summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/56454-0.txt
diff options
context:
space:
mode:
authornfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-07 22:45:42 -0800
committernfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-07 22:45:42 -0800
commit09d846bc42f504cd88af61fdf955c0874abf656d (patch)
tree4297931defb694126948b706df8198983a69dd41 /56454-0.txt
parentc4d52582cf98f94099e7bf67e21b3fe2490588bf (diff)
Sentinels relocatedHEADmain
Diffstat (limited to '56454-0.txt')
-rw-r--r--56454-0.txt5642
1 files changed, 5642 insertions, 0 deletions
diff --git a/56454-0.txt b/56454-0.txt
new file mode 100644
index 0000000..766b506
--- /dev/null
+++ b/56454-0.txt
@@ -0,0 +1,5642 @@
+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ HAMLET
+
+ DRAMA EN CINCO ACTOS
+
+ TRADUCCION DE LA OBRA
+
+ DE
+
+ GUILLERMO SHAKESPEARE
+
+ POR
+
+ L. FERNANDEZ MORATIN
+
+ [Illustration: colofón]
+
+ CASA EDITORIAL MAUCCI
+
+ Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
+ 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio
+ en la de Buenos Aires 1910
+
+ Calle de Mallorca, núm. 166
+
+
+
+
+ SHAKESPEARE
+
+
+ PRINTED IN SPAIN
+
+
+
+
+ ES PROPIEDAD DE ESTA CASA EDITORIAL
+
+
+
+
+ HAMLET
+
+ DRAMA EN CINCO ACTOS
+
+ TRADUCCION DE LA OBRA
+
+ DE
+
+ GUILLERMO SHAKESPEARE
+
+ POR
+
+ L. FERNANDEZ MORATIN
+
+ [Illustration: colofón]
+
+ CASA EDITORIAL MAUCCI
+
+ Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
+ 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio
+ en la de Buenos Aires 1910
+
+ Calle de Mallorca, núm. 166
+
+
+
+
+ PERSONAJES
+
+
+ CLAUDIO, rey de Dinamarca.
+ GERTRUDIS, reina de Dinamarca.
+ HAMLET, príncipe.
+ FORTIMBRAS, príncipe de Noruega.
+ La sombra del rey Hamlet.
+ POLONIO, sumiller de corps.
+ LAERTES, hijo de Polonio.
+ OFELIA, hija de Polonio.
+ HORACIO, amigo de Hamlet.
+ VOLTIMAN, |
+ CORNELIO, }
+ RICARDO, } cortesanos.
+ GUILLERMO, }
+ ENRIQUE, |
+ MARCELO, }
+ BERNARDO, } soldados.
+ FRANCISCO, }
+ REINALDO, criado de Polonio.
+ Dos embajadores de Inglaterra.
+ Un cura.
+ Un caballero.
+ Un capitán.
+ Un guardia.
+ Un criado.
+ Dos marineros.
+ Dos sepultureros.
+ Cuatro cómicos.
+ Acompañamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas,
+ cómicos, criados, etc.
+
+ * * * * *
+
+ La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus
+ cercanías y en las fronteras de Dinamarca.
+
+
+
+
+[Illustration: barra decorativa]
+
+
+
+
+ACTO PRIMERO
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura
+
+FRANCISCO, BERNARDO
+
+ Francisco estará paseándose haciendo centinela. Bernardo se va
+ acercando hacia él. Estos personajes y los de la escena siguiente
+ estarán armados con espada y lanza.
+
+
+BERNARDO.--¿Quién está ahí?
+
+FRANCISCO.--No: respóndame él á mí. Deténgase, y diga quién es...
+
+BERNARDO.--Viva el rey.
+
+FRANCISCO.--¿Es Bernardo?
+
+BERNARDO.--El mismo.
+
+FRANCISCO.--Tú eres el más puntual en venir á la hora.
+
+BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir á recogerte.
+
+FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un frío que penetra,
+y yo estoy delicado del pecho.
+
+BERNARDO.--¿Has hecho tu guardia tranquilamente?
+
+FRANCISCO.--Ni un ratón se ha movido.
+
+BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras á Horacio y Marcelo,
+mis compañeros de guardia, diles que vengan presto.
+
+FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ahí. ¡Eh! ¿Quién va?
+
+
+ESCENA II
+
+HORACIO, MARCELO y dichos
+
+
+HORACIO.--Amigos de este país.
+
+MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca.
+
+FRANCISCO.--Buenas noches.
+
+MARCELO.--¡Oh honrado soldado! Pásalo bien. ¿Quién te relevó de la
+centinela?
+
+FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches.
+
+ (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde está Bernardo
+ haciendo centinela_).
+
+MARCELO.--¡Hola, Bernardo!
+
+BERNARDO.--¿Quién está ahí? ¿Es Horacio?
+
+HORACIO.--Un pedazo de él.
+
+BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido.
+
+MARCELO.--Y qué, ¿se ha vuelto á aparecer aquella cosa esta noche?
+
+BERNARDO.--Yo nada he visto.
+
+MARCELO.--Horacio dice que es aprensión nuestra, y nada quiere creer de
+cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya
+en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga á la guardia con
+nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crédito
+á nuestros ojos, y le hable si quiere.
+
+HORACIO.--¡Qué! No, no vendrá.
+
+BERNARDO.--Sentémonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus oídos
+con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos
+ya presenciado nosotros.
+
+HORACIO.--Muy bien: sentémonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente.
+(_Siéntanse los tres_).
+
+BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al
+occidente del polo había hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio
+del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, á tiempo que el reloj
+daba la una...
+
+MARCELO.--Chit. Calla; mírale por dónde viene otra vez.
+
+ (_Se aparece á un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet
+ armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la
+ visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_).
+
+BERNARDO.--Con la misma figura que tenía el difunto rey.
+
+MARCELO.--Horacio, tú que eres hombre de estudios, háblale.
+
+BERNARDO.--¿No se parece todo al rey? Mírale, Horacio.
+
+HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro.
+
+BERNARDO.--Querrá que le hablen.
+
+MARCELO.--Háblale, Horacio.
+
+HORACIO (_se encamina hacia donde está la sombra_).--¿Quién eres tú, que
+así usurpas este tiempo á la noche, y esa presencia noble y guerrera que
+tuvo un día la majestad del soberano dinamarqués que yace en el
+sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido.
+
+(_Vase la sombra á paso lento_).
+
+MARCELO.--Parece que está irritado.
+
+BERNARDO.--¿Ves? Se va como despreciándonos.
+
+HORACIO.--Deténte, habla. Yo te lo mando, habla.
+
+MARCELO.--Ya se fué. No quiere responderos.
+
+BERNARDO.--¿Qué tal, Horacio? Tú tiemblas, y has perdido el color. ¿No
+es esto algo más que aprensión? ¿Qué te parece?
+
+HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera creído sin la sensible y cierta
+demostración de mis propios ojos.
+
+MARCELO.--¿No es enteramente parecido al rey?
+
+HORACIO.--Como tú á ti mismo. Y tal era el arnés de que iba ceñido
+cuando peleó con el ambicioso rey de Noruega; y así le ví arrugar ceñudo
+la frente cuando en una alteración colérica hizo caer al de Polonia
+sobre el hielo, de un solo golpe... ¡Extraña aparición es ésta!
+
+MARCELO.--Pues de esa manera, y á esta misma hora de la noche, se ha
+paseado dos veces con ademán guerrero delante de nuestra guardia.
+
+HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en
+mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza á
+nuestra nación.
+
+MARCELO.--Ahora bien, sentémonos (_siéntanse_); y decidme, cualquiera de
+vosotros que lo sepa, ¿por qué fatigan todas las noches á los vasallos
+con estas guardias tan penosas y vigilantes? ¿Para qué es esta fundición
+de cañones de bronce, y este acopio extranjero de máquinas de guerra? ¿A
+qué fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados á un afán
+molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? ¿Qué
+causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las
+noches á los días? ¿Quién de vosotros podrá decírmelo?
+
+HORACIO.--Yo te lo diré, ó á lo menos los rumores que sobre esto corren.
+Nuestro último rey (cuya imagen acaba de aparecérsenos) fué provocado a
+combate, como ya sabéis, por Fortimbrás de Noruega, estimulado éste de
+la más orgullosa emulación. En aquel desafío, nuestro valeroso Hamlet
+(que tal renombre alcanzó en la parte del mundo que nos es conocida)
+mató á Fortimbrás, el cual por un contrato sellado y ratificado según el
+fuero de las armas, cedía al vencedor (dado caso que muriese en la
+pelea) todos aquellos países que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se
+obligó también á cederle una porción equivalente, que hubiera pasado a
+manos de Fortimbrás, como herencia suya, si hubiese vencido; así como,
+en virtud de aquel convenio y de los artículos estipulados, recayó todo
+en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrás, de un carácter fogoso, falto de
+experiencia y lleno de presunción, ha ido recogiendo de aquí y de allí
+por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida, á
+quien la necesidad de comer determina á intentar empresas que piden
+valor; y según claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar
+con violencia y á fuerza de armas los mencionados países que perdió su
+padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras
+prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la
+agitación y movimiento en que toda la nación está.
+
+BERNARDO.--Si no es ésa, ya no alcanzo cuál puede ser... Y en parte lo
+confirma la visión espantosa que se ha presentado armada en nuestro
+puesto con la figura misma del rey que fué y es todavía el autor de
+estas guerras.
+
+HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento.
+En la época más gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso
+César cayese, quedaron vacíos los sepulcros, y los amortajados cadáveres
+vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las
+estrellas resplandecieron con encendidas colas, cayó lluvia de sangre,
+se ocultó el sol entre celajes funestos, y el húmedo planeta, cuya
+influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeció eclipse, como si el
+fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de
+sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo
+y la tierra juntos los han manifestado á nuestro país y á nuestra
+gente... Pero... silencio... ¿Veis?... Allí... Otra vez vuelve...
+(_Vuelve á salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan
+mano á las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos
+siguen detrás_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al
+encuentro... Deténte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes
+voz, háblame. Si allá donde estás puedes recibir algún beneficio para tu
+descanso y mi perdón, háblame. Si sabes los hados que amenazan á tu
+país, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ¡ay! habla... O
+si acaso durante tu vida acumulaste en las entrañas de la tierra mal
+habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espíritus,
+después de la muerte vagáis inquietos, decláralo... deténte y habla...
+Marcelo, deténle...
+
+ (_Canta un gallo á lo lejos, y empieza á retirarse la sombra; los
+ soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la
+ sombra los evita, y desaparece con prontitud_).
+
+MARCELO.--¿Le daré con mi lanza?
+
+HORACIO.--Sí, hiérele, si no quiere detenerse.
+
+BERNARDO.--Aquí está.
+
+HORACIO.--Aquí.
+
+MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo él un soberano, en
+hacer demostraciones de violencia. Bien que, según parece, es
+invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla.
+
+BERNARDO.--El iba ya á hablar cuando el gallo cantó.
+
+HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeció como el delincuente
+apremiado con terrible precepto. Yo he oído decir que el gallo, trompeta
+de la mañana, hace despertar al dios del día con la alta y aguda voz de
+su garganta sonora, y que á este anuncio todo extraño espíritu errante
+por la tierra ó el mar, el fuego ó el aire, huye á su centro; y el
+fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinión.
+
+(_Empieza á iluminarse lentamente el teatro_).
+
+MARCELO.--En efecto, desapareció al cantar el gallo. Algunos dicen que
+cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro
+Redentor, este pájaro matutino canta toda la noche, y que entonces
+ningún espíritu se atreve á salir de su morada; las noches son
+saludables, ningún planeta influye siniestramente, ningún maleficio
+produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: ¡tan
+sagrados son y tan felices aquellos días!
+
+HORACIO.--Yo también lo tengo entendido así, y en parte lo creo. Pero
+ved cómo ya la mañana, cubierta con la rosada túnica, viene pisando el
+rocío de aquel alto monte oriental. Demos fin á la guardia, y soy de
+opinión que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche;
+porque yo os prometo que este espíritu hablará con él, aunque ha sido
+para nosotros mudo. ¿No os parece que le demos esta noticia,
+indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligación?
+
+MARCELO.--Sí, sí, hagámoslo. Yo sé en dónde le hallaremos esta mañana
+con más seguridad.
+
+
+ESCENA III
+
+Salón de palacio
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO,
+ caballeros, damas y acompañamiento.
+
+
+CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet está todavía tan
+reciente en nuestra memoria, que obliga á mantener en tristeza los
+corazones, y á que en todo el reino sólo se observe la imagen del dolor,
+con todo eso, tanto ha combatido en mí la razón á la naturaleza, que he
+conservado un prudente sentimiento de su pérdida, junto con la memoria
+de lo que á nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa á la
+que un tiempo fué mi hermana y hoy reina conmigo, compañera en el trono
+de esta belicosa nación; si bien estas alegrías son imperfectas, pues en
+ellas se han unido á la felicidad las lágrimas, las fiestas á la pompa
+fúnebre, los cánticos de muerte á los epitalamios de himeneo, pesados en
+igual balanza el placer y la aflicción. Ni hemos dejado de seguir los
+dictámenes de vuestra prudencia, que en esta ocasión ha procedido con
+absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta
+deciros que el joven Fortimbrás, estimándome en poco, ó presumiendo que
+la reciente muerte de mi querido hermano habrá producido en el reino
+trastorno y desunión, fiado en esta soñada superioridad, no ha cesado de
+importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras que
+perdió su padre, y adquirió mi valeroso hermano con todas las
+formalidades de la ley. Basta ya lo que de él he dicho. Por lo que á mí
+toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, véisle aquí: Escribo al
+rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el
+lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, á fin de que
+le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente
+que levanta contra mí, su calidad, su número y fuerzas. Prudente
+Cornelio, y tú, Voltiman, vosotros saludaréis en mi nombre al anciano
+rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con él tratado
+alguno que exceda los límites expresados en estos artículos. (_Les da
+unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaréis en vuestra
+diligencia el celo de servirme.
+
+VOLTIMAN.--En ésta y cualquiera otra comisión os daremos pruebas de
+nuestro respeto.
+
+CLAUDIO.--No lo dudaré. El cielo os guarde.
+
+
+ESCENA IV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y
+acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Y tú, Laertes, ¿qué solicitas? Me has hablado de una
+pretensión: ¿no me dirás cuál sea? En cualquiera cosa justa que pidas al
+rey de Dinamarca, no será vano el ruego. ¿Ni qué podrás pedirme, que no
+sea más ofrecimiento mío que demanda tuya? No es más adicto á la cabeza
+el corazón, ni más pronta la mano en servir á la boca, que lo es el
+trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, ¿qué pretendes?
+
+LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso
+para volver á Francia. De allí he venido voluntariamente á Dinamarca á
+manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación; pero ya
+cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinación
+me llaman de nuevo á aquel país, y espero de vuestra mucha bondad esta
+licencia.
+
+CLAUDIO.--¿Has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices, Polonio?
+
+POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardío
+consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de
+que se vaya, aunque á pesar mío, y os ruego, señor, que se la concedáis.
+
+CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir, y haz
+cuanto gustes y sea más conducente á tu felicidad. ¡Y tú, Hamlet, mi
+deudo, mi hijo!
+
+HAMLET.--Algo más que deudo y menos que amigo.
+
+CLAUDIO.--¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre?
+
+HAMLET.--Al contrario, señor: estoy demasiado á la luz.
+
+GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifieste aflicción;
+véase en él que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos
+párpados busques entre el polvo á tu generoso padre. Tú lo sabes, común
+es á todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza á la
+eternidad.
+
+HAMLET.--Sí, señora, á todos es común.
+
+GERTRUDIS.--Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular
+sentimiento?
+
+HAMLET.--¿Aparentar? No, señora, yo no sé aparentar. Ni el color negro
+de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los
+interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante río, ni la dolorida
+expresión del semblante, junto con las fórmulas, los ademanes, las
+exterioridades de sentimiento, bastarán por sí solos, mi querida madre,
+á manifestar el verdadero afecto que me ocupa el ánimo. Estos signos
+aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir...
+Aquí (_tocándose el pecho_), aquí dentro tengo lo que es más que
+apariencia: lo restante no es otra cosa que atavíos y adornos del dolor.
+
+CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazón pague á un padre esa
+lúgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdió un padre
+también, y aquél perdió el suyo. El que sobrevive limita la filial
+obligación de su obsequiosa tristeza á un cierto término; pero continuar
+en interminable desconsuelo es una conducta de obstinación impía. Ni es
+natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad
+rebelde á los decretos de la Providencia, un corazón débil, un alma
+indócil, un talento limitado y falto de luces. ¿Será bien que el corazón
+padezca, queriendo neciamente resistir á lo que es y debe ser
+inevitable? ¿á lo que es tan común como cualquiera de las cosas que más
+á menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo,
+contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria
+absurda á la razón, que nos da en la muerte de nuestros padres la más
+frecuente de sus lecciones, y que nos está diciendo desde el primero de
+los hombres hasta el último que hoy espira: «mortales, ved aquí vuestra
+irrevocable suerte.» Modera, pues, yo te lo ruego, esa inútil tristeza;
+considera que tienes un padre en mí, puesto que debe ser notorio al
+mundo que tú eres la persona más inmediata á mi trono, y que te amo con
+el afecto más puro que puede tener á su hijo un padre. Tu resolución de
+volver á los estudios de Witemberga es la más opuesta á nuestro deseo, y
+antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aquí estimado
+y querido á vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi
+pariente y mi hijo.
+
+GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas á Witemberga: quédate con
+nosotros. No sean vanas las súplicas de tu madre.
+
+HAMLET.--Obedeceros en todo será siempre mi primer conato.
+
+CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro
+yo en el imperio danés. Venid, señora. La sincera y fiel condescendencia
+de Hamlet ha llenado de alegría mi corazón. En aplauso de este
+acontecimiento no celebrará hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo
+anuncie á las nubes el cañón robusto, y el cielo retumbe muchas veces á
+las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid.
+
+
+ESCENA V
+
+HAMLET
+
+
+¡Oh, si esta demasiado sólida masa de carne pudiera ablandarse y
+liquidarse disuelta en lluvia de lágrimas, ó el Todopoderoso no asestara
+el cañón contra el homicida de sí mismo! ¡Oh Dios! ¡oh Dios mío! ¡Cuán
+fatigado ya de todo, juzgo molestos, insípidos y vanos los placeres del
+mundo! Nada, nada quiero de él: es un campo inculto y rudo, que sólo
+abunda en frutos groseros y amargos. ¡Que esto haya llegado á suceder á
+los dos meses que él ha muerto!... No, ni tanto; aun no há dos meses.
+Aquel excelente rey que fué, comparado con éste, como con un sátiro,
+Hiperión; tan amante de mi madre, que ni á los aires celestes permitía
+llegar atrevidos á su rostro. ¡Oh cielo y tierra!... ¿para qué conservo
+la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesión
+hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ¡ah! no
+quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad, tú tienes nombre de mujer! En el
+corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que,
+semejante á Niobe, bañada en lágrimas, acompañó el cuerpo de mi triste
+padre... sí, ella, ella misma... ¡Cielos! una fiera, incapaz de razón y
+discurso, hubiera mostrado aflicción más durable. Se ha casado, en fin,
+con mi tío, hermano de mi padre; pero no más parecido á él, que yo lo
+soy á Hércules. En un mes... enrojecidos aún los ojos con el pérfido
+llanto, se casó. ¡Ah delincuente precipitación, ir á ocupar con tal
+diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir
+bien. Pero hazte pedazos, corazón mío, que mi lengua debe reprimirse.
+
+
+ESCENA VI
+
+HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO
+
+
+HORACIO.--Buenos días, señor.
+
+HAMLET.--Me alegro de verte bueno... ¿Es Horacio, ó me he olvidado de mí
+propio?
+
+HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado.
+
+HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese título que te das.
+¿A qué has venido de Witemberga?... ¡Ah, Marcelo!
+
+MARCELO.--Señor.
+
+HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud también. Pero, la verdad, ¿a
+qué has venido de Witemberga?
+
+HORACIO.--Señor... deseos de holgarme.
+
+HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrás
+forzar mis oídos á que admitan una disculpa que te ofende. Yo sé que no
+eres desaplicado. Pero dime, ¿qué asuntos tienes en Elsingor? Aquí te
+enseñaremos á ser gran bebedor antes que te vuelvas.
+
+HORACIO.--He venido á ver los funerales de vuestro padre.
+
+HAMLET.--No se burle de mí, por Dios, señor condiscípulo. Yo creo que
+habrás venido á las bodas de mi madre.
+
+HORACIO.--Es verdad: ¡como se han celebrado inmediatamente!
+
+HAMLET.--Economía, Horacio, economía. Aun no se habían enfriado los
+manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las
+mesas de la boda... ¡Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi
+mayor enemigo, antes que haber visto aquel día. ¡Mi padre!... me parece
+que veo á mi padre.
+
+HORACIO.--¿En dónde, señor?
+
+HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio.
+
+HORACIO.--Alguna vez le ví. Era un buen rey.
+
+HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro
+semejante.
+
+HORACIO.--Señor, yo creo que le ví anoche.
+
+HAMLET.--¿Le viste? ¿A quién?
+
+HORACIO.--Al rey vuestro padre.
+
+HAMLET.--¿Al rey mi padre?
+
+HORACIO.--Prestadme oído atento, suspendiendo un rato vuestra
+admiración, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el
+testimonio de estos caballeros.
+
+HAMLET.--Sí, por Dios, dímelo.
+
+HORACIO.--Estos dos señores, Marcelo y Bernardo, le habían visto dos
+veces hallándose de guardia, como á la mitad de la profunda noche. Una
+figura semejante á vuestro padre, armado según él solía de piés a
+cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por
+donde ellos estaban. Tres veces pasó de esta manera ante sus ojos, que
+oprimía el pavor, acercándose hasta donde ellos podían alcanzar con sus
+lanzas; pero débiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos
+sin osar hablarle. Diéronme parte de este secreto horrible; voime a la
+guardia con ellos la tercera noche, y allí encontré ser cierto cuanto me
+habían dicho, así en la hora como en la forma y circunstancias de
+aquella aparición. La sombra volvió en efecto. Yo conocí á vuestro
+padre, y es tan parecido á él, como lo son entre sí estas dos manos
+mías.
+
+HAMLET.--¿Y en dónde fué eso?
+
+MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estábamos de centinela.
+
+HAMLET.--¿Y no le hablasteis?
+
+HORACIO.--Sí, señor, yo le hablé; pero no me dió respuesta alguna. No
+obstante, una vez me parece que alzó la cabeza haciendo con ella un
+movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oyó la
+aguda voz del gallo matutino, y al sonido huyó con presta fuga
+desapareciendo de nuestra vista.
+
+HAMLET.--¡Es cosa bien admirable!
+
+HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos creído que era
+obligación nuestra avisaros de ello, mi venerable príncipe.
+
+HAMLET.--Sí, amigos, sí... pero esto no me llena de turbación. ¿Estáis
+de centinela esta noche?
+
+TODOS.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¿Decís que iba armado?
+
+TODOS.--Sí, señor, armado.
+
+HAMLET.--¿De la frente al pie?
+
+TODOS.--Sí, señor, de pies á cabeza.
+
+HAMLET.--Luego no le visteis el rostro.
+
+HORACIO.--Le vimos, porque traía la visera alzada.
+
+HAMLET.--Y qué, ¿parecía que estaba irritado?
+
+HORACIO.--Más anunciaba su semblante el dolor, que la ira.
+
+HAMLET.--¿Pálido, ó encendido?
+
+HORACIO.--No, muy pálido.
+
+HAMLET.--¿Y fijaba la vista en vosotros?
+
+HORACIO.--Constantemente.
+
+HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme allí.
+
+HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado.
+
+HAMLET.--Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo?
+
+HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con
+moderada diligencia.
+
+MARCELO.--Más, más estuvo.
+
+HORACIO.--Cuando yo le ví, no.
+
+HAMLET.--La barba blanca, ¿eh?
+
+HORACIO.--Sí, señor, como yo se la había visto, cuando vivía, de un
+color ceniciento.
+
+HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso
+vuelve.
+
+HORACIO.--¡Oh! sí volverá, yo os lo aseguro.
+
+HAMLET.--Si él se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le
+hablaré, aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas, me impusiera
+silencio. Yo os pido á todos, que así como hasta ahora habéis callado a
+los demás lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultéis con el mayor
+sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento,
+pero no a la lengua; yo sabré remunerar vuestro celo. Dios os guarde,
+amigos. Entre once y doce iré á buscaros á la muralla.
+
+TODOS.--Nuestra obligación es serviros.
+
+HAMLET.--Sí, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mío. Adiós.
+(_Vanse los tres._) El espíritu de mi padre... con armas... no es esto
+bueno. Recelo alguna maldad. ¡Oh, si la noche hubiese ya llegado!
