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-The Project Gutenberg EBook of La voz de España contra todos sus enemigos, by
-José María Avilés
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: La voz de España contra todos sus enemigos
-
-Author: José María Avilés
-
-Release Date: August 5, 2012 [EBook #40420]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA VOZ DE ESPAÑA ***
-
-
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-
-Produced by Adrian Mastronardi, Chuck Greif and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/American Libraries.)
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-En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
-original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el
-texto. (nota del transcriptor)
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-LA
-VOZ DE ESPAÑA
-CONTRA
-TODOS SUS ENEMIGOS
-POR
-UN PATRIOTA
-
-[imagen decorativa]
-
-SEVILLA
-
-Imp. de EL MERCANTIL, San Eloy 16.
-1899.
-
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-
-
-_Á LA MARINA
-
- Y AL EJÉRCITO ESPAÑOL:_
-
-
-_Todas las deficiencias y fraudes, errores y debilidades que pueden
-acumularse sobre una nación, habían caído sobre España en los últimos
-lustros, y el conflicto con los Estados-Unidos no ha hecho más que poner
-de relieve tanta miseria y podredumbre._
-
-_Ya hasta los ciegos han visto que en nuestra patria existen muchas
-instituciones y personalidades inútiles y perniciosas, y otras que es
-necesario restablecer y dignificar, si hemos de levantarnos de la
-humillante postración en que nos hallamos._
-
-_Por menguados sabios y sectarios de la peor estofa se ha hecho creer á
-la mayoría del noble pueblo español, que lo pasado era la esclavitud y
-la ignominia; lo presente la libertad, la honra y la paz, y lo futuro el
-mayor engrandecimiento y la gloria de España; y cuando al monótono
-arrullo de esta falsa cantinela política se había dormido la nación
-española, la despertó de su engañoso sueño el estampido de los cañones
-enemigos._
-
-_¿Dónde están nuestras escuadras? ¿Qué ha sido de nuestras ricas y
-hermosas colonias? ¿Qué ha hecho el Gobierno de los inmensos tesoros de
-que ha dispuesto? ¿Cómo ha sacrificado la sangre de nuestra juventud?_
-
-_Nadie contesta satisfactoriamente á estas dolorosas exclamaciones de
-tantos españoles afligidos y arruinados._
-
-_Los agentes de la Revolución, que por mote especial se llamó la
-gloriosa, y sus cómplices después, han enmudecido para no confesar sus
-culpas, é impuesto el silencio á la tribuna y á la prensa para que no
-les acusen de autores de las pérdidas y de la deshonra que ha sufrido
-España._
-
-_No obstante los bajos deseos de esos políticos sin fe y sin
-patriotismo, se han publicado ya notables opúsculos y artículos sobre la
-DEFENSA DE LA MARINA, APUNTES EN DEFENSA DEL HONOR DEL EJÉRCITO, LIJERA
-CRÍTICA DE NUESTRAS CAMPAÑAS NAVALES, etc.; y en todos ellos se
-demuestra técnicamente que el Ejército y la Marina han cumplido con su
-deber hasta de un modo heróico; y que los políticos son los causantes de
-nuestros desastres é infortunios._
-
-_Nosotros, amantes de las glorias españolas y de nuestro Ejército y
-Marina, las defenderemos también en el curso de este trabajo; pero
-incompetentes para seguir el mismo método, alegaremos, en primer
-término, razones del orden moral, histórico y jurídico, á fin de que se
-conozca mejor el origen de todas nuestras terribles calamidades y el
-remedio posible y oportuno que nos resta._
-
-_Según la práctica del sistema que nos ha conducido á tan espantosa
-decadencia, no se puede exigir á los Gobiernos responsables más
-responsabilidad que la de su caida ignominiosa; y es necesario que todos
-pensemos en lo que ha de sustituir á lo presente._
-
-_Los llamados á regenerar á España no han de ser políticos de oficio, ni
-volterianos en la fe; y como el Ejército y la Marina no pertenecen á
-ningún partido político, y en ocasiones solemnes han hecho sus jefes y
-soldados pública manifestación de su fe católica, y por cumplir sus
-deberes han perdido sus vidas tantos valientes y otros han sacrificado
-hasta sus prestigios personales; por todo esto es lícito considerarlos
-como entre los llamados á regenerar á esta nación desventurada._
-
-_La disciplina militar, de la que tan brillantes pruebas ha dado el
-Ejército y la Marina, aplicada en proporción y forma conveniente á la
-futura política, será importante elemento de restauración social._
-
-_Esta esperanza patriótica justifica en cierto modo el honor que tenemos
-AL DEDICAR AL EJÉRCITO Y Á LA MARINA este humilde trabajo: mas á ella se
-une un recuerdo de otros tiempos y una convicción de actualidad._
-
-_Entre las proezas históricas del Ejército y de la Marina, leímos en
-nuestra juventud LA VINDICACIÓN DE LA ARMADA ESPAÑOLA en el que llamaron
-los poetas GLORIOSO DESASTRE DE TRAFALGAR; desde entonces no hemos
-olvidado los nombres inmortales de Gravina, Churruca, Galiano, Alcedo,
-Moyúa y Castaños, y nunca se ha extinguido nuestra admiración á esos
-valientes y el amor á la Marina y al Ejército; por esta causa, al
-renovarse parecidos desastres é igual heroismo, queremos vindicar á
-nuestra Marina y al Ejército de injustas acusaciones, y dedicarles el
-testimonio de nuestra leal consideración._
-
-_Cumpliendo este deber de justicia y de patriotismo, nos embarga el
-temor de que nuestros esfuerzos no correspondan á la grandeza del fin
-propuesto y á lo que exigen las necesidades actuales; y sentimos con
-toda ingenuidad que otros más competentes é ilustrados no hayan
-acometido este laborioso empeño en el orden preciso, para que resultara
-mejor defendida la causa de la verdad, de la justicia y de la patria,
-que es la causa de todos los buenos españoles y de lo porvenir de
-España._
-
-_Llenos de confianza, esperamos que el Ejército y la Marina se dignarán
-aceptar esta dedicatoria respetuosa de un español que desea servir á su
-patria con la bravura y la fidelidad con que le han defendido y servido
-tantos mártires de su deber, en la guerra más inícua y torpe que ha
-presenciado nuestro siglo._
-
-El Autor.
-
-
-
-
-ADVERTENCIA
-
-
-La mayor parte de los sombríos y dolorosos cuadros que forman este
-pequeño libro, fueron escritos bajo la impresión de los acontecimientos
-que en ellos se refieren y comentan.
-
-Habiendo perdido algunos esa novedad que dan á los sucesos los
-accidentes y las convulsiones de la lucha, cuando todavía se oyen los
-lamentos de los moribundos y la resonancia de los desastres y de la
-victoria, dudamos si sería conveniente su publicación, ó aumentar con
-los originales el legajo de los escritos en que solemos guardar los
-recuerdos y las observaciones de la experiencia.
-
-En medio de esta duda nos hemos preguntado.
-
-Para determinar el origen y las causas inmediatas de tantos males como
-aflijen á España, y resolver las graves cuestiones que actualmente la
-agitan, ¿hace falta nuestro trabajo?
-
-Creemos que no: y si fuera útil un nuevo escrito sobre hechos y
-problemas tan importantes, no nos consideramos llamados á darlo á luz,
-ya por nuestra insuficiencia, ya porque no alcanzaría éxito alguno
-favorable.
-
-Tienen los hombres y las sociedades á la vista la suprema dirección de
-la Iglesia Católica; tienen los principios de la moral, de la justicia y
-del derecho; tienen abundantes lecciones en la historia contemporánea y
-en los sucesos actuales; y si no quieren someterse á las enseñanzas
-infalibles de la Iglesia, ni poner en práctica las reglas seguras de la
-moral, aplicadas á la justicia, á el derecho y á la política, ni tomar
-de lo presente y de lo pasado lecciones para lo porvenir, ¿quién podrá
-encausar el torrente de las pasiones humanas, desbordado por la
-Revolución? ¿Y quién someterá á el yugo de la verdad y de las leyes
-justas á los hombres, que por sistema las rechazan, sin temor á nuevas y
-tremendas calamidades?
-
-Y si no se quiere oir la voz poderosa y autorizada que viene de las
-alturas, ¿qué atención se prestará á la débil y privada que se levanta
-enmedio de la multitud?
-
-Estas consideraciones han pesado tanto en nuestro ánimo, que nos
-hicieron desistir una vez más de la publicación de estos apuntes.
-
-Ha sido preciso que, observando un día y otro día el rumbo que lleva en
-nuestra patria la política, viéramos claramente, _que no tienen remedio
-los males de España_, sino hay en ella un cambio radical en los
-principios, en los procedimientos y en la orientación de la política y
-de los políticos; para demostrar esta verdad con los hechos pasados que
-nos han traído al estado presente, publicamos nuestros juicios á este
-fin dirigidos.
-
-Después de nuestros grandes infortunios, es general el deseo que tienen
-manifestado los españoles de que España sea regenerada: hasta los
-gobiernos han hecho sus _nuevos programas_ de la regeneración.
-
-Pero es preciso conocer que ni Silvela, ni Sagasta, ni éste ni el otro
-partido, con sus falsos principios, gastados procedimientos y
-aspiraciones insensatas, _quieren, ni pueden, regenerar á España_.
-
-Los causantes de nuestra decadencia manifiestan grande interés en que se
-olviden sus culpas y las pérdidas que hemos sufrido y no se depuren las
-responsabilidades; y por lo mismo ha de ser mayor nuestro empeño para
-presentarlas al público en forma de juicio moral y de defensa de los más
-sagrados intereses de la nación.
-
-Al hacerlo, sin prejuicios ni odio contra las personas y las
-instituciones dignas, creemos cumplir un deber de conciencia y de
-patriotismo, y _nos hacemos eco de las desgracias y de las necesidades
-de nuestra amada España_.
-
-
-
-
-I
-
- La voz de España.--Los ideales.--Carácter del pueblo español y su
- degeneración.--Idem del americano, deducido de su breve
- historia.--Elogios que se han tributado á los Estados-Unidos.--La
- venta de Cuba.--La guerra popular y Mac-Kinley conquistador.
-
-
-Ofendida en su honor, menospreciada en su autoridad soberana, en sus
-derechos atropellada, calumniada en su ejército y hecha el ludibrio de
-las naciones por las fáciles victorias de sus enemigos y el injusto
-despojo de sus colonias, la noble y valerosa España, herida, pero no
-muerta, se levanta de la postración y del cieno en que la han sumergido
-las faltas de sus hijos y la codicia de sus adversarios y eleva su voz
-contra todos sus enemigos exteriores é interiores.
-
-_Voz de indignación_ por las provocaciones, calumnias é injurias de los
-Estados-Unidos, que fingiéndole amistad y respeto á su soberanía en las
-colonias, se han manifestado después sus mayores enemigos.
-
-_Voz de dolor_ por la guerra injusta que le declararon cuando se estaba
-desangrando en medio de las insurrecciones parricidas por ellos
-alentadas; y de mayor dolor por las imprevisiones y torpezas de su
-Gobierno en defenderla de sus pérfidos enemigos.
-
-_Voz de desolación_ por las inmensas pérdidas que ha sufrido en su
-honra, en el sacrificio de sus hijos, en sus bienes y en su territorio.
-
-_Voz de aflicción_ por la ingratitud y los crímenes de tantos españoles
-que han sido desleales y por la falta de energía y de abnegación en sus
-gobernantes.
-
-_Voz de queja_ por el abandono en que la han dejado las naciones
-civilizadas y por los auxilios prestados á sus enemigos.
-
-_Voz de justicia_ contra todos los que contribuyeron á su abatimiento
-moral y á su material ruína.
-
-_Voz de esperanza_ por la que abriga en el amor de sus buenos hijos,
-deseosos de su regeneración.
-
-_Voz de temores_ por la falta de patriotismo que ve en muchos de sus
-ciudadanos que, ó no sienten sus tribulaciones, ó sacrifican todos los
-intereses nacionales para continuar gozando de las ventajas del poder, ó
-de una falsa libertad.........
-
-¿Quién no oye en medio del silencio que han producido los desastres y
-las ruínas de la última guerra, estas voces de nuestra afligida patria?
-
-No basta, empero, oirlas: es ahora un deber sagrado de todos los
-españoles el estudiar estas palabras, tan sentidas como elocuentes, tan
-dolorosas como llenas de grandes enseñanzas para lo porvenir.
-
- * * * * *
-
-Los filósofos proclaman sus ideales, y los políticos que no son
-filósofos tienen por un deber aplicar á la sociedad aquellos ideales que
-consideran más útiles y prácticos: en el ideal de la belleza inspiran
-sus obras los artistas, y en el de la virtud los que desean ser justos,
-y todos los hombres persiguen en la vida algún ideal ó con él sueñan.
-
-Lo ideal es la forma de la inteligencia, la aspiración del corazón
-humano, la vida de la razón, la atmósfera superior que envuelve el
-universo.
-
-Pero no todos los ideales son verdaderos: unos representan los delirios
-de las pasiones humanas, otros el espejismo de la felicidad, y no faltan
-ideales para los más absurdos sistemas. La edad de oro cantada por los
-poetas ofrece mentidos ideales á los utopistas, y los progresos de la
-civilización y de las ciencias sin Dios dan atrevidas alas á el
-pensamiento del hombre y lo elevan hasta las regiones de lo infinito
-para precipitarlo después en los abismos de la idea hegeliana ó de lo
-absoluto de Schelling.
-
-El ideal verdadero fué revelado á los hombres desde el principio de los
-tiempos: se manifiesta en nuestra conciencia, lo conocemos por la
-tradición y por la fe, lo realizan los justos y tiene su más excelente
-expresión en las verdades católicas. Fuera de él no hay ideales
-sublimes, y los que en el mismo no se concentran no pueden ser bellos,
-ni justos, ni laudables.
-
-Cuando la mente humana contempla ese ideal, sintetizado en el Evangelio,
-enseñado por la Iglesia y viviente en el espíritu cristiano, reconoce
-que tiene su origen en Dios, principio de toda verdad y de justicia
-eterna y fuente de todas las ideas que engrandecen y dignifican á los
-hombres.
-
-Las leyes de la afinidad unen las partes del mundo físico; las de la
-gravitación sostienen los globos en el espacio y las del equilibrio
-impiden que el orden universal sea perturbado; y todas estas leyes son
-manifestaciones de las ideas creadoras existentes en la mente divina.
-
-Y de un modo semejante, todo lo que hay de necesario, de estable, de
-hermoso y de sublime en el orden moral, está encadenado y depende de ese
-ideal supremo que contiene la verdadera religión, la autoridad legítima,
-sanciona el deber, armoniza la libertad humana con los preceptos divinos
-y las leyes naturales y positivas, señala el camino á el progreso y
-perfecciona la civilización: y todas las naciones y gentes que no
-inspiran en ese admirable ideal su legislación, su derecho y sus
-costumbres, ni pueden formar un pueblo equilibrado, ni ser justas, ni en
-verdad, libres, ni humanitarias.
-
- * * * * *
-
-En toda la redondez de la tierra y en todos los siglos no se ha visto
-una nación como España que se haya inspirado mejor en el ideal de la
-justicia, del derecho, de la moral y de la religión: por eso sus guerras
-fueron justas y legítimas sus conquistas; sus caudillos fueron
-religiosos y caballeros, como sus magnates; y sus reyes se llamaron
-católicos; y á tanta altura se elevaron las leyes del honor y de la
-humanidad entre nuestros antepasados, que los plebeyos parecían
-hidalgos, y éstos como los más nobles caballeros.
-
-Nunca España fué agresora, y cuando fenicios y cartagineses, romanos y
-sarracenos invadieron sus comarcas, brotaban de su suelo guerreros
-valerosos como Indibil, Viriato y Sartorio, que por su heroismo en
-defender sus hogares, infundieron temor á las legiones romanas y
-emularon las hecatombes de Sagunto y de Numancia.
-
-Los bárbaros del Norte no pudieron dominar en España sino haciéndose
-españoles; y sepultado su imperio en las funestas aguas del Guadalete,
-el indómito valor de los iberos levantó en Covadonga el estandarte de la
-reconquista, que al cabo de ocho siglos llegó triunfante á las almenas
-de Granada.
-
-Si las armas victoriosas de España llegan hasta el Oriente, entran en
-Orán, vencen en Pavía y San Quintín y combaten en Flandes, siempre la
-causa de la religión, de la justicia, del derecho y de la humanidad, es
-la que las mueve y las guía.
-
-España no ha hecho guerras de conquistas para dominar á los pueblos y
-enriquecerse con sus tesoros; y sin duda, por la alteza de su espíritu y
-de su generosidad, la Providencia le señaló nuevos derroteros en los
-mares y la hizo Señora de dos mundos.
-
-Como apóstoles, más que como guerreros, fueron á América los españoles.
-
-Isabel I no vendió sus alhajas para conquistar un nuevo mundo, ni Colón
-guió sus carabelas por el _Océano tenebroso_ para avasallar á los
-indios, sino para descubrir tierras remotas en donde fuera extendido el
-reinado de Jesucristo.
-
-Si luego Hernán Cortés, Francisco Pizarro y Vasco-Núñez de Balboa
-conquistan el imperio de los Incas y de los Astecas, fué principalmente
-para desterrar de ellos la idolatría y los sacrificios humanos y plantar
-el árbol de la cruz allí donde se adoraba al sol.
-
-Antes de someter por las armas al emperador de Méjico, procuró Hernán
-Cortés convertirlo á la verdadera fe y le hablaba de la religión
-cristiana como un misionero; y lo mismo hicieron todos los grandes
-capitanes donde entraban con sus estandartes: pero más que á ellos se
-debió la conquista y la sumisión de América á los religiosos
-predicadores del Evangelio que, con su celo y caridad para con los
-pobres indios, hicieron amable la dominación española y la religión que
-los libraba de su ignorancia y de sus vicios y los protegía y defendía
-de todos sus enemigos.
