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-Project Gutenberg's Los entremeses, by Miguel de Cervantes Saavedra
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Los entremeses
-
-Author: Miguel de Cervantes Saavedra
-
-Release Date: September 23, 2018 [EBook #57955]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS ENTREMESES ***
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-
-
-Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive)
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-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * En el texto, las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las
- versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar.
-
- * Se ha respetado la ortografía original, normalizándola a la grafía
- de mayor frecuencia.
-
- * Se han añadido tildes a las mayúsculas que las necesitan.
-
- * La presentación de las acotaciones escénicas ha sido normalizada.
-
- * Se han añadido los nombres de los personajes cuando están
- omitidos.
-
- * Se ha añadido un Índice, del que carece el original impreso.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas, ubicándolas al
- final del libro.
-
-
-
-
-ENTREMESES.
-
-
-
-
- GASPAR Y ROIG EDITORES.
-
- LOS
- ENTREMESES
-
- DE
- _MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA_.
-
- ILUSTRADOS CON PRECIOSAS VIÑETAS.
-
-
- [Ilustración]
-
-
- _MADRID:_
- IMPRENTA DE GASPAR Y ROIG,
- PRÍNCIPE, 4.
- 1868.
-
-
-
-
-PRÓLOGO.
-
-
-Entre las diversas obras que debemos al príncipe de los ingenios
-españoles, ninguna mas desconocida ni mas digna de conocerse que la
-preciosa coleccion de _Entremeses_ que ofrecemos al público en la
-presente esmerada edicion manual, con objeto de que logren la misma
-popularidad que ha alcanzado el resto de sus obras. En éstas verán
-los lectores como la prodigiosa versatilidad del genio de Cervantes,
-le adaptaba para concebir y desarrollar los argumentos mas grandiosos
-y los mas sencillos, y si hemos de decir lo que sentimos, nos
-atreveriamos á asegurar que fuera del Quijote, en los _Entremeses_
-es donde Cervantes aparece mas _cervántico_, si es permitido emplear
-esta espresion. En estos cuadros _goyescos_, formados á ligeras
-pinceladas, parecia estar en su verdadero elemento, y correr sin
-estorbo el raudal inagotable de su vena cómica. En todo lo que era
-pintura de caracteres exagerados, grotescos y ridículos, Cervantes
-no tenia rival, y como éstos sean los verdaderos materiales y
-elementos de los _Entremeses_ ó composiciones que hoy conocemos con
-el nombre de _Sainetes_, nadie vacilará en reconocerlas y disputarlas
-por unas de las mas espontáneas y genuinas muestras del peculiar
-talento de Cervantes.
-
-Entre los once entremeses que la coleccion comprende, los hay tales
-como _La Cárcel de Sevilla_, _El Vizcaino Fingido_, _El Rufian
-Viudo_, que parecen paño de la misma tela de que se cortaron los
-aplaudidos cuadros de _Rinconete y Cortadillo_, _La Tia Fingida_
-y _El Casamiento Engañoso_. En punto á crítica de preocupaciones
-generalizadas en la humana especie, resalta entre todos, y tiene
-mas de un punto de contacto con el pensamiento que presidió á la
-confeccion de la aventura del Clavileño, el gracioso _entremes_
-intitulado: _El Retablo de las Maravillas_. Son dos joyas de
-inestimable valor, _El Viejo Celoso_, repeticion con cortas variantes
-del argumento de _El Celoso Estremeño_, con la diferencia de acabar
-en música y alegría lo que en la novela tiene un fin conmovedor y
-trágico; y _La Cueva de Salamanca_, en que insiste asimismo en la
-pintura de viejos maridos burlados por esposas jóvenes y casquivanas.
-El que lleva por título _El Juez de los Divorcios_, carece de
-argumento propiamente dicho, y sin embargo tiene embebido y con la
-risa en los labios al lector, merced á esa retahila de narraciones en
-que casados mal avenidos sacan á la colada lo que otros mas discretos
-suelen lavar en casa.
-
-Como burla y descripcion exacta de alcaldes de monterilla, con
-quienes por su desgracia tuvo que habérselas Cervantes en sus muchas
-peregrinaciones por los lugares y aldeas de España, es cuadro
-inimitable el _entremes_ llamado _La Eleccion de los Alcaldes_.
-Quien quiera un modelo de diálogo chispeante y gracioso, seguro que
-colmará la medida de su deseo leyendo el de _La Guarda Cuidadosa_,
-que con decir que sus actores tienen de soldado y de semi-bachiller
-y semi-sacristan, basta para que saliese bien manejado el asunto en
-manos de Cervantes. _El Hospital de los Podridos_, se le ahija sin
-otra razon que la de parecer bueno, y por suyo pasa mientras nadie
-vaya ni venga contra tal decision; pero no se dirá lo mismo de la
-imponderable y nunca bastantemente bien alabada pintura de la comezon
-de charlar, hecha con todo el desenfado cervantino en el _entremes_
-de _Los Habladores_.
-
-En resúmen, todos ellos son dignos de su pluma, y van salpicados de
-salsas de modismos, pimienta de frases y salmorejo de locuciones
-graciosas, que podrán entrar como de auxilio y refresco en el ya
-agotado y seco campo de nuestro lenguaje, falto de aquella frescura
-y vigor cómicos que alcanzó en los tiempos de Rueda y de Cervantes.
-Aunque fue como el creador de esta clase de composiciones, en
-él llegaron al colmo de la perfeccion. Finalmente, compuestos á
-principios del siglo XVII, su lectura es hoy dia tan interesante como
-si para nosotros se hubieran hecho y sacado de la sociedad que nos
-rodea: lo cual prueba, y en esto consiste su mérito principal, que
-no hay asunto, por trivial que parezca, que no tome cuerpo y cobre
-importancia y elevacion en las manos del verdadero genio, pues él
-sabia depositar en el mas sencillo, algo de aquel fondo de interés
-universal y humano, que le hará sobrenadar en la corriente de los
-siglos. El público juzgará. Por nuestra parte, hemos procurado tomar
-por modelo la edicion mas correcta, y al frente de cada uno de ellos,
-hemos puesto una viñetita ilustrando respectivamente sus escenas
-principales.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL JUEZ DE LOS DIVORCIOS_.
-
-
- _Sale el Juez y otros dos con él, que son Escribano y Procurador,
- y siéntase en una silla. Salen el Vejete y Mariana, su mujer._
-
-MARIANA.
-
-Aun bien que está ya el señor juez de los divorcios sentado en la
-silla de su audiencia: de esta vez tengo de quedar dentro, ó fuera:
-de esta vegada tengo de quedar libre de pedido y alcabala, como el
-gavilan.
-
-VEJETE.
-
-Por amor de Dios, Mariana, que no almodonees[1] tanto tu negocio:
-habla paso, por la pasión que Dios pasó: mira que tienes atronada á
-toda la vecindad con tus gritos; y pues tienes delante al señor juez,
-con menos voces le puedes informar de tu justicia.
-
-JUEZ.
-
-¿Qué pendencia traeis, buena gente?
-
-MARIANA.
-
-Señor, divorcio, divorcio, y mas divorcio, y otras mil veces divorcio.
-
-JUEZ.
-
-¿De quién, ó por qué, señora?
-
-MARIANA.
-
-¿De quién? de este viejo, que está presente.
-
-JUEZ.
-
-¿Por qué?
-
-MARIANA.
-
-Porque no puedo sufrir sus impertinencias, ni estar continuo atenta
-á curar todas sus enfermedades, que son sin número; y no me criaron
-á mí mis padres para ser hospitalera, ni enfermera: muy buen dote
-llevé al poder de esta espuerta de huesos, que me tiene consumidos
-los dias de la vida: cuando entré en su poder me relumbraba la cara
-como un espejo, y agora la tengo con una vara de frisa[2] encima.
-Vuesa merced, señor juez, me descase, si no quiere que me ahorque:
-mire, mire los surcos que tengo por este rostro, de las lágrimas que
-derramo cada dia, por verme casada con esta anatomía.
-
-JUEZ.
-
-No lloreis, señora: bajad la voz y enjugad las lágrimas, que yo os
-haré justicia.
-
-MARIANA.
-
-Déjeme vuesa merced llorar, que con esto descanso. En los reinos y
-en las repúblicas bien ordenadas habia de ser limitado el tiempo de
-los matrimonios; y de tres en tres años se habian de deshacer, ó
-confirmarse de nuevo, como cosas de arrendamiento; y no que hayan de
-durar toda la vida, con perpétuo dolor de entrambas partes.
-
-JUEZ.
-
-Si ese arbitrio se pudiera ó debiera poner en práctica, y por
-dineros, ya se hubiera hecho; pero especificad mas, señora, las
-ocasiones que os mueven á pedir divorcio.
-
-MARIANA.
-
-El invierno de mi marido, y la primavera de mi edad: el quitarme el
-sueño, por levantarme á media noche á calentar paños y saquillos de
-salvado para ponerle en la ijada, el ponerle ora aquesta, ora aquella
-ligadura, que ligado le vea yo á un palo por justicia: el cuidado
-que tengo de ponerle de noche alta la cabecera de la cama, jarabes,
-lenitivos, porque no se ahogue del pecho; y el estar obligada á
-sufrirle el mal olor de la boca, que le huele mal á tres tiros de
-arcabuz.
-
-ESCRIBANO.
-
-Debe de ser de alguna muela podrida.
-
-VEJETE.
-
-No puede ser, porque lleve el diablo la muela ni diente que tengo en
-toda ella.
-
-PROCURADOR.
-
-Pues ley hay, que dice, segun he oido decir, que por solo el mal olor
-de la boca se puede descasar la mujer del marido, y el marido de la
-mujer.
-
-VEJETE.
-
-En verdad, señores, que el mal aliento, que ella dice que tengo,
-no se engendra de mis podridas muelas, pues no las tengo, ni menos
-procede de mi estómago, que está sanísimo, sino de esa mala intencion
-de su pecho. Mal conocen vuestras mercedes á esta señora; pues á fe
-que si la conociesen, que la ayunarian, ó la santiguarian. Veintidos
-años há que vivo con ella mártir, sin haber sido jamás confesor de
-sus insolencias, de sus voces, y de sus fantasías; y ya va para
-dos años que cada dia me va dando vaivenes y empujones hacia la
-sepultura, á cuyas voces me tiene medio sordo, y á puro reñir sin
-juicio. Si me cura, como ella dice, cúrame á regañadientes, habiendo
-de ser suave la mano y la condicion del médico. En resolucion,
-señores, yo soy el que muero en su poder; y ella es la que vive en el
-mio, porque es señora, con mero, misto imperio[3], de la hacienda que
-tengo.
-
-MARIANA.
-
-¿Hacienda vuestra? ¿y qué hacienda teneis vos, que no la hayais
-ganado con la que llevastes en mi dote? Y son mios la mitad de los
-bienes gananciales, mal que os pese; y de ellos y de la dote, si me
-muriese agora, no os dejaria valor de un maravedí, porque veais el
-amor que os tengo.
-
-JUEZ.
-
-Decid, señor: ¿cuándo entrastes en poder de vuestra mujer, no
-entrastes gallardo, sano, y bien acondicionado?
-
-VEJETE.
-
-Ya he dicho que há veintidos años que entré en su poder, como quien
-entra en el de un cómitre calabrés á remar en galeras de por fuerza,
-y entré tan sano, que podia decir y hacer, como quien juega á las
-pintas[4].
-
-MARIANA.
-
-Cedacico nuevo, tres dias en estaca[5].
-
-JUEZ.
-
-Callad, callad, nora en tal mujer[6] de bien; y andad con Dios, que
-yo no hallo causa para descasaros; y pues comísteis las maduras,
-gustad de las duras[7]: que no está obligado ningun marido á tener la
-velocidad y corrida del tiempo que no pase por su puerta y por sus
-dias; y descontad los malos que ahora os da, con los buenos que os
-dió cuando pudo; y no repliqueis mas palabra.
-
-VEJETE.
-
-Si fuese posible, recibiria gran merced que vuestra merced me la
-hiciese de despenarme, alzándome esta carcelería; porque dejándome
-asi, habiendo ya llegado á este rompimiento, será de nuevo entregarme
-al verdugo que me martirice; y si no hagamos una cosa: enciérrese
-ella en un monasterio, y yo en otro: partamos la hacienda; y de esta
-suerte podremos vivir en paz y en servicio de Dios lo que nos queda
-de la vida.
-
-MARIANA.
-
-¡Malos años! Bonica soy yo para estar encerrada: no sino llegaos á la
-niña, que es amiga de redes, de tornos, rejas y escuchas: encerraos
-vos, que lo podreis llevar y sufrir, que ni teneis ojos con que ver,
-ni oidos con que oir, ni pies con que andar, ni manos con que tocar:
-que yo que estoy sana, y con todos mis cinco sentidos cabales y
-vivos, quiero usar de ellos á la descubierta, y no por brújula, como
-quínola dudosa[8].
-
-ESCRIBANO.
-
-Libre es la mujer.
-
-PROCURADOR.
-
-Y prudente el marido; pero no puede mas.
-
-JUEZ.
-
-Pues yo no puedo hacer este divorcio, _quia nullam invenio causam_.
-
-
- _Entra un Soldado bien aderezado, y su mujer doña Guiomar._
-
-GUIOMAR.
-
-Bendito sea Dios, que se me ha cumplido el deseo que tenia de
-verme ante la presencia de vuestra merced, á quien suplico, cuan
-encarecidamente puedo, sea servido de descasarme de éste.
-
-JUEZ.
-
-¿Qué cosa es de éste? ¿No tiene otro nombre? Bien fuera que dijérades
-siquiera, de este hombre.
-
-GUIOMAR.
-
-Si él fuera hombre, no procurara yo descasarme.
-
-JUEZ.
-
-¿Pues qué es?
-
-GUIOMAR.
-
-Un leño.
-
-SOLDADO.
-
-Por Dios que he de ser leño en callar y en sufrir; quizá con no
-defenderme, ni contradecir á esta mujer, el juez se inclinará á
-condenarme; y pensando que me castiga, me sacará de cautiverio, como
-si por milagro se librase un cautivo de las mazmorras de Tetuan.
-
-PROCURADOR.
-
-Hablad mas comedido, señora, y relatad vuestro negocio, sin
-improperios de vuestro marido: que el señor juez de los divorcios,
-que está delante, mirará rectamente por vuestra justicia.
-
-GUIOMAR.
-
-¿Pues no quieren vuestras mercedes que llame leño á una estátua, que
-no tiene mas acciones que un madero?
-
-MARIANA.
-
-Ésta y yo nos quejamos sin duda de un mismo agravio.
-
-GUIOMAR.
-
-Digo en fin, señor mio, que á mí me casaron con este hombre, ya que
-quiere vuestra merced que asi lo llame; pero no es este hombre con
-quien yo me casé.
-
-JUEZ.
-
-¿Cómo es eso? que no os entiendo.
-
-GUIOMAR.
-
-Quiero decir, que pensé que me casaba con un hombre moliente y
-corriente, y á pocos dias hallé que me habia casado con un leño, como
-tengo dicho; porque él no sabe cuál es su mano derecha, ni busca
-medios ni trazas para grangear un real con que ayude á sustentar su
-casa y familia. Las mañanas se le pasan en oir misa, y en estarse
-en la puerta de Guadalajara murmurando, sabiendo nuevas, diciendo y
-echando mentiras; y las tardes, y aun las mañanas tambien, se va de
-casa en casa de juego, y allí sirve de número[9] á los mirones, que
-segun he oido decir, es un género de gente á quien aborrecen en todo
-estremo los garitos. Á las dos de la tarde viene á comer, sin que le
-hayan dado un real de barato, porque ya no se usa el darlo: vuélvese
-á ir: vuelve á media noche: cena, si lo halla, y si no, santíguase,
-bosteza y acuéstase; y en toda la noche no sosiega, dando vueltas.
-Pregúntole ¿qué tiene? Respóndeme, que está haciendo un soneto en la
-memoria para un amigo que se le ha pedido; y da en ser poeta, como
-si fuese oficio con quien no estuviese vinculada la necesidad del
-mundo.
-
-SOLDADO.
-
-Mi señora doña Guiomar en todo cuanto ha dicho no ha salido de los
-límites de la razon; y si yo no la tuviera en lo que hago, como ella
-la tiene en lo que dice, ya habia yo de haber procurado algun favor
-de palillos de aquí ó de allí, y procurar verme como se ven otros
-hombrecitos aguditos y bulliciosos, con una vara en las manos, y
-sobre una mula de alquiler, pequeña, seca y maliciosa, sin mozo de
-mulas que le acompañe; porque las tales mulas nunca se alquilan, sino
-á faltas, y cuando están de nones: sus alforjitas á las ancas, en la
-una un cuello y una camisa, y en la otra su medio queso, y su pan y
-su bota; sin añadir á los vestidos que trae de rua[10], para hacellos
-de camino, sino unas polainas y una sola espuela; y con una comision
-y aun comezon en el seno, sale por esa puente toledana raspa-hilando,
-á pesar de las malas mañas de la harona, y á cabo de pocos dias envia
-á su casa algun pernil de tocino, y algunas varas de lienzo crudo: en
-fin, de aquellas cosas que valen baratas en los lugares del distrito
-de su comision, y con esto sustenta su casa, como el pecador mejor
-puede; pero yo, que no tengo oficio, no sé qué hacerme, porque no hay
-señor que quiera servirse de mí, porque soy casado: asi que me será
-forzoso suplicar á vuestra merced, señor juez, pues ya por pobres
-son tan enfadosos los hidalgos, y mi mujer lo pide, que nos divida y
-aparte.
-
-GUIOMAR.
-
-Y hay mas en esto, señor juez: que como yo veo que mi marido es tan
-para poco, y que padece necesidad, muérome por remediarle, pero no
-puedo; porque en resolucion, soy mujer de bien, y no tengo de hacer
-vileza.
-
-SOLDADO.
-
-Por esto solo merecia ser querida esta mujer; pero debajo de este
-pundonor tiene encubierta la mas mala condicion de la tierra: pide
-zelos sin causa: grita sin por qué: presume sin hacienda; y como
-me ve pobre, no me estima en el baile del rey Perico[11]; y es lo
-peor, señor juez, que quiere, que á trueco de la fidelidad que me
-guarda, le sufra y disimule millares de millares de impertinencias y
-desabrimientos que tiene.
-
-GUIOMAR.
-
-¿Pues no? ¿Y por qué no me habeis vos de guardar á mí decoro y
-respeto, siendo tan buena como soy?
-
-SOLDADO.
-
-Oid, señora doña Guiomar, aquí delante de estos señores os quiero
-decir esto: ¿Por qué me haceis cargo de que sois buena, estando
-vos obligada á serlo, por ser de tan buenos padres nacida, por ser
-cristiana, y por lo que debeis á vos misma? Bueno es que quieran las
-mujeres que las respeten sus maridos, porque son castas y honestas:
-como si en solo esto consistiese de todo en todo su perfeccion; y no
-echan de ver los desaguaderos por donde desaguan la fineza de otras
-mil virtudes que les faltan. ¿Qué se me da á mí que seais casta con
-vos misma, puesto que se me da mucho si os descuidais de que lo sea
-vuestra criada, y si andais siempre rostrituerta, enojada, zelosa,
-pensativa, manirota, dormilona, perezosa, pendenciera, gruñidora, con
-otras insolencias de este jaez, que bastan á consumir las vidas de
-doscientos maridos? Pero con todo esto, digo, señor juez, que ninguna
-cosa de estas tiene mi señora doña Guiomar; y confieso que yo soy
-el leño, el inhábil, el dejado y el perezoso; y que por ley de buen
-gobierno, aunque no sea por otra cosa, está vuesa merced obligado á
-descasarnos: que desde aquí digo que no tengo ninguna cosa que alegar
-contra lo que mi mujer ha dicho, y que doy el pleito por concluso, y
-holgaré de ser condenado.
-
-GUIOMAR.
-
-¿Qué hay que alegar contra lo que tengo dicho? Que no me dais de
-comer á mí, ni á vuestra criada; y monta que son muchas, sino una, y
-aun esa sietemesina, que no come por un grillo.
-
-ESCRIBANO.
-
-Sosiéguense, que vienen nuevos demandantes.
-
-
- _Entra uno vestido de médico, y es cirujano; y Aldonza de
- Minjaca, su mujer._
-
-CIRUJANO.
-
-Por cuatro causas bien bastantes vengo á pedir á vuestra merced,
-señor juez, haga divorcio entre mí y la señora doña Aldonza de
-Minjaca, mi mujer, que está presente.
-
-JUEZ.
-
-Resoluto venís: decid las cuatro causas.
-
-CIRUJANO.
-
-La primera, porque no la puedo ver mas que á todos los diablos: la
-segunda, por lo que ella se sabe: la tercera, por lo que yo me callo:
-la cuarta, porque no me lleven los demonios, cuando de esta vida
-vaya, si he de durar en su compañía hasta mi muerte.
-
-PROCURADOR.
-
-Bastantísimamente ha probado su intencion.
-
-ALDONZA.
-
-Señor juez: vuestra merced me oiga; y advierta que si mi marido pide
-por cuatro causas divorcio, yo le pido por cuatrocientas. La primera,
-porque cada vez que le veo, hago cuenta que veo al mismo Lucifer: la
-segunda, porque fui engañada cuando con él me casé; porque él dijo
-que era médico de pulso, y remaneció cirujano, y hombre que hace
-ligaduras y cura otras enfermedades, que va á decir de esto á médico
-la mitad del justo precio: la tercera, porque tiene zelos del sol que
-me toca: la cuarta, que como no le puedo ver, querria estar apartada
-de él dos millones de leguas.
-
-ESCRIBANO.
-
-¿Quién diablos acertará á concertar estos relojes, estando las ruedas
-tan desconcertadas?
-
-ALDONZA.
-
-La quinta...
-
-JUEZ.
-
-Señora, señora, si pensais decir aquí todas las cuatrocientas causas,
-yo no estoy para escuchallas, ni hay lugar para ello: vuestro negocio
-se recibe á prueba, y andad con Dios, que hay otros negocios que
-despachar.
-
-CIRUJANO.
-
-¿Qué mas pruebas, sino que yo no quiero morir con ella, ni ella gusta
-de vivir conmigo?
-
-JUEZ.
-
-Si eso bastase para descasarse los casados, infinitísimos sacudirian
-de sus hombros el yugo del matrimonio.
-
-
- _Entra uno vestido de Ganapan, con su caperuza cuarteada._
-
-GANAPAN.
-
-Señor juez: Ganapan soy, no lo niego; pero cristiano viejo, y
-hombre de bien á las derechas; y si no fuese que alguna vez me tomo
-del vino, ó él me toma á mí, que es lo mas cierto, ya hubiera sido
-prioste en la cofradía de los hermanos de la carga[12]; pero dejando
-esto aparte, porque hay mucho que decir en ello, quiero que sepa
-el señor juez, que estando una vez muy enfermo de los vaguidos de
-Baco, prometí de casarme con una mujer errada[13]: volví en mí,
-sané, y cumplí la promesa, y caséme con una mujer, que saqué de
-pecado: púsela á ser placera: ha salido tan soberbia, y de tan mala
-condicion, que nadie llega á su tabla con quien no riña, ora sobre el
-peso falto, ora sobre que le llegan á la fruta; y á dos por tres les
-da con una pesa en la cabeza, ó á donde topa, y los deshonra hasta
-la cuarta generacion, sin tener hora de paz con todas sus vecinas y
-aparceras; y yo tengo de tener todo el dia la espada mas lista que un
-sacabuche para defendella; y no ganamos para pagar penas de pesos no
-maduros, ni de condenaciones de pendencias. Querria, si vuesa merced
-fuese servido, ó que me apartase de ella, ó por lo menos le mudase la
-condicion acelerada que tiene, en otra mas reportada y mas blanda; y
-prométole á vuesa merced de descargalle de balde todo el carbon que
-comprare este verano, que puedo mucho con los hermanos mercaderes de
-la costilla[14].
-
-CIRUJANO.
-
-Ya conozco yo la mujer de este buen hombre; y es tan mala como mi
-Aldonza, que no lo puedo mas encarecer.
-
-JUEZ.
-
-Mirad, señores: aunque algunos de los que aquí estais habeis dado
-algunas causas, que traen aparejada sentencia de divorcio, con todo
-eso es menester que conste por escrito, y que lo digan testigos;
-y asi á todos os recibo á prueba: Pero ¿qué es esto? ¿Música y
-guitarras en mi audiencia? Novedad grande es ésta.
-
-
- _Entran dos músicos._
-
-MÚSICO.
-
-Señor juez: aquellos dos casados tan desavenidos, que vuestra merced
-concertó, redujo y apaciguó el otro dia, están esperando á vuestra
-merced con una gran fiesta en su casa; y por nosotros le envian á
-suplicar sea servido de hallarse en ella, y honrallos.
-
-JUEZ.
-
-Eso haré yo de muy buena gana; y pluguiese á Dios que todos los
-presentes se apaciguasen como ellos.
-
-PROCURADOR.
-
-De esa manera moriríamos de hambre los escribanos y procuradores de
-esta audiencia: que no, no, sino todo el mundo ponga demandas de
-divorcios: que al cabo, al cabo, los mas se quedan como se estaban, y
-nosotros habemos gozado de el fruto de sus pendencias y necedades.
-
-MÚSICO.
-
-Pues en verdad que desde aquí hemos de ir regocijando la fiesta.
-
-(_Cantan los músicos._)
-
- Entre casados de honor,
- Cuando hay pleito descubierto,
- Mas vale el peor concierto,
- Que no el divorcio mejor.
- Donde no ciega el engaño
- Simple, en que algunos están,
- Las riñas de por San Juan
- Son paz para todo el año.
- Resucita allí el honor,
- Y el gusto, que estaba muerto,
- Donde vale el peor concierto
- Mas que el divorcio mejor.
- Aunque la rabia de zelos
- Es tan fuerte y rigurosa,
- Si los pide una hermosa,
- No son zelos, sino cielos.
- Tiene esta opinion amor,
- Que es el sabio mas esperto,
- Que vale el peor concierto
- Mas que el divorcio mejor.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL RUFIAN VIUDO,
- LLAMADO TRAMPAGOS_.
-
-
- _Sale Trampagos con un capuz de luto, y con él Vademecum, su
- criado, con dos espadas de esgrima._
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Vademecum?
-
-VADEMECUM.
-
- Señor.
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Traes las morenas?
-
-VADEMECUM.
-
- Tráigolas.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Está bien, muestra y camina,
- Y saca aquí la silla de respaldo,
- Con los otros asientos de por casa.
-
-VADEMECUM.
-
- ¿Qué asientos? ¿hay alguno por ventura?
-
-TRAMPAGOS.
-
- Saca el mortero puerco: el broquel saca,
- Y el banco de la cama.
-
-VADEMECUM.
-
- Está impedido.
- Fáltale un pie.
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Y es tacha?
-
-VADEMECUM.
-
- Y no pequeña.
-
-(_Éntrase Vademecum._)
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¡Ah Pericona, Pericona mia,
- Y aun de todo el concejo! En fin llegóse
- El tuyo: yo quedé, tú te has partido;
- Y es lo peor que no imagino á dónde;
- Aunque, segun fue el curso de tu vida,
- Bien se puede creer piadosamente
- Que estás en parte, aun no me determino
- De señalarte asiento en la otra vida:
- Tendréla yo sin tí como de muerte.
- ¡Que no me hallara yo á tu cabecera
- Cuando diste el espíritu á los aires,
- Para que le acogiera entre mis labios,
- Y en mi estómago limpio le embasára!
- ¡Miseria humana, quién de tí confía!
- Ayer fui Pericona, hoy tierra fria,
- Como dijo un poeta celebérrimo.
-
-
- _Entra Chiquiznaque, rufian._
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Mi so[15] Trampagos, ¿es posible sea
- Voacé[16] tan enemigo suyo,
- Que se entumbe, se encubra y se trasponga
- Debajo de esa sombra bayetuna
- El sol hampesco?[17] So Trampagos, basta
- Tanto gemir, tantos suspiros bastan:
- Trueque voacé las lágrimas corrientes
- En limosnas y en misas, y oraciones
- Por la gran Pericona, que Dios haya,
- Que importan mas que llantos y sollozos.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Voacé ha garlado[18] como un tologo,
- Mi señor Chiquiznaque; pero en tanto
- Que encarrilo mis cosas de otro modo,
- Tome vuesa merced, y platiquemos
- Una levada[19] nueva.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- So Trampagos,
- No es este tiempo de levadas: llueven,
- Ó han de llover hoy pésames _ad unia_[20],
- ¿Y hémonos de ocupar en levadicas?
-
-
- _Entra Vademecum con la silla muy vieja y rota._
-
-VADEMECUM.
-
- Bueno por vida mia: quien le quita
- Á mi señor de líneas, y posturas,
- Le quita de los dias de la vida.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Vuelve por el mortero y por el banco,
- Y el broquel no se olvide, Vademecum.
-
-VADEMECUM.
-
- Y aun trairé el asador, sarten y platos.
-
-(_Vuélvese á entrar._)
-
-TRAMPAGOS.
-
- Despues platicaremos una treta,
- Única, á lo que creo y peregrina:
- Que el dolor de la muerte de mi ángel,
- Las manos ata y el sentido todo.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- ¿De qué edad acabó la mal lograda?
-
-TRAMPAGOS.
-
- Para con sus amigas y vecinas,
- Treinta y dos años tuvo.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Edad lozana.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Si va á decir verdad, ella tenia
- Cincuenta y seis; pero de tal manera
- Supo encubrir los años, que me admiro.
- ¡Ó qué teñir de canas! ¡ó qué rizos,
- Vueltos de plata en oro los cabellos!
- Á seis del mes que viene hará quince años,
- Que fue mi tributaria, sin que en ellos
- Me pusiese en pendencia, ni en peligro
- De verme palmeadas[21] las espaldas.
- Quince cuaresmas, si en la cuenta acierto,
- Pasaron por la pobre, desde el dia
- Que fue mi cara, agradecida prenda;
- En las cuales sin duda susurraron
- Á sus oidos treinta y mas sermones,
- Y en todos ellos, por respeto mio,
- Estuvo firme, cual está á las olas
- del mar movible la inmovible roca.
- ¡Cuántas veces me dijo la pobreta,
- Saliendo de los trances rigurosos
- De gritos y plegarias y de ruegos,
- Sudando y trasudando: plega al cielo,
- Trampagos mio, que en descuento vaya
- De mis pecados lo que aquí yo paso
- Por tí, dulce bien mio!
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- ¡Bravo triunfo!
- ¡Ejemplo raro de inmortal firmeza!
- Allá lo habrá hallado.
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Quién lo duda?
- Ni aun una sola lágrima vertieron
- Jamás sus ojos en las sacras pláticas,
- Cual si de esparto ó pedernal su alma
- Formada fuera.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- ¡Ó hembra benemérita
- De griegas y romanas alabanzas!
- ¿De qué murió?
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿De qué? casi de nada:
- Los médicos dijeron que tenia
- Malos los hipocondrios, y los hígados;
- Y que con agua de taray pudiera
- Vivir, si la bebiera setenta años.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- ¿No la bebió?
-
-TRAMPAGOS.
-
- Murióse.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Fue una necia:
- Bebiérala hasta el dia del juicio,
- Que hasta entonces viviera. El yerro estuvo
- En no hacerla sudar.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Sudó[22] once veces.
-
-
- _Entra Vademecum con los asientos referidos._
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- ¿Y aprovechóle alguna?
-
-TRAMPAGOS.
-
- Casi todas:
- Siempre quedaba como un ginjo verde,
- Sana como un peruétano, ó manzana.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Dícenme que tenia ciertas fuentes
- En las piernas y brazos.
-
-TRAMPAGOS.
-
- La sin dicha
- Era un Aranjuez[23]: pero con todo
- Hoy come en ella la que llaman tierra,
- De las mas blancas y hermosas carnes,
- Que jamás encerraron sus entrañas;
- Y si no fuera porque habrá dos años
- Que comenzó á dañársele el aliento,
- Era abrazarla, como quien abraza
- Un tiesto de albahaca ó clavellinas.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Neguijon debió ser, ó corrimiento
- El que dañó las perlas de su boca:
- Quiero decir, sus dientes y sus muelas.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Una mañana amaneció sin ellos.
-
-VADEMECUM.
-
- Asi es verdad; mas fue de eso la causa,
- Que anocheció sin ellos: de los finos
- Cinco acerté á contarle: de los falsos
- Doce disimulaba en la covacha.
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Quién te mete á tí en eso, mentecato?
-
-VADEMECUM.
-
- Acredito verdades.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Chiquiznaque,
- Ya se me ha reducido á la memoria
- La treta de denantes: toma y vuelve
- Al ademan primero.
-
-VADEMECUM.
-
- Pongan pausa,
- Y quédese la treta en ese punto,
- Que acuden moscovitas al reclamo:
- La Repulida viene y la Pizpita,
- Y la Mostrenca y el jayan Juan Claros.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Vengan en hora buena: vengan ellos
- En cien mil norabuenas.
-
-
- _Entra la Repulida, la Pizpita, la Mostrenca, y el rufian Juan
- Claros._
-
-JUAN.
-
- En las mismas
- Esté mi sor Trampagos.
-
-REPULIDA.
-
- Quiera el cielo
- Mudar su escuridad en luz clarísima.
-
-PIZPITA.
-
- Desollado le viesen ya mis lumbres
- De aquel pellejo lóbrego y escuro.
-
-MOSTRENCA.
-
- ¡Jesus, y qué fantasma noturnina!
- Quítenmele delante.
-
-VADEMECUM.
-
- Melindricos.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Fuera yo un Polifemo, un antropófago,
- Un troglodita, un bárbaro zoilo,
- Un caiman, un caribe, un come vivos,
- Si de otra suerte me adornára en tiempo
- De tamaña desgracia.
-
-JUAN.
-
- Razon tiene.
-
-TRAMPAGOS.
-
- He perdido una mina potosisca,
- Un muro de la yedra de mis faltas,
- Un árbol de la sombra de mis ansias.
-
-JUAN.
-
- Era la Pericona un pozo de oro.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Sentarse á prima noche, y á las horas
- Que se echa el golpe[24], hallarse con sesenta
- Numos en cuartos, ¿por ventura es barro?
- Pues todo esto perdí en la que ya pudre.
-
-REPULIDA.
-
- Confieso mi pecado: siempre tuve
- Envidia á su no vista diligencia:
- No puedo mas: yo hago lo que puedo,
- Pero no lo que quiero.
-
-PIZPITA.
-
- No te penes,
- Pues vale mas aquel que Dios ayuda,
- Que el que mucho madruga: ya me entiendes.
-
-VADEMECUM.
-
- El refran vino aquí como de molde:
- Tal os dé Dios el sueño, mentecatas.
-
-MOSTRENCA.
-
- Nacidas somos: no hizo Dios á nadie,
- Á quien desamparase: poco valgo;
- Pero en fin, como y ceno, y á mi cuyo[25]
- Le traigo mas vestido que un palmito.
- Ninguna es fea, como tenga brios:
- Feo es el diablo.
-
- VADEMECUM.
-
- Alega la Mostrenca
- Muy bien de su derecho; y alegára
- Mejor, si se añadiera el ser muchacha,
- Y limpia, pues lo es por todo estremo.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- En el que está Trampagos me da lástima.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Vestíme este capuz: mis dos lanternas[26]
- Convertí en alquitaras.
