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| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-02-07 22:45:42 -0800 |
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FERNANDEZ MORATIN + + [Illustration: colofón] + + CASA EDITORIAL MAUCCI + + Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid + 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio + en la de Buenos Aires 1910 + + Calle de Mallorca, núm. 166 + + + + + PERSONAJES + + + CLAUDIO, rey de Dinamarca. + GERTRUDIS, reina de Dinamarca. + HAMLET, príncipe. + FORTIMBRAS, príncipe de Noruega. + La sombra del rey Hamlet. + POLONIO, sumiller de corps. + LAERTES, hijo de Polonio. + OFELIA, hija de Polonio. + HORACIO, amigo de Hamlet. + VOLTIMAN, | + CORNELIO, } + RICARDO, } cortesanos. + GUILLERMO, } + ENRIQUE, | + MARCELO, } + BERNARDO, } soldados. + FRANCISCO, } + REINALDO, criado de Polonio. + Dos embajadores de Inglaterra. + Un cura. + Un caballero. + Un capitán. + Un guardia. + Un criado. + Dos marineros. + Dos sepultureros. + Cuatro cómicos. + Acompañamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas, + cómicos, criados, etc. + + * * * * * + + La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus + cercanías y en las fronteras de Dinamarca. + + + + +[Illustration: barra decorativa] + + + + +ACTO PRIMERO + + +ESCENA PRIMERA + +Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura + +FRANCISCO, BERNARDO + + Francisco estará paseándose haciendo centinela. Bernardo se va + acercando hacia él. Estos personajes y los de la escena siguiente + estarán armados con espada y lanza. + + +BERNARDO.--¿Quién está ahí? + +FRANCISCO.--No: respóndame él á mí. Deténgase, y diga quién es... + +BERNARDO.--Viva el rey. + +FRANCISCO.--¿Es Bernardo? + +BERNARDO.--El mismo. + +FRANCISCO.--Tú eres el más puntual en venir á la hora. + +BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir á recogerte. + +FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un frío que penetra, +y yo estoy delicado del pecho. + +BERNARDO.--¿Has hecho tu guardia tranquilamente? + +FRANCISCO.--Ni un ratón se ha movido. + +BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras á Horacio y Marcelo, +mis compañeros de guardia, diles que vengan presto. + +FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ahí. ¡Eh! ¿Quién va? + + +ESCENA II + +HORACIO, MARCELO y dichos + + +HORACIO.--Amigos de este país. + +MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca. + +FRANCISCO.--Buenas noches. + +MARCELO.--¡Oh honrado soldado! Pásalo bien. ¿Quién te relevó de la +centinela? + +FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches. + + (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde está Bernardo + haciendo centinela_). + +MARCELO.--¡Hola, Bernardo! + +BERNARDO.--¿Quién está ahí? ¿Es Horacio? + +HORACIO.--Un pedazo de él. + +BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido. + +MARCELO.--Y qué, ¿se ha vuelto á aparecer aquella cosa esta noche? + +BERNARDO.--Yo nada he visto. + +MARCELO.--Horacio dice que es aprensión nuestra, y nada quiere creer de +cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya +en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga á la guardia con +nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crédito +á nuestros ojos, y le hable si quiere. + +HORACIO.--¡Qué! No, no vendrá. + +BERNARDO.--Sentémonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus oídos +con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos +ya presenciado nosotros. + +HORACIO.--Muy bien: sentémonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente. +(_Siéntanse los tres_). + +BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al +occidente del polo había hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio +del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, á tiempo que el reloj +daba la una... + +MARCELO.--Chit. Calla; mírale por dónde viene otra vez. + + (_Se aparece á un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet + armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la + visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_). + +BERNARDO.--Con la misma figura que tenía el difunto rey. + +MARCELO.--Horacio, tú que eres hombre de estudios, háblale. + +BERNARDO.--¿No se parece todo al rey? Mírale, Horacio. + +HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro. + +BERNARDO.--Querrá que le hablen. + +MARCELO.--Háblale, Horacio. + +HORACIO (_se encamina hacia donde está la sombra_).--¿Quién eres tú, que +así usurpas este tiempo á la noche, y esa presencia noble y guerrera que +tuvo un día la majestad del soberano dinamarqués que yace en el +sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido. + +(_Vase la sombra á paso lento_). + +MARCELO.--Parece que está irritado. + +BERNARDO.--¿Ves? Se va como despreciándonos. + +HORACIO.--Deténte, habla. Yo te lo mando, habla. + +MARCELO.--Ya se fué. No quiere responderos. + +BERNARDO.--¿Qué tal, Horacio? Tú tiemblas, y has perdido el color. ¿No +es esto algo más que aprensión? ¿Qué te parece? + +HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera creído sin la sensible y cierta +demostración de mis propios ojos. + +MARCELO.--¿No es enteramente parecido al rey? + +HORACIO.--Como tú á ti mismo. Y tal era el arnés de que iba ceñido +cuando peleó con el ambicioso rey de Noruega; y así le ví arrugar ceñudo +la frente cuando en una alteración colérica hizo caer al de Polonia +sobre el hielo, de un solo golpe... ¡Extraña aparición es ésta! + +MARCELO.--Pues de esa manera, y á esta misma hora de la noche, se ha +paseado dos veces con ademán guerrero delante de nuestra guardia. + +HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en +mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza á +nuestra nación. + +MARCELO.--Ahora bien, sentémonos (_siéntanse_); y decidme, cualquiera de +vosotros que lo sepa, ¿por qué fatigan todas las noches á los vasallos +con estas guardias tan penosas y vigilantes? ¿Para qué es esta fundición +de cañones de bronce, y este acopio extranjero de máquinas de guerra? ¿A +qué fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados á un afán +molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? ¿Qué +causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las +noches á los días? ¿Quién de vosotros podrá decírmelo? + +HORACIO.--Yo te lo diré, ó á lo menos los rumores que sobre esto corren. +Nuestro último rey (cuya imagen acaba de aparecérsenos) fué provocado a +combate, como ya sabéis, por Fortimbrás de Noruega, estimulado éste de +la más orgullosa emulación. En aquel desafío, nuestro valeroso Hamlet +(que tal renombre alcanzó en la parte del mundo que nos es conocida) +mató á Fortimbrás, el cual por un contrato sellado y ratificado según el +fuero de las armas, cedía al vencedor (dado caso que muriese en la +pelea) todos aquellos países que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se +obligó también á cederle una porción equivalente, que hubiera pasado a +manos de Fortimbrás, como herencia suya, si hubiese vencido; así como, +en virtud de aquel convenio y de los artículos estipulados, recayó todo +en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrás, de un carácter fogoso, falto de +experiencia y lleno de presunción, ha ido recogiendo de aquí y de allí +por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida, á +quien la necesidad de comer determina á intentar empresas que piden +valor; y según claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar +con violencia y á fuerza de armas los mencionados países que perdió su +padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras +prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la +agitación y movimiento en que toda la nación está. + +BERNARDO.--Si no es ésa, ya no alcanzo cuál puede ser... Y en parte lo +confirma la visión espantosa que se ha presentado armada en nuestro +puesto con la figura misma del rey que fué y es todavía el autor de +estas guerras. + +HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento. +En la época más gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso +César cayese, quedaron vacíos los sepulcros, y los amortajados cadáveres +vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las +estrellas resplandecieron con encendidas colas, cayó lluvia de sangre, +se ocultó el sol entre celajes funestos, y el húmedo planeta, cuya +influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeció eclipse, como si el +fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de +sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo +y la tierra juntos los han manifestado á nuestro país y á nuestra +gente... Pero... silencio... ¿Veis?... Allí... Otra vez vuelve... +(_Vuelve á salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan +mano á las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos +siguen detrás_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al +encuentro... Deténte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes +voz, háblame. Si allá donde estás puedes recibir algún beneficio para tu +descanso y mi perdón, háblame. Si sabes los hados que amenazan á tu +país, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ¡ay! habla... O +si acaso durante tu vida acumulaste en las entrañas de la tierra mal +habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espíritus, +después de la muerte vagáis inquietos, decláralo... deténte y habla... +Marcelo, deténle... + + (_Canta un gallo á lo lejos, y empieza á retirarse la sombra; los + soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la + sombra los evita, y desaparece con prontitud_). + +MARCELO.--¿Le daré con mi lanza? + +HORACIO.--Sí, hiérele, si no quiere detenerse. + +BERNARDO.--Aquí está. + +HORACIO.--Aquí. + +MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo él un soberano, en +hacer demostraciones de violencia. Bien que, según parece, es +invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla. + +BERNARDO.--El iba ya á hablar cuando el gallo cantó. + +HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeció como el delincuente +apremiado con terrible precepto. Yo he oído decir que el gallo, trompeta +de la mañana, hace despertar al dios del día con la alta y aguda voz de +su garganta sonora, y que á este anuncio todo extraño espíritu errante +por la tierra ó el mar, el fuego ó el aire, huye á su centro; y el +fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinión. + +(_Empieza á iluminarse lentamente el teatro_). + +MARCELO.--En efecto, desapareció al cantar el gallo. Algunos dicen que +cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro +Redentor, este pájaro matutino canta toda la noche, y que entonces +ningún espíritu se atreve á salir de su morada; las noches son +saludables, ningún planeta influye siniestramente, ningún maleficio +produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: ¡tan +sagrados son y tan felices aquellos días! + +HORACIO.--Yo también lo tengo entendido así, y en parte lo creo. Pero +ved cómo ya la mañana, cubierta con la rosada túnica, viene pisando el +rocío de aquel alto monte oriental. Demos fin á la guardia, y soy de +opinión que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche; +porque yo os prometo que este espíritu hablará con él, aunque ha sido +para nosotros mudo. ¿No os parece que le demos esta noticia, +indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligación? + +MARCELO.--Sí, sí, hagámoslo. Yo sé en dónde le hallaremos esta mañana +con más seguridad. + + +ESCENA III + +Salón de palacio + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO, + caballeros, damas y acompañamiento. + + +CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet está todavía tan +reciente en nuestra memoria, que obliga á mantener en tristeza los +corazones, y á que en todo el reino sólo se observe la imagen del dolor, +con todo eso, tanto ha combatido en mí la razón á la naturaleza, que he +conservado un prudente sentimiento de su pérdida, junto con la memoria +de lo que á nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa á la +que un tiempo fué mi hermana y hoy reina conmigo, compañera en el trono +de esta belicosa nación; si bien estas alegrías son imperfectas, pues en +ellas se han unido á la felicidad las lágrimas, las fiestas á la pompa +fúnebre, los cánticos de muerte á los epitalamios de himeneo, pesados en +igual balanza el placer y la aflicción. Ni hemos dejado de seguir los +dictámenes de vuestra prudencia, que en esta ocasión ha procedido con +absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta +deciros que el joven Fortimbrás, estimándome en poco, ó presumiendo que +la reciente muerte de mi querido hermano habrá producido en el reino +trastorno y desunión, fiado en esta soñada superioridad, no ha cesado de +importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras que +perdió su padre, y adquirió mi valeroso hermano con todas las +formalidades de la ley. Basta ya lo que de él he dicho. Por lo que á mí +toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, véisle aquí: Escribo al +rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el +lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, á fin de que +le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente +que levanta contra mí, su calidad, su número y fuerzas. Prudente +Cornelio, y tú, Voltiman, vosotros saludaréis en mi nombre al anciano +rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con él tratado +alguno que exceda los límites expresados en estos artículos. (_Les da +unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaréis en vuestra +diligencia el celo de servirme. + +VOLTIMAN.--En ésta y cualquiera otra comisión os daremos pruebas de +nuestro respeto. + +CLAUDIO.--No lo dudaré. El cielo os guarde. + + +ESCENA IV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y +acompañamiento + + +CLAUDIO.--Y tú, Laertes, ¿qué solicitas? Me has hablado de una +pretensión: ¿no me dirás cuál sea? En cualquiera cosa justa que pidas al +rey de Dinamarca, no será vano el ruego. ¿Ni qué podrás pedirme, que no +sea más ofrecimiento mío que demanda tuya? No es más adicto á la cabeza +el corazón, ni más pronta la mano en servir á la boca, que lo es el +trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, ¿qué pretendes? + +LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso +para volver á Francia. De allí he venido voluntariamente á Dinamarca á +manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación; pero ya +cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinación +me llaman de nuevo á aquel país, y espero de vuestra mucha bondad esta +licencia. + +CLAUDIO.--¿Has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices, Polonio? + +POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardío +consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de +que se vaya, aunque á pesar mío, y os ruego, señor, que se la concedáis. + +CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir, y haz +cuanto gustes y sea más conducente á tu felicidad. ¡Y tú, Hamlet, mi +deudo, mi hijo! + +HAMLET.--Algo más que deudo y menos que amigo. + +CLAUDIO.--¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre? + +HAMLET.--Al contrario, señor: estoy demasiado á la luz. + +GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifieste aflicción; +véase en él que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos +párpados busques entre el polvo á tu generoso padre. Tú lo sabes, común +es á todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza á la +eternidad. + +HAMLET.--Sí, señora, á todos es común. + +GERTRUDIS.--Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular +sentimiento? + +HAMLET.--¿Aparentar? No, señora, yo no sé aparentar. Ni el color negro +de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los +interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante río, ni la dolorida +expresión del semblante, junto con las fórmulas, los ademanes, las +exterioridades de sentimiento, bastarán por sí solos, mi querida madre, +á manifestar el verdadero afecto que me ocupa el ánimo. Estos signos +aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir... +Aquí (_tocándose el pecho_), aquí dentro tengo lo que es más que +apariencia: lo restante no es otra cosa que atavíos y adornos del dolor. + +CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazón pague á un padre esa +lúgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdió un padre +también, y aquél perdió el suyo. El que sobrevive limita la filial +obligación de su obsequiosa tristeza á un cierto término; pero continuar +en interminable desconsuelo es una conducta de obstinación impía. Ni es +natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad +rebelde á los decretos de la Providencia, un corazón débil, un alma +indócil, un talento limitado y falto de luces. ¿Será bien que el corazón +padezca, queriendo neciamente resistir á lo que es y debe ser +inevitable? ¿á lo que es tan común como cualquiera de las cosas que más +á menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo, +contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria +absurda á la razón, que nos da en la muerte de nuestros padres la más +frecuente de sus lecciones, y que nos está diciendo desde el primero de +los hombres hasta el último que hoy espira: «mortales, ved aquí vuestra +irrevocable suerte.» Modera, pues, yo te lo ruego, esa inútil tristeza; +considera que tienes un padre en mí, puesto que debe ser notorio al +mundo que tú eres la persona más inmediata á mi trono, y que te amo con +el afecto más puro que puede tener á su hijo un padre. Tu resolución de +volver á los estudios de Witemberga es la más opuesta á nuestro deseo, y +antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aquí estimado +y querido á vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi +pariente y mi hijo. + +GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas á Witemberga: quédate con +nosotros. No sean vanas las súplicas de tu madre. + +HAMLET.--Obedeceros en todo será siempre mi primer conato. + +CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro +yo en el imperio danés. Venid, señora. La sincera y fiel condescendencia +de Hamlet ha llenado de alegría mi corazón. En aplauso de este +acontecimiento no celebrará hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo +anuncie á las nubes el cañón robusto, y el cielo retumbe muchas veces á +las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid. + + +ESCENA V + +HAMLET + + +¡Oh, si esta demasiado sólida masa de carne pudiera ablandarse y +liquidarse disuelta en lluvia de lágrimas, ó el Todopoderoso no asestara +el cañón contra el homicida de sí mismo! ¡Oh Dios! ¡oh Dios mío! ¡Cuán +fatigado ya de todo, juzgo molestos, insípidos y vanos los placeres del +mundo! Nada, nada quiero de él: es un campo inculto y rudo, que sólo +abunda en frutos groseros y amargos. ¡Que esto haya llegado á suceder á +los dos meses que él ha muerto!... No, ni tanto; aun no há dos meses. +Aquel excelente rey que fué, comparado con éste, como con un sátiro, +Hiperión; tan amante de mi madre, que ni á los aires celestes permitía +llegar atrevidos á su rostro. ¡Oh cielo y tierra!... ¿para qué conservo +la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesión +hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ¡ah! no +quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad, tú tienes nombre de mujer! En el +corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que, +semejante á Niobe, bañada en lágrimas, acompañó el cuerpo de mi triste +padre... sí, ella, ella misma... ¡Cielos! una fiera, incapaz de razón y +discurso, hubiera mostrado aflicción más durable. Se ha casado, en fin, +con mi tío, hermano de mi padre; pero no más parecido á él, que yo lo +soy á Hércules. En un mes... enrojecidos aún los ojos con el pérfido +llanto, se casó. ¡Ah delincuente precipitación, ir á ocupar con tal +diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir +bien. Pero hazte pedazos, corazón mío, que mi lengua debe reprimirse. + + +ESCENA VI + +HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO + + +HORACIO.--Buenos días, señor. + +HAMLET.--Me alegro de verte bueno... ¿Es Horacio, ó me he olvidado de mí +propio? + +HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado. + +HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese título que te das. +¿A qué has venido de Witemberga?... ¡Ah, Marcelo! + +MARCELO.--Señor. + +HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud también. Pero, la verdad, ¿a +qué has venido de Witemberga? + +HORACIO.--Señor... deseos de holgarme. + +HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrás +forzar mis oídos á que admitan una disculpa que te ofende. Yo sé que no +eres desaplicado. Pero dime, ¿qué asuntos tienes en Elsingor? Aquí te +enseñaremos á ser gran bebedor antes que te vuelvas. + +HORACIO.--He venido á ver los funerales de vuestro padre. + +HAMLET.--No se burle de mí, por Dios, señor condiscípulo. Yo creo que +habrás venido á las bodas de mi madre. + +HORACIO.--Es verdad: ¡como se han celebrado inmediatamente! + +HAMLET.--Economía, Horacio, economía. Aun no se habían enfriado los +manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las +mesas de la boda... ¡Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi +mayor enemigo, antes que haber visto aquel día. ¡Mi padre!... me parece +que veo á mi padre. + +HORACIO.--¿En dónde, señor? + +HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio. + +HORACIO.--Alguna vez le ví. Era un buen rey. + +HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro +semejante. + +HORACIO.--Señor, yo creo que le ví anoche. + +HAMLET.--¿Le viste? ¿A quién? + +HORACIO.--Al rey vuestro padre. + +HAMLET.--¿Al rey mi padre? + +HORACIO.--Prestadme oído atento, suspendiendo un rato vuestra +admiración, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el +testimonio de estos caballeros. + +HAMLET.--Sí, por Dios, dímelo. + +HORACIO.--Estos dos señores, Marcelo y Bernardo, le habían visto dos +veces hallándose de guardia, como á la mitad de la profunda noche. Una +figura semejante á vuestro padre, armado según él solía de piés a +cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por +donde ellos estaban. Tres veces pasó de esta manera ante sus ojos, que +oprimía el pavor, acercándose hasta donde ellos podían alcanzar con sus +lanzas; pero débiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos +sin osar hablarle. Diéronme parte de este secreto horrible; voime a la +guardia con ellos la tercera noche, y allí encontré ser cierto cuanto me +habían dicho, así en la hora como en la forma y circunstancias de +aquella aparición. La sombra volvió en efecto. Yo conocí á vuestro +padre, y es tan parecido á él, como lo son entre sí estas dos manos +mías. + +HAMLET.--¿Y en dónde fué eso? + +MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estábamos de centinela. + +HAMLET.--¿Y no le hablasteis? + +HORACIO.--Sí, señor, yo le hablé; pero no me dió respuesta alguna. No +obstante, una vez me parece que alzó la cabeza haciendo con ella un +movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oyó la +aguda voz del gallo matutino, y al sonido huyó con presta fuga +desapareciendo de nuestra vista. + +HAMLET.--¡Es cosa bien admirable! + +HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos creído que era +obligación nuestra avisaros de ello, mi venerable príncipe. + +HAMLET.--Sí, amigos, sí... pero esto no me llena de turbación. ¿Estáis +de centinela esta noche? + +TODOS.--Sí, señor. + +HAMLET.--¿Decís que iba armado? + +TODOS.--Sí, señor, armado. + +HAMLET.--¿De la frente al pie? + +TODOS.--Sí, señor, de pies á cabeza. + +HAMLET.--Luego no le visteis el rostro. + +HORACIO.--Le vimos, porque traía la visera alzada. + +HAMLET.--Y qué, ¿parecía que estaba irritado? + +HORACIO.--Más anunciaba su semblante el dolor, que la ira. + +HAMLET.--¿Pálido, ó encendido? + +HORACIO.--No, muy pálido. + +HAMLET.--¿Y fijaba la vista en vosotros? + +HORACIO.--Constantemente. + +HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme allí. + +HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado. + +HAMLET.--Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo? + +HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con +moderada diligencia. + +MARCELO.--Más, más estuvo. + +HORACIO.--Cuando yo le ví, no. + +HAMLET.--La barba blanca, ¿eh? + +HORACIO.--Sí, señor, como yo se la había visto, cuando vivía, de un +color ceniciento. + +HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso +vuelve. + +HORACIO.--¡Oh! sí volverá, yo os lo aseguro. + +HAMLET.--Si él se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le +hablaré, aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas, me impusiera +silencio. Yo os pido á todos, que así como hasta ahora habéis callado a +los demás lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultéis con el mayor +sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento, +pero no a la lengua; yo sabré remunerar vuestro celo. Dios os guarde, +amigos. Entre once y doce iré á buscaros á la muralla. + +TODOS.--Nuestra obligación es serviros. + +HAMLET.--Sí, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mío. Adiós. +(_Vanse los tres._) El espíritu de mi padre... con armas... no es esto +bueno. Recelo alguna maldad. ¡Oh, si la noche hubiese ya llegado! +Esperémosla tranquilamente, alma mía. Las malas acciones, aunque toda la +tierra las oculte, se descubren al fin á la vista humana. + + +ESCENA VII + +Sala de casa de Polonio + +LAERTES, OFELIA + + +LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje á bordo. Adiós, hermana, y cuando +los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en +darme nuevas de ti. + +OFELIA.--¿Puedes dudarlo? + +LAERTES.--Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes +considerarle como una mera cortesanía, un hervor de la sangre, una +violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta á +vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y +nada más. + +OFELIA.--¿Nada más? + +LAERTES.--Pienso que no; porque no sólo en nuestra juventud se aumentan +las fuerzas y tamaño del cuerpo, sino que las facultades interiores del +talento y del alma crecen también con el templo en que ella reside. +Puede ser que él te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrón +alguno la pureza de su intención; pero debes temer al considerar su +grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto á obrar según +á su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar, +elegir por sí mismo, puesto que de su elección depende la salud y la +prosperidad de todo un reino; y ve aquí por qué esta elección debe +arreglarse a la condescendencia unánime de aquel cuerpo de quien es +cabeza. Así pues, cuando él diga que te ama, será prudencia en ti no +darle crédito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede +cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de +la parte más principal de Dinamarca. Considera cuál pérdida padecería tu +honor, si con demasiada credulidad dieras oídos á su voz lisonjera, +perdiendo la libertad del corazón, ó facilitando á sus instancias +impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida +hermana; no sigas inconsiderada tu inclinación; huye el peligro, +colocándote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella más +honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna. +La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas +veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botón +se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su +blando rocío, los vientos mortíferos son más frecuentes. Conviene pues +no omitir precaución alguna, pues la mayor seguridad estriba en el +temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí +misma su propio enemigo. + +OFELIA.