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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Prosa Dispersa - Obras Completas Vol. XX - -Author: Rubén Darío - -Release Date: September 24, 2017 [EBook #55616] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PROSA DISPERSA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Nahum Maso i Carcases and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - - - - - Notas del Transcriptor - -Se han respetado la ortografía y la acentuación del original. - -Los errores obvios de puntuación y de imprenta se han corregido. - -El texto en letra cursiva y negrita se indica entre _guiones bajos_ y -=signos igual=, respectivamente. - -El texto en letra versalita (versalilla) se ha sustituido por -mayúsculas. - -Las páginas en blanco presentes en el original se han eliminado en la -versión electrónica. - -El final del capítulo «FIESTAS PRIMAVERALES» parece estar incompleto en -el original y se indica con puntos suspensivos. - - * * * * * - - - - - PROSA - DISPERSA - - [Ilustración] - - - - - [Ilustración: - - RUBÉN - DARÍO - - [Ilustración] - - PROSA - DISPERSA] - - - - - [Ilustración: - - PROSA DISPERSA - - POR - - RUBÉN DARÍO - - [Ilustración] - - VOLUMEN XX - DE LAS OBRAS COMPLETAS - ADMINISTRACIÓN: - EDITORIAL «MUNDO LATINO» - MADRID] - - - - - EL SILLÓN DE LECONTE - DE L'ISLE - - La Juventud y la Academia - Lo que dijo Charles Morice - Verlaine y Zola. - - -HACE poco más de un año nos hallábamos en mi habitación, en un hotel de -París, cerca de la Bolsa, el poeta Maurice Duplessis, porta-estandarte -de la escuela romana; el simpático y sutil Kreutzberger, a la sazón -crítico literario de _La Cocarde_, y Enrique Gómez Carrillo, cuyo -nombre es bien conocido por los lectores de _La Nación_. - -Charlábamos amistosamente, fabricando cada cual su grog, cuando -apareció en la puerta la cabeza moruna de Alejandro Sawa, el escritor -español. - -Entró Sawa, seguido de un señor alto y flaco, medio _clergyman_ y medio -pianista, pálido, de larga cabellera obscura, que le caía sobre los -hombros, con un aire de aparecido. - ---M. Charles Morice. - -Levantéme, y abriendo un libro que estaba sobre mi mesa, leí: - - Impérial, royal sacerdotal, comme une - République Française en ce quatre-vingt-treize - Brûlant empereurs, rois, prêtres dans la fournaise, - Avec la danse autour de la grande commune. - L'étudiant et sa guitare et sa fortune - À travers les décors d'une Espagne mauvaise - Mais blanche, de pieds nains et noire d'yeux de braise, - Héroïque au soleil et folle sans la lune. - - Néoptolème, âme charmante et chaste tête, - Dont je serais en même temps le Philoctète - Au cœur ulcéré plus encore que la blessure, - Et pour un conseil froid et bon parfois l'Ulysse: - Artiste pur, poète où la gloire s'assure, - Cher aux lettres, cher aux femmes, Charles Morice. - - * * * * * - -A los pocos instantes, vibrando aún los versos de Paul Verlaine, -Charles Morice saboreaba también su grog, y, a propósito de un Walt -Whitman que encontró en mi mesa, discurría sobre literatura yanqui. - -No es ya el autor de la _Littérature de tout à l'heure_ el mismo -del soneto de su amigo y maestro, ni siquiera el pintado por Emile -Coursange. «La cabeza es adelgazada, bien puesta sobre el cuello -flexible y delicado--la barba ligera, obscura, realza la palidez del -rostro y atenúa la sequedad de los contornos; la frente elevada, -apenas agrandada, que encuadra una cabellera fina y rara, está alzada -con brutalidad--; la nariz altiva, aguileña, enérgica--la boca fina -y sensual, acentuada por un bigote felino--, el _mentón_ que se -adivina bajo la barba, a la vez autoritario y campechano, completan -esta fisonomía tan compleja, tan contradictoria del poeta, donde la -cabeza, donde las pasiones, parecen en lucha perpetua con el alma; -pero la sostienen, la avivan.» Esas palabras fueron escritas tres años -antes: 1889. Hoy, Charles Morice parece gastado, quizás minado por una -dolencia. - -Es, entre la juventud literaria, uno de los maestros. Fué uno de los -fundadores del simbolismo, después se separó del cenáculo. Ninguno de -sus antiguos compañeros, a excepción de Barrés y Paul Adam, ha escrito -obra más seria y trascendental que el autor de _Littérature de tout à -l'heure_. - -Cuando se trató en Francia de la elección académica para el sillón de -Leconte de L'Isle, Charles Morice habló en nombre de la juventud. - -Sus palabras fueron las que los lectores de _La Nación_ verán en -seguida. - - * * * * * - -«Algunas gentes se forman voluntariamente de cualquiera que atrae y -retiene las miradas de los hombres, la idea de un alto funcionario. -Para esos bodoques ante cuyos ojos el mundo aparece como una vasta -administración, la gloria es un puesto, el genio una función: al morir -el titular se abre una sucesión. - ---¿Quién va a suceder a Leconte de L'Isle?--preguntan esas gentes. - -Y no es en el sillón académico o en la biblioteca del Senado en lo que -piensan. Ingenuamente se persuaden de que Leconte de L'Isle ocupaba el -puesto y ejercía la función de primer poeta de Francia. ¿Quién es hoy -el mejor designado para sucederle en su función y en su puesto? - -Esta opinión del vulgo, aunque lleva por casualidad algo de verdad en -la especie, es profundamente errónea. Napoleón decía que las mujeres no -tienen rango: los poetas no lo tienen tampoco. Ninguno es el primero. -Desde que se es en Arte, se es solamente, puesto que en el dominio del -espíritu público _ser_ consiste en _expresarse_, ¡y como ninguna alma -es igual a otra! No se es poeta o artista sino bajo la condición de -mostrar a la luz los matices espirituales por los cuales se distingue -esencialmente, tanto de la multitud de los pequeños como de la débil -minoría de los grandes: por eso, como lo ha muy bien observado M. -Paul Bourget, se llega a ser el representante y el jefe de toda una -categoría humana, más o menos numerosa, según la naturaleza del -pensamiento o del sentimiento a que se da una forma definitiva. - -Así, pues, si Víctor Hugo ha llegado a convencer a la muchedumbre de -que él era el _primer_ poeta de su tiempo es, desde luego, porque -afirmándose en los sentimientos e ideas más generales, se aseguró una -vasta clientela y, después, porque a sus virtudes líricas agregaba -los méritos de un extraordinario _reclamier_. Otros han contado la -habilidad que desplegó para fundar y desenvolver su gloria, y el -hecho es que en muy poco tiempo llegó al puesto--ilusorio, pero -brillante--que él se había señalado como mira. - -Parece--como lo es, en efecto--inútil distribuir premios a Hugo, a -Lamartine, a Vigny, a Musset, a Gautier, a Baudelaire... Cada uno de -ellos es el rey de un dominio que no comparte con nadie. - -Si el emperador de la Rusia posee más territorios que el rey de -Dinamarca, ninguno es menos majestad que el otro. - -Agreguemos que los poetas poco leídos, dado que sean muy realmente -poetas, no tienen nada que envidiar a los más populares, si éstos lo -han llegado a ser pronto. El consenso universal inmediato no tiene -valor en arte, no porque el ideal no sea en efecto seducir al mismo -tiempo a _l'élite_ más severa, y a la muchedumbre más contentadiza. -Pero es, ante todo, lo escogido lo que le conviene tener consigo; y -se ha visto raramente que su opinión concuerde con la de la mayoría. -Al contrario, los escogidos concluyen siempre, a más o menos largo -plazo, por arrastrar a la muchedumbre. ¡Peor para aquéllos a quienes -ésta aclama sin consultar mejores pareceres! Como ella se da sin -pena alguna, cambia del mismo modo, en tanto que el elegido de los -difíciles puede contar con su fidelidad, sus partidarios son tanto más -entusiastas cuanto más raros son: su fe artística tiene todo el valor -de una verdad que ellos están prestos a demostrar. - -Baour Lormiari, a quien sus semejantes prodigaron los títulos más -lisonjeros, anduvo desacertado en creerse príncipe de un vasto imperio -poético, en tanto que la Kamchatka de Baudelaire se anexa sin cesar -nuevas provincias. - -En la ciencia ello es de diferente manera. - -En poesía es el tono, la cualidad, la esencia del alma del creador, lo -que importa ante todo. - -Si un poeta no ha dejado sino diez versos perfectos, cada uno de esos -diez versos es tan bello, tan _inmortal_ como cada uno de los mil -versos perfectos que haya dejado otro poeta. Este habrá sido más a -menudo, pero no más poeta que aquél. - -Un sabio puede ser más sabio que otro. - -Una vez alcanzada la elevación bajo la cual se quedan los trabajadores -de la obra, los industriales y los imitadores, es permitido adicionar y -comparar los elementos de conocimiento y los resultados adquiridos. Un -descubrimiento puede tener más importancia que otro. - -Un sabio puede ser el primer sabio de su época. - -No pretendo deducir de allí que la ciencia sea inferior a la poesía. -Además, que eso sería aun una distribución de premios que nadie -tiene derecho de hacer, aunque muchos lo hayan intentado; esas como -especulaciones insubstanciales no sirven de nada. - -Pienso solamente, y repito, que no hay _primero_ en poesía.» - - * * * * * - -Decía, pues, que el error popular, a este respecto, presta a las -circunstancias, a la personalidad de Leconte de L'Isle, algo de verdad. - -La institución de los poetas laureados en Inglaterra, y de la Academia -en Francia, deja, en efecto, comprender que es permitido a los -contemporáneos, escoger entre los grandes escritores de su tiempo, -de encarnar en ellos el arte literario y de atribuirles derecho de -eminencia y prerrogativas. Eso es, sin duda alguna, socialmente -necesario para el honor de las letras. - -Desde el punto de vista particular, alguno sucederá, pues, a Leconte de -L'Isle; alguno ocupará el sillón en que él se sentó después de Víctor -Hugo. - -Que se me permita precisar la importancia de la elección esperada. Por -una vez, la Academia va a ser el centro de las preocupaciones de toda -la juventud. Ella conoce, amaba al poeta que vivía en su misma casa. -Desde luego, aun para dejar presto de serlo, la juventud es siempre -literaria. La palabra poesía no la deja nunca indiferente. - -Luego es de poesía, contra la costumbre, de lo que se va a tratar en la -Academia. - - * * * * * - -La situación de Leconte de L'Isle en la historia de la literatura -francesa permanecerá de todos modos excepcional. - -Ese criollo, venido de Bourbon a París, con reflejos de sol cruel en -sus ojos maravillosos, para fijar en versos de una extraña suntuosidad -sus visiones de lo bello de ella, y como para gustarlas mejor a la -distancia, fué, entre nosotros, el sacerdote augusto del arte sagrado; -y de ese modo, él también, el residente de otra edad, como decía de sí -mismo Chateaubriand, a quien Leconte de L'Isle merece ser comparado. La -indiferencia desdeñosa que tenía por los imbéciles, el horror que él -les causaba, el disgusto que le inspiraban las solicitudes de la vida -corriente, sobre todo, la naturaleza adjetiva de su genio--a lo Vigny, -a lo Goethe, a lo Shakespeare--, todo contribuía a hacer de él como una -síntesis de este ser de antaño ya quimérico: el poeta. - -Tenía esa doble gracia de la eterna infancia de los sentimientos -unida a la majestad del espíritu. Ningún rasgo de sensibilidad ni de -puerilidad en su obra vigorosa, a la que los poco observadores acusan -de impasibilidad. ¿Impasible? ¡Esculpió el mármol y lo volvió sensible! -Pero tenía altos cuidados de pudor y de pureza. Su ensueño es casto, -casi ingenuamente, como el ensueño de todos los grandes poetas. Quería -«desaparecer, como autor, detrás de sus creaciones». Griego y clásico, -tanto por ese procedimiento estético, cuanto por su ideal de belleza. - -Esta reserva austera del escritor estaba en perfecta armonía con la -actitud del hombre, tranquilo y grave, y que evitaba las ocasiones de -ser visto. Pero los que lo han encontrado, no olvidarán aquel noble -rostro, aquellos grandes rasgos, esos labios donde la obligación del -desprecio había apenas atenuado el instinto de la bondad, aquellos ojos -admirables, demasiado luminosos tal vez, y que parecían deslumbrados de -su propia claridad. - -Era estoico, era pesimista. El orgullo ocultaba en él la ternura. Su -desprecio nacía de una comparación fatal entre el ideal constante al -cual tendía toda su alma, y las realidades humanas. - -Aunque lo haya dicho un ministro ante la tumba de ese poeta, no era el -desencanto lo que lo alejaba del bullicio de la muchedumbre. Después de -juveniles y breves tentativas, abandonó definitivamente todo deseo de -renovación social, para darse sin tregua a su obra, a la realización de -la belleza severa y perfecta de que estaba apasionado. En ese grande -esfuerzo, y de esa obra maestra en obra maestra, él se desarrolló sin -cesar, simplificándose siempre. - -Los críticos admiraron en él, muy particularmente sin duda, cómo fué -a la vez--simultaneidad rarísima--un bello rimador y un solícito -escritor. Los psicólogos le alabaron por haber representado sin falta -ninguna ese difícil personaje del poeta, ya fuera de moda, en esta -sociedad. Los jóvenes artistas literarios, en fin, recordarán todo lo -que el arte de escribir le debe; como él fué por poemas, más que por -sus opiniones, un maestro precioso, el jefe de la única escuela que -tiene algún porvenir: la escuela de la perfección. - - * * * * * - -Otros sillones académicos son tan gloriosos como el suyo: el sillón de -Renán, por ejemplo, o el de Taine. Pero el sillón de Leconte de L'Isle -tiene algo singular: es el sillón de Hugo, es el único--con el cuarenta -y uno--que, por derecho de tradición, pertenece a los poetas. - -Uno de éstos, en todo caso, y de los raros que justifiquen la -existencia de una Academia fundada con el objeto de honrar la -literatura. - -A propósito de la elección de M. Lavisse, creo oí decir a M. Ludovic -Halévy, aprobando que la Academia se hubiese agregado ese erudito: -«Es una buenísima adquisición. Se necesitan gentes instruídas en la -Academia.» - -Quizá se necesitan poetas también. - -Sin duda por François Coppée, Sully Prudhomme, José María de Heredia, -Paul Bourget, piensan los duques que la poesía tiene mucho lugar ya -en la representación oficial de la literatura francesa. ¿Pero no -conviene que esa Sociedad reserve, para embaucarla con honores poco -dispendiosos, un lugarcito para la poesía que ella encarnece de todos -modos? - - * * * * * - -A falta de un gran poeta, el académico de mañana podría ser un gran -jefe de escuela. Leconte de L'Isle fué todo eso junto. - -Y todo eso junto lo tenemos aún. Pero... - -Paul Verlaine es un gran poeta, es verdad, el maestro más amado de las -jóvenes generaciones y el que, en todo el siglo, tal vez, «ha observado -más la distancia entre la sensación y la expresión». Su obra es el -fiel reflejo de esta época desencantada y deseosa aún, atribulada -por remordimientos; testarudo en la esperanza y, a veces, contra el -porvenir y el pasado, se refugia o, mejor, se abisma, en la embriaguez -olvidadiza que presta un sentido a la aflicción de la hora presente. - -Verlaine es también un jefe de escuela. Todos los jóvenes lo imitan -antes de haber encontrado su propia vía: preguntad a León Vanier, que -los acoge algunas veces, y a Lemerre, que les reprocha olvidar el -ribazo del Parnaso. - -¡Pero!... La Academia se espanta al solo nombre de Verlaine; resucita -viejas leyendas y discute la obra también que ella juzga de anárquica, -literariamente, se entiende. - -¡Y bien! Emilio Zola es un gran jefe de escuela. - -No se trata aquí de preferencias personales, ni de saber si yo ignoro -lo que conviene pensar de «el espeso genio de Meudon», como decía -Maurice Barrés. Conste, al menos, que el autor de _l'Assommoir_ ha -estado a la cabeza del movimiento literario más importante que se haya -producido después del romanticismo. - -Preciso es que haya tenido razón, puesto que, en doctrina literaria, -concuerda con la doctrina filosófica de ayer (y aun de hoy un poco) el -positivismo, y con teorías estéticas ahora en derrota, pero que nos -dejan como testimonio de su paso muchas obras maestras. - -Zola es un poeta también. No pienso que sea útil afirmar, una vez más, -que hay poetas en prosa. Zola es eso. Tal visión de París, la segunda, -si no tengo mala memoria, de _Une page d'amour_, es uno de esos poemas -en prosa que sobrenadarán en el próximo naufragio del montón de toda -esta obra artificialmente una, extrañamente compuesta, indiscretamente -amplificada. El mérito particular de Zola será, sin duda, que con el -más grosero estilo posible, llega a dar algunas veces la impresión de -una obra de arte vibrante de vida. Es un mal ejemplo y de un efecto -espléndido. - -¡Pero...! La Academia arguye y chochea a propósito de Zola, y no quiere -darle más de seis, siete, ocho votos, cada vez que viene él a pedirle -sus favores. - -¿Tendremos largueza mañana? - -Las gentes de tacto y de gusto, las gentes que se cuidan de las -conveniencias, me responderán que ese no es el caso. Leconte de L'Isle -aborrecía el naturalismo y a los naturalistas. ¿No sería insultarle, -darle uno de ellos por sucesor? - ---Pero, ¿por qué? Forzar a uno de ellos, y al más ilustre a alabar -al poeta que les desdeñaba, ¿no sería algo picante? Esas grandes -oposiciones, ¿no son uso de la historia en las hermosas épocas? ¿No son -también la más preciosa de las enseñanzas? - -Sin dejar de admirar el alto porte, la bella actitud del poeta que, -durante toda una larga vida, nutrió de contemplación su pensamiento y -no descendió a la plaza pública. - -«Parmi les histrions et les prostituées.» - -Lamento no haya encontrado el secreto de ir hacia la muchedumbre -permaneciendo siempre el mismo. El alma de la muchedumbre se engrandece -bajo la mirada del que sabe conmoverla en sus profundidades--¡la -muchedumbre, cliente de la Biblia y de Shakespeare!--Los escogidos que -habían ido a Leconte de L'Isle le hubieran seguido al gesto que él -hubiese hecho hacia esa divina multitud. - -La naturaleza de su genio no quería el ruido. - -Creo que una imponente lección se deduciría muy bien del contraste -brillante que daría el sillón académico del gran misterioso, del gran -concentrado, del gran artista objetivista, al subjetivista apasionado, -desenfrenado, Verlaine; o al expansivo a toda costa, aun a veces a -costa del arte--Emilio Zola. - -Quizá la verdad y el porvenir pasaran entre la excesiva discreción -del primero y la indiscreción de los otros dos. En todo caso, ambos -son dignos de sentarse donde él se sentó. Los nombres de ambos, como -el suyo, significan el ideal neto y personalísimo. La juventud los -elegiría a cara o cruz... - - * * * * * - -¡Pero...! La Academia está falta de juventud. Podéis apostar, -seguramente, que la gloria va a abandonar el sillón de Hugo y de -Leconte de L'Isle: se lo apropiará la honrada notoriedad. - -Las candidaturas probables ya vistas con buenos ojos, son las de M. M. -Henry Houssaye, Stephen Liégard y Jean Aicard. - -No tengo nada malo que decir de esos señores. - -Henry Houssaye, como se sabe, resultó elegido inmortal. Verlaine está -cerca de la muerte y de la inmortalidad. Y Zola, el fuerte cazador, de -candidato perpetuo. - - Enero, 7-1895. - - [Ilustración] - - - - - EL PENSAMIENTO - ITALIANO - - Teatro, poesía y novela - La «enquête» de Hugo Ojetti - La opinión de los «Chêrmaitre» - - -PREDOMINA hoy, entre nosotros, lo italiano. El arte italiano reina en -Buenos Aires: díganlo si no las dos excelentes compañías dramáticas -que tienen como estrellas a Tina di Lorenzo y a la Reiter; la de G. -Salvini, que se anuncia; las compañías de ópera italianas, que se -suceden; la Tetrazzini, que vuelve a reinar con sus gorjeos; el extraño -y funambulesco Frégoli, que acaba de partir. - -La idea italiana nos informa: Bonghi escribe en _La Prensa_ y Edmundo -de Amicis en _La Nación_. - -Italia _for ever_! En la _Revue de Deux Mondes_, el vizconde Melchor -de Vogüe ha hecho notar recientemente, en su magnífico ensayo sobre -Gabriele D'Annunzio--tal como antes hiciera notar el vuelo de las -cigüeñas--, cómo se advierte en el mundo un renacimiento de la fuerza -del alma latina, iniciado, no en la gloriosa Francia, invadida por los -bárbaros, sino en la ilustre Italia maternal. - -_Il trionfo della Morte_ se está publicando en la misma revista; en -otras se ha traducido también gran parte de las obras del ilustre y -joven maestro de Napóles. - -De ocasión es, pues, saber la opinión que sobre el pensamiento italiano -actual y su porvenir tienen quienes en la península están a la cabeza -del mundo intelectual. Así lo ha pensado el escritor ameno y elegante -Hugo Ojetti, que, a la manera de Jules Huret en Francia, ha hecho en -Italia una _enquête_ por demás importante. - -Es, en verdad, Ojetti un encantador repórter, o más bien un explorador -literario. ¿La causa de su libro? Él se dijo poco más o menos: «En -Italia no hay crítica sobre la literatura contemporánea. Juntan los -críticos en sus vacuas personalidades las más opuestas profesiones, y -ya son soldados, ya abogados, ya empleados, ya periodistas políticos, -ya mujeres, ya sacerdotes católicos.» ¿No puede decirse _et pour -cause_, lo mismo en nuestra literatura de lengua española? Y seguía -pensando Ojetti: «Apenas dos o tres son cultos y sinceros; pero sus -voces, por la permanente escisión étnica del todavía vano reino de -Italia, no son escuchadas más allá de los límites de su propia región. -Los otros pseudo-críticos no saben hablar; hablan sobre todo y sobre -todos; y ahora que los curas no están más en boga, gritan--como éstos -hacían antes--contra toda obra nueva, el _pulvis es_. No se puede -apreciar nuestro actual estado ni porvenir intelectual, ni por los -diarios políticos, que son generalmente enemigos de la Gramática, -del arte y de las letras, ni por las raras revistas, jóvenes, -ignoradas o pasajeras, o viejas, supersticiosas y pedantes; ni por los -libros--difíciles de hacerse por la insapia y pobreza de los editores, -etc.» - -Es un hecho que un movimiento de vida se nota. El público mismo -comienza a dejar los libros franceses por los italianos. ¿Cómo hacer -ver, hacer observar al público este movimiento, si no hay crítica? - -Pues bien; concluyó Ojetti; iré de ciudad en ciudad y de casa en casa, -a que los _chêr maitre_ me digan lo que piensan al respecto, sea bueno -o sea malo; pesimistas y optimistas hablarán con el público claramente -y por mi medio. - -Esto, dice él, «es casi un principio de socialismo estético. Pero el -público sabrá a qué atenerse». - -Y fué, en efecto, en viaje de investigación, a las viejas y a las -jóvenes autoridades. Pocos nombres valiosos faltaron para su _enquête_, -como Rovetta, como un Rapisardi, como Neucioni, como Guerrini. - -Y ahora, homeopatizando, como es a propósito para una información de -esta clase, comenzaremos con la visita que hizo al gran - - GIOSUÉ CARDUCCI - -Para verle tuvo que ir a Bolonia, «la Atenas italiana», en donde -Carducci _pontifica_. Tiene su casa fuera de la ciudad, entre Porta -Mazzini y Porta Santo Stéfano. Casa más que confortable. Libros -muchos, muchísimos libros, no siendo pocas las ediciones princeps y -obras raras, y siendo mayor joya una _Commedia_ de la primera edición -de Aldo, regalo de un admirador. Entre retratos de Hugo, Mazzini, -Garibaldi, Mario, y un busto del Dante, un largo mechón de cabellos de -Goffredo Mameli. - -Le vió, y he aquí el extracto de lo que dijo el poeta: - -Nos falta una _Storia del risorgimento italiano_, hecha con ciencia y -arte, pero sin ostentar erudición. Voy a hacerla. Comenzaré pronto, -pronto. Una historia así es necesaria para el pueblo. Haré algo útil. -¡He hecho tantas cosas inútiles! Sin erudición. Será una cosa útil. Y -volviéndose al señor Rugarli, que estaba presente:--¿Cree usted que la -erudición que tenemos nos sea útil? ¿Para qué? Y siguió hablando sobre -lo mismo. - -Se habló del _Cristo alla festa de Purim_--publicado en Buenos Aires -en _La Nación_--, y recordó la _Giuda_ de Petruccelli della Gattina. E -hizo un _calembourg_:--Sí, el drama de Bovio, es un _Cristo in puré_. -¿Y de lo que iba a preguntarle Ojetti? - -Ni palabra. - -Como es sabido, Carducci es consejero comunal y provincial de Bolonia, -ciudad en donde reside desde 1860. Su vida es metódica. Trabaja toda -la mañana. A las doce, se traga tres huevos crudos. Lunes, miércoles -y viernes, va a dar sus lecciones puntualmente, a las cuatro. Luego -pasa a lo de Zanichelli, en donde toma el _Corriere della Sera_. -Come a las seis y goza de buen apetito. A las nueve, va otra vez a -lo de Zanichelli, a charlar o a jugar al briscolon, o a leer (tres o -cuatro veces en los inviernos) Dante u Horacio, y lee admirablemente. -Administra muy bien el capital que ha ganado; pero parece que éste no -pasa de ochenta mil liras. Tiene tres hijas, todas casadas; Bice, con -el señor Bebilacqua, de Livorno; Laura, con el ingeniero Gnacarini, y -Liberta--la Titi del _San Guido_--, con el ingeniero Masi. - -Me parece que para detalles tienen suficientes ya los admiradores de -Carducci. Otro sí: hay que agregar, que no es gran conocedor de la -música--_da buon poeta_, dice su _interviewer_--; se quiere hacer el -wagnerista, pero en el fondo «si commuove solamente e sinceramente -quando ascolta _O signor che dal tetto natio!