-
-No se debe inculpar á España el pandillaje y los desmanes que cometieron
-en América los aventureros que todo lo explotan en provecho propio: lo
-que hay que atribuirle es la gloria de haber civilizado al continente
-americano, llevando á él su religión y sus costumbres y el espíritu de
-sus sabias leyes, representado en el inmortal Código de las Indias.
-
-La solicitud de los monarcas españoles por el bien de sus nuevos
-súbditos; las limitaciones puestas á los abusos de sus virreyes y
-gobernadores mediante los juicios de residencia; los establecimientos de
-enseñanza y de caridad que por todas partes se fundaban, y la grande
-influencia que los Obispos y misioneros ejercían por su religión y por
-sus virtudes entre los indígenas, todo esto contribuyó para que en poco
-tiempo las colonias y las muchas ciudades fundadas por los españoles se
-igualaran á la Metrópoli, y en ellas floreciera la cultura y la
-civilización de España, á la sazón la primera de Europa y del universo.
-
-Se puede afirmar, que así como ninguna nación ha tenido más colonias que
-España, tampoco ninguna las ha regido y gobernado con más justicia y
-equidad, llevando á ellas su mismo espíritu, elevación de ideas y
-sentimientos por el sistema maternal de la asimilación y no por el de la
-explotación mercantil, como lo hacen otras naciones.
-
- * * * * *
-
-Mucho se ha hablado en estos últimos tiempos de la decadencia de España
-y de las causas que la han producido hasta llegar á la presente ruína y
-humillación.
-
-Cada uno juzga acerca de ella según el criterio de la escuela ó de los
-partidos en que, por desgracia, se encuentra dividida nuestra patria.
-
-Para unos, la decadencia de España se debe á el absolutismo de los
-reyes, á la expulsión de los judíos y de los moriscos y á la
-intolerancia y al fanatismo: para otros, las causas fueron las guerras
-de religión y el empeño en sostener la soberanía en extensos
-territorios, gastando la nación en las colonias y en la guerra de los
-Países Bajos las fuerzas y los capitales que debió emplear en la
-agricultura y en la industria de la península: y para algunos, que se
-fijan en otras causas más próximas, han sido los indolentes reinados de
-Felipe IV y de Carlos IV y el poder arbitrario de sus favoritos el conde
-duque de Olivares y el príncipe de la Paz, juntamente con el atraso
-intelectual y comercial en que quedó España el siglo pasado y las
-vacilaciones de Fernando VII al principio del actual y la pérdida de
-nuestras posesiones en el continente americano.
-
-Los secuaces de estas opiniones parece que olvidan de propósito el
-infausto reinado de Carlos III y la influencia que en él tuvieron los
-Grimaldi, Esquilache con el masonizante conde de Aranda, brazo de la
-expulsión de los jesuítas, que privó á la juventud de sus mejores
-maestros; y olvidan á los Moñinos y Campomanes, que completaron la obra
-del famoso Conde, como legulellos enciclopedistas.
-
-Nadie puede negar que con el llamado absolutismo de algunos de nuestros
-reyes, sin judíos y sin moriscos, con la santa Inquisición y reyes
-indolentes é ineptos favoritos, sin grande industria, ni comercio,
-España no dejó de ser una nación de primer orden, importante y
-respetada, hasta contar con ella las demás naciones para humillar al
-Coloso de este siglo.
-
-En la guerra de la Independencia dió España todavía á el mundo pruebas
-de su carácter, de su poder y de lo que es capaz un pueblo unido por los
-sentimientos de la fe y del patriotismo.
-
-No tenía un gobierno fuerte y prudente al ser abandonada por su rey
-débil, pero entonces existían todavía las clases sociales y el pueblo
-español, existían el valor y el carácter nacional y la fe y el
-patriotismo de nuestros gloriosos tiempos, y salimos victoriosos de tan
-grande empresa.
-
-Algo nuevo debe haber entrado en España, cuando después de lo que nos
-había hecho grandes é invencibles, se ha ido perdiendo todo.
-
-Últimamente no nos quedaba más que el patrimonio de nuestra legendaria
-historia, el valor y el honor proverbiales, que se comprometieron y se
-han eclipsado en la última guerra.
-
-Adornaban el carácter de la nación española, la hidalguía castellana, la
-tenacidad de los aragoneses, el ingenio catalán, la constancia
-valenciana, el entusiasmo andaluz, la audacia extremeña, la
-caballerosidad manchega, la fidelidad de los gallegos, la lealtad de los
-asturianos, la nobleza de los vascongados, la fortaleza de los navarros,
-es decir, todas las virtudes cívicas elevadas por la fe y por el valor
-de todos al heroísmo que había hecho del pueblo español, un pueblo
-católico, noble, invencible, porque obedecía á los supremos ideales de
-la religión, y á las leyes de la justicia y del honor.
-
-Con la invasión de las doctrinas revolucionarias é impías ha perdido
-España su espíritu nacional; y con la propagación de la secta masónica y
-de los errores del liberalismo, se han desterrado la mayor parte de las
-virtudes públicas y privadas, que eran nuestra gloria; y el carácter
-español ha degenerado tan notablemente en el siglo actual, que ya es
-completa nuestra decadencia.
-
-Cuando teníamos el espíritu, las virtudes y el carácter nacional, nunca
-nos faltó la fuerza para vencer á nuestros enemigos.
-
-Ahora, un pueblo de mercaderes, inícuo y egoista, nos ha envuelto con
-su astucia y con su fuerza abrumadora y medios nefandos nos ha vencido.
-
-España no podía sufrir mayor humillación que la de caer á los pies del
-pueblo americano, ni éste, en su codicioso orgullo, ha podido tener
-satisfacción más completa que la de despojar á nuestra patria de sus
-ricas colonias, injuriar sus blasones y marchitar los laureles de su
-historia.
-
- * * * * *
-
-Para conocer la verdad de estas aseveraciones, conviene tener á la vista
-un resumen de la pequeña historia de los Estados-Unidos, que nos dará
-una idea de sus tendencias, de su espíritu y de su carácter nacional.
-
-Los españoles habían ya prodigado por muchos años su sangre, su valor,
-su ilustración y su caridad en América para convertirla á la religión,
-civilizarla y someterla á la soberanía de España; cuando llegaron al
-Norte los primeros emigrantes de Inglaterra que, como los de otras
-naciones, iban en busca de las riquezas del Nuevo Mundo.
-
-Conocida la fertilidad de aquellos inmensos territorios, Jacobo I, dió
-en 1606 en cartas patentes á la Compañía de Londres, la parte meridional
-y la septentrional á la de Plymouth: estas Compañías fueron el plantel
-de las colonias inglesas, y fué desde el principio la más importante la
-formada por los Padres Peregrinos de Nueva Inglaterra, célebres
-puritanos que salieron de su patria en el buque _Flor de Mayo_.
-
-Bien se ve que, á la formación de dichas colonias, presidió el espíritu
-de lucro y el de la fanática herejía del puritanismo.
-
-En su creciente desarrollo, después de siglo y medio, se vieron
-detenidas por las colonias francesas del valle de Misisipí; las
-combatieron con las armas y se apoderaron de ellas.
-
-Como Inglaterra había ayudado á sus colonias en la guerra contra las de
-Francia, para resarcirse de los gastos hechos, votó en 1764 la ley del
-papel sellado, que introducía restricciones en el comercio con las
-colonias. La de Virginia se negó á pagar un impuesto que no había
-aprobado. Y desde entonces, secundada por las demás colonias, empezó la
-lucha con la Metrópoli, _ésta por cobrar y las otras por no pagar_.
-
-En vano Inglaterra transformó el impuesto poniéndolo sobre el te, el
-papel, el cristal y otras mercancías, que importaban sus colonias; éstas
-no quisieron admitir los barcos en sus puertos, ó arrojaban al mar las
-cajas de te y los demás artículos.
-
-Con este motivo la guerra de la emancipación se declaró formalmente en
-1775 con el combate de Lexington, la batalla de Barken-hille y el asedio
-de Quebec, que tuvieron que levantar los americanos por la muerte de
-Montgomery.
-
-Entonces Tomás Payne, con su folleto titulado _El Buen sentido_, reanimó
-el espíritu de las colonias para sostener la lucha que, con el auxilio
-de los franceses mandados por Lafayet, les dió la emancipación completa
-en 1783.
-
-Washington fué el alma principal en los combates y después en la
-organización federal de las colonias emancipadas, á las que dotó de una
-Constitución prudente y sólida, que le ha dado más fama que sus
-victorias y por la cual hace más de un siglo se rigen los
-Estados-Unidos.
-
-La historia propia de éstos, podemos decir que empieza con la
-emancipación de las trece colonias inglesas, que se erigieron en otros
-tantos Estados, á los cuales se han unido ó anexionado después otros
-treinta, que con los anteriores forman al presente la gran República.
-
-Muchas de estas agregaciones no se han hecho sin violencia y sin notoria
-injusticia.
-
-Con la guerra de 1813 se extendieron por las posesiones inglesas del
-Oriente; y si España les cedió la Luisiana, le fué arrebatada gran parte
-de la Florida, cuando el año 1810 invadieron los americanos las ciudades
-de San Marcos y Pansacola, quedándose después con toda la península por
-el tratado de 1819, que los hizo dueños por el Mediodía hasta el mar de
-las Antillas.
-
-Por el Norte, muchas tribus de los pieles rojas han pagado con su vida
-el delito de haber nacido en territorio ambicionado por vecinos
-poderosos.
-
-Y Méjico, ya teniendo que cederles la California, ya sufriendo el
-despojo de las provincias de Texas, ha contribuído por el Occidente á el
-engrandecimiento de los Estados-Unidos, que dueños al fin del Alaska y
-de otros territorios por compras y conquistas, se enseñorean entre los
-dos océanos y los hielos de la bahía de Hudson y de las templadas brisas
-del golfo mejicano.
-
-Y no satisfechos con tantas adquisiciones, rapiñas y exterminios de
-tribus realizados, se propusieron arrojar á España enteramente de
-América, por ella descubierta y en gran parte civilizada.
-
-Con lo dicho basta para que se comprenda que los Estados-Unidos
-conservan su carácter de origen y que forman un pueblo de mercaderes y
-negociantes, sin otras aspiraciones que las del vil interés; y aunque
-las cubran con la máscara de los sentimientos humanitarios, de la
-libertad, de la justicia y de la moral, no son más que impulsos del
-engrandecimiento propio, de una codicia insaciable y de la más
-desenfrenada ambición.
-
-En los Estados-Unidos todo se mueve por el resorte del interés: la
-misma célebre guerra de secesión no tuvo otro origen; y vencidos los
-intereses del Sur por los del Norte con la libertad de los esclavos, el
-presidente vencedor Abrahan Lincoln fué asesinado una noche al salir del
-teatro. Sus enemigos no le perdonaron el quebranto que les había hecho
-sufrir en sus negocios.
-
-Con una historia de ayer, sin literatura nacional, ni ciencia
-especulativa, ni moral verdadera, los amantes de estos estudios, se
-dedican á escribir la historia de Europa, como Prescott, de nuestra
-literatura, como Thignoc, ó á combatir la moral en la religión, como
-Drapper.
-
-Toda la grandeza de los Estados-Unidos tiene un aspecto material: sus
-adelantos son mecánicos y sus ciencias favoritas las naturales; y como
-no se nutren de ideas verdaderas, han comenzado á degenerar en medio de
-tanta prosperidad, apartándose del espíritu y de la letra de su
-Constitución y de los límites que la doctrina de la libertad y del
-respeto á la independencia de los pueblos les tenía prescritos.
-
- * * * * *
-
-El observador atento é imparcial, que se fija en los verdaderos
-intereses de la justicia y de la humanidad, no ve en la breve historia
-de los americanos del Norte, hechos notables dignos de alabanza.
-
-¿Por qué, pues, se han hecho y repetido tantos elogios de los
-Estados-Unidos?
-
-¿Por ventura han descubierto otro Nuevo Mundo, ó traído á la
-civilización elementos nuevos, que libren á los hombres de las miserias
-de esta vida y los hagan mejores?
-
-Nada de esto han realizado: y sus inventos, con ser tan prodigiosos, no
-pueden compararse con los que ya poseía Europa; y por cierto que no se
-les elogia porque hayan perfeccionado algunos ó hecho más útil
-aplicación de otros.
-
-Lo diremos en tres palabras: á los Estados-Unidos se les han tributado
-tantas alabanzas, porque nuestro siglo ama al becerro de oro, acepta con
-facilidad servil las opiniones corrientes y aborrece la religión
-positiva.
-
-Como poseen inmensos y fértiles territorios, bosques vírgenes, minas
-abundantes y rios navegables, no es extraño que con el trabajo, la
-industria y el comercio, se hayan enriquecido, y sus grandes capitales
-llaman la atención de los pobres del Viejo Mundo. Muchos aman á los
-Estados-Unidos por la sola razón de que son riquísimos.
-
-Otros los admiran porque han oído celebrar la amplia libertad de que
-gozan allí los ciudadanos, no sólo en la emisión de sus opiniones, sino
-en el ejercicio de su soberanía; y en particular encomian el respeto y
-la obediencia que todos tienen á las leyes y á la policía.
-
-Antes de que mediara el presente siglo, muy pocos conocían en Europa la
-vida, las costumbres, la libertad y la legislación de los
-Estados-Unidos; pero dos emigrados franceses vivieron allí algunos años,
-y no lo pasarían muy mal, cuando al regresar á Francia escribieron sus
-obras elogiando al pueblo que habían abandonado.
-
-M. Renato Laboulaye escribió su _Historia de los Estados americanos_, y
-M. Enrique de Tocqueville las suyas de la _Democracia en América_ y del
-_Sistema penitenciario de los Estados-Unidos_.
-
-Si inspiró estas obras el amor á la verdad, ó el deseo de propagar en
-Francia la democracia, cuando se avecinaba la Revolución de Julio, no es
-fácil averiguarlo; lo cierto es que alabaron los franceses á los
-americanos, y esto bastó para que se extendiera la opinión favorable, y
-para que nuestros Roque Barcia, Pí y Castelar, pusieran por cima de las
-nubes á la gran República, queriéndonos hacer á todos federales y
-felices con la democracia.
-
-Más adelante veremos el valor que tienen esos sistemas practicados por
-los americanos. Los hechos son más elocuentes que las palabras, y sobre
-todo, los últimos acontecimientos condenan en los Estados-Unidos lo que
-hubiera laudable en sus leyes y costumbres.
-
-España ha tenido mejor sistema penitenciario que los norteamericanos;
-era el preventivo que nunca permitía el lynchamiento que ellos
-practican.
-
-Y para acabar estas consideraciones, sólo diremos: que con razón alaban
-los impíos, los masones y muchos liberales á los Estados-Unidos, porque
-allí, como el Estado no tiene religión, ó se contenta con la natural, se
-pueden difundir los errores monstruosos y hacer las mayores
-barbaridades, si se guardan las formas, no teniendo la inflexible
-censura de la Iglesia, que es la que en todas partes aborrecen hoy los
-amigos de la _conciencia libre_.
-
-Después de que expongamos todo lo que es preciso decir en esta ocasión
-de nuestros enemigos, veremos si queda en España un hombre de buen
-sentido y de juicio sano, que crea en la justicia de los elogios hechos
-á los Estados-Unidos.
-
-Completaremos este cuadro con algunos datos históricos relacionados con
-la guerra que empezó por arrebatarnos la isla de Cuba.
-
- * * * * *
-
-Desde 1822 vienen trabajando los estadistas norteamericanos para
-conseguir, mediante compra, la anexión de Cuba á los Estados-Unidos. Los
-presidentes Adams, Clay y Monroe, ya en aquella fecha habían ponderado
-la conveniencia de esa adquisición.
-
-M. Adams preveía bien la dificultad de la anexión por medios violentos,
-y no queriendo malquistarse con Inglaterra y Francia, dispuestas ambas á
-impedir que por la fuerza fuera arrebatada Cuba á España, ofreció á
-nuestro gobierno un empréstito importante, hipotecando las rentas de la
-isla; y cuando se llegara al trance de la quiebra, tener ocasión de
-apoderarse de la hipoteca.
-
-Los cálculos de Adams le salieron fallidos, pero no por esto los
-políticos _yanquis_ desistieron de su propósito, sino que esperaron la
-oportunidad para con mayor instancia renovar sus ofrecimientos.
-
-Esta oportunidad la vieron en 1848, cuando la mayor parte de las
-naciones de Europa sufrían tremendas convulsiones revolucionarias, y el
-embate del huracán azotaba á España, entonces el ministro norteamericano
-en Madrid, M. Saunders, recibió el encargo de reiterar las proposiciones
-de Adams, ofreciendo 100 millones por la isla de Cuba.
-
-M. Saunders, que conocía bien la diferencia que hay entre un _yanqui_ y
-un español, no se atrevió á cumplir el encargo, y fué preciso que
-Buchanan le amenazara con la destitución para insinuarse al general
-Narváez, que era presidente del Consejo.
-
-El duque de Valencia, dice el ilustrado cronista que nos ofrece estos
-datos, supo reprimir la impetuosidad de su carácter, y á pretexto de que
-él no entendía de estas cosas, envió á M. Saunders al marqués de Pidal,
-ministro de Estado.
-
-En la primera entrevista se mostró muy diplomático, pero en la segunda
-creyó que podía arrojar la careta diplomática y contestó al embajador de
-los Estados-Unidos:
-
-«No me es permitido oir hablar de este asunto: ¡húndase Cuba en el
-Océano: cúbranla las olas antes de cederla á otra potencia!»
-
-En 1853 reanudóse la interrumpida gestión por otro ministro del gobierno
-americano, M. Soulé, que era un francés naturalizado, y aunque de algún
-talento, le faltaba la prudencia, y por esta causa fué muy desairado en
-Madrid y advertido por su gobierno, de que no empleara las amenazas
-contra los altivos españoles.
