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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44120 ***
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+Note: Images of the original pages are available through
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+Nota del Transcriptor:
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
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+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las
+ minúsculas) han sido sustituidas por letras mayúsculas
+ de tamaño normal.
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+ Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
+
+
+
+
+
+LA CAZA DE LA PERDIZ
+
+CON ESCOPETA, AL VUELO
+
+Y CON
+
+PERRO DE MUESTRA
+
+por
+
+MANUEL SAURÍ
+
+
+ El que sabe cazar la perdiz al vuelo,
+ con perro de muestra, debe cazar bien á
+ todo, lo mismo ánade, codorniz ó becacina,
+ que conejo, liebre ó jabalí, etc., etc.
+
+ BARON DE CÓRTES, =Recuerdos de caza=.
+
+
+Barcelona
+Manuel Saurí, Editor
+1877
+
+Es propiedad del autor y editor.
+
+Queda hecho el depósito en manos de los cazadores.
+
+Barcelona.--Imprenta de la Viuda Miró y C.ª, Sobradiel, 10.--1877.
+
+
+
+
+PRÓLOGO.
+
+EL PORQUÉ DE LA OBRA.
+
+
+He puesto este epígrafe al prólogo de mi _obra_, y creo no ando
+acertado, pues antes debia preguntarme: ¿A qué escribir de caza despues
+de publicado el libro: _Los cazadores_, parto del ingenio del fecundo
+novelista Enrique Pérez Escrich, y el titulado: _Recuerdos de caza_,
+escrito por el infatigable émulo de san Eustaquio, señor baron de
+Córtes?
+
+En esto está el _quid_ de mi osadía; y todo el que haya tenido la
+fortuna de leer las producciones que acabo de citar, comprenderá el
+móvil que me ha guiado al dar á la estampa estos apuntes, si es que se
+toma el trabajo de leer mis dislates.
+
+He dicho y adelante.
+
+
+
+
+TRAJE DEL CAZADOR.
+
+
+Aunque parezca secundario ocuparse del traje que debe usar el cazador,
+únicamente me limitaré á encargar que éste sea sencillo y sin jactancia.
+Interiormente llevará camiseta de franela, lo cual le evitará muchos
+resfriados si tiene la prudencia de cambiarla al llegar de la cacería á
+la casa ó parada. Esto prenda de ropa es más conveniente en verano,
+aunque parezca improcedente por el excesivo calor que hace. Conviene
+asimismo acostumbrarse al uso de la alpargata, llevando escarpines de
+lana: el pié va resguardado y se pisa en blando; así se trepa mejor el
+monte. En ciertos terrenos debe usarse el zapato claveteado, lo cual
+evita resbalones; borceguíes y pantalon ancho, para que la rodilla
+juegue con comodidad: el cuerpo abrigado con blusa ó chaqueta
+desprovistas de aberturas, ojales y colgajos, ni tampoco conviene llevar
+leontina en el reloj, pues todas estas cosas ofrecen el inconveniente de
+que al hacer uso de la escopeta, se enredan con el pié de gato ó bien
+con el disparador, y esto, además de interrumpir y hacer perder un
+tiempo precioso para apuntar la pieza de caza, que se va sin poderla
+saludar, tambien puede acarrear (punto importante que se debe evitar)
+algun lance desagradable, tal como que se dispare la escopeta sin el
+beneplácito del cazador. Lo cual, á más del susto que ocasiona, es
+fuente de lamentables desgracias.
+
+Las camisas se usarán anchas de cuello, sin pretensiones ni
+ridiculeces, cubriéndose la cabeza con un sombrero ligero, de alas
+regulares, item más, un pañuelo de seda sujeto en la sien; con lo que se
+evitan los dolores reumáticos de cabeza, y es un gran preservativo
+contra el frio. En época de calor debe evitarse que el sudor corra por
+el rostro, cosa tan molesta.
+
+
+
+
+LA ESCOPETA.
+
+
+El arma es conveniente que sea de dos cañones, sistema Lafaucheux; su
+peso poco más ó menos de seis libras y media á siete; inferior á este
+peso tiene el inconveniente que al salir el tiro hace un pequeño
+movimiento de vibracion y perjudica la seguridad del mismo, y de más
+tambien fatiga demasiado al cazador, lo cual no hay que echar en saco
+roto. El arma de dos cañones tiene la ventaja de poder efectuar lances
+por duplicado. Muchas veces al primer tiro se yerra la pieza, y se
+alcanza con el segundo; otras, despues de haber tirado arranca otra
+pieza cercana y aún se mata, y además (esto es lo principal) el cazador
+anda por esos mundos de Dios con más garantía contra cualquier
+eventualidad: en toda querella que se suscite es más respetado.
+
+Basta que el calibre de la escopeta coja el cartucho marca 16. Los
+gallitos deben caer siempre á voluntad del cazador; así es que los
+puntos han de estar si no al pelo, _entre col y col lechuga_.
+
+Gastando 40 á 50 duros en una escopeta, se obtiene una buena arma de
+caza; lo demás es cuestión de puro lujo, sin ninguna influencia en la
+precision del tiro.
+
+
+
+
+MUNICIONES.
+
+
+La pólvora debe ser escogida, bastando con que el buen probador señale 5
+grados. El cartucho se empleará de cartulina fina, para que entre y
+salga sin necesidad de saca-cartuchos. Una vez haya servido, debe
+tirarse, pues tiene sus inconvenientes el volver á usarlos. El plomo ó
+sea los perdigones, en los meses de agosto, setiembre y octubre basta
+emplearlos del número 6; en noviembre, diciembre, enero y febrero, entre
+el 4 y el 5. En esta época del año la perdiz se tira á mayor distancia,
+y como está en su apogeo, necesita el plomo mayor para hacerla dar la
+voltereta.
+
+
+
+
+PERRO PERDIGUERO.
+
+
+El verdadero compañero del cazador es sin disputa el perro; por lo
+tanto, debe buscarse dócil, obediente é inteligente. Sabido es que, como
+aquél comparte las glorias y fatigas con tan leal _amigo_, los dos se
+reparten cariñosamente el almuerzo, aunque sea á trueque de quedarse el
+amo con apetito.
+
+Las castas del perro _seter-pointers_ no han dado en nuestro país los
+resultados que eran de esperar, de suerte que los cazadores hánse fijado
+en los perros perdigueros, ampurdaneses, mallorquines y navarros, los
+cuales han producido mejores resultados por su obediencia y por no
+adelantarse tanto como los _seters_ y _pointers_. Como éstos recorren el
+terreno que debe seguir el cazador, quítanle la ilusion al indicarle la
+pista.
+
+Hay perro (de castas cruzadas como el podenco-sabueso) que apenas tiene
+facha de perdiguero, y sin embargo da buenos resultados, pero necesítase
+mucho rigor para domarlos; una vez logrado esto, son incansables y
+dóciles, y nunca se aspean.
+
+Exigid del perro que tenga buenos vientos, firme muestra y blanda boca,
+y con estas circunstancias, si el cazador sabe cazar y matar, de seguro
+tendrá un excelente compañero que seguirá bien á un peon, y cobrará las
+aliquebradas. En tal caso dejad para otros la casta y la hermosura, pues
+esto es secundario.
+
+Las perras son generalmente más dóciles y finas, pero tienen cierto
+inconveniente que la naturaleza no ha querido evitar, por cuyo motivo
+los cazadores prefieren el macho.
+
+Es conveniente cortar el rabo al perro, pues al moverse agita las matas,
+se estropea hasta el punto de ensangrentarse con los zarzales, echa á
+perder las uvas y bate las mieses; si bien esta operacion de cortarles
+el rabo les afea, porque no hay duda que es más bello y sublime cuando
+está de muestra con la cola paralela al horizonte.
+
+Se observará que cuando arquean el rabo los perros de raza pura, indica
+liebre; un poco inclinado pero recto, conejo; con la punta al horizonte,
+perdiz; recto y un poco levantado, codorniz. Al perro bien castizo le
+repugna traer la becada, guiones, las pollas de agua, y sobre todo los
+_sabocs_, y algunos hasta los palomos.
+
+Hay cazador que para lograr un perro de _primo cartello_, págalo á
+cualquier precio, creyendo que depende del can si mata más ó menos
+perdices; y éste conoce á tal punto el cambio de dueño, que se han dado
+casos de demostrar su agrado al nuevo amo abandonándole en el mismo
+momento que se hace la prueba. Sobre esto pudiera llenar unas cuantas
+cuartillas, mas sólo me limitaré á aconsejar que el que quiera un buen
+perro _que se lo haga_.
+
+
+
+
+MODO DE TIRAR A LAS PERDICES.
+
+
+Esta es la parte más comprometida para dar una sucinta esplicacion del
+modo cómo deben matarse al vuelo las perdices, por la sencilla razon de
+que es difícil iniciar en el asunto á aquellos que no han tenido la
+satisfaccion en su vida de matar media docena de perdices al vuelo.
+
+El cazador que en sus correrías anuales puede contar con un promedio de
+por cada tres tiros una perdiz, hay que proclamarle buen tirador. Aunque
+en salidas determinadas cuente triunfos tales como hacer dar la
+voltereta á todas las que tire, acontece asimismo (y bien á menudo) que
+se dispara diez ó doce veces la escopeta y sólo se matan un par de
+piezas, de manera que, por cálculo aproximado, á un buen tirador le sale
+la proporcion mencionada.
+
+Al arrancar del suelo y al echarse al vuelo la perdiz, el cazador debe
+estar sereno, hacer una pequeña suspension y con ligereza echarse la
+escopeta á la cara; seguir á la perdiz en su rápida carrera,
+encañonarla, y cuando se interpone con el punto de la escopeta, entonces
+sin calcular distancias debe efectuarse la presion del dedo sobre el
+disparador; y seguro que obrando así cae la pieza.
+
+La perdiz que marcha de frente ó sea de cola es la fácil de matar: las
+que van atravesadas debe comprenderse la velocidad que llevan, para
+apuntarlas á la cabeza, y haciendo un insignificante movimiento con el
+brazo izquierdo (que es el timon), se las toma la delantera. Así hay
+probabilidades de matarlas. Lo mismo requiere la perdiz que viene de
+arriba ó sea de frente, é indispensablemente pasa por encima de la
+cabeza del cazador: segun se presenta este lance, la regla mejor es
+volverse rápidamente y tirar cuando haya pasado; no obrando así y
+disparando cuando viene de frente, este tiro si se acierta es de
+_chamba_, pues á veces se requiere tomarla un metro por delante y la
+misma pieza acude á la muerte, dando un tumbo, y con la velocidad y el
+choque de la caida, se abre.
+
+La perdiz que, sorprendida entre el cazador y el perro, no le queda
+fácil salida y empieza con aquel canto alarmante que aturde, llegando á
+echar excrementos, y se remonta repullada, á ésta el cazador debe con
+serenidad seguirla apuntando, y al hacer la suspension para extender el
+vuelo en la direccion que se le antoja, entonces hay que disparar, pues
+es la mejor oportunidad de matarla. El tiro es fácil.