--Yo conservaré para defensa de mi corazón tus saludables +máximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas tú lo que algunos rígidos +pastores hacen, mostrando áspero y espinoso el camino del cielo, +mientras como impíos y abandonados disolutos pisan ellos la senda +florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina. + +LAERTES.--¡Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero allí viene +mi padre: pues la ocasión es favorable, me despediré de él otra vez. Su +bendición repetida será un nuevo consuelo para mí. + + +ESCENA VIII + +POLONIO, LAERTES, OFELIA + + +POLONIO.--¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, á bordo; el +viento impele ya por la popa tus velas, y á ti solo aguardan. Recibe mi +bendición, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No +publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien +premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une á +tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de +examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga á los que +acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de +mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que +tu contrario huya de ti. Presta el oído á todos, y á pocos la voz. Oye +las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu +vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado +en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común +quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses +tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir +prestado á nadie; porque el que presta suele perder á un tiempo el +dinero y el amigo, y el que se acostumbra á pedir prestado falta al +espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero sobre todo, +usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás: +consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós, y él +permita que mi bendición haga fructificar en ti esos consejos. + +LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia. + +(_Se arrodilla y besa la mano á Polonio._) + +POLONIO.--Sí, el tiempo te está convidando, y tus criados esperan; véte. + +LAERTES.--Adiós, Ofelia (_abrazándose Ofelia y Laertes_) y acuérdate +bien de lo que te he dicho. + +OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y tú mismo tendrás la llave. + +LAERTES.--Adiós. + + +ESCENA IX + +POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--¿Y qué es lo que te ha dicho, Ofelia? + +OFELIA.--Si gustáis de saberlo, cosas relativas al príncipe Hamlet. + +POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo á +esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que tú le has +admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es así (como me lo +han asegurado, á fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no +te has portado con aquella delicadeza que corresponde á una hija mía y á +tu propio honor. ¿Qué es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad. + +OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor. + +POLONIO.--¡Amor! ¡ah! Tú hablas como una muchacha loquilla y sin +experiencia en circunstancias tan peligrosas. ¡Ternura la llamas! ¿Y tú +das crédito á esa ternura? + +OFELIA.--Yo, señor, ignoro lo que debo creer. + +POLONIO.--En efecto es así, y yo quiero enseñártelo. Piensa bien, que +eres una niña, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no +son moneda corriente. Estímate en más á ti propia; pues si te aprecias +en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusión), harás que +pierda el entendimiento. + +OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una +apariencia honesta, que... + +POLONIO.--Sí, por cierto; apariencia puedes llamarla. ¿Y bien? Prosigue. + +OFELIA.--Y autorizó cuanto me decía con los más sagrados juramentos. + +POLONIO.--Sí, ésas son redes para coger codornices. Yo sé muy bien, +cuando la sangre hierve, con cuánta prodigalidad presta el alma +juramentos á la lengua; pero son relámpagos, hija mía, que dan más luz +que calor: éstos y aquéllos se apagan pronto, y no debes tomarlos por +fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus +promesas van á efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser más avara de +tu presencia virginal; pon tu conversación á precio más alto, y no á la +primera insinuación admitas coloquios. Por lo que toca al príncipe, +debes creer de él solamente que es un joven, y que si una vez afloja las +riendas, pasará más allá de lo que tú le puedes permitir. En suma, +Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el +color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen +sagrados y piadosos votos, es sólo para engañar mejor. Por último, te +digo claramente, que de hoy más no quiero que pierdas los momentos +ociosos en hablar ni mantener conversación con el príncipe. Cuidado con +hacerlo así; yo te lo mando. Vete á tu aposento. + +OFELIA.--Así lo haré, señor. + + +ESCENA X + +Explanada delante del palacio. Noche obscura + +HAMLET, HORACIO, MARCELO + + +HAMLET.--El aire es frío y sutil en demasía. + +HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante. + +HAMLET.--¿Qué hora es ya? + +HORACIO.--Me parece que aun no son las doce. + +MARCELO.--No, ya han dado. + +HORACIO.--No las he oído. Pues en tal caso ya está cerca el tiempo en +que el muerto suele pasearse. Pero ¿qué significa este ruido, señor? + +(_Suena á lo lejos música de clarines y timbales._) + +HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasándola desvelado en un banquete +con gran vocería y traspiés de embriaguez; y a cada copa del Rhin que +bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrépito sus victoriosos +brindis. + +HORACIO.--¿Se acostumbra eso aquí? + +HAMLET.--Sí se acostumbra; pero aunque he nacido en este país y estoy +hecho á sus estilos, me parece que sería más decoroso quebrantar esta +costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento, +nos infama á los ojos de las otras naciones desde oriente á occidente. +Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y +en verdad que él solo, por más que poseamos en alto grado otras buenas +cualidades, basta á empañar el lustre de nuestra reputación. Así +acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en +ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie +puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su +temperamento, que muchas veces rompe los límites y reparos de la razón, +ó sea cualquier hábito que se aparta demasiado de las costumbres +recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto +que imprimió en ellos la naturaleza ó el acaso, aunque sus virtudes +fuesen tantas cuantas es concedido á un mortal, y tan puras como la +bondad celeste, serán, no obstante, amancilladas en el concepto público +por aquel único vicio que las acompaña; un solo adarme de mezcla quita +el valor al más precioso metal, y le envilece. + +HORACIO.--¿Veis, señor? ya viene. + + (_Aparécese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro. + Hamlet al verla se retira lleno de horror, y después se encamina + hacia ella._) + +HAMLET.--¡Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma +dichosa ó condenada visión, traigas contigo aura celestial ó ardores del +infierno, sea malvada ó benéfica intención la tuya, en tal forma te me +presentas, que es necesario que yo te hable. Sí, te he de hablar... +Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... ¡Oh! respóndeme, no +me atormentes con la duda. Dime, ¿por qué tus venerables huesos, ya +sepultados, han roto su vestidura fúnebre? ¿Por qué el sepulcro, donde +te dimos urna pacífica te ha echado de sí, abriendo sus senos que +cerraban pesados mármoles? ¿Cuál puede ser la causa de que tu difunto +cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez á ver los rayos pálidos de la +luna, añadiendo á la noche horror? ¿y que nosotros, ignorantes y débiles +por naturaleza, padezcamos agitación espantosa con ideas que exceden á +los alcances de nuestra razón? Dí, ¿por qué es esto? ¿por qué? ó ¿qué +debemos hacer nosotros? + +HORACIO.--Os hace señas de que le sigáis, como si deseara comunicaros +algo á solas. + +MARCELO.--Ved con qué expresivo ademán os indica que le acompañéis á +lugar más remoto; pero no hay que ir con él. + +HORACIO.--No, por ningún motivo. + +HAMLET.--Si no quiere hablar, habré de seguirle. + +HORACIO.--No hagáis tal, señor. + +HAMLET.--¿Y por qué no? ¿Qué temores debo tener? Yo no estimo la vida en +nada, y á mi alma ¿qué puede él hacerle, siendo como él mismo cosa +inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir. + +HORACIO.--Pero, señor, si os arrebata al mar o á la espantosa cima de +ese monte, levantado sobre los peñascos que baten las ondas, y allí +tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razón, y +enajenarla con frenesí... ¡Ay! ved lo que hacéis. El lugar solo inspira +ideas melancólicas á cualquiera que mire la enorme distancia desde +aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco. + +HAMLET.--Todavía me llama... Camina. Ya te sigo. + + (_La sombra hará los movimientos que indica el diálogo. Horacio y + Marcelo quieren detener á Hamlet, y él los aparta con violencia, y + la sigue._) + +MARCELO.--No, señor, no iréis. + +HAMLET.--Dejadme. + +HORACIO.--Creedme, no le sigáis. + +HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan á la menor fibra de mi cuerpo +la nerviosa robustez del león de Nemea. Aun me llama... Señores, apartad +esas manos... por Dios... ó quedará muerto á las mías el que me +detenga... Otra vez te digo que andes, que voy á seguirte. + + +ESCENA XI + +HORACIO, MARCELO + + +HORACIO.--Su exaltada imaginación le arrebata. + +MARCELO.--Sigámosle, que en esto no debemos obedecerle. + +HORACIO.--Sí, vamos detrás de él... ¿Cuál será el fin de este suceso? + +MARCELO.--Algún grave mal se oculta en Dinamarca. + +HORACIO.--Los cielos dirigirán el éxito. + +MARCELO.--Vamos, sigámosle. + + +ESCENA XII + +Parte remota cercana al mar vista á lo lejos del palacio de Elsingor + +HAMLET, la sombra del rey HAMLET + + +HAMLET.--¿A dónde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aquí. + +LA SOMBRA.--Mírame. + +HAMLET.--Ya te miro. + +LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme á las +sulfúreas y atormentadoras llamas. + +HAMLET.--¡Oh, alma infeliz! + +LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta sólo atentos oídos á lo que voy á +revelarte. + +HAMLET.--Habla, yo te prometo atención. + +LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometerás venganza. + +HAMLET.--¿Por qué? + +LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo á +vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el día, hasta que sus +llamas purifiquen las culpas que cometí en el mundo. ¡Oh! si no me fuera +vedado manifestar los secretos de la prisión que habito, pudiera decirte +cosas que la menor de ellas bastaría á despedazar tu corazón; helar tu +sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus +órbitas; tus anudados cabellos separarse, erizándose como las púas del +colérico espín. Pero estos eternos misterios no son para los oídos +humanos. Atiende, ¡ay! atiende. Si tuviste amor á tu tierno padre... + +HAMLET.--¡Oh Dios! + +LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz. + +HAMLET.--¿Homicidio? + +LA SOMBRA.--Sí, homicidio cruel, como todos lo son; pero el más cruel y +el más injusto y el más aleve. + +HAMLET.--Refiéremelo presto, para que con alas veloces como la fantasía, +o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite á la +venganza. + +LA SOMBRA.--Ya veo cuán dispuesto te hallas, y aunque tan insensible +fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo, +no dejaría de conmoverte lo que voy á decir. Escúchame ahora, Hamlet. +Esparcióse la voz de que estando en mi jardín dormido me mordió una +serpiente. Todos los oídos de Dinamarca fueron groseramente engañados +con esta fabulosa invención; pero tú debes saber, mancebo generoso, que +la serpiente que mordió á tu padre hoy ciñe su corona. + +HAMLET.--¡Oh! Présago me lo decía el corazón. ¡Mi tío!... + +LA SOMBRA.--Sí, aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de +su talento diabólico, valiéndose de traidores dádivas... (¡Oh, talento y +dádivas malditas, que tal poder tenéis para seducir!) supo inclinar á su +deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo creía tan +llena de virtud. ¡Oh, Hamlet, cuan grande fué su caída! Yo, cuyo amor +para con ella fué tan puro... yo, siempre tan fiel á los solemnes +juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fuí aborrecido, y se +rindió a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores +á las mías. Pero así como la virtud será incorruptible aunque la +disolución procure excitarla bajo divina forma, así la incontinencia, +aunque viviese unida á un ángel radiante, profanará con oprobio su +tálamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la +mañana. Debo ser breve. Dormía yo una tarde en mi jardín, según lo +acostumbraba siempre. Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud, y +trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi oído su +ponzoñosa destilación, la cual de tal manera es contraria á la sangre +del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por +todas las entradas y conductos del cuerpo, y con súbita fuerza le ocupa, +cuajando la más pura y robusta sangre como la leche con las gotas +ácidas. Este efecto produjo inmediatamente en mí, y el cutis hinchado, +comenzó á despegarse á trechos con una especie de lepra en ásperas y +asquerosas costras. Así fué, que estando durmiendo perdí á manos de mi +hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida á un tiempo. Perdí la vida +cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para +aquel trance, sin haber recibido el pan eucarístico, sin haber sonado el +clamor de la agonía, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa, +presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi +cabeza. ¡Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la +naturaleza, no sufras, no, que el tálamo real de Dinamarca sea el lecho +de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas +la acción, no manches con delito el alma, previniendo ofensas á tu +madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas, +que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adiós. Ya la +luciérnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad +del día. Adiós, adiós. Acuérdate de mí. + + +ESCENA XIII + +HAMLET, y después HORACIO y MARCELO + + +HAMLET.--¡Oh vosotros, ejércitos celestiales! ¡oh tierra!... ¿y quién +más? ¿invocaré al infierno también?... ¡Eh! no... Deténte, corazón mío, +deténte; y vos, mis nervios, no así os debilitéis en un momento, +sostenedme robustos... ¡Acordarme de ti! Sí, alma infeliz, mientras haya +memoria en este agitado mundo. ¡Acordarme de ti! Sí, yo me acordaré y yo +borraré de mi fantasía todos los recuerdos frívolos, las sentencias de +los libros, las ideas é impresiones de lo pasado que la juventud y la +observación estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra +cosa menos digna, vivirá escrito en el volumen de mi entendimiento. Sí, +por los cielos te lo juro... ¡Oh, mujer la más delincuente! ¡Oh, +malvado, malvado! ¡halagüeño y execrable malvado! Conviene que yo apunte +en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en él._) Sí... +que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: á lo menos +estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre así, y éste es mi tío... +Sí, tú eres... ¡ Ah! pero la expresión que debo conservar es ésta: +«Adiós, adiós, acuérdate de mí». Yo he jurado acordarme. + +HORACIO (_gritando desde adentro_).--¡Señor! ¡señor! + +MARCELO (_gritando desde adentro_).--¡Hamlet! + +HORACIO.--Los cielos le asistan. + +HAMLET.--¡Oh! háganlo así. + +MARCELO.--¡Hola! ¡eh! señor. + +HAMLET.--¡Hola amigos, ¡eh! venid, venid acá + +(_Salen Horacio y Marcelo._) + +MARCELO.--¿Qué ha sucedido? + +HORACIO.--¿Qué noticias nos dais? + +HAMLET.--¡Oh! maravillosas. + +HORACIO.--Mi amado señor, decidlas. + +HAMLET.--No, que lo revelaréis. + +HORACIO.--No, yo os prometo que no haré tal. + +MARCELO.--Ni yo tampoco. + +HAMLET.--¿Creéis vosotros que pudiese haber cabido en el corazón +humano...? Pero ¿guardaréis secreto? + +LOS DOS.--Sí, señor, yo os lo juro. + +HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran +malvado. + +HORACIO.--Pero no era necesario, señor, que un muerto saliera del +sepulcro á persuadirnos esa verdad. + +HAMLET.--Sí, cierto, tenéis razón; y por eso mismo, sin tratar más del +asunto, será bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros +negocios ó vuestra inclinación os lleven... que todos tienen sus +inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabéis, á mi +triste ejercicio, á rezar. + +HORACIO.--Todas esas palabras, señor, carecen de sentido y orden. + +HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; sí, por cierto, me +pesa en el alma. + +HORACIO.--¡Oh! señor, no hay ofensa ninguna. + +HAMLET.--Sí, por san Patricio que sí la hay, y muy grande, Horacio... En +cuanto á la aparición... es un difunto venerable... sí, yo os lo +aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo +que ha pasado entre él y yo. ¡Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues +sois mis amigos y mis compañeros en el estudio y en las armas, que me +concedáis una corta merced. + +HORACIO.--Con mucho gusto, señor; decid cuál sea. + +HAMLET.--Que nunca revelaréis á nadie lo que habéis visto esta noche. + +LOS DOS.--A nadie lo diremos. + +HAMLET.--Pero es menester que lo juréis. + +HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo. + +MARCELO.--Yo os prometo lo mismo. + +HAMLET.--Sobre mi espada. + +MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido. + +HAMLET.--Sí, sí, sobre mi espada. + +LA SOMBRA.--Juradlo. + + (_Se oirá la voz de la sombra, que suena á varias distancias debajo + de tierra. Hamlet y los demás, horrorizados, mudan de situación, + según lo indica el diálogo._) + +HAMLET.--¡Ah! ¿eso dices?... ¿Estás ahí, hombre de bien?... Vamos, ya le +oís hablar en lo profundo. ¿Queréis jurar? + +HORACIO.--Proponed la fórmula. + +HAMLET.--Que nunca diréis lo que habéis visto. Juradlo por mi espada. + +LA SOMBRA.--Juradlo. + +HAMLET.--_¿Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Señores, acercaos aquí; +poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diréis +nada de esto que habéis oído y visto. + +LA SOMBRA.--Juradlo por su espada. + +HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero ¿cómo puedes +taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador? +Mudemos otra vez de puesto, amigos. + +HORACIO.--¡Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, ¡qué extraño prodigio +es este! + +HAMLET.--Por eso como á un extraño debéis hospedarle y tenerle oculto. +Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede +soñar tu filosofía. Pero venid acá, y, como antes dije, prometedme (así +el cielo os haga felices) que por más singular y extraordinaria que sea +de hoy más mi conducta (puesto que acaso juzgaré á propósito afectar un +proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme así daréis nada +á entender, cruzando los brazos de esta manera, ó haciendo con la cabeza +este movimiento, ó con frases equívocas como: sí, sí, nosotros sabemos; +nosotros pudiéramos si quisiéramos... si gustáramos de hablar; hay tanto +que decir en eso; pudiera ser que... ó en fin, cualquiera otra expresión +ambigua, semejante á estas, por donde se infiera que vosotros sabéis +algo de mí. Juradlo: así en vuestras necesidades os asista el favor de +Dios. Juradlo. + +LA SOMBRA.--Jurad. + +HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espíritu. Señores, yo me recomiendo +a vosotros con la mayor instancia, y creed que por más infeliz que +Hamlet se halle, Dios querrá que no le falten medios para manifestaros +la estimación y amistad que os profesa. Vámonos. Poned el dedo en la +boca, yo os lo ruego... La naturaleza está en desorden... ¡Iniquidad +execrable! ¡Oh! ¡nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vámonos +juntos. + + + + +ACTO II + + +ESCENA PRIMERA + +Sala en casa de Polonio + +POLONIO, REINALDO + + +POLONIO.--Reinaldo, entrégale este dinero y estas cartas. + +(_Le da un bolsillo y unas cartas._) + +REINALDO.--Así lo haré, señor. + +POLONIO.--Sería un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te +informaras de su conducta. + +REINALDO.--En eso mismo estaba yo. + +POLONIO.--Sí, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de +averiguar qué dinamarqueses hay en París, y cómo, en qué términos, con +quién y dónde están, á quién tratan, qué gastos tienen; y sabiendo por +estos rodeos y preguntas indirectas que conocen á mi hijo, entonces ve +en derechura á tu objeto, encaminando á él en particular tus +indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: sí, conozco +á su padre, y á algunos amigos suyos, y aun á él un poco... ¿Lo has +entendido? + +REINALDO.--Sí, señor, muy bien. + +POLONIO.--Sí, le conozco un poco; pero... (has de añadir entonces) pero +no le he tratado. Si es el que yo creo, á fe que es bien calavera; +inclinado á tal ó tal vicio... y luego dirás de él cuanto quieras +fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle. +Cuidado con eso. Habla sólo de aquellas travesuras, aquellas locuras y +extravíos comunes á todos que ya se reconocen por compañeros +inseparables de la juventud y la libertad. + +REINALDO.--Como el jugar, ¿eh? + +POLONIO.--Sí, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear... +Hasta esto bien puedes alargarte. + +REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor. + +POLONIO.--No por cierto; además, que todo depende del modo que le +acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un +joven abandonado enteramente a la disolución; no, no es ésa mi idea. Has +de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas +de falta de sujeción, y no otra cosa, extravíos de una imaginación +ardiente, ímpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre. + +REINALDO.--Pero, señor... + +POLONIO.--¡Ah! tú querrás saber con qué fin debes hacer esto, ¿eh? + +REINALDO.--Gustaría de saberlo. + +POLONIO.--Pues, señor, mi fin es éste, y creo que es proceder con mucha +cordura. Cargando estas pequeñas faltas sobre mi hijo (como ligeras +manchas de una obra preciosa), ganarás por medio de la conversación la +confianza de aquél a quien pretendas examinar. Si él está persuadido de +que el muchacho tiene los mencionados vicios que tú le imputas, no dudes +que él convenga con tu opinión, diciendo: señor mío, ó amigo, ó +caballero, en fin, según el título ó dictado de la persona ó del país... + +REINALDO.--Sí, ya estoy. + +POLONIO.--Pues entonces él dice... dice... ¿Qué iba yo a decir ahora...? +Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos? + +REINALDO.--En que él concluirá diciendo al amigo ó al caballero... + +POLONIO.--Sí, concluirá diciendo... es verdad... así te dirá +precisamente: Es verdad, yo conozco á ese mozo, ayer le ví, ó cualquier +otro día, ó en tal y tal ocasión, con éste ó con aquel sujeto; y allí, +como habéis dicho, le ví que jugaba, allá le encontré en una comilona, +acullá en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que +añada) le he visto entrar en una casa pública, _videlicet_, en un +burdel, ó cosa tal. ¿Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira +pescarás la verdad, que así es como nosotros los que tenemos talento y +prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de +artificios y disimulación. Así lo harás con mi hijo, según la +instrucción y advertencias que acabo de darte. ¿Me has entendido? + +REINALDO.--Sí, señor, quedo enterado. + +POLONIO.--Pues adiós, buen viaje. + +REINALDO.--Señor... + +POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones. + +REINALDO.--Así lo haré. + +POLONIO.--Dejándole que obre libremente. + +REINALDO.--Está bien, señor. + +POLONIO.--Adiós. + + +ESCENA II + +POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--Y bien, Ofelia, ¿qué hay de nuevo? + +OFELIA.--¡Ay, señor, que he tenido un susto muy grande! + +POLONIO.--¿Con qué motivo? Por Dios que me lo digas. + +OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el príncipe +Hamlet, la ropa desceñida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias, +sin atar, caídas hasta los pies, pálido como su camisa, las piernas +trémulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para +anunciar horror... se presenta delante de mí. + +POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, ¿eh? + +OFELIA.--Yo, señor, no lo sé; pero en verdad lo temo. + +POLONIO.--¿Y qué te dijo? + +OFELIA.--Me asió una mano y me la apretó fuertemente. Apartóse después á +la distancia de su brazo, y poniendo así la otra mano sobre su frente, +fijó la vista en mi rostro recorriéndole con atención, como si hubiera +de retratarle. De este modo permaneció largo rato, hasta que por último +sacudiéndome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo +y arriba, exhaló un suspiro tan profundo y triste, que pareció +deshacérsele en pedazos el cuerpo y dar fin á su vida. Hecho esto, me +dejó, y levantada la cabeza comenzó á andar, sin valerse de los ojos +para hallar el camino; salió de la puerta sin verla, y al pasar por ella +fijó la vista en mí. + +POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero éxtasis +de amor, que siempre fatal á sí mismo en un exceso violento, inclina la +voluntad á empresas temerarias, más que ninguna otra pasión de cuantas +debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este +accidente. Pero dime, ¿le has tratado con dureza en estos últimos días? + +OFELIA.