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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Los entremeses - -Author: Miguel de Cervantes Saavedra - -Release Date: September 23, 2018 [EBook #57955] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS ENTREMESES *** - - - - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * En el texto, las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las - versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha respetado la ortografía original, normalizándola a la grafía - de mayor frecuencia. - - * Se han añadido tildes a las mayúsculas que las necesitan. - - * La presentación de las acotaciones escénicas ha sido normalizada. - - * Se han añadido los nombres de los personajes cuando están - omitidos. - - * Se ha añadido un Índice, del que carece el original impreso. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas, ubicándolas al - final del libro. - - - - -ENTREMESES. - - - - - GASPAR Y ROIG EDITORES. - - LOS - ENTREMESES - - DE - _MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA_. - - ILUSTRADOS CON PRECIOSAS VIÑETAS. - - - [Ilustración] - - - _MADRID:_ - IMPRENTA DE GASPAR Y ROIG, - PRÍNCIPE, 4. - 1868. - - - - -PRÓLOGO. - - -Entre las diversas obras que debemos al príncipe de los ingenios -españoles, ninguna mas desconocida ni mas digna de conocerse que la -preciosa coleccion de _Entremeses_ que ofrecemos al público en la -presente esmerada edicion manual, con objeto de que logren la misma -popularidad que ha alcanzado el resto de sus obras. En éstas verán -los lectores como la prodigiosa versatilidad del genio de Cervantes, -le adaptaba para concebir y desarrollar los argumentos mas grandiosos -y los mas sencillos, y si hemos de decir lo que sentimos, nos -atreveriamos á asegurar que fuera del Quijote, en los _Entremeses_ -es donde Cervantes aparece mas _cervántico_, si es permitido emplear -esta espresion. En estos cuadros _goyescos_, formados á ligeras -pinceladas, parecia estar en su verdadero elemento, y correr sin -estorbo el raudal inagotable de su vena cómica. En todo lo que era -pintura de caracteres exagerados, grotescos y ridículos, Cervantes -no tenia rival, y como éstos sean los verdaderos materiales y -elementos de los _Entremeses_ ó composiciones que hoy conocemos con -el nombre de _Sainetes_, nadie vacilará en reconocerlas y disputarlas -por unas de las mas espontáneas y genuinas muestras del peculiar -talento de Cervantes. - -Entre los once entremeses que la coleccion comprende, los hay tales -como _La Cárcel de Sevilla_, _El Vizcaino Fingido_, _El Rufian -Viudo_, que parecen paño de la misma tela de que se cortaron los -aplaudidos cuadros de _Rinconete y Cortadillo_, _La Tia Fingida_ -y _El Casamiento Engañoso_. En punto á crítica de preocupaciones -generalizadas en la humana especie, resalta entre todos, y tiene -mas de un punto de contacto con el pensamiento que presidió á la -confeccion de la aventura del Clavileño, el gracioso _entremes_ -intitulado: _El Retablo de las Maravillas_. Son dos joyas de -inestimable valor, _El Viejo Celoso_, repeticion con cortas variantes -del argumento de _El Celoso Estremeño_, con la diferencia de acabar -en música y alegría lo que en la novela tiene un fin conmovedor y -trágico; y _La Cueva de Salamanca_, en que insiste asimismo en la -pintura de viejos maridos burlados por esposas jóvenes y casquivanas. -El que lleva por título _El Juez de los Divorcios_, carece de -argumento propiamente dicho, y sin embargo tiene embebido y con la -risa en los labios al lector, merced á esa retahila de narraciones en -que casados mal avenidos sacan á la colada lo que otros mas discretos -suelen lavar en casa. - -Como burla y descripcion exacta de alcaldes de monterilla, con -quienes por su desgracia tuvo que habérselas Cervantes en sus muchas -peregrinaciones por los lugares y aldeas de España, es cuadro -inimitable el _entremes_ llamado _La Eleccion de los Alcaldes_. -Quien quiera un modelo de diálogo chispeante y gracioso, seguro que -colmará la medida de su deseo leyendo el de _La Guarda Cuidadosa_, -que con decir que sus actores tienen de soldado y de semi-bachiller -y semi-sacristan, basta para que saliese bien manejado el asunto en -manos de Cervantes. _El Hospital de los Podridos_, se le ahija sin -otra razon que la de parecer bueno, y por suyo pasa mientras nadie -vaya ni venga contra tal decision; pero no se dirá lo mismo de la -imponderable y nunca bastantemente bien alabada pintura de la comezon -de charlar, hecha con todo el desenfado cervantino en el _entremes_ -de _Los Habladores_. - -En resúmen, todos ellos son dignos de su pluma, y van salpicados de -salsas de modismos, pimienta de frases y salmorejo de locuciones -graciosas, que podrán entrar como de auxilio y refresco en el ya -agotado y seco campo de nuestro lenguaje, falto de aquella frescura -y vigor cómicos que alcanzó en los tiempos de Rueda y de Cervantes. -Aunque fue como el creador de esta clase de composiciones, en -él llegaron al colmo de la perfeccion. Finalmente, compuestos á -principios del siglo XVII, su lectura es hoy dia tan interesante como -si para nosotros se hubieran hecho y sacado de la sociedad que nos -rodea: lo cual prueba, y en esto consiste su mérito principal, que -no hay asunto, por trivial que parezca, que no tome cuerpo y cobre -importancia y elevacion en las manos del verdadero genio, pues él -sabia depositar en el mas sencillo, algo de aquel fondo de interés -universal y humano, que le hará sobrenadar en la corriente de los -siglos. El público juzgará. Por nuestra parte, hemos procurado tomar -por modelo la edicion mas correcta, y al frente de cada uno de ellos, -hemos puesto una viñetita ilustrando respectivamente sus escenas -principales. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL JUEZ DE LOS DIVORCIOS_. - - - _Sale el Juez y otros dos con él, que son Escribano y Procurador, - y siéntase en una silla. Salen el Vejete y Mariana, su mujer._ - -MARIANA. - -Aun bien que está ya el señor juez de los divorcios sentado en la -silla de su audiencia: de esta vez tengo de quedar dentro, ó fuera: -de esta vegada tengo de quedar libre de pedido y alcabala, como el -gavilan. - -VEJETE. - -Por amor de Dios, Mariana, que no almodonees[1] tanto tu negocio: -habla paso, por la pasión que Dios pasó: mira que tienes atronada á -toda la vecindad con tus gritos; y pues tienes delante al señor juez, -con menos voces le puedes informar de tu justicia. - -JUEZ. - -¿Qué pendencia traeis, buena gente? - -MARIANA. - -Señor, divorcio, divorcio, y mas divorcio, y otras mil veces divorcio. - -JUEZ. - -¿De quién, ó por qué, señora? - -MARIANA. - -¿De quién? de este viejo, que está presente. - -JUEZ. - -¿Por qué? - -MARIANA. - -Porque no puedo sufrir sus impertinencias, ni estar continuo atenta -á curar todas sus enfermedades, que son sin número; y no me criaron -á mí mis padres para ser hospitalera, ni enfermera: muy buen dote -llevé al poder de esta espuerta de huesos, que me tiene consumidos -los dias de la vida: cuando entré en su poder me relumbraba la cara -como un espejo, y agora la tengo con una vara de frisa[2] encima. -Vuesa merced, señor juez, me descase, si no quiere que me ahorque: -mire, mire los surcos que tengo por este rostro, de las lágrimas que -derramo cada dia, por verme casada con esta anatomía. - -JUEZ. - -No lloreis, señora: bajad la voz y enjugad las lágrimas, que yo os -haré justicia. - -MARIANA. - -Déjeme vuesa merced llorar, que con esto descanso. En los reinos y -en las repúblicas bien ordenadas habia de ser limitado el tiempo de -los matrimonios; y de tres en tres años se habian de deshacer, ó -confirmarse de nuevo, como cosas de arrendamiento; y no que hayan de -durar toda la vida, con perpétuo dolor de entrambas partes. - -JUEZ. - -Si ese arbitrio se pudiera ó debiera poner en práctica, y por -dineros, ya se hubiera hecho; pero especificad mas, señora, las -ocasiones que os mueven á pedir divorcio. - -MARIANA. - -El invierno de mi marido, y la primavera de mi edad: el quitarme el -sueño, por levantarme á media noche á calentar paños y saquillos de -salvado para ponerle en la ijada, el ponerle ora aquesta, ora aquella -ligadura, que ligado le vea yo á un palo por justicia: el cuidado -que tengo de ponerle de noche alta la cabecera de la cama, jarabes, -lenitivos, porque no se ahogue del pecho; y el estar obligada á -sufrirle el mal olor de la boca, que le huele mal á tres tiros de -arcabuz. - -ESCRIBANO. - -Debe de ser de alguna muela podrida. - -VEJETE. - -No puede ser, porque lleve el diablo la muela ni diente que tengo en -toda ella. - -PROCURADOR. - -Pues ley hay, que dice, segun he oido decir, que por solo el mal olor -de la boca se puede descasar la mujer del marido, y el marido de la -mujer. - -VEJETE. - -En verdad, señores, que el mal aliento, que ella dice que tengo, -no se engendra de mis podridas muelas, pues no las tengo, ni menos -procede de mi estómago, que está sanísimo, sino de esa mala intencion -de su pecho. Mal conocen vuestras mercedes á esta señora; pues á fe -que si la conociesen, que la ayunarian, ó la santiguarian. Veintidos -años há que vivo con ella mártir, sin haber sido jamás confesor de -sus insolencias, de sus voces, y de sus fantasías; y ya va para -dos años que cada dia me va dando vaivenes y empujones hacia la -sepultura, á cuyas voces me tiene medio sordo, y á puro reñir sin -juicio. Si me cura, como ella dice, cúrame á regañadientes, habiendo -de ser suave la mano y la condicion del médico. En resolucion, -señores, yo soy el que muero en su poder; y ella es la que vive en el -mio, porque es señora, con mero, misto imperio[3], de la hacienda que -tengo. - -MARIANA. - -¿Hacienda vuestra? ¿y qué hacienda teneis vos, que no la hayais -ganado con la que llevastes en mi dote? Y son mios la mitad de los -bienes gananciales, mal que os pese; y de ellos y de la dote, si me -muriese agora, no os dejaria valor de un maravedí, porque veais el -amor que os tengo. - -JUEZ. - -Decid, señor: ¿cuándo entrastes en poder de vuestra mujer, no -entrastes gallardo, sano, y bien acondicionado? - -VEJETE. - -Ya he dicho que há veintidos años que entré en su poder, como quien -entra en el de un cómitre calabrés á remar en galeras de por fuerza, -y entré tan sano, que podia decir y hacer, como quien juega á las -pintas[4]. - -MARIANA. - -Cedacico nuevo, tres dias en estaca[5]. - -JUEZ. - -Callad, callad, nora en tal mujer[6] de bien; y andad con Dios, que -yo no hallo causa para descasaros; y pues comísteis las maduras, -gustad de las duras[7]: que no está obligado ningun marido á tener la -velocidad y corrida del tiempo que no pase por su puerta y por sus -dias; y descontad los malos que ahora os da, con los buenos que os -dió cuando pudo; y no repliqueis mas palabra. - -VEJETE. - -Si fuese posible, recibiria gran merced que vuestra merced me la -hiciese de despenarme, alzándome esta carcelería; porque dejándome -asi, habiendo ya llegado á este rompimiento, será de nuevo entregarme -al verdugo que me martirice; y si no hagamos una cosa: enciérrese -ella en un monasterio, y yo en otro: partamos la hacienda; y de esta -suerte podremos vivir en paz y en servicio de Dios lo que nos queda -de la vida. - -MARIANA. - -¡Malos años! Bonica soy yo para estar encerrada: no sino llegaos á la -niña, que es amiga de redes, de tornos, rejas y escuchas: encerraos -vos, que lo podreis llevar y sufrir, que ni teneis ojos con que ver, -ni oidos con que oir, ni pies con que andar, ni manos con que tocar: -que yo que estoy sana, y con todos mis cinco sentidos cabales y -vivos, quiero usar de ellos á la descubierta, y no por brújula, como -quínola dudosa[8]. - -ESCRIBANO. - -Libre es la mujer. - -PROCURADOR. - -Y prudente el marido; pero no puede mas. - -JUEZ. - -Pues yo no puedo hacer este divorcio, _quia nullam invenio causam_. - - - _Entra un Soldado bien aderezado, y su mujer doña Guiomar._ - -GUIOMAR. - -Bendito sea Dios, que se me ha cumplido el deseo que tenia de -verme ante la presencia de vuestra merced, á quien suplico, cuan -encarecidamente puedo, sea servido de descasarme de éste. - -JUEZ. - -¿Qué cosa es de éste? ¿No tiene otro nombre? Bien fuera que dijérades -siquiera, de este hombre. - -GUIOMAR. - -Si él fuera hombre, no procurara yo descasarme. - -JUEZ. - -¿Pues qué es? - -GUIOMAR. - -Un leño. - -SOLDADO. - -Por Dios que he de ser leño en callar y en sufrir; quizá con no -defenderme, ni contradecir á esta mujer, el juez se inclinará á -condenarme; y pensando que me castiga, me sacará de cautiverio, como -si por milagro se librase un cautivo de las mazmorras de Tetuan. - -PROCURADOR. - -Hablad mas comedido, señora, y relatad vuestro negocio, sin -improperios de vuestro marido: que el señor juez de los divorcios, -que está delante, mirará rectamente por vuestra justicia. - -GUIOMAR. - -¿Pues no quieren vuestras mercedes que llame leño á una estátua, que -no tiene mas acciones que un madero? - -MARIANA. - -Ésta y yo nos quejamos sin duda de un mismo agravio. - -GUIOMAR. - -Digo en fin, señor mio, que á mí me casaron con este hombre, ya que -quiere vuestra merced que asi lo llame; pero no es este hombre con -quien yo me casé. - -JUEZ. - -¿Cómo es eso? que no os entiendo. - -GUIOMAR. - -Quiero decir, que pensé que me casaba con un hombre moliente y -corriente, y á pocos dias hallé que me habia casado con un leño, como -tengo dicho; porque él no sabe cuál es su mano derecha, ni busca -medios ni trazas para grangear un real con que ayude á sustentar su -casa y familia. Las mañanas se le pasan en oir misa, y en estarse -en la puerta de Guadalajara murmurando, sabiendo nuevas, diciendo y -echando mentiras; y las tardes, y aun las mañanas tambien, se va de -casa en casa de juego, y allí sirve de número[9] á los mirones, que -segun he oido decir, es un género de gente á quien aborrecen en todo -estremo los garitos. Á las dos de la tarde viene á comer, sin que le -hayan dado un real de barato, porque ya no se usa el darlo: vuélvese -á ir: vuelve á media noche: cena, si lo halla, y si no, santíguase, -bosteza y acuéstase; y en toda la noche no sosiega, dando vueltas. -Pregúntole ¿qué tiene? Respóndeme, que está haciendo un soneto en la -memoria para un amigo que se le ha pedido; y da en ser poeta, como -si fuese oficio con quien no estuviese vinculada la necesidad del -mundo. - -SOLDADO. - -Mi señora doña Guiomar en todo cuanto ha dicho no ha salido de los -límites de la razon; y si yo no la tuviera en lo que hago, como ella -la tiene en lo que dice, ya habia yo de haber procurado algun favor -de palillos de aquí ó de allí, y procurar verme como se ven otros -hombrecitos aguditos y bulliciosos, con una vara en las manos, y -sobre una mula de alquiler, pequeña, seca y maliciosa, sin mozo de -mulas que le acompañe; porque las tales mulas nunca se alquilan, sino -á faltas, y cuando están de nones: sus alforjitas á las ancas, en la -una un cuello y una camisa, y en la otra su medio queso, y su pan y -su bota; sin añadir á los vestidos que trae de rua[10], para hacellos -de camino, sino unas polainas y una sola espuela; y con una comision -y aun comezon en el seno, sale por esa puente toledana raspa-hilando, -á pesar de las malas mañas de la harona, y á cabo de pocos dias envia -á su casa algun pernil de tocino, y algunas varas de lienzo crudo: en -fin, de aquellas cosas que valen baratas en los lugares del distrito -de su comision, y con esto sustenta su casa, como el pecador mejor -puede; pero yo, que no tengo oficio, no sé qué hacerme, porque no hay -señor que quiera servirse de mí, porque soy casado: asi que me será -forzoso suplicar á vuestra merced, señor juez, pues ya por pobres -son tan enfadosos los hidalgos, y mi mujer lo pide, que nos divida y -aparte. - -GUIOMAR. - -Y hay mas en esto, señor juez: que como yo veo que mi marido es tan -para poco, y que padece necesidad, muérome por remediarle, pero no -puedo; porque en resolucion, soy mujer de bien, y no tengo de hacer -vileza. - -SOLDADO. - -Por esto solo merecia ser querida esta mujer; pero debajo de este -pundonor tiene encubierta la mas mala condicion de la tierra: pide -zelos sin causa: grita sin por qué: presume sin hacienda; y como -me ve pobre, no me estima en el baile del rey Perico[11]; y es lo -peor, señor juez, que quiere, que á trueco de la fidelidad que me -guarda, le sufra y disimule millares de millares de impertinencias y -desabrimientos que tiene. - -GUIOMAR. - -¿Pues no? ¿Y por qué no me habeis vos de guardar á mí decoro y -respeto, siendo tan buena como soy? - -SOLDADO. - -Oid, señora doña Guiomar, aquí delante de estos señores os quiero -decir esto: ¿Por qué me haceis cargo de que sois buena, estando -vos obligada á serlo, por ser de tan buenos padres nacida, por ser -cristiana, y por lo que debeis á vos misma? Bueno es que quieran las -mujeres que las respeten sus maridos, porque son castas y honestas: -como si en solo esto consistiese de todo en todo su perfeccion; y no -echan de ver los desaguaderos por donde desaguan la fineza de otras -mil virtudes que les faltan. ¿Qué se me da á mí que seais casta con -vos misma, puesto que se me da mucho si os descuidais de que lo sea -vuestra criada, y si andais siempre rostrituerta, enojada, zelosa, -pensativa, manirota, dormilona, perezosa, pendenciera, gruñidora, con -otras insolencias de este jaez, que bastan á consumir las vidas de -doscientos maridos? Pero con todo esto, digo, señor juez, que ninguna -cosa de estas tiene mi señora doña Guiomar; y confieso que yo soy -el leño, el inhábil, el dejado y el perezoso; y que por ley de buen -gobierno, aunque no sea por otra cosa, está vuesa merced obligado á -descasarnos: que desde aquí digo que no tengo ninguna cosa que alegar -contra lo que mi mujer ha dicho, y que doy el pleito por concluso, y -holgaré de ser condenado. - -GUIOMAR. - -¿Qué hay que alegar contra lo que tengo dicho? Que no me dais de -comer á mí, ni á vuestra criada; y monta que son muchas, sino una, y -aun esa sietemesina, que no come por un grillo. - -ESCRIBANO. - -Sosiéguense, que vienen nuevos demandantes. - - - _Entra uno vestido de médico, y es cirujano; y Aldonza de - Minjaca, su mujer._ - -CIRUJANO. - -Por cuatro causas bien bastantes vengo á pedir á vuestra merced, -señor juez, haga divorcio entre mí y la señora doña Aldonza de -Minjaca, mi mujer, que está presente. - -JUEZ. - -Resoluto venís: decid las cuatro causas. - -CIRUJANO. - -La primera, porque no la puedo ver mas que á todos los diablos: la -segunda, por lo que ella se sabe: la tercera, por lo que yo me callo: -la cuarta, porque no me lleven los demonios, cuando de esta vida -vaya, si he de durar en su compañía hasta mi muerte. - -PROCURADOR. - -Bastantísimamente ha probado su intencion. - -ALDONZA. - -Señor juez: vuestra merced me oiga; y advierta que si mi marido pide -por cuatro causas divorcio, yo le pido por cuatrocientas. La primera, -porque cada vez que le veo, hago cuenta que veo al mismo Lucifer: la -segunda, porque fui engañada cuando con él me casé; porque él dijo -que era médico de pulso, y remaneció cirujano, y hombre que hace -ligaduras y cura otras enfermedades, que va á decir de esto á médico -la mitad del justo precio: la tercera, porque tiene zelos del sol que -me toca: la cuarta, que como no le puedo ver, querria estar apartada -de él dos millones de leguas. - -ESCRIBANO. - -¿Quién diablos acertará á concertar estos relojes, estando las ruedas -tan desconcertadas? - -ALDONZA. - -La quinta... - -JUEZ. - -Señora, señora, si pensais decir aquí todas las cuatrocientas causas, -yo no estoy para escuchallas, ni hay lugar para ello: vuestro negocio -se recibe á prueba, y andad con Dios, que hay otros negocios que -despachar. - -CIRUJANO. - -¿Qué mas pruebas, sino que yo no quiero morir con ella, ni ella gusta -de vivir conmigo? - -JUEZ. - -Si eso bastase para descasarse los casados, infinitísimos sacudirian -de sus hombros el yugo del matrimonio. - - - _Entra uno vestido de Ganapan, con su caperuza cuarteada._ - -GANAPAN. - -Señor juez: Ganapan soy, no lo niego; pero cristiano viejo, y -hombre de bien á las derechas; y si no fuese que alguna vez me tomo -del vino, ó él me toma á mí, que es lo mas cierto, ya hubiera sido -prioste en la cofradía de los hermanos de la carga[12]; pero dejando -esto aparte, porque hay mucho que decir en ello, quiero que sepa -el señor juez, que estando una vez muy enfermo de los vaguidos de -Baco, prometí de casarme con una mujer errada[13]: volví en mí, -sané, y cumplí la promesa, y caséme con una mujer, que saqué de -pecado: púsela á ser placera: ha salido tan soberbia, y de tan mala -condicion, que nadie llega á su tabla con quien no riña, ora sobre el -peso falto, ora sobre que le llegan á la fruta; y á dos por tres les -da con una pesa en la cabeza, ó á donde topa, y los deshonra hasta -la cuarta generacion, sin tener hora de paz con todas sus vecinas y -aparceras; y yo tengo de tener todo el dia la espada mas lista que un -sacabuche para defendella; y no ganamos para pagar penas de pesos no -maduros, ni de condenaciones de pendencias. Querria, si vuesa merced -fuese servido, ó que me apartase de ella, ó por lo menos le mudase la -condicion acelerada que tiene, en otra mas reportada y mas blanda; y -prométole á vuesa merced de descargalle de balde todo el carbon que -comprare este verano, que puedo mucho con los hermanos mercaderes de -la costilla[14]. - -CIRUJANO. - -Ya conozco yo la mujer de este buen hombre; y es tan mala como mi -Aldonza, que no lo puedo mas encarecer. - -JUEZ. - -Mirad, señores: aunque algunos de los que aquí estais habeis dado -algunas causas, que traen aparejada sentencia de divorcio, con todo -eso es menester que conste por escrito, y que lo digan testigos; -y asi á todos os recibo á prueba: Pero ¿qué es esto? ¿Música y -guitarras en mi audiencia? Novedad grande es ésta. - - - _Entran dos músicos._ - -MÚSICO. - -Señor juez: aquellos dos casados tan desavenidos, que vuestra merced -concertó, redujo y apaciguó el otro dia, están esperando á vuestra -merced con una gran fiesta en su casa; y por nosotros le envian á -suplicar sea servido de hallarse en ella, y honrallos. - -JUEZ. - -Eso haré yo de muy buena gana; y pluguiese á Dios que todos los -presentes se apaciguasen como ellos. - -PROCURADOR. - -De esa manera moriríamos de hambre los escribanos y procuradores de -esta audiencia: que no, no, sino todo el mundo ponga demandas de -divorcios: que al cabo, al cabo, los mas se quedan como se estaban, y -nosotros habemos gozado de el fruto de sus pendencias y necedades. - -MÚSICO. - -Pues en verdad que desde aquí hemos de ir regocijando la fiesta. - -(_Cantan los músicos._) - - Entre casados de honor, - Cuando hay pleito descubierto, - Mas vale el peor concierto, - Que no el divorcio mejor. - Donde no ciega el engaño - Simple, en que algunos están, - Las riñas de por San Juan - Son paz para todo el año. - Resucita allí el honor, - Y el gusto, que estaba muerto, - Donde vale el peor concierto - Mas que el divorcio mejor. - Aunque la rabia de zelos - Es tan fuerte y rigurosa, - Si los pide una hermosa, - No son zelos, sino cielos. - Tiene esta opinion amor, - Que es el sabio mas esperto, - Que vale el peor concierto - Mas que el divorcio mejor. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL RUFIAN VIUDO, - LLAMADO TRAMPAGOS_. - - - _Sale Trampagos con un capuz de luto, y con él Vademecum, su - criado, con dos espadas de esgrima._ - -TRAMPAGOS. - - ¿Vademecum? - -VADEMECUM. - - Señor. - -TRAMPAGOS. - - ¿Traes las morenas? - -VADEMECUM. - - Tráigolas. - -TRAMPAGOS. - - Está bien, muestra y camina, - Y saca aquí la silla de respaldo, - Con los otros asientos de por casa. - -VADEMECUM. - - ¿Qué asientos? ¿hay alguno por ventura? - -TRAMPAGOS. - - Saca el mortero puerco: el broquel saca, - Y el banco de la cama. - -VADEMECUM. - - Está impedido. - Fáltale un pie. - -TRAMPAGOS. - - ¿Y es tacha? - -VADEMECUM. - - Y no pequeña. - -(_Éntrase Vademecum._) - -TRAMPAGOS. - - ¡Ah Pericona, Pericona mia, - Y aun de todo el concejo! En fin llegóse - El tuyo: yo quedé, tú te has partido; - Y es lo peor que no imagino á dónde; - Aunque, segun fue el curso de tu vida, - Bien se puede creer piadosamente - Que estás en parte, aun no me determino - De señalarte asiento en la otra vida: - Tendréla yo sin tí como de muerte. - ¡Que no me hallara yo á tu cabecera - Cuando diste el espíritu á los aires, - Para que le acogiera entre mis labios, - Y en mi estómago limpio le embasára! - ¡Miseria humana, quién de tí confía! - Ayer fui Pericona, hoy tierra fria, - Como dijo un poeta celebérrimo. - - - _Entra Chiquiznaque, rufian._ - -CHIQUIZNAQUE. - - Mi so[15] Trampagos, ¿es posible sea - Voacé[16] tan enemigo suyo, - Que se entumbe, se encubra y se trasponga - Debajo de esa sombra bayetuna - El sol hampesco?