-
-VADEMECUM.
-
- ¿De aguardiente?
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¿Pues tanto cuelo yo, hi[27] de malicias?
-
-VADEMECUM.
-
- Á cuatro lavanderas de la puente
- Puede dar quince y falta en la colambre:
- Miren que ha de llorar sino agua-ardiente.
-
-JUAN.
-
- Yo soy de parecer que el gran Trampagos
- Ponga silencio á su continuo llanto,
- Y vuelva al _sicut erat in principio_:
- Digo á sus olvidadas alegrías,
- Y tome prenda, que las suyas quite:
- Que es bien que el vivo vaya á la hogaza,
- Como el muerto se va á la sepultura.
-
-REPULIDA.
-
- Zonzorino Caton es Chiquiznaque.
-
-PIZPITA.
-
- Pequeña soy, Trampagos, pero grande
- Tengo la voluntad para servirte:
- No tengo cuyo, y tengo ochenta cobas[28].
-
-REPULIDA.
-
- Yo ciento, y soy dispuesta, y nada lerda.
-
-MOSTRENCA.
-
- Veinte y dos tengo yo, y aun veinte y cuatro,
- Y no soy mema.
-
-REPULIDA.
-
- ¡Ó mi Jezuz! ¿qué es esto?
- ¿Contra mí la Pizpita y la Mostrenca?
- En tela quieres competir conmigo,
- Culebrilla de alambre, ¿y tú, pazguata?
-
-PIZPITA.
-
- Por vida de los huesos de mi abuela,
- Doña Mari bobales, monda níspolas,
- Que no la estimo en un feluz morisco.
- ¡Han visto el ángel tonto almidonado,
- Como quiere empinarse sobre todas!
-
-MOSTRENCA.
-
- Sobre mí no, á lo menos, que no sufro
- Carga que no me ajuste y me convenga.
-
-JUAN.
-
- Adviertan que defiendo á la Pizpita.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Consideren que está la Repulida
- Debajo de las alas de mi amparo.
-
-VADEMECUM.
-
- Aquí fue Troya: aquí se hacen rajas:
- Los de las cachas amarillas salen:
- Aquí otra vez fue Troya.
-
-REPULIDA.
-
- Chiquiznaque,
- No he menester que nadie me defienda:
- Aparta, tomaré yo la venganza,
- Rasgando con mis manos pecadoras
- La cara de membrillo cuartanario.
-
-JUAN.
-
- Repulida, respeto al gran Juan Claros.
-
-PIZPITA.
-
- Déjala venga: déjala que llegue
- Esa cara de masa mal sobada.
-
-
- _Entra uno muy alborotado._
-
-UNO.
-
- Juan Claros, la justicia, la justicia,
- El alguacil de la justicia viene
- La calle abajo.
-
-(_Éntrase luego._)
-
-JUAN.
-
- ¡Cuerpo de mi padre!
- No paro mas aquí.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Ténganse todos:
- Ninguno se alborote: que es mi amigo
- El alguacil: no hay que tenerle miedo.
-
-
-_Torna á entrar._
-
-UNO.
-
- No viene acá, la calle abajo cuela.
-
-(_Váse._)
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- El alma me temblaba ya en las carnes,
- Porque estoy desterrado.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Aunque viniera
- No nos hiciera mal: yo lo sé cierto;
- Que no puede chillar, porque está untado[29].
-
-VADEMECUM.
-
- Cese, pues, la pendencia; y mi sor sea
- El que escoja la prenda que le cuadre,
- Ó le esquine mejor.
-
-REPULIDA.
-
- Yo soy contenta.
-
-PIZPITA.
-
- Y yo tambien.
-
-MOSTRENCA.
-
- Y yo.
-
-VADEMECUM.
-
- Gracias al cielo,
- Que he hallado á tan gran mal, tan gran remedio.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Abúrrome y escojo.
-
-MOSTRENCA.
-
- Dios te guie.
- Si te aburres, Trampagos, la escogida
- Tambien será aburrida.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Errado anduve.
- Sin aburrirme escojo.
-
-MOSTRENCA.
-
- Dios te guie.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Digo que escojo aquí á la Repulida.
-
-JUAN.
-
- Con su pan se la coma, Chiquiznaque.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Y aun sin pan, que es sabrosa en cualquier modo.
-
-REPULIDA.
-
- Tuya soy: pónme un clavo y una S[30]
- En estas dos mejillas.
-
-PIZPITA.
-
- ¡Ó hechicera!
-
-MOSTRENCA.
-
- No es sino venturosa: no la envidies,
- Porque no es muy católico Trampagos;
- Pues ayer enterró á la Pericona,
- Y hoy la tiene olvidada.
-
-REPULIDA.
-
- Muy bien dices.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Este capuz arruga, Vademecum;
- Y dile al padre, que sobre él te preste
- Una docena de reales.
-
-VADEMECUM.
-
- Creo
- Que tengo yo catorce.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Luego, luego,
- Parte, y trae seis azumbres de lo caro[31]:
- Alas pon en los pies y en las espaldas.
-
-
- _Éntrase Vademecum con el capuz, y queda en cuerpo Trampagos._
-
-TRAMPAGOS.
-
- Por Dios que si durára la bayeta,
- Que me pudieran enterrar mañana.
-
-REPULIDA.
-
- ¡Ay lumbre de estas lumbres, que son tuyas!
- Y cuán mejor estás en este trage,
- Que en el otro sombrío, y melancólico.
-
-
- _Entran dos músicos sin guitarras._
-
-MÚSICO 1.º
-
- Tras el olor del jarro nos venimos
- Yo y mi compadre.
-
-TRAMPAGOS.
-
- En hora buena sea;
- ¿Y las guitarras?
-
-MÚSICO 1.º
-
- En la tienda quedan:
- Vaya por ellas Vademecum.
-
-MÚSICO 2.º
-
- Vaya:
- Mas yo quiero ir por ellas.
-
-MÚSICO 1.º
-
- De camino
-
-(_Éntrase el músico 2.º_)
-
- Diga á mi oislo, que si viene alguno
- Al rapio rapis, que me aguarde un poco,
- Que no haré sino colar seis tragos,
- Y cantar dos tonadas, y partirme:
- Que ya el señor Trampagos, segun muestra,
- Está para tomar armas de gusto.
-
-
- _Vuelve Vademecum._
-
-VADEMECUM.
-
- Ya está en el antesala el jarro.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Tráile.
-
-VADEMECUM.
-
- No tengo taza.
-
-TRAMPAGOS.
-
- Ni Dios te la depare:
- El cuerno de orinar no está estrenado,
- Tráele: que te maldiga el cielo santo:
- Que eres bastante á deshonrar á un duque.
-
-VADEMECUM.
-
- Sosiéguese, que no ha de faltar copa,
- Y aun copas, aunque sean de sombreros.
- Á buen seguro que este es churrullero.
-
-
- _Entra uno como cautivo, con una cadena al hombro, y pónese á
- mirar á todos muy atento, y todos á él._
-
-REPULIDA.
-
- ¡Jesus! ¿es vision esta? ¿qué es aquesto?
- ¿No es este Escarramán? él es sin duda:
- ¡Escarramán del alma! dame, amores,
- Esos brazos, coluna de la hampa.
-
-TRAMPAGOS.
-
- ¡Ó Escarramán, Escarramán amigo!
- ¿Cómo es esto? ¿á dicha eres estátua?
- Rompe el silencio y habla á tus amigos.
-
-PIZPITA.
-
- ¿Qué trage es este, y qué cadena es esta?
- ¿Eres fantasma á dicha? Yo te toco,
- Y eres de carne y hueso.
-
-MOSTRENCA.
-
- Él es, amiga:
- No lo puede negar, aunque mas calle.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- Yo soy Escarramán; y estén atentos
- Al cuento breve de mi larga historia.
-
-(_Vuelve el barbero con dos guitarras, y da la una al compañero._)
-
- Dió la galera al traste en Berbería,
- Donde la furia de un juez me puso
- Por espalder de la siniestra banda.
- Mudé de cautiverio y de ventura:
- Quedé en poder de turcos por esclavo;
- De allí á dos meses, como al cielo plugo,
- Me levanté con una galeota:
- Cobré mi libertad, y ya soy mio.
- Hice voto y promesa inviolable
- De no mudar de ropa ni de carga,
- Hasta colgarla de los muros santos
- De una devota ermita, que en mi tierra
- Llaman de San Millan de la Cogolla;
- Y este es el cuento de mi estraña historia,
- Digna de atesorarla en la memoria.
- La Mendez no estará ya de provecho:
- ¿Vive?
-
-JUAN.
-
- Y está en Granada á sus anchuras.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Allí le duele al pobre todavía.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- ¿Qué se ha dicho de mí en aqueste mundo,
- En tanto que en el otro me han tenido
- Mis desgracias y gracia?
-
-MOSTRENCA.
-
- Cien mil cosas:
- Ya te han puesto en la horca los farsantes.
-
-PIZPITA.
-
- Los muchachos han hecho pepitoria
- De todas tus medulas y tus huesos.
-
-REPULIDA.
-
- Hánte vuelto divino: ¿qué mas quieres?
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Cántante por las plazas, por las calles:
- Báilante en los teatros, y en las casas:
- Has dado que hacer á los poetas,
- Mas que dió Troya al mantuano Títiro.
-
-JUAN.
-
- Óyente resonar en los establos.
-
-REPULIDA.
-
- Las fregonas te lavan en el rio:
- Los mozos de caballos te almohazan.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Túndete el tundidor con sus tijeras:
- Muy mas que el potro rucio eres famoso.
-
-MOSTRENCA.
-
- Han pasado á las Indias tus palmeos:
- En Roma se han sentido tus desgracias,
- Y hánte dado botines sine número.
-
-VADEMECUM.
-
- Por Dios que te han molido como alheña:
- Y te han desmenuzado como flores:
- Y que eres mas sonado y mas mocoso,
- Que un relox y que un niño de doctrina.
- De tí han dado querella todos cuantos
- Bailes pasaron en la edad del gusto,
- Con apretada y dura residencia;
- Pero llevóse el tuyo la escelencia.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- Tenga yo fama y háganme pedazos:
- De Éfeso el templo abrasaré por ella.
-
-(_Tocan de improviso los músicos, y comienzan á cantar este romance._)
-
- Ya salió de las gurapas
- El valiente Escarramán,
- Para asombro de la gura[32]
- Y para bien de su mal.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- ¿Es aquesto brindarme por ventura?
- ¿Piensan se me ha olvidado el regodeo?
- Pues mas ligero vengo que solia,
- Si no toquen, y vaya y fuera ropa.
-
-PIZPITA.
-
- ¡Ó flor, y fruto de los bailarines,
- Y qué bueno has quedado!
-
-VADEMECUM.
-
- Suelto, y limpio.
-
-JUAN.
-
- Él honrará las bodas de Trampagos.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- Toquen, verán que soy hecho de azogue.
-
-MÚSICO.
-
- Váyanse todos por lo que cantáre,
- Y no será posible que se yerren.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- Toquen, que me deshago y que me bullo.
-
-REPULIDA.
-
- Ya me muero por verle en la estacada.
-
-MÚSICO.
-
- Estén alerta todos.
-
-CHIQUIZNAQUE.
-
- Ya lo estamos.
-
-(_Cantan._)
-
- Ya salió de las gurapas
- El valiente Escarramán,
- Para asombro de la gura,
- Y para bien de su mal.
- Ya vuelve á mostrar al mundo
- Su felice habilidad,
- Su ligereza, y su brío,
- Y su presencia real.
- Pues falta la Coscolina,
- Supla agora en su lugar
- La Repulida olorosa,
- Mas que la flor de azahar;
- Y en tanto que se remonda
- La Pizpita sin igual,
- De la gallarda el paseo
- Nos muestre aquí Escarramán.
-
-(_Tocan la gallarda, dánzala Escarramán; y en habiendo hecho una
-mudanza prosíguese el romance._)
-
- La Repulida comience
- Con su brio á rastrear;
- Pues ella fue la primera
- Que nos le vino á mostrar.
- Escarramán la acompañe,
- La Pizpita, otro que tal,
- Chiquiznaque y la Mostrenca,
- Con Juan Claros el galan.
- Vive Dios que va de perlas:
- No se puede desear
- Mas ligereza ó mas garbo,
- Mas certeza ó mas compás.
- Á ello, hijos, á ello:
- No se pueden alabar
- Otras ninfas, ni otros rufos,
- Que os puedan igualar.
- ¡Ó qué desmayar de manos!
- ¡Ó qué huir, y qué juntar!
- ¡Ó qué nuevos laberintos!
- Donde hay salir, y hay entrar.
- Muden el baile á su gusto,
- Que yo le sabré tocar
- El canario, ó las gambetas,
- Ó al villano se lo dan:
- Zarabanda, ó zambapalo,
- El pésame de ello y mas,
- El rey don Alonso el Bueno,
- Gloria de la antigüedad.
-
-ESCARRAMÁN.
-
- El canario, si le tocan,
- Á solas quiero bailar.
-
-MÚSICO.
-
- Tocaréle yo de plata,
- Tú de oro le bailarás.
-
-(_Toca el canario, y baila solo Escarramán; y en habiéndole bailado
-diga_):
-
-ESCARRAMÁN.
-
- Vaya el villano á lo burdo,
- Con la cebolla y el pan;
- Y acompáñenme los tres.
-
-MÚSICO.
-
- Que te bendiga San Juan.
-
-(_Bailan el villano, como bien saben; y acabado el villano, pida
-Escarramán el baile que quisiere, y acabado diga Trampagos_):
-
-TRAMPAGOS.
-
- Mis bodas se han celebrado
- Mejor que las de Roldan;
- Todos digan, como digo:
- Viva, viva Escarramán.
-
-TODOS.
-
- Viva, viva.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL VIZCAINO FINGIDO_.
-
-
- _Salen Solórzano y Quiñones._
-
-SOLÓRZANO.
-
-Estas son las bolsas, y á lo que parecen son bien parecidas, y las
-cadenas que van dentro, ni mas ni menos: no hay sino que vos acudais
-con mi intento, que á pesar de la taimería de esta sevillana, ha de
-quedar esta vez burlada.
-
-QUIÑONES.
-
-¿Tanta honra se adquiere, ó tanta habilidad se muestra en engañar á
-una mujer, que lo tomais con tanto ahinco, y poneis tanta solicitud
-en ello?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Cuando las mujeres son como estas, es gusto el burlallas: cuanto mas
-que esta burla no ha de pasar de los tejados arriba: quiero decir,
-que ni ha de ser con ofensa de Dios, ni con daño de la burlada: que
-no son burlas las que redundan en desprecio ageno.
-
-QUIÑONES.
-
-Alto, pues vos lo quereis, sea asi: digo que yo os ayudaré en todo
-cuanto me habeis dicho, y sabré fingir tan bien como vos, que no lo
-puedo mas encarecer. ¿Á dónde vais agora?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Derecho en casa de la ninfa; y vos no salgais de casa, que yo os
-llamaré á su tiempo.
-
-QUIÑONES.
-
-Allí estaré clavado esperando.
-
-(_Éntranse los dos._)
-
-
- _Salen doña Cristina y doña Brígida: Cristina sin manto, y
- Brígida con él, toda asustada y turbada._
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus! ¿qué es lo que traes, amiga doña Brígida, que parece que
-quieres dar el alma á su Hacedor?
-
-BRÍGIDA.
-
-Doña Cristina amiga, hazme aire, rocíame con un poco de agua este
-rostro, que me muero, que me fino, que se me arranca el alma; Dios
-sea conmigo, confesion á toda priesa.
-
-CRISTINA.
-
-¿Qué es esto? ¡desdichada de mí! ¿No me dirás, amiga, lo que te ha
-sucedido? ¿Has visto alguna mala vision? ¿Hánte dado alguna mala
-nueva de que es muerta tu madre, ó de que viene tu marido, ó hánte
-robado tus joyas?
-
-BRÍGIDA.
-
-Ni he visto vision alguna, ni se ha muerto mi madre, ni viene mi
-marido, que aun le faltan tres meses para acabar el negocio donde
-fué, ni me han robado mis joyas; pero háme sucedido otra cosa peor.
-
-CRISTINA.
-
-Acaba, dímela, doña Brígida mia; que me tienes turbada y suspensa
-hasta saberla.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay, querida! que tambien te toca á tí parte de este mal suceso.
-Límpiame este rostro, que él y todo el cuerpo tengo bañado en sudor,
-mas frio que la nieve: desdichadas de aquellas que andan en la vida
-libre, que si quieren tener algun poquito de autoridad, grangeada de
-aquí ó de allí, se la desjarretan y se la quitan al mejor tiempo.
-
-CRISTINA.
-
-Acaba por tu vida, amiga, y dime lo que te ha sucedido, y qué es la
-desgracia de quien yo tambien tengo de tener parte.
-
-BRÍGIDA.
-
-Y cómo si tendrás parte, y mucha, si eres discreta, como lo eres. Has
-de saber, hermana, que viniendo agora á verte, al pasar por la puerta
-de Guadalajara, oí que en medio de infinita justicia y gente, estaba
-un pregonero pregonando que quitaban los coches, y que las mujeres
-descubriesen los rostros por las calles.
-
-CRISTINA.
-
-¿Y esa es la mala nueva?
-
-BRÍGIDA.
-
-¿Pues para nosotras puede ser peor en el mundo?
-
-CRISTINA.
-
-Yo creo, hermana, que debe de ser alguna reformacion de los coches:
-que no es posible que los quiten de todo punto; y será cosa muy
-acertada, porque segun he oido decir, andaba muy de caida la
-caballería en España; porque se empanaban diez ó doce caballeros
-mozos en un coche, y azotaban las calles de noche y de dia, sin
-acordárseles que habia caballos y gineta en el mundo; y como les
-falte la comodidad de las galeras de la tierra, que son los coches,
-volverán al ejercicio de la caballería, con quien sus antepasados se
-honraron.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay, Cristina de mi alma! que tambien oí decir que aunque dejan
-algunos, es con condicion que no se presten, ni que en ellos ande
-ninguna... ya me entiendes.
-
-CRISTINA.
-
-Ese mal nos hagan: porque has de saber, hermana, que está en opinion
-entre los que siguen la guerra, cuál es la mejor, la caballería ó la
-infantería, y háse averiguado que la infantería española lleva la
-gala á todas las naciones; y agora podremos las alegres mostrar á pie
-nuestra gallardía, nuestro garbo, y nuestra bizarría, y mas yendo
-descubiertos los rostros, quitando la ocasion de que ninguno se llame
-á engaño, si nos sirviese, pues nos ha visto.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay, Cristina! no me digas eso. ¡Qué linda cosa era ir sentada en la
-popa de un coche, llenándola de parte á parte, dando rostro á quién
-y cómo y cuándo queria! y en Dios y en mi ánima te digo, que cuando
-alguna vez me le prestaban, y me veia sentada en él con aquella
-autoridad, me desvanecia tanto, que creia bien y verdaderamente que
-era mujer principal, y que mas de cuatro señoras de título pudieran
-ser mis criadas.
-
-CRISTINA.
-
-¿Veis, doña Brígida, cómo tengo yo razon en decir que ha sido bien
-en quitar los coches, siquiera por quitarnos á nosotras el pecado
-de la vanagloria? Y mas que no era bien que un coche igualase á
-las no tales con las tales; pues viendo los ojos estranjeros á una
-persona en un coche, pomposa por galas, reluciente por joyas, echaria
-á perder la cortesía, haciéndosela á ella, como si fuera á una
-principal señora: asi que, amiga, no debes congojarte, sino acomoda
-tu brio y tu limpieza, y tu manto de soplillo sevillano, y tus nuevos
-chapines en todo caso, con las virillas de plata, y déjate ir por
-esas calles, que yo te aseguro que no falten moscas á tan buena miel,
-si quisieres dejar que á tí se lleguen: que engaño en mas va que en
-besarla durmiendo.
-
-BRÍGIDA.
-
-Dios te lo pague, amiga, que me has consolado con tus advertimientos
-y consejos; y en verdad que los pienso poner en práctica, y pulirme y
-repulirme, y dar rostro á pie y pisar el polvico á tan menudico, pues
-no tengo quien me corte la cabeza; que este que piensan que es mi
-marido, no lo es, aunque me ha dado la palabra de serlo.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus! ¿tan á la sorda y sin llamar se entra en mi casa, señor? ¿Qué
-es lo que usted manda?
-
-
- _Entra Solórzano._
-
-SOLÓRZANO.
-
-Usted perdone el atrevimiento, que la ocasion hace al ladron: hallé
-la puerta abierta y entréme, dándome ánimo al entrarme, venir á
-servir á usted y no con palabras, sino con obras; y si es que puedo
-hablar delante de esta señora, diré á lo que vengo, y la intencion
-que traigo.
-
-CRISTINA.
-
-De la buena presencia de usted no se puede esperar, sino que han de
-ser buenas sus palabras, y sus obras. Diga usted lo que quisiere; que
-la señora doña Brígida es tan mi amiga, que es otra yo misma.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Con ese seguro y con esa licencia hablaré con verdad; y con verdad,
-señora, soy un cortesano, á quien usted no conoce.
-
-CRISTINA.
-
-Asi es la verdad.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Y há muchos dias que deseo servir á usted, obligado á ello de su
-hermosura, buenas partes y mejor término; pero estrechezas, que no
-faltan, han sido freno á las obras hasta agora, que la suerte ha
-querido que de Vizcaya me enviase un grande amigo mio á un hijo suyo,
-vizcaino, muy galan, para que yo le lleve á Salamanca y le ponga de
-mi mano en compañía que le honre y le enseñe; porque, para decir
-la verdad á usted, él es un poco burro, y tiene algo de mentecato;
-y añádesele á esto una tacha, que es lástima decirla, cuanto mas
-tenerla, y es que se toma algun tanto, un si es no es, del vino;
-pero de manera que de todo en todo pierda el juicio, puesto que se
-le turba; y cuando está asomado y aun casi todo el cuerpo fuera de
-la ventana, es cosa maravillosa su alegría y su liberalidad: da
-todo cuanto tiene á quien se lo pide, y á quien no se lo pide; y yo
-querria, ya que el diablo se ha de llevar cuanto tiene, aprovecharme
-de alguna cosa, y no he hallado mejor medio, que traerle á casa de
-usted, porque es muy amigo de damas, y aquí le desollaremos cerrado
-como á gato; y para principio traigo aquí á usted una cadena en este
-bolsillo, que pesa ciento y veinte escudos de oro, la cual tomará
-usted y me dará diez escudos agora, que yo he menester para ciertas
-cosillas, y gastará otros veinte en una cena esta noche, que vendrá
-acá nuestro burro ó nuestro búfalo, que le llevo yo por el naso, como
-dicen; y á dos idas y venidas se quedará usted con toda la cadena,
-que yo no quiero mas que los diez escudos de ahora: la cadena es
-bonísima, y de muy buen oro, y vale algo de hechura: héla aquí: usted
-la tome.
-
-CRISTINA.
-
-Beso á usted las manos por la que me ha hecho en acordarse de mí en
-tan provechosa ocasion; pero, si he de decir lo que siento, tanta
-liberalidad me tiene algo confusa y algun tanto sospechosa.
-
-SOLÓRZANO.
-
-¿Pues de qué es la sospecha, señora mia?
-
-CRISTINA.
-
-De que podrá ser esta cadena de alquimia: que se suele decir que no
-es oro todo lo que reluce.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Usted habla discretísimamente, y no en balde tiene usted fama de la
-mas discreta dama de la córte; y háme dado mucho gusto el ver cuán
-sin melindres ni rodeos me ha descubierto su corazon; pero para
-todo hay remedio, sino es para la muerte: usted se cubra su manto,
-ó envie, si tiene de quien fiarse y vaya á la platería, y en el
-contraste se pese y toque esa cadena, y cuando fuere fina, y de la
-bondad que yo he dicho, entonces usted me dará los diez escudos,
-harále una regalaria al borrico, y se quedará con ella.
-
-CRISTINA.
-
-Aquí pared y medio tengo yo un platero, mi conocido, que con
-facilidad me sacará de duda.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Eso es lo que yo quiero y lo que amo y lo que estimo: que las cosas
-claras Dios las bendijo.
-
-CRISTINA.
-
-Si es que usted se atreve á fiarme esta cadena, en tanto que me
-satisfago, de aquí á un poco podrá venir, que yo tendré los diez
-escudos de oro.
-
-SOLÓRZANO.
-
-¡Bueno es eso! fio mi honra de usted; ¿y no le habia de fiar la
-cadena? Usted la haga tocar y retocar: que yo me voy y volveré de
-aquí á media hora.
-
-CRISTINA.
-
-Y aun antes, si es que mi vecino está en casa.
-
-(_Éntrase Solórzano._)
-
-BRÍGIDA.
-
-Ésta, Cristina amiga, no solo es ventura, sino venturon llovido.
-¡Desdichada de mí, y qué desgraciada que soy, que nunca toco quien me
-dé un jarro de agua, sin que me cueste mi trabajo primero! Sólo me
-encontré el otro dia en la calle á un poeta, que de bonísima voluntad
-y con mucha cortesía me dió un soneto de la historia de Píramo y
-Tisbe, y me ofreció trescientos en mi alabanza.
-
-CRISTINA.
-
-Mejor fuera que te hubieras encontrado con un ginovés, que te diera
-trescientos reales.
-
-BRÍGIDA.
-
-Sí, por cierto, ahí están los ginoveses de manifiesto, y para venirse
-á la mano, como halcones al señuelo: andan todos malencónicos y
-tristes con el decreto.
-
-CRISTINA.
-
-Mira, Brígida, de esto quiero que estés cierta, que vale mas un
-ginovés quebrado, que cuatro poetas enteros: mas ay, el viento corre
-en popa, mi platero es este. ¿Y qué quiere mi buen vecino? que á fe
-que me ha quitado el manto de los hombros, que ya me le queria cubrir
-para buscarle.
-
-
- _Entra el platero._
-
-PLATERO.
-
-Señora doña Cristina, usted me ha de hacer una merced de hacer
-todas sus fuerzas por llevar mañana á mi mujer á la comedia; que me
-conviene y me importa quedar mañana en la tarde libre de tener quien
-me siga y me persiga.
-
-CRISTINA.
-
-Eso haré yo de muy buena gana; y aun si el señor vecino quiere mi
-casa y cuanto hay en ella, aquí la hallará sola y desembarazada, que
-bien sé en qué caen estos negocios.
-
-PLATERO.
-
-No señora, entretener á mi mujer me basta: ¿pero qué queria usted de
-mí, que queria ir á buscarme?
-
-CRISTINA.
-
-No mas, sino que me diga el señor vecino ¿qué pesará esta cadena, y
-si es fina y de qué quilates?
-
-PLATERO.
-
-Esta cadena he tenido yo en mis manos muchas veces, y sé que pesa
-ciento y cincuenta escudos de oro, de á veinte y dos quilates; y que
-si usted la compra, y se la dan sin hechura, no perderá nada en ella.
-
-CRISTINA.
-
-Alguna hechura me ha de costar, pero no mucha.
-
-PLATERO.
-
-Mire cómo la concierta la señora vecina: que yo le haré dar, cuando
-se quisiere deshacer de ella, diez ducados de hechura.
-
-CRISTINA.
-
-Menos me ha de costar, si yo puedo; pero mire el vecino no se engañe
-en lo que dice de la fineza del oro, y cantidad del peso.
-
-PLATERO.
-
-¡Bueno seria que yo me engañase en mi oficio! Digo, señora, que dos
-veces la he tocado eslabon por eslabon, y la he pesado y la conozco
-como á mis manos.
-
-BRÍGIDA.
-
-Con esto nos contentamos.
-
-PLATERO.
-
-Y por mas señas, sé que la ha llegado á pesar y á tocar un gentil
-hombre cortesano, que se llama tal de Solórzano.
-
-CRISTINA.
-
-Basta, señor vecino: vaya con Dios, que yo haré lo que me deja
-mandado, yo la llevaré y entretendré dos horas mas si fuere menester:
-que bien sé que no podrá dañar una hora mas de entretenimiento.
-
-PLATERO.
-
-Con usted me entierren, que sabe de todo; y á Dios, señora mia.
-
-(_Éntrase el platero._)
-
-BRÍGIDA.
-
-¿No haríamos con este cortesano Solórzano, que asi se debe de llamar
-sin duda, que trajese con el vizcaino para mí alguna ayuda de costa,
-aunque fuese de algun borgoñon mas borracho que un zaque?
-
-CRISTINA.
-
-Por decírselo no quedará; pero vésle, aquí vuelve: priesa trae,
-diligente anda, sus diez escudos le aguijan y espolean.
-
-
- _Entra Solórzano._
-
-SOLÓRZANO.
-
-Pues señora doña Cristina, ¿ha hecho usted sus diligencias? ¿Está
-acreditada la cadena?
-
-CRISTINA.
-
-¿Cómo es el nombre de usted, por su vida?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Don Esteban de Solórzano me suelen llamar en mi casa; ¿pero por qué
-me lo pregunta usted?
-
-CRISTINA.
-
-Por acabar de echar el sello á su mucha verdad y cortesía. Entretenga
-usted un poco á la señora doña Brígida, en tanto que entro por los
-diez escudos.
-
-(_Éntrase Cristina._)
-
-BRÍGIDA.
-
-Señor don Solórzano, ¿no tendrá usted por ahí algun mondadientes para
-mí? que en verdad no soy para desechar, y que tengo yo tan buenas
-entradas y salidas en mi casa, como la señora doña Cristina: que á no
-temer que nos oyera alguna, le dijera yo al señor Solórzano mas de
-cuatro tachas suyas: que sepa que tiene los pechos como dos alforjas
-vacías y que no le huele muy bien el aliento, porque se afeita mucho;
-y con todo eso la buscan, solicitan y quieren: que estoy por arañarme
-esta cara, mas de rabia, que de envidia, porque no hay quien me dé la
-mano, entre tantos que me dan del pie: en fin, la ventura de las feas.
-
-SOLÓRZANO.
-
-No se desespere usted, que si yo vivo, otro gallo cantará en su
-gallinero.
-
-
- _Vuelve á entrar Cristina._
-
-CRISTINA.
-
-Hé aquí, señor don Esteban, los diez escudos, y la cena se aderezará
-esta noche como para un príncipe.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Pues nuestro burro está á la puerta de la calle, quiero ir por él:
-usted me le acaricie aunque sea como quien toma una píldora.
-
-(_Váse Solórzano._)
-
-BRÍGIDA.
-
-Ya le dije, amiga, que trujese quien me regalase á mí, y dijo que sí
-haria, andando el tiempo.
-
-CRISTINA.
-
-Andando el tiempo en nosotras, no hay quien nos regale, amiga: los
-pocos años traen la mucha ganancia, y los muchos la mucha pérdida.
-
-BRÍGIDA.
-
-Tambien le dije como vas muy limpia, muy linda y muy agraciada, y
-que toda eras ámbar, almizcle y algalia entre algodones.
-
-CRISTINA.
-
-Ya yo sé, amiga, que tienes muy buenas ausencias.
-
-BRÍGIDA.
-
-Mirad quien tiene amartelados: que vale mas la suela de mi botin, que
-las arandelas de su cuello: otra vez vuelvo á decir, la ventura de
-las feas.
-
-
- _Entran Quiñones y Solórzano._
-
-QUIÑONES.
-
-Vizcaino manos bésame: usted que mándeme.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Dice el señor vizcaino, que besa las manos de usted, y que le mande.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay, qué linda lengua! Yo no la entiendo á lo menos; pero paréceme
-muy linda.
-
-CRISTINA.
-
-Yo beso las de mi señor vizcaino, y mas adelante.
-
-QUIÑONES.
-
-Pareces buena, hermosa: tambien noche esta cenamos: cadena quedas:
-duermas nunca: básta que dóila.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Dice mi compañero que usted le parece buena, y hermosa: que se
-apareje la cena: que él da la cadena, aunque no duerma acá, que basta
-que una vez la haya dado.
-
-BRÍGIDA.
-
-¿Hay tal Alejandro en el mundo? Venturon, venturon, y cien mil veces
-venturon.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Si hay algun poco de conserva, y algun traguito del devoto para el
-señor vizcaino, yo sé que nos valdrá por uno ciento.
-
-CRISTINA.
-
-Y cómo si lo hay; y yo entraré por ello, y se lo daré mejor que al
-Preste Juan de las Indias.
-
-(_Éntrase Cristina._)
-
-QUIÑONES.
-
-Dama que quedaste, tan buena como entraste.
-
-BRÍGIDA.
-
-¿Qué ha dicho, señor Solórzano?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Que la dama que se queda, que es usted, es tan buena como la que se
-ha entrado.
-
-BRÍGIDA.
-
-Y como que está en lo cierto el señor vizcaino: á fe que en este
-parecer que no es nada burro.
-
-QUIÑONES.
-
-Burro el diablo: vizcaino ingenio quereis cuando tenerlo.
-
-BRÍGIDA.
-
-Ya le entiendo, que dice: que el diablo es el burro; y que los
-vizcainos cuando quieren tener ingenio le tienen.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Asi es sin faltar un punto.
-
-
- _Vuelve á salir Cristina con un criado ó criada, que traen una
- caja de conserva, una garrafa con vino, su cuchillo y servilleta._
-
-CRISTINA.
-
-Bien puede comer el señor vizcaino, y sin asco: que todo cuanto hay
-en esta casa es la quinta esencia de la limpieza.
-
-QUIÑONES.
-
-Dulce conmigo, vino y agua llamas bueno: santo le muestras, esta le
-bebo y otra tambien.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay Dios! ¡y con qué donaire lo dice el buen señor, aunque no le
-entiendo!
-
-SOLÓRZANO.
-
-Dice que con lo dulce tambien bebe vino como agua; y que este vino es
-de San Martin, y que beberá otra vez.
-
-CRISTINA.
-
-Y aun otras ciento, su boca puede ser medida.
-
-SOLÓRZANO.
-
-No le den mas, que le hace mal, y ya se le va echando de ver: que le
-he dicho yo al señor Azcaray que no beba vino en ningun modo, y no
-aprovecha.
-
-QUIÑONES.
-
-Vamos, que vino que subes y bajas, lengua es grillos, y corma es
-pies: tarde vuelvo, señora, Dios que te guárdate.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Miren lo que dice, y verán si tengo yo razon.
-
-CRISTINA.
-
-¿Qué es lo que ha dicho, señor Solórzano?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Que el vino es grillo de su lengua, y corma de sus pies: que vendrá
-esta tarde, y que ustedes se queden con Dios.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Ay pecadora de mí, y como que se le turban los ojos y se trastraba
-la lengua! ¡Jesus, que ya va dando traspies! pues monta que ha bebido
-mucho: la mayor lástima es esta que he visto en mi vida: miren qué
-mocedad y qué borrachera.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Ya venia él refrendado de casa. Usted, señora Cristina, haga aderezar
-la cena: que yo le quiero llevar á dormir el vino, y seremos temprano
-esta tarde.
-
-(_Éntranse el vizcaino y Solórzano._)
-
-CRISTINA.
-
-Todo estará como de molde: vayan ustedes en hora buena.
-
-BRÍGIDA.