+Esperémosla tranquilamente, alma mía. Las malas acciones, aunque toda la
+tierra las oculte, se descubren al fin á la vista humana.
+
+
+ESCENA VII
+
+Sala de casa de Polonio
+
+LAERTES, OFELIA
+
+
+LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje á bordo. Adiós, hermana, y cuando
+los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en
+darme nuevas de ti.
+
+OFELIA.--¿Puedes dudarlo?
+
+LAERTES.--Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes
+considerarle como una mera cortesanía, un hervor de la sangre, una
+violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta á
+vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y
+nada más.
+
+OFELIA.--¿Nada más?
+
+LAERTES.--Pienso que no; porque no sólo en nuestra juventud se aumentan
+las fuerzas y tamaño del cuerpo, sino que las facultades interiores del
+talento y del alma crecen también con el templo en que ella reside.
+Puede ser que él te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrón
+alguno la pureza de su intención; pero debes temer al considerar su
+grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto á obrar según
+á su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar,
+elegir por sí mismo, puesto que de su elección depende la salud y la
+prosperidad de todo un reino; y ve aquí por qué esta elección debe
+arreglarse a la condescendencia unánime de aquel cuerpo de quien es
+cabeza. Así pues, cuando él diga que te ama, será prudencia en ti no
+darle crédito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede
+cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de
+la parte más principal de Dinamarca. Considera cuál pérdida padecería tu
+honor, si con demasiada credulidad dieras oídos á su voz lisonjera,
+perdiendo la libertad del corazón, ó facilitando á sus instancias
+impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida
+hermana; no sigas inconsiderada tu inclinación; huye el peligro,
+colocándote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella más
+honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna.
+La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas
+veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botón
+se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su
+blando rocío, los vientos mortíferos son más frecuentes. Conviene pues
+no omitir precaución alguna, pues la mayor seguridad estriba en el
+temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí
+misma su propio enemigo.
+
+OFELIA.--Yo conservaré para defensa de mi corazón tus saludables
+máximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas tú lo que algunos rígidos
+pastores hacen, mostrando áspero y espinoso el camino del cielo,
+mientras como impíos y abandonados disolutos pisan ellos la senda
+florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina.
+
+LAERTES.--¡Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero allí viene
+mi padre: pues la ocasión es favorable, me despediré de él otra vez. Su
+bendición repetida será un nuevo consuelo para mí.
+
+
+ESCENA VIII
+
+POLONIO, LAERTES, OFELIA
+
+
+POLONIO.--¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, á bordo; el
+viento impele ya por la popa tus velas, y á ti solo aguardan. Recibe mi
+bendición, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No
+publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien
+premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une á
+tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de
+examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga á los que
+acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de
+mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que
+tu contrario huya de ti. Presta el oído á todos, y á pocos la voz. Oye
+las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu
+vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado
+en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común
+quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses
+tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir
+prestado á nadie; porque el que presta suele perder á un tiempo el
+dinero y el amigo, y el que se acostumbra á pedir prestado falta al
+espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero sobre todo,
+usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás:
+consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós, y él
+permita que mi bendición haga fructificar en ti esos consejos.
+
+LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia.
+
+(_Se arrodilla y besa la mano á Polonio._)
+
+POLONIO.--Sí, el tiempo te está convidando, y tus criados esperan; véte.
+
+LAERTES.--Adiós, Ofelia (_abrazándose Ofelia y Laertes_) y acuérdate
+bien de lo que te he dicho.
+
+OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y tú mismo tendrás la llave.
+
+LAERTES.--Adiós.
+
+
+ESCENA IX
+
+POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--¿Y qué es lo que te ha dicho, Ofelia?
+
+OFELIA.--Si gustáis de saberlo, cosas relativas al príncipe Hamlet.
+
+POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo á
+esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que tú le has
+admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es así (como me lo
+han asegurado, á fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no
+te has portado con aquella delicadeza que corresponde á una hija mía y á
+tu propio honor. ¿Qué es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad.
+
+OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor.
+
+POLONIO.--¡Amor! ¡ah! Tú hablas como una muchacha loquilla y sin
+experiencia en circunstancias tan peligrosas. ¡Ternura la llamas! ¿Y tú
+das crédito á esa ternura?
+
+OFELIA.--Yo, señor, ignoro lo que debo creer.
+
+POLONIO.--En efecto es así, y yo quiero enseñártelo. Piensa bien, que
+eres una niña, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no
+son moneda corriente. Estímate en más á ti propia; pues si te aprecias
+en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusión), harás que
+pierda el entendimiento.
+
+OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una
+apariencia honesta, que...
+
+POLONIO.--Sí, por cierto; apariencia puedes llamarla. ¿Y bien? Prosigue.
+
+OFELIA.--Y autorizó cuanto me decía con los más sagrados juramentos.
+
+POLONIO.--Sí, ésas son redes para coger codornices. Yo sé muy bien,
+cuando la sangre hierve, con cuánta prodigalidad presta el alma
+juramentos á la lengua; pero son relámpagos, hija mía, que dan más luz
+que calor: éstos y aquéllos se apagan pronto, y no debes tomarlos por
+fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus
+promesas van á efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser más avara de
+tu presencia virginal; pon tu conversación á precio más alto, y no á la
+primera insinuación admitas coloquios. Por lo que toca al príncipe,
+debes creer de él solamente que es un joven, y que si una vez afloja las
+riendas, pasará más allá de lo que tú le puedes permitir. En suma,
+Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el
+color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen
+sagrados y piadosos votos, es sólo para engañar mejor. Por último, te
+digo claramente, que de hoy más no quiero que pierdas los momentos
+ociosos en hablar ni mantener conversación con el príncipe. Cuidado con
+hacerlo así; yo te lo mando. Vete á tu aposento.
+
+OFELIA.--Así lo haré, señor.
+
+
+ESCENA X
+
+Explanada delante del palacio. Noche obscura
+
+HAMLET, HORACIO, MARCELO
+
+
+HAMLET.--El aire es frío y sutil en demasía.
+
+HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante.
+
+HAMLET.--¿Qué hora es ya?
+
+HORACIO.--Me parece que aun no son las doce.
+
+MARCELO.--No, ya han dado.
+
+HORACIO.--No las he oído. Pues en tal caso ya está cerca el tiempo en
+que el muerto suele pasearse. Pero ¿qué significa este ruido, señor?
+
+(_Suena á lo lejos música de clarines y timbales._)
+
+HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasándola desvelado en un banquete
+con gran vocería y traspiés de embriaguez; y a cada copa del Rhin que
+bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrépito sus victoriosos
+brindis.
+
+HORACIO.--¿Se acostumbra eso aquí?
+
+HAMLET.--Sí se acostumbra; pero aunque he nacido en este país y estoy
+hecho á sus estilos, me parece que sería más decoroso quebrantar esta
+costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento,
+nos infama á los ojos de las otras naciones desde oriente á occidente.
+Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y
+en verdad que él solo, por más que poseamos en alto grado otras buenas
+cualidades, basta á empañar el lustre de nuestra reputación. Así
+acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en
+ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie
+puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su
+temperamento, que muchas veces rompe los límites y reparos de la razón,
+ó sea cualquier hábito que se aparta demasiado de las costumbres
+recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto
+que imprimió en ellos la naturaleza ó el acaso, aunque sus virtudes
+fuesen tantas cuantas es concedido á un mortal, y tan puras como la
+bondad celeste, serán, no obstante, amancilladas en el concepto público
+por aquel único vicio que las acompaña; un solo adarme de mezcla quita
+el valor al más precioso metal, y le envilece.
+
+HORACIO.--¿Veis, señor? ya viene.
+
+ (_Aparécese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro.
+ Hamlet al verla se retira lleno de horror, y después se encamina
+ hacia ella._)
+
+HAMLET.--¡Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma
+dichosa ó condenada visión, traigas contigo aura celestial ó ardores del
+infierno, sea malvada ó benéfica intención la tuya, en tal forma te me
+presentas, que es necesario que yo te hable. Sí, te he de hablar...
+Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... ¡Oh! respóndeme, no
+me atormentes con la duda. Dime, ¿por qué tus venerables huesos, ya
+sepultados, han roto su vestidura fúnebre? ¿Por qué el sepulcro, donde
+te dimos urna pacífica te ha echado de sí, abriendo sus senos que
+cerraban pesados mármoles? ¿Cuál puede ser la causa de que tu difunto
+cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez á ver los rayos pálidos de la
+luna, añadiendo á la noche horror? ¿y que nosotros, ignorantes y débiles
+por naturaleza, padezcamos agitación espantosa con ideas que exceden á
+los alcances de nuestra razón? Dí, ¿por qué es esto? ¿por qué? ó ¿qué
+debemos hacer nosotros?
+
+HORACIO.--Os hace señas de que le sigáis, como si deseara comunicaros
+algo á solas.
+
+MARCELO.--Ved con qué expresivo ademán os indica que le acompañéis á
+lugar más remoto; pero no hay que ir con él.
+
+HORACIO.--No, por ningún motivo.
+
+HAMLET.--Si no quiere hablar, habré de seguirle.
+
+HORACIO.--No hagáis tal, señor.
+
+HAMLET.--¿Y por qué no? ¿Qué temores debo tener? Yo no estimo la vida en
+nada, y á mi alma ¿qué puede él hacerle, siendo como él mismo cosa
+inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir.
+
+HORACIO.--Pero, señor, si os arrebata al mar o á la espantosa cima de
+ese monte, levantado sobre los peñascos que baten las ondas, y allí
+tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razón, y
+enajenarla con frenesí... ¡Ay! ved lo que hacéis. El lugar solo inspira
+ideas melancólicas á cualquiera que mire la enorme distancia desde
+aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco.
+
+HAMLET.--Todavía me llama... Camina. Ya te sigo.
+
+ (_La sombra hará los movimientos que indica el diálogo. Horacio y
+ Marcelo quieren detener á Hamlet, y él los aparta con violencia, y
+ la sigue._)
+
+MARCELO.--No, señor, no iréis.
+
+HAMLET.--Dejadme.
+
+HORACIO.--Creedme, no le sigáis.
+
+HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan á la menor fibra de mi cuerpo
+la nerviosa robustez del león de Nemea. Aun me llama... Señores, apartad
+esas manos... por Dios... ó quedará muerto á las mías el que me
+detenga... Otra vez te digo que andes, que voy á seguirte.
+
+
+ESCENA XI
+
+HORACIO, MARCELO
+
+
+HORACIO.--Su exaltada imaginación le arrebata.
+
+MARCELO.--Sigámosle, que en esto no debemos obedecerle.
+
+HORACIO.--Sí, vamos detrás de él... ¿Cuál será el fin de este suceso?
+
+MARCELO.--Algún grave mal se oculta en Dinamarca.
+
+HORACIO.--Los cielos dirigirán el éxito.
+
+MARCELO.--Vamos, sigámosle.
+
+
+ESCENA XII
+
+Parte remota cercana al mar vista á lo lejos del palacio de Elsingor
+
+HAMLET, la sombra del rey HAMLET
+
+
+HAMLET.--¿A dónde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aquí.
+
+LA SOMBRA.--Mírame.
+
+HAMLET.--Ya te miro.
+
+LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme á las
+sulfúreas y atormentadoras llamas.
+
+HAMLET.--¡Oh, alma infeliz!
+
+LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta sólo atentos oídos á lo que voy á
+revelarte.
+
+HAMLET.--Habla, yo te prometo atención.
+
+LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometerás venganza.
+
+HAMLET.--¿Por qué?
+
+LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo á
+vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el día, hasta que sus
+llamas purifiquen las culpas que cometí en el mundo. ¡Oh! si no me fuera
+vedado manifestar los secretos de la prisión que habito, pudiera decirte
+cosas que la menor de ellas bastaría á despedazar tu corazón; helar tu
+sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus
+órbitas; tus anudados cabellos separarse, erizándose como las púas del
+colérico espín. Pero estos eternos misterios no son para los oídos
+humanos. Atiende, ¡ay! atiende. Si tuviste amor á tu tierno padre...
+
+HAMLET.--¡Oh Dios!
+
+LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz.
+
+HAMLET.--¿Homicidio?
+
+LA SOMBRA.--Sí, homicidio cruel, como todos lo son; pero el más cruel y
+el más injusto y el más aleve.
+
+HAMLET.--Refiéremelo presto, para que con alas veloces como la fantasía,
+o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite á la
+venganza.
+
+LA SOMBRA.--Ya veo cuán dispuesto te hallas, y aunque tan insensible
+fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo,
+no dejaría de conmoverte lo que voy á decir. Escúchame ahora, Hamlet.
+Esparcióse la voz de que estando en mi jardín dormido me mordió una
+serpiente. Todos los oídos de Dinamarca fueron groseramente engañados
+con esta fabulosa invención; pero tú debes saber, mancebo generoso, que
+la serpiente que mordió á tu padre hoy ciñe su corona.
+
+HAMLET.--¡Oh! Présago me lo decía el corazón. ¡Mi tío!...
+
+LA SOMBRA.--Sí, aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de
+su talento diabólico, valiéndose de traidores dádivas... (¡Oh, talento y
+dádivas malditas, que tal poder tenéis para seducir!) supo inclinar á su
+deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo creía tan
+llena de virtud. ¡Oh, Hamlet, cuan grande fué su caída! Yo, cuyo amor
+para con ella fué tan puro... yo, siempre tan fiel á los solemnes
+juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fuí aborrecido, y se
+rindió a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores
+á las mías. Pero así como la virtud será incorruptible aunque la
+disolución procure excitarla bajo divina forma, así la incontinencia,
+aunque viviese unida á un ángel radiante, profanará con oprobio su
+tálamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la
+mañana. Debo ser breve. Dormía yo una tarde en mi jardín, según lo
+acostumbraba siempre. Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud, y
+trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi oído su
+ponzoñosa destilación, la cual de tal manera es contraria á la sangre
+del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por
+todas las entradas y conductos del cuerpo, y con súbita fuerza le ocupa,
+cuajando la más pura y robusta sangre como la leche con las gotas
+ácidas. Este efecto produjo inmediatamente en mí, y el cutis hinchado,
+comenzó á despegarse á trechos con una especie de lepra en ásperas y
+asquerosas costras. Así fué, que estando durmiendo perdí á manos de mi
+hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida á un tiempo. Perdí la vida
+cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para
+aquel trance, sin haber recibido el pan eucarístico, sin haber sonado el
+clamor de la agonía, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa,
+presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi
+cabeza. ¡Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la
+naturaleza, no sufras, no, que el tálamo real de Dinamarca sea el lecho
+de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas
+la acción, no manches con delito el alma, previniendo ofensas á tu
+madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas,
+que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adiós. Ya la
+luciérnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad
+del día. Adiós, adiós. Acuérdate de mí.
+
+
+ESCENA XIII
+
+HAMLET, y después HORACIO y MARCELO
+
+
+HAMLET.--¡Oh vosotros, ejércitos celestiales! ¡oh tierra!... ¿y quién
+más? ¿invocaré al infierno también?... ¡Eh! no... Deténte, corazón mío,
+deténte; y vos, mis nervios, no así os debilitéis en un momento,
+sostenedme robustos... ¡Acordarme de ti! Sí, alma infeliz, mientras haya
+memoria en este agitado mundo. ¡Acordarme de ti! Sí, yo me acordaré y yo
+borraré de mi fantasía todos los recuerdos frívolos, las sentencias de
+los libros, las ideas é impresiones de lo pasado que la juventud y la
+observación estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra
+cosa menos digna, vivirá escrito en el volumen de mi entendimiento. Sí,
+por los cielos te lo juro... ¡Oh, mujer la más delincuente! ¡Oh,
+malvado, malvado! ¡halagüeño y execrable malvado! Conviene que yo apunte
+en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en él._) Sí...
+que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: á lo menos
+estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre así, y éste es mi tío...
+Sí, tú eres... ¡ Ah! pero la expresión que debo conservar es ésta:
+«Adiós, adiós, acuérdate de mí». Yo he jurado acordarme.
+
+HORACIO (_gritando desde adentro_).--¡Señor! ¡señor!
+
+MARCELO (_gritando desde adentro_).--¡Hamlet!
+
+HORACIO.--Los cielos le asistan.
+
+HAMLET.--¡Oh! háganlo así.
+
+MARCELO.--¡Hola! ¡eh! señor.
+
+HAMLET.--¡Hola amigos, ¡eh! venid, venid acá
+
+(_Salen Horacio y Marcelo._)
+
+MARCELO.--¿Qué ha sucedido?
+
+HORACIO.--¿Qué noticias nos dais?
+
+HAMLET.--¡Oh! maravillosas.
+
+HORACIO.--Mi amado señor, decidlas.
+
+HAMLET.--No, que lo revelaréis.
+
+HORACIO.--No, yo os prometo que no haré tal.
+
+MARCELO.--Ni yo tampoco.
+
+HAMLET.--¿Creéis vosotros que pudiese haber cabido en el corazón
+humano...? Pero ¿guardaréis secreto?
+
+LOS DOS.--Sí, señor, yo os lo juro.
+
+HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran
+malvado.
+
+HORACIO.--Pero no era necesario, señor, que un muerto saliera del
+sepulcro á persuadirnos esa verdad.
+
+HAMLET.--Sí, cierto, tenéis razón; y por eso mismo, sin tratar más del
+asunto, será bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros
+negocios ó vuestra inclinación os lleven... que todos tienen sus
+inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabéis, á mi
+triste ejercicio, á rezar.
+
+HORACIO.--Todas esas palabras, señor, carecen de sentido y orden.
+
+HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; sí, por cierto, me
+pesa en el alma.
+
+HORACIO.--¡Oh! señor, no hay ofensa ninguna.
+
+HAMLET.--Sí, por san Patricio que sí la hay, y muy grande, Horacio... En
+cuanto á la aparición... es un difunto venerable... sí, yo os lo
+aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo
+que ha pasado entre él y yo. ¡Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues
+sois mis amigos y mis compañeros en el estudio y en las armas, que me
+concedáis una corta merced.
+
+HORACIO.--Con mucho gusto, señor; decid cuál sea.
+
+HAMLET.--Que nunca revelaréis á nadie lo que habéis visto esta noche.
+
+LOS DOS.--A nadie lo diremos.
+
+HAMLET.--Pero es menester que lo juréis.
+
+HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo.
+
+MARCELO.--Yo os prometo lo mismo.
+
+HAMLET.--Sobre mi espada.
+
+MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido.
+
+HAMLET.--Sí, sí, sobre mi espada.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo.
+
+ (_Se oirá la voz de la sombra, que suena á varias distancias debajo
+ de tierra. Hamlet y los demás, horrorizados, mudan de situación,
+ según lo indica el diálogo._)
+
+HAMLET.--¡Ah! ¿eso dices?... ¿Estás ahí, hombre de bien?... Vamos, ya le
+oís hablar en lo profundo. ¿Queréis jurar?
+
+HORACIO.--Proponed la fórmula.
+
+HAMLET.--Que nunca diréis lo que habéis visto. Juradlo por mi espada.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo.
+
+HAMLET.--_¿Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Señores, acercaos aquí;
+poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diréis
+nada de esto que habéis oído y visto.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo por su espada.
+
+HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero ¿cómo puedes
+taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador?
+Mudemos otra vez de puesto, amigos.
+
+HORACIO.--¡Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, ¡qué extraño prodigio
+es este!
+
+HAMLET.--Por eso como á un extraño debéis hospedarle y tenerle oculto.
+Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede
+soñar tu filosofía. Pero venid acá, y, como antes dije, prometedme (así
+el cielo os haga felices) que por más singular y extraordinaria que sea
+de hoy más mi conducta (puesto que acaso juzgaré á propósito afectar un
+proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme así daréis nada
+á entender, cruzando los brazos de esta manera, ó haciendo con la cabeza
+este movimiento, ó con frases equívocas como: sí, sí, nosotros sabemos;
+nosotros pudiéramos si quisiéramos... si gustáramos de hablar; hay tanto
+que decir en eso; pudiera ser que... ó en fin, cualquiera otra expresión
+ambigua, semejante á estas, por donde se infiera que vosotros sabéis
+algo de mí. Juradlo: así en vuestras necesidades os asista el favor de
+Dios. Juradlo.
+
+LA SOMBRA.--Jurad.
+
+HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espíritu. Señores, yo me recomiendo
+a vosotros con la mayor instancia, y creed que por más infeliz que
+Hamlet se halle, Dios querrá que no le falten medios para manifestaros
+la estimación y amistad que os profesa. Vámonos. Poned el dedo en la
+boca, yo os lo ruego... La naturaleza está en desorden... ¡Iniquidad
+execrable! ¡Oh! ¡nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vámonos
+juntos.
+
+
+
+
+ACTO II
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Sala en casa de Polonio
+
+POLONIO, REINALDO
+
+
+POLONIO.--Reinaldo, entrégale este dinero y estas cartas.
+
+(_Le da un bolsillo y unas cartas._)
+
+REINALDO.--Así lo haré, señor.
+
+POLONIO.--Sería un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te
+informaras de su conducta.
+
+REINALDO.--En eso mismo estaba yo.
+
+POLONIO.--Sí, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de
+averiguar qué dinamarqueses hay en París, y cómo, en qué términos, con
+quién y dónde están, á quién tratan, qué gastos tienen; y sabiendo por
+estos rodeos y preguntas indirectas que conocen á mi hijo, entonces ve
+en derechura á tu objeto, encaminando á él en particular tus
+indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: sí, conozco
+á su padre, y á algunos amigos suyos, y aun á él un poco... ¿Lo has
+entendido?
+
+REINALDO.--Sí, señor, muy bien.
+
+POLONIO.--Sí, le conozco un poco; pero... (has de añadir entonces) pero
+no le he tratado. Si es el que yo creo, á fe que es bien calavera;
+inclinado á tal ó tal vicio... y luego dirás de él cuanto quieras
+fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle.
+Cuidado con eso. Habla sólo de aquellas travesuras, aquellas locuras y
+extravíos comunes á todos que ya se reconocen por compañeros
+inseparables de la juventud y la libertad.
+
+REINALDO.--Como el jugar, ¿eh?
+
+POLONIO.--Sí, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear...
+Hasta esto bien puedes alargarte.
+
+REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor.
+
+POLONIO.--No por cierto; además, que todo depende del modo que le
+acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un
+joven abandonado enteramente a la disolución; no, no es ésa mi idea. Has
+de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas
+de falta de sujeción, y no otra cosa, extravíos de una imaginación
+ardiente, ímpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre.
+
+REINALDO.--Pero, señor...
+
+POLONIO.--¡Ah! tú querrás saber con qué fin debes hacer esto, ¿eh?
+
+REINALDO.--Gustaría de saberlo.
+
+POLONIO.--Pues, señor, mi fin es éste, y creo que es proceder con mucha
+cordura. Cargando estas pequeñas faltas sobre mi hijo (como ligeras
+manchas de una obra preciosa), ganarás por medio de la conversación la
+confianza de aquél a quien pretendas examinar. Si él está persuadido de
+que el muchacho tiene los mencionados vicios que tú le imputas, no dudes
+que él convenga con tu opinión, diciendo: señor mío, ó amigo, ó
+caballero, en fin, según el título ó dictado de la persona ó del país...
+
+REINALDO.--Sí, ya estoy.
+
+POLONIO.--Pues entonces él dice... dice... ¿Qué iba yo a decir ahora...?
+Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos?
+
+REINALDO.--En que él concluirá diciendo al amigo ó al caballero...
+
+POLONIO.--Sí, concluirá diciendo... es verdad... así te dirá
+precisamente: Es verdad, yo conozco á ese mozo, ayer le ví, ó cualquier
+otro día, ó en tal y tal ocasión, con éste ó con aquel sujeto; y allí,
+como habéis dicho, le ví que jugaba, allá le encontré en una comilona,
+acullá en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que
+añada) le he visto entrar en una casa pública, _videlicet_, en un
+burdel, ó cosa tal. ¿Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira
+pescarás la verdad, que así es como nosotros los que tenemos talento y
+prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de
+artificios y disimulación. Así lo harás con mi hijo, según la
+instrucción y advertencias que acabo de darte. ¿Me has entendido?
+
+REINALDO.--Sí, señor, quedo enterado.
+
+POLONIO.--Pues adiós, buen viaje.
+
+REINALDO.--Señor...
+
+POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones.
+
+REINALDO.--Así lo haré.
+
+POLONIO.--Dejándole que obre libremente.
+
+REINALDO.--Está bien, señor.
+
+POLONIO.--Adiós.
+
+
+ESCENA II
+
+POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--Y bien, Ofelia, ¿qué hay de nuevo?
+
+OFELIA.--¡Ay, señor, que he tenido un susto muy grande!
+
+POLONIO.--¿Con qué motivo? Por Dios que me lo digas.
+
+OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el príncipe
+Hamlet, la ropa desceñida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias,
+sin atar, caídas hasta los pies, pálido como su camisa, las piernas
+trémulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para
+anunciar horror... se presenta delante de mí.