[17] So Trampagos, basta - Tanto gemir, tantos suspiros bastan: - Trueque voacé las lágrimas corrientes - En limosnas y en misas, y oraciones - Por la gran Pericona, que Dios haya, - Que importan mas que llantos y sollozos. - -TRAMPAGOS. - - Voacé ha garlado[18] como un tologo, - Mi señor Chiquiznaque; pero en tanto - Que encarrilo mis cosas de otro modo, - Tome vuesa merced, y platiquemos - Una levada[19] nueva. - -CHIQUIZNAQUE. - - So Trampagos, - No es este tiempo de levadas: llueven, - Ó han de llover hoy pésames _ad unia_[20], - ¿Y hémonos de ocupar en levadicas? - - - _Entra Vademecum con la silla muy vieja y rota._ - -VADEMECUM. - - Bueno por vida mia: quien le quita - Á mi señor de líneas, y posturas, - Le quita de los dias de la vida. - -TRAMPAGOS. - - Vuelve por el mortero y por el banco, - Y el broquel no se olvide, Vademecum. - -VADEMECUM. - - Y aun trairé el asador, sarten y platos. - -(_Vuélvese á entrar._) - -TRAMPAGOS. - - Despues platicaremos una treta, - Única, á lo que creo y peregrina: - Que el dolor de la muerte de mi ángel, - Las manos ata y el sentido todo. - -CHIQUIZNAQUE. - - ¿De qué edad acabó la mal lograda? - -TRAMPAGOS. - - Para con sus amigas y vecinas, - Treinta y dos años tuvo. - -CHIQUIZNAQUE. - - Edad lozana. - -TRAMPAGOS. - - Si va á decir verdad, ella tenia - Cincuenta y seis; pero de tal manera - Supo encubrir los años, que me admiro. - ¡Ó qué teñir de canas! ¡ó qué rizos, - Vueltos de plata en oro los cabellos! - Á seis del mes que viene hará quince años, - Que fue mi tributaria, sin que en ellos - Me pusiese en pendencia, ni en peligro - De verme palmeadas[21] las espaldas. - Quince cuaresmas, si en la cuenta acierto, - Pasaron por la pobre, desde el dia - Que fue mi cara, agradecida prenda; - En las cuales sin duda susurraron - Á sus oidos treinta y mas sermones, - Y en todos ellos, por respeto mio, - Estuvo firme, cual está á las olas - del mar movible la inmovible roca. - ¡Cuántas veces me dijo la pobreta, - Saliendo de los trances rigurosos - De gritos y plegarias y de ruegos, - Sudando y trasudando: plega al cielo, - Trampagos mio, que en descuento vaya - De mis pecados lo que aquí yo paso - Por tí, dulce bien mio! - -CHIQUIZNAQUE. - - ¡Bravo triunfo! - ¡Ejemplo raro de inmortal firmeza! - Allá lo habrá hallado. - -TRAMPAGOS. - - ¿Quién lo duda? - Ni aun una sola lágrima vertieron - Jamás sus ojos en las sacras pláticas, - Cual si de esparto ó pedernal su alma - Formada fuera. - -CHIQUIZNAQUE. - - ¡Ó hembra benemérita - De griegas y romanas alabanzas! - ¿De qué murió? - -TRAMPAGOS. - - ¿De qué? casi de nada: - Los médicos dijeron que tenia - Malos los hipocondrios, y los hígados; - Y que con agua de taray pudiera - Vivir, si la bebiera setenta años. - -CHIQUIZNAQUE. - - ¿No la bebió? - -TRAMPAGOS. - - Murióse. - -CHIQUIZNAQUE. - - Fue una necia: - Bebiérala hasta el dia del juicio, - Que hasta entonces viviera. El yerro estuvo - En no hacerla sudar. - -TRAMPAGOS. - - Sudó[22] once veces. - - - _Entra Vademecum con los asientos referidos._ - -CHIQUIZNAQUE. - - ¿Y aprovechóle alguna? - -TRAMPAGOS. - - Casi todas: - Siempre quedaba como un ginjo verde, - Sana como un peruétano, ó manzana. - -CHIQUIZNAQUE. - - Dícenme que tenia ciertas fuentes - En las piernas y brazos. - -TRAMPAGOS. - - La sin dicha - Era un Aranjuez[23]: pero con todo - Hoy come en ella la que llaman tierra, - De las mas blancas y hermosas carnes, - Que jamás encerraron sus entrañas; - Y si no fuera porque habrá dos años - Que comenzó á dañársele el aliento, - Era abrazarla, como quien abraza - Un tiesto de albahaca ó clavellinas. - -CHIQUIZNAQUE. - - Neguijon debió ser, ó corrimiento - El que dañó las perlas de su boca: - Quiero decir, sus dientes y sus muelas. - -TRAMPAGOS. - - Una mañana amaneció sin ellos. - -VADEMECUM. - - Asi es verdad; mas fue de eso la causa, - Que anocheció sin ellos: de los finos - Cinco acerté á contarle: de los falsos - Doce disimulaba en la covacha. - -TRAMPAGOS. - - ¿Quién te mete á tí en eso, mentecato? - -VADEMECUM. - - Acredito verdades. - -TRAMPAGOS. - - Chiquiznaque, - Ya se me ha reducido á la memoria - La treta de denantes: toma y vuelve - Al ademan primero. - -VADEMECUM. - - Pongan pausa, - Y quédese la treta en ese punto, - Que acuden moscovitas al reclamo: - La Repulida viene y la Pizpita, - Y la Mostrenca y el jayan Juan Claros. - -TRAMPAGOS. - - Vengan en hora buena: vengan ellos - En cien mil norabuenas. - - - _Entra la Repulida, la Pizpita, la Mostrenca, y el rufian Juan - Claros._ - -JUAN. - - En las mismas - Esté mi sor Trampagos. - -REPULIDA. - - Quiera el cielo - Mudar su escuridad en luz clarísima. - -PIZPITA. - - Desollado le viesen ya mis lumbres - De aquel pellejo lóbrego y escuro. - -MOSTRENCA. - - ¡Jesus, y qué fantasma noturnina! - Quítenmele delante. - -VADEMECUM. - - Melindricos. - -TRAMPAGOS. - - Fuera yo un Polifemo, un antropófago, - Un troglodita, un bárbaro zoilo, - Un caiman, un caribe, un come vivos, - Si de otra suerte me adornára en tiempo - De tamaña desgracia. - -JUAN. - - Razon tiene. - -TRAMPAGOS. - - He perdido una mina potosisca, - Un muro de la yedra de mis faltas, - Un árbol de la sombra de mis ansias. - -JUAN. - - Era la Pericona un pozo de oro. - -TRAMPAGOS. - - Sentarse á prima noche, y á las horas - Que se echa el golpe[24], hallarse con sesenta - Numos en cuartos, ¿por ventura es barro? - Pues todo esto perdí en la que ya pudre. - -REPULIDA. - - Confieso mi pecado: siempre tuve - Envidia á su no vista diligencia: - No puedo mas: yo hago lo que puedo, - Pero no lo que quiero. - -PIZPITA. - - No te penes, - Pues vale mas aquel que Dios ayuda, - Que el que mucho madruga: ya me entiendes. - -VADEMECUM. - - El refran vino aquí como de molde: - Tal os dé Dios el sueño, mentecatas. - -MOSTRENCA. - - Nacidas somos: no hizo Dios á nadie, - Á quien desamparase: poco valgo; - Pero en fin, como y ceno, y á mi cuyo[25] - Le traigo mas vestido que un palmito. - Ninguna es fea, como tenga brios: - Feo es el diablo. - - VADEMECUM. - - Alega la Mostrenca - Muy bien de su derecho; y alegára - Mejor, si se añadiera el ser muchacha, - Y limpia, pues lo es por todo estremo. - -CHIQUIZNAQUE. - - En el que está Trampagos me da lástima. - -TRAMPAGOS. - - Vestíme este capuz: mis dos lanternas[26] - Convertí en alquitaras. - -VADEMECUM. - - ¿De aguardiente? - -TRAMPAGOS. - - ¿Pues tanto cuelo yo, hi[27] de malicias? - -VADEMECUM. - - Á cuatro lavanderas de la puente - Puede dar quince y falta en la colambre: - Miren que ha de llorar sino agua-ardiente. - -JUAN. - - Yo soy de parecer que el gran Trampagos - Ponga silencio á su continuo llanto, - Y vuelva al _sicut erat in principio_: - Digo á sus olvidadas alegrías, - Y tome prenda, que las suyas quite: - Que es bien que el vivo vaya á la hogaza, - Como el muerto se va á la sepultura. - -REPULIDA. - - Zonzorino Caton es Chiquiznaque. - -PIZPITA. - - Pequeña soy, Trampagos, pero grande - Tengo la voluntad para servirte: - No tengo cuyo, y tengo ochenta cobas[28]. - -REPULIDA. - - Yo ciento, y soy dispuesta, y nada lerda. - -MOSTRENCA. - - Veinte y dos tengo yo, y aun veinte y cuatro, - Y no soy mema. - -REPULIDA. - - ¡Ó mi Jezuz! ¿qué es esto? - ¿Contra mí la Pizpita y la Mostrenca? - En tela quieres competir conmigo, - Culebrilla de alambre, ¿y tú, pazguata? - -PIZPITA. - - Por vida de los huesos de mi abuela, - Doña Mari bobales, monda níspolas, - Que no la estimo en un feluz morisco. - ¡Han visto el ángel tonto almidonado, - Como quiere empinarse sobre todas! - -MOSTRENCA. - - Sobre mí no, á lo menos, que no sufro - Carga que no me ajuste y me convenga. - -JUAN. - - Adviertan que defiendo á la Pizpita. - -CHIQUIZNAQUE. - - Consideren que está la Repulida - Debajo de las alas de mi amparo. - -VADEMECUM. - - Aquí fue Troya: aquí se hacen rajas: - Los de las cachas amarillas salen: - Aquí otra vez fue Troya. - -REPULIDA. - - Chiquiznaque, - No he menester que nadie me defienda: - Aparta, tomaré yo la venganza, - Rasgando con mis manos pecadoras - La cara de membrillo cuartanario. - -JUAN. - - Repulida, respeto al gran Juan Claros. - -PIZPITA. - - Déjala venga: déjala que llegue - Esa cara de masa mal sobada. - - - _Entra uno muy alborotado._ - -UNO. - - Juan Claros, la justicia, la justicia, - El alguacil de la justicia viene - La calle abajo. - -(_Éntrase luego._) - -JUAN. - - ¡Cuerpo de mi padre! - No paro mas aquí. - -TRAMPAGOS. - - Ténganse todos: - Ninguno se alborote: que es mi amigo - El alguacil: no hay que tenerle miedo. - - -_Torna á entrar._ - -UNO. - - No viene acá, la calle abajo cuela. - -(_Váse._) - -CHIQUIZNAQUE. - - El alma me temblaba ya en las carnes, - Porque estoy desterrado. - -TRAMPAGOS. - - Aunque viniera - No nos hiciera mal: yo lo sé cierto; - Que no puede chillar, porque está untado[29]. - -VADEMECUM. - - Cese, pues, la pendencia; y mi sor sea - El que escoja la prenda que le cuadre, - Ó le esquine mejor. - -REPULIDA. - - Yo soy contenta. - -PIZPITA. - - Y yo tambien. - -MOSTRENCA. - - Y yo. - -VADEMECUM. - - Gracias al cielo, - Que he hallado á tan gran mal, tan gran remedio. - -TRAMPAGOS. - - Abúrrome y escojo. - -MOSTRENCA. - - Dios te guie. - Si te aburres, Trampagos, la escogida - Tambien será aburrida. - -TRAMPAGOS. - - Errado anduve. - Sin aburrirme escojo. - -MOSTRENCA. - - Dios te guie. - -TRAMPAGOS. - - Digo que escojo aquí á la Repulida. - -JUAN. - - Con su pan se la coma, Chiquiznaque. - -CHIQUIZNAQUE. - - Y aun sin pan, que es sabrosa en cualquier modo. - -REPULIDA. - - Tuya soy: pónme un clavo y una S[30] - En estas dos mejillas. - -PIZPITA. - - ¡Ó hechicera! - -MOSTRENCA. - - No es sino venturosa: no la envidies, - Porque no es muy católico Trampagos; - Pues ayer enterró á la Pericona, - Y hoy la tiene olvidada. - -REPULIDA. - - Muy bien dices. - -TRAMPAGOS. - - Este capuz arruga, Vademecum; - Y dile al padre, que sobre él te preste - Una docena de reales. - -VADEMECUM. - - Creo - Que tengo yo catorce. - -TRAMPAGOS. - - Luego, luego, - Parte, y trae seis azumbres de lo caro[31]: - Alas pon en los pies y en las espaldas. - - - _Éntrase Vademecum con el capuz, y queda en cuerpo Trampagos._ - -TRAMPAGOS. - - Por Dios que si durára la bayeta, - Que me pudieran enterrar mañana. - -REPULIDA. - - ¡Ay lumbre de estas lumbres, que son tuyas! - Y cuán mejor estás en este trage, - Que en el otro sombrío, y melancólico. - - - _Entran dos músicos sin guitarras._ - -MÚSICO 1.º - - Tras el olor del jarro nos venimos - Yo y mi compadre. - -TRAMPAGOS. - - En hora buena sea; - ¿Y las guitarras? - -MÚSICO 1.º - - En la tienda quedan: - Vaya por ellas Vademecum. - -MÚSICO 2.º - - Vaya: - Mas yo quiero ir por ellas. - -MÚSICO 1.º - - De camino - -(_Éntrase el músico 2.º_) - - Diga á mi oislo, que si viene alguno - Al rapio rapis, que me aguarde un poco, - Que no haré sino colar seis tragos, - Y cantar dos tonadas, y partirme: - Que ya el señor Trampagos, segun muestra, - Está para tomar armas de gusto. - - - _Vuelve Vademecum._ - -VADEMECUM. - - Ya está en el antesala el jarro. - -TRAMPAGOS. - - Tráile. - -VADEMECUM. - - No tengo taza. - -TRAMPAGOS. - - Ni Dios te la depare: - El cuerno de orinar no está estrenado, - Tráele: que te maldiga el cielo santo: - Que eres bastante á deshonrar á un duque. - -VADEMECUM. - - Sosiéguese, que no ha de faltar copa, - Y aun copas, aunque sean de sombreros. - Á buen seguro que este es churrullero. - - - _Entra uno como cautivo, con una cadena al hombro, y pónese á - mirar á todos muy atento, y todos á él._ - -REPULIDA. - - ¡Jesus! ¿es vision esta? ¿qué es aquesto? - ¿No es este Escarramán? él es sin duda: - ¡Escarramán del alma! dame, amores, - Esos brazos, coluna de la hampa. - -TRAMPAGOS. - - ¡Ó Escarramán, Escarramán amigo! - ¿Cómo es esto? ¿á dicha eres estátua? - Rompe el silencio y habla á tus amigos. - -PIZPITA. - - ¿Qué trage es este, y qué cadena es esta? - ¿Eres fantasma á dicha? Yo te toco, - Y eres de carne y hueso. - -MOSTRENCA. - - Él es, amiga: - No lo puede negar, aunque mas calle. - -ESCARRAMÁN. - - Yo soy Escarramán; y estén atentos - Al cuento breve de mi larga historia. - -(_Vuelve el barbero con dos guitarras, y da la una al compañero._) - - Dió la galera al traste en Berbería, - Donde la furia de un juez me puso - Por espalder de la siniestra banda. - Mudé de cautiverio y de ventura: - Quedé en poder de turcos por esclavo; - De allí á dos meses, como al cielo plugo, - Me levanté con una galeota: - Cobré mi libertad, y ya soy mio. - Hice voto y promesa inviolable - De no mudar de ropa ni de carga, - Hasta colgarla de los muros santos - De una devota ermita, que en mi tierra - Llaman de San Millan de la Cogolla; - Y este es el cuento de mi estraña historia, - Digna de atesorarla en la memoria. - La Mendez no estará ya de provecho: - ¿Vive? - -JUAN. - - Y está en Granada á sus anchuras. - -CHIQUIZNAQUE. - - Allí le duele al pobre todavía. - -ESCARRAMÁN. - - ¿Qué se ha dicho de mí en aqueste mundo, - En tanto que en el otro me han tenido - Mis desgracias y gracia? - -MOSTRENCA. - - Cien mil cosas: - Ya te han puesto en la horca los farsantes. - -PIZPITA. - - Los muchachos han hecho pepitoria - De todas tus medulas y tus huesos. - -REPULIDA. - - Hánte vuelto divino: ¿qué mas quieres? - -CHIQUIZNAQUE. - - Cántante por las plazas, por las calles: - Báilante en los teatros, y en las casas: - Has dado que hacer á los poetas, - Mas que dió Troya al mantuano Títiro. - -JUAN. - - Óyente resonar en los establos. - -REPULIDA. - - Las fregonas te lavan en el rio: - Los mozos de caballos te almohazan. - -CHIQUIZNAQUE. - - Túndete el tundidor con sus tijeras: - Muy mas que el potro rucio eres famoso. - -MOSTRENCA. - - Han pasado á las Indias tus palmeos: - En Roma se han sentido tus desgracias, - Y hánte dado botines sine número. - -VADEMECUM. - - Por Dios que te han molido como alheña: - Y te han desmenuzado como flores: - Y que eres mas sonado y mas mocoso, - Que un relox y que un niño de doctrina. - De tí han dado querella todos cuantos - Bailes pasaron en la edad del gusto, - Con apretada y dura residencia; - Pero llevóse el tuyo la escelencia. - -ESCARRAMÁN. - - Tenga yo fama y háganme pedazos: - De Éfeso el templo abrasaré por ella. - -(_Tocan de improviso los músicos, y comienzan á cantar este romance._) - - Ya salió de las gurapas - El valiente Escarramán, - Para asombro de la gura[32] - Y para bien de su mal. - -ESCARRAMÁN. - - ¿Es aquesto brindarme por ventura? - ¿Piensan se me ha olvidado el regodeo? - Pues mas ligero vengo que solia, - Si no toquen, y vaya y fuera ropa. - -PIZPITA. - - ¡Ó flor, y fruto de los bailarines, - Y qué bueno has quedado! - -VADEMECUM. - - Suelto, y limpio. - -JUAN. - - Él honrará las bodas de Trampagos. - -ESCARRAMÁN. - - Toquen, verán que soy hecho de azogue. - -MÚSICO. - - Váyanse todos por lo que cantáre, - Y no será posible que se yerren. - -ESCARRAMÁN. - - Toquen, que me deshago y que me bullo. - -REPULIDA. - - Ya me muero por verle en la estacada. - -MÚSICO. - - Estén alerta todos. - -CHIQUIZNAQUE. - - Ya lo estamos. - -(_Cantan._) - - Ya salió de las gurapas - El valiente Escarramán, - Para asombro de la gura, - Y para bien de su mal. - Ya vuelve á mostrar al mundo - Su felice habilidad, - Su ligereza, y su brío, - Y su presencia real. - Pues falta la Coscolina, - Supla agora en su lugar - La Repulida olorosa, - Mas que la flor de azahar; - Y en tanto que se remonda - La Pizpita sin igual, - De la gallarda el paseo - Nos muestre aquí Escarramán. - -(_Tocan la gallarda, dánzala Escarramán; y en habiendo hecho una -mudanza prosíguese el romance._) - - La Repulida comience - Con su brio á rastrear; - Pues ella fue la primera - Que nos le vino á mostrar. - Escarramán la acompañe, - La Pizpita, otro que tal, - Chiquiznaque y la Mostrenca, - Con Juan Claros el galan. - Vive Dios que va de perlas: - No se puede desear - Mas ligereza ó mas garbo, - Mas certeza ó mas compás. - Á ello, hijos, á ello: - No se pueden alabar - Otras ninfas, ni otros rufos, - Que os puedan igualar. - ¡Ó qué desmayar de manos! - ¡Ó qué huir, y qué juntar! - ¡Ó qué nuevos laberintos! - Donde hay salir, y hay entrar. - Muden el baile á su gusto, - Que yo le sabré tocar - El canario, ó las gambetas, - Ó al villano se lo dan: - Zarabanda, ó zambapalo, - El pésame de ello y mas, - El rey don Alonso el Bueno, - Gloria de la antigüedad. - -ESCARRAMÁN. - - El canario, si le tocan, - Á solas quiero bailar. - -MÚSICO. - - Tocaréle yo de plata, - Tú de oro le bailarás. - -(_Toca el canario, y baila solo Escarramán; y en habiéndole bailado -diga_): - -ESCARRAMÁN. - - Vaya el villano á lo burdo, - Con la cebolla y el pan; - Y acompáñenme los tres. - -MÚSICO. - - Que te bendiga San Juan. - -(_Bailan el villano, como bien saben; y acabado el villano, pida -Escarramán el baile que quisiere, y acabado diga Trampagos_): - -TRAMPAGOS. - - Mis bodas se han celebrado - Mejor que las de Roldan; - Todos digan, como digo: - Viva, viva Escarramán. - -TODOS. - - Viva, viva. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL VIZCAINO FINGIDO_. - - - _Salen Solórzano y Quiñones._ - -SOLÓRZANO. - -Estas son las bolsas, y á lo que parecen son bien parecidas, y las -cadenas que van dentro, ni mas ni menos: no hay sino que vos acudais -con mi intento, que á pesar de la taimería de esta sevillana, ha de -quedar esta vez burlada. - -QUIÑONES. - -¿Tanta honra se adquiere, ó tanta habilidad se muestra en engañar á -una mujer, que lo tomais con tanto ahinco, y poneis tanta solicitud -en ello? - -SOLÓRZANO. - -Cuando las mujeres son como estas, es gusto el burlallas: cuanto mas -que esta burla no ha de pasar de los tejados arriba: quiero decir, -que ni ha de ser con ofensa de Dios, ni con daño de la burlada: que -no son burlas las que redundan en desprecio ageno. - -QUIÑONES. - -Alto, pues vos lo quereis, sea asi: digo que yo os ayudaré en todo -cuanto me habeis dicho, y sabré fingir tan bien como vos, que no lo -puedo mas encarecer. ¿Á dónde vais agora? - -SOLÓRZANO. - -Derecho en casa de la ninfa; y vos no salgais de casa, que yo os -llamaré á su tiempo. - -QUIÑONES. - -Allí estaré clavado esperando. - -(_Éntranse los dos._) - - - _Salen doña Cristina y doña Brígida: Cristina sin manto, y - Brígida con él, toda asustada y turbada._ - -CRISTINA. - -¡Jesus! ¿qué es lo que traes, amiga doña Brígida, que parece que -quieres dar el alma á su Hacedor? - -BRÍGIDA. - -Doña Cristina amiga, hazme aire, rocíame con un poco de agua este -rostro, que me muero, que me fino, que se me arranca el alma; Dios -sea conmigo, confesion á toda priesa. - -CRISTINA. - -¿Qué es esto? ¡desdichada de mí! ¿No me dirás, amiga, lo que te ha -sucedido? ¿Has visto alguna mala vision? ¿Hánte dado alguna mala -nueva de que es muerta tu madre, ó de que viene tu marido, ó hánte -robado tus joyas? - -BRÍGIDA. - -Ni he visto vision alguna, ni se ha muerto mi madre, ni viene mi -marido, que aun le faltan tres meses para acabar el negocio donde -fué, ni me han robado mis joyas; pero háme sucedido otra cosa peor. - -CRISTINA. - -Acaba, dímela, doña Brígida mia; que me tienes turbada y suspensa -hasta saberla. - -BRÍGIDA. - -¡Ay, querida! que tambien te toca á tí parte de este mal suceso. -Límpiame este rostro, que él y todo el cuerpo tengo bañado en sudor, -mas frio que la nieve: desdichadas de aquellas que andan en la vida -libre, que si quieren tener algun poquito de autoridad, grangeada de -aquí ó de allí, se la desjarretan y se la quitan al mejor tiempo. - -CRISTINA. - -Acaba por tu vida, amiga, y dime lo que te ha sucedido, y qué es la -desgracia de quien yo tambien tengo de tener parte. - -BRÍGIDA. - -Y cómo si tendrás parte, y mucha, si eres discreta, como lo eres. Has -de saber, hermana, que viniendo agora á verte, al pasar por la puerta -de Guadalajara, oí que en medio de infinita justicia y gente, estaba -un pregonero pregonando que quitaban los coches, y que las mujeres -descubriesen los rostros por las calles. - -CRISTINA. - -¿Y esa es la mala nueva? - -BRÍGIDA. - -¿Pues para nosotras puede ser peor en el mundo? - -CRISTINA. - -Yo creo, hermana, que debe de ser alguna reformacion de los coches: -que no es posible que los quiten de todo punto; y será cosa muy -acertada, porque segun he oido decir, andaba muy de caida la -caballería en España; porque se empanaban diez ó doce caballeros -mozos en un coche, y azotaban las calles de noche y de dia, sin -acordárseles que habia caballos y gineta en el mundo; y como les -falte la comodidad de las galeras de la tierra, que son los coches, -volverán al ejercicio de la caballería, con quien sus antepasados se -honraron. - -BRÍGIDA. - -¡Ay, Cristina de mi alma! que tambien oí decir que aunque dejan -algunos, es con condicion que no se presten, ni que en ellos ande -ninguna... ya me entiendes. - -CRISTINA. - -Ese mal nos hagan: porque has de saber, hermana, que está en opinion -entre los que siguen la guerra, cuál es la mejor, la caballería ó la -infantería, y háse averiguado que la infantería española lleva la -gala á todas las naciones; y agora podremos las alegres mostrar á pie -nuestra gallardía, nuestro garbo, y nuestra bizarría, y mas yendo -descubiertos los rostros, quitando la ocasion de que ninguno se llame -á engaño, si nos sirviese, pues nos ha visto. - -BRÍGIDA. - -¡Ay, Cristina! no me digas eso. ¡Qué linda cosa era ir sentada en la -popa de un coche, llenándola de parte á parte, dando rostro á quién -y cómo y cuándo queria! y en Dios y en mi ánima te digo, que cuando -alguna vez me le prestaban, y me veia sentada en él con aquella -autoridad, me desvanecia tanto, que creia bien y verdaderamente que -era mujer principal, y que mas de cuatro señoras de título pudieran -ser mis criadas. - -CRISTINA. - -¿Veis, doña Brígida, cómo tengo yo razon en decir que ha sido bien -en quitar los coches, siquiera por quitarnos á nosotras el pecado -de la vanagloria? Y mas que no era bien que un coche igualase á -las no tales con las tales; pues viendo los ojos estranjeros á una -persona en un coche, pomposa por galas, reluciente por joyas, echaria -á perder la cortesía, haciéndosela á ella, como si fuera á una -principal señora: asi que, amiga, no debes congojarte, sino acomoda -tu brio y tu limpieza, y tu manto de soplillo sevillano, y tus nuevos -chapines en todo caso, con las virillas de plata, y déjate ir por -esas calles, que yo te aseguro que no falten moscas á tan buena miel, -si quisieres dejar que á tí se lleguen: que engaño en mas va que en -besarla durmiendo. - -BRÍGIDA. - -Dios te lo pague, amiga, que me has consolado con tus advertimientos -y consejos; y en verdad que los pienso poner en práctica, y pulirme y -repulirme, y dar rostro á pie y pisar el polvico á tan menudico, pues -no tengo quien me corte la cabeza; que este que piensan que es mi -marido, no lo es, aunque me ha dado la palabra de serlo. - -CRISTINA. - -¡Jesus! ¿tan á la sorda y sin llamar se entra en mi casa, señor? ¿Qué -es lo que usted manda? - - - _Entra Solórzano._ - -SOLÓRZANO. - -Usted perdone el atrevimiento, que la ocasion hace al ladron: hallé -la puerta abierta y entréme, dándome ánimo al entrarme, venir á -servir á usted y no con palabras, sino con obras; y si es que puedo -hablar delante de esta señora, diré á lo que vengo, y la intencion -que traigo. - -CRISTINA. - -De la buena presencia de usted no se puede esperar, sino que han de -ser buenas sus palabras, y sus obras. Diga usted lo que quisiere; que -la señora doña Brígida es tan mi amiga, que es otra yo misma. - -SOLÓRZANO. - -Con ese seguro y con esa licencia hablaré con verdad; y con verdad, -señora, soy un cortesano, á quien usted no conoce. - -CRISTINA. - -Asi es la verdad. - -SOLÓRZANO. - -Y há muchos dias que deseo servir á usted, obligado á ello de su -hermosura, buenas partes y mejor término; pero estrechezas, que no -faltan, han sido freno á las obras hasta agora, que la suerte ha -querido que de Vizcaya me enviase un grande amigo mio á un hijo suyo, -vizcaino, muy galan, para que yo le lleve á Salamanca y le ponga de -mi mano en compañía que le honre y le enseñe; porque, para decir -la verdad á usted, él es un poco burro, y tiene algo de mentecato; -y añádesele á esto una tacha, que es lástima decirla, cuanto mas -tenerla, y es que se toma algun tanto, un si es no es, del vino; -pero de manera que de todo en todo pierda el juicio, puesto que se -le turba; y cuando está asomado y aun casi todo el cuerpo fuera de -la ventana, es cosa maravillosa su alegría y su liberalidad: da -todo cuanto tiene á quien se lo pide, y á quien no se lo pide; y yo -querria, ya que el diablo se ha de llevar cuanto tiene, aprovecharme -de alguna cosa, y no he hallado mejor medio, que traerle á casa de -usted, porque es muy amigo de damas, y aquí le desollaremos cerrado -como á gato; y para principio traigo aquí á usted una cadena en este -bolsillo, que pesa ciento y veinte escudos de oro, la cual tomará -usted y me dará diez escudos agora, que yo he menester para ciertas -cosillas, y gastará otros veinte en una cena esta noche, que vendrá -acá nuestro burro ó nuestro búfalo, que le llevo yo por el naso, como -dicen; y á dos idas y venidas se quedará usted con toda la cadena, -que yo no quiero mas que los diez escudos de ahora: la cadena es -bonísima, y de muy buen oro, y vale algo de hechura: héla aquí: usted -la tome. - -CRISTINA. - -Beso á usted las manos por la que me ha hecho en acordarse de mí en -tan provechosa ocasion; pero, si he de decir lo que siento, tanta -liberalidad me tiene algo confusa y algun tanto sospechosa. - -SOLÓRZANO. - -¿Pues de qué es la sospecha, señora mia? - -CRISTINA. - -De que podrá ser esta cadena de alquimia: que se suele decir que no -es oro todo lo que reluce. - -SOLÓRZANO. - -Usted habla discretísimamente, y no en balde tiene usted fama de la -mas discreta dama de la córte; y háme dado mucho gusto el ver cuán -sin melindres ni rodeos me ha descubierto su corazon; pero para -todo hay remedio, sino es para la muerte: usted se cubra su manto, -ó envie, si tiene de quien fiarse y vaya á la platería, y en el -contraste se pese y toque esa cadena, y cuando fuere fina, y de la -bondad que yo he dicho, entonces usted me dará los diez escudos, -harále una regalaria al borrico, y se quedará con ella. - -CRISTINA. - -Aquí pared y medio tengo yo un platero, mi conocido, que con -facilidad me sacará de duda. - -SOLÓRZANO. - -Eso es lo que yo quiero y lo que amo y lo que estimo: que las cosas -claras Dios las bendijo. - -CRISTINA. - -Si es que usted se atreve á fiarme esta cadena, en tanto que me -satisfago, de aquí á un poco podrá venir, que yo tendré los diez -escudos de oro. - -SOLÓRZANO. - -¡Bueno es eso! fio mi honra de usted; ¿y no le habia de fiar la -cadena? Usted la haga tocar y retocar: que yo me voy y volveré de -aquí á media hora. - -CRISTINA. - -Y aun antes, si es que mi vecino está en casa. - -(_Éntrase Solórzano._) - -BRÍGIDA. - -Ésta, Cristina amiga, no solo es ventura, sino venturon llovido. -¡Desdichada de mí, y qué desgraciada que soy, que nunca toco quien me -dé un jarro de agua, sin que me cueste mi trabajo primero! Sólo me -encontré el otro dia en la calle á un poeta, que de bonísima voluntad -y con mucha cortesía me dió un soneto de la historia de Píramo y -Tisbe, y me ofreció trescientos en mi alabanza. - -CRISTINA. - -Mejor fuera que te hubieras encontrado con un ginovés, que te diera -trescientos reales. - -BRÍGIDA. - -Sí, por cierto, ahí están los ginoveses de manifiesto, y para venirse -á la mano, como halcones al señuelo: andan todos malencónicos y -tristes con el decreto. - -CRISTINA. - -Mira, Brígida, de esto quiero que estés cierta, que vale mas un -ginovés quebrado, que cuatro poetas enteros: mas ay, el viento corre -en popa, mi platero es este. ¿Y qué quiere mi buen vecino? que á fe -que me ha quitado el manto de los hombros, que ya me le queria cubrir -para buscarle. - - - _Entra el platero._ - -PLATERO. - -Señora doña Cristina, usted me ha de hacer una merced de hacer -todas sus fuerzas por llevar mañana á mi mujer á la comedia; que me -conviene y me importa quedar mañana en la tarde libre de tener quien -me siga y me persiga. - -CRISTINA. - -Eso haré yo de muy buena gana; y aun si el señor vecino quiere mi -casa y cuanto hay en ella, aquí la hallará sola y desembarazada, que -bien sé en qué caen estos negocios. - -PLATERO. - -No señora, entretener á mi mujer me basta: ¿pero qué queria usted de -mí, que queria ir á buscarme? - -CRISTINA. - -No mas, sino que me diga el señor vecino ¿qué pesará esta cadena, y -si es fina y de qué quilates? - -PLATERO. - -Esta cadena he tenido yo en mis manos muchas veces, y sé que pesa -ciento y cincuenta escudos de oro, de á veinte y dos quilates; y que -si usted la compra, y se la dan sin hechura, no perderá nada en ella. - -CRISTINA. - -Alguna hechura me ha de costar, pero no mucha. - -PLATERO. - -Mire cómo la concierta la señora vecina: que yo le haré dar, cuando -se quisiere deshacer de ella, diez ducados de hechura. - -CRISTINA. - -Menos me ha de costar, si yo puedo; pero mire el vecino no se engañe -en lo que dice de la fineza del oro, y cantidad del peso. - -PLATERO. - -¡Bueno seria que yo me engañase en mi oficio! Digo, señora, que dos -veces la he tocado eslabon por eslabon, y la he pesado y la conozco -como á mis manos. - -BRÍGIDA. - -Con esto nos contentamos. - -PLATERO. - -Y por mas señas, sé que la ha llegado á pesar y á tocar un gentil -hombre cortesano, que se llama tal de Solórzano. - -CRISTINA. - -Basta, señor vecino: vaya con Dios, que yo haré lo que me deja -mandado, yo la llevaré y entretendré dos horas mas si fuere menester: -que bien sé que no podrá dañar una hora mas de entretenimiento. - -PLATERO. - -Con usted me entierren, que sabe de todo; y á Dios, señora mia. - -(_Éntrase el platero._) - -BRÍGIDA. - -¿No haríamos con este cortesano Solórzano, que asi se debe de llamar -sin duda, que trajese con el vizcaino para mí alguna ayuda de costa, -aunque fuese de algun borgoñon mas borracho que un zaque? - -CRISTINA. - -Por decírselo no quedará; pero vésle, aquí vuelve: priesa trae, -diligente anda, sus diez escudos le aguijan y espolean. - - - _Entra Solórzano._ - -SOLÓRZANO. - -Pues señora doña Cristina, ¿ha hecho usted sus diligencias? ¿Está -acreditada la cadena? - -CRISTINA. - -¿Cómo es el nombre de usted, por su vida? - -SOLÓRZANO. - -Don Esteban de Solórzano me suelen llamar en mi casa; ¿pero por qué -me lo pregunta usted? - -CRISTINA. - -Por acabar de echar el sello á su mucha verdad y cortesía. Entretenga -usted un poco á la señora doña Brígida, en tanto que entro por los -diez escudos. - -(_Éntrase Cristina._) - -BRÍGIDA. - -Señor don Solórzano, ¿no tendrá usted por ahí algun mondadientes para -mí? que en verdad no soy para desechar, y que tengo yo tan buenas -entradas y salidas en mi casa, como la señora doña Cristina: que á no -temer que nos oyera alguna, le dijera yo al señor Solórzano mas de -cuatro tachas suyas: que sepa que tiene los pechos como dos alforjas -vacías y que no le huele muy bien el aliento, porque se afeita mucho; -y con todo eso la buscan, solicitan y quieren: que estoy por arañarme -esta cara, mas de rabia, que de envidia, porque no hay quien me dé la -mano, entre tantos que me dan del pie: en fin, la ventura de las feas. - -SOLÓRZANO. - -No se desespere usted, que si yo vivo, otro gallo cantará en su -gallinero. - - - _Vuelve á entrar Cristina._ - -CRISTINA. - -Hé aquí, señor don Esteban, los diez escudos, y la cena se aderezará -esta noche como para un príncipe. - -SOLÓRZANO. - -Pues nuestro burro está á la puerta de la calle, quiero ir por él: -usted me le acaricie aunque sea como quien toma una píldora. - -(_Váse Solórzano._) - -BRÍGIDA. - -Ya le dije, amiga, que trujese quien me regalase á mí, y dijo que sí -haria, andando el tiempo. - -CRISTINA. - -Andando el tiempo en nosotras, no hay quien nos regale, amiga: los -pocos años traen la mucha ganancia, y los muchos la mucha pérdida. - -BRÍGIDA. - -Tambien le dije como vas muy limpia, muy linda y muy agraciada, y -que toda eras ámbar, almizcle y algalia entre algodones. - -CRISTINA. - -Ya yo sé, amiga, que tienes muy buenas ausencias. - -BRÍGIDA. - -Mirad quien tiene amartelados: que vale mas la suela de mi botin, que -las arandelas de su cuello: otra vez vuelvo á decir, la ventura de -las feas. - - - _Entran Quiñones y Solórzano._ - -QUIÑONES. - -Vizcaino manos bésame: usted que mándeme. - -SOLÓRZANO. - -Dice el señor vizcaino, que besa las manos de usted, y que le mande. - -BRÍGIDA. - -¡Ay, qué linda lengua! Yo no la entiendo á lo menos; pero paréceme -muy linda. - -CRISTINA. - -Yo beso las de mi señor vizcaino, y mas adelante. - -QUIÑONES. - -Pareces buena, hermosa: tambien noche esta cenamos: cadena quedas: -duermas nunca: básta que dóila. - -SOLÓRZANO. - -Dice mi compañero que usted le parece buena, y hermosa: que se -apareje la cena: que él da la cadena, aunque no duerma acá, que basta -que una vez la haya dado. - -BRÍGIDA. - -¿Hay tal Alejandro en el mundo? Venturon, venturon, y cien mil veces -venturon. - -SOLÓRZANO. - -Si hay algun poco de conserva, y algun traguito del devoto para el -señor vizcaino, yo sé que nos valdrá por uno ciento. - -CRISTINA. - -Y cómo si lo hay; y yo entraré por ello, y se lo daré mejor que al -Preste Juan de las Indias. - -(_Éntrase Cristina._) - -QUIÑONES. - -Dama que quedaste, tan buena como entraste. - -BRÍGIDA. - -¿Qué ha dicho, señor Solórzano? - -SOLÓRZANO. - -Que la dama que se queda, que es usted, es tan buena como