-
-Amiga Cristina, muéstrame esa cadena, y déjame dar con ella dos
-filos[33] al deseo: ¡ay qué linda, qué nueva, qué reluciente, y
-qué barata! Digo Cristina, que sin saber cómo, ni cómo no, llueven
-los bienes sobre tí, y se te entra la ventura por las puertas, sin
-solicitalla: en efecto, eres venturosa sobre las venturosas; pero
-todo lo merecen tu desenfado, tu limpieza, y tu magnífico término:
-hechizos bastantes á rendir las mas descuidadas y esentas voluntades;
-y no como yo, que no soy para dar migas á un gato. Toma tu cadena,
-hermana, que estoy para reventar en lágrimas; y no de envidia que á
-tí te tenga, sino de lástima que me tengo á mí.
-
-
- _Vuelve á entrar Solórzano._
-
-SOLÓRZANO.
-
-La mayor desgracia nos ha sucedido del mundo.
-
-BRÍGIDA.
-
-¡Jesus, desgracia! ¿y qué es, señor Solórzano?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Á la vuelta de esta calle, yendo á la casa, encontramos con un criado
-del padre de nuestro vizcaino, el cual trae cartas y nuevas de que su
-padre queda á punto de espirar, y le manda que al momento se parta,
-si quiere hallarle vivo. Trae dinero para la partida, que sin duda ha
-de ser luego: yo le he tomado diez escudos para usted, y vélos aquí,
-con los diez que usted me dió denantes; y vuélvaseme la cadena: que
-si el padre vive, el hijo volverá á darla, ó yo no seré don Esteban
-de Solórzano.
-
-CRISTINA.
-
-En verdad que á mí me pesa; y no por mi interés, sino por la
-desgracia del mancebo, que ya le habia tomado aficion.
-
-BRÍGIDA.
-
-Buenos son diez escudos, ganados tan holgando: tómalos amiga, y
-vuelve la cadena al señor Solórzano.
-
-CRISTINA.
-
-Véla aquí, y venga el dinero: que en verdad que pensaba gastar mas de
-treinta en la cena.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Señora Cristina, al perro viejo nunca tus tus: estas tretas con los
-de las galleruzas[34], y con este hueso á otro perro.
-
-CRISTINA.
-
-¿Para qué son tantos refranes, señor Solórzano?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Para que entienda usted que la codicia rompe el saco: ¿tan presto se
-desconfió de mi palabra, que quiso usted curarse en salud, y salir al
-lobo al camino, como la gansa de Cantipalos? Señora Cristina, señora
-Cristina, lo bien ganado se pierde, y lo malo ello, y su dueño. Venga
-mi cadena verdadera, y tómese usted su falsa: que no ha de haber
-conmigo trasformaciones de Ovidio en tan pequeño espacio. ¡Ó hi de
-puta, y qué bien que la amoldaron, y qué presto!
-
-CRISTINA.
-
-¿Qué dice usted, señor mio, que no lo entiendo?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Digo que no es esta la cadena que yo dejé á usted, aunque le parece:
-que esta es de alquimia, y la otra es de oro de á veinte y dos
-quilates.
-
-BRÍGIDA.
-
-En mi ánima, que asi lo dijo el vecino, que es platero.
-
-CRISTINA.
-
-Aun el diablo seria eso.
-
-SOLÓRZANO.
-
-El diablo ó la diabla: mi cadena venga y dejémonos de voces; y
-escúsense juramentos y maldiciones.
-
-CRISTINA.
-
-El diablo me lleve, lo cual querria que no me llevase, sino es esa
-la cadena que usted me dejó, y que no he tenido otra en mis manos:
-justicia de Dios, si tal testimonio se me levantase.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Que no hay para qué dar gritos; y mas estando ahí el señor
-corregidor, que guarda su derecho á cada uno.
-
-CRISTINA.
-
-Si á las manos del corregidor llega este negocio, yo me doy por
-condenada: que tiene de mí tan mal concepto, que ha de tener mi
-verdad por mentira, y mi virtud por vicio. Señor mio, si yo he tenido
-otra cadena en mis manos, sino aquesta, de cáncer las vea yo comidas.
-
-
- _Entra un alguacil._
-
-ALGUACIL.
-
-¿Qué voces son estas, qué gritos, qué lágrimas y qué maldiciones?
-
-SOLÓRZANO.
-
-Usted, señor alguacil, ha venido aquí como de molde: á esta señora
-del rumbo sevillano le empeñé una cadena, habrá una hora, en diez
-ducados, para cierto efecto: vuelvo agora á desempeñarla, y en lugar
-de una que le dí, que pesaba ciento y cincuenta ducados de oro de
-veinte y dos quilates, me vuelve esta de alquimia, que no vale dos
-ducados; y quiere poner mi justicia á la venta de la zarza, á voces
-y á gritos, sabiendo que será testigo de esta verdad esta misma
-señora, ante quien ha pasado todo.
-
-BRÍGIDA.
-
-Y cómo si ha pasado, y aun repasado; y en Dios y en mi ánima, que
-estoy por decir que este señor tiene razon; aunque no puedo imaginar
-dónde se puede haber hecho el trueco, porque la cadena no ha salido
-de aquesta sala.
-
-SOLÓRZANO.
-
-La merced que el señor alguacil me ha de hacer, es llevar á la señora
-al corregidor, que allá nos averiguaremos.
-
-CRISTINA.
-
-Otra vez torno á decir, que si ante el corregidor me lleva, me doy
-por condenada.
-
-BRÍGIDA.
-
-Sí, porque no está bien con sus huesos.
-
-CRISTINA.
-
-De esta vez me ahorco, de esta vez me desespero, de esta vez me
-chupan brujas.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Ahora bien, yo quiero hacer una cosa por usted, señora Cristina,
-siquiera porque no la chupen brujas, ó por lo menos se ahorque: esta
-cadena se parece mucho á la fina del vizcaino: él es mentecato y
-algo borrachuelo: yo se la quiero llevar, y darle á entender que es
-la suya; y usted contente aquí al señor alguacil, y gaste la cena de
-esta noche; y sosiegue su espíritu, pues la pérdida no es mucha.
-
-CRISTINA.
-
-Págueselo á usted todo el cielo: al señor alguacil daré media docena
-de escudos; y en la cena gastaré uno, y quedaré por esclava perpétua
-del señor Solórzano.
-
-BRÍGIDA.
-
-Y yo me haré rajas bailando en la fiesta.
-
-ALGUACIL.
-
-Usted ha hecho como liberal y buen caballero, cuyo oficio ha de
-servir á las mujeres.
-
-SOLÓRZANO.
-
-Vengan los diez escudos que dí demasiados.
-
-CRISTINA.
-
-Hélos aquí: y mas los seis para el señor alguacil.
-
-
- _Entran dos Músicos y Quiñones el vizcaino._
-
-MÚSICOS.
-
-Todo lo hemos oido y acá estamos.
-
-QUIÑONES.
-
-Ahora sí que puedo decir á mi señora Cristina: mamóla una y cien mil
-veces.
-
-BRÍGIDA.
-
-¿Han visto qué claro que habla el vizcaino?
-
-QUIÑONES.
-
-Nunca hablo yo turbio, sino es cuando quiero.
-
-CRISTINA.
-
-Que me maten si no me la han dado á tragar estos bellacos.
-
-QUIÑONES.
-
-Señores músicos, el romance que les dí y que saben, ¿para qué se hizo?
-
-MÚSICOS.
-
- La mujer mas avisada,
- Ó sabe poco ó no nada.
- La mujer que mas presume
- De cortar como navaja
- Los vocablos repulgados,
- Entre las godeñas pláticas:
- La que sabe de memoria
- Á Lofraso y á Diana,
- Y al caballero de Febo,
- Con Olivante de Laura:
- La que seis veces al mes
- Al gran Don Quijote pasa,
- Aunque mas sepa de aquesto,
- Ó sabe poco ó no nada.
- La que se fia en su ingenio,
- Lleno de fingidas trazas,
- Fundadas en interés
- Y en voluntades tiranas:
- La que no sabe guardarse,
- Cual dicen, del agua mansa,
- Y se arroja á las corrientes,
- Que ligeramente pasan:
- La que piensa que ella sola
- Es el colmo de la nata,
- En esto del trato alegre,
- Ó sabe poco ó no nada.
-
-CRISTINA.
-
-Ahora bien, yo quedo burlada, y con todo esto convido á ustedes para
-esta noche.
-
-QUIÑONES.
-
-Aceptamos el convite; y todo saldrá en la colada.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DE LA GUARDA CUIDADOSA_.
-
-
- _Sale un Soldado á lo pícaro, con una muy mala banda y un antojo,
- y detrás de él un mal Sacristan._
-
-SOLDADO.
-
-¿Qué me quieres, sombra vana?
-
-SACRISTAN.
-
-No soy sombra vana, sino cuerpo macizo.
-
-SOLDADO.
-
-Pues con todo eso, por la fuerza de mi desgracia te conjuro, que me
-digas ¿quién eres, y qué es lo que buscas por esta calle?
-
-SACRISTAN.
-
-Á eso te respondo, por la fuerza de mi dicha: que soy Lorenzo
-Pasillas, sota-sacristan de esta parroquia, y busco en esta calle lo
-que hallo, y tú buscas y no hallas.
-
-SOLDADO.
-
-¿Buscas por ventura á Cristinica, la fregona de esta casa?
-
-SACRISTAN.
-
-_Tu dixisti._
-
-SOLDADO.
-
-Pues ven acá, sota-sacristan de Satanás.
-
-SACRISTAN.
-
-Pues voy allá, caballo de Ginebra.
-
-SOLDADO.
-
-Bueno: sota y caballo; no falta sino el rey para tomar las manos. Ven
-acá, digo otra vez, ¿y tú sabes, Pasillas, que pasado te vea yo con
-un chuzo, que Cristinica es prenda mia?
-
-SACRISTAN.
-
-¿Y tú no sabes, pulpo vestido, que esa prenda la tengo yo rematada,
-que está por sus cabales y por mia?
-
-SOLDADO.
-
-Vive Dios, que te dé mil cuchilladas, y que te haga la cabeza pedazos.
-
-SACRISTAN.
-
-Con las que le cuelgan de esas calzas, y con los de ese vestido, se
-podrá entretener, sin que se meta con los de mi cabeza.
-
-SOLDADO.
-
-¿Has hablado alguna vez á Cristina?
-
-SACRISTAN.
-
-Cuando quiero.
-
-SOLDADO.
-
-¿Qué dádivas le has hecho?
-
-SACRISTAN.
-
-Muchas.
-
-SOLDADO.
-
-¿Cuántas y cuáles?
-
-SACRISTAN.
-
-Díle una de estas cajas de carne de membrillo, muy grande, llena de
-cercenaduras de hostias blancas, como la misma nieve; y de añadidura
-cuatro cabos de velas de cera, asimismo blancas como un armiño.
-
-SOLDADO.
-
-¿Qué mas le has dado?
-
-SACRISTAN.
-
-En un billete envueltos cien mil deseos de servirla.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y ella cómo te ha correspondido?
-
-SACRISTAN.
-
-Con darme esperanzas propincuas de que ha de ser mi esposa.
-
-SOLDADO.
-
-¿Luego no eres de epístola?
-
-SACRISTAN.
-
-Ni aun de completas: motilon soy, y puedo casarme cada y cuando me
-viniere en voluntad, y presto lo veredes.
-
-SOLDADO.
-
-Ven acá, motilon arrastrado, respóndeme á esto que preguntar te
-quiero: si esta mochacha ha correspondido tan altamente, lo cual
-yo no creo, á la miseria de tus dádivas, ¿cómo corresponderá á la
-grandeza de las mias? Que el otro dia le envié un billete amoroso,
-escrito, por lo menos, en un revés de un memorial que dí á su
-Magestad, significándole mis servicios y mis necesidades presentes:
-que no cae en mengua el soldado que dice que es pobre: el cual
-memorial salió decretado y remitido al limosnero mayor; y sin atender
-á que sin duda alguna me podia valer cuatro ó seis reales, con
-liberalidad increible, y con desenfado notable, escribí en el revés
-de él, como he dicho, mi billete; y sé que de mis manos pecadoras
-llegó á las suyas casi santas.
-
-SACRISTAN.
-
-¿Hásle enviado otra cosa?
-
-SOLDADO.
-
-Suspiros, lágrimas, sollozos, parasismos, desmayos, con toda la
-caterva de las demostraciones necesarias, que para descubrir su
-pasión los buenos enamorados usan, y deben usar en todo tiempo y
-sazon.
-
-SACRISTAN.
-
-¿Hásle dado alguna música concertada?
-
-SOLDADO.
-
-La de mis lamentos y congojas, las de mis ansias y pesadumbres.
-
-SACRISTAN.
-
-Pues á mí me ha acontecido dársela con mis campanas á cada paso, y
-tanto, que tengo enfadada á toda la vecindad con el continuo ruido
-que con ellas hago, solo por darle contento y porque sepa que estoy
-en la torre, ofreciéndome á su servicio; y aunque haya de tocar á
-muerto, repico á vísperas solenes.
-
-SOLDADO.
-
-En eso me llevas ventaja; porque no tengo que tocar, ni cosa que lo
-valga.
-
-SACRISTAN.
-
-¿Y de qué manera ha correspondido Cristina á la infinidad de tantos
-servicios como le has hecho?
-
-SOLDADO.
-
-Con no verme, con no hablarme, con maldecirme cuando me encuentra por
-la calle, con derramar sobre mí las lavazas cuando jabona, y el agua
-de fregar cuando friega; y esto es cada dia, porque todos los dias
-estoy en esta calle y á su puerta; porque soy su guarda cuidadosa,
-soy en fin, el perro del hortelano, etc. Yo no la gozo, ni ha de
-gozarla ninguno mientras yo viviere: por eso váyase de aquí el señor
-sota-sacristan, que por haber tenido y tener respeto á las órdenes
-que tiene, no le tengo ya rompidos los cascos.
-
-SACRISTAN.
-
-Á rompérmelos como están rotos esos vestidos, bien rotos estuvieran.
-
-SOLDADO.
-
-El hábito no hace al monje; y tanta honra tiene un soldado roto por
-causa de la guerra, como la tiene un colegial con el manto hecho
-añicos; porque en él se muestra la antigüedad de sus estudios; y
-váyase, que haré lo que dicho tengo.
-
-SACRISTAN.
-
-¿Es porque me ve sin armas? Pues espérese aquí, señor guarda
-cuidadosa, y verá quién es Callejas.
-
-SOLDADO.
-
-¿Qué puede ser un Pasillas?
-
-SACRISTAN.
-
-Agora lo veredes, dijo Agrages.
-
-(_Éntrase el Sacristan._)
-
-SOLDADO.
-
-¡Ó mujeres, mujeres, todas ó las mas, mudables y antojadizas! ¿Dejas,
-Cristina, á esta flor, á este jardin de la soldadesca, y acomódaste
-con el muladar de un sota-sacristan, pudiendo acomodarte con un
-sacristan entero, y aun con un canónigo? Pero yo procuraré que te
-entre en mal provecho, si puedo, aguando tu gusto, con ojear de esta
-calle y de tu puerta los que imaginare que por alguna via pueden ser
-tus amantes; y asi vendré á alcanzar nombre de la guarda cuidadosa.
-
-
- _Entra un Mozo con su caja y ropa verde, como estos que piden
- limosna para alguna imágen._
-
-MOZO.
-
-Den por Dios, para la lámpara del aceite de señora Santa Lucía, que
-les guarde la vista de los ojos. ¡Ah de casa! ¿dan la limosna?
-
-SOLDADO.
-
-Hola, amigo Santa Lucía, venid acá: ¿qué es lo que quereis en esta
-casa?
-
-MOZO.
-
-¿Ya vuesa merced no lo ve? Limosna para la lámpara del aceite de la
-señora Santa Lucía.
-
-SOLDADO.
-
-¿Pedís para la lámpara, ó para el aceite de la lámpara? que como
-decís limosna para la lámpara del aceite, parece que la lámpara es
-del aceite, no el aceite de la lámpara.
-
-MOZO.
-
-Ya todos entienden que pido para el aceite de la lámpara, y no para
-la lámpara del aceite.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y suelen os dar limosna en esta casa?
-
-MOZO.
-
-Cada dia dos maravedís.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y quién sale á dároslos?
-
-MOZO.
-
-Quien se halla mas á mano; aunque las mas veces sale una fregoncita,
-que se llama Cristina, bonita como un oro.
-
-SOLDADO.
-
-Asi que ¿es la fregoncita bonita como un oro?
-
-MOZO.
-
-Y como unas perlas.
-
-SOLDADO.
-
-¿De modo que no os parece mal á vos la muchacha?
-
-MOZO.
-
-Pues aunque yo fuera hecho de leño, no pudiera parecerme mal.
-
-SOLDADO.
-
-¿Cómo os llamais? que no querria volveros á llamar Santa Lucía.
-
-MOZO.
-
-Yo, señor, Andrés me llamo.
-
-SOLDADO.
-
-Pues señor Andrés, esté en lo que quiero decirle: tome este cuarto de
-á ocho, y haga cuenta que va pagado por cuatro dias de la limosna que
-le dan en esta casa, y suele recibir por mano de Cristina; y váyase
-con Dios; y séale aviso que por cuatro dias no vuelva á llegar á esta
-puerta, ni por lumbre, que le romperé las costillas á coces.
-
-MOZO.
-
-Ni aun volveré en este mes si es que me acuerdo: no tome vuesa merced
-pesadumbre, que ya me voy.
-
-(_Váse._)
-
-SOLDADO.
-
-No sino dormios, guarda cuidadosa.
-
-
- _Entra otro mozo vendiendo y pregonando tranzaderas, holanda de
- Cambray, randas de Flandes, é hilo portugués._
-
-UNO.
-
-¿Compran tranzaderas, randas de Flandes, Holanda, Cambray, hilo
-portugués?
-
-
- _Cristina á la ventana._
-
-CRISTINA.
-
-Hola, Manuel: ¿traeis vivos para unas camisas?
-
-UNO.
-
-Sí traigo, y muy buenos.
-
-CRISTINA.
-
-Pues entra, que mi señora los ha menester.
-
-SOLDADO.
-
-¡Ó estrella de mi perdicion, antes que norte de mi esperanza!
-Tranzaderas, ó como os llamais, ¿conoceis aquella doncella que os
-llamó desde la ventana?
-
-UNO.
-
-Sí conozco, ¿pero por qué me lo pregunta vuesa merced?
-
-SOLDADO.
-
-¿No tiene muy buen rostro, y muy buena gracia?
-
-UNO.
-
-Á mí asi me lo parece.
-
-SOLDADO.
-
-Pues tambien me parece á mí que no entre dentro de esa casa, si no,
-por Dios juro de molelle los huesos, sin dejarle ninguno sano.
-
-UNO.
-
-¿Pues no puedo yo entrar á donde me llaman, para comprar mi
-mercadería?
-
-SOLDADO.
-
-Vaya, no me replique, que haré lo que digo, y luego.
-
-UNO.
-
-¡Terrible caso! pasito, señor soldado, que ya me voy.
-
-(_Váse Manuel._)
-
-
- _Cristina á la ventana._
-
-CRISTINA.
-
-¿No entras, Manuel?
-
-SOLDADO.
-
-Ya se fué Manuel, señora la de los vivos, y aun señora la de los
-muertos, porque á muertos y á vivos tienes debajo de tu mando y
-señorío.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué enfadoso animal! ¿Qué quieres en esta calle y en esta
-puerta?
-
-(_Éntrase Cristina._)
-
-SOLDADO.
-
-Encubrióse y púsose mi sol detrás de las nubes.
-
-
- _Entra un Zapatero con unas chinelas pequeñas nuevas en la mano;
- y yendo á entrar en casa de Cristina, detiénele el soldado._
-
-SOLDADO.
-
-¿Señor bueno, busca usted algo en esta casa?
-
-ZAPATERO.
-
-Sí busco.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y á quién, si fuere posible saberlo?
-
-ZAPATERO.
-
-¿Por qué no? Busco á una fregona, que está en esta casa, para darle
-estas chinelas que me mandó hacer.
-
-SOLDADO.
-
-¿De manera que usted es su zapatero?
-
-ZAPATERO.
-
-Muchas veces la he calzado.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y hále de calzar ahora estas chinelas?
-
-ZAPATERO.
-
-No será menester: si fueran zapatillos de hombre, como ella los suele
-traer, sí calzára.
-
-SOLDADO.
-
-¿Y éstas están pagadas, ó no?
-
-ZAPATERO.
-
-No están pagadas, que ella me las ha de pagar agora.
-
-SOLDADO.
-
-¿No me haria usted una merced, que seria para mí muy grande? y es,
-que me fiase estas chinelas, dándole yo prendas que lo valiesen,
-hasta desde aquí á dos dias, que espero tener dineros en abundancia.
-
-ZAPATERO.
-
-Sí haré, por cierto: venga la prenda, que como soy pobre oficial, no
-puedo fiar á nadie.
-
-SOLDADO.
-
-Yo le daré á usted un mondadientes, que le estimo en mucho, y no le
-dejaré por un escudo. ¿Dónde tiene usted la tienda, para que vaya á
-quitarle?
-
-ZAPATERO.
-
-En la calle mayor, en un poste de aquellos, y llámome Juan Juncos.
-
-SOLDADO.
-
-Pues, señor Juan Juncos, el mondadientes es este, y estímele usted
-mucho, porque es mio.
-
-ZAPATERO.
-
-¿Pues una viznaga, que apenas vale dos maravedís, quiere usted que
-estime en mucho?
-
-SOLDADO.
-
-¡Ó pecador de mí! no la doy yo sino para recuerdo de mí mismo; porque
-cuando vaya á echar mano á la faldriquera, y no halle la viznaga, me
-venga á la memoria que la tiene usted y vaya luego á quitalla; si á
-fe de soldado, que no la doy por otra cosa; pero si no está contento
-con ella añadiré esta banda, y este antojo: que al buen pagador no le
-duelen prendas.
-
-ZAPATERO.
-
-Aunque zapatero, no soy tan descortés que tengo de despojar á vuestra
-merced de sus joyas y preseas: vuestra merced se quede con ellas, que
-yo me quedaré con mis chinelas, que es lo que me está mas á cuento.
-
-SOLDADO.
-
-¿Cuántos puntos tienen?
-
-ZAPATERO.
-
-Cinco escasos.
-
-SOLDADO.
-
-Mas escaso soy yo, chinelas de mis entrañas, pues no tengo seis
-reales para pagaros. Escuche vuestra merced, señor zapatero, que
-quiero glosar aquí de repente este verso que me ha salido medido:
-
- Chinela de mis entrañas.
-
-ZAPATERO.
-
-¿Es poeta vuestra merced?
-
-SOLDADO.
-
-Famoso, y agora lo verá, estéme atento.
-
- Chinelas de mis entrañas.
-
- GLOSA.
-
- Es amor tan gran tirano,
- Que olvidado de la fe
- Que le guardo siempre en vano,
- Hoy con la funda de un pie,
- Da á mi esperanza de mano.
- Estas son vuestras hazañas,
- Fundas pequeñas y hurañas,
- Que ya mi alma imagina
- Que sois, por ser de Cristina,
- Chinelas de mis entrañas.
-
-ZAPATERO.
-
-Á mí poco se me entiende de trovas; pero estas me han sonado tan
-bien, que me parecen de Lope, como lo son todas las cosas que son ó
-parecen buenas.
-
-SOLDADO.
-
-Pues señor, ya que no lleva remedio de fiarme estas chinelas, que no
-fuera mucho, y mas sobre tan dulces prendas, por mi mal halladas,
-llévelo, á lo menos, de que vuestra merced me las guarde hasta desde
-aquí á dos dias que yo vaya por ellas; y por ahora digo por esta vez
-al señor zapatero que no ha de ver ni hablar á Cristina.
-
-ZAPATERO.
-
-Yo haré lo que me manda el señor soldado; porque se me trasluce de
-qué pies cojea, que son dos, el de la necesidad y el de los zelos.
-
-SOLDADO.
-
-Ese no es ingenio de zapatero, sino de colegial trilingüe.
-
-ZAPATERO.
-
-¡Ó zelos, zelos, cuán mejor os llamáran duelos, duelos!
-
-(_Éntrase el zapatero._)
-
-SOLDADO.
-
-No sino seais guarda, y guarda cuidadosa, y vereis como se os entran
-mosquitos en la cueva donde está el licor de vuestro contento: ¿pero
-qué voz es esta? sin duda es la de mi Cristina, que se desenfada
-cantando cuando barre ó friega.
-
-
-(_Suenan dentro platos, como que friegan y cantan._)
-
- Sacristan de mi vida, ténme por tuya,
- Y fiado en mi fe canta aleluya.
-
-SOLDADO.
-
-Oidos que tal oyen: sin duda el sacristan debe de ser el brinco de su
-alma. ¡Ó platera la mas limpia que tiene, tuvo ó tendrá el calendario
-de las fregonas! ¿Por qué asi como limpias esa loza talaveril, que
-traes entre las manos, y la vuelves en bruñida y tersa plata, no
-limpias esa alma de pensamientos bajos y sota-sacristaniles?
-
-
- _Entra el amo de Cristina._
-
-AMO.
-
-Galan, ¿qué quiere ó qué busca á esta puerta?
-
-SOLDADO.
-
-Quiero mas de lo que seria bueno, y busco lo que no hallo; ¿pero
-quién es vuestra merced que me lo pregunta?
-
-AMO.
-
-Soy el dueño de esta casa.
-
-SOLDADO.
-
-¿El amo de Cristinica?
-
-AMO.
-
-El mismo.
-
-SOLDADO.
-
-Pues lléguese vuestra merced á esta parte, y tome este envoltorio
-de papeles: y advierta que ahí dentro van las informaciones de mis
-servicios, con veintidos fes de veintidos generales, debajo de cuyos
-estandartes he servido, amen de otras treinta y cuatro de otros
-tantos maestres de campo, que se han dignado de honrarme con ellas.
-
-AMO.
-
-Pues no ha habido, á lo que yo alcanzo, tantos generales ni maestres
-de campo de infantería española de cien años á esta parte.
-
-SOLDADO.
-
-Vuestra merced es hombre pacífico, y no está obligado á entendérsele
-mucho de las cosas de la guerra: pase los ojos por esos papeles, y
-verá en ellos, unos sobre otros, todos los generales y maestres de
-campo que he dicho.
-
-AMO.
-
-Yo los doy por pasados y vistos: ¿pero de qué sirve darme cuenta de
-esto?
-
-SOLDADO.
-
-De que hallará vuestra merced por ellos ser posible ser verdad una
-que agora diré, y es que estoy consultado en uno de tres castillos
-y plazas, que están vacas en el reino de Nápoles; conviene á saber,
-Gaeta, Barleta y Rijobes.
-
-AMO.
-
-Hasta agora ninguna cosa me importan á mí estas relaciones que
-vuestra merced me da.
-
-SOLDADO.
-
-Pues yo sé que le han de importar siendo Dios servido.
-
-AMO.
-
-¿En qué manera?
-
-SOLDADO.
-
-En que por fuerza, si no se cae el cielo, tengo de salir proveido
-en una de estas plazas, y quiero casarme agora con Cristinica; y
-siendo yo su marido, puede vuestra merced hacer de mi persona y de
-mi mucha hacienda, como de cosa propia: que no tengo de mostrarme
-desagradecido á la crianza que vuestra merced ha hecho á mi querida y
-amada consorte.
-
-AMO.
-
-Vuestra merced lo ha de los cascos[35], mas que otra parte.
-
-SOLDADO.
-
-¿Pues sabe cuánto le va, señor dulce, que me la ha de entregar luego,
-luego, ó no ha de atravesar las umbrales de su casa?
-
-AMO.
-
-¡Hay tal disparate! ¿y quién ha de ser bastante para quitarme que no
-entre en mi casa?
-
-
- _Vuelve el sota-sacristan Pasillas, armado con un tapador de
- tinaja y una espada muy mohosa: viene con él otro sacristan, con
- un morrion, y una vara ó palo, atado á él un rabo de zorra._
-
-SACRISTAN.
-
-Ea, amigo Grajales, que este es el turbador de mi sosiego.
-
-GRAJALES.
-
-No me pesa sino que traigo las armas endebles y algo tiernas, que ya
-le hubiera despachado al otro mundo á toda diligencia.
-
-AMO.
-
-Ténganse, gentiles hombres: ¿qué desman y qué acecinamiento es este?
-
-SOLDADO.
-
-¿Ladrones, á traicion y en cuadrilla? Sacristanes falsos, voto
-á tal que os tengo de horadar, aunque tengais mas órdenes que
-un ceremonial: cobarde, ¿á mí con rabo de zorra? ¿Es notarme de
-borracho, ó piensas que estás quitando el polvo á alguna imágen de
-bulto?
-
-GRAJALES.
-
-No pienso sino que estoy ojeando los mosquitos de una tinaja de vino.
-
-
- _Á la ventana Cristina y su ama._
-
-CRISTINA.
-
-Señora, señora, que matan á mi señor: mas de dos mil espadas están
-sobre él, que relumbran, que me quitan la vista.
-
-ELLA.
-
-Dices verdad, hija mia: Dios sea con él: santa Úrsula, con las once
-mil vírgenes sea en su guarda: ven, Cristina, y bajemos á socorrerle
-como mejor pudiéremos.
-
-AMO.
-
-Por vida de vuestras mercedes, caballeros, que se tengan, y miren que
-no es bien usar de superchería con nadie.
-
-SOLDADO.
-
-Tente, rabo, y tente, tapadorcillo, no acabeis de despertar mi cólera:
-que si la acabo de despertar, os mataré, y os comeré, y os arrojaré
-por la puerta falsa dos leguas mas allá del infierno.
-
-AMO.
-
-Téngase digo; sino por Dios que me descomponga de modo, que pese á
-alguno.
-
-SOLDADO.
-
-Por mí tenido soy, que te tengo respeto, por la imágen que tienes en
-tu casa.
-
-SACRISTAN.
-
-Pues aunque esa imágen haga milagros, no os ha de valer esta vez.
-
-SOLDADO.
-
-¿Han visto la desvergüenza de este bellaco, que me viene á hacer
-cocos con un rabo de zorra, no habiéndome espantado ni atemorizado
-tiros mayores que el de Dio, que está en Lisboa?
-
-
- _Salen Cristina y su señora._
-
-ELLA.
-
-¡Ay, marido mio! ¿Estais por desgracia herido, bien de mi alma?
-
-CRISTINA.
-
-¡Ay, desdichada de mí! por el siglo de mi padre, que son los de la
-pendencia mi sacristan y mi soldado.
-
-SOLDADO.
-
-Aun bien que voy á la parte con el sacristan, que tambien dijo mi
-soldado.
-
-AMO.
-
-No estoy herido, señora; pero sabed que toda esta pendencia es por
-Cristinica.
-
-ELLA.
-
-¿Cómo por Cristinica?
-
-AMO.
-
-Á lo que yo entiendo, estos galanes andan zelosos por ella.
-
-ELLA.
-
-¿Y es esto verdad, muchacha?
-
-CRISTINA.
-
-Sí señora.
-
-ELLA.
-
-Mirad con qué poca vergüenza lo dice; ¿y háte deshonrado alguno de
-ellos?
-
-CRISTINA.
-
-Sí señora.
-
-ELLA.
-
-¿Cuál?
-
-CRISTINA.
-
-El sacristan me deshonró el otro dia, cuando fuí al rastro.
-
-ELLA.
-
-¿Cuántas veces os he dicho yo, señor, que no saliese esta muchacha
-fuera de casa, que ya era grande, y no convenia apartarla de nuestra
-vista? ¿Qué dirá ahora su padre, que nos la entregó limpia de polvo y
-de paja? ¿Y dónde te llevó, traidora, para deshonrarte?
-
-CRISTINA.
-
-Á ninguna parte, sino allí en mitad de la calle.
-
-ELLA.
-
-¿Cómo en mitad de la calle?
-
-CRISTINA.
-
-Allí en mitad de la calle de Toledo, á vista de Dios y de todo el
-mundo, me llamó de sucia, y de deshonesta, de poca vergüenza, y menos
-miramiento, y otros muchos baldones de este jaez, y todo por estar
-zeloso de aquel soldado.
-
-AMO.
-
-¿Luego no ha pasado otra cosa entre tí, ni él, sino esa deshonra que
-en la calle te hizo?
-
-CRISTINA.
-
-No por cierto, porque luego se le pasó la cólera.
-
-ELLA.
-
-El alma se me ha vuelto al cuerpo, que le tenia ya casi desamparado.
-
-CRISTINA.
-
-Y mas, que todo cuanto me dijo fue confiado en esta cédula, que me ha
-dado de ser mi esposo, que la tengo guardada como oro en paño.
-
-AMO.
-
-Muestra, veamos.
-
-ELLA.
-
-Leedla alto, marido.
-
-AMO.
-
-Asi dice: «Digo yo, Lorenzo Pasillas, sota-sacristan de esta
-parroquia, que quiero bien y muy bien á la señora Cristina de
-Parrazes; y en fe de esta verdad, le dí esta firmada de mi nombre,
-fecha en Madrid, en el cimenterio de San Andrés, á seis de mayo, este
-presente año de mil y seiscientos y once. Testigos mi corazon, mi
-entendimiento, mi voluntad y mi memoria.
-
- _Lorenzo Pasillas._»
-
-¡Gentil manera de cédula de matrimonio!
-
-SACRISTAN.
-
-Debajo de decir que la quiero bien, se incluye todo aquello que ella
-quisiere que yo haga por ella; porque quien da la voluntad, lo da
-todo.
-
-AMO.
-
-¿Luego si ella quisiese, bien os casaríades con ella?
-
-SACRISTAN.
-
-De bonísima gana, aunque perdiese la espectativa de tres mil
-maravedís de renta, que ha de fundar agora sobre mi cabeza una agüela
-mia, segun me han escrito de mi tierra.
-
-SOLDADO.
-
-Si voluntades se toman en cuenta, treinta y nueve dias hace hoy, que
-al entrar de la Puente Segoviana dí yo á Cristina la mia, con todos
-los anejos á mis tres potencias; y si ella quisiere ser mi esposa,
-algo irá á decir de ser castellano de un famoso castillo, á un
-sacristan no entero, sino medio, y aun de la mitad le debe de faltar
-algo.
-
-AMO.
-
-¿Tienes deseo de casarte, Cristinica?
-
-CRISTINA.
-
-Sí tengo.
-
-AMO.
-
-Pues escoge de estos dos que se te ofrecen el que mas te agradare.
-
-CRISTINA.
-
-Tengo vergüenza.
-
-ELLA.
-
-No la tengas, porque el comer, y el casar ha ser á gusto propio, y no
-á voluntad agena.
-
-CRISTINA.
-
-Vuestras mercedes, que me han criado, me darán marido como me
-convenga, aunque todavía quisiera escoger.
-
-SOLDADO.
-
-Niña, échame el ojo, mira mi garbo: soldado soy: castellano pienso
-ser: brio tengo de corazon: soy el mas galan hombre del mundo; y por
-el hilo de este vestidillo podrás sacar el ovillo de mi gentileza.
-
-SACRISTAN.
-
-Cristina, yo soy músico, aunque de campanas: para adornar una tumba,
-y colgar una iglesia para fiestas solenes, ningun sacristan me puede
-llevar ventaja; y estos oficios bien los puedo ejercitar casado, y
-ganar de comer como un príncipe.
