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diff --git a/44120-0.txt b/44120-0.txt new file mode 100644 index 0000000..de1fb42 --- /dev/null +++ b/44120-0.txt @@ -0,0 +1,1612 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44120 *** + +Note: Images of the original pages are available through + the Google Books Library Project. See + http://www.google.com/books?id=s3ECAAAAYAAJ + + +Nota del Transcriptor: + + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + + Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las + minúsculas) han sido sustituidas por letras mayúsculas + de tamaño normal. + + Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. + + + + + +LA CAZA DE LA PERDIZ + +CON ESCOPETA, AL VUELO + +Y CON + +PERRO DE MUESTRA + +por + +MANUEL SAURÍ + + + El que sabe cazar la perdiz al vuelo, + con perro de muestra, debe cazar bien á + todo, lo mismo ánade, codorniz ó becacina, + que conejo, liebre ó jabalí, etc., etc. + + BARON DE CÓRTES, =Recuerdos de caza=. + + +Barcelona +Manuel Saurí, Editor +1877 + +Es propiedad del autor y editor. + +Queda hecho el depósito en manos de los cazadores. + +Barcelona.--Imprenta de la Viuda Miró y C.ª, Sobradiel, 10.--1877. + + + + +PRÓLOGO. + +EL PORQUÉ DE LA OBRA. + + +He puesto este epígrafe al prólogo de mi _obra_, y creo no ando +acertado, pues antes debia preguntarme: ¿A qué escribir de caza despues +de publicado el libro: _Los cazadores_, parto del ingenio del fecundo +novelista Enrique Pérez Escrich, y el titulado: _Recuerdos de caza_, +escrito por el infatigable émulo de san Eustaquio, señor baron de +Córtes? + +En esto está el _quid_ de mi osadía; y todo el que haya tenido la +fortuna de leer las producciones que acabo de citar, comprenderá el +móvil que me ha guiado al dar á la estampa estos apuntes, si es que se +toma el trabajo de leer mis dislates. + +He dicho y adelante. + + + + +TRAJE DEL CAZADOR. + + +Aunque parezca secundario ocuparse del traje que debe usar el cazador, +únicamente me limitaré á encargar que éste sea sencillo y sin jactancia. +Interiormente llevará camiseta de franela, lo cual le evitará muchos +resfriados si tiene la prudencia de cambiarla al llegar de la cacería á +la casa ó parada. Esto prenda de ropa es más conveniente en verano, +aunque parezca improcedente por el excesivo calor que hace. Conviene +asimismo acostumbrarse al uso de la alpargata, llevando escarpines de +lana: el pié va resguardado y se pisa en blando; así se trepa mejor el +monte. En ciertos terrenos debe usarse el zapato claveteado, lo cual +evita resbalones; borceguíes y pantalon ancho, para que la rodilla +juegue con comodidad: el cuerpo abrigado con blusa ó chaqueta +desprovistas de aberturas, ojales y colgajos, ni tampoco conviene llevar +leontina en el reloj, pues todas estas cosas ofrecen el inconveniente de +que al hacer uso de la escopeta, se enredan con el pié de gato ó bien +con el disparador, y esto, además de interrumpir y hacer perder un +tiempo precioso para apuntar la pieza de caza, que se va sin poderla +saludar, tambien puede acarrear (punto importante que se debe evitar) +algun lance desagradable, tal como que se dispare la escopeta sin el +beneplácito del cazador. Lo cual, á más del susto que ocasiona, es +fuente de lamentables desgracias. + +Las camisas se usarán anchas de cuello, sin pretensiones ni +ridiculeces, cubriéndose la cabeza con un sombrero ligero, de alas +regulares, item más, un pañuelo de seda sujeto en la sien; con lo que se +evitan los dolores reumáticos de cabeza, y es un gran preservativo +contra el frio. En época de calor debe evitarse que el sudor corra por +el rostro, cosa tan molesta. + + + + +LA ESCOPETA. + + +El arma es conveniente que sea de dos cañones, sistema Lafaucheux; su +peso poco más ó menos de seis libras y media á siete; inferior á este +peso tiene el inconveniente que al salir el tiro hace un pequeño +movimiento de vibracion y perjudica la seguridad del mismo, y de más +tambien fatiga demasiado al cazador, lo cual no hay que echar en saco +roto. El arma de dos cañones tiene la ventaja de poder efectuar lances +por duplicado. Muchas veces al primer tiro se yerra la pieza, y se +alcanza con el segundo; otras, despues de haber tirado arranca otra +pieza cercana y aún se mata, y además (esto es lo principal) el cazador +anda por esos mundos de Dios con más garantía contra cualquier +eventualidad: en toda querella que se suscite es más respetado. + +Basta que el calibre de la escopeta coja el cartucho marca 16. Los +gallitos deben caer siempre á voluntad del cazador; así es que los +puntos han de estar si no al pelo, _entre col y col lechuga_. + +Gastando 40 á 50 duros en una escopeta, se obtiene una buena arma de +caza; lo demás es cuestión de puro lujo, sin ninguna influencia en la +precision del tiro. + + + + +MUNICIONES. + + +La pólvora debe ser escogida, bastando con que el buen probador señale 5 +grados. El cartucho se empleará de cartulina fina, para que entre y +salga sin necesidad de saca-cartuchos. Una vez haya servido, debe +tirarse, pues tiene sus inconvenientes el volver á usarlos. El plomo ó +sea los perdigones, en los meses de agosto, setiembre y octubre basta +emplearlos del número 6; en noviembre, diciembre, enero y febrero, entre +el 4 y el 5. En esta época del año la perdiz se tira á mayor distancia, +y como está en su apogeo, necesita el plomo mayor para hacerla dar la +voltereta. + + + + +PERRO PERDIGUERO. + + +El verdadero compañero del cazador es sin disputa el perro; por lo +tanto, debe buscarse dócil, obediente é inteligente. Sabido es que, como +aquél comparte las glorias y fatigas con tan leal _amigo_, los dos se +reparten cariñosamente el almuerzo, aunque sea á trueque de quedarse el +amo con apetito. + +Las castas del perro _seter-pointers_ no han dado en nuestro país los +resultados que eran de esperar, de suerte que los cazadores hánse fijado +en los perros perdigueros, ampurdaneses, mallorquines y navarros, los +cuales han producido mejores resultados por su obediencia y por no +adelantarse tanto como los _seters_ y _pointers_. Como éstos recorren el +terreno que debe seguir el cazador, quítanle la ilusion al indicarle la +pista. + +Hay perro (de castas cruzadas como el podenco-sabueso) que apenas tiene +facha de perdiguero, y sin embargo da buenos resultados, pero necesítase +mucho rigor para domarlos; una vez logrado esto, son incansables y +dóciles, y nunca se aspean. + +Exigid del perro que tenga buenos vientos, firme muestra y blanda boca, +y con estas circunstancias, si el cazador sabe cazar y matar, de seguro +tendrá un excelente compañero que seguirá bien á un peon, y cobrará las +aliquebradas. En tal caso dejad para otros la casta y la hermosura, pues +esto es secundario. + +Las perras son generalmente más dóciles y finas, pero tienen cierto +inconveniente que la naturaleza no ha querido evitar, por cuyo motivo +los cazadores prefieren el macho. + +Es conveniente cortar el rabo al perro, pues al moverse agita las matas, +se estropea hasta el punto de ensangrentarse con los zarzales, echa á +perder las uvas y bate las mieses; si bien esta operacion de cortarles +el rabo les afea, porque no hay duda que es más bello y sublime cuando +está de muestra con la cola paralela al horizonte. + +Se observará que cuando arquean el rabo los perros de raza pura, indica +liebre; un poco inclinado pero recto, conejo; con la punta al horizonte, +perdiz; recto y un poco levantado, codorniz. Al perro bien castizo le +repugna traer la becada, guiones, las pollas de agua, y sobre todo los +_sabocs_, y algunos hasta los palomos. + +Hay cazador que para lograr un perro de _primo cartello_, págalo á +cualquier precio, creyendo que depende del can si mata más ó menos +perdices; y éste conoce á tal punto el cambio de dueño, que se han dado +casos de demostrar su agrado al nuevo amo abandonándole en el mismo +momento que se hace la prueba. Sobre esto pudiera llenar unas cuantas +cuartillas, mas sólo me limitaré á aconsejar que el que quiera un buen +perro _que se lo haga_. + + + + +MODO DE TIRAR A LAS PERDICES. + + +Esta es la parte más comprometida para dar una sucinta esplicacion del +modo cómo deben matarse al vuelo las perdices, por la sencilla razon de +que es difícil iniciar en el asunto á aquellos que no han tenido la +satisfaccion en su vida de matar media docena de perdices al vuelo. + +El cazador que en sus correrías anuales puede contar con un promedio de +por cada tres tiros una perdiz, hay que proclamarle buen tirador. Aunque +en salidas determinadas cuente triunfos tales como hacer dar la +voltereta á todas las que tire, acontece asimismo (y bien á menudo) que +se dispara diez ó doce veces la escopeta y sólo se matan un par de +piezas, de manera que, por cálculo aproximado, á un buen tirador le sale +la proporcion mencionada. + +Al arrancar del suelo y al echarse al vuelo la perdiz, el cazador debe +estar sereno, hacer una pequeña suspension y con ligereza echarse la +escopeta á la cara; seguir á la perdiz en su rápida carrera, +encañonarla, y cuando se interpone con el punto de la escopeta, entonces +sin calcular distancias debe efectuarse la presion del dedo sobre el +disparador; y seguro que obrando así cae la pieza. + +La perdiz que marcha de frente ó sea de cola es la fácil de matar: las +que van atravesadas debe comprenderse la velocidad que llevan, para +apuntarlas á la cabeza, y haciendo un insignificante movimiento con el +brazo izquierdo (que es el timon), se las toma la delantera. Así hay +probabilidades de matarlas. Lo mismo requiere la perdiz que viene de +arriba ó sea de frente, é indispensablemente pasa por encima de la +cabeza del cazador: segun se presenta este lance, la regla mejor es +volverse rápidamente y tirar cuando haya pasado; no obrando así y +disparando cuando viene de frente, este tiro si se acierta es de +_chamba_, pues á veces se requiere tomarla un metro por delante y la +misma pieza acude á la muerte, dando un tumbo, y con la velocidad y el +choque de la caida, se abre. + +La perdiz que, sorprendida entre el cazador y el perro, no le queda +fácil salida y empieza con aquel canto alarmante que aturde, llegando