+
+Cuando el perro pone muestra, la satisfaccion es tan importante, que
+afecta la parte física de un modo notable. El corazon late tan
+agradablemente, que no se puede describir, y no recuerdo que tan
+singular impresion me la haya evitado un segundo, dejando de imitar á
+muchos que dan gritos al perro, y tocándole con el pié le excitan para
+que rompa la muestra.
+
+Este lance debe resolverse siempre por sí solo; y mientras se admira la
+_sublimidad_ del perro, se va el cazador colocando de manera que pueda
+tirar á la perdiz sin que le estorben los árboles. Ésta arranca de un
+modo desesperado; el cazador, por poco que lo sea, goza y disfruta dando
+_gusto al dedo_ á las mil maravillas, y debe matar la pieza. Es un caso
+indispensable; el perro lo exige por la leccion que recibe, y el cazador
+tiene un disgusto si la yerra: en todo el dia caza de mal humor, á no
+ser que muy luego alcance victorioso desquite: de lo contrario pasa un
+dia _de perros_.
+
+Para tirar al vuelo á las perdices se necesita calma y serenidad. Los
+grabados franceses nos quieren demostrar eso pintando á cazadores que
+cuando les sale al vuelo una pieza, abren tranquilamente la caja del
+rapé, toman un polvo, y luego apuntan y matan. Cualquier cazador
+práctico comprenderá que ésta es la manera gráfica de demostrarle que no
+debe precipitarse, pues la precipitacion es causa de que se vaya la
+caza; sin embargo, es preciso un término medio. En nuestro país las
+perdices no permiten tomar rapé, ni siquiera fumar en pipa.
+
+Sucede al más _pintado_ que yerra la mejor pieza, y eso depende muchas
+veces de estarse mirando la perdiz sin cuidar del guia de la escopeta,
+que generalmente se dispara sin apuntar. Acontece lo expuesto cuando la
+perdiz sale de sorpresa y se va desprevenido y absorto en _importantes_
+meditaciones.
+
+Tampoco debe olvidar el aficionado á caza que el apuntar bien depende
+mucho del brazo izquierdo, el cual juega un principal papel en el _arte
+de tirar con precision al vuelo_. Al colocar la escopeta á la espalda,
+si bien este movimiento debe ser suave, en cambio requiérese soltura,
+apoyando en seguida la cara á la culata para entreguardar bien al
+encañonar la caza y seguir la rapidez y el más leve movimiento de la
+pieza, haciendo importante papel el brazo izquierdo que acompaña el
+encañoneo; y cuando el cazador comprende la oportunidad, entonces el
+dedo cumple con su obligacion y se palpan los buenos resultados, pues
+infaliblemente la pieza cae herida ó muerta. El disparador de la
+escopeta debe siempre caer á voluntad del tirador; el inconveniente más
+leve hace errar la caza, y no por ser un mal tirador sino por efectos
+materiales del arma, que deben corregirse.
+
+He cazado con amigos que no saben matar de otro modo que por medio del
+tiro _á tenazon_, y no obstante, algunas veces me han dejado asombrado
+por su destreza en despachar las piezas; pero confieso que jamás me han
+satisfecho, y he tenido ocasion de manifestárselo. El aficionado
+acostumbrado á esta clase de tiro, el dia que tiene la _buena_ hace
+prodigios. Aún la perdiz no ha arrancado un metro del suelo, cuando ya
+está tendida en él, y si la caza les sale de cerca la destrozan: como no
+tienen espera, tiran aunque sea á cuatro pasos de distancia; si la pieza
+recoge la _flor del tiro_, queda en disposicion de echarla al muladar.
+Por lo demás, si tienen la _mala_, en una cacería de cinco ó seis dias
+no matan ni una pieza, á pesar de ser los que tiran más. Atendido lo
+cual aconsejo á todo cazador que se corrija de este _vicio_ y haga un
+estudio para tirar despues de encañonear y seguir bien la pieza: si así
+lo hace, encontrará un verdadero placer al matar en buena regla una
+pieza de caza.
+
+
+
+
+1.º DE AGOSTO.
+
+
+Memorable fecha, y sin embargo para muchos pasa desapercibida, mientras
+que los cazadores aguárdanla con tanta impaciencia, que casi raya en
+locura. Se cuentan las semanas y hasta las horas que faltan para llegar
+al dia ansiado, _el 1.º de agosto_, en que la ley de caza autoriza á los
+españoles poder hacer uso del derecho que les ha estado vedado durante
+cinco meses, prohibicion justa é indispensable para que las perdices
+estén en amores y la naturaleza nos dé en cambio la fecundidad, es á
+saber: que de un par de perdices salga un bando de 18 á 21.
+
+El cazador deberia tener en su gabinete, entre los objetos de caza, un
+cuadro adornado de precioso marco, destacándose en el fondo una
+inscripcion en letras de oro que le recordara perennemente el dia 1.º de
+agosto.
+
+ * * * * *
+
+No cabe duda que ese dia le tienen fijo en la memoria más de cien mil
+españoles, si no todos cazadores, á lo menos muchos que creen serlo, por
+el mero hecho de tener escopeta, perro y licencia de caza. Por mi parte
+puedo afirmar que hace veinte años que en tal fecha no he faltado al
+monte: pues se experimentan muchas impresiones, queriendo uno
+multiplicarse para hacer _descubrimientos_; la imaginacion acude á todas
+partes; se está cazando, pongo por caso en Moncada, se ha descubierto
+el terreno, y uno dice para su coleto: «mejor me habria ido á la _Torre
+dels frares_, allí dejé bastantes pares; pero... ¿y si me hubiese
+dirigido á _Roca de droc_?... no, el tren sale demasiado tarde, y cuando
+se llega al cazadero, ya molesta mucho el rubicundo Febo; además, habrán
+ido los de Molins de Rey.» Por último, reflexiona que los puntos
+mencionados debe reservarlos para otro dia, y caminando con calma en
+busca de agua cristalina y alguna sombra, dispónese á ir pasando el dia
+para no estropearse y _hacer piés_, preparándolos para las futuras
+salidas, que deben ser, seguramente, de más provecho que las primeras.
+
+Las perdices en el mes de agosto.--La caza de la perdiz en el mes de
+agosto se diferencia completamente de las demás épocas del año. La ley
+deberia, con rigor, á lo menos no permitir cazar hasta el 15 de dicho
+mes. Si bien es verdad que por razon del clima hay comarcas en que las
+perdices son más crecidas, como por ejemplo en el litoral, en cambio en
+la alta montaña van muy atrasadas, hallándose muchas cluecas empollando
+aún sus huevos: de ahí resulta que algunos cazadores inexpertos, cuando
+el perro les queda de muestra y al salir la perdiz, que apenas se
+remonta un palmo del suelo, le encajan el tiro, y pueden irse ufanos á
+su casa con el trofeo de una clueca sin plumas en la panza, é
+indirectamente dejando desamparadas á veinte ó más perdices que iban á
+salir del huevo, lo cual causa un perjuicio irreparable y reprensible.
+
+Basta ya de digresion, y volvamos al modo cómo deben cazarse las
+perdices en agosto.
+
+Mucha ventaja llevará el cazador y se ahorrará no pocas subidas y
+bajadas, si muy temprano, antes de la salida del sol, se coloca en un
+cerro. El canto del _perdigon_ bravo anuncia á los _perdigachos_ que se
+han recodado y pasado á _joc_ la noche; mueven la cabeza y guiados por
+la perdiz van subiendo al cerro, haciendo _piu_, _piu_, _piu_. Cuando
+aperciba el cazador ese canto, debe huir del cerro y no volver á él
+hasta que pasen á lo menos quince dias, pues las perdices que mataria
+apenas tendrian el tamaño de las codornices: todo cazador decente debe
+ir en busca de otro lance, y sólo le es permitido hacerlas volar para
+saber si el bando está completo; ensayo muy peligroso, por lo que voy á
+expresar. Cuando sale el bando ¿quién se detiene? es bastante difícil, y
+esto produce consecuencias fatales.--Los _padres_, permítaseme la
+expresion, en defensa de sus _hijuelos_ van _peonando_ y guiando el
+bando adelante por la inseguridad que tienen en el vuelo de los
+_pollitos_; el _perdigon_ con un movimiento rápido divide el bando, y la
+perdiz con la otra mitad aproximadamente y á retaguardia, haciendo
+_chac_, _chac_, _chac_, hasta que el perro se les viene encima; entonces
+vuelan, y la pobre perdiz que en defensa de sus hijos quedó á
+retaguardia, paga con la vida su amor filial. Cometida tal hazaña por el
+cazador, muy fácil le es acabar con el bando, pues los jóvenes con su
+_piu_, _piu_, se descubren muy fácilmente y se dejan matar á mansalva, y
+las pocas que quedan echan de menos á la madre, de suerte que cuando
+viene la noche (estas siempre son frias) mueren por faltarles el calor
+natural que les da el regazo materno.
+
+Este es uno de los inconvenientes que tiene el cazar la perdiz en la
+época citada. Discutiendo algunas veces sobre si es mejor ó no que el
+bando lleve el macho, sólo me han sostenido lo contrario los aficionados
+al _reclamo_, pero jamás me han dado una razon sólida, mientras les he
+podido objetar el auxiliar que es del bando el _perdigon_. Éste, en la
+época del celo y en la de la cria, se defiende admirablemente del
+gavilan, garzas, gaig, mochuelo, y hasta de los perros, saliendo casi
+siempre victorioso cuando menos de las aves citadas, y en las demás
+épocas del año se deja agarrar sin oponer la menor resistencia. ¡Lo que
+puede el amor paternal!
+
+Volviendo ahora á entrar en materia diré, que para cazar en el mes de
+agosto se requiere una táctica generalmente diferente de las demás
+épocas del año. En primer lugar, debe madrugarse mucho, ir ligero de
+ropa, llevando siempre una camisa de repuesto en el zurron. Las perdices
+se hallan en los cerros á la salida del sol, pero al cuarto de hora ya
+descienden á las querencias, métense en los rastrojos y comen los granos
+de trigo que despues de la siega han quedado desparramados por el suelo:
+si por casualidad aún están en el campo las gavillas, de seguro que las
+perdices se hallan cerca. Si se notan por el camino las señales que las
+aves retozando han dejado en el suelo, el cazador puede hacerse cargo
+por ellas si el bando está á punto de darle una leccion: se ha de fijar
+en si hay excrementos, y si son tiernos, no debe moverse de aquella
+querencia, porque en el alto (segun la hora), en el centro ó bajos
+estarán las perdices. El perro principia á dar señales y sale el bando,
+generalmente todas á la vez: entonces el cazador debe observar, primero
+si están buenas para _apeonar_, luego contarlas aproximadamente, y
+además, y esto es lo más esencial, comprender á dónde se dirigen. Una
+vez echado el cálculo obsérvese bien el terreno (si es desconocido) para
+poderlas salir de modo que vayan allá donde las destina aproximadamente
+el cazador. El vuelo que han dado, de seguro es corto, pero hay que
+tener presente que el poder que les falta en las alas, en cambio
+súplenlo _peonando_, dándose el caso que muchas y muchas veces se pierda
+el _bando_ entero, que no se hallan en ninguna parte aún viéndolas la
+parada, y se pierden miserablemente las horas más frescas de la mañana
+sin dar con ellas, resultando que en algunas ocasiones de _peon_ han
+vuelto poco más ó menos de allí donde habian salido la primera vez.