-
-AMO.
-
-Ahora bien, muchacha, escoge de los dos el que te agrada, que
-yo gusto de ello, y con esto pondrás paz entre dos tan fuertes
-competidores.
-
-SOLDADO.
-
-Yo me allano.
-
-SACRISTAN.
-
-Y yo me rindo.
-
-CRISTINA.
-
-Pues escojo al sacristan.
-
-
- _Han entrado los músicos._
-
-AMO.
-
-Pues llamen esos oficiales de mi vecino el barbero, para que con sus
-guitarras y voces nos entremos á celebrar el desposorio, cantando y
-bailando; y el señor soldado será mi convidado.
-
-SOLDADO.
-
- Acepto:
- Que donde hay fuerza de hecho
- Se pierde cualquier derecho.
-
-MÚSICO.
-
-Pues hemos llegado á tiempo, este será el estribillo de nuestra letra.
-
-(_Cantan el estribillo._)
-
- Siempre escogen las mujeres
- Aquello que vale menos,
- Porque escede su mal gusto
- Á cualquier merecimiento.
- Ya no se estima el valor,
- Porque se estima el dinero,
- Pues un sacristan prefieren
- Á un roto soldado lego;
- Mas no es mucho, que quien vió
- Que fue su voto tan necio,
- Que á sagrado se acogiese,
- Que es de delincuentes puerto:
- Que á donde hay fuerza, etc.
- Como es propio de un soldado,
- Que es solo en los años viejo,
- Y se halla sin un cuarto,
- Porque ha dejado su tercio
- Imaginar que ser puede
- Pretendiente de Gaiferos,
- Conquistando por lo bravo
- Lo que yo por manso adquiero;
- No me afrentan tus razones,
- Pues has perdido en el juego,
- Que siempre un picado tiene
- Licencia para hacer fieros.
- Que á donde, etc.
-
-(_Éntranse cantando y bailando._)
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL VIEJO ZELOSO_.
-
-
- _Salen doña Lorenza, y Cristina, su criada, y Hortigosa, su
- vecina._
-
-LORENZA.
-
-Milagro ha sido éste, señora Hortigosa, el no haber dado la vuelta á
-la llave, mi duelo, mi yugo y mi desesperacion: este es el primero
-dia, despues que me casé con él, que hablo con persona de fuera de
-casa: que fuera le vea yo de esta vida á él y á quien con él me casó.
-
-HORTIGOSA.
-
-Ande, mi señora doña Lorenza, no se queje tanto: que con una caldera
-vieja se compra otra nueva.
-
-LORENZA.
-
-Y aun con esos y otros semejantes villancicos ó refranes me engañaron
-á mí: que malditos sean sus dineros, fuera de las cruces, malditas
-sus joyas, malditas sus galas, y maldito todo cuanto me da y promete.
-¿De qué me sirve á mí todo aquesto, si en mitad de la riqueza estoy
-pobre, y en medio de la abundancia con hambre?
-
-CRISTINA.
-
-En verdad, señora tia, que tienes razon: que mas quisiera yo andar
-con un trapo atrás y otro adelante, y tener un marido mozo, que verme
-casada y enlodada con ese viejo podrido, que tomaste por esposo.
-
-LORENZA.
-
-¿Yo le tomé, sobrina? Á la fe diómele quien pudo; y yo, como
-muchacha, fui mas presta al obedecer, que al contradecir; pero si
-yo tuviera tanta esperiencia de estas cosas, antes me tarazara la
-lengua con los dientes, que pronunciar aquel sí, que se pronuncia con
-dos letras, y da que llorar dos mil años: pero yo imagino que no fue
-otra cosa, sino que habia de ser esta; y que las que han de suceder
-forzosamente, no hay prevencion ni diligencia humana que las prevenga.
-
-CRISTINA.
-
-Jesus, y del mal viejo: toda la noche daca el orinal, toma el orinal:
-levántate, Cristinica, y caliéntame unos paños, que me muero de
-la hijada: dame aquellos juncos, que me fatiga la piedra: con mas
-ungüentos y medicinas en el aposento, que si fuera una botica: y yo,
-que apenas sé vestirme, tengo de servirle de enfermera: pux, pux,
-pux, viejo clueco, tan potroso como zeloso, y el mas zeloso del mundo.
-
-LORENZA.
-
-Dice la verdad mi sobrina.
-
-CRISTINA.
-
-¡Pluguiera á Dios que nunca yo la dijera en esto!
-
-HORTIGOSA.
-
-Ahora bien, señora doña Lorenza, usted haga lo que le tengo
-aconsejado, y verá cómo se halla muy bien con mi consejo. El mozo es
-como un ginjo verde: quiere bien, sabe callar y agradecer lo que por
-él se hace; y pues los zelos y el recato del viejo no nos dan lugar á
-demandas ni á respuestas, resolucion y buen ánimo: que por la órden
-que hemos dado, yo le pondré al galan en su aposento de usted y le
-sacaré, si bien tuviese el viejo mas ojos que Argos, y viese mas que
-un zahorí, que dicen que ve siete estados debajo de la tierra.
-
-LORENZA.
-
-Como soy primeriza, estoy temerosa; y no querria, á trueco del gusto,
-poner á riesgo la honra.
-
-CRISTINA.
-
-Eso me parece, señora tia, á lo del cantar de Gomez Arias: señor
-Gomez Arias, doleos de mí, soy niña y muchacha, nunca en tal me ví.
-
-LORENZA.
-
-Algun espíritu malo debe hablar en tí, sobrina, segun las cosas que
-dices.
-
-CRISTINA.
-
-Yo no sé quién habla; pero yo sé que haria todo aquello que la señora
-Hortigosa ha dicho, sin faltar punto.
-
-LORENZA.
-
-¿Y la honra, sobrina?
-
-CRISTINA.
-
-¿Y el holgarnos, tia?
-
-LORENZA.
-
-¿Y si se sabe?
-
-CRISTINA.
-
-¿Y si no se sabe?
-
-LORENZA.
-
-¿Y quién me asegurará á mí que no se sepa?
-
-HORTIGOSA.
-
-¿Quién? la buena diligencia, la sagacidad, la industria, y sobre todo
-el buen ánimo y mis trazas.
-
-CRISTINA.
-
-Mire, señora Hortigosa, tráiganosle galan, limpio, desenvuelto, un
-poco atrevido, y sobre todo mozo.
-
-HORTIGOSA.
-
-Todas esas partes tiene el que he propuesto, y otras dos mas, que es
-rico y liberal.
-
-LORENZA.
-
-Que no quiero riquezas, señora Hortigosa: que me sobran las joyas,
-y me ponen en confusion las diferencias de colores de mis muchos
-vestidos: hasta eso no tengo que desear, que Dios le dé salud á
-Cañizares, mas vestida me tiene que un palmito, y con mas joyas
-que la vedriera de un platero rico. No me clavára él las ventanas,
-cerrára las puertas, visitára á todas horas la casa, desterrára de
-ella los gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varon:
-que á trueco de que no hiciera esto, y otras cosas no vistas en
-materia de recato, yo le perdonára sus dádivas y mercedes.
-
-HORTIGOSA.
-
-¿Que tan zeloso es?
-
-LORENZA.
-
-Digo, que le vendian el otro dia una tapicería á bonísimo precio,
-y por ser de figuras no la quiso; y compró otra de verduras, por
-mayor precio, aunque no era tan buena. Siete puertas hay antes que
-se llegue á mi aposento, fuera de la puerta de la calle, y todas se
-cierran con llave; y las llaves no me ha sido posible averiguar dónde
-las esconde de noche.
-
-CRISTINA.
-
-Tia, la llave de loba, creo que se la pone entre las faldas de la
-camisa.
-
-LORENZA.
-
-No lo creas, sobrina: que yo duermo con él y jamás le he visto, ni
-sentido que tenga llave alguna.
-
-CRISTINA.
-
-Y mas, que toda la noche anda como trasgo por toda la casa; y si
-acaso dan alguna música en la calle, les tira de pedradas porque se
-vayan: es un malo, es un brujo, es un viejo, que no tengo mas que
-decir.
-
-LORENZA.
-
-Señora Hortigosa, váyase, no venga el gruñidor y la halle conmigo:
-que seria echarlo á perder todo; y lo que ha de hacer, hágalo luego:
-que estoy tan aburrida, que no me falta sino echarme una soga al
-cuello, para salir de tan mala vida.
-
-HORTIGOSA.
-
-Quizá con esta que ahora se comenzará, se le quitará toda esa mala
-gana, y le vendrá otra mas saludable, y que mas la contente.
-
-CRISTINA.
-
-Asi suceda; aunque me costase á mí un dedo de la mano: que quiero
-mucho á mi señora tia, y me muero de verla tan pensativa y angustiada
-en poder de este viejo y reviejo: y mas que viejo; y no me puedo
-hartar de decille viejo.
-
-LORENZA.
-
-Pues en verdad que te quiere bien, Cristina.
-
-CRISTINA.
-
-¿Deja por eso de ser viejo? Cuanto mas, que yo he oido decir que
-siempre los viejos son amigos de niñas.
-
-HORTIGOSA.
-
-Asi es la verdad, Cristina, y á Dios, que en acabando de comer doy
-la vuelta. Usted esté muy en lo que dejamos concertado, y verá cómo
-salimos y entramos bien en ello.
-
-CRISTINA.
-
-Señora Hortigosa, hágame merced de traerme á mí un frailecico
-pequeñito, con quien yo me huelgue.
-
-HORTIGOSA.
-
-Yo se le traeré á la niña pintado.
-
-CRISTINA.
-
-Que no le quiero pintado, sino vivo, vivo, chiquito como unas perlas.
-
-LORENZA.
-
-¿Y si lo ve tio?
-
-CRISTINA.
-
-Diréle yo que es un duende, y tendrá de él miedo, y holgaréme yo.
-
-HORTIGOSA.
-
-Digo que yo le trairé; y á Dios.
-
-(_Váse Hortigosa._)
-
-CRISTINA.
-
-Mire, tia, si Hortigosa trae algun galan, y á mí el frailecico, y si
-señor los viere, no tenemos mas que hacer, sino cogerle entre todos,
-y ahogarle, y echarle en el pozo ó enterrarle en la caballeriza.
-
-LORENZA.
-
-Tal eres tú, que creo lo harias mejor que lo dices.
-
-CRISTINA.
-
-Pues no sea él viejo zeloso, y déjenos vivir en paz; pues no le
-hacemos mal alguno, y vivimos como unas santas.
-
-(_Éntranse._)
-
-
- _Salen Cañizares, viejo, y un compadre suyo._
-
-CAÑIZARES.
-
-Señor compadre, señor compadre: el setenton que se casa con quince,
-ó carece de entendimiento, ó tiene gana de visitar el otro mundo lo
-mas presto que le sea posible. Apenas me casé con doña Lorencica,
-pensando tener en ella compañía y regalo, y persona que se hallase en
-mi cabecera, y me cerrase los ojos al tiempo de mi muerte, cuando me
-embistieron una turba multa de trabajos y desasosiegos: tenia casa y
-busqué casar: estaba pesado y desposéme.
-
-COMPADRE.
-
-Compadre, error fue, pero no muy grande; porque segun el dicho del
-apóstol, mejor es casarse que abrasarse.
-
-CAÑIZARES.
-
-Que no habia de abrasar en mí, señor compadre, que con la menor
-llamarada quedára hecho ceniza: compañía quise, compañía busqué,
-compañía hallé; pero Dios lo remedie, por quien él es.
-
-COMPADRE.
-
-¿Tiene zelos, señor compadre?
-
-CAÑIZARES.
-
-Del sol que mira á Lorencita, del aire que le toca, de las faldas que
-la vapulean.
-
-COMPADRE.
-
-¿Dále ocasion?
-
-CAÑIZARES.
-
-Ni por pienso, ni tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni á dónde: las
-ventanas, amen de estar con llave, las guarnecen rejas, y celosías:
-las puertas jamás se abren: vecina no atraviesa mis umbrales, ni
-los atravesará mientras Dios me diera vida. Mirad, compadre, no les
-vienen los malos aires á las mujeres de ir á los jubileos, ni á las
-procesiones, ni á todos los actos de regocijos públicos: donde ellas
-se mancan, donde ellas se estropean, y á donde ellas se dañan, es en
-casa de las vecinas, y de las amigas: mas maldades encubre una mala
-amiga, que la capa de la noche: mas conciertos se hacen en su casa y
-mas se concluyen, que en una asamblea.
-
-COMPADRE.
-
-Yo asi lo creo; pero si la señora doña Lorenza no sale de casa, ni
-nadie entra en la suya, ¿de qué vive descontento mi compadre?
-
-CAÑIZARES.
-
-De que no pasará mucho tiempo en que no caya Lorencica en lo que le
-falta: que será un mal caso, y tan malo, que en solo en pensallo le
-temo, y de temerle me desespero, y de desesperarme vivo con disgusto.
-
-COMPADRE.
-
-Y con razon se puede tener ese temor; porque las mujeres querrian
-gozar enteros los frutos del matrimonio.
-
-CAÑIZARES.
-
-La mia los goza doblados.
-
-COMPADRE.
-
-Ahí está el daño, señor compadre.
-
-CAÑIZARES.
-
-No, no, ni por pienso; porque es mas simple Lorencica que una paloma,
-y hasta agora no entiende nada de esas filaterías[36]; y á Dios,
-señor compadre, que me quiero entrar en casa.
-
-COMPADRE.
-
-Yo quiero entrar allá, y ver á mi señora doña Lorenza.
-
-CAÑIZARES.
-
-Habeis de saber, compadre, que los antiguos latinos usaban de un
-refran, que decia: _amicus usque ad aras_, que quiere decir: el amigo
-hasta el altar; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo
-aquello que no fuere contra Dios; y yo digo, que mi amigo _usque ad
-portam_, hasta la puerta, que ninguno ha de pasar mis quicios; y á
-Dios, señor compadre, y perdóneme.
-
-(_Éntrase Cañizares._)
-
-COMPADRE.
-
-En mi vida he visto hombre mas recatado, ni mas zeloso, ni
-mas impertinente; pero este es de aquellos que traen la soga
-arrastrando, y de los que siempre vienen á morir del mal que temen.
-
-(_Éntrase el compadre._)
-
-
- _Salen doña Lorenza y Cristina._
-
-CRISTINA.
-
-Tia, mucho tarda tio, y mas tarda Hortigosa.
-
-LORENZA.
-
-Mas que nunca él acá viniese, ni ella tampoco; porque él me enfada, y
-ella me tiene confusa.
-
-CRISTINA.
-
-Todo es probar, señora tia; y cuando no saliere bien, darle del codo.
-
-LORENZA.
-
-¡Ay, sobrina! que estas cosas, ó yo sé poco, ó sé que todo el daño
-está en probarlas.
-
-CRISTINA.
-
-Á fe, señora tia, que tiene poco ánimo; y que si yo fuera de su edad,
-que no me espantáran hombres armados.
-
-LORENZA.
-
-Otra vez torno á decir, y diré cien mil veces, que Satanás habla en
-tu boca: mas ¡ay! ¿cómo se ha entrado, señor?
-
-CRISTINA.
-
-Debe de haber abierto con la llave maestra.
-
-LORENZA.
-
-Encomiendo yo al diablo sus maestrías y sus llaves.
-
-
- _Sale Cañizares_
-
-CAÑIZARES.
-
-¿Con quién hablábades, doña Lorenza?
-
-LORENZA.
-
-Con Cristinica hablaba.
-
-CAÑIZARES.
-
-Miradlo bien, doña Lorenza.
-
-LORENZA.
-
-Digo que hablaba con Cristinica: ¿con quién habia de hablar? ¿Tengo
-yo, por ventura, con quién?
-
-CAÑIZARES.
-
-No querria que tuviésedes algun soliloquio con vos misma, que
-redundase en mi perjuicio.
-
-LORENZA.
-
-Ni entiendo esos circunloquios que decís, ni aun los quiero entender;
-y tengamos la fiesta en paz.
-
-CAÑIZARES.
-
-Ni aun las vísperas no querria yo tener en guerra con vos: ¿pero
-quién llama á aquella puerta con tanta priesa? Mira, Cristinica,
-quién es; y si es pobre, dale limosna y despídele.
-
-CRISTINA.
-
-¿Quién está ahí?
-
-HORTIGOSA.
-
-La vecina Hortigosa es, señora Cristina.
-
-CAÑIZARES.
-
-¿Hortigosa y vecina? Dios sea conmigo: pregúntale, Cristina, lo que
-quiere, y dáselo, con condicion que no atraviese estos umbrales.
-
-CRISTINA.
-
-¿Y qué quiere, señora vecina?
-
-CAÑIZARES.
-
-El nombre de vecina me turba y sobresalta: llámala por su propio
-nombre, Cristina.
-
-CRISTINA.
-
-Responda: ¿y qué quiere, señora Hortigosa?
-
-HORTIGOSA.
-
-Al señor Cañizares quiero suplicar un poco, en que me va la honra, la
-vida y el alma.
-
-CAÑIZARES.
-
-Decidle, sobrina, á esa señora, que á mí me va todo eso y mas en que
-no entre acá dentro.
-
-LORENZA.
-
-¡Jesus, y qué condicion tan estravagante! ¿Aquí no estoy delante de
-vos? ¿Hánme de comer de ojo? ¿Hánme de llevar por los aires?
-
-CAÑIZARES.
-
-Entre con cien mil bercebues, pues vos lo quereis.
-
-CRISTINA.
-
-Entre, señora vecina.
-
-CAÑIZARES.
-
-Nombre fatal para mí es el de vecina.
-
-
- _Entra Hortigosa, y trae un guadamecí, y en las pieles de las
- cuatro esquinas han de venir pintados Rodamonte, Mandricardo,
- Rugero y Gradaso: y Rodamonte venga pintado como arrebozado._
-
-HORTIGOSA.
-
-Señor mio de mi alma, movida y incitada de la buena fama de vuestra
-merced, de su gran caridad, y de sus muchas limosnas, me he atrevido
-de venir á suplicar á vuestra merced me haga tanta merced, caridad y
-limosna y buena obra de comprarme este guadamecí[37]; porque tengo
-un hijo preso por unas heridas que dió á un tundidor; y ha mandado
-la justicia que declare el cirujano, y no tengo con qué pagalle, y
-corre peligro no le echen otros embargos, que podrian ser muchos, á
-causa que es muy travieso mi hijo; y querria echarle hoy, ó mañana,
-si fuese posible, de la cárcel: la obra es buena, el guadamecí nuevo,
-y con todo eso le daré por lo que vuestra merced quisiere darme por
-él, que en mas está la monta, y como esas cosas he perdido yo en esta
-vida: tenga vuestra merced de esa punta, señora mia, y descojámosle,
-porque vea el señor Cañizares que no hay engaño en mis palabras: alce
-mas, señora mia, y mire cómo es bueno de caida, y las pinturas de los
-cuadros parece que están vivas.
-
-(_Al alzar y mostrar el guadamecí, entra por detrás de él un galan; y
-como Cañizares ve los retratos, dice_):
-
-CAÑIZARES.
-
-¡Ó qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere el señor rebozadito en mi
-casa? Aun si supiese que tan amigo soy yo de estas cosas, y de estos
-rebocitos, espantarseía[38].
-
-CRISTINA.
-
-Señor tio, yo no sé nada de rebozados; y si él ha entrado en casa,
-la señora Hortigosa tiene la culpa, que á mí el diablo me lleve, si
-dije, ni hice nada para que él entrase; no en mi conciencia: aun el
-diablo seria, si mi señor tio me echase á mí la culpa de su entrada.
-
-CAÑIZARES.
-
-Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero
-no hay de qué maravillarme, porque ella no sabe mi condicion, ni cuán
-enemigo soy de aquestas pinturas.
-
-LORENZA.
-
-Por las pinturas lo dice, Cristinica, y no por otra cosa.
-
-CRISTINA.
-
-Pues por esas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Vuelto se me há el
-ánima al cuerpo, que ya andaba por los aires.
-
-LORENZA.
-
-Quemado vea yo ese pico de once varas: en fin, quien con muchachos se
-acuesta, etc.
-
-CRISTINA.
-
-¡Ay, desgraciada, y en qué peligro pudiera haber puesto toda esta
-baraja!
-
-CAÑIZARES.
-
-Señora Hortigosa, yo no soy amigo de figuras rebozadas ni por
-rebozar: tome este doblon, con el cual podrá remediar su necesidad,
-y váyase de mi casa lo mas presto que pudiere, y ha de ser luego, y
-llévese su guadamecí.
-
-HORTIGOSA.
-
-Viva vuestra merced mas años que Matute el de Jerusalem, en vida de
-mi señora doña... no sé cómo se llama; á quien suplico me mande: que
-la serviré de noche y de dia, con la vida y con el alma, que la debe
-de tener ella como la de una tortolica simple.
-
-CAÑIZARES.
-
-Señora Hortigosa, abrevie y váyase, y no se esté agora juzgando almas
-agenas.
-
-HORTIGOSA.
-
-Si vuestra merced hubiere menester algun pegadillo para la madre,
-téngolos milagrosos, y si para mal de muelas, sé unas palabras que
-quitan el dolor como con la mano.
-
-CAÑIZARES.
-
-Abrevie, señora Hortigosa: que doña Lorenza ni tiene madre, ni dolor
-de muelas: que todas las tiene sanas y enteras, que en su vida se ha
-sacado muela alguna.
-
-HORTIGOSA.
-
-Ella se las sacará, placiendo al cielo; porque le dará muchos años de
-vida; y la vejez es la total destruccion de la dentadura.
-
-CAÑIZARES.
-
-Aquí de Dios, que no será posible que me deje esta vecina. Hortigosa,
-ó diablo, ó vecina, ó lo que eres, vete con Dios y déjame en mi casa.
-
-HORTIGOSA.
-
-Justa es la demanda; y vuestra merced no se enoje, que ya me voy.
-
-(_Váse Hortigosa._)
-
-CAÑIZARES.
-
-¡Ó vecinas, vecinas! Escaldado quedo aun de las buenas palabras de
-esta vecina, por haber salido por boca de vecina.
-
-LORENZA.
-
-Digo que teneis condicion de bárbaro y de salvaje; ¿y qué ha dicho
-esta vecina, para que quedeis con ojeriza contra ella? Todas vuestras
-buenas obras las haceis en pecado mortal: dístesle dos docenas de
-reales, acompañados con otras dos docenas de injurias, boca de lobo,
-lengua de escorpion, y silo de malicias.
-
-CAÑIZARES.
-
-No, no, á mal viento va esta parva: no me parece bien que volvais
-tanto por vuestra vecina.
-
-CRISTINA.
-
-Señora tia, éntrese allá dentro y desenójese; y deje á tio que parece
-que está enojado.
-
-LORENZA.
-
-Asi lo haré, sobrina; y aun quizá no me verá la cara en estas dos
-horas; y á fe, que yo se la dé á beber por mas que la rehuse.
-
-(_Éntrase doña Lorenza._)
-
-CRISTINA.
-
-¿Tio, no ve cómo ha cerrado de golpe? Y creo que va á buscar una
-tranca para asegurar la puerta.
-
-LORENZA. (_por dentro._)
-
-¿Cristinica? ¿Cristinica?
-
-CRISTINA.
-
-¿Qué quiere, tia?
-
-LORENZA.
-
-¡Si se supiese qué galan me ha deparado la buena suerte! Mozo, bien
-dispuesto, pelinegro y que le huele la boca á mil azahares.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! ¿Está loca, tia?
-
-LORENZA.
-
-No estoy sino en todo mi juicio; y en verdad, que si le vieses, que
-se te alegrase el alma.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Ríñala, tio, porque no se
-atreva ni aun burlando á decir deshonestidades.
-
-CAÑIZARES.
-
-¿Bobeas, Lorenza? Pues á fe, que no estoy yo de gracia para sufrir
-esas burlas.
-
-LORENZA.
-
-Que no son sino veras, y tan veras, que en este género no pueden ser
-mayores.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Y dígame, tia, ¿está ahí
-tambien mi frailecito?
-
-LORENZA.
-
-No, sobrina; pero otra vez vendrá, si quiere Hortigosa la vecina.
-
-CAÑIZARES.
-
-Lorenza, dí lo que quisieres; pero no tomes en tu boca el nombre de
-vecina, que me tiemblan las carnes en oirle.
-
-LORENZA.
-
-Tambien me tiemblan á mí por amor de la vecina.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías!
-
-LORENZA.
-
-Ahora echo de ver quién eres, viejo maldito, que hasta aquí he vivido
-engañada contigo.
-
-CRISTINA.
-
-Ríñala, tio, ríñala, tio, que se desvergüenza mucho.
-
-LORENZA.
-
-Lavar quiero á un galan las pocas barbas que tiene, con una bacía
-llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel
-pintado.
-
-CRISTINA.
-
-¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Despedácela, tio.
-
-CAÑIZARES.
-
-No la despedazaré yo á ella, sino á la puerta que la encubre.
-
-LORENZA.
-
-No hay para qué, vela aquí abierta: entre, y verá cómo es verdad
-cuanto le he dicho.
-
-CAÑIZARES.
-
-Aunque sé que te burlas, sí entraré para desenojarte.
-
-(_Al entrar Cañizares dánle con una bacía de agua en los ojos: él
-váse á limpiar: acuden sobre él Cristina y doña Lorenza, y en este
-ínterin sale el galan, y váse._)
-
-CAÑIZARES.
-
-Por Dios, que por poco me cegáras, Lorenza: al diablo se dan las
-burlas que se arremeten á los ojos.
-
-LORENZA.
-
-Mirad con quien me casó mi suerte, sino con el hombre mas malicioso
-del mundo: mirad como dió crédito á mis mentiras, por su... fundadas
-en materia de zelos: que menoscabada y asendereada sea mi ventura:
-pagad, vosotros, cabellos, las deudas de este viejo: llorad,
-vosotros, ojos, las culpas de este maldito: mirad en lo que tiene
-mi honra y mi crédito, pues de las sospechas hace certezas, de las
-mentiras verdades, de las burlas veras, y de los entretenimientos
-maldiciones. ¡Ay, que se me arranca el alma!
-
-CRISTINA.
-
-Tia, no dé tantas voces, que se juntará la vecindad.
-
-JUSTICIA. (_De dentro._)
-
-Abran esas puertas: abran luego, sino echarélas en el suelo.
-
-LORENZA.
-
-Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad de
-este viejo.
-
-CAÑIZARES.
-
-Vive Dios, que creí que te burlabas: Lorenza, calla.
-
-
- _Entran el Alguacil y los músicos, y el bailarin y la Hortigosa._
-
-ALGUACIL.
-
-¿Qué es esto? ¿qué pendencia es esta? ¿quién daba aquí voces?
-
-CAÑIZARES.
-
-Señor, no es nada; pendencias son entre marido y mujer, que luego se
-pasan.
-
-MÚSICO.
-
-Por Dios, que estábamos mis compañeros y yo, que somos músicos, aquí
-pared y medio, en un desposorio, y á las voces hemos acudido, con no
-pequeño sobresalto, pensando que era otra cosa.
-
-HORTIGOSA.
-
-Y yo tambien, en mi ánima pecadora.
-
-CAÑIZARES.
-
-Pues en verdad, señora Hortigosa, que si no fuera por ella, que no
-hubiera sucedido nada de lo sucedido.
-
-HORTIGOSA.
-
-Mis pecados lo habrán hecho: que soy tan desdichada, que sin saber
-por donde, ni por donde no, se me echan á mí las culpas que otros
-cometen.
-
-CAÑIZARES.
-
-Señores, vuestras mercedes todos se vuelvan norabuena, que yo les
-agradezco su buen deseo, que ya yo y mi esposa quedamos en paz.
-
-LORENZA.
-
-Sí quedaré, como le pida perdón primero á la vecina, si alguna cosa
-mala pensó contra ella.
-
-CAÑIZARES.
-
-Si á todas las vecinas de quien yo pienso mal hubiese de pedir
-perdón, seria nunca acabar; pero con todo eso, yo se le pido á la
-señora Hortigosa.
-
-HORTIGOSA.
-
-Y yo le otorgo para aquí y para delante de Pero García.
-
-MÚSICO.
-
-Pues en verdad, que no habemos de haber venido en balde: toquen mis
-compañeros, y baile el bailarin, y regocíjense las paces con esta
-cancion.
-
-CAÑIZARES.
-
-Señores, no quiero música: yo la doy por recibida.
-
-MÚSICOS.
-
- Pues aunque no la quiera:
- El agua de por San Juan,
- Quita vino y no da pan.
- Las riñas de por San Juan,
- Todo el año paz nos dan
- Llover el trigo en las eras,
- Las viñas estando en cierne:
- No hay labrador que gobierne
- Bien sus cubas y paneras:
- Mas las riñas mas de veras,
- Si suceden por San Juan,
- Todo el año paz nos dan.
- Por la canícula ardiente
- Está la cólera á punto;
- Pero pasando aquel punto,
- Menos activa se siente.
- Y asi el que dice, no miente,
- Que las riñas por San Juan,
- Todo el año paz nos dan.
-
-(_Baila._)
-
- Las riñas de los casados,
- Como aquesta siempre sean,
- Para que despues se vean,
- Sin pensar, regocijados.
- Sol que sale tras nublados,
- Es contento tras afan:
- Las riñas de por San Juan,
- Todo el año paz nos dan.
-
-CAÑIZARES.
-
-Porque vean vuesas mercedes las vueltas y revueltas en que me ha
-puesto una vecina, y si tengo razon de estar mal con las vecinas.
-
-LORENZA.
-
-Aunque mi esposo está mal con las vecinas, yo beso á vuestras
-mercedes las manos, señoras vecinas.
-
-CRISTINA.
-
-Y yo tambien: mas si mi vecina me hubiera traido mi frailecico, yo la
-tuviera por mejor vecina; y á Dios, señoras vecinas.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DE LA ELECCION DE LOS ALCALDES
- DE DAGANZO_.
-
-
- _Salen el Bachiller Pesuña, Pedro Estornudo, Escribano, Panduro,
- Regidor, y Alonso Algarroba, Regidor._
-
-PANDURO.
-
- Rellánense, que todo saldrá á cuajo,
- Si es que lo quiere el cielo benditísimo.
-
-ALONSO.
-
- Mas echémoslo á doce, y no se venda:
- Paz, que no será mucho que salgamos
- Bien del negocio, si lo quiere el cielo:
- Que quiera ó que no quiera, es lo que importa.
-
-PANDURO.
-
- Algarroba, la lengua se os deslicia:
- Habrad acomedido, y de buen rejo:
- Que no me suenan bien esas palabras,
- Quiera ó no quiera el cielo: por san Junco,
- Que como presomís de resabido,
- Os arrojais á troche moche en todo.
-
-ALGARROBA.
-
- Cristiano viejo soy á todo ruedo,
- Y creo en Dios á pies jontillas.
-
-BACHILLER.
-
- Bueno:
- No hay mas que desear.
-
-ALGARROBA.
-
- Y si por suerte
- Hablé mal, yo confieso que soy ganso,
- Y doy lo dicho por no dicho.
-
-ESCRIBANO.
-
- Basta:
- No quiere Dios del pecador mas malo,
- Sino que viva y se arrepienta.
-
-ALGARROBA.
-
- Digo
- Que vivo, y me arrepiento, y que conozco
- Que el cielo puede hacer lo que él quisiere,
- Sin que nadie le pueda ir á la mano,
- Especial cuando llueve.
-
-PANDURO.
-
- De las nubes,
- Algarroba, cae el agua, no del cielo.
-
-ALGARROBA.
-
- Cuerpo del mundo, si es que aquí venimos
- Á reprochar los unos á los otros,
- Díganmoslo: que á fe que no le falten
- Reproches á Algarroba á cada paso.
-
-BACHILLER.
-
- _Redeamus ad rem_, señor Panduro,
- Y señor Algarroba: no se pase
- El tiempo en niñerías escusadas.
- ¿Juntámonos aquí para disputas
- Impertinentes? Bravo caso es este,
- Que siempre que Panduro y Algarroba
- Están juntos, al punto se levantan
- Entre ellos mil borrascas y tormentas
- De mil contradictorias intenciones.
-
-ESCRIBANO.
-
- El señor bachiller Pesuña tiene
- Demasiada razon: véngase al punto,
- Y mírese qué alcaldes nombraremos
- Para el año que viene, que sean tales,
- Que no los pueda calumniar Toledo,
- Sino que los confirme y dé por buenos,
- Pues para esto ha sido nuestra junta.
-
-PANDURO.
-
- De las varas hay cuatro pretensores:
- Juan Berrocal, Francisco de Humillos,
- Miguel Jarrete y Pedro de la Rana,
- Hombres todos de chapa y de caletre,
- Que pueden gobernar, no que á Daganzo,
- Sino á la misma Roma.
-
-ALGARROBA.
-
- Á Romanillos.
-
-ESCRIBANO.
-
- ¿Hay otro apuntamiento? Por san Pito,
- Que me salga del corro.
-
-ALGARROBA.
-
- Bien parece
- Que se llama Estornudo el escribano,
- Que asi se le encarama y sube el humo:
- Sosiéguese, que yo no diré nada.
-
-PANDURO.
-
- ¿Hallarse han por ventura en todo el sorbe?
-
-ALGARROBA.
-
- ¿Qué sorbe, sorbe huevos? Orbe diga
- El discreto Panduro, y serle há sano.
-
-PANDURO.
-
- Digo que en todo el mundo no es posible
- Que se hallen cuatro ingenios como aquestos
- De nuestros pretensores.
-
-ALGARROBA.
-
- Por lo menos
- Yo sé que Berrocal tiene el mas lindo
- Distinto.
-
-ESCRIBANO.
-
- ¿Para qué?
-
-ALGARROBA.
-
- Para ser sacre
- En esto de mojon y catavinos.
- En mi casa probó los dias pasados
- Una tinaja, y dijo que sabia
- El claro vino á palo, á cuero y hierro:
- Acabó la tinaja su camino,
- Y hallóse en el asiento de ella un palo
- Pequeño, y de él pendía una correa
- De cordoban y una pequeña llave.
-
-ESCRIBANO.
-
- ¡Ó rara habilidad! ¡Ó raro ingenio!
- Bien puede gobernar el que tal sabe,
- Á Alanis y á Cazalla y aun á Esquivias.
-
-ALGARROBA.
-
- Miguel Jarrete es águila.
-
-BACHILLER.
-
- ¿En qué modo?
-
-ALGARROBA.
-
- En tirar con un arco de bodoques.
-
-BACHILLER.
-
- ¿Qué tan certero es?
-
-ALGARROBA.
-
- Es de manera,
- Que si no fuese porque los mas tiros
- Se da en la mano izquierda, no habria pájaro
- En todo este contorno.
-
-BACHILLER.
-
- Para alcalde
- Es rara habilidad y necesaria.
-
-ALGARROBA.
-
- ¿Qué diré de Francisco de Humillos?
- Un zapato remienda como un sastre.
- Pues Pedro de la Rana, no hay memoria
- Que á la suya se iguale: en ella tiene
- Del antiguo y famoso perro de Alva
- Todas las coplas, sin que letra falte.
-
-PANDURO.
-
- Éste lleva mi voto.
-
-ESCRIBANO.
-
- Y aun el mio.
-
-ALGARROBA.
-
- Á Berrocal me atengo.
-
-BACHILLER.