+
+POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, ¿eh?
+
+OFELIA.--Yo, señor, no lo sé; pero en verdad lo temo.
+
+POLONIO.--¿Y qué te dijo?
+
+OFELIA.--Me asió una mano y me la apretó fuertemente. Apartóse después á
+la distancia de su brazo, y poniendo así la otra mano sobre su frente,
+fijó la vista en mi rostro recorriéndole con atención, como si hubiera
+de retratarle. De este modo permaneció largo rato, hasta que por último
+sacudiéndome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo
+y arriba, exhaló un suspiro tan profundo y triste, que pareció
+deshacérsele en pedazos el cuerpo y dar fin á su vida. Hecho esto, me
+dejó, y levantada la cabeza comenzó á andar, sin valerse de los ojos
+para hallar el camino; salió de la puerta sin verla, y al pasar por ella
+fijó la vista en mí.
+
+POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero éxtasis
+de amor, que siempre fatal á sí mismo en un exceso violento, inclina la
+voluntad á empresas temerarias, más que ninguna otra pasión de cuantas
+debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este
+accidente. Pero dime, ¿le has tratado con dureza en estos últimos días?
+
+OFELIA.--No, señor: sólo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he
+devuelto sus cartas, y me he negado á sus visitas.
+
+POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado así. Me pesa no haber
+juzgado con más acierto de su pasión. Yo temí que era sólo un artificio
+suyo para perderte... ¡Sospecha indigna! ¡Eh! Tan propio parece de la
+edad anciana pasar más allá de lo justo en sus conjeturas, como lo es en
+la juventud la falta de previsión. Vamos á ver al rey. Conviene que lo
+sepa. Si le callo este amor, sería más grande el sentimiento que pudiera
+causarte teniéndole oculto, que el disgusto que recibirá al saberlo.
+Vamos.
+
+
+ESCENA III
+
+Salón de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y tú también, querido Ricardo. Además
+de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de
+vosotros me ha determinado á solicitar vuestra venida. Algo habéis oído
+ya de la transformación de Hamlet. Así puedo llamarla, puesto que ni en
+lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego
+á imaginar qué otra causa haya podido privarle así de la razón, si ya no
+es la muerte de su padre. Yo os ruego á entrambos, pues desde la primera
+infancia os habéis criado con él, y existe entre vosotros aquella
+intimidad nacida de la igualdad en los años y el genio, que tengáis á
+bien deteneros en mi corte algunos días. Acaso el trato vuestro
+restablecerá su alegría; y aprovechando las ocasiones que se presenten,
+ved cuál sea la ignorada aflicción que así le consume, para que
+descubriéndola procuremos su alivio.
+
+GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos señores, y estoy
+segura de que no se hallarán otros dos sujetos á quienes él profese
+mayor cariño. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustéis de pasar con
+nosotros algún tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra
+asistencia será remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey.
+
+RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de
+rogar deben mandarnos.
+
+GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos á vuestros pies, con el
+más puro afecto, el celo de serviros que nos anima.
+
+CLAUDIO.--Muchas gracias, cortés Guillermo. Gracias, Ricardo.
+
+GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, señores, y os pido que veáis cuanto
+antes á mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros
+á estos caballeros adonde Hamlet se halle.
+
+GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compañía y nuestros conatos puedan
+serle agradables y útiles.
+
+GERTRUDIS.--Sí. Amén.
+
+
+ESCENA IV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento
+
+
+POLONIO.--Señor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en
+extremo contentos.
+
+CLAUDIO.--Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.
+
+POLONIO.--¡Oh! sí, ¿no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor,
+que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de
+Dios y el de mi rey; y si ese talento mío no ha perdido enteramente
+aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos,
+pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del
+príncipe.
+
+CLAUDIO.--Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.
+
+POLONIO.--Será bien que deis primero audiencia á los embajadores: mi
+informe servirá de postres a este gran festín.
+
+CLAUDIO.--Tú mismo puedes ir á cumplimentarlos é introducirlos. (_Vase
+Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera
+de la indisposición de tu hijo.
+
+GERTRUDIS.--¡Ah! yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su
+padre y nuestro acelerado casamiento.
+
+CLAUDIO.--Yo sabré examinarle.
+
+
+ESCENA V
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. Dí, Voltiman, ¿qué respondió nuestro
+hermano el rey de Noruega?
+
+VOLTIMAN.--Corresponde con la más sincera amistad á vuestras atenciones
+y á vuestro ruego. Así que llegamos mandó suspender los armamentos que
+hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero
+mejor informado después halló ser cierto que se dirigían en ofensa
+vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia á que le han
+reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes á Fortimbrás, que
+sometiéndose prontamente á las reprensiones del tío, le ha jurado por
+último que nunca más tomará las armas contra V. M. Satisfecho de este
+procedimiento el anciano rey, le señala sesenta mil escudos anuales, y
+le permite emplear contra Polonia las tropas que había levantado. A este
+fin os ruega concedáis paso libre por vuestros estados al ejército
+prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recíproca seguridad,
+expresadas aquí.
+
+(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._)
+
+CLAUDIO.--Está bien: leeré en tiempo más oportuno sus proposiciones, y
+reflexionaré lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy
+gracias por el feliz desempeño de vuestro encargo. Descansad. A la noche
+seréis conmigo en el festín. Tendré gusto de veros.
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Este asunto se ha concluído muy bien. (_Claudio hace una seña,
+y se retira el acompañamiento_). Mi soberano, y vos, señora: explicar lo
+que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qué
+el día es día, noche la noche, y tiempo el tiempo. Así pues, como quiera
+que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que
+los rodeos y perífrasis... seré muy breve. Vuestro noble hijo está loco;
+y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, ¿qué otra cosa es la
+locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte...
+
+GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios.
+
+POLONIO.--Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno;
+¡es cierto que él está loco! es cierto que es lástima, y es lástima que
+sea cierto; pero dejemos á un lado pueril antítesis, que no quiero usar
+de artificios. Convengamos pues en que está loco, y ahora falta
+descubrir la causa de este efecto, ó por decir, la causa de este
+defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y así resta
+considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es mía:
+que en prueba de su respeto y sumisión... notad lo que os digo... me ha
+entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que
+indica el diálogo._) Ahora resumid los hechos y sacaréis la
+consecuencia. «Al ídolo celestial de mi alma, á la sin par Ofelia»... Es
+una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase,
+pero oíd lo demás. _Estas letras destinadas á que tu blanco y hermoso
+pecho las guarde: estas_...
+
+GERTRUDIS.--¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet?
+
+POLONIO.--¡Bueno por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel.
+
+ _Duda que son de fuego las estrellas,
+ duda si al sol el movimiento falta,
+ duda lo cierto, admite lo dudoso;
+ pero no dudes de mi amor las ansias._
+
+ _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco
+ expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con
+ el mayor extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña,
+ mientras esta máquina exista._--HAMLET.
+
+Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y
+además me ha contado las solicitudes del príncipe, según han ocurrido,
+con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo.
+
+CLAUDIO.--Y ella ¿cómo ha recibido su amor?
+
+POLONIO.--¿En qué opinión me tenéis?
+
+CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz.
+
+POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero ¿qué hubierais
+pensado de mí, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor...
+porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo
+había yo advertido?... ¿qué hubiera pensado de mí V. M. y la reina que
+está presente si hubiera tolerado este galanteo? ¿Si haciéndome
+violencia á mí propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirándolo
+con indiferencia? ¿Qué hubierais pensado de mí? No, señor, yo he ido en
+derechura al asunto, y le dije a la niña, ni más ni menos: hija, el
+señor Hamlet es un príncipe muy superior á tu esfera... Esto no debe
+pasar adelante. Y después le mandé que se encerrase en su estancia, sin
+admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis
+preceptos, y el príncipe... (para abreviar la historia) al verse
+desdeñado, comenzó á padecer melancolías, después inapetencia, después
+vigilias, después debilidad, después aturdimiento, y después (por una
+graduación natural) la locura que le saca de sí, y que todos nosotros
+lloramos.
+
+CLAUDIO.--¿Creéis, señora, que esto haya pasado así?
+
+GERTRUDIS.--Me parece bastante probable.
+
+POLONIO.--¿Ha sucedido alguna vez... (tendría gusto de saberlo) que yo
+haya dicho positivamente: «Esto hay», y que haya resultado lo contrario?
+
+CLAUDIO.--No se me acuerda.
+
+POLONIO.--Pues separadme ésta de éste (_señalando la cabeza y el
+cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... ¡Ah! por poco que las
+circunstancias me ayuden, yo descubriré la verdad donde quiera que se
+oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara.
+
+CLAUDIO.--¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones?
+
+POLONIO.--Bien sabéis que el príncipe suele pasearse algunas veces por
+esa galería cuatro horas enteras.
+
+GERTRUDIS.--Es verdad, así suele hacerlo.
+
+POLONIO.--Pues cuando él venga, yo haré que mi hija le salga al paso.
+Vos y yo nos ocultaremos detrás de los tapices, para observar lo que
+hace al verla. Si él no la ama y no es ésta la causa de haber perdido el
+juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme á una
+alquería á guiar un arado.
+
+CLAUDIO.--Sí, y lo quiero averiguar.
+
+GERTRUDIS.--Pero, ¿veis? ¡Qué lástima! Leyendo viene el infeliz.
+
+POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero
+hablar si me dais licencia.
+
+
+ESCENA VII
+
+POLONIO, HAMLET
+
+
+POLONIO.--¿Cómo os va, mi buen señor?
+
+(_Hamlet sale leyendo un libro._)
+
+HAMLET.--Bien, á Dios gracias.
+
+POLONIO.--¿Me conocéis?
+
+HAMLET.--Perfectamente. Tú vendes peces.
+
+POLONIO.--¿Yo? No, señor.
+
+HAMLET.--Así fueras honrado.
+
+POLONIO.--¿Honrado decís?
+
+HAMLET.--Sí, señor, que lo digo. El ser honrado, según va el mundo, es
+lo mismo que ser escogido uno entre diez mil.
+
+POLONIO.--Todo eso es verdad.
+
+HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un
+dios, alumbra benigno con sus rayos á un cadáver corrupto... ¿No tienes
+una hija?
+
+POLONIO.--Sí, señor, una tengo.
+
+HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepción es una bendición
+del cielo, pero no del modo en que tu hija podrá concebir. Cuida mucho
+de esto, amigo.
+
+POLONIO.--Pero ¿qué queréis decir con eso? Siempre está pensando en mi
+hija. No obstante, al principio no me conoció... Dice que vendo peces...
+¡Está rematado, rematado!... Y en verdad que yo también, siendo mozo, me
+vi muy trastornado por el amor... casi tanto como él. Quiero hablarle
+otra vez. ¿Qué estáis leyendo?
+
+HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras.
+
+POLONIO.--¿Y de qué se trata?
+
+HAMLET.--¿Entre quién?
+
+POLONIO.--Digo que de qué trata el libro que leéis.
+
+HAMLET.--De calumnias. Aquí dice el malvado satírico, que los viejos
+tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos
+ámbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas
+y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, señor mío, aunque yo plena
+y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado
+en tales términos; porque al fin vos seríais sin duda tan joven como yo,
+si os fuera posible andar hacia atrás como el cangrejo.
+
+POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar método en lo que
+dice. ¿Queréis venir, señor, adonde no os dé el aire?
+
+HAMLET.--¿Adónde? ¿A la sepultura?
+
+POLONIO.--Cierto que allí no da el aire. ¡Con qué agudeza responde
+siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el
+estado de razón y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer
+al instante el careo entre él y mi hija. Señor, si me dais licencia de
+que me vaya...
+
+HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con más gusto te conceda,
+exceptuando la vida, eso sí, exceptuando la vida.
+
+POLONIO.--Adiós, señor.
+
+HAMLET.--¡Fastidiosos y extravagantes viejos!
+
+POLONIO (_á Guillermo y Ricardo, que salen por donde él se va_).--Si
+buscáis al príncipe, vedle ahí.
+
+
+ESCENA VIII
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+RICARDO.--Buenos días, señor.
+
+GUILLERMO.--Dios guarde á V. A.
+
+RICARDO.--Mi venerado príncipe.
+
+HAMLET.--¡Oh, buenos amigos! ¿Cómo va? ¡Guillermo, Ricardo, guapos
+mozos! ¿Cómo va? ¿Qué se hace de bueno?
+
+RICARDO.--Nada, señor: pasamos una vida muy indiferente.
+
+GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no
+servimos de airón al tocado de la fortuna.
+
+HAMLET.--¿Ni de suelas á su calzado?
+
+RICARDO.--Ni uno, ni otro.
+
+HAMLET.--En tal caso estaréis colocados hacia su cintura: allí es el
+centro de los favores.
+
+GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos.
+
+HAMLET.--Pues allí en lo más oculto... ¡Ah! dices bien, ella es una
+prostituta... ¿Qué hay de nuevo?
+
+RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos.
+
+HAMLET.--Señal que el día del juicio va á venir pronto. Pero vuestras
+noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte más particularmente:
+¿por qué delitos os ha traído aquí vuestra mala suerte á vivir en
+prisión?
+
+GUILLERMO.--¿En prisión decís?
+
+HAMLET.--Sí: Dinamarca es una cárcel.
+
+RICARDO.--También el mundo lo será.
+
+HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y
+Dinamarca es uno de los peores.
+
+RICARDO.--Nosotros no éramos de esa opinión.
+
+HAMLET.--Para vosotros podrá no serlo, porque nada hay bueno ni malo
+sino en fuerza de nuestra fantasía. Para mí es una verdadera cárcel.
+
+RICARDO.--Será vuestra ambición la que os le figura tal: la grandeza de
+vuestro ánimo le hallará estrecho.
+
+HAMLET.--¡Oh, Dios mío! Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una
+nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueños
+terribles me hacen infeliz.
+
+RICARDO.--Todos esos sueños son ambición, y todo cuanto al ambicioso le
+agita no es más que la sombra de un sueño.
+
+HAMLET.--El sueño en sí no es más que una sombra.
+
+RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambición por tan ligera y vana,
+que me parece la sombra de una sombra.
+
+HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y
+héroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato á la
+corte, señores, porque á la verdad no tengo la cabeza para discurrir.
+
+LOS DOS.--Os iremos sirviendo.
+
+HAMLET.--¡Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis
+criados, que, á fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero
+decidme, por nuestra amistad antigua: ¿qué hacéis en Elsingor?
+
+RICARDO.--Señor, hemos venido únicamente á veros.
+
+HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante,
+agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias,
+aunque se paguen á ochavo, se pagan mucho. ¿Y quién os ha hecho venir?
+¿Es libre esta visita? ¿Me la hacéis por vuestro gusto propio? Vaya,
+habladme con franqueza; vaya, decídmelo.
+
+GUILLERMO.--¿Y qué os hemos de decir, señor?
+
+HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envían sin duda,
+y en vuestros ojos hallo una especie de confesión, que toda vuestra
+reserva no puede desmentir. Yo sé que el bueno del rey y también la
+reina os han mandado que vengáis.
+
+RICARDO.--Pero ¿á qué fin?
+
+HAMLET.--Eso es lo que debéis decirme. Pero os pido por los derechos de
+nuestra amistad, por la conformidad de nuestros años juveniles, por las
+obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en
+fin, que sea para vosotros más grato y respetable, que me digáis con
+sencillez la verdad. ¿Os han mandado venir, ó no?
+
+RICARDO (_mirando á Guillermo_).--¿Qué dices tú?
+
+HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me
+estimáis de veras, no hay que desmentirlos.
+
+GUILLERMO.--Pues, señor, es cierto: nos han hecho venir.
+
+HAMLET.--Y yo os voy á decir el motivo: así me anticiparé á vuestra
+propia confesión, sin que la fidelidad que debéis al rey y la reina
+quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo á esta parte,
+sin saber la causa, toda mi alegría, olvidando mis ordinarias
+ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto á mi salud, que la
+tierra, esa divina máquina, me parece un promontorio estéril; ese dosel
+magnífico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros,
+esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me
+parece que una desagradable y pestífera multitud de vapores. ¡Qué
+admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas
+sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus
+movimientos! ¡Qué semejante á un ángel en sus acciones! Y en su
+espíritu, ¡qué semejante a Dios! El es, sin duda lo más hermoso de la
+tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues no obstante, ¿qué
+juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me
+deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que
+aprobáis mi opinión.
+
+RICARDO.--En verdad, señor, que no habéis acertado mis ideas.
+
+HAMLET.--Pues ¿por qué te reías cuando dije que no me deleita el
+hombre?
+
+RICARDO.--Me reí al considerar, puesto que los hombres no os deleitan,
+qué comidas de cuaresma daréis á los cómicos que hemos hallado en el
+camino, y están ahí deseando emplearse en servicio vuestro.
+
+HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibirá mis
+obsequios como es de razón: el arrojado caballero sacará á lucir su
+espada y su broquel, el enamorado no suspirará en balde, el que hace de
+loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que
+sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión, ó
+las interrupciones del verso hablarán por ella. ¿Y qué cómicos son?
+
+RICARDO.--Los que más os agradan regularmente. La compañía trágica de
+nuestra ciudad.
+
+HAMLET.--¿Y por qué andan vagando así? ¿No les sería mejor para su
+reputación y sus intereses establecerse en alguna parte?
+
+RICARDO.--Creo que los últimos reglamentos se lo prohiben.
+
+HAMLET.--¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad?
+¿Acude siempre el mismo concurso?
+
+RICARDO.--No; señor; no, por cierto.
+
+HAMLET.--¿Y en qué consiste? ¿Se han echado á perder?
+
+RICARDO.--No, señor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado
+método; pero hay aquí una cría de chiquillos, vencejos chillones, que
+gritando en la declamación fuera de propósito, son por esto mismo
+palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversión del día; y tanto han
+denigrado los espectáculos ordinarios (como ellos los llaman), que
+muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de
+ganso de este teatro, rara vez se atreven á poner el pie en los otros.
+
+HAMLET.--¡Oiga! ¿Conque son muchachos? ¿Y quién los sostiene? ¿Qué
+sueldo les dan? ¿Abandonarán el ejercicio cuando pierdan la voz para
+cantar? Y cuando tengan que hacerse cómicos ordinarios, como parece
+verosímil que suceda, si carecen de otros medios, ¿no dirán entonces que
+sus compositores los han perjudicado, haciéndolos declamar contra la
+profesión misma que han tenido que abrazar después?
+
+RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas
+partes, y la nación ve sin escrúpulo continuarse la discordia entre
+ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba
+hasta que el poeta y el cómico reñían y se hartaban de bofetones.
+
+HAMLET.--¿Es posible?
+
+GUILLERMO.--¡Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas.
+
+HAMLET.--Y qué, ¿los chicos han vencido en esas peleas?
+
+RICARDO.--Cierto que sí, y se hubieran burlado del mismo Hércules con
+maza y todo.
+
+HAMLET.--No es extraño. Ya veis mi tío, rey de Dinamarca. Los que se
+mofaban de él mientras vivió mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun
+cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es más
+que natural, si la filosofía pudiera describirlo.
+
+GUILLERMO.--Ya están ahí los cómicos.
+
+HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos á Elsingor; acercaos aquí,
+dadme las manos. Las señales de una buena acogida consisten por lo común
+en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate así, porque os
+hago saber que yo debo recibir muy bien á los cómicos en lo exterior, y
+no quisiera que las distinciones que á ellos les haga pareciesen mayores
+que las que os hago á vosotros. Bien venidos... Pero mi tío padre, y mi
+madre tía, á fe á fe, que se equivocan mucho.
+
+GUILLERMO.--¿En qué, señor?
+
+HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando
+corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña.
+
+
+ESCENA IX
+
+POLONIO y dichos
+
+
+POLONIO.--Dios os guarde, señores.
+
+HAMLET.--Oye aquí, Guillermo, y tú también... un oyente á cada lado.
+¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de
+mantillas.
+
+RICARDO.--O acaso habrá vuelto á ellas, porque según se dice, la vejez
+es segunda infancia.
+
+HAMLET.--Apostaré que me viene á hablar de los cómicos, tened cuidado...
+Pues, señor, tú tienes razón; eso fué el lunes por la mañana, no hay
+duda.
+
+POLONIO.--Señor, tengo que daros una noticia.
+
+HAMLET.--Señor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de
+Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma...
+
+POLONIO.--Señor, los cómicos han venido.
+
+HAMLET.--¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh!
+
+POLONIO.--Como soy hombre de bien que sí.
+
+HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro.
+
+ (_Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco
+ después_).
+
+POLONIO.--Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la
+tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral,
+histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral,
+escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es
+demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de
+composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos.
+
+HAMLET.--¡Oh Jefté, juez de Israel!...
+ ¡Qué tesoro poseíste!
+
+POLONIO.--¿Y qué tesoro era el suyo, señor?
+
+HAMLET.--¿Qué tesoro?
+
+ No más que una hermosa hija
+ á quien amaba en extremo.
+
+POLONIO.--Siempre pensando en mi hija.
+
+HAMLET.--¿No tengo razón, anciano Jefté?
+
+POLONIO.--Señor, si me llamáis Jefté, cierto es que tengo una hija á
+quien amo en extremo.
+
+HAMLET.--¡Oh! no es eso lo que sigue.
+
+POLONIO.--Pues ¿qué sigue, señor?
+
+HAMLET.--Esto:
+
+No hay más suerte que Dios, ni más destino. Y luego, ya sabes:
+
+ Que cuanto nos sucede El lo previno.
+
+Lee la primera línea de aquella devota canción, y ella sola te
+manifestará lo demás. Pero, ¿veis? Ahí vienen otros á hablar por mí.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cómicos
+
+
+HAMLET.--Bien venidos, señores; me alegro de veros á todos tan buenos.
+Bien venidos... ¡Oh! ¡oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la
+cara desde la última vez que te vi. ¿Vienes á Dinamarca á hacerme
+parecer viejo á mí también? ¡Y tú, mi niña, oiga! ya eres una señorita;
+por la Virgen, que ya está vuesamerced una cuarta más cerca del cielo
+desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante á una pieza
+de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Señores, muy bien
+venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrás
+del primer objeto que se me presenta, como halconero francés. Yo quiero
+al instante una relación. Sí, veamos alguna prueba de vuestra habilidad.
+Vaya un pasaje afectuoso.
+
+CÓMICO 1.º--¿Y cuál queréis, señor?
+
+HAMLET.--Me acuerdo de haberte oído en otro tiempo una relación que
+nunca se ha representado al público, ó una sola vez cuando más... Sí, y
+me acuerdo también que no agradaba á la multitud; no era ciertamente
+manjar para el vulgo. Pero á mí me pareció entonces, y aun á otros cuyo
+dictamen vale más que el mío, una excelente pieza, bien dispuesta la
+fábula, y escrita con elegancia y decoro. No faltó, sin embargo, quien
+dijo que no había en los versos toda la sal necesaria para sazonar el
+asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad
+en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con método,
+instructiva y elegante, y más brillante que delicada. Particularmente me
+gustó mucho en ella una relación que Eneas hace á Dido, y sobre todo
+cuando habla de muerte de Príamo. Si la tienes en la memoria... empieza
+por aquel verso... deja, deja, veré si me acuerdo.
+
+ Pirro feroz como la hircana tigre...
+
+ (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamación
+ trágica_).
+
+No es este; pero empieza con Pirro... ¡ah!...
+
+ Pirro feroz, con pavonadas armas,
+ negras como su intento, reclinado
+ dentro en los senos del caballo enorme,
+ á la lóbrega noche parecía.
+ Ya su terrible, ennegrecido aspecto
+ mayor espanto da. Todo lo tiñe
+ de la cabeza al pie caliente sangre
+ de ancianos y matronas, de robustos
+ mancebos y de vírgenes, que abrasa
+ el fuego de inflamados edificios
+ en confuso montón; á cuya horrenda
+ luz que despiden, el caudillo insano
+ muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira,
+ cubierto de cuajada sangre, vuelve
+ los ojos, al carbunclo semejantes,
+ y busca, instado de infernal venganza,
+ al viejo abuelo Príamo...
+
+Prosigue tú.
+
+POLONIO.--¡Muy bien declamado, á fe mía! con buen acento y bella
+expresión.
+
+CÓMICO 1.º-- Al momento
+ le ve lidiando, ¡resistencia breve!
+ contra los griegos; su temida espada
+ rebelde al brazo ya, le pesa inútil.
+ Pirro, de furias lleno, le provoca
+ á liza desigual; herirle intenta,
+ y el aire solo del funesto acero
+ postra al débil anciano. Y cual si fuese
+ a tanto golpe el Ilïon sensible,
+ al suelo desplomó sus techos altos,
+ ardiendo en llamas, y al rumor suspenso.
