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-The Project Gutenberg EBook of Libro intitulado El cortesano, by Luis Milan
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
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-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
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-
-Title: Libro intitulado El cortesano
-
-Author: Luis Milan
-
-Release Date: August 27, 2016 [EBook #52837]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LIBRO INTITULADO EL CORTESANO ***
-
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-
-
-Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/Canadian Libraries)
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- NOTA DEL TRANSCRIPTOR:
-
-—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos.
-
-—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere
-notablemente de la utilizada en español moderno.
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-
- COLECCION
-
- DE
-
- LIBROS ESPAÑOLES
-
- RAROS Ó CURIOSOS.
-
-
- TOMO SÉPTIMO.
-
-
-
-
- LIBRO INTITULADO
-
- EL CORTESANO,
-
- COMPUESTO
-
- POR D. LUIS MILAN.
-
- LIBRO DE MOTES
-
- DE DAMAS Y CABALLEROS,
-
- POR EL MISMO.
-
-[Illustration: LOGO]
-
- MADRID,
-
- IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE ARIBAU Y C.^a
- (SUCESORES DE RIVADENEYRA),
- calle del Duque de Osuna, núm. 3.
-
- 1874.
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-ADVERTENCIA PRELIMINAR.
-
-
-HACE mucho tiempo que la obra intitulada EL CORTESANO, que compuso
-y publicó el caballero valenciano D. Luis Milan, es tenida entre
-los bibliófilos por un libro de los más raros de nuestra antigua
-literatura; tanto que uno de los más entendidos, el Sr. D. Vicente
-Salvá, decia en 1826: «Es uno de los más escasos de cuantos hay en
-idioma castellano; Ximeno no tuvo ocasion de ver ninguna de las dos
-ediciones que menciona de 1561 y 65, tal es su rareza: este ejemplar es
-de la primera edicion, y está completo áun cuando aparenta carecer de
-portada, pues nunca la tuvo. Perteneció á don Gregorio Mayans»[1]. A
-incluirla en nuestra coleccion nos ha movido, no sólo su extraordinaria
-rareza, sino tambien su indudable mérito, pues áun cuando la obra de
-Milan no admite comparacion con la de Castiglioni, que le sirvió de
-modelo, tiene más interes para nosotros bajo el punto de vista español,
-porque al hacer una exacta descripcion de las costumbres y manera de
-vivir de aquella época en el palacio del duque de Calabria[2], pinta
-tambien, y admirablemente por cierto, la sociedad de entónces haciendo
-figurar en su libro, no personajes ficticios, sino lo más escogido de
-los nobles y poetas valencianos; es, en una palabra, la resurreccion
-del siglo XVI, y hace pasar ante nuestra vista los saraos, fiestas y
-trajes de su tiempo.
-
-Más afortunados nosotros que el señor Salvá, tenemos noticia de seis
-ejemplares de EL CORTESANO[3]; todos los cuales tienen, como ya
-advirtió aquel distinguido bibliófilo, la página primera en blanco,
-empezando al reverso el libro, de modo que éste no llegó á tener
-portada; rareza que en sentido inverso se encuentra en otro del mismo
-Luis Milan, titulado: _El Maestro ó música de vihuela_[4], pues hemos
-visto en los ejemplares que de él se conservan en la Biblioteca de
-Palacio y en la de nuestro querido amigo el Sr. D. Pascual de Gayángos
-que en la portada tienen el fólio 2, lo cual parece indicar debieron
-tener otra anterior ó al ménos una ante-portada; porque de no ser así,
-no se concibe empiece la numeracion en ese fólio, siguiendo luégo
-correlativa.
-
-Ximeño asegura[5] que de EL CORTESANO se hicieron dos ediciones, una
-en 1561, y otra cuatro año despues, ó sea en 1565; pero creemos se
-equivocó en esto, pues todos los ejemplares que se conservan y hemos
-podido ver son de la primera, que es la que debia ser más rara, así
-como se equivocó tambien al citar dos ediciones (1534 y 1535) del libro
-_El Maestro ó música de la vihuela_, siendo una sola, con la fecha en
-la portada de 1535 y en el colofon la de 1536, que es cuando concluyó
-de imprimirse.
-
-Hubiéramos deseado dar en esta advertencia algunas noticias de D. Luis
-Milan, ademas de las que sobre él traen Ximeno, Rodriguez, Fuster,
-Cerdá y demas autores que han escrito sobre bibliografía valenciana,
-pero nuestros esfuerzos para procurárnoslas han sido inútiles, así
-como tambien los del distinguido bibliófilo Sr. D. Manuel Cerdá, que á
-instancia nuestra se prestó á hacer investigaciones en Valencia con el
-mismo objeto, y con una eficacia que le agradecemos vivamente; ni en el
-Dietario del Ayuntamiento de dicha ciudad, ni en otros papeles de aquel
-tiempo que ha examinado aparece hasta ahora el nombre de D. Luis Milan.
-
-En cambio, nuestros lectores verán hoy reimpreso otro libro de este
-autor, del que no da noticia alguna, que sepamos, ninguno de sus
-biógrafos, tan raro es. El único ejemplar que se conoce del _Libro
-de motes_ ó _Juego del mandar_ se conserva en la Biblioteca Nacional
-y procede de la del Sr. D. Serafin Estébanez Calderon; fáltanle dos
-hojas, cuya falta, que nos ha sido imposible subsanar, indicamos en
-la reimpresion con puntos suspensivos. Tambien publicamos un exacto
-facsímile de su portada, que creemos verán con gusto nuestros lectores.
-
-Lugar oportuno nos parece éste para hacer mencion de otra obra titulada
-EL CORTESANO, inédita, desconocida, y cuyo autor no sabemos quién
-fuese. A la buena amistad del Sr. D. Manuel de Goicoechea, entendido
-Bibliotecario de la Academia de la Historia, debimos la noticia de
-existir en la Biblioteca de esta corporacion un manuscrito de letra del
-siglo XVI que se titula EL CORTESANO, y á cuyo título se veia añadido
-de letra de Don Bartolomé José Gallardo el nombre de D. Luis Milan.
-Examinado por nosotros el citado manuscrito, nos hemos convencido
-no ser de D. Luis Milan, ó al ménos no ser igual ni parecido al que
-corre impreso con el nombre de este autor, ignorando el motivo que
-tendria persona tan competente como el Sr. Gallardo para atribuírselo:
-desgraciadamente el libro nos parece incompleto; pero así y todo,
-creemos no merece el olvido en que hasta ahora ha estado sepultado.
-
- F. DEL V. J. S. R.
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-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
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-
-
-
-LIBRO
-
-INTITULADO
-
-EL CORTESANO.
-
- DIRIGIDO Á LA CATÓLICA REAL MAGESTAD DEL INVICTISIMO DON FELIPE, POR
- LA GRACIA DE DIOS REY DE ESPAÑA, NUESTRO SEÑOR, ETC.; COMPUESTO POR
- DON LUIS MILAN. DONDE SE VERÁ LO QUE DEBE TENER POR REGLAS Y PRÁCTICA;
- REPARTIDO POR JORNADAS. MOSTRANDO SU INTINCION POR HUIR PROLIXIDAD
- DEBAXO ESTA BREVEDAD; SIRVIENDO DE PRÓLOGO Y DIRECCION, Y UTILIDAD
- ESTA PRESENTE CARTA.
-
-C. R. M.
-
-
-HÁLLASE por escrito que en una plaza de Roma, nombrada Campo Marcio, se
-abrió la tierra, y por la abertura salian grandes llamas de fuego, y
-crescia cada dia de manera que toda la ciudad fuera consumida en poco
-tiempo si no se remediára; y preguntado por los romanos al oráculo, su
-ídolo, qué remedio ternian, respondió que echasen por aquella abertura
-la mejor cosa que debaxo del cielo fuese criada. Y determinaron que
-era el hombre, y de los hombres el caballero armado de todas armas
-buenas. Eligieron al valeroso Curcio romano, pues él, de muy bueno,
-voluntariamente quiso perder la vida porque su patria no se perdiese;
-y así vino, acompañado de toda Roma, muy ricamente armado, y puso á
-su caballo una venda en los ojos, porque rehusaba la muerte que su
-señor no temia, y en haberse echado Curcio en el fuego cerróse luégo
-la abertura; por donde se determina que el caballero armado virtuoso
-es la mejor criatura de la tierra, y para tener perfecta mejoría
-debe ser cortesano, que es en toda cosa saber bien hablar y callar
-donde es menester. Las armas de este caballero han de ser un yelmo
-de consideracion, que sea bien considerado en dichos y hechos, y una
-goleta de temperancia, que no coma sino para vivir, y no viva para
-comer, porque el hombre destemplado de comer y beber:
-
- Quien de sí fuere vencido
- Nunca bien podrá vencer;
-
-y un peto animoso, que ofrezca su pecho á cualquier contrario para
-reparo de quien justamente lo habrá menester, con un volante diligente,
-porque no se pierda lo bien hecho, por negligencia, y un espaldar
-de sufrimiento, para, que traiga á sus espaldas la carga que debe
-el caballero; y la doble pieza de esperar para que espere qualquier
-encuentro que fuere obligado; y unos brazales de esecuciones para
-que esecute, defendiendo lo bueno y ofendiendo lo malo, en su caso y
-lugar; y unos guardabrazos defensivos para defender á los brazos de
-su República, militar, eclesiástico, real, conforme á justas leyes; y
-unas manoplas liberales para que tenga manos abiertas para dar la vida
-á quien debe; y un arnés de piernas bien andantes, para que anden por
-pasos mostrando el paso para pasar á él y á otros á la verdadera vida,
-pues el caballero debe pasearse por este mundo dando exemplo y leyes
-de bien vivir. Sabido que hube el mayor presente que á un príncipe se
-podia hacer, segun la determinacion de los romanos, que es un caballero
-bien armado cortesano, viendo que éste representaba á vuestra Real
-Magestad, dije: Muy bien será presentar _quod Cæsaris Cæsari_, y así
-presento al César lo que es de César, pues por lo que vemos se espera
-lo que se cree de vuestra católica Magestad. Este caballero armado
-cortesano que por presente doy, hice de la manera que diré: hablándome
-con ciertas damas de Valencia, que tenian entre manos el _Cortesano_
-del conde Baltasar Castillon, dixeron qué me parescia dél, yo dije:
-
- Más querria ser vos conde
- Que no don Luis Milan,
- Por estar en esas manos
- Donde yo querria estar.
-
-Respondieron las damas: Pues haced vos un otro, para que allegueis á
-veros en las manos que tanto os han dado de mano. Probé hacelle y
-ha allegado á tanto, que no le han dado de mano, sino la mano para
-levantalle. Tiene estas partes que diré: Dá modos y avisos de hablar
-sin verbosidad, ni afectacion, ni cortedad de palabras que sea para
-esconder la razon, dando conversaciones para saber burlar á modo de
-palacio. Representa la córte del real duque de Calabria y la reina
-Germana, con todas aquellas damas y caballeros de aquel tiempo,
-habilitando algunos que para dar placer fueron habilitados por el
-Duque, haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana como ellos
-hablaban, pues muchos que han escrito usaron escribir en diversas
-lenguas, para bien representar el natural de cada uno. El principio
-deste libro comienza representando una caza que hacen la Reina y el
-Duque, donde fuí mandado que pusiese por obra el Cortesano, que las
-damas mandaron que hiciese y que lo dirigiese á vuestra Real Magestad,
-pues con mucha razon se le debia, y así tuve por muy buena ventura ser
-tan bien mandado como está dirigido. Suplico á vuestra Real Magestad
-reciba este presente como dice el filósofo, quel menor servicio, con
-voluntad, vale más que el mayor sin ella.
-
-[Illustration]
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA PRIMERA
-
-DEL
-
-PRESENTE CORTESANO.
-
-
-EN el tiempo deleitoso de la hermosa primavera, cuando todo el mundo,
-para conservacion de la vida humana, saliendo del estremo invierno,
-entra en estos dos suaves hermanos Abril y Mayo, enramados con
-guirnaldas de flores y frutos, se hizo una real caza de monte de las
-damas y caballeros que aquí verán.
-
-Salió el real duque de Calabria y la reina Germana, muy ricamente
-vestidos de terciopelo carmesí, broslados de hilo de oro, por invincion
-muchas matas de retama, que los granos dellas eran muy gruesas y
-finas perlas orientales de gran valor, diciendo á todas las damas: _Mi
-invincion traigo por mote_. A esto respondió la Reina con unos celos
-cortesanos, y dixo:
-
- La retama es mi amor,
- Y vos della el amargor.
-
-Dixo el Duque sonriendo:
-
- Mi amor es la retama,
- Por mostrar sobrado amor,
- Que en mí no está el amargor,
- Sino en mi dama.
-
-Gilot salió, que el Duque le habia vestido, de terciopelo verde, con
-una mona en la cabeza encima de una montera, y el mote que sacó decia:
-_Por remedar_, y y dixo á la Reina: Vostra altesa adevine qué vol dir
-la mona que yo he tret per invincio, que la retama clar parla que lo
-Duch mon senyor diu que no sols la ama, mas la reama. Respondió la
-Reina: Gilote, yo te adevinaré tu invincion: El Duque, mi señor, es lo
-verde que traes, que está en verdor, que se madurará su amor, y la mona
-por remedar, que en amor quiere engañar, como suelen todos los falsos
-hombres; y tú sales por majadero, que majarás en este banquete, por
-alcahuete. Gilote respondió: Seynora, vostra altesa es exida huy ab lo
-peu esquerre, y tot lo dia va coxo qui ab mal pensament hix de casa.
-Nom veurá mes en tota sa vida en jornades de plaer, que los celosos son
-gasta festes. Si de aci avant no acomana los cels á la cambrera don Ana
-de Dicastillo quels hi guarde en la cambra, que estes navarres son tan
-guardoses, que perzo he posat nom Navarra á una goza mia, per ques bona
-guardaroba. A esto respondió la camarera y dixo: Gilote, á la Reina, mi
-señora, no le pesa que seas alcahuete del Duque, mi señor, que pues no
-se puede escusar por haber tantos dese oficio, más vale que tú lo seas
-que no el Reverendo canónigo Ester. Respondió á la camarerael Canónigo,
-diciendo: Donos reverent ab tal sobrescrit, seynora don Ana, ¿qui li
-ha dit que yo so alcabot? Dixo la camarera: Señor canónigo Ester, en
-verdad que no se lo alevanto, que Gilote me lo ha dicho, y no sé qué me
-crea. Tomóse á reir como quien regaña el Canónigo, y dixo: La dob es
-bo pera uns guants, diu que no me alleva; allevantmo ab un no sé qué
-me crea, Senyora don Ana, yo li diré per quen diu alcabot lo bellaco
-de Gilot: En dies passats porti unes mendacions á la sua Beatriz de
-part de don Luis Vich, pera yo tenir entrada en sa casa, y Gilot haguen
-sentiment que estaba amagat escoltantme, y feuse á la finestra cridant
-com un orat: Veyns, veyns, socorreume, que un lladre tinch en casa.
-Y venint tot lo veynat diguerenli: ¡Á hon es lo lladre: Y ell dix:
-Vel vos aquí; lo canonge Ester es quem vol robar la honra, portant
-alcaboteries á la mia Beatriz, que pijor es que lladre un alcabot.
-Prenguérense á riure y dexárenlo tots pera qui es, que tal es com ell
-qui creu al orat.
-
-Salió á esta caza don Luis Vique y la señora doña Mencía Manrrique,
-su mujer, con unas ropas de terciopelo morado, pasamanadas de oro y
-plata, llenas de unos ojales con un ojo en cada uno dellos, y el mote
-decia _Vi que vi_; y como la señora doña Mencía oyó al canónigo Ester,
-que habia traido á Beatriz de Gilote encomiendas de parte de D. Luis
-Vique, su marido, dixo: Señor canónigo Ester, si no hubiera emprestado
-mis celos á la señora doña Violante Mascó, mi vecina, que los ha bien
-menester, yo me hiciera celosa por haber traido vuesa reverencia
-encomiendas á Beatriz de Gilote de parte de D. Luis Vique, mi señor;
-y áun que os amparastes del nombre de mi marido para entrar en su
-casa, más me siento deso que si fuérades tercero, que no es bien tomar
-nombre honrado para hacer deshonras. Respondió el Canónigo, y dixo:
-Señora doña Mencía, Gilot es lo cornut, y vosa merced la celosa, y yo
-lo alcabot; parme que danzan los furios los tres, y lo señor D. Luis
-Vich, son marit, sen riu; dexen esta danza, que en jornades de plaer lo
-furios no sa de fer. Don Luis Vique, confirmando la razon del Canónigo,
-dixo á su mujer: Señora, el señor canónigo Ester dice bien y obra mal;
-disimúlense los celos en esta jornada y no gastemos la fiesta, pues yo
-disimulo la reverenda traicion que se me ha hecho, que entre en casa
-de Beatriz de Gilote el Canónigo, como alcahuete mio, para alzarse con
-ella.
-
-Vino á esta caza D. Luis Margarite y la señora doña Violante, su mujer,
-con ropas muy bien divisadas y ricas, de terciopelo, aforradas de tela
-de oro; y entre unos recamos y brosladuras de cañutillo estaban unas
-medallas, y en las del marido los rostros dél y su mujer que se miraban
-el uno al otro, y el mote decia: _Viola ante mi deseo que la veo_.
-
-Y en las medallas que la señora doña Violante traia estaban unas manos
-con el puño cerrado, y el dedo más pequeño alto, que se nombra el
-margarite, y el mote decia:
-
- Mi mano muestra con razon
- Quién está en mi corazon.
-
-Llegóse riendo la señora doña Violante Mascó, y dixo á la señora doña
-Mencía: Yo vuelvo los celos que vuestra merced me ha emprestado, que
-más los ha menester que yo, segun va embeatrizado el Sr. don Luis,
-su marido, de Beatriz de Gilote, y no lo tome por mote; pues le he
-oido decir aquí que el canónigo Ester le ha hecho una reverenda
-traicion, que no se puede adevinar si son burlas las que pueden ser
-véras. Respondió la señora doña Mencía: Señora doña Violante Mascó,
-yo quiero cobrar mis celos, y de aquí adelante no me los ampreste más
-que no se los emprestaré, pues burla dellos, sino á la señora doña
-Castellana Belvis, su cuñada, que me han dicho que por no ser celosa
-dice su marido que no es amorosa, y va á buscar el amor de fuera de
-casa; y porque sea más casero no debe dexar un dia en la semana de
-ser celosa, que á maridos que se desmandan los celos los enfrenan, y
-si muerden el freno como á caballos desbocados, y pasan la carrera
-hasta á donde quieren, quando se cansarán ó alcanzarán volverán á su
-casa, y conoscerán que su mujer les mostraba con los celos los recelos
-que tenian de su perdicion; que no hay amor sin celos, ni cordura
-sin recelos. Dixo don Luis Margarite: Señora doña Mencía, beso las
-manos de vuestra merced de los celos que ha emprestado á mi mujer,
-que yo lo deseaba, diciéndole cadal dia: mujer, haceos celosa porque
-no engordeis, que si más engordais, yo me buscaré un festejo flaco y
-unos amores éticos. Y desparóme un dia con unos celos rabiosos que
-bien parescen emprestados, pues se lo rie en ser yo fuera casa con una
-castellana, camarera suya, que se nombra Mariseca.
-
-Dixo la señora doña Violante: Señor marido, pues quereis que hagamos la
-tortilla de celos que hacen Joan Fernandez y su mujer, séanos juez la
-señora doña Mencía; y diga si tengo de ser celosa de marido que cadal
-dia va de boda en boda festejando toda Valencia, dándome á entender que
-festeja por competir de burlas con el comendador Montagudo, por ver
-cómo se hace celoso, y he caido en la cuenta que suelen con las burlas
-encubrirse las véras.
-
-Vino á esta caza don Pedro Mascó y la señora doña Castellana Belvis, su
-mujer, con unas ropas de terciopelo encarnado, todas brosladas de unos
-manzanos al natural, las hojas verdes y la fruta colorada, con unos
-letreros de oro colgados dellos, y tenian unas letras que, haciendo de
-cada una dellas sílaba, dicen: _Él es de ella y ella es de él_, como
-dice este letrero:
-
- L. S. D. L. A. Y. L. A. S. D. L.;
-
-conformando á esta voluntad el manzano y la manzana, quel uno procede
-del otro. Fué tan buena esta invincion como la burla que la señora
-doña Castellana pasó diciendo: Señora doña Mencía, yo recibo la merced
-que me hizo cuando dixo á la señora doña Violante, mi cuñada, que me
-emprestaria celos para que un dia en la semana sea celosa, porque le
-han dicho que por no tener celos don Pedro, mi señor, me tiene por
-desamorada y vase á buscar nuevos amores fuera de casa; suplico á
-vuestra merced me los empreste, que para luégo es tarde lo que mucho
-es menester. Dixo la señora doña Mencía: Señora doña Castellana, tome
-vuestra merced, que con un abrazo se debe emprestar y volver lo que es
-para bien hacer. La señora doña Castellana dixo: Agora que soy celosa
-verá mi marido qué cosa son jinetes, por más que él sea buen jinete.
-Respondióle su marido: Señora mujer, si como dixo jinetes dixera
-jinetas, que son raposas, guardára mis pollos que no me los coma. Dixo
-la señora doña Castellana: Pues por mucho que los guardeis yo comeré
-dellos. Su marido se rió y dixo: Eso sería la comida que hizo una mujer
-de Hierusalen, que, estando cercada por Vespasiano, emperador de Roma,
-y su hijo Tito, teniéndola en gran aprieto, al fin de diez años que
-duró la guerra, vinieron los cercados en tan gran rabia de hambre, que
-una viuda hebrea, de las que estaban dentro la ciudad, dió la muerte á
-un solo hijo que tenía mochacho, haciéndolo quatro quartos y comióselo.
-Dixo la señora doña Castellana: ¿Esos son los pollos? ¿y de qué gallina
-los habeis sacado? que si son vuestros hijos y de buena casta, no los
-comeré como la mujer hebrea, sino criarlos he para que no se pierdan,
-que los celos de la mujer no han de ser para hacer receloso á su marido.
-
-Salió Joan Fernandez de Heredia y la señora doña Hierónima, su mujer,
-con unas ropas de terciopelo azul, recamadas de hilo de plata y oro,
-broslados unos ruiseñores, que son páxaros que no cantan ni muestran
-alegrarse sino en la primavera, y el mote decia:
-
- Gozan del que yo quisiera
- Cantar en la primavera.
-
-Doña Hierónima dióse cata que su marido habia sacado la invincion y el
-mote por una prima suya, y con un zuño dijo:
-
- Señor marido,
- Hablemos un poco al oido.
-
-Y él respondió:
-
- Señora mujer,
- Guárdeme Dios de tal hacer.
-
-Dixo la señora doña Hierónima:
-
- Vos temeis que yo os dixera
- Quién es vuestra primavera,
- Ques tan falsa para vos,
- Como sois falsos los dos:
- Decidle ques por demas
- Quella me vesite más,
- Pues que vuestros ruiseñores
- Cantan que me sois traidores.
-
-Dixo Joan Fernandez:
-
- ¿Quién os hizo trovadora,
- Mi señora,
- Quién os hizo trovadora?
-
-Dixo la señora doña Hierónima, su mujer:
-
- Por trovar vuestras maldades,
- Digo en versos las verdades.
- Que meresceis que yo diga
- Que vestis mujer y amiga;
- Pues dos jaulas parescemos,
- Destas aves que traemos;
- Ya nos dicen farsa es ésta,
- Paxareros son de fiesta;
- Yo me voy, quedaos con Dios,
- Que corrida voy con vos.
-
-La Reina, viendo que se iba, le dijo: doña Hierónima, por me hacer
-placer, y pesar á quien os quiere mal, que volvais, que nunca se debe
-hacer lo que el enemigo quiere. La señora doña Hierónima volvió á la
-Reina y dixo:
-
- Señora, con tan gran favor
- Yo seré tan socorrida
- Que no me veré corrida
- Sino por mi corredor.
-
-Dijo Joan Fernandez, su marido:
-
- ¿Quién os ha mal enojado,
- Mi buen amor,
- Que me hicistes corredor?
-
-Respondióle su mujer:
-
- ¿Quién os hizo pajarero,
- Caballero,
- Quién os hizo pajarero?
-
-La Reina le dijo: Señora doña Hierónima, más querria ser vos que
-yo, que muy gran cordura es saber enojarse y desenojarse cuando es
-menester.
-
-Vino á esta caza don Diego Ladron y la señora doña María, su mujer, y
-por lo que le pareció, él no salió vestido de fiesta y ella sí, con
-una ropa de terciopelo negro, toda broslada de unas sierpes, muy al
-natural, que tenian cortado del pescuezo un tercio y de la cola otro
-tanto, y en una montera que de lo mismo traia estaba este letrero:
-
- En el medio está lo bueno;
- Que en los estremos
- Se pierden los que perdemos.
-
-Paresció esta invincion y mote muy bien á todos y alabáronselo mucho,
-y don Diego dixo: Señores, todos pienso que me engañais, si no me
-desengaña la señora doña Hierónima, que del señor Joan Fernandez, su
-marido, desengañado estoy, que las más veces burla alabando el que
-va lisonjeando. Dixo la señora doña Hierónima: Señor don Diego, pues
-yo no soy lisonjera, dice mi marido que tengo mala condicion, yo
-tengo por mal acondicionado el corazon falsificado, que por eso se
-dice: vé con él y guarte dél. Lo que yo siento de invincion es, que
-á nosotras habeis hecho sierpes y á vos apoticario, que para que nos
-puedan comer, que no emponzoñemos, nos habeis hecho sacar á la señora,
-vuestra mujer, cortadas las cabezas y colas, mostrando que las mujeres
-tenemos la ponzoña en la cabeza y en los piés, de mal parleras y muy
-andariegas, y encobris esta malicia con el aviso que dais en el mote,
-diciendo: _En los extremos se pierden los que perdemos._ Vos y mi
-marido sois en esto médico y apoticario, que ordenais contra mujeres.
-Yo creo que tan poca paz tiene su mujer en casa como yo en la mia, pues
-no son portapaces los maridos que son desplaces. Dixo don Diego: Señora
-doña Hierónima, yo no pensé decir tanto, ni he dexado de tocar mucho,
-mas yo, de lo mucho que dixe, no he querido decir tanto de lo malo que
-vuestra merced ha sacado; y por esto se dice: no hay nada mal dicho si
-no es mal tomado, como ha hecho agora vuestra merced, que ha sospechado
-que para decir mal de mujeres hice sacar á mi mujer doña María las
-sierpes por invincion, y no ha sido sino por la semejanza que tiene
-la sierpe á lo que dice el mote, y es que así como tiene en el medio
-gran virtud, y en los estremos, que son la cabeza y cola, ponzoña, así
-se ve que en el medio está lo bueno, donde consiste la virtud para
-bien obrar, que en los extremos, que hacen perder, se pierden los
-que los siguen. Mi intincion no fué hacer sierpes á las damas, mas
-vuestra merced, para hacernos médico y apoticario, á vuestro marido y
-á mí, contra mujeres, habeis hecho esta glosa, y lo demas, dexo á Joan
-Fernandez, su marido, que lo dirá mejor que yo. Armóle á Juan Fernandez
-ir á la mano á la señora doña Hierónima, por vengarse de las que ella
-le habia dado y dixo: Señora mujer, quien tiene la cola de paja, del
-fuego se teme; como vos sois una sierpe para mí, habeis sospechado que
-el señor don Diego Ladron las hizo sacar para motejar á las mujeres,
-y cuando por esto lo hubiese hecho, no teneis que enojaros, pues se
-dice: sed prudentes como serpientes, esto tienen por quien las crió,
-que es la prudencia, y la ponzoña por la serpiente, que á la primera
-mujer engañó; ya veis qué mal os viene porque os hayan acomparado á
-serpientes, diciendo la mesma verdad que son de su naturaleza sábias,
-y cuando no lo quieren ser es por creer á Lucifer, que les dice que
-hagan lo que les vedan. Respondió la señora doña Hierónima y dixo:
-Señoras, preicador es mi marido y yo no lo sabía, sepamos dónde preica
-la cuaresma y vamos á oille, yo creo que será á casa de don Anton
-Vilaragut, que por lo que allí hace y dice le hizo don Luis Milan
-una obra, donde le hace en ella Adan y á doña Antona Vilaragut y de
-Heredia Eva; que no se cazaria mejor cosa en esta caza que don Luis
-Milan la hiciese correr por aquí como á liebre, á ruego de todas las
-damas, que yo creo que lo hará si una dama de las que han salido aquí
-se lo manda, que nadi puede mandar si no es bien mandado. Dixo Joan
-Fernandez: Señora mujer, si tales liebres levantais contra mí en esta
-caza, yo las haré correr á mis galgos. Respondió don Luis Milan: Señor
-Joan Fernandez, si la dama que la señora doña Hierónima, vuestra mujer,
-ha dicho, lo manda, mis coplas saldrán, y no serán vuestros galgos tan
-corredores que las corran, pues nunca las mias quedaron corridas de las
-vuestras.
-
-Salió don Francisco Fenollet á esta caza, y la señora doña Francisca,
-su mujer, vestidos de monte, con ropas y monteras de terciopelo
-amarillo, aforradas de tela de plata, con muchas guchilladas y
-prendederos de oro, y el mote decia:
-
- Sus ojos son prendederos
- Que los mios aprendaron;
- Amarillo me dexaron,
- ¿Cómo pude meresceros?
-
-Dixo don Francisco: Bien habeis escaramuzado con la señora vuestra
-mujer, señor Joan Fernandez.
-
- Caballero de frontera
- Sois en todo, mi señor,
- Siempre escaramuzador
- Por de dentro y por de fuera.
-
-Respondióle Joan Fernandez:
-
- Don Francisco, ballestero,
- Con virote habeis tirado,
- Que muy mal está encarado
- Quien hiere su compañero.
-
-Don Diego Ladron, que vió escaramuzar á motes á don Francisco y á Joan
-Fernandez, entró en la escaramuza y dixo:
-
- ¿Jugais á pasa Gonzalo?
- Señores, decídnoslo,
- Que tambien jugaré yo,
- Si Joan es el Gonzalo.
-
-Don Luis Milan atravesó como á valedor de Joan Fernandez, y, mostrando
-defendelle, le hirió sin sacar sangre y dixo:
-
- Dexad vos ese mi Joan,
- Que no sufre papirote,
- Sino á quien le da en el mote
- Más del palo que del pan.
-
-Joan Fernandez revolvió sobre don Diego y don Luis, y con una piedra
-mató estos dos páxaros y descalabró á don Francisco, diciendo:
-
- Mirad qué Milan y Diego,
- Para competir conmigo;
- Don Francisco, nuestro amigo,
- Sedles vos mozo de ciego.
-
-Vino á esta caza don Miguel Fernandez y la señora doña Ana, su mujer,
-con ropas de monte de terciopelo naranjado, llenas de muchos oidos
-broslados, que estaban entre unas obras, que hacian muy buen matiz,
-de cordoncillo de hilo de plata y seda verde; y los motes que en sus
-monteras traian, decia el del marido:
-
- Todo estoy hecho oidos
- En sentiros, por oiros.
-
-Y el de la señora doña Ana, su mujer, decia:
-
- Toda estoy hecha oidos,
- Del que oigo de maridos.
-
-Dixo don Miguel Fernandez: Señora mujer, vuestros oidos querria ser,
-por oir si os dice algunas mentiras contra mí vuestra Castellana
-Marinuevas, que por vuestra autoridad no la debríades escuchar,
-que mujer novicholera, nunca fué buena casera. Dijo la señora doña
-Ana: Señor marido, vos querríades ser mis oidos, yo querria ser los
-vuestros, por saber si es verdad lo que decis en vuestro letrero, que
-os volveis todo oidos en sentirme por oirme, que yo creo lo debeis
-decir por huirme, segun huis muchas veces de casa; que el marido mal
-casero canta en otro gallinero.
-
-Salió á esta caza don Baltasar Mercader y la señora doña Isabel Ferrer,
-su mujer, vestidos de terciopelo verde, con muchas flores de jazmil,
-brosladas de hilo de plata, y el mote decia:
-
- Como flor es de jazmil
- El amor de poca fe,
- Que entre manos secasé.
-
-Dixo don Baltasar Mercader: Señora mujer, ¿cómo le paresce este nuestro
-letrero que hice para decir una gran verdad? Respondió la señora
-doña Isabel: Señor marido, mucho querria saber en quién ha probado
-vuestra merced esta verdad, que por mí no se puede entender. Dixo don
-Baltasar: Señora, muy poco há que se probó con la vida de mi hermano
-don Berenguer Mercader, que murió de amores por una dama que se le
-casó, pensando que estaba tan casada en la voluntad dél como no lo fué,
-pues pudo casar con otro y descasar á quien tan casado estaba de amor
-con ella; no digo que por ser mujer tuvo poca fe, sino porque no fué
-hombre en agradescer, que tan de véras es el amor que mata, como es
-de burlas el que no da vida; pues piensan que todo le es debido á la
-dama que matando pone en fama. Dixo la señora doña Isabel, su mujer:
-Señor, dicho me ha la señora doña Ana Mercader que le ha parescido
-muy bien todo lo que vuestra merced ha dicho, sino tacharnos á las
-mujeres de poca fe, y alabar á los hombres de agradescidos, que no
-quedan desculpados los que culpan á mujeres, si ellos quedan infamados;
-y lo más dirá la dama que he nombrado, pues lo siente mejor que yo.
-Respondió la señora doña Ana Mercader: Señora doña Isabel, no tengo
-parescer sino el de vuestra merced; aquí está don Luis Milan, que,
-yo creo, segun ha escuchado á vuesa merced, que guarda muy bien esta
-razon que ha dicho, y ella es tan avisada que descubrirá el parescer
-de algunos para mostrar lo que sienten, pues hay razones que no
-debrian hablar en ellas, sino el que puede entendellas. Entendamos
-por qué trae las víboras en el vestido que ha sacado, que bien viene
-invincionado, y dígalo, por vida de quien las sacó.
-
-Dixo don Luis Milan: Señora doña Ana, lo que se debe callar no es de
-decir, y lo que se puede decir no es de callar. Las mejores invinciones
-son las que ellas mismas hablan sin letrero, y éstas apénas las hallan
-sino los bien invincionados cortesanos, como fué el Almirante de
-Castilla, que traia un corazon de piedrazufre, que nombrándole, dice la
-intincion del que le trae; y don Fernando de Torres, baile general de
-nuestra Valencia, que sacó la vela de la nave que nombran contramesana,
-que claro dice: contra mí es Ana; y nuestro caballero valenciano don
-Baltasar Romani, que traia un sino de libra, que es uno de los sinos
-del cielo, que esta invincion quiere decir: si, no, delibra; como es
-verdad que si ó no delibra al que espera. Y un otro que por Ana traia
-una partesana, que claro dice: parte es Ana, queriendo decir que Ana es
-parte para matar ó dar la vida; y ésta que yo he sacado, que son las
-víboras, que ellas mismas son el letrero, pues dicen por el que las
-trae, vivo horas, que bien se puede decir que en esta vida no se vive
-sino horas;
-
- Que las horas del pesar
- Más son que las del reposo,
- Pues que se puede mudar
- Lo venturoso.
-
-Y el que se acordáre desto no estará sin sintir,
-
- Que las horas del pesar,
- Que es el morir,
- Más son que las del placer,
- Que es el vivir.
-
-Salió don Berenguer Aguilar y la señora doña Leonor Gualvez, su mujer,
-con unos vestidos de terciopelo leonado; y el marido traia unos
-círculos redondos de plata, con un leon de oro dentro dellos, que
-tenian este letrero:
-
- Leonor de oro es mi invincion,
- Como muestra este leon.
-
-Y la mujer sacó unas águilas volando, brosladas de hilo de oro, y en
-una montera traia el mote que decia: _Tras águilas fué mi volar._
-
-Dixo don Berenguer á la señora su mujer: Una dama me ha dicho que por
-haber casado con vuestra merced me pueden decir el marido de la gala y
-que no me faltaba sino que me dixesen Martin, pues ya tenía la gala.
-Dígame cómo se ha de entender esto, que yo no lo entiendo.
-
-Respondió la señora doña Leonor: Señor, pregunte vuesa merced al señor
-Joan Fernandez, qué quiso decir esta dama, que no la entiendo, por qué
-queria que le dijesen á vuestra merced Martin, si ya no es ella por
-quien se dixo esta cancion,
-
- ¿Por qué no tramas tela,
- Di, Berenguela?
-
-Respondió Joan Fernandez: Señora doña Leonor, pues vuestra merced lo
-manda, y el señor don Berenguer se lo rie, digo que esa dama quisiera
-ser Berenguera, y como no lo ha sido, se burla de lo que ella quisiera
-ser burlada, y quiere decir que pues el señor don Berenguer alcanzó
-renombre de marido de la gala, que si le dixesen Martin le dirian
-Martingala.
-
-Don Berenguer se corrió de la risa que este apodo levantó, y dixo:
-Señor Joan Fernandez, ese nombre mejor sería para vuestra merced, pues
-un tiempo usó la martingala en las calzas, quando se iba de cámaras de
-baxas coplas, que contra don Luis Milan trobó, que pullas las llamo
-yo. Respondió Joan Fernandez: Si el Milan dice que son pullas, yo lo
-otorgaré, y de otra manera no. Dixo don Luis Milan: Pues el Sr. Joan
-Fernandez se fia de mí, yo no digo que son pullas, sino repullones, y
-dígalo su excelencia, si fueron coplones lo que respondió á mis coplas,
-y séanos juez.
-
-Respondió el Duque: Si yo tengo de ser el juez, para bien juzgar he de
-oir las dos partes cuando yo daré audiencia, que será mejor despues
-de haber cazado, porque los monteros traen los sabuesos que no los
-pueden tener de sentir los puercos, que no deben estar léxos; y en esto
-levantaron un gran puerco, y maltrató los perros que le asieron, y el
-Duque demandó una porquera y mató al puerco, y presentóle á la Reina
-con este requiebro:
-
- Un muerto presenta á otro;
- Que el amor
- Mata y hace matador.
-
-La Reina respondió al requiebro del Duque con una risa, y dixo, á mí me
-dicen: _Je vus entendo ben._ Y el Duque respondió: Y á mí me nombran
-_Sans mal pensier_; y porque es así como digo, qualquier de la compañía
-que mate caza, preséntela á quien quisiere y no á mí, por quitar de
-sospecha á vuestra alteza que la tomo para presentalla á damas; pues no
-quiero hacer presente sino á quien no soy ausente, que es á la Reina,
-mi señora. Levantóse un otro puerco muy fiero, y matóle don Luis Vique,
-y presentóle á la señora doña Mencía su mujer, con este requiebro:
-
- Presento de lo que dais,
- Muerto, pues que vos matais.
-
-Dixo la señora doña Mencía: No sabía yo que fuese matadora, por esto
-el médico de nuestra casa no sabía decirme el otro dia qué mal era el
-de vuestra merced; agora veo que mejor están los amadores enfermos que
-estando buenos.
-
-Dixo el Duque: Señora doña Mencía á esa razon no se le puede responder
-estando á las manos, sino á las lenguas en conversacion de damas, y no
-entre puercos. Yo me acordaré della á su tiempo, porque vuestra merced
-nos la haga de dárnosla á entender. Salió un puerco muy bravo que puso
-espanto á todas las damas, porque iba entre las mulas, y mató la de
-la señora doña Violante Mascó; y don Luis Margarite, su marido, saltó
-del caballo y púsose á las espaldas su mujer, y el puerco vino para
-ellos, y este galan le puso la espada por la boca hasta la empuñadura,
-y muerto el puerco, dixo este requiebro:
-
- Cuando en vos me vi salvar
- De la muerte que moria,
- Nunca llegaré á pagar
- Con esta muerte la mia.
-
-Dixo la señora doña Violante, su mujer: No me ganaréis á requiebros más
-de lo que ya me habeis ganado, y respondió con este otro:
-
- Si de muerte os he librado,
- Fué porque vos me librastes;
- Con lo que vos me pagastes
- He pagado.
-
-Don Pedro Mascó se fué con los monteros de ciervos, y no tardó mucho
-á venir con un ciervo que habia muerto, y trúxole con los cantores
-del Duque que delante dél venian cantando: _Sicut cervus ad fontes
-aquarum_, viene el ciervo del marido que su mujer le ha herido.
-
-Dixo la señora doña Castellana, su mujer: Señor don Pedro, el que hizo
-ese cantar muy gran verdad ha dicho, porque así como el ciervo herido
-va á las fuentes de las aguas, con el mismo deseo viene el marido á su
-mujer, si della ha sido herido ántes de casar.
-
-Dixo el Duque: Señora doña Castellana, guardemos esa razon, que hay
-mucho que decir, para la conversacion que se terná en la comida desta
-caza, que yo la sacaré por postre, pues á vuestro marido le dió tan
-buenas primerías.
-
-Dixo la señora doña Hierónima, mujer de Joan Fernandez: Señor Duque, su
-servidor y mi marido he visto de aquí trabado con un puerco al pié de
-aquel montecico, y parésceme que su caballo está mal herido; mándeme
-dar un caballo y una lanza, que yo le quiero socorrer. Héle allá, agora
-le veo, y está á pié, muerto debe ser su caballo. Socorrieron el Duque
-y todos los caballeros, y hallaron á Joan Fernandez á caballo sobre el
-puerco, asido de las orejas con la mano izquierda, y con la derecha
-dándole de puñaladas, que ya le tenía casi muerto, caido entre sus
-piernas. Levantóse de tierra y vió venir con el socorro á su mujer, con
-un caballo y una lanza á la jineta; y como su marido Joan Fernandez
-la vió venir de tal manera, rióse v díxole: doña Hierónima, ¿á quién
-veníades á socorrer, á mí ó al puerco?
-
-Y ella le respondió: Yo os respondo con lo que dixo el Duque de Ferrara
-en un socorro que hizo á los franceses contra los españoles en la
-batalla de Rávena, que viendo los dos campos muy trabados y perdidos,
-para acaballos del todo, mandó desparar su artillería á todos y dijo:
-_Tutti son inimici._
-
-Rieron mucho y Joan Fernandez respondió: Señora mujer, pues decis que
-á los dos teneis por enemigos, á mí y al puerco, bien será que yo le
-presente á la primavera vuestra amiga, que nos terná por amigos, con
-este mote:
-
- Recebid este presente
- Mi seniora primavera,
- Que mi mujer le comiera,
- Sino por un accidente.
-
-Respondióle doña Hierónima: Sepamos por qué decis que yo comiera el
-puerco, sino por un acidente, que ninguno tengo para dejar de comelle,
-sino ser mal casada.
-
-Dixo Joan Fernandez: Pues sabed, señora mujer, que, hablando de véras,
-el puerco es vuestro, que matándole me dixo: Yo me dexo á tu mujer, y
-así os le presento con este cantar:
-
- Mal casada, no te enojes,
- Que me matan tus amores.
-
-Y ella le respondió con este otro:
-
- ¡Ay, señoras, si se usase
- Que quien mal marido tiene
- Que lo dexase!
-
-Y así se volvieron cantando y riendo, para alegrar á las señoras, que
-tristes estaban hasta que vieron á Joan Fernandez sin peligro.
-
-No muy léjos deste placer donde estaban, se levantó un puerco muy
-fiero, y don Diego Ladron tomó una lanza y fué para él, y dióle una
-lanzada por los costados, que le pasó de parte á parte; y el puerco le
-rompió la lanza con los colmillos, y le hirió el caballo, y dixo estas
-palabras: Mahoma, no me faltes.
-
-Joan Fernandez se rió, diciendo: A no decirse vuestro caballo Mahoma,
-pensáramos que sois moro.
-
-Respondióle don Diego: Mas ántes yo lo soy despues que moro con vuestra
-amistad, aunque más lo parescistes vos el tiempo que trujistes la turca
-de grana, que enojastes en traella á dos veranos de caliente y á tres
-inviernos de frio, que don Luis Milan se acordó desto en una copla que
-os hizo haciéndoos turquesa quando sacastes una ropa larga, de paño
-azul, como la que traen los pregonamuertos de la cofradía de Santiago,
-que si don Luis Milan la quiere decir y vos no os correis, seréis mucho
-de palacio.
-
-Dixo Joan Fernandez: Sólo por paresceros cortesano sufriré papirotes
-del Milan, cuanto más coplas.
-
-Dixo don Luis Milan: Bien será decilla, y no os corrais, que de color
-os mudais.
-
- No se vió mejor empresa,
- Ni azuleja más galana,
- Tan turco sois con la grana
- Como con lazul turquesa.
- Azulejo, mi señor.
- Turquesa contra caida;
- No tengais ningun temor,
- Que no caeréis de amor
- En vuestra vida.
-
-Dixo Joan Fernandez: Pues habeis empezado la escaramuza de coplas, vos
-seréis como Moriana, bien servida y mal contenta de mis respuestas;
-y recebid ésta con perdon que os hace búfalo, por ser animal que
-aborresce la grana, y á toda cosa que con ella está. Pues mi ropa azul
-aborrecistes por vos haber sacado tras ella mi turca de grana que me
-quisistes matar á motes cuando la traia, así como el búfalo quiere
-quitar la vida á quien la trae; y la respuesta que doy á vuestra copla
-es ésta:
-
- Nombrar mi ropa azuleja,
- De azulejo fué tomado,
- Paresce que habeis sacado
- Vestido de ropa vieja.
- Turco y turquesa me heciste,
- Corriste carrera vana,
- Búfalo me parecistes,
- Que lazul aborrecistes
- Por la grana.
-
-Don Francisco Fenollet, como no es muy amigo de cazar puercos, siguió
-á los monteros de ciervos, y vino con un ciervo cariblanco, que tenía
-el pié derecho negro, y cuando fueron en vista y oida de la señora doña
-Francisca, su mujer, venía delante del ciervo cantando Olivarte, cantor
-del Duque, este romance:
-
- Aquel ciervo cariblanco
- Que corre por aquel llano,
- Quien fuere mi caballero,
- Tráigamelo á la mano.
- Dias há que yo ensoñé
- Que mi mal no será sano
- Si no me traen un ciervo
- Cariblanco y rabicano.
- Con el pié derecho negro,
- Que no es de señal villano
- Por la propiedad que tiene,
- Que sabella no es en vano.
- Quien comiere deste ciervo
- De Cupido será hermano;
- No le matará el amor,
- Que no le dará de mano.
-
-En acabar de cantar Olivarte, don Francisco le presentó á la señora,
-su mujer, y le dixo: Señora, con el romance que hice por servicio
-de vuesa merced, ántes de seros marido, os he presentado este ciervo
-cariblanco, que la ventura me ha hecho cazar, para que se cumpliese mi
-deseo de presentaros lo que yo represento.
-
- Ciervo cazado del amor
- Para ser vuestro amador.
-
-Dixo la señora doña Francisca: Señor, si las señales no mienten, vuesa
-merced las tiene de buen marido, que hasta agora no tengo de qué
-quejarme, sino que anda mucho en burlas con Gilot.
-
- Que á las veces salen véras
- Las burlas que son terceras.
-
-Dixo Gilot: Señora doña Francisca, totes les celoses son com á cigales,
-que en cantar una responen molges. La Reina ha comenzat lo cant, que
-de cels es un encant; y la señora doña Mencía fa lo contralt, que son
-marit ne stá malalt, y vosa merced es un tenor sospitos, que pijor es
-que la tos; y la seniora doña Hierónima lo contrabaix, puix son marit
-va tos temps baix en amors,
-
- Que pijor es que dolor
- De mal frances,
- Baix amor en caballers.
-
-Don Miguel Fernandez vió un ciervo no muy léjos de donde estaban, y
-dixo á la señora doña Ana, su mujer: Yo quiero ir á matalle como á
-servidor, y no como á marido, porque si lo presento á vuestra merced le
-tomará de mejor gana, pues yo le daré con mejor modo. Y tomó un arcabuz
-de un montero, y mató el ciervo y presentóselo con este requiebro:
-
- Tenedme por recebido
- Ciervo, vuestro servidor,
- Y sabráos mucho mejor
- Que de marido.
-
-Dixo la señora doña Ana, su mujer:
-
- No le tomára
- Si como á marido le presentára,
- Y en presentalle como á servidor,
- Le tomo con más amor,
-
-que, para conservarse la voluntad entre los casados, siempre ha de
-saber como á servidor el marido, porque no sea tenida en poco la mujer,
-
- Pues en ser casada es olvidada,
- Lo que no debria ser,
- Que la guerra en la posada
- Peor mal no puede ser.
-
-Dixo el Duque: Señora doña Ana, porque no le responda su marido á esta
-plática, que ha menester hora más desocupada, dejémosla para despues
-de la comida por lo que se dice:
-
- Lo que á muchos toca,
- Con pocos no se platica.
-
-Levantaron un puerco y vino hácia donde estaba don Baltasar Mercader,
-y tomó una lanza, y dixo á la señora doña Isabel, su mujer: En nombre
-vuestro le daré lanzada, porque no se me vaya; y mató el puerco, y
-dióselo con este requiebro:
-
- Si con vos no le hiriera,
- No muriera.
-
-Respondió la señora doña Isabel:
-
- No es tan mortal
- Mi lanzada,
- Pues que no puedo matar
- Vuestro burlar.
-
-Venía don Berenguer Aguilar corriendo tras un ciervo que habia herido
-al pié de un monte, á vista de todos, y vino á morir delante de la
-señora doña Leonor Gualvez, su mujer, y presentóselo con este requiebro:
-
- Por vuestra vista murió
- El que os miró.
-
-Dixo don Luis Milan: Basilisco ha hecho el señor don Berenguer á vuesa
-merced, que mata con la vista.
-
- Díganos en qué está muerto,
- Que no lo entiendo por cierto;
- Que en la carne está engordando
- Y en su espíritu burlando.
- Creo que esta muerte debe ser
- Que murió de gran placer
- Por haber con vos casado,
- Y vióse resucitado,
- Más sabido
- Por habella conoscido.
-
-Ya era mediodia, y el Duque mandó que cesase la caza, y dixo:
-
- Buena caza habemos hecho,
- Como hacen en cazar
- Los que cazan para dar
- A su provecho.
- Hora será de comer,
- Que ya espero esta comida,
- Pues comer es para vida
- Gran placer.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: ¿Trovador es vuestra excellencia?
-
-Respondió el Duque: No soy sino perdedor.
-
-Dixo don Luis Milan: Nadi pierde por otro sino por sí.
-
-Replicó Joan Fernandez: En el merescer está el tener.
-
-Respondió don Diego Ladron: Nadi meresce sino á quien se le paresce.
-
-Todos allegaron con gran regocijo á la comida, que fué en Liria, y
-sentados que fueron á la mesa, dieron muy buen tocino con vino blanco
-y azúcar, y dixo el Duque: Gilot, muy buenos principios son éstos, del
-tocino de Aragon deben ser, que tú lo debes conoscer.
-
-Respondió Gilot: Señor, gran merces del mot quem habeu donat; juheu me
-habeu fet, mas no so cobart, á un canonge ne fas part, ques diu Ester,
-que sé que lin fas gran placer.
-
-El Canónigo le tiró un bofeton, y erró á él, y dió al paje del mal
-recaudo, y los dos para vengarse trujeron dos halcones muertos de
-hambre, y soltáronlos al Canónigo, que sin bonete en la cabeza estaba
-delante el Duque, y asidos dél le picaron en la calva y él gritando, y
-Gilot y el paje teníanle, porque los halcones estuviesen como en barra
-asidos con las uñas dél; y quedó tan ensangrentado que si el Duque no
-le socorriera, muerto fuera, y el paje le apodó, y díxole:
-
- Señor mosen Agron,
- ¿Cómo os fué con mi halcon?
-
-Y él respondió:
-
- Y á vos, patge del ganget,
- ¿Cóm vos va ab lo meu bufet?
-
-A ruego de las damas el Duque los perdonó, y mandó que no se
-desmandasen más de manos.
-
-Sacaron unas aves asadas de tan estraño olor y sabor, que de no
-conocellas les pusieron nombre las desconocidas. El gobernador
-Cabanillas, por haber tomado el cargo desta comida, no le vimos hasta
-la hora del comer y dixo: Ninguno sabe el nombre destas aves sino
-yo, que de las Indias me han enviado dellas poco há, y en Benizano y
-Bolbait las hago criar dentro en los castillos, porque son de tan gran
-sentido que sirven por sentinelas, pues por poco ruido que sientan de
-noche dan grandes voces, y hace la guardia una dellas despierta, como
-está la grulla con la mano alta y una piedra en ella, miéntras las
-otras duermen, porque si se aduerme, al caer de lo que tiene entre las
-uñas despierta, y desta manera no puede dormir, que por esto no me ha
-de tener en poco su excelencia de las muchas que yo he traido aquí,
-teniendo la propiedad que tienen para centinelas, que guarda fuerzas se
-debrian nombrar, y no el nombre que tienen.
-
-Dixo el Duque: Cabanillas, nadi alcanza lo que vos, pues alcanzais
-hasta las Indias á tener lo que dellas no alcanzan reyes. Decime, por
-vida de la Reina, mi señora, qué nombre tienen, si es tan bueno como el
-que vos les habeis puesto.
-
-Respondió Cabanillas: Señor, soy contento; el nombre dellas es
-perdizajeras.
-
-Dixo doña Hierónima, la mujer de Joan Fernandez: Esto, perdices son
-con ajos, que el nombre se lo dice, pues nombrando una que se dirá
-perdizajera, lo dice claro.
-
-Rieron mucho de la burla de Cabanillas, y el Duque le dixo cómo las
-habian aparejado; y él respondió: Ponen dentro dellas agiaceite, de
-manera que no pueda salir, y al asar incorpórase todo en la perdiz,
-y queda tan desconoscida como conoscida de la señora doña Hierónima,
-por ser muy enemiga de los ajos, que su marido no los osa comer en su
-casa, porque un dia le corrió con el majadero que los habian hecho y
-arrojóselo; y él vino huyendo á mi casa, á hora de comer, hediendo á
-los ajos y díxome: Señor, acógeme en vuestra mesa, que huyendo vengo
-del majadero, que nunca estuvo más donoso en su vida, por los donaires
-que aquel dia dixo, y fueron tales, que doña Elena, mi nuera, le puso
-nombre Joan Donaire.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señor Cabanillas, buen sermon habeis estudiado
-para venir á decirme Joan Donaire. Bien será que sepan lo que á vos
-os siguió en otra comida que don Guerau Bou estuvo en ella y me dixo
-que Juan Vilarrasa, vuestro sobrino, convidó á comer á su huerta á
-fray Palomo, que aquella cuaresma preicaba en Valencia, y convidóle
-para oirle, que era muy buen decidor. Y al hora que se asentaban á la
-mesa, vuestra merced entró y dixo: _Pax vobis_, y sentóse á comer,
-y don Juan Vilarrasa fuése á la cocina por no oir vuestros cuentos
-católicos del tiempo del Rey Católico; que fueron tantos, que nunca el
-fraile pudo envidar con los suyos, y á cada paso vuesa merced decia:
-Esto que digo en este cuento don Juan Vilarrasa lo sabe tan bien como
-yo. Y él respondió de la cocina, donde estaba, gritando: Noy sé res de
-quant diu, puix mal profit me ha fet entrar lo frare que nunca la dexat
-parlar. Y en irse vuesa merced, el fraile os puso nombre el gobernador
-Campanillas, porque quando ellas tañen nadie puede hablar.
-
-Despues de las perdices dieron pavones de las Indias y de los nuestros,
-y dixo don Diego Ladron: Apostaré que al señor Joan Fernandez mejor
-le parecerán los pavones indianos que los de Valencia, aunque para lo
-que siempre hace en sus amores, mejor le debrian parescer los nuestros,
-pues los contrahace estando en rueda como están ellos con las plumas
-muy hermosas, que son las que don Luis Milan le pasa por la nariz, y
-son tantas que queda emplumado. Pues digámosle Joan de Rueda, y no lo
-digo porque sea como Lope de Rueda, que no hace farsas como él.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Si él es más amigo de los pavones
-indianos, yo le diré Juan pavon indiano.
-
-Joan Fernandez le respondió con esta copla, que de presto hizo:
-
- Cuervos habeis parescido,
- Que muy mal habeis picado,
- La ropa me habeis rasgado,
- Que sangre no m’ha salido.
- No seais corveadores,
- Qu’es muy malo corvear;
- Alquilaos á podar,
- Pues sabeis á podadores.
-
-Don Diego y don Francisco, que se oyeron apodar á cuervos, dixeron
-á las damas si era bueno el apodo, y en qué les parescia que fuesen
-corveadores, como Joan Fernandez les habia dicho en su copla; y que lo
-pensasen entre tanto que respondian cada uno á la copla con otra suya,
-y dixo don Francisco:
-
- Paresce que os enojastes
- Por deciros Joan pavon;
- Y’os apodo al abejon,
- Pues que siempre le jugastes.
- En las burlas deste juego
- Siempre haceis sentir el palo:
- Comenzad á rezar luégo,
- De las manos de don Diego
- _Sed liberanos à malo_.
-
-Y tras esta copla de don Francisco Fenollet salió la de don Diego
-Ladron y es ésta:
-
- Si cuervo os he parescido,
- Lagarto me semejais,
- Con vuestra cola gastais
- Lo que os sale del sentido.
- Yo no he visto mejor pieza,
- Digámosle Joan Lagarto;
- Pues la cola gasta harto
- Lo que adoba su cabeza.
-
-Dixeron las damas á don Francisco Fenollet y á don Diego Ladron: Con
-mucha razon os apodó Juan Fernandez á cuervos por aquello que dice;
-ántes que dices diga que la señora doña Hierónima, su mujer, lo ha
-dicho, que si les apodó su marido á cuervo, fué porque no le apodasen
-primero á él cuervo, que mejor le estuviera, pues siempre la va
-picando; que yerros son del marido y la mujer, decirse cuentos para
-quedar descontentos.
-
-Tras los pavones sacaron muy grandes pasteles, y fueron nombrados copos
-de amor, con muchas aves en ellos, y de todas carnes, que buenos los
-hacen; y el Duque presentó uno á la Reina con este requiebro:
-
- En este copo de amor
- Le presento á su alteza
- Una ave, ques mi firmeza.
-
-Don Luis Vique dió otro á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo:
-
- En este copo de amor
- Por ave mia os presento,
- De Mencía es mi contento.
-
-Don Luis Margarite dió otro á la señora doña Violante, su mujer, y dixo:
-
- Este copo del amor
- Por ave os presento yo,
- Que se nombra, vuestro so.
-
-Don Pedro Mascó dió otro á la señora doña Castellana, su mujer, y dixo:
-
- En este copo de amor
- De vos y de mí está lleno
- De un ave, ques gusto bueno.
-
-Joan Fernandez dió otro á la señora doña Hierónima, su mujer, con este
-dicho:
-
- En este copo de amor
- Os presento un ave hermosa,
- Qu’es la vuestra mariposa.
-
-Don Diego Ladron dió otro á la señora doña María, su mujer, y dixo:
-
- En este copo de amor
- Os presento un muy gran dón,
- Un ave vuestro Ladron.
-
-Don Francisco Fenollet dió otro á la señora doña Francisca, su mujer, y
-dixo:
-
- En este copo de amor
- Por ave Francisco doy,
- Pues que de Francisca soy.
-
-Don Miguel Fernandez dió otro á la señora doña Ana Mercader, su mujer,
-y dixo:
-
- En este copo de amor
- N’os presentó cosa vana
- Por ave la mayorana.
-
-Don Baltasar Mercader dió otro á la señora doña Isabel, su mujer, con
-este dicho:
-
- En este copo de amor
- Doy lo que de vos más quiero,
- Un ave qu’es, mucho quiero.
-
-Don Berenguer Aguilar dió otro á la señora doña Leonor Gualvez, su
-mujer, y dixo:
-
- En este copo de amor
- A mi Leonor se da
- Por ave mi aguila.
-
-Tras estos copos de amor sacaron muchas maneras de potajes: manjar
-blanco de amor en blanco, y mirrauste de mal miraste, y diamante del
-amante, y aves cocidas de escocidas, y escodillas de salsas de falsas,
-y salchichones de burlones, y longanizas de falsas risas, y sobreasadas
-de refalsadas, y pollastres de desastres, y porcellas de querellas,
-y cabritos de malditos, y cabezas de ternera de parleras, y tortras
-de mal de otras, y empanadillas de rencillas; y por postres dieron
-peras de mal esperas, y queso de mal seso, y aceitunas de importunas,
-y camuesas de feezas, y ragea de mal se vea, y muchas maneras de
-confituras de amarguras; todo
-
- Fué con tanto cumplimiento,
- Que por burla como á cuento
- He sacado
- Los manjares que he burlado,
- Que hablando muy de véras
- Sin falsete,
- Nunca fué mejor banquete.
-
-Acabada que fué la comida, dixo el Duque: Quien promete en deuda
-se mete. Yo prometí ser juez para juzgar cuál de los dos, ó Joan
-Fernandez, ó don Luis Milan, agora podeis decir las coplas que os
-hecistes, que, oidas las dos partes, yo diré mi parescer.
-
-Dixo don Luis Milan: Pues vuestra excelencia lo manda, y estamos
-en juicio, tengámosle los que habernos de ser juzgados en ser bien
-sufridos,
-
- Que en el lugar de las verdades
- Decir mentiras, son maldades.
-
-Y tratando muy gran verdad digo, que Joan Fernandez vino al juego de
-la pelota muy canicular en los dias caniculares, en cuerpo, sin capa,
-vestido de monte ó de mote, con un sayo y calzas y montera de paño,
-y un jubon algodonado de fustan; todo tan verde que no vino nada
-maduro, con tan grandes calores como hacia, que no se podia vivir con
-tafetanes; y diciéndome don Francisco Fenollet: ¿Qué risa es ésta que
-se ha levantado tan grande? yo le dixe: Del cielo viene lo que por
-castigo se hace, ¿no veis cuál ha venido nuestro amigo, un Enero en
-Juliol hecho un verderol? Y por esto le hice estas tres coplas, que si
-comienzan con puntos de música, fué por burlar de la suya, pues burla
-de la de todos, y recíbalo con paciencia.
-
- Que poco enoja
- La burla que desenoja.
-
-Dixo Joan Fernandez: Decildas, que las burlas sin dañar nunca obligan á
-enojar.
-
- Señor, ut, re, mi, fa, sol,
- Joan Fernandez sin par,
- Ogaño os podrán pescar
- En la mar por verderol.
- Un tiempo fuistes pajel
- Trayendo turca de grana,
- Yo no sé por cuál desgana
- Dejastes la color dél,
- Por una esperanza vana.
- Suplicos se os acuerde
- Sobre tal caso escribir,
- Si no, habrémos de decir,
- Adelante los del verde.
- Y á refran tan conoscido,
- Por quitar murmuradores,
- Dad razon á trovadores,
- Si de verde os sois vestido
- Por ir verde en los amores.
- Por mote no lo tomeis,
- Pues es pregunta que os pido,
- Si no, yo seré el corrido,
- Si vos desto os correis.
- Y perdone la ocasion
- Que lo verde me ha dado,
- Que por verderol, pescado
- Entre platos y un limon,
- Al Duque os he presentado.
-
-Dixo Joan Fernandez: Con un cuento quiero responder al yerro que sintió
-don Luis Milan, de malas coplas que le hice, por contentar á quien
-contentando descontenta.
-
- Que peor no puede ser
- Que á malos apetitos complacer.
-
-Y siguióse que el Rey de Portugal hizo hacer un exercicio para hacer
-galanes, y fué que armó un maestro de gala porque amostrase á hacer
-el galan á quien lo hubiese menester para bien servir á damas, porque
-no se daba licencia de servirlas sino á quien fuese examinado oficial
-de la gala, y si el caballero sirviendo á su dama hacia algun nescio
-pecado, ella le daba la pena que merescia. Y como el mayor de todos los
-pecados fuese hacer malas coplas, hizo un portugues á un competidor
-suyo unas, que sabian á pullas por ser mentirosas y de bajo estilo;
-y la pena que su dama le dió, fué despedirle de servidor, y él iba
-diciendo:
-
- Por facer malas coplas
- Perdí miña amor,
- Doleyvos de meu dolor.
-
-Yo soy este portugues, que por lo mismo fuí despedido de una dama que
-serviamos don Luis Milan y yo, y despidióme con este cantar de muertos:
-
- No me sirvais, caballero,
- Ios con Dios,
- Que quien hace malas coplas,
- _Nescio vos_.
-
-Yo quedé tan arrepentido, que luégo rasgué todas las malas coplas que
-pude haber, y de nuevo le respondí á todas las suyas con las que agora
-le responderé á cuantas me dirá; y respondo á las del verderol, que me
-ha hecho, con éstas:
-
- Señor: re, mi, fa, sol, la,
- Respondo al ut, re, mi, fa, sol;
- Vuestro galan.
- De vos se queja mi águila,
- Que la hizo verderol
- Vuestro milan.
- En el vuelo se ha mostrado
- Vuestro milan, como en caja,
- En amor.
- Quien tras águila ha volado,
- Si por verderol se abaja,
- Es pescador.
- Vos haceis lo que hacer suele
- El milan en su volar
- Por vivir sano.
- Que por muy alto que vuele,
- L’habemos visto abajar
- Por un liviano.
- Ese milan que teneis
- Daltibajo es su gran vuelo
- En llano y sierra.
- Cantad lo que vos haceis,
- Que vuelo hasta el cielo
- Y quedo en tierra.
- Las damas os desengañan,
- Que n’os quieren mirar más
- Si las mirais.
- Pues vuestras cosas engañan,
- Todo es Pedro por demas
- Si festejais.
- Dicen que os han descubierto
- Que sois muy desamorado
- En amores.
- Qu’el primer dia sois muerto,
- Y al tercer resucitado
- Sin dolores.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Duque, si estuviese en mi mano, lloraria
-por no dar en reir de lo que diré, que no sé cómo lo diga, que ya me
-rio del sayete de paño naranjado que sacó el señor Joan Fernandez para
-ruar, ó reir á hora de vueltas; y estaba guarnescido con una trepilla,
-ó tripilla cortesana de tercioperro negro, que tan negro terciopelo
-nunca vi. Pues fué tan reido por la trepilla, como trepado de todos,
-por ser tan corto como vizcaíno, y tan estrecho como catalan, que don
-Diego Ladron, en una copla que le hizo, le dixo que era sayo-paje,
-y don Francisco Fenollet, en otra, le apodó á sayo-mono, y yo, á
-cuera-sayo, como en esta copla vuestra excelencia verá:
-
- No caigo bien en la cuenta,
- Y he caido de quién es,
- Que ese sayo que traés
- Á los dos os descontenta.
- Para sayo más es cuera,
- Para cuera más es sayo,
- Librea pensé que fuera;
- Digámosle sayo-cuera,
- Ó si quereis, cuera-sayo.
-
-RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ.
-
- Pues tambien canta estrambotes
- Á mi sayo su milan,
- Si quisiese ser truhan,
- Ganaríale á motes.
- Cuera-sayo le decis,
- Y no está de vos quejoso,
- Que si vos os lo vestis,
- Decirle han sayo Luis,
- Que se ensaya á ser donoso.
-
-COPLA DE DON DIEGO LADRON Á JOAN FERNANDEZ.
-
- Ya tengo perdido el norte,
- No puedo saber quién es,
- Ese sayo que traés
- Debe ser de vuestro corte.
- Ó de vuestra corte traje,
- Me paresce, señor Juan,
- Dalde luégo á un truhan,
- Que paresce sayo-paje.
-
-RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ Á DON DIEGO LADRON.
-
- Pues el norte que perdistes
- Os hizo perder la gala,
- Don Diego Ginagala
- Á mi sayo parescistes.
- Sayo-paje le apodastes,
- Y él á vos os ha apodado
- Á galan Ginagalado,
- Pues de Ginagala hablastes.
-
-COPLA DE DON FRANCISCO FENOLLET Á JOAN FERNANDEZ.
-
- Espantados vais los dos,
- Vos y el sayo que traeis;
- ¿Cómo los dos n’os correis,
- Vos con él, y él con vos?
- Dende agora y’os perdono,
- Y podréis os dél servir,
- Si me le dejais decir
- Que parece sayo-mono.
-
-RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ Á DON FRANCISCO FENOLLET.
-
- Si los dos nos espantamos,
- Yo y mi sayo naranjado,
- Fué de veros espantado
- Por lo que de vos burlamos.
- Para hacer una comedia,
- Yo le dixe á mi sayete,
- Mejor fueras fenollete
- Que sayo-mono de Heredia.
-
-Dixo don Luis Milan: Item más, salió el señor Joan Fernandez por la
-iglesia mayor, sin capa y con el sayo desabrochado, para oir, la oncena
-qu’es la misa de los perezosos. Y fué tan mortal este pecado, que
-nadie lo quiso absolver, sino el Obispo de Fez de vuestra excellencia,
-que perdona de todos los pecados, y porque supo que no pecó en dia
-de fiesta, ni por mostrar su gentil cuerpo, sino por remedar á un
-caballero mallorquin que quiso poner este mal uso en nuestra Valencia;
-y fué tan reido, qu’el señor Joan no osó más volver á pecar en este
-pecado, y por esto fué de las damas perdonado. Pero no se me fué sin
-copla, y es ésta:
-
- Dicho me han, señor don Joan,
- Que se toma residencia
- En la ciudad de Valencia
- Del oficio de galan.