á +echar excrementos, y se remonta repullada, á ésta el cazador debe con +serenidad seguirla apuntando, y al hacer la suspension para extender el +vuelo en la direccion que se le antoja, entonces hay que disparar, pues +es la mejor oportunidad de matarla. El tiro es fácil. + +Cuando el perro pone muestra, la satisfaccion es tan importante, que +afecta la parte física de un modo notable. El corazon late tan +agradablemente, que no se puede describir, y no recuerdo que tan +singular impresion me la haya evitado un segundo, dejando de imitar á +muchos que dan gritos al perro, y tocándole con el pié le excitan para +que rompa la muestra. + +Este lance debe resolverse siempre por sí solo; y mientras se admira la +_sublimidad_ del perro, se va el cazador colocando de manera que pueda +tirar á la perdiz sin que le estorben los árboles. Ésta arranca de un +modo desesperado; el cazador, por poco que lo sea, goza y disfruta dando +_gusto al dedo_ á las mil maravillas, y debe matar la pieza. Es un caso +indispensable; el perro lo exige por la leccion que recibe, y el cazador +tiene un disgusto si la yerra: en todo el dia caza de mal humor, á no +ser que muy luego alcance victorioso desquite: de lo contrario pasa un +dia _de perros_. + +Para tirar al vuelo á las perdices se necesita calma y serenidad. Los +grabados franceses nos quieren demostrar eso pintando á cazadores que +cuando les sale al vuelo una pieza, abren tranquilamente la caja del +rapé, toman un polvo, y luego apuntan y matan. Cualquier cazador +práctico comprenderá que ésta es la manera gráfica de demostrarle que no +debe precipitarse, pues la precipitacion es causa de que se vaya la +caza; sin embargo, es preciso un término medio. En nuestro país las +perdices no permiten tomar rapé, ni siquiera fumar en pipa. + +Sucede al más _pintado_ que yerra la mejor pieza, y eso depende muchas +veces de estarse mirando la perdiz sin cuidar del guia de la escopeta, +que generalmente se dispara sin apuntar. Acontece lo expuesto cuando la +perdiz sale de sorpresa y se va desprevenido y absorto en _importantes_ +meditaciones. + +Tampoco debe olvidar el aficionado á caza que el apuntar bien depende +mucho del brazo izquierdo, el cual juega un principal papel en el _arte +de tirar con precision al vuelo_. Al colocar la escopeta á la espalda, +si bien este movimiento debe ser suave, en cambio requiérese soltura, +apoyando en seguida la cara á la culata para entreguardar bien al +encañonar la caza y seguir la rapidez y el más leve movimiento de la +pieza, haciendo importante papel el brazo izquierdo que acompaña el +encañoneo; y cuando el cazador comprende la oportunidad, entonces el +dedo cumple con su obligacion y se palpan los buenos resultados, pues +infaliblemente la pieza cae herida ó muerta. El disparador de la +escopeta debe siempre caer á voluntad del tirador; el inconveniente más +leve hace errar la caza, y no por ser un mal tirador sino por efectos +materiales del arma, que deben corregirse. + +He cazado con amigos que no saben matar de otro modo que por medio del +tiro _á tenazon_, y no obstante, algunas veces me han dejado asombrado +por su destreza en despachar las piezas; pero confieso que jamás me han +satisfecho, y he tenido ocasion de manifestárselo. El aficionado +acostumbrado á esta clase de tiro, el dia que tiene la _buena_ hace +prodigios. Aún la perdiz no ha arrancado un metro del suelo, cuando ya +está tendida en él, y si la caza les sale de cerca la destrozan: como no +tienen espera, tiran aunque sea á cuatro pasos de distancia; si la pieza +recoge la _flor del tiro_, queda en disposicion de echarla al muladar. +Por lo demás, si tienen la _mala_, en una cacería de cinco ó seis dias +no matan ni una pieza, á pesar de ser los que tiran más. Atendido lo +cual aconsejo á todo cazador que se corrija de este _vicio_ y haga un +estudio para tirar despues de encañonear y seguir bien la pieza: si así +lo hace, encontrará un verdadero placer al matar en buena regla una +pieza de caza. + + + + +1.º DE AGOSTO. + + +Memorable fecha, y sin embargo para muchos pasa desapercibida, mientras +que los cazadores aguárdanla con tanta impaciencia, que casi raya en +locura. Se cuentan las semanas y hasta las horas que faltan para llegar +al dia ansiado, _el 1.º de agosto_, en que la ley de caza autoriza á los +españoles poder hacer uso del derecho que les ha estado vedado durante +cinco meses, prohibicion justa é indispensable para que las perdices +estén en amores y la naturaleza nos dé en cambio la fecundidad, es á +saber: que de un par de perdices salga un bando de 18 á 21. + +El cazador deberia tener en su gabinete, entre los objetos de caza, un +cuadro adornado de precioso marco, destacándose en el fondo una +inscripcion en letras de oro que le recordara perennemente el dia 1.º de +agosto. + + * * * * * + +No cabe duda que ese dia le tienen fijo en la memoria más de cien mil +españoles, si no todos cazadores, á lo menos muchos que creen serlo, por +el mero hecho de tener escopeta, perro y licencia de caza. Por mi parte +puedo afirmar que hace veinte años que en tal fecha no he faltado al +monte: pues se experimentan muchas impresiones, queriendo uno +multiplicarse para hacer _descubrimientos_; la imaginacion acude á todas +partes; se está cazando, pongo por caso en Moncada, se ha descubierto +el terreno, y uno dice para su coleto: «mejor me habria ido á la _Torre +dels frares_, allí dejé bastantes pares; pero... ¿y si me hubiese +dirigido á _Roca de droc_?... no, el tren sale demasiado tarde, y cuando +se llega al cazadero, ya molesta mucho el rubicundo Febo; además, habrán +ido los de Molins de Rey.» Por último, reflexiona que los puntos +mencionados debe reservarlos para otro dia, y caminando con calma en +busca de agua cristalina y alguna sombra, dispónese á ir pasando el dia +para no estropearse y _hacer piés_, preparándolos para las futuras +salidas, que deben ser, seguramente, de más provecho que las primeras. + +Las perdices en el mes de agosto.--La caza de la perdiz en el mes de +agosto se diferencia completamente de las demás épocas del año. La ley +deberia, con rigor, á lo menos no permitir cazar hasta el 15 de dicho +mes. Si bien es verdad que por razon del clima hay comarcas en que las +perdices son más crecidas, como por ejemplo en el litoral, en cambio en +la alta montaña van muy atrasadas, hallándose muchas cluecas empollando +aún sus huevos: de ahí resulta que algunos cazadores inexpertos, cuando +el perro les queda de muestra y al salir la perdiz, que apenas se +remonta un palmo del suelo, le encajan el tiro, y pueden irse ufanos á +su casa con el trofeo de una clueca sin plumas en la panza, é +indirectamente dejando desamparadas á veinte ó más perdices que iban á +salir del huevo, lo cual causa un perjuicio irreparable y reprensible. + +Basta ya de digresion, y volvamos al modo cómo deben cazarse las +perdices en agosto. + +Mucha ventaja llevará el cazador y se ahorrará no pocas subidas y +bajadas, si muy temprano, antes de la salida del sol, se coloca en un +cerro. El canto del _perdigon_ bravo anuncia á los _perdigachos_ que se +han recodado y pasado á _joc_ la noche; mueven la cabeza y guiados por +la perdiz van subiendo al cerro, haciendo _piu_, _piu_, _piu_. Cuando +aperciba el cazador ese canto, debe huir del cerro y no volver á él +hasta que pasen á lo menos quince dias, pues las perdices que mataria +apenas tendrian el tamaño de las codornices: todo cazador decente debe +ir en busca de otro lance, y sólo le es permitido hacerlas volar para +saber si el bando está completo; ensayo muy peligroso, por lo que voy á +expresar. Cuando sale el bando ¿quién se detiene? es bastante difícil, y +esto produce consecuencias fatales.--Los _padres_, permítaseme la +expresion, en defensa de sus _hijuelos_ van _peonando_ y guiando el +bando adelante por la inseguridad que tienen en el vuelo de los +_pollitos_; el _perdigon_ con un movimiento rápido divide el bando, y la +perdiz con la otra mitad aproximadamente y á retaguardia, haciendo +_chac_, _chac_, _chac_, hasta que el perro se les viene encima; entonces +vuelan, y la pobre perdiz que en defensa de sus hijos quedó á +retaguardia, paga con la vida su amor filial. Cometida tal hazaña por el +cazador, muy fácil le es acabar con el bando, pues los jóvenes con su +_piu_, _piu_, se descubren muy fácilmente y se dejan matar á mansalva, y +las pocas que quedan echan de menos á la madre, de suerte que cuando +viene la noche (estas siempre son frias) mueren por faltarles el calor +natural que les da el regazo materno. + +Este es uno de los inconvenientes que tiene el cazar la perdiz en la +época citada. Discutiendo algunas veces sobre si es mejor ó no que el +bando lleve el macho, sólo me han sostenido lo contrario los aficionados +al _reclamo_, pero jamás me han dado una razon sólida, mientras les he +podido objetar el auxiliar que es del bando el _perdigon_. Éste, en la +época del celo y en la de la cria, se defiende admirablemente del +gavilan, garzas, gaig, mochuelo, y hasta de los perros, saliendo casi +siempre victorioso cuando menos de las aves citadas, y en las demás +épocas del año se deja agarrar sin oponer la menor resistencia. ¡Lo que +puede el amor paternal! + +Volviendo ahora á entrar en materia diré, que para cazar en el mes de +agosto se requiere una táctica generalmente diferente de las demás +épocas del año. En primer lugar, debe madrugarse mucho, ir ligero de +ropa, llevando siempre una camisa de repuesto en el zurron. Las perdices +se hallan en los cerros á la salida del sol, pero al cuarto de hora ya +descienden á las querencias, métense en los rastrojos y comen los granos +de trigo que despues de la siega han quedado desparramados por el suelo: +si por casualidad aún están en el campo las gavillas, de seguro que las +perdices se hallan cerca. Si se notan por el camino las señales que las +aves retozando han dejado en el suelo, el cazador puede hacerse cargo +por ellas si el bando está á punto de darle una leccion: se ha de fijar +en si hay excrementos, y si son tiernos, no debe moverse de aquella +querencia, porque en el alto (segun la hora), en el centro ó