+ Pirro... ¿Le veis? la espada que venía
+ á herir del teucro la nevada frente
+ se detiene en los aires, y él inmoble,
+ absorto y mudo y sin acción su enojo,
+ la imagen de un tirano representa
+ que figuró el pincel. Mas como suele
+ tal vez el cielo en tempestad obscura
+ parar su movimiento, de los aires
+ el ímpetu cesar, y en silenciosa
+ quietud de muerte reposar el orbe,
+ hasta que el trueno, con horror zumbando,
+ rompe la alta región; así un instante
+ suspensa fué la cólera de Pirro,
+ y así, dispuesto á la venganza, el duro
+ combate renovó. No más tremendo
+ golpe en las armas de Mavorte eternas
+ dieron jamás los cíclopes tostados,
+ que sobre el triste anciano la cuchilla
+ sangrienta dió del sucesor de Aquiles.
+ ¡Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos
+ dioses, quitadle su dominio injusto;
+ romped los rayos de su rueda y calces,
+ y el eje circular desde el Olimpo
+ caiga en pedazos del abismo al centro.
+
+POLONIO.--Es demasiado largo.
+
+HAMLET.--Lo mismo dirá de tus barbas el barbero. Prosigue. Este sólo
+gusta de ver bailar ó de oir cuentos de alcahuetas, ó si no se duerme.
+Prosigue con aquello de Hécuba.
+
+CÓMICO 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! la mal ceñida reina...
+
+HAMLET.--¡La mal ceñida reina!
+
+POLONIO.--Esto es bueno, mal ceñida reina, ¡bueno!
+
+Cómico 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa!
+ la mal ceñida reina, el pie desnudo,
+ girar de un lado al otro, amenazando
+ extinguir con sus lágrimas el fuego...
+ En vez de vestidura rozagante
+ cubierto el seno, harto fecundo un día,
+ con las ropas del lecho arrebatadas
+ (ni a más le dió lugar el susto horrible),
+ rasgado un velo en su cabeza, donde
+ antes resplandeció corona augusta...
+ ¡Ay! quien la viese, á los supremos hados
+ con lengua venenosa execraría.
+ Los dioses mismos, si a piedad los mueve
+ el linaje mortal, dolor sintieran
+ de verla, cuando al implacable Pirro
+ halló esparciendo en trozos con su espada
+ del muerto esposo los helados miembros.
+ Lo ve, y exclama con gemido triste,
+ bastante á conturbar allá en su altura
+ las deidades de Olimpo, y los brillantes
+ ojos del cielo humedecer en lloro.
+
+POLONIO.--Ved cómo muda de color, y se le han saltado las lágrimas. No,
+no prosigáis.
+
+HAMLET.--Basta ya, presto me dirás lo que falta. Señor mío, es menester
+hacer que estos cómicos se establezcan, ¿lo entiendes? y agasajarlos
+bien. Ellos son sin duda el epítome histórico de los siglos, y más te
+valdrá tener después de muerto un mal epitafio que una mala reputación
+entre ellos mientras vivas.
+
+POLONIO.--Yo, señor, los trataré conforme á sus méritos.
+
+HAMLET.--¡Qué cabeza ésta! No, señor, mucho mejor. Si a los hombres se
+los hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado?
+Trátalos como corresponde á tu nobleza y á tu propio honor; cuanto menor
+sea su mérito, mayor sea tu bondad. Acompáñalos.
+
+POLONIO.--Venid, señores.
+
+HAMLET.--Amigos, id con él. Mañana habrá comedia. Oye aquí tú, amigo,
+dime, ¿no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_?
+
+CÓMICO 1.º--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Pues mañana á la noche quiero que se haga. ¿Y no podrías, si
+fuese menester aprender de memoria unos doce ó diez y seis versos que
+quiero escribir é insertar en la pieza? ¿Podrás?
+
+CÓMICO 1.º--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagáis
+burla de él. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien.
+
+RICARDO.--Señor...
+
+HAMLET.--Id con Dios.
+
+
+ESCENA XI
+
+HAMLET
+
+
+Ya estoy solo. ¡Qué abatido, qué insensible soy! ¿No es admirable que
+este actor, en una fábula, en una ficción, pueda dirigir tan á su placer
+el ánimo, que así agite y desfigure el rostro en la declamación,
+vertiendo de sus ojos lágrimas, débil la voz, y todas sus acciones tan
+acomodadas á lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hécuba. ¿Y
+quién es Hécuba para él, ó él para ella, que así llora sus infortunios?
+Pues ¡qué no haría si él tuviese los tristes motivos de dolor que yo
+tengo! Inundaría el teatro con llanto, su terrible acento conturbaría á
+cuantos le oyesen, llenaría de desesperación al culpado, de temor al
+inocente, al ignorante de confusión, y sorprendería con asombro la
+facultad de los ojos y los oídos. ¡Pero yo, miserable, sin vigor y
+estúpido, sueño adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia
+mis agravios! Qué, ¿nada merece un rey con quien se cometió el más atroz
+delito para despojarle del cetro y la vida? ¿Soy cobarde yo? ¿Quién se
+atreve á llamarme villano, ó á insultarme en mi presencia, arrancarme la
+barba, soplármela al rostro, asirme de la nariz, ó hacerme tragar lejía
+que me llegue al pulmón? ¿Quién se atreve a tanto? ¿Sería yo capaz de
+sufrirlo? Sí, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que
+carece de hiel, incapaz de acciones crueles; á no ser esto, ya se
+hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno,
+deshonesto, homicida, pérfido seductor, feroz malvado, que vive sin
+remordimientos de su culpa. Pero ¿por qué he de ser tan necio? ¿Será
+generoso proceder el mío, que yo, hijo de un querido padre (de cuya
+muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza),
+afeminado y débil desahogue con palabras el corazón, prorrumpa en
+execraciones vanas como una prostituta vil ó un pillo de cocina? ¡Ah!
+no, ni aun sólo imaginarlo. ¡Eh!... Yo he oído que tal vez asistiendo á
+una representación hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con
+tal violencia por la ilusión del teatro, que á vista de todos han
+publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se
+manifestará por medios maravillosos. Yo haré que estos actores
+representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con la
+muerte de mi padre. Yo le heriré en lo más vivo del corazón, observaré
+sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca
+hacer. La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al
+demonio no le es difícil presentarse bajo la más agradable forma; sí, y
+acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada,
+valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme.
+Yo voy á adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser
+el lazo en que se enrede la conciencia del rey.
+
+
+
+
+ACTO III
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Galería de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--¿Y no os fué posible indagar en la conversación que con él
+tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente
+altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia?
+
+RICARDO.--El mismo reconoce los extravíos de su razón, pero no ha
+querido manifestarnos el origen de ellos.
+
+GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque
+siempre huye de la cuestión con un rasgo de locura, cuando ve que le
+conducimos al punto de descubrir la verdad.
+
+GERTRUDIS.--¿Fuisteis bien recibidos de él?
+
+RICARDO.--Con mucha cortesía.
+
+GUILLERMO.--Pero se le conocía una cierta sujeción.
+
+RICARDO.--Preguntó poco, pero respondía á todo con prontitud.
+
+GERTRUDIS.--¿Le habéis convidado para alguna diversión?
+
+RICARDO.--Sí, señora, porque casualmente habíamos encontrado una
+compañía de cómicos en el camino: se lo dijimos, y mostró complacencia
+al oirlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle
+esta noche una pieza.
+
+POLONIO.--Así es la verdad, y me ha encargado de suplicar á VV. MM. que
+asistan á verla y oirla.
+
+CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal
+inclinación. Vosotros, señores, excitadle á ella, y aplaudid su
+propensión á este género de placeres.
+
+RICARDO.--Así lo haremos.
+
+
+ESCENA II
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA
+
+
+CLAUDIO.--Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque
+hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad,
+encuentre á Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin,
+nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: así podremos juzgar de lo
+que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del príncipe
+conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece.
+
+GERTRUDIS.--Voy á obedeceros; y por mi parte, Ofelia, ¡oh, cuánto
+desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de
+Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran
+para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida.
+
+OFELIA.--Yo, señora, también quisiera que fuese así.
+
+
+ESCENA III
+
+CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--Paséate por aquí, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya
+ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dándole un libro_): esta
+ocupación disculpará la soledad del sitio... ¡Materia es por cierto en
+que tenemos mucho de que acusarnos! ¡Cuántas veces con el semblante de
+la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo
+mismo!
+
+CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) ¡Qué cruelmente ha herido esa
+reflexión mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el
+arte, no es más feo despojado de los afeites, que lo es mi delito
+disimulado en palabras traidoras. ¡Oh, qué pesada carga me oprime!
+
+POLONIO.--Ya le siento llegar, señor; conviene retirarnos.
+
+
+ESCENA IV
+
+HAMLET, OFELIA
+
+(Hamlet dirá este monólogo, creyéndose solo. Ofelia á un extremo del
+teatro lee.)
+
+
+HAMLET.--Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna
+acción del ánimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, ú
+oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con
+atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño,
+diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número,
+patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que
+deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí,
+y ved aquí el grande obstáculo; porque el considerar qué sueños podrán
+ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este
+despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la
+consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no
+fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los
+empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito, de los hombres
+más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y
+quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los
+soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con sólo
+un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo
+el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe
+alguna cosa más allá de la muerte (aquel país desconocido, de cuyos
+límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir
+los males que nos cercan, antes que ir á buscar otros de que no tenemos
+seguro conocimiento? Esta previsión nos hace á todos cobardes: así la
+natural tintura de valor se debilita con los barnices pálidos de la
+prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideración
+mudan camino, no se ejecutan, y se reducen á designios vanos. Pero...
+¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán
+olvidados en tus oraciones.
+
+OFELIA.--¿Cómo os habéis sentido, señor, en todos estos días?
+
+HAMLET.--Muchas gracias. Bien.
+
+OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo
+restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las toméis.
+
+HAMLET.--No, yo nunca te di nada.
+
+OFELIA.--Bien sabéis, señor, que os digo verdad... Y con ellas me
+dísteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con
+extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un
+alma generosa considera como viles los más opulentos dones, si llega á
+entibiarse el afecto de quien los dió. Vedlos aquí.
+
+(_Presentándole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_).
+
+HAMLET.--¡Oh! ¡oh! ¿Eres honesta?
+
+OFELIA.--Señor...
+
+HAMLET.--¿Eres hermosa?
+
+OFELIA.--¿Qué pretendéis decir con eso?
+
+HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu
+honestidad trate con tu belleza.
+
+OFELIA.--¿Puede acaso tener la hermosura mejor compañera que la
+honestidad?
+
+HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertirá á la
+honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar á la
+hermosura su semejanza. En otro tiempo se tenía esto por una paradoja;
+pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quería antes, Ofelia.
+
+OFELIA.--Así me lo dabais á entender.
+
+HAMLET.--Y tú no debieras haberme creído, porque nunca puede la virtud
+ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite
+aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca.
+
+OFELIA.--Muy engañada estuve.
+
+HAMLET.--Mira, vete á un convento: ¿para qué te has de exponer á ser
+madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar
+algunas cosas de que puedo acusarme, sería mejor que mi madre no me
+hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con más
+pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasía para
+darles forma, ni tiempo para llevarlos á ejecución. ¿A qué fin los
+miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la
+tierra? Todos somos insignes malvados: no creas á ninguno de nosotros;
+vete, vete á un convento... ¿En dónde está tu padre?
+
+OFELIA.--En casa está, señor.
+
+HAMLET.--¿Sí? pues que cierren bien todas las puertas, para que si
+quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adiós.
+
+(_Hace que se va, y vuelve_)
+
+OFELIA.--¡Oh, mi buen Dios, favorecedle!
+
+HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldición en dote. Aunque seas
+un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrás
+librarte de la calumnia. Vete á un convento. Adiós. Pero... escucha: si
+tienes necesidad de casarte, cásate con un tonto; porque los hombres
+avisados saben muy bien que vosotras los convertís en fieras... Al
+convento, y pronto. Adiós.
+
+(_Hace, que se va, y vuelve_).
+
+OFELIA.--¡El cielo con su poder le alivie!
+
+HAMLET.--He oído hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La
+naturaleza os dió una cara, y vosotras os hacéis otra distinta. Con esos
+brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniñado, pasáis por inocentes
+y convertís en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos más de
+esta materia, que me ha hecho perder la razón... Digo sólo que de hoy en
+adelante no habrá más casamientos; los que ya están casados (exceptuando
+uno) permanecerán así; los otros se quedarán solteros... Véte al
+convento, véte.
+
+
+ESCENA V
+
+OFELIA
+
+
+¡Oh, qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del
+cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y
+delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza
+que estudiaban los más advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la
+más desconsolada é infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel
+de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento
+desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable
+presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenesí.
+¡ Oh, cuánta, cuánta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver
+ahora lo que veo!
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
+
+
+CLAUDIO.--¡Amor! ¡Qué! No van por este camino sus afectos; ni en lo que
+ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura.
+Alguna idea tiene en el ánimo que cubre y fomenta su melancolía, y
+recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo,
+he resuelto que salga prontamente para Inglaterra á pedir en mi nombre
+los atrasados tributos. Acaso el mar y los países diferentes podrán con
+la variedad de objetos alejar esta pasión que le ocupa, sea la que
+fuere, sobre la cual su imaginación sin cesar golpea. ¿Qué te parece?
+
+POLONIO.--Que así es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen
+y principio de su aflicción provengan de un amor mal correspondido. Tú,
+Ofelia, no hay para qué nos cuentes lo que te ha dicho el príncipe, que
+todo lo hemos oído.
+
+
+ESCENA VII
+
+CLAUDIO, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Haced lo que os parezca, señor; pero si lo juzgáis á
+propósito, sería bien que la reina retirada á solas con él, luego que se
+acabe el espectáculo le inste a que le manifieste sus penas, hablándole
+con entera libertad. Yo, si lo permitís, me pondré en paraje de donde
+pueda oir toda la conversación. Si no logra su madre descubrir este
+arcano, enviadle á Inglaterra, ó desterradle adonde vuestra prudencia os
+dicte.
+
+CLAUDIO.--Así se hará. La locura de los poderosos debe ser examinada con
+escrupulosa atención.
+
+
+ESCENA VIII
+
+Salón de palacio
+
+ El salón estará iluminado; habrá asientos que formen semicírculo
+ para el concurso que ha de asistir al espectáculo. Ha de haber en
+ el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrán
+ á su tiempo los actores que deben representar.
+
+HAMLET y dos cómicos
+
+
+HAMLET.--Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con
+soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de
+nuestros cómicos; más valdría entonces dar mis versos al pregonero para
+que los dijese. Ni manotees así acuchillando el aire; moderación en
+todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el
+huracán de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace
+suave y elegante la expresión. A mí me desazona en extremo ver á un
+hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que á fuerza de gritos
+estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los oídos
+del vulgo rudo, que sólo gusta de gesticulaciones insignificantes y de
+estrépito. Yo mandaría azotar á un energúmeno de tal especie; Herodes de
+farsa, más furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio.
+
+CÓMICO 1.º--Así os lo prometo.
+
+HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado frío; tu misma prudencia debe
+guiarte. La acción debe corresponder á la palabra, y ésta á la acción,
+cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No
+hay defecto que más se oponga al fin de la representación, que desde el
+principio hasta ahora ha sido y es ofrecer á la naturaleza un espejo en
+que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nación y
+cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera ó se
+debilita, excitará la risa de los ignorantes; pero no puede menos de
+disgustar á los hombres de buena razón, cuya censura debe ser para
+vosotros de más peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo
+he visto representar á algunos cómicos, que otros aplaudían con
+entusiasmo, por no decir con escándalo, los cuales no tenían acento ni
+figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos
+hincharse y bramar no los juzgué de la especie humana, sino unos
+simulacros rudos de hombres, hechos por algún mal aprendiz. Tan
+inicuamente imitaban la naturaleza.
+
+CÓMICO 1.º--Yo creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese
+defecto.
+
+HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad también que los que hacen de
+payos no añadan nada á lo que está escrito en su papel; porque algunos
+de ellos, para hacer reir á los oyentes más adustos, empiezan á dar
+risotadas, cuando el interés del drama debería ocupar toda la atención.
+Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridículo
+empeño de lucirlo. Id á prepararos.
+
+
+ESCENA IX
+
+HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+HAMLET.--Y bien, Polonio, ¿gustará al rey de oir esta pieza?
+
+POLONIO.--Sí, señor, al instante, y la reina también.
+
+HAMLET.--Ve á decir á los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros
+á darles prisa?
+
+RICARDO.--Con mucho gusto.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--¿Quién es?... ¡Ah! Horacio.
+
+HORACIO.--Veisme aquí, señor, á vuestras órdenes.
+
+HAMLET.--Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.
+
+HORACIO.--¡Oh! señor...
+
+HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ¿ni qué utilidades puedo yo
+esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras
+rentas para alimentarte y vestirte? ¿Habrá quien adule al pobre? No...
+Los que tienen almibarada la lengua, váyanse á lamer con ella la
+grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja
+encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz
+de conocer á los hombres y pudo elegirlos, tú fuiste el escogido y
+marcado para ella; porque siempre, ó desgraciado ó feliz, has recibido
+con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos
+aquéllos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no
+son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta á sonar según
+ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le
+colocaré en el centro de mi corazón: sí, en el corazón de mi corazón,
+como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se
+representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene
+circunstancias muy parecidas á las de la muerte de mi padre, de que ya
+te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente observes á mi
+tío con la más viva atención del alma; si al ver uno de aquellos lances
+su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto
+es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los
+yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente: yo también fijaré mi vista
+en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo
+que su exterior nos anuncie.
+
+HORACIO.--Está bien, señor; y si durante el espectáculo logra hurtar á
+nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.
+
+HAMLET.--Ya vienen á la función; vuélvome á hacer el loco, y tú busca
+asiento.
+
+
+ESCENA XI
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO,
+ GUILLERMO y acompañamiento de damas, caballeros, pajes y guardias.
+
+(_Suena marcha dánica_).
+
+
+CLAUDIO.--¿Cómo estás, mi querido Hamlet?
+
+HAMLET.--Muy bueno, señor; me mantengo del aire como el camaleón,
+engordo de esperanzas. No podréis vos cebar así á vuestros capones.
+
+CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para
+mí.
+
+HAMLET.--Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en
+la universidad? ¿eh?
+
+POLONIO.--Sí, señor, así es; y fuí reputado por muy buen actor.
+
+HAMLET.--¿Y qué hiciste?
+
+POLONIO.--El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio.
+
+HAMLET.--Muy bruto fué el que cometió en el Capitolio tan capital
+delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos?
+
+RICARDO.--Sí, señor, y esperan sólo vuestras órdenes.
+
+GERTRUDIS.--Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte á mi lado.
+
+ (_Gertrudis y Claudio se sientan junto á la puerta por donde han de
+ salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros.
+ Hamlet se sienta en el suelo á los pies de Ofelia_).
+
+HAMLET.--No, señora; aquí hay un imán de más atracción para mí.
+
+POLONIO.--¡Ah! ¡ah! ¿habéis notado eso?
+
+HAMLET.--¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla?
+
+OFELIA.--No, señor.
+
+HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla.
+
+OFELIA.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¿Pensáis que yo quisiera cometer alguna indecencia?
+
+OFELIA.--No, no pienso nada de eso.
+
+HAMLET.--¡Qué dulce cosa es...!
+
+OFELIA.--¿Qué decís, señor?
+
+HAMLET.--Nada.
+
+OFELIA.--Se conoce que estáis de fiesta.
+
+HAMLET.--¿Quién yo?
+
+OFELIA.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Lo hago sólo por divertiros. Y bien mirado, ¿qué debe hacer un
+hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qué contenta está, y mi padre
+murió ayer.
+
+OFELIA.--¡Eh! no, señor, que ya hace dos meses.
+
+HAMLET.--¿Tanto ha? ¡Oh! pues quiero vestirme todo de armiños, y llévese
+el diablo el luto. ¡Dios mío! ¿dos meses há que murió, y todavía se
+acuerdan de él? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un
+grande hombre le sobreviva quizás medio año; bien que es menester que
+haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habrá
+nadie que de él se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice
+aquel epitafio:
+
+ Ya murió el caballito de palo,
+ Y ya le olvidaron así que murió.
+
+ (Suenan trompetas, y se da principio á la escena muda.--Salen el
+ duque y la duquesa (que lo harán los cómicos primero y segundo); al
+ encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla
+ mostrando el mayor respeto; él la levanta y reclina la cabeza
+ sobre el pecho de su esposa. Acuéstase el duque en un lecho de
+ flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cómico tercero
+ (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le
+ quita al duque la corona, la besa, le derrama en el oído una
+ porción de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve
+ la duquesa, y hallando muerto á su marido, manifiesta gran
+ sentimiento. Sale Luciano con dos ó tres que le acompañan, y hace
+ ademanes de dolor; manda retirar el cadáver, y quedando á solas con
+ la duquesa, la solicita y la ofrece dádivas; ella resiste un poco y
+ le desdeña, pero al fin admite su amor. Vanse.)
+
+OFELIA.--¿Qué significa esto, señor?
+
+HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades.
+
+OFELIA.--Según parece, la escena muda contiene el argumento del drama.
+
+
+ESCENA XII
+
+Cómico cuarto y dichos
+
+
+HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cómicos no
+pueden callar un secreto, todo lo cuentan.
+
+OFELIA.--¿Nos dirá éste lo que significa la escena que hemos visto?
+
+HAMLET.--Sí, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagáis ver.
+Como no os avergoncéis de representársela, él no se avergonzará de
+deciros lo que significa.
+
+OFELIA.--¡Qué malo, qué malo sois! Pero dejadme atender á la pieza.
+
+CÓMICO 4.º--Humildemente os pedimos
+ que escuchéis esta tragedia,
+ disimulando las faltas
+ que haya en nosotros y en ella.
+
+HAMLET.--¿Es esto prólogo, ú mote de sortija?
+
+OFELIA.--¡Qué corto ha sido!
+
+HAMLET.--Como cariño de mujer.
+
+
+ESCENA XIII
+
+Cómico primero, cómico segundo y dichos
+
+CÓMICO 1.º--Ya treinta vueltas dió de Febo el carro á las ondas
+ saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz
+ prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos,
+ después que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha
+ nuestra, en nudo santo el corazón y el cuello.
+
+CÓMICO 2.º--Y ¡oh! quiera el cielo que otros tantos giros á la luna
+ y al sol, señor, contemos antes que el fuego; de este amor se
+ apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y
+ tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tímida recelo... Mas
+ toda mi aflicción nada os conturbe; que en pecho femenil llega al
+ exceso el temor y el amor. Allí residen en igual proporción ambos
+ afectos, ó no existe ninguno, ó se combinan éste y aquél con el
+ mayor extremo. Cuán grande es el amor que á vos me inclina, las
+ pruebas lo dirán que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino
+ amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros así toda
+ es temores, muy puro amor abrigará en el pecho.
+
+ CÓMICO 1.º--Sí, yo debo dejarte, amada mía; inevitable es ya;
+ cederán presto á la muerte mis fuerzas fatigadas; tú vivirás,
+ gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un
+ digno esposo...
+
+CÓMICO 2.º--No, dad al silencio esos anuncios. ¿Yo? Pues ¿no serían
+ traición culpable en mí tales afectos? ¿Yo un nuevo esposo? No; la
+ que se entrega al segundo señor, mató al primero.
+
+HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos.
+
+CÓMICO 2.º--Motivos de interés tal vez inducen á renovar los nudos
+ de himeneo, no motivos de amor; yo causaría segunda muerte á mi
+ difunto dueño, cuando del nuevo esposo recibiera en tálamo nupcial
+ amantes besos.
+
+CÓMICO 1.º--No dudaré que el corazón te dicta lo que aseguras hoy;
+ fácil creemos cumplir lo prometido, y fácilmente se quebranta y se
+ olvida. Los deseos del hombre á la memoria están sumisos, que nace
+ activa y desfallece presto. Así pende del ramo acerbo el fruto, y
+ así maduro, sin impulso ajeno, se desprende después. Difícilmente
+ nos acordamos de llevar á efecto promesas hechas á nosotros mismos,
+ que al cesar la pasión cesa el empeño. Cuando de la aflicción y la
+ alegría se moderan los ímpetus violentos, con ellos se disipan las
+ ideas á que dieron lugar, y el más ligero acaso los placeres en
+ afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte,
+ es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se
+ ignora si él manda á la fortuna, ó si ésta del amor cede al
+ imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le
+ abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube á
+ prosperidad, los que le fueron más enemigos su amistad procuran (y
+ el amor sigue á la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos
+ faltan, ni al pobre desengaños y desprecios. Por diferente senda se
+ encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y sólo en él la
+ voluntad es libre, mas no la ejecución; y así el suceso nuestros
+ designios todos desvanece. Tú me prometes no rendir á nuevo yugo
+ tu libertad... Esas ideas ¡ay! morirán cuando me vieres muerto.