_» - -Ojetti teme que el ambiente, que el _medio_ boloñés, entumezca en parte -las alas del águila de las _Odas bárbaras_ en su vivaz vejez. - -Y después de Carducci, - - ENRICO PANZACCHI - -También en Bolonia, y «el hombre más simpático de su ciudad». Sutil -como un crítico, pero entusiasta como un poeta. Charla y discute -cortés y convincente. Es el tipo _ideal_ de Bolonia la docta. - -Le encuentro en la Pinacoteca, de la cual es director, y en donde tiene -su cátedra de estética. Su estudio, revuelto en un bello desorden de -libros nuevos y viejos, y adornado con dos ricas joyas de Serra, el -pintor, dos cabezas de viejo. - -Panzacchi es alto, gentil, de cabellos grises, el que viste más -elegantemente de todos los escritores boloñeses. Hallóle Ojetti en la -Pinacoteca. He aquí la esencia de sus ideas sobre las preguntas del -_interviewer_: Separa las literaturas latinas que resultan de la obra -semejante de muchos contemporáneos escritores, de las literaturas del -Norte, que en el fondo existen solamente por labor de individualidades -distintas. - -La razón de la decadencia, de la general decadencia de la literatura, -del arte, tiene bases económico-sociales. - -En Italia, más que en cualquier parte, o, al menos, con mayor -sinceridad, se siente lo _nuevo_. «Digo _nuevo_, dice Panzacchi, para -no usar el adjetivo _moderno_, que por el abuso ha llegado a ser falso, -y a perder casi todo significado.» - -No asegura claramente un despertamiento en Italia: ve más bien un deseo -y tal vez una conciencia de despertamiento. Es oír trabajar sutil, -disperso, profundo, oíble tan solamente para las orejas expertas; pero -el trabajo existe, ciertamente, y tiene carácter italiano. - -En Italia, con mayor sinceridad que en ninguna parte brilla sobre la -producción, de los ingenios, de algún tiempo acá, una vaga luz de -misticismo. ¿Reacción? Acción espontánea del alma, fuera de toda razón, -de método literario. ¡Quién sabe! Corifeos del movimiento, la Matilde -Serao y Antonio Fogazzaro. En Francia ha habido igual movimiento, -pero no son sinceros; la sinceridad, la fe, la necesidad absoluta -de la fe, son cualidades necesarias. ¿El misticismo de D'Annunzio? -Es un misticismo muy afrodisíaco, una necesidad de los sentidos, y -de los sentidos más bajos, no una necesidad del alma. No es síntoma -de debilidad el misticismo. No hay que confundir el ascetismo con -el misticismo. Los amores florecidos de medrigales, o grises de -sentimentalismo, han hecho su consumo. Hoy los jóvenes deben buscar -la forma de arte. Carducci ha iniciado ese movimiento. Su mérito es -todo de la forma. El ha dado a la poesía y hasta a la prosa literaria -italiana, una nueva forma: forma noble, digna del pensamiento. - -Después Ojetti fué a ver al místico - - ANTONIO FOGAZZARO - -Seghe di Velo, lugar en donde el escritor tiene su «villa». - -«Es así, dijo Fogazzaro; el misticismo es natural, no efecto de -reacción. - -_Miranda_ aparecía en 1874, cuando todavía el naturalismo, con Zola a -la cabeza, no había obtenido tan resonante triunfo que provocasen una -reacción. Ahora bien; en _Miranda_, está claro, me parece, la necesidad -de lo sobrenatural y de lo sobrehumano. Desde niño, aun por razones -de familia, he tenido esas ideas; tengo cincuenta y dos años. Antes -leía todos los libros que estaban en la corriente de mi aspiración, -muchos libros ingleses: las _Contemplations_, de Víctor Hugo. Después, -lentamente, fuera de ciertos libros de filosofía, especialmente -ingleses, he concluído por evitar la lectura de libros animados por -ideas semejantes a las mías. Ahora leo casi siempre libros de maestros -naturalistas; estudio y admiro a Zola con entusiasmo.» - -Es Fogazzaro un solitario que se complace en la soledad. Cuando -va a Vicenza no habla de arte con nadie. Tiéntale el estudio de -los fenómenos de la sugestión, espiritismo, hipnotismo. En cuanto -al movimiento neomístico, no cree en la sinceridad de todos los -escritores. A Julio Salvadori le juzga, sin embargo, sincero. Y dice: -«soy católico rígido, severo, convencido. No concedo a mi fe ni -oscilaciones ni dudas. No me hago una religión _para mí_, acepto el -cristianismo católico y soy entusiasta. Hay que ver el catolicismo -con ojos que alcancen lejos. En Italia ha sido y es siempre pequeño y -contrahecho, en su apariencia. Mire en América la cuestión _Knights -of labour_, que primero fué rechazada por el obispo Onebec, y después -aceptada por los prelados más rígidos y sabios, con palabras tales, -que aquí, en Italia, parecerían imposibles en boca de sacerdotes. -¡Esto conduce a proclamar la máxima de que la iglesia debe secundar -los movimientos de la mayoría nacional! Y todavía mírese en Chicago -el Congreso de las religiones, donde un príncipe de la iglesia ha -entonado, entre los sacerdotes más diferentes, entre bramanes, -mahometanos, confucistas, ulemas, una plegaria cristiana, y todos, -universalmente, han respondido en coro con voces altísimas. ¿No es -éste un sublime espectáculo? Y no es esto sino los casos más próximos, -más visibles, más fáciles de recordar. Nosotros, nosotros somos -pequeños; nuestros ojos son débiles, nuestras mentes limitadas. Pero el -catolicismo es inmenso, y santo, y eterno.» - -La cuestión de la patria tocóla el _interviewer_ ligeramente. Lo cual -hizo declararse liberal a Fogazzaro. Anunció un libro _Piccolo mondo -antico_. Concluyó: «Yo soy un socialista católico convencido. La -palabra del Cristo es el verbo del socialismo más sano, más recto y -también más audaz.» - -Por esto no comprendo cómo Matilde Seras haya escrito que la única -cosa que le disgusta en la doctrina del Cristo era el socialismo. Pero -si es el fundamento del cambio social. Y yo lo sigo aun fuera de la -teoría, propagándolo en los libros y realizándolo en lo poco que puedo. -El socialismo no matará el arte. El arte no muere. Se modificará, es -cierto, pero ganará en sinceridad. Como se hablase de Tolstoi, juzgólo -como una mente desequilibrada en gran manera, pero valientísima. - -En la villa de Velo, fundada por aquel a quien Fóscolo llama _qualtro -comuni_ en su epistolario, los dos hombres de letras siguieron -conversando. - -En Vicenza, cerca de la villa de Fogazzaro, vió Ojetti a - - PARLO LIOY - -el sabio poeta, o más bien el poeta sabio. - -¿Quién no ha quedado encantado si ha recorrido las páginas de _Notte_? - ---«Yo no veo, dijo Lioy, ningún despertamiento en nuestra literatura -y en nuestro arte. Todo es mediocre. Los atrevidos poetas que un día -se figuraban cabalgando insolentemente entre la baja muchedumbre con -los ojos fijos en el sol, andan hoy en velocípedo. Es un símbolo. Es -el triunfo de la mediocridad. El arte y la literatura, no sólo se -modificarán, sino que morirán. Y no será una gran lástima; ni un daño -para muchos. Reina hoy en nuestros jóvenes, el alejandrinismo, en forma -y en substancia. - -El socialismo vencerá. En un libro que tendrá por título _Fuori all' -aperto_, y que saldrá pronto, habrá un capítulo sobre el _socialismo -animal_, y demostraré cómo entre los animales existe el régimen -socialista; hay la más perfecta y continua forma de vida social. En -cuanto a los neomísticos, el único sincero es Fogazzaro.» Y un golpe a -las _bas-bleu_:--¿Qué piensa usted de nuestras escritoras? - ---Pienso que ninguna de ellas es digna de tal nombre, fuera de -Matilde Serao. Su número creciente es un síntoma de decadencia; es la -mediocridad que conquista el arte y lo sofoca. - -Tenían ambos artistas bellos paisajes a la vista, maravillas de -hermosura natural, un claro cielo lleno de sol. Lioy hablaba de ciencia -y arte. - - Septiembre, 2-1895. - - [Ilustración] - - - - - GIOVANNI RUFFINI - - -GÉNOVA acaba de inaugurar el busto de Giovanni Ruffini. He aquí un -nombre entre nosotros desconocido, el de una personalidad un tanto -olvidada; pero que resurge hoy, en su patria, a la glorificación del -simulacro. El telégrafo comunicó la noticia a un diario, hablando de -«Juan Ruffini, que formó parte del comité de la Joven Italia, y que fué -desterrado a Inglaterra». Persona de autoridad me dice: «Sí, realmente, -fué un patriota; pero no se distinguió mayormente su patriotismo, ni -llevó a cabo hazaña ninguna en tal sentido. La hazaña que él llevó -a cabo fué escribir en inglés, como un inglés, un libro que es casi -una obra maestra, _Il dottor Antonio_, el cual contiene quizás las -más bellas descripciones que existen de la Riviera, del camino de -la Cornice, siendo una novela interesantísima. Este y otros libros -escribió, todos en inglés, que obtuvieron una inmensa popularidad en -Inglaterra y todos los países de lengua inglesa, y que sus compatriotas -tuvieron que leer traducidos. No conozco, a lo menos no recuerdo, un -caso tan extraordinario como éste. Ruffini fué a Inglaterra ya hombre -formado, y creo que sin saber una palabra de inglés.» - -En verdad. El caso es excepcional, y tengo para mí que Ruffini hizo -obra de maravillar. El único ejemplo que recuerdo--a más de algún -heterodoxo español estudiado por Menéndez Pelayo--que pueda compararse, -en lo referente a la lengua, con el de Ruffini, es el D. Pascual -Gayangos, recientemente fallecido en Londres. El viejo Rosetti, padre -del divino poeta de simbólico nombre Dante Gabriel, no sé que llegase -a poseer el idioma inglés de tan perfecta manera. En Francia, lo sabía -magistralmente Mallarmé, y lo saben, entre otros, Marcel Schwob y -Bourget; pero escribirlo literariamente ya es otra cosa, y no pasarán -de lo que hacía Merimée, de prodigiosa poliglocia: escribir versos -ingleses de amor--cuando se está enamorado de una inglesa. - -El busto de Ruffini es de Justicia; pero no han de ver las generaciones -en él la representación de un hombre político de este o aquel círculo -histórico de su tiempo, ni al mártir que quiere presentarse; su -figura modesta se perdería entre tanto hombre de bronce y mármol que -puebla las plazas italianas al amparo de la memoria patriótica, desde -el caballero de la camisa roja hasta los personajes de tercero y -cuarto orden de las épocas agitadas de las revoluciones peninsulares. -Aparecerá, sí, en su legítimo valor, el talentoso sensitivo, el -novelador de imaginación y de corazón, que realizó en sus obras una -tarea de patriotismo si gustáis, pero principalmente de virtud y bondad -humanas. - -En el palacio de la gloria del pensamiento y del arte, hay una inmensa -muchedumbre de elegidos, pero cada cual guarda su propio rango. Habitan -allí seres de distintos aspectos y de distintas tallas. Hay emperadores -como Shakespeare, como Dante, como Hugo; reyes como Virgilio, como -Milton, como Goethe; príncipes como Gautier. Hay colosos, hay enanos, -hay bufones, hay locos; criminales y seres cuyo símbolo es un corazón. -Pasan por los pavimentos de mármol y de ónix, mantos de púrpura, -obscuras y sombrías capas. Tras las columnas se ven pasar pajes -ricamente vestidos, que hacen brillar sus puñales de puños de pedrería. -Entre la grandeza, la riqueza, el genio tiránico y absoluto, circulan -perfumes misteriosos, encantadores, peligrosos, de un raro poder de -fábula; os marean, os seducen, os matan. Podéis ascender al cielo; pero -también podéis caer en una trampa y perderos para siempre. Descended -conmigo al jardín; allá, en lo silencioso de las altas alamedas, por -donde discurre un aire benéfico y los sanos árboles aprueban. No -lejos está la blanca pila y el cisne gentil en ella. Por allí juegan -los niños. Por allí se van a sentar en los bancos solitarios, las -viudas enlutadas, a hojear un libro, a sentir como una lejana harpa de -melancolía, inclinando a un lado la cabeza, como los pájaros de Dios -cuando escuchan. Por allí pasan los hombres buenos, los que trajeron -a la tierra algún don de esperanza o de consuelo; amor esencia de fe, -música de lo alto, miel de la luna; los que curan las heridas que -hacen los malos, sonrientes o suavemente melancólicos, o generosamente -heroicos, un poco pastores, un poco niños, un poco curas. Y, por un -recodo, a la dulce hora de la tarde, he ahí que veréis aparecer sólo al -buen Giovanni Ruffini, que en su tranquila inmortalidad se pasea entre -violetas de amor y rosas de patria. - - * * * * * - -D'Annunzio nos ha contado encantadoramente algo de la persona de -Ruffini, cuando le conoció en París en 1873. - -«Ruffini tiene el aspecto de un buen padre de familia. Su semblante, -abierto y suave, como dicen los que sostienen que el _mundo empeora_, -no se encuentra ya en nuestros tiempos. Su fisonomía recuerda los -enormes retratos que adornan los salones de las casas patricias; a -primera vista diríase que tiene unos sesenta años, y goza pudiendo -añadir que parece destinado a despachar otros sesenta. A pesar de su -aire pacato, bien se adivina por los movimientos de su semblante y el -tono profundo de su voz, que ha llevado una vida agitada por vigorosas -pasiones y que ha sufrido grandes dolores. - -Como en las páginas del _Doctor Antonio_, así en su semblante, en -su acento y en su conversación, hay algo de melancólico. Melancolía -templada por tanta benignidad y dulzura, que jamás se descubre lo -amargo. Sus mareas y lenguajes son de una sencillez infantil; parece -que siempre hemos vivido juntos, y sus miradas y preguntas hacen creer -que más bien es él el que ha venido movido por los mismos sentimientos -vuestros a conoceros.» - -Tal rápido retrato, se compadece perfectamente con el Ruffini que -os vendrá a una imaginación después de la lectura de sus amables y -fluyentes narraciones. Sus novelas son verdaderamente balsámicas y -tienen la particularidad del exacto documento, por mucho que sea el -ambiente romántico que en ellas circula. A D'Annunzio mismo, confesaba -él la realidad de sus personajes, el ser sus fabulaciones copias -directas de la vida, sobre todo la célebre del _Doctor Antonio_. Ya -antes, él había repetido eso mismo, insistiendo en ser dicha novela una -_verace istoria_. - -Giovanni Ruffini nació en Génova el año 1807 y murió en Taggia el 3 de -noviembre de 1881, en la villa Eleonora, finca de su propiedad. Sus -padres, el abogado Bernardo Ruffini, y Eleonora, hija de la marquesa -Carlo, tuvieron cuatro hijos: Ottavio, Jacopo, Giovanni y Agostino. -Giovanni, a la edad de siete años, fué enviado por su padre a Taggia, -y allí se crió confiado a los cuidados de su tío, canónigo, que se -dedicaba más a sus olivares que a su sobrino. Poco acomodaticio a -tan ingrata tutela, se fugó el muchacho, y entonces se le colocó de -interno en el Reale Collegio di Génova, bajo la dirección de los padres -Tomaseos. Luego pasó a la universidad, en donde conoció a Mazzini, que -fué su íntimo amigo; con su hermano Jacopo, entró luego a las filas -carbonarias. - -Mazzini había organizado en Marsella la nueva sociedad La Giovane -Italia, en cuyo comité figuraron los hermanos Ruffini, en arrojados -intentos revolucionarios. Descubierta la conspiración, Jacopo fué -denunciado, y junto con su hermano Attavio, preso. Jacopo se suicidó en -la cárcel. Giovanni y Agostino lograron escaparse primero a Francia y -después a Inglaterra, en donde se dedicaron a la enseñanza de letras. -En 1848 volvieron a la patria y fueron elegidos diputados al Parlamento -piamontés. Giovanni Ruffini fué nombrado por Gioberti ministro en -Francia, pero no aceptó y devolvió las 9.000 liras que había recibido -para gastos de viaje. - -Fué una feliz resolución. Desde entonces se dedicó por completo a la -vida literaria. Poseyendo el inglés a maravilla, escribía una lengua -purísima, a punto de que uno de sus traductores, Acquarone, afirmaba a -este respecto: «Si direbbe da noi, da trecentista.» _Lorenzo Benoni_ -y _Angolo tranquillo sul Giura_, obtuvieron un buen suceso, y le -aseguraron un vivir holgado. En París pasó algún tiempo en relación con -el mundo de la literatura y del arte; era un piloto admirable en la -gran ciudad, según De Amicis, cuando a la sazón le conociera. Murió -años después en Taggia, y en 1882, por iniciativa de los estudiantes -genoveses, se colocó en el vestíbulo de la universidad una inscripción -que dice: «A Giovanni, Jacopo, Agostino, Ruffini--Cuando piú tetra -incombea la tirannia--El l'ignavia dei voghi appellavasi pace--con -virile intendimento di libertá--La gioventú italiana--Educarono--Alla -religione della patria a del vero--Travolti da la via dell'esiglio -Giovanni e Agostino--con gli scritti e con l'opere--Tennero alto -l'orgoglio del nome italiano--Cui gli stranieri stanchi d'invidiare -Onorarono--Jacopo venuto a mano degli oppressori--Suggellava la -sua fede di mártire--Col rifluto magnánimo della vita--Perche alla -venerazione dei posteri--Non mancasse l'esempio--Di tante cittadìne -virtú--Gli studenti del genovese Ateneo ponevano.--1882.» - -Pero, ¿queréis saber algo del Doctor Antonio? Tenéis razón. - - * * * * * - -Se trata de una novela de amor y de patria, aromada de un optimismo -generoso, que para consuelo cierto, se basa en la vida real. La escena -primera pasa entre Génova y Niza, en esa deliciosa vía de la Cornice, -que no olvidará nunca el viajero que la haya recorrido al amor de los -dos divinos azules del mar Mediterráneo y del cielo italiano. Un noble -inglés viaja con su hija, que busca su salud en la tierra del sol, y -sabido es cómo el país del humo y del _spleen_ envía sus cargamentos -de cisnes y de rosas anualmente a Italia a proveerse de primavera. -Lucy, la más lilial de las misses y en la cual emplea Ruffini todos sus -blancos y sus suaves rosados, es la flor de la narración. Un accidente -desgraciado en que la joven sufre y la causal intervención de un -médico de campaña--el Doctor Antonio--es el origen y principio de la -historia romántica y romancesca. El tipo del Doctor Antonio es una de -esas creaciones caballerescas y llenas de vida que no abundan hoy, por -cierto, en la literatura a la moda, con excepción del sonoro Cyrano, de -sublime penacho; un espíritu bravo y puro, impregnado de naturaleza, -fuerte y decisivo, soñador no obstante, creyente apasionado en el -ídolo de la patria y sensible al roce de una hoja de flor su carnadura -de meridional asoleado y martillado para tempestades. Es ciertamente -un patriota en el poético sentido de la palabra, un patriota de esos -tiempos fulminantes de la Italia de Pío IX, extensamente descrito -en tantos volúmenes especiales y contenidos de manera magistral en -una página de psicología histórica de Gebhart. Un patriota del país -del arte, un tanto lírico en su sinceridad y, por lo tanto, noble y -simpático. - -Un Doctor Antonio que bien pudiese ser una transmutación del mismo -Ruffini. El médico siciliano y la señorita inglesa, más felices que -los árboles de los versos de Heine, se encuentran. Pero el idilio de -la palmera y del pino no podrá tener su completa realización. Esta -simpatía sutil que va haciendo hasta convertirse en amor, ese vínculo -espiritual y pasional que une desde luego a la bellísima londinense -con el bruno caballero de su Italia, tiene que romperse; ella cae en -el matrimonio y él en la política. Pero después de larga ausencia -vuélvense a encontrar, y aquella antigua llama revive por un momento, -para ser apagada bruscamente por la tristeza y la muerte. - -Amor tardíamente confesado, a pesar del fuego contenido y devorante; -desilusión de la existencia amorosa, sacrificada a la pasión patriótica. - -El Doctor Antonio, prisionero, que rehusa, en la escena final, la -libertad de su siempre amada, por abnegada causa; Lucy, o sea Lady -Cleveton, que expira, así como se rompería un fino vaso de cristal. El -intermedio lo ocupa la parte de historia política, con la información -profusa que debía de tener Ruffini, o diversos episodios interesantes, -entre ellos el de los amores de Speranza, la muchacha italiana, fresca -y dulce y buena como una fruta de su país. Italia aparece siempre -en todo el libro con su influencia benigna y dadora de la alegría y -del bienestar. Con razón, cuando el padre de Lucy, lord Davenne, ha -encontrado, como Aníbal, su capua en la _Hosteria del Mattone_, exclama -el autor: «¡Oh, Italia, bella Italia! Tú posees el secreto de amansar -y someter todo carácter de hombre, por muy arisco y rebelde que sea. -Aquéllos sobre quienes sopla tu tibio aliento, ceden a ti. Muchos -han venido a ti con oído y con desconfianza, con la lanza en ristre; -pero no bien gustaron la leche suave de tu seno, arrojadas las armas -a tierra, te han vencido y llamado madre. Está llena toda la historia -de tales conquistas; tierra madre de grandes bellezas y de grandes -dolores.» - -La cita de este párrafo me lleva a hablar del estilo de Ruffini. No -he podido conseguir el original inglés; pero en la versión francesa -que conozco, y en las dos italianas que poseo, sobre todo en la de -Acquarone, que me parece la mejor, se revela un escritor de raza, -elegante, sin pompa, y que supo librarse de la declamación oratoria de -su tiempo, sin perder su lirismo nativo, su pasión, y su verbo. Para -las citas de la parte política de su historia, se basa en Bonaccorsi -y Lumía, Amazi y Gualtero. Sus descripciones son de un pintoresco -sugerente y parco, hechas con observación y poesía, sin que falte de -cuando en cuando la dulce y misteriosa nota de acuarela propicia al -ensueño. Así en la entrada de la novela, en la pintura del santuario, -en distintos puntos en que Ruffini se demuestra eximio paisajista y -sentidor veraz del encanto natural. Maneja el diálogo con vivacidad, y -apenas suele perturbar la agradable sutileza de las escenas, una que -otra desertación explicativa que basa la parte que llamaría «civil» -del argumento. Mas lo que en realidad