-
-En 25 de Abril de 1854 recibió plenos poderes del presidente para
-negociar con el gobierno de S. M. católica la cesión de la isla de Cuba
-á los Estados-Unidos, ofreciendo hasta doscientos millones de duros.
-
-En momento más intempestivo no podían haberse otorgado semejantes
-poderes. El desairado embajador creyó llegada la hora de intimidar á
-España con tremendas amenazas y dijo, escribiendo al ministro de Estado,
-M. Marcy: que era necesario recurrir á la fuerza para obligar al
-Gobierno de Madrid á entrar en negociaciones.
-
-Más cautos y conocedores del carácter español, el presidente y el
-ministro de Estado, insistieron en que sólo por el camino de la
-moderación y de la prudencia se podría llegar al término apetecido.
-
-Mucho después, el presidente Jonson, en su mensaje del año 1867, dijo:
-«Convengo con nuestros poderosos hombres de Estado, en que las Indias
-Occidentales gravitan naturalmente y deben ser absorbidas por los
-estados del continente, incluso el nuestro; convengo también con ellos
-en que es prudente dejar ese problema al problema natural de la
-gravitación política.»
-
-Y Cleveland, en el mensaje del 96, decía: «Se ha sugerido al gobierno la
-idea de que los Estados-Unidos podrían comprar la isla: ésta sería digna
-de consideración si se encontrase España dispuesta á discutir este
-punto.»
-
-El sucesor de Cleveland, Mac-Kinley, no debió ver las cosas y los
-últimos gobiernos españoles del mismo modo, cuando se volvió á hablar
-de nuevas tentativas de compra-venta, hasta que por fin debió pensar con
-los suyos: _que era más breve el tomarla de cualquier modo_.
-
-Cerca de un siglo han estado los norteamericanos ambicionando la isla de
-Cuba. De sus costas, y particularmente de Nueva-York, salieron _sesenta
-y tres expediciones filibusteras_ para fomentar y sostener las
-insurrecciones, tan ruinosas y mortíferas para la isla, como para
-España.
-
-Y últimamente, el Sindicato de la misma ciudad, bajo los auspicios de
-Mac-Kinley, hizo los postreros esfuerzos para asegurar por medio de la
-guerra sus capitales con la adquisición de la garantía que se les había
-ofrecido.
-
- * * * * *
-
-España ¿ha sido víctima de una especulación comercial? ¿Era legítima la
-constante aspiración de los Estados-Unidos por adquirir la isla de Cuba?
-¿Cómo se hace popular una guerra injusta en una nación de 75 millones de
-almas?
-
-Importa mucho estudiar y conocer estos fenómenos de los pueblos libres.
-
-Sin duda, España ha sido víctima de algo más de lo que supone un negocio
-mercantil.
-
-No ha sabido, ni por último ha podido contrariar la ambición de los
-Estados-Unidos: tantas eran sus culpas que el honor nacional no podía ya
-cubrir con su gloriosa bandera.
-
-La guerra llegó á hacerse tan popular en la gran República, que
-Mac-Kinley, para llegar á la presidencia y sostenerse en ella, tenía que
-desplegar el pendón de la conquista.
-
-El hombre de negocios, el autor del _bill de Aduanas_, el pacífico
-ciudadano, se ha visto en la necesidad de emular las hazañas de
-Alejandro, de César y de Napoleón, y sin salir de su casa blanca de
-Washington, contraer méritos suficientes para que le llame la historia:
-Mac-Kinley el conquistador.
-
-[imagen decorativa]
-
-
-
-
-II
-
- Voz de indignación...--Importancia de la guerra para España y para
- los Estados-Unidos.--Causas de la guerra.--El pueblo español y su
- gobierno.--Los primeros desaciertos.--Cobardía monumental.--Duelo á
- primera sangre.--Ellos y nosotros.
-
-
-Las afrentas y las calumnias, al par que las injusticias y los
-atropellos, no causan el mismo efecto cuando se hacen á un pueblo
-ignorante y bárbaro, que cuando se dirigen á una nación ilustrada y
-noble, que sabe estimar su honra. Por este motivo fué tan grande la
-indignación que sintió España al verse insultada y provocada al fin por
-la incalificable agresión de la gran República americana.
-
- * * * * *
-
-Es preciso recordar algunos antecedentes para conocer en toda su
-extensión la importancia que tenía este conflicto, tanto para España,
-como para los Estados-Unidos, y por ampliación para las demás naciones á
-causa de su aspecto internacional y de la lucha de ideas, sentimientos é
-intereses que representaba.
-
-La mayor parte de este siglo la han empleado los hombres políticos de
-España en combatirse, ya con obras, ya con palabras, aceptando unos las
-teorías modernas y las instituciones liberales, y defendiendo otros las
-tradiciones, la fe y la verdadera libertad del pueblo español; y cuando
-los primeros, dueños del gobierno por más de sesenta años, sin haber
-tenido la suerte de engrandecer á la nación con sus trabajos políticos,
-ni de pacificarla con sus nuevas Constituciones, habían proclamado el
-presupuesto de la paz para consagrarse á el fomento de los intereses y á
-la prosperidad de la nación, se encontraron con insurrecciones nuevas,
-que todas las reformas liberales si no las provocaron, no pudieron
-evitarlas.
-
-Al gobierno liberal, autor de los mayores daños que venían arruinando á
-nuestra patria, y heredero de todas las debilidades y corrupciones de
-sus antepasados, le quedaba el último recurso á que apelar, y cuando
-nuevamente pretendió el poder, después de lanzar á los cuatro vientos su
-nuevo programa, lo puso en práctica, repitiendo: _la autonomía es la
-paz_.
-
-Y la autonomía concedida á Cuba y á Puerto Rico, fué la chispa que
-aumentó el fuego de la insurrección y el deseo de la independencia en la
-isla de Cuba é hizo más difícil la solución del problema, que tenían en
-sus manos los Estados-Unidos.
-
-Á la altura en que se encontraba la cuestión cubana, apoyada
-públicamente por nuestros enemigos, el resolverla por medio de un
-expediente decoroso, salvando los intereses de España, hubiera sido el
-mayor triunfo para el Gobierno y la más grande victoria que hubiese
-hecho olvidar todos sus desaciertos y faltas pasadas.
-
-Con el gobierno liberal quedarían salvados los procedimientos liberales,
-las intenciones de sus más ilustres representantes y hasta el régimen en
-lo que no tiene de falso y pernicioso; por esta razón entrañaba tanta
-importancia la guerra para nosotros: así es, que los gobernantes han
-perdido en ella el poco prestigio que les quedaba; y juntamente con el
-territorio acabaron de perder el crédito ficticio de sus doctrinas,
-dejando por el suelo el sistema que ha traído sobre la nación tantas
-calamidades.
-
-Era para ellos cuestión de honra y de vida, y la vida y la honra la han
-perdido deplorablemente.
-
-Para los Estados-Unidos tenía también la guerra una grande importancia.
-
-Desde su emancipación han sido vecinales sus luchas; mas ahora, deseosos
-de adquirir mayor influencia en el mundo, se propusieron arrebatar á
-España sus colonias, entrando en desigual batalla con una nación
-europea, sin consideración á su buena amistad, ni á los títulos
-legítimos de posesión, ni al derecho internacional.
-
-Los Estados-Unidos querían poner su civilización á la altura de la
-civilización de Europa en lo tocante al derecho de la fuerza, como el
-primero de los derechos, según la frase de un célebre estadista: _le
-premier droit le force_, y lo han conseguido haciendo sus bárbaras é
-injustas conquistas con el consentimiento de las primeras potencias del
-mundo; y así han logrado entrar de lleno en el concierto de la
-civilización moderna, usando del derecho de la fuerza, contra la fuerza
-del derecho.
-
-Si por un caso raro de la adversa fortuna hubieran fracasado en sus
-ambiciosos proyectos, por lo pronto reinaría entre ellos la mayor
-confusión, y la culta Europa no contaría con el _leal concurso_ de la
-gran República americana, para las célebres conferencias de la paz en La
-Haya.
-
-Por la grande preparación que hicieron para la guerra y los medios que
-emplearon tomando por aliados á los mismos insurrectos, hasta celebrar
-con ellos convenios oficiales, que por cierto no pensaban cumplir, como
-el celebrado con Aguinaldo por el consul americano de Singapoore, y
-después con Dewey, se puede comprender la importancia que daban los
-Estados-Unidos á la guerra que iban á hacer á España. El gobierno de un
-pueblo tan grande no llegaría á infamarse ni á recurrir á cierta clase
-de tratos, sino mediando para él intereses de valor extraordinario.
-
-¿Y cuáles eran estos intereses, que movieron á una nación civilizada á
-declarar á otra una guerra injusta, inhumana y hasta cruel, por las
-circunstancias en que la última se hallaba?
-
-El conocimiento de las verdaderas causas de la guerra, nos manifestará
-la clase de intereses que perseguían los Estados-Unidos.
-
- * * * * *
-
-Es común sentencia de los filósofos, la de que sólo llegan á el
-conocimiento verdadero de las cosas, los que estudian y conocen bien sus
-causas.
-
-Vamos, pues, nosotros á exponer las causas de la guerra
-hispano-americana y así podremos dar razón de sus lamentables
-resultados.
-
-Á juzgar por los efectos, han debido concurrir motivos poderosos para
-que se realizaran sucesos tan notables.
-
-Pero juzgando por lo que á nuestra consideración se ha presentado, vemos
-que no existían esos _casus belli_, que de ordinario promueven las
-guerras entre las naciones.
-
-España nada había pedido, ni nada había negado á los Estados-Unidos, y
-éstos la trataban como nación amiga hasta la víspera de intimarle la
-evacuación de Cuba.
-
-¿Dónde se encontraban las causas jurídicas de la guerra? En ninguna
-parte, porque no existían.
-
-Mas como el hecho horroroso se ha verificado, hay que referirlo á otras
-causas, que son las causas morales.
-
-Los sentimientos humanitarios y de amor á la justicia, á la libertad y á
-la independencia de los pueblos, que luchan por ser libres, alegados por
-los _yanquis_ para declararse primero á favor de los cubanos é
-intervenir después para librarlos del dominio de España, se han visto
-que no eran más que pretextos y no móviles verdaderos.
-
-Los Estados-Unidos amaban á Cuba, no á los cubanos. En ese deseo de
-poseer la isla, que dejamos consignado en el párrafo de _la venta de
-Cuba_, es en donde tenemos que reconocer la causa principal de la pasada
-guerra, por parte de los norteamericanos.
-
-En la historia de las guerras hechas por los anglosajones, se conocen
-unas con el nombre de _guerras del te y del algodón_; á las que hay que
-añadir ahora _la del azúcar_.
-
-Tenemos informes y datos suficientes para hacer esta afirmación.
-
-Los Estados-Unidos no producen más que 900.000 toneladas de azúcar y
-necesitan 2.000.000 para su consumo. No querían, ya que son tan
-poderosos, ser por más tiempo tributarios de España por los derechos del
-azúcar, del tabaco, ni por los del café de Puerto Rico.
-
-Aunque esto es verdad, no debemos admitirlo como causa exclusiva del
-conflicto. Las causas morales son como los fenómenos meteorológicos, en
-los cuales entran varios elementos, que se desarrollan y producen
-funestos resultados cuando en su marcha no hallan obstáculos
-disolventes.
-
-Si España hubiera podido contrarrestar la acción de los Estados-Unidos,
-la guerra no estalla.
-
-Pero nos veían cada año más débiles y degenerados, y por esto, ciegos
-por la ambición y la codicia, se lanzaron como el águila hambrienta
-sobre el indefenso cordero.
-
-Mucho importa á nuestro propósito y nos será fácil demostrar, que las
-causas morales de la guerra han sido: _nuestra degeneración, la
-degeneración de los Estados-Unidos y la de Europa; tres degeneraciones
-que tienen un mismo origen_.
-
-Al lector que juzga por lo enunciado más que por la demostración de la
-verdad, creemos verlo sorprendido ante estas afirmaciones categóricas y
-generales.
-
-Bien puede asegurarse, dirá, que España se encuentra degenerada; pero
-decir lo mismo de Europa, y sobre todo, de los Estados-Unidos, si no es
-un juicio erróneo, tiene mucho de paradógico ó de intención odiosa.
-
-Veamos quien está en lo cierto.
-
-Degenera un hombre, una familia y una nación, cuando se apartan de las
-leyes y de la conducta que les dieron el ascendiente que tenían, el
-poder y la prosperidad que gozaban, como se debilitan los organismos
-vivientes al alimentarse de substancias extrañas.
-
-Á los principios de la libertad y de la independencia, á las leyes del
-trabajo y de la industria, y á las artes pacíficas é inventos útiles,
-han debido los norteamericanos su principal crecimiento, el desarrollo
-de los capitales y la unión legal que disfrutaban viviendo en la
-abundancia y con las grandes comodidades de una civilización y de un
-progreso notables, más por lo material que por lo moral y justo.
-
-Ahora, sin que nadie pretendiera estrechar los límites de sus fronteras,
-ni impedir su comercio, ni turbar la paz interior de sus Estados,
-construyeron buques, no para su legítima defensa, ni para llevar los
-productos de su industria y de sus feraces campiñas á otras regiones,
-sino para extender su poderío por todas partes.
-
-Han querido aumentar sus riquezas monopolizando los productos de otros
-países, que han robado á su legítimo dueño: al derecho de la libertad
-unen el de la fuerza y el de la conquista: han dedicado sus buques á la
-piratería, y sus ciudadanos libres serán en adelante mercenarios del
-imperialismo.
-
-Este es el principio de la degeneración de un pueblo, que pasaba por
-modelo de las naciones civilizadas.
-
-No con razones propias ó inventadas confirmaremos nuestros juicios, sino
-con los testimonios de un honorable norteamericano, publicados en el
-_Atlante Journal_.
-
-M. Dupout Guerry, ha juzgado la conducta del gobierno y del pueblo
-americano, y empieza por calificar la guerra con España como _el crímen
-del siglo_.
-
-No disculpa las faltas cometidas por los españoles en las colonias, y
-dice: «que los Estados-Unidos, con más rápidos y efectivos
-procedimientos, han llevado á cabo el robo, el asesinato y el incendio,
-en incomparablemente mayor escala.»
-
-En cuanto á las causas de la guerra, afirma: «que los americanos tenían
-interés en que el conflicto no acabara por las vías pacíficas. El mágico
-resorte de tan diabólico invento, no era otro que la sed de lucro y el
-ansia de dominar. Cuba es rica y fácil presa. Nuestro gobierno que es un
-_fragil mandatario_, tenía que proporcionar destino á el ejército de
-desocupados, á la carne atrasada, á los patrióticos negociantes y
-derramar beneficios en forma de comisiones y grados á toda la caterva de
-talentos ignorados, tanto civiles, como militares, que no habiendo
-podido entrar en el reparto consiguiente á un cambio de administración,
-hacen casi imprescindible una guerra que les ponga en el caso de ofrecer
-sus servicios al país y de que el gobierno aproveche sus aptitudes y
-salve sus compromisos.
-
-»Las causas apuntadas, continúa diciendo M. Guerry, no son las únicas
-responsables.
-
-»Para desgracia de la paz, hay cierto eclesiasticismo en este país
-distinto del existente en España y en Cuba. Hoy, como en los tiempos de
-Adisson, profesamos la religión del odio y no bastante la del amor. La
-ocasión presentada al protestantismo para atacar al catolicismo en uno
-de sus baluartes, era ciertamente extraordinaria, sino _providencial_, y
-por tanto, no debía desperdiciarse. Tentación era ésta demasiado fuerte
-para los ministros de las sectas, por lo que unieron sus voces al
-universal clamoreo por _la guerra á todo trance_, sin reparar en medios
-ni pretextos.
-
-»Para tan laudable fin se inauguró una política de difamación contra
-España, acompañada de las más efusivas expresiones de admiración por los
-insurrectos de Cuba, y de amenazas de reconocimiento de beligerancia y
-de intervención por parte de los demagogos de ambas Cámaras y de la
-prensa _jingo_, todo lo cual encontraba eco fiel en las columnas de la
-prensa protestante y en la voz de sus ministros. ¿Qué resultaba de todo
-esto? Que España se atemorizaba, la insurrección cobraba nuevos vuelos y
-la guerra civil, con toda su secuela de horrores, se prolongaba de
-hecho, cuando nó de propósito.
-
-»Sin impedir el filibusterismo, á pesar de la amplitud de nuestros
-medios, antes bien, bajo la máscara de amistosa visita, el gobierno
-envía el _Maine_ á la Habana, intimidando así á una parte y animando á
-la otra. Acaece la destrucción del acorazado y la pérdida de la mayor
-parte de su dotación, y el partido de la guerra echa toda la
-responsabilidad de la catástrofe encima (¿cómo no?) de España. La
-humanidad se estremece á la noticia del suceso.
-
-»En vano España, ansiosa de paz y temerosa de las consecuencias de una
-ruptura, paralizada de terror por tan malaventurada ocurrencia, propone
-una investigación mixta, el arbitraje, cualquier cosa, en fin, que el
-interés de la humanidad y la justicia puede sugerir. Pero en los
-Estados-Unidos prevalecen otros sentimientos y el partido de la guerra
-ve con satisfacción el pretexto que buscaba. Á la proposición de
-arbitraje se responde con el nombramiento de una comisión investigadora,
-escogida de antemano para que condene, y sin embargo, esa comisión no se
-atreve á condenar por falta de pruebas. Gran desencanto y no poco
-embarazo causa tal decisión. Pero se impone la guerra, con causa ó sin
-ella, y ya que España no se resuelve á declararla, forzoso es que lo
-hagamos nosotros mismos, pues la misma ausencia de motivo por nuestra
-parte hace la idea de la paz más intolerable.
