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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Libro intitulado El cortesano - -Author: Luis Milan - -Release Date: August 27, 2016 [EBook #52837] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LIBRO INTITULADO EL CORTESANO *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - - - NOTA DEL TRANSCRIPTOR: - -—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos. - -—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere -notablemente de la utilizada en español moderno. - - - - - COLECCION - - DE - - LIBROS ESPAÑOLES - - RAROS Ó CURIOSOS. - - - TOMO SÉPTIMO. - - - - - LIBRO INTITULADO - - EL CORTESANO, - - COMPUESTO - - POR D. LUIS MILAN. - - LIBRO DE MOTES - - DE DAMAS Y CABALLEROS, - - POR EL MISMO. - -[Illustration: LOGO] - - MADRID, - - IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE ARIBAU Y C.^a - (SUCESORES DE RIVADENEYRA), - calle del Duque de Osuna, núm. 3. - - 1874. - - - - -[Illustration] - - - - -ADVERTENCIA PRELIMINAR. - - -HACE mucho tiempo que la obra intitulada EL CORTESANO, que compuso -y publicó el caballero valenciano D. Luis Milan, es tenida entre -los bibliófilos por un libro de los más raros de nuestra antigua -literatura; tanto que uno de los más entendidos, el Sr. D. Vicente -Salvá, decia en 1826: «Es uno de los más escasos de cuantos hay en -idioma castellano; Ximeno no tuvo ocasion de ver ninguna de las dos -ediciones que menciona de 1561 y 65, tal es su rareza: este ejemplar es -de la primera edicion, y está completo áun cuando aparenta carecer de -portada, pues nunca la tuvo. Perteneció á don Gregorio Mayans»[1]. A -incluirla en nuestra coleccion nos ha movido, no sólo su extraordinaria -rareza, sino tambien su indudable mérito, pues áun cuando la obra de -Milan no admite comparacion con la de Castiglioni, que le sirvió de -modelo, tiene más interes para nosotros bajo el punto de vista español, -porque al hacer una exacta descripcion de las costumbres y manera de -vivir de aquella época en el palacio del duque de Calabria[2], pinta -tambien, y admirablemente por cierto, la sociedad de entónces haciendo -figurar en su libro, no personajes ficticios, sino lo más escogido de -los nobles y poetas valencianos; es, en una palabra, la resurreccion -del siglo XVI, y hace pasar ante nuestra vista los saraos, fiestas y -trajes de su tiempo. - -Más afortunados nosotros que el señor Salvá, tenemos noticia de seis -ejemplares de EL CORTESANO[3]; todos los cuales tienen, como ya -advirtió aquel distinguido bibliófilo, la página primera en blanco, -empezando al reverso el libro, de modo que éste no llegó á tener -portada; rareza que en sentido inverso se encuentra en otro del mismo -Luis Milan, titulado: _El Maestro ó música de vihuela_[4], pues hemos -visto en los ejemplares que de él se conservan en la Biblioteca de -Palacio y en la de nuestro querido amigo el Sr. D. Pascual de Gayángos -que en la portada tienen el fólio 2, lo cual parece indicar debieron -tener otra anterior ó al ménos una ante-portada; porque de no ser así, -no se concibe empiece la numeracion en ese fólio, siguiendo luégo -correlativa. - -Ximeño asegura[5] que de EL CORTESANO se hicieron dos ediciones, una -en 1561, y otra cuatro año despues, ó sea en 1565; pero creemos se -equivocó en esto, pues todos los ejemplares que se conservan y hemos -podido ver son de la primera, que es la que debia ser más rara, así -como se equivocó tambien al citar dos ediciones (1534 y 1535) del libro -_El Maestro ó música de la vihuela_, siendo una sola, con la fecha en -la portada de 1535 y en el colofon la de 1536, que es cuando concluyó -de imprimirse. - -Hubiéramos deseado dar en esta advertencia algunas noticias de D. Luis -Milan, ademas de las que sobre él traen Ximeno, Rodriguez, Fuster, -Cerdá y demas autores que han escrito sobre bibliografía valenciana, -pero nuestros esfuerzos para procurárnoslas han sido inútiles, así -como tambien los del distinguido bibliófilo Sr. D. Manuel Cerdá, que á -instancia nuestra se prestó á hacer investigaciones en Valencia con el -mismo objeto, y con una eficacia que le agradecemos vivamente; ni en el -Dietario del Ayuntamiento de dicha ciudad, ni en otros papeles de aquel -tiempo que ha examinado aparece hasta ahora el nombre de D. Luis Milan. - -En cambio, nuestros lectores verán hoy reimpreso otro libro de este -autor, del que no da noticia alguna, que sepamos, ninguno de sus -biógrafos, tan raro es. El único ejemplar que se conoce del _Libro -de motes_ ó _Juego del mandar_ se conserva en la Biblioteca Nacional -y procede de la del Sr. D. Serafin Estébanez Calderon; fáltanle dos -hojas, cuya falta, que nos ha sido imposible subsanar, indicamos en -la reimpresion con puntos suspensivos. Tambien publicamos un exacto -facsímile de su portada, que creemos verán con gusto nuestros lectores. - -Lugar oportuno nos parece éste para hacer mencion de otra obra titulada -EL CORTESANO, inédita, desconocida, y cuyo autor no sabemos quién -fuese. A la buena amistad del Sr. D. Manuel de Goicoechea, entendido -Bibliotecario de la Academia de la Historia, debimos la noticia de -existir en la Biblioteca de esta corporacion un manuscrito de letra del -siglo XVI que se titula EL CORTESANO, y á cuyo título se veia añadido -de letra de Don Bartolomé José Gallardo el nombre de D. Luis Milan. -Examinado por nosotros el citado manuscrito, nos hemos convencido -no ser de D. Luis Milan, ó al ménos no ser igual ni parecido al que -corre impreso con el nombre de este autor, ignorando el motivo que -tendria persona tan competente como el Sr. Gallardo para atribuírselo: -desgraciadamente el libro nos parece incompleto; pero así y todo, -creemos no merece el olvido en que hasta ahora ha estado sepultado. - - F. DEL V. J. S. R. - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - - -LIBRO - -INTITULADO - -EL CORTESANO. - - DIRIGIDO Á LA CATÓLICA REAL MAGESTAD DEL INVICTISIMO DON FELIPE, POR - LA GRACIA DE DIOS REY DE ESPAÑA, NUESTRO SEÑOR, ETC.; COMPUESTO POR - DON LUIS MILAN. DONDE SE VERÁ LO QUE DEBE TENER POR REGLAS Y PRÁCTICA; - REPARTIDO POR JORNADAS. MOSTRANDO SU INTINCION POR HUIR PROLIXIDAD - DEBAXO ESTA BREVEDAD; SIRVIENDO DE PRÓLOGO Y DIRECCION, Y UTILIDAD - ESTA PRESENTE CARTA. - -C. R. M. - - -HÁLLASE por escrito que en una plaza de Roma, nombrada Campo Marcio, se -abrió la tierra, y por la abertura salian grandes llamas de fuego, y -crescia cada dia de manera que toda la ciudad fuera consumida en poco -tiempo si no se remediára; y preguntado por los romanos al oráculo, su -ídolo, qué remedio ternian, respondió que echasen por aquella abertura -la mejor cosa que debaxo del cielo fuese criada. Y determinaron que -era el hombre, y de los hombres el caballero armado de todas armas -buenas. Eligieron al valeroso Curcio romano, pues él, de muy bueno, -voluntariamente quiso perder la vida porque su patria no se perdiese; -y así vino, acompañado de toda Roma, muy ricamente armado, y puso á -su caballo una venda en los ojos, porque rehusaba la muerte que su -señor no temia, y en haberse echado Curcio en el fuego cerróse luégo -la abertura; por donde se determina que el caballero armado virtuoso -es la mejor criatura de la tierra, y para tener perfecta mejoría -debe ser cortesano, que es en toda cosa saber bien hablar y callar -donde es menester. Las armas de este caballero han de ser un yelmo -de consideracion, que sea bien considerado en dichos y hechos, y una -goleta de temperancia, que no coma sino para vivir, y no viva para -comer, porque el hombre destemplado de comer y beber: - - Quien de sí fuere vencido - Nunca bien podrá vencer; - -y un peto animoso, que ofrezca su pecho á cualquier contrario para -reparo de quien justamente lo habrá menester, con un volante diligente, -porque no se pierda lo bien hecho, por negligencia, y un espaldar -de sufrimiento, para, que traiga á sus espaldas la carga que debe -el caballero; y la doble pieza de esperar para que espere qualquier -encuentro que fuere obligado; y unos brazales de esecuciones para -que esecute, defendiendo lo bueno y ofendiendo lo malo, en su caso y -lugar; y unos guardabrazos defensivos para defender á los brazos de -su República, militar, eclesiástico, real, conforme á justas leyes; y -unas manoplas liberales para que tenga manos abiertas para dar la vida -á quien debe; y un arnés de piernas bien andantes, para que anden por -pasos mostrando el paso para pasar á él y á otros á la verdadera vida, -pues el caballero debe pasearse por este mundo dando exemplo y leyes -de bien vivir. Sabido que hube el mayor presente que á un príncipe se -podia hacer, segun la determinacion de los romanos, que es un caballero -bien armado cortesano, viendo que éste representaba á vuestra Real -Magestad, dije: Muy bien será presentar _quod Cæsaris Cæsari_, y así -presento al César lo que es de César, pues por lo que vemos se espera -lo que se cree de vuestra católica Magestad. Este caballero armado -cortesano que por presente doy, hice de la manera que diré: hablándome -con ciertas damas de Valencia, que tenian entre manos el _Cortesano_ -del conde Baltasar Castillon, dixeron qué me parescia dél, yo dije: - - Más querria ser vos conde - Que no don Luis Milan, - Por estar en esas manos - Donde yo querria estar. - -Respondieron las damas: Pues haced vos un otro, para que allegueis á -veros en las manos que tanto os han dado de mano. Probé hacelle y -ha allegado á tanto, que no le han dado de mano, sino la mano para -levantalle. Tiene estas partes que diré: Dá modos y avisos de hablar -sin verbosidad, ni afectacion, ni cortedad de palabras que sea para -esconder la razon, dando conversaciones para saber burlar á modo de -palacio. Representa la córte del real duque de Calabria y la reina -Germana, con todas aquellas damas y caballeros de aquel tiempo, -habilitando algunos que para dar placer fueron habilitados por el -Duque, haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana como ellos -hablaban, pues muchos que han escrito usaron escribir en diversas -lenguas, para bien representar el natural de cada uno. El principio -deste libro comienza representando una caza que hacen la Reina y el -Duque, donde fuí mandado que pusiese por obra el Cortesano, que las -damas mandaron que hiciese y que lo dirigiese á vuestra Real Magestad, -pues con mucha razon se le debia, y así tuve por muy buena ventura ser -tan bien mandado como está dirigido. Suplico á vuestra Real Magestad -reciba este presente como dice el filósofo, quel menor servicio, con -voluntad, vale más que el mayor sin ella. - -[Illustration] - - -[Illustration] - - - - -JORNADA PRIMERA - -DEL - -PRESENTE CORTESANO. - - -EN el tiempo deleitoso de la hermosa primavera, cuando todo el mundo, -para conservacion de la vida humana, saliendo del estremo invierno, -entra en estos dos suaves hermanos Abril y Mayo, enramados con -guirnaldas de flores y frutos, se hizo una real caza de monte de las -damas y caballeros que aquí verán. - -Salió el real duque de Calabria y la reina Germana, muy ricamente -vestidos de terciopelo carmesí, broslados de hilo de oro, por invincion -muchas matas de retama, que los granos dellas eran muy gruesas y -finas perlas orientales de gran valor, diciendo á todas las damas: _Mi -invincion traigo por mote_. A esto respondió la Reina con unos celos -cortesanos, y dixo: - - La retama es mi amor, - Y vos della el amargor. - -Dixo el Duque sonriendo: - - Mi amor es la retama, - Por mostrar sobrado amor, - Que en mí no está el amargor, - Sino en mi dama. - -Gilot salió, que el Duque le habia vestido, de terciopelo verde, con -una mona en la cabeza encima de una montera, y el mote que sacó decia: -_Por remedar_, y y dixo á la Reina: Vostra altesa adevine qué vol dir -la mona que yo he tret per invincio, que la retama clar parla que lo -Duch mon senyor diu que no sols la ama, mas la reama. Respondió la -Reina: Gilote, yo te adevinaré tu invincion: El Duque, mi señor, es lo -verde que traes, que está en verdor, que se madurará su amor, y la mona -por remedar, que en amor quiere engañar, como suelen todos los falsos -hombres; y tú sales por majadero, que majarás en este banquete, por -alcahuete. Gilote respondió: Seynora, vostra altesa es exida huy ab lo -peu esquerre, y tot lo dia va coxo qui ab mal pensament hix de casa. -Nom veurá mes en tota sa vida en jornades de plaer, que los celosos son -gasta festes. Si de aci avant no acomana los cels á la cambrera don Ana -de Dicastillo quels hi guarde en la cambra, que estes navarres son tan -guardoses, que perzo he posat nom Navarra á una goza mia, per ques bona -guardaroba. A esto respondió la camarera y dixo: Gilote, á la Reina, mi -señora, no le pesa que seas alcahuete del Duque, mi señor, que pues no -se puede escusar por haber tantos dese oficio, más vale que tú lo seas -que no el Reverendo canónigo Ester. Respondió á la camarerael Canónigo, -diciendo: Donos reverent ab tal sobrescrit, seynora don Ana, ¿qui li -ha dit que yo so alcabot? Dixo la camarera: Señor canónigo Ester, en -verdad que no se lo alevanto, que Gilote me lo ha dicho, y no sé qué me -crea. Tomóse á reir como quien regaña el Canónigo, y dixo: La dob es -bo pera uns guants, diu que no me alleva; allevantmo ab un no sé qué -me crea, Senyora don Ana, yo li diré per quen diu alcabot lo bellaco -de Gilot: En dies passats porti unes mendacions á la sua Beatriz de -part de don Luis Vich, pera yo tenir entrada en sa casa, y Gilot haguen -sentiment que estaba amagat escoltantme, y feuse á la finestra cridant -com un orat: Veyns, veyns, socorreume, que un lladre tinch en casa. -Y venint tot lo veynat diguerenli: ¡Á hon es lo lladre: Y ell dix: -Vel vos aquí; lo canonge Ester es quem vol robar la honra, portant -alcaboteries á la mia Beatriz, que pijor es que lladre un alcabot. -Prenguérense á riure y dexárenlo tots pera qui es, que tal es com ell -qui creu al orat. - -Salió á esta caza don Luis Vique y la señora doña Mencía Manrrique, -su mujer, con unas ropas de terciopelo morado, pasamanadas de oro y -plata, llenas de unos ojales con un ojo en cada uno dellos, y el mote -decia _Vi que vi_; y como la señora doña Mencía oyó al canónigo Ester, -que habia traido á Beatriz de Gilote encomiendas de parte de D. Luis -Vique, su marido, dixo: Señor canónigo Ester, si no hubiera emprestado -mis celos á la señora doña Violante Mascó, mi vecina, que los ha bien -menester, yo me hiciera celosa por haber traido vuesa reverencia -encomiendas á Beatriz de Gilote de parte de D. Luis Vique, mi señor; -y áun que os amparastes del nombre de mi marido para entrar en su -casa, más me siento deso que si fuérades tercero, que no es bien tomar -nombre honrado para hacer deshonras. Respondió el Canónigo, y dixo: -Señora doña Mencía, Gilot es lo cornut, y vosa merced la celosa, y yo -lo alcabot; parme que danzan los furios los tres, y lo señor D. Luis -Vich, son marit, sen riu; dexen esta danza, que en jornades de plaer lo -furios no sa de fer. Don Luis Vique, confirmando la razon del Canónigo, -dixo á su mujer: Señora, el señor canónigo Ester dice bien y obra mal; -disimúlense los celos en esta jornada y no gastemos la fiesta, pues yo -disimulo la reverenda traicion que se me ha hecho, que entre en casa -de Beatriz de Gilote el Canónigo, como alcahuete mio, para alzarse con -ella. - -Vino á esta caza D. Luis Margarite y la señora doña Violante, su mujer, -con ropas muy bien divisadas y ricas, de terciopelo, aforradas de tela -de oro; y entre unos recamos y brosladuras de cañutillo estaban unas -medallas, y en las del marido los rostros dél y su mujer que se miraban -el uno al otro, y el mote decia: _Viola ante mi deseo que la veo_. - -Y en las medallas que la señora doña Violante traia estaban unas manos -con el puño cerrado, y el dedo más pequeño alto, que se nombra el -margarite, y el mote decia: - - Mi mano muestra con razon - Quién está en mi corazon. - -Llegóse riendo la señora doña Violante Mascó, y dixo á la señora doña -Mencía: Yo vuelvo los celos que vuestra merced me ha emprestado, que -más los ha menester que yo, segun va embeatrizado el Sr. don Luis, -su marido, de Beatriz de Gilote, y no lo tome por mote; pues le he -oido decir aquí que el canónigo Ester le ha hecho una reverenda -traicion, que no se puede adevinar si son burlas las que pueden ser -véras. Respondió la señora doña Mencía: Señora doña Violante Mascó, -yo quiero cobrar mis celos, y de aquí adelante no me los ampreste más -que no se los emprestaré, pues burla dellos, sino á la señora doña -Castellana Belvis, su cuñada, que me han dicho que por no ser celosa -dice su marido que no es amorosa, y va á buscar el amor de fuera de -casa; y porque sea más casero no debe dexar un dia en la semana de -ser celosa, que á maridos que se desmandan los celos los enfrenan, y -si muerden el freno como á caballos desbocados, y pasan la carrera -hasta á donde quieren, quando se cansarán ó alcanzarán volverán á su -casa, y conoscerán que su mujer les mostraba con los celos los recelos -que tenian de su perdicion; que no hay amor sin celos, ni cordura -sin recelos. Dixo don Luis Margarite: Señora doña Mencía, beso las -manos de vuestra merced de los celos que ha emprestado á mi mujer, -que yo lo deseaba, diciéndole cadal dia: mujer, haceos celosa porque -no engordeis, que si más engordais, yo me buscaré un festejo flaco y -unos amores éticos. Y desparóme un dia con unos celos rabiosos que -bien parescen emprestados, pues se lo rie en ser yo fuera casa con una -castellana, camarera suya, que se nombra Mariseca. - -Dixo la señora doña Violante: Señor marido, pues quereis que hagamos la -tortilla de celos que hacen Joan Fernandez y su mujer, séanos juez la -señora doña Mencía; y diga si tengo de ser celosa de marido que cadal -dia va de boda en boda festejando toda Valencia, dándome á entender que -festeja por competir de burlas con el comendador Montagudo, por ver -cómo se hace celoso, y he caido en la cuenta que suelen con las burlas -encubrirse las véras. - -Vino á esta caza don Pedro Mascó y la señora doña Castellana Belvis, su -mujer, con unas ropas de terciopelo encarnado, todas brosladas de unos -manzanos al natural, las hojas verdes y la fruta colorada, con unos -letreros de oro colgados dellos, y tenian unas letras que, haciendo de -cada una dellas sílaba, dicen: _Él es de ella y ella es de él_, como -dice este letrero: - - L. S. D. L. A. Y. L. A. S. D. L.; - -conformando á esta voluntad el manzano y la manzana, quel uno procede -del otro. Fué tan buena esta invincion como la burla que la señora -doña Castellana pasó diciendo: Señora doña Mencía, yo recibo la merced -que me hizo cuando dixo á la señora doña Violante, mi cuñada, que me -emprestaria celos para que un dia en la semana sea celosa, porque le -han dicho que por no tener celos don Pedro, mi señor, me tiene por -desamorada y vase á buscar nuevos amores fuera de casa; suplico á -vuestra merced me los empreste, que para luégo es tarde lo que mucho -es menester. Dixo la señora doña Mencía: Señora doña Castellana, tome -vuestra merced, que con un abrazo se debe emprestar y volver lo que es -para bien hacer. La señora doña Castellana dixo: Agora que soy celosa -verá mi marido qué cosa son jinetes, por más que él sea buen jinete. -Respondióle su marido: Señora mujer, si como dixo jinetes dixera -jinetas, que son raposas, guardára mis pollos que no me los coma. Dixo -la señora doña Castellana: Pues por mucho que los guardeis yo comeré -dellos. Su marido se rió y dixo: Eso sería la comida que hizo una mujer -de Hierusalen, que, estando cercada por Vespasiano, emperador de Roma, -y su hijo Tito, teniéndola en gran aprieto, al fin de diez años que -duró la guerra, vinieron los cercados en tan gran rabia de hambre, que -una viuda hebrea, de las que estaban dentro la ciudad, dió la muerte á -un solo hijo que tenía mochacho, haciéndolo quatro quartos y comióselo. -Dixo la señora doña Castellana: ¿Esos son los pollos? ¿y de qué gallina -los habeis sacado? que si son vuestros hijos y de buena casta, no los -comeré como la mujer hebrea, sino criarlos he para que no se pierdan, -que los celos de la mujer no han de ser para hacer receloso á su marido. - -Salió Joan Fernandez de Heredia y la señora doña Hierónima, su mujer, -con unas ropas de terciopelo azul, recamadas de hilo de plata y oro, -broslados unos ruiseñores, que son páxaros que no cantan ni muestran -alegrarse sino en la primavera, y el mote decia: - - Gozan del que yo quisiera - Cantar en la primavera. - -Doña Hierónima dióse cata que su marido habia sacado la invincion y el -mote por una prima suya, y con un zuño dijo: - - Señor marido, - Hablemos un poco al oido. - -Y él respondió: - - Señora mujer, - Guárdeme Dios de tal hacer. - -Dixo la señora doña Hierónima: - - Vos temeis que yo os dixera - Quién es vuestra primavera, - Ques tan falsa para vos, - Como sois falsos los dos: - Decidle ques por demas - Quella me vesite más, - Pues que vuestros ruiseñores - Cantan que me sois traidores. - -Dixo Joan Fernandez: - - ¿Quién os hizo trovadora, - Mi señora, - Quién os hizo trovadora? - -Dixo la señora doña Hierónima, su mujer: - - Por trovar vuestras maldades, - Digo en versos las verdades. - Que meresceis que yo diga - Que vestis mujer y amiga; - Pues dos jaulas parescemos, - Destas aves que traemos; - Ya nos dicen farsa es ésta, - Paxareros son de fiesta; - Yo me voy, quedaos con Dios, - Que corrida voy con vos. - -La Reina, viendo que se iba, le dijo: doña Hierónima, por me hacer -placer, y pesar á quien os quiere mal, que volvais, que nunca se debe -hacer lo que el enemigo quiere. La señora doña Hierónima volvió á la -Reina y dixo: - - Señora, con tan gran favor - Yo seré tan socorrida - Que no me veré corrida - Sino por mi corredor. - -Dijo Joan Fernandez, su marido: - - ¿Quién os ha mal enojado, - Mi buen amor, - Que me hicistes corredor? - -Respondióle su mujer: - - ¿Quién os hizo pajarero, - Caballero, - Quién os hizo pajarero? - -La Reina le dijo: Señora doña Hierónima, más querria ser vos que -yo, que muy gran cordura es saber enojarse y desenojarse cuando es -menester. - -Vino á esta caza don Diego Ladron y la señora doña María, su mujer, y -por lo que le pareció, él no salió vestido de fiesta y ella sí, con -una ropa de terciopelo negro, toda broslada de unas sierpes, muy al -natural, que tenian cortado del pescuezo un tercio y de la cola otro -tanto, y en una montera que de lo mismo traia estaba este letrero: - - En el medio está lo bueno; - Que en los estremos - Se pierden los que perdemos. - -Paresció esta invincion y mote muy bien á todos y alabáronselo mucho, -y don Diego dixo: Señores, todos pienso que me engañais, si no me -desengaña la señora doña Hierónima, que del señor Joan Fernandez, su -marido, desengañado estoy, que las más veces burla alabando el que -va lisonjeando. Dixo la señora doña Hierónima: Señor don Diego, pues -yo no soy lisonjera, dice mi marido que tengo mala condicion, yo -tengo por mal acondicionado el corazon falsificado, que por eso se -dice: vé con él y guarte dél. Lo que yo siento de invincion es, que -á nosotras habeis hecho sierpes y á vos apoticario, que para que nos -puedan comer, que no emponzoñemos, nos habeis hecho sacar á la señora, -vuestra mujer, cortadas las cabezas y colas, mostrando que las mujeres -tenemos la ponzoña en la cabeza y en los piés, de mal parleras y muy -andariegas, y encobris esta malicia con el aviso que dais en el mote, -diciendo: _En los extremos se pierden los que perdemos._ Vos y mi -marido sois en esto médico y apoticario, que ordenais contra mujeres. -Yo creo que tan poca paz tiene su mujer en casa como yo en la mia, pues -no son portapaces los maridos que son desplaces. Dixo don Diego: Señora -doña Hierónima, yo no pensé decir tanto, ni he dexado de tocar mucho, -mas yo, de lo mucho que dixe, no he querido decir tanto de lo malo que -vuestra merced ha sacado; y por esto se dice: no hay nada mal dicho si -no es mal tomado, como ha hecho agora vuestra merced, que ha sospechado -que para decir mal de mujeres hice sacar á mi mujer doña María las -sierpes por invincion, y no ha sido sino por la semejanza que tiene -la sierpe á lo que dice el mote, y es que así como tiene en el medio -gran virtud, y en los estremos, que son la cabeza y cola, ponzoña, así -se ve que en el medio está lo bueno, donde consiste la virtud para -bien obrar, que en los extremos, que hacen perder, se pierden los -que los siguen. Mi intincion no fué hacer sierpes á las damas, mas -vuestra merced, para hacernos médico y apoticario, á vuestro marido y -á mí, contra mujeres, habeis hecho esta glosa, y lo demas, dexo á Joan -Fernandez, su marido, que lo dirá mejor que yo. Armóle á Juan Fernandez -ir á la mano á la señora doña Hierónima, por vengarse de las que ella -le habia dado y dixo: Señora mujer, quien tiene la cola de paja, del -fuego se teme; como vos sois una sierpe para mí, habeis sospechado que -el señor don Diego Ladron las hizo sacar para motejar á las mujeres, -y cuando por esto lo hubiese hecho, no teneis que enojaros, pues se -dice: sed prudentes como serpientes, esto tienen por quien las crió, -que es la prudencia, y la ponzoña por la serpiente, que á la primera -mujer engañó; ya veis qué mal os viene porque os hayan acomparado á -serpientes, diciendo la mesma verdad que son de su naturaleza sábias, -y cuando no lo quieren ser es por creer á Lucifer, que les dice que -hagan lo que les vedan. Respondió la señora doña Hierónima y dixo: -Señoras, preicador es mi marido y yo no lo sabía, sepamos dónde preica -la cuaresma y vamos á oille, yo creo que será á casa de don Anton -Vilaragut, que por lo que allí hace y dice le hizo don Luis Milan -una obra, donde le hace en ella Adan y á doña Antona Vilaragut y de -Heredia Eva; que no se cazaria mejor cosa en esta caza que don Luis -Milan la hiciese correr por aquí como á liebre, á ruego de todas las -damas, que yo creo que lo hará si una dama de las que han salido aquí -se lo manda, que nadi puede mandar si no es bien mandado. Dixo Joan -Fernandez: Señora mujer, si tales liebres levantais contra mí en esta -caza, yo las haré correr á mis galgos. Respondió don Luis Milan: Señor -Joan Fernandez, si la dama que la señora doña Hierónima, vuestra mujer, -ha dicho, lo manda, mis coplas saldrán, y no serán vuestros galgos tan -corredores que las corran, pues nunca las mias quedaron corridas de las -vuestras. - -Salió don Francisco Fenollet á esta caza, y la señora doña Francisca, -su mujer, vestidos de monte, con ropas y monteras de terciopelo -amarillo, aforradas de tela de plata, con muchas guchilladas y -prendederos de oro, y el mote decia: - - Sus ojos son prendederos - Que los mios aprendaron; - Amarillo me dexaron, - ¿Cómo pude meresceros? - -Dixo don Francisco: Bien habeis escaramuzado con la señora vuestra -mujer, señor Joan Fernandez. - - Caballero de frontera - Sois en todo, mi señor, - Siempre escaramuzador - Por de dentro y por de fuera. - -Respondióle Joan Fernandez: - - Don Francisco, ballestero, - Con virote habeis tirado, - Que muy mal está encarado - Quien hiere su compañero. - -Don Diego Ladron, que vió escaramuzar á motes á don Francisco y á Joan -Fernandez, entró en la escaramuza y dixo: - - ¿Jugais á pasa Gonzalo? - Señores, decídnoslo, - Que tambien jugaré yo, - Si Joan es el Gonzalo. - -Don Luis Milan atravesó como á valedor de Joan Fernandez, y, mostrando -defendelle, le hirió sin sacar sangre y dixo: - - Dexad vos ese mi Joan, - Que no sufre papirote, - Sino á quien le da en el mote - Más del palo que del pan. - -Joan Fernandez revolvió sobre don Diego y don Luis, y con una piedra -mató estos dos páxaros y descalabró á don Francisco, diciendo: - - Mirad qué Milan y Diego, - Para competir conmigo; - Don Francisco, nuestro amigo, - Sedles vos mozo de ciego. - -Vino á esta caza don Miguel Fernandez y la señora doña Ana, su mujer, -con ropas de monte de terciopelo naranjado, llenas de muchos oidos -broslados, que estaban entre unas obras, que hacian muy buen matiz, -de cordoncillo de hilo de plata y seda verde; y los motes que en sus -monteras traian, decia el del marido: - - Todo estoy hecho oidos - En sentiros, por oiros. - -Y el de la señora doña Ana, su mujer, decia: - - Toda estoy hecha oidos, - Del que oigo de maridos. - -Dixo don Miguel Fernandez: Señora mujer, vuestros oidos querria ser, -por oir si os dice algunas mentiras contra mí vuestra Castellana -Marinuevas, que por vuestra autoridad no la debríades escuchar, -que mujer novicholera, nunca fué buena casera. Dijo la señora doña -Ana: Señor marido, vos querríades ser mis oidos, yo querria ser los -vuestros, por saber si es verdad lo que decis en vuestro letrero, que -os volveis todo oidos en sentirme por oirme, que yo creo lo debeis -decir por huirme, segun huis muchas veces de casa; que el marido mal -casero canta en otro gallinero. - -Salió á esta caza don Baltasar Mercader y la señora doña Isabel Ferrer, -su mujer, vestidos de terciopelo verde, con muchas flores de jazmil, -brosladas de hilo de plata, y el mote decia: - - Como flor es de jazmil - El amor de poca fe, - Que entre manos secasé. - -Dixo don Baltasar Mercader: Señora mujer, ¿cómo le paresce este nuestro -letrero que hice para decir una gran verdad? Respondió la señora -doña Isabel: Señor marido, mucho querria saber en quién ha probado -vuestra merced esta verdad, que por mí no se puede entender. Dixo don -Baltasar: Señora, muy poco há que se probó con la vida de mi hermano -don Berenguer Mercader, que murió de amores por una dama que se le -casó, pensando que estaba tan casada en la voluntad dél como no lo fué, -pues pudo casar con otro y descasar á quien tan casado estaba de amor -con ella; no digo que por ser mujer tuvo poca fe, sino porque no fué -hombre en agradescer, que tan de véras es el amor que mata, como es -de burlas el que no da vida; pues piensan que todo le es debido á la -dama que matando pone en fama. Dixo la señora doña Isabel, su mujer: -Señor, dicho me ha la señora doña Ana Mercader que le ha parescido -muy bien todo lo que vuestra merced ha dicho, sino tacharnos á las -mujeres de poca fe, y alabar á los hombres de agradescidos, que no -quedan desculpados los que culpan á mujeres, si ellos quedan infamados; -y lo más dirá la dama que he nombrado, pues lo siente mejor que yo. -Respondió la señora doña Ana Mercader: Señora doña Isabel, no tengo -parescer sino el de vuestra merced; aquí está don Luis Milan, que, -yo creo, segun ha escuchado á vuesa merced, que guarda muy bien esta -razon que ha dicho, y ella es tan avisada que descubrirá el parescer -de algunos para mostrar lo que sienten, pues hay razones que no -debrian hablar en ellas, sino el que puede entendellas. Entendamos -por qué trae las víboras en el vestido que ha sacado, que bien viene -invincionado, y dígalo, por vida de quien las sacó. - -Dixo don Luis Milan: Señora doña Ana, lo que se debe callar no es de -decir, y lo que se puede decir no es de callar. Las mejores invinciones -son las que ellas mismas hablan sin letrero, y éstas apénas las hallan -sino los bien invincionados cortesanos, como fué el Almirante de -Castilla, que traia un corazon de piedrazufre, que nombrándole, dice la -intincion del que le trae; y don Fernando de Torres, baile general de -nuestra Valencia, que sacó la vela de la nave que nombran contramesana, -que claro dice: contra mí es Ana; y nuestro caballero valenciano don -Baltasar Romani, que traia un sino de libra, que es uno de los sinos -del cielo, que esta invincion quiere decir: si, no, delibra; como es -verdad que si ó no delibra al que espera. Y un otro que por Ana traia -una partesana, que claro dice: parte es Ana, queriendo decir que Ana es -parte para matar ó dar la vida; y ésta que yo he sacado, que son las -víboras, que ellas mismas son el letrero, pues dicen por el que las -trae, vivo horas, que bien se puede decir que en esta vida no se vive -sino horas; - - Que las horas del pesar - Más son que las del reposo, - Pues que se puede mudar - Lo venturoso. - -Y el que se acordáre desto no estará sin sintir, - - Que las horas del pesar, - Que es el morir, - Más son que las del placer, - Que es el vivir. - -Salió don Berenguer Aguilar y la señora doña Leonor Gualvez, su mujer, -con unos vestidos de terciopelo leonado; y el marido traia unos -círculos redondos de plata, con un leon de oro dentro dellos, que -tenian este letrero: - - Leonor de oro es mi invincion, - Como muestra este leon. - -Y la mujer sacó unas águilas volando, brosladas de hilo de oro, y en -una montera traia el mote que decia: _Tras águilas fué mi volar._ - -Dixo don Berenguer á la señora su mujer: Una dama me ha dicho que por -haber casado con vuestra merced me pueden decir el marido de la gala y -que no me faltaba sino que me dixesen Martin, pues ya tenía la gala. -Dígame cómo se ha de entender esto, que yo no lo entiendo. - -Respondió la señora doña Leonor: Señor, pregunte vuesa merced al señor -Joan Fernandez, qué quiso decir esta dama, que no la entiendo, por qué -queria que le dijesen á vuestra merced Martin, si ya no es ella por -quien se dixo esta cancion, - - ¿Por qué no tramas tela, - Di, Berenguela? - -Respondió Joan Fernandez: Señora doña Leonor, pues vuestra merced lo -manda, y el señor don Berenguer se lo rie, digo que esa dama quisiera -ser Berenguera, y como no lo ha sido, se burla de lo que ella quisiera -ser burlada, y quiere decir que pues el señor don Berenguer alcanzó -renombre de marido de la gala, que si le dixesen Martin le dirian -Martingala. - -Don Berenguer se corrió de la risa que este apodo levantó, y dixo: -Señor Joan Fernandez, ese nombre mejor sería para vuestra merced, pues -un tiempo usó la martingala en las calzas, quando se iba de cámaras de -baxas coplas, que contra don Luis Milan trobó, que pullas las llamo -yo. Respondió Joan Fernandez: Si el Milan dice que son pullas, yo lo -otorgaré, y de otra manera no. Dixo don Luis Milan: Pues el Sr. Joan -Fernandez se fia de mí, yo no digo que son pullas, sino repullones, y -dígalo su excelencia, si fueron coplones lo que respondió á mis coplas, -y séanos juez. - -Respondió el Duque: Si yo tengo de ser el juez, para bien juzgar he de -oir las dos partes cuando yo daré audiencia, que será mejor despues -de haber cazado, porque los monteros traen los sabuesos que no los -pueden tener de sentir los puercos, que no deben estar léxos; y en esto -levantaron un gran puerco, y maltrató los perros que le asieron, y el -Duque demandó una porquera y mató al puerco, y presentóle á la Reina -con este requiebro: - - Un muerto presenta á otro; - Que el amor - Mata y hace matador. - -La Reina respondió al requiebro del Duque con una risa, y dixo, á mí me -dicen: _Je vus entendo ben._ Y el Duque respondió: Y á mí me nombran -_Sans mal pensier_; y porque es así como digo, qualquier de la compañía -que mate caza, preséntela á quien quisiere y no á mí, por quitar de -sospecha á vuestra alteza que la tomo para presentalla á damas; pues no -quiero hacer presente sino á quien no soy ausente, que es á la Reina, -mi señora. Levantóse un otro puerco muy fiero, y matóle don Luis Vique, -y presentóle á la señora doña Mencía su mujer, con este requiebro: - - Presento de lo que dais, - Muerto, pues que vos matais. - -Dixo la señora doña Mencía: No sabía yo que fuese matadora, por esto -el médico de nuestra casa no sabía decirme el otro dia qué mal era el -de vuestra merced; agora veo que mejor están los amadores enfermos que -estando buenos. - -Dixo el Duque: Señora doña Mencía á esa razon no se le puede responder -estando á las manos, sino á las lenguas en conversacion de damas, y no -entre puercos. Yo me acordaré della á su tiempo, porque vuestra merced -nos la haga de dárnosla á entender. Salió un puerco muy bravo que puso -espanto á todas las damas, porque iba entre las mulas, y mató la de -la señora doña Violante Mascó; y don Luis Margarite, su marido, saltó -del caballo y púsose á las espaldas su mujer, y el puerco vino para -ellos, y este galan le puso la espada por la boca hasta la empuñadura, -y muerto el puerco, dixo este requiebro: - - Cuando en vos me vi salvar - De la muerte que moria, - Nunca llegaré á pagar - Con esta muerte la mia. - -Dixo la señora doña Violante, su mujer: No me ganaréis á requiebros más -de lo que ya me habeis ganado, y respondió con este otro: - - Si de muerte os he librado, - Fué porque vos me librastes; - Con lo que vos me pagastes - He pagado. - -Don Pedro Mascó se fué con los monteros de ciervos, y no tardó mucho -á venir con un ciervo que habia muerto, y trúxole con los cantores -del Duque que delante dél venian cantando: _Sicut cervus ad fontes -aquarum_, viene el ciervo del marido que su mujer le ha herido. - -Dixo la señora doña Castellana, su mujer: Señor don Pedro, el que hizo -ese cantar muy gran verdad ha dicho, porque así como el ciervo herido -va á las fuentes de las aguas, con el mismo deseo viene el marido á su -mujer, si della ha sido herido ántes de casar. - -Dixo el Duque: Señora doña Castellana, guardemos esa razon, que hay -mucho que decir, para la conversacion que se terná en la comida desta -caza, que yo la sacaré por postre, pues á vuestro marido le dió tan -buenas primerías. - -Dixo la señora doña Hierónima, mujer de Joan Fernandez: Señor Duque, su -servidor y mi marido he visto de aquí trabado con un puerco al pié de -aquel montecico, y parésceme que su caballo está mal herido; mándeme -dar un caballo y una lanza, que yo le quiero socorrer. Héle allá, agora -le veo, y está á pié, muerto debe ser su caballo. Socorrieron el Duque -y todos los caballeros, y hallaron á Joan Fernandez á caballo sobre el -puerco, asido de las orejas con la mano izquierda, y con la derecha -dándole de puñaladas, que ya le tenía casi muerto, caido entre sus -piernas. Levantóse de tierra y vió venir con el socorro á su mujer, con -un caballo y una lanza á la jineta; y como su marido Joan Fernandez -la vió venir de tal manera, rióse v díxole: doña Hierónima, ¿á quién -veníades á socorrer, á mí ó al puerco? - -Y ella le respondió: Yo os respondo con lo que dixo el Duque de Ferrara -en un socorro que hizo á los franceses contra los españoles en la -batalla de Rávena, que viendo los dos campos muy trabados y perdidos, -para acaballos del todo, mandó desparar su artillería á todos y dijo: -_Tutti son inimici._ - -Rieron mucho y Joan Fernandez respondió: Señora mujer, pues decis que -á los dos teneis por enemigos, á mí y al puerco, bien será que yo le -presente á la primavera vuestra amiga, que nos terná por amigos, con -este mote: - - Recebid este presente - Mi seniora primavera, - Que mi mujer le comiera, - Sino por un accidente. - -Respondióle doña Hierónima: Sepamos por qué decis que yo comiera el -puerco, sino por un acidente, que ninguno tengo para dejar de comelle, -sino ser mal casada. - -Dixo Joan Fernandez: Pues sabed, señora mujer, que, hablando de véras, -el puerco es vuestro, que matándole me dixo: Yo me dexo á tu mujer, y -así os le presento con este cantar: - - Mal casada, no te enojes, - Que me matan tus amores. - -Y ella le respondió con este otro: - - ¡Ay, señoras, si se usase - Que quien mal marido tiene - Que lo dexase! - -Y así se volvieron cantando y riendo, para alegrar á las señoras, que -tristes estaban hasta que vieron á Joan Fernandez sin peligro. - -No muy léjos deste placer donde estaban, se levantó un puerco muy -fiero, y don Diego Ladron tomó una lanza y fué para él, y dióle una -lanzada por los costados, que le pasó de parte á parte; y el puerco le -rompió la lanza con los colmillos, y le hirió el caballo, y dixo estas -palabras: Mahoma, no me faltes. - -Joan Fernandez se rió, diciendo: A no decirse vuestro caballo Mahoma, -pensáramos que sois moro. - -Respondióle don Diego: Mas ántes yo lo soy despues que moro con vuestra -amistad, aunque más lo parescistes vos el tiempo que trujistes la turca -de grana, que enojastes en traella á dos veranos de caliente y á tres -inviernos de frio, que don Luis Milan se acordó desto en una copla que -os hizo haciéndoos turquesa quando sacastes una ropa larga, de paño -azul, como la que traen los pregonamuertos de la cofradía de Santiago, -que si don Luis Milan la quiere decir y vos no os correis, seréis mucho -de palacio. - -Dixo Joan Fernandez: Sólo por paresceros cortesano sufriré papirotes -del Milan, cuanto más coplas. - -Dixo don Luis Milan: Bien será decilla, y no os corrais, que de color -os mudais. - - No se vió mejor empresa, - Ni azuleja más galana, - Tan turco sois con la grana - Como con lazul turquesa. - Azulejo, mi señor. - Turquesa contra caida; - No tengais ningun temor, - Que no caeréis de amor - En vuestra vida. - -Dixo Joan Fernandez: Pues habeis empezado la escaramuza de coplas, vos -seréis como Moriana, bien servida y mal contenta de mis respuestas; -y recebid ésta con perdon que os hace búfalo, por ser animal que -aborresce la grana, y á toda cosa que con ella está. Pues mi ropa azul -aborrecistes por vos haber sacado tras ella mi turca de grana que me -quisistes matar á motes cuando la traia, así como el búfalo quiere -quitar la vida á quien la trae; y la respuesta que doy á vuestra copla -es ésta: - - Nombrar mi ropa azuleja, - De azulejo fué tomado, - Paresce que habeis sacado - Vestido de ropa vieja. - Turco y turquesa me heciste, - Corriste carrera vana, - Búfalo me parecistes, - Que lazul aborrecistes - Por la grana. - -Don Francisco Fenollet, como no es muy amigo de cazar puercos, siguió -á los monteros de ciervos, y vino con un ciervo cariblanco, que tenía -el pié derecho negro, y cuando fueron en vista y oida de la señora doña -Francisca, su mujer, venía delante del ciervo cantando Olivarte, cantor -del Duque, este romance: - - Aquel ciervo cariblanco - Que corre por aquel llano, - Quien fuere mi caballero, - Tráigamelo á la mano. - Dias há que yo ensoñé - Que mi mal no será sano - Si no me traen un ciervo - Cariblanco y rabicano. - Con el pié derecho negro, - Que no es de señal villano - Por la propiedad que tiene, - Que sabella no es en vano. - Quien comiere deste ciervo - De Cupido será hermano; - No le matará el amor, - Que no le dará de mano. - -En acabar de cantar Olivarte, don Francisco le presentó á la señora, -su mujer, y le dixo: Señora, con el romance que hice por servicio -de vuesa merced, ántes de seros marido, os he presentado este ciervo -cariblanco, que la ventura me ha hecho cazar, para que se cumpliese mi -deseo de presentaros lo que yo represento. - - Ciervo cazado del amor - Para ser vuestro amador. - -Dixo la señora doña Francisca: Señor, si las señales no mienten, vuesa -merced las tiene de buen marido, que hasta agora no tengo de qué -quejarme, sino que anda mucho en burlas con Gilot. - - Que á las veces salen véras - Las burlas que son terceras. - -Dixo Gilot: Señora doña Francisca, totes les celoses son com á cigales, -que en cantar una responen molges. La Reina ha comenzat lo cant, que -de cels es un encant; y la señora doña Mencía fa lo contralt, que son -marit ne stá malalt, y vosa merced es un tenor sospitos, que pijor es -que la tos; y la seniora doña Hierónima lo contrabaix, puix son marit -va tos temps baix en amors, - - Que pijor es que dolor - De mal frances, - Baix amor en caballers. - -Don Miguel Fernandez vió un ciervo no muy léjos de donde estaban, y -dixo á la señora doña Ana, su mujer: Yo quiero ir á matalle como á -servidor, y no como á marido, porque si lo presento á vuestra merced le -tomará de mejor gana, pues yo le daré con mejor modo. Y tomó un arcabuz -de un montero, y mató el ciervo y presentóselo con este requiebro: - - Tenedme por recebido - Ciervo, vuestro servidor, - Y sabráos mucho mejor - Que de marido. - -Dixo la señora doña Ana, su mujer: - - No le tomára - Si como á marido le presentára, - Y en presentalle como á servidor, - Le tomo con más amor, - -que, para conservarse la voluntad entre los casados, siempre ha de -saber como á servidor el marido, porque no sea tenida en poco la mujer, - - Pues en ser casada es olvidada, - Lo que no debria ser, - Que la guerra en la posada - Peor mal no puede ser. - -Dixo el Duque: Señora doña Ana, porque no le responda su marido á esta -plática, que ha menester hora más desocupada, dejémosla para despues -de la comida por lo que se dice: - - Lo que á muchos toca, - Con pocos no se platica. - -Levantaron un puerco y vino hácia donde estaba don Baltasar Mercader, -y tomó una lanza, y dixo á la señora doña Isabel, su mujer: En nombre -vuestro le daré lanzada, porque no se me vaya; y mató el puerco, y -dióselo con este requiebro: - - Si con vos no le hiriera, - No muriera. - -Respondió la señora doña Isabel: - - No es tan mortal - Mi lanzada, - Pues que no puedo matar - Vuestro burlar. - -Venía don Berenguer Aguilar corriendo tras un ciervo que habia herido -al pié de un monte, á vista de todos, y vino á morir delante de la -señora doña Leonor Gualvez, su mujer, y presentóselo con este requiebro: - - Por vuestra vista murió - El que os miró. - -Dixo don Luis Milan: Basilisco ha hecho el señor don Berenguer á vuesa -merced, que mata con la vista. - - Díganos en qué está muerto, - Que no lo entiendo por cierto; - Que en la carne está engordando - Y en su espíritu burlando. - Creo que esta muerte debe ser - Que murió de gran placer - Por haber con vos casado, - Y vióse resucitado, - Más sabido - Por habella conoscido. - -Ya era mediodia, y el Duque mandó que cesase la caza, y dixo: - - Buena caza habemos hecho, - Como hacen en cazar - Los que cazan para dar - A su provecho. - Hora será de comer, - Que ya espero esta comida, - Pues comer es para vida - Gran placer. - -Dixo don Francisco Fenollet: ¿Trovador es vuestra excellencia? - -Respondió el Duque: No soy sino perdedor. - -Dixo don Luis Milan: Nadi pierde por otro sino por sí. - -Replicó Joan Fernandez: En el merescer está el tener. - -Respondió don Diego Ladron: Nadi meresce sino á quien se le paresce. - -Todos allegaron con gran regocijo á la comida, que fué en Liria, y -sentados que fueron á la mesa, dieron muy buen tocino con vino blanco -y azúcar, y dixo el Duque: Gilot, muy buenos principios son éstos, del -tocino de Aragon deben ser, que tú lo debes conoscer. - -Respondió Gilot: Señor, gran merces del mot quem habeu donat; juheu me -habeu fet, mas no so cobart, á un canonge ne fas part, ques diu Ester, -que sé que lin fas gran placer. - -El Canónigo le tiró un bofeton, y erró á él, y dió al paje del mal -recaudo, y los dos para vengarse trujeron dos halcones muertos de -hambre, y soltáronlos al Canónigo, que sin bonete en la cabeza estaba -delante el Duque, y asidos dél le picaron en la calva y él gritando, y -Gilot y el paje teníanle, porque los halcones estuviesen como en barra -asidos con las uñas dél; y quedó tan ensangrentado que si el Duque no -le socorriera, muerto fuera, y el paje le apodó, y díxole: - - Señor mosen Agron, - ¿Cómo os fué con mi halcon? - -Y él respondió: - - Y á vos, patge del ganget, - ¿Cóm vos va ab lo meu bufet? - -A ruego de las damas el Duque los perdonó, y mandó que no se -desmandasen más de manos. - -Sacaron unas aves asadas de tan estraño olor y sabor, que de no -conocellas les pusieron nombre las desconocidas. El gobernador -Cabanillas, por haber tomado el cargo desta comida, no le vimos hasta -la hora del comer y dixo: Ninguno sabe el nombre destas aves sino -yo, que de las Indias me han enviado dellas poco há, y en Benizano y -Bolbait las hago criar dentro en los castillos, porque son de tan gran -sentido que sirven por sentinelas, pues por poco ruido que sientan de -noche dan grandes voces, y hace la guardia una dellas despierta, como -está la grulla con la mano alta y una piedra en ella, miéntras las -otras duermen, porque si se aduerme, al caer de lo que tiene entre las -uñas despierta, y desta manera no puede dormir, que por esto no me ha -de tener en poco su excelencia de las muchas que yo he traido aquí, -teniendo la propiedad que tienen para centinelas, que guarda fuerzas se -debrian nombrar, y no el nombre que tienen. - -Dixo el Duque: Cabanillas, nadi alcanza lo que vos, pues alcanzais -hasta las Indias á tener lo que dellas no alcanzan reyes. Decime, por -vida de la Reina, mi señora, qué nombre tienen, si es tan bueno como el -que vos les habeis puesto. - -Respondió Cabanillas: Señor, soy contento; el nombre dellas es -perdizajeras. - -Dixo doña Hierónima, la mujer de Joan Fernandez: Esto, perdices son -con ajos, que el nombre se lo dice, pues nombrando una que se dirá -perdizajera, lo dice claro. - -Rieron mucho de la burla de Cabanillas, y el Duque le dixo cómo las -habian aparejado; y él respondió: Ponen dentro dellas agiaceite, de -manera que no pueda salir, y al asar incorpórase todo en la perdiz, -y queda tan desconoscida como conoscida de la señora doña Hierónima, -por ser muy enemiga de los ajos, que su marido no los osa comer en su -casa, porque un dia le corrió con el majadero que los habian hecho y -arrojóselo; y él vino huyendo á mi casa, á hora de comer, hediendo á -los ajos y díxome: Señor, acógeme en vuestra mesa, que huyendo vengo -del majadero, que nunca estuvo más donoso en su vida, por los donaires -que aquel dia dixo, y fueron tales, que doña Elena, mi nuera, le puso -nombre Joan Donaire. - -Dixo Joan Fernandez: Señor Cabanillas, buen sermon habeis estudiado -para venir á decirme Joan Donaire. Bien será que sepan lo que á vos -os siguió en otra comida que don Guerau Bou estuvo en ella y me dixo -que Juan Vilarrasa, vuestro sobrino, convidó á comer á su huerta á -fray Palomo, que aquella cuaresma preicaba en Valencia, y convidóle -para oirle, que era muy buen decidor. Y al hora que se asentaban á la -mesa, vuestra merced entró y dixo: _Pax vobis_, y sentóse á comer, -y don Juan Vilarrasa fuése á la cocina por no oir vuestros cuentos -católicos del tiempo del Rey Católico; que fueron tantos, que nunca el -fraile pudo envidar con los suyos, y á cada paso vuesa merced decia: -Esto que digo en este cuento don Juan Vilarrasa lo sabe tan bien como -yo. Y él respondió de la cocina, donde estaba, gritando: Noy sé res de -quant diu, puix mal profit me ha fet entrar lo frare que nunca la dexat -parlar. Y en irse vuesa merced, el fraile os puso nombre el gobernador -Campanillas, porque quando ellas tañen nadie puede hablar. - -Despues de las perdices dieron pavones de las Indias y de los nuestros, -y dixo don Diego Ladron: Apostaré que al señor Joan Fernandez mejor -le parecerán los pavones indianos que los de Valencia, aunque para lo -que siempre hace en sus amores, mejor le debrian parescer los nuestros, -pues los contrahace estando en rueda como están ellos con las plumas -muy hermosas, que son las que don Luis Milan le pasa por la nariz, y -son tantas que queda emplumado. Pues digámosle Joan de Rueda, y no lo -digo porque sea como Lope de Rueda, que no hace farsas como él. - -Dixo don Francisco Fenollet: Si él es más amigo de los pavones -indianos, yo le diré Juan pavon indiano. - -Joan Fernandez le respondió con esta copla, que de presto hizo: - - Cuervos habeis parescido, - Que muy mal habeis picado, - La ropa me habeis rasgado, - Que sangre no m’ha salido. - No seais corveadores, - Qu’es muy malo corvear; - Alquilaos á podar, - Pues sabeis á podadores. - -Don Diego y don Francisco, que se oyeron apodar á cuervos, dixeron -á las damas si era bueno el apodo, y en qué les parescia que fuesen -corveadores, como Joan Fernandez les habia dicho en su copla; y que lo -pensasen entre tanto que respondian cada uno á la copla con otra suya, -y dixo don Francisco: - - Paresce que os enojastes - Por deciros Joan pavon; - Y’os apodo al abejon, - Pues que siempre le jugastes. - En las burlas deste juego - Siempre haceis sentir el palo: - Comenzad á rezar luégo, - De las manos de don Diego - _Sed liberanos à malo_. - -Y tras esta copla de don Francisco Fenollet salió la de don Diego -Ladron y es ésta: - - Si cuervo os he parescido, - Lagarto me semejais, - Con vuestra cola gastais - Lo que os sale del sentido. - Yo no he visto mejor pieza, - Digámosle Joan Lagarto; - Pues la cola gasta harto - Lo que adoba su cabeza. - -Dixeron las damas á don Francisco Fenollet y á don Diego Ladron: Con -mucha razon os apodó Juan Fernandez á cuervos por aquello que dice; -ántes que dices diga que la señora doña Hierónima, su mujer, lo ha -dicho, que si les apodó su marido á cuervo, fué porque no le apodasen -primero á él cuervo, que mejor le estuviera, pues siempre la va -picando; que yerros son del marido y la mujer, decirse cuentos para -quedar descontentos. - -Tras los pavones sacaron muy grandes pasteles, y fueron nombrados copos -de amor, con muchas aves en ellos, y de todas carnes, que buenos los -hacen; y el Duque presentó uno á la Reina con este requiebro: - - En este copo de amor - Le presento á su alteza - Una ave, ques mi firmeza. - -Don Luis Vique dió otro á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo: - - En este copo de amor - Por ave mia os presento, - De Mencía es mi contento. - -Don Luis Margarite dió otro á la señora doña Violante, su mujer, y dixo: - - Este copo del amor - Por ave os presento yo, - Que se nombra, vuestro so. - -Don Pedro Mascó dió otro á la señora doña Castellana, su mujer, y dixo: - - En este copo de amor - De vos y de mí está lleno - De un ave, ques gusto bueno. - -Joan Fernandez dió otro á la señora doña Hierónima, su mujer, con este -dicho: - - En este copo de amor - Os presento un ave hermosa, - Qu’es la vuestra mariposa. - -Don Diego Ladron dió otro á la señora doña María, su mujer, y dixo: - - En este copo de amor - Os presento un muy gran dón, - Un ave vuestro Ladron. - -Don Francisco Fenollet dió otro á la señora doña Francisca, su mujer, y -dixo: - - En este copo de amor - Por ave Francisco doy, - Pues que de Francisca soy. - -Don Miguel Fernandez dió otro á la señora doña Ana Mercader, su mujer, -y dixo: - - En este copo de amor - N’os presentó cosa vana - Por ave la mayorana. - -Don Baltasar Mercader dió otro á la señora doña Isabel, su mujer, con -este dicho: - - En este copo de amor - Doy lo que de vos más quiero, - Un ave qu’es, mucho quiero. - -Don Berenguer Aguilar dió otro á la señora doña Leonor Gualvez, su -mujer, y dixo: - - En este copo de amor - A mi Leonor se da - Por ave mi aguila. - -Tras estos copos de amor sacaron muchas maneras de potajes: manjar -blanco de amor en blanco, y mirrauste de mal miraste, y diamante del -amante, y aves cocidas de escocidas, y escodillas de salsas de falsas, -y salchichones de burlones, y longanizas de falsas risas, y sobreasadas -de refalsadas, y pollastres de desastres, y porcellas de querellas, -y cabritos de malditos, y cabezas de ternera de parleras, y tortras -de mal de otras, y empanadillas de rencillas; y por postres dieron -peras de mal esperas, y queso de mal seso, y aceitunas de importunas, -y camuesas de feezas, y ragea de mal se vea, y muchas maneras de -confituras de amarguras; todo - - Fué con tanto cumplimiento, - Que por burla como á cuento - He sacado - Los manjares que he burlado, - Que hablando muy de véras - Sin falsete, - Nunca fué mejor banquete. - -Acabada que fué la comida, dixo el Duque: Quien promete en deuda -se mete. Yo prometí ser juez para juzgar cuál de los dos, ó Joan -Fernandez, ó don Luis Milan, agora podeis decir las coplas que os -hecistes, que, oidas las dos partes, yo diré mi parescer. - -Dixo don Luis Milan: Pues vuestra excelencia lo manda, y estamos -en juicio, tengámosle los que habernos de ser juzgados en ser bien -sufridos, - - Que en el lugar de las verdades - Decir mentiras, son maldades. - -Y tratando muy gran verdad digo, que Joan Fernandez vino al juego de -la pelota muy canicular en los dias caniculares, en cuerpo, sin capa, -vestido de monte ó de mote, con un sayo y calzas y montera de paño, -y un jubon algodonado de fustan; todo tan verde que no vino nada -maduro, con tan grandes calores como hacia, que no se podia vivir con -tafetanes; y diciéndome don Francisco Fenollet: ¿Qué risa es ésta que -se ha levantado tan grande? yo le dixe: Del cielo viene lo que por -castigo se hace, ¿no veis cuál ha venido nuestro amigo, un Enero en -Juliol hecho un verderol? Y por esto le hice estas tres coplas, que si -comienzan con puntos de música, fué por burlar de la suya, pues burla -de la de todos, y recíbalo con paciencia. - - Que poco enoja - La burla que desenoja. - -Dixo Joan Fernandez: Decildas, que las burlas sin dañar nunca obligan á -enojar. - - Señor, ut, re, mi, fa, sol, - Joan Fernandez sin par, - Ogaño os podrán pescar - En la mar por verderol. - Un tiempo fuistes pajel - Trayendo turca de grana, - Yo no sé por cuál desgana - Dejastes la color dél, - Por una esperanza vana. - Suplicos se os acuerde - Sobre tal caso escribir, - Si no, habrémos de decir, - Adelante los del verde. - Y á refran tan conoscido, - Por quitar murmuradores, - Dad razon á trovadores, - Si de verde os sois vestido - Por ir verde en los amores. - Por mote no lo tomeis, - Pues es pregunta que os pido, - Si no, yo seré el corrido, - Si vos desto os correis. - Y perdone la ocasion - Que lo verde me ha dado, - Que por verderol, pescado - Entre platos y un limon, - Al Duque os he presentado. - -Dixo Joan Fernandez: Con un cuento quiero responder al yerro que sintió -don Luis Milan, de malas coplas que le hice, por contentar á quien -contentando descontenta. - - Que peor no puede ser - Que á malos apetitos complacer. - -Y siguióse que el Rey de Portugal hizo hacer un exercicio para hacer -galanes, y fué que armó un maestro de gala porque amostrase á hacer -el galan á quien lo hubiese menester para bien servir á damas, porque -no se daba licencia de servirlas sino á quien fuese examinado oficial -de la gala, y si el caballero sirviendo á su dama hacia algun nescio -pecado, ella le daba la pena que merescia. Y como el mayor de todos los -pecados fuese hacer malas coplas, hizo un portugues á un competidor -suyo unas, que sabian á pullas por ser mentirosas y de bajo estilo; -y la pena que su dama le dió, fué despedirle de servidor, y él iba -diciendo: - - Por facer malas coplas - Perdí miña amor, - Doleyvos de meu dolor. - -Yo soy este portugues, que por lo mismo fuí despedido de una dama que -serviamos don Luis Milan y yo, y despidióme con este cantar de muertos: - - No me sirvais, caballero, - Ios con Dios, - Que quien hace malas coplas, - _Nescio vos_. - -Yo quedé tan arrepentido, que luégo rasgué todas las malas coplas que -pude haber, y de nuevo le respondí á todas las suyas con las que agora -le responderé á cuantas me dirá; y respondo á las del verderol, que me -ha hecho, con éstas: - - Señor: re, mi, fa, sol, la, - Respondo al ut, re, mi, fa, sol; - Vuestro galan. - De vos se queja mi águila, - Que la hizo verderol - Vuestro milan. - En el vuelo se ha mostrado - Vuestro milan, como en caja, - En amor. - Quien tras águila ha volado, - Si por verderol se abaja, - Es pescador. - Vos haceis lo que hacer suele - El milan en su volar - Por vivir sano. - Que por muy alto que vuele, - L’habemos visto abajar - Por un liviano. - Ese milan que teneis - Daltibajo es su gran vuelo - En llano y sierra. - Cantad lo que vos haceis, - Que vuelo hasta el cielo - Y quedo en tierra. - Las damas os desengañan, - Que n’os quieren mirar más - Si las mirais. - Pues vuestras cosas engañan, - Todo es Pedro por demas - Si festejais. - Dicen que os han descubierto - Que sois muy desamorado - En amores. - Qu’el primer dia sois muerto, - Y al tercer resucitado - Sin dolores. - -Dixo don Luis Milan: Señor Duque, si estuviese en mi mano, lloraria -por no dar en reir de lo que diré, que no sé cómo lo diga, que ya me -rio del sayete de paño naranjado que sacó el señor Joan Fernandez para -ruar, ó reir á hora de vueltas; y estaba guarnescido con una trepilla, -ó tripilla cortesana de tercioperro negro, que tan negro terciopelo -nunca vi. Pues fué tan reido por la trepilla, como trepado de todos, -por ser tan corto como vizcaíno, y tan estrecho como catalan, que don -Diego Ladron, en una copla que le hizo, le dixo que era sayo-paje, -y don Francisco Fenollet, en otra, le apodó á sayo-mono, y yo, á -cuera-sayo, como en esta copla vuestra excelencia verá: - - No caigo bien en la cuenta, - Y he caido de quién es, - Que ese sayo que traés - Á los dos os descontenta. - Para sayo más es cuera, - Para cuera más es sayo, - Librea pensé que fuera; - Digámosle sayo-cuera, - Ó si quereis, cuera-sayo. - -RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ. - - Pues tambien canta estrambotes - Á mi sayo su milan, - Si quisiese ser truhan, - Ganaríale á motes. - Cuera-sayo le decis, - Y no está de vos quejoso, - Que si vos os lo vestis, - Decirle han sayo Luis, - Que se ensaya á ser donoso. - -COPLA DE DON DIEGO LADRON Á JOAN FERNANDEZ. - - Ya tengo perdido el norte, - No puedo saber quién es, - Ese sayo que traés - Debe ser de vuestro corte. - Ó de vuestra corte traje, - Me paresce, señor Juan, - Dalde luégo á un truhan, - Que paresce sayo-paje. - -RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ Á DON DIEGO LADRON. - - Pues el norte que perdistes - Os hizo perder la gala, - Don Diego Ginagala - Á mi sayo parescistes. - Sayo-paje le apodastes, - Y él á vos os ha apodado - Á galan Ginagalado, - Pues de Ginagala hablastes. - -COPLA DE DON FRANCISCO FENOLLET Á JOAN FERNANDEZ. - - Espantados vais los dos, - Vos y el sayo que traeis; - ¿Cómo los dos n’os correis, - Vos con él, y él con vos? - Dende agora y’os perdono, - Y podréis os dél servir, - Si me le dejais decir - Que parece sayo-mono. - -RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ Á DON FRANCISCO FENOLLET. - - Si los dos nos espantamos, - Yo y mi sayo naranjado, - Fué de veros espantado - Por lo que de vos burlamos. - Para hacer una comedia, - Yo le dixe á mi sayete, - Mejor fueras fenollete - Que sayo-mono de Heredia. - -Dixo don Luis Milan: Item más, salió el señor Joan Fernandez por la -iglesia mayor, sin capa y con el sayo desabrochado, para oir, la oncena -qu’es la misa de los perezosos. Y fué tan mortal este pecado, que -nadie lo quiso absolver, sino el Obispo de Fez de vuestra excellencia, -que perdona de todos los pecados, y porque supo que no pecó en dia -de fiesta, ni por mostrar su gentil cuerpo, sino por remedar á un -caballero mallorquin que quiso poner este mal uso en nuestra Valencia; -y fué tan reido, qu’el señor Joan no osó más volver á pecar en este -pecado, y por esto fué de las damas perdonado. Pero no se me fué sin -copla, y es ésta: - - Dicho me han, señor don Joan, - Que se toma residencia - En la ciudad de Valencia - Del oficio de galan. - El pueblo está alborotado, - Que en cuerpo y desabrochado - Remedais al mallorquin: - Decidme, ¿qu’es vuestro fin, - Que de risa m’he finado? - -RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ. - - Dicho me han, señor don Luis, - Que os han hecho juez de gala, - Buena será para mala, - Si juzgais como servis. - Rey fué mal aconsejado, - Creo que vos lo aconsejastes, - Á vos y á él ha engañado, - Á él porque á vos l’ha dado, - Y á vos porque lo tomastes. - -RÉPLICA DE DON LUIS MILAN. - - Yo quiero renunciar - Al oficio de galan, - Mejor será para tal Joan, - Pues sabe tambien juzgar. - De razon me alcanzais, - Que mejor que yo juzgais, - L’ajeno y vuestro decis, - Vos hablais como vestis, - Y vestis como hablais. - -RESPUESTA DE JOAN FERNANDEZ. - - Vos sois muy buen danzador, - Y danzais para reir, - Del són os veo salir - Para ser gran tañedor. - Harto fué salir del són, - Sacarnos, como á desastre, - Á mis vestidos y razon, - Aquel juez sois de Aragon - Que ahorcó tejedor por sastre. - - -DON LUIS MILAN. - - Yo por sastre os he tomado, - Que vos no sois tejedor, - Ordidor ni tramador, - Sino de muy mal cortado. - Y aunque mucho habeis reido, - Del són no me soy salido, - Que despues que os guié, - De tal baja y’os saqué, - Que en el alta os he metido. - - -DE JOAN FERNANDEZ. - - L’alta y baja que nombrastes - Es de vuestra condicion, - Alto sois de presuncion - Y muy bajo copleastes. - Contrabajo sois de tono - Por burlar de bajo traje, - Siendo contralto en linaje, - Quien dixera sayo-mono, - Sayo-cuera y sayo-paje. - - -DON DIEGO LADRON. - - Tened al Rey, trovadores, - Qu’el Rey me ha dado poder - Que presos pueda traer - Á quien son copleadores. - Copleadores paresceis - Porque mucho os encendeis, - Que burlas n’os han de alargar, - Ya os podeis espabilar, - Que gran pábilo teneis. - -Dixo el Duque: Tiene razon, don Diego Ladron, que las burlas no deben -ser largas aunque sean buenas, que si turan mucho, pueden hacer mal -estómago, por ser de mala digestion el burlar, y si son pocas puédense -digerir; y pues los caballeros no deben reñir de burlas, no se ha -de burlar para que puedan reñir de véras, porque sufriendo muchas, -parescen hombres de burlas, y siendo pocas, no apocan á los burladores -en sufrillas. Yo doy por tan buenas vuestras coplas, que no sé á quién -dar la mejoría, despues que se ha mejorado Joan Fernandez en rasgar las -malas coplas, que, por mal consejo, hizo contra don Luis Milan. - -Dixo don Francisco Fenollet: Señor, agora le pueden decir, Joan -Fernandez adobado como guante, pues ha sido tan bueno el adobo de -la dama que le despidió, que ha mejorado de coplas en las burlas. -Y vuestra excelencia, para acabar de bien juzgar, no debe atajar -que digan las demas que se hicieron, para que vea si son tan buenas -las que vernán como las pasadas, que volviéndose á encender, yo los -espabilaré y departiré con otra copla, como lo hizo don Diego Ladron. - -Dixo el Duque: Don Francisco, bien me parece lo que decis, aguarden -tiempo y lugar que venga á buen propósito, y podrán tornar á volar el -águila del Joan y el milan de don Luis, y agora tratemos de las muy -avisadas y graciosas razones que estas señoras dixeron ántes de cazar, -que yo las atajé para que mejor platicásemos dellas despues de la -comida. Y agora diga la señora doña Mencía la suya. - -Dixo la señora doña Mencía: Señor, lo que yo dixe fué, que mejor -están los amadores estando malos que buenos, porque la dolencia de -los que aman es salud para la honra de sus damas, pues estando malos -sus servidores, muestran no estar sanos de favores, y estar los -galanes dolientes, desfavorecidos, es sanidad para ellos; pues no -andan atrevidos sino para bien servir y no enojar; que si estuviesen -sanos de bien tratados, andáran descuidados en el servicio de sus -damas, pensando que no pueden parescer mal, de cualquier manera que -sirvan, los que por buenos servicios han allegado á parescer bien y van -engañados; que los que se descuidan son los que se pierden. Y como -mi señor don Luis Vique tiene bien probado ser esto lo mejor, siendo -marido se trata conmigo como á servidor, y á quien tal hace, meresce -que nunca le contradiga su mujer. - -Dixo el Duque: Señora doña Mencía, no hay más que decir, sino dígalo el -señor don Luis Vique, su marido. - -Dixo don Luis Vique; Señora mujer, yo ensoñé, quando os era servidor, -que os habia de ser buen marido, porque siendo leal la dama cuando es -amiga, no puede ser desleal cuando es mujer, que si ántes de casar, -cuando ella manda, se dexa mandar de la razon, despues de casada no se -puede desmandar para dar pasion. Siempre vi en vuesa merced, cuando -os servia, lo que debe hacer la dama á su servidor cuando no merece -competidor, pues vió en mí que no lo merescia, ni por desleal para -seros traidor, ni por atrevido para mal serviros, ni por confiado para -prometerme, ni por descuidado para yo faltaros; que ni yo me confié -de meresceros, ni me desconfié para olvidaros. Y así la ventura os -hizo mia, pues vió que todo era vuestro, y con el modo que le gané la -voluntad, como á servidor, la quiero conservar como á marido, pues -vuesa merced se hizo amar como amiga, que habia de ser mi mujer. Que -las amigas que son buenas para mujeres, agradan mas que las mujeres que -son buenas para amigas. - -Dixo Joan Fernandez: Señora doña Mencía, por lo que vuesa merced ha -dicho, ha mostrado qu’el señor don Luis Vique, su marido, va tan -enfermo de vuestro amor como cuando os era servidor; y á mi parescer no -se vió Luis más sano. Díganos en qué está mal, si es dolor de quixal. - -Dixo don Francisco Fenollet: - - No puede ser mal de muelas, - Que sería gritador; - Más paresce mal de amor. - -Dixo don Diego Ladron: Más parece el mal del tordo. - -Dixo don Luis Milan: Más será el del gavilan, que, por gentileza, á la -mañana suelta la presa. - -Dixo la señora doña Mencía: Señores desamorados, como no teneis amor, -habeis burlado del mal de mi señor don Luis Vique; Don Francisco -Fenollet ha acertado, que deste mal fué oleado. - -Dixo don Luis Milan: Y cuán oleado, y áun batizado del agua del palo, -que mal frances fué su amor. - -Dixo don Francisco Fenollet: Ximeno, por su mal conoce el ajeno. - -Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, vos no quereis acabar de conoscer -ese milan; por él se dixo: El mal de milano, las alas quebradas y el -pico sano. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, pues quereis que tenga pico, -repico. Bien se os acuerda, cuando fuisteis dama de don Enéas Ladron, -que os sacó á danzar en el Real, estando en sarao la Reina, mi señora, -y su excelencia, y vos no le negastes vuestro cuerpo, que parescistes -la reina Dido, que iba danzando con su Enéas troyano, como vos con el -vuestro, que parescia Enéas gitano, que por parescernos vos tan feo -para dama como él para galan, le apodamos á Camafeo, y á vos á dama -fea. Pues fué el caso tan feo, que no hallamos con qué salvaros, sino -con Lope de Rueda, que lo quisistes contra-hacer por dar placer á costa -vuestra, como esta copla muestra: - - Bueno vais, señor don Joan, - Puesto estais en buena fama, - Y’os tenía por galan, - Y hanme dicho que sois dama. - Bien podeis cantar de hoy más - Aquella triste sonada - De Dido, la desdichada: - Enéas, pues que te vas - Y me dejas tan burlada. - - -RESPUESTA DE JOAN FRNANDEZ. - - Cantó l’alba la perdiz, - Más le valiera dormir, - Pues danzastes con Betriz - Para darnos que reir. - Gilot lo supo despues - Que con su Betriz danzastes, - Pues de su casa llevastes - Á la vuestra el mal frances, - Que á don Francisco pegastes. - -Don Francisco los departió y dixo: - - Tené al Rey, no más burlar, - Que ya dais mucha ocasion, - Como á don Diego Ladron - Quando os quiso espabilar. - No paseis más adelante, - Y de mal frances no hablemos; - Enviémoslo á Alicante, - Que lo embarquen á Levante, - Que los tres harto tenemos. - -Dixo el Duque: Yo quiero poner en medio, para departir como maestro de -esgrima, la vara, y es del palo del canónigo Ester. - -Dixo el Canónigo: Señor, un dia me diréu lo canonge boix, puix me habeu -fet de palo. - -Dixo el Duque: Canónigo, por mi vida, no haya más, pues no sois para -ménos; y diga la señora doña Castellana Belvis la razon que en la caza -le dixe que la dexase para agora. - -Respondió la señora doña Castellana: Vuestra Excelencia manda que diga -lo que no querrian oir los malos maridos. Yo dixe, quando don Pedro, -mi señor, me presentó el ciervo con los cantores, que para conoscer si -estuvieron enamorados de véras los amadores, ántes de casar, que siendo -casados, siempre han de venir delante sus mujeres, como á servidores, -para ser buenos maridos, con mucho deseo á beber de la fuente del deseo -de su mujer; porque en perderse los deseos, reinan los menosprecios. Y -por esto las menospreciadas son las mal casadas. - - Y hombres menospreciadores - Siempre saben á traidores, - Y desleales, - Abren puerta para males. - -Vengan pues con el deseo que viene el ciervo herido al agua, y creerá -la mujer que su marido no se dice don Olvido, como en este cuento -oirán. Una señora amiga mia, siendo mal casada, siempre nombraba á -su marido don Olvido, y él le puso nombre á ella doña Olvidada. -Hiciéronles esta cancion: - - Si quereis saber quién son - Don Olvido y doña Olvidada, - Mal marido y mal casada. - -El Duque se rió de buena gana y dixo: Señora doña Castellana, atapado -nos ha las bocas, aunque no para reir, que no hay más que decir. -Caballeros, sirvamos á nuestras mujeres como amigos, y ellas servirnos -han como á mujeres. - -Dixo Joan Fernandez: Señor, vuestra Excelencia da unos consejos que -saben á conejos casolanos, que son mal sanos; gran trabajo es hacer -el siervo para ser señor, por esto rehusó de casar un sabio que en -este cuento diré. El Petrarca, siendo canónigo de Padua, dispensaba -el Papa que casase con madona Laura, por quien él mostró estar tan -enamorado della, como en sus Triunfos y sus sonetos se ve, y consentia -que viviese con sus rentas eclesiásticas si se casaba, porque no -escandalizase con amor temporal á su hábito eclesiástico; y él, no -queriendo casar, respondió al Papa: No quiero trocar los placeres del -amiga por los enojos de la mujer. - -Dixo doña Hierónima, mujer de Joan Fernandez: Senyores, quin preycador -de bulles falses es mont marit; non prengau ninguna, que totes les que -ell preyca porten al infern. - -Respondióle su marido: Mujer, engañada vais, que poco há me aparesció -una mujer que murió de amores de su marido, y díxome que era salvada -por haber tomado una bulla que yo preyco, y es, que ninguna mujer se -puede salvar si no muere de amores de su marido. - -Dixo doña Hierónima, su mujer: - - De tal marit com vos, - ¿Qui pot morir de amors? - Que jaus diuen Joan farcer, - Puix farçes feu de la muller. - -La Reina rió mucho y dixo: Doña Hierónima, siempre querria que -hablásedes en valenciano, que en vuestra boca es gracioso; las dos -podemos cantar: - - Mal me quieren mis comadres, - Porque les digo las verdades. - -Y diga, Gilot, ¿quién son las comadres? - -Dixo Gilot: Senyora, puix vostra altesa ho mana, yo diré qui son les -comares ab est cuento. En lo carrer de la Nau dos dones eren grans -amigues per ser enemigues de sos marits, baralléuenlos cada dia, y -ells deyen: Vosastres no sou dones, sino homens; y elles responien: -Homens som, puix vosastres sou dones no fentnos parir, y posárenlos -nom, les comares. Nou dich perque sa Excellencia y Joan Ferrandiz ó -siem en cara que may han fet parir á ses mullers. - -Dixo Joan Fernandez: Gilot, ¿tú no sabes que á su Excelencia y á mí -nos han parido dos mujeres? Que este mal de ser estériles no está en -nosotros, sino en las rabiosas, - - Que por maravilla paren - Las que rabias conciben, - Pues que matan y no viven, - -segun dice la regla de medicina. - -Dixo doña Hierónima, su mujer: Senyora, ¿qui li par á vostra altesa de -mont marit? ¿Quin metge y buller que es? ab bulles falses que preica, -diu que posa dones en parais, y ab regles fingides de medisina nos -infama que som rabioses, y per ço no parim. No sería mal acusarlo, -que l’atre dia tragueren á la scala un buller falsari y un metge no -doctorat. - -Dixo la Reina: Doña Hierónima, por adúltero meresceria más ser sacado á -la vergüenza, pues tiene tan poca que nos dice cara á cara que les han -parido dos mujeres. - -Dixo el Duque: ¿Vuestra alteza sabe lo que me ha dicho al oido Joan -Fernandez? díxome: Mire qué primor diré, que diciendo una gran mentira -que nos han parido dos mujeres, diré una gran verdad; que dos mujeres, -que son nuestras madres, nos han parido. - -Dixo la Reina: Eso teneis los hombres engañadores, que de las verdades -haceis mentiras y de las mentiras verdades. Mudemos de nuevas, que en -casos hay que es bien mudar para desenojar. Dixo don Miguel Fernandez: -Si como dixo vuesa alteza mudemos de nuevas, dixera mudemos de -costumbres, las mujeres no serian tan rabiosas, y los maridos serian -más caseros, y mi mujer y yo terniamos mejor vida, porque siempre le -digo: Mujer, mudemos de nuevas; y ella me responde: Marido, mudavos de -costumbres; yo le respondo: Mujer, vos de condicion. - -Y la señora doña Ana, su mujer, le dixo: Dexad vos la que habeis tomado -de vuestro hermano Joan Fernandez, yo dexaré la que tengo de la señora -doña Hierónima, su mujer, pues las dos más tenemos los maridos mozeros -que dameros por tener gustos bajos, que no son sino de cortesanos de -rameras cortesanas, bien mereceis el nombre que os han puesto las -damas, que en veros dicen: Hé aquí los viejos mozos, y dicen bien, pues -sois viejos para vuestras mujeres, y mozos para las mozas de vuestra -casa, que siempre andais á caza dellas, que peor es que de moxcas. - -Tomó la mano don Berenguer, y dixo: Señora mujer, pues á decir -condiciones de casados va, yo diré la vuestra y la mia, y su alteza -séanos juez cuál de las dos es mejor; yo le digo á doña Leonor, mi -mujer, cantando por casa: - - Tus ojos, Leonor, - Mis enemigos son; - -y ella me responde con este otro cantar: - - Quitad el caballero - Los ojos de mí, - No mireis ansí. - -Dixo la señora doña Leonor á la Reina: Pues vuestra alteza es nuestro -juez, dígame si tengo razon de mirar de mal ojo á marido que viene -fuera casa tomado de mala vista, que todo el año tenemos los dos mal -de ojos, él de perderme de vista, yo de buscalle con la mia, que -sombra está de asombrado de bajos amores, pues siguiéndole me huye, y -huyéndole me sigue como sombra; que ya le pueden decir lo que dicen las -damas á don Francisco Fenollet, que vuestra alteza lo debria saber de -don Luis Milan por un cuento donoso que dél me contó. - -Dixo la Reina que lo contase. - -Don Luis Milan respondió: Que no convenia decir cuento tan bajo delante -su alteza. - -Dixo don Francisco: Si lo decis, yo diré otro de vos, mucho peor. - -Yo le respondí: Porque vea su alteza quál corrió lança más baja de vos -ó yo, quiero decille; sepa vuestra alteza que el cuento es éste: Yo -visité á don Francisco, que estaba mal de unos amores bajos, que yo se -lo conoscí por este villancico que me dixo: - - Herediano es el mi amor, - Herediano es - Quien me le hizo aragonés. - -Y contóme que tenía amores con una hermosa cortesana aragonesa, que -se decia Herediana; y pensando estar sólo en esta baja que danzaba, -supo que un mercader ginoves, nombrado micer Maltevollo, tenía amores -con ella, y don Francisco quísola dejar y no pudo de muy herediano. -Quedó don Francisco con este concierto que Herediana no diese más de -un hora al dia á Maltevollo, y si más se detenia y no se queria ir de -casa, salia don Francisco amortajado con una mortaja de tela negra -diciendo: Guarda la sombra, guarda la sombra; y Herediana decia: Ios, -ios, Maltevollo, que ya viene la sombra de mi padre del otro mundo, -que me quiere matar porque sea buena; y no queriendo irse Maltevollo, -por comer una buena cena que se habia hecho traer, salió otra vez la -sombra diciendo: Vate, Maltevollo; y él decia: Prima vollo manjar. Y él -que no, y el otro que sí, y abrazáronse los dos y rodaron la escalera -abaxo. Maltevollo huyó con la cabeza quebrada, y don Francisco cerró -la puerta y comióse la cena de Maltevollo; y quedó desta caida cojo de -reputacion, y por esto le dicen las damas don Francisco Sombra, que -sombra es quien de baxos amores se asombra. - -Don Francisco dixo: Pues nos habeis resfriado con mi cuento, yo -escallentaré con el vuestro de risa. Bien se os acuerda que estando vos -enamorado de una criada de una dama que serviades, en pago desta baja -traicion burlaban de vos desta manera: La señora hacia con su criada -que os hiciese estar en un árbol de su huerta haciendo el mochuelo -toda la noche, porque no fuésedes descubierto, esperando que la criada -os diese entrada, y cuando hubieron muchas noches burlado de vos, una -noche que su marido de la señora era fuera Valencia, subieron ella y su -criada al terrado, y decian: - - Mal canta este mochuelo, - Matémosle; - -y vos deciades: - - No tireis piedras, - Que yo cantaré bien. - -Y ellas decian: ¿Qué, los mochuelos hablan? vos algun ladron debeis -ser; respondíades vos: No soy sino mochuelo de amores; y ellas á tirar -piedras y vos hacer el mochuelo, hasta que os derribaron del árbol -abajo, y fuístesos apedreado como el gallo de Carnestoliendas. - - Que peor es que mochuelo - Quien sirve la señora, - Y pára en ser mozero. - -El chiste que hicistes sobre esto quiero decir, pues tan bueno es para -contar como para hacer reir, y es éste: - - Quéjome de una dama - D’ella á ella. - Que no puedo estar sin vella - Y no la veo. - Vengo yo d’este deseo - Á llorar. - Miedo tengo de cegar, - Mejor sería. - Pues no veo á quien querria, - Que sois vos. - Alabado sea Dios, - Que os crió, - Para que cegase yo, - Que ya lo’stoy. - Pues no veo por do voy - Á las gentes. - Diciendo van entre dientes, - Hélo, hélo. - Vuelto se nos ha mochuelo, - Que tal sería. - Cierto no ve de dia - Y va mirando. - Vémosle estropezando - En sus amigos. - Señales son y testigos - De su muerte. - Dícenme: muy mala suerte - Habeis tenido. - Yo les digo: no ha sido - Sino buena; - Que no ver no me da pena, - Pues no veo - Á la que más ver deseo, - Que’s mi dama. - Dícenme si me defama, - Yo les digo: - Las obras son el testigo - Del amor. - ¿Veisme ciego amador - Y burlais? - Plega á Dios que os veais - Como yo. - Mas no de quien me cegó. - -Dixo la señora doña Violante Mascó: - - Dios lo guarde á mi marido - De mochuelo, - Que no lo está de ser mozero. - -Respondió don Luis Margarit, su marido: - - Guardado estoy de mozero, - Pero no de ser mochuelo. - -Dixo la señora doña Mencía: No temo yo de mi marido que se me haga -mochuelo ni mozero desvergonzado viéndose tan bien casado; que cantando -va por casa: - - Soy mozo y vergonzoso, - Soy mozo. - -Respondió don Luis Vique, su marido: - - Quien de vos se vió mochuelo, - ¿Cómo puede ser mozero? - -Dixo doña Castellana Belvis: - - Como gavilan en mano, - Tan leal fué mi mochuelo. - Que jamas le vi mozero. - -Dixo don Pedro Mascó, su marido: Señora mujer, quien no asegura no -prende. - -La señora doña Ana Mercader dixo: - - Claro se deja entender, - Que no fiemos de maridos - Que aseguran por prender. - -Respondió don Miguel Fernandez, su marido: - - No me entiendo yo en esto, - Que jamas os fuí travieso. - -Dixo Joan Fernandez: Nunca son creidos los que tienen sus mujeres por -maridos. - -Respondió la señora doña Hierónima, su mujer: ¿Cómo os va de calor? que -de frio no digo nada. - -Dixo don Diego Ladron: Señora doña Hierónima, habiendo salido el señor -Joan Fernandez y vuesa merced una primavera de amor, ni él puede tener -frio ni vuestra merced calor. - -Dixo la señora doña María, su mujer: Piénsase el ladron que todos son -de su condicion. - -Dixo la señora doña Isabel Ferrer: - - Señora hermana, - No correis carrera vana, - Que ladron tengo yo el mio, - Que mi prima no le fio. - -Respondió don Baltasar Mercader, su marido: Si mal es de quien no deben -confiar, peor es de quien se debe no fiar. - -Dixo don Berenguer Aguilar: nunca pudo engordar mi mujer de no fiar. - -Respondió la señora doña Leonor: - - Mi señor don Berenguer, - De engordar mucho el marido - Enflaquece la mujer. - -El Duque y la Reina se holgaron mucho destas cortesanías destos -caballeros y damas, y dixo: Bien sería que don Luis Milan pusiese por -obra el Cortesano que le mandaron las damas que hiciese; yo respondí: -Si vuestra Excellencia me avisa diciendo las partes que ha de tener el -Cortesano, - - Yo sabré hacer lo que no sabria, - Que del Rey se ha de tomar cortesanía. - -Dixo el Duque: Yo diré mi parescer y esos caballeros digan el suyo: - - Que en las cosas de gran sér, - El Rey con los caballeros - Tiene muy buen parescer. - - -REGLAS DEL CORTESANO. - -Comenzó el Duque y dixo: Á mí me paresce que el Cortesano ha de tener -estas reglas: saber hablar y callar donde es menester, que no en todos -tiempos ni en todo lugar ni á toda persona es bien hablar, sino en su -caso y lugar; que si se habla en tiempos que pueden causar algun mal, -mejor es callar; ni ménos se ha de hablar en el lugar que se debe tener -silencio, que ha de ser en la casa de Dios, cuando se ha de rezar ó -tener atencion á los oficios que se dicen, y asimesmo en los lugares y -casas reales estando delante del Rey, por la fidelidad y acato que se -le debe, sino cuando él lo manda, ó hay ocasion ó interroga que delante -dél se hable; ni ménos se debe hablar á la persona qu’es prohibido, -como escomulgado con participantes, por no menospreciar la Iglesia -de Dios que lo manda; ni con hereje ni moro, sino por necesidad ó -conversion dellos, y en este caso es bueno ser amigo del amigo, qu’es -Dios, y enemigo de su enemigo, ni en lo temporal nadie debe ser amigo -de su enemigo para encender fuego en lugar de matalle, y lo demas diga -quien quisiere. - -Dixo don Diego Ladron: Pues vuestra Excelencia lo manda, digo, que el -Cortesano no debria hablar sino de aquello que él sabe, pues qualquier -que habla lo que no comprende, descubre lo que no entiende. Ni ménos -debe hacer lo que ignora ó lo que no puede, que muestra saber poco, y -poder ménos quien mal se atreve. - -Dixo Juan Fernandez: Yo diria que el Cortesano debe hablar siempre á -buen propósito, que apénas hay cosa mal dicha á buen propósito ni bien -hablada fuera dél, hora sea moviendo conversacion, ó respondiendo á -quien la mueve, pues sería conversacion despropositada, como si se -hablase de alegría en tiempo de tristeza, si ya no se hiciese para -alegrar á uno que se holgase lo sanase de triste un alegre donoso. - -Dixo don Francisco Fenollet: Yo digo que el Cortesano siempre debe -estar en lo que hace y dice, por no parescer descuidado, como en este -cuento diré: Iban camino dos caminantes, y pasando por un pajar dixo -el uno: ¡oh qué buena paja es ésta! y de allí á una hora respondió el -otro: para albardas. Esta paja se les podria dar á comer á los que no -están en lo que están, ni traen cuenta con quien les habla, que no se -ha de responder tarde para luégo, ni luégo para tarde. Otros hay que -no están en lo que hacen, como hacia un justador portugues que nunca -engozaba la lanza sino cuando su contrario lo habia encontrado, y decia -que se le hacia gran traicion de encontralle ántes que él engozase; -quiso ser juzgado, y el Rey de Portugal, que era el juez, juzgó y dixo: - - Descuidado justador, - Nan juste mais en amor. - -Dixo don Luis Milan: El Cortesano ha de ser padre de la verdad, hijo -del modo, hermano de la crianza, pariente de la gravedad, varon con -ley, amigo de limpieza y enemigo de pesadumbre; y por mostrar cómo lo -entiendo, digo, que debe ser tan verdadero como el padre á sus hijos, -tratando mucha verdad con ellos para que sean verdaderos, mostrando -amor y correccion donde se debe, que en casos hay que si mostrase -voluntad sería tenido en poco; y porque no lo sea, no le han de ver la -cara para ser temido, sino obras para ser amado, que no debe causar -menosprecio quien ha de ser respetado; y en todo lo que ha de tratar -verdad ha de ser muy verdadero, sino cuando va de burlas placentero. - -Tambien ha de ser hijo del modo por lo que diré: Un filósofo, haciendo -vida en un desierto, vió una muy hermosa ninfa y demandóle quién era, -y ella le respondió: Soy la Justicia; dixo el filósofo: ¿De dónde -veniste? respondió: Vine del cielo; prosiguió el filósofo diciendo: -¿Por qué vas por desiertos? dixo la Justicia: Porque donde yo reinaba -han muerto mi padre, que do el modo se pierde, justicia no reina. Por -donde se ve que el modo es padre de la justicia y del Cortesano, que, -para ser justo y llegado á razon, ha de ser su hijo y de su condicion. - -Tambien ha de ser hermano de la crianza, como en este cuento mostraré: -Topáronse cazando dos cazadores, muy lindos hombres; dixo el uno al -otro: Tan bien me paresces, que yo querria saber tu nombre y de qué -vives. Respondióle: Á mí me dicen don Venturoso, y vivo de cazar lo que -desdichados no alcanzan; yo tambien querria saber lo mesmo de tí. Dixo -el otro: Á mí me nombran don Bien-criado, y vivo de cazar lo que mal -criados pierden; el Cortesano debe ser el uno que es don Bien-criado y -cazará siempre lo que mal criados vienen muchas veces á perder, que es -el cielo y la tierra; y puede ser el otro que es don Venturoso, porque -el cielo da la ventura á quien trabaja de ganalle con bondades y no -parencerias, como debe ser la crianza, que no ha de ser fingida para -engañar, sino verdadera para contentar. - -Tambien ha de ser pariente de la gravedad, como en este cuento diré: Un -caballero de muy gran presencia y gravedad topó con una reina, de gran -hermosura y auctoridad, que se paseaba sola por una deleitosa floresta, -y díxole: Señora, ¿quién sois, que tanto contentais á quien os mira? -respondióle: Yo soy la Reina de la gravedad; dixo el caballero: ¿Y por -qué vais sola? respondió ella: Más vale soledad que mala compañía, que -la gravedad ha de ir acompañada de virtudes y sola de vicios. - -Tambien ha de ser varon con ley, como dixo un valeroso caballero -castellano, en la guerra de Granada, nombrado don Manuel de Leon, que -siendo muy amado, por su gran valentía, de un moro no ménos valiente -que él, que se decia Muza, que fué cativado en una escaramuza, y -trabajando el rey don Fernando y la reina doña Isabel que se hiciese -cristiano, viéndose muy importunado, dixo: Yo no haré sino lo que me -aconsejáre don Manuel Leon, mi gran amigo. Fué á hablalle por mandado -de los reyes y díxole: Muça, si tú te pasas á nuestra ley y de corazon -no fueres della, ni serás de la tuya ni de la nuestra, y quedarás -hombre sin ley; no dexes de serlo, que no debe estar sin ley un momento -el corazon para ser todo varon. Muy bien mostró este caballero tener lo -que aconsejaba; pues hallándose en Roma, asaltado de malhechores una -noche, hizo tan maravillosas cosas en armas, que siendo los contrarios -muchos, los hizo pocos, venciendo á todos, huyendo de su gran corazon; -y viendo esta hazaña un romano, dixo á su mujer lo que don Manuel de -Leon habia hecho, y ella, enamorada de su gran valor, fuese á él y -contóle lo que su marido le habia dicho, ofresciéndose para cumplir su -voluntad si della se queria servir. A esto respondió él: Ios, señora, -que muy mala obra haria yo á quien me la hizo tan buena, que fué -vuestro marido; que jamas está sin ley l’agradescido. - -Tambien ha de ser el Cortesano enemigo de pesadumbre, - - Que si fuere pesadilla - No le cumple ir en Castilla - Ni en córte de Portugal; - -que á pesados hacen mal y burlan dellos. Sepan más - - Que’l buen galan, - Sus vestidos y ademan - Han de ser buenas razones, - Honestas calzas y jubones, - Capas y sayos. - Que si visten - Como mayos - De colores, - -ha de ser - - En justas y cañas, - Por amores. - -Y al usado, honesto y limpio y adobado de buenos guantes adobados, -porque no den mala olor, de cuero de mal servidor: - - Que no debe mal oler - El vestido cortesano - Porque no le den de mano - -camisas y pañizuelos limpios y de buen olor - - Y si fuese servidor, - En la gorra una invincion, - Que el otro monerías son. - -Tambien debe tener el Cortesano buen estilo de hablar. - - Que á los muy malos vocablos - Gasta bocas digo yo, - Que bocajes engendró. - -Y si viene á burlar en conversacion, jugar del vocablo da buen son - - Á los muy buenos oidos, - Que nunca serán reidos - Y podrán hacer reir. - -Que agudeza muy graciosa, apénas es enojosa, como dixo un cortesano á -otro de amor mal sano: - - Por demas sois en la gala. - -Dixo el otro: - - Mas no Pedro por demas, - Como vos en una sala. - -Y algunas veces en burlar: - - Prosa y verso debe hablar. - Y debaxo esta alegría, - No calle filosofía. - Muy de véras, - Que las burlas hacen véras. - -Tambien ha de ser amigo de limpieza el Cortesano, como nos muestra -aquel animal nombrado herminio, que por no caer en el lodo que los -caçadores le ponen para caçalle, se dexa tomar. Con más razon debe ser -limpio el Cortesano, siendo herminio de damas por ir mucho entr’ellas: -lo que no son dos medio galanes nuestros amigos. Que no son de los -cumplidos los que en bajos aposentos hacen nidos. - -Dixo don Diego Ladron: Ya sé por quién preguntais. - -Dixo Joan Fernandez: Por Herediano decis. - -Dixo don Francisco Fenollet: No lo dice sino por su mochuelo. - -Dixo el Duque: No he visto tan grandes véras parar en tan buenas -burlas; volvamos á Valencia, que yo daré mucho de mí si dan de sí las -damas y caballeros que aquí están para que nazca este Cortesano, que -no le faltarán comadres y compadres en esta compañía cortesana, y -batizarle ha el canónigo Ester y póngale nombre luégo. - -Senyor, yo so content, y de ara li pose nom el Pico, puix piccará mes -que una picaraza. - -Respondió don Luis Milan: - - Armad vuestra giba - Porque no reciba. - -Dixo Joan Fernandez: - - Yo la armaré - Con lo que sé. - -Dixo el canónigo: - - Armaula ab vostra muller - Y picau tots á plaer, - Que molt poch y fareu mella - Ab tal rodella. - Y restau pera corps - Picadors, - Que buitrera sou de mors. - -Y dió de espuelas á su cuartago, y á más correr de corrido se fué -diciendo: Als corps, als corps. Y los pajes tras él gritando al -tartugote, canónigo giba, mendrugo Ster, y así se fué, y nosotros tras -él finados de risa hasta llegar á Valencia, y determinóse en el camino -que los cuatro á quien el Duque dió cargo que traigamos la córte en -peso, fuésemos nombrados desta manera: - - Que don Diego Ladron se nombrase Diego - en él; y don Francisco Fenollet, Francisconio; - y Joan Fernandez, Joanin; - y don Luis Milan, Milanteo, - como nos verán nombrados - en las pláticas que pasarémos - en esta córte, - y aquí se acaba - la primera - jornada. - - - - -[Illustration] - - - - -JORNADA SEGUNDA. - - -_Y en ella verán que los caballeros de los nombres mudados no quisieron -dexar los suyos, que no se debe dexar nombre de buen renombre._ - -_La conversacion della será declarar al principio debaxo jocosidad el -presente_ - - -SONETO. - - Con alta voz yo cantaré llorando, - Pues es llorar cantar penalidades, - Á fin de bien diré muchas verdades, - Que muchos van por esto sospirando. - Mi fin será que vayan escuchando - Para mostrar las fieras crueldades, - Qu’el dios de amor, por campos y ciudades, - Á sombras va con sombras espantando. - ¿Sabeis quién es el dios d’amor nombrado? - Tené por fe qu’es nuestro mal deseo, - Por desear desvergonzadamente; - Desnudo va quien es desvergonzado, - No le creais, que no es Dios ni lo creo, - Que lo qu’es Dios no reina malamente. - -Dice Joan Fernandez: Don Luis Milan, vos decis en el presente soneto -vuestro estos versos que dicen: - - Con alta voz yo cantaré llorando, - Pues es llorar cantar penalidades. - -Maravillado estoy de vos, que nos quereis dar á entender que se pueda -cantar llorando; acompaña-muertos debeis ser, que paresce que lloran -cantando, y queréisnos cantar á muertos entre vivos. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, no os debeis maravillar de -lo que puede ser, que cantar versos de penalidades es llorar cantando; -bien sé que vos lo sabeis mejor que yo, pues sois llorador y cantador -en amores, que de vuestra dama he sabido que una noche os tomó por -mochuelo, que fuera mejor por mozuelo, para parescelle bien vuestro -canto, que por no sello le parecistes mal; sino, dígalo vuestro amigo -don Francisco Fenollet, que se entiende de cantos de mochuelos, si -lo pareceis; pues de aborrecido de las damas, por ser más mocero que -damero, pareceis que llorais cantando. - -Dixo don Francisco Fenollet: Señor don Luis Milan, jugador debeis ser -de axedrez, que dais jaque á uno y mate á otro; á Joan Fernandez -dixistes mochuelo, y á mí que me entiendo de cantos de mochuelos; pues -sabed que cantan por vos este cantar: - - Pajarero sois d’amor, - Mi señor, - Pajarero sois d’amor. - -Sino, dígalo si lo pareceis don Diego Ladron, pues sois de su condicion. - -Dixo don Diego Ladron: Señor don Francisco, vos dixistes á don Luis -Milan que debia ser jugador de ajedrez, y vos lo sois de espada de -dos manos, pues con tanto osar acometeis á dos, diciendo que don Luis -y yo somos pajareros en amores, y nuestros pájaros, respondiendo por -nosotros, dicen de vos cantando: - - Engañado andais sirviendo, - Nuestro amigo, - Que en amor sois papahigo. - -Callad y callemos, que sendas no tenemos, y Joan Fernandez pida á don -Luis Milan que nos acabe á declarar su soneto. - -Dixo Joan Fernandez: Señor don Luis, pues sois colmena de miel, acabad -de darnos á comer della sin abejas, que hasta agora no la habemos -gustado sin ellas; pues nos han picado vuestros motes, que todo lo -tenemos por bien empleado porque acabeis el dulce panal de vuestro -soneto. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, y’os agradezco, pues no me -habeis dicho colmenero, que vuestra lengua lo queria decir y vuestro -seso no lo sufrió, por ser tan sabido como donoso; pues en vos se ve -cuanto bien paresce este dicho: - - Primero debe venir - Al seso que no á la boca - La palabra, pues nos toca - Para dar muerte ó vivir. - -Y pues me hicistes colmena, y’os haré della el colmenero, qué á la -miel me supo el beso, y acabaré de dar á comer el panal de mi soneto, -que, por ser á causa vuestra, será de miel; y pues sois traga-versos, -empezad á comer estos dos, que dicen ansí: - - Á fin de bien diré muchas verdades, - Que muchos van por esto sospirando. - -Quiero decir que yo diré las verdades á los penados amadores para que -sepan guardarse de las mentiras que se dan á entender, confiándose -mucho para seguir lo que les hace sospirar, como á Joan Fernandez cada -dia le sigue, que se confia merescer en amores tanto, como desmerece -en dexarse engañar de una tercera, que le da á entender ser verdades -las mentiras que le dice para engañarle, y no la quiere creer de las -verdades para desengañarle, como oiréis en este cuento que os diré: -Una tercera de Joan Fernandez emprendió de metelle en casa, diciéndole -que su señora lo sabía, y no era verdad, y encerrólo en un gallinero -dándole á entender que era el más seguro lugar para no ser descubierto, -y que cantase alguna vez haciendo el gallo, que su señora subiria á -esta señal; y como él un dia cantase, la señora dixo: ¿De dónde nos ha -venido este gallo que nos canta en casa? y la criada le respondió: No -lo sé, suba vuestra merced arriba y vello ha; y como las dos subiesen y -la señora viese á Joan Fernandez en el gallinero, díxole: ¿Quién sois -vos que estais ahí? respondióle: Señora, soy el gallo de la pasion; y -la señora se fué riendo y él se quedó hasta la noche, que la criada lo -echó de allí, lleno de piojos de gallinas. - -Dixo Joan Fernandez: Pues vos habeis dicho un cuento de mí, yo diré -un otro de vos, y es éste: Sepan que don Luis Milan se halló en una -huerta pasada media noche, y era en una casa fuera de la ciudad donde -él hacia entradas y salidas siguiendo sus aventuras en amores, y, como -quisiese salir, halló la puerta falsa cerrada, y el hortelano tan -borracho que nunca le pudo despertar. Fuéle forzado aguardar hasta la -mañana, y al gran ladrar que un perro de la huerta hacia, el señor de -casa con dos criados salió á ver por qué ladraba el perro. Y don Luis -Milan, que los vió venir en punto de guerra, subióse en una higuera por -no ser conoscido, y con un arcabuz que traia, amenazábales de arriba, -diciendo: Guarda el arcabuz, y ellos decian: ¿Quién sois, quién sois? y -él díxoles: Higo soy, higo soy. Y ellos, finados de risa, abrieron la -puerta y él salió corriendo y ellos dándole grita, al higo, al higo, y -así se salvó por donoso, haciéndose higo, como yo en el gallinero gallo. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, si quereis trocar, yo me -comeré vuestro gallo y vos comeos mi higo con el cuarteto de miel que -os daré, que son estos cuatro versos del soneto: - - Mi fin será que vayan escuchando - Para mostrar las fieras crueldades, - Qu’el dios d’amor, por campos y ciudades, - Á sombras va con sombras espantando. - -Digo que mi fin es avisar que vayan escuchando los que están ó podrian -estar enamorados, para saber las fieras crueldades que el dios de amor -hace por campos y ciudades, desde el mayor hasta el menor, espantando -con sombras que son todas sus cosas, á sombras que no son hombres, como -le ha seguido á don Francisco, que sabiendo que’l dios de amor no tiene -poder si no se lo da el amada para enamorar á su amador, ó el amador -para enamorar á su amada, siendo tan sabido, no se ha podido guardar -destas armas de Cupido, que sombras son para quien resistirle puede, y -el que se deja vencer dél es más sombra que hombre; digámosle, pues, -don Francisco sombra; aparéjese don Diego Ladron á comer la postre de -mi soneto, que son estos seis versos, nombrados tercetos: - - ¿Sabeis quién es el dios d’amor nombrado? - Tené por fe qu’es nuestro mal deseo, - Por desear desvergonzadamente. - Desnudo va quien es desvergonzado, - No le creais, que no es Dios ni lo creo, - Que lo qu’es Dios no reina malamente. - - -DECLARACION DE LOS DICHOS VERSOS. - -Con gran curiosidad he sacado en limpio quién podia ser este Cupido, -nombrado dios de amor de la mentira, y pintado, como le veis, de -la verdad, y hallaréis que en los enamorados viciosos es nuestro -deseo que, por desear desvergonzadamente, le pintan desnudo como á -desvergonzado y ciego, pues lo son todas sus cosas, y con armas para -hacer mal, pues siempre lo hace, que cuanto más da placer, no está sin -dar pesar; nómbranle aquello que él no es, pues lo que es Dios no reina -malamente, para que don Diego Ladron crea en lo que es Dios, y no en -quien no lo puede ser, como de muy enamorado, le tomé un dia por el -mismo dios de amor. - -Dijo don Diego Ladron: Nunca he visto buena postre y mal provecho -sino agora, habeisme convidado á tercetos y hanme sabido á motes, ni -los unos ni los otros me han parescido mal por ser vos el convidador; -pagar os quiero esta comida con este cuento que oiréis: El almirante -de Castilla convidó á unos portugueses, y fueron servidos de truhanes -á la mesa porque les diesen de motes, y dióles por comida no más de -ruiseñores, que son aves de poca carne y mucho cantar; y como ellos -estuviesen muertos de hambre y hartos de risa por haber comido poco y -reido mucho, con los truhanes, dixeron: Señor Almirante, mais manjares -é ménos donaires. Don Luis Milan, yo no he dicho esto sino porque nos -deis más sonetos y ménos motes, aunque todo es tan bueno que por vos -se puede decir: Cada cosa en su lugar, imposible es enojar. - -Dixo don Luis Milan: Responder os quiero con otro cuento, y es éste: -Un señor tenía un barbero en su casa, y era tan loco, que siempre -queria hacer el donoso, y tan importuno, que jamas se apartaba de -su señor quebrándole la cabeza de mucho hablar; tanto, que de sus -locuras adolesció de dolores de cabeza que tenía muy á menudo, y para -sanalle, untábale la cabeza en tomalle el dolor, y en lugar de sanar, -más adolescia. Cayó en la cuenta su señor que su barbero le habia -adolescido, y díxole: Véte de mi casa, que yo no sé que sepas hacer -otra cosa sino quebrarme la cabeça y untarme los cascos; que ni sabios -verbosos ni ignorantes graciosos. - -Dixo don Francisco Fenollet: Don Luis Milan, pues don Diego Ladron os -quebró la cabeza con su cuento, y vos os habeis bien pagado con el -vuestro, untalde los cascos con otro soneto y quedarémos de las burlas -en paz, con tan buenas véras como vos nos dais. - -Respondió don Luis Milan: Soy contento si no salle algun cuento fuera -de tiempo, que los cuentos, para nunca enojar, han de ser en su lugar. - -Aseguralde y salir ha; y respondieron: Él se asegura tanto como está -seguro de no parescer mal, y con esta seguridad, el soneto salió -diciendo: - - De mí dirán aquel refran muy cierto: - Quien no’s á sí, ¿á quién podrá ser bueno? - Escarmentad por bien en mal ajeno, - Y no burleis de quien muchos ha muerto. - No sea, pues, mi prédica en desierto, - Que mal amor peor es que veneno, - Pues deste mal á mí mismo condeno - Por despertar á quien no va despierto. - Ya veis que fué d’aquel tan gran maestro - Del griego rey, Alexandre nombrado, - Que fué d’amor de su mujer vencido. - Della se vió con freno ir de diestro, - Y respondió: Deste gran rey burlado, - ¿Qué harás tú, si yo no me he valido? - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, lo que en vos sobra, en nosotros -falta para alabaros; mucho debeis á Dios, merescimiento habréis de -amprar á toda la letanía de los santos para pagar tan gran deuda, como -debeis á quien os crió, porque vos avisais muy avisadamente en vuestro -soneto á todos que escarmienten en mal ajeno mirando el vuestro, y no -desperdicien lo bueno que vos aconsejais y el mal que Cupido puede -hacer, trayendo por exemplo lo que le siguió al gran Aristotil con la -mujer del rey Alexandre, su discípulo, que en este cuento oirán: - -El príncipe de los filósofos, nombrado Aristotil, siendo maestro -del rey Alexandre, se enamoró de la mujer de su discípulo, y de muy -enamorado se desvergonzó á pedille lo que no debia, y ella, burlando -dél, le otorgó lo que no debiera, diciéndole: Aristotil, yo soy -contenta de hacer cuanto me pides, si tú te dejas enfrenar y ensillar -de mi mano en secreto, sólo para que yo tenga contento de mí, que pudo -mi hermosura vencer á tu gran saber; y teniéndole encerrado de la -manera que habeis oido, como á bestia, hizo venir á su marido Alexandre -para que viese á su maestro; y muy espantado de velle como estaba, -le dixo: ¡Oh Aristotil! tú, que me avisabas con todo tu saber que me -guardase de ser vencido y sojuzgado de mujer, ¿te has dexado vencer? -Respondióle como á sabio, aunque estaba como bestia: ¡Oh Alexandre! -agora te debes más guardar viendo que yo no me pude defender, ¿qué -harás tú si no te guardas? que á mí me han traido en lo que estó. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, gracias os hago, pues -habeis declarado mejor que yo supiera declarar mi soneto; si vos me -emprestais vuestra lengua, que tanto bien sabe alabar burlando, y’os -emprestaré mis manos para que tañendo desenojeis lo que me habeis -enojado burlando de mí con tanto alabarme cara á cara, que de corrido -estoy para correr á pedir socorro á don Diego Ladron, que responda -por mí y me vengue de vos, como hizo un portugues en este cuento que -os contaré: Vino á Castilla un portugues, y dixo que era venido para -vender donaires á castellanos, y viniendo un castellano á mercalle -un donaire, el portugues le dixo: Castelau, ¿cuánto m’habeis de dar -que heu vos faça donoso? y respondió el castellano: Pagaros he con un -cuento muy bueno desto que se siguió en Lisboa, que oiréis: Fué un -castellano á Portugal diciendo que los portugueses habian enviado á -Castilla para que viniese algun castellano á mostralles ser donosos, -que el Rey de Portugal lo pagaria muy bien, y que él venía allí para -maestro de donaires; y parando escuela, tenía muchos criados del -Rey que les avezaba á ser donosos desta manera: hacíales desnudar y -metíales al sol en el verano quando más hervia, y dábales aire con -unos fuelles por la boca, que abierta con un badajo tenian, y en -ver á su discípulo bien hinchado, hacíale atapar la boca y el aire -salia por detras con muchos truenos; convidaba á los vecinos para que -viesen si sabian bien estos donaires. Y ellos decian: Castelau, fazey -boca donosa que rabos donosos son. Y en oir esto el portugues que era -venido á vender donaires á Castilla, fuése de corrido diciendo: Vo -correndo á Portugal á trazer socorro de un muito donoso portugues que -nos vengue de un frio castelau. Señor Joan Fernandez, esto he dicho -por ir corriendo de corrido para que venga don Diego Ladron á vengarme -de vos, que sois tal cortesano que alabais para burlar, pues sabe á -burla alabar con palabras para hacer reir como vos hecistes, diciendo -que yo debia tanto á Dios, que para pagalle habia menester amprar -merescimientos á toda la letanía de los sanctos. Yo voy por don Diego -Ladron que me venga á socorrer. - -Dixo don Diego Ladron: No será menester, que muy bien he oido lo que -habeis pasado con Joan Fernandez, y no le quedais deudor, que muy bien -le habeis pagado; sino, dígalo don Francisco, que los dos estábamos -escuchando de la cuadra de fuera mirando una pintura que yo saqué, -y en oir la escaramuza de los dos, fué parte para que dejásemos de -gozar con los ojos de la buena pintura que teníamos entre manos, para -recrearnos con los oidos de oiros á los dos. - -Dixo don Francisco: Señor don Diego, vos habeis movido una question -diciendo que no le debe nada don Luis Milan á Joan Fernandez, que no -la podrémos apaciguar sino con mostralles vuestra pintura; sacalda, -que bien menester será; dádmela, que yo la quiero amostrar, porque si -los dos vienen á reñir, yo me porné entre ellos, y en ver el retrato -de su dama, todos se convertirán en ojos, que no ternán manos para -desacatarse delante della, haciendo besar, como á portapaz, esta -pintura, pues es el retrato de la dama que van servidores don Luis -Milan y Joan Fernandez. Parésceme que acontecerá con esta tabla deste -retrato, lo que aconteció en nuestra Valencia con un otra tablilla -de un sancto que hacia reñir y hacer paz, como en este cuento diré: -Iba un chocarrero por Valencia, vestido como fraile, pidiendo con un -sancto que traia pintado en una tablilla, que por esto le decian el -fraile de la posteta, y en hallar alguno que al seguro le podia hacer -besar la tablilla, metíase tras el hombre y hacíasela besar por fuerza -y pedíale caridad, y como alguno no se la queria dar con el modo que -la pedia, díxole uno, que no merescia caridad paz que reñir hacia; y -el fraile gritaba diciendo que no creian en el sancto, y ellos que sí, -y él que no, venian á las manos alguna vez sobre esto, y diciéndole -un departidor que hiciese paz con el hombre que habia reñido, díxole -el fraile: No haré paz si no la paga al sancto, y siendo contento su -contrario dixo: Yo doy caridad á un sancto por hacer paz con un diablo. -Y tornando á nuestro propósito, hé aquí la tabla del retrato de vuestra -dama, que fuerza tiene para paz lo que puede hacer reñir. - -Dixo Joan Fernandez: Yo querria mucho saber cómo ha venido en manos -de don Diego este retrato, porque á mí me la hurtaron por temor de mi -mujer, que un dia reñimos por ella sobre esto que oiréis: Yo la tenía -en mis manos solo encerrado en una cámara y decíale: Más te quiero yo -pintada que á mi mujer viva, pues tú me desenojas en mirarte, y mi -mujer me enoja en mirarme, ella de braveza me mata, y tú de benina me -resucitas, y como ella me viese y oyese por la cerradura de la puerta, -abrió y entró diciendo: Á mis manos habeis de morir, don traidor; -yo díxele: Buena mujer, teneos allá, que no soy quien vos pensais, -nombraisme don traidor y á mi vez me dicen don leal. Respondió: No -sois sino don diablo; pues estais idolatrando en esa diablesa pintada, -que más lo va ella de afeites que vos la teneis en esa tablilla. -Respondíle: Á lo que me decis que soy diablo, agora me habeis acertado -el nombre, que para ser uno galan ha de ir tras las almas como él va, -aunque yo no lo soy para vos, que nunca iré tras vuestra alma siendo -tan rabiosa; y á lo que decis que esta dama va de afeites más pintada -que aquí está en la pintura, ¿n’os acordais que un dia os desconocí en -una fiesta, muy pintada de afeites, y tomándoos por otra os decia de -amores y vos me respondistes: Ciego, rézame una oracion; y conociéndo’s -en el habla os dixe: Más os querria pintada y muda que despintada -hablando? - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, vos pretendeis que el -retrato de nuestra dama es vuestro, yo no otorgaré jamas sino qu’es -mio, porque yo le hice pintar y hurtáronlo de casa del pintor, y creo -que vos lo habeis hecho, pues estaba en vuestro poder; y porque se vea -qu’es mio, hé allí aquella señal, que llorando de vella tan hermosa -pintada como desapiadada viva, cayó una lágrima mia sobre su mano -y hizo aquel agujero que veis, y de presto demandé tinta y papel, -haciendo una glosa á este villancico que tan á mi propósito hecho está, -que en el postrer verso le hallaréis de cada copla destas que yo os -diré agora: - - Tengo tanto sentimiento - De lo que me haceis sentir, - Que siento tanto el morir - Cuanto mi vivir no siento. - Deste mal saco este bien, - Que estoy hecho un Hieremías, - Que por vuestro gran desden, - Lloran mi Hierusalen - _Las tristes lágrimas mias_. - Mi Hierusalen en mí, - Es la triste de mi vida, - Que la veo tan caida - Cuanto yo de vos caí. - No alcanzo un válaos Dios, - De caida tan mortal, - Que llorando para dos, - De no hacer señal en vos, - _En piedras hacen señal_. - Son tan grandes mis enojos, - Que sangre vengo á sudar, - Y me siento distillar - Agua amarga por los ojos. - De mí tiene piedad - Cualquïer fiero animal, - Qu’en tan grande crueldad, - En todos hay caridad, - _Y en vos nunca, por mi mal_. - -Señor Joan Fernandez, muy gran menoscabo de mi honra sería sufrir que -aquella que está siempre en mi pensamiento, que yo hice pintar, la dexe -estar en quien, ni viva ni pintada, la quiere tanto como yo. - -Respondió Joan Fernandez: Don Luis Milan, ántes moriré que yo otorgue -lo que decis, ni consienta lo que vos quereis, y pues nadie la puede -querer más que yo, no está bien que esté sin mí quien no puede estar -sin ella. - -Dixo don Diego Ladron: Yo quiero responder á lo que el señor Joan -Fernandez dixo quando vió el retrato de su dama en mi poder, que -holgaria mucho de saber cómo habia venido á mis manos; y ha de saber -que visitando un dia su mujer con una dama que á su casa habia traido, -nos contó la question que tuvo por ella con el señor Joan Fernandez, -que aquí nos ha contado, y llorando me rogó que le sacase una diablesa -que pintada tenía en casa; yo díxele que la mostrase y sacóla, y en ver -el retrato, conoscí quién era la dama y llevémela, y así ha venido á -mi poder; que no querria causase enojo entre sus competidores la que -da en miralla tanto placer á sus servidores; y para escusar que no -viniésedes á las manos, querria veros á las lenguas, con lo que diré; -que entreis en campo los dos á daros de motes, y serémos jueces don -Francisco y yo, y el que mejor nos parecerá que lo ha hecho, se lleve -el retrato: pareció tanto bien á todos, cuanto parece mal reñir los -competidores, que el competir descubre quién sabe servir. Comenzó los -motes don Luis Milan, y dixo: - -Señor Joan: Si tan bueno fuésedes en casa como en calle, n’os hubiera -puesto nombre vuestra mujer, Encasamalo. - -Respondió Joan Fernandez: Señor don Luis, si tan bien acabásedes en -los amores como empezais, n’os hubieran puesto por nombre las damas, -Enmalacaba. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan, dicho me han que sois en amores -perrigalgo, que levantais liebres y otro las mata. - -Respondió Joan Fernandez: Señor don Luis, no creais lo que os dicen de -mí, que tambien me han dicho de vos que sois en amores perro mestizo, -que levanta liebre y mata lagarto. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan, apodo’s al muy frio caballero catalan, -que le cantaban en Barcelona: - - Del galan de don Dimas - Nous ne cal tenir enveja. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, apodo’s á Calisto, que siempre -decia: Yo Melibeo só; y vos siempre decis: Yo Margarite só. - -Dixo don Luis Milan: Señor Joan, camaleon me pareceis en amores, que -mudais muchos festejos y colores; que por esto os hice esta copla á un -vestido morado que sacastes de la color que iba vestida la mujer que -servíades entónces, y la copla es ésta: - - ¿Es morada intincion, - Ó intincion enamorada, - Ó es condicion mudada, - Vuelta en camaleon? - Camaleon sois, mi señor, - Esto cierto debe ser, - Qu’en mudar de nuevo amor, - Os vestis de la color - Que se viste la mujer. - -No más, no más, dixeron don Diego y don Francisco, que fueron jueces -dellos, y dieron el retrato de su dama á don Luis Milan, que ganar -en el campo muy gran verdad muestra, pues la señal que mostró de su -lágrima era testigo de la verdad. Rogaron á don Luis Milan que sacase -un otro soneto, y fué tan bueno para desenojar á Joan Fernandez, que no -sin razon dixo: El soneto me cata. - - Quiero pasar por todos estamentos, - Dende el mayor hasta el menor convido - Para comer con Vénus y Cupido, - Y gustarán guisados descontentos. - Pocos irán de su manjar contentos, - Pues es comer muy tarde digirido, - El nombre dél se nombra dolorido - Por dar dolor de muchos sentimientos. - Al que darán manjar de venturosos - Muy buena pro terná de su comida, - No morirá del mal de enamorado; - Que d’este mal mueren presumptuosos, - Que es condicion jamas no digirida, - Que bien sufrir de todos es loado. - -Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, tales son vuestras cosas que á -Joan Fernandez matais de envidia mala, y á don Francisco dais la vida -de envidia buena, porque la mala quiere deshacer lo bueno de todo, y la -buena no quiere gastar lo qu’es de alabar; al uno haceis hacer cara de -perro cuando regaña de envidioso, y al otro cara de papagayo risueño. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, pues apodastes nuestras caras, yo’s -apodo la vuestra á cara de truhan pedigüeño, que no se la pueden ver de -zuño quando no le quieren dar lo que pide. Demandásteme unas espuelas, -y si fuera freno n’os lo negára, pues lo habeis más menester. - -Dixo don Francisco: Don Diego, vos habeis hallado lo que buscábades, -que buscando lo que no conviene se halla lo que no cumple, como halló -un truhan que iba buscando los cinco piés del carnero, y él no tiene -sino cuatro, porque un médico le habia dicho que si le hallaba y comia -dél sería muy donoso; y pensando dónde le podria hallar, díxole un -otro truhan: Yo he comido dél, y por esto soy más donoso de lo que -ántes era, tú le hallarás en su lugar donde yo le hallé, que fué en una -cocina de frailes; y creyéndole, entróse por ella vestido como fraile -á hora de comer, y reconocia las ollas si le hallaria, y viniendo los -que servian y viendo que no era el cocinero del monesterio, lleváronlo -delante del superior dellos, y sabido todo el caso por que era venido, -mandóle desnudar y dar disciplina: y cuando le azotaban decíanle: -¿Que buscábades, don ladron? y él gritando decia: El cinquen pié del -carnero; y respondian dándole: Ya le teneis, ya le teneis, id para -donoso. Fuése desnudo huyendo, y topó con el médico que le habia -aconsejado, y díxole riendo: ¡Oh, cómo estás donoso! tú debes haber -comido del pié que te dixe; respondióle el truhan: Tal pase por tí; y -contóle todo lo que le siguió; y el médico le dixo: Agora ternás que -contar para hacer reir con el pié del carnero que te dieron á comer los -frailes. Yo creo, don Diego, que, segun sois donoso, vos habeis comido -dél, que muchas veces le vais á buscar. - -Respondió don Diego Ladron: Don Francisco, mejor puedo yo deciros -donoso que vos á mí, que dese pié que decis que voy buscando andais vos -coxqueando, como acontesció á un caballero aragones en Barcelona, que -en este cuento oiréis: Siendo visorey don Fadrique de Portugal, mandó -que ningun cojo anduviese de noche por la ciudad, porque muchos lo -hacian para engañar, y como una noche topase uno, mandóle llevar preso, -y era el caballero aragones, que competia con él en amores, y díxole: -Señor visorey, vení conmigo á la prision, pues estamos los dos en ella -por amores, que del pié que yo coxqueo coxqueais vos tambien; dixo el -Visorey: Soltalde, - - Que harto preso está - Quien d’amores cojo va. - -Don Francisco, teneos por entendido que dos de un mal se conocen por -señal; dejadme revolver con don Luis Milan sobre el postrer soneto -que nos ha dicho, que no se ha de tratar poco de lo mucho ni mucho de -lo poco. Oidme, don Luis Milan: Vos decis en vuestro soneto que del -mayor hasta el menor convidais á todos, para comer con Vénus y Cupido, -y gustarán guisados descontentos; comeos vos solo tal guisado si mal -provecho ha de hacer; mesonero catalan debeis de ser en amores, que -dais mal á comer y haceisos pagar á vuestro placer. - -Dixo don Luis Milan: Yo he convidado de lo que Cupido da á comer á -los que maltrata, que pocos irán de su manjar contentos, pues es muy -tarde ó nunca digirido en el estómago desdichado; y si alguna vez, del -mucho calor enamorado, lo viene á digirir, para estar contento ha de -ser con grandes trabajos que muelan el ahito desdeñado, untándose con -el ungüento que le nombran «el porfiado», compuesto por la receta que -dice, porfía mata venado. - -Esta es la comida de los desdichados, que por estar muy descomidos, -para que no pierdan del todo el apetito del contento y desesperen, se -les da una postre italiana, que la nombran: Qui la seque la vince, y á -los que darán manjar de venturosos muy buena pro ternán de su comida, -pues no morirán del mal de enamorados, que le nombran morrion; pues -desto mueren presumptuosos, y no los humildes que lavan su cara con -agua de alegría de lágrimas de placer, que da tan buen olor, más que -el agua almizcada, pues el almizque della es buen modo, y el algalia -crianza, y el ámbar agradescimiento; que la almizquera italiana la -compone de la recepta que dice: Humil amante vince dona altiera. Lo -que en todos los soberbios es al contrario, pues tienen condicion para -hacer estómagos acedos, que bien sufrir de todos es loado, y no como -vos, que siempre sois tan mal sufrido como aborrescido. - -Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, ¿n’os acordais de los amores de -Belerma y Durandarte? que siendo desterrado por mandado de su emperador -Carlo, y volviendo á la córte perdonado, halló á Gaiferos servidor de -Belerma, sin haber dado él ocasion, y quejándose desta traicion, dejó -de servirla, diciendo: - - Que por no sufrir ultraje - Moriré desesperado, - -mostrando que la dama ha de mostrarse enojada si la sirve otro -caballero, si ya su servidor no le ha dado ocasion para despedille si -le ha sido desleal; y si esta culpa no tiene y su mucho amor le hace -volver á servirla, ha de ser con gran arrepentimiento de su dama, y -pues ella causó la pena, debe traer en un letrero este mote: Digo mi -culpa. Pues ya veis cómo por esta ley de agradecimiento que se tenía en -aquel tiempo, no era bien qu’el caballero desdeñado fuese bien sufrido, -pues sabeis que y’os visité estando doliente en la cama, deste mal, y -dixísteme una glosa vuestra á este villancico que dice: - - _Desdeñado soy d’amor, - Guarde os Dios de tal dolor._ - - -GLOSA. - - El mayor mal de los males - Que el amor nos da á sentir, - Lo que no pueden sufrir - Los más simples animales, - Es tan malo de pasar, - Por ser esta mar mayor, - Que me vengo ahogar - Cuando yo quiero cantar, - _Desdeñado soy d’amor_. - Es mi vida ya un poca, - Si della querrán saber, - Que en el gesto se ha de ver - Cuando está muda la boca. - Á muerte soy condenado, - Trátanme como á traidor; - No vale ser coronado - Por leal enamorado, - _Guarde os Dios de tal dolor_. - -Dixo don Luis Milan: Señor don Diego, reir me hecistes cuando os oí -decir si me acordaba de los amores de Durandarte y Belerma, como -si fuéramos de aquel tiempo. Si Dios os guarde, ¿habeis tenido mal -frances? que de ahí os debe venir sacar amores de Francia; en la -boca habeis debido tener este mal, que siempre teneis en ella á los -franceses. Decíme, ¿qué os parece deste romance? - - Mala la vistes, franceses, - La caza de Roncesvalles; - Don Cárlos perdió la honra, - Murieron los doce pares. - -Respondió don Diego Ladron: Paréceme tan bien como muy mal de la -traicion que Galalon hizo, pues por él fueron vendidos y muertos de los -moros los que no bastára matar todo el mundo, si apercibidos y no solos -tomáran á don Roldan y á Oliveros y á Durandarte, que bien parece que -le sois amigo en la glosa que hicistes á su romance, que dice: - - Durandarte, Durandarte, - Buen caballero probado, - -que si gana os toma de tañer y cantalle, aquí tengo una muy buena -vihuela y damas que os escucharán, que están en visita con doña María -mi mujer. - -Respondió don Luis Milan: Señor don Diego, soy contento si n’os enojais -que despues de este romance cante un otro, y podrá ser que os sane del -mal frances que mostrais tener en la afeccion francesa, que traeis como -á gorra en la cabeza. - -Dixo don Diego: No respondo á vuestra lengua por más presto oir tañer -vuestras manos; yo voy á presentallas á las damas de la visita, de -parte vuestra, que sé que os haré gran placer, y luégo volveré con el -recaudo. - -Dixo don Francisco: No seais músico y no ternéis terceros; si fuese de -don Luis Milan, yo le cantaria á don Diego: El diablo trae á su casa -con que llore. Su pago sería que le quedase competidor el tañedor, como -hizo aquel nuestro caballero valenciano nombrado Diaz, que trayéndole -un gran amigo suyo á tañer á una dama que servia, se enamoró della, -y el otro dia hallóle dando vueltas á caballo por su calle y díjole: -¿Anoche músico y hoy competidor? no seréis más mi tañedor; y Diaz le -respondió: No siam mes amichs. - -Dixo Joan Fernandez: Muy gran necedad es traer á tañer amigo que puede -enamorar y enamorarse de vuestra amiga, que si él es para enamorar, -n’os quejeis della, pues le traeis hombre que tenga lo que vos no -teneis para contentar, y si es para enamorarse n’os quejeis dél, pues -le fuisteis tercero, quejaos de vos mismo; por lo que dice el italiano: -Non te fidar, e non saray gabato. - -Dixo don Diego: Don Luis Milan, hé aquí un paje que os trae un buen -recaudo de parte de las damas, que no sé yo con qué pagueis una tan -gran merced sino con una ingratitud á modo de encarecer, mas no de -hacer, aunque dice el refran: No se puede pagar lo que no tiene precio; -como quiso decir un caballero castellano, aquí en Valencia, al rey -Francisco de Francia, cuando vino preso, saliendo de visitar á la reina -Germana, francesa; y las palabras qu’el caballero le dixo fueron éstas: -Syra, vuestra Majestad va preso de tal Emperador, - - Que en velle se volverá - En placer vuestro dolor. - -Y tan gran merced no puede pagarse sino con una ingratitud, y el Rey -de Francia lo hizo mejor que se lo dixo; que en pago de habelle dado -el Emperador libertad y á su hermana por mujer, en ser en Francia le -rompió la paz y le movió nueva guerra; no querria, don Luis Milan, que, -en pago de esta merced que os he hecho hacer á las damas, fuésedes tan -ingrato como fué el Rey de Francia, pues sería peor mal frances el -vuestro que no el mio. Paje, dile el recaudo que le traes de parte de -las damas, que buena pro me haga. - -Dixo el paje: Señor don Luis Milan, mi señora y las señoras que arriba -están, mueren de deseo de veros y oiros, y dicen que si vuestra merced -tiene el mismo deseo, podréis cantar: - - Nunca fuera caballero - De damas más bien querido. - -Respondió don Luis Milan: Paje, diréis á todas esas señoras que os -envian, que yo les beso las manos y cumpliré su deseo, pues el mio -muere porque me vean y oigan, y responderé á su romance con este -villancico: - - Si amores m’han de matar, - Agora ternán lugar. - -Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, vamos, vamos, que yo temo de -cantar: - - D’este mal moriré, madre, - D’este mal moriré yo. - -Y en ser todos delante las damas, don Diego tomó de la mano á don Luis -Milan, diciendo: - - Señoras, hé aquí á Orfeo - Que yo le querria más feo. - -Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Señor don Diego: - - Nunca os vi tener temor - Á ningun competidor, - Y agora veo - Que Narciso teme á Orfeo. - -Dixo don Luis Milan: Señora doña Leonor, con una glosa quiero responder -á vuestra merced, que me mandó hacer una dama á este - - MOTE. - - _Guárdeme Dios de mí._ - - GLOSA. - - Si Narciso se ahogo - De sí mismo enamorado, - Tened de vos más cuidado, - Pues que ménos se perdió - En haber á vos cobrado. - - Y pues más teneis razon - De la que tuvo de sí, - Traed con gran devocion - El mote por oracion, - _Guárdeme Dios de mí_. - -Con más razon debe temer de su hermosura, señora doña Leonor, que n’os -acontezca como á Narciso, pues siendo ménos la dél que la vuestra, se -turbó, de sí mismo enamorado, mirándose en una fuente donde cayó y -murió ahogado; mande vuestra merced al Narciso, que habeis nombrado que -traiga consigo el mote por oracion, porque no se ahogue si se turba -mirándose muy hermoso en la fuente de vuestra hermosura. - -Dixo Joan Fernandez: Señor don Luis Milan, para celos sería bueno -vuestro requiebro, pues decis que el Narciso que la señora doña Leonor -ha nombrado pasa peligro de ahogarse, mirándose muy hermoso en la -fuente de su hermosura, que si no me engaño, no es feo quien en su dama -se mira Narciso; tales celos como los vuestros no los hay en Portugal. - -Dixo la señora doña Ana: Señora doña Leonor, departa vuestra merced -á Joan Fernandez y á don Luis Milan, que si tales cortesanos dan en -alabar vuestra hermosura, no quedará qué alabar para nosotras ni quien -alabe la nuestra, que don Diego Ladron no está para alabarnos, que -tomado está de ojo y don Francisco de boca. - -Dixo la señora doña Leonor: Señora doña Ana, no tengo qué departir, -pues no tienen qué partir conmigo los cortesanos que ha nombrado, -depártalos vuestra merced, ó desencante á don Diego y á don Francisco, -que están encantados mirando vuestra gracia y hermosura. - -Dixo don Diego: Señora doña Leonor, diga vuestra merced á la señora -doña Ana que si yo estoy tomado de ojo, ella no lo está de boca, pues -no mira lo que habla, sino dígalo don Francisco, que tambien ha muerto -su pájaro como el mio con la piedra que nos ha tirado; cure de su -comendador Montagudo, que va tan ciego de miralla como ella por no -velle, y vayan á Sancta Lucía que los sane. - -Dixo don Francisco: Don Diego, n’os maravilleis deso, que la señora -doña Ana se burla de todos por ir de véras con uno, y es su marido, que -lo quiere tanto, que hizo apedrear á su Montagudo una noche porque le -hacia cantar á la puerta: «La bella malmaridada» á un ciego. - -Dixo la señora doña Hierónima: Yo quiero responder por la señora doña -Ana por las pedradas que decis que tiró; habeis de saber que no tira -piedras sino quien no piensa tirallas, que en su seso está quien sabe -lo que hace, que no es tirar piedras adonde se debe, pues hay galanes -que lo piensan y no lo son, que para sello, en todo lo deben ser, -que el ojo y la boca, la mano y el pié no se han de mover sino para -contentar á las damas, que don Diego bien mostró estar en pasion y no -en razon, pues habló lo que no quiso entender; que la señora doña Ana -no mató su pájaro ni el de don Francisco, pues no fué la que tiró, sino -piedra iman que nos tira á querella; que no fué mal decir lo que dixo, -que de muy enamorados el uno estaba tomado de ojo y el otro de boca, -que de pensar es que lo hizo para hacelles hablar, pues se perdia mucho -en ellos callar. - -Dixo la señora doña María: Paréceme que convidamos don Luis Milan á una -vihuela y dámosle á comer palabras; callemos, qu’es gran desacato que -su tañer calle por nuestro hablar, y este descuido que habemos tenido -merece ser perdonado, pues oyéndole hablar hace olvidar su tañer, y -tañendo se olvida su hablar. - -Dixo don Luis Milan: Señora doña María, no he visto descuido con tan -buen adobo como este que vuestra merced ha adobado; no le ponga tal -nombre, que no ha sido sino cuidado para que yo oyendo palabras tan -cuerdas lo fuesen las de mi vihuela, que, remedando armonía, de tan -dulce conversacion saque el mal espíritu de la envidia del cuerpo de -Joan Fernandez, como hacia el arpa de David al rey Saul; y por hacer lo -que me rogó don Diego, lo primero que cantaré será la glosa que hice al -romance de Belerma y Durandarte quando se dejó de servirla, y es ésta: - - Ya no es él, perdido está - El que no cura de fama, - Que el galan sin servir dama - Fuera de camino va. - Vuelve, vuelve, caballero, - No quieras desesperarte, - Que en tu amor tan verdadero - Siempre serás tú el primero, - _Durandarte, Durandarte_. - ¿Cómo estás de tí tan fuera, - Que tán fuera estás de mí? - Ménos de tí conoscí - Que si no te conosciera. - No te venza la pasion, - Sino la de enamorado, - Y á mayor satisfacion - Prueba y tente á la razon, - _Buen caballero probado_. - No estés tanto sin acuerdo, - Pues tan acordado eras - Que en las burlas y las véras - Nadie se halló más cuerdo. - Para tu mortal dolor - Gran remedio te sería, - Que d’aquel tan gran favor - Aceptarte servidor, - _Acordar se te debria_. - Quien del tiempo se olvida - El tiempo se olvida dél, - Mucho es para sí cruel - Quien lo fué para su vida. - Tanto un tiempo te acordabas - Cuanto fuistes envidiado, - Y pues todo lo alegrabas, - Muestra ser lo que mostrabas. - _D’aquel buen tiempo pasado_. - No parece que pasaba - Cuando el tiempo entretenias, - Las tinieblas despedias - Y la noche se aclaraba. - Tus mayores devaneos - Eran en tí perficiones, - Pues que fueron tus arreos - Cuándo en justas y torneos, - _Cuándo en galas y envinciones_. - Nunca fué tal amador - En amar como tú fuiste. - Siempre alegre sobre triste - Por no descubrir favor. - No porque te hice favores - Á mi costa y á tu grado, - Sino alivio de dolores, - Pues penando sin clamores - _Publicabas tu cuidado_. - Tu mirar fué por mirarme - Con acatamiento y honra, - Nunca fuiste á mi deshonra - Sino para más honrarme. - Durandarte solias ser, - Y dudo haberte conocido, - Porque está sin conocer, - Sin oir, hablar, ni ver. - _Agora desconocido_. - Estos ruegos no lo son, - Pues que yo doy por testigo - Lo pasado, y lo que digo - Abonando mi intincion. - No te ruego yo por mí, - Pues lo tienes tan probado, - Lo que te ruego es por tí, - Que no siendo tú sin mí, - _Di ¿por qué me has olvidado?