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-The Project Gutenberg eBook, La Caza de La Perdiz Con Escopeta, Al Vuelo y
-con Perro de Muestra, by Manuel Saurí
-
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org
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-Title: La Caza de La Perdiz Con Escopeta, Al Vuelo y con Perro de Muestra
-
-
-Author: Manuel Saurí
-
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-Release Date: November 6, 2013 [eBook #44120]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-
-***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CAZA DE LA PERDIZ CON ESCOPETA,
-AL VUELO Y CON PERRO DE MUESTRA***
-
-
-E-text prepared by Carlos Colón and the Online Distributed Proofreading
-Team (http://www.pgdp.net) from page images generously made available by
-the Google Books Library Project (http://books.google.com)
-
-
-
-Note: Images of the original pages are available through
- the Google Books Library Project. See
- http://www.google.com/books?id=s3ECAAAAYAAJ
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-
-Nota del Transcriptor:
-
- Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
-
- Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las
- minúsculas) han sido sustituidas por letras mayúsculas
- de tamaño normal.
-
- Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
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-
-LA CAZA DE LA PERDIZ
-
-CON ESCOPETA, AL VUELO
-
-Y CON
-
-PERRO DE MUESTRA
-
-por
-
-MANUEL SAURÍ
-
-
- El que sabe cazar la perdiz al vuelo,
- con perro de muestra, debe cazar bien á
- todo, lo mismo ánade, codorniz ó becacina,
- que conejo, liebre ó jabalí, etc., etc.
-
- BARON DE CÓRTES, =Recuerdos de caza=.
-
-
-Barcelona
-Manuel Saurí, Editor
-1877
-
-Es propiedad del autor y editor.
-
-Queda hecho el depósito en manos de los cazadores.
-
-Barcelona.--Imprenta de la Viuda Miró y C.ª, Sobradiel, 10.--1877.
-
-
-
-
-PRÓLOGO.
-
-EL PORQUÉ DE LA OBRA.
-
-
-He puesto este epígrafe al prólogo de mi _obra_, y creo no ando
-acertado, pues antes debia preguntarme: ¿A qué escribir de caza despues
-de publicado el libro: _Los cazadores_, parto del ingenio del fecundo
-novelista Enrique Pérez Escrich, y el titulado: _Recuerdos de caza_,
-escrito por el infatigable émulo de san Eustaquio, señor baron de
-Córtes?
-
-En esto está el _quid_ de mi osadía; y todo el que haya tenido la
-fortuna de leer las producciones que acabo de citar, comprenderá el
-móvil que me ha guiado al dar á la estampa estos apuntes, si es que se
-toma el trabajo de leer mis dislates.
-
-He dicho y adelante.
-
-
-
-
-TRAJE DEL CAZADOR.
-
-
-Aunque parezca secundario ocuparse del traje que debe usar el cazador,
-únicamente me limitaré á encargar que éste sea sencillo y sin jactancia.
-Interiormente llevará camiseta de franela, lo cual le evitará muchos
-resfriados si tiene la prudencia de cambiarla al llegar de la cacería á
-la casa ó parada. Esto prenda de ropa es más conveniente en verano,
-aunque parezca improcedente por el excesivo calor que hace. Conviene
-asimismo acostumbrarse al uso de la alpargata, llevando escarpines de
-lana: el pié va resguardado y se pisa en blando; así se trepa mejor el
-monte. En ciertos terrenos debe usarse el zapato claveteado, lo cual
-evita resbalones; borceguíes y pantalon ancho, para que la rodilla
-juegue con comodidad: el cuerpo abrigado con blusa ó chaqueta
-desprovistas de aberturas, ojales y colgajos, ni tampoco conviene llevar
-leontina en el reloj, pues todas estas cosas ofrecen el inconveniente de
-que al hacer uso de la escopeta, se enredan con el pié de gato ó bien
-con el disparador, y esto, además de interrumpir y hacer perder un
-tiempo precioso para apuntar la pieza de caza, que se va sin poderla
-saludar, tambien puede acarrear (punto importante que se debe evitar)
-algun lance desagradable, tal como que se dispare la escopeta sin el
-beneplácito del cazador. Lo cual, á más del susto que ocasiona, es
-fuente de lamentables desgracias.
-
-Las camisas se usarán anchas de cuello, sin pretensiones ni
-ridiculeces, cubriéndose la cabeza con un sombrero ligero, de alas
-regulares, item más, un pañuelo de seda sujeto en la sien; con lo que se
-evitan los dolores reumáticos de cabeza, y es un gran preservativo
-contra el frio. En época de calor debe evitarse que el sudor corra por
-el rostro, cosa tan molesta.
-
-
-
-
-LA ESCOPETA.
-
-
-El arma es conveniente que sea de dos cañones, sistema Lafaucheux; su
-peso poco más ó menos de seis libras y media á siete; inferior á este
-peso tiene el inconveniente que al salir el tiro hace un pequeño
-movimiento de vibracion y perjudica la seguridad del mismo, y de más
-tambien fatiga demasiado al cazador, lo cual no hay que echar en saco
-roto. El arma de dos cañones tiene la ventaja de poder efectuar lances
-por duplicado. Muchas veces al primer tiro se yerra la pieza, y se
-alcanza con el segundo; otras, despues de haber tirado arranca otra
-pieza cercana y aún se mata, y además (esto es lo principal) el cazador
-anda por esos mundos de Dios con más garantía contra cualquier
-eventualidad: en toda querella que se suscite es más respetado.
-
-Basta que el calibre de la escopeta coja el cartucho marca 16. Los
-gallitos deben caer siempre á voluntad del cazador; así es que los
-puntos han de estar si no al pelo, _entre col y col lechuga_.
-
-Gastando 40 á 50 duros en una escopeta, se obtiene una buena arma de
-caza; lo demás es cuestión de puro lujo, sin ninguna influencia en la
-precision del tiro.
-
-
-
-
-MUNICIONES.
-
-
-La pólvora debe ser escogida, bastando con que el buen probador señale 5
-grados. El cartucho se empleará de cartulina fina, para que entre y
-salga sin necesidad de saca-cartuchos. Una vez haya servido, debe
-tirarse, pues tiene sus inconvenientes el volver á usarlos. El plomo ó
-sea los perdigones, en los meses de agosto, setiembre y octubre basta
-emplearlos del número 6; en noviembre, diciembre, enero y febrero, entre
-el 4 y el 5. En esta época del año la perdiz se tira á mayor distancia,
-y como está en su apogeo, necesita el plomo mayor para hacerla dar la
-voltereta.
-
-
-
-
-PERRO PERDIGUERO.
-
-
-El verdadero compañero del cazador es sin disputa el perro; por lo
-tanto, debe buscarse dócil, obediente é inteligente. Sabido es que, como
-aquél comparte las glorias y fatigas con tan leal _amigo_, los dos se
-reparten cariñosamente el almuerzo, aunque sea á trueque de quedarse el
-amo con apetito.
-
-Las castas del perro _seter-pointers_ no han dado en nuestro país los
-resultados que eran de esperar, de suerte que los cazadores hánse fijado
-en los perros perdigueros, ampurdaneses, mallorquines y navarros, los
-cuales han producido mejores resultados por su obediencia y por no
-adelantarse tanto como los _seters_ y _pointers_. Como éstos recorren el
-terreno que debe seguir el cazador, quítanle la ilusion al indicarle la
-pista.
-
-Hay perro (de castas cruzadas como el podenco-sabueso) que apenas tiene
-facha de perdiguero, y sin embargo da buenos resultados, pero necesítase
-mucho rigor para domarlos; una vez logrado esto, son incansables y
-dóciles, y nunca se aspean.
-
-Exigid del perro que tenga buenos vientos, firme muestra y blanda boca,
-y con estas circunstancias, si el cazador sabe cazar y matar, de seguro
-tendrá un excelente compañero que seguirá bien á un peon, y cobrará las
-aliquebradas. En tal caso dejad para otros la casta y la hermosura, pues
-esto es secundario.
-
-Las perras son generalmente más dóciles y finas, pero tienen cierto
-inconveniente que la naturaleza no ha querido evitar, por cuyo motivo
-los cazadores prefieren el macho.
-
-Es conveniente cortar el rabo al perro, pues al moverse agita las matas,
-se estropea hasta el punto de ensangrentarse con los zarzales, echa á
-perder las uvas y bate las mieses; si bien esta operacion de cortarles
-el rabo les afea, porque no hay duda que es más bello y sublime cuando
-está de muestra con la cola paralela al horizonte.
-
-Se observará que cuando arquean el rabo los perros de raza pura, indica
-liebre; un poco inclinado pero recto, conejo; con la punta al horizonte,
-perdiz; recto y un poco levantado, codorniz. Al perro bien castizo le
-repugna traer la becada, guiones, las pollas de agua, y sobre todo los
-_sabocs_, y algunos hasta los palomos.
-
-Hay cazador que para lograr un perro de _primo cartello_, págalo á
-cualquier precio, creyendo que depende del can si mata más ó menos
-perdices; y éste conoce á tal punto el cambio de dueño, que se han dado
-casos de demostrar su agrado al nuevo amo abandonándole en el mismo
-momento que se hace la prueba. Sobre esto pudiera llenar unas cuantas
-cuartillas, mas sólo me limitaré á aconsejar que el que quiera un buen
-perro _que se lo haga_.
-
-
-
-
-MODO DE TIRAR A LAS PERDICES.
-
-
-Esta es la parte más comprometida para dar una sucinta esplicacion del
-modo cómo deben matarse al vuelo las perdices, por la sencilla razon de
-que es difícil iniciar en el asunto á aquellos que no han tenido la
-satisfaccion en su vida de matar media docena de perdices al vuelo.
-
-El cazador que en sus correrías anuales puede contar con un promedio de
-por cada tres tiros una perdiz, hay que proclamarle buen tirador. Aunque
-en salidas determinadas cuente triunfos tales como hacer dar la
-voltereta á todas las que tire, acontece asimismo (y bien á menudo) que
-se dispara diez ó doce veces la escopeta y sólo se matan un par de
-piezas, de manera que, por cálculo aproximado, á un buen tirador le sale
-la proporcion mencionada.
-
-Al arrancar del suelo y al echarse al vuelo la perdiz, el cazador debe
-estar sereno, hacer una pequeña suspension y con ligereza echarse la
-escopeta á la cara; seguir á la perdiz en su rápida carrera,
-encañonarla, y cuando se interpone con el punto de la escopeta, entonces
-sin calcular distancias debe efectuarse la presion del dedo sobre el
-disparador; y seguro que obrando así cae la pieza.
-
-La perdiz que marcha de frente ó sea de cola es la fácil de matar: las
-que van atravesadas debe comprenderse la velocidad que llevan, para
-apuntarlas á la cabeza, y haciendo un insignificante movimiento con el
-brazo izquierdo (que es el timon), se las toma la delantera. Así hay
-probabilidades de matarlas. Lo mismo requiere la perdiz que viene de
-arriba ó sea de frente, é indispensablemente pasa por encima de la
-cabeza del cazador: segun se presenta este lance, la regla mejor es
-volverse rápidamente y tirar cuando haya pasado; no obrando así y
-disparando cuando viene de frente, este tiro si se acierta es de
-_chamba_, pues á veces se requiere tomarla un metro por delante y la
-misma pieza acude á la muerte, dando un tumbo, y con la velocidad y el
-choque de la caida, se abre.