-
-»La codicia, la ambición de mando, la hipocresía religiosa, siempre á la
-altura de las circunstancias, saben colocarse por encima de las naciones
-en el terreno de la humanidad, de la civilización y del Cristianismo,
-obligan á una nación á ir contra su voluntad y sin fuerzas para medirse
-con tan formidable adversario. Nuestro caballeroso y cristiano
-presidente concede á su débil y temerosa hermana la reina regente, como
-él cristiana, tres días para evacuar por completo la isla, á pesar de
-que bien sabía ser cosa imposible de ejecutar, y por el crímen de dar á
-nuestro representante sus pasaportes antes de que empiecen las
-hostilidades, para que su retiro de España sea menos peligroso,
-precipita la guerra antes del período por él designado.
-
-»El único y declarado objeto de la guerra era, por nuestra parte, la
-pacificación, liberación é independencia de Cuba, «tan cercana á
-nuestras playas.» Después de todo, este objeto podía haberse alcanzado
-más fácil y prontamente, con más lógica y menos gastos de sangre y de
-dinero. El plan era sencillísimo: concentrar en la isla y sus aguas
-nuestros ejércitos y escuadras. Pero no. El primer golpe en defensa de
-Cuba, de la humanidad, de la civilización y del Cristianismo, hacía
-imperiosa la destrucción de la escuadra de Montojo y la matanza de sus
-hombres, que no estaban en aguas cubanas ni americanas, sino en Manila,
-en los antípodas respecto de Cuba y del centro de nuestro gobierno.
-Después de Dewey toca el turno á Sampson, quien, no hallando flotas que
-combatir, bombardea á San Juan de Puerto Rico, pues el «entusiasmo por
-la humanidad es irresistible». Viene luego la gloriosa conquista de
-Guam, cuya guarnición y habitantes no saben que hay guerra en
-existencia, y tomando el bombardeo por saludo amistoso, se excusan de no
-poder contestar por falta de pólvora.
-
-»No quedando escuadras que destruir, y en nuestro poder Cuba, Puerto
-Rico, Guam, etc., nos disponemos á atacar á España en su terreno. Y
-gracias á que pidió la paz, no sin haber nosotros suspendido operaciones
-en Cuba para dirigirnos á Puerto Rico á toda prisa, pues no había tiempo
-que perder.
-
-»Y nos glorificamos y damos gracia á la Providencia por haber vencido á
-una nación pequeña, pobre en comparación nuestra, cargada ya de
-pesadísima deuda; sus ejércitos mal equipados y dispersos, sus buques á
-propósito para servir de blanco á los grandes acorazados de la época,
-sola y sin amigos en el momento supremo.
-
-»Mejor haríamos en entregarnos al ayuno y abrir nuestros corazones á la
-penitencia, por los espantosos crímenes cometidos y que estamos aún
-cometiendo contra Dios y la humanidad.
-
-»Si Bob Fitzsimons, en un acceso de furiosa embriaguez, descargase su
-brazo contra el primer vecino pacífico que encontrase al paso y después
-de derribarle le limpiase los bolsillos, tanta ocasión tendría como
-nosotros de ponderar su valentía y dar gracias á Dios por haber escapado
-milagrosamente del peligro.»
-
-No hemos querido extractar esta segunda parte del escrito de M. Guerry,
-por ser elocuentísimo y dar idea exacta del espíritu de los
-Estados-Unidos y de los intereses que han buscado por medio de la más
-injusta de las guerras; y aunque la cita resulta extensa, nos ahorra
-consideraciones importantes para declarar toda la indignación que
-debemos sentir los españoles contra un pueblo tan poderoso como
-miserable, tan inhumano como hipócrita.
-
-Y ya que un ciudadano protestante llama á sus compatriotas _asesinos_,
-_incendiarios_ y _ladrones_, bien podemos nosotros, católicos y
-españoles, lamentar los excesos de la civilización moderna y sentir que
-nuestro riquísimo imperio colonial haya caído, por culpa de nuestros
-gobiernos liberales, en las manos groseras de esos vándalos del siglo
-XIX y por medio del mayor de los crímenes.
-
-No cabe, pues, la menor duda, que por parte de los Estados-Unidos, la
-única y principal causa de la guerra ha sido la más vulgar, bárbara y
-desapoderada ambición; y por nuestra parte, el abatimiento en que nos
-hallábamos y la negligencia de los gobiernos.
-
-España no quería la guerra con la gran República americana, porque
-estaba cansada de luchar consigo misma, y sólo deseaba se sofocasen las
-insurrecciones coloniales para reponer sus fuerzas y descansar de las
-fatigas que le habían proporcionado tantas convulsiones políticas y
-contiendas civiles.
-
-Pero no pueden gobernar bien una nación, ni librarla con sus prudentes
-determinaciones de los peligros que la amenazan, aquellos hombres que se
-han elevado á las esferas del poder por medio de los pronunciamientos,
-de las intrigas políticas y de sus propias ambiciones.
-
-Es el gobierno del Estado una función de conciencia muy noble y ardua
-para que la puedan desempeñar debidamente esos hombres, en los cuales,
-la sed de mandar sólo es igual á su audacia, y ésta es superior á sus
-talentos por grandes que sean.
-
-El sistema liberal y el régimen de la opinión, que es su engendro
-propio, no considera estas verdades, y así sobre el pavés de todas las
-conveniencias y de los intereses sagrados de la patria, de la justicia,
-de la moral y hasta de la religión, confiere el poder á los hombres que
-serían buenos en sus profesiones, pero que como gobernantes no pueden
-ser más calamitosos para los pueblos que tienen que sufrirlos.
-
-Ni el señor Cánovas del Castillo con sus energías personales, ni con sus
-despreocupaciones el señor Sagasta, han hecho otra cosa que debilitar la
-nación, hacerla víctima del caciquismo y de la inmoralidad, y exponerla,
-primero á las injurias del Norte de América y después á su ambiciosa
-rapacidad.
-
-Esos hombres que nos han empequeñecido, esos estadistas que nos han
-arruinado, esos políticos que no han sabido gobernar á España, ni
-conducir la nave del Estado por entre los escollos para librarla de un
-inminente naufragio, ignoraban, sin duda, aquellas consideraciones
-políticas del conde de Mirabeau: decía este revolucionario del siglo
-pasado, que constando á un gobierno los malos propósitos de otro, sin
-más motivos, lo debía tener como enemigo y como si la guerra se hubiese
-declarado.
-
-Este pensamiento no tiene novedad alguna; es la antigua sentencia que
-dice: _si vis pacen, para bellum_.
-
-Nuestros imprevisores y falsos gobernantes han venido haciendo todo lo
-contrario.
-
-Como si hubieran conquistado al mundo y puesto en paz toda la tierra, y
-ceñido sus frentes con el laurel de victorias inmortales, no cuidaban
-más que de las cosas de la paz, de dar y de conceder todo lo que no
-alterase la paz, como si no tuviéramos enemigos antiguos y ejemplos
-recientes de sus malos propósitos; como si todos los hombres se hubieran
-convertido en corderos en la península y en las colonias; como si las
-malas doctrinas y sectas perversas no fomentaran las insurrecciones, y
-como si los Estados-Unidos hubieran desistido de querer la posesión de
-Cuba; así no venían pensando nuestros gobiernos en otra cosa sino en
-vivir _pacíficamente_ y en hacer la felicidad de España con el turno
-_pacífico_ en el poder; con estos mansos propósitos, ordenó el señor
-Cánovas allá por el año de 1878, se hiciera el convenio de Zanjón, para
-acabar con la insurrección de Cuba, ya casi vencida; pero por dicho
-convenio no se extinguieron los gérmenes de las futuras, que quedaron
-alentados con el precio y la forma de la pacificación y con los honores
-dispensados á los principales jefes.
-
-Con idénticos propósitos concedió por aquella fecha á los Estados-Unidos
-todas las ventajas comerciales, y algunas políticas que le pidieron en
-Cuba, y pagó todas las indemnizaciones exigidas.
-
-Con el mismo fin de conseguir la paz, otorga muchos años después, el
-propio señor Cánovas, las reformas que había considerado inconvenientes
-para la isla y paga la célebre indemnización Mora: y ya durante la
-última insurrección parece que no se propone otra cosa más que evitar
-rozamientos con los norteamericanos y no darles el menor pretexto para
-una declaración de guerra: por este motivo se siguen atendiendo todas
-las reclamaciones que hacen, y á gusto de ellas se resuelven las
-cuestiones de la _Alliance_, del _Competitor_ y del _Laureada_: y aunque
-el gobierno español sabía que continuaban saliendo de los puertos
-americanos nuevas expediciones para Cuba, no presenta reclamación alguna
-al gobierno amigo, que las consentía, si no las autorizaba; y en cambio
-da severas órdenes á los comandantes de los buques de guerra para que
-_sean muy prudentes_ y no se repita el caso del crucero _Conde de
-Venadito_.
-
-Mientras que esto sucede en Cuba, tenemos la suerte de que un valeroso
-caudillo apague en Filipinas la hoguera de la insurrección que dejó
-encendida el general Blanco; pero como habían de venir para España todas
-las desgracias juntas, el afortunado vencedor de los tagalos fué
-sustituído por Primo de Rivera, que en vez de acabar de extinguir el
-incendio y de aventar las cenizas, las cubrió con el pacto de
-_Biagnabató_, para que los traidores, reconocidos en él como jefe,
-pudieran en adelante, con más prestigio, encender otra hoguera más
-espantosa.
-
-La paz de Filipinas se celebró oficialmente, sin regocijo público.
-
-La nación no podía alegrarse con la paz comprada por ir perdiendo toda
-la confianza en los gobiernos que no le daban la paz verdadera.
-
-Por entonces se oyó en Zaragoza una voz anunciando que la autonomía era
-la paz.
-
-El asesinato cometido en Santa Agueda da á esa voz el poder de conceder
-la autonomía á Cuba y de proporcionar la paz deseada; y allí se mandó al
-general Blanco, y la paz ni se encontraba en la manigua, ni aparecía en
-las cumbres de las montañas, ni nadie la veía por los horizontes del
-mar.
-
-Pero, al par de todo, nada había que temer: el marqués de Peña Plata
-estaba ya en la Habana; Primo de Rivera en Manila; Sagasta en Madrid,
-presidiendo el Consejo de Ministros y Moret era ministro de Ultramar; el
-partido liberal manda, la masonería impera, la nación calla, y la
-prensa, que había censurado acerbamente al general Blanco, nada dice.
-
-Es verdad que no teníamos formidables escuadras cuando se van á
-necesitar, porque los presupuestos extraordinarios destinados para
-ellas, los gastó en parte Beranger en compañía de otros ministros y con
-aprobación de Cánovas, y el resto lo hechó al agua.
-
-Después de todo, estábamos mejor sin acorazados, sin fortificar los
-puertos, sin artillar nuestras plazas de guerra y sin preparación
-alguna.
-
-La paz no había de alterarse: así lo decía Moret, lo declara
-oficialmente el Gobierno, lo creen los ministros, como Bermejo, aunque
-todos los españoles, que no habían perdido el sentido común ni el decoro
-nacional, entienden, ven, temen y esperan otra cosa.
-
-Nos hallábamos en el período más crítico y veíamos que los gobiernos de
-España cuidaban mucho de no dar pretexto alguno á los Estados-Unidos; y
-contra todo lo que era de esperar del carácter español y de nuestra
-historia, sufríamos toda clase de injurias, humillaciones y exigencias
-fuera del derecho, de la justicia y de las leyes del honor, llegando
-hasta consentir una especie de intervención á favor de los
-reconcentrados; y apesar de todo, el gobierno no puede evitar la guerra.
-
-¿Fué ésta un fenómeno sin causa proporcionada?
-
-No: que como hemos visto, existían las causas morales de la misma: la
-ambición creciente de los norteamericanos por poseer á Cuba y nuestra
-debilidad, mayor cada día para poderla defender.
-
-Entre los Estados-Unidos y España estaba Cuba: los primeros se iban
-cansando de no hallar ocasión oportuna para apoderarse de ella; la
-segunda la venía defendiendo con tenacidad é inmensos sacrificios;
-porque sobre ella era su soberanía legítima y representaba á la vez las
-glorias pasadas. Si bajo la bandera española prospera la autonomía y
-termina la insurrección, ya se les quitaba á los Estados-Unidos el
-pretexto para intervenir y se les hacía más remota la esperanza de
-apoderarse de la isla.
-
-Mas se iban á eclipsar las glorias de España y á derrumbar su imperio
-colonial, y sólo restaba una esperanza á los que temían estos grandes
-males: la diplomacia podía impedir la injusta agresión que los
-Estados-Unidos tenían ya anunciada y dispuesta contra España.
-
-Tratándose de evitar una cruenta lucha y un robo internacional, nada más
-justo y conveniente que la intervención de las grandes potencias por
-medio de sus diplomáticos, representantes del derecho, del poder y de la
-justicia de las naciones civilizadas.
-
-En efecto: los diplomáticos se mueven, toman en consideración la
-gravedad del asunto, reciben instrucciones de su gobierno y se reunen en
-Washington los representantes de las grandes naciones de Europa; y
-recibidos con las formalidades republicanas por Mac-Kinley en su
-gabinete de la Casa Blanca, todos juntos, como buenos amigos, exponen
-sus pareceres y al fin acuerdan:
-
-Que verían con satisfacción que los Estados-Unidos desistieran de mandar
-á España su _ultimatum_, porque no hallaban las razones de justicia ni
-de derecho internacional, ni aun de conveniencia, por las cuales se
-pudiera despojar á una nación de parte de su territorio, sobre el cual
-era legítima su soberanía y que podía conservar en paz, si en el mismo
-no se fomentaran las insurrecciones.
-
-No conformándose con este parecer el representante de la Gran Bretaña,
-todos retiraron sus notas y alegatos, manifestando que sus gobiernos se
-declararían neutrales y dejaban en libertad al de Washington para que
-ejecutara la redención de Cuba, según la _resolución conjunta_ del
-Congreso federal.
-
-¡Qué decepción tan amarga debieron sufrir todos los que habían puesto
-alguna esperanza en la diplomacia europea!
-
-Hace más de dos siglos que ésta no es lo que fué en los pasados; amiga
-del derecho, defensora de la justicia y amparo de los débiles contra las
-arbitrariedades de los fuertes.
-
-La diplomacia actual no es lo que fué cuando la Europa formaba la
-cristiandad bajo la influencia y la dirección suprema del Romano
-Pontífice: ahora no es más que el órgano de los intereses materiales y
-de las arbitrarias é injustas aspiraciones de las grandes potencias; en
-sus congresos no se respeta la moral, la justicia no se conoce y el
-derecho se mide por la fuerza que representa cada nación y por los
-intereses que pueden contrariar ó favorecer.
-
-Ante el imperio de la fuerza, en este siglo de la libertad, del progreso
-y de la civilización, los débiles han sido condenados á muerte
-ignominiosa; el derecho de conquista reclama sus fueros y la guerra dará
-la paz á el mundo cuando las grandes potencias se hayan destrozado ó se
-informen del espíritu católico, que ciegamente rechazaron.
-
-Aunque muy desventurada, hoy más que ayer, es España una nación noble y
-generosa; la falta de sus hijos le han causado enormes daños; pero sus
-enemigos nada tenían que temer de ella ni ha ofendido á sus adversarios;
-y no obstante, es abandonada por las potencias en el más grave
-conflicto.
-
-Y ciertamente, la nación de la fe y del honor ¿qué podía esperar de la
-pérfida Albión, del luterano imperio de Alemania, de la cismática Rusia,
-de la judaizante Austria, de la Francia masónica y del sacrílego reino
-de Italia?
-
-Á las causas de la guerra que hemos reconocido, hay, por consiguiente,
-que agregar la de la culpable indiferencia ó complicidad de Europa; así,
-pues, la guerra más inícua de este siglo se ha verificado por la codicia
-insaciable de los Estados-Unidos, que no conocen _la justicia_; por la
-degeneración de España, que se ha apartado de las vías de _la justicia_;
-y por el absurdo egoismo de la culta Europa, que la mueve á obrar contra
-_la justicia_.
-
- * * * * *
-
-Si un gobierno no es la suma de todas las inteligencias de la nación, y
-de todos los sentimientos patrióticos y de todos los intereses
-legítimos, y no es moralmente superior á todos los súbditos, entonces es
-una _autoridad nominal_ y el mayor enemigo del Estado; porque ocupa un
-lugar preeminente que no corresponde á la ignorancia, ni al egoismo, ni
-á la ambición, y mucho menos á la impiedad y á las pasiones, que jamás
-se encumbran en un pueblo sin atraer sobre él todo género de
-perturbaciones y de infortunios.
-
-Es evidente que el pueblo español tiene más espíritu de sacrificio, más
-virtudes y más inteligencia que sus gobernantes; por esta causa es más
-honda cada día la separación que existe entre el gobierno y los
-gobernados. Éstos conocen el engaño de que son víctimas y dejan vacíos
-los comicios. No sienten la derrota de un Ministerio porque saben que
-será peor el siguiente. Vieron venir sobre España toda clase de
-adversidades y clamaron por el remedio que no se ponía; y cuando se le
-han pedido sus bienes y sus hijos los han dado generosamente á la
-patria, mientras que á los gobiernos les importa poco que sucumba todo
-por continuar en el poder.
-
-Y no se diga que cada nación tiene el gobierno que se merece; porque
-España, ni es digna de los gobiernos liberales que la han pervertido y
-arruinado, ni los viene sufriendo, sino como una calamidad impuesta, que
-cada año se hace más insoportable.
-
-Mucho ha degenerado la nación española, pero en gran manera se equivocan
-los que la juzgan por sus gobiernos, sus cómplices y amigos políticos.
-
- * * * * *
-
-Los peritos en una materia nunca deben equivocarse; y los arquitectos
-que han trazado el plano de un edificio, si después no saben darle la
-solidez necesaria, dejan á otros la dirección de la obra; lo mismo debió
-hacer el gobierno sagastino cuando se equivocó en el asunto tan
-importante, como fué el de la paz, y no pudiendo consolidarla, debió al
-momento entregar el poder en manos más acertadas.