nos ase y comueve, es el fuego -de los caracteres, el conflicto. Lucy es una hechicera creación de -Ruffini, que corresponde en literatura a una de las bellas figuras -pictóricas de su semi-compatriota Dante Gabriel Rossetti. Hay un -vínculo mental que une claramente a Italia e Inglaterra: los nombres -de Shelley, Byron, Rossetti, Ruffini, etcétera, bastarían para -atestiguarlo. - - [Ilustración] - - - - - MARCO AURELIO SOTO - - El ex-Presidente de Honduras, - muerto en la guerra de Cuba. - - -A ser cierta la noticia publicada en _La Nación_, el Presidente de -Honduras, Marco Aurelio Soto, ha concluído su vida de manera que no se -hubiese pensado nunca. - -Vivía en París, rico y tranquilo, después de haber gobernado su pequeño -país, en donde contaba con un partido no por cierto insignificante. Era -hombre culto; bajó de su Presidencia porque sí, razón que en la América -Central priva sobre todas. Se recuerda su Gobierno como una especie -de Luis XIV; el Luis XIV de Honduras. Bajo ese Gobierno, las musas, -representadas principalmente por un emigrado cubano--poeta famoso, -José Joaquín Palma--, fueron tratadas como Reinas. Se decretó la -adaptación oficial de la Ortografía de la Real Academia Española, y en -el Diccionario de la Lengua, en la lista de los socios honorarios de la -ilustre Corporación, que son tan sólo siete, y entre ellos dos testas -coronadas, figuran dos centroamericanos, uno de ellos Marco Aurelio -Soto. El Doctor Holmberg no podrá negar que aquella ley ortográfica -merecía la singular distinción. - -Como la mayor parte de los Presidentes de la América Central descienden -del Poder cuidadosamente prevenidos para las vicisitudes de la vida, -Soto hizo lo mismo. Buenamente descendió de la Presidencia y se fué -a la capital preferida de los _rastas_, en donde tuvo el buen gusto -de no ser uno de ellos. Antes bien, se dió a sus estudios preferidos; -y, gozando de sus rentas, sin los ruidos de Guzmán Blanco y sus demás -imitadores, frecuentaba medios intelectuales y se hacía apreciar por -sus buenas dotes. Laurent era su compadre, y Vacquerie era su amigo. En -la colonia hispanoamericana era estimado y querido. Creo no equivocarme -si afirmo que, con Heredia y Vacquerie, asistió al banquete dado en -París en honor del general Mitre. El poeta Palma le administraba en -Centro América sus intereses; y a trabajos de su lírico amigo debió que -se le desembargasen sus inmuebles en Guatemala, confiscados cuando el -Gobierno de Honduras le atacaba con especial firmeza. - -Palma es el autor de muchas poesías que tuvieron gran boga en el -continente, entre ellas la célebre _Tinieblas del alma_, una de cuyas -estrofas fué atribuída a Andrade, quien la había dejado entre sus -papeles, copiada de su letra: - - Ya la fe en mi ser no arde, - Ni mi lira finge ufana - Los himnos de la mañana, - Los murmurios de la tarde; - - Ya a los días - De mis dulces alegrías, - El tiempo cruel les ha echado - El sudario del pasado. - - Por eso, en tan triste calma, - Vienen a ser mis canciones - Fugaces exhalaciones - De las tinieblas del alma. - -Hermano de Marco Aurelio Soto es también otro poeta, Máximo Soto -Hall, que anda tratado por ahí, en un soneto infantil muy conocido en -aquellos mundos, y que Salvador Rueda reprodujo en uno de sus libros. - -Años pasó el ex Presidente fuera de su país; el general Bogran era su -terrible enemigo. Una revolución habría sido peligrosa, sin contar -con el apoyo de los Gobiernos vecinos. Se habló, sin embargo, de una -revolución; pero ello fué vago rumor, sin razón alguna. Hoy, con el -Gobierno de Bonilla, la tentativa habría tenido menos probabilidades de -éxito, pues el país, según los ecos que nos llegan, está satisfecho de -ese hombre de progreso, de inteligencia y de justa libertad. - -¿Cómo pudo abandonar Soto su espléndida casa de París y sus gustos de -europeo, para ir a la manigua a pelear por la causa cubana? Sólo un -antecedente hay que podría explicarlo. - -Muchos cubanos emigrados que tomaron parte importante en la pasada -guerra de Cuba, se establecieron en Honduras en tiempos que Soto era -Presidente de la República. Entre ellos estaba el hoy jefe de la Junta -revolucionaria, Tomás Estrada Palma, a quien el Gobierno hondureño -protegió. Asímismo fueron acogidos Roloff, Crombet y otros. Tomás -Estrada Palma se casó con una hondureña, y formó, como pedagogo, a casi -toda la juventud del país. No hace mucho, Soto hizo un viaje de París a -Guatemala. A su paso por Nueva York sufrió el ardoroso contagio que el -doctor Veyga y otros americanos distinguidos. Y ha ido a encontrar la -muerte gloriosamente. Valdría más, en todo caso, que la noticia no se -confirme. Larga y buena vida es de deseársele a quien ayudó noblemente -a Augusto de Armas, en su lecho de hospital, en donde murió por París. - - 22 noviembre 1896. - - [Ilustración] - - - - - NOTAS ESPAÑOLAS - - - I - -EL joven poeta americano que vuelve de las corridas de toros, me -manifiesta su descontento. Él venía bien pertrechado: Gauthier, Dumas, -De Amicis, Barrés. Y su imaginación. Pero bien, le digo, ¿no ha -encontrado usted en la Plaza algo de bizantino, algo de romano? ¿No le -ha impresionado la muchedumbre, semejante a la de los clásicos circos? -¿Los toreros, de oro y seda, el sol, sobre todo, y la flotante alma de -España? - ---Sí--me contestó--; todo eso es verdad y lo he sentido. ¡Pero las -tripas, señor, las tripas de los caballos! - -Confieso que, como al joven poeta, me encantan todos los preliminares -de la lidia, y me regocija lo pintoresco y musical del espectáculo; mas -protesto en cuanto empieza la fiesta de la sangre y, ante mis amigos -españoles aficionados, me pongo en ridículo. En vano he leído a Pascual -Millán y al Conde de las Navas; en vano soy amigo de Mariano de Cávia; -en vano he visto, no sin poco asombro, el entusiasmo tauromáquico -parisién de Laurent Tailhade, que conoce sus clásicos, y que me hablaba -en un café de Montmartre, hace ya algunos años, de lances, de Montes, -de volapié y de descabello, delante de Gómez Carrillo, que sonreía -de mi estupefacción. En vano fuí amigo personal de Ángel Pastor, en -Aranjuez. No se compadece conmigo sino la parte decorativa del coso, -por lo cual los taurófilos harán bien en compadecerme. - -Que todo eso tiene su hermosura especial, ¿quién lo negaría? Muchos -grandes artistas y escritores extranjeros son los primeros en -reconocerlo. Confieso que, con caballos destrozados y todo, son -preferibles los toros, por su estética, siquiera bárbara, a espectáculo -en que se hacen pelear gallos pelados, correr por hombres enanos -caballos flacos, o deshacerse las mandíbulas y sacarse los ojos a -puñazos salvajes cebados y de fenomenales bíceps. En la lidia hay -gracia, arte ágil, color, opulencia y elegancia. La música anima la -representación, y, en verdad, por el giro de los lances y la variedad -de las acritudes y pasos, se diría un «ballet». Un «ballet» sangriento -y heroico. - -No me da mucho rubor mi desafición a las corridas de toros, cuando sé -que, entre ciento, Castelar, por ejemplo, y doña Isabel la Católica, -no eran partidarios de estos ejercicios. Y combatientes de ellas, ha -habido como el temible D. Gaspar Melchor Jovellanos, que dejó sobre el -caso páginas enérgicas y memorables. - -Yo he visto cuanto se puede ver en una corrida famosa, dada en honor -de los Reyes de Portugal, en 1892, cuando las fiestas del Centenario -de Colón, Lagartijo, Caraancha, Guerrita, caballeros en plaza, arte -retrospectivo, ¡qué sé yo! Aquello era una fiesta de la más refinada -tauromaquia. Admiré lo pintoresco, lo artístico, lo bizarro. Pero -siempre me crisparon los nervios, como al poeta americano, las tripas -de los caballos inicuamente sacrificados, a pesar de las explicaciones -de los inteligentes y conocedores, que me decían ser indispensables -esas carnicerías para poner al toro en estado de ser banderilleado y -luego muerto por el espada. - -Busqué luego una pintura, una descripción de la corrida en todo el -parnaso español, y no la encontré, habiendo, como hay, muchos versos -sobre toros, como aquéllos que son sabidos de memoria por lo clásicos y -repetidos: - - Madrid, castillo famoso - Que al rey moro alivia el miedo, - Arde en fiestas en su coso, - Por ser el natal dichoso - De Almenón de Toledo. - - * * * * * - -Y luego me encontré con la poesía de Manuel Machado, en que, por fin, -se concentraba en bien coloreados paneles la fiesta nacional. El -sutil lírico sevillano que ha hecho cosas tan finas y delicadas, es un -gran aficionado al arte de los beluarios de coleta; y quien haya visto -alguna vez una corrida de toros, hallará en esos versos el trasunto de -sus impresiones, momento por momento. Machado dedica su poema rápido -«al maestro Antonio Fuentes». A todo señor, todo honor. Hénos ya en el -principio de la corrida: - - Una nota de clarín - desgarrada, - penetrante, - rompe el aire con vibrante - puñalada... - Ronco toque de timbal. - - Salta el toro - en la arena. - Bufa, ruge... - Roto cruje - un capote de percal... - - Acomete - rebramando, arrollando - a caballo y caballero... - Da principio - el primero - espectáculo español. - - La hermosa fiesta bravía - de terror y de alegría - de este viejo pueblo fiero... - ¡Oro, seda, sangre y sol! - -Es el extracto lírico de un capítulo de Gautier y la reproducción -exacta de los primeros momentos. Solamente que pudo consagrar algún -oro, raso y músicas, para la salida de la cuadrilla, con el arcaico -alguacilillo caballero, que es de lo más típico y pintoresco de la -función. Luego vienen los juegos de destreza y de peligro en que vencen -la arrogancia y arte de los lidiadores. - - - II - - En los vuelos de capote - con el toro que va y viene - juega, al estilo andaluz, - en una clásica suerte - complicada con la muerte - y chorreada de luz... - - Elegante - y valiente; - y con una seriedad - conveniente, - va burlando - la feroz acometida - y jugando - con la vida - ágilmente. - (Véase Fuentes - lanceando.) - -Y llegan los picadores, pesados, cargados de plomo, en sus flacos -rocinantes mártires, con sus largos picos, a sufrir el embate de -la bestia fiera, para cansarla, para prepararla a las suertes -subsiguientes. - - - III - - Un montón - de correas y de astillas - y de carne palpitante - y sangrante... - Un fracaso de costillas - con estruendo... - Correajes perforados - y hebillajes - destrozados... - Sangre en tierra... - Polvo, un grito. ¡Una ovación! - - Y la paz en un charco - de sangre mala y negra, - y aquellos dientes fríos y amarillos... - Un azadón, un esportón de tierra, - y aquel montón de arreos - que, como cosa muerta, - junto del jaco muerto - están sobre la arena. - -Después son las banderillas, esa suerte, quizá la más dificultosa -del toreo, para la cual se diría precisas las aladas taloneras de -Mercurio. Machado describe en cuatro rasgos la agilidad, la esbeltez, -la seguridad del torero en el asombroso trabajo. - - - IV - - Ágil, solo, alegre, - sin perder la línea, - --sin más que la gracia - contra de la ira-- - andando, - marcando, - ritmando - un viaje especial de esbeltez y osadía, - llega, cuadra, para, - --los brazos alzando-- - y allá, por encima - de las astas, que buscan el pecho, - las dos banderillas, - milagrosamente - clavando... se esquiva, - ágil, solo, alegre, - ¡sin perder la línea! - -El conocedor verá en estos croquis rítmicos la exactitud. Después de -que el toro ha sido fatigado por los caballos y por los banderilleros, -viene la muerte, que es indudable es lo más emocionante de la corrida. - - - V - - Veinte mil corazones - laten en un silencio - claro y caliente. Brindis. - Suenan con golpe seco - las banderillas mustias - en el lomo del toro, ya su cuello - la roja sangre tibia - hace un foulard soberbio. - - De un lado, por debajo - del rojo trapo en que su furia engríe, - el toro surge, alzando - remolinos de arena, - de otro lado sonríe una cara morena. - - O bien en los tres tiempos - del pase natural, tendiendo el brazo - guarnecido de oro, - la clásica elegancia - con seriedad ejerce y arrogancia. - - ¡Fué, pudo ser! Los alamares de oro - rozaron con el asta ensangrentada. - En la arena tendido yace el toro, - y de pie, sonriendo, está el espada. - Veinte mil voces--una--gritan locas. - -Mas ello es en el caso en que la fiera resulta en absoluto vencida por -el arte del hombre. Hay otro momento terrible en el que el hombre es el -vencido y la fiera la vencedora, cuando por un descuido o un error, o -una fatalidad, se produce la cogida. Entonces: - - Su inesperada acometida ha hecho del elegante paso - un revuelo confuso... Y allá, junto - a la barrera, enfrente, - se ven rostros de espanto. - - Y entre manchas de grana, - y reflejos metálicos, - el toro, revolviéndose, - alza en los cuernos un pelele trágico. - -Luego será el arrastre de la res muerta y el final del espectáculo, de -la fiesta exclusivamente nacional. - - - VI - - Y suena esa divina musiquilla - de «La Giralda», que es toda Sevilla, - y es torera y graciosa y animada, - y habla de la mujer enamorada - que nos espera... Y nombra - naranjos y azahares, - y la caña olorosa, - y una alegría rítmica en cantares, - y una tristeza vaga y lujuriosa... - - Los látigos chasquean, - agitan las mulillas - en su carrera locas campanillas, - y mientras que se orean - las frentes sudorosas - y en el pecho golpean - los corazones, suena - la música, torera y sevillana, - y, dejando en la arena - un surco negro y grana, - pasa arrastrado el toro... - Lleva en el fuerte cuerno - un hilillo de oro. - - Después, como de un tajo, - la música, la luz y la algazara - cesan en un momento - contra compás... De un golpe el movimiento - se desvanece y pasa. - - - VII - - El gran suspiro, que es la tarde, crece - como de un pecho inmenso. Palidece - el sol. Y terminada - la fiesta de oro y rojo, a la mirada - queda solo... un eco - de amarillo seco - y sangre cuajada. - -Tal es el poemita sobre el cual Ricardo Marín, un dibujante que se -diría hermano menor de Daniel Urrabieta Vierge, ha trazado bizarras -ilustraciones, creando a su vez como otro poema gráfico de tauromaquia. - - * * * * * - -Hay quienes se sienten desolados, en la creencia de que las corridas de -toros van en decadencia y en vías de llegar a su completa desaparición. -Es un error. No puede negarse que no tienen hoy el esplendor de -antaño; que las mantillas se han ido sustituyendo poco a poco por los -sombreros de París; que el torero se mundaniza, a punto de que el Sr. -Mazzantini, Don Luis, como se le llama generalmente, es un personaje, -«un monsieur decoré», que ejerce gravemente sus funciones municipales -en la villa y corte; que «Bombita», D. Ricardo Torres, es un joven -gentleman que se viste a la londinense, muy peripuesto, muy «smart», y -que, aunque no los lea, sus amigos son D. Benito Pérez Galdós y otros -cuantos autores. La leyenda del torero de antaño, rumboso y amigo de -juergas, la leyenda o la realidad, ha concluído. Los toreros de ahora -tienen la preocupación de la seriedad, cobran puntualmente sus seis mil -pesetas por corrida, y levantan polvaredas como la de hace poco, cuando -resolvieron, de común acuerdo, no torear sino por más altos precios los -toros de la famosa ganadería de Miura, por ser éstos temibles animales -en extremo peligrosos. La afición lanzó el grito al cielo, diciendo que -jamás los espadas de antes, los Lagartijo, los Frascuelo, los Guerrita, -hubieran hecho semejante cosa. El asunto se arregló felizmente para -todos, y en la reciente corrida de la Prensa, los toreros estoquearon -cornúpetos miureños sin ninguna desastrosa consecuencia. - -De todos modos, me complace que España guarde su deporte nacional, que -es tan de su pueblo y que forma parte de su histórico caballeresco -espíritu, y me complace más que, un país como la República Argentina, -no admita la fiesta de la sangre, como que haga extensiva su -prohibición al odioso, feo y despreciable box. - - [Ilustración] - - - - - UNA CARTA DE RACHILDE - - -MADAME Rachilde, la rara de mis _Raros_, me ha dirigido una carta, en -la cual algunos párrafos me incitan a los presentes comentarios. - -Rachilde ha conocido mi juicio sobre su complicada personalidad; y en -el capítulo que a ella concierne en el libro, una parte hay que la ha -hecho escribir la más femeninamente espiritual de las protestas. - -Por de pronto, se refiere a su _rareza_. «No soy tan rara--dice--, -puesto que no soy sino una mujer.» «Hablo como siento, escribo como -pienso, y como lo hago sin ningún artificio, lo hago todo muy mal.» -Llegáis a la gruta mágica; os extrañáis delante de los misteriosos ojos -de la sibila; Deifobe os contesta con una sencillez encantadora: «Hablo -como siento, vaticino lo que pienso; y como todo lo hago sin ningún -artificio, lo hago todo muy mal.» - - * * * * * - -«No soy sino una mujer.» Desde luego no pretenderé acentuar mi -incesante asombro delante del prodigioso y divino monstruo. Una mujer: -no sé mayores abismos que sus ojos. Cuando Mæterlink se pierde en la -encantada selva femenina en busca de prodigios, los encuentra y hace -meditar y temblar con sus hallazgos. Parece que la serpiente hubiese -sabido por qué dirigirse a la mujer en el caso de la manzana. El -diablo espiaría en el momento en que Dios modelaba la costilla: vería -la perfección estatuaria, el triunfo de la forma, el nacimiento de la -gracia principal. Al lado de la arcilla vió la parte de alma destinada -al cuerpo en flor y se robó un poco. De ahí quizá que la mujer tenga -una alma incompleta. De cuando en cuando el diablo pone en algunos -seres femeninos algo de ese ahorro de alma que posee: las mujeres -favorecidas con ese don, resultan con alma satanizada; esas son las -mujeres inteligentes, es decir, las que salen de su nivel natural. -Cuando la Iglesia discutía en sus Concilios la espiritualidad de esa -maravillosa rosa, andaba fuera de razón. Sí, ella tiene un espíritu, -un sutilísimo y enigmático espíritu, hilo con que teje Satanás, según -los demonólogos, la red en que con mayor frecuencia caza las humanas -moscas. Ellas son, sobre todo, dueñas del imperio de la carne. Las -raras aparecen como con un nimbo interior: son Hildegarda, o Rosvitha, -o Santa Teresa, o Rachilde. El resto de las mujeres que han elevado -algunas líneas su mentalidad, pertenecen a las clasificaciones de -una señora María Cheliga, que ha tenido a bien, no hace mucho tiempo, -formar una magnífica colección de medias azules para la revista de -Larausse. - -«Pero algo hay que quiero haceros notar; y es cómo habéis podido -afirmar, que por haberme casado, yo, Madame Alfred Vallette, -_Rachilde_, me haya vuelto muy fea.» - -_Mais, non, Madame!_ Las palabras a que os referís en mi libro son las -siguientes: «Sé de quien estando en París, no quiso ser presentado a -Rachilde por no perder una ilusión más. Rachilde es hoy madame Alfred -Vallette, ha engordado un poco, no es la subyugadora enigmática del -retrato de veinticinco años, aquella adorable y temible ahijada de -Lilith.» - -Excusadme. Yo no sé por qué, la palabra matrimonio, suena a mis oídos -exactamente como _embonpoint_. - -La epístola de San Pablo o el contrato judicial corrije la gracia -en cuyo fondo hay siempre un grano de perversidad. Un viejo poeta -español, si no me equivoco, el arcipreste de Hita, escribió este verso -abominable: - - «Señora doña Venus, mujer de don Amor» - -en el cual la reina divina queda peor que «con pantalones» en el verso -de Hugo. Mas de calcularos una robustez discreta, a calificaros de -_tres laide_, hay un abismo. Los lectores de _La Nación_ pueden ver, -por vuestro retrato, si no tendré, únicamente para vos, señora, todas -las rosas de galantería que cultivaron tan bien nuestros abuelos los -hidalgos. - -_Monsieur l'auteur espagnol, vous êtes un impertinent._ Libre quedo de -vuestros reproches, y haciendo mi reverencia, prosigo: - -«Os emplazo para cuando vengais a París, os hagais presente en el -_Mercure de France_, para demostraros cómo cuando una mujer no es -_bête_--lo que me parece es mi caso--tiene suficiente _esprit_ para, -aun envejeciendo, no llegar a ser _affreuse_. - -Y como mi señor marido me ama mucho todavía, supongo que debo estar un -poco pasable.» - -¡Ah, señora, os lo creo! Hay una edad--la belleza inteligente es de las -diosas y los inmortales no tienen edad--hay una edad en que el triunfo -femenino muestra su supremo encanto; es la edad que sigue a la primera -primavera: esa es la edad de las emperatrices. Confieso que vos sois -aún la temible ahijada de Lilith, sobre un trono irresistible - - «Je vous serre les deux mains, mais je boude!» - -Y yo, señora, con el permiso de vuestro señor marido, os las beso -ambas, en la inclinación más reverente que puede hacer un poeta -americano de sangre española. - - 14-1-1897. - - - - - NOCHES DEL VICTORIA - - Temporada Vitaliani - «La Signora delle Camelie» - - - I - -LA señorita Alfonsina Duplessis, que ganó la inmortalidad por el amor, -será siempre la bienvenida. Nuestros biznietos oirán todavía, arrullada -por los organillos, las quejas italianas de la pobre _Traviata_. Jules -Bois, que recientemente ha escrito una monografía sobre la real Dama de -las Camelias, dice de ella con justicia que está fija «en ce paradis -de sants de la Volupté, ce paradis dont le Christ est exclu, mais où -touts les dieux de l'Olimpe demeurent». Es esa la recompensa de las -almas de amor. Las vírgenes cuerdas, desde los balcones del paraíso del -Buen Dios, se asoman a mirar, con una curiosidad no exenta de envidia, -el paraíso en donde son admitidas las vírgenes locas. Allí pasa entre -sus innumerables compañeras, la heroína de Dumas, en la mano una de sus -flores preferidas, que han adquirido, por otra parte, a causa de su -recuerdo, un renombre no muy angelical, a punto de que se murmura de -ellas en el círculo de las nobles rosas y de las honradas violetas. - -Esa monografía de que he hablado, basada en auténticos documentos e -indagaciones, no es para ser leída por aquéllos que desean conservar su -aureola de idealidad a la encantadora y sentimental cortesana. - -Perderían una ilusión. La Dama de las Camelias fué una vendedora de -gracias, ni menos banal, ni menos seca de intelecto, ni menos mujer, -en fin, que la totalidad de sus iguales. Era, exactamente, un ejemplar -de esas alegres parisienses que han podido observar quiénes se les han -acercado--las Emilienne d'Alençon o Marion Delorme, procedentes del -campo, del arroyo, de no se sabe dónde, favorecidas por la fortuna, -comedoras de oro, polutas desde la infancia, más o menos histéricas, -caprichosas, infantiles, _bête_, hasta que llega la muerte a rematarles -lo que dejan, si es que dejan algo, o a tenderlas en un lecho de -hospital, que es lo más frecuente. - -He aquí lo que se sabe de sus comienzos, según Bois, que ha estudiado -su vida y posee de ella cartas y hasta cabellos: Casi al nacer perdió -a su madre. Su padre fué un tal Martín, brujo y _colporteur_, hijo de -una mendiga y de un cura, el cual le dió las primeras lecciones de -perdición cuando apenas tenía doce años. Después penetró abiertamente -en la comunidad de las grisetas, y se estrenó gastándole en pocos -días cinco mil francos al dueño de un restaurant. Llegaron otros y -otros. Como toda viciosa de su especie, era apasionada por el juego, y -derrochaba el dinero loca y estúpidamente. Cada quince días cambiaba -de poseedor. Se puso de moda, y los