bajos +estarán las perdices. El perro principia á dar señales y sale el bando, +generalmente todas á la vez: entonces el cazador debe observar, primero +si están buenas para _apeonar_, luego contarlas aproximadamente, y +además, y esto es lo más esencial, comprender á dónde se dirigen. Una +vez echado el cálculo obsérvese bien el terreno (si es desconocido) para +poderlas salir de modo que vayan allá donde las destina aproximadamente +el cazador. El vuelo que han dado, de seguro es corto, pero hay que +tener presente que el poder que les falta en las alas, en cambio +súplenlo _peonando_, dándose el caso que muchas y muchas veces se pierda +el _bando_ entero, que no se hallan en ninguna parte aún viéndolas la +parada, y se pierden miserablemente las horas más frescas de la mañana +sin dar con ellas, resultando que en algunas ocasiones de _peon_ han +vuelto poco más ó menos de allí donde habian salido la primera vez. +Generalmente eso sucede cuando uno se empeña en querer saber más que el +perro: éste, por ejemplo, coge vientos, quiere inclinarse á los bajos, y +uno le llama arriba ó vice-versa; y, cuántas y cuántas veces por no +haber querido creer al perro, se ha ido una pieza que se la habria +tirado á _tout plaisir_, y uno se queda contemplando con un palmo de +narices y diciendo para sí: «¡qué mal has hecho en no seguir la +tendencia del perro!» + +Si el cazador halla el bando en esta época, debe estar convencido de que +tirará, por lo cual es preciso ir con mucha calma y sin precipitacion, +observando el más leve movimiento del perro. Cuando se dispara y cae la +pieza, estarse quieto, que se va á disparar el otro cañon, y +efectivamente así sucede: las perdices ya no se levantan todas; al +segundo vuelo obsérvese bien que si la vez primera fueron quince, ahora +sólo han salido ocho ó nueve. ¿Dónde están las otras? Cargue el cazador +y tenga paciencia, llame al perro; quieto y cartuchos otra vez, faltan +seis ó siete perdices; calma, que son de usted, señor cazador. Siga +apuntando bien que matará; ha llegado su _cuarto de hora_, y verá V. +como á veinte ó treinta metros una de otra y dos á la vez y en un +pequeño círculo, dispara algunos tiros bien provechosos.--Cuando esté +persuadido el cazador de que en dicho terreno, ya por las que ha muerto +ó bien por las que ha errado, no queda ninguna, diríjase sin pérdida de +momento hácia donde se ha ido el resto del _bando_. ¡Cómo late el +corazon en el trayecto que media del punto donde han salido las perdices +al que se las ha visto parar! Usted echa sus cálculos: «he muerto +cuatro; vamos, esta mañana llegaré á seis, porque... ahora sabiendo +dónde están bien mataré un par.» Y así entretenido el cazador, sale de +la hondonada otra _bandada_ de perdices: fijándose en ellas, como es +natural, para ver á dónde se dirigen, una vez en autos debe hacer caso +omiso de ellas é ir siempre á las mismas del primer _bando_. Nunca ha de +ilusionarse el cazador por la abundancia: éstas ya las encontrará otro +dia. Valen más las menos, que se han de dejar _pisar_ la tercera vez que +se tienen en juego. Que haya tiento y se coloquen bien los piés; +domínese bien el terreno, no precipitarse, que cuando arranque la pieza +se cansará V. de apuntar, y al disparo mídase el terreno, que aún no hay +diez metros de distancia al sitio en que cayó. + +El matar perdices en esta época, sobre todo al arranque del tercer +vuelo, es más fácil que tirar á las codornices, por ser mayor la pieza y +salir generalmente de cola y con poca velocidad: siga, pues, el cazador +el terreno con cuidado, y tire á todas; pero si observa que el perro +saca un palmo la lengua afuera gracias al calor, entonces conviene tocar +retirada, buscar plácida sombra, descansar media horita, fumar un +cigarrillo de papel y volver en seguida al mismo sitio, describir un +semicírculo, cruzarlo por derecha é izquierda, y se verá como el perro +vuelve á coger vientos. Con el tiempo trascurrrido las perdices se han +llamado unas á otras con sus cantos, han salido de su escondrijo, y el +perro las señala á las mil maravillas, recreándose el cazador tirando un +par de tiros. Se mira el reloj: son, por ejemplo, las diez; el sol +achicharra, apenas se mueve una hoja, y si se está cerca de la posada ó +hacienda, lo mejor es irse á casa á descansar: el perro se rehace y al +dia siguiente el cazador se encuentra más entero y dispuesto á volver á +la lid mejor que el dia anterior. El cazar requiere calma, pero en el +mes de agosto calma y astucia, saber serpentear los terrenos, buscar los +frescales, que es donde las perdices tienen querencia. Jamás se busque á +la parte que da el sol y sí en las umbrías, y en los viñedos frondosos, +y en los torrentes. + +Todo lo que no sea seguir este consejo es perder el tiempo, atropellar +el perro y fatigarse inútilmente, y lo que se ha tomado como recreo, +sirve de molestia y puede acarrear una enfermedad. + +La caza de la perdiz en esta época del año diferencíase completamente de +la de los demás meses. El _bando_ de perdices está siempre á la órden de +las _viejas_, y éstas comprenden hasta dónde llega el poder de sus +_hijuelos_ para el vuelo, y pocas veces intentan cruzar el sendero y van +quedándose á la misma ladera ó mano que se ha escogido para cazar; el +vuelo es tan corto que apenas alargan á 300 metros, pero en cambio +_peonando_ al tocar el suelo cambian de direccion tan fácilmente, que al +llegar al sitio donde se han visto echar, no se halla ninguna, y de +_peon_ han pasado la sierra y de otro vuelo se han quedado en una +querencia en direccion contraria, sucediendo que uno pierde el tiempo +tan _miserablemente_ en conjeturas, que la _rabieta_ va haciendo su +efecto y el aburrimiento se apodera del cazador y hasta del perro. Esta +es la parte _infeliz_ del cazador que ha trocado el bienestar de su casa +para ir á sudar el _kilo_ sin poder disparar la escopeta, abandonando +algunas veces quehaceres de importancia; pero tal es la _ley del +cazador_, y para llegar á matar algo en buena regla se necesita: +aficion, aficion, aficion. + + + + +SETIEMBRE. + + +Buena fecha, pero no la mejor. Si bien entran las perdices en la edad de +la _pubertad_ y dan _más juego_, aún no están del todo emancipadas de +quien les dió el sér, aún no han pasado la muda, no obstante de ser +todas _pintadas_, conservando tan sólo dos ó tres plumas en el arranque +de las alas, plumas que en Cataluña llamamos _mussolas_. + +En esa época del año la perdiz satisface más los goces del cazador y el +perro las señala mejor, tal vez porque el terreno generalmente es más +fresco, por cuyo motivo nota más los rastros, quedando muy á menudo de +muestra. Ya las perdices han abandonado aquel canto tan empalagoso +_piu_, _piu_, _piu_, y principian á _hombrear_ imitando á las viejas, +pero sin poder dar aún sus _timbres_. Su carne ya no siente á hormigas y +á langostas; al contrario, en la época del año que nos ocupa es cuando +constituyen el mejor bocado, pudiendo recomendarse á toda persona falta +de apetito. + +Para cazar las perdices en setiembre, si hay viñedos en el terreno que +se escoge, búsquelas siempre el cazador en dichos sitios, pues tienen +grande aficion á la uva. Jamás dejan aquel pasto, y como el sol aún +molesta con sus rayos, sucede que se mantienen quietas en los pámpanos. +Si se encuentran por primera vez en las viñas de diez á doce del dia, +esperan mucho, pero ya salidas de allí no vuelven aquel mismo dia, +hasta que las reclaman las viejas, yéndose á otras querencias. + +En esa época ya intenta la perdiz pasar al vuelo una hondonada, +quedándose á la parte opuesta del cazador, y cuando se ve que trasponen +el cerro, hay que fijarse bien en la inclinación que escogen, pues la +buena vista ahorra muchos pasos inútiles, dando el resultado de abreviar +el tiempo, que en estas circunstancias es oro. Que ande ligero el +cazador, pero sin precipitarse, pues el pulso y los latidos del corazon +jamás han de ser más fuertes de lo natural, á fin de que al llegar el +ansiado momento se aprovechen los tiros y pueda hacerse doblete y hasta +carambola. El lance de la carambola es el que halaga más al cazador, y +motivo hay para ello. Muchos confunden con la carambola el matar una +pieza con cada cañon; la carambola es lo que saben y hacen con +frecuencia algunos buenos tiradores, es decir, arrancar al vuelo dos +perdices á la vez, yendo una por ejemplo hácia la derecha y la otra +hácia la izquierda. En este caso el cazador consumado ya comprende la +velocidad y alcance de entrambas, apunta á la que le parece más cercana +y sin precipitarse dispara; se vuelve, apunta á la otra, pero listo, y +dispara haciendo dar á las dos la voltereta, ó á lo menos así lo cree. +Entonces debe dirigir el perro á la aliquebrada ó que le parece que lo +está, para que la _cobre_, y si lo acierta, seguro que se cuelga las dos +perdices al zurron. Esta _suerte_ es la que requiere más serenidad y +calma, pues algunos con el goce que produce la carambola alborotan el +perro llamándole á derecha é izquierda, en cuyo caso hay bastantes +probabilidades de perder alguna de las piezas; y aun he visto á +cazadores perder las dos por ser aliquebradas y el perro de pocos +sentidos. + +La carambola que acabo de explanar es la de más mérito, y se hacen +pocas, sobre todo en diciembre y enero. En setiembre es más fácil, pues +no es tan rápido el vuelo. Efectúanse otras carambolas, si bien no de +mérito superior. Cuando el _bando_ marcha describiendo un semicírculo, y +se les disparan de cola, los dos cañones, matándose dos piezas, esto +tambien se llama carambola; el cazador queda satisfecho y basta, porque +de todos modos son episodios que complacen. + +Hay que perdonarme mis contínuas digresiones, pues son hijas del +entusiasmo que en mí produce el recuerdo de lances inolvidables. + +Volvamos, pues, á esas perdices que con su vuelo han traspuesto el cerro +y que el cazador hábil ha adivinado el sitio escogido para su descanso. +¿Le gustaria á V. que el puesto elegido fuese un pequeño torrente con +hermosa campiña en ambos lados y abundancia de piedras á mano? Seguro de +una contestacion afirmativa, allí coloco