--No, señor: sólo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he +devuelto sus cartas, y me he negado á sus visitas. + +POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado así. Me pesa no haber +juzgado con más acierto de su pasión. Yo temí que era sólo un artificio +suyo para perderte... ¡Sospecha indigna! ¡Eh! Tan propio parece de la +edad anciana pasar más allá de lo justo en sus conjeturas, como lo es en +la juventud la falta de previsión. Vamos á ver al rey. Conviene que lo +sepa. Si le callo este amor, sería más grande el sentimiento que pudiera +causarte teniéndole oculto, que el disgusto que recibirá al saberlo. +Vamos. + + +ESCENA III + +Salón de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y tú también, querido Ricardo. Además +de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de +vosotros me ha determinado á solicitar vuestra venida. Algo habéis oído +ya de la transformación de Hamlet. Así puedo llamarla, puesto que ni en +lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego +á imaginar qué otra causa haya podido privarle así de la razón, si ya no +es la muerte de su padre. Yo os ruego á entrambos, pues desde la primera +infancia os habéis criado con él, y existe entre vosotros aquella +intimidad nacida de la igualdad en los años y el genio, que tengáis á +bien deteneros en mi corte algunos días. Acaso el trato vuestro +restablecerá su alegría; y aprovechando las ocasiones que se presenten, +ved cuál sea la ignorada aflicción que así le consume, para que +descubriéndola procuremos su alivio. + +GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos señores, y estoy +segura de que no se hallarán otros dos sujetos á quienes él profese +mayor cariño. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustéis de pasar con +nosotros algún tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra +asistencia será remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey. + +RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de +rogar deben mandarnos. + +GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos á vuestros pies, con el +más puro afecto, el celo de serviros que nos anima. + +CLAUDIO.--Muchas gracias, cortés Guillermo. Gracias, Ricardo. + +GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, señores, y os pido que veáis cuanto +antes á mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros +á estos caballeros adonde Hamlet se halle. + +GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compañía y nuestros conatos puedan +serle agradables y útiles. + +GERTRUDIS.--Sí. Amén. + + +ESCENA IV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento + + +POLONIO.--Señor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en +extremo contentos. + +CLAUDIO.--Siempre has sido tú padre de buenas nuevas. + +POLONIO.--¡Oh! sí, ¿no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor, +que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de +Dios y el de mi rey; y si ese talento mío no ha perdido enteramente +aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos, +pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del +príncipe. + +CLAUDIO.--Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla. + +POLONIO.--Será bien que deis primero audiencia á los embajadores: mi +informe servirá de postres a este gran festín. + +CLAUDIO.--Tú mismo puedes ir á cumplimentarlos é introducirlos. (_Vase +Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera +de la indisposición de tu hijo. + +GERTRUDIS.--¡Ah! yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su +padre y nuestro acelerado casamiento. + +CLAUDIO.--Yo sabré examinarle. + + +ESCENA V + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. Dí, Voltiman, ¿qué respondió nuestro +hermano el rey de Noruega? + +VOLTIMAN.--Corresponde con la más sincera amistad á vuestras atenciones +y á vuestro ruego. Así que llegamos mandó suspender los armamentos que +hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero +mejor informado después halló ser cierto que se dirigían en ofensa +vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia á que le han +reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes á Fortimbrás, que +sometiéndose prontamente á las reprensiones del tío, le ha jurado por +último que nunca más tomará las armas contra V. M. Satisfecho de este +procedimiento el anciano rey, le señala sesenta mil escudos anuales, y +le permite emplear contra Polonia las tropas que había levantado. A este +fin os ruega concedáis paso libre por vuestros estados al ejército +prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recíproca seguridad, +expresadas aquí. + +(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._) + +CLAUDIO.--Está bien: leeré en tiempo más oportuno sus proposiciones, y +reflexionaré lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy +gracias por el feliz desempeño de vuestro encargo. Descansad. A la noche +seréis conmigo en el festín. Tendré gusto de veros. + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO + + +POLONIO.--Este asunto se ha concluído muy bien. (_Claudio hace una seña, +y se retira el acompañamiento_). Mi soberano, y vos, señora: explicar lo +que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qué +el día es día, noche la noche, y tiempo el tiempo. Así pues, como quiera +que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que +los rodeos y perífrasis... seré muy breve. Vuestro noble hijo está loco; +y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, ¿qué otra cosa es la +locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte... + +GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios. + +POLONIO.--Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno; +¡es cierto que él está loco! es cierto que es lástima, y es lástima que +sea cierto; pero dejemos á un lado pueril antítesis, que no quiero usar +de artificios. Convengamos pues en que está loco, y ahora falta +descubrir la causa de este efecto, ó por decir, la causa de este +defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y así resta +considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es mía: +que en prueba de su respeto y sumisión... notad lo que os digo... me ha +entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que +indica el diálogo._) Ahora resumid los hechos y sacaréis la +consecuencia. «Al ídolo celestial de mi alma, á la sin par Ofelia»... Es +una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase, +pero oíd lo demás. _Estas letras destinadas á que tu blanco y hermoso +pecho las guarde: estas_... + +GERTRUDIS.--¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet? + +POLONIO.--¡Bueno por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel. + + _Duda que son de fuego las estrellas, + duda si al sol el movimiento falta, + duda lo cierto, admite lo dudoso; + pero no dudes de mi amor las ansias._ + + _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco + expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con + el mayor extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña, + mientras esta máquina exista._--HAMLET. + +Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y +además me ha contado las solicitudes del príncipe, según han ocurrido, +con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo. + +CLAUDIO.--Y ella ¿cómo ha recibido su amor? + +POLONIO.--¿En qué opinión me tenéis? + +CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz. + +POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero ¿qué hubierais +pensado de mí, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor... +porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo +había yo advertido?... ¿qué hubiera pensado de mí V. M. y la reina que +está presente si hubiera tolerado este galanteo? ¿Si haciéndome +violencia á mí propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirándolo +con indiferencia? ¿Qué hubierais pensado de mí? No, señor, yo he ido en +derechura al asunto, y le dije a la niña, ni más ni menos: hija, el +señor Hamlet es un príncipe muy superior á tu esfera... Esto no debe +pasar adelante. Y después le mandé que se encerrase en su estancia, sin +admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis +preceptos, y el príncipe... (para abreviar la historia) al verse +desdeñado, comenzó á padecer melancolías, después inapetencia, después +vigilias, después debilidad, después aturdimiento, y después (por una +graduación natural) la locura que le saca de sí, y que todos nosotros +lloramos. + +CLAUDIO.--¿Creéis, señora, que esto haya pasado así? + +GERTRUDIS.--Me parece bastante probable. + +POLONIO.--¿Ha sucedido alguna vez... (tendría gusto de saberlo) que yo +haya dicho positivamente: «Esto hay», y que haya resultado lo contrario? + +CLAUDIO.--No se me acuerda. + +POLONIO.--Pues separadme ésta de éste (_señalando la cabeza y el +cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... ¡Ah! por poco que las +circunstancias me ayuden, yo descubriré la verdad donde quiera que se +oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara. + +CLAUDIO.--¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones? + +POLONIO.--Bien sabéis que el príncipe suele pasearse algunas veces por +esa galería cuatro horas enteras. + +GERTRUDIS.--Es verdad, así suele hacerlo. + +POLONIO.--Pues cuando él venga, yo haré que mi hija le salga al paso. +Vos y yo nos ocultaremos detrás de los tapices, para observar lo que +hace al verla. Si él no la ama y no es ésta la causa de haber perdido el +juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme á una +alquería á guiar un arado. + +CLAUDIO.--Sí, y lo quiero averiguar. + +GERTRUDIS.--Pero, ¿veis? ¡Qué lástima! Leyendo viene el infeliz. + +POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero +hablar si me dais licencia. + + +ESCENA VII + +POLONIO, HAMLET + + +POLONIO.--¿Cómo os va, mi buen señor? + +(_Hamlet sale leyendo un libro._) + +HAMLET.--Bien, á Dios gracias. + +POLONIO.--¿Me conocéis? + +HAMLET.--Perfectamente. Tú vendes peces. + +POLONIO.--¿Yo? No, señor. + +HAMLET.--Así fueras honrado. + +POLONIO.--¿Honrado decís? + +HAMLET.--Sí, señor, que lo digo. El ser honrado, según va el mundo, es +lo mismo que ser escogido uno entre diez mil. + +POLONIO.--Todo eso es verdad. + +HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un +dios, alumbra benigno con sus rayos á un cadáver corrupto... ¿No tienes +una hija? + +POLONIO.--Sí, señor, una tengo. + +HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepción es una bendición +del cielo, pero no del modo en que tu hija podrá concebir. Cuida mucho +de esto, amigo. + +POLONIO.--Pero ¿qué queréis decir con eso? Siempre está pensando en mi +hija. No obstante, al principio no me conoció... Dice que vendo peces... +¡Está rematado, rematado!... Y en verdad que yo también, siendo mozo, me +vi muy trastornado por el amor... casi tanto como él. Quiero hablarle +otra vez. ¿Qué estáis leyendo? + +HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras. + +POLONIO.--¿Y de qué se trata? + +HAMLET.--¿Entre quién? + +POLONIO.--Digo que de qué trata el libro que leéis. + +HAMLET.--De calumnias. Aquí dice el malvado satírico, que los viejos +tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos +ámbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas +y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, señor mío, aunque yo plena +y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado +en tales términos; porque al fin vos seríais sin duda tan joven como yo, +si os fuera posible andar hacia atrás como el cangrejo. + +POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar método en lo que +dice. ¿Queréis venir, señor, adonde no os dé el aire? + +HAMLET.--¿Adónde? ¿A la sepultura? + +POLONIO.--Cierto que allí no da el aire. ¡Con qué agudeza responde +siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el +estado de razón y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer +al instante el careo entre él y mi hija. Señor, si me dais licencia de +que me vaya... + +HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con más gusto te conceda, +exceptuando la vida, eso sí, exceptuando la vida. + +POLONIO.--Adiós, señor. + +HAMLET.--¡Fastidiosos y extravagantes viejos! + +POLONIO (_á Guillermo y Ricardo, que salen por donde él se va_).--Si +buscáis al príncipe, vedle ahí. + + +ESCENA VIII + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO + + +RICARDO.--Buenos días, señor. + +GUILLERMO.--Dios guarde á V. A. + +RICARDO.--Mi venerado príncipe. + +HAMLET.--¡Oh, buenos amigos! ¿Cómo va? ¡Guillermo, Ricardo, guapos +mozos! ¿Cómo va? ¿Qué se hace de bueno? + +RICARDO.--Nada, señor: pasamos una vida muy indiferente. + +GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no +servimos de airón al tocado de la fortuna. + +HAMLET.--¿Ni de suelas á su calzado? + +RICARDO.--Ni uno, ni otro. + +HAMLET.--En tal caso estaréis colocados hacia su cintura: allí es el +centro de los favores. + +GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos. + +HAMLET.--Pues allí en lo más oculto... ¡Ah! dices bien, ella es una +prostituta... ¿Qué hay de nuevo? + +RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos. + +HAMLET.--Señal que el día del juicio va á venir pronto. Pero vuestras +noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte más particularmente: +¿por qué delitos os ha traído aquí vuestra mala suerte á vivir en +prisión? + +GUILLERMO.--¿En prisión decís? + +HAMLET.--Sí: Dinamarca es una cárcel. + +RICARDO.--También el mundo lo será. + +HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y +Dinamarca es uno de los peores. + +RICARDO.--Nosotros no éramos de esa opinión. + +HAMLET.--Para vosotros podrá no serlo, porque nada hay bueno ni malo +sino en fuerza de nuestra fantasía. Para mí es una verdadera cárcel. + +RICARDO.--Será vuestra ambición la que os le figura tal: la grandeza de +vuestro ánimo le hallará estrecho. + +HAMLET.--¡Oh, Dios mío! Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una +nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueños +terribles me hacen infeliz. + +RICARDO.--Todos esos sueños son ambición, y todo cuanto al ambicioso le +agita no es más que la sombra de un sueño. + +HAMLET.--El sueño en sí no es más que una sombra. + +RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambición por tan ligera y vana, +que me parece la sombra de una sombra. + +HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y +héroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato á la +corte, señores, porque á la verdad no tengo la cabeza para discurrir. + +LOS DOS.--Os iremos sirviendo. + +HAMLET.--¡Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis +criados, que, á fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero +decidme, por nuestra amistad antigua: ¿qué hacéis en Elsingor? + +RICARDO.--Señor, hemos venido únicamente á veros. + +HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante, +agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias, +aunque se paguen á ochavo, se pagan mucho. ¿Y quién os ha hecho venir? +¿Es libre esta visita? ¿Me la hacéis por vuestro gusto propio? Vaya, +habladme con franqueza; vaya, decídmelo. + +GUILLERMO.--¿Y qué os hemos de decir, señor? + +HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envían sin duda, +y en vuestros ojos hallo una especie de confesión, que toda vuestra +reserva no puede desmentir. Yo sé que el bueno del rey y también la +reina os han mandado que vengáis. + +RICARDO.--Pero ¿á qué fin? + +HAMLET.--Eso es lo que debéis decirme. Pero os pido por los derechos de +nuestra amistad, por la conformidad de nuestros años juveniles, por las +obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en +fin, que sea para vosotros más grato y respetable, que me digáis con +sencillez la verdad. ¿Os han mandado venir, ó no? + +RICARDO (_mirando á Guillermo_).--¿Qué dices tú? + +HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me +estimáis de veras, no hay que desmentirlos. + +GUILLERMO.--Pues, señor, es cierto: nos han hecho venir. + +HAMLET.--Y yo os voy á decir el motivo: así me anticiparé á vuestra +propia confesión, sin que la fidelidad que debéis al rey y la reina +quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo á esta parte, +sin saber la causa, toda mi alegría, olvidando mis ordinarias +ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto á mi salud, que la +tierra, esa divina máquina, me parece un promontorio estéril; ese dosel +magnífico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros, +esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me +parece que una desagradable y pestífera multitud de vapores. ¡Qué +admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas +sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus +movimientos! ¡Qué semejante á un ángel en sus acciones! Y en su +espíritu, ¡qué semejante a Dios! El es, sin duda lo más hermoso de la +tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues no obstante, ¿qué +juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me +deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que +aprobáis mi opinión. + +RICARDO.--En verdad, señor, que no habéis acertado mis ideas. + +HAMLET.--Pues ¿por qué te reías cuando dije que no me deleita el +hombre? + +RICARDO.--Me reí al considerar, puesto que los hombres no os deleitan, +qué comidas de cuaresma daréis á los cómicos que hemos hallado en el +camino, y están ahí deseando emplearse en servicio vuestro. + +HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibirá mis +obsequios como es de razón: el arrojado caballero sacará á lucir su +espada y su broquel, el enamorado no suspirará en balde, el que hace de +loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que +sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión, ó +las interrupciones del verso hablarán por ella. ¿Y qué cómicos son? + +RICARDO.--Los que más os agradan regularmente. La compañía trágica de +nuestra ciudad. + +HAMLET.--¿Y por qué andan vagando así? ¿No les sería mejor para su +reputación y sus intereses establecerse en alguna parte? + +RICARDO.--Creo que los últimos reglamentos se lo prohiben. + +HAMLET.--¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad? +¿Acude siempre el mismo concurso? + +RICARDO.--No; señor; no, por cierto. + +HAMLET.--¿Y en qué consiste? ¿Se han echado á perder? + +RICARDO.--No, señor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado +método; pero hay aquí una cría de chiquillos, vencejos chillones, que +gritando en la declamación fuera de propósito, son por esto mismo +palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversión del día; y tanto han +denigrado los espectáculos ordinarios (como ellos los llaman), que +muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de +ganso de este teatro, rara vez se atreven á poner el pie en los otros. + +HAMLET.--¡Oiga! ¿Conque son muchachos? ¿Y quién los sostiene? ¿Qué +sueldo les dan? ¿Abandonarán el ejercicio cuando pierdan la voz para +cantar? Y cuando tengan que hacerse cómicos ordinarios, como parece +verosímil que suceda, si carecen de otros medios, ¿no dirán entonces que +sus compositores los han perjudicado, haciéndolos declamar contra la +profesión misma que han tenido que abrazar después? + +RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas +partes, y la nación ve sin escrúpulo continuarse la discordia entre +ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba +hasta que el poeta y el cómico reñían y se hartaban de bofetones. + +HAMLET.--¿Es posible? + +GUILLERMO.--¡Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas. + +HAMLET.--Y qué, ¿los chicos han vencido en esas peleas? + +RICARDO.--Cierto que sí, y se hubieran burlado del mismo Hércules con +maza y todo. + +HAMLET.--No es extraño. Ya veis mi tío, rey de Dinamarca. Los que se +mofaban de él mientras vivió mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun +cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es más +que natural, si la filosofía pudiera describirlo. + +GUILLERMO.--Ya están ahí los cómicos. + +HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos á Elsingor; acercaos aquí, +dadme las manos. Las señales de una buena acogida consisten por lo común +en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate así, porque os +hago saber que yo debo recibir muy bien á los cómicos en lo exterior, y +no quisiera que las distinciones que á ellos les haga pareciesen mayores +que las que os hago á vosotros. Bien venidos... Pero mi tío padre, y mi +madre tía, á fe á fe, que se equivocan mucho. + +GUILLERMO.--¿En qué, señor? + +HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando +corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña. + + +ESCENA IX + +POLONIO y dichos + + +POLONIO.--Dios os guarde, señores. + +HAMLET.--Oye aquí, Guillermo, y tú también... un oyente á cada lado. +¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de +mantillas. + +RICARDO.--O acaso habrá vuelto á ellas, porque según se dice, la vejez +es segunda infancia. + +HAMLET.--Apostaré que me viene á hablar de los cómicos, tened cuidado... +Pues, señor, tú tienes razón; eso fué el lunes por la mañana, no hay +duda. + +POLONIO.--Señor, tengo que daros una noticia. + +HAMLET.--Señor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de +Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma... + +POLONIO.--Señor, los cómicos han venido. + +HAMLET.--¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh! + +POLONIO.--Como soy hombre de bien que sí. + +HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro. + + (_Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco + después_). + +POLONIO.--Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la +tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral, +histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral, +escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es +demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de +composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos. + +HAMLET.--¡Oh Jefté, juez de Israel!... + ¡Qué tesoro poseíste! + +POLONIO.--¿Y qué tesoro era el suyo, señor? + +HAMLET.--¿Qué tesoro? + + No más que una hermosa hija + á quien amaba en extremo. + +POLONIO.--Siempre pensando en mi hija. + +HAMLET.--¿No tengo razón, anciano Jefté? + +POLONIO.--Señor, si me llamáis Jefté, cierto es que tengo una hija á +quien amo en extremo. + +HAMLET.--¡Oh! no es eso lo que sigue. + +POLONIO.--Pues ¿qué sigue, señor? + +HAMLET.--Esto: + +No hay más suerte que Dios, ni más destino. Y luego, ya sabes: + + Que cuanto nos sucede El lo previno. + +Lee la primera línea de aquella devota canción, y ella sola te +manifestará lo demás. Pero, ¿veis? Ahí vienen otros á hablar por mí. + + +ESCENA X + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cómicos + + +HAMLET.--Bien venidos, señores; me alegro de veros á todos tan buenos. +Bien venidos... ¡Oh! ¡oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la +cara desde la última vez que te vi. ¿Vienes á Dinamarca á hacerme +parecer viejo á mí también? ¡Y tú, mi niña, oiga! ya eres una señorita; +por la Virgen, que ya está vuesamerced una cuarta más cerca del cielo +desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante á una pieza +de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Señores, muy bien +venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrás +del primer objeto que se me presenta, como halconero francés. Yo quiero +al instante una relación. Sí, veamos alguna prueba de vuestra habilidad. +Vaya un pasaje afectuoso. + +CÓMICO 1.º--¿Y cuál queréis, señor? + +HAMLET.--Me acuerdo de haberte oído en otro tiempo una relación que +nunca se ha representado al público, ó una sola vez cuando más... Sí, y +me acuerdo también que no agradaba á la multitud; no era ciertamente +manjar para el vulgo. Pero á mí me pareció entonces, y aun á otros cuyo +dictamen vale más que el mío, una excelente pieza, bien dispuesta la +fábula, y escrita con elegancia y decoro. No faltó, sin embargo, quien +dijo que no había en los versos toda la sal necesaria para sazonar el +asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad +en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con método, +instructiva y elegante, y más brillante que delicada. Particularmente me +gustó mucho en ella una relación que Eneas hace á Dido, y sobre todo +cuando habla de muerte de Príamo. Si la tienes en la memoria... empieza +por aquel verso... deja, deja, veré si me acuerdo. + + Pirro feroz como la hircana tigre... + + (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamación + trágica_). + +No es este; pero empieza con Pirro... ¡ah!... + + Pirro feroz, con pavonadas armas, + negras como su intento, reclinado + dentro en los senos del caballo enorme, + á la lóbrega noche parecía. + Ya su terrible, ennegrecido aspecto + mayor espanto da. Todo lo tiñe + de la cabeza al pie caliente sangre + de ancianos y matronas, de robustos + mancebos y de vírgenes, que abrasa + el fuego de inflamados edificios + en confuso montón; á cuya horrenda + luz que despiden, el caudillo insano + muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira, + cubierto de cuajada sangre, vuelve + los ojos, al carbunclo semejantes, + y busca, instado de infernal venganza, + al viejo abuelo Príamo... + +Prosigue tú. + +POLONIO.--¡Muy bien declamado, á fe mía! con buen acento y bella +expresión. + +CÓMICO 1.º-- Al momento + le ve lidiando, ¡resistencia breve! + contra los griegos; su temida espada + rebelde al brazo ya, le pesa inútil. + Pirro, de furias lleno, le provoca + á liza desigual; herirle intenta, + y el aire solo del funesto acero + postra al débil anciano. Y cual si fuese + a tanto golpe el Ilïon sensible, + al suelo desplomó sus techos altos, + ardiendo en llamas, y al rumor suspenso. + Pirro... ¿Le veis? la espada que venía + á herir del teucro la nevada frente + se detiene en los aires, y él inmoble, + absorto y mudo y sin acción su enojo, + la imagen de un tirano representa + que figuró el pincel. Mas como suele + tal vez el cielo en tempestad obscura + parar su movimiento, de los aires + el ímpetu cesar, y en silenciosa + quietud de muerte reposar el orbe, + hasta que el trueno, con horror zumbando, + rompe la alta región; así un instante + suspensa fué la cólera de Pirro, + y así, dispuesto á la venganza, el duro + combate renovó. No más tremendo + golpe en las armas de Mavorte eternas + dieron jamás los cíclopes tostados, + que sobre el triste anciano la cuchilla + sangrienta dió del sucesor de Aquiles. + ¡Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos + dioses, quitadle su dominio injusto; + romped los rayos de su rueda y calces, + y el eje circular desde el Olimpo + caiga en pedazos del abismo al centro. + +POLONIO.--Es demasiado largo. + +HAMLET.--Lo mismo dirá de tus barbas el barbero. Prosigue. Este sólo +gusta de ver bailar ó de oir cuentos de alcahuetas, ó si no se duerme. +Prosigue con aquello de Hécuba. + +CÓMICO 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! la mal ceñida reina... + +HAMLET.--¡La mal ceñida reina! + +POLONIO.--Esto es bueno, mal ceñida reina, ¡bueno! + +Cómico 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! + la mal ceñida reina, el pie desnudo, + girar de un lado al otro, amenazando + extinguir con sus lágrimas el fuego... + En vez de vestidura rozagante + cubierto el seno, harto fecundo un día, + con las ropas del lecho arrebatadas + (ni a más le dió lugar el susto horrible), + rasgado un velo en su cabeza, donde + antes resplandeció corona augusta... + ¡Ay! quien la viese, á los supremos hados + con lengua venenosa execraría. + Los dioses mismos, si a piedad los mueve + el linaje mortal, dolor sintieran + de verla, cuando al implacable Pirro + halló esparciendo en trozos con su espada + del muerto esposo los helados miembros. + Lo ve, y exclama con gemido triste, + bastante á conturbar allá en su altura + las deidades de Olimpo, y los brillantes + ojos del cielo humedecer en lloro. + +POLONIO.