-
-No estando preparado para la guerra, jamás debió emprenderla; pues
-gobierno desprevenido es siempre vencido: y si la pretensión de los
-americanos hizo necesaria la guerra, á la fuerza debió, por lo menos,
-oponerse un Ministerio de fuerza, ya que no la dictadura, como las
-circunstancias lo exijían: y este fué el segundo desacierto que se
-cometió por los políticos, ya fracasados en lo de la autonomía cubana,
-dada sin oportunidad y sin necesidad verdadera.
-
-El tercer desacierto, más graves que los anteriores, fué el aceptar la
-guerra, no con ánimo de vencer, pero ni siquiera con el de la defensa
-necesaria, sino que como después se ha visto claro, el gobierno fué á la
-guerra para llegar á la paz por cualquier camino. En este sentido,
-España fué entregada al poder de sus enemigos implacables, y no pudo
-hacerse la paz contando siquiera con alguna condición favorable, como la
-de la resistencia posible que hubiera quebrantado las fuerzas del
-enemigo.
-
- * * * * *
-
-Los que atraviesan los mares llevando sus mercancías á países lejanos,
-fian sus vidas y sus intereses á la pericia y desvelo de los pilotos; y
-éstos, al emprender la navegación, tienen á la vista no sólo las rutas
-generales y las cartas marítimas, sino también las predicciones que
-desde sus observatorios hacen los sabios naturalistas: y de igual modo
-confían los pueblos sus intereses y su seguridad á los gobiernos que
-dirigen la nave del Estado: y los gobernantes han de ser tan prácticos y
-entendidos en el arte de la política y han de tener tan presente los
-dictámenes de la ciencia y las enseñanzas de la historia y de los
-hechos, que puedan con seguridad evitar y salvar los escollos que en la
-marcha de los negocios públicos se presenten.
-
-No haciéndolo así, ó son gobernantes torpes, que no han debido aceptar
-nunca la responsabilidad del poder, ó son unos vulgares ambiciosos, que
-no tienen valor de declarar sus equivocaciones y de sacrificarlo todo al
-bien y á la salvación de la patria.
-
-La nación española, más por las necesidades del momento, que por
-expontánea voluntad, tuvo que poner su confianza en el gobierno que le
-prometía la paz, evitando la guerra, al resolver el problema de Cuba.
-
-Mermadas sus fuerzas, consumidos sus capitales y muriendo sus soldados
-en lucha insidiosa y fratricida, el pueblo español anhelaba el término
-de los sacrificios que estaba haciendo por el honor y la integridad de
-la patria, y no quería la guerra con los Estados-Unidos, sino en cuanto
-fuera la conclusión de todos los males que venía sufriendo.
-
-El gobierno, no obstante las injurias, las notas y los mensajes de la
-República norteamericana, seguía creyendo en su buena amistad; y
-entonces fué cuando de improviso se presentó la guerra como una
-tempestad formada por las densas nubes que se veían en los horizontes,
-y que impelidas por los vientos huracanados llevan la desolación y la
-muerte á las comarcas que invaden.
-
-No estaba España colocada bajo los pararayos de las alianzas políticas,
-ni tenía de su parte la diplomacia europea, ni se hallaba protegida por
-los diques de poderosas fortificaciones, ni dispuesta para luchar con
-éxito favorable contra un enemigo temible y alteramente preparado para
-asegurar sus triunfos: en tan grave situación, un gobierno, por poco
-prudente y patriótico que fuera, nunca debió dejarse sorprender, como
-fué el nuestro sorprendido, ni aceptar una guerra que él sólo sabía los
-grandes desastres que iba á traer sobre nuestra patria.
-
-En la memoria de todos los españoles quedarán impresos los tristes
-recuerdos del más grande de los desastres que ha sufrido nuestra patria,
-y la historia imparcial consignará, que muchos de ellos se originaron
-por el miedo monumental con que fué á la guerra el Gabinete de la paz,
-presidido por el H.·. Paz.
-
-Tuvo miedo por lo grave del conflicto: temía, como mal padre, á sus
-hijos los españoles, y le faltó valor para abandonar el poder: no faltó
-al Ministerio más que el miedo suficiente para morirse de vergüenza.
-
- * * * * *
-
-Cuando se forme un verdadero juicio de los actos de nuestros últimos
-gobiernos, entonces admirarán y espantarán los desaciertos por ellos
-cometidos, los tesoros dilapidados, las vidas inútilmente sacrificadas;
-entonces se pondrán de manifiesto las previsiones del almirante Cervera,
-que en tiempo oportuno advirtió al gobierno las deficiencias que había
-en los buques, la necesidad de estar preparados y de llevar un plan si
-habían de salir para las Antillas y no exponerse á un desastre
-inevitable; entonces se verá cuán grande fué la disciplina de nuestros
-marinos y el valor de los Comandantes de los buques, que conociendo que
-iban á hacer un sacrificio inútil y á dejar indefensa la península,
-cuando se les dió la orden, allá fueron á morir heróicamente; entonces
-se ha de conocer mejor lo que dijo el señor Silvela: que por parte del
-gobierno la guerra no fué guerra, sino _un duelo á primera sangre_, para
-salir del paso y salvar la vida de las instituciones; entonces se verá
-cumplida la horrible sentencia de los liberales, que decían: _sálvense
-los principios, aunque se pierdan las colonias_.
-
-En efecto: las colonias se han perdido, pero los principios no se han
-salvado; porque el fracaso del liberalismo y de los gobiernos liberales
-ha sido completo al dejar á España desmembrada y arruinada.
-
- * * * * *
-
-Cuando los americanos limpiaban los fondos de sus cruceros y acorazados
-y tenían estacionada en Hong-Kong una fuerte escuadra, y disponían
-numerosa flota auxiliar de trasatlánticos y trasportes de todas clases;
-cuando alistaban sus regimientos de voluntarios y formaban sus
-campamentos cerca de nuestras colonias; cuando tenían bien abastecido
-sus depósitos de municiones de guerra y llenos de provisiones de boca
-sus almacenes; cuando por medio de sus cónsules y emisarios se habían
-informado de todos nuestros escasos medios de defensa y del abandono en
-que se hallaban las fortificaciones de nuestras plazas más importantes;
-y cuando no sólo de Cuba y de Puerto Rico, sino también de Filipinas
-conocían el estado de sus puertos y las débiles escuadras con que
-podíamos defenderlos, entonces el seducido y confiado pueblo español se
-entregó por espacio de algunos días á los entusiasmos bélicos, y
-paseando nuestra bandera al compás de la _Marcha de Cádiz_ y haciendo
-gala de sus colores, asistía á las corridas de toros y á toda clase de
-espectáculos, que se convirtieron en patrióticos; entonces con esos
-derroches de patriotismo liberal y con llamar puercos á los americanos y
-extender por todas partes las caricaturas del tío Sam, y con criticar y
-burlarse de la organización militar de los Estados-Unidos y de que sus
-voluntarios hacían con palos el ejercicio por no tener fusiles; con
-todos estos recursos y dosis de buen humor y aventurados juicios, que
-hacían hasta los periódicos más serios y de mayor circulación, creyeron
-muchos ilusos y algunos cuerdos que íbamos á defendernos de los
-_yanquis_ y á darles una tremenda zurra.
-
-_Preparados y decididos ellos_, como hemos visto, y _nosotros como
-estábamos_, con un _gobierno tan pacífico_ y que va á la guerra como el
-más cobarde de los reclutas, ¿quién no había de prever interminables
-desgracias? Y en verdad, no hubo cordura en parte del pueblo, ni razón,
-ni buen sentido, ni energía en el gobierno para elevarse á la altura de
-las circunstancias y calcular: que un enemigo tan poderoso y bien
-preparado, á pesar de todo lo que se decía para disculpar nuestra
-imprevisión y vana confianza, no se puede rechazar ni vencer con música
-y pergaminos, ni con barcos de madera, ni con una administración
-corrompida, ni con generales masones, ni con ministros inhábiles é
-imprudentes.
-
-España podía haber rechazado á los americanos, si se hubiera dispuesto
-para la defensa, levantando fuertes donde era conveniente y construyendo
-en tiempo oportuno los buques de combate necesarios; si hubiera ahorcado
-á Sagasta cuando fué por sus delitos sentenciado á esta pena; si hubiera
-puesto en presidio á Cánovas cuando publicó el manifiesto de
-Manzanares, que produjo la sublevación de Vicálvaro; si hubiera
-procesado á Moret y á todos sus cómplices en las malas artes de la
-política; si hubiera residenciado á los generales, que con sus
-negligencias y mala administración dejaron en peligro el orden en las
-colonias; si hubiera fusilado en sus días á todos los jefes y oficiales
-del ejército que se pronunciaron; si hubiera proscrito la memoria de
-Riego y demás traidores, en vez de permitir que se venga celebrando con
-un himno que ha sido heraldo de todos los trastornos sociales; por
-último, España se hubiera defendido de los _yanquis_ y conservado su
-imperio colonial, habiendo ella permanecido fiel á su espíritu
-religioso, á sus leyes y á su carácter tradicional, y no habiendo
-fomentado en su seno las libertades de perdición, el espíritu liberal y
-el traidor masonismo, que por medio de los gobiernos degenerados é
-impíos y de sus cómplices venales y ambiciosos políticos, la tenían
-privada de todas sus grandezas, de sus nobles energías y de su poder,
-hasta ponerla en el peligro de los desastres y de las pérdidas más
-espantosas.
-
-[imagen decorativa]
-
-
-
-
-III
-
- Voz de dolor... La guerra y la democracia.--Los bárbaros del
- Occidente y sus ideales.--Anarquía gubernamental.--El éxodo de la
- escuadra.--Invocación: primeras víctimas.--Ansiedades.--Preparando
- la catástrofe.--Santiago... y abajo España.
-
-
-Si existiera en el mundo un pueblo que por el olvido de su historia,
-desprecio de su religión, divisiones intestinas, dilapidaciones de sus
-tesoros públicos, conculcación de la justicia y desapoderadas
-ambiciones, fuera esclavo de todas las concupiscencias y juguete de los
-más cínicos y audaces ciudadanos, ese pueblo merecería que sobre él
-cayeran toda clase de males, infortunios, guerras y desolaciones, hasta
-la más grande humillación, para que recuperara el buen sentido y
-reconociera sus culpables extravíos, antes de llegar á ser despreciado
-de sus hijos y de las demás naciones, y objeto de la indignación divina.
-
-Nos causa tristeza reconocer esta verdad; pero ese pueblo existe, y es
-el pueblo español, que acaba de ser víctima de las más tremendas
-desgracias y de las mayores expiaciones.
-
-Sólo en parábolas es posible dar á conocer bien las fuentes del dolor
-que inundan de amargura el corazón de España.
-
-Los bandidos de la comarca de Estatopolis, tenían deliberados propósitos
-de apoderarse de los bienes que en aquellos lugares poseía un rico noble
-llamado D. León Castilla. Mientras éste tuvo amigos poderosos y fieles
-servidores, no se atrevieron los ladrones á penetrar en la hacienda de
-su vecino; mas cuando por las desgracias de familia fué el gran
-propietario perdiendo sus amigos y la fidelidad de sus criados,
-entonces, envalentonados los bandidos, se apoderaron de las ricas
-propiedades y maltratando al vecino y amigo le arrojaron de ellas como
-se despide á un huésped intruso y molesto. No es posible ponderar el
-dolor que sufrió el noble propietario al verse desposeído de sus bienes
-y tratado de un modo tan inhumano, pues sólo conservó la vida no
-resistiendo á los depredadores de sus bienes.
-
-La democracia, que según sus apóstoles ha venido al mundo para acabar
-con la tiranía de los reyes y de sus ambiciones personales y dar la paz
-á todos los hombres, reconociéndolos como hermanos, iguales y libres,
-esa democracia es la que proclama injustamente la guerra, y su
-protagonista ha sido la nación más demócrata del universo: la República
-federal del norteamérica.
-
-Es evidente que un pueblo sin religión y sin moral verdadera no puede
-amar á los hombres, ni practicar la justicia, ni respetar la libertad,
-ni sentir la igualdad: por esta causa, en ninguna nación son más
-desiguales las fortunas, ni hay más esclavos del trabajo, ni menos
-caridad cristiana que en los Estados-Unidos.
-
- * * * * *
-
-Para anunciar sus misteriosos designios sobre el mundo, envió el Señor
-los profetas, y los apóstoles para predicar á los hombres las verdades
-del Evangelio: para edificar á los pueblos con el ejemplo de las
-virtudes forma los santos, y para castigar las naciones que prevarican,
-permite que enemigos poderosos las combatan y humillen.
-
-Esto vemos en la historia y es la ley de la providencia, con la cual
-Dios gobierna á los hombres y á las sociedades.
-
-La guerra de los Estados-Unidos tiene para nosotros los caracteres de un
-gran castigo; se ha presentado como inevitable, desgraciada en todos sus
-accidentes y terrible en sus consecuencias.
-
-El gigante de la América del Norte, armado para la guerra, se levanta,
-avanza y extiende sus poderosos brazos, uno por el Pacífico, por el
-Atlántico el otro, para ahogar entre ellos los dominios de España en
-aquellos mares.
-
-No va como nuestro inmortal Quijote á enderezar entuertos ni á desfacer
-agravios; sus ideales no son los del Caballero de la triste figura.
-
- * * * * *
-
-Entretanto todo es apresuramiento y confusión en las esferas
-gubernamentales de España. Quieren los Ministros hacer en veinte y
-cuatro horas lo que no habían hecho en los veinte años transcurridos
-desde la paz del Zanjón.
-
-Hacen venir del extranjero trenes de municiones, y gastan muchos
-millones en comprar barcos para la guerra, y que no podían ir al
-combate.
-
-En vano los bautizan con los nombres de _Patriota_, de _Rápido_ y de
-_Meteoro_; porque ni sirven para defender á la patria, ni son rápidos
-en la navegación, aunque sean meteoro en las manos de los agentes de
-negocios.
-
-Al fin se hacía algo, y se improvisaban las defensas como los ministros,
-y éstos daban señales de actividad, formando nuevas escuadras que habían
-de pasar y repasar el canal de Suez, como principio de una repatriación
-anticipada.
-
-Como si la anarquía hubiera tomado asiento al lado del gobierno para
-aconsejarle lo que era más pernicioso á la patria, así no se daban
-órdenes prudentes ni salvadoras, y todo se dirige por el patrón de las
-primeras disposiciones dadas á los marinos del Atlántico.
-
- * * * * *
-
-Damos un nombre bíblico á la salida de la escuadra de las islas de Cabo
-Verde, porque nos recuerda otra catástrofe en el mar.
-
-Si el gobierno fué, según las apariencias, sorprendido por la guerra, lo
-fué mucho más nuestra marina en su estado de preparación, no en el ánimo
-de sus jefes.
-
-Faltas gravísimas, que aquí no debemos mencionar, habían impedido á la
-escuadra su preparación, el abastecimiento y el encontrarse en lugar
-oportuno para defenderse, sin muy graves inconvenientes, de las
-poderosas escuadras de los Estados-Unidos.
-
-Además de esta circunstancia tan desfavorables, tenía nuestra marina la
-mayor de todas; cual era su gran inferioridad en el número de buques y
-en el poder ofensivo y defensivo de los mismos; y no obstante los
-informes, representaciones y telegramas dirigidos al gobierno, éste, tan
-mal asesorado como peor influído, sin concierto ni plan, ordena la
-salida de la escuadra para el mar de las Antillas, donde ya la esperaban
-las enemigas.
-
-Creemos que en la historia de los ejércitos y de la marina, no se ha
-ofrecido otra ocasión en la que se pudiera justificar de algún modo la
-desobediencia, ó un pronunciamiento.
-
-El que hizo la marina en Cádiz en Septiembre de 1868, y que dió origen á
-la Revolución, nunca se ha justificado; pero el regreso de la escuadra
-de Cabo Verde y su desobediencia á las órdenes del gobierno para salvar
-los intereses generales que éste comprometía, mandándola á sufrir una
-derrota inevitable, hubiera tenido su razón y justificación debida:
-primero entre las personas conocedoras del arte de la guerra, y después
-ante la nación, cuando los resultados correspondieran á los motivos que
-se habían tenido presentes, como los dejó expuestos el inteligente y
-prudente general Cervera: mas la marina, por medio de su digno jefe y de
-los comandantes de los buques, había prometido obedecer en todo, y
-cumplió su palabra, evitando una confusión y un ejemplo funesto para el
-porvenir de nuestra patria.
-
-Si al fin del siglo, tanto el ejército como la marina, hubieran
-desobedecido al gobierno, se podría decir ahora, que habíamos acabado de
-perder nuestra soberanía en América por la falta de los llamados á
-defenderla; y entonces el régimen liberal y la turba de los políticos
-habrían quedado impunes y en cierto modo libres de las tremendas
-acusaciones, que actualmente pesan sobre ellos, y por las cuales han de
-ser sentenciados á perpétuo ostracismo.
-
-Habiendo, pues, la marina cumplido con exceso sus deberes, toda la
-responsabilidad de los desastres y de las pérdidas consiguientes, quedan
-á cargo de los que ordenaron tan imprudente salida.
-
- * * * * *
-
-Mientras que á la ventura sale nuestra escuadra, singla desde Hong-Kong
-la que tenían allí estacionada los americanos, para bombardear á
-Manila....
-
-Sombras inmortales de Magallanes, de Legazpi y de Simón de Anda, ¿por
-qué no salís de vuestros sepulcros á detener esos buques enemigos? ¿No
-veis que van á destruir vuestra obra civilizadora?
-
-Llevan en sus bodegas cajas de fusiles y ametralladoras para renovar la
-insurrección fratricida; y sobre las cubiertas, la formidable artillería
-que destrozara nuestros barcos y la ciudad de Manila, por vosotros
-fundada y recuperada.