á mi cazador, quien antes de +llegar ya ve marcharse una perdiz. Mejor fuera que se hubiese esperado, +pero no debe hacerse caso, pues dicha perdiz iba de _peon_; hay otras. +Fíjese el cazador en la que ha tenido la poca vergüenza de marcharse sin +decir _adios_ y por lo tanto sin podérsela hacer los honores de +ordenanza. Se ve parar á alguna distancia en el mismo torrente, donde +hay un árbol como señal. Allí debe V. encaminarse, pero... el perro se +queda de muestra á la ladera de torrente; magnífico. Vuela una perdiz de +la parte opuesta; si es larga no la tire V.; observe y verá que poco más +ó menos va donde ha ido la primera, y con el ruido que mueve al marchar +salen tres ó cuatro del mismo lado donde está V.; estas son las que +olfateaba el perro. Ahora es ocasion de disparar la escopeta y de matar +ó dejar de matar; pero está V. en regla y debe seguir, pues faltan +otras. Eche V. alguna piedrecita, porque con el tiro las compañeras han +quedado aturdidas, esperando ocasion propicia para largarse; y como el +perro trabaja entusiasmado por los bajos del torrente, las perdices +salen de las matas, tan bajas que casi el perro las alcanza con el +hocico, y en ese estado arrancan con un miedo cerval. _Piñac_, _piñac_, +_piñac_, óyese momentáneamente. Estas perdices dan tiempo al cazador +para todo; para prepararse, apuntar bien y dar _gusto al dedo_. Cuando +se esté convencido de que todas han salido, hay que dirigirse sin +pérdida de momento hácia las que se han visto marchar al asomarse al +torrente, y de seguro se tirará bien á estas. Obrando así y con tino es +como se consigue buena provision de piezas. Cuando un _bando_ ha tenido +la _desgracia_ de elegir como guarida un torrente, no desperdicie la +ocasion el cazador afortunado que por allí transite, pues se divierte +envidiablemente un par de horas. + +Todo cazador verdadero que se encuentra con un _bando_ de perdices y con +su buen cazar las conduzca á sitios que tienen _mataderos_, no debe +abandonarlas para ir en busca de otras, pues las que nuevamente halle le +harán luchar y perder un tiempo siempre precioso, además que no todos +los bandos obedecen al plan preconcebido por el cazador. Nunca hay que +olvidarse de las que todavía no han volado, pues siempre la _perezosa_ +es el mejor tiro. + + + + +OCTUBRE Y NOVIEMBRE. + + +La mejor época del año para gozar cazando y matando perdices, es octubre +y noviembre. El calor ya no molesta, y el perro caza todo el dia +perfectamente. Si en ese tiempo el perro no rastrea bien y no encuentra +las aliquebradas, hay que deshacerse de él, pues es dar pan á quien no +lo merece. + +En dichos meses el cazador se siente más ágil y las cuestas no son tan +_amargas_, pudiendo hacer bien ocho horas de jornada. La salida de casa +debe ser á las 8 y retirarse á las 5 de la tarde. Es muy importante +encontrar á la perdiz que ya haya comido, y esto se logra entrando de +lleno en el cazadero á las ocho de la mañana. Se caza á esa hora para +evitar las humedades que generalmente deja el rocío, y porque mientras +no estén secas las matas el perro siente muy poco. + +Para cazar las perdices en esa época del año se requieren más +conocimientos, y el cazador consumado saca mucho partido de las que +encuentra, dándose juego todo el dia, pues ya las perdices que han +perdido el carácter de pollas, se fraccionan y van por su cuenta y +riesgo. De suerte que el cazador debe, despues de elegido el terreno, +formarse un plan y calcular bien las horas del dia que con su +conocimiento y destreza puede colocar las perdices en terrenos bien +escogidos de antemano para tirarles á su gusto y para que las salidas +sean mortales. + +Ante todo ha de recorrer las mesetas de los cerros, buscar +minuciosamente los comederos y esquivar un poco en las laderas; lo cual +ahorra muchos pasos, bajadas y subidas, ahorro que no es de despreciar. + +Supongamos que vayan saliendo perdices á medida que se ejecute ese +paseo; hay que despreciarlas y no impacientarse. Si tuviese el cazador +el mal gusto de correr tras ellas, echaria á perder la jornada. Siga, +pues, su tarea, que ya irán volando otras, como efectivamente sucede, y +una vez recorridos los cerros que el cazador se habia propuesto, siendo +poco más ó menos las diez de la mañana sin que se haya disparado un +tiro, entonces llama al perro, toma un bocadito, fuma un cigarrillo, y +mientras, se hace cargo del terreno, tranquilamente y sin olvidar el más +pequeño detalle. Luego se vuelve á emprender la marcha, desandando el +camino andado, tomando los senderos del promedio del cerro; de esta +suerte va indemnizándose el cazador del rato que ha estado sin tirar, +pues las perdices, escamadas de sus querencias, principian á resistir la +muestra del perro, saliendo una tras otra, y con tino y buena puntería, +el perro va trayendo las que se matan. A éste le da el cazador la tripa +de la perdiz, empero si caen muchas bajo el plomo de la escopeta no es +prudente regalar al perro con todas las tripas, pues les producen +indigestiones: de consiguiente se le distrae dándole un poquito de pan y +pasándole la mano cariñosamente por el lomo. El perro necesita ser bien +acariciado, porque todo lo comprende y cumple de este modo mejor, y está +á la obediencia de la más leve indicación del cazador. + +Seguiremos, pues, tranquilamente el camino indicado, llamando al perro +si se adelanta: no conviene que vaya arrancando perdices si el cazador +no puede tirar. Si se conoce el terreno, casi todas han de oir silbar +los perdigones. Al encontrarse el cazador á ese punto de la cacería, no +le aconsejo el descanso, pero sí que no le abandone la calma: el +descanso no conviene, pues las perdices van saliendo de su asombro, y +algunas de peon, otras de un vuelo, huyen de la ladera en que se ha +propuesto cazarlas, perdiéndose inútilmente el tiempo empleado si se +dejan cuando están cansadas; del segundo ó tercer vuelo apenas queda +ninguna: de modo que la persecucion requiere actividad. Recórranse todas +las matas, y donde no se pueda bajar, se arroja alguna piedra. Cuando se +cree limpia materialmente la ladera, váyase en busca de las que se han +visto retroceder, con la seguridad de encontrarlas y tirar todos los +tiros á muestra del perro. + +Si se observa que las perdices van de pecho á tomar los cerros, y son +por ejemplo las cuatro de la tarde, no hay que molestarse en +perseguirlas, pues poco daño se las hará. Por tanto, dejarse de nuevas +fatigas, y pausadamente abandónanse los bajos, se traspone la parte +opuesta de la senda que se ha seguido por la mañana, recogiéndose para +descansar y comer, que en ese caso bien necesitado está de reposo el +cazador. + +De esta manera cazan las perdices los que se precian de cazar con arte, +esto es, tomando siempre los altos. Cuando á uno le da por ser +caprichoso y contra todas las reglas de la caza se empeña en principiar +la cacería por los bajos y hondonadas, aunque halle las perdices, éstas +se van de un vuelo á las cimas, y entonces poco daño se las hace. Sólo +se puede tomar el cazadero por la mano baja cuando sopla con fuerza el +viento, pues las perdices están á redoso; mas en este caso lo mejor es +no salir á caza, pues el perro tampoco apercibe nada y se pierde +miserablemente el tiempo. + +En el mes de octubre prepara el cazador la diversion para el resto de la +temporada. En agosto descubre las crias, pero en octubre conoce ya +fijamente dónde escogen sus querencias y tambien dónde las ha de dar la +muerte. De manera que cuando hace el halagador descubrimiento de que en +tal ó cual comarca hay perdices, debe ir allí á estudiar sus vuelos, y +si los acierta, de fijo tiene asegurada una buena campaña de invierno. + + + + +DICIEMBRE Y ENERO. + + +Época poco agradable para dejar la cama; dias cortos, frios, lluviosos y +fuertes heladas. Apenas la perdiz nota el menor ruido, ya vuela; en +ninguna parte está bien. En este periodo del año come bellotas y las +carnes se le vuelven acorazadas. La pólvora debe ser de primera y el +perdigon granadito, número cinco. Se caza como se ha descrito +anteriormente, con la sola diferencia de que los vuelos de las perdices +son más largos y las horas de provecho de doce á dos de la tarde. Fuera +de estas apenas podrá el cazador disparar un tiro. Si ha helado y se +mantiene la escarcha, las perdices se encuentran en los raseros y +metidas en las hondonadas ó barrancos, al abrigo del cierzo. No obstante +estos inconvenientes, es la época del año en que queda más satisfecho el +cazador cuando mata una perdiz, puesto que están en toda su pujanza y +fuerza de vuelo: al momento de dar su tan acelerado brinco apenas dan +tiempo de seguirlas ni un segundo; al instante se hallan fuera del +alcance del tiro. Generalmente en estos meses la carambola está vedada +para el cazador. El que cuelga al morral media docena de perdices, +matadas en buena ley, se le puede con justicia darle el dictado de buen +cazador y tirador. + + + + +FEBRERO. + + +En este mes el cazador no debe desperdiciar un solo dia. ¡Cuántas +reflexiones acuden á la mente, y por cierto algunas muy tristes! Con los +años entra el cálculo; y ¿quién sabe? Aunque todavía no peinemos canas, +tal vez el año próximo habremos dejado de pertenecer al mundo de los +vivos. ¿Si será mi destino que por última vez recorra el monte en que me +encuentro? Mas, al diablo las ideas tétricas; todo en este mundo tiene +su lado malo. Ocupémonos, pues, de las agradables impresiones que se +experimentan cazando los _pares_. + +La naturaleza, que anuncia la proximidad de la primavera y que en todo +es fecunda, hace que las perdices entren en amoríos y cada par se vaya +ya fijando en sitios á propósito para el logro tranquilo de su objeto. +El cazador hábil y que conoce lo que es el mundo, al internarse en un +valle observando minuciosamente el país que se propone recorrer, debe +echarse la cuenta del sitio que él escogeria si tuviese que requerir de +amores á alguna aldeanita, esto es, reservado y al abrigo de todo +airecillo, libre de visitas importunas. Aunque parezca extraño, en esos +sitios que tu imaginacion poetiza debes ir á sorprender á las enamoradas +perdices