--Ved cómo muda de color, y se le han saltado las lágrimas. No, +no prosigáis. + +HAMLET.--Basta ya, presto me dirás lo que falta. Señor mío, es menester +hacer que estos cómicos se establezcan, ¿lo entiendes? y agasajarlos +bien. Ellos son sin duda el epítome histórico de los siglos, y más te +valdrá tener después de muerto un mal epitafio que una mala reputación +entre ellos mientras vivas. + +POLONIO.--Yo, señor, los trataré conforme á sus méritos. + +HAMLET.--¡Qué cabeza ésta! No, señor, mucho mejor. Si a los hombres se +los hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado? +Trátalos como corresponde á tu nobleza y á tu propio honor; cuanto menor +sea su mérito, mayor sea tu bondad. Acompáñalos. + +POLONIO.--Venid, señores. + +HAMLET.--Amigos, id con él. Mañana habrá comedia. Oye aquí tú, amigo, +dime, ¿no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_? + +CÓMICO 1.º--Sí, señor. + +HAMLET.--Pues mañana á la noche quiero que se haga. ¿Y no podrías, si +fuese menester aprender de memoria unos doce ó diez y seis versos que +quiero escribir é insertar en la pieza? ¿Podrás? + +CÓMICO 1.º--Sí, señor. + +HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagáis +burla de él. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien. + +RICARDO.--Señor... + +HAMLET.--Id con Dios. + + +ESCENA XI + +HAMLET + + +Ya estoy solo. ¡Qué abatido, qué insensible soy! ¿No es admirable que +este actor, en una fábula, en una ficción, pueda dirigir tan á su placer +el ánimo, que así agite y desfigure el rostro en la declamación, +vertiendo de sus ojos lágrimas, débil la voz, y todas sus acciones tan +acomodadas á lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hécuba. ¿Y +quién es Hécuba para él, ó él para ella, que así llora sus infortunios? +Pues ¡qué no haría si él tuviese los tristes motivos de dolor que yo +tengo! Inundaría el teatro con llanto, su terrible acento conturbaría á +cuantos le oyesen, llenaría de desesperación al culpado, de temor al +inocente, al ignorante de confusión, y sorprendería con asombro la +facultad de los ojos y los oídos. ¡Pero yo, miserable, sin vigor y +estúpido, sueño adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia +mis agravios! Qué, ¿nada merece un rey con quien se cometió el más atroz +delito para despojarle del cetro y la vida? ¿Soy cobarde yo? ¿Quién se +atreve á llamarme villano, ó á insultarme en mi presencia, arrancarme la +barba, soplármela al rostro, asirme de la nariz, ó hacerme tragar lejía +que me llegue al pulmón? ¿Quién se atreve a tanto? ¿Sería yo capaz de +sufrirlo? Sí, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que +carece de hiel, incapaz de acciones crueles; á no ser esto, ya se +hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno, +deshonesto, homicida, pérfido seductor, feroz malvado, que vive sin +remordimientos de su culpa. Pero ¿por qué he de ser tan necio? ¿Será +generoso proceder el mío, que yo, hijo de un querido padre (de cuya +muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza), +afeminado y débil desahogue con palabras el corazón, prorrumpa en +execraciones vanas como una prostituta vil ó un pillo de cocina? ¡Ah! +no, ni aun sólo imaginarlo. ¡Eh!... Yo he oído que tal vez asistiendo á +una representación hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con +tal violencia por la ilusión del teatro, que á vista de todos han +publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se +manifestará por medios maravillosos. Yo haré que estos actores +representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con la +muerte de mi padre. Yo le heriré en lo más vivo del corazón, observaré +sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca +hacer. La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al +demonio no le es difícil presentarse bajo la más agradable forma; sí, y +acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada, +valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme. +Yo voy á adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser +el lazo en que se enrede la conciencia del rey. + + + + +ACTO III + + +ESCENA PRIMERA + +Galería de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--¿Y no os fué posible indagar en la conversación que con él +tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente +altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia? + +RICARDO.--El mismo reconoce los extravíos de su razón, pero no ha +querido manifestarnos el origen de ellos. + +GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque +siempre huye de la cuestión con un rasgo de locura, cuando ve que le +conducimos al punto de descubrir la verdad. + +GERTRUDIS.--¿Fuisteis bien recibidos de él? + +RICARDO.--Con mucha cortesía. + +GUILLERMO.--Pero se le conocía una cierta sujeción. + +RICARDO.--Preguntó poco, pero respondía á todo con prontitud. + +GERTRUDIS.--¿Le habéis convidado para alguna diversión? + +RICARDO.--Sí, señora, porque casualmente habíamos encontrado una +compañía de cómicos en el camino: se lo dijimos, y mostró complacencia +al oirlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle +esta noche una pieza. + +POLONIO.--Así es la verdad, y me ha encargado de suplicar á VV. MM. que +asistan á verla y oirla. + +CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal +inclinación. Vosotros, señores, excitadle á ella, y aplaudid su +propensión á este género de placeres. + +RICARDO.--Así lo haremos. + + +ESCENA II + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA + + +CLAUDIO.--Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque +hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad, +encuentre á Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin, +nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: así podremos juzgar de lo +que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del príncipe +conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece. + +GERTRUDIS.--Voy á obedeceros; y por mi parte, Ofelia, ¡oh, cuánto +desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de +Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran +para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida. + +OFELIA.--Yo, señora, también quisiera que fuese así. + + +ESCENA III + +CLAUDIO, POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--Paséate por aquí, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya +ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dándole un libro_): esta +ocupación disculpará la soledad del sitio... ¡Materia es por cierto en +que tenemos mucho de que acusarnos! ¡Cuántas veces con el semblante de +la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo +mismo! + +CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) ¡Qué cruelmente ha herido esa +reflexión mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el +arte, no es más feo despojado de los afeites, que lo es mi delito +disimulado en palabras traidoras. ¡Oh, qué pesada carga me oprime! + +POLONIO.--Ya le siento llegar, señor; conviene retirarnos. + + +ESCENA IV + +HAMLET, OFELIA + +(Hamlet dirá este monólogo, creyéndose solo. Ofelia á un extremo del +teatro lee.) + + +HAMLET.--Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna +acción del ánimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, ú +oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con +atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, +diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, +patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que +deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, +y ved aquí el grande obstáculo; porque el considerar qué sueños podrán +ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este +despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la +consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no +fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los +empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito, de los hombres +más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y +quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los +soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con sólo +un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo +el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe +alguna cosa más allá de la muerte (aquel país desconocido, de cuyos +límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir +los males que nos cercan, antes que ir á buscar otros de que no tenemos +seguro conocimiento? Esta previsión nos hace á todos cobardes: así la +natural tintura de valor se debilita con los barnices pálidos de la +prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideración +mudan camino, no se ejecutan, y se reducen á designios vanos. Pero... +¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán +olvidados en tus oraciones. + +OFELIA.--¿Cómo os habéis sentido, señor, en todos estos días? + +HAMLET.--Muchas gracias. Bien. + +OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo +restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las toméis. + +HAMLET.--No, yo nunca te di nada. + +OFELIA.--Bien sabéis, señor, que os digo verdad... Y con ellas me +dísteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con +extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un +alma generosa considera como viles los más opulentos dones, si llega á +entibiarse el afecto de quien los dió. Vedlos aquí. + +(_Presentándole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_). + +HAMLET.--¡Oh! ¡oh! ¿Eres honesta? + +OFELIA.--Señor... + +HAMLET.--¿Eres hermosa? + +OFELIA.--¿Qué pretendéis decir con eso? + +HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu +honestidad trate con tu belleza. + +OFELIA.--¿Puede acaso tener la hermosura mejor compañera que la +honestidad? + +HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertirá á la +honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar á la +hermosura su semejanza. En otro tiempo se tenía esto por una paradoja; +pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quería antes, Ofelia. + +OFELIA.--Así me lo dabais á entender. + +HAMLET.--Y tú no debieras haberme creído, porque nunca puede la virtud +ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite +aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca. + +OFELIA.--Muy engañada estuve. + +HAMLET.--Mira, vete á un convento: ¿para qué te has de exponer á ser +madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar +algunas cosas de que puedo acusarme, sería mejor que mi madre no me +hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con más +pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasía para +darles forma, ni tiempo para llevarlos á ejecución. ¿A qué fin los +miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la +tierra? Todos somos insignes malvados: no creas á ninguno de nosotros; +vete, vete á un convento... ¿En dónde está tu padre? + +OFELIA.--En casa está, señor. + +HAMLET.--¿Sí? pues que cierren bien todas las puertas, para que si +quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adiós. + +(_Hace que se va, y vuelve_) + +OFELIA.--¡Oh, mi buen Dios, favorecedle! + +HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldición en dote. Aunque seas +un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrás +librarte de la calumnia. Vete á un convento. Adiós. Pero... escucha: si +tienes necesidad de casarte, cásate con un tonto; porque los hombres +avisados saben muy bien que vosotras los convertís en fieras... Al +convento, y pronto. Adiós. + +(_Hace, que se va, y vuelve_). + +OFELIA.--¡El cielo con su poder le alivie! + +HAMLET.--He oído hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La +naturaleza os dió una cara, y vosotras os hacéis otra distinta. Con esos +brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniñado, pasáis por inocentes +y convertís en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos más de +esta materia, que me ha hecho perder la razón... Digo sólo que de hoy en +adelante no habrá más casamientos; los que ya están casados (exceptuando +uno) permanecerán así; los otros se quedarán solteros... Véte al +convento, véte. + + +ESCENA V + +OFELIA + + +¡Oh, qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del +cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y +delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza +que estudiaban los más advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la +más desconsolada é infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel +de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento +desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable +presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenesí. +¡ Oh, cuánta, cuánta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver +ahora lo que veo! + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, POLONIO, OFELIA + + +CLAUDIO.--¡Amor! ¡Qué! No van por este camino sus afectos; ni en lo que +ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura. +Alguna idea tiene en el ánimo que cubre y fomenta su melancolía, y +recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo, +he resuelto que salga prontamente para Inglaterra á pedir en mi nombre +los atrasados tributos. Acaso el mar y los países diferentes podrán con +la variedad de objetos alejar esta pasión que le ocupa, sea la que +fuere, sobre la cual su imaginación sin cesar golpea. ¿Qué te parece? + +POLONIO.--Que así es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen +y principio de su aflicción provengan de un amor mal correspondido. Tú, +Ofelia, no hay para qué nos cuentes lo que te ha dicho el príncipe, que +todo lo hemos oído. + + +ESCENA VII + +CLAUDIO, POLONIO + + +POLONIO.--Haced lo que os parezca, señor; pero si lo juzgáis á +propósito, sería bien que la reina retirada á solas con él, luego que se +acabe el espectáculo le inste a que le manifieste sus penas, hablándole +con entera libertad. Yo, si lo permitís, me pondré en paraje de donde +pueda oir toda la conversación. Si no logra su madre descubrir este +arcano, enviadle á Inglaterra, ó desterradle adonde vuestra prudencia os +dicte. + +CLAUDIO.--Así se hará. La locura de los poderosos debe ser examinada con +escrupulosa atención. + + +ESCENA VIII + +Salón de palacio + + El salón estará iluminado; habrá asientos que formen semicírculo + para el concurso que ha de asistir al espectáculo. Ha de haber en + el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrán + á su tiempo los actores que deben representar. + +HAMLET y dos cómicos + + +HAMLET.--Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con +soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de +nuestros cómicos; más valdría entonces dar mis versos al pregonero para +que los dijese. Ni manotees así acuchillando el aire; moderación en +todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el +huracán de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace +suave y elegante la expresión. A mí me desazona en extremo ver á un +hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que á fuerza de gritos +estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los oídos +del vulgo rudo, que sólo gusta de gesticulaciones insignificantes y de +estrépito. Yo mandaría azotar á un energúmeno de tal especie; Herodes de +farsa, más furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio. + +CÓMICO 1.º--Así os lo prometo. + +HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado frío; tu misma prudencia debe +guiarte. La acción debe corresponder á la palabra, y ésta á la acción, +cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No +hay defecto que más se oponga al fin de la representación, que desde el +principio hasta ahora ha sido y es ofrecer á la naturaleza un espejo en +que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nación y +cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera ó se +debilita, excitará la risa de los ignorantes; pero no puede menos de +disgustar á los hombres de buena razón, cuya censura debe ser para +vosotros de más peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo +he visto representar á algunos cómicos, que otros aplaudían con +entusiasmo, por no decir con escándalo, los cuales no tenían acento ni +figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos +hincharse y bramar no los juzgué de la especie humana, sino unos +simulacros rudos de hombres, hechos por algún mal aprendiz. Tan +inicuamente imitaban la naturaleza. + +CÓMICO 1.º--Yo creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese +defecto. + +HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad también que los que hacen de +payos no añadan nada á lo que está escrito en su papel; porque algunos +de ellos, para hacer reir á los oyentes más adustos, empiezan á dar +risotadas, cuando el interés del drama debería ocupar toda la atención. +Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridículo +empeño de lucirlo. Id á prepararos. + + +ESCENA IX + +HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO + + +HAMLET.--Y bien, Polonio, ¿gustará al rey de oir esta pieza? + +POLONIO.--Sí, señor, al instante, y la reina también. + +HAMLET.--Ve á decir á los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros +á darles prisa? + +RICARDO.--Con mucho gusto. + + +ESCENA X + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--¿Quién es?... ¡Ah! Horacio. + +HORACIO.--Veisme aquí, señor, á vuestras órdenes. + +HAMLET.--Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre. + +HORACIO.--¡Oh! señor... + +HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ¿ni qué utilidades puedo yo +esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras +rentas para alimentarte y vestirte? ¿Habrá quien adule al pobre? No... +Los que tienen almibarada la lengua, váyanse á lamer con ella la +grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja +encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz +de conocer á los hombres y pudo elegirlos, tú fuiste el escogido y +marcado para ella; porque siempre, ó desgraciado ó feliz, has recibido +con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos +aquéllos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no +son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta á sonar según +ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le +colocaré en el centro de mi corazón: sí, en el corazón de mi corazón, +como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se +representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene +circunstancias muy parecidas á las de la muerte de mi padre, de que ya +te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente observes á mi +tío con la más viva atención del alma; si al ver uno de aquellos lances +su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto +es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los +yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente: yo también fijaré mi vista +en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo +que su exterior nos anuncie. + +HORACIO.--Está bien, señor; y si durante el espectáculo logra hurtar á +nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto. + +HAMLET.--Ya vienen á la función; vuélvome á hacer el loco, y tú busca +asiento. + + +ESCENA XI + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO, + GUILLERMO y acompañamiento de damas, caballeros, pajes y guardias. + +(_Suena marcha dánica_). + + +CLAUDIO.--¿Cómo estás, mi querido Hamlet? + +HAMLET.--Muy bueno, señor; me mantengo del aire como el camaleón, +engordo de esperanzas. No podréis vos cebar así á vuestros capones. + +CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para +mí. + +HAMLET.--Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en +la universidad? ¿eh? + +POLONIO.--Sí, señor, así es; y fuí reputado por muy buen actor. + +HAMLET.--¿Y qué hiciste? + +POLONIO.--El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio. + +HAMLET.--Muy bruto fué el que cometió en el Capitolio tan capital +delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos? + +RICARDO.--Sí, señor, y esperan sólo vuestras órdenes. + +GERTRUDIS.--Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte á mi lado. + + (_Gertrudis y Claudio se sientan junto á la puerta por donde han de + salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros. + Hamlet se sienta en el suelo á los pies de Ofelia_). + +HAMLET.--No, señora; aquí hay un imán de más atracción para mí. + +POLONIO.--¡Ah! ¡ah! ¿habéis notado eso? + +HAMLET.--¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla? + +OFELIA.--No, señor. + +HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla. + +OFELIA.--Sí, señor. + +HAMLET.--¿Pensáis que yo quisiera cometer alguna indecencia? + +OFELIA.--No, no pienso nada de eso. + +HAMLET.--¡Qué dulce cosa es...! + +OFELIA.--¿Qué decís, señor? + +HAMLET.--Nada. + +OFELIA.--Se conoce que estáis de fiesta. + +HAMLET.--¿Quién yo? + +OFELIA.--Sí, señor. + +HAMLET.--Lo hago sólo por divertiros. Y bien mirado, ¿qué debe hacer un +hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qué contenta está, y mi padre +murió ayer. + +OFELIA.--¡Eh! no, señor, que ya hace dos meses. + +HAMLET.--¿Tanto ha? ¡Oh! pues quiero vestirme todo de armiños, y llévese +el diablo el luto. ¡Dios mío! ¿dos meses há que murió, y todavía se +acuerdan de él? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un +grande hombre le sobreviva quizás medio año; bien que es menester que +haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habrá +nadie que de él se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice +aquel epitafio: + + Ya murió el caballito de palo, + Y ya le olvidaron así que murió. + + (Suenan trompetas, y se da principio á la escena muda.--Salen el + duque y la duquesa (que lo harán los cómicos primero y segundo); al + encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla + mostrando el mayor respeto; él la levanta y reclina la cabeza + sobre el pecho de su esposa. Acuéstase el duque en un lecho de + flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cómico tercero + (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le + quita al duque la corona, la besa, le derrama en el oído una + porción de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve + la duquesa, y hallando muerto á su marido, manifiesta gran + sentimiento. Sale Luciano con dos ó tres que le acompañan, y hace + ademanes de dolor; manda retirar el cadáver, y quedando á solas con + la duquesa, la solicita y la ofrece dádivas; ella resiste un poco y + le desdeña, pero al fin admite su amor. Vanse.) + +OFELIA.--¿Qué significa esto, señor? + +HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades. + +OFELIA.--Según parece, la escena muda contiene el argumento del drama. + + +ESCENA XII + +Cómico cuarto y dichos + + +HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cómicos no +pueden callar un secreto, todo lo cuentan. + +OFELIA.--¿Nos dirá éste lo que significa la escena que hemos visto? + +HAMLET.--Sí, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagáis ver. +Como no os avergoncéis de representársela, él no se avergonzará de +deciros lo que significa. + +OFELIA.--¡Qué malo, qué malo sois! Pero dejadme atender á la pieza. + +CÓMICO 4.º--Humildemente os pedimos + que escuchéis esta tragedia, + disimulando las faltas + que haya en nosotros y en ella. + +HAMLET.--¿Es esto prólogo, ú mote de sortija? + +OFELIA.--¡Qué corto ha sido! + +HAMLET.--Como cariño de mujer. + + +ESCENA XIII + +Cómico primero, cómico segundo y dichos + +CÓMICO 1.º--Ya treinta vueltas dió de Febo el carro á las ondas + saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz + prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos, + después que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha + nuestra, en nudo santo el corazón y el cuello. + +CÓMICO 2.º--Y ¡oh! quiera el cielo que otros tantos giros á la luna + y al sol, señor, contemos antes que el fuego; de este amor se + apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y + tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tímida recelo... Mas + toda mi aflicción nada os conturbe; que en pecho femenil llega al + exceso el temor y el amor. Allí residen en igual proporción ambos + afectos, ó no existe ninguno, ó se combinan éste y aquél con el + mayor extremo. Cuán grande es el amor que á vos me inclina, las + pruebas lo dirán que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino + amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros así toda + es temores, muy puro amor abrigará en el pecho. + + CÓMICO 1.º--Sí, yo debo dejarte, amada mía; inevitable es ya; + cederán presto á la muerte mis fuerzas fatigadas; tú vivirás, + gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un + digno esposo... + +CÓMICO 2.º--No, dad al silencio esos anuncios. ¿Yo? Pues ¿no serían + traición culpable en mí tales afectos? ¿Yo un nuevo esposo? No; la + que se entrega al segundo señor, mató al primero. + +HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos. + +CÓMICO 2.º--Motivos de interés tal vez inducen á renovar los nudos + de himeneo, no motivos de amor; yo causaría segunda muerte á mi + difunto dueño, cuando del nuevo esposo recibiera en tálamo nupcial + amantes besos. + +CÓMICO 1.º--No dudaré que el corazón te dicta lo que aseguras hoy; + fácil creemos cumplir lo prometido, y fácilmente se quebranta y se + olvida. Los deseos del hombre á la memoria están sumisos, que nace + activa y desfallece presto. Así pende del ramo acerbo el fruto, y + así maduro, sin impulso ajeno, se desprende después. Difícilmente + nos acordamos de llevar á efecto promesas hechas á nosotros mismos, + que al cesar la pasión cesa el empeño. Cuando de la aflicción y la + alegría se moderan los ímpetus violentos, con ellos se disipan las + ideas á que dieron lugar, y el más ligero acaso los placeres en + afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte, + es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se + ignora si él manda á la fortuna, ó si ésta del amor cede al + imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le + abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube á + prosperidad, los que le fueron más enemigos su amistad procuran (y + el amor sigue á la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos + faltan, ni al pobre desengaños y desprecios. Por diferente senda se + encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y sólo en él la + voluntad es libre, mas no la ejecución; y así el suceso nuestros + designios todos desvanece. Tú me prometes no rendir á nuevo yugo + tu libertad... Esas ideas ¡ay! morirán cuando me vieres muerto. + +CÓMICO 2.º--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso + y placer viva muriendo, desesperada y en prisión obscura, su mesa + envidie al eremita austero; cuantas penas el ánimo entristecen, + todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud + encuentre en parte alguna con afán eterno; si ya difunto mi primer + esposo, segundas bodas pérfida celebro. + +HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete... + +CÓMICO 1.