+
+CÓMICO 2.º--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso
+ y placer viva muriendo, desesperada y en prisión obscura, su mesa
+ envidie al eremita austero; cuantas penas el ánimo entristecen,
+ todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud
+ encuentre en parte alguna con afán eterno; si ya difunto mi primer
+ esposo, segundas bodas pérfida celebro.
+
+HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete...
+
+CÓMICO 1.º--Mucho juraste... Aquí gozar quisiera
+ solitaria quietud; rendido siento
+ al cansancio mi espíritu. Permite
+ que alguna parte le conceda al sueño
+ de las molestas horas.
+
+(_Se acuesta en un lecho de flores_)
+
+Cómico 2.º-- El te halague
+ con tranquilo descanso, y nunca el cielo
+ en unión tan feliz pesares mezcle. (_Vase_).
+
+HAMLET.--Y bien, señora, ¿qué tal os va pareciendo la pieza?
+
+GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado.
+
+HAMLET.--Sí, pero lo cumplirá.
+
+CLAUDIO.--¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal
+ejemplo?
+
+HAMLET.--No, señor, no. Si todo ello es mera ficción; un veneno...
+fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! no, señor.
+
+CLAUDIO.--¿Cómo se intitula este drama?
+
+HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que sí... es un título metafórico. En
+esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se
+llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veréis presto... ¡Oh! ¡es
+un enredo maldito! ¿Y qué importa? A V. M. y á mí, que no tenemos
+culpado el ánimo, no nos puede incomodar; al rocín que esté lleno de
+mataduras le hará dar coces; pero á bien que nosotros no tenemos
+desollado el lomo.
+
+
+ESCENA XIV
+
+Cómico tercero y dichos
+
+
+HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque.
+
+OFELIA.--Vos suplís perfectamente la falta del coro.
+
+HAMLET.--Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante,
+si viese puestos en acción entrambos títeres.
+
+OFELIA.--¡Vaya, que tenéis una lengua que corta!
+
+HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo.
+
+OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor.
+
+HAMLET.--Así hacéis vosotras en la elección de marido: de mal en peor...
+Empieza, asesino... Déjate de poner ese gesto de condenado, y empieza.
+Vamos... el cuervo graznador está ya gritando venganza.
+
+CÓMICO 3.º--Negros designios, brazo ya dispuesto
+ á ejecutarlos, tósigo oportuno,
+ sitio remoto, favorable el tiempo,
+ y nadie que lo observe. Tú, extraído
+ de la profunda noche en el silencio,
+ atroz veneno de mortales hierbas
+ (invocada Prosérpina) compuesto;
+ infectadas tres veces, y otras tantas
+ exprimidas después, sirve á mi intento;
+ pues á tu actividad mágica, horrible,
+ la robustez vital cede tan presto.
+
+ (_Acércase adonde está durmiendo el cómico primero; destapa un
+ frasquillo, y le echa una porción de licor en el oído_).
+
+HAMLET.--¿Veis? Ahora le envenena en el jardín para usurparle el cetro.
+El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy
+buen italiano. Presto veréis cómo la mujer de Gonzago se enamora del
+matador.
+
+ (_Levántase Claudio lleno de indignación. Gertrudis, los
+ caballeros, damas y acompañamiento hacen lo mismo, y se van según
+ lo indica el diálogo_).
+
+OFELIA.--El rey se levanta.
+
+HAMLET.--Qué, ¿le atemoriza un fuego aparente?
+
+GERTRUDIS.--¿Qué tenéis, señor?
+
+POLONIO.--No paséis adelante, dejadlo.
+
+CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aquí.
+
+TODOS.--Luces, luces.
+
+
+ESCENA XV
+
+HAMLET, HORACIO, cómico primero, cómico tercero
+
+ (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que
+ siguen después. Los cómicos primero y tercero estarán retirados á
+ un extremo del teatro, esperando sus órdenes_).
+
+
+HAMLET.--El ciervo herido llora,
+ y el corzo no tocado
+ de flecha voladora,
+ se huelga por el prado;
+ duerme aquel, y á deshora
+ veis éste desvelado;
+ que tanto el mundo va desordenado.
+
+Y dígame, señor mío: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta
+gracia que tengo para la música y un bosque de plumas en la cabeza, y un
+par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme
+lugar entre un coro de comediantes?
+
+HORACIO.--Mediano papel.
+
+HAMLET.--¿Mediano? excelente.
+ Tú sabes, Damón querido,
+ que esta nación ha perdido
+ al mismo Jove y violento
+ tirano le ha sucedido
+ en el trono mal habido,
+ un... ¿quién diré yo? un... un sapo.
+
+HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante.
+
+HAMLET.--¡Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espíritu dijo es demasiado
+cierto. ¿Lo has visto ahora?
+
+HORACIO.--Sí, señor, bien lo he visto.
+
+HAMLET.--¿Cuando se trató del veneno?
+
+HORACIO.--Bien, bien le observé entonces.
+
+HAMLET.--¡Ah! quisiera algo de música (_A los cómicos_:) traedme unas
+flautas... Si el rey no gusta de la comedia, será sin duda porque...
+porque no le gusta. Vaya un poco de música.
+
+
+ESCENA XVI
+
+HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+GUILLERMO.--Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra?
+
+HAMLET.--Y una historia entera.
+
+GUILLERMO.--El rey...
+
+HAMLET.--Muy bien: ¿qué le sucede?
+
+GUILLERMO.--Se ha retirado á su cuarto con mucha destemplanza.
+
+HAMLET.--¿De vino, eh?
+
+GUILLERMO.--No, señor, de cólera.
+
+HAMLET.--Pero ¿no sería más acertado írselo á contar al médico? ¿No veis
+que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se
+le aumente?
+
+GUILLERMO.--¡Oh! señor, dad algún sentido á lo que habláis, sin
+desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo á decir.
+
+HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues.
+
+GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor aflicción, me
+envía á buscaros.
+
+HAMLET.--Seáis muy bien venido.
+
+GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queréis
+darme una respuesta sensata, desempeñaré el cargo de la reina; si no,
+con pediros perdón y retirarme se acabó todo.
+
+HAMLET.--Pues, señor, no puedo.
+
+GUILLERMO.--¿Cómo?
+
+HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razón está un poco achacosa: no
+obstante, responderé del modo que pueda á cuanto me mandes, ó por mejor
+decir, á lo que mi madre me manda. Con que nada hay que añadir en esto.
+Vamos al caso. Tú has dicho que mi madre...
+
+RICARDO.--Señor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de
+sorpresa y admiración.
+
+HAMLET.--¡Oh maravilloso hijo, que así ha podido aturdir á su madre!
+Pero díme, ¿esa admiración no ha traído otra consecuencia? ¿No hay algo
+más?
+
+RICARDO.--Sólo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayáis a
+recoger.
+
+HAMLET.--La obedeceré, si diez veces fuera mi madre. ¿Tienes algún otro
+negocio que tratar conmigo?
+
+RICARDO.--Señor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais
+mucho.
+
+HAMLET.--Y ahora también. Te lo juro por estas manos rateras.
+
+RICARDO.--Pero ¿cuál puede ser el motivo de vuestra indisposición? Eso,
+por cierto, es cerrar vos mismo las puertas á vuestra libertad, no
+queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sentís.
+
+HAMLET.--Estoy muy atrasado.
+
+RICARDO.--¿Cómo es posible, cuando tenéis el voto del rey mismo para
+sucederle en el trono de Dinamarca?
+
+HAMLET.--Sí, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el
+tal refrán. ¡Ah! ya están aquí las flautas.
+
+
+ESCENA XVII
+
+Cómico tercero y dichos
+
+
+HAMLET.--Dejadme ver una.... ¿A qué tengo de ir ahí? (_Guillermo y
+Ricardo se acercan á Hamlet con ademán obsequioso, siguiéndole adonde
+quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que
+me quieres hacer caer en alguna trampa, según me cercas por todos lados.
+
+GUILLERMO.--Ya veo, señor, que si el deseo de cumplir con mi obligación
+me da osadía, acaso el amor que os tengo me hace grosero también é
+importuno.
+
+HAMLET.--No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta?
+
+GUILLERMO.--Yo no puedo, señor.
+
+HAMLET.--Vamos.
+
+GUILLERMO.--De veras que no puedo.
+
+HAMLET.--Yo te lo suplico.
+
+GUILLERMO.--Pero si no sé palabra de eso...
+
+HAMLET.--Más fácil es que tenderse á la larga. Mira, pon el pulgar y los
+demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y
+verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? Estos son los puntos.
+
+GUILLERMO.--Bien, pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan
+armonía. Como ignoro el arte...
+
+HAMLET.--Pues mira tú en qué opinión tan baja me tienes. Tú me quieres
+tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo
+de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo
+de mis tonos; y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y
+de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe á mí
+con más facilidad que á una flauta? No, dame el nombre del instrumento
+que quieras: por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás
+hacerle producir el menor sonido.
+
+
+ESCENA XVIII
+
+POLONIO y otros
+
+
+HAMLET.--¡Oh! Dios te bendiga.
+
+POLONIO.--Señor, la reina quisiera hablaros al instante.
+
+HAMLET.--¿No ves allí aquella nube que parece un camello?
+
+POLONIO.--Cierto, así en el tamaño parece un camello.
+
+HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja.
+
+POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja.
+
+HAMLET.--O como una ballena.
+
+POLONIO.--Es verdad, sí, como una ballena.
+
+HAMLET.--Pues al instante iré á ver á mi madre. Tanto harán éstos, que
+me volverán loco de veras. Iré, iré al instante.
+
+POLONIO.--Así se lo diré.
+
+HAMLET.--Fácilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos.
+
+
+ESCENA XIX
+
+HAMLET
+
+
+Este es el espacio de la noche apto á los maleficios. Esta es la hora en
+que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo.
+Ahora podría yo beber caliente sangre; ahora podría ejecutar tales
+acciones, que el día se estremeciese al verlas. Pero vamos á ver á mi
+madre. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en
+este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero
+no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi
+mano; disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las
+execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará
+que se cumplan.
+
+
+ESCENA XX
+
+Gabinete
+
+CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--No, no le quiero aquí, ni conviene á nuestra seguridad dejar
+libre el campo á su locura. Preveníos, pues, y haré que inmediatamente
+se os despache para que él os acompañe á Inglaterra. El interés de mi
+corona no permite ya exponerme á un riesgo tan inmediato, que crece por
+instantes en los accesos de su demencia.
+
+GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El más santo y
+religioso temor es aquél que procura la existencia de tantos individuos,
+cuya vida pende de V. M.
+
+RICARDO.--Si es obligación en un particular defender su vida de toda
+ofensa, por medio de la fuerza y el arte, ¿cuánto más lo será conservar
+aquélla en quien estriba la felicidad pública? Cuando llega á faltar el
+monarca, no muere él solo, sino que á manera de un torrente precipitado
+arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la
+cima del más alto monte, á cuyos enormes rayos están asidas
+innumerables piezas menores, que si llega á caer, no hay ninguna de
+ellas, por más pequeña que sea, que no padezca igualmente en el total
+destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nación
+general lamento.
+
+CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengáis sin dilación para el viaje.
+Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre.
+
+LOS DOS.--Vamos á obedeceros con la mayor prontitud.
+
+
+ESCENA XXI
+
+CLAUDIO, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Señor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy á
+ocultarme detrás de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella
+le reprenderá fuertemente; y como vos mismo habéis observado muy bien,
+conviene que asista á oir la conversación alguien más que su madre, que
+naturalmente le ha de ser parcial, como á todas sucede. Quedaos adiós;
+yo volveré á veros antes que os recojáis, para deciros lo que haya
+pasado.
+
+CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio.
+
+
+ESCENA XXII
+
+CLAUDIO
+
+
+¡Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la
+maldición más terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme á
+orar, por más que eficazmente lo procuro; que es más fuerte que mi
+voluntad el delito que la destruye. Como el hombre á quien dos
+obligaciones llaman, me detengo á considerar por cuál empezaré primero,
+y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese aún más
+teñido en la sangre fraterna, ¿faltará en los cielos piadosos suficiente
+lluvia para volverle cándido como la nieve misma? ¿De qué sirve la
+misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? ¿Qué hay en la
+oración sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir á
+caer, ó de adquirirnos el perdón habiendo caído? Sí, alzaré mis ojos al
+cielo, y quedará borrada mi culpa... Pero ¿qué género de oración habré
+de usar? Olvida, Señor, olvida el horrible homicidio que cometí... ¡Ah!
+que será imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me
+determinaron á la maldad: mi ambición, mi corona, mi esposa... ¿Podrá
+merecerse el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo estragado
+sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja
+la justicia y corrompe con dádivas la integridad de las leyes; no así en
+el cielo, que allí no hay engaños, allí comparecen las acciones humanas
+como ellas son, y nos vemos compelidos á manifestar nuestras faltas
+todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, ¿qué debo hacer?...
+Probemos lo que puede el arrepentimiento... ¿y qué no podrá?... Pero
+¿qué ha de poder con quien no puede arrepentirse? ¡Oh situación infeliz!
+¡Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! ¡Oh alma mía
+aprisionada! que cuanto más te esfuerzas para ser libre, más quedas
+oprimida. ¡Angeles, asistidme! Probad en mí vuestro poder. Dóblense mis
+rodillas tenaces; y tú, corazón mío de aceradas fibras, hazte blando
+como los nervios del niño que acaba de nacer. Todo, todo puede
+enmendarse.
+
+ (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un sillón_).
+
+
+ESCENA XXIII
+
+CLAUDIO, HAMLET
+
+
+HAMLET.--Esta es la ocasión propicia. Ahora está rezando, ahora le
+mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademán de herirle; se
+detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y así se irá al
+cielo... ¿Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina á
+mi padre, y yo, su hijo único, aseguro al malhechor la gloria; ¿no es
+esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendió á mi padre
+acabados los desórdenes del banquete, cubierto de más culpas que mayo
+tiene flores... ¿Quién sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de
+dar? Pero, según nuestra razón concibe, terrible ha sido su sentencia.
+¿Y quedaré vengado dándole á éste la muerte, precisamente cuando
+purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada mía,
+vuelve á tu lugar, y espera ocasión de ejecutar más tremendo golpe.
+Cuando esté ocupado en el juego, cuando blasfeme colérico, ó duerma con
+la embriaguez, ó se abandone á los placeres incestuosos del lecho, ó
+cometa acciones contrarias á su salvación, hiérele entonces; caiga
+precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el
+infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera.
+Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitará tu muerte.
+
+
+ESCENA XXIV
+
+CLAUDIO
+
+
+Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se
+levanta, con agitación_). Palabras sin afectos nunca llegan á los oídos
+de Dios.
+
+
+ESCENA XXV
+
+Cuarto de la reina
+
+GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET
+
+
+POLONIO.--Va á venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus
+locuras han sido demasiado atrevidas é intolerables, que vuestra bondad
+le ha protegido, mediando entre él y la justa indignación que excitó. Yo
+entre tanto retirado aquí, guardaré silencio. Habladle con libertad, yo
+os lo suplico.
+
+HAMLET (_gritando desde adentro_).--¡Madre! ¡madre!
+
+GERTRUDIS.--Así te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retírate.
+
+(_Polonio se oculta detrás de unos tapices_).
+
+
+ESCENA XXVI
+
+GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO
+
+
+HAMLET.--¿Qué me mandáis, señora?
+
+GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes á tu padre.
+
+HAMLET.--Madre, muy ofendido tenéis al mío.
+
+GERTRUDIS.--Ven, ven aquí; tú me respondes con lengua demasiado libre.
+
+HAMLET.--Voy, voy allá... y vos me preguntáis con lengua bien perversa.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué es esto, Hamlet?
+
+HAMLET.--¿Y qué es eso, madre?
+
+GERTRUDIS.--¿Te olvidas de quien soy?
+
+HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada
+con el hermano de vuestro primer esposo, y... ¡ojalá no fuera así!...
+¡Eh! sois mi madre.
+
+GERTRUDIS.--Bien está. Yo te pondré delante de quien te haga hablar con
+más acuerdo.
+
+HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo á Gertrudis, la hace
+sentar_), sentaos, y no saldréis de aquí, no os moveréis, sin que os
+ponga un espejo delante, en que veáis lo más oculto de vuestra
+conciencia.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué intentas hacer? ¿Quieres matarme?... ¿Quién me socorre?
+¡Cielos!
+
+ (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitación que Hamlet manifiesta
+ en su semblante y acciones, teme que va á matarla, y grita
+ despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde está
+ oculto, y después se detiene. Hamlet advierte que los tapices se
+ mueven, sospecha que Claudio está escondido detrás de ellos, saca
+ la espada, da dos ó tres estocadas sobre el bulto que halla, y
+ prosigue hablando con su madre.)
+
+POLONIO.--Socorro pide... ¡oh!...
+
+HAMLET.--¿Qué es esto?... Un ratón... Murió... Un ducado á que ya está
+muerto.
+
+POLONIO.--¡Ay de mí!
+
+GERTRUDIS.--¿Qué has hecho?
+
+HAMLET.--Nada... ¿Qué sé yo?... ¿Si sería el rey?
+
+GERTRUDIS.--¡Qué acción tan precipitada y sangrienta!
+
+HAMLET.--Es verdad, madre mía, acción sangrienta, y cuasi tan horrible
+como la de matar á un rey, y casarse después con su hermano.
+
+GERTRUDIS.--¿Matar á un rey?
+
+HAMLET.--Sí, señora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio
+muerto en el suelo_). Y tú, miserable, temerario, entrometido, loco...
+Adiós. Yo te tomé por otra persona de más consideración. Mira el premio
+que has adquirido; ve ahí el riesgo que tiene la demasiada curiosidad...
+(_Volviendo á hablar con Gertrudis, á quien hace sentar de nuevo_). No,
+no os torzáis las manos... Sentaos aquí, y dejad que yo os tuerza el
+corazón. Así he de hacerlo, si no le tenéis formado de impenetrable
+pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de
+bronce opuesto á toda sensibilidad.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes?
+
+HAMLET.--Una acción que mancha la tez purpúrea de la modestia, y da
+nombre de hipocresía á la virtud; arrebata las flores de la frente
+hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace
+más pérfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una acción
+que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable
+religión en una complicación frívola de palabras; una acción, en fin,
+capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden
+horrible esta sólida y artificiosa máquina del mundo, como si se
+aproximara su fin temido.
+
+GERTRUDIS.--¡Ay de mí! ¿Y qué acción es esa, que así exclamas al
+anunciarla con espantosa voz de trueno?
+
+HAMLET.--Veis aquí presentes en esta y esta pintura (_señalando á dos
+retratos que habrá en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_)
+los retratos de dos hermanos. ¡Ved cuánta gracia residía en aquel
+semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Júpiter, su
+vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante á
+la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaña cuya cima
+llega á los cielos. ¡Hermosa combinación de formas, donde cada uno de
+los dioses imprimió su carácter, para que el mundo admirase tantas
+perfecciones en un hombre solo. Este fué vuestro esposo. Ved ahora el
+que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizón destruye
+la santidad de su hermano. ¿Lo veis bien?... Ni podéis llamarlo amor,
+porque en vuestra edad los hervores de la sangre están ya tibios y
+obedientes á la prudencia; ¿y qué prudencia descendería desde aquél a
+éste? Sentidos tenéis, que a no ser así, no tuvierais afectos; pero esos
+sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podría
+incurrir en tanto error; ni el frenesí tiraniza con tal exceso las
+sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos
+objetos cuya diferencia es tan visible... ¿Qué espíritu infernal os pudo
+engañar y cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los
+oídos, el olfato solo, una débil porción de cualquier sentido hubiera
+bastado á impedir tal estupidez... ¡Oh modestia! ¿y no te sonrojas?
+¡Rebelde infierno! si así pudiste inflamar las médulas de una matrona,
+permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dócil como la
+cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para
+resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se
+enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazón.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh Hamlet! no digas más... Tus razones me hacen dirigir la
+vista á mi conciencia, y advierto allí las más negras y groseras
+manchas, que acaso nunca podrán borrarse.
+
+HAMLET.--¡Y permanecer así entre el pestilente sudor en un lecho
+incestuoso, envilecida en corrupción, prodigando caricias de amor en
+aquella sentina impura!
+
+GERTRUDIS.--No más, no más, que esas palabras como agudos puñales hieren
+mis oídos... No más, querido Hamlet.
+
+HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces á vuestro
+difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando,
+que robó la preciosa corona, y se la guardó en el bolsillo.
+
+GERTRUDIS.--No más...
+
+
+ESCENA XXVII
+
+GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet
+
+
+HAMLET.--Un rey de botarga... ¡Oh espíritus celestes! defendedme,
+cubridme con vuestras alas... ¿Qué quieres, venerada sombra?
+
+GERTRUDIS.--¡Ay! que está fuera de sí.
+
+HAMLET.--¿Vienes acaso á culpar la negligencia de tu hijo, que
+debilitado por la compasión y la tardanza, olvida la importante
+ejecución de tu precepto terrible?... Habla.
+
+LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo á inflamar de nuevo tu ardor casi
+extinguido. Pero ¿ves? Mira cómo has llenado de asombro á tu madre.
+Ponte entre ella y su alma agitada, y hallarás que la imaginación obra
+con mayor violencia en los cuerpos más débiles. Háblala, Hamlet.
+
+HAMLET.--¿En qué pensáis, señora?
+
+GERTRUDIS.--¡Ay! ¿y en qué piensas tú, que así diriges la vista donde no
+hay nada, razonando con el aire incorpóreo?... Toda tu alma se ha pasado
+á tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendían,
+adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados á
+quienes improviso rebato despierta. ¡Hijo de mi alma! ¡Oh! derrama sobre
+el ardiente fuego de tu agitación la paciencia fría... ¿A quién estás
+mirando?
+
+HAMLET.--A él, á él... ¿Le veis qué pálida luz despide? Su aspecto y su
+dolor bastarían á conmover las piedras... ¡Ay! no me mires así; no sea
+que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que
+al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen
+lágrimas.
+
+GERTRUDIS.--¿A quién dices eso?
+
+HAMLET.--¿No veis nada allí?
+
+GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay.
+
+HAMLET.--¿Ni oísteis nada tampoco?
+
+GERTRUDIS.--Nada más que lo que nosotros hablamos.
+
+HAMLET.--Mirad, allí... ¿Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el
+traje mismo que se vestía... ¿Veis por dónde va?... Ahora llega al
+pórtico.
+
+
+ESCENA XXVIII
+
+GERTRUDIS, HAMLET
+
+
+GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasía. El desorden que padece tu
+espíritu produce esas ilusiones vanas.
+
+HAMLET.--¿Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular
+intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he
+dicho es locura. Haced la prueba, y veréis si os repito cuantas ideas y
+palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. ¡Ah, madre mía!
+en merced os pido que no apliquéis al alma esa unción halagüeña,
+creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal
+medicina lograréis sólo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoña
+pestífera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra
+culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendáis el beneficio
+sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este
+desahogo á mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma
+tiene que pedir perdón al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le
+ruega.
+
+GERTRUDIS.--¡Ay, Hamlet! tú despedazas mi corazón.
+
+HAMLET.--¿Sí? Pues apartad de vos aquella porción más dañada, y vivid
+con la que resta más inocente. Buenas noches... Pero no volváis al lecho
+de mi tío. Si carecéis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre,
+aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en
+lo demás es un demonio, tal vez es un ángel cuando sabe dar á las buenas
+acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer
+innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os hará más fácil la
+abstinencia próxima, y la que siga después la hallaréis más fácil
+todavía. La costumbre es capaz de borrar la impresión misma de la
+naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con
+maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiréis de veras á la
+bendición del cielo, entonces yo os pediré vuestra bendición... La
+desgracia de este hombre (_hace ademán de cargar con el cuerpo de
+Polonio; pero dejándole en el suelo otra vez vuelve á hablar á
+Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido así: á él le
+ha castigado por mi mano, y á mí también precisándome á ser el
+instrumento de su enojo. Yo le conduciré adonde convenga, y sabré
+justificar la muerte que le dí. Basta. Buenas noches. Porque soy
+piadoso, debo ser cruel; ve aquí el primer daño cometido; pero aun es
+mayor el que después ha de ejecutarse... ¡Ah! escuchad otra cosa.
+
+GERTRUDIS.--¿Cuál es? ¿Qué debo hacer?
+
+HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey
+hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y allí os acaricie,
+apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus
+malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces,
+declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera,
+que todo es artificio... Sí, decídselo; porque ¿cómo sería posible
+callárselo? Id, y á pesar de la razón y del sigilo, abrid la jaula sobre
+el techo de la casa y haced que los pájaros se vuelen; y semejante al
+mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa, á
+riesgo de perecer en ella misma.
+
+GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento,
+y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me
+has dicho.
+
+HAMLET.--¿Sabéis que debo ir á Inglaterra?
+
+GERTRUDIS.--¡Ah! ya lo había olvidado. Sí, es cosa resuelta.