y darles cruel muerte, ó bien un susto mayúsculo. Esta es la +ley del mundo, no respetar ni aun las cosas más sagradas. + +En esa época es muy fácil matar las perdices, porque resisten firmemente +la muestra del perro. La hembra vuela primero, y caso de que el cazador +la tire, no se mueva, pues aún falta el macho, el cual queda en el +terreno muy _preocupado_ buscando á su dulcinea: en este caso arranca +poco menos que de los piés; le apunta el cazador y casi casi puede decir +que el negocio es seguro. Por esta circunstancia es preciso, cuando sale +la perdiz, recorrer bien el terreno en un corto ruedo, y de fijo se mata +el macho. Si las dos salen á un tiempo, se observa que la hembra va con +la cabeza erguida y el macho la lleva baja, erizando las plumas y +dejando colgar un poco las alas. Si se fija bien el cazador, jamás se +equivocará tocante á este punto tan importante. Es preferible matar los +machos, que abundan. + +¡Y cuántas veces se matan los dos! En tal caso, ¡qué alegría é impresion +más agradable! El cazador se cree un sér privilegiado; mira á derecha é +izquierda, todo ufano, pensando para sus adentros que nadie le aventaja +en eso de tirar bien. ¡Vana ilusion! lo que hace uno lo hacen cien mil, +pero no todos lo aprecian del mismo modo. + +Los pares no hacen los vuelos tan largos, y fijándose bien el cazador en +la direccion que toman á poca distancia del cerro que trasponen, allí se +hallarán. En la época que nos ocupa dejan mucho rastro, así es que el +perro guia perfectamente hácia el sitio de su querencia. Algunas veces, +de mí sé decir, sobre todo, que en el último tercio del mes de febrero +he perdonado á la hembra. ¿Y por qué? se me preguntará. Porque me acude +la idea de que en el terreno en que estoy dando la última mano, tal vez +faltaria el bando en agosto, y hay sitios tan privilegiados que es muy +sensible no queden en ellos perdices. + +Todo cazador debe dar por religiosamente terminada la campaña de la +temporada, el último dia de febrero. Y supuesto que hemos llegado á él +en nuestra descripcion cinegética, pasemos ahora á exponer las reglas +generales y consejos que la experiencia nos ha sugerido. + + + + +VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE CAZAR SOLO Ó ACOMPAÑADO. + + +Hasta el presente el lector-cazador habrá observado (y digo +lector-cazador porque al que no sea aficionado á la caza poco le +agradezco que fije la vista en mis apuntes), que únicamente me he +ocupado del modo de cazar cuando se va solo al monte en busca de +perdices. + +Cazar solo, tiene el inconveniente de que uno se vuelve _salvaje_ é +insociable, pues esto de enmudecer todo el santo dia es muy poco +halagüeño. Sin embargo, el cazador se aburre, y no más, cuando +trascurren horas enteras sin ver una pieza; si salen éstas al paso, la +cosa varía de aspecto. + +Fácil es suplir la soledad llevando un criado, quien además de cargar +con el peso, prepara el _gaudeamus_: con todo, no basta semejante +compañía, ya que la conversacion jamás puede elevarse á grande altura. + +El mejor modo de cazar es con un compañero simpático, no formando los +dos más que una sola voluntad; y aunque al llegar á las posadas no se +hace la misma bromita que cuando van juntos varios, en cambio, cazando +bien pueden sacarse grandes ventajas de la expedicion si son dos los +tiradores. Ya en el terreno, el uno aguarda al otro, y se tiene ocasion +de admirar y aplaudir un buen tiro; además, se puede seguir con tiento +al perro que le rastrea un peon; se consulta el órden de caza, y dos +votos condescendientes no tardan en estar conformes, cediendo un poco +cada uno en sus pretensiones. ¿Sucede lo mismo siendo cinco ó seis +cazadores en el monte, aunque sea gran maestro y conocedor del terreno +el que guie la cacería? No, pues es muy difícil la _ciega_ obediencia á +la voz del _jefe_; á lo mejor uno se queda rezagado, al otro se le ha +dejado al tiempo de pasar un arroyo, otro no quiere cambiar de lado sin +consideracion al que todo el dia le ha tocado un mal sendero. Esto y +mucho más sucede cuando se caza con varios compañeros. ¿Y los perros? He +aquí otro inconveniente. Al primer tiro, caiga ó no caiga la pieza, dan +tal embestida que baten el terreno á doscientos metros de distancia, y +los cazadores, ya sea con el silbato ó bien á grandes voces, ó +llamándolos por su nombre les reprenden; de suerte que, tan bien +preparado queda el terreno, que ya puede estarse tranquilo el cazador, +liar un cigarrillo y fumárselo, despues de lo cual puede tambien pasarse +la escopeta al hombro y seguir andando; de seguro que no tendrá que +hacer uso de ella. Más extenso seria sobre este particular, pero +suponiendo que lo que acabo de manifestar está al alcance de cualquier +cazador experimentado, mis reflexiones sólo van dirigidas á los +importunos que quieren siempre salir á cazar formando guerrillas y órden +de parada. + +El señor baron de Córtes trata del mismo asunto en sus _Recuerdos de +caza_, y si yo fuese á describir los inconvenientes que ofrece el cazar +cinco ó seis á _mano gallega_, convertiríame en plagiario de dicho +señor, además de que no sabria expresarlo con tanta lucidez. + +Añadiré, para concluir, que todo el que tenga un buen perro no lo lleve +á ninguna cacería en que los compañeros pasen de tres, pues de seguro +que el can adquirirá resabios difíciles de remediar. + + + + +TERRENOS Y RECUERDOS AGRADABLES. + + +Todos los cazadores muestran preferencia y predileccion por aquellos +cazaderos donde más _víctimas_ han hecho. La caza de la perdiz en +Cataluña, generalmente, hácese por terrenos penosos y montes bastante +elevados. En este caso se encuentran las montañas de los alrededores de +Barcelona, y como tanto se ha ido poblando y la aficion á la caza va en +aumento, sucede que á los _domingueros_ les queda muy poco recurso para +cazar, resultando que muchos regresan á su casa sin haber podido +disparar la escopeta. Esta falta de caza motiva que gran número de +aficionados se metan en el ferro-carril, largándose en busca de mejor +fortuna, y sólo se detienen, ya sea entre Martorell y Gelida, ó bien +bajan en Molins de Rey y llegan hasta Vallirana, en cuyos puntos hay +excelentes cazaderos, pero muy quebrados; y como la caza se va +extinguiendo, ya por la grande aficion que se ha despertado, ya por la +poca vigilancia en dejar cazar en tiempo de veda y con ardides, esto +hace que las cacerías den muy pobres resultados, y que el que regresa á +su casa con un par de perdices se da por muy dichoso, pues ahora en los +terrenos indicados no siempre se mata. + +Otros escogen la salida por la parte de Moncada, alargándose algunos +hasta Montmeló, cazando por Sant Fost, Martoreyas y Rexachs, terrenos +malos, si bien en ellos siempre hay perdices, y en el bosque y malezas +puede tirarse á alguna becada, las cuales huyen de las _vernedas_ cuando +hay fuertes heladas. El que tiene la voluntad de cazar en los +mencionados terrenos va mojado todo el dia, pues allí la neblina es muy +pertinaz. Si afortunadamente se logra hacer bajar las perdices hácia el +Besós, á pesar de que hay mucha maleza, puede dispararse con provecho +alguna vez la escopeta á muestra de perro. Esos terrenos son muy +penosos, ya por la topografía del país, así como por las humedades, por +cuyo motivo la experiencia aconseja no ir con frecuencia á dicho sitio. + +Otro cazadero hay, tal vez el más predilecto por parte de las perdices +para hacer sus crias; refiérome al monte de Moncada, en cuyo cerro +descuellan las ruinas del ex-telégrafo y cuerpo de guardias. El cazador +barcelonés que no haya cazado en ese cerro, cuente que le falta algo por +ver, pues además de la perspectiva que desde él se descubre, hay ricos +manantiales de agua, inclusa la célebre _Font del ferro_, que da frente +al Besós, y por la parte opuesta la no menos renombrada _Font de mitja +Costa_ (hoy dia bastante abandonada), en cuyo sitio los cazadores han +echado muchas _chuletadas_. Tales son las ventajas que ofrece el cazar +en ese monte, porque si la caza no va bien, en cambio se indemniza con +el almuerzo y el bello panorama que disfruta la vista, olvidándose del +cansancio que produce la llegada hasta el _telégrafo_, por cuyo punto es +indispensable tomar la mano del cazadero, y de seguro que á la mañanita +siempre se encontrarán perdices, las cuales dan juego al cazador todo el +dia: hay sorpresas buenas y por la mano baja se caza bien. + +Hoy dia tales salidas figuran en la categoría de las llamadas de +recurso, ya que los ferro-carriles han acortado prodigiosamente las +distancias, de suerte que los que pueden disponer de algun tiempo lo +emplean en ir en busca de cazaderos lejanos, ya sea al confin de la +provincia ó á otra lindante con la nuestra. + +En las estaciones de Calaf, San Guim, Tárrega, no pasa tren sin que +bajen de él algunos cazadores procedentes de Barcelona. Los que se apean +en Calaf se dirigen á los cazaderos distantes tres ó cuatro leguas, +dándoles tales batidas en los primeros meses, que luego quedan pocas y +_escamadas_, por cuyo motivo se caza bien en Calonje, Prats de Rey, +Coletas, Torá, Biosca, etc. + +Los que bajan en San Guim... ¡oh! esa ya es harina de otro costal. De +este punto y de su campiña hablaré apasionadamente, bien lo sé; pues se +me figura que voy á hacer el elogio de un hijo de mis entrañas. Con la +benevolencia del lector-cazador, que espero me conceda, me tomaré la +libertad de ser algo extenso en este párrafo. Es terreno aquel que +conozco palmo á palmo. Desde San Guim á Calaf, de la Rabasa á Cervera, y +por otro lado de Pujal y Santa Fé y de Rubiñan á Talavera, cuadrilátero +de diez leguas, hay un sinnúmero de cazaderos tan bellos y agradables, +que nada mejor puede exigir el cazador. La primera vez que cazé en dicho +sitio era bisoño en el arte, yendo agregado á la _cuadrilla_ de los +_cazadores de Gracia_, todos honrados menestrales. Agustin Cusí siempre +era el que llevaba la batuta en la cacería y merecia el puesto de +director, pues sabia cazar, y matar mejor, hallándose además dotado de +un conocimiento especial para decir: _allí están las perdices_. Este +buen amigo, sea por simpatía ó