aficionados de su época le hacían -estupendos regalos para conquistarla. Uno de ellos le envió un día -un cesto con doce naranjas, cada naranja envuelta en un billete de a -mil francos. Ella exprimió las naranjas y los bolsillos del que se -las obsequiara. Se divertía. El amante romántico de la novela y de la -comedia, existió y gastó por ella una buena fortuna. Ella pudo ser -que le amara; el caso es que--¡oh! vosotros que gustáis del encanto -romancesco--se casó con él en Londres, ante un _clergyman_ y dos -testigos. Lo que no obstó para que pasada la luna de miel, el esposo -resultase acteonizado. Tuvo ella en seguida una cantidad fabulosa -de admiradores satisfechos, entre los cuales «un barón tristemente -célebre, un pianista ilustre, generoso como un boyardo, un «maquignon» -y un poeta». Era frívola, coqueta, mentirosa. Decía: «La mentira -emblanquece los dientes.» Se hizo conducir, ya casi en vísperas de -su muerte, al Palacio Royal, para ver el estreno de _Pommes de terre -malades_. Murió: en sus manos de difunta había un ramo de camelias y -un crucifijo. He allí la realidad. Después, la leyenda romántica la -envolvió en un bello velo de sentimiento. - -A su tumba, como a la de Heloisa, vánse a depositar, por manos -ignoradas, flores; _cocotte_ tocada de histeria, tiene sus horas en que -sueña ser Margarita Gauthier. He conocido un joven artista obsedido -por una de la especie que bebía vinagre, hablaba del «rinconcito -florido en su pueblo de campaña» y sorbía sangre de un pollo para -manifestarse perfectamente tísica. Su ideal era ser una segunda Dama de -las Camelias. Entre Dumas y Verdi, la camelina, ese curioso alcaloide, -adquirió una boga insólita. María Alfonsina Duplessis estaba destinada -a encarnar ese tipo femenino compuesto de sensualidad, inconsciencia -moral, ligereza mental, crueldad instintiva, nervios y faltas de -ortografía. Sus cartas revelan una vulgaridad inaudita. No se puede -saber bien si hay allí algo que tenga origen cordial, entre efusiones -deplorables y sentimentalismos de ocasión. - -Su figura era encantadora, si es fiel el aguafuerte de Los Ríos, -_d'après_ Besnard: una carita de niña, ojos de inocencia voluptuosa, -_bandeaux_ que cubren las orejas, boca diminuta y mano inquietante y -fina. - -Ahora, si en su aspecto legendario es una de las más lindas y amables -sacerdotisas del pecado; si nos recuerda viejas emociones, vibraciones -apasionadas de los años de juventud, y nos trae como corolario la -afirmación del sentimiento; si nos habla por voz de admirables -artistas, que nos hacen el bien de conmovernos y dorarnos la realidad -con una luz de poesía, bien venida Margarita Gauthier--Sarah Duse, -Reiter, Tina o Vitaliani--, que nos resucita el amor en estos momentos -en que ya no se ama. - -Sea bien venida hoy, por esta imperiosa Vitaliani, que nos ha -demostrado anoche que, si el estilo escriptural es el hombre, el -estilo «teatral» es la mujer. No hay que hacer comparaciones, sino que -señalar el hecho; la _Dama de las Camelias_ de la Vitaliani, es de la -Vitaliani; como la _Dama de las Camelias_ de Sarah, es de Sarah. - -He allí una lira viva, esta italiana vibrante de arte, cálida, llena de -un irresistible poderío espiritual. - -Ella da a la idea su carne y su sangre; esculpe su gesto, armoniza su -voz en una magistral orquestación pasional, y con sus ojos de «dea» -ilumina todas las fases del pensamiento por un poder extraordinario. -Esta actriz intelectual ha pasado «por la Sede del Arte Severo y del -Silencio»; su llegada no ha sido anunciada con clarines de bronce y -sonoros tambores de fama. Ella se presenta; ella triunfa. - -Margarita Gauthier volvió a vernos anoche. Una Margarita Gauthier -que nos rememoró la historia sentimental de sus famosas flores, -de su pasión, de su sacrificio y de su muerte, de un modo nuevo, -impresionando y conmoviendo como solamente es dado hacerlo a las -emperatrices de la escena. - -Al sentir ese soplo de vitalidad artística, al sufrir ese al mismo -tiempo delicioso y doloroso choque de divina electricidad que produce -el talento de una artista semejante, en obras como la que anoche -obtuvo tan merecida victoria, se experimenta algo semejante al efecto -saludable de una gimnasia del alma. Y da deseos de decir a los -espíritus que aún sueñan y creen en el amor: «Aquella María Alfonsina -Duplessis, cuyos cabellos guarda Jules Bois, poeta y mago, no es la -verdadera, no ha existido.» La única que ha vivido y ha amado es -ésta, la Margarita de anoche. Ella era así, pálida y dulce, nerviosa, -caprichosa y amorosa de amor; murió de muerte, a fuego de pasión; -siendo una infeliz cortesana, tenía el alma de una santa doncella; -bienaventurada sea en el paraíso de las Magdalenas, en donde sus -camelias, por la misericordia de la barba blanca del Buen Dios, se -le convertirán en un luminoso ramo de lirios. Esa es la verdadera y -la única. La otra, que se dice real, y cuya vida está hoy estudiada -y conocida por indagaciones y documentos, es una impostora. La que -recibe en el cementerio las flores de los fieles anónimos que visitan -su sepultura, es la buena y la mártir. «¡Guardad su recuerdo y quemadle -vuestro mejor perfume!» - -Los artistas que acompañaron anoche a Italia Vitaliani en su nueva -conquista del público de Buenos Aires, merecen un justo aplauso, sobre -todo Duse, que acentúa más sus ya reconocidos méritos; pero habrá que -señalar especialmente a ese bravísimo De Sanctis, que tuvo instantes -magistrales, como en el final de los actos tercero y cuarto. - - 20 de junio de 1896. - - - - - Temporada Vitaliani - 1.-«Il viaggio dei Berluron» - 2.-Reprise de «La Signora - delle Camelie» - - - II - -UNO de los grandes sucesos de los teatros de Francia e Italia, y -repetido por 312 noches seguidas en el teatro Des Varietés, en París, -así rezaba el cartel. - -Autores, Ordenneau y Grenet Dancourt. Y la gente, como cuando le -nombran un vino que no conoce, haciendo resonar la etiqueta, juzga que -debe de ser excelentísimo: «Ordenneau y Grenet Dancourt». ¡312 noches -en el teatro Des Varietés, en París! Admirable. «Chateau Ordenneau y -Grenet Dancourt.» ¡Qué bouquet...! - -Y sirven, señor, en italiano, un estupendo engendro, relleno de -gracias de vaudeville, de chistes de grueso cedazo; de una sal pesada, -imposible y que indudablemente se quería disculpar con la inexcusable -«gaité gauloise». Sí, es esa «gaité gauloise» que ha constituído una de -las desventuras del exquisito poeta llamado Armand Silvestre. - -Es la bufonería de anchas bragas, que le pagan a tanto por ciento al -creador de Laripette y compañía. Un cuento a lo Laripette, más o menos -bien urdido y puesto en el pentágrama escénico, para que lo griten y -mimen unos cuantos actores de buena voluntad: he ahí la famosa pieza -de anoche, abonada en el Victoria por 312 noches seguidas del teatro -Des Varietés, de París. Y que si es soportable en francés por claras -razones, se hace absolutamente abominable en una traducción. - -Y la Vitaliani descendió a representar un grosero tipo de sainete, -un papel a todas luces indigno de su talento; ¡así las continuas -elevaciones de sus ojos lo hayan querido salvar...! - -Y otros tantos buenos elementos de la compañía se han caricaturado para -la función de risa, con un éxito claramente satisfactorio. - -Fueron aplaudidos, sí. Fueron aplaudidos el jovial abdomen de -Bracci, las payasadas de Rodolfi, los sacrificios de ingenio que el -discretísimo Falconi se vió constreñido a ejecutar. - -Toda la comparsa de títeres secundarios estuvo también digna de tal -aprobación. - -Lazzi, ocurrencias, divagaciones y chispas dialogales, cosas de uso en -las comedias cultas; todo ello fué de una chatina incomparable. - -Querer exponer el argumento y entrar en detalles, sería no guardar las -consideraciones intelectuales debidas a mis lectores. - -En cambio, hablemos de la reprise de la _Dama de las Camelias_, que -logró un éxito fundado y del cual tienen que estar satisfechos los -actores. - -Es a todas luces, claro el contraste entre este trabajo de fina escena -y la obra de corteza áspera que anteriormente se ha ofrecido al público. - -Se ha vuelto a comprobar la distinción artística de Vitaliani, cuyo -cordaje nervioso, cuya alma de elección, cuyos recursos plásticos, -cuya vitalidad pausante y sensitiva, la señalan como a una eximia y -prestigiosa intérprete de la creación teatral. - -Se ha advertido en esta vez mayores fuerzas en ella, unidas a mayores -gracias. Ha ejercido su dominio con más imperial grandeza artística que -otras veces; ha sabido sollozar mejor, hablar mejor, gemir mejor, ser -mujer mejor. - -¡Lira de los veinte años! Anoche ha vibrado para muchos, en la -renovación de muchos sueños, la resurrección de horas supremas, el -retoño de tiempos pasados; la _Dama de las Camelias_ hizo verter unas -cuantas lágrimas a los nerviosos y conmovibles oyentes. - -¿Qué escena señalar? Señalaré la de la llegada del padre de Armando, la -conversación con él y el sacrificio de la pobre Margarita. - -Y, a propósito, recordaremos una cuestión suscitada por Teodoro de -Bauville en una de sus maravillosas cartas quiméricas: la entrada del -señor Duval, padre, a la casa de Margarita Gauthier con el sombrero -puesto. El divino poeta no podía admitir que un caballero francés -cometiese tal falta de cultura, así penetrase lleno de todos los -rencores posibles en casa de la última mujer perdida. El problema es -para ser discutido y aprovechado en la sección de «Vida Social». - -El momento en que Vitaliani, Margarita, se despide del viejo M. Duval, -fué de aquéllos que dejan una impresión imborrable. Fué momento de -actriz absoluta. En el acto último, según impresión general--la cual -corrobora el juicio de esta crítica--Vitaliani murió mejor que nunca: -es decir, que su realismo y su traducción del instante mortal fueron -decisivos en la admiración de la sala. - -Muy celebrado De Sanctis, como en la primera vez, y el resto de la -compañía, plausible siempre. - -El público demostró su satisfacción con llamadas repetidas y aplausos -calurosos. - -Y para que fuese mayor el triunfo, la inevitable estupidez humana hizo -acto de presencia con el más sonoro eco que pudiera brotar de la cabeza -de Bottom: un silbido asnal. - -Al escucharlo, Vitaliani sonrió, y recordé entonces el _Dieu te -benisse_... que oyó Groussac de labios de la gran Sarah, con motivo de -un estornudo. - -Pero el estornudo es involuntario y la bestialidad consciente, ¡oh, -pueblo soberano! - - R. D. - - 23 junio 1896. - - - - - Temporada Vitaliani - Estreno: «La figlia di Jefte», - por Felice Cavalloti.--«Niobe», - por los hermanos Henry y - C. A. Paulton - - - III - -UNA nueva compañía italiana que se da a conocer en Buenos Aires bajo la -agradable protección de ese armonioso y sonoro nombre: Italia Vitaliani. - -La fama había anunciado ya a la actriz recién llegada, aunque no con -las trompetas que avisan el paso de la Duse, y aun de la preciosa -Tina di Lorenzo. El estreno de anoche ha demostrado a través de los -inconvenientes de una obra cual la elegida, que la Vitaliani es algo -más que lo que se califica con el fácil adjetivo de «discreto». Ya en -el principio, en la representación de la delicada pieza de Cavalloti, -logró manifestar que hay en ella cualidades que, si no se imponen de -luego, se hacen notar favorablemente. - -Que Italia, tierra de la antigua farsa, es país de comediantes, es -cosa bien sabida desde que Cyrano de Bergerac señaló el don en cada -italiano. Si le faltan autores, actores le sobran. De la _Mandrágora_, -de Maquiavelo, a las tentativas modernas de Praga, cuán poca cosa si -se compara con el acervo escénico de las otras grandes naciones; pero, -sin ir muy lejos, de Gustavo Modena a Novelli, ¡qué hermosa sucesión de -intérpretes artísticos! La gloria de las actrices italianas no palidece -delante de ninguna extraña gloria, y bien pueden nombrarse después de -Rachel y Sarah, a la Ristori y a la Duse. - -Hemos visto ya cómo se levanta la bella Tina, y cómo Virginia Reiter, -en su espléndido otoño, encanta y atrae y se coloca en un alto lugar. - -Los cómicos italianos son los más cosmopolitas del mundo en la elección -de sus obras. Ellos dan a conocer tanto lo escandinavo de moda como -lo francés olvidado o lo alemán recientísimo. Ellos se atreven a -obras que en París mismo son dadas en teatros especiales, y para -auditorios restringidos y selectos; y presentan valientemente a Ibsen -o a Mæterlink ante públicos que están demasiado satisfechos con los -repertorios fáciles de comprender, y poco afectos a novedades abstrusas -que no vienen bien para las tranquilas digestiones. Compréndese que la -compañía de la Vitaliani, en vez de estrenarse con la _Anabella_, de -Ford, por ejemplo, nos haya dado la _Niobe_, de los Paulton. - -La _Niobe_ ha hecho reir; ha dado ocasión a que la graciosa Italia, en -su peplo griego, haya mostrado personales riquezas y haya declamado de -manera que se le aplaudió sus grotescos endecasílabos. - -Pero hay quienes hubieran preferido reir menos y tener alguna más de -alto arte. Después de la delicada obrita de Cavalloti, habrían deseado -algo distinto a ese parto del humor británico, _Niobe_. - -Es ella una obra para las grandes risas de un grueso público; una -obra por un lado comparable a _Orphée aux enfers_, sin música, y por -otro, a las pantomimas de los circos. Los hermanos Paulton fabricaron -esa cosa con absoluta comprensión del reinante gusto actual; el -_Strand_ se llenó en Londres más de seiscientas veces; los yankees se -deleitaron con la estupenda _machine_; los alemanes la aplaudieron en -su Lessings Theater, y cuando los públicos latinos la conocieron, se -desencuadernaron a carcajadas. - -Ciertamente, en el país de los _scholars_ no podía faltar aún en tan -inepta creación como esta, el muestrario clásico. De cuando en cuando -Footit rememora a Sófocles, en versos griegos. Y míster Peter Dunn, -hombre de seguros, conoce perfectamente la fábula de Anfión. - -Por el ansia de lo extranjero han ido a buscar al escueto teatro inglés -contemporáneo bufonerías como esta y la famosa _Charley's aunt_, con -que no hace mucho tiempo hizo desternillarse a nuestro público el hábil -Seigheb. - -Es indudable que, una nueva manera de hacer reir, no dejará de ser -solicitada. - -El eterno asunto de los _cocus_ y las eternas suegras en berlina; los -fáciles intríngulis sobre manera repetidos; las rebarajadas escenas de -las siempre usadas comedias, debían ser reemplazadas, y el reemplazante -ha sido el payaso, que suaviza sus gracias y quita su colorete al pasar -de la pista a las tablas. Pero Mr. Dunn, no podía negar, por más que -quisiese, su parentesco estrecho con el perilustre Tony. He aquí lo que -hoy sucede en la Gran Bretaña a la _feerie_ del gran Will: los inventos -exportables y productivos de los Brandom Thomas, Paulton y Compañía. - -El argumento de la obra es ya conocido de los lectores de _La Nación_. -Sin diálogo, y al son de una música más o menos sugestiva, sería la -obra una agradable pantomima. - -Han dado los actores que en esta comedia se han presentado, muestra -de innegable talento, pues se esforzaron por contener la clownería en -momentos en que lo bufo llegaba al colmo. - -_Niobe_, por otra parte, no ofreció toda la beldad que cuentan la -leyenda y los carteles. - -De lamentar es que se haya elegido para obra de estreno, en Buenos -Aires, la pieza de que nos ocupamos. - -Se ha reído, ciertamente. Pudiera ser que si no los seiscientos llenos -del Strand, alcanzase unos cuantos el Victoria. Pero no juzgamos a -propósito para la presentación de una artista que se tiene como tal, -en grado más que común, una producción en que el arte no aparece, -y la alteza estética está substituída por la burda fabricación -de productivos enredos, cuya _ficelle_, por lo gastada, llega a -causar impresión de novedad. ¡Ese sueño de Dunn, Dios mío! ¡Y esas -reminiscencias de Bellanis y de Mark Twain, cuando la ridícula Niobe -mira con sus ojos antiguos las cosas modernas! - -Un tiempo se acostumbraba, después de los tres o cuatro actos de la -obra seria de la noche, el acto del sainete en que el buen público reía -después de las emociones anteriores. Anoche se vió trocado todo esto. - -El fino acto de Cavalloti dió una ligera sensación artística, y el -sainetón inglés vino luego, con sus tres actos. - -Pero Niobe está de moda: y eso basta. - - 13 junio, 1896. - - [Ilustración] - - - - - ESAS REPÚBLICAS - - José María Mayorga Rivas. - Una víctima de la guerra entre - Nicaragua y Honduras - - -UN pobre joven, mi amigo de los primeros años--poeta si gustáis--, de -familia noble y buena--familia de raíces coloniales, peninsulares--, un -bravo corazón, un brazo, una energía, acaba de morir en las cercanías -de Tegucigalpa--Honduras, América Central--, a la cabeza de su tropa, -llevando honrosamente su uniforme de coronel. - -Diera yo dos docenas de licenciados politiqueros, de los que abundan -en el país en que me tocó nacer, por esa fresca vida, por ese enérgico -talento, por esa alma escogida que se sacrificó en aras del becerro de -cobre del más falso de los patriotismos. - -Ya sabemos que se va Bryson, corresponsal del _New York Herald_, a -Centro América, pues se anuncia una nueva carnicería política. ¡Pobres -Repúblicas! Si algo me regocija es que el barco que llevaba a Groussac -en su última gira, haya pasado lejos de las costas centroamericanas. -Si ese admirable justiciero desolló a Chile y a Méjico, al pasar por -aquellos tropicales países, no hubiera dejado hueso sin quebrantar. - -Porque, es duro decir que en aquella tierra, apenas conocida por -el canal y por el café, no hay, en absoluto, aire para las almas, -vida para el espíritu. En un ambiente de tiempo viejo, al amor de un -cielo tibio y perezoso, reina la murmuración áulica; la aristocracia -advenediza, triunfa; el progreso material, va a paso de tortuga, y -los mejores talentos, las mejores fuerzas, o escapan de la atmósfera -de plomo: ejemplo, Medina, el banquero de París, o sucumben en los -paraísos artificiales; ejemplo, el poeta Cesáreo Salinas, o mueren -en guerras de hermanos, comiéndose el corazón uno a otro, porque sea -presidente Juan o Pedro; ejemplo, José María Mayorga Rivas. - -He leído la orden general en que el presidente Zelaya hace justicia a -Mayorga; sé, por carta del actual ministro de Relaciones Exteriores, -hermano del joven sacrificado, también hombre de letras, y diplomático -que desde hace seis años ha honrado a su país en Wáshington, sé, digo, -que se va a publicar un libro en homenaje a la memoria del muerto. - -«Te pido para sus páginas un párrafo o una estrofa tuya. No debes -negarme esto, que te pido en nombre de nuestra amistad y del cariño que -sé tuviste a mi hermano.» - -¡Pues ya lo creo! Doy mi ofrenda, con amor, a aquella amable memoria. -Era, mi amigo difunto, corazón del más bello oriente, triste, opaco, a -causa del medio en que vivía. Si estuvo algún tiempo al lado de algún -Gobierno cruelmente memorable, sus labios y su pluma tuvieron después -frases ásperas y condenatorias para los traidores. Hizo versos, soñó, -fué un buen muchacho. Fué mi contrario y mi amigo, siempre noblemente. -Su muerte ha sido la de un valeroso militar; sus últimos versos los de -un verdadero poeta. - -Estas son las palabras que envío al hogar de duelo, donde se venera la -barba blanca y patriarcal de un anciano ilustre; éstas son las palabras -que desde lejos, dedico a una querida memoria. - - 13 mayo 1894. - - [Ilustración] - - - - - CHARLES A. DANA - - -«NO puedo acompañarlo mañana porque me voy a Tampa--me dijo Martí--; -pero yo le daré dos palabras de presentación que le harán pasar un -rato agradable con el viejo Dana. Corto el rato, porque es hombre -ocupadísimo y avaro de su tiempo.» - -Ningún «sésamo» mejor que la bondadosa presentación del generosísimo -José Martí para su amigo el viejo director del _Sun_. - -Estaba éste en la oficina suya, con una visita, y de la barba blanca, -la gran barba hermosa y blanca, brotaba su fuerte inglés, de un acento -dominante y decisivo. El otro, con atención, le oía. Seguramente sería -corresponsal en algún punto de los Estados. Yankee era. No hay duda que -recibía órdenes. Apuntó algo en un papel. Salió sin hacerme la menor -inclinación de cabeza, ni darse cuenta de mi presencia. Yankee era, -como Charles A. Dana. - -¡Bravo yankee éste! - -Se volvió a mí; me tendió la mano; volvió a leer la tarjeta de José -Martí. Yo sentado, él de pie, paseándose, conversamos. ¿De qué? De -muchas cosas del canal de Nicaragua, de la infanta Eulalia, a la sazón -en Nueva York; del duque de Veragua, de literatura española. - -Yo montaba mi inglés redomon con gran cuidado; Ollendorff, inútil, -estaba en derrota. Un instinto poliglótico me guiaba, y salía con bien. -Por otra parte, el gran periodista me permitía apenas uno que otro -monosílabo. - -De Martí me habló, cuando hablamos de letras castellanas. «Una vez, -me dijo, ese hombrecito que era un grande hombre, vino al _Sun_, como -suele hacerlo. - -Le encargué un artículo sobre José Zorrilla. Al día siguiente estaba -hecho el artículo. Pocas veces ha publicado páginas literarias tan -bellas, en un inglés encantador.» - -José Martí, era su íntimo amigo. Confesaba que debía a la amistad del -ilustre cubano, más de una buena obra, más de un útil pensamiento -puesto en práctica. - -La popularidad de Charles A. Dana en los Estados Unidos era inmensa. -Su diario, el _Sun_, es una de las grandes potencias del periodismo -mundial. - -Distinguíase el célebre diarista por su energía y firmeza. Era hombre -probo y severo. El pueblo yankee veía en él a un varón que encarnaba -una de las primeras representaciones de esa raza nueva y formidable. - -Los latino-americanos tenían en él un criterio simpático y un amigo. - -Conocía también, como pocos compatriotas suyos, todo lo relativo a -la América española. Era buen admirador de Sarmiento, y supongo que -Bartolomé Mitre y Vedia debe guardar buenos recuerdos de aquel noble y -excelente anglo-sajón. - - * * * * * - -Muchas campañas políticas llevó a cabo; su nombre llegó a sonar en una -célebre candidatura. Entonces fué cuando le ocurrió lo del cuento de -Mark Twain. - -Sus enemigos se desencadenaron en su contra. El hombre probo fué -maculado; el honorable Charles A. Dana, fué crucificado en muchas hojas -de la Unión. Pero después pasó la tempestad, y el _Sun_ brilló con -mayores fulgores. - -Como periodista era una portentosa cabeza. Aquel hombre de gusto, -aquel literato, aquel artista, era un estupendo ciudadano del país -del dóllar; tenía el don del éxito; la información de su diario es -comparable a la del _Herald_ o _New York Journal_. - -Sus repórters y reporteresas--pues hay un batallón de mujeres en el -servicio del periódico--son de primer orden. Y la empresa del _Sun_ es -una de las más fuertes de los Estados Unidos y de la tierra. - -En Nueva York refiriéronme una de las muchas curiosas anécdotas de -su vida periodística. Sucedió que una vez recibió, por correo, una -carta escrita con una letra semejante a la del Bob de Gyp. Llamaba la -atención aquella carta entre el enorme montón de la correspondencia -recibida. Más o menos leyó lo siguiente: - -«Mr. Charles A. Dana.--Director del _Sun_.