+Generalmente eso sucede cuando uno se empeña en querer saber más que el
+perro: éste, por ejemplo, coge vientos, quiere inclinarse á los bajos, y
+uno le llama arriba ó vice-versa; y, cuántas y cuántas veces por no
+haber querido creer al perro, se ha ido una pieza que se la habria
+tirado á _tout plaisir_, y uno se queda contemplando con un palmo de
+narices y diciendo para sí: «¡qué mal has hecho en no seguir la
+tendencia del perro!»
+
+Si el cazador halla el bando en esta época, debe estar convencido de que
+tirará, por lo cual es preciso ir con mucha calma y sin precipitacion,
+observando el más leve movimiento del perro. Cuando se dispara y cae la
+pieza, estarse quieto, que se va á disparar el otro cañon, y
+efectivamente así sucede: las perdices ya no se levantan todas; al
+segundo vuelo obsérvese bien que si la vez primera fueron quince, ahora
+sólo han salido ocho ó nueve. ¿Dónde están las otras? Cargue el cazador
+y tenga paciencia, llame al perro; quieto y cartuchos otra vez, faltan
+seis ó siete perdices; calma, que son de usted, señor cazador. Siga
+apuntando bien que matará; ha llegado su _cuarto de hora_, y verá V.
+como á veinte ó treinta metros una de otra y dos á la vez y en un
+pequeño círculo, dispara algunos tiros bien provechosos.--Cuando esté
+persuadido el cazador de que en dicho terreno, ya por las que ha muerto
+ó bien por las que ha errado, no queda ninguna, diríjase sin pérdida de
+momento hácia donde se ha ido el resto del _bando_. ¡Cómo late el
+corazon en el trayecto que media del punto donde han salido las perdices
+al que se las ha visto parar! Usted echa sus cálculos: «he muerto
+cuatro; vamos, esta mañana llegaré á seis, porque... ahora sabiendo
+dónde están bien mataré un par.» Y así entretenido el cazador, sale de
+la hondonada otra _bandada_ de perdices: fijándose en ellas, como es
+natural, para ver á dónde se dirigen, una vez en autos debe hacer caso
+omiso de ellas é ir siempre á las mismas del primer _bando_. Nunca ha de
+ilusionarse el cazador por la abundancia: éstas ya las encontrará otro
+dia. Valen más las menos, que se han de dejar _pisar_ la tercera vez que
+se tienen en juego. Que haya tiento y se coloquen bien los piés;
+domínese bien el terreno, no precipitarse, que cuando arranque la pieza
+se cansará V. de apuntar, y al disparo mídase el terreno, que aún no hay
+diez metros de distancia al sitio en que cayó.
+
+El matar perdices en esta época, sobre todo al arranque del tercer
+vuelo, es más fácil que tirar á las codornices, por ser mayor la pieza y
+salir generalmente de cola y con poca velocidad: siga, pues, el cazador
+el terreno con cuidado, y tire á todas; pero si observa que el perro
+saca un palmo la lengua afuera gracias al calor, entonces conviene tocar
+retirada, buscar plácida sombra, descansar media horita, fumar un
+cigarrillo de papel y volver en seguida al mismo sitio, describir un
+semicírculo, cruzarlo por derecha é izquierda, y se verá como el perro
+vuelve á coger vientos. Con el tiempo trascurrrido las perdices se han
+llamado unas á otras con sus cantos, han salido de su escondrijo, y el
+perro las señala á las mil maravillas, recreándose el cazador tirando un
+par de tiros. Se mira el reloj: son, por ejemplo, las diez; el sol
+achicharra, apenas se mueve una hoja, y si se está cerca de la posada ó
+hacienda, lo mejor es irse á casa á descansar: el perro se rehace y al
+dia siguiente el cazador se encuentra más entero y dispuesto á volver á
+la lid mejor que el dia anterior. El cazar requiere calma, pero en el
+mes de agosto calma y astucia, saber serpentear los terrenos, buscar los
+frescales, que es donde las perdices tienen querencia. Jamás se busque á
+la parte que da el sol y sí en las umbrías, y en los viñedos frondosos,
+y en los torrentes.
+
+Todo lo que no sea seguir este consejo es perder el tiempo, atropellar
+el perro y fatigarse inútilmente, y lo que se ha tomado como recreo,
+sirve de molestia y puede acarrear una enfermedad.
+
+La caza de la perdiz en esta época del año diferencíase completamente de
+la de los demás meses. El _bando_ de perdices está siempre á la órden de
+las _viejas_, y éstas comprenden hasta dónde llega el poder de sus
+_hijuelos_ para el vuelo, y pocas veces intentan cruzar el sendero y van
+quedándose á la misma ladera ó mano que se ha escogido para cazar; el
+vuelo es tan corto que apenas alargan á 300 metros, pero en cambio
+_peonando_ al tocar el suelo cambian de direccion tan fácilmente, que al
+llegar al sitio donde se han visto echar, no se halla ninguna, y de
+_peon_ han pasado la sierra y de otro vuelo se han quedado en una
+querencia en direccion contraria, sucediendo que uno pierde el tiempo
+tan _miserablemente_ en conjeturas, que la _rabieta_ va haciendo su
+efecto y el aburrimiento se apodera del cazador y hasta del perro. Esta
+es la parte _infeliz_ del cazador que ha trocado el bienestar de su casa
+para ir á sudar el _kilo_ sin poder disparar la escopeta, abandonando
+algunas veces quehaceres de importancia; pero tal es la _ley del
+cazador_, y para llegar á matar algo en buena regla se necesita:
+aficion, aficion, aficion.
+
+
+
+
+SETIEMBRE.
+
+
+Buena fecha, pero no la mejor. Si bien entran las perdices en la edad de
+la _pubertad_ y dan _más juego_, aún no están del todo emancipadas de
+quien les dió el sér, aún no han pasado la muda, no obstante de ser
+todas _pintadas_, conservando tan sólo dos ó tres plumas en el arranque
+de las alas, plumas que en Cataluña llamamos _mussolas_.
+
+En esa época del año la perdiz satisface más los goces del cazador y el
+perro las señala mejor, tal vez porque el terreno generalmente es más
+fresco, por cuyo motivo nota más los rastros, quedando muy á menudo de
+muestra. Ya las perdices han abandonado aquel canto tan empalagoso
+_piu_, _piu_, _piu_, y principian á _hombrear_ imitando á las viejas,
+pero sin poder dar aún sus _timbres_. Su carne ya no siente á hormigas y
+á langostas; al contrario, en la época del año que nos ocupa es cuando
+constituyen el mejor bocado, pudiendo recomendarse á toda persona falta
+de apetito.
+
+Para cazar las perdices en setiembre, si hay viñedos en el terreno que
+se escoge, búsquelas siempre el cazador en dichos sitios, pues tienen
+grande aficion á la uva. Jamás dejan aquel pasto, y como el sol aún
+molesta con sus rayos, sucede que se mantienen quietas en los pámpanos.
+Si se encuentran por primera vez en las viñas de diez á doce del dia,
+esperan mucho, pero ya salidas de allí no vuelven aquel mismo dia,
+hasta que las reclaman las viejas, yéndose á otras querencias.
+
+En esa época ya intenta la perdiz pasar al vuelo una hondonada,
+quedándose á la parte opuesta del cazador, y cuando se ve que trasponen
+el cerro, hay que fijarse bien en la inclinación que escogen, pues la
+buena vista ahorra muchos pasos inútiles, dando el resultado de abreviar
+el tiempo, que en estas circunstancias es oro. Que ande ligero el
+cazador, pero sin precipitarse, pues el pulso y los latidos del corazon
+jamás han de ser más fuertes de lo natural, á fin de que al llegar el
+ansiado momento se aprovechen los tiros y pueda hacerse doblete y hasta
+carambola. El lance de la carambola es el que halaga más al cazador, y
+motivo hay para ello. Muchos confunden con la carambola el matar una
+pieza con cada cañon; la carambola es lo que saben y hacen con
+frecuencia algunos buenos tiradores, es decir, arrancar al vuelo dos
+perdices á la vez, yendo una por ejemplo hácia la derecha y la otra
+hácia la izquierda. En este caso el cazador consumado ya comprende la
+velocidad y alcance de entrambas, apunta á la que le parece más cercana
+y sin precipitarse dispara; se vuelve, apunta á la otra, pero listo, y
+dispara haciendo dar á las dos la voltereta, ó á lo menos así lo cree.
+Entonces debe dirigir el perro á la aliquebrada ó que le parece que lo
+está, para que la _cobre_, y si lo acierta, seguro que se cuelga las dos
+perdices al zurron. Esta _suerte_ es la que requiere más serenidad y
+calma, pues algunos con el goce que produce la carambola alborotan el
+perro llamándole á derecha é izquierda, en cuyo caso hay bastantes
+probabilidades de perder alguna de las piezas; y aun he visto á
+cazadores perder las dos por ser aliquebradas y el perro de pocos
+sentidos.
+
+La carambola que acabo de explanar es la de más mérito, y se hacen
+pocas, sobre todo en diciembre y enero. En setiembre es más fácil, pues
+no es tan rápido el vuelo. Efectúanse otras carambolas, si bien no de
+mérito superior. Cuando el _bando_ marcha describiendo un semicírculo, y
+se les disparan de cola, los dos cañones, matándose dos piezas, esto
+tambien se llama carambola; el cazador queda satisfecho y basta, porque
+de todos modos son episodios que complacen.
+
+Hay que perdonarme mis contínuas digresiones, pues son hijas del
+entusiasmo que en mí produce el recuerdo de lances inolvidables.
+
+Volvamos, pues, á esas perdices que con su vuelo han traspuesto el cerro
+y que el cazador hábil ha adivinado el sitio escogido para su descanso.
+¿Le gustaria á V. que el puesto elegido fuese un pequeño torrente con
+hermosa campiña en ambos lados y abundancia de piedras á mano? Seguro de
+una contestacion afirmativa, allí coloco á mi cazador, quien antes de
+llegar ya ve marcharse una perdiz. Mejor fuera que se hubiese esperado,
+pero no debe hacerse caso, pues dicha perdiz iba de _peon_; hay otras.