- El pueblo está alborotado,
- Que en cuerpo y desabrochado
- Remedais al mallorquin:
- Decidme, ¿qu’es vuestro fin,
- Que de risa m’he finado?
-
-RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ.
-
- Dicho me han, señor don Luis,
- Que os han hecho juez de gala,
- Buena será para mala,
- Si juzgais como servis.
- Rey fué mal aconsejado,
- Creo que vos lo aconsejastes,
- Á vos y á él ha engañado,
- Á él porque á vos l’ha dado,
- Y á vos porque lo tomastes.
-
-RÉPLICA DE DON LUIS MILAN.
-
- Yo quiero renunciar
- Al oficio de galan,
- Mejor será para tal Joan,
- Pues sabe tambien juzgar.
- De razon me alcanzais,
- Que mejor que yo juzgais,
- L’ajeno y vuestro decis,
- Vos hablais como vestis,
- Y vestis como hablais.
-
-RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ.
-
- Vos sois muy buen danzador,
- Y danzais para reir,
- Del són os veo salir
- Para ser gran tañedor.
- Harto fué salir del són,
- Sacarnos, como á desastre,
- Á mis vestidos y razon,
- Aquel juez sois de Aragon
- Que ahorcó tejedor por sastre.
-
-
-DON LUIS MILAN.
-
- Yo por sastre os he tomado,
- Que vos no sois tejedor,
- Ordidor ni tramador,
- Sino de muy mal cortado.
- Y aunque mucho habeis reido,
- Del són no me soy salido,
- Que despues que os guié,
- De tal baja y’os saqué,
- Que en el alta os he metido.
-
-
-DE JOAN FERNANDEZ.
-
- L’alta y baja que nombrastes
- Es de vuestra condicion,
- Alto sois de presuncion
- Y muy bajo copleastes.
- Contrabajo sois de tono
- Por burlar de bajo traje,
- Siendo contralto en linaje,
- Quien dixera sayo-mono,
- Sayo-cuera y sayo-paje.
-
-
-DON DIEGO LADRON.
-
- Tened al Rey, trovadores,
- Qu’el Rey me ha dado poder
- Que presos pueda traer
- Á quien son copleadores.
- Copleadores paresceis
- Porque mucho os encendeis,
- Que burlas n’os han de alargar,
- Ya os podeis espabilar,
- Que gran pábilo teneis.
-
-Dixo el Duque: Tiene razon, don Diego Ladron, que las burlas no deben
-ser largas aunque sean buenas, que si turan mucho, pueden hacer mal
-estómago, por ser de mala digestion el burlar, y si son pocas puédense
-digerir; y pues los caballeros no deben reñir de burlas, no se ha
-de burlar para que puedan reñir de véras, porque sufriendo muchas,
-parescen hombres de burlas, y siendo pocas, no apocan á los burladores
-en sufrillas. Yo doy por tan buenas vuestras coplas, que no sé á quién
-dar la mejoría, despues que se ha mejorado Joan Fernandez en rasgar las
-malas coplas, que, por mal consejo, hizo contra don Luis Milan.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Señor, agora le pueden decir, Joan
-Fernandez adobado como guante, pues ha sido tan bueno el adobo de
-la dama que le despidió, que ha mejorado de coplas en las burlas.
-Y vuestra excelencia, para acabar de bien juzgar, no debe atajar
-que digan las demas que se hicieron, para que vea si son tan buenas
-las que vernán como las pasadas, que volviéndose á encender, yo los
-espabilaré y departiré con otra copla, como lo hizo don Diego Ladron.
-
-Dixo el Duque: Don Francisco, bien me parece lo que decis, aguarden
-tiempo y lugar que venga á buen propósito, y podrán tornar á volar el
-águila del Joan y el milan de don Luis, y agora tratemos de las muy
-avisadas y graciosas razones que estas señoras dixeron ántes de cazar,
-que yo las atajé para que mejor platicásemos dellas despues de la
-comida. Y agora diga la señora doña Mencía la suya.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Señor, lo que yo dixe fué, que mejor
-están los amadores estando malos que buenos, porque la dolencia de
-los que aman es salud para la honra de sus damas, pues estando malos
-sus servidores, muestran no estar sanos de favores, y estar los
-galanes dolientes, desfavorecidos, es sanidad para ellos; pues no
-andan atrevidos sino para bien servir y no enojar; que si estuviesen
-sanos de bien tratados, andáran descuidados en el servicio de sus
-damas, pensando que no pueden parescer mal, de cualquier manera que
-sirvan, los que por buenos servicios han allegado á parescer bien y van
-engañados; que los que se descuidan son los que se pierden. Y como
-mi señor don Luis Vique tiene bien probado ser esto lo mejor, siendo
-marido se trata conmigo como á servidor, y á quien tal hace, meresce
-que nunca le contradiga su mujer.
-
-Dixo el Duque: Señora doña Mencía, no hay más que decir, sino dígalo el
-señor don Luis Vique, su marido.
-
-Dixo don Luis Vique; Señora mujer, yo ensoñé, quando os era servidor,
-que os habia de ser buen marido, porque siendo leal la dama cuando es
-amiga, no puede ser desleal cuando es mujer, que si ántes de casar,
-cuando ella manda, se dexa mandar de la razon, despues de casada no se
-puede desmandar para dar pasion. Siempre vi en vuesa merced, cuando
-os servia, lo que debe hacer la dama á su servidor cuando no merece
-competidor, pues vió en mí que no lo merescia, ni por desleal para
-seros traidor, ni por atrevido para mal serviros, ni por confiado para
-prometerme, ni por descuidado para yo faltaros; que ni yo me confié
-de meresceros, ni me desconfié para olvidaros. Y así la ventura os
-hizo mia, pues vió que todo era vuestro, y con el modo que le gané la
-voluntad, como á servidor, la quiero conservar como á marido, pues
-vuesa merced se hizo amar como amiga, que habia de ser mi mujer. Que
-las amigas que son buenas para mujeres, agradan mas que las mujeres que
-son buenas para amigas.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señora doña Mencía, por lo que vuesa merced ha
-dicho, ha mostrado qu’el señor don Luis Vique, su marido, va tan
-enfermo de vuestro amor como cuando os era servidor; y á mi parescer no
-se vió Luis más sano. Díganos en qué está mal, si es dolor de quixal.
-
-Dixo don Francisco Fenollet:
-
- No puede ser mal de muelas,
- Que sería gritador;
- Más paresce mal de amor.
-
-Dixo don Diego Ladron: Más parece el mal del tordo.
-
-Dixo don Luis Milan: Más será el del gavilan, que, por gentileza, á la
-mañana suelta la presa.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Señores desamorados, como no teneis amor,
-habeis burlado del mal de mi señor don Luis Vique; Don Francisco
-Fenollet ha acertado, que deste mal fué oleado.
-
-Dixo don Luis Milan: Y cuán oleado, y áun batizado del agua del palo,
-que mal frances fué su amor.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Ximeno, por su mal conoce el ajeno.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, vos no quereis acabar de conoscer
-ese milan; por él se dixo: El mal de milano, las alas quebradas y el
-pico sano.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, pues quereis que tenga pico,
-repico. Bien se os acuerda, cuando fuisteis dama de don Enéas Ladron,
-que os sacó á danzar en el Real, estando en sarao la Reina, mi señora,
-y su excelencia, y vos no le negastes vuestro cuerpo, que parescistes
-la reina Dido, que iba danzando con su Enéas troyano, como vos con el
-vuestro, que parescia Enéas gitano, que por parescernos vos tan feo
-para dama como él para galan, le apodamos á Camafeo, y á vos á dama
-fea. Pues fué el caso tan feo, que no hallamos con qué salvaros, sino
-con Lope de Rueda, que lo quisistes contra-hacer por dar placer á costa
-vuestra, como esta copla muestra:
-
- Bueno vais, señor don Joan,
- Puesto estais en buena fama,
- Y’os tenía por galan,
- Y hanme dicho que sois dama.
- Bien podeis cantar de hoy más
- Aquella triste sonada
- De Dido, la desdichada:
- Enéas, pues que te vas
- Y me dejas tan burlada.
-
-
-RESPUESTA DE JOAN FRNANDEZ.
-
- Cantó l’alba la perdiz,
- Más le valiera dormir,
- Pues danzastes con Betriz
- Para darnos que reir.
- Gilot lo supo despues
- Que con su Betriz danzastes,
- Pues de su casa llevastes
- Á la vuestra el mal frances,
- Que á don Francisco pegastes.
-
-Don Francisco los departió y dixo:
-
- Tené al Rey, no más burlar,
- Que ya dais mucha ocasion,
- Como á don Diego Ladron
- Quando os quiso espabilar.
- No paseis más adelante,
- Y de mal frances no hablemos;
- Enviémoslo á Alicante,
- Que lo embarquen á Levante,
- Que los tres harto tenemos.
-
-Dixo el Duque: Yo quiero poner en medio, para departir como maestro de
-esgrima, la vara, y es del palo del canónigo Ester.
-
-Dixo el Canónigo: Señor, un dia me diréu lo canonge boix, puix me habeu
-fet de palo.
-
-Dixo el Duque: Canónigo, por mi vida, no haya más, pues no sois para
-ménos; y diga la señora doña Castellana Belvis la razon que en la caza
-le dixe que la dexase para agora.
-
-Respondió la señora doña Castellana: Vuestra Excelencia manda que diga
-lo que no querrian oir los malos maridos. Yo dixe, quando don Pedro,
-mi señor, me presentó el ciervo con los cantores, que para conoscer si
-estuvieron enamorados de véras los amadores, ántes de casar, que siendo
-casados, siempre han de venir delante sus mujeres, como á servidores,
-para ser buenos maridos, con mucho deseo á beber de la fuente del deseo
-de su mujer; porque en perderse los deseos, reinan los menosprecios. Y
-por esto las menospreciadas son las mal casadas.
-
- Y hombres menospreciadores
- Siempre saben á traidores,
- Y desleales,
- Abren puerta para males.
-
-Vengan pues con el deseo que viene el ciervo herido al agua, y creerá
-la mujer que su marido no se dice don Olvido, como en este cuento
-oirán. Una señora amiga mia, siendo mal casada, siempre nombraba á
-su marido don Olvido, y él le puso nombre á ella doña Olvidada.
-Hiciéronles esta cancion:
-
- Si quereis saber quién son
- Don Olvido y doña Olvidada,
- Mal marido y mal casada.
-
-El Duque se rió de buena gana y dixo: Señora doña Castellana, atapado
-nos ha las bocas, aunque no para reir, que no hay más que decir.
-Caballeros, sirvamos á nuestras mujeres como amigos, y ellas servirnos
-han como á mujeres.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señor, vuestra Excelencia da unos consejos que
-saben á conejos casolanos, que son mal sanos; gran trabajo es hacer
-el siervo para ser señor, por esto rehusó de casar un sabio que en
-este cuento diré. El Petrarca, siendo canónigo de Padua, dispensaba
-el Papa que casase con madona Laura, por quien él mostró estar tan
-enamorado della, como en sus Triunfos y sus sonetos se ve, y consentia
-que viviese con sus rentas eclesiásticas si se casaba, porque no
-escandalizase con amor temporal á su hábito eclesiástico; y él, no
-queriendo casar, respondió al Papa: No quiero trocar los placeres del
-amiga por los enojos de la mujer.
-
-Dixo doña Hierónima, mujer de Joan Fernandez: Senyores, quin preycador
-de bulles falses es mont marit; non prengau ninguna, que totes les que
-ell preyca porten al infern.
-
-Respondióle su marido: Mujer, engañada vais, que poco há me aparesció
-una mujer que murió de amores de su marido, y díxome que era salvada
-por haber tomado una bulla que yo preyco, y es, que ninguna mujer se
-puede salvar si no muere de amores de su marido.
-
-Dixo doña Hierónima, su mujer:
-
- De tal marit com vos,
- ¿Qui pot morir de amors?
- Que jaus diuen Joan farcer,
- Puix farçes feu de la muller.
-
-La Reina rió mucho y dixo: Doña Hierónima, siempre querria que
-hablásedes en valenciano, que en vuestra boca es gracioso; las dos
-podemos cantar:
-
- Mal me quieren mis comadres,
- Porque les digo las verdades.
-
-Y diga, Gilot, ¿quién son las comadres?
-
-Dixo Gilot: Senyora, puix vostra altesa ho mana, yo diré qui son les
-comares ab est cuento. En lo carrer de la Nau dos dones eren grans
-amigues per ser enemigues de sos marits, baralléuenlos cada dia, y
-ells deyen: Vosastres no sou dones, sino homens; y elles responien:
-Homens som, puix vosastres sou dones no fentnos parir, y posárenlos
-nom, les comares. Nou dich perque sa Excellencia y Joan Ferrandiz ó
-siem en cara que may han fet parir á ses mullers.
-
-Dixo Joan Fernandez: Gilot, ¿tú no sabes que á su Excelencia y á mí
-nos han parido dos mujeres? Que este mal de ser estériles no está en
-nosotros, sino en las rabiosas,
-
- Que por maravilla paren
- Las que rabias conciben,
- Pues que matan y no viven,
-
-segun dice la regla de medicina.
-
-Dixo doña Hierónima, su mujer: Senyora, ¿qui li par á vostra altesa de
-mont marit? ¿Quin metge y buller que es? ab bulles falses que preica,
-diu que posa dones en parais, y ab regles fingides de medisina nos
-infama que som rabioses, y per ço no parim. No sería mal acusarlo,
-que l’atre dia tragueren á la scala un buller falsari y un metge no
-doctorat.
-
-Dixo la Reina: Doña Hierónima, por adúltero meresceria más ser sacado á
-la vergüenza, pues tiene tan poca que nos dice cara á cara que les han
-parido dos mujeres.
-
-Dixo el Duque: ¿Vuestra alteza sabe lo que me ha dicho al oido Joan
-Fernandez? díxome: Mire qué primor diré, que diciendo una gran mentira
-que nos han parido dos mujeres, diré una gran verdad; que dos mujeres,
-que son nuestras madres, nos han parido.
-
-Dixo la Reina: Eso teneis los hombres engañadores, que de las verdades
-haceis mentiras y de las mentiras verdades. Mudemos de nuevas, que en
-casos hay que es bien mudar para desenojar. Dixo don Miguel Fernandez:
-Si como dixo vuesa alteza mudemos de nuevas, dixera mudemos de
-costumbres, las mujeres no serian tan rabiosas, y los maridos serian
-más caseros, y mi mujer y yo terniamos mejor vida, porque siempre le
-digo: Mujer, mudemos de nuevas; y ella me responde: Marido, mudavos de
-costumbres; yo le respondo: Mujer, vos de condicion.
-
-Y la señora doña Ana, su mujer, le dixo: Dexad vos la que habeis tomado
-de vuestro hermano Joan Fernandez, yo dexaré la que tengo de la señora
-doña Hierónima, su mujer, pues las dos más tenemos los maridos mozeros
-que dameros por tener gustos bajos, que no son sino de cortesanos de
-rameras cortesanas, bien mereceis el nombre que os han puesto las
-damas, que en veros dicen: Hé aquí los viejos mozos, y dicen bien, pues
-sois viejos para vuestras mujeres, y mozos para las mozas de vuestra
-casa, que siempre andais á caza dellas, que peor es que de moxcas.
-
-Tomó la mano don Berenguer, y dixo: Señora mujer, pues á decir
-condiciones de casados va, yo diré la vuestra y la mia, y su alteza
-séanos juez cuál de las dos es mejor; yo le digo á doña Leonor, mi
-mujer, cantando por casa:
-
- Tus ojos, Leonor,
- Mis enemigos son;
-
-y ella me responde con este otro cantar:
-
- Quitad el caballero
- Los ojos de mí,
- No mireis ansí.
-
-Dixo la señora doña Leonor á la Reina: Pues vuestra alteza es nuestro
-juez, dígame si tengo razon de mirar de mal ojo á marido que viene
-fuera casa tomado de mala vista, que todo el año tenemos los dos mal
-de ojos, él de perderme de vista, yo de buscalle con la mia, que
-sombra está de asombrado de bajos amores, pues siguiéndole me huye, y
-huyéndole me sigue como sombra; que ya le pueden decir lo que dicen las
-damas á don Francisco Fenollet, que vuestra alteza lo debria saber de
-don Luis Milan por un cuento donoso que dél me contó.
-
-Dixo la Reina que lo contase.
-
-Don Luis Milan respondió: Que no convenia decir cuento tan bajo delante
-su alteza.
-
-Dixo don Francisco: Si lo decis, yo diré otro de vos, mucho peor.
-
-Yo le respondí: Porque vea su alteza quál corrió lança más baja de vos
-ó yo, quiero decille; sepa vuestra alteza que el cuento es éste: Yo
-visité á don Francisco, que estaba mal de unos amores bajos, que yo se
-lo conoscí por este villancico que me dixo:
-
- Herediano es el mi amor,
- Herediano es
- Quien me le hizo aragonés.
-
-Y contóme que tenía amores con una hermosa cortesana aragonesa, que
-se decia Herediana; y pensando estar sólo en esta baja que danzaba,
-supo que un mercader ginoves, nombrado micer Maltevollo, tenía amores
-con ella, y don Francisco quísola dejar y no pudo de muy herediano.
-Quedó don Francisco con este concierto que Herediana no diese más de
-un hora al dia á Maltevollo, y si más se detenia y no se queria ir de
-casa, salia don Francisco amortajado con una mortaja de tela negra
-diciendo: Guarda la sombra, guarda la sombra; y Herediana decia: Ios,
-ios, Maltevollo, que ya viene la sombra de mi padre del otro mundo,
-que me quiere matar porque sea buena; y no queriendo irse Maltevollo,
-por comer una buena cena que se habia hecho traer, salió otra vez la
-sombra diciendo: Vate, Maltevollo; y él decia: Prima vollo manjar. Y él
-que no, y el otro que sí, y abrazáronse los dos y rodaron la escalera
-abaxo. Maltevollo huyó con la cabeza quebrada, y don Francisco cerró
-la puerta y comióse la cena de Maltevollo; y quedó desta caida cojo de
-reputacion, y por esto le dicen las damas don Francisco Sombra, que
-sombra es quien de baxos amores se asombra.
-
-Don Francisco dixo: Pues nos habeis resfriado con mi cuento, yo
-escallentaré con el vuestro de risa. Bien se os acuerda que estando vos
-enamorado de una criada de una dama que serviades, en pago desta baja
-traicion burlaban de vos desta manera: La señora hacia con su criada
-que os hiciese estar en un árbol de su huerta haciendo el mochuelo
-toda la noche, porque no fuésedes descubierto, esperando que la criada
-os diese entrada, y cuando hubieron muchas noches burlado de vos, una
-noche que su marido de la señora era fuera Valencia, subieron ella y su
-criada al terrado, y decian:
-
- Mal canta este mochuelo,
- Matémosle;
-
-y vos deciades:
-
- No tireis piedras,
- Que yo cantaré bien.
-
-Y ellas decian: ¿Qué, los mochuelos hablan? vos algun ladron debeis
-ser; respondíades vos: No soy sino mochuelo de amores; y ellas á tirar
-piedras y vos hacer el mochuelo, hasta que os derribaron del árbol
-abajo, y fuístesos apedreado como el gallo de Carnestoliendas.
-
- Que peor es que mochuelo
- Quien sirve la señora,
- Y pára en ser mozero.
-
-El chiste que hicistes sobre esto quiero decir, pues tan bueno es para
-contar como para hacer reir, y es éste:
-
- Quéjome de una dama
- D’ella á ella.
- Que no puedo estar sin vella
- Y no la veo.
- Vengo yo d’este deseo
- Á llorar.
- Miedo tengo de cegar,
- Mejor sería.
- Pues no veo á quien querria,
- Que sois vos.
- Alabado sea Dios,
- Que os crió,
- Para que cegase yo,
- Que ya lo’stoy.
- Pues no veo por do voy
- Á las gentes.
- Diciendo van entre dientes,
- Hélo, hélo.
- Vuelto se nos ha mochuelo,
- Que tal sería.
- Cierto no ve de dia
- Y va mirando.
- Vémosle estropezando
- En sus amigos.
- Señales son y testigos
- De su muerte.
- Dícenme: muy mala suerte
- Habeis tenido.
- Yo les digo: no ha sido
- Sino buena;
- Que no ver no me da pena,
- Pues no veo
- Á la que más ver deseo,
- Que’s mi dama.
- Dícenme si me defama,
- Yo les digo:
- Las obras son el testigo
- Del amor.
- ¿Veisme ciego amador
- Y burlais?
- Plega á Dios que os veais
- Como yo.
- Mas no de quien me cegó.
-
-Dixo la señora doña Violante Mascó:
-
- Dios lo guarde á mi marido
- De mochuelo,
- Que no lo está de ser mozero.
-
-Respondió don Luis Margarit, su marido:
-
- Guardado estoy de mozero,
- Pero no de ser mochuelo.
-
-Dixo la señora doña Mencía: No temo yo de mi marido que se me haga
-mochuelo ni mozero desvergonzado viéndose tan bien casado; que cantando
-va por casa:
-
- Soy mozo y vergonzoso,
- Soy mozo.
-
-Respondió don Luis Vique, su marido:
-
- Quien de vos se vió mochuelo,
- ¿Cómo puede ser mozero?
-
-Dixo doña Castellana Belvis:
-
- Como gavilan en mano,
- Tan leal fué mi mochuelo.
- Que jamas le vi mozero.
-
-Dixo don Pedro Mascó, su marido: Señora mujer, quien no asegura no
-prende.
-
-La señora doña Ana Mercader dixo:
-
- Claro se deja entender,
- Que no fiemos de maridos
- Que aseguran por prender.
-
-Respondió don Miguel Fernandez, su marido:
-
- No me entiendo yo en esto,
- Que jamas os fuí travieso.
-
-Dixo Joan Fernandez: Nunca son creidos los que tienen sus mujeres por
-maridos.
-
-Respondió la señora doña Hierónima, su mujer: ¿Cómo os va de calor? que
-de frio no digo nada.
-
-Dixo don Diego Ladron: Señora doña Hierónima, habiendo salido el señor
-Joan Fernandez y vuesa merced una primavera de amor, ni él puede tener
-frio ni vuestra merced calor.
-
-Dixo la señora doña María, su mujer: Piénsase el ladron que todos son
-de su condicion.
-
-Dixo la señora doña Isabel Ferrer:
-
- Señora hermana,
- No correis carrera vana,
- Que ladron tengo yo el mio,
- Que mi prima no le fio.
-
-Respondió don Baltasar Mercader, su marido: Si mal es de quien no deben
-confiar, peor es de quien se debe no fiar.
-
-Dixo don Berenguer Aguilar: nunca pudo engordar mi mujer de no fiar.
-
-Respondió la señora doña Leonor:
-
- Mi señor don Berenguer,
- De engordar mucho el marido
- Enflaquece la mujer.
-
-El Duque y la Reina se holgaron mucho destas cortesanías destos
-caballeros y damas, y dixo: Bien sería que don Luis Milan pusiese por
-obra el Cortesano que le mandaron las damas que hiciese; yo respondí:
-Si vuestra Excellencia me avisa diciendo las partes que ha de tener el
-Cortesano,
-
- Yo sabré hacer lo que no sabria,
- Que del Rey se ha de tomar cortesanía.
-
-Dixo el Duque: Yo diré mi parescer y esos caballeros digan el suyo:
-
- Que en las cosas de gran sér,
- El Rey con los caballeros
- Tiene muy buen parescer.
-
-
-REGLAS DEL CORTESANO.
-
-Comenzó el Duque y dixo: Á mí me paresce que el Cortesano ha de tener
-estas reglas: saber hablar y callar donde es menester, que no en todos
-tiempos ni en todo lugar ni á toda persona es bien hablar, sino en su
-caso y lugar; que si se habla en tiempos que pueden causar algun mal,
-mejor es callar; ni ménos se ha de hablar en el lugar que se debe tener
-silencio, que ha de ser en la casa de Dios, cuando se ha de rezar ó
-tener atencion á los oficios que se dicen, y asimesmo en los lugares y
-casas reales estando delante del Rey, por la fidelidad y acato que se
-le debe, sino cuando él lo manda, ó hay ocasion ó interroga que delante
-dél se hable; ni ménos se debe hablar á la persona qu’es prohibido,
-como escomulgado con participantes, por no menospreciar la Iglesia
-de Dios que lo manda; ni con hereje ni moro, sino por necesidad ó
-conversion dellos, y en este caso es bueno ser amigo del amigo, qu’es
-Dios, y enemigo de su enemigo, ni en lo temporal nadie debe ser amigo
-de su enemigo para encender fuego en lugar de matalle, y lo demas diga
-quien quisiere.
-
-Dixo don Diego Ladron: Pues vuestra Excelencia lo manda, digo, que el
-Cortesano no debria hablar sino de aquello que él sabe, pues qualquier
-que habla lo que no comprende, descubre lo que no entiende. Ni ménos
-debe hacer lo que ignora ó lo que no puede, que muestra saber poco, y
-poder ménos quien mal se atreve.
-
-Dixo Juan Fernandez: Yo diria que el Cortesano debe hablar siempre á
-buen propósito, que apénas hay cosa mal dicha á buen propósito ni bien
-hablada fuera dél, hora sea moviendo conversacion, ó respondiendo á
-quien la mueve, pues sería conversacion despropositada, como si se
-hablase de alegría en tiempo de tristeza, si ya no se hiciese para
-alegrar á uno que se holgase lo sanase de triste un alegre donoso.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Yo digo que el Cortesano siempre debe
-estar en lo que hace y dice, por no parescer descuidado, como en este
-cuento diré: Iban camino dos caminantes, y pasando por un pajar dixo
-el uno: ¡oh qué buena paja es ésta! y de allí á una hora respondió el
-otro: para albardas. Esta paja se les podria dar á comer á los que no
-están en lo que están, ni traen cuenta con quien les habla, que no se
-ha de responder tarde para luégo, ni luégo para tarde. Otros hay que
-no están en lo que hacen, como hacia un justador portugues que nunca
-engozaba la lanza sino cuando su contrario lo habia encontrado, y decia
-que se le hacia gran traicion de encontralle ántes que él engozase;
-quiso ser juzgado, y el Rey de Portugal, que era el juez, juzgó y dixo:
-
- Descuidado justador,
- Nan juste mais en amor.
-
-Dixo don Luis Milan: El Cortesano ha de ser padre de la verdad, hijo
-del modo, hermano de la crianza, pariente de la gravedad, varon con
-ley, amigo de limpieza y enemigo de pesadumbre; y por mostrar cómo lo
-entiendo, digo, que debe ser tan verdadero como el padre á sus hijos,
-tratando mucha verdad con ellos para que sean verdaderos, mostrando
-amor y correccion donde se debe, que en casos hay que si mostrase
-voluntad sería tenido en poco; y porque no lo sea, no le han de ver la
-cara para ser temido, sino obras para ser amado, que no debe causar
-menosprecio quien ha de ser respetado; y en todo lo que ha de tratar
-verdad ha de ser muy verdadero, sino cuando va de burlas placentero.
-
-Tambien ha de ser hijo del modo por lo que diré: Un filósofo, haciendo
-vida en un desierto, vió una muy hermosa ninfa y demandóle quién era,
-y ella le respondió: Soy la Justicia; dixo el filósofo: ¿De dónde
-veniste? respondió: Vine del cielo; prosiguió el filósofo diciendo:
-¿Por qué vas por desiertos? dixo la Justicia: Porque donde yo reinaba
-han muerto mi padre, que do el modo se pierde, justicia no reina. Por
-donde se ve que el modo es padre de la justicia y del Cortesano, que,
-para ser justo y llegado á razon, ha de ser su hijo y de su condicion.
-
-Tambien ha de ser hermano de la crianza, como en este cuento mostraré:
-Topáronse cazando dos cazadores, muy lindos hombres; dixo el uno al
-otro: Tan bien me paresces, que yo querria saber tu nombre y de qué
-vives. Respondióle: Á mí me dicen don Venturoso, y vivo de cazar lo que
-desdichados no alcanzan; yo tambien querria saber lo mesmo de tí. Dixo
-el otro: Á mí me nombran don Bien-criado, y vivo de cazar lo que mal
-criados pierden; el Cortesano debe ser el uno que es don Bien-criado y
-cazará siempre lo que mal criados vienen muchas veces á perder, que es
-el cielo y la tierra; y puede ser el otro que es don Venturoso, porque
-el cielo da la ventura á quien trabaja de ganalle con bondades y no
-parencerias, como debe ser la crianza, que no ha de ser fingida para
-engañar, sino verdadera para contentar.
-
-Tambien ha de ser pariente de la gravedad, como en este cuento diré: Un
-caballero de muy gran presencia y gravedad topó con una reina, de gran
-hermosura y auctoridad, que se paseaba sola por una deleitosa floresta,
-y díxole: Señora, ¿quién sois, que tanto contentais á quien os mira?
-respondióle: Yo soy la Reina de la gravedad; dixo el caballero: ¿Y por
-qué vais sola? respondió ella: Más vale soledad que mala compañía, que
-la gravedad ha de ir acompañada de virtudes y sola de vicios.
-
-Tambien ha de ser varon con ley, como dixo un valeroso caballero
-castellano, en la guerra de Granada, nombrado don Manuel de Leon, que
-siendo muy amado, por su gran valentía, de un moro no ménos valiente
-que él, que se decia Muza, que fué cativado en una escaramuza, y
-trabajando el rey don Fernando y la reina doña Isabel que se hiciese
-cristiano, viéndose muy importunado, dixo: Yo no haré sino lo que me
-aconsejáre don Manuel Leon, mi gran amigo. Fué á hablalle por mandado
-de los reyes y díxole: Muça, si tú te pasas á nuestra ley y de corazon
-no fueres della, ni serás de la tuya ni de la nuestra, y quedarás
-hombre sin ley; no dexes de serlo, que no debe estar sin ley un momento
-el corazon para ser todo varon. Muy bien mostró este caballero tener lo
-que aconsejaba; pues hallándose en Roma, asaltado de malhechores una
-noche, hizo tan maravillosas cosas en armas, que siendo los contrarios
-muchos, los hizo pocos, venciendo á todos, huyendo de su gran corazon;
-y viendo esta hazaña un romano, dixo á su mujer lo que don Manuel de
-Leon habia hecho, y ella, enamorada de su gran valor, fuese á él y
-contóle lo que su marido le habia dicho, ofresciéndose para cumplir su
-voluntad si della se queria servir. A esto respondió él: Ios, señora,
-que muy mala obra haria yo á quien me la hizo tan buena, que fué
-vuestro marido; que jamas está sin ley l’agradescido.
-
-Tambien ha de ser el Cortesano enemigo de pesadumbre,
-
- Que si fuere pesadilla
- No le cumple ir en Castilla
- Ni en córte de Portugal;
-
-que á pesados hacen mal y burlan dellos. Sepan más
-
- Que’l buen galan,
- Sus vestidos y ademan
- Han de ser buenas razones,
- Honestas calzas y jubones,
- Capas y sayos.
- Que si visten
- Como mayos
- De colores,
-
-ha de ser
-
- En justas y cañas,
- Por amores.
-
-Y al usado, honesto y limpio y adobado de buenos guantes adobados,
-porque no den mala olor, de cuero de mal servidor:
-
- Que no debe mal oler
- El vestido cortesano
- Porque no le den de mano
-
-camisas y pañizuelos limpios y de buen olor
-
- Y si fuese servidor,
- En la gorra una invincion,
- Que el otro monerías son.
-
-Tambien debe tener el Cortesano buen estilo de hablar.
-
- Que á los muy malos vocablos
- Gasta bocas digo yo,
- Que bocajes engendró.
-
-Y si viene á burlar en conversacion, jugar del vocablo da buen son
-
- Á los muy buenos oidos,
- Que nunca serán reidos
- Y podrán hacer reir.
-
-Que agudeza muy graciosa, apénas es enojosa, como dixo un cortesano á
-otro de amor mal sano:
-
- Por demas sois en la gala.
-
-Dixo el otro:
-
- Mas no Pedro por demas,
- Como vos en una sala.
-
-Y algunas veces en burlar:
-
- Prosa y verso debe hablar.
- Y debaxo esta alegría,
- No calle filosofía.
- Muy de véras,
- Que las burlas hacen véras.
-
-Tambien ha de ser amigo de limpieza el Cortesano, como nos muestra
-aquel animal nombrado herminio, que por no caer en el lodo que los
-caçadores le ponen para caçalle, se dexa tomar. Con más razon debe ser
-limpio el Cortesano, siendo herminio de damas por ir mucho entr’ellas:
-lo que no son dos medio galanes nuestros amigos. Que no son de los
-cumplidos los que en bajos aposentos hacen nidos.
-
-Dixo don Diego Ladron: Ya sé por quién preguntais.
-
-Dixo Joan Fernandez: Por Herediano decis.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: No lo dice sino por su mochuelo.
-
-Dixo el Duque: No he visto tan grandes véras parar en tan buenas
-burlas; volvamos á Valencia, que yo daré mucho de mí si dan de sí las
-damas y caballeros que aquí están para que nazca este Cortesano, que
-no le faltarán comadres y compadres en esta compañía cortesana, y
-batizarle ha el canónigo Ester y póngale nombre luégo.
-
-Senyor, yo so content, y de ara li pose nom el Pico, puix piccará mes
-que una picaraza.
-
-Respondió don Luis Milan:
-
- Armad vuestra giba
- Porque no reciba.
-
-Dixo Joan Fernandez:
-
- Yo la armaré
- Con lo que sé.
-
-Dixo el canónigo:
-
- Armaula ab vostra muller
- Y picau tots á plaer,
- Que molt poch y fareu mella
- Ab tal rodella.
- Y restau pera corps
- Picadors,
- Que buitrera sou de mors.
-
-Y dió de espuelas á su cuartago, y á más correr de corrido se fué
-diciendo: Als corps, als corps. Y los pajes tras él gritando al
-tartugote, canónigo giba, mendrugo Ster, y así se fué, y nosotros tras
-él finados de risa hasta llegar á Valencia, y determinóse en el camino
-que los cuatro á quien el Duque dió cargo que traigamos la córte en
-peso, fuésemos nombrados desta manera:
-
- Que don Diego Ladron se nombrase Diego
- en él; y don Francisco Fenollet, Francisconio;
- y Joan Fernandez, Joanin;
- y don Luis Milan, Milanteo,
- como nos verán nombrados
- en las pláticas que pasarémos
- en esta córte,
- y aquí se acaba
- la primera
- jornada.
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA SEGUNDA.
-
-
-_Y en ella verán que los caballeros de los nombres mudados no quisieron
-dexar los suyos, que no se debe dexar nombre de buen renombre._
-
-_La conversacion della será declarar al principio debaxo jocosidad el
-presente_
-
-
-SONETO.
-
- Con alta voz yo cantaré llorando,
- Pues es llorar cantar penalidades,
- Á fin de bien diré muchas verdades,
- Que muchos van por esto sospirando.
- Mi fin será que vayan escuchando
- Para mostrar las fieras crueldades,
- Qu’el dios de amor, por campos y ciudades,
- Á sombras va con sombras espantando.
- ¿Sabeis quién es el dios d’amor nombrado?
- Tené por fe qu’es nuestro mal deseo,
- Por desear desvergonzadamente;
- Desnudo va quien es desvergonzado,
- No le creais, que no es Dios ni lo creo,
- Que lo qu’es Dios no reina malamente.
-
-Dice Joan Fernandez: Don Luis Milan, vos decis en el presente soneto
-vuestro estos versos que dicen:
-
- Con alta voz yo cantaré llorando,
- Pues es llorar cantar penalidades.
-
-Maravillado estoy de vos, que nos quereis dar á entender que se pueda
-cantar llorando; acompaña-muertos debeis ser, que paresce que lloran
-cantando, y queréisnos cantar á muertos entre vivos.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, no os debeis maravillar de
-lo que puede ser, que cantar versos de penalidades es llorar cantando;
-bien sé que vos lo sabeis mejor que yo, pues sois llorador y cantador
-en amores, que de vuestra dama he sabido que una noche os tomó por
-mochuelo, que fuera mejor por mozuelo, para parescelle bien vuestro
-canto, que por no sello le parecistes mal; sino, dígalo vuestro amigo
-don Francisco Fenollet, que se entiende de cantos de mochuelos, si
-lo pareceis; pues de aborrecido de las damas, por ser más mocero que
-damero, pareceis que llorais cantando.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Señor don Luis Milan, jugador debeis ser
-de axedrez, que dais jaque á uno y mate á otro; á Joan Fernandez
-dixistes mochuelo, y á mí que me entiendo de cantos de mochuelos; pues
-sabed que cantan por vos este cantar:
-
- Pajarero sois d’amor,
- Mi señor,
- Pajarero sois d’amor.
-
-Sino, dígalo si lo pareceis don Diego Ladron, pues sois de su condicion.
-
-Dixo don Diego Ladron: Señor don Francisco, vos dixistes á don Luis
-Milan que debia ser jugador de ajedrez, y vos lo sois de espada de
-dos manos, pues con tanto osar acometeis á dos, diciendo que don Luis
-y yo somos pajareros en amores, y nuestros pájaros, respondiendo por
-nosotros, dicen de vos cantando:
-
- Engañado andais sirviendo,
- Nuestro amigo,
- Que en amor sois papahigo.
-
-Callad y callemos, que sendas no tenemos, y Joan Fernandez pida á don
-Luis Milan que nos acabe á declarar su soneto.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señor don Luis, pues sois colmena de miel, acabad
-de darnos á comer della sin abejas, que hasta agora no la habemos
-gustado sin ellas; pues nos han picado vuestros motes, que todo lo
-tenemos por bien empleado porque acabeis el dulce panal de vuestro
-soneto.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, y’os agradezco, pues no me
-habeis dicho colmenero, que vuestra lengua lo queria decir y vuestro
-seso no lo sufrió, por ser tan sabido como donoso; pues en vos se ve
-cuanto bien paresce este dicho:
-
- Primero debe venir
- Al seso que no á la boca
- La palabra, pues nos toca
- Para dar muerte ó vivir.
-
-Y pues me hicistes colmena, y’os haré della el colmenero, qué á la
-miel me supo el beso, y acabaré de dar á comer el panal de mi soneto,
-que, por ser á causa vuestra, será de miel; y pues sois traga-versos,
-empezad á comer estos dos, que dicen ansí:
-
- Á fin de bien diré muchas verdades,
- Que muchos van por esto sospirando.
-
-Quiero decir que yo diré las verdades á los penados amadores para que
-sepan guardarse de las mentiras que se dan á entender, confiándose
-mucho para seguir lo que les hace sospirar, como á Joan Fernandez cada
-dia le sigue, que se confia merescer en amores tanto, como desmerece
-en dexarse engañar de una tercera, que le da á entender ser verdades
-las mentiras que le dice para engañarle, y no la quiere creer de las
-verdades para desengañarle, como oiréis en este cuento que os diré:
-Una tercera de Joan Fernandez emprendió de metelle en casa, diciéndole
-que su señora lo sabía, y no era verdad, y encerrólo en un gallinero
-dándole á entender que era el más seguro lugar para no ser descubierto,
-y que cantase alguna vez haciendo el gallo, que su señora subiria á
-esta señal; y como él un dia cantase, la señora dixo: ¿De dónde nos ha
-venido este gallo que nos canta en casa? y la criada le respondió: No
-lo sé, suba vuestra merced arriba y vello ha; y como las dos subiesen y
-la señora viese á Joan Fernandez en el gallinero, díxole: ¿Quién sois
-vos que estais ahí? respondióle: Señora, soy el gallo de la pasion; y
-la señora se fué riendo y él se quedó hasta la noche, que la criada lo
-echó de allí, lleno de piojos de gallinas.
-
-Dixo Joan Fernandez: Pues vos habeis dicho un cuento de mí, yo diré
-un otro de vos, y es éste: Sepan que don Luis Milan se halló en una
-huerta pasada media noche, y era en una casa fuera de la ciudad donde
-él hacia entradas y salidas siguiendo sus aventuras en amores, y, como
-quisiese salir, halló la puerta falsa cerrada, y el hortelano tan
-borracho que nunca le pudo despertar. Fuéle forzado aguardar hasta la
-mañana, y al gran ladrar que un perro de la huerta hacia, el señor de
-casa con dos criados salió á ver por qué ladraba el perro. Y don Luis
-Milan, que los vió venir en punto de guerra, subióse en una higuera por
-no ser conoscido, y con un arcabuz que traia, amenazábales de arriba,
-diciendo: Guarda el arcabuz, y ellos decian: ¿Quién sois, quién sois? y
-él díxoles: Higo soy, higo soy. Y ellos, finados de risa, abrieron la
-puerta y él salió corriendo y ellos dándole grita, al higo, al higo, y
-así se salvó por donoso, haciéndose higo, como yo en el gallinero gallo.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, si quereis trocar, yo me
-comeré vuestro gallo y vos comeos mi higo con el cuarteto de miel que
-os daré, que son estos cuatro versos del soneto:
-
- Mi fin será que vayan escuchando
- Para mostrar las fieras crueldades,
- Qu’el dios d’amor, por campos y ciudades,
- Á sombras va con sombras espantando.
-
-Digo que mi fin es avisar que vayan escuchando los que están ó podrian
-estar enamorados, para saber las fieras crueldades que el dios de amor
-hace por campos y ciudades, desde el mayor hasta el menor, espantando
-con sombras que son todas sus cosas, á sombras que no son hombres, como
-le ha seguido á don Francisco, que sabiendo que’l dios de amor no tiene
-poder si no se lo da el amada para enamorar á su amador, ó el amador
-para enamorar á su amada, siendo tan sabido, no se ha podido guardar
-destas armas de Cupido, que sombras son para quien resistirle puede, y
-el que se deja vencer dél es más sombra que hombre; digámosle, pues,
-don Francisco sombra; aparéjese don Diego Ladron á comer la postre de
-mi soneto, que son estos seis versos, nombrados tercetos:
-
- ¿Sabeis quién es el dios d’amor nombrado?
- Tené por fe qu’es nuestro mal deseo,
- Por desear desvergonzadamente.
- Desnudo va quien es desvergonzado,
- No le creais, que no es Dios ni lo creo,
- Que lo qu’es Dios no reina malamente.
-
-
-DECLARACION DE LOS DICHOS VERSOS.
-
-Con gran curiosidad he sacado en limpio quién podia ser este Cupido,
-nombrado dios de amor de la mentira, y pintado, como le veis, de
-la verdad, y hallaréis que en los enamorados viciosos es nuestro
-deseo que, por desear desvergonzadamente, le pintan desnudo como á
-desvergonzado y ciego, pues lo son todas sus cosas, y con armas para
-hacer mal, pues siempre lo hace, que cuanto más da placer, no está sin
-dar pesar; nómbranle aquello que él no es, pues lo que es Dios no reina
-malamente, para que don Diego Ladron crea en lo que es Dios, y no en
-quien no lo puede ser, como de muy enamorado, le tomé un dia por el
-mismo dios de amor.
-
-Dijo don Diego Ladron: Nunca he visto buena postre y mal provecho
-sino agora, habeisme convidado á tercetos y hanme sabido á motes, ni
-los unos ni los otros me han parescido mal por ser vos el convidador;
-pagar os quiero esta comida con este cuento que oiréis: El almirante
-de Castilla convidó á unos portugueses, y fueron servidos de truhanes
-á la mesa porque les diesen de motes, y dióles por comida no más de
-ruiseñores, que son aves de poca carne y mucho cantar; y como ellos
-estuviesen muertos de hambre y hartos de risa por haber comido poco y
-reido mucho, con los truhanes, dixeron: Señor Almirante, mais manjares
-é ménos donaires. Don Luis Milan, yo no he dicho esto sino porque nos
-deis más sonetos y ménos motes, aunque todo es tan bueno que por vos
-se puede decir: Cada cosa en su lugar, imposible es enojar.
-
-Dixo don Luis Milan: Responder os quiero con otro cuento, y es éste:
-Un señor tenía un barbero en su casa, y era tan loco, que siempre
-queria hacer el donoso, y tan importuno, que jamas se apartaba de
-su señor quebrándole la cabeza de mucho hablar; tanto, que de sus
-locuras adolesció de dolores de cabeza que tenía muy á menudo, y para
-sanalle, untábale la cabeza en tomalle el dolor, y en lugar de sanar,
-más adolescia. Cayó en la cuenta su señor que su barbero le habia
-adolescido, y díxole: Véte de mi casa, que yo no sé que sepas hacer
-otra cosa sino quebrarme la cabeça y untarme los cascos; que ni sabios
-verbosos ni ignorantes graciosos.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Don Luis Milan, pues don Diego Ladron os
-quebró la cabeza con su cuento, y vos os habeis bien pagado con el
-vuestro, untalde los cascos con otro soneto y quedarémos de las burlas
-en paz, con tan buenas véras como vos nos dais.
-
-Respondió don Luis Milan: Soy contento si no salle algun cuento fuera
-de tiempo, que los cuentos, para nunca enojar, han de ser en su lugar.
-
-Aseguralde y salir ha; y respondieron: Él se asegura tanto como está
-seguro de no parescer mal, y con esta seguridad, el soneto salió
-diciendo:
-
- De mí dirán aquel refran muy cierto:
- Quien no’s á sí, ¿á quién podrá ser bueno?
- Escarmentad por bien en mal ajeno,
- Y no burleis de quien muchos ha muerto.
- No sea, pues, mi prédica en desierto,
- Que mal amor peor es que veneno,
- Pues deste mal á mí mismo condeno
- Por despertar á quien no va despierto.
- Ya veis que fué d’aquel tan gran maestro
- Del griego rey, Alexandre nombrado,
- Que fué d’amor de su mujer vencido.
- Della se vió con freno ir de diestro,
- Y respondió: Deste gran rey burlado,
- ¿Qué harás tú, si yo no me he valido?
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, lo que en vos sobra, en nosotros
-falta para alabaros; mucho debeis á Dios, merescimiento habréis de
-amprar á toda la letanía de los santos para pagar tan gran deuda, como
-debeis á quien os crió, porque vos avisais muy avisadamente en vuestro
-soneto á todos que escarmienten en mal ajeno mirando el vuestro, y no
-desperdicien lo bueno que vos aconsejais y el mal que Cupido puede
-hacer, trayendo por exemplo lo que le siguió al gran Aristotil con la
-mujer del rey Alexandre, su discípulo, que en este cuento oirán:
-
-El príncipe de los filósofos, nombrado Aristotil, siendo maestro
-del rey Alexandre, se enamoró de la mujer de su discípulo, y de muy
-enamorado se desvergonzó á pedille lo que no debia, y ella, burlando
-dél, le otorgó lo que no debiera, diciéndole: Aristotil, yo soy
-contenta de hacer cuanto me pides, si tú te dejas enfrenar y ensillar
-de mi mano en secreto, sólo para que yo tenga contento de mí, que pudo
-mi hermosura vencer á tu gran saber; y teniéndole encerrado de la
-manera que habeis oido, como á bestia, hizo venir á su marido Alexandre
-para que viese á su maestro; y muy espantado de velle como estaba,
-le dixo: ¡Oh Aristotil! tú, que me avisabas con todo tu saber que me
-guardase de ser vencido y sojuzgado de mujer, ¿te has dexado vencer?
-Respondióle como á sabio, aunque estaba como bestia: ¡Oh Alexandre!
-agora te debes más guardar viendo que yo no me pude defender, ¿qué
-harás tú si no te guardas? que á mí me han traido en lo que estó.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, gracias os hago, pues
-habeis declarado mejor que yo supiera declarar mi soneto; si vos me
-emprestais vuestra lengua, que tanto bien sabe alabar burlando, y’os
-emprestaré mis manos para que tañendo desenojeis lo que me habeis
-enojado burlando de mí con tanto alabarme cara á cara, que de corrido
-estoy para correr á pedir socorro á don Diego Ladron, que responda
-por mí y me vengue de vos, como hizo un portugues en este cuento que
-os contaré: Vino á Castilla un portugues, y dixo que era venido para
-vender donaires á castellanos, y viniendo un castellano á mercalle
-un donaire, el portugues le dixo: Castelau, ¿cuánto m’habeis de dar
-que heu vos faça donoso? y respondió el castellano: Pagaros he con un
-cuento muy bueno desto que se siguió en Lisboa, que oiréis: Fué un
-castellano á Portugal diciendo que los portugueses habian enviado á
-Castilla para que viniese algun castellano á mostralles ser donosos,
-que el Rey de Portugal lo pagaria muy bien, y que él venía allí para
-maestro de donaires; y parando escuela, tenía muchos criados del
-Rey que les avezaba á ser donosos desta manera: hacíales desnudar y
-metíales al sol en el verano quando más hervia, y dábales aire con
-unos fuelles por la boca, que abierta con un badajo tenian, y en
-ver á su discípulo bien hinchado, hacíale atapar la boca y el aire
-salia por detras con muchos truenos; convidaba á los vecinos para que
-viesen si sabian bien estos donaires. Y ellos decian: Castelau, fazey
-boca donosa que rabos donosos son. Y en oir esto el portugues que era
-venido á vender donaires á Castilla, fuése de corrido diciendo: Vo
-correndo á Portugal á trazer socorro de un muito donoso portugues que
-nos vengue de un frio castelau. Señor Joan Fernandez, esto he dicho
-por ir corriendo de corrido para que venga don Diego Ladron á vengarme
-de vos, que sois tal cortesano que alabais para burlar, pues sabe á
-burla alabar con palabras para hacer reir como vos hecistes, diciendo
-que yo debia tanto á Dios, que para pagalle habia menester amprar
-merescimientos á toda la letanía de los sanctos. Yo voy por don Diego
-Ladron que me venga á socorrer.
-
-Dixo don Diego Ladron: No será menester, que muy bien he oido lo que
-habeis pasado con Joan Fernandez, y no le quedais deudor, que muy bien
-le habeis pagado; sino, dígalo don Francisco, que los dos estábamos
-escuchando de la cuadra de fuera mirando una pintura que yo saqué,
-y en oir la escaramuza de los dos, fué parte para que dejásemos de
-gozar con los ojos de la buena pintura que teníamos entre manos, para
-recrearnos con los oidos de oiros á los dos.
-
-Dixo don Francisco: Señor don Diego, vos habeis movido una question
-diciendo que no le debe nada don Luis Milan á Joan Fernandez, que no
-la podrémos apaciguar sino con mostralles vuestra pintura; sacalda,
-que bien menester será; dádmela, que yo la quiero amostrar, porque si
-los dos vienen á reñir, yo me porné entre ellos, y en ver el retrato
-de su dama, todos se convertirán en ojos, que no ternán manos para
-desacatarse delante della, haciendo besar, como á portapaz, esta
-pintura, pues es el retrato de la dama que van servidores don Luis
-Milan y Joan Fernandez. Parésceme que acontecerá con esta tabla deste
-retrato, lo que aconteció en nuestra Valencia con un otra tablilla
-de un sancto que hacia reñir y hacer paz, como en este cuento diré:
-Iba un chocarrero por Valencia, vestido como fraile, pidiendo con un
-sancto que traia pintado en una tablilla, que por esto le decian el
-fraile de la posteta, y en hallar alguno que al seguro le podia hacer
-besar la tablilla, metíase tras el hombre y hacíasela besar por fuerza
-y pedíale caridad, y como alguno no se la queria dar con el modo que
-la pedia, díxole uno, que no merescia caridad paz que reñir hacia; y
-el fraile gritaba diciendo que no creian en el sancto, y ellos que sí,
-y él que no, venian á las manos alguna vez sobre esto, y diciéndole
-un departidor que hiciese paz con el hombre que habia reñido, díxole
-el fraile: No haré paz si no la paga al sancto, y siendo contento su
-contrario dixo: Yo doy caridad á un sancto por hacer paz con un diablo.
-Y tornando á nuestro propósito, hé aquí la tabla del retrato de vuestra
-dama, que fuerza tiene para paz lo que puede hacer reñir.
-
-Dixo Joan Fernandez: Yo querria mucho saber cómo ha venido en manos
-de don Diego este retrato, porque á mí me la hurtaron por temor de mi
-mujer, que un dia reñimos por ella sobre esto que oiréis: Yo la tenía
-en mis manos solo encerrado en una cámara y decíale: Más te quiero yo
-pintada que á mi mujer viva, pues tú me desenojas en mirarte, y mi
-mujer me enoja en mirarme, ella de braveza me mata, y tú de benina me
-resucitas, y como ella me viese y oyese por la cerradura de la puerta,
-abrió y entró diciendo: Á mis manos habeis de morir, don traidor;
-yo díxele: Buena mujer, teneos allá, que no soy quien vos pensais,
-nombraisme don traidor y á mi vez me dicen don leal. Respondió: No
-sois sino don diablo; pues estais idolatrando en esa diablesa pintada,
-que más lo va ella de afeites que vos la teneis en esa tablilla.
-Respondíle: Á lo que me decis que soy diablo, agora me habeis acertado
-el nombre, que para ser uno galan ha de ir tras las almas como él va,
-aunque yo no lo soy para vos, que nunca iré tras vuestra alma siendo
-tan rabiosa; y á lo que decis que esta dama va de afeites más pintada
-que aquí está en la pintura, ¿n’os acordais que un dia os desconocí en
-una fiesta, muy pintada de afeites, y tomándoos por otra os decia de
-amores y vos me respondistes: Ciego, rézame una oracion; y conociéndo’s
-en el habla os dixe: Más os querria pintada y muda que despintada
-hablando?
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, vos pretendeis que el
-retrato de nuestra dama es vuestro, yo no otorgaré jamas sino qu’es
-mio, porque yo le hice pintar y hurtáronlo de casa del pintor, y creo
-que vos lo habeis hecho, pues estaba en vuestro poder; y porque se vea
-qu’es mio, hé allí aquella señal, que llorando de vella tan hermosa
-pintada como desapiadada viva, cayó una lágrima mia sobre su mano
-y hizo aquel agujero que veis, y de presto demandé tinta y papel,
-haciendo una glosa á este villancico que tan á mi propósito hecho está,
-que en el postrer verso le hallaréis de cada copla destas que yo os
-diré agora:
-
- Tengo tanto sentimiento
- De lo que me haceis sentir,
- Que siento tanto el morir
- Cuanto mi vivir no siento.
- Deste mal saco este bien,
- Que estoy hecho un Hieremías,
- Que por vuestro gran desden,
- Lloran mi Hierusalen
- _Las tristes lágrimas mias_.
- Mi Hierusalen en mí,
- Es la triste de mi vida,
- Que la veo tan caida
- Cuanto yo de vos caí.
- No alcanzo un válaos Dios,
- De caida tan mortal,
- Que llorando para dos,
- De no hacer señal en vos,
- _En piedras hacen señal_.
- Son tan grandes mis enojos,
- Que sangre vengo á sudar,
- Y me siento distillar
- Agua amarga por los ojos.
- De mí tiene piedad
- Cualquïer fiero animal,
- Qu’en tan grande crueldad,
- En todos hay caridad,
- _Y en vos nunca, por mi mal_.
-
-Señor Joan Fernandez, muy gran menoscabo de mi honra sería sufrir que
-aquella que está siempre en mi pensamiento, que yo hice pintar, la dexe
-estar en quien, ni viva ni pintada, la quiere tanto como yo.
-
-Respondió Joan Fernandez: Don Luis Milan, ántes moriré que yo otorgue
-lo que decis, ni consienta lo que vos quereis, y pues nadie la puede
-querer más que yo, no está bien que esté sin mí quien no puede estar
-sin ella.
-
-Dixo don Diego Ladron: Yo quiero responder á lo que el señor Joan
-Fernandez dixo quando vió el retrato de su dama en mi poder, que
-holgaria mucho de saber cómo habia venido á mis manos; y ha de saber
-que visitando un dia su mujer con una dama que á su casa habia traido,
-nos contó la question que tuvo por ella con el señor Joan Fernandez,
-que aquí nos ha contado, y llorando me rogó que le sacase una diablesa
-que pintada tenía en casa; yo díxele que la mostrase y sacóla, y en ver
-el retrato, conoscí quién era la dama y llevémela, y así ha venido á
-mi poder; que no querria causase enojo entre sus competidores la que
-da en miralla tanto placer á sus servidores; y para escusar que no
-viniésedes á las manos, querria veros á las lenguas, con lo que diré;
-que entreis en campo los dos á daros de motes, y serémos jueces don
-Francisco y yo, y el que mejor nos parecerá que lo ha hecho, se lleve
-el retrato: pareció tanto bien á todos, cuanto parece mal reñir los
-competidores, que el competir descubre quién sabe servir. Comenzó los
-motes don Luis Milan, y dixo:
-
-Señor Joan: Si tan bueno fuésedes en casa como en calle, n’os hubiera
-puesto nombre vuestra mujer, Encasamalo.
-
-Respondió Joan Fernandez: Señor don Luis, si tan bien acabásedes en
-los amores como empezais, n’os hubieran puesto por nombre las damas,
-Enmalacaba.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan, dicho me han que sois en amores
-perrigalgo, que levantais liebres y otro las mata.
-
-Respondió Joan Fernandez: Señor don Luis, no creais lo que os dicen de
-mí, que tambien me han dicho de vos que sois en amores perro mestizo,
-que levanta liebre y mata lagarto.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan, apodo’s al muy frio caballero catalan,
-que le cantaban en Barcelona:
-
- Del galan de don Dimas
- Nous ne cal tenir enveja.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, apodo’s á Calisto, que siempre
-decia: Yo Melibeo só; y vos siempre decis: Yo Margarite só.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor Joan, camaleon me pareceis en amores, que
-mudais muchos festejos y colores; que por esto os hice esta copla á un
-vestido morado que sacastes de la color que iba vestida la mujer que
-servíades entónces, y la copla es ésta:
-
- ¿Es morada intincion,
- Ó intincion enamorada,
- Ó es condicion mudada,
- Vuelta en camaleon?
- Camaleon sois, mi señor,
- Esto cierto debe ser,
- Qu’en mudar de nuevo amor,
- Os vestis de la color
- Que se viste la mujer.
-
-No más, no más, dixeron don Diego y don Francisco, que fueron jueces
-dellos, y dieron el retrato de su dama á don Luis Milan, que ganar
-en el campo muy gran verdad muestra, pues la señal que mostró de su
-lágrima era testigo de la verdad. Rogaron á don Luis Milan que sacase
-un otro soneto, y fué tan bueno para desenojar á Joan Fernandez, que no
-sin razon dixo: El soneto me cata.
-
- Quiero pasar por todos estamentos,
- Dende el mayor hasta el menor convido
- Para comer con Vénus y Cupido,
- Y gustarán guisados descontentos.
- Pocos irán de su manjar contentos,
- Pues es comer muy tarde digirido,
- El nombre dél se nombra dolorido
- Por dar dolor de muchos sentimientos.
- Al que darán manjar de venturosos
- Muy buena pro terná de su comida,
- No morirá del mal de enamorado;
- Que d’este mal mueren presumptuosos,
- Que es condicion jamas no digirida,
- Que bien sufrir de todos es loado.
-
-Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, tales son vuestras cosas que á
-Joan Fernandez matais de envidia mala, y á don Francisco dais la vida
-de envidia buena, porque la mala quiere deshacer lo bueno de todo, y la
-buena no quiere gastar lo qu’es de alabar; al uno haceis hacer cara de
-perro cuando regaña de envidioso, y al otro cara de papagayo risueño.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, pues apodastes nuestras caras, yo’s
-apodo la vuestra á cara de truhan pedigüeño, que no se la pueden ver de
-zuño quando no le quieren dar lo que pide. Demandásteme unas espuelas,
-y si fuera freno n’os lo negára, pues lo habeis más menester.
-
-Dixo don Francisco: Don Diego, vos habeis hallado lo que buscábades,
-que buscando lo que no conviene se halla lo que no cumple, como halló
-un truhan que iba buscando los cinco piés del carnero, y él no tiene
-sino cuatro, porque un médico le habia dicho que si le hallaba y comia
-dél sería muy donoso; y pensando dónde le podria hallar, díxole un
-otro truhan: Yo he comido dél, y por esto soy más donoso de lo que
-ántes era, tú le hallarás en su lugar donde yo le hallé, que fué en una
-cocina de frailes; y creyéndole, entróse por ella vestido como fraile
-á hora de comer, y reconocia las ollas si le hallaria, y viniendo los
-que servian y viendo que no era el cocinero del monesterio, lleváronlo
-delante del superior dellos, y sabido todo el caso por que era venido,
-mandóle desnudar y dar disciplina: y cuando le azotaban decíanle:
-¿Que buscábades, don ladron? y él gritando decia: El cinquen pié del
-carnero; y respondian dándole: Ya le teneis, ya le teneis, id para
-donoso. Fuése desnudo huyendo, y topó con el médico que le habia
-aconsejado, y díxole riendo: ¡Oh, cómo estás donoso! tú debes haber
-comido del pié que te dixe; respondióle el truhan: Tal pase por tí; y
-contóle todo lo que le siguió; y el médico le dixo: Agora ternás que
-contar para hacer reir con el pié del carnero que te dieron á comer los
-frailes. Yo creo, don Diego, que, segun sois donoso, vos habeis comido
-dél, que muchas veces le vais á buscar.
-
-Respondió don Diego Ladron: Don Francisco, mejor puedo yo deciros
-donoso que vos á mí, que dese pié que decis que voy buscando andais vos
-coxqueando, como acontesció á un caballero aragones en Barcelona, que
-en este cuento oiréis: Siendo visorey don Fadrique de Portugal, mandó
-que ningun cojo anduviese de noche por la ciudad, porque muchos lo
-hacian para engañar, y como una noche topase uno, mandóle llevar preso,
-y era el caballero aragones, que competia con él en amores, y díxole:
-Señor visorey, vení conmigo á la prision, pues estamos los dos en ella
-por amores, que del pié que yo coxqueo coxqueais vos tambien; dixo el
-Visorey: Soltalde,
-
- Que harto preso está
- Quien d’amores cojo va.
-
-Don Francisco, teneos por entendido que dos de un mal se conocen por
-señal; dejadme revolver con don Luis Milan sobre el postrer soneto
-que nos ha dicho, que no se ha de tratar poco de lo mucho ni mucho de
-lo poco. Oidme, don Luis Milan: Vos decis en vuestro soneto que del
-mayor hasta el menor convidais á todos, para comer con Vénus y Cupido,
-y gustarán guisados descontentos; comeos vos solo tal guisado si mal
-provecho ha de hacer; mesonero catalan debeis de ser en amores, que
-dais mal á comer y haceisos pagar á vuestro placer.
-
-Dixo don Luis Milan: Yo he convidado de lo que Cupido da á comer á
-los que maltrata, que pocos irán de su manjar contentos, pues es muy
-tarde ó nunca digirido en el estómago desdichado; y si alguna vez, del
-mucho calor enamorado, lo viene á digirir, para estar contento ha de
-ser con grandes trabajos que muelan el ahito desdeñado, untándose con
-el ungüento que le nombran «el porfiado», compuesto por la receta que
-dice, porfía mata venado.
-
-Esta es la comida de los desdichados, que por estar muy descomidos,
-para que no pierdan del todo el apetito del contento y desesperen, se
-les da una postre italiana, que la nombran: Qui la seque la vince, y á
-los que darán manjar de venturosos muy buena pro ternán de su comida,
-pues no morirán del mal de enamorados, que le nombran morrion; pues
-desto mueren presumptuosos, y no los humildes que lavan su cara con
-agua de alegría de lágrimas de placer, que da tan buen olor, más que
-el agua almizcada, pues el almizque della es buen modo, y el algalia
-crianza, y el ámbar agradescimiento; que la almizquera italiana la
-compone de la recepta que dice: Humil amante vince dona altiera. Lo
-que en todos los soberbios es al contrario, pues tienen condicion para
-hacer estómagos acedos, que bien sufrir de todos es loado, y no como
-vos, que siempre sois tan mal sufrido como aborrescido.
-
-Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, ¿n’os acordais de los amores de
-Belerma y Durandarte? que siendo desterrado por mandado de su emperador
-Carlo, y volviendo á la córte perdonado, halló á Gaiferos servidor de
-Belerma, sin haber dado él ocasion, y quejándose desta traicion, dejó
-de servirla, diciendo:
-
- Que por no sufrir ultraje
- Moriré desesperado,
-
-mostrando que la dama ha de mostrarse enojada si la sirve otro
-caballero, si ya su servidor no le ha dado ocasion para despedille si
-le ha sido desleal; y si esta culpa no tiene y su mucho amor le hace
-volver á servirla, ha de ser con gran arrepentimiento de su dama, y
-pues ella causó la pena, debe traer en un letrero este mote: Digo mi
-culpa. Pues ya veis cómo por esta ley de agradecimiento que se tenía en
-aquel tiempo, no era bien qu’el caballero desdeñado fuese bien sufrido,
-pues sabeis que y’os visité estando doliente en la cama, deste mal, y
-dixísteme una glosa vuestra á este villancico que dice:
-
- _Desdeñado soy d’amor,
- Guarde os Dios de tal dolor._
-
-
-GLOSA.
-
- El mayor mal de los males
- Que el amor nos da á sentir,
- Lo que no pueden sufrir
- Los más simples animales,
- Es tan malo de pasar,
- Por ser esta mar mayor,
- Que me vengo ahogar
- Cuando yo quiero cantar,
- _Desdeñado soy d’amor_.
- Es mi vida ya un poca,
- Si della querrán saber,
- Que en el gesto se ha de ver
- Cuando está muda la boca.
- Á muerte soy condenado,
- Trátanme como á traidor;
- No vale ser coronado
- Por leal enamorado,
- _Guarde os Dios de tal dolor_.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor don Diego, reir me hecistes cuando os oí
-decir si me acordaba de los amores de Durandarte y Belerma, como
-si fuéramos de aquel tiempo. Si Dios os guarde, ¿habeis tenido mal
-frances? que de ahí os debe venir sacar amores de Francia; en la
-boca habeis debido tener este mal, que siempre teneis en ella á los
-franceses. Decíme, ¿qué os parece deste romance?
-
- Mala la vistes, franceses,
- La caza de Roncesvalles;
- Don Cárlos perdió la honra,
- Murieron los doce pares.
-
-Respondió don Diego Ladron: Paréceme tan bien como muy mal de la
-traicion que Galalon hizo, pues por él fueron vendidos y muertos de los
-moros los que no bastára matar todo el mundo, si apercibidos y no solos
-tomáran á don Roldan y á Oliveros y á Durandarte, que bien parece que
-le sois amigo en la glosa que hicistes á su romance, que dice:
-
- Durandarte, Durandarte,
- Buen caballero probado,
-
-que si gana os toma de tañer y cantalle, aquí tengo una muy buena
-vihuela y damas que os escucharán, que están en visita con doña María
-mi mujer.
-
-Respondió don Luis Milan: Señor don Diego, soy contento si n’os enojais
-que despues de este romance cante un otro, y podrá ser que os sane del
-mal frances que mostrais tener en la afeccion francesa, que traeis como
-á gorra en la cabeza.
-
-Dixo don Diego: No respondo á vuestra lengua por más presto oir tañer
-vuestras manos; yo voy á presentallas á las damas de la visita, de
-parte vuestra, que sé que os haré gran placer, y luégo volveré con el
-recaudo.
-
-Dixo don Francisco: No seais músico y no ternéis terceros; si fuese de
-don Luis Milan, yo le cantaria á don Diego: El diablo trae á su casa
-con que llore. Su pago sería que le quedase competidor el tañedor, como
-hizo aquel nuestro caballero valenciano nombrado Diaz, que trayéndole
-un gran amigo suyo á tañer á una dama que servia, se enamoró della,
-y el otro dia hallóle dando vueltas á caballo por su calle y díjole:
-¿Anoche músico y hoy competidor? no seréis más mi tañedor; y Diaz le
-respondió: No siam mes amichs.
-
-Dixo Joan Fernandez: Muy gran necedad es traer á tañer amigo que puede
-enamorar y enamorarse de vuestra amiga, que si él es para enamorar,
-n’os quejeis della, pues le traeis hombre que tenga lo que vos no
-teneis para contentar, y si es para enamorarse n’os quejeis dél, pues
-le fuisteis tercero, quejaos de vos mismo; por lo que dice el italiano:
-Non te fidar, e non saray gabato.
-
-Dixo don Diego: Don Luis Milan, hé aquí un paje que os trae un buen
-recaudo de parte de las damas, que no sé yo con qué pagueis una tan
-gran merced sino con una ingratitud á modo de encarecer, mas no de
-hacer, aunque dice el refran: No se puede pagar lo que no tiene precio;
-como quiso decir un caballero castellano, aquí en Valencia, al rey
-Francisco de Francia, cuando vino preso, saliendo de visitar á la reina
-Germana, francesa; y las palabras qu’el caballero le dixo fueron éstas:
-Syra, vuestra Majestad va preso de tal Emperador,
-
- Que en velle se volverá
- En placer vuestro dolor.
-
-Y tan gran merced no puede pagarse sino con una ingratitud, y el Rey
-de Francia lo hizo mejor que se lo dixo; que en pago de habelle dado
-el Emperador libertad y á su hermana por mujer, en ser en Francia le
-rompió la paz y le movió nueva guerra; no querria, don Luis Milan, que,
-en pago de esta merced que os he hecho hacer á las damas, fuésedes tan
-ingrato como fué el Rey de Francia, pues sería peor mal frances el
-vuestro que no el mio. Paje, dile el recaudo que le traes de parte de
-las damas, que buena pro me haga.