_ - - -RESPUESTA DE DURANDARTE. - - Ya, señora, no soy yo, - Pues no sois, señora, vos; - La que se sirve de dos, - Nunca amor en ella entró. - Razon hay de sospechar - Que burlais mucho de véras, - Pues mudastes en mudar - Con las obras el hablar, - _Palabras son lisonjeras_. - Si tan grande voluntad - Tan abierta n’os mostrára. - Yo no viera cara á cara - Tanto vuestra crueldad. - Voluntad tan verdadera - Nunca tan mal s’ha pagado, - Pues m’he visto en vos quien era - Por lo que mostrais afuera, - _Señora, de vuestro grado_. - En mis ojos mostraré - Siempre seros tan amigos, - Cuanto vos muy enemigos - Los hicistes sin por qué. - Mientra ojos mirarán, - Bien verán cuanto y’os quise, - y por lo que en mí verán, - Todos os preguntarán - _Que si yo mudanza hice_. - Si algun tiempo vos quejais. - No hay razon para quejaros, - Pues mostrais apïadaros - De quien n’os apïadais. - Si se viene á tocar - Lo que habeis falsificado, - En la piedra de mi amar - Se verá que mi mudar - _Vos, señora, lo heis causado_. - Yo querria mas no puedo, - No decir lo que se muestra, - Que lo qu’es á culpa vuestra - De vergüenza tengo miedo. - Y aunque en damas no es tan mal - No tener ley en no veros, - Siendo yo tanto leal, - En vos fué más que mortal, - _Pues amastes á Gaiferos_. - Y si esto á vos infama, - Sálveos esta razon - Que en nosotros es traicion - Lo que no es traicion en dama. - El quejar solo me queda - Á mí triste agraviado, - Pues fortuna siempre rueda, - Imposible era estar queda - _Cuando yo fuí desterrado_. - Es la ley en los destierros - Sufrir pena por un yerro, - Mas en mi triste destierro - Yo la sufro por dos yerros. - El otro fué vos consentir, - Servidor, en mi viaje, - Que por esto he de morir - Por sufrir y más sufrir, - _Y por no sufrir ultraje_. - Como si fuera traidor - Me habeis dado la sentencia, - Haceisme sin competencia - Y distes me competidor. - Nunca fué tan mala suerte, - Ni se vió tal desterrado, - Ni habrá quien lo concierte, - Y pues todo sabe á muerte, - _Moriré desesperado_. - - FIN. - -Agora quiero cantar en este romance una gran verdad española, contra -una error francesa que defiende don Diego por tener mal frances, y es -la pasion que tiene por los franceses, diciendo que la batalla que -tuvieron en Roncesvalles con nuestros españoles, si fueron vencidos -fué por la traicion que su Galalon les hizo convidándoles á una caza, -que fué batalla, donde fueron vencidos y muertos muchos de los doce -pares; y la verdad española es esta que oiréis en este romance: - - Mala la vistes, franceses, - La caza de Roncesvalles, - Que salida fué de Francia - Para alzaros con España. - Cuando don Alonso el Casto - Llamó al Emperador Carlo - Para conquistar los moros - De Castilla cativada, - Prometiéndole su reino - Si hacia esta jornada, - Y españoles no quisieron - Mostrar gente acobardada, - Que el gran leon español - Bravo Bernaldo del Cárpio, - Fué muy valerosa lanza - Y gran cortador d’espada. - Salió con sus españoles - Defendiendo vuestra entrada - En la muy cruel batalla - De Roncesvalles nombrada. - Don Cárlos perdió la honra, - Murieron los doce Pares, - Porque fuera tiranía - Francia reinar en España. - -Dixo don Diego: Don Luis Milan, y’os agradezco lo que vos debeis -agradecerme; pues yo seré causa que os agradezcan las desagradecidas el -servicio que les habeis hecho en dejarlas encantadas de vuestro cantar -y tañer; y vos, con el romance que habeis cantado de la batalla de -Roncesvalles, me habeis sanado del mal frances que tenía defendiendo la -error francesa contra la verdad española. - -Dixo la señora doña Leonor: Señor don Diego, de grado os reñiria, sino -por no hacer paz con vos; que no es bien reñir donde es mal hacer paz. -¿Para qué habeis dicho á don Luis Milan que somos desagradecidas? -Meresceríades que lo fuésemos para vos, pues lo sois para nosotras, -porque os quejásedes con la cabeza quebrada hasta que va Juliana os -curase, que es vuestra enxarmadora. - -Dixo don Diego: Señora doña Leonor, mucho me tira vuestra merced hoy -con flecha, y si fuese la de la bella Laura por quien Petrarca decía -«Amor ma posto como seño, astrale», yo quedaria tambien asaetado de -vuestra mano como verian en este letrero: «Le onor più que la vitta.» -Dixo la señora doña Ana: Tiene razon la señora doña Leonor, pues nos -decis ingratas para que don Luis Milan tome por achaque lo que decís y -no se deje más oir, diciendo de nosotras lo que de los necios se dice: -los que no tienen sentir, no saben agradecer. - -Pues agora veréis cómo se lo agradezco yo con lo que le diré: don Luis -Milan dad muchas gracias á Dios, que don Diego tiene envidia de vos. - - Y no es poco - Que desto se vuelva loco, - Que sólo de vos lo está - Quien nunca envidiado há. - -Dixo la señora doña Hierónima: Señora doña Ana, vuestra merced ha -envidado con un dos vale, que si don Luis Milan no valiese por tres, no -revidaria con este envite: - - Si n’os hubiera oido, - Pluguiera Dios que no fuera, - Porque yo no aborreciera - Cuantos han por mi tañido. - -Dixo la señora doña María: Don Luis Milan, con un cuento quiero -alabaros: Cuando yo era dama de la Reina, iba servidor un caballero -gran músico de una de palacio amiga mia, y cuando le tañia atapábase -los oidos diciendo: No se debe oir lo que no es de agradecer. - -Dixo Joan Fernandez: Señoras, como á pan bendito habeis gustado y -comido á don Luis Milan; rezando cada una su oracion de alabanzas, él -quedará bien alabado aunque luégo olvidado; pues la condicion de las -damas es, pan comido compañía deshecha; sino, dígalo don Francisco si -es verdad. - -Respondió don Francisco: - - Amén, amén, dixo tio - Vámonos luégo á cenar, - Que diez horas son ya dadas - Y es bien irnos acostar. - - AQUÍ SE ACABA LA SEGUNDA JORNADA Y COMIENZA LA TERCERA. - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - - -JORNADA TERCERA. - -Y COMIENZA DON LUIS MILAN. - - -Muy solo me hallo la hora que no estoy en compañía de Joan Fernandez, -por ser de tan buen gusto que para maestresala de damas sería bueno, -pues los manjares que les daria serian de tan buen sabor como don -Francisco los sabe guisar, qu’es tan buen cocinero de tales potajes -como don Diego para mayordomo de la Gala-gineta. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, buenos oficios nos habeis dado; -á don Diego hicistes mayordomo de la Gala-gineta y á mí maestresala -de damas, y á don Francisco cocinero, que de enojado no quiere entrar -si no le desenojais en dalle otro oficio más honrado. Diréis que nos -habeis mucho alabado, pues decis de mí que yo les daria manjares de -muy buen sabor, y juraria que ha sido vuestra intincion hacerme donoso -de damas. Y’os lo agradezco si vos me otorgais: que más vale en todo -sello que parescello, pues de los donaires que á mí me sobran se podria -hacer un Perico de Ayala, que fué donoso, y de los que á vos faltan se -haria un Perico de hielo, pues sois frio. - -Dixo don Diego: Pues Joan Fernandez se ha vengado, yo me quiero -vengar. Don Luis Milan, vos decis de mí que parezco mayordomo de la -Gala-gineta, bien sé que diréis que lo habeis dicho por alabarme de -galan jinete, y creeria que no burlais sino por este romance que me -dice que sois burlador y es éste: La Gina-gala, la gala-gineta, donde -mostrais que por no decirme á la descubierta mayordomo de la Gina-gala, -habeis dicho de la Gala-gineta, burlando de mi gala; pues habeis de -saber que de la mia se podria hacer un don Antonio de Velasco, y de la -vuestra un don Antonio Vellaco de travieso y avisado. - -Dixo don Francisco: Adargaos, adargaos, don Luis Milan, que no quiero -tomaros desadargado, sino cubierto de la adarga que vos teneis, y es -que despues que habeis quebrado la cabeza á motes, os adargais con -decir, no lo dixe por tanto. Y á los que tales cañas tiran, tiralles -á traicion no lo sería, pues á todos excusa aquella ley que dice: A -traidor, traidor y medio. Esto sería vuestro pago, si no quedase tan -pagado y contento de vos, que con un soneto que nos digais quedarémos -satisfechos. - -Dixo don Luis Milan: Primero quiero mostrar la poca culpa que tengo y -la mucha que vosotros teneis, pues no os puedo desculpar que sentis -mucho, de sentir poco, que sería yo sentir poco de lo mucho que sentis; -y pues así es, que no teneis desculpa de ignorancia, quiero mostrar -vuestra malicia, y comienzo por Juan Fernandez: Él dice que juraria que -mi intincion fué decille donoso de damas; ya que fuese así, no debe ser -mal tomado lo que no es mal dicho, si ya no tiene cola de paja que d’el -fuego teme, pensando que yo le decia truhan; y si creyese que tal ha -pensado, por tal lo ternia, mas como todos le tengan por galan, yo no -lo puedo tener por truhan; hízose ignorante, que fué sacarse un ojo por -sacarme á mí los dos, diciendo que de mi gala se podria hacer un Perico -de hielo de frio que soy, yo digo que más quiero ser de hielo que de -Ayala y truhan; por él se podria decir: trocastes Rebolledo por Giron, -no sé si teneis razon. - -Agora quiero haberlas con don Diego y decille que haga buen broquel, -pues don Francisco me dixo que me adargase, que bien es satisfacer á -cortesías y á descortesías, pues dixo que de mi gala se podria hacer un -don Antonio Vellaco de travieso y avisado, yo digo que por lo mismo se -puede hacer dél un don Antonio del Asco. - -Dixo don Francisco: No más, por vida de vuestras damas, que si Marina -bailó, tómese lo que ganó, y quítese el enojo con lo que desenoja don -Luis Milan, que ya le veo la risa en la cara y el soneto que nos quiere -decir en la boca. - -Dixo don Luis Milan: Yo haré lo que mandeis, pues es de buen cortesano, -que sois, querer que mudemos de conversacion; que cuando los motes -pican, para que no saquen sangre es bien mudar de nuevas: que el -divertir hace vivir. Y oigan el soneto: - - El gran Sanson se queja de su amiga, - Que fué un varon muy fuerte en los hebreos; - Por ella fué vendido á Filisteos, - Sus enemigos, puesto en gran fatiga. - ¿Por qué dirán amiga al enemiga - Siendo enemigos nuestros sus deseos? - Impropios nombres son por casos feos, - Nombrémosla como es razon se diga. - La de Sanson fué Dálida nombrada, - Dálida es bien que nombre yo la mia, - Pues siempre vi las caras del olvido. - Mostró en la una ser de mí pagada, - Yo vi en la otra que no me queria, - Que entre enemigos va quien es vendido. - -Dixo don Diego: Don Luis Milan, nunca he oido mejor parecer que el -vuestro, ni mejores quejas que las de Sanson; mucho querria saber cómo -pasó esta tan gran traicion, vender Dálida su amigo á sus enemigos. - -Dixo don Luis Milan: Y’os lo diré: Ya habréis oido decir la fuerza de -Sanson cuán grande fué y la gran amor que á su amiga Dálida tuvo, pues -oid el pago que della recibió, y fué este que diré: Deseando saber los -filisteos, sus enemigos, en cuál parte del cuerpo tenía Sanson las -fuerzas, rogaron á su amiga Dálida y diéronle mucho tesoro para que lo -supiese, y como ella trabajase saberlo, rogaba con gran importunidad -á su amigo Sanson se lo dixese, y él, no sospechando que lo quisiese -saber por mal suyo mostrándole ella tan buena amor como él la mostraba, -díxole: Dálida, tú sabrás que la gran fuerza que yo tengo es por gracia -que Dios me ha dado, y por ser así sé que la tengo en unos cabellos que -en medio de mi cabeza están, y si á mí me los cortasen, yo perderia -todas mis fuerzas; y rogándole ella que se los dejase cortar para -ver si era verdad lo que él decia, consintió que se los cortase, y -viéndole sin las fuerzas que primero tenía, esecutó su traicion y dió -entrada á los filisteos, sus enemigos, y sacáronle los ojos y dejáronle -vivo para hacer burla dél; y por no morir muchas veces con esta vida -muerte, determinó de acabar sus tristes dias desta manera que diré: -Sintiendo ya cobradas sus fuerzas por haberle crecido los cabellos que -Dálida le habia cortado, hízose guiar á un templo donde gran multitud -de filisteos estaban, y abrazóse con unas columnas que sostenian todo -aquel edificio y derribólas; donde murieron sus enemigos, y él por -vengarse dellos. - -Dixo don Diego: Don Luis Milan, gran espanto pone la gran traicion que -Dálida hizo á su amigo Sanson, que por interese del tesoro que hubo de -los filisteos vendiese tan gran riqueza como fué la fuerza de Sanson -para defension de los hebreos; una Dálida querria dar á Joan Fernandez -para que anduviese como Sanson, sin ojos, entre las damas, rezando -entre dientes por oracion la letanía que se rezó al dios d’amor cuando -le ahorcaron en la justa de un amador, que desamador le digo yo, y que -dixese, de las crueles damas, _libera nos, Domine_, para que armasen -contra él uno otro ciego que le respondiese, contra el mocero Joan -Fernandez, _te rogamos audi nos_. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, vos decis que me querríades ver una -Dálida por amiga para que me acontesciese lo que le acontesció á -Sanson, y si yo en tal me viese, á vuestra puerta rezaria los setenta -y dos nombres que las damas os han puesto, para que se guarden de vos -los que n’os conocen, y en esto les haria tan gran placer como vos les -haceis pesar con vuestra lengua. - -Respondió don Diego: Joan Fernandez, si á mí me quieren mal las damas -por la lengua, á vos n’os quieren bien por la boca, que os hiede de -tomar y dar paz con ella donde os sería mejor tener guerra; lo que yo -digo es esto que dice don Luis Milan en su soneto con estos versos: - - ¿Por qué dirán amiga al enemiga - Siendo enemigos nuestros sus deseos? - -Dixo don Luis Milan: Don Diego, no me revolvais con las damas, que en -mi boca no les parescerá mal esa razon como en la vuestra que teneis -bocaje; pues bien entendido, como yo lo digo, no es decir mal, que -impropio nombre es decir amiga á la que hace obras de enemiga. - -Dixo don Francisco: Donoso sois, don Luis Milan, pues qué, ¿querríades -vos que se os diese en amores lo que no se meresce, para que de no -poderlo digirir de poco merescello os ahitase y que os matase una -poplejía desamorada? Dexaos d’eso y no vais tras lo imposible por no -parecer á Joan Fernandez y á don Diego; que vos y él os querríades -que el amor os trujese con el plato de vuestro apetito, la perdiz que -deseais comer en los amores; y si esto no se hace, luégo decis que el -amiga es enemiga, pues no cumple vuestros deseos. - -Dixo Joan Fernandez: Don Francisco maestr’escuela pareceis, pues -habeis entrado en esta disputa como á determinador, con decir que don -Luis Milan y yo vamos tras lo imposible diciéndonos lo que el refran -dice: Tras lo imposible van los locos; ¿quién os ha dicho que nosotros -tenemos esta locura? ¿supistes lo de la paloma de Mahoma que decia que -por ella lo sabía todo? De ser moro en amores, venis á creer que don -Luis Milan y yo tenemos lo que vos debeis tener, por lo que dicen: -Piénsase el ladron que todos son de su condicion. - -Dixo don Luis Milan: Departiros quiero con un cuento, pues me habeis -dado con el hierro: El gran poeta Dante Florentino fué tan donoso -como avisado, y los florentines le tenian en tanto como él los tenía -en poco, por ver la ciudad de Florencia poblada de hombres que tenian -de lo mucho poco, y de lo poco mucho; enhadado desto, desaparecióles -de manera que iba entre ellos y no le podian hallar, y no podiendo -vivir sin él no sabian qué hacerse para hallarlo; aconsejóles un sabio -filósofo, y díxoles: El Dante es tan sabio que no le hallarán sino para -responder y dar cabo á una muy avisada razon que la oyese comenzada -y no acabada, porque no terná sufrimiento que esté sin acabar lo que -está bien empezado; y’os aconsejaria que fuésedes diciendo por la -ciudad estas palabras: ¿Qui sà lo bene? ¿Qui sà lo bene? Y diciendo -los florentines esto, oyeron al Dante que iba disfrazado entre ellos, -y respondióles: Qui ha provato lo male, qui ha provato lo male; que -quiere decir: Aquel sabe el bien, que ha probado el mal. Yo he dicho -esto sólo para mostrar que pues tanto he probado el mal del amor, -sé qué cosa es bien, aunque nunca he gustado á qué sabe, como á don -Francisco que le supo á miel rosate colado, y á Joan Fernandez á -miel de azúcar, y á don Diego á vino cocho, que les alargaron con -dulzuras los amores burlando dellos. Y por yo ser estado muchas veces -acuchillado á casa del cirujano del amor que es el sufrimiento, dixe -en mi soneto, como harto experimentado, que no se debia nombrar amiga -la qu’es enemiga, y para prueba desto, truje por ejemplo á Dálida, -que mejor se podia decir enemiga que amiga, pues hizo tales obras á -Sanson. Dixe más, que poner impropios nombres son por casos feos, pues -es impropio nombre decir enemiga á la que deberia ser amiga de su -naturaleza, que por lo uno parece fiera, y por lo otro pareceria más -hermosa; no lo digo por lo que ha dicho don Francisco, que yo querria -que el amor me presentase la perdiz que deseo comer en los amores, y -no me ha querido entender, pues lo que yo digo es esto: La dama puede -hacer bien sin daño suyo, y á ésta se debe decir amiga, y á la que hace -el contrario desto, la deben nombrar enemiga, que por sello la mia, -quiero nombralla Dálida, pues siempre me mostró las caras del olvido, -que son buena cara y mala obra, mostrando en la una esperanza y en la -otra desesperacion; y así vamos vendidos como quien va entre enemigos. - -Dixo don Francisco: Don Luis Milan, jugador de pasa pasa debeis ser; -dixistes que pues os habiamos dado con el hierro, nos queríades dar -con el cuento, y por sutilmente que habeis pasado las galas de vuestra -gala, habemos sentido el hierro de tal cuento, acomparastes os al -Dante y á nosotros á los florentines, haciendo mucho vuestras cosas y -deshaciendo las nuestras. - -Dixo don Diego: De aquí adelante os nombrarémos don Luis Milan de -Piedra-iman, pues tirais la piedra y escondeis la mano; dixistes -que los florentines tienen de lo poco mucho y de lo mucho poco, y -acomparándonos á los florentines, ha sido decirnos, á tú lo digo, -hijuela, entiéndete tú, mi nuera. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, perro escusero me pareceis, que -mordeis sin ladrar, embozado habemos vuestro perro con estos apodos que -os hacemos, pues no respondeis. - -Dixo don Luis Milan: Pues esperaos un poco y vello heis; á don -Francisco que me apodó á jugador de pasa pasa, yo le respondo con el -nombre que le han sacado las damas, y es don Francisco pasa pasa, que -no quieran que pare en ellas; y á don Diego que me dixo que me podian -decir don Luis Milan de Piedra-iman le respondo que se le puede decir -don Diego de Piedra-zufre, pues tiene la color dél; y á Joan Fernandez -que me apodó á perro escusero, le respondo con lo que le dice su -mujer: Joan, perro mocero, que va tras mozas carnicero. - -Dixo don Francisco: Bien os habeis pagado don Luis Milan, y’os doy -la mejoría si me decis quién son las damas y por qué me dixeron don -Francisco pasa pasa. - -Dixo don Luis Milan: Las damas no diré; la causa por que sacaron el -nombre, fué porque pasando vos por allí os cantó la una dellas este -cantar: Pasau el tempo que fuy enamorato. - -Dixo don Francisco: ¡Ay que ya sé quién es! ¡ay que ya sé quién es! - -Dixo don Luis: Sospirastes, Baldoynos, os podemos cantar. - -Respondió Joan Fernandez: Yo quiero responder por mi amigo don -Francisco que se ha pasado á los franceses con un sospiro; y á vos, don -Luis, se os puede decir: Vuestro Milan, señora, vuela por la cola. - -Dixo don Luis: Y á vos, Joan, se os puede cantar esto que siempre -cantais: En hora mala me perdereis, mozas, para vosotras. - -Dixo don Diego: Yo quiero departir estos motes para que mejor acabemos -el dia; vamos á casa de Joan Fernandez que hay una visita de damas, -y son doña Mencía y doña Luisa, y doña Violante y doña Castellana, -cuatro estrellas, y están esperando una farsa que si verdad es lo que -me han dicho, no puede ser sino muy escelente por ser de don Luis -Milan, y entre tanto que no viene, sacará un soneto quien tan bien nos -provee dellos; vamos, que á tal fiesta ya tardamos, porque alleguemos -con tiempo para aguardar al Duque y á la Reina, que vienen á favorecer -la fiesta de la señora doña Hierónima. - -Dixo don Luis Milan: Bien será si os parece que enviemos un recaudo -á la señora doña Hierónima, que sería desacato entrar en su casa sin -licencia, porque no seamos tenidos por licenciados, aunque su marido -Joan Fernandez nos aseguraria como dia de fiesta: Que todos pueden -entrar los que merecen lugar. - -Dixo Joan Fernandez: Bien conoceis á mi mujer, mejor fuera para marido; -yo me habré de asegurar con vosotros de alguna riña, que Dios nos -guarde della, no olvidemos en el recaudo á las otras damas porque me -valgan si reñimos mi mujer y yo, y ordenalde vos, que don Francisco -está desordenado despues que sospiró, y don Diego piensa en hacer una -buena entrada porque yo la tenga con mi mujer. - -Dixo don Luis: Pues así mandais que sea yo lo haré. Paje, iréis á la -señora doña Hierónima y decilde que estos caballeros y yo besamos las -manos de su merced y de las otras señoras, y les suplicamos nos den -licencia para visitallas, que no la queremos sino de su mano, aunque la -daria la fiesta que se harán Joan Fernandez y su merced. - -Volvió el paje con la respuesta y dixo: Señores, las damas dicen que -agora será fiesta por venir tales caballeros á ella, y que suban de -manera que no abajen. - -Dixo don Diego: Señoras, á mí se me han de dar estas albricias, las -damas porque les truje tales caballeros, y los caballeros porque les he -traido á tales damas. - -Respondió la señora doña Mencía: Señor don Diego, las albricias que -demandais á fiestas se os darán. - -Replicó don Diego: - - Si á fiestas se me dan - D’aquellas que yo querria, - Siempre deudor le sería. - -Dixo don Luis Milan: Mucho tenemos que agradecer á don Diego, que nos -dió parte de fiesta, que aunque no se nos haga la ternemos. - -Respondió la señora doña Luisa: Don Luis Milan, con razon debeis hacer -gracias á quien os ha dado parte de fiesta que seréis el todo della. - -Dixo don Francisco: Señoras, si no adoleciera poco há de un sospiro -oyendo un nombre de una dama, yo cayera malo viendo aquí las que veo. - -Respondió la señora doña Violante: Señor don Francisco, estaos con -vuestro sospiro, que si es leal no os hará mal. - -Dixo Joan Fernandez: Con tan buena vista como ésta, quien la tuviese en -una celada, bien se podria justar y ganar precio. - -Respondió la señora doña Castellana: Señor Joan Fernandez, no querais -vista en celada, que no asegura, que es peligrosa armadura. - -Dixo don Diego: Señoras si deseasen lo que don Luis Milan desea, oirian -algun soneto suyo, que sus palabras son mejores que las obras de otros, -y desenojalde, que hace rostro de enojado por ser alabado; mándenle que -diga sonetos á damas, que por decir sonsonetos, ése debe ser su deseo. - -Dixo la señora doña Mencía: Con licencia destas señoras, pues me lo -mandan, diré si nuestros ruegos han de aprovechar, conforme serán -nuestros deseos, para oir tan buenas palabras como tienen sus obras. - -Don Luis Milan respondió: Señora doña Mencía, con tan buen mandado, -¿quién no se dejará mandar? y adonde con obras se ha de servir no debe -ser con palabras, y no se me enojen del sonsoneto, pues la fin no es de -enojar de éste - - -SONETO. - - Es tan comun burlar de quien os ama, - Que deste mal las más andais dolientes, - Y no burlais hablándolo entre dientes, - Que siempre vais tras ciervos á la brama. - No es mal decir lo qu’es pública fama, - Hay un refran comun entre las gentes, - Haz siempre bien y á quien no pares mientes, - Que bien hacer da buena mesa y cama. - Pues es perder seguir un mal camino - Que va á parar al más profundo infierno - ¿Por qué quereis salir de vuestro estado? - Y aunque yo soy de merecer indino, - Pues vos teneis de mí todo gobierno, - Tenga de vos no ser d’amor burlado. - -Dixo la señora doña Luisa: Señora doña Mencía, ¿qué le parece cómo nos -trata en este soneto don Luis Milan de burladoras, diciéndonos que las -más de nosotras andamos dolientes deste mal burlando de quien nos ama? -y por más encarecello dice que burlamos tan de véras, como los monteros -del rey don Alfonso iban tras ciervos y osos, segun dice este cantar: - - Tres monteros - Matan el oso, - Monteros son - Del rey don Alfonso. - -Y si él fuese el oso, yo le cantaria: Villanos le maten al oso. - -Dixo la señora doña Mencía Señora doña Luisa, paréceme que nos ha hecho -mataciervos, y ellos no se dejan matar, por ser muy grandes corredores, -que no hay saeta de amor que los alcance, que los hombres muy de burlas -no pueden ser muy de véras, y éstos son los que toman las burlas de -véras y las véras de burlas; y de esto que nos alevanta nunca nos -pedirá perdon, pues escusa su pecado diciendo, que no es maldecir de -aquello qu’es pública fama, ser nosotras burladoras de quien nos ama, -qu’es la mayor infamia que puede ser, pues la ley nos manda que amemos -á quien nos desama; cierto él se irá al infierno por donoso y no le -valdrán sus donaires para salvarse de las penas que á los infamadores -dan. - -Dixo la señora doña Castellana: Pues lo bueno es que se nos ha hecho -consejero diciendo que sigamos aquel refran que dice: Haz siempre bien -y no mires á quién, que bien hacer da buena mesa y cama. Tras eso anda -él, y merece, por lo que nos alevanta, que el amor le dé cama de galgo -y mesa de hospital. - -Respondió la señora doña Violante: Él verná á ser confesor, pues nunca -fué mártir en amores; ermitaño de Monte Olivete le querria ver, que -yo iria á confesarme con él, pues preica tan bien como veis, diciendo -que irémos al más profundo infierno si no vamos por el camino de su -voluntad, y es que amemos á quien nos ama, y debe ser que á él le debe -ir mal en amores y querria ser amado, como muestra á la fin del soneto -diciendo á su dama: Que pues ella tiene el gobierno suyo bien mandado -y enfrenado, hecho caballo de amor, que no le ensille burlando dél, -como hacia Laura á su Petrarca, que lo gobernaba como á caballo bien -enfrenado, que, en desmandarse de confiado, le daba una sofrenada, y -en acobardarse de triste, le aflojaba la rienda, segun nos contaba don -Luis Milan un dia delante su Margarita, que de velle muy triste le -dixo: Alégrate, que pues escribes como el Petrarca, yo leeré tus obras -como Laura. - -Dixo don Diego: Señoras, mudar de bien en mejor es gran cordura; si -parece á vuestras mercedes, vamos al Real y presentemos al Duque y á la -Reina la farsa, y nosotros harémos otra con sus damas, porque sepan -nuestro palacio ser tan bueno como el suyo. - -Respondió la señora doña Mencía: Señor don Diego, yo soy de su parecer, -que tan bueno es mudar de bien en mejor, como es malo de mal en peor. - -Ya querria que estuviésemos allá por meter la guerra en casa ajena y -sacarla de la nuestra, pues aquí ya estaba comenzada contra don Luis -Milan y sus valedores, y vos, señor don Diego, empezaréis la escaramuza -con las amazonas de la Reina que pelean diciendo: Que no se pueden -decir damas sino las de palacio, y nosotras entrarémos á pelear con -ellas como á valedoras vuestras. - -Dixo don Diego: Señora doña Mencía con tal valenza la victoria tenemos -cierta, vamos: Que mucho se gasta en tardar lo que se debe ejecutar. - -Hé aquí el Duque que ya sale del Real, á buen tiempo allegamos: Señor, -mande vuestra excelencia que se haga la farsa en el Real y será sacar -de necesidad á don Luis Milan, que las damas que traemos habian movido -una escaramuza contra él, que no podia acampar de muerto ó preso, y -pues aquí verá cara de rey, será salvo, puesto que más vale ser buen -preso que mal libertado. - -Dixo el Duque: Bien me parece lo que habeis determinado, id al apear -de la Reina. - -Joan Fernandez llegó primero y dixo: Vuestra alteza sírvase de mí para -tablas de apear y serémos el Cristóbal y el Jesus, pues siempre le -tiene en la boca cuando me ve, como si yo fuese el enemigo. - -Dixo la Reina: Por mi fe yo no me fiaria de vos por un refran que dicen -en valenciano; doña Hierónima, adevinaldo y responded á vuestro marido, -que yo no acertaré. - -Respondió la señora doña Hierónima: Mes val ase quem porte, que caball -quem derroque; no se si acerti á dir lo que vostra altesa volia. - -Dixo Joan Fernandez: Mirad qué duda, para decir mal del marido, si -habia de acertar la mujer. - -Dixo don Diego: Vuestra alteza y su excelencia sean nos jueces quien -terná más razon, ó las damas de su casa ó las de Valencia, en lo que -dirémos. - -Señora doña Beatriz de Osorio: Vuestra merced y estas otras señoras -de palacio, lo quieren ser tanto, que emprenden á defender que no -se pueden decir damas sino las que están en él; y seréis la torre -de Babilonia que quiso subir tan alto cuanto abajó: Que no se debe -comenzar lo que no se puede acabar. - -Respondió la señora doña Beatriz: Don Diego, pues decis que somos la -torre de Babilonia, vos sois el que la mandó hacer, que de soberbio era -un Lucifer; lo de nosotras no es soberbia, sino ley. - -Dixo don Francisco: Señora doña Beatriz, no puede ser ley lo que en -ley no está; en Castilla debe ser hecha sólo para contra Valencia, que -segun las gentes dicen, suegra y nuera son entrambas. - -Dixo la señora doña Joana de Guzman: Don Francisco, en Castilla no -hacen leyes para contra Valencia, y si yo las hiciese diria: Don -Francisco y burlador padre y hijo son entrambos. - -Dixo Joan Fernandez: Si vuestra merced hiciese esa ley, aquí le harian -otra que diria: - - Doña Joana de Guzman - Ley no tiene á su galan. - -Dixo doña Joanilla de Dicastillo, y es esta á quien la reina decia -marido: - - Reina, pues le soy marido, - Si más sufre esta porfía, - De vos me descasaría. - -La Reina le dixo: Doña Joanilla, - - No lo tengo á maravilla, - Que ley no quieras tener - En marido ser. - -Dixo la señora doña María de Tobar: No hablemos más de leyes, que en -los hombres se perdieron, y volvamos en lo que primero hablamos; - - Que en Castilla no se llama - Si no es de palacio, dama. - -Dixo don Luis Milan: Señora doña Merina: - - Mucho va eso al reves, - Que el palacio no hace dama, - Sino la que dama es. - -Dixo el Duque: No se hable más desto, que don Luis Milan me ha quitado -de la boca lo que yo queria decir, y vuestra alteza, pues es juez -conmigo, no sea amiga del amigo de pasion, sino enemiga del enemigo de -razon. - -Dixo la Reina: Yo no me apartaré de la razon, que por mis damas no -quiero tener pasion: - - Sino por don Pedro Milan, - Que es mi galan. - -Dixo la señora doña Mencía: Pues su excelencia y alteza han determinado -que pasemos por damas, pasarémos á servirlas como galanes, que yo -quiero requebrarme con la señora doña Beatriz de Osorio, - - Que es tan hermosa, - Que es muy poco hacella rosa. - -Respondió doña Beatriz de Osorio: Señora doña Mencía: - - Los ojos que nos verán - Nunca vieron, - Y los que os vieron ménos - Si n’os conocieron. - -Dixo la señora doña Luisa: Señora Doña Joana: - - Si yo fuese tan galan - Como vos sois muy galana, - Sería el mejor Guzman - Por tal Guzmana. - -Respondió doña Joana de Guzman: Señora Doña Luisa: - - Nos dirán como al frisado: - Cayó la frisa - Y queda la risa, - Pues sois brocado. - -Dixo la señora doña Violante: Señora doña Merina de Tobar: - - Quien á vos ha de llevar, - Muerto no estará en marina - De vuestra mar. - -Respondió doña Merina de Tobar: Señora doña Violante: - - Pues sois otra Bradamente, - Querria ser - Para vos otro Rugier. - -Dixo la señora doña Castellana: Señora doña Joana de Dicastillo: - - Mucho quedará ufano - Quien será de su castillo - El castellano. - -Respondió la señora doña Joana: Señora doña Castellana: - - De mi dedo sois anillo, - Vos sereis de mi castillo - El castellana. - -Dixo don Diego: Estos amores que se dicen las damas de Valencia con las -del Real, se encienden mucho; Joan Fernandez, pues sois llorador en -amores, llorad y matarán vuestras lágrimas este fuego. - -Respondió Joan Fernandez: Don Diego, mejor sería matalle con el hielo -de vuestra frialdad, pues os pueden hoy cantar: - - Fuente fria, fuente fria, - Fuente fria sois, señor; - Pues atravesais con hombres - Donde hay damas de primor. - -Dixo don Francisco: Yo voy por la farsa para atajar la que hacen don -Diego y Joan Fernandez, y no será menester, que ya me parece que -entran. Todo el mundo esté atento y sin mucho reir, que don Miramucho, -que es el Milan, si reimos demasiado nos terná por hombres de farsa y -burlará de nuestras risadas con aquello que dice: - - Un reir demasiado - Juzgan por muy alocado. - -Guardemos, pues, la autoridad y vergüenza, que donde se pierde, tarde -se cobra, y callemos, que ya comienzan. - - * * * * * - -El Capitan de las galeras de la religion de Sanct Joan comienza y dice: - - Duque, todo rey sin falta, - Hoy son justos veinte dias, - Que con grandes alegrías - Partimos todos de Malta. - Y saliendo de Isladeras - Dió al través la Capitana - Y las otras tres galeras - Con fortuna tan de véras - Van corriendo Tramontana. - La fortuna ya pasada - Fletamos un bergantin, - Y embarcámonos á fin - Para hacer esta jornada. - Medio dia no pasó - Que acudió Griego y Levante, - Y en un punto nos echó - Que sueño me pareció - Ser tan presto en Alicante. - Demos gracias á Dios - Y hacer siempre buena cara, - Pero quién no se alegrára - Sino en ver, señor, á vos. - Caballeros esforzados, - Hagamos cara de hierro, - Que tras casos desastrados - Parecer regocijados - Nadi lo terná por yerro. - Si hacemos de donosos - N’os debeis maravillar, - Que así suelen espantar - La fortuna valerosos. - Y fortuna de espantada - En no darnos cata della, - Nos ha puesto en tal posada - Que si es el Real nombrada, - Es por quien hoy posa en ella. - Lo que agora diré yo - Es de estar enamorado, - Que si el mar no m’anegado - Fué por quien negado so. - Y tened esto por cierto, - Como es muy cierto el morir, - Que la mar, como á muerto, - Por echarme á tan buen puerto, - He cobrado aquí el vivir. - -Dixo otro Comendador: - - Perdone sobre este paso - Por la parte que me toca, - Que no es bien calle mi boca - Pues d’amores me traspaso. - Si no me negó este mar, - Fué tambien por ser negado - En aquella del amar, - Donde amor hace tragar - El morir que ya he tragado. - -Dixo otro Comendador: - - ¡Ay amor! ¿yo qué diré? - Habla tú por mi agora, - Negóme una señora - Que yo nunca la negué. - Y al tiempo que me negaba - En mi alta mar de amor - De lo mucho que lloraba, - Un paje se me ahogaba - Si no fuera nadador. - -Dixo otro Comendador: - - No es mi pena así tan poca - Como la que se ha contado, - Pues de sed me só ahogado - Teniendo el agua á la boca. - ¿Como me negára aquí - En aquesta mar salada, - Pues huye el agua de mí, - Si por la que no bebí - Siento mi vida negada? - -Dixo otro Comendador: - - Nunca fuera acontecido - Ni jamas ojos lo vieran, - Que los peces me comieran - Siendo ya d’amor comido. - Que donosa cosa fuera, - Todo fuera por demas, - Que ballena me comiera, - Y si fuera que tal fuera - Verme por vos un Jonas. - -Dixo otro Comendador: - - Yo solo fuí sabidor - De lo que nos sucedió, - Pues á mí me apareció - Por Santelmo, el Dios d’amor. - Díxome que no quisiese - Esta aparicion contar, - Porque en tal fortuna viese - Quién sería el que dixese - Amor nos puede salvar. - -Dixo otro Comendador: - - Pensamientos fueron vanos - Sino en mar d’amor negarnos, - Pues no podemos negarnos - Muertos d’amorosas manos. - Pues negar no nos podemos - Mártires enamorados, - De reir es que pensemos, - Por mucho que naveguemos, - Que podamos ser negados. - -Dixo Otro Comendador: - - Mucho fuera gran dolor - Que muriéramos negados, - Siendo tan enamorados, - Si no fuera en mar d’amor. - Y pues no podia ser, - Ya yo estaba confiado - Que no me podia perder; - Que en la mar de mi querer - Ya estoy hecho un pescado. - -Prosigue el Capitan: - - Como al eco parecieron, - Desculpados son, señor, - Que en oir hablar d’amor - Todos ellos respondieron. - Y tambien porque se vea - Que coxquean en amar, - Que cojo d’amor no afea - Cuando la dama no es fea - La que hace coxquear. - Las damas por quien andamos - En amores tan de véras - Vienen en las tres galeras - Por ver cómo peleamos. - Peleando en su presencia - Serémos fuertes guerreros - Contra toda otra potencia; - Que no hallan resistencia - Amadores caballeros. - Suplicamos su excelencia - Por un correo sin tardar, - Mande luégo atalayar - Por la costa de Valencia. - Que de todos tomen lenguas - Si habrán visto las galeras, - Porque algun aviso venga, - Que sería muy gran mengua - Descuidarse en las de véras. - Gilot y Joan de Sevilla - Podrán ir en tal despacho, - Que harán muy poco empacho - Al caballo ni á la silla. - Tan ligeros siempre están - De cabezas y de piés, - Que sin duda volarán - y por donde pasarán - Cada cual dirá quién es. - Mándeles, señor, venir, - Vaya un paje bien criado, - Tráiganles mucho á su grado - Los que han de hacer reir. - Si me da la comision, - Presto los despacharé, - Porque haré la provision - Más conforme á la razon - Que yo en ellos hallaré. - Manda el Duque que partais - Para hacer luégo un viaje, - Por correos de aventaje, - Pues siempre en todo volais. - Iréis hasta á Gibraltar - Muy en seso y muy de véras - Orillas siempre á la mar, - Y mandad atalayar - Si verán nuestras galeras. - -Vuelven Joan de Sevilla y Gilot, y dicen que una armada de turcos han -tomado las tres galeras y están en Dénia, y dice el capitan: - - A consejo, á consejo, - Que bien será menester, - Dadme todos parecer - Cada cual como hombre viejo. - Que el consejo en perficion - En los viejos floresció, - Que en mozos hay confusion - Si no fué el de Scipion - Cuando á Roma libertó. - -Dixo Otro Comendador: - - Caballeros de Sanct Joan, - Oyan todos este mote, - Á las armas moriscote, - Que bien menester serán. - Por armas quiero mi dama - Del turco que la tuviere, - Que ganalla por la fama - Es mejor que por la cama, - Véngame lo que viniere. - -Dixo Otro Comendador: - - Yo pedir quiero la mia, - Que no vivo ya sin ella, - Porque estar tanto sin vella - Ya parece cobardía. - Batallar será por fe, - Pues por fe será el motivo, - Y si muero ganaré, - Y si preso, ya yo sé - Á qué sabe ser cativo. - -Dixo otro Comendador: - - Yo tambien no veo el hora, - Pues que sé que ha de vencer - La que m’ha de dar poder - Para hacella vencedora. - Ella es la que vencerá - Con su fuerza y mi persona, - Pues á mí vencido m’há - Desta suerte dias ha - Mi dulce brava leona. - -Dixo otro Comendador: - - Por metelles más espanto - Vamos presto, que ya es tarde, - Que me dirá de cobarde - Mi señora en tardar tanto. - Suenen, suenen nuestras mallas, - Vaya, vaya muy de véras, - Peleemos por ganallas - Y será vencer batallas - Y cobrar nuestras galeras. - -Dixo otro Comendador: - - Ya veis que siento en tardar, - Pues que traigo yo en mis armas: - Mis arreos son las armas, - Mi descanso es pelear. - Mi costumbre esta es - Por vencer al Dios d’amor, - Ya veis si será gran pres - Libertar la que despues - Puede hacerme vencedor. - -Dixo otro Comendador: - - Yo tambien de armas me arreo, - Peleando por vencer, - Pero no para ofender - La que causa mi deseo. - Esta es ya mi condicion, - Mi señora la causó, - Pues ya veis si es gran razon, - Para salir de prision, - Que la deje presa yo. - -Dixo otro Comendador: - - Mi señora, ¿qué dirá, - Qué podrá decir de mí, - Sino que si estoy aquí, - Es por no estar todo allá? - Este mote contradice, - Que por oracion lo digo; - Pues que por ella lo hice, - Siempre mi boca lo dice: - Cuando ménos más contigo. - -Dice el Capitan: - - Pues teneis tanto en memoria - Cada uno vuestra dama, - Caballeros de gran fama, - Y’os prometo la victoria. - Yo no quedo en la posada, - De gana de verme en ello, - Primero será mi espada, - Por quien mi vida colgada - Tiene siempre de un cabello. - -Va el Capitan, y viene con los turcos, con quien han de combatir los -Comendadores uno á uno, para lo que veréis, y dice: - - Caballeros, sedlo en todo, - Ya veis qu’el turco me espera, - Si Dios quiere que aquí muera, - Regíos con muy buen modo. - Turco, vuélvete cristiano - Y dame mi linda amada, - Que esto te será más sano, - Y sino, pon luégo mano - Como yo pongo á mi espada. - -Vence el Capitan al turco y cobra su dama griega, y dícele: - - Gracias hago á mi Dios, - Gran victoria me ha dado, - Pues que vos la habeis ganado, - Que yo no venzo sin vos. - -Respóndele su dama: - - Caballero de verdad, - De muy alto corazon, - Siempre estuve en libertad, - Porque en vuestra gran bondad - Nunca se siente prision. - -Pelea otro Comendador. - - Si tan turco más no fueses, - Como hasta aquí has sido, - Harás muy mejor partido - Si mi dama me volvieses. - Y sino, pon mano luégo - Al espada como yo, - Y verás que si te ruego, - Es porque no vayas ciego - Para aquel que te crió. - -Dice á su dama: - - Vuestra es esta mi victoria, - Vos, señora, la vencistes, - Pues que siempre lo tuvistes - De vencer en mi memoria. - -Su dama responde: - - Caballero, vuestra es, - Nunca vos seréis vencido - De valiente y muy cortés, - Porque muy tarde verés, - Cortesano ser perdido. - -Pelea otro Comendador. - - Turco, oye lo que digo, - Deja tu secta enemiga, - Y á mí vuélveme mi amiga - Y yo volverm’he tu amigo. - Y sino, guarte de mí, - Que de tí guardado estoy, - Que la ley en que nascí - Me defenderá de tí - Por la fe que yo le doy. - -Dice á su dama: - - Gracias á Dios verdadero, - Mi dama llevó el mejor, - Qu’ella ha sido el vencedor - Siendo yo su prisionero. - -Su dama responde: - - Caballero, vos vencistes - A mí y al turco en verdad, - Á él, pues que lo rendistes, - Y á mí, porque causa distes - De cobrar yo libertad. - -Pelea otro Comendador, y dice: - - Lástima tengo de tí - Siendo tan turco en tu ley, - Yo terné contigo ley - Si tú la ternas con mí. - Déjame mi dama ya, - Que contigo va corrida, - Y sino, aquí estará - Quien dejártela hará, - Ó tú dejarás la vida. - -Vence al turco y cobra su dama griega, y dícele: - - Señora, ser no pudiera, - Pues que fuera sin razon - Ser vos en mi corazon - Y que turco me venciera. - -Respóndele su dama: - - Caballero vencedor, - Á vos se ha de atribuir, - Que teniendo tanto amor, - No habia matador, - Sino vos hacer morir. - -Pelea otro Comendador, y dice: - - Turco, no lo seas tanto, - Y conviértete á Dios, - Y pornáse entre los dos - Paz con l’Espíritu Sancto. - Y por dama cobrarás - La reina Vírgen María, - Y mi griega dejarás, - Y sino, conoscerás - Que rogar no es cobardía. - -Gana en el combate á su dama, y dícele: - - Señora, Dios que os crió, - Permitió lo que ha sido, - Que si el turco fué vencido, - Vos sois la que le venció. - -Respóndele su dama: - - Caballero, para dos, - Aunque fuesen más romanos, - Haced gracias á Dios, - Que no se dirá por vos: - Más tuvo lengua que manos. - -Pelea otro Comendador, y dice: - - Yo ternía por mejor, - Turco, que te convirtieses, - Y mi dama me volvieses, - Porque toda es desamor. - Créeme, que yo lo sé, - Déjala qu’es muy ingrata, - Y sino, aparejaté, - Que tal cual la cobraré, - Aunque más y más me mata. - -Cobra su dama y dícele: - - Lo que dixe engaño era, - Señora, para engañar, - Que de vos sale el matar, - Si el turco aquí muriera. - -Respóndele su dama: - - Buen caballero engañoso - Y muy sabio en combatir, - Vuestro engaño gracïoso - Á vos hizo venturoso - Y á mí me hizo reir. - -Pelea otro Comendador. - - ¿Quién te puso en tal favor, - Turco mal aventurado? - ¿Quién te hizo enamorado, - Siendo el mismo desamor? - Déxame, mi dama, Can, - Que no es hueso de roer; - Vuélvesela á su galan, - Que tus ojos no verán - Que yo te la deje ver. - -Dice á su dama: - - Vos, victorïosa dama, - Sois semblante al Amazona, - Que al gran Héctor en persona - Quiso ver por su gran fama. - -Respóndele su dama: - - Si yo el Amazona soy, - Vos sois Héctor ciertamente, - Que si tal renombre os doy, - Es por lo que hecistes hoy - Contra un turco tan valiente. - -Pelea otro Comendador, y dice: - - Pues que cada cual venció - Á su turco con gran fama, - Turco, vuélveme mi dama, - Pues que para mí nasció; - Y sino, sé convidado, - Que si me acampares vivo, - Nunca serás libertado - Por haber tú cativado - Á quien me tiene cativo. - -Cobra su dama, y dícele: - - Mi señora, ya me veis, - Que vos misma os libertastes, - Vos sois la que peleastes, - Pues que todo lo venceis. - -Respóndele su dama: - - Caballero, no burlais - Mucho, gran verdad decis, - Que los que d’amor penais, - Fuerzas son con que matais - Las fuerzas con que moris. - -Quedan vencidos los turcos y cativos, y requiébranse los Comendadores -con sus damas. - -Caballero: - - Qué triunfo, qué victoria, - Toda de gloria tan llena, - Ganar damas para pena, - Que la pena toda es gloria. - -Dama: - - Caballero, bien mostrais - Cuánto en todo mereceis, - Pues que tanto nos honrais, - Que las penas que pasais - Por gran gloria las teneis. - -Caballero: - - Diga qué sintió, señora, - Ver á sus piés d’un reves, - Cuando el Turco vió á sus piés, - Siendo dél trïunfadora. - -Dama: - - Lo que yo podré decir, - Alabar, señor, á Cristo, - Que entre la muerte y vivir, - Vos me habeis hecho reir, - que en tal caso no s’ha visto. - -Caballero: - - Señora, bien es saber - Cóm’os fué de servidores, - Y á los turcos de favores, - Que otro no podia ser. - -Dama: - - A mi Turco le ha ido - Como vos lo habeis gustado, - Que segun me ha tenido, - Tan mandado l’he tuvido, - Que jamas s’ha desmandado. - -Caballero: - - Yo tambien tengo un dolor; - Pues ser otra no podia, - Que favor al Turco haria, - Más de miedo que de amor. - -Dama: - - Eso no pudiera ser - Que de miedo yo le amase; - Que esperando su valer, - No tenía qué temer, - Que más no me asegurase. - -Caballero: - - Turcos requiebros dirian, - Turcos tan enamorados, - -Dama: - - No merecen ser burlados, - Pues que tanto nos querian. - -Caballero: - - Celos querria tener - Si licencia me daïs. - -Dama: - - Bien los habeis menester, - Pues mostrais ménos querer - De lo que, señor, mostrais. - -Caballero: - - Señora, ¿qué le presento - El Turco su servidor? - -Dama: - - Lo que pudo y buen amor, - Pues con obras lo mostró, - L’arco y flechas que traia, - En mis manos todo estaba. - -Caballero: - - Ya vuestra merced tenía - Arco y flechas, pues heria - Con los ojos que miraba. - -Caballero: - - Señora, ¿quién me dirá - Este tiempo que n’os vi, - Si os acordastes de mí, - Que yo siempre estuve allá.? - -Dama: - - Nadi os lo dirá, señor, - Como yo con más razon, - Pues perdí todo temor, - Confiando en la valor - De vuestro gran corazon. - -Caballero: - - ¡Oh quién supiese, señora, - Si sentistes unos tiros, - No de bronzo, mas suspiros - Que os tiraba cada hora! - -Dama: - - Sí sentí, pues allegaron - Las pelotas hasta mí, - Y á los turcos espantaron, - Que’en mi boca retumbaron, - Que por eco os respondí. - -El Capitan: - - Ea ya, señores, ea, - Vamos, vamos á danzar, - Porque yo quiero estorbar - Con danzar esta pelea. - Sea trisca, sí querrán, - Y cantemos en la fiesta, - Y las damas callarán, - Y callando mostrarán - Que el callar dan por respuesta. - -Dama: - - Fiesta de tanto placer - No se puede festejar - Con bailar y no cantar, - Por vengarme en responder. - -Caballero: - - Damas que vengar se quieren, - Pues no quieren amistades, - Respondan lo que quisieren, - Que pues matan y no mueren, - Cantar quiero las verdades. - -Canta el caballero: - - En mi gesto se os amuestra - Gran amor, - Y en el vuestro á culpa vuestra - Hay desamor. - Siempre estoy mirando al cielo - Cuando yo n’os puedo ver, - Y vos daisme por placer - Del pelillo pelo á pelo. - Callo y mi gesto os amuestra - Gran amor, - Y en el vuestro á culpa vuestra - Hay desamor. - -Respuesta de la dama: - - Si en el gesto se ha de ver - Cuanto quereis, - Poco mostrais el querer - Que me teneis. - Vos mostrais en vuestro gesto - que teneis muy poco amor, - Que tan sano servidor - No podrá estar mal dispuesto. - Ya por vos no puede ser - Que amor mostreis, - Pues que nunca por querer - Enflaqueceis. - -Canta Otro caballero: - - Yendo y viniendo - Vóyme enamorando, - Una vez riendo, - Y otra vez llorando. - N’es la de mi ciego - Voluntad pequeña; - Mas arde mi fuego - Si le añaden leña. - Vánmela añadiendo, - Mis ojos mirando, - Una vez riendo, - Y otra vez llorando. - -Respuesta de la dama: - - Cuando más os veo - Ir apasionado, - Más y ménos creo - Que estais namorado. - Más amor y ménos - Veo en su manera, - Más amor de fuera, - Y de dentro ménos. - Sois otro Teseo - Muy falsificado, - Más y ménos creo - Que estais namorado. - -Canta otro caballero: - - Cuando más y más os miro, - Más sospiro. - Tanto tengo que mirar - En su gesto muy hermoso, - Que me hace sospirar, - Pues no soy su venturoso. - Si me quiero retirar - De miraros, como os miro, - Más sospiro. - -Respuesta de la dama: - - Si os creyese cantaría, - Sospirastes Baldoínos - Las cosas que más queria. - No tengo mucha razon - De cantar este cantar, - Pues que vuestro sospirar - Muy falsos sospiros son; - Si n’os correis cantaria: - Sospirastes, Baldoínos, - Las cosas que más queria. - -Canta otro caballero: - - ¡Ay que me matais! - Caballero, ¿qué teneis? - Señora, muerto m’habeis. - Por mi vida que os burlais. - ¿Cómo puedo yo burlar - Burlas que son tan de véras, - Pues matais de mil maneras - Para más enamorar? - Cruelmente me matais. - Caballero, ¿qué teneis? - Señora, muerto m’habeis. - Por mi vida que os burlais. - -Respóndele su dama: - - Caballero burlador. - Mas lo sois vos, mi señora. - ¿Para qué os burlais d’amor? - Porque vos sois burladora. - Huélgome que lo otorgais, - No habeis menester tormento. - Por vida vuestra, que miento, - Que vos sois la que burlais. - ¿Para qué os burlais d’amor? - Tened vergüenza en mal hora. - Más burlais vos, mi señora, - Que yo no soy burlador. - -Canta otro caballero: - - Vaya, vaya, en hora mala, - Vaya, vaya. - He perdido mi dormir, - Y no le quiero cobrar. - Porque más quiero morir - Que vivir para penar. - No lo quiero más buscar - Si Dios me vala, - Vaya, vaya, en hora mala, - Vaya, vaya. - -Respuesta de su dama: - - Venga, venga, en hora buena, - Venga, venga. - Dicen si quiero un truhan, - Que burla de servidores, - Burlára de mi galan, - Que quiere morir d’amores. - Dalles ha, pues son traidores, - Mala strena, - Venga, venga, enhorabuena, - Venga, venga. - -Canta otro caballero: - - Loco estoy del mal que siento; - Piedras me haceis tirar, - Búscame mi entendimiento, - Yo no lo quiero cobrar. - Mucho más vale ser loco, - Que morir con la cordura, - Yo moria poco á poco, - Y hora vivo con locura. - Con ser loco estoy contento; - Pues no siento mi penar, - Búscame mi entendimiento, - Yo no lo quiero cobrar. - -Respuesta de su dama: - - Un loco tengo donoso, - Por amar - No quiere el seso cobrar. - Yo querria que sanase, - Vále buscando su seso, - Tírale piedras y vase - Como si fuese sabueso. - Muestra tener más reposo - En loquear, - No quiere el seso cobrar. - -Canta otro caballero: - - Con dolores descorteses - Voy cantando por las calles: - Mala la vistes, franceses, - La caza de Roncesvalles. - Tengo mal frances d’amor, - Qu’es peor que mal frances, - Que jamas curado es - Sino de quien da el dolor; - Deste mal há muchos meses - Que me sienten por las calles, - Mala la vistes, franceses, - La caza de Roncesvalles. - -Respuesta de su dama: - - Buena pro os haga, señor, - Buena pro. - Mal frances teneis d’amor, - Tenéoslo. - Mal frances d’amor no sé, - Buscad quién os l’ha pegado; - Yo n’os tengo enamorado, - Que nunca vistes por qué. - Buena pro os haga el dolor, - Buena pro, - Mal frances teneis d’amor, - Tenéoslo. - -Canta otro caballero: - - No sé qué me digo, - No sé qué me hago, - Dame amor un higo, - Y tómole por pago. - Tal os pague amor - Á cuantos burlais, - Pues que no tragais - Higos por amor. - Ya no estoy conmigo, - No sé qué me hago, - Dame amor un higo - Y tómole por pago. - -Respóndele su dama: - - Si l’amor n’os da un higo, - Y’os daré una castañeta, - Pues teneis falsa riseta - De enemigo. - Vos teneis muy buena paga, - Pues que de burlas servis, - Buena pro, señor, os haga, - Ya que todo os lo reis. - Vuestra cara es el testigo, - Tomad una castañeta, - Pues teneis falsa riseta - De enemigo. - - * * * * * - - No más trisca y acabemos - Con tener debida ley; - Pues vieron casa de rey, - Á los turcos libertemos. - Y mandémosles bailar, - Pues su mal volvió alegría, - Que no sentirán pesar, - Pues se vean libertar - Para volverse á Turquía. - Turcos, pues lo mereceis, - Cobrad vuestra libertad, - Y si lo mandais, bailad - Como en Turquía soleis. - Y por más regocijar - Dia, que tan dia fué, - Que en placer volvió el pesar, - Le podrémos acabar - Con un torneo de pié. - Esto es lo que hacer debemos, - Vamos por las armas, vamos, - Pues con armas nos honramos, - Con las armas acabemos. - Y vosotros no dejeis - De bailar, pues dais placer, - Que tambien pareceréis, - Con el baile que haréis. - Que podréis entretener. - -Acabado el torneo se acaba la farsa con esta copla: - - Si nos da, señor, licencia, - Volvernos hemos á Malta, - Aunque parece que falta - Vista en no ver su excelencia. - La fortuna que pasamos, - Pasarémos en no veros; - Que si dulce lo gustamos, - Muy amargo lo esperamos - Lo que se pierde en perderos. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, bien habeis mostrado que no son -farsas las que vos haceis, pues de vuestras burlas se pueden sacar -avisadas véras, y de las véras avisadas burlas, como mostraron: _Los -comendadores, por mi mal os vi_; que esto puede cantar Juan Fernandez, -vuestro competidor, pues los vió, para tener envidia de vos, por -habellos hecho tan cortesanos en las burlas como en las véras. - -Dixo don Luis Milan: Si las de vuestra excelencia no fuesen burlas -para favorecer, creeria que son véras para burlar, que de reyes es -burlando hacer mercedes, como oirán en este cuento: Nuestro valenciano -Penarroja, comendador de Christus, viviendo con el rey Manuel de -Portugal, fuéle á demandar casamiento, y díxole: Decey, Comendador, -¿habeis casado por trato ó por amores? y respondióle: No, señor, sino -por trato; y el Rey le dixo: ¿He vídevos ella? Quiso decir con esta -burla, que si le habia visto ella ántes de casar, siendo tan feo, nunca -le tomára por marido, y si habia casado por amores, creyéralo, pues no -hay amor feo; y despues de haber burlado con él, le dió más de lo que -demandó; que burlas de reyes mercedes son. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, las burlas de su excelencia lo han -sido para mí, y no para vos, pues me ha dicho que vi los Comendadores -de vuestra farsa por mi mal, para tener envidia de vos; y téngola, pues -habeis sabido hacer lo que os diré con este romance: - - Más pesar he de vos, Conde, - Pues no sois de envidiar - En armar las cortesanas - Damas para farsear. - -Dixo don Luis Milan: Juan Fernandez, lo que yo hice de burlas vos lo -haceis de véras, como en este contra romance al vuestro oiréis: - - Siempre os vi, señor don Juan, - Armado de cortesanas - Contra damas muy galanas - Por ser muy bajo galan. - -Dixo don Diego: No teneis razon, Joan Fernandez, de buscar tachas -donde no las hay, que os tacharán; tachador real de córtes pareceis, ó -coracero en poner tachas en la coraza de don Luis Milan, teniendo tan -fuertes launas de respuestas, que no las pasarán vuestros hierros, que -por ser de amores bajos, cuentos son para burlar. - -Dixo don Francisco: Don Diego, bien habeis defendido á don Luis Milan, -vuestro amigo, perro ropero me habeis parecido, de aquellos que les -dicen, guarda la ropa, guarda la ropa. - -Dixo la señora doña Beatriz de Osorio: Señora doña Mencía, donoso ha -sido don Francisco, que á don Luis Milan ha hecho hacer risa de perro, -y mereceria que se quedase con ella, pues los mofadores parece que -regañan riendo quando quieren mofar. - -Dixo la señora doña Mencía: Señora doña Beatriz, no puede parecer -don Luis Milan á lo que no paresce, que no siendo perras sus cosas, -haga risa de perro; más parece á risa de córte, que risas de avisados -reprensiones son. - -Dixo la señora doña Violante: Señora doña Merina de Tovar, ¿qué le -parece destas dos lanzas que han corrido estas señoras? ¿á quién daria -vuestra merced la mejoría,? que el merecimiento no debe estar sin -precio. - -Dixo doña Merina de Tovar: La señora doña Mencía corrió mejor lanza, -pues socorrió á don Luis Milan, que estaba corrido de verse apodado á -risa de perro, por haber sido mucho reido. Y la señora doña Beatriz de -Osorio no corrió mala lanza, pues corrió á don Luis Milan, que ha sido -echar lanza en Fez, lo que yo les doy es lo que se traen consigo, que -el merecimiento no está sin precio. Dixo la señora doña Luisa: Señora -doña Joana de Guzman, adevinar querria lo que vuestra merced piensa y -debe ser; que tiene muy risueño el servidor, y es señal de poco amor. - -Respondió la señora doña Joana de Guzman: Señora doña Luisa, mi -servidor no rie de poco amor, mas ríese de lo que sé. - -Dixo la señora doña Castellana: Señora doña Joana de Dicastillo, ¿de -qué puede reir el servidor de la señora doña Juana de Guzman? ¿si se -rie que le dicen don Donoso, y nunca dice donaires? - -Respondió la señora doña Joana de Dicastillo: Señora doña Castellana, -á jornadas es donoso, que el otro dia acertó á decir uno á su dama, y -fué que la apodó á saboga, que tenía gusto para contentar, y espinas -para ahogar, y ella le dixo: que tenía donaires de pescador. Y él -respondió: - - Si pescase vuestro amor, - Sería buen pescador. - -Y ella replicó: - - No me dejaré pescar - En vuestra mar. - -Y él se fué desavenido con ella, y así está como halcon encapirotado, -que no dice nada. - -Dixo don Luis Milan: Muy contento estó de la señora doña Beatriz de -Osorio, que me apodó á risa de perro, porque me hizo mercurino, de la -propiedad del planeta Mercurio, que le pintan la cabeza de perro, por -ser muy sentido y entendido; y así risa de perro es de avisado, que -apénas ha de mostrar los dientes cuando rie, mostrando que siente lo -bueno y lo malo de la conversacion, y á lo bueno ha de reir como quien -alaba, y á lo malo como quien reprende. Dixo que yo reia regañando -cuando queria mofar, y en esto quiso decir mal de mí, ó no me entendió, -que mejor mostró la señora doña Mencía entenderme, en lo que respondió -por mí; y aunque en mí no haya tanto bien como dixo, en su mercad hay -aviso para hacerme más de lo que soy, pues puso nombre risa de córte, -á la que la señora doña Beatriz dixo de perro; que no es perra ni -mofadora la risa que al reprendido mejora. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, mucho querria saber cómo se ha de -reir para alabar ó para reprender, que yo nunca he oido ni visto risas -que hablen, sino agora. - -Respondió don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, razon sería que me -hubiésedes entendido las risas que me habeis hecho hacer muchas -veces; que por responder á lo que me habeis preguntado, contaré lo -que á muchos caballeros y á mí nos contastes en el Real, delante su -excelencia; y dixistes que viniendo muy tarde á dormir, pasada media -noche, os desnudastes solo por no ser sentido; despertó vuestra mujer, -muy brava y celosa riñéndos mucho, y como le sobrase la razon, á vos os -faltaba para respondelle, y siempre callando os acostastes; y ella, de -muy enojada, dándoos empujones os trajo hasta la orilla al despeñadero, -y como vos os vistes tan apretado, porque no os derribase de su cama, -dixístesnos que le tirastes una púa, y ella os dixo: _Vade retro_, -Satanas, que mi marido no era tan sucio; y huyendo de la cama, y vos -tras ella le respondistes: Mujer, no soy Satanas, sino puerco espin, -que cuando le aprietan tira púas. Y preguntándome el Duque qué me habia -parecido del cuento, yo le respondí: Señor, preguntaldo á mi risa; y -él me dixo: ¿Qué, las risas hablan? yo le dixe: Cuando el reir es con -zuño y gesto de menosprecio, entónces es reprender, y el sonreir con -gesto amoroso es alabar, que harto hablan las risas, que descubren á -los ánimos lo que sienten. Si Joan Fernandez me cree, ántes se dejará -despeñar de la cama, que hacer más el puerco espin. - -Dixo Joan Fernandez: Bien será mudar de nuevas, porque mi mujer se ha -parado colorada y está corrida. Yo le he hecho del ojo que disimule, y -no sé si lo hará. - -Respondió la señora doña Hierónima: No cumple hacerme del ojo, ni del -dedo, que calle, pues no es para disimular lo qu’es mal disimularlo; -que sufrir la mujer al marido, no ha de ser para que la tenga en poco -como vos haceis, que á su excelencia quiero pedir justicia de vos, que -os mande no saqueis cuentos sobre mí. - -Dixo Joan Fernandez: Mujer, mirad lo que decis, que nunca saqué cuentos -sobre vos, que siempre quereis que yo esté debajo, y á vuestro mando, -que yo no he casado con mujer, sino con hombre; y así cuando las damas -me preguntan qué hace doña Hierónima, vuestra mujer, yo les digo: -Señoras, no se puede vivir con don Hierónimo, mi marido, que yo soy la -mujer, pues ella no lo quiere ser. - -Respondió la señora doña Hierónima: Si yo no hiciese el hombre, ninguna -mujer ternia segura en casa de vos; y á tal marido tal mujer. - -Dixo la Reina: Doña Hierónima, reir me habeis hecho de buena gana; -amostráme cómo haré el hombre, pues vuestro marido ha mostrado al -Duque, mi señor, á ir tras las de su casa. - -Respondió el Duque: Vuestra alteza es tan celosa, que á mí me ha hecho -celoso, y por esto voy tanto tras sus damas, para guardallas. - -Dixo Joan Fernandez: De la boca me lo quitó vuestra excelencia, que eso -mismo le queria decir á doña Hierónima, mi mujer. - -Respondió la señora doña Hierónima: ¿Qué le parece á vuestra alteza, -qué buen médico y apotecario son? mejor visitan las sanas de casa que -las enfermas; que yo estando enferma poco há, halló al mio mi hermana -vestido como á médico, tentando el pulso á una criada mia, y díxole: -Hermano, ¿qué es eso que haceis? y él respondió: Señora, no soy quien -pensais, que el médico de casa soy. - -Dixo don Francisco: Si vuestra alteza y su excelencia mandan, aquí está -á la puerta un Rey d’armas que viene á publicar un cartel; entrará si -le dan licencia. - -Dixo el Duque: Hacelde entrar, que el corazon me dice qu’es alguna -fiesta que don Luis Milan quiere hacer en servicio de su dama. Entró el -Rey d’armas, y publicó este cartel, que dice: - -Muy altos príncipes y señores: Yo Miraflor de Milan, caballero errante, -os hago saber que soy llegado á esta tierra, por dar cabo á una -aventura, ó acabar mi desventura, y es que hallándome por el reino de -Frigia, en el puerto Tenedo, donde la griega armada tuvo diez años -sitiada Troya, salí de mi galera, y siendo en tierra sentí una voz que -me dixo: Sube en ese monte nombrado Ida, que delante tienes, donde -Páris Alexandre fué criado, y estuvo hasta que hizo el juicio á las -diosas, dando la manzana de oro á la Vénus, por más hermosa que la Juno -y la Pallas, y sabrás lo que has de hacer. Y subiendo hallé al entrada -dél la fuente de Policena, que el retrato della, en bulto de cristal, -sobre una columna estaba, echando agua por un caño de oro que en los -pechos tenía con un letrero que decia: - - Quien d’esta agua gustará, - Hermosura beberá. - -Yo, queriendo beber della para que me viese hermoso la que feo le -parecia salió un caballero armado de unas muy hermosas y ricas armas, -con unas letras de oro por ellas sembradas, que decian: - - Yo soy Achíles, mandado - Que l’agua de Policena - No deje beber de grado - Si Cupido no lo ordena. - -Yo, que vi la guarda desta fuente ser Achíles, pensando cómo podia -ser esto, estuve más espantado que de verme en batalla con él; que la -muerte no deshonra cuando el matador da honra. - -Y viniendo á palabras, me dixo: Nadi merece gustar del agua que no -pude beber; que do falta el merecer, nadi se debe probar. Yo, que -me vi despreciado, holgué que me dió ocasion de ensañarme con él, y -respondíle: - - No estará sin merecer, - Quien ventura le quisiere, - Desta agua dejar beber. - -Y él metiendo mano á su espada y yo á la mia, combatimos gran rato, -hasta que sentimos una voz que dixo: - - Achíles, deja beber - Del agua de Policena - Á Miraflor á su placer. - -Y él con un gran sospiro desapareció, que no vi por dónde se fué; yo, -bebido que hube del agua, vime en ella tan hermoso como ántes era feo. - -Pasé más adelante, y vi un otra, nombrada la fuente de Casandra, hija -de Priamo, rey de Troya, que profetizó la destruccion de los troyanos y -no fué creida; y asimismo estaba un retrato della de bulto, de piedra -amatiste, sobre una columna, con un caño que de la frente le salia, -echando agua por él, con este letrero que decia: - - Quien d’esta agua beberá, - La sciencia de Casandra - Alcanzará. - -Yo, queriendo beber della, vime delante un caballero con unas armas -negras y unos letreros de oro por ellas, que decian: - - Corebbo soy por querer, - Que si amor no me lo manda, - De mi señora Casandra - Su agua no dexe beber. - -Conociendo que este caballero era Corebbo, que la hermosura de Casandra -le hizo enemigo de sus amigos, y amigo de sus enemigos, como amor suele -hacer, que por selle servidor, siendo griego, sirvió á los troyanos -contra sus griegos en la guerra que tuvieron, y viendo que de Troya -habian hurtado sus enemigos á Casandra, su señora, salió sólo contra -ellos, y peleó de tal manera, que su dama se salvó y él fué muerto allí -por ella; y viniendo él y yo á las armas, por defenderme que no bebiese -del agua, sentimos la misma voz que le dijo: - - Corebbo, Cupido manda - Que del agua de Casandra - Á Miraflor dejes beber. - -Desapareció, que ni sé cómo vino ni por dónde se fué, y bebí del agua, -que me pareció de tal gusto como lo que da á gustar; pues que nadi se -hartaria de beber sabiduría. - -Y pasando más adelante, hallé un otra, nombrada la fuente de Elena, -mujer del rey Menelao, griego, que fué robada de Páris Alexandre, -hijo del rey Priamo de Troya, en venganza del robo que hizo Hércules, -griego, de Hesiona, troyana, hija del rey Loomedon, troyano, que -entónces reinaba, llevándola á Grecia, que fué causa de la destruccion -de Troya; y vi, como en las pasadas fuentes, que esta hermosa Elena -estaba de bulto damantino retratada sobre una columna, con un caño que -de la teta izquierda le salia, echando agua por él, con un letrero que -decia: - - Quien d’esta agua beberá, - Otro Páris en amores se verá. - -Yo, queriendo beber della, con gran desseo de verme tan venturoso -como Páris en amores, vi venir á gran prisa un caballero muy hermoso, -armado de muy ricas y hermosas armas, con un arco y saeta encarada para -mí, con un letrero que en la ventanilla de la celada traia, que desta -manera decia: - - Páris só que voy en pena - Sino cuando vengo á ver - Para no dejar beber - L’agua de la reina Elena. - -Yo, que por el letrero conocí que este caballero era Páris Alexandre, -hijo del rey Priamo de Troya, que siendo preñada dél la Reina, su -madre, ensoñó que paria una hacha quemando á toda Troya; y sabido por -el Rey, su marido, de los sabios que tenía, que este sueño significaba -la destruccion y pérdida de todo su reino, mandó por consejo dellos -que luégo en nacer lo matasen; y como nació este infante muy hermoso, -su madre no tuvo corazon de hacelle matar, y mandó á una criada suya -que ántes del dia lo echase al pié deste monte Ida, secretamente que -nadi lo supiese, y que lo dejase allí; viniendo el dia, fué hallado -por un pastor, que lo crió como á hijo suyo hasta que fué hombre, y -saliendo muy gran luchador, que jamas halló quien le venciese, llevólo -el pastor que lo habia criado á una fiesta de lucha que en Troya se -hizo, donde venció á Hector y á todos sus hermanos; y espantados dél, -quisieron saber quién era y supieron toda su historia. Y conocido -ser hijo del Rey, por decir la Reina que no lo habia hecho matar, -alegráronse todos y quedó con ellos; yo, pensando con el arte que me -hacian ver lo que via, muy espantado fuí á beber del agua, y Páris -tiróme una saeta que en mi escudo quedó enclavada, y echando mano á las -espadas, turó muy gran rato nuestra batalla, hasta que nos departió la -misma voz que siempre oido habia, que le dixo: - - Páris, deja tu furor, - Que mi voluntad ordena - Que de la fuente de Elena - Beba el agua Miraflor. - -Y desapareciendo como los otros, yo pude beber del agua desta fuente de -Elena, que tal sabor tenía como Páris la gustó, al principio dulce y á -la fin muy amarga; pues fué muerto de Pirro, hijo de Achíles, á quien -Páris mató en el templo de Pállas, viniendo sobre seguro á tratar con -la reina Hecuba y su hija Policena, para casar con ella; y si allí le -mató Páris con engaño, fué porque Achíles habia muerto á Hector en la -batalla á traicion, no osando acometelle cara á cara, que por traidor -era tenido entónces quien tal hacia. - -Pasé más adelante y vine á parar en una muy hermosa plaza que en medio -de lo más alto deste monte estaba, con un palacio real que el rey -Priamo habia mandado hacer para cuando venía á cazar en este deleitoso -monte, lleno de caza y muchos deleites, que al parecer todo animal -allí vivia más tiempo; que el deleite virtuoso conserva la vida hasta -el término della: y recreando de ver estas maravillas, vime delante un -hombre de maravillosa presencia, y díxome: Sígueme y no receles, que -entre enemigos no va quien favorecido está, de la manera que tú has -sido en esta aventura de las fuentes, quedando más hermoso y más sabio -y más venturoso, por haber alcanzado con tanta honra á beber del agua -dellas. Tomóme de la mano y fuimos á parar donde paran los favorecidos -de Cupido, que fué en la sala del alegría, pues todo parece que reia, -y vi á Cupido y á su madre asentados sobre dos grifos de oro, que en -el aire por maravilloso artificio estaban, con este letrero que desta -manera decia: - - Por la tierra y por la mar - Vuelan grifos del Amor, - Desde el rey hasta el pastor, - Qu’es reir y sospirar. - -Yo, con el acato que debia, hablé desta manera al Amor: ¡Oh Cupido! no -sé cómo servirte las grandes mercedes que me has hecho, que por tu mano -haya sido merecedor de beber el agua de las tres fuentes que en este -monte tuyo están, que, por ser de tanto valor, muy pocos beberán dellas -si no es por tu favor; yo te suplico me mandes con qué te sirva porque -sepa lo mejor, y respondiendo con estas amorosas palabras, me dixo: - -¡Oh Miraflor de Milan! tan pagado estoy de tí como tú deudor á mí, que -por lo que mereces te he pagado, y no por cuanto hecistes ni harás por -mí; tu has de partir luégo para la ciudad de Valencia de Aragon, mi -mortal enemiga, pues reino tan poco en ella, que me ahorcaron en una -justa, como tú sabes, que sólo en tí quedé vivo por una obra que en -honra mia heciste, mostrando tu gran lealtad y la poca que los jueces -tuvieron en dejarme ahorcar contra razon, siendo los aventureros que -me defendian ganadores y perdedores de perdidos, pues á la fin fuí -ahorcado por ser muy desconocidos; donde se vió el poco amor que tienen -y el mucho que hay en tí, pues se ve que por ser desamorados, las damas -hacen gestos á los caballeros burlando dellos, y ellos guiñan dellas de -cola de ojo, que dias hay que no se conocen los unos á los otros, pues -ellos parecen tuertos por guiñar, y ellas desamoradas por mofar, y de -aquí viene que se van cantando: - - No fie nadi d’amor, - Qu’es mudable y burlador. - -Y así no se fian unos de otros, que si un caballero quiere servir, -ha de dar fianzas que no ha de guiñar, y ellas dar fiadores que no -han de mofar; y en llegando á tu Valencia, enviarás un cartel por -el rey d’armas mio, que de aquí llevarás nombrado el Revolvedor, y -mandarle has presentar de parte tuya á los desamorados valencianos -tuyos, y tomarás por querella, que, por el desacato que me hicieron -y menosprecio de ahorcarme, les combatirás que me fueron traidores en -un torneo de pié, á tres golpes de pica y cinco de espada; y porque -vean cómo pago á mis leales amadores, como tú eres, escríbeles las -maravillas que en este monte te hice ver, y la gran honra y provecho -que has ganado por combatir con tan nombrados caballeros y beber del -agua destas tres fuentes, de tanto valor y propiedad como son; agora -véte y harás como quien eres, que yo nunca te faltaré. Y así me partí -el más contento hombre que del amor se partió, por donde os desafío con -ese cartel de hoy en un mes en la plaza Mayor, dicha el Mercado, con -las condiciones y armas y querella que aquí tengo dicho; y el combatir -será sobre el monte Ida que allí veréis, y al subir dél me hallaréis -á mí primero, defendiendo que no beban del agua de la fuente que yo -guardaré, y el que mejor lo hiciere que yo tenga libertad de pasar -adelante, si querrán probarse con Achíles y Corebbo y Páris, que allí -estarán guardando sus fuentes que no beban del agua dellas, y el que -pudiere pasar y vencer todos estos caballeros, y llegáre al palacio -real del dios d’amor, que allí verán, su madre, la diosa Vénus, le -alcanzará perdon que no esté en desgracia de su hijo Cupido, y daránle -un anillo nombrando el venturoso, con un letrero en torno dél que dirá: - - Quien anillo llevará del amor, - Será anillo de su dedo el servidor. - -Dixo el Duque: En mi vida oí cartel que más placer me diese, por -haber contado la maravillosa y extraña aventura de las fuentes del -monte Ida. Si en libertad estuviese, yo iria á probarme en ella, que -no es caballero el que no emplea su vida por alcanzar honra y fama, -mayormente donde se alcanzaria tan gran provecho bebiendo del agua -destas tres fuentes, que dellas se alcanza hermosura, que yo la querria -para parecer bien á la Reina, mi señora, y sabiduría para disimular los -celos que tengo de don Pedro Milan, y ventura para que no me fuese más -contraria. - -Dixo la Reina: Y’os digo, por mi fe, que si fuese caballero, me iria -á probar en esta aventura por ganar hermosura para parecer bien á don -Pedro Milan, mi servidor, y sabiduría para saber cómo le va al Duque, -mi señor, en amores, y ventura para ser más querida dél. - -Dixo don Francisco: Si una dama me diese licencia, yo iria á probarme -en ella, y si alcanzase la hermosura, no la querria, sino para matar de -celos á un competidor mio, y la sabiduría para saber si una dama burla -de mí ó no, en hacerme un higo debajo manga que me hace en verme, y la -ventura para que fuese venturoso con ella, que siempre me desengaña en -ponerme á la ventana una mona cuando le doy vueltas. - -Dixo don Diego: Si no fuese que soy desdichado en aventuras, no -tardaria de verme en ésta, que muy poco se aventura para lo que -se gana; y si alcanzase la hermosura, la querria por no tener que -agradecer mucho á mi dama, que los feos han de agradecer que los dejen -servir, y á los hermosos se les ha de sufrir, pues hermoso alegre y feo -entristecen; y si alcanzase sabiduría la emplearia para que nunca me -acabasen de entender, que lo entendido desprecia el no saber que nada -aprecia; y si alcanzase la ventura, no la querria sino para no tomar -lo que se alcanza con ella, pues mucho mejor sabe lo que por merecer -se posee, como dixo un criado favorecido en este cuento que oiréis: -Un rey muy soberbio no queria hacer mercedes por merecer sino por -ventura, pretendiendo que todo servicio se le debia de deuda debida, y -queriendo usar desta mala plática, mandó henchir muchas arcas la metad -de caras que hacian gestos para burlar, y las otras de mano de fe, que -tienen solo un dedo alto, y los que habian de recibir las mercedes -abrian las arcas, y el que abria arca que hacia gestos de burlar, -decíale el Rey: Toma deso que tú me das, que la ventura le paga á quien -de su señor se burla; y el que abria arca de fe el Rey le decia: Toma -deso que tú me das, y hacíale mercedes. Y el criado favorecido no quiso -abrir arca ninguna y dixo: - - No quiero bien por ventura, - Sino por merecimiento, - Que no puede dar contento - Lo que se da por locura. - -Dixo Joan Fernandez: Si mi mujer no quisiese ser el marido, ternía -libertad de irme á probar en esta aventura, que tan hombre me hallo -para pelear con hombres, como mujer para resistir á mi mujer, y si -alcanzase la hermosura, no la querria sino para que una dama no dixese -una mentira de celos, porque se ha dado á entender que ando tras de una -camarera suya, y cuando paso por su puerta á hora de vueltas, arremete -á su criada, y dándole pellizcos, le dice: Toma, porque te festeja don -Feo, y su criada le dice: No es sino don Hermoso; No es sino feo; No -es sino hermoso: alborotan toda la casa hasta que las departen; y si -alcanzase la sabiduría no la emplearia sino para saber cuándo andan de -véras ó de burlas los amores desta criada de la dama de los pellizcos, -diciendo yo por un agujero que le hablo, decidme, por vuestra vida: -¿Andáis conmigo de burlas ó de véras? y respóndeme: Un dia de burlas -y otro de véras, porque veais quién son mujeres; y si alcanzase la -ventura, no la querria sino para ganar de venturoso lo que gano de -porfiado, que diez años, los mejores de mi vida, me ha costado una moza -aragonesa, y díceme cuando conmigo se enoja: Andad para porfiado. Yo -le digo: No soy sino venturoso en haberos alcanzado; y ella me dice: -No sois sino porfioso, que nunca me fuistes agradoso. Yo dígole: Andad -para moza; y ella me dice: Andad para viejo. Yo le digo: Troquemos si -pensais que os he enojado; y respóndeme: Ya he trocado, que bien troca -quien mejora. - -Dixo don Luis Milan: Yo me he de ver en esta aventura y si alcanzase la -hermosura, no la querria sino para hacer celoso á Joan Fernandez, con -nuestra competencia, porque va diciendo que nuestra dama le dice que -me gana de gentil-hombre lo que yo le gano de más valido entre damas, -y él me gana de jugador de pelota á largas, lo que yo le gano á la -cuerda, y él me gana á la jineta lo que yo le gano á la brida, pues no -me voy tanto della como él; y si alcanzase la sabiduría no la emplearia -sino para saber qué le pasa por la cabeza á Joan Fernandez cuando -vuelve los ojos en blanco y mira al cielo, y dice, tan blanco el ojo, -que yo creeria que alguna moza se le ha ido de las redes quando retiga -los ojos, y si alcanzase la ventura, no la querria sino para ganalla -donde Juan Fernandez la pierde, y perdella donde él la gana; - - Que segun dicen las gentes, - Entre damas siempre pierde, - Y con mozas siempre gana. - -Dixo el Duque: Horas dan, ya debe ser muy tarde, aunque no les querria -dejar ir sin una condicion que nos veamos mañana, á la hora misma, -así como estamos, que mucho querria más largamente platicásemos de la -córte del rey Priamo de Troya, desde el principio de este reino hasta -su malaventurado fin. Y sea sin falta, porque si Joan Fernandez la -hace, don Luis Milan le ganará quince y treinta, con la ventaja que -mostraria tenelle ganándole á este juego. - - -_Aquí se acaba la tercera jornada._ - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - - -JORNADA CUARTA. - -Y DICE DON LUIS MILAN. - - -Señor Joan Fernandez, el Duque me ha enviado un paje para que vaya con -la dama, que ayer llevé, y quiere que le traiga una montería que tengo -hecha del Rey de Troya con sus damas y caballeros, y que tenga cuidado -de haceros ir, porque no perdais el juego de falta: yo querria que -viniésedes, para que si os tengo de ganar, no sea por la falta que vos -haréis en faltarnos, porque no digan que si yo gané en la conversacion -fué por vos no estar en ella; aunque más os conviene ir á vos que á mí, -pues dirian las damas que no osais veros conmigo en el campo cerrado de -la gala, que es en sarau, donde más se muestra quien es galan, pues el -que no lo fuese en sala no lo será en calle, que por más que vaya bien -vestido y encabalgado, no será sino don Juan Mula, ó don Pedro Caballo: -y tomad el primer consejo del enemigo y venid, que yo me voy, y vos, -paje, id á casa de don Diego y don Francisco y Joan Fernandez, que -menester será, segun se ha ido enojado, para que no hagan falta, sino á -todos les ganaré el juego. - -Va el paje del Duque á casa de Joan Fernandez, y llama y respóndele una -criada. _Paje._ ¿Quién está en su casa? ¿quién está en su casa? - -_Criada._ El que no está en la ajena. - -_Paje._ Mirad qué fria razon. Mas pensé que habia de estar en casa -ajena el que está en la suya. ¿Quién está arriba? ¿quién está arriba? - -_Criada._ El que no está abajo. - -_Paje._ ¡Oh cuerpo de mí qué frialdad! Esta debe ser la que dicen -mozuela de Caraza. - -_Criada._ Ved si sois vos el que dicen - - Tirte allá, que no quiero, - Mozuelo Rodrigo, - Tirte allá, que no quiero - Que burles conmigo. - -_Paje._ Mejor os podrian decir á vos mozuela de Logroño; pues estais -engroñada con quien n’os merece nada. Salid, veamos con quién hablo, -si es del palacio ó del establo. - -_Criada._ Vos debeis ser del establo, que yo de palacio soy; pues á -tales preguntas como haceis, tales respuestas mereceis. Mi señor Joan -Fernandez contaba á la señora, su mujer, el otro dia, que tenía un -criado, que donde quiera que lo enviaba, siempre le traia mal recaudo, -y púsole nombre paje del mal recaudo, y porque le daban grita los pajes -sobre esto, lo despidió; quizá debeis ser vos: esperad, y decírselo he. -Señor, á vuestra merced creo que viene un criado del Duque, y cierto -debe ser el paje del mal recaudo que vuestra merced despidió. - -Díxole Juan Fernandez: Dile que suba, veamos si me trae algun mal -recaudo, que peor se le llevará. - -Dixo el paje: El Duque mi señor me ha mandado que yo viniese á no sé -quién, para que no falte de ir allá, como ayer le ofreció, que para -luégo es tarde. - -Respondióle Joan Fernandez: Paje, mirad bien á quién os envian, que á -mí no me nombran Noséquién. - -Dixo el paje: Señor, ya sé que no le dicen Noséquién, sino Nosécómo, -que no me acordaba de su nombre sino del que vuestra merced me puso, -que por él voy corrido y habré de irme de Valencia. - -Respondióle Joan Fernandez: ¿Y por qué me habeis puesto por nombre -Nosécómo? - -Dixo el paje: Parecióme, señor, que los nombres y apodos han de ser -conformes al parecer y condicion de los apodados, y con razon se le -puede decir el señor Nosécómo, pues no se puede saber cómo han de -contentar á vuestra merced; y por no enhadalle más voy á don Diego, por -lo mismo que á vuestra merced soy enviado. - -Respondióle Joan Fernandez: Paje, - - Ios para burlador, - Que mejor vais apodado - Que vos sois apodador. - -Vase el paje para casa de don Diego Ladron y dice: Si tan mal me va en -casa de don Diego como en la de Joan Fernandez, yo podré cantar: - - Estos mis cabellos, madre, - Dos á dos se los lleva el aire. - -Pues me han dado tal pelillo el señor y su criada, ella debe pelar á su -amo. Ya veo casa de don Diego, y una criada á la ventana, que le dicen -la Peladilla; en nombre de Dios, y échome á nadar. - -_Paje._ ¡Ah, señora Peladilla! ¿está vuestro señor en casa? - -_Pelad._ Señor Pelado, no sé sino que para vos no hay nadi. - -_Paje._ Ea, por mi vida, diga la verdad, aunque pocas veces la soleis -decir. - -_Pelad._ A lo ménos agora no he dicho mentira, pues pareceis gurrion -pelado. No sé de qué gavilan habeis acampado. - -_Paje._ Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche. - -_Pelad._ Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que -decis, y del nombre que me habeis sacado. - -_Paje._ ¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que -no hay media bebida en ella. - -Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal -recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres? - -Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me -han sacado nombre gurrion pelado? - -Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al -cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion -pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun -recaudo. - -Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se -le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le -hace valer á veinte y cuatro. - -Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que -aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han -enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo -haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo. - -Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á -casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de -bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de -sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana! -¿por qué se entró de la ventana? - -_Guzm._ Por el paje del mal recaudo, si lo conosceis. - -_Paje._ Tan bien le conozco como á Guzmana de los afeites. - -_Guzm._ Mirad el murciégano, traga-morcillas, con qué ojos me mira; él -no tiene vista para ver los papirotes que le dan cara cara, y ve los -afeites que yo no traigo. - -_Paje._ No hablemos de mala vista, que el otro dia vi que os entrastes -en casa de mosen Calamoja, por la grita que os dió un hombre, que -topastes con él, haciéndole saltar la sangre de las narices, y él fué -tras vos para ensangrentaros, y vos huyendo, os iba diciendo: A la -lechuza, á la lechuza Guzmana de los afeites, encuentra-hombres, que no -ve de dia. - -Salió don Francisco y díxole: ¿Qué alboroto es éste, Guzmana, con el -paje del mal recaudo? ¿entendeisos los dos? - -Respondió Guzmana: El diablo le entienda á este pan perdido, mendrugo -de casas, que, de bellaco, ratones no quieren comer dél; revesado de -mesones, que yo me espanto cómo está en casa del Duque, si ya no es -criado del secretario Sis. - -Dixo don Francisco: Paz, paz, con que no la hagais de boca, que -engendraréis como víboras, que mata la hembra su macho al engendrar: -Que mi Guzmana y vos ponzoña sois los dos. - -Vino don Luis Milan y dixo: ¡Ah señor don Francisco! hénos aquí ya -con nuestras damas; la señora doña Mencía os está esperando al cabo -de la escalera, que no se alcanza esto de damas. Mereceríades ser el -ahorcado, y que os diese la vuelta, pues os haceis desear de quien -sería mejor desealla. - -Respondió don Francisco: Don Luis Milan, mucho mejor es hacerse desear, -que no aborrecer. - -Dixo don Luis Milan: Responda la señora doña Violante, pues es para -responder por los dos. - -Dixo la señora doña Violante: Cabalgue presto, y vamos á recoger la -señora doña Mencía, - - Que donde se puede perder, - Quien se hace desear, - Le vernán aborrecer. - -Allegaron á casa de la señora doña Mencía, y díxole don Francisco: -Señora, diera yo mil vidas por vella hecha leon de cabo de escalera, -por morir á sus manos, pues se podria decir este mote que yo en una -justa saqué: - - Quien á vuestras manos muere, - ¿Qué más quiere? - -Respondió la señora doña Mencía: Señor don Francisco, bueno es hacer -del enojado las damas, por oir un adobo de tal galan como vos sois; -que de leona que estaba al cabo de la escalera, por vos tardar tanto -os matára, sino que vemos por el letrero de las manos que nos habeis -dicho que ya n’os queda vida para que se os pueda dar la muerte; sino, -dígalo la señora doña Castellana, si es verdad. - -Respondió la señora doña Castellana: Señora doña Mencía, nunca la -he visto recibir engaño sino agora; y no es maravilla, que no son -engañados sino los que no saben engañar. ¿No ve vuestra merced que don -Francisco es el gato pajarero de nuestra vecina, que saltando tras -pájaras por los tejados, aunque caya de muy alto, siempre cae de piés y -queda sano? La señora doña Luisa se rie, díganos de qué. - -Respondió la señora doña Luisa: Señoras, de lo que yo me rio es que -pocos dias há me contaron este cuento de don Francisco; él iba haciendo -el gato de noche, por encubrir el rumor que hacia en un tejado por -donde pasaba á cazar pájaras, y resbalando cayó de muy alto sobre un -gran monton de plumas de almohadas, que de ventura halló para acampar -la vida; y dióse gran prisa de maullar, porque nadi se hubiese pensado -que fuese gato; y como el ruido de la caida fué grande, subió la señora -de casa para ver lo que era, y vió un hombre casi todo cubierto de -las plumas, maullando, y díxole: ¿Quién sois vos, que maullais? y -él conosciéndola respondióle: Vuestro gato soy, señora; y ella mandó -secretamente que subiesen agua, diciendo: Echalde agua, porque no se me -muera el gato, echalde agua; y quedó tan gato mojado, que nunca más ha -maullado en amores. - -El Duque vió venir las damas, y envióles el paje y dixo: - -Su excellencia ha visto á vuestras mercedes de la ventana de su -aposento, y mandóme que las guiase allá, donde las aguarda la Reina. - -Dixo la Reina: Bien seais venidas, amigas mias; á esos caballeros que -os han traido no digo nada, pues vienen á endechar, que el Duque mi -señor quiere resuscitar hoy muertos, con una montería, que me han dicho -que nos trae, de las damas y caballeros de Troya, don Luis Milan. - -Dixo el Duque: Señora, no veo el hora cuando oirla, que Joan Fernandez -me ha dicho que es muy buena; óyala vuestra alteza, y será poner gana -á don Luis Milan para decirnos lo que sabe de los troyanos, y si de -lástima vienen las damas á llorar, en oir la crueldad que los griegos -tuvieron con las damas troyanas, quedarán piadosas, que no podrán -reirse de los que matan de amores; y roguemos á don Luis Milan que -lea, que ya está con la obra en las manos, esperando que vuestra -alteza se lo mande. - -Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de don Pedro Milan, vuestro -primo, que leais, que y’os prometo de oir de buena gana por ser la obra -milana. - -Respondió don Luis Milan: Con el favor de vuestra alteza será el obra -del alteza que será, por oir quien la oirá. - -Y dice así: - - Damas salian de Troya, - A una montería van, - ¡Cuán hermosa y cuán galan - Iba Elena! - Presa va d’una cadena - De oro fino, y de amor, - Por la saya al derredor - Bien labrada. - Toda va invincionada, - De rubís toda salió, - Pues que Páris la robó - A su grado. - Saya del oro tirado, - Pues d’amor tirada fué, - Cuando con Páris se fué - Para Troya. - En sus pechos una joya - Con un rico diamante, - Por aquel hermoso amante, - Amiga d’ella. - Parecia una estrella - De hermosura que guiaba, - Mano á mano la llevaba - Su amado. - Todo su vestir broslado - D’unas hachas que ardian, - Y con letras que decian: - Ardo yo. - La madre que lo parió - Ensoñó dél, que paria - Una hacha que ardia - A su ciudad. - Invincion de crueldad, - Pues que le costó la vida, - D’él ni della no entendida, - Mas gustada. - Elena muy regocijada, - Para más placer mostrar, - Entonó este cantar - Y cantó: - Ojos que me veis en Troya, - No seré más griega, no, - Pues que Páris me robó. - Fuerza tuvo de tirano, - Pues que me pudo tirar, - Gran cosario es en la mar - Del amor este troyano. - Ya no está más en mi mano - Sino ser troyana yo, - Pues que Páris me robó. - -Aquí salen á la caza Trohilo y Policena: - - Como un sol luégo salió - Policena tan hermosa, - Qu’es muy poco hacella diosa - De hermosura. - Su cuerpo, gesto y postura - No se pueden alabar, - Pues turbaban en mirar - Toda vista. - Tan graciosa sobre trista, - Que fingia su alegría, - Y en lo poco que reia - Bien mostraba. - Señalar lo que esperaba - De su fin muy desastrada, - Que por Pyrro degollada - Se vió en Troya. - ¡Oh resplandeciente joya! - Tu hermosura te dejó, - Pues á Pyrro no mató - Tu hermosura. - Caso fué de desventura - Que se habia de seguir, - Qu’el remedio del morir - Es la muerte. - Siguiendo su mala suerte, - Sobre triste muy galan, - Mano á mano los dos van, - Trohilo y ella. - Ella en todo ya una estrella, - Y él un otro Héctor troyano, - Despues de Héctor su hermano, - En los troyanos. - Ella y él que dos hermanos, - Pues de bien invincionados, - Los dos fueron muy nombrados - Este dia. - De un carmesí traia - Una saya recamada - De hilo plata, broslada, - Toda estrellas. - Y un sol eclipsado entr’ellas, - Hecho de tan subtil arte, - Que no parecia arte, - Mas verdad. - Vióse en él escuridad, - Y d’estrellas resplandor; - Invincion fué de dolor - Y profecía. - Las estrellas que de dia - Todo eclipsi hace ver, - Las más veces suele ser - Muy gran mal. - Harto fué mala señal - De la muy triste jornada, - De su Troya asolada - Y todos ellos. - Iba en rubios cabellos, - Y tan claros rayos daban, - Que los del sol se espantaban - Y escondian. - Enlazaban cuantos vian, - Y ansí iban enlazados, - Con muchos ojos colgados - Della y dellos. - Sino, dígalo de aquellos - Achíles el fuerte griego, - Si fueron rayos de fuego - En que murió. - Fué el vestido que sacó - Trohilo muy señalado, - De un carmesí broslado - De leones. - Ellos dicen quién él es, - Que Trohilo fué un leon, - Tal que puso en ocasion - De perderse - Á los griegos y volverse, - Que mucho desconfiaban, - Pues en Trohilo cobraban - Los troyanos - Las victoriosas manos - De Héctor, que ya no vivia; - Mas fortuna no queria - Que así fuese, - Porque Troya se perdiese, - Como veis que se perdió; - Policena se entonó, - Muy suave, - Á cantar como aquel ave - Que la nombran ruiseñor: - Aguas de la mar, - Miedo he - Que en vosotras moriré. - Ondas turbias saladas, - Al mejor de mi dormir, - Ensueño que m’a de venir - Por vosotras, malas hadas, - Mil veces os he ensoñadas, - Miedo he - Que en vosotras moriré. - -Aquí salen Héctor y Andrómaca: - - Salió la mayor valor - De hombre humano, - Héctor era el troyano, - Flor de la caballería, - que con su gran valentía - Estorbó - Que griego no desembarcó - Aquel dia que allegaron, - Que ni tierra le ganaron - Ni pudieran, - Si los hados no quisieran; - Pues aquel griego poder - Todo se pensó perder - En aquel dia. - Mar de sangre parecia, - El mar junto á la tierra, - De la gran matanza y guerra - Que Héctor hizo. - Un griego le contrahizo - Aquel dia en pelear, - Ajaz Thalomon sin par, - Por que vió, - Desde el puerto Tenedo, - Los griegos en perdicion, - Y salió como un leon - En sólo ver - Que Héctor pudiera vencer - Sólo á la griega armada, - Fuese contra aquella espada - Hectorea, - Que tanto nombrada está - Del gran Héctor invencible, - Con denuedo muy terrible - Y gran osar. - Que al Héctor hizo hablar, - De sus fuerzas espantado: - ¡Oh caballero esforzado! - Yo te ruego, - Pues eres valiente griego, - Que te conozca por nombre, - Pues te conozco por hombre - En tu persona. - Hijo soy de Exiona, - Yo soy Ajaz Thalomon. - Esto fué la perdicion - De troyanos, - Que Héctor retiró sus manos, - Este dia de los griegos, - Que Ajaz Thalomon, á ruegos, - Lo alcanzó. - Por lo cual desembarcó - El armada griega en paz, - Por amor del fuerte Ajaz, - Su primo hermano. - Héctor, el valor troyano, - De oro y verde ha salido - Muy broslado su vestido - De hazañas. - D’él huyendo alimañas, - Osos, tigres y leones - Salvajes, sierpes, dragones, - Que en miralle, - No osaban esperalle, - Que tan conoscido era, - Por temor de una fiera - Sin razon. - Como del fuerte varon, - Achíles dado por suerte, - Para que diese la muerte - Al desdichado - De Héctor, muerto más por hado - Que no por quien le mató, - Porque nunca le esperó - Cara cara, - Tanto tiempo, que esperára - Lo que suceder pudiera, - Y buscó nueva manera - Y ocasion. - No sé si fué á traicion, - Pues se puede presumir, - No pudiéndolo sufrir - En batalla. - En razon y escrito se halla - Que fué muerto á cautela, - Porque muriese la vela - Que velaba, - Y á los griegos espantaba, - Que si Héctor no muriera, - Troya nunca se perdiera. - Salió con él - La joya de tal joyel, - Con la saya de coronas - Que la Reina de Amazonas - Se la dió; - Sólo porque meresció - Hombre de tal merescer, - Gloriosa tal mujer. - ¡Oh qué dama! - Más hermosa por la fama - De mujer de tal ventura, - Que la misma hermosura - Como á dea, - La reina Pantasilea, - La miraba y la acató, - Cuando la saya le dió - Por el nombre - De mujer de tan gran hombre. - Las coronas que traia, - Son por las que merescia, - Y ganó - De los reyes que mató - Sobre Troya, su marido. - Un sol era su vestido; - Relucia - De la grande pedrería, - Finas, de muy gran valor, - Por el muy fino valor - D’él y della. - Iba Andrómaca tan bella - Como Héctor muy galan, - Mano á mano los dos van, - Y ella cantando: - ¡Oh qué fresco y claro dia, - Si no turban tristes hados - La alegría! - Rosas d’esta pradería, - Cogidas y por coger, - Bien nos va con el placer, - Pues nos hace compañía; - Buena va la montería, - Si no turban tristes hados - La alegría. - -Aquí salen Corebbo y Casandra: - - Tras éstas salió una dama - Como radial cometa, - Casandra, la gran profeta - No creida. - Con una invincion subida - Y una ropa muy extraña, - Y broslada una montaña - Toda fuegos. - Que si no estuvieran ciegos - Los troyanos de valientes, - Vieran estos accidentes - Ser mortales. - Proveyeran á los males - Como Casandra decia, - Que la ciega valentía - Es peligrosa. - Con su cara piadosa - Entre dientes sospirando, - Como quien rie llorando - Descubria - Que el placer no es alegría - Con sospecha de pesar. - Todo fué profetizar - Su montaña, - Porque viese cuanto daña - No creer lo porvenir, - Pues lo puede descubrir - El alto cielo. - Gran cordura es el recelo, - Que Casandra lo mostró; - La montaña que sacó - Figuraba - Troya, como se quemaba - Rocafuerte su Illion, - Quemada sin defension - De aquel fuego - De los griegos más que griegos, - Pues sus llamas más quemaron, - Cuanto más agua echaron - En llorar, - Damas tan de apiadar, - Que aquel fuego se apiadára, - Si sintiera y él gustára - Lo que hacia. - Su Corebbo la seguia - Con tan acatado amor, - Cuanto fué gran servidor - De Casandra. - Sacó d’una Salamandra - Un vestir todo broslado, - D’un raso fino encamado; - Iba tal, - Como aquel que va en su mal, - Vivo en pena como el ciego, - Pues viviendo en su gran fuego - D’amador, - Trasportado todo amor, - Tal cual veis siempre se vió - Salamandra, que vivió - En la llama - Desta tan hermosa dama, - Como muestra su invincion. - No salió con su intincion - El desdichado, - Porque no se vió casado - Con Casandra, su señora, - D’él en todo matadora, - Pues murió, - Cuando sólo acometió - A los griegos que llevaban - Su Casandra, que apartaban - De Troyanos. - Por decilles los humanos - Casos que eran por venir, - Corebbo paró en morir, - De tal suerte, - Que su vida está en su muerte, - Siguiendo su suerte mala; - Los dos van la mesma gala - Este dia - Lealtad y cortesía - Eran sus guardadores, - Pues fiaban sus amores - Sólo dellos. - - _Corebbo._ ¿Quién pudiese merecellos, - Casandra, tus pensamientos? - - _Casandra._ No ternias muy contentos - Tus cuidados. - - _Cor._ Ya los viese aposentados - En la casa de los mios. - - _Cas._ Nascerian desvaríos - De dolor. - - _Cor._ Hijos de mi grande amor, - No podrian enojar, - Que un muy buen desvariar - No enoja. - - _Cas._ Corebbo, vuelve la hoja. - - _Cor._ Vuelta está, señora, ya, - Si en mí leer querrá - Tu mercé. - - _Cas._ Que verdades que hallaré, - No quiero decir mentiras. - - _Cor._ Verdad dices que me tiras, - Verdad es. - - _Cas._ Corebbo, vuelve otra vez - La hoja como se estaba, - Porque no desvariaba - Tanto aquélla. - - _Cor._ Pues tu mano escribe en ella, - No las aguas de carbon, - Que letras de tu mano son. - - _Cas._ ¡Ay, Corebbo, - Cómo salle lindo el Febo - Con sus rayos tan dorados! - - _Cor._ Rayos son enamorados, - Que han salido - De mi sol tan relucido - Por tu amor, - Que inflamado de amador - He dorado, - Este sol que nos ha dado - La mañana tan hermosa. - - _Cas._ Háblese ya de otra cosa, - Pues el cielo - Habla lo que yo recelo - Por sus cursos naturales. - - _Cor._ Celos tienen d’esos males - Venideros, - Mis males tan verdaderos, - Los mios son de llorar, - Que ésos suélelos mudar - La ventura. - Prevenillos es cordura, - Y no ser previsto d’ellos; - Mas llorar ántes de vellos - Es flaqueza. - Casandra, tu fortaleza - Debe ser que te ha dejado, - Contra mí l’han empleado - Tristes hados. - No serán muy malhadados, - Pues con tus fuerzas haré - Lo que nunca emprenderé - Con la mia. - En mí está tu valentía, - Pues á mí me conquistó, - Otro Héctor seré yo - De tí animado. - Á tus dioses he jurado - De servirte en esta guerra - Hasta ver libre tu tierra - Ó morir. - Cuando me verás salir - De Troya contra los griegos, - No me olvides en tus ruegos, - Con tus dioses. - No descanses ni reposes - De rogar siempre por mí, - Porque tuyo vuelva á tí, - Pues soy tuyo. - - _Cas._ Ya se está eso de suyo, - Que á mí tocará el rogar, - Qu’el sentir y el sospirar - Cerca están. - Los dioses te defenderán - Mientra yo libre seré, - Lo demas yo callaré - Para agora. - - _Cor._ Baste, baste, mi señora, - Ya no más tanta tristeza, - ¿Por qué empleas la crueza - Contra tí? - Vamos como van aquí, - No turbemos la alegría, - Tal el gesto cual el dia - Ha de ser. - Y trabaja en contrahacer - Alegría de alegrar, - Pues tú sola me has de dar - Alegría. - Tal cual veis fué en este dia - Esta dama tan penada, - Cuanto fué disimulada - Á la vista. - Iba entre alegre y trista, - Contrahaciendo al natural; - Como quien saca d’un mal - Un provecho, - Sacó risa del despecho - Por mostrar alegre cara, - Que no hay quien la juzgára - Ser fingida. - Fué Casandra tan sabida, - Como era sin igual, - Venció el arte al natural - Y cantó: - Si ventura no se muda, - Las señales - Claro muestran nuestros males. - Veo cursos inhumanos, - Contra Troya muy irados, - Cuanto veo descuidados - De creerme los troyanos. - Si no se vuelven humanos, - Las señales - Claro muestran nuestros males. - -Aquí salen Enéas y Crehusa, su mujer: - - Salió Crehusa, - Tal que nadi la rehusa - De hacelle acatamiento, - Que real merescimiento - Merescia. - Como esmalte parecia - La real sangre de Enéas, - Que una dea entre estas deas - Pareció. - Y unos nublos que sacó - Broslados sobre su manto; - Á Casandra puso espanto - Con razon. - Pues esta triste invincion, - Un sol que sacó nublaba, - Y entre los nublos mostraba - Algun claror. - ¡Ay Crehusa, gran temor - Estos nublos me han puesto! - ¿Cómo saliste con esto, - Qu’es agüero - De algun caso venidero - Que señala una traicion? - ¡Oh Casandra,! mi intincion - Ninguna fué, - Sueño es esto que ensoñé, - Desta linda montería, - Y ensoñaba que traia - Este manto; - Parescióme bien, y tanto - Cuanto temes ser verdad, - Pues que no fué vanidad - Mi soñar. - Crehusa, quiero declarar - Lo que tu invincion declara, - Ese sol que no se aclara - Es nuestro Rey, - Que ni lealtad ni ley - Dos troyanos le ternán, - Su claror le nublarán - A gran traicion. - Venderánle su Illion, - Qu’es su Troya tan nombrada, - Y entrará la griega armada - Con gran fuego. - Que ni lágrimas ni ruego - Este fuego amatará, - Que en ser griego quemará - Toda Troya. - Basta ya, que no nos oya - Tu Enéas y Antenor, - Que han perdido la color - De sus caras; - Debe ser porque declaras, - Casandra, esta perdicion, - Muda de conversacion, - Pon esperanza, - Que tras fortuna hay bonanza, - Pues se suele ella mudar. - Por tal plática atajar, - Dixo Enéas. - ¡Oh Crehusa! nada creas - Desto que Casandra dice, - Pues fortuna contradice - Y se muda. - Casandra paróse muda, - y Antenor jamas habló, - y Corebbo atravesó - Contra Enéas. - Tú no hables cosas feas, - Que no son de caballero, - Mi amor muy verdadero - Es tan leal, - Que si te sufro hablar mal - De Casandra, mi señora, - Mi lengua será traidora - Si yo callo. - Enéas quiso vengallo, - Que su gesto lo decia, - Pero tuvo cortesía - A las damas, - Cuyas honras, cuyas famas, - Han de ser muy acatadas, - Servidas y muy amadas, - Aunque son - Crueles de condicion. - De Corebbo paresció - Que fué ley lo que él habló, - Y él callar - De Enéas quiso mostrar, - Que en su caso el sufrimiento - Es gran dón de entendimiento - Y cordura. - Fué vestido en su ventura, - Enéas en este dia, - Que de tornasol traia - Un vestido. - Naturalmente ha salido - De colores variando, - Que quien males va pensando - Va alterado. - Que la fuerza del cuidado - De la mala inclinacion, - Va alterando el corazon, - Y la cara - A veces blanca la para, - Y á veces muy colorada, - Y á ratos mortificada - Muy cetrina; - Segun l’ánimo se inclina, - Tal el gesto se nos muestra, - Porque en él está la muestra - Como en paño. - Que temor y amor y engaño, - Ó vergüenza ó corrimiento, - Ó traicion ó descontento - Veis en él. - La invincion fué muy cruel, - Que lo más que se mostraban, - Fuego y sangre señalaban - Sus vislumbres. - Qu’él vestir y las costumbres - Muy conformes siempre van; - Pues traia este galan - Unas Y griegas. - ¡Oh troyanas gentes ciegas! - En los casos venideros - Invinciones son agüeros - A las veces. - Veis por haces y en enveses, - En vestidos y invinciones, - Vuestras claras prediciones - A la clara, - Que Casandra las declara, - Y no las quereis creer; - Víspera está de perder - La ceguedad. - Cantad, señora, cantad, - Dixo Casandra á Crehusa, - Que Enéas no rehusa - De oiros. - Esto no quiero deciros - De qué modo os huirá, - Que la noche lo dirá - Que yo sé. - Crehusa no le dió fe, - Porque Enéas se lo dixo, - Que jamas le contradijo - Por hacer - El oficio de mujer, - Y cantó con un cantar - Que no siendo de alegrar - Alegró: - Contra ventura - No se ha de buscar placer - Que poco tura. - Muy mal se puede alegrar - Quien con el cielo está en guerra, - Qu’el placer no está en la tierra, - Pues que no suele turar. - No sé reir, sino llorar - Contra ventura, - Que pesar es el placer - Que poco tura. - -Aquí salen el rey Priamo y la reina Hecuba, su mujer. - - El rey Priamo salió, - Todo honra y valentía, - En su real montería - Muy ufano, - Con un laurel en su mano - Prometiéndose victoria, - Y triunfó de gran gloria, - Confiando - Qu’él y Héctor triunfando - De la griega montería, - Con toda su caballería - Triunfarán, - Y á los griegos vencerán; - Tanto de Héctor confiaba, - Que Héctores con él miraba - A sus hermanos. - Sacó lleno de unas manos - Un vestido esta jornada, - Con una espada sacada - En cada mano; - Qu’el poder fuerte troyano - Esto por armas usó, - Y por tal su Rey sacó - Tal invincion, - Mostrando su gran corazon - Que á los griegos venceria - Y en las armas se veria - La verdad. - Hablar quiero en libertad - Y á los ánimos mover, - Que digan su parecer - Sin pasion, - Que verdad está en razon. - Digan pues ¿cómo y por qué - Tan contraria les fué - La fortuna? - Que no hay persona alguna - Que no haga vencedor - Al gran Héctor sin temor, - Y sin igual, - Muy valiente natural, - Qu’el vencido no’s vencido, - Si de sí jamas lo ha sido. - Yo diré; - Por lo que ya dicho hé - De los griegos y troyanos, - Porque en armas y á las manos - Y en crueldad, - Quisieron saber la verdad - De quien más razon tenía, - La troyana valentía - Como creo. - De Hércules un caso feo - Con razon se está quejando, - De su gran osar hablando, - Como se engaña - El que fia en gente extraña, - Qu’es la que no’s conocida, - Que en gente desgradescida - No hay fe. - Sin pasion yo culparé - Al ingrato Hércules, - Pues que tan sabida es - Su historia. - Triunfando con gran gloria - De sus hechos y hazañas - Volviendo de las Españas, - A sus tierras, - Vencedor siempre en sus guerras, - Y de sí mismo vencido, - Fué mucho bien recebido, - Como hermano, - Del rey Laumedon, troyano, - Con amor, brazos abiertos, - Recógele por sus puertos - En su Troya. - Vista aquella hermosa joya, - Del rey Priamo hermana, - Exiona, de galana - Un trofeo, - Si ella hermosa, él no feo, - Sino fuera en el error - Que fué vencido d’amor - De mujer. - Quien jamas se vió vencer, - A Exiona se llevó, - Que pues ella le robó, - Robó á ella. - Esta princesa doncella - Se vió en Grecia llevada - De Hércules muy acatada - Y afírmase - Con Thalomon casada fué, - Y el troyano corazon - Dixo qu’esto fué traicion, - Pues la casó, - Con modo que despreció - Hércules á los troyanos. - Con las armas á las manos - Fué propuesto - De tomar venganza d’esto, - Y así se determinó, - Que Páris troyano robó - La reina Elena. - Que fué recompensa y pena, - Y de Troya perdicion, - Porque siempre con razon - Vence fortuna. - La razon se vió ser una - Que los griegos han tenido - Para haber Troya vencido, - Y ésta fué, - Que el rey Menalao, sin por qué, - Pagó el robo de Hércules, - Que de fortuna fué reves - Roballe Helena. - Dieran á Hércules pena - Si á Exiona les robó, - Pues d’él sólo procedió - Y de otri no; - Por donde claro se vió - De Troya la perdicion - Con soberbio corazon - Que tuvieron, - Los troyanos se perdieron, - Que las venganzas erradas - Del cielo son castigadas; - Que el castigo - Ha de ser al enemigo, - Que en la culpa es más culpado - Para ser justificado. - Y bien mirado, - Hércules va desculpado, - Que buen fin no es con traicion - Pues casó con Thalomon - Exiona. - Que Páris robó persona - Casada, que fué adulterar - Con quien no pudo casar. - Salido ha - La Real reina Hecuba, - En esta caza y montería, - Con la mesma fantasía - Que sacó - Su marido Priamo, - Toda su ropa broslada - De manos con una espada - En cada mano. - Y allegando en un gran llano - De altos montes rodeado, - Allí fué determinado - De montear: - Y ántes de nadi cazar, - Casandra en un árbol subió, - Y á los troyanos habló - D’esta manera: - ¡Oh troyanos! mejor fuera - Que primero se pensára - Y nò se determinára, - Qu’el pensar - Ántes del determinar, - En los casos ha de ser, - Y éste es el mejor saber. - Estais ciegos - En la guerra contra griegos - Que determinado habeis, - Y tan ciegos que no veis - Que los agüeros - Se nos muestran muy guerreros - Y de griegos muy amigos; - Señales son y testigos - Que hace el cielo. - No quereis tener recelo - De lo que se ha de tener, - Al cielo se ha de temer - En la guerra, - Para vencer en la tierra; - Volved en paz vuestra espada - En guerra qu’es mal pensada, - Que la luna - Nos muestra mala fortuna, - Que en fuego y sangre la vemos, - En sacrificios que hacemos - Para saber - D’esta guerra que ha de ser. - Sacrifiquemos primero - Ántes que se vea agüero - Esta jornada, - Para ver si está mudada - Fortuna en nuestro favor, - Y esto será lo mejor - D’este dia. - La troyana valentía - Y sus fuertes corazones - Burlaron de las razones - D’esta infanta. - Decian, no nos espanta - Hado en casos venideros, - Do suelen mentir agüeros, - Qu’es todo error. - Casandra, no pongas temor, - Díxo Héctor, su hermano, - Que á un corazon villano - Vence opinion. - El fuerte siempre ésta en razon, - Nunca se deja vencer, - Que siempre vence al temer - La vergüenza. - Tú harás poca valenza - A tu padre y tus hermanos, - Si acobardas los villanos - Corazones. - Confia con tus razones, - Pon á todos esperanza, - Que el cielo pone mudanza - En fortuna. - Que sin confianza alguna - La valor se perderia, - Y se desesperaria - El esperar. - Fortuna suele mudar - Los agüeros y señales - De cuerpos celestiales, - Pues su sér - En todo es el mayor poder. - Y Trohilo, su hermano, - Dió á Casandra otra mano - Y díxole: - Casandra, desespérate, - Pues no te falta otra cosa - Que persona muy medrosa - Muerta está. - Acaba y muérete ya, - Y no pongas cobardía, - Que medrosa compañía - Tarde venció. - Páris la mano tomó - Diciendo, Casandra hermana, - En creer no seas vana - Qu’es mal agüero. - No creas tan de ligero - En los sueños ni en agüeros, - Qu’es de ingenios ligeros - Agüero ser. - Cree en el mayor poder - En los casos por venir, - Que en lo que suele mentir - No pongas fe. - Enéas desto rióse; - Los troyanos muy turbados, - Con los rostros enojados - De alteracion, - Temieron alguna traicion, - Que el corazon siempre avisa, - Respondieron á la risa - De Enéas: - Yo no sé si nos deseas - Que nos venga bien ó mal, - Tú nos puedes ser leal, - Mas tu modo - No lo muestra ser en todo, - Enéas dixo enojado: - Nadi debe ser culpado - Sino el obrar, - Qu’el efecto es de juzgar, - Y no las demostraciones, - Que juzgar los corazones - Sólo es dado - A quien todo lo ha criado; - Que por lo que yo he reido - No debo ser reprendido, - Qu’el reir - No se puede corregir, - Hasta que se declaró - Porqué rie el que rió. - Doy por testigo - Al cielo de lo que digo, - Pues sólo sabe mi intincion. - Jamas me dixo el corazon - Que guerreeis - Con quien guerrear quereis; - Y no lo tengáis á risa, - Qu’el buen corazon avisa - Justificado, - Quando no está apasionado. - El rey Priamo habló: - Pues guerra se determinó - Por mar y tierra, - No hay hablar sino de guerra. - En esto salió un leon, - Y Héctor con gran corazon - Le mató; - Su leona arremetió - A Trohilo, y él á ella, - Y matóla sin temella. - Párís corria - Tras un oso que huia, - Y tiróle una saeta, - Y él volvió como cometa - Y abrazóle, - Y Páris luégo matóle; - Y Corebbo arremetió - A una tigre y la tomó, - Y bien atada, - A Casandra presentada - Fué por él d’esta manera: - Sea de mi linda fíera - La vencida, - Pues por ella tiene vida. - Enéas arrojó un dardo - A un fiero leon pardo, - Y en ser herido, - Viéronse á brazo partido, - Y Enéas fué el matador, - Que era de muy gran valor. - Salió el Rey - Y arremetió á un bravo buey, - Y de un golpe le mató - Que la cabeza le cortó. - Todo el dia - Hicieron carnicería - Á muchas fieras matando, - Y volviéronse cantando, - En anochecer, - A Troya con muy gran placer. - Hicieron fiestas y fuegos - Toda la noche con juegos - Y alegría, - Teniendo esta montería - Por agüero de vencer - A todo el griego poder. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan y vos Joan Fernandez, haceme placer que -os vais de aquí, si no quereis morir los dos esta noche. - -Dixo don Luis: Señor Joan, supliquemos á su excelencia nos haga saber -por qué nos manda ir de aquí si no queremos morir; y si yo no me engaño -yo querria adevinallo, y es que vos haceis gestos de envidioso y yo de -vanaglorioso, de veros que estais muerto de envidia d’esta montería de -Troya por haberla hecho yo, que si vos la hiciérades, la rezárades por -puertas como á oracion de ciego. - -Dixo don Diego: Yo lo queria decir si don Luis Milan no lo dixera, -que los gestos que Joan Fernandez hacia oyendo la montería, eran de -envidioso, quocando como á mono, que meresceríades por pena d’este -pecado que vos y vuestros descendientes quedásedes con caras de monos -que quocan, y les quedase por nombre el linaje de los monos, así como -quedó el de los bailadores, que bailando muchos hombres y mujeres en -fiestas del sancto Nacimiento, pasaron por una iglesia en Alemaña -al tiempo que preicaban, y el obispo maldíjoles por el desacato y -menosprecio que hicieron á la casa de Dios, y quedaron toda su vida -hasta la muerte bailando, heredando esta pena sus descendientes, que -vuestro hijo parece que ya la ha heredada. - -Dixo Joan Fernandez: Porque no muera de vanagloria don Luis Milan, -quiero rogalle que hagamos una máxcara para mañana á la noche, aquí en -el Real, contrahaciendo su montería y prometo de hacelles envidiosos -porque no me digan envidioso, pues soy mejor para envidiado. - -Dixo don Francisco: Señor Duque, si Joan Fernandez nos ha de hacer -envidiosos diciendo donaires, no consienta que los diga á costa de la -señora doña Hierónima, su mujer, que yo vi lo queria decir á vuestra -Excelencia, y por atajar este fuego lo quise yo decir, y no se fie d’él -que se le destiene la ballesta, y dé fianzas que no hará el donoso, -pues no’s gracioso sino quien lo es; que d’esta manera negocié yo con -Enguera en casa del Romano, donde jugábamos muchos caballeros, como -en este cuento contaré: Enguera nos enojaba mucho que se destenia -su ballesta, y por ser caballero de baja calidad y conversacion, -lo echamos del juego, y estando algunos dias en la entrada de casa -aguardando si le dejariamos subir á jugar, yo le dixe: Enguera, yo -recabaré con estos caballeros que os dejen subir si vos dais fianzas -por las ignocencias, y dióme á mí por fianza y subió. Si mi amigo Joan -me promete que no hará el donoso á costa de su mujer, yo le seré fiador. - -Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, pasado os sois á los franceses -contra mí, no se me da nada, por vos se puede decir: - - Ó teneis miedo á los moros, - Ó en Francia teneis amiga. - -Respondió don Francisco: - - No tengo miedo á los moros, - Ni en Francia tengo amiga, - Mas tú moro y yo cristiano - Traemos muy gran porfía. - -Con los malos trajes que sacais, lisiado de mal vestido, que si don -Luis Milan á coplas n’os tuviera la rienda, fuérades el monstruo de la -gala, que pudieran ganar con vuestra ropa los truhanes, mostrándola -diciendo: Hé aquí las ropas de Joan de mal traje. - -Dixo el Duque: Demos parte á la noche y Joan Fernandez y don Francisco -hagan paz, que si están en guerra no ternemos cierta la máxcara, y -vuestra alteza y esas señoras, que ellos han traido, tomen la palabra -haciéndolos jurar por vida de sus damas, porque sepamos quién son; y no -se olviden á don Diego, como á revolvedor, ni á don Luis Milan, que es -mátalas callando: y comience la Reina, mi señora. - -Dixo la Reina: Joan Fernandez, hacé paz con don Francisco, por vida de -vuestra mujer. - -Respondió Joan Fernandez: Si vuestra alteza me jurára, por la vida que -nunca da vuestra mujer, fuera mejor jura; pues ni ella la tiene de -brava, ni yo la tengo si no fuera de mi casa. - -Dixo la señora doña Hierónima: Per vos se dix, bell en banch y mal en -casa. - -Dixo la señora doña Mencía: Don Francisco, pues hoy os mando como -acompañador mio, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama, -y nombralda, que el Duque lo manda. - -Respondió don Francisco: - - Pues vuestra merced lo manda, - Yo haré paz con el Joan, - Y este mote es mi refran: - _Quien me manda - Me desmanda_. - -Dixo la señora doña Luisa: Don Diego, - - No dejeis de entrar en paz, - Pues que sois revolvedor, - Que os querrá muy mal l’amor. - -Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda. - -Respondió don Diego: - - Yo entraré en la paz, señora, - Por vida de quien oirán, - Que en esta hierba lo verán: - _Anapelo es matadora_. - -Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se -deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y -nombralda, que el Duque lo manda. - -Respondió don Luis Milan: - - Pues mandar es ser mandado, - En paz quiero siempre estar, - Mi dama quiero nombrar; - De su nombre soy nombrado - Margarite por amar. - -Dixo el Duque: - - Vámonos á dormir, - Mi Reina gentil, - Vámonos á dormir, - -y venga mañana la máxcara á prima noche. - - -_Aquí acaba la jornada cuarta._ - - - - -[Illustration] - - - - -JORNADA QUINTA. - -Y DICE EL DUQUE. - - -Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que -sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y -vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje -del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno -y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion -de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos. - -Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá, -que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las -querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos -aquí á los dos; por su mal vienen los que para bien nunca se hallan. -Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir -á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues -de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer -placer. - -Respondió el canónigo Ester: Senyora, tos temps me posa vostra altesa á -les banyes dels bous pera que burlen de la mia gepa. Doneli quitasio, -puix li han posat nom, la gepa Stera mana festes. Yo iré ab la ballesta -parada, puix no faltarán á la mia gepa aljaba, virots quem tirarán pera -tornarlos á tirar. - -Dixó el Duque: Paje de mal recaudo, irás de mi parte á don Luis Milan, -y á Juan Fernandez, y á don Diego, y á don Francisco, á decilles lo -mismo que la Reina, mi señora, envia á decir á las damas, y en cuanto -has de hacer ten buen seso. - -Respondió el Paje: Señor, lo uno hará, mas el otro, que es tener buen -seso, no sé si podré yendo en compañía del canónigo Ester, que para -defender su giba, manos y lengua sería menester. - -Dixo el Canónigo: ¿Com se pot comportar asó, que la Reina vulla fer -corro de bous tot l’any ab mí, enviantme á convidar dames, que par que -sia andador de festes, y ara, per millor adobaro, lo Duch, mon senyor, -fa venir en ma companyía aquest tava del patje, que tos temps me va -picant en la gepa, quem fa rabejar com á macho de lloguer? Renegau de -senyors que pera riure donen ocasió ques riguen de sos criats. - -El paje le respondió: Vamos, señor Canónigo, y, aunque me ha dicho que -soy tavano de su giba, yo le prometo de no picar esta jornada en ella, -sino cuanto podré para defendella, y por señal que lo haré, quiero -cantar, para daros placer, esta cancion catalana: - - Bella, de vos so enamoros, - Gibeta mia, - Tos temps sospir pensant en vos - La nit y’l dia. - -Dixo el Canónigo: Puix tú has cantat pera mí, yo vull cantar pera tú. - - Tot lo mon me stá mirant - Com si fos una donsella, - Si bem veu anar galant, - Lladre so per maravella. - -El paje le dixo: ¿Qué es eso, Canónigo? ¿ladron me dices? Para ésta, -que yo lo diga á nuestro obispo de Fez que os excomulgue y no os -absuelva hasta que me hayais restituido la fama, irregular, tartuga de -mujeres, que por vuestro vecindado siempre les andais en torno de las -haldas con una guitarra tañendo y cantando este cantar: - - Comed de mi tartugado, - La de lo verdugado. - -El Canónigo le dixo: Vesten, endemoniat, davant de mí, _per Deum -vivum_, _per Deum vivum_; Jesus, Jesus, desaparegut es. Per cert ara -crech que deu ser lo familiar del italiá que tenim en casa. Y o’m -vull donar presa en lo que tinch de fer, per tornar pres á contar al -Duch, mon senyor, ques’ guarde del patje del mal recaudo y li fasa la -creu si li ve davant; que cert deu ser dimoni, puix ab conjurs me ha -desaparegut. A Joan Fernandez veig á la finestra de sa casa, ab sa -muller, espantat estich, pau es esta de hostaler cathalá, que may la fa -ab sa muller sino quant la vol engañar. ¡Ah señor Joan Fernandez! ¡ah -señor! entrat sen es de la finestra, nom’ ha degut conexer, ó nom’ ha -oit, que no sen fora entrat. - -Dixo Joan Fernandez: Ántes de haberos oido os he huido y me soy -entrado; subí y guardaos de Maricorta, mi criada, que bien lo habeis -menester. - -El Canónigo dixo: Vejam qui es esta Maricorta, que si les paraules son -tals com lo seu nom, cerca quit parle. ¡Ah senyora Maricorta! ¿estam -segures? Fora d’aquí, fora d’aquí, ¿quin diable de gosa es ésta que ma -exquexada la clocha? - -Salió riendo Joan Fernandez y dixo: Hexe d’ahí, hexe d’ahí, Maricorta; -diablo haya parte en el cazador y en tí, que no te tiene atada estando -parida. Perdone, señor Canónigo, que pensaba que le queríades hurtar -sus hijos, que dicho le han que sois hurta perrillos. - -Respondió muy enojado el Canónigo: Hábit de sent Pere, ¿asó es la -Maricorta criada vóstra? ¿desta manera feu lo graciós? Altres grasies -pensaba que tenien millors en vostra casa; persous ha posat nom vostra -muller, Encasamalo. - -Dixo la señora doña Hierónima: Par vos que tinch rahó, señor Canonge. -¿Qui ha de comportar estes fredors, fer soltar la gosa parida pera que -esquexe cloches? Puix habeu fet lo grasiós, donauli una nova. - -Dixo Joan Fernandez: Ya sin esto se la debia por un recuado que llevó -de parte mia donde él sabe, y porque se la tengo aparejada nueva, -le he hecho rasgar á Maricorta esa vieja que trae; que así como puse -nombre proprio al paje del mal recaudo, por los malos recaudos que me -traia, así por los buenos que vuestra reverencia me trae, le quiero -decir de aquí adelante, el canónigo del buen recaudo. - -El Canónigo respondió: Vos per altrem preniu; nous burleu ab mí de tal -manera, que pera repondre á mots que fan alcabot al motejar, abat y -ballester so. Que en ma terra un temp nom deyen mosen Ster sino mosen -Ballester. Que sta gepa que tinch, no es sino aljaba de passadors, pera -passar apodadors daquest mon en laltre. - -Dixo la señora doña Hierónima: Riñen las comadres y dícense las -verdades. O com he pres plaer de haber sabut que lo canonge Ster no -es alcabot en les obres, sino en les paraules, perque los alcabots da -paraules tots parlen com alcabotes. Cert y hoy peccaba, perdone senyor -Canonge, que per tal lo tenia. - -Respondió el Canónigo: Cercau quius perdone, pera una sou los dos, -que yo men vaig dient: _Quos diabolus conjungit homo non separet_. Lo -recaudo que portaba men tornaba á casa, y es que la Reina y lo Duch, -mos senyors, han allargat la festa pera despus demá; preguenvos que noy -falteu, y que porteu millors mots que á mí me habeu donat. Ab por vaig -á casa de don Diego, que per troneres tiren les mots les moces; que -tostemps están en aguait, com á gent ques recela. Ya so prop la casa, -senyar la vull ans que entre en ella. ¿Ah de casa? ¿Ah de casa? - -Respondió Marimancha, criada: ¿Ha de caso? ¿ah de caso? ¿para qué -cruzais la casa? guardad n’os crucen la cara; si ya no lo haceis por -entrar el diablo en ella, que sois vos. - -El canónigo dixo: ¿Qué tanta por teniu á la creu? ¿Per ventura han vos -tret ab ella al cadafal? - -Dixo Marimancha: Rabo rastrando heme aquí, que no traigo sambenito. Mas -porque veo sanmaldito, que sois vos, yo haré la señal de la cruz, que -pienso que huiréis como á diablo, pues lo pareceis. - -Dixo el canónigo: ¿Ah senyor don Diego? ¿sou en casa? ¿sou en casa? Par -que noy haja amo en ella, segons los criats fan á son plaer. - -Respondió don Diego, y dixo: ¿Qué es esto, señor Canónigo Ester? ¿A qué -viene vuestra merced, y con quién está enojado? - -Respondió el Canónigo: Senyor don Diego, vaig y vinch, y vinch y vaig, -y res no fas. - -Don Diego le respondió: Señor Canónigo, yo no entiendo este lenguaje; -volvé á decirme por lo que venis, y declaraldo mejor que se deje -entender. - -Salió Martineta, criada de casa, y dixo: Senyor yo declararé lo que vol -dir. Vaig burlant, y vinch fredas, y res no fas. - -El Canónigo se santiguó, y dixo: No mes, no mes. Yo so nat en mala -planeta, fins á Martineta burla de mí; yom despediré de la Reina y del -Duch, si mes tinch de anar per cases de orats, convidant á festes que -tan mal profit me fan, y vos senyor don Diego, enfrenau estes gates de -vostra casa, que arrapen la cara, sino vindrem á creure que elles vos -tenen enfrenat. Lo que you digui que no volgues entendre, es azó: Que -vaig y vinch convidant á festes, y vinch y vaig á mon desgrat, y res -no fas á mon plaer. Lo Duch vos fa saber, que allargat la festa pera -despues demá; hy voldreu ser, sino á Deu siau que bens veurem. Per -labit de sent Pere que si en casa de don Francisco me parlen de tal -manera les criades, yols reganyaré les dents; ya veig una delles á la -porta ab una mona que sta quocant, y reganyant les dents, y si ab mí -les ha, yo so de bodes. Un patje veig á la finestra quey prench plaer. -¿Hola, hola, patje, com te dius, no respons? ¿es tom amo en casa, -Malfaras? - -Dixo el paje: Mossen tartugo, ó tartuga, ¿quién os ha dicho que á mi me -dicen mal farás? Pues venis tan bien hablado como mal carado, y peor -dispuesto á pedir de mi amo, preguntaldo á la mona, pues teneis cara de -mona. Quocalo mona, quocalo mona. - -Respondió el Canónigo: Rapaz aballau azí, que yous mostraré com habeu -de parlar, y puix per vostres tacanieries la mona me ha squexat la -clocha, si vostre amo no lam paga yo sé lo que faré. Senyor don -Francisco, mirau quines bondats se fan en vostra casa, venint de par -del Duch á fer vos saber que allargat la festa para despus demá; que -demanant aquest patje vostre si stabeu en casa, la resposta quem a -donat es que a embregat la mona ab mí, yam esquexat la clocha. - -Dixo don Francisco: Señor Canónigo, no tome enojo, que al paje yo le -haré dar doscientos azotes, y mañana yo os pagaré la loba para que os -hagais otra nueva, y podréis hacer paz con la mona, porque es muy -aparentada en esta tierra con muchos monos que hay; y por quitar mal, -ya que no teneis vergüenza, será bien que seais amigos vos y ella. - -Dixo el Canónigo: Algun dia tindrán fi estes fredors, y si lo Duch nou -remedia, yo y posaré remey ab uns quants delats del camp de Tarragona, -parents meus; y no passará axi com pensau, que dret men vaig al Duch. -Señor yom vinch á despedir de vostra Excellencia, si nom llevau lo -carrech de convida festes. Y lo demes quem resta á dir sobre azó, será -contar les burles que man fet los criats destos cortesans, davant ells -depus demá, que sitant de cor fossen com ells se pinten, no serien tan -descortesos sos criats. Que en los servidors se veu lo senyor quál es. - -Dixo el Duque: Canónigo, descansad, que yo haré con la Reina que no -tengais más ese oficio, sino guarda damas, ó guarda polvo. - -Dixo el Canónigo: ¿Yo nou dich que lo primer que burla de mí es vostra -Excellencia? Guarda dames me ha fet com si fos molle de sastre, y -guarda polvo pera ques seguen sobre mí. Yo men vaig á clamar á la -Reina, y será exir del foch y donar en les brases. - -La Reina le dixo: ¿Qué es esto, canónigo Ester? por mi vida que no -esteis enojado, sino haceros he cantar: - - ¿Quién os ha mal enojado, - Mi buen amor, - Quién os ha mal enojado? - -Yo que debia enojarme con vos por haberme hecho brasas de fuego, no lo -estoy; ¿y vos enojaisos? El raton caza el gato; pues vos sois el uno, y -el otro el Duque mi señor. - -Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las -burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho -gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha. - -El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga -per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu -gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue -de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han -verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba. - -Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en -la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los -caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido. -Y si les ganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras, -y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de -terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo -d’amor, por una Hierónima que muerto me ha. - -El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa -me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que -enuja desenuja. - -Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de -muy encendido de amor. - -Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir, -que hora es. - -El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced -sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del -Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de -mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma -las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en -lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar, -y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la -montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla -contrahecha al natural, cada uno de los troyanos en su propia -figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una -contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya -estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y -serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con -el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo, -troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas, -troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras -mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al -Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir, -haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y -cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la -fiesta. Yo me voy á ponello por obra. - -Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo -que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo -ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber -algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie -mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dicho que no tomemos -trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural, -con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y -á Joan Fernandez de lo que pasa. - -Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don -Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina -por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver -tan valerosos caballeros en su propia forma. - -Don Francisco le respondió: - - Engañado andais en trajos, - Mi buen amigo, - No digais que n’os lo digo. - -¿No veis que vuestra disposicion no parescerá á la de los troyanos ni -griegos, ni ménos las fuerzas? pues se dice d’ellos que arrojaban en -aquel tiempo con la mano una piedra tan grande como vos sois, cuando -en amores os volveis de piedra; aunque don Luis Milan no puede creer -que en vos pueda entrar amor, por más que os haya hecho embojar y -encasillar una ramera; perdonad, que romera quise decir, y la razon -que dice es ésta, que cada uno se inclina más á su semblante, como el -caballero á la dama, y que no puede ser verdadero amor de hombre alto -con mujer baja, que yo más le diré vicio que voluntad verdadera, la que -tuvo Anníbal á la ramera que le detuvo en Cannas, cuando no siguió la -victoria de la batalla que venció á los romanos, que pudiera entrarse -por Roma como por su casa, segun dice Petrarcha en este soneto: _Vince -Anníbal, et non sepe usar poi_. - -Dixo don Luis Milan: Don Francisco, porque no piense Joan Fernandez -que me haceis placer en irle á la mano, yo la quiero tomar por él, y -responderos á quanto le habeis culpado. A lo que le dixistes: - - Engañado andais en trajos, - Mi buen amigo, - No digais que n’os lo digo. - -A esto os respondo, que si él dixo que vendiésemos por nuestra la -máxcara de los troyanos y griegos al Duque, fué bueno para malo, y pues -tuvo esta bondad, vos no la tuvistes en corregirlo; y si le dixistes -que su disposicion y fuerzas no son tan grandes como las de Héctor, -bien podria ser tenido por él, pues defiende lo que nadi defenderia -para ofender á buenos ojos, que no es menester poco valor defender -malos trajos y baxos amores, segun vos decis; que yo no digo sino que -de ser buen maestro de trajos, podria ser mayoral de los sastres y -provincial de los amores, que por más que digais que los tiene bajos, -la baja dél es alta, pues los danza remedando á tan grandes hombres -como oiréis, que si él encasilló y embojó por amores en Liria, Hércules -hiló, y Virgilio estuvo en un cesto, y Aristótil enfrenado y ensillado; -que, por remedar á grandes hombres, á nadi deben culpar si se puede -desculpar, sino dígalo mastre Zapater que viene por la calle, veisle -allá, llamémosle. ¡Ah, señor mastre Zapater! vuestra merced viene á tan -buen tiempo, como la nave que nuestro sanct Vicente Ferrer dixo que -venia preicando en Barcelona, que fué gran remedio para matar la hambre -que tenian los catalanes. - -Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, pues si supiésedes cómo sabe matar -la hambre el señor mastre Zapater, con más razon lo podríades decir; -tan buenos manjares da en su hortecico para los cuerpos de sus amigos, -como en el púlpito para los espíritus; vos más querríades los que da -para el cuerpo que los que le quereis pedir agora para el espíritu. - -Dixo don Diego: Joan Fernandez, yo quiero responder por don Luis Milan, -vos no dejais de tener buen palacio, mas teneis malas cámaras, pues -huelen á mal decir, ¿de dónde sabeis vos que don Luis Milan querria más -que el señor mastre Zapater le matase la hambre del cuerpo que la del -espíritu? Yo bien sé que os ha movido á decillo por jugar del vocablo -de la hambre que don Luis Milan sacó; y vos, por mostrar que es mucho -del palacio levantar conversacion jugando del vocablo, hablais como -diablo. Pues el buen dejo del avisado ha de ser dulce, y no como del -truhan, que es amargo; que lo mejor del cortesano es que el burlado -quede contento del burlador, y quien esto no sabe hacer, déjese de -burlar si no quiere enojar, que si malas burlas apénas se pueden sufrir -á ley de honra de un truhan, no es razon se sufran á un galan, que lo -que enoja no es cortesanía sino descortesía, que puesto que no obliga -á honra uno que vive de hacer el loco, pero no se le ha de sufrir que -desautorice la autoridad, porque la reputacion no se pierda en ser -reida de quien debe ser acatada, que los ignorantes no tienen ojo sino -á la risa; y por lo que se puede decir que entre avisados se sufre -burlar lo que entre simples no se debe hablar, tengo por bien que don -Luis Milan disimule y dé en callar, y Joan Fernandez en no enojar, que -la cólera en todos tiempos se debe templar. - -Dixo don Francisco: Don Diego habló tan bien como entiende, y entiende -tan bien como habla; no se ha dicho mejor licion sobre el caso. Lo -que yo querria añadir con su licencia es esto: El cortesano no es -obligado sino á callar, quando no está para bien hablar si no es á -juego forzado, que no hay muestra quando la honra y obligacion obligan -á responder, como es á satisfacer injurias, ó á preguntas que sois -obligado á dar respuestas. - -Dixo mastre Zapater: Yo alabo esta conversacion, por la mejor que he -oido sobre el caso, en lo que es buena, y no puedo alabarla en lo que -es mala, y en lo que es buena es en aquello que hace un cortesano -buen cristiano, y en lo que es mala es en lo que hace un cortesano -mal cristiano. Todo lo que don Diego habló es tan bueno, que no hay -que reprender, sino alabar; pues no puede ser buen cortesano que -sea avisado para el cuerpo y nescio para el alma, que si vamos tras -agudezas de palacio perjudiciales á nuestro prójimo, para hacer reir á -los cuerpos hacen llorar á las almas, pues en la córte celestial dan -grandes penas por las culpas; que tan buen cortesano ha de ser para la -córte del cielo como para la de la tierra, porque nunca contentará al -Criador el que deshace la criatura burlando della. Que las burlas que -hacen - - Perder la reputacion - Al burlado y burlador, - Castígalas el Criador. - -Pues las más veces el burlado queda honrado del burlador por justicia -del Señor; que si el burlado queda para los necios derreputado, el -burlador es condenado de los sabios por malhechor. La conclusion d’esto -es ésta: Lo que no querria nadi para sí, no le quiera para otri, pues -para ser verdadero sabio, no puede ser sino haciendo lo qu’este dicho -dice: - - Esta vida tan penada, - Si quereis que en bien acabe, - Aquel que se salva sabe - Qu’el otro no sabe nada. - -Dixo don Luis Milan: Señor mastre Zapater, gran jornada ha sido ésta, -en ser vuestra merced en ella, pues vuestro decir ataja porfías y -vuestro saber adoba razones. Mucho debe á Dios por lo que le dió, -pues por él tanto alcanzó; y pues tan bueno es para todo, téngase por -corregidor de la gala, porque algunos la hacen ginagala. Unos hay -que dicen malicias encubiertas con palabras á dos sentimientos, para -salvarse con decir: Yo no dixe á mala fin lo que me han tomado por mal, -y si á vuestras mercedes parece, con éstos se debe disimular por no -obligarnos á responder. Hay otros que declarando la malicia dicha por -otro, con boca ajena dicen mal por la suya; y por esto hay un refran -en valenciano que dice: Qui la splana la gasta, como hizo don Diego, -que, interpretando la hambre que dixo que me mataria el señor mastre -Zapater, hizo malicia de lo que no debia ser; y por esto no es bien -hablar por otri, sino en absencia de vuestro amigo si le perjudican, -como en este cuento diré: Un caballero castellano dixo una malicia con -palabras cubiertas á un portugues competidor suyo, y no respondiéndole, -quiso un otro castellano responder por el portugues, declarando la -burla encubierta que su competidor le habia dicho, y enojado d’esto el -portugues dixo al castellano que por él habia respondido: Castelau, vos -falais con tres bocas, con la vostra é con la miña é con vuestro rabo, -que en Portugal rabo é quien fala mal. Y pues tal Zapater tenemos, que -sabe calzar á la medida de cada uno, declárenos si hay errores que -tengan desculpa ó no, que por esto llamamos á vuestra merced. - -Dixo mastre Zapater: Yo diré cristianamente lo que d’esto siento; pues -los cortesanos no dejan de sello por ser buenos cristianos, mucho deben -huir todos de los errores que no tienen desculpa, como son aquellos por -quien se pierde la honra y el alma, que agora oireis: Nadi debe venir -á ménos de su palabra sino en lo que no se debe cumplir, como prometer -lo imposible y obligarse á lo que no podéis; que si uno prometiese -dar su hija por mujer, ó hacerla religiosa, y ella no quisiese uno ni -otro, no’s tenido á tener su palabra, y si la tuviese, sería ir al -infierno; ni ménos debe tenella quien prometiera casarse por tercera -persona, si ántes de ser casado mudase de parecer; verdad es que son -tenidos por muy vanos y de poco saber los que prometen lo que no deben -ni pueden tener, y por esto es de muy sabio prometer lo que se puede y -debe tener, y despues de prometido, no dexarlo de cumplir por ninguna -cosa, porque el hombre sin verdad, cuando la dice no’s creido y queda -sin autoridad, que sin ella todas las habilidades de los hombres son -tenidas en poco, y muestran ser poco de la misma verdad los que no son -della. Tambien derreputa mucho la traicion, pues el cielo y la tierra -no la pueden sufrir, no tardando en dalle la pena que merece. No’s de -callar el ladronicio, pues el ladron es tan derreputado y aborrecido, -que Alexandre, príncipe muy bueno, tuvo tan gran ódio con los ladrones, -que, segun Elio Lampidio escribe d’él, en viendo uno dellos, luego -iba para sacarle el ojo con su dedo, y tan gran rencor tenía á los -infamados de algunos hurtos, que si acaso les veia se le alteraba el -corazon, que venía á echar cólera por la boca, y así se le abrasaba el -gesto con la gran ira, que no podia hablar. ¡Oh noble enojo y de ánimo -generoso, como en este cuento oiréis! Un varon de los que falsamente -nombran honrados, habiendo sido algunas veces culpado de hurtos, quiso -presumptuosamente, con favor de algunos reyes, sus amigos, subir á la -órden de caballería, y como fuese luégo tomado por ladron, preguntó -Alexandre á los reyes, por cuyo favor habia sido caballero aquel varon, -que le dixesen que pena tenian entre ellos los ladrones, y respondieron -que la horca, y así le mandó luégo ahorcar diciendo: No merece honrada -muerte quien tuvo deshonrada caballería. No’s de callar la cobardía -cuán vil cosa es, pues apoca y derreputa tanto cualquier hombre, que -no se debria dar honra alguna á quien no tiene ninguna, pues no está -bien dar oficio honrado á quien no le puede honrar; que los cargos y -oficios y gobiernos no los debrian tener los de flaco ánimo, habiendo -tanto menester la fortaleza como la sabiduría para dar buena cuenta de -sí, que muy poco aprovecha la sabieza para gobernar, si falta la osadía -para esecutar; y considerando los reyes de España cuanto conviene la -fortaleza de ánimo al caballero para dar buena cuenta de su oficio, -no se da la cruz de Santiago á quien se le pruebe que haya perdido -honra, como en este cuento oiréis: Vino un caballero á demandar la -cruz, y probadas todas las cosas que suele probar la órden, si era -bueno para recibille por comendador, determinaron de dársela, y estando -para recibilla, él les demandó á que era obligado, y ellos le dixeron: -Primeramente habeis por fuerza de ser valiente; y él les respondió: -Si quereis que lo sea de grado, si no quedaos con Dios, que no quiero -valentía por fuerza, y así se fué que no le recibieron, pues mostró ser -cobarde. Gran virtud es la fortaleza de corazon, mas ha de ir siempre -apegada con virtudes, pues no puede ser buena si no es virtuosa, ni -ser alabada sino entrando en los peligros que puedan honrar y no -deshonrar; y así se determina, de los que son obligados por oficios -y gobiernos y cargos, que se hayan de ofrecer á los peligros por sus -repúblicas y fidelidades, y no temer la muerte, que para siempre hace -vivir, y en general obliga á todos conservar honra virtuosa conforme á -su estamento, y no irla á buscar, que son locos los que las más veces -que la buscan la pierden, pues quien busca honra con perjuicio de otri, -la pierde con daño suyo; piérdense muchos en no medir su corazon con su -poder, que gran corazon sin gran poder es gran locura. - -Dixo Joan Fernandez: Señor mastre Zapater, preguntaron á uno que -habia oido preicar á san Bernardo, que dixese cómo le habia parecido, -y respondió: _Vidi hominem, et audivi angelum_. Así me ha parecido -vuestra merced. - -Dixo don Diego: Decí, Joan Fernandez, ¿cómo hablais latin? ó vos -le teneis ó no; si vos le teneis, ¿dónde le tuvistes tanto tiempo -escondido? ¿fué en Andilla ó en Liria, donde vos sois Leriano, ó en -casa de mosen Rodela, de quien sois vos rodelero? - - ¿Ó en casa de don Anton, - Donde vos sois un Sanson, - No faltando Dalida, - Que siempre vendido os há? - Y si latin no teneis, - Suplíco’s que no le hableis. - -Que veo reir al Paje del mal recaudo y apodaros há el Papagayo del papa -Paulo, veneciano, que habló en latin muy cortesano. - -Dixo el Paje del mal recaudo: Señores, _pax vobis para nobis_, tras la -puerta oí un latin que dixo mi señor Joan Fernandez, y no esté nadí -espantado, que mucho há que es latinado y muy buen griego, que su -maestro fué Diego y Juan de Sevilla. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, hacé buen broquel, pues habeis sacado -contra mí vuestra lengua espada; luenga queria decir, y la teneis tan -larga como la mula del portugues, que en este cuento oiréis: Tenía -un portugues una mula que lo más cabalgaba con ella porque la hacia -rebuznar cuando le daban de motes, y tenía la lengua tan larga, que -la traia colgando fuera de la boca; y sirviendo á una dama, competia -con él un otro portugues, gran motejador, que por no respondelle daba -siempre en callar, y fatigándose un dia de muchos motes que le daba -delante la dama que servian, dió ocasion su competidor que un paje le -motejase como vos lo habeis hecho agora conmigo, por el latin que ha -sacado el Paje del mal recaudo á causa vuestra, y diciéndole su dama -cómo no respondia por sí á los motes que le daban, respondió: A motes -mulos responda meu mula, que ten larga lengua é muito rebuzna. - -Dixo don Francisco: Departir querria á don Diego y Joan Fernandez con -un otro cuento que diré: Competian don Antonio de Velasco y don Juan -de Mendoza sirviendo á una dama de la reina doña Isabel, mujer del Rey -Católico, y dándose de motes un dia delante el Rey y la Reina donde -estaba su dama, dixo don Antonio á don Juan: - - _Pregunta._ Decidme, pues sois galan, - Por vida d’una Doñana, - A deciros doña Juana, - ¿Fuera yo vuestro don Juan? - - _Respuesta._ Don Antonio de Velasco, - Vos seríades buen hombre, - Sino por vuestro renombre, - Que diciendo está Ve lasco. - - _Preg._ Don Juan, adeviná, - Por vida de nuestra dama, - A cuál de los dos desama, - Pues adevinado está. - - _Resp._ Adevino que á los dos, - Qu’es el pago que esperamos, - Que pensando que burlamos, - Burlará de mí y de vos. - - _Preg._ Otra cosa decir quiso - Vuestra boca, si mandais, - Que segun lo que mostrais, - Vos creeis ser un Narciso. - - _Resp._ Para yo bien responder, - Lo que vos callais me toca, - Uno teneis en la boca, - y otro es vuestro parecer. - - _Preg._ ¿Para qué vais sospirando - Por amores noche y dia, - Que yo no sospiraria, - Para sospirar burlando? - - _Resp._ Más nos dais vos que decir - Con los ojos lloradores, - Pues que no llorais d’amores, - Sino es de mucho reir. - - _Preg._ Pañizuelos sois d’amor, - Siempre traeis pañizuelo, - No llorais d’amor un pelo, - Y mostrais ser llorador. - - _Resp._ Mi llorar es de manera - Como yo siento l’amor, - Quien adentro es llorador, - Nunca llora lo de fuera. - - _Preg._ Al cielo siempre mirais, - Digan os tan blanco el ojo, - ¿Para qué tomais enojo - De lo que n’os enojais? - - _Resp._ Si yo voy mirando al cielo, - Vos tambien sois estrellero, - Vais buscando aquel lucero - Que perdisteis en el suelo. - - _Preg._ Vuestro amor es estafeta, - Que de gran desdicha trota, - No correis á la extradiota, - Sino siempre á la jineta. - - _Resp._ Si estafeta soy d’amor, - Soy lo siempre de aventaja, - Pues á vos os dan la paja, - Y á mí el grano d’amador. - - _Preg._ Si una dama sospirase, - Por cierto yo creeria - Que por vos sospiraria, - Aunque de mí se acordase. - - _Resp._ Aunque sois engañador, - Vos n’os engañais agora, - Que dama sospiradora - No será de vuestro amor. - - _Preg._ Estais d’amor tan relleno, - Que podeis dar á los dos, - Y teniéndole de vos, - Para malo será bueno. - - _Resp._ Del relleno que burlais, - Que por burla lo quereis. - Tan vacío quedaréis, - Como vos d’amor estais. - - _Preg._ Desengaños desde agora, - No vivais más engañado, - No estais mas enamorado - De lo que en vos enamora. - - _Resp._ Nunca vi mayor engaño, - Vos mirais con tal antojo, - Veis un no sé qué en mi ojo, - Y no veis vuestro mal año. - - _Preg._ La mano os daré de grado, - Si vos no le dais del pié, - Que de porfiar gané, - Más que no de porfiado. - - _Resp._ Yo no quiero vuestra mano, - Ántes y’os daré la mia, - Que en tomarla perdería - La que yo gané de mano. - - _Preg._ En paz debemos quedar, - Y en amores en abierto, - De los motes quedo muerto, - Pero no del motejar. - - _Resp._ De la paz yo no me esquivo, - Sea como vos mandais, - Cuando más muerto quedais, - Dais á entender que sois vivo. - -Dixo don Luis Milan: Don Francisco, don Francisco, ¡quién no te las -entendiese! Mostrastes querer departir, y daréis más que partir; -habeis sacado los motes de los más galanes cortesanos que en el mundo -fueron, ¿y quereis con tizones matar tizones, y con carne departir -carne y perro? Vos no buscastes sino guerra; que envidiosos no sufren á -mayores, que por no mostrar que lo fueron don Antonio de Velasco y don -Joan de Mendoza, se matarán á motes don Diego y Joan Fernandez. - -Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con -vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos -más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores. - -Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y -no sé de qué, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes -fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como -dice este mote: - - Nadie se confie, no, - Hasta ver dónde allegó, - Que no está en el parecello, - Sino en sello. - -Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros -donaires, pues van por los aires cantando: - - Mi gavilan, señora, - Por los aires vola. - -Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo, -que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez -es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su -córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia: - - Romerico, tú que vienes - De donde serrana está, - Di, ¿cómo d’amor te va? - -Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras -romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo, -apodándonos á monos, que’s un género de milicias, que dan un bofeton -con un perdon, como este dicho dice: - - Al juego del abejon - Parece el muy mal burlar, - Perdon piden para dar - Un bofeton. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un -meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay -meson que no esté don Diego Ladron en este mote: - - Ladron de nadi - Sino de mí. - -De manera que si os perdemos, hallarémos á don Diego Ladron de meson en -meson, que por cierto - - Mas es gala - Mesonera, - Que de sala; - -el que va escribiendo por mesones en carbon sus intinciones. - -Merece ser muy burlada la gala qu’es mascarada, como oiréis en este -cuento: Un portugues era muy galan, sobre callado, y un castellano -competia con él en amores, y era galan muy fanfarron que jamas callaba; -y estando los dos un dia delante la dama que servian, el castellano, -pensando ganalle la dama por decidor, dábale muchos motes; y el -portugues en acabar el castellano, le corrió con este apodo que le -hizo: Castelau, heu vos apodo á meson de camino geno de motes. Don -Diego, tenéme por entendido, pues sabeis á resabido. - -Dixo don Luis Milan: Más cortesano fué el portugues que no el -castellano, que la trecha para matar un verboso decidor es callarle -hasta que ha revesado toda su verbosidad, y en acabar darle con un -apodo, ó con un cuento tal, que sienta el hierro con que no saque -sangre, como hizo este portugues, que le apodó muy al natural al -verboso castellano que pensaba ganalle la dama á motes; esto es la cosa -que más debria enfadar á las damas, y no sólo no reirse de servidores, -motejadores pesados, mas debrian mostrar enojarse, porque se pierde el -acato que se debe tener delante la dama, y la autoridad del motejador -por parecer truhan más que galan, y tambien la del motejado, pues -parece atambor de guerra que tocan alarma con él. Lo que yo haria en -tal necedad, hacer lo que hizo este portugues, que callando por no -parecer truhan, como su competidor, tuvo más saber y más autoridad -y más vergüenza y crianza, que son cuatro cosas, que teniéndolas un -servidor feo, le hacen parecer hermoso, y no tenellas, á un hermoso -hacen parecer feo, como en este cuento oiréis. - -Tenía una dama dos servidores, el uno muy galan, sobre callado, y el -otro muy verboso decidor, y el callado no era hermoso y el verboso era -gentil-hombre; y como algunas veces el verboso fatigase á motes al -callado, delante la dama que servian, oyéndolo un dia una muy amiga -suya le dixo: Señora, ¿há mucho tiempo que tura esta farza? y ella -respondió: Muy poco para lo que yo me doy cata d’esto, y mucho para lo -que me enfada d’ello; mostrando que nadi se debe catar de lo qu’es bien -disimular y mostrar enojarse de lo que puede desacatar. Y turando mucho -este mal palacio, díxole el servidor callado á la dama que servian: -Señora, aunque á mí me cueste la vida dejar de serviros, más quiero -perdella que enojaros, ¿qué manda vuestra merced que se haga d’este mal -palacio? ¿irnos hemos ó quedarémos en vuestro servicio? Dixo ella: pues -á mí habeis dexado el cargo, oid lo que diré á los dos: Quedad vos para -feo hermoso, y vos íos para hermoso feo; y así se fué el verboso bien -pintado, pues la locura hace feo al hermoso, y quedó por servidor el -callado, pues la cordura hace hermoso al que es feo. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, aunque don Luis Milan ha embarrerado -esta lanza de conversacion, tan deleitosa como provechosa para estorbar -nuestros motes, no se deben excusar los caballeros dejar de hacer lo -que la honra les obliga, porque no parece caballero sin ella, y aunque -don Francisco se reirá que nos ha hecho picar, mejor es que se ría de -lo que honrar nos puede, que d’aquello que deshonrar nos podria; si -dejásemos de vernos en el campo de la gala que las armas son buenos -motes que han de señalar sin sacar sangre; como en las armas de burlas -de la esgrima, no parece bien ejecutar las veras porque no digan: No’s -hombre de véras quien en las burlas muestra las véras; y pues esto es -lo mejor, reciba este mote como á servidor: - - JOAN FERNANDEZ. - - No está mucho á su placer, - Aunque en su placer está, - El galan que mal le va - Y muy bien al parecer. - - DON DIEGO LADRON. - - No he visto mejor pintor, - Bien os habeis retratado; - En las veras vais burlado, - Y en las burlas don favor, - - JOAN FERNANDEZ. - - Del ojo está lisiado, - El tomado de mal ojo, - Porque da muy gran enojo - Un ojo desamorado. - - DON DIEGO LADRON. - - Vos teneis lo que decis, - De mal ojo estais tomado, - L’ojo teneis regañado, - Que regañando reís. - - JOAN FERNANDEZ. - - Del amor van condenados - Los galanes á galeras, - Que nos tiran por troneras - Motes que son atronados. - - DON DIEGO LADRON. - - Vos burlais de tal manera, - Que de vos eso si suena, - Porque relampega y truena - Vuestra gala por tronera. - - JOAN FERNANDEZ. - - Galan de ademanes frios, - Que sus guantes siempre estira, - Y ojos en blanco sospira, - Hace venir calosfríos. - - DON DIEGO LADRON. - - Lo mejor que vos teneis - Cuando no teneis que hablar, - Vuestros guantes estirar, - Que rasgados los traeis. - - JOAN FERNANDEZ. - - Gran ventaja nos llevais, - Y aunque no sería poca, - Si hablásedes de boca - Lo que con dedos hablais. - - DON DIEGO LADRON. - - Cuando con los dedos hablo, - Quiero señalar á todos, - Que vuestros cuentos y apodos - Los den todos al diablo. - - JOAN FERNANDEZ. - - Ó vestí como hablais, - Ó hablá como vestís, - Que de aquello que reís, - A reir mucho nos dais. - - DON DIEGO LADRON. - - No burlemos del vestir, - Pues que no teneis vestidos - Que merezcan ser reidos. - Sino para hacer reir. - -Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado, -que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que -perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de -mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con -ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía -muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años -en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y -no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto, -un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba -fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de -un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y -á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado, -contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué -atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese -si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí, -y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando -se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero -suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porque decia cada sábado el -rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba -eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes -y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais -quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal -recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala -lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun -familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas -entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los -ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde -en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro -ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si -don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará -el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole -del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer -quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la -criatura. - -Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para -sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos -de parecer, que si agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan -Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo -para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado -les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del -monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de -la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas -las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo -parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo. - - -_Acaba la quinta jornada._ - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - - -JORNADA SEXTA. - - -Y halláronse todos al Real á la hora que tenian concertado de ir, y -dixo don Luis Milan: Sepan vuestra alteza y su excelencia que yo vengo -esta noche para hacer un descargo del cargo que tenía, de dar la cena -que me mandaron de lengua y manos, de tañer y cantar, y á la postre -daré por confituras la aventura del monte Parnaso, donde fuí probado y -puesto en muy gran peligro, por la residencia que me tomaron; y porque -no se me enojen los que esperan la música, quiero tomarme la licencia -para darla, que para no dar pesar licencia se puede tomar. - -Y denme la vihuela que me han traido, y cantaré con esta primera obra -las obras que las damas suelen hacer. Y es una carta, que para ganar, -si á cartas jugára, el resto del amor ganára; y dice así: - - Carta mia, pues que vas - En pasos de tanta gloria, - Si no son en mi memoria, - No te acuerdes de mi más; - No vuelvas de tal manera, - Que me hagas más mortal - De lo que yo ántes era, - Porque no seas mensajera - De mi bien para mi mal. - Y en llegar delante aquella, - Do mi voluntad te envia, - Para conocer si es ella, - Conocerás que no es mia; - Y despues de conoscida, - Para que quiera leerte, - Di que sólo fué tu ida - A mostralle con mi vida - Un traslado de mi muerte. - Preséntale mi corazon, - Donde siempre se verá - Quien bien retratada está, - Segun es su condicion; - Muy perfeta al natural - El amor la retrató, - Pues le soy en todo tal - Para sufrir tanto mal, - Cuanto yo contento estó. - Lévale mi entendimiento, - Porque vea en lo que entiendo, - Que velando ni durmiendo, - No le busco descontento; - Basta lo que le he buscado, - Aunque no soy de culpar, - Que si estoy enamorado, - Téngame por desculpado, - Pues es para enamorar. - Mi memoria le presenta - Por espejo que se vea, - Como está en mí su idea - Muy hermosa y mal contenta; - Es tan grande su hermosura, - Que aunque no me quiera ver, - Contemplando su figura, - Todo gusto de tristura - Se me convierte en placer. - Muéstrale mi voluntad - Cuanto está llena de fe, - Aunque sabe que yo sé - Que no duda la verdad; - La verdad trastrueca y muda, - Nómbrame desamador, - Que para mostrarse cruda, - Pone la verdad en duda, - No dudando de mi amor. - Preséntale mi sentido, - Si es á su contentamiento, - Cuando tengo sentimiento - De verme su aborrecido; - Que si yo no me sentia - De ser d’ella despreciado, - Tan mal le pareceria, - Por lo que no sentiria - Como por demasiado. - Mi pensamiento doliente - De pensar en su dolencia, - Le pornás en su presencia, - Si le terná por presente; - Dile que dentro de mí - Tan presente siempre está, - Que el tiempo que no está en si, - Tanto yo la tengo aquí, - Cuanto no me tiene allá. - Muéstrale mi gran sufrir, - Aunque tú lo mostrarás, - Cuando por mí te verás - Estos tormentos sentir; - Luégo te dará un tormento, - Que es muy recio de pasar, - Tal que en decillo lo siento, - Y es el descontentamiento, - Que ella me suele mostrar. - Y tras este tan cruel, - Luégo un otro te dará, - Que nunca te mirará - Por no mirar mi papel; - Otro tormento de fuego - Te dará mucho peor, - Y será darte gran fuego, - Que te vayas luégo, luégo, - Por ser yo su servidor. - Y por cuanto has de hacer - No seas desacatada, - Sino, tú serás rasgada, - Y rompido mi placer; - Y si vieres sentimiento - De alguna voluntad, - Di con mucho acatamiento, - Ved qué tal es su tormento, - Que vos le tengais piedad. - Bien sé luégo que dirá: - ¿Quién te puso en tal locura, - De ponerte en aventura - Por quien ventura no ha? - Di, que piedad de ver - Un dolor de verme tal, - Que podria merescer - Que holgase de leer - Una letra de mi mal. - Dile más, cómo me dejas - Esperando tu venida, - Entre la muerte y la vida, - Dando de mi vida quejas; - Y que son de calidad - Las quejas de mi pasion, - Que pueden poner piedad - A la mesma crueldad, - Ántes que á su corazon. - Y si algo se le antoja - En decille que es cruel, - Dile que lo dice aquel - A quien ya el vivir enoja; - Y á quien ya su mal le tiene - Tal, que dice el que no sabe: - Pues que sabes dó me viene, - Trabaja que más no pene, - Ó que mi pena m’acabe. - - FIN. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, no se podrá decir por esta carta: de las -cartas placer hube, de las palabras pesar. - -Respondió Joan Fernandez: Yo le perdono la confianza que tuvo ántes de -cantar, cuando dixo que si á cartas con esta carta jugára, el resto -del amor ganára; aunque no me ganaria si en amor fuese mi competidor. -Yo le hiciera una primera, que primero en l’amor fuera de bien querido, -de mejor haber servido. - -Dixo don Diego Ladron: A lo ménos de confiado el resto le teneis -ganado, y á las veces lo que engaña desengaña, como muestran vuestros -trabajos en amores, que son desengañadores, de esa confianza vuestra -como se muestra. - -Dixo don Francisco: Más estais vos confiado por haber desengañado á tal -Joan, que sus pensamientos van volando como mariposas, que se queman -tras hermosas de gran lumbre, por rodar por alta cumbre. - -Dixo el Duque: Muy bien habeis discantado sobre la carta que ha cantado -don Luis Milan; pues mejor discantaréis si las siete angustias canta, -que l’amor hace pasar á quien más siente en amar; y por vida de quien -más quereis, que las canteis. - -Y don Luis Milan respondió: Por vida de quien lo mandó cantaré, y son -estas que diré: - - -LAS SIETE ANGUSTIAS DE AMOR. - - Canten los gozos de amor - Los que sienten alegrías, - Y yo las angustias mias, - Pues que siento su dolor; - Y dirélas lamentando - Con voz de extraña tristura, - Ofreciéndolas llorando - Á la perfeta figura - Que siempre estoy contemplando. - La primera angustia siento, - Causada del desear, - Cuando n’os puedo mirar - Sino con el pensamiento; - Pues si es gran padecer - No veros y contemplaros, - Ved cuán mayor debe ser, - Cuando yo alcanzo á miraros, - Y vos no me quereis ver. - La segunda angustia triste - Siente más el más sufrido, - Porque el gesto va vestido - De lo que l’alma se viste; - Esta es sin comparacion - Por sufrir lo que se siente, - Que si pena el corazon, - Amor escribe en la frente - De que pena la pasion. - La tercera angustia alcanza - El servidor á la hora - Que conoce en su señora - Ser perdida su esperanza; - Pues mi esperanza perdida, - ¿Quien la perdió como yo? - ¿Quien la tuvo tan sin vida, - Que primero se secó - Ántes que fuese nacida? - La cuarta por mi dolor, - Que mil veces he gustado, - Es aquel cruel desgrado - Que mostrais con disfavor; - Ora ved qué tal me siento, - Si es firme mi firmeza, - Que con tal conocimiento, - No puede vuestra crueza - Estragar mi sufrimiento. - La quinta angustia parezco - De muerto y descolorido, - Que estoy muerto en vuestro olvido, - Y vivo en lo que padezco; - ¿Quién se vió tan olvidado, - Que ante vos se halle ausente, - Sino yo desesperado, - En mi mal siempre presente, - Y en su presencia pasado? - La sexta sentí en veros, - Qu’es el temor de enojaros, - Mas quien no puede ganaros, - ¿Por qué ha de temer perderos? - Quien nunca tuvo favores, - ¿Por qué teme disfavor? - Porque en el trato de amores - Se confia el amador - Con sospechas y temores. - La setena y la mayor - Es la angustia del partir; - ¡Oh, cuán grave es de sufrir - Si dejais competidor! - Pues si es cosa conocida - Al tiempo del despediros - Ser gran trance la partida, - Más es no poder partiros - Cuando ella está partida. - Hé aquí, gentil señora, - Las siete angustias d’amor. - Que siéndo’s tan servidor, - Siento cadal dia y hora. - No me perdí, mas perdí - En esta triste jornada - Lo que sentiréis de mí; - Siete años te serví - Sin de tí alcanzar nada. - -Dixo el Duque: Si tan poca pena diesen en sentirlas como en oirlas, -ántes serian gozos que angustias, pues tanto alegra vuestra música. - -Respondió Joan Fernandez: Señor, el uno y l’otro creo que son, parecen -gozos por lo poco que siente angustias de amor don Luis Milan, y no -dejan de parecer por lo mucho que muestra sentirlas cantando que de -amor se va burlando. - -Dixo don Francisco Fenollet: Para saber desto la verdad, cantemos tras -las angustias los gozos de amor, que siendo las dos obras suyas, en -cantar se verá, - - Que si él se alegrára, - Nos dirá su corazon, - Que sus angustias gozos son. - -Dixo don Diego Ladron: Si los cantais, sean por don Pedro Milan y gozos -nos parecerán, pues su alteza os hará mucho favor cantando por su -servidor. - -Don Luis le respondió: - - Para gozos parecer, - Así lo entiendo de hacer. - -Y son éstos: - - Siete gozos cantar quiero - Que el amor me hace sentir, - Por mostrar - Que por más y más que muero, - Siento gozo de sufrir - Por amar. - Si por ser vuestro sufrido - Quiere amor que por constante - Valga más, - No me vea tan perdido - Que en lugar de ir adelante - Vuelva atras. - El primer gozo de amor - Que siente el enamorado - Donde ama, - Verse en honra el amador, - Por estar bien empleado - Puesto en fama. - Es tan grande este contento, - Que jamas dejo de veros - No mirándoos, - Porque mira el pensamiento - Con los ojos del quereros - Contemplándoos. - El segundo gozo siente - L’amador cuando recrea - En los amores, - Que de aquello se contente, - Que ninguna cosa afea - Disfavores. - Como yo que siempre quedo - Tan contento de que quiera - Y tan ufano, - Que si me diera su dedo, - Nunca yo el villano hiciera - Con la mano. - El tercero gozo gusta - Quien mostró bien parecer - Do quiere bien, - Que su gusto no desgusta, - Pues en cuanto debe hacer - Parece bien. - Recibir querria engaño, - Que vuestra merced me quiere - Para vos, - Para huir al desengaño, - Porque no me desespere - De los dos. - El cuarto gozo diré, - Que’n veros siempre he sentido - Todo gloria, - Pensar que no moriré - De la muerte del caido - De memoria. - D’este gozo gozará - Quien nació bajo la estrella, - Que ella es él, - Ya veis, pues, si vivirá, - Quien será para ser della, - Y ella d’él. - El quinto gozo contenta, - Pues es cosa muy probada - Ser mejor, - Cuando se remata cuenta - Que se toma d’el amada - Al amador. - Ésta nunca tomé yo, - Que si de vos la tomára - A vuestro grado, - Quien de veros se pagó, - De ménos se contentára - Ser pagado. - El sexto gozo es mirarse - Los amantes muy hermosos - En amar, - Que si son para mostrarse, - Son amores más gustosos - De gustar. - Lo que gusto no gustais, - Señora, de la hermosura - Que teneis, - Porque todo lo matais, - Pues que sois mata figura - De quien veis. - El seteno gozo digo, - Si sois de mi parecer, - Qu’es más gustado, - Si el amiga y el amigo, - Vinieren á poseer - Lo deseado. - Si es muy dulce merecello, - Más y más es el gustallo - Con descargo; - ¿Quereis ver qu’es poseello? - Que hace dulce el deseallo - Siendo amargo. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, alegremente habeis cantado los gozos de -amor, sepamos por quién los cantastes, que si fué por vuestro primo don -Pedro Milan, - - Habeis sido muy galan, - Por mostrar - Que gozos sienten en amar, - Aunque tengan disfavores, - Los que rien en amores. - -Don Diego Ladron dixo: Señor, no se podrá decir eso por Joan Fernandez, -que por tenerlos lloradores, alcatara es en amores, que se dice en -valenciano alambique, que destila por sus ojos y nariz lágrimas por -Beatriz de don Anton, que agua rosada son para ella; pues en la redoma -della, qu’es su engaño, caen para su mal año. - -Respondió Joan Fernandez: Don Diego, - - Burlas de mozo de ciego - Pareció vuestro burlar, - Cuando para hacer reir, - Pullas le hacen cantar. - -Dixo don Francisco: - - Bien parece que son gozos - Los que el Milan ha cantado; - Pues nos han regocijado. - Agora os digo - Que de gozos es amigo - En los amores, - Que no sufre disfavores; - Pues que no es de los que lloran, - Sino de quien va cantando. - Buenas obras enamoran, - Malas van desamorando. - -Dixo don Luis Milan: - - Órganos hacen de mí, - Que mis flautas han tañido - Como les ha parecido. - No faltó buen manchador, - Que’s el Duque, mi señor, - Pues ha dado tan buen aire, - Que me tañió don Donaire; - El Fenollet, nuestro amigo, - Que don Donaire yo le digo - De esta vez; - Que’es mal aire de traves, - Que la mar levanta en puerto; - Pues levanta un desconcierto, - Que jamas sufrí en amores - Disfavores. - -Don Francisco le respondió: Si me pagais una verdad, por lo que dicho -me habeis, yo sé que lo otorgaréis por lo que sé, y si quereis, la -cantaré. - - Y es la más linda cancion - Que glosastes con razon; - Y diréla con la glosa, - Que la hicistes muy hermosa. - Y esta cancion por respuesta - Os quiero dar - En este nuestro burlar. - _De piedra puedo decir - Que son nuestros corazones; - El mio en sufrir pasiones - Y el vuestro en no las sentir._ - _Ha causado mi ventura - Lo que más tuve temor, - He topado con l’amor - Haciendo mi sepultura._ - _En su piedra vi esculpir - Dos contrarios corazones; - El mio en sufrir pasiones, - Y el vuestro en no las sentir._ - - GLOSA. - - Sufro por vos tanto daño, - Cuanto por sufrillo es honra, - Que en su caso no es deshonra - Sufrimiento tras engaño. - De este bien tan mal estoy, - Que estoy cerca d’el morir; - Que por do quiera que voy, - Si me preguntan quién soy, - _De piedra puedo decir_. - Es ya tanto lo que sufre - Mi sufrido corazon, - Que traigo por invincion - Corazon de piedra zufre. - Vos de no sentir dolor, - Yo de sufrir sus pasiones, - De este amor y desamor, - De piedra dice el amor - _Que son nuestros corazones_. - Tales corazones dos - En el mundo no se han visto, - Esto hace el Antechristo, - Qu’es l’amor que teneis vos. - Dos contrarios se han juntado - En nuestras dos condiciones, - El vuestro desamorado, - Que no siente ser amado, - _El mio en sufrir pasiones_. - Tanto siento vuestra culpa, - Cuanto á mí me da gran pena, - Que tenella yo por buena - Del que digo me desculpa. - Entre amor y desamores - Siento muerte en mi vivir; - Pues tengo por valedores, - El mio en sentir dolores, - _Y el vuestro en no las sentir_. - Sóbrame tanta razon, - Cuanto vos teneis muy poca, - Que no hallo en vuestra boca - Lo que en vuestro corazon. - Ya no tengo á quién quejarme, - Muerto estoy en mi ventura; - Todo bien viene á faltarme, - Qu’este mal para matarme - _Ha causado desventura_. - Mi mano sintió quién es - Lo cruel de vuestra mano, - Con el pié me dais de mano, - Pues me veis á vuestros piés. - Ya yo estaba temeroso - De caer malo de amor, - Mas es mal contagioso, - Que se pega al más medroso - _Lo que más tuve temor_. - Mucho milagrosamente - Una vez de amor curé, - Y hartas veces yo juré - De quitar inconviniente. - Viendo causa yo cerraba - Los ojos d’este temor, - Del amor me desviaba, - Cuando más d’él me apartaba - _He topado con l’amor_. - Yo estaba muy espantado, - Que no estando ya con él, - No pudiese huir d’él, - Y vi ser juego forzado. - Y aunque más miré por mí, - Me mató vuestra hermosura, - Y tan muerto me sentí, - Que luégo al amor le vi - _Haciendo mi sepultura_. - Con el duro mármol frio - D’ese vuestro desamor, - Labrando estaba el amor - En este sepulcro mio - Estas letras que decian: - Muerto estaba por morir, - Y matar no le querian; - Y otras más que se leian - _En su piedra vi esculpir_. - Esta sepultura honrada, - Pues deshonra se me hacia, - Pues que por ella le via - Ser mi vida deshonrada. - Lo que ser vuestro me honraba, - Gastaban dos condiciones, - La vuestra me despreciaba - Y era porque lo causaba - _Dos contrarios corazones_. - Tan desavenidos fueron - Vuestro corazon y el mio, - Que muy duro mármol frio - L’uno al otro se volvieron. - De vos tengo compasion - Que n’os tengan compasiones, - Porque veo á perdicion, - El vuestro en no sentir pasion, - _El mio en sufrir pasiones_. - Con tal condicion tan dura, - Hacer paz sería excusado, - Que el amor reconciliado - En ningun tiempo asegura. - Quien no sabe agradecer, - Nunca puede en paz vivir; - Mi corazon veo perder - De pasiones padecer, - _Y el vuestro en no las sentir_. - -Dixo el Duque: - - Bueno ha sido el manchador, - Que por manchar ha sonado - La glosa que s’a cantado; - Pues burló como á galan - El Fenollet al Milan, - Que de piedra corazones - Tenian en sus pasiones, - Don Francisco de sufrillas - Y el Milan de no sentillas; - Por lo que le motejó - Que nunca angustias sintió, - Sino gozos en amar; - Diciendo qu’es burlador en amores, - Que todo se pasa en flores; - Y el coge d’este burlar, - Frutos por disimular. - -Respondió Joan Fernandez: - - ¿Qué frutos puede coger? - Camuesas deben de ser - Encamusadas, - De mal frances desnarigadas. - -Respondióle don Luis Milan: - - Esas vos las conoceis, - Que d’esas camuesas comeis, - Cuando con mosen Rodela - Cenais á lumbre de vela, - Embelesado, - Pues os tiene encandilado - Con una cierta Beatriz, - Que postiza la nariz - La tragais, - Y por coplas alabais - Su gesto; qu’es todo risa, - Que tragueis nariz postiza. - -El Duque dixo: Yo sería de parecer que las damas de vuestra alteza -oyesen la música de don Luis Milan, que mucho lo desean; mándelas -venir, - - Que sin damas los galanes - No se muestran lo que son, - Que piedra toque es la ocasion. - -Las damas de la Reina vinieron; que la señora doña Leonor Gualvez, -que’s guion de la gala, habló á voluntad de todas y dixo: ya que en -jubileo de música nos hallamos, pues por jubileo se deja oir don Luis -Millan, las damas quieren mostrar: - - Que de sabio es no mandar - El mandador, - Que mandado es muy mejor. - -Como verémos en vos, que os dejaréis mandar de las damas en dalles -cuanto os pedirán; y la primera quiero ser yo, que os mando me canteis -sonetos vuestros, porque gustemos de los sonsonetos, que nos harán bien -callar y mejor hablar para entendellos. - -Don Luis Milan respondió: Señora doña Leonor, si por jubileo me dejo -oir, no se maraville vuestra merced, pues por jubileo se dejan ver las -damas, y no para sacar almas de penas, por donde, siguiendo yo sus -pisadas, no me perderé. Que no es bien dejar pisar lo que debe estar en -pié; yo no soy tan desmandado de no dejarme mandar donde soy muy bien -mandado. Y pues aquí está mi palomando que mandar me puede, yo me doy -por mandado. - -Dixo el Duque: Bien muestra en su hablar don Luis Milan que los milanes -vinieron de los griegos con Hércules en Italia, pues habla con la -brevedad d’ellos, como agora ha dicho en este vocablo, palomando, -queriendo decir palo y mando. Y en los motes que se dieron el Joan y el -Milan para ganar el retrato de su dama, hay otro que dice Encasamalo -por abreviar lo que dicen en valenciano: Bell en banch y mal en casa. -Y el nombre que agora ha puesto á don Francisco, que dice Dondonaire, -queriéndole decir en valenciano Don, dona, aire, haciéndole fuelle, que -es mal aire lo que da; y tambien nos ha dicho poco há que la ocasion -es piedratoque, queriendo decir que es piedra de toque, que descubre á -cada uno de qué metal es; y muchos otros que ha dicho, imitando á los -lacedemonios griegos en esta brevedad, que con sólo un vocablo se diga -una sentencia, que los latinos muy poco lo acertaron á decir. Fué este -modo de hablar en tanto tenido, que Petrarcha recita en su libro _De -próspera y adversa fortuna_, una palabra que solia decir Andromaca, -mujer de Héctor, á su marido, y era ésta, Demome, que quiere decir: -Buen hombre, tu gran corazon te echará á perder. Es tan cortesano el -corto hablar, que _vorria sensa parlar eser inteso_; y no le estorbemos -el gran mandamiento que le han hecho, que cante sus sonetos. - -Respondió don Luis Milan: La mejor respuesta que se puede dar, obedecer -á buen mandar; y empezó á cantar este - - -SONETO. 4. 7. - - Si voluntad merece ser pagada - Por cual razon, no soy d’esto pagado, - Diréisme vos, pues has mal deseado - Mal desear, pagalle con no nada. - Respondo yo, qu’es muy perjudicada - Mi gratitud, que nunca os ha enojado, - Respondereis que debe ser juzgado - Lo que sin ley no es cosa bien juzgada. - Si fuese yo juez d’esto, aunque soy parte, - Con gran razon daria ley en esto, - Que lealtad gran lealtad merece. - Pues buen amor no tiene ningun arte, - Y en bien amar á todos gano el resto, - Quien meresció jamas no desmerece. - -Dixo don Diego: Don Luis Milan, en pleito habeis traido vuestra dama, -y respondistes por ella, haciéndoos procurador de los embargos, -respondiendo contra vos, como hizo un portugues que emplazó delante -justicia á la que servia, diciendo al juez: Nan deis por muller á meu -competidor miña dama, que eu la queiro, ella dice que nan me queire, eu -torno á decir que la queiro, que amor primero he casamenteiro. Rieron -mucho del portugues, que por pleito queria á quien no le queria. - -Dixo don Luis Milan: Don Diego, yo respondo á vuestro bocaje, como -respondí á un estorbamúsica, que le dije: Yo tengo un atapabocas, que -es éste - - -SONETO. - - Hermosa maya, llena de mil flores - Y extrañas hierbas, de propiedades - Sanais con ellas mil enfermedades, - Que de miraros sanan amadores. - Y á mí no sanan, d’estos mis dolores, - Que hierbas fueron vuestras crueldades, - Que entosicaron nuestras voluntades, - La vuestra y mia para desamores. - La vuestra hicieron de ponzoña llena, - Que emponzoñada voluntad se muestra, - La mia siento desto entosicada. - Y aunque está siempre para amaros buena, - Va muy doliente, por no verse vuestra, - Qu’el rostro muestra voluntad dañada. - -Joan Fernandez sospiró, y su mujer le dixo: Vos me par que sou lo que -anava venent sospirs per Valencia. - -Y él respondió: - - Yo no los vendí, - Mas ellos me vendieron - Cuando’s vi. - -Díxole ella: ¿Y per que os han venut? ¿Per que yous compri mercat pera -mal marit? - -Dixo él: No por eso, sino porque habia de mercar brava mujer para -sospirar. Que pensando que fuérades una maya, sois una desmaya, que -siempre desmayo de vuestra mala condicion, que hierbas son. Que al -médico moro fuí que me sanase, y para sanar me hizo estar en su casa -ocho dias, acostado en una cama llena de hierbas de montaña, y algunas -dellas pinchaban, que me hacian dar voces, y el moro decia: ¿Sufris -hierbas en vuestra casa para matar, y no sufrireis para sanar? Yo -diciendo no sufriré, y él que sí, yo que no, salvéme dél como de -vuestra merced haciendo el puerco espin. - -Dixo su mujer: Don Luis Milan llanzau de aci aquest porch espi, ó feulo -callar á mots, que sols vos lo embozau, quant los dos vos motejau. - -Y don Luis respondió: Para hacerle yo callar, á su fumeto será con este - - -SONETO. 4. 7. - - Para mi bien y por mi mal os veo, - Pues me mirais con rostro muy irado, - No siento yo que esté por mí enojado, - Pues que por vos con todas me peleo. - Digo que sois un otra doña Iseo, - Yo don Tristan, de triste desamado, - No digo aquel don Tristan muy amado, - Que desamor lo vuelve todo feo. - ¿Quereisme mal, pues mi ventura quiso, - Y no quereis que esté peor que muestro, - Que el bien no sé dónde tiene la posada? - Queredme bien y verm’heis un Narciso - Para probar que tal parezco vuestro; - Que hermosa está la cara qu’es amada. - -Dixo don Diego: Señor Joan, tanto os toca este soneto, que á ser silla -y vos caballo no lo podríades sufrir, por lo que os siguió cuando -dixistes de amores á una cortesana de la córte, que le demandastes como -se decia, y ella respondió: A mí me dicen doña Iseo, y vos sospiraste -diciendo: - - Yo soy vuestro don Tristan, - Que por veros, mi señora, - Pasé yo la mar salada; - Pues que veros enamora. - -Y ella os respondió: - - Vos no sois mi don Tristan, - Que pasó la mar salada, - Mejor sois para ensalada - De truhan. - -Cerró la ventana y entróse, y unos escuchamores que os escucharon os -apodaron á don Joan ensalada. - -Y don Luis Milan les departió con este - - -SONETO. 4. 7. - - Tan triste estoy, que vivo muy mal sano, - No sé si son mis pensamientos sanos, - Quizá es mejor morir de vuestras manos, - Las que me dais, pues que me dais de mano. - Pues vos sabeis cuál me será más sano, - Mejor será dejarlo en vuestras manos, - Que yo no haré lo que suelen villanos, - Que si les dan toman dedo y la mano. - Yo sé muy bien, si en tal caso se viese - Vuesa merced, si fuese caballero, - Que dedo y más de tal mano quisiese. - Que por mandar aquel César primero, - Tuvo por ley, que ley no se tuviese, - Que por mejor se muda ley por fuero. - -Dixo don Francisco: Vengar quiero á Joan Fernandez con este cuento que -diré: Una noche estaba en una calle escuchando á don Diego, que decia -los amores de Audallá á la criada de una dama que servia, y díxole: -Dadme el dedo, que no tomaré la mano, pues no soy villano; y ella -fiando dél dióle el dedo y él tomóle la mano, que fué parte para subir -donde estaba. El señor sintió ruido, y reconosciendo casa topó con don -Diego, que con una sábana se habia envuelto gritando: Alma soy que voy -en pena, y el señor le soltó un perro de ayuda diciendo: Cómete esa -alma, que un perro comerá otro, y vos saltastes por la ventana y el -perro tras vos, haciendo tan gran alborote, que las damas del vecindado -salieron á las ventanas con lumbres, y conosciéndoos dixeron: Señor don -Diego ensabanado, ¿cómo vais aperreado? y vos respondistes: Quien tras -perras va aperreado será; y las criadas d’ellas en veros os dicen, don -Diego ensabanado. - -Dixo don Luis Milan al Duque: Señor, si más salen cuentos, yo no sacaré -sonetos. Y todos dixeron que no dirian más. - -La Reina dixo: Don Luis Milan tiene razon, que cuando la música es de -caballero, hase de escuchar si ya él no quiere hablar. - -Y él dixo este - - -SONETO. 4. 7. - - De bien y mal mi vida se sostiene, - Porque el vivir se vaya conservando, - Con sólo el bien no va el saber reinando, - Pues no es pesar el mal que de vos viene. - Amor, amor, pues mandas que yo pene, - Sostiéneme, que muero deseando; - No vea yo que vas de mí burlando, - Qu’en posta voy y nadi me detiene. - Corro al morir, y muerte no me quiere, - Cansado estoy, y siento gran descanso, - Quiero llorar, y voy de mí riendo. - Sé que dirá quien tal por vos se viere: - Fiero leon, amor le vuelve manso, - Que gran amor de sombras va temiendo. - - -SONETO INTERCALADO. - - Gran bien durmiendo vengo á ensoñarme, - No sé yo en sueños qu’es lo que me crea, - Séos decir que tanto me recrea, - Que yo querria nunca despertarme. - Dicen que sueños son gran vanidad, - Y á veces vemos ser muy verdaderos, - Mas veo mal en todos mis agüeros, - Que hijos son de vuestra crueldad. - ¿Amor, amor, qué tengo de creer? - Pues tú me haces reir y llorar, - Hazme dormir, pues huelgo de ensoñar. - Que vanidad á ratos da placer. - O bien ó mal de tí sepa lo cierto, - Que es en fin pena un vivir incierto. - - -SONETOS. 6. 