-
-La perdiz que, sorprendida entre el cazador y el perro, no le queda
-fácil salida y empieza con aquel canto alarmante que aturde, llegando á
-echar excrementos, y se remonta repullada, á ésta el cazador debe con
-serenidad seguirla apuntando, y al hacer la suspension para extender el
-vuelo en la direccion que se le antoja, entonces hay que disparar, pues
-es la mejor oportunidad de matarla. El tiro es fácil.
-
-Cuando el perro pone muestra, la satisfaccion es tan importante, que
-afecta la parte física de un modo notable. El corazon late tan
-agradablemente, que no se puede describir, y no recuerdo que tan
-singular impresion me la haya evitado un segundo, dejando de imitar á
-muchos que dan gritos al perro, y tocándole con el pié le excitan para
-que rompa la muestra.
-
-Este lance debe resolverse siempre por sí solo; y mientras se admira la
-_sublimidad_ del perro, se va el cazador colocando de manera que pueda
-tirar á la perdiz sin que le estorben los árboles. Ésta arranca de un
-modo desesperado; el cazador, por poco que lo sea, goza y disfruta dando
-_gusto al dedo_ á las mil maravillas, y debe matar la pieza. Es un caso
-indispensable; el perro lo exige por la leccion que recibe, y el cazador
-tiene un disgusto si la yerra: en todo el dia caza de mal humor, á no
-ser que muy luego alcance victorioso desquite: de lo contrario pasa un
-dia _de perros_.
-
-Para tirar al vuelo á las perdices se necesita calma y serenidad. Los
-grabados franceses nos quieren demostrar eso pintando á cazadores que
-cuando les sale al vuelo una pieza, abren tranquilamente la caja del
-rapé, toman un polvo, y luego apuntan y matan. Cualquier cazador
-práctico comprenderá que ésta es la manera gráfica de demostrarle que no
-debe precipitarse, pues la precipitacion es causa de que se vaya la
-caza; sin embargo, es preciso un término medio. En nuestro país las
-perdices no permiten tomar rapé, ni siquiera fumar en pipa.
-
-Sucede al más _pintado_ que yerra la mejor pieza, y eso depende muchas
-veces de estarse mirando la perdiz sin cuidar del guia de la escopeta,
-que generalmente se dispara sin apuntar. Acontece lo expuesto cuando la
-perdiz sale de sorpresa y se va desprevenido y absorto en _importantes_
-meditaciones.
-
-Tampoco debe olvidar el aficionado á caza que el apuntar bien depende
-mucho del brazo izquierdo, el cual juega un principal papel en el _arte
-de tirar con precision al vuelo_. Al colocar la escopeta á la espalda,
-si bien este movimiento debe ser suave, en cambio requiérese soltura,
-apoyando en seguida la cara á la culata para entreguardar bien al
-encañonar la caza y seguir la rapidez y el más leve movimiento de la
-pieza, haciendo importante papel el brazo izquierdo que acompaña el
-encañoneo; y cuando el cazador comprende la oportunidad, entonces el
-dedo cumple con su obligacion y se palpan los buenos resultados, pues
-infaliblemente la pieza cae herida ó muerta. El disparador de la
-escopeta debe siempre caer á voluntad del tirador; el inconveniente más
-leve hace errar la caza, y no por ser un mal tirador sino por efectos
-materiales del arma, que deben corregirse.
-
-He cazado con amigos que no saben matar de otro modo que por medio del
-tiro _á tenazon_, y no obstante, algunas veces me han dejado asombrado
-por su destreza en despachar las piezas; pero confieso que jamás me han
-satisfecho, y he tenido ocasion de manifestárselo. El aficionado
-acostumbrado á esta clase de tiro, el dia que tiene la _buena_ hace
-prodigios. Aún la perdiz no ha arrancado un metro del suelo, cuando ya
-está tendida en él, y si la caza les sale de cerca la destrozan: como no
-tienen espera, tiran aunque sea á cuatro pasos de distancia; si la pieza
-recoge la _flor del tiro_, queda en disposicion de echarla al muladar.
-Por lo demás, si tienen la _mala_, en una cacería de cinco ó seis dias
-no matan ni una pieza, á pesar de ser los que tiran más. Atendido lo
-cual aconsejo á todo cazador que se corrija de este _vicio_ y haga un
-estudio para tirar despues de encañonear y seguir bien la pieza: si así
-lo hace, encontrará un verdadero placer al matar en buena regla una
-pieza de caza.
-
-
-
-
-1.º DE AGOSTO.
-
-
-Memorable fecha, y sin embargo para muchos pasa desapercibida, mientras
-que los cazadores aguárdanla con tanta impaciencia, que casi raya en
-locura. Se cuentan las semanas y hasta las horas que faltan para llegar
-al dia ansiado, _el 1.º de agosto_, en que la ley de caza autoriza á los
-españoles poder hacer uso del derecho que les ha estado vedado durante
-cinco meses, prohibicion justa é indispensable para que las perdices
-estén en amores y la naturaleza nos dé en cambio la fecundidad, es á
-saber: que de un par de perdices salga un bando de 18 á 21.
-
-El cazador deberia tener en su gabinete, entre los objetos de caza, un
-cuadro adornado de precioso marco, destacándose en el fondo una
-inscripcion en letras de oro que le recordara perennemente el dia 1.º de
-agosto.
-
- * * * * *
-
-No cabe duda que ese dia le tienen fijo en la memoria más de cien mil
-españoles, si no todos cazadores, á lo menos muchos que creen serlo, por
-el mero hecho de tener escopeta, perro y licencia de caza. Por mi parte
-puedo afirmar que hace veinte años que en tal fecha no he faltado al
-monte: pues se experimentan muchas impresiones, queriendo uno
-multiplicarse para hacer _descubrimientos_; la imaginacion acude á todas
-partes; se está cazando, pongo por caso en Moncada, se ha descubierto
-el terreno, y uno dice para su coleto: «mejor me habria ido á la _Torre
-dels frares_, allí dejé bastantes pares; pero... ¿y si me hubiese
-dirigido á _Roca de droc_?... no, el tren sale demasiado tarde, y cuando
-se llega al cazadero, ya molesta mucho el rubicundo Febo; además, habrán
-ido los de Molins de Rey.» Por último, reflexiona que los puntos
-mencionados debe reservarlos para otro dia, y caminando con calma en
-busca de agua cristalina y alguna sombra, dispónese á ir pasando el dia
-para no estropearse y _hacer piés_, preparándolos para las futuras
-salidas, que deben ser, seguramente, de más provecho que las primeras.
-
-Las perdices en el mes de agosto.--La caza de la perdiz en el mes de
-agosto se diferencia completamente de las demás épocas del año. La ley
-deberia, con rigor, á lo menos no permitir cazar hasta el 15 de dicho
-mes. Si bien es verdad que por razon del clima hay comarcas en que las
-perdices son más crecidas, como por ejemplo en el litoral, en cambio en
-la alta montaña van muy atrasadas, hallándose muchas cluecas empollando
-aún sus huevos: de ahí resulta que algunos cazadores inexpertos, cuando
-el perro les queda de muestra y al salir la perdiz, que apenas se
-remonta un palmo del suelo, le encajan el tiro, y pueden irse ufanos á
-su casa con el trofeo de una clueca sin plumas en la panza, é
-indirectamente dejando desamparadas á veinte ó más perdices que iban á
-salir del huevo, lo cual causa un perjuicio irreparable y reprensible.
-
-Basta ya de digresion, y volvamos al modo cómo deben cazarse las
-perdices en agosto.
-
-Mucha ventaja llevará el cazador y se ahorrará no pocas subidas y
-bajadas, si muy temprano, antes de la salida del sol, se coloca en un
-cerro. El canto del _perdigon_ bravo anuncia á los _perdigachos_ que se
-han recodado y pasado á _joc_ la noche; mueven la cabeza y guiados por
-la perdiz van subiendo al cerro, haciendo _piu_, _piu_, _piu_. Cuando
-aperciba el cazador ese canto, debe huir del cerro y no volver á él
-hasta que pasen á lo menos quince dias, pues las perdices que mataria
-apenas tendrian el tamaño de las codornices: todo cazador decente debe
-ir en busca de otro lance, y sólo le es permitido hacerlas volar para
-saber si el bando está completo; ensayo muy peligroso, por lo que voy á
-expresar. Cuando sale el bando ¿quién se detiene? es bastante difícil, y
-esto produce consecuencias fatales.--Los _padres_, permítaseme la
-expresion, en defensa de sus _hijuelos_ van _peonando_ y guiando el
-bando adelante por la inseguridad que tienen en el vuelo de los
-_pollitos_; el _perdigon_ con un movimiento rápido divide el bando, y la
-perdiz con la otra mitad aproximadamente y á retaguardia, haciendo
-_chac_, _chac_, _chac_, hasta que el perro se les viene encima; entonces
-vuelan, y la pobre perdiz que en defensa de sus hijos quedó á
-retaguardia, paga con la vida su amor filial. Cometida tal hazaña por el
-cazador, muy fácil le es acabar con el bando, pues los jóvenes con su
-_piu_, _piu_, se descubren muy fácilmente y se dejan matar á mansalva, y
-las pocas que quedan echan de menos á la madre, de suerte que cuando
-viene la noche (estas siempre son frias) mueren por faltarles el calor
-natural que les da el regazo materno.
-
-Este es uno de los inconvenientes que tiene el cazar la perdiz en la
-época citada. Discutiendo algunas veces sobre si es mejor ó no que el
-bando lleve el macho, sólo me han sostenido lo contrario los aficionados
-al _reclamo_, pero jamás me han dado una razon sólida, mientras les he
-podido objetar el auxiliar que es del bando el _perdigon_. Éste, en la
-época del celo y en la de la cria, se defiende admirablemente del
-gavilan, garzas, gaig, mochuelo, y hasta de los perros, saliendo casi
-siempre victorioso cuando menos de las aves citadas, y en las demás
-épocas del año se deja agarrar sin oponer la menor resistencia. ¡Lo que
-puede el amor paternal!
-
-Volviendo ahora á entrar en materia diré, que para cazar en el mes de
-agosto se requiere una táctica generalmente diferente de las demás
-épocas del año. En primer lugar, debe madrugarse mucho, ir ligero de
-ropa, llevando siempre una camisa de repuesto en el zurron. Las perdices
-se hallan en los cerros á la salida del sol, pero al cuarto de hora ya
-descienden á las querencias, métense en los rastrojos y comen los granos
-de trigo que despues de la siega han quedado desparramados por el suelo:
-si por casualidad aún están en el campo las gavillas, de seguro que las
-perdices se hallan cerca. Si se notan por el camino las señales que las
-aves retozando han dejado en el suelo, el cazador puede hacerse cargo
-por ellas si el bando está á punto de darle una leccion: se ha de fijar
-en si hay excrementos, y si son tiernos, no debe moverse de aquella
-querencia, porque en el alto (segun la hora), en el centro ó bajos
-estarán las perdices. El perro principia á dar señales y sale el bando,
-generalmente todas á la vez: entonces el cazador debe observar, primero
-si están buenas para _apeonar_, luego contarlas aproximadamente, y
-además, y esto es lo más esencial, comprender á dónde se dirigen. Una
-vez echado el cálculo obsérvese bien el terreno (si es desconocido) para
-poderlas salir de modo que vayan allá donde las destina aproximadamente
-el cazador. El vuelo que han dado, de seguro es corto, pero hay que
-tener presente que el poder que les falta en las alas, en cambio
-súplenlo _peonando_, dándose el caso que muchas y muchas veces se pierda
-el _bando_ entero, que no se hallan en ninguna parte aún viéndolas la
-parada, y se pierden miserablemente las horas más frescas de la mañana
-sin dar con ellas, resultando que en algunas ocasiones de _peon_ han
-vuelto poco más ó menos de allí donde habian salido la primera vez.