+Fíjese el cazador en la que ha tenido la poca vergüenza de marcharse sin
+decir _adios_ y por lo tanto sin podérsela hacer los honores de
+ordenanza. Se ve parar á alguna distancia en el mismo torrente, donde
+hay un árbol como señal. Allí debe V. encaminarse, pero... el perro se
+queda de muestra á la ladera de torrente; magnífico. Vuela una perdiz de
+la parte opuesta; si es larga no la tire V.; observe y verá que poco más
+ó menos va donde ha ido la primera, y con el ruido que mueve al marchar
+salen tres ó cuatro del mismo lado donde está V.; estas son las que
+olfateaba el perro. Ahora es ocasion de disparar la escopeta y de matar
+ó dejar de matar; pero está V. en regla y debe seguir, pues faltan
+otras. Eche V. alguna piedrecita, porque con el tiro las compañeras han
+quedado aturdidas, esperando ocasion propicia para largarse; y como el
+perro trabaja entusiasmado por los bajos del torrente, las perdices
+salen de las matas, tan bajas que casi el perro las alcanza con el
+hocico, y en ese estado arrancan con un miedo cerval. _Piñac_, _piñac_,
+_piñac_, óyese momentáneamente. Estas perdices dan tiempo al cazador
+para todo; para prepararse, apuntar bien y dar _gusto al dedo_. Cuando
+se esté convencido de que todas han salido, hay que dirigirse sin
+pérdida de momento hácia las que se han visto marchar al asomarse al
+torrente, y de seguro se tirará bien á estas. Obrando así y con tino es
+como se consigue buena provision de piezas. Cuando un _bando_ ha tenido
+la _desgracia_ de elegir como guarida un torrente, no desperdicie la
+ocasion el cazador afortunado que por allí transite, pues se divierte
+envidiablemente un par de horas.
+
+Todo cazador verdadero que se encuentra con un _bando_ de perdices y con
+su buen cazar las conduzca á sitios que tienen _mataderos_, no debe
+abandonarlas para ir en busca de otras, pues las que nuevamente halle le
+harán luchar y perder un tiempo siempre precioso, además que no todos
+los bandos obedecen al plan preconcebido por el cazador. Nunca hay que
+olvidarse de las que todavía no han volado, pues siempre la _perezosa_
+es el mejor tiro.
+
+
+
+
+OCTUBRE Y NOVIEMBRE.
+
+
+La mejor época del año para gozar cazando y matando perdices, es octubre
+y noviembre. El calor ya no molesta, y el perro caza todo el dia
+perfectamente. Si en ese tiempo el perro no rastrea bien y no encuentra
+las aliquebradas, hay que deshacerse de él, pues es dar pan á quien no
+lo merece.
+
+En dichos meses el cazador se siente más ágil y las cuestas no son tan
+_amargas_, pudiendo hacer bien ocho horas de jornada. La salida de casa
+debe ser á las 8 y retirarse á las 5 de la tarde. Es muy importante
+encontrar á la perdiz que ya haya comido, y esto se logra entrando de
+lleno en el cazadero á las ocho de la mañana. Se caza á esa hora para
+evitar las humedades que generalmente deja el rocío, y porque mientras
+no estén secas las matas el perro siente muy poco.
+
+Para cazar las perdices en esa época del año se requieren más
+conocimientos, y el cazador consumado saca mucho partido de las que
+encuentra, dándose juego todo el dia, pues ya las perdices que han
+perdido el carácter de pollas, se fraccionan y van por su cuenta y
+riesgo. De suerte que el cazador debe, despues de elegido el terreno,
+formarse un plan y calcular bien las horas del dia que con su
+conocimiento y destreza puede colocar las perdices en terrenos bien
+escogidos de antemano para tirarles á su gusto y para que las salidas
+sean mortales.
+
+Ante todo ha de recorrer las mesetas de los cerros, buscar
+minuciosamente los comederos y esquivar un poco en las laderas; lo cual
+ahorra muchos pasos, bajadas y subidas, ahorro que no es de despreciar.
+
+Supongamos que vayan saliendo perdices á medida que se ejecute ese
+paseo; hay que despreciarlas y no impacientarse. Si tuviese el cazador
+el mal gusto de correr tras ellas, echaria á perder la jornada. Siga,
+pues, su tarea, que ya irán volando otras, como efectivamente sucede, y
+una vez recorridos los cerros que el cazador se habia propuesto, siendo
+poco más ó menos las diez de la mañana sin que se haya disparado un
+tiro, entonces llama al perro, toma un bocadito, fuma un cigarrillo, y
+mientras, se hace cargo del terreno, tranquilamente y sin olvidar el más
+pequeño detalle. Luego se vuelve á emprender la marcha, desandando el
+camino andado, tomando los senderos del promedio del cerro; de esta
+suerte va indemnizándose el cazador del rato que ha estado sin tirar,
+pues las perdices, escamadas de sus querencias, principian á resistir la
+muestra del perro, saliendo una tras otra, y con tino y buena puntería,
+el perro va trayendo las que se matan. A éste le da el cazador la tripa
+de la perdiz, empero si caen muchas bajo el plomo de la escopeta no es
+prudente regalar al perro con todas las tripas, pues les producen
+indigestiones: de consiguiente se le distrae dándole un poquito de pan y
+pasándole la mano cariñosamente por el lomo. El perro necesita ser bien
+acariciado, porque todo lo comprende y cumple de este modo mejor, y está
+á la obediencia de la más leve indicación del cazador.
+
+Seguiremos, pues, tranquilamente el camino indicado, llamando al perro
+si se adelanta: no conviene que vaya arrancando perdices si el cazador
+no puede tirar. Si se conoce el terreno, casi todas han de oir silbar
+los perdigones. Al encontrarse el cazador á ese punto de la cacería, no
+le aconsejo el descanso, pero sí que no le abandone la calma: el
+descanso no conviene, pues las perdices van saliendo de su asombro, y
+algunas de peon, otras de un vuelo, huyen de la ladera en que se ha
+propuesto cazarlas, perdiéndose inútilmente el tiempo empleado si se
+dejan cuando están cansadas; del segundo ó tercer vuelo apenas queda
+ninguna: de modo que la persecucion requiere actividad. Recórranse todas
+las matas, y donde no se pueda bajar, se arroja alguna piedra. Cuando se
+cree limpia materialmente la ladera, váyase en busca de las que se han
+visto retroceder, con la seguridad de encontrarlas y tirar todos los
+tiros á muestra del perro.
+
+Si se observa que las perdices van de pecho á tomar los cerros, y son
+por ejemplo las cuatro de la tarde, no hay que molestarse en
+perseguirlas, pues poco daño se las hará. Por tanto, dejarse de nuevas
+fatigas, y pausadamente abandónanse los bajos, se traspone la parte
+opuesta de la senda que se ha seguido por la mañana, recogiéndose para
+descansar y comer, que en ese caso bien necesitado está de reposo el
+cazador.
+
+De esta manera cazan las perdices los que se precian de cazar con arte,
+esto es, tomando siempre los altos. Cuando á uno le da por ser
+caprichoso y contra todas las reglas de la caza se empeña en principiar
+la cacería por los bajos y hondonadas, aunque halle las perdices, éstas
+se van de un vuelo á las cimas, y entonces poco daño se las hace. Sólo
+se puede tomar el cazadero por la mano baja cuando sopla con fuerza el
+viento, pues las perdices están á redoso; mas en este caso lo mejor es
+no salir á caza, pues el perro tampoco apercibe nada y se pierde
+miserablemente el tiempo.
+
+En el mes de octubre prepara el cazador la diversion para el resto de la
+temporada. En agosto descubre las crias, pero en octubre conoce ya
+fijamente dónde escogen sus querencias y tambien dónde las ha de dar la
+muerte. De manera que cuando hace el halagador descubrimiento de que en
+tal ó cual comarca hay perdices, debe ir allí á estudiar sus vuelos, y
+si los acierta, de fijo tiene asegurada una buena campaña de invierno.
+
+
+
+
+DICIEMBRE Y ENERO.
+
+
+Época poco agradable para dejar la cama; dias cortos, frios, lluviosos y
+fuertes heladas. Apenas la perdiz nota el menor ruido, ya vuela; en
+ninguna parte está bien. En este periodo del año come bellotas y las
+carnes se le vuelven acorazadas. La pólvora debe ser de primera y el
+perdigon granadito, número cinco. Se caza como se ha descrito
+anteriormente, con la sola diferencia de que los vuelos de las perdices
+son más largos y las horas de provecho de doce á dos de la tarde. Fuera
+de estas apenas podrá el cazador disparar un tiro. Si ha helado y se
+mantiene la escarcha, las perdices se encuentran en los raseros y
+metidas en las hondonadas ó barrancos, al abrigo del cierzo. No obstante
+estos inconvenientes, es la época del año en que queda más satisfecho el
+cazador cuando mata una perdiz, puesto que están en toda su pujanza y
+fuerza de vuelo: al momento de dar su tan acelerado brinco apenas dan
+tiempo de seguirlas ni un segundo; al instante se hallan fuera del
+alcance del tiro. Generalmente en estos meses la carambola está vedada
+para el cazador. El que cuelga al morral media docena de perdices,
+matadas en buena ley, se le puede con justicia darle el dictado de buen
+cazador y tirador.
+
+
+
+
+FEBRERO.
+
+
+En este mes el cazador no debe desperdiciar un solo dia. ¡Cuántas
+reflexiones acuden á la mente, y por cierto algunas muy tristes! Con los
+años entra el cálculo; y ¿quién sabe? Aunque todavía no peinemos canas,
+tal vez el año próximo habremos dejado de pertenecer al mundo de los
+vivos. ¿Si será mi destino que por última vez recorra el monte en que me
+encuentro? Mas, al diablo las ideas tétricas; todo en este mundo tiene
+su lado malo. Ocupémonos, pues, de las agradables impresiones que se
+experimentan cazando los _pares_.
+
+La naturaleza, que anuncia la proximidad de la primavera y que en todo
+es fecunda, hace que las perdices entren en amoríos y cada par se vaya
+ya fijando en sitios á propósito para el logro tranquilo de su objeto.
+El cazador hábil y que conoce lo que es el mundo, al internarse en un
+valle observando minuciosamente el país que se propone recorrer, debe
+echarse la cuenta del sitio que él escogeria si tuviese que requerir de
+amores á alguna aldeanita, esto es, reservado y al abrigo de todo
+airecillo, libre de visitas importunas. Aunque parezca extraño, en esos
+sitios que tu imaginacion poetiza debes ir á sorprender á las enamoradas
+perdices y darles cruel muerte, ó bien un susto mayúsculo. Esta es la
+ley del mundo, no respetar ni aun las cosas más sagradas.
+
+En esa época es muy fácil matar las perdices, porque resisten firmemente
+la muestra del perro. La hembra vuela primero, y caso de que el cazador
+la tire, no se mueva, pues aún falta el macho, el cual queda en el
+terreno muy _preocupado_ buscando á su dulcinea: en este caso arranca
+poco menos que de los piés; le apunta el cazador y casi casi puede decir
+que el negocio es seguro. Por esta circunstancia es preciso, cuando sale
+la perdiz, recorrer bien el terreno en un corto ruedo, y de fijo se mata
+el macho. Si las dos salen á un tiempo, se observa que la hembra va con
+la cabeza erguida y el macho la lleva baja, erizando las plumas y
+dejando colgar un poco las alas. Si se fija bien el cazador, jamás se
+equivocará tocante á este punto tan importante. Es preferible matar los
+machos, que abundan.