-
- Yo á ninguno,
- Si es que no dan mas pruebas de su ingenio,
- Á la jurisprudencia encaminadas.
-
-ALGARROBA.
-
- Yo daré un buen remedio y es aqueste:
- Hagan entrar los cuatro pretendientes,
- Y el señor bachiller Pesuña puede
- Examinarlos, pues el arte sabe,
- Y conforme á su ciencia, asi veremos
- Quién podrá ser nombrado para el cargo.
-
-ESCRIBANO.
-
- Vive Dios, que es rarísima advertencia.
-
-PANDURO.
-
- Aviso es, que podrá servir de arbitrio
- Para su jamestad: que como en corte
- Hay potra médicos, haya potra alcaldes.
-
-ALGARROBA.
-
- Prota, señor Panduro, que no potra.
-
-PANDURO.
-
- Como vos no hay friscal en todo el mundo.
-
-ALGARROBA.
-
- Fiscal, pese á mis males.
-
-ESCRIBANO.
-
- Por Dios Santo,
- Que es Algarroba impertinente.
-
-ALGARROBA.
-
- Digo,
- Que pues se hace exámen de barberos,
- De herradores, de sastres, y se hace
- De cirujanos y otras zarandajas,
- Tambien se examinasen para alcaldes,
- Y al que se hallase suficiente y hábil
- Para tal menester, que se le diese
- Carta de exámen, con la cual podria
- El tal examinado remediarse;
- Porque de lata en una blanca caja,
- La carta acomodando merecida,
- Á tal pueblo podrá llegar el pobre,
- Que le pesen á oro: que hay ogaño
- Carestía de alcaldes de caletre,
- En lugares pequeños casi siempre.
-
-BACHILLER.
-
- Ello está muy bien dicho y bien pensado:
- Llamen á Berrocal, entre, y veamos
- Donde llega la raya de su ingenio.
-
-ALGARROBA.
-
- Humillos, Rana, Berrocal, Jarrete,
- Los cuatro pretensores se han entrado:
-
-
- _Entran estos cuatro labradores._
-
- Ya los tienes presentes.
-
-BACHILLER.
-
- Bien venidos
- Sean vuesas mercedes.
-
-BERROCAL.
-
- Bien hallados
- Vuesas mercedes sean.
-
-PANDURO.
-
- Acomódense
- Que asientos sobran.
-
-HUMILLOS.
-
- Siéntome y me siento.
-
-JARRETE.
-
- Todos nos sentaremos, Dios loado.
-
-RANA.
-
- ¿De qué os sentís, Humillos?
-
-HUMILLOS.
-
- De que vaya
- Tan á la larga nuestro nombramiento.
- ¿Hémoslo de comprar á gallipavos,
- Á cántaros de arrope y á abiervadas,
- Y botas de lo añejo tan crecidas,
- Que se arremetan á ser cueros? Díganlo,
- Y pondráse remedio y diligencia.
-
-BACHILLER.
-
- No hay sobornos aquí: todos estamos
- De un comun parecer, y es: que el que fuere
- Mas hábil para alcalde, ese se tenga
- Por escogido y por llamado.
-
-RANA.
-
- Bueno:
- Yo me contento.
-
-BERROCAL.
-
- Y yo.
-
-BACHILLER.
-
- Mucho, en buen hora.
-
-HUMILLOS.
-
- Tambien yo me contento.
-
-JARRETE.
-
- De ello gusto.
-
-BACHILLER.
-
- Vaya de exámen, pues.
-
-HUMILLOS.
-
- De exámen venga.
-
-BACHILLER.
-
- ¿Sabeis leer, Humillos?
-
-HUMILLOS.
-
- No por cierto,
- Ni tal se probará que en mi linage
- Haya persona de tan poco asiento,
- Que se ponga á aprender esas quimeras
- Que llevan á los hombres al brasero[39],
- Y á las mugeres á la casa llana[40].
- Leer no sé; mas sé otras cosas tales,
- Que llevan al leer ventajas muchas.
-
-BACHILLER.
-
- ¿Y cuáles cosas son?
-
-HUMILLOS.
-
- Sé de memoria
- Todas cuatro oraciones, y las rezo
- Cada semana cuatro y cinco veces.
-
-RANA.
-
- ¿Y con eso pensais de ser alcalde?
-
-HUMILLOS.
-
- Con esto, y con ser cristiano viejo,
- Me atrevo á ser un senador romano.
-
-BACHILLER.
-
- Está muy bien, Jarrete diga agora
- Qué es lo que sabe.
-
-JARRETE.
-
- Yo, señor Pesuña,
- Sé leer, aunque poco: deletreo,
- Y ando en el beaba bien há tres meses,
- Y en cinco mas daré con ello á un cabo;
- Y además de esta ciencia, que ya aprendo,
- Sé alzar un arado bravamente,
- Y herrar, casi en tres horas, cuatro pares
- De novillos briosos, y cerreros:
- Soy sano de mis miembros, y no tengo
- Sordez, ni cataratas, tos, ni reumas;
- Y soy cristiano viejo como todos,
- Y tiro con un arco como un Tulio.
-
-ALGARROBA.
-
- Raras habilidades para alcalde,
- Necesarias y muchas.
-
-BACHILLER.
-
- Adelante:
- ¿Qué sabe Berrocal?
-
-BERROCAL.
-
- Tengo en la lengua
- Toda mi habilidad, y en la garganta:
- No hay mojon en el mundo que me llegue:
- Sesenta y seis sabores estampados
- Tengo en el paladar, todos vináticos.
-
-ALGARROBA.
-
- ¿Y quiere ser alcalde?
-
-BERROCAL.
-
- Y lo requiero.
- Pues cuando estoy armado á lo de Baco,
- Asi se me aderezan los sentidos
- Que me parece á mí que en aquel punto
- Podria prestar leyes á Licurgo,
- Y limpiarme con Bártulo.
-
-PANDURO.
-
- Pasito,
- Que estamos en concejo.
-
-BERROCAL.
-
- No soy nada
- Melindroso, ni puerco: sólo digo
- Que no se me malogre mi justicia,
- Que echaré el bodegon por la ventana.
-
-BACHILLER.
-
- ¿Amenazas aquí? Por vida mia,
- Mi señor Berrocal, que valen poco.
- ¿Qué sabe Pedro Rana?
-
-RANA.
-
- Como rana
- Habré de cantar mal; pero con todo
- Diré mi condicion y no mi ingenio.
- Yo, señores, si acaso fuese alcalde,
- Mi vara no seria tan delgada
- Como las que se usan de ordinario:
- De una encina ó de un roble la haria,
- Y gruesa de dos dedos, temeroso
- Que no me la encorvase el dulce peso
- De un bolson de ducados, ni otras dádivas,
- Ó ruegos, ó promesas, ó favores,
- Que pesan como plomo, y no se sienten
- Hasta que os han brumado las costillas
- Del cuerpo y alma: y junto con aquesto
- Seria bien criado y comedido,
- Parte severo, y nada rigoroso:
- Nunca deshonraria al miserable
- Que ante mí le trajesen sus delitos:
- Que suele lastimar una palabra
- De un juez arrojado, de afrentosa,
- Mucho mas que lastíma su sentencia,
- Aunque en ella se intime cruel castigo.
- No es bien que el poder quite la crianza,
- Ni que la sumision de un delincuente
- Haga el juez soberbio y arrogante.
-
-ALGARROBA.
-
- ¡Vive Dios, que ha cantado nuestra Rana
- Mucho mejor que un cisne cuando muere!
-
-PANDURO.
-
- Mil sentencias ha dicho censorinas.
-
-ALGARROBA.
-
- De Caton Censorino; bien ha dicho
- El regidor Panduro.
-
-PANDURO.
-
- Reprochadme.
-
-ALGARROBA.
-
- Su tiempo se vendrá.
-
-ESCRIBANO.
-
- Nunca acá venga:
- Terrible inclinacion es, Algarroba,
- La vuestra en reprochar.
-
-ALGARROBA.
-
- No mas, so escriba.
-
-ESCRIBANO.
-
- ¿Qué escriba, fariseo?
-
-BACHILLER.
-
- Por san Pedro,
- Que son muy demasiadas demasías
- Estas.
-
-ALGARROBA.
-
- Yo me burlaba.
-
-ESCRIBANO.
-
- Y yo me burlo.
-
-BACHILLER.
-
- Pues no se burlen mas, por vida mia.
-
-ALGARROBA.
-
- Quien miente, miente.
-
-ESCRIBANO.
-
- Y quien verdad pronuncia,
- Dice verdad.
-
-ALGARROBA.
-
- Verdad.
-
-ESCRIBANO.
-
- Pues punto en boca.
-
-HUMILLOS.
-
- Esos ofrecimientos que ha hecho Rana,
- Son de lejos. Á fe que si él empuña
- Vara, que él se trueque y sea otro hombre
- Del que ahora parece.
-
-BACHILLER.
-
- Está de molde
- Lo que Humillos ha dicho.
-
-HUMILLOS.
-
- Y mas añado,
- Que si me dan la vara, verán como
- No me mudo, ni trueco, ni me cambio.
-
-BACHILLER.
-
- Pues veis aquí la vara, y haced cuenta
- Que sois alcalde ya.
-
-ALGARROBA.
-
- ¡Cuerpo del mundo!
- La vara le dan zurda.
-
-HUMILLOS.
-
- ¿Cómo zurda?
-
-ALGARROBA.
-
- ¿Pues no es zurda esta vara? Un sordo ó mudo
- Lo podrá echar de ver desde una legua.
-
-HUMILLOS.
-
- ¿Cómo, pues, si me dan zurda la vara,
- Quieren que juzgue yo derecho?
-
-ESCRIBANO.
-
- El diablo
- Tiene en el cuerpo este Algarroba: miren
- Donde jamás se han visto varas zurdas.
-
-
- _Entra uno._
-
-UNO.
-
- Señores, aquí están unos gitanos,
- Con unas gitanillas milagrosas;
- Y aunque la ocupacion se les ha dicho
- En que están sus mercedes, todavía
- Porfian que han de entrar á dar solacio
- Á sus mercedes.
-
-BACHILLER.
-
- Entren; y veremos
- Si nos podrán servir para la fiesta
- Del Córpus, de quien yo soy mayordomo.
-
-PANDURO.
-
- Entren mucho en buen hora.
-
-BACHILLER.
-
- Entren luego.
-
-HUMILLOS.
-
- Por mí ya los deseo.
-
-JARRETE.
-
- Pues yo pajas.
-
-RANA.
-
- ¿Ellos no son gitanos? pues adviertan,
- Que nos hurten las narices.
-
-UNO.
-
- Ellos
- Sin que los llamen vienen; ya están dentro.
-
-
- _Entran los músicos de gitanos, y dos gitanas bien aderezadas;
- y al són de este romance, que han de cantar los músicos, ellas
- dancen_:
-
-MÚSICOS
-
- Reverencia os hace el cuerpo,
- Regidores de Daganzo,
- Hombres buenos de repente,
- Hombres buenos de pensado,
- De caletre prevenidos
- Para proveer los cargos,
- Que la ambicion solicita
- Entre moros y cristianos.
- Parece que os hizo el cielo,
- El cielo, digo, estrellado,
- Sansones para las letras,
- Y para las fuerzas Bártulos.
-
-JARRETE.
-
- Todo lo que se canta toca á historia.
-
-HUMILLOS.
-
- Ellas y ellos son únicos y ralos.
-
-ALGARROBA.
-
- Algo tienen de espesos.
-
-BACHILLER.
-
- Ea, _sufficit_.
-
-MÚSICOS.
-
- Como se mudan los vientos,
- Como se mudan los ramos,
- Que desnudos en invierno
- Se visten en el verano,
- Mudaremos nuestros bailes
- Por puntos, y á cada paso;
- Pues mudarse las mujeres,
- No es nuevo ni estraño caso.
-
- Vivan de Daganzo los regidores,
- Que parecen palmas, puesto que son robles.
-
-(_Bailan._)
-
-JARRETE.
-
- ¡Brava trova, por Dios!
-
-HUMILLOS.
-
- Y muy sentida.
-
-BERROCAL.
-
- Estas se han de imprimir, para que quede
- Memoria de nosotros en los siglos
- De los siglos, amen.
-
-BACHILLER.
-
- Callen, si pueden.
-
-MÚSICOS.
-
- Vivan, y revivan,
- Y en siglos veloces
- Del tiempo los dias
- Pasen con las noches,
- Sin trocar la edad,
- Que treinta años forme,
- Ni tocar las hojas
- De sus alcornoques.
- Los vientos que anegan,
- Si contrarios corren,
- Cual zéfiros blandos
- En sus mares soplen.
-
- Vivan de Daganzo los regidores,
- Que palmas parecen, puesto que son robles.
-
-BACHILLER.
-
- El estrivillo en parte me desplace;
- Pero con todo, es bueno.
-
-BERROCAL.
-
- Ea, callemos.
-
-MÚSICOS.
-
- Pisaré yo el polvico,
- Á tan menudico,
- Pisaré yo el polvó,
- Á tan menudó.
-
-PANDURO.
-
- Estos músicos hacen pepitoria
- De su cantar.
-
-HUMILLOS.
-
- Son diablos los gitanos.
-
-MÚSICOS.
-
- Pisaré yo la tierra,
- Por mas que esté dura,
- Puesto que me abra en ella
- Amor sepultura,
- Pues ya mi buena ventura
- Amor la pisó;
- Á tan menudó.
- Pisaré yo lozana
- El mas duro suelo,
- Si en él acaso pisas
- El mal que recelo;
- Mi bien se ha pasado en vuelo,
- Y el polvo dejó
- Á tan menudó.
-
-
- _Entra un Sota-Sacristan muy mal endeliñado._
-
-SACRISTAN.
-
- Señores regidores, voto á dico,
- Que es de bellacos tanto pasatiempo.
- ¿Asi se rige el pueblo, noramala,
- Entre guitarras, bailes y bureos?
-
-BACHILLER.
-
- Agarradle, Jarrete.
-
-JARRETE.
-
- Ya le agarro.
-
-BACHILLER.
-
- Traigan aquí una manta, que por Cristo,
- Que se ha de mantear este bellaco,
- Necio, desvergonzado é insolente,
- Y atrevido además.
-
-SACRISTAN.
-
- Oigan, señores.
-
-ALGARROBA.
-
- Volveré con la manta á las volandas.
-
-(_Éntrase Algarroba haciendo gestos al sacristan._)
-
-SACRISTAN.
-
- Miren que les intímo que soy présbiter.
-
-BACHILLER.
-
- ¿Tú presbítero, infame?
-
-SACRISTAN.
-
- Yo presbítero.
- Ó de prima tonsura, que es lo mismo.
-
-PANDURO.
-
- Agora lo veredes, dijo Agrages.
-
-SACRISTAN.
-
- No hay agrages aquí.
-
-BACHILLER.
-
- Pues habrá grajos
- Que te piquen la lengua y aun los ojos.
-
-RANA.
-
- Dime, desventurado, ¿qué demonio
- Se revistió en tu lengua? ¿Quién te mete
- Á tí en reprender á la justicia?
- ¿Has tú de gobernar á la república?
- Métete en tus campanas y en tu oficio:
- Deja á los que gobiernan, que ellos saben
- Lo que han de hacer, mejor que no nosotros:
- Si fueren malos, ruega por su enmienda;
- Si buenos, porque Dios no nos los quite.
-
-BACHILLER.
-
- Nuestro Rana es un santo y un bendito.
-
-
- _Vuelve Algarroba, que trae la manta al hombro arrastrando por
- detrás._
-
-ALGARROBA.
-
- No ha de quedar por manta.
-
-BACHILLER.
-
- Asgan, pues, todos,
- Sin que queden gitanos ni gitanas:
- Arriba, amigos.
-
-SACRISTAN.
-
- Por Dios que va de veras.
- Vive Dios, si me enojo, que bonito
- Soy yo para estas burlas: por san Pedro,
- Que están descomulgados todos cuantos
- Han tocado los pelos de la manta.
-
-RANA.
-
- Basta, no mas: aquí cese el castigo,
- Que el pobre debe estar arrepentido.
-
-SACRISTAN.
-
- Y molido, que es mas. De aquí adelante
- Me coseré la boca con dos cabos
- De zapatero.
-
-RANA.
-
- Aqueso es lo que importa.
-
-BACHILLER.
-
- Vénganse los gitanos á mi casa,
- Que tengo que decilles.
-
-GITANO.
-
- Tras tí vamos.
-
-BACHILLER.
-
- Quedarse ha la eleccion para mañana;
- Y desde luego doy mi voto á Rana.
-
-GITANO.
-
- ¿Cantaremos, señor?
-
-BACHILLER.
-
- Lo que quisiéredes.
-
-PANDURO.
-
- No hay quien cante cual nuestra Rana canta.
-
-JARRETE.
-
- No solamente canta, sino encanta.
-
-(_Éntranse cantando_ Pisaré yo el polvico.)
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DE LA CÁRCEL DE SEVILLA_.[41]
-
-
- _Suena adentro ruido de grillos, cárcel y presos, y dicen, sin
- salir afuera:_
-
-GARAY.
-
-Abre aquí, Alcaide; que nos comen chinches.
-
-SOLAPO.
-
-Abra aquí, so Alcaide; que nos comen garrapatas.
-
-PAISANO.
-
-Sáquenos á mear, seor Alcaide.
-
-
- _Salen Garay y Solapo y Paisano, con grillos en los pies, y
- guitarras._
-
-GARAY.
-
-Loado sea Dios, que veo el cielo de Cristo.
-
-SOLAPO.
-
-Loado sea Dios, que veo el nubífero.
-
-PAISANO.
-
-Loado sea Dios, que veo el Sempiterno.
-
-SOLAPO.
-
-Seores mios, todos con guitarras, ¿qué es esto?
-
-PAISANO.
-
-Ya sabrá voacé que compuse sobre aquella letrilla, que dice: Cantando
-reniego.
-
-GARAY.
-
-¿Que voacé compuso?
-
-PAISANO.
-
-Sí, seor.
-
-GARAY.
-
-Yo tambien.
-
-PAISANO.
-
-¿Y voacé y todo? Pues escuche voacé la mia.
-
-(_Tañen, y canta Paisano._)
-
-PAISANO.
-
- Alta mar esquiva,
- de tí doy querella:
- siete años anduve
- por fuerza en galeras,
- ni comí pan tierno,
- ni la carne fresca;
- siempre anduve en corso,
- nunca salté en tierra,
- sino en una isla
- llamada Cerdeña;
- ¡y agora en prision,
- que es la mayor pena!
- La mayor que siento
- son celos de aquella
- Beltrana la brava,
- que fue la primera
- que me hinchó este gusto,
- y la faltriquera.
- Alzóla Goróseo,
- llevóla á Antequera,
- y al padre ordinario
- la entrega y empeña;
- y alguno que canta,
- «cantando reniega.»
-
-(_Dicen todos á una._)
-
-TODOS.
-
-¡Bueno, víctor, bueno!
-
-GARAY.
-
-Agora va la mia, escuchen voacedes.
-
- Peor es la mia,
- porque es otra queja:
- estoy sentenciado
- á diez de galeras,
- del fiscal padrastro.
- Mi Dios me defienda
- de los soplavivos
- y la corchetea,
- de los centenarios,
- verdugo y la penca;
- y alguno que canta,
- «cantando reniega.»
-
-TODOS.
-
-¡Víctor, bueno, víctor!
-
-SOLAPO.
-
-Agora, pues, vaya la mia; escuchen voacedes.
-
- Peor es la mia,
- que es otra querella
- que tienen conmigo
- presos de la trena.
- Cuchillos de cachas,
- taladro y barrena,
- el ojo avizor
- todo el hombre tenga;
- porque si acometen,
- tengamos defensa
- y mis camaradas
- hagan resistencia.
- Suenen los valientes
- de la cárcel fuera.
- Y alguno que canta,
- «cantando reniega.»
-
-
- _Suena ruido dentro de presos y grillos, á modo de pendencia,
- y salen afuera, unos por una parte, y otros por otra, riñendo
- con almaradas y cuchillos; y saldrá el Alcaide, y ellos huirán
- dentro. Y quedan solos Barragan, el Paisano y el Alcaide._
-
-ALCAIDE.
-
-¿Qué ruido es éste? Por vida del Rey, que he de pasar alguno á la
-otra cárcel, ó que ha de dormir en el cepo.
-
-BARRAGAN.
-
-Cuando voacé haga pasar alguno á la otra cárcel, hay aquí hombres que
-no se les da ésta.
-
-(_Da una castañeta._)
-
-PAISANO.
-
-Cuando voacé haga pasar alguno á la otra cárcel, hay aquí alguno que
-no se le dará nada; y voto á Cristo, que ha de soterrar alguno algun
-puñal, que no se le saque del cuerpo otro que Dios.
-
-ALCAIDE.
-
-Por vida de quien soy, que si yo puedo, que no ha de haber en mi
-cárcel horro de ladrones.
-
-PAISANO.
-
-Seor Alcaide, que todos hurtamos, todos entendemos de la manifatura,
-estender la cerra, y meter el dinero en la faltriquera, y decir: «No
-hay para qué[42].»
-
-ALCAIDE.
-
-¿Qué es esto, Barragan? ¿Ya tomais vos las mañas del Paisano?
-
-BARRAGAN.
-
-Á lo menos, no dirá voacé, seor Alcaide, que no hay en la cárcel
-hombre mas pacífico que yo y el señor Paisano.
-
-ALCAIDE.
-
-Pues sois la principal causa de la pendencia, ¿y decís eso?
-
-PAISANO.
-
-Calle, seor Alcaide, que no sabe nada, aunque perdone: ésta no era
-pendencia, era un juguete y una manera de retozo; déme voacé, que
-ésta fuera pendencia redomada, que en entendiéndolo los dos cónsules
-que estamos aquí, no hubiera cirujano en Sevilla que no estuviera en
-la cárcel ocupado, devanando tripas y remendando asaduras.
-
-ALCAIDE.
-
-¡Vean aquí éstos de la braveza, y vienen despues á parar como los
-melones de invierno! Agora bien, yo quiero tener mi cárcel quieta:
-dénme las manos, iré á tomar las de los otros.
-
-BARRAGAN.
-
-So Alcaide, advierta voacé, que yo y el seor Paisano tenemos alguna
-carga desta pesadumbre; pero aclárome que, en la calle y en la
-libertad, cada uno volverá por su persona.
-
-ALCAIDE.
-
-Digo que en el navío y cárcel, ni en cuerpo de guardia, no hay hombre
-cargado, que esto lo he sido por mis pecados; que yo tambien he sido
-carga de muladar.
-
-PAISANO.
-
-Calle, seor Alcaide, que no sabe nada; tiempla muy á lo viejo. Basta
-agora la mano de amigos; pero en saliendo del purgatorio desta cárcel
-al cielo de la calle, todo hombre, avizor: porque ha de haber el
-punto de almarada, como barbas.
-
-ALCAIDE.
-
-Agora bien, esténse quietos y sosegados.
-
-(_Váse._)
-
-PAISANO.
-
-¿Quién tiene bueyes, para quitar esta pesadumbre?
-
-BARRAGAN.
-
-En mi rancho los hay. ¡Hola, Coplilla!
-
-
- _Sale Coplilla, pícaro._
-
-COPLILLA.
-
-¿Qué manda voacé?
-
-BARRAGAN.
-
-Daca el libro real, impreso con licencia de su magestad.
-
-COPLILLA.
-
-Véle aquí.
-
-BARRAGAN.
-
-¡Qué á mano le tenias, ladron! ¿Quién tiene granos que jugar?
-
-PAISANO.
-
-Seis granos tengo, y esos juego.
-
-(_Pónense á jugar._)
-
-BARRAGAN.
-
-Alcé voacé por mano.
-
-PAISANO.
-
-Yo la doy.
-
-BARRAGAN.
-
-Ahí la gano.
-
-PAISANO.
-
-Váyase voacé, y deje que barahe, que quiero quitar esos encuentros.
-
-BARRAGAN.
-
-Alcé voacé.
-
-PAISANO.
-
-Sácola.
-
-BARRAGAN.
-
-Meto el corazon y las barbas, en saliendo suerte, de lo que fuere, ¿y
-dice eso?
-
-PAISANO.
-
-¡Ah, sotas putas! Á la despedida.
-
-
- _Sale Garay con la ropilla de Solapo, que se la ha ganado, y sale
- Solapo con él._
-
-SOLAPO.
-
-Seor Garay, voacé tiene obligacion de jugar hasta ganarme las prendas
-que me quedan; y si no, dígalo el seor Paisano, que es de los taures
-de la prima.
-
-PAISANO.
-
-¿Voacé jugó?
-
-GARAY.
-
-Seor, sí.
-
-PAISANO.
-
-¿Ganóse?
-
-GARAY.
-
-Sí, seor.
-
-PAISANO.
-
-Pues dé la sentencia el seor Barragan, que es hombre que á todos los
-hombres del mundo les puede meter la baraha en la boca.
-
-BARRAGAN.
-
-Á pagar de mi dinero, está obligado voacé á jugar con él hasta
-dejarle en carnes como Adan.
-
-SOLAPO.
-
-Pues vayan las prendas que me quedan.
-
-GARAY.
-
-Si esto me gana, me voy á mi rancho, y me cubro la delantera con una
-hoja de higuera.
-
-
- _Sale el Alcaide y el Escribano._
-
-ALCAIDE.
-
-Paisano, aquí os vienen á notificar una sentencia; pésame, que es de
-muerte.
-
-ESCRIBANO.
-
-Oid, hermano, lo que os quiero notificar.
-
-PAISANO.
-
-Barahe voacé, y quite esos encuentros.
-
-ESCRIBANO.
-
-¿Oye lo que le digo, hermano?
-
-PAISANO.
-
-Aguarde voacé; que mas me va en esto que en esotro.
-
-ESCRIBANO.
-
-¡Y si bien lo supiésedes! Señores, vuesas mercedes sean testigos cómo
-el juez que entiende de su causa le condena á muerte.
-
-PAISANO.
-
-¿Á quién? ¿Á mí?
-
-ESCRIBANO.
-
-¡No, sino á mí!
-
-PAISANO.
-
-¡Digo la parte!
-
-ESCRIBANO.
-
-Oid, hermano, lo que os vengo á notificar.
-
-PAISANO.
-
-Veamos esta barahunda. ¿Qué buenas pascuas nos viene á notificar?
-
-(_Lee el Escribano la sentencia en voz alta._)
-
-ESCRIBANO.
-
-«Fallo que por la culpa que contra Paisano resulta, le debo condenar,
-y condeno, á que, de la cárcel do está, sea sacado públicamente en
-un asno de albarda, y un pregonero delante que manifieste su delito;
-y sea llevado por las calles acostumbradas, y de allí sea llevado
-á la plaza, donde estará una horca hecha; y della será colgado del
-pescuezo, donde naturalmente muera. Y nadie sea osado á quitarle sin
-mi licencia. Y mando, so pena de la vida, etc.»
-
-PAISANO.
-
-¿Quién dió esta sentencia?
-
-ESCRIBANO.
-
-El juez que entiende de vuestra causa.
-
-PAISANO.
-
-Puédelo hacer, que es mi juez. Mas dígale voacé que sea tan honrado,
-que nos veamos en el campo solos, él con su fallo y yo con una espada
-de siete palmos; veamos quién mata. Estos juecicos, en tiniendo un
-hombre embanastado como besugo, luego le fallan, como espada de la
-maesa: «Fallo que debo de condenar, y condeno, que sea sacado por las
-calles acostumbradas, en un asno de albarda... que todo lo diga.»
-¡Válgate el diablo, sentencia de pepitoria! ¿no es mejor decir que
-muera este hombre, y ahorrar de tanta guarnicion?
-
-ESCRIBANO.
-
-Por Dios, que estoy por ponello asi, visto tanta desvergüenza.
-
-ALCAIDE.
-
-Váyase vuesa merced, señor Escribano, y no haga caso desta gente
-desalmada.
-
-GARAY.
-
-Señor Paisano, llámele voacé, y dígale que apela.
-
-PAISANO.
-
-Á él digo: ¡ah, seor Escribano! venga acá voacé.
-
-ESCRIBANO.
-
-¿Qué quereis, hermano?
-
-PAISANO.
-
-¿Cómo se va voacé, despues que queda un hombre cargado hasta las
-entrañas? Ponga ahí voacé que apelo treinta veces.
-
-ESCRIBANO.
-
-Con una basta. ¿Y para quién diremos que apelais?
-
-PAISANO.
-
-Apelo para Dios, que si yo apelo para esos señores padres de la
-audiencia, remediadores de los fallos, pienso que no tendré ningun
-remedio.
-
-ESCRIBANO.
-
-Señor Alcaide, oiga vuesa merced una palabra al oido.
-
-(_Háblale al oido, y váse._)
-
-PAISANO.
-
-Ea, ¿qué se quiere hablar al oido?
-
-ALCAIDE.
-
-Hermano, esto va muy de rota; el Escribano me ha notificado que os
-suba á la enfermería, y que os ponga el hábito de la Caridad.
-
-PAISANO.
-
-¿Y no se puede hacer otra cosa, señor Alcaide?
-
-ALCAIDE.
-
-No, hermano; llamad á vuestro procurador, y decid que apelais, por
-si esos señores os oyeren, que yo me holgaré en el alma.
-
-PAISANO.
-
-Pues, señor Alcaide, voacé me haga merced de que no se me ponga el
-hábito de la Caridad que sacó el ahorcado del otro dia, que estaba
-viejo y apolillado, y no me le he de poner por ninguna cosa: que ya
-que haya de salir, quiero salir como hombre honrado, y no hecho un
-pícaro; que antes me quedaré en la cárcel.
-
-ALCAIDE.
-
-Yo os daré gusto en eso.
-
-PAISANO.
-
-Y voacedes me harán merced de visitarme en la enfermería, y decirme
-las ledanías que se suelen decir á los presos honrados; y de camino
-avisarán á la Beltrana, á ver si tiene remedio esta desgracia. Me
-recomiendo, reyes mios: no haya lloros, lágrimas ni barahundas, que
-me voy á poner bien con el Sempiterno.
-
-(_Vánse el Paisano y el Alcaide._)
-
-SOLAPO.
-
-Por Dios, seor Barragan, que si el Paisano muere, que no queda hombre
-que sepa dar un antubion de noche. ¿Digo algo, seor mio?
-
-BARRAGAN.
-
-Por cierto, seor Solapo, que si Paisano muere, que pierde Barragan
-el mayor amigo del mundo; porque era grande archivo y cubil de
-flores[43] para pobretos. Oiga lo que faltará si muere: la corónica
-de los jayanes, murcios, madrugones, cerdas, calabazas, águilas,
-aguiluchos, levas, chanzas, descuernos, clareos, guzpátaros,
-traineles[44];
-
- y al fin, para desconsuelo
- que nos aumenta el dolor,
- faltará un difinidor
- al trato airado y al duelo.
-
-GARAY.
-
-No queda hombre honrado en todo el mundo, en faltando el Paisano.
-
-
- _Sale Torbellina y Beltrana, mujeres de la casa, con mantos
- doblados y mandiles blancos, y su Procurador con ellas._
-
-BELTRANA.
-
-Déjame, hermana, con este ladron de Procurador; que yo le arañaré
-toda la cara.
-
-TORBELLINA.
-
-Ténte, hermana, mal haya yo; y vamos á lo que importa.
-
-BELTRANA.
-
-¡Ay, hermana, que yo me tengo la culpa: que me he dejado engañar
-deste ladron de Procurador; pues me ha traido engañada, diciendo que
-habia de meter un escrito; y agora le mete, agora le saca; y está
-el Paisano condenado á muerte! Déjame que le haga rajas entre estas
-manos.
-
-PROCURADOR.
-
-Ténte, mujer de los diablos; que te quebraré la cabeza con estas
-escribanías.
-
-BELTRANA.
-
-¡Ay, hermana! ¿Qué es esto? ¡Jesus, que me muero!
-
-(_Desmáyase._)
-
-TORBELLINA.
-
-Téngala, señor Procurador; mire que se ha desmayado.
-
-PROCURADOR.
-
-Ténte, mujer de los diablos: ¿aun no basta tener el pleito á cuestas,
-sino servir de rodrigon?
-
-
- _Sale el Paisano, vestido de ahorcado, y una cruz en la mano, y
- el Alcaide con él._
-
-ALCAIDE.
-
-Ea, Paisano, llamad á Dios, que os ayude en este trance.
-
-BELTRANA.
-
-¡Ay, sentenciado de mis ojos! ¿qué es esto?
-
-ALCAIDE.
-
-¡Hola! ¡hola!
-
-(_Mucha grita dentro._)
-
-DENTRO.
-
-¡Hola! ¡hola!
-
-ALCAIDE.
-
-¿Quién ha dejado entrar aquí estas mujeres? Echaldas fuera; si no,
-por vida de quien soy, que las deje presas.
-
-BELTRANA.
-
-¡Ay, sentenciado de mi ánima y de mi vida!
-
-(_Llora._)
-
-PAISANO.
-
-¿Quién me ha traido aquí estas ayudas de costa de mal morir?
-
-TORBELLINA.
-
-¿Qué es esto, Paisano de mis ojos?
-
-(_Llora._)
-
-PAISANO.
-
-¿Quién ha traido aquí estos teatinos infernales?
-
-BELTRANA.
-
-¡Ay, que se acaba ya mi regocijo!
-
-TORBELLINA.
-
-¡Ay, que no tendremos quien nos consuele ya en nuestras borrascas y
-naufragios!
-
-PAISANO.
-
-Hoios, bujarras; no me esteis ladrando á las orejas.
-
-ALCAIDE.
-
-Salíos allá fuera noramala.
-
-PAISANO.
-
-Beltrana, no me digas nada. El alma te encargo, pues el cuerpo te ha
-servido en tantas ocasiones; y una de tus amigas (no lo hagas tú por
-el escándalo que puede haber), cuando estuviere ahorcado, me limpiará
-el rostro, porque no quede feo como otros probetos. Y me traerás un
-cuello almidonado y mas de la marca, y advierto, con bolo y puntas, y
-todo negocio; que quiero ver, antes que deste mundo vaya, quién hace
-esta denunciacion.
-
-BELTRANA.
-
-Aun hasta en la muerte fue limpio mi amor; yo apostaré que no ha
-habido mejor ahorcado en el mundo.
-
-TORBELLINA.
-
-¡Oh, qué de envidiosos ha de haber!
-
-PAISANO.
-
-Seora Torbellina, voacé será testigo ó testiga, lo que mejor le
-pareciere, cómo á esta mujer la hago heredera de todos mis bienes,
-muebles y raices, de mi calabozo. Item, de cuatro ó cinco platos y
-escudillas, taladro, barreno, un candelero de barro, una sarten y un
-asador. Item, una manta y un jergon, servicio y pulidor.
-
- Quien te lo quitare, hija,
- la mi maldicion le caiga.
-
-TORBELLINA.
-
-Muy bueno ha andado el seor Paisano.
-
-PAISANO.
-
-Beltrana, antes que deste mundo vaya, te quiero dejar acomodada.
-Solapo es mi amigo, háme pedido que te hable; es hombre que pelea y
-peleará, y te defenderá. En rindiendo yo el alma, le entregarás tú el
-cuerpo.
-
-BELTRANA.