-Generalmente eso sucede cuando uno se empeña en querer saber más que el
-perro: éste, por ejemplo, coge vientos, quiere inclinarse á los bajos, y
-uno le llama arriba ó vice-versa; y, cuántas y cuántas veces por no
-haber querido creer al perro, se ha ido una pieza que se la habria
-tirado á _tout plaisir_, y uno se queda contemplando con un palmo de
-narices y diciendo para sí: «¡qué mal has hecho en no seguir la
-tendencia del perro!»
-
-Si el cazador halla el bando en esta época, debe estar convencido de que
-tirará, por lo cual es preciso ir con mucha calma y sin precipitacion,
-observando el más leve movimiento del perro. Cuando se dispara y cae la
-pieza, estarse quieto, que se va á disparar el otro cañon, y
-efectivamente así sucede: las perdices ya no se levantan todas; al
-segundo vuelo obsérvese bien que si la vez primera fueron quince, ahora
-sólo han salido ocho ó nueve. ¿Dónde están las otras? Cargue el cazador
-y tenga paciencia, llame al perro; quieto y cartuchos otra vez, faltan
-seis ó siete perdices; calma, que son de usted, señor cazador. Siga
-apuntando bien que matará; ha llegado su _cuarto de hora_, y verá V.
-como á veinte ó treinta metros una de otra y dos á la vez y en un
-pequeño círculo, dispara algunos tiros bien provechosos.--Cuando esté
-persuadido el cazador de que en dicho terreno, ya por las que ha muerto
-ó bien por las que ha errado, no queda ninguna, diríjase sin pérdida de
-momento hácia donde se ha ido el resto del _bando_. ¡Cómo late el
-corazon en el trayecto que media del punto donde han salido las perdices
-al que se las ha visto parar! Usted echa sus cálculos: «he muerto
-cuatro; vamos, esta mañana llegaré á seis, porque... ahora sabiendo
-dónde están bien mataré un par.» Y así entretenido el cazador, sale de
-la hondonada otra _bandada_ de perdices: fijándose en ellas, como es
-natural, para ver á dónde se dirigen, una vez en autos debe hacer caso
-omiso de ellas é ir siempre á las mismas del primer _bando_. Nunca ha de
-ilusionarse el cazador por la abundancia: éstas ya las encontrará otro
-dia. Valen más las menos, que se han de dejar _pisar_ la tercera vez que
-se tienen en juego. Que haya tiento y se coloquen bien los piés;
-domínese bien el terreno, no precipitarse, que cuando arranque la pieza
-se cansará V. de apuntar, y al disparo mídase el terreno, que aún no hay
-diez metros de distancia al sitio en que cayó.
-
-El matar perdices en esta época, sobre todo al arranque del tercer
-vuelo, es más fácil que tirar á las codornices, por ser mayor la pieza y
-salir generalmente de cola y con poca velocidad: siga, pues, el cazador
-el terreno con cuidado, y tire á todas; pero si observa que el perro
-saca un palmo la lengua afuera gracias al calor, entonces conviene tocar
-retirada, buscar plácida sombra, descansar media horita, fumar un
-cigarrillo de papel y volver en seguida al mismo sitio, describir un
-semicírculo, cruzarlo por derecha é izquierda, y se verá como el perro
-vuelve á coger vientos. Con el tiempo trascurrrido las perdices se han
-llamado unas á otras con sus cantos, han salido de su escondrijo, y el
-perro las señala á las mil maravillas, recreándose el cazador tirando un
-par de tiros. Se mira el reloj: son, por ejemplo, las diez; el sol
-achicharra, apenas se mueve una hoja, y si se está cerca de la posada ó
-hacienda, lo mejor es irse á casa á descansar: el perro se rehace y al
-dia siguiente el cazador se encuentra más entero y dispuesto á volver á
-la lid mejor que el dia anterior. El cazar requiere calma, pero en el
-mes de agosto calma y astucia, saber serpentear los terrenos, buscar los
-frescales, que es donde las perdices tienen querencia. Jamás se busque á
-la parte que da el sol y sí en las umbrías, y en los viñedos frondosos,
-y en los torrentes.
-
-Todo lo que no sea seguir este consejo es perder el tiempo, atropellar
-el perro y fatigarse inútilmente, y lo que se ha tomado como recreo,
-sirve de molestia y puede acarrear una enfermedad.
-
-La caza de la perdiz en esta época del año diferencíase completamente de
-la de los demás meses. El _bando_ de perdices está siempre á la órden de
-las _viejas_, y éstas comprenden hasta dónde llega el poder de sus
-_hijuelos_ para el vuelo, y pocas veces intentan cruzar el sendero y van
-quedándose á la misma ladera ó mano que se ha escogido para cazar; el
-vuelo es tan corto que apenas alargan á 300 metros, pero en cambio
-_peonando_ al tocar el suelo cambian de direccion tan fácilmente, que al
-llegar al sitio donde se han visto echar, no se halla ninguna, y de
-_peon_ han pasado la sierra y de otro vuelo se han quedado en una
-querencia en direccion contraria, sucediendo que uno pierde el tiempo
-tan _miserablemente_ en conjeturas, que la _rabieta_ va haciendo su
-efecto y el aburrimiento se apodera del cazador y hasta del perro. Esta
-es la parte _infeliz_ del cazador que ha trocado el bienestar de su casa
-para ir á sudar el _kilo_ sin poder disparar la escopeta, abandonando
-algunas veces quehaceres de importancia; pero tal es la _ley del
-cazador_, y para llegar á matar algo en buena regla se necesita:
-aficion, aficion, aficion.
-
-
-
-
-SETIEMBRE.
-
-
-Buena fecha, pero no la mejor. Si bien entran las perdices en la edad de
-la _pubertad_ y dan _más juego_, aún no están del todo emancipadas de
-quien les dió el sér, aún no han pasado la muda, no obstante de ser
-todas _pintadas_, conservando tan sólo dos ó tres plumas en el arranque
-de las alas, plumas que en Cataluña llamamos _mussolas_.
-
-En esa época del año la perdiz satisface más los goces del cazador y el
-perro las señala mejor, tal vez porque el terreno generalmente es más
-fresco, por cuyo motivo nota más los rastros, quedando muy á menudo de
-muestra. Ya las perdices han abandonado aquel canto tan empalagoso
-_piu_, _piu_, _piu_, y principian á _hombrear_ imitando á las viejas,
-pero sin poder dar aún sus _timbres_. Su carne ya no siente á hormigas y
-á langostas; al contrario, en la época del año que nos ocupa es cuando
-constituyen el mejor bocado, pudiendo recomendarse á toda persona falta
-de apetito.
-
-Para cazar las perdices en setiembre, si hay viñedos en el terreno que
-se escoge, búsquelas siempre el cazador en dichos sitios, pues tienen
-grande aficion á la uva. Jamás dejan aquel pasto, y como el sol aún
-molesta con sus rayos, sucede que se mantienen quietas en los pámpanos.
-Si se encuentran por primera vez en las viñas de diez á doce del dia,
-esperan mucho, pero ya salidas de allí no vuelven aquel mismo dia,
-hasta que las reclaman las viejas, yéndose á otras querencias.
-
-En esa época ya intenta la perdiz pasar al vuelo una hondonada,
-quedándose á la parte opuesta del cazador, y cuando se ve que trasponen
-el cerro, hay que fijarse bien en la inclinación que escogen, pues la
-buena vista ahorra muchos pasos inútiles, dando el resultado de abreviar
-el tiempo, que en estas circunstancias es oro. Que ande ligero el
-cazador, pero sin precipitarse, pues el pulso y los latidos del corazon
-jamás han de ser más fuertes de lo natural, á fin de que al llegar el
-ansiado momento se aprovechen los tiros y pueda hacerse doblete y hasta
-carambola. El lance de la carambola es el que halaga más al cazador, y
-motivo hay para ello. Muchos confunden con la carambola el matar una
-pieza con cada cañon; la carambola es lo que saben y hacen con
-frecuencia algunos buenos tiradores, es decir, arrancar al vuelo dos
-perdices á la vez, yendo una por ejemplo hácia la derecha y la otra
-hácia la izquierda. En este caso el cazador consumado ya comprende la
-velocidad y alcance de entrambas, apunta á la que le parece más cercana
-y sin precipitarse dispara; se vuelve, apunta á la otra, pero listo, y
-dispara haciendo dar á las dos la voltereta, ó á lo menos así lo cree.
-Entonces debe dirigir el perro á la aliquebrada ó que le parece que lo
-está, para que la _cobre_, y si lo acierta, seguro que se cuelga las dos
-perdices al zurron. Esta _suerte_ es la que requiere más serenidad y
-calma, pues algunos con el goce que produce la carambola alborotan el
-perro llamándole á derecha é izquierda, en cuyo caso hay bastantes
-probabilidades de perder alguna de las piezas; y aun he visto á
-cazadores perder las dos por ser aliquebradas y el perro de pocos
-sentidos.
-
-La carambola que acabo de explanar es la de más mérito, y se hacen
-pocas, sobre todo en diciembre y enero. En setiembre es más fácil, pues
-no es tan rápido el vuelo. Efectúanse otras carambolas, si bien no de
-mérito superior. Cuando el _bando_ marcha describiendo un semicírculo, y
-se les disparan de cola, los dos cañones, matándose dos piezas, esto
-tambien se llama carambola; el cazador queda satisfecho y basta, porque
-de todos modos son episodios que complacen.
-
-Hay que perdonarme mis contínuas digresiones, pues son hijas del
-entusiasmo que en mí produce el recuerdo de lances inolvidables.
-
-Volvamos, pues, á esas perdices que con su vuelo han traspuesto el cerro
-y que el cazador hábil ha adivinado el sitio escogido para su descanso.
-¿Le gustaria á V. que el puesto elegido fuese un pequeño torrente con
-hermosa campiña en ambos lados y abundancia de piedras á mano? Seguro de
-una contestacion afirmativa, allí coloco á mi cazador, quien antes de
-llegar ya ve marcharse una perdiz. Mejor fuera que se hubiese esperado,
-pero no debe hacerse caso, pues dicha perdiz iba de _peon_; hay otras.