+
+¡Y cuántas veces se matan los dos! En tal caso, ¡qué alegría é impresion
+más agradable! El cazador se cree un sér privilegiado; mira á derecha é
+izquierda, todo ufano, pensando para sus adentros que nadie le aventaja
+en eso de tirar bien. ¡Vana ilusion! lo que hace uno lo hacen cien mil,
+pero no todos lo aprecian del mismo modo.
+
+Los pares no hacen los vuelos tan largos, y fijándose bien el cazador en
+la direccion que toman á poca distancia del cerro que trasponen, allí se
+hallarán. En la época que nos ocupa dejan mucho rastro, así es que el
+perro guia perfectamente hácia el sitio de su querencia. Algunas veces,
+de mí sé decir, sobre todo, que en el último tercio del mes de febrero
+he perdonado á la hembra. ¿Y por qué? se me preguntará. Porque me acude
+la idea de que en el terreno en que estoy dando la última mano, tal vez
+faltaria el bando en agosto, y hay sitios tan privilegiados que es muy
+sensible no queden en ellos perdices.
+
+Todo cazador debe dar por religiosamente terminada la campaña de la
+temporada, el último dia de febrero. Y supuesto que hemos llegado á él
+en nuestra descripcion cinegética, pasemos ahora á exponer las reglas
+generales y consejos que la experiencia nos ha sugerido.
+
+
+
+
+VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE CAZAR SOLO Ó ACOMPAÑADO.
+
+
+Hasta el presente el lector-cazador habrá observado (y digo
+lector-cazador porque al que no sea aficionado á la caza poco le
+agradezco que fije la vista en mis apuntes), que únicamente me he
+ocupado del modo de cazar cuando se va solo al monte en busca de
+perdices.
+
+Cazar solo, tiene el inconveniente de que uno se vuelve _salvaje_ é
+insociable, pues esto de enmudecer todo el santo dia es muy poco
+halagüeño. Sin embargo, el cazador se aburre, y no más, cuando
+trascurren horas enteras sin ver una pieza; si salen éstas al paso, la
+cosa varía de aspecto.
+
+Fácil es suplir la soledad llevando un criado, quien además de cargar
+con el peso, prepara el _gaudeamus_: con todo, no basta semejante
+compañía, ya que la conversacion jamás puede elevarse á grande altura.
+
+El mejor modo de cazar es con un compañero simpático, no formando los
+dos más que una sola voluntad; y aunque al llegar á las posadas no se
+hace la misma bromita que cuando van juntos varios, en cambio, cazando
+bien pueden sacarse grandes ventajas de la expedicion si son dos los
+tiradores. Ya en el terreno, el uno aguarda al otro, y se tiene ocasion
+de admirar y aplaudir un buen tiro; además, se puede seguir con tiento
+al perro que le rastrea un peon; se consulta el órden de caza, y dos
+votos condescendientes no tardan en estar conformes, cediendo un poco
+cada uno en sus pretensiones. ¿Sucede lo mismo siendo cinco ó seis
+cazadores en el monte, aunque sea gran maestro y conocedor del terreno
+el que guie la cacería? No, pues es muy difícil la _ciega_ obediencia á
+la voz del _jefe_; á lo mejor uno se queda rezagado, al otro se le ha
+dejado al tiempo de pasar un arroyo, otro no quiere cambiar de lado sin
+consideracion al que todo el dia le ha tocado un mal sendero. Esto y
+mucho más sucede cuando se caza con varios compañeros. ¿Y los perros? He
+aquí otro inconveniente. Al primer tiro, caiga ó no caiga la pieza, dan
+tal embestida que baten el terreno á doscientos metros de distancia, y
+los cazadores, ya sea con el silbato ó bien á grandes voces, ó
+llamándolos por su nombre les reprenden; de suerte que, tan bien
+preparado queda el terreno, que ya puede estarse tranquilo el cazador,
+liar un cigarrillo y fumárselo, despues de lo cual puede tambien pasarse
+la escopeta al hombro y seguir andando; de seguro que no tendrá que
+hacer uso de ella. Más extenso seria sobre este particular, pero
+suponiendo que lo que acabo de manifestar está al alcance de cualquier
+cazador experimentado, mis reflexiones sólo van dirigidas á los
+importunos que quieren siempre salir á cazar formando guerrillas y órden
+de parada.
+
+El señor baron de Córtes trata del mismo asunto en sus _Recuerdos de
+caza_, y si yo fuese á describir los inconvenientes que ofrece el cazar
+cinco ó seis á _mano gallega_, convertiríame en plagiario de dicho
+señor, además de que no sabria expresarlo con tanta lucidez.
+
+Añadiré, para concluir, que todo el que tenga un buen perro no lo lleve
+á ninguna cacería en que los compañeros pasen de tres, pues de seguro
+que el can adquirirá resabios difíciles de remediar.
+
+
+
+
+TERRENOS Y RECUERDOS AGRADABLES.
+
+
+Todos los cazadores muestran preferencia y predileccion por aquellos
+cazaderos donde más _víctimas_ han hecho. La caza de la perdiz en
+Cataluña, generalmente, hácese por terrenos penosos y montes bastante
+elevados. En este caso se encuentran las montañas de los alrededores de
+Barcelona, y como tanto se ha ido poblando y la aficion á la caza va en
+aumento, sucede que á los _domingueros_ les queda muy poco recurso para
+cazar, resultando que muchos regresan á su casa sin haber podido
+disparar la escopeta. Esta falta de caza motiva que gran número de
+aficionados se metan en el ferro-carril, largándose en busca de mejor
+fortuna, y sólo se detienen, ya sea entre Martorell y Gelida, ó bien
+bajan en Molins de Rey y llegan hasta Vallirana, en cuyos puntos hay
+excelentes cazaderos, pero muy quebrados; y como la caza se va
+extinguiendo, ya por la grande aficion que se ha despertado, ya por la
+poca vigilancia en dejar cazar en tiempo de veda y con ardides, esto
+hace que las cacerías den muy pobres resultados, y que el que regresa á
+su casa con un par de perdices se da por muy dichoso, pues ahora en los
+terrenos indicados no siempre se mata.
+
+Otros escogen la salida por la parte de Moncada, alargándose algunos
+hasta Montmeló, cazando por Sant Fost, Martoreyas y Rexachs, terrenos
+malos, si bien en ellos siempre hay perdices, y en el bosque y malezas
+puede tirarse á alguna becada, las cuales huyen de las _vernedas_ cuando
+hay fuertes heladas. El que tiene la voluntad de cazar en los
+mencionados terrenos va mojado todo el dia, pues allí la neblina es muy
+pertinaz. Si afortunadamente se logra hacer bajar las perdices hácia el
+Besós, á pesar de que hay mucha maleza, puede dispararse con provecho
+alguna vez la escopeta á muestra de perro. Esos terrenos son muy
+penosos, ya por la topografía del país, así como por las humedades, por
+cuyo motivo la experiencia aconseja no ir con frecuencia á dicho sitio.
+
+Otro cazadero hay, tal vez el más predilecto por parte de las perdices
+para hacer sus crias; refiérome al monte de Moncada, en cuyo cerro
+descuellan las ruinas del ex-telégrafo y cuerpo de guardias. El cazador
+barcelonés que no haya cazado en ese cerro, cuente que le falta algo por
+ver, pues además de la perspectiva que desde él se descubre, hay ricos
+manantiales de agua, inclusa la célebre _Font del ferro_, que da frente
+al Besós, y por la parte opuesta la no menos renombrada _Font de mitja
+Costa_ (hoy dia bastante abandonada), en cuyo sitio los cazadores han
+echado muchas _chuletadas_. Tales son las ventajas que ofrece el cazar
+en ese monte, porque si la caza no va bien, en cambio se indemniza con
+el almuerzo y el bello panorama que disfruta la vista, olvidándose del
+cansancio que produce la llegada hasta el _telégrafo_, por cuyo punto es
+indispensable tomar la mano del cazadero, y de seguro que á la mañanita
+siempre se encontrarán perdices, las cuales dan juego al cazador todo el
+dia: hay sorpresas buenas y por la mano baja se caza bien.
+
+Hoy dia tales salidas figuran en la categoría de las llamadas de
+recurso, ya que los ferro-carriles han acortado prodigiosamente las
+distancias, de suerte que los que pueden disponer de algun tiempo lo
+emplean en ir en busca de cazaderos lejanos, ya sea al confin de la
+provincia ó á otra lindante con la nuestra.
+
+En las estaciones de Calaf, San Guim, Tárrega, no pasa tren sin que
+bajen de él algunos cazadores procedentes de Barcelona. Los que se apean
+en Calaf se dirigen á los cazaderos distantes tres ó cuatro leguas,
+dándoles tales batidas en los primeros meses, que luego quedan pocas y
+_escamadas_, por cuyo motivo se caza bien en Calonje, Prats de Rey,
+Coletas, Torá, Biosca, etc.
+
+Los que bajan en San Guim... ¡oh! esa ya es harina de otro costal. De
+este punto y de su campiña hablaré apasionadamente, bien lo sé; pues se
+me figura que voy á hacer el elogio de un hijo de mis entrañas. Con la
+benevolencia del lector-cazador, que espero me conceda, me tomaré la
+libertad de ser algo extenso en este párrafo. Es terreno aquel que
+conozco palmo á palmo. Desde San Guim á Calaf, de la Rabasa á Cervera, y
+por otro lado de Pujal y Santa Fé y de Rubiñan á Talavera, cuadrilátero
+de diez leguas, hay un sinnúmero de cazaderos tan bellos y agradables,
+que nada mejor puede exigir el cazador. La primera vez que cazé en dicho
+sitio era bisoño en el arte, yendo agregado á la _cuadrilla_ de los
+_cazadores de Gracia_, todos honrados menestrales. Agustin Cusí siempre
+era el que llevaba la batuta en la cacería y merecia el puesto de
+director, pues sabia cazar, y matar mejor, hallándose además dotado de
+un conocimiento especial para decir: _allí están las perdices_. Este
+buen amigo, sea por simpatía ó por lo que fuere (lo cual le agradezco
+en el alma), dióme muy buenas lecciones, lástima que no las aprovechara.
+Como por falta de salud tiempo hace que Cusí no puede salir á la caza,
+han trascurrido algunos años desde que campo por mis respetos, pero de
+mi pecho no se ha borrado el agradecimiento y el grato recuerdo de mi
+excelente maestro.
+
+El cazador que en San Guim pueda disponer de una semana _redonda_ cuenta
+con grandes recursos, ya que cada dia le es dado cazar en terrenos
+nuevos y de buenas querencias; y advertiremos á los de Madrid, por si
+alguna vez quieren visitarnos, que aunque no podemos ofrecerles el
+_Pardo_ ni _Viñuelas_, tenemos en cambio _La Panadella_, _El Bosch d'en
+Carbasa_ y otros sitios. Aunque sea á riesgo de disgustar á algun amigo,
+no puedo con aquello de _tente lengua_... dejar de mencionar como le es
+fácil á uno gozar una semana enterita en San Guim, cazando cada dia en
+terrenos diferentes.