-
-Dixo el paje: Señor don Luis Milan, mi señora y las señoras que arriba
-están, mueren de deseo de veros y oiros, y dicen que si vuestra merced
-tiene el mismo deseo, podréis cantar:
-
- Nunca fuera caballero
- De damas más bien querido.
-
-Respondió don Luis Milan: Paje, diréis á todas esas señoras que os
-envian, que yo les beso las manos y cumpliré su deseo, pues el mio
-muere porque me vean y oigan, y responderé á su romance con este
-villancico:
-
- Si amores m’han de matar,
- Agora ternán lugar.
-
-Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, vamos, vamos, que yo temo de
-cantar:
-
- D’este mal moriré, madre,
- D’este mal moriré yo.
-
-Y en ser todos delante las damas, don Diego tomó de la mano á don Luis
-Milan, diciendo:
-
- Señoras, hé aquí á Orfeo
- Que yo le querria más feo.
-
-Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Señor don Diego:
-
- Nunca os vi tener temor
- Á ningun competidor,
- Y agora veo
- Que Narciso teme á Orfeo.
-
-Dixo don Luis Milan: Señora doña Leonor, con una glosa quiero responder
-á vuestra merced, que me mandó hacer una dama á este
-
- MOTE.
-
- _Guárdeme Dios de mí._
-
- GLOSA.
-
- Si Narciso se ahogo
- De sí mismo enamorado,
- Tened de vos más cuidado,
- Pues que ménos se perdió
- En haber á vos cobrado.
-
- Y pues más teneis razon
- De la que tuvo de sí,
- Traed con gran devocion
- El mote por oracion,
- _Guárdeme Dios de mí_.
-
-Con más razon debe temer de su hermosura, señora doña Leonor, que n’os
-acontezca como á Narciso, pues siendo ménos la dél que la vuestra, se
-turbó, de sí mismo enamorado, mirándose en una fuente donde cayó y
-murió ahogado; mande vuestra merced al Narciso, que habeis nombrado que
-traiga consigo el mote por oracion, porque no se ahogue si se turba
-mirándose muy hermoso en la fuente de vuestra hermosura.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señor don Luis Milan, para celos sería bueno
-vuestro requiebro, pues decis que el Narciso que la señora doña Leonor
-ha nombrado pasa peligro de ahogarse, mirándose muy hermoso en la
-fuente de su hermosura, que si no me engaño, no es feo quien en su dama
-se mira Narciso; tales celos como los vuestros no los hay en Portugal.
-
-Dixo la señora doña Ana: Señora doña Leonor, departa vuestra merced
-á Joan Fernandez y á don Luis Milan, que si tales cortesanos dan en
-alabar vuestra hermosura, no quedará qué alabar para nosotras ni quien
-alabe la nuestra, que don Diego Ladron no está para alabarnos, que
-tomado está de ojo y don Francisco de boca.
-
-Dixo la señora doña Leonor: Señora doña Ana, no tengo qué departir,
-pues no tienen qué partir conmigo los cortesanos que ha nombrado,
-depártalos vuestra merced, ó desencante á don Diego y á don Francisco,
-que están encantados mirando vuestra gracia y hermosura.
-
-Dixo don Diego: Señora doña Leonor, diga vuestra merced á la señora
-doña Ana que si yo estoy tomado de ojo, ella no lo está de boca, pues
-no mira lo que habla, sino dígalo don Francisco, que tambien ha muerto
-su pájaro como el mio con la piedra que nos ha tirado; cure de su
-comendador Montagudo, que va tan ciego de miralla como ella por no
-velle, y vayan á Sancta Lucía que los sane.
-
-Dixo don Francisco: Don Diego, n’os maravilleis deso, que la señora
-doña Ana se burla de todos por ir de véras con uno, y es su marido, que
-lo quiere tanto, que hizo apedrear á su Montagudo una noche porque le
-hacia cantar á la puerta: «La bella malmaridada» á un ciego.
-
-Dixo la señora doña Hierónima: Yo quiero responder por la señora doña
-Ana por las pedradas que decis que tiró; habeis de saber que no tira
-piedras sino quien no piensa tirallas, que en su seso está quien sabe
-lo que hace, que no es tirar piedras adonde se debe, pues hay galanes
-que lo piensan y no lo son, que para sello, en todo lo deben ser,
-que el ojo y la boca, la mano y el pié no se han de mover sino para
-contentar á las damas, que don Diego bien mostró estar en pasion y no
-en razon, pues habló lo que no quiso entender; que la señora doña Ana
-no mató su pájaro ni el de don Francisco, pues no fué la que tiró, sino
-piedra iman que nos tira á querella; que no fué mal decir lo que dixo,
-que de muy enamorados el uno estaba tomado de ojo y el otro de boca,
-que de pensar es que lo hizo para hacelles hablar, pues se perdia mucho
-en ellos callar.
-
-Dixo la señora doña María: Paréceme que convidamos don Luis Milan á una
-vihuela y dámosle á comer palabras; callemos, qu’es gran desacato que
-su tañer calle por nuestro hablar, y este descuido que habemos tenido
-merece ser perdonado, pues oyéndole hablar hace olvidar su tañer, y
-tañendo se olvida su hablar.
-
-Dixo don Luis Milan: Señora doña María, no he visto descuido con tan
-buen adobo como este que vuestra merced ha adobado; no le ponga tal
-nombre, que no ha sido sino cuidado para que yo oyendo palabras tan
-cuerdas lo fuesen las de mi vihuela, que, remedando armonía, de tan
-dulce conversacion saque el mal espíritu de la envidia del cuerpo de
-Joan Fernandez, como hacia el arpa de David al rey Saul; y por hacer lo
-que me rogó don Diego, lo primero que cantaré será la glosa que hice al
-romance de Belerma y Durandarte quando se dejó de servirla, y es ésta:
-
- Ya no es él, perdido está
- El que no cura de fama,
- Que el galan sin servir dama
- Fuera de camino va.
- Vuelve, vuelve, caballero,
- No quieras desesperarte,
- Que en tu amor tan verdadero
- Siempre serás tú el primero,
- _Durandarte, Durandarte_.
- ¿Cómo estás de tí tan fuera,
- Que tán fuera estás de mí?
- Ménos de tí conoscí
- Que si no te conosciera.
- No te venza la pasion,
- Sino la de enamorado,
- Y á mayor satisfacion
- Prueba y tente á la razon,
- _Buen caballero probado_.
- No estés tanto sin acuerdo,
- Pues tan acordado eras
- Que en las burlas y las véras
- Nadie se halló más cuerdo.
- Para tu mortal dolor
- Gran remedio te sería,
- Que d’aquel tan gran favor
- Aceptarte servidor,
- _Acordar se te debria_.
- Quien del tiempo se olvida
- El tiempo se olvida dél,
- Mucho es para sí cruel
- Quien lo fué para su vida.
- Tanto un tiempo te acordabas
- Cuanto fuistes envidiado,
- Y pues todo lo alegrabas,
- Muestra ser lo que mostrabas.
- _D’aquel buen tiempo pasado_.
- No parece que pasaba
- Cuando el tiempo entretenias,
- Las tinieblas despedias
- Y la noche se aclaraba.
- Tus mayores devaneos
- Eran en tí perficiones,
- Pues que fueron tus arreos
- Cuándo en justas y torneos,
- _Cuándo en galas y envinciones_.
- Nunca fué tal amador
- En amar como tú fuiste.
- Siempre alegre sobre triste
- Por no descubrir favor.
- No porque te hice favores
- Á mi costa y á tu grado,
- Sino alivio de dolores,
- Pues penando sin clamores
- _Publicabas tu cuidado_.
- Tu mirar fué por mirarme
- Con acatamiento y honra,
- Nunca fuiste á mi deshonra
- Sino para más honrarme.
- Durandarte solias ser,
- Y dudo haberte conocido,
- Porque está sin conocer,
- Sin oir, hablar, ni ver.
- _Agora desconocido_.
- Estos ruegos no lo son,
- Pues que yo doy por testigo
- Lo pasado, y lo que digo
- Abonando mi intincion.
- No te ruego yo por mí,
- Pues lo tienes tan probado,
- Lo que te ruego es por tí,
- Que no siendo tú sin mí,
- _Di ¿por qué me has olvidado?_
-
-
-RESPUESTA DE DURANDARTE.
-
- Ya, señora, no soy yo,
- Pues no sois, señora, vos;
- La que se sirve de dos,
- Nunca amor en ella entró.
- Razon hay de sospechar
- Que burlais mucho de véras,
- Pues mudastes en mudar
- Con las obras el hablar,
- _Palabras son lisonjeras_.
- Si tan grande voluntad
- Tan abierta n’os mostrára.
- Yo no viera cara á cara
- Tanto vuestra crueldad.
- Voluntad tan verdadera
- Nunca tan mal s’ha pagado,
- Pues m’he visto en vos quien era
- Por lo que mostrais afuera,
- _Señora, de vuestro grado_.
- En mis ojos mostraré
- Siempre seros tan amigos,
- Cuanto vos muy enemigos
- Los hicistes sin por qué.
- Mientra ojos mirarán,
- Bien verán cuanto y’os quise,
- y por lo que en mí verán,
- Todos os preguntarán
- _Que si yo mudanza hice_.
- Si algun tiempo vos quejais.
- No hay razon para quejaros,
- Pues mostrais apïadaros
- De quien n’os apïadais.
- Si se viene á tocar
- Lo que habeis falsificado,
- En la piedra de mi amar
- Se verá que mi mudar
- _Vos, señora, lo heis causado_.
- Yo querria mas no puedo,
- No decir lo que se muestra,
- Que lo qu’es á culpa vuestra
- De vergüenza tengo miedo.
- Y aunque en damas no es tan mal
- No tener ley en no veros,
- Siendo yo tanto leal,
- En vos fué más que mortal,
- _Pues amastes á Gaiferos_.
- Y si esto á vos infama,
- Sálveos esta razon
- Que en nosotros es traicion
- Lo que no es traicion en dama.
- El quejar solo me queda
- Á mí triste agraviado,
- Pues fortuna siempre rueda,
- Imposible era estar queda
- _Cuando yo fuí desterrado_.
- Es la ley en los destierros
- Sufrir pena por un yerro,
- Mas en mi triste destierro
- Yo la sufro por dos yerros.
- El otro fué vos consentir,
- Servidor, en mi viaje,
- Que por esto he de morir
- Por sufrir y más sufrir,
- _Y por no sufrir ultraje_.
- Como si fuera traidor
- Me habeis dado la sentencia,
- Haceisme sin competencia
- Y distes me competidor.
- Nunca fué tan mala suerte,
- Ni se vió tal desterrado,
- Ni habrá quien lo concierte,
- Y pues todo sabe á muerte,
- _Moriré desesperado_.
-
- FIN.
-
-Agora quiero cantar en este romance una gran verdad española, contra
-una error francesa que defiende don Diego por tener mal frances, y es
-la pasion que tiene por los franceses, diciendo que la batalla que
-tuvieron en Roncesvalles con nuestros españoles, si fueron vencidos
-fué por la traicion que su Galalon les hizo convidándoles á una caza,
-que fué batalla, donde fueron vencidos y muertos muchos de los doce
-pares; y la verdad española es esta que oiréis en este romance:
-
- Mala la vistes, franceses,
- La caza de Roncesvalles,
- Que salida fué de Francia
- Para alzaros con España.
- Cuando don Alonso el Casto
- Llamó al Emperador Carlo
- Para conquistar los moros
- De Castilla cativada,
- Prometiéndole su reino
- Si hacia esta jornada,
- Y españoles no quisieron
- Mostrar gente acobardada,
- Que el gran leon español
- Bravo Bernaldo del Cárpio,
- Fué muy valerosa lanza
- Y gran cortador d’espada.
- Salió con sus españoles
- Defendiendo vuestra entrada
- En la muy cruel batalla
- De Roncesvalles nombrada.
- Don Cárlos perdió la honra,
- Murieron los doce Pares,
- Porque fuera tiranía
- Francia reinar en España.
-
-Dixo don Diego: Don Luis Milan, y’os agradezco lo que vos debeis
-agradecerme; pues yo seré causa que os agradezcan las desagradecidas el
-servicio que les habeis hecho en dejarlas encantadas de vuestro cantar
-y tañer; y vos, con el romance que habeis cantado de la batalla de
-Roncesvalles, me habeis sanado del mal frances que tenía defendiendo la
-error francesa contra la verdad española.
-
-Dixo la señora doña Leonor: Señor don Diego, de grado os reñiria, sino
-por no hacer paz con vos; que no es bien reñir donde es mal hacer paz.
-¿Para qué habeis dicho á don Luis Milan que somos desagradecidas?
-Meresceríades que lo fuésemos para vos, pues lo sois para nosotras,
-porque os quejásedes con la cabeza quebrada hasta que va Juliana os
-curase, que es vuestra enxarmadora.
-
-Dixo don Diego: Señora doña Leonor, mucho me tira vuestra merced hoy
-con flecha, y si fuese la de la bella Laura por quien Petrarca decía
-«Amor ma posto como seño, astrale», yo quedaria tambien asaetado de
-vuestra mano como verian en este letrero: «Le onor più que la vitta.»
-Dixo la señora doña Ana: Tiene razon la señora doña Leonor, pues nos
-decis ingratas para que don Luis Milan tome por achaque lo que decís y
-no se deje más oir, diciendo de nosotras lo que de los necios se dice:
-los que no tienen sentir, no saben agradecer.
-
-Pues agora veréis cómo se lo agradezco yo con lo que le diré: don Luis
-Milan dad muchas gracias á Dios, que don Diego tiene envidia de vos.
-
- Y no es poco
- Que desto se vuelva loco,
- Que sólo de vos lo está
- Quien nunca envidiado há.
-
-Dixo la señora doña Hierónima: Señora doña Ana, vuestra merced ha
-envidado con un dos vale, que si don Luis Milan no valiese por tres, no
-revidaria con este envite:
-
- Si n’os hubiera oido,
- Pluguiera Dios que no fuera,
- Porque yo no aborreciera
- Cuantos han por mi tañido.
-
-Dixo la señora doña María: Don Luis Milan, con un cuento quiero
-alabaros: Cuando yo era dama de la Reina, iba servidor un caballero
-gran músico de una de palacio amiga mia, y cuando le tañia atapábase
-los oidos diciendo: No se debe oir lo que no es de agradecer.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señoras, como á pan bendito habeis gustado y
-comido á don Luis Milan; rezando cada una su oracion de alabanzas, él
-quedará bien alabado aunque luégo olvidado; pues la condicion de las
-damas es, pan comido compañía deshecha; sino, dígalo don Francisco si
-es verdad.
-
-Respondió don Francisco:
-
- Amén, amén, dixo tio
- Vámonos luégo á cenar,
- Que diez horas son ya dadas
- Y es bien irnos acostar.
-
- AQUÍ SE ACABA LA SEGUNDA JORNADA Y COMIENZA LA TERCERA.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA TERCERA.
-
-Y COMIENZA DON LUIS MILAN.
-
-
-Muy solo me hallo la hora que no estoy en compañía de Joan Fernandez,
-por ser de tan buen gusto que para maestresala de damas sería bueno,
-pues los manjares que les daria serian de tan buen sabor como don
-Francisco los sabe guisar, qu’es tan buen cocinero de tales potajes
-como don Diego para mayordomo de la Gala-gineta.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, buenos oficios nos habeis dado;
-á don Diego hicistes mayordomo de la Gala-gineta y á mí maestresala
-de damas, y á don Francisco cocinero, que de enojado no quiere entrar
-si no le desenojais en dalle otro oficio más honrado. Diréis que nos
-habeis mucho alabado, pues decis de mí que yo les daria manjares de
-muy buen sabor, y juraria que ha sido vuestra intincion hacerme donoso
-de damas. Y’os lo agradezco si vos me otorgais: que más vale en todo
-sello que parescello, pues de los donaires que á mí me sobran se podria
-hacer un Perico de Ayala, que fué donoso, y de los que á vos faltan se
-haria un Perico de hielo, pues sois frio.
-
-Dixo don Diego: Pues Joan Fernandez se ha vengado, yo me quiero
-vengar. Don Luis Milan, vos decis de mí que parezco mayordomo de la
-Gala-gineta, bien sé que diréis que lo habeis dicho por alabarme de
-galan jinete, y creeria que no burlais sino por este romance que me
-dice que sois burlador y es éste: La Gina-gala, la gala-gineta, donde
-mostrais que por no decirme á la descubierta mayordomo de la Gina-gala,
-habeis dicho de la Gala-gineta, burlando de mi gala; pues habeis de
-saber que de la mia se podria hacer un don Antonio de Velasco, y de la
-vuestra un don Antonio Vellaco de travieso y avisado.
-
-Dixo don Francisco: Adargaos, adargaos, don Luis Milan, que no quiero
-tomaros desadargado, sino cubierto de la adarga que vos teneis, y es
-que despues que habeis quebrado la cabeza á motes, os adargais con
-decir, no lo dixe por tanto. Y á los que tales cañas tiran, tiralles
-á traicion no lo sería, pues á todos excusa aquella ley que dice: A
-traidor, traidor y medio. Esto sería vuestro pago, si no quedase tan
-pagado y contento de vos, que con un soneto que nos digais quedarémos
-satisfechos.
-
-Dixo don Luis Milan: Primero quiero mostrar la poca culpa que tengo y
-la mucha que vosotros teneis, pues no os puedo desculpar que sentis
-mucho, de sentir poco, que sería yo sentir poco de lo mucho que sentis;
-y pues así es, que no teneis desculpa de ignorancia, quiero mostrar
-vuestra malicia, y comienzo por Juan Fernandez: Él dice que juraria que
-mi intincion fué decille donoso de damas; ya que fuese así, no debe ser
-mal tomado lo que no es mal dicho, si ya no tiene cola de paja que d’el
-fuego teme, pensando que yo le decia truhan; y si creyese que tal ha
-pensado, por tal lo ternia, mas como todos le tengan por galan, yo no
-lo puedo tener por truhan; hízose ignorante, que fué sacarse un ojo por
-sacarme á mí los dos, diciendo que de mi gala se podria hacer un Perico
-de hielo de frio que soy, yo digo que más quiero ser de hielo que de
-Ayala y truhan; por él se podria decir: trocastes Rebolledo por Giron,
-no sé si teneis razon.
-
-Agora quiero haberlas con don Diego y decille que haga buen broquel,
-pues don Francisco me dixo que me adargase, que bien es satisfacer á
-cortesías y á descortesías, pues dixo que de mi gala se podria hacer un
-don Antonio Vellaco de travieso y avisado, yo digo que por lo mismo se
-puede hacer dél un don Antonio del Asco.
-
-Dixo don Francisco: No más, por vida de vuestras damas, que si Marina
-bailó, tómese lo que ganó, y quítese el enojo con lo que desenoja don
-Luis Milan, que ya le veo la risa en la cara y el soneto que nos quiere
-decir en la boca.
-
-Dixo don Luis Milan: Yo haré lo que mandeis, pues es de buen cortesano,
-que sois, querer que mudemos de conversacion; que cuando los motes
-pican, para que no saquen sangre es bien mudar de nuevas: que el
-divertir hace vivir. Y oigan el soneto:
-
- El gran Sanson se queja de su amiga,
- Que fué un varon muy fuerte en los hebreos;
- Por ella fué vendido á Filisteos,
- Sus enemigos, puesto en gran fatiga.
- ¿Por qué dirán amiga al enemiga
- Siendo enemigos nuestros sus deseos?
- Impropios nombres son por casos feos,
- Nombrémosla como es razon se diga.
- La de Sanson fué Dálida nombrada,
- Dálida es bien que nombre yo la mia,
- Pues siempre vi las caras del olvido.
- Mostró en la una ser de mí pagada,
- Yo vi en la otra que no me queria,
- Que entre enemigos va quien es vendido.
-
-Dixo don Diego: Don Luis Milan, nunca he oido mejor parecer que el
-vuestro, ni mejores quejas que las de Sanson; mucho querria saber cómo
-pasó esta tan gran traicion, vender Dálida su amigo á sus enemigos.
-
-Dixo don Luis Milan: Y’os lo diré: Ya habréis oido decir la fuerza de
-Sanson cuán grande fué y la gran amor que á su amiga Dálida tuvo, pues
-oid el pago que della recibió, y fué este que diré: Deseando saber los
-filisteos, sus enemigos, en cuál parte del cuerpo tenía Sanson las
-fuerzas, rogaron á su amiga Dálida y diéronle mucho tesoro para que lo
-supiese, y como ella trabajase saberlo, rogaba con gran importunidad
-á su amigo Sanson se lo dixese, y él, no sospechando que lo quisiese
-saber por mal suyo mostrándole ella tan buena amor como él la mostraba,
-díxole: Dálida, tú sabrás que la gran fuerza que yo tengo es por gracia
-que Dios me ha dado, y por ser así sé que la tengo en unos cabellos que
-en medio de mi cabeza están, y si á mí me los cortasen, yo perderia
-todas mis fuerzas; y rogándole ella que se los dejase cortar para
-ver si era verdad lo que él decia, consintió que se los cortase, y
-viéndole sin las fuerzas que primero tenía, esecutó su traicion y dió
-entrada á los filisteos, sus enemigos, y sacáronle los ojos y dejáronle
-vivo para hacer burla dél; y por no morir muchas veces con esta vida
-muerte, determinó de acabar sus tristes dias desta manera que diré:
-Sintiendo ya cobradas sus fuerzas por haberle crecido los cabellos que
-Dálida le habia cortado, hízose guiar á un templo donde gran multitud
-de filisteos estaban, y abrazóse con unas columnas que sostenian todo
-aquel edificio y derribólas; donde murieron sus enemigos, y él por
-vengarse dellos.
-
-Dixo don Diego: Don Luis Milan, gran espanto pone la gran traicion que
-Dálida hizo á su amigo Sanson, que por interese del tesoro que hubo de
-los filisteos vendiese tan gran riqueza como fué la fuerza de Sanson
-para defension de los hebreos; una Dálida querria dar á Joan Fernandez
-para que anduviese como Sanson, sin ojos, entre las damas, rezando
-entre dientes por oracion la letanía que se rezó al dios d’amor cuando
-le ahorcaron en la justa de un amador, que desamador le digo yo, y que
-dixese, de las crueles damas, _libera nos, Domine_, para que armasen
-contra él uno otro ciego que le respondiese, contra el mocero Joan
-Fernandez, _te rogamos audi nos_.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, vos decis que me querríades ver una
-Dálida por amiga para que me acontesciese lo que le acontesció á
-Sanson, y si yo en tal me viese, á vuestra puerta rezaria los setenta
-y dos nombres que las damas os han puesto, para que se guarden de vos
-los que n’os conocen, y en esto les haria tan gran placer como vos les
-haceis pesar con vuestra lengua.
-
-Respondió don Diego: Joan Fernandez, si á mí me quieren mal las damas
-por la lengua, á vos n’os quieren bien por la boca, que os hiede de
-tomar y dar paz con ella donde os sería mejor tener guerra; lo que yo
-digo es esto que dice don Luis Milan en su soneto con estos versos:
-
- ¿Por qué dirán amiga al enemiga
- Siendo enemigos nuestros sus deseos?
-
-Dixo don Luis Milan: Don Diego, no me revolvais con las damas, que en
-mi boca no les parescerá mal esa razon como en la vuestra que teneis
-bocaje; pues bien entendido, como yo lo digo, no es decir mal, que
-impropio nombre es decir amiga á la que hace obras de enemiga.
-
-Dixo don Francisco: Donoso sois, don Luis Milan, pues qué, ¿querríades
-vos que se os diese en amores lo que no se meresce, para que de no
-poderlo digirir de poco merescello os ahitase y que os matase una
-poplejía desamorada? Dexaos d’eso y no vais tras lo imposible por no
-parecer á Joan Fernandez y á don Diego; que vos y él os querríades
-que el amor os trujese con el plato de vuestro apetito, la perdiz que
-deseais comer en los amores; y si esto no se hace, luégo decis que el
-amiga es enemiga, pues no cumple vuestros deseos.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Francisco maestr’escuela pareceis, pues
-habeis entrado en esta disputa como á determinador, con decir que don
-Luis Milan y yo vamos tras lo imposible diciéndonos lo que el refran
-dice: Tras lo imposible van los locos; ¿quién os ha dicho que nosotros
-tenemos esta locura? ¿supistes lo de la paloma de Mahoma que decia que
-por ella lo sabía todo? De ser moro en amores, venis á creer que don
-Luis Milan y yo tenemos lo que vos debeis tener, por lo que dicen:
-Piénsase el ladron que todos son de su condicion.
-
-Dixo don Luis Milan: Departiros quiero con un cuento, pues me habeis
-dado con el hierro: El gran poeta Dante Florentino fué tan donoso
-como avisado, y los florentines le tenian en tanto como él los tenía
-en poco, por ver la ciudad de Florencia poblada de hombres que tenian
-de lo mucho poco, y de lo poco mucho; enhadado desto, desaparecióles
-de manera que iba entre ellos y no le podian hallar, y no podiendo
-vivir sin él no sabian qué hacerse para hallarlo; aconsejóles un sabio
-filósofo, y díxoles: El Dante es tan sabio que no le hallarán sino para
-responder y dar cabo á una muy avisada razon que la oyese comenzada
-y no acabada, porque no terná sufrimiento que esté sin acabar lo que
-está bien empezado; y’os aconsejaria que fuésedes diciendo por la
-ciudad estas palabras: ¿Qui sà lo bene? ¿Qui sà lo bene? Y diciendo
-los florentines esto, oyeron al Dante que iba disfrazado entre ellos,
-y respondióles: Qui ha provato lo male, qui ha provato lo male; que
-quiere decir: Aquel sabe el bien, que ha probado el mal. Yo he dicho
-esto sólo para mostrar que pues tanto he probado el mal del amor,
-sé qué cosa es bien, aunque nunca he gustado á qué sabe, como á don
-Francisco que le supo á miel rosate colado, y á Joan Fernandez á
-miel de azúcar, y á don Diego á vino cocho, que les alargaron con
-dulzuras los amores burlando dellos. Y por yo ser estado muchas veces
-acuchillado á casa del cirujano del amor que es el sufrimiento, dixe
-en mi soneto, como harto experimentado, que no se debia nombrar amiga
-la qu’es enemiga, y para prueba desto, truje por ejemplo á Dálida,
-que mejor se podia decir enemiga que amiga, pues hizo tales obras á
-Sanson. Dixe más, que poner impropios nombres son por casos feos, pues
-es impropio nombre decir enemiga á la que deberia ser amiga de su
-naturaleza, que por lo uno parece fiera, y por lo otro pareceria más
-hermosa; no lo digo por lo que ha dicho don Francisco, que yo querria
-que el amor me presentase la perdiz que deseo comer en los amores, y
-no me ha querido entender, pues lo que yo digo es esto: La dama puede
-hacer bien sin daño suyo, y á ésta se debe decir amiga, y á la que hace
-el contrario desto, la deben nombrar enemiga, que por sello la mia,
-quiero nombralla Dálida, pues siempre me mostró las caras del olvido,
-que son buena cara y mala obra, mostrando en la una esperanza y en la
-otra desesperacion; y así vamos vendidos como quien va entre enemigos.
-
-Dixo don Francisco: Don Luis Milan, jugador de pasa pasa debeis ser;
-dixistes que pues os habiamos dado con el hierro, nos queríades dar
-con el cuento, y por sutilmente que habeis pasado las galas de vuestra
-gala, habemos sentido el hierro de tal cuento, acomparastes os al
-Dante y á nosotros á los florentines, haciendo mucho vuestras cosas y
-deshaciendo las nuestras.
-
-Dixo don Diego: De aquí adelante os nombrarémos don Luis Milan de
-Piedra-iman, pues tirais la piedra y escondeis la mano; dixistes
-que los florentines tienen de lo poco mucho y de lo mucho poco, y
-acomparándonos á los florentines, ha sido decirnos, á tú lo digo,
-hijuela, entiéndete tú, mi nuera.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, perro escusero me pareceis, que
-mordeis sin ladrar, embozado habemos vuestro perro con estos apodos que
-os hacemos, pues no respondeis.
-
-Dixo don Luis Milan: Pues esperaos un poco y vello heis; á don
-Francisco que me apodó á jugador de pasa pasa, yo le respondo con el
-nombre que le han sacado las damas, y es don Francisco pasa pasa, que
-no quieran que pare en ellas; y á don Diego que me dixo que me podian
-decir don Luis Milan de Piedra-iman le respondo que se le puede decir
-don Diego de Piedra-zufre, pues tiene la color dél; y á Joan Fernandez
-que me apodó á perro escusero, le respondo con lo que le dice su
-mujer: Joan, perro mocero, que va tras mozas carnicero.
-
-Dixo don Francisco: Bien os habeis pagado don Luis Milan, y’os doy
-la mejoría si me decis quién son las damas y por qué me dixeron don
-Francisco pasa pasa.
-
-Dixo don Luis Milan: Las damas no diré; la causa por que sacaron el
-nombre, fué porque pasando vos por allí os cantó la una dellas este
-cantar: Pasau el tempo que fuy enamorato.
-
-Dixo don Francisco: ¡Ay que ya sé quién es! ¡ay que ya sé quién es!
-
-Dixo don Luis: Sospirastes, Baldoynos, os podemos cantar.
-
-Respondió Joan Fernandez: Yo quiero responder por mi amigo don
-Francisco que se ha pasado á los franceses con un sospiro; y á vos, don
-Luis, se os puede decir: Vuestro Milan, señora, vuela por la cola.
-
-Dixo don Luis: Y á vos, Joan, se os puede cantar esto que siempre
-cantais: En hora mala me perdereis, mozas, para vosotras.
-
-Dixo don Diego: Yo quiero departir estos motes para que mejor acabemos
-el dia; vamos á casa de Joan Fernandez que hay una visita de damas,
-y son doña Mencía y doña Luisa, y doña Violante y doña Castellana,
-cuatro estrellas, y están esperando una farsa que si verdad es lo que
-me han dicho, no puede ser sino muy escelente por ser de don Luis
-Milan, y entre tanto que no viene, sacará un soneto quien tan bien nos
-provee dellos; vamos, que á tal fiesta ya tardamos, porque alleguemos
-con tiempo para aguardar al Duque y á la Reina, que vienen á favorecer
-la fiesta de la señora doña Hierónima.
-
-Dixo don Luis Milan: Bien será si os parece que enviemos un recaudo
-á la señora doña Hierónima, que sería desacato entrar en su casa sin
-licencia, porque no seamos tenidos por licenciados, aunque su marido
-Joan Fernandez nos aseguraria como dia de fiesta: Que todos pueden
-entrar los que merecen lugar.
-
-Dixo Joan Fernandez: Bien conoceis á mi mujer, mejor fuera para marido;
-yo me habré de asegurar con vosotros de alguna riña, que Dios nos
-guarde della, no olvidemos en el recaudo á las otras damas porque me
-valgan si reñimos mi mujer y yo, y ordenalde vos, que don Francisco
-está desordenado despues que sospiró, y don Diego piensa en hacer una
-buena entrada porque yo la tenga con mi mujer.
-
-Dixo don Luis: Pues así mandais que sea yo lo haré. Paje, iréis á la
-señora doña Hierónima y decilde que estos caballeros y yo besamos las
-manos de su merced y de las otras señoras, y les suplicamos nos den
-licencia para visitallas, que no la queremos sino de su mano, aunque la
-daria la fiesta que se harán Joan Fernandez y su merced.
-
-Volvió el paje con la respuesta y dixo: Señores, las damas dicen que
-agora será fiesta por venir tales caballeros á ella, y que suban de
-manera que no abajen.
-
-Dixo don Diego: Señoras, á mí se me han de dar estas albricias, las
-damas porque les truje tales caballeros, y los caballeros porque les he
-traido á tales damas.
-
-Respondió la señora doña Mencía: Señor don Diego, las albricias que
-demandais á fiestas se os darán.
-
-Replicó don Diego:
-
- Si á fiestas se me dan
- D’aquellas que yo querria,
- Siempre deudor le sería.
-
-Dixo don Luis Milan: Mucho tenemos que agradecer á don Diego, que nos
-dió parte de fiesta, que aunque no se nos haga la ternemos.
-
-Respondió la señora doña Luisa: Don Luis Milan, con razon debeis hacer
-gracias á quien os ha dado parte de fiesta que seréis el todo della.
-
-Dixo don Francisco: Señoras, si no adoleciera poco há de un sospiro
-oyendo un nombre de una dama, yo cayera malo viendo aquí las que veo.
-
-Respondió la señora doña Violante: Señor don Francisco, estaos con
-vuestro sospiro, que si es leal no os hará mal.
-
-Dixo Joan Fernandez: Con tan buena vista como ésta, quien la tuviese en
-una celada, bien se podria justar y ganar precio.
-
-Respondió la señora doña Castellana: Señor Joan Fernandez, no querais
-vista en celada, que no asegura, que es peligrosa armadura.
-
-Dixo don Diego: Señoras si deseasen lo que don Luis Milan desea, oirian
-algun soneto suyo, que sus palabras son mejores que las obras de otros,
-y desenojalde, que hace rostro de enojado por ser alabado; mándenle que
-diga sonetos á damas, que por decir sonsonetos, ése debe ser su deseo.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Con licencia destas señoras, pues me lo
-mandan, diré si nuestros ruegos han de aprovechar, conforme serán
-nuestros deseos, para oir tan buenas palabras como tienen sus obras.
-
-Don Luis Milan respondió: Señora doña Mencía, con tan buen mandado,
-¿quién no se dejará mandar? y adonde con obras se ha de servir no debe
-ser con palabras, y no se me enojen del sonsoneto, pues la fin no es de
-enojar de éste
-
-
-SONETO.
-
- Es tan comun burlar de quien os ama,
- Que deste mal las más andais dolientes,
- Y no burlais hablándolo entre dientes,
- Que siempre vais tras ciervos á la brama.
- No es mal decir lo qu’es pública fama,
- Hay un refran comun entre las gentes,
- Haz siempre bien y á quien no pares mientes,
- Que bien hacer da buena mesa y cama.
- Pues es perder seguir un mal camino
- Que va á parar al más profundo infierno
- ¿Por qué quereis salir de vuestro estado?
- Y aunque yo soy de merecer indino,
- Pues vos teneis de mí todo gobierno,
- Tenga de vos no ser d’amor burlado.
-
-Dixo la señora doña Luisa: Señora doña Mencía, ¿qué le parece cómo nos
-trata en este soneto don Luis Milan de burladoras, diciéndonos que las
-más de nosotras andamos dolientes deste mal burlando de quien nos ama?
-y por más encarecello dice que burlamos tan de véras, como los monteros
-del rey don Alfonso iban tras ciervos y osos, segun dice este cantar:
-
- Tres monteros
- Matan el oso,
- Monteros son
- Del rey don Alfonso.
-
-Y si él fuese el oso, yo le cantaria: Villanos le maten al oso.
-
-Dixo la señora doña Mencía Señora doña Luisa, paréceme que nos ha hecho
-mataciervos, y ellos no se dejan matar, por ser muy grandes corredores,
-que no hay saeta de amor que los alcance, que los hombres muy de burlas
-no pueden ser muy de véras, y éstos son los que toman las burlas de
-véras y las véras de burlas; y de esto que nos alevanta nunca nos
-pedirá perdon, pues escusa su pecado diciendo, que no es maldecir de
-aquello qu’es pública fama, ser nosotras burladoras de quien nos ama,
-qu’es la mayor infamia que puede ser, pues la ley nos manda que amemos
-á quien nos desama; cierto él se irá al infierno por donoso y no le
-valdrán sus donaires para salvarse de las penas que á los infamadores
-dan.
-
-Dixo la señora doña Castellana: Pues lo bueno es que se nos ha hecho
-consejero diciendo que sigamos aquel refran que dice: Haz siempre bien
-y no mires á quién, que bien hacer da buena mesa y cama. Tras eso anda
-él, y merece, por lo que nos alevanta, que el amor le dé cama de galgo
-y mesa de hospital.
-
-Respondió la señora doña Violante: Él verná á ser confesor, pues nunca
-fué mártir en amores; ermitaño de Monte Olivete le querria ver, que
-yo iria á confesarme con él, pues preica tan bien como veis, diciendo
-que irémos al más profundo infierno si no vamos por el camino de su
-voluntad, y es que amemos á quien nos ama, y debe ser que á él le debe
-ir mal en amores y querria ser amado, como muestra á la fin del soneto
-diciendo á su dama: Que pues ella tiene el gobierno suyo bien mandado
-y enfrenado, hecho caballo de amor, que no le ensille burlando dél,
-como hacia Laura á su Petrarca, que lo gobernaba como á caballo bien
-enfrenado, que, en desmandarse de confiado, le daba una sofrenada, y
-en acobardarse de triste, le aflojaba la rienda, segun nos contaba don
-Luis Milan un dia delante su Margarita, que de velle muy triste le
-dixo: Alégrate, que pues escribes como el Petrarca, yo leeré tus obras
-como Laura.
-
-Dixo don Diego: Señoras, mudar de bien en mejor es gran cordura; si
-parece á vuestras mercedes, vamos al Real y presentemos al Duque y á la
-Reina la farsa, y nosotros harémos otra con sus damas, porque sepan
-nuestro palacio ser tan bueno como el suyo.
-
-Respondió la señora doña Mencía: Señor don Diego, yo soy de su parecer,
-que tan bueno es mudar de bien en mejor, como es malo de mal en peor.
-
-Ya querria que estuviésemos allá por meter la guerra en casa ajena y
-sacarla de la nuestra, pues aquí ya estaba comenzada contra don Luis
-Milan y sus valedores, y vos, señor don Diego, empezaréis la escaramuza
-con las amazonas de la Reina que pelean diciendo: Que no se pueden
-decir damas sino las de palacio, y nosotras entrarémos á pelear con
-ellas como á valedoras vuestras.
-
-Dixo don Diego: Señora doña Mencía con tal valenza la victoria tenemos
-cierta, vamos: Que mucho se gasta en tardar lo que se debe ejecutar.
-
-Hé aquí el Duque que ya sale del Real, á buen tiempo allegamos: Señor,
-mande vuestra excelencia que se haga la farsa en el Real y será sacar
-de necesidad á don Luis Milan, que las damas que traemos habian movido
-una escaramuza contra él, que no podia acampar de muerto ó preso, y
-pues aquí verá cara de rey, será salvo, puesto que más vale ser buen
-preso que mal libertado.
-
-Dixo el Duque: Bien me parece lo que habeis determinado, id al apear
-de la Reina.
-
-Joan Fernandez llegó primero y dixo: Vuestra alteza sírvase de mí para
-tablas de apear y serémos el Cristóbal y el Jesus, pues siempre le
-tiene en la boca cuando me ve, como si yo fuese el enemigo.
-
-Dixo la Reina: Por mi fe yo no me fiaria de vos por un refran que dicen
-en valenciano; doña Hierónima, adevinaldo y responded á vuestro marido,
-que yo no acertaré.
-
-Respondió la señora doña Hierónima: Mes val ase quem porte, que caball
-quem derroque; no se si acerti á dir lo que vostra altesa volia.
-
-Dixo Joan Fernandez: Mirad qué duda, para decir mal del marido, si
-habia de acertar la mujer.
-
-Dixo don Diego: Vuestra alteza y su excelencia sean nos jueces quien
-terná más razon, ó las damas de su casa ó las de Valencia, en lo que
-dirémos.
-
-Señora doña Beatriz de Osorio: Vuestra merced y estas otras señoras
-de palacio, lo quieren ser tanto, que emprenden á defender que no
-se pueden decir damas sino las que están en él; y seréis la torre
-de Babilonia que quiso subir tan alto cuanto abajó: Que no se debe
-comenzar lo que no se puede acabar.
-
-Respondió la señora doña Beatriz: Don Diego, pues decis que somos la
-torre de Babilonia, vos sois el que la mandó hacer, que de soberbio era
-un Lucifer; lo de nosotras no es soberbia, sino ley.
-
-Dixo don Francisco: Señora doña Beatriz, no puede ser ley lo que en
-ley no está; en Castilla debe ser hecha sólo para contra Valencia, que
-segun las gentes dicen, suegra y nuera son entrambas.
-
-Dixo la señora doña Joana de Guzman: Don Francisco, en Castilla no
-hacen leyes para contra Valencia, y si yo las hiciese diria: Don
-Francisco y burlador padre y hijo son entrambos.
-
-Dixo Joan Fernandez: Si vuestra merced hiciese esa ley, aquí le harian
-otra que diria:
-
- Doña Joana de Guzman
- Ley no tiene á su galan.
-
-Dixo doña Joanilla de Dicastillo, y es esta á quien la reina decia
-marido:
-
- Reina, pues le soy marido,
- Si más sufre esta porfía,
- De vos me descasaría.
-
-La Reina le dixo: Doña Joanilla,
-
- No lo tengo á maravilla,
- Que ley no quieras tener
- En marido ser.
-
-Dixo la señora doña María de Tobar: No hablemos más de leyes, que en
-los hombres se perdieron, y volvamos en lo que primero hablamos;
-
- Que en Castilla no se llama
- Si no es de palacio, dama.
-
-Dixo don Luis Milan: Señora doña Merina:
-
- Mucho va eso al reves,
- Que el palacio no hace dama,
- Sino la que dama es.
-
-Dixo el Duque: No se hable más desto, que don Luis Milan me ha quitado
-de la boca lo que yo queria decir, y vuestra alteza, pues es juez
-conmigo, no sea amiga del amigo de pasion, sino enemiga del enemigo de
-razon.
-
-Dixo la Reina: Yo no me apartaré de la razon, que por mis damas no
-quiero tener pasion:
-
- Sino por don Pedro Milan,
- Que es mi galan.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Pues su excelencia y alteza han determinado
-que pasemos por damas, pasarémos á servirlas como galanes, que yo
-quiero requebrarme con la señora doña Beatriz de Osorio,
-
- Que es tan hermosa,
- Que es muy poco hacella rosa.
-
-Respondió doña Beatriz de Osorio: Señora doña Mencía:
-
- Los ojos que nos verán
- Nunca vieron,
- Y los que os vieron ménos
- Si n’os conocieron.
-
-Dixo la señora doña Luisa: Señora Doña Joana:
-
- Si yo fuese tan galan
- Como vos sois muy galana,
- Sería el mejor Guzman
- Por tal Guzmana.
-
-Respondió doña Joana de Guzman: Señora Doña Luisa:
-
- Nos dirán como al frisado:
- Cayó la frisa
- Y queda la risa,
- Pues sois brocado.
-
-Dixo la señora doña Violante: Señora doña Merina de Tobar:
-
- Quien á vos ha de llevar,
- Muerto no estará en marina
- De vuestra mar.
-
-Respondió doña Merina de Tobar: Señora doña Violante:
-
- Pues sois otra Bradamente,
- Querria ser
- Para vos otro Rugier.
-
-Dixo la señora doña Castellana: Señora doña Joana de Dicastillo:
-
- Mucho quedará ufano
- Quien será de su castillo
- El castellano.
-
-Respondió la señora doña Joana: Señora doña Castellana:
-
- De mi dedo sois anillo,
- Vos sereis de mi castillo
- El castellana.
-
-Dixo don Diego: Estos amores que se dicen las damas de Valencia con las
-del Real, se encienden mucho; Joan Fernandez, pues sois llorador en
-amores, llorad y matarán vuestras lágrimas este fuego.
-
-Respondió Joan Fernandez: Don Diego, mejor sería matalle con el hielo
-de vuestra frialdad, pues os pueden hoy cantar:
-
- Fuente fria, fuente fria,
- Fuente fria sois, señor;
- Pues atravesais con hombres
- Donde hay damas de primor.
-
-Dixo don Francisco: Yo voy por la farsa para atajar la que hacen don
-Diego y Joan Fernandez, y no será menester, que ya me parece que
-entran. Todo el mundo esté atento y sin mucho reir, que don Miramucho,
-que es el Milan, si reimos demasiado nos terná por hombres de farsa y
-burlará de nuestras risadas con aquello que dice:
-
- Un reir demasiado
- Juzgan por muy alocado.
-
-Guardemos, pues, la autoridad y vergüenza, que donde se pierde, tarde
-se cobra, y callemos, que ya comienzan.
-
- * * * * *
-
-El Capitan de las galeras de la religion de Sanct Joan comienza y dice:
-
- Duque, todo rey sin falta,
- Hoy son justos veinte dias,
- Que con grandes alegrías
- Partimos todos de Malta.
- Y saliendo de Isladeras
- Dió al través la Capitana
- Y las otras tres galeras
- Con fortuna tan de véras
- Van corriendo Tramontana.
- La fortuna ya pasada
- Fletamos un bergantin,
- Y embarcámonos á fin
- Para hacer esta jornada.
- Medio dia no pasó
- Que acudió Griego y Levante,
- Y en un punto nos echó
- Que sueño me pareció
- Ser tan presto en Alicante.
- Demos gracias á Dios
- Y hacer siempre buena cara,
- Pero quién no se alegrára
- Sino en ver, señor, á vos.
- Caballeros esforzados,
- Hagamos cara de hierro,
- Que tras casos desastrados
- Parecer regocijados
- Nadi lo terná por yerro.
- Si hacemos de donosos
- N’os debeis maravillar,
- Que así suelen espantar
- La fortuna valerosos.
- Y fortuna de espantada
- En no darnos cata della,
- Nos ha puesto en tal posada
- Que si es el Real nombrada,
- Es por quien hoy posa en ella.
- Lo que agora diré yo
- Es de estar enamorado,
- Que si el mar no m’anegado
- Fué por quien negado so.
- Y tened esto por cierto,
- Como es muy cierto el morir,
- Que la mar, como á muerto,
- Por echarme á tan buen puerto,
- He cobrado aquí el vivir.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Perdone sobre este paso
- Por la parte que me toca,
- Que no es bien calle mi boca
- Pues d’amores me traspaso.
- Si no me negó este mar,
- Fué tambien por ser negado
- En aquella del amar,
- Donde amor hace tragar
- El morir que ya he tragado.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- ¡Ay amor! ¿yo qué diré?
- Habla tú por mi agora,
- Negóme una señora
- Que yo nunca la negué.
- Y al tiempo que me negaba
- En mi alta mar de amor
- De lo mucho que lloraba,
- Un paje se me ahogaba
- Si no fuera nadador.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- No es mi pena así tan poca
- Como la que se ha contado,
- Pues de sed me só ahogado
- Teniendo el agua á la boca.
- ¿Como me negára aquí
- En aquesta mar salada,
- Pues huye el agua de mí,
- Si por la que no bebí
- Siento mi vida negada?
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Nunca fuera acontecido
- Ni jamas ojos lo vieran,
- Que los peces me comieran
- Siendo ya d’amor comido.
- Que donosa cosa fuera,
- Todo fuera por demas,
- Que ballena me comiera,
- Y si fuera que tal fuera
- Verme por vos un Jonas.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Yo solo fuí sabidor
- De lo que nos sucedió,
- Pues á mí me apareció
- Por Santelmo, el Dios d’amor.
- Díxome que no quisiese
- Esta aparicion contar,
- Porque en tal fortuna viese
- Quién sería el que dixese
- Amor nos puede salvar.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Pensamientos fueron vanos
- Sino en mar d’amor negarnos,
- Pues no podemos negarnos
- Muertos d’amorosas manos.
- Pues negar no nos podemos
- Mártires enamorados,
- De reir es que pensemos,
- Por mucho que naveguemos,
- Que podamos ser negados.
-
-Dixo Otro Comendador:
-
- Mucho fuera gran dolor
- Que muriéramos negados,
- Siendo tan enamorados,
- Si no fuera en mar d’amor.
- Y pues no podia ser,
- Ya yo estaba confiado
- Que no me podia perder;
- Que en la mar de mi querer
- Ya estoy hecho un pescado.
-
-Prosigue el Capitan:
-
- Como al eco parecieron,
- Desculpados son, señor,
- Que en oir hablar d’amor
- Todos ellos respondieron.
- Y tambien porque se vea
- Que coxquean en amar,
- Que cojo d’amor no afea
- Cuando la dama no es fea
- La que hace coxquear.
- Las damas por quien andamos
- En amores tan de véras
- Vienen en las tres galeras
- Por ver cómo peleamos.
- Peleando en su presencia
- Serémos fuertes guerreros
- Contra toda otra potencia;
- Que no hallan resistencia
- Amadores caballeros.
- Suplicamos su excelencia
- Por un correo sin tardar,
- Mande luégo atalayar
- Por la costa de Valencia.
- Que de todos tomen lenguas
- Si habrán visto las galeras,
- Porque algun aviso venga,
- Que sería muy gran mengua
- Descuidarse en las de véras.
- Gilot y Joan de Sevilla
- Podrán ir en tal despacho,
- Que harán muy poco empacho
- Al caballo ni á la silla.
- Tan ligeros siempre están
- De cabezas y de piés,
- Que sin duda volarán
- y por donde pasarán
- Cada cual dirá quién es.
- Mándeles, señor, venir,
- Vaya un paje bien criado,
- Tráiganles mucho á su grado
- Los que han de hacer reir.
- Si me da la comision,
- Presto los despacharé,
- Porque haré la provision
- Más conforme á la razon
- Que yo en ellos hallaré.
- Manda el Duque que partais
- Para hacer luégo un viaje,
- Por correos de aventaje,
- Pues siempre en todo volais.
- Iréis hasta á Gibraltar
- Muy en seso y muy de véras
- Orillas siempre á la mar,
- Y mandad atalayar
- Si verán nuestras galeras.
-
-Vuelven Joan de Sevilla y Gilot, y dicen que una armada de turcos han
-tomado las tres galeras y están en Dénia, y dice el capitan:
-
- A consejo, á consejo,
- Que bien será menester,
- Dadme todos parecer
- Cada cual como hombre viejo.
- Que el consejo en perficion
- En los viejos floresció,
- Que en mozos hay confusion
- Si no fué el de Scipion
- Cuando á Roma libertó.
-
-Dixo Otro Comendador:
-
- Caballeros de Sanct Joan,
- Oyan todos este mote,
- Á las armas moriscote,
- Que bien menester serán.
- Por armas quiero mi dama
- Del turco que la tuviere,
- Que ganalla por la fama
- Es mejor que por la cama,
- Véngame lo que viniere.
-
-Dixo Otro Comendador:
-
- Yo pedir quiero la mia,
- Que no vivo ya sin ella,
- Porque estar tanto sin vella
- Ya parece cobardía.
- Batallar será por fe,
- Pues por fe será el motivo,
- Y si muero ganaré,
- Y si preso, ya yo sé
- Á qué sabe ser cativo.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Yo tambien no veo el hora,
- Pues que sé que ha de vencer
- La que m’ha de dar poder
- Para hacella vencedora.
- Ella es la que vencerá
- Con su fuerza y mi persona,
- Pues á mí vencido m’há
- Desta suerte dias ha
- Mi dulce brava leona.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Por metelles más espanto
- Vamos presto, que ya es tarde,
- Que me dirá de cobarde
- Mi señora en tardar tanto.
- Suenen, suenen nuestras mallas,
- Vaya, vaya muy de véras,
- Peleemos por ganallas
- Y será vencer batallas
- Y cobrar nuestras galeras.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Ya veis que siento en tardar,
- Pues que traigo yo en mis armas:
- Mis arreos son las armas,
- Mi descanso es pelear.
- Mi costumbre esta es
- Por vencer al Dios d’amor,
- Ya veis si será gran pres
- Libertar la que despues
- Puede hacerme vencedor.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Yo tambien de armas me arreo,
- Peleando por vencer,
- Pero no para ofender
- La que causa mi deseo.
- Esta es ya mi condicion,
- Mi señora la causó,
- Pues ya veis si es gran razon,
- Para salir de prision,
- Que la deje presa yo.
-
-Dixo otro Comendador:
-
- Mi señora, ¿qué dirá,
- Qué podrá decir de mí,
- Sino que si estoy aquí,
- Es por no estar todo allá?
- Este mote contradice,
- Que por oracion lo digo;
- Pues que por ella lo hice,
- Siempre mi boca lo dice:
- Cuando ménos más contigo.
-
-Dice el Capitan:
-
- Pues teneis tanto en memoria
- Cada uno vuestra dama,
- Caballeros de gran fama,
- Y’os prometo la victoria.
- Yo no quedo en la posada,
- De gana de verme en ello,
- Primero será mi espada,
- Por quien mi vida colgada
- Tiene siempre de un cabello.
-
-Va el Capitan, y viene con los turcos, con quien han de combatir los
-Comendadores uno á uno, para lo que veréis, y dice:
-
- Caballeros, sedlo en todo,
- Ya veis qu’el turco me espera,
- Si Dios quiere que aquí muera,
- Regíos con muy buen modo.
- Turco, vuélvete cristiano
- Y dame mi linda amada,
- Que esto te será más sano,
- Y sino, pon luégo mano
- Como yo pongo á mi espada.
-
-Vence el Capitan al turco y cobra su dama griega, y dícele:
-
- Gracias hago á mi Dios,
- Gran victoria me ha dado,
- Pues que vos la habeis ganado,
- Que yo no venzo sin vos.
-
-Respóndele su dama:
-
- Caballero de verdad,
- De muy alto corazon,
- Siempre estuve en libertad,
- Porque en vuestra gran bondad
- Nunca se siente prision.
-
-Pelea otro Comendador.
-
- Si tan turco más no fueses,
- Como hasta aquí has sido,
- Harás muy mejor partido
- Si mi dama me volvieses.
- Y sino, pon mano luégo
- Al espada como yo,
- Y verás que si te ruego,
- Es porque no vayas ciego
- Para aquel que te crió.
-
-Dice á su dama:
-
- Vuestra es esta mi victoria,
- Vos, señora, la vencistes,
- Pues que siempre lo tuvistes
- De vencer en mi memoria.
-
-Su dama responde:
-
- Caballero, vuestra es,
- Nunca vos seréis vencido
- De valiente y muy cortés,
- Porque muy tarde verés,
- Cortesano ser perdido.
-
-Pelea otro Comendador.
-
- Turco, oye lo que digo,
- Deja tu secta enemiga,
- Y á mí vuélveme mi amiga
- Y yo volverm’he tu amigo.
- Y sino, guarte de mí,
- Que de tí guardado estoy,
- Que la ley en que nascí
- Me defenderá de tí
- Por la fe que yo le doy.
-
-Dice á su dama:
-
- Gracias á Dios verdadero,
- Mi dama llevó el mejor,
- Qu’ella ha sido el vencedor
- Siendo yo su prisionero.
-
-Su dama responde:
-
- Caballero, vos vencistes
- A mí y al turco en verdad,
- Á él, pues que lo rendistes,
- Y á mí, porque causa distes
- De cobrar yo libertad.
-
-Pelea otro Comendador, y dice:
-
- Lástima tengo de tí
- Siendo tan turco en tu ley,
- Yo terné contigo ley
- Si tú la ternas con mí.
- Déjame mi dama ya,
- Que contigo va corrida,
- Y sino, aquí estará
- Quien dejártela hará,
- Ó tú dejarás la vida.
-
-Vence al turco y cobra su dama griega, y dícele:
-
- Señora, ser no pudiera,
- Pues que fuera sin razon
- Ser vos en mi corazon
- Y que turco me venciera.
-
-Respóndele su dama:
-
- Caballero vencedor,
- Á vos se ha de atribuir,
- Que teniendo tanto amor,
- No habia matador,
- Sino vos hacer morir.
-
-Pelea otro Comendador, y dice:
-
- Turco, no lo seas tanto,
- Y conviértete á Dios,
- Y pornáse entre los dos
- Paz con l’Espíritu Sancto.
- Y por dama cobrarás
- La reina Vírgen María,
- Y mi griega dejarás,
- Y sino, conoscerás
- Que rogar no es cobardía.
-
-Gana en el combate á su dama, y dícele:
-
- Señora, Dios que os crió,
- Permitió lo que ha sido,
- Que si el turco fué vencido,
- Vos sois la que le venció.
-
-Respóndele su dama:
-
- Caballero, para dos,
- Aunque fuesen más romanos,
- Haced gracias á Dios,
- Que no se dirá por vos:
- Más tuvo lengua que manos.
-
-Pelea otro Comendador, y dice:
-
- Yo ternía por mejor,
- Turco, que te convirtieses,
- Y mi dama me volvieses,
- Porque toda es desamor.
- Créeme, que yo lo sé,
- Déjala qu’es muy ingrata,
- Y sino, aparejaté,
- Que tal cual la cobraré,
- Aunque más y más me mata.
-
-Cobra su dama y dícele:
-
- Lo que dixe engaño era,
- Señora, para engañar,
- Que de vos sale el matar,
- Si el turco aquí muriera.
-
-Respóndele su dama:
-
- Buen caballero engañoso
- Y muy sabio en combatir,
- Vuestro engaño gracïoso
- Á vos hizo venturoso
- Y á mí me hizo reir.
-
-Pelea otro Comendador.
-
- ¿Quién te puso en tal favor,
- Turco mal aventurado?
- ¿Quién te hizo enamorado,
- Siendo el mismo desamor?
- Déxame, mi dama, Can,
- Que no es hueso de roer;
- Vuélvesela á su galan,
- Que tus ojos no verán
- Que yo te la deje ver.
-
-Dice á su dama:
-
- Vos, victorïosa dama,
- Sois semblante al Amazona,
- Que al gran Héctor en persona
- Quiso ver por su gran fama.
-
-Respóndele su dama:
-
- Si yo el Amazona soy,
- Vos sois Héctor ciertamente,
- Que si tal renombre os doy,
- Es por lo que hecistes hoy
- Contra un turco tan valiente.
-
-Pelea otro Comendador, y dice:
-
- Pues que cada cual venció
- Á su turco con gran fama,
- Turco, vuélveme mi dama,
- Pues que para mí nasció;
- Y sino, sé convidado,
- Que si me acampares vivo,
- Nunca serás libertado
- Por haber tú cativado
- Á quien me tiene cativo.
-
-Cobra su dama, y dícele:
-
- Mi señora, ya me veis,
- Que vos misma os libertastes,
- Vos sois la que peleastes,
- Pues que todo lo venceis.
-
-Respóndele su dama:
-
- Caballero, no burlais
- Mucho, gran verdad decis,
- Que los que d’amor penais,
- Fuerzas son con que matais
- Las fuerzas con que moris.
-
-Quedan vencidos los turcos y cativos, y requiébranse los Comendadores
-con sus damas.
-
-Caballero:
-
- Qué triunfo, qué victoria,
- Toda de gloria tan llena,
- Ganar damas para pena,
- Que la pena toda es gloria.
-
-Dama:
-
- Caballero, bien mostrais
- Cuánto en todo mereceis,
- Pues que tanto nos honrais,
- Que las penas que pasais
- Por gran gloria las teneis.
-
-Caballero:
-
- Diga qué sintió, señora,
- Ver á sus piés d’un reves,
- Cuando el Turco vió á sus piés,
- Siendo dél trïunfadora.
-
-Dama:
-
- Lo que yo podré decir,
- Alabar, señor, á Cristo,
- Que entre la muerte y vivir,
- Vos me habeis hecho reir,
- que en tal caso no s’ha visto.
-
-Caballero:
-
- Señora, bien es saber
- Cóm’os fué de servidores,
- Y á los turcos de favores,
- Que otro no podia ser.
-
-Dama:
-
- A mi Turco le ha ido
- Como vos lo habeis gustado,
- Que segun me ha tenido,
- Tan mandado l’he tuvido,
- Que jamas s’ha desmandado.
-
-Caballero:
-
- Yo tambien tengo un dolor;
- Pues ser otra no podia,
- Que favor al Turco haria,
- Más de miedo que de amor.
-
-Dama:
-
- Eso no pudiera ser
- Que de miedo yo le amase;
- Que esperando su valer,
- No tenía qué temer,
- Que más no me asegurase.
-
-Caballero:
-
- Turcos requiebros dirian,
- Turcos tan enamorados,
-
-Dama:
-
- No merecen ser burlados,
- Pues que tanto nos querian.
-
-Caballero:
-
- Celos querria tener
- Si licencia me daïs.
-
-Dama:
-
- Bien los habeis menester,
- Pues mostrais ménos querer
- De lo que, señor, mostrais.
-
-Caballero:
-
- Señora, ¿qué le presento
- El Turco su servidor?
-
-Dama:
-
- Lo que pudo y buen amor,
- Pues con obras lo mostró,
- L’arco y flechas que traia,
- En mis manos todo estaba.
-
-Caballero:
-
- Ya vuestra merced tenía
- Arco y flechas, pues heria
- Con los ojos que miraba.
-
-Caballero:
-
- Señora, ¿quién me dirá
- Este tiempo que n’os vi,
- Si os acordastes de mí,
- Que yo siempre estuve allá.?
-
-Dama:
-
- Nadi os lo dirá, señor,
- Como yo con más razon,
- Pues perdí todo temor,
- Confiando en la valor
- De vuestro gran corazon.
-
-Caballero:
-
- ¡Oh quién supiese, señora,
- Si sentistes unos tiros,
- No de bronzo, mas suspiros
- Que os tiraba cada hora!
-
-Dama:
-
- Sí sentí, pues allegaron
- Las pelotas hasta mí,
- Y á los turcos espantaron,
- Que’en mi boca retumbaron,
- Que por eco os respondí.
-
-El Capitan:
-
- Ea ya, señores, ea,
- Vamos, vamos á danzar,
- Porque yo quiero estorbar
- Con danzar esta pelea.
- Sea trisca, sí querrán,
- Y cantemos en la fiesta,
- Y las damas callarán,
- Y callando mostrarán
- Que el callar dan por respuesta.
-
-Dama:
-
- Fiesta de tanto placer
- No se puede festejar
- Con bailar y no cantar,
- Por vengarme en responder.
-
-Caballero:
-
- Damas que vengar se quieren,
- Pues no quieren amistades,
- Respondan lo que quisieren,
- Que pues matan y no mueren,
- Cantar quiero las verdades.
-
-Canta el caballero:
-
- En mi gesto se os amuestra
- Gran amor,
- Y en el vuestro á culpa vuestra
- Hay desamor.
- Siempre estoy mirando al cielo
- Cuando yo n’os puedo ver,
- Y vos daisme por placer
- Del pelillo pelo á pelo.
- Callo y mi gesto os amuestra
- Gran amor,
- Y en el vuestro á culpa vuestra
- Hay desamor.
-
-Respuesta de la dama:
-
- Si en el gesto se ha de ver
- Cuanto quereis,
- Poco mostrais el querer
- Que me teneis.
- Vos mostrais en vuestro gesto
- que teneis muy poco amor,
- Que tan sano servidor
- No podrá estar mal dispuesto.
- Ya por vos no puede ser
- Que amor mostreis,
- Pues que nunca por querer
- Enflaqueceis.
-
-Canta Otro caballero:
-
- Yendo y viniendo
- Vóyme enamorando,
- Una vez riendo,
- Y otra vez llorando.
- N’es la de mi ciego
- Voluntad pequeña;
- Mas arde mi fuego
- Si le añaden leña.
- Vánmela añadiendo,
- Mis ojos mirando,
- Una vez riendo,
- Y otra vez llorando.
-
-Respuesta de la dama:
-
- Cuando más os veo
- Ir apasionado,
- Más y ménos creo
- Que estais namorado.
- Más amor y ménos
- Veo en su manera,
- Más amor de fuera,
- Y de dentro ménos.
- Sois otro Teseo
- Muy falsificado,
- Más y ménos creo
- Que estais namorado.
-
-Canta otro caballero:
-
- Cuando más y más os miro,
- Más sospiro.
- Tanto tengo que mirar
- En su gesto muy hermoso,
- Que me hace sospirar,
- Pues no soy su venturoso.
- Si me quiero retirar
- De miraros, como os miro,
- Más sospiro.
-
-Respuesta de la dama:
-
- Si os creyese cantaría,
- Sospirastes Baldoínos
- Las cosas que más queria.
- No tengo mucha razon
- De cantar este cantar,
- Pues que vuestro sospirar
- Muy falsos sospiros son;
- Si n’os correis cantaria:
- Sospirastes, Baldoínos,
- Las cosas que más queria.
-
-Canta otro caballero:
-
- ¡Ay que me matais!
- Caballero, ¿qué teneis?
- Señora, muerto m’habeis.
- Por mi vida que os burlais.
- ¿Cómo puedo yo burlar
- Burlas que son tan de véras,
- Pues matais de mil maneras
- Para más enamorar?
- Cruelmente me matais.
- Caballero, ¿qué teneis?
- Señora, muerto m’habeis.
- Por mi vida que os burlais.
-
-Respóndele su dama:
-
- Caballero burlador.
- Mas lo sois vos, mi señora.
- ¿Para qué os burlais d’amor?
- Porque vos sois burladora.
- Huélgome que lo otorgais,
- No habeis menester tormento.
- Por vida vuestra, que miento,
- Que vos sois la que burlais.
- ¿Para qué os burlais d’amor?
- Tened vergüenza en mal hora.
- Más burlais vos, mi señora,
- Que yo no soy burlador.
-
-Canta otro caballero:
-
- Vaya, vaya, en hora mala,
- Vaya, vaya.
- He perdido mi dormir,
- Y no le quiero cobrar.
- Porque más quiero morir
- Que vivir para penar.
- No lo quiero más buscar
- Si Dios me vala,
- Vaya, vaya, en hora mala,
- Vaya, vaya.
-
-Respuesta de su dama:
-
- Venga, venga, en hora buena,
- Venga, venga.
- Dicen si quiero un truhan,
- Que burla de servidores,
- Burlára de mi galan,
- Que quiere morir d’amores.
- Dalles ha, pues son traidores,
- Mala strena,
- Venga, venga, enhorabuena,
- Venga, venga.
-
-Canta otro caballero:
-
- Loco estoy del mal que siento;
- Piedras me haceis tirar,
- Búscame mi entendimiento,
- Yo no lo quiero cobrar.
- Mucho más vale ser loco,
- Que morir con la cordura,
- Yo moria poco á poco,
- Y hora vivo con locura.
- Con ser loco estoy contento;
- Pues no siento mi penar,
- Búscame mi entendimiento,
- Yo no lo quiero cobrar.
-
-Respuesta de su dama:
-
- Un loco tengo donoso,
- Por amar
- No quiere el seso cobrar.
- Yo querria que sanase,
- Vále buscando su seso,
- Tírale piedras y vase
- Como si fuese sabueso.
- Muestra tener más reposo
- En loquear,
- No quiere el seso cobrar.
-
-Canta otro caballero:
-
- Con dolores descorteses
- Voy cantando por las calles:
- Mala la vistes, franceses,
- La caza de Roncesvalles.
- Tengo mal frances d’amor,
- Qu’es peor que mal frances,
- Que jamas curado es
- Sino de quien da el dolor;
- Deste mal há muchos meses
- Que me sienten por las calles,
- Mala la vistes, franceses,
- La caza de Roncesvalles.
-
-Respuesta de su dama:
-
- Buena pro os haga, señor,
- Buena pro.
- Mal frances teneis d’amor,
- Tenéoslo.
- Mal frances d’amor no sé,
- Buscad quién os l’ha pegado;
- Yo n’os tengo enamorado,
- Que nunca vistes por qué.
- Buena pro os haga el dolor,
- Buena pro,
- Mal frances teneis d’amor,
- Tenéoslo.
-
-Canta otro caballero:
-
- No sé qué me digo,
- No sé qué me hago,
- Dame amor un higo,
- Y tómole por pago.
- Tal os pague amor
- Á cuantos burlais,
- Pues que no tragais
- Higos por amor.
- Ya no estoy conmigo,
- No sé qué me hago,
- Dame amor un higo
- Y tómole por pago.
-
-Respóndele su dama:
-
- Si l’amor n’os da un higo,
- Y’os daré una castañeta,
- Pues teneis falsa riseta
- De enemigo.
- Vos teneis muy buena paga,
- Pues que de burlas servis,
- Buena pro, señor, os haga,
- Ya que todo os lo reis.
- Vuestra cara es el testigo,
- Tomad una castañeta,
- Pues teneis falsa riseta
- De enemigo.
-
- * * * * *
-
- No más trisca y acabemos
- Con tener debida ley;
- Pues vieron casa de rey,
- Á los turcos libertemos.
- Y mandémosles bailar,
- Pues su mal volvió alegría,
- Que no sentirán pesar,
- Pues se vean libertar
- Para volverse á Turquía.
- Turcos, pues lo mereceis,
- Cobrad vuestra libertad,
- Y si lo mandais, bailad
- Como en Turquía soleis.
- Y por más regocijar
- Dia, que tan dia fué,
- Que en placer volvió el pesar,
- Le podrémos acabar
- Con un torneo de pié.
- Esto es lo que hacer debemos,
- Vamos por las armas, vamos,
- Pues con armas nos honramos,
- Con las armas acabemos.
- Y vosotros no dejeis
- De bailar, pues dais placer,
- Que tambien pareceréis,
- Con el baile que haréis.
- Que podréis entretener.
-
-Acabado el torneo se acaba la farsa con esta copla:
-
- Si nos da, señor, licencia,
- Volvernos hemos á Malta,
- Aunque parece que falta
- Vista en no ver su excelencia.
