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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..d7b82bc --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,4 @@ +*.txt text eol=lf +*.htm text eol=lf +*.html text eol=lf +*.md text eol=lf diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Tragicomedia de Lisandro y Roselia - llamada Elicia, y por otro nombre cuarta obra y tercera Celestina. - -Author: Sancho de Muñón - -Release Date: February 5, 2016 [EBook #51130] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAGICOMEDIA DE LISANDRO Y ROSELIA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * En el texto las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las - versalitas como MAYÚSCULAS. - - * Se ha respetado la ortografía original. - - * Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha reparado el emparejamiento de los puntos de admiración e - interrogación, y se han suplido los signos ¶ que faltan. - - * Se ha añadido al final del libro un Índice del que carece el - original impreso. - - - - - COLECCION - DE - LIBROS ESPAÑOLES - RAROS Ó CURIOSOS. - - TOMO TERCERO. - - - - - TRAGICOMEDIA - - DE - - LISANDRO Y ROSELIA, - - _LLAMADA ELICIA_, - - Y POR OTRO NOMBRE CUARTA OBRA - Y TERCERA CELESTINA. - - [Ilustración] - - MADRID, - IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, - calle del Duque de Osuna, núm. 3. - - 1872. - - - - -ADVERTENCIA PRELIMINAR. - - -A mediados del siglo XVI vió la pública luz en España una obra -titulada _La Tragi-comedia de Lisandro y Roselia_, escrita en -excelente prosa, con algunos muy escandidos versos, y cuya fábula -estaba tan felizmente concebida como ejecutada; mas tales méritos no -bastaron para salvarla del olvido en que hoy yace; que suele tambien -la desdicha perseguir á los libros notables lo mismo que á los -hombres esclarecidos, como si el ingenio y la fortuna difícilmente -pudieran estrecharse la mano. - -Esta produccion se ha hecho tan rara, que sólo tenemos noticia de dos -ejemplares[1], uno que conservaba en su selecta librería el Sr. D. -Vicente Salvá, y otro del cual se sacó la esmerada copia que existe -en la biblioteca del señor Estébanez Calderon, hoy del Ministerio de -Fomento; de modo que el público en general está privado de conocer -las bellezas de este libro, cuya escasez de ejemplares, no ménos que -su mérito literario, nos ha movido á incluirle en nuestra coleccion. -Publicóse sin nombre de autor, como tambien aconteció con la famosa -tragi-comedia de _Calixto y Melibéa_, ó la _Celestina_; pero, ménos -afortunado que sus antecesores, cuyos nombres han llegado á saberse, -con gloria para ellos, el autor de _Lisandro y Roselia_, á pesar del -enigma acróstico con que termina su obra, permanece todavía ignorado. - - [1] Despues de escrita la advertencia que precede al tomo - anterior, ha llegado á nuestra noticia que ademas de los - ejemplares allí citados, en la biblioteca que en la ciudad de - Granada posee el Exmo. Sr. Duque de Gor, muy rica por cierto en - obras de nuestra antigua literatura, existe tambien un ejemplar - de los _Comentarios_ de Francisco Verdugo. - -El Sr. Salvá ocupóse con tenaz empeño en descifrar el encubierto -nombre del autor, pero su trabajo fué completamente inútil; así como -tambien el de otros varios que acometieron la misma empresa con igual -resolucion, inclusos los que ahora dan á la pública luz esta obra -inapreciable, esperando confiadamente que al fin y al cabo alguno -tenga la suerte de revelarnos el nombre de quien ciertamente no -merece seguir desconocido. - -Tampoco consta por quién está impreso el libro, ni en qué punto; pero -en esto somos más afortunados, porque podemos decir con seguridad el -nombre del impresor, y en cuanto al punto en que debió imprimirse la -obra, podemos tambien afirmarlo con tantos grados de probabilidad, -que casi raya en evidencia. - -El Sr. Colon y Colon, igualmente que D. Nicolás Antonio, la supone -impresa en Madrid, teniendo en cuenta la circunstancia de estar -fechadas en este punto las dos cartas de un amigo del autor, que -ocupan el final del libro; pero esta suposicion carece de sólido -fundamento y cae completamente por su base, considerando que en -la córte no hubo imprenta hasta el año de 1566[2], y que á mayor -abundamiento, no se conserva noticia de que jamas imprimiese en ella -Juan de Junta, que es indudablemente el impresor de la obra. - - [2] El primer libro de que hasta hoy tenemos conocimiento se - imprimiese en Madrid es la _Relacion de la muerte y honras - fúnebres del SS. Príncipe D. Cárlos, hijo de Felipe II_, - compuesto por el M. Juan Lopez de Hoyos, impreso por Pierres - Cosiu, en 1568, en octavo; el mismo impresor, en union de Alonso - Gomez, dieron á luz, en 1566, unas ordenanzas sobre el precio - del pan, y en el siguiente año de 1567 el cuaderno de las Córtes - de Madrid. El libro más antiguo de entretenimiento que produjera - la tipografía madrileña es el titulado _Arrestos de amor, que - contiene pleitos y sentencias definitivas de amor, con comento_, - traducido del frances por Diego de Gracian, é impreso en 1569 - por Alonso Gomez. Noticias que debemos á nuestro buen amigo y - distinguido bibliófilo Sr. D. José María Escudero de la Peña. - -Entre otras pruebas que pudiéramos aducir para demostrar la exactitud -de nuestro aserto, parece la más sencilla y concluyente la que nos -suministra el atento exámen de la misma hoja de la portada del libro. -En efecto, á la vuelta de la portada se advierten unos caprichosos y -bien trazados adornos, y entre ellos notó ya el Sr. La Barrera la -existencia de una cifra ó monograma, que se compone de las letras J. -A., primorosamente enlazadas. - -Ahora bien, esta cifra es la que Juan de Junta usaba, como puede -verse, entre otras muchas obras que imprimió, en el _Tractatus -Perutilis Martini de Frias, teologiæ in Salmanticensi academia -professoris_, Salamanca, 1550. En una edicion anterior de la misma -obra, hecha tambien por el mismo Juan de Junta, pero en la cual -no se expresa el lugar ó punto donde se verificaba la impresion -usa igualmente como adorno en la portada la misma cenefa que en la -edicion de _Lisandro y Roselia_. - -Ademas nos consta positivamente que Juan de Junta imprimió primero en -Búrgos, despues en Salamanca y Búrgos, y por último se estableció en -Salamanca, dejando, segun parece, su imprenta de Búrgos á Felipe, su -descendiente. Fundados, pues, en estas noticias incontestables, no -vacilamos en afirmar que la tragi-comedia de _Lisandro y Roselia_ se -imprimió en la ciudad de Salamanca, en donde es tambien muy probable -que el autor la idease y escribiese. - -Sólo nos resta añadir que viene á corroborar más y más nuestra -conjetura la circunstancia, importante para el caso, de ser -precisamente Salamanca el lugar de la escena en que ocurren los -sucesos del drama que tan magistralmente el autor finge y pinta, y -que ademas se muestra muy conocedor de las costumbres y localidades -de aquella ilustre ciudad, tan concurrida á la sazon y áun mucho -tiempo despues de ricos y galanteadores escolares, de bellísimas y -aventureras damas, de Celestinas astutas y avarientas, y de no pocas -_tias fingidas_ de hermosas y complacientes sobrinas, que sin duda -inspiraron al príncipe de los ingenios españoles la más picante de -todas sus bien relatadas y admirables novelas. - - F. DEL V. J. S. R. - -[Ilustración: ¶ Tragicomedia de Lysandro y Roselia llamada Elicia y -por otro nombre quarta obra y tercera Celestina. 1542.] - - - - -CARTA DEL AUCTOR - - EN QUE DIRIGE É INTITULA SU OBRA AL MUY MAGNÍFICO Y ILUSTRE - SEÑOR DON DIEGO DE ACEVEDO Y FONSECA. - - -Necia querella es, Illustre Señor, los que componen escripturas -de cualquier calidad que sean, intitularlas á señores y príncipes -de sus tiempos, para darles auctoridad y favor con el nombre de -aquellos á quien van dirigidas, conforme á lo que dice Píndaro, que -en todas las cosas el principio ha de ser esmerado. Y como yo los -años pasados tuviese vacacion de graves y penosos estudios, en que -he gastado los tiempos de mi mocedad, buscando alguna recreacion de -los trabajos pasados, compuse esta obrecilla que trata de amores, -propia materia de mancebos. Cuando digo de amores no digo cosa -torpe ni vergonzosa, sino la más excelente y divina que hay en la -naturaleza, dejo los loores que del amor dice Platon en su Simposío, -dejo lo que en la Theogonía escribe Hesiodo, que el amor es el más -antiguo Dios entre todos los Dioses, dejo lo de Ovidio, que el -amor tiene dominio universal, y reina sobre los Dioses y sobre los -hombres, y dejo otras infinitas auctoridades que hablan en esta -materia, porque sería nunca acabar. Sólo quiero decir que si á -alguno pareciere no ser la obra digna de mi profesion y estudios, -se acuerde que casi no hubo illustre escriptor que no comenzase por -obras bajas, y de burlas y chufas, tomadas de enmedio de la hez -popular. Y por dejar otras que podria aquí decir, Homero, el más -esclarecido poeta entre los griegos, las primeras obras que escribió -para ejercitarse y ensayarse para las mayores fueron dos: la una -_La Pelea de los ratones contra las ranas_, y la otra de un hombre -llamado Margites, inhábil para todos los oficios de la vida, de las -cuales, la primera dura hasta nuestros tiempos, de la otra, en el -sexto de las _Eticas_ Aristóteles, y Plutarco en los _Morales_, y -otros auctores hacen mencion. Virgilio, asimesmo, el más excelente -poeta entre los latinos, ¿quién no sabe, ántes que compusiese -aquellas tres principales y divinas obras, haberse primero probado -en la mocedad en aquella obrecilla que se llama _Pulga_, y en las -_Priapeyas_, obra deshonesta y de torpes y ilícitos amores, y en -otras niñerías que todos leen en los que se dicen parvos? Lo mesmo -se lee de Lucano, esclarecido poeta, y de otros muchos auctores, -así griegos como latinos, como de nuestra nacion, que dejo por no -ser prolijo. Y así es que la órden en todas las cosas es comenzar -por lo poco, y proceder, como dice Prician, á lo que es más. Y -dice sabiamente Séneca que si se consideran bien todas las cosas -naturales, hallaremos tener muy pequeños principios, despues el -tiempo las engrandece y perficiona. De lo sobredicho parece que no -se me debe á mí atribuir á culpa, si determinado de escrebir he -comenzado por materias bajas y de pasatiempo, pues que, como en el -primero de sus Oratorias Instituciones escribe Quintiliano, digno es -de perdón el que yerra, si sigue grandes capitanes. Buscando, como -dije, favor á esta obrecilla, acordé intitularla á vuestra merced, -porque, lo que por sí no puede, alcance por la sublimidad y méritos -de vuestra merced, persona de tan esclarecidos antepasados que -libertaron y redimieron esta nuestra patria de graves exacciones y -pechos, de condicion tan suave, apacible y angélica, que siendo casi -el príncipe de su ciudad, es tan amoroso y humanísimo, hasta con los -más bajos, que más parece igual de todos, que no señor de todos, como -lo es, y así todos le aman como á igual, y por otra parte le acatan y -reverencian como á señor. Dejo el conocimiento de la lengua latina, -la dignidad, disposicion y gracia de su persona, la liberalidad y -otras preeminencias que en vuestra merced relucen, que, por ser á -todos notorias, es á mí excusado de decirlas por menudo. Suplico -humildemente á vuestra merced no mire el dón, sino la voluntad del -dador; á nadie, como dice Plinio, fué atribuido á vicio sacrificar -con lo poco que tuviese; yo al presente no me hallo con más precioso -dón. Placerá á Nuestro Señor que adelante pueda servir á vuestra -merced con escripturas de materia subida y digna de persona tan -clara y valerosa como vuestra merced, cuya illustre persona y estado -conserve Nuestro Señor, y aumente por muy largos años á su servicio. - - - - -PRÓLOGO - -AL DISCRETO LECTOR. - - -Aquel tan afamado hijo de Driante, Licurgo, rey y legislador de los -lacedemonios, por el demasiado amor de vino y torpe embriaguez que -en muchos veia, se dice haber talado las viñas, pareciéndole ser -éste bastante remedio para apartarles de aquel vicio. Mas en esta -parte es reprendido de Plutarcho en el libro, _De la manera que se -ha de tener en leer y oir las ficciones poéticas_, y á mi parecer -no le falta razon, porque fuera muy mejor, si queria que los suyos -se templasen, enseñarles á usar moderadamente del vino mezclándolo -con agua, la cual, de tal manera quita en él lo que daña, que no -acaba de consumir lo que aprovecha, ca, como dice Platon la potestad -de un dios sobrio (que como él entiende es el agua) refrena la -insania y fortaleza del furibundo dios Bacho, y en ellos fuera muy -mayor virtud, de tal manera recibieran esta doctrina, que trayendo -entre manos la ocasion de caer, supieran tener el medio sin faltar -en el vicioso extremo. He traido esto, discreto y sabio lector, á -propósito de una cuestion que mucho tiempo há dura entre los sabios -así católicos como gentiles, en la leccion de las ficciones y -cuentos fabulosos y poéticos, en cuál de las dos maneras que agora -diré nos hayamos de haber. Unos son de opinion que á imitacion -de lo que cuenta Homero de los compañeros de Ulíses, en mentando -ficcion poética, tapemos las orejas con cera, y á gran furia pasemos -adelante, como aquéllos hacian, por no oir el canto de las serenas. -Otros aconsejan que de tal manera paremos en los fabulosos cuentos, -que sepamos aprovecharnos de lo bueno á que ellos van enderezados, y -desechar lo malo que muchas veces adrede los que las tales ficciones -compusieron, mezclan con la doctrina filosófica que en ellas enseñan -por conformarse con la calidad de las personas que introducen, como -si introdujesen un mancebo vicioso que habla cosas en favor del -deleite, ó un tirano en favor de la crueldad, ó un avaro en favor -de la avaricia, no por esto hemos de entender que la intencion de -aquel autor fué alabar aquellos vicios, sino que los quiso pintar -con sus colores para que el de sano entendimiento se supiese guardar -de ellos. Podria decir alguno, esa doctrina yo me la tomaré de los -filósofos que hicieron libros de filosofía moral, y allá os avenid -vos con vuestras ficciones de poetas. A esto está la respuesta muy -fácil; primeramente, que los poetas no son sino filósofos, ni fué su -intento tratar de otra cosa sino de filosofía y otras sciencias, mas -porque vieron que la doctrina de la verdad no es muy suave de oir -para muchos, quisiéronla envolver en fábulas, porque de mejor gana -los lectores se aficionasen á percibir aquella doctrina amarga con -el dulzor de la ficcion fabulosa. Ésta es la causa mesma y descuento -que da Lucrecio en el cuarto de su Poética Philosophía. Quise (dice -Lucrecio) tratar de cosas grandes y oscuras, envolviéndolas en verso -heroico y en el donaire y gracia de las Musas para hacellas más -fáciles á aquellos que se entristecen en tratar cosas de véras por el -poco uso que tienen de ellas, á imitacion de los médicos, que para -hacer que los niños con ménos dificultad tomen el amargo zumo de los -axenxos, les untan los labios con miel para que á vueltas de aquel -dulzor beban la amargura de aquello que les ha de ser medicina. Ansí -que á esta manera de enseñar se podrá aplicar y entender fácilmente -lo que decia Philopono, poeta, de las carnes, aquéllas ser más -sabrosas que no son carnes, y de los pescados aquéllos más dulces -que no son pescados. Es, pues, dificultosa y amarga la doctrina -de la verdad y virtud, la cual, junta con el dulzor de la fábula, -es hecha más fácil, y ámanla más oir y conocer aquellos que, como -decia Caton, tienen el sentido del paladar más vivo y agudo que no -el del entendimiento. Estos tales es cosa de maravilla cuán atentos -y obedientes discípulos son á oir fábulas así como las de Esopo, y -otras tales que son sacadas del tuétano de la philosophía moral, -y que sin dubda viviria bienaventurado el que obrase lo que por -ellas se concluye. Bien conocia esto Sócrates, del cual se lee que -para persuadir lo que queria, era grande artífice de ficciones, y -que tanto le parecieron bien las fábulas de Esopo, que las volvió -en verso, y de esta manera se hallan usurpadas en poetas griegos y -latinos. De una de dos maneras persuaden los philósophos y retóricos -alguna doctrina, amonestando á buenas cosas, como escribe Aristóteles -en el segundo libro de su Retórica: ó por argumentos y razones -vivas, ó por exemplos. Dexados aparte los argumentos, los exemplos -son en dos maneras, ó fingidos ó verdaderos; fingidos como los que -ahora diré, porque el mesmo Aristóteles usa de ellos. Queriendo -Esopo, frigio, persuadir á los de Samo, que no es bien desear nuevo -señor puesto que sea tirano y usurpador de las haciendas de los -pobres, porque al cabo éste en algun tiempo se hartará y dexarles ha -algo con que pasen la miserable vida, mas el que de nuevo viniese -acabarlos hia de asolar como viene de refresco, y á ellos los tomó -sobre cansados, usa, pues, de semejante fábula: En tiempos de grandes -calores, cayó la raposa en un tremedal, y sin poderse rebullir, -en poco tiempo fué llena de moscas caninas; pasando por ahí el -erizo, habiendo compasion, preguntóle si queria que se las quitase, -respondió ella que no, diciendo que aquéllas, como ya estaban hartas -de chupar su sangre, ya era muy poca la que le sacaban, y que si -aquéllas le echaba vendrian otras muertas de hambre que le acabarian -de beber toda la sangre que le quedaba. Así el señor que ya está -enriquescido no daña tanto, mas si éste se alanza, sucede otro pobre -en su lugar, que acaba de agotar lo que queda, y toda la república se -destruye. Es, pues, grande la fuerza de la ficcion para persuadir, -así como hace mucho más el color que sola la raya para que una imágen -humana parezca más clara. La semejanza de la verdad mezclada con -ficciones hace atónitos en alguna manera y engaña aquellos que la -oyen. Dicen que la mandragora tiene tal virtud, que si nasce cerca -de las vides hace que se ablande la fuerza que el vino habia de tener -para embriagar, así la poesía toma de la philosophía la doctrina, y -juntándola con la mandragora del cuento fabuloso, hácela más blanda -y fácil para ser percibida. Es, pues, la ficcion un buen engaño -fabricado para traer con él á lo bueno no á hombres que tienen baxo -entendimiento y grosero, porque estos tales no se dexan así engañar -como cuenta Plutarcho, que preguntado Simónides, poeta, por qué con -su poesía no engañaba á los de Thesalia, respondió, que eran más -necios de lo que convenia para poder ser engañados de él. Gorgias, -preguntado qué cosa era tragedia, respondió ser un engaño, el cual -hace mejores á los que le usurpan que á los que huyen dél, y más -sabios á los engañados que á los que no se dexan engañar dél. Pues si -venimos á las fábulas de que están llenos los poetas antiguos, que ni -llevan piés ni cabeza, hallarémoslas llenas de alegorías y notables -singulares y fundadas sobre algun principio de verdad. Quien á mí no -me creyere lea á Palefato, autor antiguo y de mucha autoridad; el -cual, viendo que la más de la gente no tomaba más de la corteza de -la fábula creyendo cosas del todo imposibles con gran diligencia y -cuidado, peregrinando por el mundo, informándose de hombres ancianos, -averiguó muchas verdades que estaban paliadas con fábula. De muchas -que él pone, contentarme he con una, remitiendo á él al deligente -lector: no hay quien no sepa la fábula de Acteon, como le comieron -sus mesmos canes, siendo convertido en ciervo de la diosa Diana, que -contra él estaba airada por el atrevimiento que habia tenido de verla -desnuda; ¿quién no sabe de Xenophon y Plinio y todos, cuán grande sea -el amor que naturalmente los perros tienen á sus señores, y sobre -todo los de caza? acordaron los poetas de fingir semejante cosa, -porque oyendo tal exemplo los otros hombres se refrenasen de ofender -á Dios, que tiene poder para castigar los malos y galardonar los -buenos. La verdad de esta fábula fué que hubo en Arcadia un hombre -llamado Acteon, muy amigo de la caza, lo cual en aquel tiempo era -causa de mayor escándalo que agora, porque no sabian los hombres -ocuparse en otro exercicio más de en la agricultura. Pues Acteon, -olvidado de ésta, dióse á sola la caza, y menospreciado el cuidado -de su casa, faltóle la hacienda y con ella la vida; de allí vino á -andar por las lenguas de los hombres: ¡ay cuitado de tí, Acteon, que -de tus propios canes fueste comido! Cuantos Acteones hay en nuestros -tiempos, no solamente comidos de perros, mas aún de malas mujeres. -Y porque no sea todo traer exemplos de gentiles, remítome á lo que -el bienaventurado Sant Basilio dice de la leccion de las ficciones -de poesía en un sermon que hizo á los mancebos, de la manera que -han de tener para aprovecharse y tomar doctrina de los poetas y -fabulosas ficciones. El glorioso Sant Hierónimo, como todo el mundo -sabe, fué muy reprendido de los eclesiásticos de su tiempo, porque se -daba tanto á la elocuencia de Ciceron y á la leccion de los poetas; -dexadas otras muchas respuestas, que da por todas sus epístolas -dignas de tan alto y divino varon pondré una. Dice, pues, la poesía -estar figurada en el Deuteronomio por una costumbre que los judíos -tenian, que cuando cautivaban algunas mujeres extranjeras no podian -casar con ellas sin primero cortarles las uñas y los cabellos. Mas -porque esta figura, á este propósito tomada de Sant Hierónimo, en -estilo heroico la declara y aplica á la poesía aquel real poeta Juan -de Mena, parescióme cosa no ajena de mi propósito poner aquí sus -palabras: - - ¶ Usemos de los poemas - Tomando dellos lo bueno, - Mas huyan de nuestro seno - Las sus fabulosas temas; - Sus ficciones y problemas - Desechemos como espinas, - Por haber las cosas dinas - Rompamos todas sus nemas. - -COMPARACION. - - ¶ Primero, siendo cortadas - Las uñas y los cabellos, - Podian casar con ellos, - Sus cautivas ahorradas - Los judíos, y alimpiadas, - Hacer las israelitas - Puras limpias y benditas - A la su ley consagradas. - -APLICACION. - - ¶ De la esclava poesía - Lo superfluo así tirado, - Lo dañoso desechado, - Siguiré su compañía; - A la católica via - Reduciéndola, por modo - Que valga más que su todo - La parte que hago mia. - -Hémonos, pues, de haber en la leccion de los libros que contienen -semejantes maneras de doctrinas, de la manera que nos hemos cuando -queremos coger rosas del rosal, que trabajamos de cogellas de tal -manera que no nos ofendan las espinas. Y pues tenemos discrecion para -tomar los manjares que nos han de aprovechar, y desechar los dañosos, -fea cosa sería no tenerla para hacer esto en los manjares que dan -mantenimiento al alma, imitando á las abejas que ni se asientan en -todas las flores, ni de aquellas en que se asientan toman más de lo -que les hace al caso para la fábrica de su miel, y lo demas dexan, -cosa digna de reprension sería que no bastase en nosotros la razon -á hacer lo que en ellas hace el instinto natural. Estas y otras -muchas razones que aquél dexó de decir por no ser enojoso, movieron -á nuestro autor á componer este libro lleno de avisos y buenas -enseñanzas de virtud sacadas de muchos autores santos y profanos, con -no pequeño trabajo y mayor cuidado, con celo de la utilidad pública. -Por lo cual, yo en su nombre, suplico á todos los que le quisieren -tomar en las manos, juzguen su buena y sana intencion. - - - - -_COMIENZA LA OBRA._ - - ¶ _Síguese la tragicomedia de Lisandro y Roselia, llamada - Elicia, y por otro nombre cuarta obra y tercera Celestina._ - - - - -✠ - -¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL PRIMER ACTO. - - Lisandro, noble mancebo, pasando por cierta calle, vió á - la ventana á Roselia, doncella de alta guisa, de cuyo amor - es vencido; trabaja Oligides, su leal criado, con muchas - razones y exemplos de apartarle de este propósito, y al - cabo, como ve que su trabajo es en balde, promete de darle - medios como pueda llevar á execucion sus deseos. - -LISANDRO. — OLIGIDES. - - -_Lisandro._ ¡Válasme el poderío de Dios! - -_Oligides._ ¿Qué es, señor? - -_Lis._ Desplega tus ojos, levanta tu sentido, verás una criatura en -quien Dios soberanamente se esmeró con su pincel en el debuxo de su -fermosura: Apélles, excelente pintor, no supiera pintar tan perfecta -imágen, ni natura pudiera más obrar en su perfeccion. ¡Oh divino -resplandor, que deslumbras como sol á los ojos que te miran! - -_Olig._ ¿Dó está? - -_Lis._ Ya es traspuesta la nueva lumbrera, aquella que con aventajada -claridad al dia priva de su luz. Ya el envidioso lienzo se interpuso -y causó eclipse, escureciendo mi corazon con una profunda tiniebla. - -_Olig._ ¿Es la que recostada estaba en la ventana del encerado? - -_Lis._ Esa mesma: la que preso me dexa en cárcel de amor, allá en -lo de crímen. ¡Oh, si bien la vieras, contempláras una concorde -proporcion de sus miembros; un lindo talle de cuerpo, un rostro de -serafin, unos ojos matadores, una gracia, en cuanto Dios puso en -ella, que no parece sino piedra iman, así atrae y mueve aún los -corazones de acero, y los hombres para sí convierte con su jocunda -vista, no ménos que Orfeo con su dulce arpa las bestias fieras atraia -al sonido de su armonía, y las serenas del mar los navegantes hacian -detener con la canora melodía del sabroso canto que sus voces, en -compas regladas, formaban con aquel suave estruendo del su gracioso -nadar! Agora doy crédito á las fábulas que dicen que Medusa tornaba -los hombres que la miraban en piedras. - -_Olig._ Señor, ¿no miras que estás parado en lugar sospechoso, y que -darás que decir á las gentes? Menéate, y vamos de aquí, no estés -hecho piedra mármol. - -_Lis._ ¡A dó iré con el cuerpo! pues el alma que regirle habia le -desmamparó; mal se guia la nao sin gobernalle, mal el barco sin remo, -lo espiritual donde obra, ahí se dice estar, mis pensamientos todos -se ocupan en Roselia, y por ende estoy fuera de mí. - -_Olig._ No te congoxes por lo que por ventura sería muy fácil, por -mis medios, de alcanzar. - -_Lis._ Habla cortés; sin tiento prometes lo que hacer no podrás, -piensa primero lo que dices, no te sea feo despues volver atras tu -palabra. - -_Olig._ Lo dicho dicho. - -_Lis._ No puedo creer que tal dicha en mí cupiese, que la cerugía -de mi mortal é incurable llaga esté en tus manos puesta; por -imposible tengo que nadie pueda merecer alcanzar dama tan soberana -en todo merecimiento. Por cierto, suma bienaventuranza sería para -mí si solamente gozase de su divina vista, que con tal refrigerio -mitigarse ía, en parte, el ardiente fuego que mis entrañas abrasa. - -_Olig._ Señor, yo, cuando pequeño, fuí paje de su padre que en gloria -sea, y su madre quiéreme mucho, y por este amor y conocimiento, -entro allá y salgo y hablo con Roselia, trayéndole á la memoria que, -cuando era niña, yo la brizaba, y con el trebejo la acallaba, y con -otras cosas de niñez con que los niños en aquella edad se suelen -regocijar. Mira, pues, señor, si te puedo servir, y si hay lugar de -cumplir lo prometido, que un dia que otro, yo la tomaré sola á parte -y le diré de tí por el mejor estilo que sepa. Pero avísote que te -metes en un abismo profundo, en un encenagado piélago, en un mar sin -pié, en un entrincado laberinto, que primero que de él salgas has -de pasar por muchos peligros, trabajos, zozobras que te sobrevernán -si prosigues este intento. Mira bien (pues eres sabio) los fines y -remates que suelen haber los amores. ¿Qué fin hubo Achíles, capitan -de los griegos, que por la hermosura de Polixena, fija de Priamo, se -perdió, cuando Páris, en el templo de Apolo, le echó una saeta por el -cuerpo? ¿En qué acabó Pirro, el que con Hermione, hija de la linda -Elena, por amores se casó? Oréstes, su esposo, lo mató. ¿Qué diré -del mancebo Leandro, el cual pasando á nado el Hellesponto por holgar -con su amiga Ero, que de la otra parte estaba, al fin se ahogó? Pues -Diocles, fijo de Pisistrato, habiendo contaminado una vírgen que -mucho queria, fué muerto del hermano de la doncella. ¿Quién no sabe -las batallas campales que Turno por Lavinia, fija del rey latino, con -Enéas tuvo? Dél fué vencido, desbaratado y lanzado de su reino. Bien -habrás tambien leido lo de Marco Antonio, capitan romano, que cautivo -del amor de Cleopatra, reina de Egipto, por su causa rebelló contra -su patria, y vino á morir á manos de su enemigo César. Si venimos á -nuestros tiempos, dime, ¿en qué paró Macías el enamorado? alanceado -murió. ¿En qué, aquel que por un cordel de sirgo, trepaba á unas muy -altas almenas por gozar de la sargenta? cayó del escala, que ni habló -ni se bulló más. Pues notoria es á todos la fama del bien enamorado -portugues á quien los disfavores de su desdeñosa amiga traxeron á tal -estado, que de sí mesmo fué homicida. Al caballero de Almazan, cuán -desastrado fin acarrearon sus amores, que su hermano el Conde, segun -fama, le empujó de las escalas, y se descoyuntó. No acabaria de aquí -á mañana si hubiese de traerte á la memoria todos los malos recados -que de semejantes negocios se han seguido. - -_Lis._ Nada me mueven tus exemplos; dexa esa materia, que por demas -fatigas tu lengua á darme consejo, dada es la sentencia que yo -muera en tal demanda; aunque mil vidas perdiese las daria por bien -empleadas, que ya ardo en fuego de amor: ya se emprendieron mis -entrañas con sólo el resplandor que del mirador salia, do aquellos -pechos virginales recostados estuvieron. ¡Oh fino eslabon de tu -fermosura, que en cualquier empedernido corazon que dés tus retoques -haces saltar las centellas, que con poca yesca enciendan lumbre y -acuden por todas partes de mi cuerpo las vivas llamas! Ya la leña de -tu memoria ceba el brasero con abrasadas ascuas, donde mi alma queda -en purgatorio fasta que tú de allí la saques. - -_Olig._ No te aflijas, que para todo hay remedio sino para la muerte. -Pésame que lo más noble que tienes, que es el ánimo, lo sujetas á -cosas mortales y lo empleas en aquello que ni quietud ni reposo darte -puede, ni despues de alcanzado, sosiego y gloria permanente. - -_Lis._ Inmortal es la que yo amo, y la que vi ángel es moradora del -cielo, pues su angélica figura sobrepuja y vence con belleza á todo -lo criado, y sus gracias todo tu humano juicio tracienden. - -_Olig._ ¿Ángel te parece la que del amor divino te retrae, y del -Criador á la criatura tu deseo inclina, la que descubre camino para -tu perdicion? - -_Lis._ Por ángel tengo y juzgo, y ansí la confieso, aquella cuyo amor -hace que ame á Dios como causa del tal efecto. - -_Olig._ Perviertes el órden, señor. - -_Lis._ ¿En qué manera? - -_Olig._ Porque todo lo criado en razon del Hacedor amar se debe, tú -al reves haces y lo contrario sigues de lo que la maestra natura -nos enseña, que es amar al principio por sí mesmo, y la labor en su -orígen. - -_Lis._ ¿San Pablo no dice que de lo visible venimos en conocimiento -de lo invisible? - -_Olig._ Eso no contradice á lo dicho, ni traes nada á consecuencia. - -_Lis._ Ora déxame, no me prediques. - -_Olig._ ¡Oh señor! que tuerces á manizquierda, y hace mucho, agora -que eres mancebo, escoger la manderecha. Bien entiendes si has leido -la letra de Pitágoras, y sabes la significacion y inteligencia de la -Y griega. Toma exemplo de Hércules, que eligió el camino trabajoso -y dexó el vicioso cuando encontró con aquellas dos diosas, la una -llamada vicio, la otra virtud; la una hermosa, fresca, graciosa, -afable, vestida de ricas ropas, llena de mil deleites, acompañada -de placer y de otros muchos pasatiempos; la otra orinienta, sucia, -estropajosa, fea, vieja, maltratada, zahareña, rigurosa, áspera, -rodeada de trabajos y afanes; la primera púsosele delante, que todo -aquello le daria, descanso, contentamiento, alegría, gozo, frescores -y deleites de la vida si su parcialidad siguiese, pero no hacia -mencion del paradero; la segunda dixo que nada de esto tenía que le -dar sino fatigas, ánsias y penas aquí, mas que si bien lo hiciese, -le prometia despues eterna fama y gloria perpétua, la cual antepuso -Hércules á todas las holguras presentes. Por seguir este camino -angosto y estrecho de la virtud, Ephrain, aunque menor, hubo la -bendicion paternal de la mano derecha que su padre Jacob, que, para -morir estaba, volvió á él en contra de Manases, hermano mayor, que -descuidado era en el culto divino. Al fin, por muchas tribulaciones -nos conviene conseguir el reino de Dios, pues á Cristo, adalid -nuestro, fué necesario padecer, y así entrar en su gloria. - -_Lis._ Mueves la pesada piedra cuesta arriba y das martilladas en -hierro frio. Solo el afilado cuchillo del desmedido dolor que espero -en el disfavor de Roselia es poderoso para me penetrar por mil -partes, lo demas no. - -_Olig._ De diamante es tu dureza, que la sangre del torpe cabron te -enternece, doma y ablanda, y no hace mella en tí la punta acerada -de verdaderas razones, ni señal la palabra de Dios que á dos filos -corta. Si en otro contemplases lo que en tí ver no puedes, por -esa niebla levantada de la tierra sensual que lanza de tí ese tu -encendido calor fasta cegarte, verias un hombre avariento y codicioso -que, atados piés y manos de cadenas de oro macizo, y inhábil para -cualquier cosa, por una parte desea ser desatado, porque los -eslabones de la gruesa cadena le lastiman, aprietan y hieren, por -otra no quiere perder ni dexar tan preciadas ligaduras, á las cuales, -libre, accion ni derecho tendria; bien así tú, señor, quéxaste y -buscas remedio, porque la nueva prision, con sus molestos y enojosos -ñudos te causan crecido tormento, y sabes que, para verdaderamente -ser suelto, has de deshacer esos lazos, que tan disformes ronchas por -tantas partes afearian tu fama, y con la llave de la razon abrir el -candado de los grillos y esposas con que preso estás y fuertemente -ligado; y viendo esto, con desman rehusas la secreta ganzúa de -viva razon que abriria la ciega cerradura de Cupido, y el radiante -resplandor de la cadena con los rayos rutilantes te ciega y halaga -tu prision, y te trae la mano por el cerro haciendo de tí cera y -pábilo, y te tiene impedido que no veas con limpios y claros ojos en -tí lo que en otro viendo por locuras juzgarias. Paga, paga, señor, el -carcelaje con alguna pena que al presente sentirás, y dexa á Roselia -que preso en tenebroso suétano te tiene. Loco es el hombre que sus -prisiones ama, aunque sean de oro. - -_Lis._ Pierdes trabajo, no me quiebres la cabeza con tus porradas. Hi -de puta el necio, qué caramillos arma por salirse afuera del juego. - -_Olig._ Mi deber hago, que es darte consejo porque no me condenes -arrepentido. - -_Lis._ ¿Arrepentir? Ya me viese en tan sublime estado que pesar me -pudiese de lo que nunca me pesará. Mas, por mi vida, Oligides, no -solias tú ser tan sancto ni lo eres, ¿qué es esto? - -_Olig._ En todas las cosas, señor, guardar el medio es loable cosa, ó -no digna de tanta culpa como sería exceder en los extremos; yo, si -peco, con templanza peco. - -_Lis._ ¿Qué excesos me ves tú hacer? - -_Olig._ Meterte en el amor en quien, como dice el cómico, todos estos -vicios reinan, injurias, sospechas, enemistades, envidias, celos, -iras, pecados, vigilias, paz, guerra, tregua. - -_Lis._ La aguja de mi razon enderezará esa nao de confusa discordia. - -_Olig._ Señor, la cosa que en sí ni tiene consejo, ni órden recibe, -regirse con razon no puede. - -_Lis._ Ay, ay, ay, miserable me siento, la vida me es enojosa, ardo -en amor, vivo me quemo, y muero y no sé qué me haga. - -_Olig._ Basta las penas y pesadumbres que consigo el amor acarrea, -sin que tú más le añadas. - -_Lis._ De tí me quexo, que me puedes remediar y no quieres. - -_Olig._ Buena medicina te daba si la conocieras; pero, pues dices -eso, aunque poco puedo, mis fuerzas pondré en servirte en este -negocio, y no me acuses cuando salieres del yerro en que estás -metido, y plega á Dios que en paz salgamos todos, y no seamos tus -servientes cebo de anzuelo ó carne de buitrera. - -_Lis._ ¿Qué piensas hacer? - -_Olig._ Mañana te doy la respuesta. - -_Lis._ En tus manos encomiendo mi ánima y mi espíritu. - -_Olig._ En las de Dios, señor. - -_Lis._ Llama. - -_Olig._ Entra, que abierto está. - -_Lis._ Di á esos mozos que no me trayan de cenar. - -_Olig._ No te apasiones, cena, no dobles tus males. - -_Lis._ No estoy para ello. - -_Olig._ A más que esto vendrás de esta vez que á no comer, mas, ¿qué -se me da á mí? ahórquenlo en buen dia claro, siquiera se muera ó le -tome el diablo. Andaos por ahí á decir verdades y moriréis por los -hospitales; no es tiempo de eso, ya me llamaba sancto, y pardios -las buenas doctrinas de Eubulo, criado antiguo de esta casa, me -habian casi convertido; pero poco puedo medrar con sus devociones y -sanctidades; no ando yo tras eso, ni es esto lo que busco. Quiero -perquisar y inquerir con mi pensamiento la entrada á Roselia y ser -alcahuete, venga el bien y venga por do quisiere, á tuerto ó á -derecho nuestra casa fasta el techo, que buena parte me cabrá de sus -amores, que á rio vuelto, como dicen, ganancia de pescadores. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA DEL PRIMER ACTO. - - Despues de ido Oligides á dar órden como su señor se vea - con Roselia queda Lisandro manifestando su pasion con - palabras muy lastimeras á Eubulo, hombre de honestas - costumbres, criado suyo. Éste nunca cesa de darle consejos - buenos, aunque por demas se fatiga. Vuelve Oligides y dice - que hay oportunidad para ver y hablar á Roselia. Cabalga - Lisandro; van delante dél sus dos mozos de espuelas Siro y - Geta. Éstos pasan entre sí cosas muy donosas, de las que - entre semejantes suelen pasar, y al cabo burlan de los - desatinos que su amo, vencido del amor, dice á su querida - Roselia. Venido Lisandro, retráese á su aposento. - -LEANDRO. — EUBULO. — OLIGIDES. — SIRO. — GETA. - - -_Lisandro._ ¡Ay de mí si tan discreto fuese para quexarme como soy -yunque para sufrir! entónces conocerias, Eubulo, en mis abrasadas -palabras el fuego del lastimado corazon, que no basta á sufrir golpes -de tanto dolor; porque cuanto más el deseo se aviva, tanto más la -esperanza me fallece de gozar de aquel ángel caido del cielo para -enamorar el mundo, cuya figura, no ménos tengo en mi ánima estampada -y impresa que enclavada en mi memoria. - -_Eubulo._ Señor, si vas por el camino de tu deseo, créeme, que no -irás conforme á discrecion y tu honra, ca la pasion que te ocupa no -te dexará juzgar la verdad. No te arrojes ni abalances en esa hoguera -tan apresuradamente sin primero mirar lo que haces, que las cosas -arrebatadas siempre traen arrepentimiento, que quien de presto se -determina muy de espacio se arrepiente. Esfuerza á desechar de tí ese -desatinado amor, langosta de todas virtudes; y dado que difícil se te -haga y cuesta arriba, por eso piensa que en las grandes afrentas se -conocen los grandes corazones. No te dés por vencido ni te acobardes, -pues el esforzado acometer hace muchas veces al hombre vencedor. - -_Lis._ Bien veo, Eubulo, que á tus tan sentenciosas palabras no -bastan ningunas fundadas razones; pero, ¿qué quieres que haga, que á -las fuerzas de amor el resistir es querer ser vencido? - -_Eub._ El huir es vencer, por ende huye las ocasiones, no pases más -por su puerta ni la veas. - -_Lis._ ¿Qué dices, mal mirado? ¿que no vea la lumbre de aquellos -alindados ojos que alegremente esclarecen la oscura pena de mi alma? -¿Que no vea aquel cuerpo glorificado, en quien Dios francamente -repartió sus gracias? ¿Que no vea aquella soberana pintura cuyas -sobras de fermosura, si repartidas fuesen por todo el mundo, no -habria cosa fea en él? - -_Eub._ Bien muestras que el amor se ha en tí aposentado, pues no -consientes algun consejo ni tienes reposo. Esto digo, que más vale -prevenir el mal con remedio que no, despues de venido, con diligencia -curallo. Ataja esos nuevos deseos, cercena y corta los malos apetitos -que brotan para perdicion de tu alma y destruccion de la honra; -agora, señor, en los principios has de mirar, que de los fines la -ventura es el juez. - -_Lis._ ¿Dónde se me puede á mí seguir más honra y más bienaventuranza -que de emplearme todo en la contemplacion de aquella cuya memoria da -sér á mi vida, y á quien por sus merescimientos todos los mortales -deben servir? Llámame acá á Oligides, que mucho tarda. - -_Eub._ Escocióle el buen consejo. - -_Lis._ ¿Qué dices? - -_Eub._ Digo que voy. - -_Lis._ Allá irás. Al diablo tanto discreto como yo tengo en esta -casa; pero no sé cómo lo son, que el necio callando es habido por -discreto, como el falto encubierto por cumplido; éstos, parlando, se -hacen cuerdos. - -_Eub._ Señor, vesle aquí, viene de fuera. - -_Oligides._ De tus negocios, señor. - -_Lis._ ¡Oh hermano Oligides! no ménos alegre me haces con tu venida, -que deseoso he estado de tu presencia; mas, ¿qué alegría puede tener -aquel que los dias vive con trabajos y las noches vela con pesares y -tormento? el cual con tu tardanza acrecentaste poniendo en olvido mis -cosas, que sabes que en las cosas de amor la presteza es loable. - -_Olig._ ¡Oh, señor! siempre me olvido de mí mesmo por acordarme de tu -servicio, y ¿dícesme eso? - -_Lis._ ¿Pues qué has pensado en mi remedio? - -_Olig._ ¿Qué? que pardios vengo de allá; y si vas luégo verás á -Roselia en la ventana de jaspe, y podrá ser que la hables si te das -buena maña, que su madre Eugenia es ida á ver á su hermano Menedemo, -que malo está. - -_Lis._ ¿Y tardabas en decírmelo? Mozos, Siro. - -_Siro._ Señor. - -_Lis._ Saca ese cuartago blanco y límpialo, y ponle las mejores -guarniciones y más ricas que tengo. ¿Tardas, lerdo? ¡rabiosa landre y -fin desastrado te arrebate! así eres perezoso. - -_Sir._ Ahí te estarás, don necio testarudo; no se le cuece el pan, en -un momento lo querria ver todo hecho. - -_Lis._ Llégate acá, único socorro de mis pasiones, ¿qué nuevas traes? -¿Hablaste con aquella que par no tiene en la tierra, y en el cielo -compete con los bienaventurados? - -_Olig._ Otro Calixto hereje tenemos. - -_Lis._ ¿Qué dices de Calixto? - -_Olig._ Que no tuvo tanta razon para amar á Melibéa, aunque fué -mucha, como tú tienes para querer y desear á Roselia. - -_Lis._ ¿De mi señora dices? Es un laberinto en grandeza y -merecimiento, un mar océano de gracias, un dechado de virtudes, una -regla de fermosura en la cual se conoce todo lo imperfecto cotejado -con ella. ¿Vístela? - -_Olig._ Visto la hé. - -_Lis._ ¿Burlando lo dices agora? ¿digo si la viste? - -_Olig._ Víla. - -_Lis._ ¿Qué te pareció? - -_Olig._ Una estrella del cielo caida. - -_Lis._ Poco dices. - -_Olig._ Un retrato sacado de la hermosura de Vénus. - -_Lis._ ¿De Vénus ó qué? y, ¿qué tienen que ver las tres diosas -discordes en el debate de la manzana con la diosa Roselia? mal la -miraste. Pero dime, ¿qué has negociado? - -_Olig._ Yo vengo de allá, y estaba Roselia con su madre, y por esta -causa no se ofreció lugar para en secreto manifestarle tu pasion; mas -no dexé declarársela en público con palabras encubiertas, si ella me -quiso entender. - -_Lis._ Dime eso, que me es sabroso de oir. - -_Olig._ A la fe preguntóme Eugenia con quién vivia, de aquí tomé -yo ocasion y materia para decir de tí muchos loores, con achaque -que tenía buen amo y que estaba á mi contento; y tanto me extendí -en figurar tus perfecciones por extenso, que temo haber caido en -sospecha á su madre, y que haya sentido mis pasos. Finalmente, dixe -que de pocos dias acá una grave dolencia te tenía en la cama, y en -esto hice del ojo á Roselia, entónces ella sonrióse; creo que me -entendió, y en Dios y en mi ánima que no le pesaba cuando de tí me -oia mentar, que bien atenta estuvo. Así que, señor, como el aparejo -faltase y no hubiese oportunidad á lo que iba, y tambien que la madre -se componia para vesitar á su hermano, despedíme, y dejo á Roselia en -la ventana que sale á las huertas. - -_Lis._ ¿No podias tornar despues que se fué Eugenia? - -_Olig._ Allegáos á eso; déxala tras siete llaves. - -_Lis._ ¿Viene ese caballo? - -_Sir._ Señor, vesle aquí. - -_Lis._ ¿Habias tú de subir en él ó yo? limpia esas ancas, torpe. - -_Sir._ Señor, Geta lo almohazó. - -_Lis._ ¡Lléveos el diablo á tí y á él! - -_Sir._ A tí te llevará, pues te tiene ya por suyo. - -_Geta._ ¿Qué dexiste de mí? - -_Sir._ Déxame, que temia algun palo de aquel desabrido loco. - -_Get._ ¿Y por eso me habias de hacer culpante de tu yerro? Así se -urden ellas, ¿no viste el agudo, como punta de majadero? rascaba yo -el caballo, y íbalo él á fregar con el mandil pisado de la mula para -ensuciar lo que yo limpiaba: ¡hí de puta, si me vieras hacer cosa -que no debiera, como lo parláras luégo! Pues si yo dixese la llaga -que heciste al caballo alazan en el bezo con el acial cuando lo -herraba, no estarias más un dia en casa. Si quieres que digan bien de -tí, Siro, no digas mal de ninguno. - -_Sir._ De poco te enojas; aparejado eres para haber ruido. - -_Get._ Hoy, por mi vida, no se te entiende, que si una vez toma tema -conmigo este atreguado, jamas se le quitará de la boca asno, puerco, -bobo, masca-paja. - -_Sir._ Calla tú, que á buen callar llaman Sancho. - -_Get._ ¡Qué consuelo aquél! que os dé Dios salud. - -_Sir._ Pues ¿dígote mal, que á mal decidor seas discreto oidor? - -_Get._ ¿No sabes que sanan llagas y no malas palabras? - -_Sir._ Oye, oye, que nuestro halcon ha visto la garza, cómo se azora -y se entona; veamos qué le dice. - -_Get._ Colorado se paró. - -_Sir._ Es del mucho fuego que está en su corazon y resulta por la -cara. - -_Lis._ Entre muchos beneficios, Roselia, que de Dios recebidos tengo, -ésta hallo por suprema bondad en ponerme en cuenta y número de tus -servidores, porque ser yo tu siervo, es título para mí que más gloria -en esta vida no me puede venir, y si tú, angélica imágen, por tal me -aceptas, no trocaré mi gloria por toda la del mundo. No me niegues, -señora, tu gracia para me salvar, pues las sombrosas encinas amparan -los cansados y asoleados animales para les dar solaz. - -_Get._ ¿No miras como se turbó delante su dama? más que necedades se -deja decir. - -_Sir._ No te maravilles que el amor le ciega, mi fe no es más en su -mano, ¡cuán presto se truecan los hombres! - -_Lis._ No seas como el laurel, de que no se coge sino la verdura de -el esperanza sin fruto de galardon; que no es razon que á quien Dios -de hermosura hizo cumplida, de piedad se muestre avarienta á aquel -que todo se ha dedicado á tu servicio. Y, pues, con tu vista me -has herido de manera que no pudiese escapar de tus manos, en ellas -ofrezco mi vida, que en solo tu favor consiste. - -_Ros._ El favor, Lisandro, que de mí habrás, si en tus torpes -deseos perseveras, será el que dió la nombrada Judich al soberbio -de Oloférnes, porque con el mesmo intento que muestras en tus -deshonestas palabras le manifestó su ilícito amor; y de mí tomaria -tal castigo si en poder me viese de tu atrevido pensamiento, cual la -dueña Lucrecia forzada de Tarquino. - -_Lis._ Ántes escogeré que dés fin á mi vida que principio á tus -enojos, cuanto más, ¿qué mayor castigo ó pena quieres de mí tomar de -la que me has causado? que si las entrañas interiores de Ticion el -fiero buitre despedaza encarnizado en sus hígados, y de dia en dia, -sin cesar, refresca la llaga del triste sin ventura, mucho más contra -mí el cruel Cupido se encrudece, asestando de contino su frecha -dorada en una mesma parte de mi cuerpo, el casquillo va untado de tu -fresca memoria, el sonido de Roselia es la saeta que penetra y ahonda -mi corazon. - -_Ros._ ¿Tanto mal te causa mi nombre? - -_Lis._ Tanto, señora mia, que si el elocuente Tulio, ó el facundo -Platon, ó el decidor Demóstenes, con su limado y sublime estilo -explicarlo quisieran, halláranse mudos y embarazados para decir mi -pena como yo sé sentirla. Por tanto te suplico, pues en todo sin -proporcion ni comparacion te aventajas, así en alta y serenísima -sangre, como en resplandecientes virtudes, que uses de misericordia -con este tu cautivo que más que á sí te ama, que no es de nobleza -satisfacer con ingratitud. - -_Ros._ Véte de ahí, loco, no muevas mi saña á más ira con tus -atrevidas y torpes razones. - -_Lis._ Perdona mi loco atrevimiento y mi atrevida osadía, que el -dolor del corazon quita el concierto de la lengua. Amor es que me -venció y la extraña pasion me ha hecho atrevido, no te muestres tan -brava á tan manso cordero, que como vela de cera se gasta en tu -servicio, y tú en pago le das sólo que muera. - -_Sir._ Señor, ¿con quién departes? Roselia es ida. - -_Lis._ Consuelo es á los penados contar sus fatigas. - -_Get._ ¿Notaste, Siro, las retólicas de nuestro amo? - -_Sir._ ¿Y cómo? dos semejanzas tengo en la memoria harto subidas, -de que conté aprovecharme en una carta de amores que he de inviar á -Trassilla, aquella moza salada de doña Estephanía. - -_Get._ ¿Entendístelas? - -_Sir._ Bien. - -_Get._ Dime lo del laurel, que el apodo de la encina claro está que -amparan los fatigados animales, esto es, los hambrientos puercos -engordándolos con bellota, que ansí su señora le engordaria con su -gracia. - -_Sir._ Por San Pelayo, que lo declaraste bien, que áun yo no lo -entendia. - -_Get._ Tambien entendiera lo del laurel, sino que no estuve atento, -porque en esto dióme Dios gracia especial, que mi madre me dixo que -nací en signo de letras. - -_Sir._ Del laurel dijo que no se coge sino hartura de esperanza. - -_Get._ No dirá sino de panza. - -_Sir._ Creo que sí. - -_Get._ Mira cómo caí en la cuenta, ¿entiéndeslo? - -_Sir._ Poco. - -_Get._ Este dicho conforma con el precedente, porque Panza es un -sancto que celebran los estudiantes en la fiesta de Santantruejo, que -le llaman sancto de hartura, y así Lisandro, loando á su señora, la -llama hartura de panza, y que no sea laurel que no da fructo. - -_Sir._ ¿Dónde aprendiste tanto? - -_Get._ En el general de Phesica, cuando llevaba el libro á un popilo, -oí al bedel de las escuelas echar la fiesta de Panza; y como dicen -por el hilo se saca el ovillo, de aquella palabra panza saqué la -sentencia de nuestro amo, como el caballo bayo, que yo tengo cargo -de pensar, en mis patadas siente que le voy á echar cebada y relincha -ántes que me vea con el harnero. - -_Lis._ Mozos, cerrad las puertas de la calle, no me éntre acá nadie, -á cuantos vinieren me negad. - -_Sir._ Hacerse há, señor. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA DEL PRIMER ACTO. - - Despues que Lisandro se ve solo en su retraimiento, al són - de su vihuela canta canciones de gran sentimiento en que - manifiesta su pena. Estánle un poco escuchando sus dos - escuderos Oligides y Eubulo discantando sobre las palabras - que le oyen decir; siéntelos Lisandro y manda que entren. - Da gran priesa á Oligides á que busque remedio para su - mal, el cual todo dice Oligides estar en manos de la nueva - Celestina, Elicia, sobrina de la Barbuda, cuyo saber en - arte de alcahuetería mucho encarece. Vanla á llamar Eubulo - y Oligides, y en el camino declaran toda la vida y orígen - de ésta, y por muchas razones concluyen en que va sin - ningun color de verdad la fábula que de la resurreccion de - la vieja Celestina anda. - -OLIGIDES. — EUBULO. — LISANDRO. - - -_Olig._ Bien será que entremos, no se mate este loco, que sólo en la -cuadra se encerró acompañado de tiniebla. - -_Eub._ Déxale, que la obscuridad y disiertos consolacion es para los -tristes enamorados. - -_Olig._ Su voz oyo, escucha, que trovando está. - -_Lis._ - - ¶ ¡Oh vana esperanza mia! - Conviene que desesperes, - Pues tu desventura guia - La contra de lo que quieres. - -_Eub._ Bien dice, que donde falta ventura poco aprovecha esforzarse. - -_Lis._ - - ¶ Cubre tu verde color - Con luto de triste duelo, - Y no esperes ya consuelo - Que consuele tu dolor. - -_Olig._ ¡Qué intolerable trabajo consigo traen estos caballeros -de Cupido, que ningun humano consuelo basta á consolar sus vidas -apasionadas! - -_Lis._ - - ¶ Y pues crecen cada dia - Estos males con que mueres, - Desventura es la que guia - La contra de lo que quieres. - -_Olig._ Dulcemente toca la vihuela; por Dios, llorar me hace. - -_Eub._ Los romances y cantos de amores son para él tizones que -refocilan el su fuego y enconan más la llaga. - -_Olig._ Yo habia oido decir que las lágrimas y sospiros mucho -desenconan el corazon dolorido. - -_Eub._ En otras pasiones sí, pero no en caso de amores; pregúntalo á -Petrarca en los diálogos, él te responderá lo que yo digo y Horacio -tambien lo mesmo. - -_Lis._ ¿Quién está ahí afuera? - -_Olig._ Señor, nosotros. - -_Lis._ Entrad acá; ¿no veis que cuanto más de tormento huyo, tanto -más se me acerca la muerte en pensar la dura respuesta que hube de -aquel jardin encerrado, de aquella flor de hermosura, de aquella cara -de ángel y corazon de tigre? En esto veo que el vivir es ofensa de mi -razon pues deseaba ser querido donde no hallo sino desden. ¿Qué haré, -que ya la desesperacion y disfavor, á una, de refresco, comienzan á -renovar y avivar nuevos dolores y sentimientos? ya reverdecen mis -males en pasiones, como la salamandria en el fuego, me crio para -fenecer, como el cisne, en canciones doloridas; ya espiró mi remedio, -desahuciado soy; crecido há mi pecho fasta el tristísimo Oresmon con -ronquidos mortales. Mis penas son semejantes á las de los dañados, -que siempre arden y jamas se acaban de consumir; no fué tan lastimera -la muerte rabiosa del esforzado Hércules como la mia, que al fin -aquél con las miserables llamas de la henchizada camisa, que á las -carnes se le pegaron por industria de su amiga, acabó su vida, yo -ardo en el alma y vivo muriendo. - -_Eub._ Por eso es bueno estar bien con Dios. - -_Olig._ Calla en mal punto; no le mientes agora devociones, que todas -las cosas tienen su tiempo y sazon. - -_Eub._ Las cosas de Dios en todo tiempo y lugar vienen bien sazonadas. - -_Lis._ Las tres furias infernales con sus serpentinos azotes no hacen -tan gran señal en los cuerpos pecadores, que no hagan mayor en mi -espíritu las acedas palabras que hoy en este dia oí á mi señora. -Acabad ya de cortar, hadas, si bien me quereis, el hilo de mi vida. Y -tú, Pluton, gobernador de la profundidad tartárea, envia á Charon, tu -fiel piloto, que en su barca reciba la alma de Lisandro que por los -aires pena. - -_Eub._ Irás con los muchos que allá están porque tu opinion siguieron. - -_Olig._ ¿No callarás? Cose la boca si no quieres que te reña. - -_Eub._ Flaca es la fidelidad, como decia Parmeno, que temor de pena -la convierte en lisonja; nunca por sus amenazas dexaré de decir la -verdad. - -_Lis._ ¿Qué es lo que hablais? ¿qué sentís de esto? - -_Olig._ Deciamos, señor, que tienes poco sufrimiento, en poca agua -te ahogas. - -_Lis._ ¿En poca? ¿qué dolor hay igual al mio, ni qué tormento ó afan -que comparado con el mio no sea descanso? - -_Olig._ Señor, no es cordura tomar senderos nuevos y dexar caminos -viejos, el seguro camino es el de las carretas; dígolo, porque es -mejor acuerdo que una mujer entienda en esto que no tú sin tercero, ó -yo que soy sospechoso, que al fin mal se tañe la vihuela sin tercera; -en el cielo sin medianera no se alcanza cosa que buena sea, cuanto -más en el suelo, lo demas es andar de mula coxa. - -_Lis._ ¿Conoces tú alguna? - -_Olig._ No una, sino ciento; está sembrada la ciudad de ellas, no hay -mujer cantonera que no tenga su vieja al lado para que sea corredora -de estas ventas y compras; en especial conozco una de este oficio, la -más principal y famosa en el pueblo y que más negocios y despachos -tiene, así con legos como con clérigos, ca ninguna cosa toma entre -manos que no salga con ella, aunque sea encerrada tras siete paredes -la hará venir á quien se lo encomendáre; creo que es un poco -hechicera. - -_Eub._ No hay otro tan eficaz hechizo como es el amor: éste á las muy -recogidas trastorna, y los ermitaños busca por los yermos, y á los -religiosos quita la atencion en el coro; esos otros hechizos poco -obran do no hay amor. - -_Lis._ ¿Podríala yo hablar? - -_Olig._ Yo te la traeré acá con que me dés señal, que le dé, que será -bien pagada. - -_Lis._ Dale ese par de doblas y tráemela luégo acá, no tardes, y á la -vuelta escogerás de esa caballeriza un caballo para tí en que rues. - -_Olig._ ¡Oh señor! singular merced, yo voy. - -_Lis._ Dios te guie. ¡Oh grandeza de Dios! en esto muestras tu -potencia en dar poder á mí inmérito que merezca hablar á esta vieja, -que no puede ser sino mujer muy honrada, si tal cosa me promete de -traerme á mi deseado fin, y mis culpas y pecados no sean causa de -perder tan gran premio. - -_Eub._ Mas tus delictos y ofensas, que á Dios has cometido, darán -ocasion á que tú alcances eso y más. - -_Lis._ Quien á Dios tiene enojado, cosa de valía merecer no puede ni -impetrar cosa suprema. - -_Eub._ No lo niego, por las culpas. - -_Lis._ Calla, no hables más palabra. - -_Eub._ Callaré por tu mal. - -_Lis._ Descortés, ¿quereis vos contradecirme? tan bueno Pedro como su -amo. Véte con Oligides, acompaña aquella dueña. - -_Eub._ ¡Hola! ¡hola! ¿Oligides, ce? - -_Olig._ ¿Acá vienes? - -_Eub._ Vengo; ¿quién es esta negra señora que venimos á traer de la -mano? - -_Olig._ Yo te lo diré; bien habrás oido mentar á Celestina la -barbuda, la que tenía el Dios os salve por las narices, aquella que -vivia á las tenerías; ¿no caes? - -_Eub._ ¡Oh! ¡oh! di, di, que ya caigo, que como ha habido tantas y -hay, no sabía por quién decias. - -_Olig._ Ésta dexó dos sobrinas, Areusa y Elicia. Areusa llevóla -Centurio al partido de Valencia; quedó Elicia ya vieja y de dias, la -cual viendo que los años arrugaban su rostro, y que su casa no se -frecuentaba como solia de galanes, ni ménos sus amigos la visitaban, -determinó, pues con su cuerpo no podia ganar de comer, ganallo con el -pico y tomar el oficio de su tia. - -_Eub._ ¡Y cómo si sabria usar dél! De mala berengena nunca buena -calabaza, y de mal cuervo nunca buen huevo. Yo oí que su tia le dexó -por heredera en el testamento de una camarilla que tenía llena de -alambiques, de redomillas, de barrillejos hechos de mil facciones -para que mejor exercitase el arte de hechicería, que ayuda mucho, -segun dicen, para ser afamada alcahueta; ya creo que es bien diestra, -astuta y sagaz en estas artes liberales. - -_Olig._ Éralo en dias de la madre bendita, cuanto más agora que el -tiempo, inventor de las cosas, le habrá hecho artera, y enseñado más -de lo que sabía; y ella, con la experiencia que tiene, ha conservado -lo que con diligencia alcanzó. La mesma Celestina, espantada del -saber de su sobrina, dijo á Areusa: ¡ay, ay, hija! si vieses el saber -de tu prima, y cuánto le ha aprovechado mi crianza y consejos y cuán -gran maestra está. Pues esta Elicia, porque más se cursase su casa y -fuese más conocida y tenida, tomó el nombre de su tia, y así se llama -Celestina, y desto se jactaba ella á su prima Areusa y á otras muchas -personas, adevinando á lo que habia de venir, si bien me acuerdo, -por estas palabras: allí estoy aparrochada, jamas perderá aquella -casa el nombre de Celestina, que Dios haya, siempre acuden allí mozas -conocidas y allegadas, medio parientas de las que ella crió; allí -hacen sus conciertos, de donde se me seguirá algun provecho. Y muchos -extranjeros que no conocieron á Celestina, la vieja, sino de oidas, -piensan que es ésta aquella antigua madre, porque vive en la mesma -vecindad, y tienen razon de creello, ca ninguna remedó tan bien las -pisadas y exemplos, la vida y costumbres de la vieja, como ésta, -que en la cuna le mostraba á parlar las palabras de que ella usaba -para sus oficios; de manera que con la leche mamó lo que sabe. Así -que si Celestina toma esta empresa, por nuestro queda el campo. Bien -puede dormir descuidado Lisandro, que fasta su cama la hará venir á -Roselia, tanta es la virtud que en su lengua tiene. - -_Eub._ Ya que el pecado lo quiso que tan á pechos busque nuestro amo -su perdicion, ¿no sería mejor que llamases á su tia la barbuda, pues -ha resucitado? - -_Olig._ ¿Quién te lo dixo? - -_Eub._ No se suena otra cosa en la ciudad, y maguera que poco há que -la encorozaron, porque entendió en los amores de Felides y Polandria. - -_Olig._ Engáñaste. - -_Eub._ Bien sé, aunque la vulgar opinion tiene que resucitó, que -estuvo escondida en casa del Arcediano, por vengarse de Sempronio y -Parmeno. - -_Olig._ Ménos eso. - -_Eub._ Dilo tú. - -_Olig._ Habrás de saber que Celestina la vieja verdaderamente murió, -y la mataron Sempronio y Parmeno por la particion de las cien monedas -y la cadenilla que le dió Calixto. Y esto ser verdad, lo afirman hoy -dia los vecinos que se hallaron presentes á su muerte y entierro, los -cuales acudieron á las voces de Celestina, que se quexaba y pedia -favor, diciendo: justicia, justicia, señores vecinos, que me matan -en mi casa estos rufianes. Y nuestra Elicia, en la historia, la -llora muerta: es mi madre y mi bien todo. Y tambien la oyeron decir -á su prima Areusa estas palabras de su tia: ya está dando cuenta de -sus obras, mil cuchilladas la vi dar á mis ojos, en mi regazo me la -mataron. ¿Qué más claro lo quieres? no tienes ya por qué dubdar; y si -vas á San Laurencio, junto á la pila de baptizar hallarás sobre su -sepultura este epitafio: - - ¶ Las mientes empedernidas - De las muy castas doncellas, - Aunque más altas y bellas, - De mí fueron combatidas; - Y ablandadas y vencidas - Con mis sabrosas razones, - Pusieron sus corazones - En mis manos ya rendidas. - - ¶ So color de honestidad - Sembre daños deshonestos, - Arme mis lazos compuestos - Buscada oportunidad, - De cuya perplejidad - Lucrecia no se escapára, - Con mis promesas cebára - La penelopea bondad. - - ¶ Si Pluton á mí llamára, - Cien Proserpinas le diera, - Sin que trabajo sufriera, - Aunque más le desdeñára; - Pues si de mí se ayudára - Fedra en su ilícito amor, - A Hipólito su dolor - En balde no publicára. - -Pues ¿quién no sabe que Elicia traxo luto por ella? que áun hoy dia -traen por manera de refran unas palabras que tuvieron orígen de ella: -mal me va con este luto. Ni es de creer que la justicia degollára á -los escuderos de Calixto sin hacer suficiente informacion si murió -ó no; en especial que el Corregidor era amigo de Calixto, y fué -criado de su padre, segun verás en las quexas que él muestra tener, -diciendo: ¡oh cruel juez! y qué mal pago me has dado del pan que de -mi padre comiste; y si los degolló, fué porque claramente el alguacil -que acaso pasaba por ahí rondando la noche, oyó los gritos y vió la -sangre por el suelo, y á Celestina tendida, con muchas y espesas -estocadas. Ni es cosa de decir que ella tuvo lugar para hacer -encantaciones ó algunos embustes para no morir, porque la tomaron -desapercibida en la cama; cuanto más que si Celestina estuviera -encubierta en casa del Arcediano, hiciéralo saber á sus sobrinas -secretamente, que muy congoxosas estaban por la muerte de aquella que -en lugar de madre tenian. - -_Eub._ Agora digo que me libre Dios de tantas mentiras, que ni -traen piés ni cabeza. Con todo, ¿no se llamaba Celestina la que fue -alcahueta en los amores de Felides y Polandria, ó es todo mentira? - -_Olig._ No, que verdad fué haber esa Celestina, pero no era la -barbuda, sino una muy amiga y compañera desta, que tomó el apellido -de su comadre, como agora estotra, por la causa ya dicha. - -_Eub._ ¿Eso me dices? espantado me dexas. - -_Olig._ Sábete que esto es lo que pasa, lo demas son ficciones. - -_Eub._ Así lo creo yo, que bien me parecia á mí esta segunda -Celestina no ser tan sábia como la primera; cierto, otra plática -tenía la otra. Mas, dime, ¿quién es aquel mal encarado rufian que -tiene esta tercera Celestina á cabo de su vejez? - -_Olig._ ¿Brumandilon dices? tambien te lo diré: éste es un gran -fanfarron que ha corrido todas las puterías, cuyo esfuerzo, más -consiste en feroces palabras que en el efecto de las armas. A prima -faz espantarte há, segun echa fieros renegado por aquella boca. A -éste, Elicia, habrá ocho años tomó por guarda de su persona, porque -su casa no estuviese sin hombre y le acaeciese el desastre que á su -tia vino; y tambien porque cada noche estudiantes le daban grita, y -Brumandilon, como perro ladrador, los aventaba y oxeaba. En demas -que quiso guardar el consejo que cada dia la madre prudente le daba, -y se lo acordó al punto que habia de morir, cuando apremiada de los -dos que la mataron, dixo: si aquella que allí está en aquella cama me -hubiese á mí creido, jamas quedaria esta casa, de noche, sin varon, -ni dormiriamos á lumbre de pajas. - -_Eub._ ¿Quién son dos mujeres galanas, las de los verdugados azules, -que estaban anteayer á la puerta pasando nosotros por allí? - -_Olig._ Dos sobrinas suyas, la más chica se llama Livia, la mayor -Drionea, las cuales tienen por oficio remediar necesidades ajenas, -y socorrer á los necesitados y desatacados envergonzantes, y áun -Drionea á las veces me muestra la mercaduría de la trastienda. - -_Eub._ No mientes bellaquerías, que no se sirve Dios de ello. - -_Olig._ Alarga el paso, que nuestro amo por más ayna que vengamos -dirá que hemos tardado. - -_Eub._ A las cosas deseadas todo tiempo es prolixo, como á las -odiosas breve. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL PRIMER ACTO. - - Ántes que llamen Eubulo y Oligides en casa de Celestina, se - paran á la puerta á escuchar los castigos y reprensiones - que da la buena madre á su sobrina Drionea. Eubulo de muy - sancto, quédase á la puerta y Oligides entra. Y pasadas - muchas cosas donosas con tia y sobrina, declara su - embaxada. Pártese luégo con él para hablar á Lisandro, el - cual la recibe con grande alegría y le descubre su pasion. - Vuelve Celestina á urdir su tela. Entre tanto Oligides va - á llamar á Brumandilon el fanfarron, en cuya encomienda - estaba Celestina, para que le sea favorable. Queda Eubulo - dando sus buenos consejos á Lisandro, poniéndole delante - los peligros que de tales casos se suelen seguir, de los - cuales y de su auctor el ciego amante se burla. - -OLIGIDES. — CELESTINA. — DRIONEA. — EUBULO. — LIBIA. — POLO. — -LISANDRO. — FILIRIN. - - -_Olig._ ¿No oyes, Eubulo? escucha, escucha, no llames. - -_Celestina._ ¿Así, doña puta, meter habias en casa sin mi licencia -el paje del Conde, que no tiene más de lo que trae á cuestas? Mirad -qué casas ó alhajas ó qué viñas ó hogares le dexó su madre para -que esté un momento ociosa sin ganar de comer. Loquilla, ¿parecióte -galan? ¿pagástete de su gentileza? pues de ésa comerás. Malograda de -mi hermana, que buen siglo haya, cuando fué moza como tú; cierto, -no atendia ella esas galanías ó disposiciones. Primero se informaba -si eran hombres de caudal los que la festejaban, y si eran tales, -á todos les mostraba voluntad, ora fuesen feos, ora hermosos, ora -viejos ó mancebos; á los pelados enviábalos á espigar. Tomáras, -maldita seas, exemplo de nuestra vecina la Calventa, que primero -recibe que da; si no traen dineros, que dexen prendas. ¿Dónde tenías -los ojos ayer cuando la fuimos á vesitar? ¿No miraste la alhaja de -atavíos, y la rima que tenía llena de decretos y Baldos, y de Scotos -y Avicenas y otros libros? Llévoos yo allá para que deprendais y -tomeis avisos y doctrinas, porque mas ven cuatro ojos que no dos, -y éntraos por un oido y sáleos por otro, castígame mi madre y -trompóselas yo; hija, sé buena madre, hé aquí un clavo, así eres tú, -que no te aprovecha nada mi crianza y consejos. Yo seguro que otra -diligencia que la tuya trae nuestra comadre la Pinta, en mi ánima -con el pié manda la justicia, sino veldo, que no se toma espada ni -armas que no pasen por su registro. Aosadas que por tí pocos ruidos -y revueltas se levanten, á mi seguro que no alborotes la ciudad con -muertes para ser sonada y conocida como la hija del mesonero; de -otra manera cumplen el sagrado Evangelio _Date et dabitur vobis_, -nuestras amigas de la claustrilla, y las bagasas de San Cristóbal. -Pues la amiga del cura Bermejo ¿de qué ha medrado de pocos dias acá? -¿el axuar y aparato de casa quién se lo dió? ¿esto no lo ves tú? mira -que te mando que de hoy adelante no me entren en casa si no fueren -clérigos, ó nuestros confesores, ya me entiendes. ¿Piensas que estas -del oficio que te he contado ganan á hilar, ó coser ó labrar, las -sayas de terciopelo, los monjiles de damasco, las saboyanas de grana -fina, las gorgueras y cofias tachonadas con oro de martillo de muchas -perlas y joyas, las gargantillas y collares de aljófar, los fermalles -y joyeles, las axorcas y anillos, los zarcillos, las camisas y mangas -de Calicud labradas á las mil maravillas? A la hé engañada vives si -eso piensas, guay del uso que la barba no anda de suso; la ganancia -de la mujer con rueca y almohadilla no es para sacar de mal año, ni -poner en cuenta de nada para que en ello confies, vuelve la hoja, -malvada perversa, haz libro nuevo, no muestres las piernas ni áun al -duque que sea, si no traxere el dinero en la mano ó buenas prendas. -Cata que quien adelante no mira atras se cae, cuando no pensares te -hallarás vieja como yo, y si no tienes algun pegujal para sustentar -la vida á la vejez de lo que ganares siendo moza, puédeste quedar á -buenas noches. Sigue mi consejo, que sé más del mundo que tú, y donde -el maravedí se dexa hallar, allí debes otro buscar, y no entre gente -pelada, que no tienen más de aquella compostura de fuera. - -_Drionea._ Así goce, madre Celestina, que no le abrí las puertas para -ese efecto que piensas más de para saber de mi primo, el hijo de -Ponza, que está con su amo. - -_Cel._ Ay puta, mala rabia te entre por ese corazon, por eso le -querias, ¿á mí que las entiendo y he pasado por ello quieres engañar? -A perro viejo nunca cuz cuz; ¿qué hacíades en la camarilla del carbon -encerrados con aldaba y tranquilla? buenos traes los tocados de cisco. - -_Drion._ Así viva yo que por fuerza me metió dentro y cerró la puerta -de golpe. - -_Cel._ Gente está á la puerta, acechando están los malogrados. -Bellacos, ¿qué escuchais? Por el alma que tengo en las carnes, si -con un palo salgo las cabezas os quiebre. ¿No nos dexaréis en nuestra -casa vivir bien, escudriñadores de vidas ajenas? - -_Eub._ Como parla de talanquera. - -_Olig._ Tus devotos somos, señora. - -_Cel._ ¡Ay maldito seas! traidor, ¿tú eres? hija Drionea, en mis -brazos le tengo el que tú deseabas. - -_Drion._ ¡Ay! ¡ay! dexámelo abrazar; ¡ay! ¡ay! ¿es él ó no? él es, -dame otro abrazo, mi rey, á mi cargo que no holgarás tú tanto con mi -vista como yo con la tuya. - -_Olig._ ¡Oh perla de quien el cielo se enamora y yo con él! - -_Cel._ Por tu vida, hijo, que hablábamos de tu descuido, que ni la -ves ya ni la visitas, dolor de la que en tí confia. Yo la estaba -reñendo porque no te enviaba á llamar, que aquí se está sola todo el -dia ocupada en su labor sin maldita la recreacion de hombre. - -_Eub._ Eso os falta, putas. - -_Drion._ Déxale, que es un desconocido; mal me haga Dios si me -contenta otro sino él, este corazon se me alegra cuando lo veo, y -él no hace más caso de mí que si nunca me conociera; bien dicen que -amores nuevos olvidan viejos; á osadas que bebes los aires por quien -yo sé. - -_Olig._ ¿Por quién he de yo penar sino por tí? - -_Drion._ A la hé, por Carmisa. - -_Olig._ Hí, hí, hí. - -_Drion._ A la fe, digo la verdad; ¿mirad por quién? donosa vision. - -_Cel._ Calla, que quien feo ama hermoso le parece; hay ojos que de -lagañas se agradan. - -_Olig._ No te enojes, mi Drionea; oye ántes que me juzgues por -malhechor. - -_Cel._ De mucho como te quiere te pide celos. - -_Eub._ ¡Oh putas, putas! el que no os conoce os compre, por eso me -voy, que quien quita la causa quita el pecado. Jesus, ya me encendia; -líbreme Dios de tentacion maligna; ¡Ave María! ¡Ave María! vade -retro, Satana. - -_Olig._ Pues no es otra cosa sino que un amigo mio bachiller la tiene -á esa que dices, y el maestre-escuela súpolo, y echóle preso fasta -que pague la pena de los diez florines, y yo por partes dél la voy á -hablar sobre ciertas prendas. - -_Cel._ ¡Oh crudo y riguroso y tirano juez, que en tal caso tal ley -pone! Ese robóle, digo yo, que no justicia. - -_Olig._ Reprendes la ley porque es en tu perjuicio y disfavor, que -ella justa y buena es. - -_Cel._ Mientes, hablando con honor. - -_Olig._ Mas ¿qué es de la señora Libia, que no la veo? - -_Cel._ Arriba está con dolor de muelas. - -_Olig._ ¡Ah, señora Libia! si os tienen encerrada por gran tesoro, -razon es; mas si por otra cosa, injuria es que hacen á Dios en no -dexar ver sus obras. - -_Libia._ ¡Ay cuitada! métete en esa nasa, no suba acá el amigo de mi -hermana. - -_Polo._ ¡Mis ojos! pláceme no te congoxes; cubre el brocal con la -manta, ó trastorna la nasa sobre mí. - -_Lib._ Eso es mejor, esconde la falda del escapulario, que se te -parece el hábito. - -_Cel._ No te responderá, que le duelen mucho. - -_Olig._ Pues, madre mia, toma el manto y vamos, que la cabeza de casa -peligra y hay necesidad de tí. - -_Cel._ ¡Ay dolor de la que no tiene que se cobijar! - -_Olig._ Pídelo prestado y luégo. - -_Cel._ No estoy en barrio que sepan dar ni un jarro de agua. - -_Olig._ Ya te entiendo; toma señal, porque no pienses que serás -burlada. - -_Cel._ En el cielo sea pagado. Drionea, hija, daca ese bernio raido, -pues no hay otro. - -_Olig._ Quede Dios contigo, señora; yo seré más contino en adelante. - -_Drion._ Sí, la semana que no haya viérnes te esperaré. Mas, ¡nunca -acá vuelvas, plega á Dios! - -_Cel._ ¿Qué mal es el de tu amo? - -_Olig._ Arde en amores de Roselia, y creemos que morirá, si tú, que -eres única en esto, no le remedias. - -_Cel._ Gracias á Dios, hijo, que sus dones reparte por quien quiere, -á unos da el dón de profetar, á otros de predicar, á otros de hacer -milagros, á mí de sanar enfermos. - -_Olig._ Bien creerás, madre, que en tí, como en sagrada y postrimera -áncora de su salud, tiene puesta mi amo su confianza despues de -muchos remedios aplicados. - -_Cel._ En eso habeis errado la cura y dañado la postema del su -afligido corazon, que, como dixo Séneca, la llaga á la cual muchas -medicinas tocan, con dificultad llega á cicatrizar; y si el principio -se yerra, no puede seguirse buen fin. - -_Olig._ Por tanto se pone el pandero en tus manos, que lo sabrás bien -tañer. - -_Cel._ Ni la graveza de la herida sufre excusa, ni el precio de la -cura ménos valor, por la bondad del cerujano, que la enmienda en lo -no acertado es más trabajosa que el remedio en sus principios. - -_Olig._ Dexa esos rodeos, que tu boca será medida de lo que pidieres. - -_Cel._ Bien es que me entiendas, que yo vivo de mi oficio; ésta fué -la herencia que me dexaron mis padres y mi tia, que Dios perdone, -y como sabes que este nuestro trato sea tan peligroso, no queremos -poner la mano en labor tan delicada sin ver el por qué, que cada -puntada nos podria costar la vida sino fuese por nuestras buenas -diligencias, aunque caro le costó á mi antecesora la negra cadenilla, -que habiéndose librado del toro, cayó en el arroyo; huyendo un -peligro cayó en otro, libróse de Pleberio y vino á dar en las manos -de aquellos malogrados que bien escotaron la tercera parte con la -vida. Dígolo, que si en estos pleitos me he de ver con vosotros, -dende agora me tornaré á mi casa y me despido de entender en ello, -que más quiero poco con seguridad que mucho con temor de perdello. - -_Olig._ Buena pró te haga lo que mi amo te diere, que ni yo seré -á estorballo ni ménos despues de dado te ladraré por parte ó -partecilla; allá te aven con Dios, y entremos, que abierta está la -puerta. - -_Eub._ Señor, aquí viene Celestina. - -_Lis._ ¡Oh hombre sin comedimiento! Corre, baxa, dale la mano, y dile -que suba su merced. - -_Eub._ No es mujer de tanta cuenta. - -_Lis._ ¡Perenal! ¿dó consiste mi bien todo y mi remedio, dices no ser -señora de cuenta y de mucha honra? ¡Señora mia! ¡Señora Celestina! -dame la mano, que es agra la escalera, ayudarte hé. - -_Cel._ A tan chico santo no tanta fiesta, mi señor. - -_Lis._ Pon dos coxines aquí á la señora. ¿No vienes, rapaz? ¡Ah, -rapaz! dale dos bofetadas, Eubulo. - -_Fil._ ¡Ay! ¡Ay! - -_Lis._ Dale bien, manos de topo; no haréis lo que yo mando: ¡oh! cosa -recia es servirse hombre de bobos y lerdos. - -_Eub._ Mas, ¡oh! cosa difícil servir á locos y necios. - -_Olig._ Calla, que la blanda respuesta quiebra la ira, y la dura la -despierta. - -_Lis._ Ha sido tan deseada tu venida, madre mia, que bien se puede -decir nunca mucho costó poco: siéntese. Ya sabrás que amor, viendo -embelesados mis ojos en la contemplacion de la más hermosa que -todas las mujeres, y desplegadas las velas de mi deseo en pos de su -fermosura, me puso en tal estrecho, que si en esta mi cuita no me -ayudas, por mejor tengo la dichosa muerte, que todos los trabajos -ataja, que no la desesperada vida donde las sombras de mi tristura se -engrandecen y espesan. Sólo el pensamiento dó Roselia se aposenta, -esclarece la triste cárcel de amor, en la cual estoy preso, lo -demas todo me atormenta; tristeza, congoja, trabajo, desdicha, -desamor, angustia, deseo, tormento, aficion, ánsia, pasion, cuidado, -desesperanza, mal, pena, dolor, cuita, tribulacion, sospiros con -lágrimas, de todos estos males con sólo el morir pienso librarme, -pues mi voluntad lo quiere y mi razon lo ordena, si tú, como llave -desta prision, otro remedio no aplicas ó descubres. - -_Cel._ Señor, con pequeño trabajo no se alcanzan grandes cosas, que -por eso dicen no se toman truchas á bragas enxutas, todo eso es -menester que sufras por el bien que habrás tras el mal de la pena que -agora padeces. - -_Lis._ Dichoso sería yo, madre, estar debajo de la bandera de tantas -pasiones, si consiguiesen la victoria que tu palabra promete. - -_Cel._ Por poco que tú me dés, mi dicho habrá su efecto. - -_Lis._ Si mi servicio hobiese de igualar y conformar con tan alto -merecimiento que el prometimiento de tus palabras merece, hallo el -mundo ser muy poco, que tan soberana merced no se compra por dinero. - -_Cel._ Este necio piensa que me empreño yo de palabras hinchadas para -parir viento. Harias mejor cerrar la boca y abrir la bolsa, que no -usar de tan largo ofrecimiento, que las muchas palabras son indicios -de las pocas obras. - -_Lis._ ¿Qué dices? - -_Cel._ ¿Qué? que mujer soy de contentar, aunque tu galardon y mi -peligro no emparejen en satisfaccion de igualdad, porque la vida y -persona, la cual en semejantes casos se pone en suerte de perder, es -más digna y de más valor que otra cosa ninguna. - -_Lis._ Toma esta esmeralda, y con ella recibe mi voluntad, y no mires -al dón, sino al dador, que mayor deseo le queda que poder tiene para -gratificar tu trabajo. - -_Cel._ Dios te dé tanta parte en el cielo como mereces en la -tierra, que tu larga franqueza pone silencio á mi lengua á darte -las gracias por tan crecida y sobrada merced; pero aunque me faltan -palabras para agradecer, no me fallece conocimiento para ver cuanta -obligacion me has puesto para despertar mi ingenio en la invencion -de tu remedio, que bien dicho está, el premio anima á las artes y la -honra las sustenta. Y duerme descuidado, que yo soy Celestina, que en -las duras peñas hago camino, y con hucia desto descansa, y quede Dios -contigo. - -_Lis._ Y él guie tu reverenda persona. ¿Paréceos, hermanos, que lo -hará bien esta mujer? - -_Olig._ ¡Y cómo! aunque tu amor fuese fingido, ella le haria -parecer verdadero, que en esto tiene las veces de natura en suplir -sus defectos y necesidades. Solamente es menester que hables á -Brumandilon, que es un descarado rufian que tomó la vieja por su -guarda, temiendo el desastre de su tia. Éste, aunque aprovechar no te -pueda, pero puede dañar estorbando lo que á remediar no basta, que -si ve tantico peligro en el negocio, porque á él no le quepa parte, -disuadirá á Celestina que en ningunas maneras se meta en danza de -espadas, de las cuales él á sabor blasona, siendo como trueno, que -espanta y no hace mal. - -_Lis._ Tráemelo luégo acá, que yo le haré mudar de propósito, que en -semejantes personas dádivas rompen peñas, y lo que temor acobarda, -avaricia incita. ¿No vas? - -_Olig._ Voy. - -_Lis._ ¿Y tú, no vas con él, Eubulo? - -_Eub._ Suplícote, señor, me escuches una palabra. - -_Lis._ Di, y con brevedad. ¿Qué querrá este necio, que ya me amohina? - -_Eub._ Señor, en todas las cosas sabiamente ordenadas, el deliberar -es primero que el disponer, porque en lo primero hay enmienda, en -lo segundo arrepentimiento. Así que, en las cosas que mucho va, los -sabios y cuerdos toman consejo, porque despues no se arrepientan de -la errada deliberacion, que si una vez ocasion vuelve su cabeza, -despues, cuando la quieras asir de los cabellos, hallarla has calva. -Despues de esto, conviene los corazones de aquellos, que en arduo -negocio proveer tienen, estar desembargados de pasion, porque los -oidos con ella cerrados empiden la entrada al consejo, de manera -que resultan dos cosas que te cumple hacer, si quieres no errar -en lo malo y acertar en lo bueno, lo uno que mires lo que haces -y no confies en tu prudencia en cosa en que si yerras haces gran -ofensa á Dios y á tu fama, que quien á solas se aconseja, á solas -se desconseja; lo otro que apartes de tí la pasion que perturba tu -razon en el sabio ordenamiento. Esto hecho, asiéntate en la silla -de reposo y toma la vara de justicia, y oidas entrambas partes, -sentencia como recto juez, y la sentencia que tu razon ordena, -pronuncie tu voluntad con consentimiento. Mira que las virtudes con -dificultad se ganan y con facilidad se pierden; si agora aflojas y -sueltas la rienda al apetito y lo desenfrenas, tarde lo tornarás en -obediencia, que poco aprovecha que una vez le encojas las riendas, -si con una sobarbada hace que sueltes, y no seas señor dél. No -hay cosa que más reverdezca que es el amor, guárdete Dios de su -desenfrenamiento, que no parará fasta despeñarte. - -_Lis._ ¿Has dicho, cuerdo? - -_Eub._ Dixe, aunque no todo lo que queria. - -_Lis._ Pues véte de ahí, necio, que eso yo me lo sabía, y cierra esa -puerta. - -_Eub._ Malaventurado de hombre que entiende y no obra; vana es -la potencia sin acto conforme á regla de razon: oh Lisandro, -Lisandro, prosigue en tu locura, que tú te verás en mucho tiempo de -arrepentirte, y en poco lugar de remediarte. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA DEL PRIMER ACTO. - - Píntase muy al natural los fieros de Brumandilon y la - desordenada avaricia de los alcahuetes. Lisandro toma por - tercero á Brumandilon para con Celestina en sus negocios. - A lo cual se ofrece este fanfarron, vencido con los dones - de Lisandro. Murmura Eubulo de la prodigalidad de su amo. - Y entre él y Oligides, su compañero, pasan cosas de mucha - doctrina y aviso. - -BRUMANDILON. — CELESTINA. — OLIGIDES. — LISANDRO. — EUBULO. - - -_Brumandilon._ ¡Oh pese á tal! como á las veces de los flacos -animales los más fuertes son oprimidos, que una pequeña víbora con -su veneno mata un gran toro, y un suzuelo raton pone espanto á un -poderoso elefante; ansí esta desventurada vejezuela con sus amenazas -quiere acobardar la fuerza de mi poder, como quiera que esté por -nacer á quien yo mostrar la virtud de mi ánimo en la fuerza de mis -golpes. ¡Descreo de tal con la puta, que haya yo corrido la casa de -ceca y meca, y los cañaverales y los olivares de Santander, y pasan -ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra en -públicos burdeles, y todas me han tenido acatamiento con obediencia, -y que esta hechicera al cabo de mi vejez, despues de traidos treinta -años los atabales acuestas, burle de mí con menosprecio! pues yo -juro por el dorado chapin de la Magdalena, que aunque más fieros me -haga con los criados de Lisandro, de todo lo que ganáre ha de partir -conmigo la mitad, que no en balde pongo mi vida á riesgo por ella, y -si porfía en sus trece, no es mucho que la mate, segun soy de esta -hechura. Ya se me ha escapado de buena cuando con mi pesada mano le -dí tal torniscon, que los dientes le quebré en la boca bañada en -sangre, y voto á la sancta letanía, que si un poco más extendiera el -brazo, colmillos y muelas todo iba al suelo. Por el fuerte y galano -arnes de San Miguel Ángel, si se me antoja, á papirotazos le quinte -los dientes como á falsaria. Segun soy derreñegado y en mis hechos -crudo, en punto estoy de tomar la mi porra y machacarle aquella -cabeza y enviarla al infierno en compañía de su tia; venga despues -la justicia con sus porquerones á prenderme, que no creo en quien me -engendró si no granizo más cuchilladas sobre ellos, que Dios si tiene -qué; voto á Dios, á todos, sin excepcion alguna, haga piezas, si me -enojan, para hacer cazuela de ellos, y de sus huesos escarba-dientes; -hi de puta, qué hombre yo para que rey ni Roque tenga que ver -conmigo. Mas ¿qué me detengo, y no voy á arrancarle la alma de las -carnes, ó que me dé parte de la ganancia? que tanto merece el que las -riquezas conserva como el que las adquiere; tha, tha, tha, abríos, -puertas. - -_Cel._ Ya viene el loco de casa. - -_Brum._ Si no fuese porque la fortaleza sin prudencia es habida por -temeridad, luégo en esta hora te enviaria á cenar con Pluton; por -ende si quieres enfrenar el furioso brío de mis desapoderados golpes -y que no descarguen sobre tí, daca luégo la mitad de lo que te dió -Lisandro, que todo lo he sabido; donde no, díme si estás confesada. - -_Cel._ Si supieses qué pocos son los que se han perdido por callar, -y muy ménos los que se han ganado por mucho hablar, tú holgarias de -echar una mordaza á la lengua, y no descargar como badajo tantas -porradas; cata que quien amenaza, una tiene y otra espera, nunca las -palabras soberbiosas hicieron á los hombres bienaventurados. - -_Brum._ Mi dicho es mi hecho, y mis hazañas tan espantosas son de oir -como monstruosas de ver. Bien veo que donde las obras no aprovechan, -en balde se gastan las palabras; pero cuando el decir conforma con -el hacer, bien es, lo que el corazon concibe la boca publique, lo -cual yo hago porque no digas, no me lo dixiste; que hágote saber que -yo soy hombre que lo que sé decir con verdad lo sé executar con las -armas. - -_Cel._ ¿En tí verdad? como en el Evangelio mentira. - -_Brum._ No quieras con buena respuesta hurtar el cuerpo á mi furia. -Pues guarte no me enciendas la ira, que no será más en mi mano -matarte que en el fuego dexar de quemar. - -_Cel._ Calla, desconcertado relox, que más son los amenazados de tí -que no los heridos. - -_Brum._ Agora lo verémos si lo que haré será prueba de lo que digo. -Daca lo que te dió Lisandro, sino con este mi puñal te escarbaré el -hondon del corazon. - -_Cel._ Quiero le dar parte de las doblas, que lo principal yo me lo -callaré, no haga algun desatino este lebron como el judío afrontado. -¡Ay sancta Catalina! apártate allá, mete el puñal, no se diga de -tí, del monte sale con que se arde, ¿tométe por defension y eres mi -ofension? Crío cuervo que me saque el ojo; tómatelo todo para tí y -nada para mí, que yo soy como la cabra que parió para el lobo, como -la ave curruca, que cria y mantiene hijos ajenos, ó como la gallina, -que con mucho sudor saca pollos de huevos ajenos. Ya pensé que esto -no sabías, pero amores, dolores y dineros mal se pueden encubrir. - -_Brum._ Todo eso y más me debes, pues por tí asaz veces asiento la -vida al tablero en ventura de perdella, que, juro á tal, la fortaleza -en los hombres muchas veces es causa de su muerte; dígolo, porque -anteayer por salvar tu fama perdiera mi vida por confiar mucho en -la virtud de mi espada, que, como toro agarrochado en el Coso, me vi -entre siete que en tí pusieron lengua; sino, mira mi capa arpada y -el broquel con trecientas picaduras, pero todavía mi blanca espada -hizo lugar, los cuatro se me escaparon por piés, á los tres dexo -descalabrados; al uno de ellos si no traxera caxquete de Calatayud, -con el poderío del golpe le hendiera la cabeza fasta los hombros, -pero no le entró sino fasta la piamater. - -_Cel._ Por más que blasones quedarás sin medalla. - -_Brum._ ¿Malla? Todos venian cargados de hierro, pero poco se le da á -mi espada que vengan armados que desarmados, para que con sus filos -no rebañe carne, que si todas las fuerzas de mis brazos que Dios -me ha dado, emplear quisiese, no habria hombre que no traspasase, -hendiese y derrocase, y mil menuzos hiciese; mas por no agotar y -disminuir la cristiandad, que me parece grave pecado, templo y modero -con cordura lo que me sobra de esfuerzo, por no lo hacer comun con -los brutos animales, los cuales desenfrenadamente siguen el apetito -de su vigor y furor. - -_Cel._ Ese almacen sería bien excusado á mí, que dentro en el pellejo -te conozco. Con todas tus bravezas y fieros no osaste levantar el -gaje del suelo que en desafío te echó el escudero de Chremes, cuñado -de Alisa, madre de la malograda Melibéa. - -_Brum._ ¡Oh, cómo la mala fama vuela como ave y corre como moneda, -y la buena se queda en casa por conseja detras del fuego! Refran -es, el bien suena, y el mal vuela. Quien te dixo eso, ¿no te contó -los espaldarazos que le dí un dia ántes? ¿Pues habia de aflixir al -aflixido? ¿No sabe Dios y todo el mundo que en la reyerta yo llevára -la mejor parte y él quedára en el campo ó muerto ó puesto en la -postrimera necesidad? En los denuedos y visajes que me ves agora -hacer habias de argüir la animosidad que entónces tendria, que -de ánimo esforzado procede la compostura feroz del cuerpo, que la -natura así suele entallar, expresando los afectos del corazon en la -corpulenta imágen. Mas, ¿no vistes contra quién habia de mostrar mi -ira y ardid? Eso fuera, para los que lo vieran, otro espectáculo cual -fué el del escarabajo con el águila, ó de la hormiga con el leon, -que no me estuvo bien, pues señal es de grande cobardía acometer á -los menores y á los que poco pueden; más quiero morir emprendiendo -grandes cosas que no vivir venciendo las flacas, que más tengo -acatamiento á la fama inmortal que no á la victoria presente; no -quiero ensuciar mis manos en tan flacos hechos, porque á tan gran -corazon como el mio, grandes hazañas son menester para que, vencidas, -se cuenten por aventajadas entre las que hicieron los claros y -ilustres varones de aquel glorioso siglo. - -_Cel._ Pasos oigo, acá suben, no sé quién es; ó amigo, ó enemigo, ó -mal criado es, pues sube sin llamar. - -_Brum._ ¡Oh, por Dios, que lo segundo es; méteme en la camarilla de -las hierbas, cierra, cierra presto con llave por defuera! - -_Cel._ Zancadillas va dando el diablo azogado, el judío lleva en el -cuerpo. - -_Olig._ ¿Qué alboroto éste, madre? - -_Cel._ Calla, calla, que mi negro duelo se escondió de tí pensando -que eras el escudero con quien hubo palabras; tú muda el tono de la -voz y finge que lo buscas para matar, que el miedo, que las cosas que -no son hace que tengan existencia, y las que son parezcan no ser, -hará que no te conozca perturbando su juicio con tropel de fantasías -imaginadas, que bien es que á este baladron la experiencia del temor -castigue la ferocidad de sus arrufianadas palabras y fieros hinchados. - -_Olig._ Comienzo, aunque otra cosa le queria. ¿Di, señora, tienes acá -á Brumandilon, que, por vida de tal, si aquí está, luégo sus maldades -y su vida acaben juntamente? - -_Cel._ Por cierto, señor, dos dias há que no le he visto. - -_Olig._ Dime la verdad. - -_Cel._ Y Jesus, ¿habia de mentir? - -_Brum._ ¡Oh desdichado de mí! muerto soy si las puertas quiebra. - -_Olig._ Que no te creo, que quien una vez miente, no se le ha de -dar más entera fe; ya me mentiste el otro dia negándomelo, por ende -dámelo acá si no quieres haber el mesmo fin que á él espera. - -_Cel._ Afortunada yo que no sé dél, y porque lo que digo sea -testimonio de mi verdad, toma las llaves de las cámaras y búscalo. - -_Brum._ Ya, ya, no espero más vivir. Señor, perdona mis pecados. -¡Santo Dios! ya abre; Credo. - -_Olig._ ¡Ah cuerpo de mí, Brumandilon! quien quiere ser temido, -forzado es que tema. - -_Brum._ Por el santo Martirolojo de Peapa si no tuve por muy -averiguado, cuando me escondí, que el Corregidor me venía á prender -por ciertos palos que dí la noche pasada, y que dexaba en celada su -gente y él subia quedito por tomarme desapercibido de mi broquel y -espada. Y áun ¡voto á tal! que no envie sus justicias á mí, él en -persona viene á buscarme, porque sabe que ninguna otra vara obedezco -sino la suya; y si quisiese tambien ir contra él podia despedazar á -él y á los suyos, que un dia me amostazó las narices y no sé qué mala -respuesta le dí y disimuló, y tuvo por bien de sufrirme. Por agora, -por mejor tuve retraerme que no hacer un hecho sonado, por donde la -ciudad se alterase y viniese á oidos del Rey; pero despues que sentí -no ser el Corregidor, de coraje reventar queria en no poder salir; -de buena te escapaste, que como los primeros movimientos no sean en -nuestra mano, pudiera ser que sin mirar, súbitamente te barrenára -con una estocada temerosa, ó tendiera con un tiro mortal: da gracias -á Dios, que de buena te libró. - -_Olig._ Así las doy, y toma la capa, que Lisandro, mi señor, te -llama; y adios, Celestina, y no descuides del negocio, que ya sabes -que la luenga esperanza aflixe el enamorado corazon, y más el de mi -amo, que le hierve. - -_Cel._ Véte, que en cuidado me lo tengo. - -_Brum._ Hermano Oligides, bien creerás que si tu amo no fuera, que -no me tomára allá, aunque enviára otras cien veces á llamarme; -treinta caballeros en persona me vienen á buscar y me sacan de mi -casa importunado, ó para afrontar nobles, ó castigar ruines, ó cruzar -caras de putas, ó terciar en hacer amistades, porque no hallan otro -más aparejado y dispuesto, ni más diestro en caso de refriegas. Y -ésta es la causa por que estoy huido por los rincones, que quien -crueza hace, su peligro busca, de justicias digo, ó por mejor decir, -de sus palillos, que á otra persona no temo, que quien de armas se -precia, como yo, con razon ningun otro peligro debe temer. - -_Olig._ Adelántome, y aguarda en este portal. - -_Brum._ Así lo haré. - -_Olig._ Señor, aquí viene conmigo Brumandilon, despacha con él lo más -ayna que pudieres, no le des lugar á que meta más palabras de las que -él suele fuera de todo propósito, que en historia no habrás leido -tan gran fanfarron. Su persona espantarte há, los fieros como los -quisieres, los hechos por el cerro de Úbeda. - -_Lis._ Dile que entre. - -_Olig._ Entra, Brumandilon, y sígueme. - -_Brum._ Las manisicas de tu merced beso. - -_Lis._ Bien seas venido, Brumandilon amigo. Tu favor y ayuda hé -menester. - -_Brum._ Señor, no pases más adelante, que juro á la serpentina vara -de Aron y Moisés, si es para desafío, ó afrenta, ó matar alguno, -ántes será hecho que mandado, que la muerte tengo por vida, en tanto -que sea en tu servicio; cuanto más que éstas son mis misas y mis -pasatiempos, porque cuanto trabajo es por el miedo á los cobardes la -guerra, tanto placer es á los esforzados la continuacion de ella; no -creo en quien me parió, si sueño puedo dormir que bien me sepa, si no -hé con mi espada hecho riza de broqueles, ó harpado gestos, ó cortado -miembros, ó he molido á palos los alguaciles; pues si esto me -quieres, dime luégo las personas que te han enojado, que bien pueden -doblar por ellos, y si no cumpliere lo que prometo, el morir será la -paga, que no es mala muerte la que el hombre muere haciendo lo que -debe. - -_Lis._ Agradezco tu animoso ofrecimiento, que tu denodado semblante -da á entender mucho más de lo que dices. - -_Brum._ Y ¿cómo, señor, di? - -_Lis._ Pero para tales casos mi gente basta. - -_Brum._ Anda, señor, que más hace la virtud que la muchedumbre. - -_Olig._ Maldito seas, fanfarron, ¡quién te patease! A mí seguro -que no tovieses los piés tan ligeros para huir como la lengua para -blasonar. - -_Lis._ Otra cosa te quiero, y es que Celestina entiende dar remedio -con su buena maña á mi fluctuoso tormento, que la hermosa Roselia me -causó desde el dia que la vi. - -_Brum._ Ya, ya, no me digas más. - -_Lis._ Óyete, que no es lo que piensas; torna acá. - -_Olig._ Huye con temor no le mandes cosa de su peligro. - -_Lis._ Lo que quiero rogarte es, pues tienes tanta cabida con -Celestina, que no sólo no impidas ó estorbes la cura mia, que -de ella espero, mas le impertunes que en esto ponga particular -diligencia, y si fuere menester se lo mandes, que ni tú quedarás -quexoso ni ella mal pagada. - -_Brum._ Por la clavazon de las puertas celestes aún todavía el -corazon me da latidos y el brazo me tiembla de lo que entendia -facer si me mandáras que sacára á Roselia por fuerza de armas, y la -entregára en tu poder; y holgára dello, porque conocieras quién es -Brumandilon, que en los peligros se muestra la bondad del esfuerzo. -Desotro pierde cuidado que no quedará por negligencia de Celestina, -ni ménos yo impidiré cosa que toque al menor pelo de tu servicio, -ántes seré en acrecentallo. De la mi vieja te sé decir que hablalle -más de una vez en su oficio es dar de espuelas al que corre y -despertar al que vela; así den dineros, que bailarémos todos, que -todas cosas obedecen á la pecunia. - -_Lis._ Corre, Eubulo, saca de mi recámara seis canas de raso carmesí -y la mi capa de grana, y dáselo á Brumandilon. - -_Eub._ ¿La de fajas, señor? - -_Lis._ Esa ó esotra. - -_Brum._ Si las gracias de tan pujantes mercedes te hobiese de dar, -ántes falleceria tiempo para decir que palabras para satisfacer; -pero á las obras me remito, con las cuales adelante, como criado -tuyo, entiendo servirte, que no en balde te he señalado por mi señor, -pues tan en derredor miras mi provecho y honra, por ende, si más -mandas dímelo, porque tan seguro puedes estar de mi servicio, que -aunque la muerte se me ofrezca no la negaré. - -_Lis._ Que no se dilate mi vida ó muerte, pues al doble es más pena -aguardar que recibir la rigurosa sentencia. - -_Brum._ Todo lo dexará y el tu negocio será el primero que despache, -aunque otros del mesmo jaez en cuantidad y calidad traia ya entre -manos con adelantada paga. - -_Olig._ Estotro pajuelas; pagado y repagado está. - -_Brum._ ¿Qué le dió? - -_Olig._ ¿Qué le dió? una medalla con un cerco de oro, y en ella una -esmeralda con una escultura de Júpiter como deciende á juntarse con -Danae convertido en lluvia de oro, de harta estima y valor. - -_Brum._ Eso pasa, y encubriómelo la puta vieja. No paro más aquí. -Quedaos adios, señores compañeros. - -_Olig._ No le digas que yo te lo dixe. - -_Brum._ No diré. - -_Eub._ Caro le costará la fruta de postre en el banquete de sus -amores, pues tal comienzo tiene la comida. Todo para alcahuetas y -mandiletes y fementidos lisonjeros, nada para fieles sirvientes. -Andar, mundo es que corre, unos por buenos se pierden, otros por -malos se ganan. - -_Olig._ Por eso me voy yo al hilo de la gente, sentir con los pocos y -hablar con los muchos. - -_Eub._ Si sigues el discante de la cortesana malicia, aunque sientas -para tí las voces baxas de bondad, al fin, cuando se canta la gloria, -te hallarás burlado, que las obras hacen bueno, no los propósitos. - -_Olig._ No por eso dexaré de bien obrar. - -_Eub._ Cosa difícil es tratar con el aceite y no se amancillar, pues -muy más difícil es conversar entre malos hombres y no ensuciarse con -sus perversas y dañadas costumbres. La maldad de ligero se pega y -cunde como azogue fasta corromper los tuétanos del uso de razon; oro -ha de ser, y fino, el que ha de defender sus quilates entre las vivas -brasas de la vida corrupta, ca dime con quién paces y decirte he qué -haces. - -_Olig._ ¿Quiéreste meter fraile, pues tanto aborreces nuestro vivir? - -_Eub._ Deséolo. - -_Olig._ Si tanta piedad cuanto calor en verano albergase el capillo, -yo te seguiria. - -_Eub._ ¡Oh palabra digna de fuego con su auctor! ¿Qué son las cuatro -religiones sino cuatro pilares de la Iglesia que la sustentan en -su fe, esperanza y caridad? de cuyas escuelas salen lumbreras que -alumbran, ilustran y esclarecen con doctrina toda la cristiandad, -y sabios que destruyen y destierran las herejías, no ménos que del -caballo troyano esforçados y electos varones en destruicion de Troya -salian. - -_Olig._ Véte tú á la religion, que yo á mi Carmisa me recojo. - -_Eub._ Ella te llevará con los muchos, aunque más sientas con los -pocos. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL SEGUNDO ACTO. - - Tómanle ánsias de muerte á Celestina por la dificultad - del negocio encomendado; mas considerada su destreza y el - aparejo que en todo hay, delibera de ir á hablar á Roselia - so color de su oficio, corredora por maneras exquisitas. - Es cosa de reir ver los negocios que dexa encomendados á - su sobrina Drionea. Al fin, ida la vieja, despide Libia á - Polo, su amigo, y entra Esclarabel á Drionea, su querida. - -CELESTINA. — DRIONEA. — BRUMANDILON. — POLO. — LIBIA. — ESCLARABEL. - - -_Cel._ Ántes que tome el camino para casa de Roselia, quiero en -la mia bien pensar con reposo lo que le he de decir, y con mucha -cautela proveer con qué oro doraré la píldora, en qué copa dorada -disimularé esta purga, con qué sobrehaz azucarada cubriré el acíbar, -con qué dulzor saborearé la amargura de estas mis confaciones, con -qué cebo esconderé el anzuelo, con qué achaque digo coloraré mi -nueva venida, con qué palabras paliadas solaparé el negocio á que -voy que no sea sentida, en qué matiz de bondad embestiré mi mensaje, -finalmente, cómo ocultaré y descubriré una mesma cosa, qué mañas -y modos tendré para celar mis ardides engañosos y manifestar mi -intencion, que me entienda y no me entienda, que quiera enojarse -y no pueda; gran prudencia y saber, gran sagacidad y astucia has -menester aquí, Celestina, y despues de esto mucha serenidad en el -rostro, mucho reposo en la persona, mucha templanza en la plática, -para que no saque por puntos la malicia de mi embaxada. Mas ¡ay! -amarga cuitada que el entendimiento se me ofusca, el juicio se me -altera y la lengua se me turba en tan arduo negocio, que ni razon me -encamina, ni consejo me aprovecha, ni la propia experiencia me incita -á que cometa con el pensamiento lo que me cumple poner por obra; ¡ay -madre de Dios! y qué sudores con ánsias de muerte en torno rodean mi -corazon en pensar en lo que me he metido, las piernas se me cortan y -la sangre me desampara; escarmentada habia ya de estar de las veces -que he sido empicotada y azotada por este mi oficio en muchos pueblos -de Castilla, y no me viniese más mal, que esto fructa comun es de -Brumandilon y de mí traer las espaldas pintadas con bandas de color -purpúreo y las cabezas con mitras y rocaderos; ¡guay de la que se -pone á perder la vida! En mi seso me estaba yo en dejar este trato si -la maldita y insaciable codicia del más haber, que á los más de los -mortales fuerza acometer lo ilícito, no me venciera; mis ganancillas -ciertas tenía por otra parte en dar medicinas á las doncellas que -no paran, á las casadas bebedizos que den á los maridos porque no -sientan los cuernos que á vistas ojos sus mujeres les ponen, evitando -rencillas cornudales, á los mancebos mayorazgos bocados con que maten -sus mesmos padres, porque los muertos abren los ojos á los vivos -que deseosos estaban de heredar; á las enamoradas bien querencias -y polvillos que atrayan á su amor los canónigos y racioneros más -mozos y francos; á los honestos mandragora y granos de helecho con -que puedan entrar y salir do quisieren sin ser sentidos, á los -amantes hechizos de cabello ó cordon con que hagan que sus amigas -les amen, y aborrezcan el que amaban, y amen el que aborrecian; y -si de este oficio usar no quiero por ser tambien peligroso, loores -á Dios que no se concluyó ni encerró en el mi saber, que lapidaria, -herbolaria, maestra de hacer afeites y de hacer virgos, perfumera, -corredora, melecinera, partera y un poco física soy; entre dueñas y -señoras, entre doncellas y casadas, entre monjas y frailes, entre -clérigos y abades suelo yo tratar, todos me han menester y todos me -conocen, y todos vienen á mí para que remedie sus necesidades; no -parece mi casa sino botica, ansí unos entran y otros salen cargados -de medicinas, que no piden cosa que no esté en la camarilla que me -dexó mi tia, que buen siglo haya, en el testamento; ahí tengo los -perfumes que falseaba, los afeites que conficionaba, las aguas de -rostro que hacia, y otras aguas que sacaba para oler, los çumos con -que adelgazaba los cueros, los untos y mantecas que tenía y los -aparejos para baños y lexías, los aceites que sacaba para el rostro, -y otras cosas muchas que con mi buen trabajo y propio sudor y mayor -experiencia he yo adquirido, conviene á saber: hieles de perro -negro macho y de cuervo, tripas de alacran y cangrejo, testículos -de comadreja, meollos de raposa del pié izquierdo, pelos priapicos -del cabron, sangre de murciélago, estiércol de lagartijas, huevos -de hormigas, pellejos de culebras, pestañas de lobo, tuétanos de -garza, entrañuelas de torcecuello, rasuras de ara, ciertas gotas de -ólio y crisma que me dió el cura, zumos de peonia, de celidonia, de -sarcocola, de tryaca, de hipericon, de recimillos y una poca de -hierba del pito que hobe por mi buen lance; tengo tambien la oracion -del cerco, que no tenía mi tia, que Dios haya, que es ésta; _avis_, -_gravis_, _seps_, _sipa_, _unus_, _infans_, _virgo_, _coronat_; y -si todo lo de mi tienda hobiese de contar, sería cosa para nunca -acabar; pues desdichada de mí, este oficio me bastaba, éste mantiene -mi casa, sustenta mi honra y me hace ser tenida y acatada de todos, -y afama mi nombre por la ciudad, que nadie hay que me vea que no me -llame madre acá, madre acullá, el uno me dexa, el otro me toma, el -vicario me convida, el arcediano me llama, que ningun señor de la -iglesia me ve que no quiera ganar por la mano cuál me llevará primero -á su casa. Malos años para Medea y Sapho y Circe y para la noble -Erichto, hechiceras famosas que tan nombradas fuesen en sus tiempos -como agora yo. ¡Tristes de mis dias si no salgo con la empresa! si no -doy buena cuenta de mí en estos amores, ¿qué será de mi creencia en -que me tiene el pueblo? Desconfiarán de mis artes, aborrecerán mis -caractéres y palabras, escupirán, escarnecerán de mis supersticiones, -chufarán de mis cerimonias, burlarán de mis encantamentos, no darán -más crédito á mis agüeros, todos de hoy más me denostarán con -baldones, chufas, escarnios, injurias, silbos, ultrajes, risas, -desdenes, burlas y con otras palabras injuriosas, y ninguno vendrá -más á mi casa, los niños por las calles irán en pos de mí diciendo -puta, hechicera, vieja, falsa, malhechora, mondaria, burladora, -rabosa, çancajosa, trotaconventos, saltabardales, encorozada, -azotada, perfiletada, alcahueta y otros muchos ignominiosos nombres, -finalmente que de todo mi estado caeré, y de la opinion en que -estaba puesta; yo me tengo la culpa, que quise tomar mayor peso del -que podia llevar, y así al cabo caeré con la carga, que quien mucho -abarca, dicen, poco aprieta, y quien todo lo quiere todo lo pierde; -mal hice á la verdad en no mirar bien la calidad del negocio ántes -de aceptar la demanda de Lisandro; imprudente fuí en no pensarlo -primero una vez y otra, que, como dixo mi tia, aquellas cosas que -bien no son pensadas, aunque algunas veces hayan buen fin, comunmente -crian desvariados efectos, ansí que la buena especulacion nunca -carece de buen fructo; cierto, cegóme la canina hambre y sed grande -y hambrienta codicia de las preseas y riquezas que de ahí esperaba; -¡oh! cuando era pobre, entónces me hallaba más rica porque nada -codiciaba, y agora que, bendicto Dios, me sobra, más y más deseo, -no contenta con lo que poseo, al fin crece la necesidad con la -abundancia, y auméntase la cobdicia con el dinero; mas ¿quién soy yo, -á quien temor ó cobardía ponga espanto en las cosas de mi oficio? -¿yo no soy Elicia, la sobrina de Celestina, la que heredó nombre y -fama y hechos de la mesma? Sé que Elicia soy, la insigne alcahueta, -la famosa hechicera, la sábia nigromántica; ¿qué denodadas palabras? -¿qué fieros ó ademanes de rufian? ¿qué amenazas de muerte? ¿qué -rigurosos trances? ¿qué peligros inminentes jamas á mí atemorizaron? -¿No he sacado otros amores más arduos que éstos á luz? sí; ¿y no he -salido á paz y á salvo en todos ellos? sí: de la vida digo, que lo -demas no lo estimo en lo que huello: ¿qué cosa hay tan dura que yo -no ablande, ni qué tan alta que no alcance, ni qué tan imposible -que no me sea posible, ni qué tan sublime que no abata, ni qué tan -entrincada que no deslinde? Veamos, ¿Roselia no es mujer? sí; luego -liviana, que las mujeres, mal pecado, somos como veletas, que, -con poco aire, volvemos á todos vientos, enemigas de firmeza. ¿No -es moza? sí; luego de enamorada voluntad y lascivos pensamientos, -que los aguijones de la carne, y más nueva, algo le moverán á que -condecienda á mi peticion. ¿No es hermosa? sí; luego no casta, que -pocas veces castidad y hermosura caben en un objeto. ¿No es de -complexion sanguínea? sí; pues es de alegre condicion y colorada en -el rostro, luego inclinada á lujuria. ¿Pues Lisandro no es gentil -hombre, dispuesto y galan? sí; luego para ser amado, que como la -hermosura en las mujeres es una pegajosa liga en que se traban los -hombres, bien así la gentileza y buena disposicion de los hombres es -un señuelo, reclamo y añagaza con que vienen desaladas las mujeres, -que si general ley de natura no fuera que el macho siga la hembra, -asaz veces rogarian á muchos; ¿Lisandro no es mancebo de noble -linaje, dotado de muchas gracias, de linda crianza, bien hablado, -generoso, franco, aparentado? sí; luego sobre seguro voy, que estas -cosas mucho hacen al caso para que en Roselia con más facilidad -prenda su amor; ¿quién tengo de mi parte? al amor, que todas las -cosas vence; al amor, que seso y discrecion trastorna; al amor, que -saltea los monasterios, escala los muros, rompe las paredes, mina los -encerramientos, asierra las rejas, trepa por las ventanas, enciende -los castos, altera los devotos, espancta los sanctos; al amor, que -desploma la razon, ofusca el entendimiento, fuerza la voluntad, -embota el juicio, turba la memoria, fistola el corazon, descoyunta -los miembros, hace temblar las carnes, ciega los ojos con lágrimas, -desplega la boca con sospiros, cierra los oidos al consuelo, ábrelos -á las pasiones, y finalmente, todos los sentidos tropella, pues -todo se adereza así de partes de mí por ser principal maestra de -este oficio, como por parte de los aparejos que hay de una parte y -de otra; encomiéndome á mis familiares, Lucifer, Astaroth, Arangel, -Beliath, Sathan, Bercebuth, Balan y á Rescoldapho, el mi buen amigo, -príncipes de los demonios que me den buena manderecha á lo que voy, -sólo os suplico, mis buenos adalides, perturbeis la fantasía de -Roselia con deseos luxuriosos y cebeis sus pensamientos con tizones -de amor, yo soplaré con mis fuelles el fuego y atizaré las ascuas que -la quemen viva; emprenda la llama en su pecho con vuestras sanctas -inspiraciones, que yo tendré cuidado de encenderla y avivarla con mis -devotos consejos. ¿Drionea, hija? - -_Drion._ Madre. - -_Cel._ Si viniere de mucha priesa la desposada que hice haber aquel -hijo del racionero, en el tabladillo hallarás la caxuela pintada de -los virgos; toma de ahí lo que sabes, y restáurale la flor perdida, -ni más ni ménos de como me lo viste hacer á la que estotro dia se -casó con el carpintero; y si estoviere muy abierta, cúrala con punto, -muy sotilmente; y si viniere tambien la mujer del cordonero por los -bebedizos, en el barrillejo de barro los hallarás, dáselos, y que los -polvorice con un poco de soliman molido, y dile que han de ser nueve -candelillas de cera las que me dixo, pasadas las doce de la noche. -Y no te olvides de lo que has de hacer con la manceba del canónigo -mozo, la que tuvo presa el Obispo por el ólio. - -_Drion._ ¿Qué respuesta daré á Sigiril, escudero de Felides, si te -buscáre, que ayer vino acá y no te halló? - -_Cel._ Dile que se vaya con Dios ó con el diablo, que no soy yo -casamentera, ni ménos es ése mi oficio; allá á la amiga de mi tia -vaya él con esas embaxadas, ó á los parientes de Polandria, que -concierten el casamiento, que para ese caso no es menester el estudio -de mis artes, ni mucho ménos que mi tia resucitára ó apareciera, como -holgaron de mentir. Dame acá esa ropa blanca que me encomendaron que -vendiese de aquella señora malograda que murió los otros dias, y no -saques sino lo más rico y vistoso; esos gorjales aljofarados, esas -cofias estampadas y todos los deshilados y cosas hechas de red de -oro y seda, que lo quiero llevar á parte donde no se perderá nada en -ello, que buena manera será ésta para entrar en casa de Roselia, pues -soy corredora. - -_Drion._ Toma. - -_Cel._ Cierra esas puertas y di á ésos que se levanten que ya es -mediodia, porque tenga esa necia espacio para tocarse; y dile, en -hora negra, que si se le acuerda que habia de pasar por aquí aquel -bozalejo que sabe. - -_Drion._ Sí diré. - -_Brum._ Trap, trap, trap; putas, abrí. - -_Drion._ Putos dias vivas. - -_Brum._ Abrí presto, no me hagais arrojar las puertas por el suelo de -otro par de pomazos. - -_Drion._ ¡Ay, santa Catalina! ¿no nos darás huelgo? veréis qué -encapotado viene. - -_Brum._ ¿Qué es de la vieja ruin, que no creo en tal, si no hago con -ella un hecho hazañoso que sonado sea? ¿Dónde está? - -_Drion._ Es ida al negocio que sabes. - -_Brum._ Aquí la aguardo, que ó ella me dará la medalla ó me ofrecerá -la vida. - -_Drion._ Ce, ce. ¿Señor Polo, quieres salir, que Brumandilon sentado -está en el poyo de la puerta? - -_Pol._ ¡No por Dios! que quedé dalle unos dineros que me pidió, y no -los tengo. - -_Drion._ Pues vénte conmigo, que por los corrales te irás. - -_Pol._ Amores, ¿vendré acá á la noche? - -_Lib._ No, por tu vida, no te haga mal á la salud. - -_Pol._ Pues, mándame. - -_Lib._ Que no te olvides de las mangas de aguja coloradas. - -_Pol._ Y áun perfumadas te las prometo. Señora Drionea, encárgoos á -mi Libia, que no la hable otro, pues yo la sustento. - -_Drion._ ¡Ay, señor! no digas eso, que vive Dios y reina; otro hombre -no la habla en esa parte sino tú; es muy salada rapaza y vergonzosa, -y quiérete mucho. - -_Pol._ Con esa confianza me voy. - -_Drion._ Pierde cuidado y salta por este lugar, que está más baxo. - -_Escl._ Ce, ce, ce. Señora Drionea, ¿puedo entrar seguro? - -_Drion._ Trepa quedito, no hagas ruido. - -_Escl._ ¿Está allá la vieja? - -_Drion._ No; daca la mano. - -_Escl._ Acá estoy, bésame. - -_Drion._ ¡Ay putillo! ¿Cómo te has tardado? - -_Escl._ No pude más; está queda. - -_Drion._ Gallito, ¿no olvidas tus mañas? Donde quiera que me tomas, -ora en público, ora en secreto, no miras más. Subamos arriba, no nos -tome Celestina en el hurto, como me contaste que Vulcano tomó á Mars -y á Vénus. - -_Escl._ En este caso, siguo la opinion de los filósofos cínicos; pero -vamos. - -_Drion._ ¡Ay bellaquillo! ¿quitándote vas las agujetas? - -_Escl._ Sí, par Dios, sube presto. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA DEL SEGUNDO ACTO. - - Con encubiertas de gran artificio habla Celestina á Roselia - con muy poca ayuda de la vecina, y acabado con ella que - siquiera se vea con Lisandro, se despide; Roselia finge que - está mal dispuesta; Melisa, su doncella, entiende todo el - hecho. - -CELESTINA. — MARIVAÑES. — MELISA. — ROSELIA. - - -_Cel._ ¡Ay Dios! ¿si es aquella que veo ir por la cuesta arriba, -Eugenia, la madre de Roselia? Ella es; por los santos de Dios, bien -está, todo se adereza, alégrate, Celestina, que el precio de la ropa -blanca será la sangre de aquella inocente; ¿llamaré, pregonaré mi -axuar? mejor es allegarme á aquella vecina con quien me entiendo, -la que yo encubrí con el abad en mi casa asaz veces, ahí fingiré -que vendo cotones de Valencia, y ella, por via de vecindad, puede -llegarse á Roselia si quiere comprar algo de esto, que viendo la -curiosidad y valor de todo ello, como muestra estar hecho con sotiles -manos, no dexará de llamarme y yo entrar segura; señora, amiga, Dios -mantenga. - -_Marivañes._ ¡Oh madre Celestina! seas muy bien venida, que deseo -tenía ya de te ver. - -_Cel._ Calla, que mañana nos verémos más despacio, agora óyeme dos -palabras: has de saber que con achaque de trama vengo á buscar la -hija de nuestra ama Eugenia, que me lo encargó mucho aquel caballero -que fué mantenedor en las justas pasadas, el que te dixe, y así me lo -paga cierto mejor que me lo pagó el abad cuando andaba tras tí y te -hablé en ello. - -_Mar._ Mucho va de Pedro á Pedro. - -_Cel._ Por tanto, pues eres vecina, llégate allá y diles si quieren -algo de esto, que en la mesma moneda te lo pagaré cuando no te -catares. - -_Mar._ Que me place en buena fe; tha, tha, tha. - -_Melisa._ ¿Quién está ahí? - -_Mar._ Doncella, decí á la señora moza que está aquí la corredora -que me vendió unos volantes y trae cosas muy galanas y ricas de ropa -blanca, si quiere algo su merced. - -_Mel._ Sí diré. - -_Ros._ ¿Quién es, Melisa? - -_Mel._ Señora, una mujer que trae lindas cosas á vender, y obras -tan bien labradas, que parece que así se nacieron; allí viene una -gorguera muy polida, suplícote, señora, me la compres. - -_Ros._ Dile que entre en ese portal, yo me pararé á la ventanilla de -la escalera. - -_Mel._ Tia, entra, que ya baxa mi señora. - -_Cel._ Pues véte, amiga, y como te digo, para traerle á tu amor, -úntale las manos con aquel sebo de cabron, cuando entre burlas y -véras se las tomares, y di estas palabras que te he dicho, que son -muy aprobadas. - -_Ros._ Vieja honrada, muéstrame eso que traes. - -_Cel._ Ángel mio, no lo verás bien, que está el portal obscuro, -espera, que yo subiré allá. - -_Mel._ Toma, por ahí ella se entremete donde no llaman. - -_Ros._ Guarda tú esa puerta, Melisa, y avísame si viniera mi señora -madre. - -_Cel._ Todo viene á pedir de boca, con pié derecho salí de casa sin -ver ave que denotase mal acaecimiento; sola la tengo sin testigos de -mi mensaje. - -_Ros._ ¿Qué hablas, madre, entre dientes? - -_Cel._ Luégo, señora hija, que acabo tres cuentas de mi rosario que -me falta de rezar por los que están en pecado mortal, que primero nos -conviene buscar el reino de los cielos y despues entender en estas -cosas momentáneas cuanto basta á la necesidad de aquesta miserable -vida, lo demas superfluo es y lleno de conjoxas y zozobras. - -_Ros._ Por mi salud, madre, que aciertas, que al fin vana cosa es -amar con desórden lo presente y no tener ojo de ir allí donde es el -gozo perdurable. - -_Cel._ ¡Ay, mi señora! ¿dices dónde no se hartan los ojos de -ver, ni las orejas se hinchen de oir, dónde ni hay trestura, ni -noche, ni obscuridad, dónde siempre se celebra Pascua y fiesta muy -solemne, dónde las sillas bienaventuradas llenas de suavísimo olor y -flagrancia, llenas de cantos y modulaciones, de dulzor y alegría, nos -esperan á los que aquí con diligencia trabajarémos en la viña de Dios? - -_Ros._ Ahí digo. - -_Cel._ Los ojos se me arrasan de agua y los sentidos se me roban, el -entendimiento se me eleva y el corazon me desmaya, y toda yo estoy -fuera de mí cada vez que oyo mentar aquel paraíso de deleites y -aquellos Campos Elíseos; que aunque el deseo de la vida es natural á -todos, á mí el morir me sería glorioso en tanto que fuese á gozar de -aquella vision beatífica. - -_Ros._ Si así fuese, devota vieja, todos deseariamos la muerte á -trueque de tal vida. - -_Cel._ Mal pecado, ya lo veo, que nadamos como ranas á somorgujo en -las aguas del olvido, descuidados de nos mesmos, que nacimos para -morir y morimos para vivir con Cristo, si aquí le sirviéremos. Si -nuestra memoria refrescásemos algunos ratos con el pensamiento de -aquella suave inmortalidad, ella daria de espuela á nuestra voluntad -que obrase lo que la razon le encamina y el claro juicio le enseña, -y las tales obras buenas avivarian é incitarian nuestro deseo para -la bienaventuranza; si esto se hiciese, señora mia, con ansiosos -sospiros clamariamos á Dios que nos libertase de esta tenebrosa y -ciega cárcel del cuerpo, pero como estemos hundidos fasta los ojos en -el cieno y tremedal del bullicioso tráfago del mundo, echamos atras -lo eterno y ponemos delante lo que un soplo fenece. No hay cosa que -más en olvido y menosprecio de las cosas divinas nos ponga que el -amor de las temporales. - -_Ros._ ¡Oh, qué bien hablas, bendita madre! bien dicen que mejor es -el rústico humilde que sirve á Dios, que no el soberbio filósofo que -considera el curso del cielo. - -_Cel._ Mil cosas te contaria de éstas, señora hija, que aprendí en -compañía de las beatas dominicas, si el tiempo nos diese lugar. - -_Ros._ Pues ¿qué pides por este garvin hecho de red de oro así como -está aljofarado? - -_Cel._ Mi reina, ésta es cosa encomendada, espantarte hías de lo -poco que de aquí he yo de sacar por mi trabajo aunque lo venda muy -bien, cuanto más si lo vendo ménos de lo que quiere su dueño. En seis -piezas de oro me estimaron este tranzadillo. - -_Ros._ Toma cuatro por ser cosa que se lo ha puesto otra. - -_Cel._ ¿Cuatro, señora? en mi alma, no se pagan las manos, pues de -aljófar tiene más; pero sin más regatear, en cinco lo toma ó lo dexa, -que yo me atrevo á dártelo en esto, porque sé los caudales de las -señoras doncellas dónde llegan, y cosa se ofrecerá en que me puedes -remunerar este servicio, que al cabo sé que perder con los buenos es -ganar, y con decir que no hallé más, cumpliré, que yo seré la que -perderé de mi derecho. Mírala bien, que es pieza muy acabada de buena -y barata. - -_Ros._ Cara es, mas toma, que á la verdad la curiosidad en las cosas -hace encarecer la obra de ellas. - -_Cel._ ¿Caro te parece, buena señora? bendito seas tú, mi Dios, que -en este trato tan poca ganancia se me sigue, que con haber andado -arrastrada todo el dia, habré de aquí tan poco que no bastará á -poderme hoy sustentar, sea por tu amor, que más quiero morder las -paredes de hambre y pasar la vida con afan y laceria empleada en tu -servicio, que no enriquecer en otros tractos ilícitos. - -_Ros._ No llores, madre, que yo te favoreceré en todo lo que yo -pudiere. - -_Cel._ ¡Ay mi señora! si supieses por qué lo digo, pues sábelo Dios -y yo que más valdria mi saya y manto de lo que vale si quisiese dar -oidos á una cierta persona de esta ciudad, pero mejor es pobreza con -un poquito de honra que riquezas acompañadas de vituperio; por el dia -sancto que es hoy, á oro me pesa, porque le hable á una gentil dama -de este pueblo, ni sé quién ni quién no, él vive hácia San Benito, y -creo que se llama Lisandro. - -_Ros._ ¡Oh vieja! cómo temo que tus pisadas y luengo preámbulo, y tu -prolixa arenga y devota salutacion con tus falsos presupuestos, se -hayan enderezado y ordenado para inferir tan maldicta y sospechosa -conclusion. - -_Cel._ ¿Qué es, mi señora, que no te entiendo? - -_Ros._ Tú sabes si me entiendes ó no, y si en esas palabras de Dios -traes envuelto el dimonio, que entre las matizadas y bordadas flores -se esconde la culebra ponzoñosa. - -_Cel._ Entiéndate Dios, que yo no te alcanzo. - -_Ros._ Dime, pues, á quién te mandó hablar. - -_Cel._ ¿Quién, mi señora? ¿Lisandro? - -_Ros._ No me repitas su nombre, que me turbas; respóndeme á lo que te -pregunto, veamos si es lo que yo digo, que vienes con engaños. - -_Cel._ ¿Y yo conózcolo más que tú, ni sé quién es, ni aguardé á que -me lo dixese? Mal me conoces, señora, las piernas me cortaria primero -que diese paso á tales mensajes, en ese caso ningun hombre me ha de -hablar si no quiere ser mi capital enemigo; guárdeme Dios de mala -hora, montas que soy yo de ésas, entre qué personas me crié para osar -de tal oficio, á la hé entre religiosas y áun de las más encerradas. -Pero segun pude colegir de las pocas palabras que escuché á Lisandro, -digo aquel mancebo caballero y ¡Jesus, qué sin memoria soy! algunas -señas y indicios te daré. Ella era en su boca la más hermosa doncella -que natura por agora formó, no sólo decia en la ciudad, mas ni áun -en la tierra, en todas las gracias y perfecciones acabada. Por aquí -sacarás por quién entendia Lisandro, digo aquel señor galan que preso -de su amor loaba la que mucho queria; ya sabes que en Salamanca pocas -hermosas hay, y ésas se pueden señalar con el dedo, y por tu vida, -mi amor, que despues que te vi he pensado si eras tú la que decia, -porque tu perfecta fermosura es argumento que no entendia por otra. - -_Ros._ Madre, no me entres por esos rodeos, véte con Dios. - -_Cel._ ¿Qué rodeos, mi señora? ¿piensas que no te diria el nombre de -ella si me acordase, por quitarte de sospecha? Mas sea Dios loado, -que ya voy acordándome Ro, Ro, Roselia se llama, por quien pena, -segun me dijo. - -_Ros._ Segun te dijo, malvada vieja, ¿qué no me conoces tú, que soy -yo la que agora mentaste? - -_Cel._ ¿Tú? y Jesus, Jesus, ¿tú? No lo creo. - -_Ros._ ¿Santíguaste, mala hembra, bote de malicias? ¿que no lo -sabes tú? ¿ésas eran las joyas que traias á vender? ¿las fingidas -lagrimitas que por tus haces regabas? ¿los devotos consejos que me -dabas? ¿las sanctidades con que venías? ¿las cuentas que rezabas? -¿las encubiertas y disimuladas palabras con que me entrabas á dañar -mi fama, tentar mi propósito, combatir mi honestidad, corromper mi -vergüenza, ensuciar mi honra? Astuta vieja, vaso de maldad, maestra -de malos recaudos, discípula del diablo, madre de todos vicios; mas -¿si eres tú la que encoroçaron estotro dia por semejante caso, que á -ella te pareces en tus obras? ¿Con ese mensaje te envió ese loco para -que publicases su pasion y locura? Espera, alcahueta, que tú habrás -el castigo que merece tu atrevida osadía. Melisa, Melisa, llámame acá -á mi hermano Beliseno. - -_Cel._ Señora, no juzgues mis palabras sin que primero juzgues mi -intencion, que cuando la intencion no yerra, salvo está el que se -juzga, y si la lengua resbaló, no tiene culpa el corazon, desdichada. - -_Mel._ ¿Qué es, señora? ¿no concluyes con esa mujer? - -_Ros._ Esta vieja que me viene con alcahueterías de aquel que estotro -dia me vido y comenzó á desvariar en aquellos desatinos que viste; -éste es el loco atreguado por quien me habló el paje que fué de mi -señor padre, que en gloria sea; pues guárdese, que si mi hermano le -coge, él le dará el pago. - -_Cel._ Se tú el juez, doncella graciosa; si yo ni tenía noticia de -la señora ni sabía que Lisandro penaba por su merced, ni ménos le -menté palabra de las muchas que echaba por aquella boca, como hombre -que estaba para morir, y pedia socorro de su señora, que morir le -hacia; mas de que simplemente á buena fe y sin mal engaño le conté -lo que vino á coyuntura de no sé qué hablamos; ¿tengo yo aquí la -culpa? cuitada yo, que en mala hora nací, si todo lo que digo y hago -se ha de echar á mala parte, bien dixo nuestro Señor Jesucristo -en el Evangelio de la misa que ayer oí, no juzgueis y no seréis -juzgados, segun declaraba el cura; si yo, mezquina, te contára los -sospiros lastimosos que pregonaban su lastimado corazon á causa tuya, -las lágrimas que sus rubicundas haces regaban en oyendo tu nombre, -los desmayos que le tomaban en acordándose de tí, los dolores que -le atormentan en tu crueldad, las pasiones que le persiguen con -el amor que te tiene, los deseos de tu suave conversacion que le -atribulan, las tristezas que le derriban y otros mil cuentos de males -que sostiene, segun dice despues que del homenaje de tus ventanas -asaeteaste su deseo; si esto, y otras cosas más que dixo con harta -pena, te dixera yo, señora, ó supiera que eres tú aquella por quien -moria, aunque, ciega de mí, por las señas de hermosura que me daba -habia yo de entender luégo que eras tú, entónces tenías razon de -culparme, pero si ni esto ni lo otro me salió por la boca, ¿de qué te -quejas? - -_Mel._ Justa y razonable es tu excusa, madre mia. - -_Ros._ No te espantes, vieja honrada, que haya tomado sospecha de tus -pláticas por lo que ha precedido de aquel loco, y acaso tú no sabías. - -_Cel._ ¿Saber? ansí me ayude Dios como yo no lo sabía más que agora -que no lo sé; lo que yo vi es esto, que queda en la cama con los más -espantosos desmayos que nunca vi, puesto en el hilo de la muerte; -y así como está con profundo clamor, los sospiros echa fasta el -cielo, las lágrimas le verias mezcladas con sollozos de hilo en hilo -corriendo por aquellas sus mexillas más resplandecientes que rubíes, -aquellas rosas coloradas, que tiene en medio del gesto más blanco -que copos de nieve, vieras rociadas con el rocío que destilaba de -aquellos sus alindados ojos, que tanta era la lástima que me puso -en le ver, que como sea cosa muy comun los corazones dolerse de las -pasiones ajenas, me forzó á acompañalle en su tristeza con algunas -de mis lágrimas, que, sin sentillo, me brotaban en abundancia por mis -haces abajo. A lo ménos una cosa, mi señora, creo de cierto te podria -afirmar, que si presente estuvieras á su tan duro lamentar, cuando -yo digo que estuve, no te bastára tu corazon de acero, como veo que -tienes, á lo ménos si no lo tienes muéstraslo, y no sé por qué, á -que no se ablandára con los martillos que salian de sus íntimas -entrañas rasgando su profundísimo pecho. En Dios y en mi ánima, que -en acordándome cuál le dexé, tan gran compasion me toma, que si -remediarle pudiera por lo que debo á buena cristiana, aunque fuera -con la sangre de mis brazos lo hiciera; pero no soy yo por la que él -pena, que no me hizo Dios tan cruel y sin piedad, que si yo fuera -dexára morir el más agraciado mancebo y galan que mis ojos vieron. - -_Ros._ Son blasones de los enamorados decir que mueren por amores. - -_Cel._ Bien está, ella irá poco á poco á entrar en el garlito, -en las palabras y en el semblante lo veo, que por las palabras y -señales bien se adevinan los pensamientos, cuanto más que ligero es -de conocer en las mujeres cuando aman, que sin conceder dan señales -de consentimiento, y más que el color se le ha vuelto colorado; -encendida la tengo. - -_Ros._ ¿Qué dices, madre? ¿Parece que te has pasmado? ¿Qué estás -comidiendo? - -_Cel._ ¿Qué, señora? Que sabe poco de las cosas naturales el que -piensa que de amores no puede morir uno, porque puede ser el amor -tan vehemente é intenso, que empedidas las potencias naturales por -la ocupacion contínua de las animales, en la cosa que mucho amamos, -venga á consumir el humido radical sin reparacion alguna, y así la -persona que el tal amor posee, hecha ética, perezca; y si esto es, mi -señora, allá te aven con tu conciencia, que no faltas de homicida, -pues eres causa que muera aquel amargo sin redempcion, cuya verdadera -salud en sola tu vista consiste, que no queria el cuitado más de -verte y hablarte. - -_Ros._ Todavía me augmentas la sospecha, pues no se te entiende que -no hemos de hacer mal por bien que se sigua. - -_Cel._ ¡Ay señora! y ¿qué mal es, ó qué pecado, si con mi vista y -palabra puedo dar la vida al doliente, consentir que me vea y hable? -Y áun es obra de perfeccion dar industria y forma para ello. - -_Ros._ Si no es más de eso, cosa sancta y buena es. - -_Cel._ ¿Y cómo sancta? lo contrario hacer sería pecado mortal, -porque cualquier que puede á otro salvar la vida sin pecado ó notable -peligro suyo, y no lo hace, peca; cuanto más que entre las obras de -misericordia es dado consejo que visitemos los enfermos. - -_Ros._ Por cierto que lo haria no más de por ser servicio de Dios, -sino que temo mi peligro, que al fin la estopa cabe el fuego presto -prende. - -_Cel._ Donde la razon y virtud enseñorean y reinan como en tí, en -balde ladra el sensual apetito, y puesto que peligro de alguna -liviana tentacion hubiese, no por eso te excusas, que de dos males -inevitables el ménos empecible se ha de elegir, que del mal siempre -se debe escoger lo ménos, dicen, y pues mayor mal es ser tú homicida -que tentada, manifiéstase claro que eres obligada á dalle remedio, -ni pienses que te perjudica aquel señor en amarte con tan ardiente -deseo, yo pondré á que me corten la lengua que no lo hace á mala -fin, es una bendicta criatura, un ángel en limpieza, una dama en -condiciones; no es otra cosa, sino como te vió á tí, que eres otro -que él en gracias y hermosura, que á la verdad algo os pareceis en -la fisionomía del rostro, aficionóse á amar á su símile, ca toda -cosa ama su semejante y tambien que lo hermoso atrae á sí los ojos -de todos y mueve los corazones delicados y tiernos á su amor; yo -juraré que en solo verte y tener una poquita de conversacion honesta -contigo quede contento, y tú satisfecha de la obligacion que tienes -á socorrer al enfermo; cuanto más que una poca de recreacion con -virtuosas personas como lo es Lisandro, virtud es, llamada Eutrapelia -de los filósofos. - -_Ros._ No quiera Dios que por mi causa muera ese señor que dices, que -no fuera yo tan cruel para él si me constára de su buena intencion y -limpio motivo como agora. - -_Cel._ Pues, señora mia, da forma que de noche te hable, porque no -seais sentidos, que hoy dia las gentes, por nuestros pecados, son -llenas de mil sospechas, juzgando lo exterior y no entendiendo los -secretos y misterios de Dios. - -_Ros._ Quédese para el juéves en la noche, dadas las once. - -_Cel._ ¿Por qué lugar? - -_Ros._ Por las ventanas de esta mi torre que salen á dar al alcázar. - -_Mel._ Señora, señora, mi señora Eugenia asoma por la calle. - -_Ros._ Pues véte, madre, con Dios. - -_Cel._ Los ángeles queden en tu guarda. - -_Mel._ Señora, ¿qué te dixo la vieja despues que me torné á abaxar? - -_Ros._ No sé, déxame; ponme dos almohadas en el estrado, iréme á -echar, que me siento mal dispuesta. - -_Mel._ Que me maten si no es ésta la nueva Celestina de las tenerías, -que en su traje y plática ella parece, aosadas que dexa urdido algun -mal recabdo; en hora mala vino acá. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA DEL SEGUNDO ACTO. - - Procura Oligides de resistir á la saña que Brumandilon - tiene contra Celestina; viene Celestina, que no cabe en - sí de placer por la buena respuesta que hobo de Roselia. - Perturba su gozo Brumandilon con sus fieros, finalmente - pónelos en paz Oligides. Pasa Celestina despues de esto - muchas cosas graciosas con su sobrina Drionea, y vase con - Oligides á dar la buena respuesta á Lisandro. - -OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA. — ESCLARABEL. — -FILIRIN. — LISANDRO. - - -_Olig._ ¿Qué haces, Brumandilon? ¿Ha venido Celestina del negocio? -Mas ¿qué es esto que veo? A punto estás, la mano en la empuñadura y -la espada medio desenvainada. - -_Brum._ Por los que habitan en la profundidad del Erebo, media hora -más no viva la vieja avarienta si no me da la mitad de lo que le dió -Lisandro; déxala venir. - -_Olig._ Donde está claro no poder ganar honra, locura es aventurar la -persona, si la matas, puede ser que te asa la justicia y te guinde -del rollo. - -_Brum._ ¿Qué dices, señor Oligides? No me has conocido, pues sábete -que en balde trabaja quien piensa en mi corazon poner miedo ó temor -de justicia. No me es más llevar por una calle al alguacil y á su -gente que acorralar seis becerras mansas, sino pregúntale como le fué -habrá tres noches en la calle de Lobo sobre mi puta Philena, y con -todo me vino á pedir perdon. - -_Olig._ Por Dios, que tus hechos en armas se van pareciendo á las -hazañas del valiente Diego García de Paredes, el de nuestro tiempo. - -_Brum._ Aquí está Brumandilon, que siendo maestro de esgrima en -Milan, le enseñó á jugar de todas armas, de espada sola, de espada -y capa, de espada y broquel, de dos espadas, de espada y rodela, de -daga y broquel grande, de daga sola con guante aferrador, de puñal -contra puñal, de montante, de espada de mano y media, de lanzon, -de pica, de partesana, de baston, de floreo y de otros muchos -exercicios de armas; y él viendo mi esfuerzo en los golpes, mi osado -atrevimiento para acometer seis armados, rebanar brazos, cortar -piernas, harpar gestos, hender cabezas y otros miembros, con mi -exemplo salió tan diestro y animoso como veis. - -_Olig._ Héla, héla, asoma Celestina, alegre viene. - -_Cel._ ¿Qué girifaltes, qué sacres, qué neblíes, qué esmerejones, -qué primas, qué tagarotes, qué baharies, qué alfaneques, qué azores, -qué alcotanes, qué gavilanes, qué águilas tan subidas en alto vuelo -bastarán á abatir en tierra con sus uñas la páxara escondida en -las nubes, como yo, sábia Celestina, con mis palabras cautelosas -abatí á mi peticion al muy encerrado propósito de Roselia? Mi fe, -cacéla, y si sus pensamientos fasta aquí volaban por el cielo -con contemplaciones de Dios, agora rastrearán por el suelo con -imaginaciones de la carne. Hi de puta, qué bien lo he hecho, para -Sancta María, que me quiero bien en ver que no pierdo punto á mi tia; -mas, por mi vida, qué alindados y seguros nortes llevé, que repicando -ella de broquel con sus acedas palabras y súbitas alteraciones, -volvia yo al tema que tomé en principio de mi sermon. ¡Ay bonita, -cómo te engañé! así engañan á los bobos con especie de sanctidad y -servicio de Dios, con este color le dixe lo que quise, y bien me -estuvo. ¿Quién dubda que no sueñe á Lisandro esta noche? En mi alma -no estoy en mí de placer, ay, ay; ah papagayos, ah ruiseñores, ah -calandrias, ah canarios, ah sergueritos, ah pardillos, ah verderones, -ah gafarrones, ah torzuelos, ah luganos, ah carrancas, ah jamarices, -ah todas las aves del canto suave, ¿oisme? ¿por qué todas en uno no -os juntais á cantar la mi alegría que llevo en este mi corazon, y -cantar con vuestras lenguas arpadas, á quien lo quisiese saber, mi -maravillosa astucia, mi astuta cautela, mi cautelosa vivez, mi vivo -saber, mi sábia sagacidad, mis artes no sentidas, mis fraudes y dolos -encubiertos, mis mañas y sotiles engaños? Sacabuches, chirimías, -atambores, trompetas, rabeles, flautas, dulcemeles, guitarras, -vihuelas, arpas, laúdes, clarines, duzainas, añafiles, órganos, -monacordios, clavecímbanos, clavicordios y salterios y todos los -instrumentos de música con vuestra suave, apacible y sonora armonía y -canora melodía resoná por el aire mi verdadera mentira, mi virtuoso -vicio, mi maliciosa bondad, mi endemoniada sanctidad, mi inquieto -reposo, mi turbada mesura que tuve para aquella señora, que no tenía -dónde asir para azorarse contra mí, segun le entré por sabroso y -encubierto estilo: - - ¡Ay que me fino, - Ay que fino, de regocijo! - -_Olig._ Buen despacho trae la madre, parece que toda se querria -tornar lenguas para hablar, la alegría que en aquel cuerpecillo de -malicias no cabe, rebosa á borbollones por la boca y por los ojos. -Alarga el paso, Celestina, mueve esos piés, no te detengas, aguija, -ea, date priesa. - -_Brum._ Todas las paradillas que hace son ratos de su vida. Pues, por -el cerrojo de santa Gadea de Búrgos, do juran los hijos de algo, en -llegando más no viva, si no me da la medalla. - -_Cel._ Sálveos Dios. - -_Brum._ Sálvete el diablo; sús, daca luégo la medalla, no me hinchas -de mostaza las narices, no sea el dimonio que te engañe, ten memoria -de las veces que te has librado de mis manos. - -_Cel._ Válalo el diablo, mozas, con qué me salió á recibir el -charlatan glorioso, ¿medalla ó qué? una higa en tu ojo; no os -deshagais de eso por mi amor. - -_Brum._ Suéltame, señor Oligides, suéltame, que no le haré otra cosa -más de matalla. - -_Olig._ Ea, no haya más, por mi vida; ea, no haya más, que no te he -de soltar, acaba, no seas porfioso, ya sabes que quien sobrado es de -furor, falto es de autoridad. - -_Cel._ Déxale venir, que el diablo á mí me lleve si no le quiebro la -cabeza con esta piedra. Veréis que te trayo salutacion para el alma; -medalla queria, ¿por cuál carga de agua? - -_Olig._ No seas tú tambien demasiada, Celestina, calla, que mejor -atavío es en la mujer la templanza en la lengua que las ricas ropas -en el cuerpo. - -_Brum._ ¡Ah puta embaidora, alcahueta, hechicera! - -_Cel._ Déxate de esos baldones, fanfarron, que nunca con palabras -injuriosas y feas se acrecentó el esfuerzo natural. - -_Olig._ Bien dice en aquello Celestina, que al fin ninguno en su -cortés y blanda respuesta pierde la fama de su esfuerzo. - -_Brum._ Ya lo veo, pero voto á tal, donde la mujer aguijonea, la -discrecion de hombre no basta. - -_Cel._ Mas donde la cobdicia interviene, no hay amistad ni tregua que -no corrompa, ésta te hace á tí salir de seso, que no yo. - -_Brum._ ¿Aun parlais? Agradeceldo al buen padrino. ¡Oh, pese á mis -males! ¿por qué no me soltaste, que su vida y maldades acabáran en un -tiempo? - -_Cel._ Allá al que te dió de palos haz tú esos fieros, y no me hagas -más hablar. - -_Olig._ Mejor estuviera eso por decir, Celestina, y no buscar cinco -piés al gato. - -_Brum._ Y, puta alcoholada, ¿no sabes que sentado á tu puerta seguro -y descuidado, cuatro que eran, solo un palo me alcanzaron á traicion -y fuí tras ellos, y como hacía la noche obscura, de ellos perdí de -vista, de ellos se me escaparon por piés? Pero yo los buscaré, y -descreo de la leche que mamé si aunque se me metan en el golfo del -mar, y del golfo del mar en el vientre de la ballena, y del vientre -de la ballena en el seno de Abraham, no se me escaparán, que con esta -punta de mi puñal no les escarbe los aradores que tuvieren allá en -lo íntimo de sus corazones; yo juraré que me acometieron por otro, -porque no creo que nadie tuviese tal atrevimiento contra Brumandilon, -pero como quiera que sea, por vida de estas barbas luengas y espesas, -no les cumple más parar en el reino, porque si los topo, el mayor -pedazo de ellos será menor que brizna de diente de vieja, ó pedrecica -de moleja de arador, ó liendre; más menuzos los haré que carnero -picado, en mi espada los ensartaré como rubias. - -_Olig._ Ora bien que despues se averiguarán estos pleitos. Agora -vamos, Celestina. - -_Brum._ No me la lleves, Oligides, sin que primero sea liberal -para conmigo, que no lo he de ir á hurtar para comer, ni ménos me -mantengo de rocío como cigarra, ó de viento como camaleon, basta que -le hice merced de la vida por tu intercesion. - -_Cel._ Que no me está bien ni me pago de ello. Véte con Dios de mi -casa, que no te quiero, no me dés más pasion. - -_Olig._ Oíos, no torneis á reñir, que con pequeñas palabras á las -veces se enciende y crece la ira en los hombres, así como de la -pequeña centella, si no se mira por ella, se suele levantar gran -fuego. ¿Esta medalla hase de partir por medio, ó dártela toda? - -_Brum._ Ni uno ni otro; mas de que se venda, y dividamos igualmente, -como hermanos, el precio de ella, pues de ninguna cosa es buena la -posesion sin compañía. - -_Cel._ ¿Ya no te dí dos doblas? ¿qué me pides más? - -_Brum._ La medalla ó la vida. - -_Cel._ No tengo medalla. - -_Olig._ Señor Brumandilon, hazme este placer, porque otro dia te lo -sirva, que no se hable agora más en ello, que las cosas argüidas con -voces son mal definidas, y tambien que agora no hay tiempo para esa -disputa, porque mi amo queda con la soga á la garganta esperando su -salud ó desastrado fin en la respuesta de Celestina; no nos estorbes. - -_Brum._ ¡Oh pese á tal, qué ha de salir con la suya esta vieja -esfalsaria! sobre cuernos penitencia, sobre que me ha engañado me -niega lo que á vista de todos le dió Lisandro. Por nuestro Señor, -no es otra cosa la mujer sino un censo perpétuo que tienen los -hombres sobre sí y sobre sus vidas, que ella basta para acortar, -disminuir y abreviar estos pocos dias que nos quedan con sus enojos y -pesadumbres, hablo de las tales como esta bellaca, saco de vicios. - -_Cel._ Espera, Oligides, daré una vista á mi gente, que luégo salgo. - -_Olig._ No tardes. - -_Cel._ Abrí, hijas. - -_Drion._ Esclarabel, baja presto, y véte por el lugar acostumbrado, -que mi tia viene. - -_Esclarabel._ Pues, amores, como digo, en dándome el Conde librea te -daré esta capa, de que hagas un sayuelo. - -_Drion._ Como tú quisieres, pino de oro. - -_Cel._ ¿No os he mandado que mientra no estuviere hombre en casa -estén las puertas de par en par abiertas, y vosotras al umbral -sentadas? creo que por demas es la citola en el molino. ¡Ah! malditas -seais si no me teneis podrida de enojo; en mi dicha cabe que jamas -ceso de daros consejos. Landre que os mate, si no os ven ni oyen -no os conocerán, y si no os conocen nadie vendrá á vosotras. La -taberna por el pendon se conoce, y sin pendon nadie acude allá á -comprar vino. El caminante extranjero no acierta el meson sino por -la tablilla ó la señal colgada. Bien me entendeis, una arriba y otra -abaxo; si Libia se ocupó con Polo, ¿por qué tú, Drionea, no baxaste á -dar recabdo á los que vinieren, y respuesta á los que me buscaren? - -_Drion._ Ya decendia, que me estaba componiendo, no hayas enojo, que -todo se hizo lo que me mandaste. - -_Cel._ ¿No te he dicho que cuando no hobiere tiempo de afeitarte -tomes una toca y te la reboces fingiendo dolor de muelas, y te -cobijes esa mantillina colorada? Medio desnuda, medio vestida, los -pechos de fuera con un disimulado descuido en faldetas como éstas, -no hay tal para provocar á luxuria los hombres. En Dios y en mi -conciencia, que cuando yo era moza como vosotras, mi desenvoltura, -mis meneos del cuerpo, mi requiebro de ojos, mi dulce y delgada voz -bastaba para incitar los castos, aunque hermosura me faltára. Pues -¿quién vino á buscarme? - -_Drion._ Siete personas cuando ménos. - -_Cel._ ¿Quién? - -_Drion._ La mujer del sastre envió acá, que el sábado de mañanita va -á la vega, por tanto que avises al estudiante por quien la hablaste, -que madrugue. - -_Cel._ Mirad la descarada, quedó con el otro ese dia de venir á mi -casa disimulada, y hace conciertos con estotro, ¿que no habia tiempo -para todo? Di adelante. - -_Drion._ El doctor viejo envió su paje á saber si hablaste á la hija -de la lavandera. - -_Cel._ ¡Oh! que se me olvidó; acuérdamelo mañana. Di más. - -_Drion._ La beata aquella muy penitente te estuvo buen rato aquí -aguardando, y como no venías, rogóme que te encargase mucho que -estovieses con aquel su devoto, de quien hobo el hijo, y que le -dixeses en secreto, que pues Nuestro Señor tuvo por bien darles -aquella criatura para su servicio, que envie faxas y mantillas para -envolver al niño y dineros para pagar el ama, ó que lo dé á criar. - -_Cel._ Importuna mujer, ¿ya no le dió eso y esotro, y el su capirote -raido por cobija? - -_Drion._ Tambien aquella doncella que tuvimos aquí de parto, la que -sacó el teólogo, vino llorando que por caridad le digas, pues es -hombre de conciencia, que lo haga bien con ella, y que se acuerde de -lo que le es en cargo. - -_Cel._ Di, que eso yo lo sé bien. - -_Drion._ El mozo del bachiller vino que vayas á la tarde á echar una -melecina á un su popilo. - -_Cel._ ¿No le he dicho que mientra mi comadre Clara viviere que la -llamen? porque yo no quiero hacerle mal en su oficio, que es mi amiga. - -_Drion._ Dice que está mala de los ojos de una siringada que le soltó -un escolar al tiempo que sacaba el cañuto, que, como le mirase unas -almorranas que tenía para se las curar, el estudiante, no pudiendo -retener el puxo, suelta y rocíale aquellos hocicos y ciégale los ojos. - -_Cel._ Hi, hi, hi, mala landre que te mate, que reir me has hecho. -¿Hay más? - -_Drion._ La manceba del clérigo, y la mujer del cordonero y la -desposada vinieron aquí y hice lo que me mandaste. - -_Cel._ ¿Supiste hacer el virgo? - -_Drion._ Muy bien. - -_Cel._ Pues comé vosotras, no me aguardeis, que voy á consolar aquel -loco ántes que de sí haga algun desatino. - -_Drion._ ¿Cómo te sucedió? - -_Cel._ De perlas; algo habian de aprovechar los caractéres del cerco -de esta noche. - -_Olig._ ¿No baxas, madre? - -_Cel._ Vamos. - -_Olig._ Dime agora lo que has hecho, que segun te vi venir alegre y -dando saltos de placer, por mí tengo que has ablandado aquella breña -y duro risco, y que traes buen recabdo. Mas, de véras, ¿qué acabaste -con ella? Dímelo porque yo contigo me alegre, que no ménos que tú -holgaré del bien de mi amo, y así será tu gozo perfecto y entero, que -el placer no comunicado no es cumplida alegría. - -_Cel._ ¡Ay bobo! ántes que tú nacieses entendia yo esas malicias; -quiere que se lo diga para ganar por la mano las albricias de aquel -que en el triunfo de sus locuras no estima el gasto. - -_Olig._ ¿No dices, madre? - -_Cel._ Cerca estamos, ahí lo oirás. - -_Olig._ Dígolo, porque si ruines nuevas traes no te cumple parecer -ante los ojos de aquel desabrido, ni ménos yo iré con esa embajada, -no quiebre sobre nosotros el enojo que tiene de la pasion que le dan -sus amores; que los corazones apostemados con ira, con poco cauterio -brotan su venino en los primeros encuentros sin esperar más razon. - -_Cel._ Otra vez á doce. - -_Fil._ Señor, señor, Celestina. - -_Lis._ Daca esas ropas de martas cebellinas, saldréla á recibir. ¡Oh -Dios! ¿con qué viene? - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL SEGUNDO ACTO. - - Apénas puede creer Lisandro la buena nueva que Celestina - le trae de su señora; y sobre esto pasa con ella y con sus - criados muchas cosas llenas de donaire. Despídese Celestina - de Lisandro para ir á hallarse en el pleito de Angelina. - Todavía el gran celo de Dios incita á Eubulo á decir sus - sanctas y buenas razones á Lisandro, aunque sabe que ha por - ello de ser afrentado del embobecido su amo. - -CELESTINA. — LISANDRO. — EUBULO. — OLIGIDES. — MOZA. - - -_Cel._ Metámonos dentro, señor mio, no estemos aquí en la calle dando -cuenta á los que pasan, que bien es que vivamos cautamente, pues -castamente no permite esta negra carne; allá sabrás bueno ó malo, ó -lo que fuere. - -_Lis._ Señora mia, ó afloja ya sin más tardar el cordel que de rato -en rato con estrechos estirones de temor y desconfianza acorta el -huelgo de mi vivir, ó dame presto garrote, que más tormento me es la -esperanza de tu palabra, que las prisiones que sostengo. - -_Cel._ Dime, señor Lisandro, ¿qué merece la que hoy en este dia -aventuró la vida en tu servicio? - -_Eub._ Algo de bueno trae la madre, encarecérselo quiere primero que -lo diga. - -_Olig._ Su costumbre es jamas meter aguja sin sacar reja. - -_Lis._ Mucho por cierto, si de la fuente de mi mal trae alguna -esperanza de mi bien. - -_Cel._ ¿Y si la trayo? - -_Lis._ Júzgote por Dios, pues por ninguna via podemos parejarnos con -los dioses inmortales, dice el gentil Ciceron, como dando salud á los -mortales. - -_Cel._ A sus trece torna este necio; ¿qué cómo yo de eso? - -_Lis._ Habla alto, madre, que te entienda. - -_Cel._ Digo, señor, que en sólo esto me parezco á Dios en no comer -palabras, sino obras, que palabras y plumas el viento las lleva. - -_Lis._ Pues ¿qué quieres tú, madre, y sácame de pena? - -_Cel._ Yo, seguro que no te pida tesoros ni montes de oro, si no -fuese para casar dos sobrinitas mias huérfanas. - -_Lis._ Pluguiese al Soberano que mi deseo hobiese su efecto, que tu -peticion no careceria de cumplimiento, porque incomparablemente -estimo por más aventajada la merced á mí hecha que cualquier dón á tí -prometido. - -_Eub._ Oligides, por lo que debes á virtud, te llegues á ese loco, y -le digas al oido que no prometa tal cosa. - -_Olig._ Díselo tú si bien te estuviere, que yo no lo pienso, allá se -lo haya, con su pan se lo coma si algun desatino hiciere. - -_Eub._ Señor, una palabra. - -_Lis._ ¿Agora me vienes con secretos, necio? - -_Eub._ Señor, mira lo que haces, que quedas atado al prometimiento, -porque el que de su voluntad se obliga, obligado es á cumplir -lo prometido; por amor de Dios no lo hagas, que es pecado de -prodigalidad, no te saque de quicios esa mala hembra y tu desvariada -alegría. - -_Lis._ Véte de ahí, asno, ¿quién te hizo cura de ánimas ó procurador -de pleitos ajenos? Déxame á mí, que yo sé lo que hago. - -_Eub._ Por donde te tengo, por ahí te dejo; nunca más perro á molino, -á tu placer, mula, da, promete, cree á alcahuetas, que tú te pondrás -del lodo y morderás en el ajo más de cuatro pares de veces. - -_Olig._ En mi seso estuve estar quedito y no irle á la mano en cosa -fuera del propósito de sus boberías. - -_Eub._ Él vendrá á tiempo en que se pele las barbas de que no me -creyó. Quiero salirme de este juego, que bienaventurado es, dice el -serenísimo rey y profeta David, el que no fué en pos del consejo de -los impíos, ni se detuvo en el camino de los pecadores. - -_Cel._ No pasemos más adelante, yo me obligo de te la hacer haber, -con que dés tú fe de me las casar honestamente. - -_Lis._ Doite mi fe y palabra como caballero de lo hacer. - -_Cel._ Recibo la merced que á eso me atengo, pues al buey por el -cuerno y al hombre por la palabra, dicen en mi tierra, cuanto más que -en los nobles y generosos como tú, el nuevo ofrecimiento es habido -por nueva obligacion, y no pierdo las albricias de las buenas nuevas -que oirás. - -_Lis._ ¿Buenas nuevas, madre mia? daca esos piés, besarételos, que no -me tengo por digno besar tus manos, que, por ventura, tocaron la ropa -de mi señora. Di agora que de rodillas se ha de recebir la palabra -salida por boca de aquel ángel. - -_Cel._ Por mi salud, no lo consienta, levántate, señor. - -_Lis._ Pues di. - -_Cel._ La suma de ello es que el juéves á las once de la noche -Roselia te saldrá á hablar por las ventanas traseras de su torre que -miran al alcázar. - -_Lis._ ¿Qué dices, señora? ¿Qué dices, salvacion mia y bien mio? -Tórname á decir eso, explícate más, quizá entendí mal, ó trastroqué -las palabras, ó mi poca advertencia causó poco entendimiento, ó mi -mucha aficion hizo que el disfavor de aquella princesa que enxerido -traes en tu razon, echase á la mejor parte. - -_Olig._ Está el diablo desbabado oyendo, y dice que no tiene atencion. - -_Cel._ Algo merece la que tan buen recabado trae, que si el sesgo no -llevára el córte de mi razonar á remate, iba perdida. - -_Lis._ Señora Celestina, único remedio y reparo de mi desahuciada -salud, declara y repite esa autorizada sentencia, que no la entendí. - -_Cel._ Pasado mucho intervalo de tiempo, y usando yo de mis artes -cautelosas y fingidos rodeos, acabé con Roselia que te viese por do -te dixe, haciéndole entender que tocaba al servicio de Dios ver y -hablar al que con su vista y palabra recuperaria la vida. - -_Lis._ Mozos, ¿estais ahí? - -_Olig._ Sí señor. - -_Lis._ ¿Qué dixo la señora? - -_Olig._ Que Roselia, dadas las once de la noche, saldrá á las -ventanas de su torre, y que ahí la hablarás. - -_Lis._ Mira no te engañes, mira si entendiste como yo, que aquel -resplandeciente lucero, cuando el prolixo relox tocáre las once, se -descubrirá, y esclarecerá del castillo la calleja del alcázar, y de -ahí esparcirá sus refulgentes rayos por mi corazon y dará luz á mis -ojos; ¿es esto? - -_Olig._ Eso es en sentencia. - -_Lis._ ¡Oh singular merced! ¡oh premio tan sobrado y desmedido á mi -merecer! ¡oh incomparable dón! ¡oh crecido y sobrepujante galardon -á mi servicio! ¡oh aventajado salario de mi pequeño trabajo! ¡oh -soberana! ¡oh divina! ¡oh suprema! ¡oh excelente! ¡oh encumbrada y -ensalzada magnificencia y liberalidad de mi señora, que á su captivo -siervo y esclavo aherrojado rescató en este dia de las obscuras -prisiones de cárcel de amor! Espejo de mi vista, lumbre de mis ojos, -dulzor de mi ánima, joya preciosa entre todas las perlas, hermosa -ninfa, en cuya presencia todo el mundo es feo, ¿qué favor es éste que -me envias? ¿qué es posible que saldrás de tu grado? ¿cuándo te lo -merecí? ó háceslo por tu grandeza, que condicion es de las grandes -hacer mayores las mercedes que los servicios merecen. Mas ¿qué es -esto, si me he vuelto loco, sin seso, hecho frenético de suerte que -con la mucha pasion, trastornada la imaginativa, fantasea fingiendo -lo que deseaba? ¡Ah, señora! ¿tú no eres Celestina y vosotros mis -criados? ¿No me es agora dicho que mi señora Roselia de su homenaje, -cuasi á la media noche, con su venida descombrará mi pecho de -pasiones, y remontará las mis ciméricas tinieblas que me obscurecian? - -_Olig._ Sí, sí, sí, ora ver si lo creerás; juraré que ha de pensar -aún sobre ello. Ea, señor, que no estamos aquí en la opinion de -Empedocles, filósofo, el cual decia de ninguna cosa poder nosotros -tener evidencia, porque los sentidos podian recebir engaño y -decepcion; no pasa otra cosa ni hay más de lo que oiste. - -_Lis._ ¿Y qué fué? - -_Olig._ ¿Y no lo has oido seiscientas veces? Sancto Dios, y qué -prolixo hombre; bien dicen que cuanto más deseada es la cosa, más -dura es de creer; pues ten atencion y oye. - -_Lis._ Di. - -_Olig._ Roselia, el..... - -_Lis._ Espera pues, no dé otro sentido del que suena tu habla y -pronuncia tu boca, veré si conformamos, que mucho hace un sí ó no en -la oracion. Roselia, mi señora. - -_Olig._ El juéves en la noche. - -_Lis._ El juéves en la noche. - -_Olig._ Dadas once. - -_Lis._ Dadas once. - -_Olig._ Te verá y hablará. - -_Lis._ Aguarda, no te des tanta priesa. Me verá y hablará. - -_Olig._ Del puesto. - -_Lis._ ¿De qué puesto? - -_Olig._ De las ventanas de su torre que caen al alcázar. - -_Lis._ Eso sí, de las ventanas de su torre que caen al alcázar. Es -así: que Roselia, mi señora, el juéves, dadas las once, me verá y -hablará de las ventanas de su torre. - -_Olig._ Que sí, que sí, que sí, ¡válate el diablo! Dios me perdone si -lo has entendido. - -_Lis._ ¡Oh bienaventuradas orejas mias que en tan breves palabras tan -sublimes sentencias oís! ¡Oh gozo extraño! ¡oh dichoso hombre más que -cuantos nacieron! pues ninguno gozó de tanta alegría como agora yo. - -_Cel._ Sosiega, señor, que no ménos te podria dar la muerte la -demasiada alegría extendiendo las telas del corazon fuera de sus -límites, que la mucha pasion y tristeza angostándolas más de lo -necesario. - -_Lis._ ¡Oh mi buena madre! ¡oh excelente triaca de mi secreta y -mortal llaga! Cuéntame agora todo lo que pasaste con aquella señora, -y dime algunas palabras consolatorias de aquella dulce boca. - -_Cel._ Señor, bástete saber que del casquillo de la saeta que á -tí hirió queda ella lastimada, y aunque parezca que por via de -bien quiso conceder á mi ruego y satisfacer á tu deseo de vella y -hablalla, pero ella vendrá de su grado dando de piés y manos á lo que -pretendemos, que la vergüenza y empacho comun á todas hace que lo -que la voluntad otorga la boca niegue, con este velo cubrimos hartos -defectos que publicariamos si lícito nos fuese como á los hombres, -aunque yo, pardios, no me curaba de esas vergüenzas cuando moza, que -si bien me parecia alguno, no dexaba de hacerle señas y mostrarle -claramente la gana que tenía. - -_Fil._ Señora, una moza te busca. - -_Cel._ Pues, mi señor, el viérnes de mañana soy acá á ver cómo te -fué con tu dama para que de ahí colija y sepa en qué estado está el -negocio y en qué disposicion la tenemos, y conforme á esto obrarán -mis artes, y quédate á Dios. - -_Lis._ Toda la córte celestial te acompañe. - -_Cel._ ¿Qué quieres, hija? - -_Moz._ Mi señora Angelina te suplica que en todo caso vayas á las dos -á juicio, porque aquel estudiante con quien tú la desposaste niega -ser su esposa. - -_Cel._ Dile que me place, que yo lo haré de mil amores, y que me -espere en su casa, que de ahí nos irémos entrambas juntas. - -_Lis._ ¡Oh, cómo temo no me acaezca agora algun infortunio ó -desastre! que la fortuna así suele usar de sus casos falaces con los -que en prosperidad pone y en alta cumbre como á mí, de manera que -cuanto más alto los sube, tanto más baxo lo derrueca y abate; rueda -es de fortuna no permanecer en un sér. - -_Olig._ Por ende es buen aviso, señor, pensar hombre consigo todos -los males que le pueden suceder, y estar apercebido con sufrimiento, -porque si alguno sucediere no le halle desarmado y desproveido de -paciencia, ántes dé gracias á Dios que no le sobrevinieron todos -aquellos males que él pensados tenía. - -_Eub._ ¡Oh! cuánto sería mejor dejar esas vanidades y contemplar la -brevedad de la vida y el fin y remate de ella, que al fin pasa la -gloria de este mundo y sus deseos y cobdicias. Mas, ¡oh desvarío -de los hombres! da voces el clarísimo orador y poeta Petrarca, -nadie hay que esto no sepa, y esperan enmienda con dilacion de la -vida fingiendo entre sí que están léxos de la muerte, la cual el -tiempo breve, la vida corta, las muchas desventuras y fortuitos -acaecimientos la hacen vecina y muy cercana á nosotros; así es el -mundo y el engaño de los vivientes, que mientra luengo espacio de -vida, á sí mesmos prometen pensando vivir los años de Nestor, ó que -les sucediera la dicha de Metello, ó que la natura les será madre -más piadosa que á los otros, á deshora la triste y congoxosa muerte -les acomete sin apercibimiento. Mira, señor, que aquel vivió, dice -Marcial á su amigo Posthumo, el que ayer vivió, que de hoy no tenemos -certinidad. Teme á Dios y acuérdesete de aquella palabra digna de ser -escripta con letras de oro, por ser de aquel gentil Valerio, que la -ira de Dios procede en su venganza de espacio y á pasos contados, y -la tardanza la recompensa con graveza del castigo. - -_Lis._ Oligides, di á ese sandio que calle si no quiere palos, que, -por Dios, creo que ha de reventar un dia de éstos de mucha devocion. -Y mira si está aderezado, que quiero comer. - -_Olig._ Voy, señor. Anda acá Eubulo, que eres menester. - -_Eub._ Ya, ya, á buen entendedor pocas palabras. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA DEL SEGUNDO ACTO. - - Va Celestina con Angelina á pleito ante el Provisor, - juntamente con los testigos y Procurador. Despues de largas - disputas con el letrado, el Provisor absuelve á Sancias, - estudiante, de la demanda que por Angelina le fué puesta - sobre caso de ser su esposo y marido. Está llena esta cena - de mucha doctrina, y no ménos de gracias y donaires. - -CELESTINA. — ANGELINA. — TESTIGOS. — PROVISOR. — PROCURADOR. — -SANCIAS. — LETRADO. - - -_Cel._ Tha, tha, tha. - -_Ang._ Mochacha, corre, verás quién llama. - -_Cel._ Bendígate Dios y San Miguel Ángel, y qué galana estás. - -_Ang._ No estoy para ver despues que parí del Arcediano. - -_Cel._ Tal me venga el año y la Pascua cual tú agora me pareces. - -_Ang._ Madre, no me lo tomes á soberbia, que en mi ánima agora dos -años no habia otra más hermosa en la ciudad. - -_Cel._ ¿Por qué no te arrancas esos pelitos de entre ceja y ceja? -Saca las tenacicas del estuche, pelarételas. - -_Ang._ Ten; ay, que escuece. - -_Cel._ Hija, por eso dicen sufrir cochura por hermosura. Cobíjate y -vamos, que ya estarán en audiencia, y de camino llevarémos los dos -mancebos que escondimos en la recamarilla por testigos. - -_Ang._ Vamos; rapaza, vénte conmigo y cierra la puerta. - -_Cel._ Aquí moran. Gentiles hombres, por la parte que os cabe de -la señora Angelina que vengais con nosotras á jurar lo que oisteis -cuando la desposamos con aquel estudiante llamado Sancias, que lo -niega á pié-juntillas. - -_Test._ Eso de muy buena voluntad, id, que luégo somos allá. - -_Cel._ Por mi salud, hija, que te cumple éste más que otro, que yo -lo he mirado con tales ojos, que será buen oficial de lenternas, y -tú podrás á tu salvo hacer lo que bien te estuviere, que á los tales -no ménos los ojos les engañan que la poca experiencia que tienen en -estas cosillas, cuanto más que mucho hace al caso el sonsonete de, -mujer casada soy, para que en más te tengan los galanes que hasta -aquí te servian, que lo vedado más se desea, y más caro cuesta lo -que no se halla fácilmente á cada canton, y tambien que así no te -llevarán el marco. - -_Ang._ Si eso no viera, nunca tan á pechos tomára este casamiento, -cuanto más que es hijo de un mercader muy rico, y está un dia de -éstos para repetir. - -_Cel._ Dices la verdad, que ansí lo oí. - -_Ang._ Pongámonos cabe estas verjas, que Sancias velo do está, y -los testigos ya vinieron; tú responderás por mí, que yo soy muy -empachada, mientra viene nuestro Procurador. - -_Provisor._ ¿Qué quereis, mujeres? - -_Cel._ Señor, esta doncella se casó con este estudiante y él niégalo, -y por cuanto se siente muy agraviada en no casarse, pide en justicia -á vuestra merced le mande casar con ella, pues darémos informacion de -la verdad. - -_Prov._ Toma procurador, que tú, mujer, no puedes procurar. - -_Cel._ Hélo aquí, señor. - -_Prov._ Bien está; pues ¿qué pides al estudiante? - -_Procurador._ Pedímosle por marido de esta señora. - -_Prov._ ¿Qué decis vos á esto? - -_Sancias._ Que no sé qué se dicen, y niego lo que me levantan. - -_Proc._ Es verdad, y porque lo creas, señor, toma juramento á estos -testigos que están aquí, que ellos dirán la verdad. - -_Prov._ Jurad que jurais á Dios y á santa María, y á esta señal de la -cruz ✝ decir verdad de todo lo que supiéredes en este caso y os fuere -preguntado. Respondé, sí juro. - -_Testigos._ Sí juro: sí juro. - -_Prov._ Si así lo hiciéredes Dios os ayude, si no, él os condene. -Decí, amén. - -_Test._ Amén. - -_Prov._ Por el juramento que habeis hecho, es verdad..... ¿Cómo os -llamais vos? - -_Ang._ Señor, Angelina. - -_Prov._ ¿Y vos? - -_Sanc._ Sancias. - -_Prov._ Que Angelina se casó con Sancias, estudiante, y sabeis que se -dieron las manos por palabras de presente. - -_Test._ Que para el juramento que hemos hecho que están casados, y -les vimos dar las manos por palabras de presente. - -_Sanc._ Señor, aquello no lo niego; pero puse condicion cuando me -casé con ella diciendo así, yo te tomo por mujer si el arcediano que -te hobo te diere comigo veinte mil maravedís en casamiento. - -_Proc._ Señor, ya se los da el arcediano. - -_Sanc._ Señor, bien me puedo salir afuera si no tornamos de nuevo á -darnos las manos con nueva obligacion y consentimiento. - -_Proc._ No podeis por el capítulo _Super eo de conditionibus_. - -_Prov._ Escuchaos y salios fuera, tomaré parecer con el letrado, -que ése es caso dubdoso y áun harto dificultoso de determinar. -Señor doctor, ¿qué sentís en este caso? Si dos se dan las manos con -consentimiento de entrambas partes por palabras de tiempo presente, -y el uno de ellos pone esta condicion de futuro diciendo, yo te tomo -por mujer ó marido con tal que fulano te dé en casamiento tantos -mil maravedís, dáselos; pregúntoos si será válido el tal contrato ó -matrimonio complida la demanda, ó condicion puesta, ó si se requiere -nueva obligacion y nuevo consentimiento. - -_Letrado._ Antigua y vieja querella es ésa, señor Provisor, en la -cual los famosos canonistas y teólogos fieramente se encuentran, y -entre ellos hoy dia hay gran controversia en la porfía y debate de -la verdad, de manera que cada uno de ellos, segun su opinion, daria -su parecer y decreto. Pero yo sigo en este caso la sentencia de los -teólogos, que en esto, como en lo demas, sintieron y hablaron mejor. -Cuyo cánon verdadero es que el matrimonio que de principio no fué -matrimonio por causa de algun pacto ó concierto ó impedimento ó -condicion puesta, no viene á ser matrimonio, puesto que despues se -cumpla lo prometido, ó cese el estorbo que empidia el tal contracto, -si de nuevo no comienza entre ellos nueva obligacion y consentimiento -de voluntades. - -_Prov._ ¿Por qué razones os fundais? que, ya sabeis que en materias -disputables, más hace la razon y argumento que la auctoridad del que -lo dice, dado que mucho me persuadan las letras y buen juicio que en -vos florecen. - -_Letr._ No creais que la doctrina de estos sabios teólogos aceptase -por la más razonable y verdadera, si sus subtiles y agudas razones no -me moviesen á ello y áun me compeliesen á creello. E dexadas nuestras -leyes y capítulos que parecen sentir esto, donde por consecuencias y -argumentaciones os podria traer á conocimiento de mi opinion, como es -la ley _Si stipulator_ y la ley _Stipulantes_, § _Sacram de verborum -obligationibus_, y el capítulo _Super eo de conditionibus_, argúyoos -con vivas razones, las cuales despiertan más el entendimiento. La -primera, si Sancias ántes que le cumplan la condicion se arrepiente -y desiste de su propósito y intincion que tenía de casarse con -Angelina, todos los doctores, así teólogos como canonistas, convienen -que el tal no sería matrimonio; luego, dado que no revoque su -consentimiento, no valdrá el contracto de palabra si de nuevo no -consientan. Pruéboos la consecuencia, porque ningun arrepentimiento -basta para quitar ó anular la fuerza ó virtud del contracto, si en sí -causa el matrimonio y tiene virtud de lo hacer. La segunda razon, si -Sancias ántes que el arcediano le diese los veinte mil maravedís, ó -ántes que le cumpliesen cualquier otra condicion puesta largamente, -se podia casar con otra, como vos, señor, tampoco negaréis, luego si -tiene poder de casarse con cual quisiere, es porque el tal contracto -con condicion era inválido y sin virtud de hacer matrimonio, y como -quiera que sola la ratihabicion no es suficiente de causar obligacion -en el matrimonio sin nueva voluntad y contracto, síguese que no es -necesario que nuevamente se casen y consientan. La tercera razon..... - -_Prov._ No procedais más adelante, señor Doctor, que yo estoy ya -contento de vuestras razones, pero no satisfecho de mi dubda; y no os -espanteis que yo dubde, pues dubdaron aquellos doctos varones como -Hostiense, Calderino, Angelo de Clavassio, Antonino y el teólogo -Palude, y otros muchos que siguieron el parecer contrario; y pues -no ménos virtud y sabiduría es defender la verdad de los contrarios -que saberla sustentar con razones, ruégoos me respondais á estos -argumentos que en sí traen dificultad y en mí engendran escrúpulo, -tanto que apénas os creo, y áun con vuestro perdon digo que es -falso lo que decís; y sea el primer argumento: en todos los otros -contractos condicionales, veniendo la condicion queda el contracto -perfecto sin otra nueva obligacion; exemplo: doy os cien libras -de plata si me asegurais la nao, doy os la casa si me diéredes la -heredad, si vos cumplis la condicion yo quedo obligado á lo que -prometí y me condenarán á ello, y áun vos sentenciárades contra mí, -luego si el matrimonio es un contracto natural, síguese que obliga -puesta la condicion. El segundo argumento: en el capítulo de _Illis -de conditionibus appossitis_, se dice que si alguno juráre por estas -palabras de casarse con alguna, yo juro de te tomar por mujer si -traxeres tanto en casamiento, si no lo trae no queda perjuro, si con -todo no se hubiere seguido consentimiento presente ó cópula carnal. -Argúyoos yo, señor Doctor, por el contrario sentido. Si haya habido -consentimiento será perjuro, luego como aquél, en el caso que os -puse, ha habido consentimiento explicado por palabras que significan -presencia de tiempo, síguese que tambien será matrimonio. El tercero -argumento, si alguno diga, yo huelgo de ser tu marido y te acepto -por mujer si tú consintieres; si la otra responde, y yo tu mujer y á -tí tomo por marido, no hay dubda, sino que son casados y contraxeron -matrimonio, y la tal condicion era de futuro, luego por lo mesmo, si -dixere, yo te tomo por mujer si dentro de un año consintieres, venido -ó cumplida la condicion, será vero matrimonio. Oyoos, señor Doctor, -entre dientes hablar, y daisme sospecha que no os encaxa esta razon ó -probacion, por ende quiero probar y confirmar el antecedente. Decíme, -por vuestra vida, ¿en todos los casamientos no acontece así, que el -uno habla primero que el otro, y por el consentimiento del segundo ó -del que habla á la postre se perfecciona el matrimonio entre ambos? -por donde siempre me parece á mí que la eficacia del consentimiento -depende de las palabras advenideras ó del tiempo futuro. Por mi fe, -señor, que habeis menester adelgazar vuestra pluma y tajarla más -delgado de lo que soleis en otras cuestiones, si quereis presumir -de responder á mis argumentos, que cada uno de ellos me da nueva -sospecha de vuestra opinion, y todos ellos me causan consentimiento y -juicio de la parte contraria. - -_Letr._ De una cosa me pesa, señor Provisor, que no permitistes á -mi lengua dar fin y remate á otras razones que se me ofrecian; mas -creo que lo hecistes porque las sentíades como tiros que minaban y -echaban por suelo el fundamento de los canonistas, los cuales vos con -rabia de defender habeis multiplicado argumentos y réplicas. Si tan -fácil me fuese persuadiros que dexásedes esa opinion y siguiésedes -la sentencia de los teólogos, como me es deshacer vuestras razones, -luégo pensaria que quedaba por mí el campo. Y porque no os parezca -que cumplo de palabra, siendo muy ajeno de mi propósito, respondo por -órden á vuestras objeciones. A la primera digo: que no es de virtud -y naturaleza del contracto que cumplida la condicion cause y haga -traslacion de la cosa; como quiera que ahí no haya sino prometimiento -solo, pero las leyes disponen y ordenan que cualquier que promete, -quiera que no quiera, sea obligado á cumplir lo que prometió, lo -cual no pueden hacer ni disponer en el pacto ó concierto matrimonial -por causa de aquella suma y grande libertad que Dios quiso haber -en el matrimonio, conviene á saber, que cualquiera que áun no es -casado esté en su poder y potestad casarse ó no casarse, tomar mujer -ó dexalla; por lo cual se infiere que si aquél áun no tiene mujer ni -es casado ántes que se cumpla la condicion, segun tambien confiesan -los adversarios, y vos tampoco no lo negaréis, está en su libre poder -aún despues hacer lo que bien le estuviere; y por este fundamento, -señor Provisor, pues sois docto, sacaréis la respuesta de las otras -objeciones. Pero todavía, como gato por brasas, iré tocando las -soluciones, que á vos bastará media palabra, que al hombre sabio -basta apuntalle la cosa para que de media vez entienda. A la segunda -objecion respondo que es verdad lo que el capítulo dice, y lo que -vos inferis á contrario sentido, pero niégoos la consecuencia en -que decis que lo mesmo es en vuestro caso. Entendé el texto, señor -Provisor, que quiere decir que si despues del pacto condicional -hobiere nuevo consentimiento presente no expresada la condicion, ó se -siguiere cópula carnal, entónces queda perjuro si no se casáre con -ella; y así digo en nuestro caso, que si Sancias de nuevo consiente -con las ceremonias de palabras y otras cosas que sabeis requiere el -matrimonio para que obre despues que se puso, ó al tiempo que se pone -la condicion, queda tan casado como vos agora estais, pero porque no -es ansí os negué con razon la consecuencia ó illacion. - -_Prov._ No mirais, señor Doctor, lo que dixistes, ni teneis -advertencia á los exemplos que poneis; decisme que soy casado, eso -será á media carta. - -_Letr._ No os maravilleis, que son descuidos de letrados. A la -tercera objecion, porque es de poco tomo, no respondo por mi honra -y áun por la vuestra, que bien sabeis vos que me sobraba razon de -sonreirme debajo mi loba al tiempo que la formastes. - -_Prov._ Maravíllome de vos, para ser letrado hacer tan poca cuenta de -lo que en sí trae mucha dificultad. En especial que puede haber tanto -intervalo de las palabras obligatorias del uno á las del otro, que -con mucha y sobrada razon se dubde si despues que la mujer consiente -á cabo de rato sea matrimonio ó no, ó es menester que de nuevo -entrambos juntamente consientan. - -_Letr._ Dice Avicena que el rejalgar ó veneno puede ser tan poquito -que no empezca ni dañe al cuerpo que lo recibe; bien así podrá -ser tan breve y corta la tardanza de tiempo en que tarda la mujer -á proferir sus palabras y corresponder á las del hombre, que no -impida ni estorbe el matrimonio y vínculo que nace de ahí, como en -el baptismo porque diga el baptizante un poquito ántes ó despues que -batee ó chapuce al niño las palabras sacramentales, no deja de ser -perfecto baptismo. Cuanto más que el consentimiento de la otra parte -es de esencia y sustancia del matrimonio, y no condicion, y así hay -diferencia de lo uno á lo otro. - -_Prov._ No os creo, por Dios, en el exemplo que pusistes. - -_Letr._ Bien os demostrais ser puro canonista y que andais atado -á las glosas como asno á estaca. Perdonáme si soy discortés, que -debíadesmela, váyase una por otra. - -_Prov._ Pase por donaire, que ni vos medraréis mucho á la sombra de -los teólogos, que más presto se os pegará algun piojo que no algun -obispado. - -_Letr._ Y áun ése es el mal, que cuando crian obispo no le preguntan -si sabe textos ó apellaciones ó pleitos, mas si sabe _utrumque -testamentum_. Máxime que á ellos pertenece lo que dice San Pedro: -_Parati semper ad satisfactionem omni posidenti vos rationem de ea -quæ in vobis est spe_, y á su oficio compete predicar la doctrina -evangélica al pueblo, que el púlpito agora está usurpado de frailes. - -_Prov._ No me agrada eso que decis, porque oficio es del obispo -decidir y determinar cuestiones y dubdas, las cuales sin los cánones -y decretos de sumos pontífices mal se averiguarán con sola la -teología. - -_Letr._ Careceis de principios, señor Provisor. - -_Prov._ Habla cortés y decí el porqué. - -_Letr._ Porque eso es accesorio; que tambien pertenece á su señoría -mirar por los edificios y ornamentos de la iglesia, que esté bien -proveida de todo esto, pero no se requiere por eso ser carpintero -ó platero; así acá, aunque sea así como dices, pero basta para eso -tener una persona docta como vos en los cánones, ca entender en -pleitos sería meterse en negocios seglares, contra el precepto de -San Pablo. De manera que su oficio principal es predicar y enseñar -la doctrina de Cristo, y para esto les es necesario saber la Sagrada -Escriptura y sancta teología, donde se aprenden tambien los textos -de cánones que tocan á la salud de las ánimas, cuanto más que los -cánones fueron fundados de varones teólogos como conclusiones sacadas -del manantial de las letras divinas. - -_Prov._ A todo eso que dices contradice Hostiense y Panormitano. - -_Letr._ Verdad es, pero no respondieron á mis razones, y hablaron -como canonistas en saber poco en casos de conciencia. - -_Prov._ Dexaos, por mi vida, de ésos, señor Doctor, que nunca haréis -mayorazgo si os ateneis mucho á los teólogos, y despachemos á esta -gente, que nos hemos mucho detenido. - -_Letr._ Bien podeis dar por libre al estudiante, que en esto no solo -seguis la caterva de los teólogos como es Sancto Tomás, Ricardo, -Scoto, Silvestre y otros muchos; pero teneis de este bando los más -famosos canonistas, conviene á saber, Panormitano, Inocencio III, el -Cardenal y Francisco de Arecio. - -_Cel._ Ya deciende el Provisor, llégate acá Angelina. - -_Prov._ Estad atentos y oí la sentencia. - -_Cel._ Diga su merced. - -_Prov._ En el pleito que es entre Angelina y su procurador en su -nombre de la una parte, y Sancias de la otra: fallamos, atentos á los -auctos y méritos de este proceso de pleito, que la dicha Angelina y -su procurador en su nombre no probaron su peticion y demanda. - -_Cel._ En hora mala os pusisteis ahí. - -_Prov._ Dámosla y pronunciámosla por no probada, y que el dicho -Sancias probó bien y cumplidamente sus excepciones y defensiones. - -_Cel._ En buena fe, mentís. - -_Prov._ Dámoslas y pronunciámoslas por bien probadas, en consecuencia -de lo cual, que debemos absolver y absolvemos al dicho Sancias de -la demanda contra él puesta por parte de la dicha Angelina y su -procurador en su nombre. E dámosle por libre y quito de todo lo -contra él pedido y demandado. - -_Cel._ Para esta que aquí Dios me puso que yo te haga tambien libre y -quito de la que estotro dia me rogaste que hablase. - -_Prov._ Y ponemos perpétuo silencio á la dicha Angelina y á su -procurador, para que agora ni de aquí adelante no le pidan ni -demanden cosa alguna de lo en la dicha su demanda contenido, y por -causas que á ello nos mueven no hacemos condenacion de costas; y por -esta nuestra sentencia definitiva, ansí lo pronunciamos y mandamos. - -_Cel._ Ansí don cavez mordido, por los huesos de mis finados, tú me -la pagues, no te aprovecha importunarme con el sacristan, que no la -habrás. Calla tú, Angelina, no llores, que yo he de morir ó salir -con este pleito; yo estudiaré mañana y esotro dia para engañar á -Sancias, y entre burlas y véras le sacarémos del buche un sí, puro y -no aguado con condicion; agora vámonos, que no me he desayunado sino -de pecados. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL TERCERO ACTO. - - Va Lisandro armado con sus criados á hablar á Roselia. - Encuentra á Beliseno, hermano de ella, que anda rondando - la calle, porque habia barruntado el negocio, el cual no - conociendo á Lisandro se va; Lisandro, como no salia su - señora, vase á quexar á Celestina, la cual, despues que se - excusa, le dice que note una carta para su querida, y que - ella se la dará y la hará venir á su propósito con su buena - lengua. - -LISANDRO. — OLIGIDES. — EUBULO. — SIRO. — GETA. — BELISENO. — -CASAJES. — GALFURRIO. — DROMO. — REBOLLO. — CELESTINA. — LIBIA. — -FILIRIN. - - -_Lis._ Oyes, Oligides, di á esos mozos que aderecen las armas y esté -todo á punto, que es hora. - -_Olig._ Señor, agora dió las nueve. - -_Lis._ No hace al caso, que bien es apercibirnos con tiempo, cuanto -más que no sé si por ventura esta noche más que las otras el -primer movimiento llevará en pos de sí al planeta sol fuera de su -acostumbrado camino, y así pensando hallar á Roselia encontraré con -la hija de Palántes que sale desmeleñada con sus rosados cabellos y -acompañada de rocío á descombrar el esmaltado cielo de estrellas, y -estorbarme de ver y hablarla, que con su vista me alegra y con su -ausencia me atormenta. - -_Olig._ Eso no puede ser por via de naturaleza. - -_Lis._ ¿Qué sabes tú si Dios agora hará milagro en acelerar el curso -del cielo como hizo con Josué en detenello? Que á los que bien aman -nunca les faltan desdichas, á los cuales no ménos fortuna les es -contraria, que á los ménos dignos amor favorable. - -_Olig._ ¿Qué armas quieres, señor? - -_Lis._ Dame á mí ese montante, vosotros llevad rodelas. - -_Olig._ Vístete estas corazas, Eubulo. - -_Eub._ Bástame á mí zarahuelles y un brazal izquierdo con la rodela. - -_Olig._ Yo vístome el jubon fuerte de nudillos, que á mí más que á -otro me trae sobre ojo para me matar Beliseno, hermano de Roselia, -despues que sintió mis pasos y mis entradas y salidas á su hermana de -partes de Lisandro. Siro, Geta, armaos presto. - -_Lis._ Quédense ésos en casa, que bastais vosotros. - -_Olig._ ¡Oh señor! vengan, que quien á sus enemigos popa á sus manos -muere. Bien es que vamos á recabdo. - -_Lis._ ¿Quién hay que nos ande á los zancajos por aquí? - -_Olig._ Beliseno el mayorazgo, hermano de ella. - -_Lis._ ¿Y ha venido á su noticia cosa alguna? - -_Olig._ Tanto que me pesa, porque supo que yo habiendo sido paje de -su padre, y fiando su casa de mí, con este título le alcahuetaba á -su hermana para tí, y anda por me matar, segun me dixo Galfurrio, -su criado y mi amigo; y tambien me dixo que te cumple á tí traer la -barba sobre el hombro y andar en aviso, porque cada noche fasta las -once pasea la calle de banda á banda, y trae espías á ver si te puede -coger, que fué sabidor de cómo los otros dias te requebraste con -Roselia, y que fasta hoy dia la sirves y festejas con mil juegos de -cañas, y justas, y pomposos atavíos en tu persona y diversas libreas -en tus sirvientes, en las cuales siembras letras de tu pasion, -bordadas y chapadas las ropas todas del nombre de la dama; que áun en -los paramentos de los caballos y en la cimera del yelmo huelgas de -escrebir su nombre. Con todas estas cosas, ¿no querias ser sentido? -Piensan los enamorados que los otros tienen los ojos quebrados. Pues -sábete que Beliseno es hombre que tiene sangre en el ojo y mira mucho -por la honra, y por este pundonor no estimará el resto en lo que -pisa; á su mesma hermana matará si siente el menor pelo del mundo. - -_Lis._ Pues no sólo mi hacienda, mas tambien mi vida he condenado al -fisco de su servicio, por bien empleada doy la muerte en tanto que -ella se sirva. Cuanto más, que dientes tuvo mi linaje, que los supo -mostrar en tiempo de afrenta, y lo mesmo haré yo á quien me enojáre ó -tocáre al menor de mi casa, y déxate de eso y vamos. - -_Olig._ Atraviesa por esta calle, que es más secreta. - -_Lis._ Hola, id de dos en dos porque no parezca que vamos en -cuadrilla. - -_Olig._ Bien dice. - -_Eub._ Señor, por amor de Dios, que si algo fuere nos defendamos con -moderacion que carezca de culpa, y no acometamos, que no lo permite -la ley evangélica, ántes nos enseña á amar los enemigos. - -_Lis._ Boballa tres veces, ¡con qué sale el asno devoto! - -_Olig._ Ce, ce, señor, el lobo en la conseja; ¿ves aquel bulto de -hombres arrimados al esquina? - -_Lis._ Mucho bien, ¿quién son? - -_Olig._ Beliseno con su gente. Ponte en primera, que se acercan, y -poco á poco se van juntando con nosotros. - -_Lis._ Hacé lugar, jugaré de mi montante en esta plazuela si algo -fuere. - -_Sir._ Geta, ¿sabes alguna postura de espada? dímela, que no aprendí -á esgremir. - -_Get._ Ponte así en tercera. - -_Sir._ Echaré mano tan ayna. - -_Get._ Veamos primero en qué pára esto. - -_Beliseno._ Mozos, no se menee nadie de su lugar sin que ántes sepan -quién son, no paguen justos por pecadores. Si fuere Lisandro, el -primero que le diere una estocada y le derribáre en el suelo, tiene -de mí cincuenta monedas. - -_Casajes._ Señor, ¿si le matamos? - -_Bel._ Muera. - -_Galfurrio._ Perdónele Dios. - -_Cas._ Bien pueden doblar por él. - -_Dromo._ Mas recen por él luégo. - -_Rebollo._ Digámosle todos un pater noster, porque Dios le alumbre á -conocimiento de sus pecados y no pierda el alma con el cuerpo. - -_Bel._ Tiremos la calle derecha, que no son ellos si no me engaño, -que están muy retapados, y creo que es la justicia. - -_Galf._ ¿No nos viste, señor, en tu reguarda asestadas las puntas -de nuestras espadas en su corazon? No hubiera dicho, yo soy, cuando -cuatro estocadas, una en pos de otra, le rasgáran las telas del -corazon. - -_Cas._ Por el sepulcro de Sanct Vicente de Ávila, en esta piedra -estaba aguzando la punta de mi espada para escarballe las entrañas. - -_Drom._ Juro á los Corporales de Daroca, yo las uñas porque hiciesen -buena presa, que sin dubda pensaba hacelle tal puerta con mi espada -en el costado izquierdo, que con las uñas le arrancára el corazon. - -_Reb._ ¡Oh pésete tal! ¿por qué no era él? que Galfurrio lo dirá -si le pedí prestado su pañizuelo para me limpiar despues la mano -derecha, que, por la cruz de Caravaca, por mi tengo que fasta la -empuñadura le metiera la espada y me bañára la mano en sangre, porque -yo le apretára tanto, que las costillas le hiciera cruxir y que -dieran lugar á mi mano que se engolfára dentro. - -_Bel._ Mando que ninguno haga más de matalle. - -_Galf._ Si fuere en nuestra mano, señor, podernos moderar fasta -sacarle de vida no más, lo cual creo que no podrá ser, harémoslo, -donde no, podrás perdonar. Tira, señor, por estotro camino, no nos -encuentre la justicia y nos desarme, pues no te quieres dar á conocer. - -_Bel._ Vamos. - -_Galf._ ¿Qué os parece, compañeros, si tornáramos la cuesta donde -quedan los otros? no fueran más nuestras vidas. - -_Drom._ Ahí nos matáran. - -_Cas._ Hagámonos cuenta que hoy nos nacimos, que de dos buenas hemos -escapado. - -_Reb._ A tí debemos la vida, Galfurrio. - -_Olig._ Señor, está siempre á punto y guarda la entrada, no haga -Beliseno alguna zalagarda donde quedemos todos apiolados, que por -arriba me pareció que subian á rodearnos. - -_Eub._ Ya se fué. - -_Lis._ Sentémonos al pié de la torre miéntras se hace hora y sale mi -señora. Vosotros, ¡hola! - -_Sir._ Señor. - -_Lis._ Poneos á esos cantones y mirad quién pasa, avisáme. - -_Sir._ Yo escóndome, hermano Geta, tras esta pizarra, que mal va este -negocio como el diablo. - -_Get._ ¿Cabemos entrambos? - -_Sir._ Espera, meteréme yo debaxo; ponte agora ahí arrimado, que no -te vean los que pasan. - -_Lis._ ¿Qué hora da el relox? - -_Olig._ Las once. - -_Lis._ Apartaos allá, no vea mi señora otra persona más de la mia, no -se turbe de ver tanta gente, y se empache de salir á hablarme, basta -el temor con que lo hace. - -_Eub._ Aquí estarémos. - -_Lis._ Hola, ce, ¿dormís? - -_Olig._ Señor, no. - -_Lis._ ¿Habeis oido el relox? - -_Olig._ Poco há que dió las doce. - -_Lis._ Y no sale aquella resplandeciente luna de la noche, aquella -luminosa hacha para alumbrar de sus finiestras la profunda tiniebla y -tenebrosa obscuridad de mi corazon preso en la carcel de su servicio. -Mas ¡oh desdichado! que no son tan grandes mis servicios, que no sea -mayor su merecimiento para hacerme mercedes, ni hay tan gran cosa en -mi poder, que mayor á tí no se deba; pero por eso, señora mia, es más -tu nobleza y liberalidad para me las hacer, que no mi diligencia para -las merecer y recebir, y lo que fuere falto en mis obras, la virtud -tuya lo supla volviendo los ojos á mi crecido deseo, que del todo á -tu servicio se ha dedicado, de suerte que no tiene cosa nueva que -te ofrecer, que si más hobiera más sacrificára; y de todo esto con -sola tu vista me doy por pagado, que así mis ojos se contentarán y -mi corazon quedará satisfecho. ¡Ah señora! ¿óysme? Cata, que si la -esperanza de verte me faltase, tampoco la vida se podria sostener; -¿no me respondes, ó déxasme por atreguado como pieza de axedrez? - -_Olig._ Asotra puerta, al diablo le responderá, está la otra -durmiendo á su placer y oirálo. En buena fe, señor, mejor sería irnos -á dormir que no guardalle su torre. - -_Lis._ Esperemos hasta las dos, y si no sale, vámonos, que aquella -burladora de Celestina me ha engañado. Desviaos, no esteis conmigo, -no os sienta si saliere, y así se torne. - -_Get._ Po, po, y como hiedes, Siro. - -_Sir._ Pardios, para te decir la verdad, que pensé que alguno te -engarrafaba cuando te heciste á mí y me empuxaste, y con este miedo -caguéme. - -_Get._ Yo te doy mi fe que no me quedó gota de sangre en el cuerpo -cuando me enovillé y me apreté contigo, que no sé cómo me volví los -ojos despavoridamente y representóseme por hombre aquella piedra -frontera. - -_Eub._ Señor, las dos da, vamos que ya no saldrá. - -_Lis._ Ay, ay de mí, que, como mi ánima, fasta aquí puesta en temor -y suspensa en esperanza, atentamente esperaba el buen ó mal suceso, -así agora que no tiene en qué estribar, queda atónita, sin sentido y -pasmada. - -_Olig._ Supla tu cordura lo que falta de razon, para no dar lugar á -tu pasion. - -_Lis._ Ni Job con paciencia, ni con fortaleza Posidonio, su dolor -disfrazaron, cuanto más yo, flaco hombre de cordura, me podré ensayar -para no sentir lo que me sobra de razon para quexarme. - -_Eub._ Señor, pues no puedes lo que quieres, quieras lo que puedes, -esto es, que des obra á que Cupido no aviente con sus alas más -desórden en tu voluntad, la cual si virtud y sabiduría no la enfrena, -ella por sí desbocada y sin freno es. - -_Lis._ Fácilmente todos, cuando sanos, damos buenos consejos á los -enfermos, si tú adolecieses de mi mal, otra cosa dirias y sentirias. - -_Olig._ Señor, tarde es, vámonos á dormir que ya no saldrá. - -_Lis._ No lo haré fasta ir á hablar á la vieja. - -_Olig._ Pues tira por esta acera, aquí vive. - -_Lis._ Llama. - -_Olig._ Tha, tha, tha, ¿quien está acá? Celestina, Celestina, asotra -puerta, que aquésta no se abre. La fuerza del primer sueño vence su -sentido que no nos oya. - -_Lis._ Golpea con esta piedra. - -_Olig._ Trap, trap. - -_Cel._ Libia, mochacha, despierta y párate á la ventana, verás quién -es, que hunden la puerta á golpes, y di que aguarde á quien fuere -mientra me visto, que si á mano viene alguna debe estar con dolores -de parto, pues á tales horas vienen. - -_Lib._ Voy. ¿Quién está ahí? - -_Lis._ ¡Ah, señora! - -_Olig._ Paso, señor, que no es Celestina; señora Libia, decid á -Celestina que está aquí Lisandro, mi señor, que la quiere hablar. - -_Lib._ Sí diré. Tia, aquel caballero de Roselia te busca. - -_Cel._ ¿Él mesmo ó algun su criado? - -_Lib._ Él en persona. - -_Cel._ Duelos tenemos, pues á tal hora viene, daca ese ropon, -echarémelo encima. - -_Lib._ Toma. - -_Cel._ Y ¡Jesus! señor, ¿á tales horas por acá? - -_Lis._ Bien lo has hecho, madre, buena cuenta has dado de mi negocio. - -_Cel._ ¿Qué es, mi señor? - -_Lis._ No vino. - -_Cel._ ¿Qué, no salió Roselia á hablarte? - -_Lis._ No, por ende mira si me traes en tres pasos burlado, que temo -que nada le dixiste. - -_Cel._ ¿Decir? mal me haga Dios y no vea esta cruz á la hora de mi -muerte si no se lo dixe, y áun de tal repicapunto, y con tal astucia -y viveza, que mi tia, que Dios haya, no supiera mejor decillo; desas -soy, en buena fe, mal me conoces, no hay tal mujer en el reino de mi -oficio como yo, mal pecado; no son éstos los primeros amores en que -he entendido. - -_Lis._ Pues ¿qué piensas haber sido la causa de faltar mi serafin su -fe y palabra? - -_Cel._ Impedimentos que no faltan, cuanto más que el temor vergonzoso -la habrá retraido de lo que, por ventura, ella libre de aquel natural -empacho y velo de vergüenza, más que tú desearia. Pero déxamela, -que yo la ablandaré más que cera, y áun la derretiré con mi plática -que destile en lágrimas de tu amor; que mi lengua allana todas esas -asperezas y rigores, que una martillada y otra hace mella y empresion -en el hierro, y lo pone de la figura que quiere; una contínua -gotera horada la piedra, las hormigas con el mucho uso gastan los -pedernales y hacen camino pasajero, la frecuentacion de los actos -causan hábito, el mucho exercicio desenvuelve los miembros. Así -mis compuestas, multiplicadas y importunas palabras desbastan los -corazones rudos al amor, y los duros enternecen, y los tiernos del -calor de Cupido derriten, y en ellos imprimen su sello, virtud y -eficacia. Tú, señor, nota de mañanica una carta en que le declares -tu pasion y te quexes de su fe quebrantada y lo que más supieres, y -envíamela, dársela he; que todas estas machinas son menester para -combatir y abatir el su fuerte propósito á lo que queremos; y á -buenas noches, que me toma dolor de cabeza si me desvelo con esta mi -negra axaqueca. - -_Lis._ A tí me encomiendo, señora. - -_Olig._ Adios, madre, y salúdame á mis ojos. - -_Cel._ Andad con Dios, mis hijos, que sí haré. - -_Lis._ No llames recio, no nos sientan los vecinos. ¿No salen esos -tacaños á abrir? Bellacos, ¿así esperais á vuestro amo que os da de -comer? ¿Qué es de aquel rapaz, Filirinillo? Puto rapaz, ¿dormís? -espera que yo te despertaré, con una vuelta de cabello. - -_Fil._ Señor, yo despertaré. - -_Lis._ Despierta, despertad, pues vuestro amo vela. Enciéndeme luégo -una vela y súbela á mi escritorio. - -_Olig._ Señor, reposa eso poco que falta de la noche, que tiempo hay -para todo. - -_Lis._ No te fatigan mis cuidados ni te quitan el sueño como á mí, -anda, véte á acostar y cierra esa puerta. - -_Fil._ Yo, yo, ju, juro á Sant Juan, yo, yo lo diga á mi padre que -me peela, y, y me abofete, ea, y, y que me asiente co, con otro amo -mejor. - -_Eub._ Calla, hermanito, no llores, que quien bien te quiere te hará -llorar. Si buenos principios llevares de pequeño, cuando grande los -hallarás, que las buenas costumbres y buena crianza de la niñez -mucho aprovechan para despues tener firmeza y constancia en la -virtud, que de becerrillo verás que buey harás. Si desde chico te -vezas á ser virtuoso, siempre adelante amarás lo bueno, y en ello te -deleitarás, porque la virtud frecuentada por muchos actos conviértese -en naturaleza, y la natura inclina á obrar con deletacion y suavidad, -al contrario, si te enfrascas en el vicio, y una vez te metes en él, -tras él te irás como barco suelto en pos de la randa, ó como nao que -va en popa, ó como caballo desbocado, no habrá quien te refrene ni -aparte de sus halagos, ni nadie bastará á sacarte de su muladar, que -ya sabes que mudar costumbre es par de muerte, y quien malas mañas -há tarde ó nunca las perderá; sino míralo en lo que dice Plutarcho -en el tratado cómo se han de criar los hijos, donde, entre otras -cosas dignas de recordable memoria, cuenta que Licurgo, rey de los -lacedemonios, queriendo mostrar á los ciudadanos cuanto hace para las -costumbres la crianza en que se crian los hombres, tomó dos perros, -hijos de un padre y una madre, criados en diversos exercicios, el -uno en la cocina enseñado á golosinas y á lamer ollas y platos, y el -otro en el campo hecho á trabajos y á cazar, y juntado el pueblo en -la plaza, díxoles: mucho pueden, varones Lacedemonios, la crianza y -los enseñamientos y exercicios en los hombres, como luégo lo veréis -por las obras en estos dos perros, hijos de un padre y de una madre; -y esto dicho, soltó los perros, y el uno se fué á una olla que -pusieron allí, y el otro tira tras una liebre que soltaron. Esto te -he dicho, Filirin, porque parece mal los mochachos ser rezongones -y desobedientes, y tambien porque juras y juegas, y áun sirves de -mandilete, que es peor, que yo lo sé. Y mata ese cabo de candela y -durmamos, que es tarde. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA DEL TERCERO ACTO. - - Yendo Oligides á dar la carta á Celestina, encuentra con - Brumandilon, que va muy denodado á matar á Celestina porque - no le dió parte de la medalla. Conciértanse entrambos de - robar á Celestina y huir temiendo el mal fin que de los - amores de Lisandro se espera, porque Beliseno anda muy - sobre el aviso. Llegados á casa de Celestina, asegúranla - con palabras lo mejor que pueden, vase Celestina á llevar - la carta, quedan Oligides y Brumandilon en casa con las dos - sobrinas. - -LISANDRO. — OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA. — LIBIA. -— CAPELLAN. - - -_Lis._ Mozos, levantaos y llevad esta carta á Celestina. - -_Olig._ Nunca por mucho madrugar amanece más ayna; ¿no ves, señor, -que no es de dia? - -_Lis._ A tus ojos vencidos de sueño. Vístete en un aire, y toma esta -letra y dásela, que la dé lo más presto que pudiere á mi señora, y -dile de mi parte que le suplico, pues mi vida pende de su lengua, que -sepa con ella darme remedio, ó sino que abrevie mi pena. Corre en un -vuelo, no le ocupen otros negocios. - -_Olig._ Ya voy, que me olvidaba la gorra y me iba tocado con la -escofia. O yo no veo ó aquél es Brumandilon. ¿Ah, Brumandilon, dónde -bueno con tanta priesa? ¿Es alguna muerte de hombres? - -_Brum._ Los vivos lo verán y los que nacieren oirán la hazaña que voy -agora á hacer. - -_Olig._ Aosadas que es sobre la medalla. - -_Brum._ No es sobre otra cosa. - -_Olig._ Pues allá voy yo á darle esta carta que dé á Roselia. - -_Brum._ Anda allá y serás testigo de su muerte. - -_Olig._ Mas hagamos otra cosa, si te parece. - -_Brum._ Di. - -_Olig._ Bien sabes que esta vieja es cobdiciosa y avarienta. - -_Brum._ Sí sé. - -_Olig._ Y que primero le sacarás la vida que la medalla. - -_Brum._ Mucho bien. - -_Olig._ Luégo, ¿qué mejor hecho romano quieres hacer que robarla una -noche? y si tú partes comigo, yo daré industria para ello, que si la -matas perderás la medalla y por ventura la vida. - -_Brum._ De eso no se hable, que solo Dios es bastante á quitármela, -otro no; pero de esotro estoy en ello, y me parece bien, y de mi -consejo hágase luégo, no se dilate. - -_Olig._ Hágote saber que bien mirado cumple que lo hagamos, porque -estos amores de Lisandro son peligrosos, y creo que por bien que -libremos todos, así sus criados, como los que dieron causa á ello, -no escaparémos ó de degollados ó muertos de los parientes de ella, -que son de los principales de la ciudad, ó desterrados perpétuamente -con alguna mutilacion de miembros, y pues hemos de huir, bien es que -llevemos las bolsas aforradas á costa de aquella que ha seido causa -de tantos males en esta vida. - -_Brum._ Bien dice éste, que yo en propósito me lo tenía sin eso y con -eso, irme de aquí, que por Sancta María, mal ojo me echa Beliseno -cada vez que me topa; quiero vivir á mi contento y quitarme de -revueltas, que más quiero vaca en paz que pollos con agraz. - -_Olig._ ¿No te determinas? - -_Brum._ Nada me mueves por esa via, ¿no te he dicho que no temo -á hombre nacido ni al diablo que sea? Soy exento en ese caso; -públicamente, si se me antoja, sacaré á Roselia por medio de su casa -y la entregaré en las manos de Lisandro, y que nadie me lo pida. Si -se ha de hacer es porque de este hurto se nos seguirá mucho provecho -y interes, que vivir y no medrar es gran pesar. Yo te digo que si -topamos con el cofre do tiene muchas piezas y joyas de oro que ha -ganado por este su oficio, que saldrémos de mal año y mudarémos el -pelo, que quien no se aventura no há ventura. - -_Olig._ Estése, pues, la cosa así y disimúlese, verémos si le da más -Lisandro, y tú no dejes de mirar los rincones de casa, no tenga por -dicha escondido algun dinero que no sepamos. - -_Brum._ Déxame el cargo, y agora vamos, pidiréle dos reales para -comer, que seis que me dió estotra que tengo en la putería acabo de -perder á los dados de un mal azar. - -_Olig._ En ninguna manera le mientes la medalla, porque descuide, -ántes te aven con ella amorosamente. - -_Brum._ Bien; aunque no es de mi condicion, ni me pagué jamas de -esos dobleces mostrar amistad do no la hay. Que no ménos virtud me -parece el hombre ser siempre claro enemigo, que en el debido tiempo -al amigo ofrecido mostrar su verdadera amistad. Pero tornando á otro -propósito, señor mio Oligides, bien ves dónde estamos. - -_Olig._ Sí. - -_Brum._ Por el bravo y venenoso Cancerbero, que debajo de este arco -de los Milagros rebané á dos las cabezas á cercen diez años há, como -quien rebana dos cohombros, que el diablo los puso junctos y los hizo -iguales. - -_Olig._ Tanto há y más que estoy en este pueblo y nunca tal oí. - -_Brum._ Escucha que miento, que no fué sino en Córdoba en otra -encrucijada como ésta, pero aquí no fué sino las piernas. La -diversidad y gran variedad de las hazañas que por mí han pasado por -diversos reinos y ciudades, me privan de memoria, á que no me acuerde -de los casos particulares que tengo hechos por todo el mundo. - -_Olig._ Démonos priesa, que la puerta de casa de Celestina veo abrir, -entremos de rondon y tomémosla en la cama. Sube. - -_Brum._ Mas sube tu. - -_Olig._ No haré por mi fe, ea, no quieras con tu larga crianza -hacerme á mí falto de comedimiento. Sube tú, pues sabes la casa. - -_Brum._ Subo, pues do conviene obedecer no há lugar la cortesía. - -_Cel._ Ce, ce, ce, Drionea, esconde el capellan presto, presto, que -viene Oligides. - -_Drion._ Ay mezquina, que no hay dónde. - -_Cel._ Mételo en esa arca del pan. - -_Brum._ ¡Ah vieja desdentada! aquí te tengo, no te me irás sin que me -pagues lo que me debes. - -_Cel._ ¿Y qué te debo, centeno? - -_Brum._ Tres veces que me sacaron á la vergüenza y una á azotar por -tu causa. - -_Cel._ Y á mí ¿no me hicieron obispo de escala entónces? - -_Brum._ ¿No subes, Oligides? - -_Olig._ Ya, que vacio las aguas; buenos dias, señora Celestina. - -_Cel._ Vengas en buen hora, hijo. - -_Brum._ Dime, vieja, ¿no tiemblas en verme para no me hacer enojo -alguno? - -_Cel._ Pardios, no. - -_Brum._ Pues no tengo yo gesto de eso, que, por vida de tal, cuando -me lo miro en el espejo, así horrible, feroz y temeroso como es, cien -leguas de mí huir querria. - -_Cel._ Arre allá, asno. - -_Brum._ Por la sancta letanía, si no fuese por no dejar mis zapatos -en tu barriga, más coces te diese que letras tiene la Biblia, porque -no dés tan mala respuesta y tan mal galardon á quien defiende tu casa -de ladrones, y tu persona de los que mal te quieren, y tu honra y -fama de malas lenguas. - -_Cel._ Andate ahí con tus zaherimientos. Sola una vez que oxeó á -voces unos popilos que me daban matraca, me lo zahiere á cada paso y -me da con ello en los ojos. - -_Brum._ Pese á tal, ¿despues de tener los brazos cansados de dar -golpes en tu servicio, y los broqueles y espadas hechas piezas, me -dices eso? Todos te besan la ropa y lo que huellas, y te hacen el buz -sólo por mi respecto, porque saben que no son más sus vidas de lo que -te enojaren, y no lo sabes conocer. - -_Cel._ ¿A mí quieres engañar con esas mentiras? ¿A mí, que soy -Celestina y por otro nombre Elicia, sobrina de aquella que por su -mucha fama y sabiduría es puesta en refran de todos? ¿A mí, á quien -la experiencia de las cosas ha hecho artera, piensas echar dado falso -ó treta encubierta? mal pensado lo has. - -_Brum._ Si tú sabes mucho, tambien sé yo mi salmo, y si tú eres -Celestina, á mí llaman Brumandilon, que brumando los hombres tomé -nombre del hecho, y soy nombrado en las partes orientales, tambien -soy tuerto y tundidor, y más de Córdoba, y nací en el Potro y pasé -por Xeréz, y tuve la pascua en Carmona, y ninguno me la hizo que no -me la pagase con las setenas; por ende tú guarte y dame dos reales -que te pido para comer. - -_Cel._ No sé si los tengo. - -_Olig._ Dáselos, por tu vida, Celestina, y sed amigos. - -_Cel._ Dos reales y cuatro daréselos yo, pero de medalla no me hable -nadie, que no será ésta, si yo puedo, la cadenilla de mi tia. Toma -cuatro en lugar de dos. - -_Olig._ Agora me contentas, Celestina, que te llegas á razon, y sea -ésta, pelea de por Sant Juan paz para todo el año. - -_Cel._ ¡Ay! pluguiese á Dios que nuestras rencillas pasadas fuesen -como calenturas de Mayo, que son salud para todo el año. - -_Brum._ Ce, Oligides, con esto piensa hacerme pago. Pues callémonos -todos, que aquella arca que está á los piés de la cama es, si no me -engaño, donde está metido el cofre que te dixe. - -_Olig._ Bien está. - -_Cel._ ¿Qué te decia al oido? pensais algunas malicias. - -_Olig._ A la fe, que estás muy seca en las carnes de vieja, y que no -vivirás mucho tiempo por curso natural. - -_Cel._ Así como estoy espero yo con vuestras calavernas echar agua -bendicta sobre las sepulturas de mis finados. ¿No sabeis, bobos, que -tan presto va el cordero como el carnero, y muchos rocines viejos -vemos cargados de pellejos de corderos? Pues miráme bien, que más de -tres ciegos me querrian ver. - -_Olig._ Dexado eso aparte, Celestina, aquí trayo la carta que -mandaste, y te ruega mi amo que te dés priesa á su remedio, porque -Cupido fasta las plumas mete su flecha dorada en su corazon, y -cruelmente le lastima y maltrata. - -_Cel._ Harta diligencia pongo yo en ello, pero ¿qué quieres que haga? -no es ninguno obligado hacer más de lo que sabe y puede. - -_Brum._ Paso, paso, no se pase renglon que yo no entienda; dime -esto, que por el gran Brutervo de Ancona, si alguno ha enojado ó -maltratado, como dices, á Lisandro, mi señor, sea él quien fuere, que -me la ha de pagar; ¿y sabíaslo tú, Oligides, y no me lo decias? pues -dime quién es. - -_Olig._ El dios Cupido. - -_Brum._ Dios es, luego en el cielo estará; ¡oh pese á tal! porque no -hay en la tierra otro Dédalo que fabricára á los hombres alas para -volar como hizo á su hijo Icaro, que no creo en ese dios Cupido, si -aunque allá arriba estuviera, si no me la pagára y bien pagado, -porque sepa con quién se toma. - -_Olig._ Que hace de blasonar el diablo. Finge no saber lo que los -niños han olvidado. - -_Brum._ ¿Qué dices? - -_Olig._ Digo que entre nosotros mora. - -_Brum._ ¿Entre nosotros y callábaslo? dímelo luégo dónde está; no -dubdes de lo decir, que aunque esté allá léxos _in finibus terræ_, do -Hércules situó sus columnas, ay, ay, voto á tal, le iré á buscar. - -_Cel._ Y calla, por Dios, no le hagas mal, que es un niño ciego, -hermoso, doliente, desnudo y guarnido de saetas. - -_Brum._ Séase quien se fuere, mozo ó niño, ó viejo ó diablo, decidme -luégo dó está. ¡Oh bellaco! ¿abad y ballestero? ¿Es dios y frechero? - -_Olig._ Es amor heroico. - -_Brum._ ¿Herrero? eso me declara que no se escapará aunque sea el -dios Ulcano con todos los ciclopas sus herreros. - -_Olig._ ¿Sabes tanta poesía y no sabes quién es Cupido? - -_Brum._ A unos escholares oí estos nombres, pero nunca oí mentar á -Cupido. - -_Cel._ Es una sabrosa fuerza de la voluntad, un fuerte pensamiento en -la cosa amada con esperanza de alcanzalla. - -_Brum._ De manera que Cupido pasion es; ¡oh dichoso! que si hombre -fuera, ó traxera semejanza ó figura de persona, no se me escapára que -no muriera á mis manos. - -_Olig._ Madre, véte ya, que yo aquí me quedo, hablaré dos palabras, -que me cumplen, con Drionea. - -_Cel._ ¡Ay, bellaco, quién no te entendiese! pero holgaos que vuestro -tiempo es, por ahí pasamos y hecimos lo que pudimos su madre de ésa y -yo cuando éramos de su edad. Libia, báxame acá esas cuentas. - -_Olig._ ¿Para qué las quieres? - -_Cel._ ¿Para qué? para rezar y encomendarme á Dios y oir mi misa, si -á Dios pluguiere, que jamas la perdí. Cerrad esas puertas por dentro. - -_Olig._ Aguárdame ahí, Brumandilon, que luégo baxo. - -_Brum._ Aquí me quedo con estotra, y despacha presto, sendas manos -bastan. Vén acá tú, Libia, está queda, xo, xo. - -_Lib._ Pardios, no haré, contino has de ser bellaco; quítate allá, -que hueles á viejo. - -_Olig._ A buen tiempo vengo, señora Drionea, á lo ménos no me -estorbará ahora el verdugado. - -_Drion._ Miraldo, ni ménos á mí me pesará la bolsa con los dineros -que te pedí. - -_Olig._ Toma cuatro reales, que yo te daré más. - -_Drion._ Paso, no hundamos la cama como estotro dia. - -_Olig._ ¿Tienes vino? dame á beber, esforzaré, que la vista de los -ojos se me turba y la boca tengo seca. - -_Drion._ Mira si está la camarilla de mi tia abierta, en la su -cabecera hallarás la bota colgada. - -_Capellan._ Señora, despídelo presto, que me ahogo. - -_Drion._ Ay, por Dios, no te bullas, que es el mi amigo y me matará -si te siente. - -_Olig._ Cerrado está. - -_Drion._ A punto vienes. ¡Ah hi de puta! ¿piensas que no te entendí -que ibas á enristrar por no dar encuentro feo? - -_Olig._ Hice bien, porque quien trae baxa la lanza topa en la tela. - -_Brum._ Hola, á los de arriba; paso, cuerpo de Dios, que hundis el -sobrado y nos echais acá tierra. - -_Cap._ Que me ahogo, que me ahogo, Sancta María, confesion. - -_Olig._ Jesus, ¿qué es esto? - -_Brum._ ¿Qué ruido es aquél? No paro más aquí, abre, abre, huiré, no -me maten. - -_Drion._ Levántate ayna, abriré el arca, no se ahogue este -clérigo, confesor de mi tia, que lo metimos aquí por escondelle -de Brumandilon, que se las ha jurado porque no quiso la cuaresma -absolverle ni darle la Eucaristía. - -_Olig._ A otro perro con ese hueso, y no á mí, que las entiendo; más -mal hay en Orihuela que suena. - -_Drion._ Por tu vida y mia, que no te miento, y lo puedes creer como -estamos aquí, que no es lo que piensas. - -_Olig._ Yo sé lo que he de creer, conozco á mi hija Marigüela. - -_Drion._ Pues no lo digas á nadie y diréte la verdad, la cual puedes -muy bien saber de mi hermana. - -_Olig._ Mas preguntaldo á Muñoz, que miente más que vos. - -_Drion._ Éste es el capellan que nos provee de la merced de Dios, -porque le damos cabida con mi hermana Libia. - -_Olig._ Fama es que tú eres amiga de ese clérigo. - -_Drion._ ¡Yo! líbreme Dios, por el siglo de mi madre, que miente -quien lo dice; no me revolviera con clérigos por cuantos haberes hay -en el mundo todo. - -_Olig._ Bien me parece pregonar vino y vender vinagre. - -_Cap._ ¡Ay, ay! - -_Olig._ Ya torna sobre sí, échale una poca de agua y volverá. - -_Drion._ Pues véte, Oligides, que habrá empacho si te ve; y por los -ojos que tienes en la cara, no lo digas á ánima viva, pues sabes que -ninguna cosa en secreto recibida ha de ser comunicada. - -_Olig._ Anda ya, que hombre secreto soy; plega á Dios que no sea lo -que yo sospecho. - -_Drion._ No me digas eso, que me corro. - -_Olig._ Ora, sús, quédate con Dios. - -_Drion._ Y él vaya contigo. - -_Olig._ Brumandilon. - -_Lib._ Fuése huyendo pensando que era otra cosa. - -_Olig._ Vaya con el dimonio el puto baladron. Señora Libia, con un -beso me despido de vos. - -_Lib._ Eso barato lo vendo. - -_Olig._ Quiero agora irme á dar otro verde con mi Carmisa, que no hay -que fiar en putas. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA DEL TERCERO ACTO. - - Lleva la carta Celestina, y por el camino va sacando - por conjeturas qué sea la causa por que Roselia faltó á - su palabra. Témese mucho no la haya sentido su hermano - Beliseno, y aunque desde la ventana le hace de señas - Melisa, no se le cuece el pan hasta que Marivañes envia su - niño. Y Melisa la mete en la cámara de su señora. Con sus - artes, Celestina hace que Roselia muy claro manifieste su - ardiente deseo; y concierta con Celestina que por la huerta - la hable Lisandro. - -CELESTINA. — ROSELIA. — MELISA. — NIÑO. — MARIVAÑES. — EUBULO. - - -_Cel._ No puedo imaginar ni acabo de pensar qué ha sido la causa -por que Roselia faltó su palabra y no salió á la hora y tiempo -concertado. ¿Si se arrepintió? no; que esto tiene el amor, que -cuando prende hace el corazon constante y no mudable, y aunque -el virtuoso pensamiento baste á expeler sus fuerzas causando -limpieza, pero pocas veces acaece que en su lucha y pelea se alcance -victoria, porque abatido en tierra cobra nuevas fuerzas, como -cuentan que Anteo cobraba luchando con Hércules, y cuanto mas nos -esforzamos á apartallo de la memoria, tanto más ella se refresca -con sus lastimosas pasiones, las cuales ofrece al pensamiento, y el -pensamiento al corazon, allí llegadas, lo prenden con tan fuertes -lazos que desasirse no pueda sin mucho pesar y congoxa. ¿Si lo hace -de medrosa, por miedo de no ser sentida? tampoco, que la voluntad -enamorada todo lo pospone por cumplir su apetito, es osada al -acometer, y quiere lo que no puede, y lo que puede executa; y que -Roselia ame, evidentes indicios tengo de ello, si es así que por -las exteriores obras y señales del cuerpo venimos en conocimiento -de las afecciones del alma. Cuanto más que mis buenas artes, mis -subtiles engaños y mi artificiosa arenga tienen tal virtud, que á las -muy fuertes hacen dar combos, y á las flacas y tiernas de un vaiven -derruecan. Aunque, al fin, la que buena quiere ser no se lo quita mi -tañer. La principal culpa se reduce al consentimiento de la que me -da oidos, y me quiere escuchar no viendo la manifiesta ponzoña que -trayo en el vaso dorado de mis palabras, que harto es de ciego quien -no ve por tela de cedazo. Pero mal pecado, ellas adrede por disimular -sus pasiones, y áun por dar lugar á sus deseos, huelgan de hacerse -ciegas y que no entienden lo que les decis, haciendo de las enojadas, -y por ventura no se ha apuntado la cosa cuando mejor la calan y -penetran que vos que se lo apuntais por rodeos; y lo que es peor, -que se bañan en agua rosada en que yo ó alguna de mi cofradía las -vaya á hablar en cosa que ellas mismas echarian rogadores y terceros -si lícito les fuese ó si no les retrajese la vergüenza y empacho -natural. Y siendo así, hacen más alharacas, como si les fuésemos á -vender moneda falsa, y fingen no sé qué hipocresías de, guárdenos -Dios, ¿á mí con tales mensajes? ¿y habia de hacer tal vileza? ¿vienes -á dañar mi honra, condenar mi honestidad? tal por cual, véte de mi -casa, no te vean más mis ojos si no quieres que te haga matar. Todas -son puterías, pardios, que otro les queda en el buche, porque si así -fuese como lo parlan, de la primera palabra que les hablásemos en -aquel caso, nos habian de echar con todos los diablos; pero juraré -que no entra mejor pascua por sus casas que nosotras. Pues ¿qué será -la causa? ¿impedimentos? No, que no los tiene. ¿Si fué sentida? No -sé; si así es, nuestro gozo en el pozo, que á ella pondrán en guarda, -y á Lisandro espías, y á mí acortarán los pasos. Muy en dubda estoy -de lo que será, y cúmpleme saberlo, porque si esto es, valiérame más -quedarme en casa con las piernas cortadas que ir á su casa. Quiérome -andar por aquí, sabré lo que es ó lo que no, si viere oportunidad -para entrar entraré, si no, tornaréme á mi casa, y perdóneme -Lisandro, que ya hice toda mi posibilidad por él, y todo mi deber y -saber; la obligacion no se extiende más de al poder. Por mi ánima, -que me hace del ojo de acullá de la ventana, Melisa, su doncella; -otra vez me da con la mano, luégo, luégo. En buena fe, aunque más -me llames con la cabeza; no sea ésta echadiza y se arme algun ruido -hechizo para me tomar en la gorrionera, no se diga por mí que mucho -sabe la raposa, pero más el que la toma; primero sabré de mi comadre -la vecina si ha habido cosa nueva despues acá, ó mudanza alguna en -casa de Eugenia. - -_Ros._ ¿No viene? - -_Mel._ En casa de Marivañes entró. - -_Ros._ Envíala á llamar con esa mochacha, que no lo sienta mi señora, -y te aviso que no la vea entrar. - -_Mel._ Aquí viene el niño de Marivañes, veamos qué quiere, y si es -enviado á eso. - -_Ros._ Dile que éntre acá. ¿Vióle mi señora? - -_Mel._ No, que está devanando un poco de seda. Entrad, mis ojos, ¿á -quién buscais? - -_Niño._ A senola mosa. - -_Ros._ ¿Qué quereis, mi alma? - -_Niñ._ Senola, mi made dise que está alí la mujel de la ropa banca, -que tae lo que le mandaste. - -_Ros._ Corre, decilde, mi vida, que venga. - -_Niñ._ Beso las manos de vuesta mesed. - -_Ros._ Dios te haga bueno, mis entrañas. - -_Niñ._ Que vayas. - -_Cel._ Luégo, mi amor. ¿Así que me dices eso por muy cierto, hija -Marivañes? de otra manera me lo habian contado. Pues voy y quédate -adios. - -_Mar._ Dios haga tus cosas y las aderece como deseas. - -_Mel._ Tia, alza las haldas, que hacen ruido, y entra muy quedito -aquí en esta recámara. - -_Cel._ Ay, señora de mi bien, ¿y mala estás? - -_Ros._ No es nada, madre, sino unos desmayos de corazon que me -tomaron despues acá. - -_Cel._ Bien está, mal de corazon es, tú te lo dirás. - -_Ros._ ¿Qué dices? - -_Cel._ Que me pesa en buena fe, bien y verdaderamente echada en -ese estado enferma de ese mal, que es peligroso si no se aplica con -tiempo el remedio, que el corazon es principio de la vida. - -_Ros._ Vieja honrada, como pasabas por nuestra puerta hícete llamar -para darte descuento de lo que pasa, y que no me tengas por mujer -liviana que no cumplo mi palabra; yo no quise salir á hablar ese tu -caballero, porque quien nos viera juzgára lo que no es, y no la mi -buena intencion, y como las mujeres seamos más obligadas á nuestra -fama que á nuestra vida, no me estuvo bien condenarme á mí de culpa -por librarle á él de pena. - -_Cel._ Ay, mi ángel y mi Pascua de flores, como te lo dices; no -parecen tus palabras sino perlas que se caen de esa tu boca de oro. - -_Ros._ Yo lo haria, por cierto, si mi honra estuviese salva de malos -juicios, pero como sea más deshonesto el oir á las mujeres que el -requestar á los hombres, no pudiera remediar su mal sin amancillar mi -honestidad; y si la mujer la honra pierde, nunca la cobra, bien lo -ves tú. - -_Cel._ Aquello de requestar me contenta; bien sabe que serian -requiebros y no devociones lo que habian de platicar. - -_Ros._ Habla alto que te pueda oir, y no muy recio, no te sienta mi -señora madre. - -_Cel._ Digo, que siendo bien de noche, como á las doce ó á la una, -nadie lo barruntaría, ¿quién lo ha de ver ó oir, todos durmiendo? - -_Ros._ Anda, que las paredes han oidos; no hay cosa, por más secreta -que sea, que tarde que temprano no se venga á descobrir. - -_Cel._ Señora..... Mas creo que sera bueno hablalle á las claras, y -dexar estos servicios de Dios, que en buen són la tengo. - -_Ros._ ¿No dices lo que comenzado habias? - -_Cel._ El temor de tu enojo acobarda mi lengua y le pone silencio, -que no osé decir lo que diria con tu licencia. - -_Ros._ Di lo que quisieres. - -_Cel._ Ya sabes, señora, que Lisandro pena por tí, y que su dolor y -tormento es tan grande, que le quita todo otro sentimiento, porque -ningun mal le puede venir que iguale con el que tú le das, ni placer -que le absuelva dél; pues sábete agora que está en disposicion de -perder la vida por tus amores despues que faltaste la palabra, y si -la fe que en tí tiene no le sostuviese, muy presto se anegaria en -el golfo de sus pasiones que por tí padece, las cuales cierran las -puertas á su consuelo y ábrenlas á su sepultura, que espera, si no le -remedias. Él te suplica que reciba de tí galardon de su trabajo en tu -piedad, y no muerte en tu crueldad, y que de esta manera remediarás -su vida satisfaciendo á su deseo. - -_Ros._ Si el castigo que merece tu osadía en venirme con tan torpe -demanda no perdonára mi mansedumbre, en lugar de sufrirte tomára de -tu vida venganza. - -_Cel._ Señora, estemos á razon y no lleves las cosas por rigor. - -_Ros._ Eso quiero yo, mala vieja, porque veas que cuanto á mí me -sobra de razon para condenarte, tanto á tí te falta para defenderte, -y cuanto yo soy sufrida, tanto más tú sobresalida en desvergüenza de -tu descarada peticion. Dime, ¿parécete á tí bien hecho que por dar -fin á su torpe deseo, dé entrada y principio á toda mi perdicion, de -suerte que mi gloria en trabajos, mis dulces placeres en tristezas, -mis cantos en lloros, mis fiestas en lutos se vuelvan? ¿Quieres tú -que con mi ignominia alcance él victoria, y en mi vituperio soberbia? -¿Quieres que dé triste vejez á mi madre, y que ponga mácula en mi -linaje? ¿Qué dirán las gentes de mi maleficio? ¿Quieres que haga -cosa donde se me siga infamia en la honra, peligro en la persona, -perdimiento en el mayor bien que natura me dió, y aborrecimiento de -los que bien me quieren? Finalmente, ¿quieres que viva deshonrada -para toda mi vida? Respóndeme á esto. - -_Cel._ De otro temple está esta gaita, luego si le satisface mi -respuesta hecho está todo, pues ya no se pone en disputa el servicio -de Dios, sino el del dimonio. A pocos empuxones pienso desquiciar las -puertas movedizas de su propósito. - -_Ros._ ¿No tienes aquí qué decir? - -_Cel._ Por verdad, mi señora, que si la mucha razon no fuese de -mi parte y la poca contra tí, no bastaria la compasion que tengo -de aquel que por mucho amar mucho sufre, á aconsejarte que no le -dieses la muerte por negarle socorro; y porque lo veas claro, dime -qué vituperios ó qué infamia hallas seguirse por complacer al más -alindado galan y gentil mancebo que criatura vió, ni natura engendró, -ni Dios por agora otro crió; como que no fuese cosa comun que cada -dia acaece, y á cada paso lo vemos, y entre manos lo traemos, y los -libros de ello están llenos, que doncellas de alta guisa y de real -nacimiento, hijas de grandes señores, no sólo amaron sus amigos y -servidores, mas muchas de ellas los siguieron hasta sus tierras, -donde fueron recebidas con mucha solemnidad, acatamiento y cerimonia. -Helena con Páris se vino á Troya, Medea con Jason á Grecia despues -que conquistó con su favor el vellocino dorado, Hesione siguió á -Thelamon, la dama Bryseis con Achíles se fué, Fílis amó á Demofon, -Fedra á Hipólito, Hermione á Oréstes, Deyanira á Hércules, Ariadna -á Theseo, Scilla á Minos, Safo á Faon, la malandante Dido por Enéas -se perdió, si no nos mienten los poetas, y la desdichada Tisbe de -la fiera leona fué despedazada esperando el su querido Pyramo, la -desventurada Ero, de que vió el desastrado fin de su muy amado -Leandro, de la torre muy alta en la profundidad del mar se echó, y -otras muchas que, por no gastar almacen, las dexo de contar. Todas -éstas por amar y bien querer á sus enamorados hicieron memoria de sus -nombres, fama de su fermosura y exemplo de su hecho. Allá á Pasifae, -á la matrona Cibéles, á Lanace y á la hermosa Sigismunda, hija del -rey Tancredo, sea vituperio y deshonra, que la una con el toro, la -segunda con el mochacho Atys, la otra con su hermano Macharco, la -cuarta con Guiscardo, hombre de baxa suerte y servidor de su padre, -tovieron que hacer fea y torpemente; allá á las que con sus negros y -esclavos y con sus mozos de espuelas trataron de abominables amores, -les venga la infamia que merecen. A éstas y á otras tales es de -dar en rostro su error, pero no á las que lo hacen con personas de -alto merecimiento, como es nuestro Lisandro que ¿sabes quién es? -un Narciso, un Absalon, un Ganimédes, un Lypariso en hermosura, un -rey en linaje, un Alejandro en franqueza, un Sanson, un Hércules en -fuerzas, un Hector, un Achíles, un Ajaz en armas, un Orfeo en música, -un ángel, una dama en condiciones; de tales amantes ser amada, de -tales servidores ser servida, gloria es, á mi ver, y descanso, que -no vituperio ó trabajo. Si él no fuera quien es, hobiera causa para -temer el juicio de las gentes y el mal tratamiento de tus deudos, -pero siendo quien es Lisandro, ántes te lo tendrán á bien, que tan -hermoso hombre no pertenecia sino para tan hermosa mujer, que, por -mi salud, estotro dia, cuando le llevé la buena nueva, le oí estas -palabras estando consigo solo disputando: ¿Y qué tiene que ver con mi -señora Roselia la linda Helena, ni la bella Polixena, ni la hermosa -Filomena, ni la gentil Lucrecia, ni la fresca Dina, ni la agraciada -Thamar, ni la extremada Pandora? Pardios, no las estimaba en una -paja en tu comparacion. A esotro que dices de tu peligro, agora está -por ver el poder y favor grande que tiene Lisandro en la ciudad, para -te hacer segura de todo el mundo si fuere menester, cuanto más que yo -daré manera para que lo hagais secretamente y que nadie lo sepa. - -_Ros._ Bien que todo eso sea, pero ¿quieres que pierda mi virginidad, -y la corona de ella, y que ofenda á Dios? - -_Cel._ Ya va, ya va; perdónete Dios, que por escalones te he traido á -lo que quiero; ya no está tan zahareña ni esquiva como ántes. - -_Ros._ ¿Cómo dices? - -_Cel._ Digo, señora, que de diez partes de sanctos apénas hallarás -las dos que fuesen vírgines; pocos escapan de la antigua carcoma -que nos dexaron nuestros primeros padres. Esta comezon de la carne -es red barredera que pesca hombres y mujeres de cualquier estado y -condicion. ¿Y esa corona, ó laureola de las vírgenes qué piensas -que es sino un gozo accidental, el cual recuperarás con otras obras -meritorias? A lo que dices que ofenderás á Dios, y no sabes que una -fué la que no erró, cuanto más que yerros por amores dignos son de -perdonar, y quien no cae no se levanta. Sé que los delitos corporales -ménos graves y de menor culpa son que los pecados espirituales. - -_Ros._ ¡Ay lastimada de mí! que del primer dia que me habló ese -caballero siento un fuego escondido en este mi corazon que me lo -abrasa, cubierto con las cenizas de mi vergüenza; su nombre y -memoria es la paleta que las desvia y descubre el rescaldo de mi -encendimiento, mayor que el de Troya. ¡Oh desproveida doncella de -todo consejo! ¿qué encendido calor es éste? ¿qué súbito ardor? ¿qué -llama tan soberbia es ésta que en mi pecho á deshora concebí luégo -que le vi, que ni me aprovecha mi lucha y contienda, ni basta razon á -vencer su furor? No sé qué Dios, ó qué diablo es éste que me fuerza -la voluntad, dubdosa estoy qué sea, ¿si es el amor? éste debe ser, -que sólo hace parecer duros los castigos de mi madre y los consejos -de mi hermano, y son ásperos mirándolo bien. Mas, ¿qué digo? ea, ea, -Roselia, desecha ese fuego de tí; si pudiere dirás, que si pudiese, -desdichada, sano me sería, pero una blanda fuerza me trae do quiere, -una cosa la razon, otra Cupido, me aconseja. Veo lo mejor, apruebo -lo bueno y sigo lo peor. Muera, muera el que mi deshonra quiere, -mas ¿qué me da á mí que muera? ¿soyle yo la causa? Dios es el que -tiene poder de dar vida ó muerte. ¿Qué dixe, desatinada loca? Dios -le dé vida y mucha, que bien me es lícito sin le amar desealle vida; -¿qué hizo el pecador por donde mereciese la muerte que espera si no -le socorro? ¿á quién, si no fuere muy cruel, no moverá la florida -edad de Lisandro, su linaje y virtud? ¿quién que lo vea no se -aficionará de su gentileza? A mí, cierto, puesto que otras cosas le -faltasen, su hermosura me enamora. Si soy causa de su mal y muerte, -y pudiendo no le remedio, ¿quién no me tendrá por hija de tigre y -por más dura que piedra, y de corazon de peña? Mas rabiosamente le -vea yo acabar á manos de mi hermano, que si le ase, él castigará su -atrevida locura. Y ¡Jesus! ¿qué dixe? Dios lo vuelva en mejor, y á -él guarde por muchos años, aunque estas plegarias y oraciones habian -de cesar y poner por obra lo que para luégo es tarde. ¿Y qué, he de -hacer traicion á mi madre, y placer á quien otro dia me dexe, y no -haya cuenta de mí despues que le agrade y contente otra? y si esto -entiende hacer, muera el desagradecido; pero no tiene cara de eso, -ni es de esa casta, ni son ésas sus condiciones para que me engañe -ó se olvide de mí, que quien bien ama como él, tarde olvida. Ay, ay, -ay, vencida soy, cautiva soy, presa soy de su amor. Y pues tú, sábia -Celestina, sotilmente, con los fuelles de tu saber animaste el mi -fuego mortecino, y despertaste las adormecidas llamas, por Dios vivo -te conjuro y por la fe que debes guardar en todo secreto, te ruego me -seas fiel secretaria en todo lo que pasáre entre Lisandro y mí. - -_Cel._ Ay, señora, no me digas eso, que me enojo; no me conoces, -como creo en Dios, otra tal mujer más secreta que yo no la hay en -el mundo, con quién las has; ántes me sacarian la lengua por el -colodrillo que yo tal hablase. Soy muda para esas cosas. - -_Ros._ Con esa confianza, madre mia, te descubro mi corazon, que es -más de ese señor que mio, y pues la estrechura de tiempo no consiente -más prolixidad en nuestro razonamiento, y tambien que las cosas más -se aclaran con las presencias, puedes le decir que luégo esta noche, -pasadas las doce, me venga á hablar, no por esta torre, que es lugar -peligroso, así por estar cerca del aposento de mi madre, como por ser -paseado y rondado por fuera de Beliseno, mi hermano, pero sea por del -jardin, que es lugar desviado del palacio, de ahí dentro me puede -ver y hablar, que yo saldré sin falta á los corredores que salen -sobre el huerto. - -_Mel._ Señora, váyase Celestina, y luégo, que se levanta mi señora, y -puede ser que éntre acá. - -_Ros._ ¡Ay! véte por Dios, madre, no te vea. - -_Cel._ Toma esta carta de Lisandro, que me olvidaba, y adios. - -_Eugenia._ ¿Con quién hablabas, hija? - -_Ros._ A Melisa decia, señora, que me traxese la canastilla de la -labor, que ya me siento mejor. - -_Eug._ Loores á Dios, que ya me temia no entrase por esta casa esta -sorda pestilencia de este año de cuarenta, y hiciese en tí, que Dios -nos libre, estrena. - -_Ros._ No era nada, señora, sino estos mis desmayos de corazon. - -_Eug._ Pues siéntate y labra esos cabezones de tu hermano, y no te -asomes á la ventana, que las vueltas y pasos de Lisandro por aquí, y -las momerías que hace, mi hijo las vengará. - -_Ros._ No me mientes á ese loco, que no le puedo oir. - -_Eug._ Bien haya á quien te pareces, que así era tu tia, la monja, -cuando estaba en el siglo y la servian caballeros locos como éste. -Vén acá, Melisa, henchirás las almohadas limpias y vacía esotras, que -están muy sucias; mas quédate con mi hija, que las mozas lo harán. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL TERCERO ACTO. - - Lee Roselia la carta de su deseado Lisandro, y por consejo - de Melisa, su secretaria, aunque con dificultad, encubre el - fuego de amor con que toda destila en lágrimas. - -ROSELIA. — MELISA. - - -_Ros._ Melisa, echa esa antepuerta, leerémos la carta. ¡Oh carta, -carta! si empos de tí viniese tu auctor, pero no me vendrá á mí esa -alegría, que tan falta soy de ventura cuan sobrada de desdicha. - -_Mel._ De eso no dubdes. - -_Ros._ ¿Qué sabes si se ha enojado de la burla que le hice y no -quiera más venir? - -_Mel._ Salieras tú, ¿quién te lo estorbaba? - -_Ros._ ¿Quién? mi hermano, que mala muerte haya, plega á Dios, así me -detuvo fasta bien tarde en pláticas, que ni sé en qué se anda ni en -qué no. - -_Mel._ ¿Vino despues que te dexé acostada? - -_Ros._ ¿Agora lo sabes? y áun me hizo fieros que me mataria si ni en -poco ni en mucho sentia cosa de mí. - -_Mel._ Cúmplete avisar no te sienta, que al fin mira por la honra. - -_Ros._ No puedo más, hermana, que Cupido ha mostrado en mí todo su -poder, y todas las enerboladas frechas en un momento asestó contra -mí, y los ardientes casquillos de sus saetas son cauterio de mi -corazon, el cual, derretido, destila lágrimas por los ojos y sospiros -por la boca, y él queda lleno de congoxa. Mas, ¡oh carta mia y de mi -señor enviada! ¿Es posible que tus esmaltes asentaron aquellas manos -de alabastro del mi serafin en hermosura? Quiero te abrir y leer, -haréme cuenta que le oyo, y con sus palabras consolaré mi ánima, pues -á los atribulados consuelo pone hallar á sus males alguna compañía. - - -¶ CARTA DE LISANDRO Á ROSELIA. - -Si supiera así quexarme como sé sentir la pena que me das, ántes -falleceria papel para escrebir y tiempo para decir que quexas -para que oyeses, pero hállome tan falto de discrecion para te las -declarar cuan sobrado de desventura; corazon tengo para sufrir -pasiones, lengua me falta para te las decir, porque la mucha pena -dél no consiente otra cosa, ni da lugar sino que siempre me quexe -sin poder dar razon de mi dolor. Esto solo te sabria decir, que no -ménos alegre me haria la muerte que me hace triste tu disfavor, -porque si soy dichoso en servirte y desdichado en mis servicios, -tú cumplida de hermosura y abundosa de crueldad; así que lo uno -me hace venturoso en ser tu cautivo, y lo otro malaventurado en -que no me aceptes por tal, que cuanto más con mi deseo mi vida á -tí ofrezco, tanto más con la esperanza me huyes. Herísteme con tu -vista y prívasme de ella por quitarme todo remedio. Si me faltaste -tu palabra porque á mi merecer fallece, no te culpo, que ya lo veo -que tan sobrada eres de merecimiento cuan falto mi conocimiento para -lo estimar y mi poco valor para recibir tu gracia. Pero todavía se -te condena, porque quebraste sus lazos fuertes; virtud te obliga á -que no seas matadora, piedad te convida á que hayas compasion en mi -cuita, y á mi pena me excusa que me hace osado de lo que tu grandeza -me decia que temiese. Pluguiese á Dios que esta que he dicho te la -supiese tambien decir como tú causarme la muerte, que ni yo quedaria -sin remedio, ni tú sin satisfaccion de las mercedes, porque con el -agradecer y no olvidar pensaria de te pagar, ya que con otra cosa no -pudiese. Agora te sirvo con todo lo que puedo, con el entendimiento -en consentir la prision de mi libertad, que tú la enseñorees con la -razon en ordenarlo así como tú lo mandas, con la voluntad en querer -siempre quererte, con la memoria en nunca olvidar la que se aposentó -en mi pensamiento; y cuanto yo más con todas mis fuerzas sacrifico -á tí mi tormento, tanto más con crueldad me galardonas, de manera -que siendo liberal en ofrecerte mi vida y todo lo que la sostiene, -eres tú avarienta en el rescate de ella. No sé qué te mueve hacer -tan poco caso del que mucho te ama; no es por cierto de personas -generosas galardonar con menosprecio y olvido, ántes las pagas hacen -mayores que los trabajos merecen. No te maravilles que sea importuno -en pedirte mercedes, pues tú no cesas de atormentar mi corazon, que -nunca vi toro tan agarrochado que más no esté él con tus crudas -saetas. Solo esto te suplico, con lo cual ceso, que volviendo los -ojos de tu misericordia á las prisiones que en tu fe sostengo, así -mis pasiones con obra remedies, como por mis palabras conoces y -entiendes mi necesidad. - -_Ros._ En buena fe, sí haré, mi señor. ¡Oh pertinaces orejas mias, -que sufristes oir palabras de tanto dolor y sentimiento! ¡Oh crueles -ojos, que atinastes á leer tan apasionada letra sin mucha copia -de lágrimas! ¡Oh empedernido corazon, que calor de tanto fuego no -bastó á enternecer tu dureza en pesar de su pena, y en congoxa de -su fatiga, para que mis ojos, como fuentes, manáran agua con que -regasen estas abrasadas pinturas, y mi boca pregonase con sospiros la -angustia que me aumentaba cada renglon, cada palabra y cada letra! - -_Mel._ Señora, encubre tu pasion y disfrázala con alegría lo mejor -que pudieres, no la entienda tu madre por lo que te ve hacer, que si -anoche no os hablastes, esta placiendo á Dios gozarás de tu querido, -que no se puede decir sin tiempo aquello que en todo tiempo viene -bien y se puede hacer. Sosiega tu corazon y ten reposo en el cuerpo, -que, pardios, si miran en ello, fácilmente conozcan todos de qué pié -coxeas. - -_Ros._ Do amor se aposenta ningun reposo consiente, y do fuerza viene -derecho se pierde. - -_Mel._ Señora, límpiate los ojos y toma la labor, que á Beliseno -sentí hablar, no suba acá. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA DEL TERCERO ACTO. - - Va Brumandilon á casa de Celestina muy más ancho que - largo, porque Lisandro le ha recebido por criado. Acompaña - á Celestina, que va á llevar la sabrosa y alegre nueva - á Lisandro. En el camino topan á Oligides. Cuéntales un - chiste muy donoso que le acaeció en casa de su Carmisa. - Da la deseada nueva Celestina á Lisandro. Concierta que - á las doce de la noche escale por la huerta. Dale diez - doblas Lisandro y confírmale la merced del casamiento de su - sobrinas. - -BRUMANDILON. — CELESTINA. — OLIGIDES. — LISANDRO. - - -_Brum._ No sé; voto á tal, cómo mi nombre no es mentado por toda -Castilla, pues mi fama vuela hasta las Italias. Claro está, -Celestina, que si Lisandro no viera en mí demasiada fortaleza y una -furiosa braveza, mis valentísimas fuerzas y valerosas hazañas, que no -me recibiera por principal hacedor en el trance de sus peligros. - -_Cel._ Pues qué, ¿estás con él? - -_Brum._ Despues que me fuí de aquí voyme á su casa, y como habia -sabido no sé qué muertes que he hecho por ese mundo adelante muy -esforzadamente, rogóme que le sirviese para acompañarle de noche -cuando saliere fuera; y agora envíame á saber de tí que si has ya -hablado á esa Roselia. - -_Cel._ Anda allá, vamos, que ya está todo negociado, diréselo. - -_Brum._ Vamos. - -_Cel._ ¿Así que me dices que te recibió? - -_Brum._ Y áun rogado, que fué más. Creo que tú piensas que se hace -hecho bueno en la ciudad sin mí, ó revuelta ó ruido que no sea yo -llamado para ello. Soy como el buen oficial, que nunca le falta que -hacer, tantos son ya los rebatos en que me he visto, que no ménos -que el buen capitan tengo en mi cámara los blasones de mis hechos -dignos de perpétua y recordable memoria, con otras insignias de mis -victorias; donde verás pintados más miembros de hombres acuchillados -por mis manos que dias hay en el año, piernas, brazos, piés, manos, -muslos, quixadas, huesos, costillas, pedazos de hombres, cascos, -cabezas, ancas, espaldas enteras, lomos, tripas hilvanadas, sesos, -corazones sacados, pechos atravesados, orejas cercenadas, astillas -arrancadas, y así otros que dexo de contar; y muchas veces oyo -patadas de aquellos por mí muertos, pero por eso no me quitan el -sueño esas pocas noches que allá duermo. - -_Cel._ Así medres como tú has muerto alguno. - -_Brum._ ¿Qué dices? - -_Cel._ Digo que dexes ya esa mala vida, que Dios consiente y no para -siempre; perro que lobos mata, lobos le matan. - -_Brum._ ¿No sabes que los malos no han menester más de ocasion para -mal hacer? Con media palabra de descortesía me sube la cólera, y mato -tantos, que tienen bien que entender en abrir sepulturas la gente del -cordelejo. - -_Cel._ Sancto Dios, vuelve, vuelve la cabeza, verás á Oligides -sangriento. - -_Brum._ ¿Qué es esto? ¿qué es esto, Oligides? Dímelo luégo quién te -hirió, que no será más su vida de lo que tú tardarás en decírmelo. - -_Cel._ No le dés pena, que no te reponderá. ¡Ay Sancta María, que -Beliseno le habrá muerto! - -_Brum._ Cuerpo de tal, ase dél, llevémosle en brazos á curar, pues no -me dice quién son; traba de ese brazo. - -_Olig._ Hi, hi, hi, estad quedos, que no es nada. - -_Cel._ Doite á Satanas, que así me turbaste. - -_Brum._ No lo creo, ase dél, ¿no ves la sangre que se le va? - -_Olig._ Si me quisieses tú dar á entender lo que á un truhan sus -amigos, segun cuenta Poggio, persuadieron que estaba muerto, el cual -fué llevado á enterrar, aunque en las andas no dejó de responder á -los que daban gracias á Dios por su muerte, que juraba á Dios que si -vivo estuviera, como iba muerto, que ellos se la pagáran. - -_Brum._ Destápate y creerte hemos. ¿Qué diablo es eso que traes al -cuello atado? - -_Olig._ Oidme, contaréos un chiste que pasé con Carmisa, la amiga del -bachiller, de que mucho reiréis, y no lo sepa Drionea, Celestina. - -_Cel._ Di qué, no hayas miedo. - -_Olig._ Salido de tu casa, como no hallase á Brumandilon..... - -_Brum._ Fuí llamado á gran priesa para ser padrino en cierto desafío. - -_Olig._ Fuíme derecho á Carmisa, y estando ella y yo en muchos -placeres y regocijos, héos aquí llama á la puerta el bachiller su -amigo; yo en esto estaba sin sayo, baxas las calzas, y quiso más -nuestra desventura que al tiempo que él llegó daba yo una gran -carcajada de risa, contando de allá del tu capellan metido en el -arca; de suerte que sintió hombre en casa, y mientra más nos oia -reir y las voces que teniamos, él más priesa se daba á llamar. -Entónces Carmisa, cortada de la muerte, no supo qué se hacer más de -esconderme en baxo de una cesta de colar, que como soy de esta marca -cagada, cupe en ella. El bachiller, como no le abrieron tan presto -como queria, vase y trae consigo sus popilos armados para derrocar la -puerta y matar á Carmisa y á mí. En este medio la vieja, su madre, -como más sábia y astuta, sospechó á lo que iria, y mata de presto -un pato, y hinche con la sangre el gaznate, y rebózamelo por este -cuello; y da una tijerada en la morcilla y brota la sangre, y párame -cual veis. En esto llega el bachiller á quebrar las puertas, la vieja -comienza á dar gritos de arriba. Escóndete, señor, escóndete, que -viene la justicia; torna luégo á replicar: ¡ay! que no es, está quedo -y curarémoste. Corre, baxa tú, Carmisa, abre al señor bachiller, que -bien puede entrar él solo. Y todo esto decia la buena madre á voz -alta que la oyese el otro. Viene Carmisa y abre disimulando otra -turbacion de la que tenía con estas palabras: ¡ay! mi señor, que -tenemos acá un herido, el cual dexa por muerto á un lacayo del Conde, -y pensamos que eras tú la justicia que venía tras él, y por eso nos -tardamos en abrir mientra le escondiamos. El bachiller, puesta la -punta de la espada en sus pechos, díxole que mentia, que aquellas -risadas no eran de hombre herido. Carmisa responde: ¡desdichada -yo! sube, verlo has, que como se le iba la sangre por la garganta -donde le hirieron, por quexarse, de dolor graznaba como pato, y -tú pensarias que se reia. Entónces el bachiller sube á ver si era -verdad, y como me vió lleno de sangre, creyólo, y díceme, ¿hermano, -quieres algo? Yo, tapado siempre porque no me conociese, grazno -como que no podia hablar, y hacia señas con los ojos al cielo. El -bachiller no me entendiendo pregunta lo que diria yo. Ella dice: que -llames al zurujano, para que con este achaque él fuese, hecho necio, -á llamarlo, y yo tuviese lugar de me ir sin saber él quién yo era; y -así me vine corriendo cual me veis. - -_Brum._ ¿Y qué dirá despues que traiga al zurujano y no te halle? - -_Olig._ Quien hace un cesto hace ciento; como supieron urdir esta -mentira, tramarán otras cuarenta, dándole á entender de cielo cebolla. - -_Cel._ Fácil cosa es engañar al que ama, el cual no ménos ligero es -para creer lo que no lleva piés ni cabeza, que ciego para no ver lo -más claro que la luz, y aguijemos. - -_Brum._ Dentro estamos. - -_Olig._ ¿Traes buenas nuevas, Celestina? - -_Cel._ Rebuenas, ya hecho es. - -_Olig._ Pues suba Brumandilon á decir que estás aquí, que yo voyme á -lavar y limpiar de esta sanguaza, y mudaré otros vestidos. - -_Brum._ Subo, que morador soy ya de casa. - -_Olig._ ¿Cómo así? - -_Brum._ Despues te lo contaré; albricias, albricias, señor. - -_Lis._ ¿Qué es, amigo Brumandilon, que todo es tuyo? - -_Brum._ Pues Roselia es toda tuya. - -_Lis._ No te creo. ¿Qué es de Celestina? - -_Brum._ Héla aquí entra. - -_Lis._ ¡Oh canas honradas! ¡Oh venerable senetud! abrázame ¿Qué es -esto que oyo, madre Celestina? ¿es verdad? ¿confírmaslo tú? - -_Cel._ Así lo digo, que por mi industria y buenas mañas de esta -pecadora y pobre Celestina, Roselia queda por tuya, y te ama más que -á sí mesma, y queda encendida en el fuego de tu querer, y desea más -verte que vivir. - -_Lis._ ¡Oh Dios! si verdad es no me trocaria por un bienaventurado -del cielo. - -_Cel._ Así tuviese yo ciertas cien doblas como ello es verdad. - -_Lis._ Toma estas diez piezas de oro por agora, que despues que la -alcance te daré lo que te prometí para en casamiento de esas dos tus -sobrinas. - -_Cel._ Mientra la vida me duráre jamas olvidaré las mercedes que me -haces, y aunque mi ventura y tiempo se mude, nunca mi voluntad para -servirte. - -_Lis._ Pues, ¿qué me cuentas de mi señora, madre mia? - -_Cel._ ¿Qué? que en la fragua de tu amor se acendra su corazon, donde -se apura más que oro en crisol sin mezcla de otro pensamiento sino -en tí, ni otra cosa en él se aposenta sino tu memoria; y cuanto tu -ausencia le lastima, tanto tu presencia la hará alegre. - -_Lis._ ¿Y qué? ¿de cierto me saldrá á hablar esta noche? - -_Cel._ Sin falta, y por tanto, entre doce y una irás, no por las -ventanas de la torre, sino por el jardin; y lleva tus escalas para -entrar dentro, que ella saldrá á los miradores que caen al huerto, y -no seas negligente ó vergonzoso para subirte do ella está, y aunque -te parezca empachada y que la sientes esquiva, no por esos dexes de -hacer lo que debes, que ella se holgará que seas tú desenvuelto. - -_Lis._ Es tan alta la merced que mi señora me hace, que juzgándome -indigno de tan crecido beneficio, dubdo si es posible lo que me -dices, que los oidos no acostumbrados á recibir tan divinas palabras, -rechazan por alto lo que nunca pensaron oir, seyendo de ello -incrédulos. - -_Cel._ Condicion es de los firmes enamorados, lo más dudoso y -contrario creer más ayna, y lo que más desean, tener por ménos -cierto. Esto es lo que dixo mi tia, que Dios perdone, que nunca el -corazon lastimado de deseo toma la buena nueva por cierta ni la mala -por dubdosa. Señor, lo que dije digo otra vez, y por no alargar los -testigos, esta noche experimentarás por las obras más de lo que agora -oyes. - -_Lis._ Pues, ¿por qué no salió ayer? - -_Cel._ Lo que yo adevino es, ó que Beliseno la estorbó, que ni sé en -qué ni en qué no se anduvo, segun me apuntó Melisa, ó no osó salir de -empacho. Pero agora que ajeno señorío manda su voluntad, no será en -su mano dexar de salir. - -_Lis._ Mas si vió á su hermano, que fasta cuasi las doce se detuvo -por allí con sus criados, y por eso dexó de salir. - -_Cel._ Eso sería. - -_Brum._ ¡Oh pese á tal! porque ahí no me hallé, que no creo en la -puta que me parió, si no le cortára las piernas y con ellas le diera -de palos. - -_Cel._ Señor, pues todo queda hecho, loores á Dios, yo me voy y -mándame, que yo y aquella casilla pobre estamos á tu servicio; y ten -por encomendadas aquellas mis dos sobrinitas. - -_Lis._ ¡Oh verdadera salud mia! ¿y vaste? pues suplícote que en -todas tus necesidades acudas acá, que de mí y de todo cuanto tengo -te puedes servir como cosa propria; desotro pierde cuidado, que muy -presto habrás recabdo. - -_Cel._ En buena fe, mi señor, no con ménos voluntad de servirte que -de salvar mi ánima, haré lo que me mandáres, y quédate á Dios. - -_Lis._ Mozos, acompañad á la señora hasta su casa. Oligides, Oligides. - -_Olig._ Señor. - -_Lis._ Aderecen luégo lo que he de cenar, que me quiero acostar -temprano; y tú tendrás cuidado de despertarme á las diez. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL CUARTO ACTO. - - Recordado Lisandro de un sueño profundo y suave en que - se soñaba con su señora, comienza despierto á devanear, - contando por via de pregunta en lo que se habia visto entre - sueños. Va Lisandro con su gente. Velo Beliseno y quiérele - acometer, impídenle sus criados dándole á entender que era - la justicia. Métense para vello en una rinconada. Acaece - que Lisandro con los suyos se va tambien ahí á recoger por - no ser visto de Beliseno, y dice lo que ahí pasó. Sube - Lisandro por la escala al jardin, y vese con Roselia, - su señora. Beliseno, que acechaba lo que pasaba con su - hermana, vase muy enojado con propósito de matarlos á todos - la noche siguiente. Baxa Lisandro muy alegre y vase para su - casa. - -OLIGIDES. — LISANDRO. — EUBULO. — BRUMANDILON. — BELISENO. — -GALFURRIO. — CASAJES. — DROMO. — REBOLLO. — MELISA. — ROSELIA. - - -_Olig._ Señor, recuerda, que las diez son dadas. - -_Lis._ He, he; señora, he. - -_Olig._ Oligides soy que te llamo. Jurare que se sueña con la otra. - -_Lis._ Qué, he; sí. - -_Olig._ ¡Ah señor! despierta, que es hora. - -_Lis._ Aha, ay, ay. ¿Sueño es? ¿dormia? ¿Qué, no estaba yo agora con -Roselia? ¿No la tenía entre mis brazos apretada? ¿No hubieron ya -execucion mis deseos? ¿No subiste tú conmigo, Oligides, por el huerto? - -_Olig._ No, que yo me acuerde. - -_Lis._ ¿No? ¿No me pusistes las escalas de arriba para descendir -al jardin do mi señora baxó? ¿No la besé ahí con mil retozos entre -unos floridos jazmines y unas hermosas clavellinas? Los lirios, las -alegrías, los tréboles y alegres alhelíses, las frescas azucenas, las -olorosas albahacas, los toronjiles y artemisas, las rosas y violetas, -¿no fueron testigos de aquel azucarado rato? ¿No nos paseamos despues -asidas las manos junto á una fontecica con una dulcísima plática? ¿Y -cabe unos camuesos no nos despedimos con dos reverencias y sendos -besos, cuando los paxaritos mensajeros de la alborada comenzaban á -cantar con un suavísimo ruido, cuando la mañanica con sus arreboles -lo sombrío de los cipreses ilustraba y esclarecia y las hierbecicas -de rocío bordaba, cuando la aurora con sus rubios cabellos en su -bijugo carro sentada, vuelta daba á nuestro hemisferio, cuando los -lucidos planetas con sus doradas cernejas dieron lugar al dia y la -negra noche, rompida el alba, sus prietas haces cubrió, y se fué -ceñida con una cinta tachonada de rutilantes estrellas, cuando Febo -su inflamada cabeza de una radiante guirnalda coronar queria, y sus -haces rubicundas mostrar á la tierra, cuando el claro Jubar á las -cosas daba color, y las obscuras tinieblas de su claridad huian, -cuando Titan, bañado en las oceánicas ondas, acababa dar de beber á -sus blancos caballos en el Océano, y las sus refulgentes ruedas del -su cuadrijugo carro con su resplandor á las cumbres amagaba? - -_Olig._ Hecho está un poeta nuestro amo; mas no se te vuelva el sueño -del perro. Ea, señor, que no pende tu remedio de esas imaginaciones, -y di qué armas quieres. - -_Lis._ Descuelga esas corazas, y armaos todos. - -_Brum._ Quítame allá ese embarazo de rodela, que yo con espada y capa -haré más que cuatro hechos reloxes. - -_Olig._ Eubulo, por huir más liviano lo hace. - -_Eub._ Ya lo veo, déxale. - -_Olig._ Señor, á punto estamos. - -_Lis._ Pues vamos. - -_Bel._ Hélos dó vienen, apercebíos, poneos en órden. - -_Galf._ Muchos son los contrarios, compañeros. Démosle á entender que -no son ellos. - -_Cas._ Déxame á mí hablar. Señor, mira lo que haces, no sea la -justicia, que no es bien acometer á nadie sin saber de cierto si es -el enemigo. Escondámonos en esta rinconada, que de aquí los verémos -pasar, y sabrémos quién son. - -_Bel._ Meteos, pues, en esa calleja, yo aquí me quedo en este canton. - -_Drom._ ¡Oh! qué bien has dicho, Casajes, y qué á buen tiempo. - -_Reb._ No pudo ser mejor dicho; entremos. - -_Olig._ Señor, mientra da las doce metámonos en este apartamiento, -no pase Beliseno y nos vea, aunque no sé qué gente parece que está -dentro. - -_Lis._ Bien dices. - -_Galf._ Hermanos, que entran á matarnos, huyamos, huyamos. - -_Cas._ ¡Oh poderoso Dios! salgamos, ántes que nos tomen la entrada. - -_Reb._ Dexa la adarga, Dromo, que yo todo lo dexé. - -_Drom._ Corre, corre, que ya la eché, y la capa tambien. - -_Cas._ Galfurrio, vuelve la cabeza á ver si vienen tras nosotros. - -_Galf._ ¡Oh sancto Dios! ¿ves el peligro en que vamos y dícesme eso? -No me digas nada, aguija, aguija, que me parece que nos alcanzan. - -_Cas._ Vírgen María, metámonos aquí en esta pocilga, puesto que uno -veo acullá delante que nos va á cercar. - -_Drom._ Espera, Rebollo, entraré yo. - -_Reb._ Al diablo el que tal aguardase. - -_Brum._ He, he, ay, cansado estoy de correr, en mi seso me estuve -de tomar armas livianas, si los piés no me valieran, este fuera mi -dia. Valientes hombres son Galfurrio y Casajes, y los demas que -luégo que nos vieron entrar en la rinconada dieron tras nosotros, -desalados venian en mi alcance, en mí solo queria descargar; hi de -puta, si me cogieran los mancebos, como alanos se encarnizáran en mi -persona; bien está, que si ellos corrian tras mí, yo volaba. Doite -gracias, Señor, que me heciste ligero y desenvuelto á tales tiempos, -hágome cuenta que hoy me nací. Quiero agora ir á buscar á Lisandro, y -diréle que los iba á atajar. Mas, ¿qué es esto que veo? armas y capas -son; mirad, por mi vida, si lo habian dexado todo por me alcanzar, -quién los aguardára. ¿Aquél es Lisandro y sus criados? creo que sí, -quiérolo mirar bien, no me engañe, y me maten si son los otros; él -es, bien está, algo te iba en ello, Brumandilon, saberlo. - -_Olig._ Cata dó viene Brumandilon, señor, esgrimiendo con la espada -desnuda, cargado viene, no sé qué se trae debaxo del sobaco. - -_Brum._ Oh venturosos hombres, si no tomaran calzas de Villadiego y -pusieran piés en polvorosa, como me ofrecieron estos despojos, me -ofrecieran tambien las vidas. - -_Lis._ Acá no pensamos, Brumandilon, sino que habias huido tú de -ellos, y ellos de nosotros. - -_Brum._ Sobre eso, señor, me mataria con quien tal dixese de mejor -gana que me iba á matar con éstos que huyeron, no creo en las -obscuras y sombrías lagunas do los dioses jurar tremian, si no me -adelanté, porque no se me fuesen por piés, y todavía, en viéndome -que volvia á ellos, hurtáronme el cuerpo y desaparecieron, dexándome -esto que ves porque no impidiese su huida. ¡Qué hombre yo para -huir! descreo de tal si aunque otros tantos fueran más, á todos no -desarmára, como hice á éstos. Yo, señor, como me he visto en algunos -arrebates y refriegas, cierto más que estos mis compañeros, sé mejor -en qué manera se han de cazar los fugitivos. El aire me dió que -habian de huir, y por ende les atajé los pasos. - -_Lis._ Estémonos aquí fasta que dé la hora. - -_Bel._ Mozos, ¿qué es de vosotros? ¿dónde venis? - -_Galf._ ¿Dónde venimos, pese á tal? en pos de uno que sentimos ser de -la cuadrilla. - -_Cas._ ¡Oh! estoy por arrancarme las barbas pelo á pelo de ver que se -nos escapó por piés. - -_Drom._ Por los sanctos de Palermo, que por aguijar más ayna y asirle -no se nos escabullese, dejé allá mi capa y espada con lo demas. - -_Reb._ ¡Oh, derreñego de la leche que mamé! que otro tanto hice yo y -no me aprovechó. - -_Bel._ Ce, aquéllos son sin duda, acometámosles. - -_Galf._ Por Dios, señor, buenos estamos irnos á meter en las manos -de los enemigos, estando de ellos fatigados de correr, de ellos sin -armas. - -_Cas._ Señor, mejor seso será acechar de aquí que no nos vean, y -mirar en qué anda este Lisandro, y qué es lo que pretende en sus -venidas á tal hora. - -_Drom._ Muy bien dicho está, que si tu hermana tiene tambien la -culpa, agora lo verémos en lo que hace, si le sale á hablar ó no. - -_Reb._ Y áun mi parecer es que otra noche vengamos con ballestas y -que todos mueran, porque no tengan lugar de huir, y así se escape -alguno como estotro. - -_Bel._ ¿No veis que matarlos así es especie de traicion? - -_Cas._ Anda, señor, que á un traidor dos alevosos; ¿no es mayor -traicion la que éste te trata? - -_Bel._ Pues estad queditos y mirad bien lo que es. - -_Lis._ Hora es; mozos, guardad ese paso. Vén tú conmigo, Oligides, -arrima esa escala. - -_Olig._ Sube, señor, y tente no cayas. - -_Lis._ Sígueme; tórnala á poner, baxaré al huerto. - -_Olig._ Baxa, señor. - -_Mel._ Albricias, señora, tu deseado viene. - -_Ros._ ¿Dícesme verdad? - -_Mel._ Sal y verlo has. - -_Lis._ ¿Es mi señora? - -_Ros._ ¿Quién es? Ay, mi señor, no subas acá si no quieres que me -vaya, que de ahí me podrás hablar. - -_Lis._ No huyas, mi bien, si no quieres que me dexe caer destas -escalas abaxo. - -_Ros._ ¡Oh, desdichada yo! no subas. - -_Lis._ Perdona mi descortesía. ¡Oh mi señora y mi bien todo! Cuantos -dias há que deseaba tu presencia, de la cual, por juzgarme indigno, -nunca pensé gozar. Sabido habrás que en tu seguro puerto está surgida -la nao de mi deseo; en tí las firmes áncoras de mi esperanza están -echadas y anegadas despues de muchos vaivenes de desesperacion. ¡Oh, -cuánto te debo, única lumbre de mi vista! que si tú no hobieras -seido solícita ronda, diligente escucha, vigilante guarda, despierta -centinela de los adarves, baluartes y muros de mi ánima, y no -defendieras la entrada á mi muerte, presto feneciera en tus amores. - -_Ros._ Por cierto, mi señor, ésa fué bastante causa, sin otras muchas -que hay, que á mí me movió para que no consintiese morir criatura tan -bella como tú eres. - -_Lis._ Bien veo, mi señora, que soy indigno y no merecedor de esta -suavísima conversacion tuya, destos afables y dulzorados coloquios, -desta sonoridad y dulcedumbre de tus palabras; por ende, es más -sobrado y incomparablemente aventajado el beneficio y merced que -me haces en el más breve momento que aquí vuela, que no todos mis -servicios juntos. Tu encumbrada belleza, tus gracias divinas, tus -pujantes perfecciones, tus heroicas virtudes me han tenido cautivo -y me tendrán mientra los espíritus vitales rigieren mis miembros y -dieren vida á mi cuerpo. - -_Ros._ De verdad, señor Lisandro, agora hallo, y por los ojos lo veo, -mucho más haber en tí de lo que me decian. - -_Lis._ Todo lo que soy yo es tuyo, y si algo soy, por tí lo soy, -que tu hermosura es la que sustenta mi vida, y tu favor de todo el -mundo me hace vencedor. ¡Oh descanso mio! téngote en mis brazos y no -lo creo, porque más es mi gloria en verte, que mis trabajos para te -conocer. - -_Ros._ Ea, señor, por mi vida, que estemos quedos, no seas descortés, -apártate allá, no llegues á mí. - -_Lis._ Suplícote, señora, que tu favor dispense en mi osadía, y pues -Dios tan francamente en tí distribuyó sus gracias, ¿por qué eres -avarienta en las repartir con aquel que la vida estima en poco perder -en tu servicio? - -_Ros._ ¡Ay, mi señor! estén quedas tus manos, no me deshonres. - -_Lis._ ¡Ay de mí sin ventura! que más me valiera acabar luégo mis -tristes dias que no al fin de la jornada. ¡Oh, cruel señora! que -delante tus ojos y en tu acatamiento mi muerte ver quieres, que si -con sola la vista hieres, ¿quién se podrá escapar de tus manos? Mas -mi poco valor y tu mucho merecimiento debe causar mi desdicha, ya lo -veo, señora, y así te suplico perdones mis descorteses palabras y mis -desvergonzadas y atrevidas manos; á tus piés me echo para recebir de -tí perdon ó que hagas de mí justicia. Toma mi espada. - -_Ros._ Levántate, ángel mio y mi señor; tuya soy, y por tuya me -entrego, y en tus manos me pongo, haz de mí lo que quisieres y -ordenáres; espera, mi vida, enviaré la doncella. Melisa, corre, véte -cabe la cámara, y no nos sientan levantadas. - -_Mel._ Bien te entiendo, que desviada estoy. - -_Ros._ Landre que te mate, que no es lo que piensas. Ay, amor mio, -así me tratas. - -_Lis._ Hasta mi gloria un poco la porfía. - -_Ros._ Ten cortesía, mi señor, no descubras aquellas partes que la -naturaleza no quiso que sin vergüenza se mostrasen. - -_Lis._ Deja á mis sentidos por entero gozar de tí en mi -bienaventuranza, pues todos en mi pasion me tuvieron compañía. -Consiente que mis manos palpen y toquen tus delicados miembros, tus -lindas carnes, más blandas y amorosas que seda, permite á mis ojos -que vean tus piernas más blancas que copos de nieve; pues mi indigna -boca gustó de tus melifluos besos, y mis orejas se deleitan en oir -tus azucaradas y dulcísimas palabras. - -_Bel._ ¡Oh Dios, y tal bellaquería pasa! y escalaron. - -_Galf._ Detente, señor, no vayas, que son muchos y no ganarás honra -en lo que vas á hacer. - -_Cas._ Sí, sí, señor, bien dice Galfurrio. - -_Drom._ Pese á tal, y qué yerro se hiciera agora por no mirar. -Rebollo habló bien, que mueran asaeteados, porque no se escapen. - -_Reb._ Así lo digo otra vez, que nos metamos en el huerto donde se -hace la fiesta, y ahí escondidos que no nos vean ni sientan, los -aguardemos con nuestras ballestas armadas. - -_Bel._ Pues no falte ninguno, y vamos. - -_Ros._ ¡Ay, amenguada de mí y deshonrada! ¡Oh dia de mi perdicion! -¡Oh hora donde perdí nombre y corona de vírgen! - -_Lis._ ¡Oh cuitado de mí! señora, ¿así te amorteces? Torna en tí, mi -vida, cata que me moriré. - -_Ros._ ¡Oh mi señor Lisandro, y mi corazon y mi alma! tenme en -adelante por tu sierva y captiva, y no te olvides de la que todo lo -aventuró en tu servicio y lo da por bien empleado. - -_Lis._ No digas tal, perla preciosa, que es pecado, que el siervo -yo soy, y tú la señora. Que como algunos hay, dice el filósofo, -naturalmente siervos, á los cuales se les ensaya mejor el servir que -no el mandar, así es mi dichosa suerte servirte y tú mandarme, yo -obedecer y tú regirme. - -_Mel._ Señora, ¿hate de amanecer ahí? despacio lo tomas, acaba ya, -que más hay dias que longanizas. - -_Lis._ Media hora no es pasada, y ¿quiéresme llevar á mi Dios? - -_Mel._ No se siente la sucesion y curso de tiempo con la embriaguez -del dulzor. - -_Ros._ Pues nos es forzoso partirnos, contentémonos que mañana á la -mesma hora nos veamos aquí en este jardin, que yo baxaré por tus -escalas. Y pues sabes, mi señor, que la ausencia es enemiga de amor, -y quien léxos de ojos léxos de corazon, no tardes en tu venida. Por -agora el ángel custodio te me guarde y te acompañe. - -_Lis._ Y el que te crió tan hermosa quede contigo. Pon esa escala. - -_Olig._ Baxa, señor, que puesta está. - -_Lis._ ¿Qué os parece, mozos, vengo mudada la color, pues desciendo -del paraíso? - -_Olig._ Descolorido baxas. - -_Lis._ ¿No me dais el parabien de los triunfos de mis fatigas -pasadas? Despléguense ya las encogidas banderas de mi tristeza, -levántese el pendon de mi alegría, y la devisa y blason de mis armas -sea esta victoria labrada en campo morado, los extremos bordados en -torno con este letrero: - - Lisandro y su Roselia, - Dos amantes y uno son - En alma y en corazon. - -¡Oh Piérides musas, si mi gloria á vuestros oidos veniese, cómo la -cantaríades desde el monte Parnaso y Helicon! ¡Oh si vivos fueran -el gran poeta Homero y Virgilio, como metrificáran con sus versos -heroicos el proceso de mis amores! ¡No acaeciera este mi hecho en -tiempo de Herodoto ó Thucídides, en tiempo de Salustio ó Tito Livio -para que su estilo elocuente lo empleára en materia tan copiosa! - -_Eub._ Bobear. - -_Brum._ Por vida de tal señor, que estamos acá hombres, sin ésos, que -sabrémos emplear nuestras fuerzas en tu servicio, y áun sustentaré -que soy para más que todos esos hombres de armas que has mentado. - -_Lis._ Calla, que son historiadores coronistas. - -_Brum._ Eso bien. - -_Lis._ Cerrad esas puertas, y satisfagamos de sueño á las noches -pasadas. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA DEL CUARTO ACTO. - - Disputa Eubulo, varon sabio, con su señor, dándole de - vestir, concluyéndole con muchos exemplos y razones que el - sumo bien no consiste en el deleite, lo contrario de lo - cual queria defender su amo. - -EUBULO. — LISANDRO. - - -_Eub._ Señor, levántate, que es tarde. - -_Lis._ Abre esas ventanas, y dame de vestir. - -_Eub._ ¿Qué jubon quieres, señor? - -_Lis._ Dame acá ese de raso encarnado, y sácame ese sayo de las -bordaduras recamadas con pedrería. Agora veo ser verdadera sentencia -la que el Epicuro y Aristipo profirieron, que el sumo bien consiste -en el deleite. - -_Eub._ ¡Oh herejía reprobada en nuestra fe, y error condenado de la -seta peripatética y de todos los sabios gentiles, palabra acoceada! - -_Lis._ ¿Cómo así? - -_Eub._ Porque ni Scévola quemára su mano derecha, ni Bruto matára sus -hijos, ni Torcato al suyo, ni Marco Régulo á tan graves tormentos -volviera, ni Curio profazára los tesoros de los Samnitas, ni Fabricio -las promesas de Pirro, ni el mayor Scipion repudiára las delicias de -Celtiberia, ni Alejandro las de la mujer y hija de Dario, ni Solon -ni Licurgo establecieran leyes, ni Fabio ni Marcelo ni Mario ni Sila -ni el César Augusto, por solo deleite, tan magníficas obras y tan -virtuosas hicieran. - -_Lis._ Di tú lo que quisieres, que si no fuese lo que yo digo, nunca -Alceo ni Anacreon, insignes poetas y esforzados capitanes, dexáran -memoria de sus sabrosos amores. Ni Ovidio ni Catulo ni Propercio ni -Tibulo, tan á su sabor escribieran dello, ni el divino Platon, cuyo -título, renombre y apellido es príncipe de los filósofos, dios de los -filósofos, cuya opinion en filosofía siguieron muchos sabios, como -es Ciceron y Sant Agustin, con estilo lascivo pintára la dulzura de -este deleite, ni al cabo de su vejez satisficiera á la natura, como -contra quien en vivir castamente pensaba gravemente haber pecado, y -haberla enojado con su mucha templanza; ni David su santidad, ni -Salomon su sabiduría, pospusieran á esta suave gloria. No creo que -Julio César, vencedor en Francia, en Alemaña, en las Españas, en -Italia, en Thesalia, en Egipto, en Armenia, en el Ponto, en África, -en medio de tantas victorias, del amor se dexára vencer si no hallára -más felicidad en su deleite que en la fama de sus hechos. Ni el -gran capitan Anníbal se rindiera al poder deste suave deleite, cabe -Salapia, lugar de Apulia, despues de habidas tantas victorias en -Ticino, en Trebia, en Tramiseno y en Cannas, si no sintiera lo mesmo -que yo. - -_Eub._ Por cierto, señor, si la bienaventuranza del hombre está -puesta en el torpe deleite, tambien es necesario que digas, segun -arguye Boecio, que los brutos animales sean bienandantes, pues se -deleitan como nosotros, y gozan de los mesmos pasatiempos. - -_Lis._ Calla, mal criado, que por buenas palabras me haces bestia. - -_Eub._ Yo no digo tal, el profeta lo dirá cuando dice que el hombre, -como estuviese puesto en la honra y estado, no conoció la merced de -Dios, y volvióse un jumento insipiente por semejanza, aunque no por -naturaleza. ¿Quién dubda, señor, que si el apetito enseñorea á la -razon, el hombre por el mesmo hecho se compara á bestia, y no es más -que un bruto? - -_Lis._ Véte, asno, no me filosofees más. Ensíllenme un caballo, iré á -oir misa á Nuestra Señora de la Vega. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA DEL CUARTO ACTO. - - Levántanse Oligides y Brumandilon, y vanse á casa de - Celestina, y por el camino, despues de concertar el - hurto, blasona mucho de las armas Brumandilon. Despues de - llegados, escuchan un chiste que contaba Celestina haberle - acaecido con un padre. Entra Brumandilon y pide dineros - á Celestina, y ella no se los queriendo dar, pone manos - en ella. La vieja, maltratándole de palabra, acúsalo de - ingrato. Oligides los pone en paz. - -OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA. - - -_Olig._ Brumandilon, vístete, irémos á casa de Celestina. - -_Brum._ De la boca me lo quitaste. Anda allá, pediréle seis reales -que he menester. - -_Olig._ ¿Cuándo determinas que se haga aquello que concertamos? - -_Brum._ ¿Qué? - -_Olig._ Lo del hurto. - -_Brum._ ¡Oh, ya! esta noche en dexando á Lisandro acostado. - -_Olig._ Sea así, y agora miremos bien por qué parte la podrémos -mejor saltear, y por dónde entrarémos más seguros que no nos sientan -los vecinos. - -_Brum._ Señor Oligides, ¿oiste una valentía que hicieron dos agora -tres años á la boca de la rua? - -_Olig._ Bien sonada fué, y áun se dijo que tú eras uno dellos. Así te -lleve el diablo. - -_Brum._ Mirad, por mi vida, aunque más secreto se hizo, vino á -noticia de todos. Pero no me espanto, que tales hechos ¿quién -osaria acometer si Brumandilon no? Por vida de tal, eso me mueve -á irme fuera de aquí, porque no hay herido, no hay muerto, no hay -afrontado en la ciudad, que no digan, hasta los niños, Brumandilon le -acuchilló, Brumandilon le mató, Brumandilon le afrontó, todos piensan -que yo lo hago todo; y puesto que en lo más acierten, pero todavía me -pesa que me tengan por revoltoso. Por otro tanto me salí de Córdoba. - -_Olig._ Escucha, que por mí sé que hablan del capellan que te conté. - -_Cel._ ¿Y de eso te espantas, sobrina? pues óyeme otro donaire que -me acaeció siendo de tu edad con el confesor de aquella madre de -todas nosotras, que buen gozo haya al alma y reposo al cuerpo, que -pluguiese á Dios que en algo nos pareciésemos á ella. En mi alma, -cada vez que me acuerdo de ella, no puedo tener las lágrimas de ver -que despues acá ninguna ha llegado á su zapato. ¡Qué sábia, qué -diligente, qué astuta, qué artera, qué solícita era en todo lo que -sabía, qué osada para entrar y salir donde quiera, qué lengua tenía -para engañar áun á la serpiente maligna que engañó á nuestra madre -Eva! Que se le daba á ella mucho que la encorozasen, ó la emplumasen, -ó le diesen quinientos azotes; no lo estimaba todo en el baile del -rey don Alonso, ántes decia á los que la iban á consolar: mira qué -mal me han hecho, si me conocian diez, conoceránme agora ciento. -Siempre vamos, hija, descayendo de las costumbres de los pasados, de -rocin á ruin. - -_Drion._ Pues ¿no dices, tia, lo que pasaste con aquel padre? - -_Cel._ Ah, ah, que no me acordaba. Vino á mí una tardecica disfrazado -con su espada y capa, y su cabellera, á purgar sus pecados y malos -humores, y como estuviese en mi contemplacion haciendo penitencia de -sus malas obras y elevado, llama á la puerta Sempronio, mi amigo, -yo, turbada, no supe qué me hacer más de escondelle debaxo la cama. -Entra Sempronio, y no me hubo trastornado sobre la cama, cuando -ella se quiebra y se hunde; el otro, que debaxo estaba, viéndose -en tanto aprieto, por se descabullir ásesele la negra cabellera á -una aldabilla, y queda con su corona descubierta, él por se cubrir -apriesa y no ser conocido de Sempronio, arrebata, sin más mirar, de -mi vacineja, que tenía al rinconcillo de la cama, llena de meados, y -embrócasela sobre la cabeza, y párase cual la mala ventura. - -_Drion._ Y Jesus, madre, ¿qué excusa toviste que buena fuese con que -encubrieses á Sempronio lo que hacias con el otro? - -_Cel._ Bonita que eres, sí que me habia á mí de faltar; ce, Drionea, -corre, componte y atavíate, pára ese rostro lucio, que está aquí -Oligides. - -_Olig._ Así creo yo, Brumandilon, que fue estotro. - -_Brum._ Mirad qué dubda, entremos. Celestina, daca media docena de -reales que he menester para un broquel, que este mio ya está hecho -piezas y sin aros, en tu servicio. - -_Cel._ A tu amo que te los dé, que yo no los tengo. - -_Brum._ Por las tres furias infernales, si no fuera por no ensuciar -mis manos en tan ruin cosa, más bofetadas te diera que pelos tienes. - -_Cel._ ¿Vos á mí? ¿vos á mí? toma para tus ojos, bellaco, rufian. - -_Brum._ ¿No quieres callar, vieja, puta, deslenguada? - -_Cel._ A la he ése oye sus defectos quien no calla los ajenos; pues -como nací para morir, que si voy á ese coro de la iglesia mayor, ó á -esas escuelas, yo traiga quien te hincha las medidas y te cargue de -leña. - -_Brum._ Toma, toma, hechicera alcoholada, agora trae quien te vengue. - -_Olig._ ¿Eso has de hacer, Brumandilon, en mi presencia? acaba ya, -suéltala. - -_Cel._ Justicia, justicia, señores, que me mata este rufian. - -_Olig._ Ora ya, Celestina, no vocees, que no te ha muerto. - -_Cel._ Ay, amarga de mí, mezquina, que un colmillo solo que tenía me -ha derrocado; ¡ay! ¡ay! - -_Drion._ ¿Estabas ahí, señor, y consentiste tal cosa? - -_Olig._ Mis amores, no pude más. - -_Drion._ Andar en hora mala, ¿es aquí mi tia terrero de necios? - -_Brum._ Ea, vos, putilla, callad. - -_Drion._ ¿Putilla? no me lo dijeras tú si yo tuviera quien -respondiera por mí. - -_Olig._ Tampoco, Brumandilon, eso no es cosa de sufrir, que la -señora Drionea es mujer honesta y buena. - -_Drion._ Mirad cuál se vino el cobarde fanfarron, ¿piensas que somos -acá algunas bandorrillas como con las quien tratas? - -_Brum._ ¿Tomastes alas, señoreta? - -_Cel._ Para el mundo que nos sostiene, don bellaco, desuella-caras, -mañana te haga enclavar la mano. - -_Olig._ No fuiste cuerda en decir eso, ¿no sabes que cuando dos -hablan, si el uno se enoja y el otro no responde, aquél es más sabio, -que cuando uno no quiere, dos no barajan, ca de otra manera es dar de -estocadas al fuego y incitar al airado? - -_Cel._ Anda, señor, que más sabe el loco en su casa que el cuerdo en -la ajena, que no es buen seso traer el asno en peso; mas hágame miel -y comeránme moscas, y tanto es Pedro de bueno que no le medre Dios. -Los diablos á mí me lleven, si el Cabildo lo sabe, si no sea más -negra de lo que piensa; y que á él le amargue el caldo, así no ha de -haber nadie sin su alguacil. - -_Olig._ Calla ya, Celestina, que tanto es lo de más como lo de ménos. - -_Cel._ No puedo acaballo con este mi corazon ni puede templar cordura -lo que destempla mi negra ventura. Créeme, Oligides, que como no hay -virtud tan loada que no tenga vituperadores, y sólo el agradecimiento -tiene este previlegio, que todos, así bárbaros y rústicos como -sabios, lo loan, bien así el vicio de ingratitud es tan grave pecado, -que los romanos, segun dixo nuestro cura el domingo pasado, no -hallando igual pena que le dar, lo dexaron sin castigo. No hay hombre -tan perdido, ora sea ladron, ora traidor, ora homicida, que no tenga -alguna desculpa de su yerro. Sólo el ingrato carece de todo color y -especie con que colorar pueda la terrible maldad de su culpa, sólo -el negar le es refugio, y con todo esto veo que no hay vicio tan -de todos por palabras condenado, y que tan por las obras todos lo -aprueben y sigan. ¿Quién no me tuviera sobre sus ojos? ¿quién no me -tratára con mucha reverencia si de mí hobiera recebido lo que éste? -pero, mal pecado, perdida es la lexía en la cabeza del asno, nunca -lavé cabeza que no me saliese tiñosa. - -_Olig._ Madre, no te pese por el bien que le has hecho, que, haz bien -y no cates á quién, dicen; más vale que tú le hayas á él sufrido, -como desconocido, que no él á tí sobrellevado como desagradecida; -cuanto más que peor mal es olvidar los beneficios recebidos que, -acordándose, no gratificallos, porque en lo primero hay menosprecio, -y en lo segundo memoria; yo sé que Brumandilon se acuerda del bien -que le has hecho, y tiene propósito de te lo servir, que aunque una -cosa tenga mala, muchas tiene buenas. No hay pega sin mancha negra, -ni hay mula sin uña. - -_Brum._ Pese á tal, agora que me haces hablar, ¿quién salió estotra -noche tras los escolares y los hizo huir? ¿quién traxo su espada -cubierta de sangre? ¿quién destroza armas, quiebra espadas y hace -rizas de broqueles en tu servicio, sino yo? ¡Ah cuerpo de Dios! -decirse han las verdades, ¿cuál á cuál debe más? - -_Cel._ Guayas, padre, que otra hija os nace; por un dia que acuchilló -el perro de mi vecina, que me ladraba á la puerta, dice que ha -derramado sangre por mi causa. - -_Olig._ Celestina, ya este hombre tomaste por guarda de tu persona, -confórmate con él en lo más que pudieres, que la verdadera amistad -no es otra cosa que un sumo consentimiento, así en cosas divinas, -como humanas, con un buen querer y amor; y ¿qué dón es dado de Dios, -dice Tulio, mejor y más provechoso, fuera de la sabiduría á los -hombres, que la amistad? unos las riquezas, otros la sanidad, otros -la potencia, otros las honras, muchos los deleites anteponen á lo -demas y todos yerran, porque los deleites son propios de bestias, -las riquezas y los haberes, la buena disposicion del cuerpo, los -señoríos, las honras son bienes de fortuna caducos y inciertos, ahí -van donde la rueda los echa. Pero la amistad fundada en tregua y -consentimiento de voluntades, acompañada de virtud, es durable y -llena de mil suavidades; ¿qué dulce vivienda haber puede en esta -miserable vida que no esté en ella? ¿ni qué cosa más sabrosa que -tener uno con quién oses hablar como contigo mesmo y descubrille tu -corazon? que con alegre compañía se sufre la triste vida, con ella -las adversidades no se sienten, y sin ella las prosperidades no -valdrian nada. Todas las otras cosas fueron criadas solamente para un -efecto, la amistad sirve de muchos oficios, del fuego, del aire, del -agua no usamos tanto como de ella. - -_Cel._ Hijo, bien lo veo, mas ¿qué quieres, que Brumandilon es tan -grosero que no hay quien lo maje? amigo de taza de vino, el pan -comido y la compañía deshecha. Nuestra amistad tiene fundamento de -arena y estriba en interes, y por esto con poco viento cae en suelo y -se deshace. - -_Olig._ Él lo hará bien de hoy más. - -_Cel._ Ni espero ni creo sino lo que veo. - -_Olig._ Ce, ce, Celestina, dexando uno por otro, ¿quién son aquellas -dos rebozadas de los chapeos? mas qué polvo levantan con las haldas, -como colegiales con sus hopalandas. - -_Cel._ Calla, que el polvo de las ovejas alcohol es para el lobo. - -_Olig._ Por mi vida, que es bonita y salada la postrera. ¡Ah, señora -hermosa! ¿eres servida de un escudero? no me responde. - -_Cel._ ¿No oiste que te motejó de frio? - -_Olig._ ¿Qué dixo? - -_Cel._ Que no hacia sol y que añublaba. - -_Olig._ No te maravilles, hermosa, de eso, que si el sol en el cielo -se esconde allá en las nubes, es porque tú le quitas las veces en la -tierra. - -_Brum._ Ya se traspuso. - -_Olig._ ¿Conócesla, Celestina? - -_Cel._ Mejor que á mí, á la delantera vendí por vírgen cuatro veces á -cuatro señores de la Iglesia, y la otra á un generoso. - -_Olig._ ¿Harásme haber á la trasera? - -_Cel._ Sí, y agora síguela, porque vea que haces cuenta della. - -_Drion._ ¡Ah, don traidor! ¿tras ella vas? anda, anda; amor -trompetero, cuantas veo tantas quiero. - -_Olig._ Por mi vida, mis amores, más estimo tu pié que su cara, no -voy sino por conocella. - -_Drion._ Amor loco, yo por vos y vos por otro, en mi alma perdida es -quien tras perdido anda, bien dicen, ama á quien no te ama y andarás -carrera vana; bien lo oí todo. - -_Olig._ Brumandilon, quédate tú, y mira bien lo que te dixe, y -aguárdame ahí, que luégo vengo. - -_Brum._ Pues vén presto. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL CUARTO ACTO. - - Eubulo da diez remedios singulares á su amo para que se - aparte del amor; y al fin Lisandro, no sufriendo el buen - consejo de tan leal servidor, envíale á dar el conocimiento - á Celestina por desechalle de sí. Este acto es muy docto y - lleno de doctrina. - -LISANDRO. — EUBULO. - - -_Lis._ Llámame acá esos mozos, Eubulo. - -_Eub._ Señor, nadie está en casa sino los mozos de espuelas y pajes -que venieron contigo. - -_Lis._ Diles que limpien bien ese caballo, y llamen al maestro que lo -castigue de la cola. - -_Eub._ Lo ya se hace. Señor, pues alcanzaste la que tanto deseabas, -bien es que te apartes de ese vicio, que de hombres es pecar, y -diabólica es la pertinacia en el mal. - -_Lis._ El amor que está en el alma no puede salir sin ella. - -_Eub._ Yo te daré remedios para ello sin que mueras. - -_Lis._ Dilos. - -_Eub._ Diez remedios hallo que cada uno de ellos basta á desviar -tu voluntad del amor. El primero es la mudanza del lugar donde te -prendió, que como al cuerpo enfermo es saludable pasarse á otra -parte y mudar otros aires para su sanidad, así al ánimo apasionado -y herido desta llaga aprovecha mucho mudarse y salir fuera del -juego, á parte donde olvide. El segundo es evitar y huir todas -aquellas cosas que te traen á la memoria la hermosura de la que -amas. El tercero es la ocupacion en otros exercicios, que con nuevos -cuidados y negocios se olvidan los rastros de la antigua pasion, -exercita las armas, corre caballos, juega la pelota, que Augusto -César, acabadas las guerras civiles, se dió á este exercicio; y de -Marco Aurelio Antonio se lee que fué tan gran jugador de pelota; -y Mucio Cévola fué en ello muy diestro, y Dionisio Siracusano se -holgaba mucho en el juego de la pelota. Toma la vihuela y tañe, -que al Aspis y Olicornio, al Tigris y Leon el dulzor de la música -engañan; y Timoteo forzaba á Alejandro con ella dejar el manjar; el -Thebano Epaminonda, el famoso Alcibíades, Sócrates, aunque viejo, sus -ciertas horas en la música empleaban; y Themístocles, porque en un -convite rehusó la vihuela, fué de todos por agreste juzgado. Véte -á tus granjas y huertas y labra en ellas, que éste era un exercicio -no ménos loado que usado de los antiguos. Siro, rey, preguntado de -Lisandro que quién plantaba sus árboles, respondió, yo mesmo. Marco -Tulio, desterrado en Tusculano, si dejaba la pluma tomaba la hoce -podadera. Diocleciano fué estudioso de la agricultura. Manio Curio en -la labranza le nacieron las canas; y por cierto, bien mirado, éste -fué el primer exercicio que los hombres tuvieron: Virgilio dice, ¡oh -bienaventurados labradores si vuestro bien conociésedes! El cuarto -es la larga consideracion, pensar de contino y con mucha atencion -la torpeza de este pecado, la tristeza que deja, la miseria que -promete, contemplar cuán breve, cuán momentáneo, cuán nada sea eso -que con tanta dificultad se desea, y con tanto peligro se alcanza, -y con cuánta facilidad, si quisieses, dexarias lo que es de sabios -varones reputado y habido por la cosa más vil y soez del mundo, y -más hedionda que sentina de nao. El quinto es la vergüenza y empacho -de las gentes, que á muchos cura desta enfermedad, en especial á -los ánimos generosos que temen no anden sus famas y honra en boca -y lengua de todos por discante, y no quieren ser señalados en -torpes hechos, y ponen delante los ojos la fealdad de la cosa vacía -de fructo, llena de deshonra, llena de trabajos, llena de congoxas -y pesar. El sexto es la devota licion de la Sagrada Escriptura y -sanctos libros. El séptimo es el contrapeso de las verdaderas razones -á las falsas opiniones que traen y mueven á amar. Las principales -causas que te compelen á amalla son éstas, si no me engaño; su buena -disposicion, su elegante fermosura, su mocedad, sus riquezas, su alta -sangre y el pasatiempo y sabor que hallas en el amor. A todo esto -contrapone sus contrarios, que un contrario con otro se cura, desta -manera, si agora está moza dispuesta, hermosa, piensa que ha de venir -á ser vieja, enferma y fea. Si agora rica, posible es que venga á ser -pobre; y como las riquezas hoy dia hagan linaje, quedará tenida por -una mujer comun. Si en tí mesmo finges esto que dello necesario ha de -ser, dello puede ser, y si la imaginas un vaso de heces de tierra, y -esa no buena para tapias, como cada hijo de vecino, á mí seguro que -no hagas hincapié en lo accidental. - -_Lis._ El cuerpo de mi señora glorificado es, necio. - -_Eub._ El octavo es el libre albedrío y poder que tienes para -querer ó no querer dexarla ó tomarla, amarla ó aborrecella. Dice -el filósofo que el principio de las cosas es la parte más fuerte, -nuestra voluntad es la orígen donde nace el amor, y subjecto en quien -se aposenta, y así es el lugar más fuerte, y por tanto es menester -minarle los fundamentos, esto es, cortalle las raíces ántes que -broten en malos actos y engendren perversos hábitos y costumbres, -que si el homenaje de la voluntad no se toma, poco ó nada aprovechan -los otros remedios. El nono es la hartura, que no hay manjar, por -preciado que sea, que no empalague, ni vicio que no harte. - -_Lis._ Ningun hastío me trae el amor de aquella seráfica imágen. - -_Eub._ Si el apetito creyese á la razon, y de las cosas pasadas -argüises las venideras, fácilmente confesarias no sólo hastío, mas -vómito, pesadumbre y enojo haber traido á muchos las cosas que más -amaban. El décimo y último remedio es el nuevo amor, que amores -nuevos olvidan viejos, que, como un clavo expele otro clavo, y una -fuerza quita otra fuerza, así un amor saca á otro, que lo que una -mora tiñe con otra se despinta, y este último remedio aunque á -Artaxerxes, rey de los persas (el cual Asuero llaman las sagradas -letras), haya seido útil y provechoso, segun cuenta Josefo, pero -porque no es bueno salir de un lodo y entrar en otro, no te lo -aconsejo. - -_Lis._ El remedio que yo busco es no hallar cosa que me pueda -estorbar ó desviar del amor de mi señora. - -_Eub._ Ella te pondrá del lodo, al fin no hay peor saber que no -querer. - -_Lis._ Calla, bobo, que sabes poco del mundo. No miras lo que dijo -aquel sabio emperador, hombre que no es enamorado no puede ser sino -necio. - -_Eub._ Habló entónces como viejo, loco y necio. Yo digo que hombre -que es enamorado, no puede ser sino loco y sin seso; pues la nobleza -del alma la subjecta á la servidumbre de la carne y á una flaca mujer. - -_Lis._ Ora, sús, déxate deso, y lleva este conocimiento á Celestina, -con que cobre de mis arrendadores trescientas doblas para casar sus -sobrinas. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA DEL CUARTO ACTO. - - Eubulo llegado topa con Oligides y Brumandilon, á los - cuales, como viese la vida ociosa que traian, repréndelos - de sus vicios. Donde el buen Eubulo hace una declamacion - contra los ociosos, y especialmente reprende á Brumandilon - porque es tan fanfarron. Llega Celestina, dale Eubulo el - conocimiento, y despues de dado, tambien la castiga de - palabra ásperamente por sus alcahueterías. Y al fin del - acto declama contra todo género de hombres que mal viven. - Este acto es muy provechoso y devoto. - -EUBULO. — OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. - - -_Eub._ Aquél es Oligides y el otro Brumandilon, si los ojos no me -engañan; de casa de la buena vieja salen. - -_Olig._ ¿Dónde bueno, Eubulo? - -_Eub._ Voy á dar este conocimiento á Celestina. - -_Brum._ No la hallarás en casa, que es ida á audiencia sobre el -pleito de Angelina con Sancias, que en buen són anda. - -_Olig._ ¿Y no se dió ya sentencia por Sancias, estudiante? - -_Brum._ Es el diablo mi vieja. Cepola no inventó más cautelas de las -que ésta sabe. - -_Olig._ Cuéntame eso. - -_Brum._ Urde Celestina que se vean juntos Sancias y Angelina, y -vistos, dice así: á Angelina, ¿tú tomas por marido á Sancias? ella -responde: sí; ¿y tú, dice á Sancias, recibes por mujer á Angelina? -Sancias dixo: sí, bobo es el mozo que lo hará. Entónces acude -Celestina: sed testigos, señores, cómo tomó Sancias por mujer á -Angelina, y concedió que sí; y sobre este sí, fueron á pleito. El -juez, oidas entrambas partes, no supo determinarse, porque Celestina -prueba que Sancias hizo pausa en el sí, y que despues añadió lo -siguiente. Sancias concede haber dicho aquellas palabras, pero que -corria la sentencia, y que con aquella palabra, sí, no afirmaba cosa -alguna, ántes burlaba con ironía de no lo hacer. Celestina replica -que las palabras hanse de entender segun el sentido literal, y no -segun el entendimiento irónico ó metafórico, y que dado que Sancias -las pronunciára conforme á su propósito, pero que la Iglesia no juzga -segun la intencion interior, sino por las obras y palabras exteriores -que denotan consentimiento. Y desta manera el juez, convencido así -por las razones de Celestina, como por otras causas particulares que -entre él y Celestina habian, sentenció por Angelina. - -_Olig._ No pensé que tanta era la fuerza de Celestina, que bastára á -corromper las letras, pero allá van leyes do quieren reyes. - -_Eub._ Mas ¿qué entrar y salir haceis en su casa? Nunca os veo sino -ir y venir de allá; vida de holgazanes es la vuestra. ¡Oh ocio, ocio, -cuántos vicios acarreas á los hombres! tú mantienes la luxuria, tú -entorpeces el cuerpo, tú enflaqueces el espíritu, tú ofuscas el -ingenio, tú disminuyes la sciencia, tú embotas la memoria, tú traes -olvido, tú revuelves familias, tú trastornas las ciudades, tú hundes -los reinos, tú levantas bandos entre parientes, tú desconciertas las -repúblicas; no sin causa Platon loa tanto el trabajo, cuando dice -que los ramos de la virtud crecen con el trabajo; y con verdad, que, -como la tierra si no se ara y se labra engendra abrojos y espinas, -y labrada y sembrada fructifica, bien así la natural inclinacion -del hombre para el bien, si no se exercita con buenas obras, queda -manca, y hínchese muy presto de vicios; y vicio y virtud contino -entre sí pelean con gran batalla, como introduce Prodico en Xenofon. -La virtud, dice Hesiodo, está puesta allá en una alta, áspera y -ardua roca y en una deleznable cuesta y pedragosa peña. Píndaro dice -que los trabajos y peligros son compañeros de la virtud. Creedme, -hermanos, que no sin muchos trabajos se alcanza la gloria. - -_Brum._ No creo en tal, si no es ella la causa por que nunca dexo -descansar á mi espada, sino que hiera ó mate. - -_Eub._ Hermosura en mujer loca y palabras entre locos son sortija -de oro en hocico de puerco. ¡Oh, Brumandilon, Brumandilon! si te -conocieses, tú dejarias de blasonar, ni remedarias al glorioso -Thrason, ni al áspero Demea, ni á los furibundos y altivos gigantes, -ni á los vanos cretenses, ni al presuntuoso Herostrato, ni al rey -Tarquino el Soberbio; tú te tomarias otro Micion Terenciano en -mansedumbre, y otro Tarquino Prisco en afabilidad y buena crianza. - -_Brum._ Juro al tartáreo Flegethon, no es más en mi mano; por mí -tengo que desciendo de linaje del cruel Domiciano, emperador romano, -el que contaste á la mesa, el cual reposando dos horas la comida por -consejo de médicos, y encerrado como mandaban, no pudiese executar la -rabia de su crueldad, tenía por costumbre matar moscas, y estrujar -la sangre de ellas, y en esto recibia el gran pasatiempo, como tú -dixiste. - -_Olig._ Vamos si hemos de ir, que allá le darás esa obligacion. - -_Brum._ Héla, héla dó viene. - -_Cel._ Sálveos Dios, mis hijos. - -_Eub._ Dios te convierta, madre, y toma el precio de tus -alcahueterías, que allá lo pagarás en el otro mundo. - -_Cel._ Miraldo el sancto de pajares, un dia de éstos te hemos de -canonizar. - -_Eub._ ¡Oh mala y perversa vieja! ¡oh miembro de Satanas! ¡oh -ministra de los demonios! que no basta que estés precita y condenada -al infierno, sino que quieras llevar otros en pos de tí con tu -exemplo y maldito oficio. Éste es diabólico pecado incitar á otros -á pecar, si tú y tus secaces fuésedes quitadas de enmedio de las -gentes, cuántos malos recabdos se evitarian, cuántos yerros se -dexarian de acometer. Vosotras ensuciás los tálamos con adulterios, -vosotras descasais las bien casadas con desamor de sus maridos, -vosotras contaminais las vírgenes con luxuria, vosotras encendeis -los castos propósitos con ponzoñosas palabras, vosotras causais -sacrilegios en los monasterios, muertes y ruidos en los pueblos, y en -las casas cizañas entre padres y hijos, entre hermanos y hermanas. -Vosotras, doncellas, viudas, monjas, casadas y por casar, todos los -estados, todas órdenes de vivir perturbais con vuestras engañosas y -falsas artes. ¡Oh alcahuetas, alcahuetas! si por vosotras no fuese, -no habria tantas malas mujeres en el mundo. Creo que es pequeña la -pena y castigo que os dan las leyes de nuestro reino, cuyo rigor -sería bien que creciese, pues crece el daño y estrago que haceis á -la república, que las ordenanzas y leyes hanse de mudar segun la -necesidad y el tiempo requieren. - -_Cel._ Mirad el bellaco, y qué se deja decir, ¿y de qué nos hemos de -mantener? - -_Eub._ Nunca á los suyos Dios les falta. - -_Olig._ Quédese esta disputa para otro dia, y véte tú con Dios á -tu casa, Celestina, y nosotros aguijemos, no pregunte por alguno -Lisandro y no halle á nadie. - -_Brum._ Bien dices, que mucho hemos tardado. - -_Olig._ Anda, Eubulo, ¿qué vas pensando? - -_Eub._ Cuán muchos se condenan, y cuán pocos se salvan, y cuán -abierta está de dia y de noche aquella puerta del triste Pluton, cuán -ancho, cuán pasajero y cuán real camino es el que guia á la muerte -eterna. Por él se van espaciando los reyes, los duques, los condes, -los caballeros, los hidalgos, los oficiales y pastores. Por ahí se -pasean los pontífices, los cardenales, los arzobispos y obispos, los -beneficiados y sacristanes, con un descuido, como si nunca hubiesen -de llegar allí donde los halagos de la vida, los regalos del cuerpo, -las honras, las riquezas, los favores y todos sus pasatiempos -se volvieran en lamentaciones y llantos perpétuos. Ahí serán -atormentados muy cruelmente los papas que dieron largas indulgencias -y dispensaciones sin causa, y proveyeron las dignidades de la Iglesia -á personas que no las merecian, permitiendo mil pensiones y simonías. -Ahí los obispos y arcedianos que proveen mal los beneficios, teniendo -respecto á sus parientes y criados, y no á los doctos y suficientes. -Ahí los eclesiásticos profanos y amancebados. Ahí los reyes que -tiránicamente gobernaron sus reinos, y los que no dieron los oficios -y cargos, que suelen proveer, á personas de merecimiento. Ahí los -duques y condes, y los grandes señores que á sus tierras y vasallos -con muchos tributos molestaban. Ahí los caballeros enamorados. Ahí -los letrados que no juzgaron conforme á derecho y verdad, y no -obraron segun sus letras les enseñan. Ahí los logreros y usureros, -los oficiales, los mercaderes y tratantes que llevan más del justo -precio por la cosa que venden, y con juramentos falsos cambian sus -haciendas. Ahí los criados lisonjeros que con lisonjas quieren ganar -las voluntades de sus amos, conformándose con ellos en bueno y en -malo. ¡Oh terrible descuido de los hombres! ¡oh desvarío loco! como -si no hubiese otro mundo, y no hubiesen de fenecer todas las cosas -dél, así hacemos hincapié en lo que presto habrá fin. - -_Olig._ En casa estamos, hártate agora de predicar, que no te oiré -más. - -_Brum._ Ni yo ménos. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA DEL QUINTO ACTO. - - Entra Beliseno, hermano de Roselia, con sus criados - hablando la gran mengua que en su linaje habia causado - Roselia, su hermana. Su escudero Casajes consuélalo con - muchos exemplos. Beliseno determina de matar á Lisandro y - á Roselia y á los demas. Manda esconder sus mozos por el - huerto con ballestas armadas. - -BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — REBOLLO. — DROMO. — ROSELIA. — -MELISA. - - -_Bel._ Mozos, ¿no veis qué gran deshonra y infamia dexa esta mala -hembra á mi linaje? - -_Cas._ Las cosas comunes y que acaecen en personas reales y en casas -de grandes, no se han de poner en cuenta de alguna mácula, ni es bien -mirado que la culpa de una sola decienda á toda la generacion. - -_Bel._ ¡Oh, calla! que las gentes no miran nada de eso, ántes todas -ponen los ojos en aquellos que en alto estado fortuna puso, y más -ayna ven en ellos la pequeña mancilla, que en los baxos la gran -fealdad. - -_Cas._ Por mí fe, señor, más vergonzosa infamia es el adulterio de la -propia mujer que el yerro de la hermana; pero es cosa tan frecuente, -tan usada, tan comun en todas las naciones, y más la española, que -apénas escapa alguno sin alguno ax, y no te cuento exemplos de los -que poco há que fueron y agora son presentes, lo uno, porque sería -materia para hacer larga historia, lo otro, por no ofender la fama -de los que viven; alargo, pues, los testigos de reyes y emperadores, -los cuales, por ser más injuriados que tú, te pondrán algun consuelo. -Filippo, rey de los macedones, tuvo por hijo á Alejandro Magno, -señor del mundo, y por su mujer á Olimpia, adúltera; Ptolomeo fué -rey de Egipto, y marido de aquella infame y desastrada Cleopatra; -Agamenon, capitan de los griegos, él peleaba en Troya, y su mujer, -Clitemnestra, se holgaba con su amigo Egisto en Argos; Minos, rey -de los cretenses, hubo desdicha en el adulterio de Pasifae; Sylla, -dictador de los romanos, no sólo por Roma y toda Italia, mas por -Aténas y toda Grecia fué notado, entre otras cosas, por cornudo. -¿Qué te diré de Agrippa, yerno de Augusto César, cuya mujer Julia -fué tan disoluta, que, ni la virtud de su marido, ni la majestad de -su padre, de aquel vicio apartarla pudieron? y su hija Julia heredó -nombre y hechos de la madre, la cual cometió adulterio á Severo, su -marido, y Domicia á Domiciano, y Herculanilla á Claudio Tiberio, -emperador, el cual fué tan desdichado en esto de los cuernos, que -otra mujer que tuvo, llamada Mesalina, oprobrio y vituperio del -imperio romano, mientra él dormia, ella de noche corria las puterías -de Roma, y creo que no hubo burdel en la ciudad que sus espaldas no -estrenasen. ¿Pues á Sifaz, Masinisa no le robó la mujer, y á Filipo, -Heródes la suya? Y á Menelao Páris le sacó la mujer del templo de -Apolo y se la llevó á Troya, y á otros muchos. - -_Bel._ Poco me consuelan duelos ajenos; quisiera yo escarmentar en -cabeza ajena, y no en la mia. - -_Cas._ A lo ménos no será esta mancilla notada en tu linaje, pues -otras peores se hallan en illustres casas de reyes y grandes, cuanto -más que en el buen paño cae la raza. - -_Bel._ Con matar á él y á ella vengaré esta injuria y satisfaré á mi -honra. - -_Cas._ Tarde vino el gato con la longaniza; ¿despues de hecho piensas -poner remedio? - -_Bel._ Más vale tarde que nunca. Por eso vamos al huerto, que es -hora, ántes que los otros vengan. Escondeos todos tras esos árboles, -quedo, no hagais ruido y seamos sentidos. - -_Galf._ Yo aquí me pongo. - -_Bel._ Vén acá, tú, Rebollo, ponte cabe estas parras. - -_Reb._ Señor, no, que me verán con la luna. - -_Bel._ Pues escóndete tras ese moral. - -_Reb._ Agora estoy bien. - -_Bel._ Tú, Dromo, aquí te pon junto á la anoria, tras esa pared, no -muy desviado de esotro. - -_Drom._ Aquí estaré. - -_Bel._ Anda acá, tú, Casajes, estarás comigo, porque si yo erráre el -golpe, sueltes en pos de mí. - -_Cas._ Sí haré, señor. - -_Bel._ ¡Hola, Galfurrio! - -_Galf._ Señor. - -_Bel._ Mira no se te escape el que echa las escalas, que creo que es -el traidor de Oligides. - -_Galf._ No hará, señor. - -_Bel._ Y avísoos á todos que ninguno desarme hasta que yo comience, -porque quiero á los dos, cuando estuvieren juntos, traspasalles con -una saeta. - -_Galf._ Mucho bien. - -_Bel._ Y mirá que mueran todos y aquella bellaca de la doncella, y -estad queditos. ¿Quién hizo bullicio? - -_Reb._ Señor, Dromo, que se le cayó la ballesta. - -_Drom._ Estoy temblando aquí donde me ves, que temo no vamos por lana -y vengamos tresquilados. - -_Reb._ Yo tengo aquí en el seno una lomina que me dió mi abuela la -habacera, que quien la traxere consigo no podrá morir á cuchillo. - -_Drom._ Tambien mi tia, la Luminaria, me vezó unas palabras, que en -cualquier tiempo que las dixere les caerán luégo de las manos las -espadas de los que se estuvieren acuchillando. - -_Reb._ Dilas. - -_Drom._ Christo vivet, christus vencet, christos reinas, christo -imperia, christus me defiendas. - -_Reb._ ¿Qué quiere decir Cristo imperia? - -_Drom._ ¿Y no lo entiendes? Cristo es emperador. - -_Reb._ Es verdad. Otra oracion muy aprobada me enseñó la hortelana -amiga de mi madre, para que donde hobiere ruido, si se rezáre, no se -saque sangre, que dice: Jesus autem, Jesus innibat y Jesus non me -tangibat. - -_Drom._ De ésas diríate mil, que me mostró la tripera gorda, entre -las cuales me dixo que si dixésemos cinco veces esta oracion, agios -isgros, agios atantos, agios oteros, elegimas, no desmayariamos en -ruidos. - -_Reb._ Por Dios, que tienes razon, que siempre oí decir que los ajos -dan mucho esfuerzo y ponen corazon. - -_Bel._ Ce, armad las ballestas, que ya sale aquella puta á la azotea, -y quedo. - -_Ros._ ¿No oiste ruido. Melisa? ¿si es entrado mi señor? - -_Mel._ Sí oí, señora, mas no ha venido. - -_Ros._ Pues ¿qué bullía por el huerto? - -_Mel._ Los cipreses serán, que se menean con este blando aire. - -_Ros._ Sentémonos aquí á la claridad de la luna miéntras viene el mi -querido. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA DEL QUINTO ACTO. - - Va Lisandro á hablar con Roselia, su señora, y estando - con ella en una sabrosa y dulcísima conversacion, manda - soltar Beliseno las ballestas que tenian armadas contra - ellos, y matan á Lisandro y á Roselia y á su doncella - Melisa. Brumandilon, viendo el pleito mal parado, determina - de poner por obra lo que él y Oligides habian concertado - dias há, y para este efecto toma por compañía á Siro, los - cuales, por robar á Celestina, matan á ella y á su sobrina - Drionea. Libia escapóse, y á ellos prendiólos el Corregidor. - -LISANDRO. — BRUMANDILON. — OLIGIDES. — EUBULO. — ROSELIA. — MELISA. -— BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — REBOLLO. — SIRO. — GETA. — -CELESTINA. — DRIONEA. — LIBIA. — CORREGIDOR. - - -_Lis._ No parece gente por la calle, ni los enemigos asoman. - -_Brum._ Pésame, por vida de tal, que con el exercicio de las armas la -virtud se conserva y el esfuerzo se aumenta. - -_Lis._ Y áun ésa es la causa por que por consejo de Scipion Nasica no -se desolaba Cartago, porque su recelo la union romana conservase; -y tambien queriendo vender la vida de Pirro, Nicias su camarero, -los romanos le respondieron: salud queremos á quien nuestras armas -no deja orinescer. Ea, daos priesa, que el relox nos llama, y pues -la diligencia es madre de la buena ventura, no seais causa de mi -tardanza, que quien pierde punto pierde mucho. - -_Brum._ Vieja escarmentada, arregazada pasa el agua, no me tomarás -más allá si yo puedo, digan de mí lo que quisieren, que de Dios -dixeron. Arremangóse Morilla y comiéronla lobos, una hice en el año, -y ésa con daño. Una noche fuí con él, y en ésa me hobieran de matar, -pues lo que no acaece en un año acaece en un rato. - -_Olig._ Aguija, Brumandilon, no te quedes atras. - -_Brum._ Luégo, luégo, que doy filos rabiosos á mi espada carnicera en -esta piedra, para que con un golpe haga lo que por muchos habia de -hacer, la cual te digo que jamas se desenvainó que no hiciese riza -espantosa en aquellos, que muy de gana no me daban la obediencia. - -_Olig._ Un espadero la afilará, que tú estragarás los filos. - -_Brum._ Por la emponzoñada Tesifone, si en eso mis dineros gastase, -no me bastaria el tesoro de Venecia, segun las veces se embota en -desafíos y revueltas. - -_Olig._ Déxate de palabras, y vén si quieres. - -_Brum._ Calla, que tambien lo hago porque no digan los que me -sintieren ir con Lisandro; aquel caballero enemistado es, pues -Brumandilon le acompaña. - -_Olig._ Y ¿quién te conoce á tí agora? - -_Brum._ Voto á tal, agora y en todo tiempo no hay hombre que no me -conozca en el aire de mi andar, que siempre me suelo hallar en estas -diabluras, y que todos se sirven de mí para este efecto. - -_Olig._ Por Dios, que me agradas, Eubulo, ¿y agora vas rezando? - -_Eub._ Pues ¿qué quieres que vaya hablando palabras ociosas y que -traen poco provecho? ¿No sabes que hemos de dar cuenta de cualquier -palabra ociosa en aquel dia, donde nuestras malas obras serán -juzgadas por tela de juicio con mucho rigor, donde estos pasos de -nuestro amo le serán bien contados ante el divino acatamiento, cuya -temerosa sentencia no há lugar de apelacion? - -_Lis._ Cuelga la escala, Oligides, y sube conmigo. Vosotros guardad -el paso. - -_Olig._ Arriba estamos. Baxa, señor, con tiento, que los garfios -están mal asidos, porque no hay donde prendan bien. - -_Lis._ Abaxo estoy. Hola, desáselas, que ha de bajar mi señora aquí -al jardin. - -_Ros._ ¡Oh dulzura de mi ánima! ¡oh lumbre de mis ojos! ¡oh claridad -de mis tinieblas y consuelo de mi tristura! ponme esas escalas, -baxaré allá, que entre esas floridas y olorosas hierbas, al murmurio -de esa fontecica, nos holgarémos. - -_Lis._ Baxa, mi Dios. - -_Mel._ Señora, acá me quedo y habla paso, no te sientan. - -_Ros._ Bástame á mí pensar que soy de mi señor Lisandro para ninguna -cosa temer. - -_Lis._ ¡Oh joya del mundo! ¡oh perla preciosa! ¡oh tan perfecta en -hermosura cuán llena de discrecion! Más es mi alegría en verte, que -mis trabajos en haberte conocido. - -_Ros._ Si con el sol todo el mundo se alegra, yo mucho más con tu -vista. - -_Lis._ Cuanto en tu ausencia, señora mia, soy poseido de tristeza, -tanto en presencia tuya gozo de la alegría. - -_Ros._ No ménos, en buena fe, señor mio, con tu venida mi corazon -está lleno de gozo, que lastimado con tu tardanza era enemigo de -alegría. - -_Lis._ Si la memoria de tu hermosura no hobiera seido refrigerio de -mis pasiones, ellas presto me consumieran. - -_Ros._ ¿Y eso, señor, no olvidas tus mañas? - -_Lis._ Gloria mia, si te besé y dí paz, fué por quitar la guerra de -mi corazon. - -_Ros._ Ea, señor mio, dexa estar las ropas en su lugar. - -_Lis._ Si las hiedras que andan pecho con tierra los árboles por -compasion sobre sí las reciben, ¿porque tú, señora mia, no me recibes -sobre tu regazo? - -_Ros._ A osadas, señor, que tú te hartes y me olvides. - -_Lis._ Aunque la agua fria mata la sed al enfermo, no por eso se -quita la calentura, mas ántes se acrecienta. ¡Oh próspera fortuna, en -qué summo deleite me has puesto! razon es que los trabajos se olviden -donde tanta gloria se posee. - -_Ros._ Ay gozo mio, no me lastimes. - -_Bel._ Soltad todos, dexá á mí á los dos, que esta saeta los -enclavará á entrambos como están. - -_Lis._ ¡Oh sancto Dios! ¿qué es esto? Muerto soy; confesion. - -_Ros._ ¡Oh, válasme Sancta María! que el corazon me han lastimado; -confesion. - -_Bel._ Agora, agora, tirá á la doncella, que sale á los gritos. - -_Mel._ Vírgen María, ayúdame, no se condene mi ánima, que muerta soy. - -_Bel._ Arma, arma presto, Galfurrio, no se escape el de arriba. - -_Olig._ ¡Jesus! ¡credo, credo! ¡oh, oh! - -_Bel._ Sús, mozos, vamos de aquí, pues todo está hecho, y no vais -turbados, por ventura no encontreis con la justicia, y viéndoos -alterados, por sola sospecha os prenda. - -_Cas._ Señor, acojámonos aquí á esta iglesia, que las piernas llevo -cortadas. - -_Galf._ Yo tambien voy desmayado. - -_Drom._ Yo lo mesmo, y no puedo dar más paso. - -_Bel._ Pues metéos dentro, que ya abrieron, y sobíos á la torre, que -yo os sacaré á paz y á salvo, yo voyme á casa de mi tio el Conde. - -_Reb._ Ayúdame á entrar, Dromo, que no puedo alzar los piés del suelo. - -_Sir._ ¡Oh poderoso Dios! ¿qué oyo? un lastimoso ruido lleno de -alaridos anda en la huerta, ¿qué será? mas, ¿si matan al desdichado -nuestro amo? - -_Get._ Jesus, ¿y no viste caer de las almenas á Oligides muerto, que -no sé quién le tiró una saeta por los pechos? - -_Sir._ Corre, corre, huyamos, no nos cerquen y nos quieran tambien -matar. - -_Brum._ ¿Qué es esto, qué es esto? ¡Oh! ¿dónde huis, compañeros? - -_Sir._ ¡Oh, señor Brumandilon! que no has oido nada, como te -desviastes léxos del huerto. - -_Brum._ ¿Qué es? - -_Sir._ Todos muertos, si las voces y llantos no nos engañan. - -_Brum._ ¿Muertos? - -_Get._ Por estos mis ojos vi á Oligides caer en tierra asaeteado -hecho pedazos, los sesos por cada parte. - -_Brum._ ¿Y Eubulo? - -_Get._ Llorando iba á casa muy triste. - -_Brum._ ¿Y detenémonos? Corramos á más correr, no salgan á hacernos -otro tanto; por esta calleja huyamos para casa de Celestina. - -_Sir._ No llevo ya huelgo, sudando voy. - -_Brum._ Cerca estamos, ¿qué es de Geta? - -_Sir._ Adelante va, no cesa de correr. - -_Brum._ Vaya con Dios, que mejor harémos nosotros dos no más lo que -agora diré. Sábete que Oligides y yo habiamos concertado de robar á -Celestina y hurtalle un cofre que tiene lleno de dineros y joyas, y -irnos fuera de aquí, por el peligro grande que á nuestras vidas se -recrecia de estos amores; ya ves en qué han parado, segun me decis, -y ya me lo via yo esto, que á buen bocado buen grito, y pues Oligides -murió y nosotros escapamos de esta tormenta, si te parece, hagamos -lo que el otro y yo habiamos de hacer, y salteemos á Celestina aquel -cofre y otras cosas que tuviere buenas y vámonos á Sevilla, que ya no -cumple más estar en esta ciudad. - -_Sir._ Hágase, y partámonos luégo. - -_Brum._ Pues, sús, trepemos por estos corrales mansito. - -_Sir._ Cerrada está la puerta del corral. - -_Brum._ Yo la abriré con maña, que con un palo está atrancada, fuera -está. Sube agora pasito comigo, salva el paso tercero, que está -quebrado, no cayas y hagas ruido. - -_Sir._ Acá estoy. - -_Brum._ Ésta es su cámara. - -_Sir._ ¿Qué remedio, que tiene cerrado por dentro? - -_Brum._ No hay aquí otro remedio más de desquiciar la puerta, y si -voceáre la vieja, matarla. - -_Sir._ Empuxa comigo recio. - -_Brum._ Fuera está de quicios, entremos. Ase, ase del cofre, que ése -es. - -_Cel._ Ladrones, ladrones, señores vecinos, que me roban; ladrones. - -_Brum._ Calla, vieja alcahueta; si no, mataréte. - -_Cel._ ¡Oh bellaco ladron! ¿y tú me has de robar? No quiero sino dar -gritos; ladrones. - -_Sir._ ¡Oh pecador de mí! dale, dale ántes que dé más voces y seamos -sentidos. - -_Brum._ Toma, toma otra puñalada. Dios te perdone, agora vocea. - -_Cel._ Ay, ay, que me ha muerto, sobrinas; confesion, confesion. - -_Drion._ ¡Ay, desdichada amarga! ¿qué es esto? Vecinos, que han -muerto á mi tia estos ladrones, vecinos, que la han muerto. - -_Sir._ ¡Oh pese á tal! mátala presto á esotra, no nos descubra; dale -bien. - -_Drion._ Jesus, que me mata, Jesus, que me mata, Sancta María, muerta -soy; confesion. - -_Lib._ Ay, mi tia y hermana muertas son, desdichada; justicia, -justicia. - -_Brum._ Corre, corre tú tras esotra, mueran todas, pues hemos -comenzado, preso por mil, preso por mil y quinientos. Ásela, ásela -ántes que salga fuera. - -_Sir._ ¡Oh, que se me escapó! Huye, huye, que salen muchos vecinos á -los gritos y carga mucha gente. ¡Oh malaventurados nosotros, que el -Corregidor viene á más priesa! huye por estotra calle. - -_Brum._ ¡Oh desdichado de mí! que es él. - -_Sir._ Guarte, guarte, que veslo ahí viene. - -_Corregidor._ Sed presos. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA DEL QUINTO ACTO. - - Lamentacion de Eugenia por la muerte de su única y muy - querida hija Roselia. - -EUGENIA. - - -Ay, ay, que es mi hija muerta. ¡Oh hija mia y todo mi bien! ¿qué -azote tan grande es éste que veo delante de mí, con que á Dios le ha -aplacido por mis grandes pecados azotar hoy mi casa? ¿Qué desventura -es la que me ha venido, viendo tan sin pensar y tan arrebatadamente -muerta la lumbre de mis ojos? ¡Oh hija mia, hija mia, descanso de -mis trabajos, consuelo de mis penas, alegría de mis tristezas, -remedio de mi malaventurada vejez y soledad! ¡Cuán desastrado fin -han habido, hija mia, las esperanzas vanas que yo de tí imaginaba! -Traida en mi vientre tanto tiempo y con tanta fatiga, parida con -tanto dolor, criada con tanto recelo, y llegada á edad mayor, pensaba -yo, desdichada madre, pensaba en todo mi seso darte en breve marido -conforme al estado de tus padres, y soñaba de tí nietos y biznietos, -y yernos y nueras y otros deudos y parentelas, que fueran ayuda -para mi vejez. Agora los enemigos hados, habiendo envidia del bien -que esperaba tener, han vuelto al reves mis esperanzas en sospiros, -sollozos y lágrimas, y de bienaventurada que pudiera ser, me han -hecho la más sin ventura mujer de cuantas nacieron, con tu desdichada -muerte, quedando sin tí en perpétua soledad, porque no fué Dios -servido darme otra sino á tí, y doblados mis males, añadida orfandad -á mi primera viudez. ¡Oh hija, hija! ¡en cuánta tristeza y lloro me -dexas eso poco que me queda de vivir! Sólo un consuelo tengo, que la -vida que sin tí he de pasar, ha de ser tan amarga y dolorosa, que -presto la dexaré y me llevarás tras tí, y plega aquel muy alto Señor -que si yo algun servicio le he hecho en esta vida lo galardone en -esto; y pues la que tengo de tener sin tí no ha de ser vida, tenga -por bien que sea yo de este mismo lugar llevada contigo á enterrar -en una misma sepultura, porque apartadas en la vida nos tornemos á -juntar en la muerte. - - - - -¶ ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA DEL QUINTO ACTO. - - Lamentacion de Eubulo por la muerte de su señor Lisandro. - Aquí Eubulo hace un apóstrofe ó conversion al amor, donde - declama contra el amor muy rigurosamente, diciendo dél - todos los daños y estragos y malos recabdos que causa entre - los hombres. - -EUBULO. - - -¡Oh señor mio Lisandro! ¡oh mi buen señor! ¿qué desastre que es éste -que nos ha venido, con tu muerte tan arrebatada y tan sin pensar, -á todos tus criados, á todos los que en tí nuestras esperanzas -habiamos puesto, á todos los que mantenias y hacias mercedes? ¿Qué -mala ventura es ésta que en un momento nos ha corrido? ¿Qué nueva -tan dolorosa y llena de llantos será ésta que éntre por las puertas -de tu triste madre y de tus parientes, que te tenian por cabeza de -todo el linaje? ¡Oh mi señor y mi bien todo! que en tí tenía yo -padre y madre, en tí esperaba reposo y descanso para mi vejez, sin -tí estoy solo, sin tí quedo huérfano, sin tí viviré todos los dias -de mi vida tristes y amargos. Ay, ay, desdichado, ni sé si llore la -pérdida que me vino con tu tan apresurada muerte, ó tu desastrado -fin y mal acabamiento. ¡Oh mal logrado mancebo! que áun no habias -cumplido veinte y cuatro años, ni sabías qué cosa era mundo, ni bien -gustado de sus placeres, áun no se te entendian sus engaños, y quiso -Dios llevarte ántes de tiempo y sin poder confesar tus pecados; ni -tuviste lugar de hacer testamento, ni ordenar tu ánima, ni pagar -las deudas que debias, ni los dineros que sacaste á cambio para tus -gastos tan supérfluos y demasiados. ¡Oh, mi señor, mi señor! que ya -mis ojos se cansan de llorarte, y no mi corazon de lamentar y plañir -tu tan lastimosa y angustiada muerte, tu llaga tan dolorosa. Veo tu -cuerpo delicadísimo atravesado con una mortal saeta, tus entrañas -rasgadas, tu pecho abierto y todos tus tiernos miembros bañados en -sangre. Véote muerto á manos de tus enemigos, y en su misma casa, -donde sin ninguna mancilla, sin haber alguna lástima de tu fresca -juventud y florida edad, en la cual los tormentos más se sienten, -cruelmente y sin piedad te mataron, y no como quiera, sino con unas -enerboladas frechas, y no bastó con una, mas cinco te tiraron para -que mayor fuese tu dolor. Ay, ay, que más lloro el peligro en que -tu alma va, por haberte tomado la muerte tan arrebatadamente en ese -paso, que no el triste y doloroso acabamiento de tu cuerpo. ¡Oh -compañeros mios! ¡oh criados del mal logrado mi amo! ¡oh señores y -parientes de Lisandro! ¡oh tú, madre desdichada, á cuya noticia áun -su muerte no ha llegado! venid y ayudaréisme á llorar el remate y -postrimería de aquel que era consuelo y esperanza de todos vosotros. -¡Oh mi señor y mi bien! ¿eres tú aquel que yo llevé recien nacido á -la ama, que te criase? ¿eres tú al que volví niño destetado á casa -de tu padre? ¿eres tú el que empuse en buenas doctrinas y crianza, -que parecias un ángel cuando chico? ¿eres tú el que enseñé á los doce -años á correr caballos y otros muchos exercicios, así de letras como -de armas? ¿eres tú el que hasta los veinte y un años fué muy dado á -la virtud, amigo de religion, enemigo del vicio, amador del culto -divino? ¡Ay, ay! que nuestros pecados quisieron que te juntases con -caballeros viciosos y distraidos y te acompañases con ellos, y de -esta manera se te pegasen sus malas y perversas costumbres; y luégo -que perdiste el temor de Dios venístete á meter en el falso Cupido, -el cual, como traidor, cruel y sin ley, te dió el pago que suele -dar á sus muy leales servidores. ¡Oh amor, amor! á tí me vuelvo y -de tí me quiero quexar, pues tanto mal has causado, quién tuviese -lengua para decir los males que haces y los malos recabdos que por tí -se cometen. Aunque toda la elocuencia de los pasados me fuese dada, -no bastaria para explicar la menor parte de los estragos y ruidos y -revueltas y muertes que urdes en las casas, en las repúblicas, en -las provincias y en el reino; bien te apellidó el poeta: ¡oh malvado -amor! ¿qué no fuerzas hacer á los mortales? y con razon, porque no -hay maldad, no hay traicion, no hay bellaquería que no haga y piense -el que está envuelto contigo. Engaña los amigos, mata los parientes, -degüella los padres, desmiembra los hijos, escala las ventanas, -saltea los monasterios, infama las honradas, deshonra las castas, -menosprecia las cosas divinas, gasta la hacienda, roba, derreñega, -perjúrase, trasnocha, vela, trabaja, piensa, llora, sospira, ni -come ni duerme, pierde el alma y el cuerpo. ¿Qué no haces, amor? tú -estragas la hermosura, tú destruyes las fuerzas, tú abates debaxo de -tu bandera los altos deseos, tú consumes el patrimonio, tú huellas -la honra y la fama, tú acortas la vida y acarreas muerte, tú has -metido en el infierno las más ánimas que allá están, tú derruecas -las casas, tú hundes las ciudades, tú ensucias los templos, tú -revuelves los reinos. ¡Oh maldito y perverso amor, que con todas -las virtudes batallas y traes contínua guerra, todas las excluyes -y de ninguna quieres compañía! No guardas la justicia, ántes á -tuerto ó á derecho, con razon ó sin razon, pones en ejecucion tus -deseos robando la ajena mujer, no muestras severidad á sus tiempos, -porque amor y majestad no caben en un subjecto, ni se sientan en -una mesma silla, no miras la igualdad en lo que haces, ni tienes -verdad en lo que dices, ni obediencia á los mayores. No usas de -liberalidad con los que es razon, careces de benignidad, desabrido -para con todos y encogido para hacer bien, desacatas la religion, -no tienes piedad con los que la has de tener, ni humanidad con los -menores y pobres, ni misericordia de los afligidos, porque todo -te ocupas en tu ídolo, ni reverencia á los perlados, ni concordia -ni amistad con los amigos y parientes. Destemplas y desconciertas -la órden de prudencia, no hay en tí providencia, ni miramiento ni -aviso ni consejo, todo tu saber, toda tu viveza, toda tu sagacidad -y cautela, todas tus mañas aplicas á ese tu tan desabrido dulzor, -ni disminuyes la fortaleza, pierdes la confianza y seguridad, no te -aprovechas de la magnanimidad y magnificencia en su oficio, eres -enemigo de constancia y firmeza, fáltate poder para el bien. Huye de -tí la templanza con sus compañeras, modestia, vergüenza, abstinencia, -moderacion, honestidad, regla, sobriedad, castidad y continencia. No -hay en tí fe perfecta ni esperanza ni caridad, ni amor de Dios ni -temor de él, ni entendimiento ni sciencia ni sabiduría. Con todos -los vicios te conciertas, y con ellos tienes paz y tregua, y con -todos ellos te avienes y tratas como vecinos tuyos; tú eres amigo -de soberbia, de vanagloria, de ensalzamiento, de arrogancia, de -ambicion, de porfía, de menosprecio, de rebeldía, de presuncion, de -desobediencia, de irreverencia; tú te enciendes de ira, de ódio, -de discordia, de riña, de injuria, de rancor, de impaciencia, de -pertinacia, de desvergüenza, de malicia, de maldad, de furor, de -enojo; tú estás lleno de envidia, de detraccion y maldicion, de -murmuracion, de aborrecimiento y enemistad. Contigo se acompaña -la pereza, y sus hijas pusilanimidad, tibieza, descuido, torpeza, -negligencia, imprudencia, desproveimiento; tu hermana es la gula y -la embriaguez y la destemplanza y la glotonía y la golosina; tú -eres la mesma luxuria, el mesmo fornicio, el mesmo adulterio, la -mesma lascivia y suciedad, el mesmo incesto y ayuntamiento ilícito, -y el mesmo pecado contra natura, pues eres la mesma causa de estos -torpes y bestiales accesos. ¡Oh cosario amor! que tú perviertes -toda la religion cristiana; tú fuiste causa que David matase al -inocente Urias, tú heciste idolatrar á Salomon, tú quitaste las -fuerzas á Sanson, tú abrasaste la antigua Troya, tú metiste guerra -entre los lacedemonios y mesenios por las vírgines que se robaron, -tú entregaste nuestra España en poder de los moros, porque el rey -don Rodrigo tuvo acceso con Caba, hija del Conde don Julian, por tí -Clitemnestra mató á su marido Agamenon, y Egica, rey de España, á su -capitan Favilla, tudense, por gozar de su mujer, por tí los mantuanos -degollaron á Rodrigo Gonzaga, porque fué tomado en adulterio. Por -otro tanto Ippomenes echó á su hija Limone, que fuese comida de un -hambriento caballo, por tí Fabia, mujer de Fabio Fabricio, mató á -su marido, por tener mejor lugar de executar su apetito y gozar -de los ilícitos abrazos de aquel mancebo Petronio, por tí mataron -al hermoso Faon y á Cornelio Gallo y Quinto Erecio, caballeros -romanos; por tí Moluro fué muerto de Hietto, greciano, porque lo -tomó con su mujer, y Alcibíades, atheniense, de Lisandro; por tí -murió Spensippo, filósofo, y Tigillino, adelantado, y Rodoaldo, rey -de los longobardos, y el papa Juan duodécimo; por tu causa, infiel -amor, los maridos matan á sus mujeres, Chilperico, hijo de Clotario, -mató á su mujer Glosinda, hija de Athanagildo, rey de los godos, -y Mitridates á la suya, llamada Laodices, y á su madre, hermana y -hermanos y hijos, por se casar con Hipsicratea; por tu respecto, -falso amor, las mujeres matan á sus maridos, Loadice mató á su marido -Antiocho Dios, así llamado, rey de Siria, porque tenía por amiga á -Berenice, hija de Ptolomeo, y al adúltero Gandulfo su mujer lo hizo -matar, Clitemnestra y Fabia á los suyos; tú eres causa que las madres -maten á tus mesmos hijos, Medea despedazó á su hermano y degolló á -sus hijos, y Progne á los suyos, y Catilina mató á su mesmo hijo -por casarse con Orestilla; tú haces corromper las vírgines, Ajaz, -hijo de Oileo, contaminó á la profetisa Casandra, hija de Priamo; -Appio Claudio á una doncella vírgen, Dionisio, el más mancebo, á las -vírgines Locrenses, y Domiciano, emperador, á la hija de su hermano, -que vírgen estaba. ¡Oh diabólico vicio! ¡oh intolerable pecado! ¡oh -tirano amor! que á tí digo, á más te extiendes, y á más se ensancha -tu poder, fasta ensuciar con tu raviosa luxuria parientes con -parientas, cuñados con cuñadas, primos con primas, tios con sobrinas, -antenados con madrastras, hermanos con hermanas, hijos con madres, -padres con hijas; Amnon, hijo de David, tuvo acceso con su propia -hermana Thamar, y Cleopatra con su hermano, con el cual despues se -casó, y Macarso, hijo de Eolo, con su hermana Canace, y Myrra, hija -de Cinare, rey de los Ciprios, con su padre, y Menefon con su madre, -y Tereo, rey de Tracia, forzó á Filomela, hija de Pandion, rey de -los Atenienses y hermana de su mujer; Biblis torpemente amó á su -hermano Canno fasta ajuntarse con él, y Themison tuvo que hacer con -su hermana, y Cidon con la suya, y Thistes con Europa, mujer de su -hermano, y Publio Clodio con sus hermanas, y Antiocho Sother, rey -de Siria, con su madrastra Stratonice, y Marco Antonio, emperador, -tuvo conversacion con Faustina, su hermana, y Antonio Caracalla, -emperador, con Julia, su madrastra, y Tholomeo Evergetes amó á su -hermana Berenice, con la cual se casó, y Theodorico, rey de Francia, -con su sobrina, despues de haber muerto al hermano, Júpiter, rey -de Creta, se echó con sus dos hermanas Céres y Juno, y Calígula -contaminó tres hermanas suyas; lo mismo hizo Commodo, emperador, con -sus hermanas, el cual nació en el mesmo dia que Calígula, Phénix, -hijo de Amintor, tuvo parte con la combleza de su padre, y Ruben con -Bala, manceba de su padre, y Ausílena con su tio; Ptolomeo Filadelfo -con Arsinoe, su hermana, y Heródes Antipas con la mujer de su hermano -Filippo, Hipermestra con su hermano, Hemon tomó por mujer á Rhodope, -su hija; Leucon mató á Orilechon, rey del Ponto, su hermano, por -dormir con su mujer, y Valeria Tusculana se acostó por engaños con -su padre Valerio, y Papirio, por nombre Romano, hijo de Papirio -Volucro, empreñó á su hermana Canusia, y Gedica, mujer de Pomminio -Laurentino, amó tanto á su antenado Communio, fasta que se vió con -él, del cual menospreciada, de coraje se ahorcó; lo mesmo hizo Fedra, -tenida en poco de su antenado Hipólito, al cual de corazon amaba. -Sysimbritas, sátrapa de los Persas, dos hijos tuvo de su madre, -Claudio César otros dos de Agripina, hija de Germánico, su hermano -y su madrastra; Cambíses, rey de los Persas, desfloró á una de sus -hermanas, y ésta muerta, estupró otra menor, con la cual se casó y al -cabo mató. Filipo, hermano de D. Alonso décimo, rey de España, siendo -abad y arzobispo de Sevilla, no mirando en el estado que estaba, por -fuerza tuvo que entender con la mujer de su hermano, hija del rey de -Dacia; Nicteo, rey de Etiopia, con su mesma hija Nictimene comunicó -su ilícito amor. Destas torpísimas abominaciones eres tú causa, amor, -y de otras muchas peores que me callo por no ensuciar mi lengua, -fasta los pueblos de Sodoma y Gomorra extiendes tu reino. No cuento -las tacañerías y nefandas maldades y abominables vicios que por tí -cometió el bellaco Neron y el torpe Sardanapalo, y Sotades, poeta, y -Tigillino y Eliogábalo y Demetrio Poliorcetes, hijo de Antígono, y -Quinto Flaminio, consular, y Hipparco, hijo de Pisistrato, y Papirio -y Filipo Macedo y Hostio, príncipe, y Tamira y Semíramis, reina de -los Asirios. ¡Oh desenfrenado amor! si los pecados bestiales que tú -haces me fuese lícito contar, ántes me falleceria tiempo para decir -que materia que dijese. Callo lo que hizo Pigmalion con una imágen -muy hermosa, y aquel mancebo ateniense con la estatua de Fortuna, y -el otro mochacho con la figura de Praxitelis. No diré lo de Cratis, -pastor, con la cabra, á quien el celoso cabron, durmiendo, con los -cuernos mató. Dexo pasar lo que Publio Estello hacia con la yegua, y -Aristo Efeseo con una asna. No hablaré los amores de Pasifae con el -toro, ni otros mil cuentos de exemplos, por no ofender las limpias -orejas. ¡Oh maestro de todos los males! ¡oh asolador y pervertidor -de la naturaleza! ¡oh estrago de las ánimas! ¡oh destruidor del -bien y hacedor del mal! ¿Quién hace todo esto sino tú? ¿quién es -causa de tan terribles hechos sino tú? ¿quién puso osadía á éstos -á que tan malditos yerros y tan perversos desatinos acometiesen, -sino tú? ¿Quién les da fuerzas y ánimo, y pone corazon á que se -atrevan á tantas muertes y á tantos peligros, sino tú? Tú les das -favor y ayuda, tú los incitas y mueves y despiertas, tú, despues, -cuasi burlándote de ellos porque te creyeron, les das el castigo que -merecen los tales locos y ciegos, que te siguen y adoran. No hay -filósofo, no hay poeta, no hay orador, no hay sancto, no hay sabio -que de tí no escriba mil vituperios, no piensa que ha hecho algo el -que no da su puntada en labrar los males que causas; los libros -están llenos de avisos y consejos que huyamos de tí como de cosa -ponzoñosa. El sabio Salomon unas veces te llama pestilencia, otras -veces red y lazo en que se prenden los ánimos libres, otras veces -dice que trastornas el seso y juicio y discrecion del hombre, y que -por tí muchas ánimas preciosas se perdieron. Sanct Jerónimo te nombra -olvido de la razon y feo vicio y cercano á locura, así te bautiza -Aristóteles, Séneca y Plutarco. Petrarca te define por contrarios, -que eres un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, -una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una -dulce y fiera herida, una blanda muerte. Séneca, trágico, dice que -eres una blanda pestilencia, una grande fuerza de la voluntad, un -sotil calor del ánimo. Valerio Máximo dice que tú á muchos forzaste -á padecer y hacer cosas ilícitas y torpes, y que esta dulzura, -comun á todos los otros brutos animales, es la raíz y principio -de todos los males, el mesmo dice. Esta luxuria es la que echó á -perder á Anníbal, capitan valeroso, y á él y á toda su hueste y -exército entregó en poder de los romanos, y Xerxes perdió su imperio -por enviciarse en este deleite; pues ¿qué cosa haber puede más -empecible y dañosa que este vicio, con el cual se huellan y pisan -las virtudes, y las victorias se pierden, y la gloria se convierte -en infamia, y las fuerzas del ánimo y del cuerpo se conquistan? -El divino Platon dice que, como los peces con el cebo, así los -hombres con el amor se toman. Tulio dice que empide el consejo, y -es enemigo de razon, y ciega los ojos del entendimiento, y trae el -cuerpo á vejez. El mesmo dice, aquellos acusamos y juzgamos ser -dignos, que todos aborrezcan los que dados á los halagos y deleites -de la triste vida, no miran ni proveen que dolores y tormentos -por ello recibirán. Ovidio dice que estás lleno de solicitud y -congoja. Terencio dice que en el amor reinan estos vicios, injurias, -sospechas, enemistades, treguas, paz, guerras, que es cosa que en sí -no tiene órden ni consejo. Diógenes Cínico lo llamó negocio de los -ocios, porque esta pasion principalmente ocupa á los dados á ocio y -holgura, que miéntras se desocupan de virtuosos exercicios vienen á -caer en la cosa más trabajosa del mundo. Caton, el más viejo, decia -que el ánimo enamorado vive en ajeno cuerpo. Sant Agustin dice lo -mesmo, que el alma más está donde ama que donde da vida. Pues ¿cuál -es ya el loco y atreguado que viendo los males que hace el amor, -no huya dél y lo aborrezca como auctor y causa de todos los malos -recabdos que en la vida se hacen? Si afea el cuerpo, si disminuye -la hacienda, si abrevia la vida, si destroza la honra y destruye -la fama, si infierna el alma, si destierra las virtudes y coge los -vicios, si desbarata y desconcierta las familias y repúblicas, si -quiebra las amistades, si derrueca las ciudades, si revuelve los -reinos, si causa tantas muertes, tantos estupros, tantos adulterios, -tantos incestos, tantos sacrilegios, tantas bestiales luxurias y tan -abominables pecados, ¿por qué no nos apartaremos del amor? ¿por qué -no lo echamos de nosotros? ¿por que todos nos abrazamos con él? ¿por -qué no lo despedimos de nuestros corazones, pues tantos sabios lo -vituperan, diciendo mil leyes de él, manifestando sus malos afectos -y dañosas obras, y tantos exemplos de desastres que han venido á -los que el amor siguieron, á ello nos mueven, y agora lo vemos en -lo que pararon estos sabrosos y desdichados amores? Murió Lisandro, -generoso caballero, dispuesto, mancebo, rico y valeroso. Murió -Roselia, gentil dama, mujer moza, de casta, y sublimada en próspero -y alto estado; murió su doncella, muy querida y encubridora de su -yerro; murió Oligides, escudero privado del malogrado mi amo, el -cual, como más culpante por haber dado entrada á su perdicion cayó de -las almenas y se despeñó y se hizo menuzos; murió la maldita y falsa -alcahueta Celestina, miembro de Satanas; murió su sobrina Drionea, -mujer enamorada y buena discípula que habia sacado la vieja para -que sucediese en su lugar en todas sus alcahueterías y hechicerías. -Sacarán mañana á justiciar á Brumandilon, taimado rufian y gran -fanfarron, y á Siro, mozo de espuelas, y los ahorcarán por ladrones y -homicidas. Todo esto causas, amor, cuyo ancho poder, porque á mí no -me sojuzgue, determino irme á servir á Dios á un yermo, donde esté -apartado de tu furia y de los placeres y halagos y deleites de la -vida, para conseguir la suma bienaventuranza, _ad quam Deus optimus -maximus nos vebat_. - - ¶ Aquí se acaba la tregicomedia de Li- - sandro y Roselia, llamada Elicia, y por - otro nombre quarta obra y tercera - Celestina, nuevamente impresa. - Acabóse á veinte dias del mes - de Deciembre. Año del nas- - cimiento de nuestro Sal- - vador Jesuchristo de - mil y quinientos y - quarenta y dos - años. - - ✠ - - - - -CARTA DE UN AMIGO DEL AUTOR, EN QUE LE PIDE PERDON PORQUE -HIZO IMPRIMIR LA OBRA SIN SU LICENCIA. - - -Aquel soberano rey Salomon, guiado por el saber y cordura de que -sobre todos los nacidos le quiso Dios extremar, entre muchos -saludables consejos que para nuestra salud escribe, y entre las -maravillosas doctrinas que para reparo de la mundana vida nos enseña, -y entre las monstruosidades y milagros que más su entendimiento -agotaban, solas tres cosas él halló que hartura no reciben, y la -última que nunca dice bástame. Y sin dubda, aunque comparar las -pequeñitas arenas de mi pobre juicio al inestimable saber de aquel -valeroso rey, soberbia parezca, y temeridad grande querer añadir lo -que él tan cumplido escribió, no pienso ser esta extrañeza de que -Salomon se espanta ménos de mirar en el hombre, á quien Dios, sobre -todas las cosas sensibles, príncipe quiso hacer. Cuyos ojos así -como nunca se cansan de ver, ni los otros sentidos de sentir, así -la voluntad no se harta jamas de desear, por cuya razon pienso no -seré tenido por de poco juicio, ni me será reputado á atrevimiento el -dón que á vuestra merced quiero suplicar me conceda; pues mi deseosa -voluntad con otra cosa no piensa hartar su hambre ni contentar su -apetito, si no fuere con las sobras que del alto entendimiento suyo á -los que poco sabemos se nos pueden comunicar. No fué pequeña merced -para mí la que recebí de su liberalidad con inviarme aquella obra que -se llama _Elicia y cuarta parte de Celestina_, que su sotil juicio -compuso, porque por ella veo ser verdadera la estimacion que de su -entendimiento siempre tuve, pareciéndome que pues que en una materia -tan fuera de su experiencia tanto se aventajó sobre todos los que han -escripto, no es ménos de que en las cosas de peso todos se queden muy -atras de su saber. Gran consuelo recibí leyéndola, y gran edificacion -para el ánima notando la manera de su proceder, y con cuánto ingenio -y sotil elocuencia pinta las cosas que más á pecar nos atraen, y los -engaños de las vanas gentes, y las adulaciones de los servidores, -y la hipocresía de los esforzados. De suerte que, como en espejo -claro, podamos ver por esta pequeña muestra que de su juicio nos -quiso dar, de qué peligros apartemos nuestros sentidos, y á quien -fiemos las personas más, y con quién comuniquemos nuestros secretos, -y en qué distribuyamos las haciendas. Pero como mi voluntad sea de la -condicion del fuego, que nunca dice bástame, no me contento con la -merced recebida, sin pedir otra mayor, la cual será tan provechosa -á todos los hombres cuanto señalada para mí. Esto es pedirle perdon -del atrevimiento tan osado que tuve en hacer imprimir sin su licencia -esta obra, pareciéndome que con su gravedad no podria acabar que -con su licencia se hiciera, y tambien que, emprimiéndola, todos -quedarian muy aprovechados, y yo glorioso con haber alcanzado que -esta merced, por mi atrevida diligencia, á todos se les comunicase. Y -para esto le suplico mire ser dicho de la Summa Verdad, que ninguno -encienda la candela y la ponga debaxo del celemin, pero sobre el -candelero para que todos vean la luz. Así que, mi señor, pues ve la -ceguedad que todos tenemos viviendo en la escuridad del mundo, y -revueltos en sus lazos y arterías, yo le suplico no tenga por mal -que vuestra merced encendió la candela componiendo esta obra, que yo -la ponga en el candelero, imprimiéndola, para que á todos aprovechen -los consejos y avisos que en ella van escriptos. Que aunque otro -provecho no se sacase sino loar y conocer el poder de aquel Señor, -que tan vivo y claro juicio le dió, sería harto; y en esperanza de su -consentimiento, acabo besando sus generosas manos, suplicándole otra -vez este dón me conceda, aunque ninguna cosa ya me puede hacer más -suyo de lo que soy. De Madrid, á veinte y dos de Noviembre de mil y -quinientos y cuarenta y dos años. - - - - -RESPUESTA DEL AUTOR Á SU AMIGO. - - -Si la estrecha y antigua amistad que entre vuestra merced y mí -hay desde los primeros principios de gramática, donde con gran -exercicio de las artes liberales aprendidas de unos mesmos maestros -y preceptores, venimos despues juntos á estudiar aquella tan alta -sabiduría y tan escondida á los entendimientos humanos, cuan bien -enseñada de un tan famoso varon, luz de las Españas, no terciára -entre nosotros, bien creo que vuestra merced habia dado no pequeña -ocasion de enemistad, pues quiso que los varios juicios de los -hombres, de hoy más, discanten en mí al són de la liviandad que hace -imprimir mucho á mi pesar. Nadie mirará que cuando me ocupé en esa -niñería, estaba yo ocupado de una muy trabajosa terciana, la cual no -me dejaba emplear en mis principales estudios; y así fué necesario -tomar alguna recreacion en cosas de pasatiempo y no fatigar mi -ingenio, pues mi cuerpo quedaba tan cansado de frio y calentura. Y -no piense vuestra merced que me satisfará con solo el perdon que -me pide y con loar tanto esos papeles, que ésa es la nobleza de los -buenos, ninguna cosa á sus ojos ser mala, que en la mesma moneda -quiero que me la pague. Yo leí el libro de las espantosas hazañas que -el esforzado Hector hizo camino de Panonia, que vuestra merced con -tan sobrada elocuencia compuso, y me hizo merced de inviar con el -mesmo mensajero que recibió mis borradores, y siempre tuve creido ser -imposible que el valeroso Hector tan nombrado fuera y tan temido, y -tan deseada su muerte de los príncipes griegos, si no hubiera hecho -aquellas heroicas hazañas ante del cerco de su ciudad. Y miéntras más -lo leia, más necesidad me ponia de lo tornar á pasar; la majestad -de las palabras, la grandeza de los hechos de un tan animoso varon, -las sotiles imaginaciones, la artificiosa invencion, las sentidas -canciones derramadas por esos cuatro libros con tan subida trova -y alto estilo, me ponian admiracion, aunque, á la verdad, siempre -esperaba de su más divino que humano entendimiento que saldrian obras -tan primas como ésas, pues tal era la forma y el dechado donde salian -las labores. Así que, por vengarme del atrevimiento que vuestra -merced tuvo en sacar á luz esos borradores sin mi licencia, he -entregado á Juan de Junta los libros de Hector, en lugar de inviallos -á vuestra merced, para que los impriman, que bien creo que, como el -sol con su luz escurece la claridad de la luna, así estas obras de -vuestra merced, con su gran lumbre, escurecerán esa enojosa recua de -libros de caballerías, y no lo tenga vuestra merced á mal, pues la -mesma razon me guia á mí para vengarme que á él para atreverse. Vale. - - - - -RESPONDE Á LA CARTA DEL AUCTOR DANDO RAZONES QUE LE -MOVIERON Á IMPRIMIR SU OBRA. - - -Aristóteles, summo filósofo, entre otras muchas sentencias y dichos -admirables que escribió en su filosofía, así natural como moral, -dice, que el bien humano tanto se asemeja al divino cuanto es más -comunicado; y si este filósofo en todo ó lo más de su doctrina -acertó, no ménos me parece en este dicho como en los demas ser -digno de todo crédito; pues juzgamos ser un hombre más malo que -otro en la mesma especie, en cuanto á los otros más hace participar -de su malicia, y por eso dice Sant Augustin, que Arrio, hereje -famoso, tantos grados se le acrecientan en el infierno de pena, -cuantos por su ocasion siguieron aquella pestilencial seta, y si -de lo malo esto se verifica, mucho más, á mi ver, será verdad de -lo bueno, porque tiene mejor objecto esta obra que no malo la otra -proporcionablemente, esto en ser bueno y lo otro en ser malo, ca en -comunicar lo bueno nos asemejamos á Dios, y en difundir lo malo á -Lucifer, y que sea obra de Dios comunicarse, no es menester razon -donde la expiriencia está á la mano. Vemos que Dios en tres maneras -se comunica á sí mesmo, la una en la creacion y conservacion de -todas las criaturas, dándoles sér y despues conservallas, ca de otra -manera si Dios no les sustentase el sér que les dió, segun sagrados -doctores, todas se anichilarian. La segunda y más particular, en -darnos su gracia, con la cual, dice Sant Pedro en su _Canónica_, nos -hacemos particioneros de la divina y beatífica esencia. La tercera -y más principal en la encarnacion; aquí se comunicó plenariamente -juntando la naturaleza divina con la humana, de tal manera que del -verbo divino y del ánima y humanidad resultase una tercera persona, -que es el Hijo, como afirma Sant Augustin en el libro XIIJ _De -Trinidad_, y así pudiésemos decir que Dios es hombre y el hombre es -Dios, y que el hombre es amigo de Dios; y por eso dice Christo, ya no -os diré siervos, sino amigos. Pues para ser verdad lo que el filósofo -en su tiempo dixo, baste que nuestro Dios se habia comunicado -en la primera manera; á las piedras, dándoles parte del sér que -tiene sin perder él nada; á los árbores y plantas, sér y engendrar -fructificando; á los brutos, sér, engendrar y sentir; al hombre todo -eso y más hacerle á su semejanza en las tres potencias del ánima, -la cual es una en esencia y tiene tres potencias, entendimiento, -voluntad y memoria, y si éstas se distingan de alma ó no, no es éste -lugar de disputarlo, basta que todos conceden haber tres potencias en -el alma, en las cuales resplandece la omnipotencia, la sabiduría y -bondad de Dios, nuestro señor, más que en otras creaturas. Así que, -como diga Lactancio Firmiano, que cuanto más semejantes fuéremos á -Dios, tanto más buenos serémos, parece manifiesto lo que el filósofo -dice, que si comunicáremos algun bien nuestro, por este respecto -será más heroico y divino, pues imitamos en ello á Dios. Pregunto, -¿por qué tenemos por mejores olores el algalia, almizcle, mosquete, -ámbar gris, estoraque, menjoy, encienso, pomas compuestas, bálsamo; -y de las hierbas los jazmines, clavellinas ó claveles, alhelíses, -hierbabuena, artemisa, toronjil, acandalamo, albahacas, azucenas; y -de las aguas, el agua de azahar, agua de trébol, agua de ángeles, -sino porque más difunden y esparcen por el medio su apacible y suave -olor? ¿Por qué dicen los filósofos ser de mejor olfato los brutos -que los hombres, y de los brutos los podencos, bueytres, águilas? -allende de la razon física, porque tienen las narices más cerca -del cerebro, sino porque su virtud olfativa se derrama y extiende -por grande espacio. A tanto que se cuenta de los bueytres, que de -trescientas leguas sintieron y odoraron los cuerpos muertos que -yacian en una dura y áspera batalla, y de ellos dice Plinio en el -libro décimo de su _Natural historia_, capítulo VII, que dos ó tres -dias ántes sienten dónde ha de haber matanza de hombres, y así luégo -acuden para se hartar; lo mesmo dice Sant Hierónimo de las águilas; -de los podencos, claro está que sacan por rastro la caza que de bien -léxos huelen. Pues de las siete planetas, ¿por qué tenemos en más el -sol, sino porque más comunica su luz á nosotros y á todas las otras -planetas y estrellas? y despues la luna, porque más nos alumbra de -noche, y de las otras cinco planetas al lucero, que es el tercero -planeta Vénus. De manera que vemos en la naturaleza aquellas cosas -ser más estimadas que más comunican el bien que tienen. Loamos á -Themístocles y á Camilo, porque sus tierras libraron, el uno á Grecia -del poderío de Xerxes, el otro á Roma de los franceses. Asimesmo la -historia romana nos trae á la memoria la mucha virtud de los dos -Scipiones africanos, que con gran ardid echaron por suelo aquella -antigua competidora del pueblo romano, Cartago nombrada, y otros -muchos varones illustres y esclarecidos en hazañas, que por el -pro y bien comun hacian hechos valerosos, como son Curcio, Decio, -Mucio, Marco Valerio, Eneo Pompeyo, Marco Caton, Lucio Marco, Cayo -Mario, Quinto Catulo y otros muchos, como es la casa de los Fabios, -Decios, Metellos, de los cuales Tito Livio y Valerio Máximo hacen -mencion, y otros muchos escriptores, porque la virtud y prudencia de -que naturaleza les habia dotado, la emplearon con grande animosidad -y ardimiento, no mirando su bien particular por el bien de la -república. Ansí que la memoria destos está perpetuada, porque bien -comunicaron sus fuerzas por el favor y remedio de muchos; y si éstos -fueron dignos de loar, no ménos aquéllos que con su estilo elocuente, -ó con su doctrina provechosa, dejaron libros para utilidad y provecho -de los venideros, como dice Salustio en el _Catilinario_. De manera -que las obras ó hechos ó escripturas de todos éstos, en tanto son -más preciadas, en cuanto en ellas se hallan exemplos notables y -enseñamientos más aventajados, y aquellos que el deseo del bien -comun á escribir ó obrar movió y encitó, merecen mayor gloria y -fama que no los que por su pasatiempo y ambicion del propio bien -suyo fueron á ello movidos. Por lo cual, con mucha razon Plinio, -en el prólogo del libro primero de la _Natural historia_, reprende -á Tito Livio, porque decia que por su pasatiempo escrebia, y pues -harta gloria le habia sucedido, que dejára de escrebir si no fuera -por la inquietud y desasosiego que su ánimo sintiera si de la obra -cesára. Respóndele Plinio cuanto mejor fuera haber escripto por causa -de augmentar más, y amplificar la gloria del nombre romano que no -por sólo su descanso y gloria. De todo esto se saca una conclusion -muy averiguada entre teólogos, que el bien en tanto es bien cuanto á -muchos más fuere comunicado; por estos términos pone esta conclusion -Sant Dionisio Ariopagita, discípulo de Sant Pablo, en el cuarto -libro de los _Nombres divinos_. Esto he querido decir, generoso -señor, no porque piense poner acuerdo de alguna doctrina en su -entendimiento, en el cual tan acordadas están todas las cosas y con -tan gran majestad resplandecen; pero por excusar mi atrevimiento de -haber hecho imprimir esta obra, porque no quedase cosa tan señalada -fuera del conocimiento de los hombres, pues ve por mi conclusion -que, aunque ella en sí tan heroica y soberana parezca, no fuera -bien si no fuera comunicado. Y ésta fué la principal ocasion de -mi atrevimiento comunicar á los hombres un bien tan singular como -éste, del cual pueden tomar dechado para tomar exemplos y considerar -sentencias, y huir vicios y abrazar las virtudes; que en lo que -vuestra merced me dice que ha hecho de mis libros, yo lo recibo -en paciencia, considerando que dice el refran que el que pide es -obligado á dar. Así que, mi señor, yo consiento que mi poco saber -de todos sea juzgado, saliendo á luz las hazañas de un tan valeroso -príncipe, compuestas por un tan baxo juicio como el mio, pues con -esto soy seguro por su carta de ser perdonado de mi atrevimiento, -y con esta merced quedo con descanso, tan de vuestra merced como -siempre. En cuyo loor sin acabar acabo con estos versos en loor de su -obra y persona, que es lo ménos que de sus grandezas puedo cantar. De -Madrid, á siete (_sic_) de Noviembre de mil y quinientos y cuarenta y -dos años. - - ¶ Despierten las musas del monte Helicon, - Recuerden las hadas, recuerde Sileno, - Y todos ayuden con rostro sereno - Aquella gran furia de mi corazon; - Envíeme Febo con su dulce són, - Tal elocuencia cual dió á la Chumea, - Que todo mortal, oyéndome crea - Nacer de los cielos aquesta cancion. - - ¶ Calor divinal me rija y encienda, - Mandando que mueva mi lengua temprano, - La musa de Orfeo despierte mi mano, - Sacando mi pluma de toda contienda; - Descienda en mi pecho tal dón y tal prenda - Rallada por rallo sotil y divino, - Tú, Clio, si quieres mostrarme el camino, - Nada mi verso tendrá de contienda. - - ¶ No nazca en mi metro vano decir, - Ni ménos jactancia ni otra osadía, - Muy alto Señor del cielo, me invia - De presto torrente que pueda escrebir. - Chorro de gracia me quiera venir, - Sanando mi lengua de toda torpeza, - Sonando mi voz con grande viveza - Pueda tus dones dar bien á sentir. - - ¶ Con esta extrañeza que aquí ha parecido, - Bramen y giman los poco prudentes, - Oyendo que vive ya entre las gentes - Tal hombre, que á todos los ha escurecido; - Es así como de nuevo venido - Alcídes al mundo con hechos gloriosos, - Las obras de todos los otros famosos - Delante las suyas se han puesto en olvido. - - ¶ Los escriptores del tiempo pasado - Con grande razon serán olvidados, - Que sus escripturas y versos limados - La alteza de aquéste los haya privado, - Los entendimientos del siglo dorado, - De plata y de estaño y hierro adornados, - Darán por ningunos los hechos pasados - Delante de aquéste de nuevo mostrado. - - ¶ Calle la lengua del gran Ciceron - Y calle el orar de Quintiliano, - Callen los versos del Virgiliano - Y la policía de Marco Varron; - Aquel componer de Ovidio Nason - Calle tambien y tenga paciencia, - Pues ve que estas obras y extraña elocuencia - Los ha precedido con grande razon. - - ¶ Esconda Diana su grande claror, - Tambien las estrellas sus centellear, - Cuando de nuevo comienza á mostrar - Titano la fuerza de su resplandor; - Así desta suerte cualquier escriptor - No tenga sus obras por mucho subidas, - Pues que de nuevo son ya parecidas - Otras más primas y de grande valor. - - ¶ Los hechos heroicos y grandes hazañas - Del hijo glorioso son honra del padre, - Coronan tambien con gozo á la madre - Viendo tal gozo de las sus entrañas; - Pues ¿qué honra estas muestras darán tan extrañas - Aquel que las hizo y al que le engendró? - ¿Qué alteza pondrán en quien le parió? - ¿Qué gloria y qué triunfo en nuestras Españas? - - ¶ Guiado por Dios el rey Salomon, - Dice, con verso de grande elocuencia, - Ser muy mejor saber y prudencia - Que fuerzas y mañas y gran corazon, - Donde parece por esta razon - Quel que esto compuso con su gran saber, - Excede en valor al grande poder - De todos los fuertes que fueron y son. - - ¶ Aquella ciudad, de Troya nombrada, - No pudo por Hector ser defendida, - Y Ulíxes artero la vió ser perdida, - Tendida por tierra, del todo quemada; - No pudo por fuerza ser amparada, - Ni el gran corazon la pudo guarir. - Saber y cordura bastó á destruir - La fuerte ciudad, que es tan afamada. - - ¶ Tú, sabio lector, con alto sentido - Verás la elocuencia desta escriptura - Ser muestra y espejo, dechado y figura - De claro juicio y ingenio subido. - Conoce en España de nuevo nacido - Aquel que á los cómicos hace ventaja, - Los trágicos pueden vestirse mortaja - Viviendo varon tan esclarecido. - - ¶ No quieras mofar, reir ni morder, - Atiende que dice la Summa Verdad - Que aquel que maldice, con riguridad - Allá en los infiernos le hace encender; - Aquello que fuere á tu parecer, - No dulce y honesto, sino desabrido, - Dexa la letra y mira el sentido, - Y nombre de sabio podrás merecer. - - ¶ Las altas sentencias en el corazon - Las has de poner para las seguir, - Las torpes hazañas para las huir, - Pues toda su gloria, en fin, es pasion. - Los buenos consejos con toda aficion - Toma y abraza, y entiende y remira, - Las feas palabras del alma las tira, - Que leerlas la lengua no es sin razon. - - ¶ Y en esto te ruego tengas cuidado - Para que seas por sabio tenido, - Y en tu pensamiento lo ten esculpido, - Y así quedes libre de todo pecado; - Mi pobre consejo te quede esmaltado - Glosando lo malo y tomando lo bueno; - Y esté el maldecir de tí muy ajeno, - Con esto en la gloria serás coronado. - -_Fin._ - - ¶ Si el nombre glorioso quisierdes saber - Del que esto compuso, tomad el trabajo, - Cual suele tomar el escarabajo - Cuando su casa quiere proveer. - Del quinto renglon debeis proceder, - Donde notamos los hechos ufanos - De aquel que por nombre entre los humanos - Vengador de la tierra pudo tener. - -[Ilustración] - - - - - ÍNDICE - - Advertencia preliminar v - - Carta del Auctor I - - Prólogo al discreto lector V - - [Primer acto] 1 - Primera cena 1 - Segunda cena 13 - Tercera cena 26 - Cuarta cena 40 - Quinta cena 55 - - [Segundo acto] 71 - Primera cena 71 - Segunda cena 84 - Tercera cena 101 - Cuarta cena 115 - Quinta cena 127 - - [Tercer acto] 144 - Primera cena 144 - Segunda cena 159 - Tercera cena 173 - Cuarta cena 190 - Quinta cena 195 - - [Cuarto acto] 205 - Primera cena 205 - Segunda cena 219 - Tercera cena 223 - Cuarta cena 234 - Quinta cena 240 - - [Quinto acto] 248 - Primera cena 248 - Segunda cena 254 - Tercera cena 264 - Cuarta cena 266 - - [Cartas] 283 - Carta de un amigo del autor 283 - Respuesta del autor a su amigo 287 - Responde a la carta del autor 290 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Tragicomedia de Lisandro y Roselia, by -Sancho de Muñón - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAGICOMEDIA DE LISANDRO Y ROSELIA *** - -***** This file should be named 51130-0.txt or 51130-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/1/1/3/51130/ - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Tragicomedia de Lisandro y Roselia - llamada Elicia, y por otro nombre cuarta obra y tercera Celestina. - -Author: Sancho de Muñón - -Release Date: February 5, 2016 [EBook #51130] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAGICOMEDIA DE LISANDRO Y ROSELIA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -</pre> - - -<div class="front"> - <p><a href="#tnote">Nota de transcripción</a></p> - <p><a href="#ToC">Índice</a></p> -</div> - -<div class="screenonly"> - <hr class="chap" /> - <div class="figcenter"> - <img src="images/cover.jpg" - alt="Cubierta del libro" /> - </div> -</div> - -<div class="aftit"> - <h1 class="faux">Tragicomedia de Lisandro y Roselia</h1> - <hr class="chap" /> - <p><span class="pagenum" id="Page_ai">[p. i]</span></p> - <p>COLECCION<br /> - <span class="xxs">DE</span><br /> - <span class="large">LIBROS ESPAÑOLES</span><br /> - <span class="small">RAROS Ó CURIOSOS.</span></p> - <hr class="sep" /> - <p>TOMO TERCERO.</p> - <hr class="chap" /> -</div> - -<div class="tit"> - <p class="mt3"><span class="pagenum" id="Page_aiii">[p. iii]</span></p> - - <p class="xl g1">TRAGICOMEDIA</p> - <p class="small mt3">DE</p> - <p class="xxl red mt1">LISANDRO Y ROSELIA,</p> - - <p class="large mt2"><i>LLAMADA ELICIA</i>,</p> - - <p class="mt2"><small>Y POR OTRO NOMBRE CUARTA OBRA<br /> - Y TERCERA CELESTINA.</small></p> - - <div class="figcenter"> - <img src="images/logo.jpg" - alt="Logotipo del editor" /> - </div> - - <p><span class="xl red">MADRID,</span><br /> - <span class="small">IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,<br /> - calle del Duque de Osuna, núm. 3.</span></p> - <hr class="sep" /> - <p class="large">1872.</p> -</div> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_av">[p. v]</span></p> - <h2 class="nobreak">ADVERTENCIA PRELIMINAR.</h2> - <hr class="sep" /> -</div> - -<p>A mediados del siglo <small>XVI</small> vió la pública luz en -España una obra titulada <i>La Tragi-comedia de Lisandro y Roselia</i>, -escrita en excelente prosa, con algunos muy escandidos versos, y cuya -fábula estaba tan felizmente concebida como ejecutada; mas tales -méritos no bastaron para salvarla del olvido en que hoy yace; que -suele tambien la desdicha perseguir á los libros notables lo mismo -que á los hombres esclarecidos, como si el ingenio y la fortuna -difícilmente pudieran estrecharse la mano.</p> - -<p>Esta produccion se ha hecho tan rara, que sólo tenemos -noticia de dos ejemplares<a id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" -class="fnanchor">[1]</a>, uno que conservaba en su<span -class="pagenum" id="Page_avi">[p. vi]</span> selecta librería el -Sr. D. Vicente Salvá, y otro del cual se sacó la esmerada copia -que existe en la biblioteca del señor Estébanez Calderon, hoy del -Ministerio de Fomento; de modo que el público en general está privado -de conocer las bellezas de este libro, cuya escasez de ejemplares, no -ménos que su mérito literario, nos ha movido á incluirle en nuestra -coleccion. Publicóse sin nombre de autor, como tambien aconteció con -la famosa tragi-comedia de <i>Calixto y Melibéa</i>, ó la <i>Celestina</i>; -pero, ménos afortunado que sus antecesores, cuyos nombres han llegado -á saberse, con gloria para ellos, el autor de <i>Lisandro y Roselia</i>, á -pesar del enigma acróstico con que termina su obra, permanece todavía -ignorado.</p> - -<div class="footnotes"> -<div class="footnote"> -<p id="Footnote_1"><span class="label"><a -href="#FNanchor_1">[1]</a></span> Despues de escrita la advertencia -que precede al tomo anterior, ha llegado á nuestra noticia que ademas -de los ejemplares allí citados, en la biblioteca que en la ciudad de -Granada posee el Exmo. Sr. Duque de Gor, muy rica por cierto en obras -de nuestra antigua literatura, existe tambien un ejemplar de los -<i>Comentarios</i> de Francisco Verdugo.</p> -</div> -</div> - -<p>El Sr. Salvá ocupóse con tenaz empeño en descifrar el encubierto -nombre<span class="pagenum" id="Page_avii">[p. vii]</span> del autor, -pero su trabajo fué completamente inútil; así como tambien el de -otros varios que acometieron la misma empresa con igual resolucion, -inclusos los que ahora dan á la pública luz esta obra inapreciable, -esperando confiadamente que al fin y al cabo alguno tenga la suerte -de revelarnos el nombre de quien ciertamente no merece seguir -desconocido.</p> - -<p>Tampoco consta por quién está impreso el libro, ni en qué punto; -pero en esto somos más afortunados, porque podemos decir con -seguridad el nombre del impresor, y en cuanto al punto en que debió -imprimirse la obra, podemos tambien afirmarlo con tantos grados de -probabilidad, que casi raya en evidencia.</p> - -<p>El Sr. Colon y Colon, igualmente que D. Nicolás Antonio, la -supone impresa en Madrid, teniendo en cuenta la circunstancia de -estar fechadas en este punto las dos cartas de un amigo del autor, -que ocupan el final del libro; pero esta suposicion carece de sólido -fundamento y cae completamente por su base, con<span class="pagenum" -id="Page_aviii">[p. viii]</span>siderando que en la córte no hubo -imprenta hasta el año de 1566<a id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" -class="fnanchor">[2]</a>, y que á mayor abundamiento, no se conserva -noticia de que jamas imprimiese en ella Juan de Junta, que es -indudablemente el impresor de la obra.</p> - -<div class="footnotes"> -<div class="footnote"> -<p id="Footnote_2"><span class="label"><a -href="#FNanchor_2">[2]</a></span> El primer libro de que hasta hoy -tenemos conocimiento se imprimiese en Madrid es la <i>Relacion de la -muerte y honras fúnebres del SS. Príncipe D. Cárlos, hijo de Felipe -II</i>, compuesto por el M. Juan Lopez de Hoyos, impreso por Pierres -Cosiu, en 1568, en octavo; el mismo impresor, en union de Alonso -Gomez, dieron á luz, en 1566, unas ordenanzas sobre el precio del -pan, y en el siguiente año de 1567 el cuaderno de las Córtes de -Madrid. El libro más antiguo de entretenimiento que produjera la -tipografía madrileña es el titulado <i>Arrestos de amor, que contiene -pleitos y sentencias definitivas de amor, con comento</i>, traducido del -frances por Diego de Gracian, é impreso en 1569 por Alonso Gomez. -Noticias que debemos á nuestro buen amigo y distinguido bibliófilo -Sr. D. José María Escudero de la Peña.</p> -</div> -</div> - -<p>Entre otras pruebas que pudiéramos aducir para demostrar la -exactitud de nuestro aserto, parece la más sencilla y concluyente -la que nos suministra el atento exámen de la misma hoja de la -portada del libro. En efecto, á la vuelta de la portada se advierten -unos caprichosos y bien trazados adornos, y entre ellos<span -class="pagenum" id="Page_aix">[p. ix]</span> notó ya el Sr. La Barrera -la existencia de una cifra ó monograma, que se compone de las letras -J. A., primorosamente enlazadas.</p> - -<p>Ahora bien, esta cifra es la que Juan de Junta usaba, como puede -verse, entre otras muchas obras que imprimió, en el <i>Tractatus -Perutilis Martini de Frias, teologiæ in Salmanticensi academia -professoris</i>, Salamanca, 1550. En una edicion anterior de la misma -obra, hecha tambien por el mismo Juan de Junta, pero en la cual -no se expresa el lugar ó punto donde se verificaba la impresion -usa igualmente como adorno en la portada la misma cenefa que en la -edicion de <i>Lisandro y Roselia</i>.</p> - -<p>Ademas nos consta positivamente que Juan de Junta imprimió primero -en Búrgos, despues en Salamanca y Búrgos, y por último se estableció -en Salamanca, dejando, segun parece, su imprenta de Búrgos á Felipe, -su descendiente. Fundados, pues, en estas noticias incontestables, -no vacilamos en afirmar que la tragi-comedia de <i>Lisandro y Roselia</i> -se imprimió en la ciudad de Salamanca, en<span class="pagenum" -id="Page_ax">[p. x]</span> donde es tambien muy probable que el autor -la idease y escribiese.</p> - -<p>Sólo nos resta añadir que viene á corroborar más y más nuestra -conjetura la circunstancia, importante para el caso, de ser -precisamente Salamanca el lugar de la escena en que ocurren los -sucesos del drama que tan magistralmente el autor finge y pinta, y -que ademas se muestra muy conocedor de las costumbres y localidades -de aquella ilustre ciudad, tan concurrida á la sazon y áun mucho -tiempo despues de ricos y galanteadores escolares, de bellísimas y -aventureras damas, de Celestinas astutas y avarientas, y de no pocas -<i>tias fingidas</i> de hermosas y complacientes sobrinas, que sin duda -inspiraron al príncipe de los ingenios españoles la más picante de -todas sus bien relatadas y admirables novelas.</p> - -<p class="firma"><span class="smcap">F. del V.</span> <span class="firma_dc">J. S. R.</span></p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="figcenter w30"> - <p><span class="pagenum" id="Page_axi">[p. xi]</span></p> - <img class="thick" - src="images/frontis.jpg" - alt="Ilustración: Portada original" /> - <p class="caption">¶ Tragicomedia de Lysandro y Roselia - llamada Elicia y por otro nombre quarta obra - y tercera Celestina. 1542.</p> -</div> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_I">[p. I]</span></p> - <h2 class="nobreak">CARTA DEL AUCTOR</h2> - <p class="subh2"> - EN QUE DIRIGE É INTITULA SU OBRA AL MUY MAGNÍFICO - Y ILUSTRE SEÑOR DON DIEGO DE ACEVEDO - Y FONSECA. - </p> - <hr class="sep" /> -</div> - -<p>Necia querella es, Illustre Señor, los que componen escripturas -de cualquier calidad que sean, intitularlas á señores y príncipes -de sus tiempos, para darles auctoridad y favor con el nombre de -aquellos á quien van dirigidas, conforme á lo que dice Píndaro, que -en todas las cosas el principio ha de ser esmerado. Y como yo los -años pasados tuviese vacacion de graves y penosos estudios, en que he -gastado los tiempos de mi mocedad, buscando alguna recreacion de los -trabajos pasados, compuse esta obrecilla que trata de amores, propia -materia de mancebos. Cuando digo de amores no digo cosa torpe ni -vergonzosa, sino la más excelente y divina que hay en la naturaleza, -dejo los loores que del amor dice Platon en su Simposío, dejo lo que -en la Theogonía escribe Hesiodo, que el amor es el más antiguo Dios -entre todos los Dioses, dejo lo de Ovidio, que el amor tiene dominio -universal, y reina sobre los Dioses y sobre los hombres, y dejo otras -infinitas auctoridades que hablan en esta materia, porque sería -nunca acabar. Sólo quiero decir que si á alguno pareciere no ser la -obra digna de mi profesion y estudios, se acuerde que casi no hubo -illustre escriptor que no comenzase por obras bajas, y de burlas y -chufas, tomadas de enmedio de la hez popular. Y por dejar otras<span -class="pagenum" id="Page_II">[p. II]</span> que podria aquí decir, -Homero, el más esclarecido poeta entre los griegos, las primeras -obras que escribió para ejercitarse y ensayarse para las mayores -fueron dos: la una <i>La Pelea de los ratones contra las ranas</i>, y la -otra de un hombre llamado Margites, inhábil para todos los oficios -de la vida, de las cuales, la primera dura hasta nuestros tiempos, -de la otra, en el sexto de las <i>Eticas</i> Aristóteles, y Plutarco en -los <i>Morales</i>, y otros auctores hacen mencion. Virgilio, asimesmo, -el más excelente poeta entre los latinos, ¿quién no sabe, ántes que -compusiese aquellas tres principales y divinas obras, haberse primero -probado en la mocedad en aquella obrecilla que se llama <i>Pulga</i>, y -en las <i>Priapeyas</i>, obra deshonesta y de torpes y ilícitos amores, -y en otras niñerías que todos leen en los que se dicen parvos? -Lo mesmo se lee de Lucano, esclarecido poeta, y de otros muchos -auctores, así griegos como latinos, como de nuestra nacion, que -dejo por no ser prolijo. Y así es que la órden en todas las cosas -es comenzar por lo poco, y proceder, como dice Prician, á lo que es -más. Y dice sabiamente Séneca que si se consideran bien todas las -cosas naturales, hallaremos tener muy pequeños principios, despues -el tiempo las engrandece y perficiona. De lo sobredicho parece que -no se me debe á mí atribuir á culpa, si determinado de escrebir he -comenzado por materias bajas y de pasatiempo, pues que, como en el -primero de sus Oratorias Instituciones escribe Quintiliano, digno es -de perdón el que yerra, si sigue grandes capitanes. Buscando, como -dije, favor á esta obrecilla, acordé intitularla á vuestra merced, -porque, lo que por sí no puede, alcance por la sublimidad y méritos -de vuestra merced, persona de tan esclarecidos antepasados que -libertaron y redimieron esta nuestra patria de graves exacciones y -pechos, de condicion tan suave, apacible y angélica, que siendo casi -el príncipe de su ciudad, es tan amoroso y humanísimo, has<span -class="pagenum" id="Page_III">[p. III]</span>ta con los más bajos, -que más parece igual de todos, que no señor de todos, como lo es, -y así todos le aman como á igual, y por otra parte le acatan y -reverencian como á señor. Dejo el conocimiento de la lengua latina, -la dignidad, disposicion y gracia de su persona, la liberalidad y -otras preeminencias que en vuestra merced relucen, que, por ser á -todos notorias, es á mí excusado de decirlas por menudo. Suplico -humildemente á vuestra merced no mire el dón, sino la voluntad del -dador; á nadie, como dice Plinio, fué atribuido á vicio sacrificar -con lo poco que tuviese; yo al presente no me hallo con más precioso -dón. Placerá á Nuestro Señor que adelante pueda servir á vuestra -merced con escripturas de materia subida y digna de persona tan -clara y valerosa como vuestra merced, cuya illustre persona y -estado conserve Nuestro Señor, y aumente por muy largos años á su -servicio.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_V">[p. V]</span></p> - <h2 class="nobreak g1">PRÓLOGO</h2> - <p class="subh2 g1">AL DISCRETO LECTOR.</p> - <hr class="sep" /> -</div> - -<p>Aquel tan afamado hijo de Driante, Licurgo, rey y legislador de -los lacedemonios, por el demasiado amor de vino y torpe embriaguez -que en muchos veia, se dice haber talado las viñas, pareciéndole -ser éste bastante remedio para apartarles de aquel vicio. Mas en -esta parte es reprendido de Plutarcho en el libro, <i>De la manera -que se ha de tener en leer y oir las ficciones poéticas</i>, y á mi -parecer no le falta razon, porque fuera muy mejor, si queria que -los suyos se templasen, enseñarles á usar moderadamente del vino -mezclándolo con agua, la cual, de tal manera quita en él lo que -daña, que no acaba de consumir lo que aprovecha, ca, como dice -Platon la potestad de un dios sobrio (que como él entien<span -class="pagenum" id="Page_VI">[p. VI]</span>de es el agua) refrena la -insania y fortaleza del furibundo dios Bacho, y en ellos fuera muy -mayor virtud, de tal manera recibieran esta doctrina, que trayendo -entre manos la ocasion de caer, supieran tener el medio sin faltar -en el vicioso extremo. He traido esto, discreto y sabio lector, á -propósito de una cuestion que mucho tiempo há dura entre los sabios -así católicos como gentiles, en la leccion de las ficciones y -cuentos fabulosos y poéticos, en cuál de las dos maneras que agora -diré nos hayamos de haber. Unos son de opinion que á imitacion -de lo que cuenta Homero de los compañeros de Ulíses, en mentando -ficcion poética, tapemos las orejas con cera, y á gran furia -pasemos adelante, como aquéllos hacian, por no oir el canto de las -serenas. Otros aconsejan que de tal manera paremos en los fabulosos -cuentos, que sepamos aprovecharnos de lo bueno á que ellos van -enderezados, y desechar lo malo que muchas veces adrede los que las -tales ficciones compusieron, mezclan con la doctrina filosófica que -en ellas enseñan por con<span class="pagenum" id="Page_VII">[p. -VII]</span>formarse con la calidad de las personas que introducen, -como si introdujesen un mancebo vicioso que habla cosas en favor del -deleite, ó un tirano en favor de la crueldad, ó un avaro en favor -de la avaricia, no por esto hemos de entender que la intencion de -aquel autor fué alabar aquellos vicios, sino que los quiso pintar -con sus colores para que el de sano entendimiento se supiese guardar -de ellos. Podria decir alguno, esa doctrina yo me la tomaré de los -filósofos que hicieron libros de filosofía moral, y allá os avenid -vos con vuestras ficciones de poetas. A esto está la respuesta muy -fácil; primeramente, que los poetas no son sino filósofos, ni fué su -intento tratar de otra cosa sino de filosofía y otras sciencias, mas -porque vieron que la doctrina de la verdad no es muy suave de oir -para muchos, quisiéronla envolver en fábulas, porque de mejor gana -los lectores se aficionasen á percibir aquella doctrina amarga con -el dulzor de la ficcion fabulosa. Ésta es la causa mesma y descuento -que da Lucrecio en el cuarto de su Poética Philosophía. Quise (dice -Lucre<span class="pagenum" id="Page_VIII">[p. VIII]</span>cio) -tratar de cosas grandes y oscuras, envolviéndolas en verso heroico -y en el donaire y gracia de las Musas para hacellas más fáciles á -aquellos que se entristecen en tratar cosas de véras por el poco uso -que tienen de ellas, á imitacion de los médicos, que para hacer que -los niños con ménos dificultad tomen el amargo zumo de los axenxos, -les untan los labios con miel para que á vueltas de aquel dulzor -beban la amargura de aquello que les ha de ser medicina. Ansí que -á esta manera de enseñar se podrá aplicar y entender fácilmente -lo que decia Philopono, poeta, de las carnes, aquéllas ser más -sabrosas que no son carnes, y de los pescados aquéllos más dulces -que no son pescados. Es, pues, dificultosa y amarga la doctrina -de la verdad y virtud, la cual, junta con el dulzor de la fábula, -es hecha más fácil, y ámanla más oir y conocer aquellos que, como -decia Caton, tienen el sentido del paladar más vivo y agudo que no -el del entendimiento. Estos tales es cosa de maravilla cuán atentos -y obedientes discípulos son á oir fábulas así como las de Esopo, y -otras ta<span class="pagenum" id="Page_IX">[p. IX]</span>les que -son sacadas del tuétano de la philosophía moral, y que sin dubda -viviria bienaventurado el que obrase lo que por ellas se concluye. -Bien conocia esto Sócrates, del cual se lee que para persuadir -lo que queria, era grande artífice de ficciones, y que tanto le -parecieron bien las fábulas de Esopo, que las volvió en verso, y -de esta manera se hallan usurpadas en poetas griegos y latinos. De -una de dos maneras persuaden los philósophos y retóricos alguna -doctrina, amonestando á buenas cosas, como escribe Aristóteles en el -segundo libro de su Retórica: ó por argumentos y razones vivas, ó -por exemplos. Dexados aparte los argumentos, los exemplos son en dos -maneras, ó fingidos ó verdaderos; fingidos como los que ahora diré, -porque el mesmo Aristóteles usa de ellos. Queriendo Esopo, frigio, -persuadir á los de Samo, que no es bien desear nuevo señor puesto -que sea tirano y usurpador de las haciendas de los pobres, porque -al cabo éste en algun tiempo se hartará y dexarles ha algo con que -pasen la miserable vida, mas el que de nuevo vi<span class="pagenum" -id="Page_X">[p. X]</span>niese acabarlos hia de asolar como viene de -refresco, y á ellos los tomó sobre cansados, usa, pues, de semejante -fábula: En tiempos de grandes calores, cayó la raposa en un tremedal, -y sin poderse rebullir, en poco tiempo fué llena de moscas caninas; -pasando por ahí el erizo, habiendo compasion, preguntóle si queria -que se las quitase, respondió ella que no, diciendo que aquéllas, -como ya estaban hartas de chupar su sangre, ya era muy poca la que -le sacaban, y que si aquéllas le echaba vendrian otras muertas de -hambre que le acabarian de beber toda la sangre que le quedaba. Así -el señor que ya está enriquescido no daña tanto, mas si éste se -alanza, sucede otro pobre en su lugar, que acaba de agotar lo que -queda, y toda la república se destruye. Es, pues, grande la fuerza -de la ficcion para persuadir, así como hace mucho más el color -que sola la raya para que una imágen humana parezca más clara. La -semejanza de la verdad mezclada con ficciones hace atónitos en alguna -manera y engaña aquellos que la oyen. Dicen que la mandragora tiene -tal<span class="pagenum" id="Page_XI">[p. XI]</span> virtud, que si -nasce cerca de las vides hace que se ablande la fuerza que el vino -habia de tener para embriagar, así la poesía toma de la philosophía -la doctrina, y juntándola con la mandragora del cuento fabuloso, -hácela más blanda y fácil para ser percibida. Es, pues, la ficcion un -buen engaño fabricado para traer con él á lo bueno no á hombres que -tienen baxo entendimiento y grosero, porque estos tales no se dexan -así engañar como cuenta Plutarcho, que preguntado Simónides, poeta, -por qué con su poesía no engañaba á los de Thesalia, respondió, que -eran más necios de lo que convenia para poder ser engañados de él. -Gorgias, preguntado qué cosa era tragedia, respondió ser un engaño, -el cual hace mejores á los que le usurpan que á los que huyen dél, -y más sabios á los engañados que á los que no se dexan engañar -dél. Pues si venimos á las fábulas de que están llenos los poetas -antiguos, que ni llevan piés ni cabeza, hallarémoslas llenas de -alegorías y notables singulares y fundadas sobre algun principio de -verdad. Quien á mí no me creyere lea á Palefa<span class="pagenum" -id="Page_XII">[p. XII]</span>to, autor antiguo y de mucha autoridad; -el cual, viendo que la más de la gente no tomaba más de la corteza de -la fábula creyendo cosas del todo imposibles con gran diligencia y -cuidado, peregrinando por el mundo, informándose de hombres ancianos, -averiguó muchas verdades que estaban paliadas con fábula. De muchas -que él pone, contentarme he con una, remitiendo á él al deligente -lector: no hay quien no sepa la fábula de Acteon, como le comieron -sus mesmos canes, siendo convertido en ciervo de la diosa Diana, que -contra él estaba airada por el atrevimiento que habia tenido de verla -desnuda; ¿quién no sabe de Xenophon y Plinio y todos, cuán grande sea -el amor que naturalmente los perros tienen á sus señores, y sobre -todo los de caza? acordaron los poetas de fingir semejante cosa, -porque oyendo tal exemplo los otros hombres se refrenasen de ofender -á Dios, que tiene poder para castigar los malos y galardonar los -buenos. La verdad de esta fábula fué que hubo en Arcadia un hombre -llamado Acteon, muy amigo de la caza, lo cual en aquel tiempo era -cau<span class="pagenum" id="Page_XIII">[p. XIII]</span>sa de mayor -escándalo que agora, porque no sabian los hombres ocuparse en otro -exercicio más de en la agricultura. Pues Acteon, olvidado de ésta, -dióse á sola la caza, y menospreciado el cuidado de su casa, faltóle -la hacienda y con ella la vida; de allí vino á andar por las lenguas -de los hombres: ¡ay cuitado de tí, Acteon, que de tus propios canes -fueste comido! Cuantos Acteones hay en nuestros tiempos, no solamente -comidos de perros, mas aún de malas mujeres. Y porque no sea todo -traer exemplos de gentiles, remítome á lo que el bienaventurado -Sant Basilio dice de la leccion de las ficciones de poesía en un -sermon que hizo á los mancebos, de la manera que han de tener para -aprovecharse y tomar doctrina de los poetas y fabulosas ficciones. -El glorioso Sant Hierónimo, como todo el mundo sabe, fué muy -reprendido de los eclesiásticos de su tiempo, porque se daba tanto -á la elocuencia de Ciceron y á la leccion de los poetas; dexadas -otras muchas respuestas, que da por todas sus epístolas dignas de tan -alto y divino varon pondré una. Dice, pues,<span class="pagenum" -id="Page_XIV">[p. XIV]</span> la poesía estar figurada en el -Deuteronomio por una costumbre que los judíos tenian, que cuando -cautivaban algunas mujeres extranjeras no podian casar con ellas sin -primero cortarles las uñas y los cabellos. Mas porque esta figura, á -este propósito tomada de Sant Hierónimo, en estilo heroico la declara -y aplica á la poesía aquel real poeta Juan de Mena, parescióme cosa -no ajena de mi propósito poner aquí sus palabras:</p> - -<div class="poem mt1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Usemos de los poemas</p> -<p class="i2">Tomando dellos lo bueno,</p> -<p class="i2">Mas huyan de nuestro seno</p> -<p class="i2">Las sus fabulosas temas;</p> -<p class="i2">Sus ficciones y problemas</p> -<p class="i2">Desechemos como espinas,</p> -<p class="i2">Por haber las cosas dinas</p> -<p class="i2">Rompamos todas sus nemas.</p> - -<p class="cen">COMPARACION.</p> - -<p class="i0">¶ Primero, siendo cortadas</p> -<p class="i2">Las uñas y los cabellos,</p> -<p class="i2">Podian casar con ellos,</p> -<p class="i2">Sus cautivas ahorradas</p> -<p class="i2">Los judíos, y alimpiadas,</p> -<p class="i2">Hacer las israelitas</p> -<p class="i2">Puras limpias y benditas</p> -<p class="i2">A la su ley consagradas.</p> - -<p class="cen"><span class="pagenum" id="Page_XV">[p. XV]</span>APLICACION.</p> - -<p class="i0">¶ De la esclava poesía</p> -<p class="i2">Lo superfluo así tirado,</p> -<p class="i2">Lo dañoso desechado,</p> -<p class="i2">Siguiré su compañía;</p> -<p class="i2">A la católica via</p> -<p class="i2">Reduciéndola, por modo</p> -<p class="i2">Que valga más que su todo</p> -<p class="i2">La parte que hago mia.</p> -</div></div> - -<p class="mt1">Hémonos, pues, de haber en la leccion de los libros que contienen -semejantes maneras de doctrinas, de la manera que nos hemos cuando -queremos coger rosas del rosal, que trabajamos de cogellas de tal -manera que no nos ofendan las espinas. Y pues tenemos discrecion para -tomar los manjares que nos han de aprovechar, y desechar los dañosos, -fea cosa sería no tenerla para hacer esto en los manjares que dan -mantenimiento al alma, imitando á las abejas que ni se asientan en -todas las flores, ni de aquellas en que se asientan toman más de lo -que les hace al caso para la fábrica de su miel, y lo demas dexan, -cosa digna de reprension sería que no bastase<span class="pagenum" -id="Page_XVI">[p. XVI]</span> en nosotros la razon á hacer lo que -en ellas hace el instinto natural. Estas y otras muchas razones que -aquél dexó de decir por no ser enojoso, movieron á nuestro autor á -componer este libro lleno de avisos y buenas enseñanzas de virtud -sacadas de muchos autores santos y profanos, con no pequeño trabajo -y mayor cuidado, con celo de la utilidad pública. Por lo cual, yo en -su nombre, suplico á todos los que le quisieren tomar en las manos, -juzguen su buena y sana intencion.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_1">[p. 1]</span></p> - <p class="xl centra"><i>COMIENZA LA OBRA.</i></p> - <p class="subhang"><big><big>¶ </big> <i>Síguese la tragicomedia - de Lisandro y Roselia, llamada Elicia, y por otro nombre cuarta obra - y tercera Celestina.</i></big></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA - DEL PRIMER ACTO"><span class="xl">✠</span><br /><big>¶ </big> - ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA<br /> - DEL PRIMER ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Lisandro, noble mancebo, pasando por cierta calle, vió á la ventana - á Roselia, doncella de alta guisa, de cuyo amor es vencido; trabaja - Oligides, su leal criado, con muchas razones y exemplos de apartarle - de este propósito, y al cabo, como ve que su trabajo es en balde, - promete de darle medios como pueda llevar á execucion sus deseos. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">LISANDRO. — OLIGIDES.</p> - -<p><i>Lisandro.</i> ¡Válasme el poderío de Dios!</p> - -<p><i>Oligides.</i> ¿Qué es, señor?</p> - -<p><i>Lis.</i> Desplega tus ojos, levanta tu sentido, verás una criatura -en quien Dios soberanamente se esmeró con su pincel en el debuxo de -su fermosura: Apélles, excelen<span class="pagenum" id="Page_2">[p. -2]</span>te pintor, no supiera pintar tan perfecta imágen, ni natura -pudiera más obrar en su perfeccion. ¡Oh divino resplandor, que -deslumbras como sol á los ojos que te miran!</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Dó está?</p> - -<p><i>Lis.</i> Ya es traspuesta la nueva lumbrera, aquella que con -aventajada claridad al dia priva de su luz. Ya el envidioso lienzo se -interpuso y causó eclipse, escureciendo mi corazon con una profunda -tiniebla.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Es la que recostada estaba en la ventana del encerado?</p> - -<p><i>Lis.</i> Esa mesma: la que preso me dexa en cárcel de amor, allá -en lo de crímen. ¡Oh, si bien la vieras, contempláras una concorde -proporcion de sus miembros; un lindo talle de cuerpo, un rostro de -serafin, unos ojos matadores, una gracia, en cuanto Dios puso en -ella, que no parece sino piedra iman, así atrae y mueve aún los -corazones de acero, y los hombres para sí convierte con su jocunda -vista, no ménos que Orfeo con su dulce arpa las bestias fieras atraia -al sonido de su armonía, y las serenas del mar los navegantes hacian -detener con la canora melodía del sabroso canto que sus voces, en -compas regladas, formaban con aquel suave estruendo del su gracioso -nadar! Agora doy crédito á las fábulas que<span class="pagenum" -id="Page_3">[p. 3]</span> dicen que Medusa tornaba los hombres que la -miraban en piedras.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, ¿no miras que estás parado en lugar sospechoso, y -que darás que decir á las gentes? Menéate, y vamos de aquí, no estés -hecho piedra mármol.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡A dó iré con el cuerpo! pues el alma que regirle habia le -desmamparó; mal se guia la nao sin gobernalle, mal el barco sin remo, -lo espiritual donde obra, ahí se dice estar, mis pensamientos todos -se ocupan en Roselia, y por ende estoy fuera de mí.</p> - -<p><i>Olig.</i> No te congoxes por lo que por ventura sería muy fácil, por -mis medios, de alcanzar.</p> - -<p><i>Lis.</i> Habla cortés; sin tiento prometes lo que hacer no podrás, -piensa primero lo que dices, no te sea feo despues volver atras tu -palabra.</p> - -<p><i>Olig.</i> Lo dicho dicho.</p> - -<p><i>Lis.</i> No puedo creer que tal dicha en mí cupiese, que la cerugía -de mi mortal é incurable llaga esté en tus manos puesta; por -imposible tengo que nadie pueda merecer alcanzar dama tan soberana -en todo merecimiento. Por cierto, suma bienaventuranza sería para -mí si solamente gozase de su divina vista, que con tal refrigerio -mitigar<span class="pagenum" id="Page_4">[p. 4]</span>se ía, en -parte, el ardiente fuego que mis entrañas abrasa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, yo, cuando pequeño, fuí paje de su padre que -en gloria sea, y su madre quiéreme mucho, y por este amor y -conocimiento, entro allá y salgo y hablo con Roselia, trayéndole á -la memoria que, cuando era niña, yo la brizaba, y con el trebejo la -acallaba, y con otras cosas de niñez con que los niños en aquella -edad se suelen regocijar. Mira, pues, señor, si te puedo servir, y -si hay lugar de cumplir lo prometido, que un dia que otro, yo la -tomaré sola á parte y le diré de tí por el mejor estilo que sepa. -Pero avísote que te metes en un abismo profundo, en un encenagado -piélago, en un mar sin pié, en un entrincado laberinto, que primero -que de él salgas has de pasar por muchos peligros, trabajos, zozobras -que te sobrevernán si prosigues este intento. Mira bien (pues eres -sabio) los fines y remates que suelen haber los amores. ¿Qué fin hubo -Achíles, capitan de los griegos, que por la hermosura de Polixena, -fija de Priamo, se perdió, cuando Páris, en el templo de Apolo, -le echó una saeta por el cuerpo? ¿En qué acabó Pirro, el que con -Hermione, hija de la linda Elena, por amores se casó? Oréstes, su -es<span class="pagenum" id="Page_5">[p. 5]</span>poso, lo mató. -¿Qué diré del mancebo Leandro, el cual pasando á nado el Hellesponto -por holgar con su amiga Ero, que de la otra parte estaba, al fin -se ahogó? Pues Diocles, fijo de Pisistrato, habiendo contaminado -una vírgen que mucho queria, fué muerto del hermano de la doncella. -¿Quién no sabe las batallas campales que Turno por Lavinia, fija del -rey latino, con Enéas tuvo? Dél fué vencido, desbaratado y lanzado -de su reino. Bien habrás tambien leido lo de Marco Antonio, capitan -romano, que cautivo del amor de Cleopatra, reina de Egipto, por su -causa rebelló contra su patria, y vino á morir á manos de su enemigo -César. Si venimos á nuestros tiempos, dime, ¿en qué paró Macías el -enamorado? alanceado murió. ¿En qué, aquel que por un cordel de -sirgo, trepaba á unas muy altas almenas por gozar de la sargenta? -cayó del escala, que ni habló ni se bulló más. Pues notoria es á -todos la fama del bien enamorado portugues á quien los disfavores -de su desdeñosa amiga traxeron á tal estado, que de sí mesmo fué -homicida. Al caballero de Almazan, cuán desastrado fin acarrearon -sus amores, que su hermano el Conde, segun fama, le empujó de las -escalas, y se descoyuntó. No acabaria de aquí á mañana si<span -class="pagenum" id="Page_6">[p. 6]</span> hubiese de traerte á la -memoria todos los malos recados que de semejantes negocios se han -seguido.