-
-Sus tripulantes son hijos de la América del Norte, donde la perfidia
-tiene su asiento, y su trono la ambición y la soberbia; ellos no van á
-ese Archipiélago como vosotros fuísteis, para libertar de la idolatría y
-de la barbarie á sus habitantes y someterlos á la obediencia de un rey
-católico; van á llevar la discordia, la guerra y la libertad del error;
-van á establecer el imperio de la masonería y de la indiferencia
-religiosa; van á robar á España sus derechos y á explotar las riquezas
-del país en beneficio propio.
-
-Como las aves de rapiña que se preparan para caer de improviso sobre sus
-presas, así ellos vienen presurosos desde las costas de la China, donde
-estaban esperando el día fatal de una guerra insidiosa y contra todo
-derecho premeditada....
-
-Y tú, sombra de Monroe, que en este siglo has proclamado desde el
-Capitolio de Washington, que Europa no tenía derecho para intervenir en
-los negocios de las naciones americanas, ¿por qué permites que tus
-ciudadanos intervengan en los de la Occeanía?
-
-Si tu colega Mac-Kinley y su Congreso ordenan esta invasión contraria á
-tu doctrina, vuela, ve y diles: que si América ha de ser para los
-americanos y la Occeanía para los occeánicos, que los _yanquees Shoes_,
-ó los de los zapatos de madera con clavos, regresen á su país de orígen
-y dejen á los pobres indios, que viven y á los _pieles rojas_, que no
-han exterminado, y no se entrometan más en querer á su vandálico modo
-dominar al mundo.
-
-Si así no lo haces y no te obedecen, quedará tu doctrina deslucida y tu
-pueblo á la altura de los bandidos....
-
-No hay obra de iniquidad, ni infamia increíble, ni sangriento crímen que
-no se haya cometido en el mundo por la ambición humana.
-
-Ella llevó á Alejandro al Asia, hizo pasar al César el Rubicón, puso el
-alfange en las manos de Mahoma, trastornó la Europa por medio de
-Bonaparte y conduce á las Antillas y á Filipinas las flotas americanas.
-
-La ambición pone el ridículo mandil en el pecho de los hombres, la
-mentira en sus bocas y el odio en sus corazones; la ambición fomenta las
-insurrecciones de los mambises y de los tagalos, la codicia de los
-sindicatos de Nueva York, y el vehemente deseo de riquezas y honores en
-los soberbios; y en tanto que exalta por un lado las pasiones
-infernales, por el otro hace que se les sacrifiquen todos los deberes.
-
-Por la ambición de mando se creen los políticos estadistas eminentes, y
-por no dejar el poder cuando lo han alcanzado, persisten en sus errores,
-y á su ambición sacrifican la conciencia, la dignidad, y el patriotismo.
-Por la ambición de algunos españoles se halla España á los burdos pies
-de los _yanquis_.
-
-Desventurada patria mía, que tienes por gobernantes á hombres imperitos
-ó sin conciencia: mira como entregan á tus hijos á las crueles manos de
-tus enemigos; la obra de tres siglos se ha derrumbado en cuatro horas,
-al sepultarse ardiendo tus débiles barcos en la bahía de Manila.
-
-Las primeras víctimas han muerto heróicamente, pero sus sacrificios no
-salvarán tu soberanía en aquellos mares; porque la inmoralidad, la
-corrupción, la discordia de las sectas y el mal ejemplo de tus
-representantes, habían ya debilitado tu poder y tus derechos soberanos.
-
- * * * * *
-
-Después del gran desastre de Cavite, eran extraordinarias las ansiedades
-del pueblo español por saber la suerte que esperaba á la escuadra de
-Cervera, refugiada en la bahía de Santiago de Cuba, cuya plaza,
-bloqueada por mar, empezaba á ser hostilizada por tierra.
-
-En vano en sentidos y enérgicos telegramas había pedido refuerzos el
-general Linares: la escuadra estaba segura en la bahía, y sus
-tripulantes ayudaban á defender por tierra la ciudad.
-
-Los rusos se vieron en Sebastopol en un trance parecido, y aunque tenían
-en el puerto ciento dos buques de guerra con más de dos mil cañones, no
-intentaron romper el bloqueo: pero las autoridades españolas no ven
-siquiera la ayuda que les presta la fiebre amarilla diezmando cada día
-el ejército de Sthafer: todo parece que va dirigido á preparar la
-catástrofe más horrenda.
-
-«Cuando se piensa en la situación insostenible del ejército _yanqui_
-ante Santiago de Cuba; cuando se palpa que los infames invasores iban á
-sufrir un terrible descalabro, y luego se ve que en los momentos
-decisivos llegó la orden de que saliera la escuadra y á esto siguió la
-capitulación, etc. etc., no hay más remedio que confesar, que chorrea
-sangre todo lo ocurrido y que en ello hay algún misterio, sólo conocido
-por determinados personajes.
-
-No somos nosotros solos los que lo decimos.
-
-He aquí otra opinión autorizada.
-
-El capitán de fragata ruso Livene, que estuvo como agregado naval en la
-flota americana durante la última guerra contra España, ha dado
-recientemente una conferencia en el Círculo de los Ejércitos de mar y
-tierra en San Petersburgo, sobre el desembarco efectuado cerca de
-Santiago de Cuba por los norteamericanos, á la cual han asistido el
-general Kouropatkine, ministro de la Guerra, bastantes generales y más
-de cuatrocientos oficiales de la guarnición.
-
-Lo más saliente de dicha conferencia fué lo que sigue:
-
-Siendo siempre un desembarco muy peligroso cuando el enemigo tiene
-elementos en el mar, aunque sean poco considerables, los americanos
-tomaron con razón, como primer objetivo de la campaña, la destrucción de
-la flota del almirante Cervera, que se había refugiado en la bahía de
-Santiago de Cuba. Pero no pudiendo franquear el estrecho paso de la
-entrada, bien defendido por torpedos, ni destruír las baterías
-españolas, colocadas demasiado elevadas sobre el nivel del mar para ser
-alcanzadas eficazmente por los proyectiles de la flota, tuvieron
-lógicamente que recurrir á la acción combinada del ejército de tierra y
-de la escuadra.
-
-Al principio, según el plan propuesto, la acción debía ser convergente,
-pero como consecuencia de lo débil de la disciplina, de la carencia de
-organización, y, sobre todo, de la falta de unidad en el mando y
-dirección, se prescindió del plan primitivo y se vino á esas acciones
-divergentes que estuvieron á punto de hacer fracasar lo concebido y
-comenzado con tanta fortuna. _Las circunstancias se hicieron de tal modo
-difíciles para los americanos, que la cuestión de una retirada honrosa
-fué planteada._
-
-Les era imposible penetrar en la bahía, no podían apoderarse de las
-posiciones españolas del E. de Santiago, y el ejército se hallaba
-aislado de la flota, que era su base de operaciones, careciendo de los
-objetos de primera necesidad y aniquilándose rápidamente á consecuencia
-de las enfermedades. En el momento de la rendición de Santiago existían
-11.750 enfermos, de los 16.000 hombres que contaba el ejército
-americano.
-
-En tal momento fué cuando el almirante Cervera, obedeciendo órdenes
-categóricas venidas de la Habana, salió de la bahía é intentó abrirse
-paso á través del bloqueo enemigo.»
-
-Cuando un testigo imparcial de los hechos emite juicios tan severos
-contra las autoridades de Cuba, bien podemos nosotros sentir todas las
-consecuencias de tales desaciertos; pero al sentirlas debemos
-expresarlas en la forma propia.
-
-Sea, pues, el resumen de este párrafo la siguiente:
-
-
-TRAGICOMEDIA
-
-_Acto I._--Las escenas se suceden con una rapidez asombrosa en el tiempo
-y en los distintos lugares.
-
-En Filipinas, se hallan en Subic los cañones á la altura del gobierno
-español, por el suelo: la bahía de Manila y la isla del Corregidor están
-casi tan fortificadas como Subic; pero en cambio el almirante Montojo
-sale con su escuadra á tomar posiciones y á impedir, _como un
-espartano_, la entrada en la bahía _al desequilibrado Dewey_, como le
-llamó _El Imparcial_.
-
-Hay por todas partes gran expectación.
-
-En Madrid, el primer actor, nada teme: ha mandado.... de paseo á
-Woodfford y descansa en su poltrona tranquilamente.
-
-El público se impacienta porque no adivina el argumento de la
-tragicomedia.
-
-Allá en lontananza, hacia el Oriente, se ven unos barcos pesados y de
-poco andar que entran en la gran bahía de Manila y se dirigen á Cavite.
-La escena, contra todas las reglas del arte, queda desierta.
-
-Las sombras de la noche impiden que se vea lo que pasa en el escenario.
-
-Suenan primero unos cañonazos, y después todo queda en silencio....
-
-Cuando con sus arpadas lenguas y alegres trinos empiezan los cantores
-pajaritos á saludar la alborada del primer día de Mayo, se oyen
-terribles descargas de gruesa artillería, y los rayos del sol, que
-despuntan por el Oriente, iluminan una espantosa catástrofe. La escuadra
-de Dewey destroza é incendia á mansalva la del contraalmirante Montojo,
-que para salvar á lo menos el honor, hunde en el fondo del mar sus
-ardientes barcos.
-
-Los espectadores quedan aterrorizados porque ya han visto el principio
-del fin, y oyen los lamentos de los moribundos.
-
-_Acto II._--El escenario representa los horizontes brumosos del Occéano
-Atlántico.
-
-Todos los asistentes miran y remiran, con extraordinaria fijeza para
-descubrir el rumbo de una escuadra que salió de Cabo Verde.
-
-Ni los del viejo, ni los del nuevo mundo, ven por donde va, ni por
-consiguiente á dónde se dirige: unos creen que la han visto hacia el
-Oriente por el Cabo de Buena Esperanza; otros la suponen en las costas
-meridionales de los Estados-Unidos, y como pasan días sin que nadie la
-divise, la llaman _la escuadra fantasma_.
-
-Entre tanto, aparece en la nueva escena un personaje semigigante y
-declara oficialmente: que la escuadra de Cervera ha entrado en la bahía
-de Santiago de Cuba.
-
-Notable sorpresa causa la noticia en todo el público.
-
-Al momento, aparecen á gran distancia muchos buques americanos que se
-dirijen hacia el Oriente de la Isla de Cuba.
-
-Los espectadores de la derecha comienzan á impacientarse, porque temen
-que se reproduzca la escena de Cavite.
-
-Romero Robledo grita, Moret se esconde, Sagasta se rasca la barba y
-atusa el tupé y Blanco se pasea en la Habana tranquilamente; la gran
-expectación se generaliza y el temor embarga los ánimos.
-
-Á lo lejos se oyen estampidos de los cañones y por intervalos, nutridas
-descargas de fusilería.
-
-Va á terminar la jornada: Blanco manda que salga la escuadra de la bahía
-de Santiago _á todo evento_: la marina obedece y las nubes del humo de
-la artillería impiden que se vea lo que sucede: cae el telón y el
-público sabe después que la escuadra de Cervera ha sido totalmente
-destruída.
-
-_Acto III._--En el fondo del escenario se ven las lomas de Santiago y el
-horizonte cubierto de nebulosidades. Toral se fija en ellas y no puede
-explicarse este fenómeno.
-
-Una parte de los espectadores empieza á retirarse conmovida y cansada de
-ver que la trama de la acción resulta siempre contraria á los españoles.
-
-Los _yanquis_ avanzan por tierra para sitiar y tomar la plaza de
-Santiago.
-
-El coronel Escario no llega en su auxilio: las tropas de Guantánamo no
-se mueven: el general Pareja espera órdenes superiores: el general Pando
-ha ido á Méjico y no sale desde la Habana al Oriente con los 30.000
-hombres de que hablaron los telegramas.
-
-Linares cae herido, y Toral ve que las nebulosidades aumentan á su
-alrededor.
-
-El H.·. Paz, tan compasivo y amante de la humanidad, siente desde Madrid
-la sangre que se ha derramado en Caney y en las lomas de San Juan: lo
-mismo siente la de los españoles que la de los _yanquis_, y ve á éstos
-caer enfermos á millares y que se hallan en una situación apuradísima; y
-entonces, ó porque llega al extremo su compasión, ó porque ha llegado la
-hora del desenlace, reune á los ministros y piden la paz _á todo
-trance_.
-
-Aunque se había anunciado, no se presenta Mac-Kinley en las aguas de
-Cuba con el pendón presidencial que le estaban bordando; pero en cambio,
-aparece en la última escena con el _imbroglio_ del protocolo en la mano,
-y como lo tiene bien estudiado, lo pasa sin demora á M. Cambon para que
-se lo envíe á Sagasta.
-
-Todos los personajes se ocultan en una traslogia: el telón se rompe y
-los espectadores de acá, indignados y llenos de pavor, condenan la
-_tragicomedia_.
-
-[imagen decorativa]
-
-
-
-
-IV
-
- Voz de desolación...--Las ruinas de un imperio.--La decadencia de
- una nación.--La fatalidad y el progreso. No hay efecto sin
- causa.--El fin de la guerra.--Consummatum est.
-
-
- _¿Qué resta de mi ayer? No más que el llanto._
- _Á mi a afligido espíritu conviene._
-
-Así, en nombre de España, y á la vista de los estragos que había sufrido
-en la guerra de la Independencia, hablaba un poeta nuestro en una
-célebre elegía.
-
-Si hoy viviera, es seguro, que no tomaría en sus manos la triste lira
-para entonar endechas con motivo de la mayor desolación que ha visto
-nuestra patria.
-
-Es tan luctuosa, que más que el llanto le conviene el silencio.
-
- * * * * *
-
-Más de una vez, no hallando al presente nuestro amor patrio nada que
-pueda satisfacerlo, hemos abierto antiguos mapas para ver siquiera en
-las cartulinas la grandeza que tuvo el imperio español.
-
-Los Países Bajos, el Franco Condado, Nápoles, Milán, Sicilia, Portugal,
-etc., en Europa; en Africa, Orán y otras plazas fuertes; parte de
-Borneo, Filipinas y otros archipiélagos en la Occeanía; y en América
-fueron tan extensos nuestros dominios, cual correspondía á la afortunada
-nación, que la sacara del fondo de los mares.
-
-De tan grande imperio, como de un hermoso palacio arrasado por un
-ciclón, no quedan ya para España más que las ruínas.
-
- * * * * *
-
-Siempre son sensibles para los hombres las pérdidas materiales, pero las
-sienten más cuando por sus faltas se ven privados de sus bienes; porque
-entonces reconocen su ignorancia ó negligencia para la buena gestión de
-sus asuntos; lo cual es signo de decadencia moral.
-
-Un noble, que ha sido privado de la mayor parte de su patrimonio por un
-latrocinio irresistible, no es un degenerado; pero si no hizo la defensa
-necesaria, ó sus mayordomos le dilapidaron sus bienes por su incuria, ó
-los malgastó en orgías con sus amigos, entonces no sólo es completa su
-decadencia, sino que además quedan manchados sus blasones por la falta
-de valor, de inteligencia y de sentido moral que manifiesta.
-
-España es una imagen de ese noble; ella, por los crímenes de los
-extraños, por las faltas de sus gobiernos y las de sus hijos, acaba de
-perder cuantiosos bienes, y lo que era más estimable, los timbres de su
-nobleza y la honrosa fama de su gloriosa historia: por esto yace
-sumergida en la más profunda desolación.
-
- * * * * *
-
-Para muchos, las vicisitudes por las cuales atraviesan las naciones y
-que se ven lo mismo en las familias, hoy opulentas y que mañana vivirán
-en la miseria, son inevitables; porque cierta fatalidad acompaña á las
-cosas humanas en el mundo.
-
-Para nosotros no existe la fatalidad, ni entre los turcos, los cuales si
-la admiten como consecuencia de su falso sistema religioso, la rechazan
-en la práctica, y lo mismo en Constantinopla que en Teheran luchan por
-evitar la completa decadencia del imperio otomano.
-
-Es muy digno de notarse, que los mismos que en las desgracias apelan á
-la fatalidad, para considerarlas necesarias y sentirlas menos, son los
-que más creen en las leyes del progreso moderno.
-
-¿Pero qué es? ¿En qué consiste? ¿Cómo no alcanzan todas las naciones que
-lo desean ese decantado progreso?
-
-Nuestra patria, por entrar en las vías de los adelantos del siglo, se
-declaró enemiga de sus tradiciones, y al presente, ni posee la grandeza
-moral é intelectual de sus antepasados, ni ha conseguido la vida
-exuberante que en lo político y en lo material tienen otras naciones.
-
-Excepcionales é injustas deben ser las leyes del progreso, cuando los
-pueblos que gozan de él son moralmente bárbaros é inhumanos; y aquellos
-otros que no han obtenido sus privilegios, se hallan, cual moribundos
-próximos á la muerte, y expuestos á ver, como España, su ruína y el
-engrandecimiento de sus enemigos.
-
- * * * * *
-
-Es necesario apelar á los principios de la filosofía y de la razón para
-conocer con claridad lo que los hombres confunden por sus pasiones é
-intereses.
-
-No pocos atribuyen la pérdida de nuestras colonias á los frailes y á no
-haberles dado en tiempo oportuno todas las reformas políticas que
-reclamaban.
-
-Como no hay efectos sin causas proporcionadas, veamos si esas han sido ó
-nó las verdaderas.
-
-Hablando de Filipinas nuestro patricio, señor Escosura, que estuvo allí
-muchos años y conocía bien á los naturales, dice: _ese vasto
-archipiélago, cuya importancia es inmensa, sólo lo enlaza, une y asegura
-á la Metrópoli el lazo, la fuerza y el vínculo de los frailes_.
-
-Ayala, siendo ministro de Ultramar, en 1871, dijo:
-
-«Si por imprevisión é imprudencia y por el culto exajerado que en épocas
-dadas alcanzan ciertas ideas, nos trajesen á tanta desventura, que
-España amaneciese un día desposeída de sus provincias de Ultramar,
-veríais inmediatamente y casi anulada nuestra marina, tristes y
-desiertas nuestras costas, sin expansión ni esperanza nuestro comercio,
-amenguada nuestra importancia en el mundo, y la nación entera bajo el
-peso del abatimiento.»
