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Mansilla - Domingo Faustino Sarmiento - -Release Date: March 18, 2017 [EBook #54386] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PARIS EN AMÉRICA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - -Nota del transcriptor: Consulte la nota del autor al final del libro -en la página “Fé de las principales erratas”. Errores de impresión y -puntuación se han corregido, y las erratas enumeradas, pero algunos -pueden permanecer--reproducido como el texto original. - - - - - PARIS - EN AMÉRICA - - POR - EL DOCTOR RENATO LEFEBVRE - - PARISIENSE - de la Société des Contribuables de France et des Administrés de - Paris; des Sociétés Philadelphique et Philarmonique d’Alise et - d’Alaise, etc.; - DE LA REAL ACADEMIA DE LOS TONTOS DE GUISANDO; - _Pastore nell’ Arcadia in Brenta (detto Melibeo l’Intronato)_; - Mitglied des Gross-und Klein-Deutschen Narren-Landtages,[1] - Mitglied der K. K. Hanswurst-Academie zu Gaenserdorf;[2] - - MEMBRE - du Club Tartelon, a Coventry F. R. F. S. M. A. D. D., etc. - Comandeur de l’Ordre grand-ducal DELLA CIVETTA; - CHEVALIER DU MERLE-BLANC (LXXXIXᵉ CLASE) AVEC PLAQUE, ETC., ETC. - - ÆGRI SOMNIA. - - TRADUCIDA POR - LUCIO V. MANSILLA--DOMINGO F. SARMIENTO. - DE LA DÉCIMA EDICION FRANCESA. - -[1] Miembro de las Dietas, grande y chica, de locos Alemanes. - -[2] Miembro de la Real Academia de Charlatanes, de Gaenserdorf (ó sea -pueblo de los Patos). - - BUENOS AIRES - Imprenta de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, Tacuarí 65 - 1864. - - - - -NOTA DE LOS TRADUCTORES. - - -Como el penetrativo lector vá á verlo, hemos creido conveniente para su -mejor intelijencia introducir en nuestra traduccion algunos neolojismos. -El carácter del libro lo permite. Contiene filosofia y mucho caudal de -enseñanza; pero no es ni un tratado de filosofía, ni una obra didáctica. - -El pronombre personal _vous_,--que en el estilo familiar se traduce _Ud._ -hemos creido conveniente traducirlo _vos_, siguiendo en esto á algunos -buenos traductores modernos, y la opinion del nuevo Diccionario de -literatos de 1863 que dice--que _vos_ es un término medio entre el _tu_ y -el _Ud._ y que es muy usual entre las personas que ni quieren tutearse ni -tratarse con la frialdad y ceremonia que implica el _Ud._ - -Por la unidad de la ortografía pondremos siempre _jota_ en las sílabas -_je_--_ji_. - - - - -PARIS EN AMÉRICA. - - -LECTOR: - -Hé ahí el nombre del libro, cuya traduccion os ofrecemos. Está dedicado á -la Europa y la América. Lleva ya siete ediciones agotadas, y sin embargo, -continúa todavia despertando la atencion del mundo civilizado. - -Su autor se oculta bajo el pseudónimo de Lefebvre, y no podemos deciros -á que viene el misterio, tratándose de una reputacion tan hecha como la -de Laboulaye. Son secretos de la mente, cuyo velo no tenemos el poder de -descorrer. - -El rosario de títulos con que Lefebvre se adorna, puede padeceros trivial -é induciros á creer que el charlatanismo ha querido abrirse paso, -lanzando un globo de esploracion. Pero no: Lefebvre es hombre sério y -sesudo,--sério como un metodista, sesudo como un catalan,--y si habla en -tono de broma es que en los tiempos que alcanzamos, los libros y papeles -que mienten y engañan mas son los libros y papeles sérios. Díganlo si no -el _Times_ y el _Monitor_, comparados con el _Punch_ y el _Charivari_; la -_Tribuna_ y el _Mosquito_, Montaigne y Renan. - -La sociedad quiere que se la engañe sin reir, y que se la diga la verdad -haciéndola reir. Con su pan se lo coma, como decia frecuentemente el -padre de uno de los traductores: en el pecado lleva la penitencia! - -Leedlo y lo vereis. Os aseguramos bajo nuestra _palabra de honor_, que -no sereis como Nemorino, víctima de Dulcamara. Hay en él, algo para -la mujer, algo para el hombre, algo para el comerciante, algo para -el fraile, algo para el gobierno, algo para el pueblo, algo para los -necios, algo para los vivos, en suma, y para acabar en dos palabras la -enumeracion, _mucho para todos_. - -Si lo leeis en invierno os aseguramos que no os incomodará la lumbre -de la estufa (si la teneis),--ni el frio (que lo dudamos). Si lo leeis -en verano, la cuestion cambia de aspecto, como es natural, y, es casi -seguro que si estais al rayo del sol lo aguantareis. Es libro para el -hogar,--libro para el campamento,--libro para el _tourist_, y que solo -puede no divertir á los que admiran la organizacion política y social de -la China ó del Mogol. - -Si creis que, porque habeis leido á Tocqueville, Chevalier, Grimke y las -correspondencias de Debrin, conoceis la América, os equivocais. Los tres -primeros os habrán dicho y enseñado, como está constituido el gobierno, -os habrán esplicado la complicada y á la vez sencilla maquinaria del -_réjimen representativo_, _democrático_, _federal_. El último os habrá -edificado diciéndoos como se matan los pueblos _libres del todo_, con -los pueblos _libres_ á _medias_,--el Norte con el Sur,--y os habrá -engañado mas de una vez. Pero ninguno de ellos os habrá revelado una cosa -tan interesante como la que ha podido ver y estudiar Lefebvre, sin mas -trabajo que comerse una píldora. Reis eh! Y, sin embargo, vivimos en el -siglo de las _píldoras_. Díganlo sino Brandreth, Torres y el que la ha -hecho tragar á la Francia que _el imperio es la paz_. - -Os diremos que cosa es esa,--no sea que nos tacheis de charlatanes, -á nosotros pobres traductores, que tanto aborrecemos en su esencia y -en su forma la literatura _Kerosénica_. Pues esa cosa es: como vive y -debe vivir un pueblo libre, ó diciendo lo que hubiéramos debido decir -primero,--qué clase de bien-estar, de sentimientos, é ideas son las que -desarrolla y debe desarrollar la libertad bien entendida y sínceramente -practicada. - -Ya veis que el negocio es de interés para un pueblo, que como el -Argentino, al cual tenemos el honor de pertenecer, nos atrona todos los -dias los oidos hablándonos de libertad,--de instituciones--etc., etc.,.... - -Leed, pues, á PARIS EN AMÉRICA, y, no nos creais en el resto de nuestra -vida si su lectura no os hace buen provecho. Si la _píldora_ no os cura -la indigestion de malas ideas y de falsas apreciaciones que teneis, desde -sabe Dios cuando os empachásteis con libros franceses del siglo pasado. - -Un palabra todavia,--llamadnos _esplotadores_, si os dormis leyendo -nuestra traduccion,--corruptores de la _conciencia pública_, si ella deja -en vuestro corazon, en el de vuestros hijos ó hijas, nietos, viznietos, -tataranietos ó choznos, de ambos sexos, el jérmen de una mala semilla. - -Es lo único que en el preámbulo podemos deciros y ofreceros; lo que -debeis darnos en cambio del servicio que creemos rendiros vá en la -_Postdata_[3], con todo lo cual quedamos, lector querido, vuestros-- - - muy atentos servidores. - - LUCIO V. MANSILLA--DOMINGO F. SARMIENTO. - -[3] Se suprime la Postdata--que salió en el Prospecto suelto. - - - - -AL LECTOR. - - -Lector amigo: te ofrezco este librejo, escrito para tu regalo y para el -mio. No lo dedico ni á la fortuna ni á la gloria,--la fortuna es una -doncella que, hace seis mil años, corre tras los jóvenes; la gloria es -una vivandera que no se complace sinó con los soldados. Soy viejo, no he -muerto á nadie, y por eso no tengo mas deseo que buscar la verdad á mi -modo, y decirla á mi manera. Si no tengo toda la gravedad de un buey, de -un ganzo, ó de un........ (escoje el nombre que quieras), perdóname; los -primeros actos de la vida nos han hecho llorar lo bastante para que nos -sea permitido reir antes que caiga el telon. Cuando se han perdido las -ilusiones de los veinte años, no se toma á lo sério ni la comedia, ni los -comediantes. - -Si este librejo te agrada, bueno; si te escandaliza, tanto mejor; si -lo arrojas, no tienes razon; si lo comprendes, eres mas ducho que -Maquiavelo. Házlo el breviario de tus horas perdidas, que no tendrás -de que arrepentirte: _Non est hic piscis omnium_. Las paradojas de la -víspera son las verdades del dia siguiente. ¡Al buen entendedor, salud! - -Algun dia, quizá, verás á la débil luz de mi linterna, la fealdad de -los ídolos que adoras hoy dia; quizá tambien, mas allá de la sombra -decreciente, apercibas en todo el encanto de su inmortal sonrisa, á la -Libertad, hija del Evanjelio, hermana de la justicia y de la piedad, -madre de la igualdad, de la abundancia y de la paz. Ese dia, lector -amigo, no dejes estinguir la llama que te confio; alumbra, ilumina á esa -juventud que nos apura ya y nos empuja, preguntándonos el camino del -porvenir. ¡Ojalá! que ella sea mas loca que sus padres, pero de otra -manera, tal es mi deseo y mi esperanza. - -Con esto, ruego á Dios te libre de ignorantes y de tontos. En cuanto á -los malos, ese es tu cuento; la vida es un entrevero: has nacido soldado, -defiéndete; ó mejor dicho, recupera de los Americanos la antigua divisa -de la Francia: _¡Adelante! siempre y en todas partes, ¡Adelante!_ - - RENATO LEFEBVRE. - -New Liberty [Virginia] Julio 4 de 1862. - - - - -PARIS EN AMÉRICA. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Un espiritista americano. - - “Mr. Jonatás Dream, espiritista y _medium_ trascendental - de Salem (Mass.) invita á vd. á la velada _psíquica y - medianímica_, que dará el martes 1.ᵒ de Abril próximo, en su - hotel, calle de la Luna número 33.” - - “Sonambulismo, éxtasis, vision, prevision, profesía, segunda - vista, doble vista, adivinacion, penetracion, sustraccion del - pensamiento, evocaciones, conversacion, poesía, y escritura - sobre-naturales; pensamientos de ultra-tumba y arcanos de la - vida futura descubiertos, &a. &a.” - - _Las puertas se cerrarán á las ocho de la noche en punto._ - - -¡Pardiez! decia yo para mi coleto, leyendo y volviendo á leer esta -carta,--deveras que no me disgustaria hacer relacion con un _medium_ -americano, cofrade en _pneumatolojia_ positiva y esperimental, porque -habeis de saber que yo tambien soy _espiritista_. ¡Que diantre! Bien -puede uno no ser sino un simple vecino de Paris, y, sin embargo, haber -ovocado yá lo mismo que cualquier otro á César, Napoleon, Voltaire, -Madama de Pompadour, Ninon, Robespierre etc. Algo mas, y lo diré, -aunque repugne á mi modestia: estos ilustres personajes no me han -eclipsado con su jénio: todos me han respondido como si yo mismo les -hubiera soplado la respuesta. Veamos si el Señor Jonatás Dream, con sus -pretenciones de ultramar, tiene mas espíritu, ó mas espíritus que vuestro -servidor, Daniel Lefebvre, médico de la facultad de Paris, discípulo en -espiritismo de Mr. Hornung de Berlin, de Mr. de Keichembach y del baron -de Guldenstuble.--A espiritista, espiritista y medio. - -En una hermosa habitacion, al estremo de un salon herméticamente cerrado, -aunque resplandeciente de luces (lo que no sucede jeneralmente en -nuestras reuniones espiritistas) encontré á Mr. Jonatás Dream sentado -delante de una mesa redonda. Tenia la mirada melancólica y el rostro -inspirado de las sibilas. Frente á él estaban sentados media docena -de sus adeptos, con aire recojido. Siempre el mismo público: jentes -nerviosas, mugeres que no han sido comprendidas, sarjentos-mayores ó -viudas retiradas; cada uno escribia en un papel el nombre de los muertos -que queria interrogar; yo hice lo mismo que todos. - -Mezclados los nombres en un sombrero, el primero que se sacó fué el de -José de Maistre. Jonatás se recojió por un instante, aplicó la mano -á su oido, para escuchar la voz que le hablaba muy bajo, y escribió -rápidamente lo que sigue: - -“--No hay conocimiento estéril; todo conocimiento se parece á aquel de -que habla la Biblia: Adan conoció á Eva, y Eva concibió.” - -“--Sin _Credo_ no hay crédito.” - ---Eh! eh! me dije, hé ahí unas paradojas que tienen buen aspecto; están -dotadas de toda la ridiculez del padre, me parece solamente, haberlas -visto yá en alguna parte: en lo de Baader, si no me engaño. Despues -de todo, allá arriba no hay propiedad literaria y es muy posible que -por distraccion, se entretengan en robarse las ideas. Hipócrates, vino -en seguida,--tuvo la cortesanía de hablar en francés; he aquí lo que -escribió su intérprete. - ---El hombre que piensa mas, es el que dijiere menos. En circunstancias -iguales, el que piensa menos es el que dijiere mejor. - ---Ay de mi!--esclamó una mujercita, cuyo rostro descarnado, desaparecia -bajo las ondas de sus cabellos encanecidos--esa es una repuesta de -médico, una repuesta brutal, hecha por los hombres y para los hombres. No -es ese el pensamiento que consume el corazon, es.... Y suspiró. - -Se llamó á Nostradamus,--se le pidió su opinion sobre el porvenir de -Polonia, de Francia, y de Italia. La siguiente es la repuesta del gran -adivino, jénio sublime que deja siempre á los otros el cuidado de -entender lo que dice. - - En France, Italie et Pologne, - Beaucoup d’esprit, peu de vergogne - En Pologne, France, Italie - On est sage aprés la folie; - En Italie, Pologne et France - Moins de bonheur que d’esperance[4] - -Tuvimos que contentarnos con este oráculo, demasiado profundo para -que fuera claro. Despues del hechicero provenzal, le tocó el turno á -Kosciusko. Esa noche el Washington polaco estaba de mal humor, no se le -pudo arrancar nada mas que esta divisa latina; _In servitute dolor, in -libertate labor_; en la esclavitud dolor, en la libertad labor, tres -veces se le interrogó, tres veces dió esta repuesta seca, arrojándónosla -al rostro como un reproche, que ni siquiera comprendiéramos. - -El último billete pedia que se interrogasen á Don Quijote, á Tom Jones, -á Robinson ó á Werther, lo que hizo reir al cenáculo, aunque á decir -verdad, no tenia bastante gana. El autor de esta impertinencia, tengo -verguenza de confesarlo,--era yo.--Los muertos y los vivos me fastidian -hace tanto tiempo, que me habria gustado mucho saber lo que pasa en las -cabezas de jentes que jamás existieron. - -Jonatás Dream arrojó el aciago billete á la canasta, y anunció que la -sesion habia concluido, despidiéndonos á fuerza de cortesias.--En el -momento en que yo salia, me puso la mano en el hombro, y me rogó que me -quedase. - -Una ves solos:--Sois vos cófrade, me dijo riendo de un modo singular, -sois vos quien me ha dirijido una pregunta que esos profanos juzgan -indiscreta?--quizá sois de su parecer. ¡Ciego, que nunca habeis sondado -los arcanos de la eterna verdad!--¿Os imaginais que don Quijote y -Sancho, que Robinson y Domingo, que Werther y Carlota, que Tom Jones -y Sofia, no han existido?--¡Qué!--el hombre no puede crear un átomo -de materia, ¡y suponeis que pueda crear pieza por pieza almas que no -perecerán jamás!--¿No creis tanto en D. Quijote como en todos los -Artajerjes?--¿Acaso Robinson no ha vivido, á vuestro juicio, lo mismo que -los Drake y los Magallanes. - ---¡Cómo!--¿el injenioso D. Quijote ha vivido?--¿Y podria yo conversar con -el sabio prefecto de la Insula Barataria? - ---Sin duda.--Comprended pues, lo que es un poeta. Es un vidente, un -profeta, que se eleva hasta el mundo invisible. Allí, entre los millones -de seres que han pasado sobre la tierra, y cuyo recuerdo se ha perdido -aqui abajo, él escoje aquellos que quiere hacer revivir en la memoria -de los hombres.--Los evoca, les habla, les escucha, y escribe segun su -dictado. Lo que la necia humanidad, toma por una invencion del artista, -no es mas que la confesion de un muerto desconocido; pero vos que sois -espiritista, ó que teneis pretenciones de tal, ¿cómo es que no reconoceis -una voz extra-natural?--¿Porqué os dejais engañar como la multitud?--¿Tan -poco adelantado estais en las vias de la medianimidad? Al hablar asi, -Jonatás Dream, echó la cabeza hácia atrás, y agitando los brazos, -abriendo y cerrando las manos, avanzó sobre mi, como para ahogarme en su -fluido. - ---Cofrade, le dije, veo que sois un hombre de talento, aunque -espiritísta; y no dudo que podais escribirnos un discurcito á la D. -Quijote, ó improvisar algunos nuevos refranes dignos de Sancho.--Pero -estamos solos, y ambos somos agoreros; tenemos el derecho de mirarnos y -hasta el de reirnos mirándonos. No pasemos adelante, os deseo un feliz -éxito. En Francia es cosa sabida; el pueblo que se crée el mas espiritual -de la tierra es naturalmente el que con mas facilidad se deja conducir de -la punta de la nariz. Preguntádselo á las mujeres de París. - ---Alto ahí,--esclamó el májico con tono furioso. ¿Me hé engañado -acaso?--¿Sois un falso hermano?--¿Me tomais por un charlatan, por un -mistificador, por un saltimbanqui?--Sabed que Jonatás Dream no ha -dicho jamás una palabra que no fuera verdad. ¡Ah! dudais de mi poder, -caballerito. ¿Qué prueba quereis que os dé?--¿Es necesario que os quite -todas vuestras ideas, lo que no será dificil; es necesario haceros -dormir, que paseis por el frio, el calor, el viento, ó la lluvia, es -necesario....? - ---Nada de magnetismo, le dije; sé que en eso hay un fenómeno natural mal -conocido hasta ahora, y del cual abusais.--Si quereis convencerme, no -principieis por hacer dormir.--No estamos en la Academia. - ---Y bien, dijo él, fijando en mí sus ojos relucientes, ¿qué diriais si os -transportára á América? - ---¿A mí?--Necesito verlo para creerlo. - ---Sí, á vos, esclamó, y no solamente á vos, sino á vuestra mujer, -vuestros hijos, vuestros vecinos, vuestra casa, vuestra calle, y si -pronunciais una palabra, á París entero.--Sí, agregó, poseido de una -ajitacion febril, sí, si quiero, mañana por la mañana París estará en -Massachusetts; y en los bordes del Sena no habrá mas que una llanura -desierta. - ---Mi querido hechicero, hubiera convenido vender vuestro secreto al -señor Prefecto del Sena; eso nos habria economizado algunos millones -quizá. Durante la ausencia de los parisienses, se les habria hecho un -París nuevecito, recto y monótono como Nueva York; un París sin pasado, -sin monumentos, sin recuerdos; nuestros arquitectos todos, y todos los -maestros administradores se hubiesen enloquecido de puro gozo. - ---Os chanceais; dijo Jonatás, teneis miedo....os lo repito: mañana, si -quiero, París estará en Massachusetts, junto con Versalles--¿Aceptais el -desafio? - -Sí, ciertamente, lo acepto, respondíle riendo. Y sin embargo, la -seguridad de este demonio de hombre me turbaba. Soy entendido en materia -de fanfarronadas; leo veinte diarios todos los dias, y he oido á mas de -un ministro en la tribuna; pero esa voz de iluminado me imponia, apesar -mio. - ---Tomad esta caja, dijo el májico con tono imperioso; abridla, hé ahí dos -píldoras, una para vos, otra para mí, escojed, y no me interrogueis. - ---Habia ido demasiado lejos para retroceder--Tragué uno de los glóbulos, -Jonatás tomó el otro y me saludó, diciéndome con voz cavernosa: Hasta -mañana, del otro lado del océano. - -Una vez en la calle, me encontré en un estado singular. Corrí de un -aliento á los Campos Eliseos, sin apercibirme de la distancia. Me sentia -mas vivo, mas lijero, mas elástico que nunca lo estuvo creatura humana; -me parecia que saltando tocaria los cuernos de la luna, que se elevaba en -el horizonte. Todos mis sentidos tenian una sutileza increible--Desde la -plaza de la Concordia veia los carruajes que daban vuelta al rededor del -arco de la Estrella, escuchaba el tic-tac de la gran aguja que marca la -hora en el reloj de las Tullerias. La vida corria por mis venas con una -velocidad y un calor desconocidos; me preguntaba si una mano invisible -no me conducia yá al otro lado del Atlántico. Para tranquilizarme, miré -á la apagada media luna que ascendia lentamente en el cielo. Seguro de -no haber cambiado de meridiano, entré en mi casa, avergonzado de mi -credulidad, y me dormí riendome de Mr. Dream y de sus locas amenazas. - - - - -CAPITULO II. - -¿Es esto un sueño? - - -Durante la noche tuve un sueño--¿Fué en efecto un sueño? Jonatás sentado -á mi cabecera me miraba con aire burlon. - ---¡Qué tal! decia, señor incrédulo--cómo os encontrais despues de la -travesia?--¿El viaje os ha fatigado demasiado? - ---El viaje, murmuré; si no me he movido de la cama. - ---No; pero estais en América--No os tireis de la cama como un -loco,--esperad á que os dé algunas instrucciones para que la sorpresa no -os mate. En primer lugar, he trastornado vuestra casa. En un pais libre -no se vive como en una caserna, revuelto, sin reposo y sin dignidad. De -cada uno de esos cajoncitos, que llamais pisos, he hecho una habitacion -á la americana, la he dispuesto y amueblado á mi modo, y le he agregado -un jardincito. Para arreglar asi las cuarenta mil casas de París, he -empleado cerca de dos horas; no lo siento; vedos señor de vuestra casa, -es la primera de las libertades. De hoy en adelante no tendreis que -sufrir á vuestros vecinos, ni que hacerles sufrir á su vez. Olores de -cocina y de caballeriza, gritos de niños, de mujeres y de amas, ahullidos -de perros, maullidos de gatos y de pianos: todo se acabó, no sereis en -adelante un número de presidio ú hospital, un harenque aprensado, sois un -hombre; teneis una familia y un hogar. - ---¡Mi casa trastornada!--Estoy arruinado; ¿qué habeis hecho de mis -inquilinos? - ---Estad tranquilo: estan ahí, cada uno de ellos en una cómoda casita. -Al presente son enfiteutas que os pagarán su renta durante medio siglo, -sin que cada tres años tengais que sorprenderos los unos á los otros, y -engañaros á quien mejor. He colocado á vuestra derecha á M. Leverd, el -especiero, hoy dia. Mr. Green. M. Petit, el banquero del primer piso, -sé ha hecho Mr. Little, y no es un personaje menos notable con sus -millones. M. Reynard[5], el abogado del piso segundo, se llama el señor -Procurador Fox[6], y no perderá por esto una sola de sus picardias. A -vuestra derecha encontrareis al vecino del cuarto piso, el bravo coronel -Saint-Jean, convertido en _the gallant colonel Saint-Jean_, con todos -sus reumatismos, y en fin á Mr. Rose, el farmacéutico, que no es ni -menos importante, ni menos majestuoso desde que se llama, M. Rose, el -boticario. En cuanto á vos, mi querido Lefebvre, vedos convertido, por -derecho de inmigracion, en el señor doctor Smith, miembro de la familia -mas numerosa que haya salido del tronco anglo-sajon. Haced fortuna -matando ó curando á vuestros clientes del nuevo mundo, que no serán -mosquitos, lo que os falta. - -Queria llamar; pero los ojos del terrible visitante me clavaban en el -lecho. - ---Apropósito, dijo riendo, os sorprendereis un poco, cuando oigais á -vuestra mujer, á vuestros hijos, á vuestros vecinos hablar ingles y -ganguear. Han dejado la memoria en el viejo mundo y ahora son Yankees -_pur sang_. Efecto admirable del clima; notado ya por el príncipe de los -espiritístas, el grande Hipócrates. Los perros dejan de ladrar cuando -se aproximan al polo; el trigo, bajo el ecuador, es una grama estéril; -un Yankee en París cree haber nacido gentil-hombre: un francés en los -Estados-Unidos pierde el horror á la libertad. En cuanto á vos, señor -incrédulo, os he dejado con vuestras preocupaciones y vuestros recuerdos. -Trato de que juzgueis de mi poder, con conocimiento de causa. Sabreis asi -Jonatás Dream es ó no un espiritísta; vedos metido en una piel Américana, -de donde no saldreis mientras no me dé á mí, la regalada gana. - ---_But I cannot speak English_[7], esclamé; y me detuve bruscamente, -temeroso de silvar como un pájaro. - ---No tan mal, dijo el insoportable burlon; antes de dos dias confundireis -_Shall_ y _will_, _these_ y _those_[8], con toda la facilidad y la gracia -de un Escoces. Adios, añadió levantándose; adios, me esperan á media -noche en casa de la sultana favorita, en el harem de Constantinopla; á -las dos de la mañana debo estar en Lóndres, y veré salir el sol en Pekin. -Una advertencia mas; no olvideis que el sabio no se sorprende de nada. -Si veis á vuestro alrededor alguna figura estraña, no griteis al diablo: -os encerrarian con nuestros _lunáticos_. Seria un obstáculo á vuestras -observaciones. - -Me levanté sobresaltado. Tres puñados de fluido, recibidos en pleno -rostro, me dejaron inmóvil y mudo. Con esto, mi traidor me saludó riendo -sardónicamente; en seguida, tomando un rayo de luna, que se arrastraba -por la habitacion, se envolvió en él, atravesó la ventana, y se evaporó -en los aires.--Espanto, magnetismo, ó sueño; no lo sé,--me sentí postrado: - - Y’ venni men cosi com’ io morisse - E caddi, come corpo morto cade[9]. - - - - -CAPITULO III. - -Zambo. - - -Cuando volví en mi, era de dia--Mi hijo cantaba á toda voz el _Miserere_ -del _Trovador_; mi hija, discípula de Thalberg, ejecutaba con -incomparable _brio_ las variaciones de Sturm sobre un aire variado de -Donner. A lo lejos, mi mujer reprendia á la sirvienta, que la respondía á -gritos. Nada habia cambiado en mi pacífica morada,--las angustias de la -noche eran un vano sueño; libre de esos terrores quiméricos, podia seguir -una dulce habitud, soñar despierto, mientras esperaba el almuerzo. - -A las siete, segun costumbre, el sirviente entró en mi habitacion y me -entregó el diario. Abrió la ventana, y entreabrió las persianas; el -resplandor del sol y la vivacidad del aire me hicieron el efecto mas -agradable. Volví la cabeza hacia la luz, ¡horror!--los cabellos se me -erizaron, ni fuerzas tuve para gritar. - -Estaba en mi presencia un negro, riente y alegre, con dientes como teclas -de piano, y dos enormes lábios rojos que le cubrian la nariz y la barba. -Enteramente vestido de blanco, como si temiera no parecer bastante negro, -el animal se me aproximó, sacudiendo su cabeza crespa y revolviendo sus -enormes ojos. - ---El amo ha dormido bien; dijo cadenciosamente, Zambo está contento. - ---Para disipar esta pesadilla cerré los ojos; mi corazon palpitaba á -punto de romperme el pecho; cuando me atreví á mirar,--estaba solo. -Saltar de la cama, correr á la ventana, tocarme los brazos y la cabeza, -fué cosa de un segundo. En frente de mí habia una série de casitas -alineadas como casuchos de naipes, tres imprentas, seis diarios, carteles -por todas partes, el agua desperdiciada desbordando en las acequias. En -la calle jentes atrafagadas, silenciosas, corriendo con las manos en los -bolsillos, sin duda para ocultar en ellos, los revolvers; ni ruido, ni -gritos, ni paseantes, ni cigarros, ni cafées, y hasta donde alcanzaba mi -vista no se veia un solo ajente de policía, un solo jendarme. ¡No habia -remedio! estaba en América, desconocido, solo, en un pais sin gobierno, -sin leyes, sin ejército, sin policia, en medio de un pueblo salvaje, -violento y codicioso. ¡Era hombre perdido! - -Mas abandonado, mas desolado que Robinson despues de su naufrajio, me -dejé caer sobre un sillon que inmediatamente se puso á hacerme bailar. -Levantéme temblando, me buscaba en el espejo, ¡ay! y no me encontraba. -Estaba frente á mí un hombre flaco, de frente calva, sembrada de algunos -cabellos rojos, con el rostro descolorido, rodeado de flamíjeras patillas -que caian hasta los hombros. ¡Hé ahí lo que la malignidad de la suerte -hacía con un Parisiense de la Chaussée-d’Antin! Estaba pálido, mis -dientes rechinaban y el frío me llegaba á la médula de los huesos. Séamos -hombres, esclamé, tengo una familia y el nombre francés que sostener. -Es necesario recobrar sobre mis sentidos el imperio que pierdo. La -adversidad es la que hace los héroes! - -Quise llamar; no habia campanilla: apercibí un boton de cobre que empujé -á la ventura. De repente apareció Zambo, como esos diablos que salen de -una caja, y sacan la lengua al saludar. - ---Fuego, grité, traed me fuego, quiero una gran lumbre en la chimenea. - ---¿El amo no tiene fósforos? dijo Zambo, mostrándome los avíos de -encender sobre la chimenea. ¿El amo no puede agacharse? agregó con tono -irónico. En seguida dando vueltas á un tornillo en la parte inferior de -la chimenea y aplicando un fósforo á la leña de fundicion, hizo rutilar -mil lenguas de fuego. - ---¡Es permitido, ¡buen Dios! esclamó al salir, incomodar al pobre negro -que está tomando el sol? - ---Pueblo salvaje, murmuré yo, aproximándome al fuego y reanimándome al -sentir su calor suave é igual; pueblo salvaje, que no tiene ni palas, ni -tenazas, ni fuelles, ni carbon, ni humo; pueblo bárbaro que no conoce -siquiera el placer de atizar el fuego. Dar vueltas á un tornillo para -encender, estinguir ó arreglar el fuego, es verdaderamente la obra de una -raza sin poesía, que no deja nada á lo imprevisto, y que tiene miedo de -perder un minuto, porque el tiempo es dinero. - -Luego que me hube alentado, pensé en mi tocador. Tenía delante de mí, -una mesa de jacaranda atestada de cabezas de cisnes de cobre y de otros -adornos de mal gusto; pero adornada de esas porcelanas inglesas que -regocijan la vista por la riqueza del colorido y del dibujo. Habia sobre -esta mesa, y en profusion, cepillos, esponjas, jabones, vinagres, -pomadas, etc., pero ni una gota de agua. Oprimí de nuevo el boton; Zambo -entró mas atufado que á la salida. - ---Agua caliente y fria para vestirme; pronto, estoy de prisa. - ---Esto es demasiado, esclamó Zambo; el amo no puede dar vueltas á la -llave del agua fría y á la llave del agua caliente que están en el -rincon? Palabra de honor: esto es echarlo á uno; mi no puede continuar -sirviendo á un amo que no vé jota. Y salió dándome con la puerta en los -hocicos. - ---Agua caliente á todas horas y en todas partes, es cosa cómoda; pero es -el invento de un pueblo que no piensa mas que en su _confort_; gracias -á Dios, nosotros no hemos llegado á este punto. Pasarán un siglo ó dos -antes que la noble Francia descienda á este esmero de molicie, á este -aseo afeminado. - -Nada refrezca tanto las ideas, como el hacerse la barba. Despues de -haberme afeitado, me encontré otro; comencé hasta á reconciliarme con -mi cara larga y mis dientes de adelante. Si tomara un baño, dije para -mis adentros, acabaria de calmarme,--podria afrontar, con mas coraje, la -vista de mi mujer y de mis hijos: ¡ay de mí! quien sabe si no están mas -cambiados que yo! - -Llamé:--Zambo se presentó de nuevo, con el rostro descompuesto. - ---Amigo mio: ¿dónde hay un establecimiento de baños en la ciudad? -Enseñadme el camino. - ---Un establecimiento de baños, amo, ¿para qué? - -Me encojí de hombros.--Imbécil, para bañarse, por lo menos. - ---El amo quiere tomar un baño, dijo Zambo, mirándome con una sorpresa -mezclada de espanto. ¿Es para eso que el amo me hace venir desde el fondo -del jardin? - ---Sin duda. - ---Esto es demasiado, gritó el negro tirándose de las motas. Cómo! hay una -sala de baño al lado de cada dormitorio, y el amo hace subir á Zambo para -decirle: “Mi amigo, ¿dónde puede uno bañarse?” No se burla uno así de un -americano. - -Empujando una puertita oculta bajo la tapicería, el negro me hizo entrar -en un gabinete elegante, donde habia una bañadera de mármol blanco. - ---Vamos, Zambo, murmuré con tono furioso y cómico á la vez, dá vuelta -la llave para el _Amo_: llave del agua fria, llave del agua caliente; -revuelve el baño, pon las sábanas á calentar; haz de nodriza, Zambo; el -_amo_ no sabe servirse de sus manos. - -No tenía otra cosa que hacer sinó callarme, dejaba á Zambo exhalar -su furia y no queria que me sacara la lengua; pero, en mis adentros, -maldecia estas horribles casas americanas, moradas insociables, -verdaderas prisiones, de las que no se puede salir, puesto que en ellas -se encuentra á la mano, todo lo que en Paris tenemos el placer de ir á -buscar fuera de casa, á mucho precio, es cierto, pero muy lejos. - - - - -CAPITULO IV. - -En casa.[10] - - -Una vez fuera del baño sin haber conseguido calmarme, descendí muy -pensativo la escalerita que conduce al piso bajo. ¿Qué habian hecho de -mi casa? ¿Bajo qué máscara iba yo á encontrar á mi familia? Entré al -comedor, no habia nadie; pasé al salon, ni un alma. Mientras esperaba, me -entretuve en mirar las dos habitaciones, con el objeto de habituarme al -aspecto de mi nuevo alojamiento. - -El comedor, además del alfombrado, tenia por único adorno un viejo y -pesado aparador de jacarandá cargado de tasas de la China y de teteras -de metal inglés, mas brillante que la plata. En frente al armario, habia -tres grabados mediocres. Al centro, Penn tratando con los indios bajo el -álamo de Sthakamaxon; á la derecha el retrato de pié de Washington con su -caballo y su negro; á la izquierda, la imájen del soberano _pro-tempore_, -el honrado y viejo Abád, en otras palabras, el honorable Abraham Lincoln, -antiguo constructor de cercados,[11] presidente, hoy dia de los Estados -Unidos. - -¡Hé ahí, esclamé, los jénios protectores de mi nuevo hogar, del hogar -de un francés educado en el culto de la fuerza y del éxito! Un cuácaro -pacífico, un jeneral que pudiendo ser emperador del Nuevo Mundo, -se rebaja hasta el punto de ser el primer majistrado de un pueblo -libre, un artesano que llega á ser abogado á fuerza de trabajo, y por -casualidad.--Presidente de su pais,--tales son los héroes de la América. -En esta tierra semi-salvaje la moral de los paisanos es la misma de -los grandes hombres. ¿Qué puede esperarse de una nacion que tiene -semejantes preocupaciones? ¡No es ella, por cierto, la que le dará un -César al mundo! En la sala habia un piano de palisandra, un escritorio -recargado de papeles y una biblioteca llena de libros. Tres ó cuatro -Biblias figuraban entre las obras de Francisco Quarles, de Bunyan, de -Jeremías Taylor, de Law, de Jonathan Edwards, de Channing, toda jente -muy honrada sin duda; pero cuyos nombres leia por vez primera. No pasé -adelante: la teolojía me desagrada hasta en las noches de insomnio. -Seguian algunos historiadores y moralistas, Franklin, Emerson, Marshall, -Washington-Irving, Prescott, Bancroft, Lothrop-Motley, Tiknor; á -continuacion algunos romances sérios, y una multitud de poetas ingleses, -americanos, alemanes, y hasta españoles. ¿Y la Francia dónde estaba? Ay! -por todo representante de la patria no encontré mas que un Telémaco, con -la pronunciacion figurada ó mas bien desfigurada en inglés. Y pensar que -un dia para celebrar quizá el natalicio de su padre, mi hija, mi querida -Susana, me recitaria con sus lábios seductores el: _Calepso ne povait se -connsolére diou départe d’Youlis!_ Despechado arrojé el libro y pasé al -jardin: era un pedacito de tierra rodeado de cuatro paredes, cubiertas de -yedras y madreselvas; sembrado de lilas, rosales y flores desconocidas; -en el fondo habian un invernáculo pequeño y un kiosco chinesco; abrigo -cómodo para tomar el té, fumar un cigarro ó contemplar las estrellas. -En el jardin no habia nadie, si se esceptúa á Zambo, tendido como una -estátua de bronce sóbre una mesa de mármol blanco. El negro roncaba con -el rostro vuelto hácia el sol y cubierto de moscas, descansando de las -crueles mortificaciones que yo le habia causado. El bribon se aprovechaba -de estar á mi servicio, para no hacer nada y dormir á pierna suelta. - -Comenzaba á intrigarme este paseo solitario en los dominios de la Bella -del Bosque durmiente; iba á despertar á Zambo para tener el placer de -reñir con un cristiano, cuando escuché voces que salian del bajo piso, ó -como dicen los Franco-Americanos en su patria, del _basement_, palabra -que faltará durante mucho tiempo al diccionario de la Academia. - -Despues de haber descendido algunos escalones, apercibí al fin en una -espaciosa cocina á dos mujeres, que no sintieron el ruido de mis pasos, -tan atareadas estaban. Una de ellas, la que me daba la espalda, pero -á quien reconocí por la voz, era mi querida Jenny, la madre de mis -hijos; la otra, á quien recien iba á conocer, enorme criatura, rubia, -de cinco piés y ocho pulgadas de estatura, y con aspecto mas bien de -granadero escocés que de hija de Eva, era Marta, la cocinera, natural de -Pensylvania, y _tunkeriana_ ó _tunkerista_ de relijion, cosa parecida -á cuácara; escelente persona que resongaba á toda hora y no tenía mas -defecto que tratar de pagano ó de publicano á cualquiera que usára -botones en el vestido ó en la levita. Para esta alma exaltada, el símbolo -del cristianismo no era la cruz, era el broche. - -A juzgar por la gravedad de las dos mujeres, y por las palabras que con -tanta vivacidad cambiaban, llevaban á cabo en aquel momento una gran -obra culinaria. Jenny (¿era en efecto madama Lefebvre?) ataba dentro -de una servilleta, una masa disforme de reposteria, colocándola con -cuidado en una cacerola llena de agua. Marta, á su vez, encerró la -preciosa vasija en un horno de hierro, colocado en un costado de la -cocina. Era de construccion monumental, con pisos como una casa, y no sé -cuantos cajoncitos y alacenas de donde se escapaba el vapor. Horno para -cocer, lavadero, asadores, sartenes, agua y aire calientes, y cuanto -es necesario, todo se encontraba en este horno mónstruo, que tenia una -inscripcion, á manera de arco de triunfo: - -_G. Chilson’s cooking Range Boston_[12]. - -Dudo que el mismo Satanás, con los recursos de que dispone, haya -inventado nunca una hornaza mejor calentada que esta. - -Cuando todo estuvo en su lugar, despues de haber movido y alineado un -ejército de calderos y calentadores, volvióse mi mujer, dando un grito de -placer al verme. - ---Buenos dias, amor mio, me dijo, creo que habeis pasado una buena noche. -¿Veis vuestros preparativos? es un _pudding_ como aquel que encontrásteis -tan bueno, dias pasados. Acabo de pisarlo y amasarlo yo misma. Sé mejor -que Marta, lo es de vuestro gusto. Espero que estareis contento como yo y -que me recompensareis todo el trabajo, ó mas bien todo el placer que me -tomo por serviros. - -Diciendo esto, acercóseme cuanto pudo poniéndome la frente. ¡Cosa rara! -era mi mujer, y, sinembargo, no era ella. El mismo rostro, las mismas -facciones, salvo la punta de la nariz que habia enrojecido un poco; pero -no sé que de límpido y de tranquilo en la mirada, de dulce en la palabra, -de afectuoso en la fisonomia, que jamás habia notado en nuestros tiempos -matrimoniales del viejo París. Me sentia amado, cuidado, esto hará -retozar mi corazon. Por eso, sin inquietarme de la presencia de Marta -y de mis veinte años de casado, abrazé tiernamente á Madame Lefebvre, -quiero decir, Mistriss Smith. Perdonadme esposos parisienses, ¡yo estaba -en América! - ---Marta, dijo mi mujer quitándose un delantal de cocina, y bajando -su vestido de seda, que habia suspendido, atándolo por detrás. Marta, -ireis á casa de Mr. Green. Su último café no era bueno, era del Brasil, -á mi marido no le gusta sino el de Mauricio, escojed un grano pequeño y -redondo, que yo misma lo tostaré. He visto en el mercado las primeras -fresas, comprad algunas, lo suficiente para poner dentro de una de esas -tortas que haceis tan bien y que mi marido y mis hijos comian con tanto -placer el año pasado. Decidle á Hoffman el floricultor que en todas -partes hay claveles, escepto en nuestro jardin, y que mi marido espera -las tres variedades nuevas que me ha prometido. No olvideis tampoco los -lirios que he escojido para Susana, y los jeránicos para Enrique. En fin, -tomad en la libreria, el último discurso del reverendo doctor Bellows, -_sobre el estado de la nacion_. Es una obra elocuente y patriótica y mi -marido nos la leerá esta noche, ¡él que lee tan bien! Esto nos divertirá -á los niños y á mí! - -¡Cuán débiles somos! sentiame atraido y encantado por esta música -nueva, en la que á cada compás aparecia mi nombre y el de mis hijos. -En París, en Francia, eran otras notas, las que yo oía. Mi mujer tenia -todas las virtudes; pero su estremada modestia me hacia la vida un poco -insoportable. _Hacer lo que todo el mundo_, era la divisa de Madame -Lefebvre: Dios sabe, lo que me costaba el no diferenciarnos. Para -estar hospedados _como todo el mundo_, habitábamos un departamento, á -ciento diez escalones de altura, en un hotel, digno de un príncipe, es -cierto, y cuyo portero tenia un sirviente y un limpia suelos. Para estar -servidos _como todo el mundo_ teniamos un lacayo, enorme pícaro borrado -y embustero, gran bribon con pantalones de pana y chaleco rojo, que me -costaba muy caro y me servia en todo al revés, no dejándome vestir, ni -comer ni beber á gusto. Para vestirnos _como todo el mundo_ necesitaba -mi mujer y mi hija, trajes de un precio loco, crinolinas que ocupasen -cada una, una carroza entera, no dejándome lugar sino en el pescante. -En fin para figurar _donde vá todo el mundo_, tenia yo que andar trás -las invitaciones, y sonreir á jentes que despreciaba en mi corazon, con -el mas soberano desprecio. Era la práctica. El buen tono queria que se -adorára á la fortuna y que se arruinára uno por aparecer. Por mi parte, -buen cuidado tenia de no separarme de la buena sociedad. Hubiera sido una -orijinalidad: vicio de pésimo gusto, que la Francia deja á los Ingleses. - -Desempeñábamos, gracias á mi mujer y á sus sabios consejos, con decencia, -asi lo creo al menos, un rol difícil. Las jentes que nos veian en el -bosque en todo tiempo, y á la misma hora debian hacernos justicia. Me -atrevo á decir que sosteniamos nuestro rango en París, y que llevábamos -con honor la vida mas ocupada que pueda imajinarse: hariamos veinte -visitas todas las mañanas, y no faltábamos á ninguna reunion. Todo esto -era bueno; pero--¿es necesario que lo confiese? en un pais salvaje, mi -naturaleza ruda recobraba su poder. Estaba contento porque ya no oia -hablar de _todo el mundo_. Me gustaba que mi mujer no se ocupase mas -que de mí, y no viese nada mas allá de su marido, de sus hijos y de su -casa. Me sentia rey de mi morada y estaba tan contento con mis súbditos -que al subir la escalera, pasé mi braso al rededor de la cintura de -Jenny, y abracé á mi mujer por segunda vez; lo que la hizo ruborizarse -prodijiosamente: - ---_For shame, mister Smith_[13], murmuró con un tono que me hizo creer -que ella y yo habiamos rejuvenecido veinte años. - - - - -CAPITULO V. - -Sin dote. - - -Mientras que Zambo se cansaba de dormir, y mi mujer y Marta preparaban la -mesa y servían el almuerzo, púseme á leer el _Paris-Telegraphe_, enorme y -barato diario que llevaba por lema estas palabras estúpidas: _The world -is governed too much_: el mundo está demasiado gobernado. El tono grosero -de esta hoja me desagradó. ¡A Dios gracias!--á nosotros nos dan mejor -educacion.--No es á nosotros, á quienes un gobierno protector del buen -gusto, dejaria tomar la odiosa costumbre de llamar: _un chat, un chat, et -Rollet un fripon_. - -¿Quién creeria, por ejemplo, que el _Paris-Telegraphe_ se atreviera á -herir con el epíteto de ladron y hasta de asesino á un millonario honrado -que, por un error, escusable sin duda, habia suministrado al ejército del -Norte unos sesenta mil pares de calzado, cuyas suelas eran de carton y -habian resistido mal á la humedad de los vivacs? ¡Y haga uno negocios en -un pais, donde se respetan tan poco las grandes especulaciones! - -Todo el diario estaba escrito en ese tono deplorable. Nada escapaba á las -invectivas de aquel folletinista insolente, de aquel gacetero miserable. -Tal ley era abominable porque trababa la libre accion de los ciudadanos; -tal majistrado era un Jeffries ó un Laubardemont, porque hacia caer en -un lazo inocente al pícaro que se fiaba en la justicia; tal municipal -era un Verrés ó un nécio, porque concedia á accionistas bien entendidos -un monopolio ventajoso para todo el mundo, como son siempre todos los -monopolios. Tomaos la molestia de gobernar á los hombres, para recibir -diariamente semejantes vejaciones. - -Pamfletista desgraciado, me dije yo, si hubieses tenido el honor de vivir -en el pueblo mas amable y mas ilustrado de la tierra, sabrias desde que -naciste, que criticar la ley, el juez ó el funcionario, es crímen de -lesa-majestad social. La infalibilidad de las autoridades, es el primer -dogma de un pueblo civilizado. Maldito sea el inventor del diario, y -sobre todo, del diario libre y barato! La prensa es como el gas; una luz -que os quema la vista, al mismo tiempo que os envenena. - ---¿Porqué no se sirve el almuerzo? pregunté bruscamente á mi mujer, con -el objeto de disipar estas ideas desagradables--¿En dónde están los -niños? ¿Porqué no bajan? - ---Han salido, amigo mio, y no tardarán en volver. Enrique pronuncia esta -noche su primer discurso en la _Academia de los jóvenes lectores_; y ha -querido asegurarse de la sonoridad de la sala, antes de hablar en público. - ---¿Sobre qué tema perorará esta noche nuestro Ciceron de diez y seis años? - ---Hé aquí un borrador, dijo Jenny, pasándome con el orgullo de una madre -un papel lleno de palabras sub-rayadas, de interjecciones, de pausas y de -esclamaciones. - -El título, escrito en grandes caractéres, me pareció mas respetable que -claro. - - DE LA MORALIZACION DE LAS MUJERES, CONSIDERADAS COMO EDUCADORAS - DEL JÉNERO HUMANO. - ---Cuélgate, Querubin, esclamé yo; ¡el mundo se acabará á fuerza de -virtud! A los diez y seis años, si en algo pensábamos nosotros, no era -por cierto, como el señor mi hijo, en la moral.... - ---Amigo mio, me dijo Jenny.... Su voz me detuvo de golpe, y tan á tiempo -que me mordí la lengua á la mitad de una palabra, y me sentí ruborizar á -pesar mio. - ---Amigo mio, continuó mi mujer, que no se habia apercibido de mi -turbacion: creo que se prepara un cambio en la situacion de Enrique. -Todos los dias me repite, que hace mucho tiempo que está á nuestro cargo -y que esto debe fastidiar al gobernador.... - ---¿Qué significa eso de gobernador? - ---¿No lo sabeis? es el nombre amistoso que nuestros hijos dan á su padre. -En dos palabras, Enrique quiere tomar una profesion. - ---Paciencia, señora Smith, tenemos tiempo. Ese cuidado me toca á mí. - ---Amigo mio, nuestro hijo ha cumplido ya diez y seis años: todos sus -camaradas tienen una posicion, es necesario que se abra camino. Conversad -con él sobre esto: tiene completa confianza en vos, y nadie puede -dirijirlo mejor. - -Púseme á pasearme de un lado á otro, mientras mi mujer miraba por la -ventana, si volvian ya nuestros hijos. - -¡Oh hijo mio!--decíame yo,--si, el cuidado de establecerte me pertenece. -Hace mucho tiempo que todo lo he dispuesto para tu éxito. No fué -inútilmente que diez y seis años há, escojí para padrino tuyo á mi amigo -Regelman, entonces subjefe; y hoy dia jefe de oficina en el Ministerio -de Hacienda, Seccion de Aduanas. Si, mi querido Enrique, de antemano, -sin saberlo tú, eres candidato para pretender el supernumerariato del -Ministerio de Hacienda. Dentro de dos dias serás bachiller; y dentro -de tres años, si pasas felizmente tres ó cuatro concursos y eres -protejido vigorosamente, _tu Marcellus eris!_--Te veo ya, sub-jefe, á -los treinta y cinco años, disfrutando de dos mil cuatrocientos francos, -y condecorado como lo fué tu padrino; te veo como tu modelo, dulce, -humilde, político, complaciente con tus jefes; severo, tieso, majestuoso -con tus subordinados; y elevándote de grado en grado hasta la direccion -del personal. A los cincuenta años, si nada engaña á la orgullosa ilusion -de un padre, tu serás el terror y la esperanza de diez mil fracs verdes. -¡Qué fortuna! ¡y qué porvenir! - ---Ahí está Enrique, esclamó mi mujer, que habia permanecido en la -ventana. Conversa con M. Green.--Estoy segura que le pide un buen -consejo,--algo mas quizá. - ---¿Qué decis, querida mía?--¿Green, el especiero? ¿Mi hijo conversa con -esa jentuza? - ---¡Jentuza! replicó mi mujer con aire de sorpresa. M. Green es un hombre -honrado, un buen cristiano, respetado universalmente. _Vale_ trescientos -mil dollars, y hace el mejor uso posible de su fortuna que debe á su -trabajo. - -¡Perfectamente! esclamé yo. Bienaventurado pais en donde los especieros -son millonarios, dan consultaciones como los abogados, sino dan -colocaciones, como los ministros. Solicite pues, mi hijo, á S. E. el -Sr. de las ciruelas en conserva y de la Melaza. Pero, llamad á Susana; -supongo que no espera nada del honorable M. Green. - ---Susana, está en su leccion de hijiene y de anatomía. - ---De anatomía, ¡gran Dios! Mi hija, á los diez y nueve años, aprende -anatomía--¡Si tambien disecará! - ---¿Qué teneis, amigo mio?--repuso mi querida mujer, con una tranquilidad -que me volvió el alma al cuerpo. Susana tendrá hijos algun dia. ¿Quereis -que los crie y los cuide á tientas, sin conocer su constitucion? ¿No -habeis repetido cien veces en su presencia que el estudio del cuerpo -humano, hace parte indispensable de toda buena educacion? - ---¿Cual es el médico á cuya prudencia se confia el cuidado de enseñarla -anatomía á las jóvenes? - ---Es la señora Hope, una de nuestras celebridades médicas. - ---¡Mujeres médicos! ¡Oh Moliére! ¿donde estás? Qué ¿en este pais hecho al -revés de los demas, no son los hombres los que cuidan á nuestras madres, -á nuestras esposas é hijas? Son tambien mujeres las que partean á las -señoras de la buena sociedad? Eso no se hace en parte alguna; eso es -indecente, señora Smith,--¡indecente! - ---Yo hubiera creido lo contrario, amigo mio; pero vos sabeis mas que -yo. ¿De manera que si alguna vez nuestra hija tuviese una de esas -indisposiciones, graves ó no, que una mujer en su pudor se atreve apenas -á confesarse á sí misma, querríais mas bien que se llamára á un médico? - ---Nada de eso; me comprendeis mal, querida mia. Queria decir solamente -que hay antiguas prácticas que son respetables como todos los viejos -errores. Es decir.... no; otro dia os esplicaré eso. ¿Quién acompaña á -Susana á esa leccion de anatomía? - ---Nadie. - ---¿Cómo nadie? ¿Mi hija que solo tiene diez y nueve años y es bella como -un ánjel, recorre las calles sola y sin un acompañante de respeto? - ---¿Por qué no ha de hacer ella lo mismo que sus compañeras? ¿Qué peligro -puede amenazarla? ¿Os imajinais que haya en América un hombre tan -criminal ó tan loco como para faltar al respeto debido á la juventud y -á la inocencia? Padres, maridos, hermanos ó hijos, todos los brazos se -alzarian para herir al miserable; pero jamás se ha visto en este noble -pais semejante indignidad. - -Esas son miserias y vicios que es necesario dejar al viejo continente. - ---Por otra parte, agregó mi mujer con su dulce sonrisa, creo bien cuidada -á Susana. Alfredo, el último hijo de M. Rose ha vuelto de las Indias. -Le he visto ayer paseándose con su padre y sus ocho hermanos. Nadie me -quitará de la cabeza que Susana y él están comprometidos hace mucho -tiempo. - ---¡Comprometidos! ¿Mi hija enamorada del noveno hijo de un boticario? ¿Y -es su madre la que me anuncia friamente una noticia de ese carácter? - ---¿Por qué no habria de casarse con el que ella ama? me dijo Jenny -fijando en mí sus hermosos ojos azulas. Amigo mío ¿no es eso lo que yo -he hecho? ¿Me he chasqueado? ¿estais acaso arrepentido? - ---¿Pero qué carrera, qué fortuna posée ese jóven? - ---Estad tranquilo, amigo mio; Alfredo es un caballero. No se casará con -Susana mientras no tenga una posicion que ofrecerla. Susana esperará diez -años, si es necesario. - ---¿Y la dote señora Smith, habeis pensado en la dote? ¿Sabeis lo que -quiere ese jóven galan que compromete á nuestra hija? ¿Sabeis lo que nos -es posible hacer y qué parte tendremos que sacrificar de nuestro diminuto -haber? - ---No os comprendo, Daniel. ¿Vendemos acaso á nuestra hija? ¿Es necesario -pagar á un jóven, á un enamorado, para que se decida á aceptar por -compañera, á una jóven encantadora, cuyo aspecto regocija y que es tan -buena como bella? ¿Dónde habeis adquirido esas estrañas ideas, que os -oigo por vez primera? - ---¡Sin dote! esclamé yo, ¡en un pais donde de la noche á la mañana todo -el mundo está de rodillas delante de un dollar! - ---En América, amigo mio, uno se ama, se casa porque ama y es feliz toda -la vida repitiéndose el uno al otro que se ha escojido por amor. Cada -uno lleva en dote su corazon, y espero que, en una nacion libre, jóven y -jenerosa como la vuestra, no se conocerá jamás otro dote. - ---Sin dote, decíame yo, ¡sin dote! Harpagon tenia razon, esto cambia las -cosas. El matrimonio no es ya un negocio. Rica ó pobre, la novia estará -segura de que la aman, que se casan con ella y no con su dinero. El padre -que dé temblando á su hija no tendrá que temer á lo menos, que la entrega -á un especulador innoble. ¡Sin dote! Los pueblos bárbaros tienen algunas -veces, sin saberlo, ciertas delicadezas que harian honor á nuestra -civilizacion. - ---Hé aquí á Susana, esclamó mi mujer, que habia vuelto á ocupar su puesto -de observacion. Alfredo está con ella,--lo habia adivinado. - -Corrí á la puerta. Mi hija, mi querida Susana, ¡estaba mas bella que -nunca! Sus largos cabellos rubios que caían formando bucles sobre sus -hombros, su mirada risueña, su aire altivo, su andar mesurado la daban -nuevos encantos. Era la inocencia del niño y la gracia de la mujer. -Saltóme al cuello como una loca. La estreché con transporte sobre mi -corazon y la llevé en mis brazos hasta el comedor. - -Solamente allí apercibíme de que Susana no habia entrado sola en casa. -Estaba junto á ella el mónstruo que venia á arrebatarme mi alegria y mi -felicidad. Susana le tomó de la mano y me lo presentó de la manera mas -natural. - ---M. Alfredo Rose, querido papá--¿no le reconoceis? - -¡Demasiado que lo reconocia! ¡Era encantador el miserable! Suspiré y dí -un apreton de manos á aquel futuro yerno; que queria hacerme el honor de -escojerme por suegro sin tomarse siquiera la molestia de consultármelo.¡ -Sin dote! bastaba esto para que se creyera con derecho á casarse con la -mujer que amaba. - -Hablad pues de decoro á estos bruscos que van siempre recto á su objeto. - - - - -CAPITULO VI. - -En donde se hace conocimiento con M. Alfredo Rose y el vecino Green. - - -Mientras que Alfredo y yo permaneciamos el uno frente del otro, -silenciosos ambos y mirándonos, las dos mujeres conversaban entre sí en -voz baja y con estrema vivacidad. La madre sonreía, la hija tenia los -ojos suplicantes. - ---Amigo mio, dijo Jenny tomando á los jóvenes de la mano, hé aquí dos -niños que, con la ayuda de Dios, quieren formar una familia cristiana y -os piden vuestra bendicion. - ---Mi bendicion! Yo he visto al Papa Pio IX, bendecir á Roma y al mundo, -con esa dulce majestad que hace caer de rodillas á los incrédulos; he -visto á obispos piadosos bendecir la inocencia y el fervor de la primera -comunion. Eso era grandioso y bello: era la santidad que se espandia. -Pero yo, pecador, no me sentia con derecho para bendecir, siquiera á mis -hijos. Abrazé á Susana, abrazé á Alfredo, junté sus manos con las mias y -lloré. - -Eran tan felices los ingratos, que no vieron mis lágrimas, y así -escapáronse de mis brazos para correr hácia Jenny, que les recibió -alzando la voz: - ---Que el Dios de Abraham y de Sara, díjoles, que el Dios de Isaac y de -Rebeca, de Jacob y de Raquel os bendiga, hijos mios, y os dé una vida -cristiana. - ---_Amen_, respondió una voz cuya gravedad me hizo temblar. Era Marta que -se aproximaba con la mirada y el jesto de un profeta. - ---Hombre, dijo, toma á esta mujer delante de Dios; mujer, toma á este -hombre delante de Dios, en la buena y en la mala suerte, en la salud como -en la enfermedad, en la vida y en la muerte. No lo olvides, el Eterno lo -recordará. - ---No, ciertamente, no lo olvidaré jamás, esclamó Alfredo levantando el -brazo, pongo al Señor por testigo. - -Lo confesaré para mi verguenza! apesar de la escelente educacion que -he recibido en Francia, y aunque se me habia habituado á no tratar -sériamente sino las cosas festivas, me sentí conmovido hasta el fondo -del alma, por la solemnidad de este compromiso. Me parecia que mi hogar -se hacia sagrado como el de Abraham, y que Dios, invisible y presente, -descendia para bendecir la union de mis hijos. - -La entrada de Zambo disipó estos sérios pensamientos. Habia arrasado el -jardin y el invernadero para poder ofrecer á la novia un ramo enorme. -Acompañó su obsequio de jestos tales y de cumplimientos tan burlescos, -que me eché á reir contra mi voluntad. - ---¿Cuándo la boda amito? preguntó el negro. ¿Mañana, pasado mañana, -dentro de ocho dias? Zambo quiere cantar, Zambo quiere bailar. - ---Susana, esclamé mirando á mi hija, no está fijado el dia! - ---Mi buen padre, esperamos vuestras órdenes respondió la señorita mi -hija, con una falsa modestia que me hizo suspirar. - ---Y no esperamos mas que eso, dijo Alfredo, he alquilado y amueblado una -casa, cerca de aquí; en la esquina de la avenida décima cuarta. Todo está -dispuesto para recibir á la que me hace el honor de compartir mi fortuna -y mi nombre. - ---Hijo mio, le dije á Alfredo, y este nombre de hijo me ahogó al salir, -Susana os ha escojido, nosotros os adoptamos con los ojos cerrados; pero -perdonad á la lejítima curiosidad y á la inquietud de un padre. ¿Desde -cuándo amais á mi hija?--Y ya que hablais de fortuna--¿cuál será vuestra -situacion, la de ambos, en esa casa cuya felicidad nos toca tan de cerca? - ---Deciros desde cuando amo á Susana, me sería difícil; respondió el -jóven. Me parece que la amé desde que nació.--A no dudarlo, la amaba -ya cuando íbamos juntos á la escuela comun, y corriamos á lo largo del -camino, ella era una criatura y yo casi un adolescente. Despues de ese -tiempo, tantas veces hemos jugado, hablado y orado juntos; la he visto -siempre alegre, buena, amable, y tantas veces hemos conversado sin -rebozo, tantas veces he podido apreciar toda la belleza de su alma, que -ha llegado un dia en que he comprendido que Susana era la mujer que Dios -en su bondad me habia deparado.--Cuando Susana tuvo diez y seis años, le -pedí me aceptára por esposo, nos comprometimos, y hé ahí toda la historia -de nuestros amores. - ---De manera, dije yo suspirando, que es la estimacion y la amistad la que -os han conducido á eso que vosotros llamais amor--¿Nada de súbito, nada -de fulminante: ni poesía, ni pasion? - ---Tengo veinte y cuatro años, dijo el jóven, y amo á Susana. Nunca he -amado, ni amaré á otra que no sea ella; la estimo mas que á nadie en el -mundo; la quiero mas que á mi mismo: ¿es cordura, es pasion?--no lo sé; -pero espero que Susana no me pedirá esplicaciones, y que me permitirá que -la ame del mismo modo hasta mi último dia. - ---Perfectamente, hijo mio; sois un sábio; sereis feliz, como mereceis -serlo y tendreis muchos hijos. Entretanto hablemos de dinero. - ---Yo no tenia fortuna, dijo Alfredo, y eso aplazaba bastante nuestros -proyectos. Tenia veintiun años y estaba decidido á hacer carrera -rápidamente,--no dudaba del éxito. - ---¿Contaríais sin duda con protectores poderosos? ¿con la promesa de un -buen puesto en el gobierno? ¿Vuestro padre quizá habia comprometido en -vuestro favor al primo de la prima de algun Senador? - ---No; tenia mi cabeza y mis brazos, respondió, Alfredo y la divisa de -todo Yankee verdadero: _Go ahead! never mind; help yourself_: Adelante! -y sin cuidado; ayúdate á tí mismo: esto vale mas que un apoyo estraño. -En un país que se engrandece tan velozmente como el nuestro, todo hombre -que no es un necio y que tiene voluntad, concluye por encontrar una buena -veta. Empleado como químico en casa de un rico comerciante de índigo, oía -á mi patron quejarse á menudo de que los buques espedidos á la India iban -siempre á media carga. Encontrar un nuevo artículo de flete, era la idea -fija de nuestros armadores. Descubrí uno, en el que nadie habia pensado y -que tenia asegurado su despacho: era el hielo. Jamás se proveerá cantidad -igual á la que puede consumir la India. La dificultad estaba en poder -conservarlo durante el camino. Era un problema que debia resolverse. -Gracias á mi padre he sido educado en un laboratorio; la física y la -química han sido mis primeros entretenimientos. Para aislar mis témpanos -de hielo, necesitaba un cuerpo mal conductor del calórico. Ensayé el -serrin, que no tiene valor alguno entre nosotros. El descubrimiento -estaba hecho: faltaban solo los capitales. - -Encontrar dinero para poner en ejecucion una buena idea es cosa fácil en -América, pensé en M. Green, que hace grandes negocios en arroz, café, -especias é índigos. Tuvo confianza en mí y arriesgó una espedicion. Partí -para Calcuta con mi cargamento; no tuvimos merma en el camino, y vendí -mi hielo de modo á ganar el flete de ida y vuelta; y he vuelto despues -de haber establecido allí un mercado ventajoso para veinte años. A mi -llegada tuve ocho mil dollars por mi parte, y vedme al frente de la casa -Green, Rose y compañia. El éxito es seguro. Puedo descontarlo hoy dia -mismo, si quiero. Diez ó doce mil dollars por año: hé ahí lo que por lo -pronto puedo ofrecer á _Madama_ Alfredo Rose, esperando mejor suerte. - ---Sesenta mil francos anuales! esclamé, qué bella cosa es el comercio, -cuando sale bien! Miré de mas cerca á mi yerno y le encontré cierto aire -de jénio. En la frente y en la parte inferior del rostro tenia algo de -Napoleon. - -Habia olvidado completamente la botica de su señor padre, cuando Zambo -nos anunció á Mr. Rose que venia á tomar parte en el regocijo jeneral. -Por estimable que fuera el exelente hombre, no era un boticario el suegro -que yo ambicionaba para mi hija: habia soñado con un sub-prefecto; -pero qué hacer en un pais primitivo que no ha conquistado todavia esa -centralizacion que la Europa nos envidia? - -Con M. Rose entró M. Green, seguido de Enrique. Reconocí al boticario en -ese aire médico que jamás se pierde; pero el especiero con frac negro y -corbata blanca era para mí un mónstruo desconocido. Su lenguaje y sus -maneras no eran menos raras que su traje. Green, el vendedor de aceite -y de café, hablaba con la autoridad y la sangre fria de un hombre que -cuenta los millones por los dedos. - ---Vecino, díjome, con afectuosa _bonhomia_, héme aquí medio de la familia -por este jóven, vuestro yerno y mi socio. No quedaremos ahí. Enrique ha -venido á verme: es un muchacho intelijente y que me agrada. He encontrado -una colocacion para él. Alfredo se hace sedentario: no se casa uno para -correr el mundo. Necesitamos entre tanto una persona de confianza en -Calcuta. He pensado en Enrique, apesar de ser tan jóven. Nunca entra uno -demasiado temprano en los negocios. Tres años de residencia en las Indias -le formarán. Le daremos una parte, que si él trabaja, subirá de cuatro á -cinco mil dollars por año. Vos me confiais un niño, y yo dentro de tres -años os volveré un hombre. - -¿Qué decis de mi proyecto? ¿os sonríe tanto como á Enrique? - ---Oh hijo mio! me dije yo, habia soñado otro porvenir para tí. Quizá -este te convenga mas; quizá no tengas ni el jénio de la política, ni la -flexibilidad necesaria para elevarte al rango de jefe de oficina. El dado -está tirado, serás millonario! - -Dí las gracias á Green, quien me dijo al oído: - ---Vecino, no pararemos en esto. Conoceis á Margarita, mi duodécima hija, -chiquilla encantadora, que ya tiene diez años y el talle redondo como una -muñeca. Tengo la idea que dentro de seis ó siete años haremos de ella la -señora de Smith. Pensaremos en el jóven y en su fortuna; contad conmigo. - -Esto era demasiado! Yo, el doctor Lefebvre, yo un sábio, un _bourgeois_ -en mi pais, convertido así en aliado de un especiero, y debiéndole -favores! - -Es cierto, amo la igualdad: soy francés, y tengo por evanjelio los -principios de 1789. Que proclamen esta igualdad y la anuncien en todas -partes, lo exijo; que la pongan en nuestras leyes, lo consiento: las -leyes no se aplican jamás; pero que se haga descender esa igualdad á -nuestras costumbres, nunca! El hombre que no hace nada estará siempre -arriba del que se ensucia los dedos trabajando. - -Iba á romper el encanto y á rehusar esa fortuna pérfida, cuando por -invitacion de mi mujer, cada uno de nuestros vecinos aceptó una tajada de -jamon y una taza de té.... - ---Daniel, me dijo Jenny, estamos todos en la mesa, decid la bendicion. - ---Querida mia, estoy tan conmovido que no sé lo que hago.--Ocupad mi -lugar y hablad por mi. - ---Dios mio, dijo Jenny, bendecid esta casa y á todos los que están en -ella. Bendecid sobre todo á los que se alejan, y que entre ellos, Señor, -no halleis sino corazones puros y obedientes. - -Todos respondieron: _Amen_, con voz tan sincéra que el curso de mis ideas -se trastornó. Miré á mis amigos, á mis hijos, á mi mujer: á Green que -con tanta simplicidad hacia la fortuna de mi familia: á Enrique, que á -los diez y seis años, con la resolucion de un hombre y el ardor de un -niño, queria conquistarse á fuerza de trabajo un puesto en el mundo y no -retrocedia ni ante el peligro ni el destierro; á Susana y Alfredo que se -amaban con un amor tan tierno y tan puro, á mi mujer en fin, mi buena -Jenny, que no se ocupaba sino de los demas, atenta y abnegada, la vida -y el alma de la casa, la reina de esta colmena, de donde se escapaba el -enjambre! - -Y yo, moscardon inútil, que no sabe sino murmurar, me decia, voy á quedar -solo en este hogar, animado en otro tiempo por la alegria de Susana y de -Enrique. Rose tenía nueve hijos; Green quince: Dios bendice las grandes -familias, y cuando queremos ser mas sabios que él, confunde nuestra -falsa prudencia, condenándonos al aislamiento que nosotros mismos hemos -buscado. - -Miraba á mi mujer, jóven todavia, fresca y de una robustez graciosa; y me -decia........no recuerdo lo que me decia, cuando Zambo entró, empujando -la puerta, con aire asustado y gritando: - ---Arrebato! arrebato!--escuchad--llaman á fuego. - - - - -CAPITULO VII. - -El incendio. - - -Al primer grito de Zambo, el boticario corrió á la ventana, en seguida -volviéndose hácia Green: - ---Teniente le dijo, es á nosotros á quienes llaman; el incendio es en la -duodécima avenida. - ---Sarjento, soy con vos, dijo el especiero levantándose. Doctor, agregó -golpeándome en el hombro, alerta! el carruaje no espera. - ---Bueno! me dije, viéndolos salir acompañados de Alfredo y de Enrique, -hélos ahí que juegan á la guardia nacional. La guardia nacional! es un -regalo que la América nos ha enviado con el ciudadano Lafayette, y que -nos ha aprovechado lindamente! Corred á esa parada inútil, queridos -amigos, y que os haga buen provecho!, por mi parte, me quedo en casa. Qué -es ese carruaje de que habla Green? ¿Se imajina él, que yo voy á correr -como un papanatas, al espectáculo del incendio en un pais donde, segun -dicen, el fuego aparece todos los dias? - -Me aproximé á la ventana: torbellinos de humo subian al cielo arrojando -chispas. El fuego tomaba cuerpo. - ---Lijero, amo, lijero, el carruaje se aproxima, me dijo derepente Marta. - -Me dí vuelta: frente á mi estaba Zambo, con una hacha en la mano, y un -casco de cuero curtido en la cabeza: Marta tenia una chaqueta de paño -negro, y un ancho cinturon jimnástico: era mi uniforme. Yo era bombero! - -Bombero! yo! quería protestar contra este nuevo ultraje de la suerte; -pero Marta se habia apoderado de mi. En un abrir y cerrar de ojos, me -hallé vestido, ceñido, con el casco puesto, armado é izado sobre el techo -de un omnibus inmenso que contenia en sus flancos una máquina á vapor, -toda humeante. Dos magníficos caballos negros llevaban al galope bomba y -bomberos. - ---No temas nada, Daniel, gritó Marta, con el brazo levantado, vas á -servir á Dios; el Altísimo te arrancará de entre las llamas, como ha -salvado á Sidrach, á Misach y á Abdenago, sus servidores. - -Esta bendicion bíblica me hizo temblar; olia á quemado. - ---Singular idea, esclamé, la de arriesgar su pellejo por desconocidos, -cuando podria pagarse á los bomberos. - ---Qué es lo que decis doctor, interrumpió una voz ágria que me hizo -reconocer á mi vecino Reynard en el _attorney_[14] Fox.--Ciudadanos, -agregó, recitando quizá un viejo alegato, si quereis ser libres, sed -vosotros mismos vuestra policia y vuestro ejército. Darse guardianes, es -darse amos. Mi querido amigo, continuó en tono natural, ¿dónde habeis -tomado esas ideas del otro mundo? ¿no sois amigo de la libertad? - ---La libertad ante todo! me apresuré á contestar, un poco avergonzado de -mi debilidad. Correr al socorro de sus conciudadanos es un deber y un -placer que no cedo á nadie; tengo orgullo en ser bombero! - ---Menos que Green, querido vecino, respondió el hombre cara de zorro. -Ese sí que vá contento al incendio! El es diabólicamente fino, agregó -hablándome al oido; _devilish smart_, repitió cuatro veces, guiñándome el -ojo, y haciéndome señas con la nariz y la barba. - -Abrió su tabaquera, suspiró y tomando dos veces lentamente tabaco: -Nuestro Capitan, dijo, el bravo coronel Saint-John se retira, Green es -teniente y ambicioso. Quiere ser Capitan con el objeto de elevarse mas -alto. El es diabólicamente astuto; pero aunque tiene cuidado de ocultar -sus cartas, yo leo en su juego. - -Fox no habia concluido todavia sus insidiosas confidencias, y ya habiamos -llegado: Ninguna policia, ninguna precaucion habia sido tomada; un -pueblo de curiosos estaba alineado en las veredas, y por suerte dejaba -libre el medio de la calle, la máquina fué instalada en un instante, -desencadenados los pistones, el agua corria por todas partes. Mientras -que el teniente reconocia el foco principal del incendio y daba sus -órdenes, púseme á dirijir los tubos con mi amable vecino. - -Frente á nosotros estaba una casa presa toda del fuego. Las llamas habian -roto las ventanas y salian en torbellinos. Derrepente, se escucharon -gritos desgarradores en el primer piso. Una figura blanca pasó como una -sombra. Una voz de mujer pedia socorro. Al instante, Green, apoyando una -escalera á lo largo de la pared, subió y desapareció en medio del humo. - -Diabólicamente fino, me dijo Fox con un gesto satánico, _devilish smart_; -juega cerrado, el ambicioso! - ---Por aquí muchachos, por aquí, gritaba Rose, enteramente ocupado de -ahogar el incendio. Levanté á fuerza de brazo el pesado tubo; pero no -podia quitar la vista de la ventana por dónde Green habia entrado. El -corazon me saltaba, la inquietud me ahogaba. - -En el mismo instante reapareció Green, con una mujer en los brazos, y -descendió en medio de los hurras de la multitud. - -Apenas en el suelo, la mujer se incorporó:--Mi hijo, gritó, donde está mi -hijo, dónde está mi hija?--Todo su cuerpo temblaba, lloraba, levantaba -los brazos hácia la ventana incendiada y queria arrojarse en aquella -hornaza. Se procuró en vano retenerla, se escapaba de nuestras manos, -corria á la casa, y, rechazada por la llama, retrocedia lanzando gritos -terribles y arrancándose los cabellos. - -Todos nos mirábamos. La llama rujia como la tempestad, el techo -incendiado iba á desplomarse. El niño estaba perdido. No sé lo que en ese -momento pasó en mi alma: la vista de aquella pobre madre, las palabras -de Marta, el ejemplo de Green, la idea de que yo era francés, qué sé -yo?--fué una embriaguez que me subió á la cabeza--Corrí á la escalera, y -estuve arriba antes de saber lo que hacia. - -Rose quizo detenerme:--Soy padre, esclamé, no dejaré que ese niño muera! - -Una vez en la habitacion, tuve miedo. Las llamas silvaban á mi alrededor, -los ensamblados crujian, los cristales estallaban: era aquello un ruido -siniestro. Sofocado por el calor, enceguecido por el humo, llamé, nadie -respondió; grité, ni el éco resonó. Estaba desesperado, cuando una lengua -de fuego roja, atravezando la oscuridad me mostró frente á mi una puerta -cerrada. Romper la cerradura de un hachazo, entrar en la habitacion, -correr á la cuna donde lloraba un niño, apoderarme de este tesoro, fué -cosa de un instante; qué alegria! pero fué corta. Rodeado de humo, casi -afixiado, no sabia donde estaba; el corazon me palpitaba, la cabeza me -daba vuelta, estaba perdido. - ---Por aquí, doctor! por aquí, Daniel! gritaba la voz de Rose; avanzad, -pero reculando, atencion! - -El consejo era prudente, apenas me habia dado vuelta, un vigoroso chorro -de agua dirijido por la hábil mano del boticario, me inundó de piés á -cabeza, á riesgo de voltearme. Gracias á esta diversion estratéjica, que -contuvo por un instante el fuego y disipó el humo, ví la ventana, corrí á -ella, y enhorquetándome en la escalera; me dejé deslizar hasta el suelo, -negro y humeante como un tison mojado. Un instante despues el techo se -hundia con espantoso estrépito. Marta tenia razon: Dios me habia tratado -como á Abdenago. - -Decir la alegria de la pobre madre sería cosa inútil. El mas feliz -era yo, que habia salvado á un niño y sostenido el honor del nombre -francés. Mi locura me habia costado algo: tenia una parte de mis cabellos -chamuscados, una mejilla asada y el brazo izquierdo quemado de puño al -codo:--¿qué era esto despues de lo que habia ganado? - -Una hora cuando mas despues del suceso, volvíamos á nuestro barrio, -dejando á los recien venidos el cuidado de estinguir los restos -humeantes. Trepé listamente, y con la cabeza erguida, á ese mismo omnibus -en que por la mañana habia subido tan de mala gana. Fox estaba allí, -guiñando el ojo, como si fuese tuerto. - ---Green es pillo, dijo, dándome un codazo en el brazo enfermo, lo que me -hizo estremecer, pero vos sois endemoniadamente mas pillo que él. Hurrah -al capitan Smith! agregó frotándose las manos. - -No le respondí: un nuevo espectáculo me ocupaba enteramente. - -A lo largo de las veredas estaba alineada una inmensa multitud en un -órden increible. Casi todos los hombres tenian un papel en la mano, que -ajitaban á nuestro paso. - ---Hurrah al bravo teniente! Hurrah á Green! gritaban. Hurrah á Smith! -Hurrah al bombero heróico! - ---Helos ahí, se decian señalándonos con el dedo. Aquel, es Green; ese -otro, es Smith! Hurrah! Los sombreros se alzaban, flotaban los pañuelos -y las mujeres nos mostraban á sus hijos, que ajitaban sus manecitas como -si nos bendijeran. ¿Por medio de qué misterio sabia ya toda la ciudad -mi nombre y mi accion?--lo ignoraba, y no lo preguntaba. Uno se habitúa -pronto á la gloria; pero la emocion comenzaba á dominarme. Habia tenido -fuerzas para contemplar á la multitud con la modestia y la calma de un -héroe. Al aproximarme á mi casa derramaba lágrimas. El pueblo rodeaba á -Jenny, á mi hija, á Marta que predicaba, y á Zambo que bailaba como un -niño. Me eché en sus brazos, y, apesar de mi figura de deshollinador -sabe Dios, con cuanto cariño abrazó á todos. Creo que estaba tan negro -como Zambo. - -Antes de entrar en casa, Jenny me mostró sonriendo la imprenta que estaba -frente, la del _Paris-Telegraphe_, ese diario sedicioso. Un inmenso -cartel se elevaba en lo alto de la casa, y de una media legua podia -leerse lo que sigue: - - QUINTA EDICION - - PARIS-TELEGRAPHE - - HORRIBLE INCENDIO - ¡¡¡El bravo teniente GREEN!!! - ¡¡¡El heróico bombero SMITH!!! - - FRASE SUBLIME: - ¡Soy padre no dejaré morir ese niño! - 50,000 ejemplares vendidos - EN PRENSA LA SEXTA EDICION - -Era aquel el templo donde se distribuía la gloria: ¡allí habia con que -curar la vanidad! - -¡Ah!