la que se -ha entrado. - -BRÍGIDA. - -Y como que está en lo cierto el señor vizcaino: á fe que en este -parecer que no es nada burro. - -QUIÑONES. - -Burro el diablo: vizcaino ingenio quereis cuando tenerlo. - -BRÍGIDA. - -Ya le entiendo, que dice: que el diablo es el burro; y que los -vizcainos cuando quieren tener ingenio le tienen. - -SOLÓRZANO. - -Asi es sin faltar un punto. - - - _Vuelve á salir Cristina con un criado ó criada, que traen una - caja de conserva, una garrafa con vino, su cuchillo y servilleta._ - -CRISTINA. - -Bien puede comer el señor vizcaino, y sin asco: que todo cuanto hay -en esta casa es la quinta esencia de la limpieza. - -QUIÑONES. - -Dulce conmigo, vino y agua llamas bueno: santo le muestras, esta le -bebo y otra tambien. - -BRÍGIDA. - -¡Ay Dios! ¡y con qué donaire lo dice el buen señor, aunque no le -entiendo! - -SOLÓRZANO. - -Dice que con lo dulce tambien bebe vino como agua; y que este vino es -de San Martin, y que beberá otra vez. - -CRISTINA. - -Y aun otras ciento, su boca puede ser medida. - -SOLÓRZANO. - -No le den mas, que le hace mal, y ya se le va echando de ver: que le -he dicho yo al señor Azcaray que no beba vino en ningun modo, y no -aprovecha. - -QUIÑONES. - -Vamos, que vino que subes y bajas, lengua es grillos, y corma es -pies: tarde vuelvo, señora, Dios que te guárdate. - -SOLÓRZANO. - -Miren lo que dice, y verán si tengo yo razon. - -CRISTINA. - -¿Qué es lo que ha dicho, señor Solórzano? - -SOLÓRZANO. - -Que el vino es grillo de su lengua, y corma de sus pies: que vendrá -esta tarde, y que ustedes se queden con Dios. - -BRÍGIDA. - -¡Ay pecadora de mí, y como que se le turban los ojos y se trastraba -la lengua! ¡Jesus, que ya va dando traspies! pues monta que ha bebido -mucho: la mayor lástima es esta que he visto en mi vida: miren qué -mocedad y qué borrachera. - -SOLÓRZANO. - -Ya venia él refrendado de casa. Usted, señora Cristina, haga aderezar -la cena: que yo le quiero llevar á dormir el vino, y seremos temprano -esta tarde. - -(_Éntranse el vizcaino y Solórzano._) - -CRISTINA. - -Todo estará como de molde: vayan ustedes en hora buena. - -BRÍGIDA. - -Amiga Cristina, muéstrame esa cadena, y déjame dar con ella dos -filos[33] al deseo: ¡ay qué linda, qué nueva, qué reluciente, y -qué barata! Digo Cristina, que sin saber cómo, ni cómo no, llueven -los bienes sobre tí, y se te entra la ventura por las puertas, sin -solicitalla: en efecto, eres venturosa sobre las venturosas; pero -todo lo merecen tu desenfado, tu limpieza, y tu magnífico término: -hechizos bastantes á rendir las mas descuidadas y esentas voluntades; -y no como yo, que no soy para dar migas á un gato. Toma tu cadena, -hermana, que estoy para reventar en lágrimas; y no de envidia que á -tí te tenga, sino de lástima que me tengo á mí. - - - _Vuelve á entrar Solórzano._ - -SOLÓRZANO. - -La mayor desgracia nos ha sucedido del mundo. - -BRÍGIDA. - -¡Jesus, desgracia! ¿y qué es, señor Solórzano? - -SOLÓRZANO. - -Á la vuelta de esta calle, yendo á la casa, encontramos con un criado -del padre de nuestro vizcaino, el cual trae cartas y nuevas de que su -padre queda á punto de espirar, y le manda que al momento se parta, -si quiere hallarle vivo. Trae dinero para la partida, que sin duda ha -de ser luego: yo le he tomado diez escudos para usted, y vélos aquí, -con los diez que usted me dió denantes; y vuélvaseme la cadena: que -si el padre vive, el hijo volverá á darla, ó yo no seré don Esteban -de Solórzano. - -CRISTINA. - -En verdad que á mí me pesa; y no por mi interés, sino por la -desgracia del mancebo, que ya le habia tomado aficion. - -BRÍGIDA. - -Buenos son diez escudos, ganados tan holgando: tómalos amiga, y -vuelve la cadena al señor Solórzano. - -CRISTINA. - -Véla aquí, y venga el dinero: que en verdad que pensaba gastar mas de -treinta en la cena. - -SOLÓRZANO. - -Señora Cristina, al perro viejo nunca tus tus: estas tretas con los -de las galleruzas[34], y con este hueso á otro perro. - -CRISTINA. - -¿Para qué son tantos refranes, señor Solórzano? - -SOLÓRZANO. - -Para que entienda usted que la codicia rompe el saco: ¿tan presto se -desconfió de mi palabra, que quiso usted curarse en salud, y salir al -lobo al camino, como la gansa de Cantipalos? Señora Cristina, señora -Cristina, lo bien ganado se pierde, y lo malo ello, y su dueño. Venga -mi cadena verdadera, y tómese usted su falsa: que no ha de haber -conmigo trasformaciones de Ovidio en tan pequeño espacio. ¡Ó hi de -puta, y qué bien que la amoldaron, y qué presto! - -CRISTINA. - -¿Qué dice usted, señor mio, que no lo entiendo? - -SOLÓRZANO. - -Digo que no es esta la cadena que yo dejé á usted, aunque le parece: -que esta es de alquimia, y la otra es de oro de á veinte y dos -quilates. - -BRÍGIDA. - -En mi ánima, que asi lo dijo el vecino, que es platero. - -CRISTINA. - -Aun el diablo seria eso. - -SOLÓRZANO. - -El diablo ó la diabla: mi cadena venga y dejémonos de voces; y -escúsense juramentos y maldiciones. - -CRISTINA. - -El diablo me lleve, lo cual querria que no me llevase, sino es esa -la cadena que usted me dejó, y que no he tenido otra en mis manos: -justicia de Dios, si tal testimonio se me levantase. - -SOLÓRZANO. - -Que no hay para qué dar gritos; y mas estando ahí el señor -corregidor, que guarda su derecho á cada uno. - -CRISTINA. - -Si á las manos del corregidor llega este negocio, yo me doy por -condenada: que tiene de mí tan mal concepto, que ha de tener mi -verdad por mentira, y mi virtud por vicio. Señor mio, si yo he tenido -otra cadena en mis manos, sino aquesta, de cáncer las vea yo comidas. - - - _Entra un alguacil._ - -ALGUACIL. - -¿Qué voces son estas, qué gritos, qué lágrimas y qué maldiciones? - -SOLÓRZANO. - -Usted, señor alguacil, ha venido aquí como de molde: á esta señora -del rumbo sevillano le empeñé una cadena, habrá una hora, en diez -ducados, para cierto efecto: vuelvo agora á desempeñarla, y en lugar -de una que le dí, que pesaba ciento y cincuenta ducados de oro de -veinte y dos quilates, me vuelve esta de alquimia, que no vale dos -ducados; y quiere poner mi justicia á la venta de la zarza, á voces -y á gritos, sabiendo que será testigo de esta verdad esta misma -señora, ante quien ha pasado todo. - -BRÍGIDA. - -Y cómo si ha pasado, y aun repasado; y en Dios y en mi ánima, que -estoy por decir que este señor tiene razon; aunque no puedo imaginar -dónde se puede haber hecho el trueco, porque la cadena no ha salido -de aquesta sala. - -SOLÓRZANO. - -La merced que el señor alguacil me ha de hacer, es llevar á la señora -al corregidor, que allá nos averiguaremos. - -CRISTINA. - -Otra vez torno á decir, que si ante el corregidor me lleva, me doy -por condenada. - -BRÍGIDA. - -Sí, porque no está bien con sus huesos. - -CRISTINA. - -De esta vez me ahorco, de esta vez me desespero, de esta vez me -chupan brujas. - -SOLÓRZANO. - -Ahora bien, yo quiero hacer una cosa por usted, señora Cristina, -siquiera porque no la chupen brujas, ó por lo menos se ahorque: esta -cadena se parece mucho á la fina del vizcaino: él es mentecato y -algo borrachuelo: yo se la quiero llevar, y darle á entender que es -la suya; y usted contente aquí al señor alguacil, y gaste la cena de -esta noche; y sosiegue su espíritu, pues la pérdida no es mucha. - -CRISTINA. - -Págueselo á usted todo el cielo: al señor alguacil daré media docena -de escudos; y en la cena gastaré uno, y quedaré por esclava perpétua -del señor Solórzano. - -BRÍGIDA. - -Y yo me haré rajas bailando en la fiesta. - -ALGUACIL. - -Usted ha hecho como liberal y buen caballero, cuyo oficio ha de -servir á las mujeres. - -SOLÓRZANO. - -Vengan los diez escudos que dí demasiados. - -CRISTINA. - -Hélos aquí: y mas los seis para el señor alguacil. - - - _Entran dos Músicos y Quiñones el vizcaino._ - -MÚSICOS. - -Todo lo hemos oido y acá estamos. - -QUIÑONES. - -Ahora sí que puedo decir á mi señora Cristina: mamóla una y cien mil -veces. - -BRÍGIDA. - -¿Han visto qué claro que habla el vizcaino? - -QUIÑONES. - -Nunca hablo yo turbio, sino es cuando quiero. - -CRISTINA. - -Que me maten si no me la han dado á tragar estos bellacos. - -QUIÑONES. - -Señores músicos, el romance que les dí y que saben, ¿para qué se hizo? - -MÚSICOS. - - La mujer mas avisada, - Ó sabe poco ó no nada. - La mujer que mas presume - De cortar como navaja - Los vocablos repulgados, - Entre las godeñas pláticas: - La que sabe de memoria - Á Lofraso y á Diana, - Y al caballero de Febo, - Con Olivante de Laura: - La que seis veces al mes - Al gran Don Quijote pasa, - Aunque mas sepa de aquesto, - Ó sabe poco ó no nada. - La que se fia en su ingenio, - Lleno de fingidas trazas, - Fundadas en interés - Y en voluntades tiranas: - La que no sabe guardarse, - Cual dicen, del agua mansa, - Y se arroja á las corrientes, - Que ligeramente pasan: - La que piensa que ella sola - Es el colmo de la nata, - En esto del trato alegre, - Ó sabe poco ó no nada. - -CRISTINA. - -Ahora bien, yo quedo burlada, y con todo esto convido á ustedes para -esta noche. - -QUIÑONES. - -Aceptamos el convite; y todo saldrá en la colada. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DE LA GUARDA CUIDADOSA_. - - - _Sale un Soldado á lo pícaro, con una muy mala banda y un antojo, - y detrás de él un mal Sacristan._ - -SOLDADO. - -¿Qué me quieres, sombra vana? - -SACRISTAN. - -No soy sombra vana, sino cuerpo macizo. - -SOLDADO. - -Pues con todo eso, por la fuerza de mi desgracia te conjuro, que me -digas ¿quién eres, y qué es lo que buscas por esta calle? - -SACRISTAN. - -Á eso te respondo, por la fuerza de mi dicha: que soy Lorenzo -Pasillas, sota-sacristan de esta parroquia, y busco en esta calle lo -que hallo, y tú buscas y no hallas. - -SOLDADO. - -¿Buscas por ventura á Cristinica, la fregona de esta casa? - -SACRISTAN. - -_Tu dixisti._ - -SOLDADO. - -Pues ven acá, sota-sacristan de Satanás. - -SACRISTAN. - -Pues voy allá, caballo de Ginebra. - -SOLDADO. - -Bueno: sota y caballo; no falta sino el rey para tomar las manos. Ven -acá, digo otra vez, ¿y tú sabes, Pasillas, que pasado te vea yo con -un chuzo, que Cristinica es prenda mia? - -SACRISTAN. - -¿Y tú no sabes, pulpo vestido, que esa prenda la tengo yo rematada, -que está por sus cabales y por mia? - -SOLDADO. - -Vive Dios, que te dé mil cuchilladas, y que te haga la cabeza pedazos. - -SACRISTAN. - -Con las que le cuelgan de esas calzas, y con los de ese vestido, se -podrá entretener, sin que se meta con los de mi cabeza. - -SOLDADO. - -¿Has hablado alguna vez á Cristina? - -SACRISTAN. - -Cuando quiero. - -SOLDADO. - -¿Qué dádivas le has hecho? - -SACRISTAN. - -Muchas. - -SOLDADO. - -¿Cuántas y cuáles? - -SACRISTAN. - -Díle una de estas cajas de carne de membrillo, muy grande, llena de -cercenaduras de hostias blancas, como la misma nieve; y de añadidura -cuatro cabos de velas de cera, asimismo blancas como un armiño. - -SOLDADO. - -¿Qué mas le has dado? - -SACRISTAN. - -En un billete envueltos cien mil deseos de servirla. - -SOLDADO. - -¿Y ella cómo te ha correspondido? - -SACRISTAN. - -Con darme esperanzas propincuas de que ha de ser mi esposa. - -SOLDADO. - -¿Luego no eres de epístola? - -SACRISTAN. - -Ni aun de completas: motilon soy, y puedo casarme cada y cuando me -viniere en voluntad, y presto lo veredes. - -SOLDADO. - -Ven acá, motilon arrastrado, respóndeme á esto que preguntar te -quiero: si esta mochacha ha correspondido tan altamente, lo cual -yo no creo, á la miseria de tus dádivas, ¿cómo corresponderá á la -grandeza de las mias? Que el otro dia le envié un billete amoroso, -escrito, por lo menos, en un revés de un memorial que dí á su -Magestad, significándole mis servicios y mis necesidades presentes: -que no cae en mengua el soldado que dice que es pobre: el cual -memorial salió decretado y remitido al limosnero mayor; y sin atender -á que sin duda alguna me podia valer cuatro ó seis reales, con -liberalidad increible, y con desenfado notable, escribí en el revés -de él, como he dicho, mi billete; y sé que de mis manos pecadoras -llegó á las suyas casi santas. - -SACRISTAN. - -¿Hásle enviado otra cosa? - -SOLDADO. - -Suspiros, lágrimas, sollozos, parasismos, desmayos, con toda la -caterva de las demostraciones necesarias, que para descubrir su -pasión los buenos enamorados usan, y deben usar en todo tiempo y -sazon. - -SACRISTAN. - -¿Hásle dado alguna música concertada? - -SOLDADO. - -La de mis lamentos y congojas, las de mis ansias y pesadumbres. - -SACRISTAN. - -Pues á mí me ha acontecido dársela con mis campanas á cada paso, y -tanto, que tengo enfadada á toda la vecindad con el continuo ruido -que con ellas hago, solo por darle contento y porque sepa que estoy -en la torre, ofreciéndome á su servicio; y aunque haya de tocar á -muerto, repico á vísperas solenes. - -SOLDADO. - -En eso me llevas ventaja; porque no tengo que tocar, ni cosa que lo -valga. - -SACRISTAN. - -¿Y de qué manera ha correspondido Cristina á la infinidad de tantos -servicios como le has hecho? - -SOLDADO. - -Con no verme, con no hablarme, con maldecirme cuando me encuentra por -la calle, con derramar sobre mí las lavazas cuando jabona, y el agua -de fregar cuando friega; y esto es cada dia, porque todos los dias -estoy en esta calle y á su puerta; porque soy su guarda cuidadosa, -soy en fin, el perro del hortelano, etc. Yo no la gozo, ni ha de -gozarla ninguno mientras yo viviere: por eso váyase de aquí el señor -sota-sacristan, que por haber tenido y tener respeto á las órdenes -que tiene, no le tengo ya rompidos los cascos. - -SACRISTAN. - -Á rompérmelos como están rotos esos vestidos, bien rotos estuvieran. - -SOLDADO. - -El hábito no hace al monje; y tanta honra tiene un soldado roto por -causa de la guerra, como la tiene un colegial con el manto hecho -añicos; porque en él se muestra la antigüedad de sus estudios; y -váyase, que haré lo que dicho tengo. - -SACRISTAN. - -¿Es porque me ve sin armas? Pues espérese aquí, señor guarda -cuidadosa, y verá quién es Callejas. - -SOLDADO. - -¿Qué puede ser un Pasillas? - -SACRISTAN. - -Agora lo veredes, dijo Agrages. - -(_Éntrase el Sacristan._) - -SOLDADO. - -¡Ó mujeres, mujeres, todas ó las mas, mudables y antojadizas! ¿Dejas, -Cristina, á esta flor, á este jardin de la soldadesca, y acomódaste -con el muladar de un sota-sacristan, pudiendo acomodarte con un -sacristan entero, y aun con un canónigo? Pero yo procuraré que te -entre en mal provecho, si puedo, aguando tu gusto, con ojear de esta -calle y de tu puerta los que imaginare que por alguna via pueden ser -tus amantes; y asi vendré á alcanzar nombre de la guarda cuidadosa. - - - _Entra un Mozo con su caja y ropa verde, como estos que piden - limosna para alguna imágen._ - -MOZO. - -Den por Dios, para la lámpara del aceite de señora Santa Lucía, que -les guarde la vista de los ojos. ¡Ah de casa! ¿dan la limosna? - -SOLDADO. - -Hola, amigo Santa Lucía, venid acá: ¿qué es lo que quereis en esta -casa? - -MOZO. - -¿Ya vuesa merced no lo ve? Limosna para la lámpara del aceite de la -señora Santa Lucía. - -SOLDADO. - -¿Pedís para la lámpara, ó para el aceite de la lámpara? que como -decís limosna para la lámpara del aceite, parece que la lámpara es -del aceite, no el aceite de la lámpara. - -MOZO. - -Ya todos entienden que pido para el aceite de la lámpara, y no para -la lámpara del aceite. - -SOLDADO. - -¿Y suelen os dar limosna en esta casa? - -MOZO. - -Cada dia dos maravedís. - -SOLDADO. - -¿Y quién sale á dároslos? - -MOZO. - -Quien se halla mas á mano; aunque las mas veces sale una fregoncita, -que se llama Cristina, bonita como un oro. - -SOLDADO. - -Asi que ¿es la fregoncita bonita como un oro? - -MOZO. - -Y como unas perlas. - -SOLDADO. - -¿De modo que no os parece mal á vos la muchacha? - -MOZO. - -Pues aunque yo fuera hecho de leño, no pudiera parecerme mal. - -SOLDADO. - -¿Cómo os llamais? que no querria volveros á llamar Santa Lucía. - -MOZO. - -Yo, señor, Andrés me llamo. - -SOLDADO. - -Pues señor Andrés, esté en lo que quiero decirle: tome este cuarto de -á ocho, y haga cuenta que va pagado por cuatro dias de la limosna que -le dan en esta casa, y suele recibir por mano de Cristina; y váyase -con Dios; y séale aviso que por cuatro dias no vuelva á llegar á esta -puerta, ni por lumbre, que le romperé las costillas á coces. - -MOZO. - -Ni aun volveré en este mes si es que me acuerdo: no tome vuesa merced -pesadumbre, que ya me voy. - -(_Váse._) - -SOLDADO. - -No sino dormios, guarda cuidadosa. - - - _Entra otro mozo vendiendo y pregonando tranzaderas, holanda de - Cambray, randas de Flandes, é hilo portugués._ - -UNO. - -¿Compran tranzaderas, randas de Flandes, Holanda, Cambray, hilo -portugués? - - - _Cristina á la ventana._ - -CRISTINA. - -Hola, Manuel: ¿traeis vivos para unas camisas? - -UNO. - -Sí traigo, y muy buenos. - -CRISTINA. - -Pues entra, que mi señora los ha menester. - -SOLDADO. - -¡Ó estrella de mi perdicion, antes que norte de mi esperanza! -Tranzaderas, ó como os llamais, ¿conoceis aquella doncella que os -llamó desde la ventana? - -UNO. - -Sí conozco, ¿pero por qué me lo pregunta vuesa merced? - -SOLDADO. - -¿No tiene muy buen rostro, y muy buena gracia? - -UNO. - -Á mí asi me lo parece. - -SOLDADO. - -Pues tambien me parece á mí que no entre dentro de esa casa, si no, -por Dios juro de molelle los huesos, sin dejarle ninguno sano. - -UNO. - -¿Pues no puedo yo entrar á donde me llaman, para comprar mi -mercadería? - -SOLDADO. - -Vaya, no me replique, que haré lo que digo, y luego. - -UNO. - -¡Terrible caso! pasito, señor soldado, que ya me voy. - -(_Váse Manuel._) - - - _Cristina á la ventana._ - -CRISTINA. - -¿No entras, Manuel? - -SOLDADO. - -Ya se fué Manuel, señora la de los vivos, y aun señora la de los -muertos, porque á muertos y á vivos tienes debajo de tu mando y -señorío. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué enfadoso animal! ¿Qué quieres en esta calle y en esta -puerta? - -(_Éntrase Cristina._) - -SOLDADO. - -Encubrióse y púsose mi sol detrás de las nubes. - - - _Entra un Zapatero con unas chinelas pequeñas nuevas en la mano; - y yendo á entrar en casa de Cristina, detiénele el soldado._ - -SOLDADO. - -¿Señor bueno, busca usted algo en esta casa? - -ZAPATERO. - -Sí busco. - -SOLDADO. - -¿Y á quién, si fuere posible saberlo? - -ZAPATERO. - -¿Por qué no? Busco á una fregona, que está en esta casa, para darle -estas chinelas que me mandó hacer. - -SOLDADO. - -¿De manera que usted es su zapatero? - -ZAPATERO. - -Muchas veces la he calzado. - -SOLDADO. - -¿Y hále de calzar ahora estas chinelas? - -ZAPATERO. - -No será menester: si fueran zapatillos de hombre, como ella los suele -traer, sí calzára. - -SOLDADO. - -¿Y éstas están pagadas, ó no? - -ZAPATERO. - -No están pagadas, que ella me las ha de pagar agora. - -SOLDADO. - -¿No me haria usted una merced, que seria para mí muy grande? y es, -que me fiase estas chinelas, dándole yo prendas que lo valiesen, -hasta desde aquí á dos dias, que espero tener dineros en abundancia. - -ZAPATERO. - -Sí haré, por cierto: venga la prenda, que como soy pobre oficial, no -puedo fiar á nadie. - -SOLDADO. - -Yo le daré á usted un mondadientes, que le estimo en mucho, y no le -dejaré por un escudo. ¿Dónde tiene usted la tienda, para que vaya á -quitarle? - -ZAPATERO. - -En la calle mayor, en un poste de aquellos, y llámome Juan Juncos. - -SOLDADO. - -Pues, señor Juan Juncos, el mondadientes es este, y estímele usted -mucho, porque es mio. - -ZAPATERO. - -¿Pues una viznaga, que apenas vale dos maravedís, quiere usted que -estime en mucho? - -SOLDADO. - -¡Ó pecador de mí! no la doy yo sino para recuerdo de mí mismo; porque -cuando vaya á echar mano á la faldriquera, y no halle la viznaga, me -venga á la memoria que la tiene usted y vaya luego á quitalla; si á -fe de soldado, que no la doy por otra cosa; pero si no está contento -con ella añadiré esta banda, y este antojo: que al buen pagador no le -duelen prendas. - -ZAPATERO. - -Aunque zapatero, no soy tan descortés que tengo de despojar á vuestra -merced de sus joyas y preseas: vuestra merced se quede con ellas, que -yo me quedaré con mis chinelas, que es lo que me está mas á cuento. - -SOLDADO. - -¿Cuántos puntos tienen? - -ZAPATERO. - -Cinco escasos. - -SOLDADO. - -Mas escaso soy yo, chinelas de mis entrañas, pues no tengo seis -reales para pagaros. Escuche vuestra merced, señor zapatero, que -quiero glosar aquí de repente este verso que me ha salido medido: - - Chinela de mis entrañas. - -ZAPATERO. - -¿Es poeta vuestra merced? - -SOLDADO. - -Famoso, y agora lo verá, estéme atento. - - Chinelas de mis entrañas. - - GLOSA. - - Es amor tan gran tirano, - Que olvidado de la fe - Que le guardo siempre en vano, - Hoy con la funda de un pie, - Da á mi esperanza de mano. - Estas son vuestras hazañas, - Fundas pequeñas y hurañas, - Que ya mi alma imagina - Que sois, por ser de Cristina, - Chinelas de mis entrañas. - -ZAPATERO. - -Á mí poco se me entiende de trovas; pero estas me han sonado tan -bien, que me parecen de Lope, como lo son todas las cosas que son ó -parecen buenas. - -SOLDADO. - -Pues señor, ya que no lleva remedio de fiarme estas chinelas, que no -fuera mucho, y mas sobre tan dulces prendas, por mi mal halladas, -llévelo, á lo menos, de que vuestra merced me las guarde hasta desde -aquí á dos dias que yo vaya por ellas; y por ahora digo por esta vez -al señor zapatero que no ha de ver ni hablar á Cristina. - -ZAPATERO. - -Yo haré lo que me manda el señor soldado; porque se me trasluce de -qué pies cojea, que son dos, el de la necesidad y el de los zelos. - -SOLDADO. - -Ese no es ingenio de zapatero, sino de colegial trilingüe. - -ZAPATERO. - -¡Ó zelos, zelos, cuán mejor os llamáran duelos, duelos! - -(_Éntrase el zapatero._) - -SOLDADO. - -No sino seais guarda, y guarda cuidadosa, y vereis como se os entran -mosquitos en la cueva donde está el licor de vuestro contento: ¿pero -qué voz es esta? sin duda es la de mi Cristina, que se desenfada -cantando cuando barre ó friega. - - -(_Suenan dentro platos, como que friegan y cantan._) - - Sacristan de mi vida, ténme por tuya, - Y fiado en mi fe canta aleluya. - -SOLDADO. - -Oidos que tal oyen: sin duda el sacristan debe de ser el brinco de su -alma. ¡Ó platera la mas limpia que tiene, tuvo ó tendrá el calendario -de las fregonas! ¿Por qué asi como limpias esa loza talaveril, que -traes entre las manos, y la vuelves en bruñida y tersa plata, no -limpias esa alma de pensamientos bajos y sota-sacristaniles? - - - _Entra el amo de Cristina._ - -AMO. - -Galan, ¿qué quiere ó qué busca á esta puerta? - -SOLDADO. - -Quiero mas de lo que seria bueno, y busco lo que no hallo; ¿pero -quién es vuestra merced que me lo pregunta? - -AMO. - -Soy el dueño de esta casa. - -SOLDADO. - -¿El amo de Cristinica? - -AMO. - -El mismo. - -SOLDADO. - -Pues lléguese vuestra merced á esta parte, y tome este envoltorio -de papeles: y advierta que ahí dentro van las informaciones de mis -servicios, con veintidos fes de veintidos generales, debajo de cuyos -estandartes he servido, amen de otras treinta y cuatro de otros -tantos maestres de campo, que se han dignado de honrarme con ellas. - -AMO. - -Pues no ha habido, á lo que yo alcanzo, tantos generales ni maestres -de campo de infantería española de cien años á esta parte. - -SOLDADO. - -Vuestra merced es hombre pacífico, y no está obligado á entendérsele -mucho de las cosas de la guerra: pase los ojos por esos papeles, y -verá en ellos, unos sobre otros, todos los generales y maestres de -campo que he dicho. - -AMO. - -Yo los doy por pasados y vistos: ¿pero de qué sirve darme cuenta de -esto? - -SOLDADO. - -De que hallará vuestra merced por ellos ser posible ser verdad una -que agora diré, y es que estoy consultado en uno de tres castillos -y plazas, que están vacas en el reino de Nápoles; conviene á saber, -Gaeta, Barleta y Rijobes. - -AMO. - -Hasta agora ninguna cosa me importan á mí estas relaciones que -vuestra merced me da. - -SOLDADO. - -Pues yo sé que le han de importar siendo Dios servido. - -AMO. - -¿En qué manera? - -SOLDADO. - -En que por fuerza, si no se cae el cielo, tengo de salir proveido -en una de estas plazas, y quiero casarme agora con Cristinica; y -siendo yo su marido, puede vuestra merced hacer de mi persona y de -mi mucha hacienda, como de cosa propia: que no tengo de mostrarme -desagradecido á la crianza que vuestra merced ha hecho á mi querida y -amada consorte. - -AMO. - -Vuestra merced lo ha de los cascos[35], mas que otra parte. - -SOLDADO. - -¿Pues sabe cuánto le va, señor dulce, que me la ha de entregar luego, -luego, ó no ha de atravesar las umbrales de su casa? - -AMO. - -¡Hay tal disparate! ¿y quién ha de ser bastante para quitarme que no -entre en mi casa? - - - _Vuelve el sota-sacristan Pasillas, armado con un tapador de - tinaja y una espada muy mohosa: viene con él otro sacristan, con - un morrion, y una vara ó palo, atado á él un rabo de zorra._ - -SACRISTAN. - -Ea, amigo Grajales, que este es el turbador de mi sosiego. - -GRAJALES. - -No me pesa sino que traigo las armas endebles y algo tiernas, que ya -le hubiera despachado al otro mundo á toda diligencia. - -AMO. - -Ténganse, gentiles hombres: ¿qué desman y qué acecinamiento es este? - -SOLDADO. - -¿Ladrones, á traicion y en cuadrilla? Sacristanes falsos, voto -á tal que os tengo de horadar, aunque tengais mas órdenes que -un ceremonial: cobarde, ¿á mí con rabo de zorra? ¿Es notarme de -borracho, ó piensas que estás quitando el polvo á alguna imágen de -bulto? - -GRAJALES. - -No pienso sino que estoy ojeando los mosquitos de una tinaja de vino. - - - _Á la ventana Cristina y su ama._ - -CRISTINA. - -Señora, señora, que matan á mi señor: mas de dos mil espadas están -sobre él, que relumbran, que me quitan la vista. - -ELLA. - -Dices verdad, hija mia: Dios sea con él: santa Úrsula, con las once -mil vírgenes sea en su guarda: ven, Cristina, y bajemos á socorrerle -como mejor pudiéremos. - -AMO. - -Por vida de vuestras mercedes, caballeros, que se tengan, y miren que -no es bien usar de superchería con nadie. - -SOLDADO. - -Tente, rabo, y tente, tapadorcillo, no acabeis de despertar mi cólera: -que si la acabo de despertar, os mataré, y os comeré, y os arrojaré -por la puerta falsa dos leguas mas allá del infierno. - -AMO. - -Téngase digo; sino por Dios que me descomponga de modo, que pese á -alguno. - -SOLDADO. - -Por mí tenido soy, que te tengo respeto, por la imágen que tienes en -tu casa. - -SACRISTAN. - -Pues aunque esa imágen haga milagros, no os ha de valer esta vez. - -SOLDADO. - -¿Han visto la desvergüenza de este bellaco, que me viene á hacer -cocos con un rabo de zorra, no habiéndome espantado ni atemorizado -tiros mayores que el de Dio, que está en Lisboa? - - - _Salen Cristina y su señora._ - -ELLA. - -¡Ay, marido mio! ¿Estais por desgracia herido, bien de mi alma? - -CRISTINA. - -¡Ay, desdichada de mí! por el siglo de mi padre, que son los de la -pendencia mi sacristan y mi soldado. - -SOLDADO. - -Aun bien que voy á la parte con el sacristan, que tambien dijo mi -soldado. - -AMO. - -No estoy herido, señora; pero sabed que toda esta pendencia es por -Cristinica. - -ELLA. - -¿Cómo por Cristinica? - -AMO. - -Á lo que yo entiendo, estos galanes andan zelosos por ella. - -ELLA. - -¿Y es esto verdad, muchacha? - -CRISTINA. - -Sí señora. - -ELLA. - -Mirad con qué poca vergüenza lo dice; ¿y háte deshonrado alguno de -ellos? - -CRISTINA. - -Sí señora. - -ELLA. - -¿Cuál? - -CRISTINA. - -El sacristan me deshonró el otro dia, cuando fuí al rastro. - -ELLA. - -¿Cuántas veces os he dicho yo, señor, que no saliese esta muchacha -fuera de casa, que ya era grande, y no convenia apartarla de nuestra -vista? ¿Qué dirá ahora su padre, que nos la entregó limpia de polvo y -de paja? ¿Y dónde te llevó, traidora, para deshonrarte? - -CRISTINA. - -Á ninguna parte, sino allí en mitad de la calle. - -ELLA. - -¿Cómo en mitad de la calle? - -CRISTINA. - -Allí en mitad de la calle de Toledo, á vista de Dios y de todo el -mundo, me llamó de sucia, y de deshonesta, de poca vergüenza, y menos -miramiento, y otros muchos baldones de este jaez, y todo por estar -zeloso de aquel soldado. - -AMO. - -¿Luego no ha pasado otra cosa entre tí, ni él, sino esa deshonra que -en la calle te hizo? - -CRISTINA. - -No por cierto, porque luego se le pasó la cólera. - -ELLA. - -El alma se me ha vuelto al cuerpo, que le tenia ya casi desamparado. - -CRISTINA. - -Y mas, que todo cuanto me dijo fue confiado en esta cédula, que me ha -dado de ser mi esposo, que la tengo guardada como oro en paño. - -AMO. - -Muestra, veamos. - -ELLA. - -Leedla alto, marido. - -AMO. - -Asi dice: «Digo yo, Lorenzo Pasillas, sota-sacristan de esta -parroquia, que quiero bien y muy bien á la señora Cristina de -Parrazes; y en fe de esta verdad, le dí esta firmada de mi nombre, -fecha en Madrid, en el cimenterio de San Andrés, á seis de mayo, este -presente año de mil y seiscientos y once. Testigos mi corazon, mi -entendimiento, mi voluntad y mi memoria. - - _Lorenzo Pasillas._» - -¡Gentil manera de cédula de matrimonio! - -SACRISTAN. - -Debajo de decir que la quiero bien, se incluye todo aquello que ella -quisiere que yo haga por ella; porque quien