por lo que fuere (lo cual le agradezco +en el alma), dióme muy buenas lecciones, lástima que no las aprovechara. +Como por falta de salud tiempo hace que Cusí no puede salir á la caza, +han trascurrido algunos años desde que campo por mis respetos, pero de +mi pecho no se ha borrado el agradecimiento y el grato recuerdo de mi +excelente maestro. + +El cazador que en San Guim pueda disponer de una semana _redonda_ cuenta +con grandes recursos, ya que cada dia le es dado cazar en terrenos +nuevos y de buenas querencias; y advertiremos á los de Madrid, por si +alguna vez quieren visitarnos, que aunque no podemos ofrecerles el +_Pardo_ ni _Viñuelas_, tenemos en cambio _La Panadella_, _El Bosch d'en +Carbasa_ y otros sitios. Aunque sea á riesgo de disgustar á algun amigo, +no puedo con aquello de _tente lengua_... dejar de mencionar como le es +fácil á uno gozar una semana enterita en San Guim, cazando cada dia en +terrenos diferentes. + +El tren llega al medio dia, y por consiguiente, aunque se esté afanoso +de escopetear las perdices, por necesidad (bien que por poco tiempo) hay +que limitarse á cazar en los alrededores de la estacion, donde nunca +faltan un par de bandos que, tomándolas bien en mano, condúcelas el +cazador á las cercanías de Freixanet ó bien á San Domí, y aprovechando +los tiros aún se lleva uno señales de caza á la posada. He aquí poco más +ó menos lo que puede hacerse en la tarde del primer dia. Recomiendo á +los cazadores para alojarse, el _hostal_ situado á tiro de pistola de la +estacion, ó bien, no estando demasiado fatigados y con humor de andar un +cuarto de hora, se acomodarán bien y como en familia en casa Riera, de +Amorós, grupo de tres casas. Allí vamos á parar con mi amigo Suñol +(Paco), y es tanto el cariño que profesamos á los de la casa y éstos nos +corresponden tan bien, que solemos sacrificar el siguiente dia de +nuestro arribo, no acudiendo hasta el venidero á los cazaderos que _in +mente_ hemos destinado como teatro de nuestras _proezas_. + +Al otro dia ya uno puede tomar por el monte dejando á su espalda el +pueblo de Freixanet y dando la cara á Cervera. A simple vista el cazador +quedará sorprendido del hermoso terreno que pisa, querencioso para la +caza. A ambos lados, montañas de tres horas de extension, en medio de +fértil valle cubierto de campos de trigo, viñedos y alguna que otra +hortaliza. Si bien en este terreno las perdices se van largas, se las +conduce á las últimas estribaciones del monte, ó sea en los bajos, y +como siempre ahí es donde se las hace daño, aconsejamos al cazador que +al término de esta jornada, agradabilísima por los lances que +sucesivamente se presentan, descanse y pida asilo en Montpalau, +pueblecito situado en una eminencia. Allí moran los Vilaplana, sencillos +labradores que se desviven por dar buena pitanza y mejor cama á todos +los cazadores que se presentan. Si durante esta jornada, como es muy +probable, sólo se ha logrado recorrer una parte del cazadero, conviene +emplear el dia siguiente para batir el resto. Al salir del pueblo se +irán siguiendo los montes que quedan á la izquierda, y corriéndose +siempre hácia Cervera, se van llevando las perdices adelante; al tercer +vuelo intentan éstas retroceder para volver á sus querencias, y entonces +es cuando se las castiga. Semejante cacería concluye siempre á medio +dia, enfrente del pueblo de Santa Fé; y á la sazon ha de calcular el +cazador si le conviene retroceder por los bajos hasta el punto de +partida, ó atravesar la hondonada y cazar de regreso en la solana que +hay entre Santa Fé, Vergós y Altadill. Para esta parte de la cacería +casi más vale emplear otra jornada, pero si los cazadores son dos ó tres +y saben cazar, aunque hay pocas perdices se las conduce bien y se las +escopetea mucho. El monte presenta infinitas sesgaduras y hay bastantes +matas, por cuyo motivo la caza resiste bien la muestra del perro. El +término de esta jornada es Altadill, pueblecito de cuatro casas paralelo +al norte de Montpalau y que sólo dista un cuarto de hora de él. + +El siguiente dia se toman providencias para cambiar de cazadero; y éste +debe ser el de _La Aygua escampada_, distante una legua escasa del +pueblo de Montpalau, y como por lo regular el término de la cacería es +_Timó_, la experiencia aconseja que el cazador se encamine al _Mas d' en +Jaumet_, situado á la derecha de la carretera y dos horas lejos de +Cervera y quince minutos de _Timó_. La cacería ha de principiar por la +mañana, en las estribaciones del pueblo de la Rabasa, y desde este punto +ya el cazador sabe lo que debe hacer todo el dia. Descúbrese á la +izquierda otro pueblo, el de Montbrió, y en los cerros de la derecha +pasa el tren de Zaragoza, donde está emplazada la via. A lo lejos se +divisa _Timó_, rodeado de montecillos cubiertos de matas de tomillo, y +si las perdices vánse por aquel lado, se las zurra de lo lindo, pues +esperan mucho. Los terrenos que acabo de describir llevan el nombre de +_Aygua escampada_. Los montes tienen bastante base, pero escasos +desaguaderos, por cuyo motivo las lluvias se han abierto cauces, y sin +ser quebrado el terreno se hace penoso para el cazador á causa de las +muchas subidas y bajadas; mas, si se logra meter las perdices en estos +sitios, arrancan todas arrepulladas y se las tira bien. En los terrenos +que acabo de citar, aunque no he hablado de la liebre, por no ser este +mi objeto, las hay abundantes y se tiran bien, no pasándose dia que no +se vean cuatro ó cinco, lo cual presta nuevo aliciente al cazador que se +mete por tales andurriales. + +Penetremos ya en el célebre _Mas d'en Jaumet_ y vamos á ver cómo nos +trata la Antonia, á quien han dejado sola, pues su hija (Antonieta) +enlazóse con un rico propietario dels Hostalets, pueblo que dista media +hora del _Mas_. La casa está que ni pintada para los cazadores: +espaciosa sala, buenas alcobas y camas blandas, mesa muy regular, pues +hasta saben presentar un buen puchero, alimento muy conveniente al +cazador para reponerse de las fatigas del dia. De esta casa, cuya _fama +voló algun dia por el mundo de los cazadores_ (estilo cajetillesco), van +desapareciendo sus antiguos dueños, á medida que va ausentándose la caza +de sus contornos. Muchos cazadores han dejado de frecuentarla por lo +tristes que allí se hallan, y sólo impenitentes, tales como mis amigos y +excelentes cazadores Suñol (Paco), el _rebelde_ Vilaseca y un _servidor +de ustedes_, acudimos allí con frecuencia, pues conocemos bien las +querencias de la caza y el sitio en que podremos matar las piezas, con +la certeza de asegurar hasta el número de disparos que debemos efectuar +segun el punto adonde conduzcamos las perdices. + +Mas, al pensar el cazador que quince años atrás siempre se llevaba en +movimiento una cincuentena de perdices, mientras que ahora en llegando á +noviembre cuando se encuentra un bando de seis ó siete es un +acontecimiento, apenas tiene calma para escuchar á los idiotas pastores +y rabadanes que dicen: Este año á lo menos hemos cogido en el término de +Montbrió unos _cuatrocientos huevos_ y más de veinte _hembras en sus +nidos, con el lazo_ (histórico). Y no se crea que se necesita mucho +tiempo para recorrer el término citado, pues basta media hora escasa. +Sólo cito á Montbrió como ejemplo; los pastores se alaban en todas +partes de hacer lo mismo, aunque esté presente el alcalde del pueblo, y +hasta se lo contarán á la primera pareja de la guardia civil que +encuentren. + +Abandonemos, pues, el _hostal d'en Jaumet_ con el corazon dolorido por +no poderlo visitar más á menudo, ya que en sus alrededores falta el +principal aliciente del cazador, la caza, y emprendamos la jornada +llamada de la _Carretera_ hasta la Panadella. + +Esta cacería, constitúyela el terreno _mejor del mundo_. Figuraos (me +dirijo al cazador que no haya estado) una red de montecillos (tal vez +ascienden á cien), que un par de cazadores inteligentes recorren en una +jornada: cada uno de estos montes forma una pequeña meseta donde +juguetean las perdices comiendo alguna bellota, al par que con el paso +de las carretas que transitan á doscientos metros de allí se entretienen +y acechan los excrementos que van dejando las caballerías en el camino, +pues esas aves son aficionadas al grano que encuentran entre el +estiércol. Serpentea la carretera por entre dichos montecillos, y desde +la Panadella, ya provincia de Lérida, hasta Cervera, forma un plano +inclinado encajonado entre dos angostos rierales, que llevaron la +desolacion á Tárrega, en setiembre del 74, hinchados por las grandes +lluvias de aquellos dias. El cazador que sabe lo que hacen las perdices +en estos terrenos, ha de seguir por la mañana los lindes de la +carretera, si bien son tan querenciosas de dichos sitios las aves, que +hay dia que de arriba á abajo se pierde el tiempo sin poderse salir de +allí, y esto trabajándolas bien, en cuyo caso lo que más disgusta son +los testigos, pues para cazar cómodamente se necesita estar solo. + +Cuando las perdices atraviesan al vuelo la carretera, no hay que +molestarse en perseguirlas. El cazador que conoce este juego debe cazar +de modo que las obligue á quedarse en la misma ladera, y que de ésta +pasen á los bajos de Palamós, preciosa ribera de zanjas: allí quedan +pegadas como con obleas y por la tarde reciben una zurra de padre y +señor mio. + +En todas estas cacerías conviene ir acompañado de un mozo que cargue con +las liebres, pues éstas se matan á menudo: hay bastantes, salen bien y +en limpio. + +Podria contar muchos lances de las liebres que se encuentran en este +terreno, pero ya he manifestado que me apartaria del objeto de este +libro. Diré sí, para inteligencia de los aficionados, que se matan en +abundancia. + +Hora es ya de regresar al punto de donde salimos al emprender nuestra +cacería, es decir, San Guim, y entremos otra vez en casa Riera de +Amorós, donde seremos recibidos con agrado. + +El cazador, cazando cuatro dias seguidos ya tiene suficiente, máxime +cuando uno observa que el perro sigue aspeado y casi de mala gana, +pero... queda otro terreno que todo conocedor de él no puede dejar de +recorrer; me refiero