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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia natural y moral de las Indias (vol 2 of 2) - -Author: P. Joseph, de Acosta - -Release Date: November 11, 2015 [EBook #50430] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA NATURAL Y MORAL DE *** - - - - -Produced by Giovanni Fini, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - - - - HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS - - - - - HISTORIA - NATURAL Y MORAL - DE LAS INDIAS - - ESCRITA POR EL P. JOSEPH DE ACOSTA, - - DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS - - _Publicada en Sevilla en 1590._ - - y ahora fielmente reimpresa de la primera edición. - - TOMO SEGUNDO - - MADRID - - 1894 - - - - - Ramón Anglés, impresor.--Reina, 43.--Madrid. - - - - - HISTORIA - NATURAL - Y - MORAL DE LAS - INDIAS - - EN QUÉ SE TRATAN LAS COSAS - _notables del Cielo, elementos, metales, plantas y animales - dellas; y los ritos y ceremonias, leyes - y govierno y guerras de los indios_. - - COMPUESTA POR EL PADRE JOSEPH DE ACOSTA, - Religioso de la Compañía de Jesús. - - DIRIGIDA Á LA SERENISSIMA - INFANTA DOÑA ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA - - CON PRIVILEGIO - - _Impreso en Sevilla en Casa de Juan de Leon._ - - AÑO DE M. D. XC. - - - - -PRÓLOGO DEL AUTOR Á LOS LIBROS SIGUIENTES - - -Habiendo tratado lo que á la historia natural de Indias pertenece, -en lo que resta se tratará de la historia moral, esto es, de las -costumbres y hechos de los Indios. Porque despues del Cielo, temple, -sitio y cualidades del nuevo orbe, y de los elementos y mixtos, quiero -decir de sus metales, plantas y animales, de que los cuatro libros -precedentes se ha dicho lo que se ha ofrecido, la razon dicta seguirse -el tratar de los hombres, que habitan el nuevo orbe. Así que en los -libros siguientes se dirá de ellos, lo que pareciere digno de relacion; -y porque el intento de esta historia no es solo dar noticia de lo que -en Indias pasa, sino enderezar esa noticia al fruto que se puede sacar -del conocimiento de tales cosas, que es ayudar aquellas gentes para -su salvación, y glorificar al Criador y Redentor, que los sacó de las -tinieblas obscurisimas de su infidelidad, y les comunicó la admirable -lumbre de su Evangelio: Por tanto primero se dirá lo que toca á su -Religion ó supersticion, ritos, idolatrías y sacrificios en este libro -siguiente, y despues de lo que toca á su policía, gobierno, leyes, -costumbres y hechos. Y porque en la nación Mejicana se ha conservado -memoria de sus principios, sucesion, guerras y otras cosas dignas -de referirse, fuera de lo comun que se trata en el libro sexto, se -hará propia y especial relacion en el libro séptimo, hasta mostrar la -disposicion y prenuncios que estas gentes tuvieron del nuevo Reino -de Cristo nuestro Dios, que habia de extenderse á aquellas tierras, -y sojuzgarlas á sí, como lo ha hecho en todo el resto del mundo. Que -cierto es cosa digna de gran consideracion, ver en qué modo ordenó la -divina providencia, que la luz de su palabra hallase entrada en los -últimos términos de la tierra. No es de mi propósito escribir ahora -lo que los Españoles hicieron en aquellas partes, que de eso hay -hartos libros escritos: ni tampoco lo que los siervos del Señor han -trabajado y fructificado, porque eso requiere otra nueva diligencia: -solo me contentaré con poner esta historia ó relacion á las puertas -del Evangelio, pues toda ella va encaminada á servir de noticia en -lo natural y moral de Indias, para que lo espiritual y cristiano se -plante y acreciente, como está largamente explicado en los libros que -escribimos: «De procuranda Indorum salute». Si alguno se maravillare -de algunos ritos y costumbres de los Indios, y los despreciare por -insipientes y necios, ó los detestare por inhumanos ó diabólicos, -mire que en los Griegos y Romanos que mandaron el mundo, se hallan ó -los mismos, ó otros semejantes, y á veces peores, como podrá entender -facilmente no solo de nuestros Autores, Eusebio Cesariense, Clemente -Alexandrino, Teodoreto Cirense, y otros, sino tambien de los mismos -suyos, como son Plinio, Dionisio Halicarnaseo, y Plutarco. Porque, -siendo el maestro de toda la infidelidad el príncipe de las tinieblas, -no es cosa nueva hallar en los infieles, crueldades inmundicias, -disparates, y locuras propias de tal enseñanza y escuela. Bien que en -el valor y saber natural excedieron mucho los antiguos Gentiles á éstos -del nuevo orbe, aunque tambien se hallaron en éstos cosas dignas de -memoria; pero, en fin, lo más es como de gentes bárbaras, que fuera de -la luz sobrenatural, les faltó tambien la Filosofía y doctrina natural. - - - - - ÍNDICE DE LOS LIBROS Y CAPÍTULOS DE ESTE TOMO SEGUNDO - - -_Libro quinto._ - - Páginas - - Capitulo primero.--Que la causa de la idolatría ha sido la - soberbia y envidia del demonio. 1 - - Cap. II.--De los géneros de idolatrías que han usado los Indios. 5 - - Cap. III.--Que en los Indios hay algun conocimiento de Dios. 7 - - Cap. IV.--Del primer género de idolatría de cosas naturales y - universales. 10 - - Cap. V.--De la idolatría que usaron los Indios con casos - particulares. 16 - - Cap. VI.--De otro género de idolatría con los difuntos. 21 - - Cap. VII.--De las supersticiones que usaban con los muertos. 25 - - Cap. VIII.--Del uso de los mortuorios que tuvieron los Mejicanos - y otras naciones. 29 - - Cap. IX.--Del cuarto y último género de idolatría que usaron los - Indios con imágenes y estátuas, especialmente los Mejicanos. 31 - - Cap. X.--De un extraño modo de idolatría que usaron los - Mejicanos. 40 - - Cap. XI.--De como el Demonio ha procurado asemejarse á Dios en el - modo de sacrificios, Religion y Sacramentos. 42 - - Cap. XII.--De los Templos que se han hallado en las Indias. 44 - - Cap. XIII.--De los soberbios Templos de Méjico. 47 - - Cap. XIV.--De los Sacerdotes y oficios que hacian. 51 - - Cap. XV.--De los Monasterios de Doncellas que inventó el Demonio - para su servicio. 54 - - Cap. XVI.--De los Monasterios de Religiosos que tiene el Demonio - para su supersticion. 58 - - Cap. XVII.--De las penitencias y asperezas que han usado los - Indios por persuasion del Demonio. 63 - - Cap. XVIII.--De los Sacrificios que al Demonio hacian los Indios; - y de qué cosas. 66 - - Cap. XIX.--De los sacrificios de hombres que hacian. 72 - - Cap. XX.--De los sacrificios horribles de hombres que usaron los - Mejicanos. 75 - - Cap. XXI.--De otro género de sacrificios de hombres que usaban - los Mejicanos. 81 - - Cap. XXII.--Como ya los mismos Indios estaban cansados, y no - podian sufrir las crueldades de sus Dioses. 85 - - Cap. XXIII.--Como el Demonio ha procurado remedar los Sacramentos - de la santa Iglesia. 88 - - Cap. XXIV.--De la manera con que el Demonio procuró en Méjico - remedar la fiesta de Corpus Cristi, y Comunion que usa la Santa - Iglesia. 91 - - Cap. XXV.--De la Confesion y Confesores que usaban los Indios. 97 - - Cap. XXVI.--De la uncion abominable que usaban los Sacerdotes - Mejicanos y otras naciones y de sus hechiceros. 103 - - Cap. XXVII.--De otras ceremonias y ritos de los Indios á - semejanza de los nuestros. 110 - - Cap. XXVIII.--De algunas fiestas que usaron los del Cuzco, y - como el Demonio quiso tambien imitar el misterio de la Santísima - Trinidad. 114 - - Cap. XXIX.--De la fiesta del Jubileo que usaron los Mejicanos. 122 - - Cap. XXX.--De la fiesta de los Mercaderes que usaron los - Cholutécas. 131 - - Cap. XXXI.--Qué provecho se ha de sacar de la relacion de las - supersticiones de los Indios. 137 - - -_Libro sexto._ - - Capítulo primero.--Que es falsa la opinion de los que tienen á - los Indios por hombres faltos de entendimiento. 141 - - Cap. II.--Del modo de cómputo y Kalendario que usaban los - Mejicanos. 144 - - Cap. III.--Del modo de contar los años y meses que usaron los - Incas. 148 - - Cap. IV.--Que ninguna nacion de Indios se ha descubierto que use - de letras. 150 - - Cap. V.--Del género de letras y libros que usan los Chinos. 153 - - Cap. VI.--De las Universidades y Estudios de la China. 158 - - Cap. VII.--Del modo de letras y escritura que usaron los - Mejicanos. 160 - - Cap. VIII.--De los memoriales y cuentas que usaron los Indios del - Perú. 165 - - Cap. IX.--Del orden que guardan en sus escrituras los Indios. 168 - - Cap. X.--Como enviaban los Indios sus mensageros. 170 - - Cap. XI.--Del gobierno y Reyes que tuvieron. 172 - - Cap. XII.--Del gobierno de los Reyes Incas del Perú. 175 - - Cap. XIII.--De la distribucion que hacian los Incas de sus - vasallos. 178 - - Cap. XIV.--De los edificios y órden de fábricas de los Incas. 181 - - Cap. XV.--De la hacienda del Inca, y órden de tributos que impuso - á los Indios. 184 - - Cap. XVI.--De los oficios que aprendian los Indios. 190 - - Cap. XVII.--De las Postas y Chasquís que usaba el Inca. 192 - - Cap. XVIII.--De las leyes, justicia y castigo que los Incas - pusieron, y de sus matrimonios. 194 - - Cap. XIX.--Del origen de los Incas, Señores del Perú, y de sus - conquistas y victorias. 197 - - Cap. XX.--Del primer Inca y de sus sucesores. 201 - - Cap. XXI.--De Pachacúti Inca Yupángui, y lo que sucedió hasta - Guaynacápa. 203 - - Cap. XXII.--Del principal Inca llamado Guaynacápa. 207 - - Cap. XXIII.--De los últimos sucesores de los Incas. 210 - - Cap. XXIV.--Del modo de República que tuvieron los Mejicanos. 212 - - Cap. XXV.--De los diversos Dictados y Ordenes de los Mejicanos. 215 - - Cap. XXVI.--Del modo de pelear de los Mejicanos, y de las Ordenes - Militares que tenian. 218 - - Cap. XXVII.--Del cuidado grande y policía que tenian los - Mejicanos en criar la juventud. 221 - - Cap. XXVIII.--De los bailes y fiestas de los Indios. 224 - - -_Libro séptimo._ - - Capítulo primero.--Que importa tener noticia de los hechos de los - Indios, mayormente de los Mejicanos. 229 - - Cap. II.--De los antiguos moradores de la Nueva-España, y cómo - vinieron á ella los Navatlácas. 232 - - Cap. III.--Como los seis linages Navatlácas poblaron la tierra de - Méjico. 236 - - Cap. IV.--De la salida de los Mejicanos, y camino y poblacion de - Mechoacán. 241 - - Cap. V.--De lo que les sucedió en Malinálco, en Tula y en - Chapultepéc. 245 - - Cap. VI.--De la guerra que tuvieron con los de Culhuacán. 249 - - Cap. VII.--De la fundacion de Méjico. 252 - - Cap. VIII.--Del motin de los de Tlatellulco, y del primer Rey que - eligieron los Mejicanos. 256 - - Cap. IX.--Del extraño tributo que pagaban los Mejicanos á los de - Azcapuzálco. 261 - - Cap. X.--Del segundo Rey, y de lo que sucedió en su reinado. 265 - - Cap. XI.--Del tercer Rey Chimalpopóca y de su cruel muerte, y - ocasion de la guerra que hicieron los Mejicanos. 268 - - Cap. XII.--Del cuarto Rey Izcoált, y de la guerra contra los - Tepanécas. 274 - - Cap. XIII.--De la batalla que dieron los Mejicanos los á - Tepanécas, y de la gran victoria que alcanzaron. 280 - - Cap. XIV.--De la guerra y victoria que tuvieron los Mejicanos de - la ciudad de Cuyoacán. 284 - - Cap. XV.--De la guerra y victoria que tuvieron los Mejicanos de - los Suchimilcos. 287 - - Cap. XVI.--Del quinto Rey de Méjico, llamado Motezuma, primero de - este nombre. 292 - - Cap. XVII.--Que Tlacaellél no quiso ser Rey, y de la eleccion y - sucesos de Tizocíc. 297 - - Cap. XVIII.--De la muerte de Tlacaellél y hazañas de Axayaca, - séptimo Rey de Méjico. 300 - - Cap. XIX.--De los hechos de Autzól, octavo Rey de Méjico. 305 - - Cap. XX.--De la eleccion del gran Motezuma, ultimo Rey de Méjico. 309 - - Cap. XXI.--Cómo ordenó Motezuma el servicio de su casa, y la - guerra que hizo para coronarse. 314 - - Cap. XXII.--De las costumbres y grandeza de Motezuma. 317 - - Cap. XXIII.--De los presagios y prodigios extraños que acaecieron - en Méjico, antes de fenecerse su Imperio. 319 - - Cap. XXIV.--De la nueva que tuvo Motezuma de los Españoles que - habian aportado á su tierra, y de la embajada que les envió. 329 - - Cap. XXV.--De la entrada de los Españoles en Méjico. 335 - - Cap. XXVI.--De la muerte de Motezuma, y salida de los Españoles - de Méjico. 340 - - Cap. XXVII.--De algunos milagros, que en las Indias ha obrado - Dios en favor de la Fé, sin méritos de los que los obraron. 346 - - Cap. XXVIII.--De la disposicion que la divina providencia ordenó - en Indias para la entrada de la Religion Cristiana en ellas. 351 - - TABLA de las cosas mas principales que se contienen en este tomo - segundo. 361 - - - - -LIBRO QUINTO DE LA HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS - - - - -CAPÍTULO PRIMERO - -_Que la causa de la idolatría ha sido la soberbia y envidia del -demonio._ - - -Es la soberbia del demonio tan grande y tan porfiada, que siempre -apetece y procura ser tenido y honrado por Dios: y en todo cuanto -puede hurtar y apropiar á sí lo que solo al altísimo Dios es debido, -no cesa de hacerlo en las ciegas naciones del mundo, á quien no ha -esclarecido aun la luz y resplandor del santo Evangelio. De este tan -soberbio tirano leemos en Job[1], que pone sus ojos en lo más alto; -y que entre todos los hijos de soberbia él es el Rey. Sus dañados -intentos y traicion tan atrevida, con que pretendió igualar su trono -con el de Dios, bien claro nos lo refieren las divinas Escrituras, -diciéndole en Isaías[2]: Decías entre tí mismo: _Subiré hasta el -Cielo, pondré mi silla sobre todas las estrellas de Dios, me sentaré -en la cumbre del Testamento, en las faldas de Aquilón, pasaré la -alteza de las nubes, seré semejante al Altísimo_. Y en Ezequiél[3]: -Elevóse tu corazon, y dijiste: _Dios soy yo, y en silla de Dios me -he sentado en medio de el mar_. Este tan malvado apetito de hacerse -Dios, todavía le dura á Satanás; y aunque el castigo justo y severo -de el muy Alto le quitó toda la pompa y lozanía, por donde se engrió -tanto, tratándole como merecía su descortesía y locura, como en los -mismos Profetas largamente se prosigue; pero no por eso aflojó un punto -su perversa intención, la cual muestra por todas las vias que puede, -como perro rabioso, mordiendo la misma espada con que le hieren[4]. -Porque la soberbia, como está escrito, de los que aborrecen á Dios, -porfia siempre. De aquí procede el perpetuo y extraño cuidado, que este -enemigo de Dios ha tenido siempre de hacerse adorar de los hombres, -inventando tantos géneros de idolatrías, con que tantos tiempos tuvo -sujeta la mayor parte del mundo, que apenas le quedó á Dios un rincón -de su pueblo Israél[5]. Y con la misma tiranía, después que el fuerte -del Evangelio le venció, y desarmó y entró por la fuerza de la Cruz las -mas importantes y poderosas plazas de su Reyno, acometió las gentes -más remotas y bárbaras, procurando conservar entre ellas la falsa y -mentida divinidad que el Hijo de Dios le había quitado en su Iglesia, -encerrándole como á fiera, en jaula, para que fuese para escarnio -suyo y regocijo de sus siervos, como lo significa por Job[6]. Mas en -fin, ya que la idolatría fue extirpada de la mejor y mas noble parte -del mundo, retiróse á lo mas apartado, y reinó en estotra parte del -mundo, que aunque en nobleza muy inferior, en grandeza y anchura no lo -es. Las causas porque el demonio tanto ha esforzado la idolatría en -toda infidelidad, que apenas se hallan gentes que no sean idólatras, -y los motivos para esto, principalmente son dos. Uno es, el que está -tocado de su increíble soberbia, la cual, quien quisiere bien ponderar, -considere que al mismo Hijo de Dios y Dios verdadero acometió, con -decirle tan desvergonzadamente[7], que se postráse ante él y le -adoráse; y esto le dijo, aunque no sabiendo de cierto que era el -mismo Dios; pero teniendo por lo menos grandes barruntos de que fuese -Hijo de Dios. ¿A quién no asombrará tan extraño acometimiento? ¿Una -tan excesiva y tan cruél soberbia? ¿Qué mucho que se haga adorar de -gentes ignorantes por Dios el que al mismo Dios acometió, con hacersele -Dios, siendo una tan sucia y abominable criatura? Otra causa y motivo -de idolatría es el ódio mortal y enemistad que tiene con los hombres. -Porque como dice el Salvador[8]: Desde el principio fué homicida, y -eso tiene por condicion y propiedad inseparable de su maldad. Y porque -sabe que el mayor daño del hombre es adorar por Dios á la criatura, -por eso no cesa de inventar modos de idolatría con que destruir los -hombres y hacerlos enemigos de Dios. Y son dos los males que hace el -demonio al idólatra: uno que niega á su Dios, segun aquello[9]: Al Dios -que te crió desamparaste: otro que se sujeta á cosa mas baja que él, -porque todas las criaturas son inferiores á la racional; y el demonio, -aunque en la naturaleza es superior al hombre, pero en el estado es muy -inferior, pues el hombre en esta vida es capaz de la vida divina y -eterna. Y así por todas partes con la idolatría Dios es deshonrado y el -hombre destruído; y por ambas vias el demonio soberbio y envidioso muy -contento. - - - - -CAPÍTULO II - -_De los géneros de idolatrías que han usado los Indios._ - - -La idolatría, dice el Sábio, y por él el Espíritu Santo[10], que es -causa y principio y fin de todos los males; y por eso el enemigo de -los hombres ha multiplicado tantos géneros y suertes de idolatría, que -pensar de contarlos por menudo, es cosa infinita. Pero reduciendo la -idolatría á cabezas, hay dos linajes de ella: una es cerca de cosas -naturales: otra cerca de cosas imaginadas ó fabricadas por invencion -humana. La primera de estas se parte en dos, porque, ó la cosa que -se adora es general, como Sol, Luna, fuego, tierra, elementos: ó es -particular, como tal rio, fuente, ó árbol ó monte, y cuando no por su -especie, sino en particular son adoradas estas cosas: y este género de -idolatría se usó en el Perú en grande exceso, y se llama propiamente -Guaca. El segundo género de idolatría, que pertenece á invención ó -ficción humana, tiene también otras dos diferencias: una de lo que -consiste en pura arte é invención humana, como es adorar Idolos ó -estátuas de palo, ó de piedra ó de oro, como de Mercurio ó Palas, que -fuera de aquella pintura ó escultura, ni es nada, ni fué nada. Otra -diferencia es, de lo que realmente fué y es algo; pero no lo que finge -el idólatra que lo adora, como los muertos ó cosas suyas, que por -vanidad y lisonja adoran los hombres. De suerte, que por todas contamos -cuatro maneras de idolatría que usan los infieles; y de todas convendrá -decir algo. - - - - -CAPÍTULO III - -_Que en los Indios hay algun conocimiento de Dios._ - - -Primeramente, aunque las tinieblas de la infidelidad tienen obscurecido -el entendimiento de aquellas naciones, en muchas cosas no deja la luz -de la verdad y razón algún tanto de obrar en ellos: y así comunmente -sienten y confiesan un supremo Señor y Hacedor de todo, al cual los -del Perú llamaban Viracocha, y le ponian nombre de gran excelencia, -como Pachacamac ó Pachayachachic, que es criador del Cielo y tierra, y -Usapu, que es admirable, y otros semejantes. A éste hacian adoracion, y -era el principal que veneraban mirando al Cielo. Y lo mismo se halla en -su modo en los de Méjico, y hoy dia en los Chinos y en otros infieles. -Que es muy semejante á lo que refiere el libro de los Actos de los -Apóstoles[11], haber hallado San Pablo en Aténas, donde vió un altar -intitulado: _Ignoto Deo_: al Dios no conocido. De donde tomó el Apóstol -ocasion de su predicacion, diciéndoles: Al que vosotros venerais sin -conocerle, ese es el que yo os predico. Y así al mismo modo, los que -hoy dia predican el Evangelio á los Indios no hallan mucha dificultad -en persuadirles, que hay un supremo Dios y Señor de todo, y que éste -es el Dios de los Cristianos, y el verdadero Dios. Aunque es cosa -que mucho me ha maravillado, que con tener esta noticia que digo, no -tuviesen vocablo propio para nombrar á Dios. Porque si queremos en -lengua de Indios hallar vocablo que responda á éste, Dios, como en -latin responde _Deus_, y en griego _Theos_, y en hebreo _El_, y en -arábigo _Alá_, no se halla en lengua del Cuzco, ni en lengua de Méjico; -por donde los que predican ó escriben para Indios, usan el mismo -nuestro Español, Dios, acomodándose en la pronunciacion y declaracion -á la propiedad de las lenguas Indicas, que son muy diversas. De donde -se ve, cuan corta y flaca noticia tenian de Dios, pues aun nombrarle -no saben sino por nuestro vocablo. Pero en efecto no dejaban de tener -alguna tal cual; y así le hicieron un templo riquísimo en el Perú, -que llamaban el Pachamac, que era el principal Santuario de aquel -Reino. Y como está dicho, es lo mismo Pachacamac, que el Criador: -aunque tambien en este templo ejercitaban sus idolatrías, adorando al -Demonio y figuras suyas. Y tambien hacian al Viracocha sacrificios y -ofrendas, y tenia el supremo lugar entre los adoratorios que los Reyes -Incas tuvieron. Y el llamar á los Españoles viracochas, fué de aquí, -por tenerlos en opinion de hijos del Cielo y como divinos, al modo -que los otros atribuyeron deidad á Paulo y á Bernabé, llamando al uno -Júpiter, y al otro Mercurio, é intentando de ofrecerles sacrificio -como á Dioses. Y al mismo tono los otros bárbaros de Melite, que es -Malta, viendo que la vívora no hacía mal al Apóstol, le llamaban -Dios[12]. Pues como sea verdad tan conforme á toda buena razon haber un -Soberano Señor y Rey del Cielo, lo cual los Gentiles[13], con todas sus -idolatrías é infidelidad, no negaron, como parece así en la Filosofía -del Timéo de Platón, y de la Metafísica de Aristóteles, y Asclepio de -Trismegistro, como también en las Poesías de Homero y de Virgilio. -De aquí es, que en asentar y persuadir esta verdad de un supremo -Dios, no padecen mucha dificultad los predicadores Evangélicos, por -bárbaras y bestiales que sean las naciones á quien predican. Pero les -es dificultosísimo de desarraigar de sus entendimientos, que ninguno -otro Dios hay, ni otra deidad hay sino uno; y que todo lo demás no -tiene propio poder, ni propio ser, ni propia operacion, mas de lo -que les da, y comunica aquel supremo y solo Dios y Señor. Y esto es -sumamente necesario persuadirles por todas vias, reprobando sus errores -en universal, de adorar mas de un Dios. Y mucho mas en particular, de -tener por Dioses, y atribuir deidad, y pedir favor á otras cosas que no -son Dioses, ni pueden nada, mas de lo que el verdadero Dios, Señor y -Hacedor suyo les concede. - - - - -CAPÍTULO IV - -_Del primer género de idolatría de cosas naturales y universales._ - - -Después del Viracocha ó supremo Dios, fué y es en los Infieles el que -mas comunmente veneran y adoran, el Sol, y tras él esotras cosas, que -en la naturaleza celeste ó elemental se señalan, como luna, lucero, -mar, tierra. Los Incas, Señores del Perú, despues del Viracocha y -del Sol, la tercera guaca ó adoratorio, y demás veneracion, ponian -al trueno, al cual llamaban por tres nombres, Chuquilla, Catuilla é -Intiillapa, fingiendo que es un hombre que está en el Cielo con una -honda y una porra, y que está en su mano el llover, granizar, tronar, -y todo lo demás que pertenece á la región del aire, donde se hacen los -nublados. Esta era Guaca (que así llaman á sus adoratorios) general -á todos los Indios del Perú, y ofrecíanle diversos sacrificios. Y en -el Cuzco, que era la Corte y Metrópoli, se le sacrificaban tambien -niños como al Sol. A estos tres que he dicho, Viracocha, Sol y Trueno, -adoraban en forma diversa de todos los demás, como escribe Polo -haberlo él averiguado, que era poniendo una como manopla ó guante en -las manos cuando las alzaban, para adorarles. Tambien adoraban á la -tierra, que llamaban Pachamama, al modo que los Antiguos celebraban -la Diosa Tellus: y al mar, que llamaban Mamacocha, como los Antiguos -á la Tetis ó á Neptuno. Tambien adoraban el arco del Cielo, y era -armas ó insignias del Inca con dos culebras á los lados á la larga. -Entre las estrellas, comunmente todos adoraban á la que ellos llaman -Collca, que llamamos nosotros las Cabrillas. Atribuían á diversas -estrellas diversos oficios, y adorábanlas los que tenian necesidad -de su favor; como los ovejeros hacian veneracion y sacrificio á una -estrella, que ellos llamaban Urcuchillai, que dicen es un carnero de -muchos colores, el cual entiende en la conservacion del ganado, y se -entiende ser la que los Astrólogos llaman Lira. Y los mismos adoran -otras dos que andan cerca de ella, que llaman Catuchillay, Urcuchillay, -que fingen ser una oveja con un cordero. Otros adoraban una estrella, -que llaman Machacuay, á cuyo cargo están las serpientes y culebras, -para que no les hagan mal; como á cargo de otra estrella, que llamaban -Chuquichinchay, que es tigre, estan los tigres, osos y leones. Y -generalmente, de todos los animales y aves que hay en la tierra, -creyeron que hubiese un semejante en el Cielo, á cuyo cargo estaba su -procreacion y aumento; y así tenian cuenta con diversas estrellas, como -la que llamaban Chacana, Topatorca, Mamana, Mirco, Miquiquiray, y así -otras, que en alguna manera parece que tiraban al dogma de las ideas de -Platón. Los Mejicanos, cuasi por la misma forma, despues del supremo -Dios adoraban al Sol; y así á Hernando Cortés, como él refiere en una -carta al Emperador Carlos V, le llamaban hijo del Sol, por la presteza -y vigor con que rodeaba la tierra. Pero la mayor adoracion daban al -Idolo llamado Vitzilipuztli, al cual toda aquella nacion llamaba el -Todopoderoso y Señor de lo criado; y como á tal los Mejicanos hicieron -el mas suntuoso templo y de mayor altura, y mas hermoso y galan -edificio, cuyo sitio y fortaleza se puede conjeturar por las ruinas -que de él han quedado en medio de la ciudad de Méjico. Pero en esta -parte la idolatría de los Mejicanos fué mas errada y perniciosa que la -de los Incas, como adelante se verá mejor. Porque la mayor parte de su -adoracion é idolatría se ocupaba en Idolos, y no en las mismas cosas -naturales, aunque á los Idolos se atribuían estos efectos naturales, -como del llover y del ganado, de la guerra, de la generacion, como los -Griegos y Latinos pusieron tambien Idolos de Febo, de Mercurio, de -Júpiter, de Minerva, y de Marte, &c. Finalmente, quien con atencion lo -miráre, hallará que el modo que el Demonio ha tenido de engañar á los -Indios, es el mismo con que engañó á los Griegos y Romanos, y otros -Gentiles antiguos, haciendoles entender, que estas criaturas insignes -Sol, Luna, Estrellas, elementos, tenian propio poder y autoridad para -hacer bien ó mal á los hombres, y habiéndolas Dios criado para servicio -de el hombre, él se supo tan mal regir y gobernar, que por una parte -se quiso alzar con ser Dios, y por otra dió en reconocer y sujetarse -á las criaturas inferiores á él, adorando ó invocando estas obras, y -dejando de adorar é invocar al Criador: como lo pondera bien el Sabio -por estas palabras[14]: _Vanos y errados son todos los hombres, en -quien no se halla el conocimiento de Dios. Pues de las mismas cosas -que tienen buen parecer, no acabaron de entender al que verdaderamente -tiene ser. Y con mirar sus obras, no atinaron al Autor y artífice, -sino que el fuego, ó el viento, ó el aire presuroso, ó el cerco de las -estrellas, ó las muchas aguas, ó el Sol, ó la Luna, creyeron que eran -dioses y gobernadores del mundo. Mas si enamorados de la hermosura de -las tales cosas les pareció tenerlas por dioses, razon es que miren -cuanto es mas hermoso que ellas el Hacedor de ellas, pues el dador -de hermosura es el que hizo todas estas cosas. Y si les admiró la -fuerzas y maravilloso obrar de estas cosas, por ellas mismas acaben de -entender cuanto será mas poderoso que todas ellas el que les dió el ser -que tienen. Porque por la propia grandeza y hermosura que tienen las -criaturas, se puede bien conjeturar qué tal sea el Criador de todas._ -Hasta aquí son palabras de el libro de la Sabiduría. De las cuales se -pueden tomar argumentos muy maravillosos y eficaces para convencer -el grande engaño de los idólatras infieles, que quieren mas servir y -reverenciar á la criatura, que al Criador, como justísimamamente les -arguye el Apóstol[15]. Mas porque esto no es del presente intento, y -está hecho bastantemente en los sermones que se escribieron contra los -errores de los Indios, baste por ahora decir, que tenían un mismo modo -de hacer adoración al sumo Dios. Porque el modo de hacerle adoracion -al Viracocha, y al Sol, y á las estrellas, y á las demás Guacas ó -Idolos, era abrir las manos, y hacer cierto sonido con los labios, como -quien besa, y pedir lo que cada uno quería, y ofrecerle sacrificio. -Aunque en las palabras habia diferencia, cuando hablaban con el gran -Ticciviracocha, al cual atribuían principalmente el poder y mando de -todo, y á los otros como dioses ó señores particulares cada uno en su -casa, y que eran intercesores para con el gran Ticciviracocha. Este -modo de adorar abriendo las manos y como besando, en alguna manera -es semejante al que el Santo Job abomina como propio de idólatras, -diciendo[16]: _Si besé mis manos con mi boca mirando al Sol, cuando -resplandece, ó á la Luna, cuando está clara: lo cual es muy grande -maldad, y negar al altísimo Dios_. - - - - -CAPÍTULO V - -_De la idolatría que usaron los Indios con casos particulares._ - - -No se contentó el demonio con hacer á los ciegos Indios que adorasen al -Sol, la Luna, estrellas, tierra, mar y cosas generales de naturaleza; -pero pasó adelante á darles por dioses, y sujetarlos á cosas menudas, -y muchas de ellas muy soeces. No se espantará de esta ceguera en -bárbaros, quien trajere á la memoria que de los Sabios y Filósofos -dice el Apóstol[17], que habiendo conocido á Dios, no le glorificaron -ni dieron gracias como á su Dios; sino que se envanecieron en su -pensamiento, y se oscureció su corazon necio, y vinieron á trocar la -gloria y deidad del eterno Dios, por semejanzas y figuras de cosas -caducas y corruptibles, como de hombres, de aves, de bestias, de -serpientes. Bien sabida cosa es el perro Osiris, que adoraban los -Egipcios, y la vaca Isis, y el carnero Amon: y en Roma la diosa Februa -de las calenturas, y el Anser de Tarpeya: y en Aténas la sabia, el -cuervo y el gallo. Y de semejantes bajezas y burlerías están llenas las -memorias de la gentilidad, viniendo en tan gran oprobio los hombres por -no haber querido sujetarse á la ley de su verdadero Dios y Criador, -como San Atanasio doctamente lo trata escribiendo contra los idólatras. -Mas en los Indios, especialmente del Perú, es cosa que saca de juicio -la rotura y perdicion que hubo en esto. Porque adoran los rios, las -fuentes, las quebradas, las peñas ó piedras grandes, los cerros, las -cumbres de los montes que ellos llaman apachitas, y lo tienen por cosa -de gran devocion; finalmente, cualquiera cosa de naturaleza que les -parezca notable y diferente de las demas, la adoran como reconociendo -allí alguna particular Deidad. En Cajamalca de la Nasca me mostraban -un cerro grande de arena, que fué principal adoratorio ó guaca de los -antiguos. Preguntando yo qué divinidad hallaban allí, me respondieron, -que aquella maravilla de ser un cerro altísimo de arena en medio de -otros muchos todos de peña. Y á la verdad era cosa maravillosa pensar -cómo se puso tan gran pico de arena en medio de montes espesísimos de -piedra. Para fundir una campana grande tuvimos en la ciudad de los -Reyes necesidad de mucha leña recia, y cortóse un arbolazo disforme, -que por su antigüedad y grandeza habia sido largos años adoratorio y -guaca de los Indios. A este tono cualquier cosa que tenga extrañeza -entre las de su género, les parecia que tenia divinidad, hasta hacer -esto con pedrezuelas y metales, y aun raíces y frutos de la tierra, -como en las raíces que llaman papas hay unas extrañas, á quien ellos -ponen nombre llallahuas, y las besan y las adoran. Adoran tambien -osos, leones, tigres y culebras, porque no les hagan mal. Y como son -tales sus dioses, así son donosas las cosas que les ofrecen, cuando -los adoran. Usan cuando van de camino, echar en los mismos caminos ó -encrucijadas, en los cerros, y principalmente en las cumbres que llaman -apachitas, calzados viejos y plumas, coca mascada, que es una yerba que -mucho usan, y cuando no pueden mas, siquiera una piedra; y todo esto -es como ofrenda para que les dejen pasar, y les den fuerzas, y dicen -que las cobran con esto: como se refiere en un Concilio provincial del -Perú[18]. Y así se hallan en esos caminos muy grandes rimeros de estas -piedras ofrecidas, y de otras inmundicias dichas. Semejante disparate -al que usaban los Antiguos, de quien se dice en los Proverbios[19]: -Como quien ofrece piedras al montón de Mercurio, así el que honra á -necios, que es decir, que no se saca mas fruto, ni utilidad, de lo -segundo que de lo primero: porque ni el Mercurio de piedra siente -la ofrenda, ni el necio sabe agradecer la honra que le hacen. Otra -ofrenda no menos donosa usan, que es tirarse las pestañas ó cejas, y -ofrecerlas al Sol, ó á los cerros y apachitas, á los vientos ó á las -cosas que temen. Tanta es la desventura en que han vivido, y hoy dia -viven muchos Indios, que como á muchachos les hace el demonio entender -cuanto se le antoja, por grandes disparates que sean, como de los -Gentiles hace semejante comparacion San Crisóstomo en una Homilia[20]. -Mas los siervos de Dios, que atienden á su enseñanza y salvacion, no -deben despreciar estas niñerías, pues son tales que bastan á enlazarlos -en su eterna perdicion. Mas con buenas y fáciles razones desengañarlos -de tan grandes ignorancias. Porque cierto es cosa de ponderar, cuan -sujetos estan á quien los pone en razon. No hay cosa entre las -criaturas corporales mas ilustre que el Sol, y es á quien los Gentiles -todos comunmente adoran. Pues con una buena razon me contaba un Capitan -discreto y buen Cristiano, que habia persuadido á los indios, que el -Sol no era Dios, sino solo criado de Dios; y fué así. Pidió al Cacique -y Señor principal, que le diese un Indio ligero para enviar una carta: -diósele tal, y preguntóle el Capitan al Cacique: díme, ¿quien es el -Señor y el principal, aquel Indio que lleva la carta tan ligero, ó -tú que se la mandas llevar? Respondió el Cacique, yo, sin ninguna -duda, porque aquel no hace mas de lo que yo le mando. Pues eso mismo, -replicó el Capitan, pasa entre ese Sol que vemos y el Criador de todo. -Porque el Sol no es mas que un criado de aquel altísimo Señor, que -por su mandado anda con tanta ligereza sin cansarse, llevando lumbre -á todas las gentes. Y así vereis como es sin razon ni engaño dar al -Sol la honra que se le debe á su Criador y Señor de todo. Cuadróles -mucho la razon del Capitan á todos, y dijo el Cacique y los Indios que -estaban con él, que era gran verdad, y que se habian holgado mucho de -entenderla. Refiérese de uno de los Reyes Incas, hombre de muy delicado -ingenio, que viendo como todos sus antepasados adoraban al Sol, dijo, -que no le parecía á él, que el Sol era Dios, ni lo podia ser. Porque -Dios es gran Señor, y con gran sosiego y señorío hace sus cosas; y que -el Sol nunca para de andar, y que cosa tan inquieta no le parecia ser -Dios. Dijo bien. Y si con razones suaves, y que se dejen percibir, -les declaran á los Indios sus engaños y cegueras, admirablemente se -convencen y rinden á la verdad. - - - - -CAPÍTULO VI - -_De otro género de idolatría con los difuntos._ - - -Otro género de idolatría muy diverso de los referidos es el que los -Gentiles han usado por ocasion de sus difuntos, á quien querian bien y -estimaban. Y aun parece que el Sabio da á entender, que el principio de -la idolatría fué esto, diciendo así[21]: El principio de fornicacion -fué la reputacion de los Idolos; y esta invencion es total corrupcion -de la vida. Porque al principio del mundo no hubo Idolos, ni al fin -los habrá para siempre jamás. Mas la vanidad y ociosidad de las -hombres trajo al mundo esta invencion, y aun por eso acabaron sus -vidas tan presto. Porque sucedió que sintiendo el padre amargamente -la muerte del hijo mal logrado, hizo para su consuelo un retrato del -difunto, y comenzó á honrar y adorar como á Dios, al que poco antes -como hombre mortal acabó sus días; y para este fin ordenó entre sus -criados, que en memoria suya se hiciesen devociones y sacrificios. -Despues pasando dias, y tomando autoridad esta maldita costumbre, -quedó este yerro canonizado por ley; y así por mandado de los tiranos -y Reyes eran adorados los retratos é Idolos. De aquí vino que con los -ausentes se comenzó á hacer lo mismo; y á los que no podian adorar -en presencia por estar lejos, trayendo los retratos de los Reyes que -querian honrar, por este modo los adoraban, supliendo con su invencion -y traza la ausencia de los que querian adorar. Acrecentó esta invencion -de idolatría la curiosidad de excelentes artífices, que con su arte -hicieron estas imágenes y estatuas tan elegantes, que los que no sabían -lo que era, les provocaban á adorarlas. Porque con el primor de su -arte, pretendiendo contentar al que les daba su obra, sacaban retratos -y pinturas mucho mas excelentes. Y el vulgo de la gente, llevado de -la apariencia y gracia de la obra, al otro que poco antes habia sido -honrado como hombre, vino ya á tenerle y estimarle por su Dios. Y -este fué el engaño miserable de los hombres, que acomodándose ahora -á su afecto y sentimiento, ahora á la lisonja de los Reyes, el nombre -incomunicable de Dios, le vinieron á poner en las piedras, adorándolas -por Dioses. Todo esto es del libro de la Sabiduría, que es lugar -digno de ser notado. Y á la letra hallarán los que fueren curiosos -desenvolvedores de antigüedad, que el origen de la idolatría fueron -estos retratos y estatuas de los difuntos. Digo de la idolatría, que -propiamente es adorar Idolos é imágenes, porque eso otro de adorar -criaturas como al Sol y á la malicia del Cielo, de que se hace mencion -en los Profetas[22], no es cierto que fuese despues; aunque el hacer -estatuas é Idolos en honra del Sol y de la Luna y de la tierra, sin -duda lo fué. Viniendo á nuestros Indios, por los mismos pasos que pinta -la Escritura, vinieron á la cumbre de sus idolatrías. Primeramente los -cuerpos de los Reyes y Señores procuraban conservarlos, y permanecian -enteros, sin oler mal, ni corromperse mas de doscientos años. De esta -manera estaban los Reyes Incas en el Cuzco, cada uno en su capilla y -adoratorio, de los cuales el Virey Marqués de Cañete (por extirpar la -idolatría) hizo sacar y traer á la ciudad de los Reyes tres ó cuatro -de ellos, que causó admiracion ver cuerpos humanos de tantos años con -tan linda tez y tan enteros. Cada uno de estos Reyes Incas dejaba todos -sus tesoros, y hacienda y renta para sustentar su adoratorio, donde se -ponia su cuerpo y gran copia de ministros, y toda su familia dedicada -á su culto. Porque ningun Rey sucesor usurpaba los tesoros y vagilla -de su antecesor, sino de nuevo juntaba para sí y para su palacio. No -se contentaron con esta idolatría de los cuerpos de los difuntos, sino -que tambien hacian sus estatuas; y cada Rey en vida hacía un Idolo ó -estatua suya de piedra, la cual llamaba Guaoiquí, que quiere decir -hermano, porque á aquella estatua en vida y en muerte se le habia de -hacer la misma veneracion que al propio Inca; las cuales llevaban á la -guerra, y sacaban en procesion, para alcanzar agua y buenos temporales, -y les hacian diversas fiestas y sacrificios. De estos Idolos hubo gran -suma en el Cuzco y en su comarca: entiéndese que ha cesado del todo, ó -en gran parte la supersticion de adorar estas piedras, despues que por -la diligencia del Licenciado Polo se descubrieron; y fué la primera la -de Ingaróca, cabeza de la parcialidad principal de Hanan Cuzco. De esta -manera se halla en otras naciones gran cuenta con los cuerpos de los -antepasados y sus estatuas, que adoran y veneran. - - - - -CAPÍTULO VII - -_De las supersticiones que usaban con los muertos._ - - -Comunmente creyeron los Indios del Perú, que las ánimas vivian despues -de esta vida, y que los buenos tenian gloria, y los malos pena; y así -en persuadirles estos artículos hay poca dificultad. Mas de que los -cuerpos hubiesen de resucitar con las ánimas, no lo alcanzaron; y así -ponian excesiva diligencia, como está dicho, en conservar los cuerpos, -y honrarlos despues de muertos. Para esto sus descendientes les ponían -ropa, y hacian sacrificios, especialmente los Reyes Incas en sus -entierros habian de ser acompañados de gran número de criados y mugeres -para el servicio de la otra vida; y así el dia que morian, mataban -las mugeres á quien tenian aficion, y criados y oficiales, para que -fuesen á servir á la otra vida. Cuando murió Gaunacapa, que fué padre -de Atagualpa, en cuyo tiempo entraron los Españoles, fueron muertas -mil y tantas personas de todas edades y suertes para su servicio y -acompañamiento en la otra vida. Matábanlos despues de muchos cantares -y borracheras; y ellos se tenian por bienaventurados: sacrificábanles -muchas cosas, especialmente niños, y de su sangre hacian una raya -de oreja á oreja en el rostro del difunto. La misma supersticion é -inhumanidad de matar hombres y mugeres para acompañamiento y servicio -del difunto en la otra vida han usado y usan otras naciones bárbaras. -Y aun, segun escribe Polo, cuasi ha sido general en Indias; y aun -refiere el Venerable Beda, que usaban los Anglos antes de convertirse -al Evangelio la misma costumbre de matar gente, que fuese en compañía -y servicio de los difuntos. De un Portugués, que siendo cautivo entre -bárbaros le dieron un flechazo con que perdió un ojo, cuentan, que -queriéndole sacrificar para que acompañase un Señor difunto, respondió, -que los que moraban en la otra vida tendrian en poco al difunto, pues -le daban por compañero á un hombre tuerto, y que era mejor dársele -con dos ojos; y pareciéndoles bien esta razon á los bárbaros, le -dejaron. Fuera de esta supersticion de sacrificar hombres al difunto, -que no se hace sino con señores muy calificados, hay otra mucho más -comun y general en todas las Indias, de poner comida y bebida á los -difuntos sobre sus sepulturas y cuevas, y creer que con aquello se -sustentan, que tambien fué error de los antiguos, como dice San -Agustin[23]. Y para este efecto de darles de comer y beber, hoy dia -muchos Indios infieles desentierran secretamente sus difuntos de las -Iglesias y cementerios, y los entierran en cerros, ó quebradas, ó en -sus propias casas. Usan tambien ponerles plata en las bocas, en las -manos, en los senos, y vestirles ropas nuevas, y provechosas dobladas -debajo de la mortaja. Creen que las ánimas de los difuntos andan -vagueando, y que sienten frio y sed, y hambre y trabajo, y por eso -hacen sus aniversarios, llevándoles comida, bebida y ropa. A esta causa -advierten con mucha razon los Prelados en sus Sinodos, que procuren -los Sacerdotes dar á entender á los Indios, que las ofrendas que en -la Iglesia se ponen en las sepulturas, no son comida ni bebida de -las ánimas, sino de los pobres, ó de los ministros, y solo Dios es -el que en la otra vida sustenta las ánimas, pues no comen, ni beben -cosa corporal. Y va mucho en que sepan esto bien sabido, porque no -conviertan el uso santo en supersticion gentílica, como muchos lo -hacen. - - - - -CAPÍTULO VIII - -_Del uso de los mortuorios que tuvieron los Mejicanos y otras naciones._ - - -Habiendo referido lo que en el Perú usaron muchas naciones con sus -difuntos, es bien hacer especial mencion de los Mejicanos en esta -parte, cuyos mortuorios eran solemnísimos, y llenos de grandes -disparates. Era oficio de Sacerdotes y Religiosos en Méjico (que los -habia con extraña observancia, como se dirá despues) enterrar los -muertos, y hacerles sus exequias; y los lugares donde los enterraban, -eran las sementeras y patios de sus casas propias: á otros llevaban -á los sacrificaderos de los montes: otros quemaban, y enterraban las -cenizas en los templos, y á todos enterraban con cuanta ropa, joyas -y piedras tenian; y á los que quemaban, metian las cenizas en unas -ollas, y en ellas las joyas y piedras y atavios, por ricos que fuesen. -Cantaban los oficios funerales como responsos, y levantaban á los -cuerpos de los difuntos muchas veces, haciendo muchas ceremonias. -En estos mortuorios comian y bebian; y si eran personas de calidad, -daban de vestir á todos los que habian acudido al enterramiento. En -muriendo alguno, ponianle tendido en un aposento hasta que acudian -de todas partes los amigos y conocidos, los cuales traian presentes -al muerto, y le saludaban como si fuera vivo. Y si era Rey, ó Señor -de algun pueblo, le ofrecian esclavos, para que los matasen con él, -y le fuesen á servir al otro mundo. Mataban asímismo al sacerdote ó -capellan que tenia, porque todos los Señores tenian un sacerdote, que -dentro de casa les administraba las ceremonias; y así le mataban para -que fuese á administrar al muerto: mataban al Maestresala, al Copero, -á los enanos y corcovados, que de estos se servian mucho, y á los -hermanos que mas le habian servido; lo cual era grandeza entre los -Señores servirse de sus hermanos y de los referidos. Finalmente mataban -á todos los de su casa, para llevar y poner casa al otro mundo. Y por -que no tuviesen allá pobreza, enterraban mucha riqueza de oro, plata y -piedras, ricas cortinas de muchas labores, brazaletes de oro, y otras -ricas piezas; y si quemaban al difunto, hacian lo mismo con toda la -gente y atavíos que le daban para el otro mundo. Tomaban toda aquella -ceniza, y enterrábanla con grande solemnidad: duraban las exequias -diez dias de lamentables y llorosos cantos. Sacaban los sacerdotes -á los difuntos con diversas ceremonias, segun ellos lo pedian, las -cuales eran tantas, que cuasi no se podian numerar. A los Capitanes y -grandes Señores les ponian sus insignias y trofeos, segun sus hazañas -y valor que habian tenido en las guerras y gobierno, que para esto -tenian sus particulares blasones y armas. Llevaban todas estas cosas y -señales al lugar donde habia de ser enterrado, ó quemado, delante del -cuerpo, acompañandole con ellas en procesion, donde iban los sacerdotes -y dignidades del templo, con diversos aparatos, unos incensando, y -otros cantando, y otros tañendo tristes flautas y tambores, lo cual -aumentaba mucho el llanto de los vasallos y parientes. El Sacerdote -que hacía el oficio, iba ataviado con las insignias del Idolo, á quien -habia representado el muerto, porque todos los Señores representaban á -los Idolos, y tenian sus renombres, á cuya causa eran tan estimados y -honrados. Estas insignias sobredichas llevaba de ordinario la orden de -la Caballería. Y al que quemaban, despues de haberle llevado al lugar -adonde habian de hacer las cenizas, rodeabanle de tea á él, y á todo lo -que pertenecia á su matalotage, como queda dicho, y pegabanle fuego, -aumentándolo siempre con maderos resinosos hasta que todo se hacía -ceniza. Salia luego un Sacerdote vestido con unos atavíos de demonio, -con bocas por todas las coyunturas, y muchos ojos de espejuelos, con -un gran palo, y con él revolvia todas aquellas cenizas con gran ánimo y -denuedo, el cual hacía una representacion tan fiera, que ponia grima á -todos los presentes. Y algunas veces este ministro sacaba otros trages -diferentes, segun era la cualidad del que moría. Esta digresion de los -muertos y mortuorios se ha hecho por ocasion de la idolatría de los -difuntos; ahora será justo volver al intento principal, y acabar con -esta materia. - - - - -CAPÍTULO IX - -_Del cuarto y último género de idolatría que usaron los Indios con -imágenes y estatuas, especialmente los Mejicanos._ - - -Aunque en los dichos géneros de idolatría, en que se adoraban -criaturas, hay gran ofensa de Dios, el Espíritu Santo condena mucho -mas, y abomina otro linage de idólatras, que adoran solamente las -figuras é imágenes fabricadas por manos de hombres, sin haber en ellas -mas de ser piedras, palos, ó metal, y la figura que el artífice quiso -darles. Así dice el Sabio[24] de estos tales: Desventurados, y entre -los muertos se puede contar su esperanza, de los que llamaron Dioses -á las obras de las manos de los hombres, al oro, á la plata con la -invencion y semejanza de animales, ó la piedra inútil, que no tiene mas -de ser de una antigualla. Y va prosiguiendo divinamente contra este -engaño y desatino de los Gentiles, como tambien el Profeta Isaías y -el Profeta Jeremías y el Profeta Baruch y el Santo Rey David copiosa -y graciosamente disputan[25]. Y convendrá que el Ministro de Cristo, -que reprueba los errores de idolatría, tenga bien vistos y digeridos -estos lugares, y las razones que en ellos tan galanamente el Espíritu -Santo toca, que todas se reducen á una breve sentencia, que pone el -Profeta Oseas[26]: _El oficial fué el que le hizo, y así no es Dios; -servirá pues, para telas de arañas el becerro de Samaria_. Viniendo á -nuestro cuento, hubo en las Indias gran curiosidad de hacer Idolos y -pinturas de diversas formas y diversas materias, y á éstas adoraban -por Dioses. Llamábanlas en el Perú Guácas, y ordinariamente eran de -gestos feos y disformes, á lo menos las que yo he visto, todas eran -así. Creo, sin duda, que el demonio, en cuya veneracion las hacian, -gustaba de hacerse adorar en figuras mal agestadas. Y es así en efecto -verdad, que en muchas de estas Guácas, ó Idolos, el demonio hablaba y -respondia, y los Sacerdotes y Ministros suyos acudian á estos oráculos -del padre de las mentiras; y cual él es, tales eran sus consejos y -avisos y profecías. En donde este género de idolatría prevaleció mas -que en parte del mundo, fué en la Provincia de Nueva-España, en la -de Méjico y Tezcúco, y Tlascála y Cholúla, y partes convecinas de -aquel Reino. Y es cosa prodigiosa de contar las supersticiones que -en esta parte tuvieron; mas no será sin gusto referir algo de ellas. -El principal Idolo de los Mejicanos, como está arriba dicho, era -Vitzilipuztli: esta era una estatua de madera entretallada en semejanza -de un hombre sentado en un escaño azul fundado en unas andas, y de cada -esquina salia un madero con una cabeza de sierpe al cabo: el escaño -denotaba que estaba sentado en el Cielo. El mismo Idolo tenia toda la -frente azul, y por encima de la nariz una venda azul, que tomaba de -una oreja á otra. Tenia sobre la cabeza un rico plumage de hechura de -pico de pájaro: el remate de él de oro muy bruñido. Tenia en la mano -izquierda una rodela blanca con cinco piñas de plumas blancas puestas -en cruz: salia por lo alto un gallardete de oro, y por las manijas -cuatro saetas, que segun decian los Mejicanos, les habian enviado del -Cielo para hacer las hazañas que en su lugar se dirán. Tenia en la mano -derecha un báculo labrado á manera de culebra, todo azul ondeado. Todo -este ornato, y el demas, que era mucho, tenia sus significaciones, -segun los Mejicanos declaraban. El nombre de Vitzilipuztli quiere decir -siniestra de pluma relumbrante. Del templo superbísimo, y sacrificios -y fiestas y ceremonias de este gran Idolo se dirá abajo, que son -cosas muy notables. Solo digo al presente, que este Idolo vestido y -aderezado ricamente estaba puesto en un altar muy alto en una pieza -pequeña, muy cubierta de sábanas, de joyas, de plumas y de aderezos -de oro, con muchas rodelas de pluma, lo mas galana y curiosamente que -ellos podian tenerle, y siempre delante de él una cortina para mayor -veneracion. Junto al aposento de este Idolo habia otra pieza menos -aderezada, donde habia otro Idolo que se decia Tlalóc. Estaban siempre -juntos estos dos Idolos, porque los tenian por compañeros, y de igual -poder. Otro Idolo habia en Méjico muy principal, que era el Dios de -la penitencia, y de los jubileos y perdon de pecados. Este Idolo se -llamaba Tezcatlipúca, el cual era de una piedra muy relumbrante, y -negra como azabache, vestido de algunos atavíos galanos á su modo. -Tenia zarcillos de oro y de plata, en el labio bajo un cañutillo -cristalino de un geme de largo, y en él metida una pluma verde, y -otras veces azul, que parecia esmeralda ó turquesa. La coleta de los -cabellos le ceñia una cinta de oro bruñido, y en ella por remate una -oreja de oro con unos humos pintados en ella, que significaban los -ruegos de los afligidos y pecadores, que oia cuando se encomendaban á -él. Entre esta oreja y la otra salian unas garzotas en grande número: -al cuello tenia un joyel de oro colgado, tan grande, que le cubria todo -el pecho: en ambos brazos brazaletes de oro: en el ombligo una rica -piedra verde: en la mano izquierda un mosqueador de plumas preciadas -verdes, azules, amarillas, que salian de una chapa de oro reluciente -muy bruñido, tanto, que parecia espejo: en que daba á entender, que -en aquel espejo veía todo lo que se hacía en el mundo. A este espejo -ó chapa de oro llamaban Itlacheaya, que quiere decir, su mirador. -En la mano derecha tenía cuatro saetas, que significaban el castigo -que por los pecados daba á los malos. Y así al Idolo que mas temian, -porque no les descubriesen sus delitos, era éste, en cuya fiesta, que -era de cuatro á cuatro años, habia perdon de pecados, como adelante -se relatará. A este mismo Idolo Tezcatlipúca tenian por Dios de las -sequedades, hambres, esterilidad y pestilencia. Y así le pintaban en -otra forma, que era asentado con mucha autoridad en un escaño rodeado -de una cortina colorada labrada de calaveras y huesos de muertos. En la -mano izquierda una rodela con cinco piñas de algodon, y en la derecha -una vara arrojadiza, amenazando con ella; el brazo muy estirado, como -que la queria ya tirar. De la rodela salian cuatro saetas: el semblante -airado: el cuerpo untado todo de negro: la cabeza llena de plumas de -codornices. Eran grandes las supersticiones que usaban con este Idolo, -por el mucho miedo que le tenian. En Cholula, que es cerca de Méjico, -y era república por sí, adoraban un famoso Idolo, que era el Dios de -las mercaderías, porque ellos eran grandes mercaderes; y hoy dia son -muy dados á tratos: llamábanle Quetzaalcoátl. Estaba este Idolo en una -gran plaza, en un templo muy alto. Tenia al derredor de sí oro, plata, -joyas y plumas ricas, ropas de mucho valor, y de diversos colores. Era -en figura de hombre, pero la cara de pájaro, con un pico colorado, y -sobre él una cresta y berrugas, con unas rengleras de dientes, y la -lengua de fuera. En la cabeza una mitra de papel puntiaguda pintada: -una hoz en la mano, y muchos aderezos de oro en las piernas, y otras -mil invenciones de disparates, que todo aquello significaba, y en -efecto le adoraban, porque hacía ricos á los que queria, como el otro -Dios Mamón, ó el otro Plutón. Y cierto el nombre que le daban los -Cholulanos á su Dios, era á propósito, aunque ellos no lo entendian. -Llamábanle Quetzaalcoátl, que es culebra de pluma rica, que tal es -el demonio de la codicia. No se contentaban estos bárbaros de tener -dioses, sino que tambien tenian sus diosas, como las fábulas de los -Poetas las introdujeron, y la ciega gentilidad de Griegos y Romanos -las veneraron. La principal de las diosas que adoraban, llamaban Tozi, -que quiere decir, nuestra abuela, que segun refieren las historias de -los Mejicanos, fué hija del Rey de Culhuacán, que fué la primera que -desollaron por mandado de Vitzilipuztli, consagrándola de esta arte por -su hermana; y desde entonces comenzaron á desollar los hombres para los -sacrificios, y vestirse los vivos de los pellejos de los sacrificados, -entendiendo que su Dios se agradaba de ello; como tambien el sacar los -corazones á los que sacrificaban, lo aprendieron de su Dios, cuando él -mismo los sacó á los que castigó en Tula, como se dirá en su lugar. -Una de estas diosas, que adoraban, tuvo un hijo grandísimo cazador, -que despues tomaron por dios los de Tlascála, que fué el bando opuesto -á los Mejicanos, con cuya ayuda los Españoles ganaron á Méjico. Es la -provincia de Tlascala muy aparejada para caza, y la gente muy dada á -ella, y asi hacian gran fiesta. Pintan al Idolo de cierta forma, que no -hay que gastar tiempo en referirla; mas la fiesta que le hacian, es muy -donosa. Y era así, que al reir del alba tocaban una bocina, con que se -juntaban todos con sus arcos y flechas, redes y otros instrumentos de -caza, é iban con su Idolo en procesion, y tras ellos grandísimo número -de gente á una sierra alta, donde en la cumbre de ella tenian puesta -una ramada, y en medio un altar riquísimamente aderezado, donde ponían -al Idolo. Yendo caminando con el gran ruido de bocinas, caracoles, -flautas, y atambores llegados al puesto, cercaban toda la falda de -aquella sierra al derredor, y pegándole por todas partes fuego, salian -muchos y muy diversos animales, venados, conejos, liebres, zorras, -lobos, &c., los cuales iban hácia la cumbre, huyendo de el fuego; y -yendo los cazadores tras ellos con grande grita y vocería, tocando -diversos instrumentos, los llevaban hasta la cumbre delante del Idolo, -donde venia á haber tanta apretura en la caza, que dando saltos, unos -rodaban, otros daban sobre la gente y otros sobre el altar, con que -había grande regocijo y fiesta. Tomaban entonces grande número de caza, -y á los venados y animales grandes sacrificaban delante de el Idolo, -sacándoles los corazones con la ceremonia que usaban en los sacrificios -de los hombres. Lo cual hecho, tomaban toda aquella caza á cuestas, -y volvíanse con su Idolo por el mismo órden que fueron, y entraban en -la ciudad con todas estas cosas muy regocijados, con grande música de -bocinas y atabales, hasta llegar al templo, adonde ponian su Idolo -con muy gran reverencia y solemnidad. Ibanse luego todos á guisar las -carnes de toda aquella caza, de que hacian un convite á todo el pueblo; -y despues de comer hacian sus representaciones y baile delante de el -Idolo. Otros muchos dioses y diosas tenian con gran suma de Idolos, mas -los principales eran en la nacion Mejicana y en sus vecinas, los que -están dichos. - - - - -CAPÍTULO X - -_De un extraño modo de idolatría que usaron los Mejicanos._ - - -Como dijimos, que los Reyes Incas del Perú substituyeron ciertas -estatuas de piedra hechas á su semejanza, que les llamaban sus -Guaoiquíes ó hermanos, y les hacían dar la misma veneracion que á -ellos; así los Mejicanos lo usaron con sus dioses; pero pasaron estos -mucho más adelante, porque hacian dioses de hombres vivos, y era en -esta manera: Tomaban un cautivo, el que mejor les parecia, y antes de -sacrificarle á sus Idolos, ponianle el nombre de el mismo Idolo, á -quien habia de ser sacrificado, y vestíanle y adornábanle de el mismo -ornato que á su Idolo, y decían, que representaba al mismo Idolo. Y -por todo el tiempo que duraba esta representacion, que en unas fiestas -era de un año, y en otras era de seis meses, y en otras de menos, -de la misma manera le veneraban y adoraban, que al propio Idolo, y -comia, bebia y holgaba. Y cuando iba por las calles, salia la gente á -adorarle, y todos le ofrecian mucha limosna; y llevábanle los niños, -y los enfermos para que los sanase y bendijese, y en todo le dejaban -hacer su voluntad, salvo, que porque no se huyese, le acompañaban -siempre diez ó doce hombres, adonde quiera que iba. Y él, para que -le hiciesen reverencia por donde pasaba, tocaba de cuando en cuando -un cañutillo, con que se apercibia la gente para adorarle. Cuando -estaba de sazon y bien gordo, llegada la fiesta, le abrian, mataban y -comian, haciendo solemne sacrificio de él. Cierto pone lástima ver de -la manera que Satanás estaba apoderado de esta gente, y lo está hoy -dia de muchas, haciendo semejantes potages y embustes á costa de las -tristes almas y miserables cuerpos que le ofrecen, quedándose él riendo -de la burla tan pesada que les hace á los desventurados, mereciendo -sus pecados que le deje el altísimo Dios en poder de su enemigo, á -quien escogieron por dios y amparo suyo. Mas, pues se ha dicho lo que -basta de las idolatrías de los Indios, síguese que tratemos del modo de -religion ó supersticion, por mejor decir, que usan de sus ritos, de sus -sacrificios, de templos, y ceremonias, y lo demás que á esto toca. - - - - -CAPÍTULO XI - -_De como el Demonio ha procurado asemejarse á Dios en el modo de -sacrificios, Religion y Sacramentos._ - - -Pero antes de venir á eso, se ha de advertir una cosa, que es muy -digna de ponderar; y es, que como el Demonio ha tomado por su soberbia -bando y competencia con Dios, lo que nuestro Dios con su sabiduría -ordena para su culto y honra, y para bien y salud del hombre, procura -el Demonio imitarlo y pervertirlo, para ser él honrado, y el hombre -mas condenado. Y así vemos que como el sumo Dios tiene sacrificios, -Sacerdotes, Sacramentos, Religiosos, Profetas y gente dedicada á su -divino culto y ceremonias santas, así tambien el Demonio tiene sus -sacrificios y Sacerdotes, y su modo de Sacramentos, y gente dedicada á -recogimiento y santimonía fingida, y mil géneros de profetas falsos. -Todo lo cual, declarado en particular como pasa, es de grande gusto, y -de no menor consideracion para el que se acordáre, como el Demonio es -padre de la mentira, segun la suma Verdad lo dice en su Evangelio[27]; -y así procura usurpar para sí la gloria de Dios, y fingir con sus -tinieblas la luz. Los encantadores de Egipto, enseñados de su maestro -Satanás, procuraban hacer en competencia de Moisés y Aarón otras -maravillas semejantes[28]. Y en el libro de los Jueces[29] leemos de -el otro Micas, que era Sacerdote del Idolo vano, usando los aderezos -que en el tabernáculo del verdadero Dios se usaban, aquel _ephod_ y -_teraphim_, y lo demas: Sease lo que quisieren los doctos. Apenas -hay cosa instituída por Jesu-Cristo, nuestro Dios y Señor, en su Ley -Evangélica, que en alguna manera no la haya el Demonio sofisticado y -pasado á su gentilidad: como echará de ver quien advirtiere en lo que -por ciertas relaciones tenemos sabido de los ritos y ceremonias de los -Indios, de que vamos tratando en este libro. - - - - -CAPÍTULO XII - -_De los Templos que se han hallado en las Indias._ - - -Comenzando, pues, por los templos, como el sumo Dios quiso que se -le dedicase casa, en que su santo nombre fuese con particular culto -celebrado, así el demonio para sus intentos persuadió á los infieles -que le hiciesen soberbios templos y particulares adoratorios y -santuarios. En cada Provincia del Perú habia una principal Guáca, ó -casa de adoracion; y ademas de ésta algunas universales, que eran -para todos los Reinos de los Incas. Entre todas fueron dos señaladas: -una que llaman de Pachacáma, que está cuatro leguas de Lima, y se -ven hoy las ruinas de un antiquísimo y grandísimo edificio, de donde -Francisco Pizarro y los suyos hubieron aquella inmensa riqueza de -vasijas y cántaros de oro y plata, que les trajeron cuando tuvieron -preso al Inca Atagualpa. En este templo hay relacion cierta, que -hablaba visiblemente el Demonio, y daba respuestas desde su oráculo, -y que á tiempos veían una culebra muy pintada; y esto de hablar y -responder el Demonio en estos falsos santuarios, y engañar á los -miserables, es cosa muy comun y muy averiguada en Indias; aunque -donde ha entrado el Evangelio, y levantado la señal de la Santa Cruz, -manifiestamente ha enmudecido el padre de las mentiras, como de su -tiempo escribe Plutarco[30]: _Cur cessaverit Pithias fundere oracula_. -Y San Justino Mártir trata largo[31] de este silencio que Cristo puso -á los demonios que hablaban en los Idolos, como estaba mucho antes -profetizado en la divina Escritura. El modo que tenian de consultar á -sus dioses los ministros infieles hechiceros, era como el Demonio les -enseñaba; ordinariamente era de noche; y entraban las espaldas vueltas -al Idolo, andando hácia atrás; y doblando el cuerpo, y inclinando la -cabeza, ponianse en una postura fea, y así consultaban. La respuesta -de ordinario era en una manera de silvo temeroso, ó con un chillido, -que les ponia horror; y todo cuanto les avisaba y mandaba, era -encaminado á su engaño y perdicion. Ya, por la misericordia de Dios, -y gran poder de Jesu-Cristo, muy poco se halla de esto. Otro templo y -adoratorio aun muy mas principal hubo en el Perú, que fué en la ciudad -del Cúzco, adonde es ahora el Monasterio de Santo Domingo; y en los -sillares y piedras del edificio, que hoy dia permanecen, se echa de -ver que fuese cosa muy principal. Era este templo como el Panteon de -los Romanos, cuanto á ser casa y morada de todos los dioses. Porque -en ella pusieron los Reyes Incas los dioses de todas las provincias y -gentes que conquistaron, estando cada Idolo en su particular asiento, y -haciéndole culto y veneracion los de su provincia con un gasto excesivo -de cosas que se traían para su ministerio; y con esto les parecía que -tenian seguras las provincias ganadas, con tener como en rehenes sus -dioses. En esta misma casa estaba el Puncháo, que era un Idolo del Sol, -de oro finísimo, con gran riqueza de pedrería, y puesto al oriente -con tal artificio, que en saliendo el Sol, daba en él; y como era el -metal finísimo, volvian los rayos con tanta claridad, que parecía otro -Sol. Este adoraban los Incas por su dios, y al Pachayachachíc, que es -el hacedor del Cielo. En los despojos de este templo riquísimo dicen, -que un soldado hubo aquella hermosísima plancha de oro del Sol; y como -andaba largo el juego, la perdió una noche jugando. De donde toma -origen el refrán que en el Perú anda de grandes tahures, diciendo: -juega el Sol, antes que nazca. - - - - -CAPÍTULO XIII - -_De los soberbios Templos de Méjico._ - - -Pero sin comparacion fué mayor la supersticion de los Mejicanos, así en -sus ceremonias, como en la grandeza de sus templos, que antiguamente -llamaban los Españoles el Cu, y debió de ser vocablo tomado de los -Isleños de Santo Domingo, ó de Cuba, como otros muchos que se usan, y -no son ni de España, ni de otra lengua que hoy dia se use en Indias, -como son maíz, chicha, vaquiano, chapeton, y otros tales. Habia, pues, -en Méjico el Cu, tan famoso templo de Vitzipúztli, que tenia una cerca -muy grande, y formaba dentro de sí un hermosísimo patio: toda ella -era labrada de piedras grandes á manera de culebras, asidas las unas -á las otras; y por eso se llamaba esta cerca Coatepántli, que quiere -decir cerca de culebras. Tenian las cumbres de las cámaras y oratorios -donde los Idolos estaban, un pretil muy galano, labrado con piedras -menudas, negras como azabache, puestas con mucho órden y concierto, -revocado todo el campo de blanco y colorado, que desde abajo lucía -mucho. Encima de este pretil habia unas almenas muy galanas, labradas -como caracoles: tenia por remate de los estribos dos Indios de piedra, -asentados con unos candeleros en las manos, y de ellos salian unas -como mangas de cruz, con remates de ricas plumas amarillas y verdes, -y unos rapacejos largos de lo mismo. Por dentro de la cerca de este -patio habia muchos aposentos de Religiosos, y otros en lo alto para -Sacerdotes y Papas, que así llamaban á los supremos Sacerdotes que -servian al Idolo. Era este patio tan grande y espacioso, que se -juntaban á danzar ó bailar en él en rueda al derredor, como lo usaban -en aquel reino, sin estorbo ninguno, ocho ó diez mil hombres, que -parece cosa increíble. Tenia cuatro puertas ó entradas á oriente y -poniente, y norte y mediodia: de cada puerta de estas principiaba una -calzada muy hermosa de dos y tres leguas; y así habia en medio de la -laguna, donde estaba fundada la ciudad de Méjico, cuatro calzadas en -cruz muy anchas, que la hermoseaban mucho. Estaban en estas portadas -cuatro dioses, ó Idolos, los rostros vueltos á las mismas partes de -las calzadas. Frontero de la puerta de este Templo de Vitzilipúztli -habia treinta gradas de treinta brazas de largo, que las dividia una -calle que estaba entre la cerca del patio y ellas. En lo alto de las -gradas habia un paseadero de treinta pies de ancho, todo encalado: -en medio de este paseadero una palizada muy bien labrada de árboles -muy altos puestos en hilera, una braza uno de otro: estos maderos eran -muy gruesos, y estaban todos barrenados con unos agujeros pequeños: -desde abajo hasta la cumbre venian por los agujeros de un madero á -otro unas varas delgadas, en las cuales estaban ensartadas muchas -calaveras de hombres por las sienes: tenia cada una veinte cabezas. -Llegaban estas hileras de calaveras desde lo bajo hasta lo alto de los -maderos, llena la palizada de cabo á cabo, de tantas y tan espesas -calaveras, que ponian admiracion y grima. Eran estas calaveras de los -que sacrificaban, porque despues de muertos, y comida la carne, traían -la calavera, y entregábanla á los ministros del templo, y ellos la -ensartaban allí, hasta que se caian á pedazos; y tenian cuidado de -renovar con otras las que caían. En la cumbre del templo estaban dos -piezas como capillas, y en ellas los dos Idolos que se han dicho de -Vitzilipúztli, y su compañero Tlalóc, labradas las capillas dichas de -figuras de talla; y estaban tan altas, que para subir á ellas, habia -una escalera de ciento y veinte gradas de piedra. Delante de sus -aposentos habia un patio de cuarenta pies en cuadro, en medio del cual -habia una piedra de hechura de pirámide verde y puntiaguda, de altura -de cinco palmos; y estaba puesta para los sacrificios de hombres -que allí se hacían, porque echado un hombre de espaldas sobre ella, -le hacía doblar el cuerpo, y así le abrian, y le sacaban el corazon, -como adelante se dirá. Habia en la ciudad de Méjico otros ocho ó nueve -templos como éste que se ha dicho, los cuales estaban pegados unos con -otros dentro de un circuíto grande; y tenian sus gradas particulares, y -su patio con aposentos y dormitorios. Estaban las entradas de los unos -á poniente, otros á levante, otros al sur, otros al norte, todos muy -labrados, y torreados con diversas hechuras de almenas y pinturas, con -muchas figuras de piedra, fortalecidos con grandes y anchos estribos. -Eran estos dedicados á diversos dioses; pero despues del Templo de -Vitzilipúztli, era el del Idolo Tezcatlipúca, que era dios de la -penitencia, y de los castigos, muy alto, y muy hermosamente labrado. -Tenia para subir á él ochenta gradas, al cabo de las cuales se hacía -una mesa de ciento y veinte pies de ancho; y junto á ella una sala toda -entapizada de cortinas de diversos colores y labores: la puerta baja -y ancha, y cubierta siempre con un velo; y solo los Sacerdotes podian -entrar; y todo el templo labrado de varias efigies y tallas, con gran -curiosidad, porque estos dos templos eran como Iglesias Catedrales, -y los demas en su respecto como Parroquias y Hermitas. Y eran tan -espaciosos y de tantos aposentos, que en ellos habia los Ministerios, -Colegios, Escuelas y Casas de Sacerdotes, que se dirá despues. Lo dicho -puede bastar para entender la soberbia del Demonio, y la desventura -de la miserable gente, que con tanta costa de sus haciendas, trabajo -y vidas servian á su propio enemigo, que no pretendia de ellos mas -que destruirles las almas, y consumirles los cuerpos; y con esto muy -contentos, pareciéndoles por su grave engaño, que tenian grandes y -poderosos Dioses, á quien tanto servicio se hacía. - - - - -CAPÍTULO XIV - -_De los Sacerdotes y oficios que hacian._ - - -En todas las naciones del mundo se hallan hombres particularmente -diputados al culto de Dios verdadero ó falso, los cuales sirven -para los sacrificios, y para declarar al pueblo lo que sus Dioses -les mandan. En Méjico hubo en esto extraña curiosidad; y remedando -el Demonio el uso de la Iglesia de Dios, puso tambien su orden de -Sacerdotes menores, mayores y supremos, y unos como Acólitos, y otros -como Levitas. Y lo que mas me ha admirado, hasta en el nombre parece -que el Diablo quiso usurpar el culto de Cristo para sí, porque á los -supremos Sacerdotes, y como si dijésemos Sumos Pontífices, llamaban -en su antigua lengua Papas los Mejicanos, como hoy dia consta por sus -historias y relaciones. Los Sacerdotes de Vitzilipúztli sucedian por -linages de ciertos barrios diputados á esto. Los Sacerdotes de otros -Idolos eran por eleccion ó ofrecimiento desde su niñez al templo. Su -perpetuo ejercicio de los Sacerdotes era incensar á los Idolos, lo cual -se hacia cuatro veces cada dia natural: la primera en amaneciendo: la -secunda al medio dia: la tercera á puesta del Sol: la cuarta á media -noche. A esta hora se levantaban todas las Dignidades del templo, y en -lugar de campanas tocaban unas bocinas y caracoles grandes, y otros -unas flautillas, y tañían un gran rato un sonido triste; y despues de -haber tañido, salia el Hebdomadario ó Semanero, vestido de una ropa -blanca como Dalmática, con su incensario en la mano lleno de brasa, -la cual tomaba del brasero ó fogon que perpetuamente ardia ante el -altar, y en la otra mano una bolsa llena de incienso, del cual echaba -en el incensario y entrando donde estaba el Idolo, incensaba con -mucha reverencia. Despues tomaba un paño, y con la misma limpiaba el -altar y cortinas; y acabado esto, se iban á una pieza juntos, y allí -hacían cierto género de penitencia muy rigurosa y cruel, hiriéndose -y sacándose sangre en el modo que se dirá, cuando se trate de la -penitencia que el Diablo enseñó á los suyos: estos maitines á media -noche jamás faltaban. En los sacrificios no podian entender otros sino -solos los Sacerdotes, cada uno conforme á su grado y dignidad. Tambien -predicaban á la gente en ciertas fiestas, como cuando de ellas se trate -diremos: tenian sus rentas; y tambien se les hacían copiosas ofrendas. -De la uncion con que se consagraban Sacerdotes, se dirá tambien -adelante. En el Perú se sustentaban de las heredades, que allá llaman -Chácaras de sus Dioses, las cuales eran muchas, y muy ricas. - - - - -CAPÍTULO XV - -_De los Monasterios de Doncellas que inventó el Demonio para su -servicio._ - - -Como la vida religiosa (que á imitacion de Jesu-Cristo y sus Sagrados -Apóstoles han profesado y profesan en la Santa Iglesia tantos siervos y -siervas de Dios) es cosa tan acepta en los ojos de la divina Magestad, -y con que tanto su santo nombre se honra, y su Iglesia se hermosea; -así el padre de la mentira ha procurado, no solo remedar esto, pero -en cierta forma tener competencia, y hacer á sus Ministros que se -señalen en aspereza y observancia. En el Perú hubo muchos Monasterios -de Doncellas, que de otra suerte no podian ser recibidas; y por lo -menos en cada provincia habia uno, en el cual estaban dos géneros de -mugeres: unas ancianas, que llamaban Mamacónas, para enseñanza de -las demás: otras eran muchachas, que estaban allí cierto tiempo, y -despues las sacaban para sus Dioses, ó para el Inca. Llamaban esta -casa ó Monasterio, Acllaguáci, que es casa de escogidas; y cada -Monasterio tenia su Vicario ó Gobernador, llamado Apopanáca, el cual -tenia facultad de escoger todas las que quisiese, de cualquier calidad -que fuesen, siendo de ocho años abajo, como le pareciesen de buen -talle y disposicion. Estas encerradas allí eran doctrinadas por las -Mamacónas en diversas cosas necesarias para la vida humana, y en los -ritos y ceremonias de sus Dioses: de allí se sacaban de catorce años -para arriba, y con grande guardia se enviaban á la Corte: parte de -ellas se diputaban para servir en las Guácas y Santuarios, conservando -perpetua virginidad: parte para los sacrificios ordinarios que hacían -de Doncellas, y otros extraordinarios por la salud, ó muerte, ó guerras -del Inca: parte tambien para mugeres ó mancebas del Inca, y de otros -parientes ó Capitanes suyos, á quien él las daba; y era hacerles gran -merced: este repartimiento se hacía cada año. Para el sustento de estos -Monasterios, que era gran cuantidad de Doncellas las que tenian, habia -rentas y heredades propias, de cuyos frutos se mantenian. A ningun -padre era lícito negar sus hijas cuando el Apopanáca se las pedía para -encerrarlas en los dichos Monasterios, y aun muchos ofrecian sus hijas -de su voluntad, pareciéndoles que ganaban gran mérito en que fuesen -sacrificadas por el Inca. Si se hallaba haber alguna de estas Mamacónas -ó Acllas delinquido contra su honestidad, era infalible el castigo de -enterrarla viva, ó matarla con otro género de muerte cruel. En Méjico -tuvo tambien el Demonio su modo de Monjas, aunque no les duraba la -profesion y santimonia mas de por un año; y era de esta manera: dentro -de aquella cerca grandísima, que dijimos arriba, que tenia el templo -principal, habia dos casas de recogimiento, una frontero de otra; la -una de varones, y la otra de mugeres. En la de mugeres solo habia -Doncellas de doce á trece años, á las cuales llamaban las mozas de la -penitencia: eran otras tantas como los varones: vivian en castidad y -clausura como doncellas diputadas al culto de su Dios. El ejercicio -que tenian era regar y barrer el templo, y hacer cada mañana de comer -al Idolo y á sus Ministros de aquello que de limosna recogían los -Religiosos. La comida que al Idolo hacian eran unos bollos pequeños en -figura de manos y pies, y otros retorcidos como melcochas. Con este -pan hacían ciertos guisados, y poníanselo al Idolo delante cada dia, -y comíanlo sus Sacerdotes, como los de Bel, que cuenta Daniel[32]. -Estaban estas mozas trasquiladas, y despues dejaban crecer el cabello -hasta cierto tiempo. Levantábanse á media noche á los maitines de los -Idolos, que siempre se hacían, haciendo ellas los mismos ejercicios -que los Religiosos. Tenian sus Abadesas, que las ocupaban en hacer -lienzos de muchas labores para ornato de los Idolos y templos. El traje -que continuamente traían, era todo blanco, sin labor, ni color alguna. -Hacían tambien su penitencia á media noche, sacrificándose con herirse -en las puntas de las orejas en la parte de arriba; y la sangre que se -sacaban, poníansela en las mejillas; y dentro de su recogimiento tenian -una alberca, donde se lavaban aquella sangre: vivian con honestidad -y recato. Y si hallaban que hubiese alguna faltado, aunque fuese muy -levemente, sin remision moria luego, diciendo que había violado la -casa de su Dios; y tenian por agüero y por indicio de haber sucedido -algun mal caso de estos, si veian pasar algun raton ó murciélago en -la capilla de su Idolo, ó que habian roído algun velo; porque decian, -que si no hubiera precedido algun delito, no se atreviera el raton -ó murciélago á hacer tal descortesía. Y de aquí procedian á hacer -pesquisa; y hallando el delincuente, por principal que fuese, luego le -daban la muerte. En este Monasterio no eran admitidas Doncellas sino -de uno de seis barrios, que estaban nombrados para el efecto; y duraba -esta clausura, como está dicho, un año, por el cual ellas ó sus padres -habian hecho voto de servir al Idolo en aquella forma; y de allí salian -para casarse. Alguna semejanza tiene lo de estas Doncellas, y mas lo -de las del Perú, con las Vírgenes Vestales de Roma, que refieren los -Historiadores, para que se entienda como el Demonio ha tenido codicia -de ser servido de gente que guarda limpieza, no porque á él le agrade -la limpieza, pues es de suyo espiritu inmundo, sino por quitar al sumo -Dios, en el modo que puede, esta gloria de servirse de integridad y -limpieza. - - - - -CAPÍTULO XVI - -_De los Monasterios de Religiosos que tiene el Demonio para su -supersticion._ - - -Cosa es muy sabida por las cartas de los Padres de nuestra Compañía, -escritas de Japón, la multitud y grandeza que hay en aquellas tierras, -de Religiosos, que llaman Bonzos, sus costumbres, supersticion y -mentiras; y así de estos no hay que decir de nuevo. De los Bonzos ó -Religiosos de la China refieren Padres que estuvieron allá dentro, -haber diversas maneras ú órdenes, y que vieron unos de hábito blanco y -con bonetes; y otros de hábito negro, sin bonete ni cabello; y que de -ordinario son poco estimados, y los Mandarines ó ministros de justicia -los azotan como á los demas. Estos profesan no comer carne, ni pescado, -ni cosa viva, sino arroz y yerbas: mas de secreto comen de todo, y -son peores que la gente comun. Los Religiosos de la Corte, que está -en Pekin, dicen, que son muy estimados. A las Varelas ó monasterios -de estos monjes van de ordinario los Mandarines á recrearse, y cuasi -siempre vuelven borrachos. Estan estos monasterios de ordinario fuera -de las ciudades: dentro de ellos hay templos; pero en esto de Idolos y -templos hay poca curiosidad en la China, porque los Mandarines hacen -poco caso de Idolos y tienénlos por cosa de burla, ni aun creen que -hay otra vida, ni aun otro paraíso, sino tener oficio de Mandarin; -ni otro infierno sino las cárceles que ellos dan á los delincuentes. -Para el vulgo dicen que es necesario entretenerle con idolatría, -como también lo apunta el Filósofo[33] de sus Gobernadores. Y aun en -la Escritura[34] fué género de escusa, que dió Aaron, del Idolo del -becerro que fabricó. Con todo eso usan los Chinos en las popas de sus -navios, en unas capilletas, traer allí puesta una doncella de bulto, -asentada en su silla, con dos Chinos delante de ella arrodillados á -manera de Angeles, y tiene lumbre de noche y de dia; y cuando han -de dar á la vela, le hacen muchos sacrificios y ceremonias con gran -ruído de atambores y campanas, y echan papeles ardiendo por la popa. -Viniendo á los Religiosos, no sé que en el Perú haya habido casa propia -de hombres recogidos, mas de sus Sacerdotes y hechiceros, que eran -infinitos. Pero propia observancia, en donde parece haberla el Demonio -puesto, fué en Méjico, porque habia en la cerca del gran templo dos -monasterios, como arriba se ha tocado: uno de doncellas, de que se -trató: otro de mancebos recogidos de diez y ocho á veinte años, los -cuales llamaban Religiosos. Traían en las cabezas unas coronas como -frailes: el cabello poco mas crecido, que les daba á media oreja, -excepto que al colodrillo dejaban crecer el cabello cuatro dedos en -ancho, que les descendía por las espaldas, y á manera de tranzado -los ataban y tranzaban. Estos mancebos, que servían en el templo de -Vitzilipúztli, vivian en pobreza, castidad y obediencia, y hacian el -oficio de Levitas, administrando á los Sacerdotes y dignidades del -templo el incensario, la lumbre y los vestimentos: barrian los lugares -sagrados: traían leña para que siempre ardiese en el brasero del -Dios, que era como lámpara, la cual ardía contínuo delante del altar -del Idolo. Sin estos mancebos habia otros muchachos, que eran como -monacillos, que servian de cosas manuales, como era enramar y componer -los templos con rosas y juntos dar agua á manos á los Sacerdotes, -administrar navajuelas para sacrificar, ir con los que iban á pedir -limosna, para traer la ofrenda. Todos estos tenian sus Prepósitos, que -tenian cargo de ellos, y vivian con tanta honestidad, que cuando salian -en público donde habia mugeres, iban las cabezas muy bajas, los ojos -en el suelo, sin osar alzarlos á mirarlas: traían por vestido unas -sabanas de red. Estos mozos recogidos tenian licencia de salir por -la ciudad de cuatro en cuatro, y de seis en seis, muy mortificados, -á pedir limosna por los barrios; y cuando no se la daban, tenian -licencia de llegarse á las sementeras, y coger las espigas de pan ó -mazorcas, que habian menester, sin que el dueño osáse hablarles, ni -evitárselo. Tenian esta licencia, porque vivian en pobreza sin otra -renta mas de la limosna. No podia haber mas de cincuenta: ejercitábanse -en penitencia, y levantábanse á media noche á tañer unos caracoles -y bocinas, con que despertaban á la gente. Velaban el Idolo por sus -cuartos, porque no se apagase la lumbre que estaba delante del altar: -administraban el incensario con que los Sacerdotes incensaban el Idolo -á media noche, á la mañana, al medio dia y á la oracion. Estos estaban -muy sujetos y obedientes á los mayores, y no salian un punto de lo -que les mandaban. Y despues que á media noche acababan de incensar -los Sacerdotes, estos se iban á un lugar particular y sacrificaban, -sacandose sangre de los molledos con unas puntas duras y agudas; y la -sangre que así sacaban, se la ponian por las sienes hasta lo bajo de la -oreja. Y hecho este sacrificio se iban luego á lavar á una laguna: no -se untaban estos mozos con ningun betun en la cabeza, ni en el cuerpo, -como los Sacerdotes: y su vestido era una tela que allá se hace muy -áspera y blanca. Durábales este ejercicio y aspereza de penitencia un -año entero, en el cual vivian con mucho recogimiento y mortificacion. -Cierto es de maravillar, que la falsa opinion de Religion pudiese -en estos mozos y mozas de Méjico tanto, que con tan gran aspereza -hiciesen en servicio de Sátanas lo que muchos no hacemos en servicio -del altísimo Dios: que es grave confusion para los que con un poquito -de penitencia que hacen, estan muy ufanos y contentos. Aunque el no ser -aquel ejercicio perpetuo, sino de un año, lo hacía más tolerable. - - - - -CAPÍTULO XVII - -_De las penitencias y asperezas que han usado los Indios por persuasion -del Demonio._ - - -Y pues hemos llegado á este punto, bien será que así para manifestar -la maldita soberbia de Satanás, como para confundir y despertar algo -nuestra tibieza en el servicio de el sumo Dios, digamos algo de los -rigores y penitencias extrañas, que esta miserable gente hacía por -persuasion del Demonio, como los falsos Profetas de Baal[35], que con -lancetas se herian y sacaban sangre: y como los que al sucio Beelfegor -sacrificaban sus hijos é hijas[36]: y los pasaban por fuego, segun -dan testimonio las Divinas letras[37], que siempre Satanás fué amigo -de ser servido á mucha costa de los hombres. Ya se ha dicho, que los -Sacerdotes y Religiosos de Méjico se levantaban á media noche, y -habiendo incensado al Idolo los Sacerdotes, y como dignidades del -templo, se iban á un lugar de una pieza ancha, donde habia muchos -asientos, y allí se sentaban: y tomando cada uno una pua de manguéy, -que es como alesna ó punzon agudo, ó con otro género de lancetas ó -navajas, pasábanse las pantorrillas junto á la espinilla, sacándose -mucha sangre, con la cual se untaban las sienes, bañando con la demas -sangre las puas ó lancetas, y poníanlas despues entre las almenas del -patio hincadas en unos globos ó bolas de paja, para que todos las -viesen y entendiesen la penitencia que hacian por el pueblo. Lavábanse -de esta sangre en una laguna diputada para esto, llamada Ezapán, que -es agua de sangre; y habia gran número de estas lancetas ó puas en el -templo, porque ninguna habia de servir dos veces. Demás de esto tenian -grandes ayunos estos Sacerdotes y Religiosos, como era ayunar cinco y -diez dias seguidos antes de algunas fiestas principales, que eran estas -como cuatro Temporas. Guardaban tan estrechamente la continencia, que -muchos de ellos, por no venir á caer en alguna flaqueza, se hendian por -medio los miembros viriles, y hacian mil cosas para hacerse impotentes, -por no ofender á sus Dioses: no bebian vino: dormian muy poco, porque -los mas de sus ejercicios eran de noche, y hacian en sí crueldades, -martirizándose por el Diablo, y todo á trueco de que les tuviesen -por grandes y una adores, y muy penitentes. Usaban disciplinarse -con unas sogas que tenian ñudos; y no solo los Sacerdotes, pero todo -el pueblo, hacía disciplina en la procesión y fiesta que se hacía al -Idolo Tezcatlipúca, que se dijo arriba, era el Dios de la penitencia. -Porque entonces llevaban todos en las manos unas sogas de hilo de -manguéy, nuevas, de una braza, con un ñudo al cabo, y con aquellas -se disciplinaban dándose grandes golpes en las espaldas. Para esta -misma fiesta ayunaban los Sacerdotes cinco dias seguidos, comiendo una -sola vez al dia, y apartados de sus mugeres, y no salian del templo -aquellos cinco dias, azotándose reciamente con las sogas dichas. De -las penitencias y extremos de rigor que usan los Bonzos, hablan largo -las cartas de los Padres de la Compañía de Jesus, que escribieron de -la India, aunque todo esto siempre ha sido sofisticado, y mas por -apariencia, que verdad. En el Perú, para la fiesta de el Itu, que era -grande, ayunaba toda la gente dos dias, en los cuales no llegaban á -mugeres, ni comian cosa con sal, ni ají, ni bebian chicha; y este -modo de ayunar usaban mucho. En ciertos pecados hacian penitencia de -azotarse con unas hortigas muy ásperas: otras veces darse unos á otros -con cierta piedra cuantidad de golpes en las espaldas. En algunas -partes, esta ciega gente, por persuasion de el Demonio, se van á -sierras muy agrias, y alli hacen vida asperísima largo tiempo. Otras -veces se sacrifican despeñándose de algun alto risco, que todos son -embustes del que ninguna cosa ama mas que el daño y perdicion de los -hombres. - - - - -CAPÍTULO XVIII - -_De los Sacrificios que al Demonio hacían los Indios; y de qué cosas._ - - -En lo que mas el enemigo de Dios y de los hombres ha mostrado siempre -su astucia, ha sido en la muchedumbre y variedad de ofrendas y -sacrificios, que para sus idolatrías ha enseñado á los infieles. Y como -el consumir la substancia de las criaturas en servicio y culto del -Criador, es acto admirable y propio de Religion, y esto es sacrificio, -así el padre de la mentira ha inventado, que como á autor y señor le -ofrezcan y sacrifiquen las criaturas de Dios. El primer género de -sacrificios que usaron los hombres, fué muy sencillo, ofreciendo -Caín[38] de los frutos de la tierra y Abel de lo mejor de su ganado: lo -cual hicieron despues tambien Noé y Abrahan, y los otros Patriarcas, -hasta que por Moysen le dió aquel largo Ceremonial del Levítico, en -que se ponen tantas suertes y diferencias de sacrificios, y para -diversos negocios de diversas cosas, y con diversas ceremonias; así -tambien Satanás en algunas naciones se ha contentado con enseñar, que -le sacrifiquen de lo que tienen, como quiera que sea: en otras ha -pasado tan adelante en darles multitud de ritos y ceremonias en esto, -y tantas observancias, que admira; y parece que es querer claramente -competir con la ley antigua, y en muchas cosas usurpar sus propias -ceremonias. A tres géneros de sacrificios podemos reducir todos los que -usan estos infieles: unos de cosas insensibles, otros de animales, y -otros de hombres. En el Perú usaron sacrificar coca, que es una yerba -que mucho estiman, y maíz, que es su trigo, y plumas de colores, y -chaquíra, que ellos llaman mollo, y conchas de la mar, y á veces oro -y plata, figurando de ello animalejos; tambien ropa fina de cúmbi, y -madera labrada y olorosa, y muy ordinariamente sebo quemado. Eran estas -ofrendas ó sacrificios para alcanzar buenos temporales, ó salud, ó -librarse de peligros y males. En el segundo género era su ordinario -sacrificio de cuíes, que son unos animalejos como gazapillos, que comen -los Indios bien. Y en cosas de importancia, ó personas caudalosas, -ofrecian carneros de la tierra, ó pacos rasos, ó lanudos; y en el -número, y en las colores, y en los tiempos habia gran consideracion y -ceremonia. El modo de matar cualquier res chica ó grande, que usaban -los Indios, segun su ceremonia antigua, es la propia que tienen los -Moros, que llaman el alquible, que es, tomar la res encima del brazo -derecho, y volverle los ojos hácia el Sol diciendo diferentes palabras, -conforme á la cualidad de la res que se mata. Porque si era pintada, -se dirigian las palabras al chuquílla ó trueno, para que no faltase el -agua: y si era blanco raso, ofreciánle al Sol con unas palabras: y si -era lanudo, con otras, para que alumbrase y criase: y si era guanáco, -que es como pardo, dirigian el sacrificio al Viracócha. Y en el Cuzco -se mataba con esta ceremonia cada dia un carnero raso al Sol, y se -quemaba vestido con una camiseta colorada, y cuando se quemaba, echaban -ciertos cestillos de coca en el fuego (que llamaban villcarónca); y -para este sacrificio tenian gente diputada, y ganado que no servia -de otra cosa. Tambien sacrificaban pájaros, aunque esto no se halla -tan frecuente en el Perú como en Méjico, donde era muy ordinario el -sacrificio de codornices. Los del Perú sacrificaban pájaros de la -puna, que así llaman allá al desierto, cuando habian de ir á la guerra, -para hacer disminuir las fuerzas de las guacas de sus contrarios. -Este sacrificio se llamaba cuzcovícza, ó contevícza, ó huallavícza, ó -sopavícza, y hacíanlo en esta forma: Tomaban muchos géneros de pájaros -de la puna, y juntaban mucha leña espinosa, llamada yanlli, la cual -encendida, juntaban los pájaros, y esta junta llamaban quizo, y los -echaban en el fuego, alderedor de el cual andaban los oficiales del -sacrificio con ciertas piedras redondas y esquinadas, á donde estaban -pintadas muchas culebras, leones, sapos y tigres, diciendo (usachúm) -que significa: Suceda nuestra victoria bien; y otras palabras en que -decían: Piérdanse las fuerzas de las guacas de nuestros enemigos. Y -sacaban unos carneros prietos, que estaban en prision algunos dias -sin comer, que se llamaban urcu, y matandolos decian, que así como -los corazones de aquellos animales estaban desmayados, así desmayasen -sus contrarios. Y si en estos carneros veían, que cierta carne que -está detrás de el corazon no se les habia consumido con los ayunos -y prision pasada, teníanlo por mal agüero. Y traían ciertos perros -negros llamados apurúcos, y matábanlos, y echábanlos en un llano, y -con ciertas ceremonias hacían comer aquella carne á cierto género -de gente. Tambien hacían este sacrificio para que el Inca no fuese -ofendido con ponzoña, y para esto ayunaban desde la mañana hasta que -salía la estrella, y entonces se hartaban y zahoraban á usanza de -Moros. Este sacrificio era el mas acepto para contra los Dioses de -los contrarios. Y aunque el dia de hoy ha cesado cuasi todo esto, -por haber cesado las guerras, con todo han quedado rastros, y no -pocos, para pendencias particulares de Indios comunes, ó de Caciques, -ó de unos pueblos con otros. Item, tambien sacrificaban ú ofrecian -conchas de la mar, que llamaban mollo, y ofrecíanlas á las fuentes y -manantiales, diciendo, que las conchas eran hijas de la mar, madre de -todas las aguas. Tienen diferentes nombres segun la color, y así sirven -á diferentes efectos. Usan de estas conchas cuasi en todas las maneras -de sacrificios; y aun el dia de hoy echan algunos el mollo molido en -la chicha por supersticion. Finalmente, de todo cuanto sembraban y -criaban, si les parecía conveniente, ofrecian sacrificio. Tambien habia -Indios señalados para hacer sacrificios á las fuentes, manantiales ó -arroyos que pasaban por el pueblo, y chacras, ó heredades, y hacíanlos -en acabando de sembrar, para que no dejasen de correr, y regasen sus -heredades. Estos sacrificios elegían los sortílegos por sus suertes, -las cuales acabadas, de la contribucion del pueblo se juntaba lo que -se habia de sacrificar, y lo entregaban á los que tenían el cargo de -hacer los dichos sacrificios. Y hacianlos al principio del invierno, -que es cuando las fuentes, manantiales y rios crecen por la humedad -del tiempo, y ellos atribuianlo á sus sacrificios, y no sacrificaban á -las fuentes y manantiales de los despoblados. El dia de hoy aún queda -todavía esta veneracion de las fuentes, manantiales, acequias, arroyos -ó rios, que pasan por lo poblado y chacras: y tambien tienen reverencia -á las fuentes y rios de los despoblados. Al encuentro de dos rios -hacen particular reverencia y veneracion, y allí se lavan para sanar, -untándose primero con harina de maíz, ó con otras cosas, y añadiendo -diferentes ceremonias; y lo mismo hacen tambien en los baños. - - - - -CAPÍTULO XIX - -_De los sacrificios de hombres que hacian._ - - -Pero lo que mas es de doler de la desventura de esta triste gente, -es el vasallage que pagaban al Demonio sacrificándole hombres, que -son á imágen de Dios, y fueron criados para gozar de Dios. En muchas -naciones usaron matar, para acompañamiento de sus difuntos, como se -ha dicho arriba, las personas que les eran mas agradables, y de quien -imaginaban que podrian mejor servirse en la otra vida. Fuera de esta -ocasion usaron en el Perú sacrificar niños de cuatro ó de seis años -hasta diez; y lo mas de esto era en negocios que importaban al Inca, -como en enfermedades suyas para alcanzarle salud: tambien cuando iba -á la guerra por la victoria. Y cuando le daban la borla al nuevo -Inca, que era la insignia de Rey, como acá el cetro ó corona, en -la solemnidad sacrificaban cuantidad de doscientos niños de cuatro -á diez años: duro é inhumano espectáculo. El modo de sacrificarlos -era ahogarlos y enterrarlos con ciertos visages y ceremonias: otras -veces los degollaban, y con su sangre se untaban de oreja á oreja. -Tambien sacrificaban doncellas de aquellas que traían al Inca de los -Monasterios, que ya arriba tratamos. Una abusion habia en este mismo -género muy grande y muy general, y era, que cuando estaba enfermo algun -Indio principal ó comun, y el agorero le decia que de cierto habia de -morir, sacrificaban al Sol ó al Viracócha, su hijo, diciéndole, que -se contentase con él, y que no quisiese quitar la vida á su padre. -Semejante crueldad á la que refiere la Escritura[39] haber usado el -Rey de Moab en sacrificar su hijo primogénito sobre el muro á vista -de los de Israél, á los cuales pareció este hecho tan triste, que no -quisieron apretarle mas, y así se volvieron á sus casas. Este mismo -género de cruel sacrificio refiere la divina Escritura haberse usado -entre aquellas naciones bárbaras de Cananeos y Jebuseos, y los demas de -quien escribe el libro de la Sabiduria[40]: Llaman paz vivir en tantos -y tan graves males, como es sacrificar sus propios hijos, ó hacer otros -sacrificios ocultos, ó velar toda la noche haciendo cosas de locos; y -así ni guardan limpieza en su vida, ni en sus matrimonios, sino que -éste de envidia quita al otro la vida, estotro le quita la muger, y -el contento, y todo anda revuelto, sangre, muertes, hurtos, engaños, -corrupcion, infidelidad, alborotos, perjuicios, motines, olvido de -Dios, contaminar las almas, trocar el sexo y nacimiento, mudar los -matrimonios, desórden de adulterios y suciedades, porque la idolatría -es un abismo de todos males. Esto dice el Sabio de aquellas gentes, -de quien se queja David[41], que aprendieron tales costumbres los de -Israél, hasta llegar á sacrificar sus hijos é hijas á los Demonios, lo -cual nunca jamás quiso Dios, ni le fué agradable, porque como es Autor -de la vida, y todo lo demás hizo para el hombre, no le agrada que le -quiten hombres la vida á otros hombres; y aunque la voluntad del fiel -Patriarca Abrahan la probó y aceptó el Señor, el hecho de degollar á -su hijo, de ninguna suerte lo consintió, de donde se ve la malicia y -tiranía del Demonio, que en esto ha querido exceder á Dios, gustando -ser adorado con derramamiento de sangre humana, y por este camino -procurando la perdicion de los hombres en almas y cuerpos, por el -rabioso ódio que les tiene, como su tan cruel adversario. - - - - -CAPÍTULO XX - -_De los sacrificios horribles de hombres que usaron los Mejicanos._ - - -Aunque en el matar niños y sacrificar sus hijos los del Perú se -aventajaron á los de Méjico, porque no he leido, ni entendido que -usasen esto los Mejicanos; pero en el número de los hombres que -sacrificaban, y en el modo horrible con que lo hacian, excedieron -estos á los del Perú, y aun á cuantas naciones hay en el mundo; y -para que se vea la gran desventura en que tenia ciega esta gente el -Demonio, referiré por extenso el uso inhumano que tenian en esta parte. -Primeramente, los hombres que se sacrificaban eran habidos en guerra; -y si no era de cautivos, no hacian estos solemnes sacrificios. Que -parece siguieron en esto el estilo de los Antiguos, que segun quieren -decir Autores, por eso llamaban _Víctima_ al sacrificio, porque era de -cosa vencida; como tambien la llamaban _Hostia, quasi ab hoste_, porque -era ofrenda hecha de sus enemigos, aunque el uso fué extendiendo -el un vocablo y el otro á todo género de sacrificio. En efecto los -Mejicanos no sacrificaban á sus Idolos, sino sus cautivos; y por tener -cautivos para sus sacrificios, eran sus ordinarias guerras; y así -cuando peleaban unos y otros, procuraban haber vivos á sus contrarios, -y prenderlos, y no matarlos, por gozar de sus sacrificios; y esta razon -dió Motezuma al Marqués del Valle cuando le preguntó, ¿como siendo tan -poderoso, y habiendo conquistado tantos Reinos, no habia sojuzgado la -Provincia de Tlascála, que tan cerca estaba? Respondió á esto Motezuma, -que por dos causas no habian allanado aquella Provincia, siéndoles cosa -facil de hacer, si lo quisieran. La una era, por tener en que ejercitar -la juventud Mejicana, para que no se criase en ócio y regalo. La otra, -y principal, que habia reservado aquella Provincia para tener de donde -sacar cautivos que sacrificar á sus Dioses. El modo que tenian en estos -sacrificios era, que en aquella palizada de calaveras, que se dijo -arriba, juntaban los que habian de ser sacrificados; y hacíase al pie -de esta palizada una ceremonia con ellos, y era, que á todos los ponian -en hilera al pie de ella con mucha gente de guardia, que los cercaba. -Salía luego un Sacerdote vestido con una alba corta llena de flecos por -la orla, y descendía de lo alto del templo con un Idolo hecho de masa -de bledos y maíz amasado con miel, que tenia los ojos de unas cuentas -verdes, y los dientes de granos de maíz y venía con toda la priesa que -podia por las gradas del templo abajo, y subia por encima de una gran -piedra que estaba fijada en un muy alto humilladero en medio del patio: -llamábase la piedra Quauxicálli, que quiere decir la piedra del Aguila. -Subiendo el Sacerdote por una escalerilla, que estaba enfrente del -humilladero, y bajando por otra, que estaba de la otra parte, siempre -abrazado con su Idolo, subia adonde estaban los que se habian de -sacrificar; y desde un lado hasta otro iba mostrando aquel Idolo á cada -uno en particular; y diciéndoles: este es vuestro Dios; y en acabando -de mostrárselo, descendia por el otro lado de las gradas, y todos los -que habian de morir, se iban en procesion hasta el lugar donde habian -de ser sacrificados, y alli hallaban aparejados los ministros que los -habian de sacrificar. El modo ordinario del sacrificio era abrir el -pecho al que sacrificaban, y sacándole el corazon medio vivo, al hombre -lo echaban á rodar por las gradas del templo, las cuales se bañaban en -sangre; lo cual para que se entienda mejor, es de saber, que al lugar -del sacrificio salian seis Sacrificadores constituídos en aquella -dignidad: los cuatro para tener los pies y manos del que habia de ser -sacrificado, y otro para la garganta, y otro para cortar el pecho, y -sacar el corazon del sacrificado. Llamaban á estos Chachalmúa, que en -nuestra lengua es lo mismo que ministro de cosa sagrada: era ésta una -dignidad suprema, y entre ellos tenida en mucho, la cual se heredaba -como cosa de mayorazgo. El ministro que tenia oficio de matar, que era -el sexto de éstos, era tenido y reverenciado como supremo Sacerdote ó -Pontífice, el nombre del cual era diferente segun la diferencia de los -tiempos y solemnidades en que sacrificaba; asímismo eran diferentes las -vestiduras cuando salían á ejercitar su oficio en diferentes tiempos. -El nombre de su dignidad era Papa y Topilzín: el trage y ropa era una -cortina colorada á manera de dalmática, con unas flocaduras por orla, -una corona de plumas ricas verdes y amarillas en la cabeza, y en las -orejas unos como sarcillos de oro, engastadas en ellos unas piedras -verdes, y debajo del labio, junto al medio de la barba, una pieza -como cañutillo de una piedra azul. Venian estos seis Sacrificadores -el rostro y las manos untados de negro muy atezado: los cinco traían -unas cabelleras muy encrespadas y revueltas, con unas vendas de cuero -ceñidas por medio de las cabezas; y en la frente traian unas rodelas -de papel pequeñas pintadas de diversas colores, vestidos con unas -dalmáticas blancas labradas de negro. Con este atavio se revestia en -la misma figura del Demonio, que verlos salir con tan mala catadura, -ponia grandísimo miedo á todo el pueblo. El supremo Sacerdote traía en -la mano un gran cuchillo de pedernal muy agudo y ancho: otro Sacerdote -traía un collar de palo labrado á manera de una culebra. Puestos -todos seis ante el Idolo hacían su humillacion, y poníanse en orden -junto á la piedra piramidal, que arriba se dijo, que estaba frontero -de la puerta de la cámara del Idolo. Era tan puntiaguda esta piedra, -que echado de espaldas sobre ella el que habia de ser sacrificado, -se doblaba de tal suerte, que dejando caer el cuchillo sobre el -pecho, con mucha facilidad se abria un hombre por medio. Despues de -puestos en orden estos Sacrificadores, sacaban todos los que habian -preso en las guerras, que en esta fiesta habian de ser sacrificados, -y muy acompañados de gente de guardia, subíanlos en aquellas largas -escaleras, todos en ringlera, y desnudos en carnes, al lugar donde -estaban apercibidos los ministros; y en llegando cada uno por su orden, -los seis Sacrificadores lo tomaban, uno de un pie, y otro del otro; uno -de una mano, y otro de otra, y lo echaban de espaldas encima de aquella -piedra puntiaguda, donde el quinto de estos ministros le echaba el -collar á la garganta, y el sumo Sacerdote le abría el pecho con aquel -cuchillo con una presteza extraña, arrancándole el corazon con las -manos; y así vaheando, se lo mostraba al Sol, á quien ofrecía aquel -calor y baho del corazon; y luego volvía al Idolo, y arrojábaselo al -rostro; y luego el cuerpo del sacrificado le echaban rodando por las -gradas del templo con mucha facilidad, porque estaba la piedra puesta -tan junto á las gradas, que no había dos pies de espacio entre la -piedra y el primer escalon; y así con un puntapie echaban los cuerpos -por las gradas abajo; y de esta suerte sacrificaban todos los que -habia, uno por uno; y despues de muertos, y echados abajo los cuerpos, -los alzaban los dueños, por cuyas manos habian sido presos, y se los -llevaban, y repartíanlos entre sí, y se los comían, celebrando con -ellos solemnidad; los cuales, por pocos que fuesen, siempre pasaban de -cuarenta y cincuenta, porque habia hombres muy diestros en cautivar. -Lo mismo hacian todas las demás naciones comarcanas, imitando á los -Mejicanos en sus ritos y ceremonias en servicio de sus Dioses. - - - - -CAPÍTULO XXI - -_De otro género de sacrificios de hombres que usaban los Mejicanos._ - - -Habia otro género de sacrificio en diversas fiestas, al cual llamaban -Racaxipe Valiztli, que quiere decir desollamiento de personas. Llamóse -así, porque en ciertas fiestas tomaban un esclavo ó esclavos, segun -el número que querian, y desollándoles el cuero, se lo vestía una -persona diputada para esto: éste andaba por todas las casas y mercados -de las ciudades cantando y bailando, y habíanle de ofrecer todos, y -al que no le ofrecia, le daba con un canto del pellejo en el rostro, -untándole con aquella sangre que tenia cuajada: duraba esta invencion -hasta que el cuero se corrompía. En este tiempo juntaban estos que -así andaban, mucha limosna, la cual se gastaba en cosas necesarias al -culto de sus Dioses. En muchas de estas fiestas hacian un desafio entre -el que habia de sacrificar y el sacrificado, en esta forma: Ataban al -esclavo por un pie en una rueda grande de piedra, y dábanle unaespada -y rodela en las manos para que se defendiese, y salia luego el que -le habia de sacrificar, armado con otra espada y rodela; y si el que -habia de ser sacrificado prevalecia contra el otro, quedaba libre del -sacrificio, y con nombre de Capitan famoso; y como tal era despues -tratado; pero si era vencido, allí en la misma piedra en que estaba -atado le sacrificaban. Otro género de sacrificio era cuando dedicaban -algun cautivo que representase al Idolo, cuya semejanza decian que -era. Cada año daban un esclavo á los Sacerdotes para que nunca faltase -la semejanza viva del Idolo, el cual luego que entraba en el oficio, -despues de muy bien lavado, le vestian todas las ropas é insignias del -Idolo, y poníanle su mismo nombre, y andaba todo el año tan honrado y -reverenciado como el mismo Idolo: traía consigo siempre doce hombres -de guerra porque no se huyese, y con esta guarda le dejaban andar -libremente por donde quería; y si acaso se huía, el principal de la -guardia entraba en su lugar para representar al Idolo, y despues ser -sacrificado. Tenia aqueste Indio el mas honrado aposento del templo, -donde comia y bebia, y adonde todos los principales le venian á servir -y reverenciar, trayéndole de comer con el aparato y orden que á los -Grandes; y cuando salia por la ciudad, iba muy acompañado de Señores -y principales, y llevaba una flautilla en la mano, que de cuando en -cuando tocaba, dando á entender que pasaba, y luego las mugeres salian -con sus niños en los brazos, y se los ponian delante, saludándole como -á Dios: lo mismo hacía la demás gente. De noche le metian en una jaula -de recias vergetas porque no se fuese, hasta que llegando la fiesta -le sacrificaban, como queda arriba referido. En las formas dichas, -y en otras muchas traía el Demonio engañados y escarnecidos á los -miserables; y era tanta la multitud de los que eran sacrificados con -esta infernal crueldad, que parece cosa increible. Porque afirman, que -habia vez que pasaban de cinco mil, y dia hubo que en diversas partes -fueron así sacrificados mas de veinte mil. Para esta horrible matanza -usaba el Diablo, por sus ministros, una donosa invencion, y era, que -cuando les parecia, iban los Sacerdotes de Satanás á los Reyes, y -manifestábanles como los Dioses se morian de hambre, que se acordasen -de ellos. Luego los Reyes se apercibian, y avisaban unos á otros, como -los Dioses pedian de comer, por tanto que apercibiesen su gente para un -dia señalado, enviando sus mensageros á las provincias contrarias, para -que se apercibiesen á venir á la guerra. Y así congregadas sus gentes, -y ordenadas sus compañías y escuadrones, salian al campo situado, donde -se juntaban los ejércitos; y toda su contienda y batalla era prenderse -unos á otros para el efecto de sacrificar, procurando señalarse así -una parte, como otra en traer mas cautivos para el sacrificio, de -suerte, que en estas batallas mas pretendian prenderse, que matarse; -porque todo su fin era traer hombres vivos para dar de comer á los -Idolos: y éste era el modo con que traían las víctimas á sus Dioses. -Y es de advertir, que ningun Rey era coronado, si no vencia primero -alguna provincia, de suerte que trajese gran número de cautivos para -sacrificios de sus Dioses. Y así, por todas vias era infinita cosa la -sangre humana que se vertia en honra de Satanás. - - - - -CAPÍTULO XXII - -_Como ya los mismos Indios estaban cansados, y no podian sufrir las -crueldades de sus Dioses._ - - -Esta tan excesiva crueldad en derramar tanta sangre de hombres, y el -tributo tan pesado de haber de ganar siempre cautivos para el sustento -de sus Dioses, tenia ya cansados á muchos de aquellos bárbaros, -pareciéndoles cosa insufrible; y con todo eso, por el gran miedo -que los ministros de los Idolos les ponian de su parte, y por los -embustes con que traían engañado al pueblo, no dejaban de ejecutar -sus rigurosas leyes; mas en lo interior deseaban verse libres de tan -pesada carga. Y fué providencia del Señor, que en esta disposicion -hallasen á esta gente los primeros que les dieron noticia de la ley de -Cristo, porque sin duda ninguna les pareció buena ley y buen Dios, el -que así se quería servir. A este propósito me contaba un Padre grave -en la Nueva-España, que cuando fué á aquel Reino habia preguntado á -un Indio viejo y principal, ¿cómo los Indios habian recibido tan -presto la Ley de Jesu-Cristo, y dejado la suya, sin hacer mas prueba, -ni averiguacion, ni disputa sobre ello? que parecía se habian mudado, -sin moverse por razon bastante. Respondió el Indio: no creas, Padre, -que tomamos la Ley de Cristo tan inconsideradamente como dices, porque -te hago saber, que estábamos ya tan cansados y descontentos con las -cosas que los Idolos nos mandaban, que habiamos tratado de dejarlos y -tomar otra ley. Y como la que vosotros nos predicasteis, nos pareció -que no tenia crueldades, y que era muy á nuestro propósito, y tan -justa y buena, entendimos que era la verdadera ley, y asi la recibimos -con gran voluntad. Lo que este Indio dijo, se confirma bien con lo -que se lee en las primeras relaciones que Hernando Cortés envió al -Emperador Carlos V, donde refiere, que despues de tener conquistada -la ciudad de Méjico, estando en Cuyoacán, le vinieron Embajadores de -la República y Provincia de Mechoacán, pidiéndole que les enviáse su -ley, y quien se la declaráse, porque ellos pretendian dejar la suya, -porque no les parecía bien; y así lo hizo Cortés, y hoy dia son de los -mejores Indios y mas buenos Cristianos que hay en la Nueva-España. -Los Españoles que vieron aquellos crueles sacrificios de hombres, -quedaron con determinacion de hacer todo su poder para destruir tan -maldita carnicería de hombres: y mas cuando vieron, que una tarde -ante sus ojos sacrificaron sesenta ó setenta soldados Españoles, que -habian prendido en una batalla que tuvieron durante la conquista de -Méjico. Y otra vez hallaron en Tezcúco en un aposento, escrito de -carbon: Aquí estuvo preso el desventurado de fulano con sus compañeros, -que sacrificaron los de Tezcúco. Acaeció tambien un caso extraño, -pero verdadero, pues lo refieren personas muy fidedignas, y fué, que -estando mirando los Españoles un espectáculo de aquellos sacrificios, -habiendo abierto y sacado el corazon á un mancebo muy bien dispuesto, -y echándole rodando por la escalera abajo, como era su costumbre, -cuando llegó abajo, dijo el mancebo á los Españoles en su lengua: -Caballeros, muerto me han: lo cual causó grandísima lástima y horror -á los nuestros. Y no es cosa increible, que aquél hablase, habiéndole -arrancado el corazon, pues refiere Galeno[42] haber sucedido algunas -veces en sacrificios de animales, despues de haberles sacado el corazon -y echádole en el altar, respirar los tales animales, y aun bramar -reciamente, y huir por un rato. Dejando por ahora la disputa de como se -comparezca esto con la naturaleza, lo que hace al intento es ver, cuan -insufrible servidumbre tenian aquellos bárbaros al homicida infernal, -y cuan grande misericordia les ha hecho el Señor en comunicarles su ley -mansa, justa y toda agradable. - - - - -CAPÍTULO XXIII - -_Como el Demonio ha procurado remedar los Sacramentos de la santa -Iglesia._ - - -Lo que mas admira de la envidia y competencia de Satanás es, que no -solo en idolatrías y sacrificios, sino tambien en cierto modo de -ceremonias, haya remedado nuestros Sacramentos, que Jesucristo nuestro -Señor instituyó, y usa su santa Iglesia: especialmente el Sacramento de -Comunion, que es el mas alto y divino, pretendió en cierta forma imitar -para gran engaño de los infieles; lo cual pasa de esta manera: En el -mes primero, que en el Perú se llamaba Rayme, y responde á nuestro -Diciembre, se hacía una solemnísima fiesta llamada Capacrayme, y en -ella grandes sacrificios y ceremonias por muchos dias, en los cuales -ningun forastero podia hallarse en la Corte, que era el Cuzco. Al cabo -de estos dias se daba licencia para que entrasen todos los forasteros, -y los hacian participantes de la fiesta y sacrificios, comulgándolos en -esta forma: Las Mamaconas del Sol, que eran como monjas del Sol, hacian -unos bollos pequeños de harina de maíz, teñida y amasada en sangre -sacada de carneros blancos, los cuales aquel dia sacrificaban. Luego -mandaban entrar los forasteros de todas las Provincias, y poníanse -en órden, y los Sacerdotes, que eran de cierto linage descendientes -de Lluquiyupangui, daban á cada uno un bocado de aquellos bollos, -diciéndoles, que aquellos bocados les daban, para que estuviesen -confederados y unidos con el Inca, y que les avisaban, que no dijesen, -ni pensasen mal contra el Inca, sino que tuviesen siempre buena -intencion con él, porque aquel bocado seria testigo de su intencion, -y si no hiciesen lo que debian, los habia de descubrir y ser contra -ellos. Estos bollos se sacaban en platos grandes de oro y de plata, que -estaban diputados para esto, y todos recibian y comian los bocados, -agradeciendo mucho al Sol tan grande merced, diciendo palabras, y -haciendo ademanes de mucho contento y devocion. Y protestaban que en -su vida no harian, ni pensarian cosa contra el Sol, ni contra el Inca, -y que con aquella condicion recibian aquel manjar de el Sol, y que -aquel manjar estaría en sus cuerpos para testimonio de la fidelidad que -guardaban al Sol y al Inca su Rey. Esta manera de comunion diabólica se -daba tambien en el décimo mes llamado Coyaraime, que era Septiembre, -en la fiesta solemne que llaman Citua, haciendo la misma ceremonia; -y demás de comulgar (si se sufre usar de este vocablo en cosa tan -diabólica) á todos los que habian venido de fuera, enviaban tambien de -los dichos bollos á todas las guacas ó santuarios, ó Idolos forasteros -de todo el Reino, y estaban al mismo tiempo personas de todas partes -para recibirlos; y les decian, que el Sol les enviaba aquello en señal -que queria que todos lo venerasen y honrasen: y tambien se enviaba -algo á los Caciques por favor. Alguno por ventura tendrá esto por -fábula ó invencion, mas en efecto, es cosa muy cierta, que desde Inca, -Yupangui, que fué el que mas leyes hizo de ritos y ceremonias, como -otro Numa en Roma, duró esta manera de comunion hasta que el Evangelio -de Nuestro Señor Jesu-Cristo echó todas estas supersticiones, dando -el verdadero manjar de vida, y que confedera las almas, y las une con -Dios. Y quien quisiere satisfacerse enteramente, lea la relacion que -el Licenciado Polo escribió al Arzobispo de los Reyes D. Gerónimo de -Loaysa, y hallará esto y otras muchas cosas, que con grande diligencia -y certidumbre averiguó. - - - - -CAPÍTULO XXIV - -_De la manera con que el Demonio procuró en Méjico remedar la fiesta de -Corpus Cristi, y Comunion que usa la Santa Iglesia._ - - -Mayor admiracion pondrá la fiesta y semejanza de comunion que el -mismo Demonio, Príncipe de los hijos de soberbia ordenó en Méjico, la -cual, aunque sea un poco larga, es bien referirla como está escrita -por personas fidedignas. En el mes de Mayo hacian los Mejicanos su -principal fiesta de su Dios Vitzilipúztli; y dos dias antes de la -fiesta aquellas mozas, que dijimos arriba, que guardaban recogimiento -en el mismo templo, y eran como monjas, molian cuantidad de semilla -de bledos juntamente con maíz tostado, y despues de molido amasábanlo -con miel, y hacian de aquella masa un Idolo tan grande como era el de -madera: y ponianle por ojos unas cuentas verdes, ó azules, ó blancas, -y por dientes unos granos de maíz, sentado con todo el aparato que -arriba queda dicho. El cual, despues de perfeccionado, venian todos -los Señores, y traian un vestido curioso y rico, conforme al trage -del Idolo, con el cual le vestian: y despues de muy bien vestido y -aderezado sentábanlo en un escaño azul en sus andas, para llevarle en -hombros. Llegada la mañana de la fiesta, una hora antes de amanecer, -salian todas estas doncellas vestidas de blanco con atavíos nuevos, -y aquel dia las llamaban hermanas del Dios Vitzilipúztli. Venian -coronadas con guirnaldas de maíz tostado y reventado, que parece -azahar, y á los cuellos gruesos sartales de lo mismo, que les venian -por debajo de el brazo izquierdo, puesta su color en los carrillos; -y los brazos desde los codos hasta las muñecas emplumados con plumas -coloradas de papagayos; y así aderezadas tomaban las andas del Idolo -en los hombros, y sacábanlas al patio, donde estaban ya todos los -mancebos vestidos con unos paños de red galanos, coronados de la misma -manera que las mugeres. En saliendo las mozas con el Idolo, llegaban -los mancebos con mucha reverencia, y tomaban las andas en los hombros, -trayéndolas al pie de las gradas del templo, donde se humillaba todo -el pueblo; y tomando tierra del suelo se la ponian en la cabeza, que -era ceremonia ordinaria entre ellos en las principales fiestas de -sus Dioses. Hecha esta ceremonia, salía todo el pueblo en procesion -con toda la priesa posible, é iban á un cerro que está una legua de -la ciudad de Méjico, llamado Chapultepéc, y allí hacian estacion y -sacrificios. Luego partian con la misma priesa á un lugar cerca de -alli, que se dice Atlacuyavaya, donde hacían la segunda estacion: y -de allí iban á otro pueblo una legua adelante, que se dice Cuyoacán, -de donde partían, volviéndose á la ciudad de Méjico sin hacer pausa. -Hacíase este camino de mas de cuatro leguas en tres ó cuatro horas: -llamaban á esta procesion Ipayna Vitzilipúztli, que quiere decir, el -veloz y apresurado camino de Vitzilipúztli. Acabados de llegar al pie -de las gradas, ponian allí las andas, y tomaban unas sogas gruesas, y -atábanlas á los asideros de las andas, y con mucho tiento y reverencia -unos tiraban de arriba, y otros ayudando de abajo, subian las andas -con el Idolo á la cumbre del templo, con mucho ruido de flautas, y -clamor de bocinas, caracoles y atambores. Subíanlo de esta manera, -por ser las gradas del templo muy empinadas y angostas, y la escalera -bien larga, y así no podian subir con las andas en los hombros. Y al -tiempo que subian al Idolo, estaba todo el pueblo en el patio con -mucha reverencia y temor. Acabado de subirle á lo alto, y metido en -una casilla de rosas que le tenian hecha, venian luego los mancebos, -y derramaban muchas flores de diversas colores, henchiendo todo -el templo dentro y fuera, de ellas. Hecho esto, salian todas las -doncellas con el aderezo referido, y sacaban de su recogimiento unos -trozos de masa de maíz tostado y bledos, que era la misma de que el -Idolo era hecho, hechos á manera de huesos grandes, y entregábanlos -á los mancebos, y ellos subíanlos arriba, y poníanlos á los pies del -Idolo por todo aquel lugar, hasta que no cabian mas. A estos trozos de -masa llamaban los huesos y carne de Vitzilipúztli. Puestos allí los -huesos, salian todos los ancianos, del templo, Sacerdotes y Levitas, y -todos los demás Ministros, segun sus dignidades y antigüedades, porque -las habia con mucho concierto y órden, con sus nombres y dictados: -salian unos tras otros con sus velos de red de diferentes colores y -labores, segun la dignidad y oficio de cada uno, con guirnaldas en -las cabezas, y sartales de flores en los cuellos. Tras estos salian -los dioses y diosas, que adoraban en diversas figuras, vestidos de la -misma librea, y poniéndose en órden al derredor de aquellos trozos de -masa, hacian cierta ceremonia de canto y baile sobre ellos, con lo cual -quedaban benditos y consagrados por carne y huesos de aquel Idolo. -Acabada la bendicion y ceremonia de aquellos trozos de masa, con que -quedaban tenidos por huesos y carne del Idolo, de la misma manera los -veneraban que á su Dios. Salian luego los Sacrificadores, y hacían el -sacrificio de hombres en la forma que está referida arriba, y eran -en este sacrificados mas número que en otro dia, por ser la fiesta -tan principal. Acabados, pues, los sacrificios, salian luego todos -los mancebos y mozas del templo, aderezados como está dicho: puestos -en órden y en hileras, los unos en frente de los otros, bailaban y -cantaban al son de un atambor que les tañian en loor de la solemnidad, -y del Idolo que celebraban, á cuyo canto todos los Señores, y viejos, y -gente principal respondian, bailando en el circuito de ellos, haciendo -un hermoso corro como lo tienen de costumbre, estando siempre los -mozos y las mozas enmedio, á cuyo espectáculo venía toda la ciudad. -En este dia del Idolo Vitzilipúztli era precepto muy guardado en toda -la tierra, que no se habia de comer otra comida, sino de aquella masa -con miel, de que el Idolo era hecho; y este manjar se habia de comer -luego en amaneciendo, y que no se habia de beber agua, ni otra cosa -alguna sobre ello, hasta pasado medio dia, y lo contrario tenian por -gran agüero y sacrilegio: pasadas las ceremonias podian comer otras -cosas. En este ínterin escondian el agua, de los niños, y avisaban á -todos los que tenian uso de razon, que no bebiesen agua, porque vendría -la ira de Dios sobre ellos, y moririan: y guardaban esto con gran -cuidado y rigor. Concluídas las ceremonias, bailes y sacrificios, -íbanse á desnudar; y los Sacerdotes y dignidades del templo tomaban el -Idolo de masa, y desnudábanle de aquellos aderezos que tenia, y así -á él, como á los trozos que estaban consagrados, los hacian muchos -pedazos; y comenzando desde los mayores, repartíanlos, y dábanlos -á modo de comunion á todo el pueblo, chicos y grandes, hombres y -mugeres; y recibianlo con tanta reverencia, temor y lágrimas, que ponía -admiracion, diciendo, que comian la carne y huesos de Dios, teniéndose -por indignos de ello: los que tenian enfermedades pedian para ellos, -y llevábanselo con mucha reverencia y veneracion: todos los que -comulgaban quedaban obligados á dar diezmo de aquella semilla de que -se hacía el Idolo. Acabada la solemnidad de la comunion, se subía un -viejo de mucha autoridad, y en voz alta predicaba su ley y ceremonias. -¿A quién no pondrá admiracion, que tuviese el Demonio tanto cuidado -de hacerse adorar, y recibir, al modo que Jesu-Cristo, nuestro Dios, -ordenó y enseñó, y como la santa Iglesia lo acostumbra? Verdaderamente -se echa de ver bien lo que al principio se dijo, que, en cuanto puede, -procura Satanás usurpar y hurtar para sí la honra y culto debido á -Dios, aunque siempre mezcla sus crueldades y suciedades, porque es -espíritu homicida é inmundo y padre de mentira. - - - - -CAPÍTULO XXV - -_De la Confesión y Confesores que usaban los Indios._ - - -Tambien el Sacramento de la Confesion quiso el mismo padre de mentira -remedar, y de sus idólatras hacerse honrar con ceremonia muy semejante -al uso de los fieles. En el Perú tenian por opinion, que todas las -adversidades y enfermedades venian por pecados que habian hecho, y para -remedio usaban de sacrificios; y además de eso también se confesaban -vocalmente cuasi en todas las Provincias, y tenian confesores diputados -para esto mayores y menores, y pecados reservados al mayor, y recibian -penitencias, y algunas veces ásperas, especialmente si era hombre -pobre el que hacia el pecado, y no tenia que dar al confesor; y este -oficio de confesar tambien lo tenian las mugeres. En las Provincias de -Collasuyo fué y es mas universal este uso de confesores hechiceros, -que llaman ellos Ichúri ó Ichúiri. Tienen por opinion, que es pecado -notable encubrir algun pecado en la confesion, y los Ichúris ó -confesores averiguan, ó por suertes, ó mirando la asadura de algun -animal, si les encubren algun pecado; y castíganlo con darle en las -espaldas cuantidad de golpes con una piedra hasta que lo dice todo, -y le dan la penitencia, y hacen el sacrificio. Esta