-
-«¿Y quién duda, _que todos los principios, que todos los derechos
-políticos_, cuya conquista en la Metrópoli hubiera coincidido con esta
-inmensa tragedia, quedarían para siempre _marcados con el sello del
-infortunio ignominioso_?»
-
-Notable fué esta predicción, que por desgracia se ha cumplido, y cada
-año se notarán más los efectos.
-
-En este particular, está dicha la última palabra por hombres tan
-competentes: los que cortaron _el lazo, la fuerza y el vínculo de los
-frailes_, que _enlazaba, unía y aseguraba_ á la Metrópoli el
-Archipiélago, esos son los causantes de su pérdida, como los demás que
-han aplicado _los principios_ y los _derechos políticos_ que ahora y
-para siempre _quedan marcados con el sello del infortunio ignominioso_.
-
- * * * * *
-
-¿Qué diría el mismo Ayala, que aunque liberal, conservaba no poco del
-carácter español, si hubiera visto que además de los principios y de los
-derechos políticos, iban á quedar marcados con el sello de la ignominia
-todos sus colegas?
-
-Como todo tiene término en este mundo, había también de tener su fin la
-guerra, que nos hacían los americanos, y, para nuestra mayor desventura,
-él fué el que agravó nuestros males.
-
-El gobierno de Sagasta pidió la paz, sin tener ninguna garantía de la
-magnanimidad de los Estados-Unidos, y firma un Protocolo que resultó un
-lazo echado al cuello.
-
-Si por el art. 1.º debía renunciar España á su soberanía en Cuba, por el
-art. 2.º cede Puerto Rico á los Estados-Unidos por gastos de guerra; y
-por el 3.º sólo se estipula la cesión de una de las islas Marianas y la
-ocupación temporal de Manila con el famoso _controle_ sobre el
-Archipiélago.
-
-Las conferencias de París, demostraron la terrible ambición de los
-norteamericanos y la degeneración de los delegados españoles, que nunca,
-contra el parecer de la nación y de toda Europa, debieron consentir el
-injusto despojo, contrario al derecho y á la sinceridad de los tratados.
-
-Convenir en que los Estados-Unidos adquieran las Filipinas por una
-compensación de 20 millones de dollars, fué el colmo de la debilidad,
-que los españoles de otros tiempos jamás hubieran tenido.
-
-Ante la felonía de nuestros enemigos, no quedaba otro recurso que el de
-la protesta, interrumpiendo las negociaciones, y que Europa hubiera sido
-el árbitro de nuestra causa: todo antes que la deshonra.
-
-Pero el gobierno lo entendió de otro modo; y como no supo defender el
-territorio, tampoco tuvo valor para salvar la honra de España, y dió
-ocasión para que le atribuyeran todos los crímenes que se pueden
-imputar á los hombres sin abnegación y sin carácter.
-
- * * * * *
-
-Los Estados-Unidos no han sido los autores, pero sí han proclamado en
-París el moderno derecho internacional: el _vae victis_ de los antiguos.
-
-Bien merecía el cerebro de Europa presenciar esta afrenta hecha á la
-civilización cristiana.
-
-_El crímen de este siglo_, que empezó por el acto _humanitario_ de la
-liberación de Cuba (que no se verá libre del dominio de los _yanquis_)
-había de ocasionar á España desgracias imponderables, el sacrificio de
-miles de millones, y lo que es más sensible, la muerte de tantos
-españoles y el cautiverio infelicísimo de millares de soldados que por
-otra guerra criminal, sufren en Filipinas privaciones indecibles:
-debiéndose agregar á todo esto el desprestigio y la humillación en que
-ha quedado España; cargada, por último, con una deuda espantosa,
-impuesta en parte por sus enemigos.
-
-Al ponerse el sello á esta obra de grande iniquidad, exclamó el Sr.
-Montero Rios, según dijeron los telegramas: _consummatum est_; y en
-efecto, llegaron á su colmo las desventuras de nuestra patria; se ven
-arruinados innumerables españoles, otros que vuelven como esqueletos, y
-el mar queda cubierto de cadáveres, y no hay familia que no tenga que
-sentir dolor: ya por la desolación, ya por la muerte.
-
- Lloremos duelo tanto:
- ¿Quién calmará ¡oh España! tus pesares?
- ¿Quién secará tu llanto?
-
-[imagen decorativa]
-
-
-
-
-V
-
- Voz de aflicción...--Males sin remedio.--Culpas de antaño,
- remordimientos de ogaño y notabilidades obscurecidas.--Continuamos
- lo mismo.--Todo ha fracasado.--El árbol maldito.--Una esperanza.
-
-
-Tan aflictivas habían de ser para nuestra patria las consecuencias de la
-guerra, como fueron sus procedimientos y sus principios.
-
-Después de una paz leonina, nos hemos quedado sin las Antillas y sin las
-mil quinientas islas del Archipiélago magallánico, y al presente, no
-sólo estamos conformes con nuestras inmensas desgracias, sino que casi
-casi nos alegramos de ellas, aunque nunca imaginamos que serían tan
-grandes.
-
-Nosotros, que hemos amado siempre desde el primer horizonte que al nacer
-vimos en nuestra patria, hasta la última isla del remoto Océano, en que
-flotaba la bandera española, como fiel testigo de la grandiosa herencia
-que nos dejaron nuestros antepasados; y hemos sentido la destrucción de
-las escuadras y los reveses del ejército, ahora estamos, si nó alegres,
-á lo menos insensibles ante la desmembración y la deshonra de la
-patria.
-
-¿Cómo se ha obrado en nosotros tan notable cambio?
-
-Se ha realizado, porque nos hemos convencido de que el imperio que se
-dió á la lealtad y á la fe, no le podían conservar la incredulidad y la
-rebeldía, ni ser patrimonio de la indiferencia, lo que fué rico premio
-de la constancia: y hemos visto también, que la pesada mole de un
-edificio, creada sobre las espaldas robustas de hombres gigantes, no
-podía ser sostenida por miserables pigmeos; y en fin, porque es cierto,
-que el honor y la gloria que acompañan á la soberanía legítima sobre las
-naciones y los pueblos arrancados á la ignorancia y á la barbarie, y
-civilizados por la religión y las leyes justas, no debían brillar en la
-frente de los gobernantes que se han degradado por sus bastardas
-ambiciones y están manchados por sus delitos.
-
-El que es Soberano del universo, quita á los servidores inútiles los
-talentos que les había dado y los entrega á otros para que negocien con
-ellos; y del mismo modo traslada los reinos de la tierra de unos á otros
-pueblos; y _el reino, nación ó poder que no le sirva_, PERECERÁ.
-
- * * * * *
-
-Ahora sienten muchos que hayamos tenido colonias, porque por ellas nos
-han venido tantas calamidades. ¡Como si pudieran quejarse los hijos de
-la rica y noble herencia que les dejaron sus padres, porque no han
-sabido guardar la una, ni ser fieles á la otra!
-
-Por más de tres siglos hemos poseído pacíficamente nuestras colonias, y
-con más prosperidad y adelantos que las de otras naciones; si las
-acabamos de perder con tantos daños de vidas y haciendas y hasta del
-honor patrio, no se atribuyan estas desdichas al haber sido España una
-nación colonial, sino al régimen funesto que se entronizó en ella en el
-segundo tercio de este siglo, y á los gobiernos sectarios é inmorales
-que han venido corrompiendo y arruinando la peninsula, á la vez que por
-sus representantes llevaban los gérmenes de las divisiones, sectas
-impías y malos ejemplos á las colonias, donde siendo, como es natural,
-más débiles los vínculos del patriotismo y de la autoridad, se habían de
-romper de un modo cruento al violentarlos nuestros enemigos.
-
-¡Qué grandes responsabilidades han contraído ante Dios y ante la patria,
-los que por sus culpas y desaciertos perdieron nuestras colonias!
-
-¡Qué delito de lesa nación han venido cometiendo las autoridades y los
-españoles que llevaron á las colonias la masonería y fomentado en ellas
-la inmoralidad y el desprecio de la España católica!
-
-Si es cierto, como es notorio que algunos generales y gobernadores se
-condujeron como masones en Ultramar, y allí, por sí ó por otros, han
-favorecido las logias de donde brotaron las insurrecciones ¿qué
-tormentos no sufrirán al presente?
-
-Debieron saber esos infelices, que el fuego de la discordia abrasa más
-que el de un horno ardiendo, pues éste no quema sino lo que en él se
-arroja, y el otro se extiende hasta consumir los más grandes imperios.
-
-Á la vergüenza y al dolor presentes, se unirán los anatemas de la
-historia para todos los culpables.
-
-Y por mucho que se esfuercen en acallar los remordimientos de la
-conciencia disculpando sus faltas pasadas con las especiosas razones de
-los males inevitables, nunca podrán impedir que la historia diga á las
-futuras generaciones: que en el siglo del liberalismo llegó España á la
-mayor postración y á perder sin verdaderos combates casi la mitad de su
-territorio; y que tuvo que repatriar un ejército de 200.000 hombres; y
-que sucumbió su marina, puesta al alcance de los enemigos, como la presa
-destinada á saciar el hambre de las fieras; y que gastó muchos miles de
-millones sin fruto y sin haber siquiera alimentado bien á los que la
-defendían; y que todo esto sucedió cuando un gran masón y liberal cínico
-era presidente del gobierno de la católica España....
-
-Y añadirá: que en esta obra de la desmembración y de la deshonra de
-España, le ayudaron otros masones y conspícuos liberales que le
-precedieron y acompañaron en la gobernación del Estado.
-
-Esos hombres funestos para España, fueron, entre otros, Moret y
-Beranger, Blanco y Primo de Rivera, Romero Robledo y Montero Ríos,
-Castelar y Silvela, Martínez Campos y Cánovas del Castillo; éste
-restaurador civil y el otro militar de la dinastía, que presencia el
-despojo y la ruína de la nación: y que formaban el ministerio que fué á
-la guerra y que pidió la paz _á todo trance_; hombres tan notables como
-Gamazo y Correa, Romero Girón y Groizard, Puigcerver y el duque de
-Almodóvar, Capdepón y Auñón: y que estas notabilidades consumaron la
-obra antipatriótica que había venido preparando el liberalismo auxiliado
-de la masonería.
-
-Así como á los hombres que fundan un imperio, engrandecen su nación ó
-con su heroísmo la libran de sus enemigos, se han levantado en todos los
-tiempos, trofeos, erigido estátuas ó escrito sus nombres en letras de
-oro sobre los mármoles y los bronces, la historia no tendrá más que
-páginas amargas y negra tinta para escribir los nombres de aquellos que,
-salvando los buenos propósitos de algunos, han contribuído á la ruína de
-la rica, noble y fiel España.
-
-Los nombres de todos los que, durante este siglo han faltado á sus
-juramentos de fidelidad, hecho traición á la patria, entregándola
-indefensa al poder de sus enemigos, se podrán escribir como epitafio en
-el sepulcro de las grandezas españolas.
-
-¡Cuán triste es la realidad!
-
-La mayoría de los españoles siguen viviendo como si nada hubiera pasado,
-como si la patria no se hallase en la crisis más espantosa, como si
-muchos de ellos no resultaran culpables de los tremendos castigos que
-hemos experimentado y de la expiación terrible que sobre nosotros pesa.
-
-Algunos creen que las causas de tantos males sólo tienen ya un interés
-histórico; y no falta buen número, que por el estado de perversión y
-falta de sentido moral, no se conmueven por las públicas desgracias;
-aunque éstas se presentaran á su vista, formando por su magnitud y
-variedad una montaña tan elevada como los picos del Himalaya.
-
-Aquí, ó no se preveían los peligros, ó no existía el patriotismo
-suficiente para evitarlos; antes como ahora, no se cuidan los
-gobernantes y los que aspiran á serlo, más que de las intrigas y de los
-pugilatos para seguir la obra funestísima de la política de los
-partidos.
-
-Por el contrario, no considerando moralmente el proceder de nuestros
-enemigos, es preciso reconocer, que han hecho una barbaridad; pero que
-la han realizado con admirable astucia y prudencia consumada, según el
-espíritu del mundo; así es, que antes de la guerra, durante la misma, y
-después, se ha visto España como el león, cogido en un fuerte lazo, del
-que no ha podido librarse sino perdiendo hasta su natural fiereza.
-
- * * * * *
-
-Dejando aparte la intervención que la masonería haya tenido en nuestras
-innumerables desgracias, hay motivos suficientes para atribuir grandes
-responsabilidades á los gobiernos, á los políticos, á la prensa, á
-muchos particulares y principalmente al régimen parlamentario.
-
-Á los gobiernos, por sus imprevisiones culpables y notorios desaciertos,
-y por venir sacrificando la justicia y los intereses de la nación á sus
-miras personales y al favor de sus amigos y partidarios.
-
-Con frecuencia se venían cometiendo desfalcos é irregularidades en la
-administración pública y en los servicios del Estado, y no han puesto
-remedio alguno, ni se ha visto el castigo de los prevaricadores.
-
-Los políticos españoles no han hecho más que parlamentar y enmendarse
-unos á otros la plana, sin llegar ninguno á escribirla bien: y lo mismo
-ha hecho la prensa de grande y de pequeña circulación; pues si alguna
-vez ha clamado contra las inmoralidades y pedido el juicio de residencia
-para algunos gobernadores de Ultramar, cesaba en sus campañas
-patrióticas, cuando no le producían beneficios ó veía encumbrados á los
-personajes que antes consideraba dignos de graves censuras y de penas
-graves.
-
-Mientras que los particulares gozaban de los favores de la política y
-del caciquismo, no han visto con malos ojos lo que había de redundar en
-daño para la nación; y por esto resultan culpables de complicidad en el
-régimen, que ha originado tantos males y ruínas como se revelan en el
-estado presente.
-
-Se puede, por lo tanto, asegurar: que en nuestra patria han fracasado
-todos los gobiernos liberales, los políticos y su política, la prensa
-callejera y la de los gabinetes, los particulares que defraudan á la
-Hacienda, queriendo vivir de ella; y ha fracasado también el régimen de
-la opinión y el sistema parlamentario, productores de tanta corrupción y
-del abatimiento nacional: aquí ha fracasado todo, menos el espíritu de
-España.
-
- * * * * *
-
-Por la falta de patriotismo y de amor al bien común, no se ha querido,
-ni aún se quiere comprender, que la raíz de todos los males que sufre
-España, se encuentra en el abominable empeño de regirla y gobernarla con
-los principios y las doctrinas por la Iglesia condenados.
-
-¿Qué frutos puede dar un árbol maldito?
-
-El liberalismo, que ha penetrado hasta en las costumbres del pueblo
-español, es ese árbol cuyos frutos de perdición nos parecen ahora tan
-amargos.
-
-Hallábase Napoleón I en el apogeo de sus glorias militares, y cuando
-puso sus manos conquistadoras en los Estados de la Iglesia, fué
-excomulgado por el romano Pontífice; y despreciando la excomunión
-prosigue su obra; mas después llegó á conocer que su mayor falta había
-sido la de no respetar al Pontífice romano.
-
-Entre las muchas faltas cometidas por la Nación española, ha sido la más
-grave, la de dejarse dominar por los errores del liberalismo, que la han
-privado de todas sus grandezas, de sus energías y de sus virtudes
-cívicas y religiosas; por esta causa no ha tenido ahora valor más que
-para sufrir sus derrotas y le han faltado alientos para sentirlas y
-llorarlas.
-
- * * * * *
-
-Los que miran las cosas presentes como hijas de lo pasado y creen en la
-fecundidad del mal y en la eficacia de la virtud, deben reconocer con
-nosotros: que en el estado en que se hallaba España, y dada su marcha
-política, (que por desgracia aún no ha variado) no convenía para nuestro
-mejor porvenir el triunfo en la pasada guerra.
-
-Al fijarse en lo que acabamos de aseverar, algunos, sin razón, nos
-tacharán de pesimistas ó faltos de patriotismo.
-
-El primer efecto de la victoria, hubiera sido el consolidar las
-instituciones liberales y el hacer perpétuo el turno de los partidos
-con todas las consecuencias de la mayor centralización, del despotismo é
-imposición de nuevos errores.
-
-El segundo, el aumento de las ambiciones y de la corrupción que siguen á
-la prosperidad en el mal, y entonces era ya inevitable la total ruína de
-España; porque el triunfo no nos hubiera dado las fuerzas de los
-bárbaros, ni las virtudes históricas, que ya no existen en la
-generalidad; en tanto que ahora, abatidos y humillados podremos
-levantarnos de nuestra postración, trabajar y hacernos dignos de nuestro
-pasado y de la misión que tiene España entre las naciones civilizadas.
-
-En apoyo de nuestro parecer, vemos lo que ha dicho _The Pall Mall
-Gaccettee_: «que si España tiene valor para mirar el porvenir con calma,
-su último infortunio será un beneficio en realidad.»
-
-Y _The Globe_ añade: «que si España deja de existir como potencia
-colonial, no por eso ha quedado destruída como potencia europea. Posee
-cuantiosos recursos, y si sabe aprovecharse de ellos, sus desdichas
-podrán ser un beneficio á pesar de las apariencias.»
-
- * * * * *
-
-¿Pero de qué modo podrá salir nuestra patria de la presente crisis y
-volver en lo posible á su pasada grandeza?
-
-Esto es lo que muchos preguntarán, teniendo á la vista las anteriores
-consideraciones: y nosotros contestamos diciendo: España puede
-levantarse de su actual postración y adquirir el puesto que le
-corresponde, _empezando á ser lo que siempre debía haber sido_.
-
-Hay hombres que parecen destinados para el trabajo y la esclavitud, y
-otros que llevan en sus frentes el sello de la inteligencia y del
-poderío; y lo mismo sucede con los pueblos; pero estas cualidades no
-son permanentes, y cambian ó se modifican con las costumbres y las
-ideas, que informan la vida de las naciones: por esta causa, un pueblo
-esclavo puede llegar á ser libre, y otro libre, puede caer en la
-esclavitud y sufrir la más cruel de las tiranías.