-Fíjese el cazador en la que ha tenido la poca vergüenza de marcharse sin
-decir _adios_ y por lo tanto sin podérsela hacer los honores de
-ordenanza. Se ve parar á alguna distancia en el mismo torrente, donde
-hay un árbol como señal. Allí debe V. encaminarse, pero... el perro se
-queda de muestra á la ladera de torrente; magnífico. Vuela una perdiz de
-la parte opuesta; si es larga no la tire V.; observe y verá que poco más
-ó menos va donde ha ido la primera, y con el ruido que mueve al marchar
-salen tres ó cuatro del mismo lado donde está V.; estas son las que
-olfateaba el perro. Ahora es ocasion de disparar la escopeta y de matar
-ó dejar de matar; pero está V. en regla y debe seguir, pues faltan
-otras. Eche V. alguna piedrecita, porque con el tiro las compañeras han
-quedado aturdidas, esperando ocasion propicia para largarse; y como el
-perro trabaja entusiasmado por los bajos del torrente, las perdices
-salen de las matas, tan bajas que casi el perro las alcanza con el
-hocico, y en ese estado arrancan con un miedo cerval. _Piñac_, _piñac_,
-_piñac_, óyese momentáneamente. Estas perdices dan tiempo al cazador
-para todo; para prepararse, apuntar bien y dar _gusto al dedo_. Cuando
-se esté convencido de que todas han salido, hay que dirigirse sin
-pérdida de momento hácia las que se han visto marchar al asomarse al
-torrente, y de seguro se tirará bien á estas. Obrando así y con tino es
-como se consigue buena provision de piezas. Cuando un _bando_ ha tenido
-la _desgracia_ de elegir como guarida un torrente, no desperdicie la
-ocasion el cazador afortunado que por allí transite, pues se divierte
-envidiablemente un par de horas.
-
-Todo cazador verdadero que se encuentra con un _bando_ de perdices y con
-su buen cazar las conduzca á sitios que tienen _mataderos_, no debe
-abandonarlas para ir en busca de otras, pues las que nuevamente halle le
-harán luchar y perder un tiempo siempre precioso, además que no todos
-los bandos obedecen al plan preconcebido por el cazador. Nunca hay que
-olvidarse de las que todavía no han volado, pues siempre la _perezosa_
-es el mejor tiro.
-
-
-
-
-OCTUBRE Y NOVIEMBRE.
-
-
-La mejor época del año para gozar cazando y matando perdices, es octubre
-y noviembre. El calor ya no molesta, y el perro caza todo el dia
-perfectamente. Si en ese tiempo el perro no rastrea bien y no encuentra
-las aliquebradas, hay que deshacerse de él, pues es dar pan á quien no
-lo merece.
-
-En dichos meses el cazador se siente más ágil y las cuestas no son tan
-_amargas_, pudiendo hacer bien ocho horas de jornada. La salida de casa
-debe ser á las 8 y retirarse á las 5 de la tarde. Es muy importante
-encontrar á la perdiz que ya haya comido, y esto se logra entrando de
-lleno en el cazadero á las ocho de la mañana. Se caza á esa hora para
-evitar las humedades que generalmente deja el rocío, y porque mientras
-no estén secas las matas el perro siente muy poco.
-
-Para cazar las perdices en esa época del año se requieren más
-conocimientos, y el cazador consumado saca mucho partido de las que
-encuentra, dándose juego todo el dia, pues ya las perdices que han
-perdido el carácter de pollas, se fraccionan y van por su cuenta y
-riesgo. De suerte que el cazador debe, despues de elegido el terreno,
-formarse un plan y calcular bien las horas del dia que con su
-conocimiento y destreza puede colocar las perdices en terrenos bien
-escogidos de antemano para tirarles á su gusto y para que las salidas
-sean mortales.
-
-Ante todo ha de recorrer las mesetas de los cerros, buscar
-minuciosamente los comederos y esquivar un poco en las laderas; lo cual
-ahorra muchos pasos, bajadas y subidas, ahorro que no es de despreciar.
-
-Supongamos que vayan saliendo perdices á medida que se ejecute ese
-paseo; hay que despreciarlas y no impacientarse. Si tuviese el cazador
-el mal gusto de correr tras ellas, echaria á perder la jornada. Siga,
-pues, su tarea, que ya irán volando otras, como efectivamente sucede, y
-una vez recorridos los cerros que el cazador se habia propuesto, siendo
-poco más ó menos las diez de la mañana sin que se haya disparado un
-tiro, entonces llama al perro, toma un bocadito, fuma un cigarrillo, y
-mientras, se hace cargo del terreno, tranquilamente y sin olvidar el más
-pequeño detalle. Luego se vuelve á emprender la marcha, desandando el
-camino andado, tomando los senderos del promedio del cerro; de esta
-suerte va indemnizándose el cazador del rato que ha estado sin tirar,
-pues las perdices, escamadas de sus querencias, principian á resistir la
-muestra del perro, saliendo una tras otra, y con tino y buena puntería,
-el perro va trayendo las que se matan. A éste le da el cazador la tripa
-de la perdiz, empero si caen muchas bajo el plomo de la escopeta no es
-prudente regalar al perro con todas las tripas, pues les producen
-indigestiones: de consiguiente se le distrae dándole un poquito de pan y
-pasándole la mano cariñosamente por el lomo. El perro necesita ser bien
-acariciado, porque todo lo comprende y cumple de este modo mejor, y está
-á la obediencia de la más leve indicación del cazador.
-
-Seguiremos, pues, tranquilamente el camino indicado, llamando al perro
-si se adelanta: no conviene que vaya arrancando perdices si el cazador
-no puede tirar. Si se conoce el terreno, casi todas han de oir silbar
-los perdigones. Al encontrarse el cazador á ese punto de la cacería, no
-le aconsejo el descanso, pero sí que no le abandone la calma: el
-descanso no conviene, pues las perdices van saliendo de su asombro, y
-algunas de peon, otras de un vuelo, huyen de la ladera en que se ha
-propuesto cazarlas, perdiéndose inútilmente el tiempo empleado si se
-dejan cuando están cansadas; del segundo ó tercer vuelo apenas queda
-ninguna: de modo que la persecucion requiere actividad. Recórranse todas
-las matas, y donde no se pueda bajar, se arroja alguna piedra. Cuando se
-cree limpia materialmente la ladera, váyase en busca de las que se han
-visto retroceder, con la seguridad de encontrarlas y tirar todos los
-tiros á muestra del perro.
-
-Si se observa que las perdices van de pecho á tomar los cerros, y son
-por ejemplo las cuatro de la tarde, no hay que molestarse en
-perseguirlas, pues poco daño se las hará. Por tanto, dejarse de nuevas
-fatigas, y pausadamente abandónanse los bajos, se traspone la parte
-opuesta de la senda que se ha seguido por la mañana, recogiéndose para
-descansar y comer, que en ese caso bien necesitado está de reposo el
-cazador.
-
-De esta manera cazan las perdices los que se precian de cazar con arte,
-esto es, tomando siempre los altos. Cuando á uno le da por ser
-caprichoso y contra todas las reglas de la caza se empeña en principiar
-la cacería por los bajos y hondonadas, aunque halle las perdices, éstas
-se van de un vuelo á las cimas, y entonces poco daño se las hace. Sólo
-se puede tomar el cazadero por la mano baja cuando sopla con fuerza el
-viento, pues las perdices están á redoso; mas en este caso lo mejor es
-no salir á caza, pues el perro tampoco apercibe nada y se pierde
-miserablemente el tiempo.
-
-En el mes de octubre prepara el cazador la diversion para el resto de la
-temporada. En agosto descubre las crias, pero en octubre conoce ya
-fijamente dónde escogen sus querencias y tambien dónde las ha de dar la
-muerte. De manera que cuando hace el halagador descubrimiento de que en
-tal ó cual comarca hay perdices, debe ir allí á estudiar sus vuelos, y
-si los acierta, de fijo tiene asegurada una buena campaña de invierno.
-
-
-
-
-DICIEMBRE Y ENERO.
-
-
-Época poco agradable para dejar la cama; dias cortos, frios, lluviosos y
-fuertes heladas. Apenas la perdiz nota el menor ruido, ya vuela; en
-ninguna parte está bien. En este periodo del año come bellotas y las
-carnes se le vuelven acorazadas. La pólvora debe ser de primera y el
-perdigon granadito, número cinco. Se caza como se ha descrito
-anteriormente, con la sola diferencia de que los vuelos de las perdices
-son más largos y las horas de provecho de doce á dos de la tarde. Fuera
-de estas apenas podrá el cazador disparar un tiro. Si ha helado y se
-mantiene la escarcha, las perdices se encuentran en los raseros y
-metidas en las hondonadas ó barrancos, al abrigo del cierzo. No obstante
-estos inconvenientes, es la época del año en que queda más satisfecho el
-cazador cuando mata una perdiz, puesto que están en toda su pujanza y
-fuerza de vuelo: al momento de dar su tan acelerado brinco apenas dan
-tiempo de seguirlas ni un segundo; al instante se hallan fuera del
-alcance del tiro. Generalmente en estos meses la carambola está vedada
-para el cazador. El que cuelga al morral media docena de perdices,
-matadas en buena ley, se le puede con justicia darle el dictado de buen
-cazador y tirador.
-
-
-
-
-FEBRERO.
-
-
-En este mes el cazador no debe desperdiciar un solo dia. ¡Cuántas
-reflexiones acuden á la mente, y por cierto algunas muy tristes! Con los
-años entra el cálculo; y ¿quién sabe? Aunque todavía no peinemos canas,
-tal vez el año próximo habremos dejado de pertenecer al mundo de los
-vivos. ¿Si será mi destino que por última vez recorra el monte en que me
-encuentro? Mas, al diablo las ideas tétricas; todo en este mundo tiene
-su lado malo. Ocupémonos, pues, de las agradables impresiones que se
-experimentan cazando los _pares_.
-
-La naturaleza, que anuncia la proximidad de la primavera y que en todo
-es fecunda, hace que las perdices entren en amoríos y cada par se vaya
-ya fijando en sitios á propósito para el logro tranquilo de su objeto.
-El cazador hábil y que conoce lo que es el mundo, al internarse en un
-valle observando minuciosamente el país que se propone recorrer, debe
-echarse la cuenta del sitio que él escogeria si tuviese que requerir de
-amores á alguna aldeanita, esto es, reservado y al abrigo de todo
-airecillo, libre de visitas importunas. Aunque parezca extraño, en esos
-sitios que tu imaginacion poetiza debes ir á sorprender á las enamoradas
-perdices y darles cruel muerte, ó bien un susto mayúsculo. Esta es la
-ley del mundo, no respetar ni aun las cosas más sagradas.
-
-En esa época es muy fácil matar las perdices, porque resisten firmemente
-la muestra del perro. La hembra vuela primero, y caso de que el cazador
-la tire, no se mueva, pues aún falta el macho, el cual queda en el
-terreno muy _preocupado_ buscando á su dulcinea: en este caso arranca
-poco menos que de los piés; le apunta el cazador y casi casi puede decir
-que el negocio es seguro. Por esta circunstancia es preciso, cuando sale
-la perdiz, recorrer bien el terreno en un corto ruedo, y de fijo se mata
-el macho. Si las dos salen á un tiempo, se observa que la hembra va con
-la cabeza erguida y el macho la lleva baja, erizando las plumas y
-dejando colgar un poco las alas. Si se fija bien el cazador, jamás se
-equivocará tocante á este punto tan importante. Es preferible matar los
-machos, que abundan.