da la voluntad, lo da -todo. - -AMO. - -¿Luego si ella quisiese, bien os casaríades con ella? - -SACRISTAN. - -De bonísima gana, aunque perdiese la espectativa de tres mil -maravedís de renta, que ha de fundar agora sobre mi cabeza una agüela -mia, segun me han escrito de mi tierra. - -SOLDADO. - -Si voluntades se toman en cuenta, treinta y nueve dias hace hoy, que -al entrar de la Puente Segoviana dí yo á Cristina la mia, con todos -los anejos á mis tres potencias; y si ella quisiere ser mi esposa, -algo irá á decir de ser castellano de un famoso castillo, á un -sacristan no entero, sino medio, y aun de la mitad le debe de faltar -algo. - -AMO. - -¿Tienes deseo de casarte, Cristinica? - -CRISTINA. - -Sí tengo. - -AMO. - -Pues escoge de estos dos que se te ofrecen el que mas te agradare. - -CRISTINA. - -Tengo vergüenza. - -ELLA. - -No la tengas, porque el comer, y el casar ha ser á gusto propio, y no -á voluntad agena. - -CRISTINA. - -Vuestras mercedes, que me han criado, me darán marido como me -convenga, aunque todavía quisiera escoger. - -SOLDADO. - -Niña, échame el ojo, mira mi garbo: soldado soy: castellano pienso -ser: brio tengo de corazon: soy el mas galan hombre del mundo; y por -el hilo de este vestidillo podrás sacar el ovillo de mi gentileza. - -SACRISTAN. - -Cristina, yo soy músico, aunque de campanas: para adornar una tumba, -y colgar una iglesia para fiestas solenes, ningun sacristan me puede -llevar ventaja; y estos oficios bien los puedo ejercitar casado, y -ganar de comer como un príncipe. - -AMO. - -Ahora bien, muchacha, escoge de los dos el que te agrada, que -yo gusto de ello, y con esto pondrás paz entre dos tan fuertes -competidores. - -SOLDADO. - -Yo me allano. - -SACRISTAN. - -Y yo me rindo. - -CRISTINA. - -Pues escojo al sacristan. - - - _Han entrado los músicos._ - -AMO. - -Pues llamen esos oficiales de mi vecino el barbero, para que con sus -guitarras y voces nos entremos á celebrar el desposorio, cantando y -bailando; y el señor soldado será mi convidado. - -SOLDADO. - - Acepto: - Que donde hay fuerza de hecho - Se pierde cualquier derecho. - -MÚSICO. - -Pues hemos llegado á tiempo, este será el estribillo de nuestra letra. - -(_Cantan el estribillo._) - - Siempre escogen las mujeres - Aquello que vale menos, - Porque escede su mal gusto - Á cualquier merecimiento. - Ya no se estima el valor, - Porque se estima el dinero, - Pues un sacristan prefieren - Á un roto soldado lego; - Mas no es mucho, que quien vió - Que fue su voto tan necio, - Que á sagrado se acogiese, - Que es de delincuentes puerto: - Que á donde hay fuerza, etc. - Como es propio de un soldado, - Que es solo en los años viejo, - Y se halla sin un cuarto, - Porque ha dejado su tercio - Imaginar que ser puede - Pretendiente de Gaiferos, - Conquistando por lo bravo - Lo que yo por manso adquiero; - No me afrentan tus razones, - Pues has perdido en el juego, - Que siempre un picado tiene - Licencia para hacer fieros. - Que á donde, etc. - -(_Éntranse cantando y bailando._) - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL VIEJO ZELOSO_. - - - _Salen doña Lorenza, y Cristina, su criada, y Hortigosa, su - vecina._ - -LORENZA. - -Milagro ha sido éste, señora Hortigosa, el no haber dado la vuelta á -la llave, mi duelo, mi yugo y mi desesperacion: este es el primero -dia, despues que me casé con él, que hablo con persona de fuera de -casa: que fuera le vea yo de esta vida á él y á quien con él me casó. - -HORTIGOSA. - -Ande, mi señora doña Lorenza, no se queje tanto: que con una caldera -vieja se compra otra nueva. - -LORENZA. - -Y aun con esos y otros semejantes villancicos ó refranes me engañaron -á mí: que malditos sean sus dineros, fuera de las cruces, malditas -sus joyas, malditas sus galas, y maldito todo cuanto me da y promete. -¿De qué me sirve á mí todo aquesto, si en mitad de la riqueza estoy -pobre, y en medio de la abundancia con hambre? - -CRISTINA. - -En verdad, señora tia, que tienes razon: que mas quisiera yo andar -con un trapo atrás y otro adelante, y tener un marido mozo, que verme -casada y enlodada con ese viejo podrido, que tomaste por esposo. - -LORENZA. - -¿Yo le tomé, sobrina? Á la fe diómele quien pudo; y yo, como -muchacha, fui mas presta al obedecer, que al contradecir; pero si -yo tuviera tanta esperiencia de estas cosas, antes me tarazara la -lengua con los dientes, que pronunciar aquel sí, que se pronuncia con -dos letras, y da que llorar dos mil años: pero yo imagino que no fue -otra cosa, sino que habia de ser esta; y que las que han de suceder -forzosamente, no hay prevencion ni diligencia humana que las prevenga. - -CRISTINA. - -Jesus, y del mal viejo: toda la noche daca el orinal, toma el orinal: -levántate, Cristinica, y caliéntame unos paños, que me muero de -la hijada: dame aquellos juncos, que me fatiga la piedra: con mas -ungüentos y medicinas en el aposento, que si fuera una botica: y yo, -que apenas sé vestirme, tengo de servirle de enfermera: pux, pux, -pux, viejo clueco, tan potroso como zeloso, y el mas zeloso del mundo. - -LORENZA. - -Dice la verdad mi sobrina. - -CRISTINA. - -¡Pluguiera á Dios que nunca yo la dijera en esto! - -HORTIGOSA. - -Ahora bien, señora doña Lorenza, usted haga lo que le tengo -aconsejado, y verá cómo se halla muy bien con mi consejo. El mozo es -como un ginjo verde: quiere bien, sabe callar y agradecer lo que por -él se hace; y pues los zelos y el recato del viejo no nos dan lugar á -demandas ni á respuestas, resolucion y buen ánimo: que por la órden -que hemos dado, yo le pondré al galan en su aposento de usted y le -sacaré, si bien tuviese el viejo mas ojos que Argos, y viese mas que -un zahorí, que dicen que ve siete estados debajo de la tierra. - -LORENZA. - -Como soy primeriza, estoy temerosa; y no querria, á trueco del gusto, -poner á riesgo la honra. - -CRISTINA. - -Eso me parece, señora tia, á lo del cantar de Gomez Arias: señor -Gomez Arias, doleos de mí, soy niña y muchacha, nunca en tal me ví. - -LORENZA. - -Algun espíritu malo debe hablar en tí, sobrina, segun las cosas que -dices. - -CRISTINA. - -Yo no sé quién habla; pero yo sé que haria todo aquello que la señora -Hortigosa ha dicho, sin faltar punto. - -LORENZA. - -¿Y la honra, sobrina? - -CRISTINA. - -¿Y el holgarnos, tia? - -LORENZA. - -¿Y si se sabe? - -CRISTINA. - -¿Y si no se sabe? - -LORENZA. - -¿Y quién me asegurará á mí que no se sepa? - -HORTIGOSA. - -¿Quién? la buena diligencia, la sagacidad, la industria, y sobre todo -el buen ánimo y mis trazas. - -CRISTINA. - -Mire, señora Hortigosa, tráiganosle galan, limpio, desenvuelto, un -poco atrevido, y sobre todo mozo. - -HORTIGOSA. - -Todas esas partes tiene el que he propuesto, y otras dos mas, que es -rico y liberal. - -LORENZA. - -Que no quiero riquezas, señora Hortigosa: que me sobran las joyas, -y me ponen en confusion las diferencias de colores de mis muchos -vestidos: hasta eso no tengo que desear, que Dios le dé salud á -Cañizares, mas vestida me tiene que un palmito, y con mas joyas -que la vedriera de un platero rico. No me clavára él las ventanas, -cerrára las puertas, visitára á todas horas la casa, desterrára de -ella los gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varon: -que á trueco de que no hiciera esto, y otras cosas no vistas en -materia de recato, yo le perdonára sus dádivas y mercedes. - -HORTIGOSA. - -¿Que tan zeloso es? - -LORENZA. - -Digo, que le vendian el otro dia una tapicería á bonísimo precio, -y por ser de figuras no la quiso; y compró otra de verduras, por -mayor precio, aunque no era tan buena. Siete puertas hay antes que -se llegue á mi aposento, fuera de la puerta de la calle, y todas se -cierran con llave; y las llaves no me ha sido posible averiguar dónde -las esconde de noche. - -CRISTINA. - -Tia, la llave de loba, creo que se la pone entre las faldas de la -camisa. - -LORENZA. - -No lo creas, sobrina: que yo duermo con él y jamás le he visto, ni -sentido que tenga llave alguna. - -CRISTINA. - -Y mas, que toda la noche anda como trasgo por toda la casa; y si -acaso dan alguna música en la calle, les tira de pedradas porque se -vayan: es un malo, es un brujo, es un viejo, que no tengo mas que -decir. - -LORENZA. - -Señora Hortigosa, váyase, no venga el gruñidor y la halle conmigo: -que seria echarlo á perder todo; y lo que ha de hacer, hágalo luego: -que estoy tan aburrida, que no me falta sino echarme una soga al -cuello, para salir de tan mala vida. - -HORTIGOSA. - -Quizá con esta que ahora se comenzará, se le quitará toda esa mala -gana, y le vendrá otra mas saludable, y que mas la contente. - -CRISTINA. - -Asi suceda; aunque me costase á mí un dedo de la mano: que quiero -mucho á mi señora tia, y me muero de verla tan pensativa y angustiada -en poder de este viejo y reviejo: y mas que viejo; y no me puedo -hartar de decille viejo. - -LORENZA. - -Pues en verdad que te quiere bien, Cristina. - -CRISTINA. - -¿Deja por eso de ser viejo? Cuanto mas, que yo he oido decir que -siempre los viejos son amigos de niñas. - -HORTIGOSA. - -Asi es la verdad, Cristina, y á Dios, que en acabando de comer doy -la vuelta. Usted esté muy en lo que dejamos concertado, y verá cómo -salimos y entramos bien en ello. - -CRISTINA. - -Señora Hortigosa, hágame merced de traerme á mí un frailecico -pequeñito, con quien yo me huelgue. - -HORTIGOSA. - -Yo se le traeré á la niña pintado. - -CRISTINA. - -Que no le quiero pintado, sino vivo, vivo, chiquito como unas perlas. - -LORENZA. - -¿Y si lo ve tio? - -CRISTINA. - -Diréle yo que es un duende, y tendrá de él miedo, y holgaréme yo. - -HORTIGOSA. - -Digo que yo le trairé; y á Dios. - -(_Váse Hortigosa._) - -CRISTINA. - -Mire, tia, si Hortigosa trae algun galan, y á mí el frailecico, y si -señor los viere, no tenemos mas que hacer, sino cogerle entre todos, -y ahogarle, y echarle en el pozo ó enterrarle en la caballeriza. - -LORENZA. - -Tal eres tú, que creo lo harias mejor que lo dices. - -CRISTINA. - -Pues no sea él viejo zeloso, y déjenos vivir en paz; pues no le -hacemos mal alguno, y vivimos como unas santas. - -(_Éntranse._) - - - _Salen Cañizares, viejo, y un compadre suyo._ - -CAÑIZARES. - -Señor compadre, señor compadre: el setenton que se casa con quince, -ó carece de entendimiento, ó tiene gana de visitar el otro mundo lo -mas presto que le sea posible. Apenas me casé con doña Lorencica, -pensando tener en ella compañía y regalo, y persona que se hallase en -mi cabecera, y me cerrase los ojos al tiempo de mi muerte, cuando me -embistieron una turba multa de trabajos y desasosiegos: tenia casa y -busqué casar: estaba pesado y desposéme. - -COMPADRE. - -Compadre, error fue, pero no muy grande; porque segun el dicho del -apóstol, mejor es casarse que abrasarse. - -CAÑIZARES. - -Que no habia de abrasar en mí, señor compadre, que con la menor -llamarada quedára hecho ceniza: compañía quise, compañía busqué, -compañía hallé; pero Dios lo remedie, por quien él es. - -COMPADRE. - -¿Tiene zelos, señor compadre? - -CAÑIZARES. - -Del sol que mira á Lorencita, del aire que le toca, de las faldas que -la vapulean. - -COMPADRE. - -¿Dále ocasion? - -CAÑIZARES. - -Ni por pienso, ni tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni á dónde: las -ventanas, amen de estar con llave, las guarnecen rejas, y celosías: -las puertas jamás se abren: vecina no atraviesa mis umbrales, ni -los atravesará mientras Dios me diera vida. Mirad, compadre, no les -vienen los malos aires á las mujeres de ir á los jubileos, ni á las -procesiones, ni á todos los actos de regocijos públicos: donde ellas -se mancan, donde ellas se estropean, y á donde ellas se dañan, es en -casa de las vecinas, y de las amigas: mas maldades encubre una mala -amiga, que la capa de la noche: mas conciertos se hacen en su casa y -mas se concluyen, que en una asamblea. - -COMPADRE. - -Yo asi lo creo; pero si la señora doña Lorenza no sale de casa, ni -nadie entra en la suya, ¿de qué vive descontento mi compadre? - -CAÑIZARES. - -De que no pasará mucho tiempo en que no caya Lorencica en lo que le -falta: que será un mal caso, y tan malo, que en solo en pensallo le -temo, y de temerle me desespero, y de desesperarme vivo con disgusto. - -COMPADRE. - -Y con razon se puede tener ese temor; porque las mujeres querrian -gozar enteros los frutos del matrimonio. - -CAÑIZARES. - -La mia los goza doblados. - -COMPADRE. - -Ahí está el daño, señor compadre. - -CAÑIZARES. - -No, no, ni por pienso; porque es mas simple Lorencica que una paloma, -y hasta agora no entiende nada de esas filaterías[36]; y á Dios, -señor compadre, que me quiero entrar en casa. - -COMPADRE. - -Yo quiero entrar allá, y ver á mi señora doña Lorenza. - -CAÑIZARES. - -Habeis de saber, compadre, que los antiguos latinos usaban de un -refran, que decia: _amicus usque ad aras_, que quiere decir: el amigo -hasta el altar; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo -aquello que no fuere contra Dios; y yo digo, que mi amigo _usque ad -portam_, hasta la puerta, que ninguno ha de pasar mis quicios; y á -Dios, señor compadre, y perdóneme. - -(_Éntrase Cañizares._) - -COMPADRE. - -En mi vida he visto hombre mas recatado, ni mas zeloso, ni -mas impertinente; pero este es de aquellos que traen la soga -arrastrando, y de los que siempre vienen á morir del mal que temen. - -(_Éntrase el compadre._) - - - _Salen doña Lorenza y Cristina._ - -CRISTINA. - -Tia, mucho tarda tio, y mas tarda Hortigosa. - -LORENZA. - -Mas que nunca él acá viniese, ni ella tampoco; porque él me enfada, y -ella me tiene confusa. - -CRISTINA. - -Todo es probar, señora tia; y cuando no saliere bien, darle del codo. - -LORENZA. - -¡Ay, sobrina! que estas cosas, ó yo sé poco, ó sé que todo el daño -está en probarlas. - -CRISTINA. - -Á fe, señora tia, que tiene poco ánimo; y que si yo fuera de su edad, -que no me espantáran hombres armados. - -LORENZA. - -Otra vez torno á decir, y diré cien mil veces, que Satanás habla en -tu boca: mas ¡ay! ¿cómo se ha entrado, señor? - -CRISTINA. - -Debe de haber abierto con la llave maestra. - -LORENZA. - -Encomiendo yo al diablo sus maestrías y sus llaves. - - - _Sale Cañizares_ - -CAÑIZARES. - -¿Con quién hablábades, doña Lorenza? - -LORENZA. - -Con Cristinica hablaba. - -CAÑIZARES. - -Miradlo bien, doña Lorenza. - -LORENZA. - -Digo que hablaba con Cristinica: ¿con quién habia de hablar? ¿Tengo -yo, por ventura, con quién? - -CAÑIZARES. - -No querria que tuviésedes algun soliloquio con vos misma, que -redundase en mi perjuicio. - -LORENZA. - -Ni entiendo esos circunloquios que decís, ni aun los quiero entender; -y tengamos la fiesta en paz. - -CAÑIZARES. - -Ni aun las vísperas no querria yo tener en guerra con vos: ¿pero -quién llama á aquella puerta con tanta priesa? Mira, Cristinica, -quién es; y si es pobre, dale limosna y despídele. - -CRISTINA. - -¿Quién está ahí? - -HORTIGOSA. - -La vecina Hortigosa es, señora Cristina. - -CAÑIZARES. - -¿Hortigosa y vecina? Dios sea conmigo: pregúntale, Cristina, lo que -quiere, y dáselo, con condicion que no atraviese estos umbrales. - -CRISTINA. - -¿Y qué quiere, señora vecina? - -CAÑIZARES. - -El nombre de vecina me turba y sobresalta: llámala por su propio -nombre, Cristina. - -CRISTINA. - -Responda: ¿y qué quiere, señora Hortigosa? - -HORTIGOSA. - -Al señor Cañizares quiero suplicar un poco, en que me va la honra, la -vida y el alma. - -CAÑIZARES. - -Decidle, sobrina, á esa señora, que á mí me va todo eso y mas en que -no entre acá dentro. - -LORENZA. - -¡Jesus, y qué condicion tan estravagante! ¿Aquí no estoy delante de -vos? ¿Hánme de comer de ojo? ¿Hánme de llevar por los aires? - -CAÑIZARES. - -Entre con cien mil bercebues, pues vos lo quereis. - -CRISTINA. - -Entre, señora vecina. - -CAÑIZARES. - -Nombre fatal para mí es el de vecina. - - - _Entra Hortigosa, y trae un guadamecí, y en las pieles de las - cuatro esquinas han de venir pintados Rodamonte, Mandricardo, - Rugero y Gradaso: y Rodamonte venga pintado como arrebozado._ - -HORTIGOSA. - -Señor mio de mi alma, movida y incitada de la buena fama de vuestra -merced, de su gran caridad, y de sus muchas limosnas, me he atrevido -de venir á suplicar á vuestra merced me haga tanta merced, caridad y -limosna y buena obra de comprarme este guadamecí[37]; porque tengo -un hijo preso por unas heridas que dió á un tundidor; y ha mandado -la justicia que declare el cirujano, y no tengo con qué pagalle, y -corre peligro no le echen otros embargos, que podrian ser muchos, á -causa que es muy travieso mi hijo; y querria echarle hoy, ó mañana, -si fuese posible, de la cárcel: la obra es buena, el guadamecí nuevo, -y con todo eso le daré por lo que vuestra merced quisiere darme por -él, que en mas está la monta, y como esas cosas he perdido yo en esta -vida: tenga vuestra merced de esa punta, señora mia, y descojámosle, -porque vea el señor Cañizares que no hay engaño en mis palabras: alce -mas, señora mia, y mire cómo es bueno de caida, y las pinturas de los -cuadros parece que están vivas. - -(_Al alzar y mostrar el guadamecí, entra por detrás de él un galan; y -como Cañizares ve los retratos, dice_): - -CAÑIZARES. - -¡Ó qué lindo Rodamonte! ¿Y qué quiere el señor rebozadito en mi -casa? Aun si supiese que tan amigo soy yo de estas cosas, y de estos -rebocitos, espantarseía[38]. - -CRISTINA. - -Señor tio, yo no sé nada de rebozados; y si él ha entrado en casa, -la señora Hortigosa tiene la culpa, que á mí el diablo me lleve, si -dije, ni hice nada para que él entrase; no en mi conciencia: aun el -diablo seria, si mi señor tio me echase á mí la culpa de su entrada. - -CAÑIZARES. - -Ya yo lo veo, sobrina, que la señora Hortigosa tiene la culpa; pero -no hay de qué maravillarme, porque ella no sabe mi condicion, ni cuán -enemigo soy de aquestas pinturas. - -LORENZA. - -Por las pinturas lo dice, Cristinica, y no por otra cosa. - -CRISTINA. - -Pues por esas digo yo. ¡Ay, Dios sea conmigo! Vuelto se me há el -ánima al cuerpo, que ya andaba por los aires. - -LORENZA. - -Quemado vea yo ese pico de once varas: en fin, quien con muchachos se -acuesta, etc. - -CRISTINA. - -¡Ay, desgraciada, y en qué peligro pudiera haber puesto toda esta -baraja! - -CAÑIZARES. - -Señora Hortigosa, yo no soy amigo de figuras rebozadas ni por -rebozar: tome este doblon, con el cual podrá remediar su necesidad, -y váyase de mi casa lo mas presto que pudiere, y ha de ser luego, y -llévese su guadamecí. - -HORTIGOSA. - -Viva vuestra merced mas años que Matute el de Jerusalem, en vida de -mi señora doña... no sé cómo se llama; á quien suplico me mande: que -la serviré de noche y de dia, con la vida y con el alma, que la debe -de tener ella como la de una tortolica simple. - -CAÑIZARES. - -Señora Hortigosa, abrevie y váyase, y no se esté agora juzgando almas -agenas. - -HORTIGOSA. - -Si vuestra merced hubiere menester algun pegadillo para la madre, -téngolos milagrosos, y si para mal de muelas, sé unas palabras que -quitan el dolor como con la mano. - -CAÑIZARES. - -Abrevie, señora Hortigosa: que doña Lorenza ni tiene madre, ni dolor -de muelas: que todas las tiene sanas y enteras, que en su vida se ha -sacado muela alguna. - -HORTIGOSA. - -Ella se las sacará, placiendo al cielo; porque le dará muchos años de -vida; y la vejez es la total destruccion de la dentadura. - -CAÑIZARES. - -Aquí de Dios, que no será posible que me deje esta vecina. Hortigosa, -ó diablo, ó vecina, ó lo que eres, vete con Dios y déjame en mi casa. - -HORTIGOSA. - -Justa es la demanda; y vuestra merced no se enoje, que ya me voy. - -(_Váse Hortigosa._) - -CAÑIZARES. - -¡Ó vecinas, vecinas! Escaldado quedo aun de las buenas palabras de -esta vecina, por haber salido por boca de vecina. - -LORENZA. - -Digo que teneis condicion de bárbaro y de salvaje; ¿y qué ha dicho -esta vecina, para que quedeis con ojeriza contra ella? Todas vuestras -buenas obras las haceis en pecado mortal: dístesle dos docenas de -reales, acompañados con otras dos docenas de injurias, boca de lobo, -lengua de escorpion, y silo de malicias. - -CAÑIZARES. - -No, no, á mal viento va esta parva: no me parece bien que volvais -tanto por vuestra vecina. - -CRISTINA. - -Señora tia, éntrese allá dentro y desenójese; y deje á tio que parece -que está enojado. - -LORENZA. - -Asi lo haré, sobrina; y aun quizá no me verá la cara en estas dos -horas; y á fe, que yo se la dé á beber por mas que la rehuse. - -(_Éntrase doña Lorenza._) - -CRISTINA. - -¿Tio, no ve cómo ha cerrado de golpe? Y creo que va á buscar una -tranca para asegurar la puerta. - -LORENZA. (_por dentro._) - -¿Cristinica? ¿Cristinica? - -CRISTINA. - -¿Qué quiere, tia? - -LORENZA. - -¡Si se supiese qué galan me ha deparado la buena suerte! Mozo, bien -dispuesto, pelinegro y que le huele la boca á mil azahares. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! ¿Está loca, tia? - -LORENZA. - -No estoy sino en todo mi juicio; y en verdad, que si le vieses, que -se te alegrase el alma. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Ríñala, tio, porque no se -atreva ni aun burlando á decir deshonestidades. - -CAÑIZARES. - -¿Bobeas, Lorenza? Pues á fe, que no estoy yo de gracia para sufrir -esas burlas. - -LORENZA. - -Que no son sino veras, y tan veras, que en este género no pueden ser -mayores. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Y dígame, tia, ¿está ahí -tambien mi frailecito? - -LORENZA. - -No, sobrina; pero otra vez vendrá, si quiere Hortigosa la vecina. - -CAÑIZARES. - -Lorenza, dí lo que quisieres; pero no tomes en tu boca el nombre de -vecina, que me tiemblan las carnes en oirle. - -LORENZA. - -Tambien me tiemblan á mí por amor de la vecina. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! - -LORENZA. - -Ahora echo de ver quién eres, viejo maldito, que hasta aquí he vivido -engañada contigo. - -CRISTINA. - -Ríñala, tio, ríñala, tio, que se desvergüenza mucho. - -LORENZA. - -Lavar quiero á un galan las pocas barbas que tiene, con una bacía -llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel -pintado. - -CRISTINA. - -¡Jesus, y qué locuras, y qué niñerías! Despedácela, tio. - -CAÑIZARES. - -No la despedazaré yo á ella, sino á la puerta que la encubre. - -LORENZA. - -No hay para qué, vela aquí abierta: entre, y verá cómo es verdad -cuanto le he dicho. - -CAÑIZARES. - -Aunque sé que te burlas, sí entraré para desenojarte. - -(_Al entrar Cañizares dánle con una bacía de agua en los ojos: él -váse á limpiar: acuden sobre él Cristina y doña Lorenza, y en este -ínterin sale el galan, y váse._) - -CAÑIZARES. - -Por Dios, que por poco me cegáras, Lorenza: al diablo se dan las -burlas que se arremeten á los ojos. - -LORENZA. - -Mirad con quien me casó mi suerte, sino con el hombre mas malicioso -del mundo: mirad como dió crédito á mis mentiras, por su... fundadas -en materia de zelos: que menoscabada y asendereada sea mi ventura: -pagad, vosotros, cabellos, las deudas de este viejo: llorad, -vosotros, ojos, las culpas de este maldito: mirad en lo que tiene -mi honra y mi crédito, pues de las sospechas hace certezas, de las -mentiras verdades, de las burlas veras, y de los entretenimientos -maldiciones. ¡Ay, que se me arranca el alma! - -CRISTINA. - -Tia, no dé tantas voces, que se juntará la vecindad. - -JUSTICIA. (_De dentro._) - -Abran esas puertas: abran luego, sino echarélas en el suelo. - -LORENZA. - -Abre, Cristinica, y sepa todo el mundo mi inocencia y la maldad de -este viejo. - -CAÑIZARES. - -Vive Dios, que creí que te burlabas: Lorenza, calla. - - - _Entran el Alguacil y los músicos, y el bailarin y la Hortigosa._ - -ALGUACIL. - -¿Qué es esto? ¿qué pendencia es esta? ¿quién daba aquí voces? - -CAÑIZARES. - -Señor, no es nada; pendencias son entre marido y mujer, que luego se -pasan. - -MÚSICO. - -Por Dios, que estábamos mis compañeros y yo, que somos músicos, aquí -pared y medio, en un desposorio, y á las voces hemos acudido, con no -pequeño sobresalto, pensando que era otra cosa. - -HORTIGOSA. - -Y yo tambien, en mi ánima pecadora. - -CAÑIZARES. - -Pues en verdad, señora Hortigosa, que si no fuera por ella, que no -hubiera sucedido nada de lo sucedido. - -HORTIGOSA. - -Mis pecados lo habrán hecho: que soy tan desdichada, que sin saber -por donde, ni por donde no, se me echan á mí las culpas que otros -cometen. - -CAÑIZARES. - -Señores, vuestras mercedes todos se vuelvan norabuena, que yo les -agradezco su buen deseo, que ya yo y mi esposa quedamos en paz. - -LORENZA. - -Sí quedaré, como le pida perdón primero á la vecina, si alguna cosa -mala pensó contra ella. - -CAÑIZARES. - -Si á todas las vecinas de quien yo pienso mal hubiese de pedir -perdón, seria nunca acabar; pero con todo eso, yo se le pido á la -señora Hortigosa. - -HORTIGOSA. - -Y yo le otorgo para aquí y para delante de Pero García. - -MÚSICO. - -Pues en verdad, que no habemos de haber venido en balde: toquen mis -compañeros, y baile el bailarin, y regocíjense las paces con esta -cancion. - -CAÑIZARES. - -Señores, no quiero música: yo la doy por recibida. - -MÚSICOS. - - Pues aunque no la quiera: - El agua de por San Juan, - Quita vino y no da pan. - Las riñas de por San Juan, - Todo el año paz nos dan - Llover el trigo en las eras, - Las viñas estando en cierne: - No hay labrador que gobierne - Bien sus cubas y paneras: - Mas las riñas mas de veras, - Si suceden por San Juan, - Todo el año paz nos dan. - Por la canícula ardiente - Está la cólera á punto; - Pero pasando aquel punto, - Menos activa se siente. - Y asi el que dice, no miente, - Que las riñas por San Juan, - Todo el año paz nos dan. - -(_Baila._) - - Las riñas de los casados, - Como aquesta siempre sean, - Para que despues se vean, - Sin pensar, regocijados. - Sol que sale tras nublados, - Es contento tras afan: - Las riñas de por San Juan, - Todo el año paz nos dan. - -CAÑIZARES. - -Porque vean vuesas mercedes las vueltas y revueltas en que me ha -puesto una vecina, y si tengo razon de estar mal con las vecinas. - -LORENZA. - -Aunque mi esposo está mal con las vecinas, yo beso á vuestras -mercedes las manos, señoras vecinas. - -CRISTINA. - -Y yo tambien: mas si mi vecina me hubiera traido mi frailecico, yo la -tuviera por mejor vecina; y á Dios, señoras vecinas. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DE LA ELECCION DE LOS ALCALDES - DE DAGANZO_. - - - _Salen el Bachiller Pesuña, Pedro Estornudo, Escribano, Panduro, - Regidor, y Alonso Algarroba, Regidor._ - -PANDURO. - - Rellánense, que todo saldrá á cuajo, - Si es que lo quiere el cielo benditísimo. - -ALONSO. - - Mas echémoslo á doce, y no se venda: - Paz, que no será mucho que salgamos - Bien del negocio, si lo quiere el cielo: - Que quiera ó que no quiera, es lo que importa. - -PANDURO. - - Algarroba, la lengua se os deslicia: - Habrad acomedido, y de buen rejo: - Que no me suenan bien esas palabras, - Quiera ó no quiera el cielo: por san Junco, - Que como presomís de resabido, - Os arrojais á troche moche en todo. - -ALGARROBA. - - Cristiano viejo soy á todo ruedo, - Y creo en Dios á pies jontillas. - -BACHILLER. - - Bueno: - No hay mas que desear. - -ALGARROBA. - - Y si por suerte - Hablé mal, yo confieso que soy ganso, - Y doy lo dicho por no dicho. - -ESCRIBANO. - - Basta: - No quiere Dios del pecador mas malo, - Sino que viva y se arrepienta. - -ALGARROBA. - - Digo - Que vivo, y me arrepiento, y que conozco - Que el cielo puede hacer lo que él quisiere, - Sin que nadie le pueda ir á la mano, - Especial cuando llueve. - -PANDURO. - - De las nubes, - Algarroba, cae el agua, no del cielo. - -ALGARROBA. - - Cuerpo del mundo, si es que aquí venimos - Á reprochar los unos á los otros, - Díganmoslo: que á fe que no le falten - Reproches á Algarroba á cada paso. - -BACHILLER. - - _Redeamus ad rem_, señor Panduro, - Y señor Algarroba: no se pase - El tiempo en niñerías escusadas. - ¿Juntámonos aquí para disputas - Impertinentes? Bravo caso es este, - Que siempre que Panduro y Algarroba - Están juntos, al punto se levantan - Entre ellos mil borrascas y tormentas - De mil contradictorias intenciones. - -ESCRIBANO. - - El señor bachiller Pesuña tiene - Demasiada razon: véngase al punto, - Y mírese qué alcaldes nombraremos - Para el año que viene, que sean tales, - Que no los pueda calumniar Toledo, - Sino que los confirme y dé por buenos, - Pues para esto ha sido nuestra junta. - -PANDURO. - - De las varas hay cuatro pretensores: - Juan Berrocal, Francisco de Humillos, - Miguel Jarrete y Pedro de la Rana, - Hombres todos de chapa y de caletre, - Que pueden gobernar, no que á Daganzo, - Sino á la misma Roma. - -ALGARROBA. - - Á Romanillos. - -ESCRIBANO. - - ¿Hay otro apuntamiento? Por san Pito, - Que me salga del corro. - -ALGARROBA. - - Bien parece - Que se llama Estornudo el escribano, - Que asi se le encarama y sube el humo: - Sosiéguese, que yo no diré nada. - -PANDURO. - - ¿Hallarse han por ventura en todo el sorbe? - -ALGARROBA. - - ¿Qué sorbe, sorbe huevos? Orbe diga - El discreto Panduro, y serle há sano. - -PANDURO. - - Digo que en todo el mundo no es posible - Que se hallen cuatro ingenios como aquestos - De nuestros pretensores. - -ALGARROBA. - - Por lo menos - Yo sé que Berrocal tiene el mas lindo - Distinto. - -ESCRIBANO. - - ¿Para qué? - -ALGARROBA. - - Para ser sacre - En esto de mojon y catavinos. - En mi casa probó los dias pasados - Una tinaja, y dijo que sabia - El claro vino á palo, á cuero y hierro: - Acabó la tinaja su camino, - Y hallóse en el asiento de ella un palo - Pequeño, y de él pendía una correa - De cordoban y una pequeña llave. - -ESCRIBANO. - - ¡Ó rara habilidad! ¡Ó raro ingenio! - Bien puede gobernar el que tal sabe, - Á Alanis y á Cazalla y aun á Esquivias. - -ALGARROBA. - - Miguel Jarrete es águila. - -BACHILLER. - - ¿En qué modo? - -ALGARROBA. - - En tirar con un arco de bodoques. - -BACHILLER. - - ¿Qué tan certero es? - -ALGARROBA. - - Es de manera, - Que si no fuese porque los mas tiros - Se da en la mano izquierda, no habria pájaro - En todo este contorno. - -BACHILLER. - - Para alcalde - Es rara habilidad y necesaria. - -ALGARROBA. - - ¿Qué diré de Francisco de Humillos? - Un zapato remienda como un sastre. - Pues Pedro de la Rana, no hay memoria - Que á la suya se iguale: en ella tiene - Del antiguo y famoso perro de Alva - Todas las coplas, sin que letra falte. - -PANDURO. - - Éste lleva mi voto. - -ESCRIBANO. - - Y aun el mio. - -ALGARROBA. - - Á Berrocal me atengo. - -BACHILLER. - - Yo á ninguno, - Si es que no dan mas pruebas de su ingenio, - Á la jurisprudencia encaminadas. - -ALGARROBA. - - Yo daré un buen remedio y es aqueste: - Hagan entrar los cuatro pretendientes, - Y el señor bachiller Pesuña puede - Examinarlos, pues el arte sabe, - Y conforme á su ciencia, asi veremos - Quién podrá ser nombrado para el cargo. - -ESCRIBANO. - - Vive Dios, que es rarísima advertencia. - -PANDURO. - - Aviso es, que podrá servir de arbitrio - Para su jamestad: que como en corte - Hay potra médicos, haya potra alcaldes. - -ALGARROBA. - - Prota, señor Panduro, que no potra. - -PANDURO. - - Como vos no hay friscal en todo el mundo. - -ALGARROBA. - - Fiscal, pese á mis males. - -ESCRIBANO. - - Por Dios Santo, - Que es Algarroba impertinente. - -ALGARROBA. - - Digo, - Que pues se hace exámen de barberos, - De herradores, de sastres, y se hace - De cirujanos y otras zarandajas, - Tambien se examinasen para alcaldes, - Y al que se hallase suficiente y hábil - Para tal menester, que se le diese - Carta de exámen, con la cual podria - El tal examinado remediarse; - Porque de lata en una blanca caja, - La carta acomodando merecida, - Á tal pueblo podrá llegar el pobre, - Que le pesen á oro: que hay ogaño - Carestía de alcaldes de caletre, - En lugares pequeños casi siempre. - -BACHILLER. - - Ello está muy bien dicho y bien pensado: - Llamen á Berrocal, entre, y veamos - Donde llega la raya de su ingenio. - -ALGARROBA. - - Humillos, Rana, Berrocal, Jarrete, - Los cuatro pretensores se han entrado: - - - _Entran estos cuatro labradores._ - - Ya los tienes presentes. - -BACHILLER. - - Bien venidos - Sean vuesas mercedes. - -BERROCAL. - - Bien hallados - Vuesas mercedes sean. - -PANDURO. - - Acomódense - Que asientos sobran. - -HUMILLOS. - - Siéntome y me siento. - -JARRETE. - - Todos nos sentaremos, Dios loado. - -RANA. - - ¿De qué os sentís, Humillos? - -HUMILLOS. - - De que vaya - Tan á la larga nuestro nombramiento. - ¿Hémoslo de comprar á gallipavos, - Á cántaros de arrope y á abiervadas, - Y botas de lo añejo tan crecidas, - Que se arremetan á ser cueros? Díganlo, - Y pondráse remedio y diligencia. - -BACHILLER. - - No hay sobornos aquí: todos estamos - De un comun parecer, y es: que el que fuere - Mas hábil para alcalde, ese se tenga - Por escogido y por llamado. - -RANA. - - Bueno: - Yo me contento. - -BERROCAL. - - Y yo. - -BACHILLER. - - Mucho, en buen hora. - -HUMILLOS. - - Tambien yo me contento. - -JARRETE. - - De ello gusto. - -BACHILLER. - - Vaya de exámen, pues. - -HUMILLOS. - - De exámen venga. - -BACHILLER. - - ¿Sabeis leer, Humillos? - -HUMILLOS. - - No por cierto, - Ni tal se probará que en mi linage - Haya persona de tan poco asiento, - Que se ponga á aprender esas quimeras - Que llevan á los hombres al brasero[39], - Y á las mugeres á la casa llana[40]. - Leer no sé; mas sé otras cosas tales, - Que llevan al leer ventajas muchas. - -BACHILLER. - - ¿Y cuáles cosas son? - -HUMILLOS. - - Sé de memoria - Todas cuatro oraciones, y las rezo - Cada semana cuatro y cinco veces. - -RANA. - - ¿Y con eso pensais de ser alcalde? - -HUMILLOS. - - Con esto, y con ser cristiano viejo, - Me atrevo á ser un senador romano. - -BACHILLER. - - Está muy bien, Jarrete diga agora - Qué es lo que sabe. - -JARRETE. - - Yo, señor Pesuña, - Sé leer, aunque poco: deletreo, - Y ando en el beaba bien há tres meses, - Y en cinco mas daré con ello á un cabo; - Y además de esta ciencia, que ya aprendo, - Sé alzar un arado bravamente, - Y herrar, casi en tres horas, cuatro pares - De novillos briosos, y cerreros: - Soy sano de mis miembros, y no tengo - Sordez, ni cataratas, tos, ni reumas; - Y soy cristiano viejo como todos, - Y tiro con un arco como un Tulio. - -ALGARROBA. - - Raras habilidades para alcalde, - Necesarias y muchas. - -BACHILLER. - - Adelante: - ¿Qué sabe Berrocal? - -BERROCAL. - - Tengo en la lengua - Toda mi habilidad, y en la garganta: - No hay mojon en el mundo que me llegue: - Sesenta y seis sabores estampados - Tengo en el paladar, todos vináticos. - -ALGARROBA. - - ¿Y quiere ser alcalde? - -BERROCAL. - - Y lo requiero. - Pues cuando estoy armado á lo de Baco, - Asi se me aderezan los sentidos - Que me parece á mí que en aquel punto - Podria prestar leyes á Licurgo, - Y limpiarme con Bártulo. - -PANDURO. - - Pasito, - Que estamos en concejo. - -BERROCAL. - - No soy nada - Melindroso, ni puerco: sólo digo - Que no se me malogre mi justicia, - Que echaré el bodegon por la ventana. - -BACHILLER. - - ¿Amenazas aquí? Por vida mia, - Mi señor Berrocal, que valen poco. - ¿Qué sabe Pedro Rana? - -RANA. - - Como rana - Habré de cantar mal; pero con todo - Diré mi condicion y no mi ingenio. - Yo, señores, si acaso fuese alcalde, - Mi vara no seria tan delgada - Como las que se usan de ordinario: - De una encina ó de un roble la haria, - Y gruesa de dos dedos, temeroso - Que no me la encorvase el dulce peso - De un bolson de ducados, ni otras dádivas, - Ó ruegos, ó promesas, ó favores, - Que pesan como plomo, y no se sienten - Hasta que os han brumado las costillas - Del cuerpo y alma: y junto con aquesto - Seria bien criado y comedido, - Parte severo, y nada rigoroso: - Nunca deshonraria al miserable - Que ante mí le trajesen sus delitos: - Que suele lastimar una palabra - De un juez arrojado, de afrentosa, - Mucho mas que lastíma su sentencia, - Aunque en ella se intime cruel castigo. - No es bien que el poder quite la crianza, - Ni que la sumision de un delincuente - Haga el juez soberbio y arrogante. - -ALGARROBA. - - ¡Vive Dios, que ha cantado nuestra Rana - Mucho mejor que un cisne cuando muere! - -PANDURO. - - Mil sentencias ha dicho censorinas. - -ALGARROBA. - - De Caton Censorino; bien ha dicho - El regidor Panduro. - -PANDURO. - - Reprochadme. - -ALGARROBA. - - Su tiempo se vendrá. - -ESCRIBANO. - - Nunca acá venga: - Terrible inclinacion es, Algarroba, - La vuestra en reprochar. - -ALGARROBA. - - No mas, so escriba. - -ESCRIBANO. - - ¿Qué escriba, fariseo? - -BACHILLER. - - Por san Pedro, - Que son muy demasiadas demasías - Estas. - -ALGARROBA. - - Yo me burlaba. - -ESCRIBANO. - - Y yo me burlo. - -BACHILLER. - - Pues no se burlen mas, por vida mia. - -ALGARROBA. - - Quien miente, miente. - -ESCRIBANO. - - Y quien verdad pronuncia, - Dice verdad. - -ALGARROBA. - - Verdad. - -ESCRIBANO. - - Pues punto en boca. - -HUMILLOS. - - Esos ofrecimientos que ha hecho Rana, - Son de lejos. Á fe que si él empuña - Vara, que él se trueque y sea otro hombre - Del que ahora parece. - -BACHILLER. - - Está de molde - Lo que Humillos ha dicho. - -HUMILLOS. - - Y mas añado, - Que si me dan la vara, verán como - No me mudo, ni trueco, ni me cambio. - -BACHILLER. - - Pues veis aquí la vara, y haced cuenta - Que sois alcalde ya. - -ALGARROBA. - - ¡Cuerpo del mundo! - La vara le dan zurda. - -HUMILLOS. - - ¿Cómo zurda? - -ALGARROBA. - - ¿Pues no es zurda esta vara? Un sordo ó mudo - Lo podrá echar de ver desde una legua. - -HUMILLOS. - - ¿Cómo, pues, si me dan zurda la vara, - Quieren que juzgue yo derecho? - -ESCRIBANO. - - El diablo - Tiene en el cuerpo este Algarroba: miren - Donde jamás se han visto varas zurdas. - - - _Entra uno._ - -UNO. - - Señores, aquí están unos gitanos, - Con unas gitanillas milagrosas; - Y aunque la ocupacion se les ha dicho - En que están sus mercedes, todavía - Porfian que han de entrar á dar solacio - Á sus mercedes. - -BACHILLER. - - Entren; y veremos - Si nos podrán servir para la fiesta - Del Córpus, de quien yo soy mayordomo. - -PANDURO. - - Entren mucho en buen hora. - -BACHILLER. - - Entren luego. - -HUMILLOS. - - Por mí ya los deseo. - -JARRETE. - - Pues yo pajas. - -RANA. - - ¿Ellos no son gitanos? pues adviertan, - Que nos hurten las narices. - -UNO. - - Ellos - Sin que los llamen vienen; ya están dentro. - - - _Entran los músicos de gitanos, y dos gitanas bien aderezadas; - y al són de este romance, que han de cantar los músicos, ellas - dancen_: - -MÚSICOS - - Reverencia os hace el cuerpo, - Regidores de Daganzo, - Hombres buenos de repente, - Hombres buenos de pensado, - De caletre prevenidos - Para proveer los cargos, - Que la ambicion solicita - Entre moros y cristianos. - Parece que os hizo el cielo, - El cielo, digo, estrellado, - Sansones para las letras, - Y para las fuerzas Bártulos. - -JARRETE. - - Todo lo que se canta toca á historia. - -HUMILLOS. - - Ellas y ellos son únicos y ralos. - -ALGARROBA. - - Algo tienen de espesos. - -BACHILLER. - - Ea, _sufficit_. - -MÚSICOS. - - Como se mudan los vientos, - Como se mudan los ramos, - Que desnudos en invierno - Se visten en el verano, - Mudaremos nuestros bailes - Por puntos, y á cada paso; - Pues mudarse las mujeres, - No es nuevo ni estraño caso. - - Vivan de Daganzo los regidores, - Que parecen palmas, puesto que son robles. - -(_Bailan._) - -JARRETE. - - ¡Brava trova, por Dios! - -HUMILLOS. - - Y muy sentida. - -BERROCAL. - - Estas se han de imprimir, para que quede - Memoria de nosotros en los siglos - De los siglos, amen. - -BACHILLER. - - Callen, si pueden. - -MÚSICOS. - - Vivan, y revivan, - Y en siglos veloces - Del tiempo los dias - Pasen con las noches, - Sin trocar la edad, - Que treinta años forme, - Ni tocar las hojas - De sus alcornoques. - Los vientos que anegan, - Si contrarios corren, - Cual zéfiros blandos - En sus mares soplen. - - Vivan de Daganzo los regidores, - Que palmas parecen, puesto que son robles. - -BACHILLER. - - El estrivillo en parte me desplace; - Pero con todo, es bueno. - -BERROCAL. - - Ea, callemos. - -MÚSICOS. - - Pisaré yo el polvico, - Á tan menudico, - Pisaré yo el polvó, - Á tan menudó. - -PANDURO. - - Estos músicos hacen pepitoria - De su cantar. - -HUMILLOS. - - Son diablos los gitanos. - -MÚSICOS. - - Pisaré yo la tierra, - Por mas que esté dura, - Puesto que me abra en ella - Amor sepultura, - Pues ya mi buena ventura - Amor la pisó; - Á tan menudó. - Pisaré yo lozana - El mas duro suelo, - Si en él acaso pisas - El mal que recelo; - Mi bien se ha pasado en vuelo, - Y el polvo dejó - Á tan menudó. - - - _Entra un Sota-Sacristan muy mal endeliñado._ - -SACRISTAN. - - Señores regidores, voto á dico, - Que es de bellacos tanto pasatiempo. - ¿Asi se rige el pueblo, noramala, - Entre guitarras, bailes y bureos? - -BACHILLER. - - Agarradle, Jarrete. - -JARRETE. - - Ya le agarro. - -BACHILLER. - - Traigan aquí una manta, que por Cristo, - Que se ha de mantear este bellaco, - Necio, desvergonzado é insolente, - Y atrevido además. - -SACRISTAN. - - Oigan, señores. - -ALGARROBA. - - Volveré con la manta á las volandas. - -(_Éntrase Algarroba haciendo gestos al sacristan._) - -SACRISTAN. - - Miren que les intímo que soy présbiter. - -BACHILLER. - - ¿Tú presbítero, infame? - -SACRISTAN. - - Yo presbítero. - Ó de prima tonsura, que es lo mismo. - -PANDURO. - - Agora lo veredes, dijo Agrages. - -SACRISTAN. - - No hay agrages aquí. - -BACHILLER. - - Pues habrá grajos - Que te piquen la lengua y aun los ojos. - -RANA. - - Dime, desventurado, ¿qué demonio - Se revistió en tu lengua? ¿Quién te mete - Á tí en reprender á la justicia? - ¿Has tú de gobernar á la república? - Métete en tus campanas y en tu oficio: - Deja á los que gobiernan, que ellos saben - Lo que han de hacer, mejor que no nosotros: - Si fueren malos, ruega por su enmienda; - Si buenos, porque Dios no nos los quite. - -BACHILLER. - - Nuestro Rana es un santo y un bendito. - - - _Vuelve Algarroba, que trae la manta al hombro arrastrando por - detrás._ - -ALGARROBA. - - No ha de quedar por manta. - -BACHILLER. - - Asgan, pues, todos, - Sin que queden gitanos ni gitanas: - Arriba, amigos. - -SACRISTAN. - - Por Dios que va de veras. - Vive Dios, si me enojo, que bonito - Soy yo para estas burlas: por san Pedro, - Que están descomulgados todos cuantos - Han tocado los pelos de la manta. - -RANA. - - Basta, no mas: aquí cese el castigo, - Que el pobre debe estar arrepentido. - -SACRISTAN. - - Y molido, que es mas. De aquí adelante - Me coseré la boca con dos cabos - De zapatero. - -RANA. - - Aqueso es lo que importa. - -BACHILLER. - - Vénganse los gitanos á mi casa, - Que tengo que decilles. - -GITANO. - - Tras tí vamos. - -BACHILLER. - - Quedarse ha la eleccion para mañana; - Y desde luego doy mi voto á Rana. - -GITANO. - - ¿Cantaremos, señor? - -BACHILLER. - - Lo que quisiéredes. - -PANDURO. - - No hay quien cante cual nuestra Rana canta. - -JARRETE. - - No solamente canta, sino encanta. - -(_Éntranse cantando_ Pisaré yo el polvico.) - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DE LA CÁRCEL DE SEVILLA_.[41] - - - _Suena adentro ruido de grillos, cárcel y presos, y dicen, sin - salir afuera:_ - -GARAY. - -Abre aquí, Alcaide; que nos comen chinches. - -SOLAPO. - -Abra aquí, so Alcaide; que nos comen garrapatas. - -PAISANO. - -Sáquenos á mear, seor Alcaide. - - - _Salen Garay y Solapo y Paisano, con grillos en los pies, y - guitarras._ - -GARAY. - -Loado sea Dios, que veo el cielo de Cristo. - -SOLAPO. - -Loado sea Dios, que veo el nubífero. - -PAISANO. - -Loado sea Dios, que veo el Sempiterno. - -SOLAPO. - -Seores mios, todos con guitarras, ¿qué es esto? - -PAISANO. - -Ya sabrá voacé que compuse sobre aquella letrilla, que dice: Cantando -reniego. - -GARAY. - -¿Que voacé compuso? - -PAISANO. - -Sí, seor. - -GARAY. - -Yo tambien. - -PAISANO. - -¿Y voacé y todo? Pues escuche voacé la mia. - -(_Tañen, y canta Paisano._) - -PAISANO. - - Alta mar esquiva, - de tí doy querella: - siete años anduve - por fuerza en galeras, - ni comí pan tierno, - ni la carne fresca; - siempre anduve en corso, - nunca salté en tierra, - sino en una isla - llamada Cerdeña; - ¡y agora en prision, - que es la mayor pena! - La mayor que siento - son celos de aquella - Beltrana la brava, - que fue la primera - que me hinchó este gusto, - y la faltriquera. - Alzóla Goróseo, - llevóla á Antequera, - y al padre ordinario - la entrega y empeña; - y alguno que canta, - «cantando reniega.» - -(_Dicen todos á una._) - -TODOS. - -¡Bueno, víctor, bueno! - -GARAY. - -Agora va la mia, escuchen voacedes. - - Peor es la mia, - porque es otra queja: - estoy sentenciado - á diez de galeras, - del fiscal padrastro. - Mi Dios me defienda - de los soplavivos - y la corchetea, - de los centenarios, - verdugo y la penca; - y alguno que canta, - «cantando reniega.» - -TODOS. - -¡Víctor, bueno, víctor! - -SOLAPO. - -Agora, pues, vaya la mia; escuchen voacedes. - - Peor es la mia, - que es otra querella - que tienen conmigo - presos de la trena. - Cuchillos de cachas, - taladro y barrena, - el ojo avizor - todo el hombre tenga; - porque si acometen, - tengamos defensa - y mis camaradas - hagan resistencia. - Suenen los valientes - de la cárcel fuera. - Y alguno que canta, - «cantando reniega.» - - - _Suena ruido dentro de presos y grillos, á modo de pendencia, - y salen afuera, unos por una parte, y otros por otra, riñendo - con almaradas y cuchillos; y saldrá el Alcaide, y ellos huirán - dentro. Y quedan solos Barragan, el Paisano y el Alcaide._ - -ALCAIDE. - -¿Qué ruido es éste? Por vida del Rey, que he de pasar alguno á la -otra cárcel, ó que ha de dormir en el cepo. - -BARRAGAN. - -Cuando voacé haga pasar alguno á la otra cárcel, hay aquí hombres que -no se les da ésta. - -(_Da una castañeta._) - -PAISANO. - -Cuando voacé haga pasar alguno á la otra cárcel, hay aquí alguno que -no se le dará nada; y voto á Cristo, que ha de soterrar alguno algun -puñal, que no se le saque del cuerpo otro que Dios. - -ALCAIDE. - -Por vida de quien soy, que si yo puedo, que no ha de haber en mi -cárcel horro de ladrones. - -PAISANO. - -Seor Alcaide, que todos hurtamos, todos entendemos de la manifatura, -estender la cerra, y meter el dinero en la faltriquera, y decir: «No -hay para qué[42].» - -ALCAIDE. - -¿Qué es esto, Barragan? ¿Ya tomais vos las mañas del Paisano? - -BARRAGAN. - -Á lo menos, no dirá voacé, seor Alcaide, que no hay en la cárcel -hombre mas pacífico que yo y el señor Paisano. - -ALCAIDE. - -Pues sois la principal causa de la pendencia, ¿y decís eso? - -PAISANO. - -Calle, seor Alcaide, que no sabe nada, aunque perdone: ésta no era -pendencia, era un juguete y una manera de retozo; déme voacé, que -ésta fuera pendencia redomada, que en entendiéndolo los dos cónsules -que estamos aquí, no hubiera cirujano en Sevilla que no estuviera en -la cárcel ocupado, devanando tripas y remendando asaduras. - -ALCAIDE. - -¡Vean aquí éstos de la braveza, y vienen despues á parar como los -melones de invierno! Agora bien, yo quiero tener mi cárcel quieta: -dénme las manos, iré á tomar las de los otros. - -BARRAGAN. - -So Alcaide, advierta voacé, que yo y el seor Paisano tenemos alguna -carga desta pesadumbre; pero aclárome que, en la calle y en la -libertad, cada uno volverá por su persona. - -ALCAIDE. - -Digo que en el navío y cárcel, ni en cuerpo de guardia, no hay hombre -cargado, que esto lo he sido por mis pecados; que yo tambien he sido -carga de muladar. - -PAISANO. - -Calle, seor Alcaide, que no sabe nada; tiempla muy á lo viejo. Basta -agora la mano de amigos; pero en saliendo del purgatorio desta cárcel -al cielo de la calle, todo hombre, avizor: porque ha de haber el -punto de almarada, como barbas. - -ALCAIDE. - -Agora bien, esténse quietos y sosegados. - -(_Váse._) - -PAISANO. - -¿Quién tiene bueyes, para quitar esta pesadumbre? - -BARRAGAN. - -En mi rancho los hay. ¡Hola, Coplilla! - - - _Sale Coplilla, pícaro._ - -COPLILLA. - -¿Qué manda voacé? - -BARRAGAN. - -Daca el libro real, impreso con licencia de su magestad. - -COPLILLA. - -Véle aquí. - -BARRAGAN. - -¡Qué á mano le tenias, ladron! ¿Quién tiene granos que jugar? - -PAISANO. - -Seis granos tengo, y esos juego. - -(_Pónense á jugar._) - -BARRAGAN. - -Alcé voacé por mano. - -PAISANO. - -Yo la doy. - -BARRAGAN. - -Ahí la gano. - -PAISANO. - -Váyase voacé, y deje que barahe, que quiero quitar esos encuentros. - -BARRAGAN. - -Alcé voacé. - -PAISANO. - -Sácola. - -BARRAGAN. - -Meto el corazon y las barbas, en saliendo suerte, de lo que fuere, ¿y -dice eso? - -PAISANO. - -¡Ah, sotas putas! Á la despedida. - - - _Sale Garay con la ropilla de Solapo, que se la ha ganado, y sale - Solapo con él._ - -SOLAPO. - -Seor Garay, voacé tiene obligacion de jugar hasta ganarme las prendas -que me quedan; y si no, dígalo el seor Paisano, que es de los taures -de la prima. - -PAISANO. - -¿Voacé jugó? - -GARAY. - -Seor, sí. - -PAISANO. - -¿Ganóse? - -GARAY. - -Sí, seor. - -PAISANO. - -Pues dé la sentencia el seor Barragan, que es hombre que á todos los -hombres del mundo les puede meter la baraha en la boca. - -BARRAGAN. - -Á pagar de mi dinero, está obligado voacé á jugar con él hasta -dejarle en carnes como Adan. - -SOLAPO. - -Pues vayan las prendas que me quedan. - -GARAY. - -Si esto me gana, me voy á mi rancho, y me cubro la delantera con una -hoja de higuera. - - - _Sale el Alcaide y el Escribano._ - -ALCAIDE. - -Paisano, aquí os vienen á notificar una sentencia; pésame, que es de -muerte. - -ESCRIBANO. - -Oid, hermano, lo que os quiero notificar. - -PAISANO. - -Barahe voacé, y quite esos encuentros. - -ESCRIBANO. - -¿Oye lo que le digo, hermano? - -PAISANO. - -Aguarde voacé; que mas me va en esto que en esotro. - -ESCRIBANO. - -¡Y si bien lo supiésedes! Señores, vuesas mercedes sean testigos cómo -el juez que entiende de su causa le condena á muerte. - -PAISANO. - -¿Á quién? ¿Á mí? - -ESCRIBANO. - -¡No, sino á mí! - -PAISANO. - -¡Digo la parte! - -ESCRIBANO. - -Oid, hermano, lo que os vengo á notificar. - -PAISANO. - -Veamos esta barahunda. ¿Qué buenas pascuas nos viene á notificar? - -(_Lee el Escribano la sentencia en voz alta._) - -ESCRIBANO. - -«Fallo que por la culpa que contra Paisano resulta, le debo condenar, -y condeno, á que, de la cárcel do está, sea sacado públicamente en -un asno de albarda, y un pregonero delante que manifieste su delito; -y sea llevado por las calles acostumbradas, y de allí sea llevado -á la plaza, donde estará una horca hecha; y della será colgado del -pescuezo, donde naturalmente muera. Y nadie sea osado á quitarle sin -mi licencia. Y mando, so pena de la vida, etc.» - -PAISANO. - -¿Quién dió esta sentencia? - -ESCRIBANO. - -El juez que entiende de vuestra causa. - -PAISANO. - -Puédelo hacer, que es mi juez. Mas dígale voacé que sea tan honrado, -que nos veamos en el campo solos, él con su fallo y yo con una espada -de siete palmos; veamos quién mata. Estos juecicos, en tiniendo un -hombre embanastado como besugo, luego le fallan, como espada de la -maesa: «Fallo que debo de condenar, y condeno, que sea sacado por las -calles acostumbradas, en un asno de albarda... que todo lo diga.» -¡Válgate el diablo, sentencia de pepitoria! ¿no es mejor decir que -muera este hombre, y ahorrar de tanta guarnicion? - -ESCRIBANO. - -Por Dios, que estoy por ponello asi, visto tanta desvergüenza. - -ALCAIDE. - -Váyase vuesa merced, señor Escribano, y no haga caso desta gente -desalmada. - -GARAY. - -Señor Paisano, llámele voacé, y dígale que apela. - -PAISANO. - -Á él digo: ¡ah, seor Escribano! venga acá voacé. - -ESCRIBANO. - -¿Qué quereis, hermano? - -PAISANO. - -¿Cómo se va voacé, despues que queda un hombre cargado hasta las -entrañas? Ponga ahí voacé que apelo treinta veces. - -ESCRIBANO. - -Con una basta. ¿Y para quién diremos que apelais? - -PAISANO. - -Apelo para Dios, que si yo apelo para esos señores padres de la -audiencia, remediadores de los fallos, pienso que no tendré ningun -remedio. - -ESCRIBANO. - -Señor Alcaide, oiga vuesa merced una palabra al oido. - -(_Háblale al oido, y váse._) - -PAISANO. - -Ea, ¿qué se quiere hablar al oido? - -ALCAIDE. - -Hermano, esto va muy de rota; el Escribano me ha notificado que os -suba á la enfermería, y que os ponga el hábito de la Caridad. - -PAISANO. - -¿Y no se puede hacer otra cosa, señor Alcaide? - -ALCAIDE. - -No, hermano; llamad á vuestro procurador, y decid que apelais, por -si esos señores os oyeren, que yo me holgaré en el alma. - -PAISANO. - -Pues, señor Alcaide, voacé me haga merced de que no se me ponga el -hábito de la Caridad que sacó el ahorcado del otro dia, que estaba -viejo y apolillado, y no me le he de poner por ninguna cosa: que ya -que haya de salir, quiero salir como hombre honrado, y no hecho un -pícaro; que antes me quedaré en la cárcel. - -ALCAIDE. - -Yo os daré gusto en eso. - -PAISANO. - -Y voacedes me harán merced de visitarme en la enfermería, y decirme -las ledanías que se suelen decir á los presos honrados; y de camino -avisarán á la Beltrana, á ver si tiene remedio esta desgracia. Me -recomiendo, reyes mios: no haya lloros, lágrimas ni barahundas, que -me voy á poner bien con el Sempiterno. - -(_Vánse el Paisano y el Alcaide._) - -SOLAPO. - -Por Dios, seor Barragan, que si el Paisano muere, que no queda hombre -que sepa dar un antubion de noche. ¿Digo algo, seor mio? - -BARRAGAN. - -Por cierto, seor Solapo, que si Paisano muere, que pierde Barragan -el mayor amigo del mundo; porque era grande archivo y cubil de -flores[43] para pobretos. Oiga lo que faltará si muere: la corónica -de los jayanes, murcios, madrugones, cerdas, calabazas, águilas, -aguiluchos, levas, chanzas, descuernos, clareos, guzpátaros, -traineles[44]; - - y al fin, para desconsuelo - que nos aumenta el dolor, - faltará un difinidor - al trato airado y al duelo. - -GARAY. - -No queda hombre honrado en todo el mundo, en faltando el Paisano. - - - _Sale Torbellina y Beltrana, mujeres de la casa, con mantos - doblados y mandiles blancos, y su Procurador con ellas._ - -BELTRANA. - -Déjame, hermana, con este ladron de Procurador; que yo le arañaré -toda la cara. - -TORBELLINA. - -Ténte, hermana, mal haya yo; y vamos á lo que importa. - -BELTRANA. - -¡Ay, hermana, que yo me tengo la culpa: que me he dejado engañar -deste ladron de Procurador; pues me ha traido engañada, diciendo que -habia de meter un escrito; y agora le mete, agora le saca; y está -el Paisano condenado á muerte! Déjame que le haga rajas entre estas -manos. - -PROCURADOR. - -Ténte, mujer de los diablos; que te quebraré la cabeza con estas -escribanías. - -BELTRANA. - -¡Ay, hermana! ¿Qué es esto? ¡Jesus, que me muero! - -(_Desmáyase._) - -TORBELLINA. - -Téngala, señor Procurador; mire que se ha desmayado. - -PROCURADOR. - -Ténte, mujer de los diablos: ¿aun no basta tener el pleito á cuestas, -sino servir de rodrigon? - - - _Sale el Paisano, vestido de ahorcado, y una cruz en la mano, y - el Alcaide con él._ - -ALCAIDE. - -Ea, Paisano, llamad á Dios, que os ayude en este trance. - -BELTRANA. - -¡Ay, sentenciado de mis ojos! ¿qué es esto? - -ALCAIDE. - -¡Hola! ¡hola! - -(_Mucha grita dentro._) - -DENTRO. - -¡Hola! ¡hola! - -ALCAIDE. - -¿Quién ha dejado entrar aquí estas mujeres? Echaldas fuera; si no, -por vida de quien soy, que las deje presas. - -BELTRANA. - -¡Ay, sentenciado de mi ánima y de mi vida! - -(_Llora._) - -PAISANO. - -¿Quién me ha traido aquí estas ayudas de costa de mal morir? - -TORBELLINA. - -¿Qué es esto, Paisano de mis ojos? - -(_Llora._) - -PAISANO. - -¿Quién ha traido aquí estos teatinos infernales? - -BELTRANA. - -¡Ay, que se acaba ya mi regocijo! - -TORBELLINA. - -¡Ay, que no tendremos quien nos consuele ya en nuestras borrascas y -naufragios! - -PAISANO. - -Hoios, bujarras; no me esteis ladrando á las orejas. - -ALCAIDE. - -Salíos allá fuera noramala. - -PAISANO. - -Beltrana, no me digas nada. El alma te encargo, pues el cuerpo te ha -servido en tantas ocasiones; y una de tus amigas (no lo hagas tú por -el escándalo que puede haber), cuando estuviere ahorcado, me limpiará -el rostro, porque no quede feo como otros probetos. Y me traerás un -cuello almidonado y mas de la marca, y advierto, con bolo y puntas, y -todo negocio; que quiero ver, antes que deste mundo vaya, quién hace -esta denunciacion. - -BELTRANA. - -Aun hasta en la muerte fue limpio mi amor; yo apostaré que no ha -habido mejor ahorcado en el mundo. - -TORBELLINA. - -¡Oh, qué de envidiosos ha de haber! - -PAISANO. - -Seora Torbellina, voacé será testigo ó testiga, lo que mejor le -pareciere, cómo á esta mujer la hago heredera de todos mis bienes, -muebles y raices, de mi calabozo. Item, de cuatro ó cinco platos y -escudillas, taladro, barreno, un candelero de barro, una sarten y un -asador. Item, una manta y un jergon, servicio y pulidor. - - Quien te lo quitare, hija, - la mi maldicion le caiga. - -TORBELLINA. - -Muy bueno ha andado el seor Paisano. - -PAISANO. - -Beltrana, antes que deste mundo vaya, te quiero dejar acomodada. -Solapo es mi amigo, háme pedido que te hable; es hombre que pelea y -peleará, y te defenderá. En rindiendo yo el alma, le entregarás tú el -cuerpo. - -BELTRANA. - -Hermano de mi vida, eso hiciera yo muy de buena gana por mandármelo -tú; pero tengo dada la palabra á otro. - -PAISANO. - -Pues, badana, ¡aun no he salido de este mundo, y das la palabra á -otro! No te lograrás; ¿tú no ves que éste es desposorio clandestino? - -ALCAIDE. - -Ea, echad esas mujeres de ahí, vayan noramala. - -(_Vánse las mujeres._) - -PAISANO. - -Seor Procurador, ¿qué haremos si este juez me quisiese ahorcar tan de -repente, sin oirme mi apelacion? - -PROCURADOR. - -Calle, que no hará. No tenga pena de nada dello, que nunca el derecho -quedó sin él; y pluviese á Dios que le ahorcase, que yo le haria... - -PAISANO. - -¿Y si me ahorcase? - -PROCURADOR. - -Pues, señor Paisano, déjese ahorcar; que aquí quedo yo. - -PAISANO. - -¡Mejor puñalada le den! - -(_Cantan dentro la letanía, y responden todos._) - -ALCAIDE. - -Eso me parece que es lo que importa: vuestros amigos son, que os -vienen á decir las ledanías. - -PAISANO. - -En la muerte se echan de ver los que son amigos. - - - _Salgan todos los que pudieren, en órden de figurillas, con velas - encendidas en las manos, y cantando las letanías._ - -PAISANO. - -Vénme aquí cercado de grajos gallegos. - -GARAY. - -Hable el seor Barragan, que es mas honrado y mas antiguo. - -BARRAGAN. - -Yo no haré: hable el seor Solapo. - -SOLAPO. - -Asi me vea en aquella calle con libertad, que no digo palabra: hable -el seor