º--Mucho juraste... Aquí gozar quisiera + solitaria quietud; rendido siento + al cansancio mi espíritu. Permite + que alguna parte le conceda al sueño + de las molestas horas. + +(_Se acuesta en un lecho de flores_) + +Cómico 2.º-- El te halague + con tranquilo descanso, y nunca el cielo + en unión tan feliz pesares mezcle. (_Vase_). + +HAMLET.--Y bien, señora, ¿qué tal os va pareciendo la pieza? + +GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado. + +HAMLET.--Sí, pero lo cumplirá. + +CLAUDIO.--¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal +ejemplo? + +HAMLET.--No, señor, no. Si todo ello es mera ficción; un veneno... +fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! no, señor. + +CLAUDIO.--¿Cómo se intitula este drama? + +HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que sí... es un título metafórico. En +esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se +llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veréis presto... ¡Oh! ¡es +un enredo maldito! ¿Y qué importa? A V. M. y á mí, que no tenemos +culpado el ánimo, no nos puede incomodar; al rocín que esté lleno de +mataduras le hará dar coces; pero á bien que nosotros no tenemos +desollado el lomo. + + +ESCENA XIV + +Cómico tercero y dichos + + +HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque. + +OFELIA.--Vos suplís perfectamente la falta del coro. + +HAMLET.--Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante, +si viese puestos en acción entrambos títeres. + +OFELIA.--¡Vaya, que tenéis una lengua que corta! + +HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo. + +OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor. + +HAMLET.--Así hacéis vosotras en la elección de marido: de mal en peor... +Empieza, asesino... Déjate de poner ese gesto de condenado, y empieza. +Vamos... el cuervo graznador está ya gritando venganza. + +CÓMICO 3.º--Negros designios, brazo ya dispuesto + á ejecutarlos, tósigo oportuno, + sitio remoto, favorable el tiempo, + y nadie que lo observe. Tú, extraído + de la profunda noche en el silencio, + atroz veneno de mortales hierbas + (invocada Prosérpina) compuesto; + infectadas tres veces, y otras tantas + exprimidas después, sirve á mi intento; + pues á tu actividad mágica, horrible, + la robustez vital cede tan presto. + + (_Acércase adonde está durmiendo el cómico primero; destapa un + frasquillo, y le echa una porción de licor en el oído_). + +HAMLET.--¿Veis? Ahora le envenena en el jardín para usurparle el cetro. +El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy +buen italiano. Presto veréis cómo la mujer de Gonzago se enamora del +matador. + + (_Levántase Claudio lleno de indignación. Gertrudis, los + caballeros, damas y acompañamiento hacen lo mismo, y se van según + lo indica el diálogo_). + +OFELIA.--El rey se levanta. + +HAMLET.--Qué, ¿le atemoriza un fuego aparente? + +GERTRUDIS.--¿Qué tenéis, señor? + +POLONIO.--No paséis adelante, dejadlo. + +CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aquí. + +TODOS.--Luces, luces. + + +ESCENA XV + +HAMLET, HORACIO, cómico primero, cómico tercero + + (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que + siguen después. Los cómicos primero y tercero estarán retirados á + un extremo del teatro, esperando sus órdenes_). + + +HAMLET.--El ciervo herido llora, + y el corzo no tocado + de flecha voladora, + se huelga por el prado; + duerme aquel, y á deshora + veis éste desvelado; + que tanto el mundo va desordenado. + +Y dígame, señor mío: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta +gracia que tengo para la música y un bosque de plumas en la cabeza, y un +par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme +lugar entre un coro de comediantes? + +HORACIO.--Mediano papel. + +HAMLET.--¿Mediano? excelente. + Tú sabes, Damón querido, + que esta nación ha perdido + al mismo Jove y violento + tirano le ha sucedido + en el trono mal habido, + un... ¿quién diré yo? un... un sapo. + +HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante. + +HAMLET.--¡Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espíritu dijo es demasiado +cierto. ¿Lo has visto ahora? + +HORACIO.--Sí, señor, bien lo he visto. + +HAMLET.--¿Cuando se trató del veneno? + +HORACIO.--Bien, bien le observé entonces. + +HAMLET.--¡Ah! quisiera algo de música (_A los cómicos_:) traedme unas +flautas... Si el rey no gusta de la comedia, será sin duda porque... +porque no le gusta. Vaya un poco de música. + + +ESCENA XVI + +HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO + + +GUILLERMO.--Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra? + +HAMLET.--Y una historia entera. + +GUILLERMO.--El rey... + +HAMLET.--Muy bien: ¿qué le sucede? + +GUILLERMO.--Se ha retirado á su cuarto con mucha destemplanza. + +HAMLET.--¿De vino, eh? + +GUILLERMO.--No, señor, de cólera. + +HAMLET.--Pero ¿no sería más acertado írselo á contar al médico? ¿No veis +que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se +le aumente? + +GUILLERMO.--¡Oh! señor, dad algún sentido á lo que habláis, sin +desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo á decir. + +HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues. + +GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor aflicción, me +envía á buscaros. + +HAMLET.--Seáis muy bien venido. + +GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queréis +darme una respuesta sensata, desempeñaré el cargo de la reina; si no, +con pediros perdón y retirarme se acabó todo. + +HAMLET.--Pues, señor, no puedo. + +GUILLERMO.--¿Cómo? + +HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razón está un poco achacosa: no +obstante, responderé del modo que pueda á cuanto me mandes, ó por mejor +decir, á lo que mi madre me manda. Con que nada hay que añadir en esto. +Vamos al caso. Tú has dicho que mi madre... + +RICARDO.--Señor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de +sorpresa y admiración. + +HAMLET.--¡Oh maravilloso hijo, que así ha podido aturdir á su madre! +Pero díme, ¿esa admiración no ha traído otra consecuencia? ¿No hay algo +más? + +RICARDO.--Sólo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayáis a +recoger. + +HAMLET.--La obedeceré, si diez veces fuera mi madre. ¿Tienes algún otro +negocio que tratar conmigo? + +RICARDO.--Señor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais +mucho. + +HAMLET.--Y ahora también. Te lo juro por estas manos rateras. + +RICARDO.--Pero ¿cuál puede ser el motivo de vuestra indisposición? Eso, +por cierto, es cerrar vos mismo las puertas á vuestra libertad, no +queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sentís. + +HAMLET.--Estoy muy atrasado. + +RICARDO.--¿Cómo es posible, cuando tenéis el voto del rey mismo para +sucederle en el trono de Dinamarca? + +HAMLET.--Sí, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el +tal refrán. ¡Ah! ya están aquí las flautas. + + +ESCENA XVII + +Cómico tercero y dichos + + +HAMLET.--Dejadme ver una.... ¿A qué tengo de ir ahí? (_Guillermo y +Ricardo se acercan á Hamlet con ademán obsequioso, siguiéndole adonde +quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que +me quieres hacer caer en alguna trampa, según me cercas por todos lados. + +GUILLERMO.--Ya veo, señor, que si el deseo de cumplir con mi obligación +me da osadía, acaso el amor que os tengo me hace grosero también é +importuno. + +HAMLET.--No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta? + +GUILLERMO.--Yo no puedo, señor. + +HAMLET.--Vamos. + +GUILLERMO.--De veras que no puedo. + +HAMLET.--Yo te lo suplico. + +GUILLERMO.--Pero si no sé palabra de eso... + +HAMLET.--Más fácil es que tenderse á la larga. Mira, pon el pulgar y los +demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y +verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? Estos son los puntos. + +GUILLERMO.--Bien, pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan +armonía. Como ignoro el arte... + +HAMLET.--Pues mira tú en qué opinión tan baja me tienes. Tú me quieres +tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo +de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo +de mis tonos; y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y +de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe á mí +con más facilidad que á una flauta? No, dame el nombre del instrumento +que quieras: por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás +hacerle producir el menor sonido. + + +ESCENA XVIII + +POLONIO y otros + + +HAMLET.--¡Oh! Dios te bendiga. + +POLONIO.--Señor, la reina quisiera hablaros al instante. + +HAMLET.--¿No ves allí aquella nube que parece un camello? + +POLONIO.--Cierto, así en el tamaño parece un camello. + +HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja. + +POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja. + +HAMLET.--O como una ballena. + +POLONIO.--Es verdad, sí, como una ballena. + +HAMLET.--Pues al instante iré á ver á mi madre. Tanto harán éstos, que +me volverán loco de veras. Iré, iré al instante. + +POLONIO.--Así se lo diré. + +HAMLET.--Fácilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos. + + +ESCENA XIX + +HAMLET + + +Este es el espacio de la noche apto á los maleficios. Esta es la hora en +que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo. +Ahora podría yo beber caliente sangre; ahora podría ejecutar tales +acciones, que el día se estremeciese al verlas. Pero vamos á ver á mi +madre. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en +este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero +no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi +mano; disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las +execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará +que se cumplan. + + +ESCENA XX + +Gabinete + +CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--No, no le quiero aquí, ni conviene á nuestra seguridad dejar +libre el campo á su locura. Preveníos, pues, y haré que inmediatamente +se os despache para que él os acompañe á Inglaterra. El interés de mi +corona no permite ya exponerme á un riesgo tan inmediato, que crece por +instantes en los accesos de su demencia. + +GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El más santo y +religioso temor es aquél que procura la existencia de tantos individuos, +cuya vida pende de V. M. + +RICARDO.--Si es obligación en un particular defender su vida de toda +ofensa, por medio de la fuerza y el arte, ¿cuánto más lo será conservar +aquélla en quien estriba la felicidad pública? Cuando llega á faltar el +monarca, no muere él solo, sino que á manera de un torrente precipitado +arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la +cima del más alto monte, á cuyos enormes rayos están asidas +innumerables piezas menores, que si llega á caer, no hay ninguna de +ellas, por más pequeña que sea, que no padezca igualmente en el total +destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nación +general lamento. + +CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengáis sin dilación para el viaje. +Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre. + +LOS DOS.--Vamos á obedeceros con la mayor prontitud. + + +ESCENA XXI + +CLAUDIO, POLONIO + + +POLONIO.--Señor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy á +ocultarme detrás de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella +le reprenderá fuertemente; y como vos mismo habéis observado muy bien, +conviene que asista á oir la conversación alguien más que su madre, que +naturalmente le ha de ser parcial, como á todas sucede. Quedaos adiós; +yo volveré á veros antes que os recojáis, para deciros lo que haya +pasado. + +CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio. + + +ESCENA XXII + +CLAUDIO + + +¡Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la +maldición más terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme á +orar, por más que eficazmente lo procuro; que es más fuerte que mi +voluntad el delito que la destruye. Como el hombre á quien dos +obligaciones llaman, me detengo á considerar por cuál empezaré primero, +y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese aún más +teñido en la sangre fraterna, ¿faltará en los cielos piadosos suficiente +lluvia para volverle cándido como la nieve misma? ¿De qué sirve la +misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? ¿Qué hay en la +oración sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir á +caer, ó de adquirirnos el perdón habiendo caído? Sí, alzaré mis ojos al +cielo, y quedará borrada mi culpa... Pero ¿qué género de oración habré +de usar? Olvida, Señor, olvida el horrible homicidio que cometí... ¡Ah! +que será imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me +determinaron á la maldad: mi ambición, mi corona, mi esposa... ¿Podrá +merecerse el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo estragado +sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja +la justicia y corrompe con dádivas la integridad de las leyes; no así en +el cielo, que allí no hay engaños, allí comparecen las acciones humanas +como ellas son, y nos vemos compelidos á manifestar nuestras faltas +todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, ¿qué debo hacer?... +Probemos lo que puede el arrepentimiento... ¿y qué no podrá?... Pero +¿qué ha de poder con quien no puede arrepentirse? ¡Oh situación infeliz! +¡Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! ¡Oh alma mía +aprisionada! que cuanto más te esfuerzas para ser libre, más quedas +oprimida. ¡Angeles, asistidme! Probad en mí vuestro poder. Dóblense mis +rodillas tenaces; y tú, corazón mío de aceradas fibras, hazte blando +como los nervios del niño que acaba de nacer. Todo, todo puede +enmendarse. + + (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un sillón_). + + +ESCENA XXIII + +CLAUDIO, HAMLET + + +HAMLET.--Esta es la ocasión propicia. Ahora está rezando, ahora le +mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademán de herirle; se +detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y así se irá al +cielo... ¿Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina á +mi padre, y yo, su hijo único, aseguro al malhechor la gloria; ¿no es +esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendió á mi padre +acabados los desórdenes del banquete, cubierto de más culpas que mayo +tiene flores... ¿Quién sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de +dar? Pero, según nuestra razón concibe, terrible ha sido su sentencia. +¿Y quedaré vengado dándole á éste la muerte, precisamente cuando +purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada mía, +vuelve á tu lugar, y espera ocasión de ejecutar más tremendo golpe. +Cuando esté ocupado en el juego, cuando blasfeme colérico, ó duerma con +la embriaguez, ó se abandone á los placeres incestuosos del lecho, ó +cometa acciones contrarias á su salvación, hiérele entonces; caiga +precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el +infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera. +Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitará tu muerte. + + +ESCENA XXIV + +CLAUDIO + + +Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se +levanta, con agitación_). Palabras sin afectos nunca llegan á los oídos +de Dios. + + +ESCENA XXV + +Cuarto de la reina + +GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET + + +POLONIO.--Va á venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus +locuras han sido demasiado atrevidas é intolerables, que vuestra bondad +le ha protegido, mediando entre él y la justa indignación que excitó. Yo +entre tanto retirado aquí, guardaré silencio. Habladle con libertad, yo +os lo suplico. + +HAMLET (_gritando desde adentro_).--¡Madre! ¡madre! + +GERTRUDIS.--Así te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retírate. + +(_Polonio se oculta detrás de unos tapices_). + + +ESCENA XXVI + +GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO + + +HAMLET.--¿Qué me mandáis, señora? + +GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes á tu padre. + +HAMLET.--Madre, muy ofendido tenéis al mío. + +GERTRUDIS.--Ven, ven aquí; tú me respondes con lengua demasiado libre. + +HAMLET.--Voy, voy allá... y vos me preguntáis con lengua bien perversa. + +GERTRUDIS.--¿Qué es esto, Hamlet? + +HAMLET.--¿Y qué es eso, madre? + +GERTRUDIS.--¿Te olvidas de quien soy? + +HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada +con el hermano de vuestro primer esposo, y... ¡ojalá no fuera así!... +¡Eh! sois mi madre. + +GERTRUDIS.--Bien está. Yo te pondré delante de quien te haga hablar con +más acuerdo. + +HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo á Gertrudis, la hace +sentar_), sentaos, y no saldréis de aquí, no os moveréis, sin que os +ponga un espejo delante, en que veáis lo más oculto de vuestra +conciencia. + +GERTRUDIS.--¿Qué intentas hacer? ¿Quieres matarme?... ¿Quién me socorre? +¡Cielos! + + (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitación que Hamlet manifiesta + en su semblante y acciones, teme que va á matarla, y grita + despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde está + oculto, y después se detiene. Hamlet advierte que los tapices se + mueven, sospecha que Claudio está escondido detrás de ellos, saca + la espada, da dos ó tres estocadas sobre el bulto que halla, y + prosigue hablando con su madre.) + +POLONIO.--Socorro pide... ¡oh!... + +HAMLET.--¿Qué es esto?... Un ratón... Murió... Un ducado á que ya está +muerto. + +POLONIO.--¡Ay de mí! + +GERTRUDIS.--¿Qué has hecho? + +HAMLET.--Nada... ¿Qué sé yo?... ¿Si sería el rey? + +GERTRUDIS.--¡Qué acción tan precipitada y sangrienta! + +HAMLET.--Es verdad, madre mía, acción sangrienta, y cuasi tan horrible +como la de matar á un rey, y casarse después con su hermano. + +GERTRUDIS.--¿Matar á un rey? + +HAMLET.--Sí, señora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio +muerto en el suelo_). Y tú, miserable, temerario, entrometido, loco... +Adiós. Yo te tomé por otra persona de más consideración. Mira el premio +que has adquirido; ve ahí el riesgo que tiene la demasiada curiosidad... +(_Volviendo á hablar con Gertrudis, á quien hace sentar de nuevo_). No, +no os torzáis las manos... Sentaos aquí, y dejad que yo os tuerza el +corazón. Así he de hacerlo, si no le tenéis formado de impenetrable +pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de +bronce opuesto á toda sensibilidad. + +GERTRUDIS.--¿Qué hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes? + +HAMLET.--Una acción que mancha la tez purpúrea de la modestia, y da +nombre de hipocresía á la virtud; arrebata las flores de la frente +hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace +más pérfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una acción +que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable +religión en una complicación frívola de palabras; una acción, en fin, +capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden +horrible esta sólida y artificiosa máquina del mundo, como si se +aproximara su fin temido. + +GERTRUDIS.--¡Ay de mí! ¿Y qué acción es esa, que así exclamas al +anunciarla con espantosa voz de trueno? + +HAMLET.--Veis aquí presentes en esta y esta pintura (_señalando á dos +retratos que habrá en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_) +los retratos de dos hermanos. ¡Ved cuánta gracia residía en aquel +semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Júpiter, su +vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante á +la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaña cuya cima +llega á los cielos. ¡Hermosa combinación de formas, donde cada uno de +los dioses imprimió su carácter, para que el mundo admirase tantas +perfecciones en un hombre solo. Este fué vuestro esposo. Ved ahora el +que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizón destruye +la santidad de su hermano. ¿Lo veis bien?... Ni podéis llamarlo amor, +porque en vuestra edad los hervores de la sangre están ya tibios y +obedientes á la prudencia; ¿y qué prudencia descendería desde aquél a +éste? Sentidos tenéis, que a no ser así, no tuvierais afectos; pero esos +sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podría +incurrir en tanto error; ni el frenesí tiraniza con tal exceso las +sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos +objetos cuya diferencia es tan visible... ¿Qué espíritu infernal os pudo +engañar y cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los +oídos, el olfato solo, una débil porción de cualquier sentido hubiera +bastado á impedir tal estupidez... ¡Oh modestia! ¿y no te sonrojas? +¡Rebelde infierno! si así pudiste inflamar las médulas de una matrona, +permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dócil como la +cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para +resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se +enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazón. + +GERTRUDIS.--¡Oh Hamlet! no digas más... Tus razones me hacen dirigir la +vista á mi conciencia, y advierto allí las más negras y groseras +manchas, que acaso nunca podrán borrarse. + +HAMLET.--¡Y permanecer así entre el pestilente sudor en un lecho +incestuoso, envilecida en corrupción, prodigando caricias de amor en +aquella sentina impura! + +GERTRUDIS.--No más, no más, que esas palabras como agudos puñales hieren +mis oídos... No más, querido Hamlet. + +HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces á vuestro +difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando, +que robó la preciosa corona, y se la guardó en el bolsillo. + +GERTRUDIS.--No más... + + +ESCENA XXVII + +GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet + + +HAMLET.--Un rey de botarga... ¡Oh espíritus celestes! defendedme, +cubridme con vuestras alas... ¿Qué quieres, venerada sombra? + +GERTRUDIS.--¡Ay! que está fuera de sí. + +HAMLET.--¿Vienes acaso á culpar la negligencia de tu hijo, que +debilitado por la compasión y la tardanza, olvida la importante +ejecución de tu precepto terrible?... Habla. + +LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo á inflamar de nuevo tu ardor casi +extinguido. Pero ¿ves? Mira cómo has llenado de asombro á tu madre. +Ponte entre ella y su alma agitada, y hallarás que la imaginación obra +con mayor violencia en los cuerpos más débiles. Háblala, Hamlet. + +HAMLET.--¿En qué pensáis, señora? + +GERTRUDIS.--¡Ay! ¿y en qué piensas tú, que así diriges la vista donde no +hay nada, razonando con el aire incorpóreo?... Toda tu alma se ha pasado +á tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendían, +adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados á +quienes improviso rebato despierta. ¡Hijo de mi alma! ¡Oh! derrama sobre +el ardiente fuego de tu agitación la paciencia fría... ¿A quién estás +mirando? + +HAMLET.--A él, á él... ¿Le veis qué pálida luz despide? Su aspecto y su +dolor bastarían á conmover las piedras... ¡Ay! no me mires así; no sea +que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que +al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen +lágrimas. + +GERTRUDIS.--¿A quién dices eso? + +HAMLET.--¿No veis nada allí? + +GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay. + +HAMLET.--¿Ni oísteis nada tampoco? + +GERTRUDIS.--Nada más que lo que nosotros hablamos. + +HAMLET.--Mirad, allí... ¿Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el +traje mismo que se vestía... ¿Veis por dónde va?... Ahora llega al +pórtico. + + +ESCENA XXVIII + +GERTRUDIS, HAMLET + + +GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasía. El desorden que padece tu +espíritu produce esas ilusiones vanas. + +HAMLET.--¿Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular +intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he +dicho es locura. Haced la prueba, y veréis si os repito cuantas ideas y +palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. ¡Ah, madre mía! +en merced os pido que no apliquéis al alma esa unción halagüeña, +creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal +medicina lograréis sólo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoña +pestífera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra +culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendáis el beneficio +sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este +desahogo á mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma +tiene que pedir perdón al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le +ruega. + +GERTRUDIS.--¡Ay, Hamlet! tú despedazas mi corazón. + +HAMLET.--¿Sí? Pues apartad de vos aquella porción más dañada, y vivid +con la que resta más inocente. Buenas noches... Pero no volváis al lecho +de mi tío. Si carecéis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre, +aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en +lo demás es un demonio, tal vez es un ángel cuando sabe dar á las buenas +acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer +innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os hará más fácil la +abstinencia próxima, y la que siga después la hallaréis más fácil +todavía. La costumbre es capaz de borrar la impresión misma de la +naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con +maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiréis de veras á la +bendición del cielo, entonces yo os pediré vuestra bendición... La +desgracia de este hombre (_hace ademán de cargar con el cuerpo de +Polonio; pero dejándole en el suelo otra vez vuelve á hablar á +Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido así: á él le +ha castigado por mi mano, y á mí también precisándome á ser el +instrumento de su enojo. Yo le conduciré adonde convenga, y sabré +justificar la muerte que le dí. Basta. Buenas noches. Porque soy +piadoso, debo ser cruel; ve aquí el primer daño cometido; pero aun es +mayor el que después ha de ejecutarse... ¡Ah! escuchad otra cosa. + +GERTRUDIS.--¿Cuál es? ¿Qué debo hacer? + +HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey +hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y allí os acaricie, +apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus +malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces, +declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera, +que todo es artificio... Sí, decídselo; porque ¿cómo sería posible +callárselo? Id, y á pesar de la razón y del sigilo, abrid la jaula sobre +el techo de la casa y haced que los pájaros se vuelen; y semejante al +mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa, á +riesgo de perecer en ella misma. + +GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento, +y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me +has dicho. + +HAMLET.--¿Sabéis que debo ir á Inglaterra? + +GERTRUDIS.