confesion usan -tambien cuando estan enfermos sus hijos, ó mugeres, ó maridos, ó sus -Caciques, ó cuando estan en algunos grandes trabajos; y cuando el Inca -estaba enfermo se confesaban todas las Provincias, especialmente los -Collas. Los confesores tenian obligacion al secreto, pero con ciertas -limitaciones. Los pecados de que principalmente se acusaban, eran: lo -primero, matar uno á otro fuera de la guerra: item, hurtar: item, tomar -la muger agena: item, dar yerbas ó hechizos para hacer mal; y por muy -notable pecado tenian el descuido en la reverencia de sus guácas, y el -quebrantar sus fiestas, y el decir mal del Inca, y el no obedecerle. -No se acusaban de pecados y actos interiores; y segun relacion de -algunos Sacerdotes, despues que los Cristianos vinieron á la tierra, -se acusaban á sus Ichúris ó confesores, aun de los pensamientos. El -Inca no confesaba sus pecados á ningun hombre sino solo al Sol, para -que él los dijese al Viracócha, y le perdonase. Despues de confesado el -Inca hacia cierto lavatorio, para acabar de limpiarse de sus culpas; -y era en esta forma, que poniéndose en un rio corriente decía estas -palabras: Yo he dicho mis pecados al Sol, tú, rio, los recibe, llevalos -á la mar, donde nunca mas parezcan. Estos lavatorios usaban tambien -los demas que se confesaban, con ceremonia muy semejante á la que -los Moros usan, que ellos llaman el Guadoi, y los Indios los llaman -Opacúna; y cuando acaecia morirsele á algun hombre sus hijos, le tenian -por gran pecador, diciendole, que por sus pecados sucedia que muriese -primero el hijo que el padre; y á estos tales, cuando despues de -haberse confesado, hacian los lavatorios llamados Opacúna, segun está -dicho, los habia de azotar con ciertas ortigas algun Indio monstruoso, -como corcovado ó contrahecho de su nacimiento. Si los hechiceros ó -sortílegos por sus suertes ó agüeros afirmaban, que habia de morir -algun enfermo, no dudaba de matar su propio hijo, aunque no tuviese -otro; y con esto entendia que adquiria salud, diciendo, que ofrecia -á su hijo en su lugar en sacrificio; y despues de haber Cristianos -en aquella tierra, se ha hallado en algunas partes esta crueldad. -Notable cosa es cierto que haya prevalecido esta costumbre de confesar -pecados secretos, y hacer tan rigurosas penitencias, como era, ayunar, -dar ropa, oro, plata, estar en las sierras, recibir recios golpes en -las espaldas; y hoy dia dicen los nuestros, que en la Provincia de -Chicuito encuentran esta pestilencia de confesores ó ichúris, y que -muchos enfermos acuden á ellos. Mas ya, por la gracia del Señor, se -van desengañando del todo, y conocen el beneficio grande de nuestra -confesion sacramental, y con gran devocion y fé acuden á ella. Y en -parte ha sido providencia del Señor, permitir el uso pasado para que -la confesion no se les haga dificultosa: y así en todo, el Señor es -glorificado, y el Demonio burlador queda burlado. Por venir á este -propósito referiré aquí el uso de confesion extraño, que el Demonio -introdujo en el Japon, segun por una carta de allá consta, la cual -dice así: En Ozaca hay unas peñas grandísimas, y tan altas, que hay -en ellas riscos de mas de doscientas brazas de altura, y entre estas -peñas sale hácia fuera una punta tan terrible, que de solo llegar los -Xamabújis (que son los Romeros) á ella, les tiemblan las carnes, y se -les despeluzan los cabellos, segun es el lugar terrible y espantoso. -Aquí en esta punta está puesto con extraño artificio un grande baston -de hierro, de tres brazas de largo ó mas, y en la punta de este baston -está asido uno como peso, cuyas balanzas son tan grandes, que en una de -ellas puede sentarse un hombre: y en una de ellas hacen los Goquís (que -son los Demonios en figura de hombre) que entren estos peregrinos uno -por uno, sin que quede ninguno, y por un ingenio que se menea mediante -una rueda, hacen que vaya el baston saliendo hácia fuera, y en él la -balanza va saliendo, de manera, que finalmente queda toda en el aire, -y asentado en ella uno de los Xamabújis. Y como la balanza en que está -asentado el hombre, no tiene contrapeso ninguno en la otra, baja luego -hácia abajo, y levántase la otra hasta que tropieza en el baston, -y entonces le dicen los Goquís desde las peñas, que se confiese, y -diga todos sus pecados, cuantos hubiere hecho y se acordáre. Y esto -es en voz tan alta, que lo oigan todos los demás que allí estan. Y -comienza luego á confesarse; y unos de los circunstantes se rien de -los pecados que oyen, y otros gimen. Y á cada pecado que dicen, baja -la otra balanza un poco, hasta que finalmente, habiendo dicho todos -sus pecados, queda la balanza vacia igual con la otra en que está el -triste penitente. Y llegada la balanza al fin con la otra, vuelven -los Goquís á hacer andar la rueda, y traen para dentro el baston, y -ponen á otro de los peregrinos en la balanza, hasta que pasan todos. -Contaba esto uno de los Japones despues de hecho Cristiano, el cual -habia andado esta peregrinación siete veces, y entrado en la balanza -otras tantas, donde públicamente se habia confesado. Y decia, que si -acaso alguno de estos, puesto en aquel lugar, deja de confesar el -pecado como pasó, ó lo encubre, la balanza vacia no baja, y si despues -de haberle hecho instancia que confiese, él porfia en no querer -confesar sus pecados, échanlo los Goquís de la balanza abajo, donde al -momento se hace pedazos. Pero decíanos este Cristiano llamado Juan, -que ordinariamente es tan grande el temor y temblor de aquel lugar -en todos los que á él llegan, y el peligro que cada uno ve al ojo, -de caer de aquella balanza, y ser despeñado de allí abajo, que cuasi -nunca por maravilla acontece haber alguno, que no descubra todos sus -pecados: llámase aquel lugar, por otro nombre, Sangenotocóro, que -quiere decir lugar de confesion. Se ve por esta relacion bien claro, -como el Demonio ha pretendido usurpar el culto divino para sí, haciendo -la confesion de los pecados que el Salvador instituyó para remedio de -los hombres, supersticion diabólica para mayor daño de ellos, no menor -en la gentilidad del Japon, que en la de las Provincias del Collao en -el Perú. - - - - -CAPÍTULO XXVI - -_De la uncion abominable que usaban los Sacerdotes Mejicanos y otras -naciones, y de sus hechiceros._ - - -En la ley antigua ordenó Dios el modo con que se habia de consagrar -Aarón, y los otros Sacerdotes; y en la ley Evangélica tambien tenemos -el santo Crisma y uncion, de que usamos cuando nos consagran Sacerdotes -de Cristo. Tambien habia en la ley antigua cierta composicion olorosa, -que mandaba Dios que no se usase, sino solo para el culto divino. Todo -esto ha querido el Demonio en su modo remedar, pero como él suele, -inventando cosas tan asquerosas y sucias, que ellas mismas dicen cual -sea su Autor. Los Sacerdotes de los Idolos en Méjico se ungían en esta -forma: Untábanse de pies á cabeza, y el cabello todo; y de esta uncion -que ellos se ponian mojada, venian á criarse en el cabello unas como -trenzas, que parecian clines de caballo encrisnejadas; y con el largo -tiempo crecíales tanto el cabello, que les venia á dar á las corvas, -y era tanto el peso que en la cabeza traían, que pasaban grandisimo -trabajo, porque no lo cortaban ó cercenaban hasta que morian, ó hasta -que ya de muy viejos los jubilaban, y ponian en cargos de Regimientos, -ú otros oficios honrosos en la República. Traían estos las cabelleras -tranzadas en unas trenzas de algodon de seis dedos en ancho. El -humo con que se tiznaban, era ordinario de tea, porque desde sus -antigüedades fué siempre ofrenda particular de sus Dioses, y por esto -muy tenido y reverenciado. Estaban con esta tinta siempre untados de -los pies á la cabeza, que parecian negros muy atezados, y ésta era su -ordinaria uncion, excepto que cuando iban á sacrificar, y á encender -incienso á las espesuras y cumbres de los montes, y á las cuevas -obscuras y temerosas, donde tenian sus Idolos, usaban de otra uncion -diferente, haciendo ciertas ceremonias para perder el temor y cobrar -grande ánimo. Esta uncion era hecha de diversas sabandijas ponzoñosas -como de arañas, alacranes, cientopies, salamanquesas, vívoras, &c. Las -cuales recogian los muchachos de los Colegios, y eran tan diestros, -que tenian muchas juntas en cuantidad, para cuando los Sacerdotes las -pedian. Su particular cuidado era andar á caza de estas sabandijas, y -si yendo á otra cosa acaso encontraban alguna, allí ponian el cuidado -en cazarla, como si en ello les fuese la vida. Por cuya causa de -ordinario no tenian temor estos Indios de estas sabandijas ponzoñosas, -tratándolas como si no lo fueran, por haberse criado todos en este -ejercicio. Para hacer el ungüento de éstas, tomábanlas todas juntas, y -quemábanlas en el brasero de el templo, que estaba delante de el altar, -hasta que quedaban hechas ceniza. La cual echaban en unos morteros con -mucho tabaco (que es una yerba de que esta gente usa para amortiguar la -carne, y no sentir el trabajo); con esto revolvian aquellas cenizas, -que les hacía perder la fuerza: echaban juntamente con esta yerba y -ceniza algunos alacranes, y arañas vivas, y cientopies, y allí lo -revolvian y amasaban, y despues de todo esto le echaban una semilla -molida, que llaman ololúchqui, que toman los Indios bebida para ver -visiones, cuyo efecto es privar de juicio. Molian asímismo con estas -cenizas gusanos negros y peludos, que solo el pelo tiene ponzoña. Todo -esto junto amasaban con tizne, y echándolo en unas ollitas poníanlo -delante de sus Dioses, diciendo, que aquella era su comida, y así la -llamaban comida divina. Con esta uncion se volvian brujos, y veían -y hablaban al Demonio. Embijados los Sacerdotes con aquesta masa -perdian todo temor, cobrando un espíritu de crueldad; y asi mataban -los hombres en los sacrificios con grande osadía, é iban de noche -solos á montes, y cuevas obscucuras y temerosas, menospreciando las -fieras, teniendo por muy averiguado, que los leones, tigres, lobos, -serpientes y otras fieras que en los montes se crian, huirían de ellos -por virtud de aquel betún de Dios: y aunque no huyesen de el betún, -huirian de un retrato de el Demonio, en que iban transformados. Tambien -servia este betun para curar los enfermos y niños, por lo cual le -llamaban todos medicina divina; y así acudian de todas partes á las -dignidades y Sacerdotes como á saludadores, para que les aplicasen la -medicina divina, y ellos les untaban con ellas las partes enfermas. -Y afirman, que sentian con ella notable alivio, y debia esto de ser -porque el tabaco y el ololúchqui tienen gran virtud de amortiguar; y -aplicado por via de emplasto amortigua las carnes, esto solo por sí, -cuanto mas con tanto género de ponzoñas; y como les amortiguaba el -dolor, parecíales efecto de sanidad, y de virtud divina, acudiendo á -estos Sacerdotes como á hombres santos, los cuales traian engañados y -embaucados los ignorantes, persuadiéndoles cuanto querian, haciéndoles -acudir á sus medicinas y ceremonias diabólicas, porque tenian tanta -autoridad, que bastaba decirles ellos cualquiera cosa, para tenerla -por artículo de Fé. Y asi hacían en el vulgo mil supersticiones, en el -modo de ofrecer incienso, y en la manera de cortarles el cabello, y en -atarles palillos á los cuellos, y hilos con huesezuelos de culebras, -que se bañasen á tal y tal hora, que velasen de noche á un fogon, y -que no comiesen otra cosa de pan, sino lo que habia sido ofrecido -á sus Dioses; y luego acudiesen á los sortílegos, que con ciertos -granos echaban suertes, y adivinaban mirando en lebrillos y cercos de -agua. En el Perú usaron tambien embadurnarse mucho los hechiceros y -ministros del Demonio. Y es cosa infinita la gran multitud que hubo de -estos adivinos, sortílegos, hechiceros, agoreros y otros mil géneros -de falsos profetas, y hoy dia dura mucha parte de esta pestilencia, -aunque de secreto, porque no se atreven descubiertamente á usar sus -endiabladas y sacrílegas ceremonias y supersticiones. Para lo cual se -advierte mas á la larga en particular de sus abusos y maleficios en el -confesonario hechos por los Prelados del Perú. Señaladamente hubo un -género de hechiceros entre aquellos Indios, permitido por los Reyes -Incas, que son como brujos, y toman la figura que quieren, y van por -el aire en breve tiempo largo camino, y ven lo que pasa; hablan con el -Demonio, el cual les responde en ciertas piedras, ó en otras cosas, que -ellos veneran mucho. Estos sirven de adivinos, y de decir lo que pasa -en lugares muy remotos, antes que venga ó pueda venir la nueva; como -aun despues que los Españoles vinieron ha sucedido, que en distancia -de mas de doscientas ó trescientas leguas se ha sabido de los motines, -de las batallas y de los alzamientos y muertes, así de los tiranos, -como de los que eran de la parte del Rey, y de personas particulares, -el mismo dia y tiempo que las tales cosas sucedieron, ó el dia -siguiente, que por curso natural era imposible saberlas tan presto. -Para hacer esta abusion de adivinaciones se meten en una casa cerrada -por de dentro, y se emborrachan hasta perder el juicio, y despues á -cabo de un dia dicen lo que se les pregunta. Algunos dicen y afirman -que estos usan de ciertas unturas: los Indios dicen que las viejas usan -de ordinario este oficio, y viejas de una Provincia llamada Coaíllo, -y de otro pueblo llamado Mancháy, y en la Provincia de Guarochirí, y -en otras partes que ellos no señalan. Tambien sirven de declarar donde -estan las cosas perdidas y hurtadas; y de este género de hechiceros -hay en todas partes, á los cuales acuden muy de ordinario los Anacónas -y Chinas, que sirven á los Españoles cuando pierden alguna cosa de su -amo, ó desean saber algun suceso de cosas pasadas, ó que están por -venir, como cuando bajan á las ciudades de los Españoles á negocios -particulares ó públicos, preguntan si les irá bien, ó si enfermarán, -ó morirán, ó volverán sanos, ó si alcanzarán lo que pretenden, y los -hechiceros responden sí ó no, habiendo hablado con el Demonio en lugar -obscuro, de manera que se oye su voz, mas no se ve con quien hablan, ni -lo que dicen; y hacen mil ceremonias y sacrificios para este efecto, -con que invocan al Demonio, y emborráchanse bravamente; y para este -oficio particular usan de una yerba llamada villca, echando el zumo -de ella en la chicha, ó tomándola por otra via. Por todo lo dicho -consta cuan grande sea la desventura de los que tienen por maestros á -tales ministros, del que tiene por oficio engañar; y es averiguado, -que ninguna dificultad hay mayor para recibir la verdad del Santo -Evangelio, y perseverar en ella los Indios, que la comunion de estos -hechiceros, que han sido y son innumerables, aunque por la gracia del -Señor, y diligencia de los Prelados y Sacerdotes van siendo menos, y no -tan perjudiciales. Algunos de estos se han convertido, y públicamente -han predicado al pueblo, retratando sus errores y engaños, y declarando -sus embustes y mentiras, de que se ha seguido gran fruto; como tambien -por letras del Japon sabemos haber sucedido en aquellas partes á grande -gloria de nuestro Dios y Señor. - - - - -CAPÍTULO XXVII - -_De otras ceremonias y ritos de los Indios á semejanza de los nuestros._ - - -Otras innumerables ceremonias y ritos tuvieron los Indios, y en muchas -de ellas hay semejanza de las de la ley antigua de Moysén: en otras se -parecen á las que usan los Moros; y algunas tiran algo á las de la ley -Evangélica, como los lavatorios ó opacúna que llaman, que era bañarse -en agua, para quedar limpios de sus pecados. Los Mejicanos tenian -tambien sus bautismos con esta ceremonia, y es, que á los niños recien -nacidos les sacrificaban las orejas y el miembro viril, que en alguna -manera remedaban la circuncision de los Judíos. Esta ceremonia se hacía -principalmente con los hijos de los Reyes y Señores: en naciendo, los -lavaban los Sacerdotes, y despues de lavados, les ponian en la mano -derecha una espada pequeña, y en la izquierda una rodelilla. A los -hijos de la gente vulgar les ponian las insignias de sus oficios y á -las niñas aparejos de hilar, tejer y labrar; y esto usaban por cuatro -dias, y todo esto delante de algun Idolo. En los matrimonios habia su -modo de contraerlos, de que escribió un tratado entero el Licenciado -Polo, y adelante se dirá algo; y en otras cosas tambien llevaban alguna -manera de razon sus ceremonias y ritos. Casábanse los Mejicanos por -mano de sus Sacerdotes en esta forma: Poníanse el novio y la novia -juntos delante del Sacerdote, el cual tomaba por las manos á los -novios, y les preguntaba si se querian casar, y sabida la voluntad de -ambos, tomaba un canto del velo con que ella traía cubierta la cabeza, -y otro de la ropa de él, y atábalos, haciendo un ñudo; y así atados, -llevábalos á la casa de ella, adonde tenian un fogon encendido, y á -ella hacíale dar siete vueltas al derredor, donde se asentaban juntos -los novios, y allí quedaba hecho el matrimonio. Eran los Mejicanos -celosísimos en la integridad de sus esposas, tanto, que si no las -hallaban tales, con señales y palabras afrentosas lo daban á entender -con muy grande confusion y vergüenza de los padres y parientes, -porque no miraron bien por ella; y á la que conservaba su honestidad, -hallándola tal, hacian muy grandes fiestas, dando muchas dádivas á -ella y á sus padres, haciendo grandes ofrendas á sus Dioses, y gran -banquete, uno en casa de ella, y otro en casa de él; y cuando los -llevaban á su casa, ponian por memoria todo lo que él y ella traían de -provision de casas, tierras, joyas, atavíos, y guardaban esta memoria -los padres de ellos, por si acaso se viniesen á descasar, como era -costumbre entre ellos; y no llevándose bien, hacian particion de los -bienes, conforme á lo que cada uno de ellos trajo, dándoles libertad -que cada uno se casase con quien quisiese, y á ella le daban las hijas, -y á él los hijos. Mandábanles estrechamente, que no se volviesen á -juntar, so pena de muerte, y así se guardaba con mucho rigor; y aunque -en muchas ceremonias parece que concurren con las nuestras, pero es -muy diferente, por la gran mezcla que siempre tienen de abominaciones. -Lo comun y general de ellas es, tener una de tres cosas, que son, ó -crueldad, ó suciedad, ó ociosidad, porque todas ellas, ó eran crueles y -perjudiciales, como el matar hombres, y derramar sangre, ó eran sucias -y asquerosas, como el comer y beber en nombre de sus Idolos, y con -ellos á cuestas orinar en nombre del Idolo, y el untarse y embijarse -tan feamente, y otras cien mil bajezas; ó por lo menos eran vanas y -ridículas, y puramente ociosas, y mas cosas de niños, que hechos de -hombres. La razon de esto es la propia condicion del espíritu maligno, -cuyo intento es hacer mal, provocando á homicidios, ó á suciedades, ó -por lo menos á vanidades y ocupaciones impertinentes; lo cual echará -de ver cualquiera que con atencion mirare el trato del Demonio con los -hombres que engaña, pues en todos los ilusos se halla ó todo ó parte -de lo dicho. Los mismos Indios, despues que tienen la luz de nuestra -Fe, se rien y hacen burla de las niñerías en que sus Dioses falsos -los traian ocupados, á los cuales servian mucho mas por el temor que -tenían de que les habian de hacer mal, si no les obedecian en todo, que -no por el amor que les tenian, aunque tambien vivian muchos de ellos -engañados con falsas esperanzas de bienes temporales, que los eternos -no llegaban á su pensamiento; y es de advertir, que donde la potencia -temporal estuvo mas engrandecida, allí se acrecentó la supersticion, -como se ve en los Reinos de Méjico y del Cúzco, donde es cosa increíble -los adoratorios que habia, pues dentro de la mísma ciudad del Cuzco -pasaban de trescientos. De los Reyes del Cuzco fué Mangoínga yupángui -el que mas acrecentó el culto de sus Idolos, inventando mil diferencias -de sacrificios, fiestas y ceremonias; y lo mismo fué en Méjico por el -Rey Izcoált, que fué el cuarto de aquel Reino. En esotras naciones -de Indios, como en la Provincia de Guatemala, y en las Islas y nuevo -Reino, y Provincias de Chile, y otras que eran como behetrias, aunque -habia gran multitud de supersticiones y sacrificios; pero no tenian que -ver con lo del Cúzco y Méjico, donde Satanás estaba como en su Roma ó -Jerusalén, hasta que fué echado á su pesar; y en su lugar se colocó la -santa Cruz; y el Reino de Cristo, nuestro Dios, ocupó lo que el tirano -tenia usurpado. - - - - -CAPÍTULO XXVIII - -_De algunas fiestas que usaron los del Cuzco, y como el Demonio quiso -tambien imitar el misterio de la Santísima Trinidad._ - - -Para concluir este libro, que es de lo que toca á la Religion, resta -decir algo de las fiestas y solemnidades que usaban los Indios, las -cuales, porque eran muchas y varias, no se podrán tratar todas. Los -Incas, Señores del Perú, tenian dos géneros de fiestas, unas eran -ordinarias, que venian á tiempos determinados por sus meses, y otras -extraordinarias, que eran por causas ocurrentes de importancia, como -cuando se coronaba algun nuevo Rey, y cuando se comenzaba alguna -guerra de importancia, y cuando habia alguna muy grande necesidad de -temporales. De las fiestas ordinarias se ha de entender, que en cada -uno de los doce meses del año hacian fiesta y sacrificio diferente; -porque aunque cada mes y fiesta de él se ofrecian cien carneros; pero -las colores ó facciones habian de ser diferentes. En el primero, que -llaman Ráyme, y es de Diciembre, hacian la primera fiesta, y mas -principal de todas, y por eso la llamaban Capacráyme, que es decir -fiesta rica ó principal. En esta fiesta se ofrecian grande suma de -carneros y corderos en sacrificio, y se quemaban con leña labrada y -olorosa; y traian carneros, oro y plata, y se ponian las tres estatuas -del Sol, y las tres del Trueno, padre, hijo y hermano, que decian, que -tenian el Sol y el Trueno. En estas fiestas se dedicaban los muchachos -Incas, y les ponian las guáras ó pañetes, y les horadaban las orejas, -y les azotaban con hondas los viejos, y untaban con sangre el rostro, -todo en señal que habian de ser Caballeros leales del Inca. Ningun -extranjero podia estar este mes y esta fiesta en el Cúzco; y al cabo de -las fiestas entraban todos los de fuera, y les daban aquellos bollos de -maíz con sangre del sacrificio, que comian en señal de confederacion -con el Inca, como se dijo arriba; y cierto es de notar, que en su -modo el Demonio haya tambien en la idolatría introducido trinidad, -porque las tres estatuas del Sol se intitulaban Apoínti, Churíinti -é Inticuaoquí, que quiere decir, el padre y señor Sol, el hijo Sol, -el hermano Sol; y de la misma manera nombraban las tres estatuas del -Chuquiílla, que es el Dios que preside en la region del aire, donde -truena, llueve y nieva. Acuérdome, que estando en Chuquisaca me mostró -un Sacerdote honrado una informacion, que yo la tuve harto tiempo -en mi poder, en que habia averiguado de cierta guáca ó adoratorio, -donde los Indios profesaban adorar á Tangatánga, que era un Idolo, -que decian, que en uno eran tres, y en tres una; y admirándose aquel -Sacerdote de esto, creo, le dije, que el Demonio todo cuanto podia -hurtar de la verdad para sus mentiras y engaños, lo hacia con aquella -infernal y porfiada soberbia, con que siempre apetece ser como Dios. -Volviendo á las fiestas, en el segundo mes, que se llamaba Cámay, demás -de los sacrificios, echaban las cenizas por un arroyo abajo, yendo con -bordones tras ellas cinco leguas por el arroyo, rogándole las llevase -hasta la mar, porque allí habia de recibir el Viracócha aquel presente. -En el tercero, cuarto y quinto mes tambien ofrecian en cada uno sus -cien carneros negros, pintados y pardos, con otras muchas cosas, que -por no cansar se dejan. El sexto mes se llama Hatuncúzqui Aymoráy, -que responde á Mayo; tambien se sacrificaban otros cien carneros de -todos colores. En esta luna y mes, que es cuando se trae el maíz de -la era á casa, se hacia la fiesta, que hoy dia es muy usada entre -los Indios que llaman Aymoráy: esta fiesta se hace viniendo desde la -chácra ó heredad á su casa, diciendo ciertos cantares, en que ruegan -que dure mucho el maíz; la cual llaman Mamacóra, tomando de su chácra -cierta parte de maíz mas señalado en cuantidad, y poniéndola en una -troje pequeña, que llaman Pírua, con ciertas ceremonias, velando en -tres noches; y este maíz meten en las mantas mas ricas que tienen, y -despues que está tapado y aderezado, adoran esta Pírua, y la tienen -en gran veneracion, y dicen que es madre del maíz de su chácra, y -que con esto se da y se conserva el maíz; y por este mes hacen un -sacrificio particular, y los hechiceros preguntan á la Pírua si tiene -fuerza para el año que viene, y si responde que no, lo llevan á quemar -á la misma chácra con la solemnidad que cada uno puede, y hacen otra -Pírua con las mismas ceremonias, diciendo, que la renuevan, para que -no perezca la simiente del maíz; y si responde que tiene fuerza para -durar mas, la dejan hasta otro año: esta impertinencia dura hasta -hoy dia, y es muy comun entre Indios tener estas Píruas, y hacer la -fiesta del Aymoráy. El séptimo mes, que responde á Junio, se llama -Aucaycúzqui Intiráymi, y en él se hacia la fiesta llamada Intiráymi, -en que se sacrificaban cien carneros guanácos, que decian, que esta -era la fiesta del Sol: en este mes se hacian gran suma de estatuas -de leña labrada de Quínua, todas vestidas de ropas ricas, y se hacía -el baile, que llamaban Cáyo; y en esta fiesta se derramaban muchas -flores por el camino, y venian los Indios muy embijados, y los Señores -con unas patenillas de oro puestas en las barbas, y cantando todos. -Hase de advertir, que esta fiesta cae cuasi al mismo tiempo que los -Cristianos hacemos la solemnidad del Corpus Christi, y que en algunas -cosas tiene alguna apariencia de semejanza, como en las danzas, ó -representaciones, ó cantares; y por esta causa ha habido, y hay hoy dia -entre los Indios, que parecen celebrar nuestra solemne fiesta de Corpus -Christi, mucha supersticion de celebrar la suya antigua del Intiráymi. -El octavo mes se llama Cháhua Huarquí, en el cual se quemaban otros -cien carneros por el órden dicho, todos pardos de color de Vizcácha; -y este mes responde al nuestro de Julio. El noveno mes se llamaba -Yápaquis, en el cual se quemaban otros cien carneros castaños, y se -degollaban y quemaban mil Cuíes, para que el hielo, el aire, el agua y -el Sol no dañasen á las Chácaras: éste parece que responde á Agosto. -El décimo mes se llama Coyaráymi, en el cual se quemaban otros cien -carneros blancos lanudos: en este mes, que responde á Septiembre, -se hacia la fiesta llamada Cítua, en esta forma: que se juntaban -todos antes que saliese la luna el primer dia; y en viéndola, daban -grandes voces con hachos de fuego en las manos, diciendo: Vaya el mal -fuera, dándose unos á otros con ellos: estos se llamaban Pancóncos; y -aquesto hecho se hacia el lavatorio general en los arroyos y fuentes, -cada uno en su acequia ó pertenencia, y bebian cuatro dias seguidos. -Este mes sacaban las Mamacónas del Sol gran cantidad de bollos hechos -con sangre de sacrificios, y á cada uno de los forasteros daban un -bocado; y tambien enviaban á las Guácas forasteras de todo el Reino, -y á diversos Curacas, en señal de confederacion y lealtad al Sol y -al Inca, como está ya dicho. Los lavatorios y borracheras, y algun -rastro de esta fiesta llamada Cítua, aún duran todavía en algunas -partes, con ceremonias algo diferenciadas, y con mucho secreto, -aunque lo principal y público haya cesado. El undécimo mes se llamaba -Homaráimi Punchaiquís, en el cual sacrificaban otros cien carneros; y -si faltaba agua, para que lloviese, ponian un carnero todo negro atado -en un llano, derramando mucha chicha al derredor, y no le daban de -comer hasta que lloviese: esto se usa tambien ahora en muchas partes -por este mismo tiempo, que es por Octubre. El último mes se llama -Ayamara, en el cual se sacrificaban otros cien carneros, y se hacia -la fiesta llamada Raymicantará Ráyquis: en este mes, que responde -á Noviembre, se aparejaba lo necesario para los muchachos, que se -habian de hacer orejones el mes siguiente, y los muchachos con los -viejos hacian cierto alarde dando algunas vueltas: y esta fiesta se -llamaba Ituráymi, la cual se hace de ordinario cuando llueve mucho -ó poco, ó hay pestilencia. Fiestas extraordinarias, aunque habia -muchas, la mas famosa era la que llamaban Itu. La fiesta del Itu no -tenia tiempo señalado, mas de que en tiempos de necesidad se hacia. -Para ella ayunaba toda la gente dos dias, en los cuales no llegaban -á mugeres, ni comian cosa con sal, ni ají, ni bebian chicha, y todos -se juntaban en una plaza donde no hubiese forastero, ni animales, y -para esta fiesta tenian ciertas mantas, y vestidos y aderezos, que -solo servian para ella, y andaban en procesion cubiertas las cabezas -con sus mantas, muy de espacio, tocando sus atambores, y sin hablar -uno con otro. Duraba esto un dia y una noche, y el dia siguiente -comian y bebian, y bailaban dos dias con sus noches, diciendo, que -su oracion habia sido acepta; y aunque no se haga hoy dia con toda -aquella ceremonia; pero es muy general hacer otra fiesta muy semejante, -que llaman Ayma, con vestiduras que tienen depositadas para ello; y -como está dicho, esta manera de procesion á vueltas con atambores, -y el ayuno que precede, y borrachera que se sigue, usan por urgentes -necesidades. Y aunque el sacrificar reses y otras cosas, que no pueden -esconder de los Españoles, las han dejado, á lo menos en lo público; -pero conservan todavía muchas ceremonias, que tienen origen de estas -fiestas y supersticion antigua. Por eso es necesario advertir en ellas -especialmente, que esta fiesta del Itu la hacen disimuladamente hoy dia -en las danzas del Corpus Christi, haciendo las danzas del Llamallama, y -de Guacon, y otras conforme á su ceremonia antigua, en lo cual se debe -mirar mucho. En donde ha sido necesario advertir de estas abusiones y -supersticiones, que tuvieron en el tiempo de su gentilidad los Indios, -para que no se consientan por los Curas y Sacerdotes, allá se ha dado -mas larga relacion de lo que toca á esta materia: al presente basta -haber tocado el ejercicio en que el Demonio ocupaba á sus devotos, -para que á pesar suyo se vea la diferencia que hay de la luz á las -tinieblas, y de la verdad Cristiana á la mentira gentílica, por mas que -haya con artificio procurado remedar las cosas de Dios el enemigo de -los hombres y de su Dios. - - - - -CAPÍTULO XXIX - -_De la fiesta del Jubileo, que usaron los Mejicanos._ - - -Los Mejicanos no fueron menos curiosos en sus solemnidades y fiestas, -las cuales de hacienda eran mas baratas; pero de sangre humana sin -comparacion mas costosas. De la fiesta principal de Vitzilipúztli ya -queda arriba referido. Tras ella la fiesta del Idolo Tezcatlipúca -era muy solemnizada. Venía esta fiesta por Mayo, y en su Kalendario -tenia nombre Toxcólt; pero la misma cada cuatro años concurría con la -fiesta de la Penitencia, en que habia indulgencia plenaria y perdon -de pecados. Sacrificaban este dia un cautivo, que tenia la semejanza -del Idolo Tezcatlipúca, que era á los diez y nueve de Mayo. En la -víspera de esta fiesta venian los Señores al templo, y traían un -vestido nuevo, conforme al del Idolo, el cual le ponian los Sacerdotes, -quitándole las otras ropas, y guardándolas con tanta reverencia, como -nosotros tratamos los ornamentos, y aun mas. Habia en las arcas del -Idolo muchos aderezos y atavíos, joyas y otras preseas, y brazaletes -de plumas ricas, que no servian de nada sino de estarse allí, todo lo -cual adoraban como al mismo Dios. Demás del vestido con que le adoraban -este dia, le ponian particulares insignias de plumas, brazaletes, -quitasoles y otras cosas. Compuesto de esta suerte, quitaban la cortina -de la puerta, para que fuese visto de todos, y en abriendo, salia una -dignidad de las de aquel templo, vestido de la misma manera que el -Idolo, con unas flores en la mano y una flauta pequeña de barro, de un -sonido muy agudo; y vuelto á la parte de Oriente la tocaba, y volviendo -al Occidente, al Norte y Sur, hacía lo mismo. Y habiendo tañido hácia -las cuatro partes de el mundo, denotando que los presentes y ausentes -le oían, ponía el dedo en el suelo, y cogiendo tierra con él, la metia -en la boca, y la comia en señal de adoracion, y lo mismo hacian todos -los presentes, y llorando postrábanse, invocando á la obscuridad de -la noche, y al viento, y rogándoles, que no los desamparasen, ni los -olvidasen, ó que les acabasen la vida, y diesen fin á tantos trabajos -como en ella se padecian. En tocando esta flautilla, los ladrones, -fornicarios, homicidas, ó cualquier género de delincuentes, sentian -grandisimo temor y tristeza, y algunos se cortaban de tal manera, que -no podian disimular haber delinquido. Y así todos aquellos no pedian -otra cosa á su Dios, sino que no fuesen sus delitos manifiestos, -derramando muchas lágrimas con grande compuncion y arrepentimiento, -ofreciendo cuantidad de incienso para aplacar á Dios. Los valientes y -valerosos hombres, y todos los soldados viejos, que seguian la milicia, -en oyendo la flautilla, con muy grande agonía y devocion, pedian al -Dios de lo criado, y al Señor por quien vivimos, y al Sol, con otros -principales Dioses suyos, que les diesen victoria contra sus enemigos, -y fuerzas para prender muchos cautivos, para honrar sus sacrificios. -Hacíase la ceremonia sobredicha diez dias antes de la fiesta, en los -cuales tañía aquel Sacerdote la flautilla, para que todos hiciesen -aquella adoracion de comer tierra, y pedir á los Idolos lo que querían, -haciendo cada dia oracion, alzados los ojos al Cielo, con suspiros -y gemidos, como gente que se dolia de sus culpas y pecados. Aunque -este dolor de ellos no era sino por temor de la pena corporal que les -daban, y no por la eterna, porque certifican, que no sabian que en la -otra vida hubiese pena tan estrecha; y así se ofrecian á la muerte -tan sin pena, entendiendo que todos descansaban en ella. Llegado el -propio dia de la fiesta de este Idolo Tezcatlipúca, juntábase toda la -ciudad en el patio para celebrar asimismo la fiesta del Kalendario, que -ya dijimos se llamaba Toxcoátl, que quiere decir cosa seca, la cual -fiesta toda se endereza á pedir agua de el Cielo, al modo que nosotros -hacemos las rogaciones, y así tenian aquesta fiesta siempre por Mayo, -que es el tiempo en que en aquella tierra hay mas necesidad de agua. -Comenzábase su celebracion á nueve de Mayo, y acabábase á diez y nueve. -En la mañana del último dia sacaban sus Sacerdotes unas andas muy -aderezadas, con cortinas y cendales de diversas maneras. Tenian estas -andas tantos asideros, cuantos eran los ministros que las habian de -llevar, todos los cuales salian embijados de negro, con unas cabelleras -largas trenzadas por la mitad de ellas, con unas cintas blancas, y -con unas vestiduras de librea del Idolo. Encima de aquellas andas -ponian el personage de el Idolo señalado para este oficio, que ellos -llamaban semejanza del Dios Tezcatlipúca, y tomándolo en los hombros lo -sacaban en público al pie de las gradas. Salian luego los mozos y mozas -recogidas de aquel templo con una soga gruesa, torcida de sartales de -maíz tostado, y rodeando todas las andas con ella, ponian luego una -sarta de lo mismo al cuello del Idolo, y en la cabeza una guirnalda: -llamábase la soga Toxcátl, denotando la sequedad y esterilidad del -tiempo. Salian los mozos rodeados con unas cortinas de red, y con -guirnaldas y sartales de maíz tostado: las mozas salian vestidas de -nuevos atavíos y aderezos con sartales de lo mismo á los cuellos, y en -las cabezas llevaban unas tiaras hechas de varillas das cubiertas de -aquel maíz, emplumados los pies y los brazos, y las mejillas llenas -de color. Sacaban asímismo muchos sartales de este maíz tostado, y -ponianselos los principales en las cabezas y cuellos, y en las manos -unas flores. Despues de puesto el Idolo en sus andas tenia por todo -aquel lugar gran cantidad de pencas de manguéy, cuyas hojas son anchas -y espinosas. Puestas las andas en los hombros de los sobredichos, -llevábanlas en procesion por dentro del circuíto del patio, llevando -delante de sí dos Sacerdotes con dos braseros ó incensarios incensando -muy amenudo el Idolo y cada vez que echaban el incienso, alzaban el -brazo, cuan alto podian, hácia el Idolo y hácia el Sol, diciéndoles -subiesen sus oraciones al Cielo, como subia aquel humo á lo alto. Toda -la demás gente que estaba en el patio, volviéndose en rueda hácia -la parte donde iba el Idolo, llevaban todos en las manos unas sogas -de hilo de manguéy nuevas de una braza, con un ñudo al cabo, y con -aquellas se disciplinaban, dándose grandes golpes en las espaldas, -de la manera que acá se disciplinan el Jueves Santo. Toda la cerca -del patio y las almenas estaban llenas de ramos y flores, tan bien -adornadas, y con tanta frescura, que causaban gran contento. Acabada -esta procesion, volvian á subir el Idolo á su lugar, á donde lo ponian: -salia luego gran cuantidad de gente con flores aderezadas de diversas -maneras, y henchian el altar, y la pieza, y todo el patio de ellas, -que parecia aderezo de monumento. Estas rosas ponian por sus manos los -Sacerdotes, administrándoselas los mancebos del templo desde acá fuera, -y quedábase aquel dia descubierto, y el aposento sin echar el velo. -Esto hecho, salian todos á ofrecer cortinas, cendales, joyas, piedras -ricas, incienso, maderos resinosos, mazorcas de maíz, codornices, -y finalmente, todo lo que en semejantes solemnidades acostumbraban -ofrecer. En la ofrenda de las codornices, que era de los pobres, usaban -esta ceremonia, que las daban al Sacerdote, y tomándolas, las arrancaba -las cabezas, y echábalas luego al pie del altar, adonde se desangrasen; -y así hacían de todas las que ofrecian. Otras comidas y frutas ofrecia -cada uno segun su posibilidad, las cuales eran al pie del altar de los -Ministros del templo; y así ellos eran los que las alzaban, y llevaban -á los aposentos que allí tenian. Hecha esta solemne ofrenda, íbase la -gente á comer á sus lugares y casas, quedando la fiesta así suspensa -hasta haber comido. Y á este tiempo los mozos y mozas del templo, con -los atavíos referidos, se ocupaban en servir al Idolo de todo lo que -estaba dedicado á él para su comida, la cual guisaban otras mujeres, -que habian hecho voto de ocuparse aquel dia en hacer la comida del -Idolo, sirviendo allí todo el dia. Y asi se venian todas las que -habian hecho voto, en amaneciendo, y ofrecíanse á los Prepósitos de -el templo, para que les mandasen lo que habian de hacer, y hacíanlo -con mucha diligencia y cuidado. Sacaban despues tantas diferencias é -invenciones de manjares, que era cosa de admiracion. Hecha esta comida, -y llegada la hora de comer, salian todas aquellas doncellas del templo -en procesion, cada una con una cestica de pan en la una mano, y en la -otra una escudilla de aquellos guisados: traían delante de sí un viejo, -que servia de Maestresala, con un hábito harto donoso. Venía vestido -con una sobrepellíz blanca, que le llegaba á las pantorrillas, sobre -un jubon sin mangas á manera de sambenito, de cuero colorado: traía en -lugar de mangas unas alas, y de ellas salian unas cintan anchas, de -las cuales pendia en medio de las espaldas una calabaza mediana, que -por unos agujerillos que tenia, estaba toda llena de flores, y dentro -de ella diversas cosas de supersticion. Iba este viejo así ataviado, -delante de todo el aparato, muy humilde, triste y cabizbajo, y en -llegando al puesto, que era al pie de las gradas, hacía una grande -humillacion, y haciéndose á un lado, llegaban las mozas con la comida, -é íbanla poniendo en hilera, llegando una á una con mucha reverencia. -En habiéndola puesto, volvia el viejo á guiarlas, y volvíanse á sus -recogimientos. Acabadas ellas de entrar, salian los mozos y ministros -de aquel templo, y alzaban de allí aquella comida, y metianla en los -aposentos de las dignidades y de los Sacerdotes, los cuales habian -ayunado cinco dias seguidos, comiendo sola una vez al dia, apartados de -sus mugeres, y no salian de el templo aquellos cinco dias, azotándose -reciamente con sogas, y comian de aquella comida divina (que así -la llamaban) todo cuanto podian, de la cual á ninguno era lícito -comer sino á ellos. En acabando todo el pueblo de comer, volvia á -recogerse en el patio á celebrar y ver el fin de la fiesta, donde -sacaban un esclavo, que habia representado el Idolo un año, vestido, -aderezado y honrado como el mismo Idolo, y haciéndole todos reverencia -le entregaban á los Sacrificadores, que al mismo tiempo salian, y -tomándole de pies y manos, el Papa le cortaba el pecho, y le sacaba el -corazon, alzándolo en la mano todo lo que podia, y mostrándolo al Sol, -y al Idolo, como ya queda referido. Muerto éste, que representaba al -Idolo, llegábanse á un lugar consagrado y diputado para el efecto, y -salian los mozos y mozas con el aderezo sobredicho, donde tañéndoles -las dignidades del templo, bailaban y cantaban puestos en órden junto -al atambor; y todos los Señores ataviados con las insignias que los -mozos traían, bailaban en cerco al derredor de ellos. En este dia no -moria ordinariamente mas que este sacrificado, porque solamente de -cuatro á cuatro años morian otros con él, y cuando estos morian era -el año del Jubileo é Indulgencia plenaria. Hartos ya de tañer, comer -y beber, á puesta del Sol íbanse aquellas mozas á sus retraimientos, -y tomaban unos grandes platos de barro, y llenos de pan amasado con -miel, cubiertos con unos fruteros labrados de calaveras y huesos de -muertos cruzados, llevaban colacion al Idolo, y subian hasta el patio, -que estaba antes de la puerta del oratorio, y poniéndolo allí, yendo -su Maestresala delante, se bajaban por el mismo orden que lo habian -llevado. Salian luego todos los mancebos puestos en órden, y con unas -cañas en las manos arremetían á las gradas del templo, procurando -llegar mas presto unos que otros á los platos de la colacion. Y las -dignidades del templo tenian cuenta de mirar al primero, segundo, -tercero y cuarto, que llegaban, no haciendo caso de los demas, hasta -que todos arrebataban aquella colacion, la cual llevaban como grandes -reliquias. Hecho esto, los cuatro que primero llegaron, tomaban en -medio las dignidades y ancianos del templo, y con mucha honra los -metian en los aposentos, premiándoles y dándoles muy buenos aderezos, -y de allí adelante los respetaban y honraban como á hombres señalados. -Acabada la presa de la colacion, y celebrada con mucho regocijo y -gritería, á todas aquellas mozas que habian servido al Idolo y á los -mozos, les daban licencia para que se fuesen, y así se iban unas tras -de otras. Al tiempo que ellas salian, estaban los muchachos de los -Colegios y Escuelas á la puerta del patio, todos con pelotas de juncia, -y de yerbas en las manos, y con ellas las apedreaban, burlando y -escarneciendo de ellas, como á gente que se iba del servicio del Idolo. -Iban con libertad de disponer de sí á su voluntad, y con esto se daba -fin á esta solemnidad. - - - - -CAPÍTULO XXX - -_De la fiesta de los Mercaderes que usaron los Cholutécas._ - - -Aunque se ha dicho harto del culto que los Mejicanos daban á sus -Dioses; pero porque el que se llamaba Quetzaálcoátl, y era Dios de -gente rica, tenia particular veneracion y solemnidad, se dirá aquí lo -que de su fiesta refieren. Solemnizábase la fiesta de este Idolo en -esta forma: Cuarenta dias antes compraban los Mercaderes un esclavo -bien hecho, sin mácula, ni señal alguna, así de enfermedad, como de -herida ó golpe: á éste le vestian con los atavios del mismo Idolo, para -que le representase estos cuarenta dias; y antes que le vistiesen, -le purificaban, lavándole dos veces en un lago, que llamaban de los -Dioses; y despues de purificado, le vestian en la forma que el Idolo -estaba vestido. Era muy reverenciado en estos cuarenta dias, por lo que -representaba: enjaulábanle de noche, como queda dicho, porque no se -fuese, y luego de mañana lo sacaban de la jaula, y le ponian en lugar -preeminente, y allí le servian, dándole á comer preciosas viandas. -Despues de haber comido, poníanle sartales de flores al cuello, y -muchos ramilletes en las manos: traía su guardia muy cumplida, con -otra mucha gente que le acompañaba, y salian con él por la ciudad, -el cual iba cantando y bailando por toda ella, para ser conocido por -semejanza de su Dios; y en comenzando á cantar, salian de sus casas las -mugeres y niños á saludarle y ofrecerle ofrendas como á Dios. Nueve -dias antes de la fiesta venian ante él dos viejos muy venerables de -las dignidades del templo; y humillándose ante él, le decian con una -voz muy humilde y baja: Señor, sabrás que de aquí á nueve dias se te -acaba el trabajo de bailar y cantar, porque entonces has de morir; y -él habia de responder, que fuese mucho de enhorabuena. Llamaban á esta -ceremonia Neyólo Maxílt Iléztli, que quiere decir el apercibimiento; y -cuando le apercibian, mirábanle con mucha atencion, si se entristecia, -ó si bailaba con el contento que solía; y si no lo hacia con la -alegría que ellos deseaban, hacian una supersticion asquerosa, y era, -que iban luego y tomaban las navajas del sacrificio, y lavábanles la -sangre humana que estaba en ellas pegada de los sacrificios pasados, -y con aquellas lavazas, hacianle una bebida mezclada con otra de -cacao, y dabánsela á beber, porque decian, que hacía tal operacion -en él, que quedaba sin alguna memoria de lo que le habian dicho, y -cuasi insensible, volviendo luego al ordinario canto; y aun dicen, que -con este medio él mismo con mucha alegría se ofrecia á morir, siendo -hechizado con aquel brebage. La causa porque procuraban quitar á éste -la tristeza era, porque lo tenian por muy mal agüero, y pronóstico de -algun gran mal. Llegado el dia de la fiesta, á media noche, despues -de haberle hecho mucha honra de música é incienso, tomábanle los -Sacrificadores, y sacrificaban al modo arriba dicho, haciendo ofrenda -de su corazon á la Luna; y despues arrojándolo al Idolo, dejando caer -el cuerpo por las gradas del templo abajo, de donde lo alzaban los -que le habian ofrecido, que eran los Mercaderes, cuya fiesta era -ésta; y llevándolo á la casa del mas principal, lo hacian aderezar en -diferentes manjares, para celebrar en amaneciendo el banquete y comida -de la fiesta, dando primero los buenos dias al Idolo, con un pequeño -baile que hacian mientras amanecia, y se guisaba el sacrificado. -Juntábanse despues todos los Mercaderes á este banquete, especialmente -los que tenian trato de vender y comprar esclavos, á cuyo cargo era -ofrecer cada año un esclavo para la semejanza de su Dios. Era este -Idolo de los mas principales de aquella tierra, como queda referido; -y así el templo en que estaba era de mucha autoridad, el cual tenia -sesenta gradas para subir á él, y en la cumbre de ellas se formaba -un patio de mediana anchura, muy curiosamente encalado: en medio de -él habia una pieza grande y redonda á manera de horno, y la entrada -estrecha y baja, que para entrar era menester inclinarse mucho. Tenia -este templo los aposentos que los demas, donde habia recogimiento de -Sacerdotes, mozos y mozas, y de muchachos, como queda dicho, á los -cuales asistia solo un Sacerdote, que continuamente residia allí, el -cual era como semanero, porque puesto caso que habia de ordinario tres -ó cuatro curas ó dignidades en cualquiera templo, servia cada uno una -semana sin salir de allí. El oficio del semanero de este templo, -despues de la doctrina de los mozos, era, que todos los dias, á la hora -que se pone el Sol, tañía un grande atambor, haciendo señal con él, -como nosotros usamos tañer á la oracion. Era tan grande este atambor, -que su sonido ronco se oía por toda la ciudad; y en oyéndolo, se ponian -todos en tanto silencio, que parecia no haber hombre, desbaratándose -los mercados, y recogiéndose la gente, con que quedaba todo en grande -quietud y sosiego. Al alba, cuando ya amanecia, le volvia á tocar, con -que se daba señal de que ya amanecia; y así los caminantes y forasteros -se aprestaban con aquella señal, para hacer sus viages, estando hasta -entonces impedidos para poder salir de la ciudad. Este templo tenia un -patio mediano, donde el dia de su fiesta se hacian grandes bailes y -regocijos, y muy graciosos entremeses, para lo cual habia en medio de -este patio un pequeño teatro de á treinta pies en cuadro, curiosamente -encalado, el cual enramaban y aderezaban para aquel dia, con toda la -policía posible, cercándolo todo de arcos hechos de diversidad de -flores y plumería, colgando á trechos muchos pájaros, conejos, y otras -cosas apacibles, donde, despues de haber comido, se juntaba toda la -gente. Salian los representantes, y hacian entremeses, haciéndose -sordos, arromadizados, cojos, ciegos y mancos, viniendo á pedir sanidad -al Idolo: los sordos respondiendo adefesios; y los arromadizados -tosiendo: los cojos cojeando decian sus miserias y quejas, con que -hacian reir grandemente al pueblo. Otros salian en nombre de las -sabandijas: unos vestidos como escarabajos, y otros como sapos, y otros -como lagartijas, &c.; y encontrándose allí, referian sus oficios; y -volviendo cada uno por sí, tocaban algunas flautillas, de que gustaban -sumamente los oyentes, porque eran muy ingeniosas: fingian asimismo -muchas mariposas y pájaros de muy diversos colores, sacando vestidos á -los muchachos del templo en aquestas formas, los cuales subiéndose en -una arboleda, que allí plantaban, los Sacerdotes del templo les tiraban -con cebratanas, donde habia en defensa de los unos, y ofensa de los -otros, graciosos dichos, con que entretenian los circunstantes; lo cual -concluído, hacian un mitote ó baile con todos estos personages, y se -concluía la fiesta; y esto acostumbraban hacer en las mas principales -fiestas. - - - - -CAPÍTULO XXXI - -_Qué provecho se ha de sacar de la relacion de las supersticiones de -los Indios._ - - -Baste lo referido para entender el cuidado que los Indios ponian en -servir y honrar á sus Idolos, y al Demonio, que es lo mismo; porque -contar por entero lo que en esto hay, es cosa infinita, y de poco -provecho; y aun de lo referido podrá parecer á algunos, que lo hay muy -poco ó ninguno, y que es como gastar tiempo en leer las patrañas que -fingen los libros de Caballerías; pero estos, si lo consideran bien, -hallarán ser muy diferente negocio, y que puede ser útil para muchas -cosas tener noticia de los ritos y ceremonias que usaron los Indios. -Primeramente, en las tierras donde ello se usó, no solo es útil, sino -del todo necesario, que los Cristianos y Maestros de la ley de Cristo -sepan los errores y supersticiones de los antiguos, para ver si clara ó -disimuladamente las usan tambien ahora los Indios; y para este efecto -hombres graves y diligentes escribieron relaciones largas de lo que -averiguaron, y aun los Concilios Provinciales han mandado, que se -escriban y estampen, como se hizo en Lima; y esto muy mas cumplidamente -de lo que aquí va tratado. Así que en tierras de Indios cualquier -noticia que de aquesto se da á los Españoles, es importante para el -bien de los Indios. Para los mismos Españoles allá y donde quiera -puede servir esta narracion, de ser agradecidos á Dios, nuestro Señor, -dándole infinitas gracias por tan gran bien, como es habernos dado su -santa ley, la cual toda es justa, toda limpia, toda provechosa; lo cual -se conoce bien, cotejándola con las leyes de Satanás, en que han vivido -tantos desdichados. Tambien puede servir para conocer la soberbia, -envidia, engaños y mañas del Demonio con que los tiene cautivos, pues -por una parte quiere imitar á Dios, y tener competencias con él y -con su santa ley; y por otra mezcla tantas vanidades y suciedades, y -aun crueldades, como quien tiene por oficio estragar todo lo bueno y -corromperlo. Finalmente, quien viere la ceguedad y tinieblas en que -tantos tiempos han vivido Provincias y Reinos grandes, y que todavía -viven en semejantes engaños muchas gentes, y grande parte del mundo, no -podrá, si tiene pecho cristiano, dejar de dar gracias al altísimo Dios -por los que ha llamado de tales tinieblas á la admirable lumbre de su -Evangelio, suplicando á la inmensa caridad del Criador las conserve y -acreciente en su conocimiento y obediencia; y juntamente doliéndose de -los que todavia siguen el camino de su perdicion, instar al Padre de -misericordia que les descubra los tesoros y riquezas de Jesu-Cristo, el -cual con el Padre y con el Espíritu Santo reina por todos los siglos. -Amen. - - FIN DEL QUINTO LIBRO - - - - -LIBRO SEXTO DE LA HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS - - - - -CAPÍTULO PRIMERO - -_Que es falsa la opinion de los que tienen á los Indios por hombres -faltos de entendimiento._ - - -Habiendo tratado lo que toca á la Religion que usaban los Indios, -pretendo en este libro escribir de sus costumbres, policía y gobierno, -para dos fines: el uno deshacer la falsa opinion, que comunmente se -tiene de ellos, como de gente bruta y bestial, y sin entendimiento, -ó tan corto, que apenas merece ese nombre: del cual engaño se sigue -hacerles muchos y muy notables agravios, sirviéndose de ellos poco -menos que de animales, y despreciando cualquier género de respeto que -se les tenga. Que es tan vulgar y tan pernicioso engaño, como saben -bien los que con algun celo y consideracion han andado entre ellos, y -visto y sabido sus secretos y avisos, y juntamente el poco caso que de -todos ellos hacen los que piensan que saben mucho, que son de ordinario -los mas necios, y mas confiados de sí. Esta tan perjudicial opinion -no veo medio con que pueda mejor deshacerse, que con dar á entender -el órden y modo de proceder que estos tenian cuando vivian en su ley, -en la cual, aunque tenian muchas cosas de bárbaros y sin fundamento; -pero habia tambien otras muchas dignas de admiracion, por las cuales -se deja bien comprehender, que tienen natural capacidad para ser bien -enseñados, y aun en gran parte hacen ventaja á muchas de nuestras -Repúblicas. Y no es de maravillar, que se mezclasen yerros graves, pues -en los mas estirados de los Legisladores y Filósofos se hallan, aunque -entren Licurgo y Platon en ellos. Y en las mas sabias Repúblicas, como -fueron la Romana y la Atheniense, vemos ignorancias dignas de risa, -que cierto, si las Repúblicas de los Mejicanos, y de los Incas, se -refirieran en tiempos de Romanos ó Griegos, fueran sus leyes y gobierno -estimado. Mas como sin saber nada de esto, entramos por la espada, -sin oirles, ni entenderles, no nos parece que merecen reputacion las -cosas de los Indios, sino como de caza habida en el monte, y traída -para nuestro servicio y antojo. Los hombres mas curiosos y sabios que -han penetrado y alcanzado sus secretos, su estilo y gobierno antiguo, -muy de otra suerte lo juzgan, maravillándose que hubiese tanto órden -y razon entre ellos. De estos autores es uno Polo Ondegardo, á quien -comunmente sigo en las cosas de el Perú: y en las materias de Méjico -Juan de Tovar, Prebendado que fué de la Iglesia de Méjico, y ahora es -Religioso de nuestra Compañia de Jesus, el cual por órden del Virey -Don Martin Enriquez, hizo diligente y copiosa averiguacion de las -historias antiguas de aquella nacion, sin otros autores graves, que por -escrito ó de palabra me han bastantemente informado de todo lo que voy -refiriendo. El otro fin que puede conseguirse con la noticia de las -leyes, costumbres y policía de los Indios, es ayudarlos y regirlos por -ellas mismas, pues en lo que no contradicen á la Ley de Cristo y de -su santa Iglesia, deben ser gobernados conforme á sus fueros, que son -como sus leyes municipales. Por cuya ignorancia se han cometido yerros -de no poca importancia, no sabiendo los que juzgan, ni los que rigen, -por donde han de juzgar y regir sus súbditos. Que demas de ser agravio -y sinrazon que se les hace, es en gran daño por tenernos aborrecidos -como á hombres que en todo, así en lo bueno como en lo malo, les somos -y hemos siempre sido contrarios. - - - - -CAPÍTULO II - -_Del modo de cómputo y Kalendario que usaban los Mejicanos._ - - -Comenzando, pues, por el repartimiento de los tiempos y cómputo que -los Indios usaban, que es una de las mas notorias muestras de su -ingenio y habilidad, diré primero, de qué manera contaban y repartian -su año los Mejicanos, y de sus meses y Kalendario, y de su cuenta de -siglos ó edades. El año dividian en diez y ocho meses: á cada mes -daban veinte dias, con que se hacen trescientos y sesenta dias, y -los otros cinco que restan para cumplimiento del año entero, no los -daban á mes ninguno, sino contábanlos por sí, y llamábanlos dias -valdíos, en los cuales no hacia la gente cosa alguna, ni acudian al -templo, solo se ocupaban en visitarse unos á otros perdiendo tiempo, -y los Sacerdotes del templo cesaban de sacrificar. Los cuales dias -cumplidos, volvian á comenzar la cuenta de su año, cuyo primer mes -y principio era por Marzo, cuando comienza á reverdecer la hoja, -aunque tomaban tres dias de Febrero, porque su primer dia del año era -á veinte y seis de Febrero, como consta por el Kalendario suyo: en el -cual está incorporado el nuestro con notable cuenta y artificio, hecho -por los Indios antiguos, que conocieron á los primeros Españoles, el -cual Kalendario yo ví, y aun le tengo en mi poder, que es digno de -considerar para entender el discurso y habilidad que tenian estos -Indios Mejicanos. Cada uno de los diez y ocho meses que digo, tiene su -nombre especial, y su pintura y señal propia: y comunmente se tomaba -de la fiesta principal, que en aquel mes se hacia, ó de la diferencia -que el año va entonces causando. Y para todas sus fiestas tenian sus -ciertos dias señalados en su Kalendario. Las semanas contaban de trece -en trece dias, y á cada dia señalaban con un cero ó redondo pequeño, -multiplicando los ceros hasta trece, y luego volvian á contar uno, dos, -&c. Partian tambien los años de cuatro en cuatro signos, atribuyendo -á cada año un signo. Estas eran cuatro figuras: la una de casa, la -otra de conejo, la tercera de caña, la cuarta de pedernal; y así las -pintaban, y por ellas nombraban el año que corria, diciendo: A tantas -casas, ó á tantos pedernales de tal rueda, sucedió tal y tal cosa. -Porque es de saber, que su rueda, que es como siglo, contenia cuatro -semanas de años, siendo cada una de trece, de suerte, que eran por -todos cincuenta y dos años. Pintaban en medio un Sol, y luego salian -de él en Cruz cuatro brazos ó líneas hasta la circunferencia de la -rueda, y daban vuelta, de modo, que se dividía en cuatro partes la -circunferencia, y cada una de ellas iba con su brazo de la misma -color, que eran cuatro diferentes, de verde, de azul, de colorado, de -amarillo: y cada parte de éstas tenia sus trece apartamientos, con su -signo de casa, ó conejo, ó caña, ó pedernal, significando en cada uno -su año, y al lado pintaban lo sucedido en aquel año. Y así ví yo en el -Kalendario que he dicho, señalado el año que entraron los Españoles -en Méjico, con una pintura de un hombre vestido á nuestro talle de -colorado, que tal fué el hábito del primer Español, que envió Hernando -Cortés. Al cabo de los cincuenta y dos años que se cerraba la rueda, -usaban una ceremonia donosa, y era, que la última noche quebraban -cuantas vasijas tenian, y apagaban cuantas lumbres habia, diciendo, que -en una de las ruedas habia de fenecer el mundo, y que por ventura sería -aquella en que se hallaban, y que pues se habia de acabar el mundo, -no habian de guisar, ni comer, que para qué eran vasijas, ni lumbre, -y así se estaban toda la noche, diciendo, que quizá no amanecería -mas, velando con gran atencion todos para ver si amanecía. En viendo -que venía el dia, tocaban muchos atambores, bocinas, flautas y otros -instrumentos de regocijo y alegría, diciendo, que ya Dios les alargaba -otro siglo, que eran cincuenta y dos años, y comenzaban otra rueda. -Sacaban, el dia que amanecía para principio de otro siglo, lumbre -nueva, y compraban vasos de nuevo, ollas, y todo lo necesario para -guisar de comer, é iban todos por lumbre nueva donde la sacaba el sumo -Sacerdote, precediendo una solemnísima procesion en hacimiento de -gracias, porque les habia amanecido, y prorogádoles otro siglo: éste -era su modo de contar años, meses, semanas y siglos. - - - - -CAPÍTULO III - -_Del modo de contar los años y meses que usaron los Incas._ - - -En este cómputo de los Mejicanos, aunque hay mucha cuenta é ingenio -para hombres sin letras; pero paréceme falta de consideracion no -tener cuenta con las lunas, ni hacer distribucion de meses conforme á -ellas; en lo cual, sin duda, les hicieron ventaja los del Perú, porque -contaban cabalmente su año de tantos dias como nosotros, y partíanle -en doce meses ó lunas, consumiendo los once dias que sobran de luna, -segun escribe Polo, en los mismos meses. Para tener cierta y cabal la -cuenta del año, usaban esta habilidad, que en los cerros que están al -derredor de la ciudad del Cúzco (que era la Corte de los Reyes Incas, y -juntamente el mayor santuario de sus Reinos, y como si dijésemos otra -Roma) tenian puestos por su orden doce pilarejos, en tal distancia y -postura, que en cada mes señalaba cada uno, donde salia el Sol, y donde -se ponia. Estos llamaban Succanga; y por allí anunciaban las fiestas, -y los tiempos de sembrar y coger, y lo demas. A estos pilares del Sol -hacian ciertos sacrificios conforme á su supersticion. Cada mes tenia -su nombre propio y distinto, y sus fiestas especiales. Comenzaban el -año por Enero como nosotros; pero despues un Rey Inca, que llamaron -Pachacúto, que quiere decir reformador del tiempo, dió principio al -año por Diciembre, mirando (á lo que se puede pensar) cuando el Sol -comienza á volver del último punto de Capricornio, que es el trópico -á ellos mas propincuo. Cuenta cierta de bisiesto no se sabe que la -tuviesen unos ni otros, aunque algunos dicen que sí tenian. Las semanas -que contaban los Mejicanos, no eran propiamente semanas, pues no eran -de siete dias, ni los Incas hicieron esta division; y no es maravilla, -pues la cuenta de la semana no es como la del año por curso del Sol, -ni como la del mes por el curso de la Luna, sino en los Hebreos por -el órden de la creacion del mundo, que refiere Moysén[43], y en los -Griegos y Latinos por el número de los siete Planetas, de cuyos nombres -se nombran tambien los dias de la semana; pero para hombres sin libros -ni letras, harto es, y aun demasiado, que tuviesen el año, las fiestas -y tiempos con tanto concierto y órden, como está dicho. - - - - -CAPÍTULO IV - -_Que ninguna nacion de Indios se ha descubierto que use de letras._ - - -Las letras se inventaron para referir y significar inmediatamente las -palabras que pronunciamos, así como las mismas palabras y vocablos, -según el Filósofo[44], son señales inmediatamente de los conceptos -y pensamientos de los hombres; y lo uno y lo otro (digo las letras -y las voces) se ordenaron para dar á entender las cosas: las voces -á los presentes: las letras á los ausentes y futuros. Las señales -que no se ordenan de próximo á significar palabras sino cosas, no se -llaman, ni son en realidad de verdad letras, aunque estén escritas; -así como una imágen del Sol pintada no se puede decir que es escritura -ó letras del Sol, sino pintura. Ni mas ni menos otras señales que no -tienen semejanza con la cosa, sino solamente sirven para memoria, -porque el que las inventó, no las ordenó para significar palabras, -sino para denotar aquella cosa: estas tales señales no se dicen, -ni son propiamente letras ni escritura, sino cifras ó memoriales, -como las que usan los Esferistas ó Astrólogos, para denotar diversos -signos ó planetas de Marte, de Venus, de Júpiter, &c., son cifra, y -no letras, porque por cualquier nombre que se llame Marte, igualmente -lo denota al Italiano, al Francés y al Español; lo cual no hacen las -letras, que aunque denoten las cosas, es mediante las palabras, y así -no las entienden, sino los que saben aquella lengua: _verbi gratia_, -está escrita esta palabra _Sol_, no percibe el Griego ni el Hebreo -qué significa, porque ignora el mismo vocablo latino; de manera, que -escritura y letras solamente las usan los que con ellas significan -vocablos; y si inmediatamente significan las mismas cosas, no son -ya letras, ni escrituras, sino pintura y cifras. De aquí se sacan -dos cosas bien notables, la una es, que la memoria de historias y -antigüedad puede permanecer en los hombres por una de tres maneras; ó -por letras y escritura, como lo usan los Latinos, Griegos y Hebreos, y -otras muchas naciones; ó por pintura, como cuasi en todo el mundo se ha -usado, pues como se dice en el Concilio Niceno segundo, la pintura es -libro para los idiotas que no saben leer; ó por cifras ó caractéres, -como el guarismo significa los números de ciento, de mil, y los demas, -sin significar esta palabra ciento, ni la otra mil: el otro notable que -se infiere es el que en este capitulo se ha propuesto; es á saber, que -ninguna nacion de Indios, que se ha descubierto en nuestros tiempos, -usa de letras, ni escritura, sino de las otras dos maneras, que son -imágenes ó figuras; y entiendo esto, no solo de los Indios del Perú y -de los de Nueva-España, sino en parte tambien de los Japones y Chinos; -y aunque parecerá á algunos muy falso lo que digo, por haber tanta -relacion de las grandes librerías y estudios de la China y del Japon, y -de sus chapas, provisiones y cartas; pero es muy llana verdad, como se -entenderá en el discurso siguiente. - - - - -CAPÍTULO V - -_De género de letras y libros que usan los Chinos._ - - -Las escrituras que usan los Chinos, piensan muchos, y aun es común -opinion, que son letras como las que usamos en Europa, quiero decir, -que con ellas se puedan escribir palabras ó razones, y que solo -difieren de nuestras letras y escritura en ser sus caractéres de otra -forma, como difieren los Griegos de los Latinos, y los Hebreos y -Caldeos; y por la mayor parte no es así, porque ni tienen alfabeto, -ni escriben letras, ni es la diferencia de caractéres, sino en que -principalmente su escribir es pintar ó cifrar, y sus letras no -significan partes de dicciones como las nuestras, sino son figuras de -cosas, como de Sol, de fuego, de hombre, de mar, y así de lo demás. -Pruébase esto evidentemente, porque siendo las lenguas que hablan los -Chinos, innumerables, y muy diferentes entre sí, sus escrituras y -chapas igualmente se leen y entienden en todas lenguas, como nuestros -números de guarismo igualmente se entienden en Francés y Español, y -en Arábigo; porque esta figura 8, donde quiera dice ocho, aunque ese -número el Francés le llama de una suerte, y el Español de otra. De aquí -es, que como las cosas son en sí innumerables, las letras ó figuras -que usan los Chinas, para denotarlas, son cuasi infinitas, porque el -que ha de leer ó escribir en la China, como los Mandarines hacen, ha -de saber, por lo menos, ochenta y cinco mil figuras ó letras; y los -que han de ser perfectos en esta lectura ciento y veinte y tantas mil. -Cosa prodigiosa, y que no fuera creíble, si no lo dijeran personas tan -dignas de fé, como lo son los Padres de nuestra Compañia, que estan -allá actualmente aprendiendo su lengua y escritura; y ha mas de diez -años que de noche y de dia estudian en esto con inmortal trabajo, que -todo lo vence la caridad de Cristo y deseo de la salvacion de las -almas. Esta misma es la causa porque en la China son tan estimados -los letrados, como de cosa tan dificil; y solos ellos tienen oficios -de Mandarines, Gobernadores, Jueces y Capitanes; y así es grande el -cuidado de los padres en que sus hijos aprendan á leer y escribir. Las -Escuelas donde esto aprenden los niños ó mozos, son muchas y ciertas, -y el Maestro de dia en ellas, y sus padres de noche en casa, les hacen -estudiar tanto, que traen los ojos gastados, y les azotan muy á -menudo con cañas, aunque no de aquellas rigurosas con que azotan los -malhechores: ésta llaman la lengua Mandarina, que ha menester la edad -de un hombre para aprenderse; y es de advertir, que aunque la lengua -en que hablan los Mandarines, es una, y diferente de las vulgares, que -son muchas, y allá se estudia como acá la Latina ó Griega, y solo la -saben los letrados que están por toda la China; pero lo que se escribe -en ella, en todas las lenguas se entiende, porque aunque las Provincias -no se entienden de palabra unas á otras, mas por escrito sí, porque las -letras ó figuras son unas mismas para todos, y significan lo mismo; -mas no tienen el mismo nombre, ni prolacion, porque, como he dicho, -son para denotar cosas, y no palabras, así como en el ejemplo de los -números de guarismo que puse, se puede facilmente entender. De aquí -tambien procede, que siendo los Japones y Chinas naciones y lenguas tan -diferentes, leen y entienden los unos las escrituras de los otros; y -si hablasen lo que leen ó escriben, poco ni mucho no se entenderian. -Estas, pues, son las letras y libros que usan los Chinos tan afamados -en el mundo; y sus impresiones son grabando una tabla de las figuras -que quieren imprimir, y estampando tantos pliegos como quieren, en la -misma forma que acá estampamos imágenes, grabando el cobre ó madera; -mas preguntará cualquier hombre inteligente, como pueden significar -sus conceptos por unas mismas figuras, porque no se puede con una -misma figura significar la diversidad que cerca de la cosa se concibe, -como es decir, que el Sol calienta, ó que miró al Sol, ó que el dia es -del Sol: finalmente, los casos, conjunciones y artículos que tienen -muchas lenguas y escrituras, ¿cómo es posible denotarlos por unas -mismas figuras? á esto se responde, que con diversos puntos, rasgos -y posturas hacen toda esa variedad de significacion. Mas dificultad -tiene entender, como pueden escribir en su lengua nombres propios, -especialmente de extranjeros, pues son cosas que nunca vieron, ni -pudieron inventar figura para ellos: yo quise hacer experiencia de -esto hallándome en Méjico con unos Chinas, y pedí que escribiesen en -su lengua esta proposicion: Josef de Acosta ha venido del Perú, ó otra -semejante; y el China estuvo gran rato pensando, y al cabo escribió, -y despues él y otro leyeron en efecto la misma razon, aunque en el -nombre propio algun tanto variaban; porque usan de este artificio, -tomando el nombre propio, y buscan alguna cosa en su lengua con que -tenga semejanza aquel nombre, y ponen la figura de aquella cosa; y como -es dificil en tantos nombres hallar semejanza de cosas, y sonido de su -lengua, así les es muy trabajoso escribir los tales nombres: tanto, -que nos decia el Padre Alonso Sanchez, que el tiempo que anduvo en la -China, trayéndole en tantos Tribunales, de Mandarin en Mandarin para -escribirle su nombre en aquellas chapas, que ellos usan, estaban gran -rato, y al cabo salían con nombrarle á su modo, en un modo ridículo -que apenas acertaban con él. Este es el modo de letras y escritura que -usan los Chinos. El de los Japones es muy semejante á éste, aunque de -los Señores Japones que estuvieron en Europa afirman, que escribian -fácilmente en su lengua cualquiera cosa, aunque fuesen de nombres -propios de acá, y me mostraron algunas escrituras suyas, por donde -parece que deben de tener algun género de letras, aunque lo mas de su -escritura debe de ser por caractéres y figuras, como está dicho de los -Chinos. - - - - -CAPÍTULO VI - -_De las Universidades y Estudios de la China._ - - -De Escuelas mayores y Universidades de Filosofía y otras ciencias -naturales, los Padres de la Compañía que han estado allá, dicen, que -no las vieron, ni pueden creer que las haya, y que todo su estudio -es de la lengua Mandarin, que es dificilísima y amplísima, como está -referido. Lo que tambien estudian son cosas que hay en esta lengua, -que son historias, sectas, leyes civiles, moralidad de proverbios, -fábulas y otras muchas composiciones: y los grados que hay son en -estos estudios de su lengua y leyes. De las ciencias divinas ningun -rastro tienen: de las naturales no mas que algun rastro, con muy -poco, ó ningun método, ni arte, sino proposiciones sueltas, segun es -mayor ó menor el ingenio y estudio de cada uno; en las Matemáticas -por experiencia de los movimientos y estrellas, y en la Medicina por -conocimiento de yerbas, de que usan mucho, y hay muchos que curan. -Escriben con pinceles: tienen muchos libros de mano, y muchos -impresos, todos mal aliñados. Son grandes representantes, y hácenlo con -grande aparato de tablado, vestidos, campanas y atambores, y voces á -sus tiempos. Refieren Padres haber visto comedia de diez ó doce dias -con sus noches, sin faltar gente en el tablado, ni quien mire: van -saliendo personages y escenas diferentes, y mientras unos representan, -otros duermen ó comen. Tratan en estas comedias cosas morales, y de -buen ejemplo; pero envueltas en otras notables de gentilidad. Esto -es en suma lo que los nuestros refieren de las letras y ejercicios -de ellas de la China, que no se puede negar sea de mucho ingenio y -habilidad. Pero todo ello es de muy poca substancia, porque en efecto -toda la ciencia de los Chinos viene á parar en saber escribir y leer -no mas, porque ciencias mas altas no las alcanzan; y el mismo escribir -y leer no es verdadero escribir y leer, pues no son letras las suyas, -que sirvan para palabras, sino figurillas de innumerables cosas, que -con infinito trabajo y tiempo prolijo se alcanzan; y al cabo de toda -su ciencia sabe mas un Indio del Perú ó de Méjico, que ha aprendido á -leer y escribir, que el mas sabio Mandarin de ellos, pues el Indio con -veinte y cuatro letras que sabe escribir y juntar, escribirá, y leerá -todos cuantos vocablos hay en el mundo, y el Mandarin con sus cien mil -letras estará muy dudoso para escribir cualquier nombre propio de -Martin ó Alonso, y mucho menos podrá escribir los nombres de cosas que -no conoce, porque en resolucion el escribir de la China es género de -pintar ó cifrar. - - - - -CAPÍTULO VII - -_Del modo de letras y escritura que usaron los Mejicanos._ - - -Hállase en las naciones de la Nueva-España gran noticia y memoria de -sus antiguallas. Y queriendo yo averiguar en qué manera podian los -Indios conservar sus historias y tantas particularidades, entendí, -que aunque no tenian tanta curiosidad y delicadeza como los Chinos y -Japones, todavía no les faltaba algun género de letras y libros, con -que á su modo conservaban las cosas de sus mayores. En la Provincia -de Yucatán, donde es el Obispado que llaman de Honduras, habia unos -libros de hojas á su modo encuadernados ó plegados, en que tenian -los Indios sabios la distribucion de sus tiempos, y conocimiento de -planetas y animales, y otras cosas naturales, y sus antiguallas; cosa -de grande curiosidad y diligencia. Parecióle á un Doctrinero, que todo -aquello debia de ser hechizos y arte mágica, y porfió, que se habian -de quemar, y quemáronse aquellos libros, lo cual sintieron despues no -solo los Indios, sino Españoles curiosos, que deseaban saber secretos -de aquella tierra. Lo mismo ha acaecido en otras cosas, que pensando -los nuestros que todo es supersticion, han perdido muchas memorias de -cosas antiguas y ocultas, que pudieran no poco aprovechar. Esto sucede -de un celo necio, que sin saber, ni aun querer saber las cosas de los -Indios, á carga cerrada dicen, que todas son hechicerías, y que éstos -son todos unos borrachos, que ¿qué pueden saber, ni entender? Los que -han querido con buen modo informarse de ellos, han hallado muchas cosas -dignas de consideracion. Uno de los de nuestra Compañia de Jesus, -hombre muy práctico y diestro, juntó en la Provincia de Méjico á los -ancianos de Tuscuco, y de Tulla, y de Méjico, y confirió mucho con -ellos, y le mostraron sus librerías, y sus historias y kalendarios; -cosa mucho de ver. Porque tenian sus figuras y geroglíficos con que -pintaban las cosas en esta forma, que las cosas que tenian figuras -las ponian con sus propias imágenes, y para las cosas que no habia -imágen propia, tenian otros caractéres significativos de aquello, y -con este modo figuraban cuanto querian, y para memoria del tiempo en -que acaecia cada cosa, tenian aquellas ruedas pintadas, que cada una -de ellas tenia un siglo, que eran cincuenta y dos años, como se dijo -arriba; y al lado de estas ruedas, conforme al año en que sucedian -cosas memorables, las iban pintando con las figuras y caractéres que he -dicho, como con poner un hombre pintado con un sombrero y sayo colorado -en el signo de caña, que corría entonces, señalaron el año que entraron -los Españoles en su tierra, y así de los demás sucesos; pero porque sus -figuras y caractéres no eran tan suficientes como nuestra escritura y -letras, por eso no podian concordar tan puntualmente en las palabras, -sino solamente en lo substancial de los conceptos. Mas porque tambien -usan referir de coro arengas y parlamentos que hacian los oradores y -retóricos antiguos, y muchos cantares que componian sus poétas, lo -cual era imposible aprenderse por aquellos geroglíficos y caractéres. -Es de saber, que tenian los Mejicanos grande curiosidad en que los -muchachos tomasen de memoria los dichos parlamentos y composiciones, -y para esto tenian Escuelas, y como Colegios ó Seminarios, adonde -los ancianos enseñaban á los mozos éstas y otras muchas cosas, que -por tradicion se conservan tan enteras, como si hubiera escritura de -ellas. Especialmente las naciones famosas hacian á los muchachos que se -imponian para ser retóricos, y usar oficio de oradores, que las tomasen -palabra por palabra; y muchas de éstas, cuando vinieron los Españoles, -y les enseñaron á escribir y leer nuestra lengua, los mismos Indios -las escribieron, como lo testifican hombres graves, que las leyeron; y -esto se dice, porque quien en la historia Mejicana leyere semejantes -razonamientos largos y elegantes, creerá fácilmente que son inventados -de los Españoles, y no realmente referidos de los Indios; mas entendida -la verdad, no dejará de dar el crédito que es razon á sus historias. -Tambien escribieron á su modo por imágenes y caractéres los mismos -razonamientos; y yo he visto, para satisfacerme en esta parte, las -oraciones del Pater noster, Ave María, Símbolo y la Confesion general -en el modo dicho de Indios, y cierto se admirará cualquiera que lo -viere, porque para significar aquella palabra: yo pecador me confieso, -pintan un Indio hincado de rodillas á los pies de un Religioso, como -que se confiesa; y luego para aquella: á Dios Todopoderoso, pintan tres -caras con sus coronas al modo de la Trinidad; y á la gloriosa Virgen -María, pintan un rostro de nuestra Señora, y medio cuerpo con un niño; -y á San Pedro y á San Pablo, dos cabezas con coronas, y unas llaves, -y una espada, y á este modo va toda la Confesion escrita por imágenes; -y donde faltan imágenes, ponen caractéres, como: en que pequé, &c, de -donde se podrá colegir la viveza de los ingenios de estos Indios, pues -este modo de escribir nuestras oraciones y cosas de la Fé, ni se lo -enseñaron los Españoles, ni ellos pudieran salir con él, si no hicieran -muy particular concepto de lo que les enseñaban. Por la misma forma -de pinturas y caractéres ví en el Perú escrita la confesion que de -todos sus pecados un Indio traía para confesarse, pintando cada uno de -los diez Mandamientos por cierto modo; y luego allí haciendo ciertas -señales como cifras, que eran los pecados que habia hecho contra aquel -mandamiento. No tengo duda, que si á muchos de los muy estirados -Españoles les dieran á cargo de hacer memoria de cosas semejantes, por -via de imágenes y señales, que en un año no acertáran, ni aun quizá en -diez. - - - - -CAPÍTULO VIII - -_De los memoriales y cuentas que usaron los Indios del Perú._ - - -Los Indios del Perú, antes de venir Españoles, ningun género de -escritura tuvieron, ni por letras, ni caractéres ó cifras, ó -figurillas, como los de la China, y los de Méjico; mas no por eso -conservaron menos la memoria de sus antiguallas, ni tuvieron menos -su cuenta para todos los negocios de paz, guerra y gobierno, porque -en la tradicion de unos á otros fueron muy diligentes, y como cosa -sagrada recibian y guardaban los mozos lo que sus mayores les referian, -y con el mismo cuidado lo enseñaban á sus sucesores. Fuera de esta -diligencia, suplian la falta de escritura y letras, parte con pinturas -como los de Méjico, aunque las del Perú eran muy groseras y toscas; -parte, y lo mas, con quipos. Son quipos unos memoriales ó registros -hechos de ramales, en que diversos ñudos y diversas colores significan -diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque -cuanto los libros pueden decir de historias, leyes, ceremonias y -cuentas de negocios, todo eso suplen los quipos tan puntualmente, que -admira. Habia para tener estos quipos ó memoriales oficiales diputados, -que se llaman hoy dia Quipo camáyo, los cuales eran obligados á dar -cuenta de cada cosa, como los Escribanos públicos acá, y así se les -habia de dar entero crédito; porque para diversos géneros, como de -guerra, de gobierno, de tributos, de ceremonias, de tierras, habia -diversos quipos ó ramales; y en cada manojo de estos tantos ñudos, -ñudicos é hilillos atados, unos colorados, otros verdes, otros azules, -otros blancos, y finalmente tantas diferencias, que así como nosotros -de veinte y cuatro letras, guisándolas en diferentes maneras, sacamos -tanta infinidad de vocablos, así éstos de sus ñudos y colores sacaban -innumerables significaciones de cosas. Es esto de manera, que hoy -dia acaece en el Perú á cabo de dos y tres años, cuando van á tomar -residencia á un Corregidor, salir los Indios con sus cuentas menudas y -averiguadas, pidiendo, que en tal pueblo, le dieron seis huevos, y no -los pagó, y en tal casa una gallina, y allá dos haces de yerba para sus -caballos, y no pagó sino tantos tomines y queda debiendo tantos; y para -todo esto hecha la averiguacion allí al pié de la obra con cuantidad -de ñudos y manojos de cuerdas, que dan por testigos y escritura -cierta. Yo ví un manojo de estos hilos, en que una India traía escrita -una confesion general de toda su vida, y por ellos se confesaba, como -yo lo hiciera por papel escrito; y aun pregunté de algunos hilillos, -que me parecieron algo diferentes, y eran ciertas circunstancias que -requeria el pecado para confesarle enteramente. Fuera de estos quipos -de hilo tienen otros de pedrezuelas, por donde puntualmente aprenden -las palabras que quieren tomar de memoria; y es cosa de ver á viejos ya -caducos con una rueda hecha de pedrezuelas aprender el Padre nuestro, -y con otra el Ave Maria, y con otra el Credo, y saber cual piedra es: -que fué concebido de Espíritu Santo, y cual: que padeció debajo del -poder de Poncio Pilato, y no hay mas que verlos enmendar cuando yerran, -y toda la enmienda consiste en mirar sus pedrezuelas, que á mí, para -hacerme olvidar cuanto sé de coro, me bastára una rueda de aquellas. De -éstas suele haber no pocas en los cimenterios de las Iglesias para este -efecto; pues verles otra suerte de quipos, que usan de granos de maíz, -es cosa que encanta; porque una cuenta muy embarazosa, en que tendrá un -muy buen contador que hacer por pluma y tinta, para ver á como les cabe -entre tantos, tanto de contribucion, sacando tanto de allá, y añadiendo -tanto de acá, con otras cien retartalillas, tomarán estos Indios sus -granos, y pondrán uno aquí, tres allá, ocho no sé donde; pasarán un -grano de aquí, trocarán tres de allá, y en efecto ellos salen con su -cuenta hecha puntualísimamente sin errar un tilde; y mucho mejor se -saben ellos poner en cuenta y razon de lo que cabe á cada uno de pagar -ó dar, que sabremos nosotros dárselo por pluma y tinta averiguado. Si -esto no es ingenio, y si estos hombres son bestias, júzguelo quien -quisiere, que lo que yo juzgo de cierto es, que en aquello á que se -aplican, nos hacen grandes ventajas. - - - - -CAPÍTULO IX - -_Del órden que guardan en sus escrituras los Indios._ - - -Bien es añadir á lo que hemos notado de escrituras de Indios, que -su modo no era escribir renglon seguido, sino de alto abajo, ó á la -redonda. Los Latinos y Griegos escribieron de la parte izquierda á -la derecha, que es el comun y vulgar modo que usamos. Los Hebreos -al contrario, de la derecha comienzan hácia la izquierda; y así sus -libros tienen el principio donde los nuestros acaban. Los Chinos no -escriben, ni como los Griegos, ni como los Hebreos, sino de alto -abajo; porque como no son letras, sino dicciones enteras, que cada una -figura ó carácter significa una cosa, no tienen necesidad de trabar -unas partes con otras, y así pueden escribir de arriba abajo. Los de -Méjico, por la misma razon, no escribian en renglon de un lado á otro, -sino al revés de los Chinos, comenzando de abajo, iban subiendo, y de -esta suerte iban en la cuenta de los dias, y de lo demás que notaban; -aunque cuando escribian en sus ruedas ó signos, comenzaban de en medio, -donde pintaban al Sol, y de allí iban subiendo por sus años hasta la -vuelta de la rueda. Finalmente, todas cuatro diferencias se hallan en -escrituras: unos escriben de la derecha á la izquierda: otros de la -izquierda á la derecha: otros de arriba abajo: otros de abajo arriba, -que tal es la diversidad de los ingenios de los hombres. - - - - -CAPÍTULO X - -_Cómo enviaban los Indios sus mensageros._ - - -Por acabar lo que toca á esto de escribir, podrá con razon dudar -alguno, cómo tenian noticia de todos sus Reinos, que eran tan grandes, -los Reyes de Méjico y del Perú; ó qué modo de despacho daban á negocios -que ocurrian á su Corte, pues no tenian letras, ni escribian cartas: -á esta duda se satisface con saber, que de palabra, y por pintura ó -memoriales se les daba muy á menudo razon de todo cuanto se ofrecía. -Para este efecto habia hombres de grandísima ligereza, que servian de -correos, que iban y venian, y desde muchachos los criaban en ejercicio -de correr, y procuraban fuesen muy alentados, de suerte que pudiesen -subir una cuesta muy grande corriendo sin cansarse; y así daban premio -en Méjico á los tres ó cuatro primeros, que subian aquella larga -escalera del templo, como se ha dicho en el libro precedente: y en -el Cuzco los muchachos orejones en la solemne fiesta del Capacráyme -subian á porfia el cerro de Yanacáuri; y generalmente ha sido y es -entre Indios muy usado ejercitarse en correr. Cuando era caso de -importancia, llevaban á los Señores de Méjico pintado el negocio de que -les querian informar, como lo hicieron cuando aparecieron los primeros -navíos de Españoles, y cuando fueron á tomar á Toponchan. En el Perú -hubo una curiosidad en los correos extraña, porque tenia el Inca en -todo su Reino puestas postas ó correos, que llaman allá Chasquís, de -los cuales se dirá en su lugar. - - - - -CAPÍTULO XI - -_Del gobierno y Reyes que tuvieron._ - - -Cosa es averiguada, que en lo que muestran mas los bárbaros su -barbarismo, es en el gobierno y modo de mandar; porque cuanto los -hombres son mas llegados á razon, tanto es mas humano y menos soberbio -el gobierno, y los que son Reyes y Señores se allanan y acomodan mas -á sus vasallos, conociéndolos por iguales en naturaleza, é inferiores -en tener menor obligacion de mirar por el bien público; mas entre los -bárbaros todo es al revés, porque es tiránico su gobierno, y tratan á -sus súbditos como á bestias, y quieren ser ellos tratados como Dioses. -Por esto muchas naciones y gentes de Indios no sufren Reyes ni Señores -absolutos, sino viven en behetria; y solamente para ciertas cosas, -mayormente de guerra, crian Capitanes y Príncipes, á los cuales, -durante aquel ministerio, obedecen, y despues se vuelven á sus primeros -oficios. De esta suerte se gobierna la mayor parte de este nuevo -orbe, donde no hay Reinos fundados, ni Repúblicas establecidas, ni -Príncipes ó Reyes perpetuos y conocidos, aunque hay algunos Señores, -y principales, que son como caballeros aventajados al vulgo de los -demás. De esta suerte pasa en toda la tierra de Chile, donde tantos -años se han sustentado contra Españoles los Araucanos, los de Tucapel y -otros. Así fué todo lo del nuevo Reino de Granada, lo de Guatemala, las -Islas, toda la Florida, el Brasil y Luzón, y otras tierras grandísimas, -excepto que en muchas de ellas es aun mayor el barbarismo, porque -apenas conocen cabeza, sino todos de comun mandan y gobiernan, donde -todo es antojo, violencia, sinrazon y desórden, y el que mas puede, -ese prevalece y manda. En la India Oriental hay Reinos amplios y muy -fundados, como el de Siam, el de Bisnaga y otros, que juntan ciento -ó doscientos mil hombres en campo, cuando quieren; y sobre todo en -la grandeza y poder del Reino de la China, cuyos Reyes, segun ellos -refieren, han durado más de dos mil años, por el gran gobierno que -tienen. En la India Occidental solamente se han descubierto dos Reinos -ó Imperios fundados, que es el de los Mejicanos en la Nueva-España, y -el de los Incas en el Perú; y no sabría yo decir facilmente cual de -éstos haya sido mas poderoso Reino, porque en edificios y grandeza -de Corte, excedia el Motezuma á los del Perú: en tesoros, riqueza -y grandeza de Provincias excedian los Incas á los de Méjico: en -antigüedad era mas antiguo el Reino de los Incas, aunque no mucho: en -hechos de armas y victorias paréceme haber sido iguales. Una cosa es -cierta, que en buen órden y policía hicieron estos dos Reinos gran -ventaja á todos los demas Señoríos de Indios que se han descubierto en -aquel nuevo mundo, como en poder y riqueza, y mucho mas en supersticion -y culto de sus Idolos la hicieron, siendo muy semejantes en muchas -cosas: en una eran bien diferentes, que en los Mejicanos la sucesion -del Reino era por eleccion, como el Imperio Romano, y en los del Perú -era por herencia y sangre, como los Reinos de España y Francia. De -estos dos gobiernos (como de lo mas principal y mas conocido de los -Indios) se tratará lo que pareciere hacer al propósito, dejando muchas -menudencias y prolijidades, que no importan. - - - - -CAPÍTULO XII - -_Del gobierno de los Reyes Incas del Perú._ - - -Muerto el Inca que reinaba en el Perú, sucedia su hijo legítimo, y -tenian por tal el que habia nacido de la muger principal del Inca, á -la cual llamaban Coya; y ésta, desde uno que se llamó Inca Yupángui, -era hermana suya, porque los Reyes tenian por punto casarse con sus -hermanas; y aunque tenian otras mugeres ó mancebas, la sucesion en -el Reino era del hijo de la Coya. Verdad es, que cuando el Rey tenia -hermano legítimo, antes de suceder el hijo, sucedía el hermano, y -tras éste, el sobrino de éste, é hijo del primero; y la misma órden -de sucesion guardaban los Cúracas y Señores en las haciendas y -cargos. Hacíanse con el difunto infinitas ceremonias y exequias á su -modo excesivas. Guardaban una grandeza, que lo es grande, y es, que -ningun Rey que entraba á reinar de nuevo, heredaba cosa alguna de la -vajilla, tesoros y haciendas del antecesor, sino que habia de poner -casa de nuevo, y juntar plata y oro, y todo lo demás de por sí, sin -llegar á lo del difunto; lo cual todo se dedicaba para su adoratorio ó -guáca, y para gastos y renta de la familia que dejaba, la cual con su -sucesion toda se ocupaba perpetuamente en los sacrificios, ceremonias -y culto del Rey muerto, porque luego lo tenian por Dios, y habia sus -sacrificios y estatuas, y lo demás. Por este órden era inmenso el -tesoro que en el Perú habia, procurando cada uno de los Incas aventajar -su casa y tesoro al de sus antecesores. La insignia con que tomaba la -posesion del Reino era una borla colorada de lana finisima, mas que de -seda, la cual le colgaba en medio de la frente, y solo el Inca la podia -traer, porque era como la corona ó diadema Real. Al lado colgada hácia -la oreja, si podían traer borla y la traían otros Señores; pero en -medio de la frente solo el Inca, como está dicho. En tomando la borla, -luego se hacian fiestas muy solemnes, y gran multitud de sacrificios, -con gran cuantidad de vasos de oro y plata, y muchas ovejuelas pequeñas -hechas de lo mismo, y gran suma de ropa de cumbí muy bien obrada, -grande y pequeña, y muchas conchas de la mar de todas maneras, y muchas -plumas ricas, y mil carneros, que habian de ser de diferentes colores, -y de todo esto se hacia sacrificio; y el sumo Sacerdote tomaba un niño -de hasta seis ú ocho años en las manos; y á la estatua del Viracocha -decia juntamente con los demas ministros: Señor, esto te ofrecemos, -porque nos tengas en quietud, y nos ayudes en nuestras guerras, y -conserves á nuestro Señor el Inca en su grandeza y estado, y que vaya -siempre en aumento, y le des mucho saber para que nos gobierne. A esta -ceremonia ó jura se hallaban de todo el Reino, y de parte de todas las -guacas y santuarios que tenian; y sin duda era grande la reverencia -y aficion que esta gente tenia á sus Incas, sin que se halle jamás -haberles hecho ninguno de los suyos traicion, porque en su gobierno -procedian, no solo con gran poder, sino tambien con mucha rectitud y -justicia, no consintiendo que nadie fuese agraviado. Ponia el Inca -sus Gobernadores por diversas Provincias, y habia unos supremos é -inmediatos á él: otros mas moderados; y otros particulares con extraña -subordinacion, en tanto grado, que ni emborracharse, ni tomar una -mazorca de maiz de su vecino se atrevian. Tenian por máxima estos -Incas, que convenia traer siempre ocupados á los Indios; y así vemos -hoy dia calzadas, caminos y obras de inmenso trabajo, que dicen era -para ejercitar á los Indios, procurando no estuviesen ociosos. Cuando -conquistaba de nuevo una Provincia, era su aviso luego, luego pasar lo -principal de los naturales á otras Provincias, ó á su Corte; y éstos -hoy dia los llaman en el Perú Mitimas, y en lugar de estos plantaba de -los de su nacion del Cuzco, especialmente los orejones, que eran como -caballeros de linage antiguo. El castigo por los delitos era riguroso. -Así concuerdan los que alcanzaron algo de esto, que mejor gobierno para -los Indios no le puede haber, ni mas acertado. - - - - -CAPÍTULO XIII - -_De la distribucion que hacian los Incas de sus vasallos._ - - -Especificando mas lo que está dicho, es de saber, que la distribucion -que hacian los Incas de sus vasallos, era tan particular, que con -facilidad los podian gobernar á todos, siendo un Reino de mil leguas -de distrito, porque en conquistando cada Provincia, luego reducían -los Indios á pueblos y comunidad, y contábanlos por parcialidades, -y á cada diez Indios ponian uno, que tuviese cuenta con ellos, y á -cada ciento otro, y á cada mil otro, y á cada diez mil otro, y á éste -llamaban Uno, que era cargo principal; y sobre todos éstos en cada -Provincia un Gobernador del linage de los Incas, al cual obedecían -todos, y daba cuenta cada un año de todo lo sucedido por menudo, es -á saber, de los que habian nacido, de los que habian muerto, de los -ganados, de las sementeras. Estos Gobernadores salian cada año del -Cuzco, que era la Corte, y volvian para la gran fiesta del Ráyme; y -entonces traían todo el tributo del Reino á la Corte, y no podían -entrar de otra suerte. Todo el Reino estaba dividido en cuatro partes, -que llamaban Tahuantinsuyo, que eran Chinchasuyo, Collasuyo, Andesuyo, -Condesuyo, conforme á cuatro caminos que salen del Cuzco, donde era la -Corte, y se juntaban en juntas generales. Estos caminos y Provincias -que les corresponden, están á las cuatro esquinas del mundo, Collasuyo -al sur, Chinchasuyo al norte, Condesuyo al poniente, Andesuyo al -levante. En todos sus pueblos usaban dos parcialidades, que eran de -Hanansaya y urinsaya, que es como decir, los de arriba y los de abajo. -Cuando se mandaba hacer algo, ó traer al Inca, ya estaba declarado -cuanta parte de aquello cabia á cada Provincia, pueblo y parcialidad, -lo cual no era por partes iguales, sino por cuotas, conforme á la -cualidad y posibilidad de la tierra, de suerte que ya se sabia para -cumplir cien mil hanegas de maíz: _verbi gratia_, ya se sabia que á -tal Provincia le cabia la décima parte, y á tal la séptima, y á tal -la quinta, &c. y lo mismo entre los pueblos, parcialidades y ayllos ó -linages. Para la razon y cuenta del todo habia los Quipocamayos, que -eran los oficiales Contadores, que con sus hilos y ñudos sin faltar -decian lo que se habia dado, hasta una gallina, y una carga de leña; y -por los registros de éstos en un momento se contaba entre los Indios lo -que á cada uno le cabia. - - - - -CAPÍTULO XIV - -_De los edificios y órden de fábricas de los Incas._ - - -Los edificios y fábricas que los Incas hicieron en fortalezas, en -templos, en caminos, en casas de campo, y otras, fueron muchos, y -de excesivo trabajo, como lo manifiestan el dia de hoy las ruinas y -pedazos que han quedado, como se ven en el Cuzco, en Tiaguanaco y en -Tambo, y en otras partes, donde hay piedras de inmensa grandeza, que -no se puede pensar como se cortaron, trajeron y asentaron donde están. -Para todos estos edificios y fortalezas, que el Inca mandaba hacer en -el Cuzco, y en diversas partes de su Reino, acudia grandísimo número -de todas las Provincias, porque la labor es extraña, y para espantar; -y no usaban de mezcla, ni tenian hierro, ni acero para cortar y labrar -las piedras, ni máquinas, ni instrumentos para traerlas, y con todo eso -están tan pulidamente labradas, que en muchas partes apenas se vé la -juntura de unas con otras; y son tan grandes muchas piedras de éstas, -como está dicho, que sería cosa increíble si no se viese. En Tiaguanaco -medí yo una de treinta y ocho pies de largo, y de diez y ocho de ancho, -y el grueso sería de seis pies; y en la muralla de la fortaleza del -Cuzco, que está de mampostería, hay muchas piedras de mucho mayor -grandeza; y lo que mas admira es, que no siendo cortadas éstas que digo -de la muralla por regla, sino entre sí muy desiguales en el tamaño y en -la faccion, encajan unas con otras con increíble juntura sin mezcla. -Todo esto se hacia á poder de mucha gente, y con gran sufrimiento en el -labrar, porque para encajar una piedra con otra, segun están ajustadas, -era forzoso probarla muchas veces, no estando las mas de ellas iguales, -ni llenas. El número que habia de acudir de gente para labrar piedras y -edificios, el Inca lo señalaba cada año: la distribucion, como en las -demás cosas, hacían los Indios entre sí, sin que nadie se agraviase; -pero aunque eran grandes estos edificios, comunmente estaban mal -repartidos y aprovechados, y propiamente como mezquitas ó edificios de -bárbaros. Arco en sus edificios no le supieron hacer, ni alcanzaron -mezcla para ello. Cuando en el rio de Jauja vieron formar los arcos de -cimbrias, y despues de hecha la puente vieron derribar las cimbrias, -echaron á huir, entendiendo que se habia de caer luego toda la puente, -que es de cantería: como la vieron quedar firme, y á los Españoles -andar por encima, dijo el Cacique á sus compañeros: Razon es servir á -éstos, que bien parecen hijos del Sol. Las puentes que usaban, eran de -bejucos, ó juncos tejidos, y con recias maromas asidos á las riberas, -porque de piedra, ni de madera no hacian puentes. La que hoy dia hay -en el desaguadero de la gran laguna de Chicuíto en el Collao pone -admiracion, porque es hondísimo aquel brazo, sin que se pueda echar -en él cimiento alguno, y es tan ancho, que no es posible haber arco -que le tome, ni pasarse por un ojo; y así del todo era imposible hacer -puente de piedra, ni de madera. El ingenio é industria de los Indios -halló como hacer puente muy firme y muy segura, siendo solo de paja, -que parece fábula, y es verdad; porque, como se dijo en otro libro, de -unos juncos ó espadañas que cría la laguna, que ellos llaman tótora, -hacen unos como manojos atados; y como es materia muy liviana no se -hunden: encima de éstos echan mucha juncia, y teniendo aquellos manojos -ó balsas muy bien amarrados de una parte y de otra del rio, pasan -hombres y bestias cargadas muy á placer. Pasando algunas veces esta -puente, me maravillé del artificio de los Indios, pues con cosa tan -fácil hacen mejor y mas segura puente, que es la de barcos de Sevilla -á Triana. Medí tambien el largo de la puente, y si bien me acuerdo, -serán trescientos y tantos pies. La profundidad de aquel desaguadero -dicen, que es inmensa: por encima no parece que se mueve el agua: por -abajo dicen que lleva furiosísima corriente. Esto baste de edificios. - - - - -CAPÍTULO XV - -_De la hacienda del Inca, y órden de tributos que impuso á los Indios._ - - -Era incomparable la riqueza de los Incas, porque con no heredar ningun -Rey de las haciendas y tesoro de sus antecesores, tenia á su voluntad -cuanta riqueza tenian sus Reinos, que así de plata y oro, como de ropa -y ganados, eran abundantísimos; y la mayor riqueza de todas era la -innumerable multitud de vasallos, todos ocupados y atentos á lo que -le daba gusto á su Rey. De cada Provincia le traían lo que en ella -habia escogido: de los Chichas le servian con madera olorosa y rica: -de los Lucanas con anderos para llevar su litera: de los Chumbibilcas -con bailadores, y así en lo demas que cada Provincia se aventajaba, -y esto fuera del tributo general que todos contribuían. Las minas de -plata y oro (de que hay en el Perú maravillosa abundancia) labraban -Indios, que se señalaban para aquello, á los cuales el Inca proveía -lo que habian menester para su gasto, y todo cuanto sacaban era para -el Inca. Con esto hubo en aquel Reino tan grandes tesoros, que es -opinion de muchos, que lo que vino á las manos de los Españoles, con -ser tanto como sabemos, no llegaba á la décima parte de lo que los -Indios hundieron y escondieron, sin que se haya podido descubrir por -grandes diligencias que la codicia ha puesto para saberlo. Pero la -mayor riqueza de aquellos bárbaros Reyes era ser sus esclavos todos -sus vasallos, de cuyo trabajo gozaban á su contento. Y lo que pone -admiracion, servíase de ellos por tal órden y por tal gobierno, que -no se les hacía servidumbre, sino vida muy dichosa. Para entender el -órden de tributos que los Indios daban á sus Señores, es de saber, -que en asentando el Inca los pueblos que conquistaba, dividía todas -sus tierras en tres partes. La primera parte de ellas era para la -Religion y ritos, de suerte que el Pachayachachí, que es el Criador, -y el Sol, y el Chuquiílla, que es el trueno, y la Pachamáma, y los -muertos, y otras Guacas, y santuarios tuviesen cada uno sus tierras -propias: el fruto se gastaba en sacrificios y sustento de los ministros -y Sacerdotes, porque para cada Guaca ó adoratorio habia sus Indios -diputados. La mayor parte de esto se gastaba en el Cuzco, donde -era el universal santuario: otra parte en el mismo pueblo donde se -cogía, porque á imitacion del Cuzco habia en cada pueblo Guacas y -adoratorios por la misma órden y por las mismas vocaciones, y así se -servian con los mismos ritos y ceremonias que en el Cuzco, que es cosa -de admiracion y muy averiguada, porque se verificó con mas de cien -pueblos, y algunos distaban cuasi doscientas leguas del Cuzco. Lo que -en estas tierras se sembraba y cogía, se ponía en depósitos de casas, -hechas para solo este efecto, y ésta era una gran parte del tributo que -daban los Indios. No consta que tanto fuese, porque en unas tierras era -mas, y en otras menos, y en algunas era cuasi todo; y esta parte era la -que primero se beneficiaba. La segunda parte de las tierras y heredades -era para el Inca: de ésta se sustentaba él, su servicio y parientes, -y los Señores, las guarniciones y soldados; y así era la mayor parte -de los tributos, como lo muestran los depósitos ó casas de pósito, que -son mas largas y anchas que las de los depósitos de las Guacas. Este -tributo se llevaba al Cuzco, ó á las partes donde habia necesidad -para los soldados, con extraña presteza y cuidado, y cuando no era -menester, estaba guardado diez y doce años hasta tiempo de necesidad. -Beneficiábanse estas tierras de el Inca, despues de las de los Dioses, -é iban todos, sin excepcion, á trabajar, vestidos de fiesta, y diciendo -cantares en loor de el Inca y de las Guacas; y todo el tiempo que -duraba el beneficio ó trabajo, comian á costa de el Inca, ó del Sol, ó -de las Guacas, cuyas tierras labraban. Pero viejos, enfermos y mugeres -viudas, eran reservadas de este tributo. Y aunque lo que se cogia era -del Inca, ó del Sol, ó Guacas; pero las tierras eran propias de los -Indios y de sus antepasados. La tercera parte de tierras daba el Inca -para la comunidad. No se ha averiguado qué tanta fuese esta parte, si -mayor, ó menor que la de el Inca y Guacas; pero es cierto que se tenia -atencion á que bastase á sustentar el pueblo. De esta tercera parte -ningun particular poseía cosa propia, ni jamas poseyeron los Indios -cosa propia, si no era por merced especial de el Inca, y aquello no se -podia enagenar, ni aun dividir entre los herederos. Estas tierras de -comunidad se repartían cada año, y á cada uno se le señalaba el pedazo -que habia menester para sustentar su persona, y la de su muger y sus -hijos, y así era unos años mas, otros menos, segun era la familia, -para lo cual habia ya sus medidas determinadas. De esto que á cada uno -se le repartia, no daban jamás tributo, porque todo su tributo era -labrar y beneficiar las tierras de el Inca y de las Guacas, y ponerles -en sus depósitos los frutos. Cuando el año salía muy estéril, de estos -mismos depósitos se les daba á los necesitados, porque siempre habia -allí grande abundancia sobrada. De el ganado hizo el Inca la misma -distribucion que de las tierras, que fué contarlo, y señalar pastos y -términos del ganado de las Guacas, del Inca y de cada pueblo, y así de -lo que se criaba, era una parte para su Religion, otra para el Rey, -y otra para los mismos Indios, y aun de los cazadores habia la misma -division y órden: no consentía que se llevasen ni matasen hembras. -Los hatos del Inca y Guacas eran muchos y grandes, y llamábanlos -Capaellamas. Los hatos concegiles ó de comunidad son pocos y pobres, y -así los llamaban Guacchallama. En la conservacion del ganado puso el -Inca gran diligencia, porque era y es toda la riqueza de aquel Reino: -hembras, como está dicho, por ninguna vía se sacrificaban, ni mataban, -ni en la caza se tomaban. Si á alguna res le daba sarna ó roña, que -allá dicen carache, luego habia de ser enterrada viva, porque no se -pegase á otras su mal. Trasquilábase á su tiempo el ganado, y daban á -cada uno á hilar y tejer su ropa para hijos y muger, y habia visita si -lo cumplian, y castigo al negligente. De el ganado del Inca se tejía -ropa para él y su Corte: una rica de cumbí á dos haces: otra vil y -grosera, que llaman de abasca. No habia número determinado de aquestos -vestidos, sino los que cada uno señalaba. La lana que sobraba, poníase -en sus depósitos, y así los hallaron muy llenos de esto, y de todas las -otras cosas necesarias á la vida humana, los Españoles cuando en ella -entraron. Ningun hombre de consideracion habrá, que no se admire de -tan notable y próvido gobierno, pues sin ser Religiosos, ni Cristianos -los Indios, en su manera guardaban aquella tan alta perfeccion, de -no tener cosa propia y proveer á todos lo necesario, y sustentar tan -copiosamente las cosas de la Religion y las de su Rey y Señor. - - - - -CAPÍTULO XVI - -_De los oficios que aprendian los Indios._ - - -Otro primor tuvieron tambien los Indios de el Perú, que es enseñarse -cada uno desde muchacho en todos los oficios que ha menester un hombre -para la vida humana. Porque entre ellos no habia Oficiales señalados, -como entre nosotros, de Sastres, Zapateros y Tejedores, sino que todo -cuanto en sus personas y casa habian menester, lo aprendian todos, -y se proveían á sí mismos. Todos sabian tejer y hacer sus ropas: y -así el Inca con proveerles de lana, los daba por vestidos. Todos -sabian labrar la tierra y beneficiarla, sin alquilar otros obreros. -Todos se hacian sus casas; y las mugeres eran las que mas sabian de -todo, sin criarse en regalo, sino con mucho cuidado, sirviendo á sus -maridos. Otros oficios, que no son para cosas comunes y ordinarias de -la vida humana, tenian sus propios y especiales Oficiales, como eran -Plateros, Pintores, Olleros, Barqueros, Contadores y Tañedores; y -en los mismos oficios de tejer y labrar, ó edificar, habia maestros -para obra prima, de quien se servian los Señores. Pero el vulgo comun, -como está dicho, cada uno acudia á lo que habia menester en su casa, -sin que uno pagase á otro para esto, y hoy dia es así, de manera que -ninguno ha menester á otro para las cosas de su casa y persona, como es -calzar, vestir, hacer una casa, sembrar y coger, y hacer los aparejos -y herramientas necesarias para ello. Y cuasi en esto imitan los Indios -á los institutos de los monjes antiguos, que refieren las Vidas de los -Padres. A la verdad, ellos son gente poco codiciosa, ni regalada, y así -se contentan con pasar bien moderadamente, que cierto si su linage de -vida se tomara por eleccion, y no por costumbre y naturaleza, dijéramos -que era vida de gran perfeccion; y no deja de tener harto aparejo -para recibir la doctrina del santo Evangelio, que tan enemiga es de -la soberbia, codicia y regalo; pero los Predicadores no todas veces -se conforman con el ejemplo que dan, con la doctrina que predican á -los Indios. Una cosa es mucho de advertir, que con ser tan sencillo -el trage y vestido de los Indios, con todo eso se diferenciaban todas -las Provincias, especialmente en lo que ponen sobre la cabeza, que en -unas es una trenza tejida, y dada muchas vueltas: en otras ancha, y -de una vuelta: en otra unos como morteretes ó sombreruelos: en otras -unos como bonetes altos redondos: en otras unos como aros de cedazo, y -así otras mil diferencias; y era ley inviolable no mudar cada uno el -trage y hábito de su Provincia, aunque se mudase á otra, y para el buen -gobierno lo tenia el Inca por muy importante, y lo es hoy dia, aunque -no hay tanto cuidado como solía. - - - - -CAPÍTULO XVII - -_De las Postas y Chasquís que usaba el Inca._ - - -De Correos y Postas tenia gran servicio el Inca en todo su Reino: -llamábanles Chasquís, que eran los que llevaban sus mandatos á los -Gobernadores, y traían avisos de ellos á la Corte. Estaban puestos -estos Chasquís en cada topo, que es legua y media, en dos casillas, -donde estaban cuatro Indios. Estos se proveían y mudaban por meses de -cada comarca, y corrían con el recado que se les daba, á toda furia, -hasta darlo al otro Chasquí, que siempre estaban apercibidos y en -vela los que habian de correr. Corrian entre dia y noche á cincuenta -leguas, con ser tierra la mas de ella asperísima. Servian tambien de -traer cosas que el Inca queria con gran brevedad, y así tenia en el -Cuzco pescado fresco de la mar (con ser cien leguas) en dos dias ó poco -mas. Despues de entrados los Españoles, se han usado estos Chasquís en -tiempos de alteraciones, y con gran necesidad. El Virey D. Martin los -puso ordinarios á cuatro leguas, para llevar y traer despachos, que es -cosa de grandísima importancia en aquel Reino, aunque no corren con la -velocidad que los antiguos, ni son tantos, y son bien pagados; y sirven -como los ordinarios de España, dando los pliegos que llevan á cada -cuatro ó cinco leguas. - - - - -CAPÍTULO XVIII - -_De las leyes, justicia y castigo que los Incas pusieron, y de sus -matrimonios._ - - -Como á los que servian bien en guerras ó otros ministerios se les -daban preeminencias y ventajas, como tierras propias, insignias, -casamientos con mugeres del linage del Inca, así á los desobedientes -y culpados se les daban tambien severos castigos: los homicidios -y hurtos castigaban con muerte; y los adulterios é incestos con -ascendientes y descendientes en recta linea tambien eran castigados -con muerte del delincuente; pero es bien saber, que no tenian por -adulterio tener muchas mugeres ó mancebas, ni ellas tenian pena de -muerte si las hallaban con otros, sino solamente la que era verdadera -muger, con quien contraían propiamente matrimonio, porque ésta no -era mas de una, y recibíase con especial solemnidad y ceremonia, que -era ir el desposado á su casa, ó llevarla consigo, y ponerle él una -otoja en el pie. Otoja llaman el calzado que allá usan, que es como -alpargate, ó zapato de Frailes Franciscos abierto. Si era la novia -doncella, la otoja era de lana; si no lo era, era de esparto. A ésta -servian y reconocian todas las otras; y ésta traía luto de negro un -año por el marido difunto, y no se casaba dentro de un año: comunmente -era de menos edad que el marido. Esta daba el Inca de su mano á sus -Gobernadores ó Capitanes; y los Gobernadores y Caciques en sus pueblos -juntaban los mozos y mozas en una plaza, y daban á cada uno su muger; y -con la ceremonia dicha de calzarle la otoja, se contraía el matrimonio. -Esta tenia pena de muerte si la hallaban con otro, y el delincuente lo -mismo; y aunque el marido perdonase, no dejaban de darles castigo, pero -no de muerte. La misma pena tenia incesto con madre, ó abuela, ó hija, -ó nieta: con otras parientas no era prohibido el casarse ó amancebarse, -solo el primer grado lo era. Hermano con hermana tampoco se consentia -tener acceso, ni habia casamiento, en lo cual están muchos engañados en -el Perú, creyendo que los Incas y Señores se casaban legítimamente con -sus hermanas, aunque fuesen de padre y madre; pero la verdad es, que -siempre se tuvo esto por ilícito y prohibido contraer en primer grado; -y esto duró hasta el tiempo de Topa Inca Yupángui, padre de Guaynacápa, -y abuelo de Atahualpa, en cuyo tiempo entraron los Españoles en el -Perú; porque el dicho Topa Inca Yupángui fue el primero que quebrantó -esta costumbre, y se casó con Mamaocllo, su hermana de parte de padre; -y éste mandó, que solos los Señores Incas se pudiesen casar con hermana -de padre, y no otros ningunos. Así lo hízo él, y tuvo por hijo á -Guaynácava, y una hija llamada Coya Cusilímay; y al tiempo de su muerte -mandó, que estos hijos suyos, hermanos de padre y madre, se casasen, y -que la demas gente principal pudiesen tomar por mugeres sus hermanas de -padre. Y como aquel matrimonio fue ilícito, y contra ley natural, así -ordenó Dios, que en el fruto que de él procedió, que fue Guascar Inca, -y Atahualpa Inca, se acabase el Reino de los Incas. Quien quisiere mas -de raíz entender el uso de los matrimonios entre los Indios del Perú, -lea el tratado que á instancia de Don Gerónimo de Loaysa, Arzobispo de -los Reyes, escribió Polo, el cual hizo diligente averiguacion de esto, -como de otras muchas cosas de los Indios; y es importante esto, para -evitar el error de muchos, que no sabiendo cual sea entre los Indios -mujer legítima, y cual manceba, hacen casar al Indio bautizado con la -manceba, dejando la verdadera muger; y tambien se ve el poco fundamento -que han tenido algunos, que han pretendido decir, que bautizándose -marido y muger, aunque fuesen hermanos, se habia de ratificar su -matrimonio. Lo contrario está determinado por el Sínodo Provincial de -Lima[45]; y con mucha razon, pues aun entre los mismos Indios no era -legítimo aquel matrimonio. - - - - -CAPÍTULO XIX - -_Del origen de los Incas, Señores del Perú, y de sus conquistas y -victorias._ - - -Por mandado de la Magestad Católica del Rey Don Felipe, nuestro Señor, -se hizo averiguacion, con la diligencia que fue posible, del origen, -ritos y fueros de los Incas, y por no tener aquellos Indios escrituras, -no se pudo apurar tanto como se deseaba; mas por sus quipos y registros -que, como está dicho, les sirven de libros, se averiguó lo que aqui -diré. Primeramente, en el tiempo antiguo en el Perú no habia Reino, ni -Señor á quien todos obedeciesen; mas eran behetrias y comunidades, -como lo es hoy dia el Reino de Chile, y ha sido cuasi todo lo que han -conquistado los Españoles en aquellas Indias Occidentales, excepto el -Reino de Méjico; para lo cual es de saber, que se han hallado tres -géneros de gobierno y vida en los Indios. El primero y principal y -mejor, ha sido de Reino ó Monarquía, como fue el de los Incas y el de -Motezuma, aunque éstos eran en mucha parte tiránicos. El segundo es -de behetrias ó comunidades, donde se gobiernan por consejo de muchos, -y son como concejos. Estos en tiempo de guerra eligen un Capitan, á -quien toda una nacion ó Provincia obedece. En tiempo de paz cada pueblo -ó congregacion se rige por sí, y tiene algunos principalejos, á quien -respeta el vulgo; y cuando mucho, júntanse algunos de éstos en negocios -que les parecen de importancia, á ver lo que les conviene. El tercer -género de gobierno es totalmente bárbaro, y son Indios sin ley, ni Rey, -ni asiento, sino que andan á manadas como fieras y salvages. Cuanto yo -he podido comprehender, los primeros moradores de estas Indias fueron -de este género, como lo son hoy dia gran parte de los Brasiles y los -Chiriguánas, Chunchos, Iscaycingas y Pilcozones, y la mayor parte de -los Floridos, y en la Nueva-España todos los Chichimecos. De este -género, por industria y saber de algunos principales de ellos, se hizo -el otro gobierno de comunidades y behetrias, donde hay alguna mas órden -y asiento, como son hoy dia los de Aráuco y Tucapél en Chile, y lo eran -en el nuevo Reino de Granada los Moscas, y en la Nueva-España algunos -Otomítes; y en todos los tales se halla menos fiereza, y mas razon. De -este género, por la valentía y saber de algunos excelentes hombres, -resultó el otro gobierno mas poderoso y próvido de Reino y Monarquía, -que hallamos en Méjico y en el Perú, porque los Incas sujetaron toda -aquella tierra, y pusieron sus leyes y gobierno. El tiempo que se halla -por sus memorias haber gobernado, no llega á cuatrocientos años, y pasa -de trescientos; aunque su Señorío por gran tiempo no se extendió mas -de cinco ó seis leguas al derredor del Cuzco. Su principio y origen -fue del valle del Cuzco, y poco á poco fueron conquistando la tierra -que llamamos del Perú, pasando Quito hasta el rio de Pasto hácia el -norte, y llegaron á Chile hácia el sur, que serán cuasi mil leguas -en largo; por lo ancho hasta la mar del sur al poniente, y hasta los -grandes campos de la otra parte de la cordillera de los Andes, donde -se ve hoy día, y se nombra el Pucará del Inca, que es una fuerza que -edificó para defensa hácia el oriente. No pasaron de allí los Incas -por la inmensidad de aguas, de pantanos, lagunas y rios que de allí -corren: lo ancho de su Reino no llegará á cien leguas. Hicieron estos -Incas ventaja á todas las otras naciones de la América en policía y -gobierno, y mucho mas en armas y valentía, aunque los Cañarís, que -fueron sus mortales enemigos, y favorecieron á los Españoles, jamás -quisieron conocerles ventaja; y hoy dia, moviéndose esta plática, si -les soplan un poco, se matarán millares sobre quien es mas valiente, -como ha acaecido en el Cuzco. El título con que conquistaron, y se -hicieron señores de toda aquella tierra, fué fingir, que despues del -diluvio universal, de que todos estos Indios tenian noticia, en estos -Incas se habia recuperado el mundo, saliendo siete de ellos de la cueva -de Pacaritambo; y que por eso les debian tributo y vasallage todos -los demas hombres, como á sus progenitores. Demas de esto decian y -afirmaban, que ellos solos tenian la verdadera Religion, y sabian como -habia de ser Dios servido y honrado; y así habian de enseñar á todos -los demas: en esto es cosa infinita el fundamento que hacian de sus -ritos y ceremonias. Habia en el Cuzco mas de cuatrocientos adoratorios, -como tierra santa, y todos los lugares estaban llenos de misterios; -y como iban conquistando, así iban introduciendo sus mismas Guácas -y ritos en todo aquel Reino. El principal á quien adoraban, era el -Viracócha Pachayachachíc, que es el Criador del mundo, y despues de él -al Sol; y así el Sol, como todas las demás Guacas decian, que recibian -virtud y ser del Criador, y que eran intercesores con él. - - - - -CAPÍTULO XX - -_Del primer Inca y de sus sucesores._ - - -El primer hombre que nombraron los Indios, por principio de los Incas, -fue Mangocápa; y de éste fingen, que despues del diluvio salió de la -cueva ó ventana de Tambo, que dista del Cuzco cinco ó seis leguas. Este -dicen, que dió principio á dos linages principales de Incas: unos se -llamaron Hanancuzco, y otros Urincuzco, y del primer linage vinieron -los Señores que conquistaron y gobernaron la tierra. El primero que -hace cabeza de linage de estos Señores que digo, se llamó Incaróca, el -cual fundó una familia ó ayllo, que ellos llaman por nombre Vizaquiráo. -Este, aunque no era gran Señor, todavia se servia con vajilla de oro y -plata; y ordenó, que todo su tesoro se dedicase para el culto de su -cuerpo, y sustento de su familia; y así el sucesor hizo otro tanto, y -fué general costumbre, como está dicho, que ningun Inca heredase la -hacienda y casa del predecesor, si no que él fundase casa de nuevo: -en tiempo de este Incaróca usaron Idolos de oro. A Incaróca sucedió -Yaguarguaque, ya viejo: dicen haberse llamado por este nombre, que -quiere decir lloro de sangre, porque habiendo una vez sido vencido, y -preso por sus enemigos, de puro dolor lloró sangre: éste se enterró -en un pueblo llamado Paulo, que está en el camino de Omasuyo: éste -fundó la familia llamada Aocaillipanaca. A éste sucedió un hijo suyo, -Viracócha Inca: éste fue muy rico, é hizo grandes vajillas de oro y -plata, y fundó el linage ó familia Coccopanáca. El cuerpo de éste, por -la fama del gran tesoro que estaba enterrado con él, buscó Gonzalo -Pizarro; y despues de crueles tormentos que dió á muchos Indios, -le halló en Xaquijaguana, donde él fue despues vencido y preso, y -ajusticiado por el Presidente Gasca: mandó quemar el dicho Gonzalo -Pizarro el cuerpo del dicho Viracócha Inca, y los Indios tomaron -despues sus cenizas, y puestas en una tinajuela, le conservaron, -haciendo grandísimos sacrificios, hasta que Polo lo remedió con los -demas cuerpos de Incas, que con admirable diligencia y maña sacó de -poder de los Indios, hallándolos muy embalsamados y enteros, con que -quitó gran suma de idolatrías que les hacian. A este Inca le tuvieron -á mal, que se intitulase Viracócha, que es el nombre de Dios; y para -excusarse dijo, que el mismo Viracócha en sueños le habia aparecido, y -mandado que tomase su nombre. A éste sucedió Pachacúti Inca Yupángui, -que fue muy valeroso conquistador, y gran republicano, é inventor de la -mayor parte de los ritos y supersticiones de su idolatría, como luego -diré. - - - - -CAPÍTULO XXI - -_De Pachacúti Inca Yupángui, y lo que sucedió hasta Guaynacápa._ - - -Pachacúti Inca Yupángui reinó sesenta años, y conquistó mucho. El -principio de sus victorias fue, que un hermano mayor suyo, que tenia el -Señorío en vida de su padre, y con su voluntad administraba la guerra, -fue desbaratado en una batalla que tuvo con los Chángas, que es la -nacion que poseia el valle de Andaguaylas, que está obra treinta ó -cuarenta leguas del Cuzco, camino de Lima; y así desbaratado, se retiró -con poca gente. Visto esto el hermano menor Inca Yupángui, para hacerse -Señor, inventó, y dijo, que estando él solo, y muy congojado, le habia -hablado el Viracócha, Criador, y quejándosele, que siendo él Señor -universal, y Criador de todo, y habiendo él hecho el Cielo, el Sol, el -mundo y los hombres, y estando todo debajo de su poder, no le daban la -obediencia debida, antes hacian veneracion igual al Sol, al trueno y -á la tierra, y á otras cosas, no teniendo ellas ninguna virtud mas de -la que les daba; y que le hacía saber, que en el Cielo donde estaba, -le llamaban Viracócha Pachayachachíc, que significa Criador universal; -y que para que creyesen que esto era verdad, que aunque estaba solo, -no dudase de hacer gente con este título, que aunque los Chángas eran -tantos, y estaban victoriosos, que él le daría victoria contra ellos, -y le haría Señor, porque le enviaría gente, que sin que fuese vista, -le ayudase; y fue así, que con este apellido comenzó á hacer gente, -y juntó mucha cuantidad, y alcanzó la victoria, y se hizo Señor, y -quitó á su padre y á su hermano el Señorio, venciéndolos en guerra: -despues conquistó los Chángas; y desde aquella victoria instituyó, -que el Viracócha fuese tenido por Señor universal, y que las estatuas -del Sol y del trueno le hiciesen reverencia y acatamiento, y desde -aquel tiempo se puso la estatua del Viracócha mas alta que la del Sol -y del trueno y de las demás Guácas; y aunque este Inca Yupángui señaló -chácras, tierras y ganados al Sol y al trueno y á otras Guácas, no -señaló cosa ninguna al Viracócha, dando por razon, que siendo Señor -universal y Criador, no lo habia menester. Habida, pues, la victoria de -los Chángas, declaró á sus soldados, que no habian sido ellos los que -habian vencido, sino ciertos hombres barbudos que el Viracócha le habia -enviado, y que nadie pudo verlos sino él, y que éstos se habian despues -convertido en piedras, y convenia buscarlos, que él los conocería; y -así juntó de los montes gran suma de piedras, que él escogió, y las -puso por Guácas, y las adoraban, y hacian sacrificios, y éstas llamaban -los Pururáucas, las cuales llevaban á la guerra con grande devocion, -teniendo por cierta la victoria con su ayuda; y pudo esta imaginacion -y ficcion de aquel Inca tanto, que con ella alcanzó victorias muy -notables. Este fundó la familia llamada Inacapánaca, é hizo una estatua -de oro grande, que llamó Indiillápa, y púsola en unas andas todas de -oro de gran valor, del cual oro llevaron mucho á Caxamalca, para la -libertad de Atahualpa, cuando le tuvo preso el Marqués Francisco -Pizarro. La casa de éste, criados y Mamacónas que servian su memoria, -halló el Licenciado Polo en el Cuzco, y el cuerpo halló trasladado -de Patallacta á Totocache, donde se fundó la Parroquia de San Blas. -Estaba el cuerpo tan entero, y tan bien aderezado con cierto betun, -que parecia vivo. Los ojos tenia hechos de una telilla de oro tan bien -puestos, que no le hacian falta los naturales, y tenia en la cabeza una -pedrada, que le dieron en cierta guerra. Estaba cano, y no le faltaba -cabello, como si muriera aquel mismo dia, habiendo mas de sesenta ó -ochenta años que habia muerto. Este cuerpo, con otros de Incas, envió -el dicho Polo á la ciudad de Lima por mandado del Virey Marqués de -Cañete, que para desarraigar la idolatria del Cuzco fue muy necesario; -y en el Hospital de San Andrés, que fundó el dicho Marqués, han visto -muchos Españoles este cuerpo con