-
-Hermano de mi vida, eso hiciera yo muy de buena gana por mandármelo
-tú; pero tengo dada la palabra á otro.
-
-PAISANO.
-
-Pues, badana, ¡aun no he salido de este mundo, y das la palabra á
-otro! No te lograrás; ¿tú no ves que éste es desposorio clandestino?
-
-ALCAIDE.
-
-Ea, echad esas mujeres de ahí, vayan noramala.
-
-(_Vánse las mujeres._)
-
-PAISANO.
-
-Seor Procurador, ¿qué haremos si este juez me quisiese ahorcar tan de
-repente, sin oirme mi apelacion?
-
-PROCURADOR.
-
-Calle, que no hará. No tenga pena de nada dello, que nunca el derecho
-quedó sin él; y pluviese á Dios que le ahorcase, que yo le haria...
-
-PAISANO.
-
-¿Y si me ahorcase?
-
-PROCURADOR.
-
-Pues, señor Paisano, déjese ahorcar; que aquí quedo yo.
-
-PAISANO.
-
-¡Mejor puñalada le den!
-
-(_Cantan dentro la letanía, y responden todos._)
-
-ALCAIDE.
-
-Eso me parece que es lo que importa: vuestros amigos son, que os
-vienen á decir las ledanías.
-
-PAISANO.
-
-En la muerte se echan de ver los que son amigos.
-
-
- _Salgan todos los que pudieren, en órden de figurillas, con velas
- encendidas en las manos, y cantando las letanías._
-
-PAISANO.
-
-Vénme aquí cercado de grajos gallegos.
-
-GARAY.
-
-Hable el seor Barragan, que es mas honrado y mas antiguo.
-
-BARRAGAN.
-
-Yo no haré: hable el seor Solapo.
-
-SOLAPO.
-
-Asi me vea en aquella calle con libertad, que no digo palabra: hable
-el seor Cuatro.
-
-CUATRO.
-
-El Cuatro no lo hará: hable el seor Garay.
-
-GARAY.
-
-Garay no lo hará, no hay que decir.
-
-PAISANO.
-
-No es éste tiempo de rumbos ni alborotos. Hable el mas cercano
-opositor á esta cátedra de la muerte, y guárdensele sus preeminencias.
-
-SOLAPO.
-
-Por no perder la costumbre antigua que se tiene con los presos
-honrados, digo asi, que en estos luctos echará de ver voacé que lo
-sienten sus camaradas. Plega á Dios lo seamos en el cielo. Y mal haya
-el diablo, que dos sentencias tengo de muerte, ¿por qué no vino la
-otra, para acompañar á voacé?
-
-PAISANO.
-
-Oh, ¡qué desgraciado ando! ¡Mal haya el diablo, que nos fuéramos
-de venta en venta, echando una y otra: que fuera para mí de gran
-contento ir acompañado de un par de consortes como vuesa merced!
-
-SOLAPO.
-
-Y ¡el corchete que prendió á voacé! Si yo salgo, no digo nada.
-
-PAISANO.
-
-Ese corchete es oficial ventoso, hizo su oficio; voacé me hará merced
-de soterralle un puñal en las entrañas, y con esto iré muy contento
-desta vida.
-
-BARRAGAN.
-
-So Paisano, consuélese voacé con que la justicia lo hace; que otro no
-podia con voacé en el mundo. Y ésta puede dar pesadumbre á voacé y á
-todo el mundo. Voacé déjelos, que no digo nada.
-
-PAISANO.
-
-Ninguno en socolor de amigo piense cargarme en este despidimiento.
-Quiero saber si es cargo lo que dijo el seor Barragan, en decirme que
-la justicia me puede dar pesadumbre.
-
-GARAY.
-
-No es carga lo que dijo Barragan; esto á pagar de mi honra.
-
-PAISANO.
-
-Esa vaya en aumento. Y pues que toma á cargo lo de los testigos, me
-hará merced voacé de cortar al uno las orejas y al otro las narices,
-y á los demás borrajarles las caras con una daga; y con esto iré
-contento para la otra vida.
-
-ESCARRAMÁN.
-
-Voacé tenga la muerte como ha tenido la vida, pues ninguno se la hizo
-que no se la pagase.
-
-PAISANO.
-
-Aun bien que voacé es testigo de lo que yo he peleado en esta vida, y
-muertes que tengo á cargo; sin mancos ni perniquebrados, que éstos no
-han tenido número.
-
-ESCARRAMÁN.
-
-Y si al bajar lloraren las personas, no las vuelva el rostro ni sea
-predicador en el sitio desta desgracia, que es hijo de vecino de
-Sevilla, y no ha de mostrar punto de cobardía.
-
-PAISANO.
-
-No hay que tratar deso, ni decir: «Madres las que teneis hijos, mirad
-cómo los adotrinais y enseñais; que todo es borrachería y barahunda.»
-
-ESCARRAMÁN.
-
-Y al verdugo que apretó tanto las cuerdas á voacé, que le hizo decir
-lo que no habia hecho, si yo salgo, no digo nada.
-
-PAISANO.
-
-Ese verdugo, ¿me hará voacé merced de vendimialle la vida con otro
-verdugo?
-
-ESCARRAMÁN.
-
-Eso haré yo de muy buena gana.
-
-CUATRO.
-
-Mucha pesadumbre me ha dado la Beltrana, que en mi presencia se arañó
-la cara.
-
-PAISANO.
-
-Crea voacé que ha sentido la mujer en el alma esta pesadumbre que me
-quiere dar la justicia, pues se arañó el retablo.
-
-CUATRO.
-
-Díjome que cuando voacé pasase por Gradas, volviera el rostro; que
-mas preciaria verle con una soga á la garganta, que con una cadena de
-oro de cuatro vueltas.
-
-PAISANO.
-
-Créolo yo, que ha sido mujer de gran ser, amiga del esparto:
-acostábala yo con soga de esparto, llámanla sus amigas la Espartera;
-y asi tiene metido el esparto en las entrañas.
-
-CUATRO.
-
-Y al Secretario, si yo salgo, no digo nada. Pero esto para mí y
-voacé: este hombre que mató voacé ¿era hombre de cuenta?
-
-PAISANO.
-
-Era un probete, boquirubio. Pensó que era yo algun lanudo, fuése
-derribando en segunda; ya sabe voacé qué suelo hacer con la de
-ganchos: desvío y doyle, y allá va el probete, que se venia á la boca
-de leon, siendo cordero.
-
-CUATRO.
-
-Seor Paisano, no haga de la cruz daga; que es indecencia.
-
-PAISANO.
-
-No habia mirado en tanto.
-
-_Sale el Alcaide y músicos, y las mujeres._
-
-ALCAIDE.
-
-Albricias, Paisano; que ya os oyen esos señores.
-
-PAISANO.
-
-¿Ya me oyen? No son cuerdos.
-
-BELTRANA.
-
-Parece que no te has alegrado con la nueva tan buena.
-
-PAISANO.
-
-Hay causa para ello.
-
-BELTRANA.
-
-¿Qué causa puede ser, hígados de perro?
-
-PAISANO.
-
-Has de saber que me huelgo por tí, que quedabas huérfana y sola; y
-pésame por estos señores, que tenian hecho ya el gasto de cera y
-lutos. Y no sé con qué gana tengo de andar por la cárcel.
-
-BELTRANA.
-
-Ea, que no faltará otra ocasion.
-
-PAISANO.
-
-Seor Alcaide, tome voacé esta cruz, y póngala en el altar para otra
-ocasion que se me ofrezca. Y voacedes se regocijen y alegren, y
-gástese todo mi rancho.
-
-(_Tañen, cantan y bailan._)
-
-BELTRANA.
-
- Pues que ya está libre
- mi sentenciado,
- gástese mi saya
- y lo que he ganado.
- Gástese mi rancho todo,
- aunque me quede sin rancho,
- pues mi navío y rodancho
- á tan buen gusto acomodo.
- Sacúdase el polvo y lodo;
- y el Mellado y Garrampies
- gocen de aqueste interés,
- por su valor esforzado.
-
-MÚSICOS.
-
- Pues que ya está libre
- mi sentenciado, etc.
-
-BELTRANA.
-
- Díganla luego á la Helipa
- las nuevas desta sentencia,
- y gástense en mi presencia
- dos jamones y una pipa;
- y beba, pues participa
- deste bien tan soberano.
-
-MÚSICOS.
-
- Pues que ya está libre
- mi sentenciado, etc.
-
-(_Éntranse con chacota y grita, con que se da fin._)
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL RETABLO DE LAS MARAVILLAS_.
-
-
- _Salen Chanfalla y los Chirinos._
-
-CHANFALLA.
-
-No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis advertimientos,
-principalmente los que te he dado para este nuevo embuste, que ha de
-salir tan á luz, como el pasado del llovista.
-
-CHIRINOS.
-
-Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde: que tanta
-memoria tengo, como entendimiento, á quien se junta una voluntad de
-acercar á satisfacerte, que escede á las demás potencias; pero dime,
-¿de qué sirve este Rabelin, que hemos tomado? ¿Nosotros dos solos no
-pudiéramos salir con esta empresa?
-
-CHANFALLA.
-
-Habíamosle menester, como el pan de la boca, para tocar en los
-espacios que tardaren en salir las figuras del retablo de las
-maravillas.
-
-CHIRINOS.
-
-Maravilla será si no nos apedrean por solo el Rabelin; porque tan
-desventurada criaturilla no la he visto en todos los dias de mi vida.
-
-
- _Sale el Rabelin._
-
-RABELIN.
-
-¿Háse de hacer algo en este pueblo, señor autor? Que ya me muero
-porque vuestra merced vea que no me tomó á carga cerrada[45].
-
-CHIRINOS.
-
-Cuatro cuerpos de los vuestros no harán un tercio, cuanto mas una
-carga: si no sois mas gran músico, que grande, medrados estamos.
-
-RABELIN.
-
-Ello dirá: que en verdad que me han escrito para entrar en una
-compañía de partes, por chico que soy.
-
-CHANFALLA.
-
-Si os han de dar la parte á medida del cuerpo, casi será indivisible.
-Chirinos, poco á poco estamos ya en el pueblo; y estos que aquí
-vienen, deben de ser, como lo son sin duda, el gobernador y los
-alcaldes: salgámosles al encuentro; y date un filo á la lengua en la
-piedra de la adulacion[46]; pero no despuntes de aguda[47].
-
-
- _Salen el gobernador, y Benito Repollo, alcalde, Juan Castrado,
- regidor, y Pedro Capacho, escribano._
-
-Beso á vuestras mercedes las manos: ¿quién de vuestras mercedes es el
-gobernador de este pueblo?
-
-GOBERNADOR.
-
-Yo soy el gobernador: ¿qué es lo que quereis, buen hombre?
-
-CHANFALLA.
-
-Á tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de ver que
-esa peripatética y anchurosa presencia no podia ser de otro que del
-dignísimo gobernador de este honrado pueblo, que con venirlo á ser de
-las Algarrobillas, lo deseche vuestra merced.
-
-CHIRINOS.
-
-En vida de la señora y de los señoritos, si es que el señor
-gobernador los tiene.
-
-CAPACHO.
-
-No es casado el señor gobernador.
-
-CHIRINOS.
-
-Para cuando lo sea: que no se perderá nada.
-
-GOBERNADOR.
-
-Y bien, ¿qué es lo que quereis, hombre honrado?
-
-CHIRINOS.
-
-Honrados dias viva vuestra merced, que asi nos honra: en fin, la
-encina da bellotas, el pero peras, la parra uvas, y el honrado honra,
-sin poder hacer otra cosa.
-
-BENITO.
-
-Sentencia ciceronianca, sin quitar ni poner un punto.
-
-CAPACHO.
-
-Ciceroniana quiso decir el señor alcalde Benito Repollo.
-
-BENITO.
-
-Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las mas veces no
-acierto: en fin, buen hombre, ¿qué quereis?
-
-CHANFALLA.
-
-Yo, señores mios, soy Montiel, el que trae el retablo de las
-maravillas: hánme enviado á llamar de la córte los señores cofrades
-de los hospitales; porque no hay autor de comedias en ella, y perecen
-los hospitales; y con mi ida se remediará todo.
-
-GOBERNADOR.
-
-¿Y qué quiere decir retablo de las maravillas?
-
-CHANFALLA.
-
-Por las maravillosas cosas, que en él se enseñan y muestran, viene
-á ser llamado retablo de las maravillas; el cual fabricó y compuso
-el sabio Tontonelo, debajo de tales paralelos, rumbos, astros y
-estrellas, con tales puntos, caracteres y observaciones, que ninguno
-puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de
-confeso[48], ó no sea habido y procreado de sus padres de legítimo
-matrimonio; y el que fuere contagiado de estas dos tan usadas
-enfermedades, despídase de ver las cosas jamás vistas ni oidas de mi
-retablo.
-
-BENITO.
-
-Ahora echo de ver que cada dia se ven en el mundo cosas nuevas. ¿Y
-qué se llamaba Tontonelo el sabio que el retablo compuso?
-
-CHIRINOS.
-
-Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela: hombre de
-quien hay fama que le llegaba la barba á la cintura.
-
-BENITO.
-
-Por la mayor parte los hombres de grandes barbas son sabiondos.
-
-GOBERNADOR.
-
-Señor regidor Juan Castrado, yo determino, debajo de su buen parecer,
-que esta noche se despose la señora Teresa Castrada, su hija, de
-quien yo soy padrino; y en regocijo de la fiesta, quiero que el
-señor Montiel muestre en vuestra casa su retablo.
-
-JUAN.
-
-Eso tengo yo por servir al señor gobernador, con cuyo parecer me
-convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario.
-
-CHIRINOS.
-
-La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga primero
-nuestro trabajo, asi verán las figuras como por el cerro de Úbeda.
-¿Vuestras mercedes, señores justicias, tienen conciencia y alma en
-esos cuerpos? Bueno seria que entrase esta noche todo el pueblo
-en casa del señor Juan Castrado, ó como es su gracia, y viese lo
-contenido en el tal retablo; y mañana cuando quisiésemos mostralle al
-pueblo, no hubiese ánima que le viese: no señores, no señores, _ante
-omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo.
-
-BENITO.
-
-Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni ningun
-Antoño: el señor regidor Juan Castrado os pagará mas que
-honradamente, y si no el concejo: bien conoceis el lugar por cierto:
-aquí, hermana, no aguardamos á que ninguna Antona pague por nosotros.
-
-CAPACHO.
-
-Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del blanco: no
-dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen
-adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante omnia_.
-
-BENITO.
-
-Mirad, escribano Pedro Capacho, haced vos que me hablen á derechas,
-que yo entenderé á pie llano: vos, que sois leido y escribido, podeis
-entender esas algaravías de allende, que yo no.
-
-JUAN.
-
-Ahora bien, ¿contentarse há el señor autor con que yo le dé
-adelantados media docena de ducados? y mas que se tendrá cuidado que
-no entre gente del pueblo esta noche en mi casa.
-
-CHANFALLA.
-
-Soy contento; porque yo me fio de la diligencia de vuestra merced y
-de su buen término.
-
-JUAN.
-
-Pues véngase conmigo, recibirá el dinero, y verá mi casa, y la
-comodidad que hay en ella para mostrar ese retablo.
-
-CHANFALLA.
-
-Vamos; y no se les pase de las mientes las calidades que han de tener
-los que se atrevieren á mirar el maravilloso retablo.
-
-BENITO.
-
-Á mi cargo queda eso; y séle decir que por mi parte puedo ir seguro
-á juicio, pues tengo el padre alcalde: cuatro dedos de enjundia
-de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi
-linaje: miren si veré el tal retablo.
-
-CAPACHO.
-
-Todos le pensamos ver, señor Benito Repollo.
-
-JUAN.
-
-No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho.
-
-GOBERNADOR.
-
-Todo será menester, segun voy viendo, señores alcalde, regidor y
-escribano.
-
-JUAN.
-
-Vamos, autor, y manos á la obra: que Juan Castrado me llamo, hijo de
-Anton Castrado, y de Juana Macha; y no digo mas en abono y seguro que
-podré ponerme cara á cara y á pie quedo delante del referido retablo.
-
-CHIRINOS.
-
-Dios lo haga.
-
-(_Éntranse Juan Castrado y Chanfalla._)
-
-GOBERNADOR.
-
-Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la córte, de fama y
-rumbo, especialmente de los llamados cómicos? Porque yo tengo mis
-puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula[49].
-Veintidos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas á las
-otras; y estoy aguardando coyuntura para ir á la córte, y enriquecer
-con ellas media docena de autores.
-
-CHIRINOS.
-
-Á lo que vuestra merced, señor gobernador, me pregunta de los poetas,
-no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y todos
-piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y
-que siempre se usan, y asi no hay para qué nombrallos. Pero dígame
-vuestra merced, por su vida, ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?
-
-GOBERNADOR.
-
-Á mí, señora autora, me llaman el licenciado Gomecillos.
-
-CHIRINOS.
-
-¡Válame Dios! ¿Y qué, vuestra merced es el señor licenciado
-Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer
-estaba malo, y tómale mal de fuera_?
-
-GOBERNADOR.
-
-Malas lenguas hubo, que me quisieron ahijar esas coplas; y asi fueron
-mias, como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo quiero negar,
-fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla: que puesto que
-los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de hurtar nada
-á nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere.
-
-
- _Vuelve Chanfalla._
-
-CHANFALLA.
-
-Señores, vuestras mercedes vengan, que todo está á punto, y no falta
-mas que comenzar.
-
-CHIRINOS.
-
-¿Está ya el dinero _in corbona_?
-
-CHANFALLA.
-
-Y aun entre las telas del corazon.
-
-CHIRINOS.
-
-Pues dóite por aviso, Chanfalla, que el gobernador es poeta.
-
-CHANFALLA.
-
-¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! pues dale por engañado; porque todos
-los de humor semejante son hechos á la mazacona, gente descuidada,
-crédula, y nada maliciosa.
-
-BENITO.
-
-Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas.
-
-(_Éntranse todos._)
-
-
- _Salen Juana Castrada y Teresa Repolla, labradoras: la una como
- desposada, que es la Castrada._
-
-CASTRADA.
-
-Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos el
-retablo en frente; y pues sabes las condiciones que han de tener los
-miradores del retablo, no te descuides, que seria una gran desgracia.
-
-TERESA.
-
-Ya sabes, Juana Castrada, que soy tu prima, y no digo mas. Tan cierto
-tuviera yo el cielo, como tengo cierto ver todo aquello que el
-retablo mostráre: por el siglo de mi madre, que me sacase los mismos
-ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese: ¡bonita soy yo
-para eso!
-
-CASTRADA.
-
-Sosiégate, prima, que toda la gente viene.
-
-
- _Entran el Gobernador, Benito Repollo, Juan Castrado, Pedro
- Capacho, el autor y la autora, y el músico, y otra gente del
- pueblo, y un sobrino de Benito, que ha de ser aquel gentil hombre
- que baila._
-
-CHANFALLA.
-
-Siéntense todos: el retablo ha de estar detrás de este repostero: y
-la autora tambien, y aquí el músico.
-
-BENITO.
-
-¿Músico es éste? Métanle tambien detrás del repostero; que á trueco
-de no velle, daré por bien empleado el no oille.
-
-CHANFALLA.
-
-No tiene vuestra merced razon, señor alcalde Repollo, de
-descontentarse del músico, que en verdad que es muy buen cristiano, é
-hidalgo de solar conocido.
-
-GOBERNADOR.
-
-Calidades son bien necesarias para ser buen músico.
-
-BENITO.
-
-De solar bien podrá ser; mas de sonar, abrenuncio.
-
-RABELIN.
-
-Eso se merece el bellaco que se viene á sonar delante de...
-
-BENITO.
-
-Pues por Dios, que hemos visto aquí sonar á otros músicos tan...
-
-GOBERNADOR.
-
-Quédese esta razon en el de del señor Rabel, y en el tan del alcalde,
-que será proceder en infinito; y el señor Montiel comience su obra.
-
-BENITO.
-
-Poca balumba trae este autor para tan gran retablo.
-
-JUAN.
-
-Todo debe de ser de maravillas.
-
-CHANFALLA.
-
-Atencion, señores, que comienzo. ¡Ó tú, quien quiera que fuiste, que
-fabricaste este retablo con tan maravilloso artificio, que alcanzó
-el renombre de las maravillas: por la virtud que en él se encierra,
-te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres á estos
-señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que se
-regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno! Ea, que ya veo que
-has otorgado mi peticion, pues por aquella parte asoma la figura
-del valentísimo Sanson, abrazado con las colunas del templo, para
-derriballe por el suelo, y tomar venganza de sus enemigos. ¡Ténte,
-valeroso caballero: ténte por la gracia de Dios Padre, no hagas tal
-desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanta y tan
-noble gente como aquí se ha juntado!
-
-BENITO.
-
-¡Téngase! cuerpo de tal conmigo: Bueno seria, que en lugar de
-habernos venido á holgar, quedásemos aquí hechos plasta: ¡téngase,
-señor Sanson, pesia á mis males! que se lo ruegan buenos.
-
-CAPACHO.
-
-¿Véisle vos, Castrado?
-
-JUAN.
-
-¿Pues no le habia de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo?
-
-CAPACHO.
-
-Milagroso caso es éste: asi veo yo á Sanson ahora, como el Gran
-Turco; pues en verdad, que me tengo por legítimo y cristiano viejo.
-
-CHIRINOS.
-
-¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al ganapan en
-Salamanca! ¡échate, hombre: échate, hombre: Dios te libre: Dios te
-libre!
-
-CHANFALLA.
-
-¡Échense todos, échense todos! ¡ucho ho, ucho ho, ucho ho!
-
-(_Échanse todos, y alborótanse._)
-
-BENITO.
-
-El diablo lleva en el cuerpo el torillo: sus partes tiene de hosco y
-de bragado: si no me tiendo, me lleva de vuelo.
-
-JUAN.
-
-Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos alboroten;
-y no lo digo por mí, sino por estas mochachas, que no les ha quedado
-gota de sangre en el cuerpo, de la ferocidad del toro.
-
-CASTRADA.
-
-¿Y cómo, padre? no pienso volver en mí en tres dias: ya me ví en sus
-cuernos, que los tiene agudos como una lesna.
-
-JUAN.
-
-No fueras tú mi hija, y no lo vieras.
-
-GOBERNADOR.
-
-Basta que todos ven lo que yo no veo; pero al fin habré de decir que
-lo veo, por la negra honrilla.
-
-CHIRINOS.
-
-Esa manada de ratones, que allá va, deciende por línea recta de
-aquellos que se criaron en el arca de Noé: de ellos son blancos,
-de ellos albarazados, de ellos jaspeados, y de ellos azules: y
-finalmente, todos son ratones.
-
-CASTRADA.
-
-¡Jesus! ¡ay de mí! ¡ténganme, que me arrojaré por aquella ventana!
-¿Ratones? ¡desdichada! amiga, apriétate las faldas, y mira no te
-muerdan; y monta que son pocos: por el siglo de mi abuela, que pasan
-de milenta.
-
-REPOLLO.
-
-Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo ninguno: un
-raton morenico me tiene asida de una rodilla: ¡socorro venga del
-cielo, pues en la tierra me falta!
-
-BENITO.
-
-Aun bien que tengo gregüescos, que no hay raton que se me entre, por
-pequeño que sea.
-
-CHANFALLA.
-
-Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las nubes, es de
-la fuente que da orígen y principio al rio Jordan: toda mujer á quien
-tocáre en el rostro, se le volverá como de plata bruñida, y á los
-hombres se les volverán las barbas como de oro.
-
-CASTRADA.
-
-Oyes, amiga, descubre el rostro, pues ves lo que te importa. ¡Ó qué
-licor tan sabroso! cúbrase padre, no se moje.
-
-JUAN.
-
-Todos nos cubrimos, hija.
-
-BENITO.
-
-Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra.
-
-CAPACHO.
-
-Yo estoy mas seco que un esparto.
-
-GOBERNADOR.
-
-¿Qué diablos puede ser esto, que aun no me ha tocado una gota, donde
-todos se ahogan? Mas ¿si viniera yo á ser bastardo entre tantos
-legítimos?
-
-BENITO.
-
-Quítenme de allí aquel músico, sino, voto á Dios, que me vaya sin ver
-mas figura: ¡válgate el diablo por músico aduendado, y que hace de
-menudear sin cítola y sin són!
-
-RABELIN.
-
-Señor alcalde, no tome conmigo la hincha; que yo toco como Dios ha
-sido servido de enseñarme.
-
-BENITO.
-
-¿Dios te habia de enseñar, sabandija? métete tras la manta, si no por
-Dios que te arroje este banco.
-
-RABELIN.
-
-El diablo creo que me ha traido á este pueblo.
-
-CAPACHO.
-
-Fresca es el agua del santo rio Jordan; y aunque me cubrí lo que
-pude, todavía me alcanzó un poco en los vigotes; y apostaré que los
-tengo rubios como un oro.
-
-BENITO.
-
-Y aun peor cincuenta veces.
-
-CHIRINOS.
-
-Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos colmeneros:
-todo viviente se guarde, que aunque fantásticos, no dejarán de dar
-alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de Hércules, con
-espadas desenvainadas.
-
-JUAN.
-
-Ea, señor autor, cuerpo de nosla, ¿y agora nos quiere llenar la casa
-de osos y de leones?
-
-BENITO.
-
-Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envia Tontonelo, sino leones
-y dragones. Señor autor, ó salgan figuras mas apacibles, ó aquí nos
-contentamos con las vistas; y Dios le guie, y no pare mas en el
-pueblo un momento.
-
-CASTRADA.
-
-Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y esos leones, siquiera por
-nosotras, y recibiremos mucho contento.
-
-JUAN.
-
-Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora pides
-osos y leones?
-
-CASTRADA.
-
-Todo lo nuevo aplace, señor padre.
-
-CHIRINOS.
-
-Esa doncella, que agora se muestra tan galana y tan compuesta,
-es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la cabeza
-del precursor de la vida: si hay quien la ayude á bailar, verán
-maravillas.
-
-BENITO.
-
-¡Ésta sí, cuerpo del mundo, que es figura hermosa, apacible y
-reluciente! ¡Hi de puta, y como que se vuelve la mochacha! Sobrino
-Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas, ayúdala, y será la
-fiesta de cuatro capas.
-
-SOBRINO.
-
-Que me place, tio Benito Repollo.
-
-(_Tocan la zarabanda._)
-
-CAPACHO.
-
-Toma á mi abuelo, si es antiguo el baile de la zarabanda, y de la
-chacona.
-
-BENITO.
-
-Ea, sobrino, ténselas tiesas á esa bellaca jodía; pero si ésta es
-jodía, ¿cómo ve estas maravillas?
-
-CHANFALLA.
-
-Todas las reglas tienen escepcion, señor alcalde.
-
-
- _Suena una trompeta ó corneta dentro del teatro, y entra un
- Furrier de compañías._
-
-FURRIER.
-
-¿Quién es aquí el señor gobernador?
-
-GOBERNADOR.
-
-Yo soy, ¿qué manda usted?
-
-FURRIER.
-
-Que luego al punto mande hacer alojamiento para treinta hombres de
-armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes, que ya
-suena la trompeta; y á Dios.
-
-(_Váse._)
-
-BENITO.
-
-Yo apostaré que los envia el sabio Tontonelo.
-
-CHANFALLA.
-
-No hay tal, que esta es una compañía de caballos, que estaba alojada
-dos leguas de aquí.
-
-BENITO.
-
-Ahora yo conozco bien á Tontonelo, y sé que vos y él sois unos
-grandísimos bellacos, no perdonando al músico; y mira que os mando
-que mandeis á Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres
-de armas, que le haré dar doscientos azotes en las espaldas, que se
-vean unos á otros.
-
-CHANFALLA.
-
-Digo, señor alcalde, que no los envia Tontonelo.
-
-BENITO.
-
-Digo que los envia Tontonelo, como ha enviado las otras sabandijas
-que yo he visto.
-
-CAPACHO.
-
-Todos las habemos visto, señor Benito Repollo.
-
-BENITO.
-
-No digo yo que no, señor Pedro Capacho. No toques mas, músico de
-entre sueños, que te romperé la cabeza.
-
-
- _Vuelve á entrar el Furrier._
-
-FURRIER.
-
-Ea, ¿está ya hecho el alojamiento? que ya están los caballos en el
-pueblo.
-
-BENITO.
-
-¿Qué todavía ha salido con la suya Tontonelo? pues yo os voto á tal
-autor de humos y de embelecos, que me lo habeis de pagar.
-
-CHANFALLA.
-
-Séanme testigos, que me amenaza el alcalde.
-
-CHIRINOS.
-
-Séanme testigos, que dice el alcalde que lo que manda S. M., lo manda
-el sabio Tontonelo.
-
-BENITO.
-
-Atontonelada te vean mis ojos, plega á Dios todo poderoso.
-
-GOBERNADOR.
-
-Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de armas no deben
-de ser de burlas.
-
-FURRIER.
-
-¿De burlas habian de ser, señor gobernador? ¿está en su seso?
-
-JUAN.
-
-Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto aquí.
-Por vida del autor, que haga salir otra vez á la doncella Herodías,
-porque vea este señor lo que nunca ha visto: quizá con esto le
-cohecharemos para que se vaya presto del lugar.
-
-CHANFALLA.
-
-Eso en buen hora; y véisla aquí á do vuelve, y hace de señas á su
-bailador que de nuevo le ayude.
-
-SOBRINO
-
-Por mí no quedará, por cierto.
-
-BENITO.
-
-Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala: vueltas y mas vueltas: ¡vive Dios,
-que es un azogue la muchacha! ¡al hoyo, al hoyo: á ello, á ello!
-
-FURRIER.
-
-¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es esta, y qué baile,
-y qué Tontonelo?
-
-CAPACHO.
-
-¿Luego no ve la doncella herodiana el señor furrier?
-
-FURRIER.
-
-¿Qué diablos de doncella tengo de ver?
-
-CAPACHO.
-
-Basta _de ex illis est_[50].
-
-GOBERNADOR.
-
-_De ex illis est, de ex illis est._
-
-JUAN.
-
-De ellos es, de ellos el señor furrier; de ellos es.
-
-FURRIER.
-
-Soy de la mala puta que los parió; y por Dios vivo, que si echo mano
-á la espada, que los haga salir por las ventanas, que no por la
-puerta.
-
-CAPACHO.
-
-Basta, _de ex illis est_.
-
-BENITO.
-
-Basta de ellos es, pues no ve nada.
-
-FURRIER.
-
-Canalla barretina[51], si otra vez me dicen que soy de ellos, no les
-dejaré hueso sano.
-
-BENITO.
-
-Nunca los confesos ni bastardos fueron valientes; y por eso no
-podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es.
-
-FURRIER.
-
-¡Cuerpo de Dios con los villanos: esperad!
-
-(_Mete mano á la espada, y acuchíllase con todos; y el alcalde
-aporrea al Rabelejo; y la Chirinos descuelga la manta y dice_):
-
-CHIRINOS
-
-El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas:
-parece que los llamaron con campanilla.
-
-CHANFALLA.
-
-El suceso ha sido estraordinario: la virtud del retablo se queda en
-su punto; y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros mismos
-podemos cantar el triunfo de esta batalla, diciendo: ¡vivan Chirinos
-y Chanfalla!
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DE LA CUEVA DE SALAMANCA_.
-
-
- _Salen Pancracio, Leonarda y Cristina._
-
-PANCRACIO.
-
-Enjugad, señora, esas lágrimas, y poned pausa á vuestros suspiros,
-considerando que cuatro dias de ausencia, no son siglos: yo volveré,
-á lo mas largo, á los cinco, si Dios no me quita la vida: aunque será
-mejor, por no turbar la vuestra, romper mi palabra, y dejar esta
-jornada: que sin mi presencia se podrá casar mi hermana.
-
-LEONARDA.
-
-No quiero yo, mi Pancracio y mi señor, que por respeto mio vos
-parezcais descortés: id, en hora buena, y cumplid con vuestras
-obligaciones, pues las que os llevan son precisas: que yo me apretaré
-con mi llaga, y pasaré mi soledad lo menos mal que pudiere. Sólo os
-encargo la vuelta, y que no paseis del término que habeis puesto.
-Tenme, Cristina, que se me aprieta el corazon.
-
-(_Desmáyase Leonarda._)
-
-CRISTINA.
-
-¡Ó, qué bien hayan las bodas, y las fiestas! En verdad, señor, que si
-yo fuera que vuestra merced que nunca allá fuera.
-
-PANCRACIO.
-
-Entra, hija, por un vidro de agua, para echársela en el rostro: mas
-espera, diréle unas palabras que sé al oido, que tienen virtud para
-hacer volver de los desmayos.
-
-(_Dícele las palabras, vuelve Leonarda diciendo_:)
-
-LEONARDA.
-
-Basta: ello ha de ser forzoso: no hay sino tener paciencia, bien
-mio: cuanto mas os detuviéredes, mas dilatais mi contento. Vuestro
-compadre Leoniso os debe de aguardar ya en el coche; andad con Dios,
-que él os vuelva tan presto y tan bueno como yo deseo.
-
-PANCRACIO.
-
-Mi ángel, si gustas que me quede, no me moveré de aquí mas que una
-estátua.
-
-LEONARDA.
-
-No, no, descanso mio: que mi gusto está en el vuestro; y por agora
-mas que os vais, que no os quedeis, pues es vuestra honra la mia.
-
-CRISTINA.
-
-¡Ó espejo del matrimonio! Á fe, que si todas las casadas quisiesen
-tanto á sus maridos, como mi señora Leonarda quiere al suyo, que otro
-gallo les cantase.
-
-LEONARDA.
-
-Entra, Cristinica, y saca mi manto: que quiero acompañar á tu señor
-hasta dejarle en el coche.
-
-PANCRACIO.
-
-No, por mi amor: abrazadme, y quedaos, por vida mia. Cristinica, ten
-cuenta de regalar á tu señora, que yo te mando un calzado cuando
-vuelva, como tú le quisieres.
-
-CRISTINA.
-
-Vaya, señor, y no lleve pena de mi señora; porque la pienso persuadir
-de manera á que nos holguemos, que ni imagine en la falta que vuestra
-merced le ha de hacer.
-
-LEONARDA.
-
-¿Holgar yo? ¡qué bien estás en la cuenta, niña! porque
-
- Ausente de mi gusto,
- No se hicieron los placeres,
- Ni las glorias para mí:
- Penas, y dolores sí.
-
-PANCRACIO.
-
-Ya no lo puedo sufrir: quedad en paz, lumbre de estos ojos, los
-cuales no verán cosa que les dé placer, hasta volveros á ver.
-
-(_Éntrase Pancracio._)
-
-LEONARDA.
-
-Allá darás, rayo, en casa de Ana Diaz: vayas, y no vuelvas: la
-ida del humo: por Dios, que esta vez no os han de valer vuestras
-valentías, ni vuestros recatos.
-
-CRISTINA.
-
-Mil veces temí que con tus estremos habias de estorbar su partida y
-nuestros contentos.
-
-LEONARDA.
-
-¿Si vendrán esta noche los que esperamos?
-
-CRISTINA.