6. - - Cabellos principian, cabellos fenecen - Mis altos cuidados de vida y de muerte, - De tales cabellos se cuelga mi suerte, - Que matan al oro y al sol escurecen. - Mi vista se altera mirándome en ellos, - Del todo turbado ni veo ni atino, - De mucho atinaros estoy tan sin tino, - Que vengo á estar léjos estando cabellos. - Los rayos de Febo si ciegan no matan, - Mas vuestros cabellos me matan y ciegan, - Son rayos que pasan, traspasan y allegan, - Á ojos de un alma, que con ellos atan. - De cada cabello me veo colgado, - Temiendo no quiebre de muy desdichado. - - Mortal dolor con quien amor tormenta, - No me tormentes, dame algun sosiego, - Pues siempre otorgo por más que reniego, - Que soy de amor perdido á mi cuenta. - Soy como aquel que tienen al tormento, - Y estando en él, del gran dolor se aduerme, - Así me sigue para sostenerme; - Pensando en vos se aduerme el sentimiento. - Cruel amor, no tal, cual es tu nombre, - Manda al dolor, que más no me tormente, - Que aquella parte en mí que más te siente, - Muere y revive por quedar más hombre, - Que buen pensar es gusto que descansa, - Y en los tormentos su dolor amansa. - - Allá me voy, á dó el amor me guia, - Soy como aquel que va en su pensamiento, - Qu’está muy fuera del conoscimiento, - Sino d’aquel que está en su fantasía - ¿Pensando en vos quién ha de estar en sí - Que por idea en vos no se transforme? - Estoy sin vos, y en vos tanto conforme, - Que voy conmigo, y nunca voy en mí. - Ni pié ni mano, la boca ni l’ojo, - No mandan ya, pues tal señora reina, - Reinas en mi tan absoluta reina, - Qu’en mí es placer aquello qu’es enojo - Ó bien ó mal, avenga como quiera, - Vos sola sois mi voluntad postrera. - - Yo voy buscando todos los lugares, - Para miraros si podria veros, - Y en descubrirme no quereis volveros, - Y hállome vuelto para ver pesares. - No sé yo cómo pueda sostenerme, - ¡Miraros siempre y vos nunca mirarme! - Bien podrá ser que amor pueda cegarme, - Mas nunca hará qu’en vos no pueda verme. - Dos ojos tengo y son para llorar, - Pues que no ven lo que ver querrian, - Dos rios son que siempre correrian, - Si dellos fuese vuestro amor la mar; - Y aunque éstos pierda, vuestra merced crea - Que tengo mil que os miran por idea. - - -SONETOS INTERCALADOS. - - Á todo el mundo doy de mí descargo - Del bien que os quiero y mal que me quereis; - Ya veis, señora, lo que vos haceis, - Que de mi muerte tengais tanto cargo. - Dirán de vos que fuistes matadora, - Y vos diréis que yo mismo me he muerto, - Dirá el amor en tal caso lo cierto, - Qu’en vos estaba ser remediadora. - Sé que diréis que no pudo haber medio - Entre mi mal y vuestra gran bondad, - Todos dirán que en vuestra piedad - Estaba el bien de todo mi remedio; - Que siendo siempre tanto valerosa, - La piedad en vos no’s es viciosa. - - Pensando en vos un no sé qué me enoja; - Sélo sentir y no dar á entender - Es un amargo en medio del placer - Qu’el mundo da por lo que se le antoja. - Muy gran mal es y cuento mucho largo, - Ser esto en todo tan naturalmente, - Que piense en vos muy mucho dulcemente, - Y un no sé qué lo vuelva todo amargo. - Soy como aquel que muestra ser mortal, - Que su accidente da señal de muerte, - Si no mudais de mal en bien mi suerte, - Dadme por muerto deste grave mal. - Y es lacidente ser desconfiado, - Señal de muerte en cualquier estado. - - -SONETOS. 5. 6. - - Al pié d’un monte cerca de una fuente, - En un bell prado muy verde y florido, - Pasciendo estaba su triste sentido, - Cogiendo flores un pastor doliente. - De mal d’amores era su accidente, - Que sospiraba nombrando Cupido; - Yo sospirando d’él fuí conoscido, - Que amor dó reina descubre su gente. - Y platicando de nuestros amores, - Cada cual dixo que fué su venida; - Él iba en busca de sana-dolores, - Qu’es una hierba que d’amor olvida; - Yo la que nombran acuerda amadores, - Que cualquier calza segun su medida. - - D’un árbol d’amor yo vi que colgaba - Una guirnalda de muy lindas flores, - Muchas pastoras y muchos pastores - Se la ensayaban y á nadi encajaba. - Y en la cabeza que muy bien entraba, - Era dichosa y amada en amores; - L’árbol nombraban manzano d’amores, - Y era malsano de quien no sanaba. - L’amor me mandó que yo me probase, - Dixo riendo que d’él no temiese, - Con grande temor probé esta aventura. - Y ántes fué seca que yo la ensayase, - Porque esperanza ninguna tuviese, - Qu’el engañoso jamas asegura. - - -SONETOS. 4. 7. - - Linda Thamar, más bella que la rosa - Del mes de Abril, cogida en la mañana, - Saliendo el sol con su estrella Diana, - Qu’en ver á vos se vuelve envidiosa. - El sol está miránd’os tan hermosa, - Como el galan que mira su galana, - Rie de ver á su estrella tan vana, - Que competir no es bien con mayor cosa. - ¿Qué haré yo mirando vuestra cara, - Sino seguir al sol que os ha mirado - Y sospirar de mi triste ventura? - Que no pensé que tanto me costára, - Que por amar me viese despreciado, - Que despreciar es contra la natura. - - Supe d’amor una cosa excusada, - Su condicion cual es en desdichados, - Y díxome que los trae engañados, - Promételes y no les tiene nada. - Quise dejar la empresa comenzada, - Y en comenzar vinieron mis soldados, - Temor y amor, que estaban espantados, - Que yo de vos hiciese retirada. - Dixéronme, mejor es hacer cara - Que no dejar de ver cara tan bella, - Á bien ó mal venga lo que viniere. - Sin este mal, menor mal me matára, - Que proseguir con muy buena querella, - No muere no, que vive cuando muere. - - -SONETO INTERCALADO. - - ¡Oh quién pudiese vivir sin deseo - Por no saber qué cosa es desear! - ¡Oh quién pudiese nunca sospirar - Por no mostrar l’amor qu’en vos no veo! - Son el deseo y el sospiro hermanos, - Y mi tristeza d’ellos es su madre, - Vuestro desden les es natural padre, - Y yo el seráu de tales cortesanos. - Séos decir que mil requiebros siento - Dentro de mí dó está vuestra idea, - Que nadi hay que á vos, señora, vea, - Que no esté mal d’alegre descontento; - Y es este mal como quien se sonrie, - Que dentro llora y defuera rie. - - -SONETO. 4. 7. - - Como el dulzor de la dulce armonía - Hace acordar cualquier tiempo pasado, - Tañendo yo, lloro de enamorado - Lo que no soy, á lo que ser solia. - La suavidad de vuestra melodía, - Si vos cantais sois como aquel pescado - Que hace dormir lo que soy olvidado, - Y hace ensoñar toda la pena mia. - Despiértame teneros en memoria, - Qu’es un reloj que me está despertando, - Y en acordar me hallo como añoria, - Que agua doy, mi gran ardor regando, - Y siempre en vos hallo seca mi gloria, - Que sequedad todo lo va secando. - - -SONETOS. 5. 6. - - Nasció cuando os vi lo que no quisiera, - Que siempre vivió de vos maltratado, - Tuvo por nombre lo que m’ha quedado - Desventurado, destraña manera. - Y es el mal hado que el cielo me diera, - Él sabe por qué yo fuí malhadado; - Que muere en nascer, cualquier desdichado, - Que en veros mostró mi estrella quién era. - Parezco la flor que muere nasciendo, - Que nasce en nascer la linda mañana - Del Mayo gentil, que el mundo recrea. - Y dándole el sol se seca muriendo, - Tal soy y seré por vuestra Diana, - Que ver y cegar verá quien os vea. - - Siempre querria con vos endeudarme - Para deberos, y no estais contenta, - Que nunca poneis la cruz en mi cuenta, - Y en cruz me teneis por crucificarme. - No por rematar, mas por rematarme - Haceisme la cruz, de muy descontenta, - Yo digo que vos haceis la contenta, - y vos decis no, por no contentarme. - Yo me pagára de ser mal pagado - Para que vieran que no sois deudora, - Que buen pagador de todos es grado. - Y vos, por mostrar no ser mi señora, - Nunca mostraste que os fuese criado, - Que muy mal querer se muestra do mora. - - -SONETO INTERCALADO. - - Sintiendo voy d’amor gran agonía, - La cara traigo de color de tierra, - Ya viene por llevarme quien entierra, - Que ya murió del todo mi alegría. - Matóla vuestra grande guerrería, - Que siempre m’habeis hecho cruel guerra, - Venciéndome en el llano y en la sierra, - Que son mi corazon y fantasía. - Vos m’habeis hecho el corazon muy llano, - Que guerra del amor lo allana todo, - Y allanará la ciencia más subida. - Ganástesme el castillo, y castellano - Mi entendimiento con mi leal modo, - Que muy alto subir da gran caida. - - -SONETOS. 5. 6. - - Del paraxismo d’amor voy tollido, - Ya m’he venido d’aquel infernado - Para sí mismo, Cupido malvado, - Que sólo es de sí quien siempre lo ha sido. - Por vos me gané, por vos m’he perdido, - Gané por servir y soy mal pagado, - No quereis cuenta del bien que he gastado, - Por no tomalla de haberos servido. - ¿Qué os costaria decirme, burlando, - Quieres ser sano, y yo que os dixese, - Ya fuese por vos, pues soy vuestro, muerto? - Que no sana mal, que va deseando, - Si no es con dotor que como vos fuese, - Que bien aplicar da luégo en lo cierto. - - Tiro mi querer el mal que tirado - Lo malo de vos, que mal os hacia - Mal paresceros de noche y de dia, - Que dar mal por bien es mucho mal dado. - Vos estais sana, que y’os he sanado, - Mata venado será mi porfía, - Yo estoy malsano, morirme querria, - Por ver si de vos sería llorado. - Soy como el ámbar que tira pajuela, - Y así vuestro mal de vos á mí tiro, - Que y’os doy mi fe que más nunca os duela; - Pues siempre seréis por quien yo sospiro, - Que vos para mí sois siempre mi estrella, - Mas yo para vos no soy lo que miro. - - -SONETO. 4. 7. - - Rosa d’Abril, cogida en la mañana, - Saliendo el sol con sus rayos dorados, - Muy gran olor sentimos los penados, - Pues huele bien lo que de vos nos sana. - El Dios d’amor os saca á la ventana, - L’aire de vos da vista á los cegados, - Milagros son que vos haceis contados, - Dejaros ver por dar salud humana. - Cobran vivir mis cinco sentimientos, - Vee mi ver en ver quien le ha cegado, - El toque más que vivo ya se toca, - Gustar y oler reviven más contentos, - Pues cobra más del que perdió el cobrado, - Vive el oir oyendo buena boca. - - -SONETOS. 5. 6. - - Yo sentí en veros el mal no temido, - Por lo que dicen del mal de terciana - Nunca fué visto, se toca campana, - Tangan á muertos, que siempre lo he sido. - Malenconía de verme en olvido - En las entrañas de vuestra desgana, - Causaron en mí la vida malsana, - Que vivo por vos, y nunca he vivido. - Terciana d’amor es mucho más fuerte, - De frio mayor y más callentura, - Que mis contrarios de vos y mí vienen. - D’estar fria vos mi frio es de muerte, - De yo no lo estar la vida me tura, - Que mal qu’es por bien extremos sostienen. - - Señala las horas el Norte su estrella, - Que Norte del cielo d’amor sois, señora, - Mas nunca señala vengais en buen hora, - Quien horas amuestra de muerte por vella. - Es muy mal agüero miralla y perdella, - Su cara me dice que vaya en malhora, - La mala ventura muestra do mora, - Que vista señala lo qu’es de creella. - Es como quien pierde, quien ha de perderos - El mar que navega de vuestra belleza, - Qu’el Norte su estrella do pierde la cobra. - Pues va navegando por no meresceros - Por Indias crueles de vuestra crueza, - Que todo bien falta do mucho mal sobra. - - -SONETOS INTERCALADOS. - - Pensando en vos está mi pensamiento, - Alegre y triste por diversas vias, - Dase á entender no sé qué alegrías, - Que alegre error amando da contento. - ¡Qué dulce rato, qué embelesamiento - Es l’amador creer sus fantasías! - Matar podrian estas niñerías, - Que peligroso es gran contentamiento. - Provee amor con vuestra gran cordura - Que en el placer se mezcle la tristeza, - Mareas son de amor que mengua y cresce; - En la creciente sube mi ventura, - En la menguante que es vuestra crueza - Baja en l’amar d’amor quien n’os merece. - - Dulce cuidado y amargo deseo - Me tienen puesto en prision muy contenta, - Contento estoy de vida descontenta, - Pues fué por ver y por lo que no veo. - No sé yo cómo ni con quién peleo, - Que con mi cuenta no se traiga cuenta, - Todo lo veo mucho á mi descuenta, - Mi mucho amor y el que de vos no creo. - ¡Oh dulce mal con hiel siempre á la boca - Acaba ya de darme muerte ó vida - Por ver cuál es el fin de mi ventura. - Si soy de vida, ¿cómo es ya tan poca? - Si soy de muerte, acorta mi partida, - Que mal d’amor sin fin no tiene cura. - -Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de Matalinda y Matacruel, que -canteis las coplas que por esto hecistes, y de palabra nos conteis la -historia. - -Señora, porque sepan mejor las coplas á vuestra alteza, ántes de cantar -diré lo que me siguió: Yo hablaba algunas noches á una burladora que -servia, y cada noche la desconocia, que todolo suele mudar el engañar. -Yo le dixe: Tantas mutaciones de hablar haceis, que no sé con quién -hablo: decíme ¿cómo habeis nombre? Respondióme: A mí me dicen una noche -Matalinda y otra Matacruel. Díxele: - - Si con tantos servidores - No poneis tela, señora, - No sois buena burladora. - -Por eso Joan Fernandez jura muchas veces por vida de Matalinda, y don -Francisco os dixo en una fiesta: Ios para Matacruel; que por bajo -que lo dixo, mucho más bajo fué él que no se ha de descuidar el buen -hablar. Bien será porque sepamos que baile de tres bailamos; que d’esto -unas coplas haga, y serán reseña y paga para pagar tales fiestas, y son -éstas: - - Gran bien es pensar en vos, - Y gran mal tambien, señora, - Contemplaros matadora - Para dar muerte á los dos. - La vuestra quiero mostrar, - Que ya os huyen de cruel, - La mia no es de dudar, - Que Cain sois en matar, - Yo en morir un otro Abel. - ¿Matalinda no bastára - Que os quedaba por renombre, - Que Matacruel por nombre - Os pregonan cara á cara? - Dejad nombre de traidor, - Que cruel sabe á traicion; - Todos os tienen temor, - Sino yo, que os tengo amor - Á razon ó sin razon. - Si lo haceis porque n’os sigan, - Siendo más para seguiros, - Es vos misma perseguiros - Que Matacruel os digan. - Como hierba os dejarán - No cogida de recelo; - Que en los berros la hallarán, - Y en veros luégo dirán - Huyamos del anapelo. - Muy mejor seréis nombrada - Matalinda de lindeza, - Que del nombre de crueza - Quedaréis desacatada. - Que si á vos os van nombrando - Matacruel de crueldad, - Quedaré por vos en bando, - Y con todos peleando - Que es mentira la verdad. - Bien sé que os enojarán, - Mas debeislo de sufrir, - Cuando vos oiréis decir: - No lo hagais, no lo dirán. - Basta que lo vengue yo - Con obras, y responder - Que si en otras amargó, - En vos dulce paresció - Lo que amor nos da á comer. - No penseis que voy tras pago, - Que bien sé con qué pagais; - De vos misma os olvidais, - Cuanto más de lo que yo hago. - Aunque más está en razon, - Que haceis del olvidado, - Para dar satisfaccion, - Que teneis por condicion - Corazon desacordado. - Vos teneis mucho por gala - Reiros á costa ajena, - Es muy mala para buena, - Y muy buena para mala. - Si al contrario paresciese, - Muy mejor paresceria, - Porque de vos se dixese: - Quien de vos, señora, fuese, - De ninguna más sería. - Mudad de costumbre ya, - Que por vuestro bien lo digo, - Y haréis de todo enemigo, - Que enemigo no será. - Si me fuesen más traidores - Que fué Júdas para Dios, - Por oir de vos loores, - Más quiero competidores - Que velles huir de vos. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, si os cansais de cantar, n’os canséis de -contar más sonetos, que no son para cansar los graciosos sonsonetos. - -Dixo don Diego Ladron: y decidnos la razon cómo quedará un soneto para -que sea perfecto. - -Item, don Francisco dixo: - - Por quitar un dixo dixo - De perversos pareceres, - Que juzgan á sus placeres, - Decidnos lo que sabeis - De los sonetos que haceis. - -Joan Fernandez se rió y díxoles: Aquí estoy yo que lo diré. - - Ellos han de ir muy derechos, - Que no puedan coxquear, - Porque el morisco Alatar - No los vea ir contrechos. - Item, más han de mostrar, - El sol que no esté nublado; - Que no vayan á buscar - Lo presente y lo pasado - De la razon, - Que nublados muchos son. - Item, más han de tener, - Que si querrán dellos coger - Frutos para alguna dama, - Que no sean todo rama, - Que enramadas son de fiestas - De verano - Los que son pajar sin grano. - Item más no queden frios, - Que si dicen desvaríos - En los modos del hablar, - Guárdense de no topar - Con don Artal. - -Dixo don Luis Milan: - - Burla burlando, - El Joan dixo verdades, - Que burlas no son maldades - Avisando. - Y pues ya no he de cantar, - Sino contar los sonetos, - Bien podrémos discantar - Los sonsonetes. - -Y comiencen á templar, que bien hay que discantar en mí. - - -SONETO. 4. 7. - - No porfiar hablando descontentos, - Dos cosas son que dan bien al oido, - Sabido ser y ser muy bien sufrido, - Que la valor sufrida es en tormentos. - Dama real, vos dais merescimientos - Como da el Rey, que todo l’es debido; - Mas crueldad y desagradescido, - Parescen mal en todos estamentos. - Mi reina sois, yo soy vuestro vasallo, - Mandar podeis á tuerto ó á derecho, - El tuerto soy, pues vos me habeis cegado. - Derecho no, que cojo y manco me hallo, - Su crueldad me tiene muy deshecho, - Por bien mirar me veo mal mirado. - -Dixo don Diego: Templado ó destemplado, yo quiero discantar sobre -este soneto, que yo sé una glosa d’él y es: Que don Francisco y Joan -Fernandez servian á dos viudas que en una casa estaban, y burlaban -d’ellos en secreto, y en público no traian cuenta con ellos. Solian -hablar alguna noche de una ventana, y ellos de una huerta, y de muy -enamorados, algunas veces se desconcertaban, y ellas les decian: Don -Joan tuerto, todo estais un desconcierto. Y él respondia: Si he hablado -desconcierto, allá me teneis un concierto. La otra decia: Don Cojo -Francisco, ¿quién os puso en tal arrisco? Respondió él: Si soy don Cojo -Francisco, allá me teneis un pellizco. Y ellas, enojadas de alabarse -de lo que no era verdad, me contaron que una noche les dejaron entrar -en casa para pagarse d’ellos, y encerrólos en una cocina una criada -d’ellas, diciendo que allí estaban más secretos; y las viudas de una -ventana hacíanles arrojar un agua almangrentada á sus criadas, diciendo -todas: Don Joan tuerto deslenguado, bien estais almangrentado; tomad, -don Cojo Francisco, pues mentis con el pellisco. - -Y fuéronse como merescian por el terrado de casa, que les dió salida -una vecina. - -¿Qué meresce quien deshonra? Que no se le haga honra. - -Dixo don Luis Milan: Hagamos honra á este - - -SONETO. 4. 7. - - Yo retraté su gesto muy hermoso, - Y téngole perfeto retratado, - Cuando no estais haciendo el desdeñado, - Que feo está mirar muy desdeñoso. - Rato me dais que no sé qu’es reposo - Cuando mirais, mirar desamorado; - Tal me parais, de vos muy mal parado, - Que muérdome las manos de rabioso; - Y en veros tal, rabiosa por matarme, - Corriendo voy á ver vuestro retrato - Por descansar mirand’os en pintura. - Y el dios d’amor, por más desengañarme, - Húrtamela por darme muy mal rato, - Que del mortal le huye su natura. - -Dixo don Francisco: Señor Duque, este soneto recita la farsa que Joan -Fernandez hacia, y era que en su oratorio tenía el retrato que hurtó -á don Luis Milan de la dama que servian, y en ella hacerle mala cara, -luégo le decia: Yo me voy á ver vuestro buen gesto, pues este que me -haceis no es sino el de Marifea, vuestra favorecida; que el compañero -sella como sello. Y con gran prisa iba á su casa, y algunas veces no -hallaba el retrato, y él decia cantando: - - ¿Dónde estás, que no te veo? - ¿Qu’es de tí, pintura mia? - Vuelve, que verte deseo, - Si estás en la morería. - -Y esto cantaba porque sospechaba que una mora hechicera, de quien -él estaba hechizado d’amores, se la tenía, porque le dió á entender -qu’el dios d’amor se lo traia. Y era que una criada de su mujer se lo -llevaba á la mora para composar á Joan Fernandez cuando se lo volvia, -partiéndose las dos la composicion. - -Dixo don Luis Milan: Tan buena me ha sabido la glosa, que por oir otra -diré luégo este otro - - -SONETO. 4. 7. - - Seguir á quien ningun respeto tiene - Sino mandar y nunca ser mandado, - Es de cruel que manda su criado, - Y d’este mal alguna merced viene. - Mas yo de vos, por más y más que pene, - Por bien servir no soy galardonado, - Mas de tener por vos ser muy honrado, - Que mal qu’es bien en honra nos sostiene. - Contento estoy d’estar en vuestro puesto, - Vos no debeis del mio estar contenta, - Pues nunca estais en puesto de mi juego. - Parésceme juego de cañas esto; - Tirámosnos las cañas d’esta cuenta, - Yo juego bien, y vos haceis mal juego. - -Dixo Joan Fernandez: Adargaos, don Diego, que vos recebiréis. Bien se -os acuerda que una vieja de sesenta años se os hacia moza de afeites -y mechuelas de cabellos rubios, dándole á entender que la servíades: -Que la natural cordura en ningun tiempo asegura; y vos íbades tras -una sobrina suya secretamente, y cuando ella se dió cata del engaño, -matábala á pellizcos, diciendo: Toma, porque te festeja don Diego el -desbocado, que á tu puesto se es pasado; y la sobrina, pellizcada por -vos, en una fiesta os dixo: - - No me sirvais, caballero, - Ios con Dios, - Que pellizcada voy por vos. - -Dixo don Luis Milan: Si Martina bailó, tómese lo que ganó; porque baile -otra Marina, quiero decir otro - - -SONETO. 4. 7. - - Espejo sois d’amor desamorado - Para quien es á vos muy enojoso, - Mírase en vos, y no se ve hermoso, - Que feo está un rostro desdeñado. - Y el que será muy hecho á vuestro grado - Parecerá Narciso glorioso, - Que gentil es un feo venturoso, - Y no es gentil quien es desventurado. - Tal os miré, cual quedo por memoria, - Un Lucifer muy desfavorecido, - Vos un Luzbel de muy gran hermosura. - soy Luzmal, caido de la gloria, - Pues deseé ser yo con vos unido, - Que pena da lo que se desmesura. - -Dixo don Diego: Juan Fernandez, este soneto os va cantando: Joan, arte, -Joan, arte, - - Buen caballero probado, - Acordarte se debria - D’aquel buen tiempo pasado. - -De lo que pasó por vos, que diciendo muchas veces: Espejo mio, espejo -mio, á una cara de luna de fuego que vos servíades, que pensando que -la motejábades, se enfadó tanto desta frialdad que os dixo: No me lo -digais más, que me enojais; y estando un dia enrubiándose los cabellos -en su terrado, y vos escondido en un gallinero de su casa, hecistes -el gallo porque se volviese á miraros, y en veros le dixistes: Espejo -mio, y ella os le tiró á la cara diciendo: A quien no pensando enoja, -volvelle la hoja. Pues tan bien me pagan, hé aquí un otro - - -SONETO. 4. 7. - - Nunca pensé que mal por bien viniese, - Y mal por bien por vos me ha venido, - Vínome: el mal, y todo m’ha tollido, - Que mal frances pensé luégo que fuese. - Yo le rogué su nombre me dixese, - Y díxome: yo soy nombrado olvido, - Vengo á matar á quien bien ha servido, - Que el dios d’amor mandó que yo lo hiciese. - Doña cruel tu dama fué la parte, - Ventura el juez, yo soy verdugo della, - Dice el pregon: éste es el desdichado. - Que siempre fué d’amor un Durandarte, - Y mándanle que muera por no vella, - Que muerte dá no ver lo deseado. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, este soneto debia ir como carta nueva -por Valencia cuando fuistes infamado de mal frances, que vuestra dama -os dixo en una fiesta: No se llegue más á mí quien se pasa á los -franceses; y una amiga suya lo declaró, que no se debe declarar lo que -puede enojar, y dixo: Eso mal frances será, señor, de bajo amor. Otra -dama dixo: No es ese mal por cierto, sino que su dama le ha dicho que -no la vea ni oya mas, y él, por obedecerla, trae la gorra encima de los -ojos por no vella, y algodones en los oidos por no oilla; que por esto -sacó un ahorcado en una justa, con este mote: ahorcado amador, ni ve ni -oye d’amor. - -Dixo don Luis Milan: Resucite el ahorcado con este - - -SONETO. 4. 7. - - Temor y amor, amor es verdadero, - Y de temor en veros me santigo, - Pregúntanme si veo al enemigo, - Yo digo sí, que de enemiga muero. - Y del amor queriendo como os quiero, - Vengo á temblar si alguna cosa os digo, - Por acertar errando voy conmigo - Que ce por be y’os digo en cuanto quiero. - No respondeis; si toco vuestra aldaba - Dais en callar, al son de mi sospiro, - Vengo á parar en mármol convertido. - Y para estar como primero estaba, - Despárame Cupido nuevo tiro, - Que nuevo mal recuerda amortecido. - -Dixo don Diego: Yo traia una dama á vesita un dia, y salió tras canton -un caballero, y en topar con nosotros se santiguó; yo díxele: Joan -Cruzado, ¿de qué os santiguais? ¿veis al enemigo? respondióme: Sí, que -de enemiga muero. Pareció tan galan, que no quisiera que tambien nos -pareciera el señor Joan Fernandez. - -Dixo don Luis Milan: A este cuento no se ha de responder agora por no -estorbar este - - -SONETO. 4. 7. - - La perramor es esta perra mia, - Que pena fué, pues me mordió rabiando, - N’os enojeis si os voy acomparando - Al animal que más veros querria. - Es muy leal á aquel que dél se fia, - Es todo amor á quien lo está halagando, - No es ella ansí, mas siempre va ladrando - Para morder lo que sanar debria. - Curar debeis la llaga que me hecistes - Con piedad que damas hermosea, - Que, vivo yo, mejor seréis servida. - No seais vos lo que no sois ni fuistes, - Que puesto que sois de hermosura dea, - Lo que no es Dios no sea mata vida. - -Dixo Joan Fernandez: Con otro cuento muy mejor respondo á don Diego -Apodador; y es éste, que los dos nos hallamos en una vesita de damas en -casa de mi hermana doña Marquesa, y él vendió este soneto por suyo, y -díxolo para decir perra á una que servia de las que estaban allí, y su -dama le dixo: Don Diego Perramor, ¿de quién andais servidor? Respondió -por él un otra dama, que él se lo rogó: De sí mismo se enamora, que -Perramor es su señora. Dixo otra: Y cuán perro es el señor que -mordiendo va d’amor. Y vos os fuistes, un pañizuelo rasgando, como -perro rabiando. - -Dixo don Luis Milan: Pues Joan Fernandez se ha vengado, oyan si querrán -oir otro - - -SONETO. 5. 6. - - Quien osaria por mucho que osase, - Tener tal ser de ser atrevido, - Probarse con vos á brazo partido - Si no fuese ya que desvariase, - Si mi loquear en esto parase - Pues fuese por vos su seso perdido, - Meresceria lo que es merescido, - Quien hizo al loco que le perdonase. - Á ley de razon si estoy loqueando, - Pues vos lo causais, yo soy desculpado, - Que no tiene ser quien es para poco. - Si loco con vos me viese luchando, - Debria de ser de vos perdonado, - Que no es buen amor si no es amor loco. - -Dixo don Diego: Este soneto hará saber á quien no sabe unos requiebros -lirianos, que en Liria dixo el señor don Joan Fernandez, y son éstos; -hallóse en una vesita de una partera liriana, que le tenian hecho un -liriano de amores, y díxole este soneto que habia amparado á don Luis -Milan, y en haberlo dicho desampararon las mujeres la vesita, pensando -que quisiese luchar con alguna de ellas, que de todas iba servidor á -jornadas; y él se fué tras ellas diciendo: no le huyais al loco de amor -si es buen luchador. Dixo don Luis Milan: pues se vió tan mareado el -señor Joan Fernandez en Liria, oya al propósito un otro - - -SONETO. 4. 7. - - El marear que el mar d’amor nos hace, - Es muy peor qu’el mar que se navega, - El mar d’amor muy más veces reniega - Y mueve más, pues con placer desplace. - Desplácenos con lo que más nos place, - Con el mirar que nos contenta y ciega, - Y este placer á mucha gente niega, - Y en tierra y mar amor hace y deshace. - Digámosle del mar suyo almirante, - Que es el marqués de libertad perdida, - Duque tambien de voluntad humana. - Conde de paz, sino reina levante, - Y rey del fin y reina sin medida, - Que amor es rey do voluntades gana. - -Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor -don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don -Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que -le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su -casa en una litera á la noche, y las damas le iban cantando: - - Mal amar os prueba mucho, - Caballero, - Debe ser de mal parlero. - -Y él respondió: - - Mareado estoy d’amor, - Que dado me han competidor. - -Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con -lo que dice: _Solatium est miseris socios habere penates_, doy este - - -SONETO INTERCALADO. - - Soñado he lo que no fué soñado, - La triste muerte de Leandro y Hero, - Amor y muerte fué con ellos Nero, - Que amor se vuelve muerte al desdichado. - De su torre por él se ha arrojado - En ver que se ahogó su caballero, - Pasando el mar d’amor tan verdadero, - Sus vidas con sus muertes han casado. - Tal soy, como Leandro, más que muerto - Por olas d’este mal de mi enemiga, - Vos no sois Hero, sino Nero mia. - Aquél pasando el mar gozó de puerto - Los dias que vivió con su fatiga, - Yo por mejor Leandro ser querria. - -Dixo don Francisco: Mejor se hallaria ahora una Nero á cada paso que -media Hero en medio mundo. - -Dixo la señora doña Leonor Gualvez: Por no haber ya ningun Leandro no -se halla Hero alguna. - -Respondió Joan Fernandez: Esta casta de enamorados yo la he conservado -hasta agora, que no ha mucho que estaba yo hecho un Leandro medio -muerto de amores al pié de una torre, y no faltó una Hero que pensando -que yo estaba muerto se quiso echar, si yo no echára de presto un -sospiro que la detuvo, que no se echó de la torre abajo por mí, y dixo: -A no sospirar mi Leandro, yo me desesperaba como Hero. - -Dixo don Luis Milan: - - Nunca fuera caballero - De damas tan bien querido, - Como fué Joan Leandro - De una Hero que no ha sido. - -Y no porque no se hallen Heros y Leandros, mas no se hallará Leandro en -tal Joan, que sus amores flojos van; - - Pues que no osaria nadar - Por aquel brazo de mar, - Que á nado le pasaba - Leandro cuando nadaba, - Una legua por la mar, - Para á su Hero llegar. - -Dixo la Reina: - - Perdido se ha l’amor - En Valencia, - Aunque no en una excelencia. - -Respondió el Duque: - - Ni ménos perdido le han - Un alteza y un milan. - -Replicó la Reina: - - Para hacer que no me enojen - Sus amores, - Sácame mis burladores. - -Dixo la señora doña Margarita de Peralta: - - Ya no se hallarán Leandros - Amadores, - Sino landres en amores. - -Respondióle Joan Fernandez: - - Pues yo sé una Hero sin falta, - Qu’es una linda Peralta, - Que el galan que la sirviese, - Leandro por ella volviese. - -Dixo la señora doña Beatriz de Osorio: - - Si un Leandro verdadero - Fuesen hoy dia á buscar, - Para nunca sospirar, - En don Diego Maltequiero - Este amor podrán hallar. - -Respondióle don Diego Ladron: - - Si una verdadera Hero - Buscan para burladora, - Osorio es esta señora, - Que se nombra doña Nero. - -Dixo la señora doña Marina de Tobar: - - Si un Leandro amor se hallase, - L’amor resucitaria; - Y si mucho se buscase, - En don Francisco se hallaria. - -Respondióle don Francisco: - - Señora doña Marina, - Si en ella un Hero viese, - Y Leandro me volviese, - No me ahogue su Marina. - -Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor -Galan d’esto se quiere servir, la serviré. - -Respondió la señora doña Leonor: - - Si Leandro quereis ser, - ¿Cómo puede faltar Hero - Á un amor muy verdadero? - -Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor -en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que -no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que es -saber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para -ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre; -y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas -y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin -castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga -lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos -y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el -castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos -se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de -hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano -portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy -nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos -e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una -república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres, -como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta -de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la -cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió: Busco -hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero -bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro -Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el -amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas -damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros -que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana, -despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán, -para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina -amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este -concierto. - -El otro dia no vieron el hora cómo acudir y acudieron muchos caballeros -y damas á esta sala-córte, que se tuvo en la sala mayor del Real, donde -el Duque y la Reina se pusieron sobre un teatro de quince gradas en -alto, y los caballeros en un cadalso y las damas en otro, y el Duque -proponiendo, dixo: Señores, Valencia está muy infamada por todo el -mundo, de muy desamorada, que ningun amor hay en ella; para que se -cobre el amor y la fama della, fuy de parescer que, á voluntad de -todos los que aquí están, se hagan leyes para que las damas sean -bien servidas, y los caballeros que lo habrán menester sepan en qué -las han de servir, y diga cada uno de qué está agraviado del otro, y -concertados todos haráse ley sobre ello. - -Comenzó don Rodrigo de Borja, y dixo: Yo estoy agraviado d’esto que -hacen las damas, no dan crédito en amores que caballero tenga amor, -y hanse vuelto burladoras, y el galan más burlador, que perdido el -crédito se pierde el amor. - -Respondió la señora doña Ángela de Aragon y del Milan, condesa de -Almenara, y dixo: Señor don Rodrigo, si las damas lo son, no han de -sufrir á los caballeros que digan á la que sirven requiebros sin -sospirar, que es indicio de burlar, ni ménos se requiebren sino con sus -damas; que l’amor que es chocarrero, no sospira y es parlero. - -Sobre esto hizo el Duque esta primera ley: - - Lo que está en ley sea ley - Que sospire el servidor, - Y si no es sospirador, - Tenga con su dama ley. - Y será la que y’os digo - Que requiebro nunca diga, - Sino sólo á su amiga, - Sino, denle al enemigo. - -Dixo don Diego Ladron: yo estoy muy agraviado de la mala condicion que -las damas tienen, que siempre nos muestran zuño, que nublos de piedra -son zuños de mala condicion, y temiendo de pedradas huimos de nuboladas. - -Respondió la señora doña Mencía Manrique: Señor don Diego, merescen ser -apedreados y ver zuños muy nublados los que tienen tan poco miramiento, -que sin saber la condicion de su dama la sirva el caballero, pues es -cierto, quien contra condicion irá, piensa servir y enojará. - -El Duque rió mucho de los zuños nublados, y hizo esta segunda ley: - - Deben saber la condicion - De cualquier servida dama, - Para bien servir quien l’ama, - Pues está mucho en razon. - Que contentacion no da - Sin la condicion seguir, - Que pensando bien servir, - Deservir parescerá. - -Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son -mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que -me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que -está. - -Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo -que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á -festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados. - -El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley: - - No deben ser descuidados - Que muestran desamorados, - Que descuido es accidente - Que muestra quien poco siente. - El que falta en aguardar - Falta muestra en el amar, - Qu’el amor muy más se muestra - En las obras que á la muestra. - -Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos -hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando -en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores, -hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando. - -Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit, -per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han -dit. - -Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas. -Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasion la señora doña -Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y -escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley. - - Nadi sea desleal - En obrar, mirar, ni hablar, - Que traicion es en amar; - Vamos todos al igual. - Y para muy justa ser - Tengan libertad si quieren, - A quien ley no le tuvieren - Que no la haya de tener. - -Dixo don Luis Margarit: Señora doña Hierónima, pues me hizo encensero, -yo quiero encensar para humo quitar entre damas y caballeros; Cupido -me aparesció esta noche pasada y díxome: Tú has de proponer mañana en -la sala-córte un agravio que se hace muy grande en los amores, que da -ocasion de mucho mal y es éste; que los enamorados nunca deben reñir -con sus competidores, por no dar que hablar á miradores echando juicios -temerarios sobre las honras de las amadas y amadores, que la causa del -reñir ha de ser para alabar y no infamar. Mas no deben negarse las -cortesías á la italiana; háblanse sin tener gana por quitar mal decir -y mal pensar, y la estrecha amistad no la deben detener, que es muy -malo de comer, en la mesa, que es traicion ó gran simpleza. Que la dama -no sea fia, de simple ó falsa compañía; y es de tener por mucho mal -parecer. - -Respondió la señora doña Hierónima: Ab molta raó he donat occasió que -vossa merce parlas. No se puede decir más donde responder es ménos. - -Al Duque le paresció muy bien, haciendo sobre esto esta quinta ley: - - No paresce bien que sirve - Reñir con el competidor, - Qu’es locura ó poco amor - El que sirve si desirve. - Y da mucho que hablar - De lo que no es bien decir, - Y si debe de reñir, - Sea para más honrar. - -Dixo don Francisco Fenollet: Un grande agravio quiero proponer por -parte de la Vénus, madre de Cupido, qu’esta noche me vino en sueños y -díxome: Mañana en la sala-córte has de proclamar que no se consienta -mentir mal, sino bien, en los amores; yo le dixe que me dixera cuál -era mal ó bien mentir. Respondióme: Aquel es mentir bestial, qu’es -causador de mucho mal, y el que mal no puede hacer es mentir para -placer. Entendido que hube que hay buenas mentiras, yo desculpé á -Joan Fernandez de sus cuentos, pues no son yerros, aunque lo son por -ser de baja nascion, que de bajos podrian ser contrabajos de música -desentonada, pues que todos son risada para bocas de reir, que se rien -sin sentir, como papagayos son risueños sin intencion. - -Dixo la señora doña Violante Mascó: Si supiese quién sana de mucho reir -querria desto sanar, para no dar que hablar si rio de no sentir, qu’es -peor que mal pensar. - -Dixo el Duque: Tan bien me ha parecido lo que ha dicho la señora doña -Violante como todos lo verán en esta sexta ley: - - Cuando no s’ha de burlar - Nadi sea fementido, - Que no debe ser creido - Quien no puede acreditar. - Y lo que burlar se puede, - Sea para dar placer, - Mentir con tan gran saber, - Que por verdadero quede. - -Dixo don Luis Vique: Esta mañana, cuando amanescia, entre durmiendo -y velando, sentí una voz de mujer que mostraba ir en pena como la -que sintió Julio César, estando para pasar el rio Rubicon, cuando se -determinó hacer guerra contra los romanos sus enemigos, que por lo que -le dixo esta vision, vino en conocimiento ser la ciudad de Roma, que -le contó las grandes fatigas que sintió por las crueles guerras y mala -voluntad que entre sus ciudadanos habia; por donde yo tambien he venido -á conoscer quién es ésta que me aparesció. Y es la ciudad de Valencia, -diciendo que yo hiciese una figura que la representase delante vuestra -excelencia para que la desagraviase de los agravios que está agraviada; -y dejóme en un papel escrito todo lo que por parte suya se habia de -suplicar. Ya la veo entrar, desagráviela vuestra excelencia para que -torne á ser Valencia. Hecha la entrada y acato debido al Duque, dixo: - -Excelentísimo señor, yo estoy agraviada de las damas que están hechas -tan á su placer, que todos los servicios que les hacen sus servidores -los toman á burlas; que no es de burlar lo que no se debe olvidar; -y aunque todo se les debe, debrian quedar deudoras para mostrarse -agradecidas y no desconocidas. Yo me veo muy mal pagada dellas, que -siendo mis hijas me hacen obras de enemigas; pues con los menosprecios -que hacen se retiran los que las sirven de servirlas, que bien dice -este dicho: Por do se piensa ganar se pierde el desengañar. Piensan -ganar mucho con despreciar algunos que no son para servirlas ni para -ser sus criados, y ellos quedan sin oirlas ni verlas de maltratados. -Que no es bien dar ocasion perderse la reputacion, pues la dellas y -dellos se pierde en perderse la crianza, que cada uno dellos podria -decir al otro, viendo la vuestra se pierde la mia. Suplico á vuestra -excelencia, pues ha hecho leyes para los caballeros, se haga para las -damas; y todos haciendo lo que deben yo seré Valencia, que agora no soy -sino Desvalencia. - -Luego salió con un agravio don Joan de Cardona y dixo: Señor, yo estoy -maravillado de las damas, que por haber la primera dellas sojuzgado -al primer hombre, quieren tener el mando sobre nosotros, que nunca -mejor cosa se dixo, que decille palomando, haciendo al hombre palo, -y á la mujer mando. Y no lo digo por los casados que no están desto -agraviados, sino de los por casar, que mejor paresceria no fuesen -maltratados los que no pueden llegar con quien aman á ser casados, que -si no son para maridos en más deben ser tenidos, en servir sin esperar -galardon por bien amar; y por esta razon las damas se debrian dejar -servir de todos los caballeros, porque no se pierda lo que tanto se -gana. - -Respondió la señora doña Margarita de Peralta, y dixo: Mucho se ha -maravillado el señor don Juan de Cardona, y ha quedado una flor de -maravillas, que huele bien lo que ha dicho y parece mal, pues no se -usa; temiendo estoy que se han de secar sus flores á la salida del sol -de mi razon, que ya sale y digo: Que del palomando que ha dicho, lo -mejor d’este nombre es que el hombre sea palo para sostener el cuerpo -de los trabajos que tiene el deseo del amor, y la mujer ha de ser el -mando para moderar su mal desear de los apetitos desmesurados que -vuestro Cupido tiene; y si á vuestra excelencia le parece que yo he -ganado este palomando, qu’es tener nosotras el mando para que no se -desmanden los malos deseos de los que nos sirven, póngalo en la ley que -se ha de hacer. - -Dixo el Duque: En razon está todo cuanto ha dicho la señora doña -Margarita de Peralta, que su nombre dice: _Per alta piace_, como dirá -esta séptima ley: - - Por alta place la dama - Que bien mandando manda, - Pues que no se desmanda, - Mande la buena fama. - Quiero decir, señores, - Que el mando esté en mujeres, - Por moderar placeres - Que gastan los amores. - -Don Joan de Cardona salió con otro agravio, y dixo: Los caballeros -estamos muy agraviados de las damas que no se quieren tener á ley, -mostrando la poca que tienen en dejarse servir de muchos caballeros; y -si dicen que nadi puede forzar á no ser bien quisto es muy gran verdad, -mas puédense mostrar con demostraciones las intinciones, que en la cara -pueden ver lo que siente de pesar ó de placer. Responderán las damas -que si no se puede atajar de ser amadas, ménos se podrá excusar si -l’amor les hace fuerza para amar, y páguenme de procurador por haber -respondido lo que nunca respondieran; porque jamas han otorgado, que -mujeres han amado. - -Dixo la señora doña Beatriz de Osorio: - - No hay don Joan más avisado - Que sólo en él paresce bueno, - Si habla el suyo y l’ajeno. - -Una cosa me paresce decir que se ha olvidado, que aquello que no toca, -suélelo callar la boca, y es que si la dama muestra estar descontenta -del que la sirve, sea desculpada quien no consiente ser amada. - -Dixo el Duque: Muy poco trabajo hay de hacer leyes entre los muy bien -hablados, que hablando hablan leyes avisados. Y pues ya está platicada -diréla más abreviada, esta muy importante octava ley: - - Las damas que con ley van, - Nunca deben consentir - Que las haya de servir - Sino sólo su galan. - Si no se puede atajar, - Muestre con demostracion - Que no está en su corazon - Lo que no puede excusar. - -El almirante de Aragon salió con luto por la muerte de don Berenguer -Mercader, que murió d’amores por una crueldad que las damas usan, y -dixo: Grande agravio nos hacen las damas, que siendo gasta hombres, -no quieren dalles adobo, que á ser guantes los adobarian No sé qué -sufrimiento basta, que una dama de nuestra tierra la haya puesto sobre -los ojos al muerto qu’he nombrado, porque le vino cuerdo para servirla, -y ella le volvió insensible de mucho sentir lo que le despreció. Razon -sería que al servidor, que le trastornan el seso, diesen adobo con -ámbar de bien tratar, y almizque le compasion y que dixesen: Cuerdo es -bien amador que pierde el seso de amor, y si no pudiera hablar, diga -yo le haga callar y diga, si locuras dice, no me enoja lo que dice, -y si dice necedades, conténtense de haber traido al hombre fuera de -sentido. - -Respondió la señora doña Marina de Tovar: Muy bien ha pintado el -señor Almirante á su placer y á nuestro pesar, si él fuera dama -peor le sabria sufrir locuras y necedades en amores que ganarle sus -competidores; yo quiero ser de su parte, pues es el todo de la razon, -que en ley está, quien hizo el loco que lo sufra, como dice este -cantar: Quien gasta debe adobar. - -Dixo el Duque: No se debe responder donde todo es aprender, y doy por -respuesta la vuestra plática, que es esta novena ley: - - La dama que su hermosura - Hace al hombre enloquecer, - Quien hace el seso perder, - Súfralo como cordura. - Que de ser bien avisado, - Se pierde el seso por amar; - Adóbelo para adobar - Lo que muy bien ha gastado. - -Don Miguel Fernandez dixo: Si no fuese gastar el dia llorando, -demandaria justicia d’esto. Las damas ayudan á mal morir á sus -servidores, que riendo se mueren de amores, y el hacer morir riendo -es matarnos halagando. Yo creo que les dan á comer de la hierba de -Cerdeña, que se dice matariendo, que riendo d’él se muere, quien do -no le quieren quiere; y ésta es la hierba de Cerdeña que le dan, que -por ser de mal querer, qu’es mala tierra, con la vida nos entierra. -Yo, señor, suplico por vos á vuestra excelencia, y por todos los -enamorados, que por esto ley se haga, que no den reseña y paga en -amores burlar de los servidores á cada rincon, qu’es matar á gran -traicion, como muestra este dicho: La autoridad de matar no la tiene de -burlar. - -Dixo la Reina: Don Miguel, vos habeis puesto en el baile del amor -á quien más que todos baila, que es el Duque, mi señor. Yo quiero -responder por las damas, que las hecistes hechiceras con la hierba -de Cerdeña, que vos le pusistes nombre matarriendo, y la vuestra se -dice mátalascallando, que vuestra mujer lo dice, que sois desencamina -casados. No sé por qué habeis demandado lo que no habeis menester, que -negar se le puede á quien pide lo que no debe. Vos nunca sois estado -en la cama por amor, y temeisos de morir, y más será del desamor que -teneis, que todos mueren éticos d’ese mal; yo sería de parescer que no -se haga ley, para que las damas dejen de burlar de burladores, que -sería desigual en los amores. - -Dixo el Duque: Santiguar me quiero para esta ley, pues no puedo sino -hacer justicia, y temo de ser justiciado de la Reina, mi señora, que ya -sin esto es matadora, cuanto más haciendo esta ley, que todas cantarán -contra mí: - - Enemiga le soy, madre, - Aquel caballero yo, - Mal enemiga le só. - -Yo sé que les pasará el enojo cuando se verán mejor servidas con esta -última decena ley: - - No burlen más de galanes, - So pena de ser burladas, - Que seguir malas pisadas, - Se pierden los capitanes; - Y tambien las capitanas, - Que si más se burlarán, - Lo que d’esto ganarán, - Correrán carreras vanas. - -Dixo el Duque: Señores, yo les quiero convidar á lo que soy convidado. -Bajemos á la huerta, que mis cantores quieren hacer la fiesta del Mayo -que hacen en Italia, y con razon meresce ser tan celebrado este mes; -sino, dígalo mastre Zapater para que sepamos lo mejor d’esta fiesta -en qué está, y lo que más le parescerá decirnos, que será un buen dejo -d’esta sala-córte que aquí se ha tuvido. - -Mastre Zapater, como lo era de crianza y saber, dió el obrar por -respuesta, y dixo: El saber y poder del Criador de todo lo criado es -tal y tan grande, que fué cosa conveniente no dejarse comprender, -que de no saber perfectamente lo que su Majestad es, venimos á -saber claramente qué cosa es Dios; por donde se viene á considerar -que aquello qu’es más saber y poder que todas las criaturas, es el -Criador, á quien debemos adorar y creer. Grande engaño recibieron en -este mundo los que dieron crédito á Lucifer, como fueron los idólatras -y mahométicos que le creyeron y adoraron, pues siendo criatura, no -podia ser él creador, sino quien á él habia creado; y pues esto no -tiene contradicion, ménos la tiene para creer qu’es Dios, considerar -la gran providencia y gobierno que en todo tiene, y contemplando su -casa y oficios d’ella, se ve quién es Su Majestad, como en los criados -se conoce cuál es el señor d’ellos; pues lo conoscerémos por el sér y -dignidad y operaciones de los ángeles, que el espiritual ser d’ellos -nos dice que nadi lo supo ni pudo crear sino el Creador; y asimismo -que siendo de mayor dignidad que los hombres, ha sabido y podido hacer -que nos sirvan por custodios y medianeros, alcanzándonos gracias para -ir al cielo, que son las operaciones d’ellos. - -Tambien es de considerar en los otros cuerpos celestiales, que son -el sol y la luna para alumbrar la tierra, y los signos y planetas -y estrellas, los efectos que hacen por sus influencias y las -inclinaciones que dan á en debajo su curso nasce, por ser cuerpos -superiores, y nosotros inferiores á ellos, y tanto, que si por -menosprecio tenemos osar de hablar y entrar donde algun mal espíritu -está de los que sentimos por el mundo, nos asombran y matan, sino los -que tienen mando sobre ellos, que son sacerdotes y seculares por divina -virtud; por donde se concluye que la primera causa sólo es Dios, de -quien proceden todas las segundas causas, que son las criaturas. Y por -esto, respondiendo á lo que vuestra excelencia me ha mandado, digo que -sólo al mes de Mayo dan las estrellas influencias para engendrar todos -los metales, que por mineros de la tierra se engendran, como el oro y -plata y los otros, y tambien todo género de piedras preciosas, y tienen -más virtud las hierbas en este mes que en todo el año por el rucío que -cae del cielo sobre la tierra, que es manná cogido en muchas partes -para medicinar los cuerpos humanos; y vistas las grandes excelencias y -provechos que se alcanzan en este mes de Mayo, vinieron los romanos y -muchas naciones á celebrar esta fiesta, por la que el cielo nos hace -en darnos tan grandes tesoros como nos da, y para ser católicas estas -alegrías, han de ser dando gracias á quien las da, que es nuestro Señor -Dios, de quien todas las criaturas proceden y son hechas. - -En acabar mastre Zapater abajaron á la huerta del Real, donde hallaron -un aparato de la manera que oirán. - -Estaba un cielo de tela, pintado tan natural que no parescia -artificial, con un sol de vidro como vidriera, que los rayos del otro -verdadero daban en él, y le hacian dar luz, no faltando estrellas -que por sutil arte resplandecieron á la noche. Debajo dél habia una -bellísima arboleda, con unos paseaderos de obra de cañas, cubiertas de -arrayan, y entre ellos unas estancias en cuadro, hechas de lo mesmo; y -en medio de este edificio estaba una plaza redonda, arbolada al entorno -de cipreses con asentaderos, donde estaba una fuente de plata, que -sobre una columna tenía la figura de Cupido, que la representaba un -mochacho muy hermoso con el arco sin cuerda, asegurando con este mote -que en una guirnalda traia: sin cuerda por no acordar. En el remate de -la columna estaba este letrero: Soy la fuente del deseo, que su deseo -alcanzará quien d’esta agua beberá. - -Tenia en la mano izquierda un ramo de flores, y en la mano derecha un -guion real con una plancha de oro por bandera, con estos versos en -ella, que muestran, moralizando á Cupido, quién es: - - El muy grande niño de muchos señor, - Desnudo con alas y nunca cansadas, - Con arco y saetas de plomo y doradas, - en yerra le llama el gran dios d’amor. - ¿Sabeis quién es este de tanto valor? - Cupido se dice, y es nuestro deseo - Que cuando codicia d’amor lo más feo, - Pierde lo bueno y es todo dolor. - Entónces desnudo, muy desvergonzado, - Razon le contempla, y muchos le pintan, - Sin ver, pues no ve qu’es mal deseado - Volar con dos alas de vicio malvado, - Y voluntad mala que el bueno despintan. - El arco su fuerza primero nos tira, - Saeta dorada que toma de grado, - Las otras de plomo despues que ha tomado, - Penando las siente quien ama en su ira. - -Los que se probaban en esta aventura habian de beber del agua, y al -que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian -de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que -venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que -tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada -dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco -cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de -lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y -una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era -rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos -en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando: - - Bien venga el magio - El Confaloner selvagio. - -Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el -Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de -naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para -recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del -invierno, enemigo de la vida humana, y renovador de la virtud, pues -conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud, -con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque -el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza: -Quien es Mayo pasa el año. - -Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una -ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por -montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los -montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien -muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos -juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y -vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien -años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los -vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las -dejaban. - -Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas -de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas -ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito -en la profundidad della, entre las gentes que habitan en lo interior -del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo -más dentro della no los mata. - -Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas -arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas -fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por -Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en -las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando -está en Leon, no pueda entrar en ellas. - -Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que -fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que -tañeron. - -Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me -probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi -mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que -cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en -allegarse á beber el agua se le secó, y él echó un - - Reniego de mí - Porque me casé, - Que si no me casára - No me encativára - Por una Beneita - Que nunca lo fué. - -Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit -me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en -casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido -le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos? - -Don Diego Ladron llegó á beber del agua, y dixo: Yo tengo un deseo, que -las damas perdiesen los deseos, que peores son que de preñadas, que no -les podeis negar lo que piden, porque no muevan, y no dejan de mover, -que no están firmes en querer. La fuente se le secó, y él dixo: Las -damas le habrán hecho del ojo que no saliese, que cuando sus ojos tiran -por la mira del enojo, tan blanco el ojo. - -Llegó á probarse la señora doña María de Robles su mujer, y dixo: -Yo tengo un deseo, que mi señor don Diego tuviese deseos de preñada -de bien parir, que si no pareciese mal no le faltarian comadres y -compadres para batizar, y sé que le pornian por nombre don Diego Git y -Calla, que no hallo qué es saber galan y hacerse mal querer. - -Respondió su marido: Si me hago mal querer es por sanar una celosa, -que sois vos: que mucho se debe hacer para conservar á la mujer. - -Dixo ella: Verdad es, mas nadi debe ser bueno con mal ajeno. - -Al Duque les paresció tan bien está plática, que dixo á la Reina: -Señora, probarme quiero en esta aventura, pues hace tanbien hablar, que -Julio César fué en Asia por aprender retórica de Apolonio, astrólogo. -Que todo se debe probar por saber muy bien hablar. - -Tomó de la mano á la Reina, y en ser delante la fuente, dixo: Yo deseo -ser deseado de vuestra alteza y no aborrecido; y en querer beber del -agua no salió. - -Rióse mucho la Reina, y dixo: Todo se le hace mal á mal pensar, yo me -quiero probar por ver cómo me irá. Tal voy al agua, como cierva herida, -y no soy creida, porque tengo por marido un descreido. Yo digo que -tengo un deseo de preñada, y es de no ser olvidada del Duque, mi señor, -que cualquier que no se quiere es muy gran olvidador; allegar quiero al -agua, ya la veo seca, pues todo se me deseca, que mucho daña si ventura -desengaña. - -El Duque se rió, y dixo: Señora, cabales estamos de risas y deseos, -vuestra alteza de mal pensar perdió; que sin tocar nunca es bien -determinar. - -La Reina dixo: ¿Amigo sois de tocar? Respondió, no, sino de destocar, -d’eso pues reniego yo. Señora, no me ha entendido, que de no tocar ha -sido mi destocar. A otro perro con ese hueso. - -Dixo Joan Fernandez: Señora, si perra dixera por mi mujer lo -entendiera; puix sou gos, seré yo gosa, per ser vos un Barbarosa ab -cent mullers. Hágolo por haber hijos, para mostrar que en vos se toma -no engendrar, y no en mí. Mes val que estigam axí, que si fill tingues -de vos sería masa graciós. - -Dixo don Luis Margarit: Departir quiero estos amores d’estos señores; -probarme quiero que de un gran deseo muero. - -La señora, su mujer, dixo: Los deseos de maridos no merescen ser -cumplidos, porque son parientes de la traicion. - -Respondió su marido: Vuestra merced lo verá, qu’el agua no me faltará -por mostrar que os soy leal á bien y á mal. Y digo que mi deseo, que -ninguna me mirase porque en vos no idolatrase. Que al parangon se -muestra más la perficion, y en llegarse á la fuente se le secó. - -Su mujer se le rió cara á cara, y dixo: Cuán cierto está que no engaña -la ventura, vuestro deseo fué engañarme, queriendo darme á entender -desear no ser mirado por no idolatrar en mí, y todo vais falsificado, -pues huis siempre de mí; y no fuig qui á casa torna. - -Dixo la señora doña Joana Pallas: Señora doña Violante, amagau lo -valenciá, que castellans van per la terra, que per burlar de nostra -llengua nos furten les peraules, y pórtenles á Castella pera fer farses -ab ella, que mones son de Valencia, parlant ab reverencia. - -Dixo Joan Fernandez: D’esas monerías don Diego se ha burlado con -cuentos valencianos de castellanos, y hánselo muy bien pagado, que -burlar del burlador es de avisado. - -Dixo don Francisco: Yo quiero probar en qué parará un deseo que tengo, -y es, si he de comer un higo que me hacen en una relogía; y queriendo -beber del agua se le secó. - -Dixo la señora doña Francisca, su mujer: Yo conozco la higuera de ese -higo, que por esto vos sacastes en las cañas papahigo y no le paparéis; -por eso no subais á la higuera que sabeis, que dicho me ha que no deja -cogerse, que bajar es el subir que ha de perderse. Yo tambien quiero -probar un buen deseo en qué tiene de parar, y es que nunca os mirasen -otros ojos sino los mios, porque estaria al seguro que no seríades -burlado, pues los más hombres que se enamoran, son de ojos burladores, -que los miran, y por ellos no sospiran, ántes hacen sospirar. Que el -mirar de la mujer, lo más es para burlar. El agua se me ha secado, vos -ternéis, señor marido, muchos higos y burlado. - -Don Pedro Mascó y la señora doña Castellana, su mujer, llegaron -á probarse, y dixo el marido: Yo deseo nunca ser olvidado de una -valenciana y castellana, que cuando más y más las miro más sospiro; y -probó á beber del agua y secóse. - -Dixo la señora, su mujer: Pues me tengo de probar, deseo no desear á un -Pedro más contento de sí mesmo que de mí, que no está léjos de aquí; y -queriendo beber del agua se le secó. - -Dixo el marido: Señora mujer, decidme quién es el Pedro más contento -que habeis deseado, que todo estoy demudado, mas no mudado en desamor, -que no se muda un buen amor. - -Y ella respondió: Y’os lo diré, si vos me decis quién son las dos que -deseais no ser olvidado dellas. - -Él se rió, y dixo: Mirad cuánto ciegan los celos, que os habeis -desconocido; pues nombránd’os yo Valenciana y Castellana, que sois vos, -os habeis hecho celosa pensando que fuesen dos; picado habeis, no lo -negueis. - -Ella se rió, y dixo: - - Tambien habeis vos picado - Del Pedro que os he nombrado, - Más contento de sí mesmo - Que de mí; - Pues sois vos si estais aquí. - -Don Baltasar Mercader llegó á probarse en la aventura, y dixo: Yo tengo -un deseo que pocos le tienen, de morir primero que mi mujer, porque -yo me desesperaria si ella me faltase, y de otra parte no lo querria, -porque de celos yo iria al infierno si otro la gozase; alargó la mano -para beber del agua y secóse la fuente. - -Y la señora doña Isabel, su mujer, dixo: Yo tambien quiero probarme -con el mismo deseo que mi señor don Baltasar tiene, y de las dos cosas -que él ha deseado, la que ménos querria quiero, y es, que su merced se -muriese primero porque nadi d’él gozase si por ventura se casase, que -por ventura habria de ser segun me suele querer; y el agua se le secó -y sospiró. - -Don Luis Vich tomó de la mano á la señora doña Mencía, su mujer, y -dixo: Señora, vamos á probarnos en esa aventura, que mostrar quiero -cuanto os quiero, y es mi deseo que vuestra merced creyese de mí que -despues que la miré he cegado para cuantas he mirado, que topándolas -voy como á ciego, y perdon les pido luégo diciéndoles: Hag’os saber que -mis ojos dejo en casa mirando siempre á mi mujer. - -Dixo la señora doña Mencía: Tan casados son nuestros deseos como -nosotros, pues deseo lo mismo de vuestra merced, que si deja los ojos -en casa para siempre mirarme, no quedan los mios en la posada por irse -tras él; que si en ella tengo de ver, con los ojos de mi hija ha de -ser, que no veo sino con los de Doñana. Llegaron estos dos tan casados -en su voluntad á beber del agua y no se les dió, que Cupido que la daba -la quitó porque no muriesen de placer de verse favorecer más que todos -del amor, que fuera hacer gran sinsabor. - -Don Berenguer Aguilar llegó á probarse, y dixo: Yo deseo que la señora -doña Leonor, mi mujer, me tuviese por tan buen casado que no dejase -cantar por casa á su criada Marinsueña: Mal casada, no te enojes; que -cantando le va esta cancion por meternos en quistion, que en ser en -Valencia estas castellanas, son revuelve-casados y descasa-maridos. - -Dixo la señora doña Leonor: Quien se da mal á entender, se va á perder. - -Respondió su marido: Quien se da á mal sospechar, va á mal andar, como -hace Marinsueña, que debe ensoñar que yo soy mal marido, y serlo he, -porque ella vaya á cantar á otra casa; y queriendo beber del agua, se -le secó, y á su mujer le rogó que no se probase en ella, que enojado -estuvo d’ella. - -Don Miguel Fernandez tuvo por cierto que se cumpliria un deseo que -tenía, y llegó á la fuente á probarse, y dixo: Yo tengo un deseo de ser -muy leal en amores si me guardasen lealtad, mas no se