--¡Con qué placer corrí á la sala del baño para meterme en el agua, -emblanquecer mi cara y refrescar mi brazo quemado! Esta vez encontré -admirable la invencion que ponia á toda hora agua caliente en mi -habitacion. En cuanto á Zambo, no quiso dejarme, so pretesto que el _Amo_ -tenia necesidad de sus servicios y que no podia pasarse sin él. El buen -muchacho tenia necesidad de hacerme hablar para darse importancia en -la vecindad. Mi gloria era la suya, él era el que habia entrado en las -llamas, por procuracion. - -Cuando descendí á la sala, la oficina del _París Telegraphe_, estaba -todavia asediada por los compradores, sin poder dar abasto á los pedidos; -la multitud se estrujaba bajo nuestras ventanas procurando verme. Con mi -brazo en cabestrillo, mi mejilla señalada, y mis cabellos quemados, podia -creerme un héroe. - -Muy luego, y para que nada faltase á la alegria de este dia feliz, vino -la música de los bomberos á darme una serenata, con toda la compañia y -Green á la cabeza, que me dirijió un discurso. - -En este _speech_, bastante bien redondeado, el especiero con una modestia -conmovedora, se olvidaba á si mismo para no hablar sino del valor que -yo habia desplegado, y, á nombre de la compañia, me rogaba aceptase el -puesto de capitan. - ---¡Camaradas! ¡amigos! esclamé, me siento confundido por vuestras -bondades, pero no quiera Dios que olvide el ejemplo que me ha dado el -teniente Green, y el socorro que he recibido de Rose, ¡el bravo sarjento! -Al primero, debo el honor de una buena accion; al segundo, debo la vida. -Permitidme pues que no olvide esta deuda de gratitud y que siempre -considere como mis jefes al excelente Green y al jeneroso Rose. Quiero -permanecer con vosotros, camaradas; como vosotros, simple bombero, en -un pais libre. Orgulloso de vuestra amistad y de vuestro heroismo, no -cambiaria nuestro modesto uniforme por el traje de capitan jeneral. ¡Viva -la América y la libertad! - -Mi respuesta tuvo éxito, sobre todo el final que no valia nada. Green se -arrojó en mis brazos; Rose hizo otro tanto, y Fox, llamándome á parte, me -dijo al oido: - ---Sois diabólicamente astuto, camarada, veis lejos; pero es lo mismo, -os comprendo. Y guiñó los dos ojos á la vez, lenguaje misterioso cuyo -alcance no entendí. - -A una señal de Green, comenzó de nuevo la serenata. Al mismo instante -ví ascender un cuadro á lo largo de la imprenta del _París Telegraphe_, -como un pabellon que se iza en el gran mastelero. Sobre este cuadro -trasparente é iluminado por linternas de colores, se leia la siguiente -inscripcion en caracteres de un pié de alto: - - OCTAVA EDICION. - - PARIS-TELEGRAPHE. - - HORRIBLE INCENDIO. - _¡¡¡El heróico bombero Smith, el nuevo Cincinato!!!_ - DE QUE MODO LA AMERICA RECOMPENSA LA VIRTUD. - 100,000 EJEMPLARES VENDIDOS. - En prensa la nona edicion. - -Qué quiere decir esto? esclamé. Zambo id á buscarme el diario; hay aquí -una broma de mal gusto. - -Traido el diario, leí, con gran sorpresa mia, el discurso de Green, y mi -respuesta. Lo habian taquigrafiado é impreso durante la sesion. Lo que -me valia el título de Cincinato: era mi renuncia. ¿Porqué? jamás lo he -sabido; pero la palabra hacia buen efecto en el cartel. Debe ser alguna -cosa un hombre que se llama el _nuevo Cincinato_. - -A continuacion de mi _speech_ y bajo el epígrafe ridículo: _De qué modo -la América recompensa la virtud_, se leian las dos cartas siguientes: - - EL CISNE. - - COMPAÑIA DE SEGUROS CONTRA INCENDIOS. - - CALLE DE LAS ACACIAS N.ᵒ 10. - - (_Capital social 10 millones de dollars. Parte de los - beneficios distribuidos á los asegurados_). - - “Señor: - - “El valor que habeis desplegado en el incendio de esta mañana - os ha señalado á la atencion del consejo de la compañía. - - “Está vacante el puesto de médico consultante, para examinar - las heridas y accidentes resultados de el incendio. - - “Esperamos que nos hareis el honor de aceptarlo. Los honorarios - son de 400 dollars. - - El director de la compañía _X. X._ - - “Al Dr. Daniel Smith, bombero de la séptima compañia.” - - LA PROVIDENCIA. - - _Hospicio de niños, sostenido por suscripcion privada de 10 - dollars por año._ - - CALLE DE LOS NOGALES N.ᵒ 25. - - “Señor: - - “El médico que ha pronunciado las bellas palabras: soy padre, - no dejaré morir á ese niño, es al que su abnegacion y su - talento llaman naturalmente á cuidar de los niños expósitos. - - “El puesto de primer médico de nuestro hospicio está vacante; - esperamos que os dignareis aceptarlo. - - “Servicio: todos los dias de seis á ocho. Honorarios 2,000 - dollars. - - Los administradores del Hospicio _R. T._ - - “Al Sr. Dr. Daniel Smith, bombero de la séptima compañía.” - ---Zambo, pregunté: ¿han traido cartas para mí? - ---No amo, el cartero no ha venido. - ---Es imposible, á menos que no haya alguna mistificacion en este diario. - ---Golpean á la puerta, amo, dijo Zambo, escuchad: uno, dos, tres, es el -correo, corro. - -El negro me trajo cuarenta cartas, una montaña de papel. Unos enfermos -me preguntaban la hora de mi consulta, otros me rogaban fuese á verles -lo mas pronto posible, cuatro cófrades me llamaban en consulta, seis -farmacéuticos me ofrecian una asociacion, y en fin, cosa rara, dos -cartas cuidadosamente lacradas me anunciaban confidencialmente lo que el -_Paris-Telegraphe_ habia publicado ya, con una indiscrecion, que en el -fondo yo perdonaba. - -Ya era célebre! Mi fortuna comenzaba. Un dia, una hora de valor me daban -un nombre y hacía mas por mi en América, que lo que habia conseguido -en el viejo continente durante veinte años de trabajos. Pero, pensé, y -este pensamiento me volvió la humildad de que tenia tanta necesidad, sin -ese diario charlatan, sin esa trompeta que ha lanzado mi nombre á todos -los écos del Nuevo Mundo, habria yo conseguido algo? Mi primera idea, -desde luego, fué dar las gracias al periodista, fuese quien fuera. Era -demasiado tarde, la oficina estaba cerrada, el cartel apagado, mi gloria -desvanecida. Dejé mi visita para el dia siguiente. - -La noche la pasé con mis antiguos amigos, mi mujer y mis hijos. Todos -ellos hacíanme repetir los mas pequeños detalles del terrible y glorioso -suceso: Jenny palidecía cuando hablaba de mis peligros y se sonrojaba -cuando referia la alegria de la madre al ver de nuevo á su hijo. Susana -me estrechaba la mano y miraba á Alfredo. - -Creo que la conversacion habria durado toda la noche, si Marta no hubiese -colocado sobre la mesa una enorme Biblia, forrada en zapa, y cerrada por -grandes broches de cobre. - ---Lée, me dijo; y calma tu vanidad; no olvides la historia de Aman, hijo -de Amadatha, de la raza de Agag; y no olvides que aquí hay un Mardaqueo -que no se arrodillará ante tu presencia. - ---Estad tranquila, Marta, le respondí riendo, á mi puerta no hay una -potencia de cincuenta codos de altura, y yo no quiero colgar á nadie. - -Jenny abrió la Biblia y nos leyó el tercer capítulo de Daniel, lo que -encantó á la cuácara, desagradó á Zambo y me hizo reflexionar sériamente -sobre la bondad de Dios para conmigo. Cuando nos separamos despues de un -dia tan bien empleado, la noche estaba un poco avanzada. Me arrojé en la -cama fatigado, sufriendo un poco, pero contento de mí mismo: y, toda la -noche soñé con serenatas, carteles, hurrahs y discursos. - - - - -CAPITULO VIII. - -Truth[15], Humbug[16] y Ca. - - -Apenas me disperté, corrí á la ventana; queria gozar de mi celebridad -naciente, y contemplar una vez mas mi nombre proclamado por arriba de los -techos. El tablero estaba en su lugar; todos los pasantes le echaban la -vista, pero, oh vanidad de las glorias humanas! he ahí lo que leian: - - LLEGADA DEL PERSIA. - - GRANDES NOTICIAS DE EUROPA. - - _Lóndres--Consol. 93¾._ - - LIVERPOOL--ALGODONES--ALZA DE 20%. - - _Puerco salado (Cleveland) se piden 4,000 barricas á 14 dollars._ - - A los agricultores--ocasion única. - - Cuatro hermosos _asnos de Italia_, padres de primera clase. - - Dirijirse á MM. Ginocchio hermanos. 70. William-Street. - ---Pueblo de mercaderes! esclamé mostrando el puño á los pasantes, -raza grosera que hace marchar revueltos y al mismo paso los negocios, -los sentimientos, el algodon y las ideas--doy gracias á Dios de no -pertenecerte. Viva el pais del ideal, viva la Francia, que se la arrastra -siempre con una palabra sonora, la Francia que, alabado sea Dios! no -piensa jamás en sus intereses sino cuando es demasiado tarde! Nuestra -locura vale mas que la prudencia de estos Yankees; nuestra pobreza es mas -noble que su riqueza. Cuatro asnos de Italia, y el precio del puerco, hé -ahi las grandes noticias de Europa para estos colonos ignorantes! Y ni -palabra de Francia, de las nuevas modas, del baile de la Corte, de la -última novela, del último _vaudeville_. Pálidos vándalos, no tengo para -vosotros sino desprecio. - -A la vez que daba libre curso á mi justa cólera, no queria dejar de dar -las gracias al periodista que el dia anterior habia hablado de mi. Fuese -quien fuera aquel folletinista, no me convenia deberle una atencion. -Honrarlo con mi visita, era quedar á mano con él. - -Entré en una casa de poca apariencia, que tenia por toda muestra -una placa de cobre, clavada en la pared, y sobre la cual se leia: -PARIS-TELEGRAPHE, _Truth, Humbug y Ca. propietarios. directores_. Una -puerta de sarga verde estaba frente á mi, la empujé y me encontré en -presencia de un hombrecillo vestido de negro y abrochado hasta el cuello: -era M. Truth. Sentado delante de un escritorio de jacarandá, tenia en la -mano unas tijeras enormes, cortaba largas tiras de papel de un diario -inglés y las echaba á una especie de buzon de cartas que comunicaba con -la imprenta. Era la redaccion á bajo precio. - ---Qué quereis, Señor?--preguntóme sin levantar la cabeza, ni interrumpir -su trabajo. - ---Señor, le dije con voz grave y reposada, soy el doctor Daniel Smith, -bombero de la séptima compañía, el mismo cuyo elojio habeis tenido la -bondad de hacer en vuestra hoja de ayer. - ---Bien, dijo el periodista continuando sus recortes--¿Qué quereis? - ---Daros las gracias, señor: pagar la deuda de agradecimiento. - -El hombre miróme con aire sorprendido. - ---No me debeis nada, doctor. Publicando vuestra bella accion, he hecho mi -oficio; y me habeis valido ayer mas de doscientos dollars. No me debeis -pues, ningun favor. - -Con lo que continuó su trabajo, sin invitarme siquiera á tomar asiento. - ---Señor Truth, le dije en tono seco y digno, no me ocupo de los motivos -que os hayan hecho obrar ayer. Me habeis hecho un servicio, soy, y me -reconozco vuestro deudor. - -Iba á salir cuando levantó de nuevo la cabeza y fijó en mi sus grandes -ojos negros, cuya espresion dolorosa me hirió. - ---Doctor, dijo con voz jadeante, si tratais absolutamente de chancelar -una deuda imaginaria--la ocasion se os presenta. Decidme con toda -sinceridad de qué enfermedad sufro, y cuanto tiempo me queda de vida: - -Se levantó, púsose la mano sobre el corazon y se detuvo de repente. Una -asma violenta le oprimia. Le tomé el pulso, escuché su respiracion--le -ausculté--Tenia síntomas que no permitian engañarse. - ---Doctor, me dijo Truth, os pregunto la verdad. Cuando se tiene, -como yo, la costumbre de decirla á todo el mundo, se tiene la fuerza -suficiente de escucharla por su cuenta. Tengo necesidad de saber en que -estado me encuentro. - ---Teneis, le respondí, una enfermedad al corazon, que está lejos de ser -incurable. Los cigarrillos de stramonio os aliviarán. Pero si quereis -sanar, os son necesarios, el aire puro, la vida tranquila, el descanso -del alma y del cuerpo, cosas todas que no se encuentran en la oficina de -un diario. - ---Gracias, doctor, me dijo:--vuestra opinion es la misma que mi -médico me ha dado esta mañana. Es necesario renunciar á las fatigas -de mi profesion; sea, cuanto mas pronto, mejor. Un Yankee nunca mira -atrás.--Doctor, compradme mi diario. Os vendo mi parte por veinte mil -dollars; en seis meses los habreis ganado--¿Aceptais?-- - ---Peste! esclamé, lijero andais! - -Periodista yo! es un honor en el que no he pensado jamás. - ---Pensad en él--Para un hombre de bien, es la primera de las -posiciones.--Hay nada mas bello que guiar á sus hermanos por la senda de -la justicia y de la verdad! - -Periodista, es un papel que no se estima de lejos, pero que de cerca, -no sé porqué todos quieren ensayarlo. Los periodistas son de la misma -familia de los comediantes: se les desdeña y se les envidia. Estos -jitanos tienen ingenio; frotándose con ellos, uno se encuentra menos -paisano. - -No hay una sola mujer hermosa que no sienta placer en acercarse á -las grandes coquetas: no hay un solo hombre de Estado que, en un -momento dado, no lisonjée á los folletinistas, si no es que se enrola -modestamente entre los hacedores de diarios. A pesar mio, la proposicion -de Truth haciale cosquillas á mi vanidad; la idea de dirijir la opinion -me sonreia. Un hombre como yo tiene tantas cosas que enseñar á esa masa -ignorante y estúpida que se llama público! Solo el sentimiento de mi -dignidad me impedia ceder á esta locura. - ---Dirijir un diario, dije á mi enfermo es cosa muy dificil, para quien no -ha nacido en esta industria. - ---No, nada mas sencillo. Sentaos ahí, cerca de mí, permaneced durante dos -horas, y poseereis el secreto del oficio. En el fondo todo se reduce á -una sola regla de conducta: decir la verdad, nada mas que la verdad, toda -la verdad. - -La curiosidad venció? Me eché en un gran sillon de cuero amarillo, -puse el baston entre mis piernas y apoyé mi brazo enfermo sobre la -empuñadura; una vez instalado, abrí mi tabaquera que habia dejado sobre -la mesa y mirando á Truth: - ---Mi querido Arístides, le dije, vuestra divisa es bella; pero, aquí para -entre nosotros, no lo es demasiado? En materia de periodismo, yo creia -que la mentira era la regla, y la verdad la escepcion. - ---¿Dónde habeis visto eso, doctor maquiavélico? En la vieja Europa, -quizá? En España, en Rusia, en Turquia; en todas partes donde la prensa -es un monopolio en manos del gobierno, los pobres periodistas tienen -permiso para no decir palabra durante seis dias, á condicion de mentir -oficialmente el séptimo; pero en un pais de libertad, en el que cada cual -puede pensar lo que quiere, é imprimir lo que piensa, de qué serviria la -mentira? La verdad es nuestra mercancia, lo que nos compra el público. -Mentir es perder nuestro crédito y arruinarnos vergonzosamente. Nosotros -podemos tener todos los vicios, menos uno. Ved _el Times_ inglés: es -inconstante, injurioso, violento; pero embustero, nunca! Sorprendido en -flagrante delito de mentira, su propietario perderia una renta de cien -mil dollars. No es uno vicioso á ese precio: uno es verídico por cálculo -y virtuoso por interés. - -No me alucinaba esta virtud americana. Buscaba una respuesta, cuando -apercibí un hocico de garduña que atravesaba la puerta. Era mi honorable -compañero de armas y vecino el _sollicitor_[17] Fox, que se aproximó -deslizándose sobre el pavimento y nos dió la mano afectuosamente. - ---Buenos dias, querido Truth, dijo al periodista sonriéndole. Vengo de -parte de M. Little, el banquero, á conversar con vos de un gran negocio. -Hay dos mil dollars de ganancia para el diario, dos mil dollars, repitió, -acentuando cada sílaba. - ---Bien, respondió friamente el periodista; eso corresponde á mi socio. - -Tocó la campanilla. Una puertecita se abrió dando paso, no sin trabajo, á -un hombron, á quien su cuerpo enorme, su cabeza calva, sus grandes orejas -y sus dientes delanteros, daban el aspecto de un elefante vestido. - ---Buenos dias, doctor Smith, esclamó reventando de risa, buenos dias, os -reconozco por vuestro brazo en cabrestillo. ¿Qué decís de mi tablero de -ayer, querido Cincinato? ¿No valía el de hoy? Truth, los cuatro asnos -están vendidos; Ginocchio nos escribe que suprimamos el aviso. Buenos -dias, Fox, sois tan delgado que os tomaba por la sombra del doctor. -Vosotros los SOLLICITORS, teneis la conciencia tan tierna que los -escrúpulos os enflaquecen. ¿Qué nos traeis? - ---Hé aquí de lo que se trata, dijo Fox, mediocremente lisonjeado por -los agasajos de M. Humbug. La casa Little hace un pequeño empréstito -mejicano; diez millones para comenzar. Las acciones son de doscientos -dollars cada una, emitidas á ciento sesenta y reembolsables á la par por -sorteo anual. Diez por ciento de interés y veinte por ciento de beneficio -sobre el capital; es un lindo negocio! - ---Para Little, dijo Humbug riendo. Y necesitais anuncios: _Mundus vult -decipi, ergo decipiatur_.[18] Estad tranquilo Fox, os daremos un bonito -lugarcito en el diario. Entre los unguentos de Holloway y las píldoras de -Morrison, vuestro empréstito mejicano será una maravilla. - ---Venia para arreglar con vosotros el precio, dijo Fox. - ---¿Y sois vos quien pedís la tarifa de los avisos? Un centavo[19] por -palabra, un dollar por cien palabras; en este bosque comun, se _charla_ á -precio fijo, lo sabeis bien.... - ---Perdon, querido Humbug, respondió Fox guiñando el ojo, me habeis -comprendido mal. Cuando hablaba del precio, no era en la tarifa en lo -que pensaba. Little desearia que el proyecto de esta suscripcion útil -y patriótica fuera insertado en el cuerpo del diario, á fin de que no -tuviese aspecto de aviso. Pagaremos lo que sea necesario. ¿Me comprendeis? - ---Lo temo, maese zorro, respondió el hombre sin dejar de reir. Pero como -dice el viejo Plauto: - - _Stultitía est venatum ducere invictos canes._[20] - -Os habeis levantado demasiado tarde mi buen Fox. De este lado del agua -no se coje á los zonzos en un lazo tan grande; eso está bueno para los -inocentes del otro mundo. Por lo demás, desde que no se trata ya de los -avisos, dirijios á mi socio. ¿Habeis comprendido lo que se nos pide, mi -querido amigo? - ---Perfectamente, respondió Truth con voz acentuada. M. Little tiene -necesidad de mi honor para colocar su empréstito; y me hace preguntar á -qué precio me vendo. - ---Truth, querido mio, tomais mal las cosas, dijo Fox en tono insidioso: -sois mas puritano que los peregrinos de Plymouth. No os pedimos mas -que lo que otros diarios nos han prometido; _el Lince_, _el Sol_, _la -Tribuna_, recomendarán nuestro empréstito; así lo espero, al menos: -estamos en trato. - ---Puesto que teneis esos diarios, dijo Truth, por qué habeis venido? ¿Que -necesidad teneis de mí? - ---Por una razon muy sencilla, mi excelente amigo, dijo Fox con -voz almibarada. En la Bolsa, no se tiene confianza mas que en el -_París-Telegraphe_; es muy natural que tratemos de ponerlo de nuestra -parte. Haremos cuanto sacrificio sea necesario para conseguirlo. - ---Señor Fox, esclamó el periodista pálido de emocion, aquella es la -puerta. - ---Soy vuestro servidor, señor Truth, dijo el procurador desapareciendo. - ---No soy el vuestro, respondió mi cliente. Mañana sabré lo que es ese -empréstito y lo diré. - ---Mi querido señor, le dije con la autoridad de mi profesion: agravareis -vuestra enfermedad, no corrijireis á nadie y os hareis de enemigos -mortales. - ---Los enemigos son nuestra gloria. Somos soldados: nuestro puesto está en -el fuego. - -Diciendo esto se tomó el pecho con ambas manos y se torció en el sillon. - ---Doctor, esclamó Humbug, socorredle; no veis que se sofoca? Puede uno -darse semejantes emociones por esta canalla humana! Truth, perro egoista! -os matais adrede para arruinarme á mi, vuestro viejo amigo. Veamos, -miradme. - -Truth le tendió la mano sonriendo tristemente. Apesar mio, sentí cierta -lástima por aquel pobre jitano que sacrificaba su vida al mas quimérico y -al mas deplorable de los oficios. - - - - -CAPITULO IX. - -Donde se le dice su merecido á la verdad. - - -Cuando la crisis hubo pasado, y el enfermo recobró aliento, Humbug apoyó -ambos codos sobre la mesa, y con una voz que trató de hacer alegre, sin -conseguirlo: - ---Mi querido Truth, dijo no resistais por mas tiempo á vuestra -verdadera vocacion; haceos pastor. Los vicios son de buena pasta; se -dejan maltratar sin decir palabra. Todos los domingos se les fustiga -vigorosamente sobre los hombros del prójimo, despues de lo cual se -almuerza en paz y se come lo mismo. Pero esos bípedos que se creen -hombres por que caminan en dos pies, esos lobos con sombrero redondo, -esos zorros con lentes, esos monos encorbatados, esos ganzos con levita -negra, á esos es necesario mirarlos de cerca para reir de su crueldad, de -su avaricia, de su cobardia, de su estupidez. El que los toma á lo serio, -muere con el corazon despedazado. - ---Hé aquí á mi sucesor, dijo Truth tomándome de la mano: el doctor será -un buen asociado para vos. - ---El doctor! respondió Humbug, es imposible: si tiene traza de cervatillo! - ---¿Cual es pues, esclamé, la especie de bestia que produce los -periodistas? - ---Para ser un buen periodista, dijo Humbug con gravedad cómica, se -necesita la cara de un perro, el olfato de un perro, la impudencia de -un perro, el valor de un perro y la fidelidad de un perro. La cara de -perro para intimidar á los picaros: el olfato del perro para sentirlos de -lejos, la impudencia del perro para ladrar tras de ellos apesar de sus -gestos y sus amenazas: el valor del perro para saltarles á la garganta: -la fidelidad del perro para irse, detenerse y volver al primer llamado de -la verdad. - ---Señor director de los avisos, dijo yo con impaciencia, no suponia que -tuvieseis por la verdad una pasion tan viva y tan desinteresada. - ---¿Porqué no, sabio Esculapio? respondió en tono chocarrero. ¿Creeis -que no sé que dos y dos son cuatro? ¿Qué es lo que hace el precio de los -avisos? El número de lectores. ¿Qué es lo que trae lectores? La opinion. -¿Engañando acaso á la opinion se la gana? La verdad es el cuerpo del -diario; los anuncios no son sino la crinolina, ridículo traje, provisto -por la mentira y la vanidad. _Desinit in piscem mulier formosa superné._ -¿Quien tiene la culpa? El espíritu y el buen gusto del público. - ---Señor, le dije haciendo dar vueltas la tabaquera en mis manos para -apoyar mis palabras, toda verdad no es bueno decirla. Hay algunas que -turban y desgarran la sociedad. - ---Si, querido doctor; la verdad es revolucionaria. - ---Al fin, esclamé, lo confesais! - ---Sin duda. Ved la Reforma. ¿A qué precio ha libertado la conciencia? - ---Eso es, dije yo, golpeando con mi baston, eso es! - ---Y el Evanjelio, respondió Humbug. Qué trastorno! Una civilizacion -destruida, Jupiter destronado, los Césares despreciados y derribados. -Cuán conveniente hubiese sido que ahogasen en su orijen á esta verdad que -mataba un mundo y engendraba uno nuevo! Eh! bien, querido Hipócrates ¿no -decis nada? ¿Y la Revolucion Francesa? - ---Señor, esclamé, no toquemos las cosas sagradas. La resistencia de los -privilejios fué la que hizo todo el mal. Confesad que hay verdades que -asustan. - ---Si, como la luz intimida á los ladrones. - ---Hay algunas que son odiosas, para quien las escucha. - ---Sí, cuando se perturba la embriaguez, ó se recuerdan los remordimientos. - ---Hay algunas que son peligrosas para los que las dicen. - ---Sí, cuando tienen un corazon de esclavo ó de lacayo. Di la espalda á -aquel sofista desvergonzado que no temia atacar sabias preocupaciones y -sacudir la almohada en que el mundo duerme en paz hace dos mil años. Me -dirijí á Truth, que habia vuelto á empezar sus recortes y que parecia no -escucharnos. - ---¿En qué pensais, querido enfermo? le dije; nuestra conversacion os -fatiga quizá. - ---Doctor, respondió sonriendo, perdonad la impertinencia de mi fantasia, -pensaba en Pilatos. Escuchaba á este grave administrador decirle á -Cristo: _¿Qué es la verdad?_ y salir sin esperar la respuesta. En tiempo -de Tiberio César, habriais sido un excelente gobernador de Judea. - ---Qué! agregó animándose, no sentis que para nosotros los hombres, la -verdad es la vida, y que la mentira es la muerte? Buscad á vuestro -alrededor paises prósperos, ilustrados, honrados, caritativos: ¿no -son aquellos donde cada cual puede decir la verdad, toda la verdad, -sin escepcion de personas, sin respeto á las preocupaciones, á los -privilejios, á los abusos? Buscad los paises miserables, ignorantes, sin -moralidad; ¿no son aquellos donde reina la mentira oficial bajo todas -las formas? Contemplad la grandeza de la Inglaterra, el crecimiento de -la América, la fortuna naciente de Australia. ¿Cual es la fuerza que en -ochenta años ha levantado á nuestros Estados-Unidos de tres millones -á treinta y un millones de habitantes? No os engañeis: es la verdad. -Dejad á los políticos hacer armazones de sistemas y combinar formas de -gobierno; ved cuales son las instituciones vivas de los pueblos libres. -Escuelas, asociaciones, tribuna, prensa, ¿qué es todo esto, sino otros -tantos instrumentos con el objeto de propagar la verdad y captarse todos -los corazones? Contad los diarios de un pueblo y tendreis su rango en la -escala de la civilizacion: es un termómetro que nunca engaña. ¿Porqué? -Es que la verdad no es, en otros términos, sino la ley que gobierna el -mundo moral: es que hay relaciones naturales entre los hombres, como las -hay entre las cosas. Reconocer y respetar esas relaciones, es reconocer y -respetar la verdad, ó mejor dicho, á Dios mismo, presente en el mundo por -su voluntad todo poderosa. - ---Querido señor Truth, respondí, un poco conmovido por este flujo de -palabras, Humbug tiene razon: habeis nacido para predicar. Pero la -esperiencia me ha enseñado hace mucho tiempo que la práctica es lo -contrario de la teoria. ¡Cuántas verdades admirables de lejos, se -desvanecen en la prueba! Todos los dias oigo repetir que los hombres son -hermanos, que la mujer es la igual del hombre, que los gobiernos son -hechos para los pueblos........ - ---¿Y dudais?--dijo Truth. - ---No, no dudo _teóricamente_; pero tratad de poner en práctica esas -bellas máximas: ¿á donde iriamos á parar? - ---Al reino del Evangelio, respondió el periodista con singular gravedad. -Si teneis un ideal mas noble, decidlo: si no teneis nada que poner, en su -lugar, no desempeñeis el triste papel de Mefistófeles. La humanidad tiene -la necesidad de creer y de esperar. - ---Pero doctor encantador, que no creis en la teoria, esclamó Humbug con -risa impertinente, ¿cuando hablais, sabeis lo que decis? ¿cuando dais un -remedio á vuestros enfermos, sabeis lo que haceis?.... No os incomodeis; -si lo sabeis, haceis teoria apesar vuestro; si no lo sabeis ¿qué razon -teneis para estar tan orgulloso de no raciocinar? - -Hundíme en el sillon, crucé las piernas y los brazos y mirando á Humbug -en pleno rostro: - ---Señor, le dije, escuchadme sériamente, si sois capaz de algo serio. -En teoria, lo diré una vez mas, amo la verdad, la amo tanto como podeis -amarla vos; pero la prensa no es la verdad. Hay en ella una mezcla de -pasiones, de injurias, de mentiras que sublevan todo corazon delicado. -La salvaje libertad que reina en este pais no es de mi gusto. He -refleccionado largo tiempo á este respecto, y os diré, si os dignais -comprenderme, como se puede organizar la prensa, administrar sabiamente -la verdad, abolir la licencia del mal, y no dejar sino la libertad del -bien. - ---Impedid á los perros que ladren, esclamó Humbug echándose á reir, y -está hallada la cuadratura del círculo. - ---Supongo, continué sin responder á esta patochada, supongo un gobierno -ilustrado, moral, paternal, que no piensa sino en el bien de sus súbditos. - ---Doctor, eso es teoria! - ---No señor, es observacion. En este gobierno hay ministros -inteligentes........ - ---Comprendo, dijo el insoportable bromista, ministros ilustrados, -morales, paternales, y que no piensan sino en el bien de sus -administrados. - ---Si, señor, y estos ministros tienen bajo sus órdenes millones de -agentes........ - ---Todos ilustrados, morales, paternales etc., en una palabra, una lejion -de ánjeles con frac negro. - ---En nombre del cielo, Humbug, callaos, esclamó Truth. Dejadlo concluir -su cuento de hadas; me parece oir á un Francés que se imajina raciocinar -porque enfila paradojas y surce palabras. - ---Señor Truth, respondí secamente, la razon y la esperiencia hablan por -mi boca; escuchadme. En manos de este gobierno, que todo lo sabe, que -todo lo vé, que todo lo entiende, que no tiene ni preocupaciones, ni -pasiones, en esas manos es, decia, en las que pongo el depósito de la -verdad; no quiero por esto darle el monopolio, soy amigo de la libertad, -pero reglamentada, limitada y moralizada! Reduciria el número de los -impresores, de modo de hacer de la tipografia una censura prudente y -discreta, un sacerdocio conservador; en seguida, limitaria el número -de los diarios, de modo de constituir un pequeño número de tribunas, -verdaderas cátedras de donde no se dejaria hablar sino á la decencia -y á la moderacion. Habria periodistas como hay sacerdotes, es decir, -ministros de la verdad que recibirian del gobierno su investidura y su -símbolo. Si, apesar de la sabia direccion del Estado, algun gacetillero -insolente, olvidando la gravedad de sus deberes, faltase al respeto que -debe á la autoridad, personificacion de la justicia y de la verdad, -entonces no recurriria al juri, que tiene la mano pesada y deja deslizar -entre sus dedos mas de una inocencia dudosa; es á la administracion, -siempre paternal y protectora, á quien yo dejaria la santa mision -de confundir la mentira, en caso de necesidad, de contenerla antes -que aparezca--Es á la administracion, siempre prudente, ilustrada, -desinteresada, y que sabe mejor que nadie, lo que la conviene y lo -que la daña, es la administracion la que herirá á la audacia y la -ignorancia; ella ahogará la oposicion naciente como Hércules en la cuna -ahogó las serpientes. Gracias á esta higiene ingeniosa, los diarios -serán un alimento inocente, un remedio en vez de un veneno. La prensa -será una antorcha en manos del gobierno: no se temerá ya el incendio. -Se prepararán preocupaciones útiles, errores saludables; se sujetará la -verdad á las necesidades del Estado á la fuerza de las poblaciones; y si -alguna nueva doctrina aparece en el estranjero, se esperará á que haga -fortuna en el pais de su orijen, antes de molestar á almas tranquilas y -que no aspiran sino al reposo. Hé ahí mi teoria: señor Humbug ¿qué decis -de ella? - -_D--d rascal!_ esclamó descargándome sobre el hombro un puñetazo, capaz -de descornar á un buey. ¡Cuán feliz es uno con tener injenio, siempre se -tiene una bestialidad á mano que decir! Con su aire solemne, he visto el -momento en que este socarron mistificaba á un viejo Yankee como yo. - ---Señor Humbug, le dije frotándome el hombro, esos argumentos groseros no -son de mi gusto. Pegar no es responder! - ---Estrangular tampoco! gritó el periodista riendo. Continuad, doctor; -sois mas entretenido de los que pensais! _Verba placent et vox_. Pero, -adios: ha llegado la hora de hacer el diario; tiempo es dinero--me -arruinais! - -Una vez solo con M. Truth, le pregunté, si no estaba sorprendido como yo -de lo que habia de profundo en el sistema que le exponia; si podía poner -en términos de comparacion á la turbulencia y al desorden de la prensa -americana con ese mecanismo compacto que debia en poco tiempo embridar al -pueblo mas ardiente del mundo, y darle la habitud de la moderacion y el -gusto de una inocente libertad. - ---Doctor, dijo con dulzura, soy del parecer de Humbug: os reis de nuestra -simplicidad. Esa doctrina, que nos presentais como una invencion nueva, -hace mucho tiempo que la conozco. Es el dogma de la inquisicion: la -verdad hecha cosa oficial, _instrumentum regni_, y monopolizada por -la Iglesia y el Estado. Hace tres siglos que Lutero ha soplado esas -peligrosas quimeras y repuesto á cada cristiano en posesion de su -conciencia y de su derecho. En los primeros dias del mundo la verdad -salió de la caja de Pandora, con tantos otros bienes, que son otros -tantos males en manos inespertas; buscar la verdad, es la obra de -todos,--apoderarse de ella, no pertenece á nadie. No os pagueis de -palabras: Gobierno, ministros, funcionarios, qué es todo esto, sinó -hombres que no son ni mas infalibles ni mas sábios que nosotros? Hacer -de ellos los dispensadores de la verdad, es un sueño. La verdad es de -todo el mundo, como el aire y la luz; lo único posible es ahogarla, no -impedir que los hombres piensen, sino que hablen. ¿Quién se aprovechará -de tan detestable invencion? ¿La autoridad? Será la primera víctima. Se -la engañará sin cesar; bastará un puñado de intrigantes para seducir -al majistrado mas honrado y comprometerlo en las mas locas aventuras. -¿No veis, por otra parte, que dais á vuestro gobierno todo el poder de -hacer mal, con tal que tenga el cuidado de raciocinar mal? ¿Ganarán con -ello los ciudadanos? Desde el momento en que la cosa pública no les -pertenezca, les quitais lo que hay de mas noble, de mas bello, de mas -grande en la vida: el amor á la patria, la pasion de la libertad. Quitad -la ajitacion de la tribuna y de los diarios, y la sociedad no será sino -una agua mansa de donde saldrán la corrupcion y la muerte. ¿Asegurareis, -por lo menos, la prosperidad material, único incentivo de la multitud? -Muy al contrario: la riqueza es el fruto de la libertad. No hay -seguridad, ni rentas, ni comercio, ni industria, sino en los paises donde -pululan esos diarios cuya voz os importuna. El silencio es el triunfo -de los nécios, la noche no es el reino de las jentes honradas; dejadnos -la luz, el ruido y la vida. Recordad que en Roma tambien se gritaba -contra la charlatanería de los tribunos; que un dia Syla los hizo callar, -con gran placer de los utopistas, y que, desde entonces comenzó una -decadencia, de la que el mismo cristianismo no pudo levantar al universo. - ---Permitidme, respondí, admirado del curso que tomaba la discusion; no -pretendo haber encontrado la piedra filosofal en política. Todo sistema -tiene sus abusos; es una cuestion de proporcion. Confesad que el lenguaje -de vuestros diarios es espantoso, y que no hay mal mas horroroso que su -licencia desenfrenada. - ---Doctor, vos sabeis lo que dice el Evanjelio; _Es en el fruto en lo que -los conocereis_. Encontradme un pais donde haya mas luces, mas caridad, -mas prosperidad material que en América. - ---No veo sino escándalo por todas partes, respondí. Los fundamentos -mismos de la sociedad se hunden en esa arena movediza que llamais la -democracia. ¿Qué es lo que respetais? ¿La relijion? Eh bien! que un -pastor falte á su deber, que su conducta sea lijera, en el acto veinte -periodistas se echarán á reir, como el indigno hijo de Noé, en vez de -ocultar á todos las miradas una debilidad cuya deshonra repercute sobre -la Iglesia. - ---La verguenza, dijo Truth, es para la Iglesia que patrocina la causa -del culpable, no para la Iglesia que arroja de su seno á un miembro -gangrenado. - ---¿Os llevais bien con la justicia? Ayer no mas, vuestro diario atacaba -con cínica acritud á un juez que, en un instante de mal humor, habia -maltratado á no sé que pícaro. ¿Cómo quereis que se respete al juez, si -no es infalible? - ---La justicia, dijo Truth, es hecha para el acusado, y no el acusado para -la justicia. - ---Que un subalterno, continué yo, salga de sus atribuciones, que por -casualidad olvide la ley, que detenga por inadvertencia á un inocente: -inmediatamente diez diarios aullarán contra la tirania; como perros que -ladran á la luna; incendiarán el pais por la causa del último de los -miserables, qué sé yo? por un mendigo, ó un ladron puesto preso sin que -las formas hayan sido observadas. - ---Tendrán razon, dijo Truth; la libertad del último de los miserables -atañe á todos. Desde el momento en que se violen las formas legales, -desde el momento en que un ciudadano es injustamente agredido, todos -están amenazados. El que no comprenda esto no sabe lo que es la libertad. - ---Pero, es que algunas veces es necesario cubrir la estátua de la ley y -salvar el pais á despecho de una falsa legalidad. - ---Doctor, vos teneis una especie de inclinacion á Pilatos. El tambien -no se detuvo ante una falsa legalidad, le pareció mejor condenar á un -inocente que perder su puesto. Era un hombre habil; no sé por que el -mundo es tan severo con él. - ---¿A dónde iriais? continué, cada vez mas irritado de la frialdad de -Truth. Doce ó quince diarios, hé ahí los dueños de la opinion y de la -república. - ---Quince diarios, dijo Truth asombrado: ¿qué quereis decir con eso? -Tenemos trescientos; es poco para un millon seiscientas mil almas. Boston -tiene cien para menos de doscientos mil habitantes, es cierto que en -Boston, la ciudad puritana, se comprende la libertad y la civilizacion de -otra manera que en París. - ---Trescientos diarios! esclamé, sorprendido por esta cifra formidable. -¿Entonces quién dirije y gobierna la opinion? El primer desconocido -puede, sin mision alguna, erijirse en profeta y lejislador; el primer -soñador puede decir lo que quiera é imponer sus opiniones á la multitud. -Qué atroz despotismo! - ---Mi buen amigo, dijo Truth, bajando la voz para colocarme en un -diapason menos ruidoso, no comenceis de nuevo vuestras bromas: ellas -divierten á Humbug á mi me hacen daño. Allí donde todo el mundo puede -hablar, no hay ni _mision_, ni _profeta_, ni _primer desconocido_: hay -un derecho que pertenece á ciudadano, y de que todo ciudadano usa en -su interés particular ó en el interés jeneral. ¿En un pueblo libre, -quién se ha imajinado poder dirijir y gobernar la opinion? ¿Hay un solo -Yankee que no se haga él mismo su regla de conducta, y que no escoja -con conocimiento de causa su partido y su bandera? La prensa es un éco -que repite las ideas de todo el mundo, y nada mas. Esos innumerables -diarios no tienen sino un objeto, acumular los hechos, las noticias, las -ideas, multiplicar y esparcir la luz! Mientras mas hay, cada ciudadano -se encuentra en mejores circunstancias para leer, reflexionar, y juzgar -por sí mismo. Poner la verdad al alcance de todos, hé ahí nuestra -ambicion. El pretendido despotismo de los diarios no existe sino en -vuestra imajinacion. Cuando mas seria posible allí donde un gobierno mal -aconsejado y que hiciera del periodismo un monopolio contra si mismo, no -sufriese sino diez ó quince hojas, obligando asi á los partidos á aliarse -contra él, y cuando su naturaleza tiende á dispersarlos. Pero en América -donde hay ochocientos ó novecientos diarios, donde nacen nuevos todos los -dias, el número de los tiranos ha muerto la tirania. - ---Sea; es un réjimen que Aristóteles no ha previsto: una democracia de -papel. En este pais bienaventurado, todo es gobierno, escepto el gobierno -mismo. Vosotros los periodistas [y aqui todo el mundo es periodista], -vosotros, sois mas que la Iglesia, mas que la Justicia, mas que el -Estado! ¿Qué sois pues? - ---La respuesta es muy fácil, dijo Truth; somos la sociedad: - ---Pero si la sociedad, si el pueblo gobierna, ¿quién será el gobernador? - ---Doctor, respondió el periodista sonriendo, cuando andais por la calle, -quién es el conducido? Por amor á una palabra, necesitais muletas? -Cuando gobernais vuestras pasiones [lo que no siempre haceis], ¿quién -es el gobernado? Hay una edad madura para los pueblos como para los -individuos. Compadezco á la China envejeciéndose en una infancia eterna; -pero nosotros cristianos, nosotros ciudadanos de un gran país, nosotros -no somos un pueblo de idiotas y de privados: hace mucho tiempo que hemos -salido de la tutela, y que nosotros mismos hacemos nuestros negocios. -¿Qué es esa soberania del pueblo, que hace setenta años ponemos al -principio de nuestras constituciones, sino una declaracion de mayor edad? - ---Las comparaciones no prueban nada, respondí secamente; lo que es cierto -respecto á un individuo, no lo es respecto á una nacion. - ---Siempre palabras, doctor. Una nacion, es una coleccion de individuos. -Lo que es cierto respecto á diez, á veinte, á mil personas, es tambien -cierto respecto á un millon. ¿En qué cifra comienza pues la incapacidad? - ---No, dije yo, no es cierto que una nacion sea una simple coleccion de -individuos; es cosa muy distinta. - ---Es decir que el total de una adicion es cosa diferente de la suma de -todas las unidades? - ---Error! esclamé fatigado de discutir con una intelijencia tan limitada. -Hay aquí una diferencia que salta á la vista. ¿Para desembarazarse de -los intereses particulares, cual es la palabra májica que invocan los -hombres de Estado? El interés jeneral. ¿Cuando se quiere anular derechos -y pretensiones que dañan al gobierno, qué se alega? Un interés superior, -el interés social. La utilidad pública, es la negacion de los derechos -individuales: tal es al menos la manera de raciocinar y de obrar en todo -país civilizado. Si bastase escuchar el deseo de la mayoría y sumar los -intereses y las voluntades, os pregunto lo que sería la política: un -oficio de almacenero, un papel al alcance del primer hombre honrado que -se presentára; os figurais á un César, un Richelieu, un Cromwell, un -Luis XIV, escuchando la voz del campecino, ó tomando el voto de algunos -millones de paisanos? ¿A qué quedarian reducidas las combinaciones, las -alianzas, las guerras, las conquistas, todos esos esplendores, todos -esos juegos de fortuna donde triunfan los héroes? Arrastrar una nacion -á la victoria y á la gloria, imponer á la masa popular ideas que no son -las suyas, hacerla servir á una ambicion y á proyectos que en nada le -importan,--hé ahí la obra del jénio! Hé ahí lo que aman los pueblos: -adoran á aquellos que los pisotean. Dejad esas pobres jentes entregadas -á sí mismas, sembrarán sus coles, sus anales serán de dos renglones, -como la moraleja de los cuentos de hadas: _Vivieron mucho tiempo, fueron -felices, y tuvieron muchos hijos_. ¿Qué seria la historia con ese bello -sistema? ¿Y de retórica qué les enseñarian á nuestros hijos? - -Yo estaba elocuente, lo sentía. Truth confundido me miraba con un aire -singular. - ---Doctor, me dijo, yo no amo los sofismas: pero de todos esos juegos -de injenio no hay ninguno que me sea mas odioso que las paradojas de -otros tiempos, mentiras muertas hace mucho. Me hacen el efecto de una -vieja cortesana que ha olvidado de hacerse enterrar, y que pasea entre -la juventud disgustada, sus afeites, sus falsos cabellos y sus arrugas. -Washington ha enseñado al mundo lo que es un hombre honrado gobernando -á un pueblo libre; la prueba está hecha; el siglo del egoismo político -ha pasado, ahora no hay lugar sinó para la abnegacion. El que esto no -comprenda, el que no escuche la voz de las jeneraciones nuevas, el que no -sienta que la industria, la paz y la libertad son las reinas del mundo -moderno, ese no es sinó un soñador y un insensato. No es á la gloria á -donde camina,--es al ridículo. - ---Acabemos de una vez, señor, esclamé levantándome, y apesar mio, llevé -la mano á la empuñadura de mi espada ausente. Si hubiese tenido mi -uniforme de cirujano de la Guardia Nacional, habria obligado á aquel -insolente á empuñar su acero: haciéndole morder el polvo le habria -probado sin réplica que la América no entiende jota de civilizacion, y -que un francés nunca deja de tener razon. - - - - -CAPITULO X. - -La cocina infernal. - - -Mientras que Truth sorprendido de mi violencia y fogosidad echaba sobre -mí miradas inquietas, entró Humbug, trayendo un manojo de pruebas que -puso sobre la mesa. - ---Alerta! gritó con su gruesa voz, comienza la tarea. _Nunc animis opus, -Ænea, nunc pectore firmo._[21] Doctor, ayudadnos; vuestro brazo derecho -está libre; tomad ese papel y preparad el resúmen. - ---Escribid: _Derrota de las tropas federales_. Hé ahí lo que ocupa toda -nuestra primera pájina. Y echó una prueba en el buzon. - ---Derrota! dije yo, vais á anunciar al país que ha sido derrotado? -Poned: _Retirada estratéjica, hábil combinacion_; de otra manera vuestra -imprudencia vá á sembrar por todas partes la inquietud y el terror. - ---Doctor, sois incorrejible, replicó Truth, una vez mas--al pais se le -debe decir toda la verdad. ¿Creeis que un revés abata á los yankees, y -que, como los niños, se dejarán conducir por la fortuna? Una victoria nos -encontrará indiferentes; una derrota nos valdrá un aumento de enerjía, de -soldados y de dinero. ¿Cuántos hombres muertos? - ---Muertos, 3,000; dijo Humbug, heridos 6,000; ausentes 2,400. - ---Poned las cifras, replicó Truth; doctor, no las olvideis en el resúmen. -Entretanto, qué ha hecho el Congreso? - ---En el Senado, dijo Humbug, una larga discusion sobre la esclavatura. M. -Summer ha hecho abolir la servidumbre en el distrito federal de Colombia. -Es un primer paso. Doctor, escribid: _Admirable discurso del elocuente -senador de Massachusetts_. Hé ahí nuestra primera hoja llena; pasemos al -suplemento. - ---Cámara de Representantes, nada de interesante: tres llamamientos al -órden y el tiempo perdido en querellas con el presidente. - ---Es la práctica, dijo Truth; pasemos. Ved aquí el artículo político; -escribid, doctor: _Vuelta á la Ley y á la Libertad; el Habeas corpus -restablecido_. - ---Qué! dije yo asombrado, es en el momento de una derrota cuando es -necesario concentrar todos los poderes y gobernar _manu militari_, que -restableceis la libertad civil con todos sus peligros! Sabed, pues, por -esperiencia, que este es el instante de suspender todos los derechos. -Nada tranquiliza tanto á un pueblo como sentirse todo entero en manos del -poder. En verdad, vosotros no entendeis nada de política. - ---El despotismo no es la fuerza, respondió Truth: un pueblo, mientras mas -libre es, es mas suave, mas obediente y resignado á los sacrificios. Si -quereis que os sostenga, confiaos á él. Continuemos: _Robos de la marina -denunciados á la nacion_. Escribid, doctor, y sub-rayad, á fin de que en -el resúmen pongan esas palabras en relieve. - ---Es demasiado atrevimiento, esclamé yo. Pensad en los intereses que -herís, en las quejas que vais á levantar. - ---Que se quejen los ladrones, dijo Truth, los espero; tengo pruebas! - ---Pruebas, ¿quién os las ha suministrado? - ---En todas partes donde hay una tribuna, dijo Truth, hay alguien que -hable. En un pueblo á quien se le impone silencio, los ladrones obran, -los robados se callan; en un pueblo en que todo ciudadano es un miembro -activo de la nacion y tiene derecho de acusar á nombre del país, los -ladrones se ocultan los robados gritan y obran. En Rusia, veinte millones -dados á la policia no impedirian que se robaran millares de millones; -y todavia la comprarian; entre nosotros, donde todo el mundo es la -policia, no se roba un centavo sin temblar. Suprimir la rateria en grande -escala, es una de las ventajas de la libertad. Pasemos á las noticias del -esterior. - ---He aquí, dijo Humbug, las tres correspondencias de Lóndres. - ---¿Para qué tres correspondencias?--pregunté sorprendido de aquel lujo -inútil. - ---Hay tres partidos en Inglaterra, respondió Humbug, necesitamos pues -tres écos para repetir todos los ruidos. - ---Primera correspondencia, color del viejo Pam.[22] “Guerra á la América; -la justicia es una bella cosa; pero el algodon vale mas; incendiemos -el mundo para calentar la Inglaterra.” Segunda correspondencia, color -Derby. “El viejo Pam se burla del público, grita á las armas, amontona -fortificaciones y navíos corazados, juega á los soldados, y no quiere mas -que dos cosas: conservar la paz y su puesto. Que nos den el ministerio, -seremos tan patriotas y costaremos mas barato.” Tercera correspondencia, -color Bright y Cobden. “John Bull, mi amigo, vuestro gobierno se burla -de vos. Hace cosquillas á vuestra vanidad para sustraeros vuestro último -chelin. Sed hombre, imitad á vuestro primo Jonathan,[23] haced vos mismo -vuestros negocios; el dia que los pueblos no se hagan cuidar por esos -charlatanes ruinosos que se llaman diplomáticos y grandes políticos, -vivirán como hermanos; tendrán paz y vida baratas.” - ---Espero, dije á Humbug, que al dar al público esas tres -correspondencias, agregareis vuestro parecer. - ---Absolutamente no, respondió Humbug; Jonathan tiene la costumbre de -hacerse él mismo su opinion; tiene muy buenos ojos para tomar nuestros -espejuelos. - -La puerta se abrió bruscamente: tres mujeres jóvenes y elegantemente -vestidas se aproximaron á nosotros; la de mas edad que no tenía veinte y -cinco años, tomó la palabra en un tono á la vez modesto y seguro: - ---Señor, dijo á Humbug, venidas enviamos por las señoras costureras de -ropa hecha, os rogamos que anuncieis que vamos á constituir una liga y -que el lúnes próximo tendremos un _meeting_ á fin de buscar el medio -de sacudir la opresion que sufrimos; queremos reconquistar y asegurar -nuestros derechos. - ---Los sastres son ricos, dijo Humbug. Antes de reducirlos, será necesario -que os comais vuestras economías. ¿Teneis un millon que mascullar? que -desperdiciar? - ---Señor, dijo la mas jóven con aire altanero, con cien dollars de avisos -llenaremos nuestro objeto. Enseñaremos á los señores sastres y al mundo -entero lo que pueden quinientas mujeres, á quienes se les ha puesto en la -cabeza no ceder. Es una leccion que aprovechará á los monopolizadores y á -los tiranos, leccion que hará palidecer sobre sus tronos á los déspotas -del viejo continente. Tened la bondad solamente de poner mañana en el -diario el manifiesto al público, que nuestro comité ha deliberado y -redactado. - -Con lo que nuestra amazona alcanzó al periodista un papel doblado en -cuatro; Humbug leyó en alta voz esta impertinente broma, memorable -monumento de la locura y de la perversidad femeninas, en un pais donde -hasta las mujeres mismas creen en la libertad. - - A LOS PARISIENSES DE MASSACHUSETTS. - - Las costureras de trajes. - - Para revindicar nuestros derechos desconocidos, para obtener - justicia, nos, las costureras de ropa hecha de la ciudad de - París (Massachusetts) nos constituimos en liga: dentro de ocho - dias nuestros tiranos habrán cedido, no tendremos mas empleo. - ¿Quién quiere darnos trabajo? no gustamos quedar con los brazos - cruzados; pero estamos resueltas á no trabajar devalde en - provecho de gentes que pueden pagar. ¿Quién tiene necesidad de - una puntada? Nosotros sabemos hacer sombreros, fracs, budines, - masitas, y tortas; sabemos coser, bordar, hacer punto de - medias, asar y cocer. Sabemos ordeñar las vacas, hacer manteca - y queso, engordar gallinas y cuidar un jardin; sabemos asear la - cocina, barrer la sala, hacer las camas, hachar leña, encender - fuego, lavar y planchar, y lo que mas, adoramos á los nenes. En - una palabra, cada una de nosotros, puede ser una cumplida mujer - casera. Por nuestra inteligencia y nuestro injenio preguntad á - nuestros antiguos amos. Resolveos pronto señores. ¿Quién quiere - ojos negros, frentes hermosas, cabellos crespos ó ondeados, el - encanto y la juventud de Hebe, la voz de un serafin, la sonriza - de un angel? Viejos _gentlemen_ que necesitais una buena ama - de llaves, hermosos jóvenes que buscais una mujer activa y - delicada, hablad, el remate está abierto. A la una, á las dos, - á las tres: adjudicado. ¿Cuál es el feliz mortal? - - _Dirijirse al Comité de señoras Costureras._ - - calle de los Alamos, N.ᵒ 20. - ---Muy bien, señoras, dijo Humbug, el anuncio aparecerá esta tarde en el -diario, y pondremos en el sumario: _Liga de las costureras_, para que -nadie lo ignore. - ---Diciendo esto, hizo un profundo saludo y acompañó hasta la puerta á las -costureras, con tanta política como si se tratára de un prefecto. - ---¿Es posible, esclamé yo, que en América las mujeres tengan derecho -á hacer lo que se les antoja? ¿No es esto un desmentido dado á la -esperiencia y al buen sentido? _Meetings_ de costureras, coaliciones de -lavanderas, una _liga_ de parteras! La revolucion con frac es odiosa, -pero la revolucion con polleras es ridícula. - ---Lo que es ridículo, respondió Truth con su flema ordinaria, es que los -fracs se crean con derecho para oprimir á las faldas. - ---Está bien, repliqué. Verted en esas cabezas locas la embriaguez de la -libertad, vereis cuales son las primeras víctimas. - ---Doctor, estais lúgubre, dijo Truth; á la menor sacudida que reciben -vuestras antiguas preocupaciones, gritais que el mundo se acaba. Las -mujeres, querido señor, son la mitad del jénero humano, esta es una -verdad profunda que Aristóteles ha comprobado, pero que hace dos mil años -nadie ha comprendido, escepto los americanos. Si nuestras mujeres no nos -acompañan ni en nuestras esperanzas, ni en nuestros temores, nos harán -tomar parte en sus debilidades y en sus caprichos. Necesitamos esposas, -hijas y madres que amen la libertad con pasion, á fin de que los maridos, -los padres y los hijos no pierdan nunca ese santo amor. Esas costureras -os parecen ridículas,--yo las admiro, mientras rio de su anuncio; yo -amo las almas jenerosas que tienen fé en la justicia y que defienden su -derecho. Esas almas son las que hacen un gran pueblo: en eso consiste la -superioridad de nuestro bello pais. - ---Acabemos el diario, dijo Humbug; hé aquí los mercados. Algodon, lana, -carbon, hierro, harina, granos, puerco, carnero, vaca, heno, cobre, -azúcar, café. Nada de particular, sino es en las harinas; las _buenas -marcas_ se han vendido á dos por ciento mas que las harinas comunes. - ---¿Qué marcas? dijo Truth, tomando el catálago; Colfax, Stevens, -Pennington; es necesario subrayar esos nombres, é imprimirlos en grandes -caracteres. Reis, doctor, no es esta una cosa insignificante. La -responsabilidad individual, es la fuerza y la vida de las repúblicas. -Es necesario que todos lleven inscriptos en la frente lo que son y lo -que hacen. Ligar á la honradez, la reputacion y la fortuna, unir á -la pilleria y la ruina, es el secreto de la moral y del gobierno, es -un problema cuya solucion no ha encontrado ningun lejislador, y que, -sinembargo, la prensa resuelve todos los dias. - ---Bello trozo, apropósito de una barrica de harina! - ---Y cuya aplicacion vereis al instante, dijo Humbug; aqui teneis: -Mercados de cerdos: veinte barriles averiados, de las marcas de Tomas -y de Williams. Subrayar estos dos nombres indignos,--es echarlos del -mercado. - ---No lo hareis, grité, no teneis derecho para ello. - -No contento con ser el gobierno; ¿quereis aun ser la policia? - ---Lo habeis dicho, respetable doctor, replicó Humbug; somos la policia -y algo mas todavia: somos la conciencia pública. Somos nosotros los que -damos el honor y la fortuna: _Honestus rumor alterum patrimonium est_[24]. - -Abrid los ojos cuanto querrais si os agrada, y gritad á voz en cuello -si eso os divierte. Pero, si hablais seriamente, en verdad que os han -cambiado en la cuna, no sois un Americano. - ---Tú no sabes, me dije, tú no sabes, ignorante, cuanta razon tienes. No -sabes hasta que punto desprecio á un Don Quijote bastante loco para tomar -á pecho el interés de otro, el interés del primer desconocido, y eso sin -mision y sin honorarios. ¡Hé ahí lo que es un pais sin funcionarios! Es -necesario que todos se ocupen hasta de sus propios negocios. ¡Eso es -ridículo! En Francia, una administracion intelijente y compacta me libra -de todo jénero de cuidados: soy rey: se me sirve: gozo en paz de una -prosperidad y de una grandeza que no me cuestan sino mi dinero. Es el -triunfo de la civilizacion, ó yo no entiendo jota. - ---Hé aquí la Bolsa, dijo al entrar un jóven hipando por haber corrido. - ---¿Nada de nuevo?--preguntó Humbug. - ---Nada, sinó el empréstito mejicano. - ---¿Qué dicen de él? Eujenio, dijo Truth. - ---Fiasco completo, es una fulleria del viejo Little. - ---Cómo, una fulleria! dije leyendo el programa de la Bolsa; el empréstito -ha subido un dollar sobre el precio de emision. - ---Little ha comprado con una mano lo que vendia con la otra, dijo Truth; -la broma es vieja y entre nosotros nunca hará fortuna. No somos bastante -carneros para eso--Señor Rose, agregó dirijiéndose al recien llegado, -hacedme para mañana un artículo sobre este asunto; ved á los ajentes de -cambio y decidme toda la verdad. - ---Estará hecho esta noche, Señor Truth; tendré mas datos que los que -necesito. - ---Señor, dije á aquel jóven, cuyo nombre me anunciaba un hijo del -boticario, y, ay de mi! un hermano de mi yerno; los negocios deben ser -muy dificiles con esa costumbre de descubrirlos en provecho del público. - ---Señor, respondió Eujenio, en tono desvergonzado, los negocios son tanto -mas fáciles cuanto son mejor conocidos. En la Bolsa, la mentira es la -ruina, la verdad, es la riqueza. - ---Bueno, dije para mi, todos dicen la misma necedad. En Paris, centro -de la intelijencia, capital del injenio, todo el mundo sabe que los -negocios que preocupan al público, son aquellos que no entiende. ¿Qué -puede dar un negocio conocido? El cinco ó el seis por ciento cuando mas, -mientras que los desconocidos prometen el quince ó el veinte por ciento: -ahí está el secreto del banquero. Aquí se cambia valor por valor, es un -comercio miserable; en Paris, se compra la esperanza; es la poesia del -juego, es el encanto de la loteria. ¿Qué le importa á un Francés perder -su dinero?--eso es prosa. Devorar las riquezas con el pensamiento, -satisfacer en sueños las pasiones, los caprichos, la ambicion, hé ahí el -ideal; se paga, es cierto, pero, ¿cuándo es caro una ilusion? - ---Amigo Humbug, dijo una voz gañidora, aqui teneis dos avisitos que -quisiera insertar en tu diario; me harás una buena rebaja; los tiempos -son malos. - -El que hablaba así, era un hombrecillo de larga levita y cubierto con -un inmenso sombrero; su aspecto, su jesto, su traje decian á todo el -mundo:--Miradme, soy cuácaro. - -Humbug tomó los dos avisos y se echó á reir. - ---Son chuscos, dijo, pero no los entiendo. - -Y leyó lo que sigue: - - QUINTA MONTMORENCY. - - (Seth Doolittle, propietario del Hotel de la Rosa, en - Montmorency, tiene el honor de prevenir al público que, durante - toda la buena estacion, los enamorados que se apeen en su casa - no pagarán mas que la mitad del precio). - ---¿Por qué esta escepcion,? pregunté yó. - ---Amigo, respondió el hombrecillo, cruzando las manos sobre su vientre y -dirijiendo sus ojos al cielo, nada hay mas bello ni mas respetable que -el amor. Poned á un jóven delante de un vestido blanco y de dos bucles -negros que se ajiten al viento y se sentirá tan celestial, de tal manera -eterizada, que en toda la semana no descendará nunca á probar el asado. -Es un robo hacer pagar el precio comun á esos ánjeles del cielo que no -examinan jamás la cuenta; mi conciencia se opone á esa iniquidad. - ---Ese escrúpulo te honra, dijo el exelente Humbug, mordiéndose los -lábios. Pasemos á la segunda insercion: - - AVISO AMISTOSO. - - (_Dinah D. L._--Se te suplica que no vuelvas. Tu madre goza - de exelente salud; no puede arreglarse nada; y tu familia se - encuentra mucho mejor desde que tú la has dejado). - ---Este es un secreto de familia, dije yo sonriendo; no tiene esplicacion -alguna. - ---Para el público, no; para tí, doctor Smith, sí, repuso el cúacaro. -Se trata de una hermana, tan loca, que por su propio interés, en el -de su familia, y por respeto á la moralidad pública, la hemos enviado -á California como maestra de escuela. Es de temer que la desgraciada -se haya sido detenida en el camino y que quiera volver á las andadas. -Teniendo esto en vista prevenímosla caritativamente,--por medio de un -aviso encubierto, que haria mejor de continuar su camino: no hay lugar -para ella en la casa. - ---Eso es admirablemente caritativo, señor Seth, repuse yo alzando los -hombros. Siento no haber reconocido antes de ahora á un hombre tan -galante. - ---Algo te habria costado para reconocerme, replicó Seth bajando la vista, -no me has visto jamás; pero la señorita Marta me ha pintado su amo, y el -terrible incidente de ayer con tanta fidelidad, que á primera vista te he -reconocido. - -Aquel virtuoso hostelero pronunció el nombre de Marta con una uncion -estraña, y que mas tarde me vino á la memoria; hubiera puesto mas -atencion en ello si un hombre de rostro inflamado no hubiese entrado -bruscamente en la habitacion gritando:--Gran noticia, señor Truth; gran -noticia señor Humbug: el intendente municipal de la ciudad acaba de ser -condenado. Se le ha sorprendido en conversacion criminal con una actriz -del Liceo, está obligado á pagar al marido diez mil dollars de daños y -perjuicios. - ---Doctor, dijo Humbug, tomad la pluma, y concluyamos el resúmen: tenemos -un diario bien nutrido, la venta está asegurada. Véamos: - - Derrota de las tropas federales - - _3,000 muertos 6,000 heridos_ - - ADMIRABLE DISCURSO DEL ELOCUENTE SENADOR DE MASSACHUSETTS, - ¡VUELTA A LA LEY Y A LA LIBERTAD! - - _Robos de la marina denunciados á la nacion_, - Liga de las costureras - CONDENACION CRIMINAL DEL INTENDENTE DE LA CIUDAD. - ---Vamos, continuó, el dia es bueno, no hemos ladrado mal á los pícaros. -Despues de esto, gritó, á la imprenta; componed, muchachos y dentro de un -cuarto de hora izad el tablero. - - - - -CAPITULO XI. - -De la máxima protectora,--que la vida privada debe ser sagrada. - - -Me habia acurrucado en mi sillon, reflexionando en mis adentros sobre el -triste espectáculo que tenia á la vista. Anarquia devorante, espionaje -jeneral, perturbacion universal, el gobierno en manos de todo el mundo, -hé ahí esa prensa tan ponderada! Enregimentad pues, un pueblo con -semejante enemigo á vuestro lado! - ---Eh bien, querido doctor, me dijo Truth con voz cariñosa, ya sabeis -ahora como se hace un diario. ¿Os seduce?--¿sereis mi sucesor? - ---Nunca! jamás! respondí echando para atras mi asiento por un movimiento -involuntario. Lo que veo me espanta; os jugais con todo lo que me han -enseñado á mirar como respetable y sagrado. Que se ataque á un ministro -ó á los diputados, poco me importa, estoy habituado á ello; en todos -tiempos los ministros han servido de blanco á los señores folletinistas; -el gacetero mas célebre es el que hecha abajo dos ó tres. Si hay paises y -pueblos á quienes divierte esa destruccion, que les haga buen provecho! -Les deseo dos ó tres revoluciones para curarlos.... Pero la vida privada, -señor, debe ser sagrada, entendeis, completamente sagrada. - ---¿Quién ha dicho eso?--preguntó Humbug, con un aire pillo que no probaba -sino su ignorancia. - ---Señor Humbug, respondí, es M. Royer-Collard, un gran metafísico, que -jamás ha tenido ideas propias; pero que ha fundido en bronce y grabado en -acero las ideas de otro. El es, el ilustre sábio, que ha pronunciado esta -palabra de oro, que debiera fijarse en toda oficina de diario: _La vida -privada debe ser sagrada_. - ---Vuestro gran metafísico ha dicho una necedad, respondió Humbug. ¿Acaso -puede uno ser un pícaro en la vida privada y un Fabricio en la vida -pública? ¿Qué es la vida privada? ¿Dónde comienza, dónde concluye? Gritar -al perro rabioso ¿es un ataque contra la vida privada ó contra la vida -pública? Si nuestra marina es robada por impudentes proveedores? es la -vida privada la que se ataca denunciando al ladron? Si el honorable M. -Little, rico con los millones de otro, quiere una vez mas despojar á los -simples en provecho de su codicia insaciable; ¿es atacar su vida privada -decirle á M. Little que es un bribon? - ---Señor, dije á aquel impudente, vos no dudais cuanto podria responderos; -pero bastará una palabra. Hé ahí al intendente de Paris que ha cedido á -una desgraciada debilidad. Quizá ha caido en el lazo tendido por alguna -sirena de baja ralea, y á no dudarlo, esta falta no la ha cometido en -calidad de majistrado municipal. - -¿A qué viene ese ruido, ese escándalo, esa difamacion de un hombre cuyo -error, no os concierne, al fin del cuento? - ---¿Para qué?--dijo Truth con una frialdad digna de Robespierre, para -hacerlo presentar su renuncia. ¿Quereis que prediquemos en nuestras -familias el respeto al vínculo conyugal y el horror al vicio, en -presencia del adulterio entronizado en la casa municipal?--Eso no se -puede. Es el honor de la vida privada lo que nos responde de la virtud -pública. De otra manera, la política es una comedia donde cada uno lleva -una máscara, desempeña un papel y se divierte en hablar de conciencia, -de derechos, de deberes, sin creer palabra de lo que dice. Puede suceder -que los pueblos niños se diviertan con esas farsas peligrosas, y que -concluyen siempre mal; pero en América todo es sério. Que nuestros -corrompidos vayan, si les agrada, á arruinar su salud, y comerse su -dinero del otro lado del Atlántico: entre nosotros es necesario ser -respetable para ser respetado. - ---Hé aquí una carta del intendente, dijo un empleado; presenta su -renuncia. - ---Señor Truth, esclamé, todavia hay tiempo, detened la impresion del -diario, haced desaparecer una sentencia que no concierne sino á un -simple ciudadano, un juicio que va á hacer la deshonra de un hombre y la -desgracia de una familia. Borrad de vuestro resumen esas líneas odiosas -que hieren con una nueva mancha, y que la justicia no ha previsto, una -falta escusable sin duda. ¿No hay mas que Catones en América?; y, ya que -siempre hablais del Evanjelio, ¿no hay alguno entre vosotros que haya -leido la historia de la mujer adúltera? En nombre del cielo, sed humano. - ---Yo no soy ni humano ni cruel, respondió Truth con su tono glacial; no -soy una persona, soy un diario, es decir: un éco, una fotografia. El -resumen quedará como está; lo siento por el culpable; pero, yo tambien -tengo una mision que cumplir, no transijo con la verdad. - ---Pero esa mision, esclamé indignado, os la dais vos mismo! - ---¿Es menos santa por eso? replicó el periodista. Comprended, pues, -el papel que desempeño. En una sociedad enteramente ocupada de sus -asuntos, de sus intereses, y que sin embargo se gobierna á sí misma -¿cómo se conserva la libertad?--¿Cómo se mantienen y engrandecen las -ideas jenerosas? ¿Cómo se respeta el derecho, cómo se estima la virtud -y se recompensan los servicios? Gracias á la prensa, invencion mas -admirable todavia que la del vapor y la de la electricidad. Nosotros -los periodistas, somos el éco de la sociedad, éco formidable, trompeta -estrepitosa, que aumenta todos los ruidos, los esparce hasta los confines -del hemisferio y va á despertar la conciencia pública mas embotada. El -bien ó el mal, todo nos sirve; el bien, para hacer palpitar de gozo -y de emulacion á todos los corazones; el mal, para sublevarlos de -indignacion y de disgusto. Ayer habeis realizado un acto heróico.--En -Rusia, en España ¿quién lo habria sabido?--algunos amigos, algunos -vecinos, un barrio. Gracias á nosotros, treinta y un millones de hombres -van á repetir el nombre del doctor Smith; tres millones de jóvenes -envidiarán vuestro valor y se prometerán imitarlo. Hé ahí la obra de -esos panfletistas, á los cuales estimais tan poco. Hoy dia se ha dado un -escándalo, una falta cometida por un majistrado. La justicia ha condenado -al hombre, la prensa condena el crímen y lo hace odiar y detestar por -toda la nacion. Mientras mas grande es la caida, mas formidable es la -leccion. Nuestra dureza apesadumbrará á una familia y herirá á algunas -almas tímidas; salvará de una debilidad semejante á millares de hombres -á quienes alentaria la impunidad. Sin duda alguna, nuestro rigor nos -valdrá una enemistad mortal--¿Qué importa?--¿Pongamos en balanza nuestro -deber y nuestro interés? Doctor, sed menos severo con nosotros.--Teniendo -necesidad de estas cualidades para ser periodista, ¿cuántos hombres de -estado serian capaces de desempeñar nuestra mision,--cuántos aceptarian -resueltamente nuestros peligros y nuestra obscuridad? - ---Bravo, Truth! gritó Humbug; hablais como un libro, mi buen amigo,--como -un libro que dice la verdad: _Rara avis in terris, nigroque simillima -cycno_. - ---Hay ambiciones que se ocultan, repuse, furioso contra Truth y contra -mí mismo (las palabras del sofista me habian conmovido); tal se cree -virtuoso haciendo alarde de severidad, que, en el fondo, sin saberlo, es -juguete de su propio interés y corre tras la fortuna. - ---La fortuna, dijo Humbug, no ha sido hecha para los periodistas. Doctor, -amigo, el mundo es un teatro donde figuran tres clases de personas: -espectadores, actores, autores. Los espectadores, sois vos, es Green, es -Rose, son todos esos buenas jentes que no tienen ni vicios ni virtudes -y que viven á la sombra de su viña y de su higuera. Los actores son una -banda celosa que se parece á todas las compañías de teatro. El ambicioso, -los charlatanes elocuentes, el avaro, el cobarde, el tirano, el lacayo, -todos desempeñan su papel con gran placer del público, que aplaude -á menudo, silba algunas veces y paga siempre. Esos primeros actores -necesitan hermosos trajes, palacios, oro, mucho oro. Conocen el capricho -de la multitud y abusan de él. En cuanto á los autores, en cuanto al -poeta que ha creado la palabra á la órden del dia, que ha escrito el -aire en voga, ó inspirado un trozo de literatura, á ese se le arroja un -pedazo de pan y se le desdeña. ¿Qué es la idea para los hábiles? nada -mas que una escarapela, todo está en usarla apropósito. Gritad durante -veinte años que la libertad es la salud de los pueblos, y no sois mas que -un éco, odioso á los que mandan, importuno para los que sirven. Llega -un dia en que el pueblo cansado quiere sacudir el peso que lo abruma, -el primer temerario que inscriba en una bandera la palabra que habeis -repetido veinte años, ese será el elejido de la multitud; honor, dinero, -poder, todo será para él. Una hora hará la fortuna de ese primer papel; -él no tendrá nunca bastante desprecio para el periodista oscuro que, con -veinte años de sufrimientos y de peligros, le ha preparado su triunfo? El -pueblo juzgará como el actor. ¿Quereis una moraleja para mi cuento? Paris -va á nombrar un intendente; estad seguro que se pensará en todo el mundo, -escepto en un solo hombre que honraria ese destino; ese hombre es Truth. -El dia que muera en la demanda, si yo no estoy ahí, no tendrá dos líneas -de elojio en su propio diario. ¡Hé ahí como se recompensa en América la -virtud cívica! y sin embargo, somos el primer pueblo del mundo: _Ab uno -disce omnes_. Juzgad ahora de nuestra ambicion. - ---Humbug, amigo mio, dijo Truth, ¿en nada contais el honor de ser amado -y elojiado? La puerta se abrió por segunda vez, y se vió alargarse un -hocico de garduña que no podia pertenecer sinó á M. Fox. Era él, mas -risueño que nunca. - ---Señor Truth, dijo con su mas almibarada voz, ¿tendriais la bondad de -anunciar en vuestro exelente diario que el honorable M. Little acaba de -donar diez mil dollars al hospicio de niños, cinco mil dollars á los -pobres de la ciudad y cinco mil á la biblioteca municipal? - ---El empréstito mejicano vá bien, dijo Humbug: Little es un judio piadoso -que paga el diezmo al Señor. - ---El empréstito mejicano está abandonado, respondió Fox; M. Little se ha -asegurado de que las garantías ofrecidas por el gobierno de Méjico no -eran sérias. - ---¿De dónde viene esa jenerosidad sospechosa? preguntó Humbug: ahí -hay una terrible especulacion en juego, y esos veinte mil dollars nos -costarán caro. - ---Siempre sospechas,--interrumpí yo, y ¿por qué? - ---Es que soy un viejo periodista, respondió Humbug; creo en la virtud de -los banqueros como en la simplicidad de los cuácaros. - ---Se os convertirá, viejo pecador, respondió Fox riendo. - ---¡Gran noticia en la Bolsa! dijo M. Eujenio Rose, volviendo á entrar. - ---El empréstito mejicano ha sido retirado, dijo Humbug, ya lo sabemos. - ---Pero lo que no sabeis es que el intendente ha presentado su renuncia, y -que se propone á M. Little para reemplazarlo. - ---¡De veras! dijo Fox; eso no es posible. M. Little no me ha dicho ni una -palabra; dudo aun que sus numerosos negocios le permitan desempeñar ese -importante puesto. - ---Escelente Fox! esclamó Humbug, si tiene la inocencia de un cordero! Vos -vereis, abogado honrado, como M. Little se decidirá á ese gran sacrificio. - ---Pero nosotros somos jentes delicadas, dijo Truth, y por nuestra parte, -no le impondremos una carga tan pesada; combatiremos su eleccion. - ---¿Y por qué? esclamó Fox. - ---Ese, dijo Humbug, ese es el secreto de la comedia; no se pregunta. - ---De manera que, replicó Fox, os encontramos siempre contra nosotros, -virtuosos puritanos, raza orgullosa é insaciable; pero que me condene si -no vengo algun dia á quemaros en vuestro avispero, abejones inútiles que -no sabeis sino fatigarnos el oido con vuestros odiosos zumbidos! - ---Fox, amigo mio, dijo Humbug, no pongais mi paciencia y mi brazo á -prueba: os haré pasar por la ventana. - -Fox no esperó una amenaza cuya ejecucion era demasiado cierta; por mi -parte, salí, conmovido y turbado con todo lo que habia escuchado. La -razon y la educacion me decian que la prensa es una arma cargada contra -el poder y la sociedad; veinte veces los mas sábios ministros me han -inoculado esta verdad preciosa; pero por otra parte, estaba impresionado -por lo que habia de grande y de jeneroso en la conducta de Truth, de -bravo y de decidido en el papel de Humbug. Tomar á pecho la causa de las -gentes honradas contra todos los bribones, de que rebalza el mundo, estar -todos los dias de caza, y perseguir sin descanso el robo, la injusticia -la mentira, es algo sin embargo. Un pueblo que cuenta con tales hombres -no es un pueblo vulgar. - ---Bah! díjeme espantando los escrúpulos vanos, esta es una escepcion. -Lo mas acertado será suprimir los diarios; se dirá que es suprimir el -remedio y no el mal; pero cuando el mal no tiene remedio, uno se resigna; -si uno se muere, al menos muere sin quejarse. Es una gran ventaja... para -los médicos. - -Iba á esa altura en mis reflexiones, cuando, del medio de la calle salió -una voz que me llamó,--la voz de Susana. Se aproximaba en un _cabriolet_ -de dos ruedas, dirijido por Marta. El caballo era seguro, y Marta era -una muchacha prudente que se servia mas de las riendas que del látigo; -pero en el ángulo de la calle de Taitbout y de la calle de Helder, me -equivoco, en la esquina de la sétima y octava avenida, hay un terrible -empedradito, hecho, segun creo, por algun veterinario interesado, porque, -hace diez años, no se pasa un dia sin que se caigan en él los caballos. -El corcel de Marta estaba predestinado: al aproximarse á mí, la pobre -bestia se arrodilló de repente; Marta fué arrojada por encima de la -cabeza del caballo, Susana cayó en mis brazos, y del choque me echó en -tierra, rodando ella conmigo por el suelo. - -Me levanté furioso y cubierto de polvo. Susana tenia el rostro arañado; -Marta estaba ensangrentada. - ---¿Estais herida, Marta? esclamé. - ---No, señor, no es nada, dijo; la diestra del Eterno me ha sostenido; no -tengo sino la punta de la nariz estropeada. - -Y hénos á ambos ocupados en desencillar y levantar el caballo. - -Cuando el caballo fué puesto al tiro--Pardiez! esclamé, es una -verguenza que una administracion municipal consienta hace diez años un -rompe-cabezas semejante, á mi puerta, en la calle mas frecuentada de la -ciudad. ¡Y de rabia me entré á la oficina del diario! - ---Doctor ¿qué teneis? dijo Humbug siempre riendo; habeis comenzado ya -vuestra lucha electoral con Fox. A juzgar por vuestro traje, no habeis -salido bien parado. - ---Lo que tengo, dije, es que es abominable que haga diez años que se -deje un empedrado en semejante estado, es que mi caballo acaba de rodar, -es que mi hija está herida en el rostro, es que la cocinera casi se ha -muerto; estoy furioso, quiero quejarme, pido justicia. Estamos en Paris -en América, la obtendré. La publicidad pondrá á todo el mundo de mi -parte. Dadme una pluma y tinta, voy á dirijiros una carta severa, en que -trataré á la administracion como merece. - ---Aquí teneis lo que deseais, dijo Humbug; y además un dollar. - ---¿Un dollar? ¿Para qué? - ---Pagamos siempre un dollar á los que nos traen un _hecho diverso_; no -os hagais de rogar, doctor; guardadlo y ponedlo en un cuadro con la -fecha. El os recordará que la prensa es la voz de todos, y que habeis -comprendido esta gran verdad el dia que habeis sufrido. - ---Humbug, respondí, esas palabras que lanzais al viento con vuestra -lijereza ordinaria, tienen mas alcance de lo que pensais; no las -olvidaré. Por la mañana cuando lea el diario, cada queja me recordará -un sufrimiento que mañana puede ser el mio, un mal que puedo cortar ó -evitar, asocíandome al grito público. - ---Bravo! doctor, sois un gran filósofo. Cuando se abren vuestros ojos, -gritais: _Et lux facta est_. No importa eso; pronto os apercibireis -de otra verdad no menos grande: que en resumidas cuentas la libertad -de la prensa no aprovecha sinó á las jentes honradas. Basta esto para -enseñarnos cuales son sus enemigos. - - - - -CAPITULO XII. - -Una candidatura en América. - - -Todas estas discusiones me habian perturbado. Cierto, yo no tenia la -debilidad de renegar la fé política que me han dado los maestros de mi -infancia; tengo horror á los renegados. Cuando uno se ha criado en el -error, si la conciencia quiere que uno salga de él, el honor quiere, -que uno persista; es el honor lo que siempre escucha un Francés. Me -habria hecho descuartizar antes que confesar que esos Yankees tenian -razon. Pero, en el fondo del alma, sentia que habia perdido mi primera -inocencia; me habia servido de la prensa y no tenia ya derecho á -sonrojarme. Descontento de mi mismo, dormí con sueño ajitado; así, cuando -me desperté, era de noche todavia. Los sofismas de Truth y de Humbug -habian penetrado en mi ánimo, como flechas en las carnes; buscaba en mi -cama, respuestas que no encontraba, cuando de repente, en medio de la -oscuridad y del silencio, oí una voz que me llamaba desde la calle. Era -la voz de mi hija, un padre no se engaña. - -Ponerme mi bata, correr á la ventana, fué cosa de un segundo; me incliné -para ver en la oscuridad de la noche. Mi cabeza tropezó con no sé qué -obstáculo que estalló. Al instante una luz espléndida me deslumbró; -gritos de alegria saludaron mi aparicion. La calle estaba llena de -gente, un cartel inmenso cubria toda la casa; y mi cabeza metida dentro -de una O jigantesca, daba á los pasantes un espectáculo ridículo. Papá, -permaneced ahí, decia Susana, saltando sobre sus lijeros pies y batiendo -palmas: todo París leerá el cartel. _Green for ever_ repetian los Yankees -mientras corrian. _A very good trick_[25] agregaban riendo hasta mostrar -sus grandes dientes. - -Me vestí apresuradamente y bajé á la calle. París no era si no un inmenso -cartel; los candidatos de todos los colores: azules, rojos, blancos, -amarillos, verdes, rosados; ostentaban sobre las paredes sus servicios -y sus virtudes. Mi casa estaba consagrada al verde. El nombre de Green -se estendia en mayúsculas de tres pies de alto; frente á mi, la imprenta -habia subido hasta las nubes un inmenso cuadro, en el que se leia: - - CIUDADANOS - DE LA PRIMERA CIUDAD DEL MUNDO. - - _¡Nada de banqueros! - ¡Nada de abogados! - ¡Nada de escaladores del poder!