los demás, aunque ya están maltratados -y gastados. Don Felipe Caritópa, que fue bisnieto ó rebisnieto de este -Inca, afirmó, que la hacienda que éste dejó á su familia era inmensa, -y que habia de estar en poder de los Yanáconas Amáro y Tito y otros. A -éste sucedió Topa Inca Yupángui, y á éste otro hijo suyo llamado del -mismo nombre, que fundó la familia que se llamó Capac Ayllo. - - - - -CAPÍTULO XXII - -_Del principal Inca llamado Guaynacápa._ - - -Al dicho señor sucedió Guaynacápa, que quiere decir mancebo rico ó -valeroso, y fue lo uno y lo otro mas que ninguno de sus antepasados ni -sucesores. Fué muy prudente, y puso gran órden en la tierra en todas -partes: fue determinado y valiente, y muy dichoso en la guerra, y -alcanzó grandes victorias. Este extendió su Reino mucho mas que todos -sus antepasados juntos. Tomóle la muerte en el Reino de Quito, que -habia ganado, que dista de su Corte cuatrocientas leguas: abriéronle, y -las tripas y el corazon quedaron en Quito, por haberlo él así mandado, -y su cuerpo se trajo al Cuzco, y se puso en el famoso templo del -Sol. Hoy dia se muestran muchos edificios, calzadas, fuertes y obras -notables de este Rey: fundó la familia de Temebamba. Este Guaynacápa -fue adorado de los suyos por Dios en vida, cosa que afirman los viejos, -que con ninguno de sus antecesores se hizo. Cuando murió, mataron -mil personas de su casa, que le fuesen á servir en la otra vida, y -ellos morian con gran voluntad por ir á servirle, tanto, que muchos, -fuera de los señalados, se ofrecian á la muerte para el mismo efecto. -La riqueza y tesoro de éste fue cosa no vista; y como poco despues de -su muerte entraron los Españoles, tuvieron gran cuidado los Indios de -desaparecerlo todo, aunque mucha parte se llevó á Caxamalca para el -rescate de Atahualpa su hijo. Afirman hombres dignos de crédito, que -entre hijos y nietos tenia en el Cuzco mas de trescientos. La Madre -de éste fué de gran estima: llamóse Mamaoclo. Los cuerpos de ésta y -del Guaynacápa, muy embalsamados y curados, envió á Lima Polo, y quitó -infinidad de idolatrías que con ellos se hacian. A Guaynacápa sucedió -en el Cuzco un hijo suyo, que se llamó Tito Cusi Gualpa, y despues -se llamó Guascar Inca, y su cuerpo fue quemado por los Capitanes de -Atahualpa, que tambien fue hijo de Guaynacápa, y se alzó contra su -hermano en Quito, y vino contra él con poderoso ejército. Entonces -sucedió, que los Capitanes de Atahualpa, Quizquiz y Chilicuchima -prendieron á Guascar Inca en la ciudad del Cuzco, despues de admitido -por Señor y Rey, porque en efecto era legítimo sucesor. Fue grande el -sentimiento que por ello se hizo en todo su Reino, especialmente en -su Corte; y como siempre en sus necesidades ocurrian á sacrificios, -no hallándose poderosos para poner en libertad á su Señor, así por -estar muy apoderados de él los Capitanes que le prendieron, como por -el grueso ejército con que Atahualpa venia, acordaron, y aun dicen que -por órden suya, hacer un gran sacrificio al Viracócha Pachayachachic, -que es el Criador universal, pidiéndole, que pues no podian librar á su -Señor, él enviase del Cielo gente que le sacase de prision. Estando en -gran confianza de éste su sacrificio, vino nueva, como cierta gente que -vino por la mar, habia desembarcado y preso á Atahualpa. Y así, por ser -tan poca la gente Española que prendió á Atahualpa en Caxamalca, como -por haber esto sucedido luego que los Indios habian hecho el sacrificio -referido al Viracócha, los llamaron Viracóchas, creyendo que era gente -enviada de Dios; y así se introdujo este nombre hasta el dia de hoy, -que llaman á los Españoles Viracóchas. Y cierto, si hubiéramos dado el -ejemplo que era razon, aquellos Indios habian acertado en decir, que -era gente enviada de Dios. Y es mucho de considerar la alteza de la -providencia Divina, cómo dispuso la entrada de los nuestros en el Perú, -la cual fuera imposible, á no haber la division de los dos hermanos y -sus gentes, y la estima tan grande que tuvieron de los Cristianos, como -de gente del Cielo, obliga cierto, á que ganándose la tierra de los -Indios, se ganaran mucho mas sus almas para el Cielo. - - - - -CAPÍTULO XXIII - -_De los últimos sucesores de los Incas._ - - -Lo demás que á lo dicho se sigue, está largamente tratado en las -Historias de las Indias por Españoles; y por ser ageno del presente -intento, solo diré la sucesion que hubo de los Incas. Muerto Atahuálpa -en Caxamalca, y Guascar en el Cuzco, habiéndose apoderado del Reino -Francisco Pizarro y los suyos, Mangocapa, hijo de Guaynacápa, les cercó -en el Cuzco, y les tuvo muy apretados, y al fin desamparando del todo -la tierra, se retiró á Vilcabamba, allá en las montañas, que por la -aspereza de las sierras pudo sustentarse allí, donde estuvieron los -sucesores Incas hasta Amáro, á quien prendieron y dieron la muerte -en la plaza del Cuzco, con increíble dolor de los Indios, viendo -hacer públicamente justicia del que tenian por su Señor. Tras esto -sucedieron las prisiones de otros de aquel linage de los Incas. Conocí -yo á Don Carlos, nieto del Guaynacápa, hijo de Paulo, que se bautizó, -y favoreció siempre la parte de los Españoles contra Mangocapa su -hermano. En tiempo del Marqués de Cañete salió de Vilcabamba Sayritopa -Inca, y vino á la ciudad de los Reyes de paz, y diósele el valle -de Yucay, con otras cosas en que sucedió una hija suya. Esta es la -sucesion que se conoce hoy dia de aquella tan copiosa y riquísima -familia de los Incas, cuyo mando duró trescientos y tantos años, -contándose once sucesores en aquel Reino, hasta que del todo cesó. En -la otra parcialidad de Urincuzco, que como arriba se dijo, se derivó -tambien del primer Mangocapa, se cuentan ocho sucesores en esta forma: -A Mangocapa sucedió Chinchiroca, á este Capác Yupángui, á éste Lluqui -Yupángui, á éste Maytacápa, á éste Tarco Guaman, á éste un hijo suyo, -no le nombran, y á éste Don Juan Tambo Maytapanáca. Y esto baste para -la materia del origen y sucesion de los Incas, que señorearon la tierra -del Perú, con lo demás que se ha dicho de sus leyes, gobierno y modo de -proceder. - - - - -CAPÍTULO XXIV - -_Del modo de República que tuvieron los Mejicanos._ - - -Aunque constará por la Historia, que del Reino, sucesion y origen de -los Mejicanos se escribirá, su modo de República y gobierno, todavia -diré en suma lo que pareciere mas notable aquí en comun, cuya mayor -declaracion será la Historia despues. Lo primero en que parece haber -sido muy político el gobierno de los Mejicanos, es en el órden que -tenian y guardaban inviolablemente de elegir Rey. Porque desde el -primero que tuvieron llamado Acamapich, hasta el último que fue -Motezuma, el segundo de este nombre, ninguno tuvo por herencia y -sucesion el Reino, sino por legítimo nombramiento y eleccion. Esta -á los principios fue del comun, aunque los principales eran los que -guiaban el negocio. Despues en tiempo de Izcoatl, cuarto Rey, por -consejo y órden de un sabio y valeroso hombre, que tuvieron, llamado -Tlacaellél, se señalaron cuatro electores, y á éstos juntamente con -dos Señores ó Reyes sujetos al Mejicano, que eran el de Tezcuco y el -de Tacuba, tocaba hacer la eleccion. Ordinariamente elegian mancebos -para Reyes, porque iban los Reyes siempre á la guerra, y cuasi era lo -principal aquello para lo que los querian, y así miraban que fuesen -aptos para la milicia, y que gustasen y se preciasen de ella. Despues -de la eleccion se hacian dos maneras de fiestas: unas al tomar posesion -de el estado Real, para lo cual iban al templo, y hacian grandes -ceremonias y sacrificios sobre el brasero que llamaban divino, donde -siempre habia fuego ante el altar de su Idolo, y despues habia muchas -oraciones y arengas de Retóricos, que tenian grande curiosidad en -esto. Otra fiesta y mas solemne era la de su coronacion, para la cual -habia de vencer primero en batalla, y traer cierto número de cautivos -que se habian de sacrificar á sus Dioses, y entraban en triunfo con -gran pompa, y hacíanles solemnísimo recibimiento, así de los del -templo (que todos iban en procesion, tañendo diversos instrumentos, -é incensando y cantando), como de los seglares y de Corte que salian -con sus invenciones á recibir al Rey victorioso. La corona é insignia -Real era á modo de mitra por delante, y por detrás derribada, de suerte -que no era del todo redonda, porque la delantera era mas alta, y subia -en punta hácia arriba. Era preeminencia del Rey de Tezcuco haber de -coronar él por su mano al Rey de Méjico. Fueron los Mejicanos muy -leales y obedientes á sus Reyes, y no se halla que les hayan hecho -traicion. Solo al quinto Rey llamado Tizocic, por haber sido cobarde -y para poco, refieren las historias, que con ponzoña le procuraron la -muerte; mas por competencias y ambicion no se halla haber entre ellos -habido disension ni bandos, que son ordinarios en comunidades. Antes, -como se verá en su lugar, se refiere haber rehusado el Reino el mejor -de los Mejicanos, pareciéndole que le estaba á la República mejor -tener otro Rey. A los principios, como eran pobres los Mejicanos y -estaban estrechos, los Reyes eran muy moderados en su trato y Corte: -como fueron creciendo en poder, crecieron en aparato y grandeza, hasta -llegar á la braveza de Motezuma, que cuando no tuviera mas de la casa -de animales que tenia, era cosa soberbia y no vista otra tal como la -suya. Porque de todos pescados, aves, animales y bestias habia en su -casa, como otra arca de Noé; y para los pescados de mar tenia estanques -de agua salada, y para los de rios estanques de agua dulce: para las -aves de caza y de rapiña su comida: para las fieras, ni mas ni menos en -gran abundancia, y grande suma de Indios, ocupados en mantener y criar -estos animales. Cuando ya veia que no era posible sustentarse algun -género de pescado, ó de ave, ó de fiera, habia de tener su semejanza -labrada ricamente en piedras preciosas, ó plata, ú oro, ó esculpida -en marmol ó piedra. Y para diversos géneros de vida tenia casas y -palacios diversos: unos de placer, otros de luto y tristeza, y otros de -gobierno; y en sus palacios diversos aposentos conforme á la cualidad -de los Señores que le servian, con extraño órden y distincion. - - - - -CAPÍTULO XXV - -_De los diversos Dictados y Ordenes de los Mejicanos._ - - -Tuvieron gran primor en poner sus grados á los Señores y gente -noble, para que entre ellos se reconociese á quien se debia mas -honor. Despues del Rey era el grado de los cuatro como Príncipes -electores, los cuales, despues de elegido el Rey, tambien ellos eran -elegidos, y de ordinario eran hermanos ó parientes muy cercanos del -Rey. Llamaban á estos Tlacohecalcátl, que significa el Príncipe de -las lanzas arrojadizas, que era un género de armas que ellos mucho -usaban. Tras éstos eran los que llamaban Tlacatecátl, que quiere decir -cercenador ó cortador de hombres. El tercer dictado era de los que -llamaban Ezuahuacátl, que es derramador de sangre, no como quiera, sino -arañando: todos estos títulos eran de guerreros. Habia otro cuarto -intitulado Tlillancalquí, que es Señor de la casa negra ó de negregura, -por un cierto tizne con que se untaban los Sacerdotes, y servia para -sus idolatrías. Todos estos cuatro dictados eran del Consejo supremo, -sin cuyo parecer el Rey no hacia ni podia hacer cosa de importancia: y -muerto el Rey, habia de ser elegido por Rey, hombre que tuviese algun -dictado de estos cuatro. Fuera de los dichos, habia otros Consejos y -Audiencias, y dicen hombres expertos de aquella tierra, que eran tantos -como los de España, y que habia diversos Consistorios con sus Oídores y -Alcaldes de Corte, y que habia otros subordinados, como Corregidores, -Alcaldes mayores, Tenientes, Alguaciles mayores, y otros inferiores -tambien subordinados á estos con grande órden, y todos ellos á los -cuatro supremos Príncipes, que asistian con el Rey: y solos estos -cuatro podian dar sentencia de muerte, y los demás habian de dar -memorial á éstos de lo que sentenciaban y determinaban, y al Rey se -daba á ciertos tiempos noticia de todo lo que en su Reino se hacia. En -la hacienda tambien tenia su policia y buena administracion, teniendo -por todo el Reino repartidos sus Oficiales, Contadores y Tesoreros, -que cobraban el tributo y rentas Reales. El tributo se llevaba á la -Corte cada mes por lo menos una vez. Era el tributo de todo cuanto en -tierra y mar se cria, así de atavíos, como de comidas. En lo que toca -á su religion ó supersticion é idolatría, tenian mucho mayor cuidado -y distincion, con gran número de ministros, que tenian por oficio -enseñar al pueblo los ritos y ceremonias de su ley. Por donde dijo bien -y sabiamente un Indio viejo á un Sacerdote Cristiano, que se quejaba -de los Indios, que no eran buenos Cristianos, ni aprendian la Ley de -Dios. Pongan (dijo él) tanto cuidado los Padres en hacer los Indios -Cristianos, como ponian los ministros de los Idolos en enseñarles sus -ceremonias, que con la mitad de aquel cuidado seremos los Indios muy -buenos Cristianos, porque la Ley de Jesu-Cristo es mucho mejor, y por -falta de quien la enseñe, no la toman los Indios. Cierto dijo verdad, y -es harta confusion y vergüenza nuestra. - - - - -CAPÍTULO XXVI - -_Del modo de pelear de los Mejicanos, y de las Ordenes Militares que -tenian._ - - -El principal punto de honra ponian los Mejicanos en la guerra, y así -los nobles eran los principales soldados, y otros que no lo eran, por -la gloria de la milicia subian á dignidades y cargos, y ser contados -entre nobles. Daban notables premios á los que lo habian hecho -valerosamente: gozaban de preeminencias, que ninguno otro las podia -tener: con esto se animaban bravamente. Sus armas eran unas navajas -agudas de pedernales puestas de una parte y de otra de un baston, y era -esta arma tan furiosa, que afirman, que de un golpe echaban con ella -la cabeza de un caballo abajo, cortando toda la cerviz: usaban porras -pesadas y recias, lanzas tambien á modo de picas, y otras arrojadizas, -en que eran muy diestros: con piedras hacian gran parte de su negocio. -Para defenderse usaban rodelas pequeñas y escudos, algunas como -celadas ó morriones, y grandísima plumería en rodelas y morriones, y -vestíanse de pieles de tigres ó leones, ú otros animales fieros: venian -presto á manos con el enemigo, y eran ejercitados mucho á correr y -luchar, porque su modo principal de vencer, no era tanto matando, como -cautivando; y de los cautivos, como está dicho, se servian para sus -sacrificios. Motezuma puso en mas punto la caballería, instituyendo -ciertas Ordenes Militares, como de Comendadores, con diversas -insignias. Los mas preeminentes de éstos eran los que tenian atada la -corona del cabello con una cinta colorada y un plumage rico, del cual -colgaban unos ramales hácia las espaldas, con unas borlas de lo mismo -al cabo: estas borlas eran tantas en número, cuantas hazañas habian -hecho. De esta Orden de Caballeros era el mismo Rey tambien, y así se -halla pintado con este género de plumages; y en Chapultepéc, donde -están Motezuma y su hijo esculpidos en unas peñas, que son de ver, -está con el dicho traje de grandísima plumagería. Habia otra Orden, -que decian los Aguilas: otra, que llamaban los Leones y Tigres. De -ordinario eran éstos los esforzados, que se señalaban en las guerras, -los cuales salian siempre en ellas con sus insignias. Habia otros como -Caballeros Pardos, que no eran de tanta cuenta como éstos, los cuales -tenian unas coletas cortadas por encima de la oreja en redondo: éstos -salian á la guerra con las insignias que esotros Caballeros; pero -armados solamente de la cinta arriba: los mas ilustres se armaban -enteramente. Todos los susodichos podian traer oro y plata, y vestirse -de algodon rico, y tener vasos dorados y pintados, y andar calzados. -Los plebeyos no podian usar vaso sino de barro, ni podian calzarse, ni -vestir sino nequén, que es ropa vasta. Cada un género de los cuatro -dichos tenia en Palacio sus aposentos propios con sus títulos: al -primero llamaban aposento de los Príncipes: al segundo de los Aguilas: -al tercero de Leones y Tigres: al cuarto de los Pardos, &c. La demas -gente comun estaba abajo en sus aposentos mas comunes, y si alguno se -alojaba fuera de su lugar, tenia pena de muerte. - - - - -CAPÍTULO XXVII - -_Del cuidado grande y policía que tenían los Mejicanos en criar la -juventud._ - - -Ninguna cosa me ha admirado, ni parecido mas digna de alabanza y -memoria, que el cuidado y órden que en criar sus hijos tenian los -Mejicanos; porque entendiendo bien, que en la crianza é institucion de -la niñez y juventud consiste toda la buena esperanza de una república -(lo cual trata Platón largamente en sus libros _de Legibus_), dieron -en apartar sus hijos de regalo y libertad, que son las dos pestes de -aquella edad, y en ocuparlos en ejercicios provechosos y honestos. -Para este efecto habia en los templos casa particular de niños, como -Escuela ó pupilage distinto del de los mozos y mozas del templo, de -que se trató largamente en su lugar. Habia en los dichos pupilages -ó Escuelas gran número de muchachos, que sus padres voluntariamente -llevaban allí, los cuales tenian ayos y maestros que les enseñaban -é industriaban en loables ejercicios, á ser bien criados, á tener -respeto á los mayores, á servir y obedecer, dándoles documentos para -ello; para que fuesen agradables á los Señores, enseñábanles á cantar y -danzar; industriábanlos en ejercicios de guerra, como tirar una flecha, -fisga ó vara tostada á puntería, á mandar bien una rodela, y jugar la -espada. Hacíanles dormir mal, y comer peor, porque de niños se hiciesen -al trabajo, y no fuese gente regalada. Fuera del comun número de estos -muchachos, habia en los mismos recogimientos otros hijos de Señores -y gente noble, y éstos tenian mas particular tratamiento: traíanles -de sus casas la comida: estaban encomendados á viejos y ancianos que -mirasen por ellos, de quien continuamente eran avisados y amonestados -á ser virtuosos, y vivir castamente, á ser templados en el comer, -y á ayunar, á moderar el paso, y andar con reposo y mesura: usaban -probarlos en algunos trabajos y ejercicios pesados. Cuando estaban -ya criados, consideraban mucho la inclinacion que en ellos habia: -al que veian inclinado á la guerra, en teniendo edad le procuraban -ocasion en qué probarle: á los tales, so color de que llevasen comida -y bastimentos á los soldados, los enviaban á la guerra, para que allá -viesen lo que pasaba, y el trabajo que se padecia, y para que así -perdiesen el miedo: muchas veces les echaban unas cargas muy pesadas, -para que mostrando ánimo en aquello, con mas facilidad fuesen admitidos -á la compañía de los soldados. Asi acontecía ir con carga al campo, y -volver Capitan con insignia de honra: otros se querian señalar tanto, -que quedaban presos ó muertos, y por peor tenian quedar presos; y así -se hacian pedazos por no ir cautivos en poder de sus enemigos. Así -que los que á esto se aplicaban, que de ordinario eran los hijos de -gente noble y valerosa, conseguian su deseo: otros que se inclinaban á -cosas del templo, y por decirlo á nuestro modo, á ser eclesiásticos, -en siendo de edad, los sacaban de la escuela, y los ponian en los -aposentos del templo, que estaban para Religiosos, poniéndoles -tambien sus insignias de eclesiásticos; y allí tenian sus prelados -y maestros, que les enseñaban todo lo tocante á aquel ministerio; y -en el ministerio que se dedicaban, en él habian de permanecer. Gran -órden y concierto era éste de los Mejicanos en criar sus hijos, y si -ahora se tuviese el mismo órden en hacer casas y Seminarios, donde se -criasen estos muchachos, sin duda florecería mucho la cristiandad de -los Indios. Algunas personas celosas lo han comenzado, y el Rey y su -Consejo han mostrado favorecerlo; pero como no es negocio de interés, -va muy poco á poco, y hácese friamente. Dios nos encamine para que -siquiera nos sea confusion lo que en su perdicion hacian los hijos de -tinieblas, y los hijos de luz no se queden tanto atrás en el bien. - - - - -CAPÍTULO XXVIII - -_De los bailes y fiestas de los Indios._ - - -Porque es parte de buen gobierno tener la república sus recreaciones -y pasatiempos, cuando conviene, es bien digamos algo de lo que cuanto -á esto usaron los Indios, mayormente los Mejicanos. Ningun linage de -hombres que vivan en comun, se ha descubierto, que no tenga su modo -de entretenimiento y recreacion, con juegos ó bailes, ó ejercicios de -gusto. En el Perú ví un género de pelea hecha en juego, que se encendia -con tanta porfia de los bandos, que venia á ser bien peligrosa su -puella, que así la llamaban. Ví tambien mil diferencias de danzas, -en que imitan diversos oficios, como de ovejeros, labradores, de -pescadores, de monteros; ordinariamente eran todas con sonido, paso y -compás muy espacioso y flemático. Otras danzas habia de enmascarados, -que llaman guacónes; y las máscaras y su gesto eran del puro demonio. -Tambien danzaban unos hombres sobre los hombros de los otros, al modo -que en Portugal llevan las Pelas, que ellos llaman. De estas danzas -la mayor parte era superstición y género de idolatría, porque así -veneraban sus Idolos y Guácas; por lo cual han procurado los Prelados -evitarles lo mas que pueden semejantes danzas, aunque por ser mucha -parte de ella pura recreacion, les dejan que todavia dancen y bailen -á su modo. Tañen diversos instrumentos para estas danzas: unas como -flautillas ó cañutillos: otros como atambores: otros como caracoles: -lo mas ordinario es en voz cantar todos, yendo uno ó dos diciendo sus -poesías, y acudiendo los demas á responder con el pie de la copla. -Algunos de estos romances eran muy artificiosos, y contenian historia: -otros eran llenos de supersticion: otros eran puros disparates. Los -nuestros que andan entre ellos, han probado ponerles las cosas de -nuestra santa Fé en su modo de canto, y es cosa grande el provecho que -se halla, porque con el gusto del canto y tonada están dias enteros -oyendo y repitiendo sin cansarse. Tambien han puesto en su lengua -composiciones y tonadas nuestras, como de octavas y canciones, de -romances, de redondillas; y es maravilla cuán bien las toman los -Indios, y cuanto gustan: es cierto gran medio éste, y muy necesario -para esta gente. En el Perú llamaban estos bailes comunmente Taquí: -en otras Provincias de Indias se llamaban Areytos: en Méjico se dicen -Mitotes. En ninguna parte hubo tanta curiosidad de juegos y bailes -como en la Nueva-España, donde hoy dia se ven Indios volteadores, que -admiran, sobre una cuerda: otros sobre un palo alto derecho puestos -de pies danzan y hacen mil mudanzas: otros con las plantas de los -pies y con las corvas menean y echan en alto, y revuelven un tronco -pesadísimo, que no parece cosa creíble, sino es viéndolo: hacen otras -mil pruebas de gran sutileza en trepar, saltar, voltear, llevar -grandísimo peso, sufrir golpes, que bastan á quebrantar hierro, de todo -lo cual se ven pruebas harto donosas. Mas el ejercicio de recreacion -mas tenido de los Mejicanos es el solemne Mitote, que es un baile que -tenian por tan autorizado, que entraban á veces en él los Reyes; y no -por fuerza, como el Rey Don Pedro de Aragon con el Barbero de Valencia. -Hacíase este baile ó Mitote de ordinario en los patios de los templos -y de las casas Reales, que eran los mas espaciosos. Ponian en medio -del patio dos instrumentos: uno de hechura de atambor, y otro de forma -de barril hecho de una pieza hueco por de dentro, y puesto como sobre -una figura de hombre ó de animal, ó de una columna. Estaban ambos -templados de suerte, que hacian entre si buena consonancia. Hacían con -ellos diversos sones, y eran muchos y varios los cantores: todos iban -cantando y bailando al son, con tanto concierto, que no discrepaba el -uno del otro, yendo todos á una, así en las voces, como en el mover los -pies, con tal destreza, que era de ver. En estos bailes se hacian dos -ruedas de gente: en medio, donde estaban los instrumentos, se ponian -los ancianos, señores y gente mas grave, y allí cuasi á pie quieto -bailaban y cantaban. Al derredor de éstos, bien desviados, salian de -dos en dos los demás, bailando en corro con mas ligereza, y haciendo -diversas mudanzas, y ciertos saltos á propósito, y entre sí venian á -hacer una rueda muy ancha y espaciosa. Sacaban en estos bailes las -ropas mas preciosas, y diversas joyas, segun que cada uno podia. Tenian -en esto gran punto, y así desde niños se enseñaban á este género de -danzas, aunque muchas de estas danzas se hacian en honra de sus Idolos; -pero no era eso de su institucion, sino, como está dicho, un género -de recreacion y regocijo para el pueblo, y así no es bien quitárselas -á los Indios, sino procurar no se mezcle supersticion alguna. En -Tepotzotlan, que es un pueblo siete leguas de Méjico, ví hacer el -baile ó Mitote, que he dicho, en el patio de la Iglesia, y me pareció -bien ocupar y entretener los Indios los dias de fiesta, pues tienen -necesidad de alguna recreacion; y en aquella que es pública y sin -perjuicio de nadie hay menos inconvenientes que en otras, que podrian -hacer á sus solas, si les quitasen éstas; y generalmente es digno de -admitir, que lo que se pudiere dejar á los Indios de sus costumbres y -usos (no habiendo mezcla de sus errores antiguos), es bien dejarlo; y -conforme al consejo de San Gregorio, Papa, procurar que sus fiestas y -regocijos se encaminen al honor de Dios y de los Santos, cuyas fiestas -celebran. Esto podrá bastar así en comun de los usos y costumbres -políticas de los Mejicanos: de su origen, acrecentamiento é Imperio, -porque es negocio más largo, y que será de gusto entenderse de raíz, -quedará el tratarse para otro libro. - - FIN DEL SEXTO LIBRO - - - - -LIBRO SEPTIMO DE LA HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS - - - - -CAPÍTULO PRIMERO - -_Que importa tener noticia de los hechos de los Indios, mayormente de -los Mejicanos._ - - -Cualquiera historia, siendo verdadera y bien escrita, trae no pequeño -provecho al Lector, porque segun dice el Sabio[46], lo que fue, eso -es, y lo que será, es lo que fue. Son las cosas humanas entre sí muy -semejantes, y de los sucesos de unos aprenden otros. No hay gente tan -bárbara, que no tenga algo bueno que alabar; ni la hay tan política -y humana, que no tenga algo que enmendar; pues cuando la relacion ó -la historia de los hechos de los Indios no tuviese otro fruto mas de -este comun de ser historia y relacion de cosas, que en efecto de -verdad pasaron, merece ser recibida por cosa útil; y no por ser Indios, -es de desechar la noticia de sus cosas, como en las cosas naturales -vemos, que no solo de los animales generosos, de las plantas insignes -y piedras preciosas escriben los Autores, sino tambien de animales -bajos, de yerbas comunes, de piedras y de cosas muy ordinarias, porque -allí tambien hay propiedades dignas de consideracion. Así que cuando -esto no tuviese mas que ser historia, siendo como lo es, y no fábulas -y ficciones, no es sugeto digno de escribirse y leerse; mas hay otra -muy particular razon, que por ser de gentes poco estimadas, se estima -en mas lo que de ellas es digno de memoria, y por ser en materias -diferentes de nuestra Europa, como lo son aquellas naciones, da mas -gusto entender de raíz su origen, su modo de proceder, sus sucesos -prósperos y adversos; y no es solo gusto, sino provecho tambien, -mayormente para los que los han de tratar, pues la noticia de sus cosas -convida á que nos den crédito en las nuestras, y enseñan en gran parte -como se deban tratar, y aun quitan mucho del comun y necio desprecio -en que los de Europa los tienen, no juzgando de estas gentes tengan -cosas de hombres de razon y prudencia. El desengaño de ésta su vulgar -opinion en ninguna parte le pueden mejor hallar que en la verdadera -narracion de los hechos de esta gente. Trataré, pues, con ayuda del -Señor, del origen, sucesiones y hechos notables de los Mejicanos con la -brevedad que pudiere; y últimamente se podrá entender la disposicion -que el altísimo Dios quiso escoger para enviar á estas naciones la luz -del Evangelio de su unigénito Hijo Jesu-Cristo, nuestro Señor, al cual -suplico enderece este nuestro pequeño trabajo, de suerte que salga á -gloria de su divina grandeza, y alguna utilidad de estas gentes, á -quien comunicó su santa Ley Evangélica. - - - - -CAPÍTULO II - -_De los antiguos moradores de la Nueva-España, y cómo vinieron á ella -los Navatlácas._ - - -Los antiguos y primeros moradores de las Provincias que llamamos -Nueva-España, fueron hombres muy bárbaros y silvestres, que solo se -mantenian de caza, y por eso les pusieron nombre de Chichimécas. No -sembraban ni cultivaban la tierra, ni vivian juntos, porque todo su -ejercicio y vida era cazar, y en esto eran diestrísimos. Habitaban en -los riscos y mas ásperos lugares de las montañas, viviendo bestialmente -sin ninguna policía, desnudos totalmente. Cazaban venados, liebres, -conejos, comadrejas, topos, gatos monteses, pájaros, y aun inmundicias, -como culebras, lagartos, ratones, langostas y gusanos, y de esto y de -yerbas y raíces se sustentaban. Dormian por los montes en las cuevas, -y entre las matas: las mugeres iban con los maridos á los mismos -ejercicios de caza, dejando á los hijuelos colgados de una rama de un -árbol, metidos en una cestilla de juncos, bien hartos de leche, hasta -que volvian con la caza. No tenian superior, ni le reconocian, ni -adoraban Dioses, ni tenian ritos, ni Religion alguna. Hoy dia hay en -Nueva-España de este género de gente, que viven de su arco y flechas, -y son muy perjudiciales, porque para hacer mal y saltear se acaudillan -y juntan, y no han podido los Españoles, por bien ni mal, por maña -ni fuerza, reducirlos á policía y obediencia, porque como no tienen -pueblos, ni asiento, el pelear con éstos es puramente montear fieras, -que se esparcen y esconden por lo mas áspero y encubierto de la sierra: -tal es el modo de vivir de muchas Provincias hoy dia en diversas partes -de Indias. Y de este género de Indios bárbaros principalmente se trata -en los libros, _de procuranda Indorum salute_, cuando se dice, que -tienen necesidad de ser compelidos y sujetados con alguna honesta -fuerza, y que es necesario enseñarlos primero á ser hombres, y despues -á ser Cristianos. Quieren decir, que de estos mismos eran los que -en la Nueva-España llaman Otomíes, que comunmente son Indios pobres -y poblados en tierra áspera; pero están poblados, y viven juntos, y -tienen alguna policía, y aun para las cosas de Cristiandad, los que -bien se entienden con ellos, no los hallan menos idóneos y hábiles, que -á los otros que son mas ricos y tenidos por mas políticos. Viniendo -al propósito, estos Chichimécas y Otomíes, de quien se ha dicho que -eran los primeros moradores de la Nueva-España, como no cogian, ni -sembraban, dejaron la mejor tierra y mas fértil sin poblarla, y -esa ocuparon las naciones que vinieron de fuera, que por ser gente -política, la llaman Navatláca, que quiere decir, gente que se explica y -habla claro, á diferencia de esotra bárbara y sin razon. Vinieron estos -segundos pobladores Navatlácas de otra tierra remota hácia el Norte, -donde ahora se ha descubierto un Reino, que llaman el Nuevo-Méjico. -Hay en aquella tierra dos Provincias: la una llaman Aztlan, que quiere -decir, lugar de Garzas: la otra llamada Teuculhuacán, que quiere decir, -tierra de los que tienen abuelos divinos. En estas Provincias tienen -sus casas y sus sementeras, y sus Dioses, ritos y ceremonias, con órden -y policía, los Navatlácas, los cuales se dividen en siete linages ó -naciones; y porque en aquella tierra se usa, que cada linage tiene su -sitio y lugar conocido, pintan los Navatlácas su origen y descendencia -en figura de cueva, y dicen que de siete cuevas vinieron á poblar la -tierra de Méjico, y en sus librerías hacen historia de esto, pintando -siete cuevas con sus descendientes. El tiempo que ha que salieron los -Navatlácas de su tierra conforme á la computacion de sus libros, pasa -ya de ochocientos años, y reducido á nuestra cuenta fue el año del -Señor de ochocientos y veinte, cuando comenzaron á salir de su tierra. -Tardaron en llegar á la que ahora tienen poblada de Méjico, enteros -ochenta años. Fue la causa de tan espacioso viage, haberles persuadido -sus Dioses (que sin duda eran Demonios que hablaban visiblemente con -ellos), que fuesen inquiriendo nuevas tierras de tales y tales señas, -y así venian explorando la tierra, y mirando las señas que sus Idolos -les habian dado, y donde hallaban buenos sitios, los iban poblando, y -sembraban y cogian, y como descubrian mejores lugares, desamparaban -los ya poblados, dejando todavia alguna gente, mayormente viejos y -enfermos, y gente cansada: dejando tambien buenos edificios, de que -hoy dia se halla rastro por el camino que trajeron. Con este modo de -caminar tan de espacio gastaron ochenta años en camino que se puede -andar en un mes, y así entraron en la tierra de Méjico el año de -novecientos y dos á nuestra cuenta. - - - - -CAPÍTULO III - -_Como los seis linages Navatlácas poblaron tierra de Méjico._ - - -Estos siete linages, que he dicho, no salieron todos juntos. Los -primeros fueron los Suchimilcos, que quiere decir, gente de sementeras -de flores. Estos poblaron á la orilla de la gran laguna de Méjico, -hácia el Mediodia, y fundaron una ciudad de su nombre, y otros muchos -lugares. Mucho despues llegaron los del segundo linage llamados -Chalcas, que significa gente de las bocas, y tambien fundaron -otra ciudad de su nombre, partiendo términos con los Suchimilcos. -Los terceros fueron los Tepanecas, que quiere decir, gente de la -Puente, y tambien poblaron en la orilla de la laguna al occidente. -Estos crecieron tanto, que á la cabeza de su Provincia la llamaron -Azcapuzálco, que quiere decir, hormiguero, y fueron gran tiempo muy -poderosos. Tras éstos vinieron los que poblaron á Tezcuco, que son los -de Culhua, que quiere decir, gente corva, porque en su tierra había -un cerro muy encorvado. Y así quedó la laguna cercada de estas cuatro -naciones, poblando éstos al oriente, y los Tepanécas al norte. Estos de -Tezcuco fueron tenidos por muy cortesanos, y bien hablados; y su lengua -es muy galana. Despues llegaron los Tlatluícas, que significa gente de -la sierra: éstos eran los mas toscos de todos, y como hallaron ocupados -todos los llanos en contorno de la laguna hasta las sierras, pasaron -de la otra parte de la sierra, donde hallaron una tierra muy fértil, -espaciosa y caliente, donde poblaron grandes pueblos y muchos: y á la -cabeza de su Provincia llamaron Quahunahuác, que quiere decir, lugar -donde suena la voz del Aguila, que corrompidamente nuestro vulgo llama -Quernavaca; y aquella Provincia es la que hoy se dice el Marquesado. -Los de la sexta generacion que son los Tlascaltécas, que quiere decir -gente de pan, pasaron la serranía hácia el oriente, atravesando la -sierra nevada, donde está el famoso volcan entre Méjico y la ciudad -de los Angeles. Hallaron grandísimos sitios: extendiéronse mucho: -fabricaron bravos edificios: fundaron diversos pueblos y ciudades: -la cabeza de su Provincia llamaron de su nombre Tlascála. Esta es la -nacion que favoreció á los Españoles, y con su ayuda ganaron la tierra, -y por eso hasta el dia de hoy no pagan tributo, y gozan de exencion -general. Al tiempo que todas estas naciones poblaban, los Chichimecas, -antiguos pobladores, no mostraron contradiccion, ni hicieron -resistencia, solamente se extrañaban, y como admirados se escondian en -lo mas oculto de las peñas. Pero los que habitaban de la otra parte -de la sierra nevada, donde poblaron los Tlascaltécas, no consintieron -lo que los demas Chichimécas, antes se pusieron á defenderles la -tierra, y como eran gigantes, segun la relacion de sus historias, -quisieron echar por fuerza á los advenedizos; mas fue vencida su mucha -fuerza con la maña de los Tlascaltécas. Los cuales los aseguraron, y -fingiendo paz con ellos, los convidaron á una gran comida, y teniendo -gente puesta en celada, cuando mas metidos estaban en su borrachera, -hurtáronles las armas con mucha disimulacion, que eran unas grandes -porras, rodelas, espadas de palo y otros géneros. Hecho esto, dieron -de improviso en ellos: queriéndose poner en defensa, y echando menos -sus armas, acudieron á los árboles cercanos, y echando mano de sus -ramas, así las desgajaban, como otros deshojaran lechugas. Pero al -fin; como los Tlascaltécas venian armados y en órden, desbarataron á -los gigantes, y hirieron en ellos sin dejar hombre á vida. Nadie se -maraville, ni tenga por fábula lo de estos gigantes, porque hoy dia se -hallan huesos de hombres de increíble grandeza. Estando yo en Méjico -año de ochenta y seis, encontraron un gigante de éstos enterrado en -una heredad nuestra, que llamamos Jesús del Monte, y nos trajeron á -mostrar una muela, que sin encarecimiento sería bien tan grande como un -puño de un hombre, y á esta proporcion lo demás, lo cual yo ví, y me -maravillé de su disforme grandeza. Quedaron, pues, con esta victoria -los Tlascaltécas pacíficos, y todos los otros linages sosegados, y -siempre conservaron entre sí amistad las seis generaciones forasteras, -que he dicho, casando sus hijos é hijas unos con otros, y partiendo -términos pacíficamente, y atendiendo con una honesta competencia -á ampliar é ilustrar su República cada cual, hasta llegar á gran -crecimiento y pujanza. Los bárbaros Chichimécos, viendo lo que pasaba, -comenzaron á tener alguna policía, y cubrir sus carnes, y hacérseles -vergonzoso lo que hasta entonces no lo era, y tratando ya con esotra -gente, y con la comunicacion perdiéndoles el miedo, fueron aprendiendo -de ellos, y ya hacian sus chozas y buhíos, y tenian algun órden de -República, eligiendo sus Señores, y reconociéndoles superioridad. Y así -salieron en gran parte de aquella vida bestial que tenian; pero siempre -en los montes y llegados á las sierras, y apartados de los demás. Por -este mismo tenor tengo por cierto, que han procedido las mas naciones -y provincias de Indias, que los primeros fueron hombres salvages, -y por mantenerse de caza, fueron penetrando tierras asperísimas, y -descubriendo nuevo mundo, y habitando en él cuasi como fieras, sin -casa, ni techo, ni sementera, ni ganado, ni Rey, ni ley, ni Dios, ni -razon. Despues otros, buscando nuevas y mejores tierras, poblaron lo -bueno, é introdujeron órden y policia, y modo de República, aunque es -muy bárbara. Despues, ó de estos mismos, ó de otras naciones, hombres -que tuvieron mas brío y maña que otros, se dieron á sujetar y oprimir -á los menos poderosos, hasta hacer Reinos é Imperios grandes. Así fue -en Méjico, así fue en el Perú, y así es sin duda donde quiera que -se hallan ciudades y Repúblicas fundadas entre estos bárbaros. Por -donde vengo á confirmarme en mi parecer, que largamente traté en el -primer libro, que los primeros pobladores de las Indias occidentales -vinieron por tierra, y por el consiguiente toda la tierra de Indias -está continuada con la de Asia, Europa, Africa, y el mundo nuevo con el -viejo, aunque hasta el dia presente no está descubierta la tierra, que -añuda y junta estos dos mandos, ó si hay mar en medio, es tan corto, -que le pueden pasar á nado fieras y hombres en pobres barcos. Mas -dejando esta Filosofía, volvamos á nuestra historia. - - - - -CAPÍTULO IV - -_De la salida de los Mejicanos, y camino y poblacion de Mechoacán._ - - -Habiendo, pues, pasado trescientos y dos años, que los seis linages -referidos salieron de su tierra, y poblaron la de Nueva-España; estando -ya la tierra muy poblada y reducida á órden y policía, aportaron á -ella los de la séptima cueva ó linage, que es la nacion Mejicana, la -cual, como las otras, salió de las Provincias de Aztlan y Teuculhuácan, -gente política y cortesana, y muy belicosa. Adoraban éstos el Idolo -llamado Vitzilipúztli, de quien se ha hecho larga mencion arriba, y -el Demonio que estaba en aquel Idolo, hablaba y regia muy facilmente -esta nacion. Este, pues, les mandó salir de su tierra, prometiéndoles -que los haria Príncipes y Señores de todas las Provincias, que habian -poblado las otras seis naciones: que les daria tierra muy abundante, -mucho oro, plata, piedras preciosas, plumas y mantas ricas. Con esto -salieron llevando á su Idolo metido en una arca de juncos, la cual -llevaban cuatro Sacerdotes principales, con quien él se comunicaba, -y decia en secreto los sucesos de su camino, avisándoles lo que les -habia de suceder, dándoles leyes, y enseñándoles ritos, ceremonias -y sacrificios. No se movian un punto sin parecer y mandato de este -Idolo. Cuando habian de caminar, y cuando parar, y donde, él lo decía, -y ellos puntualmente obedecian. Lo primero que hacian donde quiera que -paraban, era edificar casa ó tabernáculo para su falso Dios, y poníanle -siempre en medio del Real que asentaban, puesta el arca siempre sobre -un altar hecho al mismo modo que le usa la Iglesia Cristiana. Hecho -esto, hacian sus sementeras de pan, y de las demas legumbres que -usaban; pero estaban tan puestos en obedecer á su Dios, que si él -tenia por bien que se cogiese, lo cogian, y si no en mandándoles alzar -su Real, allí se quedaba todo para semilla y sustento de los viejos -y enfermos, y gente cansada, que iban dejando de propósito, donde -quiera que poblaban, pretendiendo que toda la tierra quedase poblada -de su nacion. Parecerá, por ventura, esta salida y peregrinacion de -los Mejicanos, semejante á la salida de Egipto y camino que hicieron -los hijos de Israél, pues aquellos, como éstos, fueron amonestados á -salir y buscar tierra de promision, y los unos y los otros llevaban por -guia su Dios, y consultaban el arca, y le hacian tabernáculo, y allí -les avisaba y daba leyes y ceremonias, y así los unos como los otros, -gastaron gran número de años en llegar á la tierra prometida. Que en -todo esto y en otras muchas cosas hay semejanza de lo que las historias -de los Mejicanos refieren, á lo que la divina Escritura cuenta de -los Israelitas, y sin duda es ello así. Que el Demonio, Príncipe de -soberbia, procuró en el trato y sujecion de esta gente, remedar lo -que el altísimo y verdadero Dios obró con su pueblo, porque como está -tratado arriba, es extraño el hipo que Satanás tiene de asemejarse á -Dios, cuya familiaridad y trato con los hombres pretendió este enemigo -mortal falsamente usurpar. Jamás se ha visto Demonio que así conversase -con las gentes, como este Demonio Vitzilipúztli. Y bien se parece -quien él era, pues no se han visto ni oído ritos mas supersticiosos, -ni sacrificios mas crueles é inhumanos, que los que éste enseñó á los -suyos; en fin, como dictados del mismo enemigo del género humano. El -caudillo y Capitan que éstos seguian, tenia por nombre de Méji: y de -ahí se derivó despues el nombre Méjico, y el de su nacion Mejicana. -Caminando, pues, con la misma prolijidad que las otras seis naciones, -poblando, sembrando y cogiendo en diversas partes, de que hay hasta hoy -señales y ruinas, pasando muchos trabajos y peligros, vinieron á cabo -de largo tiempo á aportar á la Provincia que se llama de Mechoacán, -que quiere decir tierra de pescado, porque hay en ella mucho en -grandes y hermosas lagunas que tiene, donde contentándose del sitio y -frescura de la tierra, quisieran descansar y parar. Pero consultando -su Idolo, y no siendo de ello contento pidiéronle, que á lo menos les -permitiese dejar de su gente allí, que poblasen tan buena tierra, y de -esto fue contento, dándoles industria como lo hiciesen, que fue, que -en entrando á bañarse en una laguna hermosa que se dice Pázcuaro, así -hombres como mugeres, les hurtasen la ropa los que quedasen, y luego -sin ruido alzasen su Real, y se fuesen; y así se hizo. Los otros que no -advirtieron el engaño, con el gusto de bañarse, cuando salieron, y se -hallaron despojados de sus ropas, y así burlados y desamparados de los -compañeros, quedaron muy sentidos y quejosos, y por declarar el ódio -que les cobraron, dicen, que mudaron trage, y aun lenguage. A lo menos -es cosa cierta, que siempre fueron estos Mechoacanes enemigos de los -Mejicanos; y así vinieron á dar el parabien al Marqués del Valle de la -victoria que habia alcanzado cuando ganó á Méjico. - - - - -CAPÍTULO V - -_De lo que les sucedió en Malinálco, en Tula y en Chapultepéc._ - - -Hay de Mechoacán á Méjico mas de cincuenta leguas. En este camino -está Malinálco, donde les sucedió, que quejándose á su Idolo de una -muger que venia en su compañía, grandísima hechicera, cuyo nombre era -Hermana de Dios, porque con sus malas artes les hacia grandísimos -daños, pretendiendo por cierta vía hacerse adorar de ellos por Diosa, -el Idolo habló en sueños á uno de aquellos viejos que llevaban el -arca, y mandó, que de su parte consolase al pueblo, haciéndoles de -nuevo grandes promesas, y que á aquella su Hermana, como cruel y mala, -la dejasen con toda su familia, alzando el Real de noche, y con gran -silencio, y sin dejar rastro por donde iban. Ellos lo hicieron así; -y la hechicera hallándose sola con su familia, y burlada, pobló allí -un pueblo, que se llama Malinálco, y tienen por grandes hechiceros á -los naturales de Malinálco, como á hijos de tal madre. Los Mejicanos, -por haberse disminuido mucho por estas divisiones, y por los muchos -enfermos y gente cansada que iban dejando, quisieron rehacerse, y -pararon en un asiento que se dice Tula, que quiere decir lugar de -juncia. Allí el Idolo les mandó, que atajasen un rio muy grande, de -suerte que se derramase por un gran llano, y con la industria que les -dió, cercaron de agua un hermoso cerro llamado Coatepéc, é hicieron -una laguna grande, la cual cercaron de sauces, álamos, sabinas y otros -árboles. Comenzóse á criar mucho pescado, y á acudir allí muchos -pájaros, con que se hizo un deleitoso lugar. Pareciéndoles bien el -sitio, y estando hartos de tanto caminar, trataron muchos de poblar -allí, y no pasar adelante. De esto el Demonio se enojó reciamente, -y amenazando de muerte á sus sacerdotes, mandóles que quitasen la -represa al rio, y la dejasen ir por donde antes corría; y á los que -habian sido desobedientes, dijo, que aquella noche él les daría el -castigo que merecian; y como el hacer mal es tan propio del Demonio, -y permite la Justicia divina muchas veces, que sean entregados á tal -verdugo los que le escogen por su Dios, acaeció que á la media noche -oyeron en cierta parte del Real un gran ruido, y á la mañana yendo -allá, hallaron muertos los que habian tratado quedarse allí; y el modo -de matarlos fue abrirles los pechos, y sacarles los corazones, que de -este modo los hallaron; y de aquí les enseñó á los desventurados su -bonito Dios el modo de sacrificios que á él le agradaban, que era abrir -los pechos, y sacar los corazones á los hombres, como lo usaron siempre -de allí en adelante en sus horrendos sacrificios. Con este castigo, -y con habérseles secado el campo, por haberse desaguado la laguna, -consultando á su Dios de su voluntad y mandato, pasaron poco á poco -hasta ponerse una legua de Méjico en Chapultepéc, lugar célebre por su -recreacion y frescura. En este cerro se hicieron fuertes, temiéndose -de las naciones que tenian poblada aquella tierra, que todas les eran -contrarias, mayormente por haber infamado á los Mejicanos un Copíl, -hijo de aquella hechicera, que dejaron en Malinálco; el cual, por -mandado de su madre, al cabo de mucho tiempo, vino en seguimiento de -los Mejicanos, y procuró incitar contra ellos á los Tepanécas, y á los -otros circunvecinos, y hasta los Chálcas, de suerte que con mano armada -vinieron á destruir á los Mejicanos. El Copíl se puso en un cerro, -que está en medio de la laguna, que se llama Acopílco, esperando la -destruccion de sus enemigos; mas ellos, por aviso de su Idolo, fueron -á él, y hallándole descuidado, le mataron, y trajeron el corazon á su -Dios, el cual mandó echar en la laguna, de donde fingen haber nacido -un Tunal, donde se fundó Méjico. Vinieron á las manos los Chálcas, y -las otras naciones con los Mejicanos, los cuales habian elegido por su -Capitan á un valiente hombre llamado Vitzilovítli; y en la refriega -éste fué preso y muerto por los contrarios; mas no perdieron por eso el -ánimo los Mejicanos, y peleando valerosamente, á pesar de los enemigos -abrieron camino por sus escuadrones, y llevando en medio á los viejos, -niños y mugeres, pasaron hasta Atlacuyaváya, pueblo de los Cúlhuas, -á los cuales hallaron de fiesta, y allí se hicieron fuertes. No les -siguieron los Chálcas, ni los otros; antes de puro corridos de verse -desbaratados de tan pocos, siendo tantos, se retiraron á sus pueblos. - - - - -CAPÍTULO VI - -_De la guerra que tuvieron con los de Culhuacán._ - - -Por consejo del Idolo enviaron sus mensageros al Señor de Culhuacán, -pidiéndole sitio donde poblar; y despues de haberlo consultado con -los suyos, les señaló á Tizaapán, que quiere decir Aguas-Blancas, con -intento de que se perdiesen y muriesen, porque en aquel sitio habia -grande suma de vívoras, culebras y otros animales ponzoñosos, que se -criaban en un cerro cercano; mas ellos, persuadidos y enseñados de su -Demonio, admitieron de buena gana lo que les ofrecieron, y por arte -diabólica amansaron todos aquellos animales, sin que les hiciesen -daño alguno, y aun los convirtieron en mantenimiento, comiendo muy á -su salvo y placer de ellos. Visto esto por el Señor de Culhuacán, y -que habian hecho sementeras, y cultivaban la tierra, tuvo por bien -admitirlos á su ciudad, y contratar con ellos muy de amistad; mas el -Dios que los Mejicanos adoraban (como suele) no hacia bien, sino para -hacerles mal. Dijo, pues, á sus sacerdotes, que no era aquél el sitio -adonde él queria que permaneciesen, y que el salir de allí habia de -ser trabando guerra; y para esto se habia de buscar una muger, que se -habia de llamar la Diosa de la Discordia, y fue la traza enviar á pedir -al Rey de Culhuacán su hija para Reina de los Mejicanos, y madre de -su Dios: á él le pareció bien la embajada, y luego la dió con mucho -aderezo y acompañamiento. Aquella misma noche que llegó, por órden del -homicida á quien adoraban, mataron cruelmente la moza, y desollándole -el cuero, como lo hacen delicadamente, vistiéronle á un mancebo, y -encima sus ropas de ella, y de esta suerte le pusieron junto al Idolo, -dedicándola por Diosa, y madre de su Dios; y siempre de allí adelante -la adoraban, haciéndole despues Idolo, que llamaron Tozi, que es -nuestra abuela. No contentos con esta crueldad, convidaron con engaño -al Rey de Culhuacán, padre de la moza, que viniese á adorar á su hija, -que estaba ya consagrada Diosa; y viniendo él con grandes presentes -y mucho acompañamiento de los suyos, metiéronle á la capilla donde -estaba su Idolo, que era muy obscura, para que ofreciese sacrificio -á su hija, que estaba allí; mas acaeció encenderse el incienso que -ofrecian en un brasero á su usanza, y con la llama reconoció el pellejo -de su hija, y entendida la crueldad y engaño, salió dando voces, y con -toda su gente dió en los Mejicanos con rabia y furia, hasta hacerles -retirar á la laguna, tanto, que cuasi se hundian en ella. Los Mejicanos -defendiéndose, y arrojando ciertas varas, que usaban, con que herian -reciamente á sus contrarios, en fin cobraron la tierra, y desamparando -aquel sitio, se fueron bajando la laguna, muy destrozados y mojados, -llorando, y dando alaridos los niños y mugeres contra ellos, y contra -su Dios, que en tales pasos los traía. Hubieron de pasar un rio, que -no se pudo vadear, y de sus rodelas, fisgas y juncia hicieron unas -balsillas, en que pasaron: en fin, rodeando de Culhuacán, vinieron -á Iztapalápa, y de allí á Acatzintitlán, y despues á Iztacálco, y -finalmente al lugar donde está hoy la Hermita de San Anton, á la -entrada de Méjico, y al barrio que se llama al presente de San Pablo, -consolándoles su Idolo en los trabajos, y animándoles con promesas de -cosas grandes. - - - - -CAPÍTULO VII - -_De la fundacion de Méjico._ - - -Siendo ya llegado el tiempo, que el padre de las mentiras cumpliese con -su pueblo, que ya no podia soportar tantos rodeos, trabajos y peligros, -acaeció que unos viejos hechiceros ó Sacerdotes, entrando por un -carrizal espeso, encontraron un golpe de agua muy clara y muy hermosa, -y que parecia plateada, y mirando al derredor vieron los árboles todos -blancos, y el prado blanco, y los peces blancos, y todo cuanto miraban -muy blanco. Y admirados de esto, acordáronse de una profecía de su -Dios, que les habia dado aquello por señal del lugar adonde habian de -descansar, y hacerse Señores de las otras gentes, y llorando de gozo -volvieron con las buenas nuevas al pueblo. La noche siguiente apareció -en sueños Vitzilipúztli á un Sacerdote anciano, y díjole, que buscasen -en aquella laguna un tunal, que nacia de una piedra, que segun él -dijo, era donde por su mandado habian echado el corazon de Copíl, su -enemigo, hijo de la hechicera, y que sobre aquel tunal verian un águila -muy bella, que se apacentaba allí de pájaros muy galanos, y que cuando -esto viesen, supiesen que era el lugar donde se habia de fundar su -ciudad, la cual habia de prevalecer á todas las otras, y ser señalada -en el mundo. El anciano por la mañana juntando todo el pueblo desde el -mayor hasta el menor, les hizo una larga plática en razon de lo mucho -que debian á su Dios, y de la revelacion, que aunque indigno, habia -tenido aquella noche, concluyendo que debian todos ir en demanda de -aquel bienaventurado lugar, que les era prometido: lo cual causó tanta -devocion y alegria en todos, que sin dilacion se pusieron luego á la -empresa. Y dividiéndose á una parte y á otra por toda aquella espesura -de espadañas, carrizales y juncia de la laguna, comenzaron á buscar -por las señales de la revelacion el lugar tan deseado. Encontraron -aquel dia el golpe de agua del dia antes, pero muy diferente, porque -no venia blanca, sino bermeja, como de sangre: y partiéndose en dos -arroyos era el uno azul espesísimo, cosa que les maravilló, y denotó -gran misterio, segun ellos lo ponderaban. Al fin, despues de mucho -buscar acá y allá, apareció el tunal nacido de una piedra, y en él -estaba un águila Real abiertas las alas y tendidas, y ella vuelta al -Sol recibiendo su calor: al derredor habia gran variedad de pluma -rica de pájaros blanca, colorada, amarilla, azul y verde, de aquella -fineza que labran imágenes. Tenia el águila en las uñas un pájaro muy -galano. Como la vieron y reconocieron, ser el lugar del oráculo, todos -se arrodillaron haciendo gran veneracion al águila, y ella tambien les -inclinó la cabeza mirándolos á todas partes. Aquí hubo grandes alaridos -y muestras de devocion y hacimiento de gracias al Criador y á su gran -Dios Vitzilipúztli, que en todo les era padre, y siempre les habia -dicho verdad. Llamaron por eso la ciudad que allí fundaron Tenoxtitlán, -que significa tunal en piedra; y sus armas é insignia son hasta el dia -de hoy un águila sobre un tunal, con un pájaro en la una mano, y con la -otra sentada en el tunal. El dia siguiente, de comun parecer, fueron -á hacer una Hermita junto al tunal del águila, para que reposasen -allí el arca de su Dios, hasta que tuviesen posibilidad de hacerle -suntuoso templo; y así la hicieron de céspedes y tapias, y cubriéronla -de paja. Luego, habida su consulta, determinaron comprar de los -comarcanos piedra, madera y cal á trueque de peces, ranas y camarones, -y asimismo de patos, gallaretas, corvejones y otros diversos géneros -de aves marinas: todo lo cual pescaban y cazaban con suma diligencia -en aquella laguna, que de esto es muy abundante. Iban con estas cosas -á los mercados de las ciudades y pueblos de los Tepanécas y de los de -Tezcuco circunvecinos, y con mucha disimulacion é industria juntaban -poco á poco lo que habian menester para el edificio de su ciudad, y -haciendo de piedra y cal otra capilla mejor para su Idolo, dieron en -cegar con planchas y cimientos gran parte de la laguna. Hecho esto, -habló el Idolo á uno de sus Sacerdotes una noche en esta forma: Dí á -la Congregacion Mejicana, que se dividan los Señores cada uno con sus -parientes, amigos y allegados en cuatro barrios principales, tomando -en medio la casa que para mi descanso habeis hecho, y cada parcialidad -edifique en su barrio á su voluntad. Así se puso en ejecucion, y éstos -son los cuatro barrios principales de Méjico, que hoy dia se llaman, -San Juan, Santa María la Redonda, San Pablo, San Sebastian. Despues de -divididos los Mejicanos en estos cuatro barrios, mandóles su Dios, que -repartiesen entre sí los Dioses que él les señalase, y cada principal -barrio de los cuatro nombrase y señalase otros barrios particulares, -donde aquellos Dioses fuesen reverenciados, y así á cada barrio de -éstos eran subordinados otros muchos pequeños, segun el número de los -Idolos que su Dios les mandó adorar, los cuales llamaron Calpultetco, -que quiere decir, Dios de los barrios. De esta manera se fundó, y de -pequeños principios vino á grande crecimiento la ciudad de Méjico -Tenoxtitlán. - - - - -CAPÍTULO VIII - -_Del motin de los de Tlatellulco, y del primer Rey que eligieron los -Mejicanos._ - - -Hecha la division de barrios y colaciones con el concierto dicho, á -algunos de los viejos y ancianos pareciéndoles que en la particion -de los sitios no se les daba la ventaja que merecian, como gente -agraviada, ellos, sus parientes y amigos se amotinaron y se fueron á -buscar nuevo asiento; y discurriendo por la laguna, vinieron á hallar -una pequeña albarrada ó terrapleno, que ellos llaman Tlatelollí, -adonde poblaron, dándole el nombre de Tlatellúlco, que es lugar de -terrapleno. Esta fue la tercera division de los Mejicanos, despues que -salieron de su tierra, siendo la primera la de Mechoacán, y la segunda -la de Malinálco. Eran éstos que se apartaron á Tlatellúlco, de suyo -inquietos y mal intencionados, y así hacian á sus vecinos los Mejicanos -la peor vecindad que podian: siempre tuvieron revueltas con ellos, -y les fueron molestos, y aun hasta hoy duran la enemistad y bandos -antiguos. Viendo, pues, los de Tenoxtitlán, que les eran muy contrarios -éstos de Tlatellúlco, y que iban multiplicando, con recelo y temor de -que por tiempo viniesen á sobrepujarles, tuvieron sobre el caso larga -consulta, y salió de acuerdo, que era bien elegir Rey, á quien ellos -obedeciesen, y los contrarios temiesen, porque con esto estarian entre -sí mas unidos y fuertes, y los enemigos no se les atreverian tanto. -Puestos en elegir Rey, tomaron otro acuerdo muy importante y acertado, -de no elegirle de entre sí mismos, por evitar disensiones, y por ganar -con el nuevo Rey alguna de las naciones cercanas, de que se veian -rodeados y destituídos de todo socorro. Y mirado todo, así para aplacar -al Rey de Culhuacán, á quien tenian gravemente ofendido por haberle -muerto y desollado la hija de su antecesor, y hecho tan pesada burla, -como tambien por tener Rey que fuese de su sangre Mejicana, de cuya -generacion habia muchos en Culhuacán, del tiempo que vivieron en paz -con ellos, determinaron elegir por Rey un mancebo llamado Acamapixtli, -hijo de un gran Príncipe Mejicano, y de una Señora, hija del Rey -de Culhuacán. Enviáronle luego Embajadores á pedírselo con un gran -presente, los cuales dieron su embajada en esta forma: Gran Señor, -nosotros tus vasallos y siervos los Mejicanos, metidos y encerrados -entre las espadañas y carrizales de la laguna, solos y desamparados de -todas las naciones del mundo, encaminados solamente por nuestro Dios al -sitio donde ahora estamos, que cae en la jurisdiccion de tu término, -y del de Azcapuzálco, y del de Tezcuco, ya que nos habeis permitido -estar en él, no queremos, ni es razon, estar sin cabeza y Señor que nos -mande, corrija, guie y enseñe en nuestro modo de vivir, y nos defienda -y ampare de nuestros enemigos. Por tanto acudimos á tí, sabiendo que -en tu casa y Corte hay hijos de nuestra generacion emparentada con -la vuestra, salidos de nuestras entrañas y de las vuestras, sangre -nuestra y vuestra. Entre estos tenemos noticia de un nieto tuyo y -nuestro, llamado Acamapixtli: suplicámoste nos lo des por Señor, al -cual estimaremos como merece, pues es de la línea de los Señores -Mejicanos, y de los Reyes de Culhuacán. El Rey, visto el negocio, y que -no le estaba mal aliarse con los Mejicanos, que eran valientes, les -respondió, que llevasen su nieto mucho en hora buena, aunque añadió, -que si fuera muger no se la diera, significando el hecho tan feo que -arriba se ha referido. Y acabó su plática con decir: Vaya mi nieto, -y sirva á vuestro Dios, y sea su Lugar-Teniente, rija y gobierne las -criaturas de aquel por quien vivimos, Señor de la noche y dia, y de -los vientos. Vaya y sea Señor de el agua, y de la tierra que posee -la nacion Mejicana; llevadle en buena hora, y mirad que le trateis -como á hijo y nieto mio. Los Mejicanos le rindieron las gracias, y -juntamente le pidieron le casase de su mano, y así le dió por muger -una Señora muy principal entre ellos. Trajeron al nuevo Rey y Reina -con la honra posible, y hiciéronles su recibimiento, saliendo cuantos -habia, hasta los muy chiquitos, á ver su Rey, y llevándolos á unos -palacios, que entonces eran harto pobres, y sentándolos en sus asientos -de Reyes, luego se levantó uno de aquellos ancianos y Retóricos, de -que tuvieron gran cuenta, y habló en esta manera: Hijo mio, Señor y -Rey nuestro, seas muy bien venido á esta pobre casa y ciudad, entre -estos carrizales y espadañas, adonde los pobres de tus padres, abuelos -y parientes padecen lo que el Señor de lo criado se sabe. Mira, Señor, -que vienes á ser amparo, sombra y abrigo de esta nacion Mejicana, por -ser la semejanza de nuestro Dios Vitzilipúztli, por cuya causa se te -da el mando y la jurisdiccion. Bien sabes que no estamos en nuestra -tierra, pues la que poseemos ahora es agena, y no sabemos lo que será -de nosotros mañana ó esotro dia. Y así considera, que no vienes á -descansar, ni á recrearte, sino á tomar nuevo trabajo con carga tan -pesada, que siempre te ha de hacer trabajar, siendo esclavo de toda -esta multitud, que te cupo en suerte, y de toda esotra gente comarcana, -á quien has de procurar de tener muy gratos y contentos, pues sabes -vivimos en sus tierras y término. Y así cesó, con repetir seais muy -bien venido tú y la Reina nuestra Señora á este vuestro Reino. Esta fué -la plática del viejo, la cual, con las demás que celebran las historias -Mejicanas, tenian por uso aprender de coro los mozos, y por tradicion -se conservaron estos razonamientos, que algunos de ellos son dignos de -referir por sus propias palabras. El Rey respondió dando las gracias, -y ofreciendo su diligencia y cuidado en defenderles y ayudarles cuanto -él pudiese. Con esto le juraron, y conforme á su modo le pusieron -la corona de Rey, que tiene semejanza á la corona de la Señoría de -Venecia. El nombre de este Rey primero Acamapixtli, quiere decir, Cañas -en puño; y así su insignia es una mano, que tiene muchas saetas de -caña. - - - - -CAPÍTULO IX - -_Del extraño tributo que pagaban los Mejicanos á los de Azcapuzálco._ - - -Fué la eleccion del nuevo Rey tan acertada, que en poco tiempo -comenzaron los Mejicanos á tener forma de República, y cobrar nombre -y opinion con los extraños. Por donde sus circunvecinos, movidos de -envidia y temor, trataron de sojuzgarlos, especialmente los Tepanécas, -cuya cabeza era la ciudad de Azcapuzálco, á los cuales pagaban tributo, -como gente que habia venido de fuera y moraba en su tierra. Pero el Rey -de Azcapuzálco, con recelo del poder que iba creciendo, quiso oprimir -á los mejicanos, y habida su consulta con los suyos, envió á decir al -Rey Acamapixtli, que el tributo que le pagaban era poco, y que de ahí -adelante le habian tambien de traer sabinas y sauces para el edificio -de su ciudad, y además le habian de hacer una sementera en el agua de -varias legumbres, y así nacida y criada se la habian de traer por -la misma agua cada año sin faltar, donde no, que los declararía por -enemigos, y los asolaría. De este mandato recibieron los Mejicanos -terrible pena, pareciéndoles cosa imposible, lo que les demandaba, y -que no era otra cosa sino buscar ocasion para destruirlos. Pero su -Dios Vitzilipúztli les consoló apareciendo aquella noche á un viejo, -y mandóle, que dijese á su hijo el Rey, de su parte, que no dudase de -aceptar el tributo, que él le ayudaría, y todo sería fácil. Fué así, -que llegado el tiempo del tributo, llevaron los Mejicanos los árboles -que les habian mandado, y mas la sementera hecha en el agua, y llevada -por el agua, en la cual habia mucho maiz (que es su trigo) granado ya -con sus mazorcas, habia chili, ó ají, habia bledos, tomates, frísoles, -chia, calabazas y otras muchas cosas, todo crecido y de sazon. Los -que no han visto las sementeras que se hacen en la laguna de Méjico -en medio de la misma agua, tendrán por patraña lo que aquí se cuenta, -ó cuando mucho creerán que era encantamento del Demonio, á quien esta -gente adoraba. Mas en realidad de verdad es cosa muy hacedera, y se ha -hecho muchas veces, hacer sementera movediza en el agua, porque sobre -juncia y espadaña se echa tierra en tal forma, que no la deshaga el -agua, y allí se siembra, cultiva, crece y madura, y se lleva de una -parte á otra. Pero el hacerse con facilidad, y en mucha cuantidad y -muy de sazon, todo bien arguye, que el Vitzilipúztli, que por otro -nombre se dice Patillas, anduviese por allí, mayormente cuando no -habian hecho ni visto tal cosa. Así se maravilló mucho el Rey de -Azcapuzálco, cuando vió cumplido lo que él habia tenido por imposible, -y dijo á los suyos, que aquella gente tenia gran Dios, que todo les -era fácil. Y á ellos les dijo, que pues su Dios se lo daba todo hecho, -que queria que otro año, al tiempo del tributo, le trajesen tambien -en la sementera un pato y una garza, con sus huevos empollados, y -que habia de ser de suerte, que cuando llegasen habian de sacar sus -pollos, y que no habia de ser de otra suerte, so pena de incurrir en -su enemistad. Siguióse la congoja en los Mejicanos, que mandato tan -soberbio y dificil requeria; mas su Dios de noche (como él solia) los -conortó por uno de los suyos, y dijo, que todo aquello tomaba él á -su cargo, que no tuviesen pena, y que estuviesen ciertos que vendria -tiempo en que pagasen con las vidas los de Azcapuzálco aquellos antojos -de nuevos tributos; pero que al presente era bien callar y obedecer. Al -tiempo del tributo, llevando los Mejicanos cuanto se les habia pedido -de su sementera, remaneció en la balsa (sin saber ellos como) un pato -y una garza empollando sus huevos, y caminando llegaron á Azcapuzálco, -donde luego sacaron sus pollos. Por donde admirado sobre manera el Rey -de Azcapuzálco, volvió á decir á los suyos, que aquellas cosas eran -mas que humanas, y que los Mejicanos llevaban manera de ser Señores -de todo. Pero en fin, el órden de tributar no se aflojó un punto, y -por no hallarse poderosos, tuvieron sufrimiento, y permanecieron en -esta sujecion y servidumbre cincuenta años. En este tiempo acabó el -Rey Acamapixtli, habiendo acrecentado su ciudad de Méjico de muchos -edificios, calles y acequias, y mucha abundancia de mantenimientos. -Reinó con mucha paz y quietud cuarenta años, celando siempre el bien y -aumento de su República: estando para morir hizo una cosa memorable, y -fué, que teniendo hijos legítimos, á quien pudiera dejar la sucesion -del Reino, no lo quiso hacer, antes dejó en su libertad á la República, -que como á él le habian libremente elegido, así eligiesen á quien les -estuviese mejor para su buen gobierno, y amonestándoles que mirasen -el bien de su República. Y mostrando dolor de no dejarles libres del -tributo y sujecion, con encomendarles sus hijos y muger, hizo fin, -dejando todo su pueblo desconsolado por su muerte. - - - - -CAPÍTULO X - -_Del segundo Rey, y de lo que sucedió en su reinado._ - - -Hechas las exequias de el Rey difunto, los ancianos y gente principal, -y alguna parte del comun, hicieron su junta para elegir Rey, donde el -mas anciano propuso la necesidad en que estaban, y que convenia elegir -por cabeza de su ciudad persona que tuviese piedad de los viejos, de -las viudas y huérfanos, y fuese padre de la República, porque ellos -habian de ser las plumas de sus alas, las pestañas de sus ojos, y las -barbas de su rostro; y que era necesario fuese valeroso, pues habian -de tener necesidad de valerse presto de sus brazos, según se lo habia -profetizado su Dios. Fué la resolución elegir por Rey un hijo de el -antecesor, usando en esto de tan noble término, de darle por sucesor -á su hijo, como él lo tuvo en hacer más confianza de su República. -Llamábase este mozo Vitzilovítli, que significa, pluma rica: pusiéronle -corona Real, y ungiéronle, como fué costumbre hacerlo con todos sus -Reyes, con una uncion que llamaban divina, porque era la misma con -que ungian su Idolo. Hízole luego un Retórico una elegante plática, -exhortándole á tener ánimo para sacarlos de los trabajos, servidumbre -y miseria, en que vivian oprimidos de los Azcapuzálcos, y acabada, -todos le saludaron, y le hicieron su reconocimiento. Era soltero este -Rey, y pareció á su Consejo, que era bien casarle con hija del Rey de -Azcapulzálco, para tenerle por amigo, y disminuir algo con esta ocasion -de la pesada carga de los tributos que le daban; aunque temieron, -que no se dignase darles su hija, por tenerles por vasallos. Mas -pidiéndosela con grande humildad y palabras muy comedidas, el Rey de -Azcapuzálco vino en ello, y les dió una hija suya llamada Ayauchiguál, -á la cual llevaron con gran fiesta y regocijo á Méjico, é hicieron la -ceremonia y solemnidad del casamiento, que era atar un canto de la -capa de el hombre con otro del manto de la muger, en señal de vínculo -de matrimonio. Naciole á esta Reina un hijo, cuyo nombre pidieron á -su abuelo el Rey de Azcapuzálco, y echando sus suertes, como ellos -usan, (porque eran en extremo grandes agoreros en dar nombres á sus -hijos), mandó, que llamasen á su nieto Chimalpopóca, que quiere decir -rodela que echa humo. Con el contento que el Rey de Azcapuzálco mostró -del nieto, tomó por ocasion la Reina su hija, de pedirle tuviese por -bien, pues tenia ya nieto Mejicano, de relevar á los Mejicanos de la -carga tan grave de sus tributos, lo cual el Rey hizo de buena gana -con parecer de los suyos, dejándoles en lugar del tributo que daban, -obligacion de que cada año llevasen un par de patos ó unos peces en -reconocimiento de ser sus súbditos, y estar en su tierra. Quedaron con -esto muy aliviados y contentos los de Méjico, mas el contento les duró -poco, porque la Reina, su protectora, murió dentro de pocos años, y -otro año despues el Rey de Méjico Vitzilovítli, dejando de diez años -á su hijo Chimalpopóca. Reinó trece años: murió de poca mas edad de -treinta. Fué tenido por buen Rey, diligente en el culto de sus Dioses, -de los cuales tenian por opinion, que eran semejanza los Reyes, y que -la honra que se hacia á su Dios, se hacia al Rey, que era su semejanza, -y por eso fueron tan curiosos los Reyes en el culto y veneracion de sus -Dioses. Tambien fue sagaz en ganar las voluntades de los comarcanos, -y trabar mucha contratacion con ellos, con que acrecentó su ciudad, -haciendo se ejercitasen los suyos en cosas de la guerra, por la laguna, -apercibiendo la gente para lo que andaban tramando de alcanzar, como -presto parecerá. - - - - -CAPÍTULO XI - -_Del tercer Rey Chimalpopóca y de su cruel muerte, y ocasion de la -guerra que hicieron los Mejicanos._ - - -Por sucesor del Rey muerto eligieron los Mejicanos sobre mucho -acuerdo á su hijo Chimalpopóca, aunque era muchacho de diez años, -pareciéndoles que todavía les era necesario conservar la gracia del -Rey de Azcapuzálco con hacer Rey á su nieto, y así le pusieron en -su trono, dándole insignias de guerra, con un arco y flechas en la -una mano, y una espada de navajas, que ellos usan, en la derecha, -significando en esto, segun ellos dicen, que por armas pretendian -libertarse. Pasaban los de Méjico gran penuria de agua, porque la de la -laguna era cenagosa, y mala de beber, y para remedio de esto hicieron, -que el Rey muchacho enviase á pedir á su abuelo el de Azcapuzálco el -agua del cerro de Chapultepéc, que está una legua de Méjico, como -arriba se dijo, lo cual alcanzaron liberalmente, y poniendo en ello -diligencia, hicieron un acueducto de céspedes, estacas y carrizos, -con que el agua llegó á su ciudad; pero por estar fundada sobre la -laguna, y venir sobre ella el caño, en muchas partes se derrumbaba, y -quebraba, y no podian gozar su agua como deseaban y habian menester. -Con esta ocasion, bien sea que ellos de propósito la buscasen, para -romper con los Tepanécas, ó bien que con poca consideracion se -moviesen, en efecto enviaron una embajada al Rey de Azcapuzálco muy -resuelta, diciendo, que del agua que les habia hecho merced, no podian -aprovecharse, por habérseles desbaratado el caño por muchas partes, por -tanto le pedian les proveyese de madera, cal y piedra, y enviase sus -Oficiales, para que con ellos hiciesen un caño de cal y canto que no se -desbaratase. No le supo bien al Rey este recado, y mucho menos á los -suyos, pareciéndoles mensage muy atrevido, y mal término de vasallos -con sus Señores. Indignados, pues, los principales del Consejo, y -diciendo que ya aquella era mucha desvergüenza, pues no contentándose -de que les permitiesen morar en tierra agena, y que les diesen su -agua, querian que les fuesen á servir, que ¿qué cosa era aquella, ó de -qué presumian gente fugitiva y metida entre espadañas? Que les habian -de hacer entender si eran buenos para Oficiales, y que su orgullo -se abajaría con quitarles la tierra y las vidas. Con esta plática y -cólera se salieron, dejando al Rey, que lo tenian por algo sospechoso, -por causa del nieto; y ellos aparte hicieron nueva consulta, de la -cual salió mandar pregonar públicamente, que ningun Tepanéca tuviese -comercio con Mejicano, ni fuesen á su ciudad, ni los admitiesen en la -suya so pena de la vida. De donde se puede entender que entre éstos el -Rey no tenia absoluto mando é imperio, y que mas gobernaba á modo de -Consul ó Dux, que de Rey, aunque despues, con el poder, creció tambien -el mando de los Reyes, hasta ser puro tiránico, como se verá en los -últimos Reyes, porque entre bárbaros fué siempre así, que cuanto ha -sido el poder, tanto ha sido el mandar. Y aun en nuestras Historias de -España en algunos Reyes antiguos se halla el modo de reinar que los -Tepanécas usaron. Y aun los primeros Reyes de los Romanos fueron así, -salvo que Roma de Reyes declinó á Cónsules y Senado, hasta que despues -volvió á Emperadores; mas los bárbaros, de Reyes moderados, declinaron -á Tiranos, siendo el un gobierno y el otro como extremos, y el medio -mas seguro el de Reino moderado. Mas volviendo á nuestra historia, -viendo el Rey de Azcapuzálco la determinacion de los suyos, que era -matar á los Mejicanos, rogoles que primero hurtasen á su nieto el -Rey muchacho, y despues diesen en hora buena en los de Méjico. Cuasi -todos venian en esto, por dar contento al Rey, y por tener lástima del -muchacho; pero dos principales contradijeron reciamente, afirmando, que -era mal consejo, porque Chimalpopóca, aunque era de su sangre, era por -via de madre, y que la parte del padre habia de tirar de él mas. Y con -esto concluyeron, que el primero á quien convenia quitar la vida era á -Chimalpopóca, Rey de Méjico, y que así prometian de hacerlo. De esta -resistencia que le hicieron, y de la determinacion con que quedaron, -tuvo tanto sentimiento el Rey de Azcapuzcálco, que de pena y mohina -adoleció luego, y murió poco despues. Con cuya muerte, acabando los -Tepanécas de resolverse, acometieron una gran traicion, y una noche, -estando el muchacho Rey de Méjico durmiendo sin guardia muy descuidado, -entraron en su palacio los de Azcapuzálco, y con presteza mataron á -Chimalpopóca, volviéndose sin ser sentidos. Cuando á la mañana los -nobles Mejicanos, segun su costumbre, fueron á saludar su Rey, y le -hallaron muerto, y con crueles heridas, alzaron un alarido y llanto, -que cubrió toda la ciudad; y todos ciegos de ira se pusieron luego en -armas para vengar la muerte de su Rey. Ya que ellos iban furiosos y sin -órden, salióles al encuentro un caballero principal de los suyos, y -procuró sosegarlos, y reportarlos con un prudente razonamiento. ¿Dónde -vais, les dijo, ó Mejicanos? Sosegaos, y quietad vuestros corazones; -mirad que las cosas sin consideracion no van bien guiadas, ni tienen -buenos sucesos: reprimid la pena considerando, que aunque vuestro Rey -es muerto, no se acabó en él la ilustre sangre de los Mejicanos. Hijos -tenemos de los Reyes pasados, con cuyo amparo, sucediendo en el Reino, -hareis mejor lo que pretendeis. Ahora ¿qué caudillo ó cabeza teneis, -para que en vuestra determinacion os guie? No vais tan ciegos, reportad -vuestros ánimos, elegid primero Rey y Señor, que os guie, esfuerce y -anime contra vuestros enemigos. Entre tanto disimulad con cordura, -haciendo las exequias á vuestro Rey muerto, que presente teneis, que -despues habrá mejor coyuntura para la venganza. Con esto se reportaron, -y para hacer las exequias de su Rey convidaron á los Señores de Tezcuco -y á los de Culhuacán, á los cuales contaron el hecho tan feo y tan -cruel, que los Tepanécas habian cometido, con que los movieron á -lástima de ellos, y á indignacion contra sus enemigos. Añadieron, que -su intento era, ó morir ó vengar tan grande maldad; que les pedian, no -favoreciesen la parte tan injusta de sus contrarios, porque tampoco -querian les valiesen á ellos con sus armas y gente, sino que estuviesen -de por medio á la mira de lo que pasaba: solo para su sustento -deseaban no les cerrasen el comercio, como habian hecho los Tepanécas. -A estas razones los de Tezcuco y los de Culhuacán mostraron mucha -voluntad y satisfaccion, ofreciendo sus ciudades, y todo el trato y -rescate que quisiesen, para que á su gusto se proveyesen de bastimentos -por tierra y agua. Tras esto les rogaron los de Méjico, se quedasen con -ellos, y asistiesen á la eleccion del Rey, que querian hacer, lo cual -tambien aceptaron por darles contento. - - - - -CAPÍTULO XII - -_Del cuarto Rey Izcoátl, y de la guerra contra los Tepanécas._ - - -Cuando estuvieron juntos todos los que se habian de hallar á la -eleccion, levantóse un viejo, tenido por gran Orador, y segun refieren -las historias, habló en esta manera: Fáltaos ¡ó Mejicanos! la lumbre de -vuestros ojos, mas no la del corazon, porque dado que habeis perdido -al que era luz y guia en esta República Mejicana, quedó la del corazon -para considerar, que si mataron á uno, quedaron otros que podrán suplir -muy aventajadamente la falta que aquél nos hace. No feneció aquí la -nobleza de Méjico, ni se acabó la sangre Real. Volved los ojos, y mirad -al derredor, y vereis en torno de vosotros la nobleza Mejicana puesta -en orden, no uno, ni dos, sino muchos y muy excelentes Príncipes, hijos -del Rey Acamapích, nuestro verdadero y legítimo Señor. Aqui podreis -escoger á vuestra voluntad, diciendo: éste quiero, y estotro no quiero, -que si perdísteis padre, aquí hallaréis padre y madre. Haced cuenta ¡ó -Mejicanos! que por breve tiempo se eclipsó el Sol, y se obscureció la -tierra, y que luego volvió la luz á ella. Si se obscureció Méjico con -la muerte de vuestro Rey, salga luego el Sol, elegid otro Rey, mirad á -quién, adonde echais los ojos, y á quién se inclina vuestro corazon, -que ese es el que elige vuestro Dios Vitzilipúztli; y dilatando mas -esta plática, concluyó el Orador con mucho gusto de todos. Salió de la -consulta elegido por Rey Izcoált, que quiere decir, culebra de navajas, -el cual era hijo del primer Rey Acamapích, habido en una esclava -suya; y aunque no era legítimo, le escogieron, porque en costumbres, -en valor y esfuerzo era el mas aventajado de todos. Mostraron gran -contento todos, y mas los de Tezcuco, porque su Rey estaba casado con -una hermana de Izcoált. Coronado, y puesto en su asiento Real, salió -otro Orador, que trató copiosamente de la obligacion que tenia el Rey -á su República, y del ánimo que habia de mostrar en los trabajos, -diciendo, entre otras razones, así: Mira que ahora estamos pendientes -de tí, ¿has por ventura de dejar caer la carga que está sobre tus -hombros? ¿Has de dejar perecer al viejo y á la vieja? ¿Al huérfano -y á la viuda? Ten lástima de los niños que andan gateando por el -suelo, los cuales perecerán, si nuestros enemigos prevalecen contra -nosotros. Ea, Señor, comienza á descoger y tender tu manto, para tomar -á cuestas á tus hijos, que son los pobres y gente popular, que están -confiados en la sombra de tu manto, y en el frescor de tu benignidad. -Y á este tono otras muchas palabras, las cuales, como en su lugar se -dijo, tomaban de coro para ejercicio suyo los mozos, y despues las -enseñaban como leccion á los que de nuevo aprendian aquella facultad -de Oradores. Ya entonces los Tepanécas estaban resueltos de destruir -toda la nacion Mejicana, y para el efecto tenian mucho aparato: por lo -cual el nuevo Rey trató de romper la guerra, y venir á las manos con -los que tanto les habian agraviado. Mas el comun del pueblo, viendo -que los contrarios les sobrepujaban en mucho número, y en todos los -pertrechos de guerra, llenos de miedo, fuéronse al Rey, y con gran -ahinco le pidieron, no emprendiese guerra tan peligrosa, que seria -destruir su pobre ciudad y gente. Preguntados, pues, qué medio querian -que se tomase, respondieron, que el nuevo Rey de Azcapuzálco era -piadoso, que le pidiesen paz, y se ofreciesen á servirle, y que los -sacase de aquellos carrizales, y les diese casas y tierras entre los -suyos, y fuesen todos de un Señor; y que para recabar esto, llevasen á -su Dios en sus andas por intercesor. Pudo tanto este clamor del pueblo, -mayormente habiendo algunos de los nobles aprobado su parecer, que -se mandaron llamar los Sacerdotes, y aprestar las andas con su Dios, -para hacer la jornada. Ya que esto se ponia á punto, y todos pasaban -por este acuerdo de paces, y sujetarse á los Tepanécas, descubrióse de -entre la gente un mozo de gentil brio, y gallardo, que con mucha osadía -les dijo: ¿Que es esto, Mejicanos? ¿Estáis locos? ¿Cómo tanta cobardía -ha de haber, que nos hemos de ir á rendir así á los de Azcapuzálco? y -vuelto al Rey le dijo: ¿Cómo, Señor, permites tal cosa? habla á ese -pueblo, y dile, que deje buscar medio para nuestra defensa y honor, y -que no nos pongamos tan necia y afrentosamente en las manos de nuestros -enemigos. Llamábase este mozo Tlacaellél, sobrino del mismo Rey, y fué -el mas valeroso Capitan, y de mayor consejo, que jamás los Mejicanos -tuvieron, como adelante se verá. Reparando, pues, Izcoált con lo que -el sobrino tan prudentemente le dijo, detuvo al pueblo, diciendo, que -le dejasen probar primero otro medio mas honroso y mejor. Y con esto -vuelto á la nobleza de los suyos, dijo: Aquí estais todos los que -sois mis deudos, y lo bueno de Méjico: el que tiene ánimo para llevar -un mensage mío á los Tepanécas, levántese. Mirándose unos á otros -estuviéronse quedos, y no hubo quien quisiese ofrecerse al cuchillo. -Entonces el mozo Tlacaellél, levantándose, se ofreció á ir, diciendo, -que pues habia de morir, que importaba poco ser hoy ó mañana, que -¿para cuál ocasion mejor se habia de guardar? que allí estaba, que le -mandase lo que fuese servido. Y aunque todos juzgaron por temeridad -el hecho, todavia el Rey se resolvió en enviarle, para que supiese -la voluntad y disposicion del Rey de Azcapuzálco, y de su gente, -teniendo por mejor aventurar la vida de su sobrino, que el honor de -su República. Apercibido Tlacaellél, tomó su camino, y llegando á las -guardias, que tenían órden de matar cualquier Mejicano que viniese, con -artificio les persuadió le dejasen entrar al Rey; el cual se maravilló -de verle, y oída su embajada que era pedirle paz con honestos medios, -respondió, que hablaria con los suyos, y que volviese otro dia por la -respuesta; y demandando Tlacaellél seguridad, ninguna otra le pudo dar, -sino que usase de su buena diligencia: con esto volvió á Méjico, dando -su palabra á los guardas de volver. El Rey de Méjico, agradeciéndole -su buen ánimo, le tornó á enviar por la respuesta, la cual, si fuese -de guerra, le mandó dar al Rey de Azcapuzálco ciertas armas para que -se defendiese, y untarle y emplumarle la cabeza, como hacian á hombres -muertos, diciéndole, que, pues no queria paz, le habian de quitar la -vida á él y á su gente. Y aunque el Rey de Azcapuzálco quisiera paz, -porque era de buena condicion, los suyos le embravecieron de suerte, -que la respuesta fué de guerra rompida. Lo cual oído por el mensagero, -hizo todo lo que su Rey le habia mandado, declarando con aquella -ceremonia de dar armas y untar al Rey con la uncion de muertos, que de -parte de su Rey le desafiaba. Por lo cual todo pasó ledamente el de -Azcapuzálco, dejándose untar y emplumar, y en pago dió al mensagero -unas muy buenas armas. Y con esto le avisó no volviese á salir por -la puerta del Palacio, porque le aguardaba mucha gente para hacerle -pedazos, sino que por un portillo, que habia abierto en un corral de -su Palacio, se saliese secreto. Cumpliólo así el mozo, y rodeando por -caminos ocultos, vino á ponerse en salvo á vista de las guardas. Y -desde allí los desafió, diciendo: ¡Há Tepanécas! ¡há Azcapuzálcas, -qué mal haceis vuestro oficio de guardar! pues sabed que habeis todos -de morir, y que no ha de quedar Tepanéca á vida. Con esto las guardas -dieron en él, y él se hubo tan valerosamente, que mató algunos de -ellos, y viendo que cargaba gente, se retiró gallardamente á su ciudad, -donde dió la nueva que la guerra era ya rompida sin remedio, y los -Tepanécas y su Rey quedaban desafiados. - - - - -CAPÍTULO XIII - -_De la batalla que dieron los Mejicanos á los Tepanécas, y de la gran -victoria que alcanzaron._ - - -Sabido el desafio por el vulgo de Méjico, con la acostumbrada cobardía -acudieron al Rey, pidiéndole licencia, que ellos se querian salir de -su ciudad, porque tenian por cierta su perdicion. El Rey los consoló -y animó, prometiéndoles que les daria libertad vencidos sus enemigos, -y que no dudasen de tenerse por vencedores. El pueblo replicó: y si -fuéredes vencido, ¿qué haremos? Si fuéremos vencidos, respondió él, -nos obligamos desde ahora de ponernos en vuestras manos, para que nos -mateis y comais nuestras carnes en tiestos sucios, y os vengueis de -nosotros. Pues así será, dijeron ellos, si perdeis la victoria; y si -la alcanzais, desde aquí nos ofrecemos á ser vuestros tributarios, y -labraros vuestras casas, y haceros vuestras sementeras, y llevaros -vuestras armas y vuestras cargas cuando fuéredes á la guerra, -para siempre jamás nosotros y nuestros descendientes. Hechos estos -conciertos entre los plebeyos y los nobles, (los cuales cumplieron -despues de grado, ó por fuerza, tan por entero como lo prometieron) -el Rey nombró por su Capitan general á Tlacaellél; y puesto en órden -todo su campo por sus escuadras, dando el cargo de Capitanes á los mas -valerosos de sus parientes y amigos, hízoles una muy avisada y ardiente -plática, con que les añadió al corage que ellos ya se tenian, que no -era pequeño, y mandó que estuviesen todos al órden del General que -habia nombrado. El cual hizo dos partes su gente, y á los mas valerosos -y osados mandó que en su compañía arremetiesen los primeros; y todo el -resto se estuviese quedo con el Rey Izcoalt, hasta que viesen á los -primeros romper por sus enemigos. Marchando, pues, en órden, fueron -descubiertos los de Azcapuzálco, y luego ellos salieron con furia de -su ciudad, llevando gran riqueza de oro y plata, y plumería galana, y -armas de mucho valor, como los que tenian el imperio de toda aquella -tierra. Hizo Izcoált señal en un atambor pequeño que llevaba en las -espaldas; y luego alzando gran grita, y apellidando Méjico, Méjico -dieron en los Tepanécas; y aunque eran en número sin comparacion -superiores, los rompieron, é hicieron retirar á su ciudad. Y acudiendo -los que habian quedado atrás, y dando voces Tlacaellél, victoria, -victoria, todos de golpe se entraron por la ciudad, donde, por mandado -del Rey, no perdonaron á hombre, ni á viejos, ni mugeres, ni niños, -que todo lo metieron á cuchillo, y robaron y saquearon la ciudad, -que era riquísima. Y no contentos con esto, salieron en seguimiento -de los que habian huido y acogido á la aspereza de las sierras, que -estaban allí vecinas, dando en ellos, y haciendo cruel matanza. Los -Tepanécas, desde un monte donde se habian retirado, arrojaron las -armas, y pidieron las vidas; ofreciéndose á servir á los Mejicanos, y -darles tierras, sementeras, piedra, cal y madera, y tenerlos siempre -por Señores, con lo cual Tlacaellél mandó retirar su gente, y cesar de -la batalla, otorgándoles las vidas debajo de las condiciones puestas, -haciéndoselas jurar solemnemente. Con tanto se volvieron á Azcapuzálco, -y con sus despojos muy ricos y victoriosos á la ciudad de Méjico. Otro -dia mandó el Rey juntar los principales y el pueblo, y repitiéndoles el -concierto que habian hecho los plebeyos, preguntóles ¿si eran contentos -de pasar por él? Los plebeyos dijeron, que ellos lo habian prometido, -y los nobles muy. bien merecido, y que así eran contentos de servirles -perpetuamente, y de esto hicieron juramento, el cual inviolablemente -se ha guardado. Hecho esto, Izcoatl volvió á Azcapuzálco, y con -consejo de los suyos repartió todas las tierras de los vencidos, y sus -haciendas entre los vencedores. La principal parte cupo al Rey: luego -á Tlacaellél: despues á los demás nobles, segun se habia señalado en -la guerra: á algunos plebeyos tambien dieron tierras, porque se habian -habido como valientes: á los demás dieron de mano, y echáronlos por -ahí como á gente cobarde. Señalaron tambien tierras de comun para los -barrios de Méjico, á cada uno las suyas, para que con ellas acudiesen -al culto y sacrificio de sus Dioses. Este fue el orden que siempre -guardaron de ahí adelante en el repartir las tierras y despojos de -los que vencian y sujetaban. Con esto los de Azcapuzálco quedaron tan -pobres, que ni aun sementera para sí tuvieron; y lo mas recio fué -quitarles su Rey, y el poder tener otro, sino solo al Rey de Méjico. - - - - -CAPÍTULO XIV - -_De la guerra y victoria que tuvieron los Mejicanos de la ciudad de -Cuyoacan._ - - -Aunque lo principal de los Tepanécas era Azcapuzálco, habia tambien -otras ciudades, que tenian entre ellos Señores propios, como Tacuba -y Cuyoacán. Estos, visto el estrago pasado, quisieran que los de -Azcapuzálco renovaran la guerra contra Mejicanos, y viendo que no -salian á ello como gente del todo quebrantada, trataron los de Cuyoacán -de hacer por sí la guerra, para lo cual procuraron incitar á las otras -naciones comarcanas, aunque ellas no quisieron moverse, ni trabar -pendencia con los Mejicanos. Mas creciendo el ódio y envidia de su -prosperidad, comenzaron los de Cuyoacán á tratar mal á las mugeres -Mejicanas, que iban á sus mercados, haciendo mofa de ellas, y lo mismo -de los hombres que podian maltratar, por donde vedó el Rey de Méjico, -que ninguno de los suyos fuese á Cuyoacán, ni admitiesen en Méjico -ninguno de ellos. Con esto acabaron de resolverse los de Cuyoacán -en darles guerra, y primero quisieron provocarles con alguna burla -afrentosa. Y fue, convidarles á una fiesta suya solemne, donde despues -de haberles dado una muy buena comida, y festejado con gran baile á -su usanza, por fruta de postre les enviaron ropas de mujeres, y les -constriñeron á vestírselas, y volverse así con vestidos mugeriles á -su ciudad, diciéndoles, que de puro cobardes y mugeriles, habiéndoles -ya provocado, no se habian puesto en armas. Los de Méjico, dicen, que -les hicieron en recompensa otra burla pesada, de darles á las puertas -de su ciudad de Cuyoacán, ciertos humazos con que hicieron malparir á -muchas mugeres, y enfermar mucha gente. En fin, paró la cosa en guerra -descubierta, y se vinieron los unos á los otros á dar la batalla de -todo su poder, en la cual alcanzó la victoria el ardid y esfuerzo de -Tlacaellél, porque dejando al Rey Izcoált peleando con los de Cuyoacán, -y cargando sobre ellos les hizo retirar á su ciudad, y viendo que -pretendian acogerse al templo, que era muy fuerte, con otros tres -valientes soldados rompió por ellos, y les ganó la delantera, y tomó el -templo, y se lo quemó, y forzó á huir por los campos, donde haciendo -gran riza en los vencidos, les fueron siguiendo por diez leguas la -tierra adentro, hasta que en un cerro, soltando las armas y cruzando -las manos, se rindieron á los Mejicanos, y con muchas lágrimas les -pidieron perdon del atrevimiento que habian tenido en tratarles como á -mugeres, y ofreciéndose por esclavos, al fin les perdonaron. De esta -victoria volvieron con riquísimos despojos los Mejicanos, de ropas, -armas, oro, plata, joyas y plumeria lindísima, y gran suma de cautivos. -Señaláronse en este hecho, sobre todos, tres principales de Culhuacán, -que vinieron á ayudar á los Mejicanos, por ganar honra; despues de -reconocidos por Tlacaellél, y probados por fieles, dándoles las divisas -Mejicanas, los tuvo siempre á su lado peleando ellos con gran esfuerzo. -Vióse bien, que á estos tres, con el General, se debia toda la -victoria, porque de todos cuantos cautivos hubo, se halló, que de tres -partes las dos eran de estos cuatro. Lo cual se averiguó facilmente -por el ardid que ellos tuvieron, que en prendiendo alguno, luego le -cortaban un poco del cabello, y lo entregaban á los demás, y hallaron -ser los del cabello cortado en el exceso que he dicho. Por donde -ganaron gran fama de valientes, y como á vencedores les honraron, con -darles de los despojos y tierras partes muy aventajadas, como siempre -lo usaron los Mejicanos: por donde se animaban tanto los que peleaban, -á señalarse por las armas. - - - - -CAPÍTULO XV - -_De la guerra y victoria que hubieron los Mejicanos de los Suchimílcos._ - - -Rendida ya la nacion de los Tepanécas, tuvieron los Mejicanos ocasion -de hacer lo propio de los Suchimílcos, que como está ya dicho, fueron -los primeros de aquellas siete cuevas ó linages, que poblaron la -tierra. La ocasion no la buscaron los Mejicanos, aunque como vencedores -podian presumir de pasar adelante, sino los Suchimílcos escarvaron para -su mal, como acaece á hombres de poco saber, y demasiada diligencia, -que por prevenir el daño que imaginan, dan en él. Parecióles á los de -Suchimílco, que con las victorias pasadas los Mejicanos tratarían de -sujetarlos, y platicando esto entre sí, y habiendo quien dijese, que -era bien reconocerles por superiores, y aprobar su ventura, prevaleció -al fin el parecer contrario, de anticiparse y darles la batalla. Lo -cual entendido por Izcoált, Rey de Méjico, envió su General Tlacaellél -con su gente, y vinieron á darse la batalla en el mismo campo, -donde partian términos. La cual, aunque en gente y aderezos no era -muy desigual de ambas partes, fuélo mucho en el orden y concierto de -pelear, porque los Suchimílcos acometiéronles todos juntos de monton -sin órden. Tlacaellél tuvo á los suyos repartidos por escuadrones con -gran concierto, y así presto desbarataron á sus contrarios, y los -hicieron retirar á su ciudad, la cual de presto tambien entraron, -siguiéndoles hasta encerrarlos en el templo, y de allí con fuego les -hicieron huir á los montes, y rendirse finalmente cruzadas las manos. -Volvió el Capitan Tlacaellél con gran triunfo. Saliéndole á recibir -los Sacerdotes con su música de flautas, é incensándole á él y á -los Capitanes principales, haciendo otras ceremonias y muestras de -alegria que usaban, y el Rey con ellos, todos se fueron al templo á -darle gracias á su falso Dios, que de esto fue siempre el Demonio muy -codicioso, de alzarse con la honra de lo que él no habia hecho, pues -el vencer y reinar lo da no él, sino el verdadero Dios, á quien le -parece. El dia siguiente fué el Rey Izcoált á la ciudad de Suchimílco, -y se hizo jurar por Rey de los Suchimílcos, y por consolarles prometió -hacerles bien, y en señal de esto les dejó mandado hiciesen una gran -calzada, que atravesase desde Méjico á Suchimílco, que son cuatro -leguas, para que así hubiese entre ellos mas trato y comunicacion. Lo -cual los Suchimílcos hicieron, y á poco tiempo les pareció tan bien -el gobierno y buen tratamiento de los Mejicanos, que se tuvieron por -muy dichosos en haber trocado Rey y República. No escarmentaron, como -era razon, algunos comarcanos, llevados de la envidia ó del temor á su -perdicion. Cuytlaváca era una ciudad puesta en la laguna, cuyo nombre -y habitacion, aunque diferente, hoy dura: eran éstos muy diestros en -barquear la laguna, y parecióles que por agua podian hacer daño á -Méjico, lo cual visto por el Rey, quisiera que su ejército saliera -á pelear con ellos. Mas Tlacaellél, teniendo en poco la guerra, y -por cosa de afrenta tomarse tan de propósito con aquéllos, ofreció -de vencerlos con solos muchachos, y así lo puso por obra. Fuese al -templo, y sacó del recogimiento de él los mozos que le parecieron, -y tomó desde diez á diez y ocho años los muchachos que halló, que -sabian guiar barcos ó canoas, y dándoles ciertos avisos y órden de -pelear, fué con ellos á Cuytlaváca, donde con sus ardides apretó á -sus enemigos de suerte, que les hizo huir, y yendo en su alcance, el -Señor de Cuytlaváca le salió al camino, rindiéndose á sí y á su ciudad -y gente, y con esto cesó el hacerles mas mal. Volvieron los muchachos -con grandes despojos y muchos cautivos para sus sacrificios, y fueron -recibidos solemnísimamente con gran procesion, músicas y perfumes, -y fueron á adorar su Idolo, tomando tierra, y comiendo de ella; y -sacándose sangre de las espinillas con las lancetas los Sacerdotes, y -otras supersticiones que en cosas de esta cualidad usaban. Quedaron -los muchachos muy honrados y animados, abrazándoles y besándoles el -Rey, y sus deudos y parientes acompañándoles, y en toda la tierra sonó, -que Tlacaellél con muchachos habia vencido la ciudad de Cuytlaváca. -La nueva de esta victoria y la consideracion de las pasadas, abrió -los ojos á los de Tezcuco, gente principal y muy sabia para su modo -de saber, y así el primero que fue de parecer se debian sujetar al -Rey de Méjico, y convidarle con su ciudad, fue el Rey de Tezcuco, y -con aprobacion de su Consejo enviaron Embajadores muy Retóricos con -señalados presentes á ofrecerse por súbditos, pidiéndole su buena paz y -amistad. Esta se aceptó gratamente, aunque por consejo de Tlacaellél, -para efectuarse, se hizo ceremonia que los de Tezcuco salian á campo -con los de Méjico, y se combatian y rendian al fin, que fue un auto y -ceremonia de guerra, sin que hubiese sangre ni heridas de una y otra -parte. Con esto quedó el Rey de Méjico por supremo señor de Tezcuco, -y no quitándoles su Rey, sino haciéndole del supremo Consejo suyo; -y así se conservó siempre hasta el tiempo de Motezuma II, en cuyo -Reino entraron los Españoles. Con haber sujetado la ciudad y tierra -de Tezcuco, quedó Méjico por Señora de toda la tierra, y pueblos que -estaban en torno de la laguna, donde ella está fundada. Habiendo, pues, -gozado de esta prosperidad, y reinado doce años, adoleció Izcoált, y -murió, dejando en gran crecimiento el reino que le habian dado, por el -valor y consejo de su sobrino Tlacaellél (como está referido), el cual -tuvo por mejor hacer Reyes, que serlo él, como ahora se dirá. - - - - -CAPÍTULO XVI - -_Del quinto Rey de Méjico, llamado Motezuma, primero de este nombre._ - - -La eleccion del nuevo Rey tocaba á los cuatro Electores principales -(como en otra parte se dijo), y juntamente, por especial privilegio, al -Rey de Tezcuco y al Rey de Tacuba. A estos seis juntó Tlacaellél, como -quien tenia suprema autoridad, y propuesto el negocio, salió electo -Motezuma, primero de este nombre, sobrino del mismo Tlacaellél. Fue su -eleccion muy acepta, y así se hicieron solemnísimas fiestas con mayor -aparato que á los pasados. Luego que lo eligieron, le llevaron con gran -acompañamiento al templo, y delante del brasero, que llamaban divino, -en que siempre habia fuego de dia y de noche, le pusieron un trono -Real, y atavíos de Rey: allí con unas puntas de tigre y de venado, que -para esto tenian, sacrificó el Rey á su Idolo sacándose sangre de las -orejas, de los molledos y de las espinillas, que así gustaba el Demonio -de ser honrado. Hicieron sus arengas allí los Sacerdotes, y ancianos -y Capitanes, dándole todos el parabien. Usábanse en tales elecciones -grandes banquetes y bailes, y mucha cosa de luminarias. E introdújose -en tiempo de este Rey, que para la fiesta de su coronacion fuese él -mismo en persona á mover guerra á alguna parte, de donde trajese -cautivos, con que se hiciesen solemnes sacrificios, y desde aquel -dia quedó esto por ley. Así fue Motezuma á la Provincia de Chálco, -que se habian declarado por enemigos, donde peleando valerosamente -hubo gran suma de cautivos, con que ofreció un insigne sacrificio el -dia de su coronacion, aunque por entonces no dejó del todo rendida y -allanada la Provincia de Chálco, que era de gente belicosa. Este dia -de la coronacion acudian de diversas tierras, cercanas y remotas, á -ver las fiestas, y á todos daban abundantes y principales comidas, y -vestian á todos, especialmente á los pobres, de ropas nuevas. Para -lo cual el mismo dia entraban por la ciudad los tributos del Rey -con gran órden y aparato, ropa de toda suerte, cacao, oro, plata, -plumería rica, grandes fardos de algodón, ají, pepitas, diversidad de -legumbres, muchos géneros de pescados de mar y de rios, cuantidad de -frutas, y caza sin cuento, sin los innumerables presentes, que los -Reyes y Señores enviaban al nuevo Rey. Venia todo el tributo por sus -cuadrillas, segun diversas Provincias: iban delante los Mayordomos -y Cobradores con diversas insignias: todo esto con tanto órden y con -tanta policía, que era no menos de ver la entrada de los tributos, que -toda la demas fiesta. Coronado el Rey, dióse á conquistar diversas -Provincias, y siendo valeroso y virtuoso llegó de mar á mar, valiéndose -en todo del consejo y astucia de su General Tlacaellél, á quien amó y -estimó mucho, como era razon. La guerra en que mas se ocupó, y con mas -dificultad, fue la de la Provincia de Chálco, en la cual acaecieron -grandes cosas. Fue una bien notable, que habiéndole cautivado un -hermano suyo, pretendieron los Chálcas hacerle su Rey, y para ello le -enviaron recados muy comedidos y obligatorios. El viendo su porfia les -dijo, que si en efecto querian alzarle por Rey, levantasen en la plaza -un madero altísimo, y en lo alto de él le hiciesen un tabladillo, donde -él subiese. Creyendo era ceremonia de quererse mas ensalzar, lo cual -pusieron así por obra, y juntando él todos sus Mejicanos al derredor -del madero, subió en lo alto con un ramillete de flores en la mano, y -desde allí habló á los suyos en esta forma: ¡O valerosos Mejicanos! -éstos me quieren alzar por Rey suyo; mas no permitan los Dioses, que -yo por ser Rey, haga traicion á mi patria: antes quiero que aprendais -de mí; dejaros antes morir, que pasaros á vuestros enemigos: diciendo -esto, se arrojó é hizo mil pedazos. De cuyo espectáculo cobraron tanto -horror y enojo los Chálcas, que luego dieron en los Mejicanos, y allí -los acabaron á lanzadas como á gente fiera é inexorable, diciendo, -que tenian endemoniados corazones. La noche siguiente acaeció oir dos -buhos dando ahullidos tristes el uno al otro, con que los de Chálco -tomaron por agüero, que habian de ser presto destruidos. Y fue así, -que el Rey Motezuma vino en persona sobre ellos con todo su poder, y -los venció, y arruinó todo su Reino: y pasando la sierra nevada fue -conquistando hasta la mar del Norte, y dando vuelta hácia la del Sur -tambien ganó y sujetó diversas Provincias, de manera, que se hizo -poderosísimo Rey: todo esto con el ayuda y consejo de Tlacaellél, á -quien se debe cuasi todo el Imperio Mejicano. Con todo fue de parecer -(y así se hizo) que no se conquistase la Provincia de Tlascala, porque -tuviesen allí los Mejicanos frontera de enemigos, donde ejercitasen -las armas los mancebos de Méjico, y juntamente tuviesen copia de -cautivos, de que hacer sacrificios á sus Idolos, que como ya se ha -visto, consumian gran suma de hombres en ellos, y éstos habian de ser -forzoso tomados en guerra. A este Rey Motezuma, ó por mejor decir, á su -General Tlacaellél, se debe todo el orden y policía que tuvo Méjico, -de Consejos, Consistorios y Tribunales para diversas causas, en que -hubo gran órden, y tanto número de Consejos, y de Jueces, como en -cualquiera República de las mas floridas de Europa. Este mismo Rey puso -su casa Real en gran autoridad, haciendo muchos y diversos Oficiales, -y servíase con gran ceremonia y aparato. En el culto de sus Idolos -no se señaló menos, ampliando el número de Ministros, é instituyendo -nuevas ceremonias, y teniendo observancia extraña en su ley y vana -supersticion. Edificó aquel gran templo á su Dios Vitzilipúztli, de que -en otro libro se hizo mencion. En la dedicacion de el templo ofreció -innumerables sacrificios de hombres, que él en varias victorias habia -habido. Finalmente, gozando de grande prosperidad de su Imperio, -adoleció y murió habiendo reinado veinte y ocho años, bien diferente de -su sucesor Tizocíc, que ni en valor, ni en buena dicha le pareció. - - - - -CAPÍTULO XVII - -_Que Tlacaellél no quiso ser Rey, y de la eleccion y sucesos de -Tizocíc._ - - -Juntáronse los cuatro Diputados con los Señores de Tezcuco y Tacuba; -y presidiendo Tlacaellél, procedieron á hacer eleccion de Rey, y -encaminando todos sus votos á Tlacaellél, como quien merecia mejor -aquel cargo que otro alguno, él lo rehusó con razones eficaces, que -persuadieron á elegir otro. Porque decia él, que era mejor para la -República que otro fuese Rey, y él fuese su ejecutor y coadjutor, como -lo habia sido hasta entonces, que no cargar todo sobre él solo, pues -sin ser Rey, era cierto que habia de trabajar por su República, no -menos que si lo fuese. No es cosa muy usada no admitir el supremo lugar -y mando, y querer el cuidado y trabajo, y no la honra y potestad; ni -aun acaece que el que puede por sí manejarlo todo, huelgue que otro -tenga la principal mano, á trueque que el negocio de la República salga -mejor. Este bárbaro en esto hizo ventaja á los muy sabios Romanos y -Griegos, y sino díganlo Alejandro y Julio Cesar, que al uno se le hizo -poco mandar un mundo, y á los mas queridos y leales de los suyos sacó -la vida á crueles tormentos, por livianas sospechas de que querian -reinar. Y el otro se declaró por enemigo de su patria, diciendo, que -si se habia de torcer del derecho, por solo reinar se habia de torcer: -tanta es la sed que los hombres tienen de mandar. Aunque el hecho -de Tlacaellél tambien pudo nacer de una demasiada confianza de sí, -pareciéndole que sin ser Rey lo era, pues cuasi mandaba á los Reyes; y -aun ellos le permitian traer cierta insignia como tiara, que á solos -los Reyes pertenecia. Mas con todo, merece alabanza este hecho, y mayor -su consideracion, de tener en mas el poder mejor ayudar á la República -siendo súbdito, que siendo supremo Señor; pues en efecto es ello asi, -que como en una comedia aquél merece mas gloria, que toma y representa -el personage que mas importa, aunque sea de pastor ó villano, y deja -el de Rey ó Capitan á otro que lo sabe hacer, así en buena Filosofía -deben los hombres mirar mas el bien comun, y aplicarse al oficio y -estado que entienden mejor. Pero esta Filosofía es mas remontada de -lo que al presente se platica. Y con tanto, pasemos á nuestro cuento -con decir, que en pago de su modestia, y por el respeto que le tenian -los Electores Mejicanos, pidieron á Tlacaellél, que pues no queria -reinar, dijese quien le parecia reinase. El dió su voto á un hijo del -Rey muerto, muy muchacho, por nombre Tizocíc, y respondiéronle, que -eran muy flacos hombros para tanto peso: respondió, que los suyos -estaban allí para ayudarle á llevar la carga, como habia hecho con los -pasados; con esto se resumieron, y salió electo el Tizocíc, y con él -se hicieron las ceremonias acostumbradas. Horadáronle la nariz, y por -gala pusiéronle allí una esmeralda, y esa es la causa que en sus libros -de los Mejicanos se denota este Rey por la nariz horadada. Este salió -muy diferente de su padre y antecesor, porque le notaron por hombre -poco belicoso y cobarde: fue para coronarse á debelar una provincia -que estaba alzada; y en la jornada perdió mucho mas de su gente, que -cautivó de sus enemigos; con todo eso volvió diciendo traia el número -de cautivos que se requeria para los sacrificios de su coronacion; y -así se coronó con gran solemnidad. Pero los Mejicanos, descontentos de -tener Rey poco animoso y guerrero, trataron de darle fin con ponzoña, -y así no duró en el Reino mas de cuatro años. Donde se ve bien, que -los hijos no siempre sacan con la sangre el valor de los padres, y -que cuanto mayor ha sido la gloria de los predecesores, tanto mas es -aborrecible el desvalor y vileza de los que suceden en el mando, y no -en el merecimiento. Pero restauró bien esta pérdida otro hermano del -muerto, hijo tambien del gran Motezuma, el cual se llamó Axayaca, y por -parecer de Tlacaellél fue electo, acertando mas en éste que el pasado. - - - - -CAPÍTULO XVIII - -_De la muerte de Tlacaellél y hazañas de Axayaca, séptimo Rey de -Méjico._ - - -Ya era muy viejo en este tiempo Tlacaellél, y como tal le traian en -una silla á hombros, para hallarse en las consultas y negocios que -se ofrecian. En fin adoleció, y visitándole el nuevo Rey, que aun no -estaba coronado, y derramando muchas lágrimas, por parecerle que perdia -en él padre y padre de su patria. Tlacaellél le encomendó ahincadamente -á sus hijos, especialmente al mayor, que habia sido valeroso en las -guerras que habia tenido. El Rey le prometió de mirar por él; y para -mas consolar al viejo, allí delante de él le dió el cargo é insignias -de su Capitan general, con todas las preeminencias de su padre, de -que el viejo quedó tan contento, que con él acabó sus dias, que si no -hubieran de pasar de allí á los de la otra vida, pudieran contarse por -dichosos, pues de una pobre y abatida ciudad, en que nació, dejó por -su esfuerzo fundado un Reino tan grande, tan rico y tan poderoso. Como -á tal fundador cuasi de todo aquel Imperio le hicieron las exequias -los Mejicanos, con mas aparato y demostracion que á ninguno de los -Reyes habian hecho. Para aplacar el llanto, por la muerte de este su -Capitan, de todo el pueblo Mejicano, acordó Axayaca hacer luego jornada -como se requeria para ser coronado. Y con gran presteza paso con su -campo á la provincia de Teguantepéc, que dista de Méjico doscientas -leguas, y en ella dió batalla á un poderoso é innumerable ejército, -que así de aquella provincia, como de las comarcanas, se habian -juntado contra Méjico. El primero que salió delante de su campo fué -el mismo Rey, desafiando á sus contrarios, de los cuales, cuando le -acometieron, fingió huir hasta traerlos á una emboscada, donde tenia -muchos soldados cubiertos con paja: éstos salieron á deshora, y los -que iban huyendo revolvieron de suerte, que tomaron en medio á los de -Teguantepéc, y dieron en ellos, haciendo cruel matanza, y prosiguiendo -asolaron su ciudad y su templo, y á todos los comarcanos dieron -castigo riguroso. Y sin parar fueron conquistando hasta Guatulco, -puerto hoy dia muy conocido en el mar del sur. De esta jornada volvió -Axayaca con grandísima presa y riquezas á Méjico, donde se coronó -soberbiamente, con excesivo aparato de sacrificios, de tributos y de -todo lo demás, acudiendo todo el mundo á ver su coronacion. Recibian -la corona los Reyes de Méjico de mano de los Reyes de Tezcuco, y era -esta preeminencia suya. Otras muchas empresas hizo, en que alcanzó -grandes victorias, y siempre siendo él el primero que guiaba su gente y -acometia á sus enemigos, por donde ganó nombre de muy valiente Capitan. -Y no se contentó con rendir á los extraños, sino que á los suyos -rebeldes les puso freno, cosa que nunca sus pasados habian podido, -ni osado. Ya se dijo arriba, como se habian apartado de la República -Mejicana algunos inquietos y mal contentos, que fundaron otra ciudad -muy cerca de Méjico, la cual llamaron Tlatellúlco, y fué donde es ahora -Santiago. Estos alzados hicieron bando por si, y fueron multiplicando -mucho, y jamás quisieron reconocer á los Señores de Méjico, ni -prestarles obediencia. Envió, pues, el Rey Axayaca á requerirles no -estuviesen divisos, sino que, pues eran de una sangre y un pueblo, se -juntasen y reconociesen al Rey de Méjico. A este recado respondió -el Señor de Tlatellúlco con gran desprecio y soberbia, desafiando al -Rey de Méjico para combatir de persona á persona; y luego apercibió -su gente, mandando á una parte de ella esconderse entre las espadañas -de la laguna, y para estar mas encubiertos, ó para hacer mayor burla -á los de Méjico, mandóles tomar disfraces de cuervos, de ansares, -de pájaros, de ranas y de otras sabandijas que andan por la laguna, -pensando tomar por engaño á los de Méjico que pasasen por los caminos y -calzadas de la laguna. Axayaca, oido el desafío, y entendido el ardid -de su contrario, repartió su gente, y dando parte á su General, hijo de -Tlacaellél, mandóle acudir á desbaratar aquella celada de la laguna. -El por otra parte, con el resto de su gente, por paso no usado, fué -sobre Tlatellúlco, y ante todas cosas llamó al que lo habia desafiado, -para que cumpliese su palabra. Y saliendo á combatirse los dos Señores -de Méjico y Tlatellúlco, mandaron ambos á los suyos se estuviesen -quedos hasta ver quien era vencedor de los dos. Y obedecido el mandato, -partieron uno contra otro animosamente, donde peleando buen rato, al -fin le fue forzoso al de Tlatellúlco volver las espaldas, porque el -de Méjico cargaba sobre él mas de lo que ya podia sufrir. Viendo huir -los de Tlatellúlco á su Capitan, tambien ellos desmayaron y volvieron -las espaldas, y siguiéndoles los Mejicanos, dieron furiosamente en -ellos. No se le escapó á Axayaca, el Señor de Tlatellúlco, porque -pensando hacerse fuerte en lo alto de su templo, subió tras él, y con -fuerza le asió, y despeñó del templo abajo; y despues mandó poner -fuego al templo y á la ciudad. Entre tanto que esto pasaba acá, el -General Mejicano andaba muy caliente allá en la venganza de los que por -engaño les habian pretendido ganar. Y despues de haberles compelido -con las armas á rendirse, y pedir misericordia, dijo el General, que -no habia de concederles perdon, si no hiciesen primero los oficios de -los disfraces que habian tomado. Por eso, que les cumplía cantar como -ranas, y graznar como cuervos, cuyas divisas habian tomado, y que de -aquella manera alcanzarian perdon, y no de otra: queriendo por esta -via afrentarles, y hacer burla y escarnio de su ardid: el miedo todo -lo enseña presto. Cantaron y graznaron, y con todas las diferencias -de voces que les mandaron, á trueco de salir con las vidas, aunque -muy corridos del pasatiempo tan pesado que sus enemigos tomaban con -ellos. Dicen que hasta hoy dura el darse trato los de Méjico á los de -Tlatellúlco, y que es paso, porque pasan muy mal, cuando les recuerdan -algo de estos graznidos y cantares donosos. Gustó el Rey Axayaca de la -fiesta, y con ella y gran regocijo se volvieron á Méjico. Fué este Rey -tenido por uno de los muy buenos: reinó once años, teniendo por sucesor -otro no inferior en esfuerzo y virtudes. - - - - -CAPÍTULO XIX - -_De los hechos de Autzól, octavo Rey de Méjico._ - - -Entre los cuatro Electores de Méjico, que como está referido, daban el -Reino con sus votos á quien les parecía, habia uno de grandes partes -llamado Autzól: á éste dieron los demás sus votos, y fue su eleccion en -extremo acepta á todo el pueblo, porque demás de ser muy valiente, le -tenian todos por afable y amigo de hacer bien, que en los que gobiernan -es principal parte para ser amados y obedecidos. Para la fiesta de -su coronacion, la jornada que le pareció hacer fue, ir á castigar el -desacato de los de Cuaxutátlan, Provincia muy rica y próspera, que hoy -dia es de lo principal de Nueva-España. Habian éstos salteado á los -Mayordomos y Oficiales, que traian el tributo á Méjico, y alzádose -con él: tuvo gran dificultad en allanar esta gente, porque se habian -puesto donde un gran brazo de mar impedia el paso á los Mejicanos. Para -cuyo remedio, con extraño trabajo é invencion, hizo Autzól fundar en -el agua una como Isleta hecha de fagina y tierra, y muchos materiales. -Con esta obra pudo él y su gente pasar á sus enemigos, y darles -batalla, en que les desbarató, venció y castigó á su voluntad, y volvió -con gran riqueza y triunfo á Méjico á coronarse segun su costumbre. -Extendió su reino con diversas conquistas Autzól, hasta llegarle á -Guatemala, que está trescientas leguas de Méjico: no fue menos liberal -que valiente: cuando venian sus tributos (que como está dicho, venian -con grande aparato y abundancia) salíase de su palacio, y juntando -donde le parecia todo el pueblo, mandaba llevasen allí los tributos: -á todos los que habia necesitados y pobres repartia allí ropa y -comida, y todo lo que habian menester en gran abundancia. Las cosas de -precio, como oro, plata, joyas, plumería y preseas, repartíalas entre -los Capitanes y soldados, y gente que le servia, segun los méritos y -hechos de cada uno. Fué tambien Autzól gran Republicano, derribando -los edificios mal puestos, y reedificando de nuevo muchos suntuosos. -Parecióle que la ciudad de Méjico gozaba poca agua, y que la laguna -estaba muy cenagosa, y determinóse echar en ella un brazo gruesísimo -de agua, de que se servian los de Cuyoacán. Para el efecto envió á -llamar al principal de aquella ciudad, que era un famosísimo hechicero, -y propuesto su intento, el hechicero le dijo, que mirase lo que -hacia, porque aquel negocio tenia gran dificultad, y que entendiese, -que si sacaba aquella agua de madre, y la metia en Méjico, habia de -anegar la ciudad. Pareciéndole al Rey eran excusas para no hacer lo -que él mandaba, enojado le echó de allí. Otro dia envió á Cuyoacán un -Alcalde de Corte á prender al hechicero, y entendido por él á lo que -venian aquellos ministros de el Rey, les mandó entrar, y púsose en -forma de una terrible águila, de cuya vista espantados se volvieron -sin prenderle. Envió otros enojado Autzól, á los cuales se les puso -en figura de tigre ferocísimo, y tampoco éstos osaron tocarle. Fueron -los terceros, y halláronle hecho sierpe horrible, y temieron mucho -mas. Amostazado el Rey de estos embustes, envió á amenazar á los de -Cuyoacán, que si no le traían atado aquel hechicero, haria luego asolar -la ciudad. Con el miedo de esto, ó él de su voluntad, ó forzado de los -suyos, en fin fué el hechicero, y en llegando le mandó dar garrote. Y -abriendo un caño por donde fuese el agua á Méjico, en fin salió con -su intento, echando grandísimo golpe de agua en su laguna, la cual -llevaron con grandes ceremonias y supersticion yendo unos Sacerdotes -incensando á la orilla: otros sacrificando codornices, y untando con su -sangre el borde del caño: otros tañendo caracoles, y haciendo música -al agua, con cuya vestidura (digo de la Diosa del agua) iba revestido -el principal, y todos saludando al agua, y dándole la bien venida. Así -está todo hoy dia pintado en los Anales Mejicanos, cuyo libro tienen en -Roma, y está puesto en la sacra Biblioteca ó librería Vaticana, donde -un Padre de nuestra Compañía, que habia venido de Méjico, vió ésta y -las demás historias, y las declaraba al Bibliotecario de su Santidad, -que en extremo gustaba de entender aquel libro, que jamás habia podido -entender. Finalmente, el agua llegó á Méjico, pero fué tanto el golpe -de ella, que por poco se anegara la ciudad, como el otro habia dicho, -y en efecto arruinó gran parte de ella. Mas á todo dió remedio la -industria de Autzól, porque hizo sacar un desaguadero por donde aseguró -la ciudad, y todo lo caido, que era ruin edificio, lo reparó de obra -fuerte y bien hecha, y así dejó su ciudad cercada toda de agua, como -otra Venecia, y muy bien edificada. Duró el reinado de éste once años, -parando en el último y mas poderoso sucesor de todos los Mejicanos. - - - - -CAPÍTULO XX - -_De la eleccion del gran Motezuma, último Rey de Méjico._ - - -En el tiempo que entraron los Españoles en la Nueva-España, que fué -el año del Señor de mil quinientos diez y ocho, reinaba Motezuma, el -segundo de este nombre, y último Rey de los Mejicanos, digo último, -porque aunque despues de muerto éste, los de Méjico eligieron otro, y -aun en vida del mismo Motezuma, declarándole por enemigo de la Patria, -segun adelante se verá; pero el que sucedió, y el que vino cautivo á -poder del Marqués del Valle, no tuvieron mas del nombre y título de -Reyes, por estar ya cuasi todo su Reino rendido á los Españoles. Así -que á Motezuma con razon le contamos por último, y como tal así llegó á -lo último de la potencia y grandeza Mejicana, que para entre bárbaros -pone á todos grande admiracion. Por esta causa, y por ser ésta la sazon -que Dios quiso para entrar la noticia de su Evangelio, y Reino de -Jesu-Cristo en aquella tierra, referiré un poco mas por extenso las -cosas de este Rey. Era Motezuma de suyo muy grave, y muy reposado: por -maravilla se oía hablar, y cuando hablaba en el supremo Consejo, de -que él era, ponia admiracion su aviso y consideracion, por donde aun -antes de ser Rey, era temido y respetado. Estaba de ordinario recogido -en una gran pieza, que tenia para sí diputada en el gran templo de -Vitzilipúztli, donde decian, le comunicaba mucho su Idolo, hablando -con él, y así presumia de muy religioso y devoto. Con estas partes, -y con ser nobilísimo y de grande ánimo, fué su eleccion muy fácil y -breve, como en persona en quien todos tenian puestos los ojos para tal -cargo. Sabiendo su eleccion se fué á esconder al templo á aquella pieza -de su recogimiento: fuese por consideracion de el negocio tan árduo, -que era regir tanta gente: fuese (como yo mas creo) por hipocresía, y -muestra que no estimaba el Imperio: allí en fin le hallaron, y tomaron -y llevaron con el acompañamiento y regocijo posible á su Consistorio. -Venía él con tanta gravedad, que todos decian, le estaba bien su -nombre de Motezuma, que quiere decir, Señor sañudo. Hiciéronle gran -reverencia los Electores: diéronle noticia de su eleccion, fué de allí -al brasero de los Dioses á incensar, y luego ofrecer sus sacrificios, -sacándose sangre de orejas, molledos y espinillas, como era costumbre. -Pusiéronle sus atavíos de Rey, y horadándole las narices por las -ternillas, colgáronle de ellas una esmeralda riquísima: usos bárbaros y -penosos, mas el fausto de mandar hacía no se sintiesen. Sentado despues -en su trono oyó las oraciones que le hicieron, que segun se usaba, -eran con elegancia y artificio. La primera hizo el Rey de Tezcuco, -que por haberse conservado con fresca memoria, y ser digna de oir, la -pondré aquí, y fué así: La gran ventura que ha alcanzado todo este -Reino, nobilísimo mancebo, en haber merecido tenerte á tí por cabeza -de todo él, bien se deja entender, por la facilidad y concordia de tu -eleccion, y por la alegría tan general que todos por ella muestran. -Tienen cierto muy gran razon, porque está ya el Imperio Mejicano tan -grande y tan dilatado, que para regir un mundo como éste, y llevar -carga de tanto peso, no se requiere menos fortaleza y brio, que el -de tu firme y animoso corazon, ni menos reposo, saber y prudencia, -que la tuya. Claramente veo yo, que el Omnipotente Dios ama esta -ciudad, pues le ha dado luz para escoger lo que le convenia. Porque -¿quién duda, que un Príncipe, que antes de reinar habia investigado -los nueve dobleces de el Cielo, ahora, obligándole el cargo de su -Reino, con tan vivo sentido no alcanzará las cosas de la tierra, para -acudir á su gente? ¿Quién duda, que el grande esfuerzo que has siempre -valerosamente mostrado, en casos de importancia, no te haya de sobrar -ahora, donde tanto es menester? ¿Quién pensará que en tanto valor haya -de faltar remedio al huérfano y á la viuda? ¿Quién no se persuadirá, -que el Imperio Mejicano haya ya llegado á la cumbre de la autoridad, -pues te comunicó el Señor de lo criado tanta, que en solo verte, la -pones á quien te mira? Alégrate ¡ó tierra dichosa! que te ha dado el -Criador un Príncipe, que te será columna firme en que estrives, será -padre y amparo de que te socorras, será mas que hermano en la piedad y -misericordia para con los suyos. Tienes por cierto Rey, que no tomará -ocasion con el estado, para regalarse y estarse tendido en el lecho, -ocupado en vicios y pasatiempos; antes al mejor sueño le sobresaltará -su corazon, y le dejará desvelado, el cuidado que de ti ha de tener. -El mas sabroso bocado de su comida no sentirá, suspenso, en imaginar -en tu bien. Dime, pues, Reino dichoso, si tengo razon en decir que te -regocijes y alientes con tal Rey. Y tú ¡ó generosísimo mancebo, y muy -poderoso Señor nuestro! ten confianza y buen ánimo, que pues el Señor -de todo lo criado te ha dado este oficio, tambien te dará su esfuerzo -para tenerle. Y el que todo el tiempo pasado ha sido tan liberal -contigo, puedes bien confiar, que no te negará sus mayores dones, pues -te ha puesto en mayor estado, de el cual goces por muchos años y -buenos. Estuvo el Rey Motezuma muy atento á este razonamiento, el cual -acabado, dicen se enterneció de suerte, que acometiendo á responder por -tres veces, no pudo vencido de lágrimas, lágrimas que el propio gusto -suele bien derramar, guisando un modo de devocion salida de su propio -contentamiento, con muestra de grande humildad. En fin, reportándose, -dijo brevemente: Harto ciego estuviera yo, buen Rey de Tezcuco, si no -viera y entendiera, que las cosas que me has dicho, ha sido puro favor -que me has querido hacer, pues habiendo tantos hombres tan nobles y -generosos en este Reino, echastes mano para él del menos suficiente, -que soy yo. Y es cierto que siento tan pocas prendas en mí para negocio -tan árduo, que no sé qué hacerme, sino acudir al Señor de lo criado, -que me favorezca, y pedir á todos que se lo supliquen por mí. Dichas -estas palabras se tornó á enternecer y llorar. - - - - -CAPÍTULO XXI - -_Cómo ordenó Motezuma el servicio de su casa, y la guerra que hizo para -coronarse._ - - -Este, que tales muestras de humildad