usa, que mal uso -descubre quien es confuso, bien sé que hablo contra mí, mas yo sé quién -obra contra nosotros en seguir y perseguir las damas á sus amadores, -con este diabólico uso, nombrado deslealtad, que tantos quieren cuantos -ven de servidores, y á todos hacen disfavores; y queriendo beber del -agua, se le secó, y dixo: Desculpado so si no tengo lealtad, que no -quiere esta bondad, Cupido, nuestro deseo, por seguir l’amor más feo -en los amores, que nascen de mal amor desamores. - -Dixo la señora doña Ana, su mujer: - - Buen pintor es mi marido, - Á su placer ha pintado, - Falsas nos ha retratado, - Guárdeos Dios de arrepentido. - Todas l’han amenazado - Que será bien combatido. - -Y’os prometo de no ayudaros, que bien dicen: Quien mal busca, presto -le halla. Yo quiero tambien probarme en esta aventura, y es mi deseo -que no viese lo que veo cuando me enoja, que ver mal, males antoja; y -en llegar á beber del agua se le secó, y dixo: Ya me temia que jamas -alcanzaria dejar de ver en amores refalsados amadores. Señoras, demos -mala postre á mi marido, que esta plática ha movido. - -Vinieron dos disfrazados á probarse en esta aventura, y el uno venía -armado de cuerpo con unas muy ricas armas, llenas de flores esmaltadas -sobre planchas de oro de martillo y en un chapeu que traia una red -de oro colgaba, que su rostro le atapaba, y este mote en él traia, -Miraflor de Milan. - -Y el otro venía en cuerpo muy bien vestido, como á soldado, de -terciopelo carmesí, con unos ojos en blanco mirando al cielo, broslados -entre muchas alas de oro de martillo, esmaltadas, y en un sombrerete de -lo mismo traia este mote que decia: El deseo siempre vela, mira y vuela. - -Y en ser delante la fuente para decir sus deseos, el uno que en su mote -representaba ser el deseo, quiso comenzar á decir lo que deseaba, y -el otro, que venía armado, le dixo razonando á modo de diálogo lo que -oiréis en este razonamiento: - - _Miraflor._ Paso, paso, mi Deseo, - N’os pongais á desear - Lo que n’os puede matar - De la muerte que ya veo. - _Deseo._ ¿Y que muerte podeis ver, - Que no sea más placer - El morir por gentil dama, - Que despues de muerto ser? - Más se vive por la fama. - Ya yo sé - Lo que de Leriano fué, - Que murió por Laureola; - Mártir con tal laureola, - Que laurel d’amores fué. - _Mir._ Deseo, n’os engañeis, - N’os perdais de confiado, - Que do vos habeis entrado, - Nunca pienso que saldréis. - _Des._ ¿Y qué mal puede venir, - Que no sea más vivir - Morir bien enamorado? - Que si envida fué nombrado, - Mucho más es en morir. - Ya sé yo - Que por lo que deseó - Leandro, su linda Hero - Murió de lo que yo espero, - Que en l’amar se ahogó. - _Mir._ Deseo, dejad razones, - No paseis más adelante, - Vos pornéis á vuestro amante - Por mil bocas de leones. - _Des._ ¿Y qué afrenta le verná? - Pues que más leon será - En cualquier inconviniente, - Que el cobarde es más valiente - Cuando enamorado está. - Ya está visto, - Que por desear Calisto - A su linda Melibea, - Murió del que yo me vea, - Pues no fué d’ella malquisto. - _Mir._ Deseo porfiador, - No salgais de la barrera, - Hablemos de talanquera, - Que mata el toro d’amor. - _Des._ ¿Y qué muerte darnos puede, - Que muy más muerto no quede - El que por temor olvida? - Que amor mata y da la vida - Cuando todo lo procede. - Yo bien veo - Que Sanson y su deseo - Por su Dalida murió, - Cuando el templo derribó - Con el pueblo filistéo. - _Mir._ Deseo, creedme, pues, - Desear es gran fatiga, - Mate da cualquier amiga, - Si amor juega al ajedres. - _Des._ ¿Y qué mate nos dará? - Pues su mano matará, - Que muy más es ganador - El que pierde por amor, - Cuando bien perdido está. - Ya contemplo - Que Achíles murió en el templo - Deseando á Policena, - Que si desear da pena, - Troya queda por ejemplo. - _Mir._ Deseo, no me enojeis, - Que tambien ternéis vos parte, - Recelad de cada parte, - Que enemigos hallaréis. - _Des._ ¿Y de qué parte vernán? - Sé que no nos matarán - Si de nuestra dama vienen, - Que de muertos que nos tienen, - Poco que matar hallarán. - Bien sé que avino - Que por desear Tarquino - Á Lucrecia su romana, - Él quedó muerto en Toscana, - Que de Roma huyendo vino. - _Mir._ Deseo, ya podeis ver - Lo que nos puede seguir, - Si vos n’os dejais regir, - Yo no me podré valer. - _Des._ ¿Y qué seso bastará? - Quien tal dama mirará, - Que se pueda regir más, - Pues que tú mirado la has, - Quien la vió la deseará. - Calla, pues, - Que amor pasa todo arnes, - Si con esta dama mata, - Nombrada Margarimata, - Que en su nombre está quien es. - -Pues nombraste la dama que has nombrado, no se puede excusar el desear -que hasta agora t’he rogado; hícelo porque mostrases la razon que tengo -yo de siempre ser de quien yo so; y así deseo lo que tú deseas, nunca -estar en libertad, que pueda tener deseos sino de servir á la señora -que serle su servidor hace ser muy gran señor. Alargó la mano, y el -agua se le dió, y Cupido le habló desta manera: Miraflor de Milan, si -yo te he dejado beber del agua desta fuente del Deseo, ha sido porque -el Cupido que yo represento me aparesció esta mañana, y me dixo que no -te negase el agua del Deseo, pues deseas en los amores para merescer -favores, y que no te niegue cuanto me pedirás, pues tan bien deseado -has. Toma esta carta que me dió para tí, y mira lo que mandas de mí. -Con lacato que se toma una carta real la tomé y le sopliqué me dixese -por qué habia negado el agua en dia que nos mostró con su invincion -que á ninguno enojaria; respondióme: Por probar de paciencia, que mucho -se contenta amor de bien sufrido amador. Agora yo la daré, que á buen -sufrir se le debe sin pedir. - -Todos bebieron con gran placer desta agua que tan buen sabor tenía, -como el efecto que hacia; el Duque y la Reina quisieron saber quién -yo era, yo respondí: Mi nombre traigo por mote; dixéronme: ¿Luego vos -debeis ser aquel Miraflor de Milan que nos hizo publicar con el rey -darmas el cartel de la aventura del monte Ida, donde vos os hallasteis -muy favorecido de Cupido? quitéme el disfraz y dixe: Yo soy quien -siempre fué muy gran servidor de vuestra alteza y su excelencia. Rieron -mucho de mi arreboz tan disimulado, que buen engañar no enoja al -engañado; mandáronme que leyese la carta, yo dixe: Quien me la dió debe -saber si en público se ha de leer, dársela quiero, y él la tomó, y á -todos la carta leyó, que ansí decia: - - Buen amador con quien amor recrea, - No l’amador por quien fuí ahorcado, - Deten la fiesta, que yo te he mandado, - Del monte Ida, porque yo la vea. - Mandamos esta carta que se lea - Para mostrar lo que he determinado, - Que por mi mano seas muy honrado, - Porque mejor de tus manos lo sea. - Yo llevaré mi madre en compañía, - Y ella dará jornada d’este dia. - -Las damas que tenian amenazado á don Miguel Fernandez vinieron todas -juntas contra él, y dixéronle que se pusiese en punto de guerra, que -le querian dar la batalla que tenía aplazada, y fué de mujeres á -maridos, porque fueron valederos d’él, y ellas de la señora doña Ana, -su mujer, y por excusar prolijidad en esta escaramuza, serán señalados -los caballeros, cuando hablan, con una C., y las damas con una D., y -comenzó la señora doña Ana Mercader: - - _Dama._ Señor don Miguel, Olvido. - - _Caballero._ Señora Doña Ana, Acuerdo, - Para tener desacuerdo, - Siempre os vi contra el marido. - - _D._ Dígame, señora hermana, - ¿No está muy bien apodado? - Dichli pájaro pintado, - Vestit de vert y de grana. - - _C._ Decid, señora mujer, - ¿Qué os ha hecho don Miguel? - - _D._ Perque vos sou tal com ell, - Pensi dar en lo terrer. - - _C._ Señora doña Leonor, - ¿Com li va de mal marit? - - _D._ Mejor era servidor; - Respondre vull al envit, - Doña Juana Pallas so, - També cante exa cansó. - Don Diego mal querer, - ¿Porque no entrais en batalla? - - _C._ Don Diego git y calla - Me ha puesto mi mujer, - Con un mote de Milan - Os respondré muy conforme: - Non despertar el can que dorme. - - _D._ Muy mejor está durmiendo - Que vellando, mal marido. - - _C._ Porque no tenga sentido, - ¿Quereis que no esté sintiendo, - Señora doña Isabel? - ¿De qué visten los maridos? - - _D._ De raposos van vestidos, - Que huelen á mala piel. - - _C._ Señora mujer, ¿qué es eso, - Que raposo me decis? - - _D._ Un poco dello vestis, - Que en amores sois travieso. - - _C._ Señora doña Violante, - Mi mujer, - ¿Amazona quereis ser? - - _D._ No soy sino Bradamante - De bien querer, - Aunque vos no sois Rugier. - - _C._ Señora doña Mencía, - ¿A franceses os pasais? - Quien os hizo en este dia - Lo que nunca me mostrais. - - _D._ Perdone, señor don Luis, - Que no puedo paz tener; - engarme quiero por ver - Si es placer cuando reñis. - - _C._ Doña brava Castellana, - ¿Armastes hoy la ballesta - Contra mí? - - _D._ Don Pedro, mala semana - Y peor dia de fiesta, - Veisla aquí. - - _C._ Bravas andan las señoras, - Que Doñana, mi mujer, - Las saca al corro. - - _D._ Don Miguel, poco enamoras, - Salidnos vos á correr - Que no me corro. - - _C._ Don Miguel, teneos bien, - N’os derribe de la silla - Vuestra mujer. - - _D._ Joan Fernandez Desden, - Corregidor de Castilla, - Debeis ser. - - _C._ Diga, señora Doñana, - ¿Hale entrado por la boca - Mi mujer? - - _D._ Fet habeu carrera vana, - Caball sou que mol se toca - De llauger. - -El Duque se rió mucho d’este palacio, y dixo d’esta manera: Señores, -nunca fué mejor batalla, que los muertos son de risa, y los vivos -d’amores quedan cativos. Las mesas están paradas para cenar, váyanse -luégo á sentar, porque miéntras cenarémos, alabanzas oirémos de las -damas de Valencia, que serán en un _toma vivo te lo do_, que cantarán -todos mis cantores, y dirá Olivarte sólo la copla de cada dama tañendo -y cantando; y porque será tarde cuando de aquí saldrémos, yo hago -franco á don Luis Milan para agora de la aventura del monte Parnaso que -nos ofresció de contar, con que nos quede deudor della para cuando se -la demandarémos, que buena deuda, pedir se debe, y comience la música á -darnos por principio d’esta dulce cena el - - -TOMA VIVO TE LO DO. - - Para quien falta mi pluma, - Aunque sea de Milan; - Que las garzas altas van, - Pues de damas son la suma. - Son las cuatro de Aragon, - Que en Doñana os mostraré - Un noli me tangere, - Que de César diz que son. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Perellosa, - En muy buen oro engastada, - Que cuando será tocada - La hallarán muy más preciosa. - Es de tal quilate bella, - Qu’es para dorar su oro, - Que á mí me ha vuelto moro - Y no he renegado della. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Francisca - De Mascó y Castellví, - Por amores me perdí, - Cantará quien se le arrisca. - Aunque no se olvidará, - Y si me cobrase hoy dia, - Otra vez me perderia - Quien tambien perdido está. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Gracía Ladron, - Que de sí retrato está, - Pues en ella se verá - Su nombre por condicion. - Lo que en todos es desgracia, - Es muy grande gracia en vos - Tener tales nombres dos, - Ladron puesto en tanta gracia. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Desprecia, - Que desprecia toda hermosa, - Sino mi linda preciosa, - Y es en todo otra Lucrecia. - Y aunque trae luto agora, - Luégo le podrá vestir - Quien la mire por servir, - Pues en todo es matadora. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Ventura, - De la hermosura Marquesa, - Pues nasció para deesa - De la mesma hermosura. - Hable un marqués, dígalo - Quien es esta Madalena, - Pues que lo sacó de pena - La pena que ella le dió. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Leonor, - Qu’es en todo tanta dama, - Y Gualvez, qu’es en la fama - Con las de mayor valor. - Es de tanta perficion, - Como en ella se verá, - Si viene otra reina Sabba - Para ver su Salomon. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Ana Mercader, - Pues con su mercadería - A todos abatiria, - Y no para abatidos ser. - Todos s’abaten en vella, - Nadi deja de servilla, - Aunque perderá la silla - Quien irá encontrado d’ella. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres puertas al cielo - Que harán perder de vista, - Si no es águila la vista - Que las mire d’este suelo. - Adevínelas, señor, - Que la segunda es muy linda, - Mariángel, Cathalinda, - Joanamor. - _Toma vivo te lo do._ - Para una matadora, - Qu’es en todo mucho bella, - Quien dirá quien fuere d’ella, - Sano era, mas no agora. - Aunque cierto yo diria - Qu’es contraria á su nombre, - Que María sana al hombre - Y en ella no sanaria. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Theodora - De Carroz y de Artes, - Que de tan gran arte es, - Que á las damas enamora. - Porque no es poco saber - No matar envidiosas, - Que son las ménos hermosas - Delante su parescer. - _Toma vivo te lo do._ - Para una aragonesa - D’Aragon y de Casada, - Doña Francisca nombrada, - Que era toda gentileza. - Dígalo quien lo dirá, - Qu’es su don Juan Valterra, - Que no está debajo tierra - Quien bien enterrado está. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos de gran blason, - Doña Mencía doña Ana, - Quien d’ellas muere no sana, - Madre y hija entrambas son. - Son de hermosura tan bella, - Como no tiene respuesta, - Que no paresce ser fiesta - Si las dos no son en ella. - _Toma vivo te lo do._ - Para las tres saboyanas - De la casa de Saboya, - Que quien ménos vea y oya - Las dará por muy galanas. - Todas son tan angeles, - De hermosura valenciana, - Doña Beatriz y Doñana, - Con doña Francisca tres. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Doñana Blanes, - Qu’es de muy alta casada, - Que si no fuese casada, - Casaria mil galanas. - Casados con su parescer, - Irian ciegos tras ella, - Pues nasció debajo estrella - Para siempre estrella ser. - _Toma vivo te lo do._ - Para una su cuñada, - Mujer de Blanes, su hermano, - Que no le darán de mano - De graciosa y avisada. - Pues que tiene tal aviso, - Qu’el espejo en que se mira, - Tras su marido sospira, - Pues en él ve un Narciso. - _Toma vivo te lo do._ - Para quien nada le falta - Que pueda tener, señora, - Que un Milan voló en buen hora, - Por volar garza tan alta. - Sepan, pues, qu’es esta dama - Doña Joana de Cardona, - Que muy caro da persona - Que tiene mucho de fama. - _Toma vivo te lo do._ - Para una linda Pallas, - Con un Margarit casada, - Que por servir no da nada, - Que servirla es por demas. - Porqu’es escupir al cielo, - Que se volverá á la cara, - Pues es cosa mucho cara - Lo sin precio en este suelo. - _Toma vivo te lo do._ - Para una d’este són, - Que sin honra á nadi da, - Que no es como Dalidá, - Aunque es mujer de Sanson. - Adevinénmela, pues, - Que entre todas damas cabe - Que don Pedro Sans lo sabe, - Pues que su medalla es. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Beatriz Vique, - Pues es dama tan de ver, - Que de quien no debe ser - Por demas es que repique. - Tiene pacto con ventura, - Que terná della contento, - Que muy gran merescimiento - Tarde para en desventura. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos lindas Violantes, - Madre y hija son las dos, - Que mucho deben á Dios, - Pues que son muy importantes. - Pallas serán y Pujadas, - Pues que suben á tal alto, - Que daria mortal salto - Quien siguiese sus pisadas. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres de muy gran vuelo, - Garzas son estas Garcías, - Que si viviera Macías, - Muriera tras este vuelo. - Doña Joana lo dirá, - Villarasa, linda dama, - Que si tal señuelo llama, - Qualquier ave le verná. - _Toma vivo te lo do._ - Para una qu’es el norte - De hermosura en el amar. - Estrella del navegar, - Guia del galan de córte. - Doña Joana Jofre es ésta, - De los cortesanos guía, - Que estrellas á mediodia - Hace ver á quien le cuesta. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres lindas cometas - Que sacan rayos de fuego, - Quien los mira queda ciego - D’estas lindas Fenolletas. - Cuando se muestran en fiesta, - Señalan caso de muerte, - Para el de muy mala suerte, - Que con ellas no hará fiesta. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos que están vecinas, - Que la una es milanesa, - Y la otra es ferraresa, - Muy hermosas clavellinas; - Pues que son d’ellas claveles, - Dos que con mucho de ver, - Un Milan con un Ferrer, - Que parescen dos joyeles. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Sanoguera, - Señora de Catarroja, - Que prometo que no acoja - En este lugar quinquisera. - Dícese doña María - Sanoguera mucho bella, - Que cualquier dirá por ella, - Por María yo amaría. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Joana - Que la gracia está en su nombre, - Vida y muerte dará al hombre - De Vilanova y galana. - Es de muy gran hermosura, - Hija del Rey del amor, - Pues da vida al amador - Que le da la sepoltura. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos cuñadas bellas - Doña Esperanza Despes, - Qu’el oro y ruchicler es, - Con doña Joana Centellas. - Son la más bella cadena - Que s’ha visto en los nascidos, - Pues que tienen sus maridos - Libertados y en cadena. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Castellví - Que nombran doña Rafela, - Quien tras su castillo vela, - Mejor vellador no vi. - Fortaleza tanto bella - Nunca se podrá ganar, - Porque no llega el amar - A tomar almena della. - _Toma vivo te lo do._ - Para quien valen por ciento - Que siempre serán nombradas, - Ejemplo y paz de cuñadas - Por su gran avisamiento. - Doña Castellana es una, - Y el otra doña Violante, - Que de poniente á levante - Como ellas fué ninguna. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Dorotea - Pellicer y de Scribá, - Que bien para mal le va, - Pues no es matadora fea. - Es de tal arte sabida, - Que no se puede atinar, - Que sabe tambien matar, - Qu’en la muerte da la vida. - _Toma vivo te lo do._ - Para una linda Cardona, - Paloma del alto cielo, - Que siempre la veis al cielo, - Pues del cielo es su persona. - Un Milan, gran volador, - Por ser alto su volar, - Se vinieron á cazar, - Que no fué caza mejor. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres Borjas Joanas, - Que Joanas son y Borjas, - Sayas traen con alforjas - De mil gracias y ademanes. - De sobrinas tienen talle - Del gran Honorat Joan, - Qu’es el más gentil galan - Que se vió de sala y calle. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Luisa - Penarroja y de Pujadas, - Que no terná malas hadas - Quien por ella tenga risa. - Guay de quien hará llorar, - Porqu’es dama tan en todo, - Que en servirla de mal modo, - Luégo puede comulgar. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Mencía - Margarit y de Mascó, - Quien á tí no te buscó - Todo bien desmerescia. - Más linda que Cleopatra, - De las más lindas que vi, - Por idolatrar en tí, - Muerta estás por idolatra. - _Toma vivo te lo do._ - A doña Agraida Parda, - Y á su hermana la Rubina, - Que con su doña Agustina - Danzarán alta y gallarda, - Porque son tan altas tres, - Y de tanta gallardía, - Que baja no danzaria - Quien danzase con sus piés. - _Toma vivo te lo do._ - A las lindas escribanas - Que están siempre bajo velo, - Como imágines del cielo, - Aunque estén á sus ventanas. - Ellas y Vilaragudas - Gustan de cualquier que pasa, - Pues el gusto más traspasa - De las más bellas y agudas. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Madalena - Sanoguera y de Pujadas, - Que en seguille las pisadas, - Será gloria toda pena - Es de tal contentacion - Todo lo que veis en ella, - Que lo que no fuere della - Todo es descontentacion. - _Toma vivo te lo do._ - Para una gentileza, - Que en su cruz no morirá, - Á quien crucificará - Si es Andres de tal Andresa. - Cuando se nos mostrará - Veréis si digo verdad, - Que ciega va en claridad, - Voluntad que ciega está. - _Toma vivo te lo do._ - Para aquella muy galana, - De don Diego Ladron hija, - Qu’en la gala poco aguija - Quien no va tras doña Joana. - Qu’ella tiene por legado - Que su padre le dejó, - Qu’el galan que la sirvió, - Quede por galan marcado. - _Toma vivo te lo do._ - Para otra Doñana Vique, - Que de Betera es señora, - Que de todo se enseñora - Quien no halla le replique. - Que yo le consejaría - No viese á Margarimata, - Qu’es Margarita que mata, - Que tambien la mataria. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Marquesa, - Qu’es Condesa d’Almenara, - Que le huirán la cara, - Si no es mi gran milanesa. - De la cerda de do viene, - Cuelga luégo al que la mira, - Que por mucho que sospira, - Mucho ménos vida tiene. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres lindas Vidalas, - Que la una es Aguilar, - Águilas son en volar, - Que muy altas van sus galas. - Guárdeme Dios el Milan, - Aunque ya guardado está, - Que la garza muerto le ha, - Que mata todo galan. - _Toma vivo te lo do._ - Para un Ángel y Angelá, - Devinen quién puede ser, - Que sin ver se puede ver - Qu’en ser Ángel se verá. - Y es el Ángel su marido, - Adevinénmela pues, - Esa dama Borja es, - Que á los dos he conoscido. - _Toma vivo te lo do._ - Para un otra su hermana, - Que bien la conoscerán, - Que en su gracia la verán - Castellana en valenciana. - Es de Borja y gran saber, - Y en todo gobernadora, - Pues gobierna esta señora - Un gobernador Ferrer. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Alponta y Parda - De mi parte tú irás, - Y en llegando le dirás - Fuera, fuera, guarda, guarda; - Aquí traigo un motecillo, - Miren bien lo que diré, - Y es esto que cantaré: - Moriana en el castillo. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos lindas que vi, - Que son para más que tres, - Que la una Parda es, - Y la otra es Castellví. - Adevinen la cancion, - Pues no son desconoscidos - Los nombres de los maridos, - Que ellas Vilanovas son. - _Toma vivo te lo do._ - A doña Laudomia irás, - Que un galan dixo por ella, - Ésta es cierto la más bella - Qu’en mi gala vi jamas. - Ésta remontó mi córte, - Por ella sé qu’es amor, - Laudo mia sorte amor, - Laudo mia sorte. - _Toma vivo te lo do._ - A una que fué y será - Doña Marquesa de Heredia, - Que su gala fué comedia - Que jamas enfadará. - Porque puso ley en gala - Para hacer un servidor, - Que en servirla fué señor - Y galan de calle y sala. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña María - De Robles, que robles son - Que colgaron un ladron, - Que ella sola lo podia. - El mayor ladron ha sido - Don Diego Ladron d’ella; - Pues quedó colgado en vella, - Y ella d’él para marido. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Raphela, - Que de Almunia fué mujer, - Que paresce que fué ayer, - Que siempre se nos revela. - Nunca en gala puso cisma, - Que si quieren batizar - Una dama singular - De su gala toman crisma. - _Toma vivo te lo do._ - A Doñana Mompalau, - Que si el Petrarcha la viera, - Su madona Laura fuera, - Pues de gala fué un serau. - Dama de sala y ventana - Mejor qu’ella no se vió, - Pues por ella se acertó - Sacar la contramesana. - _Toma vivo te lo do._ - A dos hijas de esta dama, - Que en la gala las verés, - Las columnas de Hercules, - Que d’ella dejan gran fama. - Doña Ines, doña Merina, - Son los nombres d’estas bellas, - Pues dirán d’estas estrellas - Su virtud á bien inclina. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Borja y Aguilar - Que nombran doña Angela, - Que en todo es tal aguila, - Que otro Joan puede mostrar. - Un buey en sus armas tiene - Que d’ellas es su defendedor, - Que luégo mata al servidor, - Que servilla no conviene. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos lindas estrellas - Que inclinan á sus maridos, - Que ni ojos ni oidos - Tienen sino es para ellas. - Adevinen quién serán - El de Borja y Granullés, - Que en ellos conoscerés - Por otras no trocarán. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Ángela condesa - Que ninguna le aventaja, - Porque á la natura ataja - Cuando salle esta deesa. - Dícele, tu sér y modo - Mucho mal te lo pagára - Quien te dió una almenára - Meresciendo un mundo todo. - _Toma vivo te lo do._ - Véte al otro mundo, vé - Á doña Isabel Ferrer, - Mujer de Joan Mercader, - Que por ella rico fué. - Pues ganó ciento por uno - Y jamas fué logrería; - Pues con tal mercadería - Fué más rico que ninguno. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Violante - De Pallas y de Artes, - Que de un Ximen Perez es - Que no es mejor en Levante. - No hay perro que aquí le ladre, - Que madre y hija son joyel, - Y en la hija veis Rachel, - Y á Lucrecia en su madre. - _Toma vivo te lo do._ - Para una gobernadora - De Borja y de Cabanillas, - Que sallen las siete cabrillas - Cuando salle esta señora. - Las cabrillas son estrellas - Que sallen con su gran norte, - Cuando salle con su córte - Para ser guion de vellas. - _Toma vivo te lo do._ - Para la la estrella Diana, - Doña Hierónima Exarque, - Que no hay quien no se embarque - En su nave capitana. - Señora fué de Callosa, - Y era para hacer callar - A quien la oyera hablar, - Y dar habla á toda cosa. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña María - Valterra, mas no enterrada, - Que sobre ella es levantada - En muy gran altanería. - Un valenciano justador - Por ella sacó en cimera - Un palmito, y el mote era: - Devall terra es lo millor. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña María Flos, - Que fué flor de aquesta tierra, - Plantada en esta Valterra, - Que un jardin fueron las dos. - Dígalo el Comendador - Montagut que la sirvió, - Que á gato de algalia olió - Quien fué della servidor. - _Toma vivo te lo do._ - Para una de gran norte - Vilanova y Catalá, - Que en vella cualquier dirá - Cata la dama de Córte. - Que Joan Fernandez quiso - Hacer una cortesana - Del córte d’esta galana, - Y perdióse en su aviso. - _Toma vivo te lo do._ - A doña Esperanza Despes, - Que mujer fué de Sanctángel, - Que por ella tuvo el Ángel, - Pues en todo un ángel es. - Y ella su Despes por él, - Pues tuvo gran esperanza, - Que temia una esperanza - Que parió como un pincel. - _Toma vivo te lo do._ - Para su suegra Centellas, - Que fué del Conde d’Oliva, - De su boca la saliva, - Que sal fué para las bellas. - Provision fueron sus minas - De sal, pues fué tan salada - Que mejor fuera nombrada - Doña Francisca Salinas. - _Toma vivo te lo do._ - Para quien fué tal mujer - Como fué su embajador, - Vique fué muy gran señor - Por tal dama poseer. - Doña Violante fué - De Ferrer y Castellví, - Que castillo tal no vi, - Ni tal castellan veré. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Luisa, - La mujer de don Ramon - Peromaza y de Ladron, - Pues rey fué con ella en Frisa. - Y á su doña Violante, - Qu’es hermana d’esta dama, - Que las dos van en la fama - Con un plus ultra adelante. - _Toma vivo te lo do._ - Para una dama de talle, - Que señora fué de Heriza, - Que presto será ceniza - Lo que de Valencia salle. - El contento que no tura - Nos mostró esta doña Joana, - Que pasa carrera vana - Quien para en mala ventura. - _Toma vivo te lo do._ - Para un otra doña Joana - Cañavate y Corverán, - Que jamas la picarán - Cuervos á tal corverana. - Cuervos son los maldicientes, - Pues tal viuda no se vió, - Que ninguno la picó, - Haciendo picar á las gentes. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Margarita - Corverán y de Cruilles, - Que no sé sino decilles - Que este nombre nunca ahita. - Este nombre es de virtud, - Que hermosea á quien le tiene, - Porque siempre les sostiene - Hermosura y joventud. - _Toma vivo te lo do._ - Para tres de admiracion - Margaritas preciosas, - Borjas son estas tres diosas, - Juno, Pallas, Vénus son. - Que si yo les fuese el juez, - La manzana les daria - Á las tres, pues que veria - Que una Vénus son las tres. - _Toma vivo te lo do._ - Para una doña Francisca, - Qu’es señora de la Daya, - Que mata como azagaya, - Qu’es una lanza morisca. - Pasará de parte á parte - Al galan que irá tras ella, - Porque mata la que es bella - Sobre honestidad sin arte. - _Toma vivo te lo do._ - Para quien no se desmanda, - Y manda á un gobernador - Que fué siempre mandador - Sino desta que le manda. - Ésta que n’os he nombrado, - Boyl es, castiza casa, - Manda á don Juan Vilarrasa, - Por ser d’ella bien mandado. - _Toma vivo te lo do._ - Para una Villarrasa, - Que no es villa, mas ciudad, - Que ladrona voluntad - No le verán por su casa. - Su nombre es doña Rafela, - Llena de propiedades, - Que robando voluntades, - Nunca robarán las della. - _Toma vivo te lo do._ - Para doña Joana Aguilon, - Que de peste se murió, - Pues á quien ella hirió - Nunca tuvo defension. - Que la peor landre es ésta, - Ser herido de la dama, - Cuando amando nos desama, - Defendiéndose de honesta. - _Toma vivo te lo do._ - Para dos de grande primor, - Joan Fernandez, cantad vos, - De las dos hermanas dos, - A mi mátame la mayor. - Y diréis muy gran verdad - Sinos asis á dos ramas, - Que Beneitas son las damas - Isabel, Hieronima. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, no paseis más adelante, pues habeis -parado tan bien, que hecistes parar muy colorado al que estaba sin -color de vuestro «toma vivo te lo do» que por Joan Fernandez se pudiera -decir: toma muerto te lo do; pues lo estaba tanto, que si fuera -envidioso como es envidiado, creyera que lo estaba de vos. - -Dixo don Francisco: Acertado ha vuestra excelencia, que Joan Fernandez -me ha dicho que no ha oido mejor toma vivo te lo do, ni ha visto tal -toma muerto te lo do, como estaba don Diego de envidia de no haberlo -hecho él. - -Dixo don Diego: Don Francisco, pareceisme sacabuche, pues del buche -de Joan Fernandez habeis sacado lo que habeis dicho contra mí por -vuestra boca; y vos, Joan Fernandez, me pareceis ventosa, que por vos -ha salido el humor malencólico de don Francisco, que vuestra malicia le -ha engendrado para dañarme, diciendo que yo estaba un toma muerto te -lo do, de envidia de don Luis Milan de su toma vivo te lo do; y decis -verdad, que no puede haber cosa buena que no sea envidiada, ni cosa -mala que no sea reprendida. - -Dixo Joan Fernandez: Don Diego, pues nos habeis apodado, á don -Francisco á sacabuche, y á mí á ventosa, y’os apodo á vos á cinfoynero -de perro bailador, que nunca tañe la cinfoyna sino para sacar dineros; -y es el perro vuestro pensamiento, que siempre va rondando, como á -bailador, para embaucar á quien de vos se deja; sino, dígalo la córte á -cuántos habeis embaucado, para sacarles presentes, tañendo las cuerdas -de vuestra armonía; pues lo son tanto que saben sacar joyas burlando de -vuestros valencianos en Castilla, como vuestro padre don Luis Ladron de -Castellanos en Portugal, que es oficio de lisonjeros, que por él vos -podrian decir don Diego lisonjero. - -Dixo don Francisco: Joan Fernandez, pues vos os habeis vengado de don -Diego en apodarle á cinfoynero, yo le apodo á melcochero, que se hace -pagar mala miel por buena á los que no tienen gusto, como se siguió -en Portugal en este cuento que oiréis: Un castellano melcochero iba -vendiendo melcocha en Portugal diciendo «á la buena melcocha, á la -buena melcocha», y un portugues díxole: Melcochero castelau, nan dezis -ben, que sendo os castelaos suzios, muito mejor direis, «á la boa merda -cocha, á la boa merda cocha». - -Dixo don Diego: Don Francisco, á vuestro cuento sucio y al de Joan -Fernandez frio, quiero responder con un cuento que oiréis: Dos -volteadores allegaron en tiempo de Julio César á Roma, y prometieron -hacer espantar y reir á cuantos les mirasen, fuéles mandado que -volteasen en el Coliseo, porque todos los que quisiesen los pudiesen -ver, y voltearon vestidos de la cintura arriba, y de la cintura abajo -desnudos; y hacian tales vueltas que de muy peligrosas espantaban, -y de muy desvergonzadas hacian reir, porque mostraban todas sus -desvergüenzas volteando. Acabado que hubieron, fueron á los senadores -y á Julio César que les miraban, á pedir por paga lo que mandasen, -y fué mandado que se les diese de lo que ellos habian dado para -hacer reir, y ansí fueron puestos en sendos asnos á caballo, de la -misma manera que habian volteado, mostrando sus desvergüenzas, y -mandáronles dar cien azotes por paga á cada uno, y el pregon decia: -A los desvergonzados sean en sus desvergüenzas azotados. Por donde -se puede entender que á todos los que hacen, ó dicen, ó piden con -desvergüenza, es bien pagalles con la misma moneda d’esta manera; -á los que hacen algun placer desvergonzadamente, sean pagados con -desvergüenza como éstos fueron, y á los que dicen desvergüenzas para -hacer reir, desvergonzarse para hacelles llorar; y á los que piden con -desvergüenza lo que no deben, no dalles nada, y decilles lo que yo diré -á vosotros, y es esto: Viendo la vuestra se pierde la mia, que con la -poca vergüenza que me habeis motejado, os he respondido. - -Dixo el Duque: Qué os parece, mastre Zapater, qué buenas lanzas han -corrido estos caballeros cortesanos, y cuán poco se han corrido de los -apodos que se han hecho, mostrando la severidad que los avisados han de -tener para mostrar que ni en las burlas ni en las véras deben salir de -seso, sino estar siempre en consideracion, para bien responder y obrar -en todo lo que conviene, como mostró Julio César en su primera edad, -que siendo de la parte de Mario, fué preso de los contrarios, y traido -delante Sila. Y rogándole todos que lo soltase por ser muy mancebo, -respondióles: ¡Oh caballeros! ¿para qué rogais que yo dé libertad y -vida á quien muestra su presencia, qu’es para dar y quitar libertades -y vidas? ¿No veis vosotros que en él hay muchos Marios? Yo haré lo que -me rogais, sólo por mostrar que tengo tan poco miedo de Mario como él -muestra tener de Sila. Véte, Julio César, y dirás á tu Mario que si te -he dado la vida, es por tener muy poco miedo á los que le parescen á -él. Palabras fueron como de tal varon, mostrando lo que debe hacer el -hombre sabio para mostrar ser fuerte; que en ninguna ocasion contraria, -ni en burlas ni en véras, muestre ser vencido. - -Mastre Zapater: Señor, parésceme que no se puede decir por vuestra -excelencia lo que dice nuestro valenciano: Qui la esplana la gasta, -pues ha declarado tan bien las burlas d’estos caballeros cortesanos, -que ha mostrado el fruto que se debe coger de los que echan flores por -la boca; y si los que leen y oyen razones avisadas, no gustan de lo -que vuestra excelencia ha gustado, no muestran entender lo que leen -y oyen, que si lo entendiesen, ó trabajasen de entendello, haríanse -avisados, que muchos lo serian si quisiesen; diránme algunos que no hay -quien no quisiese ser avisado, mas como sea dón de Dios, él lo da á -donde quiere. A esto les respondo con lo que dice el Papa á los judíos -que le están esperando con sus cerimonias, cuando vuelve á Roma de la -coronacion que le hacen en San Joan de Letran, y son estas palabras: -_Lex vestra est bona, sed est male intellecta_. Diciéndoles, vuestra -ley es buena, mas es mal entendida de vosotros. Así se puede decir á -los que dicen que nuestro Señor Dios da la gracia adonde quiere, verdad -decis, mas entendeislo mal si creeis que si á unos da gracia especial -de sabiduría por nacer debajo la estrella que nascen, ó por lo que á su -Majestad le place, que á los otros no la dará. Esto es muy gran error, -porque Dios tiene prometido, dicho por su boca, que á ninguno dejará de -dar gracia y gloria, que trabajará de alcanzarla haciendo buenas obras, -con que nadi se confie que por sus propios merescimientos meresce el -Paraíso, sino por virtud de la muerte y pasion de Jesu-Christo, nuestro -redentor. - -Gilot: Señor mestre Sabater, puix axí es com vos dieu, yo bem puch -salvar vivint ab ma amiga Beatriz si fas bones obres. - -El canonge Ster: Demonium habet; y es lo dimoni la sua Beatriz, que li -deu preicar esta taulegia, que vivint amigat pot anar á Parays ab lo -diable al cos. - -Gilot: Blasfemavit, que ma dit que yo tinch lo diable al cos tenintlo -ell en la gepa, que si per Beatriz ho diu, no te tall de diablesa com -la mare del seu corbinet Ster, que cascunani la lloguen pera ballar ab -los diables de la roca de intern. - -El Canonge: ¿Nos pijor que cada nit es llogue la tua Beatriz, ó -farsatriz pera ballar vestida con á home en la farsa de Lope de Rueda, -y tornát á casa ab lo porró plé de oli per paga, com á beata almoynera? - -Gilot: Senyor Duch, ¿pera que teniu aquest tartugot? nous entraré mes -en casa, si nol llansau á la gola del vall, ó donaulo al bachiller -Molina que vaja á Castella ab ell, que per los hostals del camí -guanyará á diner, mostrantlo; dient que es lo diable de Viterbo, y fará -millor guany que ab les medalles que amostra. - -Molina: Gilot, nunca creí tanto como agora que un loco hiciese ciento, -que sacado me has de donde estaba escondido para escuchar lo que en mi -vida he oido ni visto como agora, que en banquete tan bien banqueteado, -todos estén tan firmes, que ninguno ha perdido los estribos ni la -silla, sino el canónigo, que te los ha hecho perder en tocarte á -Beatriz; y tú en tocalle á la madre de su hijo Corbinet Ster le has -hecho perder su silla giba, que no se la veo á cuestas, segun anda -derecho en disparates. - -El Canonge: Gilot, ara tens sabata de ton peu, lo diable te ha fet -tocar esta cigala que pera tots ni haurá, que per ser tan gran -charrador, en casa de mestre Sabater li han posat nom lo bachiller -Cigala. - -Gilot: Canonge, armeuvos los dos contra ell, posauvos de espatles, y -servirnos ha per rodella la vostra gepa á vos y á mí, y yo tirarvos he -per lleu, y restarme ab la gepa enrodellat, y ab les vostres lleuhades -farem un corro de bous, y lo bou será Malfarás, patge del mal recaudo. - -Molina: Señor Duque, grandes humores se son movidos aquí con mi venida; -vuestra excelencia calle y mire, y póngase en talanquera porque no le -dé algun liviano d’estos que Gilot quiere tirar al canonge Ester. - -Canonge: Bachiller Cigala, rebeume está lleuhada. - -Molina: ¿Qué bellaquería es ésta? ¿Al bachiller Molina se habia de -hacer este desacato, tirarme un liviano de véras? - -Gilot: Canonge, molt me pesa del que habeu fet, baix sou anat un poch. - -Molina: ¿Qué te parece, Gilot, cuán bajo ha ido? - -Gilot: Senyor bachiller, es anat tan baix que á mim pesa, que si ell me -creguera, vosa merced en les galtes la rebera. - -Molina: Cuán cierto está, que palabra á dos sentimientos en boca de -bellaco ha de parar en ser bellaca. Yo pensé que Gilot decia á mosen -Ester que habia hecho gran bajedad en tirar buetago á tal hombre -como yo, que pienso que en mi cuerpo no le tengo, por no quererme -dar naturaleza cosa tan baja. Y no lo dixo el bellaco sino porque -habia hecho el golpe bajo, pues no me habia dado en el rostro como -él quisiera. Yo quiero responder á este botegazo lo que respondió el -duque de Cardona pasado, que entrando por un corro de toros, que por -él se hacia en Valencia, vino un buetago volando de los que suelen -volar en tales fiestas valencianas, y dióle en el rostro, y dixo: Per -altri me ha pres lo lleu. Así puedo yo decir; lo que más d’esto siento -es que su excelencia se haya reido de lo que habia de castigar por -holgarse más con Gilot que conmigo, por parecelle mejor sus letras -que las mias, y á esto respondo con este cuento que diré: Un señor de -Italia de casa de Colunna holgábase mucho de tener truhanes y locos -en su casa, y tenía uno como Gilot muy desvergonzado y atrevido, y -reprendiéndole un filósofo por ver que todo era de locos y muy poco de -sabios, trabajó mucho de tener en su servicio al Dante; y por no ser -este Colunnes dantista, sino truhanista, el truhan era muy favorescido -y el Dante muy olvidado, y estando muy arrinconado y siempre mudo al -rincon de una sala donde aquel dia se hacia gran fiesta, el truhan -diciendo y haciendo muchas locuras para hacer reir, traia una ropa muy -rica á cuestas que su señor le habia dado, y pasando por donde estaba -el Dante, díxole burlando dél: Qui sa far el bufone e rico garzone. -Respondióle el Dante: Quando io troverò un signore simile à me, como tu -hai trovato simile à te, sarò rico. - -Gilot: Senior Duch, bona lans ha pegada aquest Bachiller Cigala. - -Duque: Gilot, á tí te lo pegó, que á mí poco me tocó, que por divertir -locos se pueden sufrir, qu’es muy grande enfermedad estar siempre en -gravedad; si no, dígalo Molina cuando muere su harina; a donaires -y razones mostrando por los mesones las medallas que ha llevado; y -en habelles acabado de preicar, él se convida á cenar con el más -embaucado, y queda bien aposentado de mesa y cama. En cada lugar -ó villa hasta llegar á Castilla. Y es muy gran sabiduría la buena -truhanería; pues mejora al decidor, y da placer al señor, si no queda -por refran que el señor es el truhan, y el truhan es el señor. - -Gilot: No he oit cosa que millor me donas á les orelles que lo que -vostra excellencia á dit pera que tot hom vixca, lo albarda pera que -no muira de fam, y lo señor del mal de gravetat. Mas ab tot azó en son -seni esta algunes hores lo canonge Ster. - -El Canonge: Mas no cuant toca lo teu relonge. - -Gilot: Habieu de dir ab lo vostre batall. - -Malfaras: Señor Canónigo: Razon tiene Gilot; pues no le dejastes -acabar la razon que comenzado habia. Parescístesme gato zarpador, que -con la zarpa quita la carne de la boca del perro, como el otro dia -nos hizo reir á todos los pajes estando á la mesa, que yo llamé al -perro del cocinero que estaba emprisionado en la cámara de su señor -dos dias habia, por haberle comido su comida, y soltéle porque moria -de hambre, y díxele: Sírveme de paje, y darte he á cenar; y estándome -delante rabeando de placer, como el Canónigo está con el rabo de su -loba delante la señora doña Hierónima, trujéronme un buen pedazo de -carnero sin cortar, y ántes que yo le tomase ya le vi en la boca del -perro, y un gatazo como el Canónigo que le estaba detras, tiróle un -zarpazo y quitóle la meitad de la boca, y dame á mí con el otra zarpa -en las narices porque no cobrase mi carne, y fuéronse huyendo hasta la -cámara donde cenaba el secretario Sis, y yo tras ellos diciendo «á los -ladrones del gato Ester y perro Gilot», que me han hurtado la cena; y -tomámoslos, y el secretario dió la sentencia que cortase la nariz al -perro Gilot y el rabo al gato Ester. Lo uno está por hacer, porque el -perro es amigo mio, y lo otro está hecho, que no sé quién ha cortado el -rabo de la loba del canónigo Ester. - -_El Canonge._ Habit de Sempere, ¿cóm se poden comportar aquestes -tacanyeries; que vajen per ací taya rabos? Als potreros de mules se -comporta azó, que nos faria sino davant vostra excellentia, que tot so -riu. - -_El Duque._ Canónigo, n’os enojeis, que yo os daré otra loba mejor, y -será la señora doña Hierónima, pues ha sido loba en escoger á vos por -servidor. - -_El Canonge._ Vostra excellencia per pabil de ciri de morts me deu -tenir, que espabilant me van ací, ab les ullades que contra mí li veig -fer. Nom tinga ningu per pabil, que nou so, niu vull ser, com alguns -ques dexen espabilar. - -_Gilot._ Señor Duch, bom remey, si no vol ser pa bil, fiavil pa, que -pijor es que de centeno. - -_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, Gilot dice bien, que porque no os -digan pabil, os debeis dexar decir vil pa. - -_El Canonge._ Yo so content, si vos acabau ab la señora doña Hierónima, -vostra muller, que menje de mí. Que los caballers que fan lo donos, ab -cobles y cuentos y gistes de tan poca vergonya com vos feu, tots parent -en ser alcabots de sa muller; si no digau lo cuento del porch espí, y -lo del armat, que molt á costa vostra y della feren. - -_Juan Fernandez._ Mira qué tacha, que teniendo bandos mi mujer conmigo -me armase yo; y estando tras una puerta de una cámara armado y desnudo, -entró en busca mia diciendo: Adónde es este traidor de mi marido. Yo -díxele, héle aquí cómo os espera; y ella dió voces diciendo: Dones, -correu, que mont marit es tornat orat. Yo díxele mira cuán endiablada -y brava sois, que tengo de ir por casa siempre armado para valerme con -vos; y ella tornóse á reir y díxome: Axous val, que yous aguera mort, -sius trobara desarmat, y hicimos paz. - -_El Canonge._ Lo mal no está en fero, sino en diro, que be sé yo que -les dones braves, lo marit ben armat les amansa, y á voltes noi basta -quien ha menester algun companyo, que si me portaba mí, yous posare -tanta pau en vostra casa, que li poran dir lo templum pacis com lo dels -Romans. - -_Joan Fernandez._ No entraréis vos en este templum pacis que decis, -sino como salió un truhan que habia entrado en achaque de hacer oracion -á la diosa de aquel templo, y halláronle con una moza, y mandaron que -anduviesen ella y él desnudos por Roma azotando el uno al otro; y él, -cuando le daba, le decia: _Toma, vivo te lo do_, y ella á él: _Toma, -porque se cansó_. Y si quereis veros en esto, yo tengo en casa una -mozuela de Logroño, que por mucho que le digais toma vivo te lo do, -ella os responderá toma porque se cansó. - -_El Duque._ No riamos más, que pienso reventar; las doce dan agora; -vámonos á reposar, y no falte nadi de los que estamos aquí, que la -máscara de Malfarás, de los griegos y troyanos, es cierto mañana á la -noche. - -Acudieron todos el otro dia en el mismo lugar, y el Canónigo Ester -estaba en una ventana aguardando á la máscara para dar aviso al Duque, -y dixo: Senyor Duch, puix me habe fet Monjuhí lo de Barcelona, ja he -descubert los cuatro galeons galans ab la conserva que tostemps porten -de les quatre galeres, que per la capitana, que es la señora doña -Hierónima, he dit galeres, que vol dir galan eres. - -_El Duque._ Canónigo, por vos se puede decir, no con quien nasces, sino -con quien pasces. Nacistes catalan y habeisos hecho galan sirviendo la -señora doña Hierónima, que de aquí en adelante os haré nombrar mosen -Hierónimo Ester. - -_El Canonge._ Señor, á la darrería yo exiré de vostra casa orat y plé -de noms; vostra excellencia no fia huy contra mí, que yo vull pagarme -á mots destos cortesans per les burles que en ses cases me feren lo -dia quels allargui la máscara pera huy; que á senyors que á sos criats -dexan ser amos, be será tenirlos á ells per criats. Yo vaig á rebrels -al apear, que allí vull comensar la escaramusa. - -¡Ah, senyor Joan Fernandez! á la trocada me par que dansau huy la baxa; -vos portau á la senyora doña Isabeth, vostra cunyada, y altri us porta -la muller; millor sou pera porta homes que pera porta mullers. - -_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, ni con la señora doña Isabel se puede -danzar baja ni con vos alta. - -_Doña Isabeth._ Senyor Canonge, dexeu burlas á part, ¿trobaria en son -poder un poch de tortugat? ¿que volen los metges, quem prenga una -novena? - -_El Canonge._ Senyora doña Isabeth, ¿trovaria yo en poder de vosa merce -un poch de codonyat pera guarit de unas cambres que man vengut del mals -mots de vostre portador? - -_Doña Hierónima._ Senyor Canonge, yo he sabut del vostre mal, que son -cambres de cels que teniu de la vostra Corbina, mare del vostre fill -Corbinet Ster. Yous enviaré mel rosada alexandrine, qu’es millor que lo -codonyat que demanau. - -_Joan Fernandez._ Señor Canónigo, tiznado os sois parado en nombraros á -vuestra negra Corbina, que de tal molino, tal harina. - -_El Canónigo._ Senyora doña Gracia, encara que vosa merce sia filla de -la senyora doña Isabeth y nevoda de la senyora doña Hierónima, responga -per mí á estos mots quem ha pegat. Que en son cas y lloch, ab una filla -es bó vengarse de una mare, y ab una neboda de una tia. - -_Doña Gracia._ En verdad que no teneis razon de quejaros, que motes de -damas favores son. Si no dígalo don Diego Ladron. - -_Don Diego._ Señora doña Gracia, el Canónigo me parece que ha venido á -trasquilar y queda trasquilado, como carnero sardo de cuatro cuernos, -que de la tisera queda bravo, que no hay rodela que lo espere; si me -empresta la que trae á cuestas, yo le esperaré. - -_El Canonge._ Don Diego, Esperaume ab lo broquer de roble queus ha -portat vostra muller, y sil vos pase, restar vos han los corns del meu -moltó per llesió, y á Deu siau, que allá en la sala tindré camp á -vostra gala. - -_Don Diego._ Dalde grita, pajes; dalde grita: Al lobo, al lobo, -gibalgaba, mandafiestas, tartugote, carnero sardo, gurrion pelado. - -_El Duque._ ¿Qué es esto, Canónigo? ¿Qué grita es la que siento? ¿Cómo -venis mudado de color? - -_El Canonge._ Senyor, yo ya estich com á roba pelada al coll de -corredor, que tot hom me corre y fa menyspreu de mí, per conoxer en -vostra excellencia quey pren plaer, puix sen riu. Lo diable me ha fet -moure la escaramusa vaix, que tots me han perdut la vergonya, hanme -avisat los patges com á gosos, que si non fora devot de senta Quiteria, -me haguerent rosegat. Yo’m vull retraure en la mia cambra y exiré -desfresat com á frare ab la máscara que vostra excellencia me ha donat, -y nom descobra, que vull aguaytar á la senyora doña Hierónima y á mon -competidor com li va ab ella, y será fugir de orats en lloch estret, -que nos pochs saber. - -_Joan Fernandez._ Vuestra excellencia sabrá que el Canónigo Ester nos -ha salido á recibir al descabalgar, y ha hecho entrada en nosotros -como á lobo que acomete ganado, que si no le resistiéramos, queria -hacer presa, segun venía hambriento de carne, y desvergonzado carnicero -con los motes que á nuestras damas ha dado; y como ha visto tan gran -resistencia, púsose á huir, y los pajes como á perros tras él dándole -grita: Al lobo, al lobo, con una de nombres que le han sacado, que ha -sido la mejor fiesta que aquí se hará hoy. - -_El Duque._ Yo he visto cuanto habeis pasado por donde nadi me podia -ver, porque de mí se partió con una modorra para recibiros, que yo -quedára con ella si dejára de gustar cosa tan de ver; y cuando volvió -para mí, venía como lobo acosado y peor; pues le acosaban pajes, que -son peores que perros: Díxome que se iba á retraer á su cámara y salir -como á fraile en máscara para acechar á la señora doña Hierónima, -vuestra mujer, y á un competidor que tiene para ver cómo le va. - -_Joan Fernandez._ Señor Duque, don Luis Vich hizo lo mismo cuando -servia á doña Violante Almunia, su mujer. Disfrazóse como armado de -Juéves Santo para ver cómo le iba á un competidor suyo que ella le daba -á entender que no hacia caso d’él; y como él le hallase en una iglesia -aguardándola, allegóse á ella armado y alzó la ventanilla del helmete, -y díxole: Dona Violant, preneu esta figa y una alta pijor pera tal -competidor. - -_Don Luis Milan._ No tuvo mal parescer don Luis Vich de acechar y -probar lo que se debe, porque de dos cosas me paresce que es bien hacer -prueba ántes de fiar de ellas, y son del amigo y del amiga d’esta -manera; amprar á vuestro amigo en todas aquellas cosas que vos haríades -por él para saber qué teneis en él, que no es justo tenga más en vos de -lo que teneis en él; y la otra prueba es á la amiga, ora sea para casar -con ella ó no, porque si no la hallais tal que sea buena para mujer y -casais con ella, quejaos de vos, que los descontentos son muy malos de -digerir cuando es la culpa del que siente la pena. - -_Don Diego._ No he visto de una burla salir mejor cosa de véras, que de -la burla de don Luis Vich sacar tan gran verdad don Luis Milan. Bien se -puede decir, el hombre que es muy de hecho, de burlas saca provecho. - -_Don Francisco._ Pues la boca de don Luis Milan nunca da pesar sino á -pesar suyo, y siempre toma placer para dalle, no nos daria mal rato con -un soneto, pues tiene tal dejo, que nunca los deja de memoria de quien -los oye, como este dicho dice: Lo que es mucho de acordar, tarde se -puede olvidar. - -_El Duque._ Si nos ha de aprovechar, dése por mí rogado. - -_Don Luis Milan._ - - Yo me doy por su mandado, - Pues sabe tan bien mandar. - - -SONETO INTERCALADO. - - Un hijo sé que nasce de ignorancia, - Y es tal que siempre va enojando á todos, - Y nómbrase por nombre Error de modos, - Que nunca de enojar salió ganancia. - - De vos, señora, á él hay gran distancia; - Mas yo osaré decir en mis apodos - Que en crueldad sois un rey de los godos, - Que conquistais Italia, España y Francia. - - Italia, en mí de vos muy sojuzgada, - Es donde estais, que es mi memoria vuestra, - Y España es mi razon por vos nombrada. - - Que más reinais en ella que se muestra, - Y es Francia en mí de vos muy guerreada, - Mi voluntad que nunca os fué siniestra. - -_El Duque._ Pues tal hijo nos ha engendrado este soneto tan natural, -adevinemos en quién le hallarémos á él y á su madre; y comience mastre -Zapater, y no se excuse, que me enojará. - -_Mastre Zapater._ Señor, no hay cosa que hacer se deba que yo no la -haga por no enojar á vuestra excelencia, aunque más querria deservir-le -callando que enojarle hablando. - -_El Duque._ Haciendo vuestro oficio nunca me enojaré; pues tan bien -sabeis hablar como callar lo que se debe. - -_Mastre Zapater._ Usando de mi oficio, que es decir las verdades, y -vuestra excelencia del suyo, que es ser amigo de ellas, digo: Que este -hijo nombrado Error de modos, que este soneto, tan acertadamente, dice -que su madre es la ignorancia, en ningunas personas lo hallo yo mejor -que en los privados que mandan para mal hacer á los príncipes, porque -si ellos me dicen que no pueden tener Error de modos, los que no pueden -ser privados sino con avisados modos. A esto respondo: Que aunque la -privanza sea para bien hacer, no debe ser para mandar al príncipe, -sino para ser mandado de él, como dice este dicho: Mal hay en aquel -bien que mal del bien se sigue. Pues la potestad Real que Dios da, -tal se ha de conservar como de quien viene; mostrando que no proceden -las esecuciones sino de quien tiene el poder, que es el Rey, y no de -quien lo quiere tener, que es el privado; y esto porque no se siga ser -malquisto el príncipe mandado; pues el bien no debe dar por su criado, -y así, bien considerado, no puede tener sabios modos el que los tiene -tan errados, que quiera mandar á uno para ser aborrecido de muchos; -pues al fin es ignorancia el saber que con él se han de perder. - -_Molina._ Señor mastre Zapater, ya sé por quién preguntais; vos habeis -calzado, como á buen zapatero, á un pié que sabeis de qué coxquea; -y oya un cuento de un muy notable príncipe que jamas se dejó mandar -de manera que pareciese ser mandado. Julio César, como nació para -príncipe, siempre lo fué, y rogándole los senadores y cónsules de Roma -muy mucho que cobrase á su mujer, que él habia repudiado, diciéndole -que le hacia gran sinrazon por no parescer en ella causa alguna para -ser repudiada y dejada d’él. Respondió Julio César: Quien no calza el -zapato no sabe dónde le duele, yo que lo calzo sé dónde me toca. - -_Gilot._ Trompetes y clarins sent, la máscara deu venir, yo vull anar á -la finestra per veure si venen. Senyor Duch, cert es la máscara espant -posa de veurela; tots venen armats, y son tan grans, que par que fien -pagans. - -_El Duque._ Calla, Gilot, que más dices de lo que piensas, y estemos -atentos y gocemos de las invinciones y motes, y del combatir, que será -cosa de ver. - -_Malfarás._ Porque vuestra excellencia mejor goce de ver las -invinciones que traen los de la máscara, está ordenado que al pasar -cada uno d’ellos l’estará delante hasta que señale que pase; yo voy -á guiallos, que cerca están. Señor, este que delante está vuestra -excellencia es el rey Priamo de Troya. Mire qué lindas armas doradas -trae, con el juego del ajedres de diamantes y rubis, que por invincion -sobre ellas lleva, y el mote en la celada que dice: Yo di el jaque, y -fortuna me dió el mate. - -Pues mire vuestra excelencia este otro que viene, que ya delante tiene. -El muy valeroso y nombrado Héctor troyano, que lindas armas verdes que -trae, cubiertas de hiedra de esmeraldas, qu’es es el árbol que más -tura, y jamas pierde la hoja si no le roe gusano. Y el mote dice: Mi -hiedra no morirá, que en su muerte vivirá. - -Y este que agora viene, que ya delante su excelencia está, si le -viese desarmado diria por su hermosura lo que yo diré: Este es Páris -Alexandre el troyano, que juzgó las res deesas y robó á la reina -Elena, y porque él fué más robado de su gran hermosura, mire cómo -la trae retratada sobre sus armas, que tan hermosas son por ella -como desdichadas por él. Y el mote decia: Retrato de la hermosura y -desventura. - -Y este otro que delante tiene, es el fuerte Trohilo, troyano, hermano -del gran Héctor, á quien él paresció tanto en las armas, que por esto -las ha sacado verdes como las d’él, con muchas manos de oro de martillo -sobre ellas. Y el mote dice: Poco valen muchas manos contra casos -inhumanos. - -Y este postrero del puesto de los troyanos, que aquí está, es Enéas, -troyano, sobrino del rey Priamo. Mire cuán bien proporcionado y grande -era, y qué bien invincionadas armas que trae, llenas de medallas de -emperadores romanos que representan los que d’él vinieron. Y el mote -dice: Al que guia la ventura en peligros asegura. - -Tras estos verná el puesto de los griegos, ya entran. Mire vuestra -excelencia este primero que viene, que ya delante tiene, cómo muestra -su presencia que es Agamenon, griego, rey de Micena, capitan de todo -el exército de los griegos contra los troyanos, en la guerra de Troya. -¡Oh, cuán espantosas armas trae! de color de fuego y sangre son. Y el -mote dice: Do no es bien que valga ruego, á sangre y fuego. - -Este otro que viene es Menalao, griego, rey de Lacedemonia, marido de -Helena, la que robó Páris, troyano, hermano de Héctor, en recompensa -del robo de Hesiona, hermana de Priamo, rey de Troya, que Hércules -Griego robó á los troyanos. Qué bien invincionadas y ricas armas -que trae, con relieves de oro de martillo, que hacen unos corazones -abrasados sobre brasas de fuego de esmalte de ruchicler. Y el mote -dice: Corazones abrasados arden hasta ser vengados. - -Agora entra el muy fuerte Achílles, griego, hijo de Peleo, rey de -Tesalia, que mató á Héctor y Trohilo en la guerra de Troya; envidiado -de Alexandro Magno por la pluma de Homero, que muy altamente de sus -hazañas escribió. Mire las más fuertes y ricas armas que se han hecho -fabricadas de Vulcano. Y el mote dice: Las mejores que se halláran si á -Policena armáran. - -Este que agora viene es Ajaz Telamon, griego, hijo de Hesiona, -hermana del rey Priamo, y la que Hércules Griego robó de Troya. Fué -tan fortísimo en armas, que puso espanto á Héctor cuando los dos -combatieron y se vinieron á conocer por primos hermanos; de quien -Héctor, siguiendo el costumbre antiguo, tomó el Baltheo, que es el -militar, y él le dió un cuchillo que Ajaz se mató con él, porque los -griegos, demandando Ulíxes y él las armas de Achíles, despues de -muerto, las dieron al tímido Ulíxes y las negaron al muy temido Ajaz. -No sin gran propósito debe traer sobre las armas aquellos animales -que la hembra mata al macho al engendrar, y los hijos matan la madre -al nacer, que son víboras. Oya el letrero lo que dice: Víbora es mal -parescer; lo que muere al engendrar, mata al nascer. - -Diomedes, el muy valeroso y sabio griego, hijo de Thideo es este que -ve, que despues de muerto Achíles y Ajaz era el más valiente y osado -de los griegos. Mire qué ricas y bien invincionadas armas que trae, -con muchos ojos cerrados por todas ellas. Y el mote que dice: A ojos -cerrados se han de mirar cuidados. - -Ya que todos fueron entrados, estando donde hablan de combatir, hecha -que fué la señal, vinieron con muy gran saña uno para el otro, el rey -Priamo, troyano, y el rey Agamenon, griego, y en haber rompido sus -picas pusieron mano á las espadas, que gran espanto ponian los golpes -que se daban, y el Duque mandó señalar al trompeta porque las damas -habian perdido la color de sus caras de la ferocidad dellos, y cesaron -de combatir. - -Luégo tras éstos vino al palenque el invincible Héctor, troyano, con -muy gran braveza contra el ferocísimo Achíles, griego, y diéronse tan -grandes encuentros de picas, que la tierra que pisaban temblaba; y -poniendo mano á sus espadas, salian tan grandes centellas de fuego -de los espantosos golpes que se daban, que las damas, de temor de -ser abrasadas, señalaron al Duque, y el trompeta señaló y cesaron de -combatir. - -Vino como un bravísimo toro agalochado al palenque el rey Menalao, -griego, marido de Helena, contra el muy fuerte Páris, troyano, que -lo esperó con más ferocidad que ira, por tenerle su mujer, que el -agraviador debe ser defendedor. Rompió Menalao las tres picas, que bien -mostró estar picado, y daba tan fuertes golpes, que Páris se desapiadó; -y viniendo á las espadas, hicieron tales cosas, que si el uno mostró -ser hermano de Héctor, el otro peleó como Achíles; pues la mayor parte -de las lumbres se mataron del aire que movian los grandes golpes que se -daban. Señaló el trompeta, y el combate dellos cesó. - -Vinieron dos tan furiosos al palenque, que bien mostró la honra no -tener respeto á parentesco, y era Trohilo, troyano, y Ajaz Telamon, -griego; diéronse tan grandes golpes de pica, que Gilot, de gran miedo, -se echó á los piés del Duque, y dixo: Señor, llansau diables de vostra -casa, que axó no son homes. Y el canónigo Ester se puso en las espaldas -de la señora doña Hierónima, y díxole: Señora, nos troba al cor sino -aun lo te l’amor; y viniendo á las espadas, tan grandes fueron los -golpes que se dieron, que Héctor dixo: No pelean como primos aunque son -primos hermanos; y el trompeta señaló y dejaron de combatir. - -Los postreros fueron Enéas, troyano, y Diómedes, griego, que del golpe -de la primera pica dió con la rodilla en el suelo, y á la segunda que -rompieron, Enéas perdió un paso de tierra, y á la tercera pensaron -caer. Pusieron mano á las espadas, y los golpes fueron tales, que de -temblar todo aquello, algunas gorras, que damas traian en las cabezas, -cayeron. El Duque mandó señalar al trompeta y dejaron de combatir uno -á uno, y arremetieron cinco á cinco, unos contra otros al palenque, y -de la gran furia dieron con él en tierra, que temblando estaban las -hojas de los árboles. El grande aire que levantaron del combatir, la -mayor parte de las lumbres mataron; las damas se pusieron detras sus -caballeros; el Real pensaron que cayera del terremoto que sintieron, -que paresce que el mundo se hundia de la cruel batalla y grandes -golpes que se daban, que jamas sintieron el trompeta que señalaba que -cesasen; y estando en esto se pararon como encantados, porque entró -Apolo tañendo con su cítara, que compuso para representar á la dulce -armonía que los siete cielos de las planetas hacen. Este fué un gran -sabio de Grecia, y el primero que halló el arte de la medicina; tuvo -un hijo que se decia Astrolapio, que amplió mucho esta ciencia; murió -herido de rayo celestial, y la gente bárbara quemó todos sus libros, -y de allí adelante no quisieron más medicinarse, creyendo que Dios le -habia muerto porque daba veneno mezclado con la medicina, y por esto -no la usaron por tiempo de cien años, hasta que Athanases, rey de -Persia, que fué docto en ella, la resucitó. Este Apolo fué aplicado al -cuarto planeta, qu’es el sol, despues de muerto Entró en esta fiesta -con la ninfa nombrada Syringa, que tan dulcemente cantaba, como él -con la cítara tañia. Fué de tan gran suavidad esta música por lo que -representaba y los efectos que hace, que hizo cesar la gran batalla de -los troyanos y griegos. Representaron á Syringa y Apolo muy al natural -dos grandes músicos, que cantaron los romances que oiréis, y el primero -es del rey Priamo de Troya, que es este presente - - -ROMANCE. - - ¡Oh buen Priamo troyano, - Rey de los fuertes troyanos, - Héctor muestra y sus hermanos, - Tales hijos de tal padre. - Tu mujer, y d’ellos madre, - Se volvió perra ladrando, - La noche que vió quemando - Troya con todo tu estado. - Cuando te vió degollado - De manos de Pirro el griego, - Que bien era griego fuego, - Pues con agua más ardia. - Lágrimas todo lo vía - De tus hijas y troyanas, - ¡Oh entrañas inhumanas - De Pirro, perro cruel! - Llevarate en Grecia con él - Para más honrado ser, - Que no