--¡Ah! ya lo había olvidado. Sí, es cosa resuelta. + +HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos +condiscípulos (de quienes yo me fiaré como de una víbora ponzoñosa) van +encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al +precipicio. Pero yo los dejaré hacer; que es mucho gusto ver volar al +minador con su propio hornillo, y mal irán las cosas o yo excavaré una +vara no más, debajo de sus minas, y los haré saltar hasta la luna. ¡Oh, +es mucho gusto cuando un pícaro tropieza con quien se las +entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapán... (_Quiere llevar á +cuestas el cadáver, y no pudiendo hacerlo cómodamente, le ase de un pie, +y se le lleva arrastrando_) le llevaré arrastrando á la pieza inmediata. +Madre, buenas noches... Por cierto que el señor consejero (que fué en +vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y +taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aquí y acabar con +ello. Buenas noches, madre. + + + + +ACTO IV + + +ESCENA PRIMERA + +Salón de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen; +dime cuál es, conviene que la sepa yo... ¿En dónde está tu hijo? + +GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_). +¡Ah, señor, lo que he visto esta noche! + +CLAUDIO.--¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet? + +GERTRUDIS.--Furioso está como el mar y el viento cuando disputan entre +sí cuál es más fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oyó algún +ruido detrás del tapiz; saca la espada, grita: un ratón, un ratón; y en +su ilusión frenética mató al buen anciano que se hallaba oculto. + +CLAUDIO.--¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera +estado allí. Ese desenfreno insolente amenaza á todos: á mí, á ti misma, +á todos en fin. ¡Oh!... ¿y cómo disculparemos una acción tan sangrienta? +Nos la imputarán, sin duda, á nosotros, porque nuestra autoridad +debería haber reprimido á ese joven loco, poniéndole en paraje donde á +nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha +impedido hacer lo que más convenía; bien así como el que padece una +enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le +devore la sustancia vital. ¿Y dónde ha ido? + +GERTRUDIS.--A retirar de allí el difunto cuerpo, y en medio de su locura +llora el error que ha cometido. Así el oro manifiesta su pureza, aunque +mezclado tal vez con metales viles. + +CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes +haré que se embarque y se vaya; en tanto será necesario emplear toda +nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar ó disculpar un hecho +tan indigno. + + +ESCENA II + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--¡Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os +ayude... Hamlet, ciego de frenesí, ha muerto á Polonio, y le ha sacado +arrastrando del cuarto de su madre. Id á buscarle; habladle con dulzura; +y haced llevar el cadáver á la capilla. No os detengáis. (_Vanse Ricardo +y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar á nuestros más prudentes amigos +para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo +hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensión +del orbe, y dirige sus emponzoñados tiros con la certeza que el cañón á +su blanco), errando esta vez el golpe, dejará nuestro nombre ileso y +herirá sólo al viento insensible. ¡Oh!... Vamos de aquí... mi alma está +llena de agitación y de terror. + + +ESCENA III + +Cuarto de Hamlet + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO + + +HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero... + +RICARDO (_desde adentro_).--¡Hamlet! ¡señor! + +HAMLET.--¿Qué ruido es este? ¿Quién llama á Hamlet?... ¡Oh! ya están +aquí. (_Salen Ricardo y Guillermo_). + +RICARDO.--Señor, ¿qué habéis hecho del cadáver? + +HAMLET.--Ya está entre el polvo, del cual es pariente cercano. + +RICARDO.--Decidnos dónde está, para que le hagamos llevar á la capilla. + +HAMLET.--¡Ah!... no lo creáis, no. + +RICARDO.--¿Qué es lo que no debemos creer? + +HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mío... Y +además, ¿qué ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un +entrometido palaciego? + +RICARDO.--¿Entrometido me llamáis? + +HAMLET.--Sí, señor, entrometido; que como una esponja chupa del favor +del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes á lo último de su +carrera es cuando sirven mejor al príncipe; porque éste, semejante al +mono, se los mete en un rincón de la boca; allí los conserva, y el +primero que entró es el último que se traga. Cuando el rey necesite lo +que tú (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y +quedas enjuto otra vez. + +RICARDO.--No comprendo lo que decís. + +HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los +oídos tontos. + +RICARDO.--Señor, lo que importa es que nos digáis en dónde está el +cuerpo, y os vengáis con nosotros á ver al rey. + +HAMLET.--El cuerpo está con el rey; pero el rey no está con el cuerpo. +El rey viene á ser una cosa, como... + +GUILLERMO.--¿Qué cosa, señor? + +HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos á +verle. + + +ESCENA IV + +Salón de palacio + + +CLAUDIO + +Le he enviado á llamar, y he mandado buscar el cadáver. ¡Qué peligroso +es dejar en libertad á este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer +sobre él la severidad de las leyes. Está muy querido de la fanática +multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razón, y +que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito. +Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de +Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males +desesperados, ó son incurables, ó se alivian con desesperados remedios. + + +ESCENA V + +CLAUDIO, RICARDO + + +CLAUDIO.--¿Qué hay, qué ha sucedido? + +RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el +cadáver. + +CLAUDIO.--Pero él ¿en dónde está? + +RICARDO.--Afuera quedó con gente que le guarda, esperando vuestras +órdenes. + +CLAUDIO.--Traedle á mi presencia. + +RICARDO.--Guillermo: que venga el príncipe. + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados + + +CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio? + +HAMLET.--Ha ido á cenar. + +CLAUDIO.--¿A cenar? ¿Adonde? + +HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa +congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los +comedores. Nosotros engordamos á los demás animales para engordarnos, y +engordamos para el gusanillo que nos come después. El rey gordo y el +mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven á una misma +mesa. En esto para todo. + +CLAUDIO.--¡Ah! + +HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido á un +rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano. + +CLAUDIO.--¿Y qué quieres decir con eso? + +HAMLET.--Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente +á las tripas de un mendigo. + +CLAUDIO.--¿En dónde está Polonio? + +HAMLET.--En el cielo. Enviad á alguno que lo vea, y si vuestro +comisionado no le encuentra allí, entonces podéis vos mismo irle á +buscar á otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le +oleréis sin duda al subir los escalones de la galería. + +CLAUDIO.--Id á buscarle. + +(_Vanse los criados_). + +HAMLET.--No, él no se moverá de allí hasta que vayan por él. + +CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas á tu propia seguridad, +la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa +la acción que has hecho. Conviene que salgas de aquí con acelerada +diligencia. Prepárate pues. La nave está ya prevenida, el viento es +favorable, los compañeros aguardan, y todo está pronto para tu viaje á +Inglaterra. + +HAMLET.--¿A Inglaterra? + +CLAUDIO.--Sí, Hamlet. + +HAMLET.--Muy bien. + +CLAUDIO.--Sí, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin á que +se encaminan mis deseos. + +HAMLET.--Yo veo un ángel que los ve... Pero vamos á Inglaterra. ¡Adiós, +mi querida madre! + +CLAUDIO.--¿Y tu padre que te ama, Hamlet? + +HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer +son una carne misma, con que... mi madre... ¡Eh! Vamos á Inglaterra. + + +ESCENA VII + +CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se +dilate un punto. Quiero verle fuera de aquí esta noche. Partid. Cuanto +es necesario á esta comisión, está sellado y pronto. Id, no os +detengáis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y tú, Inglaterra, si en algo +estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues +aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqués, y +en dócil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecución de mi +suprema voluntad, que por cartas escritas á este fin te pide con la +mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para mí una +fiebre ardiente, y tú sola puedes aliviarme. Hazlo así, Inglaterra, y +hasta que sepa que descargaste el golpe, por más feliz que mi suerte +sea, no se restablecerán en mi corazón la tranquilidad ni la alegría. + + +ESCENA VIII + +Campo solitario en las fronteras de Dinamarca + +FORTIMBRAS, un capitán, soldados + + +FORTIMBRÁS.--Id, capitán, saludad en mi nombre al monarca danés; decidle +que en virtud de su licencia, Fortimbrás pide el paso libre por su +reino, según se le ha prometido. Ya sabéis el sitio de nuestra reunión. +Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto á ir en +persona á darle pruebas de mi respeto. + +CAPITÁN.--Así lo haré, señor. + +FORTIMBRÁS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso. + + +ESCENA IX + +Un capitán, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados + + +HAMLET.--Caballero, ¿de dónde son estas tropas? + +CAPITÁN.--De Noruega, señor. + +HAMLET.--Y decidme, ¿adónde se encaminan? + +CAPITÁN.--Contra una parte de Polonia. + +HAMLET.--¿Quién las acaudilla? + +CAPITÁN.--Fortimbrás, sobrino del anciano rey de Noruega. + +HAMLET.--¿Se dirigen contra toda Polonia, ó sólo á alguna parte de sus +fronteras? + +CAPITÁN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos á adquirir una +porción de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra +utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no +la tomaría, ni pienso que produzca mayor interés al de Noruega ni al +polaco, aunque á pública subasta la vendan. + +HAMLET.--¿Sin duda el polaco no tratará de resistir? + +CAPITÁN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden. + +HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil +ducados no decidirán la posesión de un objeto tan frívolo. Esa es una +apostema del cuerpo político, nacida de la paz y excesiva abundancia que +revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razón por que +el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesía. + +CAPITÁN.--Dios os guarde. + +(_Vanse el capitán y los soldados_). + +RICARDO.--¿Queréis proseguir el camino? + +HAMLET.--Presto os alcanzaré. Id adelante un poco. + + +ESCENA X + +HAMLET + + +Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando á la venganza mi +adormecido aliento. ¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y +emplea todo su tiempo sólo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no +más. No: aquel que nos formó dotados de tan extenso conocimiento, que +con él podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos dió ciertamente esta +facultad, esta razón divina, para que estuviera nosotros sin uso y +torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tímido escrúpulo que no se +atreve á penetrar los casos venideros (proceder en que hay más parte de +cobardía que de prudencia), yo no sé para qué existo, diciendo siempre: +razón, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo +ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y +numeroso ejército conducido por un príncipe joven y delicado, cuyo +espíritu impelido de ambición generosa desprecia la incertidumbre de los +sucesos, y expone su existencia frágil y mortal á los golpes de la +fortuna, á la muerte, á los peligros más terribles, y todo por un objeto +de tan leve interés. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar +sólo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razón +plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa, cuando se trata de +adquirir honor. ¿Cómo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi +padre alevosamente, mi madre envilecida... estímulos capaces de excitar +mi razón y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergüenza +mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres, que por un +capricho, por una estéril gloria van al sepulcro como á sus lechos, +combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por +un terreno que aun no es suficiente sepultura á tantos cadáveres... ¡Oh! +de hoy más, ó no existirá en mi fantasía idea ninguna, ó cuantas forme +serán sangrientas. + + +ESCENA XI + +Galería de palacio + +GERTRUDIS, HORACIO + + +GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla. + +HORACIO.--Ella insta por veros. Está loca, es verdad; pero eso mismo +debe excitar vuestra compasión. + +GERTRUDIS.--¿Y qué pretende? ¿Qué dice? + +HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el +mundo está lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada +trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones +equívocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de +ellas mueve á los que las oyen á retenerlas, examinando el fin con que +las dice, y dando á sus palabras una combinación arbitraria, según la +idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su +gesticulación expresiva, llegan á creer que puede haber en ella algún +asomo de razón; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado +más infeliz. + +GERTRUDIS.--Será bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas +fatales en aquellos ánimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla +venir. (_Vase Horacio_). El más frívolo acaso parece á mi dañada +conciencia presagio de algún grave desastre. Propia es de la culpa esta +desconfianza. Tan lleno está siempre de recelos el delincuente, que el +temor de ser descubierto hace tal vez que él mismo se descubra. + + +ESCENA XII + +GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO + + +OFELIA.--¿En dónde está la hermosa reina de Dinamarca? + +GERTRUDIS.--¿Cómo va, Ofelia? + +OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los +canta Ofelia_). + + ¿Cómo va al amante + que fiel te sirva, + de otro cualquiera + distinguiría? + Por las veneras + de su esclavina, + bordón, sombrero + con plumas rizas, + y su calzado + que adornan cintas. + +GERTRUDIS.--¡Oh querida mía! ¿y á qué propósito viene esa canción? + +OFELIA.--¿Eso decís?... Atended a ésta: + + Muerto es ya, señora, + muerto, y no está aquí. + Una tosca piedra + á sus plantas vi, + y al césped del prado + su frente cubrir. + +¡Ah! ¡ah! ¡ah! (_Dando risotadas_). + +GERTRUDIS.--Sí; pero, Ofelia... + +OFELIA.--Oíd, oíd. + + Blancos pañales le vestían... + + +ESCENA XIII + +CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO + + +GERTRUDIS.--¡Desgraciada! ¿Veis esto, señor? + + OFELIA.--Blancos pañales le vestían + como la nieve del monte, + y al sepulcro le conducen + cubierto de bellas flores, + que en tierno llanto de amor + se humedecieron entonces. + +CLAUDIO.--¿Cómo estás, graciosa niña? + +OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fué antes una +doncella, hija de un panadero... ¡Ah!... Sabemos lo que somos ahora. +Pero no lo que podemos ser... Dios vendrá á visitarnos. + +CLAUDIO.--Alusión á su padre. + +OFELIA.--Pero no, no hablemos más en esto; y si os preguntan lo que +significa, decid: + + De san Valentino + la fiesta es mañana: + yo, niña amorosa, + al toque del alba + iré á que me veas + desde tu ventana, + para que la suerte + dichosa me caiga. + Despierta el mancebo, + se viste de gala. + +Y él responde entonces: + + Por el sol te juro + que no lo olvidara, + si tú no te hubieras + venido á mi cama. + +CLAUDIO.--¡Graciosa Ofelia! + +OFELIA.--Sí, voy á acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy á +concluir. + + ¡Ay, mísera! ¡Cielos! + ¡Torpeza, villana! + ¿Qué galán desprecia + ventura tan alta? + Pues todos son falsos, + le dice indignada: + antes que en tus brazos + me mirase incauta, + de hacerme tu esposa + me diste palabra. + Y abriendo las puertas + entró la muchacha, + que viniendo virgen + volvió desflorada. + +CLAUDIO.--¿Cuánto ha que está así? + +OFELIA.--Yo espero que todo irá bien... Debemos tener paciencia... (_Se +entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que +le han dejado sobre la tierra fría... Mi hermano lo sabrá... preciso... +Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha +viveza y alegría_). Vamos, la carroza. Buenas noches, señoras, buenas +noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches. + +CLAUDIO (_á Horacio_).--Acompáñala á su cuarto, y haz que la asista +suficiente guardia. Yo te lo ruego. + + +ESCENA XIV + +CLAUDIO, GERTRUDIS + + +CLAUDIO.--¡Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la +muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males +vienen, no vienen esparcidos como espías, sino reunidos en escuadrones. +Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado él mismo justo motivo á +su destierro), el pueblo alterado en tumulto con dañadas ideas y +murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha +sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de +sí, turbada su razón, sin la cual somos vanos simulacros, ó comparables +sólo á los brutos, y por último (y esto no es menos esencial que todo lo +restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio +de tan extraños casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que +falten lenguas maldicientes que envenenen sus oídos, hablándole de la +muerte de su padre. Ni en tales discursos, á falta de noticias seguras, +dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos +afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una máquina destructora que se +dispara, me dan muchas muertes á un tiempo. + + (_Suena á lo lejos un rumor confuso, que se irá aumentando durante + la escena siguiente_). + +GERTRUDIS.--¡Ay Dios! ¿Qué estruendo es éste? + + +ESCENA XV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero + + +CLAUDIO.--¿En dónde está mi guardia?... Acudid... defended las +puertas... ¿Qué es esto? + +CABALLERO.--Huíd, señor. El Océano, sobrepujando sus términos, no traga +las llanuras con ímpetu más espantoso, que el que manifiesta el joven +Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros +soldados. El vulgo le apellida señor; y como si ahora comenzase á +existir el mundo, la antigüedad y la costumbre (apoyo y seguridad de +todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes: +«Nosotros elegimos por rey a Laertes.» Los sombreros arrojados al aire, +las manos y las lenguas le aplauden, llegando á las nubes la voz general +que repite: «Laertes será nuestro rey. ¡Viva Laertes!» + +GERTRUDIS.--¡Con qué alegría sigue, ladrando, esa traílla pérfida el +rastro mal seguro en que va á perderse! + +CLAUDIO.--Ya han roto las puertas. + + +ESCENA XVI + +LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo + + +LAERTES.--¿En dónde está el rey? (_Volviéndose hacia la puerta por donde +ha salido, detiene á los conjurados que le acompañan, y hace que se +retiren_). Vosotros quedaos todos afuera. + +VOCES.--No, entremos. + +LAERTES.--Yo os pido que me dejéis. + +VOCES.--Bien, bien está. + +LAERTES.--Gracias, señores. Guardad las puertas... y tú, indigno +príncipe, dame á mi padre. + +GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes. + +LAERTES.--Si hubiese en mí una gota de sangre con menos ardor, me +declararía por hijo espurio, infamaría de cornudo á mi padre, é +imprimiría sobre la frente limpia y casta de mi madre honestísima la +nota infame de prostituta. + +CLAUDIO.--Pero, Laertes, ¿cuál es el motivo de tan atrevida rebelión?... +Déjale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra mí. Existe +una fuerza divina que defiende á los reyes; la traición no puede como +quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecución todos sus +designios... Dime, Laertes, ¿por qué estás tan airado?... Déjale, +Gertrudis... Habla tú. + +LAERTES.--¿En dónde está mi padre? + +CLAUDIO.--Murió. + +GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey. + +CLAUDIO.--Déjale preguntar cuanto quiera. + +LAERTES.--¿Y cómo ha sido su muerte?... ¡Eh!... No, á mí no se me +engaña. Váyase al infierno la fidelidad, llévese el más atezado demonio +los juramentos de vasallaje, sepúltense la conciencia, la esperanza de +salvación en el abismo más profundo... La condenación eterna no me +horroriza; suceda lo que quiera, ni éste ni el otro mundo me importan +nada... Sólo aspiro, y éste es el punto en que insisto, sólo aspiro á +dar completa venganza á mi difunto padre. + +CLAUDIO.--¿Y quién te lo puede estorbar? + +LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto á los +medios de que he de valerme, no sabré economizarlos de suerte que un +pequeño esfuerzo produzca efectos grandes. + +CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de +tu amado padre, ¿está escrito acaso en tu venganza que hayas de +atropellar sin distinción amigos y enemigos, culpados é inocentes? + +LAERTES.--No, sólo á mis enemigos. + +CLAUDIO.--¿Querrás, sin duda, conocerlos? + +LAERTES.--¡Oh! á mis buenos amigos yo los recibiré con abiertos brazos, +y semejante al pelícano amoroso los alimentaré, si necesario fuese, con +mi sangre misma. + +CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni +tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su +desgracia. Esta verdad deberá ser tan clara á tu razón, como á tus ojos +la luz del día. + +VOCES.--Dejadla entrar. + +(_Ruido y voces dentro_). + +LAERTES.--¿Qué novedad... qué ruido es éste? + + +ESCENA XVII + + CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompañamiento. Ofelia sale + vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza, + hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldellín muchas + flores y hierbas. + +LAERTES.--¡Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! ¡Lágrimas en extremo +cáusticas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los +cielos te juro que esa demencia tuya será pagada por mí con tal exceso, +que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... ¡Oh, rosa de +mayo! ¡amable niña! ¡mi querida Ofelia! ¡mi dulce hermana!... ¡Oh +cielos! ¿y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan +frágil como la vida del hombre decrépito?... Pero la naturaleza es muy +fina en amor y cuando éste llega al exceso, el alma se desprende tal vez +de alguna preciosa parte de sí misma, para ofrecérsela en don al objeto +amado. + + OFELIA.--Lleváronle en su ataúd + con el rostro descubierto. + Ay no ni, ay ay ay no ni. + Y sobre su sepultura + muchas lágrimas llovieron. + Ay no ni, ay ay ay no ni. + +Adiós, querido mío. Adiós. + +LAERTES.--Si gozando de tu razón me incitaras á la venganza, no pudieras +conmoverme tanto. + +OFELIA.--Debéis cantar aquello de: + + Abajito está: + llámele, señor, que abajito está. + +¡Ay, qué á propósito viene el estribillo!... El pícaro del mayordomo fué +el que robó á la señorita. + +LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en mí, que el más +concertado discurso. + +OFELIA.--Aquí traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A +Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordéis... Y aquí hay trinitarias, +que son para los pensamientos. + +LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir á los pensamientos +que la agitan y á sus memorias tristes. + +OFELIA (_á Gertrudis_).--Aquí hay hinojo para vos, y palomillas y +ruda... para vos también, y esto poquito es para mí... Nosotros podemos +llamarla hierba santa del domingo... vos la usaréis con la distinción +que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os +quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi +padre. Dicen que tuvo un buen fin. + + Un solitario + de plumas vario + me da placer. + +LAERTES.--Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores +del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave. + + OFELIA.--Nos deja, se va, + y no ha de volver. + No, que ya murió, + no vendrá otra vez... + Su barba era nieve, + su pelo también. + Se fué ¡dolorosa + partida! se fué. + En vano exhalamos + suspiros por él. + Los cielos piadosos + descanso le den. + +A él y á todas las almas cristianas. Dios lo quiera... ¡Eh! señores, +adiós. + + +ESCENA XVIII + +CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES + + +LAERTES.--¡Veis esto, Dios mío! + +CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu aflicción, Laertes: no me niegues +este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los más prudentes de tus amigos +aquéllos que te parezca. Oigannos á entrambos, y juzguen. Si por mí +propio ó por mano ajena resultó culpado, mi reino, mi corona, mi vida, +cuanto puedo llamar mío, todo te lo daré para satisfacerte. Si no hay +culpa en mí, deberé contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos, +buscaremos los medios de aliviar tu dolor. + +LAERTES.--Hágase lo que decís... Su arrebatada muerte, su obscuro +funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadáver, ni debidos +honores, ni decorosa pompa; todo, todo está clamando del cielo á la +tierra por un examen el más riguroso. + +CLAUDIO.--Tú le obtendrás, y la segur terrible de la justicia caerá +sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo. + + +ESCENA XIX + +Sala en casa de Horacio + +HORACIO, un criado + + +HORACIO.--¿Quiénes son los que me quieren hablar? + +CRIADO.--Unos marineros que, según dicen, os traen cartas. + +HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no sé de qué parte del +mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi señor. + + +ESCENA XX + +HORACIO, dos marineros + + +MARINERO 1.º--Dios os guarde. + +HORACIO.--Y á vosotros también. + +MARINERO 1.º--Así lo hará, si es su voluntad. Estas cartas del embajador +que se embarcó para Inglaterra vienen dirigidas á vos, si os llamáis +Horacio como nos han dicho. + +HORACIO. (_Lee la carta._)--«Horacio: luego que hayas leído esta, +dirigirás esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta. +Apenas llevábamos dos días de navegación, cuando empezó á darnos caza un +pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navío era poco velero, nos +vimos precisados á apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salté el +primero en la embarcación enemiga, que al mismo tiempo logró +desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hallé solo y +prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero +ya sabían lo que se hacían, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey +reciba las cartas que le envío, y tú ven á verme con tanta diligencia +como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al +oído, que te dejarán atónito, bien que todas ellas no serán suficientes +á expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirán +hasta aquí. Guillermo y Ricardo siguieron su camino á Inglaterra. Mucho +tengo que decirte de ellos. Adiós. Tuyo siempre.