+
+HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos
+condiscípulos (de quienes yo me fiaré como de una víbora ponzoñosa) van
+encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al
+precipicio. Pero yo los dejaré hacer; que es mucho gusto ver volar al
+minador con su propio hornillo, y mal irán las cosas o yo excavaré una
+vara no más, debajo de sus minas, y los haré saltar hasta la luna. ¡Oh,
+es mucho gusto cuando un pícaro tropieza con quien se las
+entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapán... (_Quiere llevar á
+cuestas el cadáver, y no pudiendo hacerlo cómodamente, le ase de un pie,
+y se le lleva arrastrando_) le llevaré arrastrando á la pieza inmediata.
+Madre, buenas noches... Por cierto que el señor consejero (que fué en
+vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y
+taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aquí y acabar con
+ello. Buenas noches, madre.
+
+
+
+
+ACTO IV
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Salón de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen;
+dime cuál es, conviene que la sepa yo... ¿En dónde está tu hijo?
+
+GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_).
+¡Ah, señor, lo que he visto esta noche!
+
+CLAUDIO.--¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet?
+
+GERTRUDIS.--Furioso está como el mar y el viento cuando disputan entre
+sí cuál es más fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oyó algún
+ruido detrás del tapiz; saca la espada, grita: un ratón, un ratón; y en
+su ilusión frenética mató al buen anciano que se hallaba oculto.
+
+CLAUDIO.--¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera
+estado allí. Ese desenfreno insolente amenaza á todos: á mí, á ti misma,
+á todos en fin. ¡Oh!... ¿y cómo disculparemos una acción tan sangrienta?
+Nos la imputarán, sin duda, á nosotros, porque nuestra autoridad
+debería haber reprimido á ese joven loco, poniéndole en paraje donde á
+nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha
+impedido hacer lo que más convenía; bien así como el que padece una
+enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le
+devore la sustancia vital. ¿Y dónde ha ido?
+
+GERTRUDIS.--A retirar de allí el difunto cuerpo, y en medio de su locura
+llora el error que ha cometido. Así el oro manifiesta su pureza, aunque
+mezclado tal vez con metales viles.
+
+CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes
+haré que se embarque y se vaya; en tanto será necesario emplear toda
+nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar ó disculpar un hecho
+tan indigno.
+
+
+ESCENA II
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--¡Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os
+ayude... Hamlet, ciego de frenesí, ha muerto á Polonio, y le ha sacado
+arrastrando del cuarto de su madre. Id á buscarle; habladle con dulzura;
+y haced llevar el cadáver á la capilla. No os detengáis. (_Vanse Ricardo
+y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar á nuestros más prudentes amigos
+para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo
+hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensión
+del orbe, y dirige sus emponzoñados tiros con la certeza que el cañón á
+su blanco), errando esta vez el golpe, dejará nuestro nombre ileso y
+herirá sólo al viento insensible. ¡Oh!... Vamos de aquí... mi alma está
+llena de agitación y de terror.
+
+
+ESCENA III
+
+Cuarto de Hamlet
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero...
+
+RICARDO (_desde adentro_).--¡Hamlet! ¡señor!
+
+HAMLET.--¿Qué ruido es este? ¿Quién llama á Hamlet?... ¡Oh! ya están
+aquí. (_Salen Ricardo y Guillermo_).
+
+RICARDO.--Señor, ¿qué habéis hecho del cadáver?
+
+HAMLET.--Ya está entre el polvo, del cual es pariente cercano.
+
+RICARDO.--Decidnos dónde está, para que le hagamos llevar á la capilla.
+
+HAMLET.--¡Ah!... no lo creáis, no.
+
+RICARDO.--¿Qué es lo que no debemos creer?
+
+HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mío... Y
+además, ¿qué ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un
+entrometido palaciego?
+
+RICARDO.--¿Entrometido me llamáis?
+
+HAMLET.--Sí, señor, entrometido; que como una esponja chupa del favor
+del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes á lo último de su
+carrera es cuando sirven mejor al príncipe; porque éste, semejante al
+mono, se los mete en un rincón de la boca; allí los conserva, y el
+primero que entró es el último que se traga. Cuando el rey necesite lo
+que tú (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y
+quedas enjuto otra vez.
+
+RICARDO.--No comprendo lo que decís.
+
+HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los
+oídos tontos.
+
+RICARDO.--Señor, lo que importa es que nos digáis en dónde está el
+cuerpo, y os vengáis con nosotros á ver al rey.
+
+HAMLET.--El cuerpo está con el rey; pero el rey no está con el cuerpo.
+El rey viene á ser una cosa, como...
+
+GUILLERMO.--¿Qué cosa, señor?
+
+HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos á
+verle.
+
+
+ESCENA IV
+
+Salón de palacio
+
+
+CLAUDIO
+
+Le he enviado á llamar, y he mandado buscar el cadáver. ¡Qué peligroso
+es dejar en libertad á este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer
+sobre él la severidad de las leyes. Está muy querido de la fanática
+multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razón, y
+que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito.
+Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de
+Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males
+desesperados, ó son incurables, ó se alivian con desesperados remedios.
+
+
+ESCENA V
+
+CLAUDIO, RICARDO
+
+
+CLAUDIO.--¿Qué hay, qué ha sucedido?
+
+RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el
+cadáver.
+
+CLAUDIO.--Pero él ¿en dónde está?
+
+RICARDO.--Afuera quedó con gente que le guarda, esperando vuestras
+órdenes.
+
+CLAUDIO.--Traedle á mi presencia.
+
+RICARDO.--Guillermo: que venga el príncipe.
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados
+
+
+CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
+
+HAMLET.--Ha ido á cenar.
+
+CLAUDIO.--¿A cenar? ¿Adonde?
+
+HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa
+congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los
+comedores. Nosotros engordamos á los demás animales para engordarnos, y
+engordamos para el gusanillo que nos come después. El rey gordo y el
+mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven á una misma
+mesa. En esto para todo.
+
+CLAUDIO.--¡Ah!
+
+HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido á un
+rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
+
+CLAUDIO.--¿Y qué quieres decir con eso?
+
+HAMLET.--Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente
+á las tripas de un mendigo.
+
+CLAUDIO.--¿En dónde está Polonio?
+
+HAMLET.--En el cielo. Enviad á alguno que lo vea, y si vuestro
+comisionado no le encuentra allí, entonces podéis vos mismo irle á
+buscar á otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le
+oleréis sin duda al subir los escalones de la galería.
+
+CLAUDIO.--Id á buscarle.
+
+(_Vanse los criados_).
+
+HAMLET.--No, él no se moverá de allí hasta que vayan por él.
+
+CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas á tu propia seguridad,
+la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa
+la acción que has hecho. Conviene que salgas de aquí con acelerada
+diligencia. Prepárate pues. La nave está ya prevenida, el viento es
+favorable, los compañeros aguardan, y todo está pronto para tu viaje á
+Inglaterra.
+
+HAMLET.--¿A Inglaterra?
+
+CLAUDIO.--Sí, Hamlet.
+
+HAMLET.--Muy bien.
+
+CLAUDIO.--Sí, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin á que
+se encaminan mis deseos.
+
+HAMLET.--Yo veo un ángel que los ve... Pero vamos á Inglaterra. ¡Adiós,
+mi querida madre!
+
+CLAUDIO.--¿Y tu padre que te ama, Hamlet?
+
+HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer
+son una carne misma, con que... mi madre... ¡Eh! Vamos á Inglaterra.
+
+
+ESCENA VII
+
+CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se
+dilate un punto. Quiero verle fuera de aquí esta noche. Partid. Cuanto
+es necesario á esta comisión, está sellado y pronto. Id, no os
+detengáis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y tú, Inglaterra, si en algo
+estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues
+aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqués, y
+en dócil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecución de mi
+suprema voluntad, que por cartas escritas á este fin te pide con la
+mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para mí una
+fiebre ardiente, y tú sola puedes aliviarme. Hazlo así, Inglaterra, y
+hasta que sepa que descargaste el golpe, por más feliz que mi suerte
+sea, no se restablecerán en mi corazón la tranquilidad ni la alegría.
+
+
+ESCENA VIII
+
+Campo solitario en las fronteras de Dinamarca
+
+FORTIMBRAS, un capitán, soldados
+
+
+FORTIMBRÁS.--Id, capitán, saludad en mi nombre al monarca danés; decidle
+que en virtud de su licencia, Fortimbrás pide el paso libre por su
+reino, según se le ha prometido. Ya sabéis el sitio de nuestra reunión.
+Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto á ir en
+persona á darle pruebas de mi respeto.
+
+CAPITÁN.--Así lo haré, señor.
+
+FORTIMBRÁS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso.
+
+
+ESCENA IX
+
+Un capitán, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados
+
+
+HAMLET.--Caballero, ¿de dónde son estas tropas?
+
+CAPITÁN.--De Noruega, señor.
+
+HAMLET.--Y decidme, ¿adónde se encaminan?
+
+CAPITÁN.--Contra una parte de Polonia.
+
+HAMLET.--¿Quién las acaudilla?
+
+CAPITÁN.--Fortimbrás, sobrino del anciano rey de Noruega.
+
+HAMLET.--¿Se dirigen contra toda Polonia, ó sólo á alguna parte de sus
+fronteras?
+
+CAPITÁN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos á adquirir una
+porción de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra
+utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no
+la tomaría, ni pienso que produzca mayor interés al de Noruega ni al
+polaco, aunque á pública subasta la vendan.
+
+HAMLET.--¿Sin duda el polaco no tratará de resistir?
+
+CAPITÁN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden.
+
+HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil
+ducados no decidirán la posesión de un objeto tan frívolo. Esa es una
+apostema del cuerpo político, nacida de la paz y excesiva abundancia que
+revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razón por que
+el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesía.
+
+CAPITÁN.--Dios os guarde.
+
+(_Vanse el capitán y los soldados_).
+
+RICARDO.--¿Queréis proseguir el camino?
+
+HAMLET.--Presto os alcanzaré. Id adelante un poco.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET
+
+
+Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando á la venganza mi
+adormecido aliento. ¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y
+emplea todo su tiempo sólo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no
+más. No: aquel que nos formó dotados de tan extenso conocimiento, que
+con él podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos dió ciertamente esta
+facultad, esta razón divina, para que estuviera nosotros sin uso y
+torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tímido escrúpulo que no se
+atreve á penetrar los casos venideros (proceder en que hay más parte de
+cobardía que de prudencia), yo no sé para qué existo, diciendo siempre:
+razón, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo
+ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y
+numeroso ejército conducido por un príncipe joven y delicado, cuyo
+espíritu impelido de ambición generosa desprecia la incertidumbre de los
+sucesos, y expone su existencia frágil y mortal á los golpes de la
+fortuna, á la muerte, á los peligros más terribles, y todo por un objeto
+de tan leve interés. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar
+sólo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razón
+plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa, cuando se trata de
+adquirir honor. ¿Cómo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi
+padre alevosamente, mi madre envilecida... estímulos capaces de excitar
+mi razón y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergüenza
+mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres, que por un
+capricho, por una estéril gloria van al sepulcro como á sus lechos,
+combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por
+un terreno que aun no es suficiente sepultura á tantos cadáveres... ¡Oh!
+de hoy más, ó no existirá en mi fantasía idea ninguna, ó cuantas forme
+serán sangrientas.
+
+
+ESCENA XI
+
+Galería de palacio
+
+GERTRUDIS, HORACIO
+
+
+GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla.
+
+HORACIO.--Ella insta por veros. Está loca, es verdad; pero eso mismo
+debe excitar vuestra compasión.
+
+GERTRUDIS.--¿Y qué pretende? ¿Qué dice?
+
+HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el
+mundo está lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada
+trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones
+equívocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de
+ellas mueve á los que las oyen á retenerlas, examinando el fin con que
+las dice, y dando á sus palabras una combinación arbitraria, según la
+idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su
+gesticulación expresiva, llegan á creer que puede haber en ella algún
+asomo de razón; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado
+más infeliz.
+
+GERTRUDIS.--Será bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas
+fatales en aquellos ánimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla
+venir. (_Vase Horacio_). El más frívolo acaso parece á mi dañada
+conciencia presagio de algún grave desastre. Propia es de la culpa esta
+desconfianza. Tan lleno está siempre de recelos el delincuente, que el
+temor de ser descubierto hace tal vez que él mismo se descubra.
+
+
+ESCENA XII
+
+GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
+
+
+OFELIA.--¿En dónde está la hermosa reina de Dinamarca?
+
+GERTRUDIS.--¿Cómo va, Ofelia?
+
+OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los
+canta Ofelia_).
+
+ ¿Cómo va al amante
+ que fiel te sirva,
+ de otro cualquiera
+ distinguiría?
+ Por las veneras
+ de su esclavina,
+ bordón, sombrero
+ con plumas rizas,
+ y su calzado
+ que adornan cintas.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh querida mía! ¿y á qué propósito viene esa canción?
+
+OFELIA.--¿Eso decís?... Atended a ésta:
+
+ Muerto es ya, señora,
+ muerto, y no está aquí.
+ Una tosca piedra
+ á sus plantas vi,
+ y al césped del prado
+ su frente cubrir.
+
+¡Ah! ¡ah! ¡ah! (_Dando risotadas_).
+
+GERTRUDIS.--Sí; pero, Ofelia...
+
+OFELIA.--Oíd, oíd.
+
+ Blancos pañales le vestían...
+
+
+ESCENA XIII
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
+
+
+GERTRUDIS.--¡Desgraciada! ¿Veis esto, señor?
+
+ OFELIA.--Blancos pañales le vestían
+ como la nieve del monte,
+ y al sepulcro le conducen
+ cubierto de bellas flores,
+ que en tierno llanto de amor
+ se humedecieron entonces.
+
+CLAUDIO.--¿Cómo estás, graciosa niña?
+
+OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fué antes una
+doncella, hija de un panadero... ¡Ah!... Sabemos lo que somos ahora.
+Pero no lo que podemos ser... Dios vendrá á visitarnos.
+
+CLAUDIO.--Alusión á su padre.
+
+OFELIA.--Pero no, no hablemos más en esto; y si os preguntan lo que
+significa, decid:
+
+ De san Valentino
+ la fiesta es mañana:
+ yo, niña amorosa,
+ al toque del alba
+ iré á que me veas
+ desde tu ventana,
+ para que la suerte
+ dichosa me caiga.
+ Despierta el mancebo,
+ se viste de gala.
+
+Y él responde entonces:
+
+ Por el sol te juro
+ que no lo olvidara,
+ si tú no te hubieras
+ venido á mi cama.
+
+CLAUDIO.--¡Graciosa Ofelia!
+
+OFELIA.--Sí, voy á acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy á
+concluir.
+
+ ¡Ay, mísera! ¡Cielos!
+ ¡Torpeza, villana!
+ ¿Qué galán desprecia
+ ventura tan alta?
+ Pues todos son falsos,
+ le dice indignada:
+ antes que en tus brazos
+ me mirase incauta,
+ de hacerme tu esposa
+ me diste palabra.
+ Y abriendo las puertas
+ entró la muchacha,
+ que viniendo virgen
+ volvió desflorada.
+
+CLAUDIO.--¿Cuánto ha que está así?
+
+OFELIA.--Yo espero que todo irá bien... Debemos tener paciencia... (_Se
+entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que
+le han dejado sobre la tierra fría... Mi hermano lo sabrá... preciso...
+Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha
+viveza y alegría_). Vamos, la carroza. Buenas noches, señoras, buenas
+noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches.
+
+CLAUDIO (_á Horacio_).--Acompáñala á su cuarto, y haz que la asista
+suficiente guardia. Yo te lo ruego.
+
+
+ESCENA XIV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS
+
+
+CLAUDIO.--¡Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la
+muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males
+vienen, no vienen esparcidos como espías, sino reunidos en escuadrones.
+Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado él mismo justo motivo á
+su destierro), el pueblo alterado en tumulto con dañadas ideas y
+murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha
+sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de
+sí, turbada su razón, sin la cual somos vanos simulacros, ó comparables
+sólo á los brutos, y por último (y esto no es menos esencial que todo lo
+restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio
+de tan extraños casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que
+falten lenguas maldicientes que envenenen sus oídos, hablándole de la
+muerte de su padre. Ni en tales discursos, á falta de noticias seguras,
+dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos
+afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una máquina destructora que se
+dispara, me dan muchas muertes á un tiempo.
+
+ (_Suena á lo lejos un rumor confuso, que se irá aumentando durante
+ la escena siguiente_).
+
+GERTRUDIS.--¡Ay Dios! ¿Qué estruendo es éste?
+
+
+ESCENA XV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero
+
+
+CLAUDIO.--¿En dónde está mi guardia?... Acudid... defended las
+puertas... ¿Qué es esto?
+
+CABALLERO.--Huíd, señor. El Océano, sobrepujando sus términos, no traga
+las llanuras con ímpetu más espantoso, que el que manifiesta el joven
+Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros
+soldados. El vulgo le apellida señor; y como si ahora comenzase á
+existir el mundo, la antigüedad y la costumbre (apoyo y seguridad de
+todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes:
+«Nosotros elegimos por rey a Laertes.» Los sombreros arrojados al aire,
+las manos y las lenguas le aplauden, llegando á las nubes la voz general
+que repite: «Laertes será nuestro rey. ¡Viva Laertes!»
+
+GERTRUDIS.--¡Con qué alegría sigue, ladrando, esa traílla pérfida el
+rastro mal seguro en que va á perderse!
+
+CLAUDIO.--Ya han roto las puertas.
+
+
+ESCENA XVI
+
+LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo
+
+
+LAERTES.--¿En dónde está el rey? (_Volviéndose hacia la puerta por donde
+ha salido, detiene á los conjurados que le acompañan, y hace que se
+retiren_). Vosotros quedaos todos afuera.
+
+VOCES.--No, entremos.
+
+LAERTES.--Yo os pido que me dejéis.
+
+VOCES.--Bien, bien está.
+
+LAERTES.--Gracias, señores. Guardad las puertas... y tú, indigno
+príncipe, dame á mi padre.
+
+GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes.
+
+LAERTES.--Si hubiese en mí una gota de sangre con menos ardor, me
+declararía por hijo espurio, infamaría de cornudo á mi padre, é
+imprimiría sobre la frente limpia y casta de mi madre honestísima la
+nota infame de prostituta.
+
+CLAUDIO.--Pero, Laertes, ¿cuál es el motivo de tan atrevida rebelión?...
+Déjale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra mí. Existe
+una fuerza divina que defiende á los reyes; la traición no puede como
+quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecución todos sus
+designios... Dime, Laertes, ¿por qué estás tan airado?... Déjale,
+Gertrudis... Habla tú.
+
+LAERTES.--¿En dónde está mi padre?
+
+CLAUDIO.--Murió.
+
+GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey.
+
+CLAUDIO.--Déjale preguntar cuanto quiera.
+
+LAERTES.--¿Y cómo ha sido su muerte?... ¡Eh!... No, á mí no se me
+engaña. Váyase al infierno la fidelidad, llévese el más atezado demonio
+los juramentos de vasallaje, sepúltense la conciencia, la esperanza de
+salvación en el abismo más profundo... La condenación eterna no me
+horroriza; suceda lo que quiera, ni éste ni el otro mundo me importan
+nada... Sólo aspiro, y éste es el punto en que insisto, sólo aspiro á
+dar completa venganza á mi difunto padre.
+
+CLAUDIO.--¿Y quién te lo puede estorbar?
+
+LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto á los
+medios de que he de valerme, no sabré economizarlos de suerte que un
+pequeño esfuerzo produzca efectos grandes.
+
+CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de
+tu amado padre, ¿está escrito acaso en tu venganza que hayas de
+atropellar sin distinción amigos y enemigos, culpados é inocentes?
+
+LAERTES.--No, sólo á mis enemigos.
+
+CLAUDIO.--¿Querrás, sin duda, conocerlos?
+
+LAERTES.--¡Oh! á mis buenos amigos yo los recibiré con abiertos brazos,
+y semejante al pelícano amoroso los alimentaré, si necesario fuese, con
+mi sangre misma.
+
+CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni
+tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su
+desgracia. Esta verdad deberá ser tan clara á tu razón, como á tus ojos
+la luz del día.
+
+VOCES.--Dejadla entrar.
+
+(_Ruido y voces dentro_).
+
+LAERTES.--¿Qué novedad... qué ruido es éste?
+
+
+ESCENA XVII
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompañamiento. Ofelia sale
+ vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza,
+ hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldellín muchas
+ flores y hierbas.
+
+LAERTES.--¡Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! ¡Lágrimas en extremo
+cáusticas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los
+cielos te juro que esa demencia tuya será pagada por mí con tal exceso,
+que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... ¡Oh, rosa de
+mayo! ¡amable niña! ¡mi querida Ofelia! ¡mi dulce hermana!... ¡Oh
+cielos! ¿y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan
+frágil como la vida del hombre decrépito?... Pero la naturaleza es muy
+fina en amor y cuando éste llega al exceso, el alma se desprende tal vez
+de alguna preciosa parte de sí misma, para ofrecérsela en don al objeto
+amado.
+
+ OFELIA.--Lleváronle en su ataúd
+ con el rostro descubierto.
+ Ay no ni, ay ay ay no ni.
+ Y sobre su sepultura
+ muchas lágrimas llovieron.
+ Ay no ni, ay ay ay no ni.
+
+Adiós, querido mío. Adiós.
+
+LAERTES.--Si gozando de tu razón me incitaras á la venganza, no pudieras
+conmoverme tanto.
+
+OFELIA.--Debéis cantar aquello de:
+
+ Abajito está:
+ llámele, señor, que abajito está.
+
+¡Ay, qué á propósito viene el estribillo!... El pícaro del mayordomo fué
+el que robó á la señorita.
+
+LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en mí, que el más
+concertado discurso.
+
+OFELIA.--Aquí traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A
+Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordéis... Y aquí hay trinitarias,
+que son para los pensamientos.
+
+LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir á los pensamientos
+que la agitan y á sus memorias tristes.
+
+OFELIA (_á Gertrudis_).--Aquí hay hinojo para vos, y palomillas y
+ruda... para vos también, y esto poquito es para mí... Nosotros podemos
+llamarla hierba santa del domingo... vos la usaréis con la distinción
+que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os
+quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi
+padre. Dicen que tuvo un buen fin.
+
+ Un solitario
+ de plumas vario
+ me da placer.
+
+LAERTES.--Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores
+del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave.
+
+ OFELIA.--Nos deja, se va,
+ y no ha de volver.
+ No, que ya murió,
+ no vendrá otra vez...
+ Su barba era nieve,
+ su pelo también.
+ Se fué ¡dolorosa
+ partida! se fué.
+ En vano exhalamos
+ suspiros por él.
+ Los cielos piadosos
+ descanso le den.
+
+A él y á todas las almas cristianas. Dios lo quiera... ¡Eh! señores,
+adiós.
+
+
+ESCENA XVIII
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES
+
+
+LAERTES.--¡Veis esto, Dios mío!
+
+CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu aflicción, Laertes: no me niegues
+este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los más prudentes de tus amigos
+aquéllos que te parezca. Oigannos á entrambos, y juzguen. Si por mí
+propio ó por mano ajena resultó culpado, mi reino, mi corona, mi vida,
+cuanto puedo llamar mío, todo te lo daré para satisfacerte. Si no hay
+culpa en mí, deberé contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos,
+buscaremos los medios de aliviar tu dolor.
+
+LAERTES.--Hágase lo que decís... Su arrebatada muerte, su obscuro
+funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadáver, ni debidos
+honores, ni decorosa pompa; todo, todo está clamando del cielo á la
+tierra por un examen el más riguroso.
+
+CLAUDIO.--Tú le obtendrás, y la segur terrible de la justicia caerá
+sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo.
+
+
+ESCENA XIX
+
+Sala en casa de Horacio
+
+HORACIO, un criado
+
+
+HORACIO.--¿Quiénes son los que me quieren hablar?
+
+CRIADO.--Unos marineros que, según dicen, os traen cartas.
+
+HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no sé de qué parte del
+mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi señor.
+
+
+ESCENA XX
+
+HORACIO, dos marineros
+
+
+MARINERO 1.º--Dios os guarde.
+
+HORACIO.--Y á vosotros también.
+
+MARINERO 1.º--Así lo hará, si es su voluntad. Estas cartas del embajador
+que se embarcó para Inglaterra vienen dirigidas á vos, si os llamáis
+Horacio como nos han dicho.
+
+HORACIO. (_Lee la carta._)--«Horacio: luego que hayas leído esta,
+dirigirás esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta.
+Apenas llevábamos dos días de navegación, cuando empezó á darnos caza un
+pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navío era poco velero, nos
+vimos precisados á apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salté el
+primero en la embarcación enemiga, que al mismo tiempo logró
+desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hallé solo y
+prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero
+ya sabían lo que se hacían, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey
+reciba las cartas que le envío, y tú ven á verme con tanta diligencia
+como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al
+oído, que te dejarán atónito, bien que todas ellas no serán suficientes
+á expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirán
+hasta aquí. Guillermo y Ricardo siguieron su camino á Inglaterra. Mucho
+tengo que decirte de ellos. Adiós. Tuyo siempre.--HAMLET.»