Cuatro. - -CUATRO. - -El Cuatro no lo hará: hable el seor Garay. - -GARAY. - -Garay no lo hará, no hay que decir. - -PAISANO. - -No es éste tiempo de rumbos ni alborotos. Hable el mas cercano -opositor á esta cátedra de la muerte, y guárdensele sus preeminencias. - -SOLAPO. - -Por no perder la costumbre antigua que se tiene con los presos -honrados, digo asi, que en estos luctos echará de ver voacé que lo -sienten sus camaradas. Plega á Dios lo seamos en el cielo. Y mal haya -el diablo, que dos sentencias tengo de muerte, ¿por qué no vino la -otra, para acompañar á voacé? - -PAISANO. - -Oh, ¡qué desgraciado ando! ¡Mal haya el diablo, que nos fuéramos -de venta en venta, echando una y otra: que fuera para mí de gran -contento ir acompañado de un par de consortes como vuesa merced! - -SOLAPO. - -Y ¡el corchete que prendió á voacé! Si yo salgo, no digo nada. - -PAISANO. - -Ese corchete es oficial ventoso, hizo su oficio; voacé me hará merced -de soterralle un puñal en las entrañas, y con esto iré muy contento -desta vida. - -BARRAGAN. - -So Paisano, consuélese voacé con que la justicia lo hace; que otro no -podia con voacé en el mundo. Y ésta puede dar pesadumbre á voacé y á -todo el mundo. Voacé déjelos, que no digo nada. - -PAISANO. - -Ninguno en socolor de amigo piense cargarme en este despidimiento. -Quiero saber si es cargo lo que dijo el seor Barragan, en decirme que -la justicia me puede dar pesadumbre. - -GARAY. - -No es carga lo que dijo Barragan; esto á pagar de mi honra. - -PAISANO. - -Esa vaya en aumento. Y pues que toma á cargo lo de los testigos, me -hará merced voacé de cortar al uno las orejas y al otro las narices, -y á los demás borrajarles las caras con una daga; y con esto iré -contento para la otra vida. - -ESCARRAMÁN. - -Voacé tenga la muerte como ha tenido la vida, pues ninguno se la hizo -que no se la pagase. - -PAISANO. - -Aun bien que voacé es testigo de lo que yo he peleado en esta vida, y -muertes que tengo á cargo; sin mancos ni perniquebrados, que éstos no -han tenido número. - -ESCARRAMÁN. - -Y si al bajar lloraren las personas, no las vuelva el rostro ni sea -predicador en el sitio desta desgracia, que es hijo de vecino de -Sevilla, y no ha de mostrar punto de cobardía. - -PAISANO. - -No hay que tratar deso, ni decir: «Madres las que teneis hijos, mirad -cómo los adotrinais y enseñais; que todo es borrachería y barahunda.» - -ESCARRAMÁN. - -Y al verdugo que apretó tanto las cuerdas á voacé, que le hizo decir -lo que no habia hecho, si yo salgo, no digo nada. - -PAISANO. - -Ese verdugo, ¿me hará voacé merced de vendimialle la vida con otro -verdugo? - -ESCARRAMÁN. - -Eso haré yo de muy buena gana. - -CUATRO. - -Mucha pesadumbre me ha dado la Beltrana, que en mi presencia se arañó -la cara. - -PAISANO. - -Crea voacé que ha sentido la mujer en el alma esta pesadumbre que me -quiere dar la justicia, pues se arañó el retablo. - -CUATRO. - -Díjome que cuando voacé pasase por Gradas, volviera el rostro; que -mas preciaria verle con una soga á la garganta, que con una cadena de -oro de cuatro vueltas. - -PAISANO. - -Créolo yo, que ha sido mujer de gran ser, amiga del esparto: -acostábala yo con soga de esparto, llámanla sus amigas la Espartera; -y asi tiene metido el esparto en las entrañas. - -CUATRO. - -Y al Secretario, si yo salgo, no digo nada. Pero esto para mí y -voacé: este hombre que mató voacé ¿era hombre de cuenta? - -PAISANO. - -Era un probete, boquirubio. Pensó que era yo algun lanudo, fuése -derribando en segunda; ya sabe voacé qué suelo hacer con la de -ganchos: desvío y doyle, y allá va el probete, que se venia á la boca -de leon, siendo cordero. - -CUATRO. - -Seor Paisano, no haga de la cruz daga; que es indecencia. - -PAISANO. - -No habia mirado en tanto. - -_Sale el Alcaide y músicos, y las mujeres._ - -ALCAIDE. - -Albricias, Paisano; que ya os oyen esos señores. - -PAISANO. - -¿Ya me oyen? No son cuerdos. - -BELTRANA. - -Parece que no te has alegrado con la nueva tan buena. - -PAISANO. - -Hay causa para ello. - -BELTRANA. - -¿Qué causa puede ser, hígados de perro? - -PAISANO. - -Has de saber que me huelgo por tí, que quedabas huérfana y sola; y -pésame por estos señores, que tenian hecho ya el gasto de cera y -lutos. Y no sé con qué gana tengo de andar por la cárcel. - -BELTRANA. - -Ea, que no faltará otra ocasion. - -PAISANO. - -Seor Alcaide, tome voacé esta cruz, y póngala en el altar para otra -ocasion que se me ofrezca. Y voacedes se regocijen y alegren, y -gástese todo mi rancho. - -(_Tañen, cantan y bailan._) - -BELTRANA. - - Pues que ya está libre - mi sentenciado, - gástese mi saya - y lo que he ganado. - Gástese mi rancho todo, - aunque me quede sin rancho, - pues mi navío y rodancho - á tan buen gusto acomodo. - Sacúdase el polvo y lodo; - y el Mellado y Garrampies - gocen de aqueste interés, - por su valor esforzado. - -MÚSICOS. - - Pues que ya está libre - mi sentenciado, etc. - -BELTRANA. - - Díganla luego á la Helipa - las nuevas desta sentencia, - y gástense en mi presencia - dos jamones y una pipa; - y beba, pues participa - deste bien tan soberano. - -MÚSICOS. - - Pues que ya está libre - mi sentenciado, etc. - -(_Éntranse con chacota y grita, con que se da fin._) - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL RETABLO DE LAS MARAVILLAS_. - - - _Salen Chanfalla y los Chirinos._ - -CHANFALLA. - -No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis advertimientos, -principalmente los que te he dado para este nuevo embuste, que ha de -salir tan á luz, como el pasado del llovista. - -CHIRINOS. - -Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde: que tanta -memoria tengo, como entendimiento, á quien se junta una voluntad de -acercar á satisfacerte, que escede á las demás potencias; pero dime, -¿de qué sirve este Rabelin, que hemos tomado? ¿Nosotros dos solos no -pudiéramos salir con esta empresa? - -CHANFALLA. - -Habíamosle menester, como el pan de la boca, para tocar en los -espacios que tardaren en salir las figuras del retablo de las -maravillas. - -CHIRINOS. - -Maravilla será si no nos apedrean por solo el Rabelin; porque tan -desventurada criaturilla no la he visto en todos los dias de mi vida. - - - _Sale el Rabelin._ - -RABELIN. - -¿Háse de hacer algo en este pueblo, señor autor? Que ya me muero -porque vuestra merced vea que no me tomó á carga cerrada[45]. - -CHIRINOS. - -Cuatro cuerpos de los vuestros no harán un tercio, cuanto mas una -carga: si no sois mas gran músico, que grande, medrados estamos. - -RABELIN. - -Ello dirá: que en verdad que me han escrito para entrar en una -compañía de partes, por chico que soy. - -CHANFALLA. - -Si os han de dar la parte á medida del cuerpo, casi será indivisible. -Chirinos, poco á poco estamos ya en el pueblo; y estos que aquí -vienen, deben de ser, como lo son sin duda, el gobernador y los -alcaldes: salgámosles al encuentro; y date un filo á la lengua en la -piedra de la adulacion[46]; pero no despuntes de aguda[47]. - - - _Salen el gobernador, y Benito Repollo, alcalde, Juan Castrado, - regidor, y Pedro Capacho, escribano._ - -Beso á vuestras mercedes las manos: ¿quién de vuestras mercedes es el -gobernador de este pueblo? - -GOBERNADOR. - -Yo soy el gobernador: ¿qué es lo que quereis, buen hombre? - -CHANFALLA. - -Á tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de ver que -esa peripatética y anchurosa presencia no podia ser de otro que del -dignísimo gobernador de este honrado pueblo, que con venirlo á ser de -las Algarrobillas, lo deseche vuestra merced. - -CHIRINOS. - -En vida de la señora y de los señoritos, si es que el señor -gobernador los tiene. - -CAPACHO. - -No es casado el señor gobernador. - -CHIRINOS. - -Para cuando lo sea: que no se perderá nada. - -GOBERNADOR. - -Y bien, ¿qué es lo que quereis, hombre honrado? - -CHIRINOS. - -Honrados dias viva vuestra merced, que asi nos honra: en fin, la -encina da bellotas, el pero peras, la parra uvas, y el honrado honra, -sin poder hacer otra cosa. - -BENITO. - -Sentencia ciceronianca, sin quitar ni poner un punto. - -CAPACHO. - -Ciceroniana quiso decir el señor alcalde Benito Repollo. - -BENITO. - -Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las mas veces no -acierto: en fin, buen hombre, ¿qué quereis? - -CHANFALLA. - -Yo, señores mios, soy Montiel, el que trae el retablo de las -maravillas: hánme enviado á llamar de la córte los señores cofrades -de los hospitales; porque no hay autor de comedias en ella, y perecen -los hospitales; y con mi ida se remediará todo. - -GOBERNADOR. - -¿Y qué quiere decir retablo de las maravillas? - -CHANFALLA. - -Por las maravillosas cosas, que en él se enseñan y muestran, viene -á ser llamado retablo de las maravillas; el cual fabricó y compuso -el sabio Tontonelo, debajo de tales paralelos, rumbos, astros y -estrellas, con tales puntos, caracteres y observaciones, que ninguno -puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de -confeso[48], ó no sea habido y procreado de sus padres de legítimo -matrimonio; y el que fuere contagiado de estas dos tan usadas -enfermedades, despídase de ver las cosas jamás vistas ni oidas de mi -retablo. - -BENITO. - -Ahora echo de ver que cada dia se ven en el mundo cosas nuevas. ¿Y -qué se llamaba Tontonelo el sabio que el retablo compuso? - -CHIRINOS. - -Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela: hombre de -quien hay fama que le llegaba la barba á la cintura. - -BENITO. - -Por la mayor parte los hombres de grandes barbas son sabiondos. - -GOBERNADOR. - -Señor regidor Juan Castrado, yo determino, debajo de su buen parecer, -que esta noche se despose la señora Teresa Castrada, su hija, de -quien yo soy padrino; y en regocijo de la fiesta, quiero que el -señor Montiel muestre en vuestra casa su retablo. - -JUAN. - -Eso tengo yo por servir al señor gobernador, con cuyo parecer me -convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario. - -CHIRINOS. - -La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga primero -nuestro trabajo, asi verán las figuras como por el cerro de Úbeda. -¿Vuestras mercedes, señores justicias, tienen conciencia y alma en -esos cuerpos? Bueno seria que entrase esta noche todo el pueblo -en casa del señor Juan Castrado, ó como es su gracia, y viese lo -contenido en el tal retablo; y mañana cuando quisiésemos mostralle al -pueblo, no hubiese ánima que le viese: no señores, no señores, _ante -omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo. - -BENITO. - -Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni ningun -Antoño: el señor regidor Juan Castrado os pagará mas que -honradamente, y si no el concejo: bien conoceis el lugar por cierto: -aquí, hermana, no aguardamos á que ninguna Antona pague por nosotros. - -CAPACHO. - -Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del blanco: no -dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen -adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante omnia_. - -BENITO. - -Mirad, escribano Pedro Capacho, haced vos que me hablen á derechas, -que yo entenderé á pie llano: vos, que sois leido y escribido, podeis -entender esas algaravías de allende, que yo no. - -JUAN. - -Ahora bien, ¿contentarse há el señor autor con que yo le dé -adelantados media docena de ducados? y mas que se tendrá cuidado que -no entre gente del pueblo esta noche en mi casa. - -CHANFALLA. - -Soy contento; porque yo me fio de la diligencia de vuestra merced y -de su buen término. - -JUAN. - -Pues véngase conmigo, recibirá el dinero, y verá mi casa, y la -comodidad que hay en ella para mostrar ese retablo. - -CHANFALLA. - -Vamos; y no se les pase de las mientes las calidades que han de tener -los que se atrevieren á mirar el maravilloso retablo. - -BENITO. - -Á mi cargo queda eso; y séle decir que por mi parte puedo ir seguro -á juicio, pues tengo el padre alcalde: cuatro dedos de enjundia -de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi -linaje: miren si veré el tal retablo. - -CAPACHO. - -Todos le pensamos ver, señor Benito Repollo. - -JUAN. - -No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho. - -GOBERNADOR. - -Todo será menester, segun voy viendo, señores alcalde, regidor y -escribano. - -JUAN. - -Vamos, autor, y manos á la obra: que Juan Castrado me llamo, hijo de -Anton Castrado, y de Juana Macha; y no digo mas en abono y seguro que -podré ponerme cara á cara y á pie quedo delante del referido retablo. - -CHIRINOS. - -Dios lo haga. - -(_Éntranse Juan Castrado y Chanfalla._) - -GOBERNADOR. - -Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la córte, de fama y -rumbo, especialmente de los llamados cómicos? Porque yo tengo mis -puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula[49]. -Veintidos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas á las -otras; y estoy aguardando coyuntura para ir á la córte, y enriquecer -con ellas media docena de autores. - -CHIRINOS. - -Á lo que vuestra merced, señor gobernador, me pregunta de los poetas, -no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y todos -piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y -que siempre se usan, y asi no hay para qué nombrallos. Pero dígame -vuestra merced, por su vida, ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama? - -GOBERNADOR. - -Á mí, señora autora, me llaman el licenciado Gomecillos. - -CHIRINOS. - -¡Válame Dios! ¿Y qué, vuestra merced es el señor licenciado -Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer -estaba malo, y tómale mal de fuera_? - -GOBERNADOR. - -Malas lenguas hubo, que me quisieron ahijar esas coplas; y asi fueron -mias, como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo quiero negar, -fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla: que puesto que -los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de hurtar nada -á nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere. - - - _Vuelve Chanfalla._ - -CHANFALLA. - -Señores, vuestras mercedes vengan, que todo está á punto, y no falta -mas que comenzar. - -CHIRINOS. - -¿Está ya el dinero _in corbona_? - -CHANFALLA. - -Y aun entre las telas del corazon. - -CHIRINOS. - -Pues dóite por aviso, Chanfalla, que el gobernador es poeta. - -CHANFALLA. - -¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! pues dale por engañado; porque todos -los de humor semejante son hechos á la mazacona, gente descuidada, -crédula, y nada maliciosa. - -BENITO. - -Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas. - -(_Éntranse todos._) - - - _Salen Juana Castrada y Teresa Repolla, labradoras: la una como - desposada, que es la Castrada._ - -CASTRADA. - -Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos el -retablo en frente; y pues sabes las condiciones que han de tener los -miradores del retablo, no te descuides, que seria una gran desgracia. - -TERESA. - -Ya sabes, Juana Castrada, que soy tu prima, y no digo mas. Tan cierto -tuviera yo el cielo, como tengo cierto ver todo aquello que el -retablo mostráre: por el siglo de mi madre, que me sacase los mismos -ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese: ¡bonita soy yo -para eso! - -CASTRADA. - -Sosiégate, prima, que toda la gente viene. - - - _Entran el Gobernador, Benito Repollo, Juan Castrado, Pedro - Capacho, el autor y la autora, y el músico, y otra gente del - pueblo, y un sobrino de Benito, que ha de ser aquel gentil hombre - que baila._ - -CHANFALLA. - -Siéntense todos: el retablo ha de estar detrás de este repostero: y -la autora tambien, y aquí el músico. - -BENITO. - -¿Músico es éste? Métanle tambien detrás del repostero; que á trueco -de no velle, daré por bien empleado el no oille. - -CHANFALLA. - -No tiene vuestra merced razon, señor alcalde Repollo, de -descontentarse del músico, que en verdad que es muy buen cristiano, é -hidalgo de solar conocido. - -GOBERNADOR. - -Calidades son bien necesarias para ser buen músico. - -BENITO. - -De solar bien podrá ser; mas de sonar, abrenuncio. - -RABELIN. - -Eso se merece el bellaco que se viene á sonar delante de... - -BENITO. - -Pues por Dios, que hemos visto aquí sonar á otros músicos tan... - -GOBERNADOR. - -Quédese esta razon en el de del señor Rabel, y en el tan del alcalde, -que será proceder en infinito; y el señor Montiel comience su obra. - -BENITO. - -Poca balumba trae este autor para tan gran retablo. - -JUAN. - -Todo debe de ser de maravillas. - -CHANFALLA. - -Atencion, señores, que comienzo. ¡Ó tú, quien quiera que fuiste, que -fabricaste este retablo con tan maravilloso artificio, que alcanzó -el renombre de las maravillas: por la virtud que en él se encierra, -te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres á estos -señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que se -regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno! Ea, que ya veo que -has otorgado mi peticion, pues por aquella parte asoma la figura -del valentísimo Sanson, abrazado con las colunas del templo, para -derriballe por el suelo, y tomar venganza de sus enemigos. ¡Ténte, -valeroso caballero: ténte por la gracia de Dios Padre, no hagas tal -desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanta y tan -noble gente como aquí se ha juntado! - -BENITO. - -¡Téngase! cuerpo de tal conmigo: Bueno seria, que en lugar de -habernos venido á holgar, quedásemos aquí hechos plasta: ¡téngase, -señor Sanson, pesia á mis males! que se lo ruegan buenos. - -CAPACHO. - -¿Véisle vos, Castrado? - -JUAN. - -¿Pues no le habia de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo? - -CAPACHO. - -Milagroso caso es éste: asi veo yo á Sanson ahora, como el Gran -Turco; pues en verdad, que me tengo por legítimo y cristiano viejo. - -CHIRINOS. - -¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al ganapan en -Salamanca! ¡échate, hombre: échate, hombre: Dios te libre: Dios te -libre! - -CHANFALLA. - -¡Échense todos, échense todos! ¡ucho ho, ucho ho, ucho ho! - -(_Échanse todos, y alborótanse._) - -BENITO. - -El diablo lleva en el cuerpo el torillo: sus partes tiene de hosco y -de bragado: si no me tiendo, me lleva de vuelo. - -JUAN. - -Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos alboroten; -y no lo digo por mí, sino por estas mochachas, que no les ha quedado -gota de sangre en el cuerpo, de la ferocidad del toro. - -CASTRADA. - -¿Y cómo, padre? no pienso volver en mí en tres dias: ya me ví en sus -cuernos, que los tiene agudos como una lesna. - -JUAN. - -No fueras tú mi hija, y no lo vieras. - -GOBERNADOR. - -Basta que todos ven lo que yo no veo; pero al fin habré de decir que -lo veo, por la negra honrilla. - -CHIRINOS. - -Esa manada de ratones, que allá va, deciende por línea recta de -aquellos que se criaron en el arca de Noé: de ellos son blancos, -de ellos albarazados, de ellos jaspeados, y de ellos azules: y -finalmente, todos son ratones. - -CASTRADA. - -¡Jesus! ¡ay de mí! ¡ténganme, que me arrojaré por aquella ventana! -¿Ratones? ¡desdichada! amiga, apriétate las faldas, y mira no te -muerdan; y monta que son pocos: por el siglo de mi abuela, que pasan -de milenta. - -REPOLLO. - -Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo ninguno: un -raton morenico me tiene asida de una rodilla: ¡socorro venga del -cielo, pues en la tierra me falta! - -BENITO. - -Aun bien que tengo gregüescos, que no hay raton que se me entre, por -pequeño que sea. - -CHANFALLA. - -Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las nubes, es de -la fuente que da orígen y principio al rio Jordan: toda mujer á quien -tocáre en el rostro, se le volverá como de plata bruñida, y á los -hombres se les volverán las barbas como de oro. - -CASTRADA. - -Oyes, amiga, descubre el rostro, pues ves lo que te importa. ¡Ó qué -licor tan sabroso! cúbrase padre, no se moje. - -JUAN. - -Todos nos cubrimos, hija. - -BENITO. - -Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra. - -CAPACHO. - -Yo estoy mas seco que un esparto. - -GOBERNADOR. - -¿Qué diablos puede ser esto, que aun no me ha tocado una gota, donde -todos se ahogan? Mas ¿si viniera yo á ser bastardo entre tantos -legítimos? - -BENITO. - -Quítenme de allí aquel músico, sino, voto á Dios, que me vaya sin ver -mas figura: ¡válgate el diablo por músico aduendado, y que hace de -menudear sin cítola y sin són! - -RABELIN. - -Señor alcalde, no tome conmigo la hincha; que yo toco como Dios ha -sido servido de enseñarme. - -BENITO. - -¿Dios te habia de enseñar, sabandija? métete tras la manta, si no por -Dios que te arroje este banco. - -RABELIN. - -El diablo creo que me ha traido á este pueblo. - -CAPACHO. - -Fresca es el agua del santo rio Jordan; y aunque me cubrí lo que -pude, todavía me alcanzó un poco en los vigotes; y apostaré que los -tengo rubios como un oro. - -BENITO. - -Y aun peor cincuenta veces. - -CHIRINOS. - -Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos colmeneros: -todo viviente se guarde, que aunque fantásticos, no dejarán de dar -alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de Hércules, con -espadas desenvainadas. - -JUAN. - -Ea, señor autor, cuerpo de nosla, ¿y agora nos quiere llenar la casa -de osos y de leones? - -BENITO. - -Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envia Tontonelo, sino leones -y dragones. Señor autor, ó salgan figuras mas apacibles, ó aquí nos -contentamos con las vistas; y Dios le guie, y no pare mas en el -pueblo un momento. - -CASTRADA. - -Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y esos leones, siquiera por -nosotras, y recibiremos mucho contento. - -JUAN. - -Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora pides -osos y leones? - -CASTRADA. - -Todo lo nuevo aplace, señor padre. - -CHIRINOS. - -Esa doncella, que agora se muestra tan galana y tan compuesta, -es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la cabeza -del precursor de la vida: si hay quien la ayude á bailar, verán -maravillas. - -BENITO. - -¡Ésta sí, cuerpo del mundo, que es figura hermosa, apacible y -reluciente! ¡Hi de puta, y como que se vuelve la mochacha! Sobrino -Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas, ayúdala, y será la -fiesta de cuatro capas. - -SOBRINO. - -Que me place, tio Benito Repollo. - -(_Tocan la zarabanda._) - -CAPACHO. - -Toma á mi abuelo, si es antiguo el baile de la zarabanda, y de la -chacona. - -BENITO. - -Ea, sobrino, ténselas tiesas á esa bellaca jodía; pero si ésta es -jodía, ¿cómo ve estas maravillas? - -CHANFALLA. - -Todas las reglas tienen escepcion, señor alcalde. - - - _Suena una trompeta ó corneta dentro del teatro, y entra un - Furrier de compañías._ - -FURRIER. - -¿Quién es aquí el señor gobernador? - -GOBERNADOR. - -Yo soy, ¿qué manda usted? - -FURRIER. - -Que luego al punto mande hacer alojamiento para treinta hombres de -armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes, que ya -suena la trompeta; y á Dios. - -(_Váse._) - -BENITO. - -Yo apostaré que los envia el sabio Tontonelo. - -CHANFALLA. - -No hay tal, que esta es una compañía de caballos, que estaba alojada -dos leguas de aquí. - -BENITO. - -Ahora yo conozco bien á Tontonelo, y sé que vos y él sois unos -grandísimos bellacos, no perdonando al músico; y mira que os mando -que mandeis á Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres -de armas, que le haré dar doscientos azotes en las espaldas, que se -vean unos á otros. - -CHANFALLA. - -Digo, señor alcalde, que no los envia Tontonelo. - -BENITO. - -Digo que los envia Tontonelo, como ha enviado las otras sabandijas -que yo he visto. - -CAPACHO. - -Todos las habemos visto, señor Benito Repollo. - -BENITO. - -No digo yo que no, señor Pedro Capacho. No toques mas, músico de -entre sueños, que te romperé la cabeza. - - - _Vuelve á entrar el Furrier._ - -FURRIER. - -Ea, ¿está ya hecho el alojamiento? que ya están los caballos en el -pueblo. - -BENITO. - -¿Qué todavía ha salido con la suya Tontonelo? pues yo os voto á tal -autor de humos y de embelecos, que me lo habeis de pagar. - -CHANFALLA. - -Séanme testigos, que me amenaza el alcalde. - -CHIRINOS. - -Séanme testigos, que dice el alcalde que lo que manda S. M., lo manda -el sabio Tontonelo. - -BENITO. - -Atontonelada te vean mis ojos, plega á Dios todo poderoso. - -GOBERNADOR. - -Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de armas no deben -de ser de burlas. - -FURRIER. - -¿De burlas habian de ser, señor gobernador? ¿está en su seso? - -JUAN. - -Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto aquí. -Por vida del autor, que haga salir otra vez á la doncella Herodías, -porque vea este señor lo que nunca ha visto: quizá con esto le -cohecharemos para que se vaya presto del lugar. - -CHANFALLA. - -Eso en buen hora; y véisla aquí á do vuelve, y hace de señas á su -bailador que de nuevo le ayude. - -SOBRINO - -Por mí no quedará, por cierto. - -BENITO. - -Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala: vueltas y mas vueltas: ¡vive Dios, -que es un azogue la muchacha! ¡al hoyo, al hoyo: á ello, á ello! - -FURRIER. - -¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es esta, y qué baile, -y qué Tontonelo? - -CAPACHO. - -¿Luego no ve la doncella herodiana el señor furrier? - -FURRIER. - -¿Qué diablos de doncella tengo de ver? - -CAPACHO. - -Basta _de ex illis est_[50]. - -GOBERNADOR. - -_De ex illis est, de ex illis est._ - -JUAN. - -De ellos es, de ellos el señor furrier; de ellos es. - -FURRIER. - -Soy de la mala puta que los parió; y por Dios vivo, que si echo mano -á la espada, que los haga salir por las ventanas, que no por la -puerta. - -CAPACHO. - -Basta, _de ex illis est_. - -BENITO. - -Basta de ellos es, pues no ve nada. - -FURRIER. - -Canalla barretina[51], si otra vez me dicen que soy de ellos, no les -dejaré hueso sano. - -BENITO. - -Nunca los confesos ni bastardos fueron valientes; y por eso no -podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es. - -FURRIER. - -¡Cuerpo de Dios con los villanos: esperad! - -(_Mete mano á la espada, y acuchíllase con todos; y el alcalde -aporrea al Rabelejo; y la Chirinos descuelga la manta y dice_): - -CHIRINOS - -El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas: -parece que los llamaron con campanilla. - -CHANFALLA. - -El suceso ha sido estraordinario: la virtud del retablo se queda en -su punto; y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros mismos -podemos cantar el triunfo de esta batalla, diciendo: ¡vivan Chirinos -y Chanfalla! - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DE LA CUEVA DE SALAMANCA_. - - - _Salen Pancracio, Leonarda y Cristina._ - -PANCRACIO. - -Enjugad, señora, esas lágrimas, y poned pausa á vuestros suspiros, -considerando que cuatro dias de ausencia, no son siglos: yo volveré, -á lo mas largo, á los cinco, si Dios no me quita la vida: aunque será -mejor, por no turbar la vuestra, romper mi palabra, y dejar esta -jornada: que sin mi presencia se podrá casar mi hermana. - -LEONARDA. - -No quiero yo, mi Pancracio y mi señor, que por respeto mio vos -parezcais descortés: id, en hora buena, y cumplid con vuestras -obligaciones, pues las que os llevan son precisas: que yo me apretaré -con mi llaga, y pasaré mi soledad lo menos mal que pudiere. Sólo os -encargo la vuelta, y que no paseis del término que habeis puesto. -Tenme, Cristina, que se me aprieta el corazon. - -(_Desmáyase Leonarda._) - -CRISTINA. - -¡Ó, qué bien hayan las bodas, y las fiestas! En verdad, señor, que si -yo fuera que vuestra merced que nunca allá fuera. - -PANCRACIO. - -Entra, hija, por un vidro de agua, para echársela en el rostro: mas -espera, diréle unas palabras que sé al oido, que tienen virtud para -hacer volver de los desmayos. - -(_Dícele las palabras, vuelve Leonarda diciendo_:) - -LEONARDA. - -Basta: ello ha de ser forzoso: no hay sino tener paciencia, bien -mio: cuanto mas os detuviéredes, mas dilatais mi contento. Vuestro -compadre Leoniso os debe de aguardar ya en el coche; andad con Dios, -que él os vuelva tan presto y tan bueno como yo deseo. - -PANCRACIO. - -Mi ángel, si gustas que me quede, no me moveré de aquí mas que una -estátua. - -LEONARDA. - -No, no, descanso mio: que mi gusto está en el vuestro; y por agora -mas que os vais, que no os quedeis, pues es vuestra honra la mia. - -CRISTINA. - -¡Ó espejo del matrimonio! Á fe, que si todas las casadas quisiesen -tanto á sus maridos, como mi señora Leonarda quiere al suyo, que otro -gallo les cantase. - -LEONARDA. - -Entra, Cristinica, y saca mi manto: que quiero acompañar á tu señor -hasta dejarle en el coche. - -PANCRACIO. - -No, por mi amor: abrazadme, y quedaos, por vida mia. Cristinica, ten -cuenta de regalar á tu señora, que yo te mando un calzado cuando -vuelva, como tú le quisieres. - -CRISTINA. - -Vaya, señor, y no lleve pena de mi señora; porque la pienso persuadir -de manera á que nos holguemos, que ni imagine en la falta que vuestra -merced le ha de hacer. - -LEONARDA. - -¿Holgar yo? ¡qué bien estás en la cuenta, niña! porque - - Ausente de mi gusto, - No se hicieron los placeres, - Ni las glorias para mí: - Penas, y dolores sí. - -PANCRACIO. - -Ya no lo puedo sufrir: quedad en paz, lumbre de estos ojos, los -cuales no verán cosa que les dé placer, hasta volveros á ver. - -(_Éntrase Pancracio._) - -LEONARDA. - -Allá darás, rayo, en