--HAMLET.» + +Vamos. Yo os introduciré para que presentéis esas cartas. Conviene +hacerlo pronto, á fin de que me llevéis después adonde queda el que os +las entregó. + + +ESCENA XXI + +Gabinete del rey + +CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobará ya mi descargo, y me darás lugar +en el corazón como á tu amigo, después que has oído con pruebas +evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida. + +LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: ¿por qué no +procedéis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra +prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las +consideraciones juntas deberían excitaros tan particularmente á +reprimirlos? + +CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgarás débiles, para +mí han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente +casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia ó felicidad mía) +tan estrechamente unió el amor mi vida y mi alma á la de mi esposa, que +así como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, así en +mí no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razón +por que no puedo proceder contra el agresor públicamente, es el grande +cariño que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan +los troncos en piedras, bañando en su afecto las faltas del príncipe, +convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal +violencia dispararse, que resistan á huracán tan fuerte; y sin tocar el +punto á que las dirija, se volverán otra vez al arco. + +LAERTES.--Sí, y en tanto yo he perdido á un ilustre padre, y hallo á +una hermana en la más deplorable situación... Mi hermana, cuyo mérito +(si alcanza el elogio á lo que ya no existe) se levantó sobre lo más +sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron +juntas... Pero llegará, llegará el tiempo de mi venganza. + +CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueño, ni has de presumir +que yo esté formado de materia tan insensible y dura, que me deje +remesar la barba y lo tome á fiesta... Presto te informaré de lo demás. +Basta decirte que amé á tu padre, que nosotros nos amamos también, y que +espero darte á conocer la... Pero... ¿Qué noticias traes? + + +ESCENA XXII + +CLAUDIO, LAERTES, un guardia + + +GUARDIA.--Señor, veis aquí las cartas del príncipe: ésta, para V. M., y +ésta, para la reina. + +(_Da unas cartas á Claudio_). + +CLAUDIO.--¡De Hamlet! ¿Quién las ha traído! + +GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las +recibió del que las trajo, es el que me las ha entregado á mí. + +CLAUDIO.--Oirás lo que dicen, Laertes. Déjanos solos. + + +ESCENA XXIII + +CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO. (_Lee una carta._)--«Alto y poderoso señor: os hago saber cómo +he llegado desnudo á vuestro reino. Mañana os pediré permiso de ver +vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdón, os diré la +causa de mi extraña y repentina vuelta.--HAMLET.» + +¿Qué quiere decir esto? ¿Se habrán vuelto los otros también, ó hay +alguna equivocación, ó acaso todo es falso? + +LAERTES.--¿Conocéis la letra? + +CLAUDIO (_examinando con atención la carta_).--Sí, es de Hamlet... +_Desnudo_... y en una enmienda que hay aquí, dice: _solo_... ¿Qué puede +ser esto? + +LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento +encenderse en nuevas iras mi corazón... Sí, yo viviré, y le diré en su +cara: tú lo hiciste, y fué de esta manera. + +CLAUDIO.--Si el caso es cierto... ¡Eh! ¡Cómo es posible!... ¿Y qué otra +cosa puede ser?... ¿Quieres dirigirte por mí, Laertes? + +LAERTES.--Sí, señor, como no procuréis inclinarme á la paz. + +CLAUDIO.--A tu propia paz, no á otra ninguna. Si él vuelve ahora +disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocuparé en +una empresa que medito, en la cual perecerá sin duda. Esta muerte no +excitará el aura más leve de acusación; su madre misma absolverá el +hecho juzgándole casual. + +LAERTES.--Seguiré en todo vuestras ideas, y mucho más si disponéis que +yo sea el instrumento que le ejecute. + +CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de +ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las +demás que tienes no movieron tanto su envidia como ésta sola, que en mi +opinión ocupa el último lugar. + +LAERTES.--¿Y qué habilidad es, señor? + +CLAUDIO.--No es más que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que +le es muy necesario; puesto que así son propios de la juventud los +adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que +se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aquí un +caballero de Normandía... Yo conozco á los franceses muy bien, he +militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galán +de quien hablo era un prodigio en esto. Parecía haber nacido sobre la +silla, y hacía ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si él +y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedió á mis +ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron +á lo que él hizo. + +LAERTES.--¿Decís que era normando? + +CLAUDIO.--Sí, normando. + +LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda. + +CLAUDIO.--El mismo. + +LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya más preciosa de su nación. + +CLAUDIO.--Pues éste, hablando de ti públicamente, te llenaba de elogios +por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada +en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sería un +espectáculo admirable verte lidiar con otro de igual mérito, si pudiera +hallarse; puesto que, según aseguraba él mismo, los más diestros de su +nación carecían de agilidad para las estocadas y los quites cuando tú +esgrimías con ellos. Este informe irritó la envidia de Hamlet, y en nada +pensó desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso +para batallar contigo. Fuera de esto... + +LAERTES.--¿Y qué hay además de eso, señor? + +CLAUDIO.--Laertes, ¿amaste á tu padre, ó eres como las figuras de un +lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta +un corazón? + +LAERTES.--¿Por qué lo preguntáis? + +CLAUDIO.--No porque piense que no amabas á tu padre, sino porque sé que +el amor está sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus +centellas, según me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en +medio de la llama de amor una mecha ó pábilo que la destruye al fin; +nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud +misma degenerando en plétora perece por su propio exceso. Cuanto nos +proponemos hacer debería ejecutarse en el instante mismo en que lo +deseamos, porque la voluntad se altera fácilmente, se debilita y se +entorpece, según las lenguas, las manos y los accidentes que se +atraviesan; y entonces aquel estéril deseo es semejante á un suspiro que +exhalando pródigo el aliento, causa daño en vez de dar alivio... Pero +toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... ¿Qué acción +emprenderías tú para manifestar más con las obras que con las palabras +que eres digno hijo de tu padre? + +LAERTES.--¿Qué haré? Le cortaré la cabeza en el templo mismo. + +CLAUDIO.--Cierto que no debería un homicida hallar asilo en parte +alguna, ni reconocer límites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz +lo que te diré: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet, +sabrá que tú has venido; yo le haré acompañar por algunos que alabando +tu destreza den un nuevo lustre á los elogios que hizo de ti el francés. +Por último, llegaréis á veros; se harán apuestas en favor de uno y +otro... él, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no +reconocerá los floretes; de suerte que te será muy fácil, con poca +sutileza que uses, elegir una espada sin botón, y en cualquiera de las +jugadas tomar satisfacción de la muerte de tu padre. + +LAERTES.--Así lo haré, y á ese fin quiero envenenar la espada con cierto +ungüento que compré de un charlatán, de cualidad tan mortífera, que +mojando un cuchillo en él, adondequiera que haga sangre introduce la +muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por más que se +componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo +bañaré la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque +muera. + +CLAUDIO.--Reflexionemos más sobre esto... Examinemos qué ocasión, qué +medios serán más oportunos á nuestro engaño; porque si tal vez se +malogra, y equivocada la ejecución se descubren los fines, valiera más +no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido +con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no +se consiga. Espera... Déjame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre +vuestra habilidad y... Sí, ya hallé el medio. Cuando con la agitación os +sintáis acalorados y sedientos (puesto que al fin deberá ser mayor la +violencia del combate), él pedirá de beber, y yo le tendré prevenida +expresamente una copa, que al gustarla sólo, aunque haya podido librarse +de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla... +¿Qué ruido se escucha? + +(_Suena ruido dentro_). + + +ESCENA XXIV + +GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO.--¿Qué ocurre de nuevo, amada reina? + +GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan +inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse. + +LAERTES.--¡Ahogada!... ¿En dónde?... ¡Cielos! + +GERTRUDIS.--Donde hallaréis un sauce que crece á las orillas de ese +arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas +pálidas. Allí se encaminó ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas, +margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos +labradores se reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas +doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fué, se quitó la +guirnalda, y queriendo subir á suspenderla de los pendientes ramos, se +troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus +adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato +sobre las aguas, semejante á una sirena, y en tanto iba cantando pedazos +de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, ó como criada y +nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho +espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían, la +arrebataron á la infeliz, interrumpiendo su canto dulcísimo la muerte, +llena de angustias. + +LAERTES.--Qué, ¿en fin se ahogó? ¡Mísero! + +GERTRUDIS.--Sí, se ahogó, se ahogó. + +LAERTES.--¡Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera +reprimir la de mis ojos.... Bien que á pesar de todos nuestros +esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por más que el +valor se avergüence... Pero luego que este llanto se vierta, nada +quedará en mí de femenil ni de cobarde... Adiós, señores... Mis palabras +de fuego arderían en llamas, si no las apagasen estas lágrimas +imprudentes. + +(_Vase Laertes_). + +CLAUDIO.--Sigámosle, Gertrudis, que después de haberme costado tanto +aplacar su cólera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez. +Conviene seguirle. + + + + +ACTO V + + +ESCENA PRIMERA + +Cementerio contiguo á una iglesia + +Sepultureros primero y segundo + + +SEPULTURERO 1.º--¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que +deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación? + +SEPULTURERO 2.º--Dígote que sí: con que haz presto el hoyo. El juez ha +reconocido ya el cadáver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado. + +SEPULTURERO 1.º--Yo no entiendo cómo va eso... Aun si se hubiera ahogado +haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios. + +SEPULTURERO 2.º--Así han juzgado que fué. + +SEPULTURERO 1.º--No, no, eso fué _se offendendo_; ni puede haber sido de +otra manera, porque... ve aquí el punto de la dificultad: Si yo me ahogo +voluntariamente, esto arguye por de contado una acción, y toda acción +consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se +infiere, amigo Rasura, que ella se ahogó voluntariamente. + +SEPULTURERO 2.º--¡Qué!... Pero óigame ahora el tío Socaba. + +SEPULTURERO 1.º--No, deja, yo te diré. Mira, aquí está el agua. Bien. +Aquí está el hombre. Muy bien... Pues, señor, si este hombre va y se +mete dentro del agua, se ahoga á sí mismo; porque por fas ó por nefas, +ello es que él va... Pero atiende á lo que digo. Si el agua viene hacia +él y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga él á sí propio... +Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida. + +SEPULTURERO 2.º--Y qué, ¿hay leyes para eso? + +SEPULTURERO 1.º--Ya se ve que las hay, y por ella se guía el juez que +examina estos casos. + +SEPULTURERO 2.º--¿Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta +no fuese una señora, yo te aseguro que no la enterrarían en sagrado. + +SEPULTURERO 1.º--En efecto, dices bien; y es mucha lástima que los +grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio, +entre todos los demás cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando +quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos allá con el azadón... +(_Pónense los dos á abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la +tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no +hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y +cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán. + +SEPULTURERO 2.º--Pues qué, ¿Adán fue caballero? + +SEPULTURERO 1.º--¡Toma! como que fué el primero que llevó armas... Pero +voy á hacerte una pregunta, y si no me respondes á cuento, has de +confesar que eres un... + +SEPULTURERO 2.º--Adelante. + +SEPULTURERO 1.º--¿Cuál es el que construye edificios más fuertes que los +que hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos? + +SEPULTURERO 2.º--El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive +á mil inquilinos. + +SEPULTURERO 1.º--Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca; +pero ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, tú +haces mal en decir que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia; +con que la horca podría ser buena para ti... Volvamos á la pregunta. + +SEPULTURERO 2.º--¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las +que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos? + +SEPULTURERO 1.º--Sí, dímelo, y sales del apuro. + +SEPULTURERO 2.º--Ya se ve que te lo digo. + +SEPULTURERO 1.º--Pues vamos. + +SEPULTURERO 2.º--Pues no puedo decirlo. + +SEPULTURERO 1.º--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un +burro lerdo que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te +hagan esta pregunta, has de responder: «El sepulturero.» ¿No ves que las +casas que él hace duran hasta el día del juicio?... Anda, ve ahí á casa +de Juanillo, y tráeme una copa de aguardiente. + + +ESCENA II + +HAMLET, HORACIO, sepulturero primero + + +SEPULTURERO 1.º--Yo amé en mis primeros años, + +(_Cantando_). + + dulce cosa lo juzgué; + pero casarme, eso no, + que no me estuviera bien. + +HAMLET.--¡Qué poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura +y canta! + +HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupación. + +HAMLET.--Así es la verdad. La mano que menos trabaja tiene más delicado +el tacto. + +SEPULTURERO 1.º--La edad callada en la huesa + +(_Cantando_). + + me hundió con mano crüel, + y toda se destruyó + la existencia que gocé. + +HAMLET.--Aquella calavera tendría lengua en otro tiempo, y con ella +podría también cantar...¡ Cómo la tira al suelo el pícaro! Como si fuese +la quijada con que hizo Caín el primer homicidio. Y la que está +maltratando ahora ese bruto, podría ser muy bien la cabeza de algún +estadista, que acaso pretendió engañar al cielo mismo. ¿No te parece? + +HORACIO.--Bien puede ser. + +HAMLET.--O la de algún cortesano que diría: «Felicísimos días, señor +excelentísimo; ¿cómo va de salud, mi venerado señor?» Esta puede ser la +del caballero Fulano, que hacía grandes elogios del potro del caballero +Zutano para pedírsele prestado después. ¿No puede ser así? + +HORACIO.--Sí, señor. + +HAMLET.--¡Oh! sí por cierto; y ahora está en poder del señor gusano, +estropeada y hecha pedazos con el azadón de un sepulturero... Grandes +revoluciones se hacen aquí, si hubiera entre nosotros medios para +observarlas... Pero ¿costó acaso tan poco la formación de estos huesos á +la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus +garitos con ellos? ¡Eh! Los míos se estremecen al considerarlo. + + SEPULTURERO 1.º--Una piqueta (_Cantando_). + con una azada, + un lienzo donde + revuelto vaya, + y un hoyo en tierra + que le preparan: + para tal huésped + esto le basta. + +HAMLET.--Y ésa otra, ¿por qué no podría ser la calavera de un +letrado?... ¿A dónde se fueron sus equívocos y sutilezas, sus litigios, +sus interpretaciones, sus embrollos? ¿Por qué sufre ahora que ese bribón +grosero le golpee contra la pared con el azadón lleno de barro!... ¡Y no +dirá palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sería quizás, +mientras vivió, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones, +reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve +aquí el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha +venido á parar en una calavera llena de lodo. Los títulos de los bienes +que poseyó cabrían difícilmente en su ataúd, y no obstante eso, todas +las fianzas y seguridades recíprocas de sus adquisiciones no le han +podido asegurar otra posesión que la de un espacio pequeño capaz de +cubrirse con un par de sus escrituras... ¡Oh! y á su opulento sucesor +tampoco le quedará más. + +HORACIO.--Verdad es, señor. + +HAMLET.--¿No se hace el pergamino de piel de carnero? + +HORACIO.--Sí, señor, y de piel de ternera también. + +HAMLET.--Pues dígote, que son más irracionales que las terneras y +carneros los que fundan su felicidad en la posesión de tales +pergaminos... Voy á tramar conversación con este hombre. (_Al +sepulturero_). ¿De quién es esa sepultura, buena pieza? + +SEPULTURERO 1.º--Mía, señor. + + Y un hoya en tierra (_Cantando_). + que le preparan: + para tal huésped + eso le basta. + +HAMLET.--Sí; yo creo que es tuya porque estás ahora dentro de ella... +Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has +mentido. + +SEPULTURERO 1.º--Ve ahí un mentís demasiado vivo; pero yo os le volveré. + +HAMLET.--¿Para qué muerto cavas esta sepultura? + +SEPULTURERO 1.º--No es hombre, señor. + +HAMLET.--Pues bien, ¿para qué mujer? + +SEPULTURERO 1.º--Tampoco es eso. + +HAMLET.--Pues ¿qué es lo que ha de enterrarse ahí? + +SEPULTURERO 1.º--Un cadáver que fué mujer; pero ya murió... Dios la +perdone. + +HAMLET.--¡Qué taimado es! Hablémosle clara y sencillamente, porque sino, +es capaz de confundirnos á equívocos. De tres años á esta parte he +observado cuánto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida +mía, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy +pronto le desollará el talón... ¿Cuánto tiempo há que eres sepulturero? + +SEPULTURERO 1.º--Toda mi vida, se puede decir. Yo comencé el oficio el +día que nuestro último rey Hamlet venció á Fortimbrás. + +HAMLET.--¿Y cuánto tiempo habrá? + +SEPULTURERO 1.º--¡Toma! ¿No lo sabéis? Eso sucedió el mismo día en que +nació el joven Hamlet, el que está loco y se ha ido á Inglaterra. + +HAMLET.--¡Oiga! ¿Y por qué se ha ido a Inglaterra? + +SEPULTURERO 1.º--Porque... porgue está loco, y allí cobrará su juicio; +y si no lo cobra, á bien que poco importa. + +HAMLET.--¿Por qué? + +SEPULTURERO 1.º--Porque allí todos son tan locos como él, y no será +reparado. + +HAMLET.--¿Y cómo ha sido volverse loco? + +SEPULTURERO 1.º--De un modo muy extraño, según dicen. + +HAMLET.--¿De qué modo? + +SEPULTURERO 1.º--Habiendo perdido el entendimiento. + +HAMLET.--Pero, ¿qué motivo dió lugar á eso? + +SEPULTURERO 1.º--¿Qué lugar? Aquí en Dinamarca, donde soy enterrador, y +lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta años. + +HAMLET.--¿Cuánto tiempo podrá estar enterrado un hombre sin corromperse? + +SEPULTURERO 1.º--De suerte que si él no corrompía ya en vida (como nos +sucede todos los días con muchos cuerpos galicados, que no hay por dónde +asirlos), podrá durar cosa de ocho ó nueve años. Un curtidor durará +nueve años seguramente. + +HAMLET.--Pues ¿qué tiene él más que otro cualquiera? + +SEPULTURERO 1.º--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su +ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, señor +mío, es la cosa que más pronto destruye á cualquier hideputa de muerto. +Ve aquí una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrés años. + +HAMLET.--¿De quién es? + +SEPULTURERO 1.º--¡Mayor hideputa, loco!..... ¿De quién os parece que +será? + +HAMLET.--Yo ¿cómo he de saberlo? + +SEPULTURERO 1.º--¡Mala peste en él y en sus travesuras!... Una vez me +echó un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, señor, esta +calavera es la calavera de Yorick, el bufón del rey. + +(_El sepulturero le da una calavera á Hamlet_). + +HAMLET.--¿Esta? + +SEPULTURERO 1.º--La misma. + +HAMLET.--¡Ay, pobre Yorick...! Yo le conocí, Horacio... Era un hombre +sumamente gracioso, de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que +siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista +me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aquí estuvieron +aquellos labios donde yo dí besos sin número... ¿Qué se hicieron tus +burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de +ordinario animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya +enteramente de músculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad... +Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa, +que por más que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin +habrá de experimentar esta misma transformación... (_Tira la calavera al +montón de tierra inmediato á la sepultura_). Díme una cosa, Horacio. + +HORACIO.--¿Cuál es, señor? + +HAMLET.--¿Crees tú que Alejandro metido debajo de tierra tendría esa +forma? + +HORACIO.--Cierto que sí. + +HAMLET.--¿Y exhalaría este mismo hedor?... ¡Uh! + +HORACIO.--Sin diferencia alguna. + + (El sepulturero primero, acabada la excavación, sale de la + sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene después el + sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre + sí, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo + indica el diálogo.) + +HAMLET.--¡En qué abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y ¿por qué no +podría la imaginación seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta +encontrarlas tapando la boca de algún barril? + +HORACIO.--A fe, que sería excesiva curiosidad ir á examinarlo. + +HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle +allí con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijéramos: +Alejandro murió, Alejandro fué sepultado, Alejandro se redujo á polvo, +el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y ¿por qué con este +barro, en que él está ya convertido, no habrán podido tapar un barril de +cerveza? El emperador César, muerto y hecho tierra, puede tapar un +agujero para estorbar que pase el aire... ¡Oh! Y aquella tierra que tuvo +atemorizado el orbe, servirá tal vez de reparar las hendiduras de un +tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos... +hagámonos á un lado, que... Sí... aquí viene el rey, la reina, los +grandes... ¿A quién acompañan? ¡Qué ceremonial tan incompleto es +éste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen dió fin á su +vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad. +Ocultémonos un poco, y observa. + + +ESCENA III + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos + sepultureros, acompañamiento de damas, caballeros y criados. + + (Conducen entre cuatro hombres el cadáver de Ofelia, vestida con + túnica blanca y coronada de flores. Detrás sigue el preste y todos + los que hacen el duelo, atravesando el teatro á paso lento, hasta + llegar á donde está la sepultura. Suena el clamor de las campanas. + Hamlet y Horacio se retiran á un extremo del teatro.) + +LAERTES.--¿Qué otra ceremonia falta? + +HAMLET.--Mira, aquél es Laertes, joven muy ilustre. + +LAERTES.--¿Qué ceremonia falta? + +EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible. +Su muerte da lugar á muchas dudas, y á no haberse interpuesto la suprema +autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar +profano; allí estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de +oraciones piadosas, hubieran caído sobre su cadáver guijarros, piedras y +cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos +virginales, el clamor de las campanas y la sepultura. + +LAERTES.--¿Con que no se debe hacer más? + +EL CURA.--No más. Profanaríamos los honores sagrados de los difuntos, +cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace +por aquéllos que parten de esta vida con más cristiana disposición. + +LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadáver de Ofelia en la +sepultura_). Sus hermosos é intactos miembros acaso producirán violetas +suaves. Y á ti, clérigo zafio, te anuncio que mi hermana será un ángel +del Señor, mientras tú estarás bramando en los abismos. + +HAMLET.--¡Qué!... ¡La hermosa Ofelia! + +GERTRUDIS.--Dulces dones á mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el +cadáver_). Adiós... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet, +graciosa doncella, y esperé cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no +tu sepulcro. + +LAERTES.--¡Oh! ¡una y mil veces sea maldito aquél cuya acción inhumana +te privó á ti del más sublime entendimiento!... No... esperad un +instante; no echéis la tierra todavía... no... hasta que otra vez la +estreche en mis brazos... (_Métese en la sepultura_). Echadla ahora +sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagáis un monte que +descuelle sobre el antiguo Pelión, ó sobre la azul extremidad del Olimpo +que toca los cielos. + +HAMLET.--¿Quién es el que da á sus penas idioma tan enfático, el que así +invoca en su aflicción á las estrellas errantes, haciéndolas detenerse +admiradas á oirle?... Yo soy Hamlet, príncipe de Dinamarca. + + (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en + ella, y luchan él y Laertes, y se dan puñadas. Algunos de los + circunstantes van allá, los sacan del hoyo y los separan.) + +LAERTES.--El demonio lleve tu alma. + +HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello; +porque aunque no soy precipitado ni colérico, algún riesgo hay en +ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ahí esa mano. + +CLAUDIO.--Separadlos. + +GERTRUDIS.--¡Hamlet! ¡Hamlet! + +TODOS.--¡Señores! + +HORACIO.--Moderaos, señor. + +HAMLET.--No; por causa tan justa lidiaré con él hasta que cierre mis +párpados la muerte. + +GERTRUDIS.--¿Qué causa puede haber, hijo mío? + +HAMLET.--Yo he querido á Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrán +con todo su amor exceder al mío... ¿Qué quieres hacer por ella? Dí. + +CLAUDIO.--Laertes, mira que está loco. + +GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, déjale. + +HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la +sepultura de tierra y la apisonan_). ¿Quieres llorar, combatir, negarte +al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimán? Yo +lo haré también... ¿Vienes aquí á lamentar su muerte, á insultarme +precipitándote en su sepulcro, á ser enterrado vivo con ella? Pues bien, +eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas +de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la +tórrida zona, y el alto Osa parezca en su comparación un terrón +pequeño... Si me hablas con soberbia, yo usaré un lenguaje tan altanero +como el tuyo. + +GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenesí, cuya violencia podrá +agitarle por algún tiempo; pero después, semejante á la mansa paloma +cuando siente animadas las mellizas crías, le veréis sin movimiento y +mudo. + +HAMLET.