y ternura dió en su eleccion, -luego, viéndose Rey, comenzó á descubrir sus pensamientos altivos. -Lo primero mandó, que ningun plebeyo sirviese en su casa, ni tuviese -oficio Real, como hasta allí sus antepasados lo habian usado, en los -cuales reprehendió mucho haberse servido de algunos de bajo linage; y -quiso, que todos los Señores y gente ilustre estuviese en su Palacio, y -ejerciese oficios de su Casa y Corte. A esto le contradijo un anciano -de gran autoridad, ayo suyo, que lo habia criado, diciéndole, que -mirase que aquello tenia mucho inconveniente, porque era enagenar y -apartar de sí todo el vulgo y gente plebeya, y ni aun mirarle á la -cara no osarian viéndose así desechados. Replicó él, que eso era lo -que él queria, y que no habia de consentir que anduviesen mezclados -plebeyos y nobles como hasta allí, y que el servicio que los tales -hacian, era cual ellos eran, con que ninguna reputacion ganaban los -Reyes. Finalmente, se resolvió de modo, que envió á mandar á su Consejo -quitasen luego todos los asientos y oficios que tenian los plebeyos -en su Casa y en su Corte, y los diesen á Caballeros; y así se hizo. -Tras esto salió en persona á la empresa, que para su coronacion era -necesaria. Habíase rebelado á la Corona Real una Provincia muy remota -hácia el mar Oceano del norte: llevó consigo á ella la flor de su -gente, y todos muy lucidos y bien aderezados. Hizo la guerra con tanto -valor y destreza, que en breve sojuzgó toda la provincia, y castigó -rigurosamente los culpados, y volvió con grandísimo número de cautivos -para los sacrificios, y con otros despojos muchos. A la vuelta le -hicieron todas las ciudades solemnes recibimientos, y los Señores de -ellas le sirvieron agua á manos, haciendo oficios de criados suyos, -cosa que con ninguno de los pasados habian hecho: tanto era el temor -y respeto que le habian cobrado. En Méjico se hicieron las fiestas -de su coronacion con tanto aparato de danzas, comedias, entremeses, -luminarias, invenciones, diversos juegos, y tanta riqueza de tributos -traídos de todos sus Reinos, que concurrieron gentes extrañas, y nunca -vistas, ni conocidas á Méjico, y aun los mismos enemigos de Mejicanos -vinieron disimulados en gran número á verlas, como eran los de -Tlascala y los de Mechoacán. Lo cual entendido por Motezuma los mandó -aposentar, y tratar regaladísimamente como á su misma persona, y les -hizo miradores galanos como los suyos, de donde viesen las fiestas; y -de noche, así ellos, como el mismo Rey, entraban en ellas, y hacían sus -juegos y máscaras. Y porque se ha hecho mencion de estas provincias, -es bien saber, que jamás se quisieron rendir á los Reyes de Méjico, -Mechoacán, ni Tlascala, ni Tepeáca, antes pelearon valerosamente, y -algunas veces vencieron los de Mechoacán á los de Méjico, y lo mismo -hicieron los de Tepeáca. Donde el Marqués Don Fernando Cortés, despues -que le echaron á él y á los Españoles de Méjico, pretendió fundar la -primera ciudad de Españoles, que llamó, si bien me acuerdo, Segura -de la frontera, aunque permaneció poco aquella poblacion; y con la -conquista que despues hizo de Méjico, se pasó á ella toda la gente -Española. En efecto, aquellos de Tepeáca, y los de Tlascala, y los de -Mechoacán se tuvieron siempre en pie con los Mejicanos, aunque Motezuma -dijo á Cortés que de propósito no los habian conquistado, por tener -ejercicio de guerra y número de cautivos. - - - - -CAPÍTULO XXII - -_De las costumbres y grandeza de Motezuma._ - - -Dió este Rey en hacerse respetar, y aun cuasi adorar como Dios. Ningun -plebeyo le habia de mirar á la cara, y si lo hacia, moria por ello: -jamás puso sus pies en el suelo, sino siempre llevado en hombros de -Señores; y si habia de bajarse le ponian una alfombra rica donde -pisase. Cuando iba camino, habia de ir él y los Señores de su compañía -por uno como parque hecho de propósito, y toda la otra gente por -defuera del parque á uno y á otro lado: jamás se vestia un vestido -dos veces, ni comia, ni bebia en una vasija, ó plato mas de una vez: -todo habia de ser siempre nuevo; y de lo que una vez se habia servido, -dábalo luego á sus criados, que con estos percances andaban ricos y -lucidos. Era en extremo amigo de que se guardasen sus leyes: acaecíale -cuando volvia con victoria de alguna guerra, fingir que iba á alguna -recreacion, y disfrazarse para ver, si por no pensar que estaba -presente, se dejaba de hacer algo de la fiesta ó recibimiento: y si -en algo se excedia ó faltaba, castigábalo sin remedio. Para saber cómo -hacian su oficio sus Ministros, tambien se disfrazaba muchas veces, y -aun echaba quien ofreciese cohechos á sus Jueces, ó les provocase á -cosa mal hecha, y en cayendo en algo de esto, era luego sentencia de -muerte con ellos. No curaba que fuesen Señores, ni aun deudos, ni aun -propios hermanos suyos, porque sin remision moria el que delinquía: -su trato con los suyos era poco: raras veces se dejaba ver: estábase -encerrado mucho tiempo, y pensando en el gobierno de su Reino. Demás -de ser justiciero y grave, fué muy belicoso, y aun muy venturoso, y -así alcanzó grandes victorias, y llegó á toda aquella grandeza que por -estar ya escrita en historias de España, no me parece referir mas. Y -en lo que de aqui adelante se dijere, solo tendré cuidado de escribir -lo que los libros y relaciones de los Indios cuentan, de que nuestros -Escritores Españoles no hacen mencion, por no haber tanto entendido los -secretos de aquella tierra, y son cosas muy dignas de ponderar, como -ahora se verá. - - - - -CAPÍTULO XXIII - -_De los presagios y prodigios extraños que acaecieron en Méjico, antes -de fenecerse su Imperio._ - - -Aunque la divina Escritura[47] nos veda el dar crédito á agüeros y -pronósticos vanos, y Jeremias nos advierte[48], que de las señales del -Cielo no temamos, como lo hacen los Gentiles; pero enseña con todo eso -la misma Escritura, que en algunas mudanzas universales, y castigos -que Dios quiere hacer, no son de despreciar las señales, monstruos y -prodigios, que suelen preceder muchas veces, como lo advierte Eusebio -Cesariense[49]. Porque el mismo Señor de los Cielos y de la tierra -ordena semejantes extrañezas y novedades en el Cielo, elementos, -animales y otras criaturas suyas, para que en parte sean aviso á los -hombres, y en parte principio de castigo con el temor y espanto que -ponen. En el segundo libro de los Macabeos[50] se escribe, que antes de -aquella grande mudanza y perturbacion del pueblo de Israel, causada por -la tiranía de Antioco llamado Epífanes, al cual intitulan las letras -Sagradas[51] raíz de pecado, acaeció por cuarenta dias enteros verse -por toda Jerusalén grandes escuadrones de caballeros en el aire, que -con armas doradas, y sus lanzas y escudos, y caballos feroces, y con -las espadas sacadas, tirándose é hiriéndose, escaramuzaban unos con -otros; y dicen, que viendo esto los de Jerusalén, suplicaban á Dios -alzase su ira, y que aquellos prodigios parasen en bien. En el libro -de la Sabiduría tambien, cuando quiso Dios sacar de Egipto su pueblo, -y castigar á los Egipcios, se refieren[52] algunas vistas y espantos -de monstruos, como de fuegos vistos á deshora, de gestos horribles que -aparecian. Josefo, en los libros de _Bello Judaico_, cuenta muchos y -grandes prodigios, que precedieron á la destruccion de Jerusalén y -último cautiverio de la desventurada gente, que con tanta razon tuvo -á Dios por contrario. Y de Josefo tomó Eusebio Cesariense[53] y otros -la misma relacion, autorizando aquellos pronósticos. Los Historiadores -están llenos de semejantes observaciones en grandes mudanzas de -estados, ó Repúblicas, ó Religion. Y Paulo Orosio cuenta no pocas: -sin duda no es vana su observancia, porque aunque el dar crédito -ligeramente á pronósticos y señales, es vanidad, y aun supersticion -prohibida por la ley de nuestro Dios, mas en cosas muy grandes y -mudanza de naciones, reinos, y leyes muy notables, no es vano, sino -acertado creer, que la sabiduría del Altísimo ordena ó permite cosas, -que den como alguna nueva de lo que ha de ser, que sirva, como he -dicho, á unos de aviso, y á otros de parte de castigo, y á todos de -indicio, que el Rey de los Cielos tiene cuenta con las cosas de los -hombres. El cual, como para la mayor mudanza del mundo, que será el -dia del Juicio, tiene ordenadas las mayores y mas terribles señales -que se pueden imaginar, así para denotar otras mudanzas menores, -pero notables, en diversas partes del mundo, no deja de dar algunas -maravillosas muestras, que segun la ley de su eterna Sabiduría tiene -dispuestas. Tambien se ha de entender, que aunque el Demonio es padre -de la mentira; pero á su pesar le hace el Rey de gloria confesar -la verdad muchas veces, y aun él mismo de puro miedo y despecho la -dice no pocas. Así daba voces en el desierto[54], y por la boca de -los endemoniados, que Jesús era el Salvador, que habia venido á -destruirle. Así por la Pithonisa decia[55], que Paulo predicaba el -verdadero Dios. Así apareciéndose, y atormentando á la muger de Pilato, -le hizo negociar por Jesús, varon justo. Así otras historias, sin la -sagrada, refieren diversos testimonios de los Idolos en aprobacion -de la Religion Cristiana, de que Lactancio, Próspero y otros hacen -mencion. Léase Eusebio en los libros de la Preparacion Evangélica, -y despues en los de su Demostracion, que trata de esto largamente. -He dicho todo esto tan de propósito, para que nadie desprecie lo que -refieren las historias y Anales de los Indios cerca de los prodigios -extraños, y pronósticos que tuvieron de acabarse su Reino y el Reino -de el Demonio, á quien ellos adoraban juntamente: los cuales, así por -haber pasado en tiempos muy cercanos, cuya memoria está fresca, como -por ser muy conforme á buena razon, que de una tan gran mudanza el -Demonio sagaz se recelase y lamentase, y Dios junto con esto comenzase -á castigar á idólatras tan crueles y abominables, digo que me parecen -dignos de crédito, y por tales los tengo y refiero aquí. Pasó, pues, -de esta manera: que habiendo reinado Motezuma en suma prosperidad -muchos años, y puesto en tan altos pensamientos, que realmente se -hacia servir y temer, y aun adorar, como si fuera Dios, comenzó el -Altísimo á castigarle, y en parte avisarle, con permitir, que los -mismos Demonios á quien adoraba, le diesen tristísimos anuncios de la -pérdida de su Reino, y le atormentasen con pronósticos nunca vistos, -de que él quedó tan melancólico y atónito, que no sabia de sí. El -Idolo de los de Cholóla, que se llama Quezalcóatl, anunció que venía -gente extraña á poseer aquellos Reinos. El Rey de Tezcuco, que era -gran Májico, y tenia pacto con el Demonio, vino á visitar á Motezuma -á deshora, y le certificó, que le habian dicho sus Dioses, que se le -aparejaban á él y á todo su Reino grandes pérdidas y trabajos. Muchos -hechiceros y brujos le iban á decir lo mismo, entre los cuales fué -uno, que muy en particular le dijo lo que despues le vino á suceder; -y estándole hablando advirtió, que le faltaban los dedos pulgares de -los pies y manos. Disgustado de tales nuevas, mandaba prender todos -estos hechiceros, mas ellos se desaparecian presto de la prision, de -que el Motezuma tomaba tanta rabia, que no pudiendo matarlos, hacia -matar sus mugeres é hijos, y destruir sus casas y haciendas. Viéndose -acosado de estos anuncios, quiso aplacar la ira de sus Dioses, y -para esto dió en traer una piedra grandísima, para hacer sobre ella -bravos sacrificios. Yendo á traerla muchísima gente con sus maromas -y recaudo, no pudieron moverla, aunque porfiando quebraron muchas -maromas muy gruesas, mas como porfiasen todavia, oyeron una voz junto á -la piedra, que no trabajasen en vano, que no podrian llevarla, porque -ya el Señor de lo criado no queria que se hiciesen aquellas cosas. -Oyendo esto Motezuma, mandó que allí hiciesen los sacrificios. Dicen -que volvió otra voz: ¿Ya no he dicho, que no es la voluntad del Señor -de lo criado, que se haga eso? Para que veais que es así, yo me dejaré -llevar un rato, y despues no podréis menearme. Fué así, que un rato -la movieron con facilidad, y despues no hubo remedio, hasta que con -muchos ruegos se dejó llevar hasta la entrada de la ciudad de Méjico, -donde súbito se cayó en una acequia, y buscándola no pareció mas, -sino fué en el propio lugar de adonde la habian traído, que allí la -volvieron á hallar, de que quedaron muy confusos y espantados. Por este -propio tiempo apareció en el Cielo una llama de fuego grandísima, y -muy resplandeciente, de figura piramidal, la cual comenzaba á aparecer -á la media noche yendo subiendo, y al amanecer cuando salia el Sol, -llegaba al puesto de medio dia, donde desaparecía. Mostróse de este -modo cada noche por espacio de un año, y todas las veces que salía, la -gente daba grandes gritos, como acostumbran, entendiendo era pronóstico -de gran mal. Tambien una vez, sin haber lumbre en todo el templo, ni -fuera de él, se encendió todo, sin haber trueno ni relámpago, y dando -voces las guardas, acudió muchísima gente con agua, y nada bastó, -hasta que se consumió todo: dicen, que parecia que salia el fuego de -los mismos maderos, y que ardia mas con el agua. Vieron otrosí salir -un Cometa siendo de dia claro, que corrió de poniente á oriente, -echando gran multitud de centellas: dicen era su figura de una cola -muy larga, y al principio tres como cabezas. La laguna grande, que -está entre Méjico y Tezcuco, sin haber aire, ni temblor de tierra, -ni otra ocasion alguna, súbitamente comenzó á hervir, creciendo á -borbollones tanto, que todos los edificios que estaban cerca de ella, -cayeron por el suelo. A este tiempo dicen, se oyeron muchas voces como -de muger angustiada, que decia unas veces, ¡ó hijos míos, que ya se ha -llegado vuestra destruccion! Otras veces decia, ¡ó hijos mios! ¿dónde -os llevaré, para que no os acabeis de perder? Aparecieron tambien -diversos mónstruos con dos cabezas, que llevándolos delante de el Rey -desaparecian. A todos estos mónstruos vencen dos muy extraños: uno -fué, que los pescadores de la laguna tomaron una ave del tamaño de una -grulla y de su color, pero de extraña hechura, y no vista. Lleváronla -á Motezuma; estaba á la sazon en los Palacios que llamaban de llanto -y luto, todos teñidos de negro, porque como tenía diversos Palacios -para recreacion, tambien los tenia para tiempo de pena: y estaba él con -muy grande, por las amenazas que sus Dioses le hacian con tan tristes -anuncios. Llegaron los pescadores á punto de medio dia, y pusiéronle -delante aquella ave, la cual tenia en lo alto de la cabeza una cosa -como lucida y transparente, á manera de espejo, donde vió Motezuma, -que se parecian los Cielos y las estrellas, de que quedó admirado, -volviendo los ojos al Cielo, y no viendo estrellas en él. Volviendo á -mirar en aquel espejo, vió que venia gente de guerra de hácia oriente, -y que venia armada, peleando y matando. Mandó llamar sus agoreros, que -tenia muchos, y habiendo visto lo mismo, y no sabiendo dar razon de lo -que eran preguntados, al mejor tiempo desapareció el ave, que nunca -mas la vieron, de que quedó tristísimo, y todo turbado el Motezuma. Lo -otro que sucedió fué, que le vino á hablar un labrador, que tenía fama -de hombre de bien, y llano, y éste le refirió que estando el día antes -haciendo su sementera, vino una grandísima águila volando hácia él, -y tomóle en peso sin lastimarle, y llevóle á una cierta cueva, donde -le metió, diciendo el águila: Poderosísimo Señor, ya traje á quien -me mandaste. Y el Indio labrador miró á todas partes á ver con quien -hablaba, y no vió á nadie, y en esto oyó una voz que le dijo: ¿Conoces -á ese hombre, que está ahí tendido en el suelo? y mirando al suelo vió -un hombre adormecido, y muy vencido de sueño, con insignias Reales, y -unas flores en la mano, con un pebete de olor ardiendo segun el uso de -aquella tierra, y reconociéndole el labrador, entendió que era el gran -Rey Motezuma. Respondió el labrador, luego despues de haberle mirado: -Gran Señor, éste parece á nuestro Rey Motezuma. Volvió á sonar la voz; -verdad dices, mírale cual está, tan dormido y descuidado de los grandes -trabajos y males que han de venir sobre él. Ya es tiempo que pague las -muchas ofensas que ha hecho á Dios, y las tiranías de su gran soberbia, -y está tan descuidado de esto, y tan ciego en sus miserias, que ya no -siente. Y para que lo veas, toma ese pebete que tiene ardiendo en la -mano, y pégaselo en el muslo, y verás que no siente. El pobre labrador -no osó llegar ni hacer lo que decian, por el gran miedo que todos -tenían á aquel Rey. Mas volvió á decir la voz: No temas, que yo soy mas -sin comparacion que ese Rey: yo le puedo destruir y defenderte á tí, -por eso haz lo que te mando. Con esto el villano, tomando el pebete de -la mano del Rey, pegóselo ardiendo al muslo, y no se meneó, ni mostró -sentimiento. Hecho esto, le dijo la voz, que pues veía cuan dormido -estaba aquel Rey, que le fuese á despertar, y le contase todo lo que -habia pasado y que el águila por el mismo mandado le volvió á llevar -en peso, y le puso en el propio lugar de donde lo habia traído: y en -cumplimiento de lo que se le habia dicho, venia á avisarle. Dicen, que -se miró entonces Motezuma el muslo, y vió que lo tenia quemado, que -hasta entonces no lo habia sentido, de que quedó en extremo triste y -congojado. Pudo ser, que esto que el rústico refirió, le hubiese á -él pasado en imaginaria vision. Y no es increíble, que Dios ordenase -por medio de Angel bueno, ó permitiese, por medio de Angel malo, dar -aquel aviso al rústico (aunque infiel) para castigo de el Rey. Pues -semejantes apariciones leemos en la divina Escritura[56] haberlas -tenido tambien hombres infieles y pecadores, como Nabucodonosor, y -Balam, y la Pithonisa de Saúl. Y cuando algo de estas cosas no hubiese -acaecido tan puntualmente, á lo menos es cierto que Motezuma tuvo -grandes tristezas y congojas por muchos y varios anuncios, de que su -Reino y su ley habian de acabarse presto. - - - - -CAPÍTULO XXIV - -_De la nueva que tuvo Motezuma de los Españoles que habian aportado á -su tierra, y de la embajada que les envió._ - - -Pues á los catorce años del Reinado de Motezuma, que fué en los mil -y quinientos y diez y siete de nuestro Salvador, aparecieron en la -mar de el Norte unos navíos con gente, de que los moradores de la -costa, que eran vasallos de Motezuma, recibieron grande admiracion, -y queriendo satisfacerse mas quien eran, fueron en unas canoas los -Indios á las naves, llevando mucho refresco de comida y ropa rica, -como que iban á vender. Los Españoles les acogieron en sus naves, y en -pago de las comidas y vestidos que les contentaron, les dieron unos -sartales de piedras falsas, coloradas, azules, verdes y amarillas, -las cuales creyeron los Indios ser piedras preciosas. Y habiéndose -informado los Españoles de quien era su Rey, y de su gran potencia, les -despidieron diciéndoles, que llevasen aquellas piedras á su Señor, -y dijesen, que de presente no podian ir á verle, pero que presto -volverian, y se verian con él. Con este recado fueron á Méjico los de -la costa, llevando pintado en unos paños todo cuanto habian visto, y -los navios y hombres, y su figura, y juntamente las piedras que les -habian dado. Quedó con este mensage el Rey Motezuma muy pensativo, y -mandó no dijesen nada á nadie. Otro dia juntó su Consejo, y mostrando -los paños y los sartales, consultó qué se haria. Y resolvióse en dar -órden á todas las costas de la mar, que estuviesen en vela, y que -cualquiera cosa que hubiese le avisasen. Al año siguiente, que fué á -la entrada del diez y ocho, vieron asomar por la mar la flota, en que -vino el Marqués del Valle Don Fernando Cortés, con sus compañeros, -de cuya nueva se turbó mucho Motezuma, y consultando con los suyos, -dijeron todos, que sin falta era venido su antiguo y gran Señor -Quetzaálcoatl, que él habia dicho volvería, y que así venia de la -parte de oriente, adonde se habia ido. Hubo entre aquellos Indios una -opinion, que un gran Príncipe les habia en tiempos pasados dejado, -y prometido que volveria, de cuyo fundamento se dirá en otra parte. -En fin, enviaron cinco Embajadores principales con presentes ricos -á darles la bien venida, diciéndoles, que ellos sabian que su gran -Señor Quetzaálcoatl venia allí, y que su siervo Motezuma le enviaba -á visitar, teniéndose por siervo suyo. Entendieron los Españoles este -mensage por medio de Marina, India, que traían consigo, que sabia -la lengua Mejicana. Y pareciéndole á Hernando Cortés que era buena -ocasion aquella para su entrada en Méjico, hizo que le aderezasen -muy bien su aposento, y puesto él con gran autoridad y ornato, mandó -entrar los Embajadores, á los cuales no les faltó sino adorarle por -su Dios. Diéronle su embajada diciendo, que su siervo Motezuma le -enviaba á visitar, y que como Teniente suyo le tenia la tierra en su -nombre, y que ya sabía que él era el Topilcin, que les habia prometido -muchos años habia volver á verlos, y que allí le traian de aquellas -ropas, que él solia vestirse cuando andaba entre ellos, que le pedian -las tomase, ofreciéndole muchos y muy buenos presentes. Respondió -Cortés aceptando las ofertas, y dando á entender, que él era el que -decian, de que quedaron muy contentos, viéndose tratar por él con gran -amor y benevolencia (que en esto, como en otras cosas, fué digno de -alabanza este valeroso Capitan), y si su traza fuera adelante, que -era por bien ganar aquella gente, parece que se habia ofrecido la -mejor coyuntura que se podia pensar, para sugetar al Evangelio con -paz y amor toda aquella tierra. Pero los pecados de aquellos crueles -homicidas y esclavos de Satanás pedian ser castigados del Cielo, y -los de muchos Españoles no eran pocos; y así los juicios altos de -Dios dispusieron la salud de las gentes, cortando primero las raíces -dañadas. Y como dice el Apóstol[57]: la maldad y ceguera de los unos -fué la salvacion de los otros. En efecto, el dia siguiente, despues -de la embajada dicha, vinieron á la Capitana los Capitanes y gente -principal de la flota, y entendiendo el negocio, y cuan poderoso -y rico era el Reino de Motezuma, parecióles que importaba cobrar -reputacion de bravos y valientes con aquella gente; y que así, aunque -eran pocos, serian temidos y recibidos en Méjico. Para esto hicieron -soltar toda la artillería de las naves, y como era cosa jamás vista -por los Indios, quedaron tan atemorizados, como si se cayera el Cielo -sobre ellos. Despues los soldados dieron en desafiarlos á que peleasen -con ellos, y no atreviéndose los Indios, los denostaron, y trataron -mal, mostrándoles sus espadas, lanzas, gorgujes, partesanas, y otras -armas, con que mucho les espantaron. Salieron tan escandalizados y -atemorizados los pobres Indios, que mudaron del todo opinion, diciendo, -que allí no venia su Rey y Señor Topilcin, sino Dioses enemigos suyos -para destruirlos. Cuando llegaron á Méjico, estaba Motezuma en la casa -de Audiencia, y antes que le diesen la embajada, mandó el desventurado -sacrificar en su presencia número de hombres, y con la sangre de los -sacrificados rociar á los Embajadores, pensando con esta ceremonia -(que usaban en solemnísimas embajadas) tenerla buena. Mas oída toda la -relacion é informacion de la forma de navíos, gente y armas, quedó del -todo confuso y perplejo, y habido su Consejo no halló otro mejor medio, -que procurar estorbar la llegada de aquellos extranjeros por artes -mágicas y conjuros. Solíanse valer de estos medios muchas veces, porque -era grande el trato que tenian con el Diablo, con cuya ayuda conseguian -muchas veces efectos extraños. Juntáronse, pues, los hechiceros, magos, -y encantadores, y persuadidos de Motezuma tomaron á su cargo el hacer -volver aquella gente á su tierra, y para esto fueron hasta ciertos -puestos, que para invocar los Demonios, y usar su arte les pareció cosa -digna de consideracion. Hicieron cuanto pudieron y supieron: viendo que -ninguna cosa les empecia á los Cristianos, volvieron á su Rey diciendo, -que aquellos eran mas que hombres, porque nada les dañaba de todos -sus conjuros y encantos. Aquí ya le pareció á Motezuma echar por otro -camino, y fingiendo contento de su venida, envió á mandar en todos -sus Reinos, que sirviesen á aquellos Dioses celestiales, que habian -venido á su tierra: todo el pueblo estaba en grandísima tristeza y -sobresalto. Venian nuevas á menudo, que los Españoles preguntaban mucho -por el Rey, y por su modo de proceder, y por su casa y hacienda. De -ésto él se congojaba en demasía; y aconsejándole los suyos, y otros -nigrománticos que se escondiese, y ofreciéndole que ellos le pondrian -donde criatura no pudiese hallarle, parecióle bajeza, y determinó -aguardar, aunque fuese muriendo. Y en fin, se pasó de sus casas Reales -á otras, por dejar su palacio para aposentar en él á aquellos Dioses, -como ellos decían. - - - - -CAPÍTULO XXV - -_De la entrada de los Españoles en Méjico._ - - -No pretendo tratar los hechos de los Españoles, que ganaron á la -Nueva-España, ni los sucesos extraños que tuvieron, ni el ánimo y -valor invencible de su Capitan Don Fernando Cortés, porque de esto -hay ya muchas historias y relaciones, y las que el mismo Fernando -Cortés, escribió al Emperador Carlos V, aunque con estilo llano y ageno -de arrogancia, dan suficiente noticia de lo que pasó, y fué mucho, -y muy digno de perpétua memoria. Solo para cumplir con mi intento, -resta decir lo que los Indios refieren de este caso, que no anda en -letras Españolas hasta el presente. Sabiendo, pues, Motezuma las -victorias del Capitan y que venia marchando en demanda suya, y que -se habia confederado con los de Tlascála, sus capitales enemigos, y -hecho un duro castigo en los de Cholóla, sus amigos, pensó engañarle -ó probarle con enviar con sus insignias y aparato un principal, que -se fingiese ser Motezuma. Cuya ficcion entendida por el Marqués, de -los de Tlascála, que venian en su compañía, envióle con una prudente -reprehension por haberle querido engañar, de que quedó confuso -Motezuma, y con el temor de esto, dando vueltas á su pensamiento, -volvió á intentar hacer volver á los Cristianos por medio de hechiceros -y encantadores. Para lo cual juntó muchos mas que la primera vez, -amenazándoles que les quitaria las vidas, si les volvian sin hacer el -efecto á que los enviaba: prometieron hacerlo. Fueron una cuadrilla -grandísima de estos Oficiales diabólicos al camino de Chálco, que -era por donde venian los Españoles. Subiendo por una cuesta arriba, -aparecióles Tezcatlipúca, uno de sus principales Dioses, que venia -de hácia el Real de los Españoles, en hábito de los Chálcas, y traía -ceñidos los pechos con ocho vueltas de una soga de esparto: venia -como fuera de sí, y como embriagado de coraje y rabia. En llegando -al escuadron de los Nigrománticos y hechiceros, paróse, y díjoles -con grandísimo enojo: ¿Para qué volveis vosotros acá? ¿qué pretende -Motezuma por vuestro medio? Tarde ha acordado, que ya está determinado -que le quiten su Reino, su honra y cuanto tiene, por las tiranías -grandes que ha cometido contra sus vasallos, pues no ha regido como -Señor, sino como Tirano traidor. Oyendo estas palabras, conocieron -los hechiceros que era su Idolo, y humilláronse ante él, y allí le -compusieron un altar de piedra, y le cubrieron de flores que por allí -había. El no haciendo caso de esto, les volvió á reñir, diciendo: -¿A qué vinisteis aquí, traidores? volveos, volveos luego, y mirad á -Méjico, porque sepais lo que ha de ser de ella. Dicen, que volvieron -á mirar á Méjico, y que la vieron arder y abrasarse toda en vivas -llamas. Con esto el Demonio desapareció, y ellos, no osando pasar -adelante, dieron noticia á Motezuma, el cual por un rato no pudo hablar -palabra, mirando pensativo al suelo: pasado aquel tiempo dijo: ¿Pues -qué hemos de hacer si los Dioses y nuestros amigos no nos favorecen, -antes prosperan á nuestros enemigos? Ya yo estoy determinado, y -determinémonos todos, que venga lo que viniere, que no hemos de huir, -ni nos hemos de esconder, ni mostrar cobardía. Compadézcome de los -viejos, niños y niñas, que no tienen pies, ni manos para defenderse; -y diciendo esto calló, porque se comenzaba á enternecer. En fin, -acercándose el Marqués á Méjico, acordó Motezuma hacer de la necesidad -virtud, y salióle á recibir como tres cuartos de legua de la ciudad, -yendo con mucha magestad, y llevado en hombros de cuatro Señores, y él -cubierto de un rico palio de oro y plumería. Al tiempo de encontrarse -bajó el Motezuma, y ambos se saludaron muy cortesmente, y Don Fernando -Cortés le dijo estuviese sin pena, que su venida no era para quitarle, -ni disminuirle su Reino. Aposentó Motezuma á Cortés y á sus compañeros -en su Palacio principal, que lo era mucho, y él se fué á otras casas -suyas; aquella noche los soldados jugaron el artillería por regocijo, -de que no poco se asombraron los Indios, no hechos á semejante música. -El dia siguiente juntó Cortés en una gran sala á Motezuma y á los -Señores de su Corte, y juntos les dijo, sentado él en su silla: Que él -era criado de un gran Príncipe, que le habia mandado ir por aquellas -tierras á hacer bien, y que habia en ellas hallado á los de Tlascála, -que eran sus amigos, muy quejosos de los agravios que les hacian -siempre los de Méjico, y que queria entender quien tenia la culpa, y -confederarlos para que no se hiciesen mal unos á otros de ahí adelante, -y que él y sus hermanos, que eran los Españoles, estarían allí sin -hacerles daño, antes les ayudarian lo que pudiesen. Este razonamiento -procuró le entendiesen todos, usando de sus intérpretes. Lo cual -percibido por el Rey y los demás Señores Mejicanos, fué grande el -contento que tuvieron, y las muestras de amistad que á Cortés y á los -demás dieron. Es opinion de muchos, que como aquel dia quedó el negocio -puesto, pudieran con facilidad hacer del Rey y Reino lo que quisieran, -y darles la Ley de Cristo con gran satisfaccion y paz. Mas los juicios -de Dios son altos, y los pecados de ambas partes muchos; y asi se -rodeó la cosa muy diferente, aunque al cabo salió Dios con su intento -de hacer misericordia á aquella nacion con la luz de su Evangelio, -habiendo primero hecho juicio y castigo de los que lo merecian en su -divino acatamiento. En efecto hubo ocasiones, con que de la una parte -á la otra nacieron sospechas, quejas y agravios, y viendo enagenados -los ánimos de los Indios, á Cortés le pareció asegurarse con echar mano -del Rey Motezuma, y prenderle, y echarle grillos: hecho que espanta al -mundo, igual al otro suyo, de quemar los navios, y encerrarse entre -sus enemigos á vencer ó morir. Lo peor de todo fué, que por ocasion -de la venida impertinente de un Pánfilo de Narvaez á la Vera-Cruz -para alterar la tierra, hubo Cortés de hacer ausencia de Méjico, y -dejar al pobre Motezuma en poder de sus compañeros, que ni tenian la -discrecion, ni moderacion que él. Y así vino la cosa á términos de -total rompimiento, sin haber medio ninguno de paz. - - - - -CAPÍTULO XXVI - -_De la muerte de Motezuma, y salida de los Españoles de Méjico._ - - -En la ausencia de Cortés de Méjico, pareció al que quedó en su lugar, -hacer un castigo en los Mejicanos, y fué tan excesivo, y murió tanta -nobleza en un gran mitote ó baile que hicieron en Palacio, que todo el -pueblo se alborotó, y con furiosa rabia tomaron armas para vengarse -y matar los Españoles; y así les cercaron la casa, y apretaron -reciamente, sin que bastase el daño que recibian de la artilleria y -ballestas, que era grande, á desviarse de su porfía. Duraron en esto -muchos dias, quitándoles los bastimentos, y no dejando entrar ni salir -criatura. Peleaban con piedras, dardos arrojadizos, su modo de lanzas -y espadas, que son unos garrotes, en que tienen cuatro ó seis navajas -agudísimas, y tales, que en estas refriegas refieren las Historias, que -de un golpe de estas navajas llevó un Indio á cercen todo el cuello de -un caballo. Como un dia peleasen con esta determinacion y furia, para -quietarles hicieron los Españoles subir á Motezuma con otro Principal -á lo alto de una azotea, amparados con las rodelas de dos soldados -que iban con ellos. En viendo á su Señor Motezuma pararon todos, y -tuvieron grande silencio. Díjoles entonces Motezuma, por medio de -aquel Principal, á voces, que se sosegasen, y que no hiciesen guerra -á los Españoles, pues estando él preso como veian, no les habia de -aprovechar. Oyendo esto un mozo generoso, llamado Quicuxtemoc, á quien -ya trataban de levantar por su Rey, dijo á voces á Motezuma, que se -fuese para bellaco, pues habia sido tan cobarde, y que no le habian -ya de obedecer, sino darle el castigo que merecia, llamándole por -mas afrenta, de muger. Con esto enarcando su arco, comenzó á tirarle -flechas, y el pueblo volvió á tirar piedras, y proseguir su combate. -Dicen muchos, que esta vez le dieron á Motezuma una pedrada, de que -murió. Los Indios de Méjico afirman, que no hubo tal, sino que despues -murió la muerte que luego diré. Como se vieron tan apretados, Alvarado -y los demás enviaron al Capitan Cortés aviso de el gran peligro en -que estaban. Y él habiendo, con maravillosa destreza y valor, puesto -recaudo en el Narvaez, y cogiéndole para sí la mayor parte de su gente, -vino á grandes jornadas á socorrer á los suyos á Méjico, y aguardando -á tiempo que los Indios estuviesen descansando, porque era su uso en -la guerra, cada cuatro dias descansar uno, con maña y esfuerzo entró, -hasta ponerse con el socorro en las casas Reales, donde se habian hecho -fuertes los Españoles, por lo cual hicieron muchas alegrias, y jugaron -el artillería. Mas como la rabia de los Mejicanos creciese, sin haber -medio para sosegarlos, y los bastimentos los fuesen faltando de el -todo, viendo que no habia esperanza de mas defensa, acordó el Capitan -Cortés salirse una noche á cencerros tapados, y habiendo hecho unas -puentes de madera para pasar dos acequias grandísimas y muy peligrosas, -salió con muy gran silencio á media noche. Y habiendo ya pasado gran -parte de la gente la primera acequia, antes de pasar la segunda, fueron -sentidos de una India, la cual fué dando grandes voces, que se iban -sus enemigos, y á las voces se convocó y acudió todo el pueblo con -terrible furia, de modo que al pasar la segunda acequia, de heridos y -atropellados cayeron muertos mas de trescientos, adonde está hoy una -hermita, que impertinentemente y sin razon la llaman de los Mártires. -Muchos, por guarecer el oro y joyas que tenian, no pudieron escapar: -otros deteniéndose en recogerlo y traerlo, fueron presos por los -Mejicanos, y cruelmente sacrificados ante sus Idolos. Al Rey Motezuma -hallaron los Mejicanos muerto, y pasado, segun dicen, de puñaladas; -y es su opinion, que aquella noche le mataron los Españoles con otros -principales. El Marqués, en la relacion que envió al Emperador, -antes dice, que á un hijo de Motezuma, que él llevaba consigo, con -otros nobles, le mataron aquella noche los Mejicanos. Y dice, que -toda la riqueza de oro, piedras y plata que llevaban, se cayó en la -laguna, donde nunca mas pareció. Como quiera que sea, Motezuma acabó -miserablemente, y de su gran soberbia y tiranías pagó al justo juicio -de el Señor de los Cielos, lo que merecía. Porque viniendo á poder de -los Indios su cuerpo, no quisieron hacerle exequias de Rey, ni aun -de hombre comun, desechándole con gran desprecio y enojo. Un criado -suyo, doliéndose de tanta desventura de un Rey, temido y adorado antes -como Dios, allá le hizo una hoguera, y puso sus cenizas donde pudo, en -lugar harto desechado. Volviendo á los Españoles que escaparon, pasaron -grandísima fatiga y trabajo, porque los Indios les fueron siguiendo -obstinadamente dos ó tres dias, sin dejarles reposar un momento, y -ellos iban tan fatigados de comida, que muy pocos granos de maíz se -repartian para comer. Las relaciones de los Españoles, y las de los -Indios concuerdan, en que aqui les libró nuestro Señor por milagro, -defendiéndoles la Madre de misericordia, y Reina del Cielo María, -maravillosamente en un cerrillo, donde á tres leguas de Méjico está -hasta el dia de hoy fundada una Iglesia en memoria de esto, con título -de nuestra Señora de el Socorro. Fuéronse á los amigos de Tlascála, -donde se rehicieron, y con su ayuda, y con el admirable valor y gran -traza de Fernando Cortés volvieron á hacer la guerra á Méjico, por mar -y tierra, con la invencion de los bergantines que echaron á la laguna; -y despues de muchos combates, y mas de sesenta peleas peligrosísimas, -vinieron á ganar del todo la ciudad dia de San Hipólito, á trece de -Agosto de mil quinientos y veinte y un años. El último Rey de los -Mejicanos habiendo porfiadísimamente sustentando la guerra, á lo -último fué tomado en una canoa grande donde iba huyendo, y traído con -otros principales ante Fernando Cortés. El Reyezuelo con extraño valor -arrancando una daga se llegó á Cortés, y le dijo: Hasta ahora yo he -hecho lo que he podido en defensa de los míos: ahora no debo mas sino -darte ésta, y que con ella me mates luego. Respondió Cortés, que él -no queria matarle, ni habia sido su intencion de dañarles; mas que -su porfia tan loca tenia la culpa de tanto mal y destruccion, como -habian padecido: que bien sabian cuantas veces les habian requerido -con la paz y amistad. Con esto le mandó poner guardia, y tratar muy -bien á él y á todos los demás que habian escapado. Sucedieron en esta -conquista de Méjico muchas cosas maravillosas, y no tengo por mentira, -ni por encarecimiento, lo que dicen los que escriben, que favoreció -Dios el negocio de los Españoles con muchos milagros; y sin el favor -del Cielo era imposible vencerse tantas dificultades, y allanarse -toda la tierra al mando de tan pocos hombres. Porque aunque nosotros -fuésemos pecadores, é indignos de tal favor, la causa de Dios, y gloria -de nuestra Fé, y bien de tantos millares de almas, como de aquellas -naciones tenia el Señor predestinadas, requería que para la mudanza -que vemos, se pusiesen medios sobrenaturales, y propios del que llama -á su conocimiento á los ciegos y presos, y les da luz y libertad con -su sagrado Evangelio. Y porque esto mejor se crea y entienda, referiré -algunos ejemplos, que me parecen á propósito de esta historia. - - - - -CAPÍTULO XXVII - -_De algunos milagros, que en las Indias ha obrado Dios en favor de la -Fé, sin méritos de los que los obraron._ - - -Santa Cruz de la Sierra es una provincia muy apartada y grande en -los Reinos del Perú, que tiene vecindad con diversas naciones de -infieles, que aun no tienen luz del Evangelio, si de los años acá que -han ido Padres de nuestra Compañía con ese intento, no se la han dado. -Pero la misma provincia es de Cristianos, y hay en ella Españoles é -Indios bautizados en mucha cuantidad. La manera en que entró allá -la Cristiandad fué ésta: Un soldado de ruín vida, y facineroso en -la provincia de los Charcas, por temor de la justicia, que por sus -delitos le buscaba, entró mucho la tierra adentro, y fué acogido de -los Bárbaros de aquella tierra, á los cuales viendo el Español que -pasaban gran necesidad por falta de agua, y que para que lloviese -hacian muchas supersticiones, como ellos usan, díjoles, que si ellos -hacian lo que él les diría, que luego lloveria. Ellos se ofrecieron -á hacerlo de buena gana. El soldado con esto hizo una grande Cruz, y -púsola en alto, y mandóles que adorasen allí, y pidiesen agua, y ellos -lo hicieron así: cosa maravillosa. Cargó luego tan copiosísima lluvia, -que los Indios cobraron tanta devocion á la santa Cruz, que acudian -á ella con todas sus necesidades, y alcanzaban lo que pedian, tanto, -que vinieron á derribar sus Idolos, y á traer la Cruz por insignia, y -pedir Predicadores que les enseñasen y bautizasen; y la misma provincia -se intitula hasta hoy por eso Santa Cruz de la Sierra. Mas porque se -vea por quien obraba Dios estas maravillas, es bien decir, como el -sobredicho soldado, despues de haber algunos años hechos estos milagros -de Apóstol, no mejorando su vida, salió á la provincia de los Charcas, -y haciendo de las suyas, fué en Potosí públicamente puesto en la horca. -Polo que lo debia de conocer bien, escribe todo esto como cosa notoria -que pasó en su tiempo. En la peregrinacion extraña que escribe Cabeza -de Vaca, el que fué despues Gobernador en el Paraguay, que le sucedió -en la Florida con otros dos ó tres compañeros, que solos quedaron de -una armada, en que pasaron diez años en tierras de Bárbaros, penetrando -hasta la mar del sur, cuenta, y es Autor fidedigno: Que compeliéndoles -los Bárbaros á que les curasen de ciertas enfermedades, y que si -no lo hacian, les quitarian la vida, no sabiendo ellos parte de -medicina, ni teniendo aparejo para ello, compelidos de la necesidad se -hicieron Médicos Evangélicos, y diciendo las oraciones de la Iglesia, -y haciendo la señal de la Cruz, sanaron aquellos enfermos. De cuya -fama hubieron de proseguir el mismo oficio por todos los pueblos, que -fueron innumerables, concurriendo el Señor maravillosamente, de suerte -que ellos se admiraban de sí mismos, siendo hombres de vida comun, y -el uno de ellos un negro. Lancero fué en el Perú un soldado, que no -se saben de él mas méritos que ser soldado, decia sobre las heridas -ciertas palabras buenas, haciendo la señal de la Cruz, y sanaban -luego, de donde vino á decirse como por refrán, el salmo de Lancero. -Y examinado por los que tienen en la Iglesia autoridad, fué aprobado -su hecho y oficio. En la ciudad del Cuzco, cuando estuvieron cercados -los Españoles cercados, y en tanto aprieto que sin ayuda del Cielo -fuera imposible escapar, cuentan personas fidedignas y yo se lo oí, -que echando los Indios fuego arrojadizo sobre el techo de la morada -de los Españoles, que era donde es ahora la Iglesia mayor, siendo el -techo de cierta paja, que allá llaman chicho, y siendo los hachos de -tea muy grandes, jamás prendió, ni quemó cosa, porque una Señora que -estaba en lo alto, apagaba el fuego luego, y esto visiblemente lo -vieron los Indios, y lo dijeron muy admirados. Por relaciones de muchos -y por historias que hay, se sabe de cierto, que en diversas batallas -que los Españoles tuvieron, así en la Nueva-España como en el Perú, -vieron los Indios contrarios en el aire un Caballero con la espada en -la mano, en un caballo blanco, peleando por los Españoles, de donde ha -sido y es tan grande la veneracion que en todas las Indias tienen al -glorioso Apostol Santiago. Otras veces vieron en tales conflictos la -imagen de nuestra Señora, de quien los Cristianos en aquellas partes -han recibido incomparables beneficios. Y si estas obras de el Cielo se -hubiesen de referir por extenso, como han pasado, sería relacion muy -larga. Baste haber tocado esto, con ocasion de la merced que la Reina -de gloria hizo á los nuestros, cuando iban tan apretados y perseguidos -de los Mejicanos: lo cual todo se ha dicho para que se entienda, -que ha tenido nuestro Señor cuidado de favorecer la Fe y Religion -Cristiana, defendiendo á los que la tenian aunque ellos por ventura no -mereciesen por sus obras semejantes regalos y favores del Cielo. Junto -con esto es bien que no se condenen tan absolutamente todas las cosas -de los primeros Conquistadores de las Indias, como algunos Letrados -y Religiosos han hecho con buen celo sin duda, pero demasiado. Porque -aunque por la mayor parte fueron hombres codiciosos, y ásperos, y muy -ignorantes del modo de proceder, que se habia de tener entre infieles, -que jamás habian ofendido á los Cristianos; pero tampoco se puede -negar, que de parte de los infieles hubo muchas maldades contra Dios -y contra los nuestros, que les obligaron á usar de rigor y castigo. Y -lo que es mas, el Señor de todos, aunque los fieles fueron pecadores, -quiso favorecer su causa y partido para bien de los mismos infieles -que habian de convertirse despues por esa ocasion al Santo Evangelio. -Porque los caminos de Dios son altos, y sus trazas maravillosas. - - - - -CAPÍTULO XXVIII - -_De la disposicion que la divina providencia ordenó en Indias para la -entrada de la Religion Cristiana en ellas._ - - -Quiero dar fin á esta Historia de Indias, con declarar la admirable -traza, con que Dios dispuso y preparó la entrada del Evangelio en -ellas, que es mucho de considerar, para alabar y engrandecer el saber -y bondad del Criador. Por la relacion y discurso que en estos libros -he escrito, podrá cualquiera entender, que así en el Perú, como en la -Nueva-España, al tiempo que entraron los Cristianos, habian llegado -aquellos Reinos á lo sumo, y estaban en la cumbre de su pujanza, pues -los Incas poseian en el Perú desde el Reino de Chile hasta pasado el -de Quito, que son mil leguas; y estaban tan servidos y ricos de oro, -plata y todas riquezas. Y en Méjico, Motezuma imperaba desde el mar -Océano del norte hasta el mar del sur, siendo temido y adorado, no -como hombre, sino como Dios. A este tiempo juzgó el Altísimo, que -aquella piedra de Daniel[58], que quebrantó los Reinos y Monarquías -del mundo, quebrantase tambien los de estotro mundo nuevo, y así como -la Ley de Cristo vino, cuando la Monarquía de Roma habia llegado á su -cumbre, así tambien fué en las Indias Occidentales: Y verdaderamente -fué suma providencia de el Señor. Porque el haber en el orbe una -cabeza, y un Señor temporal (como notan los Sagrados Doctores), hizo -que el Evangelio se pudiese comunicar con facilidad á tantas gentes y -naciones. Y lo mismo sucedió en las Indias, donde el haber llegado la -noticia de Cristo á las Cabezas de tantos Reinos y gentes, hizo que con -facilidad pasase por todas ellas. Y aun hay aquí un particular notable, -que como iban los Señores de Méjico y de el Cuzco conquistando tierras, -iban tambien introduciendo su lengua, porque aunque hubo y hay muy gran -diversidad de lenguas particulares y propias; pero la lengua cortesana -de el Cuzco corrió y corre hoy dia mas de mil leguas, y la de Méjico -debe correr poco menos. Lo cual para facilitar la predicacion en tiempo -que los Predicadores no reciben el don de lenguas como antiguamente, -no ha importado poco, sino muy mucho. De cuanta ayuda haya sido para -la predicacion y conversion de las gentes la grandeza de estos dos -Imperios, que he dicho, mírelo quien quisiere en la suma dificultad que -se ha experimentado en reducir á Cristo los Indios que no reconocen -un Señor. Véanlo en la Florida, en el Brasil, en los Andes y en otras -cien partes, donde no se ha hecho tanto efecto, en cincuenta años, como -en el Perú y Nueva-España en menos de cinco se hizo. Si dicen, que el -ser rica esa tierra fué la causa, yo no lo niego; pero esa riqueza -era imposible haberla, ni conservarla, si no hubiera Monarquía. Y eso -mismo es traza de Dios, en tiempo que los Predicadores de el Evangelio -somos tan frios y falsos de espíritu, que haya Mercaderes y Soldados -que con el calor de la codicia y del mando, busquen y hallen nuevas -gentes, donde pasemos con nuestra mercadería. Pues como San Agustin -dice[59], la profecía de Isaias se cumplió, en dilatarse la Iglesia -de Cristianos, no solo á la diestra, sino tambien á la siniestra, -que es como él declara, crecer por medios humanos y terrenos de -hombres, que mas se buscan á sí, que á Jesu-Cristo. Fué tambien grande -providencia de el Señor, que cuando fueron los primeros Españoles, -hallaron ayuda en los mismos Indios, por haber parcialidades, y -grandes divisiones. En el Perú está claro, que la division entre los -dos hermanos Atahualpa y Guascar, recien muerto el gran Rey Guaynacapa -su padre, esa dió la entrada al Marqués Don Francisco Pizarro, y á -los Españoles, queriéndolos por amigos cada uno de ellos, y estando -ocupados en hacerse la guerra el uno al otro. En la Nueva-España no es -menos averiguado, que el ayuda de los de la provincia de Tlascála, por -la perpétua enemistad que tenian con los Mejicanos, dió al Marqués Don -Fernando Cortés, y á los suyos, la victoria y señorío de Méjico, y sin -ellos fuera imposible ganarla, ni aun sustentarse en la tierra. Quien -estima en poco á los Indios, y juzga que con la ventaja que tienen los -Españoles de sus personas y caballos, y armas ofensivas y defensivas, -podrán conquistar cualquier tierra y nacion de Indios, mucho se engaña. -Ahí está Chile, ó por mejor decir Arauco y Tucapél, que son dos valles -que ha mas de veinte y cinco años, que con pelear cada año, y hacer -todo su posible, no les han podido ganar nuestros Españoles cuasi -un pie de tierra, porque perdido una vez el miedo á los caballos y -arcabuces, y sabiendo que el Español cae tambien con la pedrada, y con -la flecha, atrévense los bárbaros, y entranse por las picas, y hacen -su hecho. ¿Cuántos años ha que en la Nueva-España se hace gente, y va -contra los Chichimécos, que son unos pocos de Indios desnudos con sus -arcos y flechas; y hasta el dia de hoy no están vencidos, antes cada -dia mas atrevidos y desvergonzados? ¿Pues los Chúchos, Chiriguánas, -Pilcozones y los demás de los Andes? ¿No fué la flor del Perú llevando -tan grande aparato de armas y gente como vimos? ¿Qué hizo? ¿Con qué -ganancia volvió? Volvió no poco contenta de haber escapado con la -vida, perdido el bagaje, y caballos cuasi todos. No piense nadie, que -diciendo Indios, ha de entender hombres de tronchos, y si no llegue y -pruebe. Atribúyase la gloria á quien se debe, que es principalmente á -Dios, y á su admirable disposicion, que si Motezuma en Méjico, y el -Inca en el Perú se pusieran á resistir á los Españoles la entrada, poca -parte fuera Cortés, ni Pizarro, aunque fueron excelentes Capitanes, -para hacer pie en la tierra. Fué tambien no pequeña ayuda para recibir -los Indios bien la Ley de Cristo, la gran sujecion que tuvieron á sus -Reyes y Señores. Y la misma servidumbre y sujecion al Demonio y á sus -tiranías, y yugo tan pesado, fué excelente disposicion para la divina -Sabiduría, que de los mismos males se aprovecha para bienes, y coge -el bien suyo de el mal ageno, que él no sembró. Es llano, que ninguna -gente de las Indias occidentales ha sido, ni es mas apta para el -Evangelio, que los que han estado mas sujetos á sus Señores, y mayor -carga han llevado, así de tributos y servicios, como de ritos y usos -mortíferos. Todo lo que poseyeron los Reyes Mejicanos y del Perú, es -hoy lo mas cultivado de Cristiandad, y donde menos dificultad hay en -gobierno político y eclesiástico. El yugo pesadísimo é incomportable -de las leyes de Satanás, y sacrificios y ceremonias, ya dijimos -arriba, que los mismos indios estaban ya tan cansados de llevarlo, que -consultaban entre sí de buscar otra ley y otros Dioses á quien servir. -Así les pareció, y parece la Ley de Cristo justa, suave, limpia, buena, -igual, y toda llena de bienes. Y lo que tiene dificultad en nuestra -Ley, que es creer misterios tan altos y soberanos, facilitóse mucho -entre éstos, con haberles platicado el Diablo otras cosas mucho mas -difíciles, y las mismas cosas que hurtó de nuestra Ley Evangélica como -su modo de Comunion y Confesion, y adoracion de tres en uno, y otras -tales, á pesar del enemigo, sirvieron para que las recibiesen bien en -la verdad los que en la mentira las habian recibido: en todo es Dios -sabio y maravilloso, y con sus mismas armas vence al adversario, y -con su lazo le coge, y con su espada le degüella. Finalmente, quiso -nuestro Dios (que habia criado estas gentes, y tanto tiempo estaba, al -parecer, olvidado de ellas, cuando llegó la dichosa hora) hacer, que -los mismos Demonios, enemigos de los hombres, tenidos falsamente por -Dioses, diesen á su pesar testimonio de la venida de la verdadera Ley, -del poder de Cristo y del triunfo de su Cruz, como por los anuncios, -profecías, señales y prodigios, arriba referidos, y por otros muchos -que en el Perú, y en diversas partes pasaron, certísimamente consta. -Y los mismos ministros de Satanás, Indios hechiceros y magos lo han -confesado; y no se puede negar, porque es evidente y notorio al mundo, -que donde se pone la Cruz, y hay Iglesias, y se confiesa el nombre de -Cristo, no osa chistar el Demonio, y han cesado sus pláticas, oráculos, -respuestas y apariencias visibles, que tan ordinarias eran en toda -su infidelidad. Y si algun maldito ministro suyo participa hoy algo -de esto, es allá en las cuevas ó simas, y lugares escondidísimos, y -del todo remotos del nombre y trato de cristianos: sea el sumo Señor -bendito por sus grandes misericordias y por la gloria de su santo -nombre. Cierto, si á esta gente, como Cristo les dió Ley, y yugo suave, -y carga ligera, así los que les rigen temporal y espiritualmente, no -les echasen mas peso del que pueden bien llevar, como las cédulas del -buen Emperador, de gloriosa memoria, lo disponen y mandan, y con esto -hubiese siquiera la mitad del cuidado en ayudarle á su salvacion, del -que se pone en aprovecharnos de sus pobres sudores y trabajos, sería -la Cristiandad mas apacible y dichosa del mundo: nuestros pecados no -dan muchas veces lugar á mas bien. Pero con esto digo lo que es verdad, -y para mí muy cierta, que aunque la primera entrada del Evangelio en -muchas partes no fué con la sinceridad y medios Cristianos que debiera -ser; mas la bondad de Dios sacó bien de ese mal, é hizo que la sujecion -de los Indios les fuese su entero remedio y salud. Véase todo lo que -en nuestros siglos se há de nuevo allegado á la Cristiandad en oriente -y poniente, y véase cuán poca seguridad y firmeza ha habido en la Fé -y Religion Cristiana, donde quiera que los nuevamente convertidos -han tenido entera libertad para disponer de sí á su albedrío: en los -Indios sujetos la Cristiandad va sin duda creciendo y mejorando, y -dando de cada dia mas fruto, y en otros de otra suerte, de principios -mas dichosos va decayendo y amenazando ruina. Y aunque en las Indias -occidentales fueron los principios bien trabajosos, no dejó el Señor -de enviar luego muy buenos obreros y fieles ministros suyos, varones -Santos y Apostólicos, como fueron Fray Martin de Valencia, de San -Francisco: Fray Domingo de Betanzos, de Santo Domingo: Fray Juan -de Roa, de San Agustin, con otros siervos del Señor, que vivieron -santamente, y obraron cosas sobre humanas. Prelados tambien sabios y -santos, y Sacerdotes muy dignos de memoria, de los cuales no solo -oímos milagros notables y hechos propios de Apóstoles; pero aun en -nuestro tiempo los conocimos y tratamos en este grado. Mas porque el -intento mio no ha sido mas que tratar lo que toca á la Historia propia -de los mismos Indios, y llegar hasta el tiempo que el Padre de nuestro -Señor Jesu-Cristo tuvo por bien comunicarles la luz de su palabra, no -pasaré adelante, dejando para otro tiempo, ó para mejor ingenio, el -discurso del Evangelio en las Indias occidentales, pidiendo al sumo -Señor de todos, y rogando á sus siervos, supliquen ahincadamente á -la Divina Magestad, que se digne por su bondad visitar á menudo, y -acrecentar con dones del Cielo la nueva Cristiandad, que en los últimos -siglos ha plantado en los términos de la tierra. Sea al Rey de los -siglos gloria, honra é imperio por siempre jamás. Amen. - - FIN - - - - - TABLA - DE LAS COSAS MAS PRINCIPALES QUE SE CONTIENEN - EN ESTE TOMO SEGUNDO - - - A - - Acamapixtli, Rey primero de los Mejicanos, página 257. - - Adoraban los Indios por Dios al Sol, Luna, Lucero y otras Estrellas, - 1, y sigs. - Al trueno, la tierra, la mar, y el arco del Cielo, id. Rios, - fuentes, quebradas, arroyos, manantiales, acequias, 70. - Peñas, piedras, cumbres de montes. Un cerro de arena en medio de - otros de peñas. Un árbol grandísimo y antiquísimo. Algunas - raíces y frutas. Metales, pedrezuelas, y ciertas piedras que - llevaban á la guerra. Los osos, tigres, culebras y vientos, 11. - Y finalmente, cualquier cosa natural extraordinaria, ó que se suele - temer, id. - Véase la palabra _Dioses_, y la palabra _Idolos_. - - Adoratorios habia en el Cuzco mas de trescientos, 113, 200. - Véase la palabra _Templos_. - - Adulterio, se castigaba entre los Indios aunque la parte perdonase, - 195. - - Agua dulce, traída á Méjico, 268, 307. - - Aguila sobre un Tunal, fué señal de la fundacion de Méjico y sus - armas, 253, 254. - - Aguila que llevó en peso á un labrador á una cueva, 326. - - Agüeros que tenian los Indios, 57, 69. - - Al alba hacian señal los Indios para trabajar, y al anochecer para - cesar de los oficios, 135. - - Al ánima comunmente la tienen los Indios por inmortal, 25. - La buena tenia gloria y la mala pena, id. - Fuera del cuerpo pensaban que anda, come, siente calor, frio y - cansancio, 28. - - Anales Mejicanos hay hoy dia en el Vaticano de Roma, 308. - - Animales, muchos de todas suertes tenía Motezuma encerrados, 214. - - Año, unos Indios comenzaban por Marzo y otros por Diciembre, 144. - Dividíanlo en cuatro tiempos, y en meses y semanas: tenia cinco dias - valdíos, id., y sig. Bisiesto, no se sabe que lo alcanzaron los - Indios, 149. - - Arauco se ha defendido contra los Españoles, 334. - - Arcos nunca hicieron los Indios en sus edificios, y espantáronse de - los que hicieron los Españoles, 182. - - Armas de la Ciudad de Méjico era un Aguila sobre un Tunal, 253. - Las de los Mejicanos para pelear, cuáles eran, 218. - - Aritmética de los Indios, 166, 168. - - Atahualpa cautivó á su hermano, y fué cautivado de los Españoles, 133. - - Audiencias y Consejos que tenía el Rey de Méjico, 215. - - Ave monstruosa, que fué hallada en la laguna de Méjico, 326. - - Autzol, octavo Rey de Méjico, 305, Fué gran republicano y liberal, y - trajo á Méjico agua dulce, 307. - - Axayaca, séptimo Rey de los Mejicanos, 300. - - Ayunos, guardaban los Indios en servicio de sus Idolos, ellos y sus - Sacerdotes, 6, y sig. 128. - - - B - - Bautismo, quiso el demonio imitar, 110. - - Batalla, véase la palabra _Guerra_. - - Bailes y fiestas de Indios, 224, Cuáles se les deban permitir, 223. - - Borla en la frente era insignia del Rey del Cuzco. Traíanla los - Grandes de su Reino á un lado, 176. - - Brasero que llamaban divino, ardía perpétuamente delante de los - Idolos, 52, 292. - - Brujos permitían los Incas en el Perú, 107. - - Burla que hizo el Capitan de los Mejicanos de los de Tlatellulco, - haciéndoles cantar como ranas, 30, y sig. - - Burla que hicieron los de Cuyoacán de los Mejicanos, 284. - - - C - - Cabrillas del Cielo adoraban los Indios, 11. - - Calaveras de hombres sacrificados ponian los Indios por ornato en el - templo de su Dios, 49. - - Capitanes y Señores, cómo se enterraban, véase la palabra - _Mortuorios_. - - Cartas y mensages, cómo enviaban los Indios, 170. - - Casamientos, véase la palabra _Matrimonio_. - - Casos reservados tenían los Confesores de los Idolos, 194. - - Castidad, véase la palabra _Monasterios_. - - Castigos diversos de delitos que tenian los Indios, 124. - - Caballeros, solamente podían calzarse y servirse de oro y plata, 220. - - Ceremonia de Entierros, véase la palabra _Mortuorios_: - de Casamientos la palabra _Matrimonio_; - _Rey_. De hablar con el demonio los Indios, 45. - De Sacrificios, 66. - De sacrificar niños, 72. - De sacrificar hombres, 72, 94. - De ofrecer codornices é incienso á los Idolos, 127. - De darles de comer y colacion, id. y sig. De adoracion, comiendo - tierra, 290. - De saber las cosas ocultas, 97, De confesarse, 197. - - Ceremonia de la fiesta de Vitzilipuztli, 91. - De la fiesta de los Mercaderes, 131. - De anunciar la muerte al que habia de ser sacrificado, 132. - - Ceremonias de desafios, 279. - Del rendimiento que hicieron los de Tezcuco á los Mejicanos, 290. - - Ceremonias de Cristianos quiso imitar el demonio entre los Indios, - 110. - Las que hacian con los recien nacidos, id. Las de los Gentiles, ó - son crueles, ó sucias ú ociosas, 112. - - Cerro de sola arena, en medio de muchos de piedra, adorado por Dios, - 17. - - Chachalmua, era la principal dignidad de los Sacrificadores, 78. - - Chalcas, fueron el segundo linaje de los Navatlacas, que poblaron á - Nueva-España, 232. - Cautivaron á un hermano del Rey de Méjico, y quiso antes morir que - ser su Rey, 294. - - Chimalpopóca, tercero Rey de los Mejicanos, 263. - Muerto á traicion, 271. - - Chichimecas, fueron los primeros pobladores de Nueva-España, 232. - Vivían como bestias, sin ley, y sin Rey, ni casa, ni república, id. - Algunos de ellos eran Gigantes, 238. - Redujéronse á poblaciones á imitacion de los Navatlacas, 239. - Hanse defendido sin ser conquistados de los Españoles, 354. - - Chile, es provincia fértil, semejante á Europa, se conserva sin ser - conquistada de Españoles, 354. - - Chinas con Japones se entienden por escrito, y no de palabra, 15, y - sig. - Cuando escriben no hacen verdaderamente letras. Como escriben cosas - que nunca vieron. Escriben con pinceles: qué ciencias saben. Son - grandes representantes: no saben mas que leer y escribir. Qué - impresiones tengan, id. - - Codornices, era ofrenda de pobres, y con qué ceremonias se - sacrificaban á los Idolos, 127. - - Colacion, con qué ceremonias se daba á los Idolos, 129, Teníase por - grande reliquia, id. - - Comedias, véase la palabra _Representaciones_. - - Comer tierra era ceremonia de adoracion y agradecimiento, 290. - - Cometas, una que apareció en dia claro, 325. - - Comida que se guisaba para los Idolos. Quién la guisaba. Comíanla los - sacerdotes, 56. - Era el fin de las guerras, 84. - Dábaseles con grandes ceremonias, 127, 128. - La que se guisaba de carne humana comía tambien el pueblo, 80. - - Cómputo, véase la palabra _Kalendario_. - - Comunion y fiesta de Corpus Christi, como la quiso remedar el demonio, - 8, y sig. - - Conciertos entre Nobles y Plebeyos de los Mejicanos, 27, y sig. - - Confesion que tenian los Indios: podian tambien administrar las - mugeres: usábanla todos, y en qué casos, 96. - Excepto el Inca, id. - - Confesores que tenian los Indios, cuáles eran: estaban obligados al - secreto: sabían por arte del demonio cuando les callaban algun - pecado en la confesion; tenian sus casos reservados, 92. - - Conquista de las tierras del Perú, con qué títulos las hicieron los - Incas, 200. - - Conquistadores primeros de las Indias, no deben ser condenados en - todo, 349. - - Consejos y Audiencias del Rey de Méjico, 216. - - Contar de los Indios, 165. - - Corazon de Copil echado en la laguna de Méjico, 247. - - Corazones sacados á los que se amotinaron, y de ahí se tomó la - costumbre de sacarlos á los que sacrificaban, 24, y 247. - - Copil infamó á los Mejicanos, y por eso le mataron, id. - - Corona de los Reyes del Cuzco, era una borla en la frente, 176, Las de - los Reyes de Méjico, era como mitra, 213. - - Coronacion del nuevo Rey, véase la palabra _Rey_. - - Correos y Postas de á pie tenian los Indios, 17, y 192. - Entre dia y noche corrian cincuenta leguas, id. - - Cortés prendió á Motezuma, 339, Entró en Méjico de noche á socorrer á - los Españoles, 342. - Véase la palabra _Españoles_. - - Cruz de Cristo, donde quiera que se pone luego callan los Idolos, 29, - 228. - Adorándola ciertos Indios Gentiles alcanzaron agua, 346. - - Cuerpos de los Reyes Incas estuvieron sin corromperse por mas de - doscientos años, 23. - Hallólos el Licenciado Polo, 206, 207. - - Culhuacan, cómo asentaron los Mejicanos, y cómo salieron de allí, 249, - 250. - - Culhuacanos fueron el cuarto linage de Navatlacas, que poblaron á - Nueva-España, 237. - - Cuytlavaca fué conquistada de los muchachos Mejicanos, 290. - - - D - - Delitos graves tenian ordinariamente pena de muerte, 194. - - Demonio, todavía desea ser como Dios, 1. - Hablaba y respondia en los Idolos, 32, 45, 105. - Calla donde quiera que se pone la Cruz de Cristo 45, 356. - Ha procurado ser honrado como Dios, con estado de Religiosos, véase - la palabra _Monasterios_. Con Sacrificios, Sacramentos, Templos, - Sacerdotes, Profetas; y con ayunos, disciplinas y otras - penitencias, 42, 43, 54, 55 y sigs. - Ha procurado imitar todo cuanto Cristo tiene en su Iglesia, 43. - Hízose adorar como uno en esencia, y trino en personas, 114, y sig. - Aparecióles muchas veces á los Mejicanos, 247. - Díjoles como el Reino de Motezuma se había de acabar presto, 336. - En Japon, tomando figura de hombre, hace á los Romeros que confiesen - sus pecados, 100. - - Desafío que hizo el Señor de la Ciudad de Tlatellulco, al Rey de - Méjico, 301. - - Desafío, con qué ceremonias se hacía, 278. - - Dias valdíos del año, que tenían los Indios, 145. - - Difuntos, véase la palabra _Muertos_. - - Diluvio Universal era conocido de los Indios, 200. - - De Dios tuvieron los Indios alguna noticia, 8. - Pónenle diversos nombres. No lo saben nombrar por un nombre propio, - 7. - Creer que hay uno solo, se les hace muy dificultoso, 9. - - Dios falso, véase la palabra _Dioses_. - - Diosa de la Discordia, fué hija del Rey de Culhuacan, 250. - - Diosas tambien tenian los Indios, 3, y sigs. - - Dioses, muchos tenían los Indios á quien adoraban, 17, 18, 32, 36, 40, - 46. - Al Viracocha, que llamaban al Criador, Supremo Dios de los de el - Cuzco. Vitzilipúztli, Supremo Dios de losMejicanos, Ilalóc, su - compañero, el Dios Punchao, el Dios de el Sol y del Trueno, - Tezcatlipuca, Dios de la Penitencia, Quetzálcoalt, Dios de los - Mercaderes. El Dios de la Caza. El Dios Tangatanga, que era tres - en uno, y uno en tres. Y otras cosas diversas adoraban por - Dioses, 9. - Estátuas de Reyes en vida y en muerte, 24. - Hacian tambien Dioses de hombres vivos, 40, 81, 12, y sigs. - Ya les parecian todos ellos muy crueles Dioses, 87. - Véase la palabra _Adorar_, y la palabra _Idolos_. - - Disciplinábase todo el Pueblo en honra de sus Idolos en algunas - fiestas, 65, 12, y sig. - - Dictados diversos de Mejicanos, 215. - - Doncellas eran sacrificadas á los Idolos, 54. - Véase la palabra _Monasterios_. - - Don Carlos, nieto de Guaynacapa, Inca, 211. - - - E - - Edificios y fábricas de los Incas, 180. - - Edificios, no los hacian los Indios con mezcla de hierro, id. - - Electores de los Reyes, eran tambien elegidos, 215. - - Enfermos que sanaban con solas las Oraciones de la Santa Madre - Iglesia, 348. - - Enterramientos, véase la palabra _Mortuorios_. - - Entremeses, véase la palabra _Representaciones_. - - Escarnio que hicieron los Mejicanos de los de Tlatellulco, 374. - - Escritura de letras, que cosa sea, 150. - La de los Japoneses y Chinos es una misma, pero leen de diferente - manera, 158. - - Escribir no sabe ninguna nacion de Indios, 150. - Qué modo tengan, 151. - El de los Mejicanos es más pintar, que escribir, 166, 168. - El de los del Perú es hacer nudillos en hilos, id. y sig. - El de los Chinas y Japones, en qué forma sea, 153. - Y el que ha de escribir en la lengua China, ha menester saber por lo - menos ochenta y cinco mil figuras, 156. - Y éste es todo su saber y ciencia, 158. - - España Nueva, véase la palabra _Nueva-España_. - - Españoles, por qué son llamados Viracochas, 9. - Cómo y cuando entraron en Nueva-España, 30, 310, 329. - Sin que los pudieran impedir los hechiceros, id. y sig. - Quisieron cobrar nombre de valientes, 332. - Cómo y cuándo y por qué salieron de Méjico, id. - Saliendo, fueron sentidos y seguidos de los Indios, 343. - Favorecióles la Virgen Santísima milagrosamente, 343. - - Estrellas que las adoraban los Indios, 11. - - Estudios de la China, 158. - - El Evangelio impiden mucho los hechiceros, 110. - Fué cosa fácil al principio introducirlo entre los Indios, 35, y - sig. - - Exéquias, véase la palabra _Mortuorios_. - - - F - - Fábricas y edificios de los Incas, 180. - - Fiesta que se hacía al Dios de la Caza, 38. - Fiesta de Vitzilipúztli, que era como entre nosotros la de - Corpus-Christi, 91. - Fiesta de los Mercaderes, 131, Fiesta de desollamiento de personas, - 81. - Fiesta de Jubileo, 122. - Fiesta de Tezcatlapuca, 122. - Fiesta del Dios Toxcoatl, 124. - Fiesta de Corpus Christi, cómo la quiso remedar el demonio, 145, - 146. - Fiesta que se hacia cada cincuenta y dos años, 155. - - Fiestas de todo el año de los Indios, 224. - - Fiestas y bailes diversos que tenian los Indios, 224. - Cuáles se les deben prohibir, y cuáles conviene permitirles, 228. - - Fuego habia siempre delante del altar de Vitzilipúztli, 52, 60, 61. - - Fundación de Méjico, dónde, cuándo y cómo fué, 252. - - - G - - Guaynacápa Inca, en vida fué adorado como Dios, 207. - Entre hijos y nietos, tenia mas de trescientos, idem. - - Ganados, ellos y las tierras del Perú, estaban repartidos en tres - partes, 188. - - Garza empollando sus huevos, que apareció por arte del demonio, en la - laguna de Méjico, 263. - - Gigantes, éranlo algunos de los Chichimecas, 238. - - Gobierno de los Reyes de Indias, 172, 173, 185, 186. - - Grandes del Reino de Méjico, tenian aposentos en el Palacio Real, 218. - - Guacas, que son Adoratorios, habia más de cuatrocientos en el Cuzco, - 200. - - Guascar, Inca, hijo de Guaynacápa, Inca, fué preso de su hermano, 208. - - Guerra, cómo la hacían los Mejicanos, y era su principal punto de - honra, 218. - Hacíase cuando sus Dioses tenían hambre, para darles de comer, 8, y - sig. - Más era cautivar, que matar, 83. - Peleaban cuatro dias, y descansaban uno, 342. - - Guerra de Mejicanos contra los Chalcas, 284, 294. - Contra los de Culhuacán, 249, Contra los Tepanécas, 279, 271, 279. - Contra los de Cuyoacán, 284, Contra los Suchimilcos, 287. - Contra los de Teguantepéc, 301. - Contra los de Cuaxultatlán, 305. - Contra los Españoles, 340. - - - H - - Hechicero famoso, que se mudaba en diversas formas, 307. - - Hechiceros, son grande impedimento para la predicacion del Evangelio, - 109. - No pudieron con sus artes estorbar la entrada de los Españoles en - Méjico, 33, y sig. - Los de Malinalco eran señalados, 243. - Decian á Motezuma la pérdida de su Imperio, y desaparecian de las - cárceles, 324. - - Hermita, que sin causa se llama de los Mártires, 342. - - Hijos suyos sacrificaban los Indios por salud de sus padres, 73, 99. - Cómo los criaban los Mejicanos, 227. - Enderezábanlos conforme á sus inclinaciones, 222. - - Historias de los Indios, cómo se conservaban, 160. - Cuando son verdaderas dan gusto, 229. - Las de cosas de Indias son necesarias, id. - - Hombre, que habló después que le sacaron el corazón, 87. - - Hombres hacian los Indios representar á sus Dioses, y después los - sacrificaban, 40, 82. - - Hombres que eran sacrificados, véase la palabra _Sacrificios_: y - fueron sacrificados en un día más de veinte mil en diversos - lugares, 83. - - Hombres barbados dijo el Inca que pelearon en su favor, y se habían - hecho piedras, 305. - - - I - - Idólatra, recibe dos maneras de daños del demonio, 7. - - Idolatría, es efecto de la soberbia y envidia del demonio, 1. - Por qué causas las haya introducido y conservado su Autor, 2 y sig. - De dónde haya tenido principio, 22. - Fué de muchas maneras entre los Indios, desde la pág. 5 hasta la 74. - De la que usaban para con los difuntos, 22. - Véanse las palabras _Adorar_, _Ceremonias_, _Demonio_, _Diosas_, - _Dioses_, _Fiestas_, _Idolos_, _Monasterios_, _Mortuorios_, - _Sacerdotes_, _Sacrificios_ y _Templos_. - - Idolo Viracocha, Supremo del Perú, 10, Vitzílipuztli, Supremo de los - Mejicanos, 33, 47, 48. - Idolo llamado Tlalóc, 33, 48. - El Punchao, 46. - Tezcatlípuca, 34, 36, 122. - Quetzáalcoal, 36, 136. - Tangatanga, tres en uno, y uno en tres, 110. - Idolo del Trueno, 11, 116, Idolo del Dios de Tlascála, 37. - Idolos del Sol, 11, 116. - El de la Diosa Tozi, 37. - Estatuas de Reyes vivos y difuntos, 25, 40. - Y sus cuerpos embalsamados, 23. - - Idolos de oro usaron les Indios, 201, De masa, 94, 91 y sig. - De palo, 33, 91, 121. - enían ordinariamente gestos feos, 33. - Dábanles de comer con grandes ceremonias, 129. - Poníanles fuego delante del Altar, 292. - Traíanles en hombros, 38, 92, 95. - Incensábalos, 52, 62. - Ofrecíanles incienso, 127. - Hablaban en ellos los demonios, 107. - Callan luego donde se pone la Cruz de Cristo, 45. - Véase la palabra _Dioses_, y la palabra _Adorar_. - - Impresiones de las Chinas, de qué manera sean, 155. - - Indias, fueron conquistadas cuando sus Imperios estaban en mayor - pujanza, 351. - - Indios, tuvieron de Dios algun conocimiento, 7. - No le nombran por un solo nombre propio, 8. - Háceseles difícil de creer no haber más que uno, 9. - Qué cosas adoren, véase la palabra _Adorar_, la palabra _Dioses_, y - la palabra _Idolos_. Llaman á los Españoles Viracochas, y por - qué causa, 9. - Ríndese fácilmente á una buena razón, 20. - Por qué causa recibieron la ley de Cristo con tanta facilidad, 85. - Convertidos hacen burla de sus idolatrías, 113. - No son tan faltos de entendimiento como algunos piensan, 121. - Deberían ser gobernados conforme á justicia, segun sus leyes justas - antiguas, 143, 178. - En cinco días del año no hacían cosa alguna, 144. - Todos sabían los oficios necesarios á la vida humana, 190. - No son gente codiciosa, ni regalada, íd. Los de diferentes - Provincias se diferencian en el trage, 193. - Tienen tres maneras de vida y de gobierno, 198. - Por falta de quien los enseñe no son buenos cristianos, 217. - En la guerra cada cuatro días descansaban uno, 342. - - Indios, fueran tan facilmente conquistados porque había entonces - division entre ellos, 365. - Sería justo que fuesen revelados de tanto trabajo, 358. - Siendo Gentiles, ciertos de ellos, adorando la Cruz, alcanzaron agua - de nuestro Señor, 347. - Los que llaman Uros, véase la palabra _Uros_. - - Inca primero, llamado Incaroca, y sus sucesores, 202. - - Incas del Perú, qué origen tuvieron, 186, 202. - Con qué título conquistaron las tierras, 198. - No se confesaban sino al Sol, y con ciertas ceremonias, 99. - - Invencion de Yupangui para hacerse Rey, 294. - - Izcoalt, cuarto Rey de Méjico, 287. - Hízose jurar por Rey de los Suchimilcos, 288. - - - J - - Japones con los Chinas se entienden por escrito, y no de palabra, 56. - Cómo pueden escribir sus pensamientos, y las cosas que nunca vieron, - id. - - Jubileo que usaban los Indios, 122. - - Juega el Sol antes que nazca, por qué se dijo, 46. - - Jura del nuevo Rey, 117. - - Justicias y castigos que hacian los Incas, 194, Qué hacian los Reyes - de Méjico, 220. - - Juventud, con cuanto cuidado la criaban los Mejicanos, 211. - - - K - - Kalendario de los Indios, 144. - - Kalendario Romano, se incorporó en el de los Indios, id. - - - L - - Labrador, á quien llevó una águila en peso, 327. - - Lancero, soldado y otros, con solas las oraciones de la Iglesia - sanaban los enfermos, 348. - - Lenguas Mejicana y del Cuzco, se hablan en todas sus tierras, 352. - - Letras, véase la palabra _Escribir_. - - Ley de Cristo, por falta de quien la enseñe no la toman los Indios, - 217. - Fué cosa fácil introducirla en ellos al principio, y por qué causas, - 35, y 354. - - Leyes de los Incas, 188. - - Llama de fuego, que apareció en el Cielo, pronóstico de la destrucción - de Méjico, 324. - - Lumbre nueva, sacaban los Indios cada cincuenta y dos años, 147. - - Luto negro, traía la muger un año por su marido difunto, 194. - - - M - - Malinalco, cómo se pobló, 244, Sus moradores son tenidos por grandes - hechiceros, id. - - Mamaconas, eran doncellas ancianas, maestras de las mozas, 54. - - Mangocápa, Inca, hijo de Guaynacápa, fué preso y justiciado en el - Cuzco, 210. - - Mar, adoran los Indios por Dios, 11. - - María Virgen, Señora nuestra, milagrosamente favoreció los Españoles, - 343, 349. - - Matrimonio, entre los Indios no se contraía mas que con una muger. Con - qué ceremonias se contraía, 194. - Y los Gobernadores, con quien el Inca quería, 195. - Solamente era prohibido en el primer grado de parentesco, id. - Hacíase por mano de Sacerdote, 111. - Precedía primero inventario de los bienes que cada uno traía, 111. - Podíase deshacer; y el deshecho no se podia revalidar, id. - - Maitines, con los cuales honraban á los Idolos, 52, 62, 63. - - Mechoacán, cómo se pobló, 274, Nunca se rindió á Méjico, 316, Sus - pobladores por qué son enemigos de los Mejicanos, 344. - - Mensajeros y cartas, cómo enviaban los Indios, 170. - - Mercaderes, tenían particular Dios y particulares Fiestas, 131. - - Meses y semanas, cómo las contaban los Indios, 145, 146. - - Mexí fué el caudillo de los Mejicanos, yendo buscando la tierra - prometida por su Dios Vitzilipúztli, y de ahí se derivó Méjico y - Mejicanos, 248. - - Mejicanos adoraron á Vitzilipúztli antes que saliesen de su tierra, - 241. - Salieron de ella porque les prometió dar otra. En qué forma fueron - marchando hasta hallarla, pareciendo á los Hebreos que salieron - de Egipto, 242. - En qué señales la conocieron cuado á ella llegaron, 252. - Fueron el último linage de Navatlácas que salieron de su tierra, - 240. - Pidieron sitio y tierras á los de Culhuacán, 249. - Amansaron las vívoras, y mantuviéronse de ellas, id. - Como asentaron en Culhuacán, y desollaron á la hija del Rey, y - salieron de allí, 25, y sig. - Por qué ocasión eligieron Rey, 157. - A quién fueron siempre leales, 214. - Pagaban tributo á los de Azcapuzalco, 261. - Estuvieron sujetos á ellos por espacio de cincuenta años, 264. - Pidieron agua al Rey de Azcapuzalco, 268. - Ofreciéronle conciertos de paz, 278. - Fueron afrentados de los de Cuyoacán, 284. - Convidaron con la paz á los de Tlatellulco, 302. - Hiciéronles cantar como ranas, 303. - Que guerras tuvieron, véase la palabra _Guerras_. Vieron en vision - arder á Méjico, 337. - - Méjico, dónde, cuándo y cómo se fundó, 252. - Llamóse primero Tenoxtitlán, y por qué causa, 254. - Dividióse en cuatro barrios, por mandado de su Dios Vitzilipúztli, - 255. - Trajo á ella agua dulce Auzól, Rey, 306. - Ganóse la ciudad de Méjico año 1521, en 1, de Agosto, 344. - Y antes de su pérdida hubo grandes pronósticos, 319. - Perdióse cuando su Imperio estaba en mayor pujanza. - - Milagros que hizo Dios, sin méritos de aquellos por cuyo medio los - obraba, 346. - - Ministros de los Idolos, eran más diligentes en enseñar á los Indios, - que lo son hoy los de Cristo, 217. - - Mitote, era el baile más famoso entre los Indios, 226. - - Mozos y mozas, véase la palabra _Monasterios_ y _Sacrificar_. - - Monasterios, así de hombres, como de mujeres, inventó el Demonio para - su servicio, 54, 58. - Los de las Doncellas eran en dos maneras, 54. - De qué edad se recibian, y cuanto tiempo habian de estar, id. 58. - En qué las ocupan sus superioras. - Qué hábito traian. Qué penitencias hacian, 55, 57. - En los sacrificios y fiestas de sus Dioses tenian diversos oficios, - ceremonias y vestidos, 92, 119, 12, y sig. - En ellos se guardaba limpieza y castidad con todo rigor, así en los - de los varones, como en los de las mujeres, y la que contra ella - pecaba, moría, 5, y sigs. - Algunos habia donde se guardaba pobreza, castidad y obediencia, 60. - Otros que se mantenian solamente de limosnas, 61. - - Monjas, véase lo dicho en _Monasterios_. - - Monstruos diversos, que después desaparecieron, 325. - Pronosticaban la destruccion de Méjico, id. y sigs. - - Mortuorios y Enterramientos, en qué forma los usaban los Indios, 25, - 28. - Los de los Capitanes y Señores se hacian llevando las insignias y - trofeos de sus hechos delante, 29. - Cantaban en ellos los Sacerdotes los oficios funerales, id. - Hacíanse enterrando ó quemando el difunto, 30. - Quemábanse ó enterrábanse con grandes ceremonias, 2, y sigs. - - Motezuma, primero de este nombre, Rey de Méjico, 292. - - Motezuma, segundo de este nombre, último Rey de Méjico, de sus - costumbres y grandeza, 309, 317. - Tenia diversos Palacios y una insigne casa de animales, 214. - Instituyó Ordenes militares, 216. - Como ordenó su Casa, Corte y Estado, 314. - Cuando se coronó, estuvieron á sus fiestas sus enemigos, 316. - Jamás puso los pies en el suelo, no se vistió un vestido, ni comió, - ni bebió en una vasija dos veces, 317. - Envió Embajadores á los Españoles, 329. - Por medio de hechiceros procuró estorbarles la entrada, 333. - Pensó engañar al Capitán Cortés, 335. - Salió á recibirlo, y aposentólo en su Palacio, 338. - Fué preso de Cortés, 339. - Su muerte, 34, y sig. - No fué honrado con exequias, id. - - Motin de los Tlatellulcos contra Mejicanos, 257. - - Muchachos, cómo los criaban los Mejicanos, 221. - - Muchachos Mejicanos tomaron la ciudad de Cluitlaváca, 286. - - Muertos, sepultaban en el campo con joyas, comida, vestidos y muchas - ceremonias, 2, y sigs. - Véase la palabra _Mortuorios_. - - Mujeres, entre los Indios trabajaban más que sus maridos, 191. - - Mundo, continúase con el viejo, 240. - - - N - - Navatlácas, primeros pobladores de Méjico, qué gente sea, y de su - origen, 234. - Salieron de sus tierras á buscar otras, por mandado de sus Dioses, - año del Señor de 820. - Caminaron por es pacio de 8, años, camino que se puede andar en un - mes. Llegaron año de 90, á Méjico, id. y sigs. - Por qué orden, y cómo entraron en Nueva-España, 236. - - Nobles y plebeyos, vease la palabra _Conciertos_. - - Nombres para nombrar á Dios, véase la palabra _Dios_. - - Nueva-España, qué pobladores tuvo primero, 239. - - - O - - Oficios, todos los necesarios á la vida humana sabía cualquier, Indio, - 190. - - Oraciones de Oradores y Retóricos, véase la palabra _Razonamientos_. - - Ordenes Militares de Mejicanos, 215. - - Ornamentos y vestiduras de los Idolos, eran muchos y con grande - reverencia tratados, 129. - - - P - - Pachacuti, Inca, 293. - - El padre cuando estaba enfermo sacrificaba al hijo por su salud. - - Pánfilo de Narvaez fué á la Vera-Cruz, 339. - - Papas, llamaban los Mejicanos á los sumos Sacerdotes, 48, 52. - - Parlamentos de Oradores, véase la palabra _Razonamientos_. - - Penas diversas de delitos, 194. - - Penitencias que hacian los Indios por persuasion del Demonio, 63. - - Piedra grandísima, que habiéndola traido hasta Méjico, fué despues - hallada en el mismo lugar de donde se trajo, 324. - - Piedras que adoraban los del Perú, 205. - - Pinturas é Imágenes, servian á los Indios de libros y escritura, 161. - - Plebeyos, entre los Mejicanos no podian usar de oro, ni plata, ni - calzado, 220. - Privolos Motezuma de las dignidades y oficios que tenian en su - Corte, 314. - - Pobladores antiguos de Nueva-España fueron los Chichimecas, 232. - De los que despues la poblaron, fueron los primeros los Suchimilcos, - segundos los Chalcas, terceros Tepanecas, cuartos Culhuacanes, - quintos Tlacuitas, sextos Tlascaltecas, 23, y sigs. - Ultimos fueron los Mejicanos, 240. - - Postas y correos de á pie que habia entre Indios, 170, 192. - Corrian entre dia y noche á cincuenta leguas, 193. - - Pronósticos, no son siempre supersticion, 323. - Los que en Méjico acontecieron antes de acabarse su Imperio, 316. - - Punchao, Idolo del Sol, 46. - - Pururáucas, eran unas piedras que adoraban los Indios, y las llevaban - á las guerras, 205. - - - Q - - Los de Quaxutatlán saltearon á los Tributarios de Méjico, 305. - - Quetzaálcoatl, Dios de los Mercaderes, 37. - Pensaron los Indios que venia cuando vinieron los Españoles, 330. - - Quipocamayo, era el Escribano público de todos los Registros que - tenian los Indios. Quipos hechos de hilos, son las escrituras de - los Indios del Perú, 165. - Hállaronse en ellos por extenso todas las menudencias y - circunstancias de cualquier negocio, 167. - - - R - - Razonamiento de Tlacaellel á Méjico y á su Rey, 277. - Del Rey de Tezcuco, al gran Motezuma, 311. - De un hermano del Rey de Méjico á los Mejicanos, 294. - - Razonamientos de los Oradores hechos en elecciones de Reyes, y en - otras ocasiones semejantes, 268, 272, 27, y sigs. - Tomábanlos de memoria los muchachos, y conservábanse por tradicion, - 260, 274. - - Religion y Religiosos, véase la palabra _Monasterios_. - - Representaciones varias que hacian los Indios en sus fiestas, 135. - Los Chinas las hacen muy grandes, 157. - - República de Mejicanos, cual haya sido, 212. - - Resurreccion de los cuerpos, no la alcanzaron los Indios, 25. - - Rey, no tienen muchas naciones, 172. - Con qué ocasion lo eligieron los Mejicanos, 257. - Elegíanlo cuatro Electores, 292. - - Reino del Perú y de Nueva-España, son en algunas cosas iguales, y en - otras no, 173. - - Ritos, véase la palabra _Ceremonias_. - - - S - - Sacerdotes de los Idolos, sucedian por linages, y por eleccion, 51. - Qué oficios hacian, 52. - Guardaban continencia. Comian y dormian poco. No bebian vino. - Sacábanse sangre de las espinillas, y disciplinábanse, 64. - Cómo se ungian, 103. - Ellos solos podian comer de la comida de los Idolos, 130. - - Sacramentos de la Iglesia, como los ha querido el Demonio imitar, 88, - 69. - - Sangre, lloró un Rey Inca, 22. - - Santiago, fué visto de los Indios, favoreciendo los Españoles, y es - tenido en gran veneracion, 349. - - Sayritopa, Inca, vino de paz, 211. - - Semanero de los Idolos, en qué se ocupaba, 134. - - Sementeras movedizas, que se hacian sobre el agua, 262. - - Seminarios para hijos de Indios, son necesarios, 223. - - Señor de Tlatellulco, que desafió al Rey de Méjico, 303. - - Sentencia de muerte, quién la podia dar entre Mejicanos, 216. - - Siglo de los Indios, tenia 5, años, 168. - En fin de cada uno esperaban que se habia de acabar el mundo, y - quebraban todas sus vasijas, 167. - - Sol, era adorado de los Indios en segundo lugar despues de el - Viracocha, 10, 11. - - Soldado, que por ser tuerto se libró de la muerte, 26. - - Suchimilcos, fueron el primer linage de Navatlacas que poblaron á - Nueva-España, 235. - - Supersticiones de los Gentiles, qué provecho traían á los Cristianos, - 138. - - - T - - Tabaco tiene virtud de amortiguar la carne, 105. - - Tabernáculo de Vitzilipúztli, 212. - - Tangatanga era Idolo de tres en uno, y uno en tres, 176. - - Templo famoso del Idolo Vitzilipúztli, 48. - El de Tezcalipúca, id. El de Quetzaálcoatl, 131. - Otro que se quemó milagrosamente, 325. - - Templos diversos que habia en Indias, 41, 47. - - Tepanecas fueron el tercer linage de Navatlacas, que poblaron á - Nueva-España, 235. - - Tepeaca nunca se quiso rendir á Méjico, 316. - - Tezcatlipúca, Dios de la Penitencia. De los jubileos y perdon de - pecados, 34. - Y de la esterilidad, hambre y peste, id. - Apareció á los hechiceros en trage de Chalca, y fué adorado de - ellos, 336. - - Tezcuco fué la Metrópoli de los Culhacanes, 236. - - Tizozic, sexto Rey de Méjico, 299. - Reinó solos cuatro años. Fué muerto con ponzoña, id. - - Tierras todas se continuan, 240, En el Perú ninguno las poseía en - propiedad, sino cada año se repartian á cada uno, 186. - - Tlacaellél, hombre animoso y discreto, qué principios tuvo, 277, 278. - Con solo muchachos conquistó la ciudad de Cuitlavaca, 289. - A él se debe toda la amplitud del Imperio Mejicano. Por su parecer - no se conquistó Tlascála, 295. - No quiso ser Rey, 296. - Él, con otros dos, cautivaron más enemigos que todo un ejército, - 297. - Su muerte y exequias más que de Rey, 300. - - Tlacuitas fueron el quinto linage de Navatlacas, que poblaron á - Nueva-España, 236. - - Tlalóc, Idolo compañero de Vitzilipúztli, 34, 49. - - Tlascala, por qué no la conquistaron los Mejicanos, 295. - Nunca se rindió á Méjico, 316. - - Tlascaltecas por engaño mataron los Gigantes, Fueron el sexto linage - de Navatlacas, que poblaron á Nueva-España. Favorecieron á los - Españoles y por eso no pagan tributo, 237. - - Tlatellulco cómo se pobló, 256, Sus vecinos cantaron como ranas y - cuervos, 304. - - Tozi era la principal Diosa de los Mejicanos, 37. - Qué origen tuvo, 250, Fué hija del Rey de Culhuacán, y la primera - que desollaron los Mejicanos, 37. - - Tradicion, por ella conservaban los Indios muchas cosas de sus - historias, 161. - - Traicion de Tepanecas contra Mejicanos, 271. - - Tributos que el Inca tenia impuestos á los suyos, 184. - Llevábanse al Rey cada mes, y el dia que se coronaba, con grande - pompa, 293. - - Trueno adoraban los Indios por Dios, y como le fingian, 10. - - Tucapél, provincia, se ha defendido, sin ser conquistada de Españoles, - 356. - - Tunál con águila encima, fué señal de la fundacion de Méjico, y - despues sus armas, 253. - - - U - - Uncion de los Cristianos ha querido el demonio imitar, 103. - Aquella de que usaban hacian de sabandijas, 105. - - Universidades de la China, 158. - - - V - - Vasallos de Reyes, cómo estaban distribuídos, 178. - - Vasijas quebraban los Indios cuantas tenian, cada cincuenta y dos - años, 167. - - Vestiduras del Sumo Sacerdote, 50, 51. - - Vida de otro siglo con pena y gloria alcanzaron los Indios, 26. - - Viracocha era el principal Dios que adoraban los del Perú, 204, 205. - Fué tenido por tal, por mandado de Yupangui, Inca, 204. - - Viracochas, por qué llaman á los Españoles, 209. - - Vírgenes, véase la palabra _Monasterios_. - - Vitzilipúztli era el principal Dios de los Mejicanos, 12. - Qué quiere decir, y qué hechura tenía, 34. - Fué adorado de ellos antes que Méjico se fundara. Mandóles salir de - sus tierras, 317. - Comunicaba con ellos muy familiarmente, 318. - Castigó á los que se quisieron quedar en Coantepéc, 244. - Tenía siempre ante su altar un brasero de fuego encendido. - - Vitzilovitli, Rey segundo de Mejicanos, 264. - - Viudas, no se podían casar dentro de un año, 195. - - Vívoras, amansaron los Indios, y se mantenian de ellas, 249. - - Voces sobrenaturales que se oyeron debajo de una peña, 324. - Y en Méjico, otras como de muger angustiada, 325. - - - Y - - Yupangui, Inca, instituyó por principal Dios, entre todos, al - Viracocha: quitó á su padre y hermano el Reino, 204. - - - - - TABLA - - DE ALGUNOS LUGARES DE LA SAGRADA ESCRITURA, - CUYA DECLARACION SE TOCA DE PASO EN ESTE - SEGUNDO TOMO DE LA HISTORIA NATURAL - Y MORAL DE LAS INDIAS - - - _Job._ - - Páginas - - Cap. 31. vv. 26. 27. Si vidi solem cum fulgeret, &, &, obsculatus - manum meam ore meo. 15 - - - _Proverbia._ - - Cap. 26. v. 6. Sicut qui mittit lapidem in acerbum mercurii. 19 - - LAUS DEO - - - - - FOOTNOTES: - -[1] Job 41. v. 25. - -[2] Isaías 14. vv. 13. y 14. - -[3] Ezequiel 28. v. 2. - -[4] Psalm. 73. v. 23. - -[5] Mat. 12. - -[6] Job 40. - -[7] Mat. 4. v. 9. - -[8] Joan. 8. v. 44. - -[9] Deut. 32. v. 15. - -[10] Sap. 14. v. 12. - -[11] Act. 17 v. 23. - -[12] Actor. cap. 14. w. 11. pc. et c. 28. v. 3. pc. - -[13] Plat. in Timeo. Arist. cap. ultim. 12. Metaph. Trismeg. in -Pimandro, p. Asclepio. - -[14] Sap. 13, v. 1, pc. - -[15] Rom. 1. v. 25. - -[16] Job 31. w. 26, 27 y 28. - -[17] Rom. 1. - -[18] Conc. Limens. 2. p. 2. cap. 99. - -[19] Prov. 26. v. 8. - -[20] Sup. 1. ad Cor. Hom. 4. - -[21] Sap. 14. v. 12. - -[22] Hierem. 19. Sophon. 1. - -[23] August. in epist. 64. - -[24] Sap. 13. v. 10. - -[25] Isai. 44. Hierem. 10. Baruch. 6. Psal. 113. - -[26] Oseas 8 v. 6. - -[27] Joan. 8. v. 44. - -[28] Exod. 7. w. 11. y 12. - -[29] Judic. 18. - -[30] Plutarc. lib. de Trac. re. - -[31] Justin. in Apolog. pro christian. - -[32] Dani. 14. - -[33] Arist. 12. Metaph. - -[34] Exod. 32. - -[35] 3. Reg. 18. v. 28. - -[36] Psalm. 105. vv. 37 y 38. Núm. 25. - -[37] 4. Reg. 21. - -[38] Gen. 4. Gen. 8. Gen. 15. - -[39] 4. Reg. 3. v. 27. - -[40] Sap. 12. cap. 14. v. 22. pc. - -[41] Psalm. 105. v. 37. - -[42] Galen. lib. 2. de Hyppocratis platonis placitis cap. 4. - -[43] Gen. 1. - -[44] Perihar. cap. 1. - -[45] Conc. Lim. Actio. 2. c. - -[46] Eccles. 1. v. 9. - -[47] Deut. 28. vv. 9, 10, y 11. - -[48] Jerem. 10. v. 2. - -[49] Lib. 9. de Demonstrat. Evangel. demonst. 1. - -[50] 2. Mach. 5. - -[51] 1. Mach. 1. - -[52] Sap. 17. - -[53] Euseb. lib. 1. de Eccles. Histor. - -[54] Mat. 1. Luc. 4. - -[55] Act. 16. - -[56] Dan. 2. Num. 22. 1. Reg. 28. - -[57] Rom. 11. - -[58] Dan. 2. - -[59] Aug. lib. 2. de Conc. Evang. cap. 36. - - - - - NOTA DEL TRANSCRIPTOR: - -—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos. - -—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere - notablemente de la utilizada en español moderno. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia natural y moral de las Indias -(vol 2 of 2), by P. Joseph, de Acosta - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA NATURAL Y MORAL DE *** - -***** This file should be named 50430-0.txt or 50430-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/0/4/3/50430/ - -Produced by Giovanni Fini, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/old/50430-0.zip b/old/50430-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 000892a..0000000 --- a/old/50430-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/50430-h.zip b/old/50430-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 2909a79..0000000 --- a/old/50430-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/50430-h/50430-h.htm b/old/50430-h/50430-h.htm deleted file mode 100644 index f302b04..0000000 --- a/old/50430-h/50430-h.htm +++ /dev/null @@ -1,12136 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=iso-8859-1" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - The Project Gutenberg eBook of Historia natural y moral de las indias, by Jos de Acosta. - </title> - <link rel="coverpage" href="images/cover.jpg" /> - <style type="text/css"> - -div.limit {max-width: 35em; 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Joseph, de Acosta - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia natural y moral de las Indias (vol 2 of 2) - -Author: P. Joseph, de Acosta - -Release Date: November 11, 2015 [EBook #50430] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA NATURAL Y MORAL DE *** - - - - -Produced by Giovanni Fini, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - - -</pre> - -<div class="limit"> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_iii" id="Page_iii">[iii]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 large"><b>HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS</b></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_iv" id="Page_iv">[iv]</a></span></p> -<p> </p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_v" id="Page_v">[v]</a></span></p> - -<h1 class="p4 ls1">HISTORIA<br /> -<span class="small wn">NATURAL Y MORAL</span><br /> -DE LAS INDIAS</h1> - - -<p class="pc4 mid">ESCRITA POR EL P. JOSEPH DE ACOSTA,</p> -<p class="pc1">DE LA COMPAA DE JESS</p> - -<p class="pc2 lmid"><i>Publicada en Sevilla en 1590.</i></p> - -<p class="pc2 reduct">y ahora fielmente reimpresa de la primera edicin.</p> - -<hr class="d1" /> - -<p class="pc mid">TOMO SEGUNDO</p> - -<hr class="d2" /> - -<p class="pc mid">MADRID<br /> -1894</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_vi" id="Page_vi">[vi]</a></span></p> - -<hr class="d3" /> - -<p class="pc reduct">Ramn Angls, impresor.—Reina, 43.—Madrid.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_vii" id="Page_vii">[vii]</a></span></p> - -<div class="ls2"> -<p class="pc4 xlarge">HISTORIA</p> -<p class="pc large">NATURAL</p> -<p class="pc mid">Y</p> -<p class="pc large">MORAL DE LAS</p> -<p class="pc xlarge">INDIAS</p> -</div> - -<p class="pc lmid">EN QU SE TRATAN LAS COSAS</p> -<p class="pc"><i>notables del Cielo, elementos, metales, plantas y animales<br /> -dellas; y los ritos y ceremonias, leyes<br /> -y govierno y guerras de los indios</i>.</p> -<p class="pc reduct">COMPUESTA POR EL PADRE JOSEPH DE ACOSTA,<br /> -Religioso de la Compaa de Jess.<br /> -DIRIGIDA LA SERENISSIMA</p> -<p class="pc">INFANTA DOA ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA</p> - -<hr class="d4" /> - -<p class="pc lmid ls1">CON PRIVILEGIO</p> -<p class="pc"><i>Impreso en Sevilla en Casa de Juan de Leon.</i></p> - -<p class="pc1 reduct">AO DE M. D. XC.</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_viii" id="Page_viii">[viii]</a></span></p> -<p> </p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_ix" id="Page_ix">[ix]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4">PRLOGO DEL AUTOR</h2> - -<p class="pch"> LOS LIBROS SIGUIENTES</p> - -<p>Habiendo tratado lo que la historia natural de Indias -pertenece, en lo que resta se tratar de la historia -moral, esto es, de las costumbres y hechos de los Indios. -Porque despues del Cielo, temple, sitio y cualidades del -nuevo orbe, y de los elementos y mixtos, quiero decir -de sus metales, plantas y animales, de que los cuatro -libros precedentes se ha dicho lo que se ha ofrecido, la -razon dicta seguirse el tratar de los hombres, que habitan -el nuevo orbe. As que en los libros siguientes se -dir de ellos, lo que pareciere digno de relacion; y porque -el intento de esta historia no es solo dar noticia de -lo que en Indias pasa, sino enderezar esa noticia al fruto -que se puede sacar del conocimiento de tales cosas, -que es ayudar aquellas gentes para su salvacin, y glorificar -al Criador y Redentor, que los sac de las tinieblas -obscurisimas de su infidelidad, y les comunic la -admirable lumbre de su Evangelio: Por tanto primero -se dir lo que toca su Religion supersticion, ritos, -idolatras y sacrificios en este libro siguiente, y despues -de lo que toca su polica, gobierno, leyes, costumbres -y hechos. Y porque en la nacin Mejicana se ha conservado -memoria de sus principios, sucesion, guerras y -otras cosas dignas de referirse, fuera de lo comun que -se trata en el libro sexto, se har propia y especial relacion -en el libro sptimo, hasta mostrar la disposicion y -prenuncios que estas gentes tuvieron del nuevo Reino -de Cristo nuestro Dios, que habia de extenderse aquellas<span class="pagenum"><a name="Page_x" id="Page_x">[x]</a></span> -tierras, y sojuzgarlas s, como lo ha hecho en todo -el resto del mundo. Que cierto es cosa digna de gran -consideracion, ver en qu modo orden la divina providencia, -que la luz de su palabra hallase entrada en los -ltimos trminos de la tierra. No es de mi propsito escribir -ahora lo que los Espaoles hicieron en aquellas -partes, que de eso hay hartos libros escritos: ni tampoco -lo que los siervos del Seor han trabajado y fructificado, -porque eso requiere otra nueva diligencia: solo -me contentar con poner esta historia relacion las -puertas del Evangelio, pues toda ella va encaminada -servir de noticia en lo natural y moral de Indias, para -que lo espiritual y cristiano se plante y acreciente, -como est largamente explicado en los libros que escribimos: -De procuranda Indorum salute. Si alguno se -maravillare de algunos ritos y costumbres de los Indios, -y los despreciare por insipientes y necios, los detestare -por inhumanos diablicos, mire que en los Griegos -y Romanos que mandaron el mundo, se hallan los -mismos, otros semejantes, y veces peores, como podr -entender facilmente no solo de nuestros Autores, -Eusebio Cesariense, Clemente Alexandrino, Teodoreto -Cirense, y otros, sino tambien de los mismos suyos, -como son Plinio, Dionisio Halicarnaseo, y Plutarco. -Porque, siendo el maestro de toda la infidelidad el prncipe -de las tinieblas, no es cosa nueva hallar en los infieles, -crueldades inmundicias, disparates, y locuras propias -de tal enseanza y escuela. Bien que en el valor y -saber natural excedieron mucho los antiguos Gentiles -stos del nuevo orbe, aunque tambien se hallaron en -stos cosas dignas de memoria; pero, en fin, lo ms es -como de gentes brbaras, que fuera de la luz sobrenatural, -les falt tambien la Filosofa y doctrina natural.</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_xi" id="Page_xi">[xi]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4">NDICE</h2> -<p class="phei lmid">DE LOS LIBROS Y CAPTULOS DE<br /> -ESTE TOMO SEGUNDO</p> - -<hr class="d5" /> - -<p class="pc lmid"><i>Libro quinto.</i></p> - -<table id="toc1" summary="cont1"> - - <tr> - <td class="tdr" colspan="2"><span class="small u">Pginas</span></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Capitulo primero.—Que la causa de la idolatra -ha sido la soberbia y envidia del demonio.</td> - <td class="tdrw"><a href="#c501">1</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. II.—De los gneros de idolatras que han -usado los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c502">5</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. III.—Que en los Indios hay algun conocimiento -de Dios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c503">7</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IV.—Del primer gnero de idolatra de cosas -naturales y universales.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c504">10</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. V.—De la idolatra que usaron los Indios -con casos particulares.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c505">16</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VI.—De otro gnero de idolatra con los -difuntos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c506">21</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VII.—De las supersticiones que usaban con -los muertos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c507">25</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VIII.—Del uso de los mortuorios que tuvieron -los Mejicanos y otras naciones.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c508">29</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IX.—Del cuarto y ltimo gnero de idolatra -que usaron los Indios con imgenes y esttuas, -especialmente los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c509">31</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. X.—De un extrao modo de idolatra que -usaron los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c510">40</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XI.—De como el Demonio ha procurado -asemejarse Dios en el modo de sacrificios, -Religion y Sacramentos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c511">42</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XII.—De los Templos que se han hallado -en las Indias.<span class="pagenum"><a name="Page_xii" id="Page_xii">[xii]</a></span></td> - <td class="tdrl"><a href="#c512">44</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIII.—De los soberbios Templos de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c513">47</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIV.—De los Sacerdotes y oficios que hacian.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c514">51</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XV.—De los Monasterios de Doncellas que -invent el Demonio para su servicio.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c515">54</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVI.—De los Monasterios de Religiosos -que tiene el Demonio para su supersticion.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c516">58</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVII.—De las penitencias y asperezas que -han usado los Indios por persuasion del Demonio.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c517">63</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVIII.—De los Sacrificios que al Demonio -hacian los Indios; y de qu cosas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c518">66</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIX.—De los sacrificios de hombres que -hacian.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c519">72</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XX.—De los sacrificios horribles de hombres -que usaron los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c520">75</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXI.—De otro gnero de sacrificios de -hombres que usaban los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c521">81</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXII.—Como ya los mismos Indios estaban -cansados, y no podian sufrir las crueldades de -sus Dioses.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c522">85</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIII.—Como el Demonio ha procurado -remedar los Sacramentos de la santa Iglesia.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c523">88</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIV.—De la manera con que el Demonio -procur en Mjico remedar la fiesta de Corpus -Cristi, y Comunion que usa la Santa Iglesia.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c524">91</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXV.—De la Confesion y Confesores que -usaban los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c525">97</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVI.—De la uncion abominable que usaban -los Sacerdotes Mejicanos y otras naciones -y de sus hechiceros.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c526">103</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVII.—De otras ceremonias y ritos de -los Indios semejanza de los nuestros.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c527">110</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVIII.—De algunas fiestas que usaron -los del Cuzco, y como el Demonio quiso tambien -imitar el misterio de la Santsima Trinidad.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c528">114</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIX.—De la fiesta del Jubileo que usaron -los Mejicanos.<span class="pagenum"><a name="Page_xiii" id="Page_xiii">[xiii]</a></span></td> - <td class="tdrl"><a href="#c529">122</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXX.—De la fiesta de los Mercaderes que -usaron los Cholutcas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c530">131</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXXI.—Qu provecho se ha de sacar de la -relacion de las supersticiones de los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c531">137</a></td> - </tr> - -</table> - -<p class="pc2 lmid"><i>Libro sexto.</i></p> - -<table id="toc2" summary="con2"> - - <tr> - <td class="tdt">Captulo primero.—Que es falsa la opinion de -los que tienen los Indios por hombres faltos -de entendimiento.</td> - <td class="tdrw"><a href="#c601">141</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. II.—Del modo de cmputo y Kalendario -que usaban los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c602">144</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. III.—Del modo de contar los aos y meses -que usaron los Incas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c603">148</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IV.—Que ninguna nacion de Indios se ha -descubierto que use de letras.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c604">150</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. V.—Del gnero de letras y libros que usan -los Chinos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c605">153</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VI.—De las Universidades y Estudios de -la China.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c606">158</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VII.—Del modo de letras y escritura que -usaron los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c607">160</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VIII.—De los memoriales y cuentas que -usaron los Indios del Per.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c608">165</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IX.—Del orden que guardan en sus escrituras -los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c609">168</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. X.—Como enviaban los Indios sus mensageros.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c610">170</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XI.—Del gobierno y Reyes que tuvieron.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c611">172</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XII.—Del gobierno de los Reyes Incas del -Per.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c612">175</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIII.—De la distribucion que hacian los -Incas de sus vasallos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c613">178</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIV.—De los edificios y rden de fbricas -de los Incas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c614">181</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XV.—De la hacienda del Inca, y rden de -tributos que impuso los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c615">184</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVI.—De los oficios que aprendian los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c616">190</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVII.—De las Postas y Chasqus que usaba -el Inca.<span class="pagenum"><a name="Page_xiv" id="Page_xiv">[xiv]</a></span></td> - <td class="tdrl"><a href="#c617">192</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVIII.—De las leyes, justicia y castigo que -los Incas pusieron, y de sus matrimonios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c618">194</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIX.—Del origen de los Incas, Seores del -Per, y de sus conquistas y victorias.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c619">197</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XX.—Del primer Inca y de sus sucesores.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c620">201</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXI.—De Pachacti Inca Yupngui, y lo -que sucedi hasta Guaynacpa.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c621">203</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXII.—Del principal Inca llamado Guaynacpa.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c622">207</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIII.—De los ltimos sucesores de los -Incas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c623">210</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIV.—Del modo de Repblica que tuvieron -los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c624">212</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXV.—De los diversos Dictados y Ordenes -de los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c625">215</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVI.—Del modo de pelear de los Mejicanos, -y de las Ordenes Militares que tenian.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c626">218</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVII.—Del cuidado grande y polica que -tenian los Mejicanos en criar la juventud.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c627">221</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVIII.—De los bailes y fiestas de los Indios.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c628">224</a></td> - </tr> - -</table> - -<p class="pc2 lmid"><i>Libro sptimo.</i></p> - -<table id="toc3" summary="con3"> - - <tr> - <td class="tdt">Captulo primero.—Que importa tener noticia -de los hechos de los Indios, mayormente de -los Mejicanos.</td> - <td class="tdrw"><a href="#c701">229</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. II.—De los antiguos moradores de la Nueva-Espaa, -y cmo vinieron ella los Navatlcas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c702">232</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. III.—Como los seis linages Navatlcas poblaron -la tierra de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c703">236</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IV.—De la salida de los Mejicanos, y camino -y poblacion de Mechoacn.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c704">241</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. V.—De lo que les sucedi en Malinlco, en -Tula y en Chapultepc.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c705">245</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VI.—De la guerra que tuvieron con los de -Culhuacn.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c706">249</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VII.—De la fundacion de Mjico.<span class="pagenum"><a name="Page_xv" id="Page_xv">[xv]</a></span></td> - <td class="tdrl"><a href="#c707">252</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. VIII.—Del motin de los de Tlatellulco, y -del primer Rey que eligieron los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c708">256</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. IX.—Del extrao tributo que pagaban los -Mejicanos los de Azcapuzlco.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c709">261</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. X.—Del segundo Rey, y de lo que sucedi -en su reinado.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c710">265</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XI.—Del tercer Rey Chimalpopca y de su -cruel muerte, y ocasion de la guerra que hicieron -los Mejicanos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c711">268</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XII.—Del cuarto Rey Izcolt, y de la guerra -contra los Tepancas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c712">274</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIII.—De la batalla que dieron los Mejicanos -los Tepancas, y de la gran victoria que -alcanzaron.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c713">280</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIV.—De la guerra y victoria que tuvieron -los Mejicanos de la ciudad de Cuyoacn.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c714">284</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XV.—De la guerra y victoria que tuvieron -los Mejicanos de los Suchimilcos.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c715">287</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVI.—Del quinto Rey de Mjico, llamado -Motezuma, primero de este nombre.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c716">292</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVII.—Que Tlacaelll no quiso ser Rey, y -de la eleccion y sucesos de Tizocc.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c717">297</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XVIII.—De la muerte de Tlacaelll y hazaas -de Axayaca, sptimo Rey de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c718">300</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XIX.—De los hechos de Autzl, octavo Rey -de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c719">305</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XX.—De la eleccion del gran Motezuma, -ultimo Rey de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c720">309</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXI.—Cmo orden Motezuma el servicio -de su casa, y la guerra que hizo para coronarse.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c721">314</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXII.—De las costumbres y grandeza de -Motezuma.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c722">317</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIII.—De los presagios y prodigios extraos -que acaecieron en Mjico, antes de fenecerse -su Imperio.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c723">319</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXIV.—De la nueva que tuvo Motezuma -de los Espaoles que habian aportado su -tierra, y de la embajada que les envi.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c724">329</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXV.—De la entrada de los Espaoles en -Mjico.<span class="pagenum"><a name="Page_xvi" id="Page_xvi">[xvi]</a></span></td> - <td class="tdrl"><a href="#c725">335</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVI.—De la muerte de Motezuma, y salida -de los Espaoles de Mjico.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c726">340</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVII.—De algunos milagros, que en las -Indias ha obrado Dios en favor de la F, sin -mritos de los que los obraron.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c727">346</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">Cap. XXVIII.—De la disposicion que la divina -providencia orden en Indias para la entrada -de la Religion Cristiana en ellas.</td> - <td class="tdrl"><a href="#c728">351</a></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt">TABLA de las cosas mas principales que se contienen -en este tomo segundo.</td> - <td class="tdrl"><a href="#tabla">361</a></td> - </tr> - -</table> - -<hr class="d1" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_1" id="Page_1">[1]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 elarge">LIBRO QUINTO<br /> -<span class="little">DE LA</span><br /> -<span class="reduct ls3"><b>HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS</b></span></p> - -<hr class="d6" /> -<hr class="d7" /> - -<h2 class="p4"><a name="c501" id="c501">CAPTULO PRIMERO</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que la causa de la idolatra ha sido la soberbia y -envidia del demonio.</i></p> - -<p>Es la soberbia del demonio tan grande y tan -porfiada, que siempre apetece y procura ser tenido -y honrado por Dios: y en todo cuanto puede -hurtar y apropiar s lo que solo al altsimo Dios -es debido, no cesa de hacerlo en las ciegas naciones -del mundo, quien no ha esclarecido aun la -luz y resplandor del santo Evangelio. De este tan -soberbio tirano leemos en Job<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>, que pone sus -ojos en lo ms alto; y que entre todos los hijos -de soberbia l es el Rey. Sus daados intentos y -traicion tan atrevida, con que pretendi igualar su<span class="pagenum"><a name="Page_2" id="Page_2">[2]</a></span> -trono con el de Dios, bien claro nos lo refieren las -divinas Escrituras, dicindole en Isaas<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>: Decas -entre t mismo: <i>Subir hasta el Cielo, pondr mi -silla sobre todas las estrellas de Dios, me sentar -en la cumbre del Testamento, en las faldas de -Aquiln, pasar la alteza de las nubes, ser semejante -al Altsimo</i>. Y en Ezequil<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>: Elevse tu -corazon, y dijiste: <i>Dios soy yo, y en silla de Dios -me he sentado en medio de el mar</i>. Este tan malvado -apetito de hacerse Dios, todava le dura -Satans; y aunque el castigo justo y severo de el -muy Alto le quit toda la pompa y lozana, por -donde se engri tanto, tratndole como mereca -su descortesa y locura, como en los mismos Profetas -largamente se prosigue; pero no por eso -afloj un punto su perversa intencin, la cual -muestra por todas las vias que puede, como perro -rabioso, mordiendo la misma espada con que le -hieren<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>. Porque la soberbia, como est escrito, -de los que aborrecen Dios, porfia siempre. De -aqu procede el perpetuo y extrao cuidado, que -este enemigo de Dios ha tenido siempre de hacerse -adorar de los hombres, inventando tantos gneros -de idolatras, con que tantos tiempos tuvo sujeta<span class="pagenum"><a name="Page_3" id="Page_3">[3]</a></span> -la mayor parte del mundo, que apenas le -qued Dios un rincn de su pueblo Isral<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>. Y -con la misma tirana, despus que el fuerte del -Evangelio le venci, y desarm y entr por la -fuerza de la Cruz las mas importantes y poderosas -plazas de su Reyno, acometi las gentes ms remotas -y brbaras, procurando conservar entre -ellas la falsa y mentida divinidad que el Hijo de -Dios le haba quitado en su Iglesia, encerrndole -como fiera, en jaula, para que fuese para escarnio -suyo y regocijo de sus siervos, como lo significa -por Job<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>. Mas en fin, ya que la idolatra fue -extirpada de la mejor y mas noble parte del mundo, -retirse lo mas apartado, y rein en estotra -parte del mundo, que aunque en nobleza muy inferior, -en grandeza y anchura no lo es. Las causas -porque el demonio tanto ha esforzado la idolatra -en toda infidelidad, que apenas se hallan gentes -que no sean idlatras, y los motivos para esto, -principalmente son dos. Uno es, el que est tocado -de su increble soberbia, la cual, quien quisiere bien -ponderar, considere que al mismo Hijo de Dios y -Dios verdadero acometi, con decirle tan desvergonzadamente<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>, -que se postrse ante l y le adorse;<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">[4]</a></span> -y esto le dijo, aunque no sabiendo de cierto -que era el mismo Dios; pero teniendo por lo menos -grandes barruntos de que fuese Hijo de Dios. A -quin no asombrar tan extrao acometimiento? -Una tan excesiva y tan crul soberbia? Qu mucho -que se haga adorar de gentes ignorantes por Dios -el que al mismo Dios acometi, con hacersele -Dios, siendo una tan sucia y abominable criatura? -Otra causa y motivo de idolatra es el dio mortal -y enemistad que tiene con los hombres. Porque -como dice el Salvador<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a>: Desde el principio fu -homicida, y eso tiene por condicion y propiedad -inseparable de su maldad. Y porque sabe que el -mayor dao del hombre es adorar por Dios la -criatura, por eso no cesa de inventar modos de -idolatra con que destruir los hombres y hacerlos -enemigos de Dios. Y son dos los males que hace -el demonio al idlatra: uno que niega su Dios, -segun aquello<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a>: Al Dios que te cri desamparaste: -otro que se sujeta cosa mas baja que l, -porque todas las criaturas son inferiores la racional; -y el demonio, aunque en la naturaleza es -superior al hombre, pero en el estado es muy inferior, -pues el hombre en esta vida es capaz de la<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span> -vida divina y eterna. Y as por todas partes con -la idolatra Dios es deshonrado y el hombre destrudo; -y por ambas vias el demonio soberbio y -envidioso muy contento.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c502" id="c502">CAPTULO II</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los gneros de idolatras que han usado -los Indios.</i></p> - -<p>La idolatra, dice el Sbio, y por l el Espritu -Santo<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>, que es causa y principio y fin de todos -los males; y por eso el enemigo de los hombres -ha multiplicado tantos gneros y suertes de idolatra, -que pensar de contarlos por menudo, es cosa -infinita. Pero reduciendo la idolatra cabezas, -hay dos linajes de ella: una es cerca de cosas naturales: -otra cerca de cosas imaginadas fabricadas<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span> -por invencion humana. La primera de estas se -parte en dos, porque, la cosa que se adora es -general, como Sol, Luna, fuego, tierra, elementos: - es particular, como tal rio, fuente, rbol -monte, y cuando no por su especie, sino en particular -son adoradas estas cosas: y este gnero de -idolatra se us en el Per en grande exceso, y se -llama propiamente Guaca. El segundo gnero de -idolatra, que pertenece invencin ficcin humana, -tiene tambin otras dos diferencias: una de lo -que consiste en pura arte invencin humana, -como es adorar Idolos esttuas de palo, de -piedra de oro, como de Mercurio Palas, que -fuera de aquella pintura escultura, ni es nada, ni -fu nada. Otra diferencia es, de lo que realmente -fu y es algo; pero no lo que finge el idlatra que -lo adora, como los muertos cosas suyas, que por -vanidad y lisonja adoran los hombres. De suerte, -que por todas contamos cuatro maneras de idolatra -que usan los infieles; y de todas convendr -decir algo.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c503" id="c503">CAPTULO III</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que en los Indios hay algun conocimiento de Dios.</i></p> - -<p>Primeramente, aunque las tinieblas de la infidelidad -tienen obscurecido el entendimiento de -aquellas naciones, en muchas cosas no deja la luz -de la verdad y razn algn tanto de obrar en -ellos: y as comunmente sienten y confiesan un supremo -Seor y Hacedor de todo, al cual los del -Per llamaban Viracocha, y le ponian nombre de -gran excelencia, como Pachacamac Pachayachachic, -que es criador del Cielo y tierra, y Usapu, -que es admirable, y otros semejantes. A ste hacian -adoracion, y era el principal que veneraban -mirando al Cielo. Y lo mismo se halla en su modo -en los de Mjico, y hoy dia en los Chinos y en -otros infieles. Que es muy semejante lo que refiere -el libro de los Actos de los Apstoles<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a>, haber -hallado San Pablo en Atnas, donde vi un<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span> -altar intitulado: <i>Ignoto Deo</i>: al Dios no conocido. -De donde tom el Apstol ocasion de su predicacion, -dicindoles: Al que vosotros venerais sin conocerle, -ese es el que yo os predico. Y as al mismo -modo, los que hoy dia predican el Evangelio -los Indios no hallan mucha dificultad en persuadirles, -que hay un supremo Dios y Seor de todo, y -que ste es el Dios de los Cristianos, y el verdadero -Dios. Aunque es cosa que mucho me ha maravillado, -que con tener esta noticia que digo, no -tuviesen vocablo propio para nombrar Dios. -Porque si queremos en lengua de Indios hallar vocablo -que responda ste, Dios, como en latin responde -<i>Deus</i>, y en griego <i>Theos</i>, y en hebreo <i>El</i>, y -en arbigo <i>Al</i>, no se halla en lengua del Cuzco, ni -en lengua de Mjico; por donde los que predican - escriben para Indios, usan el mismo nuestro Espaol, -Dios, acomodndose en la pronunciacion y -declaracion la propiedad de las lenguas Indicas, -que son muy diversas. De donde se ve, cuan corta -y flaca noticia tenian de Dios, pues aun nombrarle -no saben sino por nuestro vocablo. Pero en efecto -no dejaban de tener alguna tal cual; y as le hicieron -un templo riqusimo en el Per, que llamaban -el Pachamac, que era el principal Santuario de -aquel Reino. Y como est dicho, es lo mismo Pachacamac, -que el Criador: aunque tambien en este -templo ejercitaban sus idolatras, adorando al Demonio<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span> -y figuras suyas. Y tambien hacian al Viracocha -sacrificios y ofrendas, y tenia el supremo -lugar entre los adoratorios que los Reyes Incas tuvieron. -Y el llamar los Espaoles viracochas, fu -de aqu, por tenerlos en opinion de hijos del Cielo -y como divinos, al modo que los otros atribuyeron -deidad Paulo y Bernab, llamando al uno Jpiter, -y al otro Mercurio, intentando de ofrecerles -sacrificio como Dioses. Y al mismo tono los -otros brbaros de Melite, que es Malta, viendo que -la vvora no haca mal al Apstol, le llamaban -Dios<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a>. Pues como sea verdad tan conforme -toda buena razon haber un Soberano Seor y Rey -del Cielo, lo cual los Gentiles<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a>, con todas sus -idolatras infidelidad, no negaron, como parece -as en la Filosofa del Timo de Platn, y de la Metafsica -de Aristteles, y Asclepio de Trismegistro, -como tambin en las Poesas de Homero y de Virgilio. -De aqu es, que en asentar y persuadir esta -verdad de un supremo Dios, no padecen mucha dificultad -los predicadores Evanglicos, por brbaras -y bestiales que sean las naciones quien predican. -Pero les es dificultossimo de desarraigar de sus -entendimientos, que ninguno otro Dios hay, ni otra<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span> -deidad hay sino uno; y que todo lo dems no tiene -propio poder, ni propio ser, ni propia operacion, -mas de lo que les da, y comunica aquel supremo -y solo Dios y Seor. Y esto es sumamente necesario -persuadirles por todas vias, reprobando sus -errores en universal, de adorar mas de un Dios. Y -mucho mas en particular, de tener por Dioses, y -atribuir deidad, y pedir favor otras cosas que -no son Dioses, ni pueden nada, mas de lo que el -verdadero Dios, Seor y Hacedor suyo les concede.