casa de Ana Diaz: vayas, y no vuelvas: la -ida del humo: por Dios, que esta vez no os han de valer vuestras -valentías, ni vuestros recatos. - -CRISTINA. - -Mil veces temí que con tus estremos habias de estorbar su partida y -nuestros contentos. - -LEONARDA. - -¿Si vendrán esta noche los que esperamos? - -CRISTINA. - -¿Pues no? ya los tengo avisados; y ellos están tan en ello, que esta -tarde enviaron con la lavandera nuestra secretaria, como que eran -paños, una canasta de colar, llena de mil regalos, y de cosas de -comer, que no parece sino uno de los serones que da el rey el jueves -santo á sus pobres, sino que la canasta es de pascua; porque hay en -ella empanadas, fiambreras, manjar blanco, y dos capones, que aun no -están acabados de pelar, y todo género de fruta de la que hay ahora; -y sobre todo, una bota de hasta una arroba de vino, de lo de una -oreja[52], que huele que trasciende. - -LEONARDA. - -Es muy cumplido y lo fue siempre mi Reponce, sacristan de las telas -de mis entrañas. - -CRISTINA. - -¿Pues qué le falta á mi maese Nicolás? Barbero de mis hígados, y -navaja de mis pesadumbres, que asi me las rapa y quita cuando le veo, -como si nunca las hubiera tenido. - -LEONARDA. - -¿Pusiste la canasta en cobro? - -CRISTINA. - -En la cocina la tengo, cubierta con un cernadero, por el disimulo. - - - _Llama á la puerta el estudiante carraolano, y en llamando, sin - esperar que le correspondan, entra._ - -LEONARDA. - -Cristina, mira quién llama. - -ESTUDIANTE. - -Señoras; yo soy, un pobre estudiante. - -CRISTINA. - -Bien se os parece que sois pobre y estudiante, pues lo uno muestra -vuestro vestido, y el ser pobre vuestro atrevimiento. ¡Cosa estraña -es esta, que no hay pobre que espere á que le saquen la limosna á la -puerta, sino que se entran en las casas hasta el último rincon, sin -mirar si despiertan á quien duerme, ó si no! - -ESTUDIANTE. - -Otra mas blanda respuesta esperaba yo de la buena gracia de vuestra -merced: cuanto mas que yo no queria, ni buscaba otra limosna, sino -alguna caballeriza, ó pajar donde defenderme esta noche de las -inclemencias del cielo, que segun se me trasluce, parece que con -grandísimo rigor á la tierra amenazan. - -LEONARDA. - -¿Y de dónde bueno sois amigo? - -ESTUDIANTE. - -Salamantino soy, señora mia: quiero decir, que soy de Salamanca. Iba -á Roma con un tio mio, el cual murió en el camino, en el corazon de -Francia: vine solo: determiné volverme á mi tierra: robáronme los -lacayos ó compañeros de Roque Guinarde, en Cataluña, porque él estaba -ausente: que á estar allí, no consintiera que se me hiciera agravio; -porque es muy cortés y comedido, y además limosnero: háme tomado á -estas santas puertas la noche, que por tales las juzgo, y busco mi -remedio. - -LEONARDA. - -En verdad, Cristina, que me ha movido á lástima el estudiante. - -CRISTINA. - -Ya me tiene á mí rasgadas las entrañas: tengámosle en casa esta -noche, pues de las sobras del castillo se podrá mantener el real: -quiero decir, que en las reliquias de la canasta habrá en quien adobe -su hambre; y mas que me ayudará á pelar la volatería que viene en la -cesta. - -LEONARDA. - -¿Pues cómo, Cristina, quieres que metamos en nuestra casa testigos de -nuestras liviandades? - -CRISTINA. - -Asi tiene el talle de hablar por la boca, como por el colodrillo. -Venga acá, amigo. ¿Sabe pelar? - -ESTUDIANTE. - -¿Cómo si sé pelar? No entiendo eso de saber pelar, sino es que quiere -vuestra merced motejarme de pelon: que no hay para qué, pues yo me -confieso por el mayor pelon del mundo. - -CRISTINA. - -No lo digo yo por eso, en mi ánima, sino por saber si sabia pelar dos -ó tres pares de capones. - -ESTUDIANTE. - -Lo que sabré responder es, que yo, señoras, por la gracia de Dios, -soy graduado de bachiller por Salamanca, y no digo... - -LEONARDA. - -De esa manera, quién duda, sino que sabrá pelar, no solo capones, -sino gansos y abutardas. Y en esto del guardar secreto, ¿cómo le va? -¿y á dicha es tentado de decir todo lo que ve, imagina, ó siente? - -ESTUDIANTE. - -Asi pueden matar delante de mí mas hombres que carneros en el rastro, -que yo desplegue mis labios para decir palabra alguna. - -CRISTINA. - -Pues atúrese esa boca, y cósase esa lengua con una agujeta de dos -cabos, y amuélese esos dientes, y éntrese con nosotras, y verá -misterios, y cenará maravillas, y podrá medir en un pajar los pies -que quisiere para su cama. - -ESTUDIANTE. - -Con siete tendré demasiado: que no soy nada codicioso, ni regalado. - - - _Entran el sacristan Reponce, y el Barbero._ - -SACRISTAN. - -¡Ó, que en hora buena estén los Antomedones y guias de los carros -de nuestros gustos, las luces de nuestras tinieblas, y las dos -recíprocas voluntades, que sirven de basas y colunas á la amorosa -fábrica de nuestros deseos! - -LEONARDA. - -Esto sólo me enfada de él, Reponce mio: habla por tu vida á lo -moderno, y de modo que te entienda, y no te encarames donde no te -alcance. - -BARBERO. - -Eso tengo yo bueno, que hablo mas llano que una suela de zapato, pan -por vino, y vino por pan, ó como suele decirse. - -SACRISTAN. - -Sí: que diferencia ha de haber de un sacristan gramático á un barbero -romancista. - -CRISTINA. - -Para lo que yo he menester á mi barbero, tanto latin sabe y aun mas -que supo Antonio de Nebrija; y no se dispute agora de ciencia, ni de -modos de hablar: que cada uno habla, si no como debe, á lo menos como -sabe; y entrémonos, y manos á la labor, que hay mucho que hacer. - -ESTUDIANTE. - -Y mucho que pelar. - -SACRISTAN. - -¿Quién es este buen hombre? - -LEONARDA. - -Un pobre estudiante salamanqueso, que pide albergo para esta noche. - -SACRISTAN. - -Yo le daré un par de reales para cena y para lecho, y váyase con Dios. - -ESTUDIANTE. - -Señor sacristan Reponce, recibo y agradezco la merced y la limosna; -pero yo soy mudo, y pelon además, como lo ha menester esta señora -doncella, que me tiene convidado; y voto á... de no irme esta noche -de esta casa, si todo el mundo me lo manda. Confiese vuestra merced, -mucho de en hora mala de un hombre de mis prendas, que se contenta de -dormir en un pajar; y si lo han por sus capones, péleselos el turco, -y cómanselos ellos, nunca del cuero les salgan. - -BARBERO. - -Éste mas parece rufian que pobre: talle tiene de alzarse con toda la -casa. - -CRISTINA. - -No medre yo, sino me contenta el brio. Entrémonos todos, y demos -órden en lo que se ha de hacer: que el pobre pelará, y callará como -en misa. - -ESTUDIANTE. - -Y aun como en vísperas. - -SACRISTAN. - -Puesto me ha miedo el pobre estudiante: yo apostaré que sabe mas -latin que yo. - -LEONARDA. - -De ahí le deben de nacer los brios que tiene; pero no te pese, amigo, -de hacer caridad, que vale para todas las cosas. - -(_Éntranse todos._) - - - _Sale Leoniso, compadre de Pancracio, y Pancracio._ - -COMPADRE. - -Luego lo ví yo que nos habia de faltar la rueda: no hay cochero que -no sea temático: si él rodeára un poco, y salvára aquel barranco, ya -estuviéramos dos leguas de aquí. - -PANCRACIO. - -Á mí no se me da nada: que antes gusto de volverme y pasar esta noche -con mi esposa Leonarda, que en la venta; porque la dejé esta tarde -casi para espirar del sentimiento de mi partida. - -COMPADRE. - -¡Gran mujer! De buena os ha dado el cielo, señor compadre: dadle -gracias por ello. - -PANCRACIO. - -Yo se las doy como puedo, y no como debo: no hay Lucrecia que se le -llegue, ni Porcia que se le iguale: la honestidad y el recogimiento -han hecho en ella su morada. - -COMPADRE. - -Si la mia no fuera zelosa, no tenia yo mas que desear: por esta calle -está mas cerca mi casa: tomad, compadre, por esta, y estareis presto -en la vuestra; y veámonos mañana, que no me faltará coche para la -jornada: á Dios. - -PANCRACIO. - -Á Dios. - -(_Éntranse los dos._) - - - _Vuelven á salir el Sacristan, y el Barbero, con sus guitarras: - Leonarda, Cristina y el Estudiante. Sale el Sacristan con la - sotana alzada, y ceñida al cuerpo, danzando al són de su misma - guitarra, y á cada cabriola vaya diciendo estas palabras_: - -SACRISTAN. - -¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor! - -CRISTINA. - -Señor sacristan Reponce, no es este tiempo de danzar: dése órden -en cenar, y en las demás cosas, y quédense las danzas para mejor -coyuntura. - -SACRISTAN. - -¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor! - -LEONARDA. - -Déjale, Cristina, que en estremo gusto de ver su agilidad. - - - _Llama Pancracio á la puerta, y dice_: - -PANCRACIO. - -Gente dormida, ¿no oís? ¿Cómo, y tan temprano teneis atrancada la -puerta? Los recatos de mi Leonarda deben de andar por aquí. - -LEONARDA. - -¡Ay, desdichada! Á la voz y á los golpes, mi marido Pancracio es -este: algo le debe de haber sucedido, pues él se vuelve. Señores, -á recogerse en la carbonera: digo al desvan, donde está el carbon. -Corre, Cristina, y llévalos, que yo entretendré á Pancracio de modo -que tengas lugar para todo. - -ESTUDIANTE. - -¡Fea noche, amargo rato, mala cena y peor amor! - -CRISTINA. - -¡Gentil relente, por cierto! Ea, vengan todos. - -PANCRACIO. - -¿Qué diablos es esto? ¿Cómo no me abrís, lirones? - -ESTUDIANTE. - -Es el toque, que yo no quiero correr la suerte de estos señores: -escóndanse ellos donde quisieren; y llévenme á mí al pajar, que si -allí me hallan, antes pareceré pobre, que adúltero. - -CRISTINA. - -Caminen, que se hunde la casa á golpes. - -SACRISTAN. - -El alma llevo en los dientes. - -BARBERO. - -Y yo en los carcañares. - -(_Éntranse todos; y asómase Leonarda á la ventana._) - -LEONARDA. - -¿Quién está ahí? ¿Quién llama? - -PANCRACIO. - -Tu marido, soy, Leonarda mia: ábreme, que ha media hora que estoy -rompiendo á golpes estas puertas. - -LEONARDA. - -En la voz bien me parece á mí que oigo á mi cepo[53] Pancracio; pero -la voz de un gallo se parece á la de otro gallo, y no me aseguro. - -PANCRACIO. - -¡Ó recato inaudito de mujer prudente! Que yo soy, vida mia, tu marido -Pancracio: ábreme con toda seguridad. - -LEONARDA. - -Venga acá, yo lo veré agora. ¿Qué hice yo cuando él se partió esta -tarde? - -PANCRACIO. - -Suspiraste, lloraste, y al cabo te desmayaste. - -LEONARDA. - -Verdad; pero con todo esto, dígame ¿qué señales tengo yo en uno de -mis hombros? - -PANCRACIO. - -En el izquierdo tienes un lunar, del grandor de medio real, con tres -cabellos, como tres mil hebras de oro. - -LEONARDA. - -Verdad; ¿pero cómo se llama la doncella de casa? - -PANCRACIO. - -Ea, boba, no seas enfadosa: Cristinica se llama, ¿qué mas quieres? - -LEONARDA. - -Cristinica, Cristinica, tu señor es; ábrele, niña. - -CRISTINA. - -Ya voy, señora: que él sea muy bien venido. ¿Qué es esto, señor de mi -alma? ¿Qué acelerada vuelta es esta? - -LEONARDA. - -¡Ay, bien mio! Decídnoslo presto; que el temor de algun mal suceso me -tiene ya sin pulsos. - -PANCRACIO. - -No ha sido otra cosa, sino que en un barranco se quebró la rueda del -coche; y mi compadre y yo determinamos volvernos, y no pasar la noche -en el campo; y mañana buscaremos en qué ir, pues hay tiempo. ¿Pero -qué voces hay? - -(_Dentro, y como de muy lejos, diga el estudiante_): - -ESTUDIANTE. - -Ábranme aquí, señores, que me ahogo. - -PANCRACIO. - -¿Es en casa, ó en la calle? - -CRISTINA. - -Que me maten si no es el pobre estudiante que encerré en el pajar, -para que durmiese esta noche. - -PANCRACIO. - -¿Estudiante encerrado en mi casa, y en mi ausencia? ¡Malo! en verdad, -señora, que si no me tuviera asegurado vuestra mucha bondad, que me -causára algun recelo este encerramiento: pero ve, Cristina, y ábrele, -que se le debe haber caido toda la paja acuestas. - -CRISTINA. - -Ya voy. - -(_Váse._) - -LEONARDA. - -Señor, que es un pobre salamanqueso, que pidió que le acogiésemos -esta noche por amor de Dios, aunque fuese en el pajar; y ya sabes -mi condicion, que no puedo negar nada de lo que se me pide, y -encerrámosle; pero vésle aquí, y mirad cuál sale. - - - _Sale el Estudiante y Cristina: él lleno de paja las barbas, - cabeza y vestido._ - -ESTUDIANTE. - -Si yo no tuviera tanto miedo, y fuera menos escrupuloso, yo hubiera -escusado el peligro de ahogarme en el pajar, y hubiera cenado mejor, -y tenido mas blanda y menos peligrosa cama. - -PANCRACIO. - -¿Y quién os habia de dar, amigo, mejor cena y mejor cama? - -ESTUDIANTE. - -¿Quién? mi habilidad; sino que el temor de la justicia me tiene -atadas las manos. - -PANCRACIO. - -Peligrosa habilidad debe de ser la vuestra, pues os temeis de la -justicia. - -ESTUDIANTE. - -La ciencia que aprendí en la Cueva de Salamanca, de donde yo soy -natural, si se dejára usar sin miedo de la santa Inquisicion, yo -sé que cenára y recenára á costa de mis herederos; y aun quizá no -estoy muy fuera de usalla, siquiera por esta vez, donde la necesidad -me fuerza y me disculpa; pero no sé yo si estas señoras serán tan -secretas como yo lo he sido. - -PANCRACIO. - -No se cure de ellas, amigo, sino haga lo que quisiere, que yo les -haré que callen; y ya deseo en todo estremo ver alguna de estas cosas -que dicen que se aprenden en la Cueva de Salamanca. - -ESTUDIANTE. - -¿No se contentará vuestra merced con que le saque aquí dos demonios -en figuras humanas, que traigan acuestas una canasta llena de cosas -fiambres y comederas? - -LEONARDA. - -¿Demonios en mi casa, y en mi presencia? ¡Jesus! librada sea yo de lo -que librarme no sé. - -CRISTINA. - -El mismo diablo tiene el estudiante en el cuerpo: ¡plega á Dios que -vaya á buen viento esta parva! temblándome está el corazon en el -pecho. - -PANCRACIO. - -Ahora bien, si ha de ser sin peligro y sin espantos, yo me holgaré de -ver esos señores demonios y á la canasta de las fiambreras; y torno á -advertir, que las figuras no sean espantosas. - -ESTUDIANTE. - -Digo que saldrán en figura del sacristan de la parroquia, y en la del -barbero su amigo. - -CRISTINA. - -¿Mas qué lo dice por el sacristan Reponce, y por maese Roque, el -barbero de casa? ¡Desdichados de ellos, que se han de ver convertidos -en diablos! Y dígame, hermano, ¿y estos han de ser diablos bautizados? - -ESTUDIANTE. - -¡Gentil novedad! ¿Á dónde diablos hay diablos bautizados? ¿Ó para qué -se han de bautizar los diablos? Aunque podrá ser que éstos lo fuesen, -porque no hay regla sin escepcion; y apártense, y verán maravillas. - -LEONARDA. - -¡Ay, sin ventura! aquí se descosen: aquí salen nuestras maldades á -plaza: aquí soy muerta. - -CRISTINA. - -Ánimo, señora, que buen corazon quebranta mala ventura. - -ESTUDIANTE. - - Vosotros, mezquinos, que en la carbonera - Hallastes amparo á vuestra desgracia, - Salid, y en los hombros, con priesa y con gracia, - Sacad la canasta de la fiambrera. - No me inciteis á que de otra manera - Mas dura os conjure: salid, ¿qué esperáis? - Mirad que si á dicha el salir rehusais, - Tendrá mal suceso mi nueva quimera. - -Ora bien, yo sé cómo me tengo de haber con estos demonicos humanos: -quiero entrar allá dentro, y á solas hacer un conjuro, tan fuerte, -que los haga salir mas que de paso; aunque la calidad de estos -demonios, mas está en sabellos aconsejar, que en conjurallos. - -(_Éntrase el estudiante._) - -PANCRACIO. - -Yo digo que si este sale con lo que ha dicho, que será la cosa mas -nueva y mas rara que se haya visto en el mundo. - -LEONARDA. - -Sí saldrá, ¿quién lo duda? ¿Pues habíanos de engañar? - -CRISTINA. - -Ruido anda allá dentro: yo apostaré que los saca; pero ve aquí do -vuelve con los demonios y el apatusco de la canasta. - -LEONARDA. - -¡Jesus, qué parecidos son los de la carga al sacristan Reponce, y el -barbero de la plazuela! - -CRISTINA. - -Mira, señora, que donde hay demonios no se ha de decir Jesus. - -SACRISTAN. - -Digan lo que quisieren, que nosotros somos como los perros del -herrero, que dormimos al són de las martilladas: ninguna cosa nos -espanta ni turba. - -LEONARDA. - -Lléguense á que yo coma de lo que viene de la canasta, no tomen menos. - -ESTUDIANTE. - -Yo haré la salva y empezaré por el vino. - -(_Bebe._) - -Bueno es: ¿es de Esquivias, señor sacridiablo? - -SACRISTAN. - -De Esquivias es, juro á... - -ESTUDIANTE. - -Téngase por vida suya, y no pase adelante: amiguito soy yo de diablos -juradores: demonico, demonico, aquí no venimos á hacer pecados -mortales, sino á pasar una hora de pasatiempo, y cenar é irnos con -Cristo. - -CRISTINA. - -¿Y estos han de cenar con nosotros? - -PANCRACIO. - -Sí, que los diablos no comen. - -BARBERO. - -Sí comen algunos; pero no todos; y nosotros somos de los que comen. - -CRISTINA. - -¡Ay, señores! quédense acá los pobres diablos, pues han traido la -cena: pues seria poca cortesía dejarlos ir muertos de hambre, y -parecen diablos muy honrados y muy hombres de bien. - -LEONARDA. - -Como no nos espanten, y si mi marido gusta, quédense en buen hora. - -PANCRACIO. - -Queden, que quiero ver lo que nunca he visto. - -BARBERO. - -Nuestro Señor pague á usted la buena obra, señores mios. - -CRISTINA. - -¡Ay, qué bien criados, qué corteses! nunca medre yo, si todos los -diablos son como estos, si no han de ser mis amigos de aquí adelante. - -SACRISTAN. - -Oigan, pues, para que se enamoren de veras. - -(_Toca el sacristan, y canta, y ayúdale el barbero con el último -verso no mas._) - -SACRISTAN. - - Oigan los que poco saben - Lo que con mi lengua franca - Digo del bien que en sí tiene - -BARBERO. - - La Cueva de Salamanca. - -SACRISTAN. - - Oigan lo que dejó escrito - De ella el bachiller Tudanca, - En el cuero de una yegua, - Que dicen que fue potranca, - En la parte de la piel - Que confina con el anca, - Poniendo sobre las nubes - -BARBERO. - - La Cueva de Salamanca. - -SACRISTAN. - - En ella estudian los ricos, - Y los que no tienen blanca; - Y sale entera y rolliza - La memoria que está manca. - Siéntanse los que allí enseñan - De alquitrán en una banca; - Porque estas bombas encierra - -BARBERO. - - La Cueva de Salamanca. - -SACRISTAN. - - En ella se hacen discretos - Los moros de la Palanca; - Y el estudiante mas burdo - Ciencias de su pecho arranca. - Á los que estudian en ella - Ninguna casa les manca; - Viva, pues, siglos eternos - -BARBERO. - - La Cueva de Salamanca. - -SACRISTAN. - - Y nuestro conjurador, - Si es á dicha de Loranca, - Tenga en ella cien mil vides - De uva tinta y de uva blanca; - Y al diablo que le acusare, - Que le den con una tranca; - Y para el tal jamás sirva - -BARBERO. - - La Cueva de Salamanca. - -CRISTINA. - -Basta, que tambien los diablos son poetas. - -BARBERO. - -Y aun todos los poetas son diablos. - -PANCRACIO. - -Dígame, señor mio, pues los diablos lo saben todo, ¿dónde se -inventaron todos estos bailes de la zarabanda, zambapalo, y de ello -me pesa con el famoso del nuevo escarramán? - -BARBERO. - -¿Á dónde? en el infierno: allí tuvieron su orígen y principio. - -PANCRACIO. - -Yo asi lo creo. - -LEONARDA. - -Pues en verdad, que tengo yo mis puntas y collar escarramanesco; sino -que por mi honestidad y por guardar el decoro á quien soy, no me -atrevo á bailarle. - -SACRISTAN. - -Con cuatro mudanzas que yo le enseñase á usted cada dia, en una -semana saldria única en el baile: que sé que le falta bien poco. - -ESTUDIANTE. - -Todo se andará: por agora entrémonos á cenar, que es lo que importa. - -PANCRACIO. - -Entremos: que quiero averiguar si los diablos comen ó no, con otras -cien mil cosas que de ellos cuentan; y por Dios, que no han de salir -de mi casa, hasta que me dejen enseñado en la ciencia y ciencias que -se enseñan en la Cueva de Salamanca. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DEL HOSPITAL DE LOS PODRIDOS_.[54] - - - _Salen Leiva, el Rector y el Secretario._ - -LEIVA. - -¡Jesus, Jesus! ¡Qué hospital se ha hecho de forma! - -RECTOR. - -Era tanta la pudricion que habia en este lugar, que corria gran -peligro de engendrarse una peste, que muriera mas gente que el año -de las landres; y asi, han acordado en la república, por via de buen -gobierno, de fundar un hospital para que se curen los heridos desta -enfermedad ó pestilencia, y á mí me han hecho rector. - -SECRETARIO. - -Despues que hay galera para las mujeres y hospital para los que se -pudren, anda el lugar mas concertado que un reloj. - -RECTOR. - -No quiera vuesa merced saber mas, señor Leiva, que habia hombre que -ni comia ni dormia en siete horas, haciendo discursos; y cuando via á -uno con una cadena ó vestido nuevo, decia: «¿Quién te lo dió hombre? -¿dónde lo hubiste? ¿de dónde lo pudiste sacar? Tú no tienes hacienda -mas que yo; con tener mas que tú, apenas puedo dar unas cintas á mi -mujer.» Y desvanecidos en esto, se les hace una ponzoña y polilla. -Mas pongámonos aquí, y veremos salir los enfermos. - - - _Entra el Doctor tomando el pulso á Cañizares._ - -DOCTOR. - -Señor Cañizares, yo no hallo á vuesa merced enfermedad. - -CAÑIZARES. - -¿Cómo no, pues que traigo conmigo un recocimiento y una desesperacion -y rabia intrínseca; y es de suerte, que se me hace una postema -recocida en el corazon? - -DOCTOR. - -Pues ¿de qué le viene á vuesa merced tanta pesadumbre? - -CAÑIZARES. - -De ver solamente un hombre; y es de manera lo que le aborrezco, que -el dia que le topo en la calle, me vuelvo á mi casa y me estoy sin -salir della todo aquel dia, metido en un rincon, pensando que me ha -de suceder una desgracia. - -DOCTOR. - -Por cierto que vuesa merced tiene razon, que hay hombres que con su -vista pronostican eso, y de balde se dejan querer mal. - -CAÑIZARES. - -Pues ¿no quiere vuesa merced que me pudra y me haga una ponzoña y -cruel polilla, si éste es un hombre que trae por los caniculares -chinelas, y la espada á zurdas? - -DOCTOR. - -Pues ¿qué se le da á vuesa merced que el otro traiga la espada á -zurdas, ni por los caniculares chinelas? - -CAÑIZARES. - -Pues ¿no se me ha de dar, pesia á mí, si envian á este hombre por -gobernador de uno de los mejores lugares desta tierra? - -DOCTOR. - -Ya yo entiendo su pudricion de vuesa merced, y es que pretende vuesa -merced el mismo oficio. - -CAÑIZARES. - -¿Cómo pretender? Ni por pensamiento me ha pasado en toda mi vida, -sino sólo me pudro de ver aquellos que han de ser gobernados por mano -deste hombre, que en tal tiempo trae chinelas, que mal podrá depachar -los negocios con brevedad; y si es zurdo, no podrá hacer cosa á -derechas. - -RECTOR. - -Ea, doctor, haced meter allá ese podrido, y salgan los demás. - -DOCTOR. - -Venid, hermano, y curaros han. - -LEIVA. - -¡Hay tal cosa, y de lo que se pudre! - - - _Entren los ministros, que son unos pícaros, y salen Pero Diaz y - Marisantos._ - -PERO DIAZ. - -Ea, dejadme, Marisantos, que no tengo de beber, ni comer, ni dormir, -ni sosegar un punto viendo estas cosas. - -MARISANTOS. - -Pues Pero Diaz, un hombre como vos y de vuestro entendimiento ¿se ha -de pudrir de manera que pierda el comer, ni tomar tanta pena? - -PERO DIAZ. - -Pues ¿no me la ha de dar, si hubo poeta que tuviese atrevimiento de -escribir esta copla? - - Jugando estaban, jugando, - y aun al ajedrez, un dia - el famoso Emperador - y el rey moro de Almería. - -MARISANTOS. - -Pues ¿qué os va á vos en que el otro escribiese eso? - -PERO DIAZ. - -Mucho: porque es muy gran testimonio, que levantaron al Emperador: -porque un príncipe de tanta majestad y tan colérico no se habia de -sentar á jugar á las tablas, juego de tanta flema, y mas con un rey -moro de Almería. Yo tengo, si este poeta es vivo, de hacerle que -se desdiga; y si fuere muerto, ver en su testamento si dejó alguna -cláusula que declare esto. - -MARISANTOS. - -¡Por cierto, lindo disparate! ¿De eso no podeis comer ni dormir? -¡Gracioso cuidado habeis tomado! - -RECTOR. - -Venid acá, hermano, ¿de qué es vuestra pudricion? - -PERO DIAZ. - -Con los poetas. - -RECTOR. - -¿Podrido estais de poetas? Harto trabajo teneis. ¿Y con qué poetas os -pudris? - -PERO DIAZ. - -Con estos que hacen villancicos la noche de Navidad, que dicen mil -disparates, con mezcla de herejía. Y mire vuesa merced que dándole á -uno aquella octava de Garcilaso que dice: - - Cerca del Tajo, en soledad amena, - De verdes sauces hay una espesura; - -volvió esto: - - Cerca de Dios, en soledad amena, - De verdes santos hay una espesura. - -Y preguntando quién eran estos santos, dijo que san Felipe y -Santiago, y otros santos que caen por la primavera[55]. - -RECTOR. - -¡Por cierto, gracioso disparate! - -PERO DIAZ. - -Pues una noche de Navidad entré en una iglesia deste lugar, y hallé -cantando este motete: - - Cuando sale Jesus á sus corredores, - Bercebú no parece, y Satan se esconde. - -Y preguntando cuyo era, respondió: «Mio,» muy satisfecho, como si -hubiera hecho una gran cosa. Y otro estaba tambien cantando esto: - - ¿Qué haceis en este portal, - Mi Dios, por el hombre ingrato? - ¡Zape de un gato, zape de un gato! - -RECTOR. - -No os maravilleis; porque son esos poetas invernizos, como melones. - -PERO DIAZ. - -Tambien me pudro con otros poetas, que piensan que saben, y no saben; -y otros que saben y no piensan. - -RECTOR. - -Decláreme eso: ¿qué quiere decir que saben, y no piensan? - -PERO DIAZ. - -Que hay poetas que saben lo que hacen, y por no pensarlo bien, se -van despeñando en cas de todos los diablos[56]. - -RECTOR. - -Éste tiene gran necesidad de remedio; y asi, será bien entregárselo á -los malos poetas, para que ellos le curen. - -PERO DIAZ. - -No, por amor de Dios. - -RECTOR. - -¡Hola, ministros! meted allá ese podrido. - -(_Métenlo._) - -LEIVA. - -¡Hay tal cosa como la pudricion deste! - -RECTOR. - -Pues otro viene, que no dará menos en qué entender. - - - _Entra Valenzuela._ - -VALENZUELA. - -¡Hay tal cosa como esta, que sea un hombre tan dichoso, que en cuanto -mano pone todo le sucede bien! Hecho estoy un veneno de ponzoña, y -por mil partes destilando materia. - -RECTOR. - -¿De qué es la pudricion deste? - -SECRETARIO. - -Señor, éste es un pudrido furioso; y dale gran pesadumbre ver á un -vecino suyo, que todas las cosas le suceden bien. - -RECTOR. - -Ese es mal caso; y es mas envidia que pudricion. - -VALENZUELA. - -¿Cómo envidia? Los diablos me arrebaten si tal es, señor Rector; sino -que es éste un hombre muy avariento y miserable, que por ser tal, -nada le habia de suceder bien. - -RECTOR. - -Tiene razon: que á los tales poca ventura les habia de ayudar. Y si -alguno tiene razon de pudrirse, es este hombre; y asi, ¿se le puede -dar tres dias en la semana para que se pudra? - -VALENZUELA. - -¿Cómo tres dias? Mas me pudriré de no pudrirme. - -RECTOR. - -Andá con Dios, y podrios todo el tiempo que os diere gusto. - -VALENZUELA. - -Beso las manos á vuesa merced por la merced. - - - _Váse Valenzuela y sale Galvez._ - -GALVEZ. - -¡Que haya mujer de tan mal gusto! Por ésta se debió de decir que hay -ojos que de legañas se enamoran. - -RECTOR. - -¿De qué se pudre este hermano? - -SECRETARIO. - -Este hermano se pudre de que una dama muy hermosa deste lugar está -enamorada de un hombre calvo y que mira con un antojo. - -RECTOR. - -Pues ¿deso os pudris, hermano? Pues ¿qué os va á vos en que la otra -tenga mal gusto? - -GALVEZ. - -Pues ¿no me ha de ir? Que mas quisiera verla enamorada de un -demonio. ¿Por qué una mujer tan hermosa ha de favorecer á un hombre -antojicalvo? - -RECTOR. - -¡Y con la cólera que lo toma! - -GALVEZ. - -¿No lo he de tomar con cólera? Dígame vuestra merced ¿qué ha de hacer -una mujer cuando despierte y vea que tiene á su lado un hombre calvo -(ó calavera, ó calabaza, que tal parece un calvo), ni cómo le puede -mirar con buenos ojos, teniéndolos él tan malos? - -RECTOR. - -Ea vos estais podrido. ¡Hola ministros! meted allá ese podrido. - -GALVEZ. - -¡Á mí, señor! ¿Por qué? - -(_Métenle._) - -LEIVA. - -¡Los podridos que se van desmoronando! Y si no se pone remedio, en -pocos dias se multiplicarán tantos, que sea menester que haya otro -nuevo mundo, donde habiten. - -RECTOR. - -Lea vuesa merced esa relacion, señor secretario. - -(_Saca el Secretario unos papeles y lee._) - -SECRETARIO. - -«Asimismo, hay aquí alguno que se pudre con los que tienen las -narices muy grandes.» - -RECTOR. - -¡Válgale el diablo! Pues ¿qué le va á él en que el otro las tenga -grandes ó pequeñas? - -SECRETARIO. - -Dice que suele un narigon destos pasar por una calle angosta, y que -ocupa tanto la calle, que es menester ir de medio lado para que pasen -los que van por ella; y fuera deste inconveniente, hay otro mayor, -que es gastar pañizuelos disformes en tanta manera, que pueden servir -de velas de navíos. - -RECTOR. - -Podrido de humor es éste. - -SECRETARIO. - -«Otro se pudre de que hay algunos que comen con babadores.» - -RECTOR. - -Y no va muy fuera de camino; porque los tales parecen guitarras de -ébano con tapas blancas, y se hacen ahembrados. Pero notifíquesele -que dentro de tres dias esté sano de su pudricion; y si no, que -le echarán una melecina de esdrújulos de poeta que le harán echar -el ánima (si fuere necesario), preparada con sesos de los dichos -poetas[57]. - -SECRETARIO. - -Pues ¿hay en todo el mundo sesos de poetas para henchir media cáscara -de avellana, cuanto y mas para preparar una melecina? Por lo menos ha -de llevar cuatro onzas de todos matalotajes que concurren en el arte -melecinal. - -RECTOR. - -Pasá adelante. - -SECRETARIO. - -Otro se pudre de los médicos, que cuando les van á dar el récipe de -la cura, van diciendo: «No lo quiero, no lo quiero,» y