--Soy una niñita de cinco -años. Hoy no hemos comido. Mañana pasa Santa Claus y no tendré muñeca, -ni mi hermanito tendrá juguetes. Hace mucho frío y ya no tenemos -carbón.» Firmaba un nombre de niña cualquiera, y junto al nombre la -dirección de la casa. - -Envió Dana a un repórter activo e inteligente a cerciorarse de lo que -hubiere de cierto y ver si no había en el caso superchería. El repórter -volvió afirmando el contenido y alabando la inteligencia rara de la -niñita. - -La madre, viuda, estaba en cama, y hacía días que había concluído sus -ahorros. Estaba próxima a la más espantosa miseria, en medio de un -crudísimo invierno. - -Dana, ¿qué hizo? En el número del día publicó, sencillamente, el -facsímil de la cartita, y he aquí el resultado, completamente yankee. -Varias fábricas de muñecas y grandes almacenes, regalaron magníficos -juguetes a los dos niños, en tal cantidad, que hubo que tomarse un -local para exhibir--por paga, naturalmente--los regalos. - -Varias compañías de ferrocarril obsequiaron a los niños con toneladas -de carbón. El _Sun_ adoptó al niño, y le costeó su educación. Una dama -millonaria adoptó a la niña. Y Santa Claus fué el viejo Dana, con su -gran barba, sus ojos dominadores y bondadosos, su gesto dictatorial y -sus gentiles obras. - - * * * * * - -El nuevo edificio del diario, uno de los más altos de los Estados -Unidos, y, por consiguiente, del mundo--_greatest in the world!_--, ha -llamado la atención en el paso de las cosas enormes, país Manmuth, que -diría Groussac. - -El tiraje del diario aumenta cada día, y su popularidad es inmensa. -Es de notar que entre las hojas yankees, que no descuidan, a pesar de -su _business_, la parte amena, literaria y artística, el _Sun_ es el -diario más intelectual, más «bostoniano» en esto que neoyorkino. - -La muerte de Charles A. Dana es una gran pérdida para la nación -americana y enluta el periodismo universal. Y los que tuvieron el gusto -y la honra de conocerle personalmente, no olvidarán--como quien estas -líneas escribe--, su bella cabeza, su sonora palabra, su franco y -sincero apretón de manos. - -_He was a man!_ - - 19-10-1897. - - [Ilustración] - - - - - RECUERDOS - DE LA HABANA - - El general Lachambre - - -EN noviembre de 1892, el autor de estas líneas llegaba a la Habana, -de vuelta de un viaje oficial a España. En un banquete que siempre -agradecerá a la redacción de la excelente revista ilustrada _El -Fígaro_, conoció a Raoul Cay, a la sazón redactor de la crónica -elegante de dicha publicación. - -En la noche siguiente, Raoul condújole a su casa y presentóle al señor -Cay, padre, antiguo canciller del Consulado imperial de la China, en -la capital de la isla, entonces a cargo del gran señor Tam Kin Cho, y -a María, su hermana, una hermosísima cubana, gallarda, espléndida, con -lánguidos y milagrosos ojos de criolla y una fabulosa cabellera. - -Entró una visita. El señor Cay me presentó, y me dijo su nombre. Era el -novio de María: «El señor general Lachambre.» - -Tipo marcial, de esa especial marcialidad española. Joven todavía, -correcto, elegante; la mirada vivaz y escrutadora, barba y bigote -negros, voz acostumbrada a mandar, afablemente serio; en la solapa del -smokin una camelia blanca. - - * * * * * - -Pasamos Julián del Casal--el poeta celebrado por Verlaine y alentado -por Huysmans y Gustave Moreau--, Raoul Cay y yo, a un saloncito -contiguo, a ver chinerías y japonerías. - -Primero las distinciones enviadas al señor Cay por el Gobierno del -Gran Imperio, los parasoles, los trajes de seda bordados de dragones -de oro, los ricos abanicos, las lacas, los kakemonos y surimonos en -las paredes, los pequeños netskes del Japón, las armas, los variados -marfiles. Julián del Casal, el pobre y exquisito artista que ya duerme -en la tumba, gozaba con toda aquella instalación de preciosidades -orientales; se envolvía en los mantos de seda, se hacía con las raras -telas turbantes inverosímiles. - -... Y recordaba yo cómo Julián del Casal había cantado en admirables -versos a María Cay--versos que pueden leerse en su volumen _Nieve_--, -¿enamorado de ella?... tal vez. Él parece que nunca lo manifestara. De -todos modos, allá en el salón los novios conversaban, en vísperas de -sus bodas, pues éstas se realizaron poco tiempo después. - -En la celda--era una verdadera celda--en que el poeta vivía en la -redacción de _El País_, gracias a la bondad del señor Ricardo del -Monte, había entre reproducciones de telas de Gustavo Moreau, una del -Calvario de Gerome, y otros cuadritos menores, un retrato de María Cay, -de japonesa, antes de ser la generala de La Chambre. Ante ese retrato -escribió un poeta amigo de Casal un sonetino que anda por ahí, por los -periódicos: - - Miro enfrente de la moza - Bañado en la luz del día, - El retrato de María, - La adorable japonesa. - - El aire acaricia y besa - Como un amante lo haría - La orgullosa bizarría - De la cabellera espesa. - - Diera un tesoro el mikado - Por contemplar a su lado - A princesa tan gentil. - - Y ordenara a su pintor - Pintarla junto a una flor - En un vaso de marfil. - - * * * * * - -El general Lachambre logró hacer suyo aquel tesoro, la «adorable -japonesa» fué generala, y luna de miel pasó en España, de donde volvió -a la isla el distinguido militar, a ocupar el puesto de gobernador de -Santiago de Cuba. - -El cable nos anunció anteayer su muerte, en una de las batallas con los -revolucionarios; ayer, felizmente, la noticia ha sido desmentida. - -Es el general muy querido en la alta sociedad habanera, y muy estimado -en la Capitanía general y allá en la corte de Madrid. En su carrera no -es dudoso que llegue a más altos destinos. - - [Ilustración] - - - - - LIBROS NUEVOS - - -LES _fabliaux_.--Estudios de literatura popular y de historia de la -Edad Media, por Joseph Bedier (Biblioteca de Altos Estudios). Emile -Bouillón, editor. He aquí, pues, por tierra, el viejo ídolo indio. - -La teoría era así: que todos, o casi todos los cuentos populares, -tenían un origen único: la India. Allí habían nacido, para esparcirse -en seguida en el mundo entero, «Cendrillón» y las «Tres damas», que -encontraron el «Anillo» y «Piel de asno», etc. - -Cuna del género humano, la India era también la cuna de la literatura -oral: el hombre había adquirido su forma y su conciencia allí, sobre -una cierta «llanura central», y en seguida se había puesto a tantear -bromas sánscritas, obscenidades arianas, ensueños irónicos. Huet, -obispo de Avranches, fué el primero que, en términos bastante vagos, -atribuyó la intervención de los cuentos a los orientales; después de -él, la teoría se precisó, y Benfey, en 1859, le dió su forma definitiva -y absoluta; dicha teoría recibió una grande autoridad de Max Müller, -cuya ingeniosidad fué vasta, y quien debe haberse divertido mucho con -la invención de sus mitos solares, estelares, crepusculares. - -Mucho más tarde, Andrew Lang, esbozó otras hipótesis. Creyendo -encontrar en los cuentos supervivencias de usos antiguos, les señaló -por fecha tal época de la historia, en que esos usos estuvieron en -vigor. El cuento del «Pulgarcillo», por ejemplo, no puede, dice Lang, -haber sido inventado por un griego contemporáneo de Esquilo; preciso -es situarlo, en el espacio o el tiempo, en un periodo o en un país en -que los hombres se comían los unos a los otros. Hay, tal vez, algo -verdadero en esa teoría de la supervivencia; pero nada lo prueba, -pues las civilizaciones más pacíficas son capaces de literaturas -más sanguinarias; y nótese cómo los niños acogen sin extrañeza, sin -protesta--aunque no sin miedo--, el personaje del Ogro. - -¿De dónde vienen, pues, los cuentos populares y cuál es su edad? - -Vienen de todas partes y su edad varía. Algunos son recientes -relativamente; otros son contemporáneos de los primeros balbuceos -intelectuales de la humanidad. - -La cuestión es, desde luego, a la vez, insolvente y pueril; el origen -de las costumbres, de las leyendas, nos escapa; eso fué y eso es -folk-lore, fué y es invisible. - -¿Quién hizo el primer cuento? ¿A quién se le ocurrió primero acostarse -para dormir? Hay quienes coleccionan los cuentos y comparan las -versiones; el libro de Bedier debe turbar a esos monómanos. En suma, -los cuentos populares, no son, tal vez, sino cuentos literarios que -han llegado a ser populares. Han sido compuestos oralmente, y aun -escrituralmente--en su integridad--, por un solo autor. Han parecido -bellos, se les ha aprendido de memoria, se les ha recitado, se han -escrito y vuelto a escribir, han tenido períodos orales y períodos -escriturales, a menudo confundidos, y he ahí todo lo que se puede decir -de verosímil sobre ese obscuro asunto. - -La obra de Bedier, al mismo tiempo que destruye un viejo problema de -folk-lore, es un excelente trabajo de historia literaria, tan ingenioso -como docto. - - * * * * * - -_En Barbarie_, por Rolando de Marés. Con ese título, Rolando de Marés -ha reunido muchos cuentos, cuya escena pasa en la Campine, en las -épocas primitivas. - -Desde luego, nos describe el país en que va a hacer vivir a sus -personajes, y parece que esa región, tal como la pinta Marés, merece, -en efecto, el nombre de _Barbarie_. Luego nos cuenta leyendas: la de la -Princesa Thalia, la del Jabalí blanco, la del Gran San Nicolás; otras -más, aún, leyendas ingenuas y rudas en que pasan, por las llanuras, -salvajes, héroes sangrientos, implacables magas, y también, a veces, -graciosas principesas. - -De Marés ha sabido dar a sus leyendas las apariencias de cuentos -populares, y esa apariencia convenía a narraciones que el autor quería -hacer notar bárbaras; ha sabido, recordando de un cuento a otro, -ciertos motivos, ciertos personajes o ciertas aventuras, dar unidad a -su libro. - - * * * * * - -_L'Ovex_, por François de Nion. «El parentesco natural es para el -matrimonio un impedimento dirimente, u óbice. Teología católica. Este -epígrafe, bastante claro, permite que, sin gran esfuerzo, se adivine el -contenido del libro, al menos en sus líneas esenciales.» - -Mademoiselle de Royans, unida desde hace unos meses a un amigo de -infancia, Jean de Vienne, descubre, en un pabellón en ruinas, antiguas -cartas de su madre, de donde resulta que mademoiselle de Royans es -hermana de su marido. Así, ante la joven, que no quiere divulgar el -secreto maternal, se plantea un terrible dilema. Huir, sin motivo -aparente, de Jean, a quien ama, o continuar el incesto. Un confesor, -a quien ha consultado, le da el extraño consejo de continuar llevando -sus deberes de esposa, sin rebuscar las ocasiones. Pero llega de Roma -una anulación del matrimonio, y la señora, no queriendo decidirse por -una ruptura, se deja llevar por una ola en los baños de mar en que -se encuentra. Tal es la trama, muy simple, como se ve, de esa novela. -Hay un estilo refinado hasta la preciosidad, en esta obra, en que las -réplicas alternan vivamente, los personajes se presentan bien claros, -en que los detalles no están desprovistos ni de propósito ni de -oportunidad. - - * * * * * - -_La suprema voluptuosidad_, por E. Gómez Carrillo. Un librito bien -escrito, mal pensado y falsamente perverso. Influencia de las -«Eróticas», de Rops. Desearíamos que el joven autor perseverase en sus -estudios de crítica, que le han dado un justo renombre. - - R. D. - - 9 junio 1896. - - [Ilustración] - - - - - EL DIVORCIO - DE JEANNETTE - - Affaire Daudet-Hugo - - -¿RECUERDAN nuestros lectores el ruido que hizo en el mundo el -matrimonio laico de la nieta de Víctor Hugo y el hijo de Alfonso -Daudet? El tremendo Drumond tuvo a la sazón grandes desahogos. - -El escándalo del matrimonio civil del hijo de Daudet, decía el -antisemita, no es, desde luego, una excelente ocasión de ver claro en -el alma de un gran letrado de fines del siglo XIX, de saber exactamente -la idea que un escritor ilustre se forma de esas cuestiones religiosas, -que a través de las edades han interesado y apasionado a los más nobles -espíritus de la humanidad. - -El padre de Daudet era un realista convencido; la madre, brava y digna -mujer si las hubo, era una católica ferviente, como hay tantas en -Mediodía; murió con el rosario en la mano; la hermana de Daudet es -también una católica practicante. El hijo más joven del escritor, -Luciano, gentil muchacho que tiene el aire tan distinguido y tan dulce, -se ha educado en un Establecimiento religioso, en la escuela Bossuet; -frecuenta San Sulpicio; su madre le acompaña, y para ayudarle, toma -notas sobre el sermón, con la tranquila y sonriente bondad que pone en -todo. Drumond mismo ha conducido a Luciano a misa, y se ha edificado -con aquél buen comportamiento. - -A León Daudet, estudiante, se ha referido recientemente, en el -_Courrier Français_, el señor Groussac; Drumond nos dice que ha -visto crecer su inteligencia. «Le he preguntado a menudo sobre el -vocabulario médico, y me he extrañado de la precoz lucidez de espíritu -de ese joven, que si hubiese querido trabajar[1] hubiera tenido las -intuiciones filosóficas de su padre, con la ventaja de una educación -más rigurosamente científica; ¡jamás, en cambio, he descubierto en -él la sombra de una hostilidad contra la religión! La conmoción, -justamente, lo que daba idea del asombro general, es ver a esas gentes -renegar del Dios de sus padres públicamente, cínicamente, ante todo el -mundo, únicamente porque hay una gruesa dote: tres millones». Y sobre -Juanita: «¿Conocéis más antipática criatura que esta joven casada, que -se estrena en la vida con una manifestación escandalosa? - - [1] Cuando Drumond publicaba estas líneas, el autor de _Hœnes a - L'Astre Noir_ no había dado a la luz ningún libro. - -Tiene veintitrés años--era en 1891--, edad en que se cree en Dios como -en el amor, en la poesía, en la esperanza... Ella no se da cuenta -de que hay pobres muchachas que no tienen tres millones, que están -colocadas entre la prostitución y el hambre, y que tienen necesidad de -que se les deje creer en alguna cosa para resistir a las tentaciones de -la miseria». «La desgraciada niña no es tan culpable como parece. Era, -en verdad, graciosa, cuando, dando los buenos días a todos, se paseaba -alrededor de la mesa, en las comidas de Víctor Hugo... Es Lokroy -quien»... Y aquí la ineludible conclusión: ¡el semitismo tiene la culpa! - -Esa infancia de Jeannette, de George, de esos nietos que tuvieron por -arrullo un inmortal y amable coro de versos: _El arte de ser abuelo_, -ha sido una especie de leyenda. Ellos fueron los infantes de Hugo, -emperador de la barba florida. - -Por el secretario de Hugo, Lesclide, se saben cien pequeñas cosas, -ligeros detalles, adorables incidentes y simples monadas. Recordemos -algo de Jeannette en la vida íntima. - - * * * * * - -El maestro, anotaba Lesclide, adora a su nieta, y cuando no es madame -Drouet quien nos trae sus «mots d'enfant», él lo hace voluntariamente. - ---¿Cuándo tendré la muñeca que me has ofrecido?--preguntó Juana a una -dama poco antes de los «etrennes». - ---Pues--respondió la dama--el día 1.º del año que viene; es la época en -que nacen las muñecas. - ---Te aseguro, replicó Juana, que no hay necesidad de esperar tanto -tiempo. ¡Nacen muy bien por Pascuas; hay huevos que están llenos de -ellas! - -Augusto Vacquerie, el escritor que acaba de morir, le dijo un día con -tono serio: - ---Señorita Juana, ¿sabes que tienes una cuenta a cobrar en el _Rappel_? - ---¿Qué cuenta? - ---Tres francos setenta y cinco, por tres _mots de la semaine_. - -Juana duda y se vuelve a mirar a su abuelo. - ---Papá--así llamaban a Hugo sus dos nietos--, ¿es cierto eso? - ---¿Cómo?--responde el poeta--. ¿Tú escribes en los diarios? ¡Y sin -avisarme! - -Un día Juana dice a su abuelo: - ---Papá, ¿no soy suficientemente grande? - ---Sí, amor mío, lo eres. - ---Y bien, yo quisiera no acostarme temprano esta noche. - ---¿Por qué? - ---Vienen senadores a hablar contigo; quiero verlos. - ---Pero, querida, vas a aburrirte. - ---No me aburriré. - ---Querrás jugar. - ---No jugaré. - ---Harás ruido. - ---Estaré bien formal. - ---¡Y bien!--dijo el abuelo--. Arregla eso con tu madre; por mi parte, -acepto con gusto. - -La chiquilla estaba contenta con aquella muestra de confianza. - ---¿Sabes política? - ---No; oiré lo que dirán. - -Por la noche los senadores concurrieron. - -La señorita Juana, agarrada de la levita de su abuelo, los escucha -atentamente. Una formalidad ejemplar. Víctor Hugo muestra una gran -vivacidad oratoria, se exalta, y su voz sonora hace resonar el salón -rojo. - ---¡Papapá! - ---¿Qué, hija mía? - ---¿No es conmigo con quien estás enojado? - ---No, «Ma mignone». - -La tertulia se acaba; los senadores se van; no hay sino una voz para -alabar la _ténue_ de mademoiselle Jeanne. - -Lo cual le hace venir otra idea. - ---Abuelo, ¿quieres llevarme al Senado mañana? - ---Sí, si eso te divierte; no tienes sino que ir con tu madre. - ---¡No, con mamá no quiero, contigo! - ---No es posible, no te dejarían entrar. - ---Pero si tú lo dices... - ---Aunque lo diga yo. - ---Y bien, tú no dirás nada; me tomarás de la mano, entraremos y me -pondrás sobre tus rodillas. - ---Sí, pero vendrá un ujier vestido de negro y con una gran cadena, y te -dirá: ¡Señorita, vos no sois senador! - ---Y yo responderé: ¡Señor, yo soy su nieta! - -Una noche, en el salón un tanto sombrío de la rue Drouot, 20, madame -Charles Hugo tenía un bebé sobre sus rodillas y lo vestía para dormir. - -A alguna distancia, Víctor Hugo hacía arrodillarse a Juanita, _dans le -plus simple appareil_, y le hacía decir su plegaria. En esa plegaria, -extraña a las liturgias conocidas, Juana pedía a Dios ser discreta y -obediente, le recomendaba a su padre muerto, a su tío Francisco Víctor, -enfermo entonces, y todas las personas que le rodeaban. - -La pequeña Juana interrumpía la oración con bien ingenuas reflexiones. -No se cuidaba, por ejemplo, de orar por su hermano, que le había dado -un mojicón. - -Un día Juanita y su hermano Jorge se divertían ruidosamente en el salón -rojo de la rue Clichy, con la efusión natural a su edad. Entre otros -juegos, se había tomado al gato Gavroche para un steeplechase; pero -Gavroche, pacífico y serio, no había querido. Su amiga Juana lo llevó -entonces al nido maternal despidiéndole: «tú quédate con tus padres». -Después de lo cual llamó a su abuelo y le explicó sus intenciones. Y el -abuelo puso su gloria en cuatro patas. - -La chiquilla recibió al día siguiente estos versos: - - L'autre soir, en jouant avec votre grand-père - dans l'antre où ce buveur de sang fait son repaire, - vous lui fîtes porter le plus doux des fardeaux, - O Jeanne! et je vous vis lui monter sur le dos. - - Résigné, comme on dit que le fut Henry Quatre, - où jugeant inutile et vain de se débattre, - Papapa sous le joug se courba doucement - et sur l'épais tapis marcha docilement. - - Sans être un grand devin, je puis, mademoiselle, - dévoiler l'avenir en partie a vos yeux: - avant qu'il soit longtemps, vous serez grande et belle, - et fière de porter votre nom glorieux; - vous tiendrez d'une mère une grâce infinie; - votre sang doit vous faire un esprit sans rival; - vous aurez la beauté, peut être le genie... - mais vous n'aurez jamais un semblable cheval. - - * * * * * - -Después, el dios entró en el Panteón... y Jorge y Juana en el mundo. - -De ambos se volvió a oír hablar; de Juana, por su matrimonio laico con -el hijo de Daudet; de Jorge, por ciertos escándalos de mozo de vida -alegre... - -Y luego, cinco años después de casada, Juanita se separa de su marido. - -León Daudet es un espíritu altivo, un cerebro fuerte, un pensamiento -quizá con demasiados músculos. Muy poco de artista, muy mucho de -«sabio». Estudió para médico. Ya nos ha dicho Drumond cómo le -consultaba el joven sobre tecnicismos médicos. Dejó la carrera y se -tornó escritor, con un bagaje y una médula científica que dan a sus -escritos cierta firme y enraizada fortaleza. Y ha ido a rápidos pasos. -De _Hœenes a L'Astre Noir_ hay un visible progreso. Y en sus críticas -de la _Novelle Revue_ revela un juicio personal. Su padre ha dicho: «A -los escritores, como mi hijo, pertenece la literatura del siglo XX», en -una reciente interview. - -Y se atrevió León Daudet a publicar el _Astro Negro_... La Prensa de -París ha respetado la más sagrada de las memorias, el más alto de los -nombres de la poesía francesa, y no se ocupó del libro. - -La Prensa no dijo media palabra sobre el Astro de Seneste--cuya -figura y descripción están bien claras para el menos entendido--. Se -dijo que León Daudet aseguraba haber querido pintar en el incentuoso -grande-hombre--«¡Vous êtes un homme, monsieur Goethe»...--¡a Wagner! -Más a la vista estaba la tempestad en el hogar de Juana Hugo. Luego la -dedicatoria del libro, por León Daudet, a su abuela... Se murmuró de -revelaciones y secretos escabrosos... A Buenos Aires envió J. Lermina -una correspondencia sobre el asunto, que Mariano de Vedia no publicó. -Después, el divorcio, iniciado hace más de un año, y que acaba de -resolverse, según lo ha comunicado ha pocos días el corresponsal de _La -Nación_, en París. - -Algunos han pensado que León Daudet ha hecho el escándalo público, -para tener un ruidoso éxito de librería. - - * * * * * - -Juana Hugo es hoy una de las divorciadas más tentadoras de París. -Probablemente se casará pronto: es rica y princesa de la sangre; bella -e inteligente. Mas si ha logrado todo o gran parte de lo que le anunció -su abuelo en los versos que le hizo cuando imitó hípicamente a Enrique -IV, no tendrá ciertamente ni una cabalgadura como aquella, ni las horas -de oro que conducían su vida cuando - -Jeanne était au pain sec dans le cabinet noir... - - Febrero, 25-1895. - - [Ilustración] - - - - - A JOSÉ MIRÓ - (JULIÁN MARTEL) - - El día de su muerte - 10 de diciembre de 1896 - - -PASO a paso, melancólicamente, como un sonámbulo que persiguiese una -mariposa y se perdiese en lo profundo de bosques sombríos, así tú, tras -tu ilusión, mi amigo Julián Martel, penetras en la noche de la muerte. - -Yo te he conocido en la primavera de tu juventud, triste enamorado de -la gloria, soñador testarudo, cultivador de rosas de fantasía. Vivías -en tu sueño, que era un jardín cuidado perennemente por tu alma. -Parecía que no oyeses la voz del mundo, de este mundo nuestro. Sí, una -voz como de sirena que te atrayese a una isla encantada, de un raro -mundo, de verdes laureles, de cantos, de reales grandezas, de perpetuos -triunfos; un mundo fuera del mundo: _anywhere out of the world!