-
-¡Y cuántas veces se matan los dos! En tal caso, ¡qué alegría é impresion
-más agradable! El cazador se cree un sér privilegiado; mira á derecha é
-izquierda, todo ufano, pensando para sus adentros que nadie le aventaja
-en eso de tirar bien. ¡Vana ilusion! lo que hace uno lo hacen cien mil,
-pero no todos lo aprecian del mismo modo.
-
-Los pares no hacen los vuelos tan largos, y fijándose bien el cazador en
-la direccion que toman á poca distancia del cerro que trasponen, allí se
-hallarán. En la época que nos ocupa dejan mucho rastro, así es que el
-perro guia perfectamente hácia el sitio de su querencia. Algunas veces,
-de mí sé decir, sobre todo, que en el último tercio del mes de febrero
-he perdonado á la hembra. ¿Y por qué? se me preguntará. Porque me acude
-la idea de que en el terreno en que estoy dando la última mano, tal vez
-faltaria el bando en agosto, y hay sitios tan privilegiados que es muy
-sensible no queden en ellos perdices.
-
-Todo cazador debe dar por religiosamente terminada la campaña de la
-temporada, el último dia de febrero. Y supuesto que hemos llegado á él
-en nuestra descripcion cinegética, pasemos ahora á exponer las reglas
-generales y consejos que la experiencia nos ha sugerido.
-
-
-
-
-VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE CAZAR SOLO Ó ACOMPAÑADO.
-
-
-Hasta el presente el lector-cazador habrá observado (y digo
-lector-cazador porque al que no sea aficionado á la caza poco le
-agradezco que fije la vista en mis apuntes), que únicamente me he
-ocupado del modo de cazar cuando se va solo al monte en busca de
-perdices.
-
-Cazar solo, tiene el inconveniente de que uno se vuelve _salvaje_ é
-insociable, pues esto de enmudecer todo el santo dia es muy poco
-halagüeño. Sin embargo, el cazador se aburre, y no más, cuando
-trascurren horas enteras sin ver una pieza; si salen éstas al paso, la
-cosa varía de aspecto.
-
-Fácil es suplir la soledad llevando un criado, quien además de cargar
-con el peso, prepara el _gaudeamus_: con todo, no basta semejante
-compañía, ya que la conversacion jamás puede elevarse á grande altura.
-
-El mejor modo de cazar es con un compañero simpático, no formando los
-dos más que una sola voluntad; y aunque al llegar á las posadas no se
-hace la misma bromita que cuando van juntos varios, en cambio, cazando
-bien pueden sacarse grandes ventajas de la expedicion si son dos los
-tiradores. Ya en el terreno, el uno aguarda al otro, y se tiene ocasion
-de admirar y aplaudir un buen tiro; además, se puede seguir con tiento
-al perro que le rastrea un peon; se consulta el órden de caza, y dos
-votos condescendientes no tardan en estar conformes, cediendo un poco
-cada uno en sus pretensiones. ¿Sucede lo mismo siendo cinco ó seis
-cazadores en el monte, aunque sea gran maestro y conocedor del terreno
-el que guie la cacería? No, pues es muy difícil la _ciega_ obediencia á
-la voz del _jefe_; á lo mejor uno se queda rezagado, al otro se le ha
-dejado al tiempo de pasar un arroyo, otro no quiere cambiar de lado sin
-consideracion al que todo el dia le ha tocado un mal sendero. Esto y
-mucho más sucede cuando se caza con varios compañeros. ¿Y los perros? He
-aquí otro inconveniente. Al primer tiro, caiga ó no caiga la pieza, dan
-tal embestida que baten el terreno á doscientos metros de distancia, y
-los cazadores, ya sea con el silbato ó bien á grandes voces, ó
-llamándolos por su nombre les reprenden; de suerte que, tan bien
-preparado queda el terreno, que ya puede estarse tranquilo el cazador,
-liar un cigarrillo y fumárselo, despues de lo cual puede tambien pasarse
-la escopeta al hombro y seguir andando; de seguro que no tendrá que
-hacer uso de ella. Más extenso seria sobre este particular, pero
-suponiendo que lo que acabo de manifestar está al alcance de cualquier
-cazador experimentado, mis reflexiones sólo van dirigidas á los
-importunos que quieren siempre salir á cazar formando guerrillas y órden
-de parada.
-
-El señor baron de Córtes trata del mismo asunto en sus _Recuerdos de
-caza_, y si yo fuese á describir los inconvenientes que ofrece el cazar
-cinco ó seis á _mano gallega_, convertiríame en plagiario de dicho
-señor, además de que no sabria expresarlo con tanta lucidez.
-
-Añadiré, para concluir, que todo el que tenga un buen perro no lo lleve
-á ninguna cacería en que los compañeros pasen de tres, pues de seguro
-que el can adquirirá resabios difíciles de remediar.
-
-
-
-
-TERRENOS Y RECUERDOS AGRADABLES.
-
-
-Todos los cazadores muestran preferencia y predileccion por aquellos
-cazaderos donde más _víctimas_ han hecho. La caza de la perdiz en
-Cataluña, generalmente, hácese por terrenos penosos y montes bastante
-elevados. En este caso se encuentran las montañas de los alrededores de
-Barcelona, y como tanto se ha ido poblando y la aficion á la caza va en
-aumento, sucede que á los _domingueros_ les queda muy poco recurso para
-cazar, resultando que muchos regresan á su casa sin haber podido
-disparar la escopeta. Esta falta de caza motiva que gran número de
-aficionados se metan en el ferro-carril, largándose en busca de mejor
-fortuna, y sólo se detienen, ya sea entre Martorell y Gelida, ó bien
-bajan en Molins de Rey y llegan hasta Vallirana, en cuyos puntos hay
-excelentes cazaderos, pero muy quebrados; y como la caza se va
-extinguiendo, ya por la grande aficion que se ha despertado, ya por la
-poca vigilancia en dejar cazar en tiempo de veda y con ardides, esto
-hace que las cacerías den muy pobres resultados, y que el que regresa á
-su casa con un par de perdices se da por muy dichoso, pues ahora en los
-terrenos indicados no siempre se mata.
-
-Otros escogen la salida por la parte de Moncada, alargándose algunos
-hasta Montmeló, cazando por Sant Fost, Martoreyas y Rexachs, terrenos
-malos, si bien en ellos siempre hay perdices, y en el bosque y malezas
-puede tirarse á alguna becada, las cuales huyen de las _vernedas_ cuando
-hay fuertes heladas. El que tiene la voluntad de cazar en los
-mencionados terrenos va mojado todo el dia, pues allí la neblina es muy
-pertinaz. Si afortunadamente se logra hacer bajar las perdices hácia el
-Besós, á pesar de que hay mucha maleza, puede dispararse con provecho
-alguna vez la escopeta á muestra de perro. Esos terrenos son muy
-penosos, ya por la topografía del país, así como por las humedades, por
-cuyo motivo la experiencia aconseja no ir con frecuencia á dicho sitio.
-
-Otro cazadero hay, tal vez el más predilecto por parte de las perdices
-para hacer sus crias; refiérome al monte de Moncada, en cuyo cerro
-descuellan las ruinas del ex-telégrafo y cuerpo de guardias. El cazador
-barcelonés que no haya cazado en ese cerro, cuente que le falta algo por
-ver, pues además de la perspectiva que desde él se descubre, hay ricos
-manantiales de agua, inclusa la célebre _Font del ferro_, que da frente
-al Besós, y por la parte opuesta la no menos renombrada _Font de mitja
-Costa_ (hoy dia bastante abandonada), en cuyo sitio los cazadores han
-echado muchas _chuletadas_. Tales son las ventajas que ofrece el cazar
-en ese monte, porque si la caza no va bien, en cambio se indemniza con
-el almuerzo y el bello panorama que disfruta la vista, olvidándose del
-cansancio que produce la llegada hasta el _telégrafo_, por cuyo punto es
-indispensable tomar la mano del cazadero, y de seguro que á la mañanita
-siempre se encontrarán perdices, las cuales dan juego al cazador todo el
-dia: hay sorpresas buenas y por la mano baja se caza bien.
-
-Hoy dia tales salidas figuran en la categoría de las llamadas de
-recurso, ya que los ferro-carriles han acortado prodigiosamente las
-distancias, de suerte que los que pueden disponer de algun tiempo lo
-emplean en ir en busca de cazaderos lejanos, ya sea al confin de la
-provincia ó á otra lindante con la nuestra.
-
-En las estaciones de Calaf, San Guim, Tárrega, no pasa tren sin que
-bajen de él algunos cazadores procedentes de Barcelona. Los que se apean
-en Calaf se dirigen á los cazaderos distantes tres ó cuatro leguas,
-dándoles tales batidas en los primeros meses, que luego quedan pocas y
-_escamadas_, por cuyo motivo se caza bien en Calonje, Prats de Rey,
-Coletas, Torá, Biosca, etc.
-
-Los que bajan en San Guim... ¡oh! esa ya es harina de otro costal. De
-este punto y de su campiña hablaré apasionadamente, bien lo sé; pues se
-me figura que voy á hacer el elogio de un hijo de mis entrañas. Con la
-benevolencia del lector-cazador, que espero me conceda, me tomaré la
-libertad de ser algo extenso en este párrafo. Es terreno aquel que
-conozco palmo á palmo. Desde San Guim á Calaf, de la Rabasa á Cervera, y
-por otro lado de Pujal y Santa Fé y de Rubiñan á Talavera, cuadrilátero
-de diez leguas, hay un sinnúmero de cazaderos tan bellos y agradables,
-que nada mejor puede exigir el cazador. La primera vez que cazé en dicho
-sitio era bisoño en el arte, yendo agregado á la _cuadrilla_ de los
-_cazadores de Gracia_, todos honrados menestrales. Agustin Cusí siempre
-era el que llevaba la batuta en la cacería y merecia el puesto de
-director, pues sabia cazar, y matar mejor, hallándose además dotado de
-un conocimiento especial para decir: _allí están las perdices_. Este
-buen amigo, sea por simpatía ó por lo que fuere (lo cual le agradezco
-en el alma), dióme muy buenas lecciones, lástima que no las aprovechara.
-Como por falta de salud tiempo hace que Cusí no puede salir á la caza,
-han trascurrido algunos años desde que campo por mis respetos, pero de
-mi pecho no se ha borrado el agradecimiento y el grato recuerdo de mi
-excelente maestro.
-
-El cazador que en San Guim pueda disponer de una semana _redonda_ cuenta
-con grandes recursos, ya que cada dia le es dado cazar en terrenos
-nuevos y de buenas querencias; y advertiremos á los de Madrid, por si
-alguna vez quieren visitarnos, que aunque no podemos ofrecerles el
-_Pardo_ ni _Viñuelas_, tenemos en cambio _La Panadella_, _El Bosch d'en
-Carbasa_ y otros sitios. Aunque sea á riesgo de disgustar á algun amigo,
-no puedo con aquello de _tente lengua_... dejar de mencionar como le es
-fácil á uno gozar una semana enterita en San Guim, cazando cada dia en
-terrenos diferentes.