-
-¿Pues no? ya los tengo avisados; y ellos están tan en ello, que esta
-tarde enviaron con la lavandera nuestra secretaria, como que eran
-paños, una canasta de colar, llena de mil regalos, y de cosas de
-comer, que no parece sino uno de los serones que da el rey el jueves
-santo á sus pobres, sino que la canasta es de pascua; porque hay en
-ella empanadas, fiambreras, manjar blanco, y dos capones, que aun no
-están acabados de pelar, y todo género de fruta de la que hay ahora;
-y sobre todo, una bota de hasta una arroba de vino, de lo de una
-oreja[52], que huele que trasciende.
-
-LEONARDA.
-
-Es muy cumplido y lo fue siempre mi Reponce, sacristan de las telas
-de mis entrañas.
-
-CRISTINA.
-
-¿Pues qué le falta á mi maese Nicolás? Barbero de mis hígados, y
-navaja de mis pesadumbres, que asi me las rapa y quita cuando le veo,
-como si nunca las hubiera tenido.
-
-LEONARDA.
-
-¿Pusiste la canasta en cobro?
-
-CRISTINA.
-
-En la cocina la tengo, cubierta con un cernadero, por el disimulo.
-
-
- _Llama á la puerta el estudiante carraolano, y en llamando, sin
- esperar que le correspondan, entra._
-
-LEONARDA.
-
-Cristina, mira quién llama.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Señoras; yo soy, un pobre estudiante.
-
-CRISTINA.
-
-Bien se os parece que sois pobre y estudiante, pues lo uno muestra
-vuestro vestido, y el ser pobre vuestro atrevimiento. ¡Cosa estraña
-es esta, que no hay pobre que espere á que le saquen la limosna á la
-puerta, sino que se entran en las casas hasta el último rincon, sin
-mirar si despiertan á quien duerme, ó si no!
-
-ESTUDIANTE.
-
-Otra mas blanda respuesta esperaba yo de la buena gracia de vuestra
-merced: cuanto mas que yo no queria, ni buscaba otra limosna, sino
-alguna caballeriza, ó pajar donde defenderme esta noche de las
-inclemencias del cielo, que segun se me trasluce, parece que con
-grandísimo rigor á la tierra amenazan.
-
-LEONARDA.
-
-¿Y de dónde bueno sois amigo?
-
-ESTUDIANTE.
-
-Salamantino soy, señora mia: quiero decir, que soy de Salamanca. Iba
-á Roma con un tio mio, el cual murió en el camino, en el corazon de
-Francia: vine solo: determiné volverme á mi tierra: robáronme los
-lacayos ó compañeros de Roque Guinarde, en Cataluña, porque él estaba
-ausente: que á estar allí, no consintiera que se me hiciera agravio;
-porque es muy cortés y comedido, y además limosnero: háme tomado á
-estas santas puertas la noche, que por tales las juzgo, y busco mi
-remedio.
-
-LEONARDA.
-
-En verdad, Cristina, que me ha movido á lástima el estudiante.
-
-CRISTINA.
-
-Ya me tiene á mí rasgadas las entrañas: tengámosle en casa esta
-noche, pues de las sobras del castillo se podrá mantener el real:
-quiero decir, que en las reliquias de la canasta habrá en quien adobe
-su hambre; y mas que me ayudará á pelar la volatería que viene en la
-cesta.
-
-LEONARDA.
-
-¿Pues cómo, Cristina, quieres que metamos en nuestra casa testigos de
-nuestras liviandades?
-
-CRISTINA.
-
-Asi tiene el talle de hablar por la boca, como por el colodrillo.
-Venga acá, amigo. ¿Sabe pelar?
-
-ESTUDIANTE.
-
-¿Cómo si sé pelar? No entiendo eso de saber pelar, sino es que quiere
-vuestra merced motejarme de pelon: que no hay para qué, pues yo me
-confieso por el mayor pelon del mundo.
-
-CRISTINA.
-
-No lo digo yo por eso, en mi ánima, sino por saber si sabia pelar dos
-ó tres pares de capones.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Lo que sabré responder es, que yo, señoras, por la gracia de Dios,
-soy graduado de bachiller por Salamanca, y no digo...
-
-LEONARDA.
-
-De esa manera, quién duda, sino que sabrá pelar, no solo capones,
-sino gansos y abutardas. Y en esto del guardar secreto, ¿cómo le va?
-¿y á dicha es tentado de decir todo lo que ve, imagina, ó siente?
-
-ESTUDIANTE.
-
-Asi pueden matar delante de mí mas hombres que carneros en el rastro,
-que yo desplegue mis labios para decir palabra alguna.
-
-CRISTINA.
-
-Pues atúrese esa boca, y cósase esa lengua con una agujeta de dos
-cabos, y amuélese esos dientes, y éntrese con nosotras, y verá
-misterios, y cenará maravillas, y podrá medir en un pajar los pies
-que quisiere para su cama.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Con siete tendré demasiado: que no soy nada codicioso, ni regalado.
-
-
- _Entran el sacristan Reponce, y el Barbero._
-
-SACRISTAN.
-
-¡Ó, que en hora buena estén los Antomedones y guias de los carros
-de nuestros gustos, las luces de nuestras tinieblas, y las dos
-recíprocas voluntades, que sirven de basas y colunas á la amorosa
-fábrica de nuestros deseos!
-
-LEONARDA.
-
-Esto sólo me enfada de él, Reponce mio: habla por tu vida á lo
-moderno, y de modo que te entienda, y no te encarames donde no te
-alcance.
-
-BARBERO.
-
-Eso tengo yo bueno, que hablo mas llano que una suela de zapato, pan
-por vino, y vino por pan, ó como suele decirse.
-
-SACRISTAN.
-
-Sí: que diferencia ha de haber de un sacristan gramático á un barbero
-romancista.
-
-CRISTINA.
-
-Para lo que yo he menester á mi barbero, tanto latin sabe y aun mas
-que supo Antonio de Nebrija; y no se dispute agora de ciencia, ni de
-modos de hablar: que cada uno habla, si no como debe, á lo menos como
-sabe; y entrémonos, y manos á la labor, que hay mucho que hacer.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Y mucho que pelar.
-
-SACRISTAN.
-
-¿Quién es este buen hombre?
-
-LEONARDA.
-
-Un pobre estudiante salamanqueso, que pide albergo para esta noche.
-
-SACRISTAN.
-
-Yo le daré un par de reales para cena y para lecho, y váyase con Dios.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Señor sacristan Reponce, recibo y agradezco la merced y la limosna;
-pero yo soy mudo, y pelon además, como lo ha menester esta señora
-doncella, que me tiene convidado; y voto á... de no irme esta noche
-de esta casa, si todo el mundo me lo manda. Confiese vuestra merced,
-mucho de en hora mala de un hombre de mis prendas, que se contenta de
-dormir en un pajar; y si lo han por sus capones, péleselos el turco,
-y cómanselos ellos, nunca del cuero les salgan.
-
-BARBERO.
-
-Éste mas parece rufian que pobre: talle tiene de alzarse con toda la
-casa.
-
-CRISTINA.
-
-No medre yo, sino me contenta el brio. Entrémonos todos, y demos
-órden en lo que se ha de hacer: que el pobre pelará, y callará como
-en misa.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Y aun como en vísperas.
-
-SACRISTAN.
-
-Puesto me ha miedo el pobre estudiante: yo apostaré que sabe mas
-latin que yo.
-
-LEONARDA.
-
-De ahí le deben de nacer los brios que tiene; pero no te pese, amigo,
-de hacer caridad, que vale para todas las cosas.
-
-(_Éntranse todos._)
-
-
- _Sale Leoniso, compadre de Pancracio, y Pancracio._
-
-COMPADRE.
-
-Luego lo ví yo que nos habia de faltar la rueda: no hay cochero que
-no sea temático: si él rodeára un poco, y salvára aquel barranco, ya
-estuviéramos dos leguas de aquí.
-
-PANCRACIO.
-
-Á mí no se me da nada: que antes gusto de volverme y pasar esta noche
-con mi esposa Leonarda, que en la venta; porque la dejé esta tarde
-casi para espirar del sentimiento de mi partida.
-
-COMPADRE.
-
-¡Gran mujer! De buena os ha dado el cielo, señor compadre: dadle
-gracias por ello.
-
-PANCRACIO.
-
-Yo se las doy como puedo, y no como debo: no hay Lucrecia que se le
-llegue, ni Porcia que se le iguale: la honestidad y el recogimiento
-han hecho en ella su morada.
-
-COMPADRE.
-
-Si la mia no fuera zelosa, no tenia yo mas que desear: por esta calle
-está mas cerca mi casa: tomad, compadre, por esta, y estareis presto
-en la vuestra; y veámonos mañana, que no me faltará coche para la
-jornada: á Dios.
-
-PANCRACIO.
-
-Á Dios.
-
-(_Éntranse los dos._)
-
-
- _Vuelven á salir el Sacristan, y el Barbero, con sus guitarras:
- Leonarda, Cristina y el Estudiante. Sale el Sacristan con la
- sotana alzada, y ceñida al cuerpo, danzando al són de su misma
- guitarra, y á cada cabriola vaya diciendo estas palabras_:
-
-SACRISTAN.
-
-¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor!
-
-CRISTINA.
-
-Señor sacristan Reponce, no es este tiempo de danzar: dése órden
-en cenar, y en las demás cosas, y quédense las danzas para mejor
-coyuntura.
-
-SACRISTAN.
-
-¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor!
-
-LEONARDA.
-
-Déjale, Cristina, que en estremo gusto de ver su agilidad.
-
-
- _Llama Pancracio á la puerta, y dice_:
-
-PANCRACIO.
-
-Gente dormida, ¿no oís? ¿Cómo, y tan temprano teneis atrancada la
-puerta? Los recatos de mi Leonarda deben de andar por aquí.
-
-LEONARDA.
-
-¡Ay, desdichada! Á la voz y á los golpes, mi marido Pancracio es
-este: algo le debe de haber sucedido, pues él se vuelve. Señores,
-á recogerse en la carbonera: digo al desvan, donde está el carbon.
-Corre, Cristina, y llévalos, que yo entretendré á Pancracio de modo
-que tengas lugar para todo.
-
-ESTUDIANTE.
-
-¡Fea noche, amargo rato, mala cena y peor amor!
-
-CRISTINA.
-
-¡Gentil relente, por cierto! Ea, vengan todos.
-
-PANCRACIO.
-
-¿Qué diablos es esto? ¿Cómo no me abrís, lirones?
-
-ESTUDIANTE.
-
-Es el toque, que yo no quiero correr la suerte de estos señores:
-escóndanse ellos donde quisieren; y llévenme á mí al pajar, que si
-allí me hallan, antes pareceré pobre, que adúltero.
-
-CRISTINA.
-
-Caminen, que se hunde la casa á golpes.
-
-SACRISTAN.
-
-El alma llevo en los dientes.
-
-BARBERO.
-
-Y yo en los carcañares.
-
-(_Éntranse todos; y asómase Leonarda á la ventana._)
-
-LEONARDA.
-
-¿Quién está ahí? ¿Quién llama?
-
-PANCRACIO.
-
-Tu marido, soy, Leonarda mia: ábreme, que ha media hora que estoy
-rompiendo á golpes estas puertas.
-
-LEONARDA.
-
-En la voz bien me parece á mí que oigo á mi cepo[53] Pancracio; pero
-la voz de un gallo se parece á la de otro gallo, y no me aseguro.
-
-PANCRACIO.
-
-¡Ó recato inaudito de mujer prudente! Que yo soy, vida mia, tu marido
-Pancracio: ábreme con toda seguridad.
-
-LEONARDA.
-
-Venga acá, yo lo veré agora. ¿Qué hice yo cuando él se partió esta
-tarde?
-
-PANCRACIO.
-
-Suspiraste, lloraste, y al cabo te desmayaste.
-
-LEONARDA.
-
-Verdad; pero con todo esto, dígame ¿qué señales tengo yo en uno de
-mis hombros?
-
-PANCRACIO.
-
-En el izquierdo tienes un lunar, del grandor de medio real, con tres
-cabellos, como tres mil hebras de oro.
-
-LEONARDA.
-
-Verdad; ¿pero cómo se llama la doncella de casa?
-
-PANCRACIO.
-
-Ea, boba, no seas enfadosa: Cristinica se llama, ¿qué mas quieres?
-
-LEONARDA.
-
-Cristinica, Cristinica, tu señor es; ábrele, niña.
-
-CRISTINA.
-
-Ya voy, señora: que él sea muy bien venido. ¿Qué es esto, señor de mi
-alma? ¿Qué acelerada vuelta es esta?
-
-LEONARDA.
-
-¡Ay, bien mio! Decídnoslo presto; que el temor de algun mal suceso me
-tiene ya sin pulsos.
-
-PANCRACIO.
-
-No ha sido otra cosa, sino que en un barranco se quebró la rueda del
-coche; y mi compadre y yo determinamos volvernos, y no pasar la noche
-en el campo; y mañana buscaremos en qué ir, pues hay tiempo. ¿Pero
-qué voces hay?
-
-(_Dentro, y como de muy lejos, diga el estudiante_):
-
-ESTUDIANTE.
-
-Ábranme aquí, señores, que me ahogo.
-
-PANCRACIO.
-
-¿Es en casa, ó en la calle?
-
-CRISTINA.
-
-Que me maten si no es el pobre estudiante que encerré en el pajar,
-para que durmiese esta noche.
-
-PANCRACIO.
-
-¿Estudiante encerrado en mi casa, y en mi ausencia? ¡Malo! en verdad,
-señora, que si no me tuviera asegurado vuestra mucha bondad, que me
-causára algun recelo este encerramiento: pero ve, Cristina, y ábrele,
-que se le debe haber caido toda la paja acuestas.
-
-CRISTINA.
-
-Ya voy.
-
-(_Váse._)
-
-LEONARDA.
-
-Señor, que es un pobre salamanqueso, que pidió que le acogiésemos
-esta noche por amor de Dios, aunque fuese en el pajar; y ya sabes
-mi condicion, que no puedo negar nada de lo que se me pide, y
-encerrámosle; pero vésle aquí, y mirad cuál sale.
-
-
- _Sale el Estudiante y Cristina: él lleno de paja las barbas,
- cabeza y vestido._
-
-ESTUDIANTE.
-
-Si yo no tuviera tanto miedo, y fuera menos escrupuloso, yo hubiera
-escusado el peligro de ahogarme en el pajar, y hubiera cenado mejor,
-y tenido mas blanda y menos peligrosa cama.
-
-PANCRACIO.
-
-¿Y quién os habia de dar, amigo, mejor cena y mejor cama?
-
-ESTUDIANTE.
-
-¿Quién? mi habilidad; sino que el temor de la justicia me tiene
-atadas las manos.
-
-PANCRACIO.
-
-Peligrosa habilidad debe de ser la vuestra, pues os temeis de la
-justicia.
-
-ESTUDIANTE.
-
-La ciencia que aprendí en la Cueva de Salamanca, de donde yo soy
-natural, si se dejára usar sin miedo de la santa Inquisicion, yo
-sé que cenára y recenára á costa de mis herederos; y aun quizá no
-estoy muy fuera de usalla, siquiera por esta vez, donde la necesidad
-me fuerza y me disculpa; pero no sé yo si estas señoras serán tan
-secretas como yo lo he sido.
-
-PANCRACIO.
-
-No se cure de ellas, amigo, sino haga lo que quisiere, que yo les
-haré que callen; y ya deseo en todo estremo ver alguna de estas cosas
-que dicen que se aprenden en la Cueva de Salamanca.
-
-ESTUDIANTE.
-
-¿No se contentará vuestra merced con que le saque aquí dos demonios
-en figuras humanas, que traigan acuestas una canasta llena de cosas
-fiambres y comederas?
-
-LEONARDA.
-
-¿Demonios en mi casa, y en mi presencia? ¡Jesus! librada sea yo de lo
-que librarme no sé.
-
-CRISTINA.
-
-El mismo diablo tiene el estudiante en el cuerpo: ¡plega á Dios que
-vaya á buen viento esta parva! temblándome está el corazon en el
-pecho.
-
-PANCRACIO.
-
-Ahora bien, si ha de ser sin peligro y sin espantos, yo me holgaré de
-ver esos señores demonios y á la canasta de las fiambreras; y torno á
-advertir, que las figuras no sean espantosas.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Digo que saldrán en figura del sacristan de la parroquia, y en la del
-barbero su amigo.
-
-CRISTINA.
-
-¿Mas qué lo dice por el sacristan Reponce, y por maese Roque, el
-barbero de casa? ¡Desdichados de ellos, que se han de ver convertidos
-en diablos! Y dígame, hermano, ¿y estos han de ser diablos bautizados?
-
-ESTUDIANTE.
-
-¡Gentil novedad! ¿Á dónde diablos hay diablos bautizados? ¿Ó para qué
-se han de bautizar los diablos? Aunque podrá ser que éstos lo fuesen,
-porque no hay regla sin escepcion; y apártense, y verán maravillas.
-
-LEONARDA.
-
-¡Ay, sin ventura! aquí se descosen: aquí salen nuestras maldades á
-plaza: aquí soy muerta.
-
-CRISTINA.
-
-Ánimo, señora, que buen corazon quebranta mala ventura.
-
-ESTUDIANTE.
-
- Vosotros, mezquinos, que en la carbonera
- Hallastes amparo á vuestra desgracia,
- Salid, y en los hombros, con priesa y con gracia,
- Sacad la canasta de la fiambrera.
- No me inciteis á que de otra manera
- Mas dura os conjure: salid, ¿qué esperáis?
- Mirad que si á dicha el salir rehusais,
- Tendrá mal suceso mi nueva quimera.
-
-Ora bien, yo sé cómo me tengo de haber con estos demonicos humanos:
-quiero entrar allá dentro, y á solas hacer un conjuro, tan fuerte,
-que los haga salir mas que de paso; aunque la calidad de estos
-demonios, mas está en sabellos aconsejar, que en conjurallos.
-
-(_Éntrase el estudiante._)
-
-PANCRACIO.
-
-Yo digo que si este sale con lo que ha dicho, que será la cosa mas
-nueva y mas rara que se haya visto en el mundo.
-
-LEONARDA.
-
-Sí saldrá, ¿quién lo duda? ¿Pues habíanos de engañar?
-
-CRISTINA.
-
-Ruido anda allá dentro: yo apostaré que los saca; pero ve aquí do
-vuelve con los demonios y el apatusco de la canasta.
-
-LEONARDA.
-
-¡Jesus, qué parecidos son los de la carga al sacristan Reponce, y el
-barbero de la plazuela!
-
-CRISTINA.
-
-Mira, señora, que donde hay demonios no se ha de decir Jesus.
-
-SACRISTAN.
-
-Digan lo que quisieren, que nosotros somos como los perros del
-herrero, que dormimos al són de las martilladas: ninguna cosa nos
-espanta ni turba.
-
-LEONARDA.
-
-Lléguense á que yo coma de lo que viene de la canasta, no tomen menos.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Yo haré la salva y empezaré por el vino.
-
-(_Bebe._)
-
-Bueno es: ¿es de Esquivias, señor sacridiablo?
-
-SACRISTAN.
-
-De Esquivias es, juro á...
-
-ESTUDIANTE.
-
-Téngase por vida suya, y no pase adelante: amiguito soy yo de diablos
-juradores: demonico, demonico, aquí no venimos á hacer pecados
-mortales, sino á pasar una hora de pasatiempo, y cenar é irnos con
-Cristo.
-
-CRISTINA.
-
-¿Y estos han de cenar con nosotros?
-
-PANCRACIO.
-
-Sí, que los diablos no comen.
-
-BARBERO.
-
-Sí comen algunos; pero no todos; y nosotros somos de los que comen.
-
-CRISTINA.
-
-¡Ay, señores! quédense acá los pobres diablos, pues han traido la
-cena: pues seria poca cortesía dejarlos ir muertos de hambre, y
-parecen diablos muy honrados y muy hombres de bien.
-
-LEONARDA.
-
-Como no nos espanten, y si mi marido gusta, quédense en buen hora.
-
-PANCRACIO.
-
-Queden, que quiero ver lo que nunca he visto.
-
-BARBERO.
-
-Nuestro Señor pague á usted la buena obra, señores mios.
-
-CRISTINA.
-
-¡Ay, qué bien criados, qué corteses! nunca medre yo, si todos los
-diablos son como estos, si no han de ser mis amigos de aquí adelante.
-
-SACRISTAN.
-
-Oigan, pues, para que se enamoren de veras.
-
-(_Toca el sacristan, y canta, y ayúdale el barbero con el último
-verso no mas._)
-
-SACRISTAN.
-
- Oigan los que poco saben
- Lo que con mi lengua franca
- Digo del bien que en sí tiene
-
-BARBERO.
-
- La Cueva de Salamanca.
-
-SACRISTAN.
-
- Oigan lo que dejó escrito
- De ella el bachiller Tudanca,
- En el cuero de una yegua,
- Que dicen que fue potranca,
- En la parte de la piel
- Que confina con el anca,
- Poniendo sobre las nubes
-
-BARBERO.
-
- La Cueva de Salamanca.
-
-SACRISTAN.
-
- En ella estudian los ricos,
- Y los que no tienen blanca;
- Y sale entera y rolliza
- La memoria que está manca.
- Siéntanse los que allí enseñan
- De alquitrán en una banca;
- Porque estas bombas encierra
-
-BARBERO.
-
- La Cueva de Salamanca.
-
-SACRISTAN.
-
- En ella se hacen discretos
- Los moros de la Palanca;
- Y el estudiante mas burdo
- Ciencias de su pecho arranca.
- Á los que estudian en ella
- Ninguna casa les manca;
- Viva, pues, siglos eternos
-
-BARBERO.
-
- La Cueva de Salamanca.
-
-SACRISTAN.
-
- Y nuestro conjurador,
- Si es á dicha de Loranca,
- Tenga en ella cien mil vides
- De uva tinta y de uva blanca;
- Y al diablo que le acusare,
- Que le den con una tranca;
- Y para el tal jamás sirva
-
-BARBERO.
-
- La Cueva de Salamanca.
-
-CRISTINA.
-
-Basta, que tambien los diablos son poetas.
-
-BARBERO.
-
-Y aun todos los poetas son diablos.
-
-PANCRACIO.
-
-Dígame, señor mio, pues los diablos lo saben todo, ¿dónde se
-inventaron todos estos bailes de la zarabanda, zambapalo, y de ello
-me pesa con el famoso del nuevo escarramán?
-
-BARBERO.
-
-¿Á dónde? en el infierno: allí tuvieron su orígen y principio.
-
-PANCRACIO.
-
-Yo asi lo creo.
-
-LEONARDA.
-
-Pues en verdad, que tengo yo mis puntas y collar escarramanesco; sino
-que por mi honestidad y por guardar el decoro á quien soy, no me
-atrevo á bailarle.
-
-SACRISTAN.
-
-Con cuatro mudanzas que yo le enseñase á usted cada dia, en una
-semana saldria única en el baile: que sé que le falta bien poco.
-
-ESTUDIANTE.
-
-Todo se andará: por agora entrémonos á cenar, que es lo que importa.
-
-PANCRACIO.
-
-Entremos: que quiero averiguar si los diablos comen ó no, con otras
-cien mil cosas que de ellos cuentan; y por Dios, que no han de salir
-de mi casa, hasta que me dejen enseñado en la ciencia y ciencias que
-se enseñan en la Cueva de Salamanca.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DEL HOSPITAL DE LOS PODRIDOS_.[54]
-
-
- _Salen Leiva, el Rector y el Secretario._
-
-LEIVA.
-
-¡Jesus, Jesus! ¡Qué hospital se ha hecho de forma!
-
-RECTOR.
-
-Era tanta la pudricion que habia en este lugar, que corria gran
-peligro de engendrarse una peste, que muriera mas gente que el año
-de las landres; y asi, han acordado en la república, por via de buen
-gobierno, de fundar un hospital para que se curen los heridos desta
-enfermedad ó pestilencia, y á mí me han hecho rector.
-
-SECRETARIO.
-
-Despues que hay galera para las mujeres y hospital para los que se
-pudren, anda el lugar mas concertado que un reloj.
-
-RECTOR.
-
-No quiera vuesa merced saber mas, señor Leiva, que habia hombre que
-ni comia ni dormia en siete horas, haciendo discursos; y cuando via á
-uno con una cadena ó vestido nuevo, decia: «¿Quién te lo dió hombre?
-¿dónde lo hubiste? ¿de dónde lo pudiste sacar? Tú no tienes hacienda
-mas que yo; con tener mas que tú, apenas puedo dar unas cintas á mi
-mujer.» Y desvanecidos en esto, se les hace una ponzoña y polilla.
-Mas pongámonos aquí, y veremos salir los enfermos.
-
-
- _Entra el Doctor tomando el pulso á Cañizares._
-
-DOCTOR.
-
-Señor Cañizares, yo no hallo á vuesa merced enfermedad.
-
-CAÑIZARES.
-
-¿Cómo no, pues que traigo conmigo un recocimiento y una desesperacion
-y rabia intrínseca; y es de suerte, que se me hace una postema
-recocida en el corazon?
-
-DOCTOR.
-
-Pues ¿de qué le viene á vuesa merced tanta pesadumbre?
-
-CAÑIZARES.
-
-De ver solamente un hombre; y es de manera lo que le aborrezco, que
-el dia que le topo en la calle, me vuelvo á mi casa y me estoy sin
-salir della todo aquel dia, metido en un rincon, pensando que me ha
-de suceder una desgracia.
-
-DOCTOR.
-
-Por cierto que vuesa merced tiene razon, que hay hombres que con su
-vista pronostican eso, y de balde se dejan querer mal.
-
-CAÑIZARES.
-
-Pues ¿no quiere vuesa merced que me pudra y me haga una ponzoña y
-cruel polilla, si éste es un hombre que trae por los caniculares
-chinelas, y la espada á zurdas?
-
-DOCTOR.
-
-Pues ¿qué se le da á vuesa merced que el otro traiga la espada á
-zurdas, ni por los caniculares chinelas?
-
-CAÑIZARES.
-
-Pues ¿no se me ha de dar, pesia á mí, si envian á este hombre por
-gobernador de uno de los mejores lugares desta tierra?
-
-DOCTOR.
-
-Ya yo entiendo su pudricion de vuesa merced, y es que pretende vuesa
-merced el mismo oficio.
-
-CAÑIZARES.
-
-¿Cómo pretender? Ni por pensamiento me ha pasado en toda mi vida,
-sino sólo me pudro de ver aquellos que han de ser gobernados por mano
-deste hombre, que en tal tiempo trae chinelas, que mal podrá depachar
-los negocios con brevedad; y si es zurdo, no podrá hacer cosa á
-derechas.
-
-RECTOR.
-
-Ea, doctor, haced meter allá ese podrido, y salgan los demás.
-
-DOCTOR.
-
-Venid, hermano, y curaros han.
-
-LEIVA.
-
-¡Hay tal cosa, y de lo que se pudre!
-
-
- _Entren los ministros, que son unos pícaros, y salen Pero Diaz y
- Marisantos._
-
-PERO DIAZ.
-
-Ea, dejadme, Marisantos, que no tengo de beber, ni comer, ni dormir,
-ni sosegar un punto viendo estas cosas.
-
-MARISANTOS.
-
-Pues Pero Diaz, un hombre como vos y de vuestro entendimiento ¿se ha
-de pudrir de manera que pierda el comer, ni tomar tanta pena?
-
-PERO DIAZ.
-
-Pues ¿no me la ha de dar, si hubo poeta que tuviese atrevimiento de
-escribir esta copla?
-
- Jugando estaban, jugando,
- y aun al ajedrez, un dia
- el famoso Emperador
- y el rey moro de Almería.
-
-MARISANTOS.
-
-Pues ¿qué os va á vos en que el otro escribiese eso?
-
-PERO DIAZ.
-
-Mucho: porque es muy gran testimonio, que levantaron al Emperador:
-porque un príncipe de tanta majestad y tan colérico no se habia de
-sentar á jugar á las tablas, juego de tanta flema, y mas con un rey
-moro de Almería. Yo tengo, si este poeta es vivo, de hacerle que
-se desdiga; y si fuere muerto, ver en su testamento si dejó alguna
-cláusula que declare esto.
-
-MARISANTOS.
-
-¡Por cierto, lindo disparate! ¿De eso no podeis comer ni dormir?
-¡Gracioso cuidado habeis tomado!
-
-RECTOR.
-
-Venid acá, hermano, ¿de qué es vuestra pudricion?
-
-PERO DIAZ.
-
-Con los poetas.
-
-RECTOR.
-
-¿Podrido estais de poetas? Harto trabajo teneis. ¿Y con qué poetas os
-pudris?
-
-PERO DIAZ.
-
-Con estos que hacen villancicos la noche de Navidad, que dicen mil
-disparates, con mezcla de herejía. Y mire vuesa merced que dándole á
-uno aquella octava de Garcilaso que dice:
-
- Cerca del Tajo, en soledad amena,
- De verdes sauces hay una espesura;
-
-volvió esto:
-
- Cerca de Dios, en soledad amena,
- De verdes santos hay una espesura.
-
-Y preguntando quién eran estos santos, dijo que san Felipe y
-Santiago, y otros santos que caen por la primavera[55].
-
-RECTOR.
-
-¡Por cierto, gracioso disparate!
-
-PERO DIAZ.
-
-Pues una noche de Navidad entré en una iglesia deste lugar, y hallé
-cantando este motete:
-
- Cuando sale Jesus á sus corredores,
- Bercebú no parece, y Satan se esconde.
-
-Y preguntando cuyo era, respondió: «Mio,» muy satisfecho, como si
-hubiera hecho una gran cosa. Y otro estaba tambien cantando esto:
-
- ¿Qué haceis en este portal,
- Mi Dios, por el hombre ingrato?
- ¡Zape de un gato, zape de un gato!
-
-RECTOR.
-
-No os maravilleis; porque son esos poetas invernizos, como melones.
-
-PERO DIAZ.
-
-Tambien me pudro con otros poetas, que piensan que saben, y no saben;
-y otros que saben y no piensan.
-
-RECTOR.
-
-Decláreme eso: ¿qué quiere decir que saben, y no piensan?
-
-PERO DIAZ.
-
-Que hay poetas que saben lo que hacen, y por no pensarlo bien, se
-van despeñando en cas de todos los diablos[56].
-
-RECTOR.
-
-Éste tiene gran necesidad de remedio; y asi, será bien entregárselo á
-los malos poetas, para que ellos le curen.
-
-PERO DIAZ.
-
-No, por amor de Dios.
-
-RECTOR.
-
-¡Hola, ministros! meted allá ese podrido.
-
-(_Métenlo._)
-
-LEIVA.
-
-¡Hay tal cosa como la pudricion deste!
-
-RECTOR.
-
-Pues otro viene, que no dará menos en qué entender.
-
-
- _Entra Valenzuela._
-
-VALENZUELA.
-
-¡Hay tal cosa como esta, que sea un hombre tan dichoso, que en cuanto
-mano pone todo le sucede bien! Hecho estoy un veneno de ponzoña, y
-por mil partes destilando materia.
-
-RECTOR.
-
-¿De qué es la pudricion deste?
-
-SECRETARIO.
-
-Señor, éste es un pudrido furioso; y dale gran pesadumbre ver á un
-vecino suyo, que todas las cosas le suceden bien.
-
-RECTOR.
-
-Ese es mal caso; y es mas envidia que pudricion.
-
-VALENZUELA.
-
-¿Cómo envidia? Los diablos me arrebaten si tal es, señor Rector; sino
-que es éste un hombre muy avariento y miserable, que por ser tal,
-nada le habia de suceder bien.
-
-RECTOR.
-
-Tiene razon: que á los tales poca ventura les habia de ayudar. Y si
-alguno tiene razon de pudrirse, es este hombre; y asi, ¿se le puede
-dar tres dias en la semana para que se pudra?
-
-VALENZUELA.
-
-¿Cómo tres dias? Mas me pudriré de no pudrirme.
-
-RECTOR.
-
-Andá con Dios, y podrios todo el tiempo que os diere gusto.
-
-VALENZUELA.
-
-Beso las manos á vuesa merced por la merced.
-
-
- _Váse Valenzuela y sale Galvez._
-
-GALVEZ.
-
-¡Que haya mujer de tan mal gusto! Por ésta se debió de decir que hay
-ojos que de legañas se enamoran.
-
-RECTOR.
-
-¿De qué se pudre este hermano?
-
-SECRETARIO.
-
-Este hermano se pudre de que una dama muy hermosa deste lugar está
-enamorada de un hombre calvo y que mira con un antojo.
-
-RECTOR.
-
-Pues ¿deso os pudris, hermano? Pues ¿qué os va á vos en que la otra
-tenga mal gusto?
-
-GALVEZ.
-
-Pues ¿no me ha de ir? Que mas quisiera verla enamorada de un
-demonio. ¿Por qué una mujer tan hermosa ha de favorecer á un hombre
-antojicalvo?
-
-RECTOR.
-
-¡Y con la cólera que lo toma!
-
-GALVEZ.
-
-¿No lo he de tomar con cólera? Dígame vuestra merced ¿qué ha de hacer
-una mujer cuando despierte y vea que tiene á su lado un hombre calvo
-(ó calavera, ó calabaza, que tal parece un calvo), ni cómo le puede
-mirar con buenos ojos, teniéndolos él tan malos?
-
-RECTOR.
-
-Ea vos estais podrido. ¡Hola ministros! meted allá ese podrido.
-
-GALVEZ.
-
-¡Á mí, señor! ¿Por qué?
-
-(_Métenle._)
-
-LEIVA.
-
-¡Los podridos que se van desmoronando! Y si no se pone remedio, en
-pocos dias se multiplicarán tantos, que sea menester que haya otro
-nuevo mundo, donde habiten.
-
-RECTOR.
-
-Lea vuesa merced esa relacion, señor secretario.
-
-(_Saca el Secretario unos papeles y lee._)
-
-SECRETARIO.
-
-«Asimismo, hay aquí alguno que se pudre con los que tienen las
-narices muy grandes.»
-
-RECTOR.
-
-¡Válgale el diablo! Pues ¿qué le va á él en que el otro las tenga
-grandes ó pequeñas?
-
-SECRETARIO.
-
-Dice que suele un narigon destos pasar por una calle angosta, y que
-ocupa tanto la calle, que es menester ir de medio lado para que pasen
-los que van por ella; y fuera deste inconveniente, hay otro mayor,
-que es gastar pañizuelos disformes en tanta manera, que pueden servir
-de velas de navíos.
-
-RECTOR.
-
-Podrido de humor es éste.
-
-SECRETARIO.
-
-«Otro se pudre de que hay algunos que comen con babadores.»
-
-RECTOR.
-
-Y no va muy fuera de camino; porque los tales parecen guitarras de
-ébano con tapas blancas, y se hacen ahembrados. Pero notifíquesele
-que dentro de tres dias esté sano de su pudricion; y si no, que
-le echarán una melecina de esdrújulos de poeta que le harán echar
-el ánima (si fuere necesario), preparada con sesos de los dichos
-poetas[57].
-
-SECRETARIO.
-
-Pues ¿hay en todo el mundo sesos de poetas para henchir media cáscara
-de avellana, cuanto y mas para preparar una melecina? Por lo menos ha
-de llevar cuatro onzas de todos matalotajes que concurren en el arte
-melecinal.
-
-RECTOR.
-
-Pasá adelante.
-
-SECRETARIO.
-
-Otro se pudre de los médicos, que cuando les van á dar el récipe de
-la cura, van diciendo: «No lo quiero, no lo quiero,» y van puniendo
-la mano atrás como cucharon.