_ - - Nombrad al hijo de sus obran: - - _¡Al patriota jeneroso! - ¡Al comerciante heroico! - ¡Al buen padre de familia! - ¡Al hijo de París!_ - - ¡Nombrad al honrado y virtuoso GREEN!!! - -Esta farsa democrática divertia á Susana; M. Alfredo Rose estaba á su -lado, con el venerable boticario y sus otros ocho hijos. Enrique bailaba -de contento como un niño que se encanta con el barullo; por mi parte -tengo poco gusto por esas orjias populares: una frase las reasume: _Mucho -ruido para nada_. - ---Vecino, me dijo el farmacéutico, ved ahí á nuestro capitan que vá al -fuego; espero que nos dareis una mano; la oposicion es poderosa; no -triunfaremos sino á fuerza de palabras y de accion. - ---Querido señor Rose, le respondí, con vuestro permiso, permaneceré en -casa. En todo esto no tengo interés alguno. Soy un gran señor que tiene -para dirijir sus asuntos un cierto número de intendentes que paga, sin -tomarse siquiera el trabajo de elejirlos; lo que pasa entre mi jente no -me concierne, ¿qué es un intendente municipal de Paris? Un caballero con -casaca bordada que casa á las solteronas y á las viudas inconsolables, -y que dos veces al año sube en carroza de gala para saludar al señor -Prefecto y comer en la casa municipal. Esos si que son grandes honores, y -por lo tanto, nunca se les compra demasiado caro; pero, ¿qué me importa -eso á mí, simple particular, que no tengo mas privilejio que pagar un -presupuesto que no voto? Y no sé á quien representa un intendente; pero -de cierto no es á sus administrados. Así, pues, que lo nombre quien -quiera; yo soy médico y no me incomodo por nada. - -Por toda respuesta M. Rose me agarró el brazo y me tomó el pulso. - ---Terrible doctor, me dijo, qué malos ratos me dais con vuestras -eternas bromas; os he creido con el cerebro trastornado. Ciudadano de -un pais libre, ¿es á vos á quien hay necesidad de decir que hoy dia -están en juego nuestros mas grandes intereses? ¿No es el intendente -el primer personaje de la ciudad, el representante de nuestras ideas -y de nuestros deseos? Policia, mercados, calles, escuelas, no es el -intendente acompañado de nuestros consejeros, el que arregla todo, con -la soberana voluntad que nuestro voto le confiere? Si tiene superiores -en el Estado, ¿los tiene en la ciudad? ¿Recibe órdenes de alguien? ¿No -es él nuestro brazo derecho, nuestro órgano, nuestro ministro; no es á -nosotros solos á quienes responde de sus actos y de su presupuesto? ¿Y -quereis que semejante eleccion nos haga permanecer indiferentes? Por mi -parte me preocupo muy poco de lo que hacen en Washington los señores -charlatanes elocuentes del Oeste ó del Sud; pero Paris, es mi bien, es -cosa mia; es la tumba de mi padre, es la cuna de mis hijos. Amo todo en -Paris, hasta sus berrugas y sus manchas, amo sus viejas calles donde he -jugado en mi infancia, amo sus nuevos _boulevards_, grandes arterias de -la civilizacion, amo sus iglesias góticas que me hablan del pasado; amo -sus esplanadas y sus escuelas que me hablan del porvenir. Para mi es, que -cuarenta jeneraciones han enriquecido este pedazo de tierra; hay en esto -una herencia que he recibido de mis padres, y que quiero trasmitir á mis -hijos, despues de haberla embellecido. No permito que sin mi voluntad se -toque una piedra ni una institucion de mi querida ciudad, de mi verdadera -patria. ¡Soy Parisiense, Paris es mio! - ---Rose! amigo mio! esclamé, sois el Ciceron de los boticarios; pero la -elocuencia tiene el privilejio de decir lo contrario de la verdad. No -es sériamente que hablais de confiar á uno de nosotros, á un simple -ciudadano la policia de semejante _Pandemonium_; se necesita aquí una -mano firme é independiente que nos conduzca á pesar nuestro. - ---Papá, dijo Susana, porqué mortificais así al bueno de M. Rose? vos -sabeis bien que el intendente es el que elije los _policemen_; vos mismo -habeis hecho nombrar al que cuida vuestra calle. - ---¿Quizá tambien, agregué con aire de lástima, haceis votar los impuestos -municipales por los que los pagan? - ---Sin duda, dijo Rose, ¿quién es el que tiene derecho á votar un gasto si -no es el que lo sufre? - ---¡Tendreis un lindo presupuesto! ¡Hé ahí un bonito modo de juntar -millones! Y cuando abrís calles nuevas, ¿consultais tambien á los -habitantes, á fin de conjurar contra vosotros el egoismo de los intereses -privados? - ---¿A quién se consultaria entonces? preguntó el inocente boticario; -supongo que las calles son hechas para nosotros, y nuestros intereses -privados forman, reuniéndolos, el interés jeneral. - ---Perfectamente! perfectamente! esclamé riendo: todos han mamado la -misma leche. Buen Dios! qué necesario seria embutir á martillazos en -estos cerebros estrechos las grandes ideas de la civilizacion moderna! -Si viesen los milagros de la centralizacion, comprenderian al fin que -nuestros negocios nunca son mejor manejados que cuando pasan sin nuestra -voluntad, á manos de aquellos que no tienen en ellos el menor interés! Y -las escuelas, agregué, son tambien los padres de familia los que votan -el impuesto y fijan la cifra del gasto? Tendria curiosidad de conocer el -total. - ---El gasto de las escuelas, dijo M. Alfredo, apurado por hacer admirar su -erudicion, todo el mundo lo vota; la educacion es la deuda comun; todos -se hacen un honor en contribuir. Antes de ayer se estableció el impuesto -de 1862: son dos dollars por cabeza, sin contar lo que dá el Estado. - ---Diez y seis millones de francos votados por un millon y seiscientos mil -habitantes de Paris, para las escuelas de la gran ciudad! esclamé; eso -jamás se ha visto y nunca se verá: es imposible. - ---Papá, repuso vivamente Susana; puesto que Alfredo lo dice, debe ser -verdad. - ---Pues entonces, mis queridos amigos, dije á mi vez, es necesario -aullar como los lobos. Si nuestros negocios son verdaderamente nuestros -negocios, si Paris es nuestro y no del Estado; si votamos y consumimos -nosotros mismos nuestro dinero, cosas todas increibles, enormes, -contrarias á la esperiencia y al buen sentido, yo cedo á la locura -comun! Un Parisiense que no es un estranjero en Paris, un Parisiense que -tiene voto en el capítulo municipal, un Parisiense que habla y que se le -escucha, es un fénix que no se vé sinó en América. Vamos á votar, y viva -Green, intendente de Paris.... en Massachusetts! - ---Viva Green! gritó toda la pandilla, dirijiéndose á la tienda del -especiero. - ---Papá, dijo Susana, abrazadme antes de partir. Sabeis, agregó al oido, -que vuestro nombre figura en la lista? - ---¿Qué lista, hija mia? - ---La lista de los oficiales municipales. En el _París Telegraphe_ un -comité de electores os propone, como inspector de calles y de caminos, al -lado de M. Humbug á quien quieren nombrar juez de paz. Ved papá; y del -bolsillo de su delantal sacó la señorita el diario. Qué pais aquel donde -una jóven enamorada lée el diario y se interesa en las elecciones! - -Tomé el _París Telegraphe_; mi nombre escrito en grandes carácteres y -acompañado de un elojio conveniente, figuraba en cabeza de la lista. -Esto me hizo un efecto singular. Criticar al poder haga lo que haga, es -cosa que entiendo, soy Parisiense. Vituperar y rezongar contra nuestros -amos, es la única parte de libertad que el mismo gran rey no ha podido -quitarnos: es el consuelo y la venganza de nuestro ócio político. Pero, -administrar y mandar, obrar en vez de gritar, salir de la oposicion -para encontrarla á su frente, y reducirla al silencio á fuerza de celo -y de éxito, era para mi una perspectiva desconocida y encantadora; la -ambicion comenzaba ya á filtrar en mi corazon. Pensaba que la víspera -habia sido severo con Humbug (un diario es una influencia), y que quizá -habia hablado demasiado rudamente á Rose y á sus hijos: eran diez -electores!.... Asi me apresuré á abrazar á Susana, y, corriendo hácia -el boticario entablé con él una conversacion confidencial sobre unas -píldoras admirables, inventadas por mí, píldoras destinadas á hacer una -revolucion en la práctica, no menos que la fortuna del médico que las -ha imajinado y del farmaséutico que las venda. Un extracto concentrado -de manzanilla es un remedio heróico que sana en ocho dias la incurable -y dolorosa enfermedad de las jentes de ingenio, la dispepsia. Yo -aguardaba para la academia de medicina las primicias de este maravilloso -descubrimiento; hacia diez años que tenia principiada mi memoria; pero -cuando la ambicion nos invade, adios prudencia! La gloria académica -dejaba de deslumbrarme; la inspeccion de las calles me abria la carrera -política,--era candidato! - - - - -CAPITULO XIII. - -Canvassing[26]. - - -¿Habeis estado enamorado, caro lector? os acordais cuán vivo era vuestro -corazon, cuán ardiente vuestra mirada, cuán rápido vuestro pensamiento, -cuán lijera la vida: en aquellos dias felices? Pues bien, entonces sabeis -lo que es un candidato. A cincuenta pasos de distancia, á pesar de mi -mala vista, reconocia electores que nunca habia visto; encontraba en -un rincon de mi mollera la historia de una porcion de jentes á quienes -jamás habia hablado, y no solamente su historia, sino la de sus mujeres, -de sus hijos, de sus padres, de sus abuelos y de sus primos segundos. -Echaba á diestra y siniestra promesas y apretones de mano. Familiar con -los pequeños, modesto con los grandes, yo enderezaba todos los entuertos -y componia todas las calles. Ciceron, implorando el consulado, no era -ciertamente ni mas elocuente, ni mas jeneroso, ni mas afable que yo. - -Green se unió á nuestro cortejo; era, puede créerseme, un candidato -bastante pobre. Los electores que lo habian puesto en camino no habian -tenido buena mano; sin salir de la calle, les hubiera sido fácil elejir -otro mejor. Un especiero no ha recibido esa alta educacion social -que permite jugarse con los hombres y las cosas. Ninguna adulacion á -la multitud, ninguna de esas promesas que se quedan en el fondo del -escrutinio, ninguna de esas agradables mentiras que son los fuegos -artificiales de ordenanza de todas las elecciones. Green era frio -y tímido como un comerciante que hace un negocio, y que pesa cada -compromiso. Cuando habia estrechado la mano de un elector diciéndole: -_Haré lo que pueda_, ó, _la posicion es dificil_, ó, _nombrad á M. -Little, si lo juzgais mas capaz_, ya le parecia que su papel estaba -hecho. A los reproches afectuosos que le dirijia, me contestaba en un -tono glacial: Mi conciencia no me permite hacer mas; no puedo ofrecer mas -de lo que he de cumplir. ¡Conciencia en un candidato! era un escrúpulo de -almacenero! Cuando se quiere hacer fortuna, se encierra la conciencia -con doble llave la víspera de la eleccion, y no siempre se la saca al dia -siguiente. En Francia todo el mundo sabe esto. - -Hubiérame muerto de fastidio en esta procesion electoral, si no nos -hubiera acompañado el enorme y alegre Humbug. Siempre sobre el quien -vive, siempre pronto á la respuesta, seguíanle la pista por las risas que -dejaba en pos de sí. No siempre era agradable la acojida que nos hacian; -en sus odios como en sus amistades, el Sajon muestra una ruda franqueza; -la sal americana no es la sal ática. Pero Humbug era un admirable jugador -de pelota: no habia broma que no recibiera devolviéndola del primer -voleo. Una vez, tocados por él no volvian mas. - ---Green, candidato! es una verguenza, decia un egoista de semblante -pálido y de facciones consumidas. ¿Figuraos al especiero en el consejo -de la ciudad? Cuando toquen la campanilla, responderá: _Ya van, ya van, -haced que os despachen._ Que se vaya al infierno, él y todo su séquito! - ---Al infierno, dijo Humbug! ¿qué le diremos á tu padre el fallido? que -estás en tu tercera quiebra esperando la cuarta. - ---Green, candidato! reponia un dependiente de novedades, dandy de botas -barnizadas que á cada palabra hendia el aire con su inocente varita; -Green, un almacenero que no es capaz de distinguir un asno de un caballo! - ---No tengas cuidado, hijo mio, dijo Humbug, se te reconocerá entre mil. - ---Bella respuesta, y digna de un hombre que vive de su injenio. - ---Si no cuentas mas que con ese capital para vivir, no llegarás, hijo -mio, á ser tan gordo como yo, respondió Humbug, continuando su camino en -medio de las risas de la multitud. - -Entramos al Hotel de la Union; nos habian señalado á su dueño como uno -de los electores influyentes de la ciudad. Pero en su casa, si el buen -hombre llevaba las riendas, era su mujer la que le mostraba el camino. A -la primera frase de Green, la fogosa matrona le cortó la palabra: - ---Maldita sea la política, dijo. - ---Maldita sea la hostería, respondió Green haciendo un profundo saludo á -la señora. - ---José, gritó la imperiosa Juno, insultan á vuestra mujer, se os ultraja, -y os quedais ahí como un imbécil. Teneis sangre de pavo en las venas. - -A esta voz terrible, José se quedó suspenso, abriendo tamaños ojos. En la -calle creo que el bravo hostelero nos hubiera estrechado la mano de buena -gana: su ancha cara, su lábio pendiente, su gran vientre, no anunciaban -un rayo de la guerra; pero, en presencia de su mujer, juzgó prudente -enfurecerse. Llevar la guerra al esterior, era el medio de conservar la -paz en la plaza. - ---Que venga, ese hermoso candidato, gritó con un vozarron que trataba de -hacerlo malo, tengo á su servicio un cabestro para colgarlo. - ---Muchas gracias, mi buen amigo, le dijo Humbug con tono almibarado, -tendríamos escrúpulos de privaros de ese mueble de familia. - -Hénos á todos riendo mientras huiamos de aquel antro de Polifemo; pero -estaba cortada la retirada. En el umbral de la casa, la señora, erguida -como un centinela armado, detuvo á Humbug, y temblando de cólera: - ---Sabeis quien soy yo, le dijo. - ---Quién no os conoce y no os admira, repuso Humbug, enderezándose con -fatuidad, sois una niña encantadora, que no habeis llegado todavia á la -edad de la discrecion. - -Con lo que la saludó, dejando á la digna matrona mas muda y mas boba que -la mujer de Loth en su última transformacion. - -Estas no eran sino escaramuzas; habian reuniones públicas donde se -discutian los títulos de los candidatos; allí se daba la batalla y -se decidia la victoria. Habia llegado el momento de separarnos; era -necesario que cada uno contribuyera con su persona. Me asignaron el -_Liceo_. Entré en aquel inmenso salon, donde se ajitaba una muchedumbre -inquieta. En el acto me reconocieron, y llamaron, todas las miradas se -fijaron en mi; el miedo me cojió, de buena gana habria renunciado á esa -candidatura fatal que me entregaba al público. Ay de mí! era demasiado -tarde. - -En frente á mí, un hombre trepado sobre un tablado hablaba y jesticulaba -con estrema vivacidad; escuchábanle en silencio, y en seguida lanzaban -hurrahs y gruñidos terribles: asi es, como se aplaude y se silva entre -los Sajones. Aquel tribuno popular que sublevaba á su albedrio las -pasiones de la multitud, era el abogado del banquero Little, era Fox, -nuestro enemigo. - -Apesar de maldecir al perillan, me veia obligado á reconocer en él -cierto talento de que abusaba. Sério á la vez que chocarrero, tenia un -modo de hacer el elojio de sus adversarios que los ponia en ridículo, un -modo de ponderar sus candidatos que los realzaba á los ojos de todos. -Concluyó por una rápida enumeracion de las riquezas que los bancos -esparcian en América. Little se convirtió en un Júpiter que caia en -lluvia de oro sobre el seno de una nueva Danae. A la voz del abogado, -los caminos de hierro, los canales, los vapores vinieron á agruparse -en torno del banquero para hacerle un cortejo electoral, mientras que -con un jesto desdeñoso el orador nos mostraba al especiero nadando en -su melaza ó confundido con la cuenta de sus sardinas y de su bacalao. -Amigos de la paz, esclamó concluyendo, ¿nombrareis por jefe de la ciudad -á ese fabricante de fósforos químicos cuya mercancia se encuentra en -todos los incendios? Amigos de la libertad, ¿elijireis á ese vendedor de -bacalao que alimenta á los esclavos del Sud, y que quebrará mañana si sus -clientes, emancipados por nuestro valor, dejan de tomarle su mercancia -envenenada? No, jamás descendereis á esa verguenza. Por mi parte, Yankee -_pur sang_, amigo de la patria, orgulloso de todas nuestras glorias, -antes que dar mi voto á ese hombre, preferiria mas bien votar por.... Se -detuvo, guiñando el ojo y bajando la voz.... por el que, en su piedad -universal, nuestras mujeres llaman _un pobre anjel caido_; no os lo -nombraré. - -Una salva de aplausos saludó al orador; descendió de la plataforma -recojiendo felicitaciones y promesas. En toda asamblea hay siempre una -majada de bobos que siguen balando al último que habla. No le bastaba -aquel éxito al traidor; se vino derecho á mí, me tendió una mano que no -me atreví á rehusar y con voz que resonó en todo el salon. Doctor Smith, -dijo, á vos ahora; juego limpio para todos, esa es la divisa del Yankee. -Me levanté cubierto de un sudor frio; de todas partes gritaban: oid! -oid! Aquel ruido, las miradas fijas en mí, el silencio que siguió, todo -contribuyó á hacerme perder la cabeza; una nube roja pasó por delante -de mis ojos; mi voz se apagó en mi garganta, todo mi cuerpo temblaba -siguiendo los latidos de mi corazon. ¡Cuánto no hubiera dado por comprar -la facundia de aquel miserable! Yo tenia ideas mas nobles que las -suyas, un patriotismo mas sincero: pero el abogado tenia la costumbre, -el oficio; y á mi, ciudadano de un pais libre, ni á hablar me habian -enseñado. Estaba vencido, y vencido sin combate. - -Iba á enfermarme de cólera y de verguenza, cuando de repente Enrique mi -hijo, viéndome palidecer saltó sobre la plataforma é hizo señas de que -queria hablar. El cuerpo derecho, la cabeza alta, los piés en escuadra, -la mano izquierda metida en el frac abotonado, saludó graciosamente y -esperó que el tumulto se apaciguára. - ---Es su hijo, es su hijo, decian de todas partes. Oid! oid! Todos miraban -al niño con curiosidad; se hizo un silencio profundo, se hubiera sentido -volar una mosca. - ---Ciudadanos y amigos, dijo con voz clara y penetrante, no vengo á -combatir al terrible Goliat, al banquero Little; no son piedras lo que -me falta, el Filisteo ha arrojado bastantes en nuestro jardin; pero no -tengo de David sinó la juventud, no tengo la fuerza para medirme con ese -adversario demasiado ejercitado; todo lo que ensayaré es defender á mi -padre y á mi partido; estoy seguro que entre vosotros, nobles corazones, -no hay uno solo que no diga: Ese jóven tiene razon. - ---Oid! oid! gritaban de todas partes: habla bien. - ---El honorable sollicitor, continuó mi hijo, recalcando la primera -palabra, no ama la especieria. Esto me admira. Hace tal consumo de sal -ordinaria que nos reputaríamos muy felices de ser sus marchantes. Que nos -la dé y le daremos _de llapa_ la azúcar que le falta. El azúcar modera -la bilis; de otra manera todo se vé amarillo, y es uno injusto con sus -compañeros de armas y sus amigos. - -No sé de donde sacaba mi hijo esa elocuencia de baja ley, pero era del -gusto de aquella multitud ignorante: reian, aplaudian, las mujeres -ajitaban sus pañuelos. En seguida respondian con una sonrisa: la asamblea -era suya. - ---No hablaré mal de los banqueros, continuó mi tribuno de diez y seis -años; los banqueros son como los dentistas, es necesario no hacerlos -nuestros enemigos, quién sabe si mañana no tendremos necesidad de ellos! -¿pero debemos poner en sus manos los intereses de la ciudad? Recuerdo -que mi abuela, una santa mujer de Connecticut, nieta de nuestros padres -los peregrinos, me repetia amenudo que habia oido á sus virtuosos -antepasados, que el banquero sostiene al Estado como la cuerda al -ahorcado: estrangulándolo. - ---Tres gruñidos para los banqueros! gritó una voz estrindente, la voz -de algun deudor perdido entre la multitud. Aquel grito tuvo éco, el -salon tembló con esos aullidos que acariciaban mi oido paternal, como lo -hubiese hecho una sonata de Beethoven. - ---Mi abuela, continuó el niño exitado por aquellos hurrahs, nos proponia -enigmas para divertirnos en las noches de invierno al lado del fuego; Si, -se metieran, decia ella, en un mismo saco un banquero, un _sollicitor_ y -un sastre, y se sacára á la suerte, ¿quién saldria infaliblemente? - ---Un ladron, repitieron veinte oyentes, encantados de encontrar -un recuerdo de la infancia. Enrique se aproximó á la orilla de la -plataforma, puso un dedo sobre su boca, y dijo á media voz: - ---Esa es la palabra de que se servia mi abuela, pero hoy dia se dice: -saldria un millonario afortunado. - ---Cierto, agregó, yo no quiero mal á la fortuna, espero hacer mi camino -como cualquier otro. - ---Y tú irás lejos, mi pequeño jigante, gritó una voz gruesa que conmovió -la asamblea. - ---Mostradme, agregó mi hijo animado por aquel sufrajio, mostradme -una fortuna honorablemente adquirida, navíos enviados á la India, á -Terranova, á las Molucas, saludaré en la persona de Green veinte años de -trabajo, de cálculos y de economías. Pero esas riquezas de azar, esos -millones ganados al juego en un dia, no me hableis de eso: es el bien de -otro que pasa al bolsillo del mas hábil. Fortuna sin trabajo, es fortuna -sin honor! (_Oid! oid!_) - ---Por otra parte, queridos conciudadanos, ¿es la fortuna lo que -recompensais? ¿O es acaso, el valor y la abnegacion? ¿No es Green el -noble capitan que penetró en una casa incendiada por salvar á vuestra -mujer ó á vuestra hija, quizá? Ese niño que mi padre arrancaba ayer -de en medio á las llamas, ¿no lo habeis adoptado todos? ¡Oh vosotras, -conciencia nuestra, vosotras, estrellas de nuestras almas, madres, -esposas, hijas, hermanas, hablad, señora!: ¿por quién se debe votar? -(_Oid, oid!_) - ---Amo á los valerosos que no temen entrar al fuego, continuó mi jóven -Graco, pero no tengo inclinacion alguna á los que viven eternamente en -él. No me admira que el caballero cuyo nombre no se dice, tenga todas -las simpatías de nuestros adversarios: es muy natural que el honorable -M. Fox, escoja su representante en su familia ó entre sus amigos; pero -nosotros, que tenemos alianzas menos ricas, lo que necesitamos á la -cabeza de nuestros negocios comunes, es un hombre honrado. Y ese hombre, -no hay porque ocultarlo, es el hijo de sus obras, es el hijo de la -ciudad, es Green. - ---Hurrah á Green! hurrah á Smith! gritó toda la multitud arrebatada por -la emocion. La victoria era nuestra. Enrique me buscaba con los ojos en -medio de aquella batahola. Iba á escapar á su gloria naciente, cuando un -robusto cazador de Kentucky, uno de esos jigantes que se jactan de ser -mitad caballo y mitad cocodrilo, alzó á mi hijo á fuerza de brazo, y le -hizo dar la vuelta del salon. Fué una salva de aplausos capaz de voltear -las paredes. Todos los hombres estrechaban la mano al jóven prodijio, -todas las mujeres lo abrazaban. Yo queria gritar:--¡Soy su padre! Pero -por segunda vez el miedo se me atravesó en la garganta, y suspiré -diciendo por lo bajo: Ay de mí! no ser yo mi señor hijo. - - - - -CAPITULO XIV. - -Vanitas, Vanitatum. - - -Cuando la multitud se hubo escurrido, llevando á lo lejos la gloria y -el nombre del futuro Webster, abracé á mis anchas al orador, y tomé de -nuevo con él el camino de casa. Avergonzado del papel mudo á que me -habia condenado mi ridícula timidez, no pude menos de zaherir un poco al -Ciceron en ciernes. - ---Hola! bribonzuelo, le dije, ¿dónde has adquirido esa facilidad de -charlar y esa seguridad que nada perturba? Improvisar, declamar, unir el -ademan á la palabra, ese arte perdido desde la antiguedad--¿dónde te lo -han enseñado? - ---En la escuela, dijo mi hijo. Tú lo sabes papá, tú que tantas veces me -has hecho recitar mi _Enfield_.[27] ¿He tenido aplomo? ¿He alzado el -brazo mas arriba de la cabeza? ¿Estás contento? - ---¿Y todos tus camaradas charlan como tú? - ---Sin duda papá. Lindos ciudadanos serian los de un pueblo mudo! Hablar y -jesticular nos es tan necesario como leer y escribir. No hay ninguno de -nosotros que no esté destinado á ser algo en la sociedad, en el comun, -en el Estado. Miembros de un _meeting_ ó de una asociacion, electores, -candidatos, majistrados, senadores, todos tendremos necesidad de -dirijirnos al público: se nos habitúa, pues, desde la escuela. Improvisar -no es dificil y es muy entretenido. En nuestras recreaciones, nuestro -placer es discutir; he hecho ya cien discursos á mis futuros electores. -Pero mi fuerte es el jesto. “La accion, dice Demóstenes, en mi _Enfield_, -la accion! la accion!” Miradme, papá. - -Y héteme ahí á mi muchacho que se pasea declamando no sé que discurso de -lord Chatham contra la guerra de América. Camina, se detiene, alza los -ojos al cielo, junta las manos, adelanta con puño cerrado, apoya un brazo -sobre el corazon, y concluye por saltarme al cuello riendo á carcajadas; -mientras que yo, su padre, incapaz de decir una palabra y de mover un -dedo, permanecia confundido ante aquella perversidad precoz, fruto de una -educacion mal sana. Mi hijo no era un prodijio, no era sino un Yankee -criado demasiado hábilmente. - ---¡Desgraciado niño! le dije, puesto que te vas á la India, ¿para qué te -servirá ese arte de histrion? Pase todavía si fueras abogado. - ---Lo seré algun dia, papá, respondió Enrique. Dejadme ganar diez mil -dollars allá; á mi vuelta estudiaré derecho, y me asociaré con un maestro -esperto. - ---¿Y en seguida? pregunté admirado de esa jóven ambicion. - ---En seguida, papá, me haré nombrar representante en el Estado de -Massachusetts, y seré senador. - ---¿Y en seguida? - ---En seguida, papá, seré diputado al congreso, y mas tarde senador de la -Union. - ---¿Y en seguida? - ---En seguida, papá, seré ministro como M. Seward, si no puedo -conseguirlo, seré presidente como M. Lincoln. - ---¿Y en seguida? esclamé, ocuparás sin duda el puesto de Lucifer; porque -tienes la ambicion y el orgullo de un demonio! - ---Papá, repuso el niño, inquieto de mi vivacidad, todos mis camaradas -piensan como yo. Nuestros maestros nos han dicho siempre que éramos la -esperanza de la patria y que la república tenia necesidad de nosotros. -Entrar en la carrera política, no es ambicion, es un deber. El ciudadano -que vá mas lejos es el que sirve mejor á su pais. - ---Oh! los paganos, los paganos! esclamé: hénos aquí que volvemos á los -escándalos de Atenas y de Roma. El primer deber de un cristiano, señor, -es permanecer en su humildad, es huir de la política, es no mesclarse -jamás en los asuntos de su pais, á menos que la autoridad no os obligue á -ello. - ---Papá, no es eso lo que nos han enseñado en el púlpito. El domingo -último, nos han citado á un papa, Pio VII, segun creo, que decia, cuando -no era sino obispo, es cierto: _Sed buenos cristianos, y sereis buenos -republicanos_. Todas nuestras libertades vienen del Evanjelio: Se nos ha -repetido constantemente que la moral de Cristo conduce á la democracia, -es decir á la igualdad fraternal y al respeto del mas ínfimo individuo. -_Amaos los unos á los otros_, ¿qué quiere decir esto, sino que el mas -fuerte debe ayudar al mas débil con su fortuna, con sus consejos y con su -abnegacion? - -Me tomé del brazo de Enrique. - ---Pobre niño enceguecido por la locura de tus maestros, le dije, mira á -donde va la democracia. - -Delante de nosotros caminaba á pocos pasos de distancia, un hombre -encajonado en unas planchas de madera. Sobre aquel cartelon ambulante se -leia, escrito en grandes caracteres: - - EL LINCE. - - _Diario de los Demócratas._ - - CIUDADANOS! - Cuidado con los intrigantes y los necios!! - - GREEN--SMITH--HUMBUG. - ó - EL RIDICULO TRIO DESENMASCARADO. - ---Dadme _el Lince_, dije á un vendedor de diarios. - ---Hélo aquí, señor, respondió el hombre con tono chocarrero; pero si -quereis reir, os ruego que tomeis _el Sol y la Tribuna_, alli es donde -vereis al _trio_ fustigado lindamente. - -El _Lince_ me bastaba, abrí aquella hoja execrable. Green era burlado -cruelmente, á Humbug le decian verdades de á puño; pero á mí, gran Dios; -¿cómo me trataban? Qué de mentiras! qué de injurias! qué abominacion! - -Estregué ese miserable panfleto, iba á arrojarlo en el lodo, su verdadero -lugar, cuando en el umbral de mi casa encontré la alegre cara é -impertinente sonrisa de Humbug. - ---Triunfais, señor periodista, le dije metiéndole _el Lince_ por las -narices. Elecciones, hé ahí vuestras fiestas, vuestras saturnales de la -calumnia. - ---La calumnia, dijo el hombron encojiéndose de hombros, es como el -sarampion: cuando sale á la superficie, sana; cuando se resume mata. - ---Solo en vuestras democracias se imprimen semejantes infamias! - ---Ya lo creo! respondió el sofista, contento de tomar al vuelo una nueva -paradoja. En las monarquias del Viejo Mundo, se guardan de imprimir la -calumnia, la dicen al oido: es un medio mas pérfido y mas seguro. No -atacan á las jentes de frente, se defenderian: se las asesina por la -espalda; es donde reinan sin rivales, la intriga y la mentira, alli es -donde el principe es la primera víctima de ese veneno que él impide se -exhale. _Summa petil livor._ La calumnia, doctor, es el flajelo y el -castigo del despotismo; en un pais libre es una picadura de avispa; no se -piensa en ella al dia siguiente. - ---Señor filósofo, dije secamente, leed ese diario; se trata de vos. - ---Razon mas para que no lo lea. Siempre es el mismo tema, con ocho ó -diez sustantivos en epitetos pretencioso, para variar el estribillo. -¿Teneis la audacia de no seguir á los dóciles carneros que arrastran los -hábiles guias? ¿os atreveis á tener una opinion propia y una voluntad? -sois un _orgulloso soñador_ y un _ambicioso fanático_. Decis la verdad -á vuestros conciudadanos; ¿quereis ilustrarlos sobre las condiciones -de la libertad, premunirlos contra los peligros de la anarquia? sois -un infame aristócrata, un _servil admirador de la pérfida Albion_. En -otros términos, abrirle los ojos al pueblo es arruinarla industria de -los conductores de ciejos y echar á la calle á jentes honradas que nada -perdonan. - -¿Hablais francamente, llamais por su nombre los abusos, y á los que viven -de ellos?--sois un _adulador de la multitud_, y _un cobarde demagogo_. -Elojios irónicos si vuestra candidatura vá mal,--injurias groseras y -comunes si triunfa: hé ahí la eterna cancion de los diarios y de los -periodistas que no se respetan. Nos parecemos mucho á los órganos de -Berberia. Ese es el placer de los envidiosos, de las comadres, y de las -buenas jentes que tienen el oido falso. Es necesario ser induljente con -las pequeñas miserias de la humanidad. - ---Leed el artículo, repuse impaciente; veremos hasta dónde llega vuestra -dulzura. - -Una vez que hubimos entrado al salon, donde por fortuna estábamos solos, -Humbug se puso á leer la injuriosa diátriba, mientras Enrique corria en -busca de noticias. - -Green no tiene de que quejarse, dijo riendo el morrudo periodista. Por -la manera ruda como le tratan, es claro que sus acciones suben en plaza. -Las mias no van mal. Un _Falstaff descarado_, es cosa linda ese _Sileno -avinado, á quien no falta ni su asno cuando el doctor esta ahí_, es de -una mitolojia que hace honor á la erudicion del escritor. Todo esto es la -_telum imbelle, since ictu_ de un partido agonizante. - ---¿Porqué no se impide hablar á esos miserables? - ---Doctor ¿habriais encontrado la piedra filosofal? Saber de antemano lo -que esas jentes dirán es un secreto que se busca todavia; el único medio -de evitar ese escándalo que os aterroriza es enmordazar á todo el mundo: -remedio heróico que mata á las jentes para impedirles que vivan mal. ¿Es -esa la medicina que poneis en práctica? Esos pillos, direis son pagados -para ejercer un oficio innoble; abusan de la libertad, la prostituyen; -convengo en ello, pero ese abuso nos garantirá el uso de nuestros -derechos. Hay señoritas que abusan del derecho de pasearse por las -calles, ¿encerraremos por eso á nuestras mujeres en un harem? Hay jentes -que se matan por la glotoneria y la borrachera, ¿nos sujetareis por eso -al réjimen de Sancho en la ínsula Barataria? Por miedo á un incendio, -¿prohibireis los avios de encender y los fósforos? Por miedo á un asesino -¿nos quitareis uno de los primeros derechos de los pueblos libres, el -derecho de tener armas? Toda libertad arrastra consigo un abuso posible: -toda fuerza y todo instrumento hace lo mismo. Suprimir la libertad para -evitar el abuso, impedir el bien para impedir el mal, es hacerle el -proceso á Dios mismo, y probarle que no entendia jota de la creacion. - ---Si no podeis evitar la calumnia, esclamé, castigadla; inventad -suplicios terribles; herid al que me quita el honor como heris al que me -arranca la vida. - ---Teneis abiertos los tribunales, respondió Humbug; pero el desprecio es -una justicia mas pronta y mas segura. Mañana los electores os vengarán -de las injurias de hoy dia. ¿Es cierto por otra parte que nos hayan -calumniado? Por lo que á mí respecta no me siento herido. - ---No sé lo que teneis en las venas, le dije, arrancándole el diario de -las manos. Oid como un anónimo cobarde se atreve á tratar á un hombre -de mi posicion y de mi edad, en seguida os mostraré como se castigan -semejantes infamias. - -Y con voz trémula de cólera leí lo que sigue: - - “El doctor es un triple necio: Es un necio de nacimiento á - quien treinta años de estudio han puesto mas necio todavia; no - le faltaba mas que un ápice de ambicion para perder el poco - sentido comun que el trabajo le ha dejado. Se conoce la locura - de que padece este infeliz que no vé mas allá de sus narices. - Estúpido admirador del pasado, su ideal es la vieja Europa; - no vé nada mas bello que esas sociedades decrepitas, donde la - tradicion romana ó el despotismo de la administracion ahoga - toda independencia y toda vida. El sábio Smith, la gloria de - veinte academias desconocidas, es uno de esos tembladores que - el dia de la creacion, habria gritado: “Deteneos, mi Dios; - vais á descomponer el Caos!” Se parece á esos conductores - de los caminos de hierro que dan la espalda al tren que los - arrastra. No vé, no admira si no lo que huye y desaparece en - la sombra del pasado; no siente que detras de él se levanta un - sol y un mundo nuevo: el reinado del individuo, el triunfo de - la libertad. Que semejante momia se quede en su gabinete de - curiosidades y reciba la adoracion de los papanatas, nosotros - no iremos á molestarlo allí; pero á la gran luz de la vida - pública, ¿qué harán esos ojos estinguidos, esa boca muda, - ese brazo inútil? Lo que necesita nuestra jóven y gloriosa - república, son hombres de nuestra época, banqueros que hagan - avanzar la civilizacion creando dia á dia nuevas empresas y - acciones, oradores que nos guien hácia los destinos magníficos - que el porvenir nos reserva. Dejemos á los muertos sepultar á - los muertos; vengan á nosotros los corazones que se abren á - todas las grandes aspiraciones sociales, las cabezas que se - ajitan con las cuestiones palpitantes de la actualidad. Que - los bobos y los flojos voten por sus viejos ídolos, nuestros - candidatos son los hombres que la Europa nos envidia, el hábil - y jeneroso banquero Little, el elocuente y célebre abogado Fox!” - -“Mañana la voz del pueblo, saliendo del escrutinio, como el trueno que -sale de la nube, proclamará por toda la América la victoria de los -elejidos de la Democracia: Viva Little, viva Fox!” - ---Bravo! dijo Humbug, estais picado doctor. Hé ahí un bello trozo; nada -que ataque vuestro carácter; bromas un poco fuertes, es cierto; pero con -cierto tacto, verbosidad, finura, sin hablar del estilo á la moda. El -mozo que ha escrito ese trozo no es un imbécil. - ---Acompañadme á la oficina del _Lince_, dije á mi vez; y vereis como un -triple nécio cachetea á un mozo de injénio; es una leccion que necesita -ese señor. - ---¿Estais loco? esclamó el hombron levantándose de una pieza. Si otro -que yo os escuchára, os harian dar una fianza de diez mil dollars ú os -enviarian á la penitenciaria. ¿Nos tomais por los Pieles-Rojas? ¿Sois -cristiano? En las soledades de Arkansas es donde los furiosos discuten -revolver en mano; en Massachusetts no hay mas venganza que la de la ley. -En un pueblo civilizado se habla mucho y se querella vivamente; pero no -se asesina á un rival, ni tampoco se bate uno con él. - ---Salvajes! esclamé, que no conoceis ni el punto de honor siquiera! - ---Salvaje vos! repuso Humbug riendo. Verdaderamente, doctor, la picadura -os pone feroz. Matar á las jentes ó hacerse matar por ellas ¿de qué puede -servir eso á la causa de la justicia y de la razon? Un duelo no aprovecha -sino al médico ó al sepulturero. - ---¿Qué haceis entonces, señor, cuando sois cobardemente insultado por un -folletinista? - ---Mi querido doctor, respondió aquel candidato sin verguenza: repito -en voz baja ó en alta voz un proverbio turco, cuya profunda sabiduría -os recomiendo: _El que se pare á tirar piedras á todos los perros que -ladren tras de él, no llegará nunca al fin de su viaje_. Con lo que, voy -á ocuparme de mi eleccion y de la vuestra; haced otro tanto por vuestra -parte; pronto olvidareis al _Lince_ y su retórica. - - _Tu ne cede malis, sed contra audentior ito_[28]. - -Adios. - - - - -CAPITULO XV. - -Un recuerdo de la patria ausente. - - -La llegada de mi mujer y de mis hijos dulcificó mi mal humor: las -noticias eran buenas. Alfredo y Enrique habian recorrido todas las -asambleas, recojiendo bravos y promesas. Jenny y Susana habian visto á -todas sus amigas. Doscientas señoras, las mas respetables de la ciudad, -llevaban al cuello mi fotografia en un medallon: la eleccion estaba -asegurada. - -La alegria de nuestra modesta comida concluyó de curar mis heridas. Todos -teníamos solo un corazon y un alma. Mi Jenny estaba mas animada que en -el bautismo de su primojénito. He notado siempre que las mujeres son -naturalmente ambiciosas; un marido jóven y bello, pero que no es nada, -no tendrá nunca el arte de agradarlas largo tiempo; un marido viejo, -recibirá sus mas dulces caricias si la fortuna ó la gloria corona sus -cabellos blancos. Cuando al amor se une esa lejítima ambicion, la mujer -se hace entonces, en toda la belleza de la palabra, nuestra verdadera -mitad. Se vive, se piensa, se sueña á duo, es la felicidad perfecta en la -tierra, felicidad casi desconocida en Francia, donde la moda priva á las -mujeres de los gustos sérios, de las pasiones jenerosas,--felicidad comun -en los Estados-Unidos, donde la opinion invita á las mujeres á tomar -parte. Susana era mas ardiente que su madre: era mi sangre! no hablaba -sino de mi eleccion. Es cierto que ella habia hecho de Alfredo uno de mis -mas grandes electores; ocuparse de mí, era ocuparse de él. - -A la noche tuvo lugar una nueva demostracion electoral. Todos los -bomberos, de gran parada y llevando cada uno una antorcha en la mano, -desfilaron bajo nuestras ventanas, con música á la cabeza. Los jóvenes -de la ciudad vestidos con uniformes y trajes diversos, los acompañaban -con largas varas coronadas de linternas. En medio de aquel cortejo, un -inmenso estandarte con un transparente iluminado mostraba á la multitud -absorta dos especies de diablo negros saliendo de las llamas con dos -rollos blancos. El nombre de Green y de Smith, escrito debajo de las -figuras, daba un sentido humano á aquella escena infernal, que aplaudian -á su paso. La mujer y el niño que habiamos salvado eran conducidas en una -volanta tirada por cuatro caballos blancos, y enteramente adornada con -linternas é inscripciones. Era una marcha triunfal, una procesion digna -de los bellos dias de Eleusis. De todas partes estallaban los gritos, los -bravos, y algunas veces tambien ciertos gruñidos, ahogados inmediatamente -por los hurrahs. La oposicion estaba vencida y derrotada por la belleza -de nuestras invenciones. Era difícil que Little tratára de rivalizar -con nuestras maravillas. ¿Qué podia pasear por las calles? ¿Accionistas -arruinados? No se seduce á un pueblo con ese espectáculo de todos los -dias. - -A las diez, Jenny nos leyó la Biblia. Habiamos quedado en el quinto -capítulo de Daniel, es decir, en la historia del rey Baltazar, y de la -mano vengadora que escribió sobre la muralla la sentencia de muerte: -_Mané, Thecel, Pharés_. Era para Marta una bella ocasion de profetizar; -no dejó de hacerlo. De buen ó mal agrado, me comparó á Nabucodonosor y -me condenó á _vivir con los asnos salvajes, y á comer la yerba de los -campos, como un buey_, si alguna vez olvidaba que el Altísimo tiene un -poder soberano sobre los hombres, y que instala sobre el trono á quien le -agrada. La leccion me parecia un poco fuerte para un futuro inspector de -calles; pero no hay quizá necesidad de ser rey para tener el orgullo y la -insolencia de Nabucodonosor. ¿Quién sabe si los empleados de Asiria no -eran mas impertinentes todavia que su magnífico soberano? - -Me burlé de la sibila; sin embargo estaba conmovido con aquella -candidatura, y demasiado conmovido para conciliar el sueño. Así, apenas -subí á mi cuarto, cargué una pipa con escelente tabaco de Virjinia, y -sentándome cerca de la ventana, traté de adormecer mis sentidos agitados. - -La calle estaba desierta, y la luna iluminando con su pálida luz las -casas mudas y cerradas, aumentaba el misterio y la calma de la noche: -todo dormia á lo lejos; todo callaba. El único ruido que turbaba aquel -silencio universal, ó mas bien dicho que lo hacia sentir mejor, era el -tic tac de un _cuco_ colocado á los costados de mi cama. Arrullado por -aquel canto monótono, embotado por el humo del tabaco, dejaba correr -mis ensueños, cuando de repente el reloj se anunció. El rechinar de las -poleas, el jemir de las ruedas y de los correajes anunciaban que iba á -dar la hora. Me levanté para admirar aquella obra maestra de la relojeria -alemana. A mi llegada un gallo de madera pintado, trepado en lo mas alto -del _cuco_, aleteó y lanzó tres gritos agudos. Debajo del gallo se abrió -bruscamente una puerta, mostrándome á París, el Sena, y la casa municipal -en 1830. La Fayette, con peluca rubia, frac azul y pantalon blanco, -abrazaba á la vez á mi infante, un jendarme y una bandera tricolor sobre -la que se leia en letras de oro: LIBERTAD, ORDEN PUBLICO. Once veces sonó -el reloj, y once veces el bravo La Fayette sacudió la cabeza y movió su -bandera; en seguida la puerta se cerró y el gallo galo ajitó sus alas, -gritó mas desapaciblemente que nunca, y la vision desapareció. - -Aquel recuerdo perdido, aquella divisa olvidada hace tanto tiempo, -despertaron los sueños dorados de mi juventud. Cuánto palpitaban nuestros -corazones en 1830! Pobres ignorantes, no sabiamos entonces que la -libertad, como todas las queridas, aruina y traiciona á aquellos que -la aman. _Libertad, órden público_; palabras terribles: _Mane, Thecel, -Pharés_ de los tiempos modernos! Hé ahí el enigma que, cada quince años, -la esfinje de las revoluciones propone á la Francia, siempre pronta á -devorar al Edipo que no adivina. _Libertad, órden público_, se diria que -son dos enemigos inmortales, que, vencedores y vencidos á su vez, se -entregan á un combate sin fin, del cual somos nosotros el premio. Llega -un dia en que la libertad vence, el cielo resplandece de alegria y de -esperanza, pero bajo la máscara de aquella divina sirena, es la anarquia -la que triunfa, trayendo tras de sí la guerra civil, atacando todos los -derechos, amenazando todos los intereses, haciendo retroceder de horror -á un pueblo aterrado. En el dia, es el órden público lo que se instala, -sable en mano: dando la paz, imponiendo el silencio, rompiendo bien -pronto la valla y deslizándose por su propio peso al abismo donde cae -todo poder que nada aconseja y que nada contiene. ¿De dónde nace que hace -setenta años que un pueblo honrado, bravo é injenioso, no edifica sino -ruinas, descontento y decepciones? - -¿Cómo es que en los Estados-Unidos, donde la libertad enloquece todas -las cabezas, donde nadie habla de órden público la paz interior no es -perturbada jamás? En aquella democracia turbulenta, en aquella multitud -entregada á si misma, sin policia y sin jendarmes, ¿porqué no hay ni -tumultos ni revoluciones? La América no tiene como nosotros, cien mil -funcionarios alineados en batalla, una administracion admirable que -dispone todo; no tiene frente á esa organizacion compacta, un pueblo -docil, ordenado, ocupado, dirijido, reglamentado, y, sin embargo, es -tranquila y próspera. La libertad, garantida en su pleno ejercicio por -la ley, castigada en sus escesos por la justicia, hé ahí el órden público -para los Americanos. Su espíritu limitado no se ha elevado jamás hasta -esa centralizacion tutelar que hace nuestra unidad y nuestra gloria. En -aquel pueblo primitivo, no se ha separado la libertad del órden público, -no se la ha personificado, no la han rodeado de formidables reductos y -de cañones siempre cargados. Nada de administracion jerárquica, nada de -policía preventiva, nada de ordenanzas, nada de funcionarios inviolables, -nada de tribunales privilejiados. Nada de esa sabia mecánica, que en las -naciones civilizadas rompe toda resistencia, y traba á todo individuo. -La ley todo poderosa, el ciudadano dueño y responsable de sus acciones, -el funcionario reducido al derecho comun, la administracion justiciable -ante los tribunales, solo el juez intérprete de la ley: hé ahí todo -el sistema. Es de una sencillez ridícula. No hay en aquel embrion de -gobierno sino leyes y jueces, y sin embargo, la paz y la riqueza reinan -por do quier. Es una estraña burla de la fortuna que nuestros grandes -políticos no han conseguido esplicar todavia. ¿Cómo no se les ha probado -ya á los americanos que son felices contra todas las reglas, y que deben -envidiarnos nuestras revoluciones? - -Me dormí con estas bellas reflexiones. - -No sé cuanto tiempo hacia que descansaba, cuando me sentí bruscamente -sacudido por una mano vigorosa. A mi lado, sobre mi cama, estaba un -sarjento de jendarmeria. Su vista me alegró. Un jendarme! Yo estaba en -Francia, volvia á encontrar á mi patria. - ---Arriba, arriba, señor Lefebvre, me gritó el sarjento, con un acento -gascon que apestaba á ajos desde lejos. - -Miré de cerca á aquel amable mensajero; su figura no me era desconocida. -Esa mirada, esa voz, esa risa sardónica,--era el terrible espiritista, -Jonatas Dream, mi enemigo. Al aspecto de aquel traidor, mi gozo se cambió -en terror. - ---¿Quién sois? ¿Qué quereis? pregunté yo. ¿Con qué derecho entrais de -noche en casa de un pacífico ciudadano?--Mi casa es mi fortaleza. - ---Silencio, paisano, respondió el jendarme. No tengamos la sinrazon de -razonar con la autoridad, que no razona, puesto que siempre tiene razon. -Con lo que abrió su canana y sacó un rollo de papel sellado. - ---Número uno, dijo: Al señor Lefebvre; á él en persona ó á quien se diga -serlo. Por haber tenido la imprudencia de criticar en un papel público -á la autoridad municipal, á propósito del empedrado de la calle: se le -amonesta por primera vez, esperando se corrija. - ---Vaya una cosa fuerte, esclamé. En lugar de advertirme, la autoridad, -haria mejor en dirijirme sus escusas y cambiar el empedrado. - ---Silencio, paisano, repuso el soldado. Como particular, no niego que -el empedrado sea inferior: acabo de levantar dos bestias que se cayeron -frente á esta puerta; pero como jendarme, declaro que vuestra queja -es tan indiscreta como importuna. Si mi coronel me dijera: _Sarjento, -mañana será de noche á medio dia_, yo responderia: _Está bien, coronel_, -y meteria en la sala de policia al primer pilluelo que se atreviera á -negarlo. La consigna dice que el empedrado es bueno; luego debe ser -bueno; solo los malévolos por malicia culpable, pueden hacerse romper la -nuca intencionalmente. - ---Cómo, dije indignado, ¿no tengo el derecho de criticar la autoridad que -no hace su deber? - ---Al contrario, paisano, repuso el sarjento, quejaos; la autoridad -francesa ama bastante que se la censure; pero es necesario ser político -con ella. Vos no le habeis pedido permiso para criticarla. Habeis estado -grosero, querido amigo. - ---Amigazo, os respeto, pero raciocinais como una canana. La autoridad ha -sido hecha para nosotros, supongo, y no nosotros para la autoridad. - ---Error colosal, amiguito, repuso el jendarme con un aire de desprecio -que me sublevó. Los que obedecen han sido hechos para los que mandan; los -que mandan no han sido hechos para los que obedecen. - ---Pero nosotros somos la Francia, somos el pais. - ---El pais, amiguito, dijo el impasible sarjento, se compone de -mariscales, jenerales, coroneles, capitanes, tenientes, prefectos, -intendentes y otras casacas bordadas que yo respeto; el resto es un ato -de conscriptos y de contribuyentes que debe obedecer y callarse.... - ---¿_Sin murmurar_, no es esto? conozco esa cancion. Ah! si tuviésemos -justicia! - ---No tendríais administracion, paisano; seríais un Iroques, como los -ingleses y otros caníbales que hacen lo que quieren. No tendríais el -honor de ser un civilizado y un francés. - ---Número dos, continuó. Al señor Lefebvre, por haber tenido la audacia de -pasear de puerta en puerta su triste persona: significacion del señor -Prefecto, que lo destituye de sus funciones gratuitas de miembro de la -oficina de beneficencia, esperando mejor conducta. - ---Toda candidatura es libre, esclamé. - ---Sin duda, respondió el jendarme, es libre; pero con la autorizacion de -la autoridad. - ---Número tres. Al susodicho Lefebvre, por haber distribuido ó hecho -distribuir boletines electorales que llevaban su nombre, ó el de ciertos -_quidams_, igualmente desconocidos y escandalosos: obligacion de -comparecer de hoy en ocho dias hábiles, ante los señores presidente y -jueces que componen el tribunal de policia correccional, para responder -por el susodicho Lefebvre, al delito de distribucion de impresos no -autorizados. - -Cómo, ¿no puedo distribuir á mis electores el boletín que lleva mi nombre? - ---Lo podeis todo, amiguito, respondió el jendarme,--con autorizacion de -la autoridad. Pero, como si no convenis en ello ¿os imajinais que la -autoridad protectora y tutelar ha de dejar hacer á los papanatas una -tontera que dejeneraria en oposicion? ojalá fuese yo el gobierno, os -encerraria debidamente, esperando mejor oportunidad! - ---Número cuatro. Al susodicho Lefebvre por haberse juntado públicamente á -una pandilla de _quidams_, reunidos en una titulada asamblea electoral; -lo que constituye un club, sino es una sociedad secreta, obligacion de -comparecer ante el susodicho tribunal, para verse condenar á prision en -virtud del artículo 291, del Código penal, esperando otra resolucion. - ---Número cinco. Al susodicho Lefebvre, por haber incitado á su hijo -menor á pronunciar en el susodicho club un discurso incendiario contra -la honorable y discreta persona de M. Petit, candidato de la autoridad: -obligacion de comparecer ante el susodicho tribunal, como fautor, -complice y ademas como civilmente responsable del susodicho delito; -esperando se corrija. - ---Qué ¿no tengo derecho para reunir mis electores, y no tienen ellos el -derecho de saber lo que piensa su representante? - ---Tienen todos los derechos, amiguito, respondió el sarjento, pero -siempre con la autorizacion de la autoridad. ¡Linda cosa, seria que en -una caserna dejáran á los soldados reunirse y gritar sin permiso. - ---Pero nosotros no estamos en una caserna. - ---A palabras necias oidos sordos, repuso el jendarme. Sin embargo, -paisano, quiero condescender hasta ilustrar vuestra ignorancia profunda. -Todo francés ha nacido soldado y ha sido hecho para esperar la palabra de -órden. Cuanto mas mandado está, tanto mas contento se halla. Que no se -altere la obediencia que hace su alegría. Si yo fuera gobierno, colgaria -á todos los hablantines, esperando mejor oportunidad. - ---Número seis. Al susodicho Lefebvre, por haber cubierto ó dejado cubrir -las murallas con carteles insignificantes y criminales; _item_ por haber -organizado ó dejado organizar una procesion revolucionaria, y preparado -una asonada inconveniente, que habria estallado á no ser las precauciones -y la vijilancia de la policía, que siempre tiene abierto el ojo; -obligacion de comparecer ante el susodicho tribunal; para verse y oirse -condenar á las penas dictadas por la ley, esperando se corrija. - ---Por favor, sarjento, esclamé, por favor, señor jendarme! soy víctima de -un error. En Francia, sin duda, seré un gran culpable; pero estamos en -América, soy inocente. Lo que es un crímen en Francia es un derecho en -los Estados Unidos. - ---Hacedme merced de vuestros favores, respondió el inflexible jendarme -sacando de su bolsillo algo que parecian esposas. Como particular, no -tengo el corazon insensible, me lisonjeo de ello, pero, en este momento, -soy el órgano de la ley. - ---Entonces la ley es una fanfarronada. - ---Silencio, rebelde, basta de conversacion. - -Si se les escuchára, serian todos inocentes como un recien nacido. -Inocente ó no, _pekin_[29], sospecho que eres sospechoso, y por -precaucion te apaño. - -Diciendo esto, me apretó el brazo con tal fuerza que lanzé un grito de -dolor. Ese grito me recordó. Gracias á Dios, era un sueño. - -Encendí el gas para sacudir aquella pesadilla abominable. Horror! en -el fondo de la cama descubrí la sombra de un brazo amenazante, y ese -tricornio y ese pompon que hacen palidecer á los mas atrevidos. - -Helado, temblándome el corazon, quedé inmóbil como un criminal que -espera la sentencia de muerte. En aquel momento cantó el gallo del cuco, -el gallo que hace huir á los malos espíritus de la noche; me dí vuelta -hácia la pared.... y lanzé una carcajada. El brazo de que me espantaba, -era el mio, ese tricornio era la sombra de mis cabellos alborotados; ese -terrible pompon, en fin, era la punta de mi.... No concluiré por respeto -al pudor de mis lectoras. - -Apagué la luz, y volviéndome á mi cama: - ---Oh jendarme, esclamé, bravo y leal soldado, corazon sencillo y -jeneroso, nadie mejor que tú representa el órden público en un pueblo -que no concibe la autoridad sino en uniforme, y la paz sin una espada -en la mano! Espanto del mendigante y del vagabundo, remordimiento del -cazador furtivo, conciencia del hostelero y del vendedor de vino, -relijion y moral del paisano, brazo derecho del señor Intendente, órgano -del señor Prefecto, oh jendarme! yo te respeto y te amo; pero perdona -las temeridades de mi fantasia; yo quisiera que algun dia la miseria no -fuera ya un crímen; quisiera que la policía no impidiera el bien que -superabunda por evitar el mal, que no es mas que la escepcion; quisiera -que la libertad, devuelta á todos los ciudadanos, arrojase de nuestras -leyes delitos que no lo son; quisiera en fin, (¡ho ministro de la -autoridad no os encojais de hombros!) quisiera que solo la justicia te -impartiese órdenes, y que tu mision vengadora se redujera á perseguir á -los pícaros y á encarcelar á los bandidos denunciados legalmente! - -Yo sé, oh sarjento! cuanto te hará reir esta utopia americana, pero yo -la lego al siglo vijésimo primero, como el pensamiento que, algun dia, -inmortalizará mi nombre. Entonces pido que en mi ciudad natal, en medio -de la plaza que reemplazará mi calle y mi casa, se me eleve un busto -imajinario encima de una fuente sin agua, y que se grabe en ella la -inscripcion siguiente: - - AL SOÑADOR - QUE - EN 1862 - PEDIA QUE LA JUSTICIA - SOLO TUVIERA - EL DERECHO DE ARRESTAR Á LOS CIUDADANOS - Y SOLAMENTE POR DENUNCIA LEGAL, - LA JENDARMERIA RECONOCIDA - 14 DE JULIO 2089. - -Y lego mi última pieza de cinco francos á la Academia de inscripciones y -bellas letras, con los intereses capitalizados durante dos siglos, para -que se redacte en _hebreo_ en copto, sanscrito y siriaco, una idea, que -el frances mal inclinado de nacimiento, no ha comprendido nunca, y que su -idioma es impotente para espresarla: _Sub lege libertas_. - - - - -CAPITULO XVI. - -La eleccion--El sábado. - - -Llegó al fin la famosa jornada del sábado 5 de Abril, que debia hacer -de un parisiense de la Chausée d’Antin, un miembro de la administracion -municipal de Paris en Massachusetts. A las siete de la mañana, con un -tiempo espléndido, se abrieron ciento veinte escrutinios en medio de una -calma solemne. A la puerta de cada oficina se veian dos largas filas de -electores, que con una paciencia y una decision enteramente sajonas, -esperaban el momento de ejercer su derecho soberano. Habian cesado las -querellas, los enemigos de la víspera cambiaban bromas y apretones de -manos. Ante la resolucion de la mayoria todos se inclinaban de antemano, -reservándose tomar la revancha al año siguiente. - -A medio dia se hizo el resúmen del escrutinio, la eleccion fué -proclamada. Green reunió 116,735 sufrajios contra 78,622 dados á Little. -Humbug obtuvo 146,327 votos, mientras que el desgraciado Fox no tuvo -mas que 18,124; en fin, á pesar de algunos boletines disputados por -escrutadores envidiosos, fuí nombrado por 199,999 sufrajios. Jamás -inspector alguno de calles habia sido proclamado por una mayoria tan -imponente. El efecto que produjo en Massachusetts fue grande, y mayor -todavia en Inglaterra. Como el precio de los algodones acababa de subir, -el _Times_ declaró que los Yankees eran salvajes que no hacian elecciones -sino á balazos, y sacó en conclusion que la democracia era ingobernable. -El viejo Pam repitió el mismo tema en el parlamento: probó á los ingleses -que eran el primer pueblo del mundo, y que, por falta de una aristocracia -hereditaria, Jonatás no iba á la pretina de John Bull, verdad un poco -dura, que el honrado John Bull dirijió con su modestia ordinaria, -mientras votaba su mayor presupuesto. - -El amable Truth fué quien me anunció mi nombramiento; sentia mucho, me -dijo, no anunciar al público esta buena noticia, pero, desde la víspera -habia vendido su diario á M. Eugenio Rose y se retiraba de la política. - ---Haceis bien, le dije. Descansad, y largo tiempo, teneis necesidad de -ello. - ---Descansar no es palabra americana, me respondió con una dulce sonrisa. -Jóven ó viejo, enfermo ó sano, un Yankee trabaja hasta la muerte: es -el deber del hombre y del cristiano. He seguido el consejo de Humbug, -he vuelto á los estudios y á los gustos de mi juventud. La iglesia -congregacionalista de la calle de las Acacias me invita á ser su pastor: -he aceptado. Mañana entro en las funciones. - -Periodista ayer, pastor mañana, sois un hombre universal; cambias de -profesion como de traje. ¿Qué sereis dentro de seis meses? - ---Lo que quiera Dios, respondió el nuevo ministro. Si Humbug estuviese -aqui, él que ha sido á su vez plantador en el Oeste, soldado en Méjico, -abogado en Filadelfia, periodista en París, y que mañana será majistrado, -os diria con una de sus citas favoritas: - - Homo sum, humani nihil á me alienum puto. - -Vos mismo, doctor, erais sabio el otro dia, bombero antes de ayer, -candidato ayer, sois hoy dia inspector de calles; el lunes sereis -médico. Me parece que cambiais de papel con bastante facilidad. Hé ahí -una de las grandes virtudes de nuestro bello pais. En la vieja Europa -se nace y se muere en la piel de un personaje de comedia. Toda la vida -es un soldado, juez, abogado, mercader, fabricante, nunca hombre. No -se tienen sino las ideas estrechas y las preocupaciones de su oficio. -Aquí, la profesion poco importa, es el sobre todo que uno se pone y saca -segun las ocasiones: uno es hombre ante todo y en todas partes. Ahí es -donde está la raiz de esa igualdad que hace nuestra gloria y nuestra -fuerza. Clay era un molinero de Kentucky, Douglas y Lincoln plantadores -de Yllinois, el jeneral Banks, el _muchacho de las canillas_, era un -enfardelador de algodon; todos han llegado á ser hombres, por que han -trabajado y sufrido. El que no ha hecho ensayos con la vida no sabe lo -que ella vale. La lucha contra las cosas hace la educacion de la voluntad -y la sabiduria del corazon. La aristocracia producirá almas delicadas, -refinadas, enfermizas; el imperio del mundo pertenece á los advenedizos. -¡El porvenir es nuestro! - ---Truth, predicais á las mil maravillas. Cuando hablais siento que teneis -razon; pero, cuando os habeis marchado y reuno mis recuerdos, vuestras -teorias me dan miedo. Si yo tuviera la debilidad de escucharos, me -hariais olvidar todo lo que mis maestros me han enseñado. No importa, -mañana iremos á escucharos. Debe ser orijinal, un simple cristiano -hablando á sus hermanos y esponiéndoles el Evanjelio en el lenguaje de -todos los dias. No me imajino el cristianismo republicano. - -Al instante que Truth se separó de mi, vinieron á buscarme para -instalarme en mis nuevas funciones. Jenny, Susana, Alfredo y yo saliamos -en una hermosa calesa junto con Marta, que tenia sin duda interés en -vijilar mi orgullo; Enrique se puso al lado del cochero, Zambo trepó tras -del coche; dos vigorosos trotones, como no se ven sino en América, nos -llevaron á Montmorency, punto estremo de mi jurisdiccion. Tuvimos que -detenernos mas de una vez; cada caminero estaba en su puesto, esperando -al nuevo jefe; aseguré á aquellas buenas jentes mi benevolencia para con -ellos, mientras mi mujer y mi hija prodigaban sus mas graciosas sonrisas. -Habíamos nacido para ser príncipes. La sola cosa que me contrarió fué -encontrar barreras de distancia en distancia. Reconocí en esto esa -mezquindad democrática que hace pagar el servicio á los que aprovechan -de él, para librar de la contríbucion á los que no hacen uso de la cosa; -me prometí corregir aquel abuso, no conocido de la vieja Europa, y -establecer en todas partes una igualdad triunfante. Por lo demas, este -fastidio no llegaba hasta los magníficos ramos que los receptores de -barreras, y los camineros ofrecian á Jenny y á Susana. El carruaje era -una canasta; desaparecíamos en medio de las flores. Se nos arengaba como -á reyes. Aquellas buenas jentes, que, seguramente, no sabian el hebreo, -no dejaron de comparar á mi Susana con el lirio de los campos. Jenny se -sonrojaba de placer, parecia una rosa esponjada. En cuanto á Marta, era -una peonia; se hubiera dicho que la sangre iba á saltar de sus mejillas -carmeses. Bufaba como un buey al fin del surco. ¡Oh mujeres, vuestro -verdadero nombre, es vanidad! En cuanto á mi, muellemente estendido -en un rincon de mi carruaje, no me dejaba embriagar por aquellos -humos de la popularidad naciente; pero en mi alma, en mi conciencia, -encontraba admirables los caminos; maldecia al miserable _mancarron_ -que la ante-víspera, habia tropezado en un empedrado mal conservado por -camineros tan galantes. - -Llegando á Montmorency, el cochero, sin haber recibido órdenes, nos llevó -derecho al hotel de la Rosa, en casa de Seth, hostelero el cuácaro. -Alfredo y Susana no hallaron compasion cerca de aquel amigo de la bella -juventud. En lugar de tratarnos como á enamorados, nos hizo pagar doble -un almuerzo demasiado malo. Reclamé; pero á su avidez natural, el hermano -Seth reunia el mas insoportable de los vicios que dá la civilizacion: el -pícaro era economista. Me hizo un sermon en tres partes, para demostrarme -que vivir bien y barato, es la miseria de los pueblos sin comercio y sin -industria, mientras que la carestia es la muestra de la civilizacion -mas avanzada, la poblacion reduciendo la oferta, y la riqueza elevando -la demanda. Llegará un dia en que el último de los Rothschild será el -único que se encuentre en estado de pagar un huevo; ese dia marcará el -apojeo de la prosperidad universal. Pagué para economizar, por lo menos -tiempo y palabras. Guárdeme el cielo de discutir con esos fanáticos que -no tienen mas que una idea. Conozco á los tales peregrinos. La Francia, -sus arsenales, su marina, sus ejércitos, su gloria, sus derechos, todo lo -entregarian al Gran Turco si él les prometiera la libertad........ de la -carniceria. - -Eran las cuatro cuando nuestra caravana tomó de nuevo el camino de París. -Con gran sorpresa mia cerraban con barras de hierro las puertas y las -ventanas de la hosteria, como si la casa estuviese de duelo. Era un modo -singular de festejar la aproximacion del domingo; pero en aquel pais, -hecho al reves de los demas, es prudente no asombrarse de nada. El amigo -Seth venia con nosotros á la ciudad; montaba un fornido caballo, al que -hacia sombra con su ancho sombrero. A su lado sobre un jumento tordo, de -larga cola, trotaba Marta, erguida, derecha, severa y majestuosa como un -carabinero. Eran dos batidores que marchaban delante de nosotros para -anunciar á los transeuntes nuestra entrada triunfal. - -Encontré al pacífico cuácaro, en la primera barrera querellándose con el -receptor. - ---Os digo, gritaba este último, que no pasareis sino cuando hayais pagado -el derecho. Sois dos; necesito veinte y cuatro centavos y no doce. - ---Amigo, respondia el hostelero, haces mal en calentarte la sangre; eso -no es de un hombre racional ni de criterio. Mira tu tarifa, no me pidas -mas de lo que la ley te permite exijir, de otro modo te harás culpable -del crímen de concusion. - ---Hé ahí la tarifa, repuso furioso el del peaje; leed vos mismo, -insoportable charlatan! Ocho centavos por caballo, cuatro centavos por -hombre; ¿está esto claro ó nó? - ---Muy claro, dijo el cuácaro; asi tomo por testigos á estas respetables -personas, que he pagado tus doce centavos. - ---Y aquella mujer, dijo el receptor, señalando á Marta que trotaba -adelante. - ---Y bien, repuso Seth, con su imperturbable gravedad, esa mujer no es un -hombre, su jumento no es un caballo, luego ella no te debe nada. - -Con lo que partió al galope, dejando atónito al encargado del peaje. - ---Espero, dije al receptor, que levantareis un proceso verbal contra de -ese imprudente. - -No, señor inspector, respondió; perderíamos nosotros. Es uno de esos -pillastres astutos que haria pasar un carruaje con cuatro caballos hasta -por sobre nuestras leyes, sin ser nunca multado. Tiene de su parte la -letra de la tarifa. - ---El espíritu de la ley lo condena, repuse; su pretension es absurda. - ---Entre nosotros, señor, respondió el buen hombre, la ley no tiene -espíritu. No se conoce sino el testo. Si el juez interpretára la ley, -se dice, seria lejislador; el derecho y el honor de los ciudadanos no -tendrian ya garantia. - ---Ignorantes! esclamé. ¿No les han enseñado ni el _a_, _b_, _c_, de toda -legislacion! Cuando hay duda en un asunto entre el fisco y un particular -¿no aprovecha la duda al fisco, que representa el interés general? - ---Nunca, señor, dijo el encargado del peaje. Siempre se sentencia á favor -del ciudadano. Es necesario que el señor fisco tenga dos veces razon para -ganar su proceso. - ---Qué hacer con semejante salvajismo? Me encojí de hombros y dí al -cochero la órden de continuar su camino. - -Al entrar á la ciudad creí que la habrian cambiado en mi ausencia. Las -calles y las plazas estaban desiertas; tras de nosotros se estendian -gruesas cadenas que impedian la circulacion. Las ventanas ofrecian un -estraño espectáculo: veíanse en todos los balcones botas alineadas en -batalla y presentando las zuelas á los transeuntes, si es que habia -transeuntes. Siguiendo con la vista dos de aquellas botas; concluí por -apercibir unas piernas humanas, despues un cuerpo caido, y en fin, un -cigarro, cuyo humo azulado subia al cielo. No podia esplicarme que -delito se castigaba con tan cruel suplicio; Zambo á quien interrogué -diestramente, me enseñó que era el placer ó la moda. Todos los sábados -á la tarde, el Yankee trata de darse una aplopejia; algunas veces llega -á conseguirlo. Cuánto mas prudentes no somos nosotros, los franceses, -que en nuestras salas de espectáculos no nos esponemos nunca sino á un -principio de asfixia. - -Una vez en casa, me entraron deseos de concluir alegremente aquel dia -feliz; rogué á Susana y á Enrique que cantaran mi aire favorito: _Lá ci -darem la mano_, del D. Juan. Susana me miró y palideció. - ---¿Qué tienes? hija querida, esclamé; ¿estás enferma? - ---Padre, respondió, vuestro pedido es lo que me aterra. ¿Quereis amotinar -la ciudad bajo nuestras ventanas? ¿Quereis perder nuestra reputacion? -¿Olvidais que ha principiado el sábado y que nada debe turbar el reposo -del Señor? - ---Buen Dios, me dije, ¿á caso al transportarnos á América, el traidor -de Jonathan nos habrá cambiado en judíos?