-
-El tren llega al medio dia, y por consiguiente, aunque se esté afanoso
-de escopetear las perdices, por necesidad (bien que por poco tiempo) hay
-que limitarse á cazar en los alrededores de la estacion, donde nunca
-faltan un par de bandos que, tomándolas bien en mano, condúcelas el
-cazador á las cercanías de Freixanet ó bien á San Domí, y aprovechando
-los tiros aún se lleva uno señales de caza á la posada. He aquí poco más
-ó menos lo que puede hacerse en la tarde del primer dia. Recomiendo á
-los cazadores para alojarse, el _hostal_ situado á tiro de pistola de la
-estacion, ó bien, no estando demasiado fatigados y con humor de andar un
-cuarto de hora, se acomodarán bien y como en familia en casa Riera, de
-Amorós, grupo de tres casas. Allí vamos á parar con mi amigo Suñol
-(Paco), y es tanto el cariño que profesamos á los de la casa y éstos nos
-corresponden tan bien, que solemos sacrificar el siguiente dia de
-nuestro arribo, no acudiendo hasta el venidero á los cazaderos que _in
-mente_ hemos destinado como teatro de nuestras _proezas_.
-
-Al otro dia ya uno puede tomar por el monte dejando á su espalda el
-pueblo de Freixanet y dando la cara á Cervera. A simple vista el cazador
-quedará sorprendido del hermoso terreno que pisa, querencioso para la
-caza. A ambos lados, montañas de tres horas de extension, en medio de
-fértil valle cubierto de campos de trigo, viñedos y alguna que otra
-hortaliza. Si bien en este terreno las perdices se van largas, se las
-conduce á las últimas estribaciones del monte, ó sea en los bajos, y
-como siempre ahí es donde se las hace daño, aconsejamos al cazador que
-al término de esta jornada, agradabilísima por los lances que
-sucesivamente se presentan, descanse y pida asilo en Montpalau,
-pueblecito situado en una eminencia. Allí moran los Vilaplana, sencillos
-labradores que se desviven por dar buena pitanza y mejor cama á todos
-los cazadores que se presentan. Si durante esta jornada, como es muy
-probable, sólo se ha logrado recorrer una parte del cazadero, conviene
-emplear el dia siguiente para batir el resto. Al salir del pueblo se
-irán siguiendo los montes que quedan á la izquierda, y corriéndose
-siempre hácia Cervera, se van llevando las perdices adelante; al tercer
-vuelo intentan éstas retroceder para volver á sus querencias, y entonces
-es cuando se las castiga. Semejante cacería concluye siempre á medio
-dia, enfrente del pueblo de Santa Fé; y á la sazon ha de calcular el
-cazador si le conviene retroceder por los bajos hasta el punto de
-partida, ó atravesar la hondonada y cazar de regreso en la solana que
-hay entre Santa Fé, Vergós y Altadill. Para esta parte de la cacería
-casi más vale emplear otra jornada, pero si los cazadores son dos ó tres
-y saben cazar, aunque hay pocas perdices se las conduce bien y se las
-escopetea mucho. El monte presenta infinitas sesgaduras y hay bastantes
-matas, por cuyo motivo la caza resiste bien la muestra del perro. El
-término de esta jornada es Altadill, pueblecito de cuatro casas paralelo
-al norte de Montpalau y que sólo dista un cuarto de hora de él.
-
-El siguiente dia se toman providencias para cambiar de cazadero; y éste
-debe ser el de _La Aygua escampada_, distante una legua escasa del
-pueblo de Montpalau, y como por lo regular el término de la cacería es
-_Timó_, la experiencia aconseja que el cazador se encamine al _Mas d' en
-Jaumet_, situado á la derecha de la carretera y dos horas lejos de
-Cervera y quince minutos de _Timó_. La cacería ha de principiar por la
-mañana, en las estribaciones del pueblo de la Rabasa, y desde este punto
-ya el cazador sabe lo que debe hacer todo el dia. Descúbrese á la
-izquierda otro pueblo, el de Montbrió, y en los cerros de la derecha
-pasa el tren de Zaragoza, donde está emplazada la via. A lo lejos se
-divisa _Timó_, rodeado de montecillos cubiertos de matas de tomillo, y
-si las perdices vánse por aquel lado, se las zurra de lo lindo, pues
-esperan mucho. Los terrenos que acabo de describir llevan el nombre de
-_Aygua escampada_. Los montes tienen bastante base, pero escasos
-desaguaderos, por cuyo motivo las lluvias se han abierto cauces, y sin
-ser quebrado el terreno se hace penoso para el cazador á causa de las
-muchas subidas y bajadas; mas, si se logra meter las perdices en estos
-sitios, arrancan todas arrepulladas y se las tira bien. En los terrenos
-que acabo de citar, aunque no he hablado de la liebre, por no ser este
-mi objeto, las hay abundantes y se tiran bien, no pasándose dia que no
-se vean cuatro ó cinco, lo cual presta nuevo aliciente al cazador que se
-mete por tales andurriales.
-
-Penetremos ya en el célebre _Mas d'en Jaumet_ y vamos á ver cómo nos
-trata la Antonia, á quien han dejado sola, pues su hija (Antonieta)
-enlazóse con un rico propietario dels Hostalets, pueblo que dista media
-hora del _Mas_. La casa está que ni pintada para los cazadores:
-espaciosa sala, buenas alcobas y camas blandas, mesa muy regular, pues
-hasta saben presentar un buen puchero, alimento muy conveniente al
-cazador para reponerse de las fatigas del dia. De esta casa, cuya _fama
-voló algun dia por el mundo de los cazadores_ (estilo cajetillesco), van
-desapareciendo sus antiguos dueños, á medida que va ausentándose la caza
-de sus contornos. Muchos cazadores han dejado de frecuentarla por lo
-tristes que allí se hallan, y sólo impenitentes, tales como mis amigos y
-excelentes cazadores Suñol (Paco), el _rebelde_ Vilaseca y un _servidor
-de ustedes_, acudimos allí con frecuencia, pues conocemos bien las
-querencias de la caza y el sitio en que podremos matar las piezas, con
-la certeza de asegurar hasta el número de disparos que debemos efectuar
-segun el punto adonde conduzcamos las perdices.
-
-Mas, al pensar el cazador que quince años atrás siempre se llevaba en
-movimiento una cincuentena de perdices, mientras que ahora en llegando á
-noviembre cuando se encuentra un bando de seis ó siete es un
-acontecimiento, apenas tiene calma para escuchar á los idiotas pastores
-y rabadanes que dicen: Este año á lo menos hemos cogido en el término de
-Montbrió unos _cuatrocientos huevos_ y más de veinte _hembras en sus
-nidos, con el lazo_ (histórico). Y no se crea que se necesita mucho
-tiempo para recorrer el término citado, pues basta media hora escasa.
-Sólo cito á Montbrió como ejemplo; los pastores se alaban en todas
-partes de hacer lo mismo, aunque esté presente el alcalde del pueblo, y
-hasta se lo contarán á la primera pareja de la guardia civil que
-encuentren.
-
-Abandonemos, pues, el _hostal d'en Jaumet_ con el corazon dolorido por
-no poderlo visitar más á menudo, ya que en sus alrededores falta el
-principal aliciente del cazador, la caza, y emprendamos la jornada
-llamada de la _Carretera_ hasta la Panadella.
-
-Esta cacería, constitúyela el terreno _mejor del mundo_. Figuraos (me
-dirijo al cazador que no haya estado) una red de montecillos (tal vez
-ascienden á cien), que un par de cazadores inteligentes recorren en una
-jornada: cada uno de estos montes forma una pequeña meseta donde
-juguetean las perdices comiendo alguna bellota, al par que con el paso
-de las carretas que transitan á doscientos metros de allí se entretienen
-y acechan los excrementos que van dejando las caballerías en el camino,
-pues esas aves son aficionadas al grano que encuentran entre el
-estiércol. Serpentea la carretera por entre dichos montecillos, y desde
-la Panadella, ya provincia de Lérida, hasta Cervera, forma un plano
-inclinado encajonado entre dos angostos rierales, que llevaron la
-desolacion á Tárrega, en setiembre del 74, hinchados por las grandes
-lluvias de aquellos dias. El cazador que sabe lo que hacen las perdices
-en estos terrenos, ha de seguir por la mañana los lindes de la
-carretera, si bien son tan querenciosas de dichos sitios las aves, que
-hay dia que de arriba á abajo se pierde el tiempo sin poderse salir de
-allí, y esto trabajándolas bien, en cuyo caso lo que más disgusta son
-los testigos, pues para cazar cómodamente se necesita estar solo.
-
-Cuando las perdices atraviesan al vuelo la carretera, no hay que
-molestarse en perseguirlas. El cazador que conoce este juego debe cazar
-de modo que las obligue á quedarse en la misma ladera, y que de ésta
-pasen á los bajos de Palamós, preciosa ribera de zanjas: allí quedan
-pegadas como con obleas y por la tarde reciben una zurra de padre y
-señor mio.
-
-En todas estas cacerías conviene ir acompañado de un mozo que cargue con
-las liebres, pues éstas se matan á menudo: hay bastantes, salen bien y
-en limpio.
-
-Podria contar muchos lances de las liebres que se encuentran en este
-terreno, pero ya he manifestado que me apartaria del objeto de este
-libro. Diré sí, para inteligencia de los aficionados, que se matan en
-abundancia.
-
-Hora es ya de regresar al punto de donde salimos al emprender nuestra
-cacería, es decir, San Guim, y entremos otra vez en casa Riera de
-Amorós, donde seremos recibidos con agrado.
-
-El cazador, cazando cuatro dias seguidos ya tiene suficiente, máxime
-cuando uno observa que el perro sigue aspeado y casi de mala gana,
-pero... queda otro terreno que todo conocedor de él no puede dejar de
-recorrer; me refiero al célebre _Bosch d'en Carbasa_, llano de mas de
-una legua en cuadro, donde se encuentran buenos bandos de perdices,
-liebres y en invierno becadas. En ese terreno se fusilan muchos árboles,
-aunque las perdices arranquen de cerca, pues es tal la espesura de la
-arboleda que sólo se las tira bien aprovechando un claro. Conviene,
-pues, dar una fuerte batida y cruzar por todos lados para sacarlas de la
-dehesa y llevarlas á los márgenes de los montes vecinos, ya que allí se
-dejan parar por el perro. Demos fin á este capítulo, porque nos llaman
-otros asuntos _importantes_ relativos al noble arte cinegético.
-
-
-
-
-CAZAR DE MALA LEY.
-
-
-Los verdaderos cazadores dicen que caza de mala ley todo aquel que va
-con el _reclamo_ y forma con el ramaje un _tollo_, y en el cerro ó en
-sitio á propósito para su objeto emplaza su _jaula_, y con el
-_cuchichí_, _cuchichí_ atrae al perdigon, dejándole muerto en el
-terreno.
-
-Este modo de cazar tan en boga en Madrid, segun nos describe el señor
-Escrich en su obra _Los Cazadores_, donde aparecen las maravillas de sus
-reclamos _Chaparro_ y _D. Juan_, me ha hecho en verdad muy poca gracia.