-
-RECTOR.
-
-Ese se pudre justamente. ¿De qué sirven los melindres donde hay tan
-buenas ganas de mas, si mas les diesen?
-
-SECRETARIO.
-
-Otro se pudre de que para haber tan pocos discretos, hay tantos
-sastres y zapateros.
-
-RECTOR.
-
-Pues ¿qué queria que hubiese?
-
-SECRETARIO.
-
-Albéitares y oficiales de jalmas asnátiles.
-
-RECTOR.
-
-Ese podrido se va á satírico. Pónganle en la boca del estómago,
-porque detenga, un emplasto de mozos de sastre, y sahúmenle con diez
-pelos de las cejas de Celestina[58].
-
-RECTOR.
-
-Pues de aquí veo yo mas de cuatro.
-
-SECRETARIO.
-
-«Aquí hay ciertas viejas que se pudren de que las gallinas de sus
-vecinas ponen mas gordos huevos y crian mejores pollos.»
-
-RECTOR.
-
-Esas son pudriciones baladies; y á esas viejas échenles unos polvos
-de hijos pajizos.
-
-SECRETARIO.
-
-«Tambien hay dos casados, que el marido se pudre porque su mujer
-tiene los ojos azules, y ella se pudre porque el marido tiene la boca
-grande.»
-
-RECTOR.
-
-Gente debe ser de buen humor; salgan aquí, que los quiero ver.
-
-
- _Salen Clara y Villaverde._
-
-CLARA.
-
-Acabad, señor; harto mejor fuera que os pudriérades de ver vuestra
-disforme boca, que no parece sino boca de alnafe, y dejarme á mí con
-mis ojos, azules ó verdes.
-
-RECTOR.
-
-Pues vení acá, hermano, ¿deso os pudris, porque vuestra mujer tenga
-los ojos azules?
-
-VILLAVERDE.
-
-Sí señor; que no se usan agora, sino negros.
-
-RECTOR.
-
-¡Hay tal desatino! Pues si Dios se los ha dado asi, ¿qué los ha de
-hacer?
-
-VILLAVERDE.
-
-Para eso es el habilidad: que se los tiña; que de puro reñir esto se
-me ha desgajado la boca.
-
-RECTOR.
-
-¡Gracioso disparate, si yo le he visto en mi vida! Y asi, es
-menester que se os den unos botones de fuego con yerros de médicos y
-boticarios[59].
-
-VILLAVERDE.
-
-Aun esos son peores que los de los letrados; porque los unos paran en
-las bolsas, y los otros paran en la salud y en la vida.
-
-LEIVA.
-
-Señor secretario, ¿esta señora es mujer deste hombre?
-
-SECRETARIO.
-
-¿No lo ve vuesa merced?
-
-LEIVA.
-
-¡Jesus! ¡Jesus! ¡Jesus mil veces!
-
-SECRETARIO.
-
-¿De qué se santigua vuesa merced?
-
-LEIVA.
-
-¿No me tengo de santiguar, que una mujer tan hermosa esté casada con
-un hombre tan feo como es éste, que no parece sino un escarabajo?
-
-SECRETARIO.
-
-Pues ¿deso se pudre vuesa merced?
-
-LEIVA.
-
-Pues ¿no quiere vuesa merced que me pudra y me haga una ponzoña
-viendo cosa semejante, que merezca esta señora un príncipe por
-marido, y que fuese un ángel en condicion y en presencia?
-
-SECRETARIO.
-
-¡Rematado está! ¡Hola ministros! ¡Meté allá ese podrido!
-
-LEIVA.
-
-¿Á mí por qué razon?
-
-(_Métenlo._)
-
-RECTOR.
-
-Señor Secretario, ¿ha visto vuesa merced que un hombre de tan buen
-entendimiento haya disparatado desta suerte?
-
-SECRETARIO.
-
-Pues ¿eso le ha de dar á vuesa merced pena?
-
-RECTOR.
-
-Pues ¿no me ha de dar, pesia mi, el ver que haya perdido el juicio
-un hombre que yo tenia en tan buena reputacion, y por muy cuerdo y
-prudente?
-
-SECRETARIO.
-
-Pudrido está vuesa merced. ¡Hola, ministros!
-
-RECTOR.
-
-¿Á mí, señor secretario?
-
-(_Métenlo._)
-
-CLARA.
-
-Señor Secretario, mucho me maravillo de que un hombre como vuesa
-merced no haya tenido mejor término con el señor Rector.
-
-SECRETARIO.
-
-Pues ¿deso se pudre vuesa merced?
-
-CLARA.
-
-Pues ¿no me tengo de pudrir, viendo la obligacion que vuesa merced le
-tiene, y no guardarle mas respeto al señor Rector, siendo superior en
-todo? Y bastaba ser su autoridad para tenérsele, y no tenerle de la
-manera que vuesa merced le tiene.
-
-SECRETARIO.
-
-¡Oigan, oigan, y qué perdida está la hermana, y qué perdida!
-Ministros, metan allá esta hermana.
-
-CLARA.
-
-¿Á mí, señor? Mire vuesa merced...
-
-(_Métenla._)
-
-SECRETARIO.
-
-Señor Villaverde, ¿esta señora es mujer de vuesa merced?
-
-VILLAVERDE.
-
-¿Si es mi mujer? ¿Por qué lo pregunta vuestra merced?
-
-SECRETARIO.
-
-Pregúntolo, porque la ve llevar presa vuesa merced, y se está con esa
-flema.
-
-VILLAVERDE.
-
-Pues ¿no tengo de estar?
-
-SECRETARIO.
-
-¿Cómo estar? pesia á mí. No me diga eso, que arrojaré los papeles y
-me hará perder la paciencia. Pues un hombre como vuesa merced, tan
-honrado, ¿no tiene obligacion de sentir la desgracia de su mujer?
-
-VILLAVERDE.
-
-Podrido está el amigo; no os escapareis del hospital. ¡Hola,
-ministros!
-
-(_Métenle los ministros._)
-
-(_Saca Villaverde una guitarra y canta._)
-
- No se pudra nadie
- de lo que otros hacen.
- Pues que toda vuestra vida
- es como juego de naipes,
- donde todas son figuras,
- y el mejor, mejor lo hace;
- dejemos á cada uno
- viva en la ley que gustare,
- aunque su vida juzguemos
- á Ginebra semejante.
- Presuma de que á las musas
- ya vació los orinales
- quien puede ser compañero
- de los que alcáceres pacen.
- Que es valiente el que, enseñado
- á mas robustos manjares,
- no se halla sin gollina,
- porque consigo la trae.
- Y que á poder de arrebol,
- del soliman y albayalde,
- la que es demonio en figura
- quiera parecer un ángel.
- Que vea del modo que van
- los que reciben pesares,
- y les enfada y da pena
- las ajenas necedades.
- No se pudra nadie
- de lo que los otros hacen.
- Tomen ejemplo en mí mismo,
- que cuando encuentro en la calle
- acuchillándose dos,
- echo á mi espada una llave;
- y pues miro con antojos,
- si el astrólogo arrogante
- en su repertorio miente,
- nunca procuro enfadarme.
- Salga el sol á mediodía;
- y cuando nuevos me calce
- los zapatos, llueva luego,
- que es desgracia bien notable;
- y despues de haberme hurtado
- la mitad del paño el sastre,
- no salga bueno el vestido,
- viniéndome estrecho ó grande;
- parezca bien la comedia,
- ó digan que es disparate;
- venga ó no venga la gente,
- oigan con silencio ó parlen,--
- yo no me pienso pudrir,
- ni que el contento me acabe,
- aunque abadejo me digan
- y aunque bacallao me llamen.
-
-
-FIN DE ESTE ENTREMES.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
- ENTREMES
- _DE LOS DOS HABLADORES_.
-
-
- _Salen el Procurador, Sarmiento y Roldan en hábito roto, cuera,
- espada y calcillas._
-
-SARMIENTO.
-
-Tome, señor procurador, estos doscientos ducados; y doy palabra á
-usted que aunque me costára cuatrocientos, holgárame que fuera la
-cuchillada de otros tantos puntos.
-
-PROCURADOR.
-
-Usted ha hecho como caballero en dársela, y como cristiano en
-pagársela; y yo llevo el dinero, contento de que me descanse y él se
-remedie.
-
-ROLDAN.
-
-¡Ah, caballero! ¿es usted procurador?
-
-PROCURADOR.
-
-Sí soy, ¿qué manda usted?
-
-ROLDAN.
-
-¿Qué dinero es ese?
-
-PROCURADOR.
-
-Dámele este caballero, para pagar la parte á quien dió una cuchillada
-de doce puntos.
-
-ROLDAN.
-
-¿Y cuánto es el dinero?
-
-PROCURADOR.
-
-Doscientos ducados.
-
-ROLDAN.
-
-Vaya usted con Dios.
-
-PROCURADOR.
-
-Dios guarde á usted.
-
-(_Váse._)
-
-ROLDAN.
-
-¡Ah, caballero!
-
-SARMIENTO.
-
-¿Á mí gentilhombre?
-
-ROLDAN.
-
-Á usted digo.
-
-SARMIENTO.
-
-¿Y qué es lo que manda?
-
-ROLDAN.
-
-Cúbrase usted, que si no no hablaré palabra.
-
-SARMIENTO.
-
-Ya estoy cubierto.
-
-ROLDAN.
-
-Señor mio: yo soy un pobre hidalgo; aunque me he visto en honra:
-tengo necesidad; y he sabido que usted ha dado doscientos ducados
-á un hombre á quien ha dado una cuchillada; y por si usted tiene
-deleite en darlas, vengo á que usted me dé una adonde fuere servido,
-que yo lo haré con cincuenta ducados menos que otro.
-
-SARMIENTO.
-
-Si no estuviera tan mohino me obligára á reir. ¿Usted dícelo de
-veras? Pues venga acá, ¿piensa que las cuchilladas se dan sino á
-quien las merece?
-
-ROLDAN.
-
-Pues ¿quién las merece como la necesidad? ¿No dicen que tiene cara de
-hereje? ¿Pues dónde estará mejor una cuchillada que en la cara de un
-hereje?
-
-SARMIENTO.
-
-Usted no debe de ser muy leido: que el proverbio latino no dice, sino
-que _necesitas caret lege_, que quiere decir, que la necesidad carece
-de ley.
-
-ROLDAN.
-
-Dice muy bien usted: porque la ley fue inventada para la quietud; y
-la razon es el alma de la ley; y quien tiene alma tiene potencias:
-tres son las potencias del alma, memoria, voluntad y entendimiento:
-usted tiene muy buen entendimiento; porque el entendimiento se conoce
-en la fisonomía, y la de usted es perversa, por la concurrencia de
-Saturno y Júpiter; aunque Vénus le mira en cuadrado, en la decanoria
-del signo ascendente por el horóscopo.
-
-SARMIENTO.
-
-¡Por el diablo que aquí me trajo, esto es lo que yo habia menester,
-despues de haber pagado doscientos ducados por la cuchillada!
-
-ROLDAN.
-
-¿Cuchillada dijo usted? Está bien dicho: cuchillada fue la que
-dió Caín á su hermano Abel, aunque entonces no habia cuchillos:
-cuchillada fue la que dió Alejandro Magno á la reina Patasilea, sobre
-quitalle á Zamora la bien cercada; y asimismo Julio César al conde
-don Pedro Anzures, sobre el jugar á las tablas con dos Gaiferos entre
-Cavañas y Olías: pero advierta usted que las heridas se dan de dos
-maneras; porque hay traicion y alevosía: la traicion se comete al
-rey; la alevosía contra los iguales: por las armas lo han de ser; y
-si yo riñere con ventaja: porque dice Carranza en su filosofía de la
-espada, y Terencio en la conjuracion de Catilina...
-
-SARMIENTO.
-
-¡Váyase con el diablo, que me lleva sin juicio! ¿No echa de ver que
-me dice bernardinas?[60]
-
-ROLDAN.
-
-¿Bernardinas dijo usted? y dijo muy bien, porque es muy lindo nombre;
-y una mujer que se llamase Bernardina, estaba obligada á ser monja de
-San Bernardo; porque si se llamase Francisca, no podia ser: que las
-Franciscas tienen cuatro efes: la F es una de las letras del A. B.
-C.: las letras del A. B. C. son veintitres: la K sirve en castellano
-cuando somos niños, porque entonces decimos la caca, que se compone
-de dos veces esta letra K: dos veces pueden ser de vino: el vino
-tiene grandes virtudes: no se ha de tomar en ayunas, ni aguado;
-porque las partes raras del agua penetran los poros y se suben al
-celebro; y entrando puros...
-
-SARMIENTO.
-
-Téngase, que me ha muerto; y pienso que algun demonio tiene revestido
-en esa lengua.
-
-ROLDAN.
-
-Dice usted muy bien; porque quien tiene lengua á Roma va: yo he
-estado en Roma y en la Mancha, en Transilvania y en la Puebla de
-Montalvan: Montalvan era un castillo, de donde era señor Reinaldos:
-Reinaldos era uno de los doce Pares de Francia, y de los que comian
-con el emperador Carlo Magno en la mesa redonda; porque no era
-cuadrada ni ochavada: en Valladolid hay una placetilla, que llaman el
-ochavo: un ochavo es la mitad de un cuarto: un cuarto se compone de
-cuatro veces un maravedí: el maravedí antiguo basta tanto como agora
-un escudo: dos maneras hay de escudos, hay escudos de paciencia, y
-hay escudos...
-
-SARMIENTO.
-
-¡Dios me la dé para sufrille! téngase, que me lleva perdido.
-
-ROLDAN.
-
-Perdido dijo usted y dijo muy bien; porque el perder no es ganar:
-hay siete maneras de perder: perder al juego, perder la hacienda, el
-trato, perder la honra, perder el juicio, perder por descuido una
-sortija ó un lienzo, perder...
-
-SARMIENTO.
-
-¡Acabe con el diablo!
-
-ROLDAN.
-
-¿Diablo dijo usted? y dijo muy bien; porque el diablo nos tienta con
-varias tentaciones: la mayor de todas es la de la carne: la carne no
-es pescado: el pescado es flemoso: los flemáticos no son coléricos:
-de cuatro elementos está compuesto el hombre, de cólera, sangre,
-flema y melancolía: la melancolía no es alegría; porque la alegría
-consiste en tener dineros: los dineros hacen á los hombres: los
-hombres no son bestias: las bestias pacen; y finalmente...
-
-SARMIENTO.
-
-Y finalmente, me quitará usted el juicio, ó poco podrá; pero le
-suplico en cortesía me escuche una palabra, sin decirme lo que es
-palabra, que me caeré muerto.
-
-ROLDAN.
-
-¿Qué manda usted?
-
-SARMIENTO.
-
-Señor mio: yo tengo una mujer, por mis pecados, la mayor habladora
-que se ha visto desde que hubo mujeres en el mundo: es de suerte lo
-que habla, que yo me he visto muchas veces resuelto á matalla por las
-palabras, como otros por las obras: remedios he buscado, ninguno ha
-sido á propósito: á mí me ha parecido que si yo llevase á usted á mi
-casa, y hablase con ella seis dias á reo[61], me la pondria de la
-manera que están los que comienzan á ser valientes delante de los que
-há muchos dias que lo son. Véngase usted conmigo, suplícoselo: que
-yo quiero fingir que usted es mi primo, y con este achaque tendré á
-usted en mi casa.
-
-ROLDAN.
-
-¿Primo dijo usted? ¡Ó, qué bien que dijo usted! Primo decimos al hijo
-del hermano de nuestro padre: primo á un zapatero de obra prima:
-prima es una cuerda de una guitarra: la guitarra se compone de cinco
-órdenes: las órdenes mendigantes son cuatro: cuatro son los que no
-llegan á cinco: con cinco estaba obligado á reñir antiguamente el que
-desafiaba de comun; como se vió en don Diego Ordoñez, y los hijos de
-Arias Gonzalo, cuando el rey don Sancho...
-
-SARMIENTO.
-
-¡Téngase por Dios, y véngase conmigo, que allí dirá lo demás!
-
-ROLDAN.
-
-Camine delante usted, que yo le pondré esa mujer en dos horas muda
-como una piedra, porque la piedra...
-
-SARMIENTO.
-
-No le oiré palabra.
-
-ROLDAN.
-
-Pues camine, que yo le curaré á su mujer.
-
-
- _Váse Sarmiento y Roldan; y sale doña Beatriz é Inés su criada._
-
-BEATRIZ.
-
-¡Inés! ¡hola Inés! ¿qué digo? ¡Inés, Inés!
-
-INÉS.
-
-Ya oigo, señora, señora, señora.
-
-BEATRIZ.
-
-Bellaca, desvergonzada, ¿cómo me respondeis vos con ese lenguaje?
-¿No sabeis vos que la vergüenza es la principal joya de las mujeres?
-
-INÉS.
-
-Vuestra merced, por hablar, cuando no tiene de qué, me llama
-doscientas veces.
-
-BEATRIZ.
-
-Pícara, el número de doscientos es número mayor, debajo del cual
-se pueden entender doscientos mil, añadiéndole ceros: los ceros no
-tienen valor por sí mismos.
-
-INÉS.
-
-Señora, ya lo tengo entendido: dígame vuesa merced qué tengo de
-hacer, porque haremos prosa.
-
-BEATRIZ.
-
-Y la prosa es para que traigais la mesa, para que coma vuestro amo:
-que ya sabeis que anda mohino; y una mohina en un casado es causa de
-que levante un garrote, y comenzando por las criadas, remate con el
-ama.
-
-INÉS.
-
-¿Pues hay mas de sacar la mesa? Voy volando.
-
-
- _Salen Sarmiento y Roldan._
-
-SARMIENTO.
-
-¡Hola!, ¿no está nadie en esta casa? ¡Doña Beatriz, hola!
-
-BEATRIZ.
-
-Aquí estoy, señor. ¿De qué venís dando voces?
-
-SARMIENTO.
-
-Mirad que traigo este caballero, soldado y pariente mio, convidado:
-acaricialde y regalalde mucho, que va á pretender á la córte.
-
-BEATRIZ.
-
-Si vuestra merced va á la córte, lleve advertido que la córte no
-es para Cárlos tu encogido; porque el encogimiento es linage de
-bobería; y un bobo está cerca de ser desvalido, y lo merece; porque
-el entendimiento es luz de las acciones humanas, y toda la accion
-consiste...
-
-ROLDAN.
-
-Quedo, quedo: suplico á vuestra merced, que bien sé que consiste en
-la disposicion de la naturaleza; porque la naturaleza obra por los
-instrumentos corporales, y va disponiendo los sentidos: los sentidos
-son cinco, andar, tocar, correr y pensar, y no estorbar: toda persona
-que estorbare es ignorante; y la ignorancia consiste en no caer en
-las cosas; quien cae y se levanta, Dios le da buenas pascuas: las
-pascuas son cuatro, la de Navidad, la de Reyes, la de Flores, y la de
-Pentecostés: Pentecostés es un vocablo esquisito.
-
-BEATRIZ.
-
-¿Cómo esquisito? Mal sabe vuestra merced de esquisitos: toda cosa
-esquisita es estraordinaria: la ordinaria no admira: la admiracion
-nace de cosas altas: la mas alta cosa del mundo es la quietud, porque
-nadie la alcanza: la mas baja es la malicia, porque todos caen en
-ella: el caer es forzoso, porque hay tres estados en todas las cosas,
-el principio, el aumento y la declinacion.
-
-ROLDAN.
-
-Declinacion dijo vuestra merced y dijo muy bien; porque los nombres
-se declinan, los verbos se conjugan; y los que se casan se llaman
-con este nombre; y los casados son obligados á quererse, amarse y
-estimarse, como lo manda la Santa Madre Iglesia; y la razon de esto
-es...
-
-BEATRIZ.
-
-Paso, paso: ¿qué es esto, marido? ¿Teneis juicio? ¿Qué hombre es este
-que habeis traido á mi casa?
-
-SARMIENTO.
-
-Por Dios que me huelgo, que he hallado con qué desquitarme. Dad acá
-la mesa presto, y comamos: que el señor Roldan ha de ser huésped mio
-seis ó siete años.
-
-BEATRIZ.
-
-¿Siete años? Malos años; ni una hora, que reventaré, marido.
-
-SARMIENTO.
-
-Él era harto mejor para serlo vuestro. Hola, dad acá la comida.
-
-INÉS.
-
-¿Convidados tenemos? Aquí está la mesa.
-
-ROLDAN.
-
-¿Quién es esta señora?
-
-SARMIENTO.
-
-Es criada de casa.
-
-ROLDAN.
-
-Una criada que se llama en Valencia fadrina, en Italia masara, en
-Francia gazpirria, en Alemania filimoquia, en la córte sirvienta, en
-Vizcaya moscorra, y entre pícaros daifa. Venga la comida alegremente,
-que quiero que vuesas mercedes me vean comer al uso de la Gran
-Bretaña.
-
-BEATRIZ.
-
-Aquí no hay que hacer, sino perder el juicio, marido: que reviento
-por hablar.
-
-ROLDAN.
-
-¿Hablar dijo vuestra merced? Dijo muy bien: hablando se entienden los
-conceptos; estos se forman en el entendimiento: quien no entiende no
-siente: quien no siente no vive: el que no vive es muerto: un muerto
-echalle en un huerto.
-
-BEATRIZ.
-
-¡Marido, marido!
-
-SARMIENTO.
-
-¿Qué quereis, mujer?
-
-BEATRIZ.
-
-Echadme de aquí este hombre con los diablos: que reviento por hablar.
-
-SARMIENTO.
-
-Mujer, tened paciencia: que hasta cumplidos los dichos siete años no
-puede salir de aquí: porque he dado mi palabra, y estoy obligado á
-cumplirla, ó no seré quien soy.
-
-BEATRIZ.
-
-¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡Ay, ay, ay!
-
-INÉS.
-
-Desmayóse. ¿Esto quiere ver vuestra merced delante de sus ojos? Véla
-ahí muerta.
-
-ROLDAN.
-
-¡Jesus! ¿de qué le ha dado este mal?
-
-SARMIENTO.
-
-De no hablar.
-
-(_Dentro la justicia._)
-
-ALGUACIL.
-
-¡Abran aquí á la justicia, abran á la justicia!
-
-ROLDAN.
-
-¡La justicia! ¡Ay, triste de mí! que yo ando huido, y si me conocen
-me han de llevar á la cárcel.
-
-SARMIENTO.
-
-Pues señor, el remedio es meterse en esta estera vuestra merced, que
-las habian quitado para limpiarlas; y asi se podrá librar, que yo no
-hallo otro.
-
-
- _Métese en la estera Roldan, y salen Alguacil, Escribano y
- Corchete._
-
-ALGUACIL.
-
-¿Era para hoy el abrir esta puerta?
-
-SARMIENTO.
-
-¿Qué es lo que vuestra merced manda, que tan furioso viene?
-
-ALGUACIL.
-
-El señor gobernador manda que, no obstante que vuestra merced ha
-pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga vuestra merced
-á darle la mano á este hombre, y se abracen y sean amigos.
-
-SARMIENTO.
-
-Querria comer agora.
-
-ESCRIBANO.
-
-El hombre está aquí junto; y luego se volverá vuestra merced á comer
-despacio.
-
-SARMIENTO.
-
-Vamos en buen hora.
-
-INÉS.
-
-Vuelve en tí, señora: que si de no hablar te has desmayado, agora que
-estás sola hablarás cuanto quisieres.
-
-BEATRIZ.
-
-Gracias á Dios, que agora descansaré del silencio que he tenido.
-
-(_Saque Roldan la cabeza de entre la estera y mirando á Beatriz,
-diga_):
-
-ROLDAN.
-
-¿Silencio dijo vuestra merced? y dijo muy bien: porque el silencio
-fue siempre alabado de los sabios; y los sabios callan á tiempos, y
-hablan á tiempos; porque hay tiempos de hablar, y tiempos de callar;
-y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras; y una escritura
-ha menester tres testigos, y si es de testamento cerrado siete;
-porque...
-
-BEATRIZ.
-
-Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trujo. ¿Hay tan
-gran bellaquería? Yo vuelvo á desmayarme.
-
-
- _Vuelven á salir todos._
-
-SARMIENTO.
-
-Ya que se han hecho las amistades, quiero que vuestras mercedes beban
-con una caja. Hola, dad acá la cantimplora y aquella perada.
-
-BEATRIZ.
-
-¿Agora nos meteis en eso? ¿No veis que estamos ocupados sacudiendo
-estas esteras? Muestra el palo; y tú con esotro démoslas hasta que
-queden limpias.
-
-ROLDAN.
-
-Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que
-jugaban de mano.
-
-ALGUACIL.
-
-Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador,
-que hace las maulas?
-
-ESCRIBANO.
-
-El mismo.
-
-ALGUACIL.
-
-Sed preso, sed preso.
-
-ROLDAN.
-
-¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es
-libre, y la libertad...
-
-ALGUACIL.
-
-Que no, no, aquí no ha de valer la habladura: vive Dios, que habeis
-de ir á la cárcel.
-
-SARMIENTO.
-
-Señor alguacil, suplico á vuestra merced que por haberse hallado en
-mi casa, esta vez no se le lleve: que doy palabra á vuestra merced de
-darle con que se vaya del lugar en curándome á mi mujer.
-
-ALGUACIL.
-
-¿Pues de qué la cura?
-
-SARMIENTO.
-
-Del hablar.
-
-ALGUACIL.
-
-¿Y cómo?
-
-SARMIENTO.
-
-Hablando: porque como habla tanto, la enmudece.
-
-ALGUACIL.
-
-Soy contento, por ver ese milagro; pero ha de ser con condicion, que
-si la diere sana, me avise vuestra merced luego, porque le lleve á mi
-casa: que tiene mi mujer la propia enfermedad, y me holgaria que me
-la curase de una vez.
-
-SARMIENTO.
-
-Yo avisaré con lo que hubiere.
-
-ROLDAN.
-
-Yo sé que la dejaré bien curada.
-
-ALGUACIL.
-
-¡Vete, pícaro hablador!
-
-SARMIENTO.
-
-No me desagrada el verso.
-
-ALGUACIL.
-
-Pues si no le desagrada, oiga, que yo tengo alguna vena de poesía.
-
-ROLDAN.
-
-¿Oiga? ¿poesía ha dicho vuestra merced? Pues repare, que por Dios que
-la ha de llevar de puño.
-
-(_Hácense la salva, y van diciendo las glosas._)
-
-ALGUACIL.
-
- La condicion del hablar
- Mas parece tentacion
- De quien nos suele tentar;
- Ni puede ser condicion
- En hombre que es muladar.
- Parte á servir de atambor
- Con esa lengua, embaidor;
- Y pues que con mayor ruido
- Suenas á un discreto oido,
- Vete pícaro hablador.
-
-ESCRIBANO.
-
- Despues de muerto sé yo
- Que ha de ponerse en lugar
- De epitafio: _aquí murió_
- _Quien muerto no ha de callar_
- _Tanto como vivo habló_.
-
-INÉS.
-
-Esa quiero yo acabar.
-
-ESCRIBANO.
-
-Diga, veamos.
-
-INÉS.
-
- Y pues de hablar el rigor
- Á un muerto pone temor,
- Á un monte, donde á ninguno
- Seas hablando importuno,
- Vete, pícaro hablador.
-
-SARMIENTO.
-
-Va la mia.
-
- ¡Ó tú, que hablaste por veinte,
- Y hablaste por veinte mil,
-
-BEATRIZ.
-
- Yo la acabaré, detente:
-
-ROLDAN.
-
- Por hablar; traza sutil.
-
-BEATRIZ.
-
- Repare, señor pariente;
- Vete á donde tu rumor
- No suene para tu mengua;
- Y pues se sabe tu flor,
- Vete, enfermo de la lengua,
- Vete, pícaro hablador.
-
-ROLDAN.
-
-Oigan y reparen vuestras mercedes, que no será peor la mia:
-
- Aquí he venido á curar
- Una mujer habladora
- Que nunca supo callar,
- Á quien pienso desde agora
- Enmudecer con hablar.
- Convídame este señor,
- Y comeré con rigor,
- Aunque diga su mujer,
- Por no me dar de comer,
- Vete, pícaro hablador.
-
-(_Éntranse dándose vaya, con que se da fin._)
-
-
-FIN DE LOS ENTREMESES.
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
- Prólogo. v
- Entremés del Juez de los Divorcios. 1
- Entremés del rufián viudo, llamado Trampagos. 15
- Entremés del vizcaíno fingido. 37
- Entremés de la guarda cuidadosa. 57
- Entremés del viejo zeloso. 79
- Entremés de la elección de los alcaldes de Daganzo. 99
- Entremés de la cárcel de Sevilla. 119
- Entremés del Retablo de las maravillas. 139
- Entremés de la Cueva de Salamanca. 157
- Entremés del Hospital de los podridos. 177
- Entremés de los dos habladores. 193
-
-
-
-
-NOTAS
-
- [1] No cacarees, no ponderes tanto tu negocio.
-
- [2] De paño, ó empañado el rostro.
-
- [3] Dueña absoluta.
-
- [4] Metáfora tomada del juego de naipes de este nombre, especie
- del que hoy se llama del parar, en el que las dos primeras
- cartas que se sacan de la baraja junta pertenecen la primera al
- contrario, y la segunda al que da al naipe, y estas dos se llaman
- juntas. El que lleva el naipe ha de querer todos los envites que
- hace el contrario, ó dejar el naipe; y de esto está tomada la
- metáfora que aquí usa el viejo, y cuya alusion es bien fácil de
- entender.
-
- [5] Refran que esplica lo poco que suele durar el fervor en
- algunas personas que entran de nuevo en algun estado, destino
- ó trato; ó que todas las cosas aplacen y hacen bondad en el
- principio, pero que pasada la novedad, se mudan ó ceden.
-
- [6] Lo mismo que enhoramala, ó en mala hora.
-
- [7] Frase que se usa para decir que el que en un negocio está á
- lo favorable, tambien debe estar á lo adverso.
-
- [8] Esto es, hacer un entero y completo uso de todos sus
- sentidos: metáfora tomada del juego de naipes, llamado quínola,
- y en que los jugadores brujulean ó rastrean, por ver si tienen
- quínola, por sola la pinta de las cartas, y sin descubrir estas.
-
- [9] Esto es, de aumentar el número de los mirones ó espectadores
- del juego, pero que no toman parte en él.
-
- [10] Es el vestido de calle, ó el que se pone para salir á ella,
- diferente ó mas esmerado que el que se usa para viaje, ó para
- estar dentro de casa.
-
- [11] Esto es, en nada: me desprecia ó tiene por cosa de menos
- valer.
-
- [12] Son los mozos de carga, ó que se ocupan en portear y
- descargar las cargas de todas clases, y especialmente las de
- carbon.
-
- [13] Esto es, de mala vida, ó de mal vivir: tambien significa la
- esclava.
-
- [14] Véase la nota de la página 11.
-
- [15] Voz anticuada; lo mismo que señor.
-
- [16] Voz tambien anticuada; lo mismo que vuesa merced, ó usted.
-
- [17] El sol de la gente de la hampa, ó de los pícaros, matones y
- valentones. Todas ó las mas de las voces y espresiones que aquí
- se notan son de la germania, ó lenguaje picaresco.
-
- [18] Lo mismo que charlado, hablado.
-
- [19] Es este lance, suerte ó jugada de esgrima; que es la ida y
- venida sin intermision, que juegan dos que esgrimen.
-
- [20] Lo mismo que _ad omnia_: esto es, que todo ha de ser hoy
- pésames.
-
- [21] De ser azotado por la justicia.
-
- [22] Esto es, tomó once veces las unciones.
-
- [23] Esto es, que tenia tantas fuentes como los jardines de
- Aranjuez.
-
- [24] Cuando se toca á queda; ó á recoger en ciertos pueblos
- de España, donde habia antiguamente la costumbre de tocar ó á
- recoger á cierta hora de la noche, tañendo una campana.
-
- [25] Á mi querido.
-
- [26] Mis dos ojos.
-
- [27] Por hijo de malicias, malicioso.
-
- [28] Reales, por monedas.
-
- [29] Sobornado, ganado con dinero.
-
- [30] En señal de ser su esclava, ó para que la tuviese por tal.
-
- [31] Del vino caro ó del mejor.
-
- [32] La justicia.
-
- [33] Es desear ó complacerse en una cosa que se desea, regodearse
- con ella.
-
- [34] Con los rústicos.
-
- [35] Padece de la cabeza, está loco.
-
- [36] Demasías.
-
- [37] Llamábase así á la pieza ó piezas de cabritilla, adobadas
- con varias figuras y labores estampadas con prensa, y de que
- antiguamente se hacia mucho uso para cubiertas de mesa, cortinas
- y aun tapices.
-
- [38] Modo anticuado por _se espantaria_ ó _espantariase_.
-
- [39] Á la inquisición; porque los que eran condenados á ser
- quemados por este tribunal, sufrian este castigo en una hoguera
- llamada _el brasero_.
-
- [40] Á la galera ó encierro de las malas mujeres.
-
- [41] Aunque algunos críticos han dudado sobre atribuir la
- paternidad de este entremes á Cervantes, hoy ya la opinion mas
- acreditada se la concede.
-
- [42] En Germania la palabra _cerra_ vale tanto como mano.
-
- [43] Esto es, de engaños.
-
- [44] Voces todas con que se califican diversas habilidades y
- hazañas de los hampores.
-
- [45] Que sé hacer algo, que sé mi obligación, y no se reduce todo
- á palabras generales y meras ofertas.
-
- [46] Disponte, prepárate á adular y lisonjear con tu parlar á los
- espectadores.
-
- [47] No uses de agudezas ó remontes demasiado el estilo, de modo
- que no te entiendan.
-
- [48] Judio convertido.
-
- [49] Esto es, me precio de entender el arte cómica; ó soy
- aficionado á ella.
-
- [50] De ellos es, judio convertido es ó hijo bastardo.
-
- [51] Espresion metafórica, que vale lo mismo que gente soez.
-
- [52] Vino bueno, espirituoso: el mas fuerte se llama de dos
- orejas.
-
- [53] Por esposo.
-
- [54] Alude á los que por cualquier cosa se afanan, desasosiegan y
- desesperan.
-
- [55] Á Santiago el Menor, cuya fiesta se celebra efectivamente,
- en mayo, la llamaban _Santiago el Verde_.
-
- [56] _En cas_; lo mismo que _en casa_.
-
- [57] El sentido es confuso, si bien de lo que á continuación dice
- el SECRETARIO se deduce que los sesos de los poetas á que alude,
- son los que han de hacer el oficio de vomitivos, sin duda por lo
- repugnantes ó nauseabundos.
-
- [58] Aquí el humor satírico de Cervantes, toma un giro, adquiere
- un color tan subido, que pudiera llamarse quevedesco.
-
- [59] Manera singularísima y gráfica de censurar los errores de la
- ignorancia ó de la torpeza facultativa.
-
- [60] Embustes, mentiras, embrollos.
-
- [61] De seguida ó seguidos.
-
-
-
-
-
-
-
-End of Project Gutenberg's Los entremeses, by Miguel de Cervantes Saavedra
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-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS ENTREMESES ***
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-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
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-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
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-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
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-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
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-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
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-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
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-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
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-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
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-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
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-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
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-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
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-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
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-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
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