- La fortuna que pasamos,
- Pasarémos en no veros;
- Que si dulce lo gustamos,
- Muy amargo lo esperamos
- Lo que se pierde en perderos.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, bien habeis mostrado que no son
-farsas las que vos haceis, pues de vuestras burlas se pueden sacar
-avisadas véras, y de las véras avisadas burlas, como mostraron: _Los
-comendadores, por mi mal os vi_; que esto puede cantar Juan Fernandez,
-vuestro competidor, pues los vió, para tener envidia de vos, por
-habellos hecho tan cortesanos en las burlas como en las véras.
-
-Dixo don Luis Milan: Si las de vuestra excelencia no fuesen burlas
-para favorecer, creeria que son véras para burlar, que de reyes es
-burlando hacer mercedes, como oirán en este cuento: Nuestro valenciano
-Penarroja, comendador de Christus, viviendo con el rey Manuel de
-Portugal, fuéle á demandar casamiento, y díxole: Decey, Comendador,
-¿habeis casado por trato ó por amores? y respondióle: No, señor, sino
-por trato; y el Rey le dixo: ¿He vídevos ella? Quiso decir con esta
-burla, que si le habia visto ella ántes de casar, siendo tan feo, nunca
-le tomára por marido, y si habia casado por amores, creyéralo, pues no
-hay amor feo; y despues de haber burlado con él, le dió más de lo que
-demandó; que burlas de reyes mercedes son.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, las burlas de su excelencia lo han
-sido para mí, y no para vos, pues me ha dicho que vi los Comendadores
-de vuestra farsa por mi mal, para tener envidia de vos; y téngola, pues
-habeis sabido hacer lo que os diré con este romance:
-
- Más pesar he de vos, Conde,
- Pues no sois de envidiar
- En armar las cortesanas
- Damas para farsear.
-
-Dixo don Luis Milan: Juan Fernandez, lo que yo hice de burlas vos lo
-haceis de véras, como en este contra romance al vuestro oiréis:
-
- Siempre os vi, señor don Juan,
- Armado de cortesanas
- Contra damas muy galanas
- Por ser muy bajo galan.
-
-Dixo don Diego: No teneis razon, Joan Fernandez, de buscar tachas
-donde no las hay, que os tacharán; tachador real de córtes pareceis, ó
-coracero en poner tachas en la coraza de don Luis Milan, teniendo tan
-fuertes launas de respuestas, que no las pasarán vuestros hierros, que
-por ser de amores bajos, cuentos son para burlar.
-
-Dixo don Francisco: Don Diego, bien habeis defendido á don Luis Milan,
-vuestro amigo, perro ropero me habeis parecido, de aquellos que les
-dicen, guarda la ropa, guarda la ropa.
-
-Dixo la señora doña Beatriz de Osorio: Señora doña Mencía, donoso ha
-sido don Francisco, que á don Luis Milan ha hecho hacer risa de perro,
-y mereceria que se quedase con ella, pues los mofadores parece que
-regañan riendo quando quieren mofar.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Señora doña Beatriz, no puede parecer
-don Luis Milan á lo que no paresce, que no siendo perras sus cosas,
-haga risa de perro; más parece á risa de córte, que risas de avisados
-reprensiones son.
-
-Dixo la señora doña Violante: Señora doña Merina de Tovar, ¿qué le
-parece destas dos lanzas que han corrido estas señoras? ¿á quién daria
-vuestra merced la mejoría,? que el merecimiento no debe estar sin
-precio.
-
-Dixo doña Merina de Tovar: La señora doña Mencía corrió mejor lanza,
-pues socorrió á don Luis Milan, que estaba corrido de verse apodado á
-risa de perro, por haber sido mucho reido. Y la señora doña Beatriz de
-Osorio no corrió mala lanza, pues corrió á don Luis Milan, que ha sido
-echar lanza en Fez, lo que yo les doy es lo que se traen consigo, que
-el merecimiento no está sin precio. Dixo la señora doña Luisa: Señora
-doña Joana de Guzman, adevinar querria lo que vuestra merced piensa y
-debe ser; que tiene muy risueño el servidor, y es señal de poco amor.
-
-Respondió la señora doña Joana de Guzman: Señora doña Luisa, mi
-servidor no rie de poco amor, mas ríese de lo que sé.
-
-Dixo la señora doña Castellana: Señora doña Joana de Dicastillo, ¿de
-qué puede reir el servidor de la señora doña Juana de Guzman? ¿si se
-rie que le dicen don Donoso, y nunca dice donaires?
-
-Respondió la señora doña Joana de Dicastillo: Señora doña Castellana,
-á jornadas es donoso, que el otro dia acertó á decir uno á su dama, y
-fué que la apodó á saboga, que tenía gusto para contentar, y espinas
-para ahogar, y ella le dixo: que tenía donaires de pescador. Y él
-respondió:
-
- Si pescase vuestro amor,
- Sería buen pescador.
-
-Y ella replicó:
-
- No me dejaré pescar
- En vuestra mar.
-
-Y él se fué desavenido con ella, y así está como halcon encapirotado,
-que no dice nada.
-
-Dixo don Luis Milan: Muy contento estó de la señora doña Beatriz de
-Osorio, que me apodó á risa de perro, porque me hizo mercurino, de la
-propiedad del planeta Mercurio, que le pintan la cabeza de perro, por
-ser muy sentido y entendido; y así risa de perro es de avisado, que
-apénas ha de mostrar los dientes cuando rie, mostrando que siente lo
-bueno y lo malo de la conversacion, y á lo bueno ha de reir como quien
-alaba, y á lo malo como quien reprende. Dixo que yo reia regañando
-cuando queria mofar, y en esto quiso decir mal de mí, ó no me entendió,
-que mejor mostró la señora doña Mencía entenderme, en lo que respondió
-por mí; y aunque en mí no haya tanto bien como dixo, en su mercad hay
-aviso para hacerme más de lo que soy, pues puso nombre risa de córte,
-á la que la señora doña Beatriz dixo de perro; que no es perra ni
-mofadora la risa que al reprendido mejora.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, mucho querria saber cómo se ha de
-reir para alabar ó para reprender, que yo nunca he oido ni visto risas
-que hablen, sino agora.
-
-Respondió don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, razon sería que me
-hubiésedes entendido las risas que me habeis hecho hacer muchas
-veces; que por responder á lo que me habeis preguntado, contaré lo
-que á muchos caballeros y á mí nos contastes en el Real, delante su
-excelencia; y dixistes que viniendo muy tarde á dormir, pasada media
-noche, os desnudastes solo por no ser sentido; despertó vuestra mujer,
-muy brava y celosa riñéndos mucho, y como le sobrase la razon, á vos os
-faltaba para respondelle, y siempre callando os acostastes; y ella, de
-muy enojada, dándoos empujones os trajo hasta la orilla al despeñadero,
-y como vos os vistes tan apretado, porque no os derribase de su cama,
-dixístesnos que le tirastes una púa, y ella os dixo: _Vade retro_,
-Satanas, que mi marido no era tan sucio; y huyendo de la cama, y vos
-tras ella le respondistes: Mujer, no soy Satanas, sino puerco espin,
-que cuando le aprietan tira púas. Y preguntándome el Duque qué me habia
-parecido del cuento, yo le respondí: Señor, preguntaldo á mi risa; y
-él me dixo: ¿Qué, las risas hablan? yo le dixe: Cuando el reir es con
-zuño y gesto de menosprecio, entónces es reprender, y el sonreir con
-gesto amoroso es alabar, que harto hablan las risas, que descubren á
-los ánimos lo que sienten. Si Joan Fernandez me cree, ántes se dejará
-despeñar de la cama, que hacer más el puerco espin.
-
-Dixo Joan Fernandez: Bien será mudar de nuevas, porque mi mujer se ha
-parado colorada y está corrida. Yo le he hecho del ojo que disimule, y
-no sé si lo hará.
-
-Respondió la señora doña Hierónima: No cumple hacerme del ojo, ni del
-dedo, que calle, pues no es para disimular lo qu’es mal disimularlo;
-que sufrir la mujer al marido, no ha de ser para que la tenga en poco
-como vos haceis, que á su excelencia quiero pedir justicia de vos, que
-os mande no saqueis cuentos sobre mí.
-
-Dixo Joan Fernandez: Mujer, mirad lo que decis, que nunca saqué cuentos
-sobre vos, que siempre quereis que yo esté debajo, y á vuestro mando,
-que yo no he casado con mujer, sino con hombre; y así cuando las damas
-me preguntan qué hace doña Hierónima, vuestra mujer, yo les digo:
-Señoras, no se puede vivir con don Hierónimo, mi marido, que yo soy la
-mujer, pues ella no lo quiere ser.
-
-Respondió la señora doña Hierónima: Si yo no hiciese el hombre, ninguna
-mujer ternia segura en casa de vos; y á tal marido tal mujer.
-
-Dixo la Reina: Doña Hierónima, reir me habeis hecho de buena gana;
-amostráme cómo haré el hombre, pues vuestro marido ha mostrado al
-Duque, mi señor, á ir tras las de su casa.
-
-Respondió el Duque: Vuestra alteza es tan celosa, que á mí me ha hecho
-celoso, y por esto voy tanto tras sus damas, para guardallas.
-
-Dixo Joan Fernandez: De la boca me lo quitó vuestra excelencia, que eso
-mismo le queria decir á doña Hierónima, mi mujer.
-
-Respondió la señora doña Hierónima: ¿Qué le parece á vuestra alteza,
-qué buen médico y apotecario son? mejor visitan las sanas de casa que
-las enfermas; que yo estando enferma poco há, halló al mio mi hermana
-vestido como á médico, tentando el pulso á una criada mia, y díxole:
-Hermano, ¿qué es eso que haceis? y él respondió: Señora, no soy quien
-pensais, que el médico de casa soy.
-
-Dixo don Francisco: Si vuestra alteza y su excelencia mandan, aquí está
-á la puerta un Rey d’armas que viene á publicar un cartel; entrará si
-le dan licencia.
-
-Dixo el Duque: Hacelde entrar, que el corazon me dice qu’es alguna
-fiesta que don Luis Milan quiere hacer en servicio de su dama. Entró el
-Rey d’armas, y publicó este cartel, que dice:
-
-Muy altos príncipes y señores: Yo Miraflor de Milan, caballero errante,
-os hago saber que soy llegado á esta tierra, por dar cabo á una
-aventura, ó acabar mi desventura, y es que hallándome por el reino de
-Frigia, en el puerto Tenedo, donde la griega armada tuvo diez años
-sitiada Troya, salí de mi galera, y siendo en tierra sentí una voz que
-me dixo: Sube en ese monte nombrado Ida, que delante tienes, donde
-Páris Alexandre fué criado, y estuvo hasta que hizo el juicio á las
-diosas, dando la manzana de oro á la Vénus, por más hermosa que la Juno
-y la Pallas, y sabrás lo que has de hacer. Y subiendo hallé al entrada
-dél la fuente de Policena, que el retrato della, en bulto de cristal,
-sobre una columna estaba, echando agua por un caño de oro que en los
-pechos tenía con un letrero que decia:
-
- Quien d’esta agua gustará,
- Hermosura beberá.
-
-Yo, queriendo beber della para que me viese hermoso la que feo le
-parecia salió un caballero armado de unas muy hermosas y ricas armas,
-con unas letras de oro por ellas sembradas, que decian:
-
- Yo soy Achíles, mandado
- Que l’agua de Policena
- No deje beber de grado
- Si Cupido no lo ordena.
-
-Yo, que vi la guarda desta fuente ser Achíles, pensando cómo podia
-ser esto, estuve más espantado que de verme en batalla con él; que la
-muerte no deshonra cuando el matador da honra.
-
-Y viniendo á palabras, me dixo: Nadi merece gustar del agua que no
-pude beber; que do falta el merecer, nadi se debe probar. Yo, que
-me vi despreciado, holgué que me dió ocasion de ensañarme con él, y
-respondíle:
-
- No estará sin merecer,
- Quien ventura le quisiere,
- Desta agua dejar beber.
-
-Y él metiendo mano á su espada y yo á la mia, combatimos gran rato,
-hasta que sentimos una voz que dixo:
-
- Achíles, deja beber
- Del agua de Policena
- Á Miraflor á su placer.
-
-Y él con un gran sospiro desapareció, que no vi por dónde se fué; yo,
-bebido que hube del agua, vime en ella tan hermoso como ántes era feo.
-
-Pasé más adelante, y vi un otra, nombrada la fuente de Casandra, hija
-de Priamo, rey de Troya, que profetizó la destruccion de los troyanos y
-no fué creida; y asimismo estaba un retrato della de bulto, de piedra
-amatiste, sobre una columna, con un caño que de la frente le salia,
-echando agua por él, con este letrero que decia:
-
- Quien d’esta agua beberá,
- La sciencia de Casandra
- Alcanzará.
-
-Yo, queriendo beber della, vime delante un caballero con unas armas
-negras y unos letreros de oro por ellas, que decian:
-
- Corebbo soy por querer,
- Que si amor no me lo manda,
- De mi señora Casandra
- Su agua no dexe beber.
-
-Conociendo que este caballero era Corebbo, que la hermosura de Casandra
-le hizo enemigo de sus amigos, y amigo de sus enemigos, como amor suele
-hacer, que por selle servidor, siendo griego, sirvió á los troyanos
-contra sus griegos en la guerra que tuvieron, y viendo que de Troya
-habian hurtado sus enemigos á Casandra, su señora, salió sólo contra
-ellos, y peleó de tal manera, que su dama se salvó y él fué muerto allí
-por ella; y viniendo él y yo á las armas, por defenderme que no bebiese
-del agua, sentimos la misma voz que le dijo:
-
- Corebbo, Cupido manda
- Que del agua de Casandra
- Á Miraflor dejes beber.
-
-Desapareció, que ni sé cómo vino ni por dónde se fué, y bebí del agua,
-que me pareció de tal gusto como lo que da á gustar; pues que nadi se
-hartaria de beber sabiduría.
-
-Y pasando más adelante, hallé un otra, nombrada la fuente de Elena,
-mujer del rey Menelao, griego, que fué robada de Páris Alexandre,
-hijo del rey Priamo de Troya, en venganza del robo que hizo Hércules,
-griego, de Hesiona, troyana, hija del rey Loomedon, troyano, que
-entónces reinaba, llevándola á Grecia, que fué causa de la destruccion
-de Troya; y vi, como en las pasadas fuentes, que esta hermosa Elena
-estaba de bulto damantino retratada sobre una columna, con un caño que
-de la teta izquierda le salia, echando agua por él, con un letrero que
-decia:
-
- Quien d’esta agua beberá,
- Otro Páris en amores se verá.
-
-Yo, queriendo beber della, con gran desseo de verme tan venturoso
-como Páris en amores, vi venir á gran prisa un caballero muy hermoso,
-armado de muy ricas y hermosas armas, con un arco y saeta encarada para
-mí, con un letrero que en la ventanilla de la celada traia, que desta
-manera decia:
-
- Páris só que voy en pena
- Sino cuando vengo á ver
- Para no dejar beber
- L’agua de la reina Elena.
-
-Yo, que por el letrero conocí que este caballero era Páris Alexandre,
-hijo del rey Priamo de Troya, que siendo preñada dél la Reina, su
-madre, ensoñó que paria una hacha quemando á toda Troya; y sabido por
-el Rey, su marido, de los sabios que tenía, que este sueño significaba
-la destruccion y pérdida de todo su reino, mandó por consejo dellos
-que luégo en nacer lo matasen; y como nació este infante muy hermoso,
-su madre no tuvo corazon de hacelle matar, y mandó á una criada suya
-que ántes del dia lo echase al pié deste monte Ida, secretamente que
-nadi lo supiese, y que lo dejase allí; viniendo el dia, fué hallado
-por un pastor, que lo crió como á hijo suyo hasta que fué hombre, y
-saliendo muy gran luchador, que jamas halló quien le venciese, llevólo
-el pastor que lo habia criado á una fiesta de lucha que en Troya se
-hizo, donde venció á Hector y á todos sus hermanos; y espantados dél,
-quisieron saber quién era y supieron toda su historia. Y conocido
-ser hijo del Rey, por decir la Reina que no lo habia hecho matar,
-alegráronse todos y quedó con ellos; yo, pensando con el arte que me
-hacian ver lo que via, muy espantado fuí á beber del agua, y Páris
-tiróme una saeta que en mi escudo quedó enclavada, y echando mano á las
-espadas, turó muy gran rato nuestra batalla, hasta que nos departió la
-misma voz que siempre oido habia, que le dixo:
-
- Páris, deja tu furor,
- Que mi voluntad ordena
- Que de la fuente de Elena
- Beba el agua Miraflor.
-
-Y desapareciendo como los otros, yo pude beber del agua desta fuente de
-Elena, que tal sabor tenía como Páris la gustó, al principio dulce y á
-la fin muy amarga; pues fué muerto de Pirro, hijo de Achíles, á quien
-Páris mató en el templo de Pállas, viniendo sobre seguro á tratar con
-la reina Hecuba y su hija Policena, para casar con ella; y si allí le
-mató Páris con engaño, fué porque Achíles habia muerto á Hector en la
-batalla á traicion, no osando acometelle cara á cara, que por traidor
-era tenido entónces quien tal hacia.
-
-Pasé más adelante y vine á parar en una muy hermosa plaza que en medio
-de lo más alto deste monte estaba, con un palacio real que el rey
-Priamo habia mandado hacer para cuando venía á cazar en este deleitoso
-monte, lleno de caza y muchos deleites, que al parecer todo animal
-allí vivia más tiempo; que el deleite virtuoso conserva la vida hasta
-el término della: y recreando de ver estas maravillas, vime delante un
-hombre de maravillosa presencia, y díxome: Sígueme y no receles, que
-entre enemigos no va quien favorecido está, de la manera que tú has
-sido en esta aventura de las fuentes, quedando más hermoso y más sabio
-y más venturoso, por haber alcanzado con tanta honra á beber del agua
-dellas. Tomóme de la mano y fuimos á parar donde paran los favorecidos
-de Cupido, que fué en la sala del alegría, pues todo parece que reia,
-y vi á Cupido y á su madre asentados sobre dos grifos de oro, que en
-el aire por maravilloso artificio estaban, con este letrero que desta
-manera decia:
-
- Por la tierra y por la mar
- Vuelan grifos del Amor,
- Desde el rey hasta el pastor,
- Qu’es reir y sospirar.
-
-Yo, con el acato que debia, hablé desta manera al Amor: ¡Oh Cupido! no
-sé cómo servirte las grandes mercedes que me has hecho, que por tu mano
-haya sido merecedor de beber el agua de las tres fuentes que en este
-monte tuyo están, que, por ser de tanto valor, muy pocos beberán dellas
-si no es por tu favor; yo te suplico me mandes con qué te sirva porque
-sepa lo mejor, y respondiendo con estas amorosas palabras, me dixo:
-
-¡Oh Miraflor de Milan! tan pagado estoy de tí como tú deudor á mí, que
-por lo que mereces te he pagado, y no por cuanto hecistes ni harás por
-mí; tu has de partir luégo para la ciudad de Valencia de Aragon, mi
-mortal enemiga, pues reino tan poco en ella, que me ahorcaron en una
-justa, como tú sabes, que sólo en tí quedé vivo por una obra que en
-honra mia heciste, mostrando tu gran lealtad y la poca que los jueces
-tuvieron en dejarme ahorcar contra razon, siendo los aventureros que
-me defendian ganadores y perdedores de perdidos, pues á la fin fuí
-ahorcado por ser muy desconocidos; donde se vió el poco amor que tienen
-y el mucho que hay en tí, pues se ve que por ser desamorados, las damas
-hacen gestos á los caballeros burlando dellos, y ellos guiñan dellas de
-cola de ojo, que dias hay que no se conocen los unos á los otros, pues
-ellos parecen tuertos por guiñar, y ellas desamoradas por mofar, y de
-aquí viene que se van cantando:
-
- No fie nadi d’amor,
- Qu’es mudable y burlador.
-
-Y así no se fian unos de otros, que si un caballero quiere servir,
-ha de dar fianzas que no ha de guiñar, y ellas dar fiadores que no
-han de mofar; y en llegando á tu Valencia, enviarás un cartel por
-el rey d’armas mio, que de aquí llevarás nombrado el Revolvedor, y
-mandarle has presentar de parte tuya á los desamorados valencianos
-tuyos, y tomarás por querella, que, por el desacato que me hicieron
-y menosprecio de ahorcarme, les combatirás que me fueron traidores en
-un torneo de pié, á tres golpes de pica y cinco de espada; y porque
-vean cómo pago á mis leales amadores, como tú eres, escríbeles las
-maravillas que en este monte te hice ver, y la gran honra y provecho
-que has ganado por combatir con tan nombrados caballeros y beber del
-agua destas tres fuentes, de tanto valor y propiedad como son; agora
-véte y harás como quien eres, que yo nunca te faltaré. Y así me partí
-el más contento hombre que del amor se partió, por donde os desafío con
-ese cartel de hoy en un mes en la plaza Mayor, dicha el Mercado, con
-las condiciones y armas y querella que aquí tengo dicho; y el combatir
-será sobre el monte Ida que allí veréis, y al subir dél me hallaréis
-á mí primero, defendiendo que no beban del agua de la fuente que yo
-guardaré, y el que mejor lo hiciere que yo tenga libertad de pasar
-adelante, si querrán probarse con Achíles y Corebbo y Páris, que allí
-estarán guardando sus fuentes que no beban del agua dellas, y el que
-pudiere pasar y vencer todos estos caballeros, y llegáre al palacio
-real del dios d’amor, que allí verán, su madre, la diosa Vénus, le
-alcanzará perdon que no esté en desgracia de su hijo Cupido, y daránle
-un anillo nombrando el venturoso, con un letrero en torno dél que dirá:
-
- Quien anillo llevará del amor,
- Será anillo de su dedo el servidor.
-
-Dixo el Duque: En mi vida oí cartel que más placer me diese, por
-haber contado la maravillosa y extraña aventura de las fuentes del
-monte Ida. Si en libertad estuviese, yo iria á probarme en ella, que
-no es caballero el que no emplea su vida por alcanzar honra y fama,
-mayormente donde se alcanzaria tan gran provecho bebiendo del agua
-destas tres fuentes, que dellas se alcanza hermosura, que yo la querria
-para parecer bien á la Reina, mi señora, y sabiduría para disimular los
-celos que tengo de don Pedro Milan, y ventura para que no me fuese más
-contraria.
-
-Dixo la Reina: Y’os digo, por mi fe, que si fuese caballero, me iria
-á probar en esta aventura por ganar hermosura para parecer bien á don
-Pedro Milan, mi servidor, y sabiduría para saber cómo le va al Duque,
-mi señor, en amores, y ventura para ser más querida dél.
-
-Dixo don Francisco: Si una dama me diese licencia, yo iria á probarme
-en ella, y si alcanzase la hermosura, no la querria, sino para matar de
-celos á un competidor mio, y la sabiduría para saber si una dama burla
-de mí ó no, en hacerme un higo debajo manga que me hace en verme, y la
-ventura para que fuese venturoso con ella, que siempre me desengaña en
-ponerme á la ventana una mona cuando le doy vueltas.
-
-Dixo don Diego: Si no fuese que soy desdichado en aventuras, no
-tardaria de verme en ésta, que muy poco se aventura para lo que
-se gana; y si alcanzase la hermosura, la querria por no tener que
-agradecer mucho á mi dama, que los feos han de agradecer que los dejen
-servir, y á los hermosos se les ha de sufrir, pues hermoso alegre y feo
-entristecen; y si alcanzase sabiduría la emplearia para que nunca me
-acabasen de entender, que lo entendido desprecia el no saber que nada
-aprecia; y si alcanzase la ventura, no la querria sino para no tomar
-lo que se alcanza con ella, pues mucho mejor sabe lo que por merecer
-se posee, como dixo un criado favorecido en este cuento que oiréis:
-Un rey muy soberbio no queria hacer mercedes por merecer sino por
-ventura, pretendiendo que todo servicio se le debia de deuda debida, y
-queriendo usar desta mala plática, mandó henchir muchas arcas la metad
-de caras que hacian gestos para burlar, y las otras de mano de fe, que
-tienen solo un dedo alto, y los que habian de recibir las mercedes
-abrian las arcas, y el que abria arca que hacia gestos de burlar,
-decíale el Rey: Toma deso que tú me das, que la ventura le paga á quien
-de su señor se burla; y el que abria arca de fe el Rey le decia: Toma
-deso que tú me das, y hacíale mercedes. Y el criado favorecido no quiso
-abrir arca ninguna y dixo:
-
- No quiero bien por ventura,
- Sino por merecimiento,
- Que no puede dar contento
- Lo que se da por locura.
-
-Dixo Joan Fernandez: Si mi mujer no quisiese ser el marido, ternía
-libertad de irme á probar en esta aventura, que tan hombre me hallo
-para pelear con hombres, como mujer para resistir á mi mujer, y si
-alcanzase la hermosura, no la querria sino para que una dama no dixese
-una mentira de celos, porque se ha dado á entender que ando tras de una
-camarera suya, y cuando paso por su puerta á hora de vueltas, arremete
-á su criada, y dándole pellizcos, le dice: Toma, porque te festeja don
-Feo, y su criada le dice: No es sino don Hermoso; No es sino feo; No
-es sino hermoso: alborotan toda la casa hasta que las departen; y si
-alcanzase la sabiduría no la emplearia sino para saber cuándo andan de
-véras ó de burlas los amores desta criada de la dama de los pellizcos,
-diciendo yo por un agujero que le hablo, decidme, por vuestra vida:
-¿Andáis conmigo de burlas ó de véras? y respóndeme: Un dia de burlas
-y otro de véras, porque veais quién son mujeres; y si alcanzase la
-ventura, no la querria sino para ganar de venturoso lo que gano de
-porfiado, que diez años, los mejores de mi vida, me ha costado una moza
-aragonesa, y díceme cuando conmigo se enoja: Andad para porfiado. Yo
-le digo: No soy sino venturoso en haberos alcanzado; y ella me dice:
-No sois sino porfioso, que nunca me fuistes agradoso. Yo dígole: Andad
-para moza; y ella me dice: Andad para viejo. Yo le digo: Troquemos si
-pensais que os he enojado; y respóndeme: Ya he trocado, que bien troca
-quien mejora.
-
-Dixo don Luis Milan: Yo me he de ver en esta aventura y si alcanzase la
-hermosura, no la querria sino para hacer celoso á Joan Fernandez, con
-nuestra competencia, porque va diciendo que nuestra dama le dice que
-me gana de gentil-hombre lo que yo le gano de más valido entre damas,
-y él me gana de jugador de pelota á largas, lo que yo le gano á la
-cuerda, y él me gana á la jineta lo que yo le gano á la brida, pues no
-me voy tanto della como él; y si alcanzase la sabiduría no la emplearia
-sino para saber qué le pasa por la cabeza á Joan Fernandez cuando
-vuelve los ojos en blanco y mira al cielo, y dice, tan blanco el ojo,
-que yo creeria que alguna moza se le ha ido de las redes quando retiga
-los ojos, y si alcanzase la ventura, no la querria sino para ganalla
-donde Juan Fernandez la pierde, y perdella donde él la gana;
-
- Que segun dicen las gentes,
- Entre damas siempre pierde,
- Y con mozas siempre gana.
-
-Dixo el Duque: Horas dan, ya debe ser muy tarde, aunque no les querria
-dejar ir sin una condicion que nos veamos mañana, á la hora misma,
-así como estamos, que mucho querria más largamente platicásemos de la
-córte del rey Priamo de Troya, desde el principio de este reino hasta
-su malaventurado fin. Y sea sin falta, porque si Joan Fernandez la
-hace, don Luis Milan le ganará quince y treinta, con la ventaja que
-mostraria tenelle ganándole á este juego.
-
-
-_Aquí se acaba la tercera jornada._
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA CUARTA.
-
-Y DICE DON LUIS MILAN.
-
-
-Señor Joan Fernandez, el Duque me ha enviado un paje para que vaya con
-la dama, que ayer llevé, y quiere que le traiga una montería que tengo
-hecha del Rey de Troya con sus damas y caballeros, y que tenga cuidado
-de haceros ir, porque no perdais el juego de falta: yo querria que
-viniésedes, para que si os tengo de ganar, no sea por la falta que vos
-haréis en faltarnos, porque no digan que si yo gané en la conversacion
-fué por vos no estar en ella; aunque más os conviene ir á vos que á mí,
-pues dirian las damas que no osais veros conmigo en el campo cerrado de
-la gala, que es en sarau, donde más se muestra quien es galan, pues el
-que no lo fuese en sala no lo será en calle, que por más que vaya bien
-vestido y encabalgado, no será sino don Juan Mula, ó don Pedro Caballo:
-y tomad el primer consejo del enemigo y venid, que yo me voy, y vos,
-paje, id á casa de don Diego y don Francisco y Joan Fernandez, que
-menester será, segun se ha ido enojado, para que no hagan falta, sino á
-todos les ganaré el juego.
-
-Va el paje del Duque á casa de Joan Fernandez, y llama y respóndele una
-criada. _Paje._ ¿Quién está en su casa? ¿quién está en su casa?
-
-_Criada._ El que no está en la ajena.
-
-_Paje._ Mirad qué fria razon. Mas pensé que habia de estar en casa
-ajena el que está en la suya. ¿Quién está arriba? ¿quién está arriba?
-
-_Criada._ El que no está abajo.
-
-_Paje._ ¡Oh cuerpo de mí qué frialdad! Esta debe ser la que dicen
-mozuela de Caraza.
-
-_Criada._ Ved si sois vos el que dicen
-
- Tirte allá, que no quiero,
- Mozuelo Rodrigo,
- Tirte allá, que no quiero
- Que burles conmigo.
-
-_Paje._ Mejor os podrian decir á vos mozuela de Logroño; pues estais
-engroñada con quien n’os merece nada. Salid, veamos con quién hablo,
-si es del palacio ó del establo.
-
-_Criada._ Vos debeis ser del establo, que yo de palacio soy; pues á
-tales preguntas como haceis, tales respuestas mereceis. Mi señor Joan
-Fernandez contaba á la señora, su mujer, el otro dia, que tenía un
-criado, que donde quiera que lo enviaba, siempre le traia mal recaudo,
-y púsole nombre paje del mal recaudo, y porque le daban grita los pajes
-sobre esto, lo despidió; quizá debeis ser vos: esperad, y decírselo he.
-Señor, á vuestra merced creo que viene un criado del Duque, y cierto
-debe ser el paje del mal recaudo que vuestra merced despidió.
-
-Díxole Juan Fernandez: Dile que suba, veamos si me trae algun mal
-recaudo, que peor se le llevará.
-
-Dixo el paje: El Duque mi señor me ha mandado que yo viniese á no sé
-quién, para que no falte de ir allá, como ayer le ofreció, que para
-luégo es tarde.
-
-Respondióle Joan Fernandez: Paje, mirad bien á quién os envian, que á
-mí no me nombran Noséquién.
-
-Dixo el paje: Señor, ya sé que no le dicen Noséquién, sino Nosécómo,
-que no me acordaba de su nombre sino del que vuestra merced me puso,
-que por él voy corrido y habré de irme de Valencia.
-
-Respondióle Joan Fernandez: ¿Y por qué me habeis puesto por nombre
-Nosécómo?
-
-Dixo el paje: Parecióme, señor, que los nombres y apodos han de ser
-conformes al parecer y condicion de los apodados, y con razon se le
-puede decir el señor Nosécómo, pues no se puede saber cómo han de
-contentar á vuestra merced; y por no enhadalle más voy á don Diego, por
-lo mismo que á vuestra merced soy enviado.
-
-Respondióle Joan Fernandez: Paje,
-
- Ios para burlador,
- Que mejor vais apodado
- Que vos sois apodador.
-
-Vase el paje para casa de don Diego Ladron y dice: Si tan mal me va en
-casa de don Diego como en la de Joan Fernandez, yo podré cantar:
-
- Estos mis cabellos, madre,
- Dos á dos se los lleva el aire.
-
-Pues me han dado tal pelillo el señor y su criada, ella debe pelar á su
-amo. Ya veo casa de don Diego, y una criada á la ventana, que le dicen
-la Peladilla; en nombre de Dios, y échome á nadar.
-
-_Paje._ ¡Ah, señora Peladilla! ¿está vuestro señor en casa?
-
-_Pelad._ Señor Pelado, no sé sino que para vos no hay nadi.
-
-_Paje._ Ea, por mi vida, diga la verdad, aunque pocas veces la soleis
-decir.
-
-_Pelad._ A lo ménos agora no he dicho mentira, pues pareceis gurrion
-pelado. No sé de qué gavilan habeis acampado.
-
-_Paje._ Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche.
-
-_Pelad._ Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que
-decis, y del nombre que me habeis sacado.
-
-_Paje._ ¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que
-no hay media bebida en ella.
-
-Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal
-recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres?
-
-Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me
-han sacado nombre gurrion pelado?
-
-Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al
-cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion
-pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun
-recaudo.
-
-Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se
-le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le
-hace valer á veinte y cuatro.
-
-Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que
-aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han
-enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo
-haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo.
-
-Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á
-casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de
-bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de
-sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana!
-¿por qué se entró de la ventana?
-
-_Guzm._ Por el paje del mal recaudo, si lo conosceis.
-
-_Paje._ Tan bien le conozco como á Guzmana de los afeites.
-
-_Guzm._ Mirad el murciégano, traga-morcillas, con qué ojos me mira; él
-no tiene vista para ver los papirotes que le dan cara cara, y ve los
-afeites que yo no traigo.
-
-_Paje._ No hablemos de mala vista, que el otro dia vi que os entrastes
-en casa de mosen Calamoja, por la grita que os dió un hombre, que
-topastes con él, haciéndole saltar la sangre de las narices, y él fué
-tras vos para ensangrentaros, y vos huyendo, os iba diciendo: A la
-lechuza, á la lechuza Guzmana de los afeites, encuentra-hombres, que no
-ve de dia.
-
-Salió don Francisco y díxole: ¿Qué alboroto es éste, Guzmana, con el
-paje del mal recaudo? ¿entendeisos los dos?
-
-Respondió Guzmana: El diablo le entienda á este pan perdido, mendrugo
-de casas, que, de bellaco, ratones no quieren comer dél; revesado de
-mesones, que yo me espanto cómo está en casa del Duque, si ya no es
-criado del secretario Sis.
-
-Dixo don Francisco: Paz, paz, con que no la hagais de boca, que
-engendraréis como víboras, que mata la hembra su macho al engendrar:
-Que mi Guzmana y vos ponzoña sois los dos.
-
-Vino don Luis Milan y dixo: ¡Ah señor don Francisco! hénos aquí ya
-con nuestras damas; la señora doña Mencía os está esperando al cabo
-de la escalera, que no se alcanza esto de damas. Mereceríades ser el
-ahorcado, y que os diese la vuelta, pues os haceis desear de quien
-sería mejor desealla.
-
-Respondió don Francisco: Don Luis Milan, mucho mejor es hacerse desear,
-que no aborrecer.
-
-Dixo don Luis Milan: Responda la señora doña Violante, pues es para
-responder por los dos.
-
-Dixo la señora doña Violante: Cabalgue presto, y vamos á recoger la
-señora doña Mencía,
-
- Que donde se puede perder,
- Quien se hace desear,
- Le vernán aborrecer.
-
-Allegaron á casa de la señora doña Mencía, y díxole don Francisco:
-Señora, diera yo mil vidas por vella hecha leon de cabo de escalera,
-por morir á sus manos, pues se podria decir este mote que yo en una
-justa saqué:
-
- Quien á vuestras manos muere,
- ¿Qué más quiere?
-
-Respondió la señora doña Mencía: Señor don Francisco, bueno es hacer
-del enojado las damas, por oir un adobo de tal galan como vos sois;
-que de leona que estaba al cabo de la escalera, por vos tardar tanto
-os matára, sino que vemos por el letrero de las manos que nos habeis
-dicho que ya n’os queda vida para que se os pueda dar la muerte; sino,
-dígalo la señora doña Castellana, si es verdad.
-
-Respondió la señora doña Castellana: Señora doña Mencía, nunca la
-he visto recibir engaño sino agora; y no es maravilla, que no son
-engañados sino los que no saben engañar. ¿No ve vuestra merced que don
-Francisco es el gato pajarero de nuestra vecina, que saltando tras
-pájaras por los tejados, aunque caya de muy alto, siempre cae de piés y
-queda sano? La señora doña Luisa se rie, díganos de qué.
-
-Respondió la señora doña Luisa: Señoras, de lo que yo me rio es que
-pocos dias há me contaron este cuento de don Francisco; él iba haciendo
-el gato de noche, por encubrir el rumor que hacia en un tejado por
-donde pasaba á cazar pájaras, y resbalando cayó de muy alto sobre un
-gran monton de plumas de almohadas, que de ventura halló para acampar
-la vida; y dióse gran prisa de maullar, porque nadi se hubiese pensado
-que fuese gato; y como el ruido de la caida fué grande, subió la señora
-de casa para ver lo que era, y vió un hombre casi todo cubierto de
-las plumas, maullando, y díxole: ¿Quién sois vos, que maullais? y
-él conosciéndola respondióle: Vuestro gato soy, señora; y ella mandó
-secretamente que subiesen agua, diciendo: Echalde agua, porque no se me
-muera el gato, echalde agua; y quedó tan gato mojado, que nunca más ha
-maullado en amores.
-
-El Duque vió venir las damas, y envióles el paje y dixo:
-
-Su excellencia ha visto á vuestras mercedes de la ventana de su
-aposento, y mandóme que las guiase allá, donde las aguarda la Reina.
-
-Dixo la Reina: Bien seais venidas, amigas mias; á esos caballeros que
-os han traido no digo nada, pues vienen á endechar, que el Duque mi
-señor quiere resuscitar hoy muertos, con una montería, que me han dicho
-que nos trae, de las damas y caballeros de Troya, don Luis Milan.
-
-Dixo el Duque: Señora, no veo el hora cuando oirla, que Joan Fernandez
-me ha dicho que es muy buena; óyala vuestra alteza, y será poner gana
-á don Luis Milan para decirnos lo que sabe de los troyanos, y si de
-lástima vienen las damas á llorar, en oir la crueldad que los griegos
-tuvieron con las damas troyanas, quedarán piadosas, que no podrán
-reirse de los que matan de amores; y roguemos á don Luis Milan que
-lea, que ya está con la obra en las manos, esperando que vuestra
-alteza se lo mande.
-
-Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de don Pedro Milan, vuestro
-primo, que leais, que y’os prometo de oir de buena gana por ser la obra
-milana.
-
-Respondió don Luis Milan: Con el favor de vuestra alteza será el obra
-del alteza que será, por oir quien la oirá.
-
-Y dice así:
-
- Damas salian de Troya,
- A una montería van,
- ¡Cuán hermosa y cuán galan
- Iba Elena!
- Presa va d’una cadena
- De oro fino, y de amor,
- Por la saya al derredor
- Bien labrada.
- Toda va invincionada,
- De rubís toda salió,
- Pues que Páris la robó
- A su grado.
- Saya del oro tirado,
- Pues d’amor tirada fué,
- Cuando con Páris se fué
- Para Troya.
- En sus pechos una joya
- Con un rico diamante,
- Por aquel hermoso amante,
- Amiga d’ella.
- Parecia una estrella
- De hermosura que guiaba,
- Mano á mano la llevaba
- Su amado.
- Todo su vestir broslado
- D’unas hachas que ardian,
- Y con letras que decian:
- Ardo yo.
- La madre que lo parió
- Ensoñó dél, que paria
- Una hacha que ardia
- A su ciudad.
- Invincion de crueldad,
- Pues que le costó la vida,
- D’él ni della no entendida,
- Mas gustada.
- Elena muy regocijada,
- Para más placer mostrar,
- Entonó este cantar
- Y cantó:
- Ojos que me veis en Troya,
- No seré más griega, no,
- Pues que Páris me robó.
- Fuerza tuvo de tirano,
- Pues que me pudo tirar,
- Gran cosario es en la mar
- Del amor este troyano.
- Ya no está más en mi mano
- Sino ser troyana yo,
- Pues que Páris me robó.
-
-Aquí salen á la caza Trohilo y Policena:
-
- Como un sol luégo salió
- Policena tan hermosa,
- Qu’es muy poco hacella diosa
- De hermosura.
- Su cuerpo, gesto y postura
- No se pueden alabar,
- Pues turbaban en mirar
- Toda vista.
- Tan graciosa sobre trista,
- Que fingia su alegría,
- Y en lo poco que reia
- Bien mostraba.
- Señalar lo que esperaba
- De su fin muy desastrada,
- Que por Pyrro degollada
- Se vió en Troya.
- ¡Oh resplandeciente joya!
- Tu hermosura te dejó,
- Pues á Pyrro no mató
- Tu hermosura.
- Caso fué de desventura
- Que se habia de seguir,
- Qu’el remedio del morir
- Es la muerte.
- Siguiendo su mala suerte,
- Sobre triste muy galan,
- Mano á mano los dos van,
- Trohilo y ella.
- Ella en todo ya una estrella,
- Y él un otro Héctor troyano,
- Despues de Héctor su hermano,
- En los troyanos.
- Ella y él que dos hermanos,
- Pues de bien invincionados,
- Los dos fueron muy nombrados
- Este dia.
- De un carmesí traia
- Una saya recamada
- De hilo plata, broslada,
- Toda estrellas.
- Y un sol eclipsado entr’ellas,
- Hecho de tan subtil arte,
- Que no parecia arte,
- Mas verdad.
- Vióse en él escuridad,
- Y d’estrellas resplandor;
- Invincion fué de dolor
- Y profecía.
- Las estrellas que de dia
- Todo eclipsi hace ver,
- Las más veces suele ser
- Muy gran mal.
- Harto fué mala señal
- De la muy triste jornada,
- De su Troya asolada
- Y todos ellos.
- Iba en rubios cabellos,
- Y tan claros rayos daban,
- Que los del sol se espantaban
- Y escondian.
- Enlazaban cuantos vian,
- Y ansí iban enlazados,
- Con muchos ojos colgados
- Della y dellos.
- Sino, dígalo de aquellos
- Achíles el fuerte griego,
- Si fueron rayos de fuego
- En que murió.
- Fué el vestido que sacó
- Trohilo muy señalado,
- De un carmesí broslado
- De leones.
- Ellos dicen quién él es,
- Que Trohilo fué un leon,
- Tal que puso en ocasion
- De perderse
- Á los griegos y volverse,
- Que mucho desconfiaban,
- Pues en Trohilo cobraban
- Los troyanos
- Las victoriosas manos
- De Héctor, que ya no vivia;
- Mas fortuna no queria
- Que así fuese,
- Porque Troya se perdiese,
- Como veis que se perdió;
- Policena se entonó,
- Muy suave,
- Á cantar como aquel ave
- Que la nombran ruiseñor:
- Aguas de la mar,
- Miedo he
- Que en vosotras moriré.
- Ondas turbias saladas,
- Al mejor de mi dormir,
- Ensueño que m’a de venir
- Por vosotras, malas hadas,
- Mil veces os he ensoñadas,
- Miedo he
- Que en vosotras moriré.
-
-Aquí salen Héctor y Andrómaca:
-
- Salió la mayor valor
- De hombre humano,
- Héctor era el troyano,
- Flor de la caballería,
- que con su gran valentía
- Estorbó
- Que griego no desembarcó
- Aquel dia que allegaron,
- Que ni tierra le ganaron
- Ni pudieran,
- Si los hados no quisieran;
- Pues aquel griego poder
- Todo se pensó perder
- En aquel dia.
- Mar de sangre parecia,
- El mar junto á la tierra,
- De la gran matanza y guerra
- Que Héctor hizo.
- Un griego le contrahizo
- Aquel dia en pelear,
- Ajaz Thalomon sin par,
- Por que vió,
- Desde el puerto Tenedo,
- Los griegos en perdicion,
- Y salió como un leon
- En sólo ver
- Que Héctor pudiera vencer
- Sólo á la griega armada,
- Fuese contra aquella espada
- Hectorea,
- Que tanto nombrada está
- Del gran Héctor invencible,
- Con denuedo muy terrible
- Y gran osar.
- Que al Héctor hizo hablar,
- De sus fuerzas espantado:
- ¡Oh caballero esforzado!
- Yo te ruego,
- Pues eres valiente griego,
- Que te conozca por nombre,
- Pues te conozco por hombre
- En tu persona.
- Hijo soy de Exiona,
- Yo soy Ajaz Thalomon.
- Esto fué la perdicion
- De troyanos,
- Que Héctor retiró sus manos,
- Este dia de los griegos,
- Que Ajaz Thalomon, á ruegos,
- Lo alcanzó.
- Por lo cual desembarcó
- El armada griega en paz,
- Por amor del fuerte Ajaz,
- Su primo hermano.
- Héctor, el valor troyano,
- De oro y verde ha salido
- Muy broslado su vestido
- De hazañas.
- D’él huyendo alimañas,
- Osos, tigres y leones
- Salvajes, sierpes, dragones,
- Que en miralle,
- No osaban esperalle,
- Que tan conoscido era,
- Por temor de una fiera
- Sin razon.
- Como del fuerte varon,
- Achíles dado por suerte,
- Para que diese la muerte
- Al desdichado
- De Héctor, muerto más por hado
- Que no por quien le mató,
- Porque nunca le esperó
- Cara cara,
- Tanto tiempo, que esperára
- Lo que suceder pudiera,
- Y buscó nueva manera
- Y ocasion.
- No sé si fué á traicion,
- Pues se puede presumir,
- No pudiéndolo sufrir
- En batalla.
- En razon y escrito se halla
- Que fué muerto á cautela,
- Porque muriese la vela
- Que velaba,
- Y á los griegos espantaba,
- Que si Héctor no muriera,
- Troya nunca se perdiera.
- Salió con él
- La joya de tal joyel,
- Con la saya de coronas
- Que la Reina de Amazonas
- Se la dió;
- Sólo porque meresció
- Hombre de tal merescer,
- Gloriosa tal mujer.
- ¡Oh qué dama!
- Más hermosa por la fama
- De mujer de tal ventura,
- Que la misma hermosura
- Como á dea,
- La reina Pantasilea,
- La miraba y la acató,
- Cuando la saya le dió
- Por el nombre
- De mujer de tan gran hombre.
- Las coronas que traia,
- Son por las que merescia,
- Y ganó
- De los reyes que mató
- Sobre Troya, su marido.
- Un sol era su vestido;
- Relucia
- De la grande pedrería,
- Finas, de muy gran valor,
- Por el muy fino valor
- D’él y della.
- Iba Andrómaca tan bella
- Como Héctor muy galan,
- Mano á mano los dos van,
- Y ella cantando:
- ¡Oh qué fresco y claro dia,
- Si no turban tristes hados
- La alegría!
- Rosas d’esta pradería,
- Cogidas y por coger,
- Bien nos va con el placer,
- Pues nos hace compañía;
- Buena va la montería,
- Si no turban tristes hados
- La alegría.
-
-Aquí salen Corebbo y Casandra:
-
- Tras éstas salió una dama
- Como radial cometa,
- Casandra, la gran profeta
- No creida.
- Con una invincion subida
- Y una ropa muy extraña,
- Y broslada una montaña
- Toda fuegos.
- Que si no estuvieran ciegos
- Los troyanos de valientes,
- Vieran estos accidentes
- Ser mortales.
- Proveyeran á los males
- Como Casandra decia,
- Que la ciega valentía
- Es peligrosa.
- Con su cara piadosa
- Entre dientes sospirando,
- Como quien rie llorando
- Descubria
- Que el placer no es alegría
- Con sospecha de pesar.
- Todo fué profetizar
- Su montaña,
- Porque viese cuanto daña
- No creer lo porvenir,
- Pues lo puede descubrir
- El alto cielo.
- Gran cordura es el recelo,
- Que Casandra lo mostró;
- La montaña que sacó
- Figuraba
- Troya, como se quemaba
- Rocafuerte su Illion,
- Quemada sin defension
- De aquel fuego
- De los griegos más que griegos,
- Pues sus llamas más quemaron,
- Cuanto más agua echaron
- En llorar,
- Damas tan de apiadar,
- Que aquel fuego se apiadára,
- Si sintiera y él gustára
- Lo que hacia.
- Su Corebbo la seguia
- Con tan acatado amor,
- Cuanto fué gran servidor
- De Casandra.
- Sacó d’una Salamandra
- Un vestir todo broslado,
- D’un raso fino encamado;
- Iba tal,
- Como aquel que va en su mal,
- Vivo en pena como el ciego,
- Pues viviendo en su gran fuego
- D’amador,
- Trasportado todo amor,
- Tal cual veis siempre se vió
- Salamandra, que vivió
- En la llama
- Desta tan hermosa dama,
- Como muestra su invincion.
- No salió con su intincion
- El desdichado,
- Porque no se vió casado
- Con Casandra, su señora,
- D’él en todo matadora,
- Pues murió,
- Cuando sólo acometió
- A los griegos que llevaban
- Su Casandra, que apartaban
- De Troyanos.
- Por decilles los humanos
- Casos que eran por venir,
- Corebbo paró en morir,
- De tal suerte,
- Que su vida está en su muerte,
- Siguiendo su suerte mala;
- Los dos van la mesma gala
- Este dia
- Lealtad y cortesía
- Eran sus guardadores,
- Pues fiaban sus amores
- Sólo dellos.
-
- _Corebbo._ ¿Quién pudiese merecellos,
- Casandra, tus pensamientos?
-
- _Casandra._ No ternias muy contentos
- Tus cuidados.
-
- _Cor._ Ya los viese aposentados
- En la casa de los mios.
-
- _Cas._ Nascerian desvaríos
- De dolor.
-
- _Cor._ Hijos de mi grande amor,
- No podrian enojar,
- Que un muy buen desvariar
- No enoja.
-
- _Cas._ Corebbo, vuelve la hoja.
-
- _Cor._ Vuelta está, señora, ya,
- Si en mí leer querrá
- Tu mercé.
-
- _Cas._ Que verdades que hallaré,
- No quiero decir mentiras.
-
- _Cor._ Verdad dices que me tiras,
- Verdad es.
-
- _Cas._ Corebbo, vuelve otra vez
- La hoja como se estaba,
- Porque no desvariaba
- Tanto aquélla.
-
- _Cor._ Pues tu mano escribe en ella,
- No las aguas de carbon,
- Que letras de tu mano son.
-
- _Cas._ ¡Ay, Corebbo,
- Cómo salle lindo el Febo
- Con sus rayos tan dorados!
-
- _Cor._ Rayos son enamorados,
- Que han salido
- De mi sol tan relucido
- Por tu amor,
- Que inflamado de amador
- He dorado,
- Este sol que nos ha dado
- La mañana tan hermosa.
-
- _Cas._ Háblese ya de otra cosa,
- Pues el cielo
- Habla lo que yo recelo
- Por sus cursos naturales.
-
- _Cor._ Celos tienen d’esos males
- Venideros,
- Mis males tan verdaderos,
- Los mios son de llorar,
- Que ésos suélelos mudar
- La ventura.
- Prevenillos es cordura,
- Y no ser previsto d’ellos;
- Mas llorar ántes de vellos
- Es flaqueza.
- Casandra, tu fortaleza
- Debe ser que te ha dejado,
- Contra mí l’han empleado
- Tristes hados.
- No serán muy malhadados,
- Pues con tus fuerzas haré
- Lo que nunca emprenderé
- Con la mia.
- En mí está tu valentía,
- Pues á mí me conquistó,
- Otro Héctor seré yo
- De tí animado.
- Á tus dioses he jurado
- De servirte en esta guerra
- Hasta ver libre tu tierra
- Ó morir.
- Cuando me verás salir
- De Troya contra los griegos,
- No me olvides en tus ruegos,
- Con tus dioses.
- No descanses ni reposes
- De rogar siempre por mí,
- Porque tuyo vuelva á tí,
- Pues soy tuyo.
-
- _Cas._ Ya se está eso de suyo,
- Que á mí tocará el rogar,
- Qu’el sentir y el sospirar
- Cerca están.
- Los dioses te defenderán
- Mientra yo libre seré,
- Lo demas yo callaré
- Para agora.
-
- _Cor._ Baste, baste, mi señora,
- Ya no más tanta tristeza,
- ¿Por qué empleas la crueza
- Contra tí?
- Vamos como van aquí,
- No turbemos la alegría,
- Tal el gesto cual el dia
- Ha de ser.
- Y trabaja en contrahacer
- Alegría de alegrar,
- Pues tú sola me has de dar
- Alegría.
- Tal cual veis fué en este dia
- Esta dama tan penada,
- Cuanto fué disimulada
- Á la vista.
- Iba entre alegre y trista,
- Contrahaciendo al natural;
- Como quien saca d’un mal
- Un provecho,
- Sacó risa del despecho
- Por mostrar alegre cara,
- Que no hay quien la juzgára
- Ser fingida.
- Fué Casandra tan sabida,
- Como era sin igual,
- Venció el arte al natural
- Y cantó:
- Si ventura no se muda,
- Las señales
- Claro muestran nuestros males.
- Veo cursos inhumanos,
- Contra Troya muy irados,
- Cuanto veo descuidados
- De creerme los troyanos.
- Si no se vuelven humanos,
- Las señales
- Claro muestran nuestros males.
-
-Aquí salen Enéas y Crehusa, su mujer:
-
- Salió Crehusa,
- Tal que nadi la rehusa
- De hacelle acatamiento,
- Que real merescimiento
- Merescia.
- Como esmalte parecia
- La real sangre de Enéas,
- Que una dea entre estas deas
- Pareció.
- Y unos nublos que sacó
- Broslados sobre su manto;
- Á Casandra puso espanto
- Con razon.
- Pues esta triste invincion,
- Un sol que sacó nublaba,
- Y entre los nublos mostraba
- Algun claror.
- ¡Ay Crehusa, gran temor
- Estos nublos me han puesto!
- ¿Cómo saliste con esto,
- Qu’es agüero
- De algun caso venidero
- Que señala una traicion?
- ¡Oh Casandra,! mi intincion
- Ninguna fué,
- Sueño es esto que ensoñé,
- Desta linda montería,
- Y ensoñaba que traia
- Este manto;
- Parescióme bien, y tanto
- Cuanto temes ser verdad,
- Pues que no fué vanidad
- Mi soñar.
- Crehusa, quiero declarar
- Lo que tu invincion declara,
- Ese sol que no se aclara
- Es nuestro Rey,
- Que ni lealtad ni ley
- Dos troyanos le ternán,
- Su claror le nublarán
- A gran traicion.
- Venderánle su Illion,
- Qu’es su Troya tan nombrada,
- Y entrará la griega armada
- Con gran fuego.
- Que ni lágrimas ni ruego
- Este fuego amatará,
- Que en ser griego quemará
- Toda Troya.
- Basta ya, que no nos oya
- Tu Enéas y Antenor,
- Que han perdido la color
- De sus caras;
- Debe ser porque declaras,
- Casandra, esta perdicion,
- Muda de conversacion,
- Pon esperanza,
- Que tras fortuna hay bonanza,
- Pues se suele ella mudar.
- Por tal plática atajar,
- Dixo Enéas.
- ¡Oh Crehusa! nada creas
- Desto que Casandra dice,
- Pues fortuna contradice
- Y se muda.
- Casandra paróse muda,
- y Antenor jamas habló,
- y Corebbo atravesó
- Contra Enéas.
- Tú no hables cosas feas,
- Que no son de caballero,
- Mi amor muy verdadero
- Es tan leal,
- Que si te sufro hablar mal
- De Casandra, mi señora,
- Mi lengua será traidora
- Si yo callo.
- Enéas quiso vengallo,
- Que su gesto lo decia,
- Pero tuvo cortesía
- A las damas,
- Cuyas honras, cuyas famas,
- Han de ser muy acatadas,
- Servidas y muy amadas,
- Aunque son
- Crueles de condicion.
- De Corebbo paresció
- Que fué ley lo que él habló,
- Y él callar
- De Enéas quiso mostrar,
- Que en su caso el sufrimiento
- Es gran dón de entendimiento
- Y cordura.
- Fué vestido en su ventura,
- Enéas en este dia,
- Que de tornasol traia
- Un vestido.
- Naturalmente ha salido
- De colores variando,
- Que quien males va pensando
- Va alterado.
- Que la fuerza del cuidado
- De la mala inclinacion,
- Va alterando el corazon,
- Y la cara
- A veces blanca la para,
- Y á veces muy colorada,
- Y á ratos mortificada
- Muy cetrina;
- Segun l’ánimo se inclina,
- Tal el gesto se nos muestra,
- Porque en él está la muestra
- Como en paño.
- Que temor y amor y engaño,
- Ó vergüenza ó corrimiento,
- Ó traicion ó descontento
- Veis en él.
- La invincion fué muy cruel,
- Que lo más que se mostraban,
- Fuego y sangre señalaban
- Sus vislumbres.
- Qu’él vestir y las costumbres
- Muy conformes siempre van;
- Pues traia este galan
- Unas Y griegas.
- ¡Oh troyanas gentes ciegas!
- En los casos venideros
- Invinciones son agüeros
- A las veces.
- Veis por haces y en enveses,
- En vestidos y invinciones,
- Vuestras claras prediciones
- A la clara,
- Que Casandra las declara,
- Y no las quereis creer;
- Víspera está de perder
- La ceguedad.
- Cantad, señora, cantad,
- Dixo Casandra á Crehusa,
- Que Enéas no rehusa
- De oiros.
- Esto no quiero deciros
- De qué modo os huirá,
- Que la noche lo dirá
- Que yo sé.
- Crehusa no le dió fe,
- Porque Enéas se lo dixo,
- Que jamas le contradijo
- Por hacer
- El oficio de mujer,
- Y cantó con un cantar
- Que no siendo de alegrar
- Alegró:
- Contra ventura
- No se ha de buscar placer
- Que poco tura.
- Muy mal se puede alegrar
- Quien con el cielo está en guerra,
- Qu’el placer no está en la tierra,
- Pues que no suele turar.
- No sé reir, sino llorar
- Contra ventura,
- Que pesar es el placer
- Que poco tura.
-
-Aquí salen el rey Priamo y la reina Hecuba, su mujer.
-
- El rey Priamo salió,
- Todo honra y valentía,
- En su real montería
- Muy ufano,
- Con un laurel en su mano
- Prometiéndose victoria,
- Y triunfó de gran gloria,
- Confiando
- Qu’él y Héctor triunfando
- De la griega montería,
- Con toda su caballería
- Triunfarán,
- Y á los griegos vencerán;
- Tanto de Héctor confiaba,
- Que Héctores con él miraba
- A sus hermanos.
- Sacó lleno de unas manos
- Un vestido esta jornada,
- Con una espada sacada
- En cada mano;
- Qu’el poder fuerte troyano
- Esto por armas usó,
- Y por tal su Rey sacó
- Tal invincion,
- Mostrando su gran corazon
- Que á los griegos venceria
- Y en las armas se veria
- La verdad.
- Hablar quiero en libertad
- Y á los ánimos mover,
- Que digan su parecer
- Sin pasion,
- Que verdad está en razon.
- Digan pues ¿cómo y por qué
- Tan contraria les fué
- La fortuna?
- Que no hay persona alguna
- Que no haga vencedor
- Al gran Héctor sin temor,
- Y sin igual,
- Muy valiente natural,
- Qu’el vencido no’s vencido,
- Si de sí jamas lo ha sido.
- Yo diré;
- Por lo que ya dicho hé
- De los griegos y troyanos,
- Porque en armas y á las manos
- Y en crueldad,
- Quisieron saber la verdad
- De quien más razon tenía,
- La troyana valentía
- Como creo.
- De Hércules un caso feo
- Con razon se está quejando,
- De su gran osar hablando,
- Como se engaña
- El que fia en gente extraña,
- Qu’es la que no’s conocida,
- Que en gente desgradescida
- No hay fe.
- Sin pasion yo culparé
- Al ingrato Hércules,
- Pues que tan sabida es
- Su historia.
- Triunfando con gran gloria
- De sus hechos y hazañas
- Volviendo de las Españas,
- A sus tierras,
- Vencedor siempre en sus guerras,
- Y de sí mismo vencido,
- Fué mucho bien recebido,
- Como hermano,
- Del rey Laumedon, troyano,
- Con amor, brazos abiertos,
- Recógele por sus puertos
- En su Troya.
- Vista aquella hermosa joya,
- Del rey Priamo hermana,
- Exiona, de galana
- Un trofeo,
- Si ella hermosa, él no feo,
- Sino fuera en el error
- Que fué vencido d’amor
- De mujer.
- Quien jamas se vió vencer,
- A Exiona se llevó,
- Que pues ella le robó,
- Robó á ella.
- Esta princesa doncella
- Se vió en Grecia llevada
- De Hércules muy acatada
- Y afírmase
- Con Thalomon casada fué,
- Y el troyano corazon
- Dixo qu’esto fué traicion,
- Pues la casó,
- Con modo que despreció
- Hércules á los troyanos.
- Con las armas á las manos
- Fué propuesto
- De tomar venganza d’esto,
- Y así se determinó,
- Que Páris troyano robó
- La reina Elena.
- Que fué recompensa y pena,
- Y de Troya perdicion,
- Porque siempre con razon
- Vence fortuna.
- La razon se vió ser una
- Que los griegos han tenido
- Para haber Troya vencido,
- Y ésta fué,
- Que el rey Menalao, sin por qué,
- Pagó el robo de Hércules,
- Que de fortuna fué reves
- Roballe Helena.
- Dieran á Hércules pena
- Si á Exiona les robó,
- Pues d’él sólo procedió
- Y de otri no;
- Por donde claro se vió
- De Troya la perdicion
- Con soberbio corazon
- Que tuvieron,
- Los troyanos se perdieron,
- Que las venganzas erradas
- Del cielo son castigadas;
- Que el castigo
- Ha de ser al enemigo,
- Que en la culpa es más culpado
- Para ser justificado.
- Y bien mirado,
- Hércules va desculpado,
- Que buen fin no es con traicion
- Pues casó con Thalomon
- Exiona.
- Que Páris robó persona
- Casada, que fué adulterar
- Con quien no pudo casar.
- Salido ha
- La Real reina Hecuba,
- En esta caza y montería,
- Con la mesma fantasía
- Que sacó
- Su marido Priamo,
- Toda su ropa broslada
- De manos con una espada
- En cada mano.
- Y allegando en un gran llano
- De altos montes rodeado,
- Allí fué determinado
- De montear:
- Y ántes de nadi cazar,
- Casandra en un árbol subió,
- Y á los troyanos habló
- D’esta manera:
- ¡Oh troyanos! mejor fuera
- Que primero se pensára
- Y nò se determinára,
- Qu’el pensar
- Ántes del determinar,
- En los casos ha de ser,
- Y éste es el mejor saber.
- Estais ciegos
- En la guerra contra griegos
- Que determinado habeis,
- Y tan ciegos que no veis
- Que los agüeros
- Se nos muestran muy guerreros
- Y de griegos muy amigos;
- Señales son y testigos
- Que hace el cielo.
- No quereis tener recelo
- De lo que se ha de tener,
- Al cielo se ha de temer
- En la guerra,
- Para vencer en la tierra;
- Volved en paz vuestra espada
- En guerra qu’es mal pensada,
- Que la luna
- Nos muestra mala fortuna,
- Que en fuego y sangre la vemos,
- En sacrificios que hacemos
- Para saber
- D’esta guerra que ha de ser.
- Sacrifiquemos primero
- Ántes que se vea agüero
- Esta jornada,
- Para ver si está mudada
- Fortuna en nuestro favor,
- Y esto será lo mejor
- D’este dia.
- La troyana valentía
- Y sus fuertes corazones
- Burlaron de las razones
- D’esta infanta.
- Decian, no nos espanta
- Hado en casos venideros,
- Do suelen mentir agüeros,
- Qu’es todo error.
- Casandra, no pongas temor,
- Díxo Héctor, su hermano,
- Que á un corazon villano
- Vence opinion.
- El fuerte siempre ésta en razon,
- Nunca se deja vencer,
- Que siempre vence al temer
- La vergüenza.
- Tú harás poca valenza
- A tu padre y tus hermanos,
- Si acobardas los villanos
- Corazones.
- Confia con tus razones,
- Pon á todos esperanza,
- Que el cielo pone mudanza
- En fortuna.
- Que sin confianza alguna
- La valor se perderia,
- Y se desesperaria
- El esperar.
- Fortuna suele mudar
- Los agüeros y señales
- De cuerpos celestiales,
- Pues su sér
- En todo es el mayor poder.
- Y Trohilo, su hermano,
- Dió á Casandra otra mano
- Y díxole:
- Casandra, desespérate,
- Pues no te falta otra cosa
- Que persona muy medrosa
- Muerta está.
- Acaba y muérete ya,
- Y no pongas cobardía,
- Que medrosa compañía
- Tarde venció.
- Páris la mano tomó
- Diciendo, Casandra hermana,
- En creer no seas vana
- Qu’es mal agüero.
- No creas tan de ligero
- En los sueños ni en agüeros,
- Qu’es de ingenios ligeros
- Agüero ser.
- Cree en el mayor poder
- En los casos por venir,
- Que en lo que suele mentir
- No pongas fe.
- Enéas desto rióse;
- Los troyanos muy turbados,
- Con los rostros enojados
- De alteracion,
- Temieron alguna traicion,
- Que el corazon siempre avisa,
- Respondieron á la risa
- De Enéas:
- Yo no sé si nos deseas
- Que nos venga bien ó mal,
- Tú nos puedes ser leal,
- Mas tu modo
- No lo muestra ser en todo,
- Enéas dixo enojado:
- Nadi debe ser culpado
- Sino el obrar,
- Qu’el efecto es de juzgar,
- Y no las demostraciones,
- Que juzgar los corazones
- Sólo es dado
- A quien todo lo ha criado;
- Que por lo que yo he reido
- No debo ser reprendido,
- Qu’el reir
- No se puede corregir,
- Hasta que se declaró
- Porqué rie el que rió.
- Doy por testigo
- Al cielo de lo que digo,
- Pues sólo sabe mi intincion.
- Jamas me dixo el corazon
- Que guerreeis
- Con quien guerrear quereis;
- Y no lo tengáis á risa,
- Qu’el buen corazon avisa
- Justificado,
- Quando no está apasionado.
- El rey Priamo habló:
- Pues guerra se determinó
- Por mar y tierra,
- No hay hablar sino de guerra.
- En esto salió un leon,
- Y Héctor con gran corazon
- Le mató;
- Su leona arremetió
- A Trohilo, y él á ella,
- Y matóla sin temella.
- Párís corria
- Tras un oso que huia,
- Y tiróle una saeta,
- Y él volvió como cometa
- Y abrazóle,
- Y Páris luégo matóle;
- Y Corebbo arremetió
- A una tigre y la tomó,
- Y bien atada,
- A Casandra presentada
- Fué por él d’esta manera:
- Sea de mi linda fíera
- La vencida,
- Pues por ella tiene vida.
- Enéas arrojó un dardo
- A un fiero leon pardo,
- Y en ser herido,
- Viéronse á brazo partido,
- Y Enéas fué el matador,
- Que era de muy gran valor.
- Salió el Rey
- Y arremetió á un bravo buey,
- Y de un golpe le mató
- Que la cabeza le cortó.
- Todo el dia
- Hicieron carnicería
- Á muchas fieras matando,
- Y volviéronse cantando,
- En anochecer,
- A Troya con muy gran placer.
- Hicieron fiestas y fuegos
- Toda la noche con juegos
- Y alegría,
- Teniendo esta montería
- Por agüero de vencer
- A todo el griego poder.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan y vos Joan Fernandez, haceme placer que
-os vais de aquí, si no quereis morir los dos esta noche.
-
-Dixo don Luis: Señor Joan, supliquemos á su excelencia nos haga saber
-por qué nos manda ir de aquí si no queremos morir; y si yo no me engaño
-yo querria adevinallo, y es que vos haceis gestos de envidioso y yo de
-vanaglorioso, de veros que estais muerto de envidia d’esta montería de
-Troya por haberla hecho yo, que si vos la hiciérades, la rezárades por
-puertas como á oracion de ciego.
-
-Dixo don Diego: Yo lo queria decir si don Luis Milan no lo dixera,
-que los gestos que Joan Fernandez hacia oyendo la montería, eran de
-envidioso, quocando como á mono, que meresceríades por pena d’este
-pecado que vos y vuestros descendientes quedásedes con caras de monos
-que quocan, y les quedase por nombre el linaje de los monos, así como
-quedó el de los bailadores, que bailando muchos hombres y mujeres en
-fiestas del sancto Nacimiento, pasaron por una iglesia en Alemaña
-al tiempo que preicaban, y el obispo maldíjoles por el desacato y
-menosprecio que hicieron á la casa de Dios, y quedaron toda su vida
-hasta la muerte bailando, heredando esta pena sus descendientes, que
-vuestro hijo parece que ya la ha heredada.
-
-Dixo Joan Fernandez: Porque no muera de vanagloria don Luis Milan,
-quiero rogalle que hagamos una máxcara para mañana á la noche, aquí en
-el Real, contrahaciendo su montería y prometo de hacelles envidiosos
-porque no me digan envidioso, pues soy mejor para envidiado.