-El mal ejemplo es contagioso, y si éste dimana de un cazador aficionado
-á la escopeta y al perro, aún es menos excusable. No basta citar en
-apoyo del _reclamo_ la obra _Arte de cazar la perdiz_, impresa en
-Sevilla en 1855, en la cual, fundándose su autor en que todos los
-cazadores son unos _traidores_, declara que cualquier medio empleado
-para matar la caza es justificable. Si este argumento se pusiera en
-práctica, no habria caza posible; el _reclamo_ tampoco serviria. Era lo
-que bastaba para concluir con toda clase de volatería, en cuyo caso la
-escopeta podria emplearse en cazar ranas y murciélagos, que bien valdria
-la pena de tirar á estos dos bichos á falta de cosa mejor.
-
-En Cataluña hay poca aficion al _reclamo_, pero los que así cazan no
-llevan el título de cazadores, y hasta en su propia casa ocultan el
-_arma-farol_ homicida si ven entrar un cazador de escopeta; les
-avergüenza su método de caza. En Cataluña sólo van al monte á fijar el
-reclamo los _cazadores_ panzudos.
-
-Otros medios muy repugnantes se emplean para exterminar la caza, tales
-como los _lazos_, el _caldero_ y _cerquilla_, la _rameta_ y las
-_corridas_ que la dan en varias comarcas, cuyo nombre es _á la
-cansada_..... pero todos los que emplean estos ardides, son conocidos
-entre los cazadores, con el nombre de _rateros_.
-
-Si los gobernadores de provincia pudiesen ocuparse más de la
-administracion, pasando severas circulares á los alcaldes de los pueblos
-para que denunciaran estos abusos á cuantos faltan á la ley de caza, no
-tendríamos que deplorar su completo exterminio. El mal es grave, y urge
-poner coto á tantos desmanes.
-
-Hace tiempo sólo se pide la licencia de caza á la vista de Barcelona. En
-los demás puntos nadie repara quien lleva escopeta y á lo que va. De
-seguir así, la caza en España sólo será un recuerdo legendario.
-
-
-
-
-NUESTROS CAZADORES.
-
-
-Es justo que dedique un capítulo de mi _obrita_ como recuerdo á nuestros
-émulos de san Eustaquio. Los viejos cazadores de esta provincia van
-desapareciendo para no volver. La sencillez de sus costumbres, la poca
-importancia que daban al mérito y fama que en su tiempo conquistaran de
-excelentes cazadores, sus escopetas de chispa, los cañones Ripollenses,
-de los _tres sietes_, sus cacerías en los alrededores de Barcelona, la
-mortandad de perdices que continuamente hacian en lo que hoy llamamos el
-_Putxet_[1], sus salidas á los fosos de las murallas con traillas de
-perros, matando á la sazon más conejos allí donde ahora se levantan los
-mejores edificios de la capital, que actualmente en cualquiera salida á
-la distancia de veinte y cinco kilómetros, todo esto es digno de
-recordacion. ¡Y con cuánto placer se escuchan aún tan agradables
-conversaciones! ¿Quién no se deleita al oirles? Aún quedan restos de tan
-honrosa pléyade, disminuida por los achaques y la vejez, abriéndose paso
-los contemporáneos, para quienes se ha simplificado mucho la diversion,
-merced á los últimos adelantos, y sobre todo á las vías férreas, que
-permiten recorrer en poco tiempo la provincia de uno á otro confin.
-
- [1] Pueblo situado á cuatro kilómetros de Barcelona.
-
-Entre nosotros viven los Mateus, los Angladas, los Anfruns, los Torras,
-los Sandiumenges, los Martorells, los Suñols y muchos otros tan diestros
-como los mencionados, cuya aficion á la caza raya en delirio,
-lamentándose de verla desaparecer por las causas indicadas.
-
-Lástima es que habiendo tanta predileccion en Barcelona por el ejercicio
-de la caza, carezcan los cazadores de un punto de reunion. Años atrás se
-abrió un casino con el objeto de hablar de cacerías y hasta para
-reclamar colectivamente sobre cualquiera infraccion de la ley de caza;
-pero... tuvo que cerrarse por algunas pequeñeces y miserias. Resultado
-de esto es, que el que quiere saber algo de las salidas debe acudir á
-los establecimientos de los amigos Anfruns y Maciá, y allí siempre se
-coge algo al vuelo.
-
-Algun tiempo servian para el caso algunos establecimientos; pero como la
-política lo invade todo, ésta tiene siempre la palabra, y los cazadores
-que no están por _música_, poco á poco han dejado de frecuentar aquellos
-centros.
-
-Esto ha contribuido á que el noble arte de la caza se haya elevado á
-poca altura en Barcelona y á que muchas de las buenas cacerías que
-todavía se llevan á cabo pasen completamente desapercibidas para el
-_mercado_ de los cazadores.
-
-
-
-
-MÁXIMAS Y CONSEJOS.
-
-
-Los cañones de la escopeta deben mirar siempre al cielo.
-
- * * * * *
-
-Aunque se tenga la seguridad de que está descargada la escopeta, cuando
-se está en actitud de descanso jamás deben apoyarse los codos en la boca
-de los cañones, ni dirigirlos nunca en direccion á ningun compañero.
-
- * * * * *
-
-Si una pieza marcha en direccion á algun punto que haya la más remota
-probabilidad de hacer daño, no se le tira.
-
- * * * * *
-
-En los sitios de pasos peligrosos para las caidas, se pondrá el
-disparador de la escopeta al _seguro_.
-
- * * * * *
-
-Antes de pasar los umbrales de tu casa ó la de cualquiera, se descargará
-la escopeta.
-
- * * * * *
-
-Buscarás la caza en verano en los umbriles, y en invierno en las
-solanas.
-
- * * * * *
-
-Se cazará siempre contra el viento, para evitar que la caza se aperciba
-de las pisadas del cazador y ser más favorable al perro que recibe los
-vientos de ella.
-
- * * * * *
-
-Si te has propuesto cazar varios dias seguidos, el primer dia debes
-retirarte temprano, para acostumbrarte á la fatiga.
-
- * * * * *
-
-No bebas mucha agua, pues hasta cierto punto ésta no apaga la sed, y sí
-quita las ganas de andar. Lo mejor es _tragos_ de _vino aguado_.
-
- * * * * *
-
-Cuando yerres muchas piezas, entonces descansa un poco, y de este modo
-la excitacion se calma y se tira mejor.
-
- * * * * *
-
-La caza cansada es la que se debe perseguir. No tengas capricho de ir en
-busca de nueva.
-
- * * * * *
-
-Cuando obsequies á algun amigo á cacería, en terreno desconocido para
-él, cédele siempre los sitios de preferencia.
-
- * * * * *
-
-En las cacerías se conoce la buena educacion de las personas.
-
- * * * * *
-
-Cuando se vaya á alguna cacería en compañía de varios amigos y se
-pregunte al regreso por quién ha muerto más ó menos piezas, la
-contestacion debe ser: _tantas piezas en total_.
-
-Jamás lleves al entrar en los pueblos la caza colgada fuera del morral,
-pues hace muy _niño_.
-
- * * * * *
-
-Si no quieres _deshonrar_ el buen nombre de cazador, no debes, en
-cualquier caso que te encuentres, comprar ninguna pieza de caza.
-
- * * * * *
-
-No creas que sean buenos cazadores los que todos los dias cambian de
-escopeta y perro.
-
- * * * * *
-
-Cazador que use anteojos, pocas perdices matará.
-
- * * * * *
-
-No lleves el perro perdiguero en las cacerías de conejos.
-
- * * * * *
-
-Si en algo estimas el perro, no lo prestes á nadie.
-
- * * * * *
-
-Si alguna vez tienes alguna querella en el monte por asunto de caza,
-transige siempre á favor del dueño ó colono.
-
- * * * * *
-
-Siguiendo las máximas y consejos indicados, puedes lanzarte por esos
-mundos de Dios, amigo cazador, con toda la tranquilidad y satisfaccion
-que requiere el cazar, con escopeta, al vuelo y perro de muestra.
-
-
-
-
-EPÍLOGO
-
-Dedicado al Teniente general D. Lorenzo Milans del Bosch.
-
-
-Escrita la presente obrita ó lo que quiera llamarse, llega á mis manos
-el libro que V. acaba de publicar, titulado: _La Caza. Utilidad de su
-conservacion._ Doy á V. la más cordial enhorabuena por su nueva
-elucubracion y por el fin laudable que en ella se propone, es á saber:
-la conservacion de la caza por medio de una ley previsora que evite su
-exterminio.
-
-Cuando leí el libro _Los Cazadores_, su autor D. Enrique Pérez Escrich,
-admiré el gracejo con que está escrito; mas ¡con cuánta amargura víle
-hacer la apología de los reclamos y dar á los que los usan el título de
-cazadores! En mi concepto los tales no son más que unos _fusileros_.
-
-Despues el señor baron de Córtes, en su libro _Recuerdos de caza_, sale
-indirectamente á la defensa del cazador de buena ley, es decir, con
-escopeta, al vuelo y perro de muestra, y por deferencia (no puede ser
-otra cosa) transige con el reclamo; empero á condicion y como recurso de
-la edad madura, pues parece que al señor baron ya le fatigan los
-_repechos_. Con todo, estoy convencido, atendida la valía de ese
-cazador, que no _deshonrará_ las glorias conquistadas en su larga
-carrera cinegética.
-
-Su libro, señor Milans, vale mucho, y los cazadores lo han de reconocer
-así. La caza va desapareciendo de nuestras fértiles comarcas, siendo
-tanto lo que se abusa en el asunto que, como dice V. muy bien, ésta
-pronto será un mito.
-
-Mientras se permita á los pastores llevar perros de sentido para que á
-lo mejor se dirijan á la yacija de la liebre y la devoren los gazapos, ó
-destrocen las polladas de las perdices, y que los _rabadanes_ cojan los
-huevos comiéndoselos en tortilla; mientras por las fiestas mayores de
-los pueblos de corto vecindario se tolere que la juventud se reuna y
-tome posiciones en las eminencias, y, _allá va, allá viene_, cansen á
-las perdices cogiendo de una vez dos ó trescientas, para con su producto
-pagar el gasto de la fiesta, presidida siempre por el señor alcalde;
-mientras en Cataluña, y sobre todo en la Segarra, haya tantos
-_ramalistas_ que á mansalva y á engaño, de un tiro maten diez ó doce
-perdices; mientras en los pueblos de Levante se vean tantos _ñiñoleros_
-que á montones las estrangulan; mientras haya el _caldero_, y la
-_linterna_ y la jaula con el _reclamo_, y pueda salir éste en pleno dia
-á vista y paciencia de las autoridades de la capital de España; mientras
-existan gobernadores de provincia que telegrafien porque en tal ó cual
-sitio se ha extraviado un reclamo; mientras un propietario con su
-jaulita y el _cuchichí_ pueda atraer á su propiedad caza que no le
-pertenece y matarla en cualquier época del año; mientras á los
-indivíduos del somaten se les permita sin licencia de caza piratear por
-todos los montes; mientras... ¡esta es la gorda!... anuncien los
-papeles públicos que en marzo, abril, mayo, junio y julio, _el señor
-presidente del Consejo de ministros, etc., con el conde tal ó cual y el
-ex-ministro de esa ó de aquella procedencia han salido á cazar á los
-montes de_...; mientras vea V. todo eso, inútil que se canse en escribir
-libros para la conservacion de la caza. Si se aplicara la ley
-principiando por los de arriba y por los que han de dar buen ejemplo, no
-dude V. que los de abajo cumplirian mejor.