</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2><a name="c504" id="c504">CAPTULO IV</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del primer gnero de idolatra de cosas naturales -y universales.</i></p> - -<p>Despus del Viracocha supremo Dios, fu y es -en los Infieles el que mas comunmente veneran y -adoran, el Sol, y tras l esotras cosas, que en la<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span> -naturaleza celeste elemental se sealan, como -luna, lucero, mar, tierra. Los Incas, Seores del -Per, despues del Viracocha y del Sol, la tercera -guaca adoratorio, y dems veneracion, ponian -al trueno, al cual llamaban por tres nombres, -Chuquilla, Catuilla Intiillapa, fingiendo que es un -hombre que est en el Cielo con una honda y una -porra, y que est en su mano el llover, granizar, -tronar, y todo lo dems que pertenece la regin -del aire, donde se hacen los nublados. Esta era -Guaca (que as llaman sus adoratorios) general -todos los Indios del Per, y ofrecanle diversos sacrificios. -Y en el Cuzco, que era la Corte y Metrpoli, -se le sacrificaban tambien nios como al Sol. -A estos tres que he dicho, Viracocha, Sol y Trueno, -adoraban en forma diversa de todos los dems, -como escribe Polo haberlo l averiguado, que era -poniendo una como manopla guante en las manos -cuando las alzaban, para adorarles. Tambien -adoraban la tierra, que llamaban Pachamama, al -modo que los Antiguos celebraban la Diosa Tellus: -y al mar, que llamaban Mamacocha, como los Antiguos - la Tetis Neptuno. Tambien adoraban -el arco del Cielo, y era armas insignias del Inca -con dos culebras los lados la larga. Entre las -estrellas, comunmente todos adoraban la que -ellos llaman Collca, que llamamos nosotros las Cabrillas. -Atribuan diversas estrellas diversos oficios,<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span> -y adorbanlas los que tenian necesidad de su -favor; como los ovejeros hacian veneracion y sacrificio - una estrella, que ellos llamaban Urcuchillai, -que dicen es un carnero de muchos colores, el -cual entiende en la conservacion del ganado, y se -entiende ser la que los Astrlogos llaman Lira. -Y los mismos adoran otras dos que andan cerca -de ella, que llaman Catuchillay, Urcuchillay, -que fingen ser una oveja con un cordero. Otros -adoraban una estrella, que llaman Machacuay, - cuyo cargo estn las serpientes y culebras, -para que no les hagan mal; como cargo de -otra estrella, que llamaban Chuquichinchay, que -es tigre, estan los tigres, osos y leones. Y generalmente, -de todos los animales y aves que hay en -la tierra, creyeron que hubiese un semejante en el -Cielo, cuyo cargo estaba su procreacion y aumento; -y as tenian cuenta con diversas estrellas, -como la que llamaban Chacana, Topatorca, Mamana, -Mirco, Miquiquiray, y as otras, que en alguna -manera parece que tiraban al dogma de las -ideas de Platn. Los Mejicanos, cuasi por la misma -forma, despues del supremo Dios adoraban al Sol; -y as Hernando Corts, como l refiere en una -carta al Emperador Carlos V, le llamaban hijo del -Sol, por la presteza y vigor con que rodeaba la -tierra. Pero la mayor adoracion daban al Idolo -llamado Vitzilipuztli, al cual toda aquella nacion<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span> -llamaba el Todopoderoso y Seor de lo criado; -y como tal los Mejicanos hicieron el mas suntuoso -templo y de mayor altura, y mas hermoso y -galan edificio, cuyo sitio y fortaleza se puede conjeturar -por las ruinas que de l han quedado en -medio de la ciudad de Mjico. Pero en esta parte -la idolatra de los Mejicanos fu mas errada y perniciosa -que la de los Incas, como adelante se ver -mejor. Porque la mayor parte de su adoracion -idolatra se ocupaba en Idolos, y no en las mismas -cosas naturales, aunque los Idolos se atribuan -estos efectos naturales, como del llover y del ganado, -de la guerra, de la generacion, como los -Griegos y Latinos pusieron tambien Idolos de Febo, -de Mercurio, de Jpiter, de Minerva, y de Marte, &c. -Finalmente, quien con atencion lo mirre, hallar -que el modo que el Demonio ha tenido de engaar - los Indios, es el mismo con que enga los -Griegos y Romanos, y otros Gentiles antiguos, haciendoles -entender, que estas criaturas insignes -Sol, Luna, Estrellas, elementos, tenian propio poder -y autoridad para hacer bien mal los hombres, -y habindolas Dios criado para servicio de el hombre, -l se supo tan mal regir y gobernar, que por -una parte se quiso alzar con ser Dios, y por otra -di en reconocer y sujetarse las criaturas inferiores - l, adorando invocando estas obras, y -dejando de adorar invocar al Criador: como lo<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span> -pondera bien el Sabio por estas palabras<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a>: -<i>Vanos y errados son todos los hombres, en quien no -se halla el conocimiento de Dios. Pues de las mismas -cosas que tienen buen parecer, no acabaron de entender -al que verdaderamente tiene ser. Y con mirar -sus obras, no atinaron al Autor y artfice, sino que -el fuego, el viento, el aire presuroso, el cerco -de las estrellas, las muchas aguas, el Sol, la -Luna, creyeron que eran dioses y gobernadores del -mundo. Mas si enamorados de la hermosura de las -tales cosas les pareci tenerlas por dioses, razon es -que miren cuanto es mas hermoso que ellas el Hacedor -de ellas, pues el dador de hermosura es el -que hizo todas estas cosas. Y si les admir la fuerzas -y maravilloso obrar de estas cosas, por ellas -mismas acaben de entender cuanto ser mas poderoso -que todas ellas el que les di el ser que tienen. -Porque por la propia grandeza y hermosura que -tienen las criaturas, se puede bien conjeturar qu -tal sea el Criador de todas.</i> Hasta aqu son palabras -de el libro de la Sabidura. De las cuales se -pueden tomar argumentos muy maravillosos y eficaces -para convencer el grande engao de los idlatras -infieles, que quieren mas servir y reverenciar - la criatura, que al Criador, como justsimamamente<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span> -les arguye el Apstol<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a>. Mas porque -esto no es del presente intento, y est hecho bastantemente -en los sermones que se escribieron -contra los errores de los Indios, baste por ahora -decir, que tenan un mismo modo de hacer adoracin -al sumo Dios. Porque el modo de hacerle -adoracion al Viracocha, y al Sol, y las estrellas, -y las dems Guacas Idolos, era abrir las manos, -y hacer cierto sonido con los labios, como -quien besa, y pedir lo que cada uno quera, y -ofrecerle sacrificio. Aunque en las palabras habia -diferencia, cuando hablaban con el gran Ticciviracocha, -al cual atribuan principalmente el poder -y mando de todo, y los otros como dioses -seores particulares cada uno en su casa, y que -eran intercesores para con el gran Ticciviracocha. -Este modo de adorar abriendo las manos y -como besando, en alguna manera es semejante al -que el Santo Job abomina como propio de idlatras, -diciendo<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a>: <i>Si bes mis manos con mi boca -mirando al Sol, cuando resplandece, la Luna, -cuando est clara: lo cual es muy grande maldad, -y negar al altsimo Dios</i>.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c505" id="c505">CAPTULO V</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la idolatra que usaron los Indios con casos -particulares.</i></p> - -<p>No se content el demonio con hacer los ciegos -Indios que adorasen al Sol, la Luna, estrellas, -tierra, mar y cosas generales de naturaleza; pero -pas adelante darles por dioses, y sujetarlos -cosas menudas, y muchas de ellas muy soeces. -No se espantar de esta ceguera en brbaros, -quien trajere la memoria que de los Sabios y -Filsofos dice el Apstol<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>, que habiendo conocido - Dios, no le glorificaron ni dieron gracias -como su Dios; sino que se envanecieron en su -pensamiento, y se oscureci su corazon necio, y -vinieron trocar la gloria y deidad del eterno -Dios, por semejanzas y figuras de cosas caducas -y corruptibles, como de hombres, de aves, de -bestias, de serpientes. Bien sabida cosa es el perro<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -Osiris, que adoraban los Egipcios, y la vaca Isis, -y el carnero Amon: y en Roma la diosa Februa -de las calenturas, y el Anser de Tarpeya: y en -Atnas la sabia, el cuervo y el gallo. Y de semejantes -bajezas y burleras estn llenas las memorias -de la gentilidad, viniendo en tan gran oprobio -los hombres por no haber querido sujetarse la -ley de su verdadero Dios y Criador, como San -Atanasio doctamente lo trata escribiendo contra -los idlatras. Mas en los Indios, especialmente del -Per, es cosa que saca de juicio la rotura y perdicion -que hubo en esto. Porque adoran los rios, -las fuentes, las quebradas, las peas piedras -grandes, los cerros, las cumbres de los montes que -ellos llaman apachitas, y lo tienen por cosa de -gran devocion; finalmente, cualquiera cosa de naturaleza -que les parezca notable y diferente de las -demas, la adoran como reconociendo all alguna -particular Deidad. En Cajamalca de la Nasca me -mostraban un cerro grande de arena, que fu -principal adoratorio guaca de los antiguos. Preguntando -yo qu divinidad hallaban all, me respondieron, -que aquella maravilla de ser un cerro -altsimo de arena en medio de otros muchos todos -de pea. Y la verdad era cosa maravillosa pensar -cmo se puso tan gran pico de arena en medio -de montes espessimos de piedra. Para fundir una -campana grande tuvimos en la ciudad de los Reyes<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -necesidad de mucha lea recia, y cortse un -arbolazo disforme, que por su antigedad y grandeza -habia sido largos aos adoratorio y guaca de -los Indios. A este tono cualquier cosa que tenga -extraeza entre las de su gnero, les parecia que -tenia divinidad, hasta hacer esto con pedrezuelas -y metales, y aun races y frutos de la tierra, como -en las races que llaman papas hay unas extraas, - quien ellos ponen nombre llallahuas, y las besan -y las adoran. Adoran tambien osos, leones, -tigres y culebras, porque no les hagan mal. Y -como son tales sus dioses, as son donosas las cosas -que les ofrecen, cuando los adoran. Usan -cuando van de camino, echar en los mismos caminos - encrucijadas, en los cerros, y principalmente -en las cumbres que llaman apachitas, calzados -viejos y plumas, coca mascada, que es una -yerba que mucho usan, y cuando no pueden mas, -siquiera una piedra; y todo esto es como ofrenda -para que les dejen pasar, y les den fuerzas, y dicen -que las cobran con esto: como se refiere en -un Concilio provincial del Per<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a>. Y as se hallan -en esos caminos muy grandes rimeros de estas -piedras ofrecidas, y de otras inmundicias dichas. -Semejante disparate al que usaban los Antiguos,<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span> -de quien se dice en los Proverbios<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a>: Como quien -ofrece piedras al montn de Mercurio, as el que -honra necios, que es decir, que no se saca mas -fruto, ni utilidad, de lo segundo que de lo primero: -porque ni el Mercurio de piedra siente la ofrenda, -ni el necio sabe agradecer la honra que le hacen. -Otra ofrenda no menos donosa usan, que es tirarse -las pestaas cejas, y ofrecerlas al Sol, los -cerros y apachitas, los vientos las cosas que -temen. Tanta es la desventura en que han vivido, -y hoy dia viven muchos Indios, que como muchachos -les hace el demonio entender cuanto se -le antoja, por grandes disparates que sean, como -de los Gentiles hace semejante comparacion San -Crisstomo en una Homilia<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a>. Mas los siervos -de Dios, que atienden su enseanza y salvacion, -no deben despreciar estas nieras, pues son tales -que bastan enlazarlos en su eterna perdicion. -Mas con buenas y fciles razones desengaarlos -de tan grandes ignorancias. Porque cierto es cosa -de ponderar, cuan sujetos estan quien los pone -en razon. No hay cosa entre las criaturas corporales -mas ilustre que el Sol, y es quien los Gentiles -todos comunmente adoran. Pues con una buena -razon me contaba un Capitan discreto y buen<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span> -Cristiano, que habia persuadido los indios, que -el Sol no era Dios, sino solo criado de Dios; y fu -as. Pidi al Cacique y Seor principal, que le -diese un Indio ligero para enviar una carta: disele -tal, y preguntle el Capitan al Cacique: dme, -quien es el Seor y el principal, aquel Indio que -lleva la carta tan ligero, t que se la mandas -llevar? Respondi el Cacique, yo, sin ninguna -duda, porque aquel no hace mas de lo que yo le -mando. Pues eso mismo, replic el Capitan, pasa -entre ese Sol que vemos y el Criador de todo. -Porque el Sol no es mas que un criado de aquel -altsimo Seor, que por su mandado anda con tanta -ligereza sin cansarse, llevando lumbre todas -las gentes. Y as vereis como es sin razon ni engao -dar al Sol la honra que se le debe su Criador -y Seor de todo. Cuadrles mucho la razon del -Capitan todos, y dijo el Cacique y los Indios que -estaban con l, que era gran verdad, y que se habian -holgado mucho de entenderla. Refirese de -uno de los Reyes Incas, hombre de muy delicado -ingenio, que viendo como todos sus antepasados -adoraban al Sol, dijo, que no le pareca l, que -el Sol era Dios, ni lo podia ser. Porque Dios es -gran Seor, y con gran sosiego y seoro hace sus -cosas; y que el Sol nunca para de andar, y que -cosa tan inquieta no le parecia ser Dios. Dijo bien. -Y si con razones suaves, y que se dejen percibir,<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span> -les declaran los Indios sus engaos y cegueras, -admirablemente se convencen y rinden la -verdad.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c506" id="c506">CAPTULO VI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De otro gnero de idolatra con los difuntos.</i></p> - -<p>Otro gnero de idolatra muy diverso de los referidos -es el que los Gentiles han usado por ocasion -de sus difuntos, quien querian bien y estimaban. -Y aun parece que el Sabio da entender, -que el principio de la idolatra fu esto, diciendo -as<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a>: El principio de fornicacion fu la reputacion -de los Idolos; y esta invencion es total corrupcion -de la vida. Porque al principio del mundo -no hubo Idolos, ni al fin los habr para siempre -jams. Mas la vanidad y ociosidad de las hombres -trajo al mundo esta invencion, y aun por eso acabaron<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span> -sus vidas tan presto. Porque sucedi que -sintiendo el padre amargamente la muerte del -hijo mal logrado, hizo para su consuelo un retrato -del difunto, y comenz honrar y adorar como -Dios, al que poco antes como hombre mortal acab -sus das; y para este fin orden entre sus criados, -que en memoria suya se hiciesen devociones -y sacrificios. Despues pasando dias, y tomando autoridad -esta maldita costumbre, qued este yerro -canonizado por ley; y as por mandado de los tiranos -y Reyes eran adorados los retratos Idolos. -De aqu vino que con los ausentes se comenz -hacer lo mismo; y los que no podian adorar en -presencia por estar lejos, trayendo los retratos de -los Reyes que querian honrar, por este modo los -adoraban, supliendo con su invencion y traza la -ausencia de los que querian adorar. Acrecent -esta invencion de idolatra la curiosidad de excelentes -artfices, que con su arte hicieron estas imgenes -y estatuas tan elegantes, que los que no saban -lo que era, les provocaban adorarlas. Porque -con el primor de su arte, pretendiendo contentar -al que les daba su obra, sacaban retratos y -pinturas mucho mas excelentes. Y el vulgo de la -gente, llevado de la apariencia y gracia de la obra, -al otro que poco antes habia sido honrado como -hombre, vino ya tenerle y estimarle por su Dios. -Y este fu el engao miserable de los hombres,<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span> -que acomodndose ahora su afecto y sentimiento, -ahora la lisonja de los Reyes, el nombre incomunicable -de Dios, le vinieron poner en las -piedras, adorndolas por Dioses. Todo esto es del -libro de la Sabidura, que es lugar digno de ser -notado. Y la letra hallarn los que fueren curiosos -desenvolvedores de antigedad, que el origen -de la idolatra fueron estos retratos y estatuas de -los difuntos. Digo de la idolatra, que propiamente -es adorar Idolos imgenes, porque eso otro de -adorar criaturas como al Sol y la malicia del -Cielo, de que se hace mencion en los Profetas<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a>, -no es cierto que fuese despues; aunque el hacer -estatuas Idolos en honra del Sol y de la Luna y -de la tierra, sin duda lo fu. Viniendo nuestros -Indios, por los mismos pasos que pinta la Escritura, -vinieron la cumbre de sus idolatras. Primeramente -los cuerpos de los Reyes y Seores procuraban -conservarlos, y permanecian enteros, sin -oler mal, ni corromperse mas de doscientos aos. -De esta manera estaban los Reyes Incas en el -Cuzco, cada uno en su capilla y adoratorio, de los -cuales el Virey Marqus de Caete (por extirpar -la idolatra) hizo sacar y traer la ciudad de los -Reyes tres cuatro de ellos, que caus admiracion<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span> -ver cuerpos humanos de tantos aos con tan -linda tez y tan enteros. Cada uno de estos Reyes -Incas dejaba todos sus tesoros, y hacienda y renta -para sustentar su adoratorio, donde se ponia su -cuerpo y gran copia de ministros, y toda su familia -dedicada su culto. Porque ningun Rey sucesor -usurpaba los tesoros y vagilla de su antecesor, -sino de nuevo juntaba para s y para su palacio. -No se contentaron con esta idolatra de los cuerpos -de los difuntos, sino que tambien hacian sus -estatuas; y cada Rey en vida haca un Idolo estatua -suya de piedra, la cual llamaba Guaoiqu, -que quiere decir hermano, porque aquella estatua -en vida y en muerte se le habia de hacer la -misma veneracion que al propio Inca; las cuales -llevaban la guerra, y sacaban en procesion, para -alcanzar agua y buenos temporales, y les hacian -diversas fiestas y sacrificios. De estos Idolos hubo -gran suma en el Cuzco y en su comarca: entindese -que ha cesado del todo, en gran parte la -supersticion de adorar estas piedras, despues que -por la diligencia del Licenciado Polo se descubrieron; -y fu la primera la de Ingarca, cabeza de la -parcialidad principal de Hanan Cuzco. De esta -manera se halla en otras naciones gran cuenta con -los cuerpos de los antepasados y sus estatuas, que -adoran y veneran.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c507" id="c507">CAPTULO VII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las supersticiones que usaban con los muertos.</i></p> - -<p>Comunmente creyeron los Indios del Per, que -las nimas vivian despues de esta vida, y que los -buenos tenian gloria, y los malos pena; y as en -persuadirles estos artculos hay poca dificultad. -Mas de que los cuerpos hubiesen de resucitar con -las nimas, no lo alcanzaron; y as ponian excesiva -diligencia, como est dicho, en conservar los cuerpos, -y honrarlos despues de muertos. Para esto sus -descendientes les ponan ropa, y hacian sacrificios, -especialmente los Reyes Incas en sus entierros habian -de ser acompaados de gran nmero de criados -y mugeres para el servicio de la otra vida; y -as el dia que morian, mataban las mugeres quien -tenian aficion, y criados y oficiales, para que fuesen - servir la otra vida. Cuando muri Gaunacapa, -que fu padre de Atagualpa, en cuyo tiempo -entraron los Espaoles, fueron muertas mil y -tantas personas de todas edades y suertes para su<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span> -servicio y acompaamiento en la otra vida. Matbanlos -despues de muchos cantares y borracheras; -y ellos se tenian por bienaventurados: sacrificbanles -muchas cosas, especialmente nios, y de su -sangre hacian una raya de oreja oreja en el rostro -del difunto. La misma supersticion inhumanidad -de matar hombres y mugeres para acompaamiento -y servicio del difunto en la otra vida han -usado y usan otras naciones brbaras. Y aun, segun -escribe Polo, cuasi ha sido general en Indias; -y aun refiere el Venerable Beda, que usaban los -Anglos antes de convertirse al Evangelio la misma -costumbre de matar gente, que fuese en compaa -y servicio de los difuntos. De un Portugus, que -siendo cautivo entre brbaros le dieron un flechazo -con que perdi un ojo, cuentan, que querindole -sacrificar para que acompaase un Seor difunto, -respondi, que los que moraban en la otra vida -tendrian en poco al difunto, pues le daban por -compaero un hombre tuerto, y que era mejor -drsele con dos ojos; y parecindoles bien esta -razon los brbaros, le dejaron. Fuera de esta -supersticion de sacrificar hombres al difunto, -que no se hace sino con seores muy calificados, -hay otra mucho ms comun y general en todas -las Indias, de poner comida y bebida los difuntos -sobre sus sepulturas y cuevas, y creer que -con aquello se sustentan, que tambien fu error de<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span> -los antiguos, como dice San Agustin<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a>. Y para -este efecto de darles de comer y beber, hoy dia -muchos Indios infieles desentierran secretamente -sus difuntos de las Iglesias y cementerios, y los -entierran en cerros, quebradas, en sus propias -casas. Usan tambien ponerles plata en las bocas, -en las manos, en los senos, y vestirles ropas nuevas, -y provechosas dobladas debajo de la mortaja. -Creen que las nimas de los difuntos andan vagueando, -y que sienten frio y sed, y hambre y -trabajo, y por eso hacen sus aniversarios, llevndoles -comida, bebida y ropa. A esta causa advierten -con mucha razon los Prelados en sus Sinodos, -que procuren los Sacerdotes dar entender los -Indios, que las ofrendas que en la Iglesia se ponen -en las sepulturas, no son comida ni bebida de las -nimas, sino de los pobres, de los ministros, y -solo Dios es el que en la otra vida sustenta las nimas, -pues no comen, ni beben cosa corporal. Y -va mucho en que sepan esto bien sabido, porque -no conviertan el uso santo en supersticion gentlica, -como muchos lo hacen.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c508" id="c508">CAPTULO VIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del uso de los mortuorios que tuvieron los -Mejicanos y otras naciones.</i></p> - -<p>Habiendo referido lo que en el Per usaron -muchas naciones con sus difuntos, es bien hacer -especial mencion de los Mejicanos en esta parte, -cuyos mortuorios eran solemnsimos, y llenos de -grandes disparates. Era oficio de Sacerdotes y Religiosos -en Mjico (que los habia con extraa observancia, -como se dir despues) enterrar los -muertos, y hacerles sus exequias; y los lugares -donde los enterraban, eran las sementeras y patios -de sus casas propias: otros llevaban los sacrificaderos -de los montes: otros quemaban, y enterraban -las cenizas en los templos, y todos enterraban -con cuanta ropa, joyas y piedras tenian; y - los que quemaban, metian las cenizas en unas -ollas, y en ellas las joyas y piedras y atavios, por -ricos que fuesen. Cantaban los oficios funerales -como responsos, y levantaban los cuerpos de los -difuntos muchas veces, haciendo muchas ceremonias.<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span> -En estos mortuorios comian y bebian; y si -eran personas de calidad, daban de vestir todos -los que habian acudido al enterramiento. En muriendo -alguno, ponianle tendido en un aposento -hasta que acudian de todas partes los amigos y -conocidos, los cuales traian presentes al muerto, -y le saludaban como si fuera vivo. Y si era Rey, - Seor de algun pueblo, le ofrecian esclavos, para -que los matasen con l, y le fuesen servir al otro -mundo. Mataban asmismo al sacerdote capellan -que tenia, porque todos los Seores tenian un -sacerdote, que dentro de casa les administraba las -ceremonias; y as le mataban para que fuese administrar -al muerto: mataban al Maestresala, al -Copero, los enanos y corcovados, que de estos -se servian mucho, y los hermanos que mas le -habian servido; lo cual era grandeza entre los Seores -servirse de sus hermanos y de los referidos. -Finalmente mataban todos los de su casa, para -llevar y poner casa al otro mundo. Y por que no -tuviesen all pobreza, enterraban mucha riqueza -de oro, plata y piedras, ricas cortinas de muchas -labores, brazaletes de oro, y otras ricas piezas; y -si quemaban al difunto, hacian lo mismo con toda -la gente y atavos que le daban para el otro -mundo. Tomaban toda aquella ceniza, y enterrbanla -con grande solemnidad: duraban las exequias -diez dias de lamentables y llorosos cantos. Sacaban<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span> -los sacerdotes los difuntos con diversas ceremonias, -segun ellos lo pedian, las cuales eran -tantas, que cuasi no se podian numerar. A los Capitanes -y grandes Seores les ponian sus insignias -y trofeos, segun sus hazaas y valor que habian -tenido en las guerras y gobierno, que para esto -tenian sus particulares blasones y armas. Llevaban -todas estas cosas y seales al lugar donde habia -de ser enterrado, quemado, delante del cuerpo, -acompaandole con ellas en procesion, donde iban -los sacerdotes y dignidades del templo, con diversos -aparatos, unos incensando, y otros cantando, -y otros taendo tristes flautas y tambores, lo cual -aumentaba mucho el llanto de los vasallos y parientes. -El Sacerdote que haca el oficio, iba ataviado -con las insignias del Idolo, quien habia -representado el muerto, porque todos los Seores -representaban los Idolos, y tenian sus renombres, - cuya causa eran tan estimados y honrados. -Estas insignias sobredichas llevaba de ordinario -la orden de la Caballera. Y al que quemaban, -despues de haberle llevado al lugar adonde habian -de hacer las cenizas, rodeabanle de tea l, -y todo lo que pertenecia su matalotage, como -queda dicho, y pegabanle fuego, aumentndolo -siempre con maderos resinosos hasta que todo se -haca ceniza. Salia luego un Sacerdote vestido con -unos atavos de demonio, con bocas por todas las<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span> -coyunturas, y muchos ojos de espejuelos, con un -gran palo, y con l revolvia todas aquellas cenizas -con gran nimo y denuedo, el cual haca una -representacion tan fiera, que ponia grima todos -los presentes. Y algunas veces este ministro sacaba -otros trages diferentes, segun era la cualidad -del que mora. Esta digresion de los muertos y -mortuorios se ha hecho por ocasion de la idolatra -de los difuntos; ahora ser justo volver al intento -principal, y acabar con esta materia.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c509" id="c509">CAPTULO IX</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del cuarto y ltimo gnero de idolatra que usaron -los Indios con imgenes y estatuas, -especialmente los Mejicanos.</i></p> - -<p>Aunque en los dichos gneros de idolatra, en -que se adoraban criaturas, hay gran ofensa de -Dios, el Espritu Santo condena mucho mas, y -abomina otro linage de idlatras, que adoran solamente<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span> -las figuras imgenes fabricadas por manos -de hombres, sin haber en ellas mas de ser piedras, -palos, metal, y la figura que el artfice quiso -darles. As dice el Sabio<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a> de estos tales: Desventurados, -y entre los muertos se puede contar -su esperanza, de los que llamaron Dioses las -obras de las manos de los hombres, al oro, la -plata con la invencion y semejanza de animales, -la piedra intil, que no tiene mas de ser de una -antigualla. Y va prosiguiendo divinamente contra -este engao y desatino de los Gentiles, como tambien -el Profeta Isaas y el Profeta Jeremas y el -Profeta Baruch y el Santo Rey David copiosa y -graciosamente disputan<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>. Y convendr que el -Ministro de Cristo, que reprueba los errores de -idolatra, tenga bien vistos y digeridos estos lugares, -y las razones que en ellos tan galanamente el -Espritu Santo toca, que todas se reducen una -breve sentencia, que pone el Profeta Oseas<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a>: <i>El -oficial fu el que le hizo, y as no es Dios; servir -pues, para telas de araas el becerro de Samaria</i>. -Viniendo nuestro cuento, hubo en las Indias gran -curiosidad de hacer Idolos y pinturas de diversas -formas y diversas materias, y stas adoraban por<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span> -Dioses. Llambanlas en el Per Gucas, y ordinariamente -eran de gestos feos y disformes, lo menos -las que yo he visto, todas eran as. Creo, sin -duda, que el demonio, en cuya veneracion las hacian, -gustaba de hacerse adorar en figuras mal -agestadas. Y es as en efecto verdad, que en muchas -de estas Gucas, Idolos, el demonio hablaba -y respondia, y los Sacerdotes y Ministros suyos -acudian estos orculos del padre de las mentiras; -y cual l es, tales eran sus consejos y avisos y -profecas. En donde este gnero de idolatra prevaleci -mas que en parte del mundo, fu en la -Provincia de Nueva-Espaa, en la de Mjico y -Tezcco, y Tlascla y Cholla, y partes convecinas -de aquel Reino. Y es cosa prodigiosa de -contar las supersticiones que en esta parte tuvieron; -mas no ser sin gusto referir algo de ellas. El -principal Idolo de los Mejicanos, como est arriba -dicho, era Vitzilipuztli: esta era una estatua de -madera entretallada en semejanza de un hombre -sentado en un escao azul fundado en unas andas, -y de cada esquina salia un madero con una cabeza -de sierpe al cabo: el escao denotaba que estaba -sentado en el Cielo. El mismo Idolo tenia toda la -frente azul, y por encima de la nariz una venda -azul, que tomaba de una oreja otra. Tenia sobre -la cabeza un rico plumage de hechura de pico de -pjaro: el remate de l de oro muy bruido. Tenia<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span> -en la mano izquierda una rodela blanca con -cinco pias de plumas blancas puestas en cruz: salia -por lo alto un gallardete de oro, y por las manijas -cuatro saetas, que segun decian los Mejicanos, -les habian enviado del Cielo para hacer las -hazaas que en su lugar se dirn. Tenia en la -mano derecha un bculo labrado manera de culebra, -todo azul ondeado. Todo este ornato, y el -demas, que era mucho, tenia sus significaciones, -segun los Mejicanos declaraban. El nombre de -Vitzilipuztli quiere decir siniestra de pluma relumbrante. -Del templo superbsimo, y sacrificios y -fiestas y ceremonias de este gran Idolo se dir -abajo, que son cosas muy notables. Solo digo al -presente, que este Idolo vestido y aderezado ricamente -estaba puesto en un altar muy alto en una -pieza pequea, muy cubierta de sbanas, de joyas, -de plumas y de aderezos de oro, con muchas rodelas -de pluma, lo mas galana y curiosamente que -ellos podian tenerle, y siempre delante de l una -cortina para mayor veneracion. Junto al aposento -de este Idolo habia otra pieza menos aderezada, -donde habia otro Idolo que se decia Tlalc. Estaban -siempre juntos estos dos Idolos, porque los -tenian por compaeros, y de igual poder. Otro -Idolo habia en Mjico muy principal, que era el -Dios de la penitencia, y de los jubileos y perdon -de pecados. Este Idolo se llamaba Tezcatlipca, el<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span> -cual era de una piedra muy relumbrante, y negra -como azabache, vestido de algunos atavos galanos - su modo. Tenia zarcillos de oro y de plata, en -el labio bajo un cautillo cristalino de un geme de -largo, y en l metida una pluma verde, y otras -veces azul, que parecia esmeralda turquesa. La -coleta de los cabellos le ceia una cinta de oro -bruido, y en ella por remate una oreja de oro -con unos humos pintados en ella, que significaban -los ruegos de los afligidos y pecadores, que oia -cuando se encomendaban l. Entre esta oreja y -la otra salian unas garzotas en grande nmero: al -cuello tenia un joyel de oro colgado, tan grande, -que le cubria todo el pecho: en ambos brazos brazaletes -de oro: en el ombligo una rica piedra verde: -en la mano izquierda un mosqueador de plumas -preciadas verdes, azules, amarillas, que salian -de una chapa de oro reluciente muy bruido, tanto, -que parecia espejo: en que daba entender, -que en aquel espejo vea todo lo que se haca en -el mundo. A este espejo chapa de oro llamaban -Itlacheaya, que quiere decir, su mirador. En la -mano derecha tena cuatro saetas, que significaban -el castigo que por los pecados daba los malos. -Y as al Idolo que mas temian, porque no les descubriesen -sus delitos, era ste, en cuya fiesta, que -era de cuatro cuatro aos, habia perdon de pecados, -como adelante se relatar. A este mismo<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span> -Idolo Tezcatlipca tenian por Dios de las sequedades, -hambres, esterilidad y pestilencia. Y as le -pintaban en otra forma, que era asentado con mucha -autoridad en un escao rodeado de una cortina -colorada labrada de calaveras y huesos de -muertos. En la mano izquierda una rodela con cinco -pias de algodon, y en la derecha una vara -arrojadiza, amenazando con ella; el brazo muy estirado, -como que la queria ya tirar. De la rodela -salian cuatro saetas: el semblante airado: el cuerpo -untado todo de negro: la cabeza llena de plumas de -codornices. Eran grandes las supersticiones que -usaban con este Idolo, por el mucho miedo que le -tenian. En Cholula, que es cerca de Mjico, y era -repblica por s, adoraban un famoso Idolo, que -era el Dios de las mercaderas, porque ellos eran -grandes mercaderes; y hoy dia son muy dados -tratos: llambanle Quetzaalcotl. Estaba este Idolo -en una gran plaza, en un templo muy alto. Tenia -al derredor de s oro, plata, joyas y plumas ricas, -ropas de mucho valor, y de diversos colores. Era -en figura de hombre, pero la cara de pjaro, con -un pico colorado, y sobre l una cresta y berrugas, -con unas rengleras de dientes, y la lengua de -fuera. En la cabeza una mitra de papel puntiaguda -pintada: una hoz en la mano, y muchos aderezos -de oro en las piernas, y otras mil invenciones de -disparates, que todo aquello significaba, y en efecto<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> -le adoraban, porque haca ricos los que queria, -como el otro Dios Mamn, el otro Plutn. Y -cierto el nombre que le daban los Cholulanos su -Dios, era propsito, aunque ellos no lo entendian. -Llambanle Quetzaalcotl, que es culebra de pluma -rica, que tal es el demonio de la codicia. No -se contentaban estos brbaros de tener dioses, sino -que tambien tenian sus diosas, como las fbulas de -los Poetas las introdujeron, y la ciega gentilidad -de Griegos y Romanos las veneraron. La principal -de las diosas que adoraban, llamaban Tozi, que -quiere decir, nuestra abuela, que segun refieren -las historias de los Mejicanos, fu hija del Rey -de Culhuacn, que fu la primera que desollaron -por mandado de Vitzilipuztli, consagrndola de -esta arte por su hermana; y desde entonces comenzaron - desollar los hombres para los sacrificios, y -vestirse los vivos de los pellejos de los sacrificados, -entendiendo que su Dios se agradaba de ello; -como tambien el sacar los corazones los que sacrificaban, -lo aprendieron de su Dios, cuando l -mismo los sac los que castig en Tula, como se -dir en su lugar. Una de estas diosas, que adoraban, -tuvo un hijo grandsimo cazador, que despues -tomaron por dios los de Tlascla, que fu el bando -opuesto los Mejicanos, con cuya ayuda los Espaoles -ganaron Mjico. Es la provincia de Tlascala -muy aparejada para caza, y la gente muy<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span> -dada ella, y asi hacian gran fiesta. Pintan al Idolo -de cierta forma, que no hay que gastar tiempo en -referirla; mas la fiesta que le hacian, es muy donosa. -Y era as, que al reir del alba tocaban una -bocina, con que se juntaban todos con sus arcos y -flechas, redes y otros instrumentos de caza, iban -con su Idolo en procesion, y tras ellos grandsimo -nmero de gente una sierra alta, donde en la -cumbre de ella tenian puesta una ramada, y en -medio un altar riqusimamente aderezado, donde -ponan al Idolo. Yendo caminando con el gran -ruido de bocinas, caracoles, flautas, y atambores -llegados al puesto, cercaban toda la falda de aquella -sierra al derredor, y pegndole por todas partes -fuego, salian muchos y muy diversos animales, -venados, conejos, liebres, zorras, lobos, &c., los -cuales iban hcia la cumbre, huyendo de el fuego; -y yendo los cazadores tras ellos con grande grita -y vocera, tocando diversos instrumentos, los llevaban -hasta la cumbre delante del Idolo, donde -venia haber tanta apretura en la caza, que dando -saltos, unos rodaban, otros daban sobre la gente y -otros sobre el altar, con que haba grande regocijo -y fiesta. Tomaban entonces grande nmero de -caza, y los venados y animales grandes sacrificaban -delante de el Idolo, sacndoles los corazones -con la ceremonia que usaban en los sacrificios -de los hombres. Lo cual hecho, tomaban toda<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span> -aquella caza cuestas, y volvanse con su Idolo -por el mismo rden que fueron, y entraban en la -ciudad con todas estas cosas muy regocijados, con -grande msica de bocinas y atabales, hasta llegar -al templo, adonde ponian su Idolo con muy gran -reverencia y solemnidad. Ibanse luego todos guisar -las carnes de toda aquella caza, de que hacian -un convite todo el pueblo; y despues de comer -hacian sus representaciones y baile delante de el -Idolo. Otros muchos dioses y diosas tenian con -gran suma de Idolos, mas los principales eran en -la nacion Mejicana y en sus vecinas, los que estn -dichos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c510" id="c510">CAPTULO X</a></h2> - -<p class="pch"><i>De un extrao modo de idolatra que usaron los -Mejicanos.</i></p> - -<p>Como dijimos, que los Reyes Incas del Per -substituyeron ciertas estatuas de piedra hechas su -semejanza, que les llamaban sus Guaoiques hermanos, -y les hacan dar la misma veneracion que - ellos; as los Mejicanos lo usaron con sus dioses; -pero pasaron estos mucho ms adelante, porque -hacian dioses de hombres vivos, y era en esta manera: -Tomaban un cautivo, el que mejor les parecia, -y antes de sacrificarle sus Idolos, ponianle el -nombre de el mismo Idolo, quien habia de ser sacrificado, -y vestanle y adornbanle de el mismo -ornato que su Idolo, y decan, que representaba -al mismo Idolo. Y por todo el tiempo que duraba -esta representacion, que en unas fiestas era de un -ao, y en otras era de seis meses, y en otras de -menos, de la misma manera le veneraban y adoraban, -que al propio Idolo, y comia, bebia y holgaba. -Y cuando iba por las calles, salia la gente <span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span> -adorarle, y todos le ofrecian mucha limosna; y -llevbanle los nios, y los enfermos para que los -sanase y bendijese, y en todo le dejaban hacer su -voluntad, salvo, que porque no se huyese, le acompaaban -siempre diez doce hombres, adonde -quiera que iba. Y l, para que le hiciesen reverencia -por donde pasaba, tocaba de cuando en cuando -un cautillo, con que se apercibia la gente para -adorarle. Cuando estaba de sazon y bien gordo, -llegada la fiesta, le abrian, mataban y comian, haciendo -solemne sacrificio de l. Cierto pone lstima -ver de la manera que Satans estaba apoderado -de esta gente, y lo est hoy dia de muchas, -haciendo semejantes potages y embustes costa -de las tristes almas y miserables cuerpos que le -ofrecen, quedndose l riendo de la burla tan pesada -que les hace los desventurados, mereciendo -sus pecados que le deje el altsimo Dios en poder -de su enemigo, quien escogieron por dios y -amparo suyo. Mas, pues se ha dicho lo que basta -de las idolatras de los Indios, sguese que tratemos -del modo de religion supersticion, por mejor -decir, que usan de sus ritos, de sus sacrificios, de -templos, y ceremonias, y lo dems que esto toca.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c511" id="c511">CAPTULO XI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De como el Demonio ha procurado asemejarse -Dios en el modo de sacrificios, Religion y -Sacramentos.</i></p> - -<p>Pero antes de venir eso, se ha de advertir una -cosa, que es muy digna de ponderar; y es, que -como el Demonio ha tomado por su soberbia bando -y competencia con Dios, lo que nuestro Dios -con su sabidura ordena para su culto y honra, y -para bien y salud del hombre, procura el Demonio -imitarlo y pervertirlo, para ser l honrado, y el -hombre mas condenado. Y as vemos que como el -sumo Dios tiene sacrificios, Sacerdotes, Sacramentos, -Religiosos, Profetas y gente dedicada su divino -culto y ceremonias santas, as tambien el Demonio -tiene sus sacrificios y Sacerdotes, y su modo -de Sacramentos, y gente dedicada recogimiento -y santimona fingida, y mil gneros de profetas -falsos. Todo lo cual, declarado en particular -como pasa, es de grande gusto, y de no menor -consideracion para el que se acordre, como el<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span> -Demonio es padre de la mentira, segun la suma -Verdad lo dice en su Evangelio<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a>; y as procura -usurpar para s la gloria de Dios, y fingir con sus -tinieblas la luz. Los encantadores de Egipto, enseados -de su maestro Satans, procuraban hacer -en competencia de Moiss y Aarn otras maravillas -semejantes<a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a>. Y en el libro de los Jueces<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a> -leemos de el otro Micas, que era Sacerdote del -Idolo vano, usando los aderezos que en el tabernculo -del verdadero Dios se usaban, aquel <i>ephod</i> -y <i>teraphim</i>, y lo demas: Sease lo que quisieren los -doctos. Apenas hay cosa instituda por Jesu-Cristo, -nuestro Dios y Seor, en su Ley Evanglica, -que en alguna manera no la haya el Demonio sofisticado -y pasado su gentilidad: como echar de -ver quien advirtiere en lo que por ciertas relaciones -tenemos sabido de los ritos y ceremonias de -los Indios, de que vamos tratando en este libro.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c512" id="c512">CAPTULO XII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los Templos que se han hallado en las Indias.</i></p> - -<p>Comenzando, pues, por los templos, como el -sumo Dios quiso que se le dedicase casa, en que -su santo nombre fuese con particular culto celebrado, -as el demonio para sus intentos persuadi - los infieles que le hiciesen soberbios templos y -particulares adoratorios y santuarios. En cada Provincia -del Per habia una principal Guca, casa -de adoracion; y ademas de sta algunas universales, -que eran para todos los Reinos de los Incas. -Entre todas fueron dos sealadas: una que llaman -de Pachacma, que est cuatro leguas de Lima, y -se ven hoy las ruinas de un antiqusimo y grandsimo -edificio, de donde Francisco Pizarro y los -suyos hubieron aquella inmensa riqueza de vasijas -y cntaros de oro y plata, que les trajeron cuando -tuvieron preso al Inca Atagualpa. En este templo -hay relacion cierta, que hablaba visiblemente el -Demonio, y daba respuestas desde su orculo, y -que tiempos vean una culebra muy pintada; y<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span> -esto de hablar y responder el Demonio en estos -falsos santuarios, y engaar los miserables, es -cosa muy comun y muy averiguada en Indias; -aunque donde ha entrado el Evangelio, y levantado -la seal de la Santa Cruz, manifiestamente ha -enmudecido el padre de las mentiras, como de su -tiempo escribe Plutarco<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>: <i>Cur cessaverit Pithias -fundere oracula</i>. Y San Justino Mrtir trata largo<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a> -de este silencio que Cristo puso los demonios -que hablaban en los Idolos, como estaba mucho -antes profetizado en la divina Escritura. El -modo que tenian de consultar sus dioses los ministros -infieles hechiceros, era como el Demonio -les enseaba; ordinariamente era de noche; y entraban -las espaldas vueltas al Idolo, andando -hcia atrs; y doblando el cuerpo, y inclinando la -cabeza, ponianse en una postura fea, y as consultaban. -La respuesta de ordinario era en una manera -de silvo temeroso, con un chillido, que les -ponia horror; y todo cuanto les avisaba y mandaba, -era encaminado su engao y perdicion. Ya, -por la misericordia de Dios, y gran poder de -Jesu-Cristo, muy poco se halla de esto. Otro -templo y adoratorio aun muy mas principal hubo -en el Per, que fu en la ciudad del Czco, adonde<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> -es ahora el Monasterio de Santo Domingo; y -en los sillares y piedras del edificio, que hoy dia -permanecen, se echa de ver que fuese cosa muy -principal. Era este templo como el Panteon de los -Romanos, cuanto ser casa y morada de todos -los dioses. Porque en ella pusieron los Reyes Incas -los dioses de todas las provincias y gentes que -conquistaron, estando cada Idolo en su particular -asiento, y hacindole culto y veneracion los de su -provincia con un gasto excesivo de cosas que se -traan para su ministerio; y con esto les pareca -que tenian seguras las provincias ganadas, con -tener como en rehenes sus dioses. En esta misma -casa estaba el Puncho, que era un Idolo del Sol, -de oro finsimo, con gran riqueza de pedrera, y -puesto al oriente con tal artificio, que en saliendo -el Sol, daba en l; y como era el metal finsimo, -volvian los rayos con tanta claridad, que pareca -otro Sol. Este adoraban los Incas por su dios, y al -Pachayachachc, que es el hacedor del Cielo. En -los despojos de este templo riqusimo dicen, que -un soldado hubo aquella hermossima plancha de -oro del Sol; y como andaba largo el juego, la perdi -una noche jugando. De donde toma origen el -refrn que en el Per anda de grandes tahures, -diciendo: juega el Sol, antes que nazca.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c513" id="c513">CAPTULO XIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los soberbios Templos de Mjico.</i></p> - -<p>Pero sin comparacion fu mayor la supersticion -de los Mejicanos, as en sus ceremonias, como en -la grandeza de sus templos, que antiguamente llamaban -los Espaoles el Cu, y debi de ser vocablo -tomado de los Isleos de Santo Domingo, de Cuba, -como otros muchos que se usan, y no son ni de Espaa, -ni de otra lengua que hoy dia se use en Indias, -como son maz, chicha, vaquiano, chapeton, y -otros tales. Habia, pues, en Mjico el Cu, tan famoso -templo de Vitzipztli, que tenia una cerca -muy grande, y formaba dentro de s un hermossimo -patio: toda ella era labrada de piedras grandes - manera de culebras, asidas las unas las -otras; y por eso se llamaba esta cerca Coatepntli, -que quiere decir cerca de culebras. Tenian las -cumbres de las cmaras y oratorios donde los -Idolos estaban, un pretil muy galano, labrado -con piedras menudas, negras como azabache, -puestas con mucho rden y concierto, revocado<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span> -todo el campo de blanco y colorado, que desde -abajo luca mucho. Encima de este pretil habia unas -almenas muy galanas, labradas como caracoles: tenia -por remate de los estribos dos Indios de piedra, -asentados con unos candeleros en las manos, y de -ellos salian unas como mangas de cruz, con remates -de ricas plumas amarillas y verdes, y unos rapacejos -largos de lo mismo. Por dentro de la cerca -de este patio habia muchos aposentos de Religiosos, -y otros en lo alto para Sacerdotes y Papas, -que as llamaban los supremos Sacerdotes que -servian al Idolo. Era este patio tan grande y espacioso, -que se juntaban danzar bailar en l en -rueda al derredor, como lo usaban en aquel reino, -sin estorbo ninguno, ocho diez mil hombres, que -parece cosa increble. Tenia cuatro puertas entradas - oriente y poniente, y norte y mediodia: -de cada puerta de estas principiaba una calzada -muy hermosa de dos y tres leguas; y as habia en -medio de la laguna, donde estaba fundada la ciudad -de Mjico, cuatro calzadas en cruz muy anchas, -que la hermoseaban mucho. Estaban en estas -portadas cuatro dioses, Idolos, los rostros -vueltos las mismas partes de las calzadas. Frontero -de la puerta de este Templo de Vitzilipztli habia -treinta gradas de treinta brazas de largo, que las dividia -una calle que estaba entre la cerca del patio -y ellas. En lo alto de las gradas habia un paseadero<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span> -de treinta pies de ancho, todo encalado: en medio -de este paseadero una palizada muy bien labrada -de rboles muy altos puestos en hilera, una braza -uno de otro: estos maderos eran muy gruesos, y -estaban todos barrenados con unos agujeros pequeos: -desde abajo hasta la cumbre venian por -los agujeros de un madero otro unas varas delgadas, -en las cuales estaban ensartadas muchas -calaveras de hombres por las sienes: tenia cada -una veinte cabezas. Llegaban estas hileras de calaveras -desde lo bajo hasta lo alto de los maderos, -llena la palizada de cabo cabo, de tantas y tan -espesas calaveras, que ponian admiracion y grima. -Eran estas calaveras de los que sacrificaban, -porque despues de muertos, y comida la carne, -traan la calavera, y entregbanla los ministros -del templo, y ellos la ensartaban all, hasta que se -caian pedazos; y tenian cuidado de renovar con -otras las que caan. En la cumbre del templo estaban -dos piezas como capillas, y en ellas los dos -Idolos que se han dicho de Vitzilipztli, y su compaero -Tlalc, labradas las capillas dichas de -figuras de talla; y estaban tan altas, que para subir - ellas, habia una escalera de ciento y veinte -gradas de piedra. Delante de sus aposentos habia -un patio de cuarenta pies en cuadro, en medio del -cual habia una piedra de hechura de pirmide -verde y puntiaguda, de altura de cinco palmos;<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -y estaba puesta para los sacrificios de hombres -que all se hacan, porque echado un hombre de -espaldas sobre ella, le haca doblar el cuerpo, y as -le abrian, y le sacaban el corazon, como adelante -se dir. Habia en la ciudad de Mjico otros ocho - nueve templos como ste que se ha dicho, los -cuales estaban pegados unos con otros dentro -de un circuto grande; y tenian sus gradas particulares, -y su patio con aposentos y dormitorios. -Estaban las entradas de los unos poniente, otros - levante, otros al sur, otros al norte, todos muy -labrados, y torreados con diversas hechuras de -almenas y pinturas, con muchas figuras de piedra, -fortalecidos con grandes y anchos estribos. Eran -estos dedicados diversos dioses; pero despues -del Templo de Vitzilipztli, era el del Idolo Tezcatlipca, -que era dios de la penitencia, y de los -castigos, muy alto, y muy hermosamente labrado. -Tenia para subir l ochenta gradas, al cabo de -las cuales se haca una mesa de ciento y veinte -pies de ancho; y junto ella una sala toda entapizada -de cortinas de diversos colores y labores: -la puerta baja y ancha, y cubierta siempre con un -velo; y solo los Sacerdotes podian entrar; y todo -el templo labrado de varias efigies y tallas, con -gran curiosidad, porque estos dos templos eran -como Iglesias Catedrales, y los demas en su respecto -como Parroquias y Hermitas. Y eran tan<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span> -espaciosos y de tantos aposentos, que en ellos habia -los Ministerios, Colegios, Escuelas y Casas de -Sacerdotes, que se dir despues. Lo dicho puede -bastar para entender la soberbia del Demonio, y -la desventura de la miserable gente, que con tanta -costa de sus haciendas, trabajo y vidas servian - su propio enemigo, que no pretendia de ellos -mas que destruirles las almas, y consumirles los -cuerpos; y con esto muy contentos, parecindoles -por su grave engao, que tenian grandes y poderosos -Dioses, quien tanto servicio se haca.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c514" id="c514">CAPTULO XIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los Sacerdotes y oficios que hacian.</i></p> - -<p>En todas las naciones del mundo se hallan hombres -particularmente diputados al culto de Dios -verdadero falso, los cuales sirven para los sacrificios, -y para declarar al pueblo lo que sus Dioses -les mandan. En Mjico hubo en esto extraa<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> -curiosidad; y remedando el Demonio el uso de la -Iglesia de Dios, puso tambien su orden de Sacerdotes -menores, mayores y supremos, y unos -como Aclitos, y otros como Levitas. Y lo que -mas me ha admirado, hasta en el nombre parece -que el Diablo quiso usurpar el culto de Cristo para -s, porque los supremos Sacerdotes, y como si -dijsemos Sumos Pontfices, llamaban en su antigua -lengua Papas los Mejicanos, como hoy dia -consta por sus historias y relaciones. Los Sacerdotes -de Vitzilipztli sucedian por linages de ciertos -barrios diputados esto. Los Sacerdotes de -otros Idolos eran por eleccion ofrecimiento desde -su niez al templo. Su perpetuo ejercicio de los -Sacerdotes era incensar los Idolos, lo cual se hacia -cuatro veces cada dia natural: la primera en -amaneciendo: la secunda al medio dia: la tercera - puesta del Sol: la cuarta media noche. A esta -hora se levantaban todas las Dignidades del templo, -y en lugar de campanas tocaban unas bocinas -y caracoles grandes, y otros unas flautillas, y taan -un gran rato un sonido triste; y despues de -haber taido, salia el Hebdomadario Semanero, -vestido de una ropa blanca como Dalmtica, con -su incensario en la mano lleno de brasa, la cual -tomaba del brasero fogon que perpetuamente -ardia ante el altar, y en la otra mano una bolsa -llena de incienso, del cual echaba en el incensario<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span> -y entrando donde estaba el Idolo, incensaba con -mucha reverencia. Despues tomaba un pao, y con -la misma limpiaba el altar y cortinas; y acabado -esto, se iban una pieza juntos, y all hacan cierto -gnero de penitencia muy rigurosa y cruel, hirindose -y sacndose sangre en el modo que se -dir, cuando se trate de la penitencia que el Diablo -ense los suyos: estos maitines media noche -jams faltaban. En los sacrificios no podian -entender otros sino solos los Sacerdotes, cada uno -conforme su grado y dignidad. Tambien predicaban - la gente en ciertas fiestas, como cuando -de ellas se trate diremos: tenian sus rentas; y tambien -se les hacan copiosas ofrendas. De la uncion -con que se consagraban Sacerdotes, se dir tambien -adelante. En el Per se sustentaban de las heredades, -que all llaman Chcaras de sus Dioses, -las cuales eran muchas, y muy ricas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c515" id="c515">CAPTULO XV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los Monasterios de Doncellas que invent el -Demonio para su servicio.</i></p> - -<p>Como la vida religiosa (que imitacion de Jesu-Cristo -y sus Sagrados Apstoles han profesado y -profesan en la Santa Iglesia tantos siervos y siervas -de Dios) es cosa tan acepta en los ojos de la -divina Magestad, y con que tanto su santo nombre -se honra, y su Iglesia se hermosea; as el padre -de la mentira ha procurado, no solo remedar -esto, pero en cierta forma tener competencia, y -hacer sus Ministros que se sealen en aspereza y -observancia. En el Per hubo muchos Monasterios -de Doncellas, que de otra suerte no podian -ser recibidas; y por lo menos en cada provincia -habia uno, en el cual estaban dos gneros de mugeres: -unas ancianas, que llamaban Mamacnas, -para enseanza de las dems: otras eran muchachas, -que estaban all cierto tiempo, y despues las -sacaban para sus Dioses, para el Inca. Llamaban -esta casa Monasterio, Acllaguci, que es casa de<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span> -escogidas; y cada Monasterio tenia su Vicario -Gobernador, llamado Apopanca, el cual tenia facultad -de escoger todas las que quisiese, de cualquier -calidad que fuesen, siendo de ocho aos abajo, -como le pareciesen de buen talle y disposicion. -Estas encerradas all eran doctrinadas por las -Mamacnas en diversas cosas necesarias para la -vida humana, y en los ritos y ceremonias de sus -Dioses: de all se sacaban de catorce aos para -arriba, y con grande guardia se enviaban la Corte: -parte de ellas se diputaban para servir en las -Gucas y Santuarios, conservando perpetua virginidad: -parte para los sacrificios ordinarios que hacan -de Doncellas, y otros extraordinarios por la -salud, muerte, guerras del Inca: parte tambien -para mugeres mancebas del Inca, y de otros parientes - Capitanes suyos, quien l las daba; y -era hacerles gran merced: este repartimiento se -haca cada ao. Para el sustento de estos Monasterios, -que era gran cuantidad de Doncellas las -que tenian, habia rentas y heredades propias, de -cuyos frutos se mantenian. A ningun padre era lcito -negar sus hijas cuando el Apopanca se las -peda para encerrarlas en los dichos Monasterios, -y aun muchos ofrecian sus hijas de su voluntad, -parecindoles que ganaban gran mrito en que -fuesen sacrificadas por el Inca. Si se hallaba haber -alguna de estas Mamacnas Acllas delinquido<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span> -contra su honestidad, era infalible el castigo de -enterrarla viva, matarla con otro gnero de -muerte cruel. En Mjico tuvo tambien el Demonio -su modo de Monjas, aunque no les duraba la profesion -y santimonia mas de por un ao; y era de -esta manera: dentro de aquella cerca grandsima, -que dijimos arriba, que tenia el templo principal, -habia dos casas de recogimiento, una frontero de -otra; la una de varones, y la otra de mugeres. En -la de mugeres solo habia Doncellas de doce trece -aos, las cuales llamaban las mozas de la penitencia: -eran otras tantas como los varones: vivian -en castidad y clausura como doncellas diputadas -al culto de su Dios. El ejercicio que tenian era -regar y barrer el templo, y hacer cada maana de -comer al Idolo y sus Ministros de aquello que de -limosna recogan los Religiosos. La comida que al -Idolo hacian eran unos bollos pequeos en figura -de manos y pies, y otros retorcidos como melcochas. -Con este pan hacan ciertos guisados, y ponanselo -al Idolo delante cada dia, y comanlo sus -Sacerdotes, como los de Bel, que cuenta Daniel<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a>. -Estaban estas mozas trasquiladas, y despues dejaban -crecer el cabello hasta cierto tiempo. Levantbanse - media noche los maitines de los Idolos, que siempre<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span> -se hacan, haciendo ellas los mismos ejercicios que -los Religiosos. Tenian sus Abadesas, que las ocupaban -en hacer lienzos de muchas labores para -ornato de los Idolos y templos. El traje que continuamente -traan, era todo blanco, sin labor, ni -color alguna. Hacan tambien su penitencia media -noche, sacrificndose con herirse en las puntas -de las orejas en la parte de arriba; y la sangre que -se sacaban, ponansela en las mejillas; y dentro de -su recogimiento tenian una alberca, donde se lavaban -aquella sangre: vivian con honestidad y -recato. Y si hallaban que hubiese alguna faltado, -aunque fuese muy levemente, sin remision moria -luego, diciendo que haba violado la casa de su -Dios; y tenian por agero y por indicio de haber -sucedido algun mal caso de estos, si veian pasar -algun raton murcilago en la capilla de su Idolo, - que habian rodo algun velo; porque decian, que -si no hubiera precedido algun delito, no se atreviera -el raton murcilago hacer tal descortesa. -Y de aqu procedian hacer pesquisa; y hallando -el delincuente, por principal que fuese, luego -le daban la muerte. En este Monasterio no eran -admitidas Doncellas sino de uno de seis barrios, -que estaban nombrados para el efecto; y duraba -esta clausura, como est dicho, un ao, por el cual -ellas sus padres habian hecho voto de servir al -Idolo en aquella forma; y de all salian para casarse.<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span> -Alguna semejanza tiene lo de estas Doncellas, -y mas lo de las del Per, con las Vrgenes Vestales -de Roma, que refieren los Historiadores, para -que se entienda como el Demonio ha tenido codicia -de ser servido de gente que guarda limpieza, -no porque l le agrade la limpieza, pues es de -suyo espiritu inmundo, sino por quitar al sumo -Dios, en el modo que puede, esta gloria de servirse -de integridad y limpieza.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c516" id="c516">CAPTULO XVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los Monasterios de Religiosos que tiene el -Demonio para su supersticion.</i></p> - -<p>Cosa es muy sabida por las cartas de los Padres -de nuestra Compaa, escritas de Japn, la multitud -y grandeza que hay en aquellas tierras, de -Religiosos, que llaman Bonzos, sus costumbres, supersticion -y mentiras; y as de estos no hay que -decir de nuevo. De los Bonzos Religiosos de la<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span> -China refieren Padres que estuvieron all dentro, -haber diversas maneras rdenes, y que vieron -unos de hbito blanco y con bonetes; y otros de -hbito negro, sin bonete ni cabello; y que de ordinario -son poco estimados, y los Mandarines ministros -de justicia los azotan como los demas. Estos -profesan no comer carne, ni pescado, ni cosa viva, -sino arroz y yerbas: mas de secreto comen de -todo, y son peores que la gente comun. Los Religiosos -de la Corte, que est en Pekin, dicen, que -son muy estimados. A las Varelas monasterios -de estos monjes van de ordinario los Mandarines - recrearse, y cuasi siempre vuelven borrachos. -Estan estos monasterios de ordinario fuera de las -ciudades: dentro de ellos hay templos; pero en -esto de Idolos y templos hay poca curiosidad en -la China, porque los Mandarines hacen poco caso -de Idolos y tiennlos por cosa de burla, ni aun -creen que hay otra vida, ni aun otro paraso, sino -tener oficio de Mandarin; ni otro infierno sino las -crceles que ellos dan los delincuentes. Para el -vulgo dicen que es necesario entretenerle con idolatra, -como tambin lo apunta el Filsofo<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a> de -sus Gobernadores. Y aun en la Escritura<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a> fu -gnero de escusa, que di Aaron, del Idolo del becerro<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span> -que fabric. Con todo eso usan los Chinos -en las popas de sus navios, en unas capilletas, -traer all puesta una doncella de bulto, asentada -en su silla, con dos Chinos delante de ella -arrodillados manera de Angeles, y tiene lumbre -de noche y de dia; y cuando han de dar - la vela, le hacen muchos sacrificios y ceremonias -con gran rudo de atambores y campanas, -y echan papeles ardiendo por la popa. Viniendo - los Religiosos, no s que en el Per haya -habido casa propia de hombres recogidos, mas -de sus Sacerdotes y hechiceros, que eran infinitos. -Pero propia observancia, en donde parece -haberla el Demonio puesto, fu en Mjico, porque -habia en la cerca del gran templo dos monasterios, -como arriba se ha tocado: uno de doncellas, -de que se trat: otro de mancebos recogidos de -diez y ocho veinte aos, los cuales llamaban Religiosos. -Traan en las cabezas unas coronas como -frailes: el cabello poco mas crecido, que les daba - media oreja, excepto que al colodrillo dejaban -crecer el cabello cuatro dedos en ancho, que les -descenda por las espaldas, y manera de tranzado -los ataban y tranzaban. Estos mancebos, que -servan en el templo de Vitzilipztli, vivian en pobreza, -castidad y obediencia, y hacian el oficio de -Levitas, administrando los Sacerdotes y dignidades -del templo el incensario, la lumbre y los<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span> -vestimentos: barrian los lugares sagrados: traan -lea para que siempre ardiese en el brasero del -Dios, que era como lmpara, la cual arda contnuo -delante del altar del Idolo. Sin estos mancebos -habia otros muchachos, que eran como monacillos, -que servian de cosas manuales, como era -enramar y componer los templos con rosas y juntos -dar agua manos los Sacerdotes, administrar -navajuelas para sacrificar, ir con los que iban - pedir limosna, para traer la ofrenda. Todos -estos tenian sus Prepsitos, que tenian cargo -de ellos, y vivian con tanta honestidad, que -cuando salian en pblico donde habia mugeres, -iban las cabezas muy bajas, los ojos en el -suelo, sin osar alzarlos mirarlas: traan por -vestido unas sabanas de red. Estos mozos recogidos -tenian licencia de salir por la ciudad de -cuatro en cuatro, y de seis en seis, muy mortificados, - pedir limosna por los barrios; y cuando no -se la daban, tenian licencia de llegarse las sementeras, -y coger las espigas de pan mazorcas, que -habian menester, sin que el dueo osse hablarles, -ni evitrselo. Tenian esta licencia, porque vivian -en pobreza sin otra renta mas de la limosna. No -podia haber mas de cincuenta: ejercitbanse en -penitencia, y levantbanse media noche taer -unos caracoles y bocinas, con que despertaban -la gente. Velaban el Idolo por sus cuartos, porque<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span> -no se apagase la lumbre que estaba delante del -altar: administraban el incensario con que los Sacerdotes -incensaban el Idolo media noche, la -maana, al medio dia y la oracion. Estos estaban -muy sujetos y obedientes los mayores, y no salian -un punto de lo que les mandaban. Y despues -que media noche acababan de incensar los Sacerdotes, -estos se iban un lugar particular y sacrificaban, -sacandose sangre de los molledos con -unas puntas duras y agudas; y la sangre que as -sacaban, se la ponian por las sienes hasta lo bajo -de la oreja. Y hecho este sacrificio se iban luego -lavar una laguna: no se untaban estos mozos con -ningun betun en la cabeza, ni en el cuerpo, como -los Sacerdotes: y su vestido era una tela que all -se hace muy spera y blanca. Durbales este ejercicio -y aspereza de penitencia un ao entero, en el -cual vivian con mucho recogimiento y mortificacion. -Cierto es de maravillar, que la falsa opinion -de Religion pudiese en estos mozos y mozas de Mjico -tanto, que con tan gran aspereza hiciesen -en servicio de Stanas lo que muchos no hacemos -en servicio del altsimo Dios: que es grave confusion -para los que con un poquito de penitencia que -hacen, estan muy ufanos y contentos. Aunque el -no ser aquel ejercicio perpetuo, sino de un ao, lo -haca ms tolerable.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c517" id="c517">CAPTULO XVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las penitencias y asperezas que han usado los -Indios por persuasion del Demonio.</i></p> - -<p>Y pues hemos llegado este punto, bien ser -que as para manifestar la maldita soberbia de Satans, -como para confundir y despertar algo nuestra -tibieza en el servicio de el sumo Dios, digamos -algo de los rigores y penitencias extraas, que esta -miserable gente haca por persuasion del Demonio, -como los falsos Profetas de Baal<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a>, que con -lancetas se herian y sacaban sangre: y como los -que al sucio Beelfegor sacrificaban sus hijos -hijas<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a>: y los pasaban por fuego, segun dan testimonio -las Divinas letras<a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a>, que siempre Satans -fu amigo de ser servido mucha costa de -los hombres. Ya se ha dicho, que los Sacerdotes -y Religiosos de Mjico se levantaban media noche, -y habiendo incensado al Idolo los Sacerdotes,<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span> -y como dignidades del templo, se iban un lugar -de una pieza ancha, donde habia muchos asientos, -y all se sentaban: y tomando cada uno una pua -de manguy, que es como alesna punzon agudo, - con otro gnero de lancetas navajas, pasbanse -las pantorrillas junto la espinilla, sacndose -mucha sangre, con la cual se untaban las sienes, -baando con la demas sangre las puas lancetas, -y ponanlas despues entre las almenas del patio hincadas -en unos globos bolas de paja, para que -todos las viesen y entendiesen la penitencia que -hacian por el pueblo. Lavbanse de esta sangre en -una laguna diputada para esto, llamada Ezapn, -que es agua de sangre; y habia gran nmero de -estas lancetas puas en el templo, porque ninguna -habia de servir dos veces. Dems de esto tenian -grandes ayunos estos Sacerdotes y Religiosos, -como era ayunar cinco y diez dias seguidos antes -de algunas fiestas principales, que eran estas como -cuatro Temporas. Guardaban tan estrechamente -la continencia, que muchos de ellos, por no venir - caer en alguna flaqueza, se hendian por medio -los miembros viriles, y hacian mil cosas para hacerse -impotentes, por no ofender sus Dioses: no -bebian vino: dormian muy poco, porque los mas -de sus ejercicios eran de noche, y hacian en s -crueldades, martirizndose por el Diablo, y todo -trueco de que les tuviesen por grandes y una adores,<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span> -y muy penitentes. Usaban disciplinarse con -unas sogas que tenian udos; y no solo los Sacerdotes, -pero todo el pueblo, haca disciplina en la -procesin y fiesta que se haca al Idolo Tezcatlipca, -que se dijo arriba, era el Dios de la penitencia. -Porque entonces llevaban todos en las manos -unas sogas de hilo de manguy, nuevas, de una -braza, con un udo al cabo, y con aquellas se disciplinaban -dndose grandes golpes en las espaldas. -Para esta misma fiesta ayunaban los Sacerdotes -cinco dias seguidos, comiendo una sola vez al -dia, y apartados de sus mugeres, y no salian del -templo aquellos cinco dias, azotndose reciamente -con las sogas dichas. De las penitencias y extremos -de rigor que usan los Bonzos, hablan largo -las cartas de los Padres de la Compaa de Jesus, -que escribieron de la India, aunque todo esto siempre -ha sido sofisticado, y mas por apariencia, que -verdad. En el Per, para la fiesta de el Itu, que -era grande, ayunaba toda la gente dos dias, en los -cuales no llegaban mugeres, ni comian cosa con -sal, ni aj, ni bebian chicha; y este modo de ayunar -usaban mucho. En ciertos pecados hacian penitencia -de azotarse con unas hortigas muy speras: -otras veces darse unos otros con cierta piedra -cuantidad de golpes en las espaldas. En algunas -partes, esta ciega gente, por persuasion de el -Demonio, se van sierras muy agrias, y alli hacen<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span> -vida aspersima largo tiempo. Otras veces se -sacrifican despendose de algun alto risco, que -todos son embustes del que ninguna cosa ama mas -que el dao y perdicion de los hombres.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c518" id="c518">CAPTULO XVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los Sacrificios que al Demonio hacan los -Indios; y de qu cosas.</i></p> - -<p>En lo que mas el enemigo de Dios y de los -hombres ha mostrado siempre su astucia, ha sido -en la muchedumbre y variedad de ofrendas y sacrificios, -que para sus idolatras ha enseado los -infieles. Y como el consumir la substancia de las -criaturas en servicio y culto del Criador, es acto -admirable y propio de Religion, y esto es sacrificio, -as el padre de la mentira ha inventado, que -como autor y seor le ofrezcan y sacrifiquen las -criaturas de Dios. El primer gnero de sacrificios -que usaron los hombres, fu muy sencillo, ofreciendo<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span> -Can<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a> de los frutos de la tierra y Abel -de lo mejor de su ganado: lo cual hicieron despues -tambien No y Abrahan, y los otros Patriarcas, -hasta que por Moysen le di aquel largo Ceremonial -del Levtico, en que se ponen tantas -suertes y diferencias de sacrificios, y para diversos -negocios de diversas cosas, y con diversas ceremonias; -as tambien Satans en algunas naciones -se ha contentado con ensear, que le sacrifiquen -de lo que tienen, como quiera que sea: en otras ha -pasado tan adelante en darles multitud de ritos y -ceremonias en esto, y tantas observancias, que admira; -y parece que es querer claramente competir -con la ley antigua, y en muchas cosas usurpar -sus propias ceremonias. A tres gneros de sacrificios -podemos reducir todos los que usan estos infieles: -unos de cosas insensibles, otros de animales, -y otros de hombres. En el Per usaron sacrificar -coca, que es una yerba que mucho estiman, y -maz, que es su trigo, y plumas de colores, y chaqura, -que ellos llaman mollo, y conchas de la mar, -y veces oro y plata, figurando de ello animalejos; -tambien ropa fina de cmbi, y madera labrada -y olorosa, y muy ordinariamente sebo quemado. -Eran estas ofrendas sacrificios para alcanzar -buenos temporales, salud, librarse de peligros<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> -y males. En el segundo gnero era su ordinario sacrificio -de cues, que son unos animalejos como gazapillos, -que comen los Indios bien. Y en cosas de -importancia, personas caudalosas, ofrecian carneros -de la tierra, pacos rasos, lanudos; y en -el nmero, y en las colores, y en los tiempos habia -gran consideracion y ceremonia. El modo de -matar cualquier res chica grande, que usaban los -Indios, segun su ceremonia antigua, es la propia -que tienen los Moros, que llaman el alquible, que -es, tomar la res encima del brazo derecho, y volverle -los ojos hcia el Sol diciendo diferentes palabras, -conforme la cualidad de la res que se -mata. Porque si era pintada, se dirigian las palabras -al chuqulla trueno, para que no faltase el -agua: y si era blanco raso, ofrecinle al Sol con -unas palabras: y si era lanudo, con otras, para que -alumbrase y criase: y si era guanco, que es como -pardo, dirigian el sacrificio al Viraccha. Y en el -Cuzco se mataba con esta ceremonia cada dia un -carnero raso al Sol, y se quemaba vestido con una -camiseta colorada, y cuando se quemaba, echaban -ciertos cestillos de coca en el fuego (que llamaban -villcarnca); y para este sacrificio tenian gente diputada, -y ganado que no servia de otra cosa. Tambien -sacrificaban pjaros, aunque esto no se halla -tan frecuente en el Per como en Mjico, donde -era muy ordinario el sacrificio de codornices. Los<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span> -del Per sacrificaban pjaros de la puna, que as -llaman all al desierto, cuando habian de ir la -guerra, para hacer disminuir las fuerzas de las guacas -de sus contrarios. Este sacrificio se llamaba -cuzcovcza, contevcza, huallavcza, sopavcza, -y hacanlo en esta forma: Tomaban muchos gneros -de pjaros de la puna, y juntaban mucha -lea espinosa, llamada yanlli, la cual encendida, -juntaban los pjaros, y esta junta llamaban quizo, -y los echaban en el fuego, alderedor de el cual -andaban los oficiales del sacrificio con ciertas -piedras redondas y esquinadas, donde estaban -pintadas muchas culebras, leones, sapos y -tigres, diciendo (usachm) que significa: Suceda -nuestra victoria bien; y otras palabras en que -decan: Pirdanse las fuerzas de las guacas de -nuestros enemigos. Y sacaban unos carneros prietos, -que estaban en prision algunos dias sin comer, -que se llamaban urcu, y matandolos decian, que -as como los corazones de aquellos animales estaban -desmayados, as desmayasen sus contrarios. Y -si en estos carneros vean, que cierta carne que -est detrs de el corazon no se les habia consumido -con los ayunos y prision pasada, tenanlo por -mal agero. Y traan ciertos perros negros llamados -apurcos, y matbanlos, y echbanlos en un -llano, y con ciertas ceremonias hacan comer aquella -carne cierto gnero de gente. Tambien hacan<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span> -este sacrificio para que el Inca no fuese ofendido -con ponzoa, y para esto ayunaban desde la -maana hasta que sala la estrella, y entonces se -hartaban y zahoraban usanza de Moros. Este sacrificio -era el mas acepto para contra los Dioses -de los contrarios. Y aunque el dia de hoy ha cesado -cuasi todo esto, por haber cesado las guerras, -con todo han quedado rastros, y no pocos, -para pendencias particulares de Indios comunes, -de Caciques, de unos pueblos con otros. Item, -tambien sacrificaban ofrecian conchas de la mar, -que llamaban mollo, y ofrecanlas las fuentes y -manantiales, diciendo, que las conchas eran hijas -de la mar, madre de todas las aguas. Tienen diferentes -nombres segun la color, y as sirven diferentes -efectos. Usan de estas conchas cuasi en todas -las maneras de sacrificios; y aun el dia de hoy -echan algunos el mollo molido en la chicha por -supersticion. Finalmente, de todo cuanto sembraban -y criaban, si les pareca conveniente, ofrecian -sacrificio. Tambien habia Indios sealados para -hacer sacrificios las fuentes, manantiales arroyos -que pasaban por el pueblo, y chacras, heredades, -y hacanlos en acabando de sembrar, -para que no dejasen de correr, y regasen sus heredades. -Estos sacrificios elegan los sortlegos por -sus suertes, las cuales acabadas, de la contribucion -del pueblo se juntaba lo que se habia de sacrificar,<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span> -y lo entregaban los que tenan el cargo de -hacer los dichos sacrificios. Y hacianlos al principio -del invierno, que es cuando las fuentes, manantiales -y rios crecen por la humedad del tiempo, -y ellos atribuianlo sus sacrificios, y no sacrificaban - las fuentes y manantiales de los despoblados. -El dia de hoy an queda todava esta veneracion -de las fuentes, manantiales, acequias, -arroyos rios, que pasan por lo poblado y chacras: -y tambien tienen reverencia las fuentes y -rios de los despoblados. Al encuentro de dos rios -hacen particular reverencia y veneracion, y all -se lavan para sanar, untndose primero con harina -de maz, con otras cosas, y aadiendo diferentes -ceremonias; y lo mismo hacen tambien en -los baos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c519" id="c519">CAPTULO XIX</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los sacrificios de hombres que hacian.</i></p> - -<p>Pero lo que mas es de doler de la desventura -de esta triste gente, es el vasallage que pagaban -al Demonio sacrificndole hombres, que son imgen -de Dios, y fueron criados para gozar de Dios. -En muchas naciones usaron matar, para acompaamiento -de sus difuntos, como se ha dicho arriba, -las personas que les eran mas agradables, y de -quien imaginaban que podrian mejor servirse en la -otra vida. Fuera de esta ocasion usaron en el Per -sacrificar nios de cuatro de seis aos hasta diez; -y lo mas de esto era en negocios que importaban al -Inca, como en enfermedades suyas para alcanzarle -salud: tambien cuando iba la guerra por la -victoria. Y cuando le daban la borla al nuevo Inca, -que era la insignia de Rey, como ac el cetro corona, -en la solemnidad sacrificaban cuantidad de -doscientos nios de cuatro diez aos: duro inhumano -espectculo. El modo de sacrificarlos era -ahogarlos y enterrarlos con ciertos visages y ceremonias:<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span> -otras veces los degollaban, y con su sangre -se untaban de oreja oreja. Tambien sacrificaban -doncellas de aquellas que traan al Inca de los -Monasterios, que ya arriba tratamos. Una abusion -habia en este mismo gnero muy grande y muy general, -y era, que cuando estaba enfermo algun Indio -principal comun, y el agorero le decia que -de cierto habia de morir, sacrificaban al Sol al -Viraccha, su hijo, dicindole, que se contentase -con l, y que no quisiese quitar la vida su padre. -Semejante crueldad la que refiere la Escritura<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a> -haber usado el Rey de Moab en sacrificar su -hijo primognito sobre el muro vista de los de -Isral, los cuales pareci este hecho tan triste, -que no quisieron apretarle mas, y as se volvieron - sus casas. Este mismo gnero de cruel sacrificio -refiere la divina Escritura haberse usado entre -aquellas naciones brbaras de Cananeos y Jebuseos, -y los demas de quien escribe el libro de la -Sabiduria<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a>: Llaman paz vivir en tantos y tan -graves males, como es sacrificar sus propios hijos, - hacer otros sacrificios ocultos, velar toda la -noche haciendo cosas de locos; y as ni guardan -limpieza en su vida, ni en sus matrimonios, sino -que ste de envidia quita al otro la vida, estotro le<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span> -quita la muger, y el contento, y todo anda revuelto, -sangre, muertes, hurtos, engaos, corrupcion, -infidelidad, alborotos, perjuicios, motines, olvido -de Dios, contaminar las almas, trocar el sexo y -nacimiento, mudar los matrimonios, desrden de -adulterios y suciedades, porque la idolatra es un -abismo de todos males. Esto dice el Sabio de aquellas -gentes, de quien se queja David<a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a>, que aprendieron -tales costumbres los de Isral, hasta llegar - sacrificar sus hijos hijas los Demonios, lo -cual nunca jams quiso Dios, ni le fu agradable, -porque como es Autor de la vida, y todo lo dems -hizo para el hombre, no le agrada que le quiten -hombres la vida otros hombres; y aunque la voluntad -del fiel Patriarca Abrahan la prob y acept -el Seor, el hecho de degollar su hijo, de ninguna -suerte lo consinti, de donde se ve la malicia -y tirana del Demonio, que en esto ha querido exceder - Dios, gustando ser adorado con derramamiento -de sangre humana, y por este camino procurando -la perdicion de los hombres en almas y -cuerpos, por el rabioso dio que les tiene, como -su tan cruel adversario.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c520" id="c520">CAPTULO XX</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los sacrificios horribles de hombres que usaron -los Mejicanos.</i></p> - -<p>Aunque en el matar nios y sacrificar sus hijos -los del Per se aventajaron los de Mjico, porque -no he leido, ni entendido que usasen esto los -Mejicanos; pero en el nmero de los hombres que -sacrificaban, y en el modo horrible con que lo -hacian, excedieron estos los del Per, y aun -cuantas naciones hay en el mundo; y para que se -vea la gran desventura en que tenia ciega esta -gente el Demonio, referir por extenso el uso inhumano -que tenian en esta parte. Primeramente, -los hombres que se sacrificaban eran habidos en -guerra; y si no era de cautivos, no hacian estos -solemnes sacrificios. Que parece siguieron en esto -el estilo de los Antiguos, que segun quieren decir -Autores, por eso llamaban <i>Vctima</i> al sacrificio, -porque era de cosa vencida; como tambien la llamaban -<i>Hostia, quasi ab hoste</i>, porque era ofrenda -hecha de sus enemigos, aunque el uso fu extendiendo<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span> -el un vocablo y el otro todo gnero de -sacrificio. En efecto los Mejicanos no sacrificaban - sus Idolos, sino sus cautivos; y por tener cautivos -para sus sacrificios, eran sus ordinarias guerras; -y as cuando peleaban unos y otros, procuraban -haber vivos sus contrarios, y prenderlos, -y no matarlos, por gozar de sus sacrificios; y esta -razon di Motezuma al Marqus del Valle cuando -le pregunt, como siendo tan poderoso, y habiendo -conquistado tantos Reinos, no habia sojuzgado -la Provincia de Tlascla, que tan cerca estaba? -Respondi esto Motezuma, que por dos causas -no habian allanado aquella Provincia, sindoles -cosa facil de hacer, si lo quisieran. La una era, -por tener en que ejercitar la juventud Mejicana, -para que no se criase en cio y regalo. La otra, y -principal, que habia reservado aquella Provincia -para tener de donde sacar cautivos que sacrificar - sus Dioses. El modo que tenian en estos sacrificios -era, que en aquella palizada de calaveras, que -se dijo arriba, juntaban los que habian de ser sacrificados; -y hacase al pie de esta palizada una -ceremonia con ellos, y era, que todos los ponian -en hilera al pie de ella con mucha gente de guardia, -que los cercaba. Sala luego un Sacerdote vestido -con una alba corta llena de flecos por la orla, -y descenda de lo alto del templo con un Idolo -hecho de masa de bledos y maz amasado con<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span> -miel, que tenia los ojos de unas cuentas verdes, y -los dientes de granos de maz y vena con toda la -priesa que podia por las gradas del templo abajo, -y subia por encima de una gran piedra que estaba -fijada en un muy alto humilladero en medio del -patio: llambase la piedra Quauxiclli, que quiere -decir la piedra del Aguila. Subiendo el Sacerdote -por una escalerilla, que estaba enfrente del humilladero, -y bajando por otra, que estaba de la otra -parte, siempre abrazado con su Idolo, subia adonde -estaban los que se habian de sacrificar; y desde -un lado hasta otro iba mostrando aquel Idolo -cada uno en particular; y dicindoles: este es vuestro -Dios; y en acabando de mostrrselo, descendia -por el otro lado de las gradas, y todos los que habian -de morir, se iban en procesion hasta el lugar -donde habian de ser sacrificados, y alli hallaban -aparejados los ministros que los habian de sacrificar. -El modo ordinario del sacrificio era abrir el -pecho al que sacrificaban, y sacndole el corazon -medio vivo, al hombre lo echaban rodar por -las gradas del templo, las cuales se baaban en -sangre; lo cual para que se entienda mejor, es de -saber, que al lugar del sacrificio salian seis Sacrificadores -constitudos en aquella dignidad: los cuatro -para tener los pies y manos del que habia de -ser sacrificado, y otro para la garganta, y otro para -cortar el pecho, y sacar el corazon del sacrificado.<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span> -Llamaban estos Chachalma, que en nuestra lengua -es lo mismo que ministro de cosa sagrada: era -sta una dignidad suprema, y entre ellos tenida en -mucho, la cual se heredaba como cosa de mayorazgo. -El ministro que tenia oficio de matar, que -era el sexto de stos, era tenido y reverenciado -como supremo Sacerdote Pontfice, el nombre -del cual era diferente segun la diferencia de los -tiempos y solemnidades en que sacrificaba; asmismo -eran diferentes las vestiduras cuando salan - ejercitar su oficio en diferentes tiempos. El nombre -de su dignidad era Papa y Topilzn: el trage y -ropa era una cortina colorada manera de dalmtica, -con unas flocaduras por orla, una corona de plumas -ricas verdes y amarillas en la cabeza, y en las -orejas unos como sarcillos de oro, engastadas en -ellos unas piedras verdes, y debajo del labio, junto -al medio de la barba, una pieza como cautillo -de una piedra azul. Venian estos seis Sacrificadores -el rostro y las manos untados de negro muy -atezado: los cinco traan unas cabelleras muy encrespadas -y revueltas, con unas vendas de cuero -ceidas por medio de las cabezas; y en la frente -traian unas rodelas de papel pequeas pintadas -de diversas colores, vestidos con unas dalmticas -blancas labradas de negro. Con este atavio -se revestia en la misma figura del Demonio, -que verlos salir con tan mala catadura, ponia<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span> -grandsimo miedo todo el pueblo. El supremo -Sacerdote traa en la mano un gran cuchillo -de pedernal muy agudo y ancho: otro -Sacerdote traa un collar de palo labrado manera -de una culebra. Puestos todos seis ante el Idolo -hacan su humillacion, y ponanse en orden junto - la piedra piramidal, que arriba se dijo, que estaba -frontero de la puerta de la cmara del Idolo. -Era tan puntiaguda esta piedra, que echado de -espaldas sobre ella el que habia de ser sacrificado, -se doblaba de tal suerte, que dejando caer el cuchillo -sobre el pecho, con mucha facilidad se -abria un hombre por medio. Despues de puestos -en orden estos Sacrificadores, sacaban todos los -que habian preso en las guerras, que en esta fiesta -habian de ser sacrificados, y muy acompaados -de gente de guardia, subanlos en aquellas largas -escaleras, todos en ringlera, y desnudos en carnes, -al lugar donde estaban apercibidos los ministros; -y en llegando cada uno por su orden, los seis Sacrificadores -lo tomaban, uno de un pie, y otro del -otro; uno de una mano, y otro de otra, y lo echaban -de espaldas encima de aquella piedra puntiaguda, -donde el quinto de estos ministros le echaba -el collar la garganta, y el sumo Sacerdote le -abra el pecho con aquel cuchillo con una presteza -extraa, arrancndole el corazon con las manos; -y as vaheando, se lo mostraba al Sol, quien<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> -ofreca aquel calor y baho del corazon; y luego -volva al Idolo, y arrojbaselo al rostro; y luego -el cuerpo del sacrificado le echaban rodando por -las gradas del templo con mucha facilidad, porque -estaba la piedra puesta tan junto las gradas, que -no haba dos pies de espacio entre la piedra y el -primer escalon; y as con un puntapie echaban los -cuerpos por las gradas abajo; y de esta suerte sacrificaban -todos los que habia, uno por uno; y -despues de muertos, y echados abajo los cuerpos, -los alzaban los dueos, por cuyas manos habian -sido presos, y se los llevaban, y repartanlos entre -s, y se los coman, celebrando con ellos solemnidad; -los cuales, por pocos que fuesen, siempre -pasaban de cuarenta y cincuenta, porque habia -hombres muy diestros en cautivar. Lo mismo -hacian todas las dems naciones comarcanas, imitando - los Mejicanos en sus ritos y ceremonias -en servicio de sus Dioses.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c521" id="c521">CAPTULO XXI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De otro gnero de sacrificios de hombres que -usaban los Mejicanos.</i></p> - -<p>Habia otro gnero de sacrificio en diversas fiestas, -al cual llamaban Racaxipe Valiztli, que quiere -decir desollamiento de personas. Llamse as, porque -en ciertas fiestas tomaban un esclavo esclavos, -segun el nmero que querian, y desollndoles -el cuero, se lo vesta una persona diputada para -esto: ste andaba por todas las casas y mercados -de las ciudades cantando y bailando, y habanle -de ofrecer todos, y al que no le ofrecia, le daba -con un canto del pellejo en el rostro, untndole -con aquella sangre que tenia cuajada: duraba esta -invencion hasta que el cuero se corrompa. En -este tiempo juntaban estos que as andaban, mucha -limosna, la cual se gastaba en cosas necesarias al -culto de sus Dioses. En muchas de estas fiestas -hacian un desafio entre el que habia de sacrificar -y el sacrificado, en esta forma: Ataban al esclavo -por un pie en una rueda grande de piedra, y dbanle<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span> -unaespada y rodela en las manos para que -se defendiese, y salia luego el que le habia de sacrificar, -armado con otra espada y rodela; y si el -que habia de ser sacrificado prevalecia contra el -otro, quedaba libre del sacrificio, y con nombre -de Capitan famoso; y como tal era despues tratado; -pero si era vencido, all en la misma piedra en -que estaba atado le sacrificaban. Otro gnero de -sacrificio era cuando dedicaban algun cautivo que -representase al Idolo, cuya semejanza decian que -era. Cada ao daban un esclavo los Sacerdotes -para que nunca faltase la semejanza viva del Idolo, -el cual luego que entraba en el oficio, despues de -muy bien lavado, le vestian todas las ropas insignias -del Idolo, y ponanle su mismo nombre, y -andaba todo el ao tan honrado y reverenciado -como el mismo Idolo: traa consigo siempre doce -hombres de guerra porque no se huyese, y con -esta guarda le dejaban andar libremente por donde -quera; y si acaso se hua, el principal de la -guardia entraba en su lugar para representar al -Idolo, y despues ser sacrificado. Tenia aqueste -Indio el mas honrado aposento del templo, donde -comia y bebia, y adonde todos los principales le -venian servir y reverenciar, trayndole de comer -con el aparato y orden que los Grandes; y -cuando salia por la ciudad, iba muy acompaado -de Seores y principales, y llevaba una flautilla en<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span> -la mano, que de cuando en cuando tocaba, dando - entender que pasaba, y luego las mugeres salian -con sus nios en los brazos, y se los ponian delante, -saludndole como Dios: lo mismo haca la -dems gente. De noche le metian en una jaula de -recias vergetas porque no se fuese, hasta que llegando -la fiesta le sacrificaban, como queda arriba -referido. En las formas dichas, y en otras muchas -traa el Demonio engaados y escarnecidos los -miserables; y era tanta la multitud de los que eran -sacrificados con esta infernal crueldad, que parece -cosa increible. Porque afirman, que habia vez que -pasaban de cinco mil, y dia hubo que en diversas -partes fueron as sacrificados mas de veinte mil. Para -esta horrible matanza usaba el Diablo, por sus ministros, -una donosa invencion, y era, que cuando -les parecia, iban los Sacerdotes de Satans los -Reyes, y manifestbanles como los Dioses se morian -de hambre, que se acordasen de ellos. Luego -los Reyes se apercibian, y avisaban unos otros, -como los Dioses pedian de comer, por tanto que -apercibiesen su gente para un dia sealado, enviando -sus mensageros las provincias contrarias, para -que se apercibiesen venir la guerra. Y as congregadas -sus gentes, y ordenadas sus compaas y -escuadrones, salian al campo situado, donde se juntaban -los ejrcitos; y toda su contienda y batalla -era prenderse unos otros para el efecto de sacrificar,<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -procurando sealarse as una parte, como -otra en traer mas cautivos para el sacrificio, de -suerte, que en estas batallas mas pretendian prenderse, -que matarse; porque todo su fin era traer -hombres vivos para dar de comer los Idolos: y -ste era el modo con que traan las vctimas sus -Dioses. Y es de advertir, que ningun Rey era coronado, -si no vencia primero alguna provincia, de -suerte que trajese gran nmero de cautivos para -sacrificios de sus Dioses. Y as, por todas vias era -infinita cosa la sangre humana que se vertia en -honra de Satans.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c522" id="c522">CAPTULO XXII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Como ya los mismos Indios estaban cansados, y no -podian sufrir las crueldades de sus Dioses.</i></p> - -<p>Esta tan excesiva crueldad en derramar tanta -sangre de hombres, y el tributo tan pesado de haber -de ganar siempre cautivos para el sustento de -sus Dioses, tenia ya cansados muchos de aquellos -brbaros, parecindoles cosa insufrible; y con -todo eso, por el gran miedo que los ministros de -los Idolos les ponian de su parte, y por los embustes -con que traan engaado al pueblo, no dejaban -de ejecutar sus rigurosas leyes; mas en lo interior -deseaban verse libres de tan pesada carga. Y fu -providencia del Seor, que en esta disposicion hallasen - esta gente los primeros que les dieron noticia -de la ley de Cristo, porque sin duda ninguna -les pareci buena ley y buen Dios, el que as se -quera servir. A este propsito me contaba un Padre -grave en la Nueva-Espaa, que cuando fu -aquel Reino habia preguntado un Indio viejo y -principal, cmo los Indios habian recibido tan<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span> -presto la Ley de Jesu-Cristo, y dejado la suya, -sin hacer mas prueba, ni averiguacion, ni disputa -sobre ello? que pareca se habian mudado, sin moverse -por razon bastante. Respondi el Indio: no -creas, Padre, que tomamos la Ley de Cristo tan -inconsideradamente como dices, porque te hago -saber, que estbamos ya tan cansados y descontentos -con las cosas que los Idolos nos mandaban, -que habiamos tratado de dejarlos y tomar otra ley. -Y como la que vosotros nos predicasteis, nos pareci -que no tenia crueldades, y que era muy -nuestro propsito, y tan justa y buena, entendimos -que era la verdadera ley, y asi la recibimos con -gran voluntad. Lo que este Indio dijo, se confirma -bien con lo que se lee en las primeras relaciones -que Hernando Corts envi al Emperador Carlos -V, donde refiere, que despues de tener conquistada -la ciudad de Mjico, estando en Cuyoacn, le -vinieron Embajadores de la Repblica y Provincia -de Mechoacn, pidindole que les envise su ley, -y quien se la declarse, porque ellos pretendian -dejar la suya, porque no les pareca bien; y as lo -hizo Corts, y hoy dia son de los mejores Indios y -mas buenos Cristianos que hay en la Nueva-Espaa. -Los Espaoles que vieron aquellos crueles -sacrificios de hombres, quedaron con determinacion -de hacer todo su poder para destruir tan maldita -carnicera de hombres: y mas cuando vieron,<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span> -que una tarde ante sus ojos sacrificaron sesenta -setenta soldados Espaoles, que habian prendido en -una batalla que tuvieron durante la conquista de Mjico. -Y otra vez hallaron en Tezcco en un aposento, -escrito de carbon: Aqu estuvo preso el desventurado -de fulano con sus compaeros, que sacrificaron -los de Tezcco. Acaeci tambien un caso extrao, -pero verdadero, pues lo refieren personas -muy fidedignas, y fu, que estando mirando los -Espaoles un espectculo de aquellos sacrificios, -habiendo abierto y sacado el corazon un mancebo -muy bien dispuesto, y echndole rodando por -la escalera abajo, como era su costumbre, cuando -lleg abajo, dijo el mancebo los Espaoles en su -lengua: Caballeros, muerto me han: lo cual caus -grandsima lstima y horror los nuestros. Y no es -cosa increible, que aqul hablase, habindole arrancado -el corazon, pues refiere Galeno<a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a> haber sucedido -algunas veces en sacrificios de animales, -despues de haberles sacado el corazon y echdole -en el altar, respirar los tales animales, y aun bramar -reciamente, y huir por un rato. Dejando por -ahora la disputa de como se comparezca esto con -la naturaleza, lo que hace al intento es ver, cuan -insufrible servidumbre tenian aquellos brbaros al<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span> -homicida infernal, y cuan grande misericordia les -ha hecho el Seor en comunicarles su ley mansa, -justa y toda agradable.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c523" id="c523">CAPTULO XXIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Como el Demonio ha procurado remedar los Sacramentos -de la santa Iglesia.</i></p> - -<p>Lo que mas admira de la envidia y competencia -de Satans es, que no solo en idolatras y sacrificios, -sino tambien en cierto modo de ceremonias, -haya remedado nuestros Sacramentos, que Jesucristo -nuestro Seor instituy, y usa su santa Iglesia: -especialmente el Sacramento de Comunion, -que es el mas alto y divino, pretendi en cierta -forma imitar para gran engao de los infieles; lo -cual pasa de esta manera: En el mes primero, que -en el Per se llamaba Rayme, y responde nuestro -Diciembre, se haca una solemnsima fiesta llamada -Capacrayme, y en ella grandes sacrificios y<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span> -ceremonias por muchos dias, en los cuales ningun -forastero podia hallarse en la Corte, que era el -Cuzco. Al cabo de estos dias se daba licencia para -que entrasen todos los forasteros, y los hacian participantes -de la fiesta y sacrificios, comulgndolos -en esta forma: Las Mamaconas del Sol, que eran -como monjas del Sol, hacian unos bollos pequeos -de harina de maz, teida y amasada en sangre sacada -de carneros blancos, los cuales aquel dia sacrificaban. -Luego mandaban entrar los forasteros -de todas las Provincias, y ponanse en rden, y los -Sacerdotes, que eran de cierto linage descendientes -de Lluquiyupangui, daban cada uno un bocado -de aquellos bollos, dicindoles, que aquellos -bocados les daban, para que estuviesen confederados -y unidos con el Inca, y que les avisaban, que -no dijesen, ni pensasen mal contra el Inca, sino que -tuviesen siempre buena intencion con l, porque -aquel bocado seria testigo de su intencion, y si no -hiciesen lo que debian, los habia de descubrir y ser -contra ellos. Estos bollos se sacaban en platos -grandes de oro y de plata, que estaban diputados -para esto, y todos recibian y comian los bocados, -agradeciendo mucho al Sol tan grande merced, diciendo -palabras, y haciendo ademanes de mucho -contento y devocion. Y protestaban que en su vida -no harian, ni pensarian cosa contra el Sol, ni contra -el Inca, y que con aquella condicion recibian<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -aquel manjar de el Sol, y que aquel manjar estara -en sus cuerpos para testimonio de la fidelidad que -guardaban al Sol y al Inca su Rey. Esta manera de -comunion diablica se daba tambien en el dcimo -mes llamado Coyaraime, que era Septiembre, en -la fiesta solemne que llaman Citua, haciendo la -misma ceremonia; y dems de comulgar (si se sufre -usar de este vocablo en cosa tan diablica) -todos los que habian venido de fuera, enviaban -tambien de los dichos bollos todas las guacas -santuarios, Idolos forasteros de todo el Reino, y -estaban al mismo tiempo personas de todas partes -para recibirlos; y les decian, que el Sol les enviaba -aquello en seal que queria que todos lo venerasen -y honrasen: y tambien se enviaba algo los -Caciques por favor. Alguno por ventura tendr -esto por fbula invencion, mas en efecto, es cosa -muy cierta, que desde Inca, Yupangui, que fu el -que mas leyes hizo de ritos y ceremonias, como -otro Numa en Roma, dur esta manera de comunion -hasta que el Evangelio de Nuestro Seor Jesu-Cristo -ech todas estas supersticiones, dando el verdadero -manjar de vida, y que confedera las almas, -y las une con Dios. Y quien quisiere satisfacerse -enteramente, lea la relacion que el Licenciado Polo -escribi al Arzobispo de los Reyes D. Gernimo de -Loaysa, y hallar esto y otras muchas cosas, que -con grande diligencia y certidumbre averigu.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c524" id="c524">CAPTULO XXIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la manera con que el Demonio procur en -Mjico remedar la fiesta de Corpus -Cristi, y Comunion que usa la -Santa Iglesia.</i></p> - -<p>Mayor admiracion pondr la fiesta y semejanza -de comunion que el mismo Demonio, Prncipe de -los hijos de soberbia orden en Mjico, la cual, -aunque sea un poco larga, es bien referirla como -est escrita por personas fidedignas. En el mes de -Mayo hacian los Mejicanos su principal fiesta de -su Dios Vitzilipztli; y dos dias antes de la fiesta -aquellas mozas, que dijimos arriba, que guardaban -recogimiento en el mismo templo, y eran como -monjas, molian cuantidad de semilla de bledos -juntamente con maz tostado, y despues de molido -amasbanlo con miel, y hacian de aquella masa -un Idolo tan grande como era el de madera: y -ponianle por ojos unas cuentas verdes, azules, - blancas, y por dientes unos granos de maz, sentado -con todo el aparato que arriba queda dicho.<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span> -El cual, despues de perfeccionado, venian todos -los Seores, y traian un vestido curioso y rico, -conforme al trage del Idolo, con el cual le vestian: -y despues de muy bien vestido y aderezado sentbanlo -en un escao azul en sus andas, para llevarle -en hombros. Llegada la maana de la fiesta, -una hora antes de amanecer, salian todas estas -doncellas vestidas de blanco con atavos nuevos, -y aquel dia las llamaban hermanas del Dios Vitzilipztli. -Venian coronadas con guirnaldas de maz -tostado y reventado, que parece azahar, y los -cuellos gruesos sartales de lo mismo, que les venian -por debajo de el brazo izquierdo, puesta su -color en los carrillos; y los brazos desde los codos -hasta las muecas emplumados con plumas coloradas -de papagayos; y as aderezadas tomaban las -andas del Idolo en los hombros, y sacbanlas al -patio, donde estaban ya todos los mancebos vestidos -con unos paos de red galanos, coronados -de la misma manera que las mugeres. En saliendo -las mozas con el Idolo, llegaban los mancebos con -mucha reverencia, y tomaban las andas en los -hombros, trayndolas al pie de las gradas del templo, -donde se humillaba todo el pueblo; y tomando -tierra del suelo se la ponian en la cabeza, que -era ceremonia ordinaria entre ellos en las principales -fiestas de sus Dioses. Hecha esta ceremonia, -sala todo el pueblo en procesion con toda la priesa<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span> -posible, iban un cerro que est una legua -de la ciudad de Mjico, llamado Chapultepc, y -all hacian estacion y sacrificios. Luego partian -con la misma priesa un lugar cerca de alli, que -se dice Atlacuyavaya, donde hacan la segunda -estacion: y de all iban otro pueblo una legua -adelante, que se dice Cuyoacn, de donde partan, -volvindose la ciudad de Mjico sin hacer pausa. -Hacase este camino de mas de cuatro leguas -en tres cuatro horas: llamaban esta procesion -Ipayna Vitzilipztli, que quiere decir, el veloz y -apresurado camino de Vitzilipztli. Acabados de -llegar al pie de las gradas, ponian all las andas, -y tomaban unas sogas gruesas, y atbanlas los -asideros de las andas, y con mucho tiento y reverencia -unos tiraban de arriba, y otros ayudando -de abajo, subian las andas con el Idolo la cumbre -del templo, con mucho ruido de flautas, y clamor -de bocinas, caracoles y atambores. Subanlo -de esta manera, por ser las gradas del templo muy -empinadas y angostas, y la escalera bien larga, y -as no podian subir con las andas en los hombros. -Y al tiempo que subian al Idolo, estaba todo el -pueblo en el patio con mucha reverencia y temor. -Acabado de subirle lo alto, y metido en una casilla -de rosas que le tenian hecha, venian luego los -mancebos, y derramaban muchas flores de diversas -colores, henchiendo todo el templo dentro y<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span> -fuera, de ellas. Hecho esto, salian todas las doncellas -con el aderezo referido, y sacaban de su recogimiento -unos trozos de masa de maz tostado -y bledos, que era la misma de que el Idolo era -hecho, hechos manera de huesos grandes, y entregbanlos - los mancebos, y ellos subanlos arriba, -y ponanlos los pies del Idolo por todo aquel -lugar, hasta que no cabian mas. A estos trozos de -masa llamaban los huesos y carne de Vitzilipztli. -Puestos all los huesos, salian todos los ancianos, -del templo, Sacerdotes y Levitas, y todos los dems -Ministros, segun sus dignidades y antigedades, -porque las habia con mucho concierto y rden, -con sus nombres y dictados: salian unos tras -otros con sus velos de red de diferentes colores y -labores, segun la dignidad y oficio de cada uno, -con guirnaldas en las cabezas, y sartales de flores -en los cuellos. Tras estos salian los dioses y diosas, -que adoraban en diversas figuras, vestidos de -la misma librea, y ponindose en rden al derredor -de aquellos trozos de masa, hacian cierta ceremonia -de canto y baile sobre ellos, con lo cual -quedaban benditos y consagrados por carne y huesos -de aquel Idolo. Acabada la bendicion y ceremonia -de aquellos trozos de masa, con que quedaban -tenidos por huesos y carne del Idolo, de la -misma manera los veneraban que su Dios. Salian -luego los Sacrificadores, y hacan el sacrificio de<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span> -hombres en la forma que est referida arriba, y -eran en este sacrificados mas nmero que en otro -dia, por ser la fiesta tan principal. Acabados, -pues, los sacrificios, salian luego todos los mancebos -y mozas del templo, aderezados como -est dicho: puestos en rden y en hileras, los -unos en frente de los otros, bailaban y cantaban -al son de un atambor que les taian en loor -de la solemnidad, y del Idolo que celebraban, - cuyo canto todos los Seores, y viejos, y gente -principal respondian, bailando en el circuito de -ellos, haciendo un hermoso corro como lo tienen -de costumbre, estando siempre los mozos y las -mozas enmedio, cuyo espectculo vena toda la -ciudad. En este dia del Idolo Vitzilipztli era precepto -muy guardado en toda la tierra, que no se -habia de comer otra comida, sino de aquella -masa con miel, de que el Idolo era hecho; y este -manjar se habia de comer luego en amaneciendo, -y que no se habia de beber agua, ni otra cosa alguna -sobre ello, hasta pasado medio dia, y lo contrario -tenian por gran agero y sacrilegio: pasadas -las ceremonias podian comer otras cosas. En -este nterin escondian el agua, de los nios, y avisaban - todos los que tenian uso de razon, que no -bebiesen agua, porque vendra la ira de Dios sobre -ellos, y moririan: y guardaban esto con gran cuidado -y rigor. Concludas las ceremonias, bailes<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span> -y sacrificios, banse desnudar; y los Sacerdotes -y dignidades del templo tomaban el Idolo de -masa, y desnudbanle de aquellos aderezos que -tenia, y as l, como los trozos que estaban -consagrados, los hacian muchos pedazos; y comenzando -desde los mayores, repartanlos, y -dbanlos modo de comunion todo el pueblo, -chicos y grandes, hombres y mugeres; y recibianlo -con tanta reverencia, temor y lgrimas, que pona -admiracion, diciendo, que comian la carne y -huesos de Dios, tenindose por indignos de ello: -los que tenian enfermedades pedian para ellos, y -llevbanselo con mucha reverencia y veneracion: -todos los que comulgaban quedaban obligados -dar diezmo de aquella semilla de que se haca el -Idolo. Acabada la solemnidad de la comunion, se -suba un viejo de mucha autoridad, y en voz alta -predicaba su ley y ceremonias. A quin no pondr -admiracion, que tuviese el Demonio tanto cuidado -de hacerse adorar, y recibir, al modo que -Jesu-Cristo, nuestro Dios, orden y ense, y -como la santa Iglesia lo acostumbra? Verdaderamente -se echa de ver bien lo que al principio se -dijo, que, en cuanto puede, procura Satans usurpar -y hurtar para s la honra y culto debido -Dios, aunque siempre mezcla sus crueldades y suciedades, -porque es espritu homicida inmundo -y padre de mentira.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c525" id="c525">CAPTULO XXV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la Confesin y Confesores que usaban -los Indios.</i></p> - -<p>Tambien el Sacramento de la Confesion quiso -el mismo padre de mentira remedar, y de sus idlatras -hacerse honrar con ceremonia muy semejante -al uso de los fieles. En el Per tenian por -opinion, que todas las adversidades y enfermedades -venian por pecados que habian hecho, y para -remedio usaban de sacrificios; y adems de eso -tambin se confesaban vocalmente cuasi en todas -las Provincias, y tenian confesores diputados para -esto mayores y menores, y pecados reservados al -mayor, y recibian penitencias, y algunas veces speras, -especialmente si era hombre pobre el que -hacia el pecado, y no tenia que dar al confesor; y -este oficio de confesar tambien lo tenian las mugeres. -En las Provincias de Collasuyo fu y es mas -universal este uso de confesores hechiceros, que -llaman ellos Ichri Ichiri. Tienen por opinion, -que es pecado notable encubrir algun pecado en<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span> -la confesion, y los Ichris confesores averiguan, - por suertes, mirando la asadura de algun animal, -si les encubren algun pecado; y castganlo -con darle en las espaldas cuantidad de golpes con -una piedra hasta que lo dice todo, y le dan la penitencia, -y hacen el sacrificio. Esta confesion usan -tambien cuando estan enfermos sus hijos, mugeres, - maridos, sus Caciques, cuando estan en -algunos grandes trabajos; y cuando el Inca estaba -enfermo se confesaban todas las Provincias, especialmente -los Collas. Los confesores tenian obligacion -al secreto, pero con ciertas limitaciones. Los -pecados de que principalmente se acusaban, eran: -lo primero, matar uno otro fuera de la guerra: -item, hurtar: item, tomar la muger agena: item, -dar yerbas hechizos para hacer mal; y por muy -notable pecado tenian el descuido en la reverencia -de sus gucas, y el quebrantar sus fiestas, y el decir -mal del Inca, y el no obedecerle. No se acusaban -de pecados y actos interiores; y segun relacion -de algunos Sacerdotes, despues que los Cristianos -vinieron la tierra, se acusaban sus Ichris - confesores, aun de los pensamientos. El Inca -no confesaba sus pecados ningun hombre sino -solo al Sol, para que l los dijese al Viraccha, y -le perdonase. Despues de confesado el Inca hacia -cierto lavatorio, para acabar de limpiarse de sus -culpas; y era en esta forma, que ponindose en un<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span> -rio corriente deca estas palabras: Yo he dicho -mis pecados al Sol, t, rio, los recibe, llevalos la -mar, donde nunca mas parezcan. Estos lavatorios -usaban tambien los demas que se confesaban, con -ceremonia muy semejante la que los Moros usan, -que ellos llaman el Guadoi, y los Indios los llaman -Opacna; y cuando acaecia morirsele algun hombre -sus hijos, le tenian por gran pecador, diciendole, -que por sus pecados sucedia que muriese -primero el hijo que el padre; y estos tales, cuando -despues de haberse confesado, hacian los lavatorios -llamados Opacna, segun est dicho, los -habia de azotar con ciertas ortigas algun Indio -monstruoso, como corcovado contrahecho de su -nacimiento. Si los hechiceros sortlegos por sus -suertes ageros afirmaban, que habia de morir -algun enfermo, no dudaba de matar su propio hijo, -aunque no tuviese otro; y con esto entendia -que adquiria salud, diciendo, que ofrecia su hijo -en su lugar en sacrificio; y despues de haber Cristianos -en aquella tierra, se ha hallado en algunas -partes esta crueldad. Notable cosa es cierto que -haya prevalecido esta costumbre de confesar pecados -secretos, y hacer tan rigurosas penitencias, -como era, ayunar, dar ropa, oro, plata, estar en -las sierras, recibir recios golpes en las espaldas; y -hoy dia dicen los nuestros, que en la Provincia de -Chicuito encuentran esta pestilencia de confesores<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span> - ichris, y que muchos enfermos acuden ellos. -Mas ya, por la gracia del Seor, se van desengaando -del todo, y conocen el beneficio grande de -nuestra confesion sacramental, y con gran devocion -y f acuden ella. Y en parte ha sido providencia -del Seor, permitir el uso pasado para que -la confesion no se les haga dificultosa: y as en todo, -el Seor es glorificado, y el Demonio burlador -queda burlado. Por venir este propsito referir -aqu el uso de confesion extrao, que el Demonio -introdujo en el Japon, segun por una carta de all -consta, la cual dice as: En Ozaca hay unas peas -grandsimas, y tan altas, que hay en ellas riscos -de mas de doscientas brazas de altura, y entre -estas peas sale hcia fuera una punta tan terrible, -que de solo llegar los Xamabjis (que son los -Romeros) ella, les tiemblan las carnes, y se les -despeluzan los cabellos, segun es el lugar terrible -y espantoso. Aqu en esta punta est puesto con -extrao artificio un grande baston de hierro, de -tres brazas de largo mas, y en la punta de este -baston est asido uno como peso, cuyas balanzas -son tan grandes, que en una de ellas puede sentarse -un hombre: y en una de ellas hacen los Goqus -(que son los Demonios en figura de hombre) que -entren estos peregrinos uno por uno, sin que quede -ninguno, y por un ingenio que se menea mediante -una rueda, hacen que vaya el baston saliendo<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span> -hcia fuera, y en l la balanza va saliendo, de -manera, que finalmente queda toda en el aire, y -asentado en ella uno de los Xamabjis. Y como la -balanza en que est asentado el hombre, no tiene -contrapeso ninguno en la otra, baja luego hcia -abajo, y levntase la otra hasta que tropieza en el -baston, y entonces le dicen los Goqus desde las -peas, que se confiese, y diga todos sus pecados, -cuantos hubiere hecho y se acordre. Y esto es en -voz tan alta, que lo oigan todos los dems que all -estan. Y comienza luego confesarse; y unos de -los circunstantes se rien de los pecados que oyen, -y otros gimen. Y cada pecado que dicen, baja -la otra balanza un poco, hasta que finalmente, habiendo -dicho todos sus pecados, queda la balanza -vacia igual con la otra en que est el triste penitente. -Y llegada la balanza al fin con la otra, vuelven -los Goqus hacer andar la rueda, y traen -para dentro el baston, y ponen otro de los peregrinos -en la balanza, hasta que pasan todos. Contaba -esto uno de los Japones despues de hecho -Cristiano, el cual habia andado esta peregrinacin -siete veces, y entrado en la balanza otras tantas, -donde pblicamente se habia confesado. Y decia, -que si acaso alguno de estos, puesto en aquel lugar, -deja de confesar el pecado como pas, lo -encubre, la balanza vacia no baja, y si despues de -haberle hecho instancia que confiese, l porfia en<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -no querer confesar sus pecados, chanlo los Goqus -de la balanza abajo, donde al momento se -hace pedazos. Pero decanos este Cristiano llamado -Juan, que ordinariamente es tan grande el temor -y temblor de aquel lugar en todos los que -l llegan, y el peligro que cada uno ve al ojo, de -caer de aquella balanza, y ser despeado de all -abajo, que cuasi nunca por maravilla acontece haber -alguno, que no descubra todos sus pecados: -llmase aquel lugar, por otro nombre, Sangenotocro, -que quiere decir lugar de confesion. Se ve -por esta relacion bien claro, como el Demonio ha -pretendido usurpar el culto divino para s, haciendo -la confesion de los pecados que el Salvador -instituy para remedio de los hombres, supersticion -diablica para mayor dao de ellos, no menor -en la gentilidad del Japon, que en la de las -Provincias del Collao en el Per.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c526" id="c526">CAPTULO XXVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la uncion abominable que usaban los -Sacerdotes Mejicanos y otras naciones, y de sus -hechiceros.</i></p> - -<p>En la ley antigua orden Dios el modo con que -se habia de consagrar Aarn, y los otros Sacerdotes; -y en la ley Evanglica tambien tenemos el -santo Crisma y uncion, de que usamos cuando nos -consagran Sacerdotes de Cristo. Tambien habia en -la ley antigua cierta composicion olorosa, que -mandaba Dios que no se usase, sino solo para el -culto divino. Todo esto ha querido el Demonio en -su modo remedar, pero como l suele, inventando -cosas tan asquerosas y sucias, que ellas mismas -dicen cual sea su Autor. Los Sacerdotes de los -Idolos en Mjico se ungan en esta forma: Untbanse -de pies cabeza, y el cabello todo; y de -esta uncion que ellos se ponian mojada, venian -criarse en el cabello unas como trenzas, que parecian -clines de caballo encrisnejadas; y con el largo -tiempo crecales tanto el cabello, que les venia <span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span> -dar las corvas, y era tanto el peso que en la cabeza -traan, que pasaban grandisimo trabajo, porque -no lo cortaban cercenaban hasta que morian, - hasta que ya de muy viejos los jubilaban, y ponian -en cargos de Regimientos, otros oficios honrosos -en la Repblica. Traan estos las cabelleras -tranzadas en unas trenzas de algodon de seis dedos -en ancho. El humo con que se tiznaban, era ordinario -de tea, porque desde sus antigedades fu -siempre ofrenda particular de sus Dioses, y por -esto muy tenido y reverenciado. Estaban con -esta tinta siempre untados de los pies la cabeza, -que parecian negros muy atezados, y sta -era su ordinaria uncion, excepto que cuando iban -sacrificar, y encender incienso las espesuras y -cumbres de los montes, y las cuevas obscuras y -temerosas, donde tenian sus Idolos, usaban de otra -uncion diferente, haciendo ciertas ceremonias para -perder el temor y cobrar grande nimo. Esta uncion -era hecha de diversas sabandijas ponzoosas -como de araas, alacranes, cientopies, salamanquesas, -vvoras, &c. Las cuales recogian los muchachos -de los Colegios, y eran tan diestros, que tenian -muchas juntas en cuantidad, para cuando los -Sacerdotes las pedian. Su particular cuidado era -andar caza de estas sabandijas, y si yendo otra -cosa acaso encontraban alguna, all ponian el cuidado -en cazarla, como si en ello les fuese la vida.<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span> -Por cuya causa de ordinario no tenian temor estos -Indios de estas sabandijas ponzoosas, tratndolas -como si no lo fueran, por haberse criado todos en -este ejercicio. Para hacer el ungento de stas, tombanlas -todas juntas, y quembanlas en el brasero -de el templo, que estaba delante de el altar, -hasta que quedaban hechas ceniza. La cual echaban -en unos morteros con mucho tabaco (que es -una yerba de que esta gente usa para amortiguar -la carne, y no sentir el trabajo); con esto revolvian -aquellas cenizas, que les haca perder -la fuerza: echaban juntamente con esta yerba y -ceniza algunos alacranes, y araas vivas, y cientopies, -y all lo revolvian y amasaban, y despues de -todo esto le echaban una semilla molida, que llaman -ololchqui, que toman los Indios bebida para -ver visiones, cuyo efecto es privar de juicio. Molian -asmismo con estas cenizas gusanos negros y -peludos, que solo el pelo tiene ponzoa. Todo esto -junto amasaban con tizne, y echndolo en unas -ollitas ponanlo delante de sus Dioses, diciendo, -que aquella era su comida, y as la llamaban comida -divina. Con esta uncion se volvian brujos, y -vean y hablaban al Demonio. Embijados los Sacerdotes -con aquesta masa perdian todo temor, -cobrando un espritu de crueldad; y asi mataban -los hombres en los sacrificios con grande osada, - iban de noche solos montes, y cuevas obscucuras<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -y temerosas, menospreciando las fieras, -teniendo por muy averiguado, que los leones, tigres, -lobos, serpientes y otras fieras que en los -montes se crian, huiran de ellos por virtud de -aquel betn de Dios: y aunque no huyesen de el -betn, huirian de un retrato de el Demonio, en que -iban transformados. Tambien servia este betun -para curar los enfermos y nios, por lo cual le -llamaban todos medicina divina; y as acudian de -todas partes las dignidades y Sacerdotes como - saludadores, para que les aplicasen la medicina -divina, y ellos les untaban con ellas las partes enfermas. -Y afirman, que sentian con ella notable -alivio, y debia esto de ser porque el tabaco y el -ololchqui tienen gran virtud de amortiguar; y -aplicado por via de emplasto amortigua las carnes, -esto solo por s, cuanto mas con tanto gnero -de ponzoas; y como les amortiguaba el dolor, -parecales efecto de sanidad, y de virtud divina, -acudiendo estos Sacerdotes como hombres santos, -los cuales traian engaados y embaucados los -ignorantes, persuadindoles cuanto querian, hacindoles -acudir sus medicinas y ceremonias -diablicas, porque tenian tanta autoridad, que bastaba -decirles ellos cualquiera cosa, para tenerla -por artculo de F. Y asi hacan en el vulgo mil -supersticiones, en el modo de ofrecer incienso, y -en la manera de cortarles el cabello, y en atarles<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span> -palillos los cuellos, y hilos con huesezuelos de -culebras, que se baasen tal y tal hora, que velasen -de noche un fogon, y que no comiesen -otra cosa de pan, sino lo que habia sido ofrecido - sus Dioses; y luego acudiesen los sortlegos, -que con ciertos granos echaban suertes, y adivinaban -mirando en lebrillos y cercos de agua. En -el Per usaron tambien embadurnarse mucho los -hechiceros y ministros del Demonio. Y es cosa -infinita la gran multitud que hubo de estos adivinos, -sortlegos, hechiceros, agoreros y otros mil -gneros de falsos profetas, y hoy dia dura mucha -parte de esta pestilencia, aunque de secreto, porque -no se atreven descubiertamente usar sus -endiabladas y sacrlegas ceremonias y supersticiones. -Para lo cual se advierte mas la larga en particular -de sus abusos y maleficios en el confesonario -hechos por los Prelados del Per. Sealadamente -hubo un gnero de hechiceros entre aquellos -Indios, permitido por los Reyes Incas, que -son como brujos, y toman la figura que quieren, -y van por el aire en breve tiempo largo camino, -y ven lo que pasa; hablan con el Demonio, el -cual les responde en ciertas piedras, en otras cosas, -que ellos veneran mucho. Estos sirven de adivinos, -y de decir lo que pasa en lugares muy remotos, -antes que venga pueda venir la nueva; -como aun despues que los Espaoles vinieron ha<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span> -sucedido, que en distancia de mas de doscientas -trescientas leguas se ha sabido de los motines, de -las batallas y de los alzamientos y muertes, as de -los tiranos, como de los que eran de la parte del -Rey, y de personas particulares, el mismo dia y -tiempo que las tales cosas sucedieron, el dia siguiente, -que por curso natural era imposible saberlas -tan presto. Para hacer esta abusion de adivinaciones -se meten en una casa cerrada por de -dentro, y se emborrachan hasta perder el juicio, y -despues cabo de un dia dicen lo que se les pregunta. -Algunos dicen y afirman que estos usan de -ciertas unturas: los Indios dicen que las viejas usan -de ordinario este oficio, y viejas de una Provincia -llamada Coallo, y de otro pueblo llamado Manchy, -y en la Provincia de Guarochir, y en otras -partes que ellos no sealan. Tambien sirven de declarar -donde estan las cosas perdidas y hurtadas; -y de este gnero de hechiceros hay en todas partes, - los cuales acuden muy de ordinario los Anacnas -y Chinas, que sirven los Espaoles cuando -pierden alguna cosa de su amo, desean saber algun -suceso de cosas pasadas, que estn por venir, -como cuando bajan las ciudades de los Espaoles - negocios particulares pblicos, preguntan si les -ir bien, si enfermarn, morirn, volvern sanos, - si alcanzarn lo que pretenden, y los hechiceros -responden s no, habiendo hablado con el Demonio<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span> -en lugar obscuro, de manera que se oye su -voz, mas no se ve con quien hablan, ni lo que dicen; -y hacen mil ceremonias y sacrificios para -este efecto, con que invocan al Demonio, y emborrchanse -bravamente; y para este oficio particular -usan de una yerba llamada villca, echando -el zumo de ella en la chicha, tomndola por otra -via. Por todo lo dicho consta cuan grande sea la -desventura de los que tienen por maestros tales -ministros, del que tiene por oficio engaar; y es -averiguado, que ninguna dificultad hay mayor -para recibir la verdad del Santo Evangelio, y perseverar -en ella los Indios, que la comunion de estos -hechiceros, que han sido y son innumerables, -aunque por la gracia del Seor, y diligencia de los -Prelados y Sacerdotes van siendo menos, y no tan -perjudiciales. Algunos de estos se han convertido, -y pblicamente han predicado al pueblo, -retratando sus errores y engaos, y declarando -sus embustes y mentiras, de que se ha seguido -gran fruto; como tambien por letras del Japon sabemos -haber sucedido en aquellas partes grande -gloria de nuestro Dios y Seor.