van puniendo -la mano atrás como cucharon. - -RECTOR. - -Ese se pudre justamente. ¿De qué sirven los melindres donde hay tan -buenas ganas de mas, si mas les diesen? - -SECRETARIO. - -Otro se pudre de que para haber tan pocos discretos, hay tantos -sastres y zapateros. - -RECTOR. - -Pues ¿qué queria que hubiese? - -SECRETARIO. - -Albéitares y oficiales de jalmas asnátiles. - -RECTOR. - -Ese podrido se va á satírico. Pónganle en la boca del estómago, -porque detenga, un emplasto de mozos de sastre, y sahúmenle con diez -pelos de las cejas de Celestina[58]. - -RECTOR. - -Pues de aquí veo yo mas de cuatro. - -SECRETARIO. - -«Aquí hay ciertas viejas que se pudren de que las gallinas de sus -vecinas ponen mas gordos huevos y crian mejores pollos.» - -RECTOR. - -Esas son pudriciones baladies; y á esas viejas échenles unos polvos -de hijos pajizos. - -SECRETARIO. - -«Tambien hay dos casados, que el marido se pudre porque su mujer -tiene los ojos azules, y ella se pudre porque el marido tiene la boca -grande.» - -RECTOR. - -Gente debe ser de buen humor; salgan aquí, que los quiero ver. - - - _Salen Clara y Villaverde._ - -CLARA. - -Acabad, señor; harto mejor fuera que os pudriérades de ver vuestra -disforme boca, que no parece sino boca de alnafe, y dejarme á mí con -mis ojos, azules ó verdes. - -RECTOR. - -Pues vení acá, hermano, ¿deso os pudris, porque vuestra mujer tenga -los ojos azules? - -VILLAVERDE. - -Sí señor; que no se usan agora, sino negros. - -RECTOR. - -¡Hay tal desatino! Pues si Dios se los ha dado asi, ¿qué los ha de -hacer? - -VILLAVERDE. - -Para eso es el habilidad: que se los tiña; que de puro reñir esto se -me ha desgajado la boca. - -RECTOR. - -¡Gracioso disparate, si yo le he visto en mi vida! Y asi, es -menester que se os den unos botones de fuego con yerros de médicos y -boticarios[59]. - -VILLAVERDE. - -Aun esos son peores que los de los letrados; porque los unos paran en -las bolsas, y los otros paran en la salud y en la vida. - -LEIVA. - -Señor secretario, ¿esta señora es mujer deste hombre? - -SECRETARIO. - -¿No lo ve vuesa merced? - -LEIVA. - -¡Jesus! ¡Jesus! ¡Jesus mil veces! - -SECRETARIO. - -¿De qué se santigua vuesa merced? - -LEIVA. - -¿No me tengo de santiguar, que una mujer tan hermosa esté casada con -un hombre tan feo como es éste, que no parece sino un escarabajo? - -SECRETARIO. - -Pues ¿deso se pudre vuesa merced? - -LEIVA. - -Pues ¿no quiere vuesa merced que me pudra y me haga una ponzoña -viendo cosa semejante, que merezca esta señora un príncipe por -marido, y que fuese un ángel en condicion y en presencia? - -SECRETARIO. - -¡Rematado está! ¡Hola ministros! ¡Meté allá ese podrido! - -LEIVA. - -¿Á mí por qué razon? - -(_Métenlo._) - -RECTOR. - -Señor Secretario, ¿ha visto vuesa merced que un hombre de tan buen -entendimiento haya disparatado desta suerte? - -SECRETARIO. - -Pues ¿eso le ha de dar á vuesa merced pena? - -RECTOR. - -Pues ¿no me ha de dar, pesia mi, el ver que haya perdido el juicio -un hombre que yo tenia en tan buena reputacion, y por muy cuerdo y -prudente? - -SECRETARIO. - -Pudrido está vuesa merced. ¡Hola, ministros! - -RECTOR. - -¿Á mí, señor secretario? - -(_Métenlo._) - -CLARA. - -Señor Secretario, mucho me maravillo de que un hombre como vuesa -merced no haya tenido mejor término con el señor Rector. - -SECRETARIO. - -Pues ¿deso se pudre vuesa merced? - -CLARA. - -Pues ¿no me tengo de pudrir, viendo la obligacion que vuesa merced le -tiene, y no guardarle mas respeto al señor Rector, siendo superior en -todo? Y bastaba ser su autoridad para tenérsele, y no tenerle de la -manera que vuesa merced le tiene. - -SECRETARIO. - -¡Oigan, oigan, y qué perdida está la hermana, y qué perdida! -Ministros, metan allá esta hermana. - -CLARA. - -¿Á mí, señor? Mire vuesa merced... - -(_Métenla._) - -SECRETARIO. - -Señor Villaverde, ¿esta señora es mujer de vuesa merced? - -VILLAVERDE. - -¿Si es mi mujer? ¿Por qué lo pregunta vuestra merced? - -SECRETARIO. - -Pregúntolo, porque la ve llevar presa vuesa merced, y se está con esa -flema. - -VILLAVERDE. - -Pues ¿no tengo de estar? - -SECRETARIO. - -¿Cómo estar? pesia á mí. No me diga eso, que arrojaré los papeles y -me hará perder la paciencia. Pues un hombre como vuesa merced, tan -honrado, ¿no tiene obligacion de sentir la desgracia de su mujer? - -VILLAVERDE. - -Podrido está el amigo; no os escapareis del hospital. ¡Hola, -ministros! - -(_Métenle los ministros._) - -(_Saca Villaverde una guitarra y canta._) - - No se pudra nadie - de lo que otros hacen. - Pues que toda vuestra vida - es como juego de naipes, - donde todas son figuras, - y el mejor, mejor lo hace; - dejemos á cada uno - viva en la ley que gustare, - aunque su vida juzguemos - á Ginebra semejante. - Presuma de que á las musas - ya vació los orinales - quien puede ser compañero - de los que alcáceres pacen. - Que es valiente el que, enseñado - á mas robustos manjares, - no se halla sin gollina, - porque consigo la trae. - Y que á poder de arrebol, - del soliman y albayalde, - la que es demonio en figura - quiera parecer un ángel. - Que vea del modo que van - los que reciben pesares, - y les enfada y da pena - las ajenas necedades. - No se pudra nadie - de lo que los otros hacen. - Tomen ejemplo en mí mismo, - que cuando encuentro en la calle - acuchillándose dos, - echo á mi espada una llave; - y pues miro con antojos, - si el astrólogo arrogante - en su repertorio miente, - nunca procuro enfadarme. - Salga el sol á mediodía; - y cuando nuevos me calce - los zapatos, llueva luego, - que es desgracia bien notable; - y despues de haberme hurtado - la mitad del paño el sastre, - no salga bueno el vestido, - viniéndome estrecho ó grande; - parezca bien la comedia, - ó digan que es disparate; - venga ó no venga la gente, - oigan con silencio ó parlen,-- - yo no me pienso pudrir, - ni que el contento me acabe, - aunque abadejo me digan - y aunque bacallao me llamen. - - -FIN DE ESTE ENTREMES. - - - - -[Ilustración] - - - - - ENTREMES - _DE LOS DOS HABLADORES_. - - - _Salen el Procurador, Sarmiento y Roldan en hábito roto, cuera, - espada y calcillas._ - -SARMIENTO. - -Tome, señor procurador, estos doscientos ducados; y doy palabra á -usted que aunque me costára cuatrocientos, holgárame que fuera la -cuchillada de otros tantos puntos. - -PROCURADOR. - -Usted ha hecho como caballero en dársela, y como cristiano en -pagársela; y yo llevo el dinero, contento de que me descanse y él se -remedie. - -ROLDAN. - -¡Ah, caballero! ¿es usted procurador? - -PROCURADOR. - -Sí soy, ¿qué manda usted? - -ROLDAN. - -¿Qué dinero es ese? - -PROCURADOR. - -Dámele este caballero, para pagar la parte á quien dió una cuchillada -de doce puntos. - -ROLDAN. - -¿Y cuánto es el dinero? - -PROCURADOR. - -Doscientos ducados. - -ROLDAN. - -Vaya usted con Dios. - -PROCURADOR. - -Dios guarde á usted. - -(_Váse._) - -ROLDAN. - -¡Ah, caballero! - -SARMIENTO. - -¿Á mí gentilhombre? - -ROLDAN. - -Á usted digo. - -SARMIENTO. - -¿Y qué es lo que manda? - -ROLDAN. - -Cúbrase usted, que si no no hablaré palabra. - -SARMIENTO. - -Ya estoy cubierto. - -ROLDAN. - -Señor mio: yo soy un pobre hidalgo; aunque me he visto en honra: -tengo necesidad; y he sabido que usted ha dado doscientos ducados -á un hombre á quien ha dado una cuchillada; y por si usted tiene -deleite en darlas, vengo á que usted me dé una adonde fuere servido, -que yo lo haré con cincuenta ducados menos que otro. - -SARMIENTO. - -Si no estuviera tan mohino me obligára á reir. ¿Usted dícelo de -veras? Pues venga acá, ¿piensa que las cuchilladas se dan sino á -quien las merece? - -ROLDAN. - -Pues ¿quién las merece como la necesidad? ¿No dicen que tiene cara de -hereje? ¿Pues dónde estará mejor una cuchillada que en la cara de un -hereje? - -SARMIENTO. - -Usted no debe de ser muy leido: que el proverbio latino no dice, sino -que _necesitas caret lege_, que quiere decir, que la necesidad carece -de ley. - -ROLDAN. - -Dice muy bien usted: porque la ley fue inventada para la quietud; y -la razon es el alma de la ley; y quien tiene alma tiene potencias: -tres son las potencias del alma, memoria, voluntad y entendimiento: -usted tiene muy buen entendimiento; porque el entendimiento se conoce -en la fisonomía, y la de usted es perversa, por la concurrencia de -Saturno y Júpiter; aunque Vénus le mira en cuadrado, en la decanoria -del signo ascendente por el horóscopo. - -SARMIENTO. - -¡Por el diablo que aquí me trajo, esto es lo que yo habia menester, -despues de haber pagado doscientos ducados por la cuchillada! - -ROLDAN. - -¿Cuchillada dijo usted? Está bien dicho: cuchillada fue la que -dió Caín á su hermano Abel, aunque entonces no habia cuchillos: -cuchillada fue la que dió Alejandro Magno á la reina Patasilea, sobre -quitalle á Zamora la bien cercada; y asimismo Julio César al conde -don Pedro Anzures, sobre el jugar á las tablas con dos Gaiferos entre -Cavañas y Olías: pero advierta usted que las heridas se dan de dos -maneras; porque hay traicion y alevosía: la traicion se comete al -rey; la alevosía contra los iguales: por las armas lo han de ser; y -si yo riñere con ventaja: porque dice Carranza en su filosofía de la -espada, y Terencio en la conjuracion de Catilina... - -SARMIENTO. - -¡Váyase con el diablo, que me lleva sin juicio! ¿No echa de ver que -me dice bernardinas?[60] - -ROLDAN. - -¿Bernardinas dijo usted? y dijo muy bien, porque es muy lindo nombre; -y una mujer que se llamase Bernardina, estaba obligada á ser monja de -San Bernardo; porque si se llamase Francisca, no podia ser: que las -Franciscas tienen cuatro efes: la F es una de las letras del A. B. -C.: las letras del A. B. C. son veintitres: la K sirve en castellano -cuando somos niños, porque entonces decimos la caca, que se compone -de dos veces esta letra K: dos veces pueden ser de vino: el vino -tiene grandes virtudes: no se ha de tomar en ayunas, ni aguado; -porque las partes raras del agua penetran los poros y se suben al -celebro; y entrando puros... - -SARMIENTO. - -Téngase, que me ha muerto; y pienso que algun demonio tiene revestido -en esa lengua. - -ROLDAN. - -Dice usted muy bien; porque quien tiene lengua á Roma va: yo he -estado en Roma y en la Mancha, en Transilvania y en la Puebla de -Montalvan: Montalvan era un castillo, de donde era señor Reinaldos: -Reinaldos era uno de los doce Pares de Francia, y de los que comian -con el emperador Carlo Magno en la mesa redonda; porque no era -cuadrada ni ochavada: en Valladolid hay una placetilla, que llaman el -ochavo: un ochavo es la mitad de un cuarto: un cuarto se compone de -cuatro veces un maravedí: el maravedí antiguo basta tanto como agora -un escudo: dos maneras hay de escudos, hay escudos de paciencia, y -hay escudos... - -SARMIENTO. - -¡Dios me la dé para sufrille! téngase, que me lleva perdido. - -ROLDAN. - -Perdido dijo usted y dijo muy bien; porque el perder no es ganar: -hay siete maneras de perder: perder al juego, perder la hacienda, el -trato, perder la honra, perder el juicio, perder por descuido una -sortija ó un lienzo, perder... - -SARMIENTO. - -¡Acabe con el diablo! - -ROLDAN. - -¿Diablo dijo usted? y dijo muy bien; porque el diablo nos tienta con -varias tentaciones: la mayor de todas es la de la carne: la carne no -es pescado: el pescado es flemoso: los flemáticos no son coléricos: -de cuatro elementos está compuesto el hombre, de cólera, sangre, -flema y melancolía: la melancolía no es alegría; porque la alegría -consiste en tener dineros: los dineros hacen á los hombres: los -hombres no son bestias: las bestias pacen; y finalmente... - -SARMIENTO. - -Y finalmente, me quitará usted el juicio, ó poco podrá; pero le -suplico en cortesía me escuche una palabra, sin decirme lo que es -palabra, que me caeré muerto. - -ROLDAN. - -¿Qué manda usted? - -SARMIENTO. - -Señor mio: yo tengo una mujer, por mis pecados, la mayor habladora -que se ha visto desde que hubo mujeres en el mundo: es de suerte lo -que habla, que yo me he visto muchas veces resuelto á matalla por las -palabras, como otros por las obras: remedios he buscado, ninguno ha -sido á propósito: á mí me ha parecido que si yo llevase á usted á mi -casa, y hablase con ella seis dias á reo[61], me la pondria de la -manera que están los que comienzan á ser valientes delante de los que -há muchos dias que lo son. Véngase usted conmigo, suplícoselo: que -yo quiero fingir que usted es mi primo, y con este achaque tendré á -usted en mi casa. - -ROLDAN. - -¿Primo dijo usted? ¡Ó, qué bien que dijo usted! Primo decimos al hijo -del hermano de nuestro padre: primo á un zapatero de obra prima: -prima es una cuerda de una guitarra: la guitarra se compone de cinco -órdenes: las órdenes mendigantes son cuatro: cuatro son los que no -llegan á cinco: con cinco estaba obligado á reñir antiguamente el que -desafiaba de comun; como se vió en don Diego Ordoñez, y los hijos de -Arias Gonzalo, cuando el rey don Sancho... - -SARMIENTO. - -¡Téngase por Dios, y véngase conmigo, que allí dirá lo demás! - -ROLDAN. - -Camine delante usted, que yo le pondré esa mujer en dos horas muda -como una piedra, porque la piedra... - -SARMIENTO. - -No le oiré palabra. - -ROLDAN. - -Pues camine, que yo le curaré á su mujer. - - - _Váse Sarmiento y Roldan; y sale doña Beatriz é Inés su criada._ - -BEATRIZ. - -¡Inés! ¡hola Inés! ¿qué digo? ¡Inés, Inés! - -INÉS. - -Ya oigo, señora, señora, señora. - -BEATRIZ. - -Bellaca, desvergonzada, ¿cómo me respondeis vos con ese lenguaje? -¿No sabeis vos que la vergüenza es la principal joya de las mujeres? - -INÉS. - -Vuestra merced, por hablar, cuando no tiene de qué, me llama -doscientas veces. - -BEATRIZ. - -Pícara, el número de doscientos es número mayor, debajo del cual -se pueden entender doscientos mil, añadiéndole ceros: los ceros no -tienen valor por sí mismos. - -INÉS. - -Señora, ya lo tengo entendido: dígame vuesa merced qué tengo de -hacer, porque haremos prosa. - -BEATRIZ. - -Y la prosa es para que traigais la mesa, para que coma vuestro amo: -que ya sabeis que anda mohino; y una mohina en un casado es causa de -que levante un garrote, y comenzando por las criadas, remate con el -ama. - -INÉS. - -¿Pues hay mas de sacar la mesa? Voy volando. - - - _Salen Sarmiento y Roldan._ - -SARMIENTO. - -¡Hola!, ¿no está nadie en esta casa? ¡Doña Beatriz, hola! - -BEATRIZ. - -Aquí estoy, señor. ¿De qué venís dando voces? - -SARMIENTO. - -Mirad que traigo este caballero, soldado y pariente mio, convidado: -acaricialde y regalalde mucho, que va á pretender á la córte. - -BEATRIZ. - -Si vuestra merced va á la córte, lleve advertido que la córte no -es para Cárlos tu encogido; porque el encogimiento es linage de -bobería; y un bobo está cerca de ser desvalido, y lo merece; porque -el entendimiento es luz de las acciones humanas, y toda la accion -consiste... - -ROLDAN. - -Quedo, quedo: suplico á vuestra merced, que bien sé que consiste en -la disposicion de la naturaleza; porque la naturaleza obra por los -instrumentos corporales, y va disponiendo los sentidos: los sentidos -son cinco, andar, tocar, correr y pensar, y no estorbar: toda persona -que estorbare es ignorante; y la ignorancia consiste en no caer en -las cosas; quien cae y se levanta, Dios le da buenas pascuas: las -pascuas son cuatro, la de Navidad, la de Reyes, la de Flores, y la de -Pentecostés: Pentecostés es un vocablo esquisito. - -BEATRIZ. - -¿Cómo esquisito? Mal sabe vuestra merced de esquisitos: toda cosa -esquisita es estraordinaria: la ordinaria no admira: la admiracion -nace de cosas altas: la mas alta cosa del mundo es la quietud, porque -nadie la alcanza: la mas baja es la malicia, porque todos caen en -ella: el caer es forzoso, porque hay tres estados en todas las cosas, -el principio, el aumento y la declinacion. - -ROLDAN. - -Declinacion dijo vuestra merced y dijo muy bien; porque los nombres -se declinan, los verbos se conjugan; y los que se casan se llaman -con este nombre; y los casados son obligados á quererse, amarse y -estimarse, como lo manda la Santa Madre Iglesia; y la razon de esto -es... - -BEATRIZ. - -Paso, paso: ¿qué es esto, marido? ¿Teneis juicio? ¿Qué hombre es este -que habeis traido á mi casa? - -SARMIENTO. - -Por Dios que me huelgo, que he hallado con qué desquitarme. Dad acá -la mesa presto, y comamos: que el señor Roldan ha de ser huésped mio -seis ó siete años. - -BEATRIZ. - -¿Siete años? Malos años; ni una hora, que reventaré, marido. - -SARMIENTO. - -Él era harto mejor para serlo vuestro. Hola, dad acá la comida. - -INÉS. - -¿Convidados tenemos? Aquí está la mesa. - -ROLDAN. - -¿Quién es esta señora? - -SARMIENTO. - -Es criada de casa. - -ROLDAN. - -Una criada que se llama en Valencia fadrina, en Italia masara, en -Francia gazpirria, en Alemania filimoquia, en la córte sirvienta, en -Vizcaya moscorra, y entre pícaros daifa. Venga la comida alegremente, -que quiero que vuesas mercedes me vean comer al uso de la Gran -Bretaña. - -BEATRIZ. - -Aquí no hay que hacer, sino perder el juicio, marido: que reviento -por hablar. - -ROLDAN. - -¿Hablar dijo vuestra merced? Dijo muy bien: hablando se entienden los -conceptos; estos se forman en el entendimiento: quien no entiende no -siente: quien no siente no vive: el que no vive es muerto: un muerto -echalle en un huerto. - -BEATRIZ. - -¡Marido, marido! - -SARMIENTO. - -¿Qué quereis, mujer? - -BEATRIZ. - -Echadme de aquí este hombre con los diablos: que reviento por hablar. - -SARMIENTO. - -Mujer, tened paciencia: que hasta cumplidos los dichos siete años no -puede salir de aquí: porque he dado mi palabra, y estoy obligado á -cumplirla, ó no seré quien soy. - -BEATRIZ. - -¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡Ay, ay, ay! - -INÉS. - -Desmayóse. ¿Esto quiere ver vuestra merced delante de sus ojos? Véla -ahí muerta. - -ROLDAN. - -¡Jesus! ¿de qué le ha dado este mal? - -SARMIENTO. - -De no hablar. - -(_Dentro la justicia._) - -ALGUACIL. - -¡Abran aquí á la justicia, abran á la justicia! - -ROLDAN. - -¡La justicia! ¡Ay, triste de mí! que yo ando huido, y si me conocen -me han de llevar á la cárcel. - -SARMIENTO. - -Pues señor, el remedio es meterse en esta estera vuestra merced, que -las habian quitado para limpiarlas; y asi se podrá librar, que yo no -hallo otro. - - - _Métese en la estera Roldan, y salen Alguacil, Escribano y - Corchete._ - -ALGUACIL. - -¿Era para hoy el abrir esta puerta? - -SARMIENTO. - -¿Qué es lo que vuestra merced manda, que tan furioso viene? - -ALGUACIL. - -El señor gobernador manda que, no obstante que vuestra merced ha -pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga vuestra merced -á darle la mano á este hombre, y se abracen y sean amigos. - -SARMIENTO. - -Querria comer agora. - -ESCRIBANO. - -El hombre está aquí junto; y luego se volverá vuestra merced á comer -despacio. - -SARMIENTO. - -Vamos en buen hora. - -INÉS. - -Vuelve en tí, señora: que si de no hablar te has desmayado, agora que -estás sola hablarás cuanto quisieres. - -BEATRIZ. - -Gracias á Dios, que agora descansaré del silencio que he tenido. - -(_Saque Roldan la cabeza de entre la estera y mirando á Beatriz, -diga_): - -ROLDAN. - -¿Silencio dijo vuestra merced? y dijo muy bien: porque el silencio -fue siempre alabado de los sabios; y los sabios callan á tiempos, y -hablan á tiempos; porque hay tiempos de hablar, y tiempos de callar; -y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras; y una escritura -ha menester tres testigos, y si es de testamento cerrado siete; -porque... - -BEATRIZ. - -Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trujo. ¿Hay tan -gran bellaquería? Yo vuelvo á desmayarme. - - - _Vuelven á salir todos._ - -SARMIENTO. - -Ya que se han hecho las amistades, quiero que vuestras mercedes beban -con una caja. Hola, dad acá la cantimplora y aquella perada. - -BEATRIZ. - -¿Agora nos meteis en eso? ¿No veis que estamos ocupados sacudiendo -estas esteras? Muestra el palo; y tú con esotro démoslas hasta que -queden limpias. - -ROLDAN. - -Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que -jugaban de mano. - -ALGUACIL. - -Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador, -que hace las maulas? - -ESCRIBANO. - -El mismo. - -ALGUACIL. - -Sed preso, sed preso. - -ROLDAN. - -¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es -libre, y la libertad... - -ALGUACIL. - -Que no, no, aquí no ha de valer la habladura: vive Dios, que habeis -de ir á la cárcel. - -SARMIENTO. - -Señor alguacil, suplico á vuestra merced que por haberse hallado en -mi casa, esta vez no se le lleve: que doy palabra á vuestra merced de -darle con que se vaya del lugar en curándome á mi mujer. - -ALGUACIL. - -¿Pues de qué la cura? - -SARMIENTO. - -Del hablar. - -ALGUACIL. - -¿Y cómo? - -SARMIENTO. - -Hablando: porque como habla tanto, la enmudece. - -ALGUACIL. - -Soy contento, por ver ese milagro; pero ha de ser con condicion, que -si la diere sana, me avise vuestra merced luego, porque le lleve á mi -casa: que tiene mi mujer la propia enfermedad, y me holgaria que me -la curase de una vez. - -SARMIENTO. - -Yo avisaré con lo que hubiere. - -ROLDAN. - -Yo sé que la dejaré bien curada. - -ALGUACIL. - -¡Vete, pícaro hablador! - -SARMIENTO. - -No me desagrada el verso. - -ALGUACIL. - -Pues si no le desagrada, oiga, que yo tengo alguna vena de poesía. - -ROLDAN. - -¿Oiga? ¿poesía ha dicho vuestra merced? Pues repare, que por Dios que -la ha de llevar de puño. - -(_Hácense la salva, y van diciendo las glosas._) - -ALGUACIL. - - La condicion del hablar - Mas parece tentacion - De quien nos suele tentar; - Ni puede ser condicion - En hombre que es muladar. - Parte á servir de atambor - Con esa lengua, embaidor; - Y pues que con mayor ruido - Suenas á un discreto oido, - Vete pícaro hablador. - -ESCRIBANO. - - Despues de muerto sé yo - Que ha de ponerse en lugar - De epitafio: _aquí murió_ - _Quien muerto no ha de callar_ - _Tanto como vivo habló_. - -INÉS. - -Esa quiero yo acabar. - -ESCRIBANO. - -Diga, veamos. - -INÉS. - - Y pues de hablar el rigor - Á un muerto pone temor, - Á un monte, donde á ninguno - Seas hablando importuno, - Vete, pícaro hablador. - -SARMIENTO. - -Va la mia. - - ¡Ó tú, que hablaste por veinte, - Y hablaste por veinte mil, - -BEATRIZ. - - Yo la acabaré, detente: - -ROLDAN. - - Por hablar; traza sutil. - -BEATRIZ. - - Repare, señor pariente; - Vete á donde tu rumor - No suene para tu mengua; - Y pues se sabe tu flor, - Vete, enfermo de la lengua, - Vete, pícaro hablador. - -ROLDAN. - -Oigan y reparen vuestras mercedes, que no será peor la mia: - - Aquí he venido á curar - Una mujer habladora - Que nunca supo callar, - Á quien pienso desde agora - Enmudecer con hablar. - Convídame este señor, - Y comeré con rigor, - Aunque diga su mujer, - Por no me dar de comer, - Vete, pícaro hablador. - -(_Éntranse dándose vaya, con que se da fin._) - - -FIN DE LOS ENTREMESES. - - - - -ÍNDICE - - - Prólogo. v - Entremés del Juez de los Divorcios. 1 - Entremés del rufián viudo, llamado Trampagos. 15 - Entremés del vizcaíno fingido. 37 - Entremés de la guarda cuidadosa. 57 - Entremés del viejo zeloso. 79 - Entremés de la elección de los alcaldes de Daganzo. 99 - Entremés de la cárcel de Sevilla. 119 - Entremés del Retablo de las maravillas. 139 - Entremés de la Cueva de Salamanca. 157 - Entremés del Hospital de los podridos. 177 - Entremés de los dos habladores. 193 - - - - -NOTAS - - [1] No cacarees, no ponderes tanto tu negocio. - - [2] De paño, ó empañado el rostro. - - [3] Dueña absoluta. - - [4] Metáfora tomada del juego de naipes de este nombre, especie - del que hoy se llama del parar, en el que las dos primeras - cartas que se sacan de la baraja junta pertenecen la primera al - contrario, y la segunda al que da al naipe, y estas dos se llaman - juntas. El que lleva el naipe ha de querer todos los envites que - hace el contrario, ó dejar el naipe; y de esto está tomada la - metáfora que aquí usa el viejo, y cuya alusion es bien fácil de - entender. - - [5] Refran que esplica lo poco que suele durar el fervor en - algunas personas que entran de nuevo en algun estado, destino - ó trato; ó que todas las cosas aplacen y hacen bondad en el - principio, pero que pasada la novedad, se mudan ó ceden. - - [6] Lo mismo que enhoramala, ó en mala hora. - - [7] Frase que se usa para decir que el que en un negocio está á - lo favorable, tambien debe estar á lo adverso. - - [8] Esto es, hacer un entero y completo uso de todos sus - sentidos: metáfora tomada del juego de naipes, llamado quínola, - y en que los jugadores brujulean ó rastrean, por ver si tienen - quínola, por sola la pinta de las cartas, y sin descubrir estas. - - [9] Esto es, de aumentar el número de los mirones ó espectadores - del juego, pero que no toman parte en él. - - [10] Es el vestido de calle, ó el que se pone para salir á ella, - diferente ó mas esmerado que el que se usa para viaje, ó para - estar dentro de casa. - - [11] Esto es, en nada: me desprecia ó tiene por cosa de menos - valer. - - [12] Son los mozos de carga, ó que se ocupan en portear y - descargar las cargas de todas clases, y especialmente las de - carbon. - - [13] Esto es, de mala vida, ó de mal vivir: tambien significa la - esclava. - - [14] Véase la nota de la página 11. - - [15] Voz anticuada; lo mismo que señor. - - [16] Voz tambien anticuada; lo mismo que vuesa merced, ó usted. - - [17] El sol de la gente de la hampa, ó de los pícaros, matones y - valentones. Todas ó las mas de las voces y espresiones que aquí - se notan son de la germania, ó lenguaje picaresco. - - [18] Lo mismo que charlado, hablado. - - [19] Es este lance, suerte ó jugada de esgrima; que es la ida y - venida sin intermision, que juegan dos que esgrimen. - - [20] Lo mismo que _ad omnia_: esto es, que todo ha de ser hoy - pésames. - - [21] De ser azotado por la justicia. - - [22] Esto es, tomó once veces las unciones. - - [23] Esto es, que tenia tantas fuentes como los jardines de - Aranjuez. - - [24] Cuando se toca á queda; ó á recoger en ciertos pueblos - de España, donde habia antiguamente la costumbre de tocar ó á - recoger á cierta hora de la noche, tañendo una campana. - - [25] Á mi querido. - - [26] Mis dos ojos. - - [27] Por hijo de malicias, malicioso. - - [28] Reales, por monedas. - - [29] Sobornado, ganado con dinero. - - [30] En señal de ser su esclava, ó para que la tuviese por tal. - - [31] Del vino caro ó del mejor. - - [32] La justicia. - - [33] Es desear ó complacerse en una cosa que se desea, regodearse - con ella. - - [34] Con los rústicos. - - [35] Padece de la cabeza, está loco. - - [36] Demasías. - - [37] Llamábase así á la pieza ó piezas de cabritilla, adobadas - con varias figuras y labores estampadas con prensa, y de que - antiguamente se hacia mucho uso para cubiertas de mesa, cortinas - y aun tapices. - - [38] Modo anticuado por _se espantaria_ ó _espantariase_. - - [39] Á la inquisición; porque los que eran condenados á ser - quemados por este tribunal, sufrian este castigo en una hoguera - llamada _el brasero_. - - [40] Á la galera ó encierro de las malas mujeres. - - [41] Aunque algunos críticos han dudado sobre atribuir la - paternidad de este entremes á Cervantes, hoy ya la opinion mas - acreditada se la concede. - - [42] En Germania la palabra _cerra_ vale tanto como mano. - - [43] Esto es, de engaños. - - [44] Voces todas con que se califican diversas habilidades y - hazañas de los hampores. - - [45] Que sé hacer algo, que sé mi obligación, y no se reduce todo - á palabras generales y meras ofertas. - - [46] Disponte, prepárate á adular y lisonjear con tu parlar á los - espectadores. - - [47] No uses de agudezas ó remontes demasiado el estilo, de modo - que no te entiendan. - - [48] Judio convertido. - - [49] Esto es, me precio de entender el arte cómica; ó soy - aficionado á ella. - - [50] De ellos es, judio convertido es ó hijo bastardo. - - [51] Espresion metafórica, que vale lo mismo que gente soez. - - [52] Vino bueno, espirituoso: el mas fuerte se llama de dos - orejas. - - [53] Por esposo. - - [54] Alude á los que por cualquier cosa se afanan, desasosiegan y - desesperan. - - [55] Á Santiago el Menor, cuya fiesta se celebra efectivamente, - en mayo, la llamaban _Santiago el Verde_. - - [56] _En cas_; lo mismo que _en casa_. - - [57] El sentido es confuso, si bien de lo que á continuación dice - el SECRETARIO se deduce que los sesos de los poetas á que alude, - son los que han de hacer el oficio de vomitivos, sin duda por lo - repugnantes ó nauseabundos. - - [58] Aquí el humor satírico de Cervantes, toma un giro, adquiere - un color tan subido, que pudiera llamarse quevedesco. - - [59] Manera singularísima y gráfica de censurar los errores de la - ignorancia ó de la torpeza facultativa. - - [60] Embustes, mentiras, embrollos. - - [61] De seguida ó seguidos. - - - - - - - -End of Project Gutenberg's Los entremeses, by Miguel de Cervantes Saavedra - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LOS ENTREMESES *** - -***** This file should be named 57955-8.txt or 57955-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/7/9/5/57955/ - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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