+
+Vamos. Yo os introduciré para que presentéis esas cartas. Conviene
+hacerlo pronto, á fin de que me llevéis después adonde queda el que os
+las entregó.
+
+
+ESCENA XXI
+
+Gabinete del rey
+
+CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobará ya mi descargo, y me darás lugar
+en el corazón como á tu amigo, después que has oído con pruebas
+evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida.
+
+LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: ¿por qué no
+procedéis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra
+prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las
+consideraciones juntas deberían excitaros tan particularmente á
+reprimirlos?
+
+CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgarás débiles, para
+mí han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente
+casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia ó felicidad mía)
+tan estrechamente unió el amor mi vida y mi alma á la de mi esposa, que
+así como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, así en
+mí no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razón
+por que no puedo proceder contra el agresor públicamente, es el grande
+cariño que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan
+los troncos en piedras, bañando en su afecto las faltas del príncipe,
+convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal
+violencia dispararse, que resistan á huracán tan fuerte; y sin tocar el
+punto á que las dirija, se volverán otra vez al arco.
+
+LAERTES.--Sí, y en tanto yo he perdido á un ilustre padre, y hallo á
+una hermana en la más deplorable situación... Mi hermana, cuyo mérito
+(si alcanza el elogio á lo que ya no existe) se levantó sobre lo más
+sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron
+juntas... Pero llegará, llegará el tiempo de mi venganza.
+
+CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueño, ni has de presumir
+que yo esté formado de materia tan insensible y dura, que me deje
+remesar la barba y lo tome á fiesta... Presto te informaré de lo demás.
+Basta decirte que amé á tu padre, que nosotros nos amamos también, y que
+espero darte á conocer la... Pero... ¿Qué noticias traes?
+
+
+ESCENA XXII
+
+CLAUDIO, LAERTES, un guardia
+
+
+GUARDIA.--Señor, veis aquí las cartas del príncipe: ésta, para V. M., y
+ésta, para la reina.
+
+(_Da unas cartas á Claudio_).
+
+CLAUDIO.--¡De Hamlet! ¿Quién las ha traído!
+
+GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las
+recibió del que las trajo, es el que me las ha entregado á mí.
+
+CLAUDIO.--Oirás lo que dicen, Laertes. Déjanos solos.
+
+
+ESCENA XXIII
+
+CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO. (_Lee una carta._)--«Alto y poderoso señor: os hago saber cómo
+he llegado desnudo á vuestro reino. Mañana os pediré permiso de ver
+vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdón, os diré la
+causa de mi extraña y repentina vuelta.--HAMLET.»
+
+¿Qué quiere decir esto? ¿Se habrán vuelto los otros también, ó hay
+alguna equivocación, ó acaso todo es falso?
+
+LAERTES.--¿Conocéis la letra?
+
+CLAUDIO (_examinando con atención la carta_).--Sí, es de Hamlet...
+_Desnudo_... y en una enmienda que hay aquí, dice: _solo_... ¿Qué puede
+ser esto?
+
+LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento
+encenderse en nuevas iras mi corazón... Sí, yo viviré, y le diré en su
+cara: tú lo hiciste, y fué de esta manera.
+
+CLAUDIO.--Si el caso es cierto... ¡Eh! ¡Cómo es posible!... ¿Y qué otra
+cosa puede ser?... ¿Quieres dirigirte por mí, Laertes?
+
+LAERTES.--Sí, señor, como no procuréis inclinarme á la paz.
+
+CLAUDIO.--A tu propia paz, no á otra ninguna. Si él vuelve ahora
+disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocuparé en
+una empresa que medito, en la cual perecerá sin duda. Esta muerte no
+excitará el aura más leve de acusación; su madre misma absolverá el
+hecho juzgándole casual.
+
+LAERTES.--Seguiré en todo vuestras ideas, y mucho más si disponéis que
+yo sea el instrumento que le ejecute.
+
+CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de
+ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las
+demás que tienes no movieron tanto su envidia como ésta sola, que en mi
+opinión ocupa el último lugar.
+
+LAERTES.--¿Y qué habilidad es, señor?
+
+CLAUDIO.--No es más que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que
+le es muy necesario; puesto que así son propios de la juventud los
+adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que
+se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aquí un
+caballero de Normandía... Yo conozco á los franceses muy bien, he
+militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galán
+de quien hablo era un prodigio en esto. Parecía haber nacido sobre la
+silla, y hacía ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si él
+y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedió á mis
+ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron
+á lo que él hizo.
+
+LAERTES.--¿Decís que era normando?
+
+CLAUDIO.--Sí, normando.
+
+LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda.
+
+CLAUDIO.--El mismo.
+
+LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya más preciosa de su nación.
+
+CLAUDIO.--Pues éste, hablando de ti públicamente, te llenaba de elogios
+por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada
+en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sería un
+espectáculo admirable verte lidiar con otro de igual mérito, si pudiera
+hallarse; puesto que, según aseguraba él mismo, los más diestros de su
+nación carecían de agilidad para las estocadas y los quites cuando tú
+esgrimías con ellos. Este informe irritó la envidia de Hamlet, y en nada
+pensó desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso
+para batallar contigo. Fuera de esto...
+
+LAERTES.--¿Y qué hay además de eso, señor?
+
+CLAUDIO.--Laertes, ¿amaste á tu padre, ó eres como las figuras de un
+lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta
+un corazón?
+
+LAERTES.--¿Por qué lo preguntáis?
+
+CLAUDIO.--No porque piense que no amabas á tu padre, sino porque sé que
+el amor está sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus
+centellas, según me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en
+medio de la llama de amor una mecha ó pábilo que la destruye al fin;
+nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud
+misma degenerando en plétora perece por su propio exceso. Cuanto nos
+proponemos hacer debería ejecutarse en el instante mismo en que lo
+deseamos, porque la voluntad se altera fácilmente, se debilita y se
+entorpece, según las lenguas, las manos y los accidentes que se
+atraviesan; y entonces aquel estéril deseo es semejante á un suspiro que
+exhalando pródigo el aliento, causa daño en vez de dar alivio... Pero
+toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... ¿Qué acción
+emprenderías tú para manifestar más con las obras que con las palabras
+que eres digno hijo de tu padre?
+
+LAERTES.--¿Qué haré? Le cortaré la cabeza en el templo mismo.
+
+CLAUDIO.--Cierto que no debería un homicida hallar asilo en parte
+alguna, ni reconocer límites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz
+lo que te diré: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet,
+sabrá que tú has venido; yo le haré acompañar por algunos que alabando
+tu destreza den un nuevo lustre á los elogios que hizo de ti el francés.
+Por último, llegaréis á veros; se harán apuestas en favor de uno y
+otro... él, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no
+reconocerá los floretes; de suerte que te será muy fácil, con poca
+sutileza que uses, elegir una espada sin botón, y en cualquiera de las
+jugadas tomar satisfacción de la muerte de tu padre.
+
+LAERTES.--Así lo haré, y á ese fin quiero envenenar la espada con cierto
+ungüento que compré de un charlatán, de cualidad tan mortífera, que
+mojando un cuchillo en él, adondequiera que haga sangre introduce la
+muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por más que se
+componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo
+bañaré la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque
+muera.
+
+CLAUDIO.--Reflexionemos más sobre esto... Examinemos qué ocasión, qué
+medios serán más oportunos á nuestro engaño; porque si tal vez se
+malogra, y equivocada la ejecución se descubren los fines, valiera más
+no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido
+con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no
+se consiga. Espera... Déjame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre
+vuestra habilidad y... Sí, ya hallé el medio. Cuando con la agitación os
+sintáis acalorados y sedientos (puesto que al fin deberá ser mayor la
+violencia del combate), él pedirá de beber, y yo le tendré prevenida
+expresamente una copa, que al gustarla sólo, aunque haya podido librarse
+de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla...
+¿Qué ruido se escucha?
+
+(_Suena ruido dentro_).
+
+
+ESCENA XXIV
+
+GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO.--¿Qué ocurre de nuevo, amada reina?
+
+GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan
+inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse.
+
+LAERTES.--¡Ahogada!... ¿En dónde?... ¡Cielos!
+
+GERTRUDIS.--Donde hallaréis un sauce que crece á las orillas de ese
+arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas
+pálidas. Allí se encaminó ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas,
+margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos
+labradores se reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas
+doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fué, se quitó la
+guirnalda, y queriendo subir á suspenderla de los pendientes ramos, se
+troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus
+adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato
+sobre las aguas, semejante á una sirena, y en tanto iba cantando pedazos
+de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, ó como criada y
+nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho
+espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían, la
+arrebataron á la infeliz, interrumpiendo su canto dulcísimo la muerte,
+llena de angustias.
+
+LAERTES.--Qué, ¿en fin se ahogó? ¡Mísero!
+
+GERTRUDIS.--Sí, se ahogó, se ahogó.
+
+LAERTES.--¡Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera
+reprimir la de mis ojos.... Bien que á pesar de todos nuestros
+esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por más que el
+valor se avergüence... Pero luego que este llanto se vierta, nada
+quedará en mí de femenil ni de cobarde... Adiós, señores... Mis palabras
+de fuego arderían en llamas, si no las apagasen estas lágrimas
+imprudentes.
+
+(_Vase Laertes_).
+
+CLAUDIO.--Sigámosle, Gertrudis, que después de haberme costado tanto
+aplacar su cólera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez.
+Conviene seguirle.
+
+
+
+
+ACTO V
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Cementerio contiguo á una iglesia
+
+Sepultureros primero y segundo
+
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que
+deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación?
+
+SEPULTURERO 2.º--Dígote que sí: con que haz presto el hoyo. El juez ha
+reconocido ya el cadáver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado.
+
+SEPULTURERO 1.º--Yo no entiendo cómo va eso... Aun si se hubiera ahogado
+haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios.
+
+SEPULTURERO 2.º--Así han juzgado que fué.
+
+SEPULTURERO 1.º--No, no, eso fué _se offendendo_; ni puede haber sido de
+otra manera, porque... ve aquí el punto de la dificultad: Si yo me ahogo
+voluntariamente, esto arguye por de contado una acción, y toda acción
+consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se
+infiere, amigo Rasura, que ella se ahogó voluntariamente.
+
+SEPULTURERO 2.º--¡Qué!... Pero óigame ahora el tío Socaba.
+
+SEPULTURERO 1.º--No, deja, yo te diré. Mira, aquí está el agua. Bien.
+Aquí está el hombre. Muy bien... Pues, señor, si este hombre va y se
+mete dentro del agua, se ahoga á sí mismo; porque por fas ó por nefas,
+ello es que él va... Pero atiende á lo que digo. Si el agua viene hacia
+él y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga él á sí propio...
+Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida.
+
+SEPULTURERO 2.º--Y qué, ¿hay leyes para eso?
+
+SEPULTURERO 1.º--Ya se ve que las hay, y por ella se guía el juez que
+examina estos casos.
+
+SEPULTURERO 2.º--¿Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta
+no fuese una señora, yo te aseguro que no la enterrarían en sagrado.
+
+SEPULTURERO 1.º--En efecto, dices bien; y es mucha lástima que los
+grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio,
+entre todos los demás cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando
+quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos allá con el azadón...
+(_Pónense los dos á abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la
+tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no
+hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y
+cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán.
+
+SEPULTURERO 2.º--Pues qué, ¿Adán fue caballero?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Toma! como que fué el primero que llevó armas... Pero
+voy á hacerte una pregunta, y si no me respondes á cuento, has de
+confesar que eres un...
+
+SEPULTURERO 2.º--Adelante.
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Cuál es el que construye edificios más fuertes que los
+que hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos?
+
+SEPULTURERO 2.º--El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive
+á mil inquilinos.
+
+SEPULTURERO 1.º--Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca;
+pero ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, tú
+haces mal en decir que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia;
+con que la horca podría ser buena para ti... Volvamos á la pregunta.
+
+SEPULTURERO 2.º--¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las
+que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos?
+
+SEPULTURERO 1.º--Sí, dímelo, y sales del apuro.
+
+SEPULTURERO 2.º--Ya se ve que te lo digo.
+
+SEPULTURERO 1.º--Pues vamos.
+
+SEPULTURERO 2.º--Pues no puedo decirlo.
+
+SEPULTURERO 1.º--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un
+burro lerdo que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te
+hagan esta pregunta, has de responder: «El sepulturero.» ¿No ves que las
+casas que él hace duran hasta el día del juicio?... Anda, ve ahí á casa
+de Juanillo, y tráeme una copa de aguardiente.
+
+
+ESCENA II
+
+HAMLET, HORACIO, sepulturero primero
+
+
+SEPULTURERO 1.º--Yo amé en mis primeros años,
+
+(_Cantando_).
+
+ dulce cosa lo juzgué;
+ pero casarme, eso no,
+ que no me estuviera bien.
+
+HAMLET.--¡Qué poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura
+y canta!
+
+HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupación.
+
+HAMLET.--Así es la verdad. La mano que menos trabaja tiene más delicado
+el tacto.
+
+SEPULTURERO 1.º--La edad callada en la huesa
+
+(_Cantando_).
+
+ me hundió con mano crüel,
+ y toda se destruyó
+ la existencia que gocé.
+
+HAMLET.--Aquella calavera tendría lengua en otro tiempo, y con ella
+podría también cantar...¡ Cómo la tira al suelo el pícaro! Como si fuese
+la quijada con que hizo Caín el primer homicidio. Y la que está
+maltratando ahora ese bruto, podría ser muy bien la cabeza de algún
+estadista, que acaso pretendió engañar al cielo mismo. ¿No te parece?
+
+HORACIO.--Bien puede ser.
+
+HAMLET.--O la de algún cortesano que diría: «Felicísimos días, señor
+excelentísimo; ¿cómo va de salud, mi venerado señor?» Esta puede ser la
+del caballero Fulano, que hacía grandes elogios del potro del caballero
+Zutano para pedírsele prestado después. ¿No puede ser así?
+
+HORACIO.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¡Oh! sí por cierto; y ahora está en poder del señor gusano,
+estropeada y hecha pedazos con el azadón de un sepulturero... Grandes
+revoluciones se hacen aquí, si hubiera entre nosotros medios para
+observarlas... Pero ¿costó acaso tan poco la formación de estos huesos á
+la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus
+garitos con ellos? ¡Eh! Los míos se estremecen al considerarlo.
+
+ SEPULTURERO 1.º--Una piqueta (_Cantando_).
+ con una azada,
+ un lienzo donde
+ revuelto vaya,
+ y un hoyo en tierra
+ que le preparan:
+ para tal huésped
+ esto le basta.
+
+HAMLET.--Y ésa otra, ¿por qué no podría ser la calavera de un
+letrado?... ¿A dónde se fueron sus equívocos y sutilezas, sus litigios,
+sus interpretaciones, sus embrollos? ¿Por qué sufre ahora que ese bribón
+grosero le golpee contra la pared con el azadón lleno de barro!... ¡Y no
+dirá palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sería quizás,
+mientras vivió, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones,
+reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve
+aquí el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha
+venido á parar en una calavera llena de lodo. Los títulos de los bienes
+que poseyó cabrían difícilmente en su ataúd, y no obstante eso, todas
+las fianzas y seguridades recíprocas de sus adquisiciones no le han
+podido asegurar otra posesión que la de un espacio pequeño capaz de
+cubrirse con un par de sus escrituras... ¡Oh! y á su opulento sucesor
+tampoco le quedará más.
+
+HORACIO.--Verdad es, señor.
+
+HAMLET.--¿No se hace el pergamino de piel de carnero?
+
+HORACIO.--Sí, señor, y de piel de ternera también.
+
+HAMLET.--Pues dígote, que son más irracionales que las terneras y
+carneros los que fundan su felicidad en la posesión de tales
+pergaminos... Voy á tramar conversación con este hombre. (_Al
+sepulturero_). ¿De quién es esa sepultura, buena pieza?
+
+SEPULTURERO 1.º--Mía, señor.
+
+ Y un hoya en tierra (_Cantando_).
+ que le preparan:
+ para tal huésped
+ eso le basta.
+
+HAMLET.--Sí; yo creo que es tuya porque estás ahora dentro de ella...
+Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has
+mentido.
+
+SEPULTURERO 1.º--Ve ahí un mentís demasiado vivo; pero yo os le volveré.
+
+HAMLET.--¿Para qué muerto cavas esta sepultura?
+
+SEPULTURERO 1.º--No es hombre, señor.
+
+HAMLET.--Pues bien, ¿para qué mujer?
+
+SEPULTURERO 1.º--Tampoco es eso.
+
+HAMLET.--Pues ¿qué es lo que ha de enterrarse ahí?
+
+SEPULTURERO 1.º--Un cadáver que fué mujer; pero ya murió... Dios la
+perdone.
+
+HAMLET.--¡Qué taimado es! Hablémosle clara y sencillamente, porque sino,
+es capaz de confundirnos á equívocos. De tres años á esta parte he
+observado cuánto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida
+mía, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy
+pronto le desollará el talón... ¿Cuánto tiempo há que eres sepulturero?
+
+SEPULTURERO 1.º--Toda mi vida, se puede decir. Yo comencé el oficio el
+día que nuestro último rey Hamlet venció á Fortimbrás.
+
+HAMLET.--¿Y cuánto tiempo habrá?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Toma! ¿No lo sabéis? Eso sucedió el mismo día en que
+nació el joven Hamlet, el que está loco y se ha ido á Inglaterra.
+
+HAMLET.--¡Oiga! ¿Y por qué se ha ido a Inglaterra?
+
+SEPULTURERO 1.º--Porque... porgue está loco, y allí cobrará su juicio;
+y si no lo cobra, á bien que poco importa.
+
+HAMLET.--¿Por qué?
+
+SEPULTURERO 1.º--Porque allí todos son tan locos como él, y no será
+reparado.
+
+HAMLET.--¿Y cómo ha sido volverse loco?
+
+SEPULTURERO 1.º--De un modo muy extraño, según dicen.
+
+HAMLET.--¿De qué modo?
+
+SEPULTURERO 1.º--Habiendo perdido el entendimiento.
+
+HAMLET.--Pero, ¿qué motivo dió lugar á eso?
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Qué lugar? Aquí en Dinamarca, donde soy enterrador, y
+lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta años.
+
+HAMLET.--¿Cuánto tiempo podrá estar enterrado un hombre sin corromperse?
+
+SEPULTURERO 1.º--De suerte que si él no corrompía ya en vida (como nos
+sucede todos los días con muchos cuerpos galicados, que no hay por dónde
+asirlos), podrá durar cosa de ocho ó nueve años. Un curtidor durará
+nueve años seguramente.
+
+HAMLET.--Pues ¿qué tiene él más que otro cualquiera?
+
+SEPULTURERO 1.º--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su
+ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, señor
+mío, es la cosa que más pronto destruye á cualquier hideputa de muerto.
+Ve aquí una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrés años.
+
+HAMLET.--¿De quién es?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Mayor hideputa, loco!..... ¿De quién os parece que
+será?
+
+HAMLET.--Yo ¿cómo he de saberlo?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Mala peste en él y en sus travesuras!... Una vez me
+echó un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, señor, esta
+calavera es la calavera de Yorick, el bufón del rey.
+
+(_El sepulturero le da una calavera á Hamlet_).
+
+HAMLET.--¿Esta?
+
+SEPULTURERO 1.º--La misma.
+
+HAMLET.--¡Ay, pobre Yorick...! Yo le conocí, Horacio... Era un hombre
+sumamente gracioso, de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que
+siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista
+me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aquí estuvieron
+aquellos labios donde yo dí besos sin número... ¿Qué se hicieron tus
+burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de
+ordinario animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya
+enteramente de músculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad...
+Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa,
+que por más que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin
+habrá de experimentar esta misma transformación... (_Tira la calavera al
+montón de tierra inmediato á la sepultura_). Díme una cosa, Horacio.
+
+HORACIO.--¿Cuál es, señor?
+
+HAMLET.--¿Crees tú que Alejandro metido debajo de tierra tendría esa
+forma?
+
+HORACIO.--Cierto que sí.
+
+HAMLET.--¿Y exhalaría este mismo hedor?... ¡Uh!
+
+HORACIO.--Sin diferencia alguna.
+
+ (El sepulturero primero, acabada la excavación, sale de la
+ sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene después el
+ sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre
+ sí, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo
+ indica el diálogo.)
+
+HAMLET.--¡En qué abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y ¿por qué no
+podría la imaginación seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta
+encontrarlas tapando la boca de algún barril?
+
+HORACIO.--A fe, que sería excesiva curiosidad ir á examinarlo.
+
+HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle
+allí con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijéramos:
+Alejandro murió, Alejandro fué sepultado, Alejandro se redujo á polvo,
+el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y ¿por qué con este
+barro, en que él está ya convertido, no habrán podido tapar un barril de
+cerveza? El emperador César, muerto y hecho tierra, puede tapar un
+agujero para estorbar que pase el aire... ¡Oh! Y aquella tierra que tuvo
+atemorizado el orbe, servirá tal vez de reparar las hendiduras de un
+tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos...
+hagámonos á un lado, que... Sí... aquí viene el rey, la reina, los
+grandes... ¿A quién acompañan? ¡Qué ceremonial tan incompleto es
+éste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen dió fin á su
+vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad.
+Ocultémonos un poco, y observa.
+
+
+ESCENA III
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos
+ sepultureros, acompañamiento de damas, caballeros y criados.
+
+ (Conducen entre cuatro hombres el cadáver de Ofelia, vestida con
+ túnica blanca y coronada de flores. Detrás sigue el preste y todos
+ los que hacen el duelo, atravesando el teatro á paso lento, hasta
+ llegar á donde está la sepultura. Suena el clamor de las campanas.
+ Hamlet y Horacio se retiran á un extremo del teatro.)
+
+LAERTES.--¿Qué otra ceremonia falta?
+
+HAMLET.--Mira, aquél es Laertes, joven muy ilustre.
+
+LAERTES.--¿Qué ceremonia falta?
+
+EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible.
+Su muerte da lugar á muchas dudas, y á no haberse interpuesto la suprema
+autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar
+profano; allí estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de
+oraciones piadosas, hubieran caído sobre su cadáver guijarros, piedras y
+cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos
+virginales, el clamor de las campanas y la sepultura.
+
+LAERTES.--¿Con que no se debe hacer más?
+
+EL CURA.--No más. Profanaríamos los honores sagrados de los difuntos,
+cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace
+por aquéllos que parten de esta vida con más cristiana disposición.
+
+LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadáver de Ofelia en la
+sepultura_). Sus hermosos é intactos miembros acaso producirán violetas
+suaves. Y á ti, clérigo zafio, te anuncio que mi hermana será un ángel
+del Señor, mientras tú estarás bramando en los abismos.
+
+HAMLET.--¡Qué!... ¡La hermosa Ofelia!
+
+GERTRUDIS.--Dulces dones á mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el
+cadáver_). Adiós... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet,
+graciosa doncella, y esperé cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no
+tu sepulcro.
+
+LAERTES.--¡Oh! ¡una y mil veces sea maldito aquél cuya acción inhumana
+te privó á ti del más sublime entendimiento!... No... esperad un
+instante; no echéis la tierra todavía... no... hasta que otra vez la
+estreche en mis brazos... (_Métese en la sepultura_). Echadla ahora
+sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagáis un monte que
+descuelle sobre el antiguo Pelión, ó sobre la azul extremidad del Olimpo
+que toca los cielos.
+
+HAMLET.--¿Quién es el que da á sus penas idioma tan enfático, el que así
+invoca en su aflicción á las estrellas errantes, haciéndolas detenerse
+admiradas á oirle?... Yo soy Hamlet, príncipe de Dinamarca.
+
+ (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en
+ ella, y luchan él y Laertes, y se dan puñadas. Algunos de los
+ circunstantes van allá, los sacan del hoyo y los separan.)
+
+LAERTES.--El demonio lleve tu alma.
+
+HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello;
+porque aunque no soy precipitado ni colérico, algún riesgo hay en
+ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ahí esa mano.
+
+CLAUDIO.--Separadlos.
+
+GERTRUDIS.--¡Hamlet! ¡Hamlet!
+
+TODOS.--¡Señores!
+
+HORACIO.--Moderaos, señor.
+
+HAMLET.--No; por causa tan justa lidiaré con él hasta que cierre mis
+párpados la muerte.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué causa puede haber, hijo mío?
+
+HAMLET.--Yo he querido á Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrán
+con todo su amor exceder al mío... ¿Qué quieres hacer por ella? Dí.
+
+CLAUDIO.--Laertes, mira que está loco.
+
+GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, déjale.