-
-Dixo don Francisco: Señor Duque, si Joan Fernandez nos ha de hacer
-envidiosos diciendo donaires, no consienta que los diga á costa de la
-señora doña Hierónima, su mujer, que yo vi lo queria decir á vuestra
-Excelencia, y por atajar este fuego lo quise yo decir, y no se fie d’él
-que se le destiene la ballesta, y dé fianzas que no hará el donoso,
-pues no’s gracioso sino quien lo es; que d’esta manera negocié yo con
-Enguera en casa del Romano, donde jugábamos muchos caballeros, como
-en este cuento contaré: Enguera nos enojaba mucho que se destenia
-su ballesta, y por ser caballero de baja calidad y conversacion,
-lo echamos del juego, y estando algunos dias en la entrada de casa
-aguardando si le dejariamos subir á jugar, yo le dixe: Enguera, yo
-recabaré con estos caballeros que os dejen subir si vos dais fianzas
-por las ignocencias, y dióme á mí por fianza y subió. Si mi amigo Joan
-me promete que no hará el donoso á costa de su mujer, yo le seré fiador.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, pasado os sois á los franceses
-contra mí, no se me da nada, por vos se puede decir:
-
- Ó teneis miedo á los moros,
- Ó en Francia teneis amiga.
-
-Respondió don Francisco:
-
- No tengo miedo á los moros,
- Ni en Francia tengo amiga,
- Mas tú moro y yo cristiano
- Traemos muy gran porfía.
-
-Con los malos trajes que sacais, lisiado de mal vestido, que si don
-Luis Milan á coplas n’os tuviera la rienda, fuérades el monstruo de la
-gala, que pudieran ganar con vuestra ropa los truhanes, mostrándola
-diciendo: Hé aquí las ropas de Joan de mal traje.
-
-Dixo el Duque: Demos parte á la noche y Joan Fernandez y don Francisco
-hagan paz, que si están en guerra no ternemos cierta la máxcara, y
-vuestra alteza y esas señoras, que ellos han traido, tomen la palabra
-haciéndolos jurar por vida de sus damas, porque sepamos quién son; y no
-se olviden á don Diego, como á revolvedor, ni á don Luis Milan, que es
-mátalas callando: y comience la Reina, mi señora.
-
-Dixo la Reina: Joan Fernandez, hacé paz con don Francisco, por vida de
-vuestra mujer.
-
-Respondió Joan Fernandez: Si vuestra alteza me jurára, por la vida que
-nunca da vuestra mujer, fuera mejor jura; pues ni ella la tiene de
-brava, ni yo la tengo si no fuera de mi casa.
-
-Dixo la señora doña Hierónima: Per vos se dix, bell en banch y mal en
-casa.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Don Francisco, pues hoy os mando como
-acompañador mio, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama,
-y nombralda, que el Duque lo manda.
-
-Respondió don Francisco:
-
- Pues vuestra merced lo manda,
- Yo haré paz con el Joan,
- Y este mote es mi refran:
- _Quien me manda
- Me desmanda_.
-
-Dixo la señora doña Luisa: Don Diego,
-
- No dejeis de entrar en paz,
- Pues que sois revolvedor,
- Que os querrá muy mal l’amor.
-
-Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda.
-
-Respondió don Diego:
-
- Yo entraré en la paz, señora,
- Por vida de quien oirán,
- Que en esta hierba lo verán:
- _Anapelo es matadora_.
-
-Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se
-deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y
-nombralda, que el Duque lo manda.
-
-Respondió don Luis Milan:
-
- Pues mandar es ser mandado,
- En paz quiero siempre estar,
- Mi dama quiero nombrar;
- De su nombre soy nombrado
- Margarite por amar.
-
-Dixo el Duque:
-
- Vámonos á dormir,
- Mi Reina gentil,
- Vámonos á dormir,
-
-y venga mañana la máxcara á prima noche.
-
-
-_Aquí acaba la jornada cuarta._
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA QUINTA.
-
-Y DICE EL DUQUE.
-
-
-Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que
-sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y
-vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje
-del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno
-y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion
-de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos.
-
-Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá,
-que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las
-querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos
-aquí á los dos; por su mal vienen los que para bien nunca se hallan.
-Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir
-á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues
-de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer
-placer.
-
-Respondió el canónigo Ester: Senyora, tos temps me posa vostra altesa á
-les banyes dels bous pera que burlen de la mia gepa. Doneli quitasio,
-puix li han posat nom, la gepa Stera mana festes. Yo iré ab la ballesta
-parada, puix no faltarán á la mia gepa aljaba, virots quem tirarán pera
-tornarlos á tirar.
-
-Dixó el Duque: Paje de mal recaudo, irás de mi parte á don Luis Milan,
-y á Juan Fernandez, y á don Diego, y á don Francisco, á decilles lo
-mismo que la Reina, mi señora, envia á decir á las damas, y en cuanto
-has de hacer ten buen seso.
-
-Respondió el Paje: Señor, lo uno hará, mas el otro, que es tener buen
-seso, no sé si podré yendo en compañía del canónigo Ester, que para
-defender su giba, manos y lengua sería menester.
-
-Dixo el Canónigo: ¿Com se pot comportar asó, que la Reina vulla fer
-corro de bous tot l’any ab mí, enviantme á convidar dames, que par que
-sia andador de festes, y ara, per millor adobaro, lo Duch, mon senyor,
-fa venir en ma companyía aquest tava del patje, que tos temps me va
-picant en la gepa, quem fa rabejar com á macho de lloguer? Renegau de
-senyors que pera riure donen ocasió ques riguen de sos criats.
-
-El paje le respondió: Vamos, señor Canónigo, y, aunque me ha dicho que
-soy tavano de su giba, yo le prometo de no picar esta jornada en ella,
-sino cuanto podré para defendella, y por señal que lo haré, quiero
-cantar, para daros placer, esta cancion catalana:
-
- Bella, de vos so enamoros,
- Gibeta mia,
- Tos temps sospir pensant en vos
- La nit y’l dia.
-
-Dixo el Canónigo: Puix tú has cantat pera mí, yo vull cantar pera tú.
-
- Tot lo mon me stá mirant
- Com si fos una donsella,
- Si bem veu anar galant,
- Lladre so per maravella.
-
-El paje le dixo: ¿Qué es eso, Canónigo? ¿ladron me dices? Para ésta,
-que yo lo diga á nuestro obispo de Fez que os excomulgue y no os
-absuelva hasta que me hayais restituido la fama, irregular, tartuga de
-mujeres, que por vuestro vecindado siempre les andais en torno de las
-haldas con una guitarra tañendo y cantando este cantar:
-
- Comed de mi tartugado,
- La de lo verdugado.
-
-El Canónigo le dixo: Vesten, endemoniat, davant de mí, _per Deum
-vivum_, _per Deum vivum_; Jesus, Jesus, desaparegut es. Per cert ara
-crech que deu ser lo familiar del italiá que tenim en casa. Y o’m
-vull donar presa en lo que tinch de fer, per tornar pres á contar al
-Duch, mon senyor, ques’ guarde del patje del mal recaudo y li fasa la
-creu si li ve davant; que cert deu ser dimoni, puix ab conjurs me ha
-desaparegut. A Joan Fernandez veig á la finestra de sa casa, ab sa
-muller, espantat estich, pau es esta de hostaler cathalá, que may la fa
-ab sa muller sino quant la vol engañar. ¡Ah señor Joan Fernandez! ¡ah
-señor! entrat sen es de la finestra, nom’ ha degut conexer, ó nom’ ha
-oit, que no sen fora entrat.
-
-Dixo Joan Fernandez: Ántes de haberos oido os he huido y me soy
-entrado; subí y guardaos de Maricorta, mi criada, que bien lo habeis
-menester.
-
-El Canónigo dixo: Vejam qui es esta Maricorta, que si les paraules son
-tals com lo seu nom, cerca quit parle. ¡Ah senyora Maricorta! ¿estam
-segures? Fora d’aquí, fora d’aquí, ¿quin diable de gosa es ésta que ma
-exquexada la clocha?
-
-Salió riendo Joan Fernandez y dixo: Hexe d’ahí, hexe d’ahí, Maricorta;
-diablo haya parte en el cazador y en tí, que no te tiene atada estando
-parida. Perdone, señor Canónigo, que pensaba que le queríades hurtar
-sus hijos, que dicho le han que sois hurta perrillos.
-
-Respondió muy enojado el Canónigo: Hábit de sent Pere, ¿asó es la
-Maricorta criada vóstra? ¿desta manera feu lo graciós? Altres grasies
-pensaba que tenien millors en vostra casa; persous ha posat nom vostra
-muller, Encasamalo.
-
-Dixo la señora doña Hierónima: Par vos que tinch rahó, señor Canonge.
-¿Qui ha de comportar estes fredors, fer soltar la gosa parida pera que
-esquexe cloches? Puix habeu fet lo grasiós, donauli una nova.
-
-Dixo Joan Fernandez: Ya sin esto se la debia por un recuado que llevó
-de parte mia donde él sabe, y porque se la tengo aparejada nueva,
-le he hecho rasgar á Maricorta esa vieja que trae; que así como puse
-nombre proprio al paje del mal recaudo, por los malos recaudos que me
-traia, así por los buenos que vuestra reverencia me trae, le quiero
-decir de aquí adelante, el canónigo del buen recaudo.
-
-El Canónigo respondió: Vos per altrem preniu; nous burleu ab mí de tal
-manera, que pera repondre á mots que fan alcabot al motejar, abat y
-ballester so. Que en ma terra un temp nom deyen mosen Ster sino mosen
-Ballester. Que sta gepa que tinch, no es sino aljaba de passadors, pera
-passar apodadors daquest mon en laltre.
-
-Dixo la señora doña Hierónima: Riñen las comadres y dícense las
-verdades. O com he pres plaer de haber sabut que lo canonge Ster no
-es alcabot en les obres, sino en les paraules, perque los alcabots da
-paraules tots parlen com alcabotes. Cert y hoy peccaba, perdone senyor
-Canonge, que per tal lo tenia.
-
-Respondió el Canónigo: Cercau quius perdone, pera una sou los dos,
-que yo men vaig dient: _Quos diabolus conjungit homo non separet_. Lo
-recaudo que portaba men tornaba á casa, y es que la Reina y lo Duch,
-mos senyors, han allargat la festa pera despus demá; preguenvos que noy
-falteu, y que porteu millors mots que á mí me habeu donat. Ab por vaig
-á casa de don Diego, que per troneres tiren les mots les moces; que
-tostemps están en aguait, com á gent ques recela. Ya so prop la casa,
-senyar la vull ans que entre en ella. ¿Ah de casa? ¿Ah de casa?
-
-Respondió Marimancha, criada: ¿Ha de caso? ¿ah de caso? ¿para qué
-cruzais la casa? guardad n’os crucen la cara; si ya no lo haceis por
-entrar el diablo en ella, que sois vos.
-
-El canónigo dixo: ¿Qué tanta por teniu á la creu? ¿Per ventura han vos
-tret ab ella al cadafal?
-
-Dixo Marimancha: Rabo rastrando heme aquí, que no traigo sambenito. Mas
-porque veo sanmaldito, que sois vos, yo haré la señal de la cruz, que
-pienso que huiréis como á diablo, pues lo pareceis.
-
-Dixo el canónigo: ¿Ah senyor don Diego? ¿sou en casa? ¿sou en casa? Par
-que noy haja amo en ella, segons los criats fan á son plaer.
-
-Respondió don Diego, y dixo: ¿Qué es esto, señor Canónigo Ester? ¿A qué
-viene vuestra merced, y con quién está enojado?
-
-Respondió el Canónigo: Senyor don Diego, vaig y vinch, y vinch y vaig,
-y res no fas.
-
-Don Diego le respondió: Señor Canónigo, yo no entiendo este lenguaje;
-volvé á decirme por lo que venis, y declaraldo mejor que se deje
-entender.
-
-Salió Martineta, criada de casa, y dixo: Senyor yo declararé lo que vol
-dir. Vaig burlant, y vinch fredas, y res no fas.
-
-El Canónigo se santiguó, y dixo: No mes, no mes. Yo so nat en mala
-planeta, fins á Martineta burla de mí; yom despediré de la Reina y del
-Duch, si mes tinch de anar per cases de orats, convidant á festes que
-tan mal profit me fan, y vos senyor don Diego, enfrenau estes gates de
-vostra casa, que arrapen la cara, sino vindrem á creure que elles vos
-tenen enfrenat. Lo que you digui que no volgues entendre, es azó: Que
-vaig y vinch convidant á festes, y vinch y vaig á mon desgrat, y res
-no fas á mon plaer. Lo Duch vos fa saber, que allargat la festa pera
-despues demá; hy voldreu ser, sino á Deu siau que bens veurem. Per
-labit de sent Pere que si en casa de don Francisco me parlen de tal
-manera les criades, yols reganyaré les dents; ya veig una delles á la
-porta ab una mona que sta quocant, y reganyant les dents, y si ab mí
-les ha, yo so de bodes. Un patje veig á la finestra quey prench plaer.
-¿Hola, hola, patje, com te dius, no respons? ¿es tom amo en casa,
-Malfaras?
-
-Dixo el paje: Mossen tartugo, ó tartuga, ¿quién os ha dicho que á mi me
-dicen mal farás? Pues venis tan bien hablado como mal carado, y peor
-dispuesto á pedir de mi amo, preguntaldo á la mona, pues teneis cara de
-mona. Quocalo mona, quocalo mona.
-
-Respondió el Canónigo: Rapaz aballau azí, que yous mostraré com habeu
-de parlar, y puix per vostres tacanieries la mona me ha squexat la
-clocha, si vostre amo no lam paga yo sé lo que faré. Senyor don
-Francisco, mirau quines bondats se fan en vostra casa, venint de par
-del Duch á fer vos saber que allargat la festa para despus demá; que
-demanant aquest patje vostre si stabeu en casa, la resposta quem a
-donat es que a embregat la mona ab mí, yam esquexat la clocha.
-
-Dixo don Francisco: Señor Canónigo, no tome enojo, que al paje yo le
-haré dar doscientos azotes, y mañana yo os pagaré la loba para que os
-hagais otra nueva, y podréis hacer paz con la mona, porque es muy
-aparentada en esta tierra con muchos monos que hay; y por quitar mal,
-ya que no teneis vergüenza, será bien que seais amigos vos y ella.
-
-Dixo el Canónigo: Algun dia tindrán fi estes fredors, y si lo Duch nou
-remedia, yo y posaré remey ab uns quants delats del camp de Tarragona,
-parents meus; y no passará axi com pensau, que dret men vaig al Duch.
-Señor yom vinch á despedir de vostra Excellencia, si nom llevau lo
-carrech de convida festes. Y lo demes quem resta á dir sobre azó, será
-contar les burles que man fet los criats destos cortesans, davant ells
-depus demá, que sitant de cor fossen com ells se pinten, no serien tan
-descortesos sos criats. Que en los servidors se veu lo senyor quál es.
-
-Dixo el Duque: Canónigo, descansad, que yo haré con la Reina que no
-tengais más ese oficio, sino guarda damas, ó guarda polvo.
-
-Dixo el Canónigo: ¿Yo nou dich que lo primer que burla de mí es vostra
-Excellencia? Guarda dames me ha fet com si fos molle de sastre, y
-guarda polvo pera ques seguen sobre mí. Yo men vaig á clamar á la
-Reina, y será exir del foch y donar en les brases.
-
-La Reina le dixo: ¿Qué es esto, canónigo Ester? por mi vida que no
-esteis enojado, sino haceros he cantar:
-
- ¿Quién os ha mal enojado,
- Mi buen amor,
- Quién os ha mal enojado?
-
-Yo que debia enojarme con vos por haberme hecho brasas de fuego, no lo
-estoy; ¿y vos enojaisos? El raton caza el gato; pues vos sois el uno, y
-el otro el Duque mi señor.
-
-Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las
-burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho
-gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha.
-
-El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga
-per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu
-gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue
-de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han
-verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba.
-
-Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en
-la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los
-caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido.
-Y si les ganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras,
-y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de
-terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo
-d’amor, por una Hierónima que muerto me ha.
-
-El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa
-me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que
-enuja desenuja.
-
-Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de
-muy encendido de amor.
-
-Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir,
-que hora es.
-
-El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced
-sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del
-Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de
-mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma
-las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en
-lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar,
-y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la
-montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla
-contrahecha al natural, cada uno de los troyanos en su propia
-figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una
-contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya
-estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y
-serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con
-el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo,
-troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas,
-troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras
-mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al
-Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir,
-haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y
-cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la
-fiesta. Yo me voy á ponello por obra.
-
-Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo
-que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo
-ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber
-algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie
-mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dicho que no tomemos
-trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural,
-con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y
-á Joan Fernandez de lo que pasa.
-
-Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don
-Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina
-por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver
-tan valerosos caballeros en su propia forma.
-
-Don Francisco le respondió:
-
- Engañado andais en trajos,
- Mi buen amigo,
- No digais que n’os lo digo.
-
-¿No veis que vuestra disposicion no parescerá á la de los troyanos ni
-griegos, ni ménos las fuerzas? pues se dice d’ellos que arrojaban en
-aquel tiempo con la mano una piedra tan grande como vos sois, cuando
-en amores os volveis de piedra; aunque don Luis Milan no puede creer
-que en vos pueda entrar amor, por más que os haya hecho embojar y
-encasillar una ramera; perdonad, que romera quise decir, y la razon
-que dice es ésta, que cada uno se inclina más á su semblante, como el
-caballero á la dama, y que no puede ser verdadero amor de hombre alto
-con mujer baja, que yo más le diré vicio que voluntad verdadera, la que
-tuvo Anníbal á la ramera que le detuvo en Cannas, cuando no siguió la
-victoria de la batalla que venció á los romanos, que pudiera entrarse
-por Roma como por su casa, segun dice Petrarcha en este soneto: _Vince
-Anníbal, et non sepe usar poi_.
-
-Dixo don Luis Milan: Don Francisco, porque no piense Joan Fernandez
-que me haceis placer en irle á la mano, yo la quiero tomar por él, y
-responderos á quanto le habeis culpado. A lo que le dixistes:
-
- Engañado andais en trajos,
- Mi buen amigo,
- No digais que n’os lo digo.
-
-A esto os respondo, que si él dixo que vendiésemos por nuestra la
-máxcara de los troyanos y griegos al Duque, fué bueno para malo, y pues
-tuvo esta bondad, vos no la tuvistes en corregirlo; y si le dixistes
-que su disposicion y fuerzas no son tan grandes como las de Héctor,
-bien podria ser tenido por él, pues defiende lo que nadi defenderia
-para ofender á buenos ojos, que no es menester poco valor defender
-malos trajos y baxos amores, segun vos decis; que yo no digo sino que
-de ser buen maestro de trajos, podria ser mayoral de los sastres y
-provincial de los amores, que por más que digais que los tiene bajos,
-la baja dél es alta, pues los danza remedando á tan grandes hombres
-como oiréis, que si él encasilló y embojó por amores en Liria, Hércules
-hiló, y Virgilio estuvo en un cesto, y Aristótil enfrenado y ensillado;
-que, por remedar á grandes hombres, á nadi deben culpar si se puede
-desculpar, sino dígalo mastre Zapater que viene por la calle, veisle
-allá, llamémosle. ¡Ah, señor mastre Zapater! vuestra merced viene á tan
-buen tiempo, como la nave que nuestro sanct Vicente Ferrer dixo que
-venia preicando en Barcelona, que fué gran remedio para matar la hambre
-que tenian los catalanes.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, pues si supiésedes cómo sabe matar
-la hambre el señor mastre Zapater, con más razon lo podríades decir;
-tan buenos manjares da en su hortecico para los cuerpos de sus amigos,
-como en el púlpito para los espíritus; vos más querríades los que da
-para el cuerpo que los que le quereis pedir agora para el espíritu.
-
-Dixo don Diego: Joan Fernandez, yo quiero responder por don Luis Milan,
-vos no dejais de tener buen palacio, mas teneis malas cámaras, pues
-huelen á mal decir, ¿de dónde sabeis vos que don Luis Milan querria más
-que el señor mastre Zapater le matase la hambre del cuerpo que la del
-espíritu? Yo bien sé que os ha movido á decillo por jugar del vocablo
-de la hambre que don Luis Milan sacó; y vos, por mostrar que es mucho
-del palacio levantar conversacion jugando del vocablo, hablais como
-diablo. Pues el buen dejo del avisado ha de ser dulce, y no como del
-truhan, que es amargo; que lo mejor del cortesano es que el burlado
-quede contento del burlador, y quien esto no sabe hacer, déjese de
-burlar si no quiere enojar, que si malas burlas apénas se pueden sufrir
-á ley de honra de un truhan, no es razon se sufran á un galan, que lo
-que enoja no es cortesanía sino descortesía, que puesto que no obliga
-á honra uno que vive de hacer el loco, pero no se le ha de sufrir que
-desautorice la autoridad, porque la reputacion no se pierda en ser
-reida de quien debe ser acatada, que los ignorantes no tienen ojo sino
-á la risa; y por lo que se puede decir que entre avisados se sufre
-burlar lo que entre simples no se debe hablar, tengo por bien que don
-Luis Milan disimule y dé en callar, y Joan Fernandez en no enojar, que
-la cólera en todos tiempos se debe templar.
-
-Dixo don Francisco: Don Diego habló tan bien como entiende, y entiende
-tan bien como habla; no se ha dicho mejor licion sobre el caso. Lo
-que yo querria añadir con su licencia es esto: El cortesano no es
-obligado sino á callar, quando no está para bien hablar si no es á
-juego forzado, que no hay muestra quando la honra y obligacion obligan
-á responder, como es á satisfacer injurias, ó á preguntas que sois
-obligado á dar respuestas.
-
-Dixo mastre Zapater: Yo alabo esta conversacion, por la mejor que he
-oido sobre el caso, en lo que es buena, y no puedo alabarla en lo que
-es mala, y en lo que es buena es en aquello que hace un cortesano
-buen cristiano, y en lo que es mala es en lo que hace un cortesano
-mal cristiano. Todo lo que don Diego habló es tan bueno, que no hay
-que reprender, sino alabar; pues no puede ser buen cortesano que
-sea avisado para el cuerpo y nescio para el alma, que si vamos tras
-agudezas de palacio perjudiciales á nuestro prójimo, para hacer reir á
-los cuerpos hacen llorar á las almas, pues en la córte celestial dan
-grandes penas por las culpas; que tan buen cortesano ha de ser para la
-córte del cielo como para la de la tierra, porque nunca contentará al
-Criador el que deshace la criatura burlando della. Que las burlas que
-hacen
-
- Perder la reputacion
- Al burlado y burlador,
- Castígalas el Criador.
-
-Pues las más veces el burlado queda honrado del burlador por justicia
-del Señor; que si el burlado queda para los necios derreputado, el
-burlador es condenado de los sabios por malhechor. La conclusion d’esto
-es ésta: Lo que no querria nadi para sí, no le quiera para otri, pues
-para ser verdadero sabio, no puede ser sino haciendo lo qu’este dicho
-dice:
-
- Esta vida tan penada,
- Si quereis que en bien acabe,
- Aquel que se salva sabe
- Qu’el otro no sabe nada.
-
-Dixo don Luis Milan: Señor mastre Zapater, gran jornada ha sido ésta,
-en ser vuestra merced en ella, pues vuestro decir ataja porfías y
-vuestro saber adoba razones. Mucho debe á Dios por lo que le dió,
-pues por él tanto alcanzó; y pues tan bueno es para todo, téngase por
-corregidor de la gala, porque algunos la hacen ginagala. Unos hay
-que dicen malicias encubiertas con palabras á dos sentimientos, para
-salvarse con decir: Yo no dixe á mala fin lo que me han tomado por mal,
-y si á vuestras mercedes parece, con éstos se debe disimular por no
-obligarnos á responder. Hay otros que declarando la malicia dicha por
-otro, con boca ajena dicen mal por la suya; y por esto hay un refran
-en valenciano que dice: Qui la splana la gasta, como hizo don Diego,
-que, interpretando la hambre que dixo que me mataria el señor mastre
-Zapater, hizo malicia de lo que no debia ser; y por esto no es bien
-hablar por otri, sino en absencia de vuestro amigo si le perjudican,
-como en este cuento diré: Un caballero castellano dixo una malicia con
-palabras cubiertas á un portugues competidor suyo, y no respondiéndole,
-quiso un otro castellano responder por el portugues, declarando la
-burla encubierta que su competidor le habia dicho, y enojado d’esto el
-portugues dixo al castellano que por él habia respondido: Castelau, vos
-falais con tres bocas, con la vostra é con la miña é con vuestro rabo,
-que en Portugal rabo é quien fala mal. Y pues tal Zapater tenemos, que
-sabe calzar á la medida de cada uno, declárenos si hay errores que
-tengan desculpa ó no, que por esto llamamos á vuestra merced.
-
-Dixo mastre Zapater: Yo diré cristianamente lo que d’esto siento; pues
-los cortesanos no dejan de sello por ser buenos cristianos, mucho deben
-huir todos de los errores que no tienen desculpa, como son aquellos por
-quien se pierde la honra y el alma, que agora oireis: Nadi debe venir
-á ménos de su palabra sino en lo que no se debe cumplir, como prometer
-lo imposible y obligarse á lo que no podéis; que si uno prometiese
-dar su hija por mujer, ó hacerla religiosa, y ella no quisiese uno ni
-otro, no’s tenido á tener su palabra, y si la tuviese, sería ir al
-infierno; ni ménos debe tenella quien prometiera casarse por tercera
-persona, si ántes de ser casado mudase de parecer; verdad es que son
-tenidos por muy vanos y de poco saber los que prometen lo que no deben
-ni pueden tener, y por esto es de muy sabio prometer lo que se puede y
-debe tener, y despues de prometido, no dexarlo de cumplir por ninguna
-cosa, porque el hombre sin verdad, cuando la dice no’s creido y queda
-sin autoridad, que sin ella todas las habilidades de los hombres son
-tenidas en poco, y muestran ser poco de la misma verdad los que no son
-della. Tambien derreputa mucho la traicion, pues el cielo y la tierra
-no la pueden sufrir, no tardando en dalle la pena que merece. No’s de
-callar el ladronicio, pues el ladron es tan derreputado y aborrecido,
-que Alexandre, príncipe muy bueno, tuvo tan gran ódio con los ladrones,
-que, segun Elio Lampidio escribe d’él, en viendo uno dellos, luego
-iba para sacarle el ojo con su dedo, y tan gran rencor tenía á los
-infamados de algunos hurtos, que si acaso les veia se le alteraba el
-corazon, que venía á echar cólera por la boca, y así se le abrasaba el
-gesto con la gran ira, que no podia hablar. ¡Oh noble enojo y de ánimo
-generoso, como en este cuento oiréis! Un varon de los que falsamente
-nombran honrados, habiendo sido algunas veces culpado de hurtos, quiso
-presumptuosamente, con favor de algunos reyes, sus amigos, subir á la
-órden de caballería, y como fuese luégo tomado por ladron, preguntó
-Alexandre á los reyes, por cuyo favor habia sido caballero aquel varon,
-que le dixesen que pena tenian entre ellos los ladrones, y respondieron
-que la horca, y así le mandó luégo ahorcar diciendo: No merece honrada
-muerte quien tuvo deshonrada caballería. No’s de callar la cobardía
-cuán vil cosa es, pues apoca y derreputa tanto cualquier hombre, que
-no se debria dar honra alguna á quien no tiene ninguna, pues no está
-bien dar oficio honrado á quien no le puede honrar; que los cargos y
-oficios y gobiernos no los debrian tener los de flaco ánimo, habiendo
-tanto menester la fortaleza como la sabiduría para dar buena cuenta de
-sí, que muy poco aprovecha la sabieza para gobernar, si falta la osadía
-para esecutar; y considerando los reyes de España cuanto conviene la
-fortaleza de ánimo al caballero para dar buena cuenta de su oficio,
-no se da la cruz de Santiago á quien se le pruebe que haya perdido
-honra, como en este cuento oiréis: Vino un caballero á demandar la
-cruz, y probadas todas las cosas que suele probar la órden, si era
-bueno para recibille por comendador, determinaron de dársela, y estando
-para recibilla, él les demandó á que era obligado, y ellos le dixeron:
-Primeramente habeis por fuerza de ser valiente; y él les respondió:
-Si quereis que lo sea de grado, si no quedaos con Dios, que no quiero
-valentía por fuerza, y así se fué que no le recibieron, pues mostró ser
-cobarde. Gran virtud es la fortaleza de corazon, mas ha de ir siempre
-apegada con virtudes, pues no puede ser buena si no es virtuosa, ni
-ser alabada sino entrando en los peligros que puedan honrar y no
-deshonrar; y así se determina, de los que son obligados por oficios
-y gobiernos y cargos, que se hayan de ofrecer á los peligros por sus
-repúblicas y fidelidades, y no temer la muerte, que para siempre hace
-vivir, y en general obliga á todos conservar honra virtuosa conforme á
-su estamento, y no irla á buscar, que son locos los que las más veces
-que la buscan la pierden, pues quien busca honra con perjuicio de otri,
-la pierde con daño suyo; piérdense muchos en no medir su corazon con su
-poder, que gran corazon sin gran poder es gran locura.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señor mastre Zapater, preguntaron á uno que
-habia oido preicar á san Bernardo, que dixese cómo le habia parecido,
-y respondió: _Vidi hominem, et audivi angelum_. Así me ha parecido
-vuestra merced.
-
-Dixo don Diego: Decí, Joan Fernandez, ¿cómo hablais latin? ó vos
-le teneis ó no; si vos le teneis, ¿dónde le tuvistes tanto tiempo
-escondido? ¿fué en Andilla ó en Liria, donde vos sois Leriano, ó en
-casa de mosen Rodela, de quien sois vos rodelero?
-
- ¿Ó en casa de don Anton,
- Donde vos sois un Sanson,
- No faltando Dalida,
- Que siempre vendido os há?
- Y si latin no teneis,
- Suplíco’s que no le hableis.
-
-Que veo reir al Paje del mal recaudo y apodaros há el Papagayo del papa
-Paulo, veneciano, que habló en latin muy cortesano.
-
-Dixo el Paje del mal recaudo: Señores, _pax vobis para nobis_, tras la
-puerta oí un latin que dixo mi señor Joan Fernandez, y no esté nadí
-espantado, que mucho há que es latinado y muy buen griego, que su
-maestro fué Diego y Juan de Sevilla.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, hacé buen broquel, pues habeis sacado
-contra mí vuestra lengua espada; luenga queria decir, y la teneis tan
-larga como la mula del portugues, que en este cuento oiréis: Tenía
-un portugues una mula que lo más cabalgaba con ella porque la hacia
-rebuznar cuando le daban de motes, y tenía la lengua tan larga, que
-la traia colgando fuera de la boca; y sirviendo á una dama, competia
-con él un otro portugues, gran motejador, que por no respondelle daba
-siempre en callar, y fatigándose un dia de muchos motes que le daba
-delante la dama que servian, dió ocasion su competidor que un paje le
-motejase como vos lo habeis hecho agora conmigo, por el latin que ha
-sacado el Paje del mal recaudo á causa vuestra, y diciéndole su dama
-cómo no respondia por sí á los motes que le daban, respondió: A motes
-mulos responda meu mula, que ten larga lengua é muito rebuzna.
-
-Dixo don Francisco: Departir querria á don Diego y Joan Fernandez con
-un otro cuento que diré: Competian don Antonio de Velasco y don Juan
-de Mendoza sirviendo á una dama de la reina doña Isabel, mujer del Rey
-Católico, y dándose de motes un dia delante el Rey y la Reina donde
-estaba su dama, dixo don Antonio á don Juan:
-
- _Pregunta._ Decidme, pues sois galan,
- Por vida d’una Doñana,
- A deciros doña Juana,
- ¿Fuera yo vuestro don Juan?
-
- _Respuesta._ Don Antonio de Velasco,
- Vos seríades buen hombre,
- Sino por vuestro renombre,
- Que diciendo está Ve lasco.
-
- _Preg._ Don Juan, adeviná,
- Por vida de nuestra dama,
- A cuál de los dos desama,
- Pues adevinado está.
-
- _Resp._ Adevino que á los dos,
- Qu’es el pago que esperamos,
- Que pensando que burlamos,
- Burlará de mí y de vos.
-
- _Preg._ Otra cosa decir quiso
- Vuestra boca, si mandais,
- Que segun lo que mostrais,
- Vos creeis ser un Narciso.
-
- _Resp._ Para yo bien responder,
- Lo que vos callais me toca,
- Uno teneis en la boca,
- y otro es vuestro parecer.
-
- _Preg._ ¿Para qué vais sospirando
- Por amores noche y dia,
- Que yo no sospiraria,
- Para sospirar burlando?
-
- _Resp._ Más nos dais vos que decir
- Con los ojos lloradores,
- Pues que no llorais d’amores,
- Sino es de mucho reir.
-
- _Preg._ Pañizuelos sois d’amor,
- Siempre traeis pañizuelo,
- No llorais d’amor un pelo,
- Y mostrais ser llorador.
-
- _Resp._ Mi llorar es de manera
- Como yo siento l’amor,
- Quien adentro es llorador,
- Nunca llora lo de fuera.
-
- _Preg._ Al cielo siempre mirais,
- Digan os tan blanco el ojo,
- ¿Para qué tomais enojo
- De lo que n’os enojais?
-
- _Resp._ Si yo voy mirando al cielo,
- Vos tambien sois estrellero,
- Vais buscando aquel lucero
- Que perdisteis en el suelo.
-
- _Preg._ Vuestro amor es estafeta,
- Que de gran desdicha trota,
- No correis á la extradiota,
- Sino siempre á la jineta.
-
- _Resp._ Si estafeta soy d’amor,
- Soy lo siempre de aventaja,
- Pues á vos os dan la paja,
- Y á mí el grano d’amador.
-
- _Preg._ Si una dama sospirase,
- Por cierto yo creeria
- Que por vos sospiraria,
- Aunque de mí se acordase.
-
- _Resp._ Aunque sois engañador,
- Vos n’os engañais agora,
- Que dama sospiradora
- No será de vuestro amor.
-
- _Preg._ Estais d’amor tan relleno,
- Que podeis dar á los dos,
- Y teniéndole de vos,
- Para malo será bueno.
-
- _Resp._ Del relleno que burlais,
- Que por burla lo quereis.
- Tan vacío quedaréis,
- Como vos d’amor estais.
-
- _Preg._ Desengaños desde agora,
- No vivais más engañado,
- No estais mas enamorado
- De lo que en vos enamora.
-
- _Resp._ Nunca vi mayor engaño,
- Vos mirais con tal antojo,
- Veis un no sé qué en mi ojo,
- Y no veis vuestro mal año.
-
- _Preg._ La mano os daré de grado,
- Si vos no le dais del pié,
- Que de porfiar gané,
- Más que no de porfiado.
-
- _Resp._ Yo no quiero vuestra mano,
- Ántes y’os daré la mia,
- Que en tomarla perdería
- La que yo gané de mano.
-
- _Preg._ En paz debemos quedar,
- Y en amores en abierto,
- De los motes quedo muerto,
- Pero no del motejar.
-
- _Resp._ De la paz yo no me esquivo,
- Sea como vos mandais,
- Cuando más muerto quedais,
- Dais á entender que sois vivo.
-
-Dixo don Luis Milan: Don Francisco, don Francisco, ¡quién no te las
-entendiese! Mostrastes querer departir, y daréis más que partir;
-habeis sacado los motes de los más galanes cortesanos que en el mundo
-fueron, ¿y quereis con tizones matar tizones, y con carne departir
-carne y perro? Vos no buscastes sino guerra; que envidiosos no sufren á
-mayores, que por no mostrar que lo fueron don Antonio de Velasco y don
-Joan de Mendoza, se matarán á motes don Diego y Joan Fernandez.
-
-Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con
-vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos
-más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores.
-
-Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y
-no sé de qué, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes
-fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como
-dice este mote:
-
- Nadie se confie, no,
- Hasta ver dónde allegó,
- Que no está en el parecello,
- Sino en sello.
-
-Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros
-donaires, pues van por los aires cantando:
-
- Mi gavilan, señora,
- Por los aires vola.
-
-Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo,
-que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez
-es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su
-córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia:
-
- Romerico, tú que vienes
- De donde serrana está,
- Di, ¿cómo d’amor te va?
-
-Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras
-romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo,
-apodándonos á monos, que’s un género de milicias, que dan un bofeton
-con un perdon, como este dicho dice:
-
- Al juego del abejon
- Parece el muy mal burlar,
- Perdon piden para dar
- Un bofeton.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un
-meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay
-meson que no esté don Diego Ladron en este mote:
-
- Ladron de nadi
- Sino de mí.
-
-De manera que si os perdemos, hallarémos á don Diego Ladron de meson en
-meson, que por cierto
-
- Mas es gala
- Mesonera,
- Que de sala;
-
-el que va escribiendo por mesones en carbon sus intinciones.
-
-Merece ser muy burlada la gala qu’es mascarada, como oiréis en este
-cuento: Un portugues era muy galan, sobre callado, y un castellano
-competia con él en amores, y era galan muy fanfarron que jamas callaba;
-y estando los dos un dia delante la dama que servian, el castellano,
-pensando ganalle la dama por decidor, dábale muchos motes; y el
-portugues en acabar el castellano, le corrió con este apodo que le
-hizo: Castelau, heu vos apodo á meson de camino geno de motes. Don
-Diego, tenéme por entendido, pues sabeis á resabido.
-
-Dixo don Luis Milan: Más cortesano fué el portugues que no el
-castellano, que la trecha para matar un verboso decidor es callarle
-hasta que ha revesado toda su verbosidad, y en acabar darle con un
-apodo, ó con un cuento tal, que sienta el hierro con que no saque
-sangre, como hizo este portugues, que le apodó muy al natural al
-verboso castellano que pensaba ganalle la dama á motes; esto es la cosa
-que más debria enfadar á las damas, y no sólo no reirse de servidores,
-motejadores pesados, mas debrian mostrar enojarse, porque se pierde el
-acato que se debe tener delante la dama, y la autoridad del motejador
-por parecer truhan más que galan, y tambien la del motejado, pues
-parece atambor de guerra que tocan alarma con él. Lo que yo haria en
-tal necedad, hacer lo que hizo este portugues, que callando por no
-parecer truhan, como su competidor, tuvo más saber y más autoridad
-y más vergüenza y crianza, que son cuatro cosas, que teniéndolas un
-servidor feo, le hacen parecer hermoso, y no tenellas, á un hermoso
-hacen parecer feo, como en este cuento oiréis.
-
-Tenía una dama dos servidores, el uno muy galan, sobre callado, y el
-otro muy verboso decidor, y el callado no era hermoso y el verboso era
-gentil-hombre; y como algunas veces el verboso fatigase á motes al
-callado, delante la dama que servian, oyéndolo un dia una muy amiga
-suya le dixo: Señora, ¿há mucho tiempo que tura esta farza? y ella
-respondió: Muy poco para lo que yo me doy cata d’esto, y mucho para lo
-que me enfada d’ello; mostrando que nadi se debe catar de lo qu’es bien
-disimular y mostrar enojarse de lo que puede desacatar. Y turando mucho
-este mal palacio, díxole el servidor callado á la dama que servian:
-Señora, aunque á mí me cueste la vida dejar de serviros, más quiero
-perdella que enojaros, ¿qué manda vuestra merced que se haga d’este mal
-palacio? ¿irnos hemos ó quedarémos en vuestro servicio? Dixo ella: pues
-á mí habeis dexado el cargo, oid lo que diré á los dos: Quedad vos para
-feo hermoso, y vos íos para hermoso feo; y así se fué el verboso bien
-pintado, pues la locura hace feo al hermoso, y quedó por servidor el
-callado, pues la cordura hace hermoso al que es feo.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, aunque don Luis Milan ha embarrerado
-esta lanza de conversacion, tan deleitosa como provechosa para estorbar
-nuestros motes, no se deben excusar los caballeros dejar de hacer lo
-que la honra les obliga, porque no parece caballero sin ella, y aunque
-don Francisco se reirá que nos ha hecho picar, mejor es que se ría de
-lo que honrar nos puede, que d’aquello que deshonrar nos podria; si
-dejásemos de vernos en el campo de la gala que las armas son buenos
-motes que han de señalar sin sacar sangre; como en las armas de burlas
-de la esgrima, no parece bien ejecutar las veras porque no digan: No’s
-hombre de véras quien en las burlas muestra las véras; y pues esto es
-lo mejor, reciba este mote como á servidor:
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- No está mucho á su placer,
- Aunque en su placer está,
- El galan que mal le va
- Y muy bien al parecer.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- No he visto mejor pintor,
- Bien os habeis retratado;
- En las veras vais burlado,
- Y en las burlas don favor,
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- Del ojo está lisiado,
- El tomado de mal ojo,
- Porque da muy gran enojo
- Un ojo desamorado.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- Vos teneis lo que decis,
- De mal ojo estais tomado,
- L’ojo teneis regañado,
- Que regañando reís.
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- Del amor van condenados
- Los galanes á galeras,
- Que nos tiran por troneras
- Motes que son atronados.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- Vos burlais de tal manera,
- Que de vos eso si suena,
- Porque relampega y truena
- Vuestra gala por tronera.
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- Galan de ademanes frios,
- Que sus guantes siempre estira,
- Y ojos en blanco sospira,
- Hace venir calosfríos.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- Lo mejor que vos teneis
- Cuando no teneis que hablar,
- Vuestros guantes estirar,
- Que rasgados los traeis.
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- Gran ventaja nos llevais,
- Y aunque no sería poca,
- Si hablásedes de boca
- Lo que con dedos hablais.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- Cuando con los dedos hablo,
- Quiero señalar á todos,
- Que vuestros cuentos y apodos
- Los den todos al diablo.
-
- JOAN FERNANDEZ.
-
- Ó vestí como hablais,
- Ó hablá como vestís,
- Que de aquello que reís,
- A reir mucho nos dais.
-
- DON DIEGO LADRON.
-
- No burlemos del vestir,
- Pues que no teneis vestidos
- Que merezcan ser reidos.
- Sino para hacer reir.
-
-Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado,
-que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que
-perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de
-mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con
-ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía
-muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años
-en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y
-no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto,
-un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba
-fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de
-un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y
-á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado,
-contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué
-atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese
-si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí,
-y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando
-se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero
-suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porque decia cada sábado el
-rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba
-eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes
-y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais
-quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal
-recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala
-lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun
-familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas
-entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los
-ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde
-en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro
-ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si
-don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará
-el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole
-del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer
-quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la
-criatura.
-
-Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para
-sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos
-de parecer, que si agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan
-Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo
-para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado
-les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del
-monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de
-la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas
-las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo
-parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo.
-
-
-_Acaba la quinta jornada._
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-JORNADA SEXTA.
-
-
-Y halláronse todos al Real á la hora que tenian concertado de ir, y
-dixo don Luis Milan: Sepan vuestra alteza y su excelencia que yo vengo
-esta noche para hacer un descargo del cargo que tenía, de dar la cena
-que me mandaron de lengua y manos, de tañer y cantar, y á la postre
-daré por confituras la aventura del monte Parnaso, donde fuí probado y
-puesto en muy gran peligro, por la residencia que me tomaron; y porque
-no se me enojen los que esperan la música, quiero tomarme la licencia
-para darla, que para no dar pesar licencia se puede tomar.
-
-Y denme la vihuela que me han traido, y cantaré con esta primera obra
-las obras que las damas suelen hacer. Y es una carta, que para ganar,
-si á cartas jugára, el resto del amor ganára; y dice así:
-
- Carta mia, pues que vas
- En pasos de tanta gloria,
- Si no son en mi memoria,
- No te acuerdes de mi más;
- No vuelvas de tal manera,
- Que me hagas más mortal
- De lo que yo ántes era,
- Porque no seas mensajera
- De mi bien para mi mal.
- Y en llegar delante aquella,
- Do mi voluntad te envia,
- Para conocer si es ella,
- Conocerás que no es mia;
- Y despues de conoscida,
- Para que quiera leerte,
- Di que sólo fué tu ida
- A mostralle con mi vida
- Un traslado de mi muerte.
- Preséntale mi corazon,
- Donde siempre se verá
- Quien bien retratada está,
- Segun es su condicion;
- Muy perfeta al natural
- El amor la retrató,
- Pues le soy en todo tal
- Para sufrir tanto mal,
- Cuanto yo contento estó.
- Lévale mi entendimiento,
- Porque vea en lo que entiendo,
- Que velando ni durmiendo,
- No le busco descontento;
- Basta lo que le he buscado,
- Aunque no soy de culpar,
- Que si estoy enamorado,
- Téngame por desculpado,
- Pues es para enamorar.
- Mi memoria le presenta
- Por espejo que se vea,
- Como está en mí su idea
- Muy hermosa y mal contenta;
- Es tan grande su hermosura,
- Que aunque no me quiera ver,
- Contemplando su figura,
- Todo gusto de tristura
- Se me convierte en placer.
- Muéstrale mi voluntad
- Cuanto está llena de fe,
- Aunque sabe que yo sé
- Que no duda la verdad;
- La verdad trastrueca y muda,
- Nómbrame desamador,
- Que para mostrarse cruda,
- Pone la verdad en duda,
- No dudando de mi amor.
- Preséntale mi sentido,
- Si es á su contentamiento,
- Cuando tengo sentimiento
- De verme su aborrecido;
- Que si yo no me sentia
- De ser d’ella despreciado,
- Tan mal le pareceria,
- Por lo que no sentiria
- Como por demasiado.
- Mi pensamiento doliente
- De pensar en su dolencia,
- Le pornás en su presencia,
- Si le terná por presente;
- Dile que dentro de mí
- Tan presente siempre está,
- Que el tiempo que no está en si,
- Tanto yo la tengo aquí,
- Cuanto no me tiene allá.
- Muéstrale mi gran sufrir,
- Aunque tú lo mostrarás,
- Cuando por mí te verás
- Estos tormentos sentir;
- Luégo te dará un tormento,
- Que es muy recio de pasar,
- Tal que en decillo lo siento,
- Y es el descontentamiento,
- Que ella me suele mostrar.
- Y tras este tan cruel,
- Luégo un otro te dará,
- Que nunca te mirará
- Por no mirar mi papel;
- Otro tormento de fuego
- Te dará mucho peor,
- Y será darte gran fuego,
- Que te vayas luégo, luégo,
- Por ser yo su servidor.
- Y por cuanto has de hacer
- No seas desacatada,
- Sino, tú serás rasgada,
- Y rompido mi placer;
- Y si vieres sentimiento
- De alguna voluntad,
- Di con mucho acatamiento,
- Ved qué tal es su tormento,
- Que vos le tengais piedad.
- Bien sé luégo que dirá:
- ¿Quién te puso en tal locura,
- De ponerte en aventura
- Por quien ventura no ha?
- Di, que piedad de ver
- Un dolor de verme tal,
- Que podria merescer
- Que holgase de leer
- Una letra de mi mal.
- Dile más, cómo me dejas
- Esperando tu venida,
- Entre la muerte y la vida,
- Dando de mi vida quejas;
- Y que son de calidad
- Las quejas de mi pasion,
- Que pueden poner piedad
- A la mesma crueldad,
- Ántes que á su corazon.
- Y si algo se le antoja
- En decille que es cruel,
- Dile que lo dice aquel
- A quien ya el vivir enoja;
- Y á quien ya su mal le tiene
- Tal, que dice el que no sabe:
- Pues que sabes dó me viene,
- Trabaja que más no pene,
- Ó que mi pena m’acabe.
-
- FIN.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, no se podrá decir por esta carta: de las
-cartas placer hube, de las palabras pesar.
-
-Respondió Joan Fernandez: Yo le perdono la confianza que tuvo ántes de
-cantar, cuando dixo que si á cartas con esta carta jugára, el resto
-del amor ganára; aunque no me ganaria si en amor fuese mi competidor.
-Yo le hiciera una primera, que primero en l’amor fuera de bien querido,
-de mejor haber servido.
-
-Dixo don Diego Ladron: A lo ménos de confiado el resto le teneis
-ganado, y á las veces lo que engaña desengaña, como muestran vuestros
-trabajos en amores, que son desengañadores, de esa confianza vuestra
-como se muestra.
-
-Dixo don Francisco: Más estais vos confiado por haber desengañado á tal
-Joan, que sus pensamientos van volando como mariposas, que se queman
-tras hermosas de gran lumbre, por rodar por alta cumbre.
-
-Dixo el Duque: Muy bien habeis discantado sobre la carta que ha cantado
-don Luis Milan; pues mejor discantaréis si las siete angustias canta,
-que l’amor hace pasar á quien más siente en amar; y por vida de quien
-más quereis, que las canteis.
-
-Y don Luis Milan respondió: Por vida de quien lo mandó cantaré, y son
-estas que diré:
-
-
-LAS SIETE ANGUSTIAS DE AMOR.
-
- Canten los gozos de amor
- Los que sienten alegrías,
- Y yo las angustias mias,
- Pues que siento su dolor;
- Y dirélas lamentando
- Con voz de extraña tristura,
- Ofreciéndolas llorando
- Á la perfeta figura
- Que siempre estoy contemplando.
- La primera angustia siento,
- Causada del desear,
- Cuando n’os puedo mirar
- Sino con el pensamiento;
- Pues si es gran padecer
- No veros y contemplaros,
- Ved cuán mayor debe ser,
- Cuando yo alcanzo á miraros,
- Y vos no me quereis ver.
- La segunda angustia triste
- Siente más el más sufrido,
- Porque el gesto va vestido
- De lo que l’alma se viste;
- Esta es sin comparacion
- Por sufrir lo que se siente,
- Que si pena el corazon,
- Amor escribe en la frente
- De que pena la pasion.
- La tercera angustia alcanza
- El servidor á la hora
- Que conoce en su señora
- Ser perdida su esperanza;
- Pues mi esperanza perdida,
- ¿Quien la perdió como yo?
- ¿Quien la tuvo tan sin vida,
- Que primero se secó
- Ántes que fuese nacida?
- La cuarta por mi dolor,
- Que mil veces he gustado,
- Es aquel cruel desgrado
- Que mostrais con disfavor;
- Ora ved qué tal me siento,
- Si es firme mi firmeza,
- Que con tal conocimiento,
- No puede vuestra crueza
- Estragar mi sufrimiento.
- La quinta angustia parezco
- De muerto y descolorido,
- Que estoy muerto en vuestro olvido,
- Y vivo en lo que padezco;
- ¿Quién se vió tan olvidado,
- Que ante vos se halle ausente,
- Sino yo desesperado,
- En mi mal siempre presente,
- Y en su presencia pasado?
- La sexta sentí en veros,
- Qu’es el temor de enojaros,
- Mas quien no puede ganaros,
- ¿Por qué ha de temer perderos?
- Quien nunca tuvo favores,
- ¿Por qué teme disfavor?
- Porque en el trato de amores
- Se confia el amador
- Con sospechas y temores.
- La setena y la mayor
- Es la angustia del partir;
- ¡Oh, cuán grave es de sufrir
- Si dejais competidor!
- Pues si es cosa conocida
- Al tiempo del despediros
- Ser gran trance la partida,
- Más es no poder partiros
- Cuando ella está partida.
- Hé aquí, gentil señora,
- Las siete angustias d’amor.
- Que siéndo’s tan servidor,
- Siento cadal dia y hora.
- No me perdí, mas perdí
- En esta triste jornada
- Lo que sentiréis de mí;
- Siete años te serví
- Sin de tí alcanzar nada.
-
-Dixo el Duque: Si tan poca pena diesen en sentirlas como en oirlas,
-ántes serian gozos que angustias, pues tanto alegra vuestra música.
-
-Respondió Joan Fernandez: Señor, el uno y l’otro creo que son, parecen
-gozos por lo poco que siente angustias de amor don Luis Milan, y no
-dejan de parecer por lo mucho que muestra sentirlas cantando que de
-amor se va burlando.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Para saber desto la verdad, cantemos tras
-las angustias los gozos de amor, que siendo las dos obras suyas, en
-cantar se verá,
-
- Que si él se alegrára,
- Nos dirá su corazon,
- Que sus angustias gozos son.
-
-Dixo don Diego Ladron: Si los cantais, sean por don Pedro Milan y gozos
-nos parecerán, pues su alteza os hará mucho favor cantando por su
-servidor.
-
-Don Luis le respondió:
-
- Para gozos parecer,
- Así lo entiendo de hacer.
-
-Y son éstos:
-
- Siete gozos cantar quiero
- Que el amor me hace sentir,
- Por mostrar
- Que por más y más que muero,
- Siento gozo de sufrir
- Por amar.
- Si por ser vuestro sufrido
- Quiere amor que por constante
- Valga más,
- No me vea tan perdido
- Que en lugar de ir adelante
- Vuelva atras.
- El primer gozo de amor
- Que siente el enamorado
- Donde ama,
- Verse en honra el amador,
- Por estar bien empleado
- Puesto en fama.
- Es tan grande este contento,
- Que jamas dejo de veros
- No mirándoos,
- Porque mira el pensamiento
- Con los ojos del quereros
- Contemplándoos.
- El segundo gozo siente
- L’amador cuando recrea
- En los amores,
- Que de aquello se contente,
- Que ninguna cosa afea
- Disfavores.
- Como yo que siempre quedo
- Tan contento de que quiera
- Y tan ufano,
- Que si me diera su dedo,
- Nunca yo el villano hiciera
- Con la mano.
- El tercero gozo gusta
- Quien mostró bien parecer
- Do quiere bien,
- Que su gusto no desgusta,
- Pues en cuanto debe hacer
- Parece bien.
- Recibir querria engaño,
- Que vuestra merced me quiere
- Para vos,
- Para huir al desengaño,
- Porque no me desespere
- De los dos.
- El cuarto gozo diré,
- Que’n veros siempre he sentido
- Todo gloria,
- Pensar que no moriré
- De la muerte del caido
- De memoria.
- D’este gozo gozará
- Quien nació bajo la estrella,
- Que ella es él,
- Ya veis, pues, si vivirá,
- Quien será para ser della,
- Y ella d’él.
- El quinto gozo contenta,
- Pues es cosa muy probada
- Ser mejor,
- Cuando se remata cuenta
- Que se toma d’el amada
- Al amador.
- Ésta nunca tomé yo,
- Que si de vos la tomára
- A vuestro grado,
- Quien de veros se pagó,
- De ménos se contentára
- Ser pagado.
- El sexto gozo es mirarse
- Los amantes muy hermosos
- En amar,
- Que si son para mostrarse,
- Son amores más gustosos
- De gustar.
- Lo que gusto no gustais,
- Señora, de la hermosura
- Que teneis,
- Porque todo lo matais,
- Pues que sois mata figura
- De quien veis.
- El seteno gozo digo,
- Si sois de mi parecer,
- Qu’es más gustado,
- Si el amiga y el amigo,
- Vinieren á poseer
- Lo deseado.
- Si es muy dulce merecello,
- Más y más es el gustallo
- Con descargo;
- ¿Quereis ver qu’es poseello?
- Que hace dulce el deseallo
- Siendo amargo.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, alegremente habeis cantado los gozos de
-amor, sepamos por quién los cantastes, que si fué por vuestro primo don
-Pedro Milan,
-
- Habeis sido muy galan,
- Por mostrar
- Que gozos sienten en amar,
- Aunque tengan disfavores,
- Los que rien en amores.
-
-Don Diego Ladron dixo: Señor, no se podrá decir eso por Joan Fernandez,
-que por tenerlos lloradores, alcatara es en amores, que se dice en
-valenciano alambique, que destila por sus ojos y nariz lágrimas por
-Beatriz de don Anton, que agua rosada son para ella; pues en la redoma
-della, qu’es su engaño, caen para su mal año.
-
-Respondió Joan Fernandez: Don Diego,
-
- Burlas de mozo de ciego
- Pareció vuestro burlar,
- Cuando para hacer reir,
- Pullas le hacen cantar.
-
-Dixo don Francisco:
-
- Bien parece que son gozos
- Los que el Milan ha cantado;
- Pues nos han regocijado.
- Agora os digo
- Que de gozos es amigo
- En los amores,
- Que no sufre disfavores;
- Pues que no es de los que lloran,
- Sino de quien va cantando.
- Buenas obras enamoran,
- Malas van desamorando.
-
-Dixo don Luis Milan:
-
- Órganos hacen de mí,
- Que mis flautas han tañido
- Como les ha parecido.
- No faltó buen manchador,
- Que’s el Duque, mi señor,
- Pues ha dado tan buen aire,
- Que me tañió don Donaire;
- El Fenollet, nuestro amigo,
- Que don Donaire yo le digo
- De esta vez;
- Que’es mal aire de traves,
- Que la mar levanta en puerto;
- Pues levanta un desconcierto,
- Que jamas sufrí en amores
- Disfavores.
-
-Don Francisco le respondió: Si me pagais una verdad, por lo que dicho
-me habeis, yo sé que lo otorgaréis por lo que sé, y si quereis, la
-cantaré.
-
- Y es la más linda cancion
- Que glosastes con razon;
- Y diréla con la glosa,
- Que la hicistes muy hermosa.
- Y esta cancion por respuesta
- Os quiero dar
- En este nuestro burlar.
- _De piedra puedo decir
- Que son nuestros corazones;
- El mio en sufrir pasiones
- Y el vuestro en no las sentir._
- _Ha causado mi ventura
- Lo que más tuve temor,
- He topado con l’amor
- Haciendo mi sepultura._
- _En su piedra vi esculpir
- Dos contrarios corazones;
- El mio en sufrir pasiones,
- Y el vuestro en no las sentir._
-
- GLOSA.
-
- Sufro por vos tanto daño,
- Cuanto por sufrillo es honra,
- Que en su caso no es deshonra
- Sufrimiento tras engaño.
- De este bien tan mal estoy,
- Que estoy cerca d’el morir;
- Que por do quiera que voy,
- Si me preguntan quién soy,
- _De piedra puedo decir_.
- Es ya tanto lo que sufre
- Mi sufrido corazon,
- Que traigo por invincion
- Corazon de piedra zufre.
- Vos de no sentir dolor,
- Yo de sufrir sus pasiones,
- De este amor y desamor,
- De piedra dice el amor
- _Que son nuestros corazones_.
- Tales corazones dos
- En el mundo no se han visto,
- Esto hace el Antechristo,
- Qu’es l’amor que teneis vos.
- Dos contrarios se han juntado
- En nuestras dos condiciones,
- El vuestro desamorado,
- Que no siente ser amado,
- _El mio en sufrir pasiones_.
- Tanto siento vuestra culpa,
- Cuanto á mí me da gran pena,
- Que tenella yo por buena
- Del que digo me desculpa.
- Entre amor y desamores
- Siento muerte en mi vivir;
- Pues tengo por valedores,
- El mio en sentir dolores,
- _Y el vuestro en no las sentir_.
- Sóbrame tanta razon,
- Cuanto vos teneis muy poca,
- Que no hallo en vuestra boca
- Lo que en vuestro corazon.
- Ya no tengo á quién quejarme,
- Muerto estoy en mi ventura;
- Todo bien viene á faltarme,
- Qu’este mal para matarme
- _Ha causado desventura_.
- Mi mano sintió quién es
- Lo cruel de vuestra mano,
- Con el pié me dais de mano,
- Pues me veis á vuestros piés.
- Ya yo estaba temeroso
- De caer malo de amor,
- Mas es mal contagioso,
- Que se pega al más medroso
- _Lo que más tuve temor_.
- Mucho milagrosamente
- Una vez de amor curé,
- Y hartas veces yo juré
- De quitar inconviniente.
- Viendo causa yo cerraba
- Los ojos d’este temor,
- Del amor me desviaba,
- Cuando más d’él me apartaba
- _He topado con l’amor_.
- Yo estaba muy espantado,
- Que no estando ya con él,
- No pudiese huir d’él,
- Y vi ser juego forzado.
- Y aunque más miré por mí,
- Me mató vuestra hermosura,
- Y tan muerto me sentí,
- Que luégo al amor le vi
- _Haciendo mi sepultura_.
- Con el duro mármol frio
- D’ese vuestro desamor,
- Labrando estaba el amor
- En este sepulcro mio
- Estas letras que decian:
- Muerto estaba por morir,
- Y matar no le querian;
- Y otras más que se leian
- _En su piedra vi esculpir_.
- Esta sepultura honrada,
- Pues deshonra se me hacia,
- Pues que por ella le via
- Ser mi vida deshonrada.
- Lo que ser vuestro me honraba,
- Gastaban dos condiciones,
- La vuestra me despreciaba
- Y era porque lo causaba
- _Dos contrarios corazones_.
- Tan desavenidos fueron
- Vuestro corazon y el mio,
- Que muy duro mármol frio
- L’uno al otro se volvieron.
- De vos tengo compasion
- Que n’os tengan compasiones,
- Porque veo á perdicion,
- El vuestro en no sentir pasion,
- _El mio en sufrir pasiones_.
- Con tal condicion tan dura,
- Hacer paz sería excusado,
- Que el amor reconciliado
- En ningun tiempo asegura.
- Quien no sabe agradecer,
- Nunca puede en paz vivir;
- Mi corazon veo perder
- De pasiones padecer,
- _Y el vuestro en no las sentir_.
-
-Dixo el Duque:
-
- Bueno ha sido el manchador,
- Que por manchar ha sonado
- La glosa que s’a cantado;
- Pues burló como á galan
- El Fenollet al Milan,
- Que de piedra corazones
- Tenian en sus pasiones,
- Don Francisco de sufrillas
- Y el Milan de no sentillas;
- Por lo que le motejó
- Que nunca angustias sintió,
- Sino gozos en amar;
- Diciendo qu’es burlador en amores,
- Que todo se pasa en flores;
- Y el coge d’este burlar,
- Frutos por disimular.
-
-Respondió Joan Fernandez:
-
- ¿Qué frutos puede coger?
- Camuesas deben de ser
- Encamusadas,
- De mal frances desnarigadas.
-
-Respondióle don Luis Milan:
-
- Esas vos las conoceis,
- Que d’esas camuesas comeis,
- Cuando con mosen Rodela
- Cenais á lumbre de vela,
- Embelesado,
- Pues os tiene encandilado
- Con una cierta Beatriz,
- Que postiza la nariz
- La tragais,
- Y por coplas alabais
- Su gesto; qu’es todo risa,
- Que tragueis nariz postiza.
-
-El Duque dixo: Yo sería de parecer que las damas de vuestra alteza
-oyesen la música de don Luis Milan, que mucho lo desean; mándelas
-venir,
-
- Que sin damas los galanes
- No se muestran lo que son,
- Que piedra toque es la ocasion.
-
-Las damas de la Reina vinieron; que la señora doña Leonor Gualvez,
-que’s guion de la gala, habló á voluntad de todas y dixo: ya que en
-jubileo de música nos hallamos, pues por jubileo se deja oir don Luis
-Millan, las damas quieren mostrar:
-
- Que de sabio es no mandar
- El mandador,
- Que mandado es muy mejor.
-
-Como verémos en vos, que os dejaréis mandar de las damas en dalles
-cuanto os pedirán; y la primera quiero ser yo, que os mando me canteis
-sonetos vuestros, porque gustemos de los sonsonetos, que nos harán bien
-callar y mejor hablar para entendellos.
-
-Don Luis Milan respondió: Señora doña Leonor, si por jubileo me dejo
-oir, no se maraville vuestra merced, pues por jubileo se dejan ver las
-damas, y no para sacar almas de penas, por donde, siguiendo yo sus
-pisadas, no me perderé. Que no es bien dejar pisar lo que debe estar en
-pié; yo no soy tan desmandado de no dejarme mandar donde soy muy bien
-mandado. Y pues aquí está mi palomando que mandar me puede, yo me doy
-por mandado.
-
-Dixo el Duque: Bien muestra en su hablar don Luis Milan que los milanes
-vinieron de los griegos con Hércules en Italia, pues habla con la
-brevedad d’ellos, como agora ha dicho en este vocablo, palomando,
-queriendo decir palo y mando. Y en los motes que se dieron el Joan y el
-Milan para ganar el retrato de su dama, hay otro que dice Encasamalo
-por abreviar lo que dicen en valenciano: Bell en banch y mal en casa.
-Y el nombre que agora ha puesto á don Francisco, que dice Dondonaire,
-queriéndole decir en valenciano Don, dona, aire, haciéndole fuelle, que
-es mal aire lo que da; y tambien nos ha dicho poco há que la ocasion
-es piedratoque, queriendo decir que es piedra de toque, que descubre á
-cada uno de qué metal es; y muchos otros que ha dicho, imitando á los
-lacedemonios griegos en esta brevedad, que con sólo un vocablo se diga
-una sentencia, que los latinos muy poco lo acertaron á decir. Fué este
-modo de hablar en tanto tenido, que Petrarcha recita en su libro _De
-próspera y adversa fortuna_, una palabra que solia decir Andromaca,
-mujer de Héctor, á su marido, y era ésta, Demome, que quiere decir:
-Buen hombre, tu gran corazon te echará á perder. Es tan cortesano el
-corto hablar, que _vorria sensa parlar eser inteso_; y no le estorbemos
-el gran mandamiento que le han hecho, que cante sus sonetos.
-
-Respondió don Luis Milan: La mejor respuesta que se puede dar, obedecer
-á buen mandar; y empezó á cantar este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Si voluntad merece ser pagada
- Por cual razon, no soy d’esto pagado,
- Diréisme vos, pues has mal deseado
- Mal desear, pagalle con no nada.
- Respondo yo, qu’es muy perjudicada
- Mi gratitud, que nunca os ha enojado,
- Respondereis que debe ser juzgado
- Lo que sin ley no es cosa bien juzgada.
- Si fuese yo juez d’esto, aunque soy parte,
- Con gran razon daria ley en esto,
- Que lealtad gran lealtad merece.
- Pues buen amor no tiene ningun arte,
- Y en bien amar á todos gano el resto,
- Quien meresció jamas no desmerece.
-
-Dixo don Diego: Don Luis Milan, en pleito habeis traido vuestra dama,
-y respondistes por ella, haciéndoos procurador de los embargos,
-respondiendo contra vos, como hizo un portugues que emplazó delante
-justicia á la que servia, diciendo al juez: Nan deis por muller á meu
-competidor miña dama, que eu la queiro, ella dice que nan me queire, eu
-torno á decir que la queiro, que amor primero he casamenteiro. Rieron
-mucho del portugues, que por pleito queria á quien no le queria.
-
-Dixo don Luis Milan: Don Diego, yo respondo á vuestro bocaje, como
-respondí á un estorbamúsica, que le dije: Yo tengo un atapabocas, que
-es éste
-
-
-SONETO.
-
- Hermosa maya, llena de mil flores
- Y extrañas hierbas, de propiedades
- Sanais con ellas mil enfermedades,
- Que de miraros sanan amadores.
- Y á mí no sanan, d’estos mis dolores,
- Que hierbas fueron vuestras crueldades,
- Que entosicaron nuestras voluntades,
- La vuestra y mia para desamores.
- La vuestra hicieron de ponzoña llena,
- Que emponzoñada voluntad se muestra,
- La mia siento desto entosicada.
- Y aunque está siempre para amaros buena,
- Va muy doliente, por no verse vuestra,
- Qu’el rostro muestra voluntad dañada.
-
-Joan Fernandez sospiró, y su mujer le dixo: Vos me par que sou lo que
-anava venent sospirs per Valencia.
-
-Y él respondió:
-
- Yo no los vendí,
- Mas ellos me vendieron
- Cuando’s vi.
-
-Díxole ella: ¿Y per que os han venut? ¿Per que yous compri mercat pera
-mal marit?
-
-Dixo él: No por eso, sino porque habia de mercar brava mujer para
-sospirar. Que pensando que fuérades una maya, sois una desmaya, que
-siempre desmayo de vuestra mala condicion, que hierbas son. Que al
-médico moro fuí que me sanase, y para sanar me hizo estar en su casa
-ocho dias, acostado en una cama llena de hierbas de montaña, y algunas
-dellas pinchaban, que me hacian dar voces, y el moro decia: ¿Sufris
-hierbas en vuestra casa para matar, y no sufrireis para sanar? Yo
-diciendo no sufriré, y él que sí, yo que no, salvéme dél como de
-vuestra merced haciendo el puerco espin.
-
-Dixo su mujer: Don Luis Milan llanzau de aci aquest porch espi, ó feulo
-callar á mots, que sols vos lo embozau, quant los dos vos motejau.
-
-Y don Luis respondió: Para hacerle yo callar, á su fumeto será con este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Para mi bien y por mi mal os veo,
- Pues me mirais con rostro muy irado,
- No siento yo que esté por mí enojado,
- Pues que por vos con todas me peleo.
- Digo que sois un otra doña Iseo,
- Yo don Tristan, de triste desamado,
- No digo aquel don Tristan muy amado,
- Que desamor lo vuelve todo feo.
- ¿Quereisme mal, pues mi ventura quiso,
- Y no quereis que esté peor que muestro,
- Que el bien no sé dónde tiene la posada?
- Queredme bien y verm’heis un Narciso
- Para probar que tal parezco vuestro;
- Que hermosa está la cara qu’es amada.
-
-Dixo don Diego: Señor Joan, tanto os toca este soneto, que á ser silla
-y vos caballo no lo podríades sufrir, por lo que os siguió cuando
-dixistes de amores á una cortesana de la córte, que le demandastes como
-se decia, y ella respondió: A mí me dicen doña Iseo, y vos sospiraste
-diciendo:
-
- Yo soy vuestro don Tristan,
- Que por veros, mi señora,
- Pasé yo la mar salada;
- Pues que veros enamora.
-
-Y ella os respondió:
-
- Vos no sois mi don Tristan,
- Que pasó la mar salada,
- Mejor sois para ensalada
- De truhan.