_ Porque -nunca quisiste convencerte, poeta como eras, de que fuesen verdaderas -las espinas que rasgaban tus carnes, los abrojos que encontrabas a tu -paso, las crueles ortigas, las zarzas amargas y ásperas; así, aun -cuando dijeres en tus prosas o en tus versos los dolores de la vida, -enflorabas tu pensamiento, y tu frase, con flores de idealidad y de -dicha, de modo que te engañabas a ti mismo y te prometías siempre para -el día que viene, para la próxima aurora, un festín de poesía, en que -las musas sirvieran a tu espíritu ansioso los más puros rocíos, en las -copas de las más frescas azucenas. No te dejabas vencer por la vida, -mentirosa y fatal enemiga; eras siempre fiel a la divina imposible. La -vida se vengó de ti, entregándote a la muerte. - -Amabas el arte, amabas la hermosura, amabas las palmas del triunfo, mas -te faltaron músculos para las decisivas ascensiones, para las bregas -decisivas. Tu corazón era una urna de bondad, de bondad ingénita y -sencilla, de una bondad colombina; había mucho de tu corazón en tu -cerebro, de manera que pensabas sintiendo. - -Los que como yo supieron lo íntimo de tus secretos pasionales, sabemos -que cuando la tristeza te poseyó, fué por causa de amor; eras un -sensitivo y un romántico. Hay una de tus poesías en que un reloj -simbólico señala el secreto de tu existencia. - -En estrofas poeanas dices la agonía de las ilusiones, y al fin estalla -el reloj, en un momento que no es por cierto el último. ¡El último ha -sido éste, mi querido Julián Martel: ayer ha estallado el reloj de tus -sueños de poeta, ayer cuando has cerrado los ojos, y amor y gloria y -sueños y esperanzas se han desvanecido con la luz de tus obscuras -pupilas! - -Eras raro como la lealtad, ardiente como el entusiasmo. Sabías todavía -amar y admirar. Sabías pasear tu figura pálida y noble entre las -medianías antosugestionadas, y tu cansada indiferencia fatigaba las -inutilidades petulantes. Intentabas odiar--aunque no lo podías a causa -de la excepcional virtud de tu sentimiento--la tiranía de la chatura, -el poder de los dictadores del «buen sentido»; eras enemigo de Pilatos. - -Tu obra principal y mayor--que es casi toda tu obra--fué un clamor de -venganza contra la fortuna, que te fué traidora como una bella querida. -Y tú, como artista, como poeta, habías nacido para las grandezas y -poderíos. No eran plebeyos ni tu sangre, ni tu gusto, ni tu papel de -héroe de Musset, ni tu estilo que buscaba siempre un rumbo. - -¡Cuántas veces soñamos juntos, en noches de amistad amable! Yo oía tus -imaginaciones de oriental, tus fantaseos de rajah, la historia nunca -concluída de tus lindos castillos en el aire, y te acompañaba encantado -a tus excursiones por los países de lo irrealizable. - -¡Fuiste mi amigo en arte y en existencia; me defendiste, me amaste, me -comprendiste, desde que, al llegar a Buenos Aires, me fuiste a saludar -en nombre de _La Nación_, en cuya casa confraternizamos! - -¡Por eso, por tu corazón y talento, yo te defenderé y amaré tu memoria -puesto que te comprendí! _¡Raté!_ dirá una conciencia; y mi corazón -clamará: ¡Haced _La Bolsa_! ¡Y culparé a tu desconocido genio maléfico, -o a tu sino, de que no hayas llegado a poner en tu torre soñada tu -pabellón de victoria! Atmósfera propicia te faltó, tierra te faltó, -aliento te faltó. Mueres demasiado temprano, pero tuya es solamente la -mitad de la culpa. - -Ahora tu visión astral y penetrante verá sobre el haz de la tierra -quiénes te amaron de veras, quiénes fueron tus amigos. Yo no miento -lágrimas; yo te digo adiós con una tristeza que puedes ver en lo hondo -de mi alma. - -Notarás, mi querido Miró, que no va mi corona entre las que acompañan -tu féretro: ¡Yo te haré una de versos! - - [Ilustración] - - - - - FIESTAS PRIMAVERALES - - Una dalia - - -CORTESANA de duro seno, de ojo opaco y obscuro, que se abre -lentamente como el de un buey; tu gran torso reluce como un mármol -nuevo. - -Flor gorda y rica, a tu alrededor no flota ningún aroma, y la belleza -serena de tu cuerpo desenvuelve, mate, sus impensables acordes. - -Ni aun a carne trasciendes, salvo que al menos exhalan las que van -removiendo los héroes, y tú te entronizas por lo insensible al incienso. - -Así la dalia, rey vestido de esplendor, eleva sin orgullo su cabeza sin -perfume irritante en medio de los jardines incitativos. - - * * * * * - -¡Flores sobre flores! Flores de estío, flores de primavera, flores -descoloridas de Noviembre, vertiendo la pena de los adioses, y en los -trenzados los crisantemos; los lotos reservados para la mesa de los -dioses, los lises altivos entre las espesuras de amarantos, irguiendo -con orgullo sus tirsos radiosos; las rosas de Noël, de palideces -transparentes y, después, todas las flores enamoradas de las tumbas, -violetas de los muertos, helechos olorosos, asfódelos, soles heráldicos -y bellos, mandrágoras que gritan con voz sobrehumana al pie de los -patíbulos negros que frecuentan los cuervos. ¡Flores sobre flores! -¡Deshojad flores! Que se paseen incensarios floridos sobre la tierra en -donde, allá lejos, duerme Ofelia con Lady Rawena de Tremaine. ¡Amor! -¡Amor! Y sobre sus frentes, que tú inclinas, haz rodar la púrpura -extática de las rosas, semejante a la sangre alegre vertida en los -combates. Antes cantaban ellas, vírgenes rosadas, rubias, los amantes -de los días que no renacerán nunca, bajo sus vestidos tejidos con oros -finos y argírosas. ¡Oh, lejanas dulzuras de las primaveras concluídas! -¡Apertura auroral de las ideas! ¡Puerta del cielo ofrecida a los labios -de los elegidos! ¡Las vírgenes hoy, muertas o poseídas, están lejos! -¡Muy lejos! La esperanza ha caído de nuestros corazones, como las ramas -podadas de un árbol. - -Y la sombra, y los pesares y el olvido, son los vencedores. - -A través de los iris y juncos, Ofelia abandona su alma a los -arrulladores murmullos del río, único testigo de su melancolía. Y he -aquí que en el fondo de la verdosa espesura suenan confusamente harpas -cristalinas, atrayendo con sus ritmos obsesores. El oro difuso del -Sol empurpura las colinas, por el lado del castillo de Elseneur, y las -torres que obscurecen ya las tinieblas hyalinas. La noche felina, con -su traje de terciopelo, arrulla a las aguas, los valles profundos y -los cielos tristes, y con los sauces ruidosos esfuma los contornos. -Y las nubes rojas del poniente con colinas que trepan lanza en puño, -atroces caballeros que espolean el vuelo furioso de los unicornios. -Luego, la dama que sueña con los juramentos olvidados canta entre -dientes un _vireylay_ muy antiguo. La demencia extiende sobre su frente -multiplicados duelos. ¡Flores sobre flores! - -Sollozos cortan su romanza, mientras que, con los cabellos coronados de -jazmín, se inclina hacia los juncos del río inmenso. Los Nixos, cerca -de la orilla le señalan el camino, y tranquila, al curso de la onda en -las gláucas praderas, desciende con ¡no me olvides! en la mano. Las -flores palustres sobre sus pupilas apagadas pondrán el dictamo adorado -del sueño, en jardines de... - - - - - Fiestas primaverales - Los poetas y las flores - (CONTINUACIÓN) - - - LOS NENÚFARES - - (BARBEY D'AUREVILLY) - - _Allons, bel oiseau bleu, venez chanter votre romance a madame..._ - - (SUZANE.) - - _Vous ne mettrez jamais dans votre flore amoureuse le nénuphar blanc - qui s'appelle..._ - - (UNE PREMIÉRE LETTRE.) - -I.--¡Nenúfares blancos, oh lirios de las aguas límpidas, nieve que -surge del fondo de su azur, que adurmiéndose sobre vuestros tallos, -tenéis necesidad, para dormir, de un lecho puro! Flores de pudor, -¡si!, sois demasiado altivas para dejaros cortar... y vivir después. -¡Nenúfares blancos, dormid sobre vuestros ríos! ¡Y no os cortaré jamás! - -II.--Nenúfares blancos, flores de las aguas soñadoras, si soñáis, ¿en -qué soñáis? Pues para soñar preciso os es estar enamoradas, es preciso -tener el corazón enamorado... o celoso; pero vosotras, ¡oh, flores que -el agua baña y protege, para vosotras soñar... es aspirar el frescor! -¡Nenúfares blancos, dormid en vuestra nieve; yo no os cortaré jamás! - -III.--¡Nenúfares blancos, flores de las aguas adormecidas, flores cuya -blancura da frío a los corazones ardientes, que os hundís en vuestras -aguas desentibiadas cuando el sol luce, nenúfares blancos! Quedad -ocultos en los ríos, en las brumas, bajo los sauces espesos... ¡De las -flores de Dios, sois las últimas! ¡Yo no os cortaré jamás! - - - LA CANCIÓN DE LAS ROSAS - - (ROBERT DE LA VILLEHERVÉ) - -Encanto de los ojos extasiados, los rosales divinos; los rosales no -darían tantas rosas, si no fuese la juventud en flor, que, rota, -después del dolor, renace y revive en las cosas. - -Las rosas de púrpura o de plata, que junio, artista diligente, reviste -con los colores de la vida, en su brillo, en su palidez, son la -metamorfosis en flor, de una niña arrancada por la muerte. - -Y por eso, en los repliegues de sus pétalos delicados, obstinadamente, -la rosa oculta--como las vírgenes el suyo--su corazón de oro, gloria de -la flor, su corazón invisible, sin mancha. - -Y por eso, en los rayos, cerca de ella, las mariposas azules revuelan -querellándola, y la aman mujer, la aman flor, y el claro enjambre -acariciador quisiera aun morir por ella. - -Y por eso, la fresca mañana, bajo la seda y el raso, hace, para adornar -la flor querida, una perla de cada lágrima y una estrella de cada -perla. - - - CRISANTEMOS - - (HENRI CORBEL) - -Flores que vertéis el olvido de los odios obstinados, vosotras dejáis -sobre nuestros corazones el pesar de los bellos días, viniendo a -inspirar nuestros últimos amores: vuestros rayos son el adiós de las -estaciones afortunadas. - -Crisantemos, perfume de nuestros años de jóvenes, vuestros ojos son -dulces como los de los trovadores; en vuestros pétalos de oro, en -vuestros encantadores atavíos, nacéis en los umbrales de los graves -destinos. - -Y vuestro brillo discreto no es si no divino. - -Al declinar el día, cuando la luz expira, cuando la brisa suspira -y corteja al gran bosque, vosotras arrojáis, risueñas como un Dios -Silvano, vuestras canciones, en la faz de los brumosos otoños, llamando -los besos de los Soles monótonos. - - - LAS FLORES - - (MALLARMÉ) - -De las avalanchas de oro del viejo azur, en el día primero, y de la -nieve eterna de los astros, antes sacasteis los grandes cálices para la -tierra, joven aún y virgen de desastres. - -La fiera Gladiola, con los cisnes de cuello fino, y ese divino laurel -de las almas desterradas, bermejo como el puro dedo del pie de un -serafín, que enrojece el pudor de las auroras holladas; el jacinto, el -mirto de adorable brillo y semejante a la carne de la mujer, la rosa -cruel, Herodias en flor del jardín claro, aquella que riega una sangre -soberbia y radiosa. - -¡Y tú hiciste la blancura sollozante de los lises que, rodando sobre -mares de suspiros que roza, a través del incienso azul de los pálidos -horizontes, sube, en un ensueño, hacia la luna que llora! - -¡Hosanna en el sistro y en los incensarios, Padre Nuestro, hosanna del -jardín de nuestros limbos! - -¡Y concluya el eco por las celestes tardes, éxtasis de las miradas, -scintilaciones de los nimbos! - -¡Oh Padre, que creaste en tu seno, justo y fuerte, cálices balanceando -la futura redoma! Grandes flores con la balsámica muerte para el poeta -fatigado a quien la vida debilita. - - - - - NANSEN - - -EN estas columnas de _La Nación_, con su estilo brioso y nervioso, -hace ya algunos años, narró José Martí la leyenda de los héroes del -Polo, cuando Greely volvía de su odisea; la leyenda, real y vivida, que -es hermosa y trágica, de la cual es hoy héroe nuevo y triunfante el -escandinavo Nansen, al cual recibió con palmas y músicas y discursos y -versos su buena tierra de Noruega, cuando volvió de la aventura de su -_Fram_ después de haber explorado el misterio del círculo polar. - -Contadas por el mismo Nansen van a ver nuestros lectores la historia -extractada de su empresa: la historia completa y detallada la compró -una casa de Inglaterra en 25.000 libras esterlinas. - -Ese compatriota de Ibsen, doctor y marinero, astrónomo y herbolario, -dice con sencillez lo que le aconteció en las nieves, cómo la aurora -boreal lucía, cómo la morsa atacó el Kayak, cómo vino el oso blanco -hacia él. Y en él hay un soplo atávico de aquellos marinos que de su -país se dice vinieron antes que nadie al mundo de América, y de los -pescadores de ballenas y bacalaos que en las tempestades hallaran -siempre su elemento, hechos al peligro y a la penuria, y de los seres -cuasi fantásticos que se ven grandes y fuertes en las tradiciones -populares, o pasan, extraños, bajo las arcadas de hielo de ciertos -poemas bárbaros de Leconte de L'Isle. - -Él partió con fe y valor, bien provisto y acompañado de gente escogida; -y no falló su cálculo que lo llevara hasta donde ningún hombre ha -llegado en los fríos del Norte. Él realiza Julio Verne; él hace sus -cosas como para que se cuenten a los niños, y los poetas de más tarde -hagan poemas con esas prodigiosas cosas. Las gentes le señalan cuando -le ven: «Ese es el hombre que ha vuelto del infierno blanco». Y en -verdad que es su viaje dantesco, de un dantesco real y terrible, que -ejecuta la fábula. Sus narraciones tienen el llamativo de las novelas -de la imaginación; Marco Polo del Polo, nos cuenta cosas naturales -que nos parecen cuentos de Simbad, y nos imaginamos su existencia en -el desierto blanquísimo, adonde va guiado por una ciencia que parece -poesía. - -Y por qué fué al viaje peligroso, a exponer la vida por su sueño, y -comió galleta dura y carne del oso blanco y bebió café sin azúcar en -una casa de nieve, y cuidó a sus buenos perros, y vió la noche larga, -y la milagrosa luz magnética, anda ahora dando conferencias y haciendo -libros que vende como diamantes, y come el faisán con el rey y recibe -el cheque del yankee. Porque es persona de honra y provecho, y el viejo -Ibsen dicen que estaba rezongando entre dientes, cuando la fiesta de -Christianía. - -¿Pues no habrá que honrar y celebrar a estos buscadores de -desconocidos? Nansen realiza su poema; él es su personaje principal, -con un decorado de Snow, el brillo pálido del sol de media noche. - -Oigase su narración parca, de sujeto de obra y hecho; no todo es número -y grados; de repente, el interés acrece de un modo vibrante, y en medio -del silencio polar, fijáos cómo el doctor canta en cuatro líneas la -llegada de la primavera. - - 26-4-1896. - - [Ilustración] - - - - - LA FIESTA DE FRANCIA - - -HOY es el día en que, bajo todos los cielos, en todos los climas, -erige, resplandecientes al aire, sus palmas de bronce, la Marsellesa. -Todo el mundo parece que tomase parte en la alegría de la Francia, cual -excitados los espíritus por los zumos de un vago Champaña de victoria. -Las banderas, los tambores, las fanfarrias, los himnos franceses, nos -hacen alzar la cabeza, correr más viva la sangre, marchar, pensar en -cosas heroicas y bellas. ¿Cuál es el secreto de que Francia sea amada -de todos los corazones, saludada por todas las almas? Preguntad al -pastor decisivo por qué da la manzana a una diosa señalada. Entre -todas las princesas de la tierra, _¡ave, regina Galia!_, tú eres la -más hermosa. El áureo París derrama sobre el orbe el antiguo reflejo -que brotaba de la Atena marmórea. Ante esa capital mágica se extiende -un inmenso océano de ensueños. Allá vamos los peregrinos del amor y -del arte; allá van todos los adoradores de la vida, a cortar las rosas -que curan con su perfume las ponzoñas de las víboras hiperbóreas, -la somnolencia de filosofía brumosas. El idioma de Francia es el -nuevo latín de los sacerdocios ideales y selectos, y en él resuenan -armoniosamente las salutaciones a la inmortal Esperanza y al Ideal -eterno. - -Celto-germana, burgonda o normanda, toda la sangre de Francia se vierte -en una sola vena, toda la savia francesa da alimento y existencia a una -sola selva de fuerza y de gracia, en donde una Bella--despierta--del -bosque, en su maravilloso palacio, ofrece a todo caballero errante -de la poesía o de la gloria, el vino prodigioso de sus inexhaustas -ánforas. ¡Selva de enorme y dulce encanto!, en ella encuentran los ojos -absortos, ya a Carlo Magno sobre su pino, ya a Víctor Hugo bajo su -laurel. - -Son de «biniou», canto de marino de Bretaña, risueña farándula de -Provenza, danzas provinciales, sus ecos nos llegan con los de la -incomparable voz de París, dominándolo todo en clangor de gallo, o -una cristalina diana de alondra. Y el arraigarse nuestra simpatía, no -es tan sólo por ser Galia toda bella de su magnífica persona, sino -también por la fragancia de su nobleza, por la virtud interior que se -manifiesta en sublimes ímpetus o en brazos y alas abiertos: Francia, es -hermosa por dentro; Francia, es buena; Francia, es generosa. - -Me habláis de horribles y sublimes locuras, de sangre; el populacho, la -caramañola, el cuello blanco de la reina... (Esas son las estaciones -de las naciones.) Floreal viene precedido de tantas tempestades... Mas -ved cómo aún de esa roja floración, cada libre pueblo de la tierra -ha ido a hacer su ramo, y en sus días de fiesta, se adorna con él el -pecho. Por otra parte, el himno de Rouget de L'Isle, ha vibrado ya en -el Kremlin y en el Vaticano. A Europa toda, a Oriente, al continente -nuestro, el fuego de la vasta hoguera de la Revolución ha llevado una -parte de su resplandor. Parece que algo del alma de todas las naciones -hubiese salido libre de la Bastilla en el día siguiente de su asalto. - - * * * * * - -Mas la amable tirana de Francia se muestra de modo principal en su -pensamiento, que levanta sobre la humanidad, gemado como un cetro. Bajo -la basílica de oro, un pontifice invisible hay que consagra y pone -en evidencia toda idea que llega de cualquiera de los cuatro puntos -cardinales. Allá está la rosa de los cuatro vientos del espíritu. Su -lengua es la verdadera lengua católica, en el verdadero sentido, la -lengua del Universo. Hoy podemos decir lo que en su siglo decía el -maestro del Dante: _La parleure en est plus delitable et plus commune à -toutes gens_. D'Annunzio confirma a Brunetto Latini. - -El mongol, el abisinio, el persa, el descendiente del inca, el cacique, -no hay quien, por bárbaro o ignorado, no alimente el gran deseo de -contemplar la ciudad soñada. París es el paraíso de la vida, Francia -es el país de la Primavera y del Gozo para todos los humanos. Yo creo -sentir lo que todos. ¿Es el Sol? ¿Es el aire? ¿Son las flores? ¿Los -monumentos? ¿Son las mujeres? ¿Es la historia? En muchas partes hay -historia que revive en memorable fastos; bello Sol, aire puro, flores -raras, palacios soberbios, monumentos magníficos, mujeres llenas de -gracia o beldad. Mas he ahí el sol de París, que nos llena de átomos -de oro como un licor impalpable, cuerpo y espíritu; he ahí el aire de -París, que nos satura de una maravillosa fragancia, de una inacabable -esencia de juventud y de entusiasmo, de manera que nos sentimos como -dueños de una imperiosa potencia de crear y de sentir; he ahí las -flores de París, como más femeninas que las flores de ninguna otra -parte, pues diría que los mismos lirios parisienses saben ya los -secretos sonrosados de las rosas; he ahí los monumentos de París, las -joyas de París--tu Gioconda, tu Victoria de Samotracia--; he ahí la -mujer de París: su nombre es Poliginia; comprende en sí a todas las -mujeres, y es ella sola, es la mujer; buena burguesa o tipo de Cheret, -o perversa de Rops, hay en ella el innato hechizo que fascinaría de -nuevo a los hijos de los ángeles. Y, sobre todo, eso pasa como un aire -de luz el alma de la Francia, el heroísmo, el soplo artístico, el vuelo -aquilino de los triunfos. En aquel castillo está, rodeada de palmas y -de lirios, Clemencia Isaura. Sobre aquel fondo de púrpura, se destaca -imperial el perfil de Bonaparte. Tras la estación triste, un trueno -de trompetas anuncia que la Francia siempre está en pie, coronada de -yambos o ceñida de odas. Tener la flauta de Verlaine no le impide -tener los clarines que portan las victorias del Arco del Triunfo o las -bocinas del _Año Terrible_. Tras el grupo de sabios, sobre el hombro -de Pasteur, alza la testa de toro el Balzac de Rodin. Pueden agitar el -fondo de la fuente patria las maculadas manos de la política, los dedos -en garra de la Administración prostituida; el alma francesa purifica el -daño--¡ah, en veces por el fuego y por la sangre!--y se alza, intacto, -el antiguo oriflama, sin rasgadura ni lodo. El Arte y la Ciencia tienen -allí sus torres de asilo, cuando la tormenta pasa. La Tierra necesita -de Francia. Por más que claméis, Naciones hipócritas, allá está la sal -y la miel. Sal de Francia, ¡tú desafías todas las corrupciones; tú -estarás siempre en todo bautismo cordial y mental! - - * * * * * - -Francia es hermosa por dentro. Francia es generosa. Ha tiempo, tanto -tiempo que cortó la roca Durandal y torció el alifante el soplo -heroico... Ha tanto tiempo que desde sus sombríos habitáculos escribía -el segundo Felipe de España: He ordenado al duque de Parma que socorra -a _mi ciudad de París_... Apartado casi de la vida de las Naciones -políticas del mundo, pobre, gastado, el hidalgo vecino es provocado, -desarmado, aplastado por un nuevo enemigo, más fuerte, más joven, más -rico. - -Francia entonces estará de parte de la hidalguía caída, de la nobleza -quebrantada, del antiguo y contrario paladín en desventura. ¡Bravos -franceses! De Guiche pregunta a Cyrano de Bergerac: - -... Avez vous lu _Don Quichot_? - -Y Cyrano contesta: - -_Je l'ai lu._ - -_Et me découvre au nom de cet hurluberlu._ - -Francia, de tal manera se inclina ante la desgracia del Caballero -Andante de las Naciones, porque sabe que, como dice el poeta, si -las aspas del molino de viento le han echado hoy por el fango de la -derrota, otras veces le han levantado en sus giros hasta los astros. - -Los señores sabios nos demuestran que no existen razas; que la raza -latina, más que ninguna otra, no existe. Muy bien. Yo soy de la raza -en que se usa el yelmo del manchego y el penacho del Gascón. Yo soy -del país en donde un grupo de ancianos se sientan cerca de las puertas -Sceas, a celebrar la hermosura de Helena con una voz «lilial», como -dice Homero; yo soy de los países pindáricos en donde hay vino viejo y -cantos nuevos; yo soy de Grecia, de Italia, de Francia, de España. Y -cuando España está abatida y veo apagado su esplendor antiguo, rotas -sus armas, secas las mamas que alimentaron el mundo en que he nacido, -vacilante la corona que ilustraron cien capitanes y celebraron cien -poetas, estoy triste, muy triste; cuando Grecia cae, padezco; y cuando -Italia sufre, sufro; y cuando Francia, la reina Francia, está de canto -con ella. ¿Sabéis qué es una fiesta de Francia? Una Gran Patria de -opulentos senos, como la Libertad, de Barbier, se yergue enorme en su -bronce, en el Imperio de los vientos; y a su alrededor la alegría como -la Primavera, de Boticelli, ceñida de guirnaldas, seguida de cantos -y de risas; el orgullo, armado de una espada de oro; el amor con su -compañía de horas y de gracias; la Marsellesa, como en el bajo relieve -del Arco; la canción jovial, rítmica y desnuda cual la encarnada en -mármol Charpentier. Es la apertura, la súbita eclosión de las rosas -del recuerdo, la visión de las floralias del porvenir. La Galia pasada -revive, el viejo espíritu franco se anuncia con sus pájaros matutinos. -Y el grito marcial _Allons enfants_... no asusta a los cisnes ilustres -que en los lagos de Versalles algo buscan, haciendo misteriosos signos -en el fondo de las arboledas con el blanco énfasis de sus cuellos. - -A clarín sonante y a tambor batiente fueron anoche los franceses de -Buenos Aires, a saludar a su ministro, a sus diarios, a su club. Pues -aquí en la República Argentina hay también un pedazo de Francia en -donde amando el terruño hospitalario se guarda el culto por la gran -patria que está al otro lado del mar. Entre la procesión de antorchas -y estandartes iba la bandera de los tres colores. Cada corazón saludaba -el símbolo. Trabajadores, comerciantes, periodistas, agricultores, -obreros: los colonos franceses son queridos aquí; son planta buena -que arraiga bien. Ellos no dejan de ser franceses; sus hijos son -argentinísimos. Con todos ellos hemos aplaudido en nuestro suelo a sus -estrellas de arte, a sus hombres de ciencia. Nuestras encantadoras -mujeres se visten en francés y nuestras mentes jóvenes más que a otra -luz mira lo que nos llega al amor de Francia. - -Celebran su fiesta los colonos como en casa propia, y no de otro modo -podrían ser en donde riegan sus himnos por las calles adornadas; -dicen a voz ardiente sus discursos patrióticos; congregan en la plaza -pública sus huerfanitos que se sienten como llenos de padres en este -día de sonrisas; van a visitar a sus pobres enfermos en el hospital -donde hoy triunfan violetas, vinos y colores; juegan a la pelota, -cual recordando el juramento histórico; distribuyen socorros a los -necesitados; pedalean y patinan bebiendo un aire de gozo; van a saludar -_quand même!