</p> - -<p><i>Lis.</i> Nada me mueven tus exemplos; dexa esa materia, que por -demas fatigas tu lengua á darme consejo, dada es la sentencia que -yo muera en tal demanda; aunque mil vidas perdiese las daria por -bien empleadas, que ya ardo en fuego de amor: ya se emprendieron mis -entrañas con sólo el resplandor que del mirador salia, do aquellos -pechos virginales recostados estuvieron. ¡Oh fino eslabon de tu -fermosura, que en cualquier empedernido corazon que dés tus retoques -haces saltar las centellas, que con poca yesca enciendan lumbre y -acuden por todas partes de mi cuerpo las vivas llamas! Ya la leña de -tu memoria ceba el brasero con abrasadas ascuas, donde mi alma queda -en purgatorio fasta que tú de allí la saques.</p> - -<p><i>Olig.</i> No te aflijas, que para todo hay remedio sino para la -muerte. Pésame que lo más noble que tienes, que es el ánimo, lo -sujetas á cosas mortales y lo empleas en aquello que ni quietud -ni reposo darte puede, ni despues de alcanzado, sosiego y gloria -permanente.</p> - -<p><i>Lis.</i> Inmortal es la que yo amo, y la que vi ángel es moradora -del cielo, pues su an<span class="pagenum" id="Page_7">[p. -7]</span>gélica figura sobrepuja y vence con belleza á todo lo -criado, y sus gracias todo tu humano juicio tracienden.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Ángel te parece la que del amor divino te retrae, y del -Criador á la criatura tu deseo inclina, la que descubre camino para -tu perdicion?</p> - -<p><i>Lis.</i> Por ángel tengo y juzgo, y ansí la confieso, aquella cuyo -amor hace que ame á Dios como causa del tal efecto.</p> - -<p><i>Olig.</i> Perviertes el órden, señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿En qué manera?</p> - -<p><i>Olig.</i> Porque todo lo criado en razon del Hacedor amar se debe, -tú al reves haces y lo contrario sigues de lo que la maestra natura -nos enseña, que es amar al principio por sí mesmo, y la labor en su -orígen.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿San Pablo no dice que de lo visible venimos en -conocimiento de lo invisible?</p> - -<p><i>Olig.</i> Eso no contradice á lo dicho, ni traes nada á -consecuencia.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ora déxame, no me prediques.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Oh señor! que tuerces á manizquierda, y hace mucho, agora -que eres mancebo, escoger la manderecha. Bien entiendes si has leido -la letra de Pitágoras, y sabes la significacion y inteligencia de la -Y griega. Toma exemplo de Hércu<span class="pagenum" id="Page_8">[p. -8]</span>les, que eligió el camino trabajoso y dexó el vicioso cuando -encontró con aquellas dos diosas, la una llamada vicio, la otra -virtud; la una hermosa, fresca, graciosa, afable, vestida de ricas -ropas, llena de mil deleites, acompañada de placer y de otros muchos -pasatiempos; la otra orinienta, sucia, estropajosa, fea, vieja, -maltratada, zahareña, rigurosa, áspera, rodeada de trabajos y afanes; -la primera púsosele delante, que todo aquello le daria, descanso, -contentamiento, alegría, gozo, frescores y deleites de la vida si su -parcialidad siguiese, pero no hacia mencion del paradero; la segunda -dixo que nada de esto tenía que le dar sino fatigas, ánsias y penas -aquí, mas que si bien lo hiciese, le prometia despues eterna fama -y gloria perpétua, la cual antepuso Hércules á todas las holguras -presentes. Por seguir este camino angosto y estrecho de la virtud, -Ephrain, aunque menor, hubo la bendicion paternal de la mano derecha -que su padre Jacob, que, para morir estaba, volvió á él en contra -de Manases, hermano mayor, que descuidado era en el culto divino. -Al fin, por muchas tribulaciones nos conviene conseguir el reino de -Dios, pues á Cristo, adalid nuestro, fué necesario padecer, y así -entrar en su gloria.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_9">[p. 9]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Mueves la pesada piedra cuesta arriba y das martilladas -en hierro frio. Solo el afilado cuchillo del desmedido dolor que -espero en el disfavor de Roselia es poderoso para me penetrar por mil -partes, lo demas no.</p> - -<p><i>Olig.</i> De diamante es tu dureza, que la sangre del torpe cabron -te enternece, doma y ablanda, y no hace mella en tí la punta acerada -de verdaderas razones, ni señal la palabra de Dios que á dos filos -corta. Si en otro contemplases lo que en tí ver no puedes, por -esa niebla levantada de la tierra sensual que lanza de tí ese tu -encendido calor fasta cegarte, verias un hombre avariento y codicioso -que, atados piés y manos de cadenas de oro macizo, y inhábil para -cualquier cosa, por una parte desea ser desatado, porque los -eslabones de la gruesa cadena le lastiman, aprietan y hieren, por -otra no quiere perder ni dexar tan preciadas ligaduras, á las cuales, -libre, accion ni derecho tendria; bien así tú, señor, quéxaste y -buscas remedio, porque la nueva prision, con sus molestos y enojosos -ñudos te causan crecido tormento, y sabes que, para verdaderamente -ser suelto, has de deshacer esos lazos, que tan disformes ronchas -por tantas partes afearian tu fama, y con<span class="pagenum" -id="Page_10">[p. 10]</span> la llave de la razon abrir el candado de -los grillos y esposas con que preso estás y fuertemente ligado; y -viendo esto, con desman rehusas la secreta ganzúa de viva razon que -abriria la ciega cerradura de Cupido, y el radiante resplandor de la -cadena con los rayos rutilantes te ciega y halaga tu prision, y te -trae la mano por el cerro haciendo de tí cera y pábilo, y te tiene -impedido que no veas con limpios y claros ojos en tí lo que en otro -viendo por locuras juzgarias. Paga, paga, señor, el carcelaje con -alguna pena que al presente sentirás, y dexa á Roselia que preso en -tenebroso suétano te tiene. Loco es el hombre que sus prisiones ama, -aunque sean de oro.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pierdes trabajo, no me quiebres la cabeza con tus porradas. -Hi de puta el necio, qué caramillos arma por salirse afuera del -juego.</p> - -<p><i>Olig.</i> Mi deber hago, que es darte consejo porque no me condenes -arrepentido.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Arrepentir? Ya me viese en tan sublime estado que pesar -me pudiese de lo que nunca me pesará. Mas, por mi vida, Oligides, no -solias tú ser tan sancto ni lo eres, ¿qué es esto?</p> - -<p><i>Olig.</i> En todas las cosas, señor, guardar el medio es loable -cosa, ó no digna de tan<span class="pagenum" id="Page_11">[p. -11]</span>ta culpa como sería exceder en los extremos; yo, si peco, -con templanza peco.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué excesos me ves tú hacer?</p> - -<p><i>Olig.</i> Meterte en el amor en quien, como dice el cómico, todos -estos vicios reinan, injurias, sospechas, enemistades, envidias, -celos, iras, pecados, vigilias, paz, guerra, tregua.</p> - -<p><i>Lis.</i> La aguja de mi razon enderezará esa nao de confusa -discordia.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, la cosa que en sí ni tiene consejo, ni órden -recibe, regirse con razon no puede.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ay, ay, ay, miserable me siento, la vida me es enojosa, -ardo en amor, vivo me quemo, y muero y no sé qué me haga.</p> - -<p><i>Olig.</i> Basta las penas y pesadumbres que consigo el amor acarrea, -sin que tú más le añadas.</p> - -<p><i>Lis.</i> De tí me quexo, que me puedes remediar y no quieres.</p> - -<p><i>Olig.</i> Buena medicina te daba si la conocieras; pero, pues -dices eso, aunque poco puedo, mis fuerzas pondré en servirte en -este negocio, y no me acuses cuando salieres del yerro en que estás -metido, y plega á Dios que en paz salgamos todos, y no seamos tus -servientes cebo de anzuelo ó carne de buitrera.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué piensas hacer?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_12">[p. 12]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Mañana te doy la respuesta.</p> - -<p><i>Lis.</i> En tus manos encomiendo mi ánima y mi espíritu.</p> - -<p><i>Olig.</i> En las de Dios, señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Llama.</p> - -<p><i>Olig.</i> Entra, que abierto está.</p> - -<p><i>Lis.</i> Di á esos mozos que no me trayan de cenar.</p> - -<p><i>Olig.</i> No te apasiones, cena, no dobles tus males.</p> - -<p><i>Lis.</i> No estoy para ello.</p> - -<p><i>Olig.</i> A más que esto vendrás de esta vez que á no comer, mas, -¿qué se me da á mí? ahórquenlo en buen dia claro, siquiera se muera -ó le tome el diablo. Andaos por ahí á decir verdades y moriréis por -los hospitales; no es tiempo de eso, ya me llamaba sancto, y pardios -las buenas doctrinas de Eubulo, criado antiguo de esta casa, me -habian casi convertido; pero poco puedo medrar con sus devociones y -sanctidades; no ando yo tras eso, ni es esto lo que busco. Quiero -perquisar y inquerir con mi pensamiento la entrada á Roselia y ser -alcahuete, venga el bien y venga por do quisiere, á tuerto ó á -derecho nuestra casa fasta el techo, que buena parte me cabrá de sus -amores, que á rio vuelto, como dicen, ganancia de pescadores.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_13">[p. 13]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA - DEL PRIMER ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA<br /> - DEL PRIMER ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Despues de ido Oligides á dar órden como su señor se vea con Roselia - queda Lisandro manifestando su pasion con palabras muy lastimeras á - Eubulo, hombre de honestas costumbres, criado suyo. Éste nunca cesa - de darle consejos buenos, aunque por demas se fatiga. Vuelve Oligides - y dice que hay oportunidad para ver y hablar á Roselia. Cabalga - Lisandro; van delante dél sus dos mozos de espuelas Siro y Geta. - Éstos pasan entre sí cosas muy donosas, de las que entre semejantes - suelen pasar, y al cabo burlan de los desatinos que su amo, vencido - del amor, dice á su querida Roselia. Venido Lisandro, retráese á su - aposento. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">LEANDRO. — EUBULO. — OLIGIDES. — SIRO. — GETA.</p> - -<p><i>Lisandro.</i> ¡Ay de mí si tan discreto fuese para quexarme como soy -yunque para sufrir! entónces conocerias, Eubulo, en mis abrasadas -palabras el fuego del lastimado corazon, que no basta á sufrir -golpes de tanto dolor; porque cuanto más el deseo se aviva, tanto -más la esperanza me fallece de gozar de aquel ángel caido del cielo -para enamorar el mundo, cuya figura, no ménos<span class="pagenum" -id="Page_14">[p. 14]</span> tengo en mi ánima estampada y impresa que -enclavada en mi memoria.</p> - -<p><i>Eubulo.</i> Señor, si vas por el camino de tu deseo, créeme, que no -irás conforme á discrecion y tu honra, ca la pasion que te ocupa no -te dexará juzgar la verdad. No te arrojes ni abalances en esa hoguera -tan apresuradamente sin primero mirar lo que haces, que las cosas -arrebatadas siempre traen arrepentimiento, que quien de presto se -determina muy de espacio se arrepiente. Esfuerza á desechar de tí ese -desatinado amor, langosta de todas virtudes; y dado que difícil se te -haga y cuesta arriba, por eso piensa que en las grandes afrentas se -conocen los grandes corazones. No te dés por vencido ni te acobardes, -pues el esforzado acometer hace muchas veces al hombre vencedor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Bien veo, Eubulo, que á tus tan sentenciosas palabras no -bastan ningunas fundadas razones; pero, ¿qué quieres que haga, que á -las fuerzas de amor el resistir es querer ser vencido?</p> - -<p><i>Eub.</i> El huir es vencer, por ende huye las ocasiones, no pases -más por su puerta ni la veas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dices, mal mirado? ¿que no vea la lumbre de aquellos -alindados ojos<span class="pagenum" id="Page_15">[p. 15]</span> que -alegremente esclarecen la oscura pena de mi alma? ¿Que no vea aquel -cuerpo glorificado, en quien Dios francamente repartió sus gracias? -¿Que no vea aquella soberana pintura cuyas sobras de fermosura, si -repartidas fuesen por todo el mundo, no habria cosa fea en él?</p> - -<p><i>Eub.</i> Bien muestras que el amor se ha en tí aposentado, pues no -consientes algun consejo ni tienes reposo. Esto digo, que más vale -prevenir el mal con remedio que no, despues de venido, con diligencia -curallo. Ataja esos nuevos deseos, cercena y corta los malos apetitos -que brotan para perdicion de tu alma y destruccion de la honra; -agora, señor, en los principios has de mirar, que de los fines la -ventura es el juez.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Dónde se me puede á mí seguir más honra y más -bienaventuranza que de emplearme todo en la contemplacion de aquella -cuya memoria da sér á mi vida, y á quien por sus merescimientos -todos los mortales deben servir? Llámame acá á Oligides, que mucho -tarda.</p> - -<p><i>Eub.</i> Escocióle el buen consejo.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dices?</p> - -<p><i>Eub.</i> Digo que voy.</p> - -<p><i>Lis.</i> Allá irás. Al diablo tanto discreto<span class="pagenum" -id="Page_16">[p. 16]</span> como yo tengo en esta casa; pero no sé -cómo lo son, que el necio callando es habido por discreto, como el -falto encubierto por cumplido; éstos, parlando, se hacen cuerdos.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, vesle aquí, viene de fuera.</p> - -<p><i>Oligides.</i> De tus negocios, señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh hermano Oligides! no ménos alegre me haces con tu -venida, que deseoso he estado de tu presencia; mas, ¿qué alegría -puede tener aquel que los dias vive con trabajos y las noches vela -con pesares y tormento? el cual con tu tardanza acrecentaste poniendo -en olvido mis cosas, que sabes que en las cosas de amor la presteza -es loable.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Oh, señor! siempre me olvido de mí mesmo por acordarme de -tu servicio, y ¿dícesme eso?</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Pues qué has pensado en mi remedio?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué? que pardios vengo de allá; y si vas luégo verás á -Roselia en la ventana de jaspe, y podrá ser que la hables si te das -buena maña, que su madre Eugenia es ida á ver á su hermano Menedemo, -que malo está.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Y tardabas en decírmelo? Mozos, Siro.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_17">[p. 17]</span></p> - -<p><i>Siro.</i> Señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Saca ese cuartago blanco y límpialo, y ponle las mejores -guarniciones y más ricas que tengo. ¿Tardas, lerdo? ¡rabiosa landre y -fin desastrado te arrebate! así eres perezoso.</p> - -<p><i>Sir.</i> Ahí te estarás, don necio testarudo; no se le cuece el pan, -en un momento lo querria ver todo hecho.</p> - -<p><i>Lis.</i> Llégate acá, único socorro de mis pasiones, ¿qué nuevas -traes? ¿Hablaste con aquella que par no tiene en la tierra, y en el -cielo compete con los bienaventurados?</p> - -<p><i>Olig.</i> Otro Calixto hereje tenemos.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dices de Calixto?</p> - -<p><i>Olig.</i> Que no tuvo tanta razon para amar á Melibéa, aunque fué -mucha, como tú tienes para querer y desear á Roselia.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿De mi señora dices? Es un laberinto en grandeza y -merecimiento, un mar océano de gracias, un dechado de virtudes, una -regla de fermosura en la cual se conoce todo lo imperfecto cotejado -con ella. ¿Vístela?</p> - -<p><i>Olig.</i> Visto la hé.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Burlando lo dices agora? ¿digo si la viste?</p> - -<p><i>Olig.</i> Víla.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_18">[p. 18]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué te pareció?</p> - -<p><i>Olig.</i> Una estrella del cielo caida.</p> - -<p><i>Lis.</i> Poco dices.</p> - -<p><i>Olig.</i> Un retrato sacado de la hermosura de Vénus.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿De Vénus ó qué? y, ¿qué tienen que ver las tres diosas -discordes en el debate de la manzana con la diosa Roselia? mal la -miraste. Pero dime, ¿qué has negociado?</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo vengo de allá, y estaba Roselia con su madre, y por -esta causa no se ofreció lugar para en secreto manifestarle tu -pasion; mas no dexé declarársela en público con palabras encubiertas, -si ella me quiso entender.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dime eso, que me es sabroso de oir.</p> - -<p><i>Olig.</i> A la fe preguntóme Eugenia con quién vivia, de aquí tomé -yo ocasion y materia para decir de tí muchos loores, con achaque -que tenía buen amo y que estaba á mi contento; y tanto me extendí -en figurar tus perfecciones por extenso, que temo haber caido en -sospecha á su madre, y que haya sentido mis pasos. Finalmente, dixe -que de pocos dias acá una grave dolencia te tenía en la cama, y en -esto hice del ojo á Roselia, entónces ella sonrióse; creo que<span -class="pagenum" id="Page_19">[p. 19]</span> me entendió, y en Dios -y en mi ánima que no le pesaba cuando de tí me oia mentar, que bien -atenta estuvo. Así que, señor, como el aparejo faltase y no hubiese -oportunidad á lo que iba, y tambien que la madre se componia para -vesitar á su hermano, despedíme, y dejo á Roselia en la ventana que -sale á las huertas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿No podias tornar despues que se fué Eugenia?</p> - -<p><i>Olig.</i> Allegáos á eso; déxala tras siete llaves.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Viene ese caballo?</p> - -<p><i>Sir.</i> Señor, vesle aquí.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Habias tú de subir en él ó yo? limpia esas ancas, -torpe.</p> - -<p><i>Sir.</i> Señor, Geta lo almohazó.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Lléveos el diablo á tí y á él!</p> - -<p><i>Sir.</i> A tí te llevará, pues te tiene ya por suyo.</p> - -<p><i>Geta.</i> ¿Qué dexiste de mí?</p> - -<p><i>Sir.</i> Déxame, que temia algun palo de aquel desabrido loco.</p> - -<p><i>Get.</i> ¿Y por eso me habias de hacer culpante de tu yerro? Así se -urden ellas, ¿no viste el agudo, como punta de majadero? rascaba yo -el caballo, y íbalo él á fregar con el mandil pisado de la mula para -ensuciar lo que yo limpiaba: ¡hí de puta, si<span class="pagenum" -id="Page_20">[p. 20]</span> me vieras hacer cosa que no debiera, como -lo parláras luégo! Pues si yo dixese la llaga que heciste al caballo -alazan en el bezo con el acial cuando lo herraba, no estarias más un -dia en casa. Si quieres que digan bien de tí, Siro, no digas mal de -ninguno.</p> - -<p><i>Sir.</i> De poco te enojas; aparejado eres para haber ruido.</p> - -<p><i>Get.</i> Hoy, por mi vida, no se te entiende, que si una vez toma -tema conmigo este atreguado, jamas se le quitará de la boca asno, -puerco, bobo, masca-paja.</p> - -<p><i>Sir.</i> Calla tú, que á buen callar llaman Sancho.</p> - -<p><i>Get.</i> ¡Qué consuelo aquél! que os dé Dios salud.</p> - -<p><i>Sir.</i> Pues ¿dígote mal, que á mal decidor seas discreto oidor?</p> - -<p><i>Get.</i> ¿No sabes que sanan llagas y no malas palabras?</p> - -<p><i>Sir.</i> Oye, oye, que nuestro halcon ha visto la garza, cómo se -azora y se entona; veamos qué le dice.</p> - -<p><i>Get.</i> Colorado se paró.</p> - -<p><i>Sir.</i> Es del mucho fuego que está en su corazon y resulta por la -cara.</p> - -<p><i>Lis.</i> Entre muchos beneficios, Roselia, que de Dios recebidos -tengo, ésta hallo por suprema bondad en ponerme en cuenta y<span -class="pagenum" id="Page_21">[p. 21]</span> número de tus servidores, -porque ser yo tu siervo, es título para mí que más gloria en esta -vida no me puede venir, y si tú, angélica imágen, por tal me aceptas, -no trocaré mi gloria por toda la del mundo. No me niegues, señora, -tu gracia para me salvar, pues las sombrosas encinas amparan los -cansados y asoleados animales para les dar solaz.</p> - -<p><i>Get.</i> ¿No miras como se turbó delante su dama? más que necedades -se deja decir.</p> - -<p><i>Sir.</i> No te maravilles que el amor le ciega, mi fe no es más en -su mano, ¡cuán presto se truecan los hombres!</p> - -<p><i>Lis.</i> No seas como el laurel, de que no se coge sino la verdura -de el esperanza sin fruto de galardon; que no es razon que á quien -Dios de hermosura hizo cumplida, de piedad se muestre avarienta á -aquel que todo se ha dedicado á tu servicio. Y, pues, con tu vista me -has herido de manera que no pudiese escapar de tus manos, en ellas -ofrezco mi vida, que en solo tu favor consiste.</p> - -<p><i>Ros.</i> El favor, Lisandro, que de mí habrás, si en tus torpes -deseos perseveras, será el que dió la nombrada Judich al soberbio -de Oloférnes, porque con el mesmo intento que muestras en tus -deshonestas palabras le<span class="pagenum" id="Page_22">[p. -22]</span> manifestó su ilícito amor; y de mí tomaria tal castigo si -en poder me viese de tu atrevido pensamiento, cual la dueña Lucrecia -forzada de Tarquino.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ántes escogeré que dés fin á mi vida que principio á tus -enojos, cuanto más, ¿qué mayor castigo ó pena quieres de mí tomar de -la que me has causado? que si las entrañas interiores de Ticion el -fiero buitre despedaza encarnizado en sus hígados, y de dia en dia, -sin cesar, refresca la llaga del triste sin ventura, mucho más contra -mí el cruel Cupido se encrudece, asestando de contino su frecha -dorada en una mesma parte de mi cuerpo, el casquillo va untado de tu -fresca memoria, el sonido de Roselia es la saeta que penetra y ahonda -mi corazon.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Tanto mal te causa mi nombre?</p> - -<p><i>Lis.</i> Tanto, señora mia, que si el elocuente Tulio, ó el facundo -Platon, ó el decidor Demóstenes, con su limado y sublime estilo -explicarlo quisieran, halláranse mudos y embarazados para decir mi -pena como yo sé sentirla. Por tanto te suplico, pues en todo sin -proporcion ni comparacion te aventajas, así en alta y serenísima -sangre, como en resplandecientes virtudes, que uses de misericordia -con este tu cauti<span class="pagenum" id="Page_23">[p. 23]</span>vo -que más que á sí te ama, que no es de nobleza satisfacer con -ingratitud.</p> - -<p><i>Ros.</i> Véte de ahí, loco, no muevas mi saña á más ira con tus -atrevidas y torpes razones.</p> - -<p><i>Lis.</i> Perdona mi loco atrevimiento y mi atrevida osadía, que -el dolor del corazon quita el concierto de la lengua. Amor es que -me venció y la extraña pasion me ha hecho atrevido, no te muestres -tan brava á tan manso cordero, que como vela de cera se gasta en tu -servicio, y tú en pago le das sólo que muera.</p> - -<p><i>Sir.</i> Señor, ¿con quién departes? Roselia es ida.</p> - -<p><i>Lis.</i> Consuelo es á los penados contar sus fatigas.</p> - -<p><i>Get.</i> ¿Notaste, Siro, las retólicas de nuestro amo?</p> - -<p><i>Sir.</i> ¿Y cómo? dos semejanzas tengo en la memoria harto subidas, -de que conté aprovecharme en una carta de amores que he de inviar á -Trassilla, aquella moza salada de doña Estephanía.</p> - -<p><i>Get.</i> ¿Entendístelas?</p> - -<p><i>Sir.</i> Bien.</p> - -<p><i>Get.</i> Dime lo del laurel, que el apodo de la encina claro está -que amparan los fatigados animales, esto es, los hambrien<span -class="pagenum" id="Page_24">[p. 24]</span>tos puercos engordándolos -con bellota, que ansí su señora le engordaria con su gracia.</p> - -<p><i>Sir.</i> Por San Pelayo, que lo declaraste bien, que áun yo no lo -entendia.</p> - -<p><i>Get.</i> Tambien entendiera lo del laurel, sino que no estuve -atento, porque en esto dióme Dios gracia especial, que mi madre me -dixo que nací en signo de letras.</p> - -<p><i>Sir.</i> Del laurel dijo que no se coge sino hartura de -esperanza.</p> - -<p><i>Get.</i> No dirá sino de panza.</p> - -<p><i>Sir.</i> Creo que sí.</p> - -<p><i>Get.</i> Mira cómo caí en la cuenta, ¿entiéndeslo?</p> - -<p><i>Sir.</i> Poco.</p> - -<p><i>Get.</i> Este dicho conforma con el precedente, porque Panza es un -sancto que celebran los estudiantes en la fiesta de Santantruejo, que -le llaman sancto de hartura, y así Lisandro, loando á su señora, la -llama hartura de panza, y que no sea laurel que no da fructo.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¿Dónde aprendiste tanto?</p> - -<p><i>Get.</i> En el general de Phesica, cuando llevaba el libro á un -popilo, oí al bedel de las escuelas echar la fiesta de Panza; y como -dicen por el hilo se saca el ovillo, de aquella palabra panza saqué -la sentencia de<span class="pagenum" id="Page_25">[p. 25]</span> -nuestro amo, como el caballo bayo, que yo tengo cargo de pensar, en -mis patadas siente que le voy á echar cebada y relincha ántes que me -vea con el harnero.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mozos, cerrad las puertas de la calle, no me éntre acá -nadie, á cuantos vinieren me negad.</p> - -<p><i>Sir.</i> Hacerse há, señor.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_26">[p. 26]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA - DEL PRIMER ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA<br /> - DEL PRIMER ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Despues que Lisandro se ve solo en su retraimiento, al són de su - vihuela canta canciones de gran sentimiento en que manifiesta su - pena. Estánle un poco escuchando sus dos escuderos Oligides y Eubulo - discantando sobre las palabras que le oyen decir; siéntelos Lisandro - y manda que entren. Da gran priesa á Oligides á que busque remedio - para su mal, el cual todo dice Oligides estar en manos de la nueva - Celestina, Elicia, sobrina de la Barbuda, cuyo saber en arte de - alcahuetería mucho encarece. Vanla á llamar Eubulo y Oligides, y - en el camino declaran toda la vida y orígen de ésta, y por muchas - razones concluyen en que va sin ningun color de verdad la fábula que - de la resurreccion de la vieja Celestina anda. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">OLIGIDES. — EUBULO. — LISANDRO.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien será que entremos, no se mate este loco, que sólo en -la cuadra se encerró acompañado de tiniebla.</p> - -<p><i>Eub.</i> Déxale, que la obscuridad y disiertos consolacion es para -los tristes enamorados.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_27">[p. 27]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Su voz oyo, escucha, que trovando está.</p> - -<p><i>Lis.</i></p> -<div class="poem mt-1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ ¡Oh vana esperanza mia!</p> -<p class="i2">Conviene que desesperes,</p> -<p class="i2">Pues tu desventura guia</p> -<p class="i2">La contra de lo que quieres.</p> -</div></div> - -<p><i>Eub.</i> Bien dice, que donde falta ventura poco aprovecha -esforzarse.</p> - -<p><i>Lis.</i></p> -<div class="poem mt-1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Cubre tu verde color</p> -<p class="i2">Con luto de triste duelo,</p> -<p class="i2">Y no esperes ya consuelo</p> -<p class="i2">Que consuele tu dolor.</p> -</div></div> - -<p><i>Olig.</i> ¡Qué intolerable trabajo consigo traen estos caballeros -de Cupido, que ningun humano consuelo basta á consolar sus vidas -apasionadas!</p> - -<p><i>Lis.</i></p> -<div class="poem mt-1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Y pues crecen cada dia</p> -<p class="i2">Estos males con que mueres,</p> -<p class="i2">Desventura es la que guia</p> -<p class="i2">La contra de lo que quieres.</p> -</div></div> - -<p><i>Olig.</i> Dulcemente toca la vihuela; por Dios, llorar me hace.</p> - -<p><i>Eub.</i> Los romances y cantos de amores son para él tizones que -refocilan el su fuego y enconan más la llaga.</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo habia oido decir que las lágrimas y sospiros mucho -desenconan el corazon dolorido.</p> - -<p><i>Eub.</i> En otras pasiones sí, pero no en<span class="pagenum" -id="Page_28">[p. 28]</span> caso de amores; pregúntalo á Petrarca en -los diálogos, él te responderá lo que yo digo y Horacio tambien lo -mesmo.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Quién está ahí afuera?</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, nosotros.</p> - -<p><i>Lis.</i> Entrad acá; ¿no veis que cuanto más de tormento huyo, tanto -más se me acerca la muerte en pensar la dura respuesta que hube de -aquel jardin encerrado, de aquella flor de hermosura, de aquella -cara de ángel y corazon de tigre? En esto veo que el vivir es ofensa -de mi razon pues deseaba ser querido donde no hallo sino desden. -¿Qué haré, que ya la desesperacion y disfavor, á una, de refresco, -comienzan á renovar y avivar nuevos dolores y sentimientos? ya -reverdecen mis males en pasiones, como la salamandria en el fuego, me -crio para fenecer, como el cisne, en canciones doloridas; ya espiró -mi remedio, desahuciado soy; crecido há mi pecho fasta el tristísimo -Oresmon con ronquidos mortales. Mis penas son semejantes á las de los -dañados, que siempre arden y jamas se acaban de consumir; no fué tan -lastimera la muerte rabiosa del esforzado Hércules como la mia, que -al fin aquél con las miserables llamas de la henchizada camisa, que -á las carnes se le pegaron por industria de su amiga, acabó su<span -class="pagenum" id="Page_29">[p. 29]</span> vida, yo ardo en el alma -y vivo muriendo.</p> - -<p><i>Eub.</i> Por eso es bueno estar bien con Dios.</p> - -<p><i>Olig.</i> Calla en mal punto; no le mientes agora devociones, que -todas las cosas tienen su tiempo y sazon.</p> - -<p><i>Eub.</i> Las cosas de Dios en todo tiempo y lugar vienen bien -sazonadas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Las tres furias infernales con sus serpentinos azotes no -hacen tan gran señal en los cuerpos pecadores, que no hagan mayor en -mi espíritu las acedas palabras que hoy en este dia oí á mi señora. -Acabad ya de cortar, hadas, si bien me quereis, el hilo de mi vida. Y -tú, Pluton, gobernador de la profundidad tartárea, envia á Charon, tu -fiel piloto, que en su barca reciba la alma de Lisandro que por los -aires pena.</p> - -<p><i>Eub.</i> Irás con los muchos que allá están porque tu opinion -siguieron.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿No callarás? Cose la boca si no quieres que te reña.</p> - -<p><i>Eub.</i> Flaca es la fidelidad, como decia Parmeno, que temor de -pena la convierte en lisonja; nunca por sus amenazas dexaré de decir -la verdad.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué es lo que hablais? ¿qué sentís de esto?</p> - -<p><i>Olig.</i> Deciamos, señor, que tienes po<span class="pagenum" -id="Page_30">[p. 30]</span>co sufrimiento, en poca agua te ahogas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿En poca? ¿qué dolor hay igual al mio, ni qué tormento ó -afan que comparado con el mio no sea descanso?</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, no es cordura tomar senderos nuevos y dexar caminos -viejos, el seguro camino es el de las carretas; dígolo, porque es -mejor acuerdo que una mujer entienda en esto que no tú sin tercero, ó -yo que soy sospechoso, que al fin mal se tañe la vihuela sin tercera; -en el cielo sin medianera no se alcanza cosa que buena sea, cuanto -más en el suelo, lo demas es andar de mula coxa.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Conoces tú alguna?</p> - -<p><i>Olig.</i> No una, sino ciento; está sembrada la ciudad de ellas, -no hay mujer cantonera que no tenga su vieja al lado para que sea -corredora de estas ventas y compras; en especial conozco una de este -oficio, la más principal y famosa en el pueblo y que más negocios y -despachos tiene, así con legos como con clérigos, ca ninguna cosa -toma entre manos que no salga con ella, aunque sea encerrada tras -siete paredes la hará venir á quien se lo encomendáre; creo que es un -poco hechicera.</p> - -<p><i>Eub.</i> No hay otro tan eficaz hechizo como es el amor: éste -á las muy recogidas tras<span class="pagenum" id="Page_31">[p. -31]</span>torna, y los ermitaños busca por los yermos, y á los -religiosos quita la atencion en el coro; esos otros hechizos poco -obran do no hay amor.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Podríala yo hablar?</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo te la traeré acá con que me dés señal, que le dé, que -será bien pagada.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dale ese par de doblas y tráemela luégo acá, no tardes, y -á la vuelta escogerás de esa caballeriza un caballo para tí en que -rues.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Oh señor! singular merced, yo voy.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dios te guie. ¡Oh grandeza de Dios! en esto muestras tu -potencia en dar poder á mí inmérito que merezca hablar á esta vieja, -que no puede ser sino mujer muy honrada, si tal cosa me promete de -traerme á mi deseado fin, y mis culpas y pecados no sean causa de -perder tan gran premio.</p> - -<p><i>Eub.</i> Mas tus delictos y ofensas, que á Dios has cometido, darán -ocasion á que tú alcances eso y más.</p> - -<p><i>Lis.</i> Quien á Dios tiene enojado, cosa de valía merecer no puede -ni impetrar cosa suprema.</p> - -<p><i>Eub.</i> No lo niego, por las culpas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Calla, no hables más palabra.</p> - -<p><i>Eub.</i> Callaré por tu mal.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_32">[p. 32]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Descortés, ¿quereis vos contradecirme? tan bueno Pedro como -su amo. Véte con Oligides, acompaña aquella dueña.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Hola! ¡hola! ¿Oligides, ce?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Acá vienes?</p> - -<p><i>Eub.</i> Vengo; ¿quién es esta negra señora que venimos á traer de -la mano?</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo te lo diré; bien habrás oido mentar á Celestina la -barbuda, la que tenía el Dios os salve por las narices, aquella que -vivia á las tenerías; ¿no caes?</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh! ¡oh! di, di, que ya caigo, que como ha habido tantas y -hay, no sabía por quién decias.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ésta dexó dos sobrinas, Areusa y Elicia. Areusa llevóla -Centurio al partido de Valencia; quedó Elicia ya vieja y de dias, la -cual viendo que los años arrugaban su rostro, y que su casa no se -frecuentaba como solia de galanes, ni ménos sus amigos la visitaban, -determinó, pues con su cuerpo no podia ganar de comer, ganallo con el -pico y tomar el oficio de su tia.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Y cómo si sabria usar dél! De mala berengena nunca -buena calabaza, y de mal cuervo nunca buen huevo. Yo oí que su tia -le dexó por heredera en el testamento de una camarilla que tenía -llena de alambiques, de redomillas, de barrillejos hechos<span -class="pagenum" id="Page_33">[p. 33]</span> de mil facciones para que -mejor exercitase el arte de hechicería, que ayuda mucho, segun dicen, -para ser afamada alcahueta; ya creo que es bien diestra, astuta y -sagaz en estas artes liberales.</p> - -<p><i>Olig.</i> Éralo en dias de la madre bendita, cuanto más agora que el -tiempo, inventor de las cosas, le habrá hecho artera, y enseñado más -de lo que sabía; y ella, con la experiencia que tiene, ha conservado -lo que con diligencia alcanzó. La mesma Celestina, espantada del -saber de su sobrina, dijo á Areusa: ¡ay, ay, hija! si vieses el saber -de tu prima, y cuánto le ha aprovechado mi crianza y consejos y cuán -gran maestra está. Pues esta Elicia, porque más se cursase su casa y -fuese más conocida y tenida, tomó el nombre de su tia, y así se llama -Celestina, y desto se jactaba ella á su prima Areusa y á otras muchas -personas, adevinando á lo que habia de venir, si bien me acuerdo, -por estas palabras: allí estoy aparrochada, jamas perderá aquella -casa el nombre de Celestina, que Dios haya, siempre acuden allí -mozas conocidas y allegadas, medio parientas de las que ella crió; -allí hacen sus conciertos, de donde se me seguirá algun provecho. Y -muchos extranjeros que no conocieron á Celestina, la vieja,<span -class="pagenum" id="Page_34">[p. 34]</span> sino de oidas, piensan -que es ésta aquella antigua madre, porque vive en la mesma vecindad, -y tienen razon de creello, ca ninguna remedó tan bien las pisadas y -exemplos, la vida y costumbres de la vieja, como ésta, que en la cuna -le mostraba á parlar las palabras de que ella usaba para sus oficios; -de manera que con la leche mamó lo que sabe. Así que si Celestina -toma esta empresa, por nuestro queda el campo. Bien puede dormir -descuidado Lisandro, que fasta su cama la hará venir á Roselia, tanta -es la virtud que en su lengua tiene.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ya que el pecado lo quiso que tan á pechos busque nuestro -amo su perdicion, ¿no sería mejor que llamases á su tia la barbuda, -pues ha resucitado?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Quién te lo dixo?</p> - -<p><i>Eub.</i> No se suena otra cosa en la ciudad, y maguera que poco -há que la encorozaron, porque entendió en los amores de Felides y -Polandria.</p> - -<p><i>Olig.</i> Engáñaste.</p> - -<p><i>Eub.</i> Bien sé, aunque la vulgar opinion tiene que resucitó, que -estuvo escondida en casa del Arcediano, por vengarse de Sempronio y -Parmeno.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ménos eso.</p> - -<p><i>Eub.</i> Dilo tú.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_35">[p. 35]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Habrás de saber que Celestina la vieja verdaderamente -murió, y la mataron Sempronio y Parmeno por la particion de las cien -monedas y la cadenilla que le dió Calixto. Y esto ser verdad, lo -afirman hoy dia los vecinos que se hallaron presentes á su muerte -y entierro, los cuales acudieron á las voces de Celestina, que se -quexaba y pedia favor, diciendo: justicia, justicia, señores vecinos, -que me matan en mi casa estos rufianes. Y nuestra Elicia, en la -historia, la llora muerta: es mi madre y mi bien todo. Y tambien la -oyeron decir á su prima Areusa estas palabras de su tia: ya está -dando cuenta de sus obras, mil cuchilladas la vi dar á mis ojos, en -mi regazo me la mataron. ¿Qué más claro lo quieres? no tienes ya por -qué dubdar; y si vas á San Laurencio, junto á la pila de baptizar -hallarás sobre su sepultura este epitafio:</p> - -<div class="poem mt1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Las mientes empedernidas</p> -<p class="i2">De las muy castas doncellas,</p> -<p class="i2">Aunque más altas y bellas,</p> -<p class="i2">De mí fueron combatidas;</p> -<p class="i2">Y ablandadas y vencidas</p> -<p class="i2">Con mis sabrosas razones,</p> -<p class="i2">Pusieron sus corazones</p> -<p class="i2">En mis manos ya rendidas.</p> - -<p class="i0">¶ So color de honestidad</p> -<p class="i2">Sembre daños deshonestos,</p><span class="pagenum" id="Page_36">[p. 36]</span> -<p class="i2">Arme mis lazos compuestos</p> -<p class="i2">Buscada oportunidad,</p> -<p class="i2">De cuya perplejidad</p> -<p class="i2">Lucrecia no se escapára,</p> -<p class="i2">Con mis promesas cebára</p> -<p class="i2">La penelopea bondad.</p> - -<p class="i0">¶ Si Pluton á mí llamára,</p> -<p class="i2">Cien Proserpinas le diera,</p> -<p class="i2">Sin que trabajo sufriera,</p> -<p class="i2">Aunque más le desdeñára;</p> -<p class="i2">Pues si de mí se ayudára</p> -<p class="i2">Fedra en su ilícito amor,</p> -<p class="i2">A Hipólito su dolor</p> -<p class="i2">En balde no publicára.</p> -</div></div> - -<p class="ti0 mt1">Pues ¿quién no sabe que Elicia traxo luto por -ella? que áun hoy dia traen por manera de refran unas palabras que -tuvieron orígen de ella: mal me va con este luto. Ni es de creer -que la justicia degollára á los escuderos de Calixto sin hacer -suficiente informacion si murió ó no; en especial que el Corregidor -era amigo de Calixto, y fué criado de su padre, segun verás en las -quexas que él muestra tener, diciendo: ¡oh cruel juez! y qué mal pago -me has dado del pan que de mi padre comiste; y si los degolló, fué -porque claramente el alguacil que acaso pasaba por ahí rondando la -noche, oyó los gritos y vió la sangre por el suelo, y á Celestina -tendida, con muchas y espesas<span class="pagenum" id="Page_37">[p. -37]</span> estocadas. Ni es cosa de decir que ella tuvo lugar -para hacer encantaciones ó algunos embustes para no morir, porque -la tomaron desapercibida en la cama; cuanto más que si Celestina -estuviera encubierta en casa del Arcediano, hiciéralo saber á sus -sobrinas secretamente, que muy congoxosas estaban por la muerte de -aquella que en lugar de madre tenian.</p> - -<p><i>Eub.</i> Agora digo que me libre Dios de tantas mentiras, que ni -traen piés ni cabeza. Con todo, ¿no se llamaba Celestina la que fue -alcahueta en los amores de Felides y Polandria, ó es todo mentira?</p> - -<p><i>Olig.</i> No, que verdad fué haber esa Celestina, pero no era la -barbuda, sino una muy amiga y compañera desta, que tomó el apellido -de su comadre, como agora estotra, por la causa ya dicha.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¿Eso me dices? espantado me dexas.</p> - -<p><i>Olig.</i> Sábete que esto es lo que pasa, lo demas son ficciones.</p> - -<p><i>Eub.</i> Así lo creo yo, que bien me parecia á mí esta segunda -Celestina no ser tan sábia como la primera; cierto, otra plática -tenía la otra. Mas, dime, ¿quién es aquel mal encarado rufian que -tiene esta tercera Celestina á cabo de su vejez?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_38">[p. 38]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Brumandilon dices? tambien te lo diré: éste es un gran -fanfarron que ha corrido todas las puterías, cuyo esfuerzo, más -consiste en feroces palabras que en el efecto de las armas. A prima -faz espantarte há, segun echa fieros renegado por aquella boca. A -éste, Elicia, habrá ocho años tomó por guarda de su persona, porque -su casa no estuviese sin hombre y le acaeciese el desastre que á su -tia vino; y tambien porque cada noche estudiantes le daban grita, y -Brumandilon, como perro ladrador, los aventaba y oxeaba. En demas -que quiso guardar el consejo que cada dia la madre prudente le daba, -y se lo acordó al punto que habia de morir, cuando apremiada de los -dos que la mataron, dixo: si aquella que allí está en aquella cama me -hubiese á mí creido, jamas quedaria esta casa, de noche, sin varon, -ni dormiriamos á lumbre de pajas.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¿Quién son dos mujeres galanas, las de los verdugados -azules, que estaban anteayer á la puerta pasando nosotros por -allí?</p> - -<p><i>Olig.</i> Dos sobrinas suyas, la más chica se llama Livia, la mayor -Drionea, las cuales tienen por oficio remediar necesidades ajenas, -y socorrer á los necesitados y desatacados envergonzantes, y áun -Drionea á<span class="pagenum" id="Page_39">[p. 39]</span> las veces -me muestra la mercaduría de la trastienda.</p> - -<p><i>Eub.</i> No mientes bellaquerías, que no se sirve Dios de ello.</p> - -<p><i>Olig.</i> Alarga el paso, que nuestro amo por más ayna que vengamos -dirá que hemos tardado.</p> - -<p><i>Eub.</i> A las cosas deseadas todo tiempo es prolixo, como á las -odiosas breve.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_40">[p. 40]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA - DEL PRIMER ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA<br /> - DEL PRIMER ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Ántes que llamen Eubulo y Oligides en casa de Celestina, se paran - á la puerta á escuchar los castigos y reprensiones que da la buena - madre á su sobrina Drionea. Eubulo de muy sancto, quédase á la puerta - y Oligides entra. Y pasadas muchas cosas donosas con tia y sobrina, - declara su embaxada. Pártese luégo con él para hablar á Lisandro, - el cual la recibe con grande alegría y le descubre su pasion. - Vuelve Celestina á urdir su tela. Entre tanto Oligides va á llamar - á Brumandilon el fanfarron, en cuya encomienda estaba Celestina, - para que le sea favorable. Queda Eubulo dando sus buenos consejos - á Lisandro, poniéndole delante los peligros que de tales casos se - suelen seguir, de los cuales y de su auctor el ciego amante se burla. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">OLIGIDES. — CELESTINA. — DRIONEA. — EUBULO. — -LIBIA. — POLO. — LISANDRO. — FILIRIN.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿No oyes, Eubulo? escucha, escucha, no llames.</p> - -<p><i>Celestina.</i> ¿Así, doña puta, meter habias en casa sin mi licencia -el paje del Conde, que no tiene más de lo que trae á cuestas? -Mirad qué casas ó alhajas ó qué viñas ó<span class="pagenum" -id="Page_41">[p. 41]</span> hogares le dexó su madre para que esté -un momento ociosa sin ganar de comer. Loquilla, ¿parecióte galan? -¿pagástete de su gentileza? pues de ésa comerás. Malograda de mi -hermana, que buen siglo haya, cuando fué moza como tú; cierto, no -atendia ella esas galanías ó disposiciones. Primero se informaba -si eran hombres de caudal los que la festejaban, y si eran tales, -á todos les mostraba voluntad, ora fuesen feos, ora hermosos, ora -viejos ó mancebos; á los pelados enviábalos á espigar. Tomáras, -maldita seas, exemplo de nuestra vecina la Calventa, que primero -recibe que da; si no traen dineros, que dexen prendas. ¿Dónde tenías -los ojos ayer cuando la fuimos á vesitar? ¿No miraste la alhaja de -atavíos, y la rima que tenía llena de decretos y Baldos, y de Scotos -y Avicenas y otros libros? Llévoos yo allá para que deprendais y -tomeis avisos y doctrinas, porque mas ven cuatro ojos que no dos, -y éntraos por un oido y sáleos por otro, castígame mi madre y -trompóselas yo; hija, sé buena madre, hé aquí un clavo, así eres tú, -que no te aprovecha nada mi crianza y consejos. Yo seguro que otra -diligencia que la tuya trae nuestra comadre la Pinta, en mi ánima con -el pié manda la justicia, sino veldo, que no se<span class="pagenum" -id="Page_42">[p. 42]</span> toma espada ni armas que no pasen por su -registro. Aosadas que por tí pocos ruidos y revueltas se levanten, -á mi seguro que no alborotes la ciudad con muertes para ser sonada -y conocida como la hija del mesonero; de otra manera cumplen el -sagrado Evangelio <i>Date et dabitur vobis</i>, nuestras amigas de la -claustrilla, y las bagasas de San Cristóbal. Pues la amiga del cura -Bermejo ¿de qué ha medrado de pocos dias acá? ¿el axuar y aparato de -casa quién se lo dió? ¿esto no lo ves tú? mira que te mando que de -hoy adelante no me entren en casa si no fueren clérigos, ó nuestros -confesores, ya me entiendes. ¿Piensas que estas del oficio que te he -contado ganan á hilar, ó coser ó labrar, las sayas de terciopelo, -los monjiles de damasco, las saboyanas de grana fina, las gorgueras -y cofias tachonadas con oro de martillo de muchas perlas y joyas, -las gargantillas y collares de aljófar, los fermalles y joyeles, las -axorcas y anillos, los zarcillos, las camisas y mangas de Calicud -labradas á las mil maravillas? A la hé engañada vives si eso piensas, -guay del uso que la barba no anda de suso; la ganancia de la mujer -con rueca y almohadilla no es para sacar de mal año, ni poner en -cuenta de nada para que en ello confies, vuelve<span class="pagenum" -id="Page_43">[p. 43]</span> la hoja, malvada perversa, haz libro -nuevo, no muestres las piernas ni áun al duque que sea, si no traxere -el dinero en la mano ó buenas prendas. Cata que quien adelante no -mira atras se cae, cuando no pensares te hallarás vieja como yo, y -si no tienes algun pegujal para sustentar la vida á la vejez de lo -que ganares siendo moza, puédeste quedar á buenas noches. Sigue mi -consejo, que sé más del mundo que tú, y donde el maravedí se dexa -hallar, allí debes otro buscar, y no entre gente pelada, que no -tienen más de aquella compostura de fuera.</p> - -<p><i>Drionea.</i> Así goce, madre Celestina, que no le abrí las puertas -para ese efecto que piensas más de para saber de mi primo, el hijo de -Ponza, que está con su amo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay puta, mala rabia te entre por ese corazon, por eso le -querias, ¿á mí que las entiendo y he pasado por ello quieres engañar? -A perro viejo nunca cuz cuz; ¿qué hacíades en la camarilla del carbon -encerrados con aldaba y tranquilla? buenos traes los tocados de -cisco.</p> - -<p><i>Drion.</i> Así viva yo que por fuerza me metió dentro y cerró la -puerta de golpe.</p> - -<p><i>Cel.</i> Gente está á la puerta, acechando están los malogrados. -Bellacos, ¿qué escu<span class="pagenum" id="Page_44">[p. -44]</span>chais? Por el alma que tengo en las carnes, si con un palo -salgo las cabezas os quiebre. ¿No nos dexaréis en nuestra casa vivir -bien, escudriñadores de vidas ajenas?</p> - -<p><i>Eub.</i> Como parla de talanquera.</p> - -<p><i>Olig.</i> Tus devotos somos, señora.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay maldito seas! traidor, ¿tú eres? hija Drionea, en mis -brazos le tengo el que tú deseabas.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay! ¡ay! dexámelo abrazar; ¡ay! ¡ay! ¿es él ó no? él es, -dame otro abrazo, mi rey, á mi cargo que no holgarás tú tanto con mi -vista como yo con la tuya.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Oh perla de quien el cielo se enamora y yo con él!</p> - -<p><i>Cel.</i> Por tu vida, hijo, que hablábamos de tu descuido, que ni -la ves ya ni la visitas, dolor de la que en tí confia. Yo la estaba -reñendo porque no te enviaba á llamar, que aquí se está sola todo el -dia ocupada en su labor sin maldita la recreacion de hombre.</p> - -<p><i>Eub.</i> Eso os falta, putas.</p> - -<p><i>Drion.</i> Déxale, que es un desconocido; mal me haga Dios si me -contenta otro sino él, este corazon se me alegra cuando lo veo, y -él no hace más caso de mí que si nunca me conociera; bien dicen que -amores nue<span class="pagenum" id="Page_45">[p. 45]</span>vos -olvidan viejos; á osadas que bebes los aires por quien yo sé.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Por quién he de yo penar sino por tí?</p> - -<p><i>Drion.</i> A la hé, por Carmisa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Hí, hí, hí.</p> - -<p><i>Drion.</i> A la fe, digo la verdad; ¿mirad por quién? donosa -vision.</p> - -<p><i>Cel.</i> Calla, que quien feo ama hermoso le parece; hay ojos que de -lagañas se agradan.</p> - -<p><i>Olig.</i> No te enojes, mi Drionea; oye ántes que me juzgues por -malhechor.</p> - -<p><i>Cel.</i> De mucho como te quiere te pide celos.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh putas, putas! el que no os conoce os compre, por eso me -voy, que quien quita la causa quita el pecado. Jesus, ya me encendia; -líbreme Dios de tentacion maligna; ¡Ave María! ¡Ave María! vade -retro, Satana.</p> - -<p><i>Olig.</i> Pues no es otra cosa sino que un amigo mio bachiller la -tiene á esa que dices, y el maestre-escuela súpolo, y echóle preso -fasta que pague la pena de los diez florines, y yo por partes dél la -voy á hablar sobre ciertas prendas.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Oh crudo y riguroso y tirano juez, que en tal caso tal ley -pone! Ese robóle, digo yo, que no justicia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_46">[p. 46]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Reprendes la ley porque es en tu perjuicio y disfavor, que -ella justa y buena es.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mientes, hablando con honor.</p> - -<p><i>Olig.</i> Mas ¿qué es de la señora Libia, que no la veo?</p> - -<p><i>Cel.</i> Arriba está con dolor de muelas.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Ah, señora Libia! si os tienen encerrada por gran tesoro, -razon es; mas si por otra cosa, injuria es que hacen á Dios en no -dexar ver sus obras.</p> - -<p><i>Libia.</i> ¡Ay cuitada! métete en esa nasa, no suba acá el amigo de -mi hermana.</p> - -<p><i>Polo.</i> ¡Mis ojos! pláceme no te congoxes; cubre el brocal con la -manta, ó trastorna la nasa sobre mí.</p> - -<p><i>Lib.</i> Eso es mejor, esconde la falda del escapulario, que se te -parece el hábito.</p> - -<p><i>Cel.</i> No te responderá, que le duelen mucho.</p> - -<p><i>Olig.</i> Pues, madre mia, toma el manto y vamos, que la cabeza de -casa peligra y hay necesidad de tí.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay dolor de la que no tiene que se cobijar!</p> - -<p><i>Olig.</i> Pídelo prestado y luégo.</p> - -<p><i>Cel.</i> No estoy en barrio que sepan dar ni un jarro de agua.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ya te entiendo; toma señal, porque no pienses que serás -burlada.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_47">[p. 47]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> En el cielo sea pagado. Drionea, hija, daca ese bernio -raido, pues no hay otro.</p> - -<p><i>Olig.</i> Quede Dios contigo, señora; yo seré más contino en -adelante.</p> - -<p><i>Drion.</i> Sí, la semana que no haya viérnes te esperaré. Mas, -¡nunca acá vuelvas, plega á Dios!</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué mal es el de tu amo?</p> - -<p><i>Olig.</i> Arde en amores de Roselia, y creemos que morirá, si tú, -que eres única en esto, no le remedias.</p> - -<p><i>Cel.</i> Gracias á Dios, hijo, que sus dones reparte por quien -quiere, á unos da el dón de profetar, á otros de predicar, á otros de -hacer milagros, á mí de sanar enfermos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien creerás, madre, que en tí, como en sagrada y -postrimera áncora de su salud, tiene puesta mi amo su confianza -despues de muchos remedios aplicados.</p> - -<p><i>Cel.</i> En eso habeis errado la cura y dañado la postema del su -afligido corazon, que, como dixo Séneca, la llaga á la cual muchas -medicinas tocan, con dificultad llega á cicatrizar; y si el principio -se yerra, no puede seguirse buen fin.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por tanto se pone el pandero en tus manos, que lo sabrás -bien tañer.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ni la graveza de la herida sufre ex<span class="pagenum" -id="Page_48">[p. 48]</span>cusa, ni el precio de la cura ménos valor, -por la bondad del cerujano, que la enmienda en lo no acertado es más -trabajosa que el remedio en sus principios.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dexa esos rodeos, que tu boca será medida de lo que -pidieres.</p> - -<p><i>Cel.</i> Bien es que me entiendas, que yo vivo de mi oficio; ésta -fué la herencia que me dexaron mis padres y mi tia, que Dios perdone, -y como sabes que este nuestro trato sea tan peligroso, no queremos -poner la mano en labor tan delicada sin ver el por qué, que cada -puntada nos podria costar la vida sino fuese por nuestras buenas -diligencias, aunque caro le costó á mi antecesora la negra cadenilla, -que habiéndose librado del toro, cayó en el arroyo; huyendo un -peligro cayó en otro, libróse de Pleberio y vino á dar en las manos -de aquellos malogrados que bien escotaron la tercera parte con la -vida. Dígolo, que si en estos pleitos me he de ver con vosotros, -dende agora me tornaré á mi casa y me despido de entender en ello, -que más quiero poco con seguridad que mucho con temor de perdello.</p> - -<p><i>Olig.</i> Buena pró te haga lo que mi amo te diere, que ni yo seré -á estorballo ni ménos despues de dado te ladraré por parte ó<span -class="pagenum" id="Page_49">[p. 49]</span> partecilla; allá te aven -con Dios, y entremos, que abierta está la puerta.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, aquí viene Celestina.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh hombre sin comedimiento! Corre, baxa, dale la mano, y -dile que suba su merced.</p> - -<p><i>Eub.</i> No es mujer de tanta cuenta.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Perenal! ¿dó consiste mi bien todo y mi remedio, dices -no ser señora de cuenta y de mucha honra? ¡Señora mia! ¡Señora -Celestina! dame la mano, que es agra la escalera, ayudarte hé.</p> - -<p><i>Cel.</i> A tan chico santo no tanta fiesta, mi señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pon dos coxines aquí á la señora. ¿No vienes, rapaz? ¡Ah, -rapaz! dale dos bofetadas, Eubulo.</p> - -<p><i>Fil.</i> ¡Ay! ¡Ay!</p> - -<p><i>Lis.</i> Dale bien, manos de topo; no haréis lo que yo mando: ¡oh! -cosa recia es servirse hombre de bobos y lerdos.</p> - -<p><i>Eub.</i> Mas, ¡oh! cosa difícil servir á locos y necios.</p> - -<p><i>Olig.</i> Calla, que la blanda respuesta quiebra la ira, y la dura -la despierta.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ha sido tan deseada tu venida, madre mia, que bien se puede -decir nunca mucho costó poco: siéntese. Ya sabrás que amor, viendo -embelesados mis ojos en la<span class="pagenum" id="Page_50">[p. -50]</span> contemplacion de la más hermosa que todas las mujeres, y -desplegadas las velas de mi deseo en pos de su fermosura, me puso -en tal estrecho, que si en esta mi cuita no me ayudas, por mejor -tengo la dichosa muerte, que todos los trabajos ataja, que no la -desesperada vida donde las sombras de mi tristura se engrandecen -y espesan. Sólo el pensamiento dó Roselia se aposenta, esclarece -la triste cárcel de amor, en la cual estoy preso, lo demas todo me -atormenta; tristeza, congoja, trabajo, desdicha, desamor, angustia, -deseo, tormento, aficion, ánsia, pasion, cuidado, desesperanza, mal, -pena, dolor, cuita, tribulacion, sospiros con lágrimas, de todos -estos males con sólo el morir pienso librarme, pues mi voluntad lo -quiere y mi razon lo ordena, si tú, como llave desta prision, otro -remedio no aplicas ó descubres.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señor, con pequeño trabajo no se alcanzan grandes cosas, -que por eso dicen no se toman truchas á bragas enxutas, todo eso es -menester que sufras por el bien que habrás tras el mal de la pena que -agora padeces.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dichoso sería yo, madre, estar debajo de la bandera -de tantas pasiones, si consiguiesen la victoria que tu palabra -promete.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_51">[p. 51]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Por poco que tú me dés, mi dicho habrá su efecto.</p> - -<p><i>Lis.</i> Si mi servicio hobiese de igualar y conformar con tan alto -merecimiento que el prometimiento de tus palabras merece, hallo -el mundo ser muy poco, que tan soberana merced no se compra por -dinero.</p> - -<p><i>Cel.</i> Este necio piensa que me empreño yo de palabras hinchadas -para parir viento. Harias mejor cerrar la boca y abrir la bolsa, -que no usar de tan largo ofrecimiento, que las muchas palabras son -indicios de las pocas obras.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dices?</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué? que mujer soy de contentar, aunque tu galardon y mi -peligro no emparejen en satisfaccion de igualdad, porque la vida y -persona, la cual en semejantes casos se pone en suerte de perder, es -más digna y de más valor que otra cosa ninguna.</p> - -<p><i>Lis.</i> Toma esta esmeralda, y con ella recibe mi voluntad, y no -mires al dón, sino al dador, que mayor deseo le queda que poder tiene -para gratificar tu trabajo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Dios te dé tanta parte en el cielo como mereces en la -tierra, que tu larga franqueza pone silencio á mi lengua á darte -las gracias por tan crecida y sobrada merced; pero aunque me faltan -palabras para<span class="pagenum" id="Page_52">[p. 52]</span> -agradecer, no me fallece conocimiento para ver cuanta obligacion me -has puesto para despertar mi ingenio en la invencion de tu remedio, -que bien dicho está, el premio anima á las artes y la honra las -sustenta. Y duerme descuidado, que yo soy Celestina, que en las -duras peñas hago camino, y con hucia desto descansa, y quede Dios -contigo.</p> - -<p><i>Lis.</i> Y él guie tu reverenda persona. ¿Paréceos, hermanos, que lo -hará bien esta mujer?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Y cómo! aunque tu amor fuese fingido, ella le haria -parecer verdadero, que en esto tiene las veces de natura en suplir -sus defectos y necesidades. Solamente es menester que hables á -Brumandilon, que es un descarado rufian que tomó la vieja por su -guarda, temiendo el desastre de su tia. Éste, aunque aprovechar no te -pueda, pero puede dañar estorbando lo que á remediar no basta, que -si ve tantico peligro en el negocio, porque á él no le quepa parte, -disuadirá á Celestina que en ningunas maneras se meta en danza de -espadas, de las cuales él á sabor blasona, siendo como trueno, que -espanta y no hace mal.</p> - -<p><i>Lis.</i> Tráemelo luégo acá, que yo le haré mudar de propósito, -que en semejantes per<span class="pagenum" id="Page_53">[p. -53]</span>sonas dádivas rompen peñas, y lo que temor acobarda, -avaricia incita. ¿No vas?</p> - -<p><i>Olig.</i> Voy.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Y tú, no vas con él, Eubulo?</p> - -<p><i>Eub.</i> Suplícote, señor, me escuches una palabra.</p> - -<p><i>Lis.</i> Di, y con brevedad. ¿Qué querrá este necio, que ya me -amohina?</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, en todas las cosas sabiamente ordenadas, el -deliberar es primero que el disponer, porque en lo primero hay -enmienda, en lo segundo arrepentimiento. Así que, en las cosas que -mucho va, los sabios y cuerdos toman consejo, porque despues no se -arrepientan de la errada deliberacion, que si una vez ocasion vuelve -su cabeza, despues, cuando la quieras asir de los cabellos, hallarla -has calva. Despues de esto, conviene los corazones de aquellos, que -en arduo negocio proveer tienen, estar desembargados de pasion, -porque los oidos con ella cerrados empiden la entrada al consejo, -de manera que resultan dos cosas que te cumple hacer, si quieres -no errar en lo malo y acertar en lo bueno, lo uno que mires lo que -haces y no confies en tu prudencia en cosa en que si yerras haces -gran ofensa á Dios y á tu fama, que quien á solas se aconseja, á -solas se desconseja; lo otro que apartes de<span class="pagenum" -id="Page_54">[p. 54]</span> tí la pasion que perturba tu razon en el -sabio ordenamiento. Esto hecho, asiéntate en la silla de reposo y -toma la vara de justicia, y oidas entrambas partes, sentencia como -recto juez, y la sentencia que tu razon ordena, pronuncie tu voluntad -con consentimiento. Mira que las virtudes con dificultad se ganan y -con facilidad se pierden; si agora aflojas y sueltas la rienda al -apetito y lo desenfrenas, tarde lo tornarás en obediencia, que poco -aprovecha que una vez le encojas las riendas, si con una sobarbada -hace que sueltes, y no seas señor dél. No hay cosa que más reverdezca -que es el amor, guárdete Dios de su desenfrenamiento, que no parará -fasta despeñarte.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Has dicho, cuerdo?</p> - -<p><i>Eub.</i> Dixe, aunque no todo lo que queria.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues véte de ahí, necio, que eso yo me lo sabía, y cierra -esa puerta.</p> - -<p><i>Eub.</i> Malaventurado de hombre que entiende y no obra; vana -es la potencia sin acto conforme á regla de razon: oh Lisandro, -Lisandro, prosigue en tu locura, que tú te verás en mucho tiempo de -arrepentirte, y en poco lugar de remediarte.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_55">[p. 55]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA - DEL PRIMER ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA<br /> - DEL PRIMER ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Píntase muy al natural los fieros de Brumandilon y la desordenada - avaricia de los alcahuetes. Lisandro toma por tercero á Brumandilon - para con Celestina en sus negocios. A lo cual se ofrece este - fanfarron, vencido con los dones de Lisandro. Murmura Eubulo de la - prodigalidad de su amo. Y entre él y Oligides, su compañero, pasan - cosas de mucha doctrina y aviso. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">BRUMANDILON. — CELESTINA. — OLIGIDES. — LISANDRO. — EUBULO.</p> - -<p><i>Brumandilon.</i> ¡Oh pese á tal! como á las veces de los flacos -animales los más fuertes son oprimidos, que una pequeña víbora con -su veneno mata un gran toro, y un suzuelo raton pone espanto á un -poderoso elefante; ansí esta desventurada vejezuela con sus amenazas -quiere acobardar la fuerza de mi poder, como quiera que esté por -nacer á quien yo mostrar la virtud de mi ánimo en la fuerza de mis -golpes. ¡Descreo de tal con la puta, que haya yo corrido la casa de -ceca y meca, y los cañaverales y los olivares de Santander, y pasan -ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra -en públicos burdeles, y to<span class="pagenum" id="Page_56">[p. -56]</span>das me han tenido acatamiento con obediencia, y que esta -hechicera al cabo de mi vejez, despues de traidos treinta años los -atabales acuestas, burle de mí con menosprecio! pues yo juro por el -dorado chapin de la Magdalena, que aunque más fieros me haga con los -criados de Lisandro, de todo lo que ganáre ha de partir conmigo la -mitad, que no en balde pongo mi vida á riesgo por ella, y si porfía -en sus trece, no es mucho que la mate, segun soy de esta hechura. -Ya se me ha escapado de buena cuando con mi pesada mano le dí tal -torniscon, que los dientes le quebré en la boca bañada en sangre, y -voto á la sancta letanía, que si un poco más extendiera el brazo, -colmillos y muelas todo iba al suelo. Por el fuerte y galano arnes -de San Miguel Ángel, si se me antoja, á papirotazos le quinte los -dientes como á falsaria. Segun soy derreñegado y en mis hechos -crudo, en punto estoy de tomar la mi porra y machacarle aquella -cabeza y enviarla al infierno en compañía de su tia; venga despues -la justicia con sus porquerones á prenderme, que no creo en quien -me engendró si no granizo más cuchilladas sobre ellos, que Dios si -tiene qué; voto á Dios, á todos, sin excepcion alguna, haga piezas, -si me<span class="pagenum" id="Page_57">[p. 57]</span> enojan, para -hacer cazuela de ellos, y de sus huesos escarba-dientes; hi de puta, -qué hombre yo para que rey ni Roque tenga que ver conmigo. Mas ¿qué -me detengo, y no voy á arrancarle la alma de las carnes, ó que me dé -parte de la ganancia? que tanto merece el que las riquezas conserva -como el que las adquiere; tha, tha, tha, abríos, puertas.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ya viene el loco de casa.</p> - -<p><i>Brum.</i> Si no fuese porque la fortaleza sin prudencia es habida -por temeridad, luégo en esta hora te enviaria á cenar con Pluton; -por ende si quieres enfrenar el furioso brío de mis desapoderados -golpes y que no descarguen sobre tí, daca luégo la mitad de lo que -te dió Lisandro, que todo lo he sabido; donde no, díme si estás -confesada.</p> - -<p><i>Cel.</i> Si supieses qué pocos son los que se han perdido por -callar, y muy ménos los que se han ganado por mucho hablar, tú -holgarias de echar una mordaza á la lengua, y no descargar como -badajo tantas porradas; cata que quien amenaza, una tiene y otra -espera, nunca las palabras soberbiosas hicieron á los hombres -bienaventurados.</p> - -<p><i>Brum.</i> Mi dicho es mi hecho, y mis hazañas tan espantosas son -de oir como monstruosas de ver. Bien veo que donde las obras<span -class="pagenum" id="Page_58">[p. 58]</span> no aprovechan, en balde -se gastan las palabras; pero cuando el decir conforma con el hacer, -bien es, lo que el corazon concibe la boca publique, lo cual yo hago -porque no digas, no me lo dixiste; que hágote saber que yo soy hombre -que lo que sé decir con verdad lo sé executar con las armas.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿En tí verdad? como en el Evangelio mentira.</p> - -<p><i>Brum.</i> No quieras con buena respuesta hurtar el cuerpo á mi -furia. Pues guarte no me enciendas la ira, que no será más en mi mano -matarte que en el fuego dexar de quemar.</p> - -<p><i>Cel.</i> Calla, desconcertado relox, que más son los amenazados de -tí que no los heridos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Agora lo verémos si lo que haré será prueba de lo que -digo. Daca lo que te dió Lisandro, sino con este mi puñal te -escarbaré el hondon del corazon.</p> - -<p><i>Cel.</i> Quiero le dar parte de las doblas, que lo principal yo -me lo callaré, no haga algun desatino este lebron como el judío -afrontado. ¡Ay sancta Catalina! apártate allá, mete el puñal, no se -diga de tí, del monte sale con que se arde, ¿tométe por defension y -eres mi ofension? Crío cuervo que me saque el ojo; tómatelo todo para -tí<span class="pagenum" id="Page_59">[p. 59]</span> y nada para mí, -que yo soy como la cabra que parió para el lobo, como la ave curruca, -que cria y mantiene hijos ajenos, ó como la gallina, que con mucho -sudor saca pollos de huevos ajenos. Ya pensé que esto no sabías, pero -amores, dolores y dineros mal se pueden encubrir.</p> - -<p><i>Brum.</i> Todo eso y más me debes, pues por tí asaz veces asiento la -vida al tablero en ventura de perdella, que, juro á tal, la fortaleza -en los hombres muchas veces es causa de su muerte; dígolo, porque -anteayer por salvar tu fama perdiera mi vida por confiar mucho en -la virtud de mi espada, que, como toro agarrochado en el Coso, me vi -entre siete que en tí pusieron lengua; sino, mira mi capa arpada y -el broquel con trecientas picaduras, pero todavía mi blanca espada -hizo lugar, los cuatro se me escaparon por piés, á los tres dexo -descalabrados; al uno de ellos si no traxera caxquete de Calatayud, -con el poderío del golpe le hendiera la cabeza fasta los hombros, -pero no le entró sino fasta la piamater.</p> - -<p><i>Cel.</i> Por más que blasones quedarás sin medalla.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Malla? Todos venian cargados de hierro, pero poco se le -da á mi espada que vengan armados que desarmados, para que<span -class="pagenum" id="Page_60">[p. 60]</span> con sus filos no rebañe -carne, que si todas las fuerzas de mis brazos que Dios me ha dado, -emplear quisiese, no habria hombre que no traspasase, hendiese y -derrocase, y mil menuzos hiciese; mas por no agotar y disminuir la -cristiandad, que me parece grave pecado, templo y modero con cordura -lo que me sobra de esfuerzo, por no lo hacer comun con los brutos -animales, los cuales desenfrenadamente siguen el apetito de su vigor -y furor.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ese almacen sería bien excusado á mí, que dentro en el -pellejo te conozco. Con todas tus bravezas y fieros no osaste -levantar el gaje del suelo que en desafío te echó el escudero de -Chremes, cuñado de Alisa, madre de la malograda Melibéa.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh, cómo la mala fama vuela como ave y corre como moneda, -y la buena se queda en casa por conseja detras del fuego! Refran -es, el bien suena, y el mal vuela. Quien te dixo eso, ¿no te contó -los espaldarazos que le dí un dia ántes? ¿Pues habia de aflixir -al aflixido? ¿No sabe Dios y todo el mundo que en la reyerta yo -llevára la mejor parte y él quedára en el campo ó muerto ó puesto -en la postrimera necesidad? En los denuedos y visajes que me ves -agora hacer habias de argüir la animosidad que<span class="pagenum" -id="Page_61">[p. 61]</span> entónces tendria, que de ánimo esforzado -procede la compostura feroz del cuerpo, que la natura así suele -entallar, expresando los afectos del corazon en la corpulenta imágen. -Mas, ¿no vistes contra quién habia de mostrar mi ira y ardid? Eso -fuera, para los que lo vieran, otro espectáculo cual fué el del -escarabajo con el águila, ó de la hormiga con el leon, que no me -estuvo bien, pues señal es de grande cobardía acometer á los menores -y á los que poco pueden; más quiero morir emprendiendo grandes cosas -que no vivir venciendo las flacas, que más tengo acatamiento á la -fama inmortal que no á la victoria presente; no quiero ensuciar mis -manos en tan flacos hechos, porque á tan gran corazon como el mio, -grandes hazañas son menester para que, vencidas, se cuenten por -aventajadas entre las que hicieron los claros y ilustres varones de -aquel glorioso siglo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pasos oigo, acá suben, no sé quién es; ó amigo, ó enemigo, -ó mal criado es, pues sube sin llamar.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh, por Dios, que lo segundo es; méteme en la camarilla -de las hierbas, cierra, cierra presto con llave por defuera!</p> - -<p><i>Cel.</i> Zancadillas va dando el diablo azogado, el judío lleva en -el cuerpo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_62">[p. 62]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué alboroto éste, madre?</p> - -<p><i>Cel.</i> Calla, calla, que mi negro duelo se escondió de tí pensando -que eras el escudero con quien hubo palabras; tú muda el tono de la -voz y finge que lo buscas para matar, que el miedo, que las cosas -que no son hace que tengan existencia, y las que son parezcan no -ser, hará que no te conozca perturbando su juicio con tropel de -fantasías imaginadas, que bien es que á este baladron la experiencia -del temor castigue la ferocidad de sus arrufianadas palabras y fieros -hinchados.</p> - -<p><i>Olig.</i> Comienzo, aunque otra cosa le queria. ¿Di, señora, tienes -acá á Brumandilon, que, por vida de tal, si aquí está, luégo sus -maldades y su vida acaben juntamente?</p> - -<p><i>Cel.</i> Por cierto, señor, dos dias há que no le he visto.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dime la verdad.</p> - -<p><i>Cel.</i> Y Jesus, ¿habia de mentir?</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh desdichado de mí! muerto soy si las puertas -quiebra.</p> - -<p><i>Olig.</i> Que no te creo, que quien una vez miente, no se le ha de -dar más entera fe; ya me mentiste el otro dia negándomelo, por ende -dámelo acá si no quieres haber el mesmo fin que á él espera.</p> - -<p><i>Cel.</i> Afortunada yo que no sé dél, y por<span class="pagenum" -id="Page_63">[p. 63]</span>que lo que digo sea testimonio de mi -verdad, toma las llaves de las cámaras y búscalo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ya, ya, no espero más vivir. Señor, perdona mis pecados. -¡Santo Dios! ya abre; Credo.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Ah cuerpo de mí, Brumandilon! quien quiere ser temido, -forzado es que tema.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por el santo Martirolojo de Peapa si no tuve por muy -averiguado, cuando me escondí, que el Corregidor me venía á prender -por ciertos palos que dí la noche pasada, y que dexaba en celada su -gente y él subia quedito por tomarme desapercibido de mi broquel y -espada. Y áun ¡voto á tal! que no envie sus justicias á mí, él en -persona viene á buscarme, porque sabe que ninguna otra vara obedezco -sino la suya; y si quisiese tambien ir contra él podia despedazar á -él y á los suyos, que un dia me amostazó las narices y no sé qué mala -respuesta le dí y disimuló, y tuvo por bien de sufrirme. Por agora, -por mejor tuve retraerme que no hacer un hecho sonado, por donde la -ciudad se alterase y viniese á oidos del Rey; pero despues que sentí -no ser el Corregidor, de coraje reventar queria en no poder salir; -de buena te escapaste, que como los primeros movimientos no sean -en nues<span class="pagenum" id="Page_64">[p. 64]</span>tra mano, -pudiera ser que sin mirar, súbitamente te barrenára con una estocada -temerosa, ó tendiera con un tiro mortal: da gracias á Dios, que de -buena te libró.</p> - -<p><i>Olig.</i> Así las doy, y toma la capa, que Lisandro, mi señor, te -llama; y adios, Celestina, y no descuides del negocio, que ya sabes -que la luenga esperanza aflixe el enamorado corazon, y más el de mi -amo, que le hierve.</p> - -<p><i>Cel.</i> Véte, que en cuidado me lo tengo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Hermano Oligides, bien creerás que si tu amo no fuera, -que no me tomára allá, aunque enviára otras cien veces á llamarme; -treinta caballeros en persona me vienen á buscar y me sacan de mi -casa importunado, ó para afrontar nobles, ó castigar ruines, ó cruzar -caras de putas, ó terciar en hacer amistades, porque no hallan otro -más aparejado y dispuesto, ni más diestro en caso de refriegas. Y -ésta es la causa por que estoy huido por los rincones, que quien -crueza hace, su peligro busca, de justicias digo, ó por mejor decir, -de sus palillos, que á otra persona no temo, que quien de armas se -precia, como yo, con razon ningun otro peligro debe temer.</p> - -<p><i>Olig.</i> Adelántome, y aguarda en este portal.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_65">[p. 65]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> Así lo haré.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, aquí viene conmigo Brumandilon, despacha con él lo -más ayna que pudieres, no le des lugar á que meta más palabras de las -que él suele fuera de todo propósito, que en historia no habrás leido -tan gran fanfarron. Su persona espantarte há, los fieros como los -quisieres, los hechos por el cerro de Úbeda.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dile que entre.</p> - -<p><i>Olig.</i> Entra, Brumandilon, y sígueme.</p> - -<p><i>Brum.</i> Las manisicas de tu merced beso.</p> - -<p><i>Lis.</i> Bien seas venido, Brumandilon amigo. Tu favor y ayuda hé -menester.</p> - -<p><i>Brum.</i> Señor, no pases más adelante, que juro á la serpentina -vara de Aron y Moisés, si es para desafío, ó afrenta, ó matar alguno, -ántes será hecho que mandado, que la muerte tengo por vida, en tanto -que sea en tu servicio; cuanto más que éstas son mis misas y mis -pasatiempos, porque cuanto trabajo es por el miedo á los cobardes la -guerra, tanto placer es á los esforzados la continuacion de ella; no -creo en quien me parió, si sueño puedo dormir que bien me sepa, si no -hé con mi espada hecho riza de broqueles, ó harpado gestos, ó cortado -miembros, ó he molido á palos los alguaciles;<span class="pagenum" -id="Page_66">[p. 66]</span> pues si esto me quieres, dime luégo las -personas que te han enojado, que bien pueden doblar por ellos, y si -no cumpliere lo que prometo, el morir será la paga, que no es mala -muerte la que el hombre muere haciendo lo que debe.</p> - -<p><i>Lis.</i> Agradezco tu animoso ofrecimiento, que tu denodado -semblante da á entender mucho más de lo que dices.</p> - -<p><i>Brum.</i> Y ¿cómo, señor, di?</p> - -<p><i>Lis.</i> Pero para tales casos mi gente basta.</p> - -<p><i>Brum.</i> Anda, señor, que más hace la virtud que la muchedumbre.</p> - -<p><i>Olig.</i> Maldito seas, fanfarron, ¡quién te patease! A mí seguro -que no tovieses los piés tan ligeros para huir como la lengua para -blasonar.</p> - -<p><i>Lis.</i> Otra cosa te quiero, y es que Celestina entiende dar -remedio con su buena maña á mi fluctuoso tormento, que la hermosa -Roselia me causó desde el dia que la vi.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ya, ya, no me digas más.</p> - -<p><i>Lis.</i> Óyete, que no es lo que piensas; torna acá.</p> - -<p><i>Olig.</i> Huye con temor no le mandes cosa de su peligro.</p> - -<p><i>Lis.</i> Lo que quiero rogarte es, pues tienes tanta cabida con -Celestina, que no sólo<span class="pagenum" id="Page_67">[p. -67]</span> no impidas ó estorbes la cura mia, que de ella espero, -mas le impertunes que en esto ponga particular diligencia, y si -fuere menester se lo mandes, que ni tú quedarás quexoso ni ella mal -pagada.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por la clavazon de las puertas celestes aún todavía el -corazon me da latidos y el brazo me tiembla de lo que entendia -facer si me mandáras que sacára á Roselia por fuerza de armas, y la -entregára en tu poder; y holgára dello, porque conocieras quién es -Brumandilon, que en los peligros se muestra la bondad del esfuerzo. -Desotro pierde cuidado que no quedará por negligencia de Celestina, -ni ménos yo impidiré cosa que toque al menor pelo de tu servicio, -ántes seré en acrecentallo. De la mi vieja te sé decir que hablalle -más de una vez en su oficio es dar de espuelas al que corre y -despertar al que vela; así den dineros, que bailarémos todos, que -todas cosas obedecen á la pecunia.</p> - -<p><i>Lis.</i> Corre, Eubulo, saca de mi recámara seis canas de raso -carmesí y la mi capa de grana, y dáselo á Brumandilon.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¿La de fajas, señor?</p> - -<p><i>Lis.</i> Esa ó esotra.</p> - -<p><i>Brum.</i> Si las gracias de tan pujantes mercedes te hobiese de dar, -ántes falleceria<span class="pagenum" id="Page_68">[p. 68]</span> -tiempo para decir que palabras para satisfacer; pero á las obras me -remito, con las cuales adelante, como criado tuyo, entiendo servirte, -que no en balde te he señalado por mi señor, pues tan en derredor -miras mi provecho y honra, por ende, si más mandas dímelo, porque -tan seguro puedes estar de mi servicio, que aunque la muerte se me -ofrezca no la negaré.</p> - -<p><i>Lis.</i> Que no se dilate mi vida ó muerte, pues al doble es más -pena aguardar que recibir la rigurosa sentencia.</p> - -<p><i>Brum.</i> Todo lo dexará y el tu negocio será el primero que -despache, aunque otros del mesmo jaez en cuantidad y calidad traia ya -entre manos con adelantada paga.</p> - -<p><i>Olig.</i> Estotro pajuelas; pagado y repagado está.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué le dió?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué le dió? una medalla con un cerco de oro, y en ella -una esmeralda con una escultura de Júpiter como deciende á juntarse -con Danae convertido en lluvia de oro, de harta estima y valor.</p> - -<p><i>Brum.</i> Eso pasa, y encubriómelo la puta vieja. No paro más aquí. -Quedaos adios, señores compañeros.</p> - -<p><i>Olig.</i> No le digas que yo te lo dixe.</p> - -<p><i>Brum.</i> No diré.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_69">[p. 69]</span></p> - -<p><i>Eub.</i> Caro le costará la fruta de postre en el banquete de sus -amores, pues tal comienzo tiene la comida. Todo para alcahuetas y -mandiletes y fementidos lisonjeros, nada para fieles sirvientes. -Andar, mundo es que corre, unos por buenos se pierden, otros por -malos se ganan.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por eso me voy yo al hilo de la gente, sentir con los -pocos y hablar con los muchos.</p> - -<p><i>Eub.</i> Si sigues el discante de la cortesana malicia, aunque -sientas para tí las voces baxas de bondad, al fin, cuando se canta -la gloria, te hallarás burlado, que las obras hacen bueno, no los -propósitos.</p> - -<p><i>Olig.</i> No por eso dexaré de bien obrar.</p> - -<p><i>Eub.</i> Cosa difícil es tratar con el aceite y no se amancillar, -pues muy más difícil es conversar entre malos hombres y no ensuciarse -con sus perversas y dañadas costumbres. La maldad de ligero se pega y -cunde como azogue fasta corromper los tuétanos del uso de razon; oro -ha de ser, y fino, el que ha de defender sus quilates entre las vivas -brasas de la vida corrupta, ca dime con quién paces y decirte he qué -haces.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Quiéreste meter fraile, pues tanto aborreces nuestro -vivir?</p> - -<p><i>Eub.</i> Deséolo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_70">[p. 70]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Si tanta piedad cuanto calor en verano albergase el -capillo, yo te seguiria.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh palabra digna de fuego con su auctor! ¿Qué son las -cuatro religiones sino cuatro pilares de la Iglesia que la sustentan -en su fe, esperanza y caridad? de cuyas escuelas salen lumbreras que -alumbran, ilustran y esclarecen con doctrina toda la cristiandad, -y sabios que destruyen y destierran las herejías, no ménos que del -caballo troyano esforçados y electos varones en destruicion de Troya -salian.</p> - -<p><i>Olig.</i> Véte tú á la religion, que yo á mi Carmisa me recojo.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ella te llevará con los muchos, aunque más sientas con los -pocos.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_71">[p. 71]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA - DEL SEGUNDO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA<br /> - DEL SEGUNDO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Tómanle ánsias de muerte á Celestina por la dificultad del negocio - encomendado; mas considerada su destreza y el aparejo que en todo - hay, delibera de ir á hablar á Roselia so color de su oficio, - corredora por maneras exquisitas. Es cosa de reir ver los negocios - que dexa encomendados á su sobrina Drionea. Al fin, ida la vieja, - despide Libia á Polo, su amigo, y entra Esclarabel á Drionea, su - querida. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">CELESTINA. — DRIONEA. — BRUMANDILON. — POLO. — -LIBIA. — ESCLARABEL.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ántes que tome el camino para casa de Roselia, quiero en -la mia bien pensar con reposo lo que le he de decir, y con mucha -cautela proveer con qué oro doraré la píldora, en qué copa dorada -disimularé esta purga, con qué sobrehaz azucarada cubriré el acíbar, -con qué dulzor saborearé la amargura de estas mis confaciones, con -qué cebo esconderé el anzuelo, con qué achaque digo coloraré mi -nueva venida, con qué palabras paliadas solaparé el negocio á que -voy que no sea sentida, en qué matiz de bondad embestiré mi mensaje, -finalmente,<span class="pagenum" id="Page_72">[p. 72]</span> cómo -ocultaré y descubriré una mesma cosa, qué mañas y modos tendré -para celar mis ardides engañosos y manifestar mi intencion, que me -entienda y no me entienda, que quiera enojarse y no pueda; gran -prudencia y saber, gran sagacidad y astucia has menester aquí, -Celestina, y despues de esto mucha serenidad en el rostro, mucho -reposo en la persona, mucha templanza en la plática, para que no -saque por puntos la malicia de mi embaxada. Mas ¡ay! amarga cuitada -que el entendimiento se me ofusca, el juicio se me altera y la -lengua se me turba en tan arduo negocio, que ni razon me encamina, -ni consejo me aprovecha, ni la propia experiencia me incita á que -cometa con el pensamiento lo que me cumple poner por obra; ¡ay madre -de Dios! y qué sudores con ánsias de muerte en torno rodean mi -corazon en pensar en lo que me he metido, las piernas se me cortan -y la sangre me desampara; escarmentada habia ya de estar de las -veces que he sido empicotada y azotada por este mi oficio en muchos -pueblos de Castilla, y no me viniese más mal, que esto fructa comun -es de Brumandilon y de mí traer las espaldas pintadas con bandas de -color purpúreo y las cabezas con mitras y rocaderos; ¡guay de<span -class="pagenum" id="Page_73">[p. 73]</span> la que se pone á perder -la vida! En mi seso me estaba yo en dejar este trato si la maldita -y insaciable codicia del más haber, que á los más de los mortales -fuerza acometer lo ilícito, no me venciera; mis ganancillas ciertas -tenía por otra parte en dar medicinas á las doncellas que no paran, -á las casadas bebedizos que den á los maridos porque no sientan los -cuernos que á vistas ojos sus mujeres les ponen, evitando rencillas -cornudales, á los mancebos mayorazgos bocados con que maten sus -mesmos padres, porque los muertos abren los ojos á los vivos que -deseosos estaban de heredar; á las enamoradas bien querencias y -polvillos que atrayan á su amor los canónigos y racioneros más mozos -y francos; á los honestos mandragora y granos de helecho con que -puedan entrar y salir do quisieren sin ser sentidos, á los amantes -hechizos de cabello ó cordon con que hagan que sus amigas les amen, -y aborrezcan el que amaban, y amen el que aborrecian; y si de este -oficio usar no quiero por ser tambien peligroso, loores á Dios que -no se concluyó ni encerró en el mi saber, que lapidaria, herbolaria, -maestra de hacer afeites y de hacer virgos, perfumera, corredora, -melecinera, partera y un poco física soy; entre dueñas y<span -class="pagenum" id="Page_74">[p. 74]</span> señoras, entre doncellas -y casadas, entre monjas y frailes, entre clérigos y abades suelo yo -tratar, todos me han menester y todos me conocen, y todos vienen á -mí para que remedie sus necesidades; no parece mi casa sino botica, -ansí unos entran y otros salen cargados de medicinas, que no piden -cosa que no esté en la camarilla que me dexó mi tia, que buen siglo -haya, en el testamento; ahí tengo los perfumes que falseaba, los -afeites que conficionaba, las aguas de rostro que hacia, y otras -aguas que sacaba para oler, los çumos con que adelgazaba los cueros, -los untos y mantecas que tenía y los aparejos para baños y lexías, -los aceites que sacaba para el rostro, y otras cosas muchas que con -mi buen trabajo y propio sudor y mayor experiencia he yo adquirido, -conviene á saber: hieles de perro negro macho y de cuervo, tripas -de alacran y cangrejo, testículos de comadreja, meollos de raposa -del pié izquierdo, pelos priapicos del cabron, sangre de murciélago, -estiércol de lagartijas, huevos de hormigas, pellejos de culebras, -pestañas de lobo, tuétanos de garza, entrañuelas de torcecuello, -rasuras de ara, ciertas gotas de ólio y crisma que me dió el cura, -zumos de peonia, de celidonia, de sarcocola, de tryaca, de<span -class="pagenum" id="Page_75">[p. 75]</span> hipericon, de recimillos -y una poca de hierba del pito que hobe por mi buen lance; tengo -tambien la oracion del cerco, que no tenía mi tia, que Dios haya, -que es ésta; <i>avis</i>, <i>gravis</i>, <i>seps</i>, <i>sipa</i>, <i>unus</i>, <i>infans</i>, -<i>virgo</i>, <i>coronat</i>; y si todo lo de mi tienda hobiese de contar, -sería cosa para nunca acabar; pues desdichada de mí, este oficio -me bastaba, éste mantiene mi casa, sustenta mi honra y me hace ser -tenida y acatada de todos, y afama mi nombre por la ciudad, que nadie -hay que me vea que no me llame madre acá, madre acullá, el uno me -dexa, el otro me toma, el vicario me convida, el arcediano me llama, -que ningun señor de la iglesia me ve que no quiera ganar por la mano -cuál me llevará primero á su casa. Malos años para Medea y Sapho y -Circe y para la noble Erichto, hechiceras famosas que tan nombradas -fuesen en sus tiempos como agora yo. ¡Tristes de mis dias si no salgo -con la empresa! si no doy buena cuenta de mí en estos amores, ¿qué -será de mi creencia en que me tiene el pueblo? Desconfiarán de mis -artes, aborrecerán mis caractéres y palabras, escupirán, escarnecerán -de mis supersticiones, chufarán de mis cerimonias, burlarán de mis -encantamentos, no darán más crédito á mis agüeros, todos de<span -class="pagenum" id="Page_76">[p. 76]</span> hoy más me denostarán -con baldones, chufas, escarnios, injurias, silbos, ultrajes, risas, -desdenes, burlas y con otras palabras injuriosas, y ninguno vendrá -más á mi casa, los niños por las calles irán en pos de mí diciendo -puta, hechicera, vieja, falsa, malhechora, mondaria, burladora, -rabosa, çancajosa, trotaconventos, saltabardales, encorozada, -azotada, perfiletada, alcahueta y otros muchos ignominiosos nombres, -finalmente que de todo mi estado caeré, y de la opinion en que -estaba puesta; yo me tengo la culpa, que quise tomar mayor peso del -que podia llevar, y así al cabo caeré con la carga, que quien mucho -abarca, dicen, poco aprieta, y quien todo lo quiere todo lo pierde; -mal hice á la verdad en no mirar bien la calidad del negocio ántes -de aceptar la demanda de Lisandro; imprudente fuí en no pensarlo -primero una vez y otra, que, como dixo mi tia, aquellas cosas que -bien no son pensadas, aunque algunas veces hayan buen fin, comunmente -crian desvariados efectos, ansí que la buena especulacion nunca -carece de buen fructo; cierto, cegóme la canina hambre y sed grande -y hambrienta codicia de las preseas y riquezas que de ahí esperaba; -¡oh! cuando era pobre, entónces me hallaba más rica porque nada -codiciaba,<span class="pagenum" id="Page_77">[p. 77]</span> y agora -que, bendicto Dios, me sobra, más y más deseo, no contenta con lo que -poseo, al fin crece la necesidad con la abundancia, y auméntase la -cobdicia con el dinero; mas ¿quién soy yo, á quien temor ó cobardía -ponga espanto en las cosas de mi oficio? ¿yo no soy Elicia, la -sobrina de Celestina, la que heredó nombre y fama y hechos de la -mesma? Sé que Elicia soy, la insigne alcahueta, la famosa hechicera, -la sábia nigromántica; ¿qué denodadas palabras? ¿qué fieros ó -ademanes de rufian? ¿qué amenazas de muerte? ¿qué rigurosos trances? -¿qué peligros inminentes jamas á mí atemorizaron? ¿No he sacado -otros amores más arduos que éstos á luz? sí; ¿y no he salido á paz -y á salvo en todos ellos? sí: de la vida digo, que lo demas no lo -estimo en lo que huello: ¿qué cosa hay tan dura que yo no ablande, -ni qué tan alta que no alcance, ni qué tan imposible que no me sea -posible, ni qué tan sublime que no abata, ni qué tan entrincada que -no deslinde? Veamos, ¿Roselia no es mujer? sí; luego liviana, que -las mujeres, mal pecado, somos como veletas, que, con poco aire, -volvemos á todos vientos, enemigas de firmeza. ¿No es moza? sí; luego -de enamorada voluntad y lascivos pensamientos, que los aguijones -de la carne, y más nueva,<span class="pagenum" id="Page_78">[p. -78]</span> algo le moverán á que condecienda á mi peticion. ¿No es -hermosa? sí; luego no casta, que pocas veces castidad y hermosura -caben en un objeto. ¿No es de complexion sanguínea? sí; pues es de -alegre condicion y colorada en el rostro, luego inclinada á lujuria. -¿Pues Lisandro no es gentil hombre, dispuesto y galan? sí; luego -para ser amado, que como la hermosura en las mujeres es una pegajosa -liga en que se traban los hombres, bien así la gentileza y buena -disposicion de los hombres es un señuelo, reclamo y añagaza con que -vienen desaladas las mujeres, que si general ley de natura no fuera -que el macho siga la hembra, asaz veces rogarian á muchos; ¿Lisandro -no es mancebo de noble linaje, dotado de muchas gracias, de linda -crianza, bien hablado, generoso, franco, aparentado? sí; luego sobre -seguro voy, que estas cosas mucho hacen al caso para que en Roselia -con más facilidad prenda su amor; ¿quién tengo de mi parte? al amor, -que todas las cosas vence; al amor, que seso y discrecion trastorna; -al amor, que saltea los monasterios, escala los muros, rompe las -paredes, mina los encerramientos, asierra las rejas, trepa por las -ventanas, enciende los castos, altera los devotos, espancta los -sanctos; al amor, que desploma<span class="pagenum" id="Page_79">[p. -79]</span> la razon, ofusca el entendimiento, fuerza la voluntad, -embota el juicio, turba la memoria, fistola el corazon, descoyunta -los miembros, hace temblar las carnes, ciega los ojos con lágrimas, -desplega la boca con sospiros, cierra los oidos al consuelo, ábrelos -á las pasiones, y finalmente, todos los sentidos tropella, pues -todo se adereza así de partes de mí por ser principal maestra de -este oficio, como por parte de los aparejos que hay de una parte y -de otra; encomiéndome á mis familiares, Lucifer, Astaroth, Arangel, -Beliath, Sathan, Bercebuth, Balan y á Rescoldapho, el mi buen amigo, -príncipes de los demonios que me den buena manderecha á lo que voy, -sólo os suplico, mis buenos adalides, perturbeis la fantasía de -Roselia con deseos luxuriosos y cebeis sus pensamientos con tizones -de amor, yo soplaré con mis fuelles el fuego y atizaré las ascuas que -la quemen viva; emprenda la llama en su pecho con vuestras sanctas -inspiraciones, que yo tendré cuidado de encenderla y avivarla con mis -devotos consejos. ¿Drionea, hija?