+
+El tren llega al medio dia, y por consiguiente, aunque se esté afanoso
+de escopetear las perdices, por necesidad (bien que por poco tiempo) hay
+que limitarse á cazar en los alrededores de la estacion, donde nunca
+faltan un par de bandos que, tomándolas bien en mano, condúcelas el
+cazador á las cercanías de Freixanet ó bien á San Domí, y aprovechando
+los tiros aún se lleva uno señales de caza á la posada. He aquí poco más
+ó menos lo que puede hacerse en la tarde del primer dia. Recomiendo á
+los cazadores para alojarse, el _hostal_ situado á tiro de pistola de la
+estacion, ó bien, no estando demasiado fatigados y con humor de andar un
+cuarto de hora, se acomodarán bien y como en familia en casa Riera, de
+Amorós, grupo de tres casas. Allí vamos á parar con mi amigo Suñol
+(Paco), y es tanto el cariño que profesamos á los de la casa y éstos nos
+corresponden tan bien, que solemos sacrificar el siguiente dia de
+nuestro arribo, no acudiendo hasta el venidero á los cazaderos que _in
+mente_ hemos destinado como teatro de nuestras _proezas_.
+
+Al otro dia ya uno puede tomar por el monte dejando á su espalda el
+pueblo de Freixanet y dando la cara á Cervera. A simple vista el cazador
+quedará sorprendido del hermoso terreno que pisa, querencioso para la
+caza. A ambos lados, montañas de tres horas de extension, en medio de
+fértil valle cubierto de campos de trigo, viñedos y alguna que otra
+hortaliza. Si bien en este terreno las perdices se van largas, se las
+conduce á las últimas estribaciones del monte, ó sea en los bajos, y
+como siempre ahí es donde se las hace daño, aconsejamos al cazador que
+al término de esta jornada, agradabilísima por los lances que
+sucesivamente se presentan, descanse y pida asilo en Montpalau,
+pueblecito situado en una eminencia. Allí moran los Vilaplana, sencillos
+labradores que se desviven por dar buena pitanza y mejor cama á todos
+los cazadores que se presentan. Si durante esta jornada, como es muy
+probable, sólo se ha logrado recorrer una parte del cazadero, conviene
+emplear el dia siguiente para batir el resto. Al salir del pueblo se
+irán siguiendo los montes que quedan á la izquierda, y corriéndose
+siempre hácia Cervera, se van llevando las perdices adelante; al tercer
+vuelo intentan éstas retroceder para volver á sus querencias, y entonces
+es cuando se las castiga. Semejante cacería concluye siempre á medio
+dia, enfrente del pueblo de Santa Fé; y á la sazon ha de calcular el
+cazador si le conviene retroceder por los bajos hasta el punto de
+partida, ó atravesar la hondonada y cazar de regreso en la solana que
+hay entre Santa Fé, Vergós y Altadill. Para esta parte de la cacería
+casi más vale emplear otra jornada, pero si los cazadores son dos ó tres
+y saben cazar, aunque hay pocas perdices se las conduce bien y se las
+escopetea mucho. El monte presenta infinitas sesgaduras y hay bastantes
+matas, por cuyo motivo la caza resiste bien la muestra del perro. El
+término de esta jornada es Altadill, pueblecito de cuatro casas paralelo
+al norte de Montpalau y que sólo dista un cuarto de hora de él.
+
+El siguiente dia se toman providencias para cambiar de cazadero; y éste
+debe ser el de _La Aygua escampada_, distante una legua escasa del
+pueblo de Montpalau, y como por lo regular el término de la cacería es
+_Timó_, la experiencia aconseja que el cazador se encamine al _Mas d' en
+Jaumet_, situado á la derecha de la carretera y dos horas lejos de
+Cervera y quince minutos de _Timó_. La cacería ha de principiar por la
+mañana, en las estribaciones del pueblo de la Rabasa, y desde este punto
+ya el cazador sabe lo que debe hacer todo el dia. Descúbrese á la
+izquierda otro pueblo, el de Montbrió, y en los cerros de la derecha
+pasa el tren de Zaragoza, donde está emplazada la via. A lo lejos se
+divisa _Timó_, rodeado de montecillos cubiertos de matas de tomillo, y
+si las perdices vánse por aquel lado, se las zurra de lo lindo, pues
+esperan mucho. Los terrenos que acabo de describir llevan el nombre de
+_Aygua escampada_. Los montes tienen bastante base, pero escasos
+desaguaderos, por cuyo motivo las lluvias se han abierto cauces, y sin
+ser quebrado el terreno se hace penoso para el cazador á causa de las
+muchas subidas y bajadas; mas, si se logra meter las perdices en estos
+sitios, arrancan todas arrepulladas y se las tira bien. En los terrenos
+que acabo de citar, aunque no he hablado de la liebre, por no ser este
+mi objeto, las hay abundantes y se tiran bien, no pasándose dia que no
+se vean cuatro ó cinco, lo cual presta nuevo aliciente al cazador que se
+mete por tales andurriales.
+
+Penetremos ya en el célebre _Mas d'en Jaumet_ y vamos á ver cómo nos
+trata la Antonia, á quien han dejado sola, pues su hija (Antonieta)
+enlazóse con un rico propietario dels Hostalets, pueblo que dista media
+hora del _Mas_. La casa está que ni pintada para los cazadores:
+espaciosa sala, buenas alcobas y camas blandas, mesa muy regular, pues
+hasta saben presentar un buen puchero, alimento muy conveniente al
+cazador para reponerse de las fatigas del dia. De esta casa, cuya _fama
+voló algun dia por el mundo de los cazadores_ (estilo cajetillesco), van
+desapareciendo sus antiguos dueños, á medida que va ausentándose la caza
+de sus contornos. Muchos cazadores han dejado de frecuentarla por lo
+tristes que allí se hallan, y sólo impenitentes, tales como mis amigos y
+excelentes cazadores Suñol (Paco), el _rebelde_ Vilaseca y un _servidor
+de ustedes_, acudimos allí con frecuencia, pues conocemos bien las
+querencias de la caza y el sitio en que podremos matar las piezas, con
+la certeza de asegurar hasta el número de disparos que debemos efectuar
+segun el punto adonde conduzcamos las perdices.
+
+Mas, al pensar el cazador que quince años atrás siempre se llevaba en
+movimiento una cincuentena de perdices, mientras que ahora en llegando á
+noviembre cuando se encuentra un bando de seis ó siete es un
+acontecimiento, apenas tiene calma para escuchar á los idiotas pastores
+y rabadanes que dicen: Este año á lo menos hemos cogido en el término de
+Montbrió unos _cuatrocientos huevos_ y más de veinte _hembras en sus
+nidos, con el lazo_ (histórico). Y no se crea que se necesita mucho
+tiempo para recorrer el término citado, pues basta media hora escasa.
+Sólo cito á Montbrió como ejemplo; los pastores se alaban en todas
+partes de hacer lo mismo, aunque esté presente el alcalde del pueblo, y
+hasta se lo contarán á la primera pareja de la guardia civil que
+encuentren.
+
+Abandonemos, pues, el _hostal d'en Jaumet_ con el corazon dolorido por
+no poderlo visitar más á menudo, ya que en sus alrededores falta el
+principal aliciente del cazador, la caza, y emprendamos la jornada
+llamada de la _Carretera_ hasta la Panadella.
+
+Esta cacería, constitúyela el terreno _mejor del mundo_. Figuraos (me
+dirijo al cazador que no haya estado) una red de montecillos (tal vez
+ascienden á cien), que un par de cazadores inteligentes recorren en una
+jornada: cada uno de estos montes forma una pequeña meseta donde
+juguetean las perdices comiendo alguna bellota, al par que con el paso
+de las carretas que transitan á doscientos metros de allí se entretienen
+y acechan los excrementos que van dejando las caballerías en el camino,
+pues esas aves son aficionadas al grano que encuentran entre el
+estiércol. Serpentea la carretera por entre dichos montecillos, y desde
+la Panadella, ya provincia de Lérida, hasta Cervera, forma un plano
+inclinado encajonado entre dos angostos rierales, que llevaron la
+desolacion á Tárrega, en setiembre del 74, hinchados por las grandes
+lluvias de aquellos dias. El cazador que sabe lo que hacen las perdices
+en estos terrenos, ha de seguir por la mañana los lindes de la
+carretera, si bien son tan querenciosas de dichos sitios las aves, que
+hay dia que de arriba á abajo se pierde el tiempo sin poderse salir de
+allí, y esto trabajándolas bien, en cuyo caso lo que más disgusta son
+los testigos, pues para cazar cómodamente se necesita estar solo.
+
+Cuando las perdices atraviesan al vuelo la carretera, no hay que
+molestarse en perseguirlas. El cazador que conoce este juego debe cazar
+de modo que las obligue á quedarse en la misma ladera, y que de ésta
+pasen á los bajos de Palamós, preciosa ribera de zanjas: allí quedan
+pegadas como con obleas y por la tarde reciben una zurra de padre y
+señor mio.
+
+En todas estas cacerías conviene ir acompañado de un mozo que cargue con
+las liebres, pues éstas se matan á menudo: hay bastantes, salen bien y
+en limpio.
+
+Podria contar muchos lances de las liebres que se encuentran en este
+terreno, pero ya he manifestado que me apartaria del objeto de este
+libro. Diré sí, para inteligencia de los aficionados, que se matan en
+abundancia.
+
+Hora es ya de regresar al punto de donde salimos al emprender nuestra
+cacería, es decir, San Guim, y entremos otra vez en casa Riera de
+Amorós, donde seremos recibidos con agrado.
+
+El cazador, cazando cuatro dias seguidos ya tiene suficiente, máxime
+cuando uno observa que el perro sigue aspeado y casi de mala gana,
+pero... queda otro terreno que todo conocedor de él no puede dejar de
+recorrer; me refiero al célebre _Bosch d'en Carbasa_, llano de mas de
+una legua en cuadro, donde se encuentran buenos bandos de perdices,
+liebres y en invierno becadas. En ese terreno se fusilan muchos árboles,
+aunque las perdices arranquen de cerca, pues es tal la espesura de la
+arboleda que sólo se las tira bien aprovechando un claro. Conviene,
+pues, dar una fuerte batida y cruzar por todos lados para sacarlas de la
+dehesa y llevarlas á los márgenes de los montes vecinos, ya que allí se
+dejan parar por el perro. Demos fin á este capítulo, porque nos llaman
+otros asuntos _importantes_ relativos al noble arte cinegético.
+
+
+
+
+CAZAR DE MALA LEY.
+
+
+Los verdaderos cazadores dicen que caza de mala ley todo aquel que va
+con el _reclamo_ y forma con el ramaje un _tollo_, y en el cerro ó en
+sitio á propósito para su objeto emplaza su _jaula_, y con el
+_cuchichí_, _cuchichí_ atrae al perdigon, dejándole muerto en el
+terreno.
+
+Este modo de cazar tan en boga en Madrid, segun nos describe el señor
+Escrich en su obra _Los Cazadores_, donde aparecen las maravillas de sus
+reclamos _Chaparro_ y _D. Juan_, me ha hecho en verdad muy poca gracia.