triunfa el vencer, - Vencido de crueldad. - Reinó tu prosperidad - Cincuenta dos años vida, - Hasta ser Troya perdida - Con tu corona real. - De dolor que das señal, - Que no hay persona alguna, - Que no llore tu fortuna, - Y á tu Héctor sin igual. - -Del gran Héctor, troyano, es este otro - - -ROMANCE. - - Héctor, príncipe troyano, - ¿Quién terná sabiduría, - Que no falten las palabras - Cantando tu valentía? - La mujer del griego Ulixes - A su marido escribia - Que por Grecia el nombre de Héctor - Muy gran espanto ponia. - Y ella, cuando le nombraban, - Su rostro el color perdia, - Temiendo que su marido - A sus manos moriria. - Fué de griegos tan temido, - Que nadi se le atrevia - A esperalle uno á uno, - Sino con gran compañía. - Los griegos por temor dél - Dejáran su guerrería, - Sino que Eritrea dixo - Que Troya se perderia. - El más fuerte de los griegos - A la fin desflaquecia, - Que tu muy gran fortaleza - A todos siempre vencia. - Llegó el dia de tu muerte, - Que fortuna lo queria, - Achíles y la traicion - Se juntaron aquel dia. - No te vino cara á cara - Porque mucho la temia, - Que si por traicion no fuera - Nadi matar te podia. - -De Páris Alexandre, troyano, es este otro - - -ROMANCE. - - Páris Alexandre hermoso, - Hijo del buen rey de Troya, - Caro te costó la joya - De los griegos que llevastes. - Al rey Menalao robastes - Su linda mujer Helena, - Cual la culpa tal la pena - A tu Troya le fué dada. - A traicion le fué robada - Á Menalao su mujer, - Y á traicion se vió perder - Troya y su gran Illion. - Tú mataste con razon - Achíles que lo mereció, - Que si á traicion Héctor mató, - Con lo mismo te vengaste. - A la fin tambien pagaste, - Siguiendo tu mala suerte, - Que Pirro te dió la muerte, - Hijo de quien tú mataste. - -Del fuerte Trohilo, troyano, es este otro - - -ROMANCE. - - Trohilo, fuerte troyano, - Si fortuna lo quisiera, - Héctor nunca muerto fuera, - Pues en tí vivo se vía. - Tu muy grande valentía - A los griegos espantaba, - Que cualquier griego pensaba - No volver más á su tierra. - Tú dieras fin á la guerra - Cuando vino el Amazona - Á socorrer en persona - Á tu Héctor, que halló muerto. - Puso gran fuego en el puerto - Y quemó la griega armada, - Porque estaba confiada - Vencer con tu corazon. - Todos dirán con razon - Achíles no te mató, - Sino aquel que te crió, - Que secretos de Dios son. - -Del valeroso troyano Enéas es este otro - - -ROMANCE. - - La noche que Troya ardia - Partióse Enéas troyano, - Navegando por las mares, - Á Cartago es allegado, - Ciudad de la reina Dido, - Do fué bien aposentado, - Él y todos sus troyanos - Por su puerto s’han entrado. - En llegar delante d’ella, - A sus piés s’ha arrodillado; - Apiádate, señora, - D’este Enéas desdichado. - Esta Reina piadosa - Dixo: Bien seas llegado; - Cuéntame, troyano Enéas, - De Troya lo que ha pasado. - Reina Dido, pues que mandas - Renovar dolor llorado, - Yo te contaré llorando - Troya cómo ha quedado. - Diez años tuvieron griegos - Guerra sobre nuestro estado, - Y á la fin de los diez años - Su real fué levantado; - Fingiendo volverse á Grecia, - En sus naves s’han entrado, - Dejaron un hombre en tierra, - Que Sinon era nombrado. - Dixo que en la griega armada - Ya se habian embarcado, - Yo huí la noche ántes - Y escondíme en este prado, - Porque me cupo la suerte - Que fuese sacrificado, - Por placar al dios Neptuno - Y el mar no estuviese irado. - Dejaron este caballo - De manera bien labrado, - Por el Paladion de Pallas - Que de Troya os han hurtado. - Creimos Sinon el griego, - De sus griegos consejado, - Para darnos á entender - Todo lo por él contado. - Yo les dixe que quemasen - El caballo, que era engaño, - Por su mal no me creyeron - Y á la ciudad fué llevado. - Haciendo fiestas de Baco, - Los troyanos se han turbado, - Y quedáronse durmiendo, - Que el placer es descuidado. - Y pasada media noche, - Salieron los del caballo; - Los griegos desembarcaron, - Y por Troya s’han entrado. - Dieron fuego á toda Troya, - Nuestro Rey fué degollado, - Y delante dél sus hijos, - Sólo yo soy acampado. - Entre tanto fuego y sangre, - De Héctor fuí aconsejado, - Que volvió del otro mundo, - De los dioses enviado. - Díxome, véte, Enéas, - A buscar nuevo reinado; - Lleva los dioses de Troya, - Que por esto te han guardado. - Lleva tu padre y tu hijo, - Y entra en mar aconsolado, - Que los dioses te dirán - Que serás bien fortunado. - Que si el cielo no quisiera - Derribar á nuestro estado, - A traicion no me matára - Achíles falsificado, - Por la muerte de Patroclo, - Su amigo muy amado, - Que maté delante Troya - Con las armas d’él armado. - Pensando que fuese Achíles, - Derribéle del caballo, - Y cortéle la cabeza - Y enviéle muy honrado. - Lo que yo no fuí de griegos, - Que muerto fuí deshonrado, - Fuera los muros de Troya - Siete veces arrastrado. - Abracémonos, Enéas, - En lugar tan desdichado, - Donde yo perdí mi reino, - Y tú te vas desterrado. - -Del rey Agamenon, griego, capitan de todos los griegos, es este otro - - -ROMANCE. - - El griego Rey de Micena, - Agamenon, puso mano, - Para vengar su hermano - De quien le robó su Helena. - Como alma que va en pena - Por la Grecia discurriendo, - Arma, arma, va diciendo, - Venguémonos de troyanos. - Todos con armas en manos, - Mil naves juntado han; - Haciéndole capitan, - De troyanos se vengaron. - A su Troya les quemaron, - No dexando rosa á vida; - Mas si Troya fué perdida, - Fué porque su Héctor murió. - Agamenon se volvió - Vencedor para su tierra, - Y halló en su casa guerra, - Pues que fué muerto de Egisto. - Nunca tal guerra s’ha visto, - Que los más d’ellos murieron; - Vencidos y quien vencieron, - Que mal fin en mal acaba. - -De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otro - - -ROMANCE. - - El rey de Lacedemonia, - Menalao, de sí salió, - Su real ropa rasgó - Y echó su corona en tierra. - Toda Grecia estaba en guerra - Por el robo de su Helena, - Lo que más le daba pena - Verse menospreciado. - Venir Páris tan osado - A su tierra á ser traidor, - De su padre embajador, - Para robar su mujer. - Juntóse muy gran poder - Por la tierra y por la mar, - Para Troya conquistar, - Y en diez años la tomaron. - Cien mil vidas les costaron, - Y muy más ántes que ménos, - Murieron tantos de buenos, - Que gran valor se perdió. - Si el rey Priamo murió, - Con sus hijos tan nombrados, - Muchos griegos señalados - Sobre Troya se quedaron. - Las manos de Héctor mataron - Tantos, que si él no muriera, - Menalao nunca se viera - Cobrar más su reina Helena. - -Del fuerte Ajaz Thelamon es este otro - - -ROMANCE. - - Aquel fuerte caballero - De sangre, griego y troyano, - Del gran Héctor primo hermano, - Ajaz Thelamon nombrado, - A Héctor tuvo espantado - Cuando los dos pelearon, - Y á la fin se abrazaron - Despues que se conoscieron. - Dos presentes se hicieron, - Héctor dél quiso tomar, - El Baltheo militar, - Y un cuchillo á él le dió. - Ajaz con él se mató - Por la ingratitud que hicieron - Los griegos, que no le dieron - Lo que mucho merescia. - Las armas de Achíles pedia, - Y á Ulíses fueron dadas, - Por sentencia juzgadas - Con pasion y ceguedad. - Danlas á la flojedad, - y al valor se las quitaron, - Que jueces que tal juzgaron - Dejan gran enemistad. - -Del fuerte Achíles, griego, es este otro - - -ROMANCE. - - Achíles el fuerte griego - Á Héctor ha amenazado, - Porque le mató á Patroclo, - Su amigo muy amado. - A buscarle fué por Troya, - Y en un templo le ha hallado, - Con la reina Helena hablando, - Que Páris habia robado. - En mirarse el uno al otro - Los dos se han demudado, - Achíles con grande enojo - D’esta suerte le ha hablado. - Ya no veo el hora, Héctor, - Las treguas hayan pasado, - Para mostrarte en el campo - Cuánto estoy de tí enojado. - Yo espero vengar la muerte - Que á Patroclo le has dado, - Malamente le mataste, - Tú serás dello pagado. - Héctor le dixo, Achíles, - Falsamente has hablado, - Que yo no maté á Patroclo - Como hombre acobardado. - Que jamas temí las armas, - Como tú lo has mostrado, - Cuando te halló Ulíses - Como mujer disfrazado. - Del rey Peleo, tu padre, - Y de tí fué ordenado, - Por no verte en esta guerra, - Que te habia amedrentado. - Mas si tú tanto deseas - Ver tu Patroclo vengado, - Combatámonos los dos - Mañana en campo aplazado. - Y será con un concierto - Por nuestros campos jurado, - Que si tú vences á mí, - Harémos vuestro mandado. - Y si yo te venzo á tí, - Todos esteis á mi grado. - Pláceme dixo Achíles, - Y su guante le ha dado. - Los griegos no lo quisieron, - Por haberse ya probado - Héctor más fuerte que Achíles, - Aunque no más esforzado. - -Del muy sabio y esforzado Diomedes, griego, es este otro - - -ROMANCE. - - Diomedes el buen griego, - Tan fuerte como avisado, - Muertos Achíles y Ajaz, - A los griegos ha emparado. - Él hizo venir á Pirro, - Hijo de Achíles, nombrado - Porque vengase la muerte - Que á su padre habian dado. - Diómedes le traia - En batallas á su lado, - Que con al les parescia - Achíles haber cobrado. - Esforzó al griego poder - Que estaba desanimado, - Que Diómedes tomó Troya, - De muy sabio y esforzado. - No volvió más á su casa, - Porque se vió mal casado, - De Troya se fué por mar, - Y en Pulla fué bien llegado. - Parte del reino de Dauno, - De fortuna le fué dado, - Cerca del monte Gargano - Ciudades ha edificado. - Los suyos edificaron - Nápoles por su mandado, - Y en la isla Diomedea - Otros suyos han poblado. - De su nombre la nombraron - Por ser nombre tan nombrado, - Donde está su cuerpo hoy dia, - Honradamente enterrado. - -En ser acabados los romances se fueron tras Apolo y la ninfa los del -torneo, y movióse una conversacion que turó hasta el dia, con mucha -diversidad de pláticas graves y jocosas. Y por excusar prolixidad, -donde veréis C. hablará caballero, y con la D. dama. Comenzó el Duque -y dixo: Platiquemos de condiciones, que son menester muchos pareceres -para dejarse bien entender, y pues yo he movido esta plática, haré -las preguntas para sacar respuestas de tales cortesanos, que no serán -menester réplicas. Díganme, pues, ¿de qué viene una condicion que no se -deja acabar de entender? - -_C._ Señor, yo diria que de sabio ó de loco le viene á quien tal -condicion tiene, que muy gran locura es no dejarse entender para -bien hacer; y gran saber es no descubrir la intincion que sea para -perdicion, como se sigue entre enemigos, que saben proveer contra quien -se deja comprender; no lo digo por las mujeres, aunque algunas dellas -tienen esta condicion, que en habelle entendido se rien de su marido; y -éstas son las que no quieren bien á sí ni á otri, y no sé de qué viene, -querríalo saber para aprender. - -_D._ A las que sabes mueras, aunque no tengo que responder por mí, sino -por vos, que modorra me paresce que teneis en esto que hablado habeis. - -_C._ Señora, no es modorra, sino modo razonable, que bien es que no -sepa la mujer, si no es leal su marido, que encubrir esto es de sabido. - -_D._ A otro perro con ese hueso. - -_C._ Por mi mujer lo debe decir, que perra y perro es en roer, que nada -le puedo esconder, que más sabe que el diablo, pues entiende lo que -callo y cuanto hablo. - -_D._ Diable so pera entendreu, perque us llanci la diablesa pintada, -quem portas á casa plena de afeyts. - -_C._ Señora doña Hierónima: Non in die festo. - -_D._ Don Luis Milá, feu del resto, que com aguant lom adobau, que no -put á mal marit, quant los dos vos coblejau. - -_C._ Señora mujer, el latin que don Luis Milan os ha dicho, se nombra -adoba lenguas; una tiene adobada de ternera, ¡ojalá la vuestra fuera! - -_D._ Si tan malos fuesen los lenguados como son los deslenguados, no -los nombrarian los franceses perdigones de mar. - -Dixo el Duque: Buenas lanzas se han corrido, que bocas bien enfrenadas -no hacen embarreradas, y volvamos la hoja. Decíme de que viene la muy -mala condicion de celosos. - -_C._ Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos, -que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios; -los locos son alborotadores, como los de Gilot; los necios son -rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños, -como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes, -mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe -dar á sentir. - -Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto, -apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea -poco el fuego, descuido lo enciende todo. - -_D._ Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la -casa de locos. - -_C._ No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió -á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en -su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego, -que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis, -que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer. - -Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos -adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion -demasiadamente dulce. - -_D._ Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de -Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits, y esta -es bona mixtura pera conservar la honra deis casats. - -Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta -honres. - -Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com -vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador -orat. - -_D._ Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster, -que may entra en lo terrer mosen Ster. - -_C._ Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera, -que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar. - -Dixo Gilot: Be dieu señor Joan, que al enfornar se fan los pans -geperuts. - -Dixo el Duque: ¿Pues tan gran mar ha levantado el gasta honras del -canónigo Ster? sepamos qué cosa es honra, y dígalo mastre Zapater, que -lo sabrá mejor; y rogado de todos, dixo: Yo diria, no apartándome de -la ley de Dios, que la honra es el valor de cualquier persona, mas ha -de ser la que á Dios place, y no la que Lucifer quiere; y así es mucho -de notar que con sola su palabra, diciendo fiat, fueron hechas todas -las criaturas, y pudiendo con lo mismo echar á Lucifer del cielo, no -quiso su Majestad que fuese echado, sino resistiendo á modo de batalla -sus ministros los buenos ángeles, mostrando que justamente se puede -resistir y pelear por la verdadera honra, que es conservar justicia y -verdad, como ellos hicieron á voluntad de Dios, resistiendo y peleando -contra la injusticia y la mentira, que es el diablo; por donde nos -debemos mirar siempre en Cristo, nuestro señor inmaculado, espejo de -cristal, siguiendo aquellas letras que dicen en torno d’él: _Omnis vita -Christi actio nostra est_. Diciendo que toda la vida de Cristo debemos -imitar, peleando por la justa honra, conservando lo que Dios nos da; -y es de entender por su ley, como mandó á los judíos, que siempre -fueron vencedores peleando por la honra de Dios, y así no osó Alexandre -conquistarlos, porque le dixo un filósofo que si estaban en gracia de -su Dios, no lo emprendiese, que se perderia. Tambien es lícito pelear -por el natural rey con justa guerra, y por el bien comun, y asimismo -defendiendo cada uno su vivienda cuando con injusticia se la quieren -quitar, y ésta es la verdadera honra; la falsa es la que Lucifer ha -introducido en el mundo usando las armas contra caridad y justicia, -siguiendo la voluntad, y no la razon, en perjuicio del prójimo para -perdicion de quien tal hiciese. - -_C._ Señor Duque, yo hallo á mi cuenta, tratando de la honra, que -los más injuriados los unos lo son á culpa suya, y otros por falta -de buenos juzgadores. Los hombres, para vivir honradamente, debrian -guardarse mucho de todas las ocasiones por donde les puede venir -deshonra, y si no dan ocasion y se ven en ella, nunca debrian -satisfacer á las injurias con obras donde se puede con palabras, que -es falta de razon ó gran soberbia que las más veces hace perder. Otros -hay que son tenidos por deshonrados sin culpa, de quien no saben -juzgar de honras, que debrian, para ser buenos jueces, saber los casos -que obligan á satisfaccion, y hallarán que son muy pocos; y para muy -bien gobernarse, débese tomar consejo de quien tiene calidades para -darle bueno, y son éstas: Que sea experimentado y no apasionado, ni -interesado, ni sospechoso, y sabido en lo que aconseja, que los más -consejos están lisiados por falta de buenos consejeros, por quien se -siguen grandes deshonras y pérdidas; y en deshonra venida por mujeres, -no obliga sino aquella que por descuido ó consentimiento del deshonrado -le viene, como es descuidarse no proveyendo á las deshonras que seguir -se pueden, ó consintiendo á las que ven venir ó tienen en su casa; y si -á quien toca ha proveido en todo lo que debe, no puede tener deshonra -por la de otro quien por sí no la tiene. - -Dixo el Duque: Muy bien se ha tratado de la honra, y mal se trata -d’ella cuanto más va, y en cosa que tanto importa calzar se debrian -con este zapatero y armarse de tal caballero, pues se puede decir por -ellos: Quien las sabe las tañe, y no como algunos, que primero las -tañen que las saben. Decidme, pues, qué os parece de una condicion -descuidada. - -Respondió el bachiller Molina: Señor, á esa condicion la nombran cuerpo -de buen tiempo; yo puse por nombre á un nuestro caballero castellano -don Pedro Melacha, por ser tan descuidado y dulzacho, que más cuidado -tenía de hacer perros de caza que de sus hijos, que por haberlos mal -criado, todos murieron á mala muerte; y por la gran culpa que tuvo, un -dia le aparecieron como á galgos en una caza, y á bocados le mataron -diciendo que venian por él para llevarle al infierno, adonde los habia -hecho ir. Todas las repúblicas que están perdidas es por ser perdidos -sus caballeros, que debrian los padres d’ellos apartarlos de sí -en la primera edad para que se hiciesen hombres por casas de reyes -y señores; que la propria tierra ni la cara del padre nunca hacen -perfecto hombre al hijo; y así, porque no desasosegasen á su tierra -ni á los suyos, solian los romanos echar fuera de Roma á los mancebos -en la edad desasosegada de quince hasta veinte años, ó en la guerra, -ó para saber letras por casas ajenas, porque volviesen más hombres -para regir y conservar su tierra. Y si por necesidad algun romano -pedia á los senadores que le dejasen su hijo, habia de entrar fianza -por las innocencias d’él para pagar cualquier pena que le fuese dada -por justicia; y si no tenía posibilidad el padre, á costa del público -tesoro criaban á su hijo para que no se perdiese, y así quedaban -hombres bien mandados para saber mandar. Hay una costumbre mala, que -se nombra gasta criados, y es que los señores no debrian tomar criado -ni vasallo de otro, y si esto se usase, ninguno se despidiria si no -hallase quien los recogiese, y sería gran bien, pues no habria gasta -buenos, sino adoba malos. - -_D._ Nos pot dir per vos aquel cantar que diu: Que no puede ser, señor -bachiller, que no puede ser, puix noy falta algun don Pedro Melacha que -de fats á molts fan tornar orats, que tot home fa lo galan enfastijan, -y la mor es de natura que fa parer be la oradura com he llegit en uns -tercetes de don Luis Milá, que en los darrers versos diu: Ved amor en -qué nos trae, y haga parescer bien la locura. - -Don Luis Milan tomó una vihuela, qu’esta señora le dió para que cantase -este diálogo de amores, que es razonamiento de un galan y una dama en -los presentes - - -TERCETOS. - - _G._ - - Cuando más miro más estoy mirando, - Si podré ver en vuestros lindos ojos - Lo que de vos, señora, voy buscando. - - _D._ - - Tú buscas, amador, muchos enojos, - Que yo no puedo dar sino tristeza; - Quien busca mal, coger quiere abrojos. - - _G._ - - No puede ser de vuestra gran belleza - Puedan coger sino gran alegría, - Que no puede mentir naturaleza. - - _D._ - - Mentir suelen señales cadal dia, - Que muchas veces corre gran fortuna - Quien de la mar bonanza se confia. - - _G._ - - Bien sé que no hallarán firmeza alguna, - Por más que vuestra mar muestre bonanza, - Que no tiene mujer amor ninguna. - No tengo yo, señora, confianza - Que s’ha de ver en puerto mi navío, - Qu’el aire me es contrario de esperanza. - Si veis alguna vez que yo me rio, - Doyme á entender que no soy desdichado, - Pues me tienen por vuestro más que mio. - Con mal me tengo por muy bien pagado, - Yo me pagué de lo que me enamora, - Verme de tal señora enamorado. - Un loco fué d’amor de su señora, - Gracioso, que la amor muda natura, - Que á velle iban muchos de hora en hora. - Por ver y oir locuras de cordura, - Decia, ved amor en qué nos trae, - Que haga parescer bien la locura. - - _Fin._ - -Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho, -y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en -festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de -los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura -se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar? - -_C._ Al que se desmesura hacelle poca mesura, y esto se ha de entender -por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por -tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en -mal parar. - -Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que -agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán -adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable? - -Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es -mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien -con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no -puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es -peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro -cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta: _Crescit -amor numi quantum ipsa pecunia crescit_. Él no tiene el amor que á -todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar -aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana -cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que -en la piscina se vió la llaga y medicina. - -Dixo el Duque: Lo que se pierde, de mastre Zapater no se cobrará por -ningun bachiller, aunque fuese Molina. - -Respondió mastre Zapater: - - Nunca vi mejor Molina, - Que tan bueno es su salvado, - Que se salva por harina. - -Dixo el Bachiller: - - Vos y Juvenal - Con el bien decis del mal. - -El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de -una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado -para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina: -pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por -salvado. - -Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se -honró dél con sus mañas: _Et romani suum Anibalem habent_. Esto se -puede decir por vuestra excelencia d’esta manera: _Et Valentini suum -Juvenalem habent_. - -_D._ Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos -que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que -estant parlant. - -_C._ Mujer, _quid mihi aut tibi_? Eso que decis de mí debeis vos hacer -aquí, que roeis de rabiosa toda cosa. - -_D._ Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar, -qu’es lo vostre familiar. - -Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que -vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es -de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es -muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener -siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez -de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese -mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de -residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la -pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso -en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier -trabajo para redimirnos. - -Dixo el Duque: No he oido mejor licion para bien gobernarse los -príncipes, que si esto se hiciese como debe, muchos se salvarian que se -pierden: decíme, ¿qué os parece de la condicion parlera? - -Dixo don Luis Milan: Señor, la condicion parlera se dice ventera, por -ser llena de viento, que la verbosidad es enemiga del buen hablar, y -para ser uno bien hablado, si á vuestra excelencia le paresce, debe -tener estas partes: Estar siempre en su pensamiento para pensar ántes -que hable si es bueno ó malo lo que quiere hablar, que despues de mal -hablado, si se ha de remediar, se verá ser remendado, y para guardarse -de errar, sólo en lo que sabe debe hablar, sopena de ser tenido por -nescio ó loco ó atrevido. - -Tambien debe considerar cada uno para lo que es bueno en la -conversacion, porque hay unos que son buenos sólo para recitar, y quien -no fuese para más, recite lo que habrá oido ó visto ó leido, por no ser -tenido en ménos si habla más de lo debido. Otros hay que saben inventar -razones, y quien tal gracia tuviere no lo deben atajar, pues desobliga -á quien lo oyera de hablar. En ningun tiempo ni lugar deben estorbar -á la persona que habla si es para dejarle hablar, que es una licencia -que descubre muy licenciado á quien se la toma, que la mala crianza es -gasta buenos, y la buena adoba malos. Dícese una razon de don Hernando -de Abajos, marqués de Pescara, que fué tan excelente cortesano como -guerrero, pues tanto venció con avisadas palabras como por armas. Fué -tenido por tan sabio y valeroso, que con su fama venció el gran Antonio -de Leiva al rey de Francia una jornada que los franceses le tenian -banderas dentro Pavía, y valióse con una estafeta que hizo entrar -corriendo por Pavía diciendo: Victoria, victoria, que el Marqués de -Pescara ha vencido á Lanzon, y viene en vuestro socorro; que puso tanto -temor en los enemigos como esfuerzo en los españoles, pues vencieron -á los franceses. Solia decir este invencible capitan cortesano que la -obligacion de hablar es una pesada carga, y cuando alguno hablando bien -desobligaba de hablar, no sólo debrian callar y escucharle, mas hacerle -gracias, como hizo un portugués á un castellano competidor suyo, que -no le daba lugar que hablase delante la dama que servian, y dixo: -Portugués, ¿por qué no hablais? y él le respondió: Castelau, heu vos -faço gracias que falais por los dos, e vos agradesceime que amo por mí -e por vos. - -_D._ Mejor estoy con el portugués, que el callado amor muy mejor es. - -_C._ Y si algo quieren demandar, ¿han de callar? - -_D._ A quien pide lo qu’es malo, dalle del palo. - -_C._ Y si meresce del pan, ¿qué le darán? - -_D._ Si ha de ser para casar, d’este pan le pueden dar. - -_C._ ¿Y si no es casamentero? - -_D._ Ame, sirva y sospire, que un amor muy verdadero, un no, suele -volver sí, que diciéndoles de no, á muchos casados ví que la ventura -los casó. - -_C._ Señora, nombrarse debria doña Esperanza, pues que la da. - -_D._ Y vos don desesperado, de mal hablado. - -_C._ ¿De no dar nada estais enojada? - -_D._ Jugador de pasa pasa debeis ser. - -_C._ Eso mismo soy, señora, pues me decis pasa pasa en mal hora. - -_D._ A Dalmau me semejais, que figura por punto mostrais. - -_C._ Mas ántes he mostrado el punto, pues en tal punto he venido, que -la tengo retratada en mi posada. - -_D._ ¿Quién os ha dado licencia de retratarme? - -_C._ El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran -hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea -aposentada. - -_D._ Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais. - -_C._ Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais. - -_D._ Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado. - -_C._ Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor. - -_D._ Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por -no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen -disimular vale más que mal hablar. - -Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es -desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad, -y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en -su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de -lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede -bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se -convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues -sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni -escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso -alocado como descansa un hablador avisado. - -_D._ Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son. - -_C._ Serán de mi competidor, que viejo muestra ser su amor. - -_D._ Guardad que no sean vuestros, que á ropavejeros han apodado -vuestros amores, que de viejos amadores tomais cuentos, pues de largos -paran siempre en descontentos. - -Dixo el bachiller Molina: Señor Duque, á jaraves apodo á los malos -amores, que mueven malos humores, si se dicen fuera tiempo y lugar que -á veces suelen matar de frialdad, purgallos luégo es sanidad, y la -purga debria ser despedilles con este cantar: - - No me sirvais, caballeros, - Ios con Dios, - Que purgada estoy por vos. - -_C._ Señor Bachiller, á vos habemos menester; sarnoso sois en amores, -que rascando sacais sangre con humores. Mejor sería que preicásedes las -leyes que se han hecho en la Salacorte para que no se pierda el amor, -que no haceros purgador con tales purgas y jaraves, que sea despedido -el amador de su amada. Guardaos de aquel refran que dice: El que hace -cudolete le meresce en su posada. - -Dixo el Duque: Don Luis Milan, ¿en qué punto teneis el Cortesano que -las damas os mandaron hacer? - -_C._ Señor, ya está hecho y heme visto en una gran batalla por -defendelle de quien vuestra excelencia oirá: La noche pasada, ántes -del dia, salí al campo para ver en el curso de las estrellas si ternía -contrarios mi libro, y buscando mi estrella, que es el planeta Març, vi -que muchos cometas estaban encarados contra él con unas colas de fuego, -y él echaba tan gran resplandor que en un cuarto de hora desaparecieron -sus contrarios por tener dominio sobre las batallas. Este curso -señalaba que los cometas eran invidiosos, que siempre señalan mal, y -si no se ha de seguir en la persona que ha nascido debaxo el planeta -Març, él se oposa delante d’ellos y queda vencedor. Este planeta, -por ser mi estrella, señaló ser mi libro, que será vencedor de sus -envidiosos, pues señala el cielo quien bien ó mal terná en el suelo. Y -trasportado todo en este curso, vine á parar en unos campos solitarios -al pié de un monte tan alto que parescia que llegaba al cielo, arbolado -de maravillosos y odoríferos árboles, donde vi una hermosa ninfa -extrañamente vestida, con una ropa de color de cielo, y por guarnicion -al entorno traia el arco Iri con unas letras de oro por toda ella -que decian: El arco Iri y la verdad salen por seguridad. Admirado de -ver tan extraña belleza, la saludé y dixe: Señora, pues fuí venturoso -para veros, séalo para conoceros, que ya lo querria, pues asegurais -de tristura, como hace el arco Iri, que asegura. Respondióme: Yo soy -hija de la Razon, la ninfa de la verdad, y somos del alto Dios, á quien -servimos las dos; sígueme, que para tu bien he venido. Tomóme de la -mano y subimos á lo más alto de este monte, donde vi una muy hermosa -plaza con una cerca torreada de extraña y muy fuerte fina piedra, -grabadas unas letras por ella, que decian: _In ratione fortitudo, in -fortitudine ratio_. - -En medio d’esta plaza estaba una casa-fuerza real, toda labrada de la -misma piedra de la cerca. Las cubiertas eran de oro de martillo, y los -suelos de plata, labrado todo de maravillosos esmaltes y figuras de -notables varones que en este mundo tuvieron gran verdad y fe. Tenian -debaxo sus piés muchos envidiosos en figura de perros, que son los -animales que más envidia tienen. El nombre d’esta maravillosa casa -estaba en la puerta del entrada intitulado con este letrero: _Domus -rationis, ubi residentiadatur_. - -La ninfa de la verdad me entró en una sala donde la Razon estaba sobre -un trono real, que por estar donde reinaba, tenía debajo sus piés á -la Voluntad, su enemiga, en figura de una cortesana mundanal, vestida -de tornasol, con este letrero en sus manos, que decia: _Sine ratione -voluntas sub pedibus ejus_. - -En vella me arrodillé á sus piés y pedíle la mano para que me la diese -de correction, si mi Cortesano la merescia en la residencia que tomar -me queria, que la Ninfa me dixo haberlo procurado contra envidia y su -pasion, porque en mí no se perdiese, si la tengo, la razon. Y esta -Reina que la representaba me dixo estas palabras: Yo te hice venir para -tomarte la residencia que te conviene dar, porque no te la tome quien -no la puede tomar, que de razon sólo juzga la Razon. Mucho holgaré que -me digas la intincion y obra de tu Cortesano, pues sé la de los que -te van á la mano, que son el Invidioso y el Ignorante y el Loco, que -ya entran á contradecirte, que es el oficio d’ellos; ten paciencia y -reposo, que mejor es envidiado que envidioso. El primero que entró fué -el Invidioso en figura de un viejo muy arrugado, de color de alacran, -mirando de cola de ojo como á traidor, con una ropa toda de lenguas -de fuego, y unas letras al entorno por guarnicion, que decian: _Ponam -solium meum super astra c[oe]li, et similis ero altissimo_. - -Luégo despues entró el Ignorante en figura de un sordo que no gusta de -lo que no siente, con una ropa de muy grosero paño, y un mote en un -sombrero, que decia: _Nescio vos_. - -El postrero que entró fué el Loco en figura de un hombre desnudo -desvergonzado, con un letrero en sus manos, diciendo: _Quod habeo vobis -do_. - -Mandóme la Razon que yo hablase primero, y dixe: Envidioso, dime, ¿qué -ha de tener un libro para ser cual debe? Respondióme: Ser bueno. Yo le -dixe: Más pensé que ser malo; tanto se dixeran el Nescio y el Loco, tus -hermanos. Respondieron: ¿De qué te maravillas? ¿de haberte dicho la -verdad nuestro hermano? y levantaron una gran risa, que bien parescia -de quién era; y díxeles: Y’os respondo con lo que dixo un filósofo á -un amigo suyo, que le decia que entrasen en una casa; respondióle el -filósofo: Yo no entro en casa que se sienten las risas del cabo de la -calle. Y volviendo á tí las razones, Envidioso, sabrás que para bien -juzgar ha de saber el que juzga las partes que debe tener lo juzgado -para ser bueno, y si tú las supieras, respondieras á mi pregunta, que -cuatro cosas habia menester un libro para ser bueno. La primera que ha -de tener, ser útil, porque todo lo que hay en el libro pueda aprovechar -para lo que es hecho, como hallarán en este tu envidiado, que tiene -muchas sentencias de filosofía y muchas jocosidades y cuentos para -aprobacion de razones; tiene estilos para saber hablar y escribir á -modo de córte, á quien yo he querido tanto imitar, que por la brevedad -de palabras y la verbosidad que no tiene, será menester leerle á -espacio y con atencion para mejor gustar lo que no se gusta sin pensar. - -La segunda que debe tener, ser delectable, prosiguiendo de bien en -mejor todo lo que tratáre, porque no enfade y ponga gana de leerle -muchas veces, para que mejor quede lo bueno d’él en la memoria del -lector; y por esto he tratado con diversos lenguajes que á tí, -Envidioso, te han hecho deslenguado, no mirando que muchos autores -extranjeros lo han hecho, que no dices mal sino por decille de tu -natural. - -La tercera que ha de tener, ser inventivo, para que no sea aborrescido -por ladron si le hallan con el hurto en las manos, porque las tuyas no -le azoten como á verdugo, que por el mal uso no tiene piedad, y ésta -es gran desvergüenza del que hace con obras ajenas libro suyo; que por -huir de tus envidiosos azotes me guardé de ser ladron de la primera -hasta la postrera letra d’este libro, qu’está libre, si no de tu -envidia, que no le hallará la razon ni la verdad, fuera de la historia, -que no es hurto, para que tú le puedas ahorcar. - -La cuarta que ha de tener es arte, servando las partes de la retórica: -tratar cada cosa en su lugar, principio, medio y fin, con sus -preparaciones y colores retóricos para autorizar lo que propone y -acaba, poniendo gran fuerza en las palabras atractivas para traer los -ánimos á lo que el autor quiere. Esto es lo que ha de tener un buen -libro y un buen orador en el hablar y escribir, que si tú la tuvieses, -no ternias de qué tener envidia, que el envidioso muéstrase defectuoso, -y á su envidiado hace más aventajado. - -La intincion mia en este Cortesano ha sido representar todo lo que en -córtes de príncipes se trata: diversidad de lenguas, por las diversas -naciones que suele tener; uso de todos los estilos, usando del altiloco -en las cosas altas, que son consejos y pareceres para gobernar nuestra -vida y estados; sirviéndome del mediocre para las conversaciones -jocosas de graves cortesanos, exercitando el ínfimo para las pláticas -risueñas de donosos y truhanes, que por secretos y públicos lugares de -señores, alivian de las pesadumbres de los negocios y gravedades. Yo -pido de merced á quien leyere este libro, que mire la intincion de cada -cosa para lo que fué hecha, que no hay bajedad mal dicha si está como -debe, ó para alegrar y divertir d’aquello que turando mucho enfada, -ó para hacer preparaciones, que de las burlas se saquen provechosas -véras; y si no saben juzgar, pidan lo que ignoran á quien lo entiende, -porque les pueda aprovechar para no dexar de leer y más saber. - -Mandó la Razon al Envidioso que hablase, y él queria y no sabía, que -contra razon no podia ni acertaba, que era señal que hablaba contra -verdad; _quia fortior est veritas_. Y visto la Razon el efecto que hace -la Verdad, que turba los sentidos á sus contrarios delante d’ella, -hizo parte por sí misma para que la Razon juzgase quién la tenía, que -tratando della, la Verdad está agraviada si van contra la Razon, que -madre y hija entrambas son. Y el juicio que la Razon hizo, fué avisar á -todos que aprovechasen con estos presentes versos: - - -CARMINA CONSONANTIA DUODECIM SYLLABARUM, IN OCTAVA RIMA. - - _Si de longe vides et profundus eris, - Respice per librum eius horizontem - Utilem suavem, gustabis hunc fontem - Si liber in libro, teipsum videris; - Synon si non eris, agam tibi gratias, - Ulysses ne fias, in forma fallace; - Crede mihi, lector, audi, vide et tace; - Quod tibi non velis alteri non facias._ - - Fué impresa la presente obra en la insigne - ciudad de Valencia, en casa de Joan - de Arcos, corregida á voluntad - y contentamiento del autor. - - Año MDLXI. - - Vt. Blasius Navarro. - -[Illustration] - - - - -Libro de motes de damas y caualleros: Intitulado el juego de mádar. Lo -puesto por don Luys Milan. Dirigido a las damas. - -[Illustration] - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - - -PRÓLOGO. - - -_Señoras damas: resplandeciente virtud: estrellas relumbrantes: -glorias de los caballeros: espejo de gala: celestial hermosura: -exemplo de crianza: graciosa conversacion: leyes y mando en la tierra -para dar vida y muerte y fama de inmortal memoria. ¿Quién será tan -ignorante que no conozca todo lo sobredicho ser poca alabanza, para -tanto merecimiento? No hay ninguno que ignore que con mucha razon os -podemos decir señoras damas, pues sois tan señoras que no hay poder -humano que sea poder delante el vuestro. Si no, dígame alguno ¿qué -poder humano hay en esta vida que pueda hacer una tan gran cosa como -las damas hacen, en mudar un hombre y hacelle todo otro de lo que es? -ninguno en este mundo podrá hacer de un cobarde valiente y ni de un -avaro liberal, sino estas tan poderosas señoras, que mudan condicion, -sér y vida al hombre que por ellas es hombre. Tambien con mucha razon -os podemos decir resplandeciente virtud, pues siendo la mesma virtud -resplandeceis tanto en virtudes, que cegais á todos los ojos que con -vicio os miran, como el rayo del sol á la vista humana, y dais tan -clara y fuerte vista á los ojos que con virtud os miran, como tiene -el águila mirando el rayo del sol. Tambien con mucha razon os podemos -decir estrellas relumbrantes, pues pareciendo por la tierra entre -la vulgar gente, relumbrais como las estrellas del cielo entre las -tinieblas de la noche. Tambien con mucha razon os podemos decir gloria -de los caballeros, pues todo lo que parece trabajo por servir las damas -es gloria; que si la gloria es descanso de trabajos, y contentamiento -de vista, y alegría de pensamientos, ¿qué otra cosa es el trabajo del -caballero, sirviendo su dama como caballero, sino descanso? ¿Y qué -mayor contentamiento en este mundo para la vista que ver una gentil -dama? ¿ni qué mayor alegría de pensamiento que veros servidor de quien -os hace tan señor? No parece el señor ser tan señor, ni el caballero -tan caballero, sino sirviendo las damas con tales servicios, que el -trabajo se convierta en descanso, y el mirar en contentamiento, y el -pensar en alegría. Tambien con mucha razon os podemos decir espejo -de gala, pues nunca se tiene el caballero ni es tenido por perfecto -galan, de muy bien adereszado de cuerpo y de alma, sino cuando las -damas dicen que lo es; pues si el caballero no es galan si las damas -no lo dicen, con mucha razon las podemos tener por la misma gala, -pues el buen parescer dellas es espejo de gala, donde nos habemos de -mirar para parescer bien. Tambien con mucha razon os podemos decir -celestial hermosura, pues ninguna hermosura paresce tanto ser venida -del cielo como la de las damas y señoras. Que aunque toda hermosura es -criada por el Criador de todos, en las damas se paresce más aquello -que dice_: Signatum est super nos lumen vultus tui, Domine. _Tambien -con mucha razon os podemos decir exemplo de crianza, pues la mayor -cortesía de los caballeros no es tanto como la menor cortesía de las -damas, porque en ellas no hay menor ni poco, sino mayor y mucho, pues -el gran merescimiento dellas todo lo meresce. Tambien con mucha razon -os podemos decir graciosa conversacion, pues sois la misma gracia, y -en tanta manera, que si un caballero habla una razon sábia, y una dama -dice una otra razon avisada, en más y por más graciosa será tenida la -de la dama que la del caballero, por la poca turbacion de ingenio que -siempre tienen y la mucha que nosotros delante dellas tenemos, y por -aquel gran privilegio que tienen por haberse dicho en la más alta -de todas_: Gracia plena. _Tambien con mucha razon os podemos decir -leyes y mando en la tierra para dar vida y muerte y fama de inmortal -memoria, pues ninguna ley humana hace tanto sentir que la vida parezca -muerte, y la muerte vida, sino la ley y mando de las damas, porque -si un caballero es desfavorecido ó desdeñado dellas, todo lo que es -vida le paresce muerte, pues sabe á muerte su vida, y todo lo que le -paresce muerte por amarlas y servirlas es vida, pues les da fama de -inmortal memoria. Considerando, pues, tan gran merecimiento y valor de -tan poderosas y excelentes señoras, ¿quién no trabajará en servirlas -y alabarlas sino el que ni es para uno ni para otro? Y por no ser yo -tenido por tal, ofrezco mi voluntad por obra, pues ninguna obra, por -grande que fuese, sería sino voluntad para servir tan grandes señoras, -y por esta razon este libro, intitulado el_ Juego de mandar, _es -pequeño, pues tambien lo sería aunque fuese grande. Recíbanlo como á -pequeño servicio y gran voluntad, y rescebido desta manera el libro -será grande, e yo el más dichoso servidor de damas._ - - -LA MANERA COMO SE HA DE JUGAR ESTE JUEGO DE MANDAR. - -Teniendo un caballero el libro entre sus manos cerrado, suplicará á -una dama que le abra, y abierto que le haya, hallarán una dama y un -caballero pintados cada uno con un mote delante sí. El de la dama será -para mandar el caballero, el cual ha de ser muy obediente, pues por la -obediencia que ha de tener en hacer lo que le mandará la dama, tiene -mote á su propósito en el libro; y el caballero que no será obediente -sea condenado por las damas en lo que les pareciere, y echado de -la sala. Despues otro caballero y otra dama harán lo mismo que los -primeros han hecho, y todos los otros despues, por su órden, hasta que -las damas manden cesar el juego. - -[Illustration] - - - - -[Illustration] - - - Alzad los ojos al cielo - Sospirando si podeis, - Que muy presto alcanzaréis - Tanto cuanto monta un pelo. - - * * * * * - - Pues quereis que yo lo diga, - Yo haré vuestro mandado, - Pero siento gran fatiga, - Que muriendo por mi amiga - No parezca enamorado. - - * * * * * - - Levantaos á bailar, - Que con tal disposicion - Bien podeis bailar sin són. - - No paresceria loco - En bailar sin són por vos - Si bailásemos los dos. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y decilde, si hay Merina, - Yo la mar, vos la marina. - - Merina, - Yo la mar d’amar muy dina, - Pues mi corazon ha echado, - Como hombre ahogado, - De la mar á la marina. - - * * * * * - - Levantaos y decid - Un requiebro á la dama - Que aquí ménos os ama. - - Ninguna tan mal me quiere, - Como vos m’habeis mostrado; - Pues á vos soy enviado, - Sufridme lo que os dijere. - - * * * * * - - Descalzaos los zapatos, - Y si os hieden vuestros piés, - Calzaros heis al reves. - - Yo bien me descalzaré, - Y por lo que me haceis, - Plega Dios que’n mí halleis - Zapato de vuestro pié. - - * * * * * - - Sospirad un gran sospiro - D’aquellos que vos soleis - Cuando ménos mal teneis. - - Con las burlas que decis, - Y el mal que me haceis, - Más sospiros sacaréis - De los que vos me pedis. - - * * * * * - - Buscando entre estas damas, - Decid, si Ursola hubiere, - Quien os vió, ¿como no muere? - - * * * * * - - No será tirar de loco, - Mas de cuerdo, - Si por vos el seso pierdo. - - * * * * * - - Limpiaos las narices - Que no diga algun donoso - Que sois sucio e mocoso. - - Tambien lloran mis narices - Lo que lloro con mis ojos, - Lágrimas de mis enojos. - - * * * * * - - Yo os ruego, pues tengo mando, - Que canteis, - Por ver si parescéreis - Como pareceis callando. - - Cantar mal y porfiar - Es muy malo, - Cuando más os dan del palo. - Que del pan del bien amar. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y si hay Jerónima, - Decilde cómo le va. - - Jerónima - Decirme ha, va como va, - Yo diré, no como debe, - Pues que sé qu’ella no bebe - Con el cáliz que me da. - - * * * * * - - Jugad á pasa Gonzalo - Vos y el que está cabo vos, - Y reirme de los dos. - - Si jugamos á pasar, - El Gonzalo quiero ser - Para daros más placer. - - * * * * * - - Limpiaos vuestros ojos - Y pestañas, - Que están llenos de lagañas. - - Secáronse por mi mal - Lágrimas de mis entrañas, - Y han quedado en las pestañas - Secas por una señal. - - * * * * * - - Id pidiendo con un guante - Para ver lo que os darán - Todas cuantas aquí están. - - Yo bien andaré pidiendo - Lo que mucho ha menester - Este pobre de placer. - - Buscando por estas damas, - Decilde, si hay Mencía, - Hermosura y alegría. - - Mencía, - Quien os hizo bien sabía - Que criaba en vos dos cosas, - Hermosura entre hermosas, - Y entre tristes alegría. - - * * * * * - - Yo os mando que toqueis palmas, - Pues yo sé que poco á poco - Vos las tocaréis de loco. - - Yo lo haré como mandais, - Que ya há mucho que las toco, - Que por vos he vuelto loco. - - * * * * * - - A la noche yo querria - Que canteis en la vihuela: - Nadie de mi mal se duela, - Pues que todo es alegría. - - A la noche cantaré, - Nadie de mi mal se duela, - Pues el mismo me consuela. - - * * * * * - - Arrancaos dos cabellos - De vuestras barbas muy presto - Sin hacer señal ni gesto. - - Hé aquí ya dos cabellos, - Mas si yo fuese de ellas, - A cabellos ó cabellas - Me querria ver con ellos. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y diréis, si hay Raphela: - Quien os ama siempre vela. - - Raphela, - Quien os ama siempre vela, - Que durmiendo está velando - Quien á vos está ensoñando. - - * * * * * - - Yo os mando que os asenteis - Al cabo d’aquella sala, - Que de léjos vuestra gala - Muy mejor la venderéis. - - ¿Qué aprovecha que yo esté - Léjos de poder hablaros, - Pues estoy para alcanzaros - Tan cerca como yo sé? - - * * * * * - - Un deseo me ha tomado - De veros cómo correis, - Si no os correis. - - Un otro deseo tengo - D’alcanzaros, por mi vida, - De corrida. - - * * * * * - - Yo os mando que me sirvais - Ciertos dias la semana, - Y si estoy de mala gana, - Que por do venis volvais. - - Si atras he de volver, - Cuando tal os hallaré, - Cierto está que caeré, - Pero no de bien querer. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y si Aldonza hay diréis: - Vos sabeis á qué sabeis. - - Aldonza sabe - Sólo ella á lo que sabe, - Que quien quiere gustar della, - Gustará sólo en vella - Lo que en ella nunca cabe. - - * * * * * - - Yo os mando que no hableis - Por espacio de un hora, - Porque no nos enojeis - A criada ni á señora. - - Yo haré vuestro mandado, - Mas á veces yo no mando, - Pues harto habla callando - Quien de vos es mal tratado. - - * * * * * - - No quiero que esteis sentado - Hasta tanto que os lo diga, - Por ver si ternéis fatiga - De haberos yo mandado. - - Vos holgais de verme en pié - Para más cansar mis piés; - Yo querria estar en tres - Por lo que me cansaré. - - * * * * * - - Iréis con ojos cerrados - A tocar á la pared - Y pedirme una merced. - - La merced que y’os pido - Pues cegado me habeis, - Que vos, señora, me guieis. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y decid á Isabel - Matadora no cruel. - - Isabel - Tiene el nombre de Abel - Y las obras de Caín, - Dos contrarios en un fin, - Matadora no cruel. - - * * * * * - - Levantaos á saltar, - Que saltando ganaréis - Algun baque que daréis. - - Si saltando yo pudiese - Dar un baque do querria, - Nunca me levantaria. - - * * * * * - - No lo hagais de mala gana, - Que n’os pienso hacer enojo; - Cerradnos una ventana - Y seréis de ella cerrojo. - - Tiro de tan cruel guerra - Busque á otro que escalabre, - Que á dó una se cierra - Otra ventana se abre. - - * * * * * - - Meteos á la ventana - Hasta que seais llamado - Ó saludado. - - Yo iré con condicion, - Que si no soy saludado - Sea yo de vos llamado. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y decilde, si hay Juana, - En la gala muy galana. - - Juana, - En la gala muy galana, - Y hermosa entre hermosas, - Y á quien matan estas cosas - Nunca sana. - - * * * * * - - Extendeos en el suelo, - Como hombre amortecido, - Y echad un gran gemido. - - Vos, señora, sois el suelo, - y yo soy el extendido - Enterrado en vuestro olvido. - - * * * * * - - Levantaos con dos otros, - Y los tres sin lision - Jugaréis al abejon - - L’abejon sabeis que dice, - Cuando él hace zun zon, - Que las damas falsas son. - - * * * * * - - Allegad á una dama - Y decilde en confision - Una muy buena razon. - - Véome con tanta pena - Y con tanta turbacion, - Que no estando en razon, - ¿Cómo la diré muy buena? - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y decilde á Leonor: - Quien os sirve es muy señor. - - Leonor, - Quien la sirve es muy señor, - Pero no della, - Que vencido queda en vella. - - * * * * * - - Mandad luchar á dos pajes, - Y si el vuestro es vencedor, - Vos lo seréis en amor. - - Nunca me veré perdido, - Ni mi paje perdedor, - Pues que yo soy en amor - Vencedor de bien vencido. - - * * * * * - - Quitaos de la cabeza - Vuestra gorra, porque creo - Que con ella estais más feo. - - Yo me quitaré la gorra, - Pero no de la cabeza, - Que en vos nunca se estropieza. - - * * * * * - - En el suelo arrodillado - Soplicad á una dama - Que os mande meter en fama - De muy frio enamorado. - - Agora, por Dios eterno, - Veo mi trabajo en vano, - Pues que siendo un verano - Me tienen por un invierno. - - * * * * * - - Buscando por estas damas, - Decilde, si hay Francisca, - Quien os ama bien s’arrisca. - - Francisca, - Quien os ama bien s’arrisca, - Que si muere por tal dama, - Siempre vivirá su fama. - - * * * * * - - Yo os mando que digais - De cuantas soy servidor, - Para daros por traidor. - - A traidoras ser traidor, - Pues no hay otro remedio - Que á traidor traidor y medio. - - * * * * * - - Por mostrar qué gesto haceis, - Reios sin alegría - Con una risada fria. - - Vuestro amor anda tan frio, - Que helando mi placer, - El reir frio ha de ser. - - * * * * * - - Yo os mando que digais - De las gracias que soleis, - Y que vos os las riais, - Que solo las reiréis. - - Yo haré lo acostumbrado - Vuestras gracias diciendo, - Y ellas me han tan maltratado, - Que no quedaré riendo. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y diréis á Margarita: - Vuestra gracia es infinita. - - Margarita, - Es su gracia infinita, - Tanto que los que la miran - La dessean y sospiran. - - * * * * * - - Jugaréis otro y vos - Con las manos á la esgrima, - Y el que quedará encima - Sea señor de los dos. - - Hartas veces he jugado - Con mis males á la esgrima, - Pero nunca fuí encima, - Pues no os he señoreado. - - * * * * * - - Y’os mando, si vos quereis, - Que digais una mentira - D’aquellas que vos soleis. - - Nunca mentí, por mi fe, - En deciros que soy vuestro, - Pues lo siento y lo muestro. - - * * * * * - - Bajad bajo á la entrada - Y subid con gran presencia, - Y haréis una reverencia - A la que n’os tiene en nada. - - Aunque no me tenga en nada - No me quiero maldecir, - Pues me veo ya subir - La escalera del entrada. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas - Si hubiere Chatalina, - Y decilde que es divina. - - Chatalina - En sus obras es divina, - Y humana cuando mira - Al galan que la sospira. - - * * * * * - - Id pidiendo con un guante, - Para ver lo que os darán - Todas cuantas aquí están. - - Yo bien andaré pidiendo - Lo que más ha menester - Este pobre de placer. - - * * * * * - - Haceos á la ventura, - Y decid á dos ó tres - Que os digan qué hora es. - - Las horas de gran contento, - Cuando las quieren contar - Más presto suelen pasar. - - * * * * * - - Abajad bajo á la puerta - Y pedid á dos ó tres - Cuanto tenemos del mes. - - Si ha de ser en mi favor, - Dende agora os lo muestro, - Si me asentais por vuestro - En libro de servidor. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas - Si hay Ángela alguna, - Y decilde, sola una. - - Ángela, - Ángel es, ángel será, - Y á quien ella es el bueno - Siempre está de gloria lleno. - - * * * * * - - Punchad vuestra mala lengua - Con un alfilé delgado, - Pues que sois tan mal hablado. - - Porque sienta mayor mengua - Ha causado mi pasion, - Qu’en hablar mi corazon - Lo borra todo la lengua. - - * * * * * - - Menazalda con el dedo - A quien vos sois servidor, - Por ver si hará de miedo - Lo que no hace d’amor. - - Pláceme, mas yo recelo - Qu’esta burla cueste cara, - Pues será escupir al cielo - Y volverme á la cara. - - * * * * * - - Volved los ojos en blanco, - Mostrando muy grande enojo, - Y diréos tan blanco el ojo. - - De haber sido tan franco - Y de verme tan cativo, - Volveré, pues que no vivo, - Mis tristes ojos en blanco. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas - Si hay alguna Esperanza, - Y diréis sin confianza. - - Esperanza, - En su nombre hay confianza - Y en sus obras no es tal, - Pues á mí me hacen mal. - - * * * * * - - Meté el dedo en vuestra boca - Y mordelde con gran saña, - Y será muy buena maña - Si engañais alguna loca. - - Ninguna veo tan loca - Que se deje ya engañar, - Sino mordiendo el lugar - Con que se gana la boca. - - * * * * * - - Preguntad á una dama - Si llegais á treinta años, - Que, segun vuestros engaños. - Mas nos muestra vuestra fama. - - Si engañando á quien engaña - Perdones s’han alcanzado, - ¿Cuántos habeis vos ganado? - - Echad fuera esos pajes, - Vayan fuera de la sala, - Pues pareceis maestresala. - - * * * * * - - Muy mejor pareceria, - De mayor nombre y fama, - Maestro en cama. - - * * * * * - - Buscad bien por estas damas - Si hallais alguna Ines, - Y decilde: una es. - - Ines, - En el mundo una es, - Sola Fénix en el mundo, - Sin igual ni sin segundo. - - * * * * * - - Pues que sois buen cazador, - Haced con un pañezuelo - Un señuelo. - - A quien yo haré señuelo - Me verná tarde ó temprano - A la mano. - - * * * * * - - Id delante una dama - Y decilde un donaire - De buen aire. - - Yo iré delante aquella - Que no sé sino mirarla - Y contemplarla. - - * * * * * - - Preguntad á una dama - Si sois para ser amado - O desamado. - - A quien yo preguntaré - Ya yo sé qué me dirá, - Segun os va. - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Diréis á Beatriz, - Tú mi sola emperatriz. - - Beatriz - Es mi sola emperatriz; - Y hame muerto con justicia, - Pues no mata con malicia. - - * * * * * - - Pues que sois un espantajo, - Espantad una doncella - Y n’os allegueis á ella. - - Si suelen morir d’amores, - Mejor soy para matar - Que no soy para espantar. - - * * * * * - - Preguntad á una dama, - Si mostrais en ser callado - Enamorado. - - Yo se lo preguntaré, - Y en mi gesto lo verá - Y creerá. - - * * * * * - - Mal os está vuestra gorra; - Ensayadla á uno ó dos - Si estará mejor que á vos. - - Gorra que tan bien criada - Siempre ha sido para vos, - ¿Por qué burlais de los dos? - - * * * * * - - Buscaréis por estas damas, - Y si Anna se hallará, - Decilde vos mi manná. - - Anna - Es como una manna - D’allá del cielo caida, - Muy sabrosa é bien sabida. - - * * * * * - - Soplicad á vuestra dama - Que por toda una semana - N’os mire de mala gana. - - Ya quisiese mi ventura - Que á mirarme se volviese, - Y fuese como quisiese. - - * * * * * - - Vuestra capa está bien hecha, - Y en mirarla he conocido - De la bolsa que ha salido, - En ser corta y tan estrecha. - - Ya yo sé lo que mandais - Que sea muy largo y hecho, - Que quien es corto y estrecho - Con razon lo motejais. - - * * * * * - - Estiraos esas calzas, - Que no diga algun donoso - Que son calzas de gotoso. - - Son tan viejos mis amores, - Que de viejos han rugado - Mis carrillos y calzado. - - * * * * * - - No es dese cuerpo esa capa, - Y pues no es de galan, - Ensayalda algun truhan. - - Pues quereis que me la quite, - Vístasela el más gracioso, - Y será vuestro donoso. - - * * * * * - - La dama qu’en su mote está, - Si la veis en esta sala, - Decilde con mucha gala: - Laudomia, Laudomia. - - Laudomia es - La que siempre fué despues, - Y ántes della - De su nombre la más bella. - - * * * * * - - Preguntad á una dama - Que de qué os ha venido - Estar tan descolorido. - - Desque perdí la esperanza, - Que es color del amador, - He perdido la color. - - * * * * * - - Preguntad á una dama - Cuándo, poco más ó ménos, - Seréis vos de los muy buenos. - - Muy bueno para bellaco - Soy yo siempre y seré - En lo que sé. - - * * * * * - - Si la veis en esta sala, - Decilde á Violante: - Ya soy vuestro diamante. - - Violante, - Yo soy vuestro diamante - Falso, pues que ser no puedo - Anillo de vuestro dedo. - - * * * * * - - Sabed de cuantas aquí están, - O de quien querréis pedillo, - Si destar flaco, amarillo, - Sois salido tan galan. - - Donde sobra tanto afan, - Con razon puedo decillo, - Que yo soy el amarillo, - Y lo flaco es el galan. - - * * * * * - - Si hallais en esta sala - A María, - Decilde: yo os amaria. - - María, - Con razon os amaria - Como hombre, - Si no por vuestro gran nombre. - - * * * * * - - Vuestro amor viejo y rugado - Bien será que lo mudeis, - Porque ya n’os pareceis, - Que andais muy corcovado. - - Ponerme quiero una muda - Y mudar nuevo amor - Para parescer mejor, - Que quien muda Dios le ayuda. - - * * * * * - - Saquen algo de comer, - Que ver quiero si maxcais - De la suerte que hablais. - - El que no puede tragar - Ningun bien en sus pasiones, - Maxca siempre las razones. - - * * * * * - - A la muy linda Felipa - Decilde muy sospirando: - Con vos tiene amor gran mando. - - Felipa, - A vos sólo se aplica - Este mote tan señor: - Toda cosa vence amor. - - * * * * * - - Quitaos la capa y sayo, - Y verémos si el jubon - Es mejor que no el sayon. - - Lo encubierto es lo mejor, - Que lo que se puede ver - No da tanto de placer. - - * * * * * - - Enviadle un recaudo - A quien mal recaudo os da, - Por ver qué responderá. - - Ella me responderá - Lo que siempre suele hacer, - El callar por responder. - - * * * * * - - Id delante una dama - Con mesura - Y decilde la ventura. - - Yo le diré la ventura, - Que bien la sé por su mano, - Pues me convirtió en gitano - Lo cruel de su hermosura. - - * * * * * - - Si la veis en esta sala, - Diréis á la linda Elena, - Vos la gloria, yo la pena. - - E lena, - Vos la gloria, yo la pena, - Pues no soy por mi tristura - Vuestro Páris en ventura. - - * * * * * - - Preguntad á una dama, - Si teneis de gracioso - Tan poco como de hermoso. - - No soy cierto gracioso, - Pero doy gracias á Dios - Que si no soy para vos, - Para otra soy hermoso. - - * * * * * - - Decilde que os adevine - Una dama - Qué soñastes en la cama. - - Mucho más quiero creer - Lo que ella pensará - Que lo que adevinará. - - * * * * * - - Si Hipólita veréis, - Decilde de vuestra parte: - Hermosura y muy gran arte. - - Hipólita, - Quien la vee bien verá - Que es hermosa y de gran arte, - Pues en todo tiene parte. - - * * * * * - - Pues siempre mirais al cielo, - Pareciendo un estrellero, - Salid á ver el lucero. - - No soy muy mal estrellero, - Pues que voy mirando aquella - Que de damas es estrella - Y de galanes lucero. - - * * * * * - - Pintad luégo en la pared, - Con un carbon, - Quién os tiene el corazon. - - La pared es mi afficion, - Y el nombre que pintaré - Es la que siempre terné, - Y ella á mí mi corazon. - - * * * * * - - Decilde, si es aquí, - Ala linda castellana, - Vos sois la estrella Diana. - - Castellana, - Vos sois la estrella Diana, - Que trae la luz del dia - A quien vuestra lumbre guia. - - * * * * * - - Haced un poco el truhan, - Que yo sé que todo el año - Lo haceis á vuestro daño. - - Yo lo hago todo el año - Por daros placer, señora, - Y vos haceislo cada hora - Sólo por hacerme daño. - - * * * * * - - Salid á mirar el cielo, - Para ver si podréis vellas - A tal hora las estrellas. - - Ya de aquí veo el cielo - Y aquella que ver me hacia - Estrellas á mediodía - - * * * * * - - Decilde, pues la servis, - A la linda Estephanía, - Venado mata porfía. - - Estephanía, - Venado mata porfía, - Que no porfía venado, - Pues en vos está probado. - - * * * * * - - Por las rayas de mi mano - Divinad, si sois muy diestro, - Qué tiempo de vida muestro. - - No teneis más de vivir - Del que vos me daréis vida, - Pues es cosa conocida - Que quien mata ha de morir. - - * * * * * - - Decid á cuantos aquí están: - Dios loado, - Pues que ya sois acabado. - - Sepan cuantos aquí están - Que vos me habeis acabado, - Dios loado. - - Fué impressa la presente obra en la Metropolitana - ciudad de Valencia, por Francisco - Diaz, romano, en el año de - Mil y D. y xxxv á xxviiii dias - del mes de Octubre. - -[Illustration] - - - - -FOOTNOTES: - -[1] Catálogo de Salvá, publicado en Lóndres, 1826-29, parte 1.ª, pág. -142. - -[2] Don Fernando de Aragon duque de Calabria y Príncipe de Taranto, -fué hijo de D. Fadrique, rey de Nápoles; casó con doña Germana de Fox, -viuda del rey D. Fernando el Católico, y en segundas nupcias con doña -Mencía Mendoza, segunda marquesa del Zenete: murió en 1551. - -[3] Dos hay en la Biblioteca Nacional, otro en la Colombina, en -Sevilla, otro tiene nuestro querido amigo el Sr. D. Pascual de -Gayángos; el Sr. D. Ricardo Heredia tiene el que fué de Salvá, y -por último don Blas Hernandez el que perteneció á D. Bartolomé José -Gallardo. - -[4] Libro de mvsica de vihuela de mano, intitulado El Maestro, el qual -trahe el mesmo estilo y órden que un maestro traheria con un discípulo -principiante: mostrandole ordenadamente desde los principios toda cosa -que podria ignorar para entender la presente obra. Año 1535. Fól. - -[5] Escritores del reino de Valencia. Valencia, 1747-49, tomo 1.º, pág. -137. - - - - - - -End of Project Gutenberg's Libro intitulado El cortesano, by Luis Milan - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LIBRO INTITULADO EL CORTESANO *** - -***** This file should be named 52837-0.txt or 52837-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/2/8/3/52837/ - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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