-
-Cerró la ventana y entróse, y unos escuchamores que os escucharon os
-apodaron á don Joan ensalada.
-
-Y don Luis Milan les departió con este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Tan triste estoy, que vivo muy mal sano,
- No sé si son mis pensamientos sanos,
- Quizá es mejor morir de vuestras manos,
- Las que me dais, pues que me dais de mano.
- Pues vos sabeis cuál me será más sano,
- Mejor será dejarlo en vuestras manos,
- Que yo no haré lo que suelen villanos,
- Que si les dan toman dedo y la mano.
- Yo sé muy bien, si en tal caso se viese
- Vuesa merced, si fuese caballero,
- Que dedo y más de tal mano quisiese.
- Que por mandar aquel César primero,
- Tuvo por ley, que ley no se tuviese,
- Que por mejor se muda ley por fuero.
-
-Dixo don Francisco: Vengar quiero á Joan Fernandez con este cuento que
-diré: Una noche estaba en una calle escuchando á don Diego, que decia
-los amores de Audallá á la criada de una dama que servia, y díxole:
-Dadme el dedo, que no tomaré la mano, pues no soy villano; y ella
-fiando dél dióle el dedo y él tomóle la mano, que fué parte para subir
-donde estaba. El señor sintió ruido, y reconosciendo casa topó con don
-Diego, que con una sábana se habia envuelto gritando: Alma soy que voy
-en pena, y el señor le soltó un perro de ayuda diciendo: Cómete esa
-alma, que un perro comerá otro, y vos saltastes por la ventana y el
-perro tras vos, haciendo tan gran alborote, que las damas del vecindado
-salieron á las ventanas con lumbres, y conosciéndoos dixeron: Señor don
-Diego ensabanado, ¿cómo vais aperreado? y vos respondistes: Quien tras
-perras va aperreado será; y las criadas d’ellas en veros os dicen, don
-Diego ensabanado.
-
-Dixo don Luis Milan al Duque: Señor, si más salen cuentos, yo no sacaré
-sonetos. Y todos dixeron que no dirian más.
-
-La Reina dixo: Don Luis Milan tiene razon, que cuando la música es de
-caballero, hase de escuchar si ya él no quiere hablar.
-
-Y él dixo este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- De bien y mal mi vida se sostiene,
- Porque el vivir se vaya conservando,
- Con sólo el bien no va el saber reinando,
- Pues no es pesar el mal que de vos viene.
- Amor, amor, pues mandas que yo pene,
- Sostiéneme, que muero deseando;
- No vea yo que vas de mí burlando,
- Qu’en posta voy y nadi me detiene.
- Corro al morir, y muerte no me quiere,
- Cansado estoy, y siento gran descanso,
- Quiero llorar, y voy de mí riendo.
- Sé que dirá quien tal por vos se viere:
- Fiero leon, amor le vuelve manso,
- Que gran amor de sombras va temiendo.
-
-
-SONETO INTERCALADO.
-
- Gran bien durmiendo vengo á ensoñarme,
- No sé yo en sueños qu’es lo que me crea,
- Séos decir que tanto me recrea,
- Que yo querria nunca despertarme.
- Dicen que sueños son gran vanidad,
- Y á veces vemos ser muy verdaderos,
- Mas veo mal en todos mis agüeros,
- Que hijos son de vuestra crueldad.
- ¿Amor, amor, qué tengo de creer?
- Pues tú me haces reir y llorar,
- Hazme dormir, pues huelgo de ensoñar.
- Que vanidad á ratos da placer.
- O bien ó mal de tí sepa lo cierto,
- Que es en fin pena un vivir incierto.
-
-
-SONETOS. 6. 6.
-
- Cabellos principian, cabellos fenecen
- Mis altos cuidados de vida y de muerte,
- De tales cabellos se cuelga mi suerte,
- Que matan al oro y al sol escurecen.
- Mi vista se altera mirándome en ellos,
- Del todo turbado ni veo ni atino,
- De mucho atinaros estoy tan sin tino,
- Que vengo á estar léjos estando cabellos.
- Los rayos de Febo si ciegan no matan,
- Mas vuestros cabellos me matan y ciegan,
- Son rayos que pasan, traspasan y allegan,
- Á ojos de un alma, que con ellos atan.
- De cada cabello me veo colgado,
- Temiendo no quiebre de muy desdichado.
-
- Mortal dolor con quien amor tormenta,
- No me tormentes, dame algun sosiego,
- Pues siempre otorgo por más que reniego,
- Que soy de amor perdido á mi cuenta.
- Soy como aquel que tienen al tormento,
- Y estando en él, del gran dolor se aduerme,
- Así me sigue para sostenerme;
- Pensando en vos se aduerme el sentimiento.
- Cruel amor, no tal, cual es tu nombre,
- Manda al dolor, que más no me tormente,
- Que aquella parte en mí que más te siente,
- Muere y revive por quedar más hombre,
- Que buen pensar es gusto que descansa,
- Y en los tormentos su dolor amansa.
-
- Allá me voy, á dó el amor me guia,
- Soy como aquel que va en su pensamiento,
- Qu’está muy fuera del conoscimiento,
- Sino d’aquel que está en su fantasía
- ¿Pensando en vos quién ha de estar en sí
- Que por idea en vos no se transforme?
- Estoy sin vos, y en vos tanto conforme,
- Que voy conmigo, y nunca voy en mí.
- Ni pié ni mano, la boca ni l’ojo,
- No mandan ya, pues tal señora reina,
- Reinas en mi tan absoluta reina,
- Qu’en mí es placer aquello qu’es enojo
- Ó bien ó mal, avenga como quiera,
- Vos sola sois mi voluntad postrera.
-
- Yo voy buscando todos los lugares,
- Para miraros si podria veros,
- Y en descubrirme no quereis volveros,
- Y hállome vuelto para ver pesares.
- No sé yo cómo pueda sostenerme,
- ¡Miraros siempre y vos nunca mirarme!
- Bien podrá ser que amor pueda cegarme,
- Mas nunca hará qu’en vos no pueda verme.
- Dos ojos tengo y son para llorar,
- Pues que no ven lo que ver querrian,
- Dos rios son que siempre correrian,
- Si dellos fuese vuestro amor la mar;
- Y aunque éstos pierda, vuestra merced crea
- Que tengo mil que os miran por idea.
-
-
-SONETOS INTERCALADOS.
-
- Á todo el mundo doy de mí descargo
- Del bien que os quiero y mal que me quereis;
- Ya veis, señora, lo que vos haceis,
- Que de mi muerte tengais tanto cargo.
- Dirán de vos que fuistes matadora,
- Y vos diréis que yo mismo me he muerto,
- Dirá el amor en tal caso lo cierto,
- Qu’en vos estaba ser remediadora.
- Sé que diréis que no pudo haber medio
- Entre mi mal y vuestra gran bondad,
- Todos dirán que en vuestra piedad
- Estaba el bien de todo mi remedio;
- Que siendo siempre tanto valerosa,
- La piedad en vos no’s es viciosa.
-
- Pensando en vos un no sé qué me enoja;
- Sélo sentir y no dar á entender
- Es un amargo en medio del placer
- Qu’el mundo da por lo que se le antoja.
- Muy gran mal es y cuento mucho largo,
- Ser esto en todo tan naturalmente,
- Que piense en vos muy mucho dulcemente,
- Y un no sé qué lo vuelva todo amargo.
- Soy como aquel que muestra ser mortal,
- Que su accidente da señal de muerte,
- Si no mudais de mal en bien mi suerte,
- Dadme por muerto deste grave mal.
- Y es lacidente ser desconfiado,
- Señal de muerte en cualquier estado.
-
-
-SONETOS. 5. 6.
-
- Al pié d’un monte cerca de una fuente,
- En un bell prado muy verde y florido,
- Pasciendo estaba su triste sentido,
- Cogiendo flores un pastor doliente.
- De mal d’amores era su accidente,
- Que sospiraba nombrando Cupido;
- Yo sospirando d’él fuí conoscido,
- Que amor dó reina descubre su gente.
- Y platicando de nuestros amores,
- Cada cual dixo que fué su venida;
- Él iba en busca de sana-dolores,
- Qu’es una hierba que d’amor olvida;
- Yo la que nombran acuerda amadores,
- Que cualquier calza segun su medida.
-
- D’un árbol d’amor yo vi que colgaba
- Una guirnalda de muy lindas flores,
- Muchas pastoras y muchos pastores
- Se la ensayaban y á nadi encajaba.
- Y en la cabeza que muy bien entraba,
- Era dichosa y amada en amores;
- L’árbol nombraban manzano d’amores,
- Y era malsano de quien no sanaba.
- L’amor me mandó que yo me probase,
- Dixo riendo que d’él no temiese,
- Con grande temor probé esta aventura.
- Y ántes fué seca que yo la ensayase,
- Porque esperanza ninguna tuviese,
- Qu’el engañoso jamas asegura.
-
-
-SONETOS. 4. 7.
-
- Linda Thamar, más bella que la rosa
- Del mes de Abril, cogida en la mañana,
- Saliendo el sol con su estrella Diana,
- Qu’en ver á vos se vuelve envidiosa.
- El sol está miránd’os tan hermosa,
- Como el galan que mira su galana,
- Rie de ver á su estrella tan vana,
- Que competir no es bien con mayor cosa.
- ¿Qué haré yo mirando vuestra cara,
- Sino seguir al sol que os ha mirado
- Y sospirar de mi triste ventura?
- Que no pensé que tanto me costára,
- Que por amar me viese despreciado,
- Que despreciar es contra la natura.
-
- Supe d’amor una cosa excusada,
- Su condicion cual es en desdichados,
- Y díxome que los trae engañados,
- Promételes y no les tiene nada.
- Quise dejar la empresa comenzada,
- Y en comenzar vinieron mis soldados,
- Temor y amor, que estaban espantados,
- Que yo de vos hiciese retirada.
- Dixéronme, mejor es hacer cara
- Que no dejar de ver cara tan bella,
- Á bien ó mal venga lo que viniere.
- Sin este mal, menor mal me matára,
- Que proseguir con muy buena querella,
- No muere no, que vive cuando muere.
-
-
-SONETO INTERCALADO.
-
- ¡Oh quién pudiese vivir sin deseo
- Por no saber qué cosa es desear!
- ¡Oh quién pudiese nunca sospirar
- Por no mostrar l’amor qu’en vos no veo!
- Son el deseo y el sospiro hermanos,
- Y mi tristeza d’ellos es su madre,
- Vuestro desden les es natural padre,
- Y yo el seráu de tales cortesanos.
- Séos decir que mil requiebros siento
- Dentro de mí dó está vuestra idea,
- Que nadi hay que á vos, señora, vea,
- Que no esté mal d’alegre descontento;
- Y es este mal como quien se sonrie,
- Que dentro llora y defuera rie.
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Como el dulzor de la dulce armonía
- Hace acordar cualquier tiempo pasado,
- Tañendo yo, lloro de enamorado
- Lo que no soy, á lo que ser solia.
- La suavidad de vuestra melodía,
- Si vos cantais sois como aquel pescado
- Que hace dormir lo que soy olvidado,
- Y hace ensoñar toda la pena mia.
- Despiértame teneros en memoria,
- Qu’es un reloj que me está despertando,
- Y en acordar me hallo como añoria,
- Que agua doy, mi gran ardor regando,
- Y siempre en vos hallo seca mi gloria,
- Que sequedad todo lo va secando.
-
-
-SONETOS. 5. 6.
-
- Nasció cuando os vi lo que no quisiera,
- Que siempre vivió de vos maltratado,
- Tuvo por nombre lo que m’ha quedado
- Desventurado, destraña manera.
- Y es el mal hado que el cielo me diera,
- Él sabe por qué yo fuí malhadado;
- Que muere en nascer, cualquier desdichado,
- Que en veros mostró mi estrella quién era.
- Parezco la flor que muere nasciendo,
- Que nasce en nascer la linda mañana
- Del Mayo gentil, que el mundo recrea.
- Y dándole el sol se seca muriendo,
- Tal soy y seré por vuestra Diana,
- Que ver y cegar verá quien os vea.
-
- Siempre querria con vos endeudarme
- Para deberos, y no estais contenta,
- Que nunca poneis la cruz en mi cuenta,
- Y en cruz me teneis por crucificarme.
- No por rematar, mas por rematarme
- Haceisme la cruz, de muy descontenta,
- Yo digo que vos haceis la contenta,
- y vos decis no, por no contentarme.
- Yo me pagára de ser mal pagado
- Para que vieran que no sois deudora,
- Que buen pagador de todos es grado.
- Y vos, por mostrar no ser mi señora,
- Nunca mostraste que os fuese criado,
- Que muy mal querer se muestra do mora.
-
-
-SONETO INTERCALADO.
-
- Sintiendo voy d’amor gran agonía,
- La cara traigo de color de tierra,
- Ya viene por llevarme quien entierra,
- Que ya murió del todo mi alegría.
- Matóla vuestra grande guerrería,
- Que siempre m’habeis hecho cruel guerra,
- Venciéndome en el llano y en la sierra,
- Que son mi corazon y fantasía.
- Vos m’habeis hecho el corazon muy llano,
- Que guerra del amor lo allana todo,
- Y allanará la ciencia más subida.
- Ganástesme el castillo, y castellano
- Mi entendimiento con mi leal modo,
- Que muy alto subir da gran caida.
-
-
-SONETOS. 5. 6.
-
- Del paraxismo d’amor voy tollido,
- Ya m’he venido d’aquel infernado
- Para sí mismo, Cupido malvado,
- Que sólo es de sí quien siempre lo ha sido.
- Por vos me gané, por vos m’he perdido,
- Gané por servir y soy mal pagado,
- No quereis cuenta del bien que he gastado,
- Por no tomalla de haberos servido.
- ¿Qué os costaria decirme, burlando,
- Quieres ser sano, y yo que os dixese,
- Ya fuese por vos, pues soy vuestro, muerto?
- Que no sana mal, que va deseando,
- Si no es con dotor que como vos fuese,
- Que bien aplicar da luégo en lo cierto.
-
- Tiro mi querer el mal que tirado
- Lo malo de vos, que mal os hacia
- Mal paresceros de noche y de dia,
- Que dar mal por bien es mucho mal dado.
- Vos estais sana, que y’os he sanado,
- Mata venado será mi porfía,
- Yo estoy malsano, morirme querria,
- Por ver si de vos sería llorado.
- Soy como el ámbar que tira pajuela,
- Y así vuestro mal de vos á mí tiro,
- Que y’os doy mi fe que más nunca os duela;
- Pues siempre seréis por quien yo sospiro,
- Que vos para mí sois siempre mi estrella,
- Mas yo para vos no soy lo que miro.
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Rosa d’Abril, cogida en la mañana,
- Saliendo el sol con sus rayos dorados,
- Muy gran olor sentimos los penados,
- Pues huele bien lo que de vos nos sana.
- El Dios d’amor os saca á la ventana,
- L’aire de vos da vista á los cegados,
- Milagros son que vos haceis contados,
- Dejaros ver por dar salud humana.
- Cobran vivir mis cinco sentimientos,
- Vee mi ver en ver quien le ha cegado,
- El toque más que vivo ya se toca,
- Gustar y oler reviven más contentos,
- Pues cobra más del que perdió el cobrado,
- Vive el oir oyendo buena boca.
-
-
-SONETOS. 5. 6.
-
- Yo sentí en veros el mal no temido,
- Por lo que dicen del mal de terciana
- Nunca fué visto, se toca campana,
- Tangan á muertos, que siempre lo he sido.
- Malenconía de verme en olvido
- En las entrañas de vuestra desgana,
- Causaron en mí la vida malsana,
- Que vivo por vos, y nunca he vivido.
- Terciana d’amor es mucho más fuerte,
- De frio mayor y más callentura,
- Que mis contrarios de vos y mí vienen.
- D’estar fria vos mi frio es de muerte,
- De yo no lo estar la vida me tura,
- Que mal qu’es por bien extremos sostienen.
-
- Señala las horas el Norte su estrella,
- Que Norte del cielo d’amor sois, señora,
- Mas nunca señala vengais en buen hora,
- Quien horas amuestra de muerte por vella.
- Es muy mal agüero miralla y perdella,
- Su cara me dice que vaya en malhora,
- La mala ventura muestra do mora,
- Que vista señala lo qu’es de creella.
- Es como quien pierde, quien ha de perderos
- El mar que navega de vuestra belleza,
- Qu’el Norte su estrella do pierde la cobra.
- Pues va navegando por no meresceros
- Por Indias crueles de vuestra crueza,
- Que todo bien falta do mucho mal sobra.
-
-
-SONETOS INTERCALADOS.
-
- Pensando en vos está mi pensamiento,
- Alegre y triste por diversas vias,
- Dase á entender no sé qué alegrías,
- Que alegre error amando da contento.
- ¡Qué dulce rato, qué embelesamiento
- Es l’amador creer sus fantasías!
- Matar podrian estas niñerías,
- Que peligroso es gran contentamiento.
- Provee amor con vuestra gran cordura
- Que en el placer se mezcle la tristeza,
- Mareas son de amor que mengua y cresce;
- En la creciente sube mi ventura,
- En la menguante que es vuestra crueza
- Baja en l’amar d’amor quien n’os merece.
-
- Dulce cuidado y amargo deseo
- Me tienen puesto en prision muy contenta,
- Contento estoy de vida descontenta,
- Pues fué por ver y por lo que no veo.
- No sé yo cómo ni con quién peleo,
- Que con mi cuenta no se traiga cuenta,
- Todo lo veo mucho á mi descuenta,
- Mi mucho amor y el que de vos no creo.
- ¡Oh dulce mal con hiel siempre á la boca
- Acaba ya de darme muerte ó vida
- Por ver cuál es el fin de mi ventura.
- Si soy de vida, ¿cómo es ya tan poca?
- Si soy de muerte, acorta mi partida,
- Que mal d’amor sin fin no tiene cura.
-
-Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de Matalinda y Matacruel, que
-canteis las coplas que por esto hecistes, y de palabra nos conteis la
-historia.
-
-Señora, porque sepan mejor las coplas á vuestra alteza, ántes de cantar
-diré lo que me siguió: Yo hablaba algunas noches á una burladora que
-servia, y cada noche la desconocia, que todolo suele mudar el engañar.
-Yo le dixe: Tantas mutaciones de hablar haceis, que no sé con quién
-hablo: decíme ¿cómo habeis nombre? Respondióme: A mí me dicen una noche
-Matalinda y otra Matacruel. Díxele:
-
- Si con tantos servidores
- No poneis tela, señora,
- No sois buena burladora.
-
-Por eso Joan Fernandez jura muchas veces por vida de Matalinda, y don
-Francisco os dixo en una fiesta: Ios para Matacruel; que por bajo
-que lo dixo, mucho más bajo fué él que no se ha de descuidar el buen
-hablar. Bien será porque sepamos que baile de tres bailamos; que d’esto
-unas coplas haga, y serán reseña y paga para pagar tales fiestas, y son
-éstas:
-
- Gran bien es pensar en vos,
- Y gran mal tambien, señora,
- Contemplaros matadora
- Para dar muerte á los dos.
- La vuestra quiero mostrar,
- Que ya os huyen de cruel,
- La mia no es de dudar,
- Que Cain sois en matar,
- Yo en morir un otro Abel.
- ¿Matalinda no bastára
- Que os quedaba por renombre,
- Que Matacruel por nombre
- Os pregonan cara á cara?
- Dejad nombre de traidor,
- Que cruel sabe á traicion;
- Todos os tienen temor,
- Sino yo, que os tengo amor
- Á razon ó sin razon.
- Si lo haceis porque n’os sigan,
- Siendo más para seguiros,
- Es vos misma perseguiros
- Que Matacruel os digan.
- Como hierba os dejarán
- No cogida de recelo;
- Que en los berros la hallarán,
- Y en veros luégo dirán
- Huyamos del anapelo.
- Muy mejor seréis nombrada
- Matalinda de lindeza,
- Que del nombre de crueza
- Quedaréis desacatada.
- Que si á vos os van nombrando
- Matacruel de crueldad,
- Quedaré por vos en bando,
- Y con todos peleando
- Que es mentira la verdad.
- Bien sé que os enojarán,
- Mas debeislo de sufrir,
- Cuando vos oiréis decir:
- No lo hagais, no lo dirán.
- Basta que lo vengue yo
- Con obras, y responder
- Que si en otras amargó,
- En vos dulce paresció
- Lo que amor nos da á comer.
- No penseis que voy tras pago,
- Que bien sé con qué pagais;
- De vos misma os olvidais,
- Cuanto más de lo que yo hago.
- Aunque más está en razon,
- Que haceis del olvidado,
- Para dar satisfaccion,
- Que teneis por condicion
- Corazon desacordado.
- Vos teneis mucho por gala
- Reiros á costa ajena,
- Es muy mala para buena,
- Y muy buena para mala.
- Si al contrario paresciese,
- Muy mejor paresceria,
- Porque de vos se dixese:
- Quien de vos, señora, fuese,
- De ninguna más sería.
- Mudad de costumbre ya,
- Que por vuestro bien lo digo,
- Y haréis de todo enemigo,
- Que enemigo no será.
- Si me fuesen más traidores
- Que fué Júdas para Dios,
- Por oir de vos loores,
- Más quiero competidores
- Que velles huir de vos.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, si os cansais de cantar, n’os canséis de
-contar más sonetos, que no son para cansar los graciosos sonsonetos.
-
-Dixo don Diego Ladron: y decidnos la razon cómo quedará un soneto para
-que sea perfecto.
-
-Item, don Francisco dixo:
-
- Por quitar un dixo dixo
- De perversos pareceres,
- Que juzgan á sus placeres,
- Decidnos lo que sabeis
- De los sonetos que haceis.
-
-Joan Fernandez se rió y díxoles: Aquí estoy yo que lo diré.
-
- Ellos han de ir muy derechos,
- Que no puedan coxquear,
- Porque el morisco Alatar
- No los vea ir contrechos.
- Item, más han de mostrar,
- El sol que no esté nublado;
- Que no vayan á buscar
- Lo presente y lo pasado
- De la razon,
- Que nublados muchos son.
- Item, más han de tener,
- Que si querrán dellos coger
- Frutos para alguna dama,
- Que no sean todo rama,
- Que enramadas son de fiestas
- De verano
- Los que son pajar sin grano.
- Item más no queden frios,
- Que si dicen desvaríos
- En los modos del hablar,
- Guárdense de no topar
- Con don Artal.
-
-Dixo don Luis Milan:
-
- Burla burlando,
- El Joan dixo verdades,
- Que burlas no son maldades
- Avisando.
- Y pues ya no he de cantar,
- Sino contar los sonetos,
- Bien podrémos discantar
- Los sonsonetes.
-
-Y comiencen á templar, que bien hay que discantar en mí.
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- No porfiar hablando descontentos,
- Dos cosas son que dan bien al oido,
- Sabido ser y ser muy bien sufrido,
- Que la valor sufrida es en tormentos.
- Dama real, vos dais merescimientos
- Como da el Rey, que todo l’es debido;
- Mas crueldad y desagradescido,
- Parescen mal en todos estamentos.
- Mi reina sois, yo soy vuestro vasallo,
- Mandar podeis á tuerto ó á derecho,
- El tuerto soy, pues vos me habeis cegado.
- Derecho no, que cojo y manco me hallo,
- Su crueldad me tiene muy deshecho,
- Por bien mirar me veo mal mirado.
-
-Dixo don Diego: Templado ó destemplado, yo quiero discantar sobre
-este soneto, que yo sé una glosa d’él y es: Que don Francisco y Joan
-Fernandez servian á dos viudas que en una casa estaban, y burlaban
-d’ellos en secreto, y en público no traian cuenta con ellos. Solian
-hablar alguna noche de una ventana, y ellos de una huerta, y de muy
-enamorados, algunas veces se desconcertaban, y ellas les decian: Don
-Joan tuerto, todo estais un desconcierto. Y él respondia: Si he hablado
-desconcierto, allá me teneis un concierto. La otra decia: Don Cojo
-Francisco, ¿quién os puso en tal arrisco? Respondió él: Si soy don Cojo
-Francisco, allá me teneis un pellizco. Y ellas, enojadas de alabarse
-de lo que no era verdad, me contaron que una noche les dejaron entrar
-en casa para pagarse d’ellos, y encerrólos en una cocina una criada
-d’ellas, diciendo que allí estaban más secretos; y las viudas de una
-ventana hacíanles arrojar un agua almangrentada á sus criadas, diciendo
-todas: Don Joan tuerto deslenguado, bien estais almangrentado; tomad,
-don Cojo Francisco, pues mentis con el pellisco.
-
-Y fuéronse como merescian por el terrado de casa, que les dió salida
-una vecina.
-
-¿Qué meresce quien deshonra? Que no se le haga honra.
-
-Dixo don Luis Milan: Hagamos honra á este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Yo retraté su gesto muy hermoso,
- Y téngole perfeto retratado,
- Cuando no estais haciendo el desdeñado,
- Que feo está mirar muy desdeñoso.
- Rato me dais que no sé qu’es reposo
- Cuando mirais, mirar desamorado;
- Tal me parais, de vos muy mal parado,
- Que muérdome las manos de rabioso;
- Y en veros tal, rabiosa por matarme,
- Corriendo voy á ver vuestro retrato
- Por descansar mirand’os en pintura.
- Y el dios d’amor, por más desengañarme,
- Húrtamela por darme muy mal rato,
- Que del mortal le huye su natura.
-
-Dixo don Francisco: Señor Duque, este soneto recita la farsa que Joan
-Fernandez hacia, y era que en su oratorio tenía el retrato que hurtó
-á don Luis Milan de la dama que servian, y en ella hacerle mala cara,
-luégo le decia: Yo me voy á ver vuestro buen gesto, pues este que me
-haceis no es sino el de Marifea, vuestra favorecida; que el compañero
-sella como sello. Y con gran prisa iba á su casa, y algunas veces no
-hallaba el retrato, y él decia cantando:
-
- ¿Dónde estás, que no te veo?
- ¿Qu’es de tí, pintura mia?
- Vuelve, que verte deseo,
- Si estás en la morería.
-
-Y esto cantaba porque sospechaba que una mora hechicera, de quien
-él estaba hechizado d’amores, se la tenía, porque le dió á entender
-qu’el dios d’amor se lo traia. Y era que una criada de su mujer se lo
-llevaba á la mora para composar á Joan Fernandez cuando se lo volvia,
-partiéndose las dos la composicion.
-
-Dixo don Luis Milan: Tan buena me ha sabido la glosa, que por oir otra
-diré luégo este otro
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Seguir á quien ningun respeto tiene
- Sino mandar y nunca ser mandado,
- Es de cruel que manda su criado,
- Y d’este mal alguna merced viene.
- Mas yo de vos, por más y más que pene,
- Por bien servir no soy galardonado,
- Mas de tener por vos ser muy honrado,
- Que mal qu’es bien en honra nos sostiene.
- Contento estoy d’estar en vuestro puesto,
- Vos no debeis del mio estar contenta,
- Pues nunca estais en puesto de mi juego.
- Parésceme juego de cañas esto;
- Tirámosnos las cañas d’esta cuenta,
- Yo juego bien, y vos haceis mal juego.
-
-Dixo Joan Fernandez: Adargaos, don Diego, que vos recebiréis. Bien se
-os acuerda que una vieja de sesenta años se os hacia moza de afeites
-y mechuelas de cabellos rubios, dándole á entender que la servíades:
-Que la natural cordura en ningun tiempo asegura; y vos íbades tras
-una sobrina suya secretamente, y cuando ella se dió cata del engaño,
-matábala á pellizcos, diciendo: Toma, porque te festeja don Diego el
-desbocado, que á tu puesto se es pasado; y la sobrina, pellizcada por
-vos, en una fiesta os dixo:
-
- No me sirvais, caballero,
- Ios con Dios,
- Que pellizcada voy por vos.
-
-Dixo don Luis Milan: Si Martina bailó, tómese lo que ganó; porque baile
-otra Marina, quiero decir otro
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Espejo sois d’amor desamorado
- Para quien es á vos muy enojoso,
- Mírase en vos, y no se ve hermoso,
- Que feo está un rostro desdeñado.
- Y el que será muy hecho á vuestro grado
- Parecerá Narciso glorioso,
- Que gentil es un feo venturoso,
- Y no es gentil quien es desventurado.
- Tal os miré, cual quedo por memoria,
- Un Lucifer muy desfavorecido,
- Vos un Luzbel de muy gran hermosura.
- soy Luzmal, caido de la gloria,
- Pues deseé ser yo con vos unido,
- Que pena da lo que se desmesura.
-
-Dixo don Diego: Juan Fernandez, este soneto os va cantando: Joan, arte,
-Joan, arte,
-
- Buen caballero probado,
- Acordarte se debria
- D’aquel buen tiempo pasado.
-
-De lo que pasó por vos, que diciendo muchas veces: Espejo mio, espejo
-mio, á una cara de luna de fuego que vos servíades, que pensando que
-la motejábades, se enfadó tanto desta frialdad que os dixo: No me lo
-digais más, que me enojais; y estando un dia enrubiándose los cabellos
-en su terrado, y vos escondido en un gallinero de su casa, hecistes
-el gallo porque se volviese á miraros, y en veros le dixistes: Espejo
-mio, y ella os le tiró á la cara diciendo: A quien no pensando enoja,
-volvelle la hoja. Pues tan bien me pagan, hé aquí un otro
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Nunca pensé que mal por bien viniese,
- Y mal por bien por vos me ha venido,
- Vínome: el mal, y todo m’ha tollido,
- Que mal frances pensé luégo que fuese.
- Yo le rogué su nombre me dixese,
- Y díxome: yo soy nombrado olvido,
- Vengo á matar á quien bien ha servido,
- Que el dios d’amor mandó que yo lo hiciese.
- Doña cruel tu dama fué la parte,
- Ventura el juez, yo soy verdugo della,
- Dice el pregon: éste es el desdichado.
- Que siempre fué d’amor un Durandarte,
- Y mándanle que muera por no vella,
- Que muerte dá no ver lo deseado.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, este soneto debia ir como carta nueva
-por Valencia cuando fuistes infamado de mal frances, que vuestra dama
-os dixo en una fiesta: No se llegue más á mí quien se pasa á los
-franceses; y una amiga suya lo declaró, que no se debe declarar lo que
-puede enojar, y dixo: Eso mal frances será, señor, de bajo amor. Otra
-dama dixo: No es ese mal por cierto, sino que su dama le ha dicho que
-no la vea ni oya mas, y él, por obedecerla, trae la gorra encima de los
-ojos por no vella, y algodones en los oidos por no oilla; que por esto
-sacó un ahorcado en una justa, con este mote: ahorcado amador, ni ve ni
-oye d’amor.
-
-Dixo don Luis Milan: Resucite el ahorcado con este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- Temor y amor, amor es verdadero,
- Y de temor en veros me santigo,
- Pregúntanme si veo al enemigo,
- Yo digo sí, que de enemiga muero.
- Y del amor queriendo como os quiero,
- Vengo á temblar si alguna cosa os digo,
- Por acertar errando voy conmigo
- Que ce por be y’os digo en cuanto quiero.
- No respondeis; si toco vuestra aldaba
- Dais en callar, al son de mi sospiro,
- Vengo á parar en mármol convertido.
- Y para estar como primero estaba,
- Despárame Cupido nuevo tiro,
- Que nuevo mal recuerda amortecido.
-
-Dixo don Diego: Yo traia una dama á vesita un dia, y salió tras canton
-un caballero, y en topar con nosotros se santiguó; yo díxele: Joan
-Cruzado, ¿de qué os santiguais? ¿veis al enemigo? respondióme: Sí, que
-de enemiga muero. Pareció tan galan, que no quisiera que tambien nos
-pareciera el señor Joan Fernandez.
-
-Dixo don Luis Milan: A este cuento no se ha de responder agora por no
-estorbar este
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- La perramor es esta perra mia,
- Que pena fué, pues me mordió rabiando,
- N’os enojeis si os voy acomparando
- Al animal que más veros querria.
- Es muy leal á aquel que dél se fia,
- Es todo amor á quien lo está halagando,
- No es ella ansí, mas siempre va ladrando
- Para morder lo que sanar debria.
- Curar debeis la llaga que me hecistes
- Con piedad que damas hermosea,
- Que, vivo yo, mejor seréis servida.
- No seais vos lo que no sois ni fuistes,
- Que puesto que sois de hermosura dea,
- Lo que no es Dios no sea mata vida.
-
-Dixo Joan Fernandez: Con otro cuento muy mejor respondo á don Diego
-Apodador; y es éste, que los dos nos hallamos en una vesita de damas en
-casa de mi hermana doña Marquesa, y él vendió este soneto por suyo, y
-díxolo para decir perra á una que servia de las que estaban allí, y su
-dama le dixo: Don Diego Perramor, ¿de quién andais servidor? Respondió
-por él un otra dama, que él se lo rogó: De sí mismo se enamora, que
-Perramor es su señora. Dixo otra: Y cuán perro es el señor que
-mordiendo va d’amor. Y vos os fuistes, un pañizuelo rasgando, como
-perro rabiando.
-
-Dixo don Luis Milan: Pues Joan Fernandez se ha vengado, oyan si querrán
-oir otro
-
-
-SONETO. 5. 6.
-
- Quien osaria por mucho que osase,
- Tener tal ser de ser atrevido,
- Probarse con vos á brazo partido
- Si no fuese ya que desvariase,
- Si mi loquear en esto parase
- Pues fuese por vos su seso perdido,
- Meresceria lo que es merescido,
- Quien hizo al loco que le perdonase.
- Á ley de razon si estoy loqueando,
- Pues vos lo causais, yo soy desculpado,
- Que no tiene ser quien es para poco.
- Si loco con vos me viese luchando,
- Debria de ser de vos perdonado,
- Que no es buen amor si no es amor loco.
-
-Dixo don Diego: Este soneto hará saber á quien no sabe unos requiebros
-lirianos, que en Liria dixo el señor don Joan Fernandez, y son éstos;
-hallóse en una vesita de una partera liriana, que le tenian hecho un
-liriano de amores, y díxole este soneto que habia amparado á don Luis
-Milan, y en haberlo dicho desampararon las mujeres la vesita, pensando
-que quisiese luchar con alguna de ellas, que de todas iba servidor á
-jornadas; y él se fué tras ellas diciendo: no le huyais al loco de amor
-si es buen luchador. Dixo don Luis Milan: pues se vió tan mareado el
-señor Joan Fernandez en Liria, oya al propósito un otro
-
-
-SONETO. 4. 7.
-
- El marear que el mar d’amor nos hace,
- Es muy peor qu’el mar que se navega,
- El mar d’amor muy más veces reniega
- Y mueve más, pues con placer desplace.
- Desplácenos con lo que más nos place,
- Con el mirar que nos contenta y ciega,
- Y este placer á mucha gente niega,
- Y en tierra y mar amor hace y deshace.
- Digámosle del mar suyo almirante,
- Que es el marqués de libertad perdida,
- Duque tambien de voluntad humana.
- Conde de paz, sino reina levante,
- Y rey del fin y reina sin medida,
- Que amor es rey do voluntades gana.
-
-Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor
-don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don
-Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que
-le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su
-casa en una litera á la noche, y las damas le iban cantando:
-
- Mal amar os prueba mucho,
- Caballero,
- Debe ser de mal parlero.
-
-Y él respondió:
-
- Mareado estoy d’amor,
- Que dado me han competidor.
-
-Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con
-lo que dice: _Solatium est miseris socios habere penates_, doy este
-
-
-SONETO INTERCALADO.
-
- Soñado he lo que no fué soñado,
- La triste muerte de Leandro y Hero,
- Amor y muerte fué con ellos Nero,
- Que amor se vuelve muerte al desdichado.
- De su torre por él se ha arrojado
- En ver que se ahogó su caballero,
- Pasando el mar d’amor tan verdadero,
- Sus vidas con sus muertes han casado.
- Tal soy, como Leandro, más que muerto
- Por olas d’este mal de mi enemiga,
- Vos no sois Hero, sino Nero mia.
- Aquél pasando el mar gozó de puerto
- Los dias que vivió con su fatiga,
- Yo por mejor Leandro ser querria.
-
-Dixo don Francisco: Mejor se hallaria ahora una Nero á cada paso que
-media Hero en medio mundo.
-
-Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Por no haber ya ningun Leandro no
-se halla Hero alguna.
-
-Respondió Joan Fernandez: Esta casta de enamorados yo la he conservado
-hasta agora, que no ha mucho que estaba yo hecho un Leandro medio
-muerto de amores al pié de una torre, y no faltó una Hero que pensando
-que yo estaba muerto se quiso echar, si yo no echára de presto un
-sospiro que la detuvo, que no se echó de la torre abajo por mí, y dixo:
-A no sospirar mi Leandro, yo me desesperaba como Hero.
-
-Dixo don Luis Milan:
-
- Nunca fuera caballero
- De damas tan bien querido,
- Como fué Joan Leandro
- De una Hero que no ha sido.
-
-Y no porque no se hallen Heros y Leandros, mas no se hallará Leandro en
-tal Joan, que sus amores flojos van;
-
- Pues que no osaria nadar
- Por aquel brazo de mar,
- Que á nado le pasaba
- Leandro cuando nadaba,
- Una legua por la mar,
- Para á su Hero llegar.
-
-Dixo la Reina:
-
- Perdido se ha l’amor
- En Valencia,
- Aunque no en una excelencia.
-
-Respondió el Duque:
-
- Ni ménos perdido le han
- Un alteza y un milan.
-
-Replicó la Reina:
-
- Para hacer que no me enojen
- Sus amores,
- Sácame mis burladores.
-
-Dixo la señora doña Margarita de Peralta:
-
- Ya no se hallarán Leandros
- Amadores,
- Sino landres en amores.
-
-Respondióle Joan Fernandez:
-
- Pues yo sé una Hero sin falta,
- Qu’es una linda Peralta,
- Que el galan que la sirviese,
- Leandro por ella volviese.
-
-Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:
-
- Si un Leandro verdadero
- Fuesen hoy dia á buscar,
- Para nunca sospirar,
- En don Diego Maltequiero
- Este amor podrán hallar.
-
-Respondióle don Diego Ladron:
-
- Si una verdadera Hero
- Buscan para burladora,
- Osorio es esta señora,
- Que se nombra doña Nero.
-
-Dixo la señora doña Marina de Tobar:
-
- Si un Leandro amor se hallase,
- L’amor resucitaria;
- Y si mucho se buscase,
- En don Francisco se hallaria.
-
-Respondióle don Francisco:
-
- Señora doña Marina,
- Si en ella un Hero viese,
- Y Leandro me volviese,
- No me ahogue su Marina.
-
-Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor
-Galan d’esto se quiere servir, la serviré.
-
-Respondió la señora doña Leonor:
-
- Si Leandro quereis ser,
- ¿Cómo puede faltar Hero
- Á un amor muy verdadero?
-
-Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor
-en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que
-no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que es
-saber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para
-ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre;
-y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas
-y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin
-castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga
-lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos
-y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el
-castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos
-se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de
-hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano
-portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy
-nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos
-e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una
-república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres,
-como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta
-de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la
-cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió: Busco
-hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero
-bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro
-Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el
-amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas
-damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros
-que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana,
-despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán,
-para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina
-amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este
-concierto.
-
-El otro dia no vieron el hora cómo acudir y acudieron muchos caballeros
-y damas á esta sala-córte, que se tuvo en la sala mayor del Real, donde
-el Duque y la Reina se pusieron sobre un teatro de quince gradas en
-alto, y los caballeros en un cadalso y las damas en otro, y el Duque
-proponiendo, dixo: Señores, Valencia está muy infamada por todo el
-mundo, de muy desamorada, que ningun amor hay en ella; para que se
-cobre el amor y la fama della, fuy de parescer que, á voluntad de
-todos los que aquí están, se hagan leyes para que las damas sean
-bien servidas, y los caballeros que lo habrán menester sepan en qué
-las han de servir, y diga cada uno de qué está agraviado del otro, y
-concertados todos haráse ley sobre ello.
-
-Comenzó don Rodrigo de Borja, y dixo: Yo estoy agraviado d’esto que
-hacen las damas, no dan crédito en amores que caballero tenga amor,
-y hanse vuelto burladoras, y el galan más burlador, que perdido el
-crédito se pierde el amor.
-
-Respondió la señora doña Ángela de Aragon y del Milan, condesa de
-Almenara, y dixo: Señor don Rodrigo, si las damas lo son, no han de
-sufrir á los caballeros que digan á la que sirven requiebros sin
-sospirar, que es indicio de burlar, ni ménos se requiebren sino con sus
-damas; que l’amor que es chocarrero, no sospira y es parlero.
-
-Sobre esto hizo el Duque esta primera ley:
-
- Lo que está en ley sea ley
- Que sospire el servidor,
- Y si no es sospirador,
- Tenga con su dama ley.
- Y será la que y’os digo
- Que requiebro nunca diga,
- Sino sólo á su amiga,
- Sino, denle al enemigo.
-
-Dixo don Diego Ladron: yo estoy muy agraviado de la mala condicion que
-las damas tienen, que siempre nos muestran zuño, que nublos de piedra
-son zuños de mala condicion, y temiendo de pedradas huimos de nuboladas.
-
-Respondió la señora doña Mencía Manrique: Señor don Diego, merescen ser
-apedreados y ver zuños muy nublados los que tienen tan poco miramiento,
-que sin saber la condicion de su dama la sirva el caballero, pues es
-cierto, quien contra condicion irá, piensa servir y enojará.
-
-El Duque rió mucho de los zuños nublados, y hizo esta segunda ley:
-
- Deben saber la condicion
- De cualquier servida dama,
- Para bien servir quien l’ama,
- Pues está mucho en razon.
- Que contentacion no da
- Sin la condicion seguir,
- Que pensando bien servir,
- Deservir parescerá.
-
-Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son
-mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que
-me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que
-está.
-
-Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo
-que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á
-festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados.
-
-El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley:
-
- No deben ser descuidados
- Que muestran desamorados,
- Que descuido es accidente
- Que muestra quien poco siente.
- El que falta en aguardar
- Falta muestra en el amar,
- Qu’el amor muy más se muestra
- En las obras que á la muestra.
-
-Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos
-hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando
-en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores,
-hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando.
-
-Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit,
-per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han
-dit.
-
-Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas.
-Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasion la señora doña
-Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y
-escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley.
-
- Nadi sea desleal
- En obrar, mirar, ni hablar,
- Que traicion es en amar;
- Vamos todos al igual.
- Y para muy justa ser
- Tengan libertad si quieren,
- A quien ley no le tuvieren
- Que no la haya de tener.
-
-Dixo don Luis Margarit: Señora doña Hierónima, pues me hizo encensero,
-yo quiero encensar para humo quitar entre damas y caballeros; Cupido
-me aparesció esta noche pasada y díxome: Tú has de proponer mañana en
-la sala-córte un agravio que se hace muy grande en los amores, que da
-ocasion de mucho mal y es éste; que los enamorados nunca deben reñir
-con sus competidores, por no dar que hablar á miradores echando juicios
-temerarios sobre las honras de las amadas y amadores, que la causa del
-reñir ha de ser para alabar y no infamar. Mas no deben negarse las
-cortesías á la italiana; háblanse sin tener gana por quitar mal decir
-y mal pensar, y la estrecha amistad no la deben detener, que es muy
-malo de comer, en la mesa, que es traicion ó gran simpleza. Que la dama
-no sea fia, de simple ó falsa compañía; y es de tener por mucho mal
-parecer.
-
-Respondió la señora doña Hierónima: Ab molta raó he donat occasió que
-vossa merce parlas. No se puede decir más donde responder es ménos.
-
-Al Duque le paresció muy bien, haciendo sobre esto esta quinta ley:
-
- No paresce bien que sirve
- Reñir con el competidor,
- Qu’es locura ó poco amor
- El que sirve si desirve.
- Y da mucho que hablar
- De lo que no es bien decir,
- Y si debe de reñir,
- Sea para más honrar.
-
-Dixo don Francisco Fenollet: Un grande agravio quiero proponer por
-parte de la Vénus, madre de Cupido, qu’esta noche me vino en sueños y
-díxome: Mañana en la sala-córte has de proclamar que no se consienta
-mentir mal, sino bien, en los amores; yo le dixe que me dixera cuál
-era mal ó bien mentir. Respondióme: Aquel es mentir bestial, qu’es
-causador de mucho mal, y el que mal no puede hacer es mentir para
-placer. Entendido que hube que hay buenas mentiras, yo desculpé á
-Joan Fernandez de sus cuentos, pues no son yerros, aunque lo son por
-ser de baja nascion, que de bajos podrian ser contrabajos de música
-desentonada, pues que todos son risada para bocas de reir, que se rien
-sin sentir, como papagayos son risueños sin intencion.
-
-Dixo la señora doña Violante Mascó: Si supiese quién sana de mucho reir
-querria desto sanar, para no dar que hablar si rio de no sentir, qu’es
-peor que mal pensar.
-
-Dixo el Duque: Tan bien me ha parecido lo que ha dicho la señora doña
-Violante como todos lo verán en esta sexta ley:
-
- Cuando no s’ha de burlar
- Nadi sea fementido,
- Que no debe ser creido
- Quien no puede acreditar.
- Y lo que burlar se puede,
- Sea para dar placer,
- Mentir con tan gran saber,
- Que por verdadero quede.
-
-Dixo don Luis Vique: Esta mañana, cuando amanescia, entre durmiendo
-y velando, sentí una voz de mujer que mostraba ir en pena como la
-que sintió Julio César, estando para pasar el rio Rubicon, cuando se
-determinó hacer guerra contra los romanos sus enemigos, que por lo que
-le dixo esta vision, vino en conocimiento ser la ciudad de Roma, que
-le contó las grandes fatigas que sintió por las crueles guerras y mala
-voluntad que entre sus ciudadanos habia; por donde yo tambien he venido
-á conoscer quién es ésta que me aparesció. Y es la ciudad de Valencia,
-diciendo que yo hiciese una figura que la representase delante vuestra
-excelencia para que la desagraviase de los agravios que está agraviada;
-y dejóme en un papel escrito todo lo que por parte suya se habia de
-suplicar. Ya la veo entrar, desagráviela vuestra excelencia para que
-torne á ser Valencia. Hecha la entrada y acato debido al Duque, dixo:
-
-Excelentísimo señor, yo estoy agraviada de las damas que están hechas
-tan á su placer, que todos los servicios que les hacen sus servidores
-los toman á burlas; que no es de burlar lo que no se debe olvidar;
-y aunque todo se les debe, debrian quedar deudoras para mostrarse
-agradecidas y no desconocidas. Yo me veo muy mal pagada dellas, que
-siendo mis hijas me hacen obras de enemigas; pues con los menosprecios
-que hacen se retiran los que las sirven de servirlas, que bien dice
-este dicho: Por do se piensa ganar se pierde el desengañar. Piensan
-ganar mucho con despreciar algunos que no son para servirlas ni para
-ser sus criados, y ellos quedan sin oirlas ni verlas de maltratados.
-Que no es bien dar ocasion perderse la reputacion, pues la dellas y
-dellos se pierde en perderse la crianza, que cada uno dellos podria
-decir al otro, viendo la vuestra se pierde la mia. Suplico á vuestra
-excelencia, pues ha hecho leyes para los caballeros, se haga para las
-damas; y todos haciendo lo que deben yo seré Valencia, que agora no soy
-sino Desvalencia.
-
-Luego salió con un agravio don Joan de Cardona y dixo: Señor, yo estoy
-maravillado de las damas, que por haber la primera dellas sojuzgado
-al primer hombre, quieren tener el mando sobre nosotros, que nunca
-mejor cosa se dixo, que decille palomando, haciendo al hombre palo,
-y á la mujer mando. Y no lo digo por los casados que no están desto
-agraviados, sino de los por casar, que mejor paresceria no fuesen
-maltratados los que no pueden llegar con quien aman á ser casados, que
-si no son para maridos en más deben ser tenidos, en servir sin esperar
-galardon por bien amar; y por esta razon las damas se debrian dejar
-servir de todos los caballeros, porque no se pierda lo que tanto se
-gana.
-
-Respondió la señora doña Margarita de Peralta, y dixo: Mucho se ha
-maravillado el señor don Juan de Cardona, y ha quedado una flor de
-maravillas, que huele bien lo que ha dicho y parece mal, pues no se
-usa; temiendo estoy que se han de secar sus flores á la salida del sol
-de mi razon, que ya sale y digo: Que del palomando que ha dicho, lo
-mejor d’este nombre es que el hombre sea palo para sostener el cuerpo
-de los trabajos que tiene el deseo del amor, y la mujer ha de ser el
-mando para moderar su mal desear de los apetitos desmesurados que
-vuestro Cupido tiene; y si á vuestra excelencia le parece que yo he
-ganado este palomando, qu’es tener nosotras el mando para que no se
-desmanden los malos deseos de los que nos sirven, póngalo en la ley que
-se ha de hacer.
-
-Dixo el Duque: En razon está todo cuanto ha dicho la señora doña
-Margarita de Peralta, que su nombre dice: _Per alta piace_, como dirá
-esta séptima ley:
-
- Por alta place la dama
- Que bien mandando manda,
- Pues que no se desmanda,
- Mande la buena fama.
- Quiero decir, señores,
- Que el mando esté en mujeres,
- Por moderar placeres
- Que gastan los amores.
-
-Don Joan de Cardona salió con otro agravio, y dixo: Los caballeros
-estamos muy agraviados de las damas que no se quieren tener á ley,
-mostrando la poca que tienen en dejarse servir de muchos caballeros; y
-si dicen que nadi puede forzar á no ser bien quisto es muy gran verdad,
-mas puédense mostrar con demostraciones las intinciones, que en la cara
-pueden ver lo que siente de pesar ó de placer. Responderán las damas
-que si no se puede atajar de ser amadas, ménos se podrá excusar si
-l’amor les hace fuerza para amar, y páguenme de procurador por haber
-respondido lo que nunca respondieran; porque jamas han otorgado, que
-mujeres han amado.
-
-Dixo la señora doña Beatriz de Osorio:
-
- No hay don Joan más avisado
- Que sólo en él paresce bueno,
- Si habla el suyo y l’ajeno.
-
-Una cosa me paresce decir que se ha olvidado, que aquello que no toca,
-suélelo callar la boca, y es que si la dama muestra estar descontenta
-del que la sirve, sea desculpada quien no consiente ser amada.
-
-Dixo el Duque: Muy poco trabajo hay de hacer leyes entre los muy bien
-hablados, que hablando hablan leyes avisados. Y pues ya está platicada
-diréla más abreviada, esta muy importante octava ley:
-
- Las damas que con ley van,
- Nunca deben consentir
- Que las haya de servir
- Sino sólo su galan.
- Si no se puede atajar,
- Muestre con demostracion
- Que no está en su corazon
- Lo que no puede excusar.
-
-El almirante de Aragon salió con luto por la muerte de don Berenguer
-Mercader, que murió d’amores por una crueldad que las damas usan, y
-dixo: Grande agravio nos hacen las damas, que siendo gasta hombres,
-no quieren dalles adobo, que á ser guantes los adobarian No sé qué
-sufrimiento basta, que una dama de nuestra tierra la haya puesto sobre
-los ojos al muerto qu’he nombrado, porque le vino cuerdo para servirla,
-y ella le volvió insensible de mucho sentir lo que le despreció. Razon
-sería que al servidor, que le trastornan el seso, diesen adobo con
-ámbar de bien tratar, y almizque le compasion y que dixesen: Cuerdo es
-bien amador que pierde el seso de amor, y si no pudiera hablar, diga
-yo le haga callar y diga, si locuras dice, no me enoja lo que dice,
-y si dice necedades, conténtense de haber traido al hombre fuera de
-sentido.
-
-Respondió la señora doña Marina de Tovar: Muy bien ha pintado el
-señor Almirante á su placer y á nuestro pesar, si él fuera dama
-peor le sabria sufrir locuras y necedades en amores que ganarle sus
-competidores; yo quiero ser de su parte, pues es el todo de la razon,
-que en ley está, quien hizo el loco que lo sufra, como dice este
-cantar: Quien gasta debe adobar.
-
-Dixo el Duque: No se debe responder donde todo es aprender, y doy por
-respuesta la vuestra plática, que es esta novena ley:
-
- La dama que su hermosura
- Hace al hombre enloquecer,
- Quien hace el seso perder,
- Súfralo como cordura.
- Que de ser bien avisado,
- Se pierde el seso por amar;
- Adóbelo para adobar
- Lo que muy bien ha gastado.
-
-Don Miguel Fernandez dixo: Si no fuese gastar el dia llorando,
-demandaria justicia d’esto. Las damas ayudan á mal morir á sus
-servidores, que riendo se mueren de amores, y el hacer morir riendo
-es matarnos halagando. Yo creo que les dan á comer de la hierba de
-Cerdeña, que se dice matariendo, que riendo d’él se muere, quien do
-no le quieren quiere; y ésta es la hierba de Cerdeña que le dan, que
-por ser de mal querer, qu’es mala tierra, con la vida nos entierra.
-Yo, señor, suplico por vos á vuestra excelencia, y por todos los
-enamorados, que por esto ley se haga, que no den reseña y paga en
-amores burlar de los servidores á cada rincon, qu’es matar á gran
-traicion, como muestra este dicho: La autoridad de matar no la tiene de
-burlar.
-
-Dixo la Reina: Don Miguel, vos habeis puesto en el baile del amor
-á quien más que todos baila, que es el Duque, mi señor. Yo quiero
-responder por las damas, que las hecistes hechiceras con la hierba
-de Cerdeña, que vos le pusistes nombre matarriendo, y la vuestra se
-dice mátalascallando, que vuestra mujer lo dice, que sois desencamina
-casados. No sé por qué habeis demandado lo que no habeis menester, que
-negar se le puede á quien pide lo que no debe. Vos nunca sois estado
-en la cama por amor, y temeisos de morir, y más será del desamor que
-teneis, que todos mueren éticos d’ese mal; yo sería de parescer que no
-se haga ley, para que las damas dejen de burlar de burladores, que
-sería desigual en los amores.
-
-Dixo el Duque: Santiguar me quiero para esta ley, pues no puedo sino
-hacer justicia, y temo de ser justiciado de la Reina, mi señora, que ya
-sin esto es matadora, cuanto más haciendo esta ley, que todas cantarán
-contra mí:
-
- Enemiga le soy, madre,
- Aquel caballero yo,
- Mal enemiga le só.
-
-Yo sé que les pasará el enojo cuando se verán mejor servidas con esta
-última decena ley:
-
- No burlen más de galanes,
- So pena de ser burladas,
- Que seguir malas pisadas,
- Se pierden los capitanes;
- Y tambien las capitanas,
- Que si más se burlarán,
- Lo que d’esto ganarán,
- Correrán carreras vanas.
-
-Dixo el Duque: Señores, yo les quiero convidar á lo que soy convidado.
-Bajemos á la huerta, que mis cantores quieren hacer la fiesta del Mayo
-que hacen en Italia, y con razon meresce ser tan celebrado este mes;
-sino, dígalo mastre Zapater para que sepamos lo mejor d’esta fiesta
-en qué está, y lo que más le parescerá decirnos, que será un buen dejo
-d’esta sala-córte que aquí se ha tuvido.
-
-Mastre Zapater, como lo era de crianza y saber, dió el obrar por
-respuesta, y dixo: El saber y poder del Criador de todo lo criado es
-tal y tan grande, que fué cosa conveniente no dejarse comprender,
-que de no saber perfectamente lo que su Majestad es, venimos á
-saber claramente qué cosa es Dios; por donde se viene á considerar
-que aquello qu’es más saber y poder que todas las criaturas, es el
-Criador, á quien debemos adorar y creer. Grande engaño recibieron en
-este mundo los que dieron crédito á Lucifer, como fueron los idólatras
-y mahométicos que le creyeron y adoraron, pues siendo criatura, no
-podia ser él creador, sino quien á él habia creado; y pues esto no
-tiene contradicion, ménos la tiene para creer qu’es Dios, considerar
-la gran providencia y gobierno que en todo tiene, y contemplando su
-casa y oficios d’ella, se ve quién es Su Majestad, como en los criados
-se conoce cuál es el señor d’ellos; pues lo conoscerémos por el sér y
-dignidad y operaciones de los ángeles, que el espiritual ser d’ellos
-nos dice que nadi lo supo ni pudo crear sino el Creador; y asimismo
-que siendo de mayor dignidad que los hombres, ha sabido y podido hacer
-que nos sirvan por custodios y medianeros, alcanzándonos gracias para
-ir al cielo, que son las operaciones d’ellos.
-
-Tambien es de considerar en los otros cuerpos celestiales, que son
-el sol y la luna para alumbrar la tierra, y los signos y planetas
-y estrellas, los efectos que hacen por sus influencias y las
-inclinaciones que dan á en debajo su curso nasce, por ser cuerpos
-superiores, y nosotros inferiores á ellos, y tanto, que si por
-menosprecio tenemos osar de hablar y entrar donde algun mal espíritu
-está de los que sentimos por el mundo, nos asombran y matan, sino los
-que tienen mando sobre ellos, que son sacerdotes y seculares por divina
-virtud; por donde se concluye que la primera causa sólo es Dios, de
-quien proceden todas las segundas causas, que son las criaturas. Y por
-esto, respondiendo á lo que vuestra excelencia me ha mandado, digo que
-sólo al mes de Mayo dan las estrellas influencias para engendrar todos
-los metales, que por mineros de la tierra se engendran, como el oro y
-plata y los otros, y tambien todo género de piedras preciosas, y tienen
-más virtud las hierbas en este mes que en todo el año por el rucío que
-cae del cielo sobre la tierra, que es manná cogido en muchas partes
-para medicinar los cuerpos humanos; y vistas las grandes excelencias y
-provechos que se alcanzan en este mes de Mayo, vinieron los romanos y
-muchas naciones á celebrar esta fiesta, por la que el cielo nos hace
-en darnos tan grandes tesoros como nos da, y para ser católicas estas
-alegrías, han de ser dando gracias á quien las da, que es nuestro Señor
-Dios, de quien todas las criaturas proceden y son hechas.
-
-En acabar mastre Zapater abajaron á la huerta del Real, donde hallaron
-un aparato de la manera que oirán.
-
-Estaba un cielo de tela, pintado tan natural que no parescia
-artificial, con un sol de vidro como vidriera, que los rayos del otro
-verdadero daban en él, y le hacian dar luz, no faltando estrellas
-que por sutil arte resplandecieron á la noche. Debajo dél habia una
-bellísima arboleda, con unos paseaderos de obra de cañas, cubiertas de
-arrayan, y entre ellos unas estancias en cuadro, hechas de lo mesmo; y
-en medio de este edificio estaba una plaza redonda, arbolada al entorno
-de cipreses con asentaderos, donde estaba una fuente de plata, que
-sobre una columna tenía la figura de Cupido, que la representaba un
-mochacho muy hermoso con el arco sin cuerda, asegurando con este mote
-que en una guirnalda traia: sin cuerda por no acordar. En el remate de
-la columna estaba este letrero: Soy la fuente del deseo, que su deseo
-alcanzará quien d’esta agua beberá.
-
-Tenia en la mano izquierda un ramo de flores, y en la mano derecha un
-guion real con una plancha de oro por bandera, con estos versos en
-ella, que muestran, moralizando á Cupido, quién es:
-
- El muy grande niño de muchos señor,
- Desnudo con alas y nunca cansadas,
- Con arco y saetas de plomo y doradas,
- en yerra le llama el gran dios d’amor.
- ¿Sabeis quién es este de tanto valor?
- Cupido se dice, y es nuestro deseo
- Que cuando codicia d’amor lo más feo,
- Pierde lo bueno y es todo dolor.
- Entónces desnudo, muy desvergonzado,
- Razon le contempla, y muchos le pintan,
- Sin ver, pues no ve qu’es mal deseado
- Volar con dos alas de vicio malvado,
- Y voluntad mala que el bueno despintan.
- El arco su fuerza primero nos tira,
- Saeta dorada que toma de grado,
- Las otras de plomo despues que ha tomado,
- Penando las siente quien ama en su ira.
-
-Los que se probaban en esta aventura habian de beber del agua, y al
-que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian
-de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que
-venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que
-tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada
-dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco
-cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de
-lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y
-una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era
-rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos
-en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando:
-
- Bien venga el magio
- El Confaloner selvagio.
-
-Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el
-Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de
-naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para
-recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del
-invierno, enemigo de la vida humana, y renovador de la virtud, pues
-conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud,
-con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque
-el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza:
-Quien es Mayo pasa el año.
-
-Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una
-ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por
-montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los
-montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien
-muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos
-juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y
-vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien
-años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los
-vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las
-dejaban.
-
-Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas
-de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas
-ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito
-en la profundidad della, entre las gentes que habitan en lo interior
-del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo
-más dentro della no los mata.
-
-Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas
-arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas
-fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por
-Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en
-las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando
-está en Leon, no pueda entrar en ellas.
-
-Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que
-fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que
-tañeron.
-
-Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me
-probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi
-mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que
-cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en
-allegarse á beber el agua se le secó, y él echó un
-
- Reniego de mí
- Porque me casé,
- Que si no me casára
- No me encativára
- Por una Beneita
- Que nunca lo fué.
-
-Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit
-me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en
-casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido
-le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos?
-
-Don Diego Ladron llegó á beber del agua, y dixo: Yo tengo un deseo, que
-las damas perdiesen los deseos, que peores son que de preñadas, que no
-les podeis negar lo que piden, porque no muevan, y no dejan de mover,
-que no están firmes en querer. La fuente se le secó, y él dixo: Las
-damas le habrán hecho del ojo que no saliese, que cuando sus ojos tiran
-por la mira del enojo, tan blanco el ojo.
-
-Llegó á probarse la señora doña María de Robles su mujer, y dixo:
-Yo tengo un deseo, que mi señor don Diego tuviese deseos de preñada
-de bien parir, que si no pareciese mal no le faltarian comadres y
-compadres para batizar, y sé que le pornian por nombre don Diego Git y
-Calla, que no hallo qué es saber galan y hacerse mal querer.
-
-Respondió su marido: Si me hago mal querer es por sanar una celosa,
-que sois vos: que mucho se debe hacer para conservar á la mujer.
-
-Dixo ella: Verdad es, mas nadi debe ser bueno con mal ajeno.
-
-Al Duque les paresció tan bien está plática, que dixo á la Reina:
-Señora, probarme quiero en esta aventura, pues hace tanbien hablar, que
-Julio César fué en Asia por aprender retórica de Apolonio, astrólogo.
-Que todo se debe probar por saber muy bien hablar.
-
-Tomó de la mano á la Reina, y en ser delante la fuente, dixo: Yo deseo
-ser deseado de vuestra alteza y no aborrecido; y en querer beber del
-agua no salió.
-
-Rióse mucho la Reina, y dixo: Todo se le hace mal á mal pensar, yo me
-quiero probar por ver cómo me irá. Tal voy al agua, como cierva herida,
-y no soy creida, porque tengo por marido un descreido. Yo digo que
-tengo un deseo de preñada, y es de no ser olvidada del Duque, mi señor,
-que cualquier que no se quiere es muy gran olvidador; allegar quiero al
-agua, ya la veo seca, pues todo se me deseca, que mucho daña si ventura
-desengaña.
-
-El Duque se rió, y dixo: Señora, cabales estamos de risas y deseos,
-vuestra alteza de mal pensar perdió; que sin tocar nunca es bien
-determinar.
-
-La Reina dixo: ¿Amigo sois de tocar? Respondió, no, sino de destocar,
-d’eso pues reniego yo. Señora, no me ha entendido, que de no tocar ha
-sido mi destocar. A otro perro con ese hueso.
-
-Dixo Joan Fernandez: Señora, si perra dixera por mi mujer lo
-entendiera; puix sou gos, seré yo gosa, per ser vos un Barbarosa ab
-cent mullers. Hágolo por haber hijos, para mostrar que en vos se toma
-no engendrar, y no en mí. Mes val que estigam axí, que si fill tingues
-de vos sería masa graciós.
-
-Dixo don Luis Margarit: Departir quiero estos amores d’estos señores;
-probarme quiero que de un gran deseo muero.
-
-La señora, su mujer, dixo: Los deseos de maridos no merescen ser
-cumplidos, porque son parientes de la traicion.
-
-Respondió su marido: Vuestra merced lo verá, qu’el agua no me faltará
-por mostrar que os soy leal á bien y á mal. Y digo que mi deseo, que
-ninguna me mirase porque en vos no idolatrase. Que al parangon se
-muestra más la perficion, y en llegarse á la fuente se le secó.
-
-Su mujer se le rió cara á cara, y dixo: Cuán cierto está que no engaña
-la ventura, vuestro deseo fué engañarme, queriendo darme á entender
-desear no ser mirado por no idolatrar en mí, y todo vais falsificado,
-pues huis siempre de mí; y no fuig qui á casa torna.
-
-Dixo la señora doña Joana Pallas: Señora doña Violante, amagau lo
-valenciá, que castellans van per la terra, que per burlar de nostra
-llengua nos furten les peraules, y pórtenles á Castella pera fer farses
-ab ella, que mones son de Valencia, parlant ab reverencia.
-
-Dixo Joan Fernandez: D’esas monerías don Diego se ha burlado con
-cuentos valencianos de castellanos, y hánselo muy bien pagado, que
-burlar del burlador es de avisado.
-
-Dixo don Francisco: Yo quiero probar en qué parará un deseo que tengo,
-y es, si he de comer un higo que me hacen en una relogía; y queriendo
-beber del agua se le secó.
-
-Dixo la señora doña Francisca, su mujer: Yo conozco la higuera de ese
-higo, que por esto vos sacastes en las cañas papahigo y no le paparéis;
-por eso no subais á la higuera que sabeis, que dicho me ha que no deja
-cogerse, que bajar es el subir que ha de perderse. Yo tambien quiero
-probar un buen deseo en qué tiene de parar, y es que nunca os mirasen
-otros ojos sino los mios, porque estaria al seguro que no seríades
-burlado, pues los más hombres que se enamoran, son de ojos burladores,
-que los miran, y por ellos no sospiran, ántes hacen sospirar. Que el
-mirar de la mujer, lo más es para burlar. El agua se me ha secado, vos
-ternéis, señor marido, muchos higos y burlado.
-
-Don Pedro Mascó y la señora doña Castellana, su mujer, llegaron
-á probarse, y dixo el marido: Yo deseo nunca ser olvidado de una
-valenciana y castellana, que cuando más y más las miro más sospiro; y
-probó á beber del agua y secóse.
-
-Dixo la señora, su mujer: Pues me tengo de probar, deseo no desear á un
-Pedro más contento de sí mesmo que de mí, que no está léjos de aquí; y
-queriendo beber del agua se le secó.
-
-Dixo el marido: Señora mujer, decidme quién es el Pedro más contento
-que habeis deseado, que todo estoy demudado, mas no mudado en desamor,
-que no se muda un buen amor.
-
-Y ella respondió: Y’os lo diré, si vos me decis quién son las dos que
-deseais no ser olvidado dellas.
-
-Él se rió, y dixo: Mirad cuánto ciegan los celos, que os habeis
-desconocido; pues nombránd’os yo Valenciana y Castellana, que sois vos,
-os habeis hecho celosa pensando que fuesen dos; picado habeis, no lo
-negueis.
-
-Ella se rió, y dixo:
-
- Tambien habeis vos picado
- Del Pedro que os he nombrado,
- Más contento de sí mesmo
- Que de mí;
- Pues sois vos si estais aquí.
-
-Don Baltasar Mercader llegó á probarse en la aventura, y dixo: Yo tengo
-un deseo que pocos le tienen, de morir primero que mi mujer, porque
-yo me desesperaria si ella me faltase, y de otra parte no lo querria,
-porque de celos yo iria al infierno si otro la gozase; alargó la mano
-para beber del agua y secóse la fuente.
-
-Y la señora doña Isabel, su mujer, dixo: Yo tambien quiero probarme
-con el mismo deseo que mi señor don Baltasar tiene, y de las dos cosas
-que él ha deseado, la que ménos querria quiero, y es, que su merced se
-muriese primero porque nadi d’él gozase si por ventura se casase, que
-por ventura habria de ser segun me suele querer; y el agua se le secó
-y sospiró.
-
-Don Luis Vich tomó de la mano á la señora doña Mencía, su mujer, y
-dixo: Señora, vamos á probarnos en esa aventura, que mostrar quiero
-cuanto os quiero, y es mi deseo que vuestra merced creyese de mí que
-despues que la miré he cegado para cuantas he mirado, que topándolas
-voy como á ciego, y perdon les pido luégo diciéndoles: Hag’os saber que
-mis ojos dejo en casa mirando siempre á mi mujer.
-
-Dixo la señora doña Mencía: Tan casados son nuestros deseos como
-nosotros, pues deseo lo mismo de vuestra merced, que si deja los ojos
-en casa para siempre mirarme, no quedan los mios en la posada por irse
-tras él; que si en ella tengo de ver, con los ojos de mi hija ha de
-ser, que no veo sino con los de Doñana. Llegaron estos dos tan casados
-en su voluntad á beber del agua y no se les dió, que Cupido que la daba
-la quitó porque no muriesen de placer de verse favorecer más que todos
-del amor, que fuera hacer gran sinsabor.