_ la estatua de Alsacia Lorena, y en los teatros, con lujo -y alegría, se canta, se recita, se aplaude, se ríe, y en los salones, -se baila, se halaga, se siente, se ama ¡todo por amor a la Francia! Lo -propio el rico propietario o el clubman en su círculo, que el obrero en -su asociación o en su café preferido. Hay un placer contagioso que se -derrama en ondas atrayentes. ¡En la comida, en la cena familiar, poned -atención cómo el buen abuelo canta su couplet, de Beranger todavía!, y -todos contestan con el «refrán». - -Allá en París, allá en Francia entera, hierve el inmenso entusiasmo. -El presidente presencia la gran revista; todo el día es un _bouquet_ -de sol y música. Pero en París, como en Buenos Aires, como en todos -lugares que haya franceses, esta noche, esta madrugada, al poner la -cabeza en el descanso, los niños sentirán que ha pasado la noche buena -de la patria; las damas soñarán con amores que llevan escarapela -tricolor; los ancianos se sentirán satisfechos de ver cómo no muere el -patriotismo a pesar de tantas saetas modernas que le van directamente -al pecho; todos soñarán por la futura y progresiva creciente de la -grandeza maternal. - - [Ilustración] - - - - - CARLOS EZETA - EN MONTE-CARLO - - Epílogo de la «Historia Negra» - - -EL autor de estas líneas, a raíz de la traición que elevara a los -hermanos Ezetas al poder, en la República del Salvador, publicó en -Guatemala un folleto con el título de _Historia Negra_; contiene -la narración exacta de los sucesos en que fué víctima lamentada el -presidente Menéndez. - -Cinco años después amplió aquellas apuntaciones en un artículo que -apareció en las columnas de este diario, a propósito de la caída de los -Ezetas. - -Los lectores de _La Nación_ están, pues, al corriente de los -acontecimientos en que tanto se ha hecho sonar la tan famosa tiranía -bicéfala de aquel pequeño país centroamericano. - -Ayer el cable nos ha comunicado el escandaloso y ridículo epílogo de la -_Historia Negra_, haciendo saber al mundo cómo los millones acaparados -por «el hombre del 22 de junio» se han evaporado en la ruleta de -Monte-Carlo. - -En cinco años de poder, Carlos y Antonio Ezeta, que antes de la -traición no tenían sino sus sueldos de militares, se convirtieron -en millonarios: casa en Madrid, estancias en el Salvador, rentas, -depósitos en el Banco de Londres. - -Recientemente la asamblea salvadoreña ha ordenado la instrucción del -largo proceso. - -Cuando huyeron a los Estados Unidos los dos hermanos, les fueron -embargadas por el Gobierno de Gutiérrez las propiedades que tenían en -el país. - -Siguiendo las huellas de todos los ex presidentes de la _Pepa_, Carlos -se dirigió a París a gozar de su dinero, en tanto que Antonio estaba -preso en San Francisco de California, a pedido del Gobierno salvadoreño -que negociaba su extradición. - -Esta no se pudo conseguir, y Antonio, ya libre, se dirigió a Méjico, en -donde creía encontrar apoyo en Porfirio Díaz. - -Parece que cuando estuvo a punto de estallar la guerra entre Méjico y -Guatemala, Antonio Ezeta ofreció sus servicios a la primera nación, -con esperanzas de poder después recibir auxilio para revolucionar el -Salvador. - -Uno y otro hermano hicieron más de una vez que el cable comunicase de -ellos poco honrosas noticias; ya era Carlos humillado y afrentado en -un teatro de París por un colombiano a quien persiguiera durante su -tiranía; ya era Antonio haciendo el Don Juan Tenorio con doncellas de -labor en el país del tío Samuel. Mucho tuvieron que hacer los lápices -de los caricaturistas. - -Esparcidos por todos lugares, después de la _débâcle_, los exseides -de los Ezetas, tenían encargo de comprar a la Prensa extranjera poco -escrupulosa. La diatriba y el odio se multiplicaron contra los antiguos -amigos de Menéndez y los vencedores de la revolución encabezada -por Gutiérrez. El autor de la _Historia Negra_ no fué de los menos -atacados, y hasta la superchería de una falsa muerte fué propalada por -diario como _La Estrella de Panamá_. - -Mientras Antonio Ezeta pretendía inútilmente que Porfirio Díaz le -ayudase a recuperar el Gobierno perdido, Carlos se divertía. - -Sin la distinción y la habilidad de un _rasta_ de alto vuelo, de un -ilustre americano, no podía aspirar a casar a sus hijas con un Morny, -ni a figurar en el «tout Paris» en manera alguna. Dedicóse a gastar sus -millones, y la vida parisiense le fué fácil para ese objeto. - -Mas el nabab iba quedándose cada día con menos rentas, y buscó refugio -en Monte-Carlo. Monte-Carlo le ha llevado a la ruina; ruina pregonada -por la Prensa del mundo. - -Es un hermoso capítulo de _Los presidentes en el destierro_--novela que -espera un Daudet corregida por Juvenal. - - * * * * * - -Es en verdad digna de estudio la vida política de esos países -centroamericanos. _South America_ no cuenta con ejemplares tan -admirables de perfecta tiranía. Luego ¿no es asombroso que de -republiquitas cuyos habitantes son los de un barrio de Buenos Aires, -puedan extraer esos tiranuelos dineros con que ufanarse varias veces -millonarios? - -Un día, Emilio Castelar, ofrecía en su casa, de Madrid, un almuerzo al -representante de una República centroamericana, antiguo colaborador de -_La Nación_. Como éste viese en una _panoplia_, entre varios retratos -de celebridades universales, uno de Carlos Ezeta, dijo, poco más o -menos, al célebre tribuno: - ---Voy, señor, a buscar en Madrid un retrato de San Martín o de Bolívar, -de Bello o de Andrade, para que esté quien debe estar en el lugar -que ocupa en esa panoplia el presidente del Salvador. ¿Sabe usted la -historia política de Carlos Ezeta? - -Sonriente, Castelar, se dirigió a un amigo suyo, invitado al almuerzo, -el Sr. Abarzuza, que después ha sido ministro. - ---Esos países, esos países, están aún en estado primitivo. - -Y continuó en larga peroración, con su manera siempre oratoria y -maravillosa. Habló de las frecuentes revoluciones americanas, de las -tiranías nuestras desde Rosas a los Ezetas, pasando por Guzmán Blanco -y Rufino Barrios y Zaldívar. Bien enterado de nuestras agitaciones y -pequeñeces, disertó de modo magistral, concluyendo, optimista, por -augurar un tiempo mejor. Y en cuanto a la particularidad del envío -del retrato de Ezeta, habló de la pomposa dedicatoria, y de cómo no -era el primer retrato de mandarín americano que hubiera recibido con -dedicatorias semejantes. - -El retrato del tirano salvadoreño le había llegado por medio de los -hijos de su amigo Carlos Gutiérrez, el millonario de San Sebastián, los -cuales eran agregados, si mal no recuerdo, a la Legación del Salvador, -presidida por Enrique Soto. - -De este ministro contó aventura tan peregrina, que quizá jamás se haya -visto cosa semejante. Consultaba, nada menos, con Castelar, la manera -de ser recibido por la reina Cristina, _sin pronunciar el discurso_ -correspondiente... - -¡Y cómo reía el maestro cuando narraba el caso! - -Naturalmente, el embajador Carlos Ezeta tuvo que pronunciar su -discurso, después de ser introducido por Zarco del Valle. - -La compra de una casa-palacio en Madrid, según decires, fué hecha por -un capitán, Francés y Roselló, y un señor Jerónimo Pou, ex secretario -de Ruiz Zorrilla; Pou y Francés ayudaron a los Ezetas en su traición, -estando ambos, en aquel tiempo, encargados de la escuela militar de la -capital salvadoreña. - - * * * * * - -Antes de Carlos Ezeta, la América Central ha tenido excepcionales -ejemplares de tiranos, comenzando con Darrera y acabando con Sacasa. - -La unión de las cinco Repúblicas sería el comienzo de una verdadera -regeneración; pero las ambiciones personales y los intereses de partido -dificultarán por mucho tiempo el sueño de Morazán, de Cabañas y de -Jerez. - -Los _pronunciamientos_ tienen por hoy raíces inextirpables, y de ellas -no salieron Gobiernos buenos ni Gobiernos malos. - -El imperio del militarismo triunfa, y los Presidentes de las Repúblicas -no están seguros ni de los jefes de sus guardias de honor. Y no hay -entre ellos más diferencia que la de la honradez: Menéndez, o Ezetas. - - 21-3-1895. - - [Ilustración] - - - - - HORACIANAS - - -LA fidelidad une al traductor inglés (Gladstone) con el argentino. Así -se explica que en las traducciones de Gladstone, como en las de Mitre, -haya sus inversiones y construcciones más o menos obscuras. Muchos han -querido ser el espejo fiel del poeta latino. Mas ¿cómo lograr, ni el -uno con su violento y elíptico inglés, ni el otro, aun con las ventajas -del español, dado los inconvenientes que hay para que exista un buen -consorcio entre las musas y los hombres que manejan los asuntos del -Estado, y, como la política, es muy poco compatible con las músicas de -la lira? - -Los Gobiernos, sobre todo los Gobiernos democráticos, han ignorado -siempre--¡cuándo no han sido fatales para ellos!--a los grandes -artistas. Algunos célebres conquistadores guerreros y reyes han tenido -a bien recrearse con el cultivo de las artes y de las letras. Lino -enseña a Heracles a tocar la lira; Alejandro, lee su Homero; Napoleón, -no desdeña rimas alejandrinas; Enrique IV, invoca el amor en versos; -Carlos IX, versifica; _Un ingenio de esta corte_, hace comedias. El -genial Carnot, que hizo canciones, despide líricamente a Felicidad -Glairez, que parte para París de Magdeburgo: - - Félicité nous est ravie; - Mon cœur en est déconcerté; - Les Ris, les Grâces l'ont suivie; - Pour nous plus de _félicité_. - - Que le tendre amour l'accompagne, - O Dieu des cœurs, par charité, - Ramène-nous notre compagne - Rends-nous notre Félicité. - -En nuestros días, reyes y hombres ilustres de la política no han tenido -a mal frecuentar un poco la lira. León XIII, Don Pedro II del Brasil. -En las Cortes europeas hay más de una _bas-bleu_ conocida. La misma -reina Victoria ha escrito su librito de recuerdos. El rey Humberto es -un regular dantista, según se asegura. El rey de Grecia, versifica; el -emperador de Alemania acaba de dar a luz su _Canto de Hegir_... - -En cuanto a los hombres de Estado, Gambetta, hacía versos; Bismarck, no -echa en olvido sus clásicos. En España, Cánovas tiene alto puesto entre -los académicos poetas. - -En Inglaterra es más común encontrar al político-literato. En todo -inglés de cierta cultura está el _scholar_ que duerme... Un periódico -inglés pregunta, con motivo de la reciente publicación del _Horacio_, -de Gladstone: - -«¿Gladstone es el último de los hombres de Estado que combinan el -estudio de los clásicos con la política? Las citas latinas son ahora -raras en las Cámaras y en los discursos electorales. El griego ha -sido casi excluido. Desde luego, la poesía en general hace mal -_menage_ con la política moderna. Los versos que se citan son sacados, -probablemente, de ópera cómica... Felizmente, varios de nuestros -hombres de Estado más en boga se distinguen por otras cualidades que -las del político.» - -No son muchos, por cierto, los casos que pueden citarse, en nuestras -Repúblicas americanas, de hombres públicos que tengan amor a las letras -y las cultiven. Sin referirnos, por supuesto, a los diletantismos -gramaticales de Guzmán Blanco, apenas podemos recordar uno que otro -nombre. Entre los primeros, el del actual jefe de la República de -Colombia, Dr. Miguel Antonio Caro, a quien se debe, como es sabido, la -mejor traducción de Virgilio en lengua castellana; el del inolvidable e -ilustre doctor Rafael Núñez, que aun en los más agitados períodos de su -vida de repúblico no pudo olvidar el cultivo de las letras; el de otro -presidente, el del Ecuador, Dr. Luis Cordero, que es poeta filólogo y -americanista consumado y que ya en el ejercicio del alto cargo que hoy -desempeña, envió al Congreso de Huelva, en 1892, la contribución de -un valiosísimo _Diccionario quichua_, y del general Bartolomé Mitre, -que después de una larga vida de brega y triunfos civiles y militares, -ofrece ejemplos de constancia, laboriosidad y vigor intelectual -incomparables, obras como su versión completa del Dante, sus estudios -lingüísticos y los frutos menores de sus descansos y vagares. - -Esos ejemplos son honra para el continente y deben parecer cosas -extrañas para el europeo--con justicia prevenido desde antaño contra -nuestro modo de ser moral y nuestra cultura--que mira realizar tamañas -empresas y brillar intelectualmente a varones semejantes en el país de -los sargentones y de los _rastas_--virgen del mundo, ¡América inocente! - -Y noble y trascendental lección da el traductor americano de la -_Divina Comedia_ a la generación que hoy se levanta en su patria, al -ruido de tanto tráfico comercial y tanta agitación política y tanto y -tan funesto olvido del espíritu. Bien habló a ese respecto en estas -columnas el Dr. Maguasa. - -Todos los intelectuales se quejan del actual decaimiento. - -La mayor satisfacción para un hombre de letras--por no decir la -única--es que sus producciones sean discutidas, criticadas y leídas. - -No ha mucho hemos visto a nuestro general Mitre, al pie de una enorme, -formidable montaña, a cuya cima se asciende por escalones de granito -de hierro, de oro, de diamante, de desconocidos metales astrales: la -montaña dantesca. Al poner el pie en el primer escalón: _Nel mezzo del -Cammin_... alzó la vista a la altura y llenóle de temor la emprendida -ascensión; más lejos, vió llameante el infierno _en donde pensó -quedarse como traductor si le alcanzaba la condenación que acompaña -a los traductores infieles: «traduttore traditore»_; más allá los -prodigios del purgatorio; en la cumbre la gloria divina, la inmortal -aurora del Paraíso. Y poseido de la fe en el arte y en su poeta, -siguió hacia arriba, escalón por escalón, terceto por terceto, hasta -poder escribir ya en la cima después de esfuerzos admirables, el verso -ansiado de la coronación de la obra. _El amor que al sol mueve y las -estrellas._ Después de todo, ¿quién sabe si refresca y halaga más a esa -frente marcada por la guerra, el fresco y verde laurel de los poetas -que las coronas ganadas en las luchas tribunicias, o las palmas de las -batallas? - - [Ilustración] - - - - - EL AMIGO AZAROFF - - -TENGO un amigo que se llama Azaroff. Es estudiante; vivía en un -cuartillo estrecho y barato del barrio. ¿Es nihilista? No lo sé. Lo -sospecho. Lo conocí en una conferencia de Mecislas Galberg, una noche, -en el café Voltaire. Es un hermoso gigante rubio, de frente pensadora, -ojos dulces, brazos fuertes, largos cabellos. Escribe sobre filosofía y -sobre poesía y hace versos en su idioma. Es silencioso; mas en horas de -amistad y de expansión mental se desborda en un francés puro--le conoce -admirablemente--y ese eslavo, ese bárbaro parece un ardiente latino. -¡Cuántas noches hemos hablado de altas cosas, de nobles asuntos, -recorriendo las orillas del moroso Sena! Ha sido amigo de Gorki y me ha -contado curiosas anécdotas de la vida de ese sincero y grande escritor. -¿He dicho yo que Azaroff es muy pobre? Con un escasísimo puñado de -rublos que recibe mensualmente de un pariente moscovita, logra todavía -«proteger» a dos compañeros. Uno de ellos es una joven que estudia -medicina y que es de una belleza soberbia e imponente. Ahora, sabed -bien esto que parece extraordinario a mi sangre meridional y a mi -idea de la existencia: Azaroff no tiene el menor interés sensual ni -sentimental con esa cuerda y admirable amiga. Ella no le ama; él no la -ama. Se quieren y se cuidan como dos camaradas buenos. Ella le hace -el _menage_, le zurce la ropa; le pega el botón que le falta; le va a -buscar las patatas fritas; le calienta el samovar. Él le lleva flores y -libros usados de los _quais_. Leen juntos sus novelitas y sus poetas; -van al concierto el domingo; una que otra vez al teatro. Después se -separan con un cordial apretón de manos. Y él es para mí maravilloso -así; y ella es honrada, como lo pueden asegurar sus vestidos más que -humildes y sus zapatos gastados. ¡Con ese par de ojos, con esa tez de -rosa fresca con ese cuerpo y en este París! - -Esta mañana vino Azaroff a verme, muy temprano. Su visita era visita de -despedida.--«Me voy me dijo, me voy en el tren de esta noche». Blandía -un diario. Tenía en los ojos, suaves y azules relámpagos. Jamás le -vi así. Recorría la habitación movido por sus nervios en tempestad. -Comprendí lo que pasaba en su espíritu.--«Las noticias de su tierra... -¿no es así, mi querido amigo?» - ---«Sí--me contestó con una voz que yo no le conocía.--¡Sí, por fin -despierta Rusia, por fin despierta de un profundo sueño de siglos!» - -Las noticias: el pueblo por primera vez alzando su voz de protesta; -el Zar ignorante y como acorralado en su palacio titubeando entre la -oleada de afuera y la opresión de adentro; la sangre sobre la nieve -en plena capital autocrática; las tropas peleando y lanceando a la -muchedumbre; un pope que lleva la voz de los que protestan y a su lado -la simpatía de toda la tierra; el comienzo de una tragedia que será la -repetición histórica de la gran tragedia francesa de la Revolución; -así el paisano ruso no está a la altura del paisano de Francia, ni la -monarquía del autócrata de San Petersburgo está en iguales condiciones -que la elegante y culta monarquía que tenía por flor suprema el libro -llamado _María Antonieta_, el evangelismo tolstoiano de Yasnaia Poliana -transformándose en la acción violenta y la represalia, el «padrecito» -convertido en verdugo de su pueblo. - ---«El padrecito convertido en verdugo de su pueblo, quizá _malgré -lui_»--dije a Azaroff. - ---«Sacha, el padre de este «padrecito», fué despedazado por la -dinamita--me contestó.--El fenómeno que hoy presencia la humanidad es -el de la transformación de la protesta individual o de asociación, en -protesta colectiva y unánime, en el grito general del pueblo ruso. Se -ha cazado en las calles y sobre el Neva helado a las pobres gentes, -como a patos. No sabe lo que hace el Gobierno, no sabe lo que ha hecho. -Las célebres palabras: _C'est une émeute?_ - ---_No, sire c'est une revolution!_ tiene ahora una explicación justa. -Se ha despertado a esa enorme Nación, en verdad, de su sueño de siglos. -Es cierto que, en el fondo de las estepas, hay una pasividad casi de -piedra y que se ignora todo; mas el Mujick mismo oirá estos clamores, y -la sangre tiene una elocuencia irresistible. Son los trabajadores los -que se levantan y son los intelectuales; y hay los creyentes y hay los -que no creen. Os aseguro: en el ejército mismo hay una buena parte que -está con nosotros. - -Ha habido soldados, ha habido cosacos que han arrojado sus fusiles -para no tirar contra sus infelices hermanos. Hay quienes opinan que -es menos peligrosa para la Corona rusa la acción colectiva que la -acción individual, yo digo que una no quita otra, y que no impide la -obra revolucionaria el gesto anárquico y vengador de un Sasonoff. Hay -quienes también censuran la oportunidad del movimiento, y dicen que -no es de quienes buscan el bien de la patria el levantarse cuando -el extranjero enemigo está venciendo al ejército nacional allá en -Manchuria... A Manchuria debían haber ido a disparar sus rifles los -asesinos de obreros, de mujeres y de viejos y de niños; a Manchuria -debían haber ido a mostrarse valientes, y no contra los trabajadores -desarmados que no han ido sino a pedir justicia; que no han solicitado -más que ver al emperador, el cual ha evitado la entrevista por mal -aconsejado o por miedoso, a pesar de la tranquila actitud popular y de -las advertencias del bravo pope Gapon.» - -Azaroff fumaba, y sus palabras, indignadas, salían envueltas en humo. - ---Ya veréis--continuó--cómo renace en un momento la energía de los -indomables de antaño. Se dice que el Gobierno sabrá reprimir el -movimiento. Sin embargo, el explosivo va, como el grisú, por lo -subterráneo. Se agitará el pueblo en Varsovia, en Riga, en todas -partes; los Centros revolucionarios que trabajan en el extranjero -activan su labor. No será extraño, y será casi seguro, que los -atentados aislados del nihilismo empiecen de nuevo. ¡Ah, pobre gigante -ruso! ¡Por un lado, se hace destrozar por los hábiles japoneses, que -ellos sí, a pesar de ser el Mikado descendiente de Dioses y a pesar de -haber sido hasta ayer un pueblo bárbaro, tienen Constitución, tienen -leyes que reglamentan el trabajo, tienen libertad de la Prensa, y por -otro, se hace fusilar por los seides de la más absurda tiranía en pleno -siglo XX! - -¡Y esa riqueza, y ese robo, y ese peculado de arriba ante la miseria y -los sufrimientos de abajo, y esa ignorancia y ese fanatismo, provechoso -a quien no solamente es el Monarca absoluto, sino también el Papa, el -jefe espiritual y sacrocesáreo de tantos millones de hombres! Y esos -grandes duques, borrachos, que vienen a hacer escándalo a casa de -Maxim, a los hoteles de la Riviera; esos aventureros haraganes, que -desde que nacen tienen millonadas de rublos, honores, consideraciones, -respetos... ¿Cuántos de esos Vladimiros y Cirilos andan a la cabeza -de las tropas allí donde los infelices soldados están muriendo, sin -saber casi por qué, y a los que no se les da más consuelo que iconos y -bendiciones? La sangre derramada en la guerra y la de los obreros se -juntan para la conciencia rusa, que no ve más que una causa: la secular -oligarquía, que había de desaparecer al empuje de la Revolución rusa. -Por más que murmuren los incrédulos, ya se verá en todo el mundo el -resplandor que brotará de la ardiente hoguera de la Revolución rusa... -Yo me voy; otros compañeros se van. Vamos exponiendo la vida, pero hay -que cumplir con su deber. Aquí, en París, en otras partes de Europa, -en los Estados Unidos, tenemos focos organizados, que alentarán de -diferentes guisas al impulso. No ha de pasar mucho tiempo sin que -grandes acontecimientos revelen a la Humanidad que el pueblo ruso -no es un pueblo muerto. Allá serán capaces de matar a unos cuantos -directores; matarán a Gorki, por ejemplo; pero hay muchos jacobinos -que le reemplazarán. La protesta activa se hará también notar en otras -partes, sobre todo en donde la población del Zar abunda, en donde -somos los rusos de ideas libres vigilados y perseguidos... Y luego, -repito que en el pueblo de allá no hay tanta ignorancia de lo que pasa. -Los proverbios son, como sabéis, la sabiduría de las naciones. Y los -proverbios nuestros dicen: «La Rusia es grande y el Zar es ancho». -«Si el Zar nos da un huevo, nos toma una gallina». «La corona del Zar -no le libra del dolor de cabeza». «Cuando el Zar muere, ni un mujick -quisiera cambiarse por él». «Una lágrima del Zar cuesta al país muchos -pañuelos». «Un Zar bien gordo no pesa más en las espaldas de la muerte -que un mujick flaco». «La mano del Zar no tiene más que cinco dedos, -como las otras». «El Zar mismo no puede apagar con su soplo el sol». - ---¡Adiós!--me dijo Azaroff.