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c527" id="c527">CAPTULO XXVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De otras ceremonias y ritos de los Indios -semejanza de los nuestros.</i></p> - -<p>Otras innumerables ceremonias y ritos tuvieron -los Indios, y en muchas de ellas hay semejanza de -las de la ley antigua de Moysn: en otras se parecen - las que usan los Moros; y algunas tiran algo - las de la ley Evanglica, como los lavatorios - opacna que llaman, que era baarse en agua, -para quedar limpios de sus pecados. Los Mejicanos -tenian tambien sus bautismos con esta ceremonia, -y es, que los nios recien nacidos les sacrificaban -las orejas y el miembro viril, que en alguna -manera remedaban la circuncision de los Judos. -Esta ceremonia se haca principalmente con -los hijos de los Reyes y Seores: en naciendo, los -lavaban los Sacerdotes, y despues de lavados, les -ponian en la mano derecha una espada pequea, -y en la izquierda una rodelilla. A los hijos de la -gente vulgar les ponian las insignias de sus oficios -y las nias aparejos de hilar, tejer y labrar; y<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -esto usaban por cuatro dias, y todo esto delante -de algun Idolo. En los matrimonios habia su modo -de contraerlos, de que escribi un tratado entero -el Licenciado Polo, y adelante se dir algo; y en -otras cosas tambien llevaban alguna manera de -razon sus ceremonias y ritos. Casbanse los Mejicanos -por mano de sus Sacerdotes en esta forma: -Ponanse el novio y la novia juntos delante del -Sacerdote, el cual tomaba por las manos los novios, -y les preguntaba si se querian casar, y sabida -la voluntad de ambos, tomaba un canto -del velo con que ella traa cubierta la cabeza, -y otro de la ropa de l, y atbalos, haciendo un -udo; y as atados, llevbalos la casa de ella, -adonde tenian un fogon encendido, y ella -hacale dar siete vueltas al derredor, donde se -asentaban juntos los novios, y all quedaba hecho -el matrimonio. Eran los Mejicanos celossimos en -la integridad de sus esposas, tanto, que si no las -hallaban tales, con seales y palabras afrentosas -lo daban entender con muy grande confusion y -vergenza de los padres y parientes, porque no -miraron bien por ella; y la que conservaba su -honestidad, hallndola tal, hacian muy grandes -fiestas, dando muchas ddivas ella y -sus padres, haciendo grandes ofrendas sus Dioses, -y gran banquete, uno en casa de ella, y -otro en casa de l; y cuando los llevaban su<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -casa, ponian por memoria todo lo que l y ella -traan de provision de casas, tierras, joyas, atavos, -y guardaban esta memoria los padres de ellos, -por si acaso se viniesen descasar, como era costumbre -entre ellos; y no llevndose bien, hacian -particion de los bienes, conforme lo que cada -uno de ellos trajo, dndoles libertad que cada uno -se casase con quien quisiese, y ella le daban las -hijas, y l los hijos. Mandbanles estrechamente, -que no se volviesen juntar, so pena de muerte, -y as se guardaba con mucho rigor; y aunque -en muchas ceremonias parece que concurren con -las nuestras, pero es muy diferente, por la gran -mezcla que siempre tienen de abominaciones. Lo -comun y general de ellas es, tener una de tres cosas, -que son, crueldad, suciedad, ociosidad, -porque todas ellas, eran crueles y perjudiciales, -como el matar hombres, y derramar sangre, -eran sucias y asquerosas, como el comer y beber -en nombre de sus Idolos, y con ellos cuestas orinar -en nombre del Idolo, y el untarse y embijarse -tan feamente, y otras cien mil bajezas; por lo -menos eran vanas y ridculas, y puramente ociosas, -y mas cosas de nios, que hechos de hombres. -La razon de esto es la propia condicion del espritu -maligno, cuyo intento es hacer mal, provocando - homicidios, suciedades, por lo menos -vanidades y ocupaciones impertinentes; lo cual<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span> -echar de ver cualquiera que con atencion mirare -el trato del Demonio con los hombres que engaa, -pues en todos los ilusos se halla todo -parte de lo dicho. Los mismos Indios, despues que -tienen la luz de nuestra Fe, se rien y hacen burla -de las nieras en que sus Dioses falsos los traian -ocupados, los cuales servian mucho mas por el -temor que tenan de que les habian de hacer mal, -si no les obedecian en todo, que no por el amor -que les tenian, aunque tambien vivian muchos de -ellos engaados con falsas esperanzas de bienes -temporales, que los eternos no llegaban su pensamiento; -y es de advertir, que donde la potencia -temporal estuvo mas engrandecida, all se acrecent -la supersticion, como se ve en los Reinos de -Mjico y del Czco, donde es cosa increble los -adoratorios que habia, pues dentro de la msma -ciudad del Cuzco pasaban de trescientos. De los -Reyes del Cuzco fu Mangonga yupngui el que -mas acrecent el culto de sus Idolos, inventando -mil diferencias de sacrificios, fiestas y ceremonias; -y lo mismo fu en Mjico por el Rey Izcolt, que -fu el cuarto de aquel Reino. En esotras naciones -de Indios, como en la Provincia de Guatemala, y -en las Islas y nuevo Reino, y Provincias de Chile, -y otras que eran como behetrias, aunque habia -gran multitud de supersticiones y sacrificios; pero -no tenian que ver con lo del Czco y Mjico,<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span> -donde Satans estaba como en su Roma Jerusaln, -hasta que fu echado su pesar; y en su lugar -se coloc la santa Cruz; y el Reino de Cristo, nuestro -Dios, ocup lo que el tirano tenia usurpado.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c528" id="c528">CAPTULO XXVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De algunas fiestas que usaron los del Cuzco, y -como el Demonio quiso tambien imitar el -misterio de la Santsima Trinidad.</i></p> - -<p>Para concluir este libro, que es de lo que toca - la Religion, resta decir algo de las fiestas y solemnidades -que usaban los Indios, las cuales, porque -eran muchas y varias, no se podrn tratar -todas. Los Incas, Seores del Per, tenian dos gneros -de fiestas, unas eran ordinarias, que venian - tiempos determinados por sus meses, y otras extraordinarias, -que eran por causas ocurrentes de importancia, -como cuando se coronaba algun nuevo -Rey, y cuando se comenzaba alguna guerra de importancia,<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span> -y cuando habia alguna muy grande necesidad -de temporales. De las fiestas ordinarias -se ha de entender, que en cada uno de los doce -meses del ao hacian fiesta y sacrificio diferente; -porque aunque cada mes y fiesta de l se ofrecian -cien carneros; pero las colores facciones habian -de ser diferentes. En el primero, que llaman Ryme, -y es de Diciembre, hacian la primera fiesta, -y mas principal de todas, y por eso la llamaban -Capacryme, que es decir fiesta rica principal. -En esta fiesta se ofrecian grande suma de carneros -y corderos en sacrificio, y se quemaban con -lea labrada y olorosa; y traian carneros, oro y plata, -y se ponian las tres estatuas del Sol, y las tres -del Trueno, padre, hijo y hermano, que decian, que -tenian el Sol y el Trueno. En estas fiestas se dedicaban -los muchachos Incas, y les ponian las -guras paetes, y les horadaban las orejas, y les -azotaban con hondas los viejos, y untaban con -sangre el rostro, todo en seal que habian de ser -Caballeros leales del Inca. Ningun extranjero -podia estar este mes y esta fiesta en el Czco; y -al cabo de las fiestas entraban todos los de fuera, -y les daban aquellos bollos de maz con sangre -del sacrificio, que comian en seal de confederacion -con el Inca, como se dijo arriba; y cierto es -de notar, que en su modo el Demonio haya tambien -en la idolatra introducido trinidad, porque<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> -las tres estatuas del Sol se intitulaban Aponti, -Churinti Inticuaoqu, que quiere decir, el padre -y seor Sol, el hijo Sol, el hermano Sol; y de la -misma manera nombraban las tres estatuas del -Chuquilla, que es el Dios que preside en la region -del aire, donde truena, llueve y nieva. Acurdome, -que estando en Chuquisaca me mostr un -Sacerdote honrado una informacion, que yo la -tuve harto tiempo en mi poder, en que habia averiguado -de cierta guca adoratorio, donde los -Indios profesaban adorar Tangatnga, que era un -Idolo, que decian, que en uno eran tres, y en tres -una; y admirndose aquel Sacerdote de esto, creo, -le dije, que el Demonio todo cuanto podia hurtar -de la verdad para sus mentiras y engaos, lo hacia -con aquella infernal y porfiada soberbia, con que -siempre apetece ser como Dios. Volviendo las -fiestas, en el segundo mes, que se llamaba Cmay, -dems de los sacrificios, echaban las cenizas por -un arroyo abajo, yendo con bordones tras ellas -cinco leguas por el arroyo, rogndole las llevase -hasta la mar, porque all habia de recibir el Viraccha -aquel presente. En el tercero, cuarto y -quinto mes tambien ofrecian en cada uno sus cien -carneros negros, pintados y pardos, con otras -muchas cosas, que por no cansar se dejan. El sexto -mes se llama Hatunczqui Aymory, que responde - Mayo; tambien se sacrificaban otros cien<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> -carneros de todos colores. En esta luna y mes, -que es cuando se trae el maz de la era casa, se -hacia la fiesta, que hoy dia es muy usada entre los -Indios que llaman Aymory: esta fiesta se hace -viniendo desde la chcra heredad su casa, diciendo -ciertos cantares, en que ruegan que dure -mucho el maz; la cual llaman Mamacra, tomando -de su chcra cierta parte de maz mas sealado -en cuantidad, y ponindola en una troje pequea, -que llaman Prua, con ciertas ceremonias, velando -en tres noches; y este maz meten en las -mantas mas ricas que tienen, y despues que est -tapado y aderezado, adoran esta Prua, y la tienen -en gran veneracion, y dicen que es madre del -maz de su chcra, y que con esto se da y se conserva -el maz; y por este mes hacen un sacrificio -particular, y los hechiceros preguntan la Prua -si tiene fuerza para el ao que viene, y si responde -que no, lo llevan quemar la misma chcra -con la solemnidad que cada uno puede, y hacen -otra Prua con las mismas ceremonias, diciendo, -que la renuevan, para que no perezca la simiente -del maz; y si responde que tiene fuerza para durar -mas, la dejan hasta otro ao: esta impertinencia -dura hasta hoy dia, y es muy comun entre Indios -tener estas Pruas, y hacer la fiesta del Aymory. -El sptimo mes, que responde Junio, se -llama Aucayczqui Intirymi, y en l se hacia la<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span> -fiesta llamada Intirymi, en que se sacrificaban -cien carneros guancos, que decian, que esta era -la fiesta del Sol: en este mes se hacian gran suma -de estatuas de lea labrada de Qunua, todas vestidas -de ropas ricas, y se haca el baile, que llamaban -Cyo; y en esta fiesta se derramaban muchas -flores por el camino, y venian los Indios muy embijados, -y los Seores con unas patenillas de oro -puestas en las barbas, y cantando todos. Hase de -advertir, que esta fiesta cae cuasi al mismo tiempo -que los Cristianos hacemos la solemnidad del Corpus -Christi, y que en algunas cosas tiene alguna -apariencia de semejanza, como en las danzas, -representaciones, cantares; y por esta causa ha -habido, y hay hoy dia entre los Indios, que parecen -celebrar nuestra solemne fiesta de Corpus -Christi, mucha supersticion de celebrar la suya antigua -del Intirymi. El octavo mes se llama Chhua -Huarqu, en el cual se quemaban otros cien carneros -por el rden dicho, todos pardos de color de -Vizccha; y este mes responde al nuestro de Julio. -El noveno mes se llamaba Ypaquis, en el cual se -quemaban otros cien carneros castaos, y se degollaban -y quemaban mil Cues, para que el hielo, -el aire, el agua y el Sol no daasen las Chcaras: -ste parece que responde Agosto. El dcimo -mes se llama Coyarymi, en el cual se quemaban -otros cien carneros blancos lanudos: en<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span> -este mes, que responde Septiembre, se hacia la -fiesta llamada Ctua, en esta forma: que se juntaban -todos antes que saliese la luna el primer dia; -y en vindola, daban grandes voces con hachos -de fuego en las manos, diciendo: Vaya el mal -fuera, dndose unos otros con ellos: estos se llamaban -Pancncos; y aquesto hecho se hacia el -lavatorio general en los arroyos y fuentes, cada -uno en su acequia pertenencia, y bebian cuatro -dias seguidos. Este mes sacaban las Mamacnas -del Sol gran cantidad de bollos hechos con sangre -de sacrificios, y cada uno de los forasteros -daban un bocado; y tambien enviaban las Gucas -forasteras de todo el Reino, y diversos Curacas, -en seal de confederacion y lealtad al Sol -y al Inca, como est ya dicho. Los lavatorios y -borracheras, y algun rastro de esta fiesta llamada -Ctua, an duran todava en algunas partes, con -ceremonias algo diferenciadas, y con mucho secreto, -aunque lo principal y pblico haya cesado. -El undcimo mes se llamaba Homarimi Punchaiqus, -en el cual sacrificaban otros cien carneros; y -si faltaba agua, para que lloviese, ponian un carnero -todo negro atado en un llano, derramando -mucha chicha al derredor, y no le daban de comer -hasta que lloviese: esto se usa tambien ahora en -muchas partes por este mismo tiempo, que es por -Octubre. El ltimo mes se llama Ayamara, en el<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span> -cual se sacrificaban otros cien carneros, y se hacia -la fiesta llamada Raymicantar Ryquis: en -este mes, que responde Noviembre, se aparejaba -lo necesario para los muchachos, que se habian -de hacer orejones el mes siguiente, y los muchachos -con los viejos hacian cierto alarde dando algunas -vueltas: y esta fiesta se llamaba Iturymi, -la cual se hace de ordinario cuando llueve mucho - poco, hay pestilencia. Fiestas extraordinarias, -aunque habia muchas, la mas famosa era la que -llamaban Itu. La fiesta del Itu no tenia tiempo sealado, -mas de que en tiempos de necesidad se -hacia. Para ella ayunaba toda la gente dos dias, -en los cuales no llegaban mugeres, ni comian -cosa con sal, ni aj, ni bebian chicha, y todos se -juntaban en una plaza donde no hubiese forastero, -ni animales, y para esta fiesta tenian ciertas mantas, -y vestidos y aderezos, que solo servian para -ella, y andaban en procesion cubiertas las cabezas -con sus mantas, muy de espacio, tocando sus -atambores, y sin hablar uno con otro. Duraba esto -un dia y una noche, y el dia siguiente comian y -bebian, y bailaban dos dias con sus noches, diciendo, -que su oracion habia sido acepta; y aunque -no se haga hoy dia con toda aquella ceremonia; -pero es muy general hacer otra fiesta muy semejante, -que llaman Ayma, con vestiduras que tienen -depositadas para ello; y como est dicho, esta<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> -manera de procesion vueltas con atambores, y -el ayuno que precede, y borrachera que se sigue, -usan por urgentes necesidades. Y aunque el sacrificar -reses y otras cosas, que no pueden esconder -de los Espaoles, las han dejado, lo menos en lo -pblico; pero conservan todava muchas ceremonias, -que tienen origen de estas fiestas y supersticion -antigua. Por eso es necesario advertir en ellas -especialmente, que esta fiesta del Itu la hacen disimuladamente -hoy dia en las danzas del Corpus -Christi, haciendo las danzas del Llamallama, y de -Guacon, y otras conforme su ceremonia antigua, -en lo cual se debe mirar mucho. En donde ha sido -necesario advertir de estas abusiones y supersticiones, -que tuvieron en el tiempo de su gentilidad -los Indios, para que no se consientan por -los Curas y Sacerdotes, all se ha dado mas larga -relacion de lo que toca esta materia: al presente -basta haber tocado el ejercicio en que el Demonio -ocupaba sus devotos, para que pesar suyo se -vea la diferencia que hay de la luz las tinieblas, -y de la verdad Cristiana la mentira gentlica, por -mas que haya con artificio procurado remedar las -cosas de Dios el enemigo de los hombres y de su -Dios.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c529" id="c529">CAPTULO XXIX</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la fiesta del Jubileo, que usaron los Mejicanos.</i></p> - -<p>Los Mejicanos no fueron menos curiosos en sus -solemnidades y fiestas, las cuales de hacienda eran -mas baratas; pero de sangre humana sin comparacion -mas costosas. De la fiesta principal de -Vitzilipztli ya queda arriba referido. Tras ella la -fiesta del Idolo Tezcatlipca era muy solemnizada. -Vena esta fiesta por Mayo, y en su Kalendario -tenia nombre Toxclt; pero la misma cada cuatro -aos concurra con la fiesta de la Penitencia, en -que habia indulgencia plenaria y perdon de pecados. -Sacrificaban este dia un cautivo, que tenia la -semejanza del Idolo Tezcatlipca, que era los -diez y nueve de Mayo. En la vspera de esta fiesta -venian los Seores al templo, y traan un vestido -nuevo, conforme al del Idolo, el cual le ponian -los Sacerdotes, quitndole las otras ropas, y -guardndolas con tanta reverencia, como nosotros -tratamos los ornamentos, y aun mas. Habia en las -arcas del Idolo muchos aderezos y atavos, joyas<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span> -y otras preseas, y brazaletes de plumas ricas, que -no servian de nada sino de estarse all, todo lo -cual adoraban como al mismo Dios. Dems del -vestido con que le adoraban este dia, le ponian -particulares insignias de plumas, brazaletes, quitasoles -y otras cosas. Compuesto de esta suerte, quitaban -la cortina de la puerta, para que fuese visto -de todos, y en abriendo, salia una dignidad de las -de aquel templo, vestido de la misma manera que -el Idolo, con unas flores en la mano y una flauta -pequea de barro, de un sonido muy agudo; y -vuelto la parte de Oriente la tocaba, y volviendo -al Occidente, al Norte y Sur, haca lo mismo. -Y habiendo taido hcia las cuatro partes de el -mundo, denotando que los presentes y ausentes le -oan, pona el dedo en el suelo, y cogiendo tierra -con l, la metia en la boca, y la comia en seal de -adoracion, y lo mismo hacian todos los presentes, -y llorando postrbanse, invocando la obscuridad -de la noche, y al viento, y rogndoles, que no los -desamparasen, ni los olvidasen, que les acabasen -la vida, y diesen fin tantos trabajos como en ella -se padecian. En tocando esta flautilla, los ladrones, -fornicarios, homicidas, cualquier gnero de -delincuentes, sentian grandisimo temor y tristeza, -y algunos se cortaban de tal manera, que no podian -disimular haber delinquido. Y as todos aquellos -no pedian otra cosa su Dios, sino que no fuesen<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span> -sus delitos manifiestos, derramando muchas -lgrimas con grande compuncion y arrepentimiento, -ofreciendo cuantidad de incienso para aplacar - Dios. Los valientes y valerosos hombres, y todos -los soldados viejos, que seguian la milicia, en -oyendo la flautilla, con muy grande agona y devocion, -pedian al Dios de lo criado, y al Seor -por quien vivimos, y al Sol, con otros principales -Dioses suyos, que les diesen victoria contra sus -enemigos, y fuerzas para prender muchos cautivos, -para honrar sus sacrificios. Hacase la ceremonia -sobredicha diez dias antes de la fiesta, en los cuales -taa aquel Sacerdote la flautilla, para que todos hiciesen -aquella adoracion de comer tierra, y pedir -los Idolos lo que queran, haciendo cada dia oracion, -alzados los ojos al Cielo, con suspiros y gemidos, -como gente que se dolia de sus culpas y pecados. -Aunque este dolor de ellos no era sino por temor -de la pena corporal que les daban, y no por la eterna, -porque certifican, que no sabian que en la otra -vida hubiese pena tan estrecha; y as se ofrecian -la muerte tan sin pena, entendiendo que todos descansaban -en ella. Llegado el propio dia de la fiesta -de este Idolo Tezcatlipca, juntbase toda la ciudad -en el patio para celebrar asimismo la fiesta -del Kalendario, que ya dijimos se llamaba Toxcotl, -que quiere decir cosa seca, la cual fiesta toda -se endereza pedir agua de el Cielo, al modo que<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span> -nosotros hacemos las rogaciones, y as tenian -aquesta fiesta siempre por Mayo, que es el tiempo -en que en aquella tierra hay mas necesidad de -agua. Comenzbase su celebracion nueve de Mayo, -y acabbase diez y nueve. En la maana del -ltimo dia sacaban sus Sacerdotes unas andas muy -aderezadas, con cortinas y cendales de diversas -maneras. Tenian estas andas tantos asideros, cuantos -eran los ministros que las habian de llevar, todos -los cuales salian embijados de negro, con unas -cabelleras largas trenzadas por la mitad de ellas, -con unas cintas blancas, y con unas vestiduras de -librea del Idolo. Encima de aquellas andas ponian -el personage de el Idolo sealado para este oficio, -que ellos llamaban semejanza del Dios Tezcatlipca, -y tomndolo en los hombros lo sacaban en pblico -al pie de las gradas. Salian luego los mozos -y mozas recogidas de aquel templo con una soga -gruesa, torcida de sartales de maz tostado, y rodeando -todas las andas con ella, ponian luego una -sarta de lo mismo al cuello del Idolo, y en la cabeza -una guirnalda: llambase la soga Toxctl, denotando -la sequedad y esterilidad del tiempo. Salian -los mozos rodeados con unas cortinas de red, -y con guirnaldas y sartales de maz tostado: las -mozas salian vestidas de nuevos atavos y aderezos -con sartales de lo mismo los cuellos, y en las -cabezas llevaban unas tiaras hechas de varillas das<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span> -cubiertas de aquel maz, emplumados los pies -y los brazos, y las mejillas llenas de color. Sacaban -asmismo muchos sartales de este maz tostado, -y ponianselos los principales en las cabezas y -cuellos, y en las manos unas flores. Despues de -puesto el Idolo en sus andas tenia por todo aquel -lugar gran cantidad de pencas de manguy, cuyas -hojas son anchas y espinosas. Puestas las andas en -los hombros de los sobredichos, llevbanlas en procesion -por dentro del circuto del patio, llevando -delante de s dos Sacerdotes con dos braseros -incensarios incensando muy amenudo el Idolo y -cada vez que echaban el incienso, alzaban el brazo, -cuan alto podian, hcia el Idolo y hcia el Sol, -dicindoles subiesen sus oraciones al Cielo, como -subia aquel humo lo alto. Toda la dems gente -que estaba en el patio, volvindose en rueda hcia -la parte donde iba el Idolo, llevaban todos en las -manos unas sogas de hilo de manguy nuevas de -una braza, con un udo al cabo, y con aquellas se -disciplinaban, dndose grandes golpes en las espaldas, -de la manera que ac se disciplinan el Jueves -Santo. Toda la cerca del patio y las almenas -estaban llenas de ramos y flores, tan bien adornadas, -y con tanta frescura, que causaban gran contento. -Acabada esta procesion, volvian subir el -Idolo su lugar, donde lo ponian: salia luego -gran cuantidad de gente con flores aderezadas de<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span> -diversas maneras, y henchian el altar, y la pieza, -y todo el patio de ellas, que parecia aderezo de -monumento. Estas rosas ponian por sus manos los -Sacerdotes, administrndoselas los mancebos del -templo desde ac fuera, y quedbase aquel dia -descubierto, y el aposento sin echar el velo. Esto -hecho, salian todos ofrecer cortinas, cendales, -joyas, piedras ricas, incienso, maderos resinosos, -mazorcas de maz, codornices, y finalmente, todo -lo que en semejantes solemnidades acostumbraban -ofrecer. En la ofrenda de las codornices, que era -de los pobres, usaban esta ceremonia, que las daban -al Sacerdote, y tomndolas, las arrancaba las -cabezas, y echbalas luego al pie del altar, adonde -se desangrasen; y as hacan de todas las que ofrecian. -Otras comidas y frutas ofrecia cada uno segun -su posibilidad, las cuales eran al pie del altar -de los Ministros del templo; y as ellos eran los -que las alzaban, y llevaban los aposentos que all -tenian. Hecha esta solemne ofrenda, base la gente - comer sus lugares y casas, quedando la fiesta -as suspensa hasta haber comido. Y este tiempo -los mozos y mozas del templo, con los atavos referidos, -se ocupaban en servir al Idolo de todo lo -que estaba dedicado l para su comida, la cual -guisaban otras mujeres, que habian hecho voto de -ocuparse aquel dia en hacer la comida del Idolo, -sirviendo all todo el dia. Y asi se venian todas las<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span> -que habian hecho voto, en amaneciendo, y ofrecanse - los Prepsitos de el templo, para que les -mandasen lo que habian de hacer, y hacanlo con -mucha diligencia y cuidado. Sacaban despues tantas -diferencias invenciones de manjares, que era -cosa de admiracion. Hecha esta comida, y llegada -la hora de comer, salian todas aquellas doncellas -del templo en procesion, cada una con una cestica -de pan en la una mano, y en la otra una escudilla -de aquellos guisados: traan delante de s un viejo, -que servia de Maestresala, con un hbito harto donoso. -Vena vestido con una sobrepellz blanca, -que le llegaba las pantorrillas, sobre un jubon sin -mangas manera de sambenito, de cuero colorado: -traa en lugar de mangas unas alas, y de ellas -salian unas cintan anchas, de las cuales pendia en -medio de las espaldas una calabaza mediana, que -por unos agujerillos que tenia, estaba toda llena de -flores, y dentro de ella diversas cosas de supersticion. -Iba este viejo as ataviado, delante de todo el -aparato, muy humilde, triste y cabizbajo, y en llegando -al puesto, que era al pie de las gradas, haca -una grande humillacion, y hacindose un -lado, llegaban las mozas con la comida, banla -poniendo en hilera, llegando una una con mucha -reverencia. En habindola puesto, volvia el viejo -guiarlas, y volvanse sus recogimientos. Acabadas -ellas de entrar, salian los mozos y ministros de<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> -aquel templo, y alzaban de all aquella comida, y -metianla en los aposentos de las dignidades y de los -Sacerdotes, los cuales habian ayunado cinco dias -seguidos, comiendo sola una vez al dia, apartados -de sus mugeres, y no salian de el templo aquellos -cinco dias, azotndose reciamente con sogas, -y comian de aquella comida divina (que as la -llamaban) todo cuanto podian, de la cual ninguno -era lcito comer sino ellos. En acabando todo -el pueblo de comer, volvia recogerse en el patio - celebrar y ver el fin de la fiesta, donde sacaban -un esclavo, que habia representado el Idolo un -ao, vestido, aderezado y honrado como el mismo -Idolo, y hacindole todos reverencia le entregaban - los Sacrificadores, que al mismo tiempo salian, -y tomndole de pies y manos, el Papa le cortaba -el pecho, y le sacaba el corazon, alzndolo -en la mano todo lo que podia, y mostrndolo al -Sol, y al Idolo, como ya queda referido. Muerto -ste, que representaba al Idolo, llegbanse un -lugar consagrado y diputado para el efecto, y salian -los mozos y mozas con el aderezo sobredicho, -donde tandoles las dignidades del templo, bailaban -y cantaban puestos en rden junto al atambor; -y todos los Seores ataviados con las insignias -que los mozos traan, bailaban en cerco al -derredor de ellos. En este dia no moria ordinariamente -mas que este sacrificado, porque solamente<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span> -de cuatro cuatro aos morian otros con l, y -cuando estos morian era el ao del Jubileo Indulgencia -plenaria. Hartos ya de taer, comer y -beber, puesta del Sol banse aquellas mozas sus -retraimientos, y tomaban unos grandes platos de -barro, y llenos de pan amasado con miel, cubiertos -con unos fruteros labrados de calaveras y huesos -de muertos cruzados, llevaban colacion al Idolo, -y subian hasta el patio, que estaba antes de la -puerta del oratorio, y ponindolo all, yendo su -Maestresala delante, se bajaban por el mismo orden -que lo habian llevado. Salian luego todos los -mancebos puestos en rden, y con unas caas en -las manos arremetan las gradas del templo, -procurando llegar mas presto unos que otros -los platos de la colacion. Y las dignidades del -templo tenian cuenta de mirar al primero, segundo, -tercero y cuarto, que llegaban, no haciendo -caso de los demas, hasta que todos arrebataban -aquella colacion, la cual llevaban como grandes -reliquias. Hecho esto, los cuatro que primero llegaron, -tomaban en medio las dignidades y ancianos -del templo, y con mucha honra los metian en -los aposentos, premindoles y dndoles muy buenos -aderezos, y de all adelante los respetaban y -honraban como hombres sealados. Acabada la -presa de la colacion, y celebrada con mucho regocijo -y gritera, todas aquellas mozas que habian<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span> -servido al Idolo y los mozos, les daban licencia -para que se fuesen, y as se iban unas tras -de otras. Al tiempo que ellas salian, estaban los -muchachos de los Colegios y Escuelas la puerta -del patio, todos con pelotas de juncia, y de yerbas -en las manos, y con ellas las apedreaban, burlando -y escarneciendo de ellas, como gente que se iba -del servicio del Idolo. Iban con libertad de disponer -de s su voluntad, y con esto se daba fin -esta solemnidad.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<h2 class="p4"><a name="c530" id="c530">CAPTULO XXX</a></h2> - -<div class="chapter"> - -<p class="pch"><i>De la fiesta de los Mercaderes que usaron los -Cholutcas.</i></p> - -<p>Aunque se ha dicho harto del culto que los Mejicanos -daban sus Dioses; pero porque el que se -llamaba Quetzalcotl, y era Dios de gente rica, -tenia particular veneracion y solemnidad, se dir -aqu lo que de su fiesta refieren. Solemnizbase la<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span> -fiesta de este Idolo en esta forma: Cuarenta dias -antes compraban los Mercaderes un esclavo bien -hecho, sin mcula, ni seal alguna, as de enfermedad, -como de herida golpe: ste le vestian con -los atavios del mismo Idolo, para que le representase -estos cuarenta dias; y antes que le vistiesen, -le purificaban, lavndole dos veces en un lago, -que llamaban de los Dioses; y despues de purificado, -le vestian en la forma que el Idolo estaba -vestido. Era muy reverenciado en estos cuarenta -dias, por lo que representaba: enjaulbanle de noche, -como queda dicho, porque no se fuese, y luego -de maana lo sacaban de la jaula, y le ponian -en lugar preeminente, y all le servian, dndole -comer preciosas viandas. Despues de haber comido, -ponanle sartales de flores al cuello, y muchos -ramilletes en las manos: traa su guardia -muy cumplida, con otra mucha gente que le acompaaba, -y salian con l por la ciudad, el cual iba -cantando y bailando por toda ella, para ser conocido -por semejanza de su Dios; y en comenzando - cantar, salian de sus casas las mugeres y nios - saludarle y ofrecerle ofrendas como Dios. -Nueve dias antes de la fiesta venian ante l dos -viejos muy venerables de las dignidades del templo; -y humillndose ante l, le decian con una voz -muy humilde y baja: Seor, sabrs que de aqu -nueve dias se te acaba el trabajo de bailar y cantar,<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span> -porque entonces has de morir; y l habia de -responder, que fuese mucho de enhorabuena. Llamaban - esta ceremonia Neylo Maxlt Ilztli, que -quiere decir el apercibimiento; y cuando le apercibian, -mirbanle con mucha atencion, si se entristecia, - si bailaba con el contento que sola; y -si no lo hacia con la alegra que ellos deseaban, -hacian una supersticion asquerosa, y era, que iban -luego y tomaban las navajas del sacrificio, y lavbanles -la sangre humana que estaba en ellas pegada -de los sacrificios pasados, y con aquellas lavazas, -hacianle una bebida mezclada con otra de -cacao, y dabnsela beber, porque decian, que -haca tal operacion en l, que quedaba sin alguna -memoria de lo que le habian dicho, y cuasi insensible, -volviendo luego al ordinario canto; y aun -dicen, que con este medio l mismo con mucha -alegra se ofrecia morir, siendo hechizado con -aquel brebage. La causa porque procuraban quitar - ste la tristeza era, porque lo tenian por muy -mal agero, y pronstico de algun gran mal. Llegado -el dia de la fiesta, media noche, despues -de haberle hecho mucha honra de msica incienso, -tombanle los Sacrificadores, y sacrificaban al -modo arriba dicho, haciendo ofrenda de su corazon - la Luna; y despues arrojndolo al Idolo, dejando -caer el cuerpo por las gradas del templo -abajo, de donde lo alzaban los que le habian ofrecido,<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> -que eran los Mercaderes, cuya fiesta era -sta; y llevndolo la casa del mas principal, lo -hacian aderezar en diferentes manjares, para celebrar -en amaneciendo el banquete y comida de la -fiesta, dando primero los buenos dias al Idolo, con -un pequeo baile que hacian mientras amanecia, -y se guisaba el sacrificado. Juntbanse despues -todos los Mercaderes este banquete, especialmente -los que tenian trato de vender y comprar -esclavos, cuyo cargo era ofrecer cada ao un -esclavo para la semejanza de su Dios. Era este -Idolo de los mas principales de aquella tierra, como -queda referido; y as el templo en que estaba -era de mucha autoridad, el cual tenia sesenta gradas -para subir l, y en la cumbre de ellas se formaba -un patio de mediana anchura, muy curiosamente -encalado: en medio de l habia una pieza -grande y redonda manera de horno, y la entrada -estrecha y baja, que para entrar era menester -inclinarse mucho. Tenia este templo los aposentos -que los demas, donde habia recogimiento de -Sacerdotes, mozos y mozas, y de muchachos, como -queda dicho, los cuales asistia solo un Sacerdote, -que continuamente residia all, el cual era como -semanero, porque puesto caso que habia de ordinario -tres cuatro curas dignidades en cualquiera -templo, servia cada uno una semana sin -salir de all. El oficio del semanero de este templo,<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span> -despues de la doctrina de los mozos, era, que -todos los dias, la hora que se pone el Sol, taa -un grande atambor, haciendo seal con l, como -nosotros usamos taer la oracion. Era tan grande -este atambor, que su sonido ronco se oa por -toda la ciudad; y en oyndolo, se ponian todos en -tanto silencio, que parecia no haber hombre, desbaratndose -los mercados, y recogindose la gente, -con que quedaba todo en grande quietud y -sosiego. Al alba, cuando ya amanecia, le volvia - tocar, con que se daba seal de que ya amanecia; -y as los caminantes y forasteros se aprestaban -con aquella seal, para hacer sus viages, estando -hasta entonces impedidos para poder salir -de la ciudad. Este templo tenia un patio mediano, -donde el dia de su fiesta se hacian grandes bailes -y regocijos, y muy graciosos entremeses, para lo -cual habia en medio de este patio un pequeo teatro -de treinta pies en cuadro, curiosamente encalado, -el cual enramaban y aderezaban para aquel -dia, con toda la polica posible, cercndolo todo -de arcos hechos de diversidad de flores y plumera, -colgando trechos muchos pjaros, conejos, -y otras cosas apacibles, donde, despues de haber -comido, se juntaba toda la gente. Salian los representantes, -y hacian entremeses, hacindose sordos, -arromadizados, cojos, ciegos y mancos, viniendo - pedir sanidad al Idolo: los sordos respondiendo<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span> -adefesios; y los arromadizados tosiendo: los cojos -cojeando decian sus miserias y quejas, con que -hacian reir grandemente al pueblo. Otros salian -en nombre de las sabandijas: unos vestidos como -escarabajos, y otros como sapos, y otros como -lagartijas, &c.; y encontrndose all, referian sus -oficios; y volviendo cada uno por s, tocaban algunas -flautillas, de que gustaban sumamente los -oyentes, porque eran muy ingeniosas: fingian asimismo -muchas mariposas y pjaros de muy diversos -colores, sacando vestidos los muchachos -del templo en aquestas formas, los cuales subindose -en una arboleda, que all plantaban, los Sacerdotes -del templo les tiraban con cebratanas, -donde habia en defensa de los unos, y ofensa de -los otros, graciosos dichos, con que entretenian los -circunstantes; lo cual concludo, hacian un mitote - baile con todos estos personages, y se conclua -la fiesta; y esto acostumbraban hacer en las mas -principales fiestas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c531" id="c531">CAPTULO XXXI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Qu provecho se ha de sacar de la relacion -de las supersticiones de los Indios.</i></p> - -<p>Baste lo referido para entender el cuidado que -los Indios ponian en servir y honrar sus Idolos, -y al Demonio, que es lo mismo; porque contar por -entero lo que en esto hay, es cosa infinita, y de -poco provecho; y aun de lo referido podr parecer - algunos, que lo hay muy poco ninguno, y -que es como gastar tiempo en leer las patraas -que fingen los libros de Caballeras; pero estos, si -lo consideran bien, hallarn ser muy diferente negocio, -y que puede ser til para muchas cosas tener -noticia de los ritos y ceremonias que usaron -los Indios. Primeramente, en las tierras donde ello -se us, no solo es til, sino del todo necesario, que -los Cristianos y Maestros de la ley de Cristo sepan -los errores y supersticiones de los antiguos, para -ver si clara disimuladamente las usan tambien -ahora los Indios; y para este efecto hombres graves -y diligentes escribieron relaciones largas de lo<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span> -que averiguaron, y aun los Concilios Provinciales -han mandado, que se escriban y estampen, como -se hizo en Lima; y esto muy mas cumplidamente -de lo que aqu va tratado. As que en tierras de -Indios cualquier noticia que de aquesto se da los -Espaoles, es importante para el bien de los Indios. -Para los mismos Espaoles all y donde -quiera puede servir esta narracion, de ser agradecidos - Dios, nuestro Seor, dndole infinitas gracias -por tan gran bien, como es habernos dado su -santa ley, la cual toda es justa, toda limpia, toda -provechosa; lo cual se conoce bien, cotejndola -con las leyes de Satans, en que han vivido tantos -desdichados. Tambien puede servir para conocer -la soberbia, envidia, engaos y maas del Demonio -con que los tiene cautivos, pues por una parte -quiere imitar Dios, y tener competencias con -l y con su santa ley; y por otra mezcla tantas -vanidades y suciedades, y aun crueldades, como -quien tiene por oficio estragar todo lo bueno y -corromperlo. Finalmente, quien viere la ceguedad -y tinieblas en que tantos tiempos han vivido Provincias -y Reinos grandes, y que todava viven en -semejantes engaos muchas gentes, y grande parte -del mundo, no podr, si tiene pecho cristiano, -dejar de dar gracias al altsimo Dios por los que -ha llamado de tales tinieblas la admirable lumbre -de su Evangelio, suplicando la inmensa caridad<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span> -del Criador las conserve y acreciente en su -conocimiento y obediencia; y juntamente dolindose -de los que todavia siguen el camino de su -perdicion, instar al Padre de misericordia que les -descubra los tesoros y riquezas de Jesu-Cristo, el -cual con el Padre y con el Espritu Santo reina -por todos los siglos. Amen.</p> - -<p class="pc4 lmid">FIN DEL QUINTO LIBRO</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a><br /><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 elarge">LIBRO SEXTO<br /> -<span class="little">DE LA</span><br /> -<span class="reduct ls3"><b>HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS</b></span></p> - -<hr class="d6" /> -<hr class="d7" /> - -<h2 class="p4"><a name="c601" id="c601">CAPTULO PRIMERO</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que es falsa la opinion de los que tienen los -Indios por hombres faltos de -entendimiento.</i></p> - -<p>Habiendo tratado lo que toca la Religion que -usaban los Indios, pretendo en este libro escribir -de sus costumbres, polica y gobierno, para dos -fines: el uno deshacer la falsa opinion, que comunmente -se tiene de ellos, como de gente bruta y -bestial, y sin entendimiento, tan corto, que apenas -merece ese nombre: del cual engao se sigue -hacerles muchos y muy notables agravios, sirvindose -de ellos poco menos que de animales, y despreciando -cualquier gnero de respeto que se les -tenga. Que es tan vulgar y tan pernicioso engao, -como saben bien los que con algun celo y consideracion -han andado entre ellos, y visto y sabido<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span> -sus secretos y avisos, y juntamente el poco caso -que de todos ellos hacen los que piensan que saben -mucho, que son de ordinario los mas necios, -y mas confiados de s. Esta tan perjudicial opinion -no veo medio con que pueda mejor deshacerse, -que con dar entender el rden y modo de -proceder que estos tenian cuando vivian en su -ley, en la cual, aunque tenian muchas cosas de -brbaros y sin fundamento; pero habia tambien -otras muchas dignas de admiracion, por las cuales -se deja bien comprehender, que tienen natural -capacidad para ser bien enseados, y aun en gran -parte hacen ventaja muchas de nuestras Repblicas. -Y no es de maravillar, que se mezclasen -yerros graves, pues en los mas estirados de los -Legisladores y Filsofos se hallan, aunque entren -Licurgo y Platon en ellos. Y en las mas sabias Repblicas, -como fueron la Romana y la Atheniense, -vemos ignorancias dignas de risa, que cierto, -si las Repblicas de los Mejicanos, y de los Incas, -se refirieran en tiempos de Romanos Griegos, -fueran sus leyes y gobierno estimado. Mas como -sin saber nada de esto, entramos por la espada, -sin oirles, ni entenderles, no nos parece que merecen -reputacion las cosas de los Indios, sino -como de caza habida en el monte, y trada para -nuestro servicio y antojo. Los hombres mas curiosos -y sabios que han penetrado y alcanzado sus<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span> -secretos, su estilo y gobierno antiguo, muy de -otra suerte lo juzgan, maravillndose que hubiese -tanto rden y razon entre ellos. De estos autores -es uno Polo Ondegardo, quien comunmente -sigo en las cosas de el Per: y en las -materias de Mjico Juan de Tovar, Prebendado -que fu de la Iglesia de Mjico, y ahora es Religioso -de nuestra Compaia de Jesus, el cual por rden -del Virey Don Martin Enriquez, hizo diligente -y copiosa averiguacion de las historias antiguas -de aquella nacion, sin otros autores graves, que -por escrito de palabra me han bastantemente -informado de todo lo que voy refiriendo. El otro -fin que puede conseguirse con la noticia de las leyes, -costumbres y polica de los Indios, es ayudarlos -y regirlos por ellas mismas, pues en lo que -no contradicen la Ley de Cristo y de su santa -Iglesia, deben ser gobernados conforme sus fueros, -que son como sus leyes municipales. Por cuya -ignorancia se han cometido yerros de no poca importancia, -no sabiendo los que juzgan, ni los que -rigen, por donde han de juzgar y regir sus sbditos. -Que demas de ser agravio y sinrazon que se -les hace, es en gran dao por tenernos aborrecidos -como hombres que en todo, as en lo bueno -como en lo malo, les somos y hemos siempre sido -contrarios.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c602" id="c602">CAPTULO II</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del modo de cmputo y Kalendario que usaban -los Mejicanos.</i></p> - -<p>Comenzando, pues, por el repartimiento de los -tiempos y cmputo que los Indios usaban, que es -una de las mas notorias muestras de su ingenio y -habilidad, dir primero, de qu manera contaban -y repartian su ao los Mejicanos, y de sus meses -y Kalendario, y de su cuenta de siglos edades. -El ao dividian en diez y ocho meses: cada mes -daban veinte dias, con que se hacen trescientos y -sesenta dias, y los otros cinco que restan para -cumplimiento del ao entero, no los daban mes -ninguno, sino contbanlos por s, y llambanlos -dias valdos, en los cuales no hacia la gente cosa -alguna, ni acudian al templo, solo se ocupaban en -visitarse unos otros perdiendo tiempo, y los -Sacerdotes del templo cesaban de sacrificar. Los -cuales dias cumplidos, volvian comenzar la cuenta -de su ao, cuyo primer mes y principio era por -Marzo, cuando comienza reverdecer la hoja,<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> -aunque tomaban tres dias de Febrero, porque su -primer dia del ao era veinte y seis de Febrero, -como consta por el Kalendario suyo: en el cual est -incorporado el nuestro con notable cuenta y artificio, -hecho por los Indios antiguos, que conocieron - los primeros Espaoles, el cual Kalendario yo -v, y aun le tengo en mi poder, que es digno de considerar -para entender el discurso y habilidad que -tenian estos Indios Mejicanos. Cada uno de los -diez y ocho meses que digo, tiene su nombre especial, -y su pintura y seal propia: y comunmente -se tomaba de la fiesta principal, que en aquel -mes se hacia, de la diferencia que el ao va entonces -causando. Y para todas sus fiestas tenian -sus ciertos dias sealados en su Kalendario. Las -semanas contaban de trece en trece dias, y cada -dia sealaban con un cero redondo pequeo, -multiplicando los ceros hasta trece, y luego volvian - contar uno, dos, &c. Partian tambien los -aos de cuatro en cuatro signos, atribuyendo -cada ao un signo. Estas eran cuatro figuras: la -una de casa, la otra de conejo, la tercera de caa, -la cuarta de pedernal; y as las pintaban, y por -ellas nombraban el ao que corria, diciendo: A -tantas casas, tantos pedernales de tal rueda, -sucedi tal y tal cosa. Porque es de saber, que su -rueda, que es como siglo, contenia cuatro semanas -de aos, siendo cada una de trece, de suerte,<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span> -que eran por todos cincuenta y dos aos. Pintaban -en medio un Sol, y luego salian de l en Cruz -cuatro brazos lneas hasta la circunferencia de -la rueda, y daban vuelta, de modo, que se divida -en cuatro partes la circunferencia, y cada una de -ellas iba con su brazo de la misma color, que eran -cuatro diferentes, de verde, de azul, de colorado, -de amarillo: y cada parte de stas tenia sus trece -apartamientos, con su signo de casa, conejo, -caa, pedernal, significando en cada uno su ao, -y al lado pintaban lo sucedido en aquel ao. Y as -v yo en el Kalendario que he dicho, sealado el -ao que entraron los Espaoles en Mjico, con una -pintura de un hombre vestido nuestro talle de -colorado, que tal fu el hbito del primer Espaol, -que envi Hernando Corts. Al cabo de los cincuenta -y dos aos que se cerraba la rueda, usaban -una ceremonia donosa, y era, que la ltima noche -quebraban cuantas vasijas tenian, y apagaban -cuantas lumbres habia, diciendo, que en una de -las ruedas habia de fenecer el mundo, y que por -ventura sera aquella en que se hallaban, y que -pues se habia de acabar el mundo, no habian de -guisar, ni comer, que para qu eran vasijas, ni -lumbre, y as se estaban toda la noche, diciendo, -que quiz no amanecera mas, velando con gran -atencion todos para ver si amaneca. En viendo -que vena el dia, tocaban muchos atambores, bocinas,<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span> -flautas y otros instrumentos de regocijo y -alegra, diciendo, que ya Dios les alargaba otro -siglo, que eran cincuenta y dos aos, y comenzaban -otra rueda. Sacaban, el dia que amaneca para -principio de otro siglo, lumbre nueva, y compraban -vasos de nuevo, ollas, y todo lo necesario -para guisar de comer, iban todos por lumbre -nueva donde la sacaba el sumo Sacerdote, precediendo -una solemnsima procesion en hacimiento -de gracias, porque les habia amanecido, y prorogdoles -otro siglo: ste era su modo de contar -aos, meses, semanas y siglos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c603" id="c603">CAPTULO III</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del modo de contar los aos y meses que usaron -los Incas.</i></p> - -<p>En este cmputo de los Mejicanos, aunque hay -mucha cuenta ingenio para hombres sin letras; -pero parceme falta de consideracion no tener -cuenta con las lunas, ni hacer distribucion de meses -conforme ellas; en lo cual, sin duda, les hicieron -ventaja los del Per, porque contaban cabalmente -su ao de tantos dias como nosotros, y -partanle en doce meses lunas, consumiendo los -once dias que sobran de luna, segun escribe Polo, -en los mismos meses. Para tener cierta y cabal la -cuenta del ao, usaban esta habilidad, que en los -cerros que estn al derredor de la ciudad del -Czco (que era la Corte de los Reyes Incas, y -juntamente el mayor santuario de sus Reinos, y -como si dijsemos otra Roma) tenian puestos por -su orden doce pilarejos, en tal distancia y postura, -que en cada mes sealaba cada uno, donde salia -el Sol, y donde se ponia. Estos llamaban Succanga;<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span> -y por all anunciaban las fiestas, y los tiempos -de sembrar y coger, y lo demas. A estos pilares -del Sol hacian ciertos sacrificios conforme su -supersticion. Cada mes tenia su nombre propio y -distinto, y sus fiestas especiales. Comenzaban el -ao por Enero como nosotros; pero despues un -Rey Inca, que llamaron Pachacto, que quiere -decir reformador del tiempo, di principio al ao -por Diciembre, mirando ( lo que se puede pensar) -cuando el Sol comienza volver del ltimo punto -de Capricornio, que es el trpico ellos mas propincuo. -Cuenta cierta de bisiesto no se sabe que la tuviesen -unos ni otros, aunque algunos dicen que s -tenian. Las semanas que contaban los Mejicanos, no -eran propiamente semanas, pues no eran de siete -dias, ni los Incas hicieron esta division; y no es maravilla, -pues la cuenta de la semana no es como la -del ao por curso del Sol, ni como la del mes por -el curso de la Luna, sino en los Hebreos por el -rden de la creacion del mundo, que refiere Moysn<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a>, -y en los Griegos y Latinos por el nmero -de los siete Planetas, de cuyos nombres se nombran -tambien los dias de la semana; pero para -hombres sin libros ni letras, harto es, y aun demasiado, -que tuviesen el ao, las fiestas y tiempos -con tanto concierto y rden, como est dicho.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c604" id="c604">CAPTULO IV</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que ninguna nacion de Indios se ha descubierto -que use de letras.</i></p> - -<p>Las letras se inventaron para referir y significar -inmediatamente las palabras que pronunciamos, -as como las mismas palabras y vocablos, segn -el Filsofo<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a>, son seales inmediatamente de los -conceptos y pensamientos de los hombres; y lo uno -y lo otro (digo las letras y las voces) se ordenaron -para dar entender las cosas: las voces los presentes: -las letras los ausentes y futuros. Las seales -que no se ordenan de prximo significar -palabras sino cosas, no se llaman, ni son en realidad -de verdad letras, aunque estn escritas; as -como una imgen del Sol pintada no se puede -decir que es escritura letras del Sol, sino pintura. -Ni mas ni menos otras seales que no tienen -semejanza con la cosa, sino solamente sirven para -memoria, porque el que las invent, no las orden<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span> -para significar palabras, sino para denotar aquella -cosa: estas tales seales no se dicen, ni son propiamente -letras ni escritura, sino cifras memoriales, -como las que usan los Esferistas Astrlogos, -para denotar diversos signos planetas de -Marte, de Venus, de Jpiter, &c., son cifra, y no -letras, porque por cualquier nombre que se llame -Marte, igualmente lo denota al Italiano, al Francs -y al Espaol; lo cual no hacen las letras, que aunque -denoten las cosas, es mediante las palabras, y -as no las entienden, sino los que saben aquella -lengua: <i>verbi gratia</i>, est escrita esta palabra <i>Sol</i>, -no percibe el Griego ni el Hebreo qu significa, -porque ignora el mismo vocablo latino; de manera, -que escritura y letras solamente las usan los -que con ellas significan vocablos; y si inmediatamente -significan las mismas cosas, no son ya letras, -ni escrituras, sino pintura y cifras. De aqu se sacan -dos cosas bien notables, la una es, que la memoria -de historias y antigedad puede permanecer -en los hombres por una de tres maneras; por -letras y escritura, como lo usan los Latinos, Griegos -y Hebreos, y otras muchas naciones; por -pintura, como cuasi en todo el mundo se ha usado, -pues como se dice en el Concilio Niceno segundo, -la pintura es libro para los idiotas que no saben -leer; por cifras caractres, como el guarismo -significa los nmeros de ciento, de mil, y los<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span> -demas, sin significar esta palabra ciento, ni la otra -mil: el otro notable que se infiere es el que en este -capitulo se ha propuesto; es saber, que ninguna -nacion de Indios, que se ha descubierto en nuestros -tiempos, usa de letras, ni escritura, sino de las -otras dos maneras, que son imgenes figuras; y -entiendo esto, no solo de los Indios del Per y de -los de Nueva-Espaa, sino en parte tambien de -los Japones y Chinos; y aunque parecer algunos -muy falso lo que digo, por haber tanta relacion -de las grandes libreras y estudios de la China -y del Japon, y de sus chapas, provisiones y -cartas; pero es muy llana verdad, como se entender -en el discurso siguiente.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c605" id="c605">CAPTULO V</a></h2> - -<p class="pch"><i>De gnero de letras y libros que usan -los Chinos.</i></p> - -<p>Las escrituras que usan los Chinos, piensan muchos, -y aun es comn opinion, que son letras como -las que usamos en Europa, quiero decir, que con -ellas se puedan escribir palabras razones, y que -solo difieren de nuestras letras y escritura en ser -sus caractres de otra forma, como difieren los -Griegos de los Latinos, y los Hebreos y Caldeos; -y por la mayor parte no es as, porque ni tienen -alfabeto, ni escriben letras, ni es la diferencia de -caractres, sino en que principalmente su escribir -es pintar cifrar, y sus letras no significan partes -de dicciones como las nuestras, sino son figuras -de cosas, como de Sol, de fuego, de hombre, de -mar, y as de lo dems. Prubase esto evidentemente, -porque siendo las lenguas que hablan los -Chinos, innumerables, y muy diferentes entre s, -sus escrituras y chapas igualmente se leen y entienden -en todas lenguas, como nuestros nmeros<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span> -de guarismo igualmente se entienden en Francs -y Espaol, y en Arbigo; porque esta figura 8, -donde quiera dice ocho, aunque ese nmero el -Francs le llama de una suerte, y el Espaol de -otra. De aqu es, que como las cosas son en s innumerables, -las letras figuras que usan los Chinas, -para denotarlas, son cuasi infinitas, porque el -que ha de leer escribir en la China, como los -Mandarines hacen, ha de saber, por lo menos, -ochenta y cinco mil figuras letras; y los que han -de ser perfectos en esta lectura ciento y veinte y -tantas mil. Cosa prodigiosa, y que no fuera creble, -si no lo dijeran personas tan dignas de f, -como lo son los Padres de nuestra Compaia, que -estan all actualmente aprendiendo su lengua y -escritura; y ha mas de diez aos que de noche y -de dia estudian en esto con inmortal trabajo, que -todo lo vence la caridad de Cristo y deseo de la -salvacion de las almas. Esta misma es la causa -porque en la China son tan estimados los letrados, -como de cosa tan dificil; y solos ellos tienen oficios -de Mandarines, Gobernadores, Jueces y Capitanes; -y as es grande el cuidado de los padres -en que sus hijos aprendan leer y escribir. Las -Escuelas donde esto aprenden los nios mozos, -son muchas y ciertas, y el Maestro de dia en ellas, -y sus padres de noche en casa, les hacen estudiar -tanto, que traen los ojos gastados, y les azotan<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span> -muy menudo con caas, aunque no de aquellas -rigurosas con que azotan los malhechores: sta -llaman la lengua Mandarina, que ha menester la -edad de un hombre para aprenderse; y es de advertir, -que aunque la lengua en que hablan los -Mandarines, es una, y diferente de las vulgares, -que son muchas, y all se estudia como ac la Latina - Griega, y solo la saben los letrados que estn -por toda la China; pero lo que se escribe en ella, -en todas las lenguas se entiende, porque aunque -las Provincias no se entienden de palabra unas -otras, mas por escrito s, porque las letras figuras -son unas mismas para todos, y significan lo -mismo; mas no tienen el mismo nombre, ni prolacion, -porque, como he dicho, son para denotar -cosas, y no palabras, as como en el ejemplo -de los nmeros de guarismo que puse, se -puede facilmente entender. De aqu tambien procede, -que siendo los Japones y Chinas naciones y -lenguas tan diferentes, leen y entienden los unos -las escrituras de los otros; y si hablasen lo que -leen escriben, poco ni mucho no se entenderian. -Estas, pues, son las letras y libros que usan los -Chinos tan afamados en el mundo; y sus impresiones -son grabando una tabla de las figuras que -quieren imprimir, y estampando tantos pliegos -como quieren, en la misma forma que ac estampamos -imgenes, grabando el cobre madera;<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -mas preguntar cualquier hombre inteligente, como -pueden significar sus conceptos por unas mismas -figuras, porque no se puede con una misma figura -significar la diversidad que cerca de la cosa se -concibe, como es decir, que el Sol calienta, que -mir al Sol, que el dia es del Sol: finalmente, -los casos, conjunciones y artculos que tienen muchas -lenguas y escrituras, cmo es posible denotarlos -por unas mismas figuras? esto se responde, -que con diversos puntos, rasgos y posturas hacen -toda esa variedad de significacion. Mas dificultad -tiene entender, como pueden escribir en su lengua -nombres propios, especialmente de extranjeros, -pues son cosas que nunca vieron, ni pudieron inventar -figura para ellos: yo quise hacer experiencia -de esto hallndome en Mjico con unos Chinas, -y ped que escribiesen en su lengua esta proposicion: -Josef de Acosta ha venido del Per, -otra semejante; y el China estuvo gran rato pensando, -y al cabo escribi, y despues l y otro leyeron -en efecto la misma razon, aunque en el -nombre propio algun tanto variaban; porque usan -de este artificio, tomando el nombre propio, y -buscan alguna cosa en su lengua con que tenga -semejanza aquel nombre, y ponen la figura de -aquella cosa; y como es dificil en tantos nombres -hallar semejanza de cosas, y sonido de su lengua, -as les es muy trabajoso escribir los tales nombres:<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span> -tanto, que nos decia el Padre Alonso Sanchez, que -el tiempo que anduvo en la China, trayndole en -tantos Tribunales, de Mandarin en Mandarin para -escribirle su nombre en aquellas chapas, que ellos -usan, estaban gran rato, y al cabo salan con nombrarle - su modo, en un modo ridculo que -apenas acertaban con l. Este es el modo de letras -y escritura que usan los Chinos. El de los Japones -es muy semejante ste, aunque de los Seores -Japones que estuvieron en Europa afirman, -que escribian fcilmente en su lengua cualquiera -cosa, aunque fuesen de nombres propios de ac, y -me mostraron algunas escrituras suyas, por donde -parece que deben de tener algun gnero de letras, -aunque lo mas de su escritura debe de ser por -caractres y figuras, como est dicho de los -Chinos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c606" id="c606">CAPTULO VI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las Universidades y Estudios de la China.</i></p> - -<p>De Escuelas mayores y Universidades de Filosofa -y otras ciencias naturales, los Padres de la -Compaa que han estado all, dicen, que no las -vieron, ni pueden creer que las haya, y que todo -su estudio es de la lengua Mandarin, que es dificilsima -y amplsima, como est referido. Lo que -tambien estudian son cosas que hay en esta lengua, -que son historias, sectas, leyes civiles, moralidad -de proverbios, fbulas y otras muchas composiciones: -y los grados que hay son en estos estudios -de su lengua y leyes. De las ciencias divinas -ningun rastro tienen: de las naturales no mas -que algun rastro, con muy poco, ningun mtodo, -ni arte, sino proposiciones sueltas, segun es -mayor menor el ingenio y estudio de cada uno; -en las Matemticas por experiencia de los movimientos -y estrellas, y en la Medicina por conocimiento -de yerbas, de que usan mucho, y hay muchos -que curan. Escriben con pinceles: tienen muchos<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> -libros de mano, y muchos impresos, todos -mal aliados. Son grandes representantes, y hcenlo -con grande aparato de tablado, vestidos, -campanas y atambores, y voces sus tiempos. -Refieren Padres haber visto comedia de diez -doce dias con sus noches, sin faltar gente en el tablado, -ni quien mire: van saliendo personages y -escenas diferentes, y mientras unos representan, -otros duermen comen. Tratan en estas comedias -cosas morales, y de buen ejemplo; pero envueltas -en otras notables de gentilidad. Esto es en suma -lo que los nuestros refieren de las letras y ejercicios -de ellas de la China, que no se puede negar -sea de mucho ingenio y habilidad. Pero todo ello -es de muy poca substancia, porque en efecto toda -la ciencia de los Chinos viene parar en saber -escribir y leer no mas, porque ciencias mas altas -no las alcanzan; y el mismo escribir y leer no es -verdadero escribir y leer, pues no son letras las suyas, -que sirvan para palabras, sino figurillas de innumerables -cosas, que con infinito trabajo y tiempo -prolijo se alcanzan; y al cabo de toda su ciencia -sabe mas un Indio del Per de Mjico, que ha -aprendido leer y escribir, que el mas sabio Mandarin -de ellos, pues el Indio con veinte y cuatro -letras que sabe escribir y juntar, escribir, y leer -todos cuantos vocablos hay en el mundo, y el -Mandarin con sus cien mil letras estar muy dudoso<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> -para escribir cualquier nombre propio de -Martin Alonso, y mucho menos podr escribir -los nombres de cosas que no conoce, porque en -resolucion el escribir de la China es gnero de -pintar cifrar.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c607" id="c607">CAPTULO VII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del modo de letras y escritura que usaron -los Mejicanos.</i></p> - -<p>Hllase en las naciones de la Nueva-Espaa -gran noticia y memoria de sus antiguallas. Y queriendo -yo averiguar en qu manera podian los Indios -conservar sus historias y tantas particularidades, -entend, que aunque no tenian tanta curiosidad -y delicadeza como los Chinos y Japones, todava -no les faltaba algun gnero de letras y libros, -con que su modo conservaban las cosas de -sus mayores. En la Provincia de Yucatn, donde -es el Obispado que llaman de Honduras, habia -unos libros de hojas su modo encuadernados <span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> -plegados, en que tenian los Indios sabios la distribucion -de sus tiempos, y conocimiento de planetas -y animales, y otras cosas naturales, y sus -antiguallas; cosa de grande curiosidad y diligencia. -Parecile un Doctrinero, que todo aquello -debia de ser hechizos y arte mgica, y porfi, que -se habian de quemar, y quemronse aquellos libros, -lo cual sintieron despues no solo los Indios, sino -Espaoles curiosos, que deseaban saber secretos -de aquella tierra. Lo mismo ha acaecido en otras -cosas, que pensando los nuestros que todo es supersticion, -han perdido muchas memorias de cosas -antiguas y ocultas, que pudieran no poco aprovechar. -Esto sucede de un celo necio, que sin saber, -ni aun querer saber las cosas de los Indios, carga -cerrada dicen, que todas son hechiceras, y que -stos son todos unos borrachos, que qu pueden -saber, ni entender? Los que han querido con buen -modo informarse de ellos, han hallado muchas -cosas dignas de consideracion. Uno de los de -nuestra Compaia de Jesus, hombre muy prctico -y diestro, junt en la Provincia de Mjico los -ancianos de Tuscuco, y de Tulla, y de Mjico, y -confiri mucho con ellos, y le mostraron sus libreras, -y sus historias y kalendarios; cosa mucho de -ver. Porque tenian sus figuras y geroglficos con -que pintaban las cosas en esta forma, que las -cosas que tenian figuras las ponian con sus propias<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span> -imgenes, y para las cosas que no habia imgen -propia, tenian otros caractres significativos de -aquello, y con este modo figuraban cuanto querian, -y para memoria del tiempo en que acaecia cada -cosa, tenian aquellas ruedas pintadas, que cada -una de ellas tenia un siglo, que eran cincuenta y -dos aos, como se dijo arriba; y al lado de -estas ruedas, conforme al ao en que sucedian -cosas memorables, las iban pintando con las -figuras y caractres que he dicho, como con -poner un hombre pintado con un sombrero y -sayo colorado en el signo de caa, que corra entonces, -sealaron el ao que entraron los Espaoles -en su tierra, y as de los dems sucesos; pero -porque sus figuras y caractres no eran tan suficientes -como nuestra escritura y letras, por eso no -podian concordar tan puntualmente en las palabras, -sino solamente en lo substancial de los conceptos. -Mas porque tambien usan referir de coro -arengas y parlamentos que hacian los oradores y -retricos antiguos, y muchos cantares que componian -sus potas, lo cual era imposible aprenderse -por aquellos geroglficos y caractres. Es de -saber, que tenian los Mejicanos grande curiosidad -en que los muchachos tomasen de memoria los -dichos parlamentos y composiciones, y para esto -tenian Escuelas, y como Colegios Seminarios, -adonde los ancianos enseaban los mozos stas<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span> -y otras muchas cosas, que por tradicion se conservan -tan enteras, como si hubiera escritura de -ellas. Especialmente las naciones famosas hacian -los muchachos que se imponian para ser retricos, -y usar oficio de oradores, que las tomasen palabra -por palabra; y muchas de stas, cuando vinieron -los Espaoles, y les ensearon escribir y -leer nuestra lengua, los mismos Indios las escribieron, -como lo testifican hombres graves, que las -leyeron; y esto se dice, porque quien en la historia -Mejicana leyere semejantes razonamientos largos -y elegantes, creer fcilmente que son inventados -de los Espaoles, y no realmente referidos -de los Indios; mas entendida la verdad, no dejar -de dar el crdito que es razon sus historias. -Tambien escribieron su modo por imgenes y -caractres los mismos razonamientos; y yo he visto, -para satisfacerme en esta parte, las oraciones -del Pater noster, Ave Mara, Smbolo y la Confesion -general en el modo dicho de Indios, y cierto -se admirar cualquiera que lo viere, porque para -significar aquella palabra: yo pecador me confieso, -pintan un Indio hincado de rodillas los pies -de un Religioso, como que se confiesa; y luego -para aquella: Dios Todopoderoso, pintan tres -caras con sus coronas al modo de la Trinidad; y -la gloriosa Virgen Mara, pintan un rostro de nuestra -Seora, y medio cuerpo con un nio; y San<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span> -Pedro y San Pablo, dos cabezas con coronas, y -unas llaves, y una espada, y este modo va toda -la Confesion escrita por imgenes; y donde faltan -imgenes, ponen caractres, como: en que pequ, -&c, de donde se podr colegir la viveza de los -ingenios de estos Indios, pues este modo de escribir -nuestras oraciones y cosas de la F, ni se lo -ensearon los Espaoles, ni ellos pudieran salir -con l, si no hicieran muy particular concepto de -lo que les enseaban. Por la misma forma de -pinturas y caractres v en el Per escrita la confesion -que de todos sus pecados un Indio traa -para confesarse, pintando cada uno de los diez -Mandamientos por cierto modo; y luego all haciendo -ciertas seales como cifras, que eran los -pecados que habia hecho contra aquel mandamiento. -No tengo duda, que si muchos de los muy -estirados Espaoles les dieran cargo de hacer -memoria de cosas semejantes, por via de imgenes -y seales, que en un ao no acertran, ni aun -quiz en diez.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c608" id="c608">CAPTULO VIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los memoriales y cuentas que usaron los Indios -del Per.</i></p> - -<p>Los Indios del Per, antes de venir Espaoles, -ningun gnero de escritura tuvieron, ni por letras, -ni caractres cifras, figurillas, como los de la -China, y los de Mjico; mas no por eso conservaron -menos la memoria de sus antiguallas, ni tuvieron -menos su cuenta para todos los negocios de -paz, guerra y gobierno, porque en la tradicion de -unos otros fueron muy diligentes, y como cosa -sagrada recibian y guardaban los mozos lo que sus -mayores les referian, y con el mismo cuidado lo -enseaban sus sucesores. Fuera de esta diligencia, -suplian la falta de escritura y letras, parte -con pinturas como los de Mjico, aunque las del -Per eran muy groseras y toscas; parte, y lo mas, -con quipos. Son quipos unos memoriales registros -hechos de ramales, en que diversos udos y -diversas colores significan diversas cosas. Es increble -lo que en este modo alcanzaron, porque<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> -cuanto los libros pueden decir de historias, leyes, -ceremonias y cuentas de negocios, todo eso suplen -los quipos tan puntualmente, que admira. Habia -para tener estos quipos memoriales oficiales diputados, -que se llaman hoy dia Quipo camyo, -los cuales eran obligados dar cuenta de cada -cosa, como los Escribanos pblicos ac, y as se -les habia de dar entero crdito; porque para diversos -gneros, como de guerra, de gobierno, de -tributos, de ceremonias, de tierras, habia diversos -quipos ramales; y en cada manojo de estos tantos -udos, udicos hilillos atados, unos colorados, -otros verdes, otros azules, otros blancos, y -finalmente tantas diferencias, que as como nosotros -de veinte y cuatro letras, guisndolas en diferentes -maneras, sacamos tanta infinidad de vocablos, -as stos de sus udos y colores sacaban -innumerables significaciones de cosas. Es esto de -manera, que hoy dia acaece en el Per cabo de -dos y tres aos, cuando van tomar residencia -un Corregidor, salir los Indios con sus cuentas -menudas y averiguadas, pidiendo, que en tal pueblo, -le dieron seis huevos, y no los pag, y en tal -casa una gallina, y all dos haces de yerba para -sus caballos, y no pag sino tantos tomines y queda -debiendo tantos; y para todo esto hecha la averiguacion -all al pi de la obra con cuantidad de -udos y manojos de cuerdas, que dan por testigos<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span> -y escritura cierta. Yo v un manojo de estos hilos, -en que una India traa escrita una confesion general -de toda su vida, y por ellos se confesaba, -como yo lo hiciera por papel escrito; y aun pregunt -de algunos hilillos, que me parecieron algo -diferentes, y eran ciertas circunstancias que requeria -el pecado para confesarle enteramente. Fuera -de estos quipos de hilo tienen otros de pedrezuelas, -por donde puntualmente aprenden las palabras -que quieren tomar de memoria; y es cosa de ver - viejos ya caducos con una rueda hecha de pedrezuelas -aprender el Padre nuestro, y con otra -el Ave Maria, y con otra el Credo, y saber cual -piedra es: que fu concebido de Espritu Santo, y -cual: que padeci debajo del poder de Poncio Pilato, -y no hay mas que verlos enmendar cuando -yerran, y toda la enmienda consiste en mirar sus -pedrezuelas, que m, para hacerme olvidar -cuanto s de coro, me bastra una rueda de aquellas. -De stas suele haber no pocas en los cimenterios -de las Iglesias para este efecto; pues verles -otra suerte de quipos, que usan de granos de maz, -es cosa que encanta; porque una cuenta muy embarazosa, -en que tendr un muy buen contador -que hacer por pluma y tinta, para ver como les -cabe entre tantos, tanto de contribucion, sacando -tanto de all, y aadiendo tanto de ac, con otras -cien retartalillas, tomarn estos Indios sus granos,<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span> -y pondrn uno aqu, tres all, ocho no s donde; -pasarn un grano de aqu, trocarn tres de all, y -en efecto ellos salen con su cuenta hecha puntualsimamente -sin errar un tilde; y mucho mejor se -saben ellos poner en cuenta y razon de lo que -cabe cada uno de pagar dar, que sabremos -nosotros drselo por pluma y tinta averiguado. -Si esto no es ingenio, y si estos hombres -son bestias, jzguelo quien quisiere, que -lo que yo juzgo de cierto es, que en aquello que -se aplican, nos hacen grandes ventajas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c609" id="c609">CAPTULO IX</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del rden que guardan en sus escrituras -los Indios.</i></p> - -<p>Bien es aadir lo que hemos notado de escrituras -de Indios, que su modo no era escribir renglon -seguido, sino de alto abajo, la redonda. -Los Latinos y Griegos escribieron de la parte izquierda<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span> - la derecha, que es el comun y vulgar -modo que usamos. Los Hebreos al contrario, de -la derecha comienzan hcia la izquierda; y as sus -libros tienen el principio donde los nuestros acaban. -Los Chinos no escriben, ni como los Griegos, -ni como los Hebreos, sino de alto abajo; porque -como no son letras, sino dicciones enteras, que -cada una figura carcter significa una cosa, no -tienen necesidad de trabar unas partes con otras, -y as pueden escribir de arriba abajo. Los de Mjico, -por la misma razon, no escribian en renglon -de un lado otro, sino al revs de los Chinos, comenzando -de abajo, iban subiendo, y de esta suerte -iban en la cuenta de los dias, y de lo dems -que notaban; aunque cuando escribian en sus ruedas - signos, comenzaban de en medio, donde -pintaban al Sol, y de all iban subiendo por sus -aos hasta la vuelta de la rueda. Finalmente, -todas cuatro diferencias se hallan en escrituras: -unos escriben de la derecha la izquierda: otros -de la izquierda la derecha: otros de arriba abajo: -otros de abajo arriba, que tal es la diversidad de -los ingenios de los hombres.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c610" id="c610">CAPTULO X</a></h2> - -<p class="pch"><i>Cmo enviaban los Indios sus mensageros.</i></p> - -<p>Por acabar lo que toca esto de escribir, podr -con razon dudar alguno, cmo tenian noticia de -todos sus Reinos, que eran tan grandes, los Reyes -de Mjico y del Per; qu modo de despacho -daban negocios que ocurrian su Corte, pues -no tenian letras, ni escribian cartas: esta duda -se satisface con saber, que de palabra, y por pintura - memoriales se les daba muy menudo razon -de todo cuanto se ofreca. Para este efecto -habia hombres de grandsima ligereza, que servian -de correos, que iban y venian, y desde muchachos -los criaban en ejercicio de correr, y procuraban -fuesen muy alentados, de suerte que pudiesen -subir una cuesta muy grande corriendo sin -cansarse; y as daban premio en Mjico los tres - cuatro primeros, que subian aquella larga escalera -del templo, como se ha dicho en el libro precedente: -y en el Cuzco los muchachos orejones en<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span> -la solemne fiesta del Capacryme subian porfia -el cerro de Yanacuri; y generalmente ha sido y -es entre Indios muy usado ejercitarse en correr. -Cuando era caso de importancia, llevaban los -Seores de Mjico pintado el negocio de que les -querian informar, como lo hicieron cuando aparecieron -los primeros navos de Espaoles, y cuando -fueron tomar Toponchan. En el Per hubo -una curiosidad en los correos extraa, porque tenia -el Inca en todo su Reino puestas postas correos, -que llaman all Chasqus, de los cuales se -dir en su lugar.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c611" id="c611">CAPTULO XI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del gobierno y Reyes que tuvieron.</i></p> - -<p>Cosa es averiguada, que en lo que muestran -mas los brbaros su barbarismo, es en el gobierno -y modo de mandar; porque cuanto los hombres -son mas llegados razon, tanto es mas humano y -menos soberbio el gobierno, y los que son Reyes y -Seores se allanan y acomodan mas sus vasallos, -conocindolos por iguales en naturaleza, inferiores -en tener menor obligacion de mirar por el bien -pblico; mas entre los brbaros todo es al revs, -porque es tirnico su gobierno, y tratan sus sbditos -como bestias, y quieren ser ellos tratados como -Dioses. Por esto muchas naciones y gentes de Indios -no sufren Reyes ni Seores absolutos, sino viven -en behetria; y solamente para ciertas cosas, -mayormente de guerra, crian Capitanes y Prncipes, - los cuales, durante aquel ministerio, obedecen, -y despues se vuelven sus primeros oficios. -De esta suerte se gobierna la mayor parte de este<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span> -nuevo orbe, donde no hay Reinos fundados, ni -Repblicas establecidas, ni Prncipes Reyes perpetuos -y conocidos, aunque hay algunos Seores, -y principales, que son como caballeros aventajados -al vulgo de los dems. De esta suerte pasa en -toda la tierra de Chile, donde tantos aos se han -sustentado contra Espaoles los Araucanos, los de -Tucapel y otros. As fu todo lo del nuevo Reino -de Granada, lo de Guatemala, las Islas, toda la -Florida, el Brasil y Luzn, y otras tierras grandsimas, -excepto que en muchas de ellas es aun -mayor el barbarismo, porque apenas conocen cabeza, -sino todos de comun mandan y gobiernan, -donde todo es antojo, violencia, sinrazon y desrden, -y el que mas puede, ese prevalece y manda. -En la India Oriental hay Reinos amplios y -muy fundados, como el de Siam, el de Bisnaga -y otros, que juntan ciento doscientos mil hombres -en campo, cuando quieren; y sobre todo en -la grandeza y poder del Reino de la China, cuyos -Reyes, segun ellos refieren, han durado ms de -dos mil aos, por el gran gobierno que tienen. -En la India Occidental solamente se han descubierto -dos Reinos Imperios fundados, que es el -de los Mejicanos en la Nueva-Espaa, y el de los -Incas en el Per; y no sabra yo decir facilmente -cual de stos haya sido mas poderoso Reino, -porque en edificios y grandeza de Corte, excedia<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span> -el Motezuma los del Per: en tesoros, -riqueza y grandeza de Provincias excedian los -Incas los de Mjico: en antigedad era mas -antiguo el Reino de los Incas, aunque no mucho: -en hechos de armas y victorias parceme -haber sido iguales. Una cosa es cierta, que en buen -rden y polica hicieron estos dos Reinos gran -ventaja todos los demas Seoros de Indios que -se han descubierto en aquel nuevo mundo, como -en poder y riqueza, y mucho mas en supersticion -y culto de sus Idolos la hicieron, siendo muy semejantes -en muchas cosas: en una eran bien diferentes, -que en los Mejicanos la sucesion del Reino -era por eleccion, como el Imperio Romano, y -en los del Per era por herencia y sangre, como -los Reinos de Espaa y Francia. De estos dos gobiernos -(como de lo mas principal y mas conocido -de los Indios) se tratar lo que pareciere hacer -al propsito, dejando muchas menudencias y prolijidades, -que no importan.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c612" id="c612">CAPTULO XII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del gobierno de los Reyes Incas del Per.</i></p> - -<p>Muerto el Inca que reinaba en el Per, sucedia -su hijo legtimo, y tenian por tal el que habia nacido -de la muger principal del Inca, la cual llamaban -Coya; y sta, desde uno que se llam Inca -Yupngui, era hermana suya, porque los Reyes -tenian por punto casarse con sus hermanas; y aunque -tenian otras mugeres mancebas, la sucesion -en el Reino era del hijo de la Coya. Verdad es, -que cuando el Rey tenia hermano legtimo, antes -de suceder el hijo, suceda el hermano, y tras ste, -el sobrino de ste, hijo del primero; y la misma -rden de sucesion guardaban los Cracas y Seores -en las haciendas y cargos. Hacanse con el difunto -infinitas ceremonias y exequias su modo excesivas. -Guardaban una grandeza, que lo es grande, -y es, que ningun Rey que entraba reinar de nuevo, -heredaba cosa alguna de la vajilla, tesoros y -haciendas del antecesor, sino que habia de poner<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span> -casa de nuevo, y juntar plata y oro, y todo lo dems -de por s, sin llegar lo del difunto; lo cual -todo se dedicaba para su adoratorio guca, y -para gastos y renta de la familia que dejaba, la -cual con su sucesion toda se ocupaba perpetuamente -en los sacrificios, ceremonias y culto del -Rey muerto, porque luego lo tenian por Dios, y -habia sus sacrificios y estatuas, y lo dems. Por -este rden era inmenso el tesoro que en el Per -habia, procurando cada uno de los Incas aventajar -su casa y tesoro al de sus antecesores. La insignia -con que tomaba la posesion del Reino era -una borla colorada de lana finisima, mas que de -seda, la cual le colgaba en medio de la frente, -y solo el Inca la podia traer, porque era -como la corona diadema Real. Al lado colgada -hcia la oreja, si podan traer borla y la traan -otros Seores; pero en medio de la frente solo el -Inca, como est dicho. En tomando la borla, luego -se hacian fiestas muy solemnes, y gran multitud -de sacrificios, con gran cuantidad de vasos -de oro y plata, y muchas ovejuelas pequeas hechas -de lo mismo, y gran suma de ropa de cumb -muy bien obrada, grande y pequea, y muchas -conchas de la mar de todas maneras, y muchas -plumas ricas, y mil carneros, que habian de ser de -diferentes colores, y de todo esto se hacia sacrificio; -y el sumo Sacerdote tomaba un nio de<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span> -hasta seis ocho aos en las manos; y la estatua -del Viracocha decia juntamente con los demas -ministros: Seor, esto te ofrecemos, porque -nos tengas en quietud, y nos ayudes en nuestras -guerras, y conserves nuestro Seor el Inca en -su grandeza y estado, y que vaya siempre en aumento, -y le des mucho saber para que nos gobierne. -A esta ceremonia jura se hallaban de -todo el Reino, y de parte de todas las guacas y -santuarios que tenian; y sin duda era grande la -reverencia y aficion que esta gente tenia sus Incas, -sin que se halle jams haberles hecho ninguno -de los suyos traicion, porque en su gobierno -procedian, no solo con gran poder, sino tambien -con mucha rectitud y justicia, no consintiendo que -nadie fuese agraviado. Ponia el Inca sus Gobernadores -por diversas Provincias, y habia unos supremos - inmediatos l: otros mas moderados; y -otros particulares con extraa subordinacion, en -tanto grado, que ni emborracharse, ni tomar una -mazorca de maiz de su vecino se atrevian. Tenian -por mxima estos Incas, que convenia traer siempre -ocupados los Indios; y as vemos hoy dia -calzadas, caminos y obras de inmenso trabajo, -que dicen era para ejercitar los Indios, procurando -no estuviesen ociosos. Cuando conquistaba de -nuevo una Provincia, era su aviso luego, luego -pasar lo principal de los naturales otras Provincias,<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span> - su Corte; y stos hoy dia los llaman en -el Per Mitimas, y en lugar de estos plantaba de -los de su nacion del Cuzco, especialmente los orejones, -que eran como caballeros de linage antiguo. -El castigo por los delitos era riguroso. As -concuerdan los que alcanzaron algo de esto, que -mejor gobierno para los Indios no le puede haber, -ni mas acertado.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<h2 class="p4"><a name="c613" id="c613">CAPTULO XIII</a></h2> - -<div class="chapter"> - -<p class="pch"><i>De la distribucion que hacian los Incas -de sus vasallos.</i></p> - -<p>Especificando mas lo que est dicho, es de saber, -que la distribucion que hacian los Incas de -sus vasallos, era tan particular, que con facilidad -los podian gobernar todos, siendo un Reino de -mil leguas de distrito, porque en conquistando -cada Provincia, luego reducan los Indios pueblos -y comunidad, y contbanlos por parcialidades,<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span> -y cada diez Indios ponian uno, que tuviese -cuenta con ellos, y cada ciento otro, y cada -mil otro, y cada diez mil otro, y ste llamaban -Uno, que era cargo principal; y sobre todos stos -en cada Provincia un Gobernador del linage de -los Incas, al cual obedecan todos, y daba cuenta -cada un ao de todo lo sucedido por menudo, es - saber, de los que habian nacido, de los que habian -muerto, de los ganados, de las sementeras. -Estos Gobernadores salian cada ao del Cuzco, -que era la Corte, y volvian para la gran fiesta del -Ryme; y entonces traan todo el tributo del Reino - la Corte, y no podan entrar de otra suerte. -Todo el Reino estaba dividido en cuatro partes, -que llamaban Tahuantinsuyo, que eran Chinchasuyo, -Collasuyo, Andesuyo, Condesuyo, conforme - cuatro caminos que salen del Cuzco, donde era -la Corte, y se juntaban en juntas generales. Estos -caminos y Provincias que les corresponden, estn - las cuatro esquinas del mundo, Collasuyo al sur, -Chinchasuyo al norte, Condesuyo al poniente, -Andesuyo al levante. En todos sus pueblos usaban -dos parcialidades, que eran de Hanansaya y -urinsaya, que es como decir, los de arriba y los de -abajo. Cuando se mandaba hacer algo, traer al -Inca, ya estaba declarado cuanta parte de aquello -cabia cada Provincia, pueblo y parcialidad, lo -cual no era por partes iguales, sino por cuotas,<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span> -conforme la cualidad y posibilidad de la tierra, -de suerte que ya se sabia para cumplir cien mil -hanegas de maz: <i>verbi gratia</i>, ya se sabia que -tal Provincia le cabia la dcima parte, y tal la -sptima, y tal la quinta, &c. y lo mismo entre -los pueblos, parcialidades y ayllos linages. Para -la razon y cuenta del todo habia los Quipocamayos, -que eran los oficiales Contadores, que con sus hilos -y udos sin faltar decian lo que se habia dado, -hasta una gallina, y una carga de lea; y por los -registros de stos en un momento se contaba entre -los Indios lo que cada uno le cabia.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c614" id="c614">CAPTULO XIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los edificios y rden de fbricas de los Incas.</i></p> - -<p>Los edificios y fbricas que los Incas hicieron -en fortalezas, en templos, en caminos, en casas de -campo, y otras, fueron muchos, y de excesivo trabajo, -como lo manifiestan el dia de hoy las ruinas -y pedazos que han quedado, como se ven en el -Cuzco, en Tiaguanaco y en Tambo, y en otras -partes, donde hay piedras de inmensa grandeza, -que no se puede pensar como se cortaron, trajeron -y asentaron donde estn. Para todos estos -edificios y fortalezas, que el Inca mandaba hacer -en el Cuzco, y en diversas partes de su Reino, -acudia grandsimo nmero de todas las Provincias, -porque la labor es extraa, y para espantar; y no -usaban de mezcla, ni tenian hierro, ni acero para -cortar y labrar las piedras, ni mquinas, ni instrumentos -para traerlas, y con todo eso estn tan pulidamente -labradas, que en muchas partes apenas -se v la juntura de unas con otras; y son tan grandes<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span> -muchas piedras de stas, como est dicho, que -sera cosa increble si no se viese. En Tiaguanaco -med yo una de treinta y ocho pies de largo, y de -diez y ocho de ancho, y el grueso sera de seis -pies; y en la muralla de la fortaleza del Cuzco, -que est de mampostera, hay muchas piedras de -mucho mayor grandeza; y lo que mas admira es, -que no siendo cortadas stas que digo de la muralla -por regla, sino entre s muy desiguales en el -tamao y en la faccion, encajan unas con otras -con increble juntura sin mezcla. Todo esto se hacia - poder de mucha gente, y con gran sufrimiento en -el labrar, porque para encajar una piedra con otra, -segun estn ajustadas, era forzoso probarla muchas -veces, no estando las mas de ellas iguales, ni llenas. -El nmero que habia de acudir de gente para labrar -piedras y edificios, el Inca lo sealaba cada ao: -la distribucion, como en las dems cosas, hacan -los Indios entre s, sin que nadie se agraviase; pero -aunque eran grandes estos edificios, comunmente -estaban mal repartidos y aprovechados, y propiamente -como mezquitas edificios de brbaros. -Arco en sus edificios no le supieron hacer, ni alcanzaron -mezcla para ello. Cuando en el rio de -Jauja vieron formar los arcos de cimbrias, y despues -de hecha la puente vieron derribar las cimbrias, -echaron huir, entendiendo que se habia de -caer luego toda la puente, que es de cantera:<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span> -como la vieron quedar firme, y los Espaoles -andar por encima, dijo el Cacique sus compaeros: -Razon es servir stos, que bien parecen hijos -del Sol. Las puentes que usaban, eran de bejucos, - juncos tejidos, y con recias maromas asidos -las riberas, porque de piedra, ni de madera no hacian -puentes. La que hoy dia hay en el desaguadero -de la gran laguna de Chicuto en el Collao -pone admiracion, porque es hondsimo aquel brazo, -sin que se pueda echar en l cimiento alguno, -y es tan ancho, que no es posible haber arco que -le tome, ni pasarse por un ojo; y as del todo era -imposible hacer puente de piedra, ni de madera. -El ingenio industria de los Indios hall como hacer -puente muy firme y muy segura, siendo solo -de paja, que parece fbula, y es verdad; porque, -como se dijo en otro libro, de unos juncos espadaas -que cra la laguna, que ellos llaman ttora, -hacen unos como manojos atados; y como es materia -muy liviana no se hunden: encima de stos -echan mucha juncia, y teniendo aquellos manojos -balsas muy bien amarrados de una parte y de otra -del rio, pasan hombres y bestias cargadas muy -placer. Pasando algunas veces esta puente, me -maravill del artificio de los Indios, pues con cosa -tan fcil hacen mejor y mas segura puente, que es -la de barcos de Sevilla Triana. Med tambien el -largo de la puente, y si bien me acuerdo, sern<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span> -trescientos y tantos pies. La profundidad de aquel -desaguadero dicen, que es inmensa: por encima -no parece que se mueve el agua: por abajo dicen -que lleva furiossima corriente. Esto baste de edificios.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c615" id="c615">CAPTULO XV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la hacienda del Inca, y rden de tributos que -impuso los Indios.</i></p> - -<p>Era incomparable la riqueza de los Incas, porque -con no heredar ningun Rey de las haciendas -y tesoro de sus antecesores, tenia su voluntad -cuanta riqueza tenian sus Reinos, que as de plata -y oro, como de ropa y ganados, eran abundantsimos; -y la mayor riqueza de todas era la innumerable -multitud de vasallos, todos ocupados y atentos - lo que le daba gusto su Rey. De cada Provincia -le traan lo que en ella habia escogido: de -los Chichas le servian con madera olorosa y rica:<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span> -de los Lucanas con anderos para llevar su litera: -de los Chumbibilcas con bailadores, y as en lo demas -que cada Provincia se aventajaba, y esto fuera -del tributo general que todos contribuan. Las -minas de plata y oro (de que hay en el Per maravillosa -abundancia) labraban Indios, que se sealaban -para aquello, los cuales el Inca provea -lo que habian menester para su gasto, y todo -cuanto sacaban era para el Inca. Con esto hubo -en aquel Reino tan grandes tesoros, que es opinion -de muchos, que lo que vino las manos de -los Espaoles, con ser tanto como sabemos, no llegaba - la dcima parte de lo que los Indios hundieron -y escondieron, sin que se haya podido descubrir -por grandes diligencias que la codicia ha -puesto para saberlo. Pero la mayor riqueza de aquellos -brbaros Reyes era ser sus esclavos todos sus -vasallos, de cuyo trabajo gozaban su contento. -Y lo que pone admiracion, servase de ellos por -tal rden y por tal gobierno, que no se les haca -servidumbre, sino vida muy dichosa. Para entender -el rden de tributos que los Indios daban -sus Seores, es de saber, que en asentando el Inca -los pueblos que conquistaba, divida todas sus tierras -en tres partes. La primera parte de ellas era -para la Religion y ritos, de suerte que el Pachayachach, -que es el Criador, y el Sol, y el Chuquilla, -que es el trueno, y la Pachamma, y los muertos,<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span> -y otras Guacas, y santuarios tuviesen cada uno -sus tierras propias: el fruto se gastaba en sacrificios -y sustento de los ministros y Sacerdotes, porque -para cada Guaca adoratorio habia sus Indios -diputados. La mayor parte de esto se gastaba en -el Cuzco, donde era el universal santuario: otra -parte en el mismo pueblo donde se coga, porque - imitacion del Cuzco habia en cada pueblo Guacas -y adoratorios por la misma rden y por las -mismas vocaciones, y as se servian con los mismos -ritos y ceremonias que en el Cuzco, que es -cosa de admiracion y muy averiguada, porque se -verific con mas de cien pueblos, y algunos distaban -cuasi doscientas leguas del Cuzco. Lo que en -estas tierras se sembraba y coga, se pona en depsitos -de casas, hechas para solo este efecto, y -sta era una gran parte del tributo que daban los -Indios. No consta que tanto fuese, porque en unas -tierras era mas, y en otras menos, y en algunas -era cuasi todo; y esta parte era la que primero se -beneficiaba. La segunda parte de las tierras y heredades -era para el Inca: de sta se sustentaba -l, su servicio y parientes, y los Seores, las guarniciones -y soldados; y as era la mayor parte de -los tributos, como lo muestran los depsitos casas -de psito, que son mas largas y anchas que -las de los depsitos de las Guacas. Este tributo se -llevaba al Cuzco, las partes donde habia necesidad<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span> -para los soldados, con extraa presteza y -cuidado, y cuando no era menester, estaba guardado -diez y doce aos hasta tiempo de necesidad. -Beneficibanse estas tierras de el Inca, despues de -las de los Dioses, iban todos, sin excepcion, -trabajar, vestidos de fiesta, y diciendo cantares -en loor de el Inca y de las Guacas; y todo el tiempo -que duraba el beneficio trabajo, comian -costa de el Inca, del Sol, de las Guacas, cuyas -tierras labraban. Pero viejos, enfermos y mugeres -viudas, eran reservadas de este tributo. Y aunque -lo que se cogia era del Inca, del Sol, Guacas; -pero las tierras eran propias de los Indios y de sus -antepasados. La tercera parte de tierras daba el -Inca para la comunidad. No se ha averiguado qu -tanta fuese esta parte, si mayor, menor que la -de el Inca y Guacas; pero es cierto que se tenia -atencion que bastase sustentar el pueblo. De esta -tercera parte ningun particular posea cosa propia, -ni jamas poseyeron los Indios cosa propia, si no -era por merced especial de el Inca, y aquello no se -podia enagenar, ni aun dividir entre los herederos. -Estas tierras de comunidad se repartan cada ao, -y cada uno se le sealaba el pedazo que habia -menester para sustentar su persona, y la de su muger -y sus hijos, y as era unos aos mas, otros menos, -segun era la familia, para lo cual habia ya sus -medidas determinadas. De esto que cada uno se<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> -le repartia, no daban jams tributo, porque todo su -tributo era labrar y beneficiar las tierras de el Inca -y de las Guacas, y ponerles en sus depsitos los frutos. -Cuando el ao sala muy estril, de estos mismos -depsitos se les daba los necesitados, porque -siempre habia all grande abundancia sobrada. De -el ganado hizo el Inca la misma distribucion que -de las tierras, que fu contarlo, y sealar pastos -y trminos del ganado de las Guacas, del Inca y -de cada pueblo, y as de lo que se criaba, era una -parte para su Religion, otra para el Rey, y otra -para los mismos Indios, y aun de los cazadores -habia la misma division y rden: no consenta que -se llevasen ni matasen hembras. Los hatos del -Inca y Guacas eran muchos y grandes, y llambanlos -Capaellamas. Los hatos concegiles de comunidad -son pocos y pobres, y as los llamaban -Guacchallama. En la conservacion del ganado -puso el Inca gran diligencia, porque era y es toda -la riqueza de aquel Reino: hembras, como est -dicho, por ninguna va se sacrificaban, ni mataban, -ni en la caza se tomaban. Si alguna res le -daba sarna roa, que all dicen carache, luego -habia de ser enterrada viva, porque no se pegase - otras su mal. Trasquilbase su tiempo el ganado, -y daban cada uno hilar y tejer su ropa -para hijos y muger, y habia visita si lo cumplian, -y castigo al negligente. De el ganado del Inca se<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span> -teja ropa para l y su Corte: una rica de cumb -dos haces: otra vil y grosera, que llaman de abasca. -No habia nmero determinado de aquestos -vestidos, sino los que cada uno sealaba. La lana -que sobraba, ponase en sus depsitos, y as los -hallaron muy llenos de esto, y de todas las otras -cosas necesarias la vida humana, los Espaoles -cuando en ella entraron. Ningun hombre de consideracion -habr, que no se admire de tan notable -y prvido gobierno, pues sin ser Religiosos, ni -Cristianos los Indios, en su manera guardaban -aquella tan alta perfeccion, de no tener cosa propia -y proveer todos lo necesario, y sustentar tan -copiosamente las cosas de la Religion y las de su -Rey y Seor.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c616" id="c616">CAPTULO XVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los oficios que aprendian los Indios.</i></p> - -<p>Otro primor tuvieron tambien los Indios de el -Per, que es ensearse cada uno desde muchacho -en todos los oficios que ha menester un hombre -para la vida humana. Porque entre ellos no habia -Oficiales sealados, como entre nosotros, de Sastres, -Zapateros y Tejedores, sino que todo cuanto -en sus personas y casa habian menester, lo aprendian -todos, y se provean s mismos. Todos sabian -tejer y hacer sus ropas: y as el Inca con -proveerles de lana, los daba por vestidos. Todos -sabian labrar la tierra y beneficiarla, sin alquilar -otros obreros. Todos se hacian sus casas; y las -mugeres eran las que mas sabian de todo, sin criarse -en regalo, sino con mucho cuidado, sirviendo - sus maridos. Otros oficios, que no son para cosas -comunes y ordinarias de la vida humana, tenian -sus propios y especiales Oficiales, como eran -Plateros, Pintores, Olleros, Barqueros, Contadores<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span> -y Taedores; y en los mismos oficios de tejer y -labrar, edificar, habia maestros para obra prima, -de quien se servian los Seores. Pero el vulgo -comun, como est dicho, cada uno acudia lo -que habia menester en su casa, sin que uno pagase - otro para esto, y hoy dia es as, de manera -que ninguno ha menester otro para las cosas de -su casa y persona, como es calzar, vestir, hacer -una casa, sembrar y coger, y hacer los aparejos y -herramientas necesarias para ello. Y cuasi en esto -imitan los Indios los institutos de los monjes -antiguos, que refieren las Vidas de los Padres. -A la verdad, ellos son gente poco codiciosa, -ni regalada, y as se contentan con pasar -bien moderadamente, que cierto si su linage de -vida se tomara por eleccion, y no por costumbre -y naturaleza, dijramos que era vida de gran -perfeccion; y no deja de tener harto aparejo para -recibir la doctrina del santo Evangelio, que tan -enemiga es de la soberbia, codicia y regalo; pero -los Predicadores no todas veces se conforman con -el ejemplo que dan, con la doctrina que predican - los Indios. Una cosa es mucho de advertir, que -con ser tan sencillo el trage y vestido de los Indios, -con todo eso se diferenciaban todas las Provincias, -especialmente en lo que ponen sobre la -cabeza, que en unas es una trenza tejida, y dada -muchas vueltas: en otras ancha, y de una vuelta:<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span> -en otra unos como morteretes sombreruelos: -en otras unos como bonetes altos redondos: en -otras unos como aros de cedazo, y as otras mil -diferencias; y era ley inviolable no mudar cada -uno el trage y hbito de su Provincia, aunque se -mudase otra, y para el buen gobierno lo tenia el -Inca por muy importante, y lo es hoy dia, aunque -no hay tanto cuidado como sola.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c617" id="c617">CAPTULO XVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las Postas y Chasqus que usaba el Inca.</i></p> - -<p>De Correos y Postas tenia gran servicio el Inca -en todo su Reino: llambanles Chasqus, que eran -los que llevaban sus mandatos los Gobernadores, -y traan avisos de ellos la Corte. Estaban -puestos estos Chasqus en cada topo, que es legua -y media, en dos casillas, donde estaban cuatro Indios. -Estos se provean y mudaban por meses de -cada comarca, y corran con el recado que se les<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> -daba, toda furia, hasta darlo al otro Chasqu, -que siempre estaban apercibidos y en vela los que -habian de correr. Corrian entre dia y noche cincuenta -leguas, con ser tierra la mas de ella aspersima. -Servian tambien de traer cosas que el Inca -queria con gran brevedad, y as tenia en el Cuzco -pescado fresco de la mar (con ser cien leguas) en -dos dias poco mas. Despues de entrados los Espaoles, -se han usado estos Chasqus en tiempos -de alteraciones, y con gran necesidad. El Virey -D. Martin los puso ordinarios cuatro leguas, -para llevar y traer despachos, que es cosa de -grandsima importancia en aquel Reino, aunque -no corren con la velocidad que los antiguos, ni son -tantos, y son bien pagados; y sirven como los ordinarios -de Espaa, dando los pliegos que llevan - cada cuatro cinco leguas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c618" id="c618">CAPTULO XVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las leyes, justicia y castigo que los Incas -pusieron, y de sus matrimonios.</i></p> - -<p>Como los que servian bien en guerras otros -ministerios se les daban preeminencias y ventajas, -como tierras propias, insignias, casamientos con -mugeres del linage del Inca, as los desobedientes -y culpados se les daban tambien severos castigos: -los homicidios y hurtos castigaban con -muerte; y los adulterios incestos con ascendientes -y descendientes en recta linea tambien eran -castigados con muerte del delincuente; pero es -bien saber, que no tenian por adulterio tener muchas -mugeres mancebas, ni ellas tenian pena de -muerte si las hallaban con otros, sino solamente la -que era verdadera muger, con quien contraan -propiamente matrimonio, porque sta no era mas -de una, y recibase con especial solemnidad y ceremonia, -que era ir el desposado su casa, -llevarla consigo, y ponerle l una otoja en el -pie. Otoja llaman el calzado que all usan, que<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span> -es como alpargate, zapato de Frailes Franciscos -abierto. Si era la novia doncella, la otoja -era de lana; si no lo era, era de esparto. A -sta servian y reconocian todas las otras; y sta -traa luto de negro un ao por el marido difunto, -y no se casaba dentro de un ao: comunmente era -de menos edad que el marido. Esta daba el Inca -de su mano sus Gobernadores Capitanes; y los -Gobernadores y Caciques en sus pueblos juntaban -los mozos y mozas en una plaza, y daban cada -uno su muger; y con la ceremonia dicha de calzarle -la otoja, se contraa el matrimonio. Esta tenia -pena de muerte si la hallaban con otro, y el -delincuente lo mismo; y aunque el marido perdonase, -no dejaban de darles castigo, pero no de -muerte. La misma pena tenia incesto con madre, - abuela, hija, nieta: con otras parientas no era -prohibido el casarse amancebarse, solo el primer -grado lo era. Hermano con hermana tampoco -se consentia tener acceso, ni habia casamiento, -en lo cual estn muchos engaados en el Per, -creyendo que los Incas y Seores se casaban legtimamente -con sus hermanas, aunque fuesen de -padre y madre; pero la verdad es, que siempre se -tuvo esto por ilcito y prohibido contraer en primer -grado; y esto dur hasta el tiempo de Topa -Inca Yupngui, padre de Guaynacpa, y abuelo -de Atahualpa, en cuyo tiempo entraron los Espaoles<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span> -en el Per; porque el dicho Topa Inca Yupngui -fue el primero que quebrant esta costumbre, -y se cas con Mamaocllo, su hermana de parte -de padre; y ste mand, que solos los Seores -Incas se pudiesen casar con hermana de padre, y -no otros ningunos. As lo hzo l, y tuvo por hijo - Guayncava, y una hija llamada Coya Cusilmay; -y al tiempo de su muerte mand, que estos hijos -suyos, hermanos de padre y madre, se casasen, y -que la demas gente principal pudiesen tomar por -mugeres sus hermanas de padre. Y como aquel -matrimonio fue ilcito, y contra ley natural, as -orden Dios, que en el fruto que de l procedi, -que fue Guascar Inca, y Atahualpa Inca, se acabase -el Reino de los Incas. Quien quisiere mas de -raz entender el uso de los matrimonios entre los -Indios del Per, lea el tratado que instancia de -Don Gernimo de Loaysa, Arzobispo de los Reyes, -escribi Polo, el cual hizo diligente averiguacion -de esto, como de otras muchas cosas de los -Indios; y es importante esto, para evitar el error -de muchos, que no sabiendo cual sea entre los Indios -mujer legtima, y cual manceba, hacen casar -al Indio bautizado con la manceba, dejando la verdadera -muger; y tambien se ve el poco fundamento -que han tenido algunos, que han pretendido -decir, que bautizndose marido y muger, aunque -fuesen hermanos, se habia de ratificar su matrimonio.<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span> -Lo contrario est determinado por el -Snodo Provincial de Lima<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a>; y con mucha razon, -pues aun entre los mismos Indios no era legtimo -aquel matrimonio.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c619" id="c619">CAPTULO XIX</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del origen de los Incas, Seores del Per, -y de sus conquistas y victorias.</i></p> - -<p>Por mandado de la Magestad Catlica del Rey -Don Felipe, nuestro Seor, se hizo averiguacion, -con la diligencia que fue posible, del origen, ritos -y fueros de los Incas, y por no tener aquellos Indios -escrituras, no se pudo apurar tanto como se -deseaba; mas por sus quipos y registros que, como -est dicho, les sirven de libros, se averigu lo que -aqui dir. Primeramente, en el tiempo antiguo en -el Per no habia Reino, ni Seor quien todos<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span> -obedeciesen; mas eran behetrias y comunidades, -como lo es hoy dia el Reino de Chile, y ha sido -cuasi todo lo que han conquistado los Espaoles en -aquellas Indias Occidentales, excepto el Reino de -Mjico; para lo cual es de saber, que se han hallado -tres gneros de gobierno y vida en los Indios. -El primero y principal y mejor, ha sido de Reino - Monarqua, como fue el de los Incas y el de Motezuma, -aunque stos eran en mucha parte tirnicos. -El segundo es de behetrias comunidades, -donde se gobiernan por consejo de muchos, y son -como concejos. Estos en tiempo de guerra eligen -un Capitan, quien toda una nacion Provincia -obedece. En tiempo de paz cada pueblo congregacion -se rige por s, y tiene algunos principalejos, - quien respeta el vulgo; y cuando mucho, jntanse -algunos de stos en negocios que les parecen -de importancia, ver lo que les conviene. El tercer -gnero de gobierno es totalmente brbaro, y -son Indios sin ley, ni Rey, ni asiento, sino que andan - manadas como fieras y salvages. Cuanto yo -he podido comprehender, los primeros moradores -de estas Indias fueron de este gnero, como lo son -hoy dia gran parte de los Brasiles y los Chirigunas, -Chunchos, Iscaycingas y Pilcozones, y la mayor -parte de los Floridos, y en la Nueva-Espaa -todos los Chichimecos. De este gnero, por industria -y saber de algunos principales de ellos, se<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span> -hizo el otro gobierno de comunidades y behetrias, -donde hay alguna mas rden y asiento, como son -hoy dia los de Aruco y Tucapl en Chile, y lo -eran en el nuevo Reino de Granada los Moscas, y -en la Nueva-Espaa algunos Otomtes; y en todos -los tales se halla menos fiereza, y mas razon. De -este gnero, por la valenta y saber de algunos excelentes -hombres, result el otro gobierno mas -poderoso y prvido de Reino y Monarqua, que -hallamos en Mjico y en el Per, porque los Incas -sujetaron toda aquella tierra, y pusieron sus leyes -y gobierno. El tiempo que se halla por sus memorias -haber gobernado, no llega cuatrocientos -aos, y pasa de trescientos; aunque su Seoro por -gran tiempo no se extendi mas de cinco seis -leguas al derredor del Cuzco. Su principio y origen -fue del valle del Cuzco, y poco poco fueron -conquistando la tierra que llamamos del Per, pasando -Quito hasta el rio de Pasto hcia el norte, y -llegaron Chile hcia el sur, que sern cuasi mil leguas -en largo; por lo ancho hasta la mar del sur al -poniente, y hasta los grandes campos de la otra parte -de la cordillera de los Andes, donde se ve hoy -da, y se nombra el Pucar del Inca, que es una fuerza -que edific para defensa hcia el oriente. No pasaron -de all los Incas por la inmensidad de aguas, -de pantanos, lagunas y rios que de all corren: lo -ancho de su Reino no llegar cien leguas. Hicieron<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span> -estos Incas ventaja todas las otras naciones -de la Amrica en polica y gobierno, y mucho -mas en armas y valenta, aunque los Caars, que -fueron sus mortales enemigos, y favorecieron -los Espaoles, jams quisieron conocerles ventaja; -y hoy dia, movindose esta pltica, si les soplan -un poco, se matarn millares sobre quien es mas -valiente, como ha acaecido en el Cuzco. El ttulo -con que conquistaron, y se hicieron seores de -toda aquella tierra, fu fingir, que despues del diluvio -universal, de que todos estos Indios tenian noticia, -en estos Incas se habia recuperado el mundo, -saliendo siete de ellos de la cueva de Pacaritambo; -y que por eso les debian tributo y vasallage -todos los demas hombres, como sus progenitores. -Demas de esto decian y afirmaban, que ellos -solos tenian la verdadera Religion, y sabian como -habia de ser Dios servido y honrado; y as habian -de ensear todos los demas: en esto es cosa infinita -el fundamento que hacian de sus ritos y ceremonias. -Habia en el Cuzco mas de cuatrocientos -adoratorios, como tierra santa, y todos los -lugares estaban llenos de misterios; y como iban -conquistando, as iban introduciendo sus mismas -Gucas y ritos en todo aquel Reino. El -principal quien adoraban, era el Viraccha -Pachayachachc, que es el Criador del mundo, y -despues de l al Sol; y as el Sol, como todas las<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span> -dems Guacas decian, que recibian virtud y ser -del Criador, y que eran intercesores con l.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c620" id="c620">CAPTULO XX</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del primer Inca y de sus sucesores.</i></p> - -<p>El primer hombre que nombraron los Indios, -por principio de los Incas, fue Mangocpa; y de -ste fingen, que despues del diluvio sali de la -cueva ventana de Tambo, que dista del Cuzco -cinco seis leguas. Este dicen, que di principio - dos linages principales de Incas: unos se llamaron -Hanancuzco, y otros Urincuzco, y del primer -linage vinieron los Seores que conquistaron y -gobernaron la tierra. El primero que hace cabeza -de linage de estos Seores que digo, se llam Incarca, -el cual fund una familia ayllo, que -ellos llaman por nombre Vizaquiro. Este, aunque -no era gran Seor, todavia se servia con vajilla de -oro y plata; y orden, que todo su tesoro se dedicase<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span> -para el culto de su cuerpo, y sustento de su -familia; y as el sucesor hizo otro tanto, y fu general -costumbre, como est dicho, que ningun -Inca heredase la hacienda y casa del predecesor, -si no que l fundase casa de nuevo: en tiempo de -este Incarca usaron Idolos de oro. A Incarca -sucedi Yaguarguaque, ya viejo: dicen haberse -llamado por este nombre, que quiere decir lloro -de sangre, porque habiendo una vez sido vencido, -y preso por sus enemigos, de puro dolor llor sangre: -ste se enterr en un pueblo llamado Paulo, -que est en el camino de Omasuyo: ste fund la -familia llamada Aocaillipanaca. A ste sucedi un -hijo suyo, Viraccha Inca: ste fue muy rico, -hizo grandes vajillas de oro y plata, y fund el -linage familia Coccopanca. El cuerpo de ste, -por la fama del gran tesoro que estaba enterrado -con l, busc Gonzalo Pizarro; y despues de crueles -tormentos que di muchos Indios, le hall en -Xaquijaguana, donde l fue despues vencido y -preso, y ajusticiado por el Presidente Gasca: mand -quemar el dicho Gonzalo Pizarro el cuerpo -del dicho Viraccha Inca, y los Indios tomaron -despues sus cenizas, y puestas en una tinajuela, -le conservaron, haciendo grandsimos sacrificios, -hasta que Polo lo remedi con los demas cuerpos -de Incas, que con admirable diligencia y maa -sac de poder de los Indios, hallndolos muy embalsamados<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span> -y enteros, con que quit gran suma -de idolatras que les hacian. A este Inca le tuvieron - mal, que se intitulase Viraccha, que es el -nombre de Dios; y para excusarse dijo, que el -mismo Viraccha en sueos le habia aparecido, y -mandado que tomase su nombre. A ste sucedi -Pachacti Inca Yupngui, que fue muy valeroso -conquistador, y gran republicano, inventor de -la mayor parte de los ritos y supersticiones de su -idolatra, como luego dir.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c621" id="c621">CAPTULO XXI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De Pachacti Inca Yupngui, y lo que sucedi -hasta Guaynacpa.</i></p> - -<p>Pachacti Inca Yupngui rein sesenta aos, y -conquist mucho. El principio de sus victorias fue, -que un hermano mayor suyo, que tenia el Seoro -en vida de su padre, y con su voluntad administraba -la guerra, fue desbaratado en una batalla<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span> -que tuvo con los Chngas, que es la nacion que -poseia el valle de Andaguaylas, que est obra -treinta cuarenta leguas del Cuzco, camino de -Lima; y as desbaratado, se retir con poca -gente. Visto esto el hermano menor Inca Yupngui, -para hacerse Seor, invent, y dijo, que estando -l solo, y muy congojado, le habia hablado -el Viraccha, Criador, y quejndosele, que siendo -l Seor universal, y Criador de todo, y habiendo -l hecho el Cielo, el Sol, el mundo y los hombres, -y estando todo debajo de su poder, no le daban -la obediencia debida, antes hacian veneracion -igual al Sol, al trueno y la tierra, y otras cosas, -no teniendo ellas ninguna virtud mas de la que -les daba; y que le haca saber, que en el Cielo -donde estaba, le llamaban Viraccha Pachayachachc, -que significa Criador universal; y que para -que creyesen que esto era verdad, que aunque -estaba solo, no dudase de hacer gente con este -ttulo, que aunque los Chngas eran tantos, y estaban -victoriosos, que l le dara victoria contra -ellos, y le hara Seor, porque le enviara gente, -que sin que fuese vista, le ayudase; y fue as, que -con este apellido comenz hacer gente, y junt -mucha cuantidad, y alcanz la victoria, y se hizo -Seor, y quit su padre y su hermano el Seorio, -vencindolos en guerra: despues conquist -los Chngas; y desde aquella victoria instituy,<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span> -que el Viraccha fuese tenido por Seor universal, -y que las estatuas del Sol y del trueno le hiciesen -reverencia y acatamiento, y desde aquel -tiempo se puso la estatua del Viraccha mas alta -que la del Sol y del trueno y de las dems Gucas; -y aunque este Inca Yupngui seal chcras, -tierras y ganados al Sol y al trueno y otras -Gucas, no seal cosa ninguna al Viraccha, dando -por razon, que siendo Seor universal y Criador, -no lo habia menester. Habida, pues, la victoria -de los Chngas, declar sus soldados, que no -habian sido ellos los que habian vencido, sino -ciertos hombres barbudos que el Viraccha le habia -enviado, y que nadie pudo verlos sino l, y -que stos se habian despues convertido en piedras, -y convenia buscarlos, que l los conocera; y as -junt de los montes gran suma de piedras, que l -escogi, y las puso por Gucas, y las adoraban, y -hacian sacrificios, y stas llamaban los Pururucas, -las cuales llevaban la guerra con grande -devocion, teniendo por cierta la victoria con su -ayuda; y pudo esta imaginacion y ficcion de aquel -Inca tanto, que con ella alcanz victorias muy notables. -Este fund la familia llamada Inacapnaca, - hizo una estatua de oro grande, que llam Indiillpa, -y psola en unas andas todas de oro de gran -valor, del cual oro llevaron mucho Caxamalca, -para la libertad de Atahualpa, cuando le tuvo<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span> -preso el Marqus Francisco Pizarro. La casa de -ste, criados y Mamacnas que servian su memoria, -hall el Licenciado Polo en el Cuzco, y el -cuerpo hall trasladado de Patallacta Totocache, -donde se fund la Parroquia de San Blas. Estaba -el cuerpo tan entero, y tan bien aderezado con -cierto betun, que parecia vivo. Los ojos tenia hechos -de una telilla de oro tan bien puestos, que no -le hacian falta los naturales, y tenia en la cabeza -una pedrada, que le dieron en cierta guerra. Estaba -cano, y no le faltaba cabello, como si muriera -aquel mismo dia, habiendo mas de sesenta -ochenta aos que habia muerto. Este cuerpo, con -otros de Incas, envi el dicho Polo la ciudad de -Lima por mandado del Virey Marqus de Caete, -que para desarraigar la idolatria del Cuzco fue -muy necesario; y en el Hospital de San Andrs, -que fund el dicho Marqus, han visto muchos -Espaoles este cuerpo con los dems, aunque ya -estn maltratados y gastados. Don Felipe Caritpa, -que fue bisnieto rebisnieto de este Inca, afirm, -que la hacienda que ste dej su familia era -inmensa, y que habia de estar en poder de los Yanconas -Amro y Tito y otros. A ste sucedi -Topa Inca Yupngui, y ste otro hijo suyo llamado -del mismo nombre, que fund la familia que -se llam Capac Ayllo.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c622" id="c622">CAPTULO XXII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del principal Inca llamado Guaynacpa.</i></p> - -<p>Al dicho seor sucedi Guaynacpa, que quiere -decir mancebo rico valeroso, y fue lo uno y -lo otro mas que ninguno de sus antepasados ni -sucesores. Fu muy prudente, y puso gran rden -en la tierra en todas partes: fue determinado y valiente, -y muy dichoso en la guerra, y alcanz -grandes victorias. Este extendi su Reino mucho -mas que todos sus antepasados juntos. Tomle la -muerte en el Reino de Quito, que habia ganado, -que dista de su Corte cuatrocientas leguas: abrironle, -y las tripas y el corazon quedaron en Quito, -por haberlo l as mandado, y su cuerpo se trajo -al Cuzco, y se puso en el famoso templo del Sol. -Hoy dia se muestran muchos edificios, calzadas, -fuertes y obras notables de este Rey: fund la familia -de Temebamba. Este Guaynacpa fue adorado -de los suyos por Dios en vida, cosa que afirman -los viejos, que con ninguno de sus antecesores<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> -se hizo. Cuando muri, mataron mil personas -de su casa, que le fuesen servir en la otra vida, -y ellos morian con gran voluntad por ir servirle, -tanto, que muchos, fuera de los sealados, se -ofrecian la muerte para el mismo efecto. La riqueza -y tesoro de ste fue cosa no vista; y como -poco despues de su muerte entraron los Espaoles, -tuvieron gran cuidado los Indios de desaparecerlo -todo, aunque mucha parte se llev Caxamalca -para el rescate de Atahualpa su hijo. Afirman -hombres dignos de crdito, que entre hijos y -nietos tenia en el Cuzco mas de trescientos. La -Madre de ste fu de gran estima: llamse Mamaoclo. -Los cuerpos de sta y del Guaynacpa, -muy embalsamados y curados, envi Lima Polo, -y quit infinidad de idolatras que con ellos se hacian. -A Guaynacpa sucedi en el Cuzco un hijo -suyo, que se llam Tito Cusi Gualpa, y despues se -llam Guascar Inca, y su cuerpo fue quemado por -los Capitanes de Atahualpa, que tambien fue hijo -de Guaynacpa, y se alz contra su hermano en -Quito, y vino contra l con poderoso ejrcito. Entonces -sucedi, que los Capitanes de Atahualpa, -Quizquiz y Chilicuchima prendieron Guascar -Inca en la ciudad del Cuzco, despues de admitido -por Seor y Rey, porque en efecto era legtimo -sucesor. Fue grande el sentimiento que por -ello se hizo en todo su Reino, especialmente en su<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span> -Corte; y como siempre en sus necesidades ocurrian - sacrificios, no hallndose poderosos para -poner en libertad su Seor, as por estar muy -apoderados de l los Capitanes que le prendieron, -como por el grueso ejrcito con que Atahualpa -venia, acordaron, y aun dicen que por rden suya, -hacer un gran sacrificio al Viraccha Pachayachachic, -que es el Criador universal, pidindole, -que pues no podian librar su Seor, l enviase -del Cielo gente que le sacase de prision. Estando -en gran confianza de ste su sacrificio, vino nueva, -como cierta gente que vino por la mar, habia desembarcado -y preso Atahualpa. Y as, por ser -tan poca la gente Espaola que prendi Atahualpa -en Caxamalca, como por haber esto sucedido -luego que los Indios habian hecho el sacrificio -referido al Viraccha, los llamaron Viracchas, -creyendo que era gente enviada de Dios; y -as se introdujo este nombre hasta el dia de hoy, -que llaman los Espaoles Viracchas. Y cierto, -si hubiramos dado el ejemplo que era razon, -aquellos Indios habian acertado en decir, que era -gente enviada de Dios. Y es mucho de considerar -la alteza de la providencia Divina, cmo dispuso -la entrada de los nuestros en el Per, la cual fuera -imposible, no haber la division de los dos -hermanos y sus gentes, y la estima tan grande -que tuvieron de los Cristianos, como de gente del<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span> -Cielo, obliga cierto, que ganndose la tierra de -los Indios, se ganaran mucho mas sus almas para -el Cielo.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c623" id="c623">CAPTULO XXIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los ltimos sucesores de los Incas.</i></p> - -<p>Lo dems que lo dicho se sigue, est largamente -tratado en las Historias de las Indias por -Espaoles; y por ser ageno del presente intento, -solo dir la sucesion que hubo de los Incas. Muerto -Atahulpa en Caxamalca, y Guascar en el Cuzco, -habindose apoderado del Reino Francisco -Pizarro y los suyos, Mangocapa, hijo de Guaynacpa, -les cerc en el Cuzco, y les tuvo muy apretados, -y al fin desamparando del todo la tierra, se -retir Vilcabamba, all en las montaas, que por -la aspereza de las sierras pudo sustentarse all, -donde estuvieron los sucesores Incas hasta Amro, - quien prendieron y dieron la muerte en la<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span> -plaza del Cuzco, con increble dolor de los Indios, -viendo hacer pblicamente justicia del que tenian -por su Seor. Tras esto sucedieron las prisiones -de otros de aquel linage de los Incas. Conoc yo -Don Carlos, nieto del Guaynacpa, hijo de Paulo, -que se bautiz, y favoreci siempre la parte de los -Espaoles contra Mangocapa su hermano. En tiempo -del Marqus de Caete sali de Vilcabamba -Sayritopa Inca, y vino la ciudad de los Reyes -de paz, y disele el valle de Yucay, con -otras cosas en que sucedi una hija suya. Esta es -la sucesion que se conoce hoy dia de aquella tan -copiosa y riqusima familia de los Incas, cuyo -mando dur trescientos y tantos aos, contndose -once sucesores en aquel Reino, hasta que del todo -ces. En la otra parcialidad de Urincuzco, que -como arriba se dijo, se deriv tambien del primer -Mangocapa, se cuentan ocho sucesores en esta -forma: A Mangocapa sucedi Chinchiroca, este -Capc Yupngui, ste Lluqui Yupngui, ste -Maytacpa, ste Tarco Guaman, ste un -hijo suyo, no le nombran, y ste Don Juan -Tambo Maytapanca. Y esto baste para la materia -del origen y sucesion de los Incas, que seorearon -la tierra del Per, con lo dems que se -ha dicho de sus leyes, gobierno y modo de proceder.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c624" id="c624">CAPTULO XXIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del modo de Repblica que tuvieron los -Mejicanos.</i></p> - -<p>Aunque constar por la Historia, que del Reino, -sucesion y origen de los Mejicanos se escribir, su -modo de Repblica y gobierno, todavia dir en -suma lo que pareciere mas notable aqu en comun, -cuya mayor declaracion ser la Historia -despues. Lo primero en que parece haber sido -muy poltico el gobierno de los Mejicanos, es en -el rden que tenian y guardaban inviolablemente -de elegir Rey. Porque desde el primero que tuvieron -llamado Acamapich, hasta el ltimo que -fue Motezuma, el segundo de este nombre, ninguno -tuvo por herencia y sucesion el Reino, sino por -legtimo nombramiento y eleccion. Esta los principios -fue del comun, aunque los principales eran -los que guiaban el negocio. Despues en tiempo de -Izcoatl, cuarto Rey, por consejo y rden de un -sabio y valeroso hombre, que tuvieron, llamado -Tlacaelll, se sealaron cuatro electores, y stos<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span> -juntamente con dos Seores Reyes sujetos al -Mejicano, que eran el de Tezcuco y el de Tacuba, -tocaba hacer la eleccion. Ordinariamente -elegian mancebos para Reyes, porque iban los Reyes -siempre la guerra, y cuasi era lo principal -aquello para lo que los querian, y as miraban -que fuesen aptos para la milicia, y que gustasen y -se preciasen de ella. Despues de la eleccion se -hacian dos maneras de fiestas: unas al tomar posesion -de el estado Real, para lo cual iban al templo, -y hacian grandes ceremonias y sacrificios sobre -el brasero que llamaban divino, donde siempre -habia fuego ante el altar de su Idolo, y despues -habia muchas oraciones y arengas de Retricos, -que tenian grande curiosidad en esto. Otra -fiesta y mas solemne era la de su coronacion, para -la cual habia de vencer primero en batalla, y -traer cierto nmero de cautivos que se habian de -sacrificar sus Dioses, y entraban en triunfo con -gran pompa, y hacanles solemnsimo recibimiento, -as de los del templo (que todos iban en procesion, -taendo diversos instrumentos, incensando -y cantando), como de los seglares y de Corte -que salian con sus invenciones recibir al Rey -victorioso. La corona insignia Real era modo -de mitra por delante, y por detrs derribada, de -suerte que no era del todo redonda, porque la delantera -era mas alta, y subia en punta hcia arriba.