</p> - -<p><i>Drion.</i> Madre.</p> - -<p><i>Cel.</i> Si viniere de mucha priesa la desposada que hice haber -aquel hijo del racionero, en el tabladillo hallarás la caxuela -pintada de los virgos; toma de ahí lo que<span class="pagenum" -id="Page_80">[p. 80]</span> sabes, y restáurale la flor perdida, ni -más ni ménos de como me lo viste hacer á la que estotro dia se casó -con el carpintero; y si estoviere muy abierta, cúrala con punto, -muy sotilmente; y si viniere tambien la mujer del cordonero por los -bebedizos, en el barrillejo de barro los hallarás, dáselos, y que los -polvorice con un poco de soliman molido, y dile que han de ser nueve -candelillas de cera las que me dixo, pasadas las doce de la noche. -Y no te olvides de lo que has de hacer con la manceba del canónigo -mozo, la que tuvo presa el Obispo por el ólio.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¿Qué respuesta daré á Sigiril, escudero de Felides, si te -buscáre, que ayer vino acá y no te halló?</p> - -<p><i>Cel.</i> Dile que se vaya con Dios ó con el diablo, que no soy yo -casamentera, ni ménos es ése mi oficio; allá á la amiga de mi tia -vaya él con esas embaxadas, ó á los parientes de Polandria, que -concierten el casamiento, que para ese caso no es menester el estudio -de mis artes, ni mucho ménos que mi tia resucitára ó apareciera, como -holgaron de mentir. Dame acá esa ropa blanca que me encomendaron -que vendiese de aquella señora malograda que murió los otros dias, -y no saques sino lo más rico y vistoso; esos gorjales aljofarados, -esas cofias<span class="pagenum" id="Page_81">[p. 81]</span> -estampadas y todos los deshilados y cosas hechas de red de oro y -seda, que lo quiero llevar á parte donde no se perderá nada en ello, -que buena manera será ésta para entrar en casa de Roselia, pues soy -corredora.</p> - -<p><i>Drion.</i> Toma.</p> - -<p><i>Cel.</i> Cierra esas puertas y di á ésos que se levanten que ya es -mediodia, porque tenga esa necia espacio para tocarse; y dile, en -hora negra, que si se le acuerda que habia de pasar por aquí aquel -bozalejo que sabe.</p> - -<p><i>Drion.</i> Sí diré.</p> - -<p><i>Brum.</i> Trap, trap, trap; putas, abrí.</p> - -<p><i>Drion.</i> Putos dias vivas.</p> - -<p><i>Brum.</i> Abrí presto, no me hagais arrojar las puertas por el suelo -de otro par de pomazos.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay, santa Catalina! ¿no nos darás huelgo? veréis qué -encapotado viene.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué es de la vieja ruin, que no creo en tal, si no hago -con ella un hecho hazañoso que sonado sea? ¿Dónde está?</p> - -<p><i>Drion.</i> Es ida al negocio que sabes.</p> - -<p><i>Brum.</i> Aquí la aguardo, que ó ella me dará la medalla ó me -ofrecerá la vida.</p> - -<p><i>Drion.</i> Ce, ce. ¿Señor Polo, quieres salir, que Brumandilon -sentado está en el poyo de la puerta?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_82">[p. 82]</span></p> - -<p><i>Pol.</i> ¡No por Dios! que quedé dalle unos dineros que me pidió, y -no los tengo.</p> - -<p><i>Drion.</i> Pues vénte conmigo, que por los corrales te irás.</p> - -<p><i>Pol.</i> Amores, ¿vendré acá á la noche?</p> - -<p><i>Lib.</i> No, por tu vida, no te haga mal á la salud.</p> - -<p><i>Pol.</i> Pues, mándame.</p> - -<p><i>Lib.</i> Que no te olvides de las mangas de aguja coloradas.</p> - -<p><i>Pol.</i> Y áun perfumadas te las prometo. Señora Drionea, encárgoos -á mi Libia, que no la hable otro, pues yo la sustento.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay, señor! no digas eso, que vive Dios y reina; otro -hombre no la habla en esa parte sino tú; es muy salada rapaza y -vergonzosa, y quiérete mucho.</p> - -<p><i>Pol.</i> Con esa confianza me voy.</p> - -<p><i>Drion.</i> Pierde cuidado y salta por este lugar, que está más -baxo.</p> - -<p><i>Escl.</i> Ce, ce, ce. Señora Drionea, ¿puedo entrar seguro?</p> - -<p><i>Drion.</i> Trepa quedito, no hagas ruido.</p> - -<p><i>Escl.</i> ¿Está allá la vieja?</p> - -<p><i>Drion.</i> No; daca la mano.</p> - -<p><i>Escl.</i> Acá estoy, bésame.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay putillo! ¿Cómo te has tardado?</p> - -<p><i>Escl.</i> No pude más; está queda.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_83">[p. 83]</span></p> - -<p><i>Drion.</i> Gallito, ¿no olvidas tus mañas? Donde quiera que me -tomas, ora en público, ora en secreto, no miras más. Subamos arriba, -no nos tome Celestina en el hurto, como me contaste que Vulcano tomó -á Mars y á Vénus.</p> - -<p><i>Escl.</i> En este caso, siguo la opinion de los filósofos cínicos; -pero vamos.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay bellaquillo! ¿quitándote vas las agujetas?</p> - -<p><i>Escl.</i> Sí, par Dios, sube presto.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_84">[p. 84]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA - DEL SEGUNDO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA<br /> - DEL SEGUNDO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Con encubiertas de gran artificio habla Celestina á Roselia con muy - poca ayuda de la vecina, y acabado con ella que siquiera se vea con - Lisandro, se despide; Roselia finge que está mal dispuesta; Melisa, - su doncella, entiende todo el hecho. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">CELESTINA. — MARIVAÑES. — MELISA. — ROSELIA.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay Dios! ¿si es aquella que veo ir por la cuesta arriba, -Eugenia, la madre de Roselia? Ella es; por los santos de Dios, bien -está, todo se adereza, alégrate, Celestina, que el precio de la ropa -blanca será la sangre de aquella inocente; ¿llamaré, pregonaré mi -axuar? mejor es allegarme á aquella vecina con quien me entiendo, -la que yo encubrí con el abad en mi casa asaz veces, ahí fingiré -que vendo cotones de Valencia, y ella, por via de vecindad, puede -llegarse á Roselia si quiere comprar algo de esto, que viendo la -curiosidad y valor de todo ello, como muestra estar hecho con sotiles -manos, no dexará de llamarme y yo entrar segura; señora, amiga, Dios -mantenga.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_85">[p. 85]</span></p> - -<p><i>Marivañes.</i> ¡Oh madre Celestina! seas muy bien venida, que deseo -tenía ya de te ver.</p> - -<p><i>Cel.</i> Calla, que mañana nos verémos más despacio, agora óyeme dos -palabras: has de saber que con achaque de trama vengo á buscar la -hija de nuestra ama Eugenia, que me lo encargó mucho aquel caballero -que fué mantenedor en las justas pasadas, el que te dixe, y así me lo -paga cierto mejor que me lo pagó el abad cuando andaba tras tí y te -hablé en ello.</p> - -<p><i>Mar.</i> Mucho va de Pedro á Pedro.</p> - -<p><i>Cel.</i> Por tanto, pues eres vecina, llégate allá y diles si -quieren algo de esto, que en la mesma moneda te lo pagaré cuando no -te catares.</p> - -<p><i>Mar.</i> Que me place en buena fe; tha, tha, tha.</p> - -<p><i>Melisa.</i> ¿Quién está ahí?</p> - -<p><i>Mar.</i> Doncella, decí á la señora moza que está aquí la corredora -que me vendió unos volantes y trae cosas muy galanas y ricas de ropa -blanca, si quiere algo su merced.</p> - -<p><i>Mel.</i> Sí diré.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Quién es, Melisa?</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, una mujer que trae lindas cosas á vender, y obras -tan bien labradas,<span class="pagenum" id="Page_86">[p. 86]</span> -que parece que así se nacieron; allí viene una gorguera muy polida, -suplícote, señora, me la compres.</p> - -<p><i>Ros.</i> Dile que entre en ese portal, yo me pararé á la ventanilla -de la escalera.</p> - -<p><i>Mel.</i> Tia, entra, que ya baxa mi señora.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pues véte, amiga, y como te digo, para traerle á tu amor, -úntale las manos con aquel sebo de cabron, cuando entre burlas y -véras se las tomares, y di estas palabras que te he dicho, que son -muy aprobadas.</p> - -<p><i>Ros.</i> Vieja honrada, muéstrame eso que traes.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ángel mio, no lo verás bien, que está el portal obscuro, -espera, que yo subiré allá.</p> - -<p><i>Mel.</i> Toma, por ahí ella se entremete donde no llaman.</p> - -<p><i>Ros.</i> Guarda tú esa puerta, Melisa, y avísame si viniera mi -señora madre.</p> - -<p><i>Cel.</i> Todo viene á pedir de boca, con pié derecho salí de casa -sin ver ave que denotase mal acaecimiento; sola la tengo sin testigos -de mi mensaje.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Qué hablas, madre, entre dientes?</p> - -<p><i>Cel.</i> Luégo, señora hija, que acabo tres cuentas de mi rosario -que me falta de rezar por los que están en pecado mortal, que -primero nos conviene buscar el reino de los<span class="pagenum" -id="Page_87">[p. 87]</span> cielos y despues entender en estas cosas -momentáneas cuanto basta á la necesidad de aquesta miserable vida, lo -demas superfluo es y lleno de conjoxas y zozobras.</p> - -<p><i>Ros.</i> Por mi salud, madre, que aciertas, que al fin vana cosa es -amar con desórden lo presente y no tener ojo de ir allí donde es el -gozo perdurable.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay, mi señora! ¿dices dónde no se hartan los ojos de -ver, ni las orejas se hinchen de oir, dónde ni hay trestura, ni -noche, ni obscuridad, dónde siempre se celebra Pascua y fiesta muy -solemne, dónde las sillas bienaventuradas llenas de suavísimo olor -y flagrancia, llenas de cantos y modulaciones, de dulzor y alegría, -nos esperan á los que aquí con diligencia trabajarémos en la viña de -Dios?</p> - -<p><i>Ros.</i> Ahí digo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Los ojos se me arrasan de agua y los sentidos se me roban, -el entendimiento se me eleva y el corazon me desmaya, y toda yo estoy -fuera de mí cada vez que oyo mentar aquel paraíso de deleites y -aquellos Campos Elíseos; que aunque el deseo de la vida es natural á -todos, á mí el morir me sería glorioso en tanto que fuese á gozar de -aquella vision beatífica.</p> - -<p><i>Ros.</i> Si así fuese, devota vieja, todos de<span class="pagenum" -id="Page_88">[p. 88]</span>seariamos la muerte á trueque de tal -vida.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mal pecado, ya lo veo, que nadamos como ranas á somorgujo -en las aguas del olvido, descuidados de nos mesmos, que nacimos para -morir y morimos para vivir con Cristo, si aquí le sirviéremos. Si -nuestra memoria refrescásemos algunos ratos con el pensamiento de -aquella suave inmortalidad, ella daria de espuela á nuestra voluntad -que obrase lo que la razon le encamina y el claro juicio le enseña, -y las tales obras buenas avivarian é incitarian nuestro deseo para -la bienaventuranza; si esto se hiciese, señora mia, con ansiosos -sospiros clamariamos á Dios que nos libertase de esta tenebrosa y -ciega cárcel del cuerpo, pero como estemos hundidos fasta los ojos en -el cieno y tremedal del bullicioso tráfago del mundo, echamos atras -lo eterno y ponemos delante lo que un soplo fenece. No hay cosa que -más en olvido y menosprecio de las cosas divinas nos ponga que el -amor de las temporales.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh, qué bien hablas, bendita madre! bien dicen que mejor -es el rústico humilde que sirve á Dios, que no el soberbio filósofo -que considera el curso del cielo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mil cosas te contaria de éstas, señora hija, que aprendí -en compañía de las<span class="pagenum" id="Page_89">[p. 89]</span> -beatas dominicas, si el tiempo nos diese lugar.</p> - -<p><i>Ros.</i> Pues ¿qué pides por este garvin hecho de red de oro así -como está aljofarado?</p> - -<p><i>Cel.</i> Mi reina, ésta es cosa encomendada, espantarte hías de lo -poco que de aquí he yo de sacar por mi trabajo aunque lo venda muy -bien, cuanto más si lo vendo ménos de lo que quiere su dueño. En seis -piezas de oro me estimaron este tranzadillo.</p> - -<p><i>Ros.</i> Toma cuatro por ser cosa que se lo ha puesto otra.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Cuatro, señora? en mi alma, no se pagan las manos, pues de -aljófar tiene más; pero sin más regatear, en cinco lo toma ó lo dexa, -que yo me atrevo á dártelo en esto, porque sé los caudales de las -señoras doncellas dónde llegan, y cosa se ofrecerá en que me puedes -remunerar este servicio, que al cabo sé que perder con los buenos es -ganar, y con decir que no hallé más, cumpliré, que yo seré la que -perderé de mi derecho. Mírala bien, que es pieza muy acabada de buena -y barata.</p> - -<p><i>Ros.</i> Cara es, mas toma, que á la verdad la curiosidad en las -cosas hace encarecer la obra de ellas.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Caro te parece, buena señora? bendito seas tú, mi Dios, -que en este trato tan<span class="pagenum" id="Page_90">[p. -90]</span> poca ganancia se me sigue, que con haber andado arrastrada -todo el dia, habré de aquí tan poco que no bastará á poderme hoy -sustentar, sea por tu amor, que más quiero morder las paredes de -hambre y pasar la vida con afan y laceria empleada en tu servicio, -que no enriquecer en otros tractos ilícitos.</p> - -<p><i>Ros.</i> No llores, madre, que yo te favoreceré en todo lo que yo -pudiere.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay mi señora! si supieses por qué lo digo, pues sábelo -Dios y yo que más valdria mi saya y manto de lo que vale si quisiese -dar oidos á una cierta persona de esta ciudad, pero mejor es pobreza -con un poquito de honra que riquezas acompañadas de vituperio; por el -dia sancto que es hoy, á oro me pesa, porque le hable á una gentil -dama de este pueblo, ni sé quién ni quién no, él vive hácia San -Benito, y creo que se llama Lisandro.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh vieja! cómo temo que tus pisadas y luengo preámbulo, y -tu prolixa arenga y devota salutacion con tus falsos presupuestos, se -hayan enderezado y ordenado para inferir tan maldicta y sospechosa -conclusion.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué es, mi señora, que no te entiendo?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_91">[p. 91]</span></p> - -<p><i>Ros.</i> Tú sabes si me entiendes ó no, y si en esas palabras de -Dios traes envuelto el dimonio, que entre las matizadas y bordadas -flores se esconde la culebra ponzoñosa.</p> - -<p><i>Cel.</i> Entiéndate Dios, que yo no te alcanzo.</p> - -<p><i>Ros.</i> Dime, pues, á quién te mandó hablar.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Quién, mi señora? ¿Lisandro?</p> - -<p><i>Ros.</i> No me repitas su nombre, que me turbas; respóndeme á lo que -te pregunto, veamos si es lo que yo digo, que vienes con engaños.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Y yo conózcolo más que tú, ni sé quién es, ni aguardé á -que me lo dixese? Mal me conoces, señora, las piernas me cortaria -primero que diese paso á tales mensajes, en ese caso ningun hombre -me ha de hablar si no quiere ser mi capital enemigo; guárdeme Dios -de mala hora, montas que soy yo de ésas, entre qué personas me crié -para osar de tal oficio, á la hé entre religiosas y áun de las más -encerradas. Pero segun pude colegir de las pocas palabras que escuché -á Lisandro, digo aquel mancebo caballero y ¡Jesus, qué sin memoria -soy! algunas señas y indicios te daré. Ella era en su boca la más -hermosa doncella que natura por agora formó, no sólo decia en<span -class="pagenum" id="Page_92">[p. 92]</span> la ciudad, mas ni áun -en la tierra, en todas las gracias y perfecciones acabada. Por aquí -sacarás por quién entendia Lisandro, digo aquel señor galan que preso -de su amor loaba la que mucho queria; ya sabes que en Salamanca -pocas hermosas hay, y ésas se pueden señalar con el dedo, y por tu -vida, mi amor, que despues que te vi he pensado si eras tú la que -decia, porque tu perfecta fermosura es argumento que no entendia por -otra.</p> - -<p><i>Ros.</i> Madre, no me entres por esos rodeos, véte con Dios.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué rodeos, mi señora? ¿piensas que no te diria el nombre -de ella si me acordase, por quitarte de sospecha? Mas sea Dios loado, -que ya voy acordándome Ro, Ro, Roselia se llama, por quien pena, -segun me dijo.</p> - -<p><i>Ros.</i> Segun te dijo, malvada vieja, ¿qué no me conoces tú, que -soy yo la que agora mentaste?</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Tú? y Jesus, Jesus, ¿tú? No lo creo.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Santíguaste, mala hembra, bote de malicias? ¿que no lo -sabes tú? ¿ésas eran las joyas que traias á vender? ¿las fingidas -lagrimitas que por tus haces regabas? ¿los devotos consejos -que me dabas? ¿las sanc<span class="pagenum" id="Page_93">[p. -93]</span>tidades con que venías? ¿las cuentas que rezabas? ¿las -encubiertas y disimuladas palabras con que me entrabas á dañar mi -fama, tentar mi propósito, combatir mi honestidad, corromper mi -vergüenza, ensuciar mi honra? Astuta vieja, vaso de maldad, maestra -de malos recaudos, discípula del diablo, madre de todos vicios; mas -¿si eres tú la que encoroçaron estotro dia por semejante caso, que á -ella te pareces en tus obras? ¿Con ese mensaje te envió ese loco para -que publicases su pasion y locura? Espera, alcahueta, que tú habrás -el castigo que merece tu atrevida osadía. Melisa, Melisa, llámame acá -á mi hermano Beliseno.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señora, no juzgues mis palabras sin que primero juzgues -mi intencion, que cuando la intencion no yerra, salvo está el -que se juzga, y si la lengua resbaló, no tiene culpa el corazon, -desdichada.</p> - -<p><i>Mel.</i> ¿Qué es, señora? ¿no concluyes con esa mujer?</p> - -<p><i>Ros.</i> Esta vieja que me viene con alcahueterías de aquel que -estotro dia me vido y comenzó á desvariar en aquellos desatinos que -viste; éste es el loco atreguado por quien me habló el paje que -fué de mi señor padre, que en gloria sea; pues guárdese, que si mi -hermano le coge, él le dará el pago.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_94">[p. 94]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Se tú el juez, doncella graciosa; si yo ni tenía noticia -de la señora ni sabía que Lisandro penaba por su merced, ni ménos -le menté palabra de las muchas que echaba por aquella boca, como -hombre que estaba para morir, y pedia socorro de su señora, que -morir le hacia; mas de que simplemente á buena fe y sin mal engaño -le conté lo que vino á coyuntura de no sé qué hablamos; ¿tengo yo -aquí la culpa? cuitada yo, que en mala hora nací, si todo lo que -digo y hago se ha de echar á mala parte, bien dixo nuestro Señor -Jesucristo en el Evangelio de la misa que ayer oí, no juzgueis y no -seréis juzgados, segun declaraba el cura; si yo, mezquina, te contára -los sospiros lastimosos que pregonaban su lastimado corazon á causa -tuya, las lágrimas que sus rubicundas haces regaban en oyendo tu -nombre, los desmayos que le tomaban en acordándose de tí, los dolores -que le atormentan en tu crueldad, las pasiones que le persiguen con -el amor que te tiene, los deseos de tu suave conversacion que le -atribulan, las tristezas que le derriban y otros mil cuentos de males -que sostiene, segun dice despues que del homenaje de tus ventanas -asaeteaste su deseo; si esto, y otras cosas más que dixo con harta -pena, te dixera yo, señora, ó supiera que<span class="pagenum" -id="Page_95">[p. 95]</span> eres tú aquella por quien moria, aunque, -ciega de mí, por las señas de hermosura que me daba habia yo de -entender luégo que eras tú, entónces tenías razon de culparme, pero -si ni esto ni lo otro me salió por la boca, ¿de qué te quejas?</p> - -<p><i>Mel.</i> Justa y razonable es tu excusa, madre mia.</p> - -<p><i>Ros.</i> No te espantes, vieja honrada, que haya tomado sospecha de -tus pláticas por lo que ha precedido de aquel loco, y acaso tú no -sabías.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Saber? ansí me ayude Dios como yo no lo sabía más que -agora que no lo sé; lo que yo vi es esto, que queda en la cama con -los más espantosos desmayos que nunca vi, puesto en el hilo de la -muerte; y así como está con profundo clamor, los sospiros echa fasta -el cielo, las lágrimas le verias mezcladas con sollozos de hilo en -hilo corriendo por aquellas sus mexillas más resplandecientes que -rubíes, aquellas rosas coloradas, que tiene en medio del gesto más -blanco que copos de nieve, vieras rociadas con el rocío que destilaba -de aquellos sus alindados ojos, que tanta era la lástima que me -puso en le ver, que como sea cosa muy comun los corazones dolerse -de las pasiones ajenas, me forzó á acompañalle en su tris<span -class="pagenum" id="Page_96">[p. 96]</span>teza con algunas de mis -lágrimas, que, sin sentillo, me brotaban en abundancia por mis haces -abajo. A lo ménos una cosa, mi señora, creo de cierto te podria -afirmar, que si presente estuvieras á su tan duro lamentar, cuando -yo digo que estuve, no te bastára tu corazon de acero, como veo que -tienes, á lo ménos si no lo tienes muéstraslo, y no sé por qué, á -que no se ablandára con los martillos que salian de sus íntimas -entrañas rasgando su profundísimo pecho. En Dios y en mi ánima, que -en acordándome cuál le dexé, tan gran compasion me toma, que si -remediarle pudiera por lo que debo á buena cristiana, aunque fuera -con la sangre de mis brazos lo hiciera; pero no soy yo por la que él -pena, que no me hizo Dios tan cruel y sin piedad, que si yo fuera -dexára morir el más agraciado mancebo y galan que mis ojos vieron.</p> - -<p><i>Ros.</i> Son blasones de los enamorados decir que mueren por -amores.</p> - -<p><i>Cel.</i> Bien está, ella irá poco á poco á entrar en el garlito, -en las palabras y en el semblante lo veo, que por las palabras y -señales bien se adevinan los pensamientos, cuanto más que ligero -es de conocer en las mujeres cuando aman, que sin conceder dan -señales de consentimiento, y más que el color<span class="pagenum" -id="Page_97">[p. 97]</span> se le ha vuelto colorado; encendida la -tengo.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Qué dices, madre? ¿Parece que te has pasmado? ¿Qué estás -comidiendo?</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué, señora? Que sabe poco de las cosas naturales el que -piensa que de amores no puede morir uno, porque puede ser el amor -tan vehemente é intenso, que empedidas las potencias naturales por -la ocupacion contínua de las animales, en la cosa que mucho amamos, -venga á consumir el humido radical sin reparacion alguna, y así la -persona que el tal amor posee, hecha ética, perezca; y si esto es, mi -señora, allá te aven con tu conciencia, que no faltas de homicida, -pues eres causa que muera aquel amargo sin redempcion, cuya verdadera -salud en sola tu vista consiste, que no queria el cuitado más de -verte y hablarte.</p> - -<p><i>Ros.</i> Todavía me augmentas la sospecha, pues no se te entiende -que no hemos de hacer mal por bien que se sigua.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay señora! y ¿qué mal es, ó qué pecado, si con mi vista y -palabra puedo dar la vida al doliente, consentir que me vea y hable? -Y áun es obra de perfeccion dar industria y forma para ello.</p> - -<p><i>Ros.</i> Si no es más de eso, cosa sancta y buena es.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Y cómo sancta? lo contrario hacer<span class="pagenum" -id="Page_98">[p. 98]</span> sería pecado mortal, porque cualquier que -puede á otro salvar la vida sin pecado ó notable peligro suyo, y no -lo hace, peca; cuanto más que entre las obras de misericordia es dado -consejo que visitemos los enfermos.</p> - -<p><i>Ros.</i> Por cierto que lo haria no más de por ser servicio de Dios, -sino que temo mi peligro, que al fin la estopa cabe el fuego presto -prende.</p> - -<p><i>Cel.</i> Donde la razon y virtud enseñorean y reinan como en tí, -en balde ladra el sensual apetito, y puesto que peligro de alguna -liviana tentacion hubiese, no por eso te excusas, que de dos males -inevitables el ménos empecible se ha de elegir, que del mal siempre -se debe escoger lo ménos, dicen, y pues mayor mal es ser tú homicida -que tentada, manifiéstase claro que eres obligada á dalle remedio, -ni pienses que te perjudica aquel señor en amarte con tan ardiente -deseo, yo pondré á que me corten la lengua que no lo hace á mala -fin, es una bendicta criatura, un ángel en limpieza, una dama en -condiciones; no es otra cosa, sino como te vió á tí, que eres otro -que él en gracias y hermosura, que á la verdad algo os pareceis en la -fisionomía del rostro, aficionóse á amar á su símile, ca toda cosa -ama su semejante<span class="pagenum" id="Page_99">[p. 99]</span> -y tambien que lo hermoso atrae á sí los ojos de todos y mueve los -corazones delicados y tiernos á su amor; yo juraré que en solo verte -y tener una poquita de conversacion honesta contigo quede contento, -y tú satisfecha de la obligacion que tienes á socorrer al enfermo; -cuanto más que una poca de recreacion con virtuosas personas como lo -es Lisandro, virtud es, llamada Eutrapelia de los filósofos.</p> - -<p><i>Ros.</i> No quiera Dios que por mi causa muera ese señor que -dices, que no fuera yo tan cruel para él si me constára de su buena -intencion y limpio motivo como agora.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pues, señora mia, da forma que de noche te hable, porque -no seais sentidos, que hoy dia las gentes, por nuestros pecados, son -llenas de mil sospechas, juzgando lo exterior y no entendiendo los -secretos y misterios de Dios.</p> - -<p><i>Ros.</i> Quédese para el juéves en la noche, dadas las once.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Por qué lugar?</p> - -<p><i>Ros.</i> Por las ventanas de esta mi torre que salen á dar al -alcázar.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, señora, mi señora Eugenia asoma por la calle.</p> - -<p><i>Ros.</i> Pues véte, madre, con Dios.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_100">[p. 100]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Los ángeles queden en tu guarda.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, ¿qué te dixo la vieja despues que me torné á -abaxar?</p> - -<p><i>Ros.</i> No sé, déxame; ponme dos almohadas en el estrado, iréme á -echar, que me siento mal dispuesta.</p> - -<p><i>Mel.</i> Que me maten si no es ésta la nueva Celestina de las -tenerías, que en su traje y plática ella parece, aosadas que dexa -urdido algun mal recabdo; en hora mala vino acá.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_101">[p. 101]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA - DEL SEGUNDO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA<br /> - DEL SEGUNDO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Procura Oligides de resistir á la saña que Brumandilon tiene contra - Celestina; viene Celestina, que no cabe en sí de placer por la buena - respuesta que hobo de Roselia. Perturba su gozo Brumandilon con sus - fieros, finalmente pónelos en paz Oligides. Pasa Celestina despues - de esto muchas cosas graciosas con su sobrina Drionea, y vase con - Oligides á dar la buena respuesta á Lisandro. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA. — -ESCLARABEL. — FILIRIN. — LISANDRO.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué haces, Brumandilon? ¿Ha venido Celestina del negocio? -Mas ¿qué es esto que veo? A punto estás, la mano en la empuñadura y -la espada medio desenvainada.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por los que habitan en la profundidad del Erebo, media -hora más no viva la vieja avarienta si no me da la mitad de lo que le -dió Lisandro; déxala venir.</p> - -<p><i>Olig.</i> Donde está claro no poder ganar honra, locura es aventurar -la persona, si la<span class="pagenum" id="Page_102">[p. 102]</span> -matas, puede ser que te asa la justicia y te guinde del rollo.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué dices, señor Oligides? No me has conocido, pues -sábete que en balde trabaja quien piensa en mi corazon poner miedo ó -temor de justicia. No me es más llevar por una calle al alguacil y á -su gente que acorralar seis becerras mansas, sino pregúntale como le -fué habrá tres noches en la calle de Lobo sobre mi puta Philena, y -con todo me vino á pedir perdon.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por Dios, que tus hechos en armas se van pareciendo á -las hazañas del valiente Diego García de Paredes, el de nuestro -tiempo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Aquí está Brumandilon, que siendo maestro de esgrima en -Milan, le enseñó á jugar de todas armas, de espada sola, de espada -y capa, de espada y broquel, de dos espadas, de espada y rodela, de -daga y broquel grande, de daga sola con guante aferrador, de puñal -contra puñal, de montante, de espada de mano y media, de lanzon, -de pica, de partesana, de baston, de floreo y de otros muchos -exercicios de armas; y él viendo mi esfuerzo en los golpes, mi osado -atrevimiento para acometer seis armados, rebanar brazos, cortar -piernas, harpar gestos, hender cabezas y otros miembros, con mi -exem<span class="pagenum" id="Page_103">[p. 103]</span>plo salió tan -diestro y animoso como veis.</p> - -<p><i>Olig.</i> Héla, héla, asoma Celestina, alegre viene.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué girifaltes, qué sacres, qué neblíes, qué esmerejones, -qué primas, qué tagarotes, qué baharies, qué alfaneques, qué azores, -qué alcotanes, qué gavilanes, qué águilas tan subidas en alto vuelo -bastarán á abatir en tierra con sus uñas la páxara escondida en -las nubes, como yo, sábia Celestina, con mis palabras cautelosas -abatí á mi peticion al muy encerrado propósito de Roselia? Mi fe, -cacéla, y si sus pensamientos fasta aquí volaban por el cielo -con contemplaciones de Dios, agora rastrearán por el suelo con -imaginaciones de la carne. Hi de puta, qué bien lo he hecho, para -Sancta María, que me quiero bien en ver que no pierdo punto á -mi tia; mas, por mi vida, qué alindados y seguros nortes llevé, -que repicando ella de broquel con sus acedas palabras y súbitas -alteraciones, volvia yo al tema que tomé en principio de mi sermon. -¡Ay bonita, cómo te engañé! así engañan á los bobos con especie de -sanctidad y servicio de Dios, con este color le dixe lo que quise, -y bien me estuvo. ¿Quién dubda que no sueñe á Lisandro esta noche? -En mi alma no estoy en mí de placer, ay, ay;<span class="pagenum" -id="Page_104">[p. 104]</span> ah papagayos, ah ruiseñores, ah -calandrias, ah canarios, ah sergueritos, ah pardillos, ah verderones, -ah gafarrones, ah torzuelos, ah luganos, ah carrancas, ah jamarices, -ah todas las aves del canto suave, ¿oisme? ¿por qué todas en uno no -os juntais á cantar la mi alegría que llevo en este mi corazon, y -cantar con vuestras lenguas arpadas, á quien lo quisiese saber, mi -maravillosa astucia, mi astuta cautela, mi cautelosa vivez, mi vivo -saber, mi sábia sagacidad, mis artes no sentidas, mis fraudes y dolos -encubiertos, mis mañas y sotiles engaños? Sacabuches, chirimías, -atambores, trompetas, rabeles, flautas, dulcemeles, guitarras, -vihuelas, arpas, laúdes, clarines, duzainas, añafiles, órganos, -monacordios, clavecímbanos, clavicordios y salterios y todos los -instrumentos de música con vuestra suave, apacible y sonora armonía y -canora melodía resoná por el aire mi verdadera mentira, mi virtuoso -vicio, mi maliciosa bondad, mi endemoniada sanctidad, mi inquieto -reposo, mi turbada mesura que tuve para aquella señora, que no tenía -dónde asir para azorarse contra mí, segun le entré por sabroso y -encubierto estilo:</p> - -<div class="poem mt1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¡Ay que me fino,</p> -<p class="i0">Ay que fino, de regocijo!</p> -</div></div> - -<p class="mt1"><span class="pagenum" id="Page_105">[p. -105]</span><i>Olig.</i> Buen despacho trae la madre, parece que toda -se querria tornar lenguas para hablar, la alegría que en aquel -cuerpecillo de malicias no cabe, rebosa á borbollones por la boca -y por los ojos. Alarga el paso, Celestina, mueve esos piés, no te -detengas, aguija, ea, date priesa.</p> - -<p><i>Brum.</i> Todas las paradillas que hace son ratos de su vida. Pues, -por el cerrojo de santa Gadea de Búrgos, do juran los hijos de algo, -en llegando más no viva, si no me da la medalla.</p> - -<p><i>Cel.</i> Sálveos Dios.</p> - -<p><i>Brum.</i> Sálvete el diablo; sús, daca luégo la medalla, no me -hinchas de mostaza las narices, no sea el dimonio que te engañe, ten -memoria de las veces que te has librado de mis manos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Válalo el diablo, mozas, con qué me salió á recibir el -charlatan glorioso, ¿medalla ó qué? una higa en tu ojo; no os -deshagais de eso por mi amor.</p> - -<p><i>Brum.</i> Suéltame, señor Oligides, suéltame, que no le haré otra -cosa más de matalla.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ea, no haya más, por mi vida; ea, no haya más, que no te -he de soltar, acaba, no seas porfioso, ya sabes que quien sobrado es -de furor, falto es de autoridad.</p> - -<p><i>Cel.</i> Déxale venir, que el diablo á mí me<span class="pagenum" -id="Page_106">[p. 106]</span> lleve si no le quiebro la cabeza con -esta piedra. Veréis que te trayo salutacion para el alma; medalla -queria, ¿por cuál carga de agua?</p> - -<p><i>Olig.</i> No seas tú tambien demasiada, Celestina, calla, que mejor -atavío es en la mujer la templanza en la lengua que las ricas ropas -en el cuerpo.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Ah puta embaidora, alcahueta, hechicera!</p> - -<p><i>Cel.</i> Déxate de esos baldones, fanfarron, que nunca con palabras -injuriosas y feas se acrecentó el esfuerzo natural.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien dice en aquello Celestina, que al fin ninguno en su -cortés y blanda respuesta pierde la fama de su esfuerzo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ya lo veo, pero voto á tal, donde la mujer aguijonea, la -discrecion de hombre no basta.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mas donde la cobdicia interviene, no hay amistad ni tregua -que no corrompa, ésta te hace á tí salir de seso, que no yo.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Aun parlais? Agradeceldo al buen padrino. ¡Oh, pese á mis -males! ¿por qué no me soltaste, que su vida y maldades acabáran en un -tiempo?</p> - -<p><i>Cel.</i> Allá al que te dió de palos haz tú esos fieros, y no me -hagas más hablar.</p> - -<p><i>Olig.</i> Mejor estuviera eso por decir, Ce<span class="pagenum" -id="Page_107">[p. 107]</span>lestina, y no buscar cinco piés al -gato.</p> - -<p><i>Brum.</i> Y, puta alcoholada, ¿no sabes que sentado á tu puerta -seguro y descuidado, cuatro que eran, solo un palo me alcanzaron á -traicion y fuí tras ellos, y como hacía la noche obscura, de ellos -perdí de vista, de ellos se me escaparon por piés? Pero yo los -buscaré, y descreo de la leche que mamé si aunque se me metan en el -golfo del mar, y del golfo del mar en el vientre de la ballena, y del -vientre de la ballena en el seno de Abraham, no se me escaparán, que -con esta punta de mi puñal no les escarbe los aradores que tuvieren -allá en lo íntimo de sus corazones; yo juraré que me acometieron -por otro, porque no creo que nadie tuviese tal atrevimiento contra -Brumandilon, pero como quiera que sea, por vida de estas barbas -luengas y espesas, no les cumple más parar en el reino, porque si los -topo, el mayor pedazo de ellos será menor que brizna de diente de -vieja, ó pedrecica de moleja de arador, ó liendre; más menuzos los -haré que carnero picado, en mi espada los ensartaré como rubias.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ora bien que despues se averiguarán estos pleitos. Agora -vamos, Celestina.</p> - -<p><i>Brum.</i> No me la lleves, Oligides, sin que primero sea liberal -para conmigo, que no lo<span class="pagenum" id="Page_108">[p. -108]</span> he de ir á hurtar para comer, ni ménos me mantengo de -rocío como cigarra, ó de viento como camaleon, basta que le hice -merced de la vida por tu intercesion.</p> - -<p><i>Cel.</i> Que no me está bien ni me pago de ello. Véte con Dios de mi -casa, que no te quiero, no me dés más pasion.</p> - -<p><i>Olig.</i> Oíos, no torneis á reñir, que con pequeñas palabras á -las veces se enciende y crece la ira en los hombres, así como de la -pequeña centella, si no se mira por ella, se suele levantar gran -fuego. ¿Esta medalla hase de partir por medio, ó dártela toda?</p> - -<p><i>Brum.</i> Ni uno ni otro; mas de que se venda, y dividamos -igualmente, como hermanos, el precio de ella, pues de ninguna cosa es -buena la posesion sin compañía.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Ya no te dí dos doblas? ¿qué me pides más?</p> - -<p><i>Brum.</i> La medalla ó la vida.</p> - -<p><i>Cel.</i> No tengo medalla.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor Brumandilon, hazme este placer, porque otro dia te -lo sirva, que no se hable agora más en ello, que las cosas argüidas -con voces son mal definidas, y tambien que agora no hay tiempo -para esa disputa, porque mi amo queda con la soga á la garganta -esperando su salud ó desastra<span class="pagenum" id="Page_109">[p. -109]</span>do fin en la respuesta de Celestina; no nos estorbes.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh pese á tal, qué ha de salir con la suya esta vieja -esfalsaria! sobre cuernos penitencia, sobre que me ha engañado me -niega lo que á vista de todos le dió Lisandro. Por nuestro Señor, -no es otra cosa la mujer sino un censo perpétuo que tienen los -hombres sobre sí y sobre sus vidas, que ella basta para acortar, -disminuir y abreviar estos pocos dias que nos quedan con sus enojos y -pesadumbres, hablo de las tales como esta bellaca, saco de vicios.</p> - -<p><i>Cel.</i> Espera, Oligides, daré una vista á mi gente, que luégo -salgo.</p> - -<p><i>Olig.</i> No tardes.</p> - -<p><i>Cel.</i> Abrí, hijas.</p> - -<p><i>Drion.</i> Esclarabel, baja presto, y véte por el lugar -acostumbrado, que mi tia viene.</p> - -<p><i>Esclarabel.</i> Pues, amores, como digo, en dándome el Conde librea -te daré esta capa, de que hagas un sayuelo.</p> - -<p><i>Drion.</i> Como tú quisieres, pino de oro.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿No os he mandado que mientra no estuviere hombre en casa -estén las puertas de par en par abiertas, y vosotras al umbral -sentadas? creo que por demas es la citola en el molino. ¡Ah! malditas -seais si no me teneis podrida de enojo; en mi dicha cabe<span -class="pagenum" id="Page_110">[p. 110]</span> que jamas ceso de daros -consejos. Landre que os mate, si no os ven ni oyen no os conocerán, -y si no os conocen nadie vendrá á vosotras. La taberna por el pendon -se conoce, y sin pendon nadie acude allá á comprar vino. El caminante -extranjero no acierta el meson sino por la tablilla ó la señal -colgada. Bien me entendeis, una arriba y otra abaxo; si Libia se -ocupó con Polo, ¿por qué tú, Drionea, no baxaste á dar recabdo á los -que vinieren, y respuesta á los que me buscaren?</p> - -<p><i>Drion.</i> Ya decendia, que me estaba componiendo, no hayas enojo, -que todo se hizo lo que me mandaste.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿No te he dicho que cuando no hobiere tiempo de afeitarte -tomes una toca y te la reboces fingiendo dolor de muelas, y te -cobijes esa mantillina colorada? Medio desnuda, medio vestida, los -pechos de fuera con un disimulado descuido en faldetas como éstas, -no hay tal para provocar á luxuria los hombres. En Dios y en mi -conciencia, que cuando yo era moza como vosotras, mi desenvoltura, -mis meneos del cuerpo, mi requiebro de ojos, mi dulce y delgada voz -bastaba para incitar los castos, aunque hermosura me faltára. Pues -¿quién vino á buscarme?</p> - -<p><i>Drion.</i> Siete personas cuando ménos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_111">[p. 111]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Quién?</p> - -<p><i>Drion.</i> La mujer del sastre envió acá, que el sábado de mañanita -va á la vega, por tanto que avises al estudiante por quien la -hablaste, que madrugue.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mirad la descarada, quedó con el otro ese dia de venir á mi -casa disimulada, y hace conciertos con estotro, ¿que no habia tiempo -para todo? Di adelante.</p> - -<p><i>Drion.</i> El doctor viejo envió su paje á saber si hablaste á la -hija de la lavandera.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Oh! que se me olvidó; acuérdamelo mañana. Di más.</p> - -<p><i>Drion.</i> La beata aquella muy penitente te estuvo buen rato -aquí aguardando, y como no venías, rogóme que te encargase mucho -que estovieses con aquel su devoto, de quien hobo el hijo, y que -le dixeses en secreto, que pues Nuestro Señor tuvo por bien darles -aquella criatura para su servicio, que envie faxas y mantillas para -envolver al niño y dineros para pagar el ama, ó que lo dé á criar.</p> - -<p><i>Cel.</i> Importuna mujer, ¿ya no le dió eso y esotro, y el su -capirote raido por cobija?</p> - -<p><i>Drion.</i> Tambien aquella doncella que tuvimos aquí de parto, la -que sacó el teólogo, vino llorando que por caridad le digas, pues -es hombre de conciencia, que lo haga bien<span class="pagenum" -id="Page_112">[p. 112]</span> con ella, y que se acuerde de lo que le -es en cargo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Di, que eso yo lo sé bien.</p> - -<p><i>Drion.</i> El mozo del bachiller vino que vayas á la tarde á echar -una melecina á un su popilo.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿No le he dicho que mientra mi comadre Clara viviere que -la llamen? porque yo no quiero hacerle mal en su oficio, que es mi -amiga.</p> - -<p><i>Drion.</i> Dice que está mala de los ojos de una siringada que le -soltó un escolar al tiempo que sacaba el cañuto, que, como le mirase -unas almorranas que tenía para se las curar, el estudiante, no -pudiendo retener el puxo, suelta y rocíale aquellos hocicos y ciégale -los ojos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Hi, hi, hi, mala landre que te mate, que reir me has hecho. -¿Hay más?</p> - -<p><i>Drion.</i> La manceba del clérigo, y la mujer del cordonero y la -desposada vinieron aquí y hice lo que me mandaste.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Supiste hacer el virgo?</p> - -<p><i>Drion.</i> Muy bien.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pues comé vosotras, no me aguardeis, que voy á consolar -aquel loco ántes que de sí haga algun desatino.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¿Cómo te sucedió?</p> - -<p><i>Cel.</i> De perlas; algo habian de aprove<span class="pagenum" -id="Page_113">[p. 113]</span>char los caractéres del cerco de esta -noche.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿No baxas, madre?</p> - -<p><i>Cel.</i> Vamos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dime agora lo que has hecho, que segun te vi venir alegre -y dando saltos de placer, por mí tengo que has ablandado aquella -breña y duro risco, y que traes buen recabdo. Mas, de véras, ¿qué -acabaste con ella? Dímelo porque yo contigo me alegre, que no ménos -que tú holgaré del bien de mi amo, y así será tu gozo perfecto y -entero, que el placer no comunicado no es cumplida alegría.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay bobo! ántes que tú nacieses entendia yo esas malicias; -quiere que se lo diga para ganar por la mano las albricias de aquel -que en el triunfo de sus locuras no estima el gasto.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿No dices, madre?</p> - -<p><i>Cel.</i> Cerca estamos, ahí lo oirás.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dígolo, porque si ruines nuevas traes no te cumple parecer -ante los ojos de aquel desabrido, ni ménos yo iré con esa embajada, -no quiebre sobre nosotros el enojo que tiene de la pasion que le -dan sus amores; que los corazones apostemados con ira, con poco -cauterio brotan su venino en los primeros encuentros sin esperar más -razon.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_114">[p. 114]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Otra vez á doce.</p> - -<p><i>Fil.</i> Señor, señor, Celestina.</p> - -<p><i>Lis.</i> Daca esas ropas de martas cebellinas, saldréla á recibir. -¡Oh Dios! ¿con qué viene?</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_115">[p. 115]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA - DEL SEGUNDO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA<br /> - DEL SEGUNDO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Apénas puede creer Lisandro la buena nueva que Celestina le trae de - su señora; y sobre esto pasa con ella y con sus criados muchas cosas - llenas de donaire. Despídese Celestina de Lisandro para ir á hallarse - en el pleito de Angelina. Todavía el gran celo de Dios incita á - Eubulo á decir sus sanctas y buenas razones á Lisandro, aunque sabe - que ha por ello de ser afrentado del embobecido su amo. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">CELESTINA. — LISANDRO. — EUBULO. — OLIGIDES. — MOZA.</p> - -<p><i>Cel.</i> Metámonos dentro, señor mio, no estemos aquí en la calle -dando cuenta á los que pasan, que bien es que vivamos cautamente, -pues castamente no permite esta negra carne; allá sabrás bueno ó -malo, ó lo que fuere.</p> - -<p><i>Lis.</i> Señora mia, ó afloja ya sin más tardar el cordel que de -rato en rato con estrechos estirones de temor y desconfianza acorta -el huelgo de mi vivir, ó dame presto garrote, que más tormento me es -la esperanza de tu palabra, que las prisiones que sostengo.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_116">[p. 116]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Dime, señor Lisandro, ¿qué merece la que hoy en este dia -aventuró la vida en tu servicio?</p> - -<p><i>Eub.</i> Algo de bueno trae la madre, encarecérselo quiere primero -que lo diga.</p> - -<p><i>Olig.</i> Su costumbre es jamas meter aguja sin sacar reja.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mucho por cierto, si de la fuente de mi mal trae alguna -esperanza de mi bien.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Y si la trayo?</p> - -<p><i>Lis.</i> Júzgote por Dios, pues por ninguna via podemos parejarnos -con los dioses inmortales, dice el gentil Ciceron, como dando salud á -los mortales.</p> - -<p><i>Cel.</i> A sus trece torna este necio; ¿qué cómo yo de eso?</p> - -<p><i>Lis.</i> Habla alto, madre, que te entienda.</p> - -<p><i>Cel.</i> Digo, señor, que en sólo esto me parezco á Dios en no comer -palabras, sino obras, que palabras y plumas el viento las lleva.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues ¿qué quieres tú, madre, y sácame de pena?</p> - -<p><i>Cel.</i> Yo, seguro que no te pida tesoros ni montes de oro, si no -fuese para casar dos sobrinitas mias huérfanas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pluguiese al Soberano que mi deseo hobiese su efecto, que -tu peticion no careceria de cumplimiento, porque incompara<span -class="pagenum" id="Page_117">[p. 117]</span>blemente estimo por más -aventajada la merced á mí hecha que cualquier dón á tí prometido.</p> - -<p><i>Eub.</i> Oligides, por lo que debes á virtud, te llegues á ese loco, -y le digas al oido que no prometa tal cosa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Díselo tú si bien te estuviere, que yo no lo pienso, allá -se lo haya, con su pan se lo coma si algun desatino hiciere.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, una palabra.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Agora me vienes con secretos, necio?</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, mira lo que haces, que quedas atado al -prometimiento, porque el que de su voluntad se obliga, obligado es á -cumplir lo prometido; por amor de Dios no lo hagas, que es pecado de -prodigalidad, no te saque de quicios esa mala hembra y tu desvariada -alegría.</p> - -<p><i>Lis.</i> Véte de ahí, asno, ¿quién te hizo cura de ánimas ó -procurador de pleitos ajenos? Déxame á mí, que yo sé lo que hago.</p> - -<p><i>Eub.</i> Por donde te tengo, por ahí te dejo; nunca más perro á -molino, á tu placer, mula, da, promete, cree á alcahuetas, que tú -te pondrás del lodo y morderás en el ajo más de cuatro pares de -veces.</p> - -<p><i>Olig.</i> En mi seso estuve estar quedito y<span class="pagenum" -id="Page_118">[p. 118]</span> no irle á la mano en cosa fuera del -propósito de sus boberías.</p> - -<p><i>Eub.</i> Él vendrá á tiempo en que se pele las barbas de que no me -creyó. Quiero salirme de este juego, que bienaventurado es, dice el -serenísimo rey y profeta David, el que no fué en pos del consejo de -los impíos, ni se detuvo en el camino de los pecadores.</p> - -<p><i>Cel.</i> No pasemos más adelante, yo me obligo de te la hacer haber, -con que dés tú fe de me las casar honestamente.</p> - -<p><i>Lis.</i> Doite mi fe y palabra como caballero de lo hacer.</p> - -<p><i>Cel.</i> Recibo la merced que á eso me atengo, pues al buey por el -cuerno y al hombre por la palabra, dicen en mi tierra, cuanto más que -en los nobles y generosos como tú, el nuevo ofrecimiento es habido -por nueva obligacion, y no pierdo las albricias de las buenas nuevas -que oirás.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Buenas nuevas, madre mia? daca esos piés, besarételos, -que no me tengo por digno besar tus manos, que, por ventura, tocaron -la ropa de mi señora. Di agora que de rodillas se ha de recebir la -palabra salida por boca de aquel ángel.</p> - -<p><i>Cel.</i> Por mi salud, no lo consienta, levántate, señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues di.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_119">[p. 119]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> La suma de ello es que el juéves á las once de la noche -Roselia te saldrá á hablar por las ventanas traseras de su torre que -miran al alcázar.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dices, señora? ¿Qué dices, salvacion mia y bien mio? -Tórname á decir eso, explícate más, quizá entendí mal, ó trastroqué -las palabras, ó mi poca advertencia causó poco entendimiento, ó mi -mucha aficion hizo que el disfavor de aquella princesa que enxerido -traes en tu razon, echase á la mejor parte.</p> - -<p><i>Olig.</i> Está el diablo desbabado oyendo, y dice que no tiene -atencion.</p> - -<p><i>Cel.</i> Algo merece la que tan buen recabado trae, que si el sesgo -no llevára el córte de mi razonar á remate, iba perdida.</p> - -<p><i>Lis.</i> Señora Celestina, único remedio y reparo de mi desahuciada -salud, declara y repite esa autorizada sentencia, que no la -entendí.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pasado mucho intervalo de tiempo, y usando yo de mis artes -cautelosas y fingidos rodeos, acabé con Roselia que te viese por do -te dixe, haciéndole entender que tocaba al servicio de Dios ver y -hablar al que con su vista y palabra recuperaria la vida.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mozos, ¿estais ahí?</p> - -<p><i>Olig.</i> Sí señor.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_120">[p. 120]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué dixo la señora?</p> - -<p><i>Olig.</i> Que Roselia, dadas las once de la noche, saldrá á las -ventanas de su torre, y que ahí la hablarás.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mira no te engañes, mira si entendiste como yo, que aquel -resplandeciente lucero, cuando el prolixo relox tocáre las once, se -descubrirá, y esclarecerá del castillo la calleja del alcázar, y de -ahí esparcirá sus refulgentes rayos por mi corazon y dará luz á mis -ojos; ¿es esto?</p> - -<p><i>Olig.</i> Eso es en sentencia.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh singular merced! ¡oh premio tan sobrado y desmedido á -mi merecer! ¡oh incomparable dón! ¡oh crecido y sobrepujante galardon -á mi servicio! ¡oh aventajado salario de mi pequeño trabajo! ¡oh -soberana! ¡oh divina! ¡oh suprema! ¡oh excelente! ¡oh encumbrada y -ensalzada magnificencia y liberalidad de mi señora, que á su captivo -siervo y esclavo aherrojado rescató en este dia de las obscuras -prisiones de cárcel de amor! Espejo de mi vista, lumbre de mis ojos, -dulzor de mi ánima, joya preciosa entre todas las perlas, hermosa -ninfa, en cuya presencia todo el mundo es feo, ¿qué favor es éste -que me envias? ¿qué es posible que saldrás de tu grado? ¿cuándo te -lo merecí? ó háceslo por tu grandeza, que condicion es de<span -class="pagenum" id="Page_121">[p. 121]</span> las grandes hacer -mayores las mercedes que los servicios merecen. Mas ¿qué es esto, si -me he vuelto loco, sin seso, hecho frenético de suerte que con la -mucha pasion, trastornada la imaginativa, fantasea fingiendo lo que -deseaba? ¡Ah, señora! ¿tú no eres Celestina y vosotros mis criados? -¿No me es agora dicho que mi señora Roselia de su homenaje, cuasi á -la media noche, con su venida descombrará mi pecho de pasiones, y -remontará las mis ciméricas tinieblas que me obscurecian?</p> - -<p><i>Olig.</i> Sí, sí, sí, ora ver si lo creerás; juraré que ha de pensar -aún sobre ello. Ea, señor, que no estamos aquí en la opinion de -Empedocles, filósofo, el cual decia de ninguna cosa poder nosotros -tener evidencia, porque los sentidos podian recebir engaño y -decepcion; no pasa otra cosa ni hay más de lo que oiste.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Y qué fué?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Y no lo has oido seiscientas veces? Sancto Dios, y qué -prolixo hombre; bien dicen que cuanto más deseada es la cosa, más -dura es de creer; pues ten atencion y oye.</p> - -<p><i>Lis.</i> Di.</p> - -<p><i>Olig.</i> Roselia, el.....</p> - -<p><i>Lis.</i> Espera pues, no dé otro sentido del<span class="pagenum" -id="Page_122">[p. 122]</span> que suena tu habla y pronuncia tu -boca, veré si conformamos, que mucho hace un sí ó no en la oracion. -Roselia, mi señora.</p> - -<p><i>Olig.</i> El juéves en la noche.</p> - -<p><i>Lis.</i> El juéves en la noche.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dadas once.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dadas once.</p> - -<p><i>Olig.</i> Te verá y hablará.</p> - -<p><i>Lis.</i> Aguarda, no te des tanta priesa. Me verá y hablará.</p> - -<p><i>Olig.</i> Del puesto.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿De qué puesto?</p> - -<p><i>Olig.</i> De las ventanas de su torre que caen al alcázar.</p> - -<p><i>Lis.</i> Eso sí, de las ventanas de su torre que caen al alcázar. -Es así: que Roselia, mi señora, el juéves, dadas las once, me verá y -hablará de las ventanas de su torre.</p> - -<p><i>Olig.</i> Que sí, que sí, que sí, ¡válate el diablo! Dios me perdone -si lo has entendido.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh bienaventuradas orejas mias que en tan breves palabras -tan sublimes sentencias oís! ¡Oh gozo extraño! ¡oh dichoso hombre más -que cuantos nacieron! pues ninguno gozó de tanta alegría como agora -yo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Sosiega, señor, que no ménos te podria dar la muerte -la demasiada alegría extendiendo las telas del corazon fuera de -sus<span class="pagenum" id="Page_123">[p. 123]</span> límites, que -la mucha pasion y tristeza angostándolas más de lo necesario.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh mi buena madre! ¡oh excelente triaca de mi secreta y -mortal llaga! Cuéntame agora todo lo que pasaste con aquella señora, -y dime algunas palabras consolatorias de aquella dulce boca.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señor, bástete saber que del casquillo de la saeta que -á tí hirió queda ella lastimada, y aunque parezca que por via de -bien quiso conceder á mi ruego y satisfacer á tu deseo de vella y -hablalla, pero ella vendrá de su grado dando de piés y manos á lo que -pretendemos, que la vergüenza y empacho comun á todas hace que lo -que la voluntad otorga la boca niegue, con este velo cubrimos hartos -defectos que publicariamos si lícito nos fuese como á los hombres, -aunque yo, pardios, no me curaba de esas vergüenzas cuando moza, que -si bien me parecia alguno, no dexaba de hacerle señas y mostrarle -claramente la gana que tenía.</p> - -<p><i>Fil.</i> Señora, una moza te busca.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pues, mi señor, el viérnes de mañana soy acá á ver cómo te -fué con tu dama para que de ahí colija y sepa en qué estado está el -negocio y en qué disposicion la tenemos, y conforme á esto obrarán -mis artes, y quédate á Dios.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_124">[p. 124]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Toda la córte celestial te acompañe.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué quieres, hija?</p> - -<p><i>Moz.</i> Mi señora Angelina te suplica que en todo caso vayas á las -dos á juicio, porque aquel estudiante con quien tú la desposaste -niega ser su esposa.</p> - -<p><i>Cel.</i> Dile que me place, que yo lo haré de mil amores, y que me -espere en su casa, que de ahí nos irémos entrambas juntas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh, cómo temo no me acaezca agora algun infortunio ó -desastre! que la fortuna así suele usar de sus casos falaces con los -que en prosperidad pone y en alta cumbre como á mí, de manera que -cuanto más alto los sube, tanto más baxo lo derrueca y abate; rueda -es de fortuna no permanecer en un sér.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por ende es buen aviso, señor, pensar hombre consigo todos -los males que le pueden suceder, y estar apercebido con sufrimiento, -porque si alguno sucediere no le halle desarmado y desproveido de -paciencia, ántes dé gracias á Dios que no le sobrevinieron todos -aquellos males que él pensados tenía.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh! cuánto sería mejor dejar esas vanidades y contemplar -la brevedad de la vida y el fin y remate de ella, que al fin pasa -la gloria de este mundo y sus deseos y<span class="pagenum" -id="Page_125">[p. 125]</span> cobdicias. Mas, ¡oh desvarío de los -hombres! da voces el clarísimo orador y poeta Petrarca, nadie hay que -esto no sepa, y esperan enmienda con dilacion de la vida fingiendo -entre sí que están léxos de la muerte, la cual el tiempo breve, la -vida corta, las muchas desventuras y fortuitos acaecimientos la -hacen vecina y muy cercana á nosotros; así es el mundo y el engaño -de los vivientes, que mientra luengo espacio de vida, á sí mesmos -prometen pensando vivir los años de Nestor, ó que les sucediera la -dicha de Metello, ó que la natura les será madre más piadosa que á -los otros, á deshora la triste y congoxosa muerte les acomete sin -apercibimiento. Mira, señor, que aquel vivió, dice Marcial á su amigo -Posthumo, el que ayer vivió, que de hoy no tenemos certinidad. Teme -á Dios y acuérdesete de aquella palabra digna de ser escripta con -letras de oro, por ser de aquel gentil Valerio, que la ira de Dios -procede en su venganza de espacio y á pasos contados, y la tardanza -la recompensa con graveza del castigo.</p> - -<p><i>Lis.</i> Oligides, di á ese sandio que calle si no quiere palos, -que, por Dios, creo que ha de reventar un dia de éstos de mucha -devocion. Y mira si está aderezado, que quiero comer.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_126">[p. 126]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Voy, señor. Anda acá Eubulo, que eres menester.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ya, ya, á buen entendedor pocas palabras.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_127">[p. 127]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA - DEL SEGUNDO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA<br /> - DEL SEGUNDO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Va Celestina con Angelina á pleito ante el Provisor, juntamente con - los testigos y Procurador. Despues de largas disputas con el letrado, - el Provisor absuelve á Sancias, estudiante, de la demanda que por - Angelina le fué puesta sobre caso de ser su esposo y marido. Está - llena esta cena de mucha doctrina, y no ménos de gracias y donaires. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">CELESTINA. — ANGELINA. — TESTIGOS. — PROVISOR. — -PROCURADOR. — SANCIAS. — LETRADO.</p> - -<p><i>Cel.</i> Tha, tha, tha.</p> - -<p><i>Ang.</i> Mochacha, corre, verás quién llama.</p> - -<p><i>Cel.</i> Bendígate Dios y San Miguel Ángel, y qué galana estás.</p> - -<p><i>Ang.</i> No estoy para ver despues que parí del Arcediano.</p> - -<p><i>Cel.</i> Tal me venga el año y la Pascua cual tú agora me -pareces.</p> - -<p><i>Ang.</i> Madre, no me lo tomes á soberbia, que en mi ánima agora dos -años no habia otra más hermosa en la ciudad.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Por qué no te arrancas esos pelitos<span class="pagenum" -id="Page_128">[p. 128]</span> de entre ceja y ceja? Saca las -tenacicas del estuche, pelarételas.</p> - -<p><i>Ang.</i> Ten; ay, que escuece.</p> - -<p><i>Cel.</i> Hija, por eso dicen sufrir cochura por hermosura. Cobíjate -y vamos, que ya estarán en audiencia, y de camino llevarémos los dos -mancebos que escondimos en la recamarilla por testigos.</p> - -<p><i>Ang.</i> Vamos; rapaza, vénte conmigo y cierra la puerta.</p> - -<p><i>Cel.</i> Aquí moran. Gentiles hombres, por la parte que os cabe de -la señora Angelina que vengais con nosotras á jurar lo que oisteis -cuando la desposamos con aquel estudiante llamado Sancias, que lo -niega á pié-juntillas.</p> - -<p><i>Test.</i> Eso de muy buena voluntad, id, que luégo somos allá.</p> - -<p><i>Cel.</i> Por mi salud, hija, que te cumple éste más que otro, que yo -lo he mirado con tales ojos, que será buen oficial de lenternas, y -tú podrás á tu salvo hacer lo que bien te estuviere, que á los tales -no ménos los ojos les engañan que la poca experiencia que tienen en -estas cosillas, cuanto más que mucho hace al caso el sonsonete de, -mujer casada soy, para que en más te tengan los galanes que hasta -aquí te servian, que lo vedado más se desea, y más caro cuesta -lo<span class="pagenum" id="Page_129">[p. 129]</span> que no se -halla fácilmente á cada canton, y tambien que así no te llevarán el -marco.</p> - -<p><i>Ang.</i> Si eso no viera, nunca tan á pechos tomára este casamiento, -cuanto más que es hijo de un mercader muy rico, y está un dia de -éstos para repetir.</p> - -<p><i>Cel.</i> Dices la verdad, que ansí lo oí.</p> - -<p><i>Ang.</i> Pongámonos cabe estas verjas, que Sancias velo do está, -y los testigos ya vinieron; tú responderás por mí, que yo soy muy -empachada, mientra viene nuestro Procurador.</p> - -<p><i>Provisor.</i> ¿Qué quereis, mujeres?</p> - -<p><i>Cel.</i> Señor, esta doncella se casó con este estudiante y él -niégalo, y por cuanto se siente muy agraviada en no casarse, pide -en justicia á vuestra merced le mande casar con ella, pues darémos -informacion de la verdad.</p> - -<p><i>Prov.</i> Toma procurador, que tú, mujer, no puedes procurar.</p> - -<p><i>Cel.</i> Hélo aquí, señor.</p> - -<p><i>Prov.</i> Bien está; pues ¿qué pides al estudiante?</p> - -<p><i>Procurador.</i> Pedímosle por marido de esta señora.</p> - -<p><i>Prov.</i> ¿Qué decis vos á esto?</p> - -<p><i>Sancias.</i> Que no sé qué se dicen, y niego lo que me levantan.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_130">[p. 130]</span></p> - -<p><i>Proc.</i> Es verdad, y porque lo creas, señor, toma juramento á -estos testigos que están aquí, que ellos dirán la verdad.</p> - -<p><i>Prov.</i> Jurad que jurais á Dios y á santa María, y á esta señal de -la cruz ✝ decir verdad de todo lo que supiéredes en este caso y os -fuere preguntado. Respondé, sí juro.</p> - -<p><i>Testigos.</i> Sí juro: sí juro.</p> - -<p><i>Prov.</i> Si así lo hiciéredes Dios os ayude, si no, él os condene. -Decí, amén.</p> - -<p><i>Test.</i> Amén.</p> - -<p><i>Prov.</i> Por el juramento que habeis hecho, es verdad..... ¿Cómo os -llamais vos?</p> - -<p><i>Ang.</i> Señor, Angelina.</p> - -<p><i>Prov.</i> ¿Y vos?</p> - -<p><i>Sanc.</i> Sancias.</p> - -<p><i>Prov.</i> Que Angelina se casó con Sancias, estudiante, y sabeis que -se dieron las manos por palabras de presente.</p> - -<p><i>Test.</i> Que para el juramento que hemos hecho que están casados, y -les vimos dar las manos por palabras de presente.</p> - -<p><i>Sanc.</i> Señor, aquello no lo niego; pero puse condicion cuando me -casé con ella diciendo así, yo te tomo por mujer si el arcediano que -te hobo te diere comigo veinte mil maravedís en casamiento.</p> - -<p><i>Proc.</i> Señor, ya se los da el arcediano.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_131">[p. 131]</span></p> - -<p><i>Sanc.</i> Señor, bien me puedo salir afuera si no tornamos de nuevo -á darnos las manos con nueva obligacion y consentimiento.</p> - -<p><i>Proc.</i> No podeis por el capítulo <i>Super eo de conditionibus</i>.</p> - -<p><i>Prov.</i> Escuchaos y salios fuera, tomaré parecer con el letrado, -que ése es caso dubdoso y áun harto dificultoso de determinar. -Señor doctor, ¿qué sentís en este caso? Si dos se dan las manos con -consentimiento de entrambas partes por palabras de tiempo presente, -y el uno de ellos pone esta condicion de futuro diciendo, yo te tomo -por mujer ó marido con tal que fulano te dé en casamiento tantos -mil maravedís, dáselos; pregúntoos si será válido el tal contrato ó -matrimonio complida la demanda, ó condicion puesta, ó si se requiere -nueva obligacion y nuevo consentimiento.</p> - -<p><i>Letrado.</i> Antigua y vieja querella es ésa, señor Provisor, en la -cual los famosos canonistas y teólogos fieramente se encuentran, y -entre ellos hoy dia hay gran controversia en la porfía y debate de -la verdad, de manera que cada uno de ellos, segun su opinion, daria -su parecer y decreto. Pero yo sigo en este caso la sentencia de los -teólogos, que en esto, como en lo demas, sintieron y hablaron mejor. -Cuyo cánon verdadero es que<span class="pagenum" id="Page_132">[p. -132]</span> el matrimonio que de principio no fué matrimonio por -causa de algun pacto ó concierto ó impedimento ó condicion puesta, no -viene á ser matrimonio, puesto que despues se cumpla lo prometido, ó -cese el estorbo que empidia el tal contracto, si de nuevo no comienza -entre ellos nueva obligacion y consentimiento de voluntades.</p> - -<p><i>Prov.</i> ¿Por qué razones os fundais? que, ya sabeis que en -materias disputables, más hace la razon y argumento que la auctoridad -del que lo dice, dado que mucho me persuadan las letras y buen juicio -que en vos florecen.</p> - -<p><i>Letr.</i> No creais que la doctrina de estos sabios teólogos -aceptase por la más razonable y verdadera, si sus subtiles y agudas -razones no me moviesen á ello y áun me compeliesen á creello. E -dexadas nuestras leyes y capítulos que parecen sentir esto, donde por -consecuencias y argumentaciones os podria traer á conocimiento de -mi opinion, como es la ley <i>Si stipulator</i> y la ley <i>Stipulantes</i>, -§ <i>Sacram de verborum obligationibus</i>, y el capítulo <i>Super eo de -conditionibus</i>, argúyoos con vivas razones, las cuales despiertan -más el entendimiento. La primera, si Sancias ántes que le cumplan la -condicion se arrepiente y desiste de su propó<span class="pagenum" -id="Page_133">[p. 133]</span>sito y intincion que tenía de casarse -con Angelina, todos los doctores, así teólogos como canonistas, -convienen que el tal no sería matrimonio; luego, dado que no revoque -su consentimiento, no valdrá el contracto de palabra si de nuevo no -consientan. Pruéboos la consecuencia, porque ningun arrepentimiento -basta para quitar ó anular la fuerza ó virtud del contracto, si en sí -causa el matrimonio y tiene virtud de lo hacer. La segunda razon, si -Sancias ántes que el arcediano le diese los veinte mil maravedís, ó -ántes que le cumpliesen cualquier otra condicion puesta largamente, -se podia casar con otra, como vos, señor, tampoco negaréis, luego si -tiene poder de casarse con cual quisiere, es porque el tal contracto -con condicion era inválido y sin virtud de hacer matrimonio, y -como quiera que sola la ratihabicion no es suficiente de causar -obligacion en el matrimonio sin nueva voluntad y contracto, síguese -que no es necesario que nuevamente se casen y consientan. La tercera -razon.....</p> - -<p><i>Prov.</i> No procedais más adelante, señor Doctor, que yo estoy ya -contento de vuestras razones, pero no satisfecho de mi dubda; y no -os espanteis que yo dubde, pues dubdaron aquellos doctos varones -como Hostien<span class="pagenum" id="Page_134">[p. 134]</span>se, -Calderino, Angelo de Clavassio, Antonino y el teólogo Palude, y otros -muchos que siguieron el parecer contrario; y pues no ménos virtud -y sabiduría es defender la verdad de los contrarios que saberla -sustentar con razones, ruégoos me respondais á estos argumentos que -en sí traen dificultad y en mí engendran escrúpulo, tanto que apénas -os creo, y áun con vuestro perdon digo que es falso lo que decís; y -sea el primer argumento: en todos los otros contractos condicionales, -veniendo la condicion queda el contracto perfecto sin otra nueva -obligacion; exemplo: doy os cien libras de plata si me asegurais la -nao, doy os la casa si me diéredes la heredad, si vos cumplis la -condicion yo quedo obligado á lo que prometí y me condenarán á ello, -y áun vos sentenciárades contra mí, luego si el matrimonio es un -contracto natural, síguese que obliga puesta la condicion. El segundo -argumento: en el capítulo de <i>Illis de conditionibus appossitis</i>, se -dice que si alguno juráre por estas palabras de casarse con alguna, -yo juro de te tomar por mujer si traxeres tanto en casamiento, si -no lo trae no queda perjuro, si con todo no se hubiere seguido -consentimiento presente ó cópula carnal. Argúyoos yo, señor Doctor, -por el con<span class="pagenum" id="Page_135">[p. 135]</span>trario -sentido. Si haya habido consentimiento será perjuro, luego como -aquél, en el caso que os puse, ha habido consentimiento explicado -por palabras que significan presencia de tiempo, síguese que tambien -será matrimonio. El tercero argumento, si alguno diga, yo huelgo -de ser tu marido y te acepto por mujer si tú consintieres; si la -otra responde, y yo tu mujer y á tí tomo por marido, no hay dubda, -sino que son casados y contraxeron matrimonio, y la tal condicion -era de futuro, luego por lo mesmo, si dixere, yo te tomo por mujer -si dentro de un año consintieres, venido ó cumplida la condicion, -será vero matrimonio. Oyoos, señor Doctor, entre dientes hablar, y -daisme sospecha que no os encaxa esta razon ó probacion, por ende -quiero probar y confirmar el antecedente. Decíme, por vuestra vida, -¿en todos los casamientos no acontece así, que el uno habla primero -que el otro, y por el consentimiento del segundo ó del que habla -á la postre se perfecciona el matrimonio entre ambos? por donde -siempre me parece á mí que la eficacia del consentimiento depende -de las palabras advenideras ó del tiempo futuro. Por mi fe, señor, -que habeis menester adelgazar vuestra pluma y tajarla más delgado de -lo que soleis en otras cues<span class="pagenum" id="Page_136">[p. -136]</span>tiones, si quereis presumir de responder á mis argumentos, -que cada uno de ellos me da nueva sospecha de vuestra opinion, -y todos ellos me causan consentimiento y juicio de la parte -contraria.</p> - -<p><i>Letr.</i> De una cosa me pesa, señor Provisor, que no permitistes á -mi lengua dar fin y remate á otras razones que se me ofrecian; mas -creo que lo hecistes porque las sentíades como tiros que minaban y -echaban por suelo el fundamento de los canonistas, los cuales vos con -rabia de defender habeis multiplicado argumentos y réplicas. Si tan -fácil me fuese persuadiros que dexásedes esa opinion y siguiésedes -la sentencia de los teólogos, como me es deshacer vuestras razones, -luégo pensaria que quedaba por mí el campo. Y porque no os parezca -que cumplo de palabra, siendo muy ajeno de mi propósito, respondo -por órden á vuestras objeciones. A la primera digo: que no es de -virtud y naturaleza del contracto que cumplida la condicion cause -y haga traslacion de la cosa; como quiera que ahí no haya sino -prometimiento solo, pero las leyes disponen y ordenan que cualquier -que promete, quiera que no quiera, sea obligado á cumplir lo que -prometió, lo cual no pueden hacer ni disponer en el pacto ó concierto -matrimonial por<span class="pagenum" id="Page_137">[p. 137]</span> -causa de aquella suma y grande libertad que Dios quiso haber en el -matrimonio, conviene á saber, que cualquiera que áun no es casado -esté en su poder y potestad casarse ó no casarse, tomar mujer ó -dexalla; por lo cual se infiere que si aquél áun no tiene mujer ni -es casado ántes que se cumpla la condicion, segun tambien confiesan -los adversarios, y vos tampoco no lo negaréis, está en su libre poder -aún despues hacer lo que bien le estuviere; y por este fundamento, -señor Provisor, pues sois docto, sacaréis la respuesta de las otras -objeciones. Pero todavía, como gato por brasas, iré tocando las -soluciones, que á vos bastará media palabra, que al hombre sabio -basta apuntalle la cosa para que de media vez entienda. A la segunda -objecion respondo que es verdad lo que el capítulo dice, y lo que -vos inferis á contrario sentido, pero niégoos la consecuencia en -que decis que lo mesmo es en vuestro caso. Entendé el texto, señor -Provisor, que quiere decir que si despues del pacto condicional -hobiere nuevo consentimiento presente no expresada la condicion, ó -se siguiere cópula carnal, entónces queda perjuro si no se casáre -con ella; y así digo en nuestro caso, que si Sancias de nuevo -consiente con las ceremonias de palabras y<span class="pagenum" -id="Page_138">[p. 138]</span> otras cosas que sabeis requiere el -matrimonio para que obre despues que se puso, ó al tiempo que se pone -la condicion, queda tan casado como vos agora estais, pero porque no -es ansí os negué con razon la consecuencia ó illacion.</p> - -<p><i>Prov.</i> No mirais, señor Doctor, lo que dixistes, ni teneis -advertencia á los exemplos que poneis; decisme que soy casado, eso -será á media carta.</p> - -<p><i>Letr.</i> No os maravilleis, que son descuidos de letrados. A la -tercera objecion, porque es de poco tomo, no respondo por mi honra -y áun por la vuestra, que bien sabeis vos que me sobraba razon de -sonreirme debajo mi loba al tiempo que la formastes.</p> - -<p><i>Prov.</i> Maravíllome de vos, para ser letrado hacer tan poca -cuenta de lo que en sí trae mucha dificultad. En especial que puede -haber tanto intervalo de las palabras obligatorias del uno á las del -otro, que con mucha y sobrada razon se dubde si despues que la mujer -consiente á cabo de rato sea matrimonio ó no, ó es menester que de -nuevo entrambos juntamente consientan.</p> - -<p><i>Letr.</i> Dice Avicena que el rejalgar ó veneno puede ser tan -poquito que no empezca ni dañe al cuerpo que lo recibe; bien -así<span class="pagenum" id="Page_139">[p. 139]</span> podrá ser -tan breve y corta la tardanza de tiempo en que tarda la mujer á -proferir sus palabras y corresponder á las del hombre, que no impida -ni estorbe el matrimonio y vínculo que nace de ahí, como en el -baptismo porque diga el baptizante un poquito ántes ó despues que -batee ó chapuce al niño las palabras sacramentales, no deja de ser -perfecto baptismo. Cuanto más que el consentimiento de la otra parte -es de esencia y sustancia del matrimonio, y no condicion, y así hay -diferencia de lo uno á lo otro.</p> - -<p><i>Prov.</i> No os creo, por Dios, en el exemplo que pusistes.</p> - -<p><i>Letr.</i> Bien os demostrais ser puro canonista y que andais atado -á las glosas como asno á estaca. Perdonáme si soy discortés, que -debíadesmela, váyase una por otra.</p> - -<p><i>Prov.</i> Pase por donaire, que ni vos medraréis mucho á la sombra -de los teólogos, que más presto se os pegará algun piojo que no algun -obispado.</p> - -<p><i>Letr.</i> Y áun ése es el mal, que cuando crian obispo no le -preguntan si sabe textos ó apellaciones ó pleitos, mas si sabe -<i>utrumque testamentum</i>. Máxime que á ellos pertenece lo que dice -San Pedro: <i>Parati semper ad satisfactionem omni posidenti vos -rationem de ea quæ in vobis est spe</i>, y á su oficio compete<span -class="pagenum" id="Page_140">[p. 140]</span> predicar la doctrina -evangélica al pueblo, que el púlpito agora está usurpado de -frailes.</p> - -<p><i>Prov.</i> No me agrada eso que decis, porque oficio es del obispo -decidir y determinar cuestiones y dubdas, las cuales sin los cánones -y decretos de sumos pontífices mal se averiguarán con sola la -teología.</p> - -<p><i>Letr.</i> Careceis de principios, señor Provisor.</p> - -<p><i>Prov.</i> Habla cortés y decí el porqué.</p> - -<p><i>Letr.</i> Porque eso es accesorio; que tambien pertenece á su -señoría mirar por los edificios y ornamentos de la iglesia, que -esté bien proveida de todo esto, pero no se requiere por eso ser -carpintero ó platero; así acá, aunque sea así como dices, pero basta -para eso tener una persona docta como vos en los cánones, ca entender -en pleitos sería meterse en negocios seglares, contra el precepto de -San Pablo. De manera que su oficio principal es predicar y enseñar -la doctrina de Cristo, y para esto les es necesario saber la Sagrada -Escriptura y sancta teología, donde se aprenden tambien los textos -de cánones que tocan á la salud de las ánimas, cuanto más que los -cánones fueron fundados de varones teólogos como conclusiones sacadas -del manantial de las letras divinas.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_141">[p. 141]</span></p> - -<p><i>Prov.</i> A todo eso que dices contradice Hostiense y -Panormitano.</p> - -<p><i>Letr.</i> Verdad es, pero no respondieron á mis razones, y hablaron -como canonistas en saber poco en casos de conciencia.</p> - -<p><i>Prov.</i> Dexaos, por mi vida, de ésos, señor Doctor, que nunca -haréis mayorazgo si os ateneis mucho á los teólogos, y despachemos á -esta gente, que nos hemos mucho detenido.</p> - -<p><i>Letr.</i> Bien podeis dar por libre al estudiante, que en esto no -solo seguis la caterva de los teólogos como es Sancto Tomás, Ricardo, -Scoto, Silvestre y otros muchos; pero teneis de este bando los más -famosos canonistas, conviene á saber, Panormitano, Inocencio III, el -Cardenal y Francisco de Arecio.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ya deciende el Provisor, llégate acá Angelina.</p> - -<p><i>Prov.</i> Estad atentos y oí la sentencia.</p> - -<p><i>Cel.</i> Diga su merced.</p> - -<p><i>Prov.</i> En el pleito que es entre Angelina y su procurador en su -nombre de la una parte, y Sancias de la otra: fallamos, atentos á los -auctos y méritos de este proceso de pleito, que la dicha Angelina y -su procurador en su nombre no probaron su peticion y demanda.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_142">[p. 142]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> En hora mala os pusisteis ahí.</p> - -<p><i>Prov.</i> Dámosla y pronunciámosla por no probada, y que el dicho -Sancias probó bien y cumplidamente sus excepciones y defensiones.</p> - -<p><i>Cel.</i> En buena fe, mentís.</p> - -<p><i>Prov.</i> Dámoslas y pronunciámoslas por bien probadas, en -consecuencia de lo cual, que debemos absolver y absolvemos al dicho -Sancias de la demanda contra él puesta por parte de la dicha Angelina -y su procurador en su nombre. E dámosle por libre y quito de todo lo -contra él pedido y demandado.</p> - -<p><i>Cel.</i> Para esta que aquí Dios me puso que yo te haga tambien -libre y quito de la que estotro dia me rogaste que hablase.</p> - -<p><i>Prov.</i> Y ponemos perpétuo silencio á la dicha Angelina y á -su procurador, para que agora ni de aquí adelante no le pidan ni -demanden cosa alguna de lo en la dicha su demanda contenido, y por -causas que á ello nos mueven no hacemos condenacion de costas; -y por esta nuestra sentencia definitiva, ansí lo pronunciamos y -mandamos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ansí don cavez mordido, por los huesos de mis finados, -tú me la pagues, no te aprovecha importunarme con el sacris<span -class="pagenum" id="Page_143">[p. 143]</span>tan, que no la habrás. -Calla tú, Angelina, no llores, que yo he de morir ó salir con este -pleito; yo estudiaré mañana y esotro dia para engañar á Sancias, -y entre burlas y véras le sacarémos del buche un sí, puro y no -aguado con condicion; agora vámonos, que no me he desayunado sino de -pecados.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_144">[p. 144]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA - DEL TERCERO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA<br /> - DEL TERCERO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Va Lisandro armado con sus criados á hablar á Roselia. Encuentra - á Beliseno, hermano de ella, que anda rondando la calle, porque - habia barruntado el negocio, el cual no conociendo á Lisandro se - va; Lisandro, como no salia su señora, vase á quexar á Celestina, - la cual, despues que se excusa, le dice que note una carta para su - querida, y que ella se la dará y la hará venir á su propósito con su - buena lengua. - </p> -</div> - -<p class="psnjesh">LISANDRO. — OLIGIDES. — EUBULO. — SIRO. — GETA. — -BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — DROMO. — REBOLLO. — CELESTINA. — -LIBIA. — FILIRIN.</p> - -<p><i>Lis.</i> Oyes, Oligides, di á esos mozos que aderecen las armas y -esté todo á punto, que es hora.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, agora dió las nueve.</p> - -<p><i>Lis.</i> No hace al caso, que bien es apercibirnos con tiempo, -cuanto más que no sé si por ventura esta noche más que las otras el -primer movimiento llevará en pos de sí al planeta sol fuera de su -acostumbrado camino, y así pensando hallar á Roselia encon<span -class="pagenum" id="Page_145">[p. 145]</span>traré con la hija de -Palántes que sale desmeleñada con sus rosados cabellos y acompañada -de rocío á descombrar el esmaltado cielo de estrellas, y estorbarme -de ver y hablarla, que con su vista me alegra y con su ausencia me -atormenta.</p> - -<p><i>Olig.</i> Eso no puede ser por via de naturaleza.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué sabes tú si Dios agora hará milagro en acelerar el -curso del cielo como hizo con Josué en detenello? Que á los que bien -aman nunca les faltan desdichas, á los cuales no ménos fortuna les es -contraria, que á los ménos dignos amor favorable.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué armas quieres, señor?</p> - -<p><i>Lis.</i> Dame á mí ese montante, vosotros llevad rodelas.</p> - -<p><i>Olig.</i> Vístete estas corazas, Eubulo.</p> - -<p><i>Eub.</i> Bástame á mí zarahuelles y un brazal izquierdo con la -rodela.</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo vístome el jubon fuerte de nudillos, que á mí más que -á otro me trae sobre ojo para me matar Beliseno, hermano de Roselia, -despues que sintió mis pasos y mis entradas y salidas á su hermana de -partes de Lisandro. Siro, Geta, armaos presto.</p> - -<p><i>Lis.</i> Quédense ésos en casa, que bastais vosotros.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Oh señor! vengan, que quien á sus<span class="pagenum" -id="Page_146">[p. 146]</span> enemigos popa á sus manos muere. Bien -es que vamos á recabdo.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Quién hay que nos ande á los zancajos por aquí?</p> - -<p><i>Olig.</i> Beliseno el mayorazgo, hermano de ella.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Y ha venido á su noticia cosa alguna?</p> - -<p><i>Olig.</i> Tanto que me pesa, porque supo que yo habiendo sido paje -de su padre, y fiando su casa de mí, con este título le alcahuetaba -á su hermana para tí, y anda por me matar, segun me dixo Galfurrio, -su criado y mi amigo; y tambien me dixo que te cumple á tí traer la -barba sobre el hombro y andar en aviso, porque cada noche fasta las -once pasea la calle de banda á banda, y trae espías á ver si te puede -coger, que fué sabidor de cómo los otros dias te requebraste con -Roselia, y que fasta hoy dia la sirves y festejas con mil juegos de -cañas, y justas, y pomposos atavíos en tu persona y diversas libreas -en tus sirvientes, en las cuales siembras letras de tu pasion, -bordadas y chapadas las ropas todas del nombre de la dama; que áun en -los paramentos de los caballos y en la cimera del yelmo huelgas de -escrebir su nombre. Con todas estas cosas, ¿no querias ser sentido? -Piensan los enamorados<span class="pagenum" id="Page_147">[p. -147]</span> que los otros tienen los ojos quebrados. Pues sábete que -Beliseno es hombre que tiene sangre en el ojo y mira mucho por la -honra, y por este pundonor no estimará el resto en lo que pisa; á su -mesma hermana matará si siente el menor pelo del mundo.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues no sólo mi hacienda, mas tambien mi vida he condenado -al fisco de su servicio, por bien empleada doy la muerte en tanto que -ella se sirva. Cuanto más, que dientes tuvo mi linaje, que los supo -mostrar en tiempo de afrenta, y lo mesmo haré yo á quien me enojáre ó -tocáre al menor de mi casa, y déxate de eso y vamos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Atraviesa por esta calle, que es más secreta.</p> - -<p><i>Lis.</i> Hola, id de dos en dos porque no parezca que vamos en -cuadrilla.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien dice.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, por amor de Dios, que si algo fuere nos defendamos -con moderacion que carezca de culpa, y no acometamos, que no lo -permite la ley evangélica, ántes nos enseña á amar los enemigos.</p> - -<p><i>Lis.</i> Boballa tres veces, ¡con qué sale el asno devoto!</p> - -<p><i>Olig.</i> Ce, ce, señor, el lobo en la conseja; ¿ves aquel bulto de -hombres arrimados al esquina?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_148">[p. 148]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Mucho bien, ¿quién son?</p> - -<p><i>Olig.</i> Beliseno con su gente. Ponte en primera, que se acercan, y -poco á poco se van juntando con nosotros.</p> - -<p><i>Lis.</i> Hacé lugar, jugaré de mi montante en esta plazuela si algo -fuere.</p> - -<p><i>Sir.</i> Geta, ¿sabes alguna postura de espada? dímela, que no -aprendí á esgremir.</p> - -<p><i>Get.</i> Ponte así en tercera.</p> - -<p><i>Sir.</i> Echaré mano tan ayna.</p> - -<p><i>Get.</i> Veamos primero en qué pára esto.</p> - -<p><i>Beliseno.</i> Mozos, no se menee nadie de su lugar sin que ántes -sepan quién son, no paguen justos por pecadores. Si fuere Lisandro, -el primero que le diere una estocada y le derribáre en el suelo, -tiene de mí cincuenta monedas.</p> - -<p><i>Casajes.</i> Señor, ¿si le matamos?</p> - -<p><i>Bel.</i> Muera.</p> - -<p><i>Galfurrio.</i> Perdónele Dios.</p> - -<p><i>Cas.</i> Bien pueden doblar por él.</p> - -<p><i>Dromo.</i> Mas recen por él luégo.</p> - -<p><i>Rebollo.</i> Digámosle todos un pater noster, porque Dios le alumbre -á conocimiento de sus pecados y no pierda el alma con el cuerpo.</p> - -<p><i>Bel.</i> Tiremos la calle derecha, que no son ellos si no me engaño, -que están muy retapados, y creo que es la justicia.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_149">[p. 149]</span></p> - -<p><i>Galf.</i> ¿No nos viste, señor, en tu reguarda asestadas las puntas -de nuestras espadas en su corazon? No hubiera dicho, yo soy, cuando -cuatro estocadas, una en pos de otra, le rasgáran las telas del -corazon.</p> - -<p><i>Cas.</i> Por el sepulcro de Sanct Vicente de Ávila, en esta -piedra estaba aguzando la punta de mi espada para escarballe las -entrañas.</p> - -<p><i>Drom.</i> Juro á los Corporales de Daroca, yo las uñas porque -hiciesen buena presa, que sin dubda pensaba hacelle tal puerta con -mi espada en el costado izquierdo, que con las uñas le arrancára el -corazon.</p> - -<p><i>Reb.</i> ¡Oh pésete tal! ¿por qué no era él? que Galfurrio lo dirá -si le pedí prestado su pañizuelo para me limpiar despues la mano -derecha, que, por la cruz de Caravaca, por mi tengo que fasta la -empuñadura le metiera la espada y me bañára la mano en sangre, porque -yo le apretára tanto, que las costillas le hiciera cruxir y que -dieran lugar á mi mano que se engolfára dentro.</p> - -<p><i>Bel.</i> Mando que ninguno haga más de matalle.</p> - -<p><i>Galf.</i> Si fuere en nuestra mano, señor, podernos moderar -fasta sacarle de vida no más, lo cual creo que no podrá ser, -harémoslo, donde no, podrás perdonar. Tira, se<span class="pagenum" -id="Page_150">[p. 150]</span>ñor, por estotro camino, no nos -encuentre la justicia y nos desarme, pues no te quieres dar á -conocer.</p> - -<p><i>Bel.</i> Vamos.</p> - -<p><i>Galf.</i> ¿Qué os parece, compañeros, si tornáramos la cuesta donde -quedan los otros? no fueran más nuestras vidas.</p> - -<p><i>Drom.</i> Ahí nos matáran.</p> - -<p><i>Cas.</i> Hagámonos cuenta que hoy nos nacimos, que de dos buenas -hemos escapado.</p> - -<p><i>Reb.</i> A tí debemos la vida, Galfurrio.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, está siempre á punto y guarda la entrada, no haga -Beliseno alguna zalagarda donde quedemos todos apiolados, que por -arriba me pareció que subian á rodearnos.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ya se fué.</p> - -<p><i>Lis.</i> Sentémonos al pié de la torre miéntras se hace hora y sale -mi señora. Vosotros, ¡hola!</p> - -<p><i>Sir.</i> Señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Poneos á esos cantones y mirad quién pasa, avisáme.</p> - -<p><i>Sir.</i> Yo escóndome, hermano Geta, tras esta pizarra, que mal va -este negocio como el diablo.</p> - -<p><i>Get.</i> ¿Cabemos entrambos?</p> - -<p><i>Sir.</i> Espera, meteréme yo debaxo; ponte<span class="pagenum" -id="Page_151">[p. 151]</span> agora ahí arrimado, que no te vean los -que pasan.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué hora da el relox?</p> - -<p><i>Olig.</i> Las once.</p> - -<p><i>Lis.</i> Apartaos allá, no vea mi señora otra persona más de la mia, -no se turbe de ver tanta gente, y se empache de salir á hablarme, -basta el temor con que lo hace.</p> - -<p><i>Eub.</i> Aquí estarémos.</p> - -<p><i>Lis.</i> Hola, ce, ¿dormís?</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, no.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Habeis oido el relox?</p> - -<p><i>Olig.</i> Poco há que dió las doce.</p> - -<p><i>Lis.</i> Y no sale aquella resplandeciente luna de la noche, aquella -luminosa hacha para alumbrar de sus finiestras la profunda tiniebla y -tenebrosa obscuridad de mi corazon preso en la carcel de su servicio. -Mas ¡oh desdichado! que no son tan grandes mis servicios, que no sea -mayor su merecimiento para hacerme mercedes, ni hay tan gran cosa en -mi poder, que mayor á tí no se deba; pero por eso, señora mia, es -más tu nobleza y liberalidad para me las hacer, que no mi diligencia -para las merecer y recebir, y lo que fuere falto en mis obras, la -virtud tuya lo supla volviendo los ojos á mi crecido deseo, que del -todo á tu servicio se ha dedicado, de suerte que no tiene cosa<span -class="pagenum" id="Page_152">[p. 152]</span> nueva que te ofrecer, -que si más hobiera más sacrificára; y de todo esto con sola tu vista -me doy por pagado, que así mis ojos se contentarán y mi corazon -quedará satisfecho. ¡Ah señora! ¿óysme? Cata, que si la esperanza -de verte me faltase, tampoco la vida se podria sostener; ¿no me -respondes, ó déxasme por atreguado como pieza de axedrez?</p> - -<p><i>Olig.</i> Asotra puerta, al diablo le responderá, está la otra -durmiendo á su placer y oirálo. En buena fe, señor, mejor sería irnos -á dormir que no guardalle su torre.</p> - -<p><i>Lis.</i> Esperemos hasta las dos, y si no sale, vámonos, que aquella -burladora de Celestina me ha engañado. Desviaos, no esteis conmigo, -no os sienta si saliere, y así se torne.</p> - -<p><i>Get.</i> Po, po, y como hiedes, Siro.</p> - -<p><i>Sir.</i> Pardios, para te decir la verdad, que pensé que alguno te -engarrafaba cuando te heciste á mí y me empuxaste, y con este miedo -caguéme.</p> - -<p><i>Get.</i> Yo te doy mi fe que no me quedó gota de sangre en el cuerpo -cuando me enovillé y me apreté contigo, que no sé cómo me volví los -ojos despavoridamente y representóseme por hombre aquella piedra -frontera.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_153">[p. 153]</span></p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, las dos da, vamos que ya no saldrá.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ay, ay de mí, que, como mi ánima, fasta aquí puesta en -temor y suspensa en esperanza, atentamente esperaba el buen ó mal -suceso, así agora que no tiene en qué estribar, queda atónita, sin -sentido y pasmada.</p> - -<p><i>Olig.</i> Supla tu cordura lo que falta de razon, para no dar lugar -á tu pasion.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ni Job con paciencia, ni con fortaleza Posidonio, su dolor -disfrazaron, cuanto más yo, flaco hombre de cordura, me podré ensayar -para no sentir lo que me sobra de razon para quexarme.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, pues no puedes lo que quieres, quieras lo que -puedes, esto es, que des obra á que Cupido no aviente con sus alas -más desórden en tu voluntad, la cual si virtud y sabiduría no la -enfrena, ella por sí desbocada y sin freno es.</p> - -<p><i>Lis.</i> Fácilmente todos, cuando sanos, damos buenos consejos -á los enfermos, si tú adolecieses de mi mal, otra cosa dirias y -sentirias.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, tarde es, vámonos á dormir que ya no saldrá.</p> - -<p><i>Lis.</i> No lo haré fasta ir á hablar á la vieja.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_154">[p. 154]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Pues tira por esta acera, aquí vive.</p> - -<p><i>Lis.</i> Llama.</p> - -<p><i>Olig.</i> Tha, tha, tha, ¿quien está acá? Celestina, Celestina, -asotra puerta, que aquésta no se abre. La fuerza del primer sueño -vence su sentido que no nos oya.</p> - -<p><i>Lis.</i> Golpea con esta piedra.</p> - -<p><i>Olig.</i> Trap, trap.</p> - -<p><i>Cel.</i> Libia, mochacha, despierta y párate á la ventana, verás -quién es, que hunden la puerta á golpes, y di que aguarde á quien -fuere mientra me visto, que si á mano viene alguna debe estar con -dolores de parto, pues á tales horas vienen.</p> - -<p><i>Lib.