-
-Don Berenguer Aguilar llegó á probarse, y dixo: Yo deseo que la señora
-doña Leonor, mi mujer, me tuviese por tan buen casado que no dejase
-cantar por casa á su criada Marinsueña: Mal casada, no te enojes; que
-cantando le va esta cancion por meternos en quistion, que en ser en
-Valencia estas castellanas, son revuelve-casados y descasa-maridos.
-
-Dixo la señora doña Leonor: Quien se da mal á entender, se va á perder.
-
-Respondió su marido: Quien se da á mal sospechar, va á mal andar, como
-hace Marinsueña, que debe ensoñar que yo soy mal marido, y serlo he,
-porque ella vaya á cantar á otra casa; y queriendo beber del agua, se
-le secó, y á su mujer le rogó que no se probase en ella, que enojado
-estuvo d’ella.
-
-Don Miguel Fernandez tuvo por cierto que se cumpliria un deseo que
-tenía, y llegó á la fuente á probarse, y dixo: Yo tengo un deseo de ser
-muy leal en amores si me guardasen lealtad, mas no se usa, que mal uso
-descubre quien es confuso, bien sé que hablo contra mí, mas yo sé quién
-obra contra nosotros en seguir y perseguir las damas á sus amadores,
-con este diabólico uso, nombrado deslealtad, que tantos quieren cuantos
-ven de servidores, y á todos hacen disfavores; y queriendo beber del
-agua, se le secó, y dixo: Desculpado so si no tengo lealtad, que no
-quiere esta bondad, Cupido, nuestro deseo, por seguir l’amor más feo
-en los amores, que nascen de mal amor desamores.
-
-Dixo la señora doña Ana, su mujer:
-
- Buen pintor es mi marido,
- Á su placer ha pintado,
- Falsas nos ha retratado,
- Guárdeos Dios de arrepentido.
- Todas l’han amenazado
- Que será bien combatido.
-
-Y’os prometo de no ayudaros, que bien dicen: Quien mal busca, presto
-le halla. Yo quiero tambien probarme en esta aventura, y es mi deseo
-que no viese lo que veo cuando me enoja, que ver mal, males antoja; y
-en llegar á beber del agua se le secó, y dixo: Ya me temia que jamas
-alcanzaria dejar de ver en amores refalsados amadores. Señoras, demos
-mala postre á mi marido, que esta plática ha movido.
-
-Vinieron dos disfrazados á probarse en esta aventura, y el uno venía
-armado de cuerpo con unas muy ricas armas, llenas de flores esmaltadas
-sobre planchas de oro de martillo y en un chapeu que traia una red
-de oro colgaba, que su rostro le atapaba, y este mote en él traia,
-Miraflor de Milan.
-
-Y el otro venía en cuerpo muy bien vestido, como á soldado, de
-terciopelo carmesí, con unos ojos en blanco mirando al cielo, broslados
-entre muchas alas de oro de martillo, esmaltadas, y en un sombrerete de
-lo mismo traia este mote que decia: El deseo siempre vela, mira y vuela.
-
-Y en ser delante la fuente para decir sus deseos, el uno que en su mote
-representaba ser el deseo, quiso comenzar á decir lo que deseaba, y
-el otro, que venía armado, le dixo razonando á modo de diálogo lo que
-oiréis en este razonamiento:
-
- _Miraflor._ Paso, paso, mi Deseo,
- N’os pongais á desear
- Lo que n’os puede matar
- De la muerte que ya veo.
- _Deseo._ ¿Y que muerte podeis ver,
- Que no sea más placer
- El morir por gentil dama,
- Que despues de muerto ser?
- Más se vive por la fama.
- Ya yo sé
- Lo que de Leriano fué,
- Que murió por Laureola;
- Mártir con tal laureola,
- Que laurel d’amores fué.
- _Mir._ Deseo, n’os engañeis,
- N’os perdais de confiado,
- Que do vos habeis entrado,
- Nunca pienso que saldréis.
- _Des._ ¿Y qué mal puede venir,
- Que no sea más vivir
- Morir bien enamorado?
- Que si envida fué nombrado,
- Mucho más es en morir.
- Ya sé yo
- Que por lo que deseó
- Leandro, su linda Hero
- Murió de lo que yo espero,
- Que en l’amar se ahogó.
- _Mir._ Deseo, dejad razones,
- No paseis más adelante,
- Vos pornéis á vuestro amante
- Por mil bocas de leones.
- _Des._ ¿Y qué afrenta le verná?
- Pues que más leon será
- En cualquier inconviniente,
- Que el cobarde es más valiente
- Cuando enamorado está.
- Ya está visto,
- Que por desear Calisto
- A su linda Melibea,
- Murió del que yo me vea,
- Pues no fué d’ella malquisto.
- _Mir._ Deseo porfiador,
- No salgais de la barrera,
- Hablemos de talanquera,
- Que mata el toro d’amor.
- _Des._ ¿Y qué muerte darnos puede,
- Que muy más muerto no quede
- El que por temor olvida?
- Que amor mata y da la vida
- Cuando todo lo procede.
- Yo bien veo
- Que Sanson y su deseo
- Por su Dalida murió,
- Cuando el templo derribó
- Con el pueblo filistéo.
- _Mir._ Deseo, creedme, pues,
- Desear es gran fatiga,
- Mate da cualquier amiga,
- Si amor juega al ajedres.
- _Des._ ¿Y qué mate nos dará?
- Pues su mano matará,
- Que muy más es ganador
- El que pierde por amor,
- Cuando bien perdido está.
- Ya contemplo
- Que Achíles murió en el templo
- Deseando á Policena,
- Que si desear da pena,
- Troya queda por ejemplo.
- _Mir._ Deseo, no me enojeis,
- Que tambien ternéis vos parte,
- Recelad de cada parte,
- Que enemigos hallaréis.
- _Des._ ¿Y de qué parte vernán?
- Sé que no nos matarán
- Si de nuestra dama vienen,
- Que de muertos que nos tienen,
- Poco que matar hallarán.
- Bien sé que avino
- Que por desear Tarquino
- Á Lucrecia su romana,
- Él quedó muerto en Toscana,
- Que de Roma huyendo vino.
- _Mir._ Deseo, ya podeis ver
- Lo que nos puede seguir,
- Si vos n’os dejais regir,
- Yo no me podré valer.
- _Des._ ¿Y qué seso bastará?
- Quien tal dama mirará,
- Que se pueda regir más,
- Pues que tú mirado la has,
- Quien la vió la deseará.
- Calla, pues,
- Que amor pasa todo arnes,
- Si con esta dama mata,
- Nombrada Margarimata,
- Que en su nombre está quien es.
-
-Pues nombraste la dama que has nombrado, no se puede excusar el desear
-que hasta agora t’he rogado; hícelo porque mostrases la razon que tengo
-yo de siempre ser de quien yo so; y así deseo lo que tú deseas, nunca
-estar en libertad, que pueda tener deseos sino de servir á la señora
-que serle su servidor hace ser muy gran señor. Alargó la mano, y el
-agua se le dió, y Cupido le habló desta manera: Miraflor de Milan, si
-yo te he dejado beber del agua desta fuente del Deseo, ha sido porque
-el Cupido que yo represento me aparesció esta mañana, y me dixo que no
-te negase el agua del Deseo, pues deseas en los amores para merescer
-favores, y que no te niegue cuanto me pedirás, pues tan bien deseado
-has. Toma esta carta que me dió para tí, y mira lo que mandas de mí.
-Con lacato que se toma una carta real la tomé y le sopliqué me dixese
-por qué habia negado el agua en dia que nos mostró con su invincion
-que á ninguno enojaria; respondióme: Por probar de paciencia, que mucho
-se contenta amor de bien sufrido amador. Agora yo la daré, que á buen
-sufrir se le debe sin pedir.
-
-Todos bebieron con gran placer desta agua que tan buen sabor tenía,
-como el efecto que hacia; el Duque y la Reina quisieron saber quién
-yo era, yo respondí: Mi nombre traigo por mote; dixéronme: ¿Luego vos
-debeis ser aquel Miraflor de Milan que nos hizo publicar con el rey
-darmas el cartel de la aventura del monte Ida, donde vos os hallasteis
-muy favorecido de Cupido? quitéme el disfraz y dixe: Yo soy quien
-siempre fué muy gran servidor de vuestra alteza y su excelencia. Rieron
-mucho de mi arreboz tan disimulado, que buen engañar no enoja al
-engañado; mandáronme que leyese la carta, yo dixe: Quien me la dió debe
-saber si en público se ha de leer, dársela quiero, y él la tomó, y á
-todos la carta leyó, que ansí decia:
-
- Buen amador con quien amor recrea,
- No l’amador por quien fuí ahorcado,
- Deten la fiesta, que yo te he mandado,
- Del monte Ida, porque yo la vea.
- Mandamos esta carta que se lea
- Para mostrar lo que he determinado,
- Que por mi mano seas muy honrado,
- Porque mejor de tus manos lo sea.
- Yo llevaré mi madre en compañía,
- Y ella dará jornada d’este dia.
-
-Las damas que tenian amenazado á don Miguel Fernandez vinieron todas
-juntas contra él, y dixéronle que se pusiese en punto de guerra, que
-le querian dar la batalla que tenía aplazada, y fué de mujeres á
-maridos, porque fueron valederos d’él, y ellas de la señora doña Ana,
-su mujer, y por excusar prolijidad en esta escaramuza, serán señalados
-los caballeros, cuando hablan, con una C., y las damas con una D., y
-comenzó la señora doña Ana Mercader:
-
- _Dama._ Señor don Miguel, Olvido.
-
- _Caballero._ Señora Doña Ana, Acuerdo,
- Para tener desacuerdo,
- Siempre os vi contra el marido.
-
- _D._ Dígame, señora hermana,
- ¿No está muy bien apodado?
- Dichli pájaro pintado,
- Vestit de vert y de grana.
-
- _C._ Decid, señora mujer,
- ¿Qué os ha hecho don Miguel?
-
- _D._ Perque vos sou tal com ell,
- Pensi dar en lo terrer.
-
- _C._ Señora doña Leonor,
- ¿Com li va de mal marit?
-
- _D._ Mejor era servidor;
- Respondre vull al envit,
- Doña Juana Pallas so,
- També cante exa cansó.
- Don Diego mal querer,
- ¿Porque no entrais en batalla?
-
- _C._ Don Diego git y calla
- Me ha puesto mi mujer,
- Con un mote de Milan
- Os respondré muy conforme:
- Non despertar el can que dorme.
-
- _D._ Muy mejor está durmiendo
- Que vellando, mal marido.
-
- _C._ Porque no tenga sentido,
- ¿Quereis que no esté sintiendo,
- Señora doña Isabel?
- ¿De qué visten los maridos?
-
- _D._ De raposos van vestidos,
- Que huelen á mala piel.
-
- _C._ Señora mujer, ¿qué es eso,
- Que raposo me decis?
-
- _D._ Un poco dello vestis,
- Que en amores sois travieso.
-
- _C._ Señora doña Violante,
- Mi mujer,
- ¿Amazona quereis ser?
-
- _D._ No soy sino Bradamante
- De bien querer,
- Aunque vos no sois Rugier.
-
- _C._ Señora doña Mencía,
- ¿A franceses os pasais?
- Quien os hizo en este dia
- Lo que nunca me mostrais.
-
- _D._ Perdone, señor don Luis,
- Que no puedo paz tener;
- engarme quiero por ver
- Si es placer cuando reñis.
-
- _C._ Doña brava Castellana,
- ¿Armastes hoy la ballesta
- Contra mí?
-
- _D._ Don Pedro, mala semana
- Y peor dia de fiesta,
- Veisla aquí.
-
- _C._ Bravas andan las señoras,
- Que Doñana, mi mujer,
- Las saca al corro.
-
- _D._ Don Miguel, poco enamoras,
- Salidnos vos á correr
- Que no me corro.
-
- _C._ Don Miguel, teneos bien,
- N’os derribe de la silla
- Vuestra mujer.
-
- _D._ Joan Fernandez Desden,
- Corregidor de Castilla,
- Debeis ser.
-
- _C._ Diga, señora Doñana,
- ¿Hale entrado por la boca
- Mi mujer?
-
- _D._ Fet habeu carrera vana,
- Caball sou que mol se toca
- De llauger.
-
-El Duque se rió mucho d’este palacio, y dixo d’esta manera: Señores,
-nunca fué mejor batalla, que los muertos son de risa, y los vivos
-d’amores quedan cativos. Las mesas están paradas para cenar, váyanse
-luégo á sentar, porque miéntras cenarémos, alabanzas oirémos de las
-damas de Valencia, que serán en un _toma vivo te lo do_, que cantarán
-todos mis cantores, y dirá Olivarte sólo la copla de cada dama tañendo
-y cantando; y porque será tarde cuando de aquí saldrémos, yo hago
-franco á don Luis Milan para agora de la aventura del monte Parnaso que
-nos ofresció de contar, con que nos quede deudor della para cuando se
-la demandarémos, que buena deuda, pedir se debe, y comience la música á
-darnos por principio d’esta dulce cena el
-
-
-TOMA VIVO TE LO DO.
-
- Para quien falta mi pluma,
- Aunque sea de Milan;
- Que las garzas altas van,
- Pues de damas son la suma.
- Son las cuatro de Aragon,
- Que en Doñana os mostraré
- Un noli me tangere,
- Que de César diz que son.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Perellosa,
- En muy buen oro engastada,
- Que cuando será tocada
- La hallarán muy más preciosa.
- Es de tal quilate bella,
- Qu’es para dorar su oro,
- Que á mí me ha vuelto moro
- Y no he renegado della.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Francisca
- De Mascó y Castellví,
- Por amores me perdí,
- Cantará quien se le arrisca.
- Aunque no se olvidará,
- Y si me cobrase hoy dia,
- Otra vez me perderia
- Quien tambien perdido está.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Gracía Ladron,
- Que de sí retrato está,
- Pues en ella se verá
- Su nombre por condicion.
- Lo que en todos es desgracia,
- Es muy grande gracia en vos
- Tener tales nombres dos,
- Ladron puesto en tanta gracia.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Desprecia,
- Que desprecia toda hermosa,
- Sino mi linda preciosa,
- Y es en todo otra Lucrecia.
- Y aunque trae luto agora,
- Luégo le podrá vestir
- Quien la mire por servir,
- Pues en todo es matadora.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Ventura,
- De la hermosura Marquesa,
- Pues nasció para deesa
- De la mesma hermosura.
- Hable un marqués, dígalo
- Quien es esta Madalena,
- Pues que lo sacó de pena
- La pena que ella le dió.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Leonor,
- Qu’es en todo tanta dama,
- Y Gualvez, qu’es en la fama
- Con las de mayor valor.
- Es de tanta perficion,
- Como en ella se verá,
- Si viene otra reina Sabba
- Para ver su Salomon.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Ana Mercader,
- Pues con su mercadería
- A todos abatiria,
- Y no para abatidos ser.
- Todos s’abaten en vella,
- Nadi deja de servilla,
- Aunque perderá la silla
- Quien irá encontrado d’ella.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres puertas al cielo
- Que harán perder de vista,
- Si no es águila la vista
- Que las mire d’este suelo.
- Adevínelas, señor,
- Que la segunda es muy linda,
- Mariángel, Cathalinda,
- Joanamor.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una matadora,
- Qu’es en todo mucho bella,
- Quien dirá quien fuere d’ella,
- Sano era, mas no agora.
- Aunque cierto yo diria
- Qu’es contraria á su nombre,
- Que María sana al hombre
- Y en ella no sanaria.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Theodora
- De Carroz y de Artes,
- Que de tan gran arte es,
- Que á las damas enamora.
- Porque no es poco saber
- No matar envidiosas,
- Que son las ménos hermosas
- Delante su parescer.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una aragonesa
- D’Aragon y de Casada,
- Doña Francisca nombrada,
- Que era toda gentileza.
- Dígalo quien lo dirá,
- Qu’es su don Juan Valterra,
- Que no está debajo tierra
- Quien bien enterrado está.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos de gran blason,
- Doña Mencía doña Ana,
- Quien d’ellas muere no sana,
- Madre y hija entrambas son.
- Son de hermosura tan bella,
- Como no tiene respuesta,
- Que no paresce ser fiesta
- Si las dos no son en ella.
- _Toma vivo te lo do._
- Para las tres saboyanas
- De la casa de Saboya,
- Que quien ménos vea y oya
- Las dará por muy galanas.
- Todas son tan angeles,
- De hermosura valenciana,
- Doña Beatriz y Doñana,
- Con doña Francisca tres.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Doñana Blanes,
- Qu’es de muy alta casada,
- Que si no fuese casada,
- Casaria mil galanas.
- Casados con su parescer,
- Irian ciegos tras ella,
- Pues nasció debajo estrella
- Para siempre estrella ser.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una su cuñada,
- Mujer de Blanes, su hermano,
- Que no le darán de mano
- De graciosa y avisada.
- Pues que tiene tal aviso,
- Qu’el espejo en que se mira,
- Tras su marido sospira,
- Pues en él ve un Narciso.
- _Toma vivo te lo do._
- Para quien nada le falta
- Que pueda tener, señora,
- Que un Milan voló en buen hora,
- Por volar garza tan alta.
- Sepan, pues, qu’es esta dama
- Doña Joana de Cardona,
- Que muy caro da persona
- Que tiene mucho de fama.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una linda Pallas,
- Con un Margarit casada,
- Que por servir no da nada,
- Que servirla es por demas.
- Porqu’es escupir al cielo,
- Que se volverá á la cara,
- Pues es cosa mucho cara
- Lo sin precio en este suelo.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una d’este són,
- Que sin honra á nadi da,
- Que no es como Dalidá,
- Aunque es mujer de Sanson.
- Adevinénmela, pues,
- Que entre todas damas cabe
- Que don Pedro Sans lo sabe,
- Pues que su medalla es.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Beatriz Vique,
- Pues es dama tan de ver,
- Que de quien no debe ser
- Por demas es que repique.
- Tiene pacto con ventura,
- Que terná della contento,
- Que muy gran merescimiento
- Tarde para en desventura.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos lindas Violantes,
- Madre y hija son las dos,
- Que mucho deben á Dios,
- Pues que son muy importantes.
- Pallas serán y Pujadas,
- Pues que suben á tal alto,
- Que daria mortal salto
- Quien siguiese sus pisadas.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres de muy gran vuelo,
- Garzas son estas Garcías,
- Que si viviera Macías,
- Muriera tras este vuelo.
- Doña Joana lo dirá,
- Villarasa, linda dama,
- Que si tal señuelo llama,
- Qualquier ave le verná.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una qu’es el norte
- De hermosura en el amar.
- Estrella del navegar,
- Guia del galan de córte.
- Doña Joana Jofre es ésta,
- De los cortesanos guía,
- Que estrellas á mediodia
- Hace ver á quien le cuesta.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres lindas cometas
- Que sacan rayos de fuego,
- Quien los mira queda ciego
- D’estas lindas Fenolletas.
- Cuando se muestran en fiesta,
- Señalan caso de muerte,
- Para el de muy mala suerte,
- Que con ellas no hará fiesta.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos que están vecinas,
- Que la una es milanesa,
- Y la otra es ferraresa,
- Muy hermosas clavellinas;
- Pues que son d’ellas claveles,
- Dos que con mucho de ver,
- Un Milan con un Ferrer,
- Que parescen dos joyeles.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Sanoguera,
- Señora de Catarroja,
- Que prometo que no acoja
- En este lugar quinquisera.
- Dícese doña María
- Sanoguera mucho bella,
- Que cualquier dirá por ella,
- Por María yo amaría.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Joana
- Que la gracia está en su nombre,
- Vida y muerte dará al hombre
- De Vilanova y galana.
- Es de muy gran hermosura,
- Hija del Rey del amor,
- Pues da vida al amador
- Que le da la sepoltura.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos cuñadas bellas
- Doña Esperanza Despes,
- Qu’el oro y ruchicler es,
- Con doña Joana Centellas.
- Son la más bella cadena
- Que s’ha visto en los nascidos,
- Pues que tienen sus maridos
- Libertados y en cadena.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Castellví
- Que nombran doña Rafela,
- Quien tras su castillo vela,
- Mejor vellador no vi.
- Fortaleza tanto bella
- Nunca se podrá ganar,
- Porque no llega el amar
- A tomar almena della.
- _Toma vivo te lo do._
- Para quien valen por ciento
- Que siempre serán nombradas,
- Ejemplo y paz de cuñadas
- Por su gran avisamiento.
- Doña Castellana es una,
- Y el otra doña Violante,
- Que de poniente á levante
- Como ellas fué ninguna.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Dorotea
- Pellicer y de Scribá,
- Que bien para mal le va,
- Pues no es matadora fea.
- Es de tal arte sabida,
- Que no se puede atinar,
- Que sabe tambien matar,
- Qu’en la muerte da la vida.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una linda Cardona,
- Paloma del alto cielo,
- Que siempre la veis al cielo,
- Pues del cielo es su persona.
- Un Milan, gran volador,
- Por ser alto su volar,
- Se vinieron á cazar,
- Que no fué caza mejor.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres Borjas Joanas,
- Que Joanas son y Borjas,
- Sayas traen con alforjas
- De mil gracias y ademanes.
- De sobrinas tienen talle
- Del gran Honorat Joan,
- Qu’es el más gentil galan
- Que se vió de sala y calle.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Luisa
- Penarroja y de Pujadas,
- Que no terná malas hadas
- Quien por ella tenga risa.
- Guay de quien hará llorar,
- Porqu’es dama tan en todo,
- Que en servirla de mal modo,
- Luégo puede comulgar.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Mencía
- Margarit y de Mascó,
- Quien á tí no te buscó
- Todo bien desmerescia.
- Más linda que Cleopatra,
- De las más lindas que vi,
- Por idolatrar en tí,
- Muerta estás por idolatra.
- _Toma vivo te lo do._
- A doña Agraida Parda,
- Y á su hermana la Rubina,
- Que con su doña Agustina
- Danzarán alta y gallarda,
- Porque son tan altas tres,
- Y de tanta gallardía,
- Que baja no danzaria
- Quien danzase con sus piés.
- _Toma vivo te lo do._
- A las lindas escribanas
- Que están siempre bajo velo,
- Como imágines del cielo,
- Aunque estén á sus ventanas.
- Ellas y Vilaragudas
- Gustan de cualquier que pasa,
- Pues el gusto más traspasa
- De las más bellas y agudas.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Madalena
- Sanoguera y de Pujadas,
- Que en seguille las pisadas,
- Será gloria toda pena
- Es de tal contentacion
- Todo lo que veis en ella,
- Que lo que no fuere della
- Todo es descontentacion.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una gentileza,
- Que en su cruz no morirá,
- Á quien crucificará
- Si es Andres de tal Andresa.
- Cuando se nos mostrará
- Veréis si digo verdad,
- Que ciega va en claridad,
- Voluntad que ciega está.
- _Toma vivo te lo do._
- Para aquella muy galana,
- De don Diego Ladron hija,
- Qu’en la gala poco aguija
- Quien no va tras doña Joana.
- Qu’ella tiene por legado
- Que su padre le dejó,
- Qu’el galan que la sirvió,
- Quede por galan marcado.
- _Toma vivo te lo do._
- Para otra Doñana Vique,
- Que de Betera es señora,
- Que de todo se enseñora
- Quien no halla le replique.
- Que yo le consejaría
- No viese á Margarimata,
- Qu’es Margarita que mata,
- Que tambien la mataria.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Marquesa,
- Qu’es Condesa d’Almenara,
- Que le huirán la cara,
- Si no es mi gran milanesa.
- De la cerda de do viene,
- Cuelga luégo al que la mira,
- Que por mucho que sospira,
- Mucho ménos vida tiene.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres lindas Vidalas,
- Que la una es Aguilar,
- Águilas son en volar,
- Que muy altas van sus galas.
- Guárdeme Dios el Milan,
- Aunque ya guardado está,
- Que la garza muerto le ha,
- Que mata todo galan.
- _Toma vivo te lo do._
- Para un Ángel y Angelá,
- Devinen quién puede ser,
- Que sin ver se puede ver
- Qu’en ser Ángel se verá.
- Y es el Ángel su marido,
- Adevinénmela pues,
- Esa dama Borja es,
- Que á los dos he conoscido.
- _Toma vivo te lo do._
- Para un otra su hermana,
- Que bien la conoscerán,
- Que en su gracia la verán
- Castellana en valenciana.
- Es de Borja y gran saber,
- Y en todo gobernadora,
- Pues gobierna esta señora
- Un gobernador Ferrer.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Alponta y Parda
- De mi parte tú irás,
- Y en llegando le dirás
- Fuera, fuera, guarda, guarda;
- Aquí traigo un motecillo,
- Miren bien lo que diré,
- Y es esto que cantaré:
- Moriana en el castillo.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos lindas que vi,
- Que son para más que tres,
- Que la una Parda es,
- Y la otra es Castellví.
- Adevinen la cancion,
- Pues no son desconoscidos
- Los nombres de los maridos,
- Que ellas Vilanovas son.
- _Toma vivo te lo do._
- A doña Laudomia irás,
- Que un galan dixo por ella,
- Ésta es cierto la más bella
- Qu’en mi gala vi jamas.
- Ésta remontó mi córte,
- Por ella sé qu’es amor,
- Laudo mia sorte amor,
- Laudo mia sorte.
- _Toma vivo te lo do._
- A una que fué y será
- Doña Marquesa de Heredia,
- Que su gala fué comedia
- Que jamas enfadará.
- Porque puso ley en gala
- Para hacer un servidor,
- Que en servirla fué señor
- Y galan de calle y sala.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña María
- De Robles, que robles son
- Que colgaron un ladron,
- Que ella sola lo podia.
- El mayor ladron ha sido
- Don Diego Ladron d’ella;
- Pues quedó colgado en vella,
- Y ella d’él para marido.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Raphela,
- Que de Almunia fué mujer,
- Que paresce que fué ayer,
- Que siempre se nos revela.
- Nunca en gala puso cisma,
- Que si quieren batizar
- Una dama singular
- De su gala toman crisma.
- _Toma vivo te lo do._
- A Doñana Mompalau,
- Que si el Petrarcha la viera,
- Su madona Laura fuera,
- Pues de gala fué un serau.
- Dama de sala y ventana
- Mejor qu’ella no se vió,
- Pues por ella se acertó
- Sacar la contramesana.
- _Toma vivo te lo do._
- A dos hijas de esta dama,
- Que en la gala las verés,
- Las columnas de Hercules,
- Que d’ella dejan gran fama.
- Doña Ines, doña Merina,
- Son los nombres d’estas bellas,
- Pues dirán d’estas estrellas
- Su virtud á bien inclina.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Borja y Aguilar
- Que nombran doña Angela,
- Que en todo es tal aguila,
- Que otro Joan puede mostrar.
- Un buey en sus armas tiene
- Que d’ellas es su defendedor,
- Que luégo mata al servidor,
- Que servilla no conviene.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos lindas estrellas
- Que inclinan á sus maridos,
- Que ni ojos ni oidos
- Tienen sino es para ellas.
- Adevinen quién serán
- El de Borja y Granullés,
- Que en ellos conoscerés
- Por otras no trocarán.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Ángela condesa
- Que ninguna le aventaja,
- Porque á la natura ataja
- Cuando salle esta deesa.
- Dícele, tu sér y modo
- Mucho mal te lo pagára
- Quien te dió una almenára
- Meresciendo un mundo todo.
- _Toma vivo te lo do._
- Véte al otro mundo, vé
- Á doña Isabel Ferrer,
- Mujer de Joan Mercader,
- Que por ella rico fué.
- Pues ganó ciento por uno
- Y jamas fué logrería;
- Pues con tal mercadería
- Fué más rico que ninguno.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Violante
- De Pallas y de Artes,
- Que de un Ximen Perez es
- Que no es mejor en Levante.
- No hay perro que aquí le ladre,
- Que madre y hija son joyel,
- Y en la hija veis Rachel,
- Y á Lucrecia en su madre.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una gobernadora
- De Borja y de Cabanillas,
- Que sallen las siete cabrillas
- Cuando salle esta señora.
- Las cabrillas son estrellas
- Que sallen con su gran norte,
- Cuando salle con su córte
- Para ser guion de vellas.
- _Toma vivo te lo do._
- Para la la estrella Diana,
- Doña Hierónima Exarque,
- Que no hay quien no se embarque
- En su nave capitana.
- Señora fué de Callosa,
- Y era para hacer callar
- A quien la oyera hablar,
- Y dar habla á toda cosa.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña María
- Valterra, mas no enterrada,
- Que sobre ella es levantada
- En muy gran altanería.
- Un valenciano justador
- Por ella sacó en cimera
- Un palmito, y el mote era:
- Devall terra es lo millor.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña María Flos,
- Que fué flor de aquesta tierra,
- Plantada en esta Valterra,
- Que un jardin fueron las dos.
- Dígalo el Comendador
- Montagut que la sirvió,
- Que á gato de algalia olió
- Quien fué della servidor.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una de gran norte
- Vilanova y Catalá,
- Que en vella cualquier dirá
- Cata la dama de Córte.
- Que Joan Fernandez quiso
- Hacer una cortesana
- Del córte d’esta galana,
- Y perdióse en su aviso.
- _Toma vivo te lo do._
- A doña Esperanza Despes,
- Que mujer fué de Sanctángel,
- Que por ella tuvo el Ángel,
- Pues en todo un ángel es.
- Y ella su Despes por él,
- Pues tuvo gran esperanza,
- Que temia una esperanza
- Que parió como un pincel.
- _Toma vivo te lo do._
- Para su suegra Centellas,
- Que fué del Conde d’Oliva,
- De su boca la saliva,
- Que sal fué para las bellas.
- Provision fueron sus minas
- De sal, pues fué tan salada
- Que mejor fuera nombrada
- Doña Francisca Salinas.
- _Toma vivo te lo do._
- Para quien fué tal mujer
- Como fué su embajador,
- Vique fué muy gran señor
- Por tal dama poseer.
- Doña Violante fué
- De Ferrer y Castellví,
- Que castillo tal no vi,
- Ni tal castellan veré.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Luisa,
- La mujer de don Ramon
- Peromaza y de Ladron,
- Pues rey fué con ella en Frisa.
- Y á su doña Violante,
- Qu’es hermana d’esta dama,
- Que las dos van en la fama
- Con un plus ultra adelante.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una dama de talle,
- Que señora fué de Heriza,
- Que presto será ceniza
- Lo que de Valencia salle.
- El contento que no tura
- Nos mostró esta doña Joana,
- Que pasa carrera vana
- Quien para en mala ventura.
- _Toma vivo te lo do._
- Para un otra doña Joana
- Cañavate y Corverán,
- Que jamas la picarán
- Cuervos á tal corverana.
- Cuervos son los maldicientes,
- Pues tal viuda no se vió,
- Que ninguno la picó,
- Haciendo picar á las gentes.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Margarita
- Corverán y de Cruilles,
- Que no sé sino decilles
- Que este nombre nunca ahita.
- Este nombre es de virtud,
- Que hermosea á quien le tiene,
- Porque siempre les sostiene
- Hermosura y joventud.
- _Toma vivo te lo do._
- Para tres de admiracion
- Margaritas preciosas,
- Borjas son estas tres diosas,
- Juno, Pallas, Vénus son.
- Que si yo les fuese el juez,
- La manzana les daria
- Á las tres, pues que veria
- Que una Vénus son las tres.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una doña Francisca,
- Qu’es señora de la Daya,
- Que mata como azagaya,
- Qu’es una lanza morisca.
- Pasará de parte á parte
- Al galan que irá tras ella,
- Porque mata la que es bella
- Sobre honestidad sin arte.
- _Toma vivo te lo do._
- Para quien no se desmanda,
- Y manda á un gobernador
- Que fué siempre mandador
- Sino desta que le manda.
- Ésta que n’os he nombrado,
- Boyl es, castiza casa,
- Manda á don Juan Vilarrasa,
- Por ser d’ella bien mandado.
- _Toma vivo te lo do._
- Para una Villarrasa,
- Que no es villa, mas ciudad,
- Que ladrona voluntad
- No le verán por su casa.
- Su nombre es doña Rafela,
- Llena de propiedades,
- Que robando voluntades,
- Nunca robarán las della.
- _Toma vivo te lo do._
- Para doña Joana Aguilon,
- Que de peste se murió,
- Pues á quien ella hirió
- Nunca tuvo defension.
- Que la peor landre es ésta,
- Ser herido de la dama,
- Cuando amando nos desama,
- Defendiéndose de honesta.
- _Toma vivo te lo do._
- Para dos de grande primor,
- Joan Fernandez, cantad vos,
- De las dos hermanas dos,
- A mi mátame la mayor.
- Y diréis muy gran verdad
- Sinos asis á dos ramas,
- Que Beneitas son las damas
- Isabel, Hieronima.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, no paseis más adelante, pues habeis
-parado tan bien, que hecistes parar muy colorado al que estaba sin
-color de vuestro «toma vivo te lo do» que por Joan Fernandez se pudiera
-decir: toma muerto te lo do; pues lo estaba tanto, que si fuera
-envidioso como es envidiado, creyera que lo estaba de vos.
-
-Dixo don Francisco: Acertado ha vuestra excelencia, que Joan Fernandez
-me ha dicho que no ha oido mejor toma vivo te lo do, ni ha visto tal
-toma muerto te lo do, como estaba don Diego de envidia de no haberlo
-hecho él.
-
-Dixo don Diego: Don Francisco, pareceisme sacabuche, pues del buche
-de Joan Fernandez habeis sacado lo que habeis dicho contra mí por
-vuestra boca; y vos, Joan Fernandez, me pareceis ventosa, que por vos
-ha salido el humor malencólico de don Francisco, que vuestra malicia le
-ha engendrado para dañarme, diciendo que yo estaba un toma muerto te
-lo do, de envidia de don Luis Milan de su toma vivo te lo do; y decis
-verdad, que no puede haber cosa buena que no sea envidiada, ni cosa
-mala que no sea reprendida.
-
-Dixo Joan Fernandez: Don Diego, pues nos habeis apodado, á don
-Francisco á sacabuche, y á mí á ventosa, y’os apodo á vos á cinfoynero
-de perro bailador, que nunca tañe la cinfoyna sino para sacar dineros;
-y es el perro vuestro pensamiento, que siempre va rondando, como á
-bailador, para embaucar á quien de vos se deja; sino, dígalo la córte á
-cuántos habeis embaucado, para sacarles presentes, tañendo las cuerdas
-de vuestra armonía; pues lo son tanto que saben sacar joyas burlando de
-vuestros valencianos en Castilla, como vuestro padre don Luis Ladron de
-Castellanos en Portugal, que es oficio de lisonjeros, que por él vos
-podrian decir don Diego lisonjero.
-
-Dixo don Francisco: Joan Fernandez, pues vos os habeis vengado de don
-Diego en apodarle á cinfoynero, yo le apodo á melcochero, que se hace
-pagar mala miel por buena á los que no tienen gusto, como se siguió
-en Portugal en este cuento que oiréis: Un castellano melcochero iba
-vendiendo melcocha en Portugal diciendo «á la buena melcocha, á la
-buena melcocha», y un portugues díxole: Melcochero castelau, nan dezis
-ben, que sendo os castelaos suzios, muito mejor direis, «á la boa merda
-cocha, á la boa merda cocha».
-
-Dixo don Diego: Don Francisco, á vuestro cuento sucio y al de Joan
-Fernandez frio, quiero responder con un cuento que oiréis: Dos
-volteadores allegaron en tiempo de Julio César á Roma, y prometieron
-hacer espantar y reir á cuantos les mirasen, fuéles mandado que
-volteasen en el Coliseo, porque todos los que quisiesen los pudiesen
-ver, y voltearon vestidos de la cintura arriba, y de la cintura abajo
-desnudos; y hacian tales vueltas que de muy peligrosas espantaban,
-y de muy desvergonzadas hacian reir, porque mostraban todas sus
-desvergüenzas volteando. Acabado que hubieron, fueron á los senadores
-y á Julio César que les miraban, á pedir por paga lo que mandasen,
-y fué mandado que se les diese de lo que ellos habian dado para
-hacer reir, y ansí fueron puestos en sendos asnos á caballo, de la
-misma manera que habian volteado, mostrando sus desvergüenzas, y
-mandáronles dar cien azotes por paga á cada uno, y el pregon decia:
-A los desvergonzados sean en sus desvergüenzas azotados. Por donde
-se puede entender que á todos los que hacen, ó dicen, ó piden con
-desvergüenza, es bien pagalles con la misma moneda d’esta manera;
-á los que hacen algun placer desvergonzadamente, sean pagados con
-desvergüenza como éstos fueron, y á los que dicen desvergüenzas para
-hacer reir, desvergonzarse para hacelles llorar; y á los que piden con
-desvergüenza lo que no deben, no dalles nada, y decilles lo que yo diré
-á vosotros, y es esto: Viendo la vuestra se pierde la mia, que con la
-poca vergüenza que me habeis motejado, os he respondido.
-
-Dixo el Duque: Qué os parece, mastre Zapater, qué buenas lanzas han
-corrido estos caballeros cortesanos, y cuán poco se han corrido de los
-apodos que se han hecho, mostrando la severidad que los avisados han de
-tener para mostrar que ni en las burlas ni en las véras deben salir de
-seso, sino estar siempre en consideracion, para bien responder y obrar
-en todo lo que conviene, como mostró Julio César en su primera edad,
-que siendo de la parte de Mario, fué preso de los contrarios, y traido
-delante Sila. Y rogándole todos que lo soltase por ser muy mancebo,
-respondióles: ¡Oh caballeros! ¿para qué rogais que yo dé libertad y
-vida á quien muestra su presencia, qu’es para dar y quitar libertades
-y vidas? ¿No veis vosotros que en él hay muchos Marios? Yo haré lo que
-me rogais, sólo por mostrar que tengo tan poco miedo de Mario como él
-muestra tener de Sila. Véte, Julio César, y dirás á tu Mario que si te
-he dado la vida, es por tener muy poco miedo á los que le parescen á
-él. Palabras fueron como de tal varon, mostrando lo que debe hacer el
-hombre sabio para mostrar ser fuerte; que en ninguna ocasion contraria,
-ni en burlas ni en véras, muestre ser vencido.
-
-Mastre Zapater: Señor, parésceme que no se puede decir por vuestra
-excelencia lo que dice nuestro valenciano: Qui la esplana la gasta,
-pues ha declarado tan bien las burlas d’estos caballeros cortesanos,
-que ha mostrado el fruto que se debe coger de los que echan flores por
-la boca; y si los que leen y oyen razones avisadas, no gustan de lo
-que vuestra excelencia ha gustado, no muestran entender lo que leen
-y oyen, que si lo entendiesen, ó trabajasen de entendello, haríanse
-avisados, que muchos lo serian si quisiesen; diránme algunos que no hay
-quien no quisiese ser avisado, mas como sea dón de Dios, él lo da á
-donde quiere. A esto les respondo con lo que dice el Papa á los judíos
-que le están esperando con sus cerimonias, cuando vuelve á Roma de la
-coronacion que le hacen en San Joan de Letran, y son estas palabras:
-_Lex vestra est bona, sed est male intellecta_. Diciéndoles, vuestra
-ley es buena, mas es mal entendida de vosotros. Así se puede decir á
-los que dicen que nuestro Señor Dios da la gracia adonde quiere, verdad
-decis, mas entendeislo mal si creeis que si á unos da gracia especial
-de sabiduría por nacer debajo la estrella que nascen, ó por lo que á su
-Majestad le place, que á los otros no la dará. Esto es muy gran error,
-porque Dios tiene prometido, dicho por su boca, que á ninguno dejará de
-dar gracia y gloria, que trabajará de alcanzarla haciendo buenas obras,
-con que nadi se confie que por sus propios merescimientos meresce el
-Paraíso, sino por virtud de la muerte y pasion de Jesu-Christo, nuestro
-redentor.
-
-Gilot: Señor mestre Sabater, puix axí es com vos dieu, yo bem puch
-salvar vivint ab ma amiga Beatriz si fas bones obres.
-
-El canonge Ster: Demonium habet; y es lo dimoni la sua Beatriz, que li
-deu preicar esta taulegia, que vivint amigat pot anar á Parays ab lo
-diable al cos.
-
-Gilot: Blasfemavit, que ma dit que yo tinch lo diable al cos tenintlo
-ell en la gepa, que si per Beatriz ho diu, no te tall de diablesa com
-la mare del seu corbinet Ster, que cascunani la lloguen pera ballar ab
-los diables de la roca de intern.
-
-El Canonge: ¿Nos pijor que cada nit es llogue la tua Beatriz, ó
-farsatriz pera ballar vestida con á home en la farsa de Lope de Rueda,
-y tornát á casa ab lo porró plé de oli per paga, com á beata almoynera?
-
-Gilot: Senyor Duch, ¿pera que teniu aquest tartugot? nous entraré mes
-en casa, si nol llansau á la gola del vall, ó donaulo al bachiller
-Molina que vaja á Castella ab ell, que per los hostals del camí
-guanyará á diner, mostrantlo; dient que es lo diable de Viterbo, y fará
-millor guany que ab les medalles que amostra.
-
-Molina: Gilot, nunca creí tanto como agora que un loco hiciese ciento,
-que sacado me has de donde estaba escondido para escuchar lo que en mi
-vida he oido ni visto como agora, que en banquete tan bien banqueteado,
-todos estén tan firmes, que ninguno ha perdido los estribos ni la
-silla, sino el canónigo, que te los ha hecho perder en tocarte á
-Beatriz; y tú en tocalle á la madre de su hijo Corbinet Ster le has
-hecho perder su silla giba, que no se la veo á cuestas, segun anda
-derecho en disparates.
-
-El Canonge: Gilot, ara tens sabata de ton peu, lo diable te ha fet
-tocar esta cigala que pera tots ni haurá, que per ser tan gran
-charrador, en casa de mestre Sabater li han posat nom lo bachiller
-Cigala.
-
-Gilot: Canonge, armeuvos los dos contra ell, posauvos de espatles, y
-servirnos ha per rodella la vostra gepa á vos y á mí, y yo tirarvos he
-per lleu, y restarme ab la gepa enrodellat, y ab les vostres lleuhades
-farem un corro de bous, y lo bou será Malfarás, patge del mal recaudo.
-
-Molina: Señor Duque, grandes humores se son movidos aquí con mi venida;
-vuestra excelencia calle y mire, y póngase en talanquera porque no le
-dé algun liviano d’estos que Gilot quiere tirar al canonge Ester.
-
-Canonge: Bachiller Cigala, rebeume está lleuhada.
-
-Molina: ¿Qué bellaquería es ésta? ¿Al bachiller Molina se habia de
-hacer este desacato, tirarme un liviano de véras?
-
-Gilot: Canonge, molt me pesa del que habeu fet, baix sou anat un poch.
-
-Molina: ¿Qué te parece, Gilot, cuán bajo ha ido?
-
-Gilot: Senyor bachiller, es anat tan baix que á mim pesa, que si ell me
-creguera, vosa merced en les galtes la rebera.
-
-Molina: Cuán cierto está, que palabra á dos sentimientos en boca de
-bellaco ha de parar en ser bellaca. Yo pensé que Gilot decia á mosen
-Ester que habia hecho gran bajedad en tirar buetago á tal hombre
-como yo, que pienso que en mi cuerpo no le tengo, por no quererme
-dar naturaleza cosa tan baja. Y no lo dixo el bellaco sino porque
-habia hecho el golpe bajo, pues no me habia dado en el rostro como
-él quisiera. Yo quiero responder á este botegazo lo que respondió el
-duque de Cardona pasado, que entrando por un corro de toros, que por
-él se hacia en Valencia, vino un buetago volando de los que suelen
-volar en tales fiestas valencianas, y dióle en el rostro, y dixo: Per
-altri me ha pres lo lleu. Así puedo yo decir; lo que más d’esto siento
-es que su excelencia se haya reido de lo que habia de castigar por
-holgarse más con Gilot que conmigo, por parecelle mejor sus letras
-que las mias, y á esto respondo con este cuento que diré: Un señor de
-Italia de casa de Colunna holgábase mucho de tener truhanes y locos
-en su casa, y tenía uno como Gilot muy desvergonzado y atrevido, y
-reprendiéndole un filósofo por ver que todo era de locos y muy poco de
-sabios, trabajó mucho de tener en su servicio al Dante; y por no ser
-este Colunnes dantista, sino truhanista, el truhan era muy favorescido
-y el Dante muy olvidado, y estando muy arrinconado y siempre mudo al
-rincon de una sala donde aquel dia se hacia gran fiesta, el truhan
-diciendo y haciendo muchas locuras para hacer reir, traia una ropa muy
-rica á cuestas que su señor le habia dado, y pasando por donde estaba
-el Dante, díxole burlando dél: Qui sa far el bufone e rico garzone.
-Respondióle el Dante: Quando io troverò un signore simile à me, como tu
-hai trovato simile à te, sarò rico.
-
-Gilot: Senior Duch, bona lans ha pegada aquest Bachiller Cigala.
-
-Duque: Gilot, á tí te lo pegó, que á mí poco me tocó, que por divertir
-locos se pueden sufrir, qu’es muy grande enfermedad estar siempre en
-gravedad; si no, dígalo Molina cuando muere su harina; a donaires
-y razones mostrando por los mesones las medallas que ha llevado; y
-en habelles acabado de preicar, él se convida á cenar con el más
-embaucado, y queda bien aposentado de mesa y cama. En cada lugar
-ó villa hasta llegar á Castilla. Y es muy gran sabiduría la buena
-truhanería; pues mejora al decidor, y da placer al señor, si no queda
-por refran que el señor es el truhan, y el truhan es el señor.
-
-Gilot: No he oit cosa que millor me donas á les orelles que lo que
-vostra excellencia á dit pera que tot hom vixca, lo albarda pera que
-no muira de fam, y lo señor del mal de gravetat. Mas ab tot azó en son
-seni esta algunes hores lo canonge Ster.
-
-El Canonge: Mas no cuant toca lo teu relonge.
-
-Gilot: Habieu de dir ab lo vostre batall.
-
-Malfaras: Señor Canónigo: Razon tiene Gilot; pues no le dejastes
-acabar la razon que comenzado habia. Parescístesme gato zarpador, que
-con la zarpa quita la carne de la boca del perro, como el otro dia
-nos hizo reir á todos los pajes estando á la mesa, que yo llamé al
-perro del cocinero que estaba emprisionado en la cámara de su señor
-dos dias habia, por haberle comido su comida, y soltéle porque moria
-de hambre, y díxele: Sírveme de paje, y darte he á cenar; y estándome
-delante rabeando de placer, como el Canónigo está con el rabo de su
-loba delante la señora doña Hierónima, trujéronme un buen pedazo de
-carnero sin cortar, y ántes que yo le tomase ya le vi en la boca del
-perro, y un gatazo como el Canónigo que le estaba detras, tiróle un
-zarpazo y quitóle la meitad de la boca, y dame á mí con el otra zarpa
-en las narices porque no cobrase mi carne, y fuéronse huyendo hasta la
-cámara donde cenaba el secretario Sis, y yo tras ellos diciendo «á los
-ladrones del gato Ester y perro Gilot», que me han hurtado la cena; y
-tomámoslos, y el secretario dió la sentencia que cortase la nariz al
-perro Gilot y el rabo al gato Ester. Lo uno está por hacer, porque el
-perro es amigo mio, y lo otro está hecho, que no sé quién ha cortado el
-rabo de la loba del canónigo Ester.
-
-_El Canonge._ Habit de Sempere, ¿cóm se poden comportar aquestes
-tacanyeries; que vajen per ací taya rabos? Als potreros de mules se
-comporta azó, que nos faria sino davant vostra excellentia, que tot so
-riu.
-
-_El Duque._ Canónigo, n’os enojeis, que yo os daré otra loba mejor, y
-será la señora doña Hierónima, pues ha sido loba en escoger á vos por
-servidor.
-
-_El Canonge._ Vostra excellencia per pabil de ciri de morts me deu
-tenir, que espabilant me van ací, ab les ullades que contra mí li veig
-fer. Nom tinga ningu per pabil, que nou so, niu vull ser, com alguns
-ques dexen espabilar.
-
-_Gilot._ Señor Duch, bom remey, si no vol ser pa bil, fiavil pa, que
-pijor es que de centeno.
-
-_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, Gilot dice bien, que porque no os
-digan pabil, os debeis dexar decir vil pa.
-
-_El Canonge._ Yo so content, si vos acabau ab la señora doña Hierónima,
-vostra muller, que menje de mí. Que los caballers que fan lo donos, ab
-cobles y cuentos y gistes de tan poca vergonya com vos feu, tots parent
-en ser alcabots de sa muller; si no digau lo cuento del porch espí, y
-lo del armat, que molt á costa vostra y della feren.
-
-_Juan Fernandez._ Mira qué tacha, que teniendo bandos mi mujer conmigo
-me armase yo; y estando tras una puerta de una cámara armado y desnudo,
-entró en busca mia diciendo: Adónde es este traidor de mi marido. Yo
-díxele, héle aquí cómo os espera; y ella dió voces diciendo: Dones,
-correu, que mont marit es tornat orat. Yo díxele mira cuán endiablada
-y brava sois, que tengo de ir por casa siempre armado para valerme con
-vos; y ella tornóse á reir y díxome: Axous val, que yous aguera mort,
-sius trobara desarmat, y hicimos paz.
-
-_El Canonge._ Lo mal no está en fero, sino en diro, que be sé yo que
-les dones braves, lo marit ben armat les amansa, y á voltes noi basta
-quien ha menester algun companyo, que si me portaba mí, yous posare
-tanta pau en vostra casa, que li poran dir lo templum pacis com lo dels
-Romans.
-
-_Joan Fernandez._ No entraréis vos en este templum pacis que decis,
-sino como salió un truhan que habia entrado en achaque de hacer oracion
-á la diosa de aquel templo, y halláronle con una moza, y mandaron que
-anduviesen ella y él desnudos por Roma azotando el uno al otro; y él,
-cuando le daba, le decia: _Toma, vivo te lo do_, y ella á él: _Toma,
-porque se cansó_. Y si quereis veros en esto, yo tengo en casa una
-mozuela de Logroño, que por mucho que le digais toma vivo te lo do,
-ella os responderá toma porque se cansó.
-
-_El Duque._ No riamos más, que pienso reventar; las doce dan agora;
-vámonos á reposar, y no falte nadi de los que estamos aquí, que la
-máscara de Malfarás, de los griegos y troyanos, es cierto mañana á la
-noche.
-
-Acudieron todos el otro dia en el mismo lugar, y el Canónigo Ester
-estaba en una ventana aguardando á la máscara para dar aviso al Duque,
-y dixo: Senyor Duch, puix me habe fet Monjuhí lo de Barcelona, ja he
-descubert los cuatro galeons galans ab la conserva que tostemps porten
-de les quatre galeres, que per la capitana, que es la señora doña
-Hierónima, he dit galeres, que vol dir galan eres.
-
-_El Duque._ Canónigo, por vos se puede decir, no con quien nasces, sino
-con quien pasces. Nacistes catalan y habeisos hecho galan sirviendo la
-señora doña Hierónima, que de aquí en adelante os haré nombrar mosen
-Hierónimo Ester.
-
-_El Canonge._ Señor, á la darrería yo exiré de vostra casa orat y plé
-de noms; vostra excellencia no fia huy contra mí, que yo vull pagarme
-á mots destos cortesans per les burles que en ses cases me feren lo
-dia quels allargui la máscara pera huy; que á senyors que á sos criats
-dexan ser amos, be será tenirlos á ells per criats. Yo vaig á rebrels
-al apear, que allí vull comensar la escaramusa.
-
-¡Ah, senyor Joan Fernandez! á la trocada me par que dansau huy la baxa;
-vos portau á la senyora doña Isabeth, vostra cunyada, y altri us porta
-la muller; millor sou pera porta homes que pera porta mullers.
-
-_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, ni con la señora doña Isabel se puede
-danzar baja ni con vos alta.
-
-_Doña Isabeth._ Senyor Canonge, dexeu burlas á part, ¿trobaria en son
-poder un poch de tortugat? ¿que volen los metges, quem prenga una
-novena?
-
-_El Canonge._ Senyora doña Isabeth, ¿trovaria yo en poder de vosa merce
-un poch de codonyat pera guarit de unas cambres que man vengut del mals
-mots de vostre portador?
-
-_Doña Hierónima._ Senyor Canonge, yo he sabut del vostre mal, que son
-cambres de cels que teniu de la vostra Corbina, mare del vostre fill
-Corbinet Ster. Yous enviaré mel rosada alexandrine, qu’es millor que lo
-codonyat que demanau.
-
-_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, tiznado os sois parado en nombraros á
-vuestra negra Corbina, que de tal molino, tal harina.
-
-_El Canónigo._ Senyora doña Gracia, encara que vosa merce sia filla de
-la senyora doña Isabeth y nevoda de la senyora doña Hierónima, responga
-per mí á estos mots quem ha pegat. Que en son cas y lloch, ab una filla
-es bó vengarse de una mare, y ab una neboda de una tia.
-
-_Doña Gracia._ En verdad que no teneis razon de quejaros, que motes de
-damas favores son. Si no dígalo don Diego Ladron.
-
-_Don Diego._ Señora doña Gracia, el Canónigo me parece que ha venido á
-trasquilar y queda trasquilado, como carnero sardo de cuatro cuernos,
-que de la tisera queda bravo, que no hay rodela que lo espere; si me
-empresta la que trae á cuestas, yo le esperaré.
-
-_El Canonge._ Don Diego, Esperaume ab lo broquer de roble queus ha
-portat vostra muller, y sil vos pase, restar vos han los corns del meu
-moltó per llesió, y á Deu siau, que allá en la sala tindré camp á
-vostra gala.
-
-_Don Diego._ Dalde grita, pajes; dalde grita: Al lobo, al lobo,
-gibalgaba, mandafiestas, tartugote, carnero sardo, gurrion pelado.
-
-_El Duque._ ¿Qué es esto, Canónigo? ¿Qué grita es la que siento? ¿Cómo
-venis mudado de color?
-
-_El Canonge._ Senyor, yo ya estich com á roba pelada al coll de
-corredor, que tot hom me corre y fa menyspreu de mí, per conoxer en
-vostra excellencia quey pren plaer, puix sen riu. Lo diable me ha fet
-moure la escaramusa vaix, que tots me han perdut la vergonya, hanme
-avisat los patges com á gosos, que si non fora devot de senta Quiteria,
-me haguerent rosegat. Yo’m vull retraure en la mia cambra y exiré
-desfresat com á frare ab la máscara que vostra excellencia me ha donat,
-y nom descobra, que vull aguaytar á la senyora doña Hierónima y á mon
-competidor com li va ab ella, y será fugir de orats en lloch estret,
-que nos pochs saber.
-
-_Joan Fernandez._ Vuestra excellencia sabrá que el Canónigo Ester nos
-ha salido á recibir al descabalgar, y ha hecho entrada en nosotros
-como á lobo que acomete ganado, que si no le resistiéramos, queria
-hacer presa, segun venía hambriento de carne, y desvergonzado carnicero
-con los motes que á nuestras damas ha dado; y como ha visto tan gran
-resistencia, púsose á huir, y los pajes como á perros tras él dándole
-grita: Al lobo, al lobo, con una de nombres que le han sacado, que ha
-sido la mejor fiesta que aquí se hará hoy.
-
-_El Duque._ Yo he visto cuanto habeis pasado por donde nadi me podia
-ver, porque de mí se partió con una modorra para recibiros, que yo
-quedára con ella si dejára de gustar cosa tan de ver; y cuando volvió
-para mí, venía como lobo acosado y peor; pues le acosaban pajes, que
-son peores que perros: Díxome que se iba á retraer á su cámara y salir
-como á fraile en máscara para acechar á la señora doña Hierónima,
-vuestra mujer, y á un competidor que tiene para ver cómo le va.
-
-_Joan Fernandez._ Señor Duque, don Luis Vich hizo lo mismo cuando
-servia á doña Violante Almunia, su mujer. Disfrazóse como armado de
-Juéves Santo para ver cómo le iba á un competidor suyo que ella le daba
-á entender que no hacia caso d’él; y como él le hallase en una iglesia
-aguardándola, allegóse á ella armado y alzó la ventanilla del helmete,
-y díxole: Dona Violant, preneu esta figa y una alta pijor pera tal
-competidor.
-
-_Don Luis Milan._ No tuvo mal parescer don Luis Vich de acechar y
-probar lo que se debe, porque de dos cosas me paresce que es bien hacer
-prueba ántes de fiar de ellas, y son del amigo y del amiga d’esta
-manera; amprar á vuestro amigo en todas aquellas cosas que vos haríades
-por él para saber qué teneis en él, que no es justo tenga más en vos de
-lo que teneis en él; y la otra prueba es á la amiga, ora sea para casar
-con ella ó no, porque si no la hallais tal que sea buena para mujer y
-casais con ella, quejaos de vos, que los descontentos son muy malos de
-digerir cuando es la culpa del que siente la pena.
-
-_Don Diego._ No he visto de una burla salir mejor cosa de véras, que de
-la burla de don Luis Vich sacar tan gran verdad don Luis Milan. Bien se
-puede decir, el hombre que es muy de hecho, de burlas saca provecho.
-
-_Don Francisco._ Pues la boca de don Luis Milan nunca da pesar sino á
-pesar suyo, y siempre toma placer para dalle, no nos daria mal rato con
-un soneto, pues tiene tal dejo, que nunca los deja de memoria de quien
-los oye, como este dicho dice: Lo que es mucho de acordar, tarde se
-puede olvidar.
-
-_El Duque._ Si nos ha de aprovechar, dése por mí rogado.
-
-_Don Luis Milan._
-
- Yo me doy por su mandado,
- Pues sabe tan bien mandar.
-
-
-SONETO INTERCALADO.
-
- Un hijo sé que nasce de ignorancia,
- Y es tal que siempre va enojando á todos,
- Y nómbrase por nombre Error de modos,
- Que nunca de enojar salió ganancia.
-
- De vos, señora, á él hay gran distancia;
- Mas yo osaré decir en mis apodos
- Que en crueldad sois un rey de los godos,
- Que conquistais Italia, España y Francia.
-
- Italia, en mí de vos muy sojuzgada,
- Es donde estais, que es mi memoria vuestra,
- Y España es mi razon por vos nombrada.
-
- Que más reinais en ella que se muestra,
- Y es Francia en mí de vos muy guerreada,
- Mi voluntad que nunca os fué siniestra.
-
-_El Duque._ Pues tal hijo nos ha engendrado este soneto tan natural,
-adevinemos en quién le hallarémos á él y á su madre; y comience mastre
-Zapater, y no se excuse, que me enojará.
-
-_Mastre Zapater._ Señor, no hay cosa que hacer se deba que yo no la
-haga por no enojar á vuestra excelencia, aunque más querria deservir-le
-callando que enojarle hablando.
-
-_El Duque._ Haciendo vuestro oficio nunca me enojaré; pues tan bien
-sabeis hablar como callar lo que se debe.
-
-_Mastre Zapater._ Usando de mi oficio, que es decir las verdades, y
-vuestra excelencia del suyo, que es ser amigo de ellas, digo: Que este
-hijo nombrado Error de modos, que este soneto, tan acertadamente, dice
-que su madre es la ignorancia, en ningunas personas lo hallo yo mejor
-que en los privados que mandan para mal hacer á los príncipes, porque
-si ellos me dicen que no pueden tener Error de modos, los que no pueden
-ser privados sino con avisados modos. A esto respondo: Que aunque la
-privanza sea para bien hacer, no debe ser para mandar al príncipe,
-sino para ser mandado de él, como dice este dicho: Mal hay en aquel
-bien que mal del bien se sigue. Pues la potestad Real que Dios da,
-tal se ha de conservar como de quien viene; mostrando que no proceden
-las esecuciones sino de quien tiene el poder, que es el Rey, y no de
-quien lo quiere tener, que es el privado; y esto porque no se siga ser
-malquisto el príncipe mandado; pues el bien no debe dar por su criado,
-y así, bien considerado, no puede tener sabios modos el que los tiene
-tan errados, que quiera mandar á uno para ser aborrecido de muchos;
-pues al fin es ignorancia el saber que con él se han de perder.
-
-_Molina._ Señor mastre Zapater, ya sé por quién preguntais; vos habeis
-calzado, como á buen zapatero, á un pié que sabeis de qué coxquea;
-y oya un cuento de un muy notable príncipe que jamas se dejó mandar
-de manera que pareciese ser mandado. Julio César, como nació para
-príncipe, siempre lo fué, y rogándole los senadores y cónsules de Roma
-muy mucho que cobrase á su mujer, que él habia repudiado, diciéndole
-que le hacia gran sinrazon por no parescer en ella causa alguna para
-ser repudiada y dejada d’él. Respondió Julio César: Quien no calza el
-zapato no sabe dónde le duele, yo que lo calzo sé dónde me toca.
-
-_Gilot._ Trompetes y clarins sent, la máscara deu venir, yo vull anar á
-la finestra per veure si venen. Senyor Duch, cert es la máscara espant
-posa de veurela; tots venen armats, y son tan grans, que par que fien
-pagans.
-
-_El Duque._ Calla, Gilot, que más dices de lo que piensas, y estemos
-atentos y gocemos de las invinciones y motes, y del combatir, que será
-cosa de ver.
-
-_Malfarás._ Porque vuestra excellencia mejor goce de ver las
-invinciones que traen los de la máscara, está ordenado que al pasar
-cada uno d’ellos l’estará delante hasta que señale que pase; yo voy
-á guiallos, que cerca están. Señor, este que delante está vuestra
-excellencia es el rey Priamo de Troya. Mire qué lindas armas doradas
-trae, con el juego del ajedres de diamantes y rubis, que por invincion
-sobre ellas lleva, y el mote en la celada que dice: Yo di el jaque, y
-fortuna me dió el mate.
-
-Pues mire vuestra excelencia este otro que viene, que ya delante tiene.
-El muy valeroso y nombrado Héctor troyano, que lindas armas verdes que
-trae, cubiertas de hiedra de esmeraldas, qu’es es el árbol que más
-tura, y jamas pierde la hoja si no le roe gusano. Y el mote dice: Mi
-hiedra no morirá, que en su muerte vivirá.
-
-Y este que agora viene, que ya delante su excelencia está, si le
-viese desarmado diria por su hermosura lo que yo diré: Este es Páris
-Alexandre el troyano, que juzgó las res deesas y robó á la reina
-Elena, y porque él fué más robado de su gran hermosura, mire cómo
-la trae retratada sobre sus armas, que tan hermosas son por ella
-como desdichadas por él. Y el mote decia: Retrato de la hermosura y
-desventura.
-
-Y este otro que delante tiene, es el fuerte Trohilo, troyano, hermano
-del gran Héctor, á quien él paresció tanto en las armas, que por esto
-las ha sacado verdes como las d’él, con muchas manos de oro de martillo
-sobre ellas. Y el mote dice: Poco valen muchas manos contra casos
-inhumanos.
-
-Y este postrero del puesto de los troyanos, que aquí está, es Enéas,
-troyano, sobrino del rey Priamo. Mire cuán bien proporcionado y grande
-era, y qué bien invincionadas armas que trae, llenas de medallas de
-emperadores romanos que representan los que d’él vinieron. Y el mote
-dice: Al que guia la ventura en peligros asegura.
-
-Tras estos verná el puesto de los griegos, ya entran. Mire vuestra
-excelencia este primero que viene, que ya delante tiene, cómo muestra
-su presencia que es Agamenon, griego, rey de Micena, capitan de todo
-el exército de los griegos contra los troyanos, en la guerra de Troya.
-¡Oh, cuán espantosas armas trae! de color de fuego y sangre son. Y el
-mote dice: Do no es bien que valga ruego, á sangre y fuego.
-
-Este otro que viene es Menalao, griego, rey de Lacedemonia, marido de
-Helena, la que robó Páris, troyano, hermano de Héctor, en recompensa
-del robo de Hesiona, hermana de Priamo, rey de Troya, que Hércules
-Griego robó á los troyanos. Qué bien invincionadas y ricas armas
-que trae, con relieves de oro de martillo, que hacen unos corazones
-abrasados sobre brasas de fuego de esmalte de ruchicler. Y el mote
-dice: Corazones abrasados arden hasta ser vengados.
-
-Agora entra el muy fuerte Achílles, griego, hijo de Peleo, rey de
-Tesalia, que mató á Héctor y Trohilo en la guerra de Troya; envidiado
-de Alexandro Magno por la pluma de Homero, que muy altamente de sus
-hazañas escribió. Mire las más fuertes y ricas armas que se han hecho
-fabricadas de Vulcano. Y el mote dice: Las mejores que se halláran si á
-Policena armáran.
-
-Este que agora viene es Ajaz Telamon, griego, hijo de Hesiona,
-hermana del rey Priamo, y la que Hércules Griego robó de Troya. Fué
-tan fortísimo en armas, que puso espanto á Héctor cuando los dos
-combatieron y se vinieron á conocer por primos hermanos; de quien
-Héctor, siguiendo el costumbre antiguo, tomó el Baltheo, que es el
-militar, y él le dió un cuchillo que Ajaz se mató con él, porque los
-griegos, demandando Ulíxes y él las armas de Achíles, despues de
-muerto, las dieron al tímido Ulíxes y las negaron al muy temido Ajaz.
-No sin gran propósito debe traer sobre las armas aquellos animales
-que la hembra mata al macho al engendrar, y los hijos matan la madre
-al nacer, que son víboras. Oya el letrero lo que dice: Víbora es mal
-parescer; lo que muere al engendrar, mata al nascer.
-
-Diomedes, el muy valeroso y sabio griego, hijo de Thideo es este que
-ve, que despues de muerto Achíles y Ajaz era el más valiente y osado
-de los griegos. Mire qué ricas y bien invincionadas armas que trae,
-con muchos ojos cerrados por todas ellas. Y el mote que dice: A ojos
-cerrados se han de mirar cuidados.
-
-Ya que todos fueron entrados, estando donde hablan de combatir, hecha
-que fué la señal, vinieron con muy gran saña uno para el otro, el rey
-Priamo, troyano, y el rey Agamenon, griego, y en haber rompido sus
-picas pusieron mano á las espadas, que gran espanto ponian los golpes
-que se daban, y el Duque mandó señalar al trompeta porque las damas
-habian perdido la color de sus caras de la ferocidad dellos, y cesaron
-de combatir.
-
-Luégo tras éstos vino al palenque el invincible Héctor, troyano, con
-muy gran braveza contra el ferocísimo Achíles, griego, y diéronse tan
-grandes encuentros de picas, que la tierra que pisaban temblaba; y
-poniendo mano á sus espadas, salian tan grandes centellas de fuego
-de los espantosos golpes que se daban, que las damas, de temor de
-ser abrasadas, señalaron al Duque, y el trompeta señaló y cesaron de
-combatir.
-
-Vino como un bravísimo toro agalochado al palenque el rey Menalao,
-griego, marido de Helena, contra el muy fuerte Páris, troyano, que
-lo esperó con más ferocidad que ira, por tenerle su mujer, que el
-agraviador debe ser defendedor. Rompió Menalao las tres picas, que bien
-mostró estar picado, y daba tan fuertes golpes, que Páris se desapiadó;
-y viniendo á las espadas, hicieron tales cosas, que si el uno mostró
-ser hermano de Héctor, el otro peleó como Achíles; pues la mayor parte
-de las lumbres se mataron del aire que movian los grandes golpes que se
-daban. Señaló el trompeta, y el combate dellos cesó.
-
-Vinieron dos tan furiosos al palenque, que bien mostró la honra no
-tener respeto á parentesco, y era Trohilo, troyano, y Ajaz Telamon,
-griego; diéronse tan grandes golpes de pica, que Gilot, de gran miedo,
-se echó á los piés del Duque, y dixo: Señor, llansau diables de vostra
-casa, que axó no son homes. Y el canónigo Ester se puso en las espaldas
-de la señora doña Hierónima, y díxole: Señora, nos troba al cor sino
-aun lo te l’amor; y viniendo á las espadas, tan grandes fueron los
-golpes que se dieron, que Héctor dixo: No pelean como primos aunque son
-primos hermanos; y el trompeta señaló y dejaron de combatir.
-
-Los postreros fueron Enéas, troyano, y Diómedes, griego, que del golpe
-de la primera pica dió con la rodilla en el suelo, y á la segunda que
-rompieron, Enéas perdió un paso de tierra, y á la tercera pensaron
-caer. Pusieron mano á las espadas, y los golpes fueron tales, que de
-temblar todo aquello, algunas gorras, que damas traian en las cabezas,
-cayeron. El Duque mandó señalar al trompeta y dejaron de combatir uno
-á uno, y arremetieron cinco á cinco, unos contra otros al palenque, y
-de la gran furia dieron con él en tierra, que temblando estaban las
-hojas de los árboles. El grande aire que levantaron del combatir, la
-mayor parte de las lumbres mataron; las damas se pusieron detras sus
-caballeros; el Real pensaron que cayera del terremoto que sintieron,
-que paresce que el mundo se hundia de la cruel batalla y grandes
-golpes que se daban, que jamas sintieron el trompeta que señalaba que
-cesasen; y estando en esto se pararon como encantados, porque entró
-Apolo tañendo con su cítara, que compuso para representar á la dulce
-armonía que los siete cielos de las planetas hacen. Este fué un gran
-sabio de Grecia, y el primero que halló el arte de la medicina; tuvo
-un hijo que se decia Astrolapio, que amplió mucho esta ciencia; murió
-herido de rayo celestial, y la gente bárbara quemó todos sus libros,
-y de allí adelante no quisieron más medicinarse, creyendo que Dios le
-habia muerto porque daba veneno mezclado con la medicina, y por esto
-no la usaron por tiempo de cien años, hasta que Athanases, rey de
-Persia, que fué docto en ella, la resucitó. Este Apolo fué aplicado al
-cuarto planeta, qu’es el sol, despues de muerto Entró en esta fiesta
-con la ninfa nombrada Syringa, que tan dulcemente cantaba, como él
-con la cítara tañia. Fué de tan gran suavidad esta música por lo que
-representaba y los efectos que hace, que hizo cesar la gran batalla de
-los troyanos y griegos. Representaron á Syringa y Apolo muy al natural
-dos grandes músicos, que cantaron los romances que oiréis, y el primero
-es del rey Priamo de Troya, que es este presente
-
-
-ROMANCE.