--¡Quién sabe si volveremos a vernos! - ---¡Adiós, Azaroff, amigo mío, puesto que vas a tu tierra a trabajar por -la libertad de tu pueblo inmenso! - -Luego he visto a su amiga, la hermosa estudianta. Le hablé del -compañero que partía, y vi en su rostro admirable, en el gesto de sus -frescos labios, en lo hondo de sus brillantes ojos, más orgullo que -pesar. - ---Qué, ¿no hay amor?--le pregunté. - ---¡Sobre el amor--me dijo--está la libertad! - - [Ilustración] - - - - - ONOFROFFISMO - - La comedia psíquica - - -SEÑOR director de _La Nación_: _Misterium_ ha conversado conmigo sobre -el artículo que hoy ha publicado en estas mismas columnas el señor -Raoul Morlais. Me ha dicho asimismo que puedo comunicar a usted su -respuesta. - -_Misterium_ ha conocido a madame Blavatsky por las propias obras de -ella, por la biografía que escribió la hermana, y por los apologistas -del _Lucifer_, sin contar con el ferviente y apasionado libro de -Sinnet, en que se trata de la renombrada y extraordinaria taumaturga. - -Pero también ha leído--¡ay, desgraciadamente para su credulidad de -poeta, y amigo de lo supra-terrestre!--los escritos de algunos señores -que no son teósofos ni poetas, entre los cuales señores Andew Lang y -Max Müller. - -No es _Misterium_, por cierto, adorador de la ciencia; pero -protestando y todo, a pesar de la sonada reciente bancarrota, se deja -aplastar por el carro de Jagernant. - -Antes--y ahora, cuando no sale del recinto de sus sueños--creía en -una madame Blavatsky completamente maga; una madame Blavatsky que -conversaba a millones de leguas con sus amigos y maestros, los mahatmas -del Tibet; una madame Blavatsky que _hacía_ materia--, y la más -preciosa: oro. Imaginábasela rodeada de sus elementales, como una reina -de cuento azul de gnomos. - -Quiso ser teósofo, y se dió a estudiar libros y revistas especiales, -que tenían en las carátulas cabezas de Gistos sobre estrellas enormes, -o frases en hebreo, o misteriosos paragramas. Pronunció muchísimas -veces con la unción de un digno catecúmeno, la sagrada y mágica palabra -_um_; y tan a pechos tomó la lectura de autores esotéricos, que, poco -más, y le sucede lo que le sucedió al reverendo padre Valdecebro. - -Cuando más vigorosamente se entusiasmaba y juraba por el coronel -Olcott, bravísimo profeta de madame Blavatsky, y afianzaba más su fe -al conocer como sabios de la talla de Crookes, presentaban a Katy -King, encantadora difunta, como si fuese una señorita viva; y como la -sociedad teosófica aumentaba sus numerosos adeptos, hindús, ingleses, -yankees, franceses y españoles, cayeron en sus manos los escritos de -los antiteosofistas. - -Mucho tuvo que luchar _Misterium_ para no dejarse arrebatar su -ilusión, que juzgaba verdadero tesoro. - -Calificó de envidiosos y de cobardes a los que se atrevían a llamar -vulgar espía político a la Papisa budhista, y, sobre todo, a negarla su -potencia maravillosa. - -Asistió todavía en espíritu al baile blanco que dió la duquesa de Pomar -a la persona astral de María Estuardo, y se refugió en su ensueño para -librarse de los mandatos de la ciencia oficial. - -Mas hasta allí persiguiéronle los horribles hombres científicos, los -cuales fueron los primeros en pronunciar las palabras que han llamado -la atención del Sr. Morlais: «Monstruoso charlatanismo». - -El Sr. De Morlais debe conocer la campaña emprendida contra madame -Blaratsky y la doctrina que propagaba, sobre todo, con motivo de sus -milagros y manifestaciones taumatúrgicas. - -Mucho han defendido sus discípulos y apóstoles, a la innegablemente -simpática e inteligentísima rusa, la cual obtuvo su maravillosa ciencia -por don especial, pues sin haber frecuentado los libros, sabía tanto -como muchos sabios. - -Mas sus contrarios no cesan, a pesar de haber ella muerto; el número y -calidad de ellos, sobre todo la calidad, son abrumadores. - - * * * * * - -¿Quiere el Sr. De Morlais una prueba recientísima? - -Abra el último número llegado--número de febrero--de la _North American -Review_, y lea las páginas escritas por Sedwidg Minot sobre «La -comedia psíquica». La fuente no es, por cierto, de escasa o sospechosa -autoridad. - -Se ocupa el escritor en dinamitar esos dos Palacios de _Las mil y una -noches_, que basados en una poética ciencia--¡cómo se entrechocan esas -palabras!--son consoladoras y amables academias, para el alma y para la -poesía: la _Sociedad Teosófica_ y la _Sociedad Psíquica_. - -Sus ideas son claras y fuertes, y sus frases sin penachos. - -¿Cuál es la causa de los recientes entusiasmos hiperespirituales? -Según él, está en nuestra atmósfera mental. Algunas personas están -satisfechas con el ideal cristiano y con la cristiana aceptación de los -límites de la humana vida. - -Su objeto es demostrar que la Theosophical Society, no merece una seria -consideración, y que la Psychical Society, no observa las necesarias -condiciones de investigación científica en sus rebuscas sobre -transmisión de pensamiento--telepatía--y fantasmas, o aparecidos. - -«Hay un buen número de gentes que creen en las extraordinarias -doctrinas conocidas por budhismo exotérico, hacia el cual Mr. Sinnet, -fué el primero en llamar la atención del público lector». El poder -maravilloso de la Papisa está descrito y testificado en el _Occult -Nord_ de Sinnet. - -Sedwidg se permite calificar irreverentemente ese poder de «a series -of magical performance by a clever woman who called herself madame -Blavastky!» El hecho más extraordinario, fué que habiéndose roto una -taza, en un pic-nic, al que concurría dicha señora, ordenó ésta cavar -en cierto punto del campo, en donde fué encontrada otra taza igual, la -cual fué _creada_ por ocultas y mágicas influencias. - -Sedwigd pasa muy rápidamente sobre la parte biográfica de la fundadora -de la Sociedad Teosófica: su origen ruso, su nacimiento en 1831; su -carácter--¿soportará el señor de Morlais?:«--she appears to have been -a singullary ill-natured, bad-tempered, injust, unreasonable, and, -selfish person». Confesábase ella misma dotada de sobrenaturales -virtudes y potencias;--su viaje, por fin, a los Estados Unidos, en -1873, donde escribió su _Iesis unveiled_. Allí encontró al Coronel -Olcott--, «a worthy but seemingly credulons gentleman»--que fué su -principal ayudante para el establecimiento de su sociedad. - -Siendo la India cuna de la sabiduría esotérica, y en donde madame -Blavastky fué principalmente iniciada, la cabeza, la sede teosófica, se -trasladó a la India. - -Ya establecida allá, «la profetisa» convirtió a muchos, entre ellos, -quien sería más tarde uno de sus más sonantes trompeteros: Sinnet. -Sinnet, iniciado, logró también la comunicación de los mahatmas. Los -mahatmas son seres extraños, dominadores de las fuerzas ocultas de la -naturaleza. Pueden hacer caer fresca, en un salón de Buenos Aires, -una rosa que acaba de abrirse en París o en Calcuta. Escriben cartas -mágicamente, conversan a miles de leguas de distancia, viven cientos de -años, tienen ojos misteriosos, fascinadores y profundos. Así los pintan. - -En las naciones occidentales, dice Sedwig, y especialmente en los -Estados Unidos, han encontrado buen terreno el espiritismo, la -clarovidencia, el mesmerismo. - -Paul Bourget acaba de darnos en su _Ultramar_ excelentes páginas -respecto al espiritualismo yankee. - -Las mujeres americanas están más expuestas al contagio. - -La superioridad absoluta de las ciencias ocultas de Oriente sobre -la ciencia occidental--de que habla uno de los interlocutores del -diálogo _La esfinge_, de Misterium--, está predicada en el _Esoteric -Buddhism_ de Sinnett. Esto es causa de que en las obras teosóficas -haya afirmaciones que contradicen abiertamente la ciencia oficial. Por -ejemplo, afírmase que antes, en tiempos inmemoriables, existía un gran -Continente en el lugar que hoy llena el Océano Atlántico. Los geólogos -han considerado la hipótesis, pero la han positivamente rechazado. -No obstante, Sinnet escribe: «La ciencia ha aceptado, por fin, la -existencia del gran Continente, etc.» - -«Again he asserts that the vegetable precedes the animal in the process -of development, but it is not true. _It is true that Mr. Sinnet and his -Mahatma are both gloriously ignorant of the elementary truth of nature -science._» - -La boga adquirida por la obra de Sinnet se debió, según Sedwidg, a que -la mayor parte de sus lectores estaban poco familiarizados con las -ciencias naturales. - -Luego aparecieron los terribles demoledores. Entre ellos, el más -implacable: «The most cruel blow to esoteric Budhism.» Mr. Richard -Hodgson talentoso y concienzudo investigador. - -Hodgson fué el centro teosófico principal para estudiar los fenómenos; -fué a la India. Conoció al desde entonces nombrado Coulomb y su mujer; -presenció uno de los fenómenos más importantes y estupendos: «el de -las cartas enviadas mágicamente por _desintegración_; vió colocar en -el misterioso gabinetito llamado _shrine_ las cartas que debieran -desintegrarse. El _shrine_ fué entonces cerrado; las cartas se -_desintegraron_, y aparecieron las respectivas contestaciones.» - -Los discípulos creían y creen que las cartas eran quitadas por -desintegración, por el poder mágico del oculto introductor o mahatma. - -«Vivía éste, asegurábase, en el Tibet, y las contestaciones eran -compuestas por él, desintegradas en el Tibet y reintegradas en el -Shrine.» - -Mr. Hodgson descubrió que el Shrine tenía una falsa entrada, _que se -comunicaba con el dormitorio de madame Blavastky_... - -Las cartas que se creían obra del mahatma, eran escritas por ella. De -un lado del Shrine había credulidad, del otro fraude. - -Después apareció el célebre Molinis, uno de los principales actores de -la _Comedia Psíquica_. Pero todo el honor a la señora «Madame Blavastky -was certainly one of the most successful of impostors.» - -Y luego: «Madame Blavastky and other _charlatans_». - -Oh, el desolado _Misterium_ no perdona, como el señor de Morlais, -seguramente, tamaños epítetos dirigidos a una sacerdotisa del Misterio; -mas los hombres de la ciencia no respetan los hermosos sueños ni los -poéticos entusiasmos. - -_Misterium_ escribió, pues, sustentada en algo más que en una revista -de Papús. - -Y me ha encargado manifestar al señor de Morlais, junto con su -agradecimiento por sus palabras lisonjeras, el deseo que nunca tenga -que lamentar la pérdida de sus ilusiones teosóficas. - -Creer en algo: he ahí una riqueza. - -Ah, es doloroso tener que convencerse de que madame Blavastky no haya -podido prolongar su vida quinientos años; que Papús haga negocios con -sus facultades mágicas; que Peladan esté en continua berlina, y que -Onofroff, el grande y culto Onofroff, tenga que sufrir muy pronto la -misma suerte, el mismo triste olvido que la serpentina, el hombre -descuartizado y _La Verbena de la Paloma_. - - - - - JOSÉ ENRIQUE RODÓ - - -EL oficio de pensar es de los más graves y peligrosos sobre la faz -de la tierra, bajo la bóveda del cielo. Es como el del aeronauta, el -del marino y el del minero. Ir muy lejos explorando, muy arriba o -muy abajo, mantiene alrededor la continua amenaza del vértigo, del -naufragio o del aplastamiento. Así, la principal condición del pensador -es la serenidad. - -En la América nuestra no hemos tenido casi pensadores; no ha habido -tiempo. Todo ha sido fecundidad verbal, más o menos feliz, declamación -sibilina, «pastiche» oratoria, expansión, panfleto. Con dificultad se -encontrará en toda la historia de nuestro desarrollo intelectual este -producto de otras civilizaciones: el ensayista. - -José Enrique Rodó es el pensador de nuestros nuevos tiempos, y, para -buscar siempre el parangón en el otro plato de la balanza americana, -diré que corresponde a Emerson. Es el Emerson latino cuya serenidad -viene de Grecia, y cuya oración dominical es la salutación a Palas -Atenea, la plegaria ante la Acrópolis. Y advertid que, a pesar de lo -que se afirme y comente, Rodó no es un renaniano, en el sentido que en -el común dialecto literario se da a esta palabra. Su tranquila visión -está llena de profundidad. El cristal de su oración arrastra arenas -de oro de las más diversas filosofías, y más encontraréis en él, del -más optimista de los ensayistas, que del gordo cura laico biógrafo de -nuestro Señor Jesucristo, abate de Jouarre _in partibus infidelium_. - -Desde sus comienzos, la obra de Rodó se concreta en ideas, en ideas -decoradas con pulcritud por la gracia dignamente seductora de un -estilo de alabastros y mármoles. Solamente que él pigmalioniza, y el -temor de imposibilidad de frialdad desaparece cuando se ve la piedra -cincelada que se anima, la estatua que canta. Nació con vocación de -belleza y enseñanza. Enseñanza, es decir, conducción de almas. A tal -pedagogía es a la que se refiere el Dante en un verso referente a -Virgilio. Cuando apareció su primer opúsculo, «Vida Nueva», se vió el -surgir de un maestro en su generación, en la generación continental. -Su segundo opúsculo sobre el autor de «Prosas Profanas», o mejor -dicho, sobre este libro de poesías, lo afirmo virtuoso de la prosa de -la erudición elegante, y en la última parte de su trabajo, profeta. -Altas y generosas especulaciones le ocuparon, y «Ariel» señala un nuevo -triunfo de su espíritu y una nueva conquista de sus predicaciones, -por la hermosura de la existencia, por la elevación de los intelectos -hispano-americanos, por el culto nunca desfalleciente ni claudicante -del más puro y alentador de los ideales. Definíase más y más su -personalidad, y se hubiera dicho un filósofo platónico de la flor del -paganismo antiguo, resucitado en tierras americanas. Y tuvo el más -bello de sus gestos cuando llevado a las controversias de la Prensa -y a las agitaciones de la cámara por los caprichos de la política, -el adorador de los dioses de la Hélade salió a la defensa de nuestro -pálido Dios Cristiano, desterrado allá como en Francia, de los lugares -de la Justicia, por obra de la roja cosa jacobina. - -Por último, aparece su obra magna hasta hoy, esos «Motivos de Proteo», -aires mentales, sinfonías de ideas que llevan dentro tanta virtud -bienhechora, libro que ha sido acogido en todas partes con entusiasmo -y con razonada admiración. Es un libro fragmentario, ¡pero cuan lleno -de riqueza! Fragmentario ocasional o decididamente. Ello hace que -su prosecución sea indefinida, y que el encanto y el provecho se -prolonguen en la esperanza después de cada aporte. El tesoro está allí. -Cada vez que Aladino baje, estemos atentos. - - R. D. - - - - - ÍNDICE - - - _Páginas_ - - =El sillón de Leconte de L'Isle.=--La Juventud y la - Academia. Lo que dijo Charles Morice. Verlaine - y Zola. 1 - - =El pensamiento italiano.=--Teatro, poesía y novela. - La «enquête» de Hugo Ojetti. La opinión de los - «Chêrmaitre». 15 - - =Giovanni Ruffini.= 27 - - =Marco Aurelio Soto.=--El ex-Presidente de Honduras, - muerto en la guerra de Cuba. 39 - - =Notas españolas.= 43 - - =Una carta de Rachilde.= 57 - - =Noches del Victoria.=--Temporada Vitaliani. «La - Signora delle Camelie». 61 - - TEMPORADA VITALIANI.--1. «Il viaggio dei Berluron». - 2. Reprise de «La Signora delle Camelie». 67 - - TEMPORADA VITALIANI.--Estreno: «La figlia di - Jefte», por Felice Cavalloti. «Niobe», por los hermanos - Henry y C. A. Paulton. 71 - - =Esas Repúblicas.=--José María Mayorga Rivas. Una - víctima de la guerra entre Nicaragua y Honduras. 77 - - =Charles A. Dana.= 81 - - =Recuerdos de la Habana.=--El general Lachambre. 87 - - =Libros nuevos.= 91 - - =El divorcio de Jeannette.=--Affaire Daudet-Hugo. 97 - - =A José Miró (Julián Martel).=--El día de su muerte, - 10 de diciembre de 1896. 107 - - =Fiestas primaverales.=--Una dalia. 111 - - FIESTAS PRIMAVERALES.--Los poetas y las flores. - (Continuación). 114 - - =Nansen.= 119 - - =La fiesta de Francia.= 123 - - =Carlos Ezeta, en Monte-Carlo.=--Epílogo de la - «Historia Negra». 133 - - =Horacinas.= 139 - - =El amigo Azaroff.= 145 - - =Onofroffismo.=--La comedia psíquica. 153 - - =José Enrique Rodó.= 161 - - [Ilustración] - - - - - EDITORIAL «MUNDO LATINO» - - APARTADO 502, MADRID - - - CATÁLOGO PROVISIONAL - - (EXTRACTO DEL CATÁLOGO GENERAL) - - - - - OBRAS COMPLETAS - - - DE RICARDO DE LEÓN - (de la Real Academia Española) - - _Pesetas._ - - Edición del Banco de España. Ocho volúmenes - en 4.º, encuadernados en tela, con alegorías de - Coullaut Valera y retrato del autor, por Vacqué. 50,00 - - A plazos (5 pesetas mensuales) 60,00 - - - DE FRANCISCO VILLAESPESA - - I.--Intimidades.--Flores de Almendro. 3,00 - - II.--Luchas.--Confidencias. 3,00 - - III.--La copa del Rey de Thule.--La musa enferma. 3,00 - - IV.--El alto de los Bohemios.--Rapsodias. 3,00 - - V.--Las horas que pasan (Veladas de amor). 3,00 - - VI.--Las joyas de Margarita: Breviario de amor.--La - tela de Penélope.--El milagro del vaso de agua. 3,00 - - VII.--Doña María de Padilla.--La cena de los cardenales. 3,00 - - VIII.--El milagro de las rosas.--Resurrección.--Amigas - viejas. 3,00 - - IX.--Las granadas de rubíes.--Las pupilas de - Almotadid.--Las garras de la pantera.--El - último Abderramán. 3,00 - - X.--Tristitiae rerum. 3,00 - - XI.--La leona de Castilla.--En el desierto. 3,00 - - XII.--El rey Galaor.--El triunfo del amor. 3,00 - - - DE RUBÉN DARÍO - (Ilustraciones de Ochoa) - - Tomos publicados: - - I.--La caravana pasa. 3,50 - - II.--Prosas profanas. 3,50 - - III.--Tierras solares. 3,50 - - IV.--Azul. 3,50 - - V.--Parisiana. 3,50 - - VI.--Los raros. 3,50 - - VII.--Cantos de vida y esperanza. 3,50 - - VIII.--Letras. 3,50 - - IX.--Canto a la Argentina. 3,50 - - X.--Opiniones. 3,50 - - XI.--Poema del otoño y otros poemas. 3,50 - - XII.--Peregrinaciones. 3,50 - - XIII.--Prosas políticas. 3,50 - - XIV.--Cuentos y crónicas. 3,50 - - XV.--Autobiografía. 3,50 - - XVI.--El Canto Errante. 3,50 - - XVII.--Viaje a Nicaragua e Historia de mis libros. 3,50 - - XVIII.--Todo al vuelo. 3,50 - - XIX.--España Contemporánea. 3,50 - - XX.--Prosa dispersa. 3,50 - - XXI.--Lira póstuma. 3,50 - - XXII.--Cabezas. 3,50 - - Ediciones especiales de lujo, con decoraciones a - mano de Enrique Ochoa. - - - HENRIK IBSEN - TEATRO COMPLETO - - I.--Catilina. La tumba del guerrero. La castellana - de Ostrat. 3,50 - - II.--La fiesta de Solhaug. Olaf Liliekrans. Los - guerreros en Helgeland. 3,50 - - III.--Los pretendientes a la corona y la comedia - del amor. 3,50 - - IV.--Brand. 3,50 - - V.--Peer Gynt. 3,50 - - VI.--La unión de la juventud. Las columnas de la - sociedad. La casa de una muñeca. 3,50 - - VII.--Emperador y Galileo. 3,50 - - VIII.--Espectros. Un enemigo del pueblo. El - pato silvestre. 3,50 - - IX.--La casa de Rosnier. La dama del mar. Hedda - Gabler. 3,50 - - X.--El constructor Soiness. El niño Eyoit. Al despertar - de nuestra muerte. 3,50 - - En preparación obras completas de José Turroll. - - - JOSÉ FRANCÉS - - El año artístico 1915. 6,00 - - » » » tela. 8,00 - - El año artístico 1916 (con 250 grabados). 10,00 - - » » » » » tela. 12,00 - - El año artístico 1917 (con 250 grabados). 11,50 - - » » » » » tela. 13,00 - - El año artístico 1918 (con 250 grabados). 11,50 - - » » » » » tela. 13,00 - - - COLECCIÓN DE AUTORES ESPAÑOLES - - NOVELAS - - _Edmundo González Blanco._--Jesús de Nazareth. 3,00 - - _José Francés._--La estatua de carne. 3,00 - - -- El alma viajera. 3,50 - - _López de Sáa._--Los indianos vuelven. 3,50 - - -- Bruja de amor. 3,50 - - -- Por un milagro de amor. 3,50 - - _W. Fernández Flórez._--La procesión de los días. 3,00 - - _Elías Cerdá._--Don Quijote en la guerra. 2,00 - - _V. García Martí._--Don Severo Carvallo. 2,50 - - _María Luisa Latil._--Según labremos. 3,00 - - -- Genoveva. 2,50 - - _Eugenio Noel._--El allegretto de la Sinfonía VII. 3,00 - - _Rafael Cansinos-Asséns._--Las cuatro gracias. 3,50 - - _Francisco Delicado._--La lozana andaluza. 3,00 - - _J. de Lucas Acevedo._--La Caja de Pandora. 3,00 - - _Martín de la Cámara._--Vidas llameantes. 3,00 - - _Mañara._--Historia en camisa. 3,00 - - - ESTUDIOS Y CRÓNICAS - - _Emiliano Ramírez Ángel._--Bombilla-Sol-Ventas. 3,00 - - _J. M. Carretero._--Lo que sé por mí (dos series). 3,00 - - _J. Costa._--Alemania contra España. 3,00 - - _Pedro Pellicena._--Los Cosacos. 3,50 - - _Margarita de la Torre._--Jardín de damas curiosas. 3,50 - - _Fola Igurbide._--El Actor. 3,50 - - _Alberto Ghiraldo._--Los nuevos caminos. 3,50 - - _Enciso._--El soneto en España. 3,00 - - - POESÍAS - - _José Montero._--Yelmo florido (con ilustraciones). 4,00 - - _Zurita._--Pícaros y donosos. 3,00 - - _Mauricio Bacarisse._--El esfuerzo. 3,00 - - _Eliodoro Puche._--Libro de los elogios galantes y - de los crepúsculos de otoño. 2,50 - - -- Corazón de la noche. 2,50 - - -- Motivos líricos. 2,50 - - _Emilio Carrère._--El retablo de los poetas (Antología). 3,50 - - - TEATRO - - _Muñoz Seca_ y _López Núñez_.--El Rayo. 3,00 - - _H. Ibsen._--Dramas líricos. 2,00 - - -- La castellana de Ostrat. 2,00 - - -- Espectros. 2,00 - - - LAS GRANDES FIGURAS DE LA GUERRA EUROPEA - - Biografías de los generales: =Alberto I de - Bélgica.=--=Joffre.=--=Sir John French.=--=Lord - Kirchener.= - Con preciosas fototipias, a. 3,00 - - - COLECCIÓN DE AUTORES EXTRANJEROS - - Traducidas por _Felipe Trigo_, _Rafael Cansinos_ - y _Pedro de Répide_. - - _Victoriano de Saussay._--La ciencia del beso. 3,50 - - _René Emery._--Santa María Magdalena. 3,50 - - _Maquiavelo._--Obras festivas: La Mandrágora.--El - P. Alberico.--La Celestina.--El - archidiablo Belfegor. 3,00 - - _Claudia Lemaitre._--Juegos de Damas. 3,50 - - - CELEBRIDADES ESPAÑOLAS - - I.--Bécquer. (encuadernados en tela) 3,50 - - II.--Zorrilla. (ídem) 3,50 - - III.--Espronceda. (ídem) 3,50 - - - COLECCIÓN SELECTA - - _Tomás de Quincey._--Los últimos días de Kant. 1,00 - - _Kalidasa._--El reconocimiento de Sakuntala. 1,00 - - _Rousseau._--Discurso sobre las artes y las ciencias. 1,00 - - _Luciano de Samosata._--La diosa de Siria. 1,00 - - _L. Sterne._--Viaje sentimental de un inglés a - Francia. 1,00 - - _F. Alvarado._--El filósofo rancio. (Cartas) 1,50 - - - COLECCIÓN CIENCIA Y ARTE - - _Ricardo Yesares._--¿Qué quieres aprender? Electricidad. - (Encuadernado en tela). 3,50 - - -- ¿Qué quieres ser? Automovilista. - (Encuadernado en tela). 3,50 - - - OBRAS VARIAS - - _Stendhal._--Del amor. 6,00 - - _E. M. Segovia_ (Oficial del Banco de España).--Los - documentos de crédito. 5,00 - - _Rivero._--Legislación de clases pasivas. (Volumen - de 500 páginas, encuadernado en tela). 10,00 - - _R. Yesares._--Ayuda memoria del mecánico electricista. - (Un volumen, encuadernado en tela). 1,50 - - - LIBROS DE CARTAS - - El arte de escribir cartas. 1,00 - - Manual epistolar (encuadernado en tela). 2,00 - - Cartas amorosas. 0,60 - - Epistolario de amor (encuadernado). 2,00 - - - COLECCIONES POPULARES - - COLECCIÓN «MAC-BULL» - - Obras sensacionales, originales del conocido escritor - señor _Bedoya_, cuya maestría en esta literatura - es universal: - - El millonario detective. 1,50 - - El secreto del Kaiser. 1,50 - - La bola de sangre. 2,00 - - El alma de las brujas. 2,00 - - - - - [Ilustración: - - ACABÓSE - DE IMPRIMIR ESTE - LIBRO EN MADRID, EN LA - - TIPOGRAFÍA YAGÜES - - EL DÍA X DE ABRIL DEL - AÑO MCMXIX] - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Prosa Dispersa, by Rubén Darío - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PROSA DISPERSA *** - -***** This file should be named 55616-0.txt or 55616-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/5/6/1/55616/ - -Produced by Josep Cols Canals, Nahum Maso i Carcases and -the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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