--Perdon, hija mia, dije á -Susana, he sufrido una distraccion; los sucesos del dia me hacen perder -la memoria! Anda á buscar mi gran Hipócrates, de la biblioteca; no me -disgustará hacer descansar mi cabeza leyendo un poco de griego. No hay -nada mas refrescante. - -Por toda respuesta, Susana se sentó sobre mis rodillas, pasó su mano por -mi frente y me abrazó. - -Pobre padre, dijo, ¡cuán fatigado está! Ved, mamá, ha olvidado que la -noche del sábado no se lee sino la Biblia. - -Decididamente, yo era judio sin saberlo. Lo que me hizo dudar un poco, -fué que al abrir la Biblia de la familia, encontré en ella los Evanjelios -y pude leer en San Marcos que _el sábado ha sido hecho para el hombre y -no el hombre para el sábado_. Esta palabra me hizo reflexionar, pero para -no herir á nadie, guardé para mí mis reflexiones, y dejando á las dos -mujeres sumidas en su piadosa lectura bajé al jardin. - -La tarde estaba hermosa, los árboles exhalaban la frescura de su -vejetacion naciente, el sol se ponia en una nube de oro: todo invitaba á -soñar. - -Me sentia cansado, entré en mi kiosco chino, me eché sobre el divan y -encendí un cigarro. Habia á un lado una butaca rústica que no servia -de nada, coloqué mis piernas en el respaldar, y me apercibí para mi -verguenza de que la moda americana tenia mucho de buena. - -Descansaba oculto detras de las persianas del kiosco, los ojos fijos -maquinalmente en Zambo, que, en un rincon del jardin, machacaba pedazos -de asperon para limpiar los cuchillos. El pobre muchacho estaba -enteramente ocupado de su trabajo, cuando Marta salió de la cocina, como -una araña que se lanza sobre una mosca. - ---Hijo de Cham, dijo, quitándole el martillo de las manos, ¿qué haces ahí? - ---Vos lo veis, señorita Marta, rompo piedras. - ---Desgraciado, esclamó ella, violas el sábado! Zambo huyó con aire -lastimero, pasó cerca de mi retiro suspirando; en seguida apercibiéndose -de que el gato de la casa habia cojido un pericote! - ---Cuidado, Pachá, le dijo resongando, si tú cazas ratas durante el -sábado, te colgará Marta el lunes. - -Reia todavia de la tonta figura del negro, cuando dos personas vinieron á -sentarse en un banco que estaba colocado delante del kiosco, y tan cerca -de mí; que no perdí una sola palabra de sus discursos. Reconocí al amable -Seth, que aprovechaba la soledad, el sábado y la noche para hacer un -sermon á la bella Marta. - ---Querida hermana, decia con una gravedad grotesca y escuchándose cada -una de sus palabras, hay tres cosas que me admiran sobre manera. La -primera, es que los niños sean tan bobos que tiren piedras y palos á los -árboles, con el objeto de bajar las frutas; si los niños se estuvieran -quietos, llegaria dia en que las frutas caerian por si solas. Mi -segunda admiracion, es que los hombres, en jeneral, y los americanos en -particular, sean bastante locos y bastante malos para hacerse la guerra -y matarse entre ellos; si se estuvieran quietos, todos se moririan -naturalmente. La tercera y la última cosa que me admira, es que los -jóvenes sean bastante irracionales para perder su tiempo corriendo tras -de las muchachas con quienes quieren casarse, si se quedáran en sus casas -é hiciéran fortuna, serian las jóvenes las que irán en busca de ellos. -¿Qué dices á esto Marta? - ---Seth, digo que tienes la sabiduria del rey Salomon, pero que tambien -tienes su vanidad. - ---Marta, esclamó el cuácaro con voz enternecida, tienes tanto injenio -como belleza. - ---Seth, respondió Marta, siempre sofocada, tú no piensas en lo que dices. - ---Y tú Marta, repuso el otro, no dices todo lo que piensas. - ---Bravo! dije para mí; en América se aman. Es un modo de aprovechar el -sábado, que no se me habia ocurrido. Este pueblo de mercaderes que todo -lo calcula, y que no vive sino para enriquecerse, se ha condenado al -descanso forzoso una noche por semana, á fin de pagar en ese dia la deuda -de la juventud y del amor. Veamos como hará su declaracion Maese Seth. - -Despues de mil rodeos, el cuácaro enamorado llegó á la palabra que, segun -todas las apariencias, era esperada hacia mucho tiempo. - ---Marta, dijo lanzando un profundo suspiro, Marta, ¿me amas? - ---Seth, respondió la buena cristiana, ¿no nos está ordenado amarnos los -unos á los otros? - ---Si, Marta, pero lo que te pregunto, ¿es si tú sientes por mi algo de -ese sentimiento particular que el mundo llama amor? - ---No sé que responder, balbuceó la tímida paloma; siempre he tratado de -amar igualmente á todos mis hermanos, pero, si es necesario confesártelo, -Seth, á menudo cuando me he replegado sobre mi misma, he pensado que en -esa afeccion jeneral, tú tomabas mucho mas de lo que te pertenece. - -La confesion estaba hecha, no habia como desdecirse; oí, así lo creo, un -besote que sellaba los esponsales cuando Marta lanzó de repente un grito -de espanto y se trepó sobre el banco. Un perro enorme, un terra-nova, -habíase lanzado bruscamente en medio del coloquio amoroso. Me levanté -y apercibí en la sombra los dientes blancos de Zambo. El tunante reia -á carcajadas; él era el que por vengarse de la cuácara, habia abierto -la puerta de la casa y lanzado sobre Marta aquel tercero importuno, que -la habia aterrado. Aunque me gustaba poco el cuácaro, no pude dejar de -admirar su firmeza y su dulzura. Lejos de tener miedo del perro, le llamó -y sacando de su bolsillo un pedazo de azúcar, lo ofreció al animal, que -se dejó fácilmente seducir y acariciar. - ---Amigo, dijo el santo varon, hablando al perro que lo miraba moviendo la -cola, has venido á perturbarme en el momento mas dulce de mi vida; otro -que yo te hubiera castigado, muerto ó habria tenido derecho de hacerlo; -yo te haré ver la diferencia que hay entre un cuácaro y la jeneralidad de -los hombres. Por toda venganza, me contentaré condarte un nombre feo. - -Con lo que halagando al perro que saltaba tras de él para obtener un -nuevo pedazo de azúcar, Seth condujo políticamente al animal hasta la -puerta; en seguida cerrando de golpe la verja, gritó con todos sus -pulmones: _¡Al perro rabioso! ¡al perro rabioso!_ - -En un abrir y cerrar de ojos desaparecieron todas las botas de las -ventanas; millares de cabezas miraban y amenazaban al enemigo; las -piedras, los palos, los muebles llovian como granizo sobre el animal; un -tiro lo echó por tierra antes que llegára al estremo de la calle; cayó -para no levantarse mas, lanzando un aullido que repercutió en lo íntimo -de mi corazon. - -Furioso agarré á Seth por el cuello y lo eché fuera. - ---Miserable, le dije, no sé qué me contiene de gritar: _Al cuácaro -rabioso!_ para hacerte matar como ese pobre animal. - ---Amigo Daniel, respondió maese Seth recojiendo su sombrero, nos -volveremos á encontrar. - -Y se marchó friamente. - ---Subid á vuestro cuarto, señorita, dije á Marta. ¿Qué haceis á esta hora -en el jardin? - ---Dios mio, señor, dijo ella sollozando, yo no hacia nada malo: buscaba -un yerno para mi madre! - -Me ahogaba de cólera: Ah! esclamé, cuántas jentes hay que se dicen y -que quizá se creen virtuosas que obran como aquel cobarde hipócrita! Se -tienen por hombres honrados y santos por que no tocan á su enemigo, pero -lo hacen á un lado, dándole un feo nombre. Calumnia! calumnia! tú no -eres sino la forma del asesinato en los pueblos que hacen alarde de su -civilizacion: ¡Verguenza para los miserables que se sirven de esa arma -envenenada, siquiera sea para matar á un pobre perro! - -Fatigado de mi elocuencia solitaria, me acosté, pero no sin pensar en -la triste jornada que me prometian para el dia siguiente los primeros -placeres del sábado naciente: Cuánto echaba de menos la franca alegria -de los domingos parisienses. Franceses, esclamé, pueblo amable y -caballeresco, deja á las naciones groceras que se glorifiquen de su -industria febril y de su libertad fatigante. Arroja lejos de tí á -esos indómitos demócratas, á esos soñadores melancólicos, que si los -escucháras, harian de tí un rival del Inglés y del Americano. Amigo del -vino, de la gloria, y de las bellas, tu lote es el mejor. Deja el imperio -del mundo á esos trabajadores descoloridos que toman la vida á lo sério; -conserva tu incorrejible y encantadora lijereza. Diviértete, francés; has -la guerra y el amor; olvida el mundo y la política; que si reflexionas, -no volverás á reir. - - - - -CAPITULO XVII. - -Viaje en busca de una iglesia. - - -Al dia siguiente, me levanté al amanecer. Un hombre público debe dar -el ejemplo, y no me disgustaba hacer admirar á los Yankees el celo y -la vijilancia de su nuevo edil. Mi paseo fué largo, el empedrado me -pertenecia. Seguia con ojo celoso á todos esos pasantes que encajonaban -el paso en hilera como los patos, y que cavaban un surco en mis veredas. -La anarquía reina en la calle; cada uno vá donde quiere y como quiere: -es un escándalo; no comprendo porque no se hace una ley para obligar á -las jentes á caminar segun el deseo del gobierno. A la Francia, reina del -órden y de la decencia, es á quien toca correjir el último abuso. - -Al llegar á casa, ví á Zambo, vestido de negro como un _gentleman_, con -chaleco, corbata, medias y guantes de reluciente blancura. Parecia una -gaviota. Apenas me reconoció, corrió á mí, ajitando impaciente los brazos. - ---Amo, gritó, todo el mundo está en los oficios: despachaos, se os espera. - -Y me puso en la mano un gran libro forrado en zapa y cerrado con broches -de plata. - ---¿Las señoras están en misa? le pregunté. - ---¡En misa! dijo con aire asombrado. Mi ama es cristiana! - ---Imbécil! ¿acaso los católicos son turcos? - ---Amo, se dice que los papistas son como los paganos de Africa; tienen -sus _vaudous_. - ---Qué cosa es un _vaudou_? - ---Amo, es un buen diocesito que uno mismo se hace, y que no es el -verdadero buen Dios. - ---¿Sois bastante nécio, esclamé, para creer que los católicos adoran á un -ídolo? Eso queda para vuestros salvajes del Senegal. - ---Amo, dijo él abriendo tamaños ojos, los papistas rezan á estátuas; yo -los he visto con ambas rodillas dobladas ante ellas. - ---¿Y no habeis comprendido que lo que se invoca no son esas piedras, sinó -los santos, de los cuales las estátuas son la imájen? - ---No soy un sabio, amo, dijo el negro con aire contrito: pero el -ministro, que sabe todo, nos ha prevenido á menudo que no hagamos lo que -los papistas, que adoran ídolos. - ---Oh predicadores! esclamé, en todas partes sois los mismos! Nada es mas -fácil que conocer la fé católica: basta abrir un catecismo; pero el ódio -no quiere ilustrarse; lo que le es necesario, es ultrajar la mas grande -comunion del globo. Continuad esa obra abominable, digna de vuestro -padre, el diablo. No seremos nosotros, los católicos, nosotros vuestras -víctimas, los que hagamos uso para vosotros de esas represalias terribles -de la calumnia. La verdad nos basta. Todos saben que Lutero y Calvino -son dos pícaros que, por ambicion y codicia, han perdido al espíritu -humano, embriagándolo de orgullo y de libertad. La mentira ha enjendrado -la reforma; la reforma ha enjendrado la filosofia; la filosofia ha -enjendrado la revolucion; la revolucion ha enjendrado la anarquía; la -anarquía ha enjendrado............ - ---Amo, dijo Zambo, incapaz de comprender mi santa cólera; si los papistas -son cristianos, tanto mejor, me alegro de ello. - ---¿Por qué tanto mejor? - ---Porque Jesucristo murió por todos aquellos que lo invocan; él salvará á -los papistas así como á los otros cristianos. - ---Zambo, amigo mio, le dije con un desden supremo por tanta sencillez, -vos no sereis teólogo jamás. Id á vuestra iglesia: no os retengo. ¿Dónde -están las señoras? - ---Mi ama, respondió, está en la iglesia episcopal[30] con toda la -gran sociedad de la ciudad. La señorita está en el templo de los -presbyterianos. - ---¿Con su hermano, sin duda? - ---No, amo, con el hijo de M. Rose. M. Enrique está en la iglesia de los -baptistas. - ---Muy bien, dije lanzando un suspiro; y vos, Zambo, vais sin duda á -juntaros á Marta? - ---No, no, amo, esclamó: la señorita Marta es tunkeriana, yo, soy -metodista. Nosotros, los pobres negros, que los blancos rechazan de sus -templos, nosotros somos todos de la misma relijion. - ---Comprendo, teneis una iglesia negra y un cristianismo de color. Id, -amigo mio, y orad al Cristo á vuestro modo. En medio de esas sectas -enemigas que se arrebatan los jirones del Evanjelio, el Señor reconocerá -á los suyos. Mientras que Zambo se alejaba á grandes pasos, yo caminaba -lentamente, con la cabeza agachada. El descubrimiento que acababa de -hacer me aterraba. Mi casa, mi refujio en todos los sufrimientos, no era -sino una Babel,--la madriguera de todas las herejías. El marido católico, -la esposa anglicana, la hija presbiteriana, el hijo baptista, la -sirvienta cuácara, el doméstico metodista; cada uno con una fé diferente -y esperanzas contrarias! ¡Qué confusion! ¡Qué anarquía! ¡Tenia el -infierno en mi hogar! Y sin embargo, Jenny me amaba con pasion, los niños -no estaban contentos sinó á nuestro lado, la servidumbre me respetaba: -yo no veia á mi alrededor sinó semblantes contentos y plácidos. Cada uno -leia la Biblia á su modo, cada uno tenia su símbolo particular, y apesar -de esto nadie reñia. En ninguna parte la unidad, en todo el amor, y la -concordia. Era un desmentido dado á las ideas de mi infancia, un misterio -que confundia mi razon. - ---No, me dije, no consentiré ese desorden moral. Hay ahí una paz mentida; -esas flores me ocultan el abismo. Si esto continúa, estoy perdido. En -mi casa, ó todos piensan como yo, ó se callan; necesito la uniformidad. -No importa que yo sea un cristiano mediocre; soy católico, en cuerpo y -alma, en la Iglesia, en el Estado, en la familia no debe reinar sino -una sola ley, una sola voluntad. Si es necesario, emplearé rigores -saludables; atemorizaré á mi mujer, amenazaré á mis hijos, espulsaré á -los sirvientes; sacrificaré todo por imponer la obediencia ó el silencio. -Soy Francés, ¡viva la unidad! - -En medio de aquellas sabias reflexiones pasaba el tiempo. Daban las diez -cuando entré á la calle de las Acacias. Era una inmensa via que, en -majestad y en lonjitud, no le iba en zaga á la calle de Rivoli, con esta -diferencia que, de cien en cien pasos, un monumento griego, bisantino ó -gótico elevaba altivamente hácia el cielo su campanario ó su cruz. En un -pais donde cada uno se hace su relijion, es natural tropezar á cada paso -con una iglesia. - -No era fácil reconocerse en aquel dédalo. Me dirijí á una buena mujer que -caminaba cerca de mi, con su libro en la mano; la rogué me indicára el -templo de los congregacionalistas. - ---Nada mas fácil, querido señor, respondió la vieja con una amable -sonrisa. Es un poco lejos, pero con mis indicaciones llegareis sin -trabajo. No hagais caso de las iglesias que estan á vuestra izquierda; -el templo de los congregacionalistas está á vuestra derecha. Contad los -campanarios, no podeis equivocaros. La primera iglesia, añadió, con la -volubilidad de una mujer que recorre su rosario, la primera iglesia es -San Pablo, la capilla católica; la segunda, el convento de las Ursulinas; -la tercera, la iglesia episcopal; la cuarta, el convento de capuchinas; -la quinta pertenece á los baptistas, la sesta á los Holandeses -reformados; la sétima á los luteranos; la octava á los negros metodistas; -la novena es la sinagoga judia; la décima es el templo chino. Vedla allí -con su doble techo, y sus campanillitas. Una vez allí, no tendreis mas -que descender; encontrareis los memnonitas; despues de los memnonitas, -los Alemanes reformados, despues de los Alemanes reformados, los amigos -ó cuácaros, despues de los cuácaros los presbiterianos; despues de -los presbiterianos, los moravos, despues de los moravos los blancos -metodistas; despues de los blancos metodistas; los unitarios, despues de -los unitarios los unionistas; despues de los unionistas, los tunkerianos. -Contad en seguida cuatro iglesias la que se intitula por exelencia de los -_cristianos_, en seguida la iglesia libre, despues la de Swedenborg, y en -fin, la de los universalistas; tendreis por todo veinte y tres templos ó -capillas; el vijésimo cuarto monumento, que poco mas ó menos está á la -mitad de la calle, es la iglesia congregacionalista. - -Despues de haberme recitado esta retahila sin tomar aliento, la hada me -hizo una graciosa reverencia y continuó su camino. - ---Pardiez! me dije, si el diablo perdiera su relijion (supongo que en -el infierno tienen alguna razon para creer en Dios) la encontraria en -esta calle. Hé ahí un pais donde el ministerio de cultos no debe ser una -prebenda! En Francia, donde el Estado no tiene mas que cuatro relijiones -(no cuento la Arjelia), la administracion tiene algunas veces sus horas -dificiles; pero aquí ¿cómo se hará para repartir el presupuesto y poner -en paz á treinta Iglesias, que cada una tira por su lado, y que sin -duda, se celan y se escomulgan cristianamente? Es este un problema que -no me encargo de resolver. Viva la España! hé ahí un pueblo fiel á la -tradicion y que ha conservado los verdaderos principios! El pais es -un damero donde cada cosa tiene su casilla, donde el cuerpo y el alma -son igual y uniformemente administrados. Gracias al matrimonio de la -Iglesia y del estado, todo es fácil. Se tiene un obispo lo mismo que -se tiene un prefecto, un cura lo mismo que se tiene un intendente; los -funcionarios espirituales ó temporales tienen su puesto señalado en los -mismos cuadros y marchan al mismo paso. Nacimiento, bautismo, educacion, -comunion, conscripcion, confesion, impuestos, prensa, defuncion, -entierro, todo se dá la mano. La iglesia es la autoridad, la autoridad es -la iglesia. Se excomulga á los desertores y á los periodistas, se condena -á galeras á los heréticos. El pueblo, ese eterno niño, es conducido -de grado ó por fuerza, y sin que él se entrometa, al punto que le han -escojido, sin consultarlo. Policia admirable que hacia la felicidad de la -cristiandad antes que el abominable Lutero hubiese desencadenado al mismo -tiempo la libertad relijiosa y la libertad civil, doble peste de la que -el mundo no se curará? Desde que se ha dejado á los hombres el cuidado de -su alma y de su vida, no hay ya ni relijion ni gobierno. - -Llegué al convento de las Ursulinas, y entré. Encontrar de nuevo el culto -de mi pais, era aproximarme á la Francia de la que me alejaba un hado -celoso. La iglesia es otra patria; por lo menos, el destierro no nos -espulsa de ella. - -La capilla era pequeña, pero estaba ricamente decorada. En el fondo del -santuario, bajo un palio de paño rojo bordado de oro, una madona de -mármol tenia al niño Jesus en sus brazos, y lo miraba con la ternura -inefable de una Vírjen que acaba de dar á luz al Salvador. Plantas raras, -flores desconocidas, manojos de lilas blancas rodeaban el altar que -resplandecia de luces. El órgano dejaba correr sus vagas armonías; el -incienso se elevaba en nubes atravesadas por un rayo de sol, mientras que -detrás de una reja, cubierta por una cortina, las relijiosas y las niñas -cantaban con voz dulce y lenta: _Inviolata, integra et casta est Maria_. -En un instante, y como en un sueño, volví á ver mi juventud que habia -huido, mis amigos que habian desaparecido; cai de rodillas, y lloré. -No, no es idolatría la relijion que llega al corazon por los sentidos: -¿porqué, pues, nuestro cuerpo no ha de servir al Señor lo mismo que -nuestra alma? - -Salí del convento y entré á algunos pasos de allí en la iglesia -episcopal. Era la misa católica, menos bien dicha y peor cantada. A la -hora de la plática, un ministro subió á una larga tribuna; tenia bajo -el brazo un gran cuaderno que colocó delante de él y comenzó á hojearlo -lentamente. Era un manuscrito de sermones para todos los domingos y todas -las fiestas del año. Cuando el predicador hubo encontrado el discurso que -buscaba, se puso sus espejuelos y en tono monótono comenzó su lectura, -en medio de la profunda atencion de la asamblea. La que habia escojido, -era la eterna encarnacion y la consubstanciacion del Verbo, uno de -esos misterios que desafian la intelijencia humana, y ante los cuales -los fieles tienen que inclinarse. Pero, nada espanta la audacia de un -teólogo; con un testo, una definicion y dos silojismos, convertiria á San -Pablo y suprimiria la fé. - -A juzgar por el silencio que reinaba, el auditorio estaba edificado. -Jenny tenia los ojos fijos en el lector y no perdia una palabra. Se -hubiera dicho que comprendia hasta las citas latinas, griegas y aun -hebraicas, de que la disertacion estaba rellena; no creia que la -escolástica tuviese tantos encantos. Yo me marché despues del primer -punto; tengo horror á esas discusiones estériles. Si se me quisiera -demostrar lo que es indemostrable, me harian escéptico. Acepto el -misterio; el me rodea por todas partes. En la naturaleza como en mi -alma, siento el infinito que me invade, pero mi razon me dice que puedo -sentirlo y no conocerlo, yo que no soy sino un átomo perdido en la -inmensidad. Yo no veo la mano que me sostiene, y que sostiene tambien los -mundos; me abandono á ella y la adoro. Para darse á nosotros, Dios no nos -dice que lo comprendamos, nos pide que lo amemos. Pasando por delante -de los Metodistas pensé en Zambo y entré por curiosidad. La reunion era -numerosa y estaba bastante animada. Las negras, cubiertas de oro y de -alhajas, ostentaban en los bancos la inmensa anchura de su velámen y -los torbellinos de sus miriñaques; los negros cantaban con voz justa y -quejumbrosa, alabando á Dios con todo el ardor de los corazones amantes. -El ministro, un negro de elevada estatura y de figura respetable, tomó la -palabra y pronunció un sermon que me instruyó y me conmovió. Donde habia -recibido aquel negro la educacion teolójica, lo ignoro; era un antiguo -esclavo, que la bondad de Dios, decia, habia rescatado de una servidumbre -menos dura y menos vergonzosa que la del pecado; pero aquel esclavo habia -sufrido y reflexionado: era un hombre! La vida le habia enseñado lo que -no se aprende en la escuela; su lenguaje enérjico y familiar iba recto al -corazon. Apercibíase uno de ello en los estremecimientos del auditorio. - -Al comenzar, hizo el elojio del metodismo, relijion bendecida del -Señor, decía, á juzgar por las conquistas que hacía cada dia. Enumeró -estensamente el número de fieles y las riquezas de las iglesias. Cuatro -millones de comulgantes, doce mil pastores, diez y seis mil templos, -setenta y tres millones de propiedades, tal era el fruto de un celo que -no se dormia. A la vieja Europa, que somete la Iglesia al Estado y -la tiene en perpetua minoridad, él opuso la jóven América, que deja á -los cristianos asi el cuidado de su culto como el de su conciencia. La -libertad, decia, cuando está santificada por la relijion, hace milagros -que el viejo mundo, enterrado en sus preocupaciones, no verá nunca. -La Inglaterra, tan orgullosa de su opulencia, corrompe sus obispos, -rodeándolos de un lujo pagano, y degrada á sus vicarios condenándolos -á una miseria sin dignidad, mientras que en las Iglesias vivas de los -Estados-Unidos, la jenerosa piedad de los fieles rodea de bienestar y de -respeto á un ministro que todo lo debe á su grey. Un príncipe se cree un -nuevo Constantino cuando por casualidad elije y dota una capilla: solo -los metodistas del Norte han construido cuatrocientas cincuenta iglesias -en el año de 1860. Los pobres negros de la calle de las Acacias tratan -mejor á su capellan que lo que lo hacen los reyes de Occidente. - ---Pero, continuó con una mezcla de agudeza y de injenuidad, ese ministro, -tan bien rentado, debe pagar á los negros, que lo han elejido, una deuda -que los capellanes de los príncipes no siempre chancelan. Esa deuda, es -la verdad. Oid lo que la verdad me obliga á deciros. El negro tiene el -corazon fácil y la mano liberal; eso es bueno, eso es cristiano, pero -algunas veces lleva tan lejos su jenerosidad, que pone en peligro su -alma. Nunca, direis vosotros, hemos oido semejante cosa. Se nos repite -que el cristiano espone su alma cuando cede á la avaricia, cuando se -abandona á la codicia; pero, ¿quién ha enseñado nunca que el hombre se -pierde por exeso de jenerosidad? Hermanos mios, yo os diré cual es esa -libertad pérfida; es la misma que poneis en práctica en la iglesia en el -momento en que escuchais el sermon. - -Si yo condenase la cólera ó la coqueteria, la borrachera ó la licencia -¿guardaria cada uno de vosotros para sí esta leccion? ¿se aprovecharia de -ella?--Bien, diria uno de esos hombres que se alimenta con aguardiente, -reconozco ese retrato del bebedor; es de Samuel, mi primo, de quien habla -el ministro. Vaya borracho, toma todo para tí. Bien, diria una de esas -bellas Madianitas que, por enriquecerse con un traje nuevo, impulsa á su -marido á mentir y á engañar. El ministro tiene razon de desenmascarar los -vicios de mis vecinas. Tomad señorita Debora! Recojed, señora Ichabod! -Todo es para vosotras, coquetas, nada es para mí. Asi es, hermanos mios, -que de mis palabras vosotros no reservais nada para vosotros mismos; -el primer tercio se lo dais al prójimo, el segundo á vuestros amigos, -el último á vuestro marido ó á vuestra mujer. Hé ahí el modo como la -enseñanza del Señor es estéril, ved como perdeis vuestra alma por exeso -de generosidad. Cristo es jeneroso, pero de otra manera; es un avaro -que toma todo para sí: nuestros pecados, nuestras miserias, nuestras -debilidades, nuestros sufrimientos; por eso lo vemos sobre la cruz, con -la cabeza inclinada, respirando apenas como un hombre agoviado de dolor. - -¿Cuando, pues, hermanos mios, cuando le reclamaremos la parte del peso -que nos corresponde? - -¿Cuando aliviaremos de esa carga á nuestro Redentor y á nuestro amigo, á -Cristo, muerto por el esclavo y por el pecador? - -A este llamamiento la asamblea se arrodilló, y, en medio de las lágrimas, -una formidable _Aleluya!_ se alzó hasta el cielo. El movimiento fué -admirable; me entristeció. No soy ni aristócrata ni plantador; creo que -el negro no es un mono, puesto que tiene manos y que habla; pero, despues -de lo que acababa de oir, comenzé á sospechar que el negro era un hombre -como yo, y quizá mejor cristiano; este pensamiento me dió miedo. ¡Zambo, -hermano mio! Jesu-Cristo muerto por esas cabezas crespas! era mas de lo -que podia soportar mi orgullo. - ---Si eso es cierto, decíame al salir, qué clase de crimen es la -esclavitud! Esa guerra cívil que arruina al Sud, ¿no será el castigo con -que Dios hirió á Cain? - - - - -CAPITULO XVIII. - -Un chino. - - -Eran las once y media, Truth debia predicar á medio dia; apresuré el -paso para llegar á buena hora á la asamblea congregacionalista, pero no -pude resistir al deseo de visitar el templo chino. Tenia curiosidad de -ver como habian acomodado el cristianismo los hijos de Confucio en un -pais donde reina la anarquia relijiosa, madre de todas las demas. Una -voz secreta me decia que un viejo pueblo gastado tendria mas tino y mas -sabiduria que la jeneralidad de los protestantes. - -Al entrar, lanzé un grito de disgusto. Estaba en una pagoda budista -frente á mi, en lo alto de una plataforma, en un nicho tallado y -torneado estaba un espantoso figuron de madera pintado y dorado, con las -piernas cruzadas. Era Buddha, con su vientre enorme, su cabeza calva, su -chichon en la frente, sus grandes orejas y sus ojos tamaños. Cierto, soy -liberal y me vanaglorio de ello. Hace treinta años que estoy suscrito -al _Constitutionnel_, y no he cambiado desde entonces ni mas ni menos -que mi diario. Como el, y sin saber porque, odio al jesuita, que es el -distintivo de los espíritus fuertes; pero servirse de la libertad para -entronizar la idolatria, eso es demasiado! Acepto el luteranismo, el -calvinismo, el judaismo y hasta el islamismo, con tal que no salga de -Arjelia; pero ir mas lejos ya no es liberalismo, es paganismo. Tanto -valdria volver al culto de Mithra. - -En la pagoda no habia sino dos niños, dos horribles chinitos, colocados á -cada lado de la plataforma. A la manera de tostadores de café, cada uno -de ellos daba vueltas á un cilindro horizontal, orlado ó mas bien mechado -de una multitud de papelitos. Era un culto enteramente nuevo para mi. - -El ruido de mis pasos hizo salir de una celda vecina á una especie -de monje. Su túnica rojiza y remendada, sus piés desnudos, su cabeza -afeitada, sus ojitos torcidos, su cutis amarillo y arrugado le daban el -aspecto de una vieja disfrazada de capuchino; era un bonzo. Acercóse á -mi, y sin hablar me tendió un plato de madera; puse en él una limosna -para librarme de aquel mendigante. - ---Gracias, hermano, me dijo en escelente inglés. Que el divino Fó,[31] -recompense tu caridad. Ojalá, que en la otra vida, no renazcas jamás bajo -las facciones de una mujer ó de un chacal. - -Y dejándome suspenso el bonzo con su singular bendicion subió al altar, -sacó de un pequeño armario algunos pedazos de papel plateado ó dorado, y -los quemó bajo la nariz del ídolo. - ---¿Qué haceis ahí? le pregunté. - ---Hermano, respondió, acabo de cambiar la moneda de diez _centavos_ en -lingotes de oro y plata, y los he ofrecido al señor de la verdad. - ---Vuestros lingotes son de papel, y no valen dos ochavos. - ---¿Qué importa? dijo el monje, Fó mira la intencion, no el metal. - ---Ah! si nuestros ministros de hacienda fuesen Chinos! iba á esclamar; -pero guardé para mi esa refleccion temeraria, y pregunté al bonzo que -hacian aquellos niños, cuyo brazo era infatigable. - ---Ruegan por el mundo entero, respondió. En cada uno de esos papeles está -escrita la sílaba sagrada; y diciendo esto, se prosternó gritando: OM! -OM! OM! Cada uno de esos cilindros lleva un millar de esas santas divisas -y hace cincuenta revoluciones por minuto, tres mil por hora, setenta y -dos mil de sol á sol. Son pues, ciento cuarenta y cuatro millones de -oraciones, las que se elevan cada domingo de solo este templo. Durante -la semana hay muchas mas, hago dar vuelta mis cilindros á el vapor; pero -el domingo, en este pais de infidelidad, hasta las máquinas observan el -sábado, y me veo reducido á las manos de estos niños. Me dió horror la -necia credulidad de aquel idólatra. - ---¿Cómo os sufren en una tierra cristiana? esclamé. Si existiera -todavia la fé en Israel, haria mucho tiempo que os habrian esterminado, -sacerdotes de Baal. - ---Porqué no nos han de soportar, respondió el bonzo con voz tranquila; la -libertad es como el sol, luce para todo el mundo. Los Americanos envian -misioneros á la China ¿porqué los Chinos no han de enviar misioneros -á América? Dicen que la Francia ha hecho la guerra al hijo del Cielo -solo por vengar la muerte de algunos frailes legalmente asesinados por -nuestros mandarines; agregan que ha restablecido en Pekin la iglesia -católica cerrada tanto tiempo há; maldigo la sangre derramada por ambas -partes, mi relijion tiene horror al asesinato y no conoce mas armas que -la paciencia y la dulzura; pero bendigo la libertad conquistada, y pido -que les haga tan buen provecho á los chinos como á los franceses. - ---¿Una pagoda en los campos Eliseos? - -¿Figurones oficiales?--Buen hombre, estais loco: en Paris, no necesitamos -Chinos. Tenemos bastantes........ de porcelana. - ---Me parece, continuó el monje con una calma ridícula, que los derechos -son recíprocos. Si es bello, si es justo abrir una capilla en Pekin -¿porqué ha de ser injusto abrir una pagoda en Paris, y predicar -libremente la libertad? - ---Bonzo estúpido, esclamé arrebatado por un celo santo; ¿te atreves -á hablar de verdad? ¿No sientes que tu doctrina es una mentira, y tu -culto una idolatría? Si lo ves, eres un charlatan á quien es necesario -castigar; si no lo ves,--el primer deber del Estado, es cerrarte la boca, -para que con tu ignorancia no le eches á perder sus súbditos. La libertad -del error, es la libertad del veneno, de la tea y del puñal; solo la -verdad tiene el derecho de hablar. - ---Yo creia, dijo el Chino, que en Francia y en Inglaterra habia muchas -iglesias cristianas, y hasta sinagogas judias. - ---Sin duda, que en Francia mismo el Estado paga todos los cultos -reconocidos; porque la Francia, has de saberlo buen hombre, está á la -cabeza de la civilizacion, ya se trate de libertad relijiosa como de -todas las demas libertades. - ---El estado, continuó el bonzo, ¿reconoce entonces tres ó cuatro verdades -relijiosas que se combaten y destruyen mutuamente? Para los cristianos, -por ejemplo, Jesus es un Dios: ¿qué es para los judios? - ---Amigo mio, dije á aquel bárbaro, tengo lástima de tu ignorancia. Si tu -pudieras comprender lo que es la verdad oficial, sabrias que ella vive de -contradicciones. Es el sueño de Hegel realizado. La tésis y el antítesis -se mezclan y se confunden en una sintesis admirable. - -El bonzo abrió sus pequeños ojos y alzó la cabeza hácia el cielo. -Era visible que las grandes concepciones de la Europa civilizada no -podian entrar en aquel estrecho cérebro. Hubiera creido que habia menos -distancia entre un filósofo aleman y un Chino. Reproduje mi demostracion -bajo otra forma, es decir que cambié las palabras, sin inquietarme de -las cosas: es el verdadero modo de adelantar una discusion. - ---La verdad que proteje el Estado, dije al infiel, no tiene nada de -comun con la verdad vulgar. Es una verdad grande, comprehensiva, que -abraza todas las comuniones nacidas de la Biblia, nuestro libro sagrado. -El judaismo, el cristianismo y hasta el islamismo son ramos de aquella -relijion primitiva, tan antigua como el mundo y que tiene de su parte el -número, la moral, la civilizacion. Fuera de esas Iglesias, que se dividen -el universo, no hay sino idolatría y barbárie. Convertiros á cañonazos, -es nuestro derecho y nuestro deber. La verdad jermina en los surcos -sangrientos que abre la guerra; el Dios de los cristianos es el Dios de -los ejércitos, _Dominus Sabaoth!_ - ---Tú no eres Yankee, esclamó el fanático, cuyo ojos brillaron de repente -con un resplandor estraño. Te observo desde que estás aquí. En la figura -del Sajon hay algo del toro y del lobo; en la tuya hay algo del mono y -del perro. Tienes miedo de la libertad, hablas de lo que no sabes y haces -frases. Tú eres Francés! - -Y viéndome mudo de sorpresa:--¿Te atreves, dijo, á hacer del número la -prueba de la verdad?--El número, le tenemos de nuestra parte. ¿Cuántos -sois vosotros los católicos? Ciento treinta millones. ¿Cristianos? -Trescientos millones á lo mas. Nosotros somos quinientos millones de -budhistas; nuestra fé se estiende de Kamschatka hasta el mar Blanco, ella -dulcifica las tribus salvajes, encanta á los Chinos y á los Japoneses, -es decir, á pueblos civilizados ya, en un tiempo en que la Europa era un -bosque y la América un desierto. ¿Hablas de antiguedad? Pero ¿sabes acaso -que en tiempo de Alejandro el budhismo habia tenido ya sus concilios, y -que las inscripciones del rey Azoka, grabadas en las rocas de la India -predicaban al universo la limosna y el sacrificio? ¿No sabes que el -judaismo es una reforma de la relijion alterada por los bracmanes, y que -los Vedas, los libros santos de nuestros antepasados, remontan á los -primeros dias del mundo?--Dejemos á un lado el número y la duracion: son -quizá accidentes felices. ¿Cuál es la relijion que ha predicado primero -la pobreza voluntaria, la abnegacion y la caridad? ¿Ignoras tú que Fó -ha tenido quinientas cincuenta existencias, y que en cada una de esas -encarnaciones se ha sacrificado? El se ha convertido en cordero para el -tigre, en paloma para el halcon, en liebre para el cazador hambriento. -¿No has leido la historia de Vesavantara, dando por caridad sus hijos -y su mujer? ¿No somos nosotros la única comunion que por horror al -asesinato, se abstiene de la carne y de la sangre de los animales? ¿Yo, -no tengo un filtro ahí para beber mi agua, á fin de economizar la vida de -algun arador invisible? De vosotros los cristianos se dice, que vuestra -historia relijiosa no es sino una série de querellas, de guerras y de -carnicerias. Víctimas hoy dia, mañana sois verdugos. Entre nosotros, los -budhistas, no hay sino mártires. En dos mil cuatrocientos años, nuestra -sangre ha sido derramada mas de una vez, se nos ha espulsado de la India; -pero nuestras manos se han conservado puras. No tenemos nada que borrar -de nuestros anales; ¿qué relijion puede decir otro tanto? - ---Vuestro Evanjelio anuncia una doctrina admirable; lo sé y no juzgo de -la fé de los cristianos por su conducta. Las palabras y los sufrimientos -de Cristo me han conmovido hasta lo íntimo del corazon. Pero me han -criado en otras ideas: me he consagrado hace veinte años á una vida de -pobreza que me sostiene y me consuela. Como vosotros, los cristianos, -he conservado la fé de mis padres; como vosotros, no puedo acusar á mis -abuelos ni de mentira ni de error. ¿Cuál de nosotros se engaña? ¿Cual -de nosotros tiene la verdad de su parte? Lo ignoro, y no deseo sinó -ilustrarme. Concluyamos con el reinado de la violencia, acabemos con la -ignorancia y el desden; demos pleno curso á todas las creencias; dejemos -á la razon hacer la obra que Dios le ha confiado.--A la luz del dia -desaparecen todas las sombras. Abandonada á si misma, la relijion que -venga de los hombres se deshará como la nieve: la que venga del Cielo se -elevará como una encina y cubrirá la tierra con sus ramas. Abrid el mundo -á la palabra: tengo fé en la libertad; porque tengo fé en la verdad. - ---Tú no eres sino un Chino, le dije; y alejándome con un paso majestuoso, -dejé á aquel miserable confundido con mi superioridad. - - - - -CAPITULO XIX. - -Un sermon congregacionalista. - - -Cuando llegué á la asamblea, aun no habian comenzado los oficios. Nada -hay tan triste como un templo protestante. Solo bancos de encina, -ensambladuras que oscurecen los muros; nada de cuadros, nada de flores, -nada de luces; algo descolorido y de melancólico que hiela los sentidos. -Diríase que es un culto hecho para los ciegos. Me engaño, habia un -adorno: era un gran carton sobre el cual estaba escrito con cifras -enormes el número 129. - -La iglesia estaba llena; pero de una multitud muda. Inmóvil en su asiento -y absorto en su libro negro, cada fiel oraba, como si estuviera solo en -el mundo con Dios. Nada de ruido, ni de sillas que se mueven: nada de ese -encantador cuchicheo y esas reverencias entre las damas, que se felicitan -de hacer admirar su piedad y su vestido; nada de ese desórden amable que -hace que nuestras iglesias se asemejen á un salon de buena sociedad: -aquello era el silencio de un bosque. - -Por fin el Ministro entró. Una armonia mas suave que el suspiro del -viento sobre la ola alzóse inmediatamente de todos los bancos. Hombres, -mujeres, niños, todos cantaban con toda el alma, con un ardor y un ímpetu -infinitos. Por vez primera, sentí, que la forma natural de la oracion, -es el canto. Admirado de mi silencio, un vecino me mostró con el dedo -la cifra misteriosa y me ofreció su libro de cánticos en el que estaba -marcada la música. Se cantaba el salmo 129, ó mejor dicho, una imitacion -cristiana de esa plegaria sublime que la Iglesia católica ha adoptado -para los oficios de los muertos. Para llamarla por su nombre, era el -_Deprofundis_, grito de esperanza y de amor, cuya costumbre nos oculta su -belleza. - - N’entends-tu pas mes cris au fond de cet abîme? - O mon Dieu, je meur loin de toi! - Écoute-moi, Seigneur je confesse mon crime, - Pardonne-moi! pardonne-moi! - Si d’une exacte main tu calculais l’offense, - Qui subsisterait devant toi? - Mais c’est toi qui toujours nous offre ta clémence, - Aussi je m’assure en ta foi. - Oui! je prends pour appui ta parole éternelle, - Mon âme espère ton amour; - Et je l’attends, mon Dieu! comme la sentinelle - Attend la naissance du jour. - Courage donc, mon âme! Il est là-haut un père - Qui te regarde en ta prison; - C’est lui qui d’Israêl rachète la misère, - C’est lui qui paiera ta rançon.[32] - -Concluido el canto, Truth tomó la palabra. - -De Maistre tiene razon en definir así al ministro protestante: _Es un -caballero vestido de negro que dice cosas bastante honestas_; jamás -hombre alguno ha tenido menos apariencia sacerdotal que mi pobre -amigo. Ni traje que lo distinguiera de su grey, ni tribuna alta que le -permitiera dominar el auditorio: hablaba de pié, con una familiaridad -enteramente fraternal. Hubiérase dicho que exprofeso se rehusaba los -recursos de la elocuencia. Esa voz que truena y que se dulcifica, ese -brazo que llama la venganza ó invoca el perdon, esas manos juntas -levantadas hácia el Cielo, esos ojos que buscan á Dios y se iluminan á -su vista, todas esas bellezas del arte cristiano, Truth las ignoraba. -Apenas movia la mano, apenas alzaba la voz, y sin embargo, habia en -aquella palabra sencilla no sé que armonia que conmovia todas las fibras -del corazon. Jamás ese velo del lenguaje que oculta siempre la idea, fué -mas leve ni mas diáfano. No era todavia un orador lo que se oía; era un -hombre y un cristiano. Según una frase banal, Truth hablaba _como todo el -mundo_, es decir, como cada cual quiere hablar: y como nadie lo hace. -Pertenece solo á las grandes almas el espresar familiarmente los grandes -pensamientos. El arte, que no es mas que una imitacion, no puede ir hasta -allí. - -Hé aquí, poco mas ó menos cual fué su discurso. ¿Pero cómo describir el -tono de aquella voz conmovida? Las palabras se hielan en el papel: son -flores marchitas que pierden el color y el perfume. Ensayemos sin embargo -de dar una idea de aquella enseñanza, que me hizo una impresion profunda, -tanto mas, cuanto que en aquel modo libre de tratar el Evangelio habia -una audacia y una novedad, que me sorprendieron y asustaron. - - JUAN XVIII, 37, 38. - - _Entónces Pilatos le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Respondió - Jesus: “Y si es como dices, yo soy Rey.” “Yo para esto nací y - para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo - aquel que es de la verdad, escucha mi voz.”--Pilatos, le dice: - ¿Qué es la verdad? Y cuando esto hubo dicho, salió......_ - - CRISTIANOS, HERMANOS MIOS: - - Entre los nombres que Cristo ha tomado sobre la tierra, no hay - ninguno que aparezca tan amenudo como el de _Verdad_. Delante - de Pilatos, en la hora suprema, Jesus se declara Rey; pero de - un reino que no es de este mundo, el reino de la verdad. La - víspera de su muerte, en su última comida con los discípulos, - les deja en adios esta gran palabra: _Yo soy el camino, la - verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mi_[33]. - En otros términos, si queremos traducir á nuestras lenguas - modernas aquella forma hebraica: _Yo soy la verdad viva que - conduce á Dios_. - - _La verdad viva_ ¿comprendeis el sentido y el alcance de - esas palabras? ¿No hay muchos entre vosotros para quienes la - verdad no es mas que la relacion de las cosas entre ellas, - una ecuacion, una cifra, una abstraccion? No es para algunos, - solo una palabra vacia de sentido, un sinónimo de la opinion - que cambia y se destruye sin cesar? Cuántos son los sábios - que espontáneamente dirian con Pilatos “_¿Qué es la verdad?_ - ¿La paradoja de ayer, el error de mañana?” Lo único cierto es - el interés de la hora presente. Agradar al César, gozar, y no - preocuparse del dia siguiente, es la suprema filosofia de las - jentes que cuentan morirse enteros. No consintamos esa vuelta - del escepticismo pagano. Seria condenar nuestro espíritu á - la servidumbre, nuestro corazon á todas las corrupciones, á - todas las cobardias. Como en los primeros dias del Evanjelio - _busquemos la verdad, la verdad nos emancipará_[34]. - - Cuando la locomotora atraviesa nuestras calles arrastrando tras - de ella un largo convoy, ¿por qué os haceis á un lado al oir - la campana que anuncia su paso? Porque os han enseñado que esa - masa que avanza os aplastaria con toda la fuerza de su peso, - multiplicada por su lijereza. Hé ahí una verdad científica - que para vosotros no es mas que una abstraccion. Ella se ha - convertido en una conviccion enérjica que guarda y salva - vuestro cuerpo. Esa conviccion es ahora parte de vosotros; ella - vive como vosotros. - - En esta ciudad, que se gloria de su civilizacion, hay millares - de hombres que se embrutecen y se matan por la locura del - alcohol. ¿Por qué hermanos mios, no os abandonais á esa pasion, - mas terrible, pero menos culpable que otros vicios de que os - sonrojais? Es porque sabeis que el alcohol es un veneno que no - perdona. La ciencia os sirve de virtud, Hé ahí una verdad mas, - fisica y moral á la vez, que una vez que ha entrado en vuestra - alma, se identifica con vosotros. - - ¿Es esto todo? No conoceis nobles corazones para quienes la - lujuria, la ambicion, la avaricia, son mas repelentes aun - que la embriaguez? Preguntádselo al padre á quien han robado - el honor de su hija; preguntádselo á la madre cuyo hijo ha - perecido en alguna rejion lejana, preguntádselo al hombre que - le disputa á la usura, la vida de su mujer y de sus hijos? - Esas pobres víctimas, odian por experiencia el vicio que han - sufrido; otras hay mas felices, deben á la educacion toda su - ciencia. La piedad de una madre; la abnegacion del maestro, - es lo que les ha inspirado el instinto que las salva. Hé - ahí una verdad viva mas, verdad que confesamos por nuestros - remordimientos, en el momento mismo en que rehusamos escucharla. - - En nuestra república hay patriotas que resisten á los caprichos - de la multitud. ¿Es esto orgullo, cálculo? No, con tal que - domine, el orgullo se acomoda á todas las bajezas; el interés - encuentra su conveniencia en plegarse bajo el viento. Pero una - alma pura, un espíritu ilustrado vé de mas alto y de mas léjos. - Hombre ó pueblo, quien dice despota, dice un amo cuyas pasiones - se descadenan, y que no puede escapar á los bajos apetitos de - los que lo rodean y lo engañan. Guerras criminales, gastos - locos, corrupcion en lo alto, miseria é ignorancia en lo bajo, - hé ahí los frutos de todo poder sin freno, el flajelo de toda - fuerza que nada modera! El que esto sepa no descenderá jamás al - oficio de adulador. La verdad aisla y consuela en su soledad á - las almas que no pueden envilecerse. - - Esas son, direis, vosotros, viejas máximas que andan por - todas partes. Hace mas de veinte siglos que las enseñan en - la escuela; y el mundo no anda mejor. ¿Por qué? Es que en - los libros de donde se la deja, la verdad está muerta; dadle - vuestro corazon, uníos á ella; y vivirá. Se hará vuestra - conciencia, vuestro honor, vuestra salud. El espíritu es como - el cuerpo: no se alimenta con palabras; necesita la sustancia - de las cosas. Arrojar la libertad á un pueblo esclavo, es - confiar á niños una arma que hará esplosion en sus manos. ¿Por - qué? Porque el respeto de sí mismo y el de otro, el sentimiento - del derecho, el amor de la justicia, esas condiciones - esenciales de la libertad, no son artículos de ley; no se - decretan. Son virtudes que el ciudadano adquiere á fuerza de - paciencia y de ejercicio. Mientras que la libertad no viva - en las almas, no será sino _un bronce sonoro y una cimbala - estrepitosa_; cuando haya penetrado en nosotros hasta la médula - de los huesos, ni la perfidia ni toda la furia de los tiranos - podrán arrancarla. - - Hay pues verdades vivas que están á la vez en el corazon y - en nosotros. Ellas son las que nos ponen en relacion con la - naturaleza y nuestros semejantes. Al revelarnos las leyes del - mundo físico, nos lo someten; en cada hombre que piensa como - nosotros, ellas nos hacen reconocer á un amigo y á un hermano. - Pero esta luz que basta para guiarnos aquí abajo, no enardece - nuestro corazon. Encanta nuestro espíritu, modera nuestras - pasiones, ilumina y dulcifica nuestro egoismo; no dá la - felicidad. El hombre tiene una sed de infinito, una impaciencia - de la tierra, una necesidad de amar que la ciencia no puede - satisfacer. Para procurarnos el bien por el cual nuestra - alma suspira, necesitamos una nueva verdad, que nos ponga en - relacion con Dios, que esté en nosotros y que esté en él. Esa - verdad, que no puede ser sino Dios mismo, nos es necesario - conocerla y amarla. - - Amar á Dios, y en cambio ser amado de él es lo que la sabiduria - antigua no ha podido nunca comprender; la filosofia moderna - perece por la misma impotencia. En vano la conciencia busca - á Dios, en vano le llama con la pasion del náufrago que vá á - zozobrar, la fria razon está allí para repetirnos que entre - Dios y el hombre, entre el infinito y la creatura de un - dia, hay un abismo que nada puede franquear. Una naturaleza - inflexible, un Ser Supremo, esclavo de sus propias leyes: hé - ahí todo cuanto puede ofrecernos el mayor esfuerzo de los mas - grandes espíritus. El amor de Dios es una ilusion, la oracion, - ese grito del alma, es un vano murmullo que muere en un cielo - mudo. Calla mortal; ahoga tu corazon, enciérrate en una - resignacion desesperada; no eres sino un átomo, demolido por la - rueda de la inexorable fatalidad. - - Y bien hermanos mios, hace diez y nueve siglos que un hombre - vino á la tierra para anunciar _la buena nueva_, para acercar á - Dios y á la humanidad. Ese profeta se llamó el Hijo de Dios y - el Hijo del hombre, (ó lo que no es quizá sino otro nombre del - mismo misterio) se llamó la luz y la verdad. _Yo soy, ha dicho - él, él camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino - por mi._ El mundo lo ha escuchado: el mundo lo ha creido. Desde - el dia en que el verbo se ha hecho carne, en que la verdad - divina ha tomado cuerpo, la fé, la esperanza, y el amor han - aparecido aqui abajo y han entrado en el corazon del hombre. - Ese problema, que la razon declara imposible, donde ella no - vé sino proposiciones contradictorias, Cristo lo ha resuelto. - Una verdad viva, una verdad encarnada, que Dios puede amar - como á un hijo, y que el hombre puede amar como un salvador, - hé ahí el vínculo de union que ha ligado el cielo y la tierra, - que ha dado un padre á la humanidad, é hijos á Dios! Ahí está - el misterio de la revelacion, ahí la prueba de su divinidad. - Nunca el espíritu del hombre por sí solo se habria elevado - hasta esa concepcion que confunde nuestra intelijencia, y que - la ilumina sin embargo con un esplendor infinito. Sí, si Dios - ama á los hombres, no puede ser sino amándose á sí mismo, en - la contemplacion de su eterna verdad; sí, sí el hombre puede - rendir á Dios un culto que no sea una injuria, es cuando adora - un rayo de esa suprema luz, que no desdeña descender hasta él. - - Amar á Cristo, es amar la verdad, amar la verdad es amar á - Cristo, Hé ahí el gran secreto del Evanjelio. El que no lo - comprenda, no es cristiano sino en el nombre. - - Ahora, hermanos mios, entrad en vosotros mismos, y reflexionad. - ¿Cuando amais á Cristo, qué amais? Por ventura, ¿no es - al mártir que ha dado su vida por los suyos? ¿No es al - crucificado, cuyas heridas sangran todavia? Tened cuidado, eso - no es sino un amor humano: todas las relijiones, todos los - partidos tienen sus mártires. Cristo exije mas, Cristo es algo - mas que un cadáver adorado cuyas llagas se besan; Cristo es la - verdad: á ese título es que os pide vuestro amor. ¿Así es como - lo amais? - - Vosotros teneis fé, sin duda; creeis en el Evanjelio. ¿Pero - no es esto una preocupacion hereditaria, un símbolo que no os - atreveis á mirar de frente, de miedo de encontraros infieles? - ¿Razonais vuestra creencia; le quitais todo amalgama judaico - ó pagano que altere su pureza? ¿Haceis de vuestra fé la regla - de vuestras acciones? ¿Quebrais con el mundo y con vosotros - mismos? ¿Decis con el profeta y el apóstol: _Yo he creido, por - que he hablado_? Si es asi, amais á Cristo como él quiere que - lo amen; amais la verdad. - - Pero si la relijion no es para vosotros sino una ceremonia; - sino buscais en ella sino un refujio contra la verdad que - os persigue; si vuestra fé muere en vuestros lábios y no se - traduce en acciones, si entregados del todo á vuestra fortuna ó - á vuestro reposo, temeis menos al error que al escándalo; si en - vuestra cobarde prudencia, dejais á Dios el cuidado de defender - él mismo su palabra; si vuestra caridad no se emplea sino en - aliviar las miserias del cuerpo, y no combate la ignorancia y - el vicio; si no sentis que vuestro primer deber es arrancar las - almas inmortales de la servidumbre del pecado; si no teneis - esa santa locura que desafia y pisotea la sabiduria del siglo; - si vosotros mismos en fin, no haceis las obras que Cristo ha - hecho aquí abajo, no os engañeis, hermanos mios: quiero creer - que sois hábiles, prudentes, discretos, sensibles; pero no sois - cristianos, no amais la verdad. - - Tengo dudas, decis; si yo os creyera, amaria á Cristo. - - Y yo digo: Amadle, y en seguida creereis. Amadle como á la - verdad viva y que conduce á Dios. - - Os desagradan estas ceremonias, dejadlas; estos dogmas os - aterran, hacedlos á un lado; quizá es esta una invencion - humana, quizá lo comprendereis mas tarde; Cristo no ha - establecido ceremonia ni dogma. Simplificad vuestra fé, - y como ha dicho el mas creyente y el mas animoso de los - apóstoles: _No apagueis el espíritu....probadlo todo, guardad - lo que es bueno_.[35] Hay en el Nuevo Testamento pasajes - que os confunden, hacedlos á un lado. ¿Qué importa que los - Evanjelistas difieran entre ellos, si el Evanjelio está siempre - acorde consigo mismo, si en las palabras de Cristo se vé - siempre la llama de la eterna verdad? - - ¿Cristo es acaso para vosotros un objeto de escándalo? ¿No - habeis comprendido todavia que era necesario que la verdad - se encarnara para que fuese viva y pudiéseis amarla? Y - bien! Cristo mismo tiene piedad de vuestra debilidad y os - devuelve vuestra libertad: _Si alguno habla contra el Hijo - del hombre; le será perdonado; pero si alguno blasfema contra - el Espíritu-Santo_ (ó en otros términos _el espíritu de - verdad_,[36]) _no le será perdonado_.[37] Buscad entonces - la verdad _por ella_ como decis, pero buscadla de buena fé; - despues de un largo rodeo, la verdad os conducirá á Cristo. - - La verdad, decis, la busco y no la encuentro. No, hermano mio, - vos no la buscais. El orgullo de vuestro espíritu, las pasiones - de la carne son las que os retienen, la ciencia se os escapa - quizá, pero la verdad moral, la verdad religiosa, vosotros - sabeis donde está. - - Ella está ahí, en vuestro hogar, muda, velada como el Alcesto - escapado del reino de los muertos, allí os espera. - - Bien lo sabeis, cuando volveis fatigados de la vida y de - vosotros mismos, allí está ella mirándoos bajo su velo; y esa - mirada os juzga. Durante la noche, cuando en la sombra, y solo, - pensais en las ambiciones y quizá en los crímenes del dia - siguiente; ella está allí, siempre allí, su ojo os sigue en las - tinieblas; su silencio os hiela. Despreciais á los hombres, os - jugais de las leyes, pero temblais delante de ese espectro que - no podeis ni corromper ni matar. - - Vosotros no huireis jamás de ese centinela que vela al rededor - de vuestra alma. Llegará una hora en que la mano de la muerte - pesará sobre vuestra frente, en que no vereis sino en una nube - todo lo que amais; vuestro dinero, vuestros honores, vuestra - mujer, vuestros hijos. Pero, en medio de la desesperacion y - de las lágrimas, siempre estará allí, esa figura encubierta, - pronto á recibiros y á arrebataros al mundo invisible. - Culpable ó inocente no escapareis á ella; ella será vuestro - remordimiento ó vuestra esperanza. - - Seguidla pues aquí abajo; seguidla en medio de vuestras - tribulaciones y de vuestras incertidumbres; seguidla, apesar de - vuestra incredulidad. Uníos á la verdad, ella os salvará. Sí, - cuando hayais franqueado la vida, esa figura arrojará su velo, - y Cristo, visible en fin, en todo el esplendor de su divina - sonrisa, Cristo os dirá: “Hijo mio, reconóceme, soy la verdad.” - - -Salí de la asamblea, á las últimas palabras de este discurso y corrí á -una sala vecina. Recibí en mis brazos á Truth, jadeante, casi desmayado. -Le tomé la mano, estaba abrazadora. - ---Desgraciado le dije, os matais! - ---Amigo mio, murmuró reposando su cabeza sobre mi hombro, hagamos nuestro -deber; lo demas es vanidad. - - - - -CAPITULO XX. - -Un luncheon[38] de ministros. - - -El nuevo apóstol fué conducido á su casa por mí, en medio de la multitud -que le felicitaba. Truth, tenia gran necesidad de reposo. Le incité á -echarse un rato en su cama. Pero desgraciadamente tuvo que pagar su -tributo personal permaneciendo de pié. La señora Truth habia preparado un -formidable _luncheon_ para los amigos de su marido, dignándose darme un -puesto entre los invitados. - -Jenny y Susana estaban allí, encantadas del sermon que acababan de oir, -sin comprenderlo quizá. Es increible el imperio que la palabra ejerce en -las mujeres. Mas de una vez estando solo en mi cuarto, me he preguntado -á mí mismo, cerrando las puertas con dobles cerrojos, si la mujer no era -naturalmente superior al hombre. Ella tiene pasiones menos violentas y -mayor facilidad de educacion. Cuando Adan se adormecía en su inocencia, -Eva tenia ya curiosidad de saber. Paréceme que si de entonces acá, -nosotros hemos heredado la _bonhomia_ de nuestro primer padre, las hijas -de Eva no han dejenerado de su abuelo. Yo creo, con Moliére, que es -prudente no instruir á este sexo malicioso é inquieto. Manteniendo á las -mujeres en una honesta ignorancia dámosles todos los vicios; pero á la -vez todas las debilidades de la esclava; nuestro reinado está asegurado. -Pero si educamos esas almas ardientes é injénuas, si las inflamamos con -el amor de la verdad, quien sabe si no se avergonzarian muy pronto de la -necedad y brutalidad de sus amos? Guardemos el saber para nosotros solos; -él es quien nos divinisa: - - “_Notre_ empire est détruit si l’homme est reconnu.” - -Sentáronse á la mesa, y lo confieso, parecióme una feliz determinacion. -En mi ardor relijioso habia olvidado de almorzar, de suerte que mi -_bestia_ comenzaba á sufrir. La dueña de casa hízome el honor de -sentarme á su izquierda y junto con el té sirvióme dos ó tres tajadas -de jamon de Cincinnati, que me costó gran trabajo devorar decentemente. -Susana hacíame señas con sus grandes ojos, como reprochándome mi -voracidad. En esto reconocí á mi hija; por que en los Estados-Unidos, lo -mismo que en Francia, son los niños los que en toda casa decente le dan -la leccion á su padre. - -Asi que mi terrible hambre se hubo aplacado un poco, entablé conversacion -con mi vecina; era esta una excelente y amable persona que adoraba á su -marido, lo cual es costumbre en América. La salud de Truth me inquietaba; -yo tenia para mí que el púlpito le agotaria mas pronto que el diario, -y hé ahí lo que traté de insinuarle diestramente á su mujer. Por no -alarmarla, la dije en términos jenerales que la palabra era un oficio -duro, y que ciertos temperamentos nerviosos y delicados tenian á veces -necesidad de un reposo absoluto. Tarea inútil! La señora Truth no habló -sino de la grandeza de su nuevo estado. El orgullo la embriagaba. - ---Ser esposa de un pastor, hé ahí el sueño de todas las jóvenes, me -decia. Si supiérais que pena tuve cuando mi querido Joel renunció á su -primer vocacion para hacerse diarista! Solo el ministerio puede colmar -todos los votos de una mujer; solo así es que ella puede ser la compañera -de su marido, su verdadera mitad, en toda la estension de la palabra. -Tener las mismas penas, los mismos placeres, los mismos deberes. - ---Predicais acaso vos tambien, la dije. - ---En la Iglesia no, repuso; el apóstol Pablo, nos lo prohibe. Pero -qué! es por ventura solo en el templo donde se ejerce el ministerio y -se anuncia la palabra de Dios? Instruir á las niñas, aconsejar á las -jóvenes, visitar las recien paridas, llorar con las viudas, velar los -enfermos, leerles el Evanjelio, y ayudarles á bien morir, si necesario -fuese; hé ahí diversas obras en que puedo ayudar, y algunas veces, hasta -suplir á mi marido. Joel, añadió, alzando la voz, ¿no es verdad que yo -soy vuestro vicario, y que vos teneis confianza en mi? - -A este singular discurso, que, cosa estraña, no sorprendió á nadie -sino á mí, Truth contestó haciendo una seña con la mano y sonriéndose -dulcemente. La mujer de un pastor, convertida en pastor á su vez y en -sub-ministro! Semejante absurdidad no habia nunca crusado mi mente. -Verdad es que siempre he vivido en un pais razonable. El baile y la olla, -hé ahí para una francesa los dos polos de la existencia. Salir de ellos -es un desórden, y lo que es peor, ridículo. - ---Sin embargo, continuó la señora Truth, hay todavia algo mas bello que -el ministerio, es la mision. - ---Teneis mujeres misioneras? esclamé espantado. - ---No, contestó ella; solo los católicos tienen ese privilejio que yo les -envidio. Nosotros no tenemos hermanas de caridad; tenemos simplemente -mujeres de misioneros. Es un papel que siento no poder desempeñar. -Compartir uno las tareas de su marido; participar de sus peligros, eso es -grande á los ojos de Dios. No os asombreis de mi ambicion; soy hija de -ministro; mis dos hermanas se han casado con misioneros. El uno está en -el Cabo, el otro en la China, y las dos bendicen al Señor que les ha dado -una suerte gloriosa. - ---Vuestros misioneros casados, contesté yo, no tienen una vida muy ruda, -que digamos. Llevar consigo su mujer, sus hijos, su hogar, es cambiar -apenas de patria. Unid á esto una instalacion cómoda y fija, acompañada -de un buen sueldo, y convenid conmigo en que bajo tales condiciones, no -se necesita una gran virtud para predicar el Evanjelio. - ---Deveras? repuso mi vecina, asombrada de mi ironia, añadiendo en -seguida: Ignoro si vale mas atravesar el mundo, sembrar de paso la -palabra de Cristo, y confiar su jérmen á la gracia de Dios, que -encerrarse en un campo limitado para plantar en él, regar y cultivar -hasta la mies de ese precioso grano; pero lo que yo sé es, que la -felicidad de tener uno á su lado lo que se ama, lejos de quitarle nada á -la caridad del misionero, le añade quizá un mérito mas á su abnegacion. -Pedro era casado; dejó por esto de ser escojido para servir de príncipe -á los apóstoles? En el cabo, mi hermana ha establecido una escuela y un -obraje para las negras jóvenes, y sirviéndose así de la civilizacion, -prepara los corazones á recibir el Evanjelio; los Boers han quemado -tres veces la mision, y mi cuñado que es médico, como la mayor parte -de los misioneros, ha perdido la mano sacándole á un pobre cafre una -flecha envenenada. En China los Taí Pings han espulsado á mi hermana de -provincia en provincia. Encuéntrase ahora cerca de Shang-Hai, arruinada, -enferma; pero siempre llena de fé. Su casa es el hospicio de los heridos, -el asilo de las viudas y de los huérfanos; ella es la que en medio de -la fiebre y de una inquietud perpétua, ayuda á su marido á predicar el -Evanjelio. Mas probada que Abraham, Dios le ha exijido ya dos veces la -vida de sus hijos. Feliz de ella, no obstante, que ha sido elejida para -tal sacrificio y que ha podido servir al Señor, aun á costa de lo mas -puro de su sangre! - -Yo no contesté nada. En la historia de Abraham hay cosas que me conmueven -mas que el episodio de Isaac. Sea virtud ó fanatismo, esa obediencia es -superior á mis fuerzas; no la comprendo. - -Para alejar reflexiones que me perturbaban, díme vuelta del lado de mi -vecino de la izquierda; era el verdadero tipo del Sajon; anchos hombros, -pecho saltado, cuello adornado de una cabeza cuadrada, rasgos abruptos, -frente calva y enormes cejas bajo las cuales brillaban unos ojos -flamantes, la fuerza y la voluntad á la vez. Noé Brown, así se llamaba mi -nuevo amigo, era el pastor á quien Truth sucedia. Aproveché esta ocasion -de instruirme, y le pregunté que era esa iglesia _Congregacionalista_, -cuyo nombre me intrigaba. - ---Cómo! dijo Brown; sorprendido de mi ignorancia, no sabeis que es -nuestra vieja iglesia puritana, la que nuestros padres los peregrinos, -espulsados por la intolerancia, trajeran consigo en su primer buque, -la _Flor de Mayo_? Quebrando con las abominaciones é idolatrias de la -Babilonia anglicana, nuestros abuelos quisieron cortar de raiz la herejia -de la jerarquia. A ejemplo de los primeros cristianos, de cada reunion -de fieles hicieron una Iglesia, ó congregacion independiente, república -perfecta, gobernada por los viejos y administrada por el pastor. De ese -centro de independencia y de igualdad nació nuestra comunidad. Allí es -donde está el secreto de nuestra vida y de nuestra grandeza política. La -América no es sino una Confederacion de Iglesias y de comunes soberanos; -es decir, la florescencia del puritanismo. Aquí, lo mismo que en todas -partes, la relijion ha hecho al hombre y al ciudadano á su imájen; una -Iglesia libre, ha enjendrado un pueblo libre. - -Esta paradoja, proferida con toda la gravedad puritana me chocó. Si se -creyese en estos fanáticos, su catecismo gobernaria el mundo. Que echen -su vista á la Francia, esa patria de las luces y de la filosofia, y no -tardarán mucho en saber á lo que se reduce la influencia de la relijion -sobre el estado y la sociedad. Uno es allí muy católico en la iglesia, -y, todavia mas, fuera de ella. Tal era lo que yo procuraba demostrarle -á mi predicante; pero el hombre era porfiado como un Sajon forrado -en un Yankee, y cuantas mas eran las pruebas que yo amontonaba para -confundirlo, tanto mayor era su obstinacion. - ---Ved sino á los Ingleses, esclamó él. Quien conoce su Iglesia, conoce -su historia. Lores espirituales, asambleas, señoras de la fé, una carta -inmutable en treinta y nueve artículos, un libro de oraciones establecido -por la autoridad de los obispos y del soberano, universidades y escuelas -privilegiadas, enormes propiedades y un patronato considerable; qué -otra cosa han podido producir sino una sociedad aristocrática? Sin -los disidentes, que son la sal de la tierra, mucho tiempo ha que la -Inglaterra estaria momificada lo mismo que el viejo Ejipto. - ---Y los franceses? le pregunté yo, con el intento de confundirlo. - ---Los franceses, me respondió él, son católicos, monárquicos y soldados, -al paso que los Americanos son protestantes, republicanos y ciudadanos; -cosas que están en su lugar como los dedos de la mano, de suerte que tan -dificil seria hacer de la Francia una República, como de los Estados -Unidos una monarquia. La diferencia entre las Iglesias hace la diferencia -entre las sociedades. - ---Podria saber á cuál de las susodichas sociedades le concedeis la -superioridad? - ---Juzgad vos mismo, me contestó él; la una es una sociedad de niños, la -otra una sociedad de hombres. - ---Veo con gusto que somos del mismo parecer. - ---Estoy encantado de ello, repuso él; bebiendo tranquilamente su tasa de -té. - ---Es cierto, añadí yo, inclinándome hácia él: mas bien que un pueblo los -americanos son un enjambre de inmigrantes diseminados en el desierto, y -por esto, la libertad tiene quizá pocos inconvenientes. Pero la América -sentirá á medida que envejezca la necesidad de formar una verdadera -sociedad y se plegará á la bandera de la autoridad. - ---Caballero, dijo él, poniendo bruscamente su taza sobre la mesa, vos no -me entendeis; yo pienso justamente lo contrario de lo que me decis. - ---Cómo así, esclamé yo, tomais por ventura á los franceses por un pueblo -de niños. - ---En política, contestóme, no hay que dudarlo. De qué época datan su -libertad, y qué libertad! de 1789; la nuestra data de 1620; nosotros -somos ciento setenta años mayores que ellos; tenemos tres veces mas -esperiencia que ellos, y por consiguiente veinte veces mas sabiduria. - ---Luego, es á la América, repuse yo con voz conmovida, á quien discernis -la palma de la civilizacion? - ---Evitemos las confusiones de palabras, contestóme con piedad. -Civilizacion, es una palabra complexa, ¿comprende tantos elementos -diversos, que cada pueblo á su turno podria reclamar la prioridad. Qué -es lo que constituye la civilizacion? La relijion, la política, las -costumbres, la industria, la ciencia, la literatura, el arte? Es alguna -de estas cosas? O son todas ellas juntas? - -Ved que complicado es el problema. El arte, por ejemplo, que los Jentiles -llamaban la flor de la civilizacion, no brota muchas veces sino un -bástago podrido, asi, entre nosotros los modernos, que vivimos de la -imitacion de los antiguos, yo creo que el pueblo mas viejo es el mas -artista. En Francia se tiene un gusto mas refinado que en Inglaterra; -pero un Italiano tiene naturalmente mas habilidad que un Francés. En -industria, todas las naciones libres valen lo mismo. La ciencia no -tiene patria. En cuanto á la literatura, cada pueblo halla en la suya -la espresion de su pensamiento; dejo á los críticos el placer pueril de -asignarles sus respectivos puestos á Dant, Moliére ó Shakspeare; pero la -relijion, la política y las costumbres forman un pabellon inseparable. -Ahí está la sávia de un pais, su porvenir. En este punto yo le doy -sin vacilar el primer lugar á mi Iglesia y á mi pueblo; yo creo en la -libertad, soy Americano, puritano. - ---Mohicano, dije yo para mi coleto, te veo venir: tu no sabes ni siquiera -mentir para pasar por político. - -Iba á confundir á tan insoportable predicante, cuando por fortuna suya, -nos levantamos de la mesa. Y dejando ahí á ese espíritu estrecho y -adusto, acerquéme á un jóven pastor, cuyo aire agradable disponía en su -favor. Antes de almorzar, Truth habíame presentado al Sr. Naaman Walford, -como una de las columnas de la nueva Sion. Deseoso de ver ese fénix que -se llama un teólogo razonable; y queriendo ser acojido benévolamente por -el Sr. Naaman,--comencé felicitándole por la exelente adquisicion que su -Iglesia hacia con la persona de mi amigo Truth. - ---Perdon, me dijo,--yo soy presbiteriano. - ---Presbiteriano, esclamé á mi turno, y venis á complimentar á un rival? -Deveras que vuestra accion revela una bella alma; porque, entre, nosotros -ese ministro á quien le tomais la mano, es un hereje á quien vos mismo -condenais. - ---Yo, repuso él muy sorprendido; yo no condeno á nadie,--eso no es -cristiano. - ---Me esplico mal, querido Sr. Naaman; queria simplemente decir, que á -ejemplo del divino pastor, que buscaba las ovejas descarriadas de Israel, -vos no temeis el vivir familiarmente con jentes cuyo error detestais. - ---El Sr. Truth, me ha edificado esta mañana, contestóme, y no le creo en -error. - -Asombrado á mi vez, y creyendo haber oido mal le dije: - ---Decidme, señor, ¿creeis que vuestra Iglesia enseña la verdad? - ---Sin duda,--de otra manera no permaneceria en ella. - ---Entonces, repuse yo, quiere decir que asi como hay dos verdades -hay tambien dos Iglesias; una verdad presbiteriana y una verdad -congregacionalista. Probablemente hay tambien una verdad baptista, -metodista, luterana y hasta una verdad católica. Yo suponia, perdonad mi -ignorancia, que la verdad era una, y que la señal del error consistia en -dividirse al infinito. - ---Doctor, dijo Naaman un poco conmovido de mi vivacidad francesa, cuando -estais en el mar, qué es lo que haceis si quereis saber la hora que es? - ---Le pregunto la hora al sol, y el sol me la dá. Qué! pretendeis -contestarme con un apólogo? A mi edad, querido señor, se tiene poco gusto -por los ejemplos, y, no se aceptan sino razones. - ---Que quereis, doctor, soy jóven y me permito contar con vuestra -induljencia, contestó Naaman, sonriendo amablemente. El sol os dá la -hora. Cuando es medio dia en Paris, podriais decirme que hora es en -Berlín? - ---No; todo lo que yo sé,--es que un telégrama espedido de Berlín á -las once se recibe en Paris hácia las diez y media; es decir que -aparentemente llega treinta minutos antes de haber partido. Por lo demas, -importa poco, os lo concedo,--que cuando es medio dia en Paris, sean la -una en Berlin, las dos en San Petersburgo, y, si quereis, las nueve de la -mañana en las Azores y las siete en Quebec. Todo depende del meridiano. - ---Asi, dijo Naaman, el sol es el mismo en todas partes y en ninguna marca -la misma hora: qué significa esto? - ---Decididamente, repuse yo, vos sois astrólogo, y quereis hacer de mi un -adepto. Os contesto, pues, señor profesor, que es el mismo sol visto de -diferentes puntos. - ---Una interpelacion mas, doctor, y os pediré despues gracia por mi -indiscrecion. Entre todas esas horas, cual es la cierta? - ---Singular pregunta! la hora es cierta para cada cual, desde que el -sol sale ó parece salir de un punto distinto. Está satisfecho el señor -profesor de su discípulo de barba gris? - ---Sí, doctor, veo que estamos conformes asi en teolojia como en -astronomia. - ---Señor Naaman, le dije yo,--comienzo á comprenderos. Para vos, la verdad -es el sol, que cada uno de nosotros vé segun el horizonte que nos rodea. -Por consecuencia, cuando para la Iglesia presbiteriana es medio dia, -la hora se ha pasado para los baptistas y no ha llegado aun para los -metodistas. Quién sabe si á los católicos se les coloca en las antípodas? -Y, hé ahí un medio injenioso de armonizar su orgullo con su caridad. - ---Señor, dijo Naaman ruborizándose,--vos me ofendeis. Habeis comprendido -mi pensamiento, y sin embargo desconfiais de mis sentimientos. Sí, yo -creo que hay un horizonte distinto para cada iglesia, y, me atreveré á -decirlo, para cada cristiano. El nacimiento y la educacion nos dan el -punto de partida; ahora, toca á nosotros mismos caminar hácia esa verdad -que nos llama,--acercándonos á ella sin cesar á fuerza de estudio y de -virtud. No digo que no haya iglesias mas iluminadas las unas que las -otras por la luz divina; pero al mismo tiempo creo que el mejor cristiano -puede muy bien encontrarse en el seno de la iglesia mas oscura. No hay -la menor duda que es una gran ventaja estar colocado cerca del sol, sin -embargo, esto no es siempre una razon para verlo mejor. Hé ahi, señor, -porque amo á mi Iglesia presbiteriana, y por qué, no obstante amarla -tanto,--no condeno á nadie. - -Todo esto era dicho con una ingenuidad encantadora. ¡Qué bella cosa es la -virtud en un alma jóven; es como la sonrisa de la aurora en los primeros -dias de Mayo! - ---Mi jóven amigo, le dije yo, vuestras ilusiones tienen algo de seductor; -el sentimiento que las hace nacer es respetable, pero el primer soplo de -la razon las disipará. Si cada cristiano vé la verdad á su modo,--no hay -verdad. Y, hénos aquí de nuevo en el escepticismo de Montaigne. En vano -buscareis un dogma que sea atacado,--una creencia que no se conmueva. -Vuestra teoria tan cristiana en apariencia, nos condena á una duda -invencible, y conduce á la incredulidad universal. - ---Doctor, contestóme el jóven con un tono de modestia que me chocó,--me -parece que estais haciendo el proceso al espíritu humano, es decir, á -la obra de Dios. De la diversidad y debilidad de nuestros ojos, podria -tambien concluirse que no vemos nada. Sería la misma lógica y el mismo -sofisma. En los estudios naturales, cada uno de nosotros no toma sino -la parte que puede apropiarse; se ha observado que esta diversidad de -opiniones arruine la ciencia? En la física, por ejemplo, hay una sola -teoria siquiera que escape á la discusion? Negarias por esto que existe -una verdad física? - ---La comparacion es mala, mi querido Naaman. Qué queda de la física de ha -treinta años? La verdad de ayer,--es el error de hoy dia. - ---No, doctor, el error de ayer ha caido como caen las hojas secas; la -verdad no ha cambiado, por que dándole otro nombre, ella no es otra cosa -sino el conocimiento de la naturaleza, y la naturaleza no cambia. - ---Os concedo eso, jóven; pero la verdad relijiosa es de otro órden que la -verdad natural. - ---Doctor, repuso Naaman, aunque os concediese esa hipótesis discutible, -no por eso nos entenderiamos. Cualquiera que sea el número y la variedad -de los cuerpos que poblan el mundo, nosotros no tenemos para verlos sino -nuestros ojos; lo que no vemos no existe para nosotros. Cualquiera que -sea el carácter de una verdad, nosotros no tenemos sino nuestro espíritu -para comprenderla. Nuestra alma, es por ventura doble? Para descubrir las -verdades naturales, Dios le ha dado á cada uno de nosotros una facultad -investigadora, inquieta, laboriosa que se llama, la razon. Habrá acaso -en nosotros otra potencia, destinada á recibir sin esfuerzo individual -la verdad relijiosa, á la manera del espejo que refleja el objeto que -se le presenta? Si esa facultad no existe, la diversidad de opiniones -relijiosas es forzosa; depende de la edad, de la educacion, del pais, de -la enerjia natural de nuestro espíritu ó de su actividad. - -Si, al contrario, esa facultad existe, todos debemos pensar de la misma -manera, así como todos respiramos del mismo modo, por una ley de la -naturaleza. Pero tal no es el caso, y por ello bendigo á Dios. El le ha -_dejado_ á cada uno de nosotros la libertad de desconocerlo, para darnos -el derecho de amarlo. Esa libertad que os espanta es nuestra mas hermosa -herencia; ella es la que hace de la relijion, un amor, y de la fé una -virtud. - ---Naaman, esclamé yo, vos sois el profeta de la anarquia. Vos disipais -el mas bello sueño de la humanidad. _Una fé, una ley, un rey_, tal era -la divisa de la Edad Media, divisa que cada hombre lleva en el fondo de -su corazon. Qué es lo que vos nos ofrecéis en cambio? La confusion. Qué -significa una Iglesia, en la que cada cual habla una lengua distinta, sin -comprender la de su vecino? - ---Señor, repuso el jóven ministro, yo amo tanto como vos la unidad. -Cristo nos lo ha dicho: llegará un dia en que no habrá sino _un solo -rebaño_ y _un solo pastor_; yo creo en la palabra de Cristo. Pero la -unidad no es la uniformidad. Contemplad la naturaleza; qué conjunto -admirable! Y, sin embargo, no hay un árbol, una planta, una flor, qué -digo! una hoja, siquiera que se parezca á otra. Dios saca de la variedad -infinita, la unidad viviente y perfecta. Por qué, la ley de la naturaleza -no ha de ser la de la humanidad? Por qué, no ha de tener su puesto, la -voz de cada criatura, en ese concierto de alabanzas que la tierra canta -al Señor? Qué es la esteril monotonia de una nota única, al lado de esa -armonia fecunda? La unidad mia, es la Iglesia universal, esa Iglesia -que abraza todas las almas fieles. Quien ama á Cristo es mi hermano: -lo que yo miro es su amor, no su símbolo. Agustin Crisóstomo, Gerson, -Melachthon, Jeremias, Taylor, Bunyan, Fenelon, Law, Channing, hé ahí los -soldados de ese ejército divino. Qué me importa su rejimiento? Su bandera -es la mia, la bandera de la verdad. - ---Bravo! Naaman, dijo Truth, apoyando su mano en el hombro del jóven -ministro; convertidme á ese pagano. - ---Vos, sereis el pagano, esclamé yo. Pienso que aqui no hay mas cristiano -que yo, ó si os parece mejor, mas católico, en la verdadera acepcion de -la palabra. Al paso que vosotros destrozais la relijion, abandonándola -á todos los caprichos, solo yo, fiel á los viejos y sólidos principios, -quiero un símbolo único que sea la ley de los espíritus; y para mantener -esa ley de verdad llamo en mi socorro el brazo secular. - ---No os lo decia, carísimo Naaman, repuso Truth riéndose. Es un pagano de -la decadencia, uno de esos adoradores de la fuerza que se imajinan que la -verdad se decreta, ni mas ni menos que como se borronean leyes. - ---No soy tan ridículo, contesté yo á mi vez, un poco alterado. Yo -tambien amo la verdad, pero no soy ciego como los utopistas. Para ellos -la libertad es una panacea universal que en todas partes cura el mal y -el error; la esperiencia me ha hecho menos confiado. El mundo no es una -academia de filósofos, discutiendo tranquilamente las mas temerarias -tésis; el pueblo, esa hidra de infinitas cabezas, es un conjunto de -criaturas débiles, ignorantes, locas, perversas, criminales; para -contenerlo y dirijirlo se necesita un freno. Ese freno es la relijion, -sostenida, impuesta por una autoridad exterior. Si el poder no se encarga -de la causa de la Iglesia, se acabó el cristianismo; la sociedad queda -entregada al ateismo, á la anarquia, á la revolucion. Hé ahí señores, por -qué razon creo en la necesidad, qué digo! en la santidad de la fuerza, -puesta al servicio de la verdad. Soy pues un pagano, á la manera de San -Agustin, de Bossuet, y de tantos otros cristianos exelentes, sin hablar -de vuestro Calvino; pido que la sociedad le empreste su espada á la -Iglesia; ó en otros términos,que el Estado tenga una relijion. - ---Una relijion de Estado, dijo de repente Brown, estirando su cabeza -de perro dogo; quién es ese mónstruo? Y qué! por ventura tiene alma el -Estado para tener una relijion? - ---Señor, le contesté secamente, vos teneis sin duda necesidad de un -Estado impío, y de leyes ateas. - ---Señor, repuso mi áspero interlocutor, yo no me pago de palabras. Qué -es el Estado? En una monarquía, el príncipe. Así, pues, treinta millones -de cristianos tendrán la relijion de Achab, cuando por casualidad Achab -llegue á tener relijion. Entre nosotros, donde el poder alterna, se -cambiará de fé cada cuatro años. Hé ahí lo que yo llamo, ateismo puro; -creer por órden, es no creer en nada. - ---Cuando yo hablo de Estado, le interrumpí, entiendo la sociedad política. - ---Bien, repuso él: será la mayoria la que decida del símbolo y de la fé, -despues de discutir y enmendar. Tendremos una relijion parlamentaria. -Se pondrá en discusion la Encarnacion ó la Trinidad y se votará. Qué -comedia! Cosa estraña! desde que el mundo existe, no hay una sola verdad -natural que haya sido descubierta por un solo hombre; son necesarias -muchas pruebas, á veces, hasta el martirio del inventor para que esa -verdad reuna algunos fieles; un siglo no es mucho para conquistarle la -mayoria. Pero en relijion es otra cosa, la mayoria no se equivoca nunca. -Vaya una infalibilidad! Que nos devuelvan el papa, acepto el milagro, y -rechazo el absurdo. - ---Señor Brown, le dije, alzando la voz, vos no respondeis á mi objecion. -Si el Estado no tiene relijion,--la ley será atea. - ---Siempre palabras, señor, repuso el intratable predicante. El Estado es -una abstraccion; un modo de designar el conjunto de los poderes públicos. -Pero la sociedad es una cosa viva,--es la reunion de todos los ciudadanos -que habitan una misma patria. Y, si esos hombres son cristianos,--si su -moral es cristiana,--como ha de ser atea la sancion que esos hombres le -den á la moral pública,--ó en otros términos, la ley dictada por ellos? -_El buen árbol no puede producir malos frutos_[39]. - ---Imprudente! esclamé,--cómo podeis imajinaros que si el Estado permite -toda especie de creencias, no ha de sufrir el Evanjelio? - ---Vos teneis poca fé, señor, dijo Brown dirijiéndome una mirada terrible, -y olvidais que Pablo ha dicho: _las armas de nuestra milicia no son -carnales_. El cristianismo,--nunca ha sido mas bello, ni mas fuerte -que cuando ha tenido en contra suya al mundo entero. Mirad á vuestra -alrededor, señor, y vereis que en ninguna parte como los Estados Unidos -se mezcla la relijion con la vida; y sin embargo el Estado no la conoce. -No aprisioneis las almas, no las tengais en la noche que las corrompe; -dejadlas en libertad, é iran á Dios. - ---Pero, señor Brown, es imposible que el Estado pague todas las -comuniones, y que se haga el tesorero del primer fanático á quien se le -antoje abrir una iglesia. - ---Concedo que no pague á nadie, esclamó el adusto puritano. Y, con qué -derecho intervendria? Tiene acaso otro dinero que el nuestro. Cómo! el -judio ha de pagarles á los cristianos para que estos le llamen deicida? -Y yo he de pagarles á los unitarios que me disputan la divinidad de -Cristo? Qué injusticia! qué ultraje á mi fé! Ved ademas qué papel le -dais al Estado. Cuando el lejislador declara que la relijion no es de su -competencia,--proclama el respeto de la conciencia, y, es cristiano por -su misma abstencion. Suponed ahora que proteja diez comuniones distintas, -diez creencias enemigas, qué significará esa tutela insolente sino que -el Estado vé en la relijion un instrumento político, y que no tiene -por todas ellas sino la misma indiferencia y el mismo desprecio? Ese -hermoso sistema, señor, que vos no habeis inventado,--es la política del -paganismo. - ---Muy bien, repuse yo, dejad á cada fiel el entretenimiento de su culto, -veremos cuantas iglesias tendreis. Todo el mundo se hará ateo por -economia. - ---Os equivocais, mi querido doctor, dijo Truth con amistoso tono. La -prueba está hecha y arguye en contra vuestra. Tenemos cuarenta y ocho -mil iglesias, edificadas todas por los particulares, y cuyo valor se -estima en cien millones de pesos[40]. Cada año erijimos mil doscientos -templos nuevos y el término medio del salario de nuestros pastores es -próximamente de quinientos pesos,[41]--lo que equivale á un presupuesto -de veinte y ocho millones de pesos[42]. Buscad un pais donde el Estado -pague los cultos, estoy seguro que no hallareis uno solo que gaste la -mitad de lo que nosotros gastamos[43]. La razon es sencilla: el Estado -debe ser avaro del dinero que le toma á la comunidad, al paso que el -individuo se complace en enriquecer su iglesia, y no retrocede ante -ningun sacrificio. Nada hay tan pródigo como la fé y la libertad. - ---Muy bien, dije yo; pero la cuestion de dinero no es todo: falta la -cuestion política. Darle al primero que se presente el derecho de -establecer una iglesia,--es reconocer todas las asociaciones, es abrirle -ancha arena á la ambicion relijiosa y al fanatismo,--es decir, á lo mas -ardiente y pérfido que hay en el mundo. Suponed que una de esas iglesias -aventaja á las demas,--que se apodera de las almas, y hé aquí un Estado -en el Estado. Entonces sentireis, aun que demasiado tarde,--la falta en -que habeis incurrido al abdicar una proteccion mas necesaria al gobierno -que á la iglesia, una proteccion que no es en el fondo sino la defensa de -la soberania. - ---Ahí es donde os esperaba! gritó el puritano entrando en el entrevero -á la manera de un jabalí. Os conozco, señores políticos; ha tiempo que -Spinosa, el príncipe de los ateos y Hobbes el materialista, y Hume -el escéptico me descubrieron vuestro secreto. Necesitais una iglesia -oficial para deshaceros de la relijion. No es la influencia política -lo que os incomoda; ella es nula en un pais de libertad; lo que temeis -es la influencia moral. El cristianismo es por naturaleza,--inquieto, -agresivo, conquistador. Quiere poseer al hombre por entero; sociedad y -gobierno,--todo quiere invadirlo y penetrarlo con su espíritu. Hé ahí -lo que á nosotros nos anima y á vosotros os espanta. Obispos que se -duermen en su púrpura señorial,--pobres vicarios, cuyo celo se modera y -se dirije; una relijion, especie de moral frívola y estéril, que predica -la obediencia al pueblo, hablándole siempre de sus deberes y nunca de -sus derechos,--tal es el ideal que á vosotros os encanta y á nosotros -nos horroriza. Vosotros rechazais la libertad por la misma razon que -á nosotros nos hace detestarla. Nosotros creemos en el Evangelio, y -vosotros le temeis. - ---Yo tengo miedo de las asociaciones, le dije,--no del Evanjelio. - ---Sí, por que la asociacion es la única forma posible de la libertad. -Necesitais un Estado, cuya omnipotencia nada inquiete,--que no tenga -frente de sí sino individuos aislados y conciencias mudas. El despotismo -romano en toda su fealdad. Nosotros los cristianos--entre el Estado y -el individuo, entre la fuerza y el egoismo,--echamos la asociacion, es -decir, el amor, la caridad, verdadero vínculo de los corazones, verdadero -cimiento de las sociedades. Para difundir la Biblia, para propagar la -palabra divina, para iluminar las almas, para socorrer á los miserables, -para consolar á los que sufren, para levantar á los caidos,--necesitamos -centenares de asociaciones, millares de reuniones. Nosotros queremos -que un pueblo cristiano haga el bien por el concurso libre de todos -sus miembros,--que no encargue á nadie de un deber que solo él puede -desempeñar. Pero todas esas compañias no pueden existir sino bajo una -condicion,--que la iglesia, que es la primera y la mas considerable de -todas, sea señora absoluta en su esfera. La iglesia es, la que con su -libertad cubre y garantiza todas las asociaciones; y, hé ahí como es que -la relijion, lejos de ser un peligro para el Estado,--es la vida misma -de la sociedad. Ved, pues, señor, por qué razon es que nosotros tenemos -necesidad de la libertad relijiosa; la necesitamos por que Cristo nos la -ha dado: y porque ella es la madre de todas las libertades. El que esto -no sabe no es cristiano,--ni ciudadano. - -Iba á estrangular á aquel fanático por toda contestacion, cuando sentí -que una manecita tomó la mia. Reconocí á Susana y me sonreí. - ---Mi buen padre, dijo despacito; van á ser las dos, es necesario partir. - ---Sí,--la hora de ir al bosque. ¿Está el carruaje ahí? - ---Papá, es dia del Señor y no se anda en carruaje. Voy á llevaros á la -escuela del Domingo. - ---Tienes razon, pensé para mi. Un Parisiense estraviado en este hermoso -pais de libertad, siente gran necesidad de ir á la escuela. Siempre tiene -algo que aprender y mucho que olvidar. - -Cuando me ví en la calle, lejos de aquella atmósfera teolójica, recien -respiré. - -Uf! dije, bostesando, y que pesados son! Parecen bueyes atados al arado, -trillando siempre el mismo surco. Una hora de relijion y de política, es -demasiado para un francés; hay con que disgustarlo del Evanjelio y de la -libertad. Quién me hablará de algo razonable y divertido,--de pintura, -de ópera, de música ó de guerra? Paris, Paris,--yo tengo necesidad de -lavarme la cara con tu ambrosía. - -No sé que locura iba á decirle á Susana, cuando apercibí al hermoso -Naaman, caminando junto á nosotros lo mismo que el pastor que sigue su -oveja. Habia olvidado que estaba en América, y que la señorita mi hija -era por el momento presbiteriana. - - - - -CAPITULO XXI. - -La escuela del Domingo. - - -Quién me dirá de donde proviene la debilidad de un padre por su hija? -Consiste en la ilusion de verse reproducido en ella,--lo mismo que la -madre de verse reproducida en el hijo? Para nosotros los de las barbas -grises, los de las caras arrugadas por la vida, será el placer de vernos -renacer bajo una forma graciosa y riente? Será el encanto de un amor -puro, que no desea sino sacrificarse? Lo ignoro, pero lo cierto es que -el inevitable Alfredo no estaba ahí y que yo saboreaba á la manera de un -celoso la dicha de hablar y de reir con Susana. Mirábame en sus límpidos -ojos, cuando una mano colorada engastada en un largo brazo me cojió de -improviso en mi tránsito, y una voz sepulcral me gritó: _Esta noche te -volverán á pedir tu alma_. Al mismo tiempo metiéronme un papel en el -bolsillo de mi frac. Dí vuelta, y al hacerlo, otra voz me gritó: _Piensa -en tu salud_, metiéndome otro papel, en el otro bolsillo de mi frac. A -este ruido acudieron tres hombres negros, levantando los brazos como en -el juramento de los Horacios, y aullando á cual mas, metióme cada uno de -ellos en el seno no una espada, sino un librito. La vision desapareció en -seguida. - ---Qué es esto le pregunté á Susana, que reia de mi espanto. - ---Padre mio, me dijo,--es la sociedad de los tratados relijiosos que -trabaja por vuestra conversion. - ---Muchas gracias! esclamé metiendo en mi bolsillo,--los _Signos de la -bestia, las Rosas de Saron_, y la Trompeta de Jericó; aquí lo enriquecen -á uno, lo mismo que en otra parte lo roban. Qué quieren que haga con -estos tesoros de edificacion? - ---Tened paciencia, padre mio, dijo Susana,--dentro de un instante ellos -han de servirnos para hacer felices á algunos. - ---Confesad, le dije á Naaman, que abusais de la letra de molde. Comprendo -que distribuyais la Biblia,--desde que ella es vuestra enseña, pero -lo que no entiendo es,--para qué puede servir esa teolojía pueril que -sembrais por las calles. - ---Sois demasiado severo, contestó el jóven ministro, pensad en que toda -nuestra relijion está en la Biblia. De la escritura es, de donde cada -uno de nosotros debe sacar la regla de su fé, mediante el libre esfuerzo -de la razon. Un protestante que no lee es un cristiano que no llena -sus prácticas. Qué cosa mas simple que un proselitismo que nos agrupa -sin cesar al rededor de la Biblia? Despertar la conciencia, obligar al -último de los hombres á refleccionar y á leer,--repetirle que solo él -está encargado de su salud, hé ahí el objeto de todas esas publicaciones. -“Piensa en tu alma, solo tú eres responsable de ella,”--tal es la -conclusion uniforme de estos libritos. Si á eso llamais teolojía,--toda -nuestra literatura es teolójica; la menor novela está impregnada del -mismo espíritu. La Biblia es citada en ella á cada pájina, lo mismo -que el té. Lo que nos encanta, no es la pintura de esas borrascas que -devastan el corazon y arruinan la voluntad: es el cuadro de una alma -jóven que, colocada entre la tentacion y el deber, rechaza á Satanás y -llama á Dios. Hasta nuestras ficciones son tratados de educacion. - ---Sí, dije yo sonriendo,--es la moral en accion. - ---Es algo mejor que eso,--repuso él,--es la relijion en práctica, la -fé que habiendo entrado en el alma inspira toda la vida. Nosotros no -entendemos jota de esa falsa distincion entre la moral y la relijion; -no hay dos conciencias. El hombre natural murió con el último pagano; -nosotros no conocemos sino al cristiano. El que es cristiano lo es en -todas partes: en la iglesia, en la familia, en el comun, en el Estado. - -Me parece que el piadoso Naaman aprovechaba con placer esta ocasion de -repetir como nuevo algun viejo sermon, cuando por fortuna, llegamos -al templo presbiteriano. Era la sesta iglesia que visitaba en el -dia,--justísima espiacion de mi pasada tibieza! - -Entramos en la sala de lectura,--vasta pieza contigua al templo. Un -millar de niños y de jóvenes, devididos en grupos estaba sentado, -en bancos circulares. De distancia en distancia veíase de pié á los -pastores y pastoras de aquel gracioso rebaño; ó como se les llama,--á los -monitores. Al presentarse Naaman toda la asamblea se levantó; el órgano -tocó una marcha guerrera, y en seguida, todas aquellas jóvenes voces -cantaron en coro, con acompañamiento de timbales: - - “O Christ! nous sommes ta milice; - Contre l’ignorance et le vice. - Nous marchons sans honte et sans peur. - L’amour, l’aumône et la prière, - Ce sont là nos armes de guerre: - Notre drapeau, c’est le Seigneur! - O Christ! notre chef! notre père! - Nous voulons vaincre la misère, - Et chasser l’infidélité; - Ne regarde point à notre âge, - Donne-nous sagesse et courage: - Nous défendrons ta vérité”[44]. - -Qué será? será que hay un encanto secreto en la voz de la infancia? -O será que desprendiéndonos de nosotros mismos, por decirlo así, los -años nos hacen mas tiernos para esas almas, que entran en la vida sin -conocer los peligros. No lo sé. Pero yo me sentí conmovido por el canto -de esos pequeños soldados tan valerosamente enrolados bajo el lábaro del -Evanjelio. - ---De aquí veinte años, pensé, cuantos quedarán en sus filas? No importa; -el espectáculo de una juventud que tiene valor y fé es siempre hermoso. -Guárdenos Dios de esos viejos de diez y ocho años que solo creen en su -egoismo,--almas gangrenadas que todo cuanto tocan infestan, y que solo -dejan en pos de ellos corrupcion y muerte. - -Susana estaba cerca de mi y de pié. La señorita era _monitora_. Tenia -mucho que hacer, porque habia doble auditorio y la escuela estaba en -revolucion. - ---Donde está Dinah? esclamó una voz revoltosa. Dinah es mi querida -preceptora; yo no te conozco á tí. - -Susana cojió en sus brazos á la rebelde, que se resistia á ello llorando, -y la dijo dos palabras al oido. La sonrisa volvió en el acto, como el sol -despues de la lluvia. - ---Me lo prometes? murmuró la chiquilla. - ---Mañana, repuso Susana. La niña echó los brazos al cuello de su nueva -maestra, y la besó en ambas mejillas. La paz estaba hecha, la leccion -comenzó. - -Rolaba sobre la historia de Israel en tiempo de los reyes. Por primera -vez, lo confieso con verguenza, hice conocimiento íntimo con el profeta -Eliseo. Era este un excelente hombre cuando no se encolerizaba. Pero -apesar de lo bello de la moral, no le perdono mucho que digamos el haber -hecho que unos osos se comieran á cuarenta niños que se burlaban de su -calva. A este precio yo no querria ser profeta, ni en mi pais. - -Dos episodios surtieron el éxito mas completo cerca de los niños; tal -es de vivo en estas almas jóvenes el sentimiento del bien y el mal! -Primero fué la historia de Naaman, jeneral del rey de Siria, implorando -gracia de Eliseo para ser librado de la lepra. Naaman se retiró curado y -convertido; pero convertido con sus reservas políticas, que prueban una -vez mas que no hay nada nuevo bajo el sol. - -Al fin, dijo Naaman: Sea como tú quieres: Pero te suplico que me permitas -á mí, siervo tuyo, el llevarme la porcion de tierra que cargan dos mulos; -porque ya no sacrificará tu siervo de aqui adelante holocaustos ni -víctimas á dioses ajenos, sino solo al señor. - -Mas una cosa hay solamente por la que has de rogar al Señor á favor de -tu siervo, y es que cuando entrare mi amo en el templo de Remmon para -adorarle, apoyándose sobre mi mano, si yo me inclino en el templo de -Remmon, _para sostenerle_ al tiempo de hacer él su adoracion en el mismo -lugar, el Señor me perdone á mi, siervo tuyo, este ademan. - -Respondióle Eliseo: Véte en paz!....[45]. - -La tolerancia del profeta, escandalizó á los niños, no puedo ocultarlo. -Naaman fué silbado unanimemente, lo mismo que un cobarde que transije -entre su conciencia y su interés. Dia vendrá en que Remmon, Mamon ó Baal -os presentarán una mano llena de dinero ú honores, á condicion de que le -adoreis; feliz aquel que no se incline ante el ídolo, guardando solo para -Dios el sacrificio de su corazon. - -En seguida, vino la historia de Giezi, el servidor de Eliseo, hábil -hombre, que se hacia pagar los milagros de su amo, traficando así con la -virtud ajena. Qué furor en el jóven auditorio! y qué gozo cuando Susana, -engrosando la voz para parecerse al profeta, pronunciaba el terrible -anatema: - -“Habeis recibido oro y vestidos, para comprar plantas de olivo, viñas, -bueyes, ovejas, criados y criadas. - -“Pero tambien la lepra de Naaman se adherirá á vosotros, y á toda vuestra -raza por siempre jamás. - -“Y Giezi se retiró, todo cubierto de una lepra blanca como la nieve:”[46]. - -Todavia existe, esa honrada posteridad de Giezi, aunque un poco cambiada -por el tiempo. Por fuera háse conservado blanca como la nieve; pero la -lepra ha entrado en su alma; no es ya el cuerpo lo que roe. - -Esta educacion dada á la infancia por la juventud me encantó, y -cumplimentando por ello al ministro, añadí: - ---Pero, pienso que vosotros os reservais el catecismo. La doctrina corria -riesgo de alterarse al pasar por aquellos lábios novicios. - ---No, me dijo; tanto para la doctrina como para lo demas, nosotros nos -remitimos al monitor, bajo nuestra vijilancia, bien entendido. Nadie -es hereje á los diez y ocho años, y si algo hay que temer; es mas bien -demasiado apego á la letra. - ---Si, pero si esas jóvenes cabezas trabajan? - ---Eh bien! dijo el pastor,--ahí estamos nosotros para abrirles el camino. -Nuestra divisa es la de Pablo: _Allí donde está el espíritu del Señor, -allí tambien está la libertad_. - -No nos place á nosotros la fé del carbonero,--esa ignorancia crédula -que lo mismo santificaria á un cristiano, que á un mahometano ó á un -budhista. La juventud tiene una crísis del espíritu, lo mismo que una -crísis del cuerpo. Llega para ella una hora en que es necesario luchar -con la verdad, como Jacob con el ángel, y aquel solo se _convence_ que ha -sido _convencido_ por el Evanjelio. Nosotros queremos una fé razonada. - ---Y razonadora, añadí yo, porque cada uno de estos monitores debe salir -de aquí con el gusto y la manía de predicar. - ---Tanto mejor, dijo Naaman,--para nosotros, todo hombre es sacerdote, y -toda mujer sacerdotiza. Por qué ha de haber menos ardor en la sociedad -relijiosa, que en la sociedad política? El título de Cristiano es acaso -menos bello que el de ciudadano é impone menos deberes que éste? - -Yo no contesté nada: eso de considerar á la relijion, lo mismo que un -patrimonio comun de los fieles contrariaba todas mis ideas. Me habian -enseñado que la Iglesia era una monarquia,--no una república. A fuer -de hombre prudente, yo he dejado siempre el cuidado de mi conciencia á -la Iglesia que me ha educado. No es á mí,--sino á mi director á quien -compete el cuidado de mi salud. Por qué, pues, me he de tomar una fatiga -inútil,--encargándome de una peligrosa responsabilidad? - -La leccion iba á concluir; Susana me desembarazó de todos mis libritos -con gran alegria de los niños; cantóse un hermoso cántico de despedida; y -la fiesta terminó con una distribucion universal de regalos y apretones -de mano. Rango, fortuna, edad, traje,--todo estaba confundido hacía dos -horas; sentíase uno vuelto á los primeros tiempos del cristianismo, en -que la multitud de los creyentes no tenia sino un corazon y una alma. Y -decir que cada siete dias en el dia del Señor, toda la juventud americana -viene á estas reuniones fraternales á dar y recibir una leccion de amor -y de igualdad! Oh! como efecto moral ninguna enseñanza,--la del mismo -Bossuet,--valdria esta educacion mútua! - -Salimos; Alfredo estaba ahí para arrebatarme el brazo de Susana, cuya -felicidad yo no envidiaba; mis ideas comenzaban á tomar otro jiro: mi -corazon sentia, mas que nunca, toda su paternal debilidad. Tiempo es -ya, decia para mis adentros, de que Susana comience á ejercer; como ama -de casa, sus grandes cualidades de monitora. Figurábaseme ya ver en el -porvenir un ejército de nietos mas relijiosos, mas enérjicos y felices -que su abuelo. Y, embebido en estas ideas y mirando á mis enamorados que -caminaban delante de mí, llegué á mi casa. - -El resto del dia, lo pasamos hablando de todo lo que habiamos visto ú -oído en la mañana, y Dios sabe cuantas cosas se ven y se oyen el Domingo -en América! Qué son nuestros espectáculos al lado de estas fiestas del -corazon y del espíritu? En mi vida habia pasado dias mas sérios,--nunca, -jamás el tiempo habíame parecido tan corto, ni mejor empleado. - -Como de costumbre, la noche terminó con la lectura de la Biblia. Marta -trajo el librote negro, que ya era para mí un amigo. No habia dia que -yo no hallára en él una respuesta á alguna pregunta secreta de mi -alma,--estraña casualidad que confundia mi filosofía. - -Habiamos quedado en el séptimo capítulo de Daniel. La vision de las -cuatro bestias apocalípticas que representan las cuatro grandes -monarquias de la antiguedad no me hizo el menor efecto; tengo muy poca -imajinacion para gozar con semejantes sueños gigantescos. No le sucedia -á Marta lo mismo, que á cada paso suspiraba. El Cuerno, _que tenia -ojos como ojos de hombre y una boca que proferia palabras insolentes_, -arrancó un grito de admiracion; estaba toda conmovida cuando el profeta -pintó _al Anciano de los dias, con su ropaje mas blanco que la nieve y -sus cabellos mas blancos que la lana, sentado en un trono de llamas y -servido por un millon de ánjeles, al paso que mil millones permanecen en -silencio ante él_. Lo que para mí no era sino una alegoria, para ella era -la verdad,--es la única manera quizá, que la idea divina tiene de entrar -en un espíritu injénuo,--que para sentir el infinito tiene necesidad de -imájenes. - -Despues de estas grandes pinturas vinieron los versículos en que el -profeta anunció el Mesias. - -13 “Yo estaba pues observando durante la vision nocturna, y hé aquí -que venia entre las nubes del cielo un _personaje_ que parecía el Hijo -del hombre; quien se adelantó hácia el anciano de _muchos_ dias, y le -presentaron ante él.” - -14 “Y dióle este la potestad, el honor y el reino; y todos los pueblos, -tribus y lenguas le sirvieron á él: la potestad suya es potestad eterna -que no le será quitada y su reino es indestructible.” - -Escuchando este pasaje, me sentí como Daniel: “Quedé muy conturbado con -estos mis pensamientos, y mudóse el color de mi rostro: conservé empero -en mi corazon esta vision _admirable_.”[47] - -Y como nó, acababa de asistir esa mañana misma al espectáculo de ese -trono cuyo reinado dura hace diez y nueve siglos! El cristianismo, cuyos -funerales se anuncian en la vieja Europa, presentábaseme en América,--mas -jóven, mas fuerte, mas triunfante que nunca. Treinta millones de hombres -que viven del Evanjelio, qué enigma para un Parisiense que ha leido á -Diderot, y que, en una noche de invierno, se ha imajinado que comprendia -á Hégel! - -Así que entré en mi cuarto comencé á pasearme, ajitado durante largo -rato por una multitud de pensamientos que se rechazaban unos á otros. -Recuerdos de infancia, estudios de la juventud, reflexiones de la edad -madura, ideas nuevas, todo esto, daba vuelta en mi cabeza y hacia en ella -el caos. Parecíame que una voz misteriosa fisgaba á mi alrededor. - -Bravo, Daniel, murmuraba aquella irónica voz, conque te haces capuchino. -Héte místico, fanático y ademas de esto ridículo. Antes de poco tambien -vas á ganguear lo mismo que maese Brown, y á hablar mejor que él el -dialecto de Canaan. O Franceses, eternos camaleones! Chinos en Canton, -Beduinos en Arjel, puritanos en Massachusetts, cómicos en todas partes -¿cuándo sereis hombres? Cuando vuelvas á Paris, Daniel, dejarás en la -barrera ese _cant_ insípido, y ese librote negro que las jentes de buen -gusto respetan, sin tocarlo jamás. Un filósofo le saca políticamente el -sombrero al cristianismo,--es menester no ponerse mal con nadie; ir mas -allá es la debilidad de los espíritus estrechos. El dios del siglo diez y -nueve, es el viejo Pan, eclipsado demasiado tiempo por la dolorosa figura -de Cristo. Sumérjete en el infinito, Daniel; adora á tu padre el abismo; -es el culto á la moda,--el único que puede confesar la infalible razon de -nuestros dias. - ---No, esclamé, mis ojos se han abierto; he sacudido el penoso sueño en -que nuestra alma se enerva. Esos niños me han enseñado esta mañana el -vínculo sagrado que une estrechamente á la libertad con el Evanjelio. -Si para nosotros todo acaba con el cuerpo,--no tenemos ni derechos -ni deberes; somos un rebaño malhechor, que es necesario apacentar y -castigar hasta que la muerte lo mande á podrirse en la fosa eterna. Solo -es persona aquel á quien la inmortalidad pone en comunion con Dios. -Solo es hombre y ciudadano aquel que puede adherirse á una justicia -viviente,--á una verdad que no muere. El pobre, el enfermo, el esclavo, -el desgraciado, el criminal, no se hicieron sagrados sino el dia en que -Cristo los rescató con su sangre y los cubrió con su divinidad. Adios -Hégel, Spinosa! Adios las palabras puestas en lugar de las cosas! Adios -la materia divinizada! Yo he visto á donde conducen á los pueblos y á los -hombres tales doctrinas, y no quiero, ni los bajos goces de la multitud, -ni la estóica resignacion de los espíritus magníficos. Yo necesito otra -cosa que embriaguez ó desesperacion: necesito vivir! Vivir es creer y -obrar. Perdidas las ilusiones de la juventud y las ambiciones de la edad -madura,--mi razon es quien te llama ¡Oh Cristo! y la esperiencia la que -me arroja de nuevo á tus piés. Devuélveme la esperanza despues de tantas -decepciones; devuélveme el amor despues de tantas traiciones, y que luzca -cuanto antes el dia felíz en que la vieja Europa imitando á la jóven -América, pronuncie un grito que se eleve de la tierra al cielo, un grito -salvador: DIOS Y LA LIBERTAD! - - - - -CAPITULO XXII. - -Disgustos de un funcionario Americano. - - -Levantarse con el alba, teniendo el cuerpo y el espíritu bien dispuesto, -envolverse en una gran bata, amacarse en un _rocking chair_[48], y -mientras se fuma una pipa de marilandia, darse, como dicen los Alemanes -_una fiesta de pensamientos_, hé ahí un verdadera placer....cuando no -se tienen treinta años, despues de un dia bien empleado y de una noche -tranquila. - -Sentado en la ventana, entreteníame en ver á la ciudad salir de su sueño. -Lecheros, carboneros, carniceros, y especieros corrian por las calles, y -bajando al piso subterráneo por la escalera exterior hacian el servicio -de cada casa sin incomodar á sus habitantes. Habríase dicho que todo -estaba calculado para que nada turbára el santuario en que reposaba el -dueño de casa. La morada de un francés es un cuarto de posada: en él -entra quien quiere; el _home_ de un sajon es una fortaleza, defendida con -cuidadoso celo contra los importunos y los curiosos. Es un hogar, en el -sentido sagrado y misterioso de esta vieja palabra, importada de Oriente. - -Mientras admiraba la calzada, barrida y regada ya por mis cantoneros, un -_cabriolé_ tirado por un lijero caballo, llegó cerca de mí metiendo gran -ruido. Me han gustado siempre los caballos, y asi seguia con los ojos, el -aire altivo del troton americano, cuando derrepente el animal se aplastó. -Del fondo del cabriolé, y como lanzado á todo vapor, salió un enorme -sombrero, pasando como una flecha por sobre las orejas del corcel y en -pos de él un hombrecito, envuelto en una larga levita. Era el amigo Seth, -perseguido sin duda por los manes del perro que habia hecho asesinar. - ---Marta, esclamé, sacando la cabeza por la ventana. Marta, agua, vinagre; -corred, yo bajo. - -Cuando llegué á la calle, el hombre ya se habia levantado y sacudido; -pasóse las manos á lo largo del cuerpo, para asegurarse que no tenia -nada roto, echóse al estomago un vaso de agua, y púsose á descinchar -y acomodar el caballo, sin decir palabra. Marta estaba cerca de él, -temblando como una azogada. - ---Entrad, en mi casa, le dije yo á Seth; un poco de descanso os hará -bien; si necesitais algo aquí estoy yo. - ---Doctor Daniel, contestó secamente; yo no tengo ninguna necesidad de tus -servicios. Hasta la vista. - -Y tomando el caballo de la brida, lo tiró cojiando hácia la casa de Fox, -el _attorney_; Seth venia sin duda á la ciudad por un proceso, y habria -dejado de ser cuácaro si una pierna estropiada ó una cabeza lastimada le -hubiera desviado de su interés. - -Vuelto que hube á mi observatorio, cargué una segunda pipa. Sin pasiones, -sin cuidados, gozaba de mi tranquilidad; me daba un placer de niño -siguiendo con los ojos el sol, que de la cima de las casas descendia -lentamente á la calle. Tres golpes aplicados á la puerta me sacaron de mi -fantaseo. Era el vecino Fox, adornado de una cartera bajo el brazo. Su -visita me sorprendió. Sabíale muy contrariado de su derrota electoral, y -no era hombre de olvidar en dos dias ni sus odios, ni su envidia. - ---Buen dia, señor inspector de caminos y calles, me dijo entrando en mi -cuarto. - -El modo como acentuó estas palabras, me desagradó. Soy la paciencia en -persona; pero no me gusta que se burlen de mí. - ---Salud al señor _attorney_, le contesté con balbuciente voz. Podré saber -lo que me proporciona el honor de veros. - ---Pues no hay mas, querido doctor, repuso él con una voz burlona, sino -que sois un personaje! Vedos en el camino de la grandeza! Vuestros mismos -adversarios se inclinan ante vuestro talento y fortuna. Qué pueden decir -ahora vuestros envidiosos? - ---No entiendo una palabra de lo que me decis, Fox; qué me quereis? - ---Yo, me contestó cerrando un ojo, no quiero nada; digo simplemente que -del Capitolio á la roca Tarpeya no hay mas que un paso. - -Despues de esta máxima banal, echóse en un sofá, abrió su caja de rapé, -respiró lentamente una narigada, y sacudió unas cuantas veces algunos -polvos que habian caido sobre su chaleco. En seguida, cruzando las -piernas y levantando hácia mi su puntiagudo hocico, púsose á mirarme, -silenciosamente, con el aire de una garduña que espera un conejo. - -Intrigado de este manejo, levantéme: - ---Tened la bondad de hablar claro, le dije. Qué os trae á mi casa? - ---Una bagatela, me contestó, estirándose en su sitio cuan largo era y -haciendo dar vuelta sus pulgares; una verdadera bagatela. Una pequeña -demanda de 500 dollars.[49]. - ---Yo no os debo nada, asi lo creo al menos, repuse á mi vez, muy -asombrado de aquella pretension. - ---Sin duda, querido doctor; á mi no me debeis nada, pero á mi cliente es -otra cosa. - -Y esto diciendo, abrió su cartera y sacó de ella la cuenta siguiente: - - Memoria de los gastos de indemnizacion debidos á Seth - Doolittle, por el Dr. Daniel Smith Inspector de caminos y - calles, civilmente responsable del mal entretenimiento de los - mencionados caminos y calles. - - 1.ᵒ Varas rotas, y compostura de un tren nuevo 50 - - 2.ᵒ Herida del caballo en el lomo, depreciacion de la - susodicha bestia: al mas bajo precio 150 - - 3.ᵒ Item mas, al referido señor Seth Doolittle, por - una rodilla estropeada, un sombrero desfondado, un - pantalon roto, arañazos en la cara etc., indemnizacion - calculada, por bajo, por consideracion al doctor 200 - - 4.ᵒ Por inquietudes, sacudimiento producido en el - cerebro, pérdida de tiempo, etc. etc. 100 - - 5.ᵒ Cuidados diversos, consecuencias de la herida y de - la caida, consultacion de médico, dictámen de abogado, - etc., etc. _Memoria._ - ---Señor, le contesté, lanzándole al rostro su memoria de boticario,--no -me placen las mistificaciones, y me asombra el papel que representais en -esta farsa ridícula. - ---Muy bien, dijo Fox, preferís un pleito. Como vecino, habria deseado -ahorrároslo; pero puesto que no lo quereis, hé aquí el emplazamiento. - ---Un pleito! esclamé alzando los hombros. Un pleito entablado por -un particular contra un inspector de caminos y calles! contra un -funcionario! contra un hombre público! contra un representante de la -autoridad! Qué comedia! Y el artículo 75 de la constitucion del año VIII? - -Cosa estraña, y que me sorprendió á mi mismo, estas últimas palabras las -pronuncié en francés. Estos sajones son tan groseros, tan ignorantes en -administracion, que su lengua es impotente para producir palabras tan -espléndidas, como las que hacen la gloria y la grandeza de las razas -latinas. - ---El emplazamiento es para hoy, dijo Fox, con una sangre fria que me -desarmó. Espero que lo aceptareis para no retener inútilmente á mi -cliente en la ciudad. Dentro de un cuarto de hora nuestro nuevo Juez de -Paz, vuestro amigo, Mr. Humbug, terminará este negocio, que, á decir -verdad, no lo es tal. - ---Qué! os obstinais en pretender que yo soy responsable de los accidentes -de la calle? - ---Quién ha de serlo entónces, si no lo sois vos? repuso el _attorney_. -No habeis solicitado vos mismo y aceptado las funciones de inspector? No -sois vos el ajente y el servidor del pueblo que os ha elejido? Si hay -neglijencia, á quién la culpa, y quién debe sufrir? - ---La cuestion no es esa, repuse con justo orgullo. Yo no soy un -empedrador, un obrero á merced del que le paga, soy un oficial del -Estado, un miembro de la autoridad que gobierna, un delegado del soberano. - ---Vos sois el vijilante de los empedradores, dijo Fox, vijilante nombrado -por los ciudadanos, y por lo tanto sois responsable ante los que os -nombran. Conoceis algun pais del mundo donde las funciones existan para -provecho de los administradores, y no para provecho de los administrados? -Por mi parte, solo conozco la China con sus mandarines. - ---Ignorante, esclamé! leed la ley. - ---Leedla mas bien vos, respondió Fox, está en cabeza del emplazamiento. - ---Leí el artículo, y bajé la cabeza. Fox tenia razon. Yo habia caido en -el lazo de mi loca ambicion. - -Ese pretendido honor que lisonjeaba á mi mujer, á mi hija, y aun á mí -mismo, no era sino una carga llena de inquietudes y peligros. Yo era -esclavo de esa multitud, á la cual saludaba la víspera como triunfador. -En aquel abominable pais, el pueblo es el que manda y el funcionario el -que obedece. Si lo hubiera sabido! - -Una reflexion me devolvió el valor. Por muy atrasados que los Yankees -estén, decia yo para mis adentros, no son del todo bárbaros. En Francia, -en el hogar de la civilizacion, tenemos cuarenta mil leyes que se -contradicen; haga lo que haga, la autoridad acaba siempre por encontrar -quien le dé la razon; quién sabe si en los Estados-Unidos no hay tambien -un _Boletin de las leyes_? Consultaré un abogado. - -Bajemos, dije al _attorney_. El tribunal ha de estar abierto: Humbug nos -juzgará. Si pierdo mi pleito, sabré al menos á qué atenerme respecto á -esta decantada libertad americana con que me aturden. ¡Chistosa libertad -por cierto es la de un pueblo donde la autoridad, es decir, la nacion -hecha hombre, se inclina ante la decision de un juez de paz! - -En la calle hallamos al cuácaro, siempre impasible. A una señal de Fox, -siguiónos en silencio. Marta acercóse á mí suspirando. - ---Amo, dijo, en este mismo empedrado fué donde nos caimos el otro dia tu -hija y yo. - -¡Oh poder de una palabra! A estas sencillas palabras mis ideas se -trastornaron: ¡Susana, Susana mia, tú eras quien perturbaba mi -conciencia! Cierto, yo tengo una fé política á prueba de las locuras -modernas; con la cabeza en el cadalso, sostendria contra todo el mundo -que la autoridad no se equivoca jamás,--que está perdida si se deja -discutir. Que un caballo, y hasta un cristiano se rompa el pescuezo -en un empedrado mal tenido, es una desgracia; ¡pero qué importa! ¡Los -caballos pasan, los principios quedan! El interés general está arriba -de esas miserias del interés particular.--Hé ahí el dogma conservador -que me han enseñado; yo lo profeso, y sin embargo, cuatro dias antes, la -vista de mi hija herida habíame hecho olvidar mi símbolo. Yo tambien, en -mi loca cólera, hubiera querido encontrar delante de mí un funcionario -responsable, y si lo hubiese tenido habria obrado como aquel miserable -cuácaro, salvo la memoria de dos mil quinientos francos. ¡Qué débil es -nuestro corazon, y cuan infestados no estamos del veneno republicano! - -Humbug estaba en su gabinete; entramos en él, Marte no se habia separado -de su bien amado. ¿Era este un nuevo enemigo conjurado contra mí? - ---Buen dia doctor, gritó Humbug apenas me vió á lo lejos. Muy bien os -sienta á vos el honrar con vuestra presencia mi modesto tribunal. Nunca -se enseñará demasiado á los hombres á respetar la justicia, hermana de la -relijion: - - _Dicite justitiam moniti et non temmere Divos_. - ---Señor majistrado, le dije, no es un amigo sino un litigante quien -comparece ante vos. - ---Un pleito, dijo él á su vez, frunciendo su tupido entrecejo. Habeis -olvidado la sábia leccion de nuestros padres? Para poner ó aceptar un -pleito, se necesitan seis cosas: _primo_,--una buena causa; _secundo_, -un buen abogado; _tertio_, un buen consejo; _quarto_, buenas pruebas; -_quinto_, un buen juez, y _sexto_, una buena suerte. Reunir todas estas -condiciones es cosa tan casual, que yo aconsejo á todo el mundo el -atenerse á esta máxima del Evanjelio. “_Si alguien quiere pleitear contra -tí para quitarte tu vestido, dale todavia tu manto._” Ganareis con ello -la tranquilidad de espíritu, y ademas de esto los gastos de justicia. - -Mientras que Humbug firmaba algunos papeles, apercibí en un rincon á -Seth y á Marta en gran discusion. Las pocas palabras que cojia al vuelo -no me permitian entender su diálogo. Seth hablaba de _insulto_, de una -buena ocasion, de _arreglos de familia_. Marta suspiraba y jesticulaba, -hablaba de _honradez_ de _Biblia_ y de _casamiento_. Era visible que -los dos tórtolos se picoteaban. Bravo Marta, ella al menos habia tomado -á lo sério esa Biblia que leía todos los dias. Su fidelidad doméstica -triunfaba de su amor, y quizá tambien no la disgustaba asegurarse antes -del casamiento de quien seria el dueño de casa. - ---Escojed, pues, dijo ella, apartándose del cuácaro con un jesto de -impaciencia. - ---Veamos, veamos, respondió Seth, un poco de calma. - -Y esto diciendo, acercóse tranquilamente á Fox, que no tuvo trabajo en -demostrarle que para un hombre prudente hay siempre beneficio en perder -una mujer y ganar un pleito. - -El escribano anunció que la hora de la audiencia habia sonado. - -Entremos, dijo Humbug; doctor, os doy el primer turno. Los pleitos son -como las muelas enfermas; es menester librarse de ellas lo mas pronto -posible; una vez arrancadas, pronto se las echa en olvido. - ---En qué consiste, preguntéle, que hay tan poca jente en la sala? -yo creia que en un pais libre la justicia era el gran asunto de los -ciudadanos. - ---Querido doctor, repuso el juez de paz, veis esos tres taquígrafos que -preparan su papel y su pluma? Os diré, pues, como lord Mansfield en -otra ocasion: “El pais está ahí.” Estad tranquilo, antes de dos horas -todo París se ocupará de vuestro pleito. La publicidad de la justicia -es la publicidad de los diarios. Suprimid el extracto y sereis juzgado -en secreto, estrangulado entre dos puertas aunque haya trescientas -personas de por medio. El foro de un pueblo de treinta millones de -almas, el nuestro, es el diario. Merced á él, el menor litigante, el mas -oscuro criminal, tiene por juez, por testigo y abogado, al pais entero. -La prensa, mi buen amigo, creédselo á un viejo periodista, es la única -garantia de la justicia y de la libertad. - -En estas palabras de Humbug, yo no ví sino una cosa, ese diabólico -tablero que iban á levantar en la calle, á fin de divertir á todo París, -con mi mala ventura. Para librarme de tal fastidio, tomé una heróica -resolucion. Perderé mi pleito, me dije, pero pondré á los que se rien de -mi parte. - -Iba á hablar; pero Fox ya habia leido sus conclusiones y comenzado su -alegato. - ---Hay, dijo ajitando su brazo del lado mio, hay ciertos hombres, que -sin jenio, sin talento, sin capacidad; pero aflijidos por una ambicion -ridícula ó por una comezon mal sana, mendigan el sufrajio popular, -imajinándose que las funciones públicas son hechas para satisfacer su -pueril vanidad. - -Este exordio me bastaba; curábame poco de que imprimieran lo que pudiera -venir en seguida. - ---Permitid, le dije.... - ---No me interrumpais, esclamó con su mas agria voz, y poniéndose en jaque -como un gallo cuyas plumas se encrespan, no me interrumpais, volvió á -repetir. - ---Perdonad honorable _attorney_, repuse yo, antes de pleitear es menester -que haya un proceso, aquí no lo hay. - ---Señor juez, continué, nombrado inspector desde hace cuatro dias, podria -escusarme con la novedad de mis funciones, y acusar á mi predecesor de -una neglijencia de que yo no soy culpable; pero Dios no permita que un -oficial público, un mandatario del pueblo incurra en semejantes chicanas. -El cargo obliga; yo quiero ser el primero que dé el ejemplo del respeto -á la ley. Me reconozco responsable de un accidente que lamento, es pues -inútil que ataqueis á un hombre que no sueña en defenderse siquiera. - ---Muy bien esclamó el cuácaro, incapaz de contenerse. Amigo Daniel, tú -eres un funcionario segun el corazon de Dios: un Booz, un Samuel; dame -los quinientos _dollars_ ó una fianza bastante y me declaro satisfecho. - ---Un poco de paciencia, repliqué yo; estoy pronto á pagar sobre tablas -toda indemnizacion lejítima; pero no quiero discutir siquiera esa -indemnizacion. Defiero el juramento á mi adversario; que este buen -cuácaro sea el que por sí mismo fije la cifra del daño que le he causado. - ---No acepto, gritó Seth, furioso y turbado, me gusta mas pleitear; mi -abogado me habia prometido un éxito completo. Un cuácaro presta acaso -juramento? Daniel, no lees el Evanjelio? Cristo ha dicho: “No jures en -manera alguna, ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la -tierra, porque esta le sirve de escabel á sus pies; ni por Jerusalem.” - ---Basta, dijo Humbug; acabe ahí ese _canto_ inútil. No se te pide que -digas en presencia de Dios, y como Cristo lo enseña: _esto es_ ó _esto no -es_. Entra en tu conciencia, piensa en tu salud. Te exijo la verdad, toda -la verdad, solo la verdad. Con todo lo cual, Dios te ayude. - -El cuácaro se rascó la cabeza y miró á su abogado con aire lastimoso. Fox -permaneció mudo. Seth se volvio, y viendo á Marta de pié y silenciosa -cerca de él, palideció y se puso á balbucear. Su conciencia, su interés, -su amor, sostenian una terrible batalla; y es menester decirlo para honor -del cuácaro, el interés no llevaba la mejor parte. - ---Aquí está el memorial, dijo él, los hechos son exactos, pero -naturalmente en el precio algo se puede rebajar. Las baras no eran -nuevas; sin embargo será necesario componerlas. Cinco dollars, no es -mucho, no es verdad, Marta? - -La muchachona hizo una señal con la cabeza como la estátua del comendador -en la Opera de D. Juan. - ---Pongamos cinco _dollars_, repuso el cuácaro con tono lamentable. El -caballo ya estaba maltratado, pero la llaga ha vuelto á abrirse. Esto -vale muy bien cinco _dollars_, no es verdad, Marta? - ---Para mí, continuó, no pido nada; pero mi pantalon está roto y he -perdido mi dia. Pongamos diez _dollars_, no te parece Marta? - ---Y el abogado, gritó Fox, vas á olvidarlo? - ---El abogado, repuso el cuácaro, dichoso de descargar el furor de su -avaricia contra alguien; el abogado es un tonto que me ha dado un -mal consejo. Cinco _dollars_, en pago de diez palabras inútiles, es -demasiado, qué dices Marta? - -Y los ojos de Seth resplandecieron viendo que su bien amada echaba á la -risa el percance de Maese Fox. - ---He aquí los veinticinco _dollars_, dije yo á mi turno, felicitándome de -quedar á mano á tan poca costa. - ---Ah! Marta, esclamó el cuácaro, que ruina es la conciencia. Seguro -estoy de que no la tienen las jentes que hacen fortuna, y si la tienen no -se sirven mucho de ella que digamos. - ---Silencio, hijo de Belial! dijo Marta; bendito sea el cielo que me ha -colocado cerca de tí. - ---Bravo! doctor, me dijo Fox haciendo una respetuosa reverencia, sois -pasablemente artéro, y no es poca dicha para nosotros que no seais -abogado. - ---Pues estais equivocado, cófrade, repuse yo sonriendo, soy del oficio. - ---Como así? dijo Humbug. - ---Hace algunos años hice una memoria de medicina legal á propósito de -las mujeres que dulcifican indefinidamente el carácter de sus maridos, á -fuerza de láudano discretamente administrado. Esto me valió un díploma -de la universidad de Kharkoff; soy abogado y doctor en derecho entre los -cosacos. - -Cófrade, dijo Humbug, con tono solemne, hacedme el honor de sentaros -á mi lado, y vosotros, señores estenógrafos, no olvideis este hecho -maravilloso. Un médico, doctor en derecho de la universidad de Kharkoff, -es cosa que no se vé sino en América. Estoy seguro de que en toda la -vieja Europa no se hallaria un fénix semejante al que poseemos en -París....en Massachusetts. Kharkoff, señores, no lo olvideis, Kharkoff! - - - - -CAPITULO XXIII. - -La audiencia de un Juez de Paz. - - -Sentéme al lado de Humbug, teniendo cuidado de echarme respetuosamente -para atrás; y mientras despachaban asuntos civiles sin importancia, me -puse á examinar la sala y los actores. - -No habia estrado para que el majistrado quedára mas alto que el -justiciable; una simple barra de madera separaba al tribunal y al -público. Humbug estaba sentado detrás de un gran escritorio, y á su -lado escribía el _clerc_ ó escribano. Frente al juez habia una especie -de palco con reja destinado al acusado; un poco adelante del acusado -habia una mesa para el querellante y los testigos. Nada mas. Lo que -aumentaba la simplicidad del espectáculo, era que nadie llevaba traje -especial. Humbug estaba de frac negro, sentado y con el sombrero puesto; -los abogados no tenian ningun distintivo particular. Allí no se veían -ni capelo, ni toga, ni pelucas. Aquel pueblo primitivo tiene una fé tan -injénua en la justicia, que cree en ella sin ceremonias. Siéntese en -todas partes la grosería puritana. Añadid que habia un puesto de honor -para los estenógrafos. Ellos son los que representan al pueblo, vijilando -á sus majistrados y juzgando á la justicia. Oh democrácia! y son esos -tus trofeos? Y sin embargo, no hay un pais donde se lleve mas lejos el -respeto á la ley y la confianza en el majistrado. Es una de esas rarezas -que prueban hasta la última evidencia que el Sajon ha sido creado para -la libertad, así como el Francés para la guerra y el Aleman para las -cóles, el jamon y la filosofía. Suponer que tan fuerte alimento conviene -á todos los estómagos fué la locura de nuestros padres. Los pobres, no -adivinaron en su ignorancia que hay razas _individualistas_ y razas -_centralistas_ (qué dos lindas palabras!), las unas hechas para cernirse -solitariamente en el espacio á la manera del Milano; las otras para vivir -en rebaños y ser esquiladas como los carneros. La política, la relijion, -la filosofía, la libertad, son cuestiones de historia natural, variedades -que distinguen al _homo civilizatus_ entre todas las bestias de dos ó -de cuatro patas. Admirable descubrimiento! Eterno honor de los grandes -injenios de nuestros tiempos. - -Así que hubo terminado la lista de los pleitos civiles, hicieron entrar -á un acusado en el palco. Era un jóven pálido, de largos cabellos y -aire afeminado é impudente. Interpelado por Humbug, dijo su nombre y -su domicilio y que pleiteaba _no culpable_.[50] Sentóse en seguida, y -pasando la mano por los bucles de sus cabellos, miró á sus acusadores con -desdeñosa sonrisa. - ---Señor majistrado, dijo un _policemen_[51], teneis delante de vos á uno -de los mas hábiles rateros de la ciudad; entre la multitud donde le hemos -aprehendido habian cortado seis bolsillos en un cuarto de hora. Al fin -hemos cojido á este pícaro, que no nos era desconocido; en el forro de su -frac tenia estas grandes tijeras; pero en sus bolsillos no hemos hallado -nada. - ---Hay algun otro testigo, alguna otra prueba? preguntó el juez. - ---Nó, señor majistrado. - ---Entónces, haced salir á ese _gentleman_[52], y otra vez procurad ser -mas hábiles. - -El ladron saludó á Humbug, y se retiró tranquilamente, como un hombre que -no ha dudado un punto de su absolucion. - ---Cómo! le dije yo á Humbug, así soltais á ese pícaro? - ---Sin duda, no hay cuerpo de delito. - ---Pero, y la mala reputacion de ese miserable, y esos bolsillos cortados -y esas tijeras? Qué! no son pruebas? - ---Nó, repuso Humbug; esas son simples presunciones. Es muy probable -que ese hombre haya entrado entre la multitud para robar; pero la ley -que castiga el crímen no castiga la intencion. Ella deja lugar á la -hesitacion, al miedo, á los remordimientos. Si fuéramos á condenar á -las gentes por sus intenciones, cuál es el hombre de bien que no habria -merecido ser colgado diez veces en su vida? Y por otra parte, si le dais -al juez el derecho de leer en el alma del acusado, qué es la justicia -humana, sino una hipócrita arbitrariedad? El acto culpable deja de -constituir el delito, y es el capricho ó la preocupacion del majistrado -el que lo constituye. - ---Dichoso pais, esclamé, donde la ley proteje al ladron. - ---Mas proteje al inocente contestó Humbug. - ---Con vuestro sistema de inquisicion, quién escaparia á los -ódios privados ó á las venganzas políticas? Con vuestro derecho -de interpretacion, qué juez no estaria espuesto al error y al -arrepentimiento? Temis es ciega, amigo mio,--ni oye, ni siente. Si -quereis que obre, echad en su balanza un cuerpo de delito, alguna cosa -material, pesada, que haga inclinar el platillo; pero presunciones, -intenciones, recuerdos enojosos, nada de esto tiene peso. - - _Sunt verba et voces, prætereaque nihil._ - -En aquel momento, una especie de hércules vestido de _policeman_, entró -en la audiencia, asiendo del cuello á un hombrecito que jesticulaba como -un diablo en una pila de agua bendita; no garantizo la exactitud de la -comparacion. El jigante empujó vigorosamente al enano en el palco; en -seguida, acomodándose el frac, cuyo cuello se habia roto, y limpiándose -la cara toda arañada: - ---Ved lo que hay, señor majistrado, dijo con voz jadeante; es un rebelde -lo que os traigo. - ---Perdon, dije yo á Humbug; supongo que no vais á juzgar sobre tablas un -delito flagrante cometido fuera de la sala. - ---Por qué nó? repuso el juez, sorprendido de mi pregunta. - ---Y las formas, esclamé. Comenzad por poner á ese hombre preso, dejad que -la policia levante un sumario, en seguida haced deponer una queja, sobre -esa queja proceded á una fria y séria instruccion; hecho esto, fiscalizad -esa misma instruccion, para no dar cabida al error, ni á la pasion. Tomad -quince dias, tomad un mes, tomad tres meses, si es menester, el tiempo no -es nada; pero observad las formas; ellas son las garantias de la libertad. - ---Estad tranquilo, doctor; vamos á hacer la instruccion en la audiencia, -en público, con el pais por testigo. Semejante luz disipa todo error y -toda pasion. - - _Solem quis dicere falsum Audet._[53] - -El acusado tendrá todas las garantias que pedis, salvo la prision -preventiva, en la que supongo no tiene tanto interés como vos. - ---Pues es el caso, continuó el _policeman_, que yo llegué ayer de -mi provincia, y que haciendo esta mañana mi primera ronda, acudió -á mí este señor muy apurado, respirando apenas y colorado como una -remolacha--“_Policeman_, me gritó; al fin os encuentro! Pronto, pronto, -socorro; hay necesidad de vos. “Qué hay?” le contesté. “Hay, respondió, -que van á cometer una muerte abominable, si vos no os interponeis. Veis -aquel jentío que se revuelve; allí hay un hombre que apalea su mujer -con un garrote. Escuchad, gritan al asesino! Corred pronto, evitad una -desgracia.” - ---Y quién es ese particular? le pregunté yo. - ---“No es grande, me contesta, pero es un salvaje.” Bueno le dije, he -visto peores aun. - -Abreviad, dijo Humbug. - ---Voy á acabar, mi majistrado; corro y me abro paso por entre la -muchedumbre, que no se movia; el hombre estaba allí, descargando sendos -garrotazos sobre la cabeza de su mujer. - ---Le habeis arrestado? - ---No, mi juez, dijo el hércules rascándose la oreja y bajando la voz; -era.... era Polichinelle. - ---Continuad, dijo Humbug mordiéndose los lábios, mientras que el público -reía de buena gana á la vez que el acusado. - ---Sí, mi majistrado. Vuelvo á mi puesto, un tántico contrariado, como era -natural. Y entonces llegan todos los pilluelos de la ciudad, encabezados -por el señor, y silvando á cual mas. “_Policeman_, me gritan, os llaman; -al asesino! al matador! Polichinelle mata su mujer!” Yo me dije: “Me han -jugado una farsa, la ley no la prohibe; he caido en el lazo, callémonos; -es menester que uno pague su aprendizaje.” Sigo caminando pacíficamente, -como si nada hubiera pasado, cuando este señor, que á lo que parece -le han pagado para que divierta la ciudad, se planta delante de mí, y -me dice en alta voz: “Te conozco, te conozco, tú eres un ladron, un -asesino!” Yo, le grito. “Sí, tú, me contesta. Ciudadanos, os pongo á -todos por testigos y jueces. Decid si no ha muerto un Ourang-outang para -robarle la cara?” - ---Muy bien señor, le dije, ahora me toca á mí: eso es un insulto, tengo -la ley en mi favor. Seguidme ante la justicia. Quiere huir, y le detengo -del cuello; él me contesta con una trompada en la cara; le tomo, pues, en -mis brazos y aquí está sin rotura. No hay mas! - -El acusado se levantó muy corrido, declaró que no negaba los hechos, y -se escusó de su resistencia, diciendo que no habia creido que cometia un -delito jugando como Polichinelle. - ---Os equivocais, señor, contestó Humbug con tono chocarrero. Si -conociérais mejor á vuestro digno modelo, sabriais que despues de cada -una de sus proezas se le pone preso en una caja cuidadosamente cerrada. -Seré menos severo con vos; todo no os costará sino diez _dollars_ -de multa, y diez _dollars_ por los perjuicios causados á este bravo -_policeman_. Dadle las gracias por su bondad, que si hubiera apretado los -dedos erais hombre muerto. - -El hombrecito sacó de una grasienta cartera algunos billetes, que de -bastante mala gana dió al escribano; salió suspirando, saludado afuera -por los silbidos de la multitud que aplaudia al _policeman_. Esta vez -Goliat habia batido á David; es cierto que habia hecho entrar á la -justicia en juego. - -Despues del caballero de madame Polichinelli, desfilaron delante de -nosotros los infalibles de la policía correccional: mendigos, vagabundos, -borrachos, calaveras, pendencieros, caballeros de industria, jugadores -y otros pillos; era aquello un cuadro vivo de todas las miserias y de -todos los vicios. Viendo la rapidez y seguridad con que Humbug instruía -y juzgaba cada asunto, viendo sobre todo como el condenado aceptaba sin -quejarse, un castigo previsto,--me reconcilié con el modo de actuar de -los americanos. La publicidad de la instruccion criminal podría muy -bien ser uno de esos descubrimientos modernos que suprimen el tiempo. -Apoderándose en su primer fuego de las palabras de todas las partes, en -lugar de coagularlas en un papel que no conserva de ellas ni el sonido -ni el sentido; poniendo frente á frente acusados, acusadores, testigos y -abogados, el juez americano condensa en algunos instantes la verdad, que -entre nosotros se evapora muchas veces en los mil canales que la enfrian. -Hacer buena y pronta justicia sin menoscabar la libertad,--hé ahí el -problema que estos Yankees han resuelto. La ciencia nos ha engañado á -nosotros,--la casualidad les ha servido á ellos. - -Habia un punto, sin embargo, sobre el cual me quedaba algun escrúpulo. Le -pregunté á Humbug si no estaba espantado de su poder. Tener asi en sus -manos la fortuna, el honor, la libertad de tantos acusados, disponer de -todo ello por sí solo,--es una responsabilidad terrible.... No valdria -mas dividirla? - ---Nó, repuso Humbug, se opone á ello el interés de la justicia. Formar un -tribunal de tres ó cuatro jueces, no es multiplicar la responsabilidad, -es dividirla; el acusado pierde en ello su mejor garantia. Siendo solo y -estando bajo las miradas del público, me parece que Dios me mira; siento -toda la santidad del deber que desempeño. Cuantos mas cofrades tuviera, -tanto menos comprometido me creeria. Qué es una tercia, una quinta, una -segunda parte de responsabilidad? Y si el juicio es inícuo ó cruel, con -quién se entenderá la opinion? - ---Sin embargo, le dije, ved el jurado. - ---Es el ejemplo que iba á citaros, me dijo. En este pais la mayoria es -soberana; el número, es el que hace la ley en todo. Solo la justicia está -fuera de esta condicion. El acuerdo de once jurados, no puede arrebatarle -al acusado ni la vida, ni el honor; basta la abstencion de un solo hombre -para tener en jaque su veredicto. De dónde proviene esto? Es que aquí hay -una cuestion moral,--no un problema de aritmética; la voz que absuelve -tiene mas peso quizá que las once que condenan. Así, lo que el lejislador -pide, no es la mayoria,--es la unanimidad. Lo que él necesita, no es una -responsabilidad dividida en doce partes,--son doce responsabilidades. -En esto no hay, como lo veis, ni apariencia de escepcion; es siempre -la misma regla; pero reforzada: unidad de juez, ámplia y completa -responsabilidad. - -Este razonamiento me sorprendió, siempre había creido que la unanimidad -del jurado era uno de esos viejos restos de barbárie feudal, que nos -divierten á espensas de la Inglaterra, haciéndonos sentir mejor nuestra -superioridad. Humbug turbaba la serenidad de mi fé. En vano traia á mi -memoria las sábias palabras de Montaigne: “Oh! que dulce, que muelle y -que santa cabecera es la ignorancia y la falta de curiosidad para reposar -en ella una cabeza bien hecha!” La duda es como la lluvia, ningun viajero -se escapa de ella. Franceses! quereis guardar ese lejítimo orgullo, esa -pura satisfaccion de vosotros mismos, que hace vuestra fuerza y vuestro -placer? Pues no perdais nunca de vista vuestras veletas! - -Un movimiento que se hizo en el auditorio,--movimiento seguido de un -largo murmullo, nos anunció la llegada de un personaje importante. Un -hombre gordo se adelantó majestuosamente, la cabeza levantada, medio -cerrados los ojos, soplando á cada paso, sin mirar á nadie. Llegado que -hubo á la mesa de los demandantes, saludó á Humbug con un jesto familiar -y aire de proteccion. Era el banquero Little, en cuyas hinchadas mejillas -se leía la insolencia de sus veinte millones. - -Tras él, dos _policemen_, conducian á un hombre de gran estatura, -flaco, de cara desencajada, de ojos ardientes y aire de jugador que ha -arriesgado su vida parando á una carta, y que ha perdido. Dejóse caer en -el asiento de los acusados, y se ocultó la cara entre ambas manos. - ---Señor, dijo el banquero, esta mañana han presentado en mi casa esta -letra de dos mil dollars, que pongo sobre vuestro escritorio. Mi cajero, -que es un mozo intelijente, vos lo conoceis, Humbug, no hallando este -pago indicado en el cuadro de vencimientos, ha tenido la idea de traerme -el billete, no obstante la insignificancia de la suma. El nombre del -jirante, los endoces, mi aceptacion, todo es falso. Desde esta mañana, -ya se han presentado tres veces con billetes semejantes, que han tenido -cuidado de no dejarme. Es un golpe combinado entre cierto número de -pícaros. Han calculado que me nombrarian intendente municipal, que hoy -estaria ausente y que mi cajero no se atreveria á rechazar jiros con mi -firma al pié. He cojido al señor; ahora toca á la justicia descubrir sus -cómplices. - ---Acusado, dijo Humbug, teneis algo qué contestar? Ved que se tomará nota -de todas vuestras palabras, y que se hará uso de ellas en contra vuestra; -reflexionad antes de hablar. - ---Por ahora, nada tengo que decir, murmuró el acusado. - ---Entonces me obligais á enviaros ante la corte de _assises_ por -falsario, añadió Humbug con voz conmovida. Podeis presentar dos fianzas -de cinco mil dollars cada una? De lo contrario me veré obligado á poneros -preso. - ---Veré de encontrar fiadores, respondió el acusado. - ---Muy bien. Subid en carruaje con dos _policeman_, y ved á vuestros -amigos. A vuestro regreso, iremos con vos mismo á inspeccionar vuestros -libros, tomando otras precauciones del caso. - ---Vais á dejar en libertad á ese falsario? le dije á Humbug. No veis -que tiene cómplices, que los advertirá y lo que es mas, no veis que se -escapará? - ---La ley, respondió el juez, no establece la prision preventiva sino para -los crímenes que llevan aparejados la pena capital. En todo lo demas, -se remite á la discrecion del juez. Por qué quieres que le quite á ese -hombre el medio de defenderse? Será para que comparezca como víctima ante -la corte de _assises_, y para que el interés se adhiera, no al robado, -sino al ladron? Serán necesario pruebas, espertas averiguaciones; puede -esto, hacerse á tientas en ausencia del acusado? No tiene acaso el -acusado el derecho de discutir y criticar todos los cargos amontonados -contra él? La instruccion criminal, no es una pena, es la averiguacion de -la verdad. - ---Con vuestra falsa humanidad, esclamé, desarmais la sociedad; no es así -como yo entiendo la justicia. - ---Cómo la entendeis pues? preguntó Humbug. - ---Permitidme una comparacion, repuse. En la sociedad lo mismo que en un -bosque, hay aves de rapiña y animales de presa; son los enemigos que la -policia y la justicia buscan constantemente para cazarlos. La policia los -acecha, la justicia los espera al paso; el majistrado, cazador hábil, -abate y destruye esa ralea maldita. Pedidle al lobo una fianza, ofrecedle -un salvo conducto al zorro, vereis qué se hacen los carneros y los pollos. - -Protejer á las jentes de bien, es el primer deber de la justicia; á los -malos no les debe sino castigo y esterminio. - ---Caro amigo, dijo Humbug, vuestras bromas son crueles. - - _Quænam ista jocandi_ - Sævitia. - -Si hay lobos entre los pobres humanos, lo que estoy lejos de negar, -por lo menos tienen la misma piel que las ovejas; antes de matar al -salteador, es menester reconocerlo. Esa obra requiere una mano mas -delicada que la del cazador. La justicia, no es bajo otro nombre, sino -la sociedad, madre de todos los ciudadanos; hasta la condenacion, ella -cree en la inocencia de sus hijos. Esa confianza maternal no es una -palabra vana; es una ternura activa que proteje y sostiene al acusado, -sin abandonarle un momento. Vos creis sin duda que es el jurado quien -castiga el crímen; desengañaos. La instruccion se hace entre nosotros de -una manera tan franca, tan libre, tan jenerosa, que á decir verdad es el -culpable el que se condena á sí propio, aceptando la expiacion. Seguid -nuestras cortes de _assises_, vereis que lo que desarma al acusado, es la -misma dulzura de nuestros procedimientos judiciales. Si se le ataca, se -subleva; si se le insulta, se ultraja; el orgullo y la cólera sostiene -al malvado lo mismo que al hombre de bien. Pero justificarse cuando solo -los hechos acusan, esponer uno simplemente su conducta, dar cuenta de sus -acciones, es el privilejio de la inocencia. Nada espanta á un criminal -como el sentirse solo cara á cara consigo mismo,--teniendo por testigo y -por jueces al presidente que lo proteje y al jurado que lo acusa. Así lo -mas frecuente es que concluya confesando su falta ó encerrándose en un -silencio obstinado lo que equivale á una confesion. Lo que vos llamais la -debilidad de nuestras leyes, es lo que hace su virtud y su hermosura. - -No entiendo una palabra de vuestra filantropia quimérica, le contesté; no -es asi como se entiende y se practica la justicia........ - -En Kharkoff, entre los cosacos! interrumpió Humbug riendo; ya lo creo, -esos caballeros no son cristianos. - -Son cristianos como yo, repuse, pero........ - -Buenos dias mi juez, gritó, mientras encerraban en el palco á un -hombre de figura violácea, con unos ojos tan resaltantes como los de -una langosta de mar y una voz asmática y ronca: soy yo, Paddy, no me -reconoceis? - -Dos veces, en cuatro dias, es demasiado, dijo Humbug. - -Escusad, mi majistrado, dijo el acusado, señalando á los -_policeman_,--estos señores tienen la culpa. No tienen piedad con los -pobres. Ayer, domingo, salgo para pasearme tranquilamente, llevando -en la mano una botella de jinebra, á la manera de un cristiano que -no quiere ponerse furioso por no haber hallado que beber en un dia -sábado. Encuentro á este gran diablo allá, le pregunto políticamente el -camino del hospital. “Lo tienes en la mano, me contesta.”--Esto, dije, -enseñándole mi botella, es el consuelo de mi vida.--“Es tu enemigo repuso -él.”--Eh bien, _policeman_ es menester amar á vuestros enemigos. Esto -diciendo bebo á mi salud, y tropieso con Patricio O’Shea, un compatriota -hijo de la verde Erin, muy enemigo de los Sajones. El domingo no -encuentra uno un amigo sin boxear un poco con él: cosa de risa, no es -verdad, mi juez? Todavia no sangrábamos cuando el _policeman_ me atrapa -del hombro diciéndome: “Tienes tres _dollars_ qué pagar?” No, mi bolsillo -tiene un agujero y mi mujer no lo ha compuesto.--“Si no tienes con qué -pagar la multa, añade, porqué te bates?” - -_Policemen_, le contesté, teneis razon; cada cual debe divertirse segun -sus medios,--con lo que me largo de bracero con Patricio, siempre -amigos. Pero hé aquí que Patricio se pone á embromarme sobre las últimas -elecciones; es demócrata.--“Tu juez, dijo, (era de vos,mi majistrado, de -quien hablaba), no vale un píto; en cuanto al doctor se asegura que es -brujo.” - -Como era natural le cierro la boca de un puñetazo; él me lo devuelve; yo -le doy una sancadilla, y sas tras, doy con él en tierra:--Te ahorco, le -dije, si no confiesas, y le aprieto el pescuezo para que confiese. - -Para que confiese qué, preguntó Humbug. - -Qué, mi juez! que vos valeis un pito y que el doctor no es brujo. - -Paddy, repuso Humbug, con aire serio, os damos las gracias por vuestra -buena opinion respecto de nosotros; pero por haberos emborrachado y -peleado en la calle tendreis que pagar diez _dollars_. - -Diez _dollars_! esclamó el borracho, de dónde quereis que los saque? - -Si no los encontrais de aquí á mañana, cinco dias de prision os dejarán -chancelado. - ---Y mi mujer, y mis hijos? murmuró Paddy. - ---Ayer fué cuando debiste pensar en ellos, repuso el juez; hoy es ya -tarde. - -Fariceos esclamé, al fin os sorprendo. Con que teneis dos pesos y dos -medidas. Gracias á su dinero, el rico puede permitirse todos los vicios; -el pobre tiene que espiar en prision el único crímen que no perdonais: -la miseria. Es eso equidad? Para un mismo delito, yo no admito sino una -misma pena; encerrad á todos los culpables ó no encerreis á nadie. La -justicia no es sino otro nombre de la igualdad. - ---Dichosos lójicos, dijo Humbug, admirables conductores de los pueblos! -se os importa poco matar la libertad, con tal de conducirla en linea -recta al abismo. El dia en que los astutos verdugos hicieron morir bajo -el látigo á los nobles y á las mujeres, sospecho, sublime doctor de -Kharkoff, que vuestro corazon palpitaria, esclamando: Gran victoria de la -igualdad! - ---No, no, repuse á mi vez; tengo horror al despotismo; quiero la igualdad -que eleva, y no la igualdad que rebaja; pido que á los siervos se les -trate como á nobles,--no á los nobles como á siervos. - ---Muy bien, amigo mio, repuso el juez; pero aquí es donde comienza la -dificultad. Hay siempre un punto en el que, á menos de imitar á Procusto, -el mas perfecto de los lójicos, no llegareis nunca á la igualdad. - -Nuestras viejas leyes Sajonas, que vos encontrais duras, y yo hallo -justas y suaves, siempre cuidan de tratar bien á la libertad. Escepto -los crímenes atroces, ellas atacan la bolsa,--no á la persona culpable. -Si el verdadero medio de contener al hombre arrastrado por la pasion es -ponerle delante la responsabilidad que le espera, nada vale lo que las -penas pecuniarias; creed en la esperiencia. Hay paises donde el adulterio -es una gracia; la falta de fé un juego permitido; el duelo una proeza que -honra hasta el malvado. Entre nosotros, no se seduce ni á la mujer ni á -la hija del vecino, ni se mata á las jentes para reparar la injuria que -se les hace. Por qué? Por la muy prozaica razon de que cada una de esas -amables locuras cuesta quince ó veinte mil _dollars_. Nadie tiene interés -en arruinarse para ser la fábula de la ciudad, y lo que es peor aún, un -objeto de burla. - ---Tal es la ley, cuya fuerza y sabiduria ha consagrado un uso diez veces -secular. Pero qué hacer cuando el condenado no tiene nada? Debe dársele -al pobre un privilejio de impunidad, sacrificar la libertad por amor -á la uniformidad? Nuestros antepasados han decidido y nosotros hemos -conservado su máxima: _El que no puede pagar con su bolsillo paga con su -piel: luat cum corio_. Entre nosotros la multa es la regla, la cárcel la -escepcion. Porqué? Porque la libertad es el principio; y á decir verdad, -la cárcel no es sino un medio de ejecucion contra un deudor insolvente. -Qué veis de injusto en todo esto? - ---No veo la igualdad, repuse. - ---Pues bien, doctor, sois ciego. Hay dos especies de igualdad: la una, -que no conviene á las sociedades humanas,--es la igualdad material y -brutal que no toma en cuenta ni la edad, ni el rango, ni la fortuna. -Las mismas penas en condiciones iguales, es la igualdad absoluta, es -decir, la suprema injusticia. La otra igualdad es la que proporciona el -castigo,--no segun la definicion del delito, que no es sino una palabra, -sino segun el acto mismo y segun la persona del culpable. Al rico una -fuerte multa, al pobre una multa suave, y en defecto de paga algunos -dias de prision,--es una ley en la que tanto la justicia y la igualdad -verdaderas se encuentran consultadas no menos que la libertad. - ---Paddy! esclamé llamando al borracho que levantó hácia mi sus grandes -ojos con asombro: tomad estos diez _dollars_, buen hombre, idos en -paz á vuestra casa, y no volvais á pecar. Hé ahí mi respuesta, añadí, -volviéndome hácia Humbug: es una protesta contra la iniquidad de vuestras -leyes. - -Es la justificacion de su escelencia, respondió él. Si por amor á la -igualdad, hubiéramos establecido la prision como pena de la embriaguez, -qué socorro hubiérais podido prestarle á esa interesante víctima? La -multa, por el contrario, tiene el gran mérito que las almas tiernas -pueden siempre correjir la dureza de nuestros juicios. Y digan lo que -digan los lejistas, esa raza de corazon empedernido, cuando hay lucha -entre la caridad y la justicia, es bueno que la última palabra se diga en -favor de la caridad. - ---Gracias, doctor, gritó Paddy, deshaciéndome los dedos entre sus manos; -voy á beber á vuestra salud; el primero que se atreva á decir que sois -brujo, lo aplasto, á fé de cristiano. - ---Ved ahí un hombre correjido, dijo Humbug. Ahora si no hay nada mas á la -órden del dia levantemos la sesion. - -De allí volvimos á mi gabinete, donde encontramos al Presidente de la -corte, de _assises_ en una gran ajitacion. - ---Os esperaba, le dijo á Humbug: héme aquí en un gran embarazo. El jurado -está reunido, el _attorney_ jeneral me falta á su palabra. Me escribe que -está en cama, retenido por tales dolores de entrañas que le es imposible -levantarse. - ---Entrañas.... un _attorney_ jeneral! Eso es inverosímil, esclamó Humbug. - ---Amigo mio, no riais, y socorredme, dadme alguien que pueda reemplazar á -nuestro acusador público. - ---Tomad á este querido Daniel, dijo el juez, siempre dispuesto á -reir. Es el hombre que buscais. Abogado y doctor de la universidad de -Kharkoff. Un prodigio de gravedad, de inflexibilidad, de legalidad y de -sentimentalismo. Teneis ahí en una sola persona,--un Coke, un Mansfield, -un Erskine y demás. - ---Venid pronto señor, dijo el presidente, tomándome el brazo; vos me -salvais la vida. - ---Permitid, le dije........ - ---No, no, interrumpió él, no escucho nada. Nada de falsa modestia; sois -doctor, eso basta. - -Al mismo tiempo, Humbug me cojió del otro brazo; lleváronme á la sala, -presentáronme al jurado, y me instalaron sin haber podido soplar una -palabra. Humbug se puso despues de mi, y riéndose de mi percance, me -mostró en el banco de la defensa á Fox estupefacto, que me miraba -cerrando los ojos. - ---No habia como desdecirse; la suerte que se burlaba de mi me condenaba á -representar una nueva comedia: _el attorney por fuerza_. - - - - -CAPITULO XXIV. - -Un attorney jeneral. - - -Querido lector! Os ha empujado alguna vez al agua por sorpresa, una -mano traidora, y sin saber nadar? Pues bien, entonces podeis haceros -una idea de mi triste situacion. No me sentia en estado de decir dos -palabras seguidas, pero retirarme hubiera sido ridículo; no habria habido -bastantes silvidos para mi en toda la ciudad; resolví pues, armarme de -paciencia y sostener mi papel hasta el fin. - -Saqué mi cartera, arranqué de ella algunas hojas y me puse á escribir de -memoria algunas de esas bellas fraces que no dicen nada; pero que hacen -el mayor efecto, cuando se las coloca á propósito en una improvisacion -cuidadosamente preparada. Armado así, esperé la batalla, con la firmeza -de un soldado que va al fuego, diciéndose que hará pié. - -El primer acusado que condujeron era un malvado abominable, que habia -envenenado lentamente á su mujer, despues de haberle dictado un -testamento; el crímen era flagrante y las pruebas irrecusables, de manera -que el miserable ni siquiera tentó defenderse. - ---Me defiendo _culpable_, murmuró con voz trémula, pálido el rostro y -ojos de loco. La muerte, pido la muerte. Que me quiten la vida. - -La asamblea quedó en profundo silencio. - -Levantéme majestuosamente, puse mi lente á caballo sobre mi nariz, tosí -tres veces, y teniendo mis apuntes en la mano izquierda, mientras movia -mi brazo derecho cadenciosamente, comencé con voz baja y lenta: - -“Señor presidente, señores jurados: - -“_Nemo auditur perire volens_, no se escucha al que quiere morir, es -una de las grandes y saludables máximas que nos ha legado la profunda -sabiduria de nuestros venerables antepasados, sabiduria bien superior á -la loca ciencia y á la orgullosa razon de las jeneraciones de hoy dia; -_nemo auditur perire volens_ es una máxima que no ha sido inventada -solamente, para protejer al culpable contra su propia desesperacion, -sino para asegurarle á la sociedad la justa satisfaccion de una venganza -lejítima. - -“Sí, señores, cuando un crímen execrable ha sido cometido; cuando nuestra -admirable ciudad, rejuvenecida por el esplendor de esas gloriosas -construcciones que hacen honor infinito al jénio prodijioso de nuestra -hábil y sábia edilidad; cuando, decía, nuestra ciudad, Roma moderna, mil -veces mas bella y mas grande que la Roma de los Césares, se despierta al -amanecer, terrificada por la noticia imprevista de uno de esos horribles -atentados que revelan una depravacion incalificable, fruto intoxicado de -una civilizacion que las revoluciones y el periodismo han corrompido; -entonces, entonces, señores, la justicia, que vela siempre, debe cumplir -una mision sagrada, mision tan difícil como grandiosa. En defecto de una -palabra fácil, en defecto de esa elocuencia majistral, gala de tantos de -mis ilustres cólegas, que no nombro, teniendo en consideracion su exesiva -modestia, los magistrados que al menos se inspiran en su conciencia traen -á este recinto su enérjica conviccion, su humilde y firme abnegacion á la -causa del órden, de las leyes y de la sociedad. - -“Aquí, señores jurados, se dá un grande y hermoso espectáculo, aquí -vuelve á empezar en todos sus detalles, una trajedia, dolorosa sin duda -para las jentes honradas, pero necesaria á la espiacion del crímen y á la -edificacion del pais entero. En este drama espantoso, el libertinaje hace -la esposicion, la avaricia llena el segundo acto, el veneno es su nudo, -la instruccion, por su maravillosa habilidad, precipita las terribles -peripecias, y así llegamos al desenlace fatal y próximo. Ese desenlace -vengador, está en vuestras manos, señores jurados, vuestro veredicto no -es dudoso. Abrumado, por el peso de su falta, vencido por la justicia, el -culpable ha confesado todo; ahí está ante vosotros agobiado, herido por -los remordimientos. Su condena está escrita sobre su frente malvada, como -lo está en vuestros nobles corazones. - -“Que no crea que esa confesion forzada pueda librarle de la afrenta que -ha merecido. En vano aparta su cabeza criminal, en vano aleja sus lábios -impuros del cáliz amargo que su crímen execrable le ha preparado; la ley -ciega y muda, la ley justamente inexorable, la ley santamente implacable, -quiere que apure hasta las heces su maldad. Su suplicio es el castigo del -pasado y la leccion del porvenir.” - ---Basta, por Dios, basta, me dijo Humbug tirándome el faldon de mi frac: -_Res sacra miser_[54], amigo mio. - -Dejadme pues, le dije, con un jesto de impaciencia. La acusacion nada -tiene que hacer con la humanidad. - ---“Es á nosotros, continué animándome, es á nosotros, ministros de la -vindícta pública, es á nosotros representantes de la sociedad ultrajada, -es á nosotros á quienes incumbe el penoso y santo deber de sofocar -hasta las palpitaciones de nuestro corazon de hombre, es á nosotros á -quienes toca remover ese fango y dominar invencibles desagrados, es á -nosotros....” - -¡Imprudente! al hacer un jesto magnífico, alcé los brazos, abrí entrambas -manos, y hé aquí que todos mis papeles caen en tierra y mi elocuencia con -ellos; me agaché para recojer todo junto, pero el acusado aprovechándose -de aquella casualidad desgraciada, se levantó bruscamente, diciendo: - ---Señor Presidente, ¿hasta cuando sufrireis que el _attorney_ jeneral, -juegue conmigo como un gato con un raton? La ley dice que sois el abogado -del acusado; por qué dejais insultar mi miseria. Espero la sentencia, y -no veo qué ganais con prolongar mi suplicio. - ---Tiene razon, dijo un jurado mal enseñado, estamos aquí para hacer -justicia no para oir un sermon. - -Quise hablar; el presidente me detuvo haciéndome una seña con la mano, -y cubriéndose, pura y simplemente pronunció la sentencia del culpable, -y la pena de muerte. No hubo ni resúmen, ni palabras bien sentidas, ni -leccion dada al acusado, ni al jurado, ni al público, nada que aumentára -la solemnidad de aquella escena palpitante de interés. Antes por el -contrario, todo se hizo con una familiaridad de mal gusto y como pactando -con el culpable. - ---Condenado, dijo el presidente, en adelante no espereis nada de la -misericordia de los hombres, no os resta sino implorar la justicia de -Dios. ¿Cuántos dias necesitais para arreglar vuestros negocios y poner en -órden vuestra conciencia? - ---Bastarán tres dias, repuso, tengo prisa de acabar. - ---¡Eh bien! contestó el presidente, dentro de cinco dias á contar de la -hora presente, comparecereis ante el único juez que puede perdonaros. - -El condenado saludó al presidente con respeto y salió, lanzándome una -mirada que me turbó. ¿No habia yo cumplido con mi deber? ¿Debe uno piedad -hasta á los asesinos? - -Introdujeron al segundo acusado. Era este un pícaro descarado, que -habiendo salido de la cárcel dos dias antes se habia hecho culpable de -fractura, de robo y de tentativa de asesinato. Habia roto las ventanas de -una casa de Montmorency, amenazando á una desgraciada sirvienta que la -cuidaba y robádose todo, inclusive el carruaje y los caballos. - -La cara de aquel pícaro bastaba para hacerlo condenar. Era la maldad -en persona. Veíase en él á un hombre para quien la sociedad no era mas -que un enemigo, y que tenía tanto desprecio por la ley como odio por el -majistrado; en una palabra, una de esas bestias salvajes que es menester -matar para no ser devorados por ella. - ---Acusado, dijo el presidente, ¿os defendeis culpable ó no culpable? - -La pregunta es diestra, repuso el ladron, con audaz indiferencia. -¿Culpable ó no culpable? Ni vos ni yo podemos saberlo antes de haber oído -á los testigos. - -Señores jurados, esclamé, ¿tenemos acaso necesidad de oír mas? Retened -esa confesion. Hay ejemplo de que un inocente haya hesitado un instante -en proclamar su no culpabilidad? Solo un bandido de profesion puede tener -semejante descaro. Ved si ese miserable no lleva el sello del crímen -impreso en su cara impudente. - ---Protesto contra esa teoria, esclamó el defensor del acusado. Aquella -voz perruna me hizo estremecer: una vez mas la irónica fortuna me ponia -en frente de Fox, mi eterno enemigo. - ---Sí, continuó, protesto y protestaré siempre, contra una doctrina que -jamás ha sido recibida en los tribunales de la libre América. Vos no -teneis el derecho de torturar las palabras de un acusado para sacar de -ellas una condenacion. Vos no teneis el derecho de interpretar su porte, -su jesto, el tono de su voz para deducir de ello su culpabilidad. Si -permitido fuera invocar esos signos falaces que la pasion esplica á su -antojo, ¿quién escaparia á la elocuencia de los señores _attorneys_ -jenerales? ¿Calla el acusado? son los remordimientos que le abruman, -el silencio es una confesion.--¿Protesta con calma? es un descarado, -el descaro es una confesion.--¿Se exalta, se chancea? es un insolente -que ultraja la justicia; el insulto es una confesion. La debilidad, la -enerjía, la humildad, el orgullo, las lágrimas, las cóleras, todo es -confesion para los espíritus mal dispuestos, que solo ven las cosas de -un lado. Eh! señores, comenzad por establecer los caractéres físicos de -la virtud y del crímen. Cuando la ciencia haya realizado los sueños de -Labater, condenareis á las jentes por su cara; hasta entonces dejad á los -decidores de buena ventura, ese arte pérfido y peligroso. La justicia no -conoce sino los hechos, no discute sino los hechos, no falla sino sobre -los hechos. Ahí está su seguridad y su grandeza. Que el señor _attorney_ -jeneral guarde su talento para mejor ocasion. Pasemos al exámen de los -testigos. - ---Señor Presidente, esclamé yo, solo por respeto á la corte, es que he -sufrido hasta el fin la impertinencia de esas palabras; un _attorney_ -jeneral no tiene lecciones que recibir de un abogado, requiero.... - ---Calma, señor, dijo el majistrado. A la defensa le es permitido todo -salvo la injuria; las palabras del honorable abogado no esceden en nada -el derecho de sus funciones. En cuanto á su doctrina es la que nuestros -precedentes han consagrado. En todas nuestras compilaciones encontrareis -esos principios que yo me hago un honor en profesar. - -Caí en mi asiento á la manera de un Titan fulminado. El presidente, -convertido en apóstol de teorias que hacen descender la acusacion -al nivel de la defensa; el presidente, desertor de nuestras filas y -haciéndose cómplice del abogado, era el último golpe! Si esto es lo que -los yankees llaman justicia, yo no la conozco ni por el forro. Recorred -la Europa civilizada, y no hallareis allí nada semejante. - ---Muy bien, me dijo el escelente Humbug, para darme un poco de valor. -Hablais como un senador; pero con demasiado celo solamente. Moderaos, mi -buen amigo, hareis mas efecto. - -No habia salido todavia de mi sorpresa cuando llamaron á los testigos; -esperaba que solo el presidente los interrogára de concierto conmigo. -Esperanza vana! El presidente era una estátua impasible; frente á él, -el acusado guardaba el mismo silencio. Cuando quise interrogarle, un -grito jeneral me enseñó que, segun la ley yankee, no hay favor sino -para los pícaros. Cualquiera que hubiera visto al majistrado y al -acusado inmóviles y mudos, habría dicho que ajenos á lo que pasaba en la -audiencia, eran los jueces del campo. Los combatientes, ó mejor dicho -las víctimas, eran los testigos, entregados á la merced del abogado, -interrogados, desmentidos, vituperados, hostigados por un hombre sin -carácter público y que no tenia otro título sino defender la dudosa -inocencia de un pícaro envejecido en el crímen. En aquel trastorno de -todas las ideas recibidas, cualquiera habria tomado al acusado por un -testigo, á y los testigos por acusados. - -Una de las preguntas hechas por Fox me pareció tan impertinente, que me -opuse á que el testigo contestára. - ---Con qué derecho? esclamó Fox, siempre furioso. - ---Olvidais le dije, que no os debo cuenta de ningun jénero: soy aquí el -representante del Estado. - ---Qué nueva químera es esa? repuso, con su insolencia habitual, en -este recinto no hay Estado. Aqui no hay lugar sino para la justicia, -admirablemente representada por la imparcialidad del majistrado y la -sabiduría del jurado. Vos, sois tan abogado como yo. Yo represento al -acusado, vos representais al querellante, á quien la sociedad os da por -sosten. Vos no teneis un solo derecho que no me pertenezca á mí,--asi -como yo no tengo un solo privilejio que vos no podais revindicar. Si de -otra manera fuesen las balanzas de la justicia no serian de buena ley y -la acusacion seria mas fuerte que la defensa; á qué estaria reducida la -libertad del ciudadano? - ---Señor presidente, dije, tambien es esa una de las teorías consagradas -por vuestros precedentes? - ---Señor attorney jeneral, repuso con tono pesaroso, vuestra pregunta me -sorprende. En un pais libre puede acaso ponerse en duda la igualdad de la -defensa y de la acusacion? - -No me quedaba mas recurso que callarme; dejé á Fox torturar á los -testigos á su gusto. Una sola cosa me consoló. No hay abuso que, al -lado de mil inconvenientes, no lleve aparejado alguna pequeña ventaja. -Habituado desde la infancia á las rudas pruebas de la vida pública, los -testigos no se dejaban intimidar por la aspereza de las preguntas que se -les dirijian. En aquel duelo de palabras, Fox no siempre llevaba la mejor -parte. Es verdad que tenia la piel dura; cada vez se levantaba con nueva -rabia. Jamás se ha defendido la libertad de un hombre con una enerjía mas -desesperada. - -Entre los testigos figuraba Seth el cuácaro, personaje importante en -Montmorency, por su calidad de posadero. Seth le tenia mala voluntad -al abogado desde el lance de por la mañana, y así sus contestaciones -envolvian una malicia que me hizo sonreir apesar de mi mal humor. - ---Conoces al acusado? preguntó Fox. - ---Sí, dijo el cuácaro, le conozco por su desgracia y por la mia. - ---¿Te atreverias á afirmar bajo juramento, que es un mal hombre? - ---No he dicho nunca que le hubieran acusado de ser un mal hombre, repuso -el amigo Seth con la mayor dulzura. - ---¿Qué interés tenia en robar un carruage con caballos? - ---Ninguno, que yo sepa, dijo el cuácaro. Hubiera hecho mejor en -comprarlos y no pagarlos, á la manera de los honorables _gentlemen_. -Quizá no tenia el crédito de ellos. - -Despues del posadero, vino el turno de la sirvienta; era esta una -gordiflona rubia, de aire cándido y alegre; pero que no carecia de uñas y -de pico, como toda hija de los campos. - ---Vos pretendeis, dijo el abogado, que reconoceis al acusado; afirmais -que os ha dirijido amenazas en términos mas que inconvenientes. - ---Sí, señor, murmuró poniéndose colorada. - ---Hablad mas alto, dijo Fox, los señores jurados no os oyen. - ---No puedo, repuso toda turbada. - ---Sí, podeis; haced como yo, gritad. - ---Vos, es diferente, repuso, es vuestro oficio; desde chiquito os han -acostumbrado á ello. - ---Vos afirmais continuó Fox, que el acusado se ha servido de palabras -abominables, tan abominables, señores jurados, que el pudor me impide -repetirlas en público. - ---Si, señor, dijo la muchachona, poniéndose cada vez mas colorada. - ---Muy bien, repetid esas palabras á la corte y al jurado. - ---Señor, dijo ella, irguiéndose, si vuestro pudor no os permite -reproducir esas palabras, no comprendo como es que podeis suponer que el -mio me lo permita. - ---Muy bien, repuso Fox sin desconcertarse; el jurado apreciará. Habeis -dicho que el acusado hablaba como un descarado. ¿Sabeis lo que es hablar -como un descarado? - ---Lo sospecho, repuso, mirando al abogado de tal manera que la asamblea -se puso á reir y que Fox abandonó el testigo. - -Agotada la lista de los testigos, tomé yo la palabra; la cólera me -hacia elocuente, lo sentia, y así me abandoné al placer de declamar. -En una requisitoria que merecia ser estenografiada, hice la historia -completa de aquel bandido. Le cojí del lecho para no dejarle sino ante -el tribunal, donde iba al fin á recibir un justo castigo. Primero, le -pinté á los tres años, como uno de esos niños malditos que no han hecho -jamás sonreir á su madre; en seguida, le acompañé á la escuela, le mostré -perezoso, mentiroso, pendenciero, preludiando al patíbulo con sus robos -de nueces y ciruelas en los árboles del camino. Por una fortuna inaudita, -habia hallado entre los testigos, á tres de sus honrados camaradas, que -veinticinco años antes habian hecho el merodeo con aquel futuro pícaro. -De la escuela pasé al taller, y allí tracé un retrato horrible del hombre -que debia parecérsele. Hice contra la embriaguez, _ese veneno criminal_, -un trozo que arrebató al auditorio; estaba todavia á diez años del -crímen, y el acusado era ya hombre perdido en la opinion del jurado. -Despues de mi discurso, la única cosa que debia sorprender, era que el -acusado no hubiera muerto á su padre. No dudaba que aquel malvado tuviera -el alma parricida; y así lo dije al jurado; pero el cielo le habia -ahorrado al muy pillo el mayor de todos los crímenes; ¡el miserable tenia -la felicidad de ser huérfano! - -Mientras que el auditorio estaba suspenso de mis labios elocuentes, miré -al acusado que se torcía bajo el látigo de mis palabras vengadoras. -Herido por mis reproches, incapaz de resistir á sus remordimientos -violentamente despertados, levantóse, é interrumpiéndome: - ---Presidente, dijo con voz ronca, si esto debe durar mucho tiempo así, es -bastante para mí, me confieso culpable. Prefiero estar cinco años preso, -antes que escuchar á este caballero. - ---Desdichado, dijo Fox, ¿habeis pensado en ello? Retirad esas palabras -funestas. - ---No, no, dijo, este caballero me fastidia; daria mi cabeza por hacerlo -callar. - ---Acusado, dijo el presidente, reflexionad antes de hacer una declaracion -que os pierde. Pensad que si renovais friamente esa confesion, solo me -resta pronunciar vuestra condena. - ---Os doy las gracias, mi presidente dijo, sois un digno majistrado; vos -no pisoteais á un pobre gusano que se halla en desgracia. Qué quereis, no -tengo suerte; si me cayera de espaldas me romperia el pescuezo. Despues -de todo, yo he robado, que justicia sea hecha. Pero ¿qué tiene que hacer -este caballero con lo que le he dicho á mi madre ó he hecho en la escuela -cuando era muchacho? - -Mi victoria era completa. Vencido por mi elocuencia mas que por sus -remordimientos, el culpable confesaba su crímen. Para colmo de -felicidad, Fox, cuya lengua audaz yo temia, no podia ni contestarme -siquiera. Faltaba, pues, únicamente que la justicia y la autoridad -cumpliesen con su deber. - -Levantada la sesion, uno de los jurados vino donde yo estaba y me -estrechó la mano. Era un orador célebre, un espíritu lleno de recursos -que, mas de una vez en las Cámaras, habia derrotado á sus adversarios -teniendo estos razon. Tal sufrajio agregaba á mi triunfo, un gran -esplendor; asi fué que en vano procuré disimular mi alegria por tan -gloriosas felicitaciones. - ---Estoy encantado de vuestro injenioso descubrimiento, me dijo mi nuevo -amigo. En la primera ocasion que se me presente me propongo imitaros y -espero ser tan feliz como vos. Tomar á un hombre al nacer, apoderarse -en su jérmen del vicio, del error, de la preocupacion describiendo -é interpretando su largo desarrollo, eso es admirable. No creo que -haya persona alguna que pueda salir intacta de esa revista histórica; -siguiendo vuestro proceder me siento capaz de demostrar que Caton era un -malvado y Sócrates un atéo. - ---Yo no he inventado nada, le dije con modestia; vos me lisonjeais. - ---No, me dijo; en este pais jamás se ha razonado de esa manera sutil. -Es una lójica nueva que os hace el mayor honor. Los yankees son jentes -groseras, que persiguen el crímen y no al hombre; para vos el hecho -material no es nada, el hombre es todo. Si no hay prueba suficiente de -la atrocidad que se le imputa, poco importa; ha sido capaz de cometerla? -la presuncion está en contra de él y por otra parte es probable que -haya cometido muchas otras. Hé ahí lo que yo llamo una buena justicia, -una justicia que proteje á la sociedad y que solo se inquieta del bien -público. Sois americano de oríjen? - ---Esta brusca pregunta os sorprende, continuó sin averiguar la causa de -mi sorpresa. Perdonad mi indiscrecion; mi madre era francesa y á ella -le debo ciertas ideas que no han entrado jamás en una cabeza sajona. -Esas ideas se acercan mucho á las vuestras, y me inspiran las mas vivas -simpatias por la orijinalidad de vuestro talento. - ---Así, por ejemplo, para mí el Estado es todo; y á pesar de la estúpida -charla de ignorantes moralistas, sostengo que no se puede poner en -balanza el interés de todo un pueblo y el pretendido derecho de un -mísero individuo! Soy socialista en el buen sentido de la palabra, el -Estado antes que el individuo! Los yankees, al contrario, espíritus -limitados, méollos estrechos, han traido de Inglaterra una preocupacion -egoista y salvaje. Si un juez le falta al respeto á una vieja gitana, -si un _attorney_ jeneral pierde la paciencia acusando á un pícaro, ó -trae á maltraer á un asesino--en el acto sale un sajon que grita hasta -desgañitarse que se viola la gran Carta, y que se ultraja á la humanidad. -Y en el acto una multitud imbécil acude á la voz del que ladra, haciendo -al rededor del majistrado un ruido semejante al de los perros que siguen -un caballo al galope. Diríase que es un pueblo de ladrones, donde cada -cual tiene miedo de ir al dia siguiente ante la corte de _assises_, y -que defiende la libertad de los demás en el interés de la suya propia. -Gracias á la solidez de mis principios, yo entiendo la justicia de -otra manera. Veo con placer que hay en América dos hombres de la misma -opinion. Nadie es un santo cuando aparece ante el jurado, y yo prefiero -mandar tres inocentes al patíbulo antes que dejar escapar veinte pícaros. -Soy un hombre sólido; tocad aquí; entre los dos reformaremos la educacion -de este pueblo monótono que no tiene sino una palabra en la boca: -Libertad! - -Despidióse de mí apretándome la mano de la manera mas cordial; pero cosa -estraña, sus elojios me desagradaron y mi triunfo comenzó á asustarme. - ---Si habré ido demasiado lejos, pensaba. Si me habré dejado arrebatar por -el ardor de la persecucion, á la manera de un cazador que solo oye su -pasion? Yo no me he engañado, desde que el culpable confiesa su crímen; -pero las armas de que me he servido han sido lejítimas? Le es permitido -todo á la justicia? El acusado no tiene ningun derecho al respeto? - -A pesar mio estos pensamientos me ajitaban. La idea de la venganza -pública no me satisfacía ya. Entreveía vagamente una doctrina mas pura, -doctrina que sometía la justicia humana á los preceptos del Evanjelio; y -decía en mis adentros: para el cristiano toda debilidad es santa, toda -miseria sagrada,--con el niño, con la mujer, con el pobre y hasta con -el culpable, la autoridad debe desconfiar de su fuerza y temer el tener -demasiada razon. - - - - -CAPITULO XXV. - -Dinah. - - -Al salir de la audiencia encontré al cuácaro que me felicitó por mi -habilidad; este cumplimiento me hizo un placer mediócre. Humbug, al -contrario, no me dijo nada; hubiera preferido sus reproches; creo que en -aquel momento su cólera me habria hecho bien. - -Fox me esperaba en la calle; sus rasgos contraidos, sus ojos brillantes, -revelaban una pasion que ya no puede contenerse. - -Debeis estar satisfecho, gritó de lejos en cuanto me vió. Habeis obtenido -un triunfo, una victoria que os honra. Espero no ser el último que os -haga justicia. No faltará un diario que glorifique la elocuencia y la -doctrina del señor _attorney_ jeneral. Un Jeffries, en América, es un -mónstruo nunca visto, que no se verá nunca; es menester admirarlo cuanto -antes. - ---Por lo demas, añadió, furioso de mi silencio y cerrando los -dientes,--lo ocurrido no me asombra. No hay nada tan cruel como las -jentes que tienen pesares domésticos, es una raza sin piedad. - ---Pesares domésticos, dije alzando los hombros. Habeis perdido el juicio, -señor Fox; habeis olvidado la persona con quien hablais? - ---De veras! repuso recalcando, me parece que hablo con el dichoso padre -de la muy amable Susana. - -La cara de aquel hombre me espantó; su risa diabólica me heló hasta en la -médula de los huesos. - ---Callaos, le dije, os prohibo pronunciar un nombre que todos deben -respetar. - ---Vá! contestó con desdeñosa sonrisa, vaya una severidad fuera de lugar. - ---Miserable, esclamé cojiéndole del cuello, esplícate ó te deshago aquí -mismo. - ---Señores, dijo el abogado procurando desacirse, os hago testigos de esta -violencia. Señor Humbug, vos me hareis justicia! - ---Sin duda, dijo el majistrado. Pedidme indemnizacion de daños y -perjuicios por esa respuesta un poco viva, os acordaré un dollar. Pero si -el doctor os reclama á su vez tres ó cuatro mil dollars, os prometo no -perdonaros ni un centavo. Será para mí un placer castigar la calumnia. - ---La calumnia! esclamó Fox, echando espuma de rábia. A donde vá todos -los dias esa preciosa señorita, cuyo nombre no puede pronunciarse? Tengo -yo la culpa, de que todas las mañanas, cuando vá al palacio, se la vea -introducirse misteriosamente en una de las casas menos respetables de -la ciudad? A quien puede visitar en la célebre calle del _Laurier_ la -honorable hija del honorable _attorney_ jeneral? Hace algunas horas -que yo la he visto entrar allí; supongo que allí estará aun porque -ordinariamente se detiene bastante rato. Acusadme ahora de calumnia, -doctor, será un escándalo divertido; me vengaré. - -Caí en brazos de Humbug. Mi hija insultada! mi Susana difamada! El golpe -era demasiado terrible, demasiado violento para un padre. Mi vista se -nubló; mi cuerpo temblaba, y el dolor y la cólera me ahogaban. Por fin -lloré,--lágrimas de rábia y de desesperacion, que sin dulcificar mi pena, -me devolvieron un poco de imperio sobre mis sentidos y me permitieron -hablar. - ---Señor, dije á Fox, la calle del _Laurier_ está á dos pasos de aquí; -vais á seguirme. Humbug, vos vendreis conmigo. Señor Seth, no me -abandoneis; sobre todo no dejeis que ese hombre huya, es menester que -justicia sea hecha, y justicia se hará. - ---Tranquilízate, amigo Daniel, repuso el cuácaro, los tres te -acompañaremos. Recalcó sobre estas últimas palabras: _los tres_, miró al -abogado de piés á cabeza, y, arremangándose sus puños, se puso á blandir -en el aire una vara de verga que tenia en la mano. - ---Señores, dijo Fox con risa sardónica, estoy á vuestras órdenes. Notad, -os lo suplico, que no soy yo quien se empeña en un paso que dará que -sentir á cierta persona. Aun es tiempo de deteneros; yo no soy cruel; -pero os prevengo que una vez dentro de esa casa, no saldré de ella, -cualesquiera que sean vuestras súplicas y vuestras lágrimas, sino con la -firme resolucion de decir cuanto haya visto. - ---Vamos, señor, le dije, me importa un bledo vuestra piedad. Yo caminaba -como un beodo apoyándome en el brazo de Humbug. - ---Sospechar de tí, Susana mia y con mi consentimiento, nunca, jamás! -Creo en tu pureza como en la de los ánjeles; pero la seguridad de aquel -hombre me turbaba. Temia un golpe imprevisto, una emboscada, un lazo, qué -sé yo? Ay de mí! cuando se ama, no se tiene coraje sino para sí mismo. - ---Esta es la casa, dijo Fox, y aquí teneis al propietario. Levanté la -cabeza; la casa tenia una mala apariencia. Una entrada sombría y húmeda, -unas paredes negras, unos cristales rotos reemplazados por pedazos de -papel, unos arambeles en las ventanas, eran mas que pobreza,--eran -el desórden y la suciedad del vicio. Susana en aquella guarida! era -imposible. - -En el umbral de la puerta estaba un hombre despechugado. Tenia las manos -en los bolsillos del pantalon, fumaba su pipa y miraba á los pasantes, -con toda la insolencia de un pillastre, desocupado. Al vernos, alzó su -sombrero desfondado y echándose sobre mí me tomó las dos manos con una -ternura que me hizo horror. Era Paddy, medio borracho, hediendo á vino y -tabaco. - ---Buen dia, mi salvador, gritó; cuánto os agradezco que vengais á -ver á un amigo. Entrad, señores; si un vaso de ginebra no os asusta, -encontrareis con quien hablar. - ---Paddy, le dije, os pertenece esta casa? - ---No, mi salvador, contestó riendo; si este palacio fuera mio, ha tiempo -que lo hubiera bebido. Pertenece á mi mujer; es lindo, no es verdad? - ---Alquilais cuartos amueblados? le dije, mostrándole un cartelon. - ---Para serviros doctor. - ---A quién alojais en esta casa? preguntó Humbug con tono severo. -Parroquianos de mi tribunal? - ---Mi juez, dijo el borracho tartamudeando,--no soy bastante rico para ser -severo; á la fortuna se la toma cuando se la halla, y á la virtud se la -atrapa cuando se puede. - ---Quién vive en el cuarto del primer piso, preguntó el abogado con aire -picarezco. - ---Que te importa á tí, charlatan? respondió el borracho. Eres tú quién -pagas? - ---Contestad, dijo Humbug; no olvideis que estais delante de un majistrado. - ---Nada tengo que temer, dijo el Irlandés muy conmovido. - -Debeis comprender, mi juez, que, en un cuarto de tres dollars por semana, -y pagados de antemano no puede vivir sino jente honrada. Es una dama la -que vive en el primer piso; y añadió á media voz, una linda dama, dulce, -política, poco exijente, la perla de la casa. - ---A quién recibe? continuó Humbug, que me veía palidecer. - ---Perdonad, mi majistrado; aquí no estamos en la audiencia. La América -es un pais libre, y en pagando, cada cual hace lo que quiere. Si alguien -pasa por esa puerta, no se le mira; y si se le mira no se le vé. - ---No os hagais el ignorante, dijo Fox. Pensad que tengo hecho poner en la -cárcel á mas de uno que valia mas que vos. Hace una hora, he visto entrar -en esta avenida á una jóven rubia, con vestido de seda negra y sombrero -de paja; á dónde iba? - -Paddy, intimidado, acercóse á mi implorando mi socorro. - ---Amigo mio, le dije, tened la bondad de contestar, seguro de que no -tenemos ninguna mala intencion; yo recompensaré vuestra complacencia. - ---Mi salvador, dijo, para vos yo no tengo secretos; me habeis socorrido -en mis trabajos y soy Irlandés, está dicho todo. Me arrojaria al fuego -por vos. - ---En nombre del cielo, murmuré dándole algunos dollars, hablad, me estais -haciendo morir. - ---En bien, doctor, repuso, todos los dias á la misma hora esa señorita -rubia viene á ver á la jóven que vive en el primer piso. Ahora está -arriba. - ---Me parece que mi presencia es inútil, dijo Fox con tono irónico; el -_attorney_ jeneral ya no tiene necesidad de mis servicios. - ---Señor, le dije, con jesto amenazador, os confundiré por vuestras -indignas sospechas. - -Ay Dios! yo hablaba asi para engañarme á mí mismo; no sabia que creer, -estaba desesperado. Humbug me tomó de la mano, y entré con él en aquella -caverna lo mismo que un hombre que corre en busca de la muerte. - -La puerta del primer piso estaba abierta. Habia una pieza de entrada y -una especie de cocina, sin cortinas ni muebles. Me detuve para tomar -aliento, contando los latidos de mi corazon. Seth se aseguró de que el -abogado nos habia seguido; cerró en seguida la puerta sin ruido y puso la -llave en su bolsillo. Nada teniamos ya que temer de los importunos. - -Yo no estaba en estado de hablar; hice seña á mis compañeros de -permanecer en su puesto y penetré sijilosamente hasta la entrada del -segundo cuarto. - -Frente á mí, y dándome la espalda estaba una mujer recostada en un viejo -sofá, y á sus pies, sentada en un taburete de paja una niñita. Al lado de -esta, Susana tenía la Biblia en la mano y leía piadosamente lo que sigue, -que era escuchado con atencion. - -“Me han cargado de iniquidades y en su cólera me han aflijido con sus -persecuciones.” - -“Mi corazon se ha turbado en mi interior, y el temor de la muerte se ha -apoderado de mi.” - -“He temblado de horror y me he envuelto en las tinieblas.” - -“Y he dicho: quién me dará alas como á la paloma para poder volar y -reposarme?” - -“Me he alejado huyendo y he permanecido en la soledad.” - -“Espero á Aquel que me ha salvado de mi abatimiento y del temor de mi -espíritu, y de la tempestad.” - ---Oh Susana mia! esclamó la desconocida, despues de Dios tú eres quien me -salva la vida. Cuánto bien me hacen tus palabras! tú, al menos, tú no me -has abandonado. - -Me olvidas á mi, dijo la niña. - -No, mi queridita, repuso la jóven; tú eres la única que en la Escuela -del Domingo se ha apercibido de mi ausencia; y, en mi familia, quién se -acuerda de mi? - -La niña saltó al cuello de su maestra y las tres mujeres se abrazaron -llorando. - -Será que hay contajio en las lágrimas? Será que la emocion era demasiado -fuerte para mi? no lo sé; pero fuera dolor ó placer, el hecho es que al -contemplar aquella escena no pude contener mis sollosos. - ---Padre mio, esclamó Susana, vos aquí! porqué casualidad? - ---Querida mia, la dije estrechándola contra mi corazon y procurando -ocultar mis lágrimas,--los padres son cariñosos; hay dias en que no -tienen que arrepentirse de averiguar donde van sus hijas. - ---La curiosidad es un feo defecto, dijo Susana, amenazándome con el -dedo. Un padre bien enseñado le diria á su hija:--La señorita me -permite acompañarla?--Y sin hacerse rogar, la señorita tomaria el -brazo de su padre, como yo lo hago ahora; le conduciria ante una pobre -jóven que tiene necesidad de apoyo, y le diría, haciéndole una linda -reverencia:--Doctor Smith, os pido vuestra amistad para mi querida Dinah. - ---Señor, dijo la estranjera, tomándome las manos, bendecidla, es mi ángel -salvador. - -Habíase levantado al hablar y la sonrisa asomaba de nuevo en su pálido -rostro, cuando de repente lanzó un grito terrible, y volvió á caer en el -sofá, toda temblorosa y bajando la cabeza. - -El cuácaro estaba delante de ella y cruzados los brazos mirábala con aire -furioso. - ---Perdon, hermano mio, murmuraba la infeliz, ten piedad de mí! - ---Así es como cumples tu palabra! dijo Seth; tu madre te cree en camino -para California; te ha bendecido al partir; será menester que te retire -su bendicion? - ---Seth, dijo la jóven anegada en lágrimas, partí, pero el valor me faltó: -tengo necesidad de mi madre y de los que me aman. - ---Dí pues, que tenias necesidad de verlo y de perderte. - ---No, no, gritó ella, soy una muchacha honrada, él no sabe que estoy -aquí, no lo sabrá nunca. Solo he visto á mi buena Susana. - ---Y qué quieres hacer? repuso el cuácaro con una dureza que me lastimó. -Tú lo sabes, en casa ya no hay pan para tí. - ---Seth, repuso, no me abrumes; no seré en adelante una carga para vos. -Susana me ha proporcionado un puesto de maestra de escuela en un arrabal -donde nadie me buscará. Viviré de mi trabajo, solo te pido poder ir una -vez por semana á abrazar á mi madre y volver á ver nuestra casa. - -En medio de las escenas familiares, nada hay tan embarazoso como la -presencia de un tercero; me retiré con Humbug, cuando en el fondo de la -primera pieza, en un rincon oscuro, apercibí á Fox, que contemplaba un -grabado ahumado. Era el retrato de _Monarca_ hijo de Eclipse, vencedor -del Derby en 1812. Confundir á un pícaro y gozar de su confusion es un -doble placer; así no me hice el menor escrúpulo en saherir al calumniador. - ---No os creía tan aficionado al _Turf_, le dije. Despues de cincuenta -años los laureles del _Monarca_ le impiden hablar al mas célebre abogado -de Massachusetts, qué maravilla! vamos, si es cosa de ponerlo en los -diarios. - ---Por piedad, Doctor, murmuró él, hacedme salir. - -Su rostro estaba tan alterado y su voz tan débil que en verdad me dió -lástima. - -No le creía capaz de tantos remordimientos. Hé ahí, pensaba yo cuan mal -se juzga á las jentes. Imajínase que los abogados no son sensibles sino -por cuenta de otros. Qué error! - -Iba á entrar en el cuarto para pedirle á Seth la llave que habia -guardado, cuando el cuácaro salió bruscamente, seguido de su hermana toda -descabellada y á quien rechazaba con desprecio. Susana lloraba á lágrima -viva; Humbug intentó interponer algunas buenas palabras; todos estábamos -conmovidos; Fox solamente habia vuelto á su admiracion por _Monarca_; -inmóvil y mudo, hubiérase dicho que queria hundirse en la pared. - ---Te lo repito de nuevo, gritó el cuácaro procurando desasirse de las -manos crispadas que le detenian de su vestido, las últimas palabras: “Tú -no volverás á esta casa sino del brazo de un marido.” Puesto que ese -bello desconocido te ha prometido casamiento, házle que cumpla su palabra. - ---Es un pleito, esclamé; vamos, dichoso vengador de la inocencia, vamos, -maese Fox, hé aquí el momento de mostraros. - -Si un rayo hubiera caido á mis piés, no me habria espantado como la -esplosion que se siguió á mi impertinente chanza. Apenas fijó Dinah sus -ojos en el abogado, se enderezó como una loca riendo y llorando á la vez: - ---Gabriel, gritó, mi Gabriel! Hélo aquí, hermano mio, hélo aquí! - -No comprendí una palabra de aquella tempestad que acababa de -desencadenar; el cuácaro era mas intelijente. Mientras que Dinah se -echaba al cuello de su Gabriel, Seth hacia jirar sobre su regaton la vara -de verga; y acercándose á Fox que palidecia visiblemente: - ---Amigo, le dijo, con tono poco tranquilizador, vuelve en tí y esplícate: -espero. - -Entre las ternezas de la hermana y las amenazas del hermano, el abogado -ponia una cara tan aflijida que me alegré de ello. El hombre natural -es un animal malo; no vasta el Evanjelio para hacernos amar á nuestros -enemigos. - -Humbug era mejor cristiano que yo. - ---Señores, dijo con voz grave y dulce; creo que ha llegado mi turno. En -un negocio tan delicado, la última palabra pertenece al majistrado: - - _Nec Deus intersit, nisi dignus vindice nodus_ - _Inciderit._ - -Querido Fox, no dudo de vuestras intenciones. Si os pidieran consejo -en semejante caso, sin duda responderíais que un pleito por ruptura -de promesa tendria para el abogado contra quien lo entablaran las mas -enojosas consecuencias; seria no solo una pérdida de fortuna, sino la -ruina de una clientela, hasta la obligacion quizá de cambiar de pais. ¿No -es esa vuestra opinion? - ---Sí, murmuró Fox suspirando. - ---¿Tendré necesidad de agregar, continuó el exelente Humbug, tendiéndole -la percha al ahogado,--tendré necesidad de agregar,--que un hombre como -vos no tiene que inquietarse de esas consideraciones, por graves que -sean? ¿Que le basta haber empeñado su palabra para cumplirla, no es -verdad? - ---Sí, dijo el abogado suspirando de nuevo; siempre he amado á Dinah: lo -que me detenia, son dificultades que.... - ---Que ya no existen, interrumpió Humbug. Hénos á todos de acuerdo. Esto -vá á concluir como en las buenas comedias: amor, lágrimas é intrigas en -los primeros actos, y por desenlace casamiento. - -Fox abrazó á Dinah de bastante mala gana, y le tendió la mano al cuácaro; -Dinah, ruborizada de placer, corrió hácia Susana. - ---Amiga querida, la dijo, á tí debo mi felicidad. Y á tí tambien hija -mia, díjole á la niñita, que ya palidecia de celos. - ---Todo está muy bueno, dijo Seth, que ya se iba á las nubes. Pero puesto -que estamos aquí y que tenemos al señor juez de paz, nada impide que se -estienda el acta de casamiento sobre tablas. - ---Con mucho gusto, dijo Humbug; la señorita Susana nos servirá de -escribano. - -Decir y hacer fué todo uno; yo creía que semejantes uniones no eran -buenas sino en el teatro, donde se deshacen entre telones; suponia que el -último tabelion estaba encajonado hacia mucho tiempo; pero en América se -está siempre tan apurado que se ha conservado la vieja usanza. Una vez -de acuerdo los enamorados, no hay necesidad de parientes ni de notario. -Dos sí pronunciados ante un juez de paz os casan hasta la eternidad. La -voluntad es todo,--la formalidad nada. Aquellas jentes no tienen el gusto -de la ceremonia. - -Con qué placer salí de aquella casa donde habia entrado con el corazon -turbado! Paddy hizo una cosecha de dollars como para perder la cabeza -durante todo una semana. Jamás la calle del _Laurier_ se habia visto -favorecida por tan honrada y alegre compañia. Yo presidí el cortejo -con mi Susana, la cual daba la mano á su pequeña protejida; Humbug -y Seth formaban la retaguardia; entre nosotros caminaba la nueva -pareja,--Dinah, risueña como la aurora, Fox, cabisbajo. - - Honteux comme un renard qu’une poule aurait pris. - -Mas cuando somos felices muy pronto se bebe un poco de verguenza. Si -el imprudente habia jugado al amor con demasiada lijereza, de qué modo -era castigado por su falta? Casándose con una mujer encantadora. A este -precio inocentes conozco yo que se harian criminales. - -Era menester preparar á la madre de Dinah para la vuelta de su hija; -era menester tambien que Fox anunciára su casamiento á sus amigos, -disponiendo su casa. Mientras llegaba el gran dia, Susana se llevaria -consigo á Dinah; á mi me estaba reservado el papel de padre y de tutor: -la dichosa tontera que habia hecho me daba algun derecho á ello. - -Devolvióse á Fox un resto de libertad de que no podia abusar, y toda la -comitiva hizo alto en mi casa; aquello fué una fiesta, nunca se comió -mas alegremente. Marta abria una boca como un horno, y suspiraba como un -volcan admirando y sirviendo á su cuñada; Susana y Alfredo tenian siempre -alguna cosa que decirse al oido; solo Dinah era admitida como tercero -en aquellos misterios, en que se reia sin cesar. Seth devoraba cuanto -habia sobre la mesa, con la satisfaccion de un hombre que ha terminado -un gran negocio y que come en casa ajena. Humbug, que apesar de su -enorme vientre, comia poco y no bebia mas que agua, se desquitaba de su -sobriedad citandome los mas alegres versos de Horacio, este otro bebedor -que cantaba en ayunas los placeres de la embriaguez: - - Nunc es bibendum, nunc pede libero - Pulsanda tellus. - -En cuanto á mí, recojido en mi mismo, me sentia gozoso, alegre y feliz -como un niño. Pero nada puede dar la medida del contento y animacion de -mi Jenny. No podia estarse quieta, iba, venia, llenaba todos los platos -con _roast beef_[55], papas, jamon, pastel, queso, frutas y tortas, -derramaba á torrentes la cerveza escocesa, el Madera y el vino del Rhin, -para todos los hombres tenia una palabra amable, y una caricia para todas -las mujeres. Un casamiento! era para ella lo mismo que haberse sacado la -loteria grande. Si en la Biblia habia algun versículo que Jenny mirase -como divinamente inspirado entre todos, era la gran palabra que Dios -le dirije á la primer pareja en el Génesis: _Creced y multiplicaos, -diseminaos por la tierra y la sujetad_. La exelente mujer no era ni -Americana ni protestante á medias. El celibato era á sus ojos un crímen, -ó por lo menos una enfermedad que no se podia curar demasiado. Si la -hubieran dejado, no habria consentido ni un soltero en la tierra; me -imajino que habria acabado por casar al Papa con la Italia. - - - - -CAPITULO XXVI. - -La caridad. - - -Al dia siguiente, á la hora de almorzar, senti mi corazon muy aliviado. -Dinah á mi derecha, Susana á mi izquierda me daban el aire de un -patriarca en medio de sus hijos. Desde que me hago viejo, nada me place -tanto como ver á mi al rededor esas jóvenes fisonomias, frescas como el -dia que nacen, rientes como la esperanza. Ay de mi! Porqué no podremos -apartarles las escabrosidades del camino! prestarles esa esperiencia que -la vida nos vende tan cara y que de nada nos sirve! - -Mi mujer no hacia las cosas á medias. Puesto que yo habia adoptado á -Dinah, y que Fox se casaba con ella, Fox era el protejido de Jenny! Por -consiguiente, habíale puesto su cubierto al lado de su bien amada. - -Por lo demás, entró sin el menor embarazo con un ramillete blanco en la -mano y abrazó á su prometida con aire vencedor. Cuando la cólera crispaba -la cara puntiaguda del abogado no era hermoso; tierno y galante era -horrible; hubiérase dicho una serpiente enamorada. Dinah no pensaba así; -en vano yo le decía las cosas mas amables, no tenia ojos sino para su -otro vecino. Raquel habia admirado menos á Jacob, cuando éste daba vuelta -en el desierto la piedra del pozo para abrevar las ovejas de Laban. Las -mujeres tienen en el mas alto grado el instinto de la propiedad, y de -todas las propiedades la que mas les llega al alma es un marido. Pero -al paso que una Francesa es una ninfa cazadora que una vez atrapado el -pájaro no se acuerda mas de él,--la Americana se apodera de su marido con -toda la aspereza y todo el celo de un paisano francés que se ha casado -con la tierra. Es su bien, es su cosa; el desgraciado se convierte en un -pájaro enjaulado, en un esclavo doméstico; pero pájaro acariciado sin -cesar y esclavo cuyos mas mínimos deseos se adivinan. Los americanos -abusan de tal suerte de su independencia fuera de casa, que en volviendo -á ella ya no tienen voluntad. Ese yankee que hace consistir su gloria y -su orgullo en no cederle á ningun hombre, no es en su casa mas que un -marido benigno que oye á su mujer y se complace en obedecerla; suave con -los débiles es intratable con los fuertes. Aquel pueblo tiene el espíritu -al revés, no hace nada como nosotros. - -Fox queria salir con Dinah para hacer algunas compras para el casamiento, -Susana se opuso á ello. - ---Señor abogado, dijo, lo siento mucho, Dinah me pertenece. La hemos -hallado un puesto de maestra de escuela y está comprometida por seis -meses; hoy debe comenzar sus funciones y no puede faltar á su palabra. -Dentro de algun tiempo me será fácil reemplazarla y podré dejárosla toda -una semana, hoy no es posible.--Papá, añadió, contamos con vos para -nuestra instalacion. - ---Querida hija, la dije, no olvides que yo tambien tengo deberes que -llenar en el hospicio de la Providencia, y que estoy en descubierto. Ese -pleito de ayer.... - ---Eso no es nada, dijo Susana; id inmediatamente á ver á vuestros -enfermitos; nuestra escuela está en la calle Federal, cerca de la de los -Noyers; os esperamos á medio dia. - -Llegado que hube al hospicio, pregunté por el director; era este una -mujer, la maestra de Susana, la célebre señora Hope, doctor en medicina y -profesor de hijiene, y vaya otro contrasentido de esos que no se hallan -sino en los Estados-Unidos. Por lo demás era una respetable matrona, que -me acojió como á un cofrade, comenzando inmediatamente la visita conmigo. - -El hospicio era un modelo; no he visto en ningun pais una instalacion -tan perfecta. Vastos salones con un pequeño número de camas, anchamente -espaciadas; nada de cortinas, mucho aire, discreta luz, silencio, -limpieza esquisita, nada de ese olor rancio y nauseabundo que hace -del hospital un objeto de repugnancia, y muchas veces una residencia -envenenada. - -Por primera vez hallé reunidas todas las condiciones que la hijiene -reclama no menos que la caridad. - -Al llamado de la señora Hope acudió un escuadron volante de jovencitas. -Sus vestidos negros, sus delantales levantados, y sus gorras blancas -dábanles un falso aire de hermanas de caridad. Eran las internas del -hospicio, los futuros doctores con faldas de la libre América. Siguieron -mi clínica con la mayor atencion; hízome mucho efecto la sencillez de sus -espiraciones, cuando me esponian el estado del enfermo, y el cuidado con -que tomaban nota de mis palabras y de mis prescripciones; pero como tenia -demasiado buen sentido para tomar á lo sério aquel ensayo quimérico; -preguntéle á la buena señora Hope que esperanza se prometia de aquella -singular educacion. - ---Creo, me dijo, que llegarémos á una gran reforma. Estas jóvenes -discípulas que han estado dos años en el hospicio de la Maternidad, -el año que viene irán á la clínica de las mujeres; haremos de ellas -verdaderos médicos. - ---Bravo! esclamé, para nosotros barbas grises será encantador el vernos -cuidados por Hipócrates de diez y ocho años con miriñaques y encajes. - ---No, me contestó, nosotros no nos ocuparemos de vosotros, señores. Pero -el parto, el cuidado de los recien nacidos, las enfermedades y la locura -de las mujeres, correrá de nuestra cuenta; eso nosotros lo entendemos -mejor que vosotros. A vosotros se os dejará la cirujia y los casos -estraordinarios; pero todo lo que una madre ó una mujer no os confia sino -con pesar, lo tomaremos para nosotras; se os espulsará de un dominio que -vosotros habeis usurpado. Introduciremos el pudor en la medicina; la -preocupacion gritará segun su costumbre, pero las mujeres, los padres -y los maridos estarán con nosotros, y la victoria será nuestra; no lo -creeis asi doctor? - -Qué se ha de responder á un fanático, sobre todo cuando ese fanático -es una mujer, es decir un ser débil por naturaleza, aflijido por una -obstinacion orgánica? Corté la discusion y continué mi visita. Las -enfermedades no eran graves y los pequeños enfermos de tan tiernos y -prudentes cuidados que poca cosa me quedaba que ordenar. Solo tuve que -hacer una operacion y de poca importancia. Abrí en el cuello de un niño -un absceso de carácter maligno, y mal colocado. La lijereza de la mano, -la gracia y la elegancia de la cura son la gloria de nuestra escuela -de París; asi obtuve un gran éxito cerca de mis jóvenes discípulos; mi -vendaje, con sus repliegues injeniosos fué dibujado en el acto, y el -dibujo colocado como modelo en la sala de las operaciones. Lo digo en -verdad, viendo tanta intelijencia, tanta bondad y atencion, hubo momentos -en que estuve por admitir que las mujeres sirven para algo mas que para -dar tisana á los niños. _Todo esto no anda muy mal_, hubiera dicho -Montaigne, _pero qué! ellos no usan pantalones_. - -Hice á tiempo esta reflexion, y lo digo en honor mio, permanecí fiel á la -antigua relijion de la facultad. Vivan las novedades en política, en ese -terreno son inocentes, pero en saliendo de él viva la preocupacion! La -prueba de que es saludable, es que tiene en su favor la mayoria y que á -los novadores se les lapida. Hallé pues, encantadoras á aquellas jóvenes -heréticas, pero la herejia era abominable, y no cedí. - -Terminada la visita pasé al consejo de administracion; la señora Hope -me acompañó, sentándose entre nosotros sin que su presencia llamára la -atencion de nadie. Entre los _trustees_ ó administradores, hallé algunas -caras conocidas: á Rose el boticario, al bravo Coronel Saint John, al -amable Humbug, y á Noé Brown, el insoportable puritano. La directora fué -quién habló primero; espuso en buenos términos, y con las pruebas en las -manos, la insuficiencia de la casa y la necesidad de comprar un jardin -del vecindario para el uso de los convalecientes. Cuando ella terminó, -preguntáronme mi opinion. - ---Apruebo en todo esa excelente idea, dije, y estoy convenido de que -dirijiendo y haciendo recomendar á la administracion una memoria tan -neta y tan bien hecha, obtendriamos de aquí ocho ó diez años esa mejora -urjente. - ---De qué administracion hablais? preguntó el Coronel, que presidia por -derecho de antiguedad. - ---Hablo de la administracion jeneral de los hospicios. - ---Qué mónstruo es ese? dijo Humbug riendo. Brown, es el nombre de algun -nuevo Leviathan? - ---Tregua á las chanzas, dije á Humbug; supongo que este hospicio -depende, como todos los demas, de una gran administracion protectora y -centralizadora: Es el Estado, es la Ciudad, es una corporacion la que -regla, vijila y organiza la caridad? poco importa; lo evidente es que -siempre se depende de alguna de esas cosas. - ---Hé ahí, dijo el grosero Brown, que es lo contrario de la verdad. -Gracias á Dios! nosotros no dependemos de nadie. Hénos aquí reunidos para -aliviar la miseria, ponemos en comun nuestra buena voluntad, nuestro -tiempo y nuestro dinero, sometemos nuestros estatutos al Estado, que -hace de nosotros una corporacion; hecho esto, quién puede tener derecho -á mezclarse en nuestros negocios? Es un crímen la calidad? Es una carga -política ó municipal? Yo soy cristiano y socorro á los pobres á mi -manera, quién puede pues, inmiscuirse en esto, que es para mi uno de los -primeros deberes? Acaso se gana el cielo por procuracion? - ---Permitid, le dije; nadie os prohibe que deis vuestro dinero; jamás -tirania alguna llevó su crueldad hasta ahí. Pero el derecho de fundar un -hospital es otra cosa; si al primero que se le presentase le concede la -facultad de abrir esos asilos, á qué desórden no iriamos á parar! Pronto -tendriamos hospicios homeopáticos, y que sé yo! - ---Hospicios homeopáticos? dijo Rose, hay tres en la ciudad, y va á -fundarse el cuarto, qué mal hay en eso? - ---Rose, amigo querido, esclamé, sois vos un boticario ortodoxo, quién -semejantes monstruosidades profiere? - ---Querido Doctor, repuso Rose, nosotros no sabemos ni en relijion -siquiera, lo que es una ortodoxia oficial. Dejámosle á cada cual el -derecho de buscar á Dios, segun su conciencia. Obrando de buena fé, no -podemos ser mas rigurosos con la salud del cuerpo que con la del alma. -Por otra parte, mi buen amigo, ambos somos augurios, y sabemos á que -atenernos sobre la medicina oficial y las píldoras ortodoxas. - ---Sea! repliqué; proclamad la libertad del charlatanismo y del -envenenamiento; ya nada me asombra en esta república, que debiera poner -en su bandera la divisa de la abadia de Theleme: _Haz lo que quieras_; -pero os hablaré en nombre de la utilidad y del buen sentido. Con vuestro -sistema de _dejad hacer_, cuántos hospicios teneis? - ---Unos cien, cuando mas, dijo la señora Hope. La cifra me asombró; no -creia en esa fecundidad de la caridad anárquica, mas no habia agotado mis -razonamientos. - -Unos cien hospicios! esclamé; señores no olvideis esa cifra admirable; si -ella hace honor á los cristianos de París en Massachusetts, preguntaos, -como hombres prácticos, lo que esa multiplicidad, la que esa concurrencia -debe fatalmente producir. Empleos dobles, pérdida de dinero; aquí, -superabundancia; alli, ausencia completa de socorros; despilfarro y -pobreza. Suponed, al contrario, que una vasta administracion reune -esos hilos dispersos, y concentra esas fuerzas estraviadas; colocando -en la cúspide de la pirámide á un hombre vijilante, activo, económico: -en el acto reina el órden, y con el órden todos los beneficios de la -unidad! Jerarquias médicas, clínicas regulares, enseñanza disciplinada, -caja central, farmacia central, en una palabra un verdadero imperio: -el imperio de la caridad, con su jefe, sus ministros y sus súbditos. -No es un sueño; ese ideal, es una verdad en los paises que están á la -cabeza de la civilizacion. Gracias á la maravillosa potencia de la -centralizacion yo afirmo que con un pequeño número de grandes hospicios y -una organizacion vigoroza, me seria fácil duplicar el número de camas de -vuestros enfermos, sin gastaros un dollar mas. - ---Estoy convencido, dijo Humbug. Con su talisman, el doctor es capaz de -rehacer el mundo, estirpando de él todos los desórdenes de la libertad. -Pido que por el mismo voto, se pongan en sus manos, las fábricas de -tejer, las fundiciones, los astilleros y demas. Con usinas centrales, -y una jerarquia de injenieros, no dudo que la produccion se doblará, -disminuyendo todos los gastos. - ---Sois insoportable, le dije, me tomais por un comunista? Creeis acaso -que ignoro que en industria esa unidad es una quimera? - ---Por qué? repuso el eterno burlon. Por ventura en industria la -centralizacion no produce forzosamente la economia de las fuerzas, la -regularidad de la produccion, la jerarquia y la disciplina del trabajo? - ---Sin duda, repuse, pero ese es el lado pequeño de la cuestion. Esa -uniformidad mecánica destruye la ley moral de la produccion. Qué -significa esa regularidad ficticia, si ella destruye el ojo del amo, -si anonada el esfuerzo individual, el interés privado, la libre -competencia? Una gota de agua al lado del océano. Lo que yo os propongo -al contrario.... - -Es exactamente la misma cosa, interrumpió Humbug con vivacidad. Interés -privado, esfuerzo individual, libre competencia, todos esos móviles -que apreciais tan bien, son igualmente los móviles de la caridad; es -menester agregar la abnegacion que solo vive de la libertad. Si el Estado -ó el comun se encarga de socorrer á los pobres en reemplazo mio, si esa -enorme mecánica me desembaraza de la primera de las virtudes, pagaré -arrugando el ceño un impuesto mezquino, y todo estará dicho. Pero dejad -á mi cargo el cuidado de la miseria, y las dulzuras de la limosna, y -os daré hasta mi último cobre. Yo me curo poco de los otros hospicios -de la ciudad, no los conozco; pero este es mio,--esos niños, los amo -como si Dios me los hubiera dado á mi solo. Cuando he terminado mi dia, -cuando me siento triste y fatigado, aquí es donde vengo; en medio de -mis pequeños protejidos es donde olvido mis pesares. Preguntad á estos -caballeros lo que cuesta la caridad voluntaria. Calculando por bajo les -costará el décimo de su renta; apuesto á que si el Estado nos tomára -una veintésima parte, todos gritariamos á la tiranía! Concedo que habrá -dinero despilfarrado y fuerzas perdidas, pero lo que se debe ver es el -fin, y afirmo con las pruebas en la mano, que la caridad individual es -tres y cuatro veces mas fecunda que la caridad organizada. Vuestro -sistema, caro doctor, arroja sin cesar, entre la voluntad y el acto, un -obstáculo que todo lo hiela. Nosotros no somos paralíticos,--dejadnos -obrar, ved lo que un pueblo gana con la libertad. Bajo el punto de vista -político, el Estado tiene el mayor interés en dejarnos la práctica de la -mas amable y sociable de las virtudes; bajo el punto de vista económico -hace un excelente negocio; multiplica los socorros y los estudia y sirve -á la vez á la ciencia y á la humanidad. - ---Señores, dijo el Coronel, me parece que nos alejamos mucho de la -cuestion. Nos piden veinte mil dollars por mejorar y agrandar nuestro -hospicio; no tenemos sino una cosa que hacer: suscribamos y dirijamos una -carta de suscricion á nuestros sócios. Yo que no tengo hijos y que he -adoptado esos pequeñuelos, doy el ejemplo, y me suscribo por mil dollars. - -La lista pasó de mano en mano: cuando llegó á mí, hice lo mismo que -Rose,--me suscribí por cincuenta dollars. - ---Permitidme una reflexion final, dije al Consejo. Veo que compramos, -mediante diez mil dollars un jardin de poca estension, no es muy caro? - ---Es el doble de su verdadero valor, repuso la señora Hope, pero el -propietario no quiere deshacerse de él por menos. - ---Pues es gracioso! esclamé. Un propietario que coloca su conveniencia -y su egoismo sobre el interés de los pobres! eh! Señores, es menester -espropiarlo; no fomenteis con vuestra debilidad una odiosa especulacion. - ---Doctor Smith, dijo Brown, frunciendo las cejas, eso si que es comunismo -de primera clase. - ---Vaya, vaya, repuse alzando los hombros, acaso el interés particular no -debe ceder al interés jeneral? - ---Sin duda, repuso el puritano; pero nada hay tan peligroso como las -máximas banales. Así es como siempre han muerto la libertad,--con -palabrotas. La propiedad no es un interés, es un derecho. El interés -jeneral es una palabra elástica y vaga, que puede cubrir las pretensiones -mas injustas á la vez que las mas lejítimas. Antes de invocarlo, comenzad -por definirlo. - ---Nuestras leyes han definido la cuestion, dijo Humbug. Para nosotros -no hay sino cuatro causas de espropiacion: un camino, una calle, un -ferro-carril, un canal. Pero aunque seamos por excelencia un pueblo -municipal, y aunque la ciudad sea soberana en lo que le concierne, -no obstante, la propiedad es cosa tan santa, que antes de tocarla es -menester que la lejislatura del Estado intervenga; ella es la que aprueba -la traza y la que autoriza la espropiacion, mediante indemnizacion -prévia. Para todo el resto: escuela, hospicio, casa municipal, Iglesia, -la ley coloca el derecho particular primero que un interés que en -resumidas cuentas no viene á ser sino el de una corporacion ó el de -un barrio. A dónde iriamos á parar con vuestro sistema doctor? Me -despojarian de la herencia de mi padre, me arrebatarian mis recuerdos, se -reirian de mis afecciones, turbarian la mas santa de las propiedades, y -para qué? Para edificar un teatro ó una fonda. - ---Cómo! esclamé, en una república donde el pueblo manda, osais defender -esas viejas máximas feudales? - ---Señor, dijo Brown, vos no entendeis jota de libertad. Cuanto mas -democrático es un pais, tanto mas necesario es que el individuo sea -poderoso y sagrada su propiedad. Nosotros somos un pueblo de soberanos; -todo lo que debilita al individuo nos conduce á la demagojia, es decir al -desórden y á la ruina; todo lo que fortifica al individuo nos conduce á -la democracia, reino de la razon y del Evanjelio. Una nacion libre es una -nacion en la que cada ciudadano es dueño absoluto de su conciencia, de su -persona y de sus bienes; el dia en que, en lugar de hablarnos de nuestros -derechos individuales, nos hablen del interés jeneral, adios de la obra -de Washington; seremos una muchedumbre y tendremos un amo. - ---Señores, dijo el Coronel, que se interesaba mediocremente en nuestros -debates, no hay nada mas á la órden del dia, está levantada la sesion. -Os pido perdon de dejaros, añadió. Dicen que hay malas noticias de la -guerra, estoy impaciente por saberlas. - -Nada que me disgustaba acabar con el puritano y su áspero lenguaje; pero, -por mi desdicha, habíale caido en gracia, ó mejor dicho, el hombre habia -formado quizá el glorioso proyecto de convertirme á su fanatismo. - ---Doctor, me dijo, tengo que pediros un servicio. Acabamos de fundar en -este barrio un _instituto de obreros_[56]. Habrá una biblioteca, un museo -de modelos, dos salas de dibujo, un gabinete de lectura, en una palabra, -todo lo que hace la utilidad de un Club de esa especie. Los mismos -obreros son los que proveerán á los gastos de entretenimiento; lejos de -nosotros el pensamiento de erijirnos en bienhechores, turbando en lo mas -mínimo la obra de la libertad. No debilitar jamás ni la dignidad ni la -responsabilidad de aquellos á quienes beneficiamos, es la primer regla -de la caridad. Pero hay gastos de fundacion que son considerables, la -bolsa de nuestros trabajadores no basta para ellos; necesitamos diez -mil dollars por lo menos. Para obtenerlos, hacemos lecturas públicas -y pagodas. Everett el clásico nos ha prometido su concurso, así como -el elocuente Sumner. Espero que tendremos al filósofo Emerson y al -poeta Longfellow. Por mi parte daré una leccion, en la que mostraré que -reahabilitando el trabajo y levantando al obrero, el Evanjelio ha creado -al mismo tiempo la riqueza y la libertad modernas. Vos no rehusareis el -uniros á nosotros. Dos lecturas sobre la hijiene de los recien nacidos, -por el sábio médico del hospicio de la Providencia, nos atraerian todas -las madres, y nos valdrian cuatro-cientos dollars por lo menos. - ---Teneis la autorizacion del Gobierno? le dije. - ---Por quien soy, doctor, os digo que os ireis derecho al paraiso, -contestó el porfiado. A fuerza de cuidar niños os habeis puesto como -ellos; no podeis caminar sin andadores. Qué autorizacion se necesita para -ilustrar á los hombres y hacerles el bien? - ---Comó! esclamé, podeis dar cursos públicos y hablar de política á los -obreros sin que el Gobierno intervenga? - ---Seguramente, dije, si olvidamos nuestros deberes, la ley está ahí, y la -justicia con ella; eso basta. - ---No, eso no basta; el Estado no puede abandonar al primer advenedizo el -derecho de hablar á los hombres. Esa ciencia de parada, esa instruccion á -medias le inspira al pueblo una ambicion desastrosa; es poner al pais y -aun á la relijion en el mismo peligro. - ---Una media luz vale mas que la noche, reino de los apetitos y de las -pasiones, dijo Brown, y por otra parte, cómo se ha de hallar el dia si -no se le busca? Es menester que hablemos al pueblo, y que nos pongamos -sin cesar en relacion con él. Para nosotros, demócratas y cristianos, -hay ahí una cuestion de vida ó muerte; lo que mata las repúblicas, es -la ignorancia; ilustrad al pueblo si temeis al despotismo. Lo que mata -la relijion es una fé que no razona; ilustrad al pueblo si temeis la -infidelidad. Necesitamos luz en todo y para todo. Si el cristianismo es -una fábula, que caiga; si es la verdad que reine. Creeis que nosotros -los pastores, somos algunos charlatanes que viven del error y de la -credulidad? - ---Calmaos, respondí, y no coloquemos tan alto la cuestion. Me -concedereis que dando á los obreros un punto de reunion, fundais un club -en el que serán amos. - ---Sin duda, puesto que estarán en su casa. - ---Y no veis que á la primer querella con los patrones ese club se -convertirá en un foco de coalicion? - ---Si los obreros quieren coaligarse, dijo friamente aquel fanático, quién -se los puede impedir? Los que venden su trabajo tienen tanto derecho como -los que se lo compran. Es un trato que se hace con entera libertad. - ---Pero señor, esclamé indignado de aquella estupidez, vos predicais la -anarquía. - ---Señor, me dijo con su brutalidad ordinaria, vos hablais un lenguaje que -no es el de la América. La anarquía es la invasion de la libertad ajena, -no la defensa de su propia libertad. - -Creedme, añadió alzando al cielo unos ojos inspirados, la cultura del -alma es la salud de las democracias cristianas; ellas no viven sino -por la educacion. Dejad que los obreros léan, se instruyan y discutan: -educadlos, segun el sentido admirable de la palabra, levantadlos hasta -nosotros, levantaos vosotros mismos con ellos, y no tendreis que temer -ni coaliciones, ni comunismo ni todas esas locuras que espantan al viejo -continente. Son enfermedades que la ignorancia enjendra; á nosotros toca -curarlas, doctor. _Sursum corda_, hé ahí mi divisa. - ---La acepto con toda mi alma, repuse arrebatado por la fogosidad de aquel -inspirado, contad conmigo. - -Una vez solo con Humbug, preguntéle si venia conmigo á la instalacion de -Dinah. - ---Tengo interés en no faltar, doctor Paradoja, me dijo con sonrisa -maligna; me divertís mucho con vuestras magníficas teorías. Cuanto mas os -oigo tanto mas aprecio la grandeza de nuestras instituciones. - ---Gracias por el cumplimiento, le contesté, parece que mis elojios de la -centralizacion os hacen el efecto de una demostracion de la libertad _per -absurdum_; debiais ser mas caritativo mi buen amigo, y pensar que hay en -la tierra otros paises que la América. - ---Os veo venir, me dijo, fanático de la unidad latina, piadoso adorador -de la Francia. Yo tambien amo á los Franceses; los nietos de La-Fayette -son para mi hermanos; pero perdóneme ese pueblo injenioso, si le digo -que hace sesenta años que persigue un problema insoluble. Poner la -libertad en una carta, y el despotismo en la administracion es querer -caminar atado de piés y manos; todo el talento del mundo reunido no lo -conseguiría. - ---Deveras, repuse sonriendo de aquella vanidad. Véamos, hombre práctico, -decidnos pues lo que falta á los Franceses para elevarse hasta la -civilizacion de los Yankees. - ---Una sola cosa, dijo, con la mayor seriedad. En todos sus sistemas han -olvidado la pieza esencial, sus políticos se parecen á Sam el distraido. - ---Quién es Sam el distraido? - ---Era el mensajero de mi aldea, dijo alegremente Humbug. Un muchacho -lleno de penetracion y de malicia, osado hasta la temeridad, económico -hasta la avaricia, exacto hasta la minuciosidad,--vamos, la gloria y el -honor del Connecticut. Solo tenía un defecto,--que perdia la memoria. -Un dia que tenia que distribuir mas de cincuenta paquetes en el camino, -viéronle á cada paso inquieto y ajitado.--“Me he olvidado de algo, decia, -pero qué es lo que he olvidado?” Al fin llegó al pais, y hé aquí sus -hijos que salen á recibirle.--“Buenos dias, papá, dónde está mamá?”