+El mal ejemplo es contagioso, y si éste dimana de un cazador aficionado
+á la escopeta y al perro, aún es menos excusable. No basta citar en
+apoyo del _reclamo_ la obra _Arte de cazar la perdiz_, impresa en
+Sevilla en 1855, en la cual, fundándose su autor en que todos los
+cazadores son unos _traidores_, declara que cualquier medio empleado
+para matar la caza es justificable. Si este argumento se pusiera en
+práctica, no habria caza posible; el _reclamo_ tampoco serviria. Era lo
+que bastaba para concluir con toda clase de volatería, en cuyo caso la
+escopeta podria emplearse en cazar ranas y murciélagos, que bien valdria
+la pena de tirar á estos dos bichos á falta de cosa mejor.
+
+En Cataluña hay poca aficion al _reclamo_, pero los que así cazan no
+llevan el título de cazadores, y hasta en su propia casa ocultan el
+_arma-farol_ homicida si ven entrar un cazador de escopeta; les
+avergüenza su método de caza. En Cataluña sólo van al monte á fijar el
+reclamo los _cazadores_ panzudos.
+
+Otros medios muy repugnantes se emplean para exterminar la caza, tales
+como los _lazos_, el _caldero_ y _cerquilla_, la _rameta_ y las
+_corridas_ que la dan en varias comarcas, cuyo nombre es _á la
+cansada_..... pero todos los que emplean estos ardides, son conocidos
+entre los cazadores, con el nombre de _rateros_.
+
+Si los gobernadores de provincia pudiesen ocuparse más de la
+administracion, pasando severas circulares á los alcaldes de los pueblos
+para que denunciaran estos abusos á cuantos faltan á la ley de caza, no
+tendríamos que deplorar su completo exterminio. El mal es grave, y urge
+poner coto á tantos desmanes.
+
+Hace tiempo sólo se pide la licencia de caza á la vista de Barcelona. En
+los demás puntos nadie repara quien lleva escopeta y á lo que va. De
+seguir así, la caza en España sólo será un recuerdo legendario.
+
+
+
+
+NUESTROS CAZADORES.
+
+
+Es justo que dedique un capítulo de mi _obrita_ como recuerdo á nuestros
+émulos de san Eustaquio. Los viejos cazadores de esta provincia van
+desapareciendo para no volver. La sencillez de sus costumbres, la poca
+importancia que daban al mérito y fama que en su tiempo conquistaran de
+excelentes cazadores, sus escopetas de chispa, los cañones Ripollenses,
+de los _tres sietes_, sus cacerías en los alrededores de Barcelona, la
+mortandad de perdices que continuamente hacian en lo que hoy llamamos el
+_Putxet_[1], sus salidas á los fosos de las murallas con traillas de
+perros, matando á la sazon más conejos allí donde ahora se levantan los
+mejores edificios de la capital, que actualmente en cualquiera salida á
+la distancia de veinte y cinco kilómetros, todo esto es digno de
+recordacion. ¡Y con cuánto placer se escuchan aún tan agradables
+conversaciones! ¿Quién no se deleita al oirles? Aún quedan restos de tan
+honrosa pléyade, disminuida por los achaques y la vejez, abriéndose paso
+los contemporáneos, para quienes se ha simplificado mucho la diversion,
+merced á los últimos adelantos, y sobre todo á las vías férreas, que
+permiten recorrer en poco tiempo la provincia de uno á otro confin.
+
+ [1] Pueblo situado á cuatro kilómetros de Barcelona.
+
+Entre nosotros viven los Mateus, los Angladas, los Anfruns, los Torras,
+los Sandiumenges, los Martorells, los Suñols y muchos otros tan diestros
+como los mencionados, cuya aficion á la caza raya en delirio,
+lamentándose de verla desaparecer por las causas indicadas.
+
+Lástima es que habiendo tanta predileccion en Barcelona por el ejercicio
+de la caza, carezcan los cazadores de un punto de reunion. Años atrás se
+abrió un casino con el objeto de hablar de cacerías y hasta para
+reclamar colectivamente sobre cualquiera infraccion de la ley de caza;
+pero... tuvo que cerrarse por algunas pequeñeces y miserias. Resultado
+de esto es, que el que quiere saber algo de las salidas debe acudir á
+los establecimientos de los amigos Anfruns y Maciá, y allí siempre se
+coge algo al vuelo.
+
+Algun tiempo servian para el caso algunos establecimientos; pero como la
+política lo invade todo, ésta tiene siempre la palabra, y los cazadores
+que no están por _música_, poco á poco han dejado de frecuentar aquellos
+centros.
+
+Esto ha contribuido á que el noble arte de la caza se haya elevado á
+poca altura en Barcelona y á que muchas de las buenas cacerías que
+todavía se llevan á cabo pasen completamente desapercibidas para el
+_mercado_ de los cazadores.
+
+
+
+
+MÁXIMAS Y CONSEJOS.
+
+
+Los cañones de la escopeta deben mirar siempre al cielo.
+
+ * * * * *
+
+Aunque se tenga la seguridad de que está descargada la escopeta, cuando
+se está en actitud de descanso jamás deben apoyarse los codos en la boca
+de los cañones, ni dirigirlos nunca en direccion á ningun compañero.
+
+ * * * * *
+
+Si una pieza marcha en direccion á algun punto que haya la más remota
+probabilidad de hacer daño, no se le tira.
+
+ * * * * *
+
+En los sitios de pasos peligrosos para las caidas, se pondrá el
+disparador de la escopeta al _seguro_.
+
+ * * * * *
+
+Antes de pasar los umbrales de tu casa ó la de cualquiera, se descargará
+la escopeta.
+
+ * * * * *
+
+Buscarás la caza en verano en los umbriles, y en invierno en las
+solanas.
+
+ * * * * *
+
+Se cazará siempre contra el viento, para evitar que la caza se aperciba
+de las pisadas del cazador y ser más favorable al perro que recibe los
+vientos de ella.
+
+ * * * * *
+
+Si te has propuesto cazar varios dias seguidos, el primer dia debes
+retirarte temprano, para acostumbrarte á la fatiga.
+
+ * * * * *
+
+No bebas mucha agua, pues hasta cierto punto ésta no apaga la sed, y sí
+quita las ganas de andar. Lo mejor es _tragos_ de _vino aguado_.
+
+ * * * * *
+
+Cuando yerres muchas piezas, entonces descansa un poco, y de este modo
+la excitacion se calma y se tira mejor.
+
+ * * * * *
+
+La caza cansada es la que se debe perseguir. No tengas capricho de ir en
+busca de nueva.
+
+ * * * * *
+
+Cuando obsequies á algun amigo á cacería, en terreno desconocido para
+él, cédele siempre los sitios de preferencia.
+
+ * * * * *
+
+En las cacerías se conoce la buena educacion de las personas.
+
+ * * * * *
+
+Cuando se vaya á alguna cacería en compañía de varios amigos y se
+pregunte al regreso por quién ha muerto más ó menos piezas, la
+contestacion debe ser: _tantas piezas en total_.
+
+Jamás lleves al entrar en los pueblos la caza colgada fuera del morral,
+pues hace muy _niño_.
+
+ * * * * *
+
+Si no quieres _deshonrar_ el buen nombre de cazador, no debes, en
+cualquier caso que te encuentres, comprar ninguna pieza de caza.
+
+ * * * * *
+
+No creas que sean buenos cazadores los que todos los dias cambian de
+escopeta y perro.
+
+ * * * * *
+
+Cazador que use anteojos, pocas perdices matará.
+
+ * * * * *
+
+No lleves el perro perdiguero en las cacerías de conejos.
+
+ * * * * *
+
+Si en algo estimas el perro, no lo prestes á nadie.
+
+ * * * * *
+
+Si alguna vez tienes alguna querella en el monte por asunto de caza,
+transige siempre á favor del dueño ó colono.
+
+ * * * * *
+
+Siguiendo las máximas y consejos indicados, puedes lanzarte por esos
+mundos de Dios, amigo cazador, con toda la tranquilidad y satisfaccion
+que requiere el cazar, con escopeta, al vuelo y perro de muestra.
+
+
+
+
+EPÍLOGO
+
+Dedicado al Teniente general D. Lorenzo Milans del Bosch.
+
+
+Escrita la presente obrita ó lo que quiera llamarse, llega á mis manos
+el libro que V. acaba de publicar, titulado: _La Caza. Utilidad de su
+conservacion._ Doy á V. la más cordial enhorabuena por su nueva
+elucubracion y por el fin laudable que en ella se propone, es á saber:
+la conservacion de la caza por medio de una ley previsora que evite su
+exterminio.
+
+Cuando leí el libro _Los Cazadores_, su autor D. Enrique Pérez Escrich,
+admiré el gracejo con que está escrito; mas ¡con cuánta amargura víle
+hacer la apología de los reclamos y dar á los que los usan el título de
+cazadores! En mi concepto los tales no son más que unos _fusileros_.
+
+Despues el señor baron de Córtes, en su libro _Recuerdos de caza_, sale
+indirectamente á la defensa del cazador de buena ley, es decir, con
+escopeta, al vuelo y perro de muestra, y por deferencia (no puede ser
+otra cosa) transige con el reclamo; empero á condicion y como recurso de
+la edad madura, pues parece que al señor baron ya le fatigan los
+_repechos_. Con todo, estoy convencido, atendida la valía de ese
+cazador, que no _deshonrará_ las glorias conquistadas en su larga
+carrera cinegética.
+
+Su libro, señor Milans, vale mucho, y los cazadores lo han de reconocer
+así. La caza va desapareciendo de nuestras fértiles comarcas, siendo
+tanto lo que se abusa en el asunto que, como dice V. muy bien, ésta
+pronto será un mito.
+
+Mientras se permita á los pastores llevar perros de sentido para que á
+lo mejor se dirijan á la yacija de la liebre y la devoren los gazapos, ó
+destrocen las polladas de las perdices, y que los _rabadanes_ cojan los
+huevos comiéndoselos en tortilla; mientras por las fiestas mayores de
+los pueblos de corto vecindario se tolere que la juventud se reuna y
+tome posiciones en las eminencias, y, _allá va, allá viene_, cansen á
+las perdices cogiendo de una vez dos ó trescientas, para con su producto
+pagar el gasto de la fiesta, presidida siempre por el señor alcalde;
+mientras en Cataluña, y sobre todo en la Segarra, haya tantos
+_ramalistas_ que á mansalva y á engaño, de un tiro maten diez ó doce
+perdices; mientras en los pueblos de Levante se vean tantos _ñiñoleros_
+que á montones las estrangulan; mientras haya el _caldero_, y la
+_linterna_ y la jaula con el _reclamo_, y pueda salir éste en pleno dia
+á vista y paciencia de las autoridades de la capital de España; mientras
+existan gobernadores de provincia que telegrafien porque en tal ó cual
+sitio se ha extraviado un reclamo; mientras un propietario con su
+jaulita y el _cuchichí_ pueda atraer á su propiedad caza que no le
+pertenece y matarla en cualquier época del año; mientras á los
+indivíduos del somaten se les permita sin licencia de caza piratear por
+todos los montes; mientras... ¡esta es la gorda!... anuncien los
+papeles públicos que en marzo, abril, mayo, junio y julio, _el señor
+presidente del Consejo de ministros, etc., con el conde tal ó cual y el
+ex-ministro de esa ó de aquella procedencia han salido á cazar á los
+montes de_...; mientras vea V. todo eso, inútil que se canse en escribir
+libros para la conservacion de la caza. Si se aplicara la ley
+principiando por los de arriba y por los que han de dar buen ejemplo, no
+dude V. que los de abajo cumplirian mejor.