<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span> -Era preeminencia del Rey de Tezcuco haber -de coronar l por su mano al Rey de Mjico. Fueron -los Mejicanos muy leales y obedientes sus -Reyes, y no se halla que les hayan hecho traicion. -Solo al quinto Rey llamado Tizocic, por haber -sido cobarde y para poco, refieren las historias, -que con ponzoa le procuraron la muerte; mas -por competencias y ambicion no se halla haber -entre ellos habido disension ni bandos, que son ordinarios -en comunidades. Antes, como se ver en su -lugar, se refiere haber rehusado el Reino el mejor -de los Mejicanos, parecindole que le estaba la -Repblica mejor tener otro Rey. A los principios, -como eran pobres los Mejicanos y estaban estrechos, -los Reyes eran muy moderados en su trato -y Corte: como fueron creciendo en poder, crecieron -en aparato y grandeza, hasta llegar la -braveza de Motezuma, que cuando no tuviera mas -de la casa de animales que tenia, era cosa soberbia -y no vista otra tal como la suya. Porque de -todos pescados, aves, animales y bestias habia en -su casa, como otra arca de No; y para los pescados -de mar tenia estanques de agua salada, y -para los de rios estanques de agua dulce: para las -aves de caza y de rapia su comida: para las fieras, -ni mas ni menos en gran abundancia, y grande -suma de Indios, ocupados en mantener y criar -estos animales. Cuando ya veia que no era posible<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span> -sustentarse algun gnero de pescado, de ave, -de fiera, habia de tener su semejanza labrada ricamente -en piedras preciosas, plata, oro, esculpida -en marmol piedra. Y para diversos gneros -de vida tenia casas y palacios diversos: unos -de placer, otros de luto y tristeza, y otros de gobierno; -y en sus palacios diversos aposentos conforme - la cualidad de los Seores que le servian, -con extrao rden y distincion.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c625" id="c625">CAPTULO XXV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los diversos Dictados y Ordenes de los -Mejicanos.</i></p> - -<p>Tuvieron gran primor en poner sus grados -los Seores y gente noble, para que entre ellos se -reconociese quien se debia mas honor. Despues -del Rey era el grado de los cuatro como Prncipes -electores, los cuales, despues de elegido el -Rey, tambien ellos eran elegidos, y de ordinario<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span> -eran hermanos parientes muy cercanos del Rey. -Llamaban estos Tlacohecalctl, que significa el -Prncipe de las lanzas arrojadizas, que era un gnero -de armas que ellos mucho usaban. Tras stos -eran los que llamaban Tlacatectl, que quiere -decir cercenador cortador de hombres. El tercer -dictado era de los que llamaban Ezuahuactl, -que es derramador de sangre, no como quiera, -sino araando: todos estos ttulos eran de guerreros. -Habia otro cuarto intitulado Tlillancalqu, que -es Seor de la casa negra de negregura, por un -cierto tizne con que se untaban los Sacerdotes, y -servia para sus idolatras. Todos estos cuatro dictados -eran del Consejo supremo, sin cuyo parecer -el Rey no hacia ni podia hacer cosa de importancia: -y muerto el Rey, habia de ser elegido -por Rey, hombre que tuviese algun dictado -de estos cuatro. Fuera de los dichos, habia -otros Consejos y Audiencias, y dicen hombres -expertos de aquella tierra, que eran tantos como -los de Espaa, y que habia diversos Consistorios con -sus Odores y Alcaldes de Corte, y que habia otros -subordinados, como Corregidores, Alcaldes mayores, -Tenientes, Alguaciles mayores, y otros inferiores -tambien subordinados estos con grande rden, -y todos ellos los cuatro supremos Prncipes, que -asistian con el Rey: y solos estos cuatro podian -dar sentencia de muerte, y los dems habian de<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span> -dar memorial stos de lo que sentenciaban y determinaban, -y al Rey se daba ciertos tiempos -noticia de todo lo que en su Reino se hacia. En la -hacienda tambien tenia su policia y buena administracion, -teniendo por todo el Reino repartidos -sus Oficiales, Contadores y Tesoreros, que cobraban -el tributo y rentas Reales. El tributo se llevaba - la Corte cada mes por lo menos una vez. Era -el tributo de todo cuanto en tierra y mar se cria, -as de atavos, como de comidas. En lo que toca - su religion supersticion idolatra, tenian mucho -mayor cuidado y distincion, con gran nmero -de ministros, que tenian por oficio ensear al pueblo -los ritos y ceremonias de su ley. Por donde -dijo bien y sabiamente un Indio viejo un Sacerdote -Cristiano, que se quejaba de los Indios, que -no eran buenos Cristianos, ni aprendian la Ley de -Dios. Pongan (dijo l) tanto cuidado los Padres en -hacer los Indios Cristianos, como ponian los ministros -de los Idolos en ensearles sus ceremonias, -que con la mitad de aquel cuidado seremos los -Indios muy buenos Cristianos, porque la Ley de -Jesu-Cristo es mucho mejor, y por falta de quien -la ensee, no la toman los Indios. Cierto dijo verdad, -y es harta confusion y vergenza nuestra.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c626" id="c626">CAPTULO XXVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del modo de pelear de los Mejicanos, y de -las Ordenes Militares que tenian.</i></p> - -<p>El principal punto de honra ponian los Mejicanos -en la guerra, y as los nobles eran los principales -soldados, y otros que no lo eran, por la gloria -de la milicia subian dignidades y cargos, y -ser contados entre nobles. Daban notables premios - los que lo habian hecho valerosamente: gozaban -de preeminencias, que ninguno otro las podia tener: -con esto se animaban bravamente. Sus armas -eran unas navajas agudas de pedernales puestas -de una parte y de otra de un baston, y era esta -arma tan furiosa, que afirman, que de un golpe -echaban con ella la cabeza de un caballo abajo, -cortando toda la cerviz: usaban porras pesadas y -recias, lanzas tambien modo de picas, y otras -arrojadizas, en que eran muy diestros: con piedras -hacian gran parte de su negocio. Para defenderse -usaban rodelas pequeas y escudos, algunas como -celadas morriones, y grandsima plumera en rodelas<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> -y morriones, y vestanse de pieles de tigres - leones, otros animales fieros: venian presto -manos con el enemigo, y eran ejercitados mucho - correr y luchar, porque su modo principal de -vencer, no era tanto matando, como cautivando; -y de los cautivos, como est dicho, se servian -para sus sacrificios. Motezuma puso en mas punto -la caballera, instituyendo ciertas Ordenes Militares, -como de Comendadores, con diversas insignias. -Los mas preeminentes de stos eran los que -tenian atada la corona del cabello con una cinta -colorada y un plumage rico, del cual colgaban -unos ramales hcia las espaldas, con unas borlas -de lo mismo al cabo: estas borlas eran tantas -en nmero, cuantas hazaas habian hecho. De -esta Orden de Caballeros era el mismo Rey -tambien, y as se halla pintado con este gnero -de plumages; y en Chapultepc, donde estn -Motezuma y su hijo esculpidos en unas peas, que -son de ver, est con el dicho traje de grandsima -plumagera. Habia otra Orden, que decian los -Aguilas: otra, que llamaban los Leones y Tigres. -De ordinario eran stos los esforzados, que se sealaban -en las guerras, los cuales salian siempre -en ellas con sus insignias. Habia otros como Caballeros -Pardos, que no eran de tanta cuenta como -stos, los cuales tenian unas coletas cortadas por -encima de la oreja en redondo: stos salian la<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> -guerra con las insignias que esotros Caballeros; -pero armados solamente de la cinta arriba: los -mas ilustres se armaban enteramente. Todos los -susodichos podian traer oro y plata, y vestirse de -algodon rico, y tener vasos dorados y pintados, -y andar calzados. Los plebeyos no podian usar -vaso sino de barro, ni podian calzarse, ni vestir -sino nequn, que es ropa vasta. Cada un gnero -de los cuatro dichos tenia en Palacio sus aposentos -propios con sus ttulos: al primero llamaban aposento -de los Prncipes: al segundo de los Aguilas: -al tercero de Leones y Tigres: al cuarto de los -Pardos, &c. La demas gente comun estaba abajo -en sus aposentos mas comunes, y si alguno se alojaba -fuera de su lugar, tenia pena de muerte.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c627" id="c627">CAPTULO XXVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del cuidado grande y polica que tenan -los Mejicanos en criar la juventud.</i></p> - -<p>Ninguna cosa me ha admirado, ni parecido mas -digna de alabanza y memoria, que el cuidado y -rden que en criar sus hijos tenian los Mejicanos; -porque entendiendo bien, que en la crianza institucion -de la niez y juventud consiste toda la -buena esperanza de una repblica (lo cual trata -Platn largamente en sus libros <i>de Legibus</i>), dieron -en apartar sus hijos de regalo y libertad, que -son las dos pestes de aquella edad, y en ocuparlos -en ejercicios provechosos y honestos. Para este -efecto habia en los templos casa particular de -nios, como Escuela pupilage distinto del de los -mozos y mozas del templo, de que se trat largamente -en su lugar. Habia en los dichos pupilages - Escuelas gran nmero de muchachos, que sus -padres voluntariamente llevaban all, los cuales -tenian ayos y maestros que les enseaban industriaban<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span> -en loables ejercicios, ser bien criados, -tener respeto los mayores, servir y obedecer, -dndoles documentos para ello; para que fuesen -agradables los Seores, ensebanles cantar y -danzar; industribanlos en ejercicios de guerra, -como tirar una flecha, fisga vara tostada puntera, - mandar bien una rodela, y jugar la espada. -Hacanles dormir mal, y comer peor, porque de -nios se hiciesen al trabajo, y no fuese gente regalada. -Fuera del comun nmero de estos muchachos, -habia en los mismos recogimientos otros -hijos de Seores y gente noble, y stos tenian mas -particular tratamiento: traanles de sus casas la -comida: estaban encomendados viejos y ancianos -que mirasen por ellos, de quien continuamente -eran avisados y amonestados ser virtuosos, y -vivir castamente, ser templados en el comer, y - ayunar, moderar el paso, y andar con reposo -y mesura: usaban probarlos en algunos trabajos -y ejercicios pesados. Cuando estaban ya criados, -consideraban mucho la inclinacion que en -ellos habia: al que veian inclinado la guerra, en -teniendo edad le procuraban ocasion en qu -probarle: los tales, so color de que llevasen -comida y bastimentos los soldados, los enviaban - la guerra, para que all viesen lo que pasaba, -y el trabajo que se padecia, y para que -as perdiesen el miedo: muchas veces les echaban<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span> -unas cargas muy pesadas, para que mostrando -nimo en aquello, con mas facilidad fuesen -admitidos la compaa de los soldados. Asi -aconteca ir con carga al campo, y volver Capitan -con insignia de honra: otros se querian sealar -tanto, que quedaban presos muertos, y por peor -tenian quedar presos; y as se hacian pedazos por -no ir cautivos en poder de sus enemigos. As que -los que esto se aplicaban, que de ordinario eran -los hijos de gente noble y valerosa, conseguian su -deseo: otros que se inclinaban cosas del templo, -y por decirlo nuestro modo, ser eclesisticos, -en siendo de edad, los sacaban de la escuela, y los -ponian en los aposentos del templo, que estaban -para Religiosos, ponindoles tambien sus insignias -de eclesisticos; y all tenian sus prelados y maestros, -que les enseaban todo lo tocante aquel -ministerio; y en el ministerio que se dedicaban, en -l habian de permanecer. Gran rden y concierto -era ste de los Mejicanos en criar sus hijos, y si -ahora se tuviese el mismo rden en hacer casas y -Seminarios, donde se criasen estos muchachos, sin -duda florecera mucho la cristiandad de los Indios. -Algunas personas celosas lo han comenzado, y el -Rey y su Consejo han mostrado favorecerlo; pero -como no es negocio de inters, va muy poco -poco, y hcese friamente. Dios nos encamine -para que siquiera nos sea confusion lo que en<span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span> -su perdicion hacian los hijos de tinieblas, y -los hijos de luz no se queden tanto atrs en -el bien.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c628" id="c628">CAPTULO XXVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los bailes y fiestas de los Indios.</i></p> - -<p>Porque es parte de buen gobierno tener la repblica -sus recreaciones y pasatiempos, cuando -conviene, es bien digamos algo de lo que cuanto - esto usaron los Indios, mayormente los Mejicanos. -Ningun linage de hombres que vivan en -comun, se ha descubierto, que no tenga su -modo de entretenimiento y recreacion, con juegos - bailes, ejercicios de gusto. En el Per -v un gnero de pelea hecha en juego, que se encendia -con tanta porfia de los bandos, que venia - ser bien peligrosa su puella, que as la llamaban. -V tambien mil diferencias de danzas, en que imitan -diversos oficios, como de ovejeros, labradores,<span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span> -de pescadores, de monteros; ordinariamente -eran todas con sonido, paso y comps muy espacioso -y flemtico. Otras danzas habia de enmascarados, -que llaman guacnes; y las mscaras y su gesto -eran del puro demonio. Tambien danzaban unos -hombres sobre los hombros de los otros, al modo -que en Portugal llevan las Pelas, que ellos llaman. -De estas danzas la mayor parte era supersticin y -gnero de idolatra, porque as veneraban sus Idolos -y Gucas; por lo cual han procurado los Prelados -evitarles lo mas que pueden semejantes danzas, -aunque por ser mucha parte de ella pura recreacion, -les dejan que todavia dancen y bailen su -modo. Taen diversos instrumentos para estas -danzas: unas como flautillas cautillos: otros -como atambores: otros como caracoles: lo mas ordinario -es en voz cantar todos, yendo uno dos -diciendo sus poesas, y acudiendo los demas responder -con el pie de la copla. Algunos de estos -romances eran muy artificiosos, y contenian historia: -otros eran llenos de supersticion: otros eran -puros disparates. Los nuestros que andan entre -ellos, han probado ponerles las cosas de nuestra -santa F en su modo de canto, y es cosa grande -el provecho que se halla, porque con el gusto del -canto y tonada estn dias enteros oyendo y repitiendo -sin cansarse. Tambien han puesto en su -lengua composiciones y tonadas nuestras, como<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span> -de octavas y canciones, de romances, de redondillas; -y es maravilla cun bien las toman los Indios, -y cuanto gustan: es cierto gran medio ste, y muy -necesario para esta gente. En el Per llamaban -estos bailes comunmente Taqu: en otras Provincias -de Indias se llamaban Areytos: en Mjico -se dicen Mitotes. En ninguna parte hubo tanta curiosidad -de juegos y bailes como en la Nueva-Espaa, -donde hoy dia se ven Indios volteadores, que -admiran, sobre una cuerda: otros sobre un palo -alto derecho puestos de pies danzan y hacen mil -mudanzas: otros con las plantas de los pies y con -las corvas menean y echan en alto, y revuelven -un tronco pesadsimo, que no parece cosa creble, -sino es vindolo: hacen otras mil pruebas de gran -sutileza en trepar, saltar, voltear, llevar grandsimo -peso, sufrir golpes, que bastan quebrantar -hierro, de todo lo cual se ven pruebas harto donosas. -Mas el ejercicio de recreacion mas tenido de -los Mejicanos es el solemne Mitote, que es un baile -que tenian por tan autorizado, que entraban -veces en l los Reyes; y no por fuerza, como el -Rey Don Pedro de Aragon con el Barbero de Valencia. -Hacase este baile Mitote de ordinario en -los patios de los templos y de las casas Reales, -que eran los mas espaciosos. Ponian en medio del -patio dos instrumentos: uno de hechura de atambor, -y otro de forma de barril hecho de una pieza<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span> -hueco por de dentro, y puesto como sobre una figura -de hombre de animal, de una columna. Estaban -ambos templados de suerte, que hacian entre -si buena consonancia. Hacan con ellos diversos -sones, y eran muchos y varios los cantores: -todos iban cantando y bailando al son, con tanto -concierto, que no discrepaba el uno del otro, yendo -todos una, as en las voces, como en el mover -los pies, con tal destreza, que era de ver. En -estos bailes se hacian dos ruedas de gente: en -medio, donde estaban los instrumentos, se ponian -los ancianos, seores y gente mas grave, y all -cuasi pie quieto bailaban y cantaban. Al derredor -de stos, bien desviados, salian de dos en dos -los dems, bailando en corro con mas ligereza, y -haciendo diversas mudanzas, y ciertos saltos propsito, -y entre s venian hacer una rueda muy -ancha y espaciosa. Sacaban en estos bailes las -ropas mas preciosas, y diversas joyas, segun -que cada uno podia. Tenian en esto gran punto, -y as desde nios se enseaban este gnero de -danzas, aunque muchas de estas danzas se hacian -en honra de sus Idolos; pero no era eso de su institucion, -sino, como est dicho, un gnero de recreacion -y regocijo para el pueblo, y as no es bien -quitrselas los Indios, sino procurar no se mezcle -supersticion alguna. En Tepotzotlan, que es un -pueblo siete leguas de Mjico, v hacer el baile <span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span> -Mitote, que he dicho, en el patio de la Iglesia, y -me pareci bien ocupar y entretener los Indios los -dias de fiesta, pues tienen necesidad de alguna recreacion; -y en aquella que es pblica y sin perjuicio -de nadie hay menos inconvenientes que en -otras, que podrian hacer sus solas, si les quitasen -stas; y generalmente es digno de admitir, que -lo que se pudiere dejar los Indios de sus costumbres -y usos (no habiendo mezcla de sus errores -antiguos), es bien dejarlo; y conforme al consejo -de San Gregorio, Papa, procurar que sus fiestas y -regocijos se encaminen al honor de Dios y de los -Santos, cuyas fiestas celebran. Esto podr bastar -as en comun de los usos y costumbres polticas -de los Mejicanos: de su origen, acrecentamiento -Imperio, porque es negocio ms largo, y que ser -de gusto entenderse de raz, quedar el tratarse -para otro libro.</p> - -<p class="pc4 lmid">FIN DEL SEXTO LIBRO</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<p class="pc4 elarge">LIBRO SEPTIMO<br /> -<span class="little">DE LA</span><br /> -<span class="reduct ls3"><b>HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS</b></span></p> - -<hr class="d6" /> -<hr class="d7" /> - -<h2 class="p4"><a name="c701" id="c701">CAPTULO PRIMERO</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que importa tener noticia de los hechos -de los Indios, mayormente de los -Mejicanos.</i></p> - -<p>Cualquiera historia, siendo verdadera y bien escrita, -trae no pequeo provecho al Lector, porque -segun dice el Sabio<a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a>, lo que fue, eso es, y lo -que ser, es lo que fue. Son las cosas humanas entre -s muy semejantes, y de los sucesos de unos -aprenden otros. No hay gente tan brbara, que -no tenga algo bueno que alabar; ni la hay tan poltica -y humana, que no tenga algo que enmendar; -pues cuando la relacion la historia de los hechos -de los Indios no tuviese otro fruto mas de este<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span> -comun de ser historia y relacion de cosas, que en -efecto de verdad pasaron, merece ser recibida por -cosa til; y no por ser Indios, es de desechar la -noticia de sus cosas, como en las cosas naturales -vemos, que no solo de los animales generosos, de -las plantas insignes y piedras preciosas escriben -los Autores, sino tambien de animales bajos, de -yerbas comunes, de piedras y de cosas muy ordinarias, -porque all tambien hay propiedades dignas -de consideracion. As que cuando esto no tuviese -mas que ser historia, siendo como lo es, y -no fbulas y ficciones, no es sugeto digno de escribirse -y leerse; mas hay otra muy particular razon, -que por ser de gentes poco estimadas, se estima -en mas lo que de ellas es digno de memoria, -y por ser en materias diferentes de nuestra Europa, -como lo son aquellas naciones, da mas gusto -entender de raz su origen, su modo de proceder, -sus sucesos prsperos y adversos; y no es solo -gusto, sino provecho tambien, mayormente para -los que los han de tratar, pues la noticia de sus -cosas convida que nos den crdito en las nuestras, -y ensean en gran parte como se deban tratar, -y aun quitan mucho del comun y necio desprecio -en que los de Europa los tienen, no juzgando -de estas gentes tengan cosas de hombres de -razon y prudencia. El desengao de sta su vulgar -opinion en ninguna parte le pueden mejor hallar<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span> -que en la verdadera narracion de los hechos -de esta gente. Tratar, pues, con ayuda del -Seor, del origen, sucesiones y hechos notables -de los Mejicanos con la brevedad que pudiere; -y ltimamente se podr entender la disposicion -que el altsimo Dios quiso escoger para enviar - estas naciones la luz del Evangelio de su -unignito Hijo Jesu-Cristo, nuestro Seor, al cual -suplico enderece este nuestro pequeo trabajo, de -suerte que salga gloria de su divina grandeza, y -alguna utilidad de estas gentes, quien comunic -su santa Ley Evanglica.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c702" id="c702">CAPTULO II</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los antiguos moradores de la Nueva-Espaa, -y cmo vinieron ella los -Navatlcas.</i></p> - -<p>Los antiguos y primeros moradores de las Provincias -que llamamos Nueva-Espaa, fueron hombres -muy brbaros y silvestres, que solo se mantenian -de caza, y por eso les pusieron nombre de -Chichimcas. No sembraban ni cultivaban la tierra, -ni vivian juntos, porque todo su ejercicio y -vida era cazar, y en esto eran diestrsimos. Habitaban -en los riscos y mas speros lugares de las -montaas, viviendo bestialmente sin ninguna polica, -desnudos totalmente. Cazaban venados, liebres, -conejos, comadrejas, topos, gatos monteses, -pjaros, y aun inmundicias, como culebras, lagartos, -ratones, langostas y gusanos, y de esto y de -yerbas y races se sustentaban. Dormian por los -montes en las cuevas, y entre las matas: las mugeres -iban con los maridos los mismos ejercicios<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span> -de caza, dejando los hijuelos colgados de una -rama de un rbol, metidos en una cestilla de juncos, -bien hartos de leche, hasta que volvian con la -caza. No tenian superior, ni le reconocian, ni adoraban -Dioses, ni tenian ritos, ni Religion alguna. -Hoy dia hay en Nueva-Espaa de este gnero de -gente, que viven de su arco y flechas, y son muy -perjudiciales, porque para hacer mal y saltear se -acaudillan y juntan, y no han podido los Espaoles, -por bien ni mal, por maa ni fuerza, reducirlos - polica y obediencia, porque como no tienen -pueblos, ni asiento, el pelear con stos es puramente -montear fieras, que se esparcen y esconden -por lo mas spero y encubierto de la sierra: tal es -el modo de vivir de muchas Provincias hoy dia en -diversas partes de Indias. Y de este gnero de Indios -brbaros principalmente se trata en los libros, -<i>de procuranda Indorum salute</i>, cuando se dice, -que tienen necesidad de ser compelidos y sujetados -con alguna honesta fuerza, y que es necesario -ensearlos primero ser hombres, y despues -ser Cristianos. Quieren decir, que de estos mismos -eran los que en la Nueva-Espaa llaman Otomes, -que comunmente son Indios pobres y poblados en -tierra spera; pero estn poblados, y viven juntos, -y tienen alguna polica, y aun para las cosas de -Cristiandad, los que bien se entienden con ellos, -no los hallan menos idneos y hbiles, que los<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span> -otros que son mas ricos y tenidos por mas polticos. -Viniendo al propsito, estos Chichimcas y -Otomes, de quien se ha dicho que eran los primeros -moradores de la Nueva-Espaa, como no -cogian, ni sembraban, dejaron la mejor tierra y -mas frtil sin poblarla, y esa ocuparon las naciones -que vinieron de fuera, que por ser gente poltica, -la llaman Navatlca, que quiere decir, gente -que se explica y habla claro, diferencia de esotra -brbara y sin razon. Vinieron estos segundos -pobladores Navatlcas de otra tierra remota hcia -el Norte, donde ahora se ha descubierto un Reino, -que llaman el Nuevo-Mjico. Hay en aquella tierra -dos Provincias: la una llaman Aztlan, que -quiere decir, lugar de Garzas: la otra llamada -Teuculhuacn, que quiere decir, tierra de los -que tienen abuelos divinos. En estas Provincias -tienen sus casas y sus sementeras, y sus Dioses, -ritos y ceremonias, con rden y polica, -los Navatlcas, los cuales se dividen en siete -linages naciones; y porque en aquella tierra se -usa, que cada linage tiene su sitio y lugar conocido, -pintan los Navatlcas su origen y descendencia -en figura de cueva, y dicen que de siete cuevas -vinieron poblar la tierra de Mjico, y en sus -libreras hacen historia de esto, pintando siete cuevas -con sus descendientes. El tiempo que ha que -salieron los Navatlcas de su tierra conforme la<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span> -computacion de sus libros, pasa ya de ochocientos -aos, y reducido nuestra cuenta fue el ao -del Seor de ochocientos y veinte, cuando comenzaron - salir de su tierra. Tardaron en llegar la -que ahora tienen poblada de Mjico, enteros ochenta -aos. Fue la causa de tan espacioso viage, haberles -persuadido sus Dioses (que sin duda eran -Demonios que hablaban visiblemente con ellos), -que fuesen inquiriendo nuevas tierras de tales y -tales seas, y as venian explorando la tierra, y -mirando las seas que sus Idolos les habian dado, -y donde hallaban buenos sitios, los iban poblando, -y sembraban y cogian, y como descubrian mejores -lugares, desamparaban los ya poblados, dejando -todavia alguna gente, mayormente viejos y -enfermos, y gente cansada: dejando tambien buenos -edificios, de que hoy dia se halla rastro por el -camino que trajeron. Con este modo de caminar -tan de espacio gastaron ochenta aos en camino -que se puede andar en un mes, y as entraron en -la tierra de Mjico el ao de novecientos y dos - nuestra cuenta.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c703" id="c703">CAPTULO III</a></h2> - -<p class="pch"><i>Como los seis linages Navatlcas poblaron -tierra de Mjico.</i></p> - -<p>Estos siete linages, que he dicho, no salieron -todos juntos. Los primeros fueron los Suchimilcos, -que quiere decir, gente de sementeras de flores. -Estos poblaron la orilla de la gran laguna de -Mjico, hcia el Mediodia, y fundaron una ciudad -de su nombre, y otros muchos lugares. Mucho -despues llegaron los del segundo linage llamados -Chalcas, que significa gente de las bocas, y tambien -fundaron otra ciudad de su nombre, partiendo -trminos con los Suchimilcos. Los terceros fueron -los Tepanecas, que quiere decir, gente de la -Puente, y tambien poblaron en la orilla de la laguna -al occidente. Estos crecieron tanto, que la -cabeza de su Provincia la llamaron Azcapuzlco, -que quiere decir, hormiguero, y fueron gran tiempo -muy poderosos. Tras stos vinieron los que -poblaron Tezcuco, que son los de Culhua, que -quiere decir, gente corva, porque en su tierra haba<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span> -un cerro muy encorvado. Y as qued la laguna -cercada de estas cuatro naciones, poblando -stos al oriente, y los Tepancas al norte. Estos -de Tezcuco fueron tenidos por muy cortesanos, y -bien hablados; y su lengua es muy galana. Despues -llegaron los Tlatlucas, que significa gente de -la sierra: stos eran los mas toscos de todos, y como -hallaron ocupados todos los llanos en contorno de -la laguna hasta las sierras, pasaron de la otra -parte de la sierra, donde hallaron una tierra muy -frtil, espaciosa y caliente, donde poblaron grandes -pueblos y muchos: y la cabeza de su Provincia -llamaron Quahunahuc, que quiere decir, -lugar donde suena la voz del Aguila, que corrompidamente -nuestro vulgo llama Quernavaca; y -aquella Provincia es la que hoy se dice el Marquesado. -Los de la sexta generacion que son los -Tlascaltcas, que quiere decir gente de pan, pasaron -la serrana hcia el oriente, atravesando la sierra -nevada, donde est el famoso volcan entre Mjico -y la ciudad de los Angeles. Hallaron grandsimos -sitios: extendironse mucho: fabricaron bravos edificios: -fundaron diversos pueblos y ciudades: la cabeza -de su Provincia llamaron de su nombre Tlascla. -Esta es la nacion que favoreci los Espaoles, -y con su ayuda ganaron la tierra, y por eso hasta -el dia de hoy no pagan tributo, y gozan de exencion -general. Al tiempo que todas estas naciones<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> -poblaban, los Chichimecas, antiguos pobladores, -no mostraron contradiccion, ni hicieron resistencia, -solamente se extraaban, y como admirados -se escondian en lo mas oculto de las peas. Pero -los que habitaban de la otra parte de la sierra nevada, -donde poblaron los Tlascaltcas, no consintieron -lo que los demas Chichimcas, antes se pusieron - defenderles la tierra, y como eran gigantes, -segun la relacion de sus historias, quisieron -echar por fuerza los advenedizos; mas fue vencida -su mucha fuerza con la maa de los Tlascaltcas. -Los cuales los aseguraron, y fingiendo paz -con ellos, los convidaron una gran comida, y teniendo -gente puesta en celada, cuando mas metidos -estaban en su borrachera, hurtronles las -armas con mucha disimulacion, que eran unas -grandes porras, rodelas, espadas de palo y otros -gneros. Hecho esto, dieron de improviso en ellos: -querindose poner en defensa, y echando menos -sus armas, acudieron los rboles cercanos, -y echando mano de sus ramas, as las desgajaban, -como otros deshojaran lechugas. Pero -al fin; como los Tlascaltcas venian armados -y en rden, desbarataron los gigantes, y hirieron -en ellos sin dejar hombre vida. Nadie se -maraville, ni tenga por fbula lo de estos gigantes, -porque hoy dia se hallan huesos de hombres de -increble grandeza. Estando yo en Mjico ao de<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span> -ochenta y seis, encontraron un gigante de stos -enterrado en una heredad nuestra, que llamamos -Jess del Monte, y nos trajeron mostrar una -muela, que sin encarecimiento sera bien tan grande -como un puo de un hombre, y esta proporcion -lo dems, lo cual yo v, y me maravill de su -disforme grandeza. Quedaron, pues, con esta victoria -los Tlascaltcas pacficos, y todos los otros -linages sosegados, y siempre conservaron entre s -amistad las seis generaciones forasteras, que he -dicho, casando sus hijos hijas unos con otros, y -partiendo trminos pacficamente, y atendiendo -con una honesta competencia ampliar ilustrar -su Repblica cada cual, hasta llegar gran crecimiento -y pujanza. Los brbaros Chichimcos, viendo -lo que pasaba, comenzaron tener alguna polica, -y cubrir sus carnes, y hacrseles vergonzoso -lo que hasta entonces no lo era, y tratando ya -con esotra gente, y con la comunicacion perdindoles -el miedo, fueron aprendiendo de ellos, y ya -hacian sus chozas y buhos, y tenian algun rden -de Repblica, eligiendo sus Seores, y reconocindoles -superioridad. Y as salieron en gran parte -de aquella vida bestial que tenian; pero siempre -en los montes y llegados las sierras, y apartados -de los dems. Por este mismo tenor tengo por -cierto, que han procedido las mas naciones y provincias -de Indias, que los primeros fueron hombres<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span> -salvages, y por mantenerse de caza, fueron -penetrando tierras aspersimas, y descubriendo -nuevo mundo, y habitando en l cuasi como fieras, -sin casa, ni techo, ni sementera, ni ganado, ni -Rey, ni ley, ni Dios, ni razon. Despues otros, buscando -nuevas y mejores tierras, poblaron lo bueno, - introdujeron rden y policia, y modo de Repblica, -aunque es muy brbara. Despues, de -estos mismos, de otras naciones, hombres que -tuvieron mas bro y maa que otros, se dieron -sujetar y oprimir los menos poderosos, hasta -hacer Reinos Imperios grandes. As fue en Mjico, -as fue en el Per, y as es sin duda donde -quiera que se hallan ciudades y Repblicas fundadas -entre estos brbaros. Por donde vengo -confirmarme en mi parecer, que largamente trat -en el primer libro, que los primeros pobladores de -las Indias occidentales vinieron por tierra, y por -el consiguiente toda la tierra de Indias est continuada -con la de Asia, Europa, Africa, y el mundo -nuevo con el viejo, aunque hasta el dia presente -no est descubierta la tierra, que auda y junta -estos dos mandos, si hay mar en medio, es tan -corto, que le pueden pasar nado fieras y hombres -en pobres barcos. Mas dejando esta Filosofa, -volvamos nuestra historia.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c704" id="c704">CAPTULO IV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la salida de los Mejicanos, y camino -y poblacion de Mechoacn.</i></p> - -<p>Habiendo, pues, pasado trescientos y dos aos, -que los seis linages referidos salieron de su tierra, -y poblaron la de Nueva-Espaa; estando ya la tierra -muy poblada y reducida rden y polica, -aportaron ella los de la sptima cueva linage, -que es la nacion Mejicana, la cual, como las otras, -sali de las Provincias de Aztlan y Teuculhucan, -gente poltica y cortesana, y muy belicosa. Adoraban -stos el Idolo llamado Vitzilipztli, de quien -se ha hecho larga mencion arriba, y el Demonio -que estaba en aquel Idolo, hablaba y regia muy -facilmente esta nacion. Este, pues, les mand salir -de su tierra, prometindoles que los haria Prncipes -y Seores de todas las Provincias, que habian -poblado las otras seis naciones: que les daria tierra -muy abundante, mucho oro, plata, piedras preciosas, -plumas y mantas ricas. Con esto salieron -llevando su Idolo metido en una arca de juncos,<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span> -la cual llevaban cuatro Sacerdotes principales, con -quien l se comunicaba, y decia en secreto los sucesos -de su camino, avisndoles lo que les habia -de suceder, dndoles leyes, y ensendoles ritos, -ceremonias y sacrificios. No se movian un punto -sin parecer y mandato de este Idolo. Cuando habian -de caminar, y cuando parar, y donde, l lo -deca, y ellos puntualmente obedecian. Lo primero -que hacian donde quiera que paraban, era edificar -casa tabernculo para su falso Dios, y ponanle -siempre en medio del Real que asentaban, -puesta el arca siempre sobre un altar hecho al -mismo modo que le usa la Iglesia Cristiana. Hecho -esto, hacian sus sementeras de pan, y de las -demas legumbres que usaban; pero estaban tan -puestos en obedecer su Dios, que si l tenia por -bien que se cogiese, lo cogian, y si no en mandndoles -alzar su Real, all se quedaba todo para semilla -y sustento de los viejos y enfermos, y gente -cansada, que iban dejando de propsito, donde -quiera que poblaban, pretendiendo que toda la -tierra quedase poblada de su nacion. Parecer, por -ventura, esta salida y peregrinacion de los Mejicanos, -semejante la salida de Egipto y camino que -hicieron los hijos de Isral, pues aquellos, como -stos, fueron amonestados salir y buscar tierra -de promision, y los unos y los otros llevaban por -guia su Dios, y consultaban el arca, y le hacian<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> -tabernculo, y all les avisaba y daba leyes y ceremonias, -y as los unos como los otros, gastaron -gran nmero de aos en llegar la tierra prometida. -Que en todo esto y en otras muchas cosas -hay semejanza de lo que las historias de los Mejicanos -refieren, lo que la divina Escritura cuenta -de los Israelitas, y sin duda es ello as. Que el Demonio, -Prncipe de soberbia, procur en el trato y -sujecion de esta gente, remedar lo que el altsimo -y verdadero Dios obr con su pueblo, porque -como est tratado arriba, es extrao el hipo que -Satans tiene de asemejarse Dios, cuya familiaridad -y trato con los hombres pretendi este enemigo -mortal falsamente usurpar. Jams se ha visto -Demonio que as conversase con las gentes, como -este Demonio Vitzilipztli. Y bien se parece quien -l era, pues no se han visto ni odo ritos mas supersticiosos, -ni sacrificios mas crueles inhumanos, -que los que ste ense los suyos; en fin, -como dictados del mismo enemigo del gnero humano. -El caudillo y Capitan que stos seguian, tenia -por nombre de Mji: y de ah se deriv despues -el nombre Mjico, y el de su nacion Mejicana. -Caminando, pues, con la misma prolijidad -que las otras seis naciones, poblando, sembrando -y cogiendo en diversas partes, de que hay hasta -hoy seales y ruinas, pasando muchos trabajos y -peligros, vinieron cabo de largo tiempo aportar<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span> - la Provincia que se llama de Mechoacn, que -quiere decir tierra de pescado, porque hay en -ella mucho en grandes y hermosas lagunas que -tiene, donde contentndose del sitio y frescura de -la tierra, quisieran descansar y parar. Pero consultando -su Idolo, y no siendo de ello contento -pidironle, que lo menos les permitiese dejar de -su gente all, que poblasen tan buena tierra, y de -esto fue contento, dndoles industria como lo hiciesen, -que fue, que en entrando baarse en una -laguna hermosa que se dice Pzcuaro, as hombres -como mugeres, les hurtasen la ropa los que quedasen, -y luego sin ruido alzasen su Real, y se fuesen; -y as se hizo. Los otros que no advirtieron el -engao, con el gusto de baarse, cuando salieron, -y se hallaron despojados de sus ropas, y as burlados -y desamparados de los compaeros, quedaron -muy sentidos y quejosos, y por declarar el dio -que les cobraron, dicen, que mudaron trage, y aun -lenguage. A lo menos es cosa cierta, que siempre -fueron estos Mechoacanes enemigos de los Mejicanos; -y as vinieron dar el parabien al Marqus -del Valle de la victoria que habia alcanzado cuando -gan Mjico.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c705" id="c705">CAPTULO V</a></h2> - -<p class="pch"><i>De lo que les sucedi en Malinlco, en Tula -y en Chapultepc.</i></p> - -<p>Hay de Mechoacn Mjico mas de cincuenta -leguas. En este camino est Malinlco, donde les -sucedi, que quejndose su Idolo de una muger -que venia en su compaa, grandsima hechicera, -cuyo nombre era Hermana de Dios, porque con -sus malas artes les hacia grandsimos daos, pretendiendo -por cierta va hacerse adorar de ellos -por Diosa, el Idolo habl en sueos uno de -aquellos viejos que llevaban el arca, y mand, que -de su parte consolase al pueblo, hacindoles de -nuevo grandes promesas, y que aquella su Hermana, -como cruel y mala, la dejasen con toda su -familia, alzando el Real de noche, y con gran silencio, -y sin dejar rastro por donde iban. Ellos lo -hicieron as; y la hechicera hallndose sola con su -familia, y burlada, pobl all un pueblo, que se llama -Malinlco, y tienen por grandes hechiceros -los naturales de Malinlco, como hijos de tal<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span> -madre. Los Mejicanos, por haberse disminuido -mucho por estas divisiones, y por los muchos enfermos -y gente cansada que iban dejando, quisieron -rehacerse, y pararon en un asiento que se -dice Tula, que quiere decir lugar de juncia. All -el Idolo les mand, que atajasen un rio muy grande, -de suerte que se derramase por un gran llano, -y con la industria que les di, cercaron de agua -un hermoso cerro llamado Coatepc, hicieron -una laguna grande, la cual cercaron de sauces, -lamos, sabinas y otros rboles. Comenzse -criar mucho pescado, y acudir all muchos pjaros, -con que se hizo un deleitoso lugar. Parecindoles -bien el sitio, y estando hartos de tanto -caminar, trataron muchos de poblar all, y no pasar -adelante. De esto el Demonio se enoj reciamente, -y amenazando de muerte sus sacerdotes, -mandles que quitasen la represa al rio, y la dejasen -ir por donde antes corra; y los que habian -sido desobedientes, dijo, que aquella noche l les -dara el castigo que merecian; y como el hacer -mal es tan propio del Demonio, y permite la Justicia -divina muchas veces, que sean entregados -tal verdugo los que le escogen por su Dios, acaeci -que la media noche oyeron en cierta parte -del Real un gran ruido, y la maana yendo all, -hallaron muertos los que habian tratado quedarse -all; y el modo de matarlos fue abrirles los pechos,<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span> -y sacarles los corazones, que de este modo los hallaron; -y de aqu les ense los desventurados su -bonito Dios el modo de sacrificios que l le -agradaban, que era abrir los pechos, y sacar los -corazones los hombres, como lo usaron siempre -de all en adelante en sus horrendos sacrificios. Con -este castigo, y con habrseles secado el campo, -por haberse desaguado la laguna, consultando su -Dios de su voluntad y mandato, pasaron poco -poco hasta ponerse una legua de Mjico en Chapultepc, -lugar clebre por su recreacion y frescura. -En este cerro se hicieron fuertes, temindose -de las naciones que tenian poblada aquella tierra, -que todas les eran contrarias, mayormente por -haber infamado los Mejicanos un Copl, hijo de -aquella hechicera, que dejaron en Malinlco; el -cual, por mandado de su madre, al cabo de mucho -tiempo, vino en seguimiento de los Mejicanos, -y procur incitar contra ellos los Tepancas, y - los otros circunvecinos, y hasta los Chlcas, de -suerte que con mano armada vinieron destruir -los Mejicanos. El Copl se puso en un cerro, que -est en medio de la laguna, que se llama Acoplco, -esperando la destruccion de sus enemigos; mas -ellos, por aviso de su Idolo, fueron l, y hallndole -descuidado, le mataron, y trajeron el corazon - su Dios, el cual mand echar en la laguna, -de donde fingen haber nacido un Tunal, donde se<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span> -fund Mjico. Vinieron las manos los Chlcas, y -las otras naciones con los Mejicanos, los cuales -habian elegido por su Capitan un valiente hombre -llamado Vitzilovtli; y en la refriega ste fu -preso y muerto por los contrarios; mas no perdieron -por eso el nimo los Mejicanos, y peleando -valerosamente, pesar de los enemigos abrieron -camino por sus escuadrones, y llevando en medio - los viejos, nios y mugeres, pasaron hasta Atlacuyavya, -pueblo de los Clhuas, los cuales hallaron -de fiesta, y all se hicieron fuertes. No les -siguieron los Chlcas, ni los otros; antes de puro -corridos de verse desbaratados de tan pocos, siendo -tantos, se retiraron sus pueblos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c706" id="c706">CAPTULO VI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la guerra que tuvieron con los de Culhuacn.</i></p> - -<p>Por consejo del Idolo enviaron sus mensageros -al Seor de Culhuacn, pidindole sitio donde poblar; -y despues de haberlo consultado con los -suyos, les seal Tizaapn, que quiere decir -Aguas-Blancas, con intento de que se perdiesen y -muriesen, porque en aquel sitio habia grande suma -de vvoras, culebras y otros animales ponzoosos, -que se criaban en un cerro cercano; mas ellos, -persuadidos y enseados de su Demonio, admitieron -de buena gana lo que les ofrecieron, y por -arte diablica amansaron todos aquellos animales, -sin que les hiciesen dao alguno, y aun los convirtieron -en mantenimiento, comiendo muy su -salvo y placer de ellos. Visto esto por el Seor de -Culhuacn, y que habian hecho sementeras, y cultivaban -la tierra, tuvo por bien admitirlos su -ciudad, y contratar con ellos muy de amistad; mas -el Dios que los Mejicanos adoraban (como suele)<span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span> -no hacia bien, sino para hacerles mal. Dijo, pues, - sus sacerdotes, que no era aqul el sitio adonde -l queria que permaneciesen, y que el salir de all -habia de ser trabando guerra; y para esto se habia -de buscar una muger, que se habia de llamar la -Diosa de la Discordia, y fue la traza enviar pedir -al Rey de Culhuacn su hija para Reina de los -Mejicanos, y madre de su Dios: l le pareci -bien la embajada, y luego la di con mucho aderezo -y acompaamiento. Aquella misma noche -que lleg, por rden del homicida quien adoraban, -mataron cruelmente la moza, y desollndole -el cuero, como lo hacen delicadamente, vistironle - un mancebo, y encima sus ropas de ella, y de -esta suerte le pusieron junto al Idolo, dedicndola -por Diosa, y madre de su Dios; y siempre de all -adelante la adoraban, hacindole despues Idolo, que -llamaron Tozi, que es nuestra abuela. No contentos -con esta crueldad, convidaron con engao al -Rey de Culhuacn, padre de la moza, que viniese - adorar su hija, que estaba ya consagrada Diosa; -y viniendo l con grandes presentes y mucho -acompaamiento de los suyos, metironle la -capilla donde estaba su Idolo, que era muy obscura, -para que ofreciese sacrificio su hija, que -estaba all; mas acaeci encenderse el incienso -que ofrecian en un brasero su usanza, y con la -llama reconoci el pellejo de su hija, y entendida<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span> -la crueldad y engao, sali dando voces, y con -toda su gente di en los Mejicanos con rabia y -furia, hasta hacerles retirar la laguna, tanto, que -cuasi se hundian en ella. Los Mejicanos defendindose, -y arrojando ciertas varas, que usaban, con -que herian reciamente sus contrarios, en fin cobraron -la tierra, y desamparando aquel sitio, se -fueron bajando la laguna, muy destrozados y -mojados, llorando, y dando alaridos los nios y -mugeres contra ellos, y contra su Dios, que -en tales pasos los traa. Hubieron de pasar un rio, -que no se pudo vadear, y de sus rodelas, fisgas y -juncia hicieron unas balsillas, en que pasaron: en -fin, rodeando de Culhuacn, vinieron Iztapalpa, -y de all Acatzintitln, y despues Iztaclco, y -finalmente al lugar donde est hoy la Hermita de -San Anton, la entrada de Mjico, y al barrio que -se llama al presente de San Pablo, consolndoles -su Idolo en los trabajos, y animndoles con promesas -de cosas grandes.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c707" id="c707">CAPTULO VII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la fundacion de Mjico.</i></p> - -<p>Siendo ya llegado el tiempo, que el padre de -las mentiras cumpliese con su pueblo, que ya no -podia soportar tantos rodeos, trabajos y peligros, -acaeci que unos viejos hechiceros Sacerdotes, -entrando por un carrizal espeso, encontraron un -golpe de agua muy clara y muy hermosa, y que -parecia plateada, y mirando al derredor vieron -los rboles todos blancos, y el prado blanco, y los -peces blancos, y todo cuanto miraban muy blanco. -Y admirados de esto, acordronse de una profeca -de su Dios, que les habia dado aquello por seal -del lugar adonde habian de descansar, y hacerse -Seores de las otras gentes, y llorando de -gozo volvieron con las buenas nuevas al pueblo. -La noche siguiente apareci en sueos Vitzilipztli - un Sacerdote anciano, y djole, que buscasen -en aquella laguna un tunal, que nacia de una piedra, -que segun l dijo, era donde por su mandado<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span> -habian echado el corazon de Copl, su enemigo, -hijo de la hechicera, y que sobre aquel tunal verian -un guila muy bella, que se apacentaba all -de pjaros muy galanos, y que cuando esto viesen, -supiesen que era el lugar donde se habia de fundar -su ciudad, la cual habia de prevalecer todas -las otras, y ser sealada en el mundo. El anciano -por la maana juntando todo el pueblo desde el -mayor hasta el menor, les hizo una larga pltica -en razon de lo mucho que debian su Dios, y de -la revelacion, que aunque indigno, habia tenido -aquella noche, concluyendo que debian todos ir -en demanda de aquel bienaventurado lugar, que -les era prometido: lo cual caus tanta devocion y -alegria en todos, que sin dilacion se pusieron -luego la empresa. Y dividindose una parte y - otra por toda aquella espesura de espadaas, -carrizales y juncia de la laguna, comenzaron -buscar por las seales de la revelacion el lugar -tan deseado. Encontraron aquel dia el golpe de -agua del dia antes, pero muy diferente, porque no -venia blanca, sino bermeja, como de sangre: y -partindose en dos arroyos era el uno azul espessimo, -cosa que les maravill, y denot gran misterio, -segun ellos lo ponderaban. Al fin, despues -de mucho buscar ac y all, apareci el tunal nacido -de una piedra, y en l estaba un guila Real -abiertas las alas y tendidas, y ella vuelta al Sol<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span> -recibiendo su calor: al derredor habia gran variedad -de pluma rica de pjaros blanca, colorada, -amarilla, azul y verde, de aquella fineza que labran -imgenes. Tenia el guila en las uas un pjaro -muy galano. Como la vieron y reconocieron, ser -el lugar del orculo, todos se arrodillaron haciendo -gran veneracion al guila, y ella tambien les -inclin la cabeza mirndolos todas partes. Aqu -hubo grandes alaridos y muestras de devocion y -hacimiento de gracias al Criador y su gran Dios -Vitzilipztli, que en todo les era padre, y siempre -les habia dicho verdad. Llamaron por eso la ciudad -que all fundaron Tenoxtitln, que significa -tunal en piedra; y sus armas insignia son hasta -el dia de hoy un guila sobre un tunal, con un pjaro -en la una mano, y con la otra sentada en -el tunal. El dia siguiente, de comun parecer, fueron - hacer una Hermita junto al tunal del guila, -para que reposasen all el arca de su Dios, -hasta que tuviesen posibilidad de hacerle suntuoso -templo; y as la hicieron de cspedes y -tapias, y cubrironla de paja. Luego, habida -su consulta, determinaron comprar de los comarcanos -piedra, madera y cal trueque de peces, -ranas y camarones, y asimismo de patos, gallaretas, -corvejones y otros diversos gneros de -aves marinas: todo lo cual pescaban y cazaban -con suma diligencia en aquella laguna, que de esto<span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span> -es muy abundante. Iban con estas cosas los mercados -de las ciudades y pueblos de los Tepancas -y de los de Tezcuco circunvecinos, y con mucha -disimulacion industria juntaban poco poco lo -que habian menester para el edificio de su ciudad, -y haciendo de piedra y cal otra capilla mejor -para su Idolo, dieron en cegar con planchas y cimientos -gran parte de la laguna. Hecho esto, habl -el Idolo uno de sus Sacerdotes una noche en -esta forma: D la Congregacion Mejicana, que -se dividan los Seores cada uno con sus parientes, -amigos y allegados en cuatro barrios principales, -tomando en medio la casa que para mi descanso -habeis hecho, y cada parcialidad edifique en su barrio - su voluntad. As se puso en ejecucion, y stos -son los cuatro barrios principales de Mjico, que hoy -dia se llaman, San Juan, Santa Mara la Redonda, -San Pablo, San Sebastian. Despues de divididos -los Mejicanos en estos cuatro barrios, mandles su -Dios, que repartiesen entre s los Dioses que l les -sealase, y cada principal barrio de los cuatro -nombrase y sealase otros barrios particulares, -donde aquellos Dioses fuesen reverenciados, y as - cada barrio de stos eran subordinados otros -muchos pequeos, segun el nmero de los Idolos -que su Dios les mand adorar, los cuales llamaron -Calpultetco, que quiere decir, Dios de -los barrios. De esta manera se fund, y de pequeos<span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span> -principios vino grande crecimiento la -ciudad de Mjico Tenoxtitln.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c708" id="c708">CAPTULO VIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del motin de los de Tlatellulco, y del primer -Rey que eligieron los Mejicanos.</i></p> - -<p>Hecha la division de barrios y colaciones con -el concierto dicho, algunos de los viejos y ancianos -parecindoles que en la particion de los sitios -no se les daba la ventaja que merecian, como gente -agraviada, ellos, sus parientes y amigos se amotinaron -y se fueron buscar nuevo asiento; y discurriendo -por la laguna, vinieron hallar una pequea -albarrada terrapleno, que ellos llaman Tlateloll, -adonde poblaron, dndole el nombre de Tlatelllco, -que es lugar de terrapleno. Esta fue la tercera -division de los Mejicanos, despues que salieron de -su tierra, siendo la primera la de Mechoacn, y -la segunda la de Malinlco. Eran stos que se<span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span> -apartaron Tlatelllco, de suyo inquietos y mal -intencionados, y as hacian sus vecinos los Mejicanos -la peor vecindad que podian: siempre tuvieron -revueltas con ellos, y les fueron molestos, -y aun hasta hoy duran la enemistad y bandos antiguos. -Viendo, pues, los de Tenoxtitln, que les -eran muy contrarios stos de Tlatelllco, y que -iban multiplicando, con recelo y temor de que por -tiempo viniesen sobrepujarles, tuvieron sobre el -caso larga consulta, y sali de acuerdo, que era bien -elegir Rey, quien ellos obedeciesen, y los contrarios -temiesen, porque con esto estarian entre s mas -unidos y fuertes, y los enemigos no se les atreverian -tanto. Puestos en elegir Rey, tomaron otro -acuerdo muy importante y acertado, de no elegirle -de entre s mismos, por evitar disensiones, y -por ganar con el nuevo Rey alguna de las naciones -cercanas, de que se veian rodeados y destitudos -de todo socorro. Y mirado todo, as para -aplacar al Rey de Culhuacn, quien tenian -gravemente ofendido por haberle muerto y desollado -la hija de su antecesor, y hecho tan pesada -burla, como tambien por tener Rey que -fuese de su sangre Mejicana, de cuya generacion -habia muchos en Culhuacn, del tiempo -que vivieron en paz con ellos, determinaron -elegir por Rey un mancebo llamado Acamapixtli, -hijo de un gran Prncipe Mejicano, y de una<span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span> -Seora, hija del Rey de Culhuacn. Environle -luego Embajadores pedrselo con un gran presente, -los cuales dieron su embajada en esta forma: -Gran Seor, nosotros tus vasallos y siervos -los Mejicanos, metidos y encerrados entre las espadaas -y carrizales de la laguna, solos y desamparados -de todas las naciones del mundo, encaminados -solamente por nuestro Dios al sitio donde -ahora estamos, que cae en la jurisdiccion de tu -trmino, y del de Azcapuzlco, y del de Tezcuco, -ya que nos habeis permitido estar en l, no queremos, -ni es razon, estar sin cabeza y Seor que nos -mande, corrija, guie y ensee en nuestro modo de -vivir, y nos defienda y ampare de nuestros enemigos. -Por tanto acudimos t, sabiendo que en tu -casa y Corte hay hijos de nuestra generacion emparentada -con la vuestra, salidos de nuestras entraas -y de las vuestras, sangre nuestra y vuestra. -Entre estos tenemos noticia de un nieto tuyo y -nuestro, llamado Acamapixtli: suplicmoste nos lo -des por Seor, al cual estimaremos como merece, -pues es de la lnea de los Seores Mejicanos, y de -los Reyes de Culhuacn. El Rey, visto el negocio, -y que no le estaba mal aliarse con los Mejicanos, -que eran valientes, les respondi, que llevasen su -nieto mucho en hora buena, aunque aadi, que si -fuera muger no se la diera, significando el hecho -tan feo que arriba se ha referido. Y acab su pltica<span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span> -con decir: Vaya mi nieto, y sirva vuestro -Dios, y sea su Lugar-Teniente, rija y gobierne las -criaturas de aquel por quien vivimos, Seor de la -noche y dia, y de los vientos. Vaya y sea Seor -de el agua, y de la tierra que posee la nacion Mejicana; -llevadle en buena hora, y mirad que le trateis -como hijo y nieto mio. Los Mejicanos le -rindieron las gracias, y juntamente le pidieron le -casase de su mano, y as le di por muger una -Seora muy principal entre ellos. Trajeron al nuevo -Rey y Reina con la honra posible, y hicironles -su recibimiento, saliendo cuantos habia, hasta -los muy chiquitos, ver su Rey, y llevndolos -unos palacios, que entonces eran harto pobres, y -sentndolos en sus asientos de Reyes, luego se levant -uno de aquellos ancianos y Retricos, de -que tuvieron gran cuenta, y habl en esta manera: -Hijo mio, Seor y Rey nuestro, seas muy bien -venido esta pobre casa y ciudad, entre estos carrizales -y espadaas, adonde los pobres de tus padres, -abuelos y parientes padecen lo que el Seor -de lo criado se sabe. Mira, Seor, que vienes ser -amparo, sombra y abrigo de esta nacion Mejicana, -por ser la semejanza de nuestro Dios Vitzilipztli, -por cuya causa se te da el mando y la jurisdiccion. -Bien sabes que no estamos en nuestra -tierra, pues la que poseemos ahora es agena, y no -sabemos lo que ser de nosotros maana esotro<span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span> -dia. Y as considera, que no vienes descansar, -ni recrearte, sino tomar nuevo trabajo con -carga tan pesada, que siempre te ha de hacer trabajar, -siendo esclavo de toda esta multitud, que -te cupo en suerte, y de toda esotra gente comarcana, - quien has de procurar de tener muy gratos -y contentos, pues sabes vivimos en sus tierras -y trmino. Y as ces, con repetir seais muy bien -venido t y la Reina nuestra Seora este vuestro -Reino. Esta fu la pltica del viejo, la cual, -con las dems que celebran las historias Mejicanas, -tenian por uso aprender de coro los mozos, -y por tradicion se conservaron estos razonamientos, -que algunos de ellos son dignos de referir -por sus propias palabras. El Rey respondi -dando las gracias, y ofreciendo su diligencia y cuidado -en defenderles y ayudarles cuanto l pudiese. -Con esto le juraron, y conforme su modo le pusieron -la corona de Rey, que tiene semejanza la -corona de la Seora de Venecia. El nombre de -este Rey primero Acamapixtli, quiere decir, Caas -en puo; y as su insignia es una mano, que tiene -muchas saetas de caa.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c709" id="c709">CAPTULO IX</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del extrao tributo que pagaban los Mejicanos - los de Azcapuzlco.</i></p> - -<p>Fu la eleccion del nuevo Rey tan acertada, -que en poco tiempo comenzaron los Mejicanos -tener forma de Repblica, y cobrar nombre y opinion -con los extraos. Por donde sus circunvecinos, -movidos de envidia y temor, trataron de sojuzgarlos, -especialmente los Tepancas, cuya cabeza -era la ciudad de Azcapuzlco, los cuales -pagaban tributo, como gente que habia venido de -fuera y moraba en su tierra. Pero el Rey de Azcapuzlco, -con recelo del poder que iba creciendo, -quiso oprimir los mejicanos, y habida su -consulta con los suyos, envi decir al Rey Acamapixtli, -que el tributo que le pagaban era poco, -y que de ah adelante le habian tambien de traer -sabinas y sauces para el edificio de su ciudad, y -adems le habian de hacer una sementera en el -agua de varias legumbres, y as nacida y criada<span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span> -se la habian de traer por la misma agua cada ao -sin faltar, donde no, que los declarara por enemigos, -y los asolara. De este mandato recibieron los -Mejicanos terrible pena, parecindoles cosa imposible, -lo que les demandaba, y que no era otra -cosa sino buscar ocasion para destruirlos. Pero su -Dios Vitzilipztli les consol apareciendo aquella -noche un viejo, y mandle, que dijese su hijo -el Rey, de su parte, que no dudase de aceptar el -tributo, que l le ayudara, y todo sera fcil. Fu -as, que llegado el tiempo del tributo, llevaron los -Mejicanos los rboles que les habian mandado, y -mas la sementera hecha en el agua, y llevada -por el agua, en la cual habia mucho maiz (que es -su trigo) granado ya con sus mazorcas, habia chili, - aj, habia bledos, tomates, frsoles, chia, calabazas -y otras muchas cosas, todo crecido y de sazon. -Los que no han visto las sementeras que se -hacen en la laguna de Mjico en medio de la misma -agua, tendrn por patraa lo que aqu se cuenta, - cuando mucho creern que era encantamento -del Demonio, quien esta gente adoraba. Mas en -realidad de verdad es cosa muy hacedera, y se ha -hecho muchas veces, hacer sementera movediza -en el agua, porque sobre juncia y espadaa se echa -tierra en tal forma, que no la deshaga el agua, y -all se siembra, cultiva, crece y madura, y se lleva -de una parte otra. Pero el hacerse con facilidad,<span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span> -y en mucha cuantidad y muy de sazon, todo bien -arguye, que el Vitzilipztli, que por otro nombre -se dice Patillas, anduviese por all, mayormente -cuando no habian hecho ni visto tal cosa. As se -maravill mucho el Rey de Azcapuzlco, cuando -vi cumplido lo que l habia tenido por imposible, -y dijo los suyos, que aquella gente tenia gran -Dios, que todo les era fcil. Y ellos les dijo, que -pues su Dios se lo daba todo hecho, que queria -que otro ao, al tiempo del tributo, le trajesen -tambien en la sementera un pato y una garza, -con sus huevos empollados, y que habia de ser de -suerte, que cuando llegasen habian de sacar sus -pollos, y que no habia de ser de otra suerte, so pena -de incurrir en su enemistad. Siguise la congoja en -los Mejicanos, que mandato tan soberbio y dificil -requeria; mas su Dios de noche (como l solia) -los conort por uno de los suyos, y dijo, que todo -aquello tomaba l su cargo, que no tuviesen pena, -y que estuviesen ciertos que vendria tiempo en que -pagasen con las vidas los de Azcapuzlco aquellos -antojos de nuevos tributos; pero que al presente -era bien callar y obedecer. Al tiempo del tributo, -llevando los Mejicanos cuanto se les habia pedido -de su sementera, remaneci en la balsa (sin saber -ellos como) un pato y una garza empollando sus -huevos, y caminando llegaron Azcapuzlco, donde -luego sacaron sus pollos. Por donde admirado<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span> -sobre manera el Rey de Azcapuzlco, volvi -decir los suyos, que aquellas cosas eran mas que -humanas, y que los Mejicanos llevaban manera de -ser Seores de todo. Pero en fin, el rden de tributar -no se afloj un punto, y por no hallarse poderosos, -tuvieron sufrimiento, y permanecieron en -esta sujecion y servidumbre cincuenta aos. En -este tiempo acab el Rey Acamapixtli, habiendo -acrecentado su ciudad de Mjico de muchos edificios, -calles y acequias, y mucha abundancia de -mantenimientos. Rein con mucha paz y quietud -cuarenta aos, celando siempre el bien y aumento -de su Repblica: estando para morir hizo una cosa -memorable, y fu, que teniendo hijos legtimos, -quien pudiera dejar la sucesion del Reino, no lo -quiso hacer, antes dej en su libertad la Repblica, -que como l le habian libremente elegido, as -eligiesen quien les estuviese mejor para su buen -gobierno, y amonestndoles que mirasen el bien -de su Repblica. Y mostrando dolor de no dejarles -libres del tributo y sujecion, con encomendarles -sus hijos y muger, hizo fin, dejando todo su -pueblo desconsolado por su muerte.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c710" id="c710">CAPTULO X</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del segundo Rey, y de lo que sucedi en -su reinado.</i></p> - -<p>Hechas las exequias de el Rey difunto, los ancianos -y gente principal, y alguna parte del comun, -hicieron su junta para elegir Rey, donde el -mas anciano propuso la necesidad en que estaban, -y que convenia elegir por cabeza de su ciudad -persona que tuviese piedad de los viejos, de las -viudas y hurfanos, y fuese padre de la Repblica, -porque ellos habian de ser las plumas de sus alas, -las pestaas de sus ojos, y las barbas de su rostro; -y que era necesario fuese valeroso, pues habian de -tener necesidad de valerse presto de sus brazos, -segn se lo habia profetizado su Dios. Fu la resolucin -elegir por Rey un hijo de el antecesor, usando -en esto de tan noble trmino, de darle por sucesor - su hijo, como l lo tuvo en hacer ms confianza -de su Repblica. Llambase este mozo -Vitzilovtli, que significa, pluma rica: pusironle -corona Real, y ungironle, como fu costumbre<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span> -hacerlo con todos sus Reyes, con una uncion que -llamaban divina, porque era la misma con que ungian -su Idolo. Hzole luego un Retrico una elegante -pltica, exhortndole tener nimo para sacarlos -de los trabajos, servidumbre y miseria, en -que vivian oprimidos de los Azcapuzlcos, y acabada, -todos le saludaron, y le hicieron su reconocimiento. -Era soltero este Rey, y pareci su -Consejo, que era bien casarle con hija del Rey de -Azcapulzlco, para tenerle por amigo, y disminuir -algo con esta ocasion de la pesada carga de los -tributos que le daban; aunque temieron, que no se -dignase darles su hija, por tenerles por vasallos. -Mas pidindosela con grande humildad y palabras -muy comedidas, el Rey de Azcapuzlco vino en -ello, y les di una hija suya llamada Ayauchigul, - la cual llevaron con gran fiesta y regocijo Mjico, - hicieron la ceremonia y solemnidad del casamiento, -que era atar un canto de la capa de el hombre -con otro del manto de la muger, en seal de -vnculo de matrimonio. Naciole esta Reina un hijo, -cuyo nombre pidieron su abuelo el Rey de Azcapuzlco, -y echando sus suertes, como ellos usan, -(porque eran en extremo grandes agoreros en dar -nombres sus hijos), mand, que llamasen su nieto -Chimalpopca, que quiere decir rodela que echa -humo. Con el contento que el Rey de Azcapuzlco -mostr del nieto, tom por ocasion la Reina su<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span> -hija, de pedirle tuviese por bien, pues tenia ya nieto -Mejicano, de relevar los Mejicanos de la carga -tan grave de sus tributos, lo cual el Rey hizo de -buena gana con parecer de los suyos, dejndoles -en lugar del tributo que daban, obligacion de que -cada ao llevasen un par de patos unos peces -en reconocimiento de ser sus sbditos, y estar en -su tierra. Quedaron con esto muy aliviados y contentos -los de Mjico, mas el contento les dur -poco, porque la Reina, su protectora, muri dentro -de pocos aos, y otro ao despues el Rey de Mjico -Vitzilovtli, dejando de diez aos su hijo -Chimalpopca. Rein trece aos: muri de poca -mas edad de treinta. Fu tenido por buen Rey, diligente -en el culto de sus Dioses, de los cuales tenian -por opinion, que eran semejanza los Reyes, y -que la honra que se hacia su Dios, se hacia al -Rey, que era su semejanza, y por eso fueron tan -curiosos los Reyes en el culto y veneracion de sus -Dioses. Tambien fue sagaz en ganar las voluntades -de los comarcanos, y trabar mucha contratacion -con ellos, con que acrecent su ciudad, haciendo -se ejercitasen los suyos en cosas de la guerra, -por la laguna, apercibiendo la gente para lo -que andaban tramando de alcanzar, como presto -parecer.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c711" id="c711">CAPTULO XI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del tercer Rey Chimalpopca y de su cruel -muerte, y ocasion de la guerra que -hicieron los Mejicanos.</i></p> - -<p>Por sucesor del Rey muerto eligieron los Mejicanos -sobre mucho acuerdo su hijo Chimalpopca, -aunque era muchacho de diez aos, parecindoles -que todava les era necesario conservar -la gracia del Rey de Azcapuzlco con hacer Rey - su nieto, y as le pusieron en su trono, dndole -insignias de guerra, con un arco y flechas en la -una mano, y una espada de navajas, que ellos -usan, en la derecha, significando en esto, segun -ellos dicen, que por armas pretendian libertarse. -Pasaban los de Mjico gran penuria de agua, porque -la de la laguna era cenagosa, y mala de beber, -y para remedio de esto hicieron, que el Rey -muchacho enviase pedir su abuelo el de Azcapuzlco -el agua del cerro de Chapultepc, que -est una legua de Mjico, como arriba se dijo, lo<span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span> -cual alcanzaron liberalmente, y poniendo en ello -diligencia, hicieron un acueducto de cspedes, estacas -y carrizos, con que el agua lleg su ciudad; -pero por estar fundada sobre la laguna, y venir -sobre ella el cao, en muchas partes se derrumbaba, -y quebraba, y no podian gozar su agua -como deseaban y habian menester. Con esta ocasion, -bien sea que ellos de propsito la buscasen, -para romper con los Tepancas, bien que con -poca consideracion se moviesen, en efecto enviaron -una embajada al Rey de Azcapuzlco muy -resuelta, diciendo, que del agua que les habia -hecho merced, no podian aprovecharse, por habrseles -desbaratado el cao por muchas partes, -por tanto le pedian les proveyese de madera, cal y -piedra, y enviase sus Oficiales, para que con ellos -hiciesen un cao de cal y canto que no se desbaratase. -No le supo bien al Rey este recado, y -mucho menos los suyos, parecindoles mensage -muy atrevido, y mal trmino de vasallos con sus -Seores. Indignados, pues, los principales del Consejo, -y diciendo que ya aquella era mucha desvergenza, -pues no contentndose de que les permitiesen -morar en tierra agena, y que les diesen -su agua, querian que les fuesen servir, que qu -cosa era aquella, de qu presumian gente fugitiva -y metida entre espadaas? Que les habian de -hacer entender si eran buenos para Oficiales, y<span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span> -que su orgullo se abajara con quitarles la tierra y -las vidas. Con esta pltica y clera se salieron, -dejando al Rey, que lo tenian por algo sospechoso, -por causa del nieto; y ellos aparte hicieron -nueva consulta, de la cual sali mandar pregonar -pblicamente, que ningun Tepanca tuviese comercio -con Mejicano, ni fuesen su ciudad, ni los -admitiesen en la suya so pena de la vida. De donde -se puede entender que entre stos el Rey no -tenia absoluto mando imperio, y que mas gobernaba - modo de Consul Dux, que de Rey, -aunque despues, con el poder, creci tambien -el mando de los Reyes, hasta ser puro tirnico, -como se ver en los ltimos Reyes, porque entre -brbaros fu siempre as, que cuanto ha sido -el poder, tanto ha sido el mandar. Y aun en nuestras -Historias de Espaa en algunos Reyes antiguos -se halla el modo de reinar que los Tepancas -usaron. Y aun los primeros Reyes de los Romanos -fueron as, salvo que Roma de Reyes declin - Cnsules y Senado, hasta que despues volvi - Emperadores; mas los brbaros, de Reyes -moderados, declinaron Tiranos, siendo el un -gobierno y el otro como extremos, y el medio -mas seguro el de Reino moderado. Mas volviendo - nuestra historia, viendo el Rey de Azcapuzlco -la determinacion de los suyos, que era matar los -Mejicanos, rogoles que primero hurtasen su nieto<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span> -el Rey muchacho, y despues diesen en hora -buena en los de Mjico. Cuasi todos venian en -esto, por dar contento al Rey, y por tener lstima -del muchacho; pero dos principales contradijeron -reciamente, afirmando, que era mal consejo, porque -Chimalpopca, aunque era de su sangre, era -por via de madre, y que la parte del padre -habia de tirar de l mas. Y con esto concluyeron, -que el primero quien convenia quitar la vida era - Chimalpopca, Rey de Mjico, y que as prometian -de hacerlo. De esta resistencia que le hicieron, -y de la determinacion con que quedaron, -tuvo tanto sentimiento el Rey de Azcapuzclco, -que de pena y mohina adoleci luego, y muri -poco despues. Con cuya muerte, acabando los Tepancas -de resolverse, acometieron una gran -traicion, y una noche, estando el muchacho Rey -de Mjico durmiendo sin guardia muy descuidado, -entraron en su palacio los de Azcapuzlco, y con -presteza mataron Chimalpopca, volvindose sin -ser sentidos. Cuando la maana los nobles Mejicanos, -segun su costumbre, fueron saludar su -Rey, y le hallaron muerto, y con crueles heridas, -alzaron un alarido y llanto, que cubri toda la ciudad; -y todos ciegos de ira se pusieron luego en -armas para vengar la muerte de su Rey. Ya que -ellos iban furiosos y sin rden, saliles al encuentro -un caballero principal de los suyos, y procur<span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span> -sosegarlos, y reportarlos con un prudente razonamiento. -Dnde vais, les dijo, Mejicanos? Sosegaos, -y quietad vuestros corazones; mirad que las -cosas sin consideracion no van bien guiadas, ni -tienen buenos sucesos: reprimid la pena considerando, -que aunque vuestro Rey es muerto, no se -acab en l la ilustre sangre de los Mejicanos. Hijos -tenemos de los Reyes pasados, con cuyo amparo, -sucediendo en el Reino, hareis mejor lo que -pretendeis. Ahora qu caudillo cabeza teneis, -para que en vuestra determinacion os guie? No -vais tan ciegos, reportad vuestros nimos, elegid -primero Rey y Seor, que os guie, esfuerce y -anime contra vuestros enemigos. Entre tanto disimulad -con cordura, haciendo las exequias vuestro -Rey muerto, que presente teneis, que despues -habr mejor coyuntura para la venganza. Con esto -se reportaron, y para hacer las exequias de su Rey -convidaron los Seores de Tezcuco y los de -Culhuacn, los cuales contaron el hecho tan feo -y tan cruel, que los Tepancas habian cometido, -con que los movieron lstima de ellos, y indignacion -contra sus enemigos. Aadieron, que su -intento era, morir vengar tan grande maldad; -que les pedian, no favoreciesen la parte tan injusta -de sus contrarios, porque tampoco querian les -valiesen ellos con sus armas y gente, sino que -estuviesen de por medio la mira de lo que pasaba:<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span> -solo para su sustento deseaban no les cerrasen -el comercio, como habian hecho los Tepancas. -A estas razones los de Tezcuco y los de Culhuacn -mostraron mucha voluntad y satisfaccion, -ofreciendo sus ciudades, y todo el trato y rescate -que quisiesen, para que su gusto se proveyesen -de bastimentos por tierra y agua. Tras esto les -rogaron los de Mjico, se quedasen con ellos, y -asistiesen la eleccion del Rey, que querian hacer, -lo cual tambien aceptaron por darles contento.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c712" id="c712">CAPTULO XII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del cuarto Rey Izcotl, y de la guerra -contra los Tepancas.</i></p> - -<p>Cuando estuvieron juntos todos los que se habian -de hallar la eleccion, levantse un viejo, -tenido por gran Orador, y segun refieren las historias, -habl en esta manera: Fltaos Mejicanos! -la lumbre de vuestros ojos, mas no la del corazon, -porque dado que habeis perdido al que era luz y -guia en esta Repblica Mejicana, qued la del corazon -para considerar, que si mataron uno, quedaron -otros que podrn suplir muy aventajadamente -la falta que aqul nos hace. No feneci -aqu la nobleza de Mjico, ni se acab la sangre -Real. Volved los ojos, y mirad al derredor, y vereis -en torno de vosotros la nobleza Mejicana -puesta en orden, no uno, ni dos, sino muchos y -muy excelentes Prncipes, hijos del Rey Acamapch, -nuestro verdadero y legtimo Seor. Aqui -podreis escoger vuestra voluntad, diciendo: ste -quiero, y estotro no quiero, que si perdsteis padre,<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span> -aqu hallaris padre y madre. Haced cuenta -Mejicanos! que por breve tiempo se eclips el Sol, -y se obscureci la tierra, y que luego volvi la luz - ella. Si se obscureci Mjico con la muerte de -vuestro Rey, salga luego el Sol, elegid otro Rey, -mirad quin, adonde echais los ojos, y quin -se inclina vuestro corazon, que ese es el que elige -vuestro Dios Vitzilipztli; y dilatando mas esta -pltica, concluy el Orador con mucho gusto de -todos. Sali de la consulta elegido por Rey Izcolt, -que quiere decir, culebra de navajas, el cual era -hijo del primer Rey Acamapch, habido en una -esclava suya; y aunque no era legtimo, le escogieron, -porque en costumbres, en valor y esfuerzo -era el mas aventajado de todos. Mostraron gran -contento todos, y mas los de Tezcuco, porque su -Rey estaba casado con una hermana de Izcolt. -Coronado, y puesto en su asiento Real, sali otro -Orador, que trat copiosamente de la obligacion -que tenia el Rey su Repblica, y del nimo que -habia de mostrar en los trabajos, diciendo, entre -otras razones, as: Mira que ahora estamos pendientes -de t, has por ventura de dejar caer la -carga que est sobre tus hombros? Has de dejar -perecer al viejo y la vieja? Al hurfano y la -viuda? Ten lstima de los nios que andan gateando -por el suelo, los cuales perecern, si nuestros -enemigos prevalecen contra nosotros. Ea, Seor,<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span> -comienza descoger y tender tu manto, para tomar - cuestas tus hijos, que son los pobres y -gente popular, que estn confiados en la sombra -de tu manto, y en el frescor de tu benignidad. Y - este tono otras muchas palabras, las cuales, como -en su lugar se dijo, tomaban de coro para ejercicio -suyo los mozos, y despues las enseaban -como leccion los que de nuevo aprendian aquella -facultad de Oradores. Ya entonces los Tepancas -estaban resueltos de destruir toda la nacion -Mejicana, y para el efecto tenian mucho aparato: -por lo cual el nuevo Rey trat de romper la guerra, -y venir las manos con los que tanto les habian -agraviado. Mas el comun del pueblo, viendo -que los contrarios les sobrepujaban en mucho nmero, -y en todos los pertrechos de guerra, llenos -de miedo, furonse al Rey, y con gran ahinco le -pidieron, no emprendiese guerra tan peligrosa, -que seria destruir su pobre ciudad y gente. Preguntados, -pues, qu medio querian que se tomase, -respondieron, que el nuevo Rey de Azcapuzlco -era piadoso, que le pidiesen paz, y se ofreciesen -servirle, y que los sacase de aquellos carrizales, y -les diese casas y tierras entre los suyos, y fuesen -todos de un Seor; y que para recabar esto, llevasen - su Dios en sus andas por intercesor. Pudo -tanto este clamor del pueblo, mayormente habiendo -algunos de los nobles aprobado su parecer, que<span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span> -se mandaron llamar los Sacerdotes, y aprestar las -andas con su Dios, para hacer la jornada. Ya que -esto se ponia punto, y todos pasaban por este -acuerdo de paces, y sujetarse los Tepancas, -descubrise de entre la gente un mozo de gentil -brio, y gallardo, que con mucha osada les dijo: -Que es esto, Mejicanos? Estis locos? Cmo tanta -cobarda ha de haber, que nos hemos de ir -rendir as los de Azcapuzlco? y vuelto al Rey -le dijo: Cmo, Seor, permites tal cosa? habla -ese pueblo, y dile, que deje buscar medio para -nuestra defensa y honor, y que no nos pongamos -tan necia y afrentosamente en las manos de nuestros -enemigos. Llambase este mozo Tlacaelll, -sobrino del mismo Rey, y fu el mas valeroso Capitan, -y de mayor consejo, que jams los Mejicanos -tuvieron, como adelante se ver. Reparando, -pues, Izcolt con lo que el sobrino tan prudentemente -le dijo, detuvo al pueblo, diciendo, que le -dejasen probar primero otro medio mas honroso -y mejor. Y con esto vuelto la nobleza de -los suyos, dijo: Aqu estais todos los que sois -mis deudos, y lo bueno de Mjico: el que tiene -nimo para llevar un mensage mo los Tepancas, -levntese. Mirndose unos otros estuvironse -quedos, y no hubo quien quisiese ofrecerse al -cuchillo. Entonces el mozo Tlacaelll, levantndose, -se ofreci ir, diciendo, que pues habia de morir,<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span> -que importaba poco ser hoy maana, que -para cul ocasion mejor se habia de guardar? que -all estaba, que le mandase lo que fuese servido. Y -aunque todos juzgaron por temeridad el hecho, -todavia el Rey se resolvi en enviarle, para que -supiese la voluntad y disposicion del Rey de Azcapuzlco, -y de su gente, teniendo por mejor -aventurar la vida de su sobrino, que el honor de -su Repblica. Apercibido Tlacaelll, tom su camino, -y llegando las guardias, que tenan rden -de matar cualquier Mejicano que viniese, con artificio -les persuadi le dejasen entrar al Rey; el -cual se maravill de verle, y oda su embajada -que era pedirle paz con honestos medios, respondi, -que hablaria con los suyos, y que volviese -otro dia por la respuesta; y demandando Tlacaelll -seguridad, ninguna otra le pudo dar, sino que -usase de su buena diligencia: con esto volvi -Mjico, dando su palabra los guardas de volver. -El Rey de Mjico, agradecindole su buen nimo, -le torn enviar por la respuesta, la cual, si fuese -de guerra, le mand dar al Rey de Azcapuzlco -ciertas armas para que se defendiese, y untarle y -emplumarle la cabeza, como hacian hombres -muertos, dicindole, que, pues no queria paz, le -habian de quitar la vida l y su gente. Y aunque -el Rey de Azcapuzlco quisiera paz, porque -era de buena condicion, los suyos le embravecieron<span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span> -de suerte, que la respuesta fu de guerra rompida. -Lo cual odo por el mensagero, hizo todo lo -que su Rey le habia mandado, declarando con -aquella ceremonia de dar armas y untar al Rey -con la uncion de muertos, que de parte de su Rey -le desafiaba. Por lo cual todo pas ledamente el -de Azcapuzlco, dejndose untar y emplumar, y -en pago di al mensagero unas muy buenas armas. -Y con esto le avis no volviese salir por la puerta -del Palacio, porque le aguardaba mucha gente -para hacerle pedazos, sino que por un portillo, que -habia abierto en un corral de su Palacio, se saliese -secreto. Cumplilo as el mozo, y rodeando por -caminos ocultos, vino ponerse en salvo vista -de las guardas. Y desde all los desafi, diciendo: -H Tepancas! h Azcapuzlcas, qu mal haceis -vuestro oficio de guardar! pues sabed que habeis -todos de morir, y que no ha de quedar Tepanca - vida. Con esto las guardas dieron en l, y l -se hubo tan valerosamente, que mat algunos de -ellos, y viendo que cargaba gente, se retir gallardamente - su ciudad, donde di la nueva que la -guerra era ya rompida sin remedio, y los Tepancas -y su Rey quedaban desafiados.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c713" id="c713">CAPTULO XIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la batalla que dieron los Mejicanos los -Tepancas, y de la gran victoria que -alcanzaron.</i></p> - -<p>Sabido el desafio por el vulgo de Mjico, con -la acostumbrada cobarda acudieron al Rey, pidindole -licencia, que ellos se querian salir de su -ciudad, porque tenian por cierta su perdicion. El -Rey los consol y anim, prometindoles que les -daria libertad vencidos sus enemigos, y que no -dudasen de tenerse por vencedores. El pueblo replic: -y si furedes vencido, qu haremos? Si furemos -vencidos, respondi l, nos obligamos desde -ahora de ponernos en vuestras manos, para que -nos mateis y comais nuestras carnes en tiestos sucios, -y os vengueis de nosotros. Pues as ser, dijeron -ellos, si perdeis la victoria; y si la alcanzais, -desde aqu nos ofrecemos ser vuestros tributarios, -y labraros vuestras casas, y haceros vuestras -sementeras, y llevaros vuestras armas y vuestras<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span> -cargas cuando furedes la guerra, para siempre -jams nosotros y nuestros descendientes. Hechos -estos conciertos entre los plebeyos y los nobles, -(los cuales cumplieron despues de grado, por -fuerza, tan por entero como lo prometieron) el -Rey nombr por su Capitan general Tlacaelll; -y puesto en rden todo su campo por sus escuadras, -dando el cargo de Capitanes los mas valerosos -de sus parientes y amigos, hzoles una muy -avisada y ardiente pltica, con que les aadi al -corage que ellos ya se tenian, que no era pequeo, -y mand que estuviesen todos al rden del General -que habia nombrado. El cual hizo dos partes -su gente, y los mas valerosos y osados mand -que en su compaa arremetiesen los primeros; y -todo el resto se estuviese quedo con el Rey Izcoalt, -hasta que viesen los primeros romper por sus -enemigos. Marchando, pues, en rden, fueron descubiertos -los de Azcapuzlco, y luego ellos salieron -con furia de su ciudad, llevando gran riqueza -de oro y plata, y plumera galana, y armas de -mucho valor, como los que tenian el imperio de -toda aquella tierra. Hizo Izcolt seal en un atambor -pequeo que llevaba en las espaldas; y luego -alzando gran grita, y apellidando Mjico, Mjico -dieron en los Tepancas; y aunque eran en nmero -sin comparacion superiores, los rompieron, -hicieron retirar su ciudad. Y acudiendo los<span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span> -que habian quedado atrs, y dando voces Tlacaelll, -victoria, victoria, todos de golpe se entraron -por la ciudad, donde, por mandado del Rey, -no perdonaron hombre, ni viejos, ni mugeres, -ni nios, que todo lo metieron cuchillo, y robaron -y saquearon la ciudad, que era riqusima. Y -no contentos con esto, salieron en seguimiento de -los que habian huido y acogido la aspereza de -las sierras, que estaban all vecinas, dando en ellos, -y haciendo cruel matanza. Los Tepancas, desde -un monte donde se habian retirado, arrojaron las -armas, y pidieron las vidas; ofrecindose servir - los Mejicanos, y darles tierras, sementeras, piedra, -cal y madera, y tenerlos siempre por Seores, -con lo cual Tlacaelll mand retirar su gente, -y cesar de la batalla, otorgndoles las vidas debajo -de las condiciones puestas, hacindoselas jurar -solemnemente. Con tanto se volvieron Azcapuzlco, -y con sus despojos muy ricos y victoriosos - la ciudad de Mjico. Otro dia mand el Rey juntar -los principales y el pueblo, y repitindoles el -concierto que habian hecho los plebeyos, preguntles -si eran contentos de pasar por l? Los plebeyos -dijeron, que ellos lo habian prometido, y -los nobles muy. bien merecido, y que as eran contentos -de servirles perpetuamente, y de esto hicieron -juramento, el cual inviolablemente se ha -guardado. Hecho esto, Izcoatl volvi Azcapuzlco,<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span> -y con consejo de los suyos reparti todas -las tierras de los vencidos, y sus haciendas entre -los vencedores. La principal parte cupo al Rey: -luego Tlacaelll: despues los dems nobles, -segun se habia sealado en la guerra: algunos -plebeyos tambien dieron tierras, porque se habian -habido como valientes: los dems dieron de -mano, y echronlos por ah como gente cobarde. -Sealaron tambien tierras de comun para los -barrios de Mjico, cada uno las suyas, para que -con ellas acudiesen al culto y sacrificio de sus -Dioses. Este fue el orden que siempre guardaron -de ah adelante en el repartir las tierras y despojos -de los que vencian y sujetaban. Con esto los -de Azcapuzlco quedaron tan pobres, que ni aun -sementera para s tuvieron; y lo mas recio fu -quitarles su Rey, y el poder tener otro, sino solo -al Rey de Mjico.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">[284]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c714" id="c714">CAPTULO XIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la guerra y victoria que tuvieron los -Mejicanos de la ciudad de Cuyoacan.</i></p> - -<p>Aunque lo principal de los Tepancas era Azcapuzlco, -habia tambien otras ciudades, que tenian -entre ellos Seores propios, como Tacuba y -Cuyoacn. Estos, visto el estrago pasado, quisieran -que los de Azcapuzlco renovaran la guerra -contra Mejicanos, y viendo que no salian ello -como gente del todo quebrantada, trataron los de -Cuyoacn de hacer por s la guerra, para lo cual -procuraron incitar las otras naciones comarcanas, -aunque ellas no quisieron moverse, ni trabar -pendencia con los Mejicanos. Mas creciendo el -dio y envidia de su prosperidad, comenzaron los -de Cuyoacn tratar mal las mugeres Mejicanas, -que iban sus mercados, haciendo mofa de -ellas, y lo mismo de los hombres que podian maltratar, -por donde ved el Rey de Mjico, que -ninguno de los suyos fuese Cuyoacn, ni admitiesen -en Mjico ninguno de ellos. Con esto acabaron<span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">[285]</a></span> -de resolverse los de Cuyoacn en darles guerra, -y primero quisieron provocarles con alguna -burla afrentosa. Y fue, convidarles una fiesta -suya solemne, donde despues de haberles dado -una muy buena comida, y festejado con gran baile - su usanza, por fruta de postre les enviaron ropas -de mujeres, y les constrieron vestrselas, y -volverse as con vestidos mugeriles su ciudad, -dicindoles, que de puro cobardes y mugeriles, -habindoles ya provocado, no se habian puesto en -armas. Los de Mjico, dicen, que les hicieron en -recompensa otra burla pesada, de darles las -puertas de su ciudad de Cuyoacn, ciertos humazos -con que hicieron malparir muchas mugeres, -y enfermar mucha gente. En fin, par la cosa en -guerra descubierta, y se vinieron los unos los -otros dar la batalla de todo su poder, en la cual -alcanz la victoria el ardid y esfuerzo de Tlacaelll, -porque dejando al Rey Izcolt peleando -con los de Cuyoacn, y cargando sobre ellos les -hizo retirar su ciudad, y viendo que pretendian -acogerse al templo, que era muy fuerte, con otros -tres valientes soldados rompi por ellos, y les -gan la delantera, y tom el templo, y se lo -quem, y forz huir por los campos, donde haciendo -gran riza en los vencidos, les fueron siguiendo -por diez leguas la tierra adentro, hasta -que en un cerro, soltando las armas y cruzando<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span> -las manos, se rindieron los Mejicanos, y con -muchas lgrimas les pidieron perdon del atrevimiento -que habian tenido en tratarles como mugeres, -y ofrecindose por esclavos, al fin les perdonaron. -De esta victoria volvieron con riqusimos -despojos los Mejicanos, de ropas, armas, oro, -plata, joyas y plumeria lindsima, y gran suma de -cautivos. Sealronse en este hecho, sobre todos, -tres principales de Culhuacn, que vinieron ayudar - los Mejicanos, por ganar honra; despues de -reconocidos por Tlacaelll, y probados por fieles, -dndoles las divisas Mejicanas, los tuvo siempre -su lado peleando ellos con gran esfuerzo. Vise -bien, que estos tres, con el General, se debia -toda la victoria, porque de todos cuantos cautivos -hubo, se hall, que de tres partes las dos eran de -estos cuatro. Lo cual se averigu facilmente por -el ardid que ellos tuvieron, que en prendiendo alguno, -luego le cortaban un poco del cabello, y lo -entregaban los dems, y hallaron ser los del -cabello cortado en el exceso que he dicho. Por -donde ganaron gran fama de valientes, y como -vencedores les honraron, con darles de los despojos -y tierras partes muy aventajadas, como siempre -lo usaron los Mejicanos: por donde se animaban -tanto los que peleaban, sealarse por las -armas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c715" id="c715">CAPTULO XV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la guerra y victoria que hubieron los -Mejicanos de los Suchimlcos.</i></p> - -<p>Rendida ya la nacion de los Tepancas, tuvieron -los Mejicanos ocasion de hacer lo propio de -los Suchimlcos, que como est ya dicho, fueron -los primeros de aquellas siete cuevas linages, -que poblaron la tierra. La ocasion no la buscaron -los Mejicanos, aunque como vencedores podian -presumir de pasar adelante, sino los Suchimlcos -escarvaron para su mal, como acaece hombres -de poco saber, y demasiada diligencia, que -por prevenir el dao que imaginan, dan en l. -Pareciles los de Suchimlco, que con las victorias -pasadas los Mejicanos trataran de sujetarlos, -y platicando esto entre s, y habiendo quien dijese, -que era bien reconocerles por superiores, y aprobar -su ventura, prevaleci al fin el parecer contrario, -de anticiparse y darles la batalla. Lo cual -entendido por Izcolt, Rey de Mjico, envi su -General Tlacaelll con su gente, y vinieron darse<span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span> -la batalla en el mismo campo, donde partian -trminos. La cual, aunque en gente y aderezos -no era muy desigual de ambas partes, fulo -mucho en el orden y concierto de pelear, porque -los Suchimlcos acometironles todos juntos de -monton sin rden. Tlacaelll tuvo los suyos repartidos -por escuadrones con gran concierto, y -as presto desbarataron sus contrarios, y los -hicieron retirar su ciudad, la cual de presto -tambien entraron, siguindoles hasta encerrarlos -en el templo, y de all con fuego les hicieron -huir los montes, y rendirse finalmente cruzadas -las manos. Volvi el Capitan Tlacaelll con -gran triunfo. Salindole recibir los Sacerdotes -con su msica de flautas, incensndole l y -los Capitanes principales, haciendo otras ceremonias -y muestras de alegria que usaban, y el Rey -con ellos, todos se fueron al templo darle gracias - su falso Dios, que de esto fue siempre el -Demonio muy codicioso, de alzarse con la honra -de lo que l no habia hecho, pues el vencer y reinar -lo da no l, sino el verdadero Dios, quien le -parece. El dia siguiente fu el Rey Izcolt la ciudad -de Suchimlco, y se hizo jurar por Rey de los -Suchimlcos, y por consolarles prometi hacerles -bien, y en seal de esto les dej mandado hiciesen -una gran calzada, que atravesase desde Mjico -Suchimlco, que son cuatro leguas, para que as<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span> -hubiese entre ellos mas trato y comunicacion. Lo -cual los Suchimlcos hicieron, y poco tiempo les -pareci tan bien el gobierno y buen tratamiento -de los Mejicanos, que se tuvieron por muy dichosos -en haber trocado Rey y Repblica. No escarmentaron, -como era razon, algunos comarcanos, -llevados de la envidia del temor su perdicion. -Cuytlavca era una ciudad puesta en la laguna, -cuyo nombre y habitacion, aunque diferente, hoy -dura: eran stos muy diestros en barquear la laguna, -y pareciles que por agua podian hacer dao - Mjico, lo cual visto por el Rey, quisiera que su -ejrcito saliera pelear con ellos. Mas Tlacaelll, -teniendo en poco la guerra, y por cosa de afrenta -tomarse tan de propsito con aqullos, ofreci de -vencerlos con solos muchachos, y as lo puso por -obra. Fuese al templo, y sac del recogimiento de -l los mozos que le parecieron, y tom desde diez - diez y ocho aos los muchachos que hall, que -sabian guiar barcos canoas, y dndoles ciertos -avisos y rden de pelear, fu con ellos Cuytlavca, -donde con sus ardides apret sus enemigos -de suerte, que les hizo huir, y yendo en su -alcance, el Seor de Cuytlavca le sali al camino, -rindindose s y su ciudad y gente, y con -esto ces el hacerles mas mal. Volvieron los muchachos -con grandes despojos y muchos cautivos -para sus sacrificios, y fueron recibidos solemnsimamente<span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span> -con gran procesion, msicas y -perfumes, y fueron adorar su Idolo, tomando -tierra, y comiendo de ella; y sacndose sangre de -las espinillas con las lancetas los Sacerdotes, y -otras supersticiones que en cosas de esta cualidad -usaban. Quedaron los muchachos muy honrados -y animados, abrazndoles y besndoles el Rey, y -sus deudos y parientes acompandoles, y en toda -la tierra son, que Tlacaelll con muchachos habia -vencido la ciudad de Cuytlavca. La nueva de -esta victoria y la consideracion de las pasadas, -abri los ojos los de Tezcuco, gente principal y -muy sabia para su modo de saber, y as el primero -que fue de parecer se debian sujetar al Rey de -Mjico, y convidarle con su ciudad, fue el Rey de -Tezcuco, y con aprobacion de su Consejo enviaron -Embajadores muy Retricos con sealados -presentes ofrecerse por sbditos, pidindole su -buena paz y amistad. Esta se acept gratamente, -aunque por consejo de Tlacaelll, para efectuarse, -se hizo ceremonia que los de Tezcuco salian -campo con los de Mjico, y se combatian y rendian -al fin, que fue un auto y ceremonia de guerra, -sin que hubiese sangre ni heridas de una y -otra parte. Con esto qued el Rey de Mjico por -supremo seor de Tezcuco, y no quitndoles su -Rey, sino hacindole del supremo Consejo suyo; -y as se conserv siempre hasta el tiempo de Motezuma II,<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span> -en cuyo Reino entraron los Espaoles. -Con haber sujetado la ciudad y tierra de Tezcuco, -qued Mjico por Seora de toda la tierra, y pueblos -que estaban en torno de la laguna, donde ella -est fundada. Habiendo, pues, gozado de esta -prosperidad, y reinado doce aos, adoleci Izcolt, -y muri, dejando en gran crecimiento el -reino que le habian dado, por el valor y consejo -de su sobrino Tlacaelll (como est referido), el -cual tuvo por mejor hacer Reyes, que serlo l, -como ahora se dir.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">[292]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c716" id="c716">CAPTULO XVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Del quinto Rey de Mjico, llamado Motezuma, -primero de este nombre.</i></p> - -<p>La eleccion del nuevo Rey tocaba los cuatro -Electores principales (como en otra parte se dijo), -y juntamente, por especial privilegio, al Rey de -Tezcuco y al Rey de Tacuba. A estos seis junt -Tlacaelll, como quien tenia suprema autoridad, y -propuesto el negocio, sali electo Motezuma, primero -de este nombre, sobrino del mismo Tlacaelll. -Fue su eleccion muy acepta, y as se hicieron -solemnsimas fiestas con mayor aparato -que los pasados. Luego que lo eligieron, le llevaron -con gran acompaamiento al templo, y delante -del brasero, que llamaban divino, en que -siempre habia fuego de dia y de noche, le pusieron -un trono Real, y atavos de Rey: all con unas -puntas de tigre y de venado, que para esto tenian, -sacrific el Rey su Idolo sacndose sangre de las -orejas, de los molledos y de las espinillas, que as -gustaba el Demonio de ser honrado. Hicieron sus<span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">[293]</a></span> -arengas all los Sacerdotes, y ancianos y Capitanes, -dndole todos el parabien. Usbanse en tales elecciones -grandes banquetes y bailes, y mucha cosa -de luminarias. E introdjose en tiempo de este -Rey, que para la fiesta de su coronacion fuese l -mismo en persona mover guerra alguna parte, -de donde trajese cautivos, con que se hiciesen solemnes -sacrificios, y desde aquel dia qued esto -por ley. As fue Motezuma la Provincia de Chlco, -que se habian declarado por enemigos, donde -peleando valerosamente hubo gran suma de cautivos, -con que ofreci un insigne sacrificio el dia -de su coronacion, aunque por entonces no dej -del todo rendida y allanada la Provincia de Chlco, -que era de gente belicosa. Este dia de la coronacion -acudian de diversas tierras, cercanas y -remotas, ver las fiestas, y todos daban abundantes -y principales comidas, y vestian todos, -especialmente los pobres, de ropas nuevas. Para -lo cual el mismo dia entraban por la ciudad los -tributos del Rey con gran rden y aparato, ropa -de toda suerte, cacao, oro, plata, plumera rica, -grandes fardos de algodn, aj, pepitas, diversidad -de legumbres, muchos gneros de pescados de -mar y de rios, cuantidad de frutas, y caza sin -cuento, sin los innumerables presentes, que los Reyes -y Seores enviaban al nuevo Rey. Venia todo -el tributo por sus cuadrillas, segun diversas Provincias:<span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">[294]</a></span> -iban delante los Mayordomos y Cobradores -con diversas insignias: todo esto con tanto rden -y con tanta polica, que era no menos de ver -la entrada de los tributos, que toda la demas fiesta. -Coronado el Rey, dise conquistar diversas -Provincias, y siendo valeroso y virtuoso lleg de -mar mar, valindose en todo del consejo y astucia -de su General Tlacaelll, quien am y -estim mucho, como era razon. La guerra en que -mas se ocup, y con mas dificultad, fue la de la -Provincia de Chlco, en la cual acaecieron grandes -cosas. Fue una bien notable, que habindole -cautivado un hermano suyo, pretendieron los -Chlcas hacerle su Rey, y para ello le enviaron -recados muy comedidos y obligatorios. El viendo -su porfia les dijo, que si en efecto querian alzarle -por Rey, levantasen en la plaza un madero altsimo, -y en lo alto de l le hiciesen un tabladillo, -donde l subiese. Creyendo era ceremonia de -quererse mas ensalzar, lo cual pusieron as por -obra, y juntando l todos sus Mejicanos al derredor -del madero, subi en lo alto con un ramillete -de flores en la mano, y desde all habl los suyos -en esta forma: O valerosos Mejicanos! stos -me quieren alzar por Rey suyo; mas no permitan -los Dioses, que yo por ser Rey, haga traicion -mi patria: antes quiero que aprendais de m; dejaros -antes morir, que pasaros vuestros enemigos:<span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">[295]</a></span> -diciendo esto, se arroj hizo mil pedazos. De -cuyo espectculo cobraron tanto horror y enojo -los Chlcas, que luego dieron en los Mejicanos, y -all los acabaron lanzadas como gente fiera -inexorable, diciendo, que tenian endemoniados corazones. -La noche siguiente acaeci oir dos buhos -dando ahullidos tristes el uno al otro, con que los -de Chlco tomaron por agero, que habian de ser -presto destruidos. Y fue as, que el Rey Motezuma -vino en persona sobre ellos con todo su poder, y -los venci, y arruin todo su Reino: y pasando la -sierra nevada fue conquistando hasta la mar del -Norte, y dando vuelta hcia la del Sur tambien -gan y sujet diversas Provincias, de manera, que -se hizo poderossimo Rey: todo esto con el ayuda -y consejo de Tlacaelll, quien se debe cuasi todo -el Imperio Mejicano. Con todo fue de parecer (y -as se hizo) que no se conquistase la Provincia de -Tlascala, porque tuviesen all los Mejicanos frontera -de enemigos, donde ejercitasen las armas los -mancebos de Mjico, y juntamente tuviesen copia -de cautivos, de que hacer sacrificios sus Idolos, -que como ya se ha visto, consumian gran suma de -hombres en ellos, y stos habian de ser forzoso tomados -en guerra. A este Rey Motezuma, por -mejor decir, su General Tlacaelll, se debe todo -el orden y polica que tuvo Mjico, de Consejos, -Consistorios y Tribunales para diversas causas, en<span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">[296]</a></span> -que hubo gran rden, y tanto nmero de Consejos, -y de Jueces, como en cualquiera Repblica de -las mas floridas de Europa. Este mismo Rey puso -su casa Real en gran autoridad, haciendo muchos -y diversos Oficiales, y servase con gran ceremonia -y aparato. En el culto de sus Idolos no se seal -menos, ampliando el nmero de Ministros, -instituyendo nuevas ceremonias, y teniendo observancia -extraa en su ley y vana supersticion. -Edific aquel gran templo su Dios Vitzilipztli, -de que en otro libro se hizo mencion. En la dedicacion -de el templo ofreci innumerables sacrificios -de hombres, que l en varias victorias habia -habido. Finalmente, gozando de grande prosperidad -de su Imperio, adoleci y muri habiendo reinado -veinte y ocho aos, bien diferente de su sucesor -Tizocc, que ni en valor, ni en buena dicha -le pareci.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">[297]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c717" id="c717">CAPTULO XVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>Que Tlacaelll no quiso ser Rey, y de la -eleccion y sucesos de Tizocc.</i></p> - -<p>Juntronse los cuatro Diputados con los Seores -de Tezcuco y Tacuba; y presidiendo Tlacaelll, -procedieron hacer eleccion de Rey, y -encaminando todos sus votos Tlacaelll, como -quien merecia mejor aquel cargo que otro alguno, -l lo rehus con razones eficaces, que persuadieron - elegir otro. Porque decia l, que era mejor -para la Repblica que otro fuese Rey, y l fuese -su ejecutor y coadjutor, como lo habia sido hasta -entonces, que no cargar todo sobre l solo, pues -sin ser Rey, era cierto que habia de trabajar por -su Repblica, no menos que si lo fuese. No es -cosa muy usada no admitir el supremo lugar y -mando, y querer el cuidado y trabajo, y no la -honra y potestad; ni aun acaece que el que puede -por s manejarlo todo, huelgue que otro tenga la -principal mano, trueque que el negocio de la -Repblica salga mejor. Este brbaro en esto hizo<span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">[298]</a></span> -ventaja los muy sabios Romanos y Griegos, y -sino dganlo Alejandro y Julio Cesar, que al uno -se le hizo poco mandar un mundo, y los mas -queridos y leales de los suyos sac la vida crueles -tormentos, por livianas sospechas de que querian -reinar. Y el otro se declar por enemigo de -su patria, diciendo, que si se habia de torcer del -derecho, por solo reinar se habia de torcer: tanta -es la sed que los hombres tienen de mandar. Aunque -el hecho de Tlacaelll tambien pudo nacer -de una demasiada confianza de s, parecindole -que sin ser Rey lo era, pues cuasi mandaba los -Reyes; y aun ellos le permitian traer cierta insignia -como tiara, que solos los Reyes pertenecia. -Mas con todo, merece alabanza este hecho, y mayor -su consideracion, de tener en mas el poder -mejor ayudar la Repblica siendo sbdito, que -siendo supremo Seor; pues en efecto es ello asi, -que como en una comedia aqul merece mas gloria, -que toma y representa el personage que mas -importa, aunque sea de pastor villano, y deja el -de Rey Capitan otro que lo sabe hacer, as en -buena Filosofa deben los hombres mirar mas el -bien comun, y aplicarse al oficio y estado que entienden -mejor. Pero esta Filosofa es mas remontada -de lo que al presente se platica. Y con tanto, -pasemos nuestro cuento con decir, que en pago -de su modestia, y por el respeto que le tenian los<span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">[299]</a></span> -Electores Mejicanos, pidieron Tlacaelll, que -pues no queria reinar, dijese quien le parecia reinase. -El di su voto un hijo del Rey muerto, -muy muchacho, por nombre Tizocc, y respondironle, -que eran muy flacos hombros para tanto -peso: respondi, que los suyos estaban all para -ayudarle llevar la carga, como habia hecho con -los pasados; con esto se resumieron, y sali electo -el Tizocc, y con l se hicieron las ceremonias -acostumbradas. Horadronle la nariz, y por gala -pusironle all una esmeralda, y esa es la causa -que en sus libros de los Mejicanos se denota este -Rey por la nariz horadada. Este sali muy diferente -de su padre y antecesor, porque le notaron -por hombre poco belicoso y cobarde: fue para -coronarse debelar una provincia que estaba alzada; -y en la jornada perdi mucho mas de su gente, -que cautiv de sus enemigos; con todo eso -volvi diciendo traia el nmero de cautivos que -se requeria para los sacrificios de su coronacion; -y as se coron con gran solemnidad. Pero los Mejicanos, -descontentos de tener Rey poco animoso -y guerrero, trataron de darle fin con ponzoa, y -as no dur en el Reino mas de cuatro aos. Donde -se ve bien, que los hijos no siempre sacan con -la sangre el valor de los padres, y que cuanto mayor -ha sido la gloria de los predecesores, tanto -mas es aborrecible el desvalor y vileza de los que<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">[300]</a></span> -suceden en el mando, y no en el merecimiento. -Pero restaur bien esta prdida otro hermano del -muerto, hijo tambien del gran Motezuma, el cual -se llam Axayaca, y por parecer de Tlacaelll -fue electo, acertando mas en ste que el pasado.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c718" id="c718">CAPTULO XVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la muerte de Tlacaelll y hazaas de -Axayaca, sptimo Rey de Mjico.</i></p> - -<p>Ya era muy viejo en este tiempo Tlacaelll, y -como tal le traian en una silla hombros, para hallarse -en las consultas y negocios que se ofrecian. -En fin adoleci, y visitndole el nuevo Rey, que -aun no estaba coronado, y derramando muchas -lgrimas, por parecerle que perdia en l padre y -padre de su patria. Tlacaelll le encomend ahincadamente - sus hijos, especialmente al mayor, -que habia sido valeroso en las guerras que habia -tenido. El Rey le prometi de mirar por l; y para<span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">[301]</a></span> -mas consolar al viejo, all delante de l le di el -cargo insignias de su Capitan general, con todas -las preeminencias de su padre, de que el viejo -qued tan contento, que con l acab sus dias, -que si no hubieran de pasar de all los de la otra -vida, pudieran contarse por dichosos, pues de una -pobre y abatida ciudad, en que naci, dej por su -esfuerzo fundado un Reino tan grande, tan rico y -tan poderoso. Como tal fundador cuasi de todo -aquel Imperio le hicieron las exequias los Mejicanos, -con mas aparato y demostracion que ninguno -de los Reyes habian hecho. Para aplacar el -llanto, por la muerte de este su Capitan, de todo -el pueblo Mejicano, acord Axayaca hacer luego -jornada como se requeria para ser coronado. Y -con gran presteza paso con su campo la provincia -de Teguantepc, que dista de Mjico doscientas -leguas, y en ella di batalla un poderoso -innumerable ejrcito, que as de aquella provincia, -como de las comarcanas, se habian juntado contra -Mjico. El primero que sali delante de su campo -fu el mismo Rey, desafiando sus contrarios, de -los cuales, cuando le acometieron, fingi huir hasta -traerlos una emboscada, donde tenia muchos -soldados cubiertos con paja: stos salieron deshora, -y los que iban huyendo revolvieron de suerte, -que tomaron en medio los de Teguantepc, -y dieron en ellos, haciendo cruel matanza, y prosiguiendo<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">[302]</a></span> -asolaron su ciudad y su templo, y todos -los comarcanos dieron castigo riguroso. Y sin -parar fueron conquistando hasta Guatulco, puerto -hoy dia muy conocido en el mar del sur. De esta -jornada volvi Axayaca con grandsima presa y -riquezas Mjico, donde se coron soberbiamente, -con excesivo aparato de sacrificios, de tributos -y de todo lo dems, acudiendo todo el mundo -ver su coronacion. Recibian la corona los Reyes -de Mjico de mano de los Reyes de Tezcuco, y -era esta preeminencia suya. Otras muchas empresas -hizo, en que alcanz grandes victorias, y siempre -siendo l el primero que guiaba su gente y -acometia sus enemigos, por donde gan nombre -de muy valiente Capitan. Y no se content con -rendir los extraos, sino que los suyos rebeldes -les puso freno, cosa que nunca sus pasados -habian podido, ni osado. Ya se dijo arriba, como -se habian apartado de la Repblica Mejicana algunos -inquietos y mal contentos, que fundaron -otra ciudad muy cerca de Mjico, la cual llamaron -Tlatelllco, y fu donde es ahora Santiago. Estos -alzados hicieron bando por si, y fueron multiplicando -mucho, y jams quisieron reconocer los -Seores de Mjico, ni prestarles obediencia. Envi, -pues, el Rey Axayaca requerirles no estuviesen -divisos, sino que, pues eran de una sangre -y un pueblo, se juntasen y reconociesen al Rey<span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">[303]</a></span> -de Mjico. A este recado respondi el Seor de -Tlatelllco con gran desprecio y soberbia, desafiando -al Rey de Mjico para combatir de persona - persona; y luego apercibi su gente, mandando - una parte de ella esconderse entre las espadaas -de la laguna, y para estar mas encubiertos, - para hacer mayor burla los de Mjico, mandles -tomar disfraces de cuervos, de ansares, de -pjaros, de ranas y de otras sabandijas que andan -por la laguna, pensando tomar por engao los -de Mjico que pasasen por los caminos y calzadas -de la laguna. Axayaca, oido el desafo, y entendido -el ardid de su contrario, reparti su gente, y -dando parte su General, hijo de Tlacaelll, mandle -acudir desbaratar aquella celada de la laguna. -El por otra parte, con el resto de su gente, -por paso no usado, fu sobre Tlatelllco, y ante -todas cosas llam al que lo habia desafiado, para -que cumpliese su palabra. Y saliendo combatirse -los dos Seores de Mjico y Tlatelllco, mandaron -ambos los suyos se estuviesen quedos -hasta ver quien era vencedor de los dos. Y obedecido -el mandato, partieron uno contra otro animosamente, -donde peleando buen rato, al fin le -fue forzoso al de Tlatelllco volver las espaldas, -porque el de Mjico cargaba sobre l mas de lo -que ya podia sufrir. Viendo huir los de Tlatelllco - su Capitan, tambien ellos desmayaron y volvieron<span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">[304]</a></span> -las espaldas, y siguindoles los Mejicanos, dieron -furiosamente en ellos. No se le escap Axayaca, -el Seor de Tlatelllco, porque pensando -hacerse fuerte en lo alto de su templo, subi tras -l, y con fuerza le asi, y despe del templo abajo; -y despues mand poner fuego al templo y la -ciudad. Entre tanto que esto pasaba ac, el General -Mejicano andaba muy caliente all en la venganza -de los que por engao les habian pretendido -ganar. Y despues de haberles compelido con -las armas rendirse, y pedir misericordia, dijo el -General, que no habia de concederles perdon, si -no hiciesen primero los oficios de los disfraces que -habian tomado. Por eso, que les cumpla cantar -como ranas, y graznar como cuervos, cuyas divisas -habian tomado, y que de aquella manera alcanzarian -perdon, y no de otra: queriendo por esta -via afrentarles, y hacer burla y escarnio de su ardid: -el miedo todo lo ensea presto. Cantaron y -graznaron, y con todas las diferencias de voces -que les mandaron, trueco de salir con las vidas, -aunque muy corridos del pasatiempo tan pesado -que sus enemigos tomaban con ellos. Dicen que -hasta hoy dura el darse trato los de Mjico los -de Tlatelllco, y que es paso, porque pasan muy -mal, cuando les recuerdan algo de estos graznidos -y cantares donosos. Gust el Rey Axayaca de la -fiesta, y con ella y gran regocijo se volvieron <span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">[305]</a></span> -Mjico. Fu este Rey tenido por uno de los muy -buenos: rein once aos, teniendo por sucesor otro -no inferior en esfuerzo y virtudes.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c719" id="c719">CAPTULO XIX</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los hechos de Autzl, octavo Rey de Mjico.</i></p> - -<p>Entre los cuatro Electores de Mjico, que como -est referido, daban el Reino con sus votos quien -les pareca, habia uno de grandes partes llamado -Autzl: ste dieron los dems sus votos, y fue -su eleccion en extremo acepta todo el pueblo, -porque dems de ser muy valiente, le tenian todos -por afable y amigo de hacer bien, que en los que -gobiernan es principal parte para ser amados y -obedecidos. Para la fiesta de su coronacion, la -jornada que le pareci hacer fue, ir castigar el -desacato de los de Cuaxuttlan, Provincia muy -rica y prspera, que hoy dia es de lo principal de -Nueva-Espaa. Habian stos salteado los Mayordomos<span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">[306]</a></span> -y Oficiales, que traian el tributo Mjico, -y alzdose con l: tuvo gran dificultad en allanar -esta gente, porque se habian puesto donde un -gran brazo de mar impedia el paso los Mejicanos. -Para cuyo remedio, con extrao trabajo invencion, -hizo Autzl fundar en el agua una como -Isleta hecha de fagina y tierra, y muchos materiales. -Con esta obra pudo l y su gente pasar sus -enemigos, y darles batalla, en que les desbarat, -venci y castig su voluntad, y volvi con gran -riqueza y triunfo Mjico coronarse segun su -costumbre. Extendi su reino con diversas conquistas -Autzl, hasta llegarle Guatemala, que -est trescientas leguas de Mjico: no fue menos -liberal que valiente: cuando venian sus tributos -(que como est dicho, venian con grande aparato -y abundancia) salase de su palacio, y juntando donde -le parecia todo el pueblo, mandaba llevasen -all los tributos: todos los que habia necesitados -y pobres repartia all ropa y comida, y todo -lo que habian menester en gran abundancia. Las -cosas de precio, como oro, plata, joyas, plumera -y preseas, repartalas entre los Capitanes y soldados, -y gente que le servia, segun los mritos y hechos -de cada uno. Fu tambien Autzl gran Republicano, -derribando los edificios mal puestos, y -reedificando de nuevo muchos suntuosos. Parecile -que la ciudad de Mjico gozaba poca agua, y<span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">[307]</a></span> -que la laguna estaba muy cenagosa, y determinse -echar en ella un brazo gruessimo de agua, de que -se servian los de Cuyoacn. Para el efecto envi -llamar al principal de aquella ciudad, que era un -famossimo hechicero, y propuesto su intento, el -hechicero le dijo, que mirase lo que hacia, porque -aquel negocio tenia gran dificultad, y que entendiese, -que si sacaba aquella agua de madre, y la -metia en Mjico, habia de anegar la ciudad. Parecindole -al Rey eran excusas para no hacer lo que -l mandaba, enojado le ech de all. Otro dia envi - Cuyoacn un Alcalde de Corte prender al -hechicero, y entendido por l lo que venian -aquellos ministros de el Rey, les mand entrar, y -psose en forma de una terrible guila, de cuya -vista espantados se volvieron sin prenderle. Envi -otros enojado Autzl, los cuales se les puso en -figura de tigre ferocsimo, y tampoco stos osaron -tocarle. Fueron los terceros, y hallronle hecho -sierpe horrible, y temieron mucho mas. Amostazado -el Rey de estos embustes, envi amenazar - los de Cuyoacn, que si no le traan atado aquel -hechicero, haria luego asolar la ciudad. Con el -miedo de esto, l de su voluntad, forzado de -los suyos, en fin fu el hechicero, y en llegando le -mand dar garrote. Y abriendo un cao por donde -fuese el agua Mjico, en fin sali con su intento, -echando grandsimo golpe de agua en su<span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">[308]</a></span> -laguna, la cual llevaron con grandes ceremonias y -supersticion yendo unos Sacerdotes incensando -la orilla: otros sacrificando codornices, y untando -con su sangre el borde del cao: otros taendo -caracoles, y haciendo msica al agua, con cuya -vestidura (digo de la Diosa del agua) iba revestido -el principal, y todos saludando al agua, y dndole -la bien venida. As est todo hoy dia pintado en los -Anales Mejicanos, cuyo libro tienen en Roma, y -est puesto en la sacra Biblioteca librera Vaticana, -donde un Padre de nuestra Compaa, que -habia venido de Mjico, vi sta y las dems historias, -y las declaraba al Bibliotecario de su Santidad, -que en extremo gustaba de entender aquel -libro, que jams habia podido entender. Finalmente, -el agua lleg Mjico, pero fu tanto el golpe -de ella, que por poco se anegara la ciudad, como -el otro habia dicho, y en efecto arruin gran parte -de ella. Mas todo di remedio la industria de -Autzl, porque hizo sacar un desaguadero por -donde asegur la ciudad, y todo lo caido, que era -ruin edificio, lo repar de obra fuerte y bien hecha, -y as dej su ciudad cercada toda de agua, -como otra Venecia, y muy bien edificada. Dur -el reinado de ste once aos, parando en el ltimo -y mas poderoso sucesor de todos los Mejicanos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">[309]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c720" id="c720">CAPTULO XX</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la eleccion del gran Motezuma, ltimo -Rey de Mjico.</i></p> - -<p>En el tiempo que entraron los Espaoles en la -Nueva-Espaa, que fu el ao del Seor de mil -quinientos diez y ocho, reinaba Motezuma, el segundo -de este nombre, y ltimo Rey de los Mejicanos, -digo ltimo, porque aunque despues de -muerto ste, los de Mjico eligieron otro, y aun -en vida del mismo Motezuma, declarndole por -enemigo de la Patria, segun adelante se ver; pero -el que sucedi, y el que vino cautivo poder del -Marqus del Valle, no tuvieron mas del nombre y -ttulo de Reyes, por estar ya cuasi todo su Reino -rendido los Espaoles. As que Motezuma con -razon le contamos por ltimo, y como tal as lleg - lo ltimo de la potencia y grandeza Mejicana, -que para entre brbaros pone todos grande admiracion. -Por esta causa, y por ser sta la sazon -que Dios quiso para entrar la noticia de su Evangelio, -y Reino de Jesu-Cristo en aquella tierra, referir<span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">[310]</a></span> -un poco mas por extenso las cosas de este -Rey. Era Motezuma de suyo muy grave, y muy -reposado: por maravilla se oa hablar, y cuando -hablaba en el supremo Consejo, de que l era, ponia -admiracion su aviso y consideracion, por donde -aun antes de ser Rey, era temido y respetado. -Estaba de ordinario recogido en una gran pieza, -que tenia para s diputada en el gran templo de -Vitzilipztli, donde decian, le comunicaba mucho -su Idolo, hablando con l, y as presumia de muy -religioso y devoto. Con estas partes, y con ser nobilsimo -y de grande nimo, fu su eleccion muy -fcil y breve, como en persona en quien todos tenian -puestos los ojos para tal cargo. Sabiendo su -eleccion se fu esconder al templo aquella pieza -de su recogimiento: fuese por consideracion de -el negocio tan rduo, que era regir tanta gente: -fuese (como yo mas creo) por hipocresa, y muestra -que no estimaba el Imperio: all en fin le hallaron, -y tomaron y llevaron con el acompaamiento -y regocijo posible su Consistorio. Vena l -con tanta gravedad, que todos decian, le estaba -bien su nombre de Motezuma, que quiere decir, -Seor saudo. Hicironle gran reverencia los -Electores: dironle noticia de su eleccion, fu de -all al brasero de los Dioses incensar, y luego -ofrecer sus sacrificios, sacndose sangre de orejas, -molledos y espinillas, como era costumbre. Pusironle<span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">[311]</a></span> -sus atavos de Rey, y horadndole las narices -por las ternillas, colgronle de ellas una esmeralda -riqusima: usos brbaros y penosos, mas el -fausto de mandar haca no se sintiesen. Sentado -despues en su trono oy las oraciones que le hicieron, -que segun se usaba, eran con elegancia y -artificio. La primera hizo el Rey de Tezcuco, que -por haberse conservado con fresca memoria, y ser -digna de oir, la pondr aqu, y fu as: La gran -ventura que ha alcanzado todo este Reino, nobilsimo -mancebo, en haber merecido tenerte t -por cabeza de todo l, bien se deja entender, por -la facilidad y concordia de tu eleccion, y por la -alegra tan general que todos por ella muestran. -Tienen cierto muy gran razon, porque est ya el -Imperio Mejicano tan grande y tan dilatado, que -para regir un mundo como ste, y llevar carga de -tanto peso, no se requiere menos fortaleza y brio, -que el de tu firme y animoso corazon, ni menos -reposo, saber y prudencia, que la tuya. Claramente -veo yo, que el Omnipotente Dios ama esta ciudad, -pues le ha dado luz para escoger lo que le -convenia. Porque quin duda, que un Prncipe, -que antes de reinar habia investigado los nueve -dobleces de el Cielo, ahora, obligndole el cargo -de su Reino, con tan vivo sentido no alcanzar las -cosas de la tierra, para acudir su gente? Quin -duda, que el grande esfuerzo que has siempre valerosamente<span class="pagenum"><a name="Page_312" id="Page_312">[312]</a></span> -mostrado, en casos de importancia, -no te haya de sobrar ahora, donde tanto es menester? -Quin pensar que en tanto valor haya de -faltar remedio al hurfano y la viuda? Quin no -se persuadir, que el Imperio Mejicano haya ya -llegado la cumbre de la autoridad, pues te comunic -el Seor de lo criado tanta, que en solo -verte, la pones quien te mira? Algrate tierra -dichosa! que te ha dado el Criador un Prncipe, -que te ser columna firme en que estrives, ser -padre y amparo de que te socorras, ser mas que -hermano en la piedad y misericordia para con los -suyos. Tienes por cierto Rey, que no tomar ocasion -con el estado, para regalarse y estarse tendido -en el lecho, ocupado en vicios y pasatiempos; -antes al mejor sueo le sobresaltar su corazon, y -le dejar desvelado, el cuidado que de ti ha de -tener. El mas sabroso bocado de su comida no -sentir, suspenso, en imaginar en tu bien. Dime, -pues, Reino dichoso, si tengo razon en decir que -te regocijes y alientes con tal Rey. Y t generossimo -mancebo, y muy poderoso Seor nuestro! -ten confianza y buen nimo, que pues el Seor -de todo lo criado te ha dado este oficio, tambien -te dar su esfuerzo para tenerle. Y el que todo el -tiempo pasado ha sido tan liberal contigo, puedes -bien confiar, que no te negar sus mayores dones, -pues te ha puesto en mayor estado, de el cual<span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">[313]</a></span> -goces por muchos aos y buenos. Estuvo el Rey -Motezuma muy atento este razonamiento, el cual -acabado, dicen se enterneci de suerte, que acometiendo - responder por tres veces, no pudo -vencido de lgrimas, lgrimas que el propio gusto -suele bien derramar, guisando un modo de devocion -salida de su propio contentamiento, con -muestra de grande humildad. En fin, reportndose, -dijo brevemente: Harto ciego estuviera yo, -buen Rey de Tezcuco, si no viera y entendiera, -que las cosas que me has dicho, ha sido puro favor -que me has querido hacer, pues habiendo tantos -hombres tan nobles y generosos en este Reino, -echastes mano para l del menos suficiente, que -soy yo. Y es cierto que siento tan pocas prendas -en m para negocio tan rduo, que no s qu hacerme, -sino acudir al Seor de lo criado, que me -favorezca, y pedir todos que se lo supliquen por -m. Dichas estas palabras se torn enternecer y -llorar.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">[314]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c721" id="c721">CAPTULO XXI</a></h2> - -<p class="pch"><i>Cmo orden Motezuma el servicio de su -casa, y la guerra que hizo para -coronarse.