--Dios -mio! gritó Sam, pegándose en la cabeza,--“hé ahí lo que me faltaba, he -olvidado mi mujer!” - -Es lo mismo que les pasa á los Franceses: tomad al azar una de esas -constituciones que les han fabricado por docenas,--hallareis en ella al -Estado y sus derechos, al individuo y sus derechos; pero falta.... - ---Qué falta? esclamé. - ---La sociedad, respondió Humbug. A un lejislador Francés nunca se le ha -ocurrido que la sociedad, es decir, la asociacion bajo todas sus formas, -la libre accion de los individuos reunidos,--tuviera un puesto en la vida -política de la Nacion. Nosotros los Americanos le damos el mas ancho -dominio: el comun, la Iglesia, el hospicio, la escuela, la educacion -superior, las ciencias, las letras. Cada asociacion es para nosotros una -especie de familia agrandada,--y todas esas asociaciones, elevándose -gradualmente forman otras tantas hiladas que arrancan del individuo para -llegar al Estado. La América no es, hablando en verdad, sino una reunion -de familias, que hacen por sí mismas sus negocios. Hay algo de esto en -Francia? Allí solo se vé una cosa,--la administracion, inmenso pólipo que -echa en todas partes sus brotes, que en todo se enreda, que todo lo toma -y lo sofoca: - - _Monstrum horrendum, immane, ingens, cui lumen adeptum._ - -El pais está cortado en dos partes; de un lado el poder, con todos los -recursos de una centralizacion formidable,--de otro una muchedumbre que -obedece mas ó menos voluntariamente. De ahí todas las revoluciones que -destrozan ese hermoso país, de ahí su eterno absorto. Ora debilitan la -autoridad y la reducen á la impotencia, y creyendo agrandar la libertad, -no llegan sino á la anarquía; ora se echan en el exeso opuesto, y -estrechan todos los vínculos, y creyendo servir al órden, no llegan sino -á lo arbitrario. Deplorable espectáculo el de un noble pueblo, que no -sale del abismo sino para caer nuevamente en él! - ---Y el remedio, querido amigo? Quién sabe si el carácter nacional no es -la causa de ese mal éxito perpétuo? - ---No creo, dijo Humbug, que haya pueblos nacidos para servir, no -esceptúo ni á los negros; por otra parte no veo que la Francia haya -hecho nunca un mal uso de la asociacion. Gracias á la administracion, -que sobre-nada despues de todas las revoluciones, y se enriquece en -cada naufrajio,--hánles rehusado siempre á los franceses esa apacible -libertad, que atempera y predomina sobre todas las demas. Diez veces -les han dado un voto que no les servia de nada; pero el cuidado de sus -propios negocios todavía lo espera. Reyes durante una hora, hánles -rehusado desde el dia siguiente hasta la facultad de obrar y hablar. -Bajo tales condiciones la esperiencia no está hecha; la soberanía no es -la libertad. Con la primera el pueblo no conquista frecuentemente sino -el derecho de perderse; con la segunda, vive, crece y tiene en sus manos -su fortuna y su honor. Cuando los franceses hayan hecho el ensayo de -gobernarse por sí mismos, podrá condenárseles; hasta entonces nadie tiene -el derecho de acusarlos. La Fayette, cuyos escritos leemos nosotros, -al paso que quizá son desdeñados en Francia, reclamaba hace cincuenta -años esa vida libre, esas reuniones libres que hacen nuestra grandeza. -Si yo tuviera el honor de ser su compatriota,--hé ahí la herencia que -quisiera revindicar. El que á los franceses enseñe que la centralizacion -los esclaviza, que solo la asociacion puede salvarlos, ese hombre habrá -arrancado por siempre jamás el jérmen de las revoluciones, plantando en -fin en una tierra jenerosa el árbol que no nunca se secará. Y, con mas -seguridad que Arquimedes podrá gritar: _Eureka_; porque habrá hallado -simultáneamente dos tesoros mas preciosos que todas las riquezas del -mundo,--la libertad y la paz. - ---Bravo, Humbug! esclamé, estais elocuente. Pero mi buen amigo; si -fuérais á contar semejantes fábulas á Paris, en Francia, os silvarian -como á un soñador, esto es, sino os encerraban como á un sedicioso, en -medio á los aplausos de la moderna Atenas. - ---Eso no me sorprenderia, dijo; los atenienses de otro tiempo tenian un -filósofo que la Pitia proclamaba ser el mas sabio de los hombres, y fué -por esto que se dieron prisa en matarlo. Los sapientes de la Agora, las -jentes prácticas acusaban á Sócrates de ser un revolucionario y un atéo. -Qué es hoy dia de la memoria de esos grandes hombres de estado que habian -salvado la patria, y que naturalmente se hacian pagar sus servicios? Un -ciudadano no se detiene ante esos obstáculos miserables; defiende la -verdad con una tenacidad invencible, señala el escollo, grita hasta que -la corriente lo ahoga; salva algunas veces á las jentes á pesar de ellas, -y nada espera sino de la posteridad. El reconocimiento es la virtud del -porvenir. - -Singular pueblo! murmuré, entre estos almaceneros las convicciones son -pasiones, al paso que entre nosotros, pueblo heróico y teatral, las -pasiones y los intereses son las que...... guardé para mi el resto de la -reflexion. - - - - -CAPITULO XXVII. - -La escuela. - - -Charla que charla llegamos á la calle Federal. Frente á nosotros, sobre -un montecillo que dominaba la ciudad y la campaña, alzábase altivamente -un edificio de grande apariencia,--una torre cuadrada flanqueada de dos -alas. Si hubiera estado en un pais civilizado, habria dicho: “Es la -caserna de la jendarmería ó la casa de la prefectura.” En aquel pueblo -sin policía y sin gobierno, era el palacio del Abcdé,--era la escuela! -Una nacion puede ser juzgada por sus monumentos. - ---Y bien, doctor, me dijo Humbug, cómo hallais el palacio de nuestra -juventud? - ---Muy hermoso exteriormente, le contesté; pero muy mal arreglado. Veo -allá arriba unos muchachones de quince años y unas chiquillas de poco mas -ó menos que entran todos á un tiempo; eso no es propio. En toda escuela -bien organizada se separan los dos sexos; es una precaucion de la que -parece no teneis idea siquiera. - ---Dos entradas para niños que van á estudiar en la misma sala, dijo -Humbug? Para qué? - ---En la misma sala! esclamé, pensais en ello? Es el colmo de la -inmoralidad. - ---No veo de inmoral sino vuestra imajinacion, repuso Humbug riendo. -Nuestros niños, querido doctor, son niños honestos; entre nosotros no se -halla sino: - - _Virgines lectas, puerosque castos._ - -La escuela es una gran familia, en la que no hay sino hermanos y hermanas -que se disputan el premio del estudio. De dónde sacais vuestras horribles -ocurrencias? - ---Entónces, mi buen amigo, los Yankees son ánjeles, machos y hembras. - ---Y la Europa repuse, con sus veinte siglos de experiencia, no es mas que -una vieja chocha que no sabe, ni lo que hace ni lo que dice. - ---Querido doctor, dijo Humbug, los ingleses han comenzado por burlarse de -nosotros; hoy dia nos imitan. Dentro de diez años no habrá en Inglaterra -una sola escuela en que los dos sexos no estén juntos. En cuanto á los -otros pueblos de Europa, su educacion ha sido clerical durante tanto -tiempo que para despojarse de sus preocupaciones necesitarán mas de un -dia. Nosotros no educamos ni frailes, ni soldados; preparamos hombres á -la vida comun. Porqué, pues, no hacer la escuela á imájen de la familia y -de la sociedad? - ---Vosotros sois unos imprudentes! esclamé; jugais con el fuego. - ---Somos padres de familia, repuso Humbug; sabemos por esperiencia -que para dulcificar el corazon, formar el carácter, é inspirar ideas -jenerosas nada vale tanto como esa primera comunidad de trabajo y de -estudio: - - _Emolit mores, nec sinit esse feros._ - ---Lo que es imprudente, insensato,--es la pretendida sabiduría de la -vieja Europa. Separar los niños y las niñas, enseñarles desde la primera -edad que ambos están en un peligro misterioso, turbar y exitar sus -jóvenes imajinaciones, y echar despues de repente y en el momento mas -difícil en el mundo de los hombres ardientes y temerarios, á mujeres -inquietas, tímidas, sin defensa,--es una verdadera locura; pido perdon de -ello á vuestra gravedad, mi querido doctor. Vuestra educacion claustral -es un dique que detiene y aumenta todas las pasiones; nuestra educacion -comun habitúa nuestros hijos á amarse como hermanos y á respetarse -mútuamente. - ---Es posible, esclamé, que los peligros de vuestro sistema no os abran -los ojos? - ---Preguntádselo á nuestros maestros, repuso: no hallareis uno solo -que no esté orgulloso de nuestras escuelas mistas. Es una invencion -Americana,--una invencion que nos hace honor. Como siempre hemos tenido -confianza en la naturaleza humana y en la libertad; como siempre nos -hemos congregado. En ninguna parte la instruccion es mas fuerte, ni -tan moral, mas grande que en nuestra querida institucion. La emulacion -entre ambos sexos es un aguijon sin par. Por niño que sea, el hombre -se avergüenza siempre de ceder el primer lugar; la mujer es paciente, -y tiene la intelijencia mas abierta; en estos primeros estudios que -no tienen nada de abstractos, ella es siempre la que sale triunfante. -Pero ese no es sino el lado pequeño de la cuestion. Las niñas ganan -con nuestro sistema, tanto en carácter y voluntad, como los hombres en -corazon. Aprenden á conocernos, y, sea dicho entre nos, mi buen Daniel, -nosotros no somos peligrosos sino en tanto que no se nos conoce. Siendo -respetadas, las niñas se respetan á sí mismas; siendo libres se dan el -lugar que las conviene; y en las recreaciones, por ejemplo, una prudencia -natural las separa de sus compañeros. En cuanto á los jóvenes, ellos -adquieren en nuestras escuelas esa delicadeza de sentimientos, esa -política caballeresca que solo la sociedad de las mujeres puede darles. -Qué hay mas salvaje y brutal que el colejial inglés, abandonado á sí -mismo y á la tiranía de sus mayores? Habeis leido á _Tom Brown_? dá -vergüenza de la civilizacion. Preferiría vivir entre los Pieles-Rojas -antes que con colejiales como Eton ó Rugby. Entre nosotros, al contrario, -todos los jóvenes crecen juntos; á los diez y seis, á los veinte años, -sus relaciones son tan simples, tan fraternales como cuando se hallaban -en los mismos bancos. Mas de un casamiento se hace entre esos antiguos -camaradas de escuela; la estimacion, la amistad hacen nacer el amor y le -sobreviven. La Europa, vuestro ídolo, ha imajinado algo tan cristiano y -perfecto? - ---Es un sueño, dije. - ---Entrad, incrédulo, repuso Humbug; vereis que ese sueño es una verdad. - ---Una palabra todavia, le dije. Todos esos niños son santos, por -supuesto. Pero dónde hallareis hombres capaces de educar esas falanjes -celestes? Cuál es el maestro que puede animar á la vez la timidez de -vuestras niñas, y dulcificar la turbulencia de vuestros niños? Dónde ha -de hallarse ese fénix que, en cada comun, responda del honor y de la -virtud de vuestros hijos? - ---Entrad, repuso Humbug; vereis desempeñando su tarea á Dinah, vuestra -protejida, y á vuestra querida Susana quizá. - ---Estais loco, esclamé, pegando en el suelo con mi baston; es á una mujer -de veinte años á quién le confiais hombres que ya tienen barba en la -cara? Lindo jeneral para tal ejército; como lo respetarán! - ---Todavia una preocupacion del viejo mundo, querido doctor. Nada mas -natural en un jóven que ama á su madre que respetar á una mujer; lo que -no lo es,--es obedecer á un maestro que amenaza y castiga. La fuerza -influye poco en el corazon de un niño; cuanto mas jeneroso es, tanto -mayor es su resistencia; contra lo que no tiene defensa, es contra -la dulzura y la afeccion. En este punto tambien, la esperiencia dá un -desmentido á la antigua sabiduria, que no es sino un viejo error. Son las -jóvenes de la Nueva Inglaterra las que, con una abnegacion de misioneros, -se consagran á vivir entre la corrupcion del Sur ó en las soledades -del Oeste, con el objeto de educar á las almas jóvenes, y darlas á la -verdad y á Dios. Tenemos maestros, como los mejores que pueda haber; pero -nuestros mas bien dotados institutores, escollan allí donde una jóven -Yankee hace maravillas. La infancia pertenece á la mujer; es una ley -natural que hemos tenido el mérito de reconocer y de aplicar. - ---Amen, contestó, alzando los hombros; vamos á admirar esas tímidas -ovejas y esos dóciles corderos, conducidos por una pastora no menos -inocente que su rebaño. - -Entré de mal humor en la sala grande; y sin embargo de no poder sufrir -la sin razon,--lo confesaré con vergüeuza, apenas puse el pié en el -santuario me sentí seducido. - -Me hallaba en una vasta pieza, donde el aire y el dia entraban por unas -anchas ventanas; las paredes eran de una limpieza esquisita, y estaban -adornadas de trecho en trecho sea de cartas mudas, sea de cuadros de -historia natural, sea de figuras de física y de jeometria. Cada niño -tenia su pupitre, aislado por cuatro varillas que se cruzaban á su -alrededor. Sentado delante de esa mesa barnizada, que brillaba como un -espejo, solo, y sin vecino; el escolar es maestro de sí mismo; si se -distrae, si no trabaja, solo sobre él recae toda la responsabilidad. El -institutor colocado en un estrado, vijila de una mirada esas largas filas -de pupitres, colocadas unos tras de otros. Vijilancia poco necesaria en -un pueblo ambicioso donde cada cual quiere instruirse para llegar á la -fortuna y al poder! Los vicios de los Americanos les sirven á ellos mas -de lo que á nosotros nos sirven nuestras virtudes. - -Dinah estaba ocupada en una pieza vecina. El maestro de la sala grande -era mi Susana. En aquel momento la señorita enseñaba la jeometria á siete -ú ocho muchachones que, déboles esta justicia, escuchaban como buenos -niños á su amable maestra. - ---Venid, mi buen padre, dijo Susana toda gozosa; tomad esa tiza, -demostradnos las propiedades del cuadrado de la hipotenusa. - -Hacer una demostracion me habria sido difícil; habia sido demasiado bien -educado en la Universidad de Francia, para entender de jeometria; todo lo -que recuerdo sobre el particular se reduce á una vieja cancion que, quizá -tararean todavia al rededor de la Escuela _Politécnica_ con la tonada de -_Calpigi_. - - _Le carré de l’hypoténuse_ - _Est égal, si je ne m’abuse,_ - _A la somme des deux carrés,_ - _Faits sur les deux autres cotés._[57] - -Dejé pues á mi Susana trazar sobre la pizarra el triángulo, rectángulo A. -B. C., levantar sobre cada lado un cuadrado &a., &., y me retiré á fin de -que mi hija no tuviera que avergonzarse de la ignorancia paternal. - -En una de las salas chicas (lo menos habia ocho,) Dinah interrogaba, -sobre los rios grandes y pequeños de la Francia á unos niños de nueve á -diez años. Sorprendíme de su memoria y de su ciencia, yo Francés, que, -si me hubieran interrogado sobre la América, no habria podido ofrecer en -cambio á aquellos jóvenes eruditos sino el Mississipi, el Hudson y el -Potomac, únicos cursos de agua de que me hayan hablado. Verdad es que la -América nos interesa poco, al paso que la Francia, reina de las letras -y de las artes, debe interesar prodijiosamente á los Americanos. Es la -admiracion de los bárbaros por la civilizacion! - -Despues de la geografía vino la lectura en alta voz, y la declamacion. Un -hombrecito de nueve años se levantó, y sin timidez ni descaro, nos recitó -uno de los pasajes mas poéticos del _Hiawatha_ de Longfellow. Aunque -el jóven prodijio, gangueaba un poco, vicio comun en América, díjonos -aquel pedazo con una gran precision de tono y verdadero sentimiento; hay -actores célebres que no se han elevado nunca hasta esa altura. - -Despues de la poesía, vino la elocuencia. Un niño, de cabellos -relucientes, se levantó, puso los piés en escuadra, y con voz animada -entonó un himno á la gloria de la América: - - “Amigos y conciudadanos! - -“Estais apenas en la infancia, y sin embargo sois ya el primer pueblo -del mundo. Cuál es el héroe del último siglo, el mas grande hombre, -el mejor, el amigo de su pais y de la libertad? El universo contesta: -Jorje Washington, un Americano. Cuál era el primer físico? Franklin, -un Americano. El mas gran teólogo? Jonatan Edwards, un Americano. -Cuál es el mas grande jurisconsulto del siglo XIX? El juez Story, un -Americano. Cuáles son los primeros oradores de nuestra edad? Claye, -Webster, Everett, Sumner, todos ellos Americanos. Cuáles son los primeros -historiadores? Prescott, Bancroft, Lothrop-Motley, Ticknor, Americanos. -Cuál es el primer naturalista? Jacobo Audubon, un Americano. Cuáles son -los mas grandes moralistas y los verdaderos sábios de nuestros tiempos? -Channing, Emerson, Parker, todos ellos Americanos. Cuál es el primer -novelista de nuestros tiempos? Mme. Beecher Stowe,[58] una Americana. -Cuáles son los grandes inventores? Whitney, que ha imajinado la máquina -para pelar el algodon; Fulton que ha creado el buque á vapor; Morse, que -ha hallado el telégrafo eléctrico; Maury, que ha trazado en los mares -rutas infalibles, todos ellos Americanos. - -“Valor pues, hijos de los Puritanos; el porvenir es vuestro. Antes de -que el siglo acabe sereis cien millones de hombres; qué será frente á -vosotros la Europa, subyugada y dividida? La naturaleza os ha dado los -mayores lagos, los mayores rios, los mas hermosos puertos; teneis tierras -fecundas, y en cantidad inagotable. Vuestras minas de carbon son tan -grandes como la Francia. La industria os ha dado mas ferro-carriles, mas -buques á vapor, mas buques de todas clases que todos vuestros rivales -juntos. Vuestros hombres son los mas bravos, los mas atrevidos, los mas -injeniosos del universo; vuestras mujeres las mas bellas de la creacion. -Valor pues, raza bendita del cielo! el mundo es tuyo, porque eres á la -vez el pueblo mas cristiano y mas libre.” - ---Querido amigo, dije á Humbug, entre todas las virtudes que enseñais á -vuestros santitos, contais la modestia? - ---Un poco de indulgencia, doctor, repuso con tono embarazado. Cuando se -educan niños, es bueno forzar un poco el patriotismo. Es el medio de -que mas tarde no se enseñorée el egoismo. Confieso, por lo demas, que -la vanidad es nuestro lado flaco; nuestro prodijioso crecimiento nos -enloquece y nos hace cometer mas de una falta. Pero que nos arroje la -primera piedra aquel que no haya pecado. John Bull está á convencido -de que, _par droit de naissance_,[59] es el rey de los mares; y estoy -seguro que en Francia se repite en todos los tonos que los Franceses son -el primer pueblo de la tierra, y que el mundo no tiene ojos sino para -admirarlo. - ---Qué diferencia, esclamé. La Francia es la Francia! - ---La América es la América, repuso riendo. Todos los cristianos -están imbuidos de la misma locura; no hay disparate á que no pueda -ser arrastrado un pueblo, gritándole con aplomo “Ingleses robad esa -provincia, sois Ingleses! Franceses, batíos á troche y moche, sois -Franceses! Americanos, sed insolentes con la Europa, sois Americanos?” -El orgullo nacional, es la bandera roja que se tiende al toro cuando se -quiere hacerle caer en un lazo agachando la cabeza. Amigo querido, demos -á manos llenas la educacion, difundamos por todas partes la luz si no -queremos que el pueblo sea el eterno juguete de los charlatanes que se -burlan de sus mas nobles pasiones y de sus mejores instintos. - -En aquel momento sonó el reloj; era la hora del recreo. Corrí al patio, -y hallé al amable Naaman, convertido en capitan de una nueva milicia. -Tres ó cuatrocientos niños estaban formados en columna, las mujeres de -un lado y los varones de otro. Abrieron una puerta vidriera que daba al -patio, colocaron en ella un piano, y hé aquí á Susana y á Dinah, tocando -á cuatro manos la marcha de Oberon. Al punto se desplegan las columnas -en órden; se salta, se corre y se hace alto cadenciosamente; la cadena -se hace y se deshace con una precision admirable. Era aquello una mezcla -de danza y de jimnástica que encantaba los ojos, algo de noble, de -atrevido y de gracioso á la vez. No era así como los Griegos ejercitaban -á la juventud? Por primera vez comprendí como era que Platon colocaba la -danza y la música entre los primeros deberes del ciudadano. Yo estaba -deleitado, y á no haber sido un resto de vergüenza y mi barba griz, de -buena gana hubiera tomado parte en aquel _ballet_[60] militar. Por qué no -habia de haber danzado con los niños? No lo hacian los espartanos? - ---Mi jóven amigo, dije á Naaman, esto es encantador; mi corazon se -regocija ante este espectáculo, pero sacadme de una duda. Dónde estoy? -Dónde me han conducido? Esta casa elegante, estas mesas de un lujo -esquisito, estos hermosos libros forrados en badana, todo esto, -pertenece sin duda á una escuela particular, donde no se reciben sino -niños ricos. Quién es el director de este bello establecimiento? - ---Siempre festivo doctor, dijo el bello pastor. Estais en la escuela -primaria de la duodécima circunscripcion, barrio tercero. Tenemos ochenta -casas de esta especie en nuestra buena ciudad de Paris y no es bastante. - ---Muy bien; pero cómo puede el hijo del pobre proveer á los gastos de -esta enseñanza costosa? - ---De dónde venís? esclamó Naaman. No sabeis que la educacion es gratuita? -No habeis nunca mirado vuestra cuota de impuestos? Nosotros somos los -hijos de esos puritanos que, á penas desembarcaron en la árida roca de -Plymouth, abrieron escuelas para combatir á Satanás,--que es el verdadero -nombre de la ignorancia. Lo que hay de diabólico en nosotros,--es la -bestia; lo que hay de divino, es el espíritu. La escuela es nuestro -amor y nuestra debilidad; asi ella es el mas grueso capítulo de nuestro -presupuesto, como la guerra ó la marina es el de los pueblos civilizados. -Aquí, en nuestro Massachussetts el gasto de la escuela es poco mas ó -menos la cuarta parte de nuestros gastos generales; en el pequeño Estado -de Maine, monta á la tercera parte, lo que seria para la Francia un -presupuesto de cuatrocientos á quinientos millones. - ---Gran Dios! dije para mis adentros, si estas jentes no son locos, qué es -lo que somos nosotros.--Decidme, señor Naaman, quien vota esos fondos, y -como son administradas vuestras escuelas. - ---El voto es comunal, respondió; es el conjunto de los habitantes el que -fija la cifra del impuesto; es quizá el único gasto que aumenta todos los -dias con aplauso de los que lo pagan. Sobre este punto no hay partido en -América; todas las comuniones, todas las opiniones rivalizan para hacer -de nuestras escuelas el establecimiento mas rico y mejor dotado del pais. - ---Y naturalmente, dije, cada comunion quiere dominar en él. - ---No, repuso; esto os asombrará quizá, ninguna influencia de Iglesia -entra en estos muros. Cada leccion comienza por la Oracion Dominical y -una lectura de la Biblia, pero sin ser acompañada de ninguna refleccion. -La enseñanza es cristiana por el espíritu de nuestros maestros; no es -católica ni protestante. Damos aquí á nuestros hijos el medio de buscar -la verdad, les armamos contra la ignorancia, les preparamos á combatir el -buen combate; en cuanto á la enseñanza dogmática, está reservada á la -iglesia y á las escuelas del domingo. Así es como evitamos el perturbar -esas jóvenes conciencias, y no obstante como habituamos á nuestros hijos -á considerarse todos como hermanos en Jesu-Cristo. - ---Bien; pero quién os responde de los maestros? - ---El Directorio de educacion, dijo Naaman; directorio elejido libremente -por todos los ciudadanos del mismo comun, y que tiene sobre él el -directorio central del Estado. Esas asambleas reunen los hombres mas -considerables del pais. Es una gloria ser llamado á vijilar la educacion; -nuestros mejores ciudadanos, los Horacio Mann, los Bernard, han rehusado -un puesto en el Senado Federal por permanecer de directores de nuestras -escuelas en Massachussetts y en Connecticut. - ---Es posible? esclamé. - ---Qué tiene de sorprendente? repuso el jóven ministro. Creeis que en un -pais como el nuestro se anda preguntando qué es lo que hace la grandeza -de las naciones? En una República, en un Estado donde el pueblo es -soberano, es menester vencer la ignorancia ó ser muerto por ella; no hay -término medio: Para educar á un pueblo que cree en la verdad y que la -ama, nuestros políticos no han hallado sino un medio,--ilustrarlo: esto -es, hacer del mas insignificante ciudadano un hombre bastante instruido -para que no lo engañen, bastante prudente para gobernarse á sí mismo. - ---Y habeis resuelto el problema? - ---Sí, dijo, el problema fué resuelto el dia en que tuvimos escuelas tan -bien atendidas y tan completamente gratuitas, que ningun padre se atrevió -ya á rehusarnos sus hijos. Cuando el comun dá todo, hasta los libros, el -papel y las plumas, quién sería bastante loco ó suficiente culpable para -no aprovecharse de la munificencia nacional, y condenar sus hijos á la -ignorancia y la miseria? - ---Supongo, le dije, que la educacion es obligatoria. Despues de -semejantes sacrificios, el Estado tiene derecho de obligar á las jentes á -instruirse. El no puede sufrir brutos en la sociedad. - ---Hemos rechazado toda coaccion, repuso el jóven pastor. No porque -háyamos dudado de nuestro derecho; pero hemos tenido miedo de adherir á -un beneficio una idea odiosa. La multa y la prision harian odiar nuestras -escuelas; dejamos esas durezas para los gobiernos que se curan mas de -la obediencia que del amor de los ciudadanos. Hacer á la educacion -universal es toda la cuestion, y hemos llegado á ese fin exelente sin -tocar la libertad. Nuestras escuelas, abiertas á todos los niños hasta de -edad de diez y seis años, seducen y atraen aun á los mas rebeldes. En la -Nueva Inglaterra, no hallareis un solo ciudadano, nacido en el pais, que -no haya recibido instruccion de nosotros. - ---Bravo! esclamé, hé ahí una obra que hace el mayor honor á los -cristianos de América. - ---La política gana con ello, no menos que la religion, repuso; hemos -llegado á un resultado que debe sorprender á los modernos. Mediante -la perfeccion de nuestras escuelas, hemos restablecido, sin saberlo, -la educacion comun, tan querida de los antiguos. Nuestra enseñanza es -bastante elevada para preparar al hijo del rico á entrar al colejio; es -bastante simple para no asustar al hijo del pobre, bastante sustancial -para ponerle en estado de ocupar su puesto en la sociedad, sin que nunca -tenga que ruborizarse de su ignorancia. Aquí es donde toda la juventud -(comprended bien esta palabra; toda la juventud), viene á aprender -la lectura, la escritura, la aritmética, la jeometria y el dibujo. -Añadimos un poco de jeografia, de historia, de física y de química; y no -tememos hablarles de moral y de política á esos niños. Esplicámosle la -constitucion de su pais; son ciudadanos. Gracias á la riqueza y solidez -de nuestras lecciones, el hijo del millonario viene á instruirse al lado -del peon irlandés. Apercibo allí á una de las hijas de Green, jugando con -la hija de una pobre vendedora de frutas de la calle de los Nogales. Aquí -es donde reina la verdadera igualdad, la igualdad en todo, la igualdad -que eleva; aquí se fomenta el patriotismo y el amor á la libertad. Formar -una jeneracion, es formar un pueblo; hé ahí nuestra divisa, hé ahí lo que -hace de nuestras escuelas un lugar querido de todos y sagrado para todos. - ---Eso es bueno y grande, esclamé; pero perdonadme un escrúpulo final. -Instruyendo así á los hijos del pueblo, no temeis inspirarles á la vez -una ambicion perversa? No os parece que echais en la sociedad hombres -descontentos de su suerte,--llenos de deseos y necesidades superiores, á -su condicion? - ---Esa es una vieja objecion, que desde hace mucho tiempo no tiene curso -en América. Vuestros temores serian fundados, si nosotros abandonáramos -á nuestros hijos desde que salen de la escuela; pero pensad que nuestra -sociedad y nuestro gobierno son dos escuelas que no se cierran jamás. -Y, ademas, todos los hombres ilustrados que tenemos se hacen un honor -y un placer en instruir á los ciudadanos. Ved sino nuestras paredes -cubiertas de avisos; no hay noche en que no haya alguna lectura pública, -literaria, científica. La luz nos innunda; es menester ser dos veces -ciego para quedarse ignorante. Al lado de esa enseñanza libre, colocad -la Iglesia, siempre activa, y esas mil reuniones en las que ricos y -pobres se encuentran asociados sin cesar, para obras de propaganda y de -caridad. Agregad la vida política que remueve todas las ideas y fecundiza -todas las almas. Finalmente, y en primera línea, poned la prensa; es -decir, la palabra pública que no se agota nunca. No hay una Iglesia, una -asociacion, un cuerpo, un individuo que no tenga su diario; hasta los -niños tienen el suyo: el _Child’s Paper_, fundado hace cuatro años, tiene -ya cien mil lectores, el mas viejo de los cuales no cuenta quince años. -Quién puede resistir á esa marea que siempre sube? Quién puede escapar á -esa oleada de civilizacion que empuja á la humanidad hácia un porvenir -mejor? - ---Así, sois un pueblo de sábios? - ---No, dijo sonriendo. La erudicion como las artes en hija de las naciones -viejas, todavia no la poseemos. Nosotros somos unos advenedizos; -necesitamos un siglo quizá antes de tener esos ócios que permiten una -cultura desinteresada; pero me atreveré á decirlo,--somos el pueblo menos -ignorante que haya visto el sol. Mirad á nuestro alrededor; aquí no hay -paisanos, sino arrendatarios; aquí no hay jornaleros, sino artesanos. Al -salir de su herreria, el obrero se pone un frac negro, y vá á escuchar -una lectura sobre Washington ó sobre los descubrimientos de Livingston, -en Africa. Su vecino, el joyero, irá á trabajar en una escuela de dibujo, -ó seguirá un curso de química. Apesar de sus manos ennegrecidas, ambos -son unos caballeros; aman los placeres del espíritu tanto como vos -podeis amarlos. Id al Oeste, entrad en alguna _log house_[61] perdida -en el fondo de los bosques; sereis recibido por la mujer del azadonero; -la vereis amasando el pan ó batiendo la manteca. Esperad la noche, esa -misma mujer se pondrá al piano, hablará con vos de política, de moral, -y quizá de metafisica. La lectura del _Cocinero Perfecto_ no le impide -el apreciar á Emerson, ni el saborear á Channing. No damos á todos la -riqueza material, aunque el bienestar sea mas fácil de conquistar en -América que en todo otro pais; pero á todos les ofrecemos esa riqueza -que no teme el orin, ni á los ladrones; ponemos al alcance del pobre -esos goces intelectuales que, en toda edad y condicion, son una fuerza y -un consuelo. Haciendo eso, creemos cumplir con la palabra divina, llevar -los hombres á Dios, cultivando su espíritu y su corazon. - -Yo miraba aquel hombre con una emocion de que no era dueño; jamás he -visto brillar en una cara humana tanto entusiasmo y tanta fé. Para -Naaman la ciencia y la relijion eran un doble nombre de la verdad; ambas -llenaban su corazon; á entrambas las amaba con el mismo amor. - ---Amigo, esclamé, me habeis vencido. Héme aquí como San Pablo en el -camino de Damasco, herido por la luz y escuchando la voz que me grita: -“Es duro dar coces contra el aguijon.” Me rindo, mis ojos se abren; -veo y admiro la grandeza de este pais. Qué vida intensa! El corazon, -el pensamiento, todo está en accion; nada de inconvenientes, nada de -barreras! el hombre es dueño de su destino; tiene la felicidad y la -virtud en sus manos. Aquí no hay mentira oficial,--la verdad es quien -reina; nada de preocupaciones, ni de trabas, en todas partes resuena el -grito de un pueblo embriagado de esperanza: Adelante! adelante hácia un -mundo donde la miseria será curada, donde la fuerza será abatida; donde -el espíritu reinará. Estoy orgulloso de ser ciudadano de este hermoso -pais. Viva la libertad! vivan los Estados Unidos! viva la gran república! - -Mi voz fué ahogada por un redoble de tambor seguido de timbales -retumbantes. Dos zuavos entraron en la escuela; el uno corrió hácia -Susana y le tomó cariñosamente las manos,--Alfredo; el otro me saltó al -cuello,--era mi Enrique. - -Padre, me dijo, los del Sud han pasado el Potomac; Washington está -amenazado; movilizan nuestras milicias, llaman á los voluntarios; esta -noche partimos. Venid pronto,--mi madre os espera. - - - - -CAPITULO XXVIII. - -La partida de los voluntarios. - - -Seguido de mis hijos, salí de aquella apacible morada, donde al fin habia -sorprendido el secreto de la grandeza norteamericana. La ciudad habia -cambiado de aspecto; las casas estaban embanderadas. En cada ventana, el -estandarte federal, ajitado por el viento, desplegaba sus fajas rojas y -azules y sus treinta y cuatro estrellas como una protesta muda en favor -de la union. Acá y allá, un inmenso cartelon anunciaba el desastre del -ejército federal, y llamaba á los ciudadanos á socorrer la patria en -peligro. Batallones armados marchaban por las calles al son de clarines -y tambores. Las Iglesias estaban llenas de voluntarios que invocaban el -Dios de sus padres antes de marchar al combate. En todas partes, los -cantos guerreros se mezclaban á los himnos relijiosos; padres, madres y -hermanos acompañaban á los jóvenes milicianos animándoles. Tomábanse las -manos, lloraban y se abrazaban, alzando los brazos al cielo. Era aquello -el fervor de una cruzada! - -Llegué á mi casa muy ajitado. Como buen parisiense, he vivido y crecido -en medio de los tumultos y de la guerra civil; son recuerdos que me -entristecian, pero allí, en aquel entusiasmo que empujaba á todo un -pueblo á las armas, habia algo de tan noble y de tan grande, que me sentí -exaltado. - -Ni los peligros que Enrique y Alfredo afrontaban me daban miedo; una voz -secreta me impelia á partir con ellos. No tenia yo tambien, un hogar -y una familia que defender? La América, donde poseía esos bienes tan -queridos, no era mi patria? - -A mi puerta hallé á todo un rejimiento de zuavos formado de los -voluntarios del barrio. El viejo coronel Saint-John habia sido izado -sobre un caballo blanco, y el bravo veterano olvidaba sus reumatismos y -sus heridas para guiar á los jóvenes al combate. Al lado del coronel, -Rose, vestido de capitan, marchaba acompañado de sus ocho hijos y de -cuatro hermosos jóvenes hijos de Green. Fox, convertido en teniente, -estaba en medio de un grupo; peroraba, jesticulaba, y no respiraba sino -sangre y carniceria. Su cuello postizo y su tabaquera no se armonizaban -muy bien con su uniforme, y en cualquiera otra ocasion me hubieran hecho -reir; pero hablaba con tanto fuego, que le hallé el aire marcial. Habia -en él otra cosa que un soldado de profesion; era un ciudadano decidido á -morir por su pais. - ---Vecino, me dijo Rose, contamos con vos; toca á los viejos dar el -ejemplo. Necesitamos un cirujano para nuestro rejimiento de zuavos, y os -han nombrado por unanimidad; solo nos falta vuestro consentimiento. - ---Lo teneis, esclamé; sí, mis buenos amigos, parto con vosotros; allí -estaremos para velar por nuestros hijos, y cuando necesario sea, haremos -fuego con ellos. Viva la Union! Viva la Patria! - -Este grito fué repetido en todas las filas, y á él se mezcló el de ¡viva -Daniel! ¡viva el mayor! Las aclamaciones de aquella brava juventud, me -hicieron cosquillas hasta en el fondo del corazon; entré en mi casa la -frente altiva y la miraba brillante. Una vida nueva se despertaba en mi -alma,--yo era feliz! - -Jenny, anegada en lágrimas, se echó en mis brazos sin intentar siquiera -conmover mi coraje. Parecíale muy natural que el padre acompañara al -hijo, y que solo las mujeres se quedáran en la casa. Susana estaba -no menos resuelta; veíase en su palidez que se hallaba profundamente -conmovida; sus labios rogaban y sus ojos se alzaban al cielo; pero -no dijo una palabra que pudiera turbar á Alfredo, pareciendo ocupada -unicamente en preparar nuestra partida. Mujeres queridas! ellas tambien -comprendian el deber y amaban la patria. - -Algunas horas bastaron para procurarme un uniforme de cirujano. Rose me -regaló una balija exelente; compré revolvers, un sable, un caballo, y á -las tres estuve pronto; debiamos partir á la noche. - -Hasta entonces no habia reflexionado, la furia Francesa me habia -arrebatado. Pero en el momento de dejar aquella casa, en la que tantos -dias felices y tan bien aprovechados habia pasado,--esperimenté no sé -que tristeza; parecíame que una vez partido no volveria. Y si volvia, -volverian conmigo mi Enrique, y aquel Alfredo al que ya amaba como á un -hijo? - -Procuraba deshechar aquellos tristes pensamientos, que, siempre -rechazados, me asaltaban sin cesar, cuando el viejo coronel entró en mi -casa. Su vista me hizo bien; era uno de esos bravos soldados, pródigos -de su sangre, aváros de la ajena; no podiamos tener un jefe mas honorable -ni mas seguro. - ---Coronel, le dije despues de haber recibido sus felicitaciones,--hénos -solos, puedo hablaros sin rebozo. Aquí para entre nosotros, decidme, qué -caso haceis de estas nuevas levas? Bella cosa es el entusiasmo, pero qué -es al lado del ejercicio y de la disciplina? Apesar del valor de esos -buenos jóvenes, esos batallones se desharán al primer fuego. - ---Paciencia, mayor, repuso el veterano. Yo soy menos severo que vos, -y sin embargo he hecho la guerra toda mi vida. Dos meses, detras de -los fuertes de Washington cambiarán esos voluntarios en soldados. La -disciplina es mucho sin duda, pero es un oficio al alcance del mas -ignorante. Lo que no se dá, es el corazon, la fé, el amor á la patria. -Ahí es donde está el resorte supremo por mas que digan los que arrastran -sable. Para manejar la bayoneta es menester un brazo vigoroso y hábil; -pero el alma es la que hace la fuerza del brazo. Algunos años de guerra y -de sufrimiento bastan para hacer la educacion de un pueblo y poner á los -dos enemigos en el mismo punto. Entonces queda la enerjía moral; ella es -la que tiene la última palabra; y, es por esto que los mejores ejércitos -son los que se componen de ciudadanos. - ---Perdonadme, coronel, le dije, creia que nada valia lo que los viejos -soldados. - ---Error; repuso Saint John. En una revista ó en una parada, es posible; -en la guerra es distinto. Buenos cuadros, soldados jóvenes y jenerales -viejos,--hé ahí lo que se necesita. Para marchar sin quejarse, para -obedecer sin murmurar, para desafiar el peligro, alta la cabeza para -marchar á la muerte sonriendo,--no hay sino la juventud. Cuanto mas -intelijente, piadosa y patriótica es esa juventud, tanto mas se puede -contar con ella. En la vieja Europa se tienen otras ideas; allí reina -todavia la preocupacion y la adoracion de la fuerza bruta. Aquí, la -civilizacion nos ha ilustrado. La victoria pertenecerá siempre al jeneral -que, en el momento decisivo, eche sobre un punto dado mayor número de -batallones. Pero en condiciones iguales, un soldado jóven y patriota -valdrá mas que un mercenario envejecido en el oficio. Ved la guerra de -Crimea; ciertamente que los veteranos rusos é ingleses se han batido -bien; pero á quien pertenece la corona? A los conscriptos franceses, esos -heroicos hijos arrancados al arado por un dia, paisanos la víspera, -ciudadanos al dia siguiente! Hé ahí nuestro modelo, hé ahí tambien lo que -haremos de nuestros jóvenes americanos. - ---Pero no teneis jenerales, le dije; vuestro pais es una tierra pacífica -que, hasta el presente, ha producido mas agricultores y comerciantes que -Césares. - ---Estad tranquilo, repuso el coronel, tendreis jenerales, y mas de los -que querreis. La guerra es como la caza, un oficio muy ordinario; en -que ciertas jentes descuellan desde el primer dia. Tal que es hoy dia -herrero, mecánico, abogado, médico quizá, mañana se despertará jeneral -en el campo mismo de batalla. Abrid la historia; hay épocas estériles en -que las letras, las artes, la industria están muertas; no hay ninguna -en que hayan faltado soldados. El hombre tiene instintos de cazador, -sanguinarios que la paz comprime; pero que no destruye. Venga la guerra, -y tendreis héroes, y haga el cielo que el pueblo los estime en su justo -valor, y que no les sacrifique su libertad. - ---Verdaderamente, coronel, le dije, vos hablais de la guerra con poco -respeto. - ---Es que la he hecho, dijo tristemente, y sé lo que vale ese juego -sangriento. Que los retóricos tranquilamente sentados en el rincon de la -lumbre, se diviertan en celebrar los combates y la gloria,--yo me encojo -de hombros ante esas paradojas; la guerra es el mayor de los azotes, -el enemigo del trabajo y de la libertad, la ruina de la civilizacion. -Mal haya aquellos cuya ambicion desencadena sobre la tierra esa peste -abominable; pero malditos sean tres veces los que atentan á la patria con -mano parricida! Que Dios nos ayude, y les haremos pagar caro su crímen. -La guerra es tambien el castigo del orgullo y de la locura; cruel leccion -que no se comprende sino cuando es tarde yá. - -El ruido de los clarines nos anunció la hora del adios. Bajé teniendo de -la mano á Enrique y Alfredo. Jenny nos abrazó á los tres con el valor de -una mujer y de una madre cristiana. Susana silenciosa y ajitada, nos dió -á cada uno una Biblia, que no debia separarse un momento de nosotros. -Marta habia preparado un sermon profético, pero la pobre dió un terrible -solloso á la primera palabra, y tomando á Enrique en sus brazos, como á -un niño, le inundó de lágrimas y de besos. Yo la estreché la mano, ella -me saltó al cuello, y fué medio estrangulado que monté á caballo. - -Al mismo tiempo acudió Zambo ataviado ridículamente; habíase puesto -un cinturon encarnado y azul, un sombrero con plumas y un sable que -arrastraba por el suelo. - ---Amo, gritó, llevadme con vos, yo soy bravo. Tengo la piel negra y la -sangre colorada. Si no me matan antes de la victoria, los derrotaré á -todos. - -No fué sin dolor que me desembarazé de aquel pobre muchacho. Hícele los -raciocinios mas prudentes para probarle que su coraje era ridículo. -Cuando se tienen cabellos motosos, no se ha nacido para derrotar sino -para ser derrotado. Palabras inútiles! Zambo tenia el ángulo facial -demasiado agudo para comprender los grandes descubrimientos de nuestros -eruditos. El pobre diablo se creía hombre, cristiano, ciudadano, y tenia -la piel negra! Era una locura! Fué menester emplear la amenaza para -hacerle entrar, y así lo hizo, pero refunfuñando. Era tiempo de acabar -aquella triste comedia, las filas estaban formadas, los tambores batian; -partimos. - -Mientras estuve cerca de la casa no me atreví á mirar para atras; sentia -que las lágrimas iban á arrazar mis ojos, y no queria derramarlas; pero -al dar vuelta la calle volvíme; las tres mujeres ajitaban sus pañuelos y -nos seguian con la vista. Mi corazon palpitó con fuerza. - ---Oh, mi Dios! esclamé, yo te confio todo lo que amo. Lloré por primera -vez, oré y me sentí consolado. - -A las cuatro estábamos formados en batalla en la plaza de la -Municipalidad. Green nos pasó revista, y nos habló de la patria con una -emocion que rayó en la elocuencia. Su voz fué cubierta por nuestras -aclamaciones. En seguida todo quedó en silencio y cada cual se recojió -sobre sí mismo. Yo era el único quizá del rejimiento que estaba ajitado, -y cosa estraña! no veia la hora de ir al fuego. En un momento de reposo -pasé por delante de mis compañeros riendo, hablando, jesticulando y -teniendo una palabra para cada soldado; hacía burla á los que estaban -conmovidos, animaba á los que procuraban sonreir, y á todos prometia mi -socorro en el momento del peligro; me sentia ya con la fiebre del combate. - -Humbug, que se habia reunido á mí en la plaza, me miraba con aire -sorprendido. - ---Qué hombre sois, doctor, me dijo suspirando. Admiro vuestro buen humor -y vuestra alegria. Ayer erais un tímido ciudadano, hoy sois un valiente -soldado. Sois Irlandés? Teneis en las venas la sangre? - - _Non parventis funera Galltæ?_ - -Nosotros los Sajones, llevamos al campo de batalla, - - _Devota morti pectora liberæ,_ - -pero no tenemos ni esa gracia, ni esa elegancia, ni esa bravura. Al -veros, no parece sino que el combate es una fiesta y el peligro un -placer. Capaz seríais de darle gana de morir al que menos lo deseara. - -El redoble de los tambores ahogó mi contestacion; Humbug me abrazó -tiernamente llamándome en latin la mitad de su alma; un instante despues -habíame separado de mi viejo amigo y para siempre. - -La noche estaba hermosa; la luna, que habia salido temprano, iluminaba -en lontananza las praderas bordadas de álamos y cortadas por sauces; en -el horizonte corria un rio de plateadas olas; habia cierto encanto en -dejarse conducir por el caballo y en abandonarse al fantaseo en medio -de aquella hermosa campiña. La felicidad del soldado, consiste en gozar -de la hora presente sin inquietarse del porvenir. Tiempo hacía que me -daba el placer de soñar con los ojos abiertos, cuando dos caballeros se -colocaron cerca de mí. Alzé la cabeza, y con gran sorpresa reconocí al -sombrío Brown y al amable Truth. - ---Qué haceis aquí? esclamé. Qué quiere decir ese gran sombrero, esa -levita cruzada y ese sable al lado? Ese no es el traje de un soldado ni -el de un pastor. - ---Doctor, dijo el puritano, la guerra es una enfermedad cruel; en ella, -tanto peligra el alma como el cuerpo; vos cuidais del uno, nosotros -cuidamos de la otra; nosotros somos médicos lo mismo que vos. - ---Me alegro mucho de teneros por cofrádes, repuse; pero el oficio es -rudo. Un cirujano se hace; la ternura, es en él un mal desconocido; para -que la mano no tiemble es menester que el corazon calle; pero vos, Truth, -¿cómo resistireis al grito de los heridos y á la desesperacion de los -muertos? - -Es mi deber, dijo, Dios me dará fuerzas, mientras juzgue que mi servicio -es útil ó necesario. Pertenezco al Señor. - -La etapa no era larga; á las ocho hicímos alto. El coronel habia querido -enseñarnos á marchar; la leccion no fué inútil, el rejimiento tenia el -aire de una majada en derrota. Sin embargo, el bravo Saint John felicitó -á todos los novicios, habituándolos poco á poco á que le miráran como á -un padre y á depositar su confianza en él. - -Mayor, me dijo, no ríais. Antes de un mes valdremos tanto como los -Prusianos. Cuando un hombre se cree soldado ya lo es á medias; vereis lo -que es un ejército de ciudadanos. - -Establecimos el vivac en medio del campo, y despues de encender los -fogones y de atar los caballos á la estaca, cenamos de buena gana con -las provisiones que cada cual habia llevado consigo. Para conscriptos -aquella primera comida al aire libre era una fiesta; la guerra no habia -enjendrado todavia en ellos ni el deseo del bien estar ni el amor del -hogar. - -Terminada la cena, y no duró nada, los soldados en lugar de reir y -gritar, se sentaron en silencio sobre sus capotes para oir á los -ministros. Nuestro estado mayor formó el círculo; Truth se colocó en el -centro, y abriendo la Biblia, leyó con voz inspirada el himno que cantó -David cuando Dios le hubo salvado de manos de sus enemigos. - -“El Señor es el baluarte mio, y él es mi Salvador. Dios es mi defensa, -en él esperaré: es mi escudo y el apoyo de mi salvacion: él es el que me -ensalza sobre mis enemigos y él es mi amparo. - -“Tú eres Señor mi antorcha.... - -“Quién es Dios fuera del Señor? Y quién es fuerte, sino nuestro Dios? - -“Dios es el que me revistió de fortaleza.... - -“El es el que adiestra mis manos para la batalla, y hace mis brazos -firmes como un arco de bronce. - -“Perseguiré á mis enemigos y los esterminaré: no volveré atrás hasta -acabar con ellos. - -“Por mas que griten, nadie acudirá á su socorro: clamarán al Señor mas no -los escuchará. - -“Disiparélos como polvo de la tierra: los aplastaré y desmenuzaré como -lodo de las calles. - -“Viva para siempre el Señor y bendito seas mi Dios. Sea engrandecido el -Dios fuerte que me ha salvado[62].” - -Mientras que Truth recitaba esa bella poesía, miré á mi alrededor. Todos -los oficiales escuchaban rezando; sus ojos brillaban de entusiasmo y -de fé. Las últimas llamas de nuestros fogones próximos á extinguirse -iluminaban aquellos nobles rostros, dándoles no sé que brillo misterioso. -Creíame en pleno siglo diez y seis y transportado á un campo de -Cabezas-Redondas.--Es este, decia para mis adentros, es este el pueblo á -que nuestros diarios de Paris niegan todo patriotismo y toda relijion! -No, la tiranía militar no se establecerá nunca en aquella tierra -jenerosa; aquel suelo abierto y fecundado por los puritanos no puede -enjendrar sino la libertad. - -Terminada la lectura, estreché la mano de Truth, y aprovechando de mi -privilejio, inspeccioné todas las compañias buscando á mi hijo y á -Alfredo. Hallé á los dos acostados en el suelo, envueltos en sus capotes -y hablando en voz baja. De qué hablaban? era escusado preguntarlo; lo -sabia. - ---Hijos, les dije; cuando uno es soldado es menester contemplar sus -fuerzas, y la primer condicion es dormir. Hacedme lugar entre los dos y -soñad con los ojos cerrados. - -Con lo cual, abrazé tiernamente á mis dos hijos, cerré con cuidado mi -capote, me eché sobre la cara la capucha, y me dormí tan tranquilo y con -el corazon tan aliviado como si estuviera en mi casa. Cuando el hombre se -consagra á la patria, cuando le es permitido sacrificarse por lo que ama, -la fatiga es dulce y hasta el peligro tiene atractivos. - - - - -CAPITULO XXIX. - -Un viaje de placer. - - -En medio de mi apasible sueño, tuve una vision. Un hombre, ó mejor dicho -un fantasma, de mirada burlona, y frente arrugada estaba acostado sobre -mí y me ahogaba. Reconocí á Jonatás Dream; solo él tenia aquella mirada -terrible. - ---Eh bien, doctor, dijo con voz chocarrera, la prueba está hecha; supongo -que ahora no dudareis del magnetismo y sus milagros, puesto que en ocho -dias os habeis vuelto Yankee. - ---Sí, sí murmuré; y estoy orgulloso de ello. Tengo mujer é hijos segun mi -corazon; tengo una patria que amar, una libertad que servir y defender, -soy dueño de mi vida, creo en el Evanjelio y soy feliz; si esto es un -sueño, por piedad, no me desperteis. - ---Bravo gritó la voz, estoy vengado. Ahora, en camino para Francia; á -Paris! - -Sentí una mano que apartaba mi capote y se deslizaba bajo mi capucha. Me -levanté sobresaltado, quise gritar, esfuerzo inútil! estaba magnetizado. -Un brazo invisible me cojió de la única mecha de cabellos que quedaba en -mi frente calva, y me llevó por los aires con una espantosa rapidez. - -No habia vuelto aun de mi tan natural emocion, cuando me hallé -cerniéndome por el cielo como un pájaro y revoloteando por arriba de mi -casa. El traidor que me habia quitado la palabra, teniéndome siempre -suspendido, me hizo descender hasta la ventana del locutorio[63]. -Apercibí en aquel recinto querido, reunidos en derredor de una mesa de -trabajo,--á mi Jenny, á mi Susana y á Marta; el pobre Zambo sentado -en el suelo sollozaba en un rincon. Susana leia el Evanjelio con voz -entrecortada. Jenny y Marta rompian jénero y hacian hilas. - -Mi corazon las llamó y las bendijo. Jenny levantó en el acto la cabeza. - ---Susana, dijo temblando, me parece oir á tu padre; estoy segura que en -este momento piensa en nosotros. - ---Mamá, repuso Susana, que estraño es lo que decís; tengo el mismo -presentimiento. - ---Es un efecto magnético, murmuró Jonatás, riendo de una manera -siniestra. Qué decís de esta esperiencia, sabio doctor? - ---Dios mio! dijo Jenny, levantándose, tú que me has dado á Daniel y que -me has dicho le amára, protéjele, te lo suplico. Aleja de él y de mis -hijos el peligro y la muerte. Pero ante todo, Señor, hágase tu voluntad y -bendito sea el tu nombre. - ---Amén, dijo Susana; amén dijo Marta, y las tres mujeres se pusieron á -llorar, mientras que Zambo se metia un pañuelo en la boca para sofocar -sus gritos. - -Oh, mis amores! Yo os abria mis brazos cuando por segunda vez una fuerza -irresistible me lanzó en el espacio sin fin. En un abrir y cerrar de ojos -la gran ciudad desapareció de mi vista y con ella sus luces vacilantes; -despues de la ciudad se evaporaron los campos y los prados, los bosques -y la tierra; solo oí el soplo del viento y los jemidos de la onda. Como -en el fondo de un abismo, apercibí las olas temblando bajo los pálidos -rayos de la luna; estaba á diez mil piés de altura sobre la superficie -del Océano. - ---Charlemos ahora, dijo el espantoso brujo cerniéndose sobre mí como un -águila que tiene en sus garras un pichon. Doctor Lefebvre, os devuelvo la -palabra; dadme ahora el placer de gozar de vuestra conversacion. - ---Mónstruo, esclamé, cuánto tiempo he de ser tu víctima? - ---Mi buen amigo, repuso fisgando, permitidme decíros que no sois -político. Tutear á un hombre á quien se ha visto dos veces es cosa -grosera, algo mas, una torpeza; me bastaria abrir los dedos para -precipitaros en las olas, y no pienso que la jendarmería Francesa, con -toda su vijilancia, pudiera prestaros aquí el menor socorro. Sed pues -amable, y divertidme. Estoy cansado, he perdido mucho fluido, y me es -difícil hacer mas de cien leguas por hora; no estaremos en Paris antes de -mañana al amanecer. Todavia tenemos que vivir juntos una noche; el tiempo -está hermoso y la ruta es agradable; séamos amigos y charlemos. - -De qué se puede hablar en las nubes sino de metafísica. - ---Señor Jonatás, dije tomando mi mas respetuosa voz, creeis en Dios? - ---Dios, esclamó, con tono de profesor, y como si repitiera una leccion, -Dios es una vieja palabra; es la personalizacion del idealismo. - ---Hablad Francés, esclamé. - ---Sea, dijo, Dios, es la idealizacion de la personalidad. - ---Si ese es vuestro Francés, señor brujo, habladme Griego por piedad. - ---Pues bien, dijo con tono gracioso, Dios es la categoría del ideal, nada -mas. - ---No entiendo jota, le dije. - ---Es que no sabeis el Aleman, repuso. La filosofía es una lengua mística -que nos viene de ultra Rhin. Ilustres sabios he visto que la han hablado -durante veinte años sin entenderla; y que no por eso han dejado de ser -aplaudidos. - ---Esplicadme vuestro sistema, repuse con afectada dulzura. Vos sois un -gran hombre, un jénio, me gustaría instruirme en vuestra escuela. Tened -tambien la bondad de tirarme un poco menos los cabellos, tengo la cabeza -sensible, y estoy seguro que Absalon filosofaba con trabajo cuando estaba -colgado de su árbol. - ---Yo soy discípulo de Spinoza, dijo Jonatás, pero he ido mas lejos que -mi maestro. No hay ni materia ni espíritu en el mundo,--solo hay un -conjunto de fuerzas organizadas, que se dividen á lo infinito; la planta, -el animal, el hombre, son otras tantas formas de esa vida universal, -otras tantas burbujas de agua que brotan en la superficie del Océano de -los seres, y que solo entran en el abismo para volver á salir de él. La -vida y la muerte son simples fenómenos sin importancia; el individuo -desaparece, la especie dura; es lo esencial. Poco importa lo que la rueda -aplasta, con tal que dé vuelta siempre. Hé ahí mi sistema, él acepta todo. - ---Y no esplica nada, esclamé. Quién ha creado esas fuerzas? - ---En qué pensais, doctor, repuso el májico. Crear, seria perturbar el -órden universal y fatal de las cosas; nunca ha habido creacion. Suponer -un principio,--es suponer una voluntad; eso trastornaria todo el sistema. - ---Yo creia, le dije, que los sistemas se acomodaban á los hechos -observados. - ---Eso es bueno para los físicos, repuso. Nosotros, al contrario, -acomodamos los hechos al sistema; nosotros somos filósofos. - ---Eso es muy injenioso, dije, pero sacadme de una duda; yo creia que el -hombre no era muy antiguo en la tierra. - ---Esa es mi opinion, repuso; el hombre apareció hacen doce ó quince mil -años cuando mas,--pero eso no implica una creacion! La naturaleza........ - ---Qué es la naturaleza, señor Dream? - ---Otro nombre para la fuerza Universal. - ---Qué es la fuerza Universal? - ---Otro nombre para la Naturaleza. - ---Gracias por vuestra esplicacion filosófica. - ---La Naturaleza, continuó, esperimenta en ciertas épocas un -acrecentamiento de enerjía, una especie de fiebre, y entonces rehace y -transforma ciertas especies segun la necesidad. Así es como el hombre ha -aparecido sobre la tierra; segun todas las apariencias,--es un mono ó un -perro dejenerado. - ---Y la palabra, y la conciencia? esclamé. - ---Eso es poca cosa, dijo él, consiste en una simple modificacion -fisiolójica. Un poco mas de finura en la composicion de la larinjes, ha -hecho de un grito bestial un lenguaje articulado. Sin aparato nervioso no -hay conciencia posible; por consiguiente, la conciencia es cuestion de -nervios. Una acumulacion de la sustancia gris, un juego de la naturaleza -han bastado para enjendrar al rey de la creacion. - ---Pobre rey en verdad, si solo es el mas malo de los animales. - ---No, no, dijo Jonatás; porque, gracias á su aparato nervioso tiene -ideas jenerales, y hé ahí lo que hace del hombre una especie aparte. Es -el único animal á quien se le divierte y se le engaña con palabras. El -hombre vé ciertos hechos que se reproducen en serie regular, y que llama -verdades; imajina una verdad universal que comprende y sostiene todas las -verdades particulares; apercibe hermosas cosas y se figura una belleza -que es el modelo y el tipo de todas las demas. Hé ahí el ideal que le -seduce y le consuela,--ó en otros términos, lo que las buenas jentes -llaman Dios. - ---Muy bien, dije, conmienzo á entrever lo que es la categoría del ideal. -El alma es un espejo que refleja lo que no existe; ó si os parece mejor, -el hombre se vé á si mismo en ese espejo de aumento, y cual nuevo Narciso -prostérnase ante esa imájen agrandada. - ---No tan mal para un novicio, dijo el brujo. - ---Luego, en el Universo nada hay superior al hombre? - ---Conclusion lójica, dijo Jonatás. - ---Si no hubiera habido hombres sobre la tierra, no habría idea de Dios, y -por consiguiente Dios no existiria. - ---Maravilloso, dijo, os haceis filósofo. - ---No por cierto, esclamé, y no sé si mi manera de ver depende de mi -estraña posicion; pero paréceme que toda esa metafísica está como yo, -suspendida en el aire por un cabello. Qué significa esa naturaleza con -acrecentamientos de enerjía? Una palabra para reemplazar al Ser Supremo, -que en su bondad cria libremente al hombre y al mundo. Qué significa ese -cambio de tejidos, esa metamórfosis de aparatos, sino una frase sonora -que esplica lo desconocido por lo imposible? Qué significa esa fuerza -inconsistente é inmoral? que produce una criatura dotada de conciencia -y de moralidad, una quimera. A la altura en que estoy, las cosas se -juzgan de una manera muy distinta,--no se paga uno de palabras vanas; las -leyes físicas, es decir, un órden intelijente, una creacion constante -y contínua, me revelan y me gritan que una voluntad siempre activa, -omnipresente, sostiene al Universo y le impide disolverse. En ninguna -parte veo la naturaleza, y en todas partes siento á Dios. - ---Bravo! tres veces bravo! dijo el májico. - ---Entonces lo que esponíais no era vuestro sistema? repuse muy asombrado. - ---Sí, ese sistema es mio puesto que lo he robado; pero no creo en él. -Pasando ayer por Tubingue, donde iba á visitar á uno de mis buenos -amigos, honrado teólogo que siempre sueña,--apercibí á un gran metafísico -que, á fuerza de escribir se habia quedado dormido sobre Hegel. De -un golpe le he robado su pipa, sus anteojos y su sistema; cuando se -despierte, solo hallará sus ojos para ver, y su espíritu para razonar. - ---Pobre hombre! esclamé; ¿qué hará de esos instrumentos que nunca le han -servido? - ---Bah! dijo el brujo, vos no conoceis á los filósofos alemanes. Son -gusanos de seda que viven en los libros; ellos sacan del primer mamotreto -que se les presenta un hilo con el que se envuelven en un buen sistema, -á prueba de luz y de ruido. Mi hombre se desquitará tejiendo un nuevo -capullo. La verdad no es nada, la lójica es todo. Hegel no existe, viva -Schopenhauer! En esa dinastia de soñadores hay siempre un rey. - ---Señor, dijo con tono seco, vuestras preguntas son impertinentes. -Cómo os atreveis á preguntarle á un espiritista si cree en Dios? Solo -nosotros sabemos lo que es el alma, solo nosotros tenemos en la mano la -prueba de su inmortalidad. - ---Qué es pues el alma? pregunté con impaciencia. - ---Es una fuerza magnética, respondió Jonatás. Esa monada creada por -Dios y dotada de conciencia, se hace á sí misma un forro, á la manera -del grano de trigo arrojado en la tierra, que echa raices, y produce un -vástago y espigas. Cuando el cuerpo ha envejecido, el alma siempre jóven -y activa arroja de sí ese forro decrépito, y se vá á un mundo mejor á -buscar una nueva forma para su enerjia inmortal. Ved esos globos que -centellean en el espacio; Júpiter, Saturno, Sirio! son otras tantas -esferas habitadas por espíritus que se elevan. Subir la escala infinita -de la creacion, acercarse siempre á Dios sin conseguirlo jamás, tal es -nuestro destino glorioso. La muerte no es sino un pasaje á una vida mas -intensa. Nada parece aquí abajo, ni siquiera un átomo de polvo; cómo -ha de apagarse la conciencia? Dios es acaso un artista caprichoso, que -destruye la obra maestra de su grandeza y de su bondad? - ---Señor, esclamé, esas palabras son bellas y tocan al corazon; pero la -prueba, esa prueba que la humanidad exije hace seis mil años,--dádmela. - -Nada mas fácil, repuso Jonatás; remontemonos hasta Sirio, que brilla allá -arriba por sobre nuestras cabezas, allí vereis una de las estaciones que -debeis habitar algun dia. No ha mucho tiempo que visité á Washington. - ---La oferta era como tentar á un curioso; pero el maldito brujo ya se -habia burlado de mí; desconfiaba de su májia. - -Temiendo los disgustos de un nuevo viaje, rehusé, é hice mal en rehusar; -era aquella una ocasion que quizá no se me volveria á presentar. - ---Llegarémos pronto? pregunté á Jonatás. - ---Hé ahí una pregunta poco amable, me dijo. Mirad abajo; no veis en el -mar una lucesita. Es el fanal de la _Arabia_, que salia de Boston, el -dia en que os conduje á América; te hallas aun á medio camino de Europa; -todavia tenemos que hacer doscientas leguas, ó sea seis horas de camino. - -Suspiré y no hablé mas. - ---Mi buen amigo, dijo el odioso májico, estais muy áspero. Si no amais la -discusion, si la metafísica os ataca los nervios, escojed algun asunto -familiar, que nos permita ponernos de acuerdo. Habladme de política. - ---Qué pensais de la esclavitud? esclamé; qué pensais de la guerra -fratricida que destroza los Estados Unidos? - -A este respecto, las jentes de bien no tienen sino una sola opinion; -supongo que detestais el despotismo, que aborreceis la esclavitud, no es -verdad, señor espiritista, y que sin duda respetais una alma inmortal, -cualquiera que sea la piel que la cubre? - ---Hé ahí una pregunta del todo pacífica, dijo: pero es mas delicada de lo -que creeis. No son las leyes las que hacen que un hombre mande ú obedezca. - ---Qué es pues? - ---Es el fluido magnético, repuso con una flema insoportable. Lo que los -filósofos llaman voluntad, enerjia, potencia, no es otra cosa sino ese -fluido que constituye nuestra alma. Cada cual posee una cantidad diversa -y desigual. La mujer, por ejemplo, es un ser mas magnético que el hombre; -así, resulta que en la mayor parte de los matrimonios, diga el Código -lo que quiera, quien obedece es el marido. Los hijos, que la ley somete -tambien á sus padres, son tiranos domésticos que imponen sus caprichos -á toda la casa y hacen de su madre una esclava. Por qué? Porque son muy -ricos en magnetismo. Los viejos, al contrario, tienen la sangre fria, y -no poseen influencia sobre lo que se les acerca. Los enamorados........ - ---Gracias, dije bostezando; no hablemos de medicina, hablemos de política. - ---Paciencia, dijo Jonatás con tono burlon. Si es cosa probada que -los negros tienen menos fluido que los blancos, la cuestion está -resuelta,--la esclavitud es lejítima. - ---Señor, le dije, vuestras paradojas me fatigan. - ---Paradojas! esclamó. Vos no sois de vuestro tiempo, doctor Rococó; leed -vuestros grandes historiadores y vuestros grandes políticos, estudiad -la cuestion de las razas, y vereis que la moral no es hoy dia sino la -fisiolojía. - -Yo tengo una gran dulzura natural, todos la reconocen, escepto mis amigos -íntimos, quienes, segun el uso, no ven sino mis defectos; pero que se -pongan en mi lugar y comprenderán que ha podido faltarme la paciencia. -Colgado de los cabellos durante seis horas, llevado no sé donde, por no -sé quién, eran bastantes contrariedades para todavia tener la de no ser -de la misma opinion en política. - ---Señor, dije secamente á mi enemigo, llevaos á otra parte vuestro lindo -espíritu. No puedo rogaros que salgais, pero os declaro que en adelante -no os escucharé. - ---Y cómo hareis, repuso, con voz burlona. - ---Una palabra mas, esclamé, es un insulto de que me dareis una -esplicacion. - ---Un duelo en estas _serenas_ alturas, dijo el brujo, eso seria orijinal; -reflexionaré; mientras tanto vos me escuchareis de grado ó por fuerza, os -desafio á que os separeis de mí, dejándome burlado. - ---Vos no sabeis, le contesté, haciendo rechinar mis dientes,--vos no -sabeis de lo que es capaz un Francés. - ---Lo creo capaz de todas las locuras, repuso Jonatás, escepto las locuras -imposibles. - ---Imposible! esclamé,--esa palabra no es francesa. - -Mas pronto que el rayo, saqué de mi balija un par de tijeras, y corté la -mecha de cabellos que me ponia en manos de aquel miserable. - -Caí inmediatamente, jirando de derecha á izquierda como una pandorga -que desciende. En el primer momento, alegre y contento como estaba de -la reconquistada libertad, no me inquieté de aquel descenso rápido, la -reflexion me vino cuando oí el mujido de las olas y los silvidos de -aquilon. Era muy tarde; el mar se abrió para recibirme en sus abismos, y -menos dichoso que Jonás, me rechazó sobre la onda jadeante y helado. No -perdí el valor, y me puse á nadar con un ardor desesperado. - -Hacer quinientas leguas de aquella manera primitiva era mucho; pero la -casualidad podia hacer que me encontrase con algun vapor en aquella gran -ruta del oceano, y cobré aliento. Miraba á lo lejos, buscando alguna -luz, y no veia sino tinieblas, cuando el horrible fantasma, dispuesto á -arrebatarme, se dejó caer sobre mí como una golondrina que levanta una -mosca de la superficie del agua. - ---Doctor, me dijo fisgando, espero que el baño os habrá refrescado la -sangre; volvamos á tomar la discusion donde la dejamos. - -Primero muerto, que escuchar tus detestables sofismas, esclamé, y -cerrando el puño, le asesté á mi enemigo un golpe tan terrible que todos -los huesos de mi mano sonaron. Dí un grito de dolor y........ - - - - -CAPITULO XXX. - -Lo mas corto del libro y lo mas interesante para el lector. - - -....Me desperté en mi cama. - - - - -CAPITULO XXXI. - -Algunos inconvenientes de un viaje á América. - - -Al salir de aquel peligro, ó de aquella pesadilla, no sé como decir, -necesité algun tiempo para reconocerme. Dónde estaba? En qué pais me -habia echado mi verdugo. Las cortinas de la cama estaban cerradas,--las -abrí; el cuarto sombrío y mudo; era aquello el silencio y la media luz -que rodean á un enfermo. Cuando mis ojos se habituaron á la oscuridad -miré á mi alrededor y ví una mesa cubierta de papeles, de libros, de -folletos, apilados al azar; una biblioteca llena de libros encuadernados -á la rústica, en pasta y media pasta, parados los unos y atravesados los -otros; una masa de mamotretos, que se alzaba desde el suelo formando una -pirámide bamboleante que á cada instante amenazaba derrumbarse; todo -estaba en su lugar, y no habia que dudarlo, me hallaba en mi gabinete! en -Paris, en Francia,--de vuelta al fin de mis carabanas. Lo diré? Aquella -vuelta al centro de la civilizacion me hizo un mediocre placer; habíale -tomado gusto á la libertad. - -Tiré la campanilla, Jenny entró en puntas de pié, y me preguntó en voz -baja si habia llamado. - ---Sin duda, querida amiga, la dije; dadme luz, por piedad, este cuarto es -una tumba. - -Jenny entreabrió las cortinas y llamó á Susana, que asomó muy despacio la -cabeza á la puerta, y se detuvo para mirarme con ojo inquieto. - ---Y bien, señorita, la dije alegremente, no besais hoy á vuestro padre? - -En lugar de echarse en mis brazos, acercóseme con paso tímido y me tomó -la mano llorando. - ---Cómo os sentís, papá? murmuró. - ---Muy bien, hija mia, salvo la fatiga y la emocion del viaje. - ---Ah! dijo Susana.--Ah! dijo Jenny. - -Habia en aquel grito un acento tan estraño, que alternativamente miré á -mi mujer y á mi hija; sus rostros estaban alterados. - ---Qué teneis? les pregunté. Qué tengo que pueda alarmaros? - ---Amigo mio, dijo Jenny, os ruego que guardeis silencio, así lo ha -recomendado el doctor Olybrius. - ---Quién es el doctor Olybrius? No es ese fátuo que ha hecho un grueso -volúmen sobre la “Cuaresma considerada bajo el punto de vista de la -hijiene y de la navegacion”. Qué hay de comun entre ese pedante de -sacristia y yo? - ---Daniel, repuso Jenny, con tono seco, el doctor Olybrius es el médico -que todo el mundo consulta. Hace ocho dias que tiene por vos los cuidados -de un cofráde y de un amigo. - ---Ocho dias! grité sentándome en la cama. Estais soñando, hija querida? -Cómo puede haberme cuidado en Paris vuestro doctor, siendo así que -estábamos en América? - ---Escuchadme, Daniel, dijo mi mujer con voz conmovida, escuchadme sin -interrumpirme; va en ello vuestra salud, vuestra vida quizá. - ---El mártes pasado, hace ocho dias, habeis vuelto á casa en un estado -deplorable. Habiais consultado no sé qué charlatan; y si he de creerle al -doctor, aquel hombre os ha hecho tomar una pocion de opio, ó de hatchis -que debia mataros. La fuerza de vuestra constitucion, nuestros cuidados -quizá os han salvado. Toda la semana habeis estado en un letargo completo -ó en un delirio espantoso. Habeis tenido visiones terribles, que mas de -una vez nos han hecho temer por vuestra razon. Hoy volveis á delirar, -el doctor Olybrius lo habia predicho; pero añadiendo que esta vuelta á -la salud exijía los mayores cuidados; que, segun todas las apariencias, -necesitaríais de algun tiempo para sacudir todos vuestros sueños y -acostumbraros de nuevo á la vida real, y que en una crísis semejante el -reposo y el silencio eran de absoluta necesidad. - -Al oir aquello miré á mi vez con espanto á mi mujer. Qué significaba -aquella fábula, referida con tanta seguridad? Yo estaba seguro de haber -estado en América; un cérebro Francés jamás habria imajinado lo que -yo habia visto; por otra parte, el delirio es incoherente y no deja -recuerdos. Pero si Jenny habia estado en Francia mientras yo vivia en -Massachusetts, quién era pues, esa Jenny Americana, á quien estrechaba -con tanta ternura sobre mi corazon? Sería bígamo sin sospecharlo? Habia -dos Susanas y dos Enriques, el uno en Paris de Francia y el otro en -Paris de América? Era yo doble? Tenia una sola alma en dos cuerpos? Qué -confusion! Qué caos! - -Maldito Jonatás! murmuré, que el diablo te lleve, y al espiritismo -contigo! Vaya un lindo embarazo en el que me encuentro! - -De repente la verdad me hirió, y me reproché el haber escuchado á mi -mujer, siquiera un instante. No me habia dicho Jonatás que solo yo -conservaria la memoria, y que mi familia se haría Yankee de nacimiento? -Todo se esplicaba de la manera mas natural; Jenny era el juguete de una -ilusion. Si alguien soñaba en mi casa no era yo, era mi mujer. Esta -reflexion tan simple me volvió el valor y mi dignidad. - ---Querida mia, le dije á Jenny, no os fieis en las apariencias. Vuestro -Olybrius es un tonto; yo no he estado nunca enfermo, la prueba la teneis -en que mi pulso no tiene mas que sesenta y cinco pulsaciones, en que me -muero de hambre, y en que, con vuestro permiso, voy á levantarme y á -almorzar. Por toda respuesta mi mujer se anegó en lágrimas: es un modo de -razonar que Aristóteles ha hecho mal de olvidar; representa un gran papel -en la retórica conyugal: un marido exitado está medio vencido. - -Susana, como hija bien criada no dejó de encarecer á su madre, y se colgó -de mi pescuezo sollozando: Papá! gritó, mi papacito, no os hagais daño, -esperad al doctor. - ---Le esperaré de pié, y no en ayunas, repuse; por lo demas, hijos mios, -no quiero aflijiros. Soy médico, y os doy mi palabra de honor de que me -siento muy bien; si mi asercion no basta haced subir á mi vecino Rose; él -es médico y antes de poco os habrá tranquilizado. - -La transaccion fué aceptada, entrando muy luego Rose con una cara tan -séria y tan solemne que me reí en sus barbas. - ---Buen dia, mi viejo amigo, le dije, tendiéndole la mano. - ---A qué debo esta honra, señor doctor, respondió sentándose en mi -poltrona. - ---Tened la bondad de tomarme el pulso, y decidles á estas señoras si no -estoy en perfecta salud. - -Tomó mi brazo, contó gravemente las pulsaciones de la arteria, y, -volviéndose hácia Jenny, con aire asombrado, dijo: - ---Si me fuera permitido dar una opinion, me atreveria á decir que este -pulso está regular, y hasta un poco débil, como el de un hombre que -no ha comido. La crísis ha pasado, si la ha habido, que no me atrevo -á afirmarlo. Creo, añadió desarrugando la frente, que un pollo frio y -algunos vasos de vino de Burdeos están naturalmente indicados; es una -prescripcion que, enfermo ó nó, el señor doctor puede aceptar. - -Las dos mujeres salieron para ordenar mi comida; Rose, se levantó y -acercándoseme con el dedo en la boca: - ---Confesad, doctor, dijo en voz baja, que en adelante no volvereis á -jugar con el láudano? - ---_Tu quoque?_ esclamé. Querido señor, el opio nada tiene que hacer en -este negocio; he sido magnetizado. - ---Bueno, dijo: con que vos, doctor, un hombre de fondo, un espíritu -fuerte, creeis en el magnetismo, cuando la Academia de medicina le rehusa -el derecho de ciudad? - ---Ha sido necesario ceder á la evidencia, repuse suspirando. Teneis en mi -una víctima de esa deplorable invencion. Me han transportado á América. - -Rose retrocedió pálido y confuso. - ---Sí, repuse, me han transportado á América, con mi casa y mi calle. Allí -os he visto á vos, Sr. Rose; erais allí un patriota, un bravo, un capitan -de zuavos. - ---Callaos, en nombre del cielo, dijo, callaos, si otro que yo os oyera! - ---Dudais de mi palabra? le dije, necesitais pruebas? - ---No quiera Dios que os dé un desmentido, esclamó el boticario; hemos -servido juntos en las filas de la Guardia Nacional, os tengo por un -caballero y sentiria mucho que os sucediera nada desagradable. Escuchad -el consejo que me dicta el respeto que os tengo. Sed prudente; sed -discreto. Habeis estado en América, sea; vos lo decis, yo lo creo; pero -en vuestra casa todos creen lo contrario. Sois el único de vuestra -opinion. Por consiguiente, ya sabeis el proverbio: - - _Quand tout le monde a tort, tout le monde a raison_[64]. - -Si os obstinais en hablar de ese viaje magnético, temo que los incrédulos -se venguen á su modo, y que os hagan pasar por un hombre que.... - -Se detuvo, puso uno de sus dedos sobre mi frente, agachó la cabeza y me -miró con aire compasivo. - ---Cómo! esclamé, os imajinais por ventura que tengo trastornado el -cérebro? - ---Sin duda que no; no sé á qué atenerme, pero quién puede detener á las -imajinaciones demasiado vivas? vuestra aventura es tan estraordinaria, -que seria prudente que solo vos guardárais el secreto de ella. - ---Señor Rose, repuse, sentaos y hablemos, vereis que jamás he tenido la -cabeza mas sana. Cómo están vuestros nueve hijos? - ---Muy bien, contestóme, os doy las gracias; todos están ya colocados -inclusive mi Benjamin. - ---Alfredo, no es verdad? - ---Sí, dijo sonriendo, un lindo mozo de veinticuatro años. Qué gusto para -un padre haber colocado al fin á toda su familia, y haberla colocado bien. - ---Qué hacen todos vuestros hijos? Contadme eso, vecino; hablad incrédulo; -aseguraos que tengo el corazon y el espíritu mas jóvenes que á los veinte -años. - ---El mayor, dijo, es el único que me ha dado algunos pesares. Era el -retrato de su difunta madre. Porfiado, ambicioso, con ideas siempre -suyas, y no queriendo cederle á nadie me tenia siempre inquieto. Así, he -me visto reducido á hacerlo entrar en la escuela politécnica, de donde ha -salido siendo uno de los primeros. Podia tener un hermoso puesto en los -tabacos, pero es un caballo arisco que no hay como enfrenar. El caballero -ha corrido el mundo con invenciones en su bolsillo; es hoy dia director -de una usina y pretende que hace fortuna. Dios lo quiera! Pero la -industria es un oficio pérfido; solo despues de haberse uno muerto puede -tener la seguridad de haber salido bien. Ese niño me inquieta siempre. - ---Mis otros hijos, educados cuidadosamente por mí, no me han dado sino -alegrias. Han recibido una educacion literaria, y gracias á protecciones -hábilmente empleadas, á todos les he colocado en la administracion. -Tengo dos en las aduanas, dos en los derechos reunidos; otros dos son -receptores, el octavo está en las aguas y bosques; en cuanto á mi -Alfredo, hélo secretario particular de un prefecto,--en el camino de las -grandezas. Antes de dos años si le consigo algunas recomendaciones, será -consejero de prefectura con mil ochocientos francos de sueldo. - ---Cómo! esclamé, vos, Rose, un patriota habeis hecho de vuestros hijos -dependientes, cuando podiais abrirles una carrera independiente y -hacerlos ciudadanos? - ---Doctor, repuso el boticario, he seguido el consejo y el ejemplo de las -jentes de talento. Si el servicio del Estado no es brillante, es seguro. -No se tienen inquietudes ni fatigas, si hay alguna fortunita, se trastea -en la bolsa para mejorarla; procura uno casarse con una mujer que tenga -un lindo dote, y padres que no sean muy jóvenes; vive uno tranquilamente -y envejece á su gusto con una buena jubilacioncita, en el fondo de -alguna ciudad de provincia. - ---Es la vida de una ostra. - ---Las ostras son dichosas, repuse, es lo principal. ¿Sed fabricante, -comerciante, armador? La revolucion os arruina el dia menos pensado; -despues, es un gobierno fuerte que hace la guerra sin preveníroslo. -¿Y los impuestos que aumentan todos los dias, y las crísis, y la -competencia? Todo se conjura contra el hombre que trabaja. Nuestra -sociedad no es hecha para él. Loco es aquel que corre semejantes -aventuras, cuando nada hay tan cómodo como vivir tranquilo y honrado -sirviendo á su pais. ¡La Administracion es la Francia! Que los -republicanos y los delicados ladren cuanto quieran, por mi parte prefiero -que mis hijos estén con los que comen, no con los que son comidos. - ---Y para llegar ahí habeis necesitado solicitar, estirar la mano. - ---Sí, dijo riendo, se han hecho algunas bajezas. He caminado á derecha é -izquierda, he implorado, he adulado, pero me he salido con la mia que es -lo esencial. No abrais esos ojazos, doctor: he hecho lo que hace todo el -mundo. No por eso soy menos patriota, y dejo de estar en la oposicion; -estoy en el centro izquierdo, con toda la Francia, y me glorío de ello, -sea dicho entre nos, pero cuando el porvenir de mis hijos está de por -medio, pongo en el bolsillo mis opiniones, las cuales no me sirven de -nada. - ---Para encontrarlas en un dia de revolucion, ¿no es verdad? le dije con -ironia. - ---Sin duda, repuso con tono plácido. Se sirve al Gobierno, pero no se -pierde uno por él. Una de las grandes ventajas de la administracion -consiste en que las revoluciones le aprovechan; cada quince años hay una -crísis, ¡dichoso aquel que se encuentra en situacion de poder atrapar el -buen número! - ---Sois un sábio, señor Rose. - ---Un hombre de sentido simplemente, repuso con orgullosa modestia. Ved -por ejemplo á mi Alfredo; ha hecho estudios admirables; ha obtenido el -primer premio de discurso francés en el gran concurso. Si le hubiera -escuchado se habria hecho abogado, bella carrera, pero larga, difícil, -laboriosa y que ahora no conduce á nada. Al paso que con su injenio, su -buen porte y un poco de manejo, ese muchacho no necesita sino dos ó -tres buenas oportunidades para ser subprefecto en diez años, prefecto en -quince y quizá senador. - ---Ay, Dios! esclamé, oís ese ruido en la calle? - -Rose corrió á la ventana. - ---No es nada, dijo, es un caballo que ha rodado y un hombre que ha salido -por las orejas. - ---Estoy perdido: ¡tendré que pagar otros quinientos dollars! - ---¿Qué teneis, querido señor? dijo el boticario, confuso con mi miedo. -Un desconocido que se rompe el pescuezo en la calle, es cosa que se vé -todos los dias, ¿qué mal puede haceros? es una desgracia de que no puede -acusarse á nadie. - ---Eso atañe, al menos, á vuestra administracion, le dije, volviendo en mí -y pensando que ya no estaba en América. - ---La administracion nunca es responsable, repuso Rose con tono chusco. -Ella nos cuida á todos á nuestro riesgo y peligros. - ---Hay un inspector. - ---Sin duda, dijo, pero el inspector depende del prefecto, y este depende -del gobierno, el cual no depende sino de Dios y de su espada. Como decía -mi difunto padre hay tres casos fortuitos y sin remedio: naufrajio, -incendio y hechos del príncipe. Hoy dia contra el naufrajio y el incendio -hay el seguro; contra los hechos del príncipe nos resta lo que tenian -nuestros abuelos,--la resignacion. - ---Las cosas no andan así en................ - -Rose me miró, yo me mordí los lábios y callé. - ---Por lo demas, continuó el boticario, pronto os vereis libre de ese -detestable empedrado, que van diez años, hace la desesperacion de los -cocheros; el mes que viene os espropian. - ---¿Qué me espropian? - ---¿No lo sabeis? repuso; la informacion está abierta hace ocho dias. - ---Me opongo, reclamo. - ---¡Reclamar! ¿y para qué? dijo con aire paterno. Querido vecino, conoceis -sin duda la historia de la olla de barro y de la olla de hierro. No -os encapricheis, es inútil y algunas veces perjudicial; tratad con la -administracion, os dará por vuestra casa un precio razonable, ¿qué mas -quereis? - ---No quiero que me echen de la casa de mis padres; pero tengo los -diarios, escribiré. - ---¡Los diarios! dijo el boticario. Ojalá los suprimieran á todos. De qué -nos sirven hace diez años. En otro tiempo, bajo el último reinado, le -decian las verdades á los ministros,--era divertido; hoy dia no sé que -enfermedad les han inoculado, están mudos como peces. No son sino avisos. -Tengo acaso necesidad de pagar cincuenta francos por año porque me manden -á domicilio el prospecto de todos los negocios sucios, cuyas perfecciones -se decantan á cinco sueldos la línea. Si yo fuera gobierno, obligaria á -los diarios á decir la verdad; de lo contrario, me basta el _Monitor_, y -todavia! - ---Y sois liberal? - ---Liberal y francmason, hasta la muerte, dijo, levantando la mano con -grotesca seriedad. Hace cuarenta años que mi _Credo_ no ha variado jota. -Viva nuestra inmortal revolucion y el Imperio que ha llevado hasta Moscow -los gloriosos principios de 89! Abajo los aristócratas y los emigrados. -Abajo los Jesuitas, que son la causa de todas nuestras miserias! No -soy enemigo de la relijion, el pueblo la necesita, pero quiero curas -patriotas y honrados. Odio á la pérfida Albion, maldigo al autócrata -Ruso, quiero que la Francia liberte á todos los oprimidos: Polacos, -Húngaros, Valacos, Servios, Maronitas, Italianos y Negros. Por lo demas, -amo la paz y las artes; nunca tendremos de sobra para nuestra primera -escena nacional, la comedia francesa, donde he aplaudido al señor Talma, -en _Sila_: - - _J’ai gouverné sans peur et j’abdique sans crainte._ - -Quiero un gobierno fuerte y patriótico, que escuche á los hombres -honrados y haga callar á los abogados y á los charlatanes. Quiero un -ejército que le haga frente á la Europa, una marina que desafie á la -Inglaterra, canales y ferro-carriles por todas partes; quiero que -el gobierno le dé trabajo y pan al obrero. Quiero ademas un pequeño -presupuesto y pocos impuestos. No entiendo que el Estado engorde con los -sudores del pueblo. Hé ahí mi símbolo; es el de todo buen Francés. - ---Y la libertad, le pregunté, no la veo en vuestro programa? - ---Os equivocais, repuso. No os he dicho que queria un gobierno enérjico, -una administracion que pulverice todas las resistencias individuales? El -dia en que el Poder, comprendiendo sus verdaderos intereses, os obligue á -ser libres, tendremos libertad y se la impondremos al universo. - ---Qué entendeis por la libertad? le pregunté. - ---Vecino, dijo, hé ahí una pregunta, que prueba lo sana que teneis la -cabeza. Hay una cáfila de necios que gritan libertad! libertad! sin -ver el lazo que les tienden el fanatismo y la aristocracia. No quiero -esas falsas libertades que solo son el privilejio de la riqueza y de -la supersticion. Patriota, amigo de las luces, no quiero una libertad -relijiosa provechosa solo para los sándios. Para que el pueblo sea -libre es menester embozalar á los frailes. No quiero una libertad de -asociacion, únicamente buena para los capuchinos; no quiero que en nombre -de la caridad se corrompa al pobre con limosnas políticas, dándole -un pan envenenado. No quiero una libertad de educacion que entregue -nuestros hijos á los Jesuitas. No quiero una libertad departamental que -reconstruya el federalismo provincial; no quiero una libertad comunal -que resucite el despotismo del señor y del cura, haciéndonos siervos y -villanos. Mejor es la mano del Estado que esos derechos anárquicos, de -que abusarian las jentes inquietas, los aristócratas, los fanáticos y los -gazmoños. Estoy con el pueblo, viva la igualdad! - -Miraba con terror á aquel honrado Beociense, y decia para mis -adentros,--pensar que antes de mi viaje á América yo estaba en ese -grado de inbecilidad! Yo tambien ponia mi patriotismo en la igualdad -de la servidumbre; yo tambien hacia consistir la libertad pública en -la destruccion de todas las libertades particulares, como si despues -de ese anonadamiento quedára otra cosa que el brutal mecanismo de la -administracion. Jonatás! Jonatás! maldito brujo! Porqué me has hecho -estranjero en mi pais, porque no trasportas á América á todos los -franceses, por ocho dias siquiera? - ---Y bien, vecino, dijo el boticario, sorprendido de mi silencio, qué -pensais de mis principios? No soy un hombre del siglo? No soy un patriota -y un Francés en toda regla? No son esas las doctrinas que vos habeis -defendido siempre? - ---Es verdad, repuse, pero al hacer la enumeracion de todas las libertades -de que tenemos miedo, no veo bien las que nos quedan. - ---Bah, me dijo, vos os chanceais. Y la libertad de la panaderia, es acaso -nada? Y el sufrajio universal, no es todo? En la hora del escrutinio -es cuando se reconoce á los hombres que no adulan jamás al poder. Hace -cuarenta años puedo hacerme esa justicia, que nunca he votado sino con la -oposicion. Pueden hacerme mil pedazos,--no cederé. - ---Mientras tanto, os dejais espropiar sin decir una palabra. - ---Entre nos, la cosa me fastidia, repuso el boticario. Pero qué quereis, -no soy sino un individuo. Como ciudadano desafio á los tiranos; como -simple potentado no he de ir á ponerme mal con la administracion, de -la que tengo necesidad todos los dias. Por otra parte, los principios -están ahí; el interés privado debe ceder ante el interés jeneral. Pensad -que si la conservarán, vuestra casa desbordaria dos centimetros al menos -de la alineacion jeneral. Quién sufriria semejante defecto de simetría? -Nosotros los Parisienses hemos nacido con el compás en los ojos. No -habria pasante á quien no lo chocára esa enormidad y que no gritára hasta -desgañitarse contra nuestra edilidad. - ---Sí, dije, los derechos no son nada, la linea recta es todo. - ---Señor, dijo el boticario, no hableis mal de la linea recta; me dariais -mala idea de vuestras luces y de vuestro gusto. - ---Mucho debeis amar el camino mas corto de un punto á otro, puesto que le -haceis sin pesar, el sacrificio de vuestra industria. - ---Si lo amo? dijo; escuchadme, vecino, os haré una confidencia, que estoy -seguro os encantará, como ya ha encantado á todos mis amigos. - -Soy todo orejas, como hombre que lo que mas desea es convertirse. - ---Ya veis, dijo, lo que hacen de París. Viejas casas, antiguos recuerdos, -todos esos restos de un pasado bárbaro caen bajo el martillo de los -demoledores y son reemplazados por calles rectas y palacios nacidos de -ayer. Es magnético; un Parisiense mismo se pierde en él. Antes de diez -años París será una ciudad completamente nueva: el teatro, la posada y -el café del mundo entero. Eh bien! partiendo de las mismas ideas, he -concebido un proyecto mas atrevido y hermoso; pongo á toda la Francia en -París. La provincia está muerta,--ya no hay ni Auberneses, ni Gascones, -ni Saboyardos; ya no hay ni siquiera Franceses. Todos somos Parisienses. - ---La obra es grande, continuó; se trata de fortificar y de concentrar -la unidad nacional, que deja mucho que desear; pero el medio es de los -mas simples; prolongo el _boulevard_ de Sebastopol, de un lado hasta -Bayona, del otro hasta Dunkerque; llevo la calle de Rivoli, de una punta -hasta Brest, de la otra hasta Niza. De paso, derribo todo, á fin de que -nada embarace la linea recta. Qué perspectiva! Qué horizonte! Y el gasto -es nada! Las espropiaciones no costarán caro, el aumento de precio de -los terrenos será enorme, porque siempre se estará en París. Todas las -ciudades no serán ya sino suburbios. - -En medio de la via coloco un ferro carril; de ambos lados hago construir -casas con arqueria, á fin de que los pedestres no sufran ni la lluvia -ni el lodo; coloco teatros de trecho en trecho y cafés en todas partes. -París se vuelve asi el paseo del jénero humano. Eso no es todo, llamo -á las artes en mi socorro para dar estilo á mis construcciones. En la -estremidad de ese _boulevard_ de doscientas leguas del lado de Bayona, -erijo una estátua de ciento veinte pies: la gloria; en la otra estremidad -hácia Dunkerque: la victoria. Al fin de la calle de Rivoli, hácia Brest: -un grupo de guerreros; abajo, hácia Niza, ninfas ofreciendo laureles. En -el centro, finalmente, es decir, hácia Bourges, establezco un Walhalla, -un panteon jigantesco. Una columna ó mas bien una pila inmensa formada -de cañones superpuestos, elevará hasta las nubes una especie de Minerva -con pica, casco y coraza. Esa será la Francia, reina de las artes, de -la civilizacion y de la paz. Al rededor de la columna dispongo un vasto -pórtico coronado de granadas y de obuses que estallan; en el interior -coloco las estátuas de todas nuestras glorias nacionales: Duguesclin, -Dunois, Condé, Turenne, Hoche, Kléber, Masséna, Murat, &a; arriba -establezco estátuas simbólicas, cada una de veinticinco pies de alto. -De un lado la Guerra protejiendo la industria y las artes; del otro la -Conquista llevando al estranjero la libertad; en el centro la Fortuna y -la Belleza coronando la valentía. Eso será noble y grandioso, tendremos -asi monumentos patrióticos que inmortalizen un siglo y engrandezcan el -espíritu de veinte jeneraciones. La inmensidad en la uniformidad, qué -ideal! - -Los griegos, respondí, hacian, me parece consistir la belleza en la -proporcion y la variedad. - ---Los Franceses no son Griegos, esclamó él; somos Romanos; nada nos place -como la enormidad y la simetría; lo jigantesco es lo bello. - -Suspiré, bajé la cabeza y no contesté. - ---Eh bien, doctor, volveis á caer en el silencio? Qué pensais de mi -proyecto? - ---Pienso, le dije, alzando los hombros, que vengo de un pais donde se -ocupan de levantar hombres en lugar de levantar piedras y de construir -monumentos. Los pórticos, las columnas, los arcos de triunfo, las -estátuas, forman en el horizonte una hermosa perspectiva; pero hay algo -mas hermoso, mas grande, algo mas vivo que esparce en la mas estrecha -calle la mas esplendorosa luz, y que hace del antro mas sombrio un -palacio: es la libertad. - ---Vamos, repuso, con su tono de autor irritado, con que vuelven á venir -vuestras mariposas negras; siento que mi presencia es indiscreta. - -Se levantó, y le dejé marcharse. Qué habia de hacer con aquel loco? Oí -que hablaba con mi mujer en el salon, y percibí el nombre de Olybrius, -y las palabras:--“daos prisa, es tiempo.” Qué significaban aquellas -palabras? No hice caso de ellas, y fué mal hecho. Es menester desconfiar -siempre de los necios. - - - - -CAPITULO XXXII. - -Una familia Parisiense. - - -Por fin levantéme, acicaléme, pero no sin echar de menos mi casita de -América. No tenia baño donde reposar mis miembros fatigados, ni fuego en -mi cuarto ni agua caliente; los franceses no han comprendido todavía que -la primera de las libertades domésticas,--consiste en tener uno todo á la -mano, sin necesidad de nadie. Fué menester que tirára la campinilla sin -cesar, y á cada campanillazo se me presentó un lacayo solemne y estirado -que me miró desde arriba de su corbata blanca, y me sirvió con majestuoso -desdén. Oh, mi pobre zambo, dónde estabas tú? Tú eras uraño y ridículo, -pero me amabas. - -Una vez afeitado me miré al espejo, esperimentando algun placer de -encontrar mi cara de otro tiempo; no es que fuera linda, pero estaba -habituado á ella; nada hay tan incómodo como buscarse uno bajo una -máscara estraña. En el comedor hallé á mi mujer y á mi hija que me -esperaban con una inquietud mal disimulada. Jenny bordaba un tapiz, para -tener alguna habilidad; Susana festonaba, y de vez en cuando fijaba en mi -sus ojos tristes y azorados. Sentéme á la mesa, y almorcé con escelente -apetito. Ocho dias de emocion y de agua pura me hacian saborear con -delicia un almuerzo francés, y mi viejo vino de Burdeos. Volvía á hallar -la patria; mi corazon volvía á sentir su antiguo calor; y tenia ideas -poéticas, cosa que no me habia sucedido en Massachusetts.--Oh, patria -mía! Yo te amo como un enamorado ama á su querida, riñéndola siempre, -pero deseándole siempre todas las bellezas y todas las virtudes. Oh, -mi Francia querida! tu tienes mas de un defecto de educacion, pero la -naturaleza te ha tratado como á niño mimado. Nada vale la dulzura de tu -cielo, la riqueza de tus mieses, la hermosura de tus frutas, el calor -de tus vinos. Cuando la fiebre de las revoluciones no te enloquece, tus -hijos son políticos, amables, injeniosos; tus hijas son mas listas que -sus maridos. Qué te falta pues, para ser la nacion del mundo mas noble y -feliz? Solo esa libertad de que te burlas, y que no conoces! - ---En que piensas, Susana mia? - ---En nada, mi buen padre. - ---Deveras? pues un pajarito me dice que la señorita piensa en su mas -antiguo amigo. - ---No digo que no, padre mio. - ---Bien! hija mia, es menester desterrar esos malos pensamientos. Estoy -tan bien de salud que solo me ocupo de tu felicidad. Y á propósito, hija -mia, cuando te casas? - -Jenny se levantó como si un resorte la hubiera empujado, Susana se puso -colorada hasta lo blanco de los ojos. - ---Dejémonos de niñerias, esclamé. Susanita, pronto tendrás veinte años, -y no eres una de esas tontuelas que al nombre de marido se ponen á -bisquear, mirándose la punta de la nariz. Si tu corazon ha hablado, -dímelo; tengo plena confianza en tí, amiga mia; adopto de antemano el -yerno que me has elejido. - -Susana, dijo mi mujer, con voz conmovida, traeme de mi cuarto un poco de -lana para mi tapiz, y esto diciendo, le hizo una señal de intelijencia, -que, traducida en buen francés quería decir: “déjanos solos.” - -En cuanto Susana salió, Jenny estalló. - ---Daniel, dijo, sois cruel. Qué os ha hecho esa niña? - ---Cómo! no puedo preguntarle á mi hija si ama? - ---Mi hija, repuso Jenny, no ama á nadie, señor. - -Es una niña honesta, que hará lo que ha hecho su madre: esperará al dia -de su casamiento, para amar al esposo que sus padres le escojan. - ---Al dia de su casamiento? esclamé. Es un poco tarde. Si el amor no entra -la primera noche, al dia siguiente hallará la puerta cerrada. Dejar su -felicidad á la eleccion de sus padres es peligroso. La mujer se casa para -sí, no para su madre. El deber es una bella cosa, pero no reemplaza esa -primera y santa ternura de un corazon que se ha entregado libremente. - ---No sé de donde sacais esas vuestras doctrinas, dijo Jenny con tono -seco; me parece que debiérais respetar vuestra casa para no traer á ella -esas tristes paradojas. - ---Pero, mi buena amiga, en todos los paises del mundo las jóvenes escojen -sus maridos. Ved la América! - ---Somos Iroqueces? interrumpió mi mujer. - ---Ved la Inglaterra, la Alemania, la España misma; allí se casan con el -que aman, y no veo que los matrimonios sean menos felices que en París. - ---Vos no teneis sentido comun, Daniel. - ---Es decir, señora, que entre nosotros dos hay alguno á quien la -preocupacion, le ciega y que razona torcidamente. - -Sí, señor, con la diferencia que vos sois el único de vuestra opinion, y -que en Francia todo el mundo piensa como yo. - -Ah! murmuré, hé ahí mi tirano, el señor _todo el mundo_; vuelvo á -hallarlo en mi casa, y no hay duda, mi mujer valia mas en América! - -Discutir era inútil, disputar odioso; recurrí á un recurso que le faltaba -á Sócrates; encendí mi pipa, y me puse á soñar. - -La paz no duró mucho tiempo. Enrique entró en el cuarto y vino á -abrazarme tímidamente. Miré á mi hijo, y me costó reconocerle. Ya no era -mi ardiente voluntario, siempre dispuesto á partir á la India ó á la -guerra,--era un lindo mozalvete con cara de muñeca. En el medio de la -cabeza tenia una raya á guisa de mujer; añadid una camisa bordada, un -cuello parado, una cinta escocesa de corbata. Vamos, parecia una mujer de -paletot; toda su persona tenia no sé qué de gracioso, de delicado y de -indolente. - ---De dónde vienes querido? le dijo su madre. - ---De lo de mi peluquero, mamá. - -Su peluquero! Mi hijo tenia necesidad de un peluquero! Yo le contemplaba -como á una curiosidad. - -Has estado en el picadero, esta mañana? continuó Jenny. - ---Sí, mamá, y en la sala de armas. - ---Muy bien, dije, esos ejercicios viriles me gustan. Es menester que un -jóven sepa andar á caballo, nadar, boxear, tirar el florete y la pistola; -es menester que el hombre civilizado combata sin cesar la dulzura de una -vida que le enerva; pero, mi querido Enrique, eso no es todo, es menester -tambien adoptar alguna profesion. Tienes diez y seis años; eres un -hombre. Qué piensas hacer? - ---Pobre amor mio! esclamó Jenny, dejadlo gozar de sus bellos años; -todavia no es bachiller. - ---Pues bien, que se haga bachiller! - ---Tengo tiempo, papá, dijo Enrique, bostezando. El año que viene me darás -un repetidor. - ---Para qué? preguntéle. - ---Todo el mundo toma repetidores, dijo Jenny encojiéndose de hombros. -Ved al hijo de M. Petit, el banquero. No sabia nada, era un idiota. En -tres meses un hombre del oficio le ha metido toda una enciclopedia en la -cabeza; ha asombrado hasta á sus mismos examinadores. - -Y tres meses despues era tan ignorante como el primer dia. - ---Qué importa? dijo Jenny, era bachiller; es un título que conduce á todo. - ---Sed pues bachiller, hijo mio, y no esperes el año próximo; quiero que á -los diez y siete años tengas una profesion. - ---Antes debe estudiar derecho! dijo mi mujer. - ---Sí, paseándose tres años en el Bosque y en otras partes, salvo -una enfermedad crónica que se llama el exámen. No quiero que pierda -tontamente tres años, los mas bellos de la vida, en la ociosidad, ó en -tristes placeres! Que Enrique adopte primero una profesion, y en seguida -que estudie derecho sériamente. Habla, hijo mio, qué profesion escojes? - ---La que querrais papá, respondió abrazando á su madre. Jenny se sonrió -como diciéndole: paciencia, hijo mio, tu padre no tiene sentido comun. - ---No tienes ningun gusto, ninguna vocacion? pregunté á Enrique. - ---No, papá, eso os toca á vos. En quedandóme, en París, pudiendo montar á -caballo y divertirme con mis amigos, todo me es igual. - ---Hijo querido, como nos ama! dijo Jenny alizándole los cabellos. - ---Divertirte! esclamé, quién te ha inspirado semejantes principios? Amigo -mio; no estamos en la tierra para divertirnos. El trabajo es la órden de -Dios, el freno de nuestras pasiones, la gloria y la felicidad de la vida. -En América no hay un solo hombre que á tu edad no se baste á sí mismo, -que no tenga el sentimiento de su deber y de su dignidad. - ---Daniel, dijo Jenny, con una impaciencia visible, por qué lo atormentas -así cuando no trata sino de agradarte? Esperad un poco; hará lo que hace -todo el mundo. - ---Es decir que no hará nada. - ---Tendrá un puesto. - ---Eso es lo que yo decia, repuse indignado de aquella debilidad maternal. -Un puesto, hé ahí la gran palabra, mi hijo será empleado! - ---Todo el mundo lo es hoy dia, dijo mi mujer. Mostradme un hijo de -familia que haga otra cosa! A qué singularizaros? - ---Qué! le dije á Enrique, no preferirias ser el artesano de tu fortuna, y -deber tu posicion solo á tu trabajo y á tu talento? La independencia es -acaso nada? No quieres ser abogado, médico, fabricante, comerciante? - ---Por qué no le propones que sea almacenero? dijo Jenny, con un desden -que me hirió. - ---Muy bien, señora! Pezar azúcar por su propia cuenta, es cosa -vergonzosa; pero cerrar cartas y empaquetar recibos por cuenta del -gobierno, es noble y glorioso! Y, para llegar ahí, es menester rogar, -solicitar, renegar sus opiniones y adular á personas cuya mano no se -tomaria. - ---Todo el mundo hace otro tanto, dijo Jenny. Os creis mas sabio y -virtuoso que todo el mundo? - ---Oh, preocupacion! preocupacion! esclamé. Pablo-Luis[65], tú teniais -razon: somos un pueblo de lacayos! - -Yo estaba furioso, me paseaba á grandes pasos por el cuarto, y daba de -puñetazos sobre la mesa; Enrique bajaba la cabeza, y callaba Jenny estaba -pálida, y apretando los lábios me seguia con los ojos. - ---Daniel, me dijo, acabad, os lo suplico, esta escena ridícula; ya sabeis -que soy incapaz de resistir á semejantes emociones. Cuando reflexioneis á -sangre fria, espero que oireis la voz de la razon. - -En este momento no sabeis lo que decis. - ---Señora, la dije, paréceme que en presencia de mi hijo esas palabras -están fuera de lugar; faltais al respeto que me debeis. - ---Amigo mio, contestó, vos estais enfermo. - ---Basta! esclamé; esa piedad es impertinente. Os haré ver lo que es -un jefe de familia. A pesar de vuestras preocupaciones y de vuestras -desesperaciones, obligaré á mi hija á que se case por inclinacion, y á mi -hijo á que escoja una profesion de su gusto,--una profesion independiente. - ---Daniel, sois un loco, dijo Jenny cruzando las manos. - ---Señora yo tengo mi buen sentido, y os enseñaré que soy el amo de mi -casa. - ---Está loco! gritó mi mujer anegándose en lágrimas y echándose en brazos -de Enrique, que se puso á llorar á su vez. - -En aquel momento abrieron la puerta de par en par, y una voz anunció al -señor doctor Olybrius. - - - - -CAPITULO XXXIII. - -El Doctor Olybrius. - - -Entró, lo veo aún.... Una frente calva, con sus correspondientes mechas -de cabello rojo, flotando de derecha á izquierda, unos anteojos de oro, -una sonrisa beata, una triple barba perdida en las profundidades de una -ancha corbata, un frac verde, con una cinta que ostentaba los colores del -arco iris,--todo anunciaba al tonto que ha tenido buen éxito. Detrás de -él caminaban como dos corchetes, el abogado Reynard, que, con sus ojos -de garduña, parecia buscar siempre un agujero para ocultarse en él, y el -grueso Coronel Saint John, apoyado en su muleta, y arrastrando su vientre -y su gota. Qué me queria aquel cortejo grotesco? Ay Dios! iba á saberlo á -espensas mias. - ---Buen dia, hermosa dama, dijo Olybrius, tomando la mano de mi mujer y -posando en ella sus lábios; os habeis repuesto de vuestras fatigas y -emociones? Cuidaos señora, cuidaos; el corazon es el órgano débil en las -mujeres; no os dejeis asesinar por vuestra sensibilidad. - ---Buen dia, doctor, continuó con aire de caballero, tendiéndome una mano -que no me atreví á rehusar; cuánto me alegro de veros en pié. Así, es en -calidad de amigo y no de médico como me presento. Lo he dicho á estos -señores, que, como vecinos, venian á saber de vuestra salud, y que no se -atrevian á entrar conmigo. - ---Buen dia, señor Lefebvre, dijo el Coronel. Carambola que hemos estado -enfermos! Pero la caja es buena; estoy muy contento de veros; voto á -sanes! - -Reynard no hizo ningun juramento, pero en el tono mas melífluo me hizo -un cumplimiento tan ambiguo, que me hirió sin saber por qué. - ---Cómo os sentís? me dijo Olybrius. - ---Muy bien, contesté. - ---Tanto peor, dijo él, eso no es natural,--prueba que el veneno no ha -salido del todo. Despues de ocho dias de estragos causados por el ópio, -debiérais estar medio muerto, sin pulso y sin voz. - ---Es de hierro, dijo el Coronel. Sopla! qué carabinero habria sido. - ---Querido cofrade, dije á Olybrius, vuestro diagnóstico os ha engañado. -Mi caso es tan estraordinario, que en vuestro lugar cualquiera otro sábio -se hubiera olvidado de su latin. No he sido envenenado con ópio; he sido -magnetizado y transportado á América, de donde he vuelto esta noche. - ---Arre! con la bola, esclamó el Coronel; yo he mandado un rejimiento de -gascones, que no tenia compañero para la charla y la guerra; pero la -palma es vuestra! - ---Querido cofrade, dijo Olybrius, con voz agridulce, yo sé siempre lo -que digo. Los hechos están ahí; nada hay tan brutal como un hecho. Que -vos os imajineis haber estado en América, eso no me sorprende, es efecto -del ópio; pero yo que os he cuidado ocho dias y ocho noches, afirmo que -habeis estado en carne y huesos en vuestra cama, y que no habeis salido -de París. - ---Señor, contesté, vengo de un pais donde reina la verdad en toda su -estension. Allí he adquirido horror á las mentiras oficiales y no -oficiales; creed lo que os plazca, yo no puedo deciros sino una cosa: -en cuerpo ó en alma, no sé en cuál de los dos, he pasado ocho dias en -América. - ---Efecto del ópio, dijo Olybrius, sacando su caja de rapé y saboreando -una narigada. El cérebro no está despejado, la ilusion persiste. Querido -señor, es menester reaccionar con vuestra razon, de lo contrario los -lóbulos cerebrales se harán el teatro de un desórden grave y persistente. -En semejante caso, vos lo sabeis, el primer remedio es desechar una -idea fija, creyendo las cosas bajo la palabra del médico. Vos no habeis -es-ta-do en A-mé-ri-ca, añadió, escandiendo cada una de esas palabras con -tono imperioso. - ---Señor, le dije, me permitireis que me quede con mi opinion. - ---Daniel, esclamó mi mujer desolada, en nombre del cielo no insistais, -ved que os perdeis! - ---Válgame Dios, querida amiga, repuse sonriendo, y con qué voz me dices -eso. Me parece que oigo á la pobre Rachel en el papel de _Roxane_: - - _Ecoutez Bajazet! je sens que je vous aime,_ - _Vous vous perdez; gardez de me laisser sortir._ - -Por toda respuesta Jenny alzó los brazos al cielo, y tomando á Enrique de -la mano huyó del cuarto ocultando la cabeza en su pañuelo. - ---Mil bombas! dijo el Coronel, por qué aflijís á vuestra mujer! Qué -diablo! se puede mentir para ser agradable á las damas. No sois francés, -con mil de á caballo! - ---Querido vecino, dijo el abogado hablando á media voz, como si comenzára -un alegato,--razonemos. Si habeis estado en América, debeis haber visto -aquel país en detalle, debeis conocerlo á fondo; si habeis soñado, no -podeis tener al respecto, sino ideas incompletas, confusas, y, para -decirlo todo de una vez, quiméricas. Permitidme que os dirija algunas -preguntas que os conducirán á la vida real, y que os permitirán que os -convenzais por vos mismo de la falsedad ó verdad de vuestras impresiones. - ---Hablad, señor, os escucho. - ---Durante vuestra estadía en América, habeis visto á las jentes tirarse -de pistoletazos en la calle? Han colgado á dos ó tres personas por dia, -en virtud de esa ley de la linterna, de esa _Lynch Law_, cuyo nombre nos -han tomado los Americanos, y quizá la idea? - ---Señor, contesté, dejad á los diarios esas faramalladas. Los Americanos -son cien veces mas pacíficos y civilizados que nosotros. Hasta el duelo -es allí desconocido. - ---Arre! dijo el Coronel, eso es demasiado. Existe acaso un pais donde -no se batan? Entonces en ese convento no hay sino relijiosas del -Sagrado-Corazon? - ---Efecto del opio, dijo Olybrius; todo se vé color de rosa. - ---Decid color de carbon de piedra, dijo el Coronel. Arre! Pues si yo -estuviera en aquella barraca, á todos les daria de bofetones para ver si -tienen corazon en el vientre. - ---Hay un gobierno en América, dijo el abogado, ó al menos habeis -encontrado por casualidad el rastro de él? - ---Señor, dije, hay el mas hermoso de los gobiernos: el que administra -menos; el que á los ciudadanos deja mayor libertad para gobernarse á sí -mismos. - ---Efecto del opio! repuso Olybrius. Quién no sabe que la América es una -anarquía viva? - ---Señor, dije impacientado, daos el trabajo de ir á los Estados -Unidos; hallareis allí un Gobierno Central, treinta y cuatro Estados -particulares, treinta y cinco Senados[66] y treinta y cinco Cámaras de -Representantes. No puedo suponer que sean salvajes los que han imajinado -semejantes combinaciones. - ---Arre! dijo el Coronel, treinta y cinco nidos de abogados y de -charlatanes. Si semejantes locuras fueran posibles, yo haria espresamente -el viaje, para hacer saltar por la ventana esas treinta y cinco nidadas! - ---Presenten armas, _pré-pá_; y todos los pájaros echan á volar; entonces -si que se tiene un gobierno que no se enfurruña. - ---Hay ministerios? repuso el abogado con su voz menos aguda. - ---Sin duda. - ---Un Ministerio, de Cultos, por ejemplo? - ---No, las Iglesias son sociedades independientes. Cada cual puede abrir -un templo sin tener nada que temer de la ley. - ---Es imposible, dijo el abogado. Seria entregar la sociedad á las -intrigas de los frailes y á todos los odios relijiosos. Habria todos los -dias una San Bartolomé. - ---Señor, respondí, la cosa puede ser imposible, pero existe; y añado que -en ningun pais hay mas tolerancia y caridad. - ---Efecto del opio! dijo Olybrius. - ---Y no solo la Iglesia es libre, continué, animándome, sino la escuela y -el hospicio tambien. Cada cual puede enseñar, cada cual puede aliviar la -miseria sin necesidad de tenderle la mano al gobierno, ni de dirijirse á -la policia como si tratára de allanar un lugar sospechoso. - ---Es un sueño, dijo el abogado, es materialmente imposible. - ---Efecto del opio! dijo Olybrius. - ---Doctor Olybrius, esclamé, si alguien tiene una idea fija en este -momento, me parece que no soy yo. - ---Yo no tengo idea, doctor Daniel, repuso, pongo por testigos á estos -honorables señores; me basta hacer constar que hasta ahora no nos habeis -dicho una palabra que tenga sentido comun. - ---Hay un consejo de Estado en América? repuso el abogado, que tenia toda -la tenacidad de un juez de instruccion. - ---No, señor, la justicia basta á todo, la administracion está sujeta á -ella. - ---Qué quimera! dijo Reynard, un pueblo no viviria seis meses sin esa -admirable separacion de poderes, que hace la gloria de nuestra inmortal -Constitucion. Suponed que la salud del Estado exije que os pongan preso -sin forma de juicio, qué harian en vuestro pais de Hurones? - ---Qué harian? El procedimiento está marcado. Emplazarian al audaz que -se colocára sobre las leyes y le condenarian á unos cien mil francos de -daños y perjuicios. - ---Y los prefectos, no pensais, que entonces seria un empleo inútil. - ---Los prefectos, repuse, no los hay. - ---No hay prefectos, esclamó riendo; con que no hay prefectos? Qué quereis -que hagan los ciudadanos, sino se obra por ellos. - ---Buen Dios, repuse, harán por sí mismos sus propios negocios. No habeis -pensado en ello todavia, señor hombre de Estado? - ---No, dijo secamente, yo no pienso sino en las cosas posibles. Quién -dirije allí el espíritu público, y les enseña á los ciudadanos á pensar? - ---Nadie. - ---Qué! no hay directorio en la prensa? - ---No, señor. En aquel pais de Hurones, como vos lo llamais, cada cual -dice é imprime lo que quiere, bajo la exclusiva garantia de la justicia -y de la ley. Los diarios son considerados allí como un beneficio. Se les -favorece y multiplica en todas direcciones. No se les exije fianza, no -pagan timbre,--nada, nada impide que la luz se esparsa, nada traba la -libertad. - ---Sopla! dijo el coronel; vaya un pais donde tendrá que hacer la -jendarmeria. - ---Allí no hay jendarmes, señor coronel. - ---No hay jendarmes! esclamó. Pues no exijo mas, y digo vecino, que si no -estais loco de atar, que echen abajo á Charenton. No los he visto nunca -de vuestro calibre; no hay jendarmes! Porqué no decis inmediatamente: no -hay ejército, no hay infanteria, no hay caballeria, no hay artilleria, no -hay jenerales, ni coroneles, ni capitanes; aquella sociedad se compone de -paisanos ó Iroqueses, una sociedad nunca vista. - ---Coronel, le dije, durante sesenta años la América no ha tenido -necesidad de ejército; cuando la paz y la Union se restablezcan, -licenciará el que tiene, porque como decis, aquella sociedad se compone -de paisanos. - ---Basta jóven, dijo frunciendo el ceño. Respetad mi bigote blanco. Tengo -buen jénio, voto vá á sanes! Pero tengo ensartado algunos por haber -charlataneado muchísimo menos de lo que vos lo habeis hecho durante un -cuarto de hora. - ---Efecto del opio, dijo Olybrius. Cómo han de vivir sin jendarmes ni -ejército? Podrian á cada hora del dia reunirse en la calle, ó en otra -parte, hablar de política, criticar al gobierno, salir armados y qué sé -yo. - ---En efecto, señor, repuse, todo eso se hace y la paz no es turbada. Los -ciudadanos libres, y acostumbrados á la libertad saben conducirse por -sí mismos. Cuando hay necesidad, la ley está ahí, basta un oficial de -policia y un juez para mantener ó restablecer el órden. - ---Basta, dijo Reynard, lanzándole una mirada á Olybrius. Doctor, estoy -convencido. - ---Y la medicina, dijo el solemne imbécil, dando vuelta su caja de rapé -entre los dedos, cómo es ejercida en ese pais de cucaña? - ---Precisamente, respondí, es una de las cosas que me ha llamado mas la -atencion; las mujeres, la practican, y con éxito. - ---Arre! dijo el coronel, ojalá hubiera tenido de mayor un guardapiés, -cuando estuve tres meses echado de espaldas en Constantina con una bala -en la pantorrilla! Habria dado todos los medios por una médica.[67] Y -vaya un _calembour_! - ---Por supuesto que esa no es la única profesion que las mujeres ejercen; -se han apoderado de la enseñanza; ellas son las que educan á la jóven -América. - ---Eso debe hacer lindos soldados, dijo el coronel. Hé ahí una escuela -donde deben enseñar á darse de trompadas, primer aprendizaje de la guerra -y de la civilizacion! Qué produce esa educacion? Tenderos y modistas. - ---Produce seiscientos mil voluntarios que se baten como héroes. - ---Vamos, vamos, dijo el coronel, no me reciteis el diario. Hace dos años -que mi gaceta me habla todos los dias de esos famosos conscriptos que -corren unos tras de otros sin alcanzarse jamás. Ah! si yo estuviera allí, -solo con mi 14ᵒ de infanteria lijera, cómo me divertiria, satisfaciendo -los votos del gobierno. Estoy harto de América; pido que me hablen de -otras revoluciones, para variar un poco y divertirme. - ---Coronel, supongo que no defendeis la esclavitud. - ---Un bledo se me dá de vuestros morenitos; pero en cuanto á vuestros -Americanos los exécro. Es una turba de pobretes y demócratas que está -dando el peor ejemplo á la Europa y echando una mancha á la civilizacion. -Así deseo que el Norte se trague al Sud, y que se ahogue tragándolo. Hé -ahí mi política, y hay muchos otros de mi opinion, voto vá á sanes! - ---Señor, me dijo Olybrius, levantándose con majestad, permitidme reasumir -en algunas palabras vuestra conversacion. Las contestaciones de estos -señores, vuestros amigos y vecinos,--contestaciones llenas de sentido -y de verdad, han debido convenceros de que vuestro cérebro no se halla -en estado normal. Una sociedad sin administracion, sin ejército, sin -jendarmes, la libertad salvaje de rezar, de pensar, de hablar, de obrar -cada cual á su manera, es á no dudarlo, convendreis en ello, una de -esas abominables pesadillas que solo el opio puede producir. Vuestro -sistema no duraria un cuarto de hora siquiera; es la negacion de todos -los principios y de todas las condiciones de esa civilizacion que hace -la unidad de nuestra gran nacion. Constituyendo una administracion -jerárquica y centralizada,--la sabiduria de nuestros padres hace mucho -tiempo que ha elevado á la Francia al primer puesto, enseñándoles á los -Franceses que la libertad es la obediencia. Nuestra gloria y nuestra -fuerza estan ahí, no lo olvideis querido cófrade, y volved en vos. Esas -ideas anárquicas que turban vuestro cérebro, que jamás entrarán en una -cabeza francesa, os dicen suficientemente que estais enfermo y tanto mas, -cuanto que no lo sentís. Es urjente que os cuideis; añado que solo un -tratamiento enérjico puede devolveros la posesion de vos mismo y la calma -que habeis perdido. - ---Porqué no decis inmediatamente que estoy loco y que es menester -encerrarme? - -Olybrius suspiró, tomó una narigada de rapé con el índice y el pulgar, la -aspiró lentamente, y me miró con aire contrito. - ---Pobre amigo, dijo, estais gravemente atacado, pero yo os salvaré, sí, -os salvaré aun á vuestro pesar. - -Sentía que la cólera tronaba en mi corazon, y me contenia á duras penas. - ---Señor, le dije, acabemos esta comedias; hace mucho tiempo que dura y -estoy fatigado. - -Olybrius se puso colorado hasta las orejas. - ---Señor, dijo, engrosando la voz, vos lo tomais en un tono singular. - ---No os incomodeis, querido doctor; os dariais un ataque de aplopejía. - ---Doctor Daniel, díjo rechinando los dientes, yo no sufro inpertinencias. -Sabe usted con quien habla, mi hombrecito? - ---Sí, con un hombron, con un tonto. - ---Caballero, dijo, olvida usted que tiene delante un hombre condecorado -por todos los soberanos de Europa? - ---Deveras! esclamé, tengo visto muchos. Oid su historia. Se hace empastar -en marroquin colorado un volúmen de necedades, se le depone en la -embajada, y no pasa mucho tiempo sin ser nombrado comendador ó caballero -del Hipopótamo ó del Cóvidor. Cruces! es la limosna que los príncipes -arrojan á los mendigos de la literatura. - ---Sabeis señor, repuso, Olybrius, echando espuma de rabia sabeis que -á los treinta y dos años he sido nombrado miembro de la academia de -medicina por unanimidad. - ---Pardiez! repuse, ahora veo que tengo mas razon de lo que creía. Si -hubiérais tenido talento habriais tenido enemigos; os hubieran hecho -esperar hasta los cincuenta años y no habriais sido recibido sino por -un voto de mayoria. Los tontos no ofuscan á nadie, y así entran á la -academia como en un molino. - -Habia ido demasiado lejos, lo comprendia. El coronel reía á -descostillarse; pero Reynard me miraba de una manera estraña, y Olybrius -se ahogaba. Ví el momento en que cambiándose los papeles, era el enfermo -quien iba á sangrar al médico. El abogado tenia sin duda oro potable en -su gasnate; dos palabras dichas al oído de Olybrius le devolvieron al -imbécil toda su serenidad. Una sonrisa diabólica iluminó los pliegues de -su rostro. Se acercó al coronel, le pegó en el hombro, y le llevó á un -rincon, siempre seguido de Reynard, su fiel consejero. - -Esa manera de obrar, ese conciliábulo, tenido en mi casa y sin mí, me -pareció estraño. Me paseaba á grandes pasos, próximo á estallar, cuando -Olybrius salió sin saludarme. Reynard, al contrario, me hizo una profunda -reverencia. El coronel se me acercó con aire alegre. Sus ojos brillaban. - ---Sabeis, dijo, frotándose las manos, que lo habeis puesto de lo lindo al -parroquiano? - ---He hecho mal? respondí. - ---No digo eso, repuso Saint Jean; me habeis dado un gran placer, voto vá -á sanes. Detesto esos paisanos que se hacen cubrir de decoraciones sin -haber jamás arriesgado sino la piel de otros; pero, entre nos, el hombre -no vá contento! Es natural, no es verdad? Dice que le habeis insultado; -exije que le deis una satisfaccion. - ---Yo? esclamé. - ---Estad tranquilo, dijo el coronel, le he hecho entender la razon, y he -arreglado el negocio. - ---Muy bien. - ---Os batís. - ---Qué nos batimos? dije muy asombrado. Y cuando? - ---Al instante,--_sobre la marcha_, como se decia en el rejimiento. - ---Es muy peligroso dejar enfriar estas cosas. Por haber esperado -veinticuatro horas he perdido diez ocasiones. Mi carruaje está abajo; -podemos partir; tengo pistolas exelentes, os gustarán. A treinta pasos -he hecho saltar la oreja de un caballerito, que me miraba de reojo so -pretesto de que era visco. Vamos, amigazo, los momentos son preciosos. -Adelante, voto vá á sanes! - ---Dentro de un momento soy con vos. - ---Vais á abrazar á vuestra mujer é hijos? mal sistema! eso enternece y la -mano tiembla despues. Nada de adioses trájicos; bebed un vaso de Madera y -fumad dos cigarros; eso retempla la moral y le dá nervio al antebrazo. - ---No tenia ninguna necesidad de exitar mi valor; la cólera me arrebataba. -Entré en el salon, Jenny pálida y muda estaba allí con sus hijos -abrazados; todo lo habian oído. - ---Partís con el doctor? me dijo Jenny con agonizante voz. - ---Sí, querida amiga; probablemente estaré ausente algunos dias. - ---Volvereis pronto? dijo; en seguida se detuvo como asustada. - ---Sí, respondí, volveré pronto si Dios lo quiere. Dejadme abrazaros á -todos antes de partir. - ---Adios, mi querido Enrique; recuerda mis consejos. Nada han hecho para -darte voluntad, es una gran desgracia; las pasiones toman en nuestra alma -el lugar que la voluntad no ocupa. Hazte convicciones razonadas y un -carácter enérjico; así es uno hombre. Toma una profesion independiente; -no esperes la fortuna sino de tí mismo. No inclínes la cabeza ante -nadie, no tengas que ruborizarte ante Dios, y no te inquietes del -porvenir. La felicidad no está en las cosas de la tierra, si no en la -alegria de una buena conciencia; la verdadera grandeza es la de un -hombre honrado, que se ha elevado por el trabajo y la virtud. Adios, -sé cristiano y ciudadano; recuerda que para dominar el egoismo que nos -devora, hay dos fuerzas invencibles: el amor de Dios y el amor de la -libertad. - -Adios, mi Susanita, escoje tú misma tu marido. No mires ni la posicion -ni el dinero, mira el corazon, en él está la única riqueza que nada -tiene que temer del tiempo ni de los azáres. Toma sobre todo un hombre á -quien estimes y que piense como tú; ten orgullo del padre de tus hijos. -El amor se vá, la confianza y el respeto quedan en el hogar, y con el -tiempo llegan á ser algo mas dulce y santo que el amor. Cuando tengas -hijos, deja espandir sus almas; no les enseñes la cruel sabiduría de esa -sociedad que todo lo reduce al interés; déjalos soñar, como su abuelo, -aunque como él deban sufrir. Los mas desgraciados aquí abajo no son los -que lloran. - ---Adios mi querida Jenny, perdonadme si os he ofendido y permitidme -que os dé un último consejo. Vosotras las Francesas, teneis demasiado -espíritu y penetracion; para ser dichosas es necesario mas simplicidad. -Por qué salir siempre? el mundo no puede ofreceros sino ajitacion y -fastidio. Recordad lo que ha dicho San Pablo: “El hombre no ha sido -creado para la mujer, pero la mujer ha sido creada para el hombre.” -Casaos con vuestro hogar, daos por placer el hacer la voluntad de vuestro -marido, y por último sed la reina de esa colmena donde Dios os ha -colocado: en ella está la felicidad que buscais fuera, y que os espera -en vano en una casa desierta. Ah, mi Jenny, porque no hemos nacido en -América,--allí residian el amor y la felicidad! - -Mi mujer estaba muy ajitada; lloraba, pero al oír mis últimas palabras se -retiró de mis brazos, sollozando cuando la abrazé. Enrique recibió mis -caricias con aire frio y embarazado; solo Susana se colgó de mi cuello y -me inundó con sus lágrimas. - -Volví á abrazarlos á todos, y partí para no volver mas. Bajar la -escalera, subir en el carruaje donde el coronel me esperaba con sus -pistolas, fué asunto de un instante. Pregunté á Saint Jean á donde íbamos. - -No lo sé, dijo; seguimos el carruaje de Olybrius, creo que nos lleva -á Saint-Mandé, á algun jardin particular. Desde que han desfigurado -Vincennes y el Bosque para hacer Parques ingleses, no hay donde -divertirse. Batíos en una avenida que dá vuelta; apartad todas esas -jentes que os siguen la pista pisando vuestras pisadas. Nos falta un -campo cerrado en Paris; es una vergüenza para el viejo honor francés, -voto vá á Sanes. - -El coronel estaba monótono y se repetia mucho; me apresuré á ofrecerle un -cigarro que le tapó la boca, y, hundiéndome en un rincon del carruaje, -seguí la moda francesa que consiste en reflexionar cuando ya no es -tiempo. A mi edad, y por una causa semejante, aquel duelo era una locura, -á la que me habia dejado arrastrar por un tonto brutal. Iba decidido á -no contestar al fuego de Olybrius; pero eso no me justificaba. Necio -de mi que no habia sido capaz de resistir á una estúpida preocupacion! -En aquel momento si, que recuerdos y remordimientos me trasportaban á -América! Volvia á ver las dulces y leales fisonomías de aquellos buenos -y sincéros amigos que me habian elevado hasta ellos. Truth, Humbug, -Naaman, Green, Brown mismo sonreian á mi alrededor, y con ellos toda -aquella familia Americana que hacia la alegria de mi corazon, sin olvidar -á Marta ni á Zambo. Qué diferencia entre los dos paises! El Paris en -que estaba me parecia una ciudad estranjera, las calles de mi infancia -habian desaparecido, y con ellas mis recuerdos; mis vecinos me parecian -ignorantes, vanidosos, egoistas; sus actos, su lenguaje, todo era -convencional; nada habia en ellos de verdad ni de simplicidad. En ocho -dias, pasados en Massachusetts, respirando la atmósfera de la libertad, -habia vivido mas que en Paris durante cincuenta años. Mis ojos se habian -abierto, el viejo hombre habia desaparecido; mi patria estaba allí donde -me amaban, allí donde vivia; mi alma volaba al otro lado del Océano. - -Absorto en aquel fantaséo no volví en mí sino al bajar del carruaje. -Estábamos en el patio de una gran casa, con ventanas de reja,--algo -parecida á un convento, á un colejio ó á una cárcel. En el fondo habia -un jardin que Reynard me designó como lugar del combate, invitándome á -entrar en él, mientras arreglaba con el coronel y dos amigos todas las -condiciones del duelo. - -Avancé sin desconfianza; de repente cerraron la reja tras de mí; volvíme, -cuatro hombres vigorosos me cojieron de piés y manos; resistí como un -furioso, grité, ahogaron mi voz. En un abrir y cerrar de ojos fuí llevado -á una sala baja, echado, sujetado y atado en un sofá. En seguida todo se -puso á dar vuelta delante de mi con una increible celeridad; una masa de -agua helada cayó sobre mi cabeza, y me desmayé. - - - - -CAPITULO XXXIV. - -Un loco. - - -_Saint-Mandé, casa del Doctor Olybrius._ - - 20 de Abril de 1862. - ---Hay tres clases de personas que la ley desdeña, abandonándolas á -la administracion: las jóvenes, los locos y los periodistas. Pero, -cualquiera que sea su maldad (hablo de los periodistas), ó su falta, -conceptúo que esos miserables no son indignos ni de justicia ni de -piedad. Si son culpables, por qué no se les juzga? Si son desgraciados, -por qué se les trata como á culpables? Es una cuestion que recomiendo á -los filántropos en disponibilidad. Hermoso es sin duda rescatar chinitos; -salvar del fuego á las viudas de Malabar que siguen á sus esposos hasta -la muerte (el ejemplo podria llegar á ser contajioso), pero se me ocurre -que quizá no seria malo defender á la humanidad en Francia, y darle -las garantias del derecho comun, á pobres criaturas, víctimas de la -educacion, del nacimiento ó de la sociedad. Y vaya otro sueño que debo -guardar para mi, sino quiero esponerme de nuevo á las duchas ó á la -sangre. - ---Mi suerte está fijada; he jugado contra la preocupacion una partida -peligrosa,--he perdido. Un tonto que se intitula médico, me ha declarado -loco; mis buenos amigos han confirmado con placer la sentencia de la -ignorancia. Héme encerrado y para siempre. Podré apagar en mi cérebro -esta llama que lo ilumina? Podré renegar la verdad? Nó! he conocido la -libertad, he probado con el borde de los lábios esa miel que embriaga, he -entrevisto el eterno ideal, soy un loco! no quiero sanar. - ---Los Franceses tienen todavia mas talento del que se atribuyen. -Aprisionar á las jentes que piensan, que razonan y hablan, es un golpe -de mayoria cuyo éxito es infalible. Donde está la fuerza, allí está -la opinion. Adelante, dichosos carneros! ramonead en silencio; decios -balando que sois los reyes del mundo; no son vuestros pastores los que -os rehusarán ese inocente placer. Divertíos, gozad de la vida, nada -teneis que temer; los insensatos están bajo de llave, turbarian vuestra -quietud; cuantos mas son los sabios tanto mas se rie. - ---Mi mujer no viene á verme; es tan sensible! la piedad la mataria! Qué -me importa de mis hijos. Pobre Enrique, podria darle mi enfermedad, y -entonces linda fortuna haria! Y tú, Susana, te amo demasiado para hacerte -llorar. Las lágrimas de una hija es la única prueba que puede conmover á -un mártir. - ---Mis vecinos no me han olvidado. Rose me escribe que mi aventura no -le ha sorprendido. Reconoce en ella la mano de los Jesuitas; mi mujer -iba con demasiada frecuencia á misa! Ha hallado el rastro de un vasto -complót tramado por los reverendos padres; ellos son, dice, los que -empujan el Norte sobre, el Sud, los que mueven la Europa y preparan la -caida del Sultan. Todas las revoluciones son obra de ellos; ellos son la -causa de todas las miserias; su diario le ha revelado ese misterio de -horror é iniquidad. Rose es un hombre sensato, puesto que se pasea por la -calle,--yo soy un loco puesto que estoy encerrado! - ---Hé aquí una carta del coronel. El bravo Saint-Jean se escusa de haber -ayudado á mi arresto sin saberlo. - ---Ha querido, dice, cortarle las orejas á Olybrius, el pillo se ha negado -á la operacion. El coronel añade que si ha cometido alguna falta está -pronto á repararla. Para quitarme el derecho de quejarme, me ofrece que -nos levantemos mútuamente la tapa de los sesos. El juego no es igual; no -puedo aceptar su amable proposicion. Saint-Jean me habla de política; la -guerra estalla para él en todas partes al acercarse la primavera, y su -alegria es inmensa. Es un soldado: está convencido de que los hombres -han venido al mundo para matarse unos á otros. Si las madres, al través -de angustias infinitas, educan á sus hijos hasta veinte años,--es para -enviarlos al matadero. El coronel está libre; es un hombre razonable, yo -soy un loco! - -Leamos el diario; no soy sino un espectador que, desde su palco enrejado, -mira la comedia y á los actores de su tiempo. Usemos del único derecho -que me resta,--silvemos. - -“Acaba de aparecer una nueva obra de Mr. Reynard, nuestro gran orador, -nuestro célebre publicista. Este libro, que no puede dejar de abrirle -al autor las puertas de la academia de ciencias morales y políticas, se -intitula _La Unidad_. Mr. Reynard demuestra de una manera invencible -que todos los sufrimientos y todas las revoluciones de la Francia son -debidas á una causa única: la debilidad de la centralizacion. Hoy dia -que los caminos de hierro y los telégrafos han suprimido la distancia, -la Francia, el pais modelo, puede hallar al fin una constitucion que -le permita realizar sus grandes destinos. El autor reune el poder -espiritual y el poder temporal en las mismas manos,--admirable secreto -para acabar con todas esas disenciones que destrozan al mundo hace -quince siglos; suprime los consejos municipales, los consejos jenerales, -las cámaras, la prensa, y todos esos medios de oposicion, escusables -quizá en una época crítica, en una edad de lucha y de transicion, pero -que ya no tienen razon de ser en un siglo orgánico como el nuestro, -y con la primer raza centralista del globo. Un solo hombre, un Papa -civilizador, colocado en el hogar del Estado, teniendo en su gabinete el -nudo de la red telegráfica, gobernará toda la Francia por su infalible é -irresistible voluntad. Organo de la soberania popular, será la democracia -personificada,--la nacion hecha hombre. Desde ese momento nada podrá -trabar ya el progreso; todas las divisiones habrán cesado; todas las -cabezas de la anarquia habrán caido de un solo golpe. - -“Desde que se entra en el detalle, es imposible no ser seducido por -la simplicidad del sistema. Es el sello de las grandes invenciones. -En adelante ya no habrá en Francia sino una alma y un pensamiento. El -pais entero será una gran é injeniosa mecánica, conducida y regulada -por un solo motor. Quién podrá turbar esa gran armonía formada por una -sola nota? Un mismo despacho repetido en los cuarenta mil comunes, -transformará á cuarenta millones de ciudadanos de la noche á la -mañana.--Trabajad, dirá el telégrafo, y en el acto habrá trabajo para -todo el mundo.--Sed instruidos, y la ignorancia cesará.--Sed virtuosos, y -la Bolsa se cerrará.--Sed dichosos, y nuestra dicha se hará. - -“Es increible que la humanidad haya vivido tanto tiempo sin realizar este -maravilloso descubrimiento, que inmortalizará el nombre de Mr. Reynard. -Pero qué! el vapor es de ayer; y el telégrafo de hoy dia! Por lo demas, -nuestros reyes han tenido el sentimiento de esa verdad que un hombre -de jénio pone en evidencia ahora. Sin inquietarse jamás del derecho de -la justicia, nuestros soberanos han derribado las resistencias que les -embarazaban; es por esto que la historia admira á los Francisco I, á los -Richelieu, á los Luis XIV, y á los Napoleon. San Simon ha entrevisto esa -bella reforma; pero la gloria de ser su profeta, pertenece sin disputa al -ilustre y profundo Reynard. No hay un solo Francés que no le envidie su -descubrimiento y su éxito.” - ---Ay Dios! pensaba, Mr. Reynard se pasea y va donde quiere; se le admira -y se le envidia, es algo mas que un filósofo, es un grande hombre, y -yo........ yo soy un loco! - ---Qué veo? El nombre de mi verdugo. Qué ha podido hacer este intrigante? -leamos: - -“La Academia de Medicina ha recibido ayer una comunicacion del mas -alto interés. Una de nuestras reputaciones médicas, el célebre doctor -alienista Olybrius, ha leido una memoria sobre el espíritu, el jénio y -la locura. Ha demostrado que, por efecto del nudo simpático, que une -en nosotros las funciones del cérebro con las del estómago,--es este -último órgano el que, en último resorte, produce y domina todas esas -fuerzas nerviosas que la vulgaridad llama _facultades_. El espíritu es -una neuroma, el jénio una gastritis crónica y la locura una gastritis -aguda. En apoyo de su sistema el doctor ha citado un ejemplo de los mas -curiosos,--teniendo actualmente en sus manos un preciosísimo sujeto -para sus esperimentos. Es un cierto doctor F...., que, en su locura, -se imajina que ha sido transportado á los Estados-Unidos, habiendo -permanecido allí toda una semana. Hay en el delirio de este pobre hombre -una mezcla de alucinaciones, de recuerdos y de ideas orijinales, que el -doctor Olybrius sigue y observa con el mayor cuidado. La enfermedad es -aguda en el mas alto grado; el sabio Olybrius no desespera de reducirla -al estado crónico, trasformándola á fuerza de sangrias y de dieta, y -mediante una alimentacion habilmente sistemada. Si lo consigue, el -problema está resuelto. De un loco curado á medias se hará un hombre -de jénio. En el acto que termine la esperiencia, el sabio alienista -presentará el sujeto á la Academia. Es escusado llamar la atencion -sobre las consecuencias de esta prodijiosa invencion. La Francia carece -de grandes hombres, cuando nada le sería mas fácil que fabricarlos -y suministrarlos al mundo entero. En Charenton solo, hay tres mil -enfermos que con un buen réjimen, y en menos de seis meses, podrian ser -transformados en poetas, músicos y artistas de toda especie. Hay allí -cientos de Mozarts y Rafaeles ignorados. - -“Esta lectura salpicada de rasgos picantes y de palabras injuriosas, -ha sido escuchada en profundo silencio, frecuentemente interrumpido por -lisonjeros murmullos. No se tiene mas talento que el doctor Olybrius; -oyéndolo hubimos de temer por su salud, pero nos tranquilizamos viendo la -solidez de sus músculos y el vigor de sus pulmones.” - ---Triple necio! esclamé; menos necio sin embargo que los que te escuchan! -Tu eres un sabio, un académico, un filósofo, y yo, que te silvo, yo soy -un loco! - ---No, yo no volveré á entrar en esa sociedad vanidosa que tiene miedo de -la verdad, y á quien se le atrapa como á las alondras deslumbrándolas con -un espejo. Si la muchedumbre me rechaza, yo la destierro de mi apacible -morada; la soledad me devuelve la libertad. Aquí es donde quiero vivir -y morir, consolado por el evanjelio, rodeado de estos viejos amigos -que son siempre fieles, y que no mienten jamás: Sócrates, Demóstenes, -Ciceron, Dantes, Cervantes, Luis de Leon, Milton. A vosotros tambien, -poetas, oradores, ciudadanos, los hombres os han desdeñado, maldecido, -espulsado, encarcelado, asesinado. Locos y sediciosos durante vuestra -vida, os habeis vuelto sabios y patriotas despues de vuestra muerte. El -mundo eleva altares á las víctimas que ha degollado, y la historia de la -humanidad es la historia de los mártires. - ---Por qué no he de tener yo tambien mi hora. Si no soy un grande -hombre,--no he sostenido una gran causa? Quién sabe si mi pais, -disgustado de las insulseces que lo enervan no me perdonará mi salvajismo -y mí aspereza? _Lo que es amargo al paladar es dulce al corazon_, dice -un proverbio; así sucede con la verdad. Ella es sana como el ambiente -de las yerbas y de los bosques, como el viento que pasa por sobre los -ventisqueros y los mares; aquel que ha vivido en ese aire vivo, se sofoca -en las hondonadas y pantanos. - ---Espero contra toda esperanza; soy loco. Si fuera cuerdo haria lo que -hacen los hábiles,--me resignaria, gritaria con la muchedumbre. No quiero -esas alegrias que entristecen, prefiero mi cárcel y mi sueño. - ---Una vision me consuela todas las mañanas en el silencio de mi pobre -celda. Descubro en lontananza, cimas que blanquean; es la aurora que se -levanta, la aurora de un dia que no veré; qué importa? Qué punto luminoso -es aquel que rompe el horizonte,--despejando la sombra que huye? Es la -nueva Jerusalem, la ciudad del porvenir. Todo está cambiado allí; los -últimos vestijios del Estado pagano han desaparecido; el individuo -manda, es rey. Respetado de todos, lo mismo que él los respeta,--él es -el único dueño de sus acciones, el único responsable de su vida; solo -tiene que temer á las leyes. La Iglesia ha revindicado la independencia -Evanjélica, ha roto esa cadena adúltera que, por desgracia del mundo, le -impusiera Constantino. Vuelta á su divino esposo, ella es el freno, el -consuelo y la esperanza de todas las almas; el Evanjelio es la carta de -la libertad. Desparramada á manos llenas, la educacion abre los corazones -á la verdad; la caridad, obra de todos, ábrele el paso á ese instinto -de union, á esa necesidad de accion comun, que hace la grandeza de las -sociedades. La provincia ha recuperado su antiguo vigor; el amor á la -pequeña patria, ha aumentado, fortificándolo, el á la grande. El comun ha -roto los lazos que lo ataban; vive y obra; llama y retiene á sus hijos -cerca de él. _El Times_ no es ya el órgano de la Francia; la prensa es -libre; cada cual dice lo que piensa, y piensa lo que dice. Encerrado en -sus límites, el Estado no es ya mas que un beneficio. En el esterior -es la espada del pais, en el interior es la ley, solo la ley, nada mas -que la ley. Verdad, justicia, libertad,--vosotras brillais en ese nuevo -cielo, como astros pacíficos; ante vosotras se han eclipsado los flajelos -de la vieja Europa: lo arbitrario, la íntriga y la mentira. La Francia, -dichosa y ufana, se espande en la abundancia y la paz,--sirviendo de -ejemplo y de envidia á las naciones; allí sí que es hermoso vivir; allí -sí que es dulce morir. - ---Hé ahí mi sueño; él esparce en mi prision yo no sé que serena -claridad que enardece mi corazon. Qué bello será el dia en que, caidas -las máscaras, los locos sean los sabios y los sabios sean los locos! -Será entonces; allá por los años 2,000, cuando piadosos peregrinos, -tan numerosos como las hormigas, visitarán la celda donde, cual nuevo -Daniel, yo anunciaré el porvenir. Entonces tambien, algunos curiosos, -algunos erúditos que trabajan siempre en no hacer nada, buscarán bajo -los escombros del pasado lo que podian ser ciertas variedades de la -Francia del siglo XIX,--variedades que han desaparecido para siempre -como el perro dogo, eterno lamento de las porteras. Se preguntará qué -es del comedor de Jesuitas, el pantalon de cuero, del inventor de razas -centralistas, del adorador del Dios Estado. Y el padre de familia -recorriendo las salas del Museo de historia natural, mostrará con el -dedo á sus hijos asombrados, un jigantezco bocal, donde, embalsamado -en vinagre, y con sus cruces y sus díplomas, reposará el último de los -Olybrius. - -Amen, _Amen_, AMEN, AMEN! - - - - -CAPITULO XXXV. - -Un sabio. - - -_El Doctor Olybrius, &a., &a., á la Señora Daniel Lefebvre._ - - 22 de Abril de 1862. - -“QUERIDA SEÑORA: - -“Nuestro pobre amigo ha sufrido mucho; está un poco mejor; bebe, come, -duerme; ya no tiene voluntad, es lo esencial. - -“La crísis ha sido terrible; asi que quisimos curarle se puso furioso. -Es uno de los síntomas mas característicos de esa funesta enfermedad. El -francés es naturalmente dulce, amable, político, y está siempre pronto á -hacer lo que sus amos, sus amigos ó su mujer le ordenan. Ved la historia -de nuestra gloriosa revolucion. Para salvar á la Francia é inocularle el -amor de la igualdad, de la justicia y de la fraternidad, la Convencion -ha puesto fuera de la ley á todos los Franceses. Ella los ha arruinado, -espulsado, deportado, metrallado, fusilado, guillotinado. Hay uno solo -que haya resistido? Hay hoy dia algo mas justamente popular que esa -inmortal Asamblea? Pero, ay! en cuanto la locura se apodera de él, el -francés se hace voluntarioso y malo. Si le detienen, resiste,--si le -encierran, se subleva; no piensa ni habla sino de libertad. Tal es la -degradacion intelectual y moral que resulta de una violenta neuroma en -las personas debilitadas. - -“Nuestro pobre amigo habia llegado á ese estado. Felizmente yo velaba -por él. Dos sangrias abundantes, tres purgas enérjicas, dos duchas -heladas, le han devuelto la calma de que tenia necesidad. La enfermedad -sale, me parece, del periodo agudo: haciéndose crónica dará resultados -sorprendentes en los que fundo la esperanza de mi reputacion. - -“En este momento está tranquilo; se ocupa en borronear papel, prueba, á -no dudarlo, demasiado cierta de que está aun lejos de la cura. Os envia -ese fárrago que intitula _Paris en América_; no he querido quitarle -nada, ni siquiera las injurias que me dirije, y que caen á mis piés. -Caballero de veinte y siete órdenes, miembro de treinta y tres academias -estranjeras y de ochenta y dos sociedades de provincia, mi nombre nada -tiene que temer del tiempo ni de la envidia. La Francia ha venerado -siempre á los Olybrius. Guardaos sin embargo de esparcir ó imprimir -semejantes locuras; nada hay tan contajioso como la quimera; el cérebro -del hombre es débil, y la neuroma una enfermedad de que debe precaverse. -Guardad esos papeles; ellos os servirán para hacer pronunciar una -interdiccion demasiado necesaria. No creo que un francés razonable que -conoce su siglo y su pais pueda leer dos pájinas de esos desvarios sin -declarar que su autor es un loco, y que es urjente encerrarlo. - -“Vengamos á vos, querida señora, permitidme tocar un punto delicado. -Sensible como sois, necesitais los mayores cuidados: ved el mundo, -rodeaos de visitas, procurad distraeros, el tedio os mataría, os -ordeno las distracciones y el placer. Entrad en la vida, habituaos á -la independencia y á una soledad que todos vuestros amigos procurarán -dulcificar. No abrigueis vanas esperanzas; son emociones que debilitarian -vuestra salud demasiado alterada ya. El pobre doctor no volverá jamás á -su casa. Cualquier forma que tome su enfermedad, si quiera dejenere en -una locura literaria que se parezca al jenio, será siempre prudente y -necesario tener alejado á un hombre tan peligroso asi para su familia -como para la sociedad. Podeis créermelo, querida señora, la ciencia es -infalible y un Olybrius no se equivoca jamás. La locura de amor, se cura -cuando uno es jóven,--los viejos mueren de ella; la locura de ambicion -cede algunas veces á la edad y al desprecio de los hombres; de la locura -de libertad, no se sana jamás. - -“Me pongo á vuestros pies, querida señora, etc. etc.” - -FIN. - - - - -NOTAS - - -[4] En Francia, en Italia y en Polonia, hay mucho _esprit_ y poca -verguenza; en Polonia, en Francia y en Italia despues de la locura viene -el juicio; en Italia, en Polonia y en Francia, la felicidad es menos que -la esperanza. - -[5] Casi homónimo de _renard_. - -[6] Casi homónimo de zorro. - -[7] Pero no puedo hablar el ingles. - -[8] Signos del futuro y del condicional, _este_ y _ese_. - -[9] Dante, Inf., V. 141.--Me desmayé como si muriera, y cai, como cae un -cuerpo muerto. - -[10] Traducimos _at home_. - -[11] Kailsplitter: nombre del que hace los cercos ó alambrados que -dividen las propiedades en los E. U. - -[12] _G. Chilson, fabricante de cocinas, Boston._ - -[13] _¡Qué verguenza! Mr. Smith!_ - -[14] _Attorney_,--oficial de justicia en E. U. - -[15] _Truth_: verdad. - -[16] Esta palabra no tiene verdadera traduccion--sus equivalentes pueden -ser farsa, charlatan, pillastre, etc. - -[17] SOLLICITOR: oficial de justicia cuyas funciones equivalen á las de -un procurador. - -[18] El mundo quiere ser engañado, luego, engañémosle. - -[19] El dollars americano está dividido en cien centavos. - -[20] Es necedad querer que los perros cazen contra su voluntad. - -[21] Eneas, ahora es cuando es necesario enerjía y ánimo resuelto. - -[22] El _viejo Pam_ es el nombre familiar que los Ingleses dan á su -primer ministro Lord Palmerston. - -[23] _Jonathan_ es el sobrenombre del pueblo americano, _John Bull_, es -el del pueblo inglés. - -[24] Una buena reputacion es un segundo patrimonio. - -[25] Viva Green--Una buena jugada. - -[26] El acto de solicitar votos para una eleccion. - -[27] El _Enfield_ ó _Speaker_ es una compilacion de los trozos mas bellos -de elocuencía y de poesía en idioma inglés. Se sirven de él en las -escuelas de América para enseñar á los niños á recitar de memoria ó mas -bien á declamar. La obra está precedida de un tratado sobre la mímica y -sobre el jesto, con dibujos que indican la posicion del cuerpo, de la -cabeza y de los brazos, para cada pasion que se espresa. - -[28] _No cedais al infortunio, afrontadlo con mas firmeza._ - -[29] _Pekin_ nombre que dan los soldados en Francia á todos los -particulares. - -[30] Es el nombre de la Iglesia anglicana en los Estados Unidos. - -[31] Con esta palabra estropean los Chinos el nombre de Budha. - -[32] No oyes mis gritos en el fondo de ese abismo? Dios mio, yo muero -lejos de tí. Escúchame señor, confieso mi crímen, perdóname, perdóname. -Si con exacta mano tú calculáras la ofensa, quién subsistiria delante de -tí? Pero tú eres quien siempre nos ofrece la clemencia. Así yo me aseguro -en tu ley. Sí, yo tomo por apoyo tu palabra eterna. Mi alma espera en tu -amor, y yo te espero Dios mio como la centinela espera la venida del dia. -Valor, pues, alma mia! Allá arriba hay un padre, que te contempla en tu -prision. El es, quien rescata la miseria de Israel. El será quien pague -tu rescate. - -[33] San Juan, XIV, 6. - -[34] San Juan, VIII, 32. - -[35] Thessal., V. 19, 21. - -[36] Juan, XIV, 17. - -[37] Lucas, XII, 10. - -[38] Lo mismo que tente en pié--que tomar las once. - -[39] Mateo, VI, 18. - -[40] 500 millones de francos. - -[41] 2,500 francos. - -[42] 120 millones. - -[43] En Francia el presupuesto de cultos subió en 1862 á 49 millones -869,936, y nuestra poblacion es una cuarta parte mas que la de los -Estados Unidos. _N. del E._ - -[44] “Oh Cristo! nosotros somos tu milicia,--contra la ignorancia y el -vicio,--nosotros caminamos sin verguenza ni miedo,--el amor, la limosna y -la oracion,--hé ahí nuestras armas de guerra. Nuestra bandera, es la del -Señor,--Oh Cristo! nuestro gefe! nuestro padre! Nosotros queremos vencer -la miseria,--y estirpar la infidelidad,--no mires nuestra edad,--danos -sabiduría y valor,--nosotros defendemos tu verdad.” - -[45] V. Los Reyes cap. V. V. 17, 19. - -[46] Los Reyes. V, V. 26, 27. - -[47] Daniel VII, 28. - -[48] Sillon de amaca muy á la moda en América. - -[49] 2,500 francos. - -[50] _To plead guilty_ ó _not guilty_, es confesar su crímen ó decirse -inocente. La ley no exije mas declaracion al acusado. - -[51] Nombre que se dá á los ajentes de Policía, ó vijilantes. - -[52] Caballero. - -[53] Quién se atreverá á acusar al sol de mentira? - -[54] El desgraciado es cosa sagrada. - -[55] Carne asada. - -[56] _Mechanic’s Institute._ - -[57] El cuadrado de la hipotenusa, es igual, si no me equivoco, á la suma -de los dos cuadrados, hechos sobre los otros dos lados. - -[58] Era tambien la opinion de Alfredo de Musset. Un dia que le hallamos -echado sobre la _cabaña del Tio Tomas_, que devoraba con ojos llenos de -lágrimas, nos dijo con la mas profunda emocion: “Hé ahí el mas lindo -libro de nuestros tiempos, Mme. Stowe, ha hallado en la _corriente de -su corazon_ efectos de arte que ninguno de nosotros los que nos creemos -artistas, es capaz de encontrar en su espíritu.” - -[59] Por derecho de nacimiento. - -[60] Comparsa. - -[61] Es una especie de cabaña, construida con troncos de árbol. - -[62] II Los Reyes, cap. XXII. - -[63] En Inglaterra y Estados Unidos, hay en las casas una pieza baja -con ventana á la calle y puerta al zaguan que se denomina así, donde -las familias se reunen, porque allí es donde los visitantes preguntan -jeneralmente por los dueños ó inquilinos de la casa. - -[64] Cuando todos se equivocan, todos tienen razon. - -[65] Aquí el autor se refiere á Pablo-Luis Courrire. - -[66] Aquí el autor padece una lijera equivocacion, por que no todos los -Estados tienen el sistema bi-camarista. - -[67] J’aurais donné tous les médecins pour une _médecine_. - - - - -Post-Scriptum de los traductores. - - -Todas las apariencias dicen que el pueblo Arjentino á quien dedicamos -esta traduccion, parece atacado de la locura de libertad, de la cual no -se sana jamás, segun los Olybrius de todos los tiempos y de todas las -zonas. Tanto peor para vosotros, locos de Buenos Aires, en particular, -y de la República en general. Vuestra suerte no admite duda, figurareis -en el vasto hospital de los locos del porvenir, cuyo modelo es la gran -República Norte Americana! - -Lloramos por vuestra suerte presente y nos consolamos con la que os está -reservada en lo futuro. - -Con todo lo cual, Dios os tenga en su santa guarda y os preserve de -Charlatanes. - - - - -TABLA DE LAS MATERIAS. - - - PAJINA. - - LOS TRADUCTORES AL LECTOR. III - - AL LECTOR. V - - CAPITULOS. - - I. Un espiritista Americano. 1 - - II. ¿Es esto un sueño? 6 - - III. Zambo. 9 - - IV. En casa. 13 - - V. Sin dote. 18 - - VI. En donde se hace conocimiento con M. Alfredo Rose - y el vecino Green. 24 - - VII. El incendio. 30 - - VIII. Truth, Humbug y Ca. 39 - - IX. Donde se le dice su merecido á la verdad. 45 - - X. La cocina infernal. 55 - - XI. De la máxima protectora,--que la vida privada debe - ser sagrada. 63 - - XII. Una candidatura en América. 70 - - XIII. _Canvassing._ 75 - - XIV. _Vanitas, vanitatum._ 82 - - XV. Un recuerdo de la patria ausente. 89 - - XVI. La eleccion.--El sábado. 97 - - XVII. Viaje en busca de una iglesia. 106 - - XVIII. Un chino. 114 - - XIX. Un sermon congregacionalista. 119 - - XX. Un luncheon de ministros. 126 - - XXI. La escuela del domingo. 141 - - XXII. Disgustos de un funcionario Americano. 149 - - XXIII. La audiencia de un Juez de Paz. 158 - - XXIV. Un attorney jeneral. 170 - - XXV. Dinah. 180 - - XXVI. La caridad. 190 - - XXVII. La escuela. 203 - - XXVIII. La partida de los voluntaries. 215 - - XXIX. Un viaje de placer. 223 - - XXX. Lo mas corto del libro y lo mas interesante para - el lector. 231 - - XXXI. Algunos inconvenientes de un viaje á América. 232 - - XXXII. Una familia parisiense. 244 - - XXXIII. El doctor Olybrius. 249 - - XXXIV. Un loco. 260 - - XXXV. Un sabio. 266 - - - - -Fé de las principales erratas. - - - PÁJINA. LÍNEA. DONDE DICE. DEBE DECIR. - - III 2.ᵃ Llevada ya Lleva ya. - 1 8 ocho en punto ocho de la noche en punto. - 7 3 Saint Jean Saint John. - 7 19 palo polo. - 18 4 two too. - 39 2 uva una. - 40 33 covoz con voz. - 41 25 seinta sienta. - 66 42 vióse se vió. - 74 9 elejio elojio. - 75 2 canvassing canvassing[26]. [26] El acto de - solicitar votos para una - eleccion. - 76 5 repuesta respuesta. - 77 11 en tono con tono. - 117 14 brlllaron brillaron. - 128 8 misioneras de misioneros. - ” 10 esto eso. - 129 40 predicando predicante. - 131 28 predicador predicante. - 143 17 por para. - 152 36 en este en aquel. - 171 1.ᵃ asegurarse asegurarle. - 179 15 patíbulo que patíbulo antes que. - 188 final azada asada. - 200 ” horrerdum horrendum. - 218 23 pardojas paradojas. - 220 40 Saint Jhon Saint John. - 220 42 valdremos los valdremos tanto como los. - -NOTA. - -En una publicacion que se ha hecho por entregas, apareciendo rápidamente -las unas tras las otras, no es posible exijir la pureza de la correccion -tipográfica, y contamos con la benevolencia del lector para que sean -disculpadas las faltas que pudiera encontrar en la lectura de estas -pájinas, escritas con la precipitacion consiguiente á las exijencias de -la imprenta. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Paris en América, by Renato Lefebvre - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PARIS EN AMÉRICA *** - -***** This file should be named 54386-0.txt or 54386-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/4/3/8/54386/ - -Produced by Josep Cols Canals, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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