+
+Mi humilde opinion es que basta la ley que hoy rige en la materia, con
+tal de que se cumpliera.
+
+La que V. propone limita la época de caza á cinco meses, y de aprobarse
+¿sabe V. lo que sucederia? Que los cazadores que observamos
+estrictamente la ley, haríamos inútilmente el sacrificio de dos meses,
+mientras que los _rateros de monte_, el uno por ser propietario, el otro
+porque la caza _se le come la sembradura_ (éste la extermina en caso
+necesario hasta con estrignina), el de más allá para venderla, la
+perseguirian lo mismo que ahora.
+
+V. no ignora, mi general, que en nuestro querido país sacan en las
+fondas perdices cluecas en el mes de mayo, y en julio perdices pollas,
+lo cual consideramos los españoles bocado delicado, sin rechazarlo
+enérgicamente. Así pues, mientras miremos la cosa con tanta calma y no
+se respete la ley, sino que, al contrario, hasta por lujo se infrinja;
+mientras, repito, no se ponga un correctivo á todo esto, sostendré que
+la ley de caza que rige es buena y retebuena, siempre que se cumplan sus
+artículos, y en este caso, yo ó cualquiera, sin ser cazador de fama ni
+mucho menos, como los Pepe Real, Ahumada y otros, admitiria por mi
+cuenta, en compañía de mi _Pito_, el noble desafío con que les brinda V.
+de matar, en noviembre del 77 y en campo libre, las seis perdices que V.
+les propone.
+
+Dispense V. mi osadía, señor Milans, en dedicarle este epílogo. Si es de
+su agrado, quedará muy satisfecho,
+
+ Su paisano Q. B. S. M.
+ Manuel Saurí.
+
+ Barcelona 15 de diciembre de 1876.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+ÍNDICE.
+
+
+ Págs.
+
+ PRÓLOGO.--El porqué de la obra. 5
+
+ Traje del cazador. 7
+
+ La escopeta. 9
+
+ Municiones. 10
+
+ Perro perdiguero. 11
+
+ Modo de tirar á las perdices. 13
+
+ 1.º de Agosto. 17
+
+ Setiembre. 25
+
+ Octubre y noviembre. 29
+
+ Diciembre y enero. 33
+
+ Febrero. 34
+
+ Ventajas y desventajas de cazar solo ó acompañado. 37
+
+ Terrenos y recuerdos agradables. 39
+
+ Cazar de mala ley. 49
+
+ Nuestros cazadores. 51
+
+ Máximas y consejos. 53
+
+ EPÍLOGO.--Dedicado al Teniente general D. Lorenzo
+ Milans del Bosch. 56
+
+
+FIN DEL ÍNDICE.
+
+
+
+
+MANUEL SAURÍ, EDITOR. BARCELONA.
+
+EXTRACTO DEL CATÁLOGO.
+
+
+=El pastelero moderno=.--NOVÍSIMO MANUAL DE PASTELERÍA. El más completo
+de los publicados hasta el dia. COMPRENDE las fórmulas más usuales para
+la confeccion de toda clase de pastelería, tanto francesa como italiana,
+española, inglesa y alemana, y el MODO DE COCER LOS PASTELES SIN HORNO.
+Libro de suma utilidad PARA PASTELEROS Y FAMILIAS. Escrito por una
+notabilidad en el arte.--=Mil fórmulas para pasteles y 100 grabados.= Un
+t. 8.º mayor, 12 reales.
+
+=Arte de hacer vinos.= Manual Teórico y Práctico del arte de cultivar
+las viñas, el cultivo y abono de las tierras, eleccion y plantacion de
+las cepas, sus enfermedades y modo de curarlas; de la poda y cava; modo
+de hacer el vino natural y artificial, etc., por D. Nicolás de
+Bustamante.--Un tomo en 4.º con una lámina, 12 reales.
+
+=Las plantas industriales.= Tratado curioso del cultivo y
+aprovechamiento de las plantas testiles, oleaginosas, tintóreas y otras
+que son objeto de la industria; por varios agrónomos. Obra de sumo
+interés para los tejedores, estampadores, tintoreros y pintores; para
+los fabricantes de aceites, vinos, aguardientes, licores, sidras, y en
+fin, para los cosecheros ó cultivadores de dichas plantas.--Un tomo en
+8.º mayor, 12 reales.
+
+=Manual del diamantísta y del platero.= Tratado de las piedras
+preciosas, finas é imitadas, de los metales, su aleacion, esmalte,
+soldadura y demás procedimientos relativos á estas artes; segunda
+edicion. Un tomo en 8.º mayor, 10 reales.
+
+=Manual completo del tintorero.= Obra teórica y práctica puesta al
+alcance de los tintoreros, quitamanchas y toda clase de personas, por A.
+D. Vergnaud; segunda edicion, refundida y considerablemente aumentada
+segun los adelantos del dia. Un tomo en 8.º mayor, con láminas, 20 rs.
+
+=Manual para construir toda clase de relojes de sol=, por J. de Arfe,
+adicionado con un tratado de los relojes de sol horizontales,
+verticales, laterales. Ilustrado con 28 grabados intercalados en el
+texto para su mejor inteligencia; segunda edicion. Un tomo en 8.º mayor,
+4 rs.
+
+=Manual completo del encuadernador y rayador.= Nueva edicion corregida y
+aumentada, con láminas. Un tomo en 8.º, 14 rs.
+
+=Fábulas de Esopo=, corregidas y aumentadas con las de otros famosos
+autores. Nueva edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 5 rs.
+
+=Historia de la vida y hechos= y astucias sutilísimas del rústico
+Bertoldo, la de Bertoldino su hijo, y la de Cacaseno su nieto. Nueva
+edicion con grabados _sui generis_. Un tomo en 8.º, 6 rs.
+
+=El Buffon de los niños.= Compendio de Historia Natural. Arreglado para
+la enseñanza pública y adoptado en clase de premio, por D. M. Pons y
+Fuster; tercera edicion con más de cien grabados, 10 rs.
+
+=El oráculo de Napoleon=, ó sea _El libro de los destinos_. Un tomo en
+4.º, quinta edicion con una gran lámina, 10 rs.
+
+=Libro del destino=, del amor y de la fortuna. Un tomo en 16.º, 4 rs.
+
+=El oráculo de las señoras y señoritas=, consejero del bello sexo. Rica
+impresion en 8.º mayor, 8 rs.
+
+=El talisman de los sueños y de visiones nocturnas=, por Miguel
+Nostradamus, famoso astrólogo: tercera edicion. Un tomo en 8.º, 6 rs.
+
+=Juegos de manos= ó sea arte de hacer diabluras, por Minguet, con
+grabados. Un tomo en 8.º, 4 rs.
+
+=Flores de invierno=; coleccion de juegos de manos. Un tomo en 8.º con
+grabados, 8 rs.
+
+=El libro negro= ó la mágia, ciencias ocultas, explicaciones de célebres
+talismanes, el arte de adivinar por los naipes y el de ECHAR LAS CARTAS,
+llave de sueños é infinidad de grabados: séptima edicion. Un tomo en
+8.º, 10 rs.
+
+=Nuevo arte de cocina=, teórico práctico, adicionado con un tratado de
+hacer conservas y en forma de apéndice. El Manual del licorista, por D.
+Juan Altimira: sexta edicion. Un tomo en 16.º, 6 rs.
+
+=El lenguaje de las flores y el de las frutas.= Un tomo en 8.º mayor,
+con grabados y cromos, 10 rs.
+
+=Secretos de la naturaleza=, por Jerónimo Cortés. Nueva edicion
+refundida y aumentada. Un tomo en 8.º can grabados, 4 rs.
+
+=Ramillete de felicitaciones=, para todas las ocurrencias de la vida:
+novena edicion. Un tomo en 16.º, 4 rs.
+
+=Cria del conejo doméstico.= Sistema celular, con ahorro de tiempo y
+dinero segun experiencia de muchos años, por Manuel Martorell y Peña.
+Segunda edicion aumentada. Un cuaderno con láminas, 4 rs.
+
+=El estado interesante.= Manual de la mujer embarazada, remedios fáciles
+y seguros para corregir las afecciones del embarazo, por el Doctor D.
+Antonio Pons y Codinach, segunda edicion, 4 rs.
+
+=Manual de la madre de familia.= Contiene: afecciones propias de la
+mujer embarazada y medios de remediarlos, con arreglo al sistema
+homeopático. Consejos á las madres. Enfermedades de los niños de pecho,
+y su tratamiento por el mismo sistema, por D. Pedro M. Brun, licenciado
+en medicina y cirugia. 1 tomo en 16.º 4 rs.
+
+=Tesoro de juegos de sociedad.= Contiene las reglas y leyes de más de
+treinta juegos permitidos en toda clase de sociedades, casinos,
+reuniones particulares y cafés. El tresillo, billar, ajedrez, whist,
+dómino, lotería, chaquete, damas, solo, cuidadela, malilla, ecarté,
+batalla, báciga, etc., etc. Segunda edicion corregida y aumentada, 6 rs.
+
+=Libro de chistes=, chascarrillos y bromazos. Un tomo en 16.º, con
+grabados, 4 rs.
+
+ENCICLOPEDIA HIGIÉNICA DE LA BELLEZA. =Fisiología descriptiva de las
+treinta bellezas de la mujer.= Análisis histórico de sus cualidades
+físicas y morales, sus perfecciones é imperfecciones, temperamentos,
+fisonomías, carácteres, consejos higiénicos para conservar la salud y la
+hermosura, cuidados del tocador, y ramillete de fórmulas de perfumería
+higiénica. Obra escrita en francés por el célebre médico é higienista A.
+Debay; traduccion de Mariano Blanch. Un tomo en 4.º, magnífica
+impresion, 14 rs.
+
+=Víctor Hugo=.--ÚLTIMO DIA DE UN SENTENCIADO Á MUERTE.--_El reo de
+muerte_ y _El verdugo_, por Espronceda. Un tomo 8.º mayor, 4 rs.
+
+=Víctor Hugo=.--HOMBRES CÉLEBRES. _Mirabèau_. _Voltaire_. _Lamennais_.
+_Imbert._ _Galloix_. _Lord Byron_. _Valter Scott_. Un tomo en 8.º mayor,
+4 rs.
+
+=Víctor Hugo=.--EL AÑO TERRIBLE. 1 tomo en 8.º mayor, 8 rs.
+
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+ * * * * * *
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+Nota del Transcriptor:
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+Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
+
+Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 44120 ***