</i></p> - -<p>Este, que tales muestras de humildad y ternura -di en su eleccion, luego, vindose Rey, comenz - descubrir sus pensamientos altivos. Lo primero -mand, que ningun plebeyo sirviese en su casa, ni -tuviese oficio Real, como hasta all sus antepasados -lo habian usado, en los cuales reprehendi -mucho haberse servido de algunos de bajo linage; -y quiso, que todos los Seores y gente ilustre estuviese -en su Palacio, y ejerciese oficios de su -Casa y Corte. A esto le contradijo un anciano de -gran autoridad, ayo suyo, que lo habia criado, dicindole, -que mirase que aquello tenia mucho inconveniente, -porque era enagenar y apartar de s -todo el vulgo y gente plebeya, y ni aun mirarle -la cara no osarian vindose as desechados. Replic -l, que eso era lo que l queria, y que no habia<span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">[315]</a></span> -de consentir que anduviesen mezclados plebeyos -y nobles como hasta all, y que el servicio que los -tales hacian, era cual ellos eran, con que ninguna -reputacion ganaban los Reyes. Finalmente, se resolvi -de modo, que envi mandar su Consejo -quitasen luego todos los asientos y oficios que tenian -los plebeyos en su Casa y en su Corte, y los diesen - Caballeros; y as se hizo. Tras esto sali en persona - la empresa, que para su coronacion era necesaria. -Habase rebelado la Corona Real una Provincia -muy remota hcia el mar Oceano del norte: -llev consigo ella la flor de su gente, y todos -muy lucidos y bien aderezados. Hizo la guerra -con tanto valor y destreza, que en breve sojuzg -toda la provincia, y castig rigurosamente los culpados, -y volvi con grandsimo nmero de cautivos -para los sacrificios, y con otros despojos muchos. -A la vuelta le hicieron todas las ciudades -solemnes recibimientos, y los Seores de ellas le -sirvieron agua manos, haciendo oficios de criados -suyos, cosa que con ninguno de los pasados -habian hecho: tanto era el temor y respeto que le -habian cobrado. En Mjico se hicieron las fiestas -de su coronacion con tanto aparato de danzas, comedias, -entremeses, luminarias, invenciones, diversos -juegos, y tanta riqueza de tributos trados de -todos sus Reinos, que concurrieron gentes extraas, -y nunca vistas, ni conocidas Mjico, y aun<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">[316]</a></span> -los mismos enemigos de Mejicanos vinieron disimulados -en gran nmero verlas, como eran los -de Tlascala y los de Mechoacn. Lo cual entendido -por Motezuma los mand aposentar, y tratar -regaladsimamente como su misma persona, y -les hizo miradores galanos como los suyos, de donde -viesen las fiestas; y de noche, as ellos, como el -mismo Rey, entraban en ellas, y hacan sus juegos -y mscaras. Y porque se ha hecho mencion de -estas provincias, es bien saber, que jams se quisieron -rendir los Reyes de Mjico, Mechoacn, -ni Tlascala, ni Tepeca, antes pelearon valerosamente, -y algunas veces vencieron los de Mechoacn - los de Mjico, y lo mismo hicieron los de -Tepeca. Donde el Marqus Don Fernando Corts, -despues que le echaron l y los Espaoles -de Mjico, pretendi fundar la primera ciudad de -Espaoles, que llam, si bien me acuerdo, Segura -de la frontera, aunque permaneci poco aquella -poblacion; y con la conquista que despues hizo de -Mjico, se pas ella toda la gente Espaola. En -efecto, aquellos de Tepeca, y los de Tlascala, y -los de Mechoacn se tuvieron siempre en pie con -los Mejicanos, aunque Motezuma dijo Corts que -de propsito no los habian conquistado, por tener -ejercicio de guerra y nmero de cautivos.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">[317]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c722" id="c722">CAPTULO XXII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De las costumbres y grandeza de Motezuma.</i></p> - -<p>Di este Rey en hacerse respetar, y aun cuasi -adorar como Dios. Ningun plebeyo le habia de -mirar la cara, y si lo hacia, moria por ello: jams -puso sus pies en el suelo, sino siempre llevado -en hombros de Seores; y si habia de bajarse -le ponian una alfombra rica donde pisase. Cuando -iba camino, habia de ir l y los Seores de su -compaa por uno como parque hecho de propsito, -y toda la otra gente por defuera del parque - uno y otro lado: jams se vestia un vestido dos -veces, ni comia, ni bebia en una vasija, plato -mas de una vez: todo habia de ser siempre nuevo; -y de lo que una vez se habia servido, dbalo luego - sus criados, que con estos percances andaban -ricos y lucidos. Era en extremo amigo de que se -guardasen sus leyes: acaecale cuando volvia con -victoria de alguna guerra, fingir que iba alguna -recreacion, y disfrazarse para ver, si por no pensar -que estaba presente, se dejaba de hacer algo<span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">[318]</a></span> -de la fiesta recibimiento: y si en algo se excedia - faltaba, castigbalo sin remedio. Para saber cmo -hacian su oficio sus Ministros, tambien se disfrazaba -muchas veces, y aun echaba quien ofreciese -cohechos sus Jueces, les provocase cosa mal -hecha, y en cayendo en algo de esto, era luego -sentencia de muerte con ellos. No curaba que fuesen -Seores, ni aun deudos, ni aun propios hermanos -suyos, porque sin remision moria el que delinqua: -su trato con los suyos era poco: raras veces -se dejaba ver: estbase encerrado mucho -tiempo, y pensando en el gobierno de su Reino. -Dems de ser justiciero y grave, fu muy belicoso, -y aun muy venturoso, y as alcanz grandes victorias, -y lleg toda aquella grandeza que por -estar ya escrita en historias de Espaa, no me parece -referir mas. Y en lo que de aqui adelante se -dijere, solo tendr cuidado de escribir lo que los -libros y relaciones de los Indios cuentan, de que -nuestros Escritores Espaoles no hacen mencion, -por no haber tanto entendido los secretos de aquella -tierra, y son cosas muy dignas de ponderar, -como ahora se ver.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">[319]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c723" id="c723">CAPTULO XXIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De los presagios y prodigios extraos que -acaecieron en Mjico, antes de -fenecerse su Imperio.</i></p> - -<p>Aunque la divina Escritura<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a> nos veda el dar -crdito ageros y pronsticos vanos, y Jeremias -nos advierte<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a>, que de las seales del Cielo no -temamos, como lo hacen los Gentiles; pero ensea -con todo eso la misma Escritura, que en algunas -mudanzas universales, y castigos que Dios quiere -hacer, no son de despreciar las seales, monstruos -y prodigios, que suelen preceder muchas veces, -como lo advierte Eusebio Cesariense<a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a>. Porque -el mismo Seor de los Cielos y de la tierra ordena -semejantes extraezas y novedades en el Cielo, -elementos, animales y otras criaturas suyas, para -que en parte sean aviso los hombres, y en parte -principio de castigo con el temor y espanto que<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">[320]</a></span> -ponen. En el segundo libro de los Macabeos<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a> -se escribe, que antes de aquella grande mudanza -y perturbacion del pueblo de Israel, causada por -la tirana de Antioco llamado Epfanes, al cual -intitulan las letras Sagradas<a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a> raz de pecado, -acaeci por cuarenta dias enteros verse por toda -Jerusaln grandes escuadrones de caballeros en el -aire, que con armas doradas, y sus lanzas y escudos, -y caballos feroces, y con las espadas sacadas, -tirndose hirindose, escaramuzaban unos con -otros; y dicen, que viendo esto los de Jerusaln, -suplicaban Dios alzase su ira, y que aquellos -prodigios parasen en bien. En el libro de la Sabidura -tambien, cuando quiso Dios sacar de Egipto -su pueblo, y castigar los Egipcios, se refieren<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a> -algunas vistas y espantos de monstruos, como de -fuegos vistos deshora, de gestos horribles que -aparecian. Josefo, en los libros de <i>Bello Judaico</i>, -cuenta muchos y grandes prodigios, que precedieron - la destruccion de Jerusaln y ltimo cautiverio -de la desventurada gente, que con tanta -razon tuvo Dios por contrario. Y de Josefo tom -Eusebio Cesariense<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a> y otros la misma relacion, -autorizando aquellos pronsticos. Los Historiadores -estn llenos de semejantes observaciones en<span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">[321]</a></span> -grandes mudanzas de estados, Repblicas, Religion. -Y Paulo Orosio cuenta no pocas: sin duda -no es vana su observancia, porque aunque el dar -crdito ligeramente pronsticos y seales, es vanidad, -y aun supersticion prohibida por la ley de -nuestro Dios, mas en cosas muy grandes y mudanza -de naciones, reinos, y leyes muy notables, -no es vano, sino acertado creer, que la sabidura -del Altsimo ordena permite cosas, que den -como alguna nueva de lo que ha de ser, que sirva, -como he dicho, unos de aviso, y otros de parte -de castigo, y todos de indicio, que el Rey de -los Cielos tiene cuenta con las cosas de los hombres. -El cual, como para la mayor mudanza del -mundo, que ser el dia del Juicio, tiene ordenadas -las mayores y mas terribles seales que se pueden -imaginar, as para denotar otras mudanzas menores, -pero notables, en diversas partes del mundo, -no deja de dar algunas maravillosas muestras, que -segun la ley de su eterna Sabidura tiene dispuestas. -Tambien se ha de entender, que aunque el -Demonio es padre de la mentira; pero su pesar -le hace el Rey de gloria confesar la verdad muchas -veces, y aun l mismo de puro miedo y despecho -la dice no pocas. As daba voces en el desierto<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a>, -y por la boca de los endemoniados, que<span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">[322]</a></span> -Jess era el Salvador, que habia venido destruirle. -As por la Pithonisa decia<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a>, que Paulo predicaba -el verdadero Dios. As aparecindose, y atormentando - la muger de Pilato, le hizo negociar -por Jess, varon justo. As otras historias, sin la -sagrada, refieren diversos testimonios de los Idolos -en aprobacion de la Religion Cristiana, de que -Lactancio, Prspero y otros hacen mencion. Lase -Eusebio en los libros de la Preparacion Evanglica, -y despues en los de su Demostracion, que -trata de esto largamente. He dicho todo esto tan -de propsito, para que nadie desprecie lo que refieren -las historias y Anales de los Indios cerca de -los prodigios extraos, y pronsticos que tuvieron -de acabarse su Reino y el Reino de el Demonio, -quien ellos adoraban juntamente: los cuales, as -por haber pasado en tiempos muy cercanos, cuya -memoria est fresca, como por ser muy conforme - buena razon, que de una tan gran mudanza el -Demonio sagaz se recelase y lamentase, y Dios -junto con esto comenzase castigar idlatras tan -crueles y abominables, digo que me parecen dignos -de crdito, y por tales los tengo y refiero aqu. -Pas, pues, de esta manera: que habiendo reinado -Motezuma en suma prosperidad muchos aos, y -puesto en tan altos pensamientos, que realmente<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">[323]</a></span> -se hacia servir y temer, y aun adorar, como si -fuera Dios, comenz el Altsimo castigarle, y en -parte avisarle, con permitir, que los mismos Demonios - quien adoraba, le diesen tristsimos anuncios -de la prdida de su Reino, y le atormentasen -con pronsticos nunca vistos, de que l qued tan -melanclico y atnito, que no sabia de s. El Idolo -de los de Cholla, que se llama Quezalcatl, anunci -que vena gente extraa poseer aquellos Reinos. -El Rey de Tezcuco, que era gran Mjico, y -tenia pacto con el Demonio, vino visitar Motezuma - deshora, y le certific, que le habian dicho -sus Dioses, que se le aparejaban l y todo -su Reino grandes prdidas y trabajos. Muchos hechiceros -y brujos le iban decir lo mismo, entre -los cuales fu uno, que muy en particular le dijo -lo que despues le vino suceder; y estndole hablando -advirti, que le faltaban los dedos pulgares -de los pies y manos. Disgustado de tales nuevas, -mandaba prender todos estos hechiceros, mas -ellos se desaparecian presto de la prision, de que -el Motezuma tomaba tanta rabia, que no pudiendo -matarlos, hacia matar sus mugeres hijos, y destruir -sus casas y haciendas. Vindose acosado de -estos anuncios, quiso aplacar la ira de sus Dioses, -y para esto di en traer una piedra grandsima, -para hacer sobre ella bravos sacrificios. Yendo -traerla muchsima gente con sus maromas y recaudo,<span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">[324]</a></span> -no pudieron moverla, aunque porfiando -quebraron muchas maromas muy gruesas, mas -como porfiasen todavia, oyeron una voz junto la -piedra, que no trabajasen en vano, que no podrian -llevarla, porque ya el Seor de lo criado no queria -que se hiciesen aquellas cosas. Oyendo esto -Motezuma, mand que all hiciesen los sacrificios. -Dicen que volvi otra voz: Ya no he dicho, que -no es la voluntad del Seor de lo criado, que se -haga eso? Para que veais que es as, yo me dejar -llevar un rato, y despues no podris menearme. -Fu as, que un rato la movieron con facilidad, y -despues no hubo remedio, hasta que con muchos -ruegos se dej llevar hasta la entrada de la ciudad -de Mjico, donde sbito se cay en una acequia, y -buscndola no pareci mas, sino fu en el propio -lugar de adonde la habian trado, que all la volvieron - hallar, de que quedaron muy confusos y -espantados. Por este propio tiempo apareci en el -Cielo una llama de fuego grandsima, y muy resplandeciente, -de figura piramidal, la cual comenzaba - aparecer la media noche yendo subiendo, -y al amanecer cuando salia el Sol, llegaba al puesto -de medio dia, donde desapareca. Mostrse de -este modo cada noche por espacio de un ao, y -todas las veces que sala, la gente daba grandes -gritos, como acostumbran, entendiendo era pronstico -de gran mal. Tambien una vez, sin haber<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">[325]</a></span> -lumbre en todo el templo, ni fuera de l, se encendi -todo, sin haber trueno ni relmpago, y dando -voces las guardas, acudi muchsima gente con -agua, y nada bast, hasta que se consumi todo: -dicen, que parecia que salia el fuego de los mismos -maderos, y que ardia mas con el agua. Vieron -otros salir un Cometa siendo de dia claro, -que corri de poniente oriente, echando gran -multitud de centellas: dicen era su figura de una -cola muy larga, y al principio tres como cabezas. -La laguna grande, que est entre Mjico y Tezcuco, -sin haber aire, ni temblor de tierra, ni otra ocasion -alguna, sbitamente comenz hervir, creciendo - borbollones tanto, que todos los edificios -que estaban cerca de ella, cayeron por el suelo. -A este tiempo dicen, se oyeron muchas voces -como de muger angustiada, que decia unas veces, - hijos mos, que ya se ha llegado vuestra destruccion! -Otras veces decia, hijos mios! dnde -os llevar, para que no os acabeis de perder? Aparecieron -tambien diversos mnstruos con dos cabezas, -que llevndolos delante de el Rey desaparecian. -A todos estos mnstruos vencen dos muy -extraos: uno fu, que los pescadores de la laguna -tomaron una ave del tamao de una grulla y -de su color, pero de extraa hechura, y no vista. -Llevronla Motezuma; estaba la sazon en los -Palacios que llamaban de llanto y luto, todos teidos<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">[326]</a></span> -de negro, porque como tena diversos Palacios -para recreacion, tambien los tenia para tiempo -de pena: y estaba l con muy grande, por las -amenazas que sus Dioses le hacian con tan tristes -anuncios. Llegaron los pescadores punto de medio -dia, y pusironle delante aquella ave, la cual -tenia en lo alto de la cabeza una cosa como lucida -y transparente, manera de espejo, donde vi -Motezuma, que se parecian los Cielos y las estrellas, -de que qued admirado, volviendo los ojos al -Cielo, y no viendo estrellas en l. Volviendo -mirar en aquel espejo, vi que venia gente de -guerra de hcia oriente, y que venia armada, peleando -y matando. Mand llamar sus agoreros, -que tenia muchos, y habiendo visto lo mismo, y -no sabiendo dar razon de lo que eran preguntados, -al mejor tiempo desapareci el ave, que -nunca mas la vieron, de que qued tristsimo, y -todo turbado el Motezuma. Lo otro que sucedi -fu, que le vino hablar un labrador, que tena -fama de hombre de bien, y llano, y ste le refiri -que estando el da antes haciendo su sementera, -vino una grandsima guila volando hcia l, y tomle -en peso sin lastimarle, y llevle una cierta -cueva, donde le meti, diciendo el guila: Poderossimo -Seor, ya traje quien me mandaste. Y el -Indio labrador mir todas partes ver con quien -hablaba, y no vi nadie, y en esto oy una voz<span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">[327]</a></span> -que le dijo: Conoces ese hombre, que est ah -tendido en el suelo? y mirando al suelo vi un -hombre adormecido, y muy vencido de sueo, -con insignias Reales, y unas flores en la mano, con -un pebete de olor ardiendo segun el uso de aquella -tierra, y reconocindole el labrador, entendi que -era el gran Rey Motezuma. Respondi el labrador, -luego despues de haberle mirado: Gran Seor, ste -parece nuestro Rey Motezuma. Volvi sonar -la voz; verdad dices, mrale cual est, tan dormido -y descuidado de los grandes trabajos y males que -han de venir sobre l. Ya es tiempo que pague las -muchas ofensas que ha hecho Dios, y las tiranas -de su gran soberbia, y est tan descuidado de -esto, y tan ciego en sus miserias, que ya no siente. -Y para que lo veas, toma ese pebete que tiene ardiendo -en la mano, y pgaselo en el muslo, y vers -que no siente. El pobre labrador no os llegar -ni hacer lo que decian, por el gran miedo que todos -tenan aquel Rey. Mas volvi decir la voz: -No temas, que yo soy mas sin comparacion que -ese Rey: yo le puedo destruir y defenderte t, -por eso haz lo que te mando. Con esto el villano, -tomando el pebete de la mano del Rey, pegselo -ardiendo al muslo, y no se mene, ni mostr sentimiento. -Hecho esto, le dijo la voz, que pues vea -cuan dormido estaba aquel Rey, que le fuese -despertar, y le contase todo lo que habia pasado<span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">[328]</a></span> -y que el guila por el mismo mandado le volvi -llevar en peso, y le puso en el propio lugar de -donde lo habia trado: y en cumplimiento de lo -que se le habia dicho, venia avisarle. Dicen, que -se mir entonces Motezuma el muslo, y vi que -lo tenia quemado, que hasta entonces no lo habia -sentido, de que qued en extremo triste y congojado. -Pudo ser, que esto que el rstico refiri, le -hubiese l pasado en imaginaria vision. Y no es -increble, que Dios ordenase por medio de Angel -bueno, permitiese, por medio de Angel malo, -dar aquel aviso al rstico (aunque infiel) para castigo -de el Rey. Pues semejantes apariciones leemos -en la divina Escritura<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a> haberlas tenido -tambien hombres infieles y pecadores, como Nabucodonosor, -y Balam, y la Pithonisa de Sal. Y -cuando algo de estas cosas no hubiese acaecido -tan puntualmente, lo menos es cierto que Motezuma -tuvo grandes tristezas y congojas por muchos -y varios anuncios, de que su Reino y su ley -habian de acabarse presto.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">[329]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c724" id="c724">CAPTULO XXIV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la nueva que tuvo Motezuma de los -Espaoles que habian aportado -su tierra, y de la embajada -que les envi.</i></p> - -<p>Pues los catorce aos del Reinado de Motezuma, -que fu en los mil y quinientos y diez y siete -de nuestro Salvador, aparecieron en la mar de el -Norte unos navos con gente, de que los moradores -de la costa, que eran vasallos de Motezuma, -recibieron grande admiracion, y queriendo satisfacerse -mas quien eran, fueron en unas canoas los -Indios las naves, llevando mucho refresco de comida -y ropa rica, como que iban vender. Los -Espaoles les acogieron en sus naves, y en pago -de las comidas y vestidos que les contentaron, les -dieron unos sartales de piedras falsas, coloradas, -azules, verdes y amarillas, las cuales creyeron los -Indios ser piedras preciosas. Y habindose informado -los Espaoles de quien era su Rey, y de su -gran potencia, les despidieron dicindoles, que llevasen<span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">[330]</a></span> -aquellas piedras su Seor, y dijesen, que -de presente no podian ir verle, pero que presto -volverian, y se verian con l. Con este recado fueron - Mjico los de la costa, llevando pintado en -unos paos todo cuanto habian visto, y los navios -y hombres, y su figura, y juntamente las piedras -que les habian dado. Qued con este mensage el -Rey Motezuma muy pensativo, y mand no dijesen -nada nadie. Otro dia junt su Consejo, y -mostrando los paos y los sartales, consult qu -se haria. Y resolvise en dar rden todas las -costas de la mar, que estuviesen en vela, y que -cualquiera cosa que hubiese le avisasen. Al ao -siguiente, que fu la entrada del diez y ocho, -vieron asomar por la mar la flota, en que vino el -Marqus del Valle Don Fernando Corts, con sus -compaeros, de cuya nueva se turb mucho Motezuma, -y consultando con los suyos, dijeron todos, -que sin falta era venido su antiguo y gran -Seor Quetzalcoatl, que l habia dicho volvera, y -que as venia de la parte de oriente, adonde se -habia ido. Hubo entre aquellos Indios una opinion, -que un gran Prncipe les habia en tiempos pasados -dejado, y prometido que volveria, de cuyo fundamento -se dir en otra parte. En fin, enviaron cinco -Embajadores principales con presentes ricos -darles la bien venida, dicindoles, que ellos sabian -que su gran Seor Quetzalcoatl venia all, y que su<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">[331]</a></span> -siervo Motezuma le enviaba visitar, tenindose -por siervo suyo. Entendieron los Espaoles este -mensage por medio de Marina, India, que traan -consigo, que sabia la lengua Mejicana. Y parecindole - Hernando Corts que era buena ocasion -aquella para su entrada en Mjico, hizo que -le aderezasen muy bien su aposento, y puesto l -con gran autoridad y ornato, mand entrar los -Embajadores, los cuales no les falt sino adorarle -por su Dios. Dironle su embajada diciendo, -que su siervo Motezuma le enviaba visitar, y que -como Teniente suyo le tenia la tierra en su nombre, -y que ya saba que l era el Topilcin, que les -habia prometido muchos aos habia volver verlos, -y que all le traian de aquellas ropas, que l -solia vestirse cuando andaba entre ellos, que le -pedian las tomase, ofrecindole muchos y muy -buenos presentes. Respondi Corts aceptando las -ofertas, y dando entender, que l era el que decian, -de que quedaron muy contentos, vindose -tratar por l con gran amor y benevolencia (que -en esto, como en otras cosas, fu digno de alabanza -este valeroso Capitan), y si su traza fuera adelante, -que era por bien ganar aquella gente, parece -que se habia ofrecido la mejor coyuntura que -se podia pensar, para sugetar al Evangelio con -paz y amor toda aquella tierra. Pero los pecados -de aquellos crueles homicidas y esclavos de Satans<span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">[332]</a></span> -pedian ser castigados del Cielo, y los de muchos -Espaoles no eran pocos; y as los juicios -altos de Dios dispusieron la salud de las gentes, -cortando primero las races daadas. Y como dice -el Apstol<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a>: la maldad y ceguera de los unos -fu la salvacion de los otros. En efecto, el dia siguiente, -despues de la embajada dicha, vinieron -la Capitana los Capitanes y gente principal de la -flota, y entendiendo el negocio, y cuan poderoso -y rico era el Reino de Motezuma, pareciles que -importaba cobrar reputacion de bravos y valientes -con aquella gente; y que as, aunque eran pocos, -serian temidos y recibidos en Mjico. Para -esto hicieron soltar toda la artillera de las naves, -y como era cosa jams vista por los Indios, quedaron -tan atemorizados, como si se cayera el Cielo -sobre ellos. Despues los soldados dieron en -desafiarlos que peleasen con ellos, y no atrevindose -los Indios, los denostaron, y trataron mal, -mostrndoles sus espadas, lanzas, gorgujes, partesanas, -y otras armas, con que mucho les espantaron. -Salieron tan escandalizados y atemorizados -los pobres Indios, que mudaron del todo opinion, -diciendo, que all no venia su Rey y Seor Topilcin, -sino Dioses enemigos suyos para destruirlos. -Cuando llegaron Mjico, estaba Motezuma en la<span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">[333]</a></span> -casa de Audiencia, y antes que le diesen la embajada, -mand el desventurado sacrificar en su -presencia nmero de hombres, y con la sangre -de los sacrificados rociar los Embajadores, pensando -con esta ceremonia (que usaban en solemnsimas -embajadas) tenerla buena. Mas oda toda -la relacion informacion de la forma de navos, -gente y armas, qued del todo confuso y perplejo, -y habido su Consejo no hall otro mejor medio, -que procurar estorbar la llegada de aquellos -extranjeros por artes mgicas y conjuros. Solanse -valer de estos medios muchas veces, porque era -grande el trato que tenian con el Diablo, con cuya -ayuda conseguian muchas veces efectos extraos. -Juntronse, pues, los hechiceros, magos, y encantadores, -y persuadidos de Motezuma tomaron su -cargo el hacer volver aquella gente su tierra, y -para esto fueron hasta ciertos puestos, que para -invocar los Demonios, y usar su arte les pareci -cosa digna de consideracion. Hicieron cuanto pudieron -y supieron: viendo que ninguna cosa les -empecia los Cristianos, volvieron su Rey diciendo, -que aquellos eran mas que hombres, porque -nada les daaba de todos sus conjuros y encantos. -Aqu ya le pareci Motezuma echar por -otro camino, y fingiendo contento de su venida, -envi mandar en todos sus Reinos, que sirviesen - aquellos Dioses celestiales, que habian venido <span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">[334]</a></span> -su tierra: todo el pueblo estaba en grandsima -tristeza y sobresalto. Venian nuevas menudo, -que los Espaoles preguntaban mucho por el Rey, -y por su modo de proceder, y por su casa y hacienda. -De sto l se congojaba en demasa; y -aconsejndole los suyos, y otros nigromnticos -que se escondiese, y ofrecindole que ellos le pondrian -donde criatura no pudiese hallarle, parecile -bajeza, y determin aguardar, aunque fuese muriendo. -Y en fin, se pas de sus casas Reales -otras, por dejar su palacio para aposentar en l -aquellos Dioses, como ellos decan.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">[335]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c725" id="c725">CAPTULO XXV</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la entrada de los Espaoles en Mjico.</i></p> - -<p>No pretendo tratar los hechos de los Espaoles, -que ganaron la Nueva-Espaa, ni los sucesos extraos -que tuvieron, ni el nimo y valor invencible -de su Capitan Don Fernando Corts, porque -de esto hay ya muchas historias y relaciones, y -las que el mismo Fernando Corts, escribi al Emperador -Carlos V, aunque con estilo llano y ageno -de arrogancia, dan suficiente noticia de lo que -pas, y fu mucho, y muy digno de perptua memoria. -Solo para cumplir con mi intento, resta decir -lo que los Indios refieren de este caso, que no -anda en letras Espaolas hasta el presente. Sabiendo, -pues, Motezuma las victorias del Capitan -y que venia marchando en demanda suya, y que -se habia confederado con los de Tlascla, sus capitales -enemigos, y hecho un duro castigo en los -de Cholla, sus amigos, pens engaarle probarle -con enviar con sus insignias y aparato un principal, -que se fingiese ser Motezuma. Cuya ficcion<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">[336]</a></span> -entendida por el Marqus, de los de Tlascla, que -venian en su compaa, envile con una prudente -reprehension por haberle querido engaar, de que -qued confuso Motezuma, y con el temor de esto, -dando vueltas su pensamiento, volvi intentar -hacer volver los Cristianos por medio de hechiceros -y encantadores. Para lo cual junt muchos -mas que la primera vez, amenazndoles que les -quitaria las vidas, si les volvian sin hacer el efecto - que los enviaba: prometieron hacerlo. Fueron -una cuadrilla grandsima de estos Oficiales diablicos -al camino de Chlco, que era por donde venian -los Espaoles. Subiendo por una cuesta arriba, -apareciles Tezcatlipca, uno de sus principales -Dioses, que venia de hcia el Real de los Espaoles, -en hbito de los Chlcas, y traa ceidos -los pechos con ocho vueltas de una soga de esparto: -venia como fuera de s, y como embriagado de -coraje y rabia. En llegando al escuadron de los -Nigromnticos y hechiceros, parse, y djoles con -grandsimo enojo: Para qu volveis vosotros ac? -qu pretende Motezuma por vuestro medio? Tarde -ha acordado, que ya est determinado que le -quiten su Reino, su honra y cuanto tiene, por las -tiranas grandes que ha cometido contra sus vasallos, -pues no ha regido como Seor, sino como -Tirano traidor. Oyendo estas palabras, conocieron -los hechiceros que era su Idolo, y humillronse<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">[337]</a></span> -ante l, y all le compusieron un altar de piedra, -y le cubrieron de flores que por all haba. El no -haciendo caso de esto, les volvi reir, diciendo: -A qu vinisteis aqu, traidores? volveos, volveos -luego, y mirad Mjico, porque sepais lo que -ha de ser de ella. Dicen, que volvieron mirar -Mjico, y que la vieron arder y abrasarse toda en -vivas llamas. Con esto el Demonio desapareci, y -ellos, no osando pasar adelante, dieron noticia -Motezuma, el cual por un rato no pudo hablar -palabra, mirando pensativo al suelo: pasado aquel -tiempo dijo: Pues qu hemos de hacer si los Dioses -y nuestros amigos no nos favorecen, antes -prosperan nuestros enemigos? Ya yo estoy determinado, -y determinmonos todos, que venga lo -que viniere, que no hemos de huir, ni nos hemos -de esconder, ni mostrar cobarda. Compadzcome -de los viejos, nios y nias, que no tienen pies, ni -manos para defenderse; y diciendo esto call, porque -se comenzaba enternecer. En fin, acercndose -el Marqus Mjico, acord Motezuma hacer -de la necesidad virtud, y salile recibir como -tres cuartos de legua de la ciudad, yendo con -mucha magestad, y llevado en hombros de cuatro -Seores, y l cubierto de un rico palio de oro y -plumera. Al tiempo de encontrarse baj el Motezuma, -y ambos se saludaron muy cortesmente, y -Don Fernando Corts le dijo estuviese sin pena,<span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">[338]</a></span> -que su venida no era para quitarle, ni disminuirle -su Reino. Aposent Motezuma Corts y sus -compaeros en su Palacio principal, que lo era -mucho, y l se fu otras casas suyas; aquella -noche los soldados jugaron el artillera por regocijo, -de que no poco se asombraron los Indios, -no hechos semejante msica. El dia siguiente -junt Corts en una gran sala Motezuma y los -Seores de su Corte, y juntos les dijo, sentado l -en su silla: Que l era criado de un gran Prncipe, -que le habia mandado ir por aquellas tierras hacer -bien, y que habia en ellas hallado los de -Tlascla, que eran sus amigos, muy quejosos de -los agravios que les hacian siempre los de Mjico, -y que queria entender quien tenia la culpa, y confederarlos -para que no se hiciesen mal unos otros -de ah adelante, y que l y sus hermanos, que eran -los Espaoles, estaran all sin hacerles dao, antes -les ayudarian lo que pudiesen. Este razonamiento -procur le entendiesen todos, usando de -sus intrpretes. Lo cual percibido por el Rey y -los dems Seores Mejicanos, fu grande el contento -que tuvieron, y las muestras de amistad que - Corts y los dems dieron. Es opinion de muchos, -que como aquel dia qued el negocio puesto, -pudieran con facilidad hacer del Rey y Reino -lo que quisieran, y darles la Ley de Cristo con -gran satisfaccion y paz. Mas los juicios de Dios son<span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">[339]</a></span> -altos, y los pecados de ambas partes muchos; y -asi se rode la cosa muy diferente, aunque al cabo -sali Dios con su intento de hacer misericordia -aquella nacion con la luz de su Evangelio, habiendo -primero hecho juicio y castigo de los que lo -merecian en su divino acatamiento. En efecto -hubo ocasiones, con que de la una parte la otra -nacieron sospechas, quejas y agravios, y viendo -enagenados los nimos de los Indios, Corts le -pareci asegurarse con echar mano del Rey Motezuma, -y prenderle, y echarle grillos: hecho que -espanta al mundo, igual al otro suyo, de quemar -los navios, y encerrarse entre sus enemigos vencer - morir. Lo peor de todo fu, que por ocasion -de la venida impertinente de un Pnfilo de Narvaez - la Vera-Cruz para alterar la tierra, hubo -Corts de hacer ausencia de Mjico, y dejar al -pobre Motezuma en poder de sus compaeros, que -ni tenian la discrecion, ni moderacion que l. Y -as vino la cosa trminos de total rompimiento, -sin haber medio ninguno de paz.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_340" id="Page_340">[340]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c726" id="c726">CAPTULO XXVI</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la muerte de Motezuma, y salida de los -Espaoles de Mjico.</i></p> - -<p>En la ausencia de Corts de Mjico, pareci al -que qued en su lugar, hacer un castigo en los -Mejicanos, y fu tan excesivo, y muri tanta nobleza -en un gran mitote baile que hicieron en -Palacio, que todo el pueblo se alborot, y con furiosa -rabia tomaron armas para vengarse y matar -los Espaoles; y as les cercaron la casa, y apretaron -reciamente, sin que bastase el dao que recibian -de la artilleria y ballestas, que era grande, - desviarse de su porfa. Duraron en esto muchos -dias, quitndoles los bastimentos, y no dejando -entrar ni salir criatura. Peleaban con piedras, dardos -arrojadizos, su modo de lanzas y espadas, que -son unos garrotes, en que tienen cuatro seis navajas -agudsimas, y tales, que en estas refriegas -refieren las Historias, que de un golpe de estas -navajas llev un Indio cercen todo el cuello de -un caballo. Como un dia peleasen con esta determinacion<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">[341]</a></span> -y furia, para quietarles hicieron los Espaoles -subir Motezuma con otro Principal lo -alto de una azotea, amparados con las rodelas de -dos soldados que iban con ellos. En viendo su -Seor Motezuma pararon todos, y tuvieron grande -silencio. Djoles entonces Motezuma, por medio -de aquel Principal, voces, que se sosegasen, y -que no hiciesen guerra los Espaoles, pues estando -l preso como veian, no les habia de aprovechar. -Oyendo esto un mozo generoso, llamado -Quicuxtemoc, quien ya trataban de levantar por -su Rey, dijo voces Motezuma, que se fuese para -bellaco, pues habia sido tan cobarde, y que no le -habian ya de obedecer, sino darle el castigo que -merecia, llamndole por mas afrenta, de muger. -Con esto enarcando su arco, comenz tirarle flechas, -y el pueblo volvi tirar piedras, y proseguir -su combate. Dicen muchos, que esta vez le -dieron Motezuma una pedrada, de que muri. -Los Indios de Mjico afirman, que no hubo tal, -sino que despues muri la muerte que luego dir. -Como se vieron tan apretados, Alvarado y los dems -enviaron al Capitan Corts aviso de el gran -peligro en que estaban. Y l habiendo, con maravillosa -destreza y valor, puesto recaudo en el Narvaez, -y cogindole para s la mayor parte de su -gente, vino grandes jornadas socorrer los -suyos Mjico, y aguardando tiempo que los<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">[342]</a></span> -Indios estuviesen descansando, porque era su uso -en la guerra, cada cuatro dias descansar uno, con -maa y esfuerzo entr, hasta ponerse con el socorro -en las casas Reales, donde se habian hecho -fuertes los Espaoles, por lo cual hicieron muchas -alegrias, y jugaron el artillera. Mas como la rabia -de los Mejicanos creciese, sin haber medio para -sosegarlos, y los bastimentos los fuesen faltando -de el todo, viendo que no habia esperanza de mas -defensa, acord el Capitan Corts salirse una noche - cencerros tapados, y habiendo hecho unas -puentes de madera para pasar dos acequias grandsimas -y muy peligrosas, sali con muy gran silencio - media noche. Y habiendo ya pasado gran -parte de la gente la primera acequia, antes de pasar -la segunda, fueron sentidos de una India, la -cual fu dando grandes voces, que se iban sus -enemigos, y las voces se convoc y acudi todo -el pueblo con terrible furia, de modo que al pasar -la segunda acequia, de heridos y atropellados cayeron -muertos mas de trescientos, adonde est -hoy una hermita, que impertinentemente y sin razon -la llaman de los Mrtires. Muchos, por guarecer -el oro y joyas que tenian, no pudieron escapar: -otros detenindose en recogerlo y traerlo, -fueron presos por los Mejicanos, y cruelmente sacrificados -ante sus Idolos. Al Rey Motezuma hallaron -los Mejicanos muerto, y pasado, segun dicen,<span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">[343]</a></span> -de pualadas; y es su opinion, que aquella -noche le mataron los Espaoles con otros principales. -El Marqus, en la relacion que envi al Emperador, -antes dice, que un hijo de Motezuma, -que l llevaba consigo, con otros nobles, le mataron -aquella noche los Mejicanos. Y dice, que toda -la riqueza de oro, piedras y plata que llevaban, -se cay en la laguna, donde nunca mas pareci. -Como quiera que sea, Motezuma acab miserablemente, -y de su gran soberbia y tiranas pag al -justo juicio de el Seor de los Cielos, lo que mereca. -Porque viniendo poder de los Indios su -cuerpo, no quisieron hacerle exequias de Rey, ni -aun de hombre comun, desechndole con gran -desprecio y enojo. Un criado suyo, dolindose de -tanta desventura de un Rey, temido y adorado -antes como Dios, all le hizo una hoguera, y puso -sus cenizas donde pudo, en lugar harto desechado. -Volviendo los Espaoles que escaparon, pasaron -grandsima fatiga y trabajo, porque los Indios les -fueron siguiendo obstinadamente dos tres dias, -sin dejarles reposar un momento, y ellos iban tan -fatigados de comida, que muy pocos granos de -maz se repartian para comer. Las relaciones de -los Espaoles, y las de los Indios concuerdan, en -que aqui les libr nuestro Seor por milagro, defendindoles -la Madre de misericordia, y Reina -del Cielo Mara, maravillosamente en un cerrillo,<span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">[344]</a></span> -donde tres leguas de Mjico est hasta el dia de -hoy fundada una Iglesia en memoria de esto, con -ttulo de nuestra Seora de el Socorro. Furonse - los amigos de Tlascla, donde se rehicieron, y -con su ayuda, y con el admirable valor y gran -traza de Fernando Corts volvieron hacer la -guerra Mjico, por mar y tierra, con la invencion -de los bergantines que echaron la laguna; -y despues de muchos combates, y mas de sesenta -peleas peligrossimas, vinieron ganar del todo la -ciudad dia de San Hiplito, trece de Agosto de -mil quinientos y veinte y un aos. El ltimo Rey -de los Mejicanos habiendo porfiadsimamente sustentando -la guerra, lo ltimo fu tomado en una -canoa grande donde iba huyendo, y trado con -otros principales ante Fernando Corts. El Reyezuelo -con extrao valor arrancando una daga se -lleg Corts, y le dijo: Hasta ahora yo he hecho -lo que he podido en defensa de los mos: ahora no -debo mas sino darte sta, y que con ella me mates -luego. Respondi Corts, que l no queria matarle, -ni habia sido su intencion de daarles; mas que -su porfia tan loca tenia la culpa de tanto mal y -destruccion, como habian padecido: que bien sabian -cuantas veces les habian requerido con la -paz y amistad. Con esto le mand poner guardia, -y tratar muy bien l y todos los dems que -habian escapado. Sucedieron en esta conquista de<span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">[345]</a></span> -Mjico muchas cosas maravillosas, y no tengo por -mentira, ni por encarecimiento, lo que dicen los -que escriben, que favoreci Dios el negocio de los -Espaoles con muchos milagros; y sin el favor del -Cielo era imposible vencerse tantas dificultades, y -allanarse toda la tierra al mando de tan pocos -hombres. Porque aunque nosotros fusemos pecadores, - indignos de tal favor, la causa de Dios, y -gloria de nuestra F, y bien de tantos millares de -almas, como de aquellas naciones tenia el Seor -predestinadas, requera que para la mudanza que -vemos, se pusiesen medios sobrenaturales, y propios -del que llama su conocimiento los ciegos -y presos, y les da luz y libertad con su sagrado -Evangelio. Y porque esto mejor se crea y entienda, -referir algunos ejemplos, que me parecen -propsito de esta historia.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_346" id="Page_346">[346]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c727" id="c727">CAPTULO XXVII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De algunos milagros, que en las Indias -ha obrado Dios en favor de la F, -sin mritos de los que los -obraron.</i></p> - -<p>Santa Cruz de la Sierra es una provincia muy -apartada y grande en los Reinos del Per, que tiene -vecindad con diversas naciones de infieles, que -aun no tienen luz del Evangelio, si de los aos ac -que han ido Padres de nuestra Compaa con ese -intento, no se la han dado. Pero la misma provincia -es de Cristianos, y hay en ella Espaoles Indios -bautizados en mucha cuantidad. La manera -en que entr all la Cristiandad fu sta: Un soldado -de run vida, y facineroso en la provincia de -los Charcas, por temor de la justicia, que por sus -delitos le buscaba, entr mucho la tierra adentro, -y fu acogido de los Brbaros de aquella tierra, - los cuales viendo el Espaol que pasaban gran -necesidad por falta de agua, y que para que lloviese<span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">[347]</a></span> -hacian muchas supersticiones, como ellos usan, -djoles, que si ellos hacian lo que l les dira, que -luego lloveria. Ellos se ofrecieron hacerlo de -buena gana. El soldado con esto hizo una grande -Cruz, y psola en alto, y mandles que adorasen -all, y pidiesen agua, y ellos lo hicieron as: cosa -maravillosa. Carg luego tan copiossima lluvia, -que los Indios cobraron tanta devocion la santa -Cruz, que acudian ella con todas sus necesidades, -y alcanzaban lo que pedian, tanto, que vinieron -derribar sus Idolos, y traer la Cruz por insignia, -y pedir Predicadores que les enseasen y bautizasen; -y la misma provincia se intitula hasta hoy -por eso Santa Cruz de la Sierra. Mas porque se -vea por quien obraba Dios estas maravillas, es -bien decir, como el sobredicho soldado, despues -de haber algunos aos hechos estos milagros de -Apstol, no mejorando su vida, sali la provincia -de los Charcas, y haciendo de las suyas, fu -en Potos pblicamente puesto en la horca. Polo -que lo debia de conocer bien, escribe todo esto -como cosa notoria que pas en su tiempo. En la -peregrinacion extraa que escribe Cabeza de Vaca, -el que fu despues Gobernador en el Paraguay, -que le sucedi en la Florida con otros dos tres -compaeros, que solos quedaron de una armada, -en que pasaron diez aos en tierras de Brbaros, -penetrando hasta la mar del sur, cuenta, y es<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">[348]</a></span> -Autor fidedigno: Que compelindoles los Brbaros - que les curasen de ciertas enfermedades, y que -si no lo hacian, les quitarian la vida, no sabiendo -ellos parte de medicina, ni teniendo aparejo para -ello, compelidos de la necesidad se hicieron Mdicos -Evanglicos, y diciendo las oraciones de la -Iglesia, y haciendo la seal de la Cruz, sanaron -aquellos enfermos. De cuya fama hubieron de -proseguir el mismo oficio por todos los pueblos, -que fueron innumerables, concurriendo el Seor -maravillosamente, de suerte que ellos se admiraban -de s mismos, siendo hombres de vida comun, -y el uno de ellos un negro. Lancero fu en el Per -un soldado, que no se saben de l mas mritos -que ser soldado, decia sobre las heridas ciertas -palabras buenas, haciendo la seal de la Cruz, y -sanaban luego, de donde vino decirse como por -refrn, el salmo de Lancero. Y examinado por -los que tienen en la Iglesia autoridad, fu aprobado -su hecho y oficio. En la ciudad del Cuzco, -cuando estuvieron cercados los Espaoles cercados, -y en tanto aprieto que sin ayuda del Cielo -fuera imposible escapar, cuentan personas fidedignas -y yo se lo o, que echando los Indios fuego -arrojadizo sobre el techo de la morada de los Espaoles, -que era donde es ahora la Iglesia mayor, -siendo el techo de cierta paja, que all llaman -chicho, y siendo los hachos de tea muy grandes,<span class="pagenum"><a name="Page_349" id="Page_349">[349]</a></span> -jams prendi, ni quem cosa, porque una Seora -que estaba en lo alto, apagaba el fuego luego, y -esto visiblemente lo vieron los Indios, y lo dijeron -muy admirados. Por relaciones de muchos y por -historias que hay, se sabe de cierto, que en diversas -batallas que los Espaoles tuvieron, as en la -Nueva-Espaa como en el Per, vieron los Indios -contrarios en el aire un Caballero con la espada -en la mano, en un caballo blanco, peleando por -los Espaoles, de donde ha sido y es tan grande -la veneracion que en todas las Indias tienen al -glorioso Apostol Santiago. Otras veces vieron en -tales conflictos la imagen de nuestra Seora, de -quien los Cristianos en aquellas partes han recibido -incomparables beneficios. Y si estas obras de -el Cielo se hubiesen de referir por extenso, como -han pasado, sera relacion muy larga. Baste haber -tocado esto, con ocasion de la merced que la Reina -de gloria hizo los nuestros, cuando iban tan -apretados y perseguidos de los Mejicanos: lo cual -todo se ha dicho para que se entienda, que ha tenido -nuestro Seor cuidado de favorecer la Fe -y Religion Cristiana, defendiendo los que la -tenian aunque ellos por ventura no mereciesen -por sus obras semejantes regalos y favores del -Cielo. Junto con esto es bien que no se condenen -tan absolutamente todas las cosas de los -primeros Conquistadores de las Indias, como<span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">[350]</a></span> -algunos Letrados y Religiosos han hecho con -buen celo sin duda, pero demasiado. Porque -aunque por la mayor parte fueron hombres codiciosos, -y speros, y muy ignorantes del modo de -proceder, que se habia de tener entre infieles, que -jams habian ofendido los Cristianos; pero tampoco -se puede negar, que de parte de los infieles -hubo muchas maldades contra Dios y contra los -nuestros, que les obligaron usar de rigor y castigo. -Y lo que es mas, el Seor de todos, aunque -los fieles fueron pecadores, quiso favorecer su -causa y partido para bien de los mismos infieles -que habian de convertirse despues por esa ocasion -al Santo Evangelio. Porque los caminos de Dios -son altos, y sus trazas maravillosas.</p> - -<hr class="d6" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">[351]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4"><a name="c728" id="c728">CAPTULO XXVIII</a></h2> - -<p class="pch"><i>De la disposicion que la divina providencia -orden en Indias para la entrada -de la Religion Cristiana -en ellas.</i></p> - -<p>Quiero dar fin esta Historia de Indias, con declarar -la admirable traza, con que Dios dispuso y -prepar la entrada del Evangelio en ellas, que es -mucho de considerar, para alabar y engrandecer -el saber y bondad del Criador. Por la relacion y -discurso que en estos libros he escrito, podr cualquiera -entender, que as en el Per, como en la -Nueva-Espaa, al tiempo que entraron los Cristianos, -habian llegado aquellos Reinos lo sumo, y -estaban en la cumbre de su pujanza, pues los Incas -poseian en el Per desde el Reino de Chile hasta -pasado el de Quito, que son mil leguas; y estaban -tan servidos y ricos de oro, plata y todas riquezas. -Y en Mjico, Motezuma imperaba desde el mar -Ocano del norte hasta el mar del sur, siendo temido<span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">[352]</a></span> -y adorado, no como hombre, sino como Dios. -A este tiempo juzg el Altsimo, que aquella -piedra de Daniel<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a>, que quebrant los Reinos -y Monarquas del mundo, quebrantase tambien -los de estotro mundo nuevo, y as como -la Ley de Cristo vino, cuando la Monarqua de -Roma habia llegado su cumbre, as tambien -fu en las Indias Occidentales: Y verdaderamente -fu suma providencia de el Seor. Porque el -haber en el orbe una cabeza, y un Seor temporal -(como notan los Sagrados Doctores), hizo que el -Evangelio se pudiese comunicar con facilidad -tantas gentes y naciones. Y lo mismo sucedi en -las Indias, donde el haber llegado la noticia de -Cristo las Cabezas de tantos Reinos y gentes, -hizo que con facilidad pasase por todas ellas. Y -aun hay aqu un particular notable, que como iban -los Seores de Mjico y de el Cuzco conquistando -tierras, iban tambien introduciendo su lengua, -porque aunque hubo y hay muy gran diversidad -de lenguas particulares y propias; pero la lengua -cortesana de el Cuzco corri y corre hoy dia mas -de mil leguas, y la de Mjico debe correr poco -menos. Lo cual para facilitar la predicacion en -tiempo que los Predicadores no reciben el don de -lenguas como antiguamente, no ha importado<span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">[353]</a></span> -poco, sino muy mucho. De cuanta ayuda haya -sido para la predicacion y conversion de las gentes -la grandeza de estos dos Imperios, que he dicho, -mrelo quien quisiere en la suma dificultad -que se ha experimentado en reducir Cristo los -Indios que no reconocen un Seor. Vanlo en la -Florida, en el Brasil, en los Andes y en otras cien -partes, donde no se ha hecho tanto efecto, en cincuenta -aos, como en el Per y Nueva-Espaa en -menos de cinco se hizo. Si dicen, que el ser rica -esa tierra fu la causa, yo no lo niego; pero esa -riqueza era imposible haberla, ni conservarla, si no -hubiera Monarqua. Y eso mismo es traza de Dios, -en tiempo que los Predicadores de el Evangelio -somos tan frios y falsos de espritu, que haya -Mercaderes y Soldados que con el calor de la codicia -y del mando, busquen y hallen nuevas gentes, -donde pasemos con nuestra mercadera. Pues -como San Agustin dice<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>, la profeca de Isaias -se cumpli, en dilatarse la Iglesia de Cristianos, no -solo la diestra, sino tambien la siniestra, que -es como l declara, crecer por medios humanos -y terrenos de hombres, que mas se buscan s, -que Jesu-Cristo. Fu tambien grande providencia -de el Seor, que cuando fueron los primeros -Espaoles, hallaron ayuda en los mismos Indios,<span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">[354]</a></span> -por haber parcialidades, y grandes divisiones. En -el Per est claro, que la division entre los dos -hermanos Atahualpa y Guascar, recien muerto -el gran Rey Guaynacapa su padre, esa di la entrada -al Marqus Don Francisco Pizarro, y los -Espaoles, querindolos por amigos cada uno de -ellos, y estando ocupados en hacerse la guerra el -uno al otro. En la Nueva-Espaa no es menos -averiguado, que el ayuda de los de la provincia de -Tlascla, por la perptua enemistad que tenian -con los Mejicanos, di al Marqus Don Fernando -Corts, y los suyos, la victoria y seoro de Mjico, -y sin ellos fuera imposible ganarla, ni aun -sustentarse en la tierra. Quien estima en poco -los Indios, y juzga que con la ventaja que tienen -los Espaoles de sus personas y caballos, y armas -ofensivas y defensivas, podrn conquistar cualquier -tierra y nacion de Indios, mucho se engaa. -Ah est Chile, por mejor decir Arauco y Tucapl, -que son dos valles que ha mas de veinte y -cinco aos, que con pelear cada ao, y hacer -todo su posible, no les han podido ganar nuestros -Espaoles cuasi un pie de tierra, porque perdido -una vez el miedo los caballos y arcabuces, y sabiendo -que el Espaol cae tambien con la pedrada, -y con la flecha, atrvense los brbaros, y entranse -por las picas, y hacen su hecho. Cuntos -aos ha que en la Nueva-Espaa se hace gente, y<span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">[355]</a></span> -va contra los Chichimcos, que son unos pocos de -Indios desnudos con sus arcos y flechas; y hasta el -dia de hoy no estn vencidos, antes cada dia mas -atrevidos y desvergonzados? Pues los Chchos, -Chirigunas, Pilcozones y los dems de los Andes? -No fu la flor del Per llevando tan grande aparato -de armas y gente como vimos? Qu hizo? -Con qu ganancia volvi? Volvi no poco contenta -de haber escapado con la vida, perdido el bagaje, -y caballos cuasi todos. No piense nadie, que -diciendo Indios, ha de entender hombres de tronchos, -y si no llegue y pruebe. Atribyase la gloria - quien se debe, que es principalmente Dios, -y su admirable disposicion, que si Motezuma en -Mjico, y el Inca en el Per se pusieran resistir - los Espaoles la entrada, poca parte fuera Corts, -ni Pizarro, aunque fueron excelentes Capitanes, -para hacer pie en la tierra. Fu tambien no pequea -ayuda para recibir los Indios bien la Ley de -Cristo, la gran sujecion que tuvieron sus Reyes -y Seores. Y la misma servidumbre y sujecion al -Demonio y sus tiranas, y yugo tan pesado, fu -excelente disposicion para la divina Sabidura, que -de los mismos males se aprovecha para bienes, y -coge el bien suyo de el mal ageno, que l no sembr. -Es llano, que ninguna gente de las Indias occidentales -ha sido, ni es mas apta para el Evangelio, -que los que han estado mas sujetos sus Seores,<span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">[356]</a></span> -y mayor carga han llevado, as de tributos y -servicios, como de ritos y usos mortferos. Todo -lo que poseyeron los Reyes Mejicanos y del Per, -es hoy lo mas cultivado de Cristiandad, y donde -menos dificultad hay en gobierno poltico y eclesistico. -El yugo pesadsimo incomportable de -las leyes de Satans, y sacrificios y ceremonias, ya -dijimos arriba, que los mismos indios estaban ya -tan cansados de llevarlo, que consultaban entre s -de buscar otra ley y otros Dioses quien servir. -As les pareci, y parece la Ley de Cristo justa, -suave, limpia, buena, igual, y toda llena de bienes. -Y lo que tiene dificultad en nuestra Ley, que es -creer misterios tan altos y soberanos, facilitse -mucho entre stos, con haberles platicado el Diablo -otras cosas mucho mas difciles, y las mismas -cosas que hurt de nuestra Ley Evanglica como -su modo de Comunion y Confesion, y adoracion -de tres en uno, y otras tales, pesar del enemigo, -sirvieron para que las recibiesen bien en la verdad -los que en la mentira las habian recibido: en todo es -Dios sabio y maravilloso, y con sus mismas armas -vence al adversario, y con su lazo le coge, y con -su espada le degella. Finalmente, quiso nuestro -Dios (que habia criado estas gentes, y tanto tiempo -estaba, al parecer, olvidado de ellas, cuando -lleg la dichosa hora) hacer, que los mismos Demonios, -enemigos de los hombres, tenidos falsamente<span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">[357]</a></span> -por Dioses, diesen su pesar testimonio de -la venida de la verdadera Ley, del poder de Cristo -y del triunfo de su Cruz, como por los anuncios, -profecas, seales y prodigios, arriba referidos, -y por otros muchos que en el Per, y en diversas -partes pasaron, certsimamente consta. Y -los mismos ministros de Satans, Indios hechiceros -y magos lo han confesado; y no se puede negar, -porque es evidente y notorio al mundo, que -donde se pone la Cruz, y hay Iglesias, y se confiesa -el nombre de Cristo, no osa chistar el Demonio, -y han cesado sus plticas, orculos, respuestas -y apariencias visibles, que tan ordinarias -eran en toda su infidelidad. Y si algun maldito -ministro suyo participa hoy algo de esto, es all -en las cuevas simas, y lugares escondidsimos, y -del todo remotos del nombre y trato de cristianos: -sea el sumo Seor bendito por sus grandes misericordias -y por la gloria de su santo nombre. -Cierto, si esta gente, como Cristo les di Ley, y -yugo suave, y carga ligera, as los que les rigen -temporal y espiritualmente, no les echasen mas -peso del que pueden bien llevar, como las cdulas -del buen Emperador, de gloriosa memoria, lo disponen -y mandan, y con esto hubiese siquiera la -mitad del cuidado en ayudarle su salvacion, del -que se pone en aprovecharnos de sus pobres sudores -y trabajos, sera la Cristiandad mas apacible<span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">[358]</a></span> -y dichosa del mundo: nuestros pecados no dan -muchas veces lugar mas bien. Pero con esto -digo lo que es verdad, y para m muy cierta, que -aunque la primera entrada del Evangelio en muchas -partes no fu con la sinceridad y medios -Cristianos que debiera ser; mas la bondad de Dios -sac bien de ese mal, hizo que la sujecion de -los Indios les fuese su entero remedio y salud. -Vase todo lo que en nuestros siglos se h de nuevo -allegado la Cristiandad en oriente y poniente, -y vase cun poca seguridad y firmeza ha habido -en la F y Religion Cristiana, donde quiera -que los nuevamente convertidos han tenido entera -libertad para disponer de s su albedro: en -los Indios sujetos la Cristiandad va sin duda creciendo -y mejorando, y dando de cada dia mas -fruto, y en otros de otra suerte, de principios mas -dichosos va decayendo y amenazando ruina. Y -aunque en las Indias occidentales fueron los principios -bien trabajosos, no dej el Seor de enviar -luego muy buenos obreros y fieles ministros suyos, -varones Santos y Apostlicos, como fueron Fray -Martin de Valencia, de San Francisco: Fray Domingo -de Betanzos, de Santo Domingo: Fray Juan -de Roa, de San Agustin, con otros siervos del Seor, -que vivieron santamente, y obraron cosas sobre -humanas. Prelados tambien sabios y santos, y -Sacerdotes muy dignos de memoria, de los cuales<span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">[359]</a></span> -no solo omos milagros notables y hechos propios -de Apstoles; pero aun en nuestro tiempo los conocimos -y tratamos en este grado. Mas porque el -intento mio no ha sido mas que tratar lo que toca - la Historia propia de los mismos Indios, y llegar -hasta el tiempo que el Padre de nuestro Seor Jesu-Cristo -tuvo por bien comunicarles la luz de su -palabra, no pasar adelante, dejando para otro -tiempo, para mejor ingenio, el discurso del -Evangelio en las Indias occidentales, pidiendo al -sumo Seor de todos, y rogando sus siervos, -supliquen ahincadamente la Divina Magestad, -que se digne por su bondad visitar menudo, y -acrecentar con dones del Cielo la nueva Cristiandad, -que en los ltimos siglos ha plantado en los -trminos de la tierra. Sea al Rey de los siglos -gloria, honra imperio por siempre jams. Amen.</p> - -<p class="pc4 mid">FIN</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">[360]</a><br /><a name="Page_361" id="Page_361">[361]</a></span></p> - -<div class="chapter"> - -<h2><a name="tabla" id="tabla">TABLA</a></h2> - -<p class="phei">DE LAS COSAS MAS PRINCIPALES QUE SE CONTIENEN<br /> -EN ESTE TOMO SEGUNDO</p> - - -<p class="pch">A</p> - -<p class="pni">Acamapixtli, Rey primero de los Mejicanos, pgina <a href="#Page_257">257</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Adoraban" name="Adoraban">Adoraban</a> los Indios por Dios al Sol, Luna, Lucero y otras Estrellas, <a href="#Page_1">1</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Al trueno, la tierra, la mar, y el arco del Cielo, id. Rios, fuentes, quebradas, arroyos, manantiales, acequias, <a href="#Page_70">70</a>.</p> -<p class="pnii">Peas, piedras, cumbres de montes. Un cerro de arena en medio de otros de peas. Un rbol grandsimo y antiqusimo. Algunas races y frutas. Metales, pedrezuelas, y ciertas piedras que llevaban la guerra. Los osos, tigres, culebras y vientos, <a href="#Page_11">11</a>.</p> -<p class="pnii">Y finalmente, cualquier cosa natural extraordinaria, que se suele temer, <a href="#Page_11">id</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">[362]</a></span></p><p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Dioses">Dioses</a></i>, y la palabra <i><a href="#Idolo">Idolos</a></i>.</p> - -<p class="pni">Adoratorios habia en el Cuzco mas de trescientos, <a href="#Page_113">113</a>, <a href="#Page_200">200</a>.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Templo">Templos</a></i>.</p> - -<p class="pni">Adulterio, se castigaba entre los Indios aunque la parte perdonase, <a href="#Page_195">195</a>.</p> - -<p class="pni">Agua dulce, trada Mjico, <a href="#Page_268">268</a>, <a href="#Page_307">307</a>.</p> - -<p class="pni">Aguila sobre un Tunal, fu seal de la fundacion de Mjico y sus armas, <a href="#Page_253">253</a>, <a href="#Page_254">254</a>.</p> - -<p class="pni">Aguila que llev en peso un labrador una cueva, <a href="#Page_326">326</a>.</p> - -<p class="pni">Ageros que tenian los Indios, <a href="#Page_57">57</a>, <a href="#Page_69">69</a>.</p> - -<p class="pni">Al alba hacian seal los Indios para trabajar, y al anochecer para cesar de los oficios, <a href="#Page_135">135</a>.</p> - -<p class="pni">Al nima comunmente la tienen los Indios por inmortal, <a href="#Page_25">25</a>.</p> -<p class="pnii">La buena tenia gloria y la mala pena, <a href="#Page_25">id</a>.</p> -<p class="pnii">Fuera del cuerpo pensaban que anda, come, siente calor, frio y cansancio, <a href="#Page_28">28</a>.</p> - -<p class="pni">Anales Mejicanos hay hoy dia en el Vaticano de Roma, <a href="#Page_308">308</a>.</p> - -<p class="pni">Animales, muchos de todas suertes tena Motezuma encerrados, <a href="#Page_214">214</a>.</p> - -<p class="pni">Ao, unos Indios comenzaban por Marzo y otros por Diciembre, <a href="#Page_144">144</a>.</p> -<p class="pnii">Dividanlo en cuatro tiempos, y en meses y semanas: tenia cinco dias valdos, id., y sig. Bisiesto, no se sabe que lo alcanzaron los Indios, <a href="#Page_149">149</a>.</p> - -<p class="pni">Arauco se ha defendido contra los Espaoles, <a href="#Page_334">334</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">[363]</a></span></p><p class="pni">Arcos nunca hicieron los Indios en sus edificios, y espantronse de los que hicieron los Espaoles, <a href="#Page_182">182</a>.</p> - -<p class="pni">Armas de la Ciudad de Mjico era un Aguila sobre un Tunal, <a href="#Page_253">253</a>.</p> -<p class="pnii">Las de los Mejicanos para pelear, cules eran, <a href="#Page_218">218</a>.</p> - -<p class="pni">Aritmtica de los Indios, <a href="#Page_166">166</a>, <a href="#Page_168">168</a>.</p> - -<p class="pni">Atahualpa cautiv su hermano, y fu cautivado de los Espaoles, <a href="#Page_133">133</a>.</p> - -<p class="pni">Audiencias y Consejos que tena el Rey de Mjico, <a href="#Page_215">215</a>.</p> - -<p class="pni">Ave monstruosa, que fu hallada en la laguna de Mjico, <a href="#Page_326">326</a>.</p> - -<p class="pni">Autzol, octavo Rey de Mjico, <a href="#Page_305">305</a>, Fu gran republicano y liberal, y trajo Mjico agua dulce, <a href="#Page_307">307</a>.</p> - -<p class="pni">Axayaca, sptimo Rey de los Mejicanos, <a href="#Page_300">300</a>.</p> - -<p class="pni">Ayunos, guardaban los Indios en servicio de sus Idolos, ellos y sus Sacerdotes, <a href="#Page_6">6</a>, y sig. <a href="#Page_128">128</a>.</p> - -<p class="pch">B</p> - -<p class="pni">Bautismo, quiso el demonio imitar, <a href="#Page_110">110</a>.</p> - -<p class="pni">Batalla, vase la palabra <i><a href="#Guerra">Guerra</a></i>.</p> - -<p class="pni">Bailes y fiestas de Indios, <a href="#Page_224">224</a>, Cules se les deban permitir, <a href="#Page_223">223</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">[364]</a></span></p><p class="pni">Borla en la frente era insignia del Rey del Cuzco. Traanla los Grandes de su Reino un lado, <a href="#Page_176">176</a>.</p> - -<p class="pni">Brasero que llamaban divino, arda perptuamente delante de los Idolos, <a href="#Page_52">52</a>, <a href="#Page_292">292</a>.</p> - -<p class="pni">Brujos permitan los Incas en el Per, <a href="#Page_107">107</a>.</p> - -<p class="pni">Burla que hizo el Capitan de los Mejicanos de los de Tlatellulco, hacindoles cantar como ranas, <a href="#Page_30">30</a>, y sig.</p> - -<p class="pni">Burla que hicieron los de Cuyoacn de los Mejicanos, <a href="#Page_284">284</a>.</p> - -<p class="pch">C</p> - -<p class="pni">Cabrillas del Cielo adoraban los Indios, <a href="#Page_11">11</a>.</p> - -<p class="pni">Calaveras de hombres sacrificados ponian los Indios por ornato en el templo de su Dios, <a href="#Page_49">49</a>.</p> - -<p class="pni">Capitanes y Seores, cmo se enterraban, vase la palabra <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Cartas y mensages, cmo enviaban los Indios, <a href="#Page_170">170</a>.</p> - -<p class="pni">Casamientos, vase la palabra <i><a href="#Matrimonio">Matrimonio</a></i>.</p> - -<p class="pni">Casos reservados tenan los Confesores de los Idolos, <a href="#Page_194">194</a>.</p> - -<p class="pni">Castidad, vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Castigos diversos de delitos que tenian los Indios, <a href="#Page_124">124</a>.</p> - -<p class="pni">Caballeros, solamente podan calzarse y servirse de oro y plata, <a href="#Page_220">220</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Ceremonia" name="Ceremonia">Ceremonia</a> de Entierros, vase la palabra <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>:</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">[365]</a></span></p><p class="pnii">de Casamientos la palabra <i><a href="#Matrimonio">Matrimonio</a></i>;</p> -<p class="pnii"><i>Rey</i>. De hablar con el demonio los Indios, <a href="#Page_45">45</a>.</p> -<p class="pnii">De <a id="Sacrificios" name="Sacrificios">Sacrificios</a>, <a href="#Page_66">66</a>.</p> -<p class="pnii">De sacrificar nios, <a href="#Page_72">72</a>.</p> -<p class="pnii">De sacrificar hombres, <a href="#Page_72">72</a>, <a href="#Page_94">94</a>.</p> -<p class="pnii">De ofrecer codornices incienso los Idolos, <a href="#Page_127">127</a>.</p> -<p class="pnii">De darles de comer y colacion, id. y sig. De adoracion, comiendo tierra, <a href="#Page_290">290</a>.</p> -<p class="pnii">De saber las cosas ocultas, <a href="#Page_97">97</a>, De confesarse, <a href="#Page_197">197</a>.</p> - -<p class="pni">Ceremonia de la fiesta de Vitzilipuztli, <a href="#Page_91">91</a>.</p> -<p class="pnii">De la fiesta de los Mercaderes, <a href="#Page_131">131</a>.</p> -<p class="pnii">De anunciar la muerte al que habia de ser sacrificado, <a href="#Page_132">132</a>.</p> - -<p class="pni">Ceremonias de desafios, <a href="#Page_279">279</a>.</p> -<p class="pnii">Del rendimiento que hicieron los de Tezcuco los Mejicanos, <a href="#Page_290">290</a>.</p> - -<p class="pni">Ceremonias de Cristianos quiso imitar el demonio entre los Indios, <a href="#Page_110">110</a>.</p> -<p class="pnii">Las que hacian con los recien nacidos, id. Las de los Gentiles, son crueles, sucias ociosas, <a href="#Page_112">112</a>.</p> - -<p class="pni">Cerro de sola arena, en medio de muchos de piedra, adorado por Dios, <a href="#Page_17">17</a>.</p> - -<p class="pni">Chachalmua, era la principal dignidad de los Sacrificadores, <a href="#Page_78">78</a>.</p> - -<p class="pni">Chalcas, fueron el segundo linaje de los Navatlacas, que poblaron Nueva-Espaa, <a href="#Page_232">232</a>.</p> -<p class="pnii">Cautivaron un hermano del Rey de Mjico, y quiso antes morir que ser su Rey, <a href="#Page_294">294</a>.</p> - -<p class="pni">Chimalpopca, tercero Rey de los Mejicanos, <a href="#Page_263">263</a>.</p> -<p class="pnii">Muerto traicion, <a href="#Page_271">271</a>.</p> - -<p class="pni">Chichimecas, fueron los primeros pobladores de Nueva-Espaa, <a href="#Page_232">232</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">[366]</a></span></p><p class="pnii">Vivan como bestias, sin ley, y sin Rey, ni casa, ni repblica, id. Algunos de ellos eran Gigantes, <a href="#Page_238">238</a>.</p> -<p class="pnii">Redujronse poblaciones imitacion de los Navatlacas, <a href="#Page_239">239</a>.</p> -<p class="pnii">Hanse defendido sin ser conquistados de los Espaoles, <a href="#Page_354">354</a>.</p> - -<p class="pni">Chile, es provincia frtil, semejante Europa, se conserva sin ser conquistada de Espaoles, <a href="#Page_354">354</a>.</p> - -<p class="pni">Chinas con Japones se entienden por escrito, y no de palabra, <a href="#Page_15">15</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">Cuando escriben no hacen verdaderamente letras. Como escriben cosas que nunca vieron. Escriben con pinceles: qu ciencias saben. Son grandes representantes: no saben mas que leer y escribir. Qu impresiones tengan, <a href="#Page_15">id</a>.</p> - -<p class="pni">Codornices, era ofrenda de pobres, y con qu ceremonias se sacrificaban los Idolos, <a href="#Page_127">127</a>.</p> - -<p class="pni">Colacion, con qu ceremonias se daba los Idolos, <a href="#Page_129">129</a>, Tenase por grande reliquia, <a href="#Page_129">id</a>.</p> - -<p class="pni">Comedias, vase la palabra <i><a href="#Representaciones">Representaciones</a></i>.</p> - -<p class="pni">Comer tierra era ceremonia de adoracion y agradecimiento, <a href="#Page_290">290</a>.</p> - -<p class="pni">Cometas, una que apareci en dia claro, <a href="#Page_325">325</a>.</p> - -<p class="pni">Comida que se guisaba para los Idolos. Quin la guisaba. Comanla los sacerdotes, <a href="#Page_56">56</a>.</p> -<p class="pnii">Era el fin de las guerras, <a href="#Page_84">84</a>.</p> -<p class="pnii">Dbaseles con grandes ceremonias, <a href="#Page_127">127</a>, <a href="#Page_128">128</a>.</p> -<p class="pnii">La que se guisaba de carne humana coma tambien el pueblo, <a href="#Page_80">80</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">[367]</a></span></p><p class="pni"> - -Cmputo, vase la palabra <i><a href="#Kalendario">Kalendario</a></i>.</p> - -<p class="pni">Comunion y fiesta de Corpus Christi, como la quiso remedar el demonio, <a href="#Page_8">8</a>, y sig.</p> - -<p class="pni"><a id="Conciertos" name="Conciertos">Conciertos</a> entre Nobles y Plebeyos de los Mejicanos, <a href="#Page_27">27</a>, y sig.</p> - -<p class="pni">Confesion que tenian los Indios: podian tambien administrar las mugeres: usbanla todos, y en qu casos, <a href="#Page_96">96</a>.</p> -<p class="pnii">Excepto el Inca, <a href="#Page_96">id</a>.</p> - -<p class="pni">Confesores que tenian los Indios, cules eran: estaban obligados al secreto: saban por arte del demonio cuando les callaban algun pecado en la confesion; tenian sus casos reservados, <a href="#Page_92">92</a>.</p> - -<p class="pni">Conquista de las tierras del Per, con qu ttulos las hicieron los Incas, <a href="#Page_200">200</a>.</p> - -<p class="pni">Conquistadores primeros de las Indias, no deben ser condenados en todo, <a href="#Page_349">349</a>.</p> - -<p class="pni">Consejos y Audiencias del Rey de Mjico, <a href="#Page_216">216</a>.</p> - -<p class="pni">Contar de los Indios, <a href="#Page_165">165</a>.</p> - -<p class="pni">Corazon de Copil echado en la laguna de Mjico, <a href="#Page_247">247</a>.</p> - -<p class="pni">Corazones sacados los que se amotinaron, y de ah se tom la costumbre de sacarlos los que sacrificaban, <a href="#Page_24">24</a>, y <a href="#Page_247">247</a>.</p> - -<p class="pni">Copil infam los Mejicanos, y por eso le mataron, <a href="#Page_247">id</a>.</p> - -<p class="pni">Corona de los Reyes del Cuzco, era una borla en la frente, <a href="#Page_176">176</a>, Las de los Reyes de Mjico, era como mitra, <a href="#Page_213">213</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">[368]</a></span></p> - -<p class="pni">Coronacion del nuevo Rey, vase la palabra <i><a href="#Rey">Rey</a></i>.</p> - -<p class="pni">Correos y Postas de pie tenian los Indios, <a href="#Page_17">17</a>, y <a href="#Page_192">192</a>.</p> -<p class="pnii">Entre dia y noche corrian cincuenta leguas, <a href="#Page_192">id</a>.</p> - -<p class="pni">Corts prendi Motezuma, <a href="#Page_339">339</a>, Entr en Mjico de noche socorrer los Espaoles, <a href="#Page_342">342</a>.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Espanoles">Espaoles</a></i>.</p> - -<p class="pni">Cruz de Cristo, donde quiera que se pone luego callan los Idolos, <a href="#Page_29">29</a>, <a href="#Page_228">228</a>.</p> -<p class="pnii">Adorndola ciertos Indios Gentiles alcanzaron agua, <a href="#Page_346">346</a>.</p> - -<p class="pni">Cuerpos de los Reyes Incas estuvieron sin corromperse por mas de doscientos aos, <a href="#Page_23">23</a>.</p> -<p class="pnii">Halllos el Licenciado Polo, <a href="#Page_206">206</a>, <a href="#Page_207">207</a>.</p> - -<p class="pni">Culhuacan, cmo asentaron los Mejicanos, y cmo salieron de all, <a href="#Page_249">249</a>, <a href="#Page_250">250</a>.</p> - -<p class="pni">Culhuacanos fueron el cuarto linage de Navatlacas, que poblaron Nueva-Espaa, <a href="#Page_237">237</a>.</p> - -<p class="pni">Cuytlavaca fu conquistada de los muchachos Mejicanos, <a href="#Page_290">290</a>.</p> - -<p class="pch">D</p> - -<p class="pni">Delitos graves tenian ordinariamente pena de muerte, <a href="#Page_194">194</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Demonio" name="Demonio">Demonio</a>, todava desea ser como Dios, <a href="#Page_1">1</a>.</p> -<p class="pnii">Hablaba y respondia en los Idolos, <a href="#Page_32">32</a>, <a href="#Page_45">45</a>, <a href="#Page_105">105</a>.</p> -<p class="pnii">Calla donde quiera que se pone la Cruz de Cristo <a href="#Page_45">45</a>, <a href="#Page_356">356</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_369" id="Page_369">[369]</a></span></p><p class="pnii">Ha procurado ser honrado como Dios, con estado de Religiosos, vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>. Con Sacrificios, Sacramentos, Templos, Sacerdotes, Profetas; y con ayunos, disciplinas y otras penitencias, <a href="#Page_42">42</a>, <a href="#Page_43">43</a>, <a href="#Page_54">54</a>, <a href="#Page_55">55</a> y sigs.</p> -<p class="pnii">Ha procurado imitar todo cuanto Cristo tiene en su Iglesia, <a href="#Page_43">43</a>.</p> -<p class="pnii">Hzose adorar como uno en esencia, y trino en personas, <a href="#Page_114">114</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">Apareciles muchas veces los Mejicanos, <a href="#Page_247">247</a>.</p> -<p class="pnii">Djoles como el Reino de Motezuma se haba de acabar presto, <a href="#Page_336">336</a>.</p> -<p class="pnii">En Japon, tomando figura de hombre, hace los Romeros que confiesen sus pecados, <a href="#Page_100">100</a>.</p> - -<p class="pni">Desafo que hizo el Seor de la Ciudad de Tlatellulco, al Rey de Mjico, <a href="#Page_301">301</a>.</p> - -<p class="pni">Desafo, con qu ceremonias se haca, <a href="#Page_278">278</a>.</p> - -<p class="pni">Dias valdos del ao, que tenan los Indios, <a href="#Page_145">145</a>.</p> - -<p class="pni">Difuntos, vase la palabra <i><a href="#Muertos">Muertos</a></i>.</p> - -<p class="pni">Diluvio Universal era conocido de los Indios, <a href="#Page_200">200</a>.</p> - -<p class="pni">De <a id="Dios" name="Dios">Dios</a> tuvieron los Indios alguna noticia, <a href="#Page_8">8</a>.</p> -<p class="pnii">Pnenle diversos nombres. No lo saben nombrar por un nombre propio, <a href="#Page_7">7</a>.</p> -<p class="pnii">Creer que hay uno solo, se les hace muy dificultoso, <a href="#Page_9">9</a>.</p> - -<p class="pni">Dios falso, vase la palabra <i><a href="#Dioses">Dioses</a></i>.</p> - -<p class="pni">Diosa de la Discordia, fu hija del Rey de Culhuacan, <a href="#Page_250">250</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Diosas" name="Diosas">Diosas</a> tambien tenian los Indios, <a href="#Page_3">3</a>, y sigs.</p> - -<p class="pni"><a id="Dioses" name="Dioses">Dioses</a>, muchos tenan los Indios quien adoraban, <a href="#Page_17">17</a>, <a href="#Page_18">18</a>, <a href="#Page_32">32</a>, <a href="#Page_36">36</a>, <a href="#Page_40">40</a>, <a href="#Page_46">46</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">[370]</a></span></p><p class="pnii">Al Viracocha, que llamaban al Criador, Supremo Dios de los de el Cuzco. Vitzilipztli, Supremo Dios de losMejicanos, Ilalc, su compaero, el Dios Punchao, el Dios de el Sol y del Trueno, Tezcatlipuca, Dios de la Penitencia, Quetzlcoalt, Dios de los Mercaderes. El Dios de la Caza. El Dios Tangatanga, que era tres en uno, y uno en tres. Y otras cosas diversas adoraban por Dioses, <a href="#Page_9">9</a>.</p> -<p class="pnii">Esttuas de Reyes en vida y en muerte, <a href="#Page_24">24</a>.</p> -<p class="pnii">Hacian tambien Dioses de hombres vivos, <a href="#Page_40">40</a>, <a href="#Page_81">81</a>, <a href="#Page_12">12</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Ya les parecian todos ellos muy crueles Dioses, <a href="#Page_87">87</a>.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Adoraban">Adorar</a></i>, y la palabra <i><a href="#Idolo">Idolos</a></i>.</p> - -<p class="pni">Disciplinbase todo el Pueblo en honra de sus Idolos en algunas fiestas, <a href="#Page_65">65</a>, <a href="#Page_12">12</a>, y sig.</p> - -<p class="pni">Dictados diversos de Mejicanos, <a href="#Page_215">215</a>.</p> - -<p class="pni">Doncellas eran sacrificadas los Idolos, <a href="#Page_54">54</a>.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Don Carlos, nieto de Guaynacapa, Inca, <a href="#Page_211">211</a>.</p> - -<p class="pch">E</p> - -<p class="pni">Edificios y fbricas de los Incas, <a href="#Page_180">180</a>.</p> - -<p class="pni">Edificios, no los hacian los Indios con mezcla de hierro, <a href="#Page_180">id</a>.</p> - -<p class="pni">Electores de los Reyes, eran tambien elegidos, <a href="#Page_215">215</a>.</p> - -<p class="pni">Enfermos que sanaban con solas las Oraciones de la Santa Madre Iglesia, <a href="#Page_348">348</a>.</p> - -<p class="pni">Enterramientos, vase la palabra <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">[371]</a></span></p><p class="pni">Entremeses, vase la palabra <i><a href="#Representaciones">Representaciones</a></i>.</p> - -<p class="pni">Escarnio que hicieron los Mejicanos de los de Tlatellulco, <a href="#Page_374">374</a>.</p> - -<p class="pni">Escritura de letras, que cosa sea, <a href="#Page_150">150</a>.</p> -<p class="pnii">La de los Japoneses y Chinos es una misma, pero leen de diferente manera, <a href="#Page_158">158</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Escribir" name="Escribir">Escribir</a> no sabe ninguna nacion de Indios, <a href="#Page_150">150</a>.</p> -<p class="pnii">Qu modo tengan, <a href="#Page_151">151</a>.</p> -<p class="pnii">El de los Mejicanos es ms pintar, que escribir, <a href="#Page_166">166</a>, <a href="#Page_168">168</a>.</p> -<p class="pnii">El de los del Per es hacer nudillos en hilos, <a href="#Page_168">id</a>. y sig.</p> -<p class="pnii">El de los Chinas y Japones, en qu forma sea, <a href="#Page_153">153</a>.</p> -<p class="pnii">Y el que ha de escribir en la lengua China, ha menester saber por lo menos ochenta y cinco mil figuras, <a href="#Page_156">156</a>.</p> -<p class="pnii">Y ste es todo su saber y ciencia, <a href="#Page_158">158</a>.</p> - -<p class="pni">Espaa Nueva, vase la palabra <i><a href="#Nueva-Espana">Nueva-Espaa</a></i>.</p> - -<p class="pni"><a id="Espanoles" name="Espanoles">Espaoles</a>, por qu son llamados Viracochas, <a href="#Page_9">9</a>.</p> -<p class="pnii">Cmo y cuando entraron en Nueva-Espaa, <a href="#Page_30">30</a>, <a href="#Page_310">310</a>, <a href="#Page_329">329</a>.</p> -<p class="pnii">Sin que los pudieran impedir los hechiceros, <a href="#Page_329">id</a>. y sig.</p> -<p class="pnii">Quisieron cobrar nombre de valientes, <a href="#Page_332">332</a>.</p> -<p class="pnii">Cmo y cundo y por qu salieron de Mjico, <a href="#Page_332">id</a>.</p> -<p class="pnii">Saliendo, fueron sentidos y seguidos de los Indios, <a href="#Page_343">343</a>.</p> -<p class="pnii">Favoreciles la Virgen Santsima milagrosamente, <a href="#Page_343">343</a>.</p> - -<p class="pni">Estrellas que las adoraban los Indios, <a href="#Page_11">11</a>.</p> - -<p class="pni">Estudios de la China, <a href="#Page_158">158</a>.</p> - -<p class="pni">El Evangelio impiden mucho los hechiceros, <a href="#Page_110">110</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">[372]</a></span></p><p class="pnii">Fu cosa fcil al principio introducirlo entre los Indios, <a href="#Page_35">35</a>, y sig.</p> - -<p class="pni">Exquias, vase la palabra <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>.</p> - - -<p class="pch">F</p> - -<p class="pni">Fbricas y edificios de los Incas, <a href="#Page_180">180</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Fiesta" name="Fiesta">Fiesta</a> que se haca al Dios de la Caza, <a href="#Page_38">38</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta de Vitzilipztli, que era como entre nosotros la de Corpus-Christi, <a href="#Page_91">91</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta de los Mercaderes, <a href="#Page_131">131</a>, Fiesta de desollamiento de personas, <a href="#Page_81">81</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta de Jubileo, <a href="#Page_122">122</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta de Tezcatlapuca, <a href="#Page_122">122</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta del Dios Toxcoatl, <a href="#Page_124">124</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta de Corpus Christi, cmo la quiso remedar el demonio, <a href="#Page_145">145</a>, <a href="#Page_146">146</a>.</p> -<p class="pnii">Fiesta que se hacia cada cincuenta y dos aos, <a href="#Page_155">155</a>.</p> - -<p class="pni">Fiestas de todo el ao de los Indios, <a href="#Page_224">224</a>.</p> - -<p class="pni">Fiestas y bailes diversos que tenian los Indios, <a href="#Page_224">224</a>.</p> -<p class="pnii">Cules se les deben prohibir, y cules conviene permitirles, <a href="#Page_228">228</a>.</p> - -<p class="pni">Fuego habia siempre delante del altar de Vitzilipztli, <a href="#Page_52">52</a>, <a href="#Page_60">60</a>, <a href="#Page_61">61</a>.</p> - -<p class="pni">Fundacin de Mjico, dnde, cundo y cmo fu, <a href="#Page_252">252</a>.</p> - -<p class="pch">G</p> - -<p class="pni">Guaynacpa Inca, en vida fu adorado como Dios, <a href="#Page_207">207</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">[373]</a></span></p> - -<p class="pnii">Entre hijos y nietos, tenia mas de trescientos, <a href="#Page_207">idem</a>.</p> - -<p class="pni">Ganados, ellos y las tierras del Per, estaban repartidos en tres partes, <a href="#Page_188">188</a>.</p> - -<p class="pni">Garza empollando sus huevos, que apareci por arte del demonio, en la laguna de Mjico, <a href="#Page_263">263</a>.</p> - -<p class="pni">Gigantes, ranlo algunos de los Chichimecas, <a href="#Page_238">238</a>.</p> - -<p class="pni">Gobierno de los Reyes de Indias, <a href="#Page_172">172</a>, <a href="#Page_173">173</a>, <a href="#Page_185">185</a>, <a href="#Page_186">186</a>.</p> - -<p class="pni">Grandes del Reino de Mjico, tenian aposentos en el Palacio Real, <a href="#Page_218">218</a>.</p> - -<p class="pni">Guacas, que son Adoratorios, habia ms de cuatrocientos en el Cuzco, <a href="#Page_200">200</a>.</p> - -<p class="pni">Guascar, Inca, hijo de Guaynacpa, Inca, fu preso de su hermano, <a href="#Page_208">208</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Guerra" name="Guerra">Guerra</a>, cmo la hacan los Mejicanos, y era su principal punto de honra, <a href="#Page_218">218</a>.</p> -<p class="pnii">Hacase cuando sus Dioses tenan hambre, para darles de comer, <a href="#Page_8">8</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">Ms era cautivar, que matar, <a href="#Page_83">83</a>.</p> -<p class="pnii">Peleaban cuatro dias, y descansaban uno, <a href="#Page_342">342</a>.</p> - -<p class="pni">Guerra de Mejicanos contra los Chalcas, <a href="#Page_284">284</a>, <a href="#Page_294">294</a>.</p> -<p class="pnii">Contra los de Culhuacn, <a href="#Page_249">249</a>, Contra los Tepancas, <a href="#Page_279">279</a>, <a href="#Page_271">271</a>, <a href="#Page_279">279</a>.</p> -<p class="pnii">Contra los de Cuyoacn, <a href="#Page_284">284</a>, Contra los Suchimilcos, <a href="#Page_287">287</a>.</p> -<p class="pnii">Contra los de Teguantepc, <a href="#Page_301">301</a>.</p> -<p class="pnii">Contra los de Cuaxultatln, <a href="#Page_305">305</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">[374]</a></span></p><p class="pnii">Contra los Espaoles, <a href="#Page_340">340</a>.</p> - -<p class="pch">H</p> - -<p class="pni">Hechicero famoso, que se mudaba en diversas formas, <a href="#Page_307">307</a>.</p> - -<p class="pni">Hechiceros, son grande impedimento para la predicacion del Evangelio, <a href="#Page_109">109</a>.</p> -<p class="pnii">No pudieron con sus artes estorbar la entrada de los Espaoles en Mjico, <a href="#Page_33">33</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">Los de Malinalco eran sealados, <a href="#Page_243">243</a>.</p> -<p class="pnii">Decian Motezuma la prdida de su Imperio, y desaparecian de las crceles, <a href="#Page_324">324</a>.</p> - -<p class="pni">Hermita, que sin causa se llama de los Mrtires, <a href="#Page_342">342</a>.</p> - -<p class="pni">Hijos suyos sacrificaban los Indios por salud de sus padres, <a href="#Page_73">73</a>, <a href="#Page_99">99</a>.</p> -<p class="pnii">Cmo los criaban los Mejicanos, <a href="#Page_227">227</a>.</p> -<p class="pnii">Enderezbanlos conforme sus inclinaciones, <a href="#Page_222">222</a>.</p> - -<p class="pni">Historias de los Indios, cmo se conservaban, <a href="#Page_160">160</a>.</p> -<p class="pnii">Cuando son verdaderas dan gusto, <a href="#Page_229">229</a>.</p> -<p class="pnii">Las de cosas de Indias son necesarias, <a href="#Page_229">id</a>.</p> - -<p class="pni">Hombre, que habl despus que le sacaron el corazn, <a href="#Page_87">87</a>.</p> - -<p class="pni">Hombres hacian los Indios representar sus Dioses, y despus los sacrificaban, <a href="#Page_40">40</a>, <a href="#Page_82">82</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">[375]</a></span></p><p class="pni">Hombres que eran sacrificados, vase la palabra <i><a href="#Sacrificios">Sacrificios</a></i>: y fueron sacrificados en un da ms de veinte mil en diversos lugares, <a href="#Page_83">83</a>.</p> - -<p class="pni">Hombres barbados dijo el Inca que pelearon en su favor, y se haban hecho piedras, <a href="#Page_305">305</a>.</p> - -<p class="pch">I</p> - -<p class="pni">Idlatra, recibe dos maneras de daos del demonio, <a href="#Page_7">7</a>.</p> - -<p class="pni">Idolatra, es efecto de la soberbia y envidia del demonio, <a href="#Page_1">1</a>.</p> -<p class="pnii">Por qu causas las haya introducido y conservado su Autor, <a href="#Page_2">2</a> y sig.</p> -<p class="pnii">De dnde haya tenido principio, <a href="#Page_22">22</a>.</p> -<p class="pnii">Fu de muchas maneras entre los Indios, desde la <a href="#Page_5">pg. 5 hasta la 74</a>.</p> -<p class="pnii">De la que usaban para con los difuntos, <a href="#Page_22">22</a>.</p> -<p class="pnii">Vanse las palabras <i><a href="#Adoraban">Adorar</a></i>, <i><a href="#Ceremonia">Ceremonias</a></i>, <i><a href="#Demonio">Demonio</a></i>, <i><a href="#Diosas">Diosas</a></i>, <i><a href="#Dioses">Dioses</a></i>, <i><a href="#Fiesta">Fiestas</a></i>, <i><a href="#Idolo">Idolos</a></i>, <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>, <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>, <i><a href="#Sacerdotes">Sacerdotes</a></i>, <i><a href="#Sacrificios">Sacrificios</a></i> y <i><a href="#Templo">Templos</a></i>.</p> - -<p class="pni"><a id="Idolo" name="Idolo">Idolo</a> Viracocha, Supremo del Per, <a href="#Page_10">10</a>, Vitzlipuztli, Supremo de los Mejicanos, <a href="#Page_33">33</a>, <a href="#Page_47">47</a>, <a href="#Page_48">48</a>.</p> -<p class="pnii">Idolo llamado Tlalc, <a href="#Page_33">33</a>, <a href="#Page_48">48</a>.</p> -<p class="pnii">El Punchao, <a href="#Page_46">46</a>.</p> -<p class="pnii">Tezcatlpuca, <a href="#Page_34">34</a>, <a href="#Page_36">36</a>, <a href="#Page_122">122</a>.</p> -<p class="pnii">Quetzalcoal, <a href="#Page_36">36</a>, <a href="#Page_136">136</a>.</p> -<p class="pnii">Tangatanga, tres en uno, y uno en tres, <a href="#Page_110">110</a>.</p> -<p class="pnii">Idolo del Trueno, <a href="#Page_11">11</a>, <a href="#Page_116">116</a>, Idolo del Dios de Tlascla, <a href="#Page_37">37</a>.</p> -<p class="pnii">Idolos del Sol, <a href="#Page_11">11</a>, <a href="#Page_116">116</a>.</p> -<p class="pnii">El de la Diosa Tozi, <a href="#Page_37">37</a>.</p> -<p class="pnii">Estatuas de Reyes vivos y difuntos, <a href="#Page_25">25</a>, <a href="#Page_40">40</a>.</p> -<p class="pnii">Y sus cuerpos embalsamados, <a href="#Page_23">23</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">[376]</a></span></p> -<p class="pni">Idolos de oro usaron les Indios, <a href="#Page_201">201</a>, De masa, <a href="#Page_94">94</a>, <a href="#Page_91">91</a> y sig.</p> -<p class="pnii">De palo, <a href="#Page_33">33</a>, <a href="#Page_91">91</a>, <a href="#Page_121">121</a>.</p> -<p class="pnii">enan ordinariamente gestos feos, <a href="#Page_33">33</a>.</p> -<p class="pnii">Dbanles de comer con grandes ceremonias, <a href="#Page_129">129</a>.</p> -<p class="pnii">Ponanles fuego delante del Altar, <a href="#Page_292">292</a>.</p> -<p class="pnii">Traanles en hombros, <a href="#Page_38">38</a>, <a href="#Page_92">92</a>, <a href="#Page_95">95</a>.</p> -<p class="pnii">Incensbalos, <a href="#Page_52">52</a>, <a href="#Page_62">62</a>.</p> -<p class="pnii">Ofrecanles incienso, <a href="#Page_127">127</a>.</p> -<p class="pnii">Hablaban en ellos los demonios, <a href="#Page_107">107</a>.</p> -<p class="pnii">Callan luego donde se pone la Cruz de Cristo, <a href="#Page_45">45</a>.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Dioses">Dioses</a></i>, y la palabra <i><a href="#Adoraban">Adorar</a></i>.</p> - -<p class="pni">Impresiones de las Chinas, de qu manera sean, <a href="#Page_155">155</a>.</p> - -<p class="pni">Indias, fueron conquistadas cuando sus Imperios estaban en mayor pujanza, <a href="#Page_351">351</a>.</p> - -<p class="pni">Indios, tuvieron de Dios algun conocimiento, <a href="#Page_7">7</a>.</p> -<p class="pnii">No le nombran por un solo nombre propio, <a href="#Page_8">8</a>.</p> -<p class="pnii">Hceseles difcil de creer no haber ms que uno, <a href="#Page_9">9</a>.</p> -<p class="pnii">Qu cosas adoren, vase la palabra <i><a href="#Adoraban">Adorar</a></i>, la palabra <i><a href="#Dioses">Dioses</a></i>, y la palabra <i><a href="#Idolo">Idolos</a></i>. Llaman los Espaoles Viracochas, y por qu causa, <a href="#Page_9">9</a>.</p> -<p class="pnii">Rndese fcilmente una buena razn, <a href="#Page_20">20</a>.</p> -<p class="pnii">Por qu causa recibieron la ley de Cristo con tanta facilidad, <a href="#Page_85">85</a>.</p> -<p class="pnii">Convertidos hacen burla de sus idolatras, <a href="#Page_113">113</a>.</p> -<p class="pnii">No son tan faltos de entendimiento como algunos piensan, <a href="#Page_121">121</a>.</p> -<p class="pnii">Deberan ser gobernados conforme justicia, segun sus leyes justas antiguas, <a href="#Page_143">143</a>, <a href="#Page_178">178</a>.</p> -<p class="pnii">En cinco das del ao no hacan cosa alguna, <a href="#Page_144">144</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">[377]</a></span></p><p class="pnii">Todos saban los oficios necesarios la vida humana, <a href="#Page_190">190</a>.</p> -<p class="pnii">No son gente codiciosa, ni regalada, d. Los de diferentes Provincias se diferencian en el trage, <a href="#Page_193">193</a>.</p> -<p class="pnii">Tienen tres maneras de vida y de gobierno, <a href="#Page_198">198</a>.</p> -<p class="pnii">Por falta de quien los ensee no son buenos cristianos, <a href="#Page_217">217</a>.</p> -<p class="pnii">En la guerra cada cuatro das descansaban uno, <a href="#Page_342">342</a>.</p> - -<p class="pni">Indios, fueran tan facilmente conquistados porque haba entonces division entre ellos, <a href="#Page_365">365</a>.</p> -<p class="pnii">Sera justo que fuesen revelados de tanto trabajo, <a href="#Page_358">358</a>.</p> -<p class="pnii">Siendo Gentiles, ciertos de ellos, adorando la Cruz, alcanzaron agua de nuestro Seor, <a href="#Page_347">347</a>.</p> -<p class="pnii">Los que llaman Uros, vase la palabra <i>Uros</i>.</p> - -<p class="pni">Inca primero, llamado Incaroca, y sus sucesores, <a href="#Page_202">202</a>.</p> - -<p class="pni">Incas del Per, qu origen tuvieron, <a href="#Page_186">186</a>, <a href="#Page_202">202</a>.</p> -<p class="pnii">Con qu ttulo conquistaron las tierras, <a href="#Page_198">198</a>.</p> -<p class="pnii">No se confesaban sino al Sol, y con ciertas ceremonias, <a href="#Page_99">99</a>.</p> - -<p class="pni">Invencion de Yupangui para hacerse Rey, <a href="#Page_294">294</a>.</p> - -<p class="pni">Izcoalt, cuarto Rey de Mjico, <a href="#Page_287">287</a>.</p> -<p class="pnii">Hzose jurar por Rey de los Suchimilcos, <a href="#Page_288">288</a>.</p> - -<p class="pch">J</p> - -<p class="pni">Japones con los Chinas se entienden por escrito, y no de palabra, <a href="#Page_56">56</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">[378]</a></span></p><p class="pnii">Cmo pueden escribir sus pensamientos, y las cosas que nunca vieron, <a href="#Page_56">id</a>.</p> - -<p class="pni">Jubileo que usaban los Indios, <a href="#Page_122">122</a>.</p> - -<p class="pni">Juega el Sol antes que nazca, por qu se dijo, <a href="#Page_46">46</a>.</p> - -<p class="pni">Jura del nuevo Rey, <a href="#Page_117">117</a>.</p> - -<p class="pni">Justicias y castigos que hacian los Incas, <a href="#Page_194">194</a>, Qu hacian los Reyes de Mjico, <a href="#Page_220">220</a>.</p> - -<p class="pni">Juventud, con cuanto cuidado la criaban los Mejicanos, <a href="#Page_211">211</a>.</p> - -<p class="pch">K</p> - -<p class="pni"><a id="Kalendario" name="Kalendario">Kalendario</a> de los Indios, <a href="#Page_144">144</a>.</p> - -<p class="pni">Kalendario Romano, se incorpor en el de los Indios, <a href="#Page_144">id</a>.</p> - -<p class="pch">L</p> - -<p class="pni">Labrador, quien llev una guila en peso, <a href="#Page_327">327</a>.</p> - -<p class="pni">Lancero, soldado y otros, con solas las oraciones de la Iglesia sanaban los enfermos, <a href="#Page_348">348</a>.</p> - -<p class="pni">Lenguas Mejicana y del Cuzco, se hablan en todas sus tierras, <a href="#Page_352">352</a>.</p> - -<p class="pni">Letras, vase la palabra <i><a href="#Escribir">Escribir</a></i>.</p> - -<p class="pni">Ley de Cristo, por falta de quien la ensee no la toman los Indios, <a href="#Page_217">217</a>.</p> -<p class="pnii">Fu cosa fcil introducirla en ellos al principio, y por qu causas, <a href="#Page_35">35</a>, y <a href="#Page_354">354</a>.</p> - -<p class="pni">Leyes de los Incas, <a href="#Page_188">188</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_379" id="Page_379">[379]</a></span></p><p class="pni">Llama de fuego, que apareci en el Cielo, pronstico de la destruccin de Mjico, <a href="#Page_324">324</a>.</p> - -<p class="pni">Lumbre nueva, sacaban los Indios cada cincuenta y dos aos, <a href="#Page_147">147</a>.</p> - -<p class="pni">Luto negro, traa la muger un ao por su marido difunto, <a href="#Page_194">194</a>.</p> - -<p class="pch">M</p> - -<p class="pni">Malinalco, cmo se pobl, <a href="#Page_244">244</a>, Sus moradores son tenidos por grandes hechiceros, <a href="#Page_244">id</a>.</p> - -<p class="pni">Mamaconas, eran doncellas ancianas, maestras de las mozas, <a href="#Page_54">54</a>.</p> - -<p class="pni">Mangocpa, Inca, hijo de Guaynacpa, fu preso y justiciado en el Cuzco, <a href="#Page_210">210</a>.</p> - -<p class="pni">Mar, adoran los Indios por Dios, <a href="#Page_11">11</a>.</p> - -<p class="pni">Mara Virgen, Seora nuestra, milagrosamente favoreci los Espaoles, <a href="#Page_343">343</a>, <a href="#Page_349">349</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Matrimonio" name="Matrimonio">Matrimonio</a>, entre los Indios no se contraa mas que con una muger. Con qu ceremonias se contraa, <a href="#Page_194">194</a>.</p> -<p class="pnii">Y los Gobernadores, con quien el Inca quera, <a href="#Page_195">195</a>.</p> -<p class="pnii">Solamente era prohibido en el primer grado de parentesco, <a href="#Page_195">id</a>.</p> -<p class="pnii">Hacase por mano de Sacerdote, <a href="#Page_111">111</a>.</p> -<p class="pnii">Preceda primero inventario de los bienes que cada uno traa, <a href="#Page_111">111</a>.</p> -<p class="pnii">Podase deshacer; y el deshecho no se podia revalidar, <a href="#Page_111">id</a>.</p> - -<p class="pni">Maitines, con los cuales honraban los Idolos, <a href="#Page_52">52</a>, <a href="#Page_62">62</a>, <a href="#Page_63">63</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_380" id="Page_380">[380]</a></span></p><p class="pni">Mechoacn, cmo se pobl, <a href="#Page_274">274</a>, Nunca se rindi Mjico, <a href="#Page_316">316</a>, Sus pobladores por qu son enemigos de los Mejicanos, <a href="#Page_344">344</a>.</p> - -<p class="pni">Mensajeros y cartas, cmo enviaban los Indios, <a href="#Page_170">170</a>.</p> - -<p class="pni">Mercaderes, tenan particular Dios y particulares Fiestas, <a href="#Page_131">131</a>.</p> - -<p class="pni">Meses y semanas, cmo las contaban los Indios, <a href="#Page_145">145</a>, <a href="#Page_146">146</a>.</p> - -<p class="pni">Mex fu el caudillo de los Mejicanos, yendo buscando la tierra prometida por su Dios Vitzilipztli, y de ah se deriv Mjico y Mejicanos, <a href="#Page_248">248</a>.</p> - -<p class="pni">Mejicanos adoraron Vitzilipztli antes que saliesen de su tierra, <a href="#Page_241">241</a>.</p> -<p class="pnii">Salieron de ella porque les prometi dar otra. En qu forma fueron marchando hasta hallarla, pareciendo los Hebreos que salieron de Egipto, <a href="#Page_242">242</a>.</p> -<p class="pnii">En qu seales la conocieron cuado ella llegaron, <a href="#Page_252">252</a>.</p> -<p class="pnii">Fueron el ltimo linage de Navatlcas que salieron de su tierra, <a href="#Page_240">240</a>.</p> -<p class="pnii">Pidieron sitio y tierras los de Culhuacn, <a href="#Page_249">249</a>.</p> -<p class="pnii">Amansaron las vvoras, y mantuvironse de ellas, <a href="#Page_249">id</a>.</p> -<p class="pnii">Como asentaron en Culhuacn, y desollaron la hija del Rey, y salieron de all, <a href="#Page_25">25</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">Por qu ocasin eligieron Rey, <a href="#Page_157">157</a>.</p> -<p class="pnii">A quin fueron siempre leales, <a href="#Page_214">214</a>.</p> -<p class="pnii">Pagaban tributo los de Azcapuzalco, <a href="#Page_261">261</a>.</p> -<p class="pnii">Estuvieron sujetos ellos por espacio de cincuenta aos, <a href="#Page_264">264</a>.</p> -<p class="pnii">Pidieron agua al Rey de Azcapuzalco, <a href="#Page_268">268</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">[381]</a></span></p><p class="pnii">Ofrecironle conciertos de paz, <a href="#Page_278">278</a>.</p> -<p class="pnii">Fueron afrentados de los de Cuyoacn, <a href="#Page_284">284</a>.</p> -<p class="pnii">Convidaron con la paz los de Tlatellulco, <a href="#Page_302">302</a>.</p> -<p class="pnii">Hicironles cantar como ranas, <a href="#Page_303">303</a>.</p> -<p class="pnii">Que guerras tuvieron, vase la palabra <i><a href="#Guerra">Guerras</a></i>. Vieron en vision arder Mjico, <a href="#Page_337">337</a>.</p> - -<p class="pni">Mjico, dnde, cundo y cmo se fund, <a href="#Page_252">252</a>.</p> -<p class="pnii">Llamse primero Tenoxtitln, y por qu causa, <a href="#Page_254">254</a>.</p> -<p class="pnii">Dividise en cuatro barrios, por mandado de su Dios Vitzilipztli, <a href="#Page_255">255</a>.</p> -<p class="pnii">Trajo ella agua dulce Auzl, Rey, <a href="#Page_306">306</a>.</p> -<p class="pnii">Ganse la ciudad de Mjico ao 1521, en 1, de Agosto, <a href="#Page_344">344</a>.</p> -<p class="pnii">Y antes de su prdida hubo grandes pronsticos, <a href="#Page_319">319</a>.</p> -<p class="pnii">Perdise cuando su Imperio estaba en mayor pujanza.</p> - -<p class="pni">Milagros que hizo Dios, sin mritos de aquellos por cuyo medio los obraba, <a href="#Page_346">346</a>.</p> - -<p class="pni">Ministros de los Idolos, eran ms diligentes en ensear los Indios, que lo son hoy los de Cristo, <a href="#Page_217">217</a>.</p> - -<p class="pni">Mitote, era el baile ms famoso entre los Indios, <a href="#Page_226">226</a>.</p> - -<p class="pni">Mozos y mozas, vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i> y <i><a href="#Sacrificios">Sacrificar</a></i>.</p> - -<p class="pni"><a id="Monasterios" name="Monasterios">Monasterios</a>, as de hombres, como de mujeres, invent el Demonio para su servicio, <a href="#Page_54">54</a>, <a href="#Page_58">58</a>.</p> -<p class="pnii">Los de las Doncellas eran en dos maneras, <a href="#Page_54">54</a>.</p> -<p class="pnii">De qu edad se recibian, y cuanto tiempo habian de estar, <a href="#Page_54">id</a>. <a href="#Page_58">58</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">[382]</a></span></p><p class="pnii">En qu las ocupan sus superioras.</p> -<p class="pnii">Qu hbito traian. Qu penitencias hacian, <a href="#Page_55">55</a>, <a href="#Page_57">57</a>.</p> -<p class="pnii">En los sacrificios y fiestas de sus Dioses tenian diversos oficios, ceremonias y vestidos, <a href="#Page_92">92</a>, <a href="#Page_119">119</a>, <a href="#Page_12">12</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">En ellos se guardaba limpieza y castidad con todo rigor, as en los de los varones, como en los de las mujeres, y la que contra ella pecaba, mora, <a href="#Page_5">5</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Algunos habia donde se guardaba pobreza, castidad y obediencia, <a href="#Page_60">60</a>.</p> -<p class="pnii">Otros que se mantenian solamente de limosnas, <a href="#Page_61">61</a>.</p> - -<p class="pni">Monjas, vase lo dicho en <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Monstruos diversos, que despus desaparecieron, <a href="#Page_325">325</a>.</p> -<p class="pnii">Pronosticaban la destruccion de Mjico, <a href="#Page_325">id</a>. y sigs.</p> - -<p class="pni"><a id="Mortuorios" name="Mortuorios">Mortuorios</a> y Enterramientos, en qu forma los usaban los Indios, <a href="#Page_25">25</a>, <a href="#Page_28">28</a>.</p> -<p class="pnii">Los de los Capitanes y Seores se hacian llevando las insignias y trofeos de sus hechos delante, <a href="#Page_29">29</a>.</p> -<p class="pnii">Cantaban en ellos los Sacerdotes los oficios funerales, <a href="#Page_29">id</a>.</p> -<p class="pnii">Hacanse enterrando quemando el difunto, <a href="#Page_30">30</a>.</p> -<p class="pnii">Quembanse enterrbanse con grandes ceremonias, <a href="#Page_2">2</a>, y sigs.</p> - -<p class="pni">Motezuma, primero de este nombre, Rey de Mjico, <a href="#Page_292">292</a>.</p> - -<p class="pni">Motezuma, segundo de este nombre, ltimo Rey de Mjico, de sus costumbres y grandeza, <a href="#Page_309">309</a>, <a href="#Page_317">317</a>.</p> -<p class="pnii">Tenia diversos Palacios y una insigne casa de animales, <a href="#Page_214">214</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">[383]</a></span></p><p class="pnii">Instituy Ordenes militares, <a href="#Page_216">216</a>.</p> -<p class="pnii">Como orden su Casa, Corte y Estado, <a href="#Page_314">314</a>.</p> -<p class="pnii">Cuando se coron, estuvieron sus fiestas sus enemigos, <a href="#Page_316">316</a>.</p> -<p class="pnii">Jams puso los pies en el suelo, no se visti un vestido, ni comi, ni bebi en una vasija dos veces, <a href="#Page_317">317</a>.</p> -<p class="pnii">Envi Embajadores los Espaoles, <a href="#Page_329">329</a>.</p> -<p class="pnii">Por medio de hechiceros procur estorbarles la entrada, <a href="#Page_333">333</a>.</p> -<p class="pnii">Pens engaar al Capitn Corts, <a href="#Page_335">335</a>.</p> -<p class="pnii">Sali recibirlo, y aposentlo en su Palacio, <a href="#Page_338">338</a>.</p> -<p class="pnii">Fu preso de Corts, <a href="#Page_339">339</a>.</p> -<p class="pnii">Su muerte, <a href="#Page_34">34</a>, y sig.</p> -<p class="pnii">No fu honrado con exequias, <a href="#Page_34">id</a>.</p> - -<p class="pni">Motin de los Tlatellulcos contra Mejicanos, <a href="#Page_257">257</a>.</p> - -<p class="pni">Muchachos, cmo los criaban los Mejicanos, <a href="#Page_221">221</a>.</p> - -<p class="pni">Muchachos Mejicanos tomaron la ciudad de Cluitlavca, <a href="#Page_286">286</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Muertos" name="Muertos">Muertos</a>, sepultaban en el campo con joyas, comida, vestidos y muchas ceremonias, <a href="#Page_2">2</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Vase la palabra <i><a href="#Mortuorios">Mortuorios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Mujeres, entre los Indios trabajaban ms que sus maridos, <a href="#Page_191">191</a>.</p> - -<p class="pni">Mundo, continase con el viejo, <a href="#Page_240">240</a>.</p> - -<p class="pch">N</p> - -<p class="pni">Navatlcas, primeros pobladores de Mjico, qu gente sea, y de su origen, <a href="#Page_234">234</a>.</p> -<p class="pnii">Salieron de sus tierras buscar otras, por mandado de sus Dioses, ao del Seor de 820.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">[384]</a></span></p><p class="pnii">Caminaron por es pacio de 8, aos, camino que se puede andar en un mes. Llegaron ao de 90, Mjico, id. y sigs.</p> -<p class="pnii">Por qu orden, y cmo entraron en Nueva-Espaa, <a href="#Page_236">236</a>.</p> - -<p class="pni">Nobles y plebeyos, vease la palabra <i><a href="#Conciertos">Conciertos</a></i>.</p> - -<p class="pni">Nombres para nombrar Dios, vase la palabra <i><a href="#Dios">Dios</a></i>.</p> - -<p class="pni"><a id="Nueva-Espana" name="Nueva-Espana">Nueva-Espaa</a>, qu pobladores tuvo primero, <a href="#Page_239">239</a>.</p> - - -<p class="pch">O</p> - -<p class="pni">Oficios, todos los necesarios la vida humana saba cualquier, Indio, <a href="#Page_190">190</a>.</p> - -<p class="pni">Oraciones de Oradores y Retricos, vase la palabra <i>Razonamientos</i>.</p> - -<p class="pni">Ordenes Militares de Mejicanos, <a href="#Page_215">215</a>.</p> - -<p class="pni">Ornamentos y vestiduras de los Idolos, eran muchos y con grande reverencia tratados, <a href="#Page_129">129</a>.</p> - - -<p class="pch">P</p> - -<p class="pni">Pachacuti, Inca, <a href="#Page_293">293</a>.</p> - -<p class="pni">El padre cuando estaba enfermo sacrificaba al hijo por su salud.</p> - -<p class="pni">Pnfilo de Narvaez fu la Vera-Cruz, <a href="#Page_339">339</a>.</p> - -<p class="pni">Papas, llamaban los Mejicanos los sumos Sacerdotes, <a href="#Page_48">48</a>, <a href="#Page_52">52</a>.</p> - -<p class="pni">Parlamentos de Oradores, vase la palabra <i><a href="#Razonamientos">Razonamientos</a></i>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_385" id="Page_385">[385]</a></span></p><p class="pni">Penas diversas de delitos, <a href="#Page_194">194</a>.</p> - -<p class="pni">Penitencias que hacian los Indios por persuasion del Demonio, <a href="#Page_63">63</a>.</p> - -<p class="pni">Piedra grandsima, que habindola traido hasta Mjico, fu despues hallada en el mismo lugar de donde se trajo, <a href="#Page_324">324</a>.</p> - -<p class="pni">Piedras que adoraban los del Per, <a href="#Page_205">205</a>.</p> - -<p class="pni">Pinturas Imgenes, servian los Indios de libros y escritura, <a href="#Page_161">161</a>.</p> - -<p class="pni">Plebeyos, entre los Mejicanos no podian usar de oro, ni plata, ni calzado, <a href="#Page_220">220</a>.</p> -<p class="pnii">Privolos Motezuma de las dignidades y oficios que tenian en su Corte, <a href="#Page_314">314</a>.</p> - -<p class="pni">Pobladores antiguos de Nueva-Espaa fueron los Chichimecas, <a href="#Page_232">232</a>.</p> -<p class="pnii">De los que despues la poblaron, fueron los primeros los Suchimilcos, segundos los Chalcas, terceros Tepanecas, cuartos Culhuacanes, quintos Tlacuitas, sextos Tlascaltecas, <a href="#Page_23">23</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Ultimos fueron los Mejicanos, <a href="#Page_240">240</a>.</p> - -<p class="pni">Postas y correos de pie que habia entre Indios, <a href="#Page_170">170</a>, <a href="#Page_192">192</a>.</p> -<p class="pnii">Corrian entre dia y noche cincuenta leguas, <a href="#Page_193">193</a>.</p> - -<p class="pni">Pronsticos, no son siempre supersticion, <a href="#Page_323">323</a>.</p> -<p class="pnii">Los que en Mjico acontecieron antes de acabarse su Imperio, <a href="#Page_316">316</a>.</p> - -<p class="pni">Punchao, Idolo del Sol, <a href="#Page_46">46</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">[386]</a></span></p><p class="pni">Pururucas, eran unas piedras que adoraban los Indios, y las llevaban las guerras, <a href="#Page_205">205</a>.</p> - -<p class="pch">Q</p> - -<p class="pni">Los de Quaxutatln saltearon los Tributarios de Mjico, <a href="#Page_305">305</a>.</p> - -<p class="pni">Quetzalcoatl, Dios de los Mercaderes, <a href="#Page_37">37</a>.</p> -<p class="pnii">Pensaron los Indios que venia cuando vinieron los Espaoles, <a href="#Page_330">330</a>.</p> - -<p class="pni">Quipocamayo, era el Escribano pblico de todos los Registros que tenian los Indios. Quipos hechos de hilos, son las escrituras de los Indios del Per, <a href="#Page_165">165</a>.</p> -<p class="pnii">Hllaronse en ellos por extenso todas las menudencias y circunstancias de cualquier negocio, <a href="#Page_167">167</a>.</p> - -<p class="pch">R</p> - -<p class="pni">Razonamiento de Tlacaellel Mjico y su Rey, <a href="#Page_277">277</a>.</p> -<p class="pnii">Del Rey de Tezcuco, al gran Motezuma, <a href="#Page_311">311</a>.</p> -<p class="pnii">De un hermano del Rey de Mjico los Mejicanos, <a href="#Page_294">294</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Razonamientos" name="Razonamientos">Razonamientos</a> de los Oradores hechos en elecciones de Reyes, y en otras ocasiones semejantes, <a href="#Page_268">268</a>, <a href="#Page_272">272</a>, <a href="#Page_27">27</a>, y sigs.</p> -<p class="pnii">Tombanlos de memoria los muchachos, y conservbanse por tradicion, <a href="#Page_260">260</a>, <a href="#Page_274">274</a>.</p> - -<p class="pni">Religion y Religiosos, vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>.</p> - -<p class="pni"><a id="Representaciones" name="Representaciones">Representaciones</a> varias que hacian los Indios en sus fiestas, <a href="#Page_135">135</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">[387]</a></span></p><p class="pnii">Los Chinas las hacen muy grandes, <a href="#Page_157">157</a>.</p> - -<p class="pni">Repblica de Mejicanos, cual haya sido, <a href="#Page_212">212</a>.</p> - -<p class="pni">Resurreccion de los cuerpos, no la alcanzaron los Indios, <a href="#Page_25">25</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Rey" name="Rey">Rey</a>, no tienen muchas naciones, <a href="#Page_172">172</a>.</p> -<p class="pnii">Con qu ocasion lo eligieron los Mejicanos, <a href="#Page_257">257</a>.</p> -<p class="pnii">Eleganlo cuatro Electores, <a href="#Page_292">292</a>.</p> - -<p class="pni">Reino del Per y de Nueva-Espaa, son en algunas cosas iguales, y en otras no, <a href="#Page_173">173</a>.</p> - -<p class="pni">Ritos, vase la palabra <i><a href="#Ceremonia">Ceremonias</a></i>.</p> - -<p class="pch">S</p> - -<p class="pni"><a id="Sacerdotes" name="Sacerdotes">Sacerdotes</a> de los Idolos, sucedian por linages, y por eleccion, <a href="#Page_51">51</a>.</p> -<p class="pnii">Qu oficios hacian, <a href="#Page_52">52</a>.</p> -<p class="pnii">Guardaban continencia. Comian y dormian poco. No bebian vino. Sacbanse sangre de las espinillas, y disciplinbanse, <a href="#Page_64">64</a>.</p> -<p class="pnii">Cmo se ungian, <a href="#Page_103">103</a>.</p> -<p class="pnii">Ellos solos podian comer de la comida de los Idolos, <a href="#Page_130">130</a>.</p> - -<p class="pni">Sacramentos de la Iglesia, como los ha querido el Demonio imitar, <a href="#Page_88">88</a>, <a href="#Page_69">69</a>.</p> - -<p class="pni">Sangre, llor un Rey Inca, <a href="#Page_22">22</a>.</p> - -<p class="pni">Santiago, fu visto de los Indios, favoreciendo los Espaoles, y es tenido en gran veneracion, <a href="#Page_349">349</a>.</p> - -<p class="pni">Sayritopa, Inca, vino de paz, <a href="#Page_211">211</a>.</p> - -<p class="pni">Semanero de los Idolos, en qu se ocupaba, <a href="#Page_134">134</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">[388]</a></span></p><p class="pni">Sementeras movedizas, que se hacian sobre el agua, <a href="#Page_262">262</a>.</p> - -<p class="pni">Seminarios para hijos de Indios, son necesarios, <a href="#Page_223">223</a>.</p> - -<p class="pni">Seor de Tlatellulco, que desafi al Rey de Mjico, <a href="#Page_303">303</a>.</p> - -<p class="pni">Sentencia de muerte, quin la podia dar entre Mejicanos, <a href="#Page_216">216</a>.</p> - -<p class="pni">Siglo de los Indios, tenia 5, aos, <a href="#Page_168">168</a>.</p> -<p class="pnii">En fin de cada uno esperaban que se habia de acabar el mundo, y quebraban todas sus vasijas, <a href="#Page_167">167</a>.</p> - -<p class="pni">Sol, era adorado de los Indios en segundo lugar despues de el Viracocha, <a href="#Page_10">10</a>, <a href="#Page_11">11</a>.</p> - -<p class="pni">Soldado, que por ser tuerto se libr de la muerte, <a href="#Page_26">26</a>.</p> - -<p class="pni">Suchimilcos, fueron el primer linage de Navatlacas que poblaron Nueva-Espaa, <a href="#Page_235">235</a>.</p> - -<p class="pni">Supersticiones de los Gentiles, qu provecho traan los Cristianos, <a href="#Page_138">138</a>.</p> - -<p class="pch">T</p> - -<p class="pni">Tabaco tiene virtud de amortiguar la carne, <a href="#Page_105">105</a>.</p> - -<p class="pni">Tabernculo de Vitzilipztli, <a href="#Page_212">212</a>.</p> - -<p class="pni">Tangatanga era Idolo de tres en uno, y uno en tres, <a href="#Page_176">176</a>.</p> - -<p class="pni"><a id="Templo" name="Templo">Templo</a> famoso del Idolo Vitzilipztli, <a href="#Page_48">48</a>.</p> -<p class="pnii">El de Tezcalipca, id. El de Quetzalcoatl, <a href="#Page_131">131</a>.</p> -<p class="pnii">Otro que se quem milagrosamente, <a href="#Page_325">325</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">[389]</a></span></p><p class="pni">Templos diversos que habia en Indias, <a href="#Page_41">41</a>, <a href="#Page_47">47</a>.</p> - -<p class="pni">Tepanecas fueron el tercer linage de Navatlacas, que poblaron Nueva-Espaa, <a href="#Page_235">235</a>.</p> - -<p class="pni">Tepeaca nunca se quiso rendir Mjico, <a href="#Page_316">316</a>.</p> - -<p class="pni">Tezcatlipca, Dios de la Penitencia. De los jubileos y perdon de pecados, <a href="#Page_34">34</a>.</p> -<p class="pnii">Y de la esterilidad, hambre y peste, <a href="#Page_34">id</a>.</p> -<p class="pnii">Apareci los hechiceros en trage de Chalca, y fu adorado de ellos, <a href="#Page_336">336</a>.</p> - -<p class="pni">Tezcuco fu la Metrpoli de los Culhacanes, <a href="#Page_236">236</a>.</p> - -<p class="pni">Tizozic, sexto Rey de Mjico, <a href="#Page_299">299</a>.</p> -<p class="pnii">Rein solos cuatro aos. Fu muerto con ponzoa, <a href="#Page_299">id</a>.</p> - -<p class="pni">Tierras todas se continuan, <a href="#Page_240">240</a>, En el Per ninguno las posea en propiedad, sino cada ao se repartian cada uno, <a href="#Page_186">186</a>.</p> - -<p class="pni">Tlacaelll, hombre animoso y discreto, qu principios tuvo, <a href="#Page_277">277</a>, <a href="#Page_278">278</a>.</p> -<p class="pnii">Con solo muchachos conquist la ciudad de Cuitlavaca, <a href="#Page_289">289</a>.</p> -<p class="pnii">A l se debe toda la amplitud del Imperio Mejicano. Por su parecer no se conquist Tlascla, <a href="#Page_295">295</a>.</p> -<p class="pnii">No quiso ser Rey, <a href="#Page_296">296</a>.</p> -<p class="pnii">l, con otros dos, cautivaron ms enemigos que todo un ejrcito, <a href="#Page_297">297</a>.</p> -<p class="pnii">Su muerte y exequias ms que de Rey, <a href="#Page_300">300</a>.</p> - -<p class="pni">Tlacuitas fueron el quinto linage de Navatlacas, que poblaron Nueva-Espaa, <a href="#Page_236">236</a>.</p> - -<p class="pni">Tlalc, Idolo compaero de Vitzilipztli, <a href="#Page_34">34</a>, <a href="#Page_49">49</a>.</p> - -<p class="pni">Tlascala, por qu no la conquistaron los Mejicanos, <a href="#Page_295">295</a>.</p> -<p class="pnii">Nunca se rindi Mjico, <a href="#Page_316">316</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">[390]</a></span></p><p class="pni">Tlascaltecas por engao mataron los Gigantes, Fueron el sexto linage de Navatlacas, que poblaron Nueva-Espaa. Favorecieron los Espaoles y por eso no pagan tributo, <a href="#Page_237">237</a>.</p> - -<p class="pni">Tlatellulco cmo se pobl, <a href="#Page_256">256</a>, Sus vecinos cantaron como ranas y cuervos, <a href="#Page_304">304</a>.</p> - -<p class="pni">Tozi era la principal Diosa de los Mejicanos, <a href="#Page_37">37</a>.</p> -<p class="pnii">Qu origen tuvo, <a href="#Page_250">250</a>, Fu hija del Rey de Culhuacn, y la primera que desollaron los Mejicanos, <a href="#Page_37">37</a>.</p> - -<p class="pni">Tradicion, por ella conservaban los Indios muchas cosas de sus historias, <a href="#Page_161">161</a>.</p> - -<p class="pni">Traicion de Tepanecas contra Mejicanos, <a href="#Page_271">271</a>.</p> - -<p class="pni">Tributos que el Inca tenia impuestos los suyos, <a href="#Page_184">184</a>.</p> -<p class="pnii">Llevbanse al Rey cada mes, y el dia que se coronaba, con grande pompa, <a href="#Page_293">293</a>.</p> - -<p class="pni">Trueno adoraban los Indios por Dios, y como le fingian, <a href="#Page_10">10</a>.</p> - -<p class="pni">Tucapl, provincia, se ha defendido, sin ser conquistada de Espaoles, <a href="#Page_356">356</a>.</p> - -<p class="pni">Tunl con guila encima, fu seal de la fundacion de Mjico, y despues sus armas, <a href="#Page_253">253</a>.</p> - -<p class="pch">U</p> - -<p class="pni">Uncion de los Cristianos ha querido el demonio imitar, <a href="#Page_103">103</a>.</p> -<p class="pnii">Aquella de que usaban hacian de sabandijas, <a href="#Page_105">105</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_391" id="Page_391">[391]</a></span></p><p class="pni">Universidades de la China, <a href="#Page_158">158</a>.</p> - -<p class="pch">V</p> - -<p class="pni">Vasallos de Reyes, cmo estaban distribudos, <a href="#Page_178">178</a>.</p> - -<p class="pni">Vasijas quebraban los Indios cuantas tenian, cada cincuenta y dos aos, <a href="#Page_167">167</a>.</p> - -<p class="pni">Vestiduras del Sumo Sacerdote, <a href="#Page_50">50</a>, <a href="#Page_51">51</a>.</p> - -<p class="pni">Vida de otro siglo con pena y gloria alcanzaron los Indios, <a href="#Page_26">26</a>.</p> - -<p class="pni">Viracocha era el principal Dios que adoraban los del Per, <a href="#Page_204">204</a>, <a href="#Page_205">205</a>.</p> -<p class="pnii">Fu tenido por tal, por mandado de Yupangui, Inca, <a href="#Page_204">204</a>.</p> - -<p class="pni">Viracochas, por qu llaman los Espaoles, <a href="#Page_209">209</a>.</p> - -<p class="pni">Vrgenes, vase la palabra <i><a href="#Monasterios">Monasterios</a></i>.</p> - -<p class="pni">Vitzilipztli era el principal Dios de los Mejicanos, <a href="#Page_12">12</a>.</p> -<p class="pnii">Qu quiere decir, y qu hechura tena, <a href="#Page_34">34</a>.</p> -<p class="pnii">Fu adorado de ellos antes que Mjico se fundara. Mandles salir de sus tierras, <a href="#Page_317">317</a>.</p> -<p class="pnii">Comunicaba con ellos muy familiarmente, <a href="#Page_318">318</a>.</p> -<p class="pnii">Castig los que se quisieron quedar en Coantepc, <a href="#Page_244">244</a>.</p> -<p class="pnii">Tena siempre ante su altar un brasero de fuego encendido.</p> - -<p class="pni">Vitzilovitli, Rey segundo de Mejicanos, <a href="#Page_264">264</a>.</p> - -<p class="pni">Viudas, no se podan casar dentro de un ao, <a href="#Page_195">195</a>.</p> - -<p class="pni">Vvoras, amansaron los Indios, y se mantenian de ellas, <a href="#Page_249">249</a>.</p> - -<p class="pni">Voces sobrenaturales que se oyeron debajo de una pea, <a href="#Page_324">324</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">[392]</a></span></p><p class="pnii">Y en Mjico, otras como de muger angustiada, <a href="#Page_325">325</a>.</p> - -<p class="pch">Y</p> - -<p class="pni">Yupangui, Inca, instituy por principal Dios, entre todos, al Viracocha: quit su padre y hermano el Reino, <a href="#Page_204">204</a>.</p> - -<hr class="d6" /> -<hr class="d7" /> - -<p class="pc4 large ls2">TABLA</p> - -<p class="phei">DE ALGUNOS LUGARES DE LA SAGRADA ESCRITURA,<br /> -CUYA DECLARACION SE TOCA DE PASO EN ESTE<br /> -SEGUNDO TOMO DE LA HISTORIA NATURAL<br /> -Y MORAL DE LAS INDIAS</p> - -<hr class="d8" /> - -<p class="pc lmid"><i>Job.</i></p> - -<table id="tot1" summary="tables1"> - - <tr> - <td class="tdr" colspan="2"><span class="small u">Pginas</span></td> - </tr> - - <tr> - <td class="tdt1">Cap. 31. vv. 26. 27. Si vidi solem cum fulgeret, -&, &, obsculatus manum meam ore meo.</td> - <td class="tdrw"><a href="#Page_15">15</a></td> - </tr> - -</table> - -<p class="pc1 lmid"><i>Proverbia.</i></p> - -<table id="tot2" summary="tables2"> - - <tr> - <td class="tdt1">Cap. 26. v. 6. Sicut qui mittit lapidem in acerbum mercurii.</td> - <td class="tdrw"><a href="#Page_19">19</a></td> - </tr> - -</table> - -<p class="pc4 elarge">LAUS DEO</p> - -<hr class="chap" /> - -</div> - -<div class="chapter"> - -<h2 class="p4">FOOTNOTES:</h2> - -<div class="footnotes"> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a></span> -Job 41. v. 25.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a></span> -Isaas 14. vv. 13. y 14.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a></span> -Ezequiel 28. v. 2.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a></span> -Psalm. 73. v. 23.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a></span> -Mat. 12.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a></span> -Job 40.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a></span> -Mat. 4. v. 9.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a></span> -Joan. 8. v. 44.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a></span> -Deut. 32. v. 15.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a></span> -Sap. 14. v. 12.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a></span> -Act. 17 v. 23.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a></span> -Actor. cap. 14. w. 11. pc. et c. 28. v. 3. pc.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a></span> -Plat. in Timeo. Arist. cap. ultim. 12. Metaph. Trismeg. in -Pimandro, p. Asclepio.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a></span> -Sap. 13, v. 1, pc.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a></span> -Rom. 1. v. 25.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a></span> -Job 31. w. 26, 27 y 28.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a></span> -Rom. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a></span> -Conc. Limens. 2. p. 2. cap. 99.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a></span> -Prov. 26. v. 8.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a></span> -Sup. 1. ad Cor. Hom. 4.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a></span> -Sap. 14. v. 12.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a></span> -Hierem. 19. Sophon. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a></span> -August. in epist. 64.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a></span> -Sap. 13. v. 10.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a></span> -Isai. 44. Hierem. 10. Baruch. 6. Psal. 113.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a></span> -Oseas 8 v. 6.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a></span> -Joan. 8. v. 44.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a></span> -Exod. 7. w. 11. y 12.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a></span> -Judic. 18.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a></span> -Plutarc. lib. de Trac. re.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a></span> -Justin. in Apolog. pro christian.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a></span> -Dani. 14.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a></span> -Arist. 12. Metaph.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a></span> -Exod. 32.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a></span> -3. Reg. 18. v. 28.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a></span> -Psalm. 105. vv. 37 y 38. Nm. 25.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a></span> -4. Reg. 21.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a></span> -Gen. 4. Gen. 8. Gen. 15.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a></span> -4. Reg. 3. v. 27.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a></span> -Sap. 12. cap. 14. v. 22. pc.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a></span> -Psalm. 105. v. 37.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a></span> -Galen. lib. 2. de Hyppocratis platonis placitis cap. 4.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a></span> -Gen. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a></span> -Perihar. cap. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a></span> -Conc. Lim. Actio. 2. c.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a></span> -Eccles. 1. v. 9.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a></span> -Deut. 28. vv. 9, 10, y 11.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a></span> -Jerem. 10. v. 2.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a></span> -Lib. 9. de Demonstrat. Evangel. demonst. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a></span> -2. Mach. 5.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a></span> -1. Mach. 1.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a></span> -Sap. 17.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a></span> -Euseb. lib. 1. de Eccles. Histor.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a></span> -Mat. 1. Luc. 4.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a></span> -Act. 16.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a></span> -Dan. 2. Num. 22. 1. Reg. 28.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a></span> -Rom. 11.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a></span> -Dan. 2.</p> - -<p class="pfn4"><span class="ln1"><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a></span> -Aug. lib. 2. de Conc. Evang. cap. 36.</p> -</div></div> - - -<div class="chapter"> - -<div class="transnote p4"> -<p class="pc large">NOTA DEL TRANSCRIPTOR:</p> -<p class="ptn">—Los errores obvios de impresin y puntuacin han sido corregidos.</p> -<p class="ptn">—Se ha mantenido la acentuacin del libro original, que difiere -notablemente de la utilizada en espaol moderno.</p> -<p class="ptn">—El transcriptor de este libro cre la imagen de tapa utilizando la -portada del libro original. La nueva imagen pertenece al dominio pblico.</p> -</div></div> - -</div> - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia natural y moral de las Indias -(vol 2 of 2), by P. Joseph, de Acosta - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA NATURAL Y MORAL DE *** - -***** This file should be named 50430-h.htm or 50430-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/0/4/3/50430/ - -Produced by Giovanni Fini, Adrian Mastronardi and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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