al célebre _Bosch d'en Carbasa_, llano de mas de +una legua en cuadro, donde se encuentran buenos bandos de perdices, +liebres y en invierno becadas. En ese terreno se fusilan muchos árboles, +aunque las perdices arranquen de cerca, pues es tal la espesura de la +arboleda que sólo se las tira bien aprovechando un claro. Conviene, +pues, dar una fuerte batida y cruzar por todos lados para sacarlas de la +dehesa y llevarlas á los márgenes de los montes vecinos, ya que allí se +dejan parar por el perro. Demos fin á este capítulo, porque nos llaman +otros asuntos _importantes_ relativos al noble arte cinegético. + + + + +CAZAR DE MALA LEY. + + +Los verdaderos cazadores dicen que caza de mala ley todo aquel que va +con el _reclamo_ y forma con el ramaje un _tollo_, y en el cerro ó en +sitio á propósito para su objeto emplaza su _jaula_, y con el +_cuchichí_, _cuchichí_ atrae al perdigon, dejándole muerto en el +terreno. + +Este modo de cazar tan en boga en Madrid, segun nos describe el señor +Escrich en su obra _Los Cazadores_, donde aparecen las maravillas de sus +reclamos _Chaparro_ y _D. Juan_, me ha hecho en verdad muy poca gracia. +El mal ejemplo es contagioso, y si éste dimana de un cazador aficionado +á la escopeta y al perro, aún es menos excusable. No basta citar en +apoyo del _reclamo_ la obra _Arte de cazar la perdiz_, impresa en +Sevilla en 1855, en la cual, fundándose su autor en que todos los +cazadores son unos _traidores_, declara que cualquier medio empleado +para matar la caza es justificable. Si este argumento se pusiera en +práctica, no habria caza posible; el _reclamo_ tampoco serviria. Era lo +que bastaba para concluir con toda clase de volatería, en cuyo caso la +escopeta podria emplearse en cazar ranas y murciélagos, que bien valdria +la pena de tirar á estos dos bichos á falta de cosa mejor. + +En Cataluña hay poca aficion al _reclamo_, pero los que así cazan no +llevan el título de cazadores, y hasta en su propia casa ocultan el +_arma-farol_ homicida si ven entrar un cazador de escopeta; les +avergüenza su método de caza. En Cataluña sólo van al monte á fijar el +reclamo los _cazadores_ panzudos. + +Otros medios muy repugnantes se emplean para exterminar la caza, tales +como los _lazos_, el _caldero_ y _cerquilla_, la _rameta_ y las +_corridas_ que la dan en varias comarcas, cuyo nombre es _á la +cansada_..... pero todos los que emplean estos ardides, son conocidos +entre los cazadores, con el nombre de _rateros_. + +Si los gobernadores de provincia pudiesen ocuparse más de la +administracion, pasando severas circulares á los alcaldes de los pueblos +para que denunciaran estos abusos á cuantos faltan á la ley de caza, no +tendríamos que deplorar su completo exterminio. El mal es grave, y urge +poner coto á tantos desmanes. + +Hace tiempo sólo se pide la licencia de caza á la vista de Barcelona. En +los demás puntos nadie repara quien lleva escopeta y á lo que va. De +seguir así, la caza en España sólo será un recuerdo legendario. + + + + +NUESTROS CAZADORES. + + +Es justo que dedique un capítulo de mi _obrita_ como recuerdo á nuestros +émulos de san Eustaquio. Los viejos cazadores de esta provincia van +desapareciendo para no volver. La sencillez de sus costumbres, la poca +importancia que daban al mérito y fama que en su tiempo conquistaran de +excelentes cazadores, sus escopetas de chispa, los cañones Ripollenses, +de los _tres sietes_, sus cacerías en los alrededores de Barcelona, la +mortandad de perdices que continuamente hacian en lo que hoy llamamos el +_Putxet_[1], sus salidas á los fosos de las murallas con traillas de +perros, matando á la sazon más conejos allí donde ahora se levantan los +mejores edificios de la capital, que actualmente en cualquiera salida á +la distancia de veinte y cinco kilómetros, todo esto es digno de +recordacion. ¡Y con cuánto placer se escuchan aún tan agradables +conversaciones! ¿Quién no se deleita al oirles? Aún quedan restos de tan +honrosa pléyade, disminuida por los achaques y la vejez, abriéndose paso +los contemporáneos, para quienes se ha simplificado mucho la diversion, +merced á los últimos adelantos, y sobre todo á las vías férreas, que +permiten recorrer en poco tiempo la provincia de uno á otro confin. + + [1] Pueblo situado á cuatro kilómetros de Barcelona. + +Entre nosotros viven los Mateus, los Angladas, los Anfruns, los Torras, +los Sandiumenges, los Martorells, los Suñols y muchos otros tan diestros +como los mencionados, cuya aficion á la caza raya en delirio, +lamentándose de verla desaparecer por las causas indicadas. + +Lástima es que habiendo tanta predileccion en Barcelona por el ejercicio +de la caza, carezcan los cazadores de un punto de reunion. Años atrás se +abrió un casino con el objeto de hablar de cacerías y hasta para +reclamar colectivamente sobre cualquiera infraccion de la ley de caza; +pero... tuvo que cerrarse por algunas pequeñeces y miserias. Resultado +de esto es, que el que quiere saber algo de las salidas debe acudir á +los establecimientos de los amigos Anfruns y Maciá, y allí siempre se +coge algo al vuelo. + +Algun tiempo servian para el caso algunos establecimientos; pero como la +política lo invade todo, ésta tiene siempre la palabra, y los cazadores +que no están por _música_, poco á poco han dejado de frecuentar aquellos +centros. + +Esto ha contribuido á que el noble arte de la caza se haya elevado á +poca altura en Barcelona y á que muchas de las buenas cacerías que +todavía se llevan á cabo pasen completamente desapercibidas para el +_mercado_ de los cazadores. + + + + +MÁXIMAS Y CONSEJOS. + + +Los cañones de la escopeta deben mirar siempre al cielo. + + * * * * * + +Aunque se tenga la seguridad de que está descargada la escopeta, cuando +se está en actitud de descanso jamás deben apoyarse los codos en la boca +de los cañones, ni dirigirlos nunca en direccion á ningun compañero. + + * * * * * + +Si una pieza marcha en direccion á algun punto que haya la más remota +probabilidad de hacer daño, no se le tira. + + * * * * * + +En los sitios de pasos peligrosos para las caidas, se pondrá el +disparador de la escopeta al _seguro_. + + * * * * * + +Antes de pasar los umbrales de tu casa ó la de cualquiera, se descargará +la escopeta. + + * * * * * + +Buscarás la caza en verano en los umbriles, y en invierno en las +solanas. + + * * * * * + +Se cazará siempre contra el viento, para evitar que la caza se aperciba +de las pisadas del cazador y ser más favorable al perro que recibe los +vientos de ella. + + * * * * * + +Si te has propuesto cazar varios dias seguidos, el primer dia debes +retirarte temprano, para acostumbrarte á la fatiga. + + * * * * * + +No bebas mucha agua, pues hasta cierto punto ésta no apaga la sed, y sí +quita las ganas de andar. Lo mejor es _tragos_ de _vino aguado_. + + * * * * * + +Cuando yerres muchas piezas, entonces descansa un poco, y de este modo +la excitacion se calma y se tira mejor. + + * * * * * + +La caza cansada es la que se debe perseguir. No tengas capricho de ir en +busca de nueva. + + * * * * * + +Cuando obsequies á algun amigo á cacería, en terreno desconocido para +él, cédele siempre los sitios de preferencia. + + * * * * * + +En las cacerías se conoce la buena educacion de las personas. + + * * * * * + +Cuando se vaya á alguna cacería en compañía de varios amigos y se +pregunte al regreso por quién ha muerto más ó menos piezas, la +contestacion debe ser: _tantas piezas en total_. + +Jamás lleves al entrar en los pueblos la caza colgada fuera del morral, +pues hace muy _niño_. + + * * * * * + +Si no quieres _deshonrar_ el buen nombre de cazador, no debes, en +cualquier caso que te encuentres, comprar ninguna pieza de caza. + + * * * * * + +No creas que sean buenos cazadores los que todos los dias cambian de +escopeta y perro. + + * * * * * + +Cazador que use anteojos, pocas perdices matará. + + * * * * * + +No lleves el perro perdiguero en las cacerías de conejos. + + * * * * * + +Si en algo estimas el perro, no lo prestes á nadie. + + * * * * * + +Si alguna vez tienes alguna querella en el monte por asunto de caza, +transige siempre á favor del dueño ó colono. + + * * * * * + +Siguiendo las máximas y consejos indicados, puedes lanzarte por esos +mundos de Dios, amigo cazador, con toda la tranquilidad y satisfaccion +que requiere el cazar, con escopeta, al vuelo y perro de muestra. + + + + +EPÍLOGO + +Dedicado al Teniente general D. Lorenzo Milans del Bosch. + + +Escrita la presente obrita ó lo que quiera llamarse, llega á mis manos +el libro que V. acaba de publicar, titulado: _La Caza. Utilidad de su +conservacion._ Doy á V. la más cordial enhorabuena por su nueva +elucubracion y por el fin laudable que en ella se propone, es á saber: +la conservacion de la caza por medio de una ley previsora que evite su +exterminio. + +Cuando leí el libro _Los Cazadores_, su autor D. Enrique Pérez Escrich, +admiré el gracejo con que está escrito; mas ¡con cuánta amargura víle +hacer la apología de los reclamos y dar á los que los usan el título de +cazadores! En mi concepto los tales no son más que unos _fusileros_. + +Despues el señor baron de Córtes, en su libro _Recuerdos de caza_, sale +indirectamente á la defensa del cazador de buena ley, es decir, con +escopeta, al vuelo y perro de muestra, y por deferencia (no puede ser +otra cosa) transige con el reclamo; empero á condicion y como recurso de +la edad madura, pues parece que al señor baron ya le fatigan los +_repechos_. Con todo, estoy convencido, atendida la valía de ese +cazador, que no _deshonrará_ las glorias conquistadas en su larga +carrera cinegética. + +Su libro, señor Milans, vale mucho, y los cazadores lo han de reconocer +así. La caza va desapareciendo de nuestras fértiles comarcas, siendo +tanto lo que se abusa en el asunto que, como dice V. muy bien, ésta +pronto será un mito. + +Mientras se permita á los pastores llevar perros de sentido para que á +lo mejor se dirijan á la yacija de la liebre y la devoren los gazapos, ó +destrocen las polladas de las perdices, y que los _rabadanes_ cojan los +huevos comiéndoselos en tortilla; mientras por las fiestas mayores de +los pueblos