-
- ¡Oh buen Priamo troyano,
- Rey de los fuertes troyanos,
- Héctor muestra y sus hermanos,
- Tales hijos de tal padre.
- Tu mujer, y d’ellos madre,
- Se volvió perra ladrando,
- La noche que vió quemando
- Troya con todo tu estado.
- Cuando te vió degollado
- De manos de Pirro el griego,
- Que bien era griego fuego,
- Pues con agua más ardia.
- Lágrimas todo lo vía
- De tus hijas y troyanas,
- ¡Oh entrañas inhumanas
- De Pirro, perro cruel!
- Llevarate en Grecia con él
- Para más honrado ser,
- Que no triunfa el vencer,
- Vencido de crueldad.
- Reinó tu prosperidad
- Cincuenta dos años vida,
- Hasta ser Troya perdida
- Con tu corona real.
- De dolor que das señal,
- Que no hay persona alguna,
- Que no llore tu fortuna,
- Y á tu Héctor sin igual.
-
-Del gran Héctor, troyano, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Héctor, príncipe troyano,
- ¿Quién terná sabiduría,
- Que no falten las palabras
- Cantando tu valentía?
- La mujer del griego Ulixes
- A su marido escribia
- Que por Grecia el nombre de Héctor
- Muy gran espanto ponia.
- Y ella, cuando le nombraban,
- Su rostro el color perdia,
- Temiendo que su marido
- A sus manos moriria.
- Fué de griegos tan temido,
- Que nadi se le atrevia
- A esperalle uno á uno,
- Sino con gran compañía.
- Los griegos por temor dél
- Dejáran su guerrería,
- Sino que Eritrea dixo
- Que Troya se perderia.
- El más fuerte de los griegos
- A la fin desflaquecia,
- Que tu muy gran fortaleza
- A todos siempre vencia.
- Llegó el dia de tu muerte,
- Que fortuna lo queria,
- Achíles y la traicion
- Se juntaron aquel dia.
- No te vino cara á cara
- Porque mucho la temia,
- Que si por traicion no fuera
- Nadi matar te podia.
-
-De Páris Alexandre, troyano, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Páris Alexandre hermoso,
- Hijo del buen rey de Troya,
- Caro te costó la joya
- De los griegos que llevastes.
- Al rey Menalao robastes
- Su linda mujer Helena,
- Cual la culpa tal la pena
- A tu Troya le fué dada.
- A traicion le fué robada
- Á Menalao su mujer,
- Y á traicion se vió perder
- Troya y su gran Illion.
- Tú mataste con razon
- Achíles que lo mereció,
- Que si á traicion Héctor mató,
- Con lo mismo te vengaste.
- A la fin tambien pagaste,
- Siguiendo tu mala suerte,
- Que Pirro te dió la muerte,
- Hijo de quien tú mataste.
-
-Del fuerte Trohilo, troyano, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Trohilo, fuerte troyano,
- Si fortuna lo quisiera,
- Héctor nunca muerto fuera,
- Pues en tí vivo se vía.
- Tu muy grande valentía
- A los griegos espantaba,
- Que cualquier griego pensaba
- No volver más á su tierra.
- Tú dieras fin á la guerra
- Cuando vino el Amazona
- Á socorrer en persona
- Á tu Héctor, que halló muerto.
- Puso gran fuego en el puerto
- Y quemó la griega armada,
- Porque estaba confiada
- Vencer con tu corazon.
- Todos dirán con razon
- Achíles no te mató,
- Sino aquel que te crió,
- Que secretos de Dios son.
-
-Del valeroso troyano Enéas es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- La noche que Troya ardia
- Partióse Enéas troyano,
- Navegando por las mares,
- Á Cartago es allegado,
- Ciudad de la reina Dido,
- Do fué bien aposentado,
- Él y todos sus troyanos
- Por su puerto s’han entrado.
- En llegar delante d’ella,
- A sus piés s’ha arrodillado;
- Apiádate, señora,
- D’este Enéas desdichado.
- Esta Reina piadosa
- Dixo: Bien seas llegado;
- Cuéntame, troyano Enéas,
- De Troya lo que ha pasado.
- Reina Dido, pues que mandas
- Renovar dolor llorado,
- Yo te contaré llorando
- Troya cómo ha quedado.
- Diez años tuvieron griegos
- Guerra sobre nuestro estado,
- Y á la fin de los diez años
- Su real fué levantado;
- Fingiendo volverse á Grecia,
- En sus naves s’han entrado,
- Dejaron un hombre en tierra,
- Que Sinon era nombrado.
- Dixo que en la griega armada
- Ya se habian embarcado,
- Yo huí la noche ántes
- Y escondíme en este prado,
- Porque me cupo la suerte
- Que fuese sacrificado,
- Por placar al dios Neptuno
- Y el mar no estuviese irado.
- Dejaron este caballo
- De manera bien labrado,
- Por el Paladion de Pallas
- Que de Troya os han hurtado.
- Creimos Sinon el griego,
- De sus griegos consejado,
- Para darnos á entender
- Todo lo por él contado.
- Yo les dixe que quemasen
- El caballo, que era engaño,
- Por su mal no me creyeron
- Y á la ciudad fué llevado.
- Haciendo fiestas de Baco,
- Los troyanos se han turbado,
- Y quedáronse durmiendo,
- Que el placer es descuidado.
- Y pasada media noche,
- Salieron los del caballo;
- Los griegos desembarcaron,
- Y por Troya s’han entrado.
- Dieron fuego á toda Troya,
- Nuestro Rey fué degollado,
- Y delante dél sus hijos,
- Sólo yo soy acampado.
- Entre tanto fuego y sangre,
- De Héctor fuí aconsejado,
- Que volvió del otro mundo,
- De los dioses enviado.
- Díxome, véte, Enéas,
- A buscar nuevo reinado;
- Lleva los dioses de Troya,
- Que por esto te han guardado.
- Lleva tu padre y tu hijo,
- Y entra en mar aconsolado,
- Que los dioses te dirán
- Que serás bien fortunado.
- Que si el cielo no quisiera
- Derribar á nuestro estado,
- A traicion no me matára
- Achíles falsificado,
- Por la muerte de Patroclo,
- Su amigo muy amado,
- Que maté delante Troya
- Con las armas d’él armado.
- Pensando que fuese Achíles,
- Derribéle del caballo,
- Y cortéle la cabeza
- Y enviéle muy honrado.
- Lo que yo no fuí de griegos,
- Que muerto fuí deshonrado,
- Fuera los muros de Troya
- Siete veces arrastrado.
- Abracémonos, Enéas,
- En lugar tan desdichado,
- Donde yo perdí mi reino,
- Y tú te vas desterrado.
-
-Del rey Agamenon, griego, capitan de todos los griegos, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- El griego Rey de Micena,
- Agamenon, puso mano,
- Para vengar su hermano
- De quien le robó su Helena.
- Como alma que va en pena
- Por la Grecia discurriendo,
- Arma, arma, va diciendo,
- Venguémonos de troyanos.
- Todos con armas en manos,
- Mil naves juntado han;
- Haciéndole capitan,
- De troyanos se vengaron.
- A su Troya les quemaron,
- No dexando rosa á vida;
- Mas si Troya fué perdida,
- Fué porque su Héctor murió.
- Agamenon se volvió
- Vencedor para su tierra,
- Y halló en su casa guerra,
- Pues que fué muerto de Egisto.
- Nunca tal guerra s’ha visto,
- Que los más d’ellos murieron;
- Vencidos y quien vencieron,
- Que mal fin en mal acaba.
-
-De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- El rey de Lacedemonia,
- Menalao, de sí salió,
- Su real ropa rasgó
- Y echó su corona en tierra.
- Toda Grecia estaba en guerra
- Por el robo de su Helena,
- Lo que más le daba pena
- Verse menospreciado.
- Venir Páris tan osado
- A su tierra á ser traidor,
- De su padre embajador,
- Para robar su mujer.
- Juntóse muy gran poder
- Por la tierra y por la mar,
- Para Troya conquistar,
- Y en diez años la tomaron.
- Cien mil vidas les costaron,
- Y muy más ántes que ménos,
- Murieron tantos de buenos,
- Que gran valor se perdió.
- Si el rey Priamo murió,
- Con sus hijos tan nombrados,
- Muchos griegos señalados
- Sobre Troya se quedaron.
- Las manos de Héctor mataron
- Tantos, que si él no muriera,
- Menalao nunca se viera
- Cobrar más su reina Helena.
-
-Del fuerte Ajaz Thelamon es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Aquel fuerte caballero
- De sangre, griego y troyano,
- Del gran Héctor primo hermano,
- Ajaz Thelamon nombrado,
- A Héctor tuvo espantado
- Cuando los dos pelearon,
- Y á la fin se abrazaron
- Despues que se conoscieron.
- Dos presentes se hicieron,
- Héctor dél quiso tomar,
- El Baltheo militar,
- Y un cuchillo á él le dió.
- Ajaz con él se mató
- Por la ingratitud que hicieron
- Los griegos, que no le dieron
- Lo que mucho merescia.
- Las armas de Achíles pedia,
- Y á Ulíses fueron dadas,
- Por sentencia juzgadas
- Con pasion y ceguedad.
- Danlas á la flojedad,
- y al valor se las quitaron,
- Que jueces que tal juzgaron
- Dejan gran enemistad.
-
-Del fuerte Achíles, griego, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Achíles el fuerte griego
- Á Héctor ha amenazado,
- Porque le mató á Patroclo,
- Su amigo muy amado.
- A buscarle fué por Troya,
- Y en un templo le ha hallado,
- Con la reina Helena hablando,
- Que Páris habia robado.
- En mirarse el uno al otro
- Los dos se han demudado,
- Achíles con grande enojo
- D’esta suerte le ha hablado.
- Ya no veo el hora, Héctor,
- Las treguas hayan pasado,
- Para mostrarte en el campo
- Cuánto estoy de tí enojado.
- Yo espero vengar la muerte
- Que á Patroclo le has dado,
- Malamente le mataste,
- Tú serás dello pagado.
- Héctor le dixo, Achíles,
- Falsamente has hablado,
- Que yo no maté á Patroclo
- Como hombre acobardado.
- Que jamas temí las armas,
- Como tú lo has mostrado,
- Cuando te halló Ulíses
- Como mujer disfrazado.
- Del rey Peleo, tu padre,
- Y de tí fué ordenado,
- Por no verte en esta guerra,
- Que te habia amedrentado.
- Mas si tú tanto deseas
- Ver tu Patroclo vengado,
- Combatámonos los dos
- Mañana en campo aplazado.
- Y será con un concierto
- Por nuestros campos jurado,
- Que si tú vences á mí,
- Harémos vuestro mandado.
- Y si yo te venzo á tí,
- Todos esteis á mi grado.
- Pláceme dixo Achíles,
- Y su guante le ha dado.
- Los griegos no lo quisieron,
- Por haberse ya probado
- Héctor más fuerte que Achíles,
- Aunque no más esforzado.
-
-Del muy sabio y esforzado Diomedes, griego, es este otro
-
-
-ROMANCE.
-
- Diomedes el buen griego,
- Tan fuerte como avisado,
- Muertos Achíles y Ajaz,
- A los griegos ha emparado.
- Él hizo venir á Pirro,
- Hijo de Achíles, nombrado
- Porque vengase la muerte
- Que á su padre habian dado.
- Diómedes le traia
- En batallas á su lado,
- Que con al les parescia
- Achíles haber cobrado.
- Esforzó al griego poder
- Que estaba desanimado,
- Que Diómedes tomó Troya,
- De muy sabio y esforzado.
- No volvió más á su casa,
- Porque se vió mal casado,
- De Troya se fué por mar,
- Y en Pulla fué bien llegado.
- Parte del reino de Dauno,
- De fortuna le fué dado,
- Cerca del monte Gargano
- Ciudades ha edificado.
- Los suyos edificaron
- Nápoles por su mandado,
- Y en la isla Diomedea
- Otros suyos han poblado.
- De su nombre la nombraron
- Por ser nombre tan nombrado,
- Donde está su cuerpo hoy dia,
- Honradamente enterrado.
-
-En ser acabados los romances se fueron tras Apolo y la ninfa los del
-torneo, y movióse una conversacion que turó hasta el dia, con mucha
-diversidad de pláticas graves y jocosas. Y por excusar prolixidad,
-donde veréis C. hablará caballero, y con la D. dama. Comenzó el Duque
-y dixo: Platiquemos de condiciones, que son menester muchos pareceres
-para dejarse bien entender, y pues yo he movido esta plática, haré
-las preguntas para sacar respuestas de tales cortesanos, que no serán
-menester réplicas. Díganme, pues, ¿de qué viene una condicion que no se
-deja acabar de entender?
-
-_C._ Señor, yo diria que de sabio ó de loco le viene á quien tal
-condicion tiene, que muy gran locura es no dejarse entender para
-bien hacer; y gran saber es no descubrir la intincion que sea para
-perdicion, como se sigue entre enemigos, que saben proveer contra quien
-se deja comprender; no lo digo por las mujeres, aunque algunas dellas
-tienen esta condicion, que en habelle entendido se rien de su marido; y
-éstas son las que no quieren bien á sí ni á otri, y no sé de qué viene,
-querríalo saber para aprender.
-
-_D._ A las que sabes mueras, aunque no tengo que responder por mí, sino
-por vos, que modorra me paresce que teneis en esto que hablado habeis.
-
-_C._ Señora, no es modorra, sino modo razonable, que bien es que no
-sepa la mujer, si no es leal su marido, que encubrir esto es de sabido.
-
-_D._ A otro perro con ese hueso.
-
-_C._ Por mi mujer lo debe decir, que perra y perro es en roer, que nada
-le puedo esconder, que más sabe que el diablo, pues entiende lo que
-callo y cuanto hablo.
-
-_D._ Diable so pera entendreu, perque us llanci la diablesa pintada,
-quem portas á casa plena de afeyts.
-
-_C._ Señora doña Hierónima: Non in die festo.
-
-_D._ Don Luis Milá, feu del resto, que com aguant lom adobau, que no
-put á mal marit, quant los dos vos coblejau.
-
-_C._ Señora mujer, el latin que don Luis Milan os ha dicho, se nombra
-adoba lenguas; una tiene adobada de ternera, ¡ojalá la vuestra fuera!
-
-_D._ Si tan malos fuesen los lenguados como son los deslenguados, no
-los nombrarian los franceses perdigones de mar.
-
-Dixo el Duque: Buenas lanzas se han corrido, que bocas bien enfrenadas
-no hacen embarreradas, y volvamos la hoja. Decíme de que viene la muy
-mala condicion de celosos.
-
-_C._ Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos,
-que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios;
-los locos son alborotadores, como los de Gilot; los necios son
-rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños,
-como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes,
-mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe
-dar á sentir.
-
-Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto,
-apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea
-poco el fuego, descuido lo enciende todo.
-
-_D._ Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la
-casa de locos.
-
-_C._ No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió
-á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en
-su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego,
-que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis,
-que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer.
-
-Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos
-adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion
-demasiadamente dulce.
-
-_D._ Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de
-Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits, y esta
-es bona mixtura pera conservar la honra deis casats.
-
-Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta
-honres.
-
-Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com
-vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador
-orat.
-
-_D._ Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster,
-que may entra en lo terrer mosen Ster.
-
-_C._ Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera,
-que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar.
-
-Dixo Gilot: Be dieu señor Joan, que al enfornar se fan los pans
-geperuts.
-
-Dixo el Duque: ¿Pues tan gran mar ha levantado el gasta honras del
-canónigo Ster? sepamos qué cosa es honra, y dígalo mastre Zapater, que
-lo sabrá mejor; y rogado de todos, dixo: Yo diria, no apartándome de
-la ley de Dios, que la honra es el valor de cualquier persona, mas ha
-de ser la que á Dios place, y no la que Lucifer quiere; y así es mucho
-de notar que con sola su palabra, diciendo fiat, fueron hechas todas
-las criaturas, y pudiendo con lo mismo echar á Lucifer del cielo, no
-quiso su Majestad que fuese echado, sino resistiendo á modo de batalla
-sus ministros los buenos ángeles, mostrando que justamente se puede
-resistir y pelear por la verdadera honra, que es conservar justicia y
-verdad, como ellos hicieron á voluntad de Dios, resistiendo y peleando
-contra la injusticia y la mentira, que es el diablo; por donde nos
-debemos mirar siempre en Cristo, nuestro señor inmaculado, espejo de
-cristal, siguiendo aquellas letras que dicen en torno d’él: _Omnis vita
-Christi actio nostra est_. Diciendo que toda la vida de Cristo debemos
-imitar, peleando por la justa honra, conservando lo que Dios nos da;
-y es de entender por su ley, como mandó á los judíos, que siempre
-fueron vencedores peleando por la honra de Dios, y así no osó Alexandre
-conquistarlos, porque le dixo un filósofo que si estaban en gracia de
-su Dios, no lo emprendiese, que se perderia. Tambien es lícito pelear
-por el natural rey con justa guerra, y por el bien comun, y asimismo
-defendiendo cada uno su vivienda cuando con injusticia se la quieren
-quitar, y ésta es la verdadera honra; la falsa es la que Lucifer ha
-introducido en el mundo usando las armas contra caridad y justicia,
-siguiendo la voluntad, y no la razon, en perjuicio del prójimo para
-perdicion de quien tal hiciese.
-
-_C._ Señor Duque, yo hallo á mi cuenta, tratando de la honra, que
-los más injuriados los unos lo son á culpa suya, y otros por falta
-de buenos juzgadores. Los hombres, para vivir honradamente, debrian
-guardarse mucho de todas las ocasiones por donde les puede venir
-deshonra, y si no dan ocasion y se ven en ella, nunca debrian
-satisfacer á las injurias con obras donde se puede con palabras, que
-es falta de razon ó gran soberbia que las más veces hace perder. Otros
-hay que son tenidos por deshonrados sin culpa, de quien no saben
-juzgar de honras, que debrian, para ser buenos jueces, saber los casos
-que obligan á satisfaccion, y hallarán que son muy pocos; y para muy
-bien gobernarse, débese tomar consejo de quien tiene calidades para
-darle bueno, y son éstas: Que sea experimentado y no apasionado, ni
-interesado, ni sospechoso, y sabido en lo que aconseja, que los más
-consejos están lisiados por falta de buenos consejeros, por quien se
-siguen grandes deshonras y pérdidas; y en deshonra venida por mujeres,
-no obliga sino aquella que por descuido ó consentimiento del deshonrado
-le viene, como es descuidarse no proveyendo á las deshonras que seguir
-se pueden, ó consintiendo á las que ven venir ó tienen en su casa; y si
-á quien toca ha proveido en todo lo que debe, no puede tener deshonra
-por la de otro quien por sí no la tiene.
-
-Dixo el Duque: Muy bien se ha tratado de la honra, y mal se trata
-d’ella cuanto más va, y en cosa que tanto importa calzar se debrian
-con este zapatero y armarse de tal caballero, pues se puede decir por
-ellos: Quien las sabe las tañe, y no como algunos, que primero las
-tañen que las saben. Decidme, pues, qué os parece de una condicion
-descuidada.
-
-Respondió el bachiller Molina: Señor, á esa condicion la nombran cuerpo
-de buen tiempo; yo puse por nombre á un nuestro caballero castellano
-don Pedro Melacha, por ser tan descuidado y dulzacho, que más cuidado
-tenía de hacer perros de caza que de sus hijos, que por haberlos mal
-criado, todos murieron á mala muerte; y por la gran culpa que tuvo, un
-dia le aparecieron como á galgos en una caza, y á bocados le mataron
-diciendo que venian por él para llevarle al infierno, adonde los habia
-hecho ir. Todas las repúblicas que están perdidas es por ser perdidos
-sus caballeros, que debrian los padres d’ellos apartarlos de sí
-en la primera edad para que se hiciesen hombres por casas de reyes
-y señores; que la propria tierra ni la cara del padre nunca hacen
-perfecto hombre al hijo; y así, porque no desasosegasen á su tierra
-ni á los suyos, solian los romanos echar fuera de Roma á los mancebos
-en la edad desasosegada de quince hasta veinte años, ó en la guerra,
-ó para saber letras por casas ajenas, porque volviesen más hombres
-para regir y conservar su tierra. Y si por necesidad algun romano
-pedia á los senadores que le dejasen su hijo, habia de entrar fianza
-por las innocencias d’él para pagar cualquier pena que le fuese dada
-por justicia; y si no tenía posibilidad el padre, á costa del público
-tesoro criaban á su hijo para que no se perdiese, y así quedaban
-hombres bien mandados para saber mandar. Hay una costumbre mala, que
-se nombra gasta criados, y es que los señores no debrian tomar criado
-ni vasallo de otro, y si esto se usase, ninguno se despidiria si no
-hallase quien los recogiese, y sería gran bien, pues no habria gasta
-buenos, sino adoba malos.
-
-_D._ Nos pot dir per vos aquel cantar que diu: Que no puede ser, señor
-bachiller, que no puede ser, puix noy falta algun don Pedro Melacha que
-de fats á molts fan tornar orats, que tot home fa lo galan enfastijan,
-y la mor es de natura que fa parer be la oradura com he llegit en uns
-tercetes de don Luis Milá, que en los darrers versos diu: Ved amor en
-qué nos trae, y haga parescer bien la locura.
-
-Don Luis Milan tomó una vihuela, qu’esta señora le dió para que cantase
-este diálogo de amores, que es razonamiento de un galan y una dama en
-los presentes
-
-
-TERCETOS.
-
- _G._
-
- Cuando más miro más estoy mirando,
- Si podré ver en vuestros lindos ojos
- Lo que de vos, señora, voy buscando.
-
- _D._
-
- Tú buscas, amador, muchos enojos,
- Que yo no puedo dar sino tristeza;
- Quien busca mal, coger quiere abrojos.
-
- _G._
-
- No puede ser de vuestra gran belleza
- Puedan coger sino gran alegría,
- Que no puede mentir naturaleza.
-
- _D._
-
- Mentir suelen señales cadal dia,
- Que muchas veces corre gran fortuna
- Quien de la mar bonanza se confia.
-
- _G._
-
- Bien sé que no hallarán firmeza alguna,
- Por más que vuestra mar muestre bonanza,
- Que no tiene mujer amor ninguna.
- No tengo yo, señora, confianza
- Que s’ha de ver en puerto mi navío,
- Qu’el aire me es contrario de esperanza.
- Si veis alguna vez que yo me rio,
- Doyme á entender que no soy desdichado,
- Pues me tienen por vuestro más que mio.
- Con mal me tengo por muy bien pagado,
- Yo me pagué de lo que me enamora,
- Verme de tal señora enamorado.
- Un loco fué d’amor de su señora,
- Gracioso, que la amor muda natura,
- Que á velle iban muchos de hora en hora.
- Por ver y oir locuras de cordura,
- Decia, ved amor en qué nos trae,
- Que haga parescer bien la locura.
-
- _Fin._
-
-Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho,
-y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en
-festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de
-los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura
-se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar?
-
-_C._ Al que se desmesura hacelle poca mesura, y esto se ha de entender
-por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por
-tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en
-mal parar.
-
-Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que
-agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán
-adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable?
-
-Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es
-mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien
-con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no
-puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es
-peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro
-cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta: _Crescit
-amor numi quantum ipsa pecunia crescit_. Él no tiene el amor que á
-todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar
-aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana
-cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que
-en la piscina se vió la llaga y medicina.
-
-Dixo el Duque: Lo que se pierde, de mastre Zapater no se cobrará por
-ningun bachiller, aunque fuese Molina.
-
-Respondió mastre Zapater:
-
- Nunca vi mejor Molina,
- Que tan bueno es su salvado,
- Que se salva por harina.
-
-Dixo el Bachiller:
-
- Vos y Juvenal
- Con el bien decis del mal.
-
-El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de
-una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado
-para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina:
-pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por
-salvado.
-
-Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se
-honró dél con sus mañas: _Et romani suum Anibalem habent_. Esto se
-puede decir por vuestra excelencia d’esta manera: _Et Valentini suum
-Juvenalem habent_.
-
-_D._ Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos
-que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que
-estant parlant.
-
-_C._ Mujer, _quid mihi aut tibi_? Eso que decis de mí debeis vos hacer
-aquí, que roeis de rabiosa toda cosa.
-
-_D._ Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar,
-qu’es lo vostre familiar.
-
-Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que
-vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es
-de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es
-muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener
-siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez
-de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese
-mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de
-residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la
-pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso
-en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier
-trabajo para redimirnos.
-
-Dixo el Duque: No he oido mejor licion para bien gobernarse los
-príncipes, que si esto se hiciese como debe, muchos se salvarian que se
-pierden: decíme, ¿qué os parece de la condicion parlera?
-
-Dixo don Luis Milan: Señor, la condicion parlera se dice ventera, por
-ser llena de viento, que la verbosidad es enemiga del buen hablar, y
-para ser uno bien hablado, si á vuestra excelencia le paresce, debe
-tener estas partes: Estar siempre en su pensamiento para pensar ántes
-que hable si es bueno ó malo lo que quiere hablar, que despues de mal
-hablado, si se ha de remediar, se verá ser remendado, y para guardarse
-de errar, sólo en lo que sabe debe hablar, sopena de ser tenido por
-nescio ó loco ó atrevido.
-
-Tambien debe considerar cada uno para lo que es bueno en la
-conversacion, porque hay unos que son buenos sólo para recitar, y quien
-no fuese para más, recite lo que habrá oido ó visto ó leido, por no ser
-tenido en ménos si habla más de lo debido. Otros hay que saben inventar
-razones, y quien tal gracia tuviere no lo deben atajar, pues desobliga
-á quien lo oyera de hablar. En ningun tiempo ni lugar deben estorbar
-á la persona que habla si es para dejarle hablar, que es una licencia
-que descubre muy licenciado á quien se la toma, que la mala crianza es
-gasta buenos, y la buena adoba malos. Dícese una razon de don Hernando
-de Abajos, marqués de Pescara, que fué tan excelente cortesano como
-guerrero, pues tanto venció con avisadas palabras como por armas. Fué
-tenido por tan sabio y valeroso, que con su fama venció el gran Antonio
-de Leiva al rey de Francia una jornada que los franceses le tenian
-banderas dentro Pavía, y valióse con una estafeta que hizo entrar
-corriendo por Pavía diciendo: Victoria, victoria, que el Marqués de
-Pescara ha vencido á Lanzon, y viene en vuestro socorro; que puso tanto
-temor en los enemigos como esfuerzo en los españoles, pues vencieron
-á los franceses. Solia decir este invencible capitan cortesano que la
-obligacion de hablar es una pesada carga, y cuando alguno hablando bien
-desobligaba de hablar, no sólo debrian callar y escucharle, mas hacerle
-gracias, como hizo un portugués á un castellano competidor suyo, que
-no le daba lugar que hablase delante la dama que servian, y dixo:
-Portugués, ¿por qué no hablais? y él le respondió: Castelau, heu vos
-faço gracias que falais por los dos, e vos agradesceime que amo por mí
-e por vos.
-
-_D._ Mejor estoy con el portugués, que el callado amor muy mejor es.
-
-_C._ Y si algo quieren demandar, ¿han de callar?
-
-_D._ A quien pide lo qu’es malo, dalle del palo.
-
-_C._ Y si meresce del pan, ¿qué le darán?
-
-_D._ Si ha de ser para casar, d’este pan le pueden dar.
-
-_C._ ¿Y si no es casamentero?
-
-_D._ Ame, sirva y sospire, que un amor muy verdadero, un no, suele
-volver sí, que diciéndoles de no, á muchos casados ví que la ventura
-los casó.
-
-_C._ Señora, nombrarse debria doña Esperanza, pues que la da.
-
-_D._ Y vos don desesperado, de mal hablado.
-
-_C._ ¿De no dar nada estais enojada?
-
-_D._ Jugador de pasa pasa debeis ser.
-
-_C._ Eso mismo soy, señora, pues me decis pasa pasa en mal hora.
-
-_D._ A Dalmau me semejais, que figura por punto mostrais.
-
-_C._ Mas ántes he mostrado el punto, pues en tal punto he venido, que
-la tengo retratada en mi posada.
-
-_D._ ¿Quién os ha dado licencia de retratarme?
-
-_C._ El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran
-hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea
-aposentada.
-
-_D._ Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais.
-
-_C._ Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais.
-
-_D._ Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado.
-
-_C._ Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor.
-
-_D._ Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por
-no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen
-disimular vale más que mal hablar.
-
-Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es
-desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad,
-y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en
-su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de
-lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede
-bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se
-convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues
-sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni
-escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso
-alocado como descansa un hablador avisado.
-
-_D._ Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son.
-
-_C._ Serán de mi competidor, que viejo muestra ser su amor.
-
-_D._ Guardad que no sean vuestros, que á ropavejeros han apodado
-vuestros amores, que de viejos amadores tomais cuentos, pues de largos
-paran siempre en descontentos.
-
-Dixo el bachiller Molina: Señor Duque, á jaraves apodo á los malos
-amores, que mueven malos humores, si se dicen fuera tiempo y lugar que
-á veces suelen matar de frialdad, purgallos luégo es sanidad, y la
-purga debria ser despedilles con este cantar:
-
- No me sirvais, caballeros,
- Ios con Dios,
- Que purgada estoy por vos.
-
-_C._ Señor Bachiller, á vos habemos menester; sarnoso sois en amores,
-que rascando sacais sangre con humores. Mejor sería que preicásedes las
-leyes que se han hecho en la Salacorte para que no se pierda el amor,
-que no haceros purgador con tales purgas y jaraves, que sea despedido
-el amador de su amada. Guardaos de aquel refran que dice: El que hace
-cudolete le meresce en su posada.
-
-Dixo el Duque: Don Luis Milan, ¿en qué punto teneis el Cortesano que
-las damas os mandaron hacer?
-
-_C._ Señor, ya está hecho y heme visto en una gran batalla por
-defendelle de quien vuestra excelencia oirá: La noche pasada, ántes
-del dia, salí al campo para ver en el curso de las estrellas si ternía
-contrarios mi libro, y buscando mi estrella, que es el planeta Març, vi
-que muchos cometas estaban encarados contra él con unas colas de fuego,
-y él echaba tan gran resplandor que en un cuarto de hora desaparecieron
-sus contrarios por tener dominio sobre las batallas. Este curso
-señalaba que los cometas eran invidiosos, que siempre señalan mal, y
-si no se ha de seguir en la persona que ha nascido debaxo el planeta
-Març, él se oposa delante d’ellos y queda vencedor. Este planeta,
-por ser mi estrella, señaló ser mi libro, que será vencedor de sus
-envidiosos, pues señala el cielo quien bien ó mal terná en el suelo. Y
-trasportado todo en este curso, vine á parar en unos campos solitarios
-al pié de un monte tan alto que parescia que llegaba al cielo, arbolado
-de maravillosos y odoríferos árboles, donde vi una hermosa ninfa
-extrañamente vestida, con una ropa de color de cielo, y por guarnicion
-al entorno traia el arco Iri con unas letras de oro por toda ella
-que decian: El arco Iri y la verdad salen por seguridad. Admirado de
-ver tan extraña belleza, la saludé y dixe: Señora, pues fuí venturoso
-para veros, séalo para conoceros, que ya lo querria, pues asegurais
-de tristura, como hace el arco Iri, que asegura. Respondióme: Yo soy
-hija de la Razon, la ninfa de la verdad, y somos del alto Dios, á quien
-servimos las dos; sígueme, que para tu bien he venido. Tomóme de la
-mano y subimos á lo más alto de este monte, donde vi una muy hermosa
-plaza con una cerca torreada de extraña y muy fuerte fina piedra,
-grabadas unas letras por ella, que decian: _In ratione fortitudo, in
-fortitudine ratio_.
-
-En medio d’esta plaza estaba una casa-fuerza real, toda labrada de la
-misma piedra de la cerca. Las cubiertas eran de oro de martillo, y los
-suelos de plata, labrado todo de maravillosos esmaltes y figuras de
-notables varones que en este mundo tuvieron gran verdad y fe. Tenian
-debaxo sus piés muchos envidiosos en figura de perros, que son los
-animales que más envidia tienen. El nombre d’esta maravillosa casa
-estaba en la puerta del entrada intitulado con este letrero: _Domus
-rationis, ubi residentiadatur_.
-
-La ninfa de la verdad me entró en una sala donde la Razon estaba sobre
-un trono real, que por estar donde reinaba, tenía debajo sus piés á
-la Voluntad, su enemiga, en figura de una cortesana mundanal, vestida
-de tornasol, con este letrero en sus manos, que decia: _Sine ratione
-voluntas sub pedibus ejus_.
-
-En vella me arrodillé á sus piés y pedíle la mano para que me la diese
-de correction, si mi Cortesano la merescia en la residencia que tomar
-me queria, que la Ninfa me dixo haberlo procurado contra envidia y su
-pasion, porque en mí no se perdiese, si la tengo, la razon. Y esta
-Reina que la representaba me dixo estas palabras: Yo te hice venir para
-tomarte la residencia que te conviene dar, porque no te la tome quien
-no la puede tomar, que de razon sólo juzga la Razon. Mucho holgaré que
-me digas la intincion y obra de tu Cortesano, pues sé la de los que
-te van á la mano, que son el Invidioso y el Ignorante y el Loco, que
-ya entran á contradecirte, que es el oficio d’ellos; ten paciencia y
-reposo, que mejor es envidiado que envidioso. El primero que entró fué
-el Invidioso en figura de un viejo muy arrugado, de color de alacran,
-mirando de cola de ojo como á traidor, con una ropa toda de lenguas
-de fuego, y unas letras al entorno por guarnicion, que decian: _Ponam
-solium meum super astra c[oe]li, et similis ero altissimo_.
-
-Luégo despues entró el Ignorante en figura de un sordo que no gusta de
-lo que no siente, con una ropa de muy grosero paño, y un mote en un
-sombrero, que decia: _Nescio vos_.
-
-El postrero que entró fué el Loco en figura de un hombre desnudo
-desvergonzado, con un letrero en sus manos, diciendo: _Quod habeo vobis
-do_.
-
-Mandóme la Razon que yo hablase primero, y dixe: Envidioso, dime, ¿qué
-ha de tener un libro para ser cual debe? Respondióme: Ser bueno. Yo le
-dixe: Más pensé que ser malo; tanto se dixeran el Nescio y el Loco, tus
-hermanos. Respondieron: ¿De qué te maravillas? ¿de haberte dicho la
-verdad nuestro hermano? y levantaron una gran risa, que bien parescia
-de quién era; y díxeles: Y’os respondo con lo que dixo un filósofo á
-un amigo suyo, que le decia que entrasen en una casa; respondióle el
-filósofo: Yo no entro en casa que se sienten las risas del cabo de la
-calle. Y volviendo á tí las razones, Envidioso, sabrás que para bien
-juzgar ha de saber el que juzga las partes que debe tener lo juzgado
-para ser bueno, y si tú las supieras, respondieras á mi pregunta, que
-cuatro cosas habia menester un libro para ser bueno. La primera que ha
-de tener, ser útil, porque todo lo que hay en el libro pueda aprovechar
-para lo que es hecho, como hallarán en este tu envidiado, que tiene
-muchas sentencias de filosofía y muchas jocosidades y cuentos para
-aprobacion de razones; tiene estilos para saber hablar y escribir á
-modo de córte, á quien yo he querido tanto imitar, que por la brevedad
-de palabras y la verbosidad que no tiene, será menester leerle á
-espacio y con atencion para mejor gustar lo que no se gusta sin pensar.
-
-La segunda que debe tener, ser delectable, prosiguiendo de bien en
-mejor todo lo que tratáre, porque no enfade y ponga gana de leerle
-muchas veces, para que mejor quede lo bueno d’él en la memoria del
-lector; y por esto he tratado con diversos lenguajes que á tí,
-Envidioso, te han hecho deslenguado, no mirando que muchos autores
-extranjeros lo han hecho, que no dices mal sino por decille de tu
-natural.
-
-La tercera que ha de tener, ser inventivo, para que no sea aborrescido
-por ladron si le hallan con el hurto en las manos, porque las tuyas no
-le azoten como á verdugo, que por el mal uso no tiene piedad, y ésta
-es gran desvergüenza del que hace con obras ajenas libro suyo; que por
-huir de tus envidiosos azotes me guardé de ser ladron de la primera
-hasta la postrera letra d’este libro, qu’está libre, si no de tu
-envidia, que no le hallará la razon ni la verdad, fuera de la historia,
-que no es hurto, para que tú le puedas ahorcar.
-
-La cuarta que ha de tener es arte, servando las partes de la retórica:
-tratar cada cosa en su lugar, principio, medio y fin, con sus
-preparaciones y colores retóricos para autorizar lo que propone y
-acaba, poniendo gran fuerza en las palabras atractivas para traer los
-ánimos á lo que el autor quiere. Esto es lo que ha de tener un buen
-libro y un buen orador en el hablar y escribir, que si tú la tuvieses,
-no ternias de qué tener envidia, que el envidioso muéstrase defectuoso,
-y á su envidiado hace más aventajado.
-
-La intincion mia en este Cortesano ha sido representar todo lo que en
-córtes de príncipes se trata: diversidad de lenguas, por las diversas
-naciones que suele tener; uso de todos los estilos, usando del altiloco
-en las cosas altas, que son consejos y pareceres para gobernar nuestra
-vida y estados; sirviéndome del mediocre para las conversaciones
-jocosas de graves cortesanos, exercitando el ínfimo para las pláticas
-risueñas de donosos y truhanes, que por secretos y públicos lugares de
-señores, alivian de las pesadumbres de los negocios y gravedades. Yo
-pido de merced á quien leyere este libro, que mire la intincion de cada
-cosa para lo que fué hecha, que no hay bajedad mal dicha si está como
-debe, ó para alegrar y divertir d’aquello que turando mucho enfada,
-ó para hacer preparaciones, que de las burlas se saquen provechosas
-véras; y si no saben juzgar, pidan lo que ignoran á quien lo entiende,
-porque les pueda aprovechar para no dexar de leer y más saber.
-
-Mandó la Razon al Envidioso que hablase, y él queria y no sabía, que
-contra razon no podia ni acertaba, que era señal que hablaba contra
-verdad; _quia fortior est veritas_. Y visto la Razon el efecto que hace
-la Verdad, que turba los sentidos á sus contrarios delante d’ella,
-hizo parte por sí misma para que la Razon juzgase quién la tenía, que
-tratando della, la Verdad está agraviada si van contra la Razon, que
-madre y hija entrambas son. Y el juicio que la Razon hizo, fué avisar á
-todos que aprovechasen con estos presentes versos:
-
-
-CARMINA CONSONANTIA DUODECIM SYLLABARUM, IN OCTAVA RIMA.
-
- _Si de longe vides et profundus eris,
- Respice per librum eius horizontem
- Utilem suavem, gustabis hunc fontem
- Si liber in libro, teipsum videris;
- Synon si non eris, agam tibi gratias,
- Ulysses ne fias, in forma fallace;
- Crede mihi, lector, audi, vide et tace;
- Quod tibi non velis alteri non facias._
-
- Fué impresa la presente obra en la insigne
- ciudad de Valencia, en casa de Joan
- de Arcos, corregida á voluntad
- y contentamiento del autor.
-
- Año MDLXI.
-
- Vt. Blasius Navarro.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-Libro de motes de damas y caualleros: Intitulado el juego de mádar. Lo
-puesto por don Luys Milan. Dirigido a las damas.
-
-[Illustration]
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-PRÓLOGO.
-
-
-_Señoras damas: resplandeciente virtud: estrellas relumbrantes:
-glorias de los caballeros: espejo de gala: celestial hermosura:
-exemplo de crianza: graciosa conversacion: leyes y mando en la tierra
-para dar vida y muerte y fama de inmortal memoria. ¿Quién será tan
-ignorante que no conozca todo lo sobredicho ser poca alabanza, para
-tanto merecimiento? No hay ninguno que ignore que con mucha razon os
-podemos decir señoras damas, pues sois tan señoras que no hay poder
-humano que sea poder delante el vuestro. Si no, dígame alguno ¿qué
-poder humano hay en esta vida que pueda hacer una tan gran cosa como
-las damas hacen, en mudar un hombre y hacelle todo otro de lo que es?
-ninguno en este mundo podrá hacer de un cobarde valiente y ni de un
-avaro liberal, sino estas tan poderosas señoras, que mudan condicion,
-sér y vida al hombre que por ellas es hombre. Tambien con mucha razon
-os podemos decir resplandeciente virtud, pues siendo la mesma virtud
-resplandeceis tanto en virtudes, que cegais á todos los ojos que con
-vicio os miran, como el rayo del sol á la vista humana, y dais tan
-clara y fuerte vista á los ojos que con virtud os miran, como tiene
-el águila mirando el rayo del sol. Tambien con mucha razon os podemos
-decir estrellas relumbrantes, pues pareciendo por la tierra entre
-la vulgar gente, relumbrais como las estrellas del cielo entre las
-tinieblas de la noche. Tambien con mucha razon os podemos decir gloria
-de los caballeros, pues todo lo que parece trabajo por servir las damas
-es gloria; que si la gloria es descanso de trabajos, y contentamiento
-de vista, y alegría de pensamientos, ¿qué otra cosa es el trabajo del
-caballero, sirviendo su dama como caballero, sino descanso? ¿Y qué
-mayor contentamiento en este mundo para la vista que ver una gentil
-dama? ¿ni qué mayor alegría de pensamiento que veros servidor de quien
-os hace tan señor? No parece el señor ser tan señor, ni el caballero
-tan caballero, sino sirviendo las damas con tales servicios, que el
-trabajo se convierta en descanso, y el mirar en contentamiento, y el
-pensar en alegría. Tambien con mucha razon os podemos decir espejo
-de gala, pues nunca se tiene el caballero ni es tenido por perfecto
-galan, de muy bien adereszado de cuerpo y de alma, sino cuando las
-damas dicen que lo es; pues si el caballero no es galan si las damas
-no lo dicen, con mucha razon las podemos tener por la misma gala,
-pues el buen parescer dellas es espejo de gala, donde nos habemos de
-mirar para parescer bien. Tambien con mucha razon os podemos decir
-celestial hermosura, pues ninguna hermosura paresce tanto ser venida
-del cielo como la de las damas y señoras. Que aunque toda hermosura es
-criada por el Criador de todos, en las damas se paresce más aquello
-que dice_: Signatum est super nos lumen vultus tui, Domine. _Tambien
-con mucha razon os podemos decir exemplo de crianza, pues la mayor
-cortesía de los caballeros no es tanto como la menor cortesía de las
-damas, porque en ellas no hay menor ni poco, sino mayor y mucho, pues
-el gran merescimiento dellas todo lo meresce. Tambien con mucha razon
-os podemos decir graciosa conversacion, pues sois la misma gracia, y
-en tanta manera, que si un caballero habla una razon sábia, y una dama
-dice una otra razon avisada, en más y por más graciosa será tenida la
-de la dama que la del caballero, por la poca turbacion de ingenio que
-siempre tienen y la mucha que nosotros delante dellas tenemos, y por
-aquel gran privilegio que tienen por haberse dicho en la más alta
-de todas_: Gracia plena. _Tambien con mucha razon os podemos decir
-leyes y mando en la tierra para dar vida y muerte y fama de inmortal
-memoria, pues ninguna ley humana hace tanto sentir que la vida parezca
-muerte, y la muerte vida, sino la ley y mando de las damas, porque
-si un caballero es desfavorecido ó desdeñado dellas, todo lo que es
-vida le paresce muerte, pues sabe á muerte su vida, y todo lo que le
-paresce muerte por amarlas y servirlas es vida, pues les da fama de
-inmortal memoria. Considerando, pues, tan gran merecimiento y valor de
-tan poderosas y excelentes señoras, ¿quién no trabajará en servirlas
-y alabarlas sino el que ni es para uno ni para otro? Y por no ser yo
-tenido por tal, ofrezco mi voluntad por obra, pues ninguna obra, por
-grande que fuese, sería sino voluntad para servir tan grandes señoras,
-y por esta razon este libro, intitulado el_ Juego de mandar, _es
-pequeño, pues tambien lo sería aunque fuese grande. Recíbanlo como á
-pequeño servicio y gran voluntad, y rescebido desta manera el libro
-será grande, e yo el más dichoso servidor de damas._
-
-
-LA MANERA COMO SE HA DE JUGAR ESTE JUEGO DE MANDAR.
-
-Teniendo un caballero el libro entre sus manos cerrado, suplicará á
-una dama que le abra, y abierto que le haya, hallarán una dama y un
-caballero pintados cada uno con un mote delante sí. El de la dama será
-para mandar el caballero, el cual ha de ser muy obediente, pues por la
-obediencia que ha de tener en hacer lo que le mandará la dama, tiene
-mote á su propósito en el libro; y el caballero que no será obediente
-sea condenado por las damas en lo que les pareciere, y echado de
-la sala. Despues otro caballero y otra dama harán lo mismo que los
-primeros han hecho, y todos los otros despues, por su órden, hasta que
-las damas manden cesar el juego.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-[Illustration]
-
-
- Alzad los ojos al cielo
- Sospirando si podeis,
- Que muy presto alcanzaréis
- Tanto cuanto monta un pelo.
-
- * * * * *
-
- Pues quereis que yo lo diga,
- Yo haré vuestro mandado,
- Pero siento gran fatiga,
- Que muriendo por mi amiga
- No parezca enamorado.
-
- * * * * *
-
- Levantaos á bailar,
- Que con tal disposicion
- Bien podeis bailar sin són.
-
- No paresceria loco
- En bailar sin són por vos
- Si bailásemos los dos.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y decilde, si hay Merina,
- Yo la mar, vos la marina.
-
- Merina,
- Yo la mar d’amar muy dina,
- Pues mi corazon ha echado,
- Como hombre ahogado,
- De la mar á la marina.
-
- * * * * *
-
- Levantaos y decid
- Un requiebro á la dama
- Que aquí ménos os ama.
-
- Ninguna tan mal me quiere,
- Como vos m’habeis mostrado;
- Pues á vos soy enviado,
- Sufridme lo que os dijere.
-
- * * * * *
-
- Descalzaos los zapatos,
- Y si os hieden vuestros piés,
- Calzaros heis al reves.
-
- Yo bien me descalzaré,
- Y por lo que me haceis,
- Plega Dios que’n mí halleis
- Zapato de vuestro pié.
-
- * * * * *
-
- Sospirad un gran sospiro
- D’aquellos que vos soleis
- Cuando ménos mal teneis.
-
- Con las burlas que decis,
- Y el mal que me haceis,
- Más sospiros sacaréis
- De los que vos me pedis.
-
- * * * * *
-
- Buscando entre estas damas,
- Decid, si Ursola hubiere,
- Quien os vió, ¿como no muere?
-
- * * * * *
-
- No será tirar de loco,
- Mas de cuerdo,
- Si por vos el seso pierdo.
-
- * * * * *
-
- Limpiaos las narices
- Que no diga algun donoso
- Que sois sucio e mocoso.
-
- Tambien lloran mis narices
- Lo que lloro con mis ojos,
- Lágrimas de mis enojos.
-
- * * * * *
-
- Yo os ruego, pues tengo mando,
- Que canteis,
- Por ver si parescéreis
- Como pareceis callando.
-
- Cantar mal y porfiar
- Es muy malo,
- Cuando más os dan del palo.
- Que del pan del bien amar.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y si hay Jerónima,
- Decilde cómo le va.
-
- Jerónima
- Decirme ha, va como va,
- Yo diré, no como debe,
- Pues que sé qu’ella no bebe
- Con el cáliz que me da.
-
- * * * * *
-
- Jugad á pasa Gonzalo
- Vos y el que está cabo vos,
- Y reirme de los dos.
-
- Si jugamos á pasar,
- El Gonzalo quiero ser
- Para daros más placer.
-
- * * * * *
-
- Limpiaos vuestros ojos
- Y pestañas,
- Que están llenos de lagañas.
-
- Secáronse por mi mal
- Lágrimas de mis entrañas,
- Y han quedado en las pestañas
- Secas por una señal.
-
- * * * * *
-
- Id pidiendo con un guante
- Para ver lo que os darán
- Todas cuantas aquí están.
-
- Yo bien andaré pidiendo
- Lo que mucho ha menester
- Este pobre de placer.
-
- Buscando por estas damas,
- Decilde, si hay Mencía,
- Hermosura y alegría.
-
- Mencía,
- Quien os hizo bien sabía
- Que criaba en vos dos cosas,
- Hermosura entre hermosas,
- Y entre tristes alegría.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que toqueis palmas,
- Pues yo sé que poco á poco
- Vos las tocaréis de loco.
-
- Yo lo haré como mandais,
- Que ya há mucho que las toco,
- Que por vos he vuelto loco.
-
- * * * * *
-
- A la noche yo querria
- Que canteis en la vihuela:
- Nadie de mi mal se duela,
- Pues que todo es alegría.
-
- A la noche cantaré,
- Nadie de mi mal se duela,
- Pues el mismo me consuela.
-
- * * * * *
-
- Arrancaos dos cabellos
- De vuestras barbas muy presto
- Sin hacer señal ni gesto.
-
- Hé aquí ya dos cabellos,
- Mas si yo fuese de ellas,
- A cabellos ó cabellas
- Me querria ver con ellos.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y diréis, si hay Raphela:
- Quien os ama siempre vela.
-
- Raphela,
- Quien os ama siempre vela,
- Que durmiendo está velando
- Quien á vos está ensoñando.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que os asenteis
- Al cabo d’aquella sala,
- Que de léjos vuestra gala
- Muy mejor la venderéis.
-
- ¿Qué aprovecha que yo esté
- Léjos de poder hablaros,
- Pues estoy para alcanzaros
- Tan cerca como yo sé?
-
- * * * * *
-
- Un deseo me ha tomado
- De veros cómo correis,
- Si no os correis.
-
- Un otro deseo tengo
- D’alcanzaros, por mi vida,
- De corrida.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que me sirvais
- Ciertos dias la semana,
- Y si estoy de mala gana,
- Que por do venis volvais.
-
- Si atras he de volver,
- Cuando tal os hallaré,
- Cierto está que caeré,
- Pero no de bien querer.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y si Aldonza hay diréis:
- Vos sabeis á qué sabeis.
-
- Aldonza sabe
- Sólo ella á lo que sabe,
- Que quien quiere gustar della,
- Gustará sólo en vella
- Lo que en ella nunca cabe.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que no hableis
- Por espacio de un hora,
- Porque no nos enojeis
- A criada ni á señora.
-
- Yo haré vuestro mandado,
- Mas á veces yo no mando,
- Pues harto habla callando
- Quien de vos es mal tratado.
-
- * * * * *
-
- No quiero que esteis sentado
- Hasta tanto que os lo diga,
- Por ver si ternéis fatiga
- De haberos yo mandado.
-
- Vos holgais de verme en pié
- Para más cansar mis piés;
- Yo querria estar en tres
- Por lo que me cansaré.
-
- * * * * *
-
- Iréis con ojos cerrados
- A tocar á la pared
- Y pedirme una merced.
-
- La merced que y’os pido
- Pues cegado me habeis,
- Que vos, señora, me guieis.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y decid á Isabel
- Matadora no cruel.
-
- Isabel
- Tiene el nombre de Abel
- Y las obras de Caín,
- Dos contrarios en un fin,
- Matadora no cruel.
-
- * * * * *
-
- Levantaos á saltar,
- Que saltando ganaréis
- Algun baque que daréis.
-
- Si saltando yo pudiese
- Dar un baque do querria,
- Nunca me levantaria.
-
- * * * * *
-
- No lo hagais de mala gana,
- Que n’os pienso hacer enojo;
- Cerradnos una ventana
- Y seréis de ella cerrojo.
-
- Tiro de tan cruel guerra
- Busque á otro que escalabre,
- Que á dó una se cierra
- Otra ventana se abre.
-
- * * * * *
-
- Meteos á la ventana
- Hasta que seais llamado
- Ó saludado.
-
- Yo iré con condicion,
- Que si no soy saludado
- Sea yo de vos llamado.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y decilde, si hay Juana,
- En la gala muy galana.
-
- Juana,
- En la gala muy galana,
- Y hermosa entre hermosas,
- Y á quien matan estas cosas
- Nunca sana.
-
- * * * * *
-
- Extendeos en el suelo,
- Como hombre amortecido,
- Y echad un gran gemido.
-
- Vos, señora, sois el suelo,
- y yo soy el extendido
- Enterrado en vuestro olvido.
-
- * * * * *
-
- Levantaos con dos otros,
- Y los tres sin lision
- Jugaréis al abejon
-
- L’abejon sabeis que dice,
- Cuando él hace zun zon,
- Que las damas falsas son.
-
- * * * * *
-
- Allegad á una dama
- Y decilde en confision
- Una muy buena razon.
-
- Véome con tanta pena
- Y con tanta turbacion,
- Que no estando en razon,
- ¿Cómo la diré muy buena?
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y decilde á Leonor:
- Quien os sirve es muy señor.
-
- Leonor,
- Quien la sirve es muy señor,
- Pero no della,
- Que vencido queda en vella.
-
- * * * * *
-
- Mandad luchar á dos pajes,
- Y si el vuestro es vencedor,
- Vos lo seréis en amor.
-
- Nunca me veré perdido,
- Ni mi paje perdedor,
- Pues que yo soy en amor
- Vencedor de bien vencido.
-
- * * * * *
-
- Quitaos de la cabeza
- Vuestra gorra, porque creo
- Que con ella estais más feo.
-
- Yo me quitaré la gorra,
- Pero no de la cabeza,
- Que en vos nunca se estropieza.
-
- * * * * *
-
- En el suelo arrodillado
- Soplicad á una dama
- Que os mande meter en fama
- De muy frio enamorado.
-
- Agora, por Dios eterno,
- Veo mi trabajo en vano,
- Pues que siendo un verano
- Me tienen por un invierno.
-
- * * * * *
-
- Buscando por estas damas,
- Decilde, si hay Francisca,
- Quien os ama bien s’arrisca.
-
- Francisca,
- Quien os ama bien s’arrisca,
- Que si muere por tal dama,
- Siempre vivirá su fama.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que digais
- De cuantas soy servidor,
- Para daros por traidor.
-
- A traidoras ser traidor,
- Pues no hay otro remedio
- Que á traidor traidor y medio.
-
- * * * * *
-
- Por mostrar qué gesto haceis,
- Reios sin alegría
- Con una risada fria.
-
- Vuestro amor anda tan frio,
- Que helando mi placer,
- El reir frio ha de ser.
-
- * * * * *
-
- Yo os mando que digais
- De las gracias que soleis,
- Y que vos os las riais,
- Que solo las reiréis.
-
- Yo haré lo acostumbrado
- Vuestras gracias diciendo,
- Y ellas me han tan maltratado,
- Que no quedaré riendo.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y diréis á Margarita:
- Vuestra gracia es infinita.
-
- Margarita,
- Es su gracia infinita,
- Tanto que los que la miran
- La dessean y sospiran.
-
- * * * * *
-
- Jugaréis otro y vos
- Con las manos á la esgrima,
- Y el que quedará encima
- Sea señor de los dos.
-
- Hartas veces he jugado
- Con mis males á la esgrima,
- Pero nunca fuí encima,
- Pues no os he señoreado.
-
- * * * * *
-
- Y’os mando, si vos quereis,
- Que digais una mentira
- D’aquellas que vos soleis.
-
- Nunca mentí, por mi fe,
- En deciros que soy vuestro,
- Pues lo siento y lo muestro.
-
- * * * * *
-
- Bajad bajo á la entrada
- Y subid con gran presencia,
- Y haréis una reverencia
- A la que n’os tiene en nada.
-
- Aunque no me tenga en nada
- No me quiero maldecir,
- Pues me veo ya subir
- La escalera del entrada.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas
- Si hubiere Chatalina,
- Y decilde que es divina.
-
- Chatalina
- En sus obras es divina,
- Y humana cuando mira
- Al galan que la sospira.
-
- * * * * *
-
- Id pidiendo con un guante,
- Para ver lo que os darán
- Todas cuantas aquí están.
-
- Yo bien andaré pidiendo
- Lo que más ha menester
- Este pobre de placer.
-
- * * * * *
-
- Haceos á la ventura,
- Y decid á dos ó tres
- Que os digan qué hora es.
-
- Las horas de gran contento,
- Cuando las quieren contar
- Más presto suelen pasar.
-
- * * * * *
-
- Abajad bajo á la puerta
- Y pedid á dos ó tres
- Cuanto tenemos del mes.
-
- Si ha de ser en mi favor,
- Dende agora os lo muestro,
- Si me asentais por vuestro
- En libro de servidor.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas
- Si hay Ángela alguna,
- Y decilde, sola una.
-
- Ángela,
- Ángel es, ángel será,
- Y á quien ella es el bueno
- Siempre está de gloria lleno.
-
- * * * * *
-
- Punchad vuestra mala lengua
- Con un alfilé delgado,
- Pues que sois tan mal hablado.
-
- Porque sienta mayor mengua
- Ha causado mi pasion,
- Qu’en hablar mi corazon
- Lo borra todo la lengua.
-
- * * * * *
-
- Menazalda con el dedo
- A quien vos sois servidor,
- Por ver si hará de miedo
- Lo que no hace d’amor.
-
- Pláceme, mas yo recelo
- Qu’esta burla cueste cara,
- Pues será escupir al cielo
- Y volverme á la cara.
-
- * * * * *
-
- Volved los ojos en blanco,
- Mostrando muy grande enojo,
- Y diréos tan blanco el ojo.
-
- De haber sido tan franco
- Y de verme tan cativo,
- Volveré, pues que no vivo,
- Mis tristes ojos en blanco.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas
- Si hay alguna Esperanza,
- Y diréis sin confianza.
-
- Esperanza,
- En su nombre hay confianza
- Y en sus obras no es tal,
- Pues á mí me hacen mal.
-
- * * * * *
-
- Meté el dedo en vuestra boca
- Y mordelde con gran saña,
- Y será muy buena maña
- Si engañais alguna loca.
-
- Ninguna veo tan loca
- Que se deje ya engañar,
- Sino mordiendo el lugar
- Con que se gana la boca.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama
- Si llegais á treinta años,
- Que, segun vuestros engaños.
- Mas nos muestra vuestra fama.
-
- Si engañando á quien engaña
- Perdones s’han alcanzado,
- ¿Cuántos habeis vos ganado?
-
- Echad fuera esos pajes,
- Vayan fuera de la sala,
- Pues pareceis maestresala.
-
- * * * * *
-
- Muy mejor pareceria,
- De mayor nombre y fama,
- Maestro en cama.
-
- * * * * *
-
- Buscad bien por estas damas
- Si hallais alguna Ines,
- Y decilde: una es.
-
- Ines,
- En el mundo una es,
- Sola Fénix en el mundo,
- Sin igual ni sin segundo.
-
- * * * * *
-
- Pues que sois buen cazador,
- Haced con un pañezuelo
- Un señuelo.
-
- A quien yo haré señuelo
- Me verná tarde ó temprano
- A la mano.
-
- * * * * *
-
- Id delante una dama
- Y decilde un donaire
- De buen aire.
-
- Yo iré delante aquella
- Que no sé sino mirarla
- Y contemplarla.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama
- Si sois para ser amado
- O desamado.
-
- A quien yo preguntaré
- Ya yo sé qué me dirá,
- Segun os va.
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Diréis á Beatriz,
- Tú mi sola emperatriz.
-
- Beatriz
- Es mi sola emperatriz;
- Y hame muerto con justicia,
- Pues no mata con malicia.
-
- * * * * *
-
- Pues que sois un espantajo,
- Espantad una doncella
- Y n’os allegueis á ella.
-
- Si suelen morir d’amores,
- Mejor soy para matar
- Que no soy para espantar.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama,
- Si mostrais en ser callado
- Enamorado.
-
- Yo se lo preguntaré,
- Y en mi gesto lo verá
- Y creerá.
-
- * * * * *
-
- Mal os está vuestra gorra;
- Ensayadla á uno ó dos
- Si estará mejor que á vos.
-
- Gorra que tan bien criada
- Siempre ha sido para vos,
- ¿Por qué burlais de los dos?
-
- * * * * *
-
- Buscaréis por estas damas,
- Y si Anna se hallará,
- Decilde vos mi manná.
-
- Anna
- Es como una manna
- D’allá del cielo caida,
- Muy sabrosa é bien sabida.
-
- * * * * *
-
- Soplicad á vuestra dama
- Que por toda una semana
- N’os mire de mala gana.
-
- Ya quisiese mi ventura
- Que á mirarme se volviese,
- Y fuese como quisiese.
-
- * * * * *
-
- Vuestra capa está bien hecha,
- Y en mirarla he conocido
- De la bolsa que ha salido,
- En ser corta y tan estrecha.
-
- Ya yo sé lo que mandais
- Que sea muy largo y hecho,
- Que quien es corto y estrecho
- Con razon lo motejais.
-
- * * * * *
-
- Estiraos esas calzas,
- Que no diga algun donoso
- Que son calzas de gotoso.
-
- Son tan viejos mis amores,
- Que de viejos han rugado
- Mis carrillos y calzado.
-
- * * * * *
-
- No es dese cuerpo esa capa,
- Y pues no es de galan,
- Ensayalda algun truhan.
-
- Pues quereis que me la quite,
- Vístasela el más gracioso,
- Y será vuestro donoso.
-
- * * * * *
-
- La dama qu’en su mote está,
- Si la veis en esta sala,
- Decilde con mucha gala:
- Laudomia, Laudomia.
-
- Laudomia es
- La que siempre fué despues,
- Y ántes della
- De su nombre la más bella.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama
- Que de qué os ha venido
- Estar tan descolorido.
-
- Desque perdí la esperanza,
- Que es color del amador,
- He perdido la color.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama
- Cuándo, poco más ó ménos,
- Seréis vos de los muy buenos.
-
- Muy bueno para bellaco
- Soy yo siempre y seré
- En lo que sé.
-
- * * * * *
-
- Si la veis en esta sala,
- Decilde á Violante:
- Ya soy vuestro diamante.
-
- Violante,
- Yo soy vuestro diamante
- Falso, pues que ser no puedo
- Anillo de vuestro dedo.
-
- * * * * *
-
- Sabed de cuantas aquí están,
- O de quien querréis pedillo,
- Si destar flaco, amarillo,
- Sois salido tan galan.
-
- Donde sobra tanto afan,
- Con razon puedo decillo,
- Que yo soy el amarillo,
- Y lo flaco es el galan.
-
- * * * * *
-
- Si hallais en esta sala
- A María,
- Decilde: yo os amaria.
-
- María,
- Con razon os amaria
- Como hombre,
- Si no por vuestro gran nombre.
-
- * * * * *
-
- Vuestro amor viejo y rugado
- Bien será que lo mudeis,
- Porque ya n’os pareceis,
- Que andais muy corcovado.
-
- Ponerme quiero una muda
- Y mudar nuevo amor
- Para parescer mejor,
- Que quien muda Dios le ayuda.
-
- * * * * *
-
- Saquen algo de comer,
- Que ver quiero si maxcais
- De la suerte que hablais.
-
- El que no puede tragar
- Ningun bien en sus pasiones,
- Maxca siempre las razones.
-
- * * * * *
-
- A la muy linda Felipa
- Decilde muy sospirando:
- Con vos tiene amor gran mando.
-
- Felipa,
- A vos sólo se aplica
- Este mote tan señor:
- Toda cosa vence amor.
-
- * * * * *
-
- Quitaos la capa y sayo,
- Y verémos si el jubon
- Es mejor que no el sayon.
-
- Lo encubierto es lo mejor,
- Que lo que se puede ver
- No da tanto de placer.
-
- * * * * *
-
- Enviadle un recaudo
- A quien mal recaudo os da,
- Por ver qué responderá.
-
- Ella me responderá
- Lo que siempre suele hacer,
- El callar por responder.
-
- * * * * *
-
- Id delante una dama
- Con mesura
- Y decilde la ventura.
-
- Yo le diré la ventura,
- Que bien la sé por su mano,
- Pues me convirtió en gitano
- Lo cruel de su hermosura.
-
- * * * * *
-
- Si la veis en esta sala,
- Diréis á la linda Elena,
- Vos la gloria, yo la pena.
-
- E lena,
- Vos la gloria, yo la pena,
- Pues no soy por mi tristura
- Vuestro Páris en ventura.
-
- * * * * *
-
- Preguntad á una dama,
- Si teneis de gracioso
- Tan poco como de hermoso.
-
- No soy cierto gracioso,
- Pero doy gracias á Dios
- Que si no soy para vos,
- Para otra soy hermoso.
-
- * * * * *
-
- Decilde que os adevine
- Una dama
- Qué soñastes en la cama.
-
- Mucho más quiero creer
- Lo que ella pensará
- Que lo que adevinará.
-
- * * * * *
-
- Si Hipólita veréis,
- Decilde de vuestra parte:
- Hermosura y muy gran arte.
-
- Hipólita,
- Quien la vee bien verá
- Que es hermosa y de gran arte,
- Pues en todo tiene parte.
-
- * * * * *
-
- Pues siempre mirais al cielo,
- Pareciendo un estrellero,
- Salid á ver el lucero.
-
- No soy muy mal estrellero,
- Pues que voy mirando aquella
- Que de damas es estrella
- Y de galanes lucero.
-
- * * * * *
-
- Pintad luégo en la pared,
- Con un carbon,
- Quién os tiene el corazon.
-
- La pared es mi afficion,
- Y el nombre que pintaré
- Es la que siempre terné,
- Y ella á mí mi corazon.
-
- * * * * *
-
- Decilde, si es aquí,
- Ala linda castellana,
- Vos sois la estrella Diana.
-
- Castellana,
- Vos sois la estrella Diana,
- Que trae la luz del dia
- A quien vuestra lumbre guia.
-
- * * * * *
-
- Haced un poco el truhan,
- Que yo sé que todo el año
- Lo haceis á vuestro daño.
-
- Yo lo hago todo el año
- Por daros placer, señora,
- Y vos haceislo cada hora
- Sólo por hacerme daño.
-
- * * * * *
-
- Salid á mirar el cielo,
- Para ver si podréis vellas
- A tal hora las estrellas.
-
- Ya de aquí veo el cielo
- Y aquella que ver me hacia
- Estrellas á mediodía
-
- * * * * *
-
- Decilde, pues la servis,
- A la linda Estephanía,
- Venado mata porfía.
-
- Estephanía,
- Venado mata porfía,
- Que no porfía venado,
- Pues en vos está probado.
-
- * * * * *
-
- Por las rayas de mi mano
- Divinad, si sois muy diestro,
- Qué tiempo de vida muestro.
-
- No teneis más de vivir
- Del que vos me daréis vida,
- Pues es cosa conocida
- Que quien mata ha de morir.
-
- * * * * *
-
- Decid á cuantos aquí están:
- Dios loado,
- Pues que ya sois acabado.
-
- Sepan cuantos aquí están
- Que vos me habeis acabado,
- Dios loado.
-
- Fué impressa la presente obra en la Metropolitana
- ciudad de Valencia, por Francisco
- Diaz, romano, en el año de
- Mil y D. y xxxv á xxviiii dias
- del mes de Octubre.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-FOOTNOTES:
-
-[1] Catálogo de Salvá, publicado en Lóndres, 1826-29, parte 1.ª, pág.
-142.
-
-[2] Don Fernando de Aragon duque de Calabria y Príncipe de Taranto,
-fué hijo de D. Fadrique, rey de Nápoles; casó con doña Germana de Fox,
-viuda del rey D. Fernando el Católico, y en segundas nupcias con doña
-Mencía Mendoza, segunda marquesa del Zenete: murió en 1551.
-
-[3] Dos hay en la Biblioteca Nacional, otro en la Colombina, en
-Sevilla, otro tiene nuestro querido amigo el Sr. D. Pascual de
-Gayángos; el Sr. D. Ricardo Heredia tiene el que fué de Salvá, y
-por último don Blas Hernandez el que perteneció á D. Bartolomé José
-Gallardo.
-
-[4] Libro de mvsica de vihuela de mano, intitulado El Maestro, el qual
-trahe el mesmo estilo y órden que un maestro traheria con un discípulo
-principiante: mostrandole ordenadamente desde los principios toda cosa
-que podria ignorar para entender la presente obra. Año 1535. Fól.
-
-[5] Escritores del reino de Valencia. Valencia, 1747-49, tomo 1.º, pág.
-137.
-
-
-
-
-
-
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