--Oyeme: ¿cuál es la razón de obrar así conmigo?... Siempre te he +querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hércules con todo +su poder quisiera estorbarlo, el gato mayará y el perro quedará +vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_). + +CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra plática de la +noche anterior fortificará tu paciencia mientras dispongo lo que importa +en la ocasión presente... Amada Gertrudis, será bien que alguno se +encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornará con un +monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas más +tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir. + + +ESCENA IV + + Salón de palacio, el mismo que sirvió para la representación, con + asientos que han de ocuparse en la escena IX. + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte +de lo demás; pero, ¿te acuerdas bien de todas las circunstancias? + +HORACIO.--¿No he de acordarme, señor? + +HAMLET.--Pues sabrás, amigo, que agitado continuamente mi corazón en una +especie de combate, no me permitía conciliar el sueño, y en tal +situación me juzgaba más infeliz que el delincuente cargado de +prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias á esta temeridad, +pues por ella existo... Sí, confesemos que tal vez nuestra indiscreción +suele sernos útil, al paso que los planes concertados con la mayor +sagacidad se malogran; prueba certísima de que la mano de Dios conduce á +su fin todas nuestras acciones, por más que el hombre las ordene sin +inteligencia. + +HORACIO.--Así es la verdad. + +HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de +marinero; y á tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde +ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo á +mi cuarto. Allí, olvidando mis recelos toda consideración, tuve la +osadía de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosía +del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante +á la tranquilidad de Dinamarca y aun á la de Inglaterra, y... ¡oh! mil +temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, decía que luego +que fuese leída, sin dilación ni aun para afinar á la segur el filo, me +cortasen la cabeza. + +HORACIO.--¿Es posible? + +HAMLET.--Mira la orden aquí (_le enseña un pliego, y vuelve á +guardársele_), podrás leerla en mejor ocasión. Pero, ¿quieres saber lo +que yo hice? + +HORACIO.--Sí, yo os lo ruego. + +HAMLET.--Ya ves cómo rodeado así de traiciones, ya ellos habían empezado +el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prólogo. No +obstante, siéntome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo +inmediatamente de buena letra... Yo creí algún tiempo (como todos los +grandes señores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dejé de +hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco, +Horacio, cuán útil me ha sido tenerla. ¿Quieres saber lo que el escrito +contenía? + +HORACIO.--Sí, señor. + +HAMLET.--Una súplica del rey dirigida con grandes instancias al de +Inglaterra, como á su obediente mandatario, diciéndole que su recíproca +amistad florecerá como la palma robusta; que la paz coronada de espigas +mantendría la quietud de ambos imperios, uniéndolos en amor durable, con +otras expresiones no menos afectuosas; pidiéndole por último, que vista +que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta +muerte á los dos mensajeros, no dándoles tiempo ni aun para confesar su +delito. + +HORACIO.--¿Y cómo la pudisteis sellar? + +HAMLET.--Aun eso también parece que lo dispuso el cielo; porque +felizmente traía conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el +que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior, +póngole la misma dirección, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al +mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al día siguiente ocurrió el +combate naval: lo que después sucedió, ya lo sabes. + +HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte. + +HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no +me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su +ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las +espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian. + +HORACIO.--¡Oh, qué rey éste! + +HAMLET.--¿Juzgas tú que no estoy en obligación de proseguir lo que +falta? El que asesinó a mi padre y mi rey, que ha deshonrado á mi +madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos +justos, que ha conspirado contra mi vida valiéndose de medios tan +aleves... ¿no será justicia rectísima castigarle con esta mano? ¿No será +culpa en mí tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta +aquí, maldades atroces? + +HORACIO.--Presto le avisarán de Inglaterra cuál ha sido el éxito de su +solicitud. + +HAMLET.--Sí, presto lo sabrá; pero entre tanto el tiempo es mío, y para +quitar á un hombre la vida un instante basta... Sólo me disgusta, amigo +Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de mí propio, no +vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procuraré su +amistad, sí... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba á sus +quejas irritó en exceso mi cólera. + +HORACIO.--Callad... ¿Quién viene aquí? + + +ESCENA V + +HAMLET, HORACIO, ENRIQUE + + +ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. á Dinamarca. + +HAMLET.--Muchas gracias, caballero... ¿Conoces á este moscón? + +HORACIO.--No, señor. + +HAMLET.--Nada se te dé, que el conocerle es por cierto, poco agradable. +Este es señor de muchas tierras y muy fértiles, y por más que él sea un +bestia que manda en otros tan bestias como él, ya se sabe, tiene su +pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja más charlera que en mi +vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porción de +polvo. + +ENRIQUE.--Amable príncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupación que se +lo estorbe, yo le comunicaría una cosa de parte del rey. + +HAMLET.--Estoy dispuesto á oirla con la mayor atención... Pero emplead +el sombrero en el uso á que fué destinado. El sombrero se hizo para la +cabeza. + +ENRIQUE.--Muchas gracias, señor... ¡Eh! el tiempo está caluroso. + +HAMLET.--No, al contrario, muy frío. El viento es norte. + +ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante frío. + +HAMLET.--Antes yo creo... á lo menos para mi complexión, hace un calor +que abrasa. + +ENRIQUE.--¡Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no sé cómo +diga... Pues, señor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una +grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto. + +HAMLET.--Tened presente que el sombrero se... + +ENRIQUE.--¡Oh! señor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es +que Laertes acaba de llegar á la corte... ¡Oh! es un perfecto caballero, +no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto +de todos... Cierto, hablando sin pasión, es menester confesar que es la +nata y flor de la nobleza, porque en él se hallan cuantas prendas pueden +verse en un caballero. + +HAMLET.--La pintura que de él hacéis no desmerece nada en vuestra boca, +aunque yo creí que al hacer el inventario de sus virtudes se +confundirían la aritmética y la memoria, y ambas serían insuficientes +para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un +hombre de grande espíritu y de tan particular y extraordinaria +naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallará +su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en +otra parte sólo encontrará bosquejos informes. + +ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de +él. + +HAMLET.--Sí; pero sépase á qué propósito nos enronquecemos ahora, +entrometiendo en nuestra conversación las alabanzas de ese galán. + +ENRIQUE.--¿Cómo decís, señor? + +HORACIO.--¿No fuera mejor que le hablarais con más claridad? Yo creo, +señor, que no os sería difícil. + +HAMLET.--Digo que ¿á qué viene ahora hablar de ese caballero? + +ENRIQUE.--¿De Laertes? + +HORACIO.--¡Eh! ya vació cuanto tenía, y se le acabó la provisión de +frases brillantes. + +HAMLET.--Sí; señor; de ése mismo. + +ENRIQUE.--Yo creo que no estaréis ignorante de... + +HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra +opinión no me añadiría un gran concepto... Y bien, ¿qué más? + +ENRIQUE.--Decía, que no podéis ignorar el mérito de Laertes. + +HAMLET.--Yo no me atreveré á confesarlo por no igualarme con él, siendo +averiguado que para conocer bien á otro es menester conocerse bien á sí +mismo. + +ENRIQUE.--Yo lo decía por su destreza en el arma, puesto que según la +voz general, no se le conoce compañero. + +HAMLET.--¿Y qué arma es la suya? + +ENRIQUE.--Espada y daga. + +HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante. + +ENRIQUE.--Pues, señor, el rey ha apostado contra él seis caballos +bárbaros, y él ha impuesto por su parte (según he sabido) seis espadas +francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturón, +colgantes, y así á este tenor... Tres de estas cureñas particularmente +son la cosa más bien hecha que puede darse. ¡Cureñas como ellas!... ¡Oh! +es obra de mucho gusto y primor. + +HAMLET.--Y ¿á qué cosa llamáis cureñas? + +HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no +pudierais acabar el diálogo. + +ENRIQUE.--Señor, por cureñas entiendo yo, así, los... los cinturones... + +HAMLET.--La expresión sería mucho más propia, si pudiéramos llevar al +lado un cañón de artillería; pero en tanto que este uso no se introduce, +los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos +bárbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos +tres cureñas primorosas... ¿Conque esto es lo que apuesta el francés +contra el dinamarqués? ¿Y á qué fin se han impuesto (como vos decís) +todas esas cosas? + +ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batalláis con Laertes, en doce +jugadas no pasarán de tres botonazos los que él os dé; y él dice, que +en las mismas doce os dará nueve cuando menos, y desea que esto se +juzgue inmediatamente, si os dignáis de responder. + +HAMLET.--¿Y si respondo que no? + +ENRIQUE.--Quiero decir, si admitís el partido que os propone. + +HAMLET.--Pues, señor, yo tengo que pasearme todavía en esta sala; porque +si S. M. no lo ha por enojo, ésta es la hora crítica en que yo +acostumbro respirar el ambiente. Tráiganse aquí los floretes, y si ese +caballero lo quiere así, y el rey se mantiene en lo dicho, le haré ganar +la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganaré será vergüenza y +golpes. + +ENRIQUE.--Con que ¿lo diré en esos términos? + +HAMLET.--Esta es la substancia; después lo podéis adornar con todas las +flores de vuestro ingenio. + +ENRIQUE.--Señor, recomiendo nuevamente mis respetos á vuestra grandeza. + +HAMLET.--Siempre vuestro, siempre. + + +ESCENA VI + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse á si mismo; porque si no, dudo +mucho que nadie lo hiciese por él. + +HORACIO.--Este me parece un vencejo que empezó á volar y chillar con el +cascarón pegado á las plumas. + +HAMLET.--Sí, y aun antes de mamar hacía ya cumplimientos á la teta... +Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados, +únicamente porque saben acomodarse al gusto del día con esa exterioridad +halagüeña y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el +aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado á la espuma, +que por más que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es; +todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso. + + +ESCENA VII + +HAMLET, HORACIO, un Caballero + + +CABALLERO.--Señor, parece que S. M. os envió un recado con el joven +Enrique, y éste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey +me envía á saber si gustáis de batallar con Laertes inmediatamente, ó si +queréis que se dilate. + +HAMLET.--Yo soy constante en mi resolución, y la sujeto á la voluntad +del rey. Si esta hora fuese cómoda para él, también lo es para mí: +conque hágase al instante ó cuando guste, con tal que me halle en la +buena disposición que ahora. + +CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte. + +HAMLET.--Muy bien. + +CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla, +hablarais á Laertes con dulzura y expresiones de amistad. + +HAMLET.--Es advertencia muy prudente. + + +ESCENA VIII + +HAMLET, HORACIO + + +HORACIO.--Temo que habéis de perder, señor. + +HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que él partió para Francia, no he +cesado de ejercitarme, y creo que le llevaré ventaja... Pero... no +podrás imaginarte qué angustia siento aquí en el corazón... ¿Y sobre +qué?... No hay motivo... + +HORACIO.--Con todo eso, señor... + +HAMLET.--¡Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces sólo +de turbar un alma femenil. + +HORACIO.--Si sentís interiormente alguna repugnancia, no hay por qué +empeñaros. Yo me adelantaré á encontrarlos, y les diré que estáis +indispuesto. + +HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de +un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es +llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, señal que es hora; +y si ahora no fuese, habrá de ser después: todo consiste en hallarse +prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora +siempre lo que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde +ó presto? Sepa morir. + + +ESCENA IX + + HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros, + damas, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace +que Hamlet y Laertes se den la mano_). + +HAMLET.--Laertes, si estáis ofendido de mí, os pido perdón. Perdonadme +como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo +habréis oído, el desorden que mi razón padece. Cuanto haya hecho +insultando la ternura de vuestro corazón, vuestra nobleza ó vuestro +honor, cualquiera acción, en fin, capaz de irritaros, declaro +solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. ¿Puede +Hamlet haber ofendido á Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba +fuera de sí; y si en tal ocasión (en que él á sí propio se desconocía) +ofendió á Laertes, no fué Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba +y lo desmiente. Pues ¿quién puede ser? Su demencia sola... Siendo esto +así, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su +propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante +de esta asamblea me justifique de toda siniestra intención, y espero de +vuestro ánimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpón +sobre los muros de ese edificio; y por error herí á mi hermano. + +LAERTES.--Mi corazón, cuyos impulsos naturales eran los primeros á +pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite +pasar adelante, ni admitir reconciliación alguna, hasta que examinado el +hecho por ancianos y virtuosos árbitros, se declare que mi pundonor está +sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recíproco el +que me anunciáis, y os prometo de no ofenderle. + +HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto á +la batalla que va á comenzarse, lidiaré con vos como si mi competidor +fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes. + +LAERTES.--Sí, vamos... uno á mí. + +HAMLET.--La victoria no os será difícil: vuestra habilidad lucirá sobre +mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de +la noche. + +LAERTES.--No os burléis, señor. + +HAMLET.--No, no me burlo. + +CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cuáles son las +condiciones. + +HAMLET.--Sí, señor, y en verdad que habéis apostado por el más débil. + + (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio, + ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis + se sientan junto á la mesa, y todos los demás, según su clase, + ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven + las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y + Horacio y Enrique en calidad de jueces ó padrinos.) + +CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir á entrambos, y +aunque él haya adelantado después, por eso mismo el premio es mayor á +favor nuestro. + +LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro. + + (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes + escoge otro_). + +HAMLET.--Este me parece bueno... ¿Son todos iguales? + +ENRIQUE.--Sí, señor. + +CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la +primera ó segunda estocada, ó en la tercera suerte da un quite al +contrario, disparen toda la artillería de las almenas. El rey beberá á +la salud de Hamlet, echando en la copa una perla más preciosa que la que +han usado en su corona los cuatro últimos soberanos daneses... Traed las +copas, y el timbal diga á las trompetas, las trompetas al artillero +distante, los cañones al cielo, y el cielo á la tierra: ahora brinda el +rey de Dinamarca á la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que +habéis de juzgarlos, observad atentos. + +HAMLET.--Vamos. + +LAERTES.--Vamos, señor. (_Batallan Hamlet y Laertes_). + +HAMLET.--Una. + +LAERTES.--No. + +HAMLET.--Que juzguen. + +ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda. + +LAERTES.--Bien; a otra. + +CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa +y bebe, alarga después la copa á Hamlet, y él rehusa tomarla. Suena á lo +lejos ruido de trompetas y cañonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y +brindo con ella á tu salud. Dadle la copa. + +HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven á batallar_). Quiero dar este bote +primero. Vamos... Otra estocada. ¿Qué decís? + +LAERTES.--Sí, me ha tocado: lo confieso. + +CLAUDIO.--¡Oh! nuestro hijo vencerá. + +GERTRUDIS.--Está grueso y se fatiga demasiado. Ven aquí, Hamlet, toma +este lienzo y límpiate el rostro... La reina brinda á tu buena fortuna, +querido Hamlet. + + (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe + segunda vez_). + +HAMLET.--Muchas gracias, señora. + +CLAUDIO.--No, no bebáis. + +GERTRUDIS.--¡Oh! señor, perdonadme, yo he de beber. + +CLAUDIO.--¡La copia envenenada!... Pero... no hay remedio. + +HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante. + +GERTRUDIS.--Ven, hijo mío, te limpiaré el sudor del rostro. + +LAERTES.--Ahora veréis si le acierto. + + (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia + con un lienzo el sudor á Hamlet_). + +CLAUDIO.--Yo pienso que no. + +LAERTES.--No sé qué repugnancia siento al ir á ejecutarlo. + +HAMLET.--Vamos á la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomáis a +fiesta: batallad, os ruego, con más ahinco. Mucho temo que os burléis de +mí. + +LAERTES.--¿Eso decís, señor? Vamos. (_Batallan_). + +ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro. + +LAERTES.--Ahora... ésta... + + (Vuelven á batallar; se enfurecen, truécanse las espadas y quedan + heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad; + Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y + confusión.) + +CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos. + +HAMLET.--No, no, vamos otra vez. + +ENRIQUE.--Ved qué tiene la reina... ¡Cielos! + +HORACIO.--¡Ambos heridos! ¿Qué es esto, señor? + +ENRIQUE.--¿Cómo ha sido, Laertes? + +LAERTES.--Esto es haber caído en el lazo que preparé... justamente muero +víctima de mi propia traición. + +HAMLET.--¿Qué tiene la reina? + +CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos. + +GERTRUDIS.--No, no... ¡La bebida!... ¡Querido Hamlet!... ¡La bebida!.... +¡Me han envenenado! + +(_Queda muerta en la silla_). + +HAMLET.--¡Oh, qué alevosía!... ¡Oh!... Cerrad las puertas... Traición... +Buscad por todas partes... + +LAERTES.--No, el traidor está aquí. (_Dirá esto sostenido por Enrique_). +Hamlet, tú eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirás +media hora apenas... En tu mano está el instrumento aleve, bañada con +ponzoña su aguda punta... ¡Volvióse en mi daño la trama indigna!... +Vesme aquí postrado para no levantarme jamás... Tu madre ha bebido un +tósigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente. + + (Claudio quiere huir. Hamlet corre á él furioso, y le atraviesa la + espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar + por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve á oir las últimas + palabras de Laertes.) + +HAMLET.--¿Está envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus +efectos. + +TODOS.--Traición, traición. + +CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme. + +HAMLET.--¡Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoña... ¿Está la +perla aquí? Sí, toma, acompaña á mi madre. + +LAERTES.--¡Justo castigo!... El mismo preparó la poción mortal... +Olvidémonos de todo, generoso Hamlet, y... ¡Oh, no caiga sobre ti la +muerte de mi padre y la mía, ni sobre mí la tuya! (_Cae muerto_). + +HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy á seguirte... Yo muero, +Horacio... Adiós, reina infeliz... (_Abrazando el cadáver de +Gertrudis_). Vosotros, que asistís pálidos y mudos con el temor á este +suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza á manifestar +desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le +acompañan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un +ministro inexorable que no dilata la ejecución... Yo pudiera deciros... +pero no es posible. Horacio, yo muero. Tú, que vivirás, refiere la +verdad y los motivos de mi conducta á quien los ignora. + +HORACIO.--¿Vivir? No lo creáis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado +aquí parte del tósigo. + + (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porción de él en una + copa, va á beber. Hamlet quiere estorbárselo. Los criados quitan la + copa á Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.) + +HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. ¡Oh, querido +Horacio! si esto permanece oculto, ¡qué manchada reputación dejaré +después de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazón, +retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algún tiempo la +fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por él mi +historia... ¿Qué estrépito militar es éste? + +(_Suena música militar, que se va aproximando lentamente_). + + +ESCENA X + +HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompañamiento + + +CABALLERO.--El joven Fortimbrás, que vuelve vencedor de Polonia, saluda +con la salva marcial que oís, a los embajadores de Inglaterra. + +HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoña sofoca mi aliento... No +puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo á anunciar +que Fortimbrás será elegido por aquella nación. Yo moribundo le doy mi +voto... Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir... ¡Oh! Para +mí sólo queda ya... silencio eterno. + +(_Muere_). + +HORACIO.--¡En fin, se rompe ese gran corazón!... Adiós, adiós, amado +príncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). ¡Los coros +angélicos te acompañen al celeste descanso!... Pero, ¿cómo se acerca +hasta aquí ese estruendo de tambores? + + +ESCENA XI + + FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados, + acompañamiento + + +FORTIMBRÁS.--¿En dónde está ese espectáculo? + +HORACIO.--¿Qué buscáis aquí? Si no queréis ver desgracias espantosas, no +paséis adelante. + +FORTIMBRÁS.--¡Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia +muerte, ¿qué festín dispones en tu morada infernal, que así has herido +con un golpe solo tantas ilustres víctimas? + +EMBAJADOR 1.º.--¡Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los +mensajes de Inglaterra. Los oídos á quienes debíamos dirigirlos son ya +insensibles. Sus órdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y +Guillermo perdieron la vida... Pero, ¿quién nos dará las gracias de +nuestra obediencia? + +HORACIO.--No las recibiríais de su boca aunque viviese todavía, que él +nunca dió orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo +victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de +Inglaterra, os halláis juntos en este lugar, y os veo deseosos de +averiguar este suceso trágico, disponed que esos cadáveres se expongan +sobre una tumba elevada á la vista pública, y entonces haré saber al +mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiréis hablar +(pues todo os lo sabré referir fielmente) de acciones crueles, bárbaras, +atroces: sentencias que dictó el acaso, estragos imprevistos, muertes +ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados +que han hecho perecer á sus autores mismos. + +FORTIMBRÁS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendrá que se reuna con +este objeto la nobleza de la nación. No puedo mirar sin horror los dones +que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos á esta +corona, y en tal ocasión es justo reclamarlos. + +HORACIO.--También puedo hablar en ese propósito, declarando el voto que +pronunció aquella boca que ya no formará sonido alguno... Pero ahora que +los ánimos están en peligroso movimiento, no se dilate la ejecución un +instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad ó +el error. + +FORTIMBRÁS.--Cuatro de mis capitanes lleven al túmulo el cuerpo de +Hamlet con las insignias correspondientes á un guerrero. ¡Ah! si él +hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca... +Resuene la música militar por donde pase la pompa fúnebre, y hágansele +todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ahí esos cadáveres. +Espectáculo sangriento más es propio de un campo de batalla que de este +sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejército. + + + FIN DEL DRAMA + + * * * * * + + TEATRO FACIL + + +Obras de facilísima representación por su sencillez de decorado y pocos +personajes + +Hombres Mujeres + + 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor + + 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Pérez Capo + + 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo + + 0 2 =Pescadores de caña=, por A. Mundet + + 0 5 =A prima fija=, por P. Muñoz Seca + + 1 0 =La última carta=, por F. Flores García. + + 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora + + 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu + + 1 0 =Marinera=, por Joaquín Dicenta + + 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellví + + 0 2 =El león de bronce=, por Joaquín Dicenta + + 3 0 =Rosas todo el año=, por Julio Dantas + + 2 2 =El billete del baile=, por L. Millá y E. Arroyo + + 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros + + 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno + + 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernández Catá + + 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs + + 1 2 =Petición de mano=, por Alberto Cosin + + 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A. + + 2 2 =¡Por una furlana!=, juguete por T. de Mun + + 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emegé + + 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun + + 0 6 =El 4.º acto del Tenorio=, por Pío M. Glañin + + 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoñan + + 0 7 =El tío de su sobrino=, por M. P. y R. + + 2 3 =¡Qué escándalo!=, juguete cómico, por Gil Pimoñan + + 0 5 =Expiación=, cuadro dramático, por M. P. Areri + + 1 1 =La cajita de rapé=, diálogo por Luis Millá + + 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera + + 1 5 =El señor empresario=, por Gil Pimoñon + +=A 50 céntimos cada obra= + +Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by +William Shakespeare and L. Fernández Moratín + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 *** |