</i> Voy. ¿Quién está ahí?</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Ah, señora!</p> - -<p><i>Olig.</i> Paso, señor, que no es Celestina; señora Libia, decid á -Celestina que está aquí Lisandro, mi señor, que la quiere hablar.</p> - -<p><i>Lib.</i> Sí diré. Tia, aquel caballero de Roselia te busca.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Él mesmo ó algun su criado?</p> - -<p><i>Lib.</i> Él en persona.</p> - -<p><i>Cel.</i> Duelos tenemos, pues á tal hora viene, daca ese ropon, -echarémelo encima.</p> - -<p><i>Lib.</i> Toma.</p> - -<p><i>Cel.</i> Y ¡Jesus! señor, ¿á tales horas por acá?</p> - -<p><i>Lis.</i> Bien lo has hecho, madre, buena cuenta has dado de mi -negocio.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_155">[p. 155]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué es, mi señor?</p> - -<p><i>Lis.</i> No vino.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué, no salió Roselia á hablarte?</p> - -<p><i>Lis.</i> No, por ende mira si me traes en tres pasos burlado, que -temo que nada le dixiste.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Decir? mal me haga Dios y no vea esta cruz á la hora de mi -muerte si no se lo dixe, y áun de tal repicapunto, y con tal astucia -y viveza, que mi tia, que Dios haya, no supiera mejor decillo; desas -soy, en buena fe, mal me conoces, no hay tal mujer en el reino de mi -oficio como yo, mal pecado; no son éstos los primeros amores en que -he entendido.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues ¿qué piensas haber sido la causa de faltar mi serafin -su fe y palabra?</p> - -<p><i>Cel.</i> Impedimentos que no faltan, cuanto más que el temor -vergonzoso la habrá retraido de lo que, por ventura, ella libre de -aquel natural empacho y velo de vergüenza, más que tú desearia. Pero -déxamela, que yo la ablandaré más que cera, y áun la derretiré con -mi plática que destile en lágrimas de tu amor; que mi lengua allana -todas esas asperezas y rigores, que una martillada y otra hace -mella y empresion en el hierro, y lo pone de la figura que quiere; -una contínua gotera horada la piedra, las<span class="pagenum" -id="Page_156">[p. 156]</span> hormigas con el mucho uso gastan los -pedernales y hacen camino pasajero, la frecuentacion de los actos -causan hábito, el mucho exercicio desenvuelve los miembros. Así -mis compuestas, multiplicadas y importunas palabras desbastan los -corazones rudos al amor, y los duros enternecen, y los tiernos del -calor de Cupido derriten, y en ellos imprimen su sello, virtud y -eficacia. Tú, señor, nota de mañanica una carta en que le declares -tu pasion y te quexes de su fe quebrantada y lo que más supieres, y -envíamela, dársela he; que todas estas machinas son menester para -combatir y abatir el su fuerte propósito á lo que queremos; y á -buenas noches, que me toma dolor de cabeza si me desvelo con esta mi -negra axaqueca.</p> - -<p><i>Lis.</i> A tí me encomiendo, señora.</p> - -<p><i>Olig.</i> Adios, madre, y salúdame á mis ojos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Andad con Dios, mis hijos, que sí haré.</p> - -<p><i>Lis.</i> No llames recio, no nos sientan los vecinos. ¿No salen esos -tacaños á abrir? Bellacos, ¿así esperais á vuestro amo que os da de -comer? ¿Qué es de aquel rapaz, Filirinillo? Puto rapaz, ¿dormís? -espera que yo te despertaré, con una vuelta de cabello.</p> - -<p><i>Fil.</i> Señor, yo despertaré.</p> - -<p><i>Lis.</i> Despierta, despertad, pues vuestro<span class="pagenum" -id="Page_157">[p. 157]</span> amo vela. Enciéndeme luégo una vela y -súbela á mi escritorio.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, reposa eso poco que falta de la noche, que tiempo -hay para todo.</p> - -<p><i>Lis.</i> No te fatigan mis cuidados ni te quitan el sueño como á mí, -anda, véte á acostar y cierra esa puerta.</p> - -<p><i>Fil.</i> Yo, yo, ju, juro á Sant Juan, yo, yo lo diga á mi padre que -me peela, y, y me abofete, ea, y, y que me asiente co, con otro amo -mejor.</p> - -<p><i>Eub.</i> Calla, hermanito, no llores, que quien bien te quiere -te hará llorar. Si buenos principios llevares de pequeño, cuando -grande los hallarás, que las buenas costumbres y buena crianza de la -niñez mucho aprovechan para despues tener firmeza y constancia en -la virtud, que de becerrillo verás que buey harás. Si desde chico -te vezas á ser virtuoso, siempre adelante amarás lo bueno, y en -ello te deleitarás, porque la virtud frecuentada por muchos actos -conviértese en naturaleza, y la natura inclina á obrar con deletacion -y suavidad, al contrario, si te enfrascas en el vicio, y una vez te -metes en él, tras él te irás como barco suelto en pos de la randa, ó -como nao que va en popa, ó como caballo desbocado, no habrá quien te -refrene ni aparte de sus ha<span class="pagenum" id="Page_158">[p. -158]</span>lagos, ni nadie bastará á sacarte de su muladar, que ya -sabes que mudar costumbre es par de muerte, y quien malas mañas há -tarde ó nunca las perderá; sino míralo en lo que dice Plutarcho -en el tratado cómo se han de criar los hijos, donde, entre otras -cosas dignas de recordable memoria, cuenta que Licurgo, rey de los -lacedemonios, queriendo mostrar á los ciudadanos cuanto hace para las -costumbres la crianza en que se crian los hombres, tomó dos perros, -hijos de un padre y una madre, criados en diversos exercicios, el -uno en la cocina enseñado á golosinas y á lamer ollas y platos, y el -otro en el campo hecho á trabajos y á cazar, y juntado el pueblo en -la plaza, díxoles: mucho pueden, varones Lacedemonios, la crianza y -los enseñamientos y exercicios en los hombres, como luégo lo veréis -por las obras en estos dos perros, hijos de un padre y de una madre; -y esto dicho, soltó los perros, y el uno se fué á una olla que -pusieron allí, y el otro tira tras una liebre que soltaron. Esto te -he dicho, Filirin, porque parece mal los mochachos ser rezongones -y desobedientes, y tambien porque juras y juegas, y áun sirves de -mandilete, que es peor, que yo lo sé. Y mata ese cabo de candela y -durmamos, que es tarde.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_159">[p. 159]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA - DEL TERCERO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA<br /> - DEL TERCERO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Yendo Oligides á dar la carta á Celestina, encuentra con Brumandilon, - que va muy denodado á matar á Celestina porque no le dió parte de la - medalla. Conciértanse entrambos de robar á Celestina y huir temiendo - el mal fin que de los amores de Lisandro se espera, porque Beliseno - anda muy sobre el aviso. Llegados á casa de Celestina, asegúranla - con palabras lo mejor que pueden, vase Celestina á llevar la carta, - quedan Oligides y Brumandilon en casa con las dos sobrinas. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">LISANDRO. — OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. -— DRIONEA. — LIBIA. — CAPELLAN.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mozos, levantaos y llevad esta carta á Celestina.</p> - -<p><i>Olig.</i> Nunca por mucho madrugar amanece más ayna; ¿no ves, señor, -que no es de dia?</p> - -<p><i>Lis.</i> A tus ojos vencidos de sueño. Vístete en un aire, y toma -esta letra y dásela, que la dé lo más presto que pudiere á mi señora, -y dile de mi parte que le suplico, pues mi vida pende de su lengua, -que sepa<span class="pagenum" id="Page_160">[p. 160]</span> con ella -darme remedio, ó sino que abrevie mi pena. Corre en un vuelo, no le -ocupen otros negocios.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ya voy, que me olvidaba la gorra y me iba tocado con la -escofia. O yo no veo ó aquél es Brumandilon. ¿Ah, Brumandilon, dónde -bueno con tanta priesa? ¿Es alguna muerte de hombres?</p> - -<p><i>Brum.</i> Los vivos lo verán y los que nacieren oirán la hazaña que -voy agora á hacer.</p> - -<p><i>Olig.</i> Aosadas que es sobre la medalla.</p> - -<p><i>Brum.</i> No es sobre otra cosa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Pues allá voy yo á darle esta carta que dé á Roselia.</p> - -<p><i>Brum.</i> Anda allá y serás testigo de su muerte.</p> - -<p><i>Olig.</i> Mas hagamos otra cosa, si te parece.</p> - -<p><i>Brum.</i> Di.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien sabes que esta vieja es cobdiciosa y avarienta.</p> - -<p><i>Brum.</i> Sí sé.</p> - -<p><i>Olig.</i> Y que primero le sacarás la vida que la medalla.</p> - -<p><i>Brum.</i> Mucho bien.</p> - -<p><i>Olig.</i> Luégo, ¿qué mejor hecho romano quieres hacer que robarla -una noche? y si tú partes comigo, yo daré industria para<span -class="pagenum" id="Page_161">[p. 161]</span> ello, que si la matas -perderás la medalla y por ventura la vida.</p> - -<p><i>Brum.</i> De eso no se hable, que solo Dios es bastante á -quitármela, otro no; pero de esotro estoy en ello, y me parece bien, -y de mi consejo hágase luégo, no se dilate.</p> - -<p><i>Olig.</i> Hágote saber que bien mirado cumple que lo hagamos, porque -estos amores de Lisandro son peligrosos, y creo que por bien que -libremos todos, así sus criados, como los que dieron causa á ello, -no escaparémos ó de degollados ó muertos de los parientes de ella, -que son de los principales de la ciudad, ó desterrados perpétuamente -con alguna mutilacion de miembros, y pues hemos de huir, bien es que -llevemos las bolsas aforradas á costa de aquella que ha seido causa -de tantos males en esta vida.</p> - -<p><i>Brum.</i> Bien dice éste, que yo en propósito me lo tenía sin eso y -con eso, irme de aquí, que por Sancta María, mal ojo me echa Beliseno -cada vez que me topa; quiero vivir á mi contento y quitarme de -revueltas, que más quiero vaca en paz que pollos con agraz.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿No te determinas?</p> - -<p><i>Brum.</i> Nada me mueves por esa via, ¿no te he dicho que no temo -á hombre nacido ni al diablo que sea? Soy exento en ese caso;<span -class="pagenum" id="Page_162">[p. 162]</span> públicamente, si se -me antoja, sacaré á Roselia por medio de su casa y la entregaré en -las manos de Lisandro, y que nadie me lo pida. Si se ha de hacer es -porque de este hurto se nos seguirá mucho provecho y interes, que -vivir y no medrar es gran pesar. Yo te digo que si topamos con el -cofre do tiene muchas piezas y joyas de oro que ha ganado por este su -oficio, que saldrémos de mal año y mudarémos el pelo, que quien no se -aventura no há ventura.</p> - -<p><i>Olig.</i> Estése, pues, la cosa así y disimúlese, verémos si le da -más Lisandro, y tú no dejes de mirar los rincones de casa, no tenga -por dicha escondido algun dinero que no sepamos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Déxame el cargo, y agora vamos, pidiréle dos reales para -comer, que seis que me dió estotra que tengo en la putería acabo de -perder á los dados de un mal azar.</p> - -<p><i>Olig.</i> En ninguna manera le mientes la medalla, porque descuide, -ántes te aven con ella amorosamente.</p> - -<p><i>Brum.</i> Bien; aunque no es de mi condicion, ni me pagué jamas de -esos dobleces mostrar amistad do no la hay. Que no ménos virtud me -parece el hombre ser siempre claro enemigo, que en el debido tiempo -al amigo ofrecido mostrar su verdadera amis<span class="pagenum" -id="Page_163">[p. 163]</span>tad. Pero tornando á otro propósito, -señor mio Oligides, bien ves dónde estamos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Sí.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por el bravo y venenoso Cancerbero, que debajo de este -arco de los Milagros rebané á dos las cabezas á cercen diez años há, -como quien rebana dos cohombros, que el diablo los puso junctos y los -hizo iguales.</p> - -<p><i>Olig.</i> Tanto há y más que estoy en este pueblo y nunca tal oí.</p> - -<p><i>Brum.</i> Escucha que miento, que no fué sino en Córdoba en otra -encrucijada como ésta, pero aquí no fué sino las piernas. La -diversidad y gran variedad de las hazañas que por mí han pasado por -diversos reinos y ciudades, me privan de memoria, á que no me acuerde -de los casos particulares que tengo hechos por todo el mundo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Démonos priesa, que la puerta de casa de Celestina veo -abrir, entremos de rondon y tomémosla en la cama. Sube.</p> - -<p><i>Brum.</i> Mas sube tu.</p> - -<p><i>Olig.</i> No haré por mi fe, ea, no quieras con tu larga crianza -hacerme á mí falto de comedimiento. Sube tú, pues sabes la casa.</p> - -<p><i>Brum.</i> Subo, pues do conviene obedecer no há lugar la -cortesía.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_164">[p. 164]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> Ce, ce, ce, Drionea, esconde el capellan presto, presto, -que viene Oligides.</p> - -<p><i>Drion.</i> Ay mezquina, que no hay dónde.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mételo en esa arca del pan.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Ah vieja desdentada! aquí te tengo, no te me irás sin que -me pagues lo que me debes.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Y qué te debo, centeno?</p> - -<p><i>Brum.</i> Tres veces que me sacaron á la vergüenza y una á azotar -por tu causa.</p> - -<p><i>Cel.</i> Y á mí ¿no me hicieron obispo de escala entónces?</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿No subes, Oligides?</p> - -<p><i>Olig.</i> Ya, que vacio las aguas; buenos dias, señora Celestina.</p> - -<p><i>Cel.</i> Vengas en buen hora, hijo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Dime, vieja, ¿no tiemblas en verme para no me hacer enojo -alguno?</p> - -<p><i>Cel.</i> Pardios, no.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pues no tengo yo gesto de eso, que, por vida de tal, -cuando me lo miro en el espejo, así horrible, feroz y temeroso como -es, cien leguas de mí huir querria.</p> - -<p><i>Cel.</i> Arre allá, asno.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por la sancta letanía, si no fuese por no dejar mis -zapatos en tu barriga, más coces te diese que letras tiene la -Biblia, porque no dés tan mala respuesta y tan mal galardon á quien -defiende tu casa de ladrones,<span class="pagenum" id="Page_165">[p. -165]</span> y tu persona de los que mal te quieren, y tu honra y fama -de malas lenguas.</p> - -<p><i>Cel.</i> Andate ahí con tus zaherimientos. Sola una vez que oxeó á -voces unos popilos que me daban matraca, me lo zahiere á cada paso y -me da con ello en los ojos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pese á tal, ¿despues de tener los brazos cansados de dar -golpes en tu servicio, y los broqueles y espadas hechas piezas, me -dices eso? Todos te besan la ropa y lo que huellas, y te hacen el buz -sólo por mi respecto, porque saben que no son más sus vidas de lo que -te enojaren, y no lo sabes conocer.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿A mí quieres engañar con esas mentiras? ¿A mí, que soy -Celestina y por otro nombre Elicia, sobrina de aquella que por su -mucha fama y sabiduría es puesta en refran de todos? ¿A mí, á quien -la experiencia de las cosas ha hecho artera, piensas echar dado falso -ó treta encubierta? mal pensado lo has.</p> - -<p><i>Brum.</i> Si tú sabes mucho, tambien sé yo mi salmo, y si tú eres -Celestina, á mí llaman Brumandilon, que brumando los hombres tomé -nombre del hecho, y soy nombrado en las partes orientales, tambien -soy tuerto y tundidor, y más de Córdoba, y nací en el Potro y -pasé por Xeréz, y tuve la<span class="pagenum" id="Page_166">[p. -166]</span> pascua en Carmona, y ninguno me la hizo que no me la -pagase con las setenas; por ende tú guarte y dame dos reales que te -pido para comer.</p> - -<p><i>Cel.</i> No sé si los tengo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dáselos, por tu vida, Celestina, y sed amigos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Dos reales y cuatro daréselos yo, pero de medalla no me -hable nadie, que no será ésta, si yo puedo, la cadenilla de mi tia. -Toma cuatro en lugar de dos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Agora me contentas, Celestina, que te llegas á razon, y -sea ésta, pelea de por Sant Juan paz para todo el año.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay! pluguiese á Dios que nuestras rencillas pasadas fuesen -como calenturas de Mayo, que son salud para todo el año.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ce, Oligides, con esto piensa hacerme pago. Pues -callémonos todos, que aquella arca que está á los piés de la cama es, -si no me engaño, donde está metido el cofre que te dixe.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien está.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué te decia al oido? pensais algunas malicias.</p> - -<p><i>Olig.</i> A la fe, que estás muy seca en las carnes de vieja, y que -no vivirás mucho tiempo por curso natural.</p> - -<p><i>Cel.</i> Así como estoy espero yo con vues<span class="pagenum" -id="Page_167">[p. 167]</span>tras calavernas echar agua bendicta -sobre las sepulturas de mis finados. ¿No sabeis, bobos, que tan -presto va el cordero como el carnero, y muchos rocines viejos vemos -cargados de pellejos de corderos? Pues miráme bien, que más de tres -ciegos me querrian ver.</p> - -<p><i>Olig.</i> Dexado eso aparte, Celestina, aquí trayo la carta que -mandaste, y te ruega mi amo que te dés priesa á su remedio, porque -Cupido fasta las plumas mete su flecha dorada en su corazon, y -cruelmente le lastima y maltrata.</p> - -<p><i>Cel.</i> Harta diligencia pongo yo en ello, pero ¿qué quieres que -haga? no es ninguno obligado hacer más de lo que sabe y puede.</p> - -<p><i>Brum.</i> Paso, paso, no se pase renglon que yo no entienda; dime -esto, que por el gran Brutervo de Ancona, si alguno ha enojado ó -maltratado, como dices, á Lisandro, mi señor, sea él quien fuere, que -me la ha de pagar; ¿y sabíaslo tú, Oligides, y no me lo decias? pues -dime quién es.</p> - -<p><i>Olig.</i> El dios Cupido.</p> - -<p><i>Brum.</i> Dios es, luego en el cielo estará; ¡oh pese á tal! porque -no hay en la tierra otro Dédalo que fabricára á los hombres alas para -volar como hizo á su hijo Icaro, que no creo en ese dios Cupido, -si aunque allá<span class="pagenum" id="Page_168">[p. 168]</span> -arriba estuviera, si no me la pagára y bien pagado, porque sepa con -quién se toma.</p> - -<p><i>Olig.</i> Que hace de blasonar el diablo. Finge no saber lo que los -niños han olvidado.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué dices?</p> - -<p><i>Olig.</i> Digo que entre nosotros mora.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Entre nosotros y callábaslo? dímelo luégo dónde está; no -dubdes de lo decir, que aunque esté allá léxos <i>in finibus terræ</i>, do -Hércules situó sus columnas, ay, ay, voto á tal, le iré á buscar.</p> - -<p><i>Cel.</i> Y calla, por Dios, no le hagas mal, que es un niño ciego, -hermoso, doliente, desnudo y guarnido de saetas.</p> - -<p><i>Brum.</i> Séase quien se fuere, mozo ó niño, ó viejo ó diablo, -decidme luégo dó está. ¡Oh bellaco! ¿abad y ballestero? ¿Es dios y -frechero?</p> - -<p><i>Olig.</i> Es amor heroico.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Herrero? eso me declara que no se escapará aunque sea el -dios Ulcano con todos los ciclopas sus herreros.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Sabes tanta poesía y no sabes quién es Cupido?</p> - -<p><i>Brum.</i> A unos escholares oí estos nombres, pero nunca oí mentar á -Cupido.</p> - -<p><i>Cel.</i> Es una sabrosa fuerza de la voluntad, un fuerte pensamiento -en la cosa amada con esperanza de alcanzalla.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_169">[p. 169]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> De manera que Cupido pasion es; ¡oh dichoso! que si hombre -fuera, ó traxera semejanza ó figura de persona, no se me escapára que -no muriera á mis manos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Madre, véte ya, que yo aquí me quedo, hablaré dos -palabras, que me cumplen, con Drionea.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Ay, bellaco, quién no te entendiese! pero holgaos que -vuestro tiempo es, por ahí pasamos y hecimos lo que pudimos su -madre de ésa y yo cuando éramos de su edad. Libia, báxame acá esas -cuentas.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Para qué las quieres?</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Para qué? para rezar y encomendarme á Dios y oir mi misa, -si á Dios pluguiere, que jamas la perdí. Cerrad esas puertas por -dentro.</p> - -<p><i>Olig.</i> Aguárdame ahí, Brumandilon, que luégo baxo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Aquí me quedo con estotra, y despacha presto, sendas manos -bastan. Vén acá tú, Libia, está queda, xo, xo.</p> - -<p><i>Lib.</i> Pardios, no haré, contino has de ser bellaco; quítate allá, -que hueles á viejo.</p> - -<p><i>Olig.</i> A buen tiempo vengo, señora Drionea, á lo ménos no me -estorbará ahora el verdugado.</p> - -<p><i>Drion.</i> Miraldo, ni ménos á mí me pesará la bolsa con los dineros -que te pedí.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_170">[p. 170]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Toma cuatro reales, que yo te daré más.</p> - -<p><i>Drion.</i> Paso, no hundamos la cama como estotro dia.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Tienes vino? dame á beber, esforzaré, que la vista de los -ojos se me turba y la boca tengo seca.</p> - -<p><i>Drion.</i> Mira si está la camarilla de mi tia abierta, en la su -cabecera hallarás la bota colgada.</p> - -<p><i>Capellan.</i> Señora, despídelo presto, que me ahogo.</p> - -<p><i>Drion.</i> Ay, por Dios, no te bullas, que es el mi amigo y me -matará si te siente.</p> - -<p><i>Olig.</i> Cerrado está.</p> - -<p><i>Drion.</i> A punto vienes. ¡Ah hi de puta! ¿piensas que no te -entendí que ibas á enristrar por no dar encuentro feo?</p> - -<p><i>Olig.</i> Hice bien, porque quien trae baxa la lanza topa en la -tela.</p> - -<p><i>Brum.</i> Hola, á los de arriba; paso, cuerpo de Dios, que hundis el -sobrado y nos echais acá tierra.</p> - -<p><i>Cap.</i> Que me ahogo, que me ahogo, Sancta María, confesion.</p> - -<p><i>Olig.</i> Jesus, ¿qué es esto?</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué ruido es aquél? No paro más aquí, abre, abre, huiré, -no me maten.</p> - -<p><i>Drion.</i> Levántate ayna, abriré el arca,<span class="pagenum" -id="Page_171">[p. 171]</span> no se ahogue este clérigo, confesor -de mi tia, que lo metimos aquí por escondelle de Brumandilon, que -se las ha jurado porque no quiso la cuaresma absolverle ni darle la -Eucaristía.</p> - -<p><i>Olig.</i> A otro perro con ese hueso, y no á mí, que las entiendo; -más mal hay en Orihuela que suena.</p> - -<p><i>Drion.</i> Por tu vida y mia, que no te miento, y lo puedes creer -como estamos aquí, que no es lo que piensas.</p> - -<p><i>Olig.</i> Yo sé lo que he de creer, conozco á mi hija Marigüela.</p> - -<p><i>Drion.</i> Pues no lo digas á nadie y diréte la verdad, la cual -puedes muy bien saber de mi hermana.</p> - -<p><i>Olig.</i> Mas preguntaldo á Muñoz, que miente más que vos.</p> - -<p><i>Drion.</i> Éste es el capellan que nos provee de la merced de Dios, -porque le damos cabida con mi hermana Libia.</p> - -<p><i>Olig.</i> Fama es que tú eres amiga de ese clérigo.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Yo! líbreme Dios, por el siglo de mi madre, que miente -quien lo dice; no me revolviera con clérigos por cuantos haberes hay -en el mundo todo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien me parece pregonar vino y vender vinagre.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_172">[p. 172]</span></p> - -<p><i>Cap.</i> ¡Ay, ay!</p> - -<p><i>Olig.</i> Ya torna sobre sí, échale una poca de agua y volverá.</p> - -<p><i>Drion.</i> Pues véte, Oligides, que habrá empacho si te ve; y por -los ojos que tienes en la cara, no lo digas á ánima viva, pues sabes -que ninguna cosa en secreto recibida ha de ser comunicada.</p> - -<p><i>Olig.</i> Anda ya, que hombre secreto soy; plega á Dios que no sea -lo que yo sospecho.</p> - -<p><i>Drion.</i> No me digas eso, que me corro.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ora, sús, quédate con Dios.</p> - -<p><i>Drion.</i> Y él vaya contigo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Brumandilon.</p> - -<p><i>Lib.</i> Fuése huyendo pensando que era otra cosa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Vaya con el dimonio el puto baladron. Señora Libia, con un -beso me despido de vos.</p> - -<p><i>Lib.</i> Eso barato lo vendo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Quiero agora irme á dar otro verde con mi Carmisa, que no -hay que fiar en putas.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_173">[p. 173]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA - DEL TERCERO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA<br /> - DEL TERCERO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Lleva la carta Celestina, y por el camino va sacando por conjeturas - qué sea la causa por que Roselia faltó á su palabra. Témese mucho no - la haya sentido su hermano Beliseno, y aunque desde la ventana le - hace de señas Melisa, no se le cuece el pan hasta que Marivañes envia - su niño. Y Melisa la mete en la cámara de su señora. Con sus artes, - Celestina hace que Roselia muy claro manifieste su ardiente deseo; y - concierta con Celestina que por la huerta la hable Lisandro. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">CELESTINA. — ROSELIA. — MELISA. — NIÑO. — -MARIVAÑES. — EUBULO.</p> - -<p><i>Cel.</i> No puedo imaginar ni acabo de pensar qué ha sido la causa -por que Roselia faltó su palabra y no salió á la hora y tiempo -concertado. ¿Si se arrepintió? no; que esto tiene el amor, que -cuando prende hace el corazon constante y no mudable, y aunque el -virtuoso pensamiento baste á expeler sus fuerzas causando limpieza, -pero pocas veces acaece que en su lucha y pelea se alcance victoria, -porque abatido en tierra cobra nuevas fuerzas, como cuentan que -An<span class="pagenum" id="Page_174">[p. 174]</span>teo cobraba -luchando con Hércules, y cuanto mas nos esforzamos á apartallo de -la memoria, tanto más ella se refresca con sus lastimosas pasiones, -las cuales ofrece al pensamiento, y el pensamiento al corazon, allí -llegadas, lo prenden con tan fuertes lazos que desasirse no pueda -sin mucho pesar y congoxa. ¿Si lo hace de medrosa, por miedo de no -ser sentida? tampoco, que la voluntad enamorada todo lo pospone -por cumplir su apetito, es osada al acometer, y quiere lo que no -puede, y lo que puede executa; y que Roselia ame, evidentes indicios -tengo de ello, si es así que por las exteriores obras y señales del -cuerpo venimos en conocimiento de las afecciones del alma. Cuanto -más que mis buenas artes, mis subtiles engaños y mi artificiosa -arenga tienen tal virtud, que á las muy fuertes hacen dar combos, y -á las flacas y tiernas de un vaiven derruecan. Aunque, al fin, la -que buena quiere ser no se lo quita mi tañer. La principal culpa se -reduce al consentimiento de la que me da oidos, y me quiere escuchar -no viendo la manifiesta ponzoña que trayo en el vaso dorado de mis -palabras, que harto es de ciego quien no ve por tela de cedazo. -Pero mal pecado, ellas adrede por disimular sus pasiones, y áun -por dar lugar á sus de<span class="pagenum" id="Page_175">[p. -175]</span>seos, huelgan de hacerse ciegas y que no entienden lo -que les decis, haciendo de las enojadas, y por ventura no se ha -apuntado la cosa cuando mejor la calan y penetran que vos que se lo -apuntais por rodeos; y lo que es peor, que se bañan en agua rosada en -que yo ó alguna de mi cofradía las vaya á hablar en cosa que ellas -mismas echarian rogadores y terceros si lícito les fuese ó si no -les retrajese la vergüenza y empacho natural. Y siendo así, hacen -más alharacas, como si les fuésemos á vender moneda falsa, y fingen -no sé qué hipocresías de, guárdenos Dios, ¿á mí con tales mensajes? -¿y habia de hacer tal vileza? ¿vienes á dañar mi honra, condenar mi -honestidad? tal por cual, véte de mi casa, no te vean más mis ojos -si no quieres que te haga matar. Todas son puterías, pardios, que -otro les queda en el buche, porque si así fuese como lo parlan, de -la primera palabra que les hablásemos en aquel caso, nos habian de -echar con todos los diablos; pero juraré que no entra mejor pascua -por sus casas que nosotras. Pues ¿qué será la causa? ¿impedimentos? -No, que no los tiene. ¿Si fué sentida? No sé; si así es, nuestro gozo -en el pozo, que á ella pondrán en guarda, y á Lisandro espías, y á mí -acortarán los pasos. Muy en dubda estoy de lo<span class="pagenum" -id="Page_176">[p. 176]</span> que será, y cúmpleme saberlo, porque -si esto es, valiérame más quedarme en casa con las piernas cortadas -que ir á su casa. Quiérome andar por aquí, sabré lo que es ó lo que -no, si viere oportunidad para entrar entraré, si no, tornaréme á mi -casa, y perdóneme Lisandro, que ya hice toda mi posibilidad por él, y -todo mi deber y saber; la obligacion no se extiende más de al poder. -Por mi ánima, que me hace del ojo de acullá de la ventana, Melisa, -su doncella; otra vez me da con la mano, luégo, luégo. En buena fe, -aunque más me llames con la cabeza; no sea ésta echadiza y se arme -algun ruido hechizo para me tomar en la gorrionera, no se diga por mí -que mucho sabe la raposa, pero más el que la toma; primero sabré de -mi comadre la vecina si ha habido cosa nueva despues acá, ó mudanza -alguna en casa de Eugenia.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿No viene?</p> - -<p><i>Mel.</i> En casa de Marivañes entró.</p> - -<p><i>Ros.</i> Envíala á llamar con esa mochacha, que no lo sienta mi -señora, y te aviso que no la vea entrar.</p> - -<p><i>Mel.</i> Aquí viene el niño de Marivañes, veamos qué quiere, y si es -enviado á eso.</p> - -<p><i>Ros.</i> Dile que éntre acá. ¿Vióle mi señora?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_177">[p. 177]</span></p> - -<p><i>Mel.</i> No, que está devanando un poco de seda. Entrad, mis ojos, -¿á quién buscais?</p> - -<p><i>Niño.</i> A senola mosa.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Qué quereis, mi alma?</p> - -<p><i>Niñ.</i> Senola, mi made dise que está alí la mujel de la ropa -banca, que tae lo que le mandaste.</p> - -<p><i>Ros.</i> Corre, decilde, mi vida, que venga.</p> - -<p><i>Niñ.</i> Beso las manos de vuesta mesed.</p> - -<p><i>Ros.</i> Dios te haga bueno, mis entrañas.</p> - -<p><i>Niñ.</i> Que vayas.</p> - -<p><i>Cel.</i> Luégo, mi amor. ¿Así que me dices eso por muy cierto, hija -Marivañes? de otra manera me lo habian contado. Pues voy y quédate -adios.</p> - -<p><i>Mar.</i> Dios haga tus cosas y las aderece como deseas.</p> - -<p><i>Mel.</i> Tia, alza las haldas, que hacen ruido, y entra muy quedito -aquí en esta recámara.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay, señora de mi bien, ¿y mala estás?</p> - -<p><i>Ros.</i> No es nada, madre, sino unos desmayos de corazon que me -tomaron despues acá.</p> - -<p><i>Cel.</i> Bien está, mal de corazon es, tú te lo dirás.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Qué dices?</p> - -<p><i>Cel.</i> Que me pesa en buena fe, bien y<span class="pagenum" -id="Page_178">[p. 178]</span> verdaderamente echada en ese estado -enferma de ese mal, que es peligroso si no se aplica con tiempo el -remedio, que el corazon es principio de la vida.</p> - -<p><i>Ros.</i> Vieja honrada, como pasabas por nuestra puerta hícete -llamar para darte descuento de lo que pasa, y que no me tengas por -mujer liviana que no cumplo mi palabra; yo no quise salir á hablar -ese tu caballero, porque quien nos viera juzgára lo que no es, y no -la mi buena intencion, y como las mujeres seamos más obligadas á -nuestra fama que á nuestra vida, no me estuvo bien condenarme á mí de -culpa por librarle á él de pena.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay, mi ángel y mi Pascua de flores, como te lo dices; -no parecen tus palabras sino perlas que se caen de esa tu boca de -oro.</p> - -<p><i>Ros.</i> Yo lo haria, por cierto, si mi honra estuviese salva de -malos juicios, pero como sea más deshonesto el oir á las mujeres que -el requestar á los hombres, no pudiera remediar su mal sin amancillar -mi honestidad; y si la mujer la honra pierde, nunca la cobra, bien lo -ves tú.</p> - -<p><i>Cel.</i> Aquello de requestar me contenta; bien sabe que serian -requiebros y no devociones lo que habian de platicar.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_179">[p. 179]</span></p> - -<p><i>Ros.</i> Habla alto que te pueda oir, y no muy recio, no te sienta -mi señora madre.</p> - -<p><i>Cel.</i> Digo, que siendo bien de noche, como á las doce ó á la una, -nadie lo barruntaría, ¿quién lo ha de ver ó oir, todos durmiendo?</p> - -<p><i>Ros.</i> Anda, que las paredes han oidos; no hay cosa, por más -secreta que sea, que tarde que temprano no se venga á descobrir.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señora..... Mas creo que sera bueno hablalle á las claras, -y dexar estos servicios de Dios, que en buen són la tengo.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿No dices lo que comenzado habias?</p> - -<p><i>Cel.</i> El temor de tu enojo acobarda mi lengua y le pone silencio, -que no osé decir lo que diria con tu licencia.</p> - -<p><i>Ros.</i> Di lo que quisieres.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ya sabes, señora, que Lisandro pena por tí, y que su dolor -y tormento es tan grande, que le quita todo otro sentimiento, porque -ningun mal le puede venir que iguale con el que tú le das, ni placer -que le absuelva dél; pues sábete agora que está en disposicion de -perder la vida por tus amores despues que faltaste la palabra, y -si la fe que en tí tiene no le sostuviese, muy presto se anegaria -en el golfo de sus pasio<span class="pagenum" id="Page_180">[p. -180]</span>nes que por tí padece, las cuales cierran las puertas á su -consuelo y ábrenlas á su sepultura, que espera, si no le remedias. -Él te suplica que reciba de tí galardon de su trabajo en tu piedad, -y no muerte en tu crueldad, y que de esta manera remediarás su vida -satisfaciendo á su deseo.</p> - -<p><i>Ros.</i> Si el castigo que merece tu osadía en venirme con tan torpe -demanda no perdonára mi mansedumbre, en lugar de sufrirte tomára de -tu vida venganza.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señora, estemos á razon y no lleves las cosas por rigor.</p> - -<p><i>Ros.</i> Eso quiero yo, mala vieja, porque veas que cuanto á mí me -sobra de razon para condenarte, tanto á tí te falta para defenderte, -y cuanto yo soy sufrida, tanto más tú sobresalida en desvergüenza de -tu descarada peticion. Dime, ¿parécete á tí bien hecho que por dar -fin á su torpe deseo, dé entrada y principio á toda mi perdicion, de -suerte que mi gloria en trabajos, mis dulces placeres en tristezas, -mis cantos en lloros, mis fiestas en lutos se vuelvan? ¿Quieres tú -que con mi ignominia alcance él victoria, y en mi vituperio soberbia? -¿Quieres que dé triste vejez á mi madre, y que ponga mácula en mi -linaje? ¿Qué dirán las gentes de mi maleficio? ¿Quieres que haga -cosa don<span class="pagenum" id="Page_181">[p. 181]</span>de se me -siga infamia en la honra, peligro en la persona, perdimiento en el -mayor bien que natura me dió, y aborrecimiento de los que bien me -quieren? Finalmente, ¿quieres que viva deshonrada para toda mi vida? -Respóndeme á esto.</p> - -<p><i>Cel.</i> De otro temple está esta gaita, luego si le satisface mi -respuesta hecho está todo, pues ya no se pone en disputa el servicio -de Dios, sino el del dimonio. A pocos empuxones pienso desquiciar las -puertas movedizas de su propósito.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿No tienes aquí qué decir?</p> - -<p><i>Cel.</i> Por verdad, mi señora, que si la mucha razon no fuese de -mi parte y la poca contra tí, no bastaria la compasion que tengo -de aquel que por mucho amar mucho sufre, á aconsejarte que no le -dieses la muerte por negarle socorro; y porque lo veas claro, dime -qué vituperios ó qué infamia hallas seguirse por complacer al -más alindado galan y gentil mancebo que criatura vió, ni natura -engendró, ni Dios por agora otro crió; como que no fuese cosa comun -que cada dia acaece, y á cada paso lo vemos, y entre manos lo -traemos, y los libros de ello están llenos, que doncellas de alta -guisa y de real nacimiento, hijas de grandes señores, no sólo amaron -sus amigos<span class="pagenum" id="Page_182">[p. 182]</span> y -servidores, mas muchas de ellas los siguieron hasta sus tierras, -donde fueron recebidas con mucha solemnidad, acatamiento y cerimonia. -Helena con Páris se vino á Troya, Medea con Jason á Grecia despues -que conquistó con su favor el vellocino dorado, Hesione siguió á -Thelamon, la dama Bryseis con Achíles se fué, Fílis amó á Demofon, -Fedra á Hipólito, Hermione á Oréstes, Deyanira á Hércules, Ariadna -á Theseo, Scilla á Minos, Safo á Faon, la malandante Dido por Enéas -se perdió, si no nos mienten los poetas, y la desdichada Tisbe de -la fiera leona fué despedazada esperando el su querido Pyramo, la -desventurada Ero, de que vió el desastrado fin de su muy amado -Leandro, de la torre muy alta en la profundidad del mar se echó, y -otras muchas que, por no gastar almacen, las dexo de contar. Todas -éstas por amar y bien querer á sus enamorados hicieron memoria de sus -nombres, fama de su fermosura y exemplo de su hecho. Allá á Pasifae, -á la matrona Cibéles, á Lanace y á la hermosa Sigismunda, hija del -rey Tancredo, sea vituperio y deshonra, que la una con el toro, la -segunda con el mochacho Atys, la otra con su hermano Macharco, la -cuarta con Guiscardo, hombre de baxa suerte y servidor de su pa<span -class="pagenum" id="Page_183">[p. 183]</span>dre, tovieron que hacer -fea y torpemente; allá á las que con sus negros y esclavos y con -sus mozos de espuelas trataron de abominables amores, les venga la -infamia que merecen. A éstas y á otras tales es de dar en rostro su -error, pero no á las que lo hacen con personas de alto merecimiento, -como es nuestro Lisandro que ¿sabes quién es? un Narciso, un Absalon, -un Ganimédes, un Lypariso en hermosura, un rey en linaje, un -Alejandro en franqueza, un Sanson, un Hércules en fuerzas, un Hector, -un Achíles, un Ajaz en armas, un Orfeo en música, un ángel, una dama -en condiciones; de tales amantes ser amada, de tales servidores -ser servida, gloria es, á mi ver, y descanso, que no vituperio ó -trabajo. Si él no fuera quien es, hobiera causa para temer el juicio -de las gentes y el mal tratamiento de tus deudos, pero siendo quien -es Lisandro, ántes te lo tendrán á bien, que tan hermoso hombre no -pertenecia sino para tan hermosa mujer, que, por mi salud, estotro -dia, cuando le llevé la buena nueva, le oí estas palabras estando -consigo solo disputando: ¿Y qué tiene que ver con mi señora Roselia -la linda Helena, ni la bella Polixena, ni la hermosa Filomena, ni -la gentil Lucrecia, ni la fresca Dina, ni la agraciada Thamar, ni -la<span class="pagenum" id="Page_184">[p. 184]</span> extremada -Pandora? Pardios, no las estimaba en una paja en tu comparacion. A -esotro que dices de tu peligro, agora está por ver el poder y favor -grande que tiene Lisandro en la ciudad, para te hacer segura de todo -el mundo si fuere menester, cuanto más que yo daré manera para que lo -hagais secretamente y que nadie lo sepa.</p> - -<p><i>Ros.</i> Bien que todo eso sea, pero ¿quieres que pierda mi -virginidad, y la corona de ella, y que ofenda á Dios?</p> - -<p><i>Cel.</i> Ya va, ya va; perdónete Dios, que por escalones te he -traido á lo que quiero; ya no está tan zahareña ni esquiva como -ántes.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Cómo dices?</p> - -<p><i>Cel.</i> Digo, señora, que de diez partes de sanctos apénas -hallarás las dos que fuesen vírgines; pocos escapan de la antigua -carcoma que nos dexaron nuestros primeros padres. Esta comezon de -la carne es red barredera que pesca hombres y mujeres de cualquier -estado y condicion. ¿Y esa corona, ó laureola de las vírgenes qué -piensas que es sino un gozo accidental, el cual recuperarás con -otras obras meritorias? A lo que dices que ofenderás á Dios, y no -sabes que una fué la que no erró, cuanto más<span class="pagenum" -id="Page_185">[p. 185]</span> que yerros por amores dignos son de -perdonar, y quien no cae no se levanta. Sé que los delitos corporales -ménos graves y de menor culpa son que los pecados espirituales.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Ay lastimada de mí! que del primer dia que me habló -ese caballero siento un fuego escondido en este mi corazon que me -lo abrasa, cubierto con las cenizas de mi vergüenza; su nombre y -memoria es la paleta que las desvia y descubre el rescaldo de mi -encendimiento, mayor que el de Troya. ¡Oh desproveida doncella de -todo consejo! ¿qué encendido calor es éste? ¿qué súbito ardor? ¿qué -llama tan soberbia es ésta que en mi pecho á deshora concebí luégo -que le vi, que ni me aprovecha mi lucha y contienda, ni basta razon á -vencer su furor? No sé qué Dios, ó qué diablo es éste que me fuerza -la voluntad, dubdosa estoy qué sea, ¿si es el amor? éste debe ser, -que sólo hace parecer duros los castigos de mi madre y los consejos -de mi hermano, y son ásperos mirándolo bien. Mas, ¿qué digo? ea, ea, -Roselia, desecha ese fuego de tí; si pudiere dirás, que si pudiese, -desdichada, sano me sería, pero una blanda fuerza me trae do quiere, -una cosa la razon, otra Cupido, me aconseja. Veo lo mejor, apruebo -lo bueno<span class="pagenum" id="Page_186">[p. 186]</span> y sigo -lo peor. Muera, muera el que mi deshonra quiere, mas ¿qué me da á mí -que muera? ¿soyle yo la causa? Dios es el que tiene poder de dar vida -ó muerte. ¿Qué dixe, desatinada loca? Dios le dé vida y mucha, que -bien me es lícito sin le amar desealle vida; ¿qué hizo el pecador por -donde mereciese la muerte que espera si no le socorro? ¿á quién, si -no fuere muy cruel, no moverá la florida edad de Lisandro, su linaje -y virtud? ¿quién que lo vea no se aficionará de su gentileza? A mí, -cierto, puesto que otras cosas le faltasen, su hermosura me enamora. -Si soy causa de su mal y muerte, y pudiendo no le remedio, ¿quién no -me tendrá por hija de tigre y por más dura que piedra, y de corazon -de peña? Mas rabiosamente le vea yo acabar á manos de mi hermano, -que si le ase, él castigará su atrevida locura. Y ¡Jesus! ¿qué dixe? -Dios lo vuelva en mejor, y á él guarde por muchos años, aunque estas -plegarias y oraciones habian de cesar y poner por obra lo que para -luégo es tarde. ¿Y qué, he de hacer traicion á mi madre, y placer á -quien otro dia me dexe, y no haya cuenta de mí despues que le agrade -y contente otra? y si esto entiende hacer, muera el desagradecido; -pero no tiene cara de eso, ni es de esa casta, ni son<span -class="pagenum" id="Page_187">[p. 187]</span> ésas sus condiciones -para que me engañe ó se olvide de mí, que quien bien ama como él, -tarde olvida. Ay, ay, ay, vencida soy, cautiva soy, presa soy de su -amor. Y pues tú, sábia Celestina, sotilmente, con los fuelles de tu -saber animaste el mi fuego mortecino, y despertaste las adormecidas -llamas, por Dios vivo te conjuro y por la fe que debes guardar en -todo secreto, te ruego me seas fiel secretaria en todo lo que pasáre -entre Lisandro y mí.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay, señora, no me digas eso, que me enojo; no me conoces, -como creo en Dios, otra tal mujer más secreta que yo no la hay en -el mundo, con quién las has; ántes me sacarian la lengua por el -colodrillo que yo tal hablase. Soy muda para esas cosas.</p> - -<p><i>Ros.</i> Con esa confianza, madre mia, te descubro mi corazon, -que es más de ese señor que mio, y pues la estrechura de tiempo no -consiente más prolixidad en nuestro razonamiento, y tambien que las -cosas más se aclaran con las presencias, puedes le decir que luégo -esta noche, pasadas las doce, me venga á hablar, no por esta torre, -que es lugar peligroso, así por estar cerca del aposento de mi madre, -como por ser paseado y rondado por fuera de Beliseno, mi hermano, -pero sea por del jardin, que es lugar des<span class="pagenum" -id="Page_188">[p. 188]</span>viado del palacio, de ahí dentro me -puede ver y hablar, que yo saldré sin falta á los corredores que -salen sobre el huerto.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, váyase Celestina, y luégo, que se levanta mi -señora, y puede ser que éntre acá.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Ay! véte por Dios, madre, no te vea.</p> - -<p><i>Cel.</i> Toma esta carta de Lisandro, que me olvidaba, y adios.</p> - -<p><i>Eugenia.</i> ¿Con quién hablabas, hija?</p> - -<p><i>Ros.</i> A Melisa decia, señora, que me traxese la canastilla de la -labor, que ya me siento mejor.</p> - -<p><i>Eug.</i> Loores á Dios, que ya me temia no entrase por esta casa -esta sorda pestilencia de este año de cuarenta, y hiciese en tí, que -Dios nos libre, estrena.</p> - -<p><i>Ros.</i> No era nada, señora, sino estos mis desmayos de corazon.</p> - -<p><i>Eug.</i> Pues siéntate y labra esos cabezones de tu hermano, y no te -asomes á la ventana, que las vueltas y pasos de Lisandro por aquí, y -las momerías que hace, mi hijo las vengará.</p> - -<p><i>Ros.</i> No me mientes á ese loco, que no le puedo oir.</p> - -<p><i>Eug.</i> Bien haya á quien te pareces, que así era tu tia, la -monja, cuando estaba en el<span class="pagenum" id="Page_189">[p. -189]</span> siglo y la servian caballeros locos como éste. Vén acá, -Melisa, henchirás las almohadas limpias y vacía esotras, que están -muy sucias; mas quédate con mi hija, que las mozas lo harán.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_190">[p. 190]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA - DEL TERCERO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA<br /> - DEL TERCERO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Lee Roselia la carta de su deseado Lisandro, y por consejo de Melisa, - su secretaria, aunque con dificultad, encubre el fuego de amor con - que toda destila en lágrimas. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">ROSELIA. — MELISA.</p> - -<p><i>Ros.</i> Melisa, echa esa antepuerta, leerémos la carta. ¡Oh carta, -carta! si empos de tí viniese tu auctor, pero no me vendrá á mí esa -alegría, que tan falta soy de ventura cuan sobrada de desdicha.</p> - -<p><i>Mel.</i> De eso no dubdes.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Qué sabes si se ha enojado de la burla que le hice y no -quiera más venir?</p> - -<p><i>Mel.</i> Salieras tú, ¿quién te lo estorbaba?</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Quién? mi hermano, que mala muerte haya, plega á Dios, así -me detuvo fasta bien tarde en pláticas, que ni sé en qué se anda ni -en qué no.</p> - -<p><i>Mel.</i> ¿Vino despues que te dexé acostada?</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Agora lo sabes? y áun me hizo fieros que me mataria si ni -en poco ni en mucho sentia cosa de mí.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_191">[p. 191]</span></p> - -<p><i>Mel.</i> Cúmplete avisar no te sienta, que al fin mira por la -honra.</p> - -<p><i>Ros.</i> No puedo más, hermana, que Cupido ha mostrado en mí todo su -poder, y todas las enerboladas frechas en un momento asestó contra -mí, y los ardientes casquillos de sus saetas son cauterio de mi -corazon, el cual, derretido, destila lágrimas por los ojos y sospiros -por la boca, y él queda lleno de congoxa. Mas, ¡oh carta mia y de -mi señor enviada! ¿Es posible que tus esmaltes asentaron aquellas -manos de alabastro del mi serafin en hermosura? Quiero te abrir y -leer, haréme cuenta que le oyo, y con sus palabras consolaré mi -ánima, pues á los atribulados consuelo pone hallar á sus males alguna -compañía.</p> - -<p class="centra mt1"><big>¶ </big> CARTA DE LISANDRO Á -ROSELIA.</p> - -<p class="mt1">Si supiera así quexarme como sé sentir la pena que -me das, ántes falleceria papel para escrebir y tiempo para decir -que quexas para que oyeses, pero hállome tan falto de discrecion -para te las declarar cuan sobrado de desventura; corazon tengo para -sufrir pasiones, lengua me falta para te las decir, porque la mucha -pena dél no consiente otra cosa, ni da lugar sino que siempre me -quexe<span class="pagenum" id="Page_192">[p. 192]</span> sin poder -dar razon de mi dolor. Esto solo te sabria decir, que no ménos alegre -me haria la muerte que me hace triste tu disfavor, porque si soy -dichoso en servirte y desdichado en mis servicios, tú cumplida de -hermosura y abundosa de crueldad; así que lo uno me hace venturoso -en ser tu cautivo, y lo otro malaventurado en que no me aceptes por -tal, que cuanto más con mi deseo mi vida á tí ofrezco, tanto más con -la esperanza me huyes. Herísteme con tu vista y prívasme de ella -por quitarme todo remedio. Si me faltaste tu palabra porque á mi -merecer fallece, no te culpo, que ya lo veo que tan sobrada eres de -merecimiento cuan falto mi conocimiento para lo estimar y mi poco -valor para recibir tu gracia. Pero todavía se te condena, porque -quebraste sus lazos fuertes; virtud te obliga á que no seas matadora, -piedad te convida á que hayas compasion en mi cuita, y á mi pena me -excusa que me hace osado de lo que tu grandeza me decia que temiese. -Pluguiese á Dios que esta que he dicho te la supiese tambien decir -como tú causarme la muerte, que ni yo quedaria sin remedio, ni tú sin -satisfaccion de las mercedes, porque con el agradecer y no olvidar -pensaria de te pagar, ya que con otra cosa no pudiese. Agora te -sir<span class="pagenum" id="Page_193">[p. 193]</span>vo con todo -lo que puedo, con el entendimiento en consentir la prision de mi -libertad, que tú la enseñorees con la razon en ordenarlo así como tú -lo mandas, con la voluntad en querer siempre quererte, con la memoria -en nunca olvidar la que se aposentó en mi pensamiento; y cuanto yo -más con todas mis fuerzas sacrifico á tí mi tormento, tanto más con -crueldad me galardonas, de manera que siendo liberal en ofrecerte mi -vida y todo lo que la sostiene, eres tú avarienta en el rescate de -ella. No sé qué te mueve hacer tan poco caso del que mucho te ama; -no es por cierto de personas generosas galardonar con menosprecio y -olvido, ántes las pagas hacen mayores que los trabajos merecen. No te -maravilles que sea importuno en pedirte mercedes, pues tú no cesas -de atormentar mi corazon, que nunca vi toro tan agarrochado que más -no esté él con tus crudas saetas. Solo esto te suplico, con lo cual -ceso, que volviendo los ojos de tu misericordia á las prisiones que -en tu fe sostengo, así mis pasiones con obra remedies, como por mis -palabras conoces y entiendes mi necesidad.</p> - -<p><i>Ros.</i> En buena fe, sí haré, mi señor. ¡Oh pertinaces orejas mias, -que sufristes oir palabras de tanto dolor y sentimiento! ¡Oh<span -class="pagenum" id="Page_194">[p. 194]</span> crueles ojos, que -atinastes á leer tan apasionada letra sin mucha copia de lágrimas! -¡Oh empedernido corazon, que calor de tanto fuego no bastó á -enternecer tu dureza en pesar de su pena, y en congoxa de su fatiga, -para que mis ojos, como fuentes, manáran agua con que regasen estas -abrasadas pinturas, y mi boca pregonase con sospiros la angustia que -me aumentaba cada renglon, cada palabra y cada letra!</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, encubre tu pasion y disfrázala con alegría lo mejor -que pudieres, no la entienda tu madre por lo que te ve hacer, que si -anoche no os hablastes, esta placiendo á Dios gozarás de tu querido, -que no se puede decir sin tiempo aquello que en todo tiempo viene -bien y se puede hacer. Sosiega tu corazon y ten reposo en el cuerpo, -que, pardios, si miran en ello, fácilmente conozcan todos de qué pié -coxeas.</p> - -<p><i>Ros.</i> Do amor se aposenta ningun reposo consiente, y do fuerza -viene derecho se pierde.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, límpiate los ojos y toma la labor, que á Beliseno -sentí hablar, no suba acá.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_195">[p. 195]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA - DEL TERCERO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA<br /> - DEL TERCERO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Va Brumandilon á casa de Celestina muy más ancho que largo, porque - Lisandro le ha recebido por criado. Acompaña á Celestina, que va á - llevar la sabrosa y alegre nueva á Lisandro. En el camino topan á - Oligides. Cuéntales un chiste muy donoso que le acaeció en casa de su - Carmisa. Da la deseada nueva Celestina á Lisandro. Concierta que á - las doce de la noche escale por la huerta. Dale diez doblas Lisandro - y confírmale la merced del casamiento de su sobrinas. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">BRUMANDILON. — CELESTINA. — OLIGIDES. — -LISANDRO.</p> - -<p><i>Brum.</i> No sé; voto á tal, cómo mi nombre no es mentado por -toda Castilla, pues mi fama vuela hasta las Italias. Claro está, -Celestina, que si Lisandro no viera en mí demasiada fortaleza y una -furiosa braveza, mis valentísimas fuerzas y valerosas hazañas, que no -me recibiera por principal hacedor en el trance de sus peligros.</p> - -<p><i>Cel.</i> Pues qué, ¿estás con él?</p> - -<p><i>Brum.</i> Despues que me fuí de aquí voyme á su casa, y como habia -sabido no sé<span class="pagenum" id="Page_196">[p. 196]</span> -qué muertes que he hecho por ese mundo adelante muy esforzadamente, -rogóme que le sirviese para acompañarle de noche cuando saliere -fuera; y agora envíame á saber de tí que si has ya hablado á esa -Roselia.</p> - -<p><i>Cel.</i> Anda allá, vamos, que ya está todo negociado, diréselo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Vamos.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Así que me dices que te recibió?</p> - -<p><i>Brum.</i> Y áun rogado, que fué más. Creo que tú piensas que se hace -hecho bueno en la ciudad sin mí, ó revuelta ó ruido que no sea yo -llamado para ello. Soy como el buen oficial, que nunca le falta que -hacer, tantos son ya los rebatos en que me he visto, que no ménos -que el buen capitan tengo en mi cámara los blasones de mis hechos -dignos de perpétua y recordable memoria, con otras insignias de mis -victorias; donde verás pintados más miembros de hombres acuchillados -por mis manos que dias hay en el año, piernas, brazos, piés, manos, -muslos, quixadas, huesos, costillas, pedazos de hombres, cascos, -cabezas, ancas, espaldas enteras, lomos, tripas hilvanadas, sesos, -corazones sacados, pechos atravesados, orejas cercenadas, astillas -arrancadas, y así otros que dexo de contar; y muchas veces oyo -patadas de aquellos por mí muertos, pero por eso no me quitan<span -class="pagenum" id="Page_197">[p. 197]</span> el sueño esas pocas -noches que allá duermo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Así medres como tú has muerto alguno.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué dices?</p> - -<p><i>Cel.</i> Digo que dexes ya esa mala vida, que Dios consiente y no -para siempre; perro que lobos mata, lobos le matan.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿No sabes que los malos no han menester más de ocasion -para mal hacer? Con media palabra de descortesía me sube la cólera, -y mato tantos, que tienen bien que entender en abrir sepulturas la -gente del cordelejo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Sancto Dios, vuelve, vuelve la cabeza, verás á Oligides -sangriento.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué es esto? ¿qué es esto, Oligides? Dímelo luégo -quién te hirió, que no será más su vida de lo que tú tardarás en -decírmelo.</p> - -<p><i>Cel.</i> No le dés pena, que no te reponderá. ¡Ay Sancta María, que -Beliseno le habrá muerto!</p> - -<p><i>Brum.</i> Cuerpo de tal, ase dél, llevémosle en brazos á curar, pues -no me dice quién son; traba de ese brazo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Hi, hi, hi, estad quedos, que no es nada.</p> - -<p><i>Cel.</i> Doite á Satanas, que así me turbaste.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_198">[p. 198]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> No lo creo, ase dél, ¿no ves la sangre que se le va?</p> - -<p><i>Olig.</i> Si me quisieses tú dar á entender lo que á un truhan sus -amigos, segun cuenta Poggio, persuadieron que estaba muerto, el cual -fué llevado á enterrar, aunque en las andas no dejó de responder á -los que daban gracias á Dios por su muerte, que juraba á Dios que si -vivo estuviera, como iba muerto, que ellos se la pagáran.</p> - -<p><i>Brum.</i> Destápate y creerte hemos. ¿Qué diablo es eso que traes al -cuello atado?</p> - -<p><i>Olig.</i> Oidme, contaréos un chiste que pasé con Carmisa, la -amiga del bachiller, de que mucho reiréis, y no lo sepa Drionea, -Celestina.</p> - -<p><i>Cel.</i> Di qué, no hayas miedo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Salido de tu casa, como no hallase á Brumandilon.....</p> - -<p><i>Brum.</i> Fuí llamado á gran priesa para ser padrino en cierto -desafío.</p> - -<p><i>Olig.</i> Fuíme derecho á Carmisa, y estando ella y yo en muchos -placeres y regocijos, héos aquí llama á la puerta el bachiller -su amigo; yo en esto estaba sin sayo, baxas las calzas, y quiso -más nuestra desventura que al tiempo que él llegó daba yo una -gran carcajada de risa, contando de allá del tu capellan metido -en el arca; de suerte que<span class="pagenum" id="Page_199">[p. -199]</span> sintió hombre en casa, y mientra más nos oia reir y las -voces que teniamos, él más priesa se daba á llamar. Entónces Carmisa, -cortada de la muerte, no supo qué se hacer más de esconderme en -baxo de una cesta de colar, que como soy de esta marca cagada, cupe -en ella. El bachiller, como no le abrieron tan presto como queria, -vase y trae consigo sus popilos armados para derrocar la puerta y -matar á Carmisa y á mí. En este medio la vieja, su madre, como más -sábia y astuta, sospechó á lo que iria, y mata de presto un pato, -y hinche con la sangre el gaznate, y rebózamelo por este cuello; -y da una tijerada en la morcilla y brota la sangre, y párame cual -veis. En esto llega el bachiller á quebrar las puertas, la vieja -comienza á dar gritos de arriba. Escóndete, señor, escóndete, que -viene la justicia; torna luégo á replicar: ¡ay! que no es, está quedo -y curarémoste. Corre, baxa tú, Carmisa, abre al señor bachiller, -que bien puede entrar él solo. Y todo esto decia la buena madre á -voz alta que la oyese el otro. Viene Carmisa y abre disimulando -otra turbacion de la que tenía con estas palabras: ¡ay! mi señor, -que tenemos acá un herido, el cual dexa por muerto á un lacayo del -Conde, y pensamos que eras tú la justicia que venía tras él,<span -class="pagenum" id="Page_200">[p. 200]</span> y por eso nos tardamos -en abrir mientra le escondiamos. El bachiller, puesta la punta de la -espada en sus pechos, díxole que mentia, que aquellas risadas no eran -de hombre herido. Carmisa responde: ¡desdichada yo! sube, verlo has, -que como se le iba la sangre por la garganta donde le hirieron, por -quexarse, de dolor graznaba como pato, y tú pensarias que se reia. -Entónces el bachiller sube á ver si era verdad, y como me vió lleno -de sangre, creyólo, y díceme, ¿hermano, quieres algo? Yo, tapado -siempre porque no me conociese, grazno como que no podia hablar, y -hacia señas con los ojos al cielo. El bachiller no me entendiendo -pregunta lo que diria yo. Ella dice: que llames al zurujano, para -que con este achaque él fuese, hecho necio, á llamarlo, y yo tuviese -lugar de me ir sin saber él quién yo era; y así me vine corriendo -cual me veis.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Y qué dirá despues que traiga al zurujano y no te -halle?</p> - -<p><i>Olig.</i> Quien hace un cesto hace ciento; como supieron urdir -esta mentira, tramarán otras cuarenta, dándole á entender de cielo -cebolla.</p> - -<p><i>Cel.</i> Fácil cosa es engañar al que ama, el cual no ménos ligero -es para creer lo que no lleva piés ni cabeza, que ciego para no<span -class="pagenum" id="Page_201">[p. 201]</span> ver lo más claro que la -luz, y aguijemos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Dentro estamos.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Traes buenas nuevas, Celestina?</p> - -<p><i>Cel.</i> Rebuenas, ya hecho es.</p> - -<p><i>Olig.</i> Pues suba Brumandilon á decir que estás aquí, que yo voyme -á lavar y limpiar de esta sanguaza, y mudaré otros vestidos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Subo, que morador soy ya de casa.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Cómo así?</p> - -<p><i>Brum.</i> Despues te lo contaré; albricias, albricias, señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué es, amigo Brumandilon, que todo es tuyo?</p> - -<p><i>Brum.</i> Pues Roselia es toda tuya.</p> - -<p><i>Lis.</i> No te creo. ¿Qué es de Celestina?</p> - -<p><i>Brum.</i> Héla aquí entra.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh canas honradas! ¡Oh venerable senetud! abrázame ¿Qué es -esto que oyo, madre Celestina? ¿es verdad? ¿confírmaslo tú?</p> - -<p><i>Cel.</i> Así lo digo, que por mi industria y buenas mañas de esta -pecadora y pobre Celestina, Roselia queda por tuya, y te ama más que -á sí mesma, y queda encendida en el fuego de tu querer, y desea más -verte que vivir.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh Dios! si verdad es no me trocaria por un bienaventurado -del cielo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Así tuviese yo ciertas cien doblas como ello es verdad.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_202">[p. 202]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Toma estas diez piezas de oro por agora, que despues que la -alcance te daré lo que te prometí para en casamiento de esas dos tus -sobrinas.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mientra la vida me duráre jamas olvidaré las mercedes que -me haces, y aunque mi ventura y tiempo se mude, nunca mi voluntad -para servirte.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues, ¿qué me cuentas de mi señora, madre mia?</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Qué? que en la fragua de tu amor se acendra su corazon, -donde se apura más que oro en crisol sin mezcla de otro pensamiento -sino en tí, ni otra cosa en él se aposenta sino tu memoria; y cuanto -tu ausencia le lastima, tanto tu presencia la hará alegre.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Y qué? ¿de cierto me saldrá á hablar esta noche?</p> - -<p><i>Cel.</i> Sin falta, y por tanto, entre doce y una irás, no por las -ventanas de la torre, sino por el jardin; y lleva tus escalas para -entrar dentro, que ella saldrá á los miradores que caen al huerto, y -no seas negligente ó vergonzoso para subirte do ella está, y aunque -te parezca empachada y que la sientes esquiva, no por esos dexes de -hacer lo que debes, que ella se holgará que seas tú desenvuelto.</p> - -<p><i>Lis.</i> Es tan alta la merced que mi seño<span class="pagenum" -id="Page_203">[p. 203]</span>ra me hace, que juzgándome indigno de -tan crecido beneficio, dubdo si es posible lo que me dices, que los -oidos no acostumbrados á recibir tan divinas palabras, rechazan por -alto lo que nunca pensaron oir, seyendo de ello incrédulos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Condicion es de los firmes enamorados, lo más dudoso y -contrario creer más ayna, y lo que más desean, tener por ménos -cierto. Esto es lo que dixo mi tia, que Dios perdone, que nunca el -corazon lastimado de deseo toma la buena nueva por cierta ni la mala -por dubdosa. Señor, lo que dije digo otra vez, y por no alargar los -testigos, esta noche experimentarás por las obras más de lo que agora -oyes.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues, ¿por qué no salió ayer?</p> - -<p><i>Cel.</i> Lo que yo adevino es, ó que Beliseno la estorbó, que ni sé -en qué ni en qué no se anduvo, segun me apuntó Melisa, ó no osó salir -de empacho. Pero agora que ajeno señorío manda su voluntad, no será -en su mano dexar de salir.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mas si vió á su hermano, que fasta cuasi las doce se detuvo -por allí con sus criados, y por eso dexó de salir.</p> - -<p><i>Cel.</i> Eso sería.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh pese á tal! porque ahí no me hallé, que no creo en -la puta que me<span class="pagenum" id="Page_204">[p. 204]</span> -parió, si no le cortára las piernas y con ellas le diera de palos.</p> - -<p><i>Cel.</i> Señor, pues todo queda hecho, loores á Dios, yo me voy y -mándame, que yo y aquella casilla pobre estamos á tu servicio; y ten -por encomendadas aquellas mis dos sobrinitas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh verdadera salud mia! ¿y vaste? pues suplícote que en -todas tus necesidades acudas acá, que de mí y de todo cuanto tengo -te puedes servir como cosa propria; desotro pierde cuidado, que muy -presto habrás recabdo.</p> - -<p><i>Cel.</i> En buena fe, mi señor, no con ménos voluntad de servirte -que de salvar mi ánima, haré lo que me mandáres, y quédate á Dios.</p> - -<p><i>Lis.</i> Mozos, acompañad á la señora hasta su casa. Oligides, -Oligides.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor.</p> - -<p><i>Lis.</i> Aderecen luégo lo que he de cenar, que me quiero acostar -temprano; y tú tendrás cuidado de despertarme á las diez.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_205">[p. 205]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA - DEL CUARTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA<br /> - DEL CUARTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Recordado Lisandro de un sueño profundo y suave en que se soñaba - con su señora, comienza despierto á devanear, contando por via de - pregunta en lo que se habia visto entre sueños. Va Lisandro con su - gente. Velo Beliseno y quiérele acometer, impídenle sus criados - dándole á entender que era la justicia. Métense para vello en una - rinconada. Acaece que Lisandro con los suyos se va tambien ahí á - recoger por no ser visto de Beliseno, y dice lo que ahí pasó. Sube - Lisandro por la escala al jardin, y vese con Roselia, su señora. - Beliseno, que acechaba lo que pasaba con su hermana, vase muy enojado - con propósito de matarlos á todos la noche siguiente. Baxa Lisandro - muy alegre y vase para su casa. - </p> -</div> - -<p class="psnjesh">OLIGIDES. — LISANDRO. — EUBULO. — BRUMANDILON. — -BELISENO. — GALFURRIO. — CASAJES. — DROMO. — REBOLLO. — MELISA. — -ROSELIA.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, recuerda, que las diez son dadas.</p> - -<p><i>Lis.</i> He, he; señora, he.</p> - -<p><i>Olig.</i> Oligides soy que te llamo. Jurare que se sueña con la -otra.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_206">[p. 206]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Qué, he; sí.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Ah señor! despierta, que es hora.</p> - -<p><i>Lis.</i> Aha, ay, ay. ¿Sueño es? ¿dormia? ¿Qué, no estaba yo agora -con Roselia? ¿No la tenía entre mis brazos apretada? ¿No hubieron -ya execucion mis deseos? ¿No subiste tú conmigo, Oligides, por el -huerto?</p> - -<p><i>Olig.</i> No, que yo me acuerde.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿No? ¿No me pusistes las escalas de arriba para descendir -al jardin do mi señora baxó? ¿No la besé ahí con mil retozos entre -unos floridos jazmines y unas hermosas clavellinas? Los lirios, las -alegrías, los tréboles y alegres alhelíses, las frescas azucenas, las -olorosas albahacas, los toronjiles y artemisas, las rosas y violetas, -¿no fueron testigos de aquel azucarado rato? ¿No nos paseamos despues -asidas las manos junto á una fontecica con una dulcísima plática? ¿Y -cabe unos camuesos no nos despedimos con dos reverencias y sendos -besos, cuando los paxaritos mensajeros de la alborada comenzaban á -cantar con un suavísimo ruido, cuando la mañanica con sus arreboles -lo sombrío de los cipreses ilustraba y esclarecia y las hierbecicas -de rocío bordaba, cuando la aurora con sus rubios cabellos en su -bijugo carro sentada, vuelta daba á nuestro hemisferio, cuando los -lucidos pla<span class="pagenum" id="Page_207">[p. 207]</span>netas -con sus doradas cernejas dieron lugar al dia y la negra noche, -rompida el alba, sus prietas haces cubrió, y se fué ceñida con una -cinta tachonada de rutilantes estrellas, cuando Febo su inflamada -cabeza de una radiante guirnalda coronar queria, y sus haces -rubicundas mostrar á la tierra, cuando el claro Jubar á las cosas -daba color, y las obscuras tinieblas de su claridad huian, cuando -Titan, bañado en las oceánicas ondas, acababa dar de beber á sus -blancos caballos en el Océano, y las sus refulgentes ruedas del su -cuadrijugo carro con su resplandor á las cumbres amagaba?</p> - -<p><i>Olig.</i> Hecho está un poeta nuestro amo; mas no se te vuelva -el sueño del perro. Ea, señor, que no pende tu remedio de esas -imaginaciones, y di qué armas quieres.</p> - -<p><i>Lis.</i> Descuelga esas corazas, y armaos todos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Quítame allá ese embarazo de rodela, que yo con espada y -capa haré más que cuatro hechos reloxes.</p> - -<p><i>Olig.</i> Eubulo, por huir más liviano lo hace.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ya lo veo, déxale.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, á punto estamos.</p> - -<p><i>Lis.</i> Pues vamos.</p> - -<p><i>Bel.</i> Hélos dó vienen, apercebíos, poneos en órden.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_208">[p. 208]</span></p> - -<p><i>Galf.</i> Muchos son los contrarios, compañeros. Démosle á entender -que no son ellos.</p> - -<p><i>Cas.</i> Déxame á mí hablar. Señor, mira lo que haces, no sea la -justicia, que no es bien acometer á nadie sin saber de cierto si es -el enemigo. Escondámonos en esta rinconada, que de aquí los verémos -pasar, y sabrémos quién son.</p> - -<p><i>Bel.</i> Meteos, pues, en esa calleja, yo aquí me quedo en este -canton.</p> - -<p><i>Drom.</i> ¡Oh! qué bien has dicho, Casajes, y qué á buen tiempo.</p> - -<p><i>Reb.</i> No pudo ser mejor dicho; entremos.</p> - -<p><i>Olig.</i> Señor, mientra da las doce metámonos en este apartamiento, -no pase Beliseno y nos vea, aunque no sé qué gente parece que está -dentro.</p> - -<p><i>Lis.</i> Bien dices.</p> - -<p><i>Galf.</i> Hermanos, que entran á matarnos, huyamos, huyamos.</p> - -<p><i>Cas.</i> ¡Oh poderoso Dios! salgamos, ántes que nos tomen la -entrada.</p> - -<p><i>Reb.</i> Dexa la adarga, Dromo, que yo todo lo dexé.</p> - -<p><i>Drom.</i> Corre, corre, que ya la eché, y la capa tambien.</p> - -<p><i>Cas.</i> Galfurrio, vuelve la cabeza á ver si vienen tras -nosotros.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_209">[p. 209]</span></p> - -<p><i>Galf.</i> ¡Oh sancto Dios! ¿ves el peligro en que vamos y dícesme -eso? No me digas nada, aguija, aguija, que me parece que nos -alcanzan.</p> - -<p><i>Cas.</i> Vírgen María, metámonos aquí en esta pocilga, puesto que -uno veo acullá delante que nos va á cercar.</p> - -<p><i>Drom.</i> Espera, Rebollo, entraré yo.</p> - -<p><i>Reb.</i> Al diablo el que tal aguardase.</p> - -<p><i>Brum.</i> He, he, ay, cansado estoy de correr, en mi seso me estuve -de tomar armas livianas, si los piés no me valieran, este fuera mi -dia. Valientes hombres son Galfurrio y Casajes, y los demas que -luégo que nos vieron entrar en la rinconada dieron tras nosotros, -desalados venian en mi alcance, en mí solo queria descargar; hi de -puta, si me cogieran los mancebos, como alanos se encarnizáran en -mi persona; bien está, que si ellos corrian tras mí, yo volaba. -Doite gracias, Señor, que me heciste ligero y desenvuelto á tales -tiempos, hágome cuenta que hoy me nací. Quiero agora ir á buscar á -Lisandro, y diréle que los iba á atajar. Mas, ¿qué es esto que veo? -armas y capas son; mirad, por mi vida, si lo habian dexado todo por -me alcanzar, quién los aguardára. ¿Aquél es Lisandro y sus criados? -creo que sí, quiérolo mirar bien, no me engañe, y me maten si<span -class="pagenum" id="Page_210">[p. 210]</span> son los otros; él es, -bien está, algo te iba en ello, Brumandilon, saberlo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Cata dó viene Brumandilon, señor, esgrimiendo con -la espada desnuda, cargado viene, no sé qué se trae debaxo del -sobaco.</p> - -<p><i>Brum.</i> Oh venturosos hombres, si no tomaran calzas de Villadiego -y pusieran piés en polvorosa, como me ofrecieron estos despojos, me -ofrecieran tambien las vidas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Acá no pensamos, Brumandilon, sino que habias huido tú de -ellos, y ellos de nosotros.</p> - -<p><i>Brum.</i> Sobre eso, señor, me mataria con quien tal dixese de -mejor gana que me iba á matar con éstos que huyeron, no creo en las -obscuras y sombrías lagunas do los dioses jurar tremian, si no me -adelanté, porque no se me fuesen por piés, y todavía, en viéndome -que volvia á ellos, hurtáronme el cuerpo y desaparecieron, dexándome -esto que ves porque no impidiese su huida. ¡Qué hombre yo para -huir! descreo de tal si aunque otros tantos fueran más, á todos no -desarmára, como hice á éstos. Yo, señor, como me he visto en algunos -arrebates y refriegas, cierto más que estos mis compañeros, sé mejor -en qué manera se han de cazar los fugitivos. El aire me dió que -habian de huir, y por ende les atajé los pasos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_211">[p. 211]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Estémonos aquí fasta que dé la hora.</p> - -<p><i>Bel.</i> Mozos, ¿qué es de vosotros? ¿dónde venis?</p> - -<p><i>Galf.</i> ¿Dónde venimos, pese á tal? en pos de uno que sentimos ser -de la cuadrilla.</p> - -<p><i>Cas.</i> ¡Oh! estoy por arrancarme las barbas pelo á pelo de ver que -se nos escapó por piés.</p> - -<p><i>Drom.</i> Por los sanctos de Palermo, que por aguijar más ayna y -asirle no se nos escabullese, dejé allá mi capa y espada con lo -demas.</p> - -<p><i>Reb.</i> ¡Oh, derreñego de la leche que mamé! que otro tanto hice yo -y no me aprovechó.</p> - -<p><i>Bel.</i> Ce, aquéllos son sin duda, acometámosles.</p> - -<p><i>Galf.</i> Por Dios, señor, buenos estamos irnos á meter en las manos -de los enemigos, estando de ellos fatigados de correr, de ellos sin -armas.</p> - -<p><i>Cas.</i> Señor, mejor seso será acechar de aquí que no nos vean, -y mirar en qué anda este Lisandro, y qué es lo que pretende en sus -venidas á tal hora.</p> - -<p><i>Drom.</i> Muy bien dicho está, que si tu hermana tiene tambien la -culpa, agora lo verémos en lo que hace, si le sale á hablar ó no.</p> - -<p><i>Reb.</i> Y áun mi parecer es que otra noche<span class="pagenum" -id="Page_212">[p. 212]</span> vengamos con ballestas y que todos -mueran, porque no tengan lugar de huir, y así se escape alguno como -estotro.</p> - -<p><i>Bel.</i> ¿No veis que matarlos así es especie de traicion?</p> - -<p><i>Cas.</i> Anda, señor, que á un traidor dos alevosos; ¿no es mayor -traicion la que éste te trata?</p> - -<p><i>Bel.</i> Pues estad queditos y mirad bien lo que es.</p> - -<p><i>Lis.</i> Hora es; mozos, guardad ese paso. Vén tú conmigo, Oligides, -arrima esa escala.</p> - -<p><i>Olig.</i> Sube, señor, y tente no cayas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Sígueme; tórnala á poner, baxaré al huerto.</p> - -<p><i>Olig.</i> Baxa, señor.</p> - -<p><i>Mel.</i> Albricias, señora, tu deseado viene.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Dícesme verdad?</p> - -<p><i>Mel.</i> Sal y verlo has.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Es mi señora?</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Quién es? Ay, mi señor, no subas acá si no quieres que me -vaya, que de ahí me podrás hablar.</p> - -<p><i>Lis.</i> No huyas, mi bien, si no quieres que me dexe caer destas -escalas abaxo.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh, desdichada yo! no subas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Perdona mi descortesía. ¡Oh mi señora y mi bien todo! -Cuantos dias há que<span class="pagenum" id="Page_213">[p. -213]</span> deseaba tu presencia, de la cual, por juzgarme indigno, -nunca pensé gozar. Sabido habrás que en tu seguro puerto está surgida -la nao de mi deseo; en tí las firmes áncoras de mi esperanza están -echadas y anegadas despues de muchos vaivenes de desesperacion. -¡Oh, cuánto te debo, única lumbre de mi vista! que si tú no -hobieras seido solícita ronda, diligente escucha, vigilante guarda, -despierta centinela de los adarves, baluartes y muros de mi ánima, -y no defendieras la entrada á mi muerte, presto feneciera en tus -amores.</p> - -<p><i>Ros.</i> Por cierto, mi señor, ésa fué bastante causa, sin otras -muchas que hay, que á mí me movió para que no consintiese morir -criatura tan bella como tú eres.</p> - -<p><i>Lis.</i> Bien veo, mi señora, que soy indigno y no merecedor de -esta suavísima conversacion tuya, destos afables y dulzorados -coloquios, desta sonoridad y dulcedumbre de tus palabras; por ende, -es más sobrado y incomparablemente aventajado el beneficio y merced -que me haces en el más breve momento que aquí vuela, que no todos -mis servicios juntos. Tu encumbrada belleza, tus gracias divinas, -tus pujantes perfecciones, tus heroicas virtudes me han tenido -cautivo y me tendrán mientra los espíritus vi<span class="pagenum" -id="Page_214">[p. 214]</span>tales rigieren mis miembros y dieren -vida á mi cuerpo.</p> - -<p><i>Ros.</i> De verdad, señor Lisandro, agora hallo, y por los ojos lo -veo, mucho más haber en tí de lo que me decian.</p> - -<p><i>Lis.</i> Todo lo que soy yo es tuyo, y si algo soy, por tí lo soy, -que tu hermosura es la que sustenta mi vida, y tu favor de todo el -mundo me hace vencedor. ¡Oh descanso mio! téngote en mis brazos y no -lo creo, porque más es mi gloria en verte, que mis trabajos para te -conocer.</p> - -<p><i>Ros.</i> Ea, señor, por mi vida, que estemos quedos, no seas -descortés, apártate allá, no llegues á mí.</p> - -<p><i>Lis.</i> Suplícote, señora, que tu favor dispense en mi osadía, y -pues Dios tan francamente en tí distribuyó sus gracias, ¿por qué eres -avarienta en las repartir con aquel que la vida estima en poco perder -en tu servicio?</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Ay, mi señor! estén quedas tus manos, no me deshonres.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Ay de mí sin ventura! que más me valiera acabar luégo mis -tristes dias que no al fin de la jornada. ¡Oh, cruel señora! que -delante tus ojos y en tu acatamiento mi muerte ver quieres, que si -con sola la vista hieres, ¿quién se podrá escapar de tus ma<span -class="pagenum" id="Page_215">[p. 215]</span>nos? Mas mi poco valor y -tu mucho merecimiento debe causar mi desdicha, ya lo veo, señora, y -así te suplico perdones mis descorteses palabras y mis desvergonzadas -y atrevidas manos; á tus piés me echo para recebir de tí perdon ó que -hagas de mí justicia. Toma mi espada.</p> - -<p><i>Ros.</i> Levántate, ángel mio y mi señor; tuya soy, y por tuya -me entrego, y en tus manos me pongo, haz de mí lo que quisieres y -ordenáres; espera, mi vida, enviaré la doncella. Melisa, corre, véte -cabe la cámara, y no nos sientan levantadas.</p> - -<p><i>Mel.</i> Bien te entiendo, que desviada estoy.</p> - -<p><i>Ros.</i> Landre que te mate, que no es lo que piensas. Ay, amor mio, -así me tratas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Hasta mi gloria un poco la porfía.</p> - -<p><i>Ros.</i> Ten cortesía, mi señor, no descubras aquellas partes que la -naturaleza no quiso que sin vergüenza se mostrasen.</p> - -<p><i>Lis.</i> Deja á mis sentidos por entero gozar de tí en mi -bienaventuranza, pues todos en mi pasion me tuvieron compañía. -Consiente que mis manos palpen y toquen tus delicados miembros, tus -lindas carnes, más blandas y amorosas que seda, permite á mis ojos -que vean tus piernas más blancas que copos de nieve; pues mi indigna -boca gustó de<span class="pagenum" id="Page_216">[p. 216]</span> tus -melifluos besos, y mis orejas se deleitan en oir tus azucaradas y -dulcísimas palabras.</p> - -<p><i>Bel.</i> ¡Oh Dios, y tal bellaquería pasa! y escalaron.</p> - -<p><i>Galf.</i> Detente, señor, no vayas, que son muchos y no ganarás -honra en lo que vas á hacer.</p> - -<p><i>Cas.</i> Sí, sí, señor, bien dice Galfurrio.</p> - -<p><i>Drom.</i> Pese á tal, y qué yerro se hiciera agora por no mirar. -Rebollo habló bien, que mueran asaeteados, porque no se escapen.</p> - -<p><i>Reb.</i> Así lo digo otra vez, que nos metamos en el huerto donde -se hace la fiesta, y ahí escondidos que no nos vean ni sientan, los -aguardemos con nuestras ballestas armadas.</p> - -<p><i>Bel.</i> Pues no falte ninguno, y vamos.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Ay, amenguada de mí y deshonrada! ¡Oh dia de mi perdicion! -¡Oh hora donde perdí nombre y corona de vírgen!</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh cuitado de mí! señora, ¿así te amorteces? Torna en tí, -mi vida, cata que me moriré.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh mi señor Lisandro, y mi corazon y mi alma! tenme en -adelante por tu sierva y captiva, y no te olvides de la que todo lo -aventuró en tu servicio y lo da por bien empleado.</p> - -<p><i>Lis.</i> No digas tal, perla preciosa, que es<span class="pagenum" -id="Page_217">[p. 217]</span> pecado, que el siervo yo soy, y tú -la señora. Que como algunos hay, dice el filósofo, naturalmente -siervos, á los cuales se les ensaya mejor el servir que no el mandar, -así es mi dichosa suerte servirte y tú mandarme, yo obedecer y tú -regirme.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, ¿hate de amanecer ahí? despacio lo tomas, acaba ya, -que más hay dias que longanizas.</p> - -<p><i>Lis.</i> Media hora no es pasada, y ¿quiéresme llevar á mi Dios?</p> - -<p><i>Mel.</i> No se siente la sucesion y curso de tiempo con la -embriaguez del dulzor.</p> - -<p><i>Ros.</i> Pues nos es forzoso partirnos, contentémonos que mañana á -la mesma hora nos veamos aquí en este jardin, que yo baxaré por tus -escalas. Y pues sabes, mi señor, que la ausencia es enemiga de amor, -y quien léxos de ojos léxos de corazon, no tardes en tu venida. Por -agora el ángel custodio te me guarde y te acompañe.</p> - -<p><i>Lis.</i> Y el que te crió tan hermosa quede contigo. Pon esa -escala.</p> - -<p><i>Olig.</i> Baxa, señor, que puesta está.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Qué os parece, mozos, vengo mudada la color, pues -desciendo del paraíso?</p> - -<p><i>Olig.</i> Descolorido baxas.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¿No me dais el parabien de los triunfos de mis -fatigas pasadas? Desplé<span class="pagenum" id="Page_218">[p. -218]</span>guense ya las encogidas banderas de mi tristeza, levántese -el pendon de mi alegría, y la devisa y blason de mis armas sea esta -victoria labrada en campo morado, los extremos bordados en torno con -este letrero:</p> - -<div class="poem mt1"><div class="stanza"> -<p class="i2">Lisandro y su Roselia,</p> -<p class="i0">Dos amantes y uno son</p> -<p class="i0">En alma y en corazon.</p> -</div></div> - -<p class="mt1">¡Oh Piérides musas, si mi gloria á vuestros oidos -veniese, cómo la cantaríades desde el monte Parnaso y Helicon! ¡Oh -si vivos fueran el gran poeta Homero y Virgilio, como metrificáran -con sus versos heroicos el proceso de mis amores! ¡No acaeciera este -mi hecho en tiempo de Herodoto ó Thucídides, en tiempo de Salustio ó -Tito Livio para que su estilo elocuente lo empleára en materia tan -copiosa!</p> - -<p><i>Eub.</i> Bobear.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por vida de tal señor, que estamos acá hombres, sin -ésos, que sabrémos emplear nuestras fuerzas en tu servicio, y áun -sustentaré que soy para más que todos esos hombres de armas que has -mentado.</p> - -<p><i>Lis.</i> Calla, que son historiadores coronistas.</p> - -<p><i>Brum.</i> Eso bien.</p> - -<p><i>Lis.</i> Cerrad esas puertas, y satisfagamos de sueño á las noches -pasadas.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_219">[p. 219]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA - DEL CUARTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA<br /> - DEL CUARTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Disputa Eubulo, varon sabio, con su señor, dándole de vestir, - concluyéndole con muchos exemplos y razones que el sumo bien no - consiste en el deleite, lo contrario de lo cual queria defender su - amo. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">EUBULO. — LISANDRO.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, levántate, que es tarde.</p> - -<p><i>Lis.</i> Abre esas ventanas, y dame de vestir.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¿Qué jubon quieres, señor?</p> - -<p><i>Lis.</i> Dame acá ese de raso encarnado, y sácame ese sayo de las -bordaduras recamadas con pedrería. Agora veo ser verdadera sentencia -la que el Epicuro y Aristipo profirieron, que el sumo bien consiste -en el deleite.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh herejía reprobada en nuestra fe, y error condenado -de la seta peripatética y de todos los sabios gentiles, palabra -acoceada!</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_220">[p. 220]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> ¿Cómo así?</p> - -<p><i>Eub.</i> Porque ni Scévola quemára su mano derecha, ni Bruto matára -sus hijos, ni Torcato al suyo, ni Marco Régulo á tan graves tormentos -volviera, ni Curio profazára los tesoros de los Samnitas, ni Fabricio -las promesas de Pirro, ni el mayor Scipion repudiára las delicias de -Celtiberia, ni Alejandro las de la mujer y hija de Dario, ni Solon -ni Licurgo establecieran leyes, ni Fabio ni Marcelo ni Mario ni Sila -ni el César Augusto, por solo deleite, tan magníficas obras y tan -virtuosas hicieran.</p> - -<p><i>Lis.</i> Di tú lo que quisieres, que si no fuese lo que yo digo, -nunca Alceo ni Anacreon, insignes poetas y esforzados capitanes, -dexáran memoria de sus sabrosos amores. Ni Ovidio ni Catulo ni -Propercio ni Tibulo, tan á su sabor escribieran dello, ni el -divino Platon, cuyo título, renombre y apellido es príncipe de -los filósofos, dios de los filósofos, cuya opinion en filosofía -siguieron muchos sabios, como es Ciceron y Sant Agustin, con -estilo lascivo pintára la dulzura de este deleite, ni al cabo de -su vejez satisficiera á la natura, como contra quien en vivir -castamente pensaba gravemente haber pecado, y haberla enojado con -su mucha templanza; ni David su santidad,<span class="pagenum" -id="Page_221">[p. 221]</span> ni Salomon su sabiduría, pospusieran -á esta suave gloria. No creo que Julio César, vencedor en Francia, -en Alemaña, en las Españas, en Italia, en Thesalia, en Egipto, en -Armenia, en el Ponto, en África, en medio de tantas victorias, del -amor se dexára vencer si no hallára más felicidad en su deleite que -en la fama de sus hechos. Ni el gran capitan Anníbal se rindiera al -poder deste suave deleite, cabe Salapia, lugar de Apulia, despues -de habidas tantas victorias en Ticino, en Trebia, en Tramiseno y en -Cannas, si no sintiera lo mesmo que yo.</p> - -<p><i>Eub.</i> Por cierto, señor, si la bienaventuranza del hombre está -puesta en el torpe deleite, tambien es necesario que digas, segun -arguye Boecio, que los brutos animales sean bienandantes, pues se -deleitan como nosotros, y gozan de los mesmos pasatiempos.</p> - -<p><i>Lis.</i> Calla, mal criado, que por buenas palabras me haces -bestia.</p> - -<p><i>Eub.</i> Yo no digo tal, el profeta lo dirá cuando dice que el -hombre, como estuviese puesto en la honra y estado, no conoció la -merced de Dios, y volvióse un jumento insipiente por semejanza, -aunque no por naturaleza. ¿Quién dubda, señor, que si el apetito -enseñorea á la razon, el hombre por<span class="pagenum" -id="Page_222">[p. 222]</span> el mesmo hecho se compara á bestia, y -no es más que un bruto?</p> - -<p><i>Lis.</i> Véte, asno, no me filosofees más. Ensíllenme un caballo, -iré á oir misa á Nuestra Señora de la Vega.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_223">[p. 223]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA - DEL CUARTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA<br /> - DEL CUARTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Levántanse Oligides y Brumandilon, y vanse á casa de Celestina, - y por el camino, despues de concertar el hurto, blasona mucho de - las armas Brumandilon. Despues de llegados, escuchan un chiste que - contaba Celestina haberle acaecido con un padre. Entra Brumandilon y - pide dineros á Celestina, y ella no se los queriendo dar, pone manos - en ella. La vieja, maltratándole de palabra, acúsalo de ingrato. - Oligides los pone en paz. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA. — DRIONEA.</p> - -<p><i>Olig.</i> Brumandilon, vístete, irémos á casa de Celestina.</p> - -<p><i>Brum.</i> De la boca me lo quitaste. Anda allá, pediréle seis reales -que he menester.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Cuándo determinas que se haga aquello que concertamos?</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué?</p> - -<p><i>Olig.</i> Lo del hurto.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh, ya! esta noche en dexando á Lisandro acostado.</p> - -<p><i>Olig.</i> Sea así, y agora miremos bien por<span class="pagenum" -id="Page_224">[p. 224]</span> qué parte la podrémos mejor saltear, y -por dónde entrarémos más seguros que no nos sientan los vecinos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Señor Oligides, ¿oiste una valentía que hicieron dos agora -tres años á la boca de la rua?</p> - -<p><i>Olig.</i> Bien sonada fué, y áun se dijo que tú eras uno dellos. Así -te lleve el diablo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Mirad, por mi vida, aunque más secreto se hizo, vino -á noticia de todos. Pero no me espanto, que tales hechos ¿quién -osaria acometer si Brumandilon no? Por vida de tal, eso me mueve -á irme fuera de aquí, porque no hay herido, no hay muerto, no hay -afrontado en la ciudad, que no digan, hasta los niños, Brumandilon -le acuchilló, Brumandilon le mató, Brumandilon le afrontó, todos -piensan que yo lo hago todo; y puesto que en lo más acierten, pero -todavía me pesa que me tengan por revoltoso. Por otro tanto me salí -de Córdoba.</p> - -<p><i>Olig.</i> Escucha, que por mí sé que hablan del capellan que te -conté.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Y de eso te espantas, sobrina? pues óyeme otro donaire -que me acaeció siendo de tu edad con el confesor de aquella madre -de todas nosotras, que buen gozo haya al alma y reposo al cuerpo, -que pluguiese á Dios que en algo nos pareciésemos á ella.<span -class="pagenum" id="Page_225">[p. 225]</span> En mi alma, cada -vez que me acuerdo de ella, no puedo tener las lágrimas de ver -que despues acá ninguna ha llegado á su zapato. ¡Qué sábia, qué -diligente, qué astuta, qué artera, qué solícita era en todo lo que -sabía, qué osada para entrar y salir donde quiera, qué lengua tenía -para engañar áun á la serpiente maligna que engañó á nuestra madre -Eva! Que se le daba á ella mucho que la encorozasen, ó la emplumasen, -ó le diesen quinientos azotes; no lo estimaba todo en el baile del -rey don Alonso, ántes decia á los que la iban á consolar: mira qué -mal me han hecho, si me conocian diez, conoceránme agora ciento. -Siempre vamos, hija, descayendo de las costumbres de los pasados, de -rocin á ruin.</p> - -<p><i>Drion.</i> Pues ¿no dices, tia, lo que pasaste con aquel padre?</p> - -<p><i>Cel.</i> Ah, ah, que no me acordaba. Vino á mí una tardecica -disfrazado con su espada y capa, y su cabellera, á purgar sus pecados -y malos humores, y como estuviese en mi contemplacion haciendo -penitencia de sus malas obras y elevado, llama á la puerta Sempronio, -mi amigo, yo, turbada, no supe qué me hacer más de escondelle debaxo -la cama. Entra Sempronio, y no me hubo trastornado sobre la cama, -cuando ella<span class="pagenum" id="Page_226">[p. 226]</span> -se quiebra y se hunde; el otro, que debaxo estaba, viéndose en -tanto aprieto, por se descabullir ásesele la negra cabellera á una -aldabilla, y queda con su corona descubierta, él por se cubrir -apriesa y no ser conocido de Sempronio, arrebata, sin más mirar, de -mi vacineja, que tenía al rinconcillo de la cama, llena de meados, y -embrócasela sobre la cabeza, y párase cual la mala ventura.</p> - -<p><i>Drion.</i> Y Jesus, madre, ¿qué excusa toviste que buena fuese con -que encubrieses á Sempronio lo que hacias con el otro?</p> - -<p><i>Cel.</i> Bonita que eres, sí que me habia á mí de faltar; ce, -Drionea, corre, componte y atavíate, pára ese rostro lucio, que está -aquí Oligides.</p> - -<p><i>Olig.</i> Así creo yo, Brumandilon, que fue estotro.</p> - -<p><i>Brum.</i> Mirad qué dubda, entremos. Celestina, daca media docena de -reales que he menester para un broquel, que este mio ya está hecho -piezas y sin aros, en tu servicio.</p> - -<p><i>Cel.</i> A tu amo que te los dé, que yo no los tengo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por las tres furias infernales, si no fuera por no -ensuciar mis manos en tan ruin cosa, más bofetadas te diera que pelos -tienes.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_227">[p. 227]</span></p> - -<p><i>Cel.</i> ¿Vos á mí? ¿vos á mí? toma para tus ojos, bellaco, -rufian.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿No quieres callar, vieja, puta, deslenguada?</p> - -<p><i>Cel.</i> A la he ése oye sus defectos quien no calla los ajenos; -pues como nací para morir, que si voy á ese coro de la iglesia mayor, -ó á esas escuelas, yo traiga quien te hincha las medidas y te cargue -de leña.</p> - -<p><i>Brum.</i> Toma, toma, hechicera alcoholada, agora trae quien te -vengue.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Eso has de hacer, Brumandilon, en mi presencia? acaba ya, -suéltala.</p> - -<p><i>Cel.</i> Justicia, justicia, señores, que me mata este rufian.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ora ya, Celestina, no vocees, que no te ha muerto.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay, amarga de mí, mezquina, que un colmillo solo que tenía -me ha derrocado; ¡ay! ¡ay!</p> - -<p><i>Drion.</i> ¿Estabas ahí, señor, y consentiste tal cosa?</p> - -<p><i>Olig.</i> Mis amores, no pude más.</p> - -<p><i>Drion.</i> Andar en hora mala, ¿es aquí mi tia terrero de necios?</p> - -<p><i>Brum.</i> Ea, vos, putilla, callad.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¿Putilla? no me lo dijeras tú si yo tuviera quien -respondiera por mí.</p> - -<p><i>Olig.</i> Tampoco, Brumandilon, eso no es<span class="pagenum" -id="Page_228">[p. 228]</span> cosa de sufrir, que la señora Drionea -es mujer honesta y buena.</p> - -<p><i>Drion.</i> Mirad cuál se vino el cobarde fanfarron, ¿piensas que -somos acá algunas bandorrillas como con las quien tratas?</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Tomastes alas, señoreta?</p> - -<p><i>Cel.</i> Para el mundo que nos sostiene, don bellaco, -desuella-caras, mañana te haga enclavar la mano.</p> - -<p><i>Olig.</i> No fuiste cuerda en decir eso, ¿no sabes que cuando dos -hablan, si el uno se enoja y el otro no responde, aquél es más sabio, -que cuando uno no quiere, dos no barajan, ca de otra manera es dar de -estocadas al fuego y incitar al airado?</p> - -<p><i>Cel.