+
+HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la
+sepultura de tierra y la apisonan_). ¿Quieres llorar, combatir, negarte
+al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimán? Yo
+lo haré también... ¿Vienes aquí á lamentar su muerte, á insultarme
+precipitándote en su sepulcro, á ser enterrado vivo con ella? Pues bien,
+eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas
+de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la
+tórrida zona, y el alto Osa parezca en su comparación un terrón
+pequeño... Si me hablas con soberbia, yo usaré un lenguaje tan altanero
+como el tuyo.
+
+GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenesí, cuya violencia podrá
+agitarle por algún tiempo; pero después, semejante á la mansa paloma
+cuando siente animadas las mellizas crías, le veréis sin movimiento y
+mudo.
+
+HAMLET.--Oyeme: ¿cuál es la razón de obrar así conmigo?... Siempre te he
+querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hércules con todo
+su poder quisiera estorbarlo, el gato mayará y el perro quedará
+vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_).
+
+CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra plática de la
+noche anterior fortificará tu paciencia mientras dispongo lo que importa
+en la ocasión presente... Amada Gertrudis, será bien que alguno se
+encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornará con un
+monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas más
+tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir.
+
+
+ESCENA IV
+
+ Salón de palacio, el mismo que sirvió para la representación, con
+ asientos que han de ocuparse en la escena IX.
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte
+de lo demás; pero, ¿te acuerdas bien de todas las circunstancias?
+
+HORACIO.--¿No he de acordarme, señor?
+
+HAMLET.--Pues sabrás, amigo, que agitado continuamente mi corazón en una
+especie de combate, no me permitía conciliar el sueño, y en tal
+situación me juzgaba más infeliz que el delincuente cargado de
+prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias á esta temeridad,
+pues por ella existo... Sí, confesemos que tal vez nuestra indiscreción
+suele sernos útil, al paso que los planes concertados con la mayor
+sagacidad se malogran; prueba certísima de que la mano de Dios conduce á
+su fin todas nuestras acciones, por más que el hombre las ordene sin
+inteligencia.
+
+HORACIO.--Así es la verdad.
+
+HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de
+marinero; y á tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde
+ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo á
+mi cuarto. Allí, olvidando mis recelos toda consideración, tuve la
+osadía de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosía
+del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante
+á la tranquilidad de Dinamarca y aun á la de Inglaterra, y... ¡oh! mil
+temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, decía que luego
+que fuese leída, sin dilación ni aun para afinar á la segur el filo, me
+cortasen la cabeza.
+
+HORACIO.--¿Es posible?
+
+HAMLET.--Mira la orden aquí (_le enseña un pliego, y vuelve á
+guardársele_), podrás leerla en mejor ocasión. Pero, ¿quieres saber lo
+que yo hice?
+
+HORACIO.--Sí, yo os lo ruego.
+
+HAMLET.--Ya ves cómo rodeado así de traiciones, ya ellos habían empezado
+el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prólogo. No
+obstante, siéntome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo
+inmediatamente de buena letra... Yo creí algún tiempo (como todos los
+grandes señores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dejé de
+hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco,
+Horacio, cuán útil me ha sido tenerla. ¿Quieres saber lo que el escrito
+contenía?
+
+HORACIO.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Una súplica del rey dirigida con grandes instancias al de
+Inglaterra, como á su obediente mandatario, diciéndole que su recíproca
+amistad florecerá como la palma robusta; que la paz coronada de espigas
+mantendría la quietud de ambos imperios, uniéndolos en amor durable, con
+otras expresiones no menos afectuosas; pidiéndole por último, que vista
+que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta
+muerte á los dos mensajeros, no dándoles tiempo ni aun para confesar su
+delito.
+
+HORACIO.--¿Y cómo la pudisteis sellar?
+
+HAMLET.--Aun eso también parece que lo dispuso el cielo; porque
+felizmente traía conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el
+que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior,
+póngole la misma dirección, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al
+mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al día siguiente ocurrió el
+combate naval: lo que después sucedió, ya lo sabes.
+
+HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte.
+
+HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no
+me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su
+ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las
+espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian.
+
+HORACIO.--¡Oh, qué rey éste!
+
+HAMLET.--¿Juzgas tú que no estoy en obligación de proseguir lo que
+falta? El que asesinó a mi padre y mi rey, que ha deshonrado á mi
+madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos
+justos, que ha conspirado contra mi vida valiéndose de medios tan
+aleves... ¿no será justicia rectísima castigarle con esta mano? ¿No será
+culpa en mí tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta
+aquí, maldades atroces?
+
+HORACIO.--Presto le avisarán de Inglaterra cuál ha sido el éxito de su
+solicitud.
+
+HAMLET.--Sí, presto lo sabrá; pero entre tanto el tiempo es mío, y para
+quitar á un hombre la vida un instante basta... Sólo me disgusta, amigo
+Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de mí propio, no
+vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procuraré su
+amistad, sí... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba á sus
+quejas irritó en exceso mi cólera.
+
+HORACIO.--Callad... ¿Quién viene aquí?
+
+
+ESCENA V
+
+HAMLET, HORACIO, ENRIQUE
+
+
+ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. á Dinamarca.
+
+HAMLET.--Muchas gracias, caballero... ¿Conoces á este moscón?
+
+HORACIO.--No, señor.
+
+HAMLET.--Nada se te dé, que el conocerle es por cierto, poco agradable.
+Este es señor de muchas tierras y muy fértiles, y por más que él sea un
+bestia que manda en otros tan bestias como él, ya se sabe, tiene su
+pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja más charlera que en mi
+vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porción de
+polvo.
+
+ENRIQUE.--Amable príncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupación que se
+lo estorbe, yo le comunicaría una cosa de parte del rey.
+
+HAMLET.--Estoy dispuesto á oirla con la mayor atención... Pero emplead
+el sombrero en el uso á que fué destinado. El sombrero se hizo para la
+cabeza.
+
+ENRIQUE.--Muchas gracias, señor... ¡Eh! el tiempo está caluroso.
+
+HAMLET.--No, al contrario, muy frío. El viento es norte.
+
+ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante frío.
+
+HAMLET.--Antes yo creo... á lo menos para mi complexión, hace un calor
+que abrasa.
+
+ENRIQUE.--¡Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no sé cómo
+diga... Pues, señor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una
+grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto.
+
+HAMLET.--Tened presente que el sombrero se...
+
+ENRIQUE.--¡Oh! señor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es
+que Laertes acaba de llegar á la corte... ¡Oh! es un perfecto caballero,
+no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto
+de todos... Cierto, hablando sin pasión, es menester confesar que es la
+nata y flor de la nobleza, porque en él se hallan cuantas prendas pueden
+verse en un caballero.
+
+HAMLET.--La pintura que de él hacéis no desmerece nada en vuestra boca,
+aunque yo creí que al hacer el inventario de sus virtudes se
+confundirían la aritmética y la memoria, y ambas serían insuficientes
+para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un
+hombre de grande espíritu y de tan particular y extraordinaria
+naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallará
+su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en
+otra parte sólo encontrará bosquejos informes.
+
+ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de
+él.
+
+HAMLET.--Sí; pero sépase á qué propósito nos enronquecemos ahora,
+entrometiendo en nuestra conversación las alabanzas de ese galán.
+
+ENRIQUE.--¿Cómo decís, señor?
+
+HORACIO.--¿No fuera mejor que le hablarais con más claridad? Yo creo,
+señor, que no os sería difícil.
+
+HAMLET.--Digo que ¿á qué viene ahora hablar de ese caballero?
+
+ENRIQUE.--¿De Laertes?
+
+HORACIO.--¡Eh! ya vació cuanto tenía, y se le acabó la provisión de
+frases brillantes.
+
+HAMLET.--Sí; señor; de ése mismo.
+
+ENRIQUE.--Yo creo que no estaréis ignorante de...
+
+HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra
+opinión no me añadiría un gran concepto... Y bien, ¿qué más?
+
+ENRIQUE.--Decía, que no podéis ignorar el mérito de Laertes.
+
+HAMLET.--Yo no me atreveré á confesarlo por no igualarme con él, siendo
+averiguado que para conocer bien á otro es menester conocerse bien á sí
+mismo.
+
+ENRIQUE.--Yo lo decía por su destreza en el arma, puesto que según la
+voz general, no se le conoce compañero.
+
+HAMLET.--¿Y qué arma es la suya?
+
+ENRIQUE.--Espada y daga.
+
+HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante.
+
+ENRIQUE.--Pues, señor, el rey ha apostado contra él seis caballos
+bárbaros, y él ha impuesto por su parte (según he sabido) seis espadas
+francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturón,
+colgantes, y así á este tenor... Tres de estas cureñas particularmente
+son la cosa más bien hecha que puede darse. ¡Cureñas como ellas!... ¡Oh!
+es obra de mucho gusto y primor.
+
+HAMLET.--Y ¿á qué cosa llamáis cureñas?
+
+HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no
+pudierais acabar el diálogo.
+
+ENRIQUE.--Señor, por cureñas entiendo yo, así, los... los cinturones...
+
+HAMLET.--La expresión sería mucho más propia, si pudiéramos llevar al
+lado un cañón de artillería; pero en tanto que este uso no se introduce,
+los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos
+bárbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos
+tres cureñas primorosas... ¿Conque esto es lo que apuesta el francés
+contra el dinamarqués? ¿Y á qué fin se han impuesto (como vos decís)
+todas esas cosas?
+
+ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batalláis con Laertes, en doce
+jugadas no pasarán de tres botonazos los que él os dé; y él dice, que
+en las mismas doce os dará nueve cuando menos, y desea que esto se
+juzgue inmediatamente, si os dignáis de responder.
+
+HAMLET.--¿Y si respondo que no?
+
+ENRIQUE.--Quiero decir, si admitís el partido que os propone.
+
+HAMLET.--Pues, señor, yo tengo que pasearme todavía en esta sala; porque
+si S. M. no lo ha por enojo, ésta es la hora crítica en que yo
+acostumbro respirar el ambiente. Tráiganse aquí los floretes, y si ese
+caballero lo quiere así, y el rey se mantiene en lo dicho, le haré ganar
+la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganaré será vergüenza y
+golpes.
+
+ENRIQUE.--Con que ¿lo diré en esos términos?
+
+HAMLET.--Esta es la substancia; después lo podéis adornar con todas las
+flores de vuestro ingenio.
+
+ENRIQUE.--Señor, recomiendo nuevamente mis respetos á vuestra grandeza.
+
+HAMLET.--Siempre vuestro, siempre.
+
+
+ESCENA VI
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse á si mismo; porque si no, dudo
+mucho que nadie lo hiciese por él.
+
+HORACIO.--Este me parece un vencejo que empezó á volar y chillar con el
+cascarón pegado á las plumas.
+
+HAMLET.--Sí, y aun antes de mamar hacía ya cumplimientos á la teta...
+Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados,
+únicamente porque saben acomodarse al gusto del día con esa exterioridad
+halagüeña y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el
+aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado á la espuma,
+que por más que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es;
+todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso.
+
+
+ESCENA VII
+
+HAMLET, HORACIO, un Caballero
+
+
+CABALLERO.--Señor, parece que S. M. os envió un recado con el joven
+Enrique, y éste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey
+me envía á saber si gustáis de batallar con Laertes inmediatamente, ó si
+queréis que se dilate.
+
+HAMLET.--Yo soy constante en mi resolución, y la sujeto á la voluntad
+del rey. Si esta hora fuese cómoda para él, también lo es para mí:
+conque hágase al instante ó cuando guste, con tal que me halle en la
+buena disposición que ahora.
+
+CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte.
+
+HAMLET.--Muy bien.
+
+CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla,
+hablarais á Laertes con dulzura y expresiones de amistad.
+
+HAMLET.--Es advertencia muy prudente.
+
+
+ESCENA VIII
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HORACIO.--Temo que habéis de perder, señor.
+
+HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que él partió para Francia, no he
+cesado de ejercitarme, y creo que le llevaré ventaja... Pero... no
+podrás imaginarte qué angustia siento aquí en el corazón... ¿Y sobre
+qué?... No hay motivo...
+
+HORACIO.--Con todo eso, señor...
+
+HAMLET.--¡Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces sólo
+de turbar un alma femenil.
+
+HORACIO.--Si sentís interiormente alguna repugnancia, no hay por qué
+empeñaros. Yo me adelantaré á encontrarlos, y les diré que estáis
+indispuesto.
+
+HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de
+un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es
+llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, señal que es hora;
+y si ahora no fuese, habrá de ser después: todo consiste en hallarse
+prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora
+siempre lo que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde
+ó presto? Sepa morir.
+
+
+ESCENA IX
+
+ HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros,
+ damas, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace
+que Hamlet y Laertes se den la mano_).
+
+HAMLET.--Laertes, si estáis ofendido de mí, os pido perdón. Perdonadme
+como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo
+habréis oído, el desorden que mi razón padece. Cuanto haya hecho
+insultando la ternura de vuestro corazón, vuestra nobleza ó vuestro
+honor, cualquiera acción, en fin, capaz de irritaros, declaro
+solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. ¿Puede
+Hamlet haber ofendido á Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba
+fuera de sí; y si en tal ocasión (en que él á sí propio se desconocía)
+ofendió á Laertes, no fué Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba
+y lo desmiente. Pues ¿quién puede ser? Su demencia sola... Siendo esto
+así, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su
+propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante
+de esta asamblea me justifique de toda siniestra intención, y espero de
+vuestro ánimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpón
+sobre los muros de ese edificio; y por error herí á mi hermano.
+
+LAERTES.--Mi corazón, cuyos impulsos naturales eran los primeros á
+pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite
+pasar adelante, ni admitir reconciliación alguna, hasta que examinado el
+hecho por ancianos y virtuosos árbitros, se declare que mi pundonor está
+sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recíproco el
+que me anunciáis, y os prometo de no ofenderle.
+
+HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto á
+la batalla que va á comenzarse, lidiaré con vos como si mi competidor
+fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes.
+
+LAERTES.--Sí, vamos... uno á mí.
+
+HAMLET.--La victoria no os será difícil: vuestra habilidad lucirá sobre
+mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de
+la noche.
+
+LAERTES.--No os burléis, señor.
+
+HAMLET.--No, no me burlo.
+
+CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cuáles son las
+condiciones.
+
+HAMLET.--Sí, señor, y en verdad que habéis apostado por el más débil.
+
+ (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio,
+ ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis
+ se sientan junto á la mesa, y todos los demás, según su clase,
+ ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven
+ las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y
+ Horacio y Enrique en calidad de jueces ó padrinos.)
+
+CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir á entrambos, y
+aunque él haya adelantado después, por eso mismo el premio es mayor á
+favor nuestro.
+
+LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro.
+
+ (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes
+ escoge otro_).
+
+HAMLET.--Este me parece bueno... ¿Son todos iguales?
+
+ENRIQUE.--Sí, señor.
+
+CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la
+primera ó segunda estocada, ó en la tercera suerte da un quite al
+contrario, disparen toda la artillería de las almenas. El rey beberá á
+la salud de Hamlet, echando en la copa una perla más preciosa que la que
+han usado en su corona los cuatro últimos soberanos daneses... Traed las
+copas, y el timbal diga á las trompetas, las trompetas al artillero
+distante, los cañones al cielo, y el cielo á la tierra: ahora brinda el
+rey de Dinamarca á la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que
+habéis de juzgarlos, observad atentos.
+
+HAMLET.--Vamos.
+
+LAERTES.--Vamos, señor. (_Batallan Hamlet y Laertes_).
+
+HAMLET.--Una.
+
+LAERTES.--No.
+
+HAMLET.--Que juzguen.
+
+ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda.
+
+LAERTES.--Bien; a otra.
+
+CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa
+y bebe, alarga después la copa á Hamlet, y él rehusa tomarla. Suena á lo
+lejos ruido de trompetas y cañonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y
+brindo con ella á tu salud. Dadle la copa.
+
+HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven á batallar_). Quiero dar este bote
+primero. Vamos... Otra estocada. ¿Qué decís?
+
+LAERTES.--Sí, me ha tocado: lo confieso.
+
+CLAUDIO.--¡Oh! nuestro hijo vencerá.
+
+GERTRUDIS.--Está grueso y se fatiga demasiado. Ven aquí, Hamlet, toma
+este lienzo y límpiate el rostro... La reina brinda á tu buena fortuna,
+querido Hamlet.
+
+ (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe
+ segunda vez_).
+
+HAMLET.--Muchas gracias, señora.
+
+CLAUDIO.--No, no bebáis.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh! señor, perdonadme, yo he de beber.
+
+CLAUDIO.--¡La copia envenenada!... Pero... no hay remedio.
+
+HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante.
+
+GERTRUDIS.--Ven, hijo mío, te limpiaré el sudor del rostro.
+
+LAERTES.--Ahora veréis si le acierto.
+
+ (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia
+ con un lienzo el sudor á Hamlet_).
+
+CLAUDIO.--Yo pienso que no.
+
+LAERTES.--No sé qué repugnancia siento al ir á ejecutarlo.
+
+HAMLET.--Vamos á la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomáis a
+fiesta: batallad, os ruego, con más ahinco. Mucho temo que os burléis de
+mí.
+
+LAERTES.--¿Eso decís, señor? Vamos. (_Batallan_).
+
+ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro.
+
+LAERTES.--Ahora... ésta...
+
+ (Vuelven á batallar; se enfurecen, truécanse las espadas y quedan
+ heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad;
+ Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y
+ confusión.)
+
+CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos.
+
+HAMLET.--No, no, vamos otra vez.
+
+ENRIQUE.--Ved qué tiene la reina... ¡Cielos!
+
+HORACIO.--¡Ambos heridos! ¿Qué es esto, señor?
+
+ENRIQUE.--¿Cómo ha sido, Laertes?
+
+LAERTES.--Esto es haber caído en el lazo que preparé... justamente muero
+víctima de mi propia traición.
+
+HAMLET.--¿Qué tiene la reina?
+
+CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos.
+
+GERTRUDIS.--No, no... ¡La bebida!... ¡Querido Hamlet!... ¡La bebida!....
+¡Me han envenenado!
+
+(_Queda muerta en la silla_).
+
+HAMLET.--¡Oh, qué alevosía!... ¡Oh!... Cerrad las puertas... Traición...
+Buscad por todas partes...
+
+LAERTES.--No, el traidor está aquí. (_Dirá esto sostenido por Enrique_).
+Hamlet, tú eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirás
+media hora apenas... En tu mano está el instrumento aleve, bañada con
+ponzoña su aguda punta... ¡Volvióse en mi daño la trama indigna!...
+Vesme aquí postrado para no levantarme jamás... Tu madre ha bebido un
+tósigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente.
+
+ (Claudio quiere huir. Hamlet corre á él furioso, y le atraviesa la
+ espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar
+ por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve á oir las últimas
+ palabras de Laertes.)
+
+HAMLET.--¿Está envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus
+efectos.
+
+TODOS.--Traición, traición.
+
+CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme.
+
+HAMLET.--¡Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoña... ¿Está la
+perla aquí? Sí, toma, acompaña á mi madre.
+
+LAERTES.--¡Justo castigo!... El mismo preparó la poción mortal...
+Olvidémonos de todo, generoso Hamlet, y... ¡Oh, no caiga sobre ti la
+muerte de mi padre y la mía, ni sobre mí la tuya! (_Cae muerto_).
+
+HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy á seguirte... Yo muero,
+Horacio... Adiós, reina infeliz... (_Abrazando el cadáver de
+Gertrudis_). Vosotros, que asistís pálidos y mudos con el temor á este
+suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza á manifestar
+desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le
+acompañan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un
+ministro inexorable que no dilata la ejecución... Yo pudiera deciros...
+pero no es posible. Horacio, yo muero. Tú, que vivirás, refiere la
+verdad y los motivos de mi conducta á quien los ignora.
+
+HORACIO.--¿Vivir? No lo creáis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado
+aquí parte del tósigo.
+
+ (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porción de él en una
+ copa, va á beber. Hamlet quiere estorbárselo. Los criados quitan la
+ copa á Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.)
+
+HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. ¡Oh, querido
+Horacio! si esto permanece oculto, ¡qué manchada reputación dejaré
+después de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazón,
+retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algún tiempo la
+fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por él mi
+historia... ¿Qué estrépito militar es éste?
+
+(_Suena música militar, que se va aproximando lentamente_).
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompañamiento
+
+
+CABALLERO.--El joven Fortimbrás, que vuelve vencedor de Polonia, saluda
+con la salva marcial que oís, a los embajadores de Inglaterra.
+
+HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoña sofoca mi aliento... No
+puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo á anunciar
+que Fortimbrás será elegido por aquella nación. Yo moribundo le doy mi
+voto... Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir... ¡Oh! Para
+mí sólo queda ya... silencio eterno.
+
+(_Muere_).
+
+HORACIO.--¡En fin, se rompe ese gran corazón!... Adiós, adiós, amado
+príncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). ¡Los coros
+angélicos te acompañen al celeste descanso!... Pero, ¿cómo se acerca
+hasta aquí ese estruendo de tambores?
+
+
+ESCENA XI
+
+ FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados,
+ acompañamiento
+
+
+FORTIMBRÁS.--¿En dónde está ese espectáculo?
+
+HORACIO.--¿Qué buscáis aquí? Si no queréis ver desgracias espantosas, no
+paséis adelante.
+
+FORTIMBRÁS.--¡Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia
+muerte, ¿qué festín dispones en tu morada infernal, que así has herido
+con un golpe solo tantas ilustres víctimas?
+
+EMBAJADOR 1.º.--¡Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los
+mensajes de Inglaterra. Los oídos á quienes debíamos dirigirlos son ya
+insensibles. Sus órdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y
+Guillermo perdieron la vida... Pero, ¿quién nos dará las gracias de
+nuestra obediencia?
+
+HORACIO.--No las recibiríais de su boca aunque viviese todavía, que él
+nunca dió orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo
+victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de
+Inglaterra, os halláis juntos en este lugar, y os veo deseosos de
+averiguar este suceso trágico, disponed que esos cadáveres se expongan
+sobre una tumba elevada á la vista pública, y entonces haré saber al
+mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiréis hablar
+(pues todo os lo sabré referir fielmente) de acciones crueles, bárbaras,
+atroces: sentencias que dictó el acaso, estragos imprevistos, muertes
+ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados
+que han hecho perecer á sus autores mismos.
+
+FORTIMBRÁS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendrá que se reuna con
+este objeto la nobleza de la nación. No puedo mirar sin horror los dones
+que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos á esta
+corona, y en tal ocasión es justo reclamarlos.
+
+HORACIO.--También puedo hablar en ese propósito, declarando el voto que
+pronunció aquella boca que ya no formará sonido alguno... Pero ahora que
+los ánimos están en peligroso movimiento, no se dilate la ejecución un
+instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad ó
+el error.
+
+FORTIMBRÁS.--Cuatro de mis capitanes lleven al túmulo el cuerpo de
+Hamlet con las insignias correspondientes á un guerrero. ¡Ah! si él
+hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca...
+Resuene la música militar por donde pase la pompa fúnebre, y hágansele
+todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ahí esos cadáveres.
+Espectáculo sangriento más es propio de un campo de batalla que de este
+sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejército.
+
+
+ FIN DEL DRAMA
+
+ * * * * *
+
+ TEATRO FACIL
+
+
+Obras de facilísima representación por su sencillez de decorado y pocos
+personajes
+
+Hombres Mujeres
+
+ 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor
+
+ 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Pérez Capo
+
+ 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo
+
+ 0 2 =Pescadores de caña=, por A. Mundet
+
+ 0 5 =A prima fija=, por P. Muñoz Seca
+
+ 1 0 =La última carta=, por F. Flores García.
+
+ 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora
+
+ 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu
+
+ 1 0 =Marinera=, por Joaquín Dicenta
+
+ 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellví
+
+ 0 2 =El león de bronce=, por Joaquín Dicenta
+
+ 3 0 =Rosas todo el año=, por Julio Dantas
+
+ 2 2 =El billete del baile=, por L. Millá y E. Arroyo
+
+ 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros
+
+ 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno
+
+ 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernández Catá
+
+ 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs
+
+ 1 2 =Petición de mano=, por Alberto Cosin
+
+ 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A.
+
+ 2 2 =¡Por una furlana!=, juguete por T. de Mun
+
+ 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emegé
+
+ 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun
+
+ 0 6 =El 4.º acto del Tenorio=, por Pío M. Glañin
+
+ 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoñan
+
+ 0 7 =El tío de su sobrino=, por M. P. y R.
+
+ 2 3 =¡Qué escándalo!=, juguete cómico, por Gil Pimoñan
+
+ 0 5 =Expiación=, cuadro dramático, por M. P. Areri
+
+ 1 1 =La cajita de rapé=, diálogo por Luis Millá
+
+ 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera
+
+ 1 5 =El señor empresario=, por Gil Pimoñon
+
+=A 50 céntimos cada obra=
+
+Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by
+William Shakespeare and L. Fernández Moratín
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***