-
-Mi humilde opinion es que basta la ley que hoy rige en la materia, con
-tal de que se cumpliera.
-
-La que V. propone limita la época de caza á cinco meses, y de aprobarse
-¿sabe V. lo que sucederia? Que los cazadores que observamos
-estrictamente la ley, haríamos inútilmente el sacrificio de dos meses,
-mientras que los _rateros de monte_, el uno por ser propietario, el otro
-porque la caza _se le come la sembradura_ (éste la extermina en caso
-necesario hasta con estrignina), el de más allá para venderla, la
-perseguirian lo mismo que ahora.
-
-V. no ignora, mi general, que en nuestro querido país sacan en las
-fondas perdices cluecas en el mes de mayo, y en julio perdices pollas,
-lo cual consideramos los españoles bocado delicado, sin rechazarlo
-enérgicamente. Así pues, mientras miremos la cosa con tanta calma y no
-se respete la ley, sino que, al contrario, hasta por lujo se infrinja;
-mientras, repito, no se ponga un correctivo á todo esto, sostendré que
-la ley de caza que rige es buena y retebuena, siempre que se cumplan sus
-artículos, y en este caso, yo ó cualquiera, sin ser cazador de fama ni
-mucho menos, como los Pepe Real, Ahumada y otros, admitiria por mi
-cuenta, en compañía de mi _Pito_, el noble desafío con que les brinda V.
-de matar, en noviembre del 77 y en campo libre, las seis perdices que V.
-les propone.
-
-Dispense V. mi osadía, señor Milans, en dedicarle este epílogo. Si es de
-su agrado, quedará muy satisfecho,
-
- Su paisano Q. B. S. M.
- Manuel Saurí.
-
- Barcelona 15 de diciembre de 1876.
-
-
-FIN.
-
-
-
-
-ÍNDICE.
-
-
- Págs.
-
- PRÓLOGO.--El porqué de la obra. 5
-
- Traje del cazador. 7
-
- La escopeta. 9
-
- Municiones. 10
-
- Perro perdiguero. 11
-
- Modo de tirar á las perdices. 13
-
- 1.º de Agosto. 17
-
- Setiembre. 25
-
- Octubre y noviembre. 29
-
- Diciembre y enero. 33
-
- Febrero. 34
-
- Ventajas y desventajas de cazar solo ó acompañado. 37
-
- Terrenos y recuerdos agradables. 39
-
- Cazar de mala ley. 49
-
- Nuestros cazadores. 51
-
- Máximas y consejos. 53
-
- EPÍLOGO.--Dedicado al Teniente general D. Lorenzo
- Milans del Bosch. 56
-
-
-FIN DEL ÍNDICE.
-
-
-
-
-MANUEL SAURÍ, EDITOR. BARCELONA.
-
-EXTRACTO DEL CATÁLOGO.
-
-
-=El pastelero moderno=.--NOVÍSIMO MANUAL DE PASTELERÍA. El más completo
-de los publicados hasta el dia. COMPRENDE las fórmulas más usuales para
-la confeccion de toda clase de pastelería, tanto francesa como italiana,
-española, inglesa y alemana, y el MODO DE COCER LOS PASTELES SIN HORNO.
-Libro de suma utilidad PARA PASTELEROS Y FAMILIAS. Escrito por una
-notabilidad en el arte.--=Mil fórmulas para pasteles y 100 grabados.= Un
-t. 8.º mayor, 12 reales.
-
-=Arte de hacer vinos.= Manual Teórico y Práctico del arte de cultivar
-las viñas, el cultivo y abono de las tierras, eleccion y plantacion de
-las cepas, sus enfermedades y modo de curarlas; de la poda y cava; modo
-de hacer el vino natural y artificial, etc., por D. Nicolás de
-Bustamante.--Un tomo en 4.º con una lámina, 12 reales.
-
-=Las plantas industriales.= Tratado curioso del cultivo y
-aprovechamiento de las plantas testiles, oleaginosas, tintóreas y otras
-que son objeto de la industria; por varios agrónomos. Obra de sumo
-interés para los tejedores, estampadores, tintoreros y pintores; para
-los fabricantes de aceites, vinos, aguardientes, licores, sidras, y en
-fin, para los cosecheros ó cultivadores de dichas plantas.--Un tomo en
-8.º mayor, 12 reales.
-
-=Manual del diamantísta y del platero.= Tratado de las piedras
-preciosas, finas é imitadas, de los metales, su aleacion, esmalte,
-soldadura y demás procedimientos relativos á estas artes; segunda
-edicion. Un tomo en 8.º mayor, 10 reales.
-
-=Manual completo del tintorero.= Obra teórica y práctica puesta al
-alcance de los tintoreros, quitamanchas y toda clase de personas, por A.
-D. Vergnaud; segunda edicion, refundida y considerablemente aumentada
-segun los adelantos del dia. Un tomo en 8.º mayor, con láminas, 20 rs.
-
-=Manual para construir toda clase de relojes de sol=, por J. de Arfe,
-adicionado con un tratado de los relojes de sol horizontales,
-verticales, laterales. Ilustrado con 28 grabados intercalados en el
-texto para su mejor inteligencia; segunda edicion. Un tomo en 8.º mayor,
-4 rs.
-
-=Manual completo del encuadernador y rayador.= Nueva edicion corregida y
-aumentada, con láminas. Un tomo en 8.º, 14 rs.
-
-=Fábulas de Esopo=, corregidas y aumentadas con las de otros famosos
-autores. Nueva edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 5 rs.
-
-=Historia de la vida y hechos= y astucias sutilísimas del rústico
-Bertoldo, la de Bertoldino su hijo, y la de Cacaseno su nieto. Nueva
-edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 6 rs.
-
-=El Buffon de los niños.= Compendio de Historia Natural. Arreglado para
-la enseñanza pública y adoptado en clase de premio, por D. M. Pons y
-Fuster; tercera edicion con más de cien grabados, 10 rs.
-
-=El oráculo de Napoleon=, ó sea _El libro de los destinos_. Un tomo en
-4.º, quinta edicion con una gran lámina, 10 rs.
-
-=Libro del destino=, del amor y de la fortuna. Un tomo en 16.º, 4 rs.
-
-=El oráculo de las señoras y señoritas=, consejero del bello sexo. Rica
-impresion en 8.º mayor, 8 rs.
-
-=El talisman de los sueños y de visiones nocturnas=, por Miguel
-Nostradamus, famoso astrólogo: tercera edicion. Un tomo en 8.º, 6 rs.
-
-=Juegos de manos= ó sea arte de hacer diabluras, por Minguet, con
-grabados. Un tomo en 8.º, 4 rs.
-
-=Flores de invierno=; coleccion de juegos de manos. Un tomo en 8.º con
-grabados, 8 rs.
-
-=El libro negro= ó la mágia, ciencias ocultas, explicaciones de célebres
-talismanes, el arte de adivinar por los naipes y el de ECHAR LAS CARTAS,
-llave de sueños é infinidad de grabados: séptima edicion. Un tomo en
-8.º, 10 rs.
-
-=Nuevo arte de cocina=, teórico práctico, adicionado con un tratado de
-hacer conservas y en forma de apéndice. El Manual del licorista, por D.
-Juan Altimira: sexta edicion. Un tomo en 16.º, 6 rs.
-
-=El lenguaje de las flores y el de las frutas.= Un tomo en 8.º mayor,
-con grabados y cromos, 10 rs.
-
-=Secretos de la naturaleza=, por Jerónimo Cortés. Nueva edicion
-refundida y aumentada. Un tomo en 8.º can grabados, 4 rs.
-
-=Ramillete de felicitaciones=, para todas las ocurrencias de la vida:
-novena edicion. Un tomo en 16.º, 4 rs.
-
-=Cria del conejo doméstico.= Sistema celular, con ahorro de tiempo y
-dinero segun experiencia de muchos años, por Manuel Martorell y Peña.
-Segunda edicion aumentada. Un cuaderno con láminas, 4 rs.
-
-=El estado interesante.= Manual de la mujer embarazada, remedios fáciles
-y seguros para corregir las afecciones del embarazo, por el Doctor D.
-Antonio Pons y Codinach, segunda edicion, 4 rs.
-
-=Manual de la madre de familia.= Contiene: afecciones propias de la
-mujer embarazada y medios de remediarlos, con arreglo al sistema
-homeopático. Consejos á las madres. Enfermedades de los niños de pecho,
-y su tratamiento por el mismo sistema, por D. Pedro M. Brun, licenciado
-en medicina y cirugia. 1 tomo en 16.º 4 rs.
-
-=Tesoro de juegos de sociedad.= Contiene las reglas y leyes de más de
-treinta juegos permitidos en toda clase de sociedades, casinos,
-reuniones particulares y cafés. El tresillo, billar, ajedrez, whist,
-dómino, lotería, chaquete, damas, solo, cuidadela, malilla, ecarté,
-batalla, báciga, etc., etc. Segunda edicion corregida y aumentada, 6 rs.
-
-=Libro de chistes=, chascarrillos y bromazos. Un tomo en 16.º, con
-grabados, 4 rs.
-
-ENCICLOPEDIA HIGIÉNICA DE LA BELLEZA. =Fisiología descriptiva de las
-treinta bellezas de la mujer.= Análisis histórico de sus cualidades
-físicas y morales, sus perfecciones é imperfecciones, temperamentos,
-fisonomías, carácteres, consejos higiénicos para conservar la salud y la
-hermosura, cuidados del tocador, y ramillete de fórmulas de perfumería
-higiénica. Obra escrita en francés por el célebre médico é higienista A.
-Debay; traduccion de Mariano Blanch. Un tomo en 4.º, magnífica
-impresion, 14 rs.
-
-=Víctor Hugo=.--ÚLTIMO DIA DE UN SENTENCIADO Á MUERTE.--_El reo de
-muerte_ y _El verdugo_, por Espronceda. Un tomo 8.º mayor, 4 rs.
-
-=Víctor Hugo=.--HOMBRES CÉLEBRES. _Mirabèau_. _Voltaire_. _Lamennais_.
-_Imbert._ _Galloix_. _Lord Byron_. _Valter Scott_. Un tomo en 8.º mayor,
-4 rs.
-
-=Víctor Hugo=.--EL AÑO TERRIBLE. 1 tomo en 8.º mayor, 8 rs.
-
-
-
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- * * * * * *
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-
-Nota del Transcriptor:
-
-Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
-Páginas en blanco han sido eliminadas.
-
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-***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CAZA DE LA PERDIZ CON ESCOPETA,
-AL VUELO Y CON PERRO DE MUESTRA***
-
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-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
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-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
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-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
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-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
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-Foundation
-
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-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
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