de corto vecindario se tolere que la juventud se reuna y +tome posiciones en las eminencias, y, _allá va, allá viene_, cansen á +las perdices cogiendo de una vez dos ó trescientas, para con su producto +pagar el gasto de la fiesta, presidida siempre por el señor alcalde; +mientras en Cataluña, y sobre todo en la Segarra, haya tantos +_ramalistas_ que á mansalva y á engaño, de un tiro maten diez ó doce +perdices; mientras en los pueblos de Levante se vean tantos _ñiñoleros_ +que á montones las estrangulan; mientras haya el _caldero_, y la +_linterna_ y la jaula con el _reclamo_, y pueda salir éste en pleno dia +á vista y paciencia de las autoridades de la capital de España; mientras +existan gobernadores de provincia que telegrafien porque en tal ó cual +sitio se ha extraviado un reclamo; mientras un propietario con su +jaulita y el _cuchichí_ pueda atraer á su propiedad caza que no le +pertenece y matarla en cualquier época del año; mientras á los +indivíduos del somaten se les permita sin licencia de caza piratear por +todos los montes; mientras... ¡esta es la gorda!... anuncien los +papeles públicos que en marzo, abril, mayo, junio y julio, _el señor +presidente del Consejo de ministros, etc., con el conde tal ó cual y el +ex-ministro de esa ó de aquella procedencia han salido á cazar á los +montes de_...; mientras vea V. todo eso, inútil que se canse en escribir +libros para la conservacion de la caza. Si se aplicara la ley +principiando por los de arriba y por los que han de dar buen ejemplo, no +dude V. que los de abajo cumplirian mejor. + +Mi humilde opinion es que basta la ley que hoy rige en la materia, con +tal de que se cumpliera. + +La que V. propone limita la época de caza á cinco meses, y de aprobarse +¿sabe V. lo que sucederia? Que los cazadores que observamos +estrictamente la ley, haríamos inútilmente el sacrificio de dos meses, +mientras que los _rateros de monte_, el uno por ser propietario, el otro +porque la caza _se le come la sembradura_ (éste la extermina en caso +necesario hasta con estrignina), el de más allá para venderla, la +perseguirian lo mismo que ahora. + +V. no ignora, mi general, que en nuestro querido país sacan en las +fondas perdices cluecas en el mes de mayo, y en julio perdices pollas, +lo cual consideramos los españoles bocado delicado, sin rechazarlo +enérgicamente. Así pues, mientras miremos la cosa con tanta calma y no +se respete la ley, sino que, al contrario, hasta por lujo se infrinja; +mientras, repito, no se ponga un correctivo á todo esto, sostendré que +la ley de caza que rige es buena y retebuena, siempre que se cumplan sus +artículos, y en este caso, yo ó cualquiera, sin ser cazador de fama ni +mucho menos, como los Pepe Real, Ahumada y otros, admitiria por mi +cuenta, en compañía de mi _Pito_, el noble desafío con que les brinda V. +de matar, en noviembre del 77 y en campo libre, las seis perdices que V. +les propone. + +Dispense V. mi osadía, señor Milans, en dedicarle este epílogo. Si es de +su agrado, quedará muy satisfecho, + + Su paisano Q. B. S. M. + Manuel Saurí. + + Barcelona 15 de diciembre de 1876. + + +FIN. + + + + +ÍNDICE. + + + Págs. + + PRÓLOGO.--El porqué de la obra. 5 + + Traje del cazador. 7 + + La escopeta. 9 + + Municiones. 10 + + Perro perdiguero. 11 + + Modo de tirar á las perdices. 13 + + 1.º de Agosto. 17 + + Setiembre. 25 + + Octubre y noviembre. 29 + + Diciembre y enero. 33 + + Febrero. 34 + + Ventajas y desventajas de cazar solo ó acompañado. 37 + + Terrenos y recuerdos agradables. 39 + + Cazar de mala ley. 49 + + Nuestros cazadores. 51 + + Máximas y consejos. 53 + + EPÍLOGO.--Dedicado al Teniente general D. Lorenzo + Milans del Bosch. 56 + + +FIN DEL ÍNDICE. + + + + +MANUEL SAURÍ, EDITOR. BARCELONA. + +EXTRACTO DEL CATÁLOGO. + + +=El pastelero moderno=.--NOVÍSIMO MANUAL DE PASTELERÍA. El más completo +de los publicados hasta el dia. COMPRENDE las fórmulas más usuales para +la confeccion de toda clase de pastelería, tanto francesa como italiana, +española, inglesa y alemana, y el MODO DE COCER LOS PASTELES SIN HORNO. +Libro de suma utilidad PARA PASTELEROS Y FAMILIAS. Escrito por una +notabilidad en el arte.--=Mil fórmulas para pasteles y 100 grabados.= Un +t. 8.º mayor, 12 reales. + +=Arte de hacer vinos.= Manual Teórico y Práctico del arte de cultivar +las viñas, el cultivo y abono de las tierras, eleccion y plantacion de +las cepas, sus enfermedades y modo de curarlas; de la poda y cava; modo +de hacer el vino natural y artificial, etc., por D. Nicolás de +Bustamante.--Un tomo en 4.º con una lámina, 12 reales. + +=Las plantas industriales.= Tratado curioso del cultivo y +aprovechamiento de las plantas testiles, oleaginosas, tintóreas y otras +que son objeto de la industria; por varios agrónomos. Obra de sumo +interés para los tejedores, estampadores, tintoreros y pintores; para +los fabricantes de aceites, vinos, aguardientes, licores, sidras, y en +fin, para los cosecheros ó cultivadores de dichas plantas.--Un tomo en +8.º mayor, 12 reales. + +=Manual del diamantísta y del platero.= Tratado de las piedras +preciosas, finas é imitadas, de los metales, su aleacion, esmalte, +soldadura y demás procedimientos relativos á estas artes; segunda +edicion. Un tomo en 8.º mayor, 10 reales. + +=Manual completo del tintorero.= Obra teórica y práctica puesta al +alcance de los tintoreros, quitamanchas y toda clase de personas, por A. +D. Vergnaud; segunda edicion, refundida y considerablemente aumentada +segun los adelantos del dia. Un tomo en 8.º mayor, con láminas, 20 rs. + +=Manual para construir toda clase de relojes de sol=, por J. de Arfe, +adicionado con un tratado de los relojes de sol horizontales, +verticales, laterales. Ilustrado con 28 grabados intercalados en el +texto para su mejor inteligencia; segunda edicion. Un tomo en 8.º mayor, +4 rs. + +=Manual completo del encuadernador y rayador.= Nueva edicion corregida y +aumentada, con láminas. Un tomo en 8.º, 14 rs. + +=Fábulas de Esopo=, corregidas y aumentadas con las de otros famosos +autores. Nueva edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 5 rs. + +=Historia de la vida y hechos= y astucias sutilísimas del rústico +Bertoldo, la de Bertoldino su hijo, y la de Cacaseno su nieto. Nueva +edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 6 rs. + +=El Buffon de los niños.= Compendio de Historia Natural. Arreglado para +la enseñanza pública y adoptado en clase de premio, por D. M. Pons y +Fuster; tercera edicion con más de cien grabados, 10 rs. + +=El oráculo de Napoleon=, ó sea _El libro de los destinos_. Un tomo en +4.º, quinta edicion con una gran lámina, 10 rs. + +=Libro del destino=, del amor y de la fortuna. Un tomo en 16.º, 4 rs. + +=El oráculo de las señoras y señoritas=, consejero del bello sexo. Rica +impresion en 8.º mayor, 8 rs. + +=El talisman de los sueños y de visiones nocturnas=, por Miguel +Nostradamus, famoso astrólogo: tercera edicion. Un tomo en 8.º, 6 rs. + +=Juegos de manos= ó sea arte de hacer diabluras, por Minguet, con +grabados. Un tomo en 8.º, 4 rs. + +=Flores de invierno=; coleccion de juegos de manos. Un tomo en 8.º con +grabados, 8 rs. + +=El libro negro= ó la mágia, ciencias ocultas, explicaciones de célebres +talismanes, el arte de adivinar por los naipes y el de ECHAR LAS CARTAS, +llave de sueños é infinidad de grabados: séptima edicion. Un tomo en +8.º, 10 rs. + +=Nuevo arte de cocina=, teórico práctico, adicionado con un tratado de +hacer conservas y en forma de apéndice. El Manual del licorista, por D. +Juan Altimira: sexta edicion. Un tomo en 16.º, 6 rs. + +=El lenguaje de las flores y el de las frutas.= Un tomo en 8.º mayor, +con grabados y cromos, 10 rs. + +=Secretos de la naturaleza=, por Jerónimo Cortés. Nueva edicion +refundida y aumentada. Un tomo en 8.º can grabados, 4 rs. + +=Ramillete de felicitaciones=, para todas las ocurrencias de la vida: +novena edicion. Un tomo en 16.º, 4 rs. + +=Cria del conejo doméstico.= Sistema celular, con ahorro de tiempo y +dinero segun experiencia de muchos años, por Manuel Martorell y Peña. +Segunda edicion aumentada. Un cuaderno con láminas, 4 rs. + +=El estado interesante.= Manual de la mujer embarazada, remedios fáciles +y seguros para corregir las afecciones del embarazo, por el Doctor D. +Antonio Pons y Codinach, segunda edicion, 4 rs. + +=Manual de la madre de familia.= Contiene: afecciones propias de la +mujer embarazada y medios de remediarlos, con arreglo al sistema +homeopático. Consejos á las madres. Enfermedades de los niños de pecho, +y su tratamiento por el mismo sistema, por D. Pedro M. Brun, licenciado +en medicina y cirugia. 1 tomo en 16.º 4 rs. + +=Tesoro de juegos de sociedad.= Contiene las reglas y leyes de más de +treinta juegos permitidos en toda clase de sociedades, casinos, +reuniones particulares y cafés. El tresillo, billar, ajedrez, whist, +dómino, lotería, chaquete, damas, solo, cuidadela, malilla, ecarté, +batalla, báciga, etc., etc. Segunda edicion corregida y aumentada, 6 rs. + +=Libro de chistes=, chascarrillos y bromazos. Un tomo en 16.º, con +grabados, 4 rs. + +ENCICLOPEDIA HIGIÉNICA DE LA BELLEZA. =Fisiología descriptiva de las +treinta bellezas de la mujer.= Análisis histórico de sus cualidades +físicas y morales, sus perfecciones é imperfecciones, temperamentos, +fisonomías, carácteres, consejos higiénicos para conservar la salud y la +hermosura, cuidados del tocador, y ramillete de fórmulas de perfumería +higiénica. Obra escrita en francés por el célebre médico é higienista A. +Debay; traduccion de Mariano Blanch. Un tomo en 4.º, magnífica +impresion, 14 rs. + +=Víctor Hugo=.--ÚLTIMO DIA DE UN SENTENCIADO Á MUERTE.--_El reo de +muerte_ y _El verdugo_, por Espronceda. Un tomo 8.º mayor, 4 rs. + +=Víctor Hugo=.--HOMBRES CÉLEBRES. _Mirabèau_. _Voltaire_. _Lamennais_. +_Imbert._ _Galloix_. _Lord Byron_. _Valter Scott_. Un tomo en 8.º mayor, +4 rs. + +=Víctor Hugo=.--EL AÑO TERRIBLE. 1 tomo en 8.º mayor, 8 rs. + + + + + * * * * * * + + + + +Nota del Transcriptor: + +Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + +Páginas en blanco han sido eliminadas. + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44120 *** |