</i> Anda, señor, que más sabe el loco en su casa que el cuerdo -en la ajena, que no es buen seso traer el asno en peso; mas hágame -miel y comeránme moscas, y tanto es Pedro de bueno que no le medre -Dios. Los diablos á mí me lleven, si el Cabildo lo sabe, si no sea -más negra de lo que piensa; y que á él le amargue el caldo, así no ha -de haber nadie sin su alguacil.</p> - -<p><i>Olig.</i> Calla ya, Celestina, que tanto es lo de más como lo de -ménos.</p> - -<p><i>Cel.</i> No puedo acaballo con este mi corazon ni puede templar -cordura lo que destempla mi negra ventura. Créeme, Oli<span -class="pagenum" id="Page_229">[p. 229]</span>gides, que como no hay -virtud tan loada que no tenga vituperadores, y sólo el agradecimiento -tiene este previlegio, que todos, así bárbaros y rústicos como -sabios, lo loan, bien así el vicio de ingratitud es tan grave pecado, -que los romanos, segun dixo nuestro cura el domingo pasado, no -hallando igual pena que le dar, lo dexaron sin castigo. No hay hombre -tan perdido, ora sea ladron, ora traidor, ora homicida, que no tenga -alguna desculpa de su yerro. Sólo el ingrato carece de todo color y -especie con que colorar pueda la terrible maldad de su culpa, sólo -el negar le es refugio, y con todo esto veo que no hay vicio tan -de todos por palabras condenado, y que tan por las obras todos lo -aprueben y sigan. ¿Quién no me tuviera sobre sus ojos? ¿quién no me -tratára con mucha reverencia si de mí hobiera recebido lo que éste? -pero, mal pecado, perdida es la lexía en la cabeza del asno, nunca -lavé cabeza que no me saliese tiñosa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Madre, no te pese por el bien que le has hecho, que, -haz bien y no cates á quién, dicen; más vale que tú le hayas -á él sufrido, como desconocido, que no él á tí sobrellevado -como desagradecida; cuanto más que peor mal es olvidar los -beneficios<span class="pagenum" id="Page_230">[p. 230]</span> -recebidos que, acordándose, no gratificallos, porque en lo primero -hay menosprecio, y en lo segundo memoria; yo sé que Brumandilon se -acuerda del bien que le has hecho, y tiene propósito de te lo servir, -que aunque una cosa tenga mala, muchas tiene buenas. No hay pega sin -mancha negra, ni hay mula sin uña.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pese á tal, agora que me haces hablar, ¿quién salió -estotra noche tras los escolares y los hizo huir? ¿quién traxo su -espada cubierta de sangre? ¿quién destroza armas, quiebra espadas y -hace rizas de broqueles en tu servicio, sino yo? ¡Ah cuerpo de Dios! -decirse han las verdades, ¿cuál á cuál debe más?</p> - -<p><i>Cel.</i> Guayas, padre, que otra hija os nace; por un dia que -acuchilló el perro de mi vecina, que me ladraba á la puerta, dice que -ha derramado sangre por mi causa.</p> - -<p><i>Olig.</i> Celestina, ya este hombre tomaste por guarda de tu -persona, confórmate con él en lo más que pudieres, que la verdadera -amistad no es otra cosa que un sumo consentimiento, así en cosas -divinas, como humanas, con un buen querer y amor; y ¿qué dón es dado -de Dios, dice Tulio, mejor y más provechoso, fuera de la sabiduría -á los hombres, que la amistad? unos las ri<span class="pagenum" -id="Page_231">[p. 231]</span>quezas, otros la sanidad, otros la -potencia, otros las honras, muchos los deleites anteponen á lo -demas y todos yerran, porque los deleites son propios de bestias, -las riquezas y los haberes, la buena disposicion del cuerpo, los -señoríos, las honras son bienes de fortuna caducos y inciertos, ahí -van donde la rueda los echa. Pero la amistad fundada en tregua y -consentimiento de voluntades, acompañada de virtud, es durable y -llena de mil suavidades; ¿qué dulce vivienda haber puede en esta -miserable vida que no esté en ella? ¿ni qué cosa más sabrosa que -tener uno con quién oses hablar como contigo mesmo y descubrille tu -corazon? que con alegre compañía se sufre la triste vida, con ella -las adversidades no se sienten, y sin ella las prosperidades no -valdrian nada. Todas las otras cosas fueron criadas solamente para un -efecto, la amistad sirve de muchos oficios, del fuego, del aire, del -agua no usamos tanto como de ella.</p> - -<p><i>Cel.</i> Hijo, bien lo veo, mas ¿qué quieres, que Brumandilon es -tan grosero que no hay quien lo maje? amigo de taza de vino, el pan -comido y la compañía deshecha. Nuestra amistad tiene fundamento de -arena y estriba en interes, y por esto con poco viento cae en suelo y -se deshace.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_232">[p. 232]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Él lo hará bien de hoy más.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ni espero ni creo sino lo que veo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Ce, ce, Celestina, dexando uno por otro, ¿quién son -aquellas dos rebozadas de los chapeos? mas qué polvo levantan con las -haldas, como colegiales con sus hopalandas.</p> - -<p><i>Cel.</i> Calla, que el polvo de las ovejas alcohol es para el -lobo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por mi vida, que es bonita y salada la postrera. ¡Ah, -señora hermosa! ¿eres servida de un escudero? no me responde.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¿No oiste que te motejó de frio?</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Qué dixo?</p> - -<p><i>Cel.</i> Que no hacia sol y que añublaba.</p> - -<p><i>Olig.</i> No te maravilles, hermosa, de eso, que si el sol en el -cielo se esconde allá en las nubes, es porque tú le quitas las veces -en la tierra.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ya se traspuso.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Conócesla, Celestina?</p> - -<p><i>Cel.</i> Mejor que á mí, á la delantera vendí por vírgen cuatro -veces á cuatro señores de la Iglesia, y la otra á un generoso.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Harásme haber á la trasera?</p> - -<p><i>Cel.</i> Sí, y agora síguela, porque vea que haces cuenta della.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ah, don traidor! ¿tras ella vas? anda, anda; amor -trompetero, cuantas veo tantas quiero.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_233">[p. 233]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Por mi vida, mis amores, más estimo tu pié que su cara, no -voy sino por conocella.</p> - -<p><i>Drion.</i> Amor loco, yo por vos y vos por otro, en mi alma perdida -es quien tras perdido anda, bien dicen, ama á quien no te ama y -andarás carrera vana; bien lo oí todo.</p> - -<p><i>Olig.</i> Brumandilon, quédate tú, y mira bien lo que te dixe, y -aguárdame ahí, que luégo vengo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pues vén presto.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_234">[p. 234]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA - DEL CUARTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA<br /> - DEL CUARTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Eubulo da diez remedios singulares á su amo para que se aparte del - amor; y al fin Lisandro, no sufriendo el buen consejo de tan leal - servidor, envíale á dar el conocimiento á Celestina por desechalle de - sí. Este acto es muy docto y lleno de doctrina. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">LISANDRO. — EUBULO.</p> - -<p><i>Lis.</i> Llámame acá esos mozos, Eubulo.</p> - -<p><i>Eub.</i> Señor, nadie está en casa sino los mozos de espuelas y -pajes que venieron contigo.</p> - -<p><i>Lis.</i> Diles que limpien bien ese caballo, y llamen al maestro que -lo castigue de la cola.</p> - -<p><i>Eub.</i> Lo ya se hace. Señor, pues alcanzaste la que tanto -deseabas, bien es que te apartes de ese vicio, que de hombres es -pecar, y diabólica es la pertinacia en el mal.</p> - -<p><i>Lis.</i> El amor que está en el alma no puede salir sin ella.</p> - -<p><i>Eub.</i> Yo te daré remedios para ello sin que mueras.</p> - -<p><i>Lis.</i> Dilos.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_235">[p. 235]</span></p> - -<p><i>Eub.</i> Diez remedios hallo que cada uno de ellos basta á desviar -tu voluntad del amor. El primero es la mudanza del lugar donde te -prendió, que como al cuerpo enfermo es saludable pasarse á otra parte -y mudar otros aires para su sanidad, así al ánimo apasionado y herido -desta llaga aprovecha mucho mudarse y salir fuera del juego, á parte -donde olvide. El segundo es evitar y huir todas aquellas cosas que -te traen á la memoria la hermosura de la que amas. El tercero es la -ocupacion en otros exercicios, que con nuevos cuidados y negocios -se olvidan los rastros de la antigua pasion, exercita las armas, -corre caballos, juega la pelota, que Augusto César, acabadas las -guerras civiles, se dió á este exercicio; y de Marco Aurelio Antonio -se lee que fué tan gran jugador de pelota; y Mucio Cévola fué en -ello muy diestro, y Dionisio Siracusano se holgaba mucho en el juego -de la pelota. Toma la vihuela y tañe, que al Aspis y Olicornio, al -Tigris y Leon el dulzor de la música engañan; y Timoteo forzaba á -Alejandro con ella dejar el manjar; el Thebano Epaminonda, el famoso -Alcibíades, Sócrates, aunque viejo, sus ciertas horas en la música -empleaban; y Themístocles, porque en un convite rehusó la vi<span -class="pagenum" id="Page_236">[p. 236]</span>huela, fué de todos -por agreste juzgado. Véte á tus granjas y huertas y labra en ellas, -que éste era un exercicio no ménos loado que usado de los antiguos. -Siro, rey, preguntado de Lisandro que quién plantaba sus árboles, -respondió, yo mesmo. Marco Tulio, desterrado en Tusculano, si dejaba -la pluma tomaba la hoce podadera. Diocleciano fué estudioso de la -agricultura. Manio Curio en la labranza le nacieron las canas; y por -cierto, bien mirado, éste fué el primer exercicio que los hombres -tuvieron: Virgilio dice, ¡oh bienaventurados labradores si vuestro -bien conociésedes! El cuarto es la larga consideracion, pensar de -contino y con mucha atencion la torpeza de este pecado, la tristeza -que deja, la miseria que promete, contemplar cuán breve, cuán -momentáneo, cuán nada sea eso que con tanta dificultad se desea, y -con tanto peligro se alcanza, y con cuánta facilidad, si quisieses, -dexarias lo que es de sabios varones reputado y habido por la cosa -más vil y soez del mundo, y más hedionda que sentina de nao. El -quinto es la vergüenza y empacho de las gentes, que á muchos cura -desta enfermedad, en especial á los ánimos generosos que temen no -anden sus famas y honra en boca y lengua de todos por discante,<span -class="pagenum" id="Page_237">[p. 237]</span> y no quieren ser -señalados en torpes hechos, y ponen delante los ojos la fealdad de -la cosa vacía de fructo, llena de deshonra, llena de trabajos, llena -de congoxas y pesar. El sexto es la devota licion de la Sagrada -Escriptura y sanctos libros. El séptimo es el contrapeso de las -verdaderas razones á las falsas opiniones que traen y mueven á amar. -Las principales causas que te compelen á amalla son éstas, si no me -engaño; su buena disposicion, su elegante fermosura, su mocedad, sus -riquezas, su alta sangre y el pasatiempo y sabor que hallas en el -amor. A todo esto contrapone sus contrarios, que un contrario con -otro se cura, desta manera, si agora está moza dispuesta, hermosa, -piensa que ha de venir á ser vieja, enferma y fea. Si agora rica, -posible es que venga á ser pobre; y como las riquezas hoy dia -hagan linaje, quedará tenida por una mujer comun. Si en tí mesmo -finges esto que dello necesario ha de ser, dello puede ser, y si la -imaginas un vaso de heces de tierra, y esa no buena para tapias, -como cada hijo de vecino, á mí seguro que no hagas hincapié en lo -accidental.</p> - -<p><i>Lis.</i> El cuerpo de mi señora glorificado es, necio.</p> - -<p><i>Eub.</i> El octavo es el libre albedrío y po<span class="pagenum" -id="Page_238">[p. 238]</span>der que tienes para querer ó no querer -dexarla ó tomarla, amarla ó aborrecella. Dice el filósofo que el -principio de las cosas es la parte más fuerte, nuestra voluntad es la -orígen donde nace el amor, y subjecto en quien se aposenta, y así es -el lugar más fuerte, y por tanto es menester minarle los fundamentos, -esto es, cortalle las raíces ántes que broten en malos actos y -engendren perversos hábitos y costumbres, que si el homenaje de la -voluntad no se toma, poco ó nada aprovechan los otros remedios. El -nono es la hartura, que no hay manjar, por preciado que sea, que no -empalague, ni vicio que no harte.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ningun hastío me trae el amor de aquella seráfica -imágen.</p> - -<p><i>Eub.</i> Si el apetito creyese á la razon, y de las cosas pasadas -argüises las venideras, fácilmente confesarias no sólo hastío, -mas vómito, pesadumbre y enojo haber traido á muchos las cosas -que más amaban. El décimo y último remedio es el nuevo amor, que -amores nuevos olvidan viejos, que, como un clavo expele otro clavo, -y una fuerza quita otra fuerza, así un amor saca á otro, que lo -que una mora tiñe con otra se despinta, y este último remedio -aunque á Artaxerxes, rey de los persas (el cual Asuero lla<span -class="pagenum" id="Page_239">[p. 239]</span>man las sagradas -letras), haya seido útil y provechoso, segun cuenta Josefo, pero -porque no es bueno salir de un lodo y entrar en otro, no te lo -aconsejo.</p> - -<p><i>Lis.</i> El remedio que yo busco es no hallar cosa que me pueda -estorbar ó desviar del amor de mi señora.</p> - -<p><i>Eub.</i> Ella te pondrá del lodo, al fin no hay peor saber que no -querer.</p> - -<p><i>Lis.</i> Calla, bobo, que sabes poco del mundo. No miras lo que dijo -aquel sabio emperador, hombre que no es enamorado no puede ser sino -necio.</p> - -<p><i>Eub.</i> Habló entónces como viejo, loco y necio. Yo digo que hombre -que es enamorado, no puede ser sino loco y sin seso; pues la nobleza -del alma la subjecta á la servidumbre de la carne y á una flaca -mujer.</p> - -<p><i>Lis.</i> Ora, sús, déxate deso, y lleva este conocimiento á -Celestina, con que cobre de mis arrendadores trescientas doblas para -casar sus sobrinas.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_240">[p. 240]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA - DEL CUARTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA QUINTA CENA<br /> - DEL CUARTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Eubulo llegado topa con Oligides y Brumandilon, á los cuales, como - viese la vida ociosa que traian, repréndelos de sus vicios. Donde el - buen Eubulo hace una declamacion contra los ociosos, y especialmente - reprende á Brumandilon porque es tan fanfarron. Llega Celestina, - dale Eubulo el conocimiento, y despues de dado, tambien la castiga - de palabra ásperamente por sus alcahueterías. Y al fin del acto - declama contra todo género de hombres que mal viven. Este acto es muy - provechoso y devoto. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">EUBULO. — OLIGIDES. — BRUMANDILON. — CELESTINA.</p> - -<p><i>Eub.</i> Aquél es Oligides y el otro Brumandilon, si los ojos no me -engañan; de casa de la buena vieja salen.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Dónde bueno, Eubulo?</p> - -<p><i>Eub.</i> Voy á dar este conocimiento á Celestina.</p> - -<p><i>Brum.</i> No la hallarás en casa, que es ida á audiencia sobre el -pleito de Angelina con Sancias, que en buen són anda.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¿Y no se dió ya sentencia por Sancias, estudiante?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_241">[p. 241]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> Es el diablo mi vieja. Cepola no inventó más cautelas de -las que ésta sabe.</p> - -<p><i>Olig.</i> Cuéntame eso.</p> - -<p><i>Brum.</i> Urde Celestina que se vean juntos Sancias y Angelina, y -vistos, dice así: á Angelina, ¿tú tomas por marido á Sancias? ella -responde: sí; ¿y tú, dice á Sancias, recibes por mujer á Angelina? -Sancias dixo: sí, bobo es el mozo que lo hará. Entónces acude -Celestina: sed testigos, señores, cómo tomó Sancias por mujer á -Angelina, y concedió que sí; y sobre este sí, fueron á pleito. El -juez, oidas entrambas partes, no supo determinarse, porque Celestina -prueba que Sancias hizo pausa en el sí, y que despues añadió lo -siguiente. Sancias concede haber dicho aquellas palabras, pero que -corria la sentencia, y que con aquella palabra, sí, no afirmaba cosa -alguna, ántes burlaba con ironía de no lo hacer. Celestina replica -que las palabras hanse de entender segun el sentido literal, y no -segun el entendimiento irónico ó metafórico, y que dado que Sancias -las pronunciára conforme á su propósito, pero que la Iglesia no juzga -segun la intencion interior, sino por las obras y palabras exteriores -que denotan consentimiento. Y desta manera el juez, convencido así -por las razones de Celestina,<span class="pagenum" id="Page_242">[p. -242]</span> como por otras causas particulares que entre él y -Celestina habian, sentenció por Angelina.</p> - -<p><i>Olig.</i> No pensé que tanta era la fuerza de Celestina, que bastára -á corromper las letras, pero allá van leyes do quieren reyes.</p> - -<p><i>Eub.</i> Mas ¿qué entrar y salir haceis en su casa? Nunca os veo -sino ir y venir de allá; vida de holgazanes es la vuestra. ¡Oh ocio, -ocio, cuántos vicios acarreas á los hombres! tú mantienes la luxuria, -tú entorpeces el cuerpo, tú enflaqueces el espíritu, tú ofuscas el -ingenio, tú disminuyes la sciencia, tú embotas la memoria, tú traes -olvido, tú revuelves familias, tú trastornas las ciudades, tú hundes -los reinos, tú levantas bandos entre parientes, tú desconciertas las -repúblicas; no sin causa Platon loa tanto el trabajo, cuando dice -que los ramos de la virtud crecen con el trabajo; y con verdad, que, -como la tierra si no se ara y se labra engendra abrojos y espinas, -y labrada y sembrada fructifica, bien así la natural inclinacion -del hombre para el bien, si no se exercita con buenas obras, queda -manca, y hínchese muy presto de vicios; y vicio y virtud contino -entre sí pelean con gran batalla, como introduce Prodico en<span -class="pagenum" id="Page_243">[p. 243]</span> Xenofon. La virtud, -dice Hesiodo, está puesta allá en una alta, áspera y ardua roca y en -una deleznable cuesta y pedragosa peña. Píndaro dice que los trabajos -y peligros son compañeros de la virtud. Creedme, hermanos, que no sin -muchos trabajos se alcanza la gloria.</p> - -<p><i>Brum.</i> No creo en tal, si no es ella la causa por que nunca dexo -descansar á mi espada, sino que hiera ó mate.</p> - -<p><i>Eub.</i> Hermosura en mujer loca y palabras entre locos son sortija -de oro en hocico de puerco. ¡Oh, Brumandilon, Brumandilon! si te -conocieses, tú dejarias de blasonar, ni remedarias al glorioso -Thrason, ni al áspero Demea, ni á los furibundos y altivos gigantes, -ni á los vanos cretenses, ni al presuntuoso Herostrato, ni al rey -Tarquino el Soberbio; tú te tomarias otro Micion Terenciano en -mansedumbre, y otro Tarquino Prisco en afabilidad y buena crianza.</p> - -<p><i>Brum.</i> Juro al tartáreo Flegethon, no es más en mi mano; por mí -tengo que desciendo de linaje del cruel Domiciano, emperador romano, -el que contaste á la mesa, el cual reposando dos horas la comida por -consejo de médicos, y encerrado como mandaban, no pudiese executar la -rabia de su crueldad, tenía por costumbre matar moscas, y estru<span -class="pagenum" id="Page_244">[p. 244]</span>jar la sangre de ellas, -y en esto recibia el gran pasatiempo, como tú dixiste.</p> - -<p><i>Olig.</i> Vamos si hemos de ir, que allá le darás esa obligacion.</p> - -<p><i>Brum.</i> Héla, héla dó viene.</p> - -<p><i>Cel.</i> Sálveos Dios, mis hijos.</p> - -<p><i>Eub.</i> Dios te convierta, madre, y toma el precio de tus -alcahueterías, que allá lo pagarás en el otro mundo.</p> - -<p><i>Cel.</i> Miraldo el sancto de pajares, un dia de éstos te hemos de -canonizar.</p> - -<p><i>Eub.</i> ¡Oh mala y perversa vieja! ¡oh miembro de Satanas! ¡oh -ministra de los demonios! que no basta que estés precita y condenada -al infierno, sino que quieras llevar otros en pos de tí con tu -exemplo y maldito oficio. Éste es diabólico pecado incitar á otros -á pecar, si tú y tus secaces fuésedes quitadas de enmedio de las -gentes, cuántos malos recabdos se evitarian, cuántos yerros se -dexarian de acometer. Vosotras ensuciás los tálamos con adulterios, -vosotras descasais las bien casadas con desamor de sus maridos, -vosotras contaminais las vírgenes con luxuria, vosotras encendeis -los castos propósitos con ponzoñosas palabras, vosotras causais -sacrilegios en los monasterios, muertes y ruidos en los pueblos, y -en las casas cizañas entre padres y hijos,<span class="pagenum" -id="Page_245">[p. 245]</span> entre hermanos y hermanas. Vosotras, -doncellas, viudas, monjas, casadas y por casar, todos los estados, -todas órdenes de vivir perturbais con vuestras engañosas y falsas -artes. ¡Oh alcahuetas, alcahuetas! si por vosotras no fuese, no -habria tantas malas mujeres en el mundo. Creo que es pequeña la -pena y castigo que os dan las leyes de nuestro reino, cuyo rigor -sería bien que creciese, pues crece el daño y estrago que haceis á -la república, que las ordenanzas y leyes hanse de mudar segun la -necesidad y el tiempo requieren.</p> - -<p><i>Cel.</i> Mirad el bellaco, y qué se deja decir, ¿y de qué nos hemos -de mantener?</p> - -<p><i>Eub.</i> Nunca á los suyos Dios les falta.</p> - -<p><i>Olig.</i> Quédese esta disputa para otro dia, y véte tú con Dios -á tu casa, Celestina, y nosotros aguijemos, no pregunte por alguno -Lisandro y no halle á nadie.</p> - -<p><i>Brum.</i> Bien dices, que mucho hemos tardado.</p> - -<p><i>Olig.</i> Anda, Eubulo, ¿qué vas pensando?</p> - -<p><i>Eub.</i> Cuán muchos se condenan, y cuán pocos se salvan, y cuán -abierta está de dia y de noche aquella puerta del triste Pluton, -cuán ancho, cuán pasajero y cuán real camino es el que guia á la -muerte eterna. Por él se van espaciando los reyes, los duques,<span -class="pagenum" id="Page_246">[p. 246]</span> los condes, los -caballeros, los hidalgos, los oficiales y pastores. Por ahí se -pasean los pontífices, los cardenales, los arzobispos y obispos, los -beneficiados y sacristanes, con un descuido, como si nunca hubiesen -de llegar allí donde los halagos de la vida, los regalos del cuerpo, -las honras, las riquezas, los favores y todos sus pasatiempos -se volvieran en lamentaciones y llantos perpétuos. Ahí serán -atormentados muy cruelmente los papas que dieron largas indulgencias -y dispensaciones sin causa, y proveyeron las dignidades de la Iglesia -á personas que no las merecian, permitiendo mil pensiones y simonías. -Ahí los obispos y arcedianos que proveen mal los beneficios, teniendo -respecto á sus parientes y criados, y no á los doctos y suficientes. -Ahí los eclesiásticos profanos y amancebados. Ahí los reyes que -tiránicamente gobernaron sus reinos, y los que no dieron los oficios -y cargos, que suelen proveer, á personas de merecimiento. Ahí los -duques y condes, y los grandes señores que á sus tierras y vasallos -con muchos tributos molestaban. Ahí los caballeros enamorados. Ahí -los letrados que no juzgaron conforme á derecho y verdad, y no -obraron segun sus letras les enseñan. Ahí los logreros y usureros, -los ofi<span class="pagenum" id="Page_247">[p. 247]</span>ciales, -los mercaderes y tratantes que llevan más del justo precio por la -cosa que venden, y con juramentos falsos cambian sus haciendas. Ahí -los criados lisonjeros que con lisonjas quieren ganar las voluntades -de sus amos, conformándose con ellos en bueno y en malo. ¡Oh terrible -descuido de los hombres! ¡oh desvarío loco! como si no hubiese otro -mundo, y no hubiesen de fenecer todas las cosas dél, así hacemos -hincapié en lo que presto habrá fin.</p> - -<p><i>Olig.</i> En casa estamos, hártate agora de predicar, que no te oiré -más.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ni yo ménos.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_248">[p. 248]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA - DEL QUINTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA PRIMERA CENA<br /> - DEL QUINTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Entra Beliseno, hermano de Roselia, con sus criados hablando la - gran mengua que en su linaje habia causado Roselia, su hermana. Su - escudero Casajes consuélalo con muchos exemplos. Beliseno determina - de matar á Lisandro y á Roselia y á los demas. Manda esconder sus - mozos por el huerto con ballestas armadas. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — REBOLLO. — -DROMO. — ROSELIA. — MELISA.</p> - -<p><i>Bel.</i> Mozos, ¿no veis qué gran deshonra y infamia dexa esta mala -hembra á mi linaje?</p> - -<p><i>Cas.</i> Las cosas comunes y que acaecen en personas reales y en -casas de grandes, no se han de poner en cuenta de alguna mácula, -ni es bien mirado que la culpa de una sola decienda á toda la -generacion.</p> - -<p><i>Bel.</i> ¡Oh, calla! que las gentes no miran nada de eso, ántes -todas ponen los ojos en aquellos que en alto estado fortuna puso, y -más ayna ven en ellos la pequeña mancilla, que en los baxos la gran -fealdad.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_249">[p. 249]</span></p> - -<p><i>Cas.</i> Por mí fe, señor, más vergonzosa infamia es el adulterio -de la propia mujer que el yerro de la hermana; pero es cosa tan -frecuente, tan usada, tan comun en todas las naciones, y más la -española, que apénas escapa alguno sin alguno ax, y no te cuento -exemplos de los que poco há que fueron y agora son presentes, lo -uno, porque sería materia para hacer larga historia, lo otro, por -no ofender la fama de los que viven; alargo, pues, los testigos de -reyes y emperadores, los cuales, por ser más injuriados que tú, te -pondrán algun consuelo. Filippo, rey de los macedones, tuvo por -hijo á Alejandro Magno, señor del mundo, y por su mujer á Olimpia, -adúltera; Ptolomeo fué rey de Egipto, y marido de aquella infame y -desastrada Cleopatra; Agamenon, capitan de los griegos, él peleaba -en Troya, y su mujer, Clitemnestra, se holgaba con su amigo Egisto -en Argos; Minos, rey de los cretenses, hubo desdicha en el adulterio -de Pasifae; Sylla, dictador de los romanos, no sólo por Roma y toda -Italia, mas por Aténas y toda Grecia fué notado, entre otras cosas, -por cornudo. ¿Qué te diré de Agrippa, yerno de Augusto César, cuya -mujer Julia fué tan disoluta, que, ni la virtud de su marido, ni la -majes<span class="pagenum" id="Page_250">[p. 250]</span>tad de su -padre, de aquel vicio apartarla pudieron? y su hija Julia heredó -nombre y hechos de la madre, la cual cometió adulterio á Severo, su -marido, y Domicia á Domiciano, y Herculanilla á Claudio Tiberio, -emperador, el cual fué tan desdichado en esto de los cuernos, que -otra mujer que tuvo, llamada Mesalina, oprobrio y vituperio del -imperio romano, mientra él dormia, ella de noche corria las puterías -de Roma, y creo que no hubo burdel en la ciudad que sus espaldas no -estrenasen. ¿Pues á Sifaz, Masinisa no le robó la mujer, y á Filipo, -Heródes la suya? Y á Menelao Páris le sacó la mujer del templo de -Apolo y se la llevó á Troya, y á otros muchos.</p> - -<p><i>Bel.</i> Poco me consuelan duelos ajenos; quisiera yo escarmentar en -cabeza ajena, y no en la mia.</p> - -<p><i>Cas.</i> A lo ménos no será esta mancilla notada en tu linaje, pues -otras peores se hallan en illustres casas de reyes y grandes, cuanto -más que en el buen paño cae la raza.</p> - -<p><i>Bel.</i> Con matar á él y á ella vengaré esta injuria y satisfaré á -mi honra.</p> - -<p><i>Cas.</i> Tarde vino el gato con la longaniza; ¿despues de hecho -piensas poner remedio?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_251">[p. 251]</span></p> - -<p><i>Bel.</i> Más vale tarde que nunca. Por eso vamos al huerto, que es -hora, ántes que los otros vengan. Escondeos todos tras esos árboles, -quedo, no hagais ruido y seamos sentidos.</p> - -<p><i>Galf.</i> Yo aquí me pongo.</p> - -<p><i>Bel.</i> Vén acá, tú, Rebollo, ponte cabe estas parras.</p> - -<p><i>Reb.</i> Señor, no, que me verán con la luna.</p> - -<p><i>Bel.</i> Pues escóndete tras ese moral.</p> - -<p><i>Reb.</i> Agora estoy bien.</p> - -<p><i>Bel.</i> Tú, Dromo, aquí te pon junto á la anoria, tras esa pared, -no muy desviado de esotro.</p> - -<p><i>Drom.</i> Aquí estaré.</p> - -<p><i>Bel.</i> Anda acá, tú, Casajes, estarás comigo, porque si yo erráre -el golpe, sueltes en pos de mí.</p> - -<p><i>Cas.</i> Sí haré, señor.</p> - -<p><i>Bel.</i> ¡Hola, Galfurrio!</p> - -<p><i>Galf.</i> Señor.</p> - -<p><i>Bel.</i> Mira no se te escape el que echa las escalas, que creo que -es el traidor de Oligides.</p> - -<p><i>Galf.</i> No hará, señor.</p> - -<p><i>Bel.</i> Y avísoos á todos que ninguno desarme hasta que yo -comience, porque quiero á los dos, cuando estuvieren juntos, -traspasalles con una saeta.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_252">[p. 252]</span></p> - -<p><i>Galf.</i> Mucho bien.</p> - -<p><i>Bel.</i> Y mirá que mueran todos y aquella bellaca de la doncella, y -estad queditos. ¿Quién hizo bullicio?</p> - -<p><i>Reb.</i> Señor, Dromo, que se le cayó la ballesta.</p> - -<p><i>Drom.</i> Estoy temblando aquí donde me ves, que temo no vamos por -lana y vengamos tresquilados.</p> - -<p><i>Reb.</i> Yo tengo aquí en el seno una lomina que me dió mi abuela la -habacera, que quien la traxere consigo no podrá morir á cuchillo.</p> - -<p><i>Drom.</i> Tambien mi tia, la Luminaria, me vezó unas palabras, que -en cualquier tiempo que las dixere les caerán luégo de las manos las -espadas de los que se estuvieren acuchillando.</p> - -<p><i>Reb.</i> Dilas.</p> - -<p><i>Drom.</i> Christo vivet, christus vencet, christos reinas, christo -imperia, christus me defiendas.</p> - -<p><i>Reb.</i> ¿Qué quiere decir Cristo imperia?</p> - -<p><i>Drom.</i> ¿Y no lo entiendes? Cristo es emperador.</p> - -<p><i>Reb.</i> Es verdad. Otra oracion muy aprobada me enseñó la hortelana -amiga de mi madre, para que donde hobiere ruido, si se rezáre, no se -saque sangre, que dice: Jesus<span class="pagenum" id="Page_253">[p. -253]</span> autem, Jesus innibat y Jesus non me tangibat.</p> - -<p><i>Drom.</i> De ésas diríate mil, que me mostró la tripera gorda, entre -las cuales me dixo que si dixésemos cinco veces esta oracion, agios -isgros, agios atantos, agios oteros, elegimas, no desmayariamos en -ruidos.</p> - -<p><i>Reb.</i> Por Dios, que tienes razon, que siempre oí decir que los -ajos dan mucho esfuerzo y ponen corazon.</p> - -<p><i>Bel.</i> Ce, armad las ballestas, que ya sale aquella puta á la -azotea, y quedo.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿No oiste ruido. Melisa? ¿si es entrado mi señor?</p> - -<p><i>Mel.</i> Sí oí, señora, mas no ha venido.</p> - -<p><i>Ros.</i> Pues ¿qué bullía por el huerto?</p> - -<p><i>Mel.</i> Los cipreses serán, que se menean con este blando aire.</p> - -<p><i>Ros.</i> Sentémonos aquí á la claridad de la luna miéntras viene el -mi querido.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_254">[p. 254]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA - DEL QUINTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA SEGUNDA CENA<br /> - DEL QUINTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Va Lisandro á hablar con Roselia, su señora, y estando con ella en - una sabrosa y dulcísima conversacion, manda soltar Beliseno las - ballestas que tenian armadas contra ellos, y matan á Lisandro y á - Roselia y á su doncella Melisa. Brumandilon, viendo el pleito mal - parado, determina de poner por obra lo que él y Oligides habian - concertado dias há, y para este efecto toma por compañía á Siro, los - cuales, por robar á Celestina, matan á ella y á su sobrina Drionea. - Libia escapóse, y á ellos prendiólos el Corregidor. - </p> -</div> - -<p class="psnjesh">LISANDRO. — BRUMANDILON. — OLIGIDES. — EUBULO. — -ROSELIA. — MELISA. — BELISENO. — CASAJES. — GALFURRIO. — REBOLLO. — -SIRO. — GETA. — CELESTINA. — DRIONEA. — LIBIA. — CORREGIDOR.</p> - -<p><i>Lis.</i> No parece gente por la calle, ni los enemigos asoman.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pésame, por vida de tal, que con el exercicio de las armas -la virtud se conserva y el esfuerzo se aumenta.</p> - -<p><i>Lis.</i> Y áun ésa es la causa por que por consejo de Scipion -Nasica no se desolaba<span class="pagenum" id="Page_255">[p. -255]</span> Cartago, porque su recelo la union romana conservase; -y tambien queriendo vender la vida de Pirro, Nicias su camarero, -los romanos le respondieron: salud queremos á quien nuestras armas -no deja orinescer. Ea, daos priesa, que el relox nos llama, y pues -la diligencia es madre de la buena ventura, no seais causa de mi -tardanza, que quien pierde punto pierde mucho.</p> - -<p><i>Brum.</i> Vieja escarmentada, arregazada pasa el agua, no me tomarás -más allá si yo puedo, digan de mí lo que quisieren, que de Dios -dixeron. Arremangóse Morilla y comiéronla lobos, una hice en el año, -y ésa con daño. Una noche fuí con él, y en ésa me hobieran de matar, -pues lo que no acaece en un año acaece en un rato.</p> - -<p><i>Olig.</i> Aguija, Brumandilon, no te quedes atras.</p> - -<p><i>Brum.</i> Luégo, luégo, que doy filos rabiosos á mi espada carnicera -en esta piedra, para que con un golpe haga lo que por muchos habia de -hacer, la cual te digo que jamas se desenvainó que no hiciese riza -espantosa en aquellos, que muy de gana no me daban la obediencia.</p> - -<p><i>Olig.</i> Un espadero la afilará, que tú estragarás los filos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Por la emponzoñada Tesifone, si<span class="pagenum" -id="Page_256">[p. 256]</span> en eso mis dineros gastase, no me -bastaria el tesoro de Venecia, segun las veces se embota en desafíos -y revueltas.</p> - -<p><i>Olig.</i> Déxate de palabras, y vén si quieres.</p> - -<p><i>Brum.</i> Calla, que tambien lo hago porque no digan los que me -sintieren ir con Lisandro; aquel caballero enemistado es, pues -Brumandilon le acompaña.</p> - -<p><i>Olig.</i> Y ¿quién te conoce á tí agora?</p> - -<p><i>Brum.</i> Voto á tal, agora y en todo tiempo no hay hombre que no me -conozca en el aire de mi andar, que siempre me suelo hallar en estas -diabluras, y que todos se sirven de mí para este efecto.</p> - -<p><i>Olig.</i> Por Dios, que me agradas, Eubulo, ¿y agora vas rezando?</p> - -<p><i>Eub.</i> Pues ¿qué quieres que vaya hablando palabras ociosas y que -traen poco provecho? ¿No sabes que hemos de dar cuenta de cualquier -palabra ociosa en aquel dia, donde nuestras malas obras serán -juzgadas por tela de juicio con mucho rigor, donde estos pasos de -nuestro amo le serán bien contados ante el divino acatamiento, cuya -temerosa sentencia no há lugar de apelacion?</p> - -<p><i>Lis.</i> Cuelga la escala, Oligides, y sube conmigo. Vosotros -guardad el paso.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_257">[p. 257]</span></p> - -<p><i>Olig.</i> Arriba estamos. Baxa, señor, con tiento, que los garfios -están mal asidos, porque no hay donde prendan bien.</p> - -<p><i>Lis.</i> Abaxo estoy. Hola, desáselas, que ha de bajar mi señora -aquí al jardin.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh dulzura de mi ánima! ¡oh lumbre de mis ojos! ¡oh -claridad de mis tinieblas y consuelo de mi tristura! ponme esas -escalas, baxaré allá, que entre esas floridas y olorosas hierbas, al -murmurio de esa fontecica, nos holgarémos.</p> - -<p><i>Lis.</i> Baxa, mi Dios.</p> - -<p><i>Mel.</i> Señora, acá me quedo y habla paso, no te sientan.</p> - -<p><i>Ros.</i> Bástame á mí pensar que soy de mi señor Lisandro para -ninguna cosa temer.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh joya del mundo! ¡oh perla preciosa! ¡oh tan perfecta en -hermosura cuán llena de discrecion! Más es mi alegría en verte, que -mis trabajos en haberte conocido.</p> - -<p><i>Ros.</i> Si con el sol todo el mundo se alegra, yo mucho más con tu -vista.</p> - -<p><i>Lis.</i> Cuanto en tu ausencia, señora mia, soy poseido de tristeza, -tanto en presencia tuya gozo de la alegría.</p> - -<p><i>Ros.</i> No ménos, en buena fe, señor mio, con tu venida mi corazon -está lleno de gozo, que lastimado con tu tardanza era enemigo de -alegría.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_258">[p. 258]</span></p> - -<p><i>Lis.</i> Si la memoria de tu hermosura no hobiera seido refrigerio -de mis pasiones, ellas presto me consumieran.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¿Y eso, señor, no olvidas tus mañas?</p> - -<p><i>Lis.</i> Gloria mia, si te besé y dí paz, fué por quitar la guerra -de mi corazon.</p> - -<p><i>Ros.</i> Ea, señor mio, dexa estar las ropas en su lugar.</p> - -<p><i>Lis.</i> Si las hiedras que andan pecho con tierra los árboles por -compasion sobre sí las reciben, ¿porque tú, señora mia, no me recibes -sobre tu regazo?</p> - -<p><i>Ros.</i> A osadas, señor, que tú te hartes y me olvides.</p> - -<p><i>Lis.</i> Aunque la agua fria mata la sed al enfermo, no por eso se -quita la calentura, mas ántes se acrecienta. ¡Oh próspera fortuna, en -qué summo deleite me has puesto! razon es que los trabajos se olviden -donde tanta gloria se posee.</p> - -<p><i>Ros.</i> Ay gozo mio, no me lastimes.</p> - -<p><i>Bel.</i> Soltad todos, dexá á mí á los dos, que esta saeta los -enclavará á entrambos como están.</p> - -<p><i>Lis.</i> ¡Oh sancto Dios! ¿qué es esto? Muerto soy; confesion.</p> - -<p><i>Ros.</i> ¡Oh, válasme Sancta María! que el corazon me han lastimado; -confesion.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_259">[p. 259]</span></p> - -<p><i>Bel.</i> Agora, agora, tirá á la doncella, que sale á los gritos.</p> - -<p><i>Mel.</i> Vírgen María, ayúdame, no se condene mi ánima, que muerta -soy.</p> - -<p><i>Bel.</i> Arma, arma presto, Galfurrio, no se escape el de arriba.</p> - -<p><i>Olig.</i> ¡Jesus! ¡credo, credo! ¡oh, oh!</p> - -<p><i>Bel.</i> Sús, mozos, vamos de aquí, pues todo está hecho, y no vais -turbados, por ventura no encontreis con la justicia, y viéndoos -alterados, por sola sospecha os prenda.</p> - -<p><i>Cas.</i> Señor, acojámonos aquí á esta iglesia, que las piernas -llevo cortadas.</p> - -<p><i>Galf.</i> Yo tambien voy desmayado.</p> - -<p><i>Drom.</i> Yo lo mesmo, y no puedo dar más paso.</p> - -<p><i>Bel.</i> Pues metéos dentro, que ya abrieron, y sobíos á la torre, -que yo os sacaré á paz y á salvo, yo voyme á casa de mi tio el -Conde.</p> - -<p><i>Reb.</i> Ayúdame á entrar, Dromo, que no puedo alzar los piés del -suelo.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¡Oh poderoso Dios! ¿qué oyo? un lastimoso ruido lleno de -alaridos anda en la huerta, ¿qué será? mas, ¿si matan al desdichado -nuestro amo?</p> - -<p><i>Get.</i> Jesus, ¿y no viste caer de las almenas á Oligides muerto, -que no sé quién le tiró una saeta por los pechos?</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_260">[p. 260]</span></p> - -<p><i>Sir.</i> Corre, corre, huyamos, no nos cerquen y nos quieran tambien -matar.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué es esto, qué es esto? ¡Oh! ¿dónde huis, -compañeros?</p> - -<p><i>Sir.</i> ¡Oh, señor Brumandilon! que no has oido nada, como te -desviastes léxos del huerto.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Qué es?</p> - -<p><i>Sir.</i> Todos muertos, si las voces y llantos no nos engañan.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Muertos?</p> - -<p><i>Get.</i> Por estos mis ojos vi á Oligides caer en tierra asaeteado -hecho pedazos, los sesos por cada parte.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Y Eubulo?</p> - -<p><i>Get.</i> Llorando iba á casa muy triste.</p> - -<p><i>Brum.</i> ¿Y detenémonos? Corramos á más correr, no salgan -á hacernos otro tanto; por esta calleja huyamos para casa de -Celestina.</p> - -<p><i>Sir.</i> No llevo ya huelgo, sudando voy.</p> - -<p><i>Brum.</i> Cerca estamos, ¿qué es de Geta?</p> - -<p><i>Sir.</i> Adelante va, no cesa de correr.</p> - -<p><i>Brum.</i> Vaya con Dios, que mejor harémos nosotros dos no más lo -que agora diré. Sábete que Oligides y yo habiamos concertado de robar -á Celestina y hurtalle un cofre que tiene lleno de dineros y joyas, -y irnos fuera de aquí, por el peligro grande que á nuestras vidas -se recrecia de estos amo<span class="pagenum" id="Page_261">[p. -261]</span>res; ya ves en qué han parado, segun me decis, y ya me lo -via yo esto, que á buen bocado buen grito, y pues Oligides murió y -nosotros escapamos de esta tormenta, si te parece, hagamos lo que el -otro y yo habiamos de hacer, y salteemos á Celestina aquel cofre y -otras cosas que tuviere buenas y vámonos á Sevilla, que ya no cumple -más estar en esta ciudad.</p> - -<p><i>Sir.</i> Hágase, y partámonos luégo.</p> - -<p><i>Brum.</i> Pues, sús, trepemos por estos corrales mansito.</p> - -<p><i>Sir.</i> Cerrada está la puerta del corral.</p> - -<p><i>Brum.</i> Yo la abriré con maña, que con un palo está atrancada, -fuera está. Sube agora pasito comigo, salva el paso tercero, que está -quebrado, no cayas y hagas ruido.</p> - -<p><i>Sir.</i> Acá estoy.</p> - -<p><i>Brum.</i> Ésta es su cámara.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¿Qué remedio, que tiene cerrado por dentro?</p> - -<p><i>Brum.</i> No hay aquí otro remedio más de desquiciar la puerta, y si -voceáre la vieja, matarla.</p> - -<p><i>Sir.</i> Empuxa comigo recio.</p> - -<p><i>Brum.</i> Fuera está de quicios, entremos. Ase, ase del cofre, que -ése es.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ladrones, ladrones, señores vecinos, que me roban; -ladrones.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_262">[p. 262]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> Calla, vieja alcahueta; si no, mataréte.</p> - -<p><i>Cel.</i> ¡Oh bellaco ladron! ¿y tú me has de robar? No quiero sino -dar gritos; ladrones.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¡Oh pecador de mí! dale, dale ántes que dé más voces y -seamos sentidos.</p> - -<p><i>Brum.</i> Toma, toma otra puñalada. Dios te perdone, agora vocea.</p> - -<p><i>Cel.</i> Ay, ay, que me ha muerto, sobrinas; confesion, -confesion.</p> - -<p><i>Drion.</i> ¡Ay, desdichada amarga! ¿qué es esto? Vecinos, que han -muerto á mi tia estos ladrones, vecinos, que la han muerto.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¡Oh pese á tal! mátala presto á esotra, no nos descubra; -dale bien.</p> - -<p><i>Drion.</i> Jesus, que me mata, Jesus, que me mata, Sancta María, -muerta soy; confesion.</p> - -<p><i>Lib.</i> Ay, mi tia y hermana muertas son, desdichada; justicia, -justicia.</p> - -<p><i>Brum.</i> Corre, corre tú tras esotra, mueran todas, pues hemos -comenzado, preso por mil, preso por mil y quinientos. Ásela, ásela -ántes que salga fuera.</p> - -<p><i>Sir.</i> ¡Oh, que se me escapó! Huye, huye, que salen muchos vecinos -á los gritos y carga mucha gente. ¡Oh malaventurados nosotros, que el -Corregidor viene á más priesa! huye por estotra calle.</p> - -<p><span class="pagenum" id="Page_263">[p. 263]</span></p> - -<p><i>Brum.</i> ¡Oh desdichado de mí! que es él.</p> - -<p><i>Sir.</i> Guarte, guarte, que veslo ahí viene.</p> - -<p><i>Corregidor.</i> Sed presos.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_264">[p. 264]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA - DEL QUINTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA<br /> - DEL QUINTO ACTO.</h2> - <p class="subh2"> - Lamentacion de Eugenia por la muerte de su única y muy querida hija - Roselia. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">EUGENIA.</p> - -<p>Ay, ay, que es mi hija muerta. ¡Oh hija mia y todo mi bien! ¿qué -azote tan grande es éste que veo delante de mí, con que á Dios le ha -aplacido por mis grandes pecados azotar hoy mi casa? ¿Qué desventura -es la que me ha venido, viendo tan sin pensar y tan arrebatadamente -muerta la lumbre de mis ojos? ¡Oh hija mia, hija mia, descanso de -mis trabajos, consuelo de mis penas, alegría de mis tristezas, -remedio de mi malaventurada vejez y soledad! ¡Cuán desastrado fin -han habido, hija mia, las esperanzas vanas que yo de tí imaginaba! -Traida en mi vientre tanto tiempo y con tanta fatiga, parida con -tanto dolor, criada con tanto recelo, y llegada á edad mayor, -pensaba yo, desdichada madre, pensaba en todo mi seso darte en breve -marido conforme al estado<span class="pagenum" id="Page_265">[p. -265]</span> de tus padres, y soñaba de tí nietos y biznietos, y -yernos y nueras y otros deudos y parentelas, que fueran ayuda para -mi vejez. Agora los enemigos hados, habiendo envidia del bien que -esperaba tener, han vuelto al reves mis esperanzas en sospiros, -sollozos y lágrimas, y de bienaventurada que pudiera ser, me han -hecho la más sin ventura mujer de cuantas nacieron, con tu desdichada -muerte, quedando sin tí en perpétua soledad, porque no fué Dios -servido darme otra sino á tí, y doblados mis males, añadida orfandad -á mi primera viudez. ¡Oh hija, hija! ¡en cuánta tristeza y lloro me -dexas eso poco que me queda de vivir! Sólo un consuelo tengo, que la -vida que sin tí he de pasar, ha de ser tan amarga y dolorosa, que -presto la dexaré y me llevarás tras tí, y plega aquel muy alto Señor -que si yo algun servicio le he hecho en esta vida lo galardone en -esto; y pues la que tengo de tener sin tí no ha de ser vida, tenga -por bien que sea yo de este mismo lugar llevada contigo á enterrar -en una misma sepultura, porque apartadas en la vida nos tornemos á -juntar en la muerte.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_266">[p. 266]</span></p> - <h2 class="argumen" title="ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA - DEL QUINTO ACTO"><big>¶ </big> ARGUMENTO DE LA CUARTA CENA<br /> - DEL QUINTO ACTO.</h2> - <p class="subhang"> - Lamentacion de Eubulo por la muerte de su señor Lisandro. Aquí Eubulo - hace un apóstrofe ó conversion al amor, donde declama contra el amor - muy rigurosamente, diciendo dél todos los daños y estragos y malos - recabdos que causa entre los hombres. - </p> -</div> - -<p class="psnjes">EUBULO.</p> - -<p>¡Oh señor mio Lisandro! ¡oh mi buen señor! ¿qué desastre que -es éste que nos ha venido, con tu muerte tan arrebatada y tan -sin pensar, á todos tus criados, á todos los que en tí nuestras -esperanzas habiamos puesto, á todos los que mantenias y hacias -mercedes? ¿Qué mala ventura es ésta que en un momento nos ha corrido? -¿Qué nueva tan dolorosa y llena de llantos será ésta que éntre por -las puertas de tu triste madre y de tus parientes, que te tenian -por cabeza de todo el linaje? ¡Oh mi señor y mi bien todo! que en -tí tenía yo padre y madre, en tí esperaba reposo y descanso para mi -vejez, sin tí estoy solo, sin tí quedo huérfano, sin tí viviré todos -los dias de<span class="pagenum" id="Page_267">[p. 267]</span> -mi vida tristes y amargos. Ay, ay, desdichado, ni sé si llore la -pérdida que me vino con tu tan apresurada muerte, ó tu desastrado -fin y mal acabamiento. ¡Oh mal logrado mancebo! que áun no habias -cumplido veinte y cuatro años, ni sabías qué cosa era mundo, ni bien -gustado de sus placeres, áun no se te entendian sus engaños, y quiso -Dios llevarte ántes de tiempo y sin poder confesar tus pecados; ni -tuviste lugar de hacer testamento, ni ordenar tu ánima, ni pagar -las deudas que debias, ni los dineros que sacaste á cambio para tus -gastos tan supérfluos y demasiados. ¡Oh, mi señor, mi señor! que ya -mis ojos se cansan de llorarte, y no mi corazon de lamentar y plañir -tu tan lastimosa y angustiada muerte, tu llaga tan dolorosa. Veo tu -cuerpo delicadísimo atravesado con una mortal saeta, tus entrañas -rasgadas, tu pecho abierto y todos tus tiernos miembros bañados en -sangre. Véote muerto á manos de tus enemigos, y en su misma casa, -donde sin ninguna mancilla, sin haber alguna lástima de tu fresca -juventud y florida edad, en la cual los tormentos más se sienten, -cruelmente y sin piedad te mataron, y no como quiera, sino con unas -enerboladas frechas, y no bastó con una, mas cinco te tiraron para -que<span class="pagenum" id="Page_268">[p. 268]</span> mayor fuese -tu dolor. Ay, ay, que más lloro el peligro en que tu alma va, por -haberte tomado la muerte tan arrebatadamente en ese paso, que no el -triste y doloroso acabamiento de tu cuerpo. ¡Oh compañeros mios! ¡oh -criados del mal logrado mi amo! ¡oh señores y parientes de Lisandro! -¡oh tú, madre desdichada, á cuya noticia áun su muerte no ha llegado! -venid y ayudaréisme á llorar el remate y postrimería de aquel que era -consuelo y esperanza de todos vosotros. ¡Oh mi señor y mi bien! ¿eres -tú aquel que yo llevé recien nacido á la ama, que te criase? ¿eres -tú al que volví niño destetado á casa de tu padre? ¿eres tú el que -empuse en buenas doctrinas y crianza, que parecias un ángel cuando -chico? ¿eres tú el que enseñé á los doce años á correr caballos y -otros muchos exercicios, así de letras como de armas? ¿eres tú el -que hasta los veinte y un años fué muy dado á la virtud, amigo de -religion, enemigo del vicio, amador del culto divino? ¡Ay, ay! que -nuestros pecados quisieron que te juntases con caballeros viciosos -y distraidos y te acompañases con ellos, y de esta manera se te -pegasen sus malas y perversas costumbres; y luégo que perdiste el -temor de Dios venístete á meter en el falso Cupido, el cual,<span -class="pagenum" id="Page_269">[p. 269]</span> como traidor, cruel y -sin ley, te dió el pago que suele dar á sus muy leales servidores. -¡Oh amor, amor! á tí me vuelvo y de tí me quiero quexar, pues tanto -mal has causado, quién tuviese lengua para decir los males que haces -y los malos recabdos que por tí se cometen. Aunque toda la elocuencia -de los pasados me fuese dada, no bastaria para explicar la menor -parte de los estragos y ruidos y revueltas y muertes que urdes en -las casas, en las repúblicas, en las provincias y en el reino; bien -te apellidó el poeta: ¡oh malvado amor! ¿qué no fuerzas hacer á los -mortales? y con razon, porque no hay maldad, no hay traicion, no hay -bellaquería que no haga y piense el que está envuelto contigo. Engaña -los amigos, mata los parientes, degüella los padres, desmiembra -los hijos, escala las ventanas, saltea los monasterios, infama las -honradas, deshonra las castas, menosprecia las cosas divinas, gasta -la hacienda, roba, derreñega, perjúrase, trasnocha, vela, trabaja, -piensa, llora, sospira, ni come ni duerme, pierde el alma y el -cuerpo. ¿Qué no haces, amor? tú estragas la hermosura, tú destruyes -las fuerzas, tú abates debaxo de tu bandera los altos deseos, tú -consumes el patrimonio, tú huellas la honra y la fama, tú acortas la -vi<span class="pagenum" id="Page_270">[p. 270]</span>da y acarreas -muerte, tú has metido en el infierno las más ánimas que allá están, -tú derruecas las casas, tú hundes las ciudades, tú ensucias los -templos, tú revuelves los reinos. ¡Oh maldito y perverso amor, que -con todas las virtudes batallas y traes contínua guerra, todas las -excluyes y de ninguna quieres compañía! No guardas la justicia, ántes -á tuerto ó á derecho, con razon ó sin razon, pones en ejecucion tus -deseos robando la ajena mujer, no muestras severidad á sus tiempos, -porque amor y majestad no caben en un subjecto, ni se sientan en -una mesma silla, no miras la igualdad en lo que haces, ni tienes -verdad en lo que dices, ni obediencia á los mayores. No usas de -liberalidad con los que es razon, careces de benignidad, desabrido -para con todos y encogido para hacer bien, desacatas la religion, -no tienes piedad con los que la has de tener, ni humanidad con los -menores y pobres, ni misericordia de los afligidos, porque todo -te ocupas en tu ídolo, ni reverencia á los perlados, ni concordia -ni amistad con los amigos y parientes. Destemplas y desconciertas -la órden de prudencia, no hay en tí providencia, ni miramiento ni -aviso ni consejo, todo tu saber, toda tu viveza, toda tu sagacidad -y cautela, todas tus ma<span class="pagenum" id="Page_271">[p. -271]</span>ñas aplicas á ese tu tan desabrido dulzor, ni disminuyes -la fortaleza, pierdes la confianza y seguridad, no te aprovechas -de la magnanimidad y magnificencia en su oficio, eres enemigo de -constancia y firmeza, fáltate poder para el bien. Huye de tí la -templanza con sus compañeras, modestia, vergüenza, abstinencia, -moderacion, honestidad, regla, sobriedad, castidad y continencia. No -hay en tí fe perfecta ni esperanza ni caridad, ni amor de Dios ni -temor de él, ni entendimiento ni sciencia ni sabiduría. Con todos -los vicios te conciertas, y con ellos tienes paz y tregua, y con -todos ellos te avienes y tratas como vecinos tuyos; tú eres amigo -de soberbia, de vanagloria, de ensalzamiento, de arrogancia, de -ambicion, de porfía, de menosprecio, de rebeldía, de presuncion, de -desobediencia, de irreverencia; tú te enciendes de ira, de ódio, -de discordia, de riña, de injuria, de rancor, de impaciencia, de -pertinacia, de desvergüenza, de malicia, de maldad, de furor, de -enojo; tú estás lleno de envidia, de detraccion y maldicion, de -murmuracion, de aborrecimiento y enemistad. Contigo se acompaña -la pereza, y sus hijas pusilanimidad, tibieza, descuido, torpeza, -negligencia, imprudencia, desproveimiento; tu hermana es la gula y la -embriaguez y<span class="pagenum" id="Page_272">[p. 272]</span> la -destemplanza y la glotonía y la golosina; tú eres la mesma luxuria, -el mesmo fornicio, el mesmo adulterio, la mesma lascivia y suciedad, -el mesmo incesto y ayuntamiento ilícito, y el mesmo pecado contra -natura, pues eres la mesma causa de estos torpes y bestiales accesos. -¡Oh cosario amor! que tú perviertes toda la religion cristiana; tú -fuiste causa que David matase al inocente Urias, tú heciste idolatrar -á Salomon, tú quitaste las fuerzas á Sanson, tú abrasaste la antigua -Troya, tú metiste guerra entre los lacedemonios y mesenios por las -vírgines que se robaron, tú entregaste nuestra España en poder de -los moros, porque el rey don Rodrigo tuvo acceso con Caba, hija del -Conde don Julian, por tí Clitemnestra mató á su marido Agamenon, y -Egica, rey de España, á su capitan Favilla, tudense, por gozar de su -mujer, por tí los mantuanos degollaron á Rodrigo Gonzaga, porque fué -tomado en adulterio. Por otro tanto Ippomenes echó á su hija Limone, -que fuese comida de un hambriento caballo, por tí Fabia, mujer de -Fabio Fabricio, mató á su marido, por tener mejor lugar de executar -su apetito y gozar de los ilícitos abrazos de aquel mancebo Petronio, -por tí mataron al hermoso Faon y á Cornelio Gallo y Quin<span -class="pagenum" id="Page_273">[p. 273]</span>to Erecio, caballeros -romanos; por tí Moluro fué muerto de Hietto, greciano, porque lo tomó -con su mujer, y Alcibíades, atheniense, de Lisandro; por tí murió -Spensippo, filósofo, y Tigillino, adelantado, y Rodoaldo, rey de los -longobardos, y el papa Juan duodécimo; por tu causa, infiel amor, los -maridos matan á sus mujeres, Chilperico, hijo de Clotario, mató á su -mujer Glosinda, hija de Athanagildo, rey de los godos, y Mitridates -á la suya, llamada Laodices, y á su madre, hermana y hermanos y -hijos, por se casar con Hipsicratea; por tu respecto, falso amor, las -mujeres matan á sus maridos, Loadice mató á su marido Antiocho Dios, -así llamado, rey de Siria, porque tenía por amiga á Berenice, hija de -Ptolomeo, y al adúltero Gandulfo su mujer lo hizo matar, Clitemnestra -y Fabia á los suyos; tú eres causa que las madres maten á tus mesmos -hijos, Medea despedazó á su hermano y degolló á sus hijos, y Progne á -los suyos, y Catilina mató á su mesmo hijo por casarse con Orestilla; -tú haces corromper las vírgines, Ajaz, hijo de Oileo, contaminó á -la profetisa Casandra, hija de Priamo; Appio Claudio á una doncella -vírgen, Dionisio, el más mancebo, á las vírgines Locrenses, y -Domi<span class="pagenum" id="Page_274">[p. 274]</span>ciano, -emperador, á la hija de su hermano, que vírgen estaba. ¡Oh diabólico -vicio! ¡oh intolerable pecado! ¡oh tirano amor! que á tí digo, á más -te extiendes, y á más se ensancha tu poder, fasta ensuciar con tu -raviosa luxuria parientes con parientas, cuñados con cuñadas, primos -con primas, tios con sobrinas, antenados con madrastras, hermanos con -hermanas, hijos con madres, padres con hijas; Amnon, hijo de David, -tuvo acceso con su propia hermana Thamar, y Cleopatra con su hermano, -con el cual despues se casó, y Macarso, hijo de Eolo, con su hermana -Canace, y Myrra, hija de Cinare, rey de los Ciprios, con su padre, -y Menefon con su madre, y Tereo, rey de Tracia, forzó á Filomela, -hija de Pandion, rey de los Atenienses y hermana de su mujer; Biblis -torpemente amó á su hermano Canno fasta ajuntarse con él, y Themison -tuvo que hacer con su hermana, y Cidon con la suya, y Thistes con -Europa, mujer de su hermano, y Publio Clodio con sus hermanas, y -Antiocho Sother, rey de Siria, con su madrastra Stratonice, y Marco -Antonio, emperador, tuvo conversacion con Faustina, su hermana, y -Antonio Caracalla, emperador, con Julia, su madrastra, y Tholomeo -Evergetes amó á su hermana Be<span class="pagenum" id="Page_275">[p. -275]</span>renice, con la cual se casó, y Theodorico, rey de Francia, -con su sobrina, despues de haber muerto al hermano, Júpiter, rey -de Creta, se echó con sus dos hermanas Céres y Juno, y Calígula -contaminó tres hermanas suyas; lo mismo hizo Commodo, emperador, con -sus hermanas, el cual nació en el mesmo dia que Calígula, Phénix, -hijo de Amintor, tuvo parte con la combleza de su padre, y Ruben -con Bala, manceba de su padre, y Ausílena con su tio; Ptolomeo -Filadelfo con Arsinoe, su hermana, y Heródes Antipas con la mujer -de su hermano Filippo, Hipermestra con su hermano, Hemon tomó por -mujer á Rhodope, su hija; Leucon mató á Orilechon, rey del Ponto, -su hermano, por dormir con su mujer, y Valeria Tusculana se acostó -por engaños con su padre Valerio, y Papirio, por nombre Romano, hijo -de Papirio Volucro, empreñó á su hermana Canusia, y Gedica, mujer -de Pomminio Laurentino, amó tanto á su antenado Communio, fasta -que se vió con él, del cual menospreciada, de coraje se ahorcó; lo -mesmo hizo Fedra, tenida en poco de su antenado Hipólito, al cual de -corazon amaba. Sysimbritas, sátrapa de los Persas, dos hijos tuvo -de su madre, Claudio César otros dos de Agripina, hija de<span -class="pagenum" id="Page_276">[p. 276]</span> Germánico, su hermano -y su madrastra; Cambíses, rey de los Persas, desfloró á una de sus -hermanas, y ésta muerta, estupró otra menor, con la cual se casó y -al cabo mató. Filipo, hermano de D. Alonso décimo, rey de España, -siendo abad y arzobispo de Sevilla, no mirando en el estado que -estaba, por fuerza tuvo que entender con la mujer de su hermano, -hija del rey de Dacia; Nicteo, rey de Etiopia, con su mesma hija -Nictimene comunicó su ilícito amor. Destas torpísimas abominaciones -eres tú causa, amor, y de otras muchas peores que me callo por no -ensuciar mi lengua, fasta los pueblos de Sodoma y Gomorra extiendes -tu reino. No cuento las tacañerías y nefandas maldades y abominables -vicios que por tí cometió el bellaco Neron y el torpe Sardanapalo, -y Sotades, poeta, y Tigillino y Eliogábalo y Demetrio Poliorcetes, -hijo de Antígono, y Quinto Flaminio, consular, y Hipparco, hijo de -Pisistrato, y Papirio y Filipo Macedo y Hostio, príncipe, y Tamira -y Semíramis, reina de los Asirios. ¡Oh desenfrenado amor! si los -pecados bestiales que tú haces me fuese lícito contar, ántes me -falleceria tiempo para decir que materia que dijese. Callo lo que -hizo Pigmalion con una imágen muy hermosa, y<span class="pagenum" -id="Page_277">[p. 277]</span> aquel mancebo ateniense con la estatua -de Fortuna, y el otro mochacho con la figura de Praxitelis. No -diré lo de Cratis, pastor, con la cabra, á quien el celoso cabron, -durmiendo, con los cuernos mató. Dexo pasar lo que Publio Estello -hacia con la yegua, y Aristo Efeseo con una asna. No hablaré los -amores de Pasifae con el toro, ni otros mil cuentos de exemplos, por -no ofender las limpias orejas. ¡Oh maestro de todos los males! ¡oh -asolador y pervertidor de la naturaleza! ¡oh estrago de las ánimas! -¡oh destruidor del bien y hacedor del mal! ¿Quién hace todo esto sino -tú? ¿quién es causa de tan terribles hechos sino tú? ¿quién puso -osadía á éstos á que tan malditos yerros y tan perversos desatinos -acometiesen, sino tú? ¿Quién les da fuerzas y ánimo, y pone corazon -á que se atrevan á tantas muertes y á tantos peligros, sino tú? -Tú les das favor y ayuda, tú los incitas y mueves y despiertas, -tú, despues, cuasi burlándote de ellos porque te creyeron, les das -el castigo que merecen los tales locos y ciegos, que te siguen y -adoran. No hay filósofo, no hay poeta, no hay orador, no hay sancto, -no hay sabio que de tí no escriba mil vituperios, no piensa que ha -hecho algo el que no da su puntada en labrar los males que<span -class="pagenum" id="Page_278">[p. 278]</span> causas; los libros -están llenos de avisos y consejos que huyamos de tí como de cosa -ponzoñosa. El sabio Salomon unas veces te llama pestilencia, otras -veces red y lazo en que se prenden los ánimos libres, otras veces -dice que trastornas el seso y juicio y discrecion del hombre, y que -por tí muchas ánimas preciosas se perdieron. Sanct Jerónimo te nombra -olvido de la razon y feo vicio y cercano á locura, así te bautiza -Aristóteles, Séneca y Plutarco. Petrarca te define por contrarios, -que eres un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, -una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una -dulce y fiera herida, una blanda muerte. Séneca, trágico, dice que -eres una blanda pestilencia, una grande fuerza de la voluntad, un -sotil calor del ánimo. Valerio Máximo dice que tú á muchos forzaste -á padecer y hacer cosas ilícitas y torpes, y que esta dulzura, comun -á todos los otros brutos animales, es la raíz y principio de todos -los males, el mesmo dice. Esta luxuria es la que echó á perder á -Anníbal, capitan valeroso, y á él y á toda su hueste y exército -entregó en poder de los romanos, y Xerxes perdió su imperio por -enviciarse en este deleite; pues ¿qué cosa haber puede más empecible -y dañosa<span class="pagenum" id="Page_279">[p. 279]</span> que este -vicio, con el cual se huellan y pisan las virtudes, y las victorias -se pierden, y la gloria se convierte en infamia, y las fuerzas del -ánimo y del cuerpo se conquistan? El divino Platon dice que, como -los peces con el cebo, así los hombres con el amor se toman. Tulio -dice que empide el consejo, y es enemigo de razon, y ciega los ojos -del entendimiento, y trae el cuerpo á vejez. El mesmo dice, aquellos -acusamos y juzgamos ser dignos, que todos aborrezcan los que dados -á los halagos y deleites de la triste vida, no miran ni proveen que -dolores y tormentos por ello recibirán. Ovidio dice que estás lleno -de solicitud y congoja. Terencio dice que en el amor reinan estos -vicios, injurias, sospechas, enemistades, treguas, paz, guerras, -que es cosa que en sí no tiene órden ni consejo. Diógenes Cínico lo -llamó negocio de los ocios, porque esta pasion principalmente ocupa -á los dados á ocio y holgura, que miéntras se desocupan de virtuosos -exercicios vienen á caer en la cosa más trabajosa del mundo. Caton, -el más viejo, decia que el ánimo enamorado vive en ajeno cuerpo. Sant -Agustin dice lo mesmo, que el alma más está donde ama que donde da -vida. Pues ¿cuál es ya el loco y atreguado que viendo los males que -hace<span class="pagenum" id="Page_280">[p. 280]</span> el amor, -no huya dél y lo aborrezca como auctor y causa de todos los malos -recabdos que en la vida se hacen? Si afea el cuerpo, si disminuye -la hacienda, si abrevia la vida, si destroza la honra y destruye -la fama, si infierna el alma, si destierra las virtudes y coge los -vicios, si desbarata y desconcierta las familias y repúblicas, si -quiebra las amistades, si derrueca las ciudades, si revuelve los -reinos, si causa tantas muertes, tantos estupros, tantos adulterios, -tantos incestos, tantos sacrilegios, tantas bestiales luxurias y tan -abominables pecados, ¿por qué no nos apartaremos del amor? ¿por qué -no lo echamos de nosotros? ¿por que todos nos abrazamos con él? ¿por -qué no lo despedimos de nuestros corazones, pues tantos sabios lo -vituperan, diciendo mil leyes de él, manifestando sus malos afectos -y dañosas obras, y tantos exemplos de desastres que han venido á -los que el amor siguieron, á ello nos mueven, y agora lo vemos en -lo que pararon estos sabrosos y desdichados amores? Murió Lisandro, -generoso caballero, dispuesto, mancebo, rico y valeroso. Murió -Roselia, gentil dama, mujer moza, de casta, y sublimada en próspero -y alto estado; murió su doncella, muy querida y encubridora de su -yerro; murió Oligides, escudero privado del<span class="pagenum" -id="Page_281">[p. 281]</span> malogrado mi amo, el cual, como más -culpante por haber dado entrada á su perdicion cayó de las almenas -y se despeñó y se hizo menuzos; murió la maldita y falsa alcahueta -Celestina, miembro de Satanas; murió su sobrina Drionea, mujer -enamorada y buena discípula que habia sacado la vieja para que -sucediese en su lugar en todas sus alcahueterías y hechicerías. -Sacarán mañana á justiciar á Brumandilon, taimado rufian y gran -fanfarron, y á Siro, mozo de espuelas, y los ahorcarán por ladrones y -homicidas. Todo esto causas, amor, cuyo ancho poder, porque á mí no -me sojuzgue, determino irme á servir á Dios á un yermo, donde esté -apartado de tu furia y de los placeres y halagos y deleites de la -vida, para conseguir la suma bienaventuranza, <i>ad quam Deus optimus -maximus nos vebat</i>.</p> - - -<div class="section"> - <p><span class="pagenum" id="Page_282">[p. 282]</span></p> - <p class="centra"> - ¶ Aquí se acaba la tregicomedia de Li-<br /> - sandro y Roselia, llamada Elicia, y por<br /> - otro nombre quarta obra y tercera<br /> - Celestina, nuevamente impresa.<br /> - Acabóse á veinte dias del mes<br /> - de Deciembre. Año del nas-<br /> - cimiento de nuestro Sal-<br /> - vador Jesuchristo de<br /> - mil y quinientos y<br /> - quarenta y dos<br /> - años.<br /> - <br /> - <big>✠</big></p> -</div> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_283">[p. 283]</span></p> - <h2 class="nobreak"><small>CARTA DE UN AMIGO DEL AUTOR, EN QUE - LE PIDE PERDON PORQUE HIZO IMPRIMIR - LA OBRA SIN SU LICENCIA.</small></h2> -</div> - -<p>Aquel soberano rey Salomon, guiado por el saber y cordura de -que sobre todos los nacidos le quiso Dios extremar, entre muchos -saludables consejos que para nuestra salud escribe, y entre las -maravillosas doctrinas que para reparo de la mundana vida nos enseña, -y entre las monstruosidades y milagros que más su entendimiento -agotaban, solas tres cosas él halló que hartura no reciben, y la -última que nunca dice bástame. Y sin dubda, aunque comparar las -pequeñitas arenas de mi pobre juicio al inestimable saber de aquel -valeroso rey, soberbia parezca, y temeridad grande querer añadir lo -que él tan cumplido escribió, no pienso ser esta extrañeza de que -Salomon se espanta ménos de mirar en el hombre, á quien Dios, sobre -todas las cosas sensibles, príncipe quiso hacer. Cuyos ojos así como -nunca se cansan de ver, ni los otros sentidos de sentir, así la -voluntad no se harta jamas<span class="pagenum" id="Page_284">[p. -284]</span> de desear, por cuya razon pienso no seré tenido por de -poco juicio, ni me será reputado á atrevimiento el dón que á vuestra -merced quiero suplicar me conceda; pues mi deseosa voluntad con -otra cosa no piensa hartar su hambre ni contentar su apetito, si -no fuere con las sobras que del alto entendimiento suyo á los que -poco sabemos se nos pueden comunicar. No fué pequeña merced para -mí la que recebí de su liberalidad con inviarme aquella obra que -se llama <i>Elicia y cuarta parte de Celestina</i>, que su sotil juicio -compuso, porque por ella veo ser verdadera la estimacion que de su -entendimiento siempre tuve, pareciéndome que pues que en una materia -tan fuera de su experiencia tanto se aventajó sobre todos los que -han escripto, no es ménos de que en las cosas de peso todos se -queden muy atras de su saber. Gran consuelo recibí leyéndola, y gran -edificacion para el ánima notando la manera de su proceder, y con -cuánto ingenio y sotil elocuencia pinta las cosas que más á pecar -nos atraen, y los engaños de las vanas gentes, y las adulaciones de -los servidores, y la hipocresía de los esforzados. De suerte que, -como en espejo claro, podamos ver por esta pequeña muestra que de su -juicio nos quiso dar, de qué peligros apartemos nuestros sen<span -class="pagenum" id="Page_285">[p. 285]</span>tidos, y á quien fiemos -las personas más, y con quién comuniquemos nuestros secretos, y en -qué distribuyamos las haciendas. Pero como mi voluntad sea de la -condicion del fuego, que nunca dice bástame, no me contento con la -merced recebida, sin pedir otra mayor, la cual será tan provechosa -á todos los hombres cuanto señalada para mí. Esto es pedirle perdon -del atrevimiento tan osado que tuve en hacer imprimir sin su licencia -esta obra, pareciéndome que con su gravedad no podria acabar que con -su licencia se hiciera, y tambien que, emprimiéndola, todos quedarian -muy aprovechados, y yo glorioso con haber alcanzado que esta merced, -por mi atrevida diligencia, á todos se les comunicase. Y para esto -le suplico mire ser dicho de la Summa Verdad, que ninguno encienda -la candela y la ponga debaxo del celemin, pero sobre el candelero -para que todos vean la luz. Así que, mi señor, pues ve la ceguedad -que todos tenemos viviendo en la escuridad del mundo, y revueltos -en sus lazos y arterías, yo le suplico no tenga por mal que vuestra -merced encendió la candela componiendo esta obra, que yo la ponga en -el candelero, imprimiéndola, para que á todos aprovechen los consejos -y avisos que en ella van escriptos. Que aun<span class="pagenum" -id="Page_286">[p. 286]</span>que otro provecho no se sacase sino loar -y conocer el poder de aquel Señor, que tan vivo y claro juicio le -dió, sería harto; y en esperanza de su consentimiento, acabo besando -sus generosas manos, suplicándole otra vez este dón me conceda, -aunque ninguna cosa ya me puede hacer más suyo de lo que soy. De -Madrid, á veinte y dos de Noviembre de mil y quinientos y cuarenta y -dos años.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_287">[p. 287]</span></p> - <h2 class="nobreak"><small>RESPUESTA DEL AUTOR Á SU AMIGO.</small></h2> -</div> - -<p>Si la estrecha y antigua amistad que entre vuestra merced y mí -hay desde los primeros principios de gramática, donde con gran -exercicio de las artes liberales aprendidas de unos mesmos maestros -y preceptores, venimos despues juntos á estudiar aquella tan alta -sabiduría y tan escondida á los entendimientos humanos, cuan bien -enseñada de un tan famoso varon, luz de las Españas, no terciára -entre nosotros, bien creo que vuestra merced habia dado no pequeña -ocasion de enemistad, pues quiso que los varios juicios de los -hombres, de hoy más, discanten en mí al són de la liviandad que -hace imprimir mucho á mi pesar. Nadie mirará que cuando me ocupé -en esa niñería, estaba yo ocupado de una muy trabajosa terciana, -la cual no me dejaba emplear en mis principales estudios; y así -fué necesario tomar alguna recreacion en cosas de pasatiempo y no -fatigar mi ingenio, pues mi cuerpo quedaba tan cansado de frio y -calentura. Y no piense vuestra merced que me<span class="pagenum" -id="Page_288">[p. 288]</span> satisfará con solo el perdon que me -pide y con loar tanto esos papeles, que ésa es la nobleza de los -buenos, ninguna cosa á sus ojos ser mala, que en la mesma moneda -quiero que me la pague. Yo leí el libro de las espantosas hazañas que -el esforzado Hector hizo camino de Panonia, que vuestra merced con -tan sobrada elocuencia compuso, y me hizo merced de inviar con el -mesmo mensajero que recibió mis borradores, y siempre tuve creido ser -imposible que el valeroso Hector tan nombrado fuera y tan temido, y -tan deseada su muerte de los príncipes griegos, si no hubiera hecho -aquellas heroicas hazañas ante del cerco de su ciudad. Y miéntras más -lo leia, más necesidad me ponia de lo tornar á pasar; la majestad -de las palabras, la grandeza de los hechos de un tan animoso varon, -las sotiles imaginaciones, la artificiosa invencion, las sentidas -canciones derramadas por esos cuatro libros con tan subida trova -y alto estilo, me ponian admiracion, aunque, á la verdad, siempre -esperaba de su más divino que humano entendimiento que saldrian obras -tan primas como ésas, pues tal era la forma y el dechado donde salian -las labores. Así que, por vengarme del atrevimiento que vuestra -merced tuvo en sacar á luz esos borradores<span class="pagenum" -id="Page_289">[p. 289]</span> sin mi licencia, he entregado á Juan de -Junta los libros de Hector, en lugar de inviallos á vuestra merced, -para que los impriman, que bien creo que, como el sol con su luz -escurece la claridad de la luna, así estas obras de vuestra merced, -con su gran lumbre, escurecerán esa enojosa recua de libros de -caballerías, y no lo tenga vuestra merced á mal, pues la mesma razon -me guia á mí para vengarme que á él para atreverse. Vale.</p> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - <p><span class="pagenum" id="Page_290">[p. 290]</span></p> - <h2 class="nobreak"><small>RESPONDE Á LA CARTA DEL AUCTOR DANDO - RAZONES QUE LE MOVIERON Á IMPRIMIR SU OBRA.</small></h2> -</div> - -<p>Aristóteles, summo filósofo, entre otras muchas sentencias -y dichos admirables que escribió en su filosofía, así natural -como moral, dice, que el bien humano tanto se asemeja al divino -cuanto es más comunicado; y si este filósofo en todo ó lo más de -su doctrina acertó, no ménos me parece en este dicho como en los -demas ser digno de todo crédito; pues juzgamos ser un hombre más -malo que otro en la mesma especie, en cuanto á los otros más hace -participar de su malicia, y por eso dice Sant Augustin, que Arrio, -hereje famoso, tantos grados se le acrecientan en el infierno de -pena, cuantos por su ocasion siguieron aquella pestilencial seta, -y si de lo malo esto se verifica, mucho más, á mi ver, será verdad -de lo bueno, porque tiene mejor objecto esta obra que no malo la -otra proporcionablemente, esto en ser bueno y lo otro en ser malo, -ca en comunicar lo bueno nos asemejamos á Dios, y en difundir lo -malo á Lucifer, y que sea<span class="pagenum" id="Page_291">[p. -291]</span> obra de Dios comunicarse, no es menester razon donde -la expiriencia está á la mano. Vemos que Dios en tres maneras se -comunica á sí mesmo, la una en la creacion y conservacion de todas -las criaturas, dándoles sér y despues conservallas, ca de otra -manera si Dios no les sustentase el sér que les dió, segun sagrados -doctores, todas se anichilarian. La segunda y más particular, en -darnos su gracia, con la cual, dice Sant Pedro en su <i>Canónica</i>, nos -hacemos particioneros de la divina y beatífica esencia. La tercera -y más principal en la encarnacion; aquí se comunicó plenariamente -juntando la naturaleza divina con la humana, de tal manera que -del verbo divino y del ánima y humanidad resultase una tercera -persona, que es el Hijo, como afirma Sant Augustin en el libro -<small>XIIJ</small> <i>De Trinidad</i>, y así pudiésemos decir que Dios -es hombre y el hombre es Dios, y que el hombre es amigo de Dios; y -por eso dice Christo, ya no os diré siervos, sino amigos. Pues para -ser verdad lo que el filósofo en su tiempo dixo, baste que nuestro -Dios se habia comunicado en la primera manera; á las piedras, -dándoles parte del sér que tiene sin perder él nada; á los árbores y -plantas, sér y engendrar fructificando; á los brutos, sér, engendrar -y sen<span class="pagenum" id="Page_292">[p. 292]</span>tir; al -hombre todo eso y más hacerle á su semejanza en las tres potencias -del ánima, la cual es una en esencia y tiene tres potencias, -entendimiento, voluntad y memoria, y si éstas se distingan de alma -ó no, no es éste lugar de disputarlo, basta que todos conceden -haber tres potencias en el alma, en las cuales resplandece la -omnipotencia, la sabiduría y bondad de Dios, nuestro señor, más -que en otras creaturas. Así que, como diga Lactancio Firmiano, que -cuanto más semejantes fuéremos á Dios, tanto más buenos serémos, -parece manifiesto lo que el filósofo dice, que si comunicáremos -algun bien nuestro, por este respecto será más heroico y divino, -pues imitamos en ello á Dios. Pregunto, ¿por qué tenemos por mejores -olores el algalia, almizcle, mosquete, ámbar gris, estoraque, menjoy, -encienso, pomas compuestas, bálsamo; y de las hierbas los jazmines, -clavellinas ó claveles, alhelíses, hierbabuena, artemisa, toronjil, -acandalamo, albahacas, azucenas; y de las aguas, el agua de azahar, -agua de trébol, agua de ángeles, sino porque más difunden y esparcen -por el medio su apacible y suave olor? ¿Por qué dicen los filósofos -ser de mejor olfato los brutos que los hombres, y de los brutos -los podencos,<span class="pagenum" id="Page_293">[p. 293]</span> -bueytres, águilas? allende de la razon física, porque tienen las -narices más cerca del cerebro, sino porque su virtud olfativa se -derrama y extiende por grande espacio. A tanto que se cuenta de los -bueytres, que de trescientas leguas sintieron y odoraron los cuerpos -muertos que yacian en una dura y áspera batalla, y de ellos dice -Plinio en el libro décimo de su <i>Natural historia</i>, capítulo VII, que -dos ó tres dias ántes sienten dónde ha de haber matanza de hombres, y -así luégo acuden para se hartar; lo mesmo dice Sant Hierónimo de las -águilas; de los podencos, claro está que sacan por rastro la caza que -de bien léxos huelen. Pues de las siete planetas, ¿por qué tenemos -en más el sol, sino porque más comunica su luz á nosotros y á todas -las otras planetas y estrellas? y despues la luna, porque más nos -alumbra de noche, y de las otras cinco planetas al lucero, que es el -tercero planeta Vénus. De manera que vemos en la naturaleza aquellas -cosas ser más estimadas que más comunican el bien que tienen. Loamos -á Themístocles y á Camilo, porque sus tierras libraron, el uno á -Grecia del poderío de Xerxes, el otro á Roma de los franceses. -Asimesmo la historia romana nos trae á la memoria la mucha virtud -de los dos Scipiones africa<span class="pagenum" id="Page_294">[p. -294]</span>nos, que con gran ardid echaron por suelo aquella antigua -competidora del pueblo romano, Cartago nombrada, y otros muchos -varones illustres y esclarecidos en hazañas, que por el pro y bien -comun hacian hechos valerosos, como son Curcio, Decio, Mucio, Marco -Valerio, Eneo Pompeyo, Marco Caton, Lucio Marco, Cayo Mario, Quinto -Catulo y otros muchos, como es la casa de los Fabios, Decios, -Metellos, de los cuales Tito Livio y Valerio Máximo hacen mencion, -y otros muchos escriptores, porque la virtud y prudencia de que -naturaleza les habia dotado, la emplearon con grande animosidad -y ardimiento, no mirando su bien particular por el bien de la -república. Ansí que la memoria destos está perpetuada, porque bien -comunicaron sus fuerzas por el favor y remedio de muchos; y si éstos -fueron dignos de loar, no ménos aquéllos que con su estilo elocuente, -ó con su doctrina provechosa, dejaron libros para utilidad y provecho -de los venideros, como dice Salustio en el <i>Catilinario</i>. De manera -que las obras ó hechos ó escripturas de todos éstos, en tanto son -más preciadas, en cuanto en ellas se hallan exemplos notables y -enseñamientos más aventajados, y aquellos que el deseo del bien comun -á escribir ó obrar movió y<span class="pagenum" id="Page_295">[p. -295]</span> encitó, merecen mayor gloria y fama que no los que por -su pasatiempo y ambicion del propio bien suyo fueron á ello movidos. -Por lo cual, con mucha razon Plinio, en el prólogo del libro primero -de la <i>Natural historia</i>, reprende á Tito Livio, porque decia que -por su pasatiempo escrebia, y pues harta gloria le habia sucedido, -que dejára de escrebir si no fuera por la inquietud y desasosiego -que su ánimo sintiera si de la obra cesára. Respóndele Plinio cuanto -mejor fuera haber escripto por causa de augmentar más, y amplificar -la gloria del nombre romano que no por sólo su descanso y gloria. -De todo esto se saca una conclusion muy averiguada entre teólogos, -que el bien en tanto es bien cuanto á muchos más fuere comunicado; -por estos términos pone esta conclusion Sant Dionisio Ariopagita, -discípulo de Sant Pablo, en el cuarto libro de los <i>Nombres divinos</i>. -Esto he querido decir, generoso señor, no porque piense poner acuerdo -de alguna doctrina en su entendimiento, en el cual tan acordadas -están todas las cosas y con tan gran majestad resplandecen; pero -por excusar mi atrevimiento de haber hecho imprimir esta obra, -porque no quedase cosa tan señalada fuera del conocimiento de los -hombres, pues ve por mi con<span class="pagenum" id="Page_296">[p. -296]</span>clusion que, aunque ella en sí tan heroica y soberana -parezca, no fuera bien si no fuera comunicado. Y ésta fué la -principal ocasion de mi atrevimiento comunicar á los hombres un -bien tan singular como éste, del cual pueden tomar dechado para -tomar exemplos y considerar sentencias, y huir vicios y abrazar las -virtudes; que en lo que vuestra merced me dice que ha hecho de mis -libros, yo lo recibo en paciencia, considerando que dice el refran -que el que pide es obligado á dar. Así que, mi señor, yo consiento -que mi poco saber de todos sea juzgado, saliendo á luz las hazañas -de un tan valeroso príncipe, compuestas por un tan baxo juicio como -el mio, pues con esto soy seguro por su carta de ser perdonado de mi -atrevimiento, y con esta merced quedo con descanso, tan de vuestra -merced como siempre. En cuyo loor sin acabar acabo con estos versos -en loor de su obra y persona, que es lo ménos que de sus grandezas -puedo cantar. De Madrid, á siete (<i>sic</i>) de Noviembre de mil y -quinientos y cuarenta y dos años.</p> - -<div class="poetry mt1"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Despierten las musas del monte Helicon,</p> -<p class="i2">Recuerden las hadas, recuerde Sileno,</p> -<p class="i2">Y todos ayuden con rostro sereno</p> -<p class="i2">Aquella gran furia de mi corazon;</p><span class="pagenum" id="Page_297">[p. 297]</span> -<p class="i2">Envíeme Febo con su dulce són,</p> -<p class="i2">Tal elocuencia cual dió á la Chumea,</p> -<p class="i2">Que todo mortal, oyéndome crea</p> -<p class="i2">Nacer de los cielos aquesta cancion.</p> -<p class="i0">¶ Calor divinal me rija y encienda,</p> -<p class="i2">Mandando que mueva mi lengua temprano,</p> -<p class="i2">La musa de Orfeo despierte mi mano,</p> -<p class="i2">Sacando mi pluma de toda contienda;</p> -<p class="i2">Descienda en mi pecho tal dón y tal prenda</p> -<p class="i2">Rallada por rallo sotil y divino,</p> -<p class="i2">Tú, Clio, si quieres mostrarme el camino,</p> -<p class="i2">Nada mi verso tendrá de contienda.</p> -<p class="i0">¶ No nazca en mi metro vano decir,</p> -<p class="i2">Ni ménos jactancia ni otra osadía,</p> -<p class="i2">Muy alto Señor del cielo, me invia</p> -<p class="i2">De presto torrente que pueda escrebir.</p> -<p class="i2">Chorro de gracia me quiera venir,</p> -<p class="i2">Sanando mi lengua de toda torpeza,</p> -<p class="i2">Sonando mi voz con grande viveza</p> -<p class="i2">Pueda tus dones dar bien á sentir.</p> -<p class="i0">¶ Con esta extrañeza que aquí ha parecido,</p> -<p class="i2">Bramen y giman los poco prudentes,</p> -<p class="i2">Oyendo que vive ya entre las gentes</p> -<p class="i2">Tal hombre, que á todos los ha escurecido;</p> -<p class="i2">Es así como de nuevo venido</p> -<p class="i2">Alcídes al mundo con hechos gloriosos,</p> -<p class="i2">Las obras de todos los otros famosos</p> -<p class="i2">Delante las suyas se han puesto en olvido.</p> -<p class="i0">¶ Los escriptores del tiempo pasado</p> -<p class="i2">Con grande razon serán olvidados,</p> -<p class="i2">Que sus escripturas y versos limados</p> -<p class="i2">La alteza de aquéste los haya privado,</p> -<p class="i2">Los entendimientos del siglo dorado,</p> -<p class="i2">De plata y de estaño y hierro adornados,</p> -<p class="i2">Darán por ningunos los hechos pasados</p> -<p class="i2"><span class="pagenum" id="Page_298">[p. 298]</span>Delante de aquéste de nuevo mostrado.</p> -<p class="i0">¶ Calle la lengua del gran Ciceron</p> -<p class="i2">Y calle el orar de Quintiliano,</p> -<p class="i2">Callen los versos del Virgiliano</p> -<p class="i2">Y la policía de Marco Varron;</p> -<p class="i2">Aquel componer de Ovidio Nason</p> -<p class="i2">Calle tambien y tenga paciencia,</p> -<p class="i2">Pues ve que estas obras y extraña elocuencia</p> -<p class="i2">Los ha precedido con grande razon.</p> -<p class="i0">¶ Esconda Diana su grande claror,</p> -<p class="i2">Tambien las estrellas sus centellear,</p> -<p class="i2">Cuando de nuevo comienza á mostrar</p> -<p class="i2">Titano la fuerza de su resplandor;</p> -<p class="i2">Así desta suerte cualquier escriptor</p> -<p class="i2">No tenga sus obras por mucho subidas,</p> -<p class="i2">Pues que de nuevo son ya parecidas</p> -<p class="i2">Otras más primas y de grande valor.</p> -<p class="i0">¶ Los hechos heroicos y grandes hazañas</p> -<p class="i2">Del hijo glorioso son honra del padre,</p> -<p class="i2">Coronan tambien con gozo á la madre</p> -<p class="i2">Viendo tal gozo de las sus entrañas;</p> -<p class="i2">Pues ¿qué honra estas muestras darán tan extrañas</p> -<p class="i2">Aquel que las hizo y al que le engendró?</p> -<p class="i2">¿Qué alteza pondrán en quien le parió?</p> -<p class="i2">¿Qué gloria y qué triunfo en nuestras Españas?</p> -<p class="i0">¶ Guiado por Dios el rey Salomon,</p> -<p class="i2">Dice, con verso de grande elocuencia,</p> -<p class="i2">Ser muy mejor saber y prudencia</p> -<p class="i2">Que fuerzas y mañas y gran corazon,</p> -<p class="i2">Donde parece por esta razon</p> -<p class="i2">Quel que esto compuso con su gran saber,</p> -<p class="i2">Excede en valor al grande poder</p> -<p class="i2">De todos los fuertes que fueron y son.</p> -<p class="i0">¶ Aquella ciudad, de Troya nombrada,</p> -<p class="i2">No pudo por Hector ser defendida,</p> -<p class="i2"><span class="pagenum" id="Page_299">[p. 299]</span>Y Ulíxes artero la vió ser perdida,</p> -<p class="i2">Tendida por tierra, del todo quemada;</p> -<p class="i2">No pudo por fuerza ser amparada,</p> -<p class="i2">Ni el gran corazon la pudo guarir.</p> -<p class="i2">Saber y cordura bastó á destruir</p> -<p class="i2">La fuerte ciudad, que es tan afamada.</p> -<p class="i0">¶ Tú, sabio lector, con alto sentido</p> -<p class="i2">Verás la elocuencia desta escriptura</p> -<p class="i2">Ser muestra y espejo, dechado y figura</p> -<p class="i2">De claro juicio y ingenio subido.</p> -<p class="i2">Conoce en España de nuevo nacido</p> -<p class="i2">Aquel que á los cómicos hace ventaja,</p> -<p class="i2">Los trágicos pueden vestirse mortaja</p> -<p class="i2">Viviendo varon tan esclarecido.</p> -<p class="i0">¶ No quieras mofar, reir ni morder,</p> -<p class="i2">Atiende que dice la Summa Verdad</p> -<p class="i2">Que aquel que maldice, con riguridad</p> -<p class="i2">Allá en los infiernos le hace encender;</p> -<p class="i2">Aquello que fuere á tu parecer,</p> -<p class="i2">No dulce y honesto, sino desabrido,</p> -<p class="i2">Dexa la letra y mira el sentido,</p> -<p class="i2">Y nombre de sabio podrás merecer.</p> -<p class="i0">¶ Las altas sentencias en el corazon</p> -<p class="i2">Las has de poner para las seguir,</p> -<p class="i2">Las torpes hazañas para las huir,</p> -<p class="i2">Pues toda su gloria, en fin, es pasion.</p> -<p class="i2">Los buenos consejos con toda aficion</p> -<p class="i2">Toma y abraza, y entiende y remira,</p> -<p class="i2">Las feas palabras del alma las tira,</p> -<p class="i2">Que leerlas la lengua no es sin razon.</p> -<p class="i0">¶ Y en esto te ruego tengas cuidado</p> -<p class="i2">Para que seas por sabio tenido,</p> -<p class="i2">Y en tu pensamiento lo ten esculpido,</p> -<p class="i2">Y así quedes libre de todo pecado;</p> -<p class="i2">Mi pobre consejo te quede esmaltado</p> -<p class="i2"><span class="pagenum" id="Page_300">[p. 300]</span>Glosando lo malo y tomando lo bueno;</p> -<p class="i2">Y esté el maldecir de tí muy ajeno,</p> -<p class="i2">Con esto en la gloria serás coronado.</p> -</div></div> - -<p class="centrap"><i>Fin.</i></p> - -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<p class="i0">¶ Si el nombre glorioso quisierdes saber</p> -<p class="i2">Del que esto compuso, tomad el trabajo,</p> -<p class="i2">Cual suele tomar el escarabajo</p> -<p class="i2">Cuando su casa quiere proveer.</p> -<p class="i2">Del quinto renglon debeis proceder,</p> -<p class="i2">Donde notamos los hechos ufanos</p> -<p class="i2">De aquel que por nombre entre los humanos</p> -<p class="i2">Vengador de la tierra pudo tener.</p> -</div></div> - -<div class="figcenter"> - <img src="images/illus-c300.jpg" - alt="Ilustración de adorno" /> -</div> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter" id="ToC"> - <h2 class="nobreak">ÍNDICE</h2> - <hr class="sep" /> -</div> - -<table summary="índice de contenidos"> - <tr> - <td class="tdl">Advertencia preliminar</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_av">v</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">Carta del Auctor</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_I">I</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">Prólogo al discreto lector</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_V">V</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Primer acto]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Primera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_1">1</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Segunda cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_13">13</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Tercera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_26">26</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Cuarta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_40">40</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Quinta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_55">55</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Segundo acto]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_71">71</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Primera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_71">71</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Segunda cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_84">84</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Tercera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_101">101</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Cuarta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_115">115</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Quinta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_127">127</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Tercer acto]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_144">144</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Primera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_144">144</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Segunda cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_159">159</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Tercera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_173">173</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Cuarta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_190">190</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Quinta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_195">195</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Cuarto acto]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_205">205</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Primera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_205">205</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Segunda cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_219">219</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Tercera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_223">223</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Cuarta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_234">234</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Quinta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_240">240</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Quinto acto]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_248">248</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Primera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_248">248</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Segunda cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_254">254</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Tercera cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_264">264</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Cuarta cena</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_266">266</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl">[Cartas]</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_283">283</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Carta de un amigo del autor</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_283">283</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Respuesta del autor a su amigo</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_287">287</a></td> - </tr> - <tr> - <td class="tdl1">Responde a la carta del autor</td> - <td class="tdr"><a href="#Page_290">290</a></td> - </tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - - -<div class="transnote" id="tnote"> - <p class="tnotetit">Nota de transcripción</p> - - <ul> - <li>Se ha respetado la ortografía original.</li> - - <li>Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar.</li> - - <li>Las páginas en blanco han sido eliminadas.</li> - - <li>Se ha reparado el emparejamiento de los puntos de admiración e - interrogación, y se han suplido los signos ¶ que faltan.</li> - - <li>Se ha añadido al final del libro un <a href="#ToC">Índice</a> del que carece - el original impreso.</li> - - <li>El transcriptor ha creado la imagen de la cubierta y la sitúa - en el dominio público.</li> - </ul> -</div> - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Tragicomedia de Lisandro y Roselia, by -Sancho de Muñón - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAGICOMEDIA DE LISANDRO Y ROSELIA *** - -***** This file should be named 51130-h.htm or 51130-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/1/1/3/51130/ - -Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit http://pglaf.org - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: http://pglaf.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - http://www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/51130-h/images/cover.jpg b/old/51130-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index f10dd8a..0000000 --- a/old/51130-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/51130-h/images/frontis.jpg b/old/51130-h/images/frontis.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 3a99553..0000000 --- a/old/51130-h/images/frontis.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/51130-h/images/illus-c300.jpg b/old/51130-h/images/illus-c300.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 20c6196..0000000 --- a/old/51130-h/images/illus-c300.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/51130-h/images/logo.jpg b/old/51130-h/images/logo.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 4653914..0000000 --- a/old/51130-h/images/logo.jpg +++ /dev/null |