-
-Las cualidades propias de nuestra raza, se avaloraron con el espíritu
-cristiano que las ennobleció y elevó á su mayor grado de virtud y de
-perfección.
-
-La España católica no ha tenido que envidiar á ningún pueblo del
-Universo el valor de sus hijos, la hidalguía de sus sentimientos, su
-fidelidad á las leyes del honor, el talento de sus gobernantes, el
-ingenio de sus letrados, la ciencia de sus sabios y las virtudes
-públicas y privadas de sus ciudadanos.
-
-Tampoco ha podido envidiar el imperio del mundo y las grandezas de la
-tierra, porque sus hijos le dieron uno tan dilatado, y las otras tan
-extraordinarias, que las hazañas de los navegantes y de los guerreros
-españoles y sus conquistas, parecerían fabulosas, si no estuvieran
-escritas en la historia.
-
-Toda la política de nuestros gobernantes, se ha debido cifrar en la
-conservación y en la defensa del espíritu, de la religión y el carácter
-de nuestra patria, y así hubiera sido permanente la grandeza y el
-dominio español y su influencia enmedio de las grandes vicisitudes
-porque ha atravesado Europa y pasa el mundo.
-
-¿Quién hubiera resistido á España, unida en la fe, llena de gloriosas
-tradiciones y ejemplos heróicos, con extensos dominios y fortalecida con
-todos los adelantos modernos en su marina y en sus ejércitos?
-
-Si á la unión de los espíritus que teníamos, se hubiera agregado la
-fuerza material, siempre necesaria para la defensa de grandes
-territorios, del derecho y de la justicia, es seguro que España sería
-al presente una de las primeras potencias del Universo.
-
-Mas en una hora fatal, empezaron á removerse los cimientos de la
-nacionalidad española, y desde entonces, los gobernantes, malos
-católicos y pésimos políticos, no han cesado en su obra demoledora,
-importando todos los errores y novedades de otros pueblos, que han
-venido á precipitar nuestra decadencia.
-
-Y para mayor desgracia, no se ha levantado un hombre superior que
-desterrara esa política exótica, y devolviera á la Corona sus
-prerrogativas, y al pueblo sus libertades, fueros y franquicias
-verdaderas.
-
-Comprendemos las inmensas dificultades que existen y que se han de
-presentar para _la regeneración de España_; pero también sabemos lo que
-puede hacer un hombre extraordinario en un pueblo donde el mal y la
-corrupción están sólo en una clase, y no se han extendido á las otras,
-sino parcialmente.
-
-Acábese primero con los políticos de oficio, ahóguese después el
-espíritu de la revolución en sus instituciones, renazca la libertad
-verdadera y foméntense los intereses generales, y entonces el Jorge Monk
-español, podrá dar principio á la restauración nacional.
-
-
-
-
-VI
-
- Voz de queja...--La Europa salvaje.--El orígen de la
- revolución.--Aumento de los ejércitos.--El anarquismo.--Los ciegos
- en Roma, guiando á los ciegos.--Nuestro abandono.--El poder que nos
- resta.
-
-
-Hace pocos años, que con un realismo verdadero se publicó una obra
-titulada _La Europa salvaje_.
-
-Para justificar el título se fijaba su autor en el espectáculo de la
-corrupción y de los crímenes que ofrecen las ciudades populosas, y en el
-abandono en que se hallan en todas partes las clases menesterosas, los
-trabajadores de las fábricas, el pueblo; y en la explotación que se hace
-en los talleres de las jovenes y de los niños, sujetos á un trabajo
-superior á veces á sus fuerzas y sin educación moral, ni instrucción
-religiosa no pueden menos de caer en la más abyecta inmoralidad.
-
-Si á esos cuadros horrorosos se unen los que presentan el agiotaje en
-los negocios, el soborno de los magistrados y la farsa de las costumbres
-políticas, tendremos un fiel retrato de las sociedades cultas que, por
-el refinamiento de los vicios, la sed del oro, el olvido de la religión,
-de la moral y de la justicia, tienen bastante semejanza con las tribus
-salvajes entre las cuales se ven los más brutales egoismos.
-
-Pero esas tribus, enmedio de sus instintos salvajes, no abandonan á sus
-amigas cuando por las contrarias son acometidas; lo cual prueba, que
-existe entre ellas algún respeto á lo que pudiéramos llamar su derecho
-de gentes.
-
-La etnografía de la diplomacia europea nos da á conocer que ella misma
-se ha colocado detrás de los pueblos más bárbaros, y en este sentido,
-podemos decir que es _ultra-salvaje_.
-
-Europa, en el estado en que se halla, dirán algunos, no podía obrar de
-otro modo, ni impedir la cruel agresión de los Estados-Unidos.
-
-Es verdad, y esto es lo que vamos á demostrar para que se conozca el
-valor que tienen las quejas de España.
-
- * * * * *
-
-Cuando al amparo de la Iglesia se formaron las naciones europeas, éstas
-se inspiraban en los preceptos de la justicia y de la equidad universal;
-y entonces nació ese admirable derecho de gentes que rigió á toda la
-Cristiandad, y del cual era árbitro y Juez supremo el soberano
-Pontífice, que hablando á los reyes y á los pueblos en nombre de Dios,
-de la obediencia y de la fidelidad debidas, llevaba la justicia y la paz
-á los tronos de los más poderosos monarcas y á los humildes hogares de
-las aldeas; pero llegó una época luctuosa en la historia de las naciones
-de Europa, y en ella se negó la obediencia al Pontífice, se secularizó
-la política, y se habló á los pueblos en nombre de la libertad y del
-progreso; y entonces se formaron en el seno de la Europa cristiana esas
-tempestades sociales y religiosas que llamamos las revoluciones;
-fenómeno singular y nuevo en la historia de la civilización, y contra
-el cual es impotente la diplomacia.
-
-En Grecia se sublevan los ilotas, los plebeyos de Roma se retiran al
-Aventino, los Circunceliones en los primeros siglos de nuestra Era y los
-pobres de Lyón después, recorren las comarcas y devastan los pueblos;
-pero todos esos movimientos sociales no son la Revolución, sino la lucha
-del espíritu de rebeldía y de las pasiones que dominan á los hombres:
-_la revolución es la negación y el desprecio de toda autoridad legítima
-ordenada por Dios_.
-
-En la revolución entran como partes principales, la herejía, la
-injusticia, la ambición y el egoismo humano.
-
-Antes del protestantismo, las herejías tuvieron carácter particular,
-negando unas un dogma, otras otro; pero el libre examen de la reforma se
-opuso en primer término á la autoridad de la Iglesia, fundamento de
-todos los dogmas; y por esta razón, cuando el libre examen se aplicó á
-la sociedad, nacieron esas luchas de los pueblos contra los soberanos, y
-de éstos contra sus pueblos; luchas inspiradas por las nuevas doctrinas
-y sostenidas por el derecho que cada parte se atribuía para que
-prevalecieran sus ideas y el sistema de gobierno que se proponían; y
-esto es lo que forma el espíritu de la revolución y sus obras
-perturbadoras.
-
-En Alemania, donde primero se separaron los pueblos de la Iglesia, no
-tuvo la Revolución un carácter general por los distintos principados en
-que estaba dividida; mas en Inglaterra, el movimiento revolucionario se
-generaliza, y se encuentra con un rey y lo decapita; lo mismo hace
-después en Francia, donde halla un trono trece veces secular y lo hecha
-por tierra, llevando á la guillotina al infortunado Luis XVI; como en
-España destierra á Isabel II, rompe la unidad católica y concede la
-libertad de blasfemar de Dios.
-
-En presencia del espíritu revolucionario, los reyes sintieron vacilar
-sus tronos, y no teniendo base firme en que apoyarse, transigen con la
-Revolución, aceptando algunos de sus principios y pactando con sus
-súbditos la clase de libertades que habían de gozar; y entonces se
-formaron las constituciones más ó menos liberales y revolucionarias;
-pero como ni los reyes separados de la fuente de la justicia podían ser
-justos, ni los pueblos leales, continúa la lucha de los reyes contra la
-exigencia y rebeldía de los pueblos, y la de éstos contra las
-injusticias y el despotismo de los reyes; entonces todos los gobiernos,
-para defenderse, empezaron á aumentar sus ejércitos.
-
-Con la paz armada, no se pueden contentar los hombres; porque por un
-lado es insostenible á causa de los gastos que origina, y por el otro,
-no sirve para acabar con las ambiciones de los hombres, ni tampoco hace
-más justos y benéficos á los gobiernos.
-
- * * * * *
-
-Los gritos de la revolución, se han venido acallando con la fuerza y las
-concesiones por algún tiempo, pero ya los verdaderos amigos de la
-revolución se han cansado de esperar su triunfo completo en todos los
-órdenes y para todos los ciudadanos, y no quieren libertades á medias,
-ni que unos se sienten á la mesa opípara del presupuesto y otros no
-tengan ni migajas que comer; ni tampoco quieren que unos trabajen hasta
-ser víctimas de su desgraciada suerte, y otros no tengan más que pensar
-en nuevas comodidades y en placeres nuevos; y como no ven en lo humano
-razón alguna para esta espantosa desigualdad, y no han aprendido la
-resignación cristiana, en el paroxismo de su despecho y amargura han
-declarado la guerra á los ricos y á los burgueses, á los gobiernos y á
-la sociedad, y levantan, llenos de envidia y de furor, la negra bandera
-de la _Anarquía_.
-
-Siendo el anarquismo un desarrollo procaz de la Revolución, no se puede
-combatir con éxito, sino acabando con ella, es decir, dejando de ser
-revolucionarios los gobiernos, para que en los pueblos desaparezca la
-Revolución.
-
- * * * * *
-
-Los representantes de los gobiernos europeos se reunieron en Roma para
-tomar acuerdos radicales contra los anarquistas.
-
-Nos parece bien que se castigue con rigor á todos los criminales de
-cualquier clase y condición que sean: pero ¿por qué no se han castigado
-antes los delitos políticos y las usurpaciones realizadas en nombre del
-derecho nuevo y de la unidad de las naciones?
-
-Por esta razón, y porque nunca han sido buenos jueces los delincuentes y
-usurpadores, no había que esperar de esa asamblea ningún buen resultado.
-
-La primera grave falta cometida por los gobiernos, fué la de elegir á
-Roma para el mencionado congreso.
-
-Cualquiera otra capital hubiera ofrecido menos inconvenientes; pero la
-capital del orbe católico, donde se halla el romano Pontífice despojado
-de su poder temporal contra toda justicia, derecho y conveniencia, no es
-apropósito para que se condenaran allí los crímenes de los hijos de la
-Revolución, en presencia de su víctima soberana.
-
-Los gobiernos, movidos sólo por el interés de su propia conservación y
-por la necesidad de defender á las sociedades del nuevo enemigo,
-hicieron todos los esfuerzos imaginables, que no pueden menos de
-resultar insuficientes, porque desconocen la raíz del mal y el remedio
-oportuno.
-
-Sin duda, en la ciudad del Lacio, para designar el lugar de la reunión y
-su objeto, pondrían este rótulo:
-
- _Adversum anarquistas conventus._
-
-Y también pudo suceder, que otro moderno y atrevido Pasquín, conociendo
-á los congresistas y lo que había de resultar de sus acuerdos, lo
-rectificara con este otro:
-
- _Coeci cumt, et duces coecorum._
-
-Nosotros, desde lo bajo de nuestra pequeñez é ignorancia, nos hubiéramos
-atrevido á decir á esas majestades, altezas y señorías representadas en
-Roma; que si en verdad querían matar el anarquismo, sin exterminar á los
-anarquistas, practicaran este nuestro consejo:
-
-Czares, Emperadores, Reyes, Presidentes de las Repúblicas, Príncipes y
-Duques, mandad á vuestros representantes que abandonen el lugar del
-Congreso, y presididos por el más anciano y respetable de ellos, se
-dirijan todos juntos al Vaticano, donde está depositada la luz del
-Cielo, y allí, ante el trono más augusto de la tierra, postrados á los
-piés del Soberano Pontífice, diga el que preside:
-
-SANTÍSIMO PADRE: Los soberanos de Europa, á quienes hemos venido á
-representar en las conferencias contra el anarquismo, nos han ordenado
-oficialmente que nos presentemos á vuestra Santidad declarando:
-
-Que al fin han comprendido la inutilidad de todos los esfuerzos que
-hagan contra los anarquistas sin la guía y cooperación de la Iglesia
-Católica, única que en nombre de Dios puede dar la paz á los hombres y á
-las Naciones.
-
-Reconocen también que una Encíclica de vuestra Santidad, aceptada
-benévola y fielmente por los gobiernos y los pueblos, puede producir por
-las luces de la verdad y el bálsamo de la caridad que brotan de la mente
-y del corazón del mejor de los padres, mayores bienes y más felices
-resultados que todos los decretos de los reyes más poderosos y
-respetables.
-
-SANTÍSIMO PADRE: Los gobiernos que representamos, me ordenan que haga
-confesión de sus culpas ante el sucesor de San Pedro: ellos se
-arrepienten de todas las iniquidades que han cometido y de los despojos
-inícuos é inmensos latrocinios que han sancionado; y conocen ya
-claramente, que toda hostilidad que se hace á la Iglesia de Dios y toda
-oposición á sus enseñanzas infalibles, se convierten en guerras entre
-los hombres y llenan de tinieblas al mundo.
-
-La última orden secreta que hemos recibido, la acabamos de cumplir,
-intimando en nombre de la Europa cristiana al usurpador de Roma, al rey
-excomulgado Humberto I de Saboya, que en breve plazo abandone esta
-ciudad y elija otra capital, entre las muchas de Italia, porque nuestros
-gobiernos se han persuadido hasta la evidencia, de que _mientras el Hijo
-de Victor Manuel esté en Roma, el anarquismo estará en todas las
-naciones_....
-
- * * * * *
-
-¡Pobre y desventurada España! Tú que habías puesto el mayor empeño en
-asemejarte á esa Europa en la libertad, en el progreso y en la
-civilización, ya conoces, por lamentable experiencia, lo que puedes
-esperar de ella en tanto no realice ese acto de reparación y de justicia
-que hemos imaginado.
-
-Después de la gran iniquidad y del robo sacrílego, triunfante y
-subsistente, cometido contra el Principado civil y la libertad del
-Romano Pontífice, ¿no había en toda la redondez de la tierra otros
-Estados que pudieran ser objeto de un nuevo latrocinio, más que nuestra
-infeliz España?
-
-¿No hay otras naciones débiles, con ricas posesiones codiciadas por los
-fuertes?
-
-¿No existen imperios infieles, bárbaros y tiránicos que conquistar y
-civilizar?
-
-¿Por qué el humanitarismo de los Estados-Unidos y su poder colosal,
-representante del progreso moderno, se ha levantado contra España para
-despojarla de sus ricas colonias y hundirla en el mayor abatimiento?
-
-No busquemos la contestación á estas preguntas en los cálculos humanos,
-ni en los secretos de los gabinetes diplomáticos, ni siquiera en los
-antros de la masonería cosmopolita.
-
-Todos los poderes del infierno y todas las potestades de la tierra y
-todas las cábalas de la ambición, no hubieran podido arrebatar á España
-un islote, ni domeñar por un instante la bravura del león castellano, si
-España no se hubiera hecho digna de que Dios la abandonara.
-
-Antes que ella, otra nación, que también tuvo reyes santos, fué
-destrozada por sus enemigos; y España es más culpable que lo fué
-Polonia, porque ha recibido mayores beneficios y fué más fuerte que
-Cartago, más grande que Roma, más fiel que la Francia de Carlos-Magno, y
-fué vencedora de Napoleón; pero ha sido más ingrata y desleal que
-Inglaterra y que la misma Italia, porque había salvado su unidad
-religiosa de todos los peligros y la sacrificó al imperio de la
-Revolución, después de reconocer el sacrílego reino italiano.
-
-Si el más obligado por los títulos de la justicia, de la piedad y del
-honor á defender al inocente le abandona, es más culpable que todos; y
-esto ha hecho España, y con razón podemos decir, que por su aquiescencia
-ha triunfado en el mundo la Revolución, cuando se entronizó en Roma.
-
-Ahora España lamenta sus culpas tardíamente al tocar el abandono en que
-Europa la ha dejado, semejante al abandono en que ella dejó al Romano
-Pontífice.
-
- * * * * *
-
-Nadie duda de que es grande el poder de los hombres; ellos perforan las
-montañas, allanan los valles, cruzan los mares con la velocidad de los
-vientos, encadenan los rayos de las tempestades y hacen que la luz
-estampe en las cartulinas las maravillas de la creación; pero no pueden
-suspender ni variar las leyes naturales, que son superiores al poder de
-todos.
-
-En el orden moral, los límites del poder humano son más extensos: pueden
-los hombres despreciar la religión, conculcar la justicia, desconocer el
-derecho, interrumpir la paz, y en el santuario de las leyes proclamar el
-imperio de la fuerza bruta, del ateismo y de la Revolución: pero también
-tienen potestad para venerar la religión, restablecer la justicia,
-constituir el derecho, determinar las leyes, enaltecer la fuerza moral,
-vencer la Revolución y condenar el absurdo ateismo; haciendo que reine
-en el universo la fraternidad cristiana, la igualdad y la libertad
-verdaderas, heraldos de la civilización y de la gloria del Salvador de
-los hombres.
-
-
-
-
-VII
-
- Voz de justicia...--Causas principales.--Su naturaleza y sus
- combates.--Luchas nuevas y problemas antiguos.--El progreso y la
- civilización desnudos.--Los sentimientos humanitarios
- desenmascarados.--La justicia salvadora.
-
-
-Según las ideas en que se inspiran, las aspiraciones que tienen, los
-hechos que realizan, y por ende, los méritos que contraen, reciben las
-sociedades, daños ó beneficios, según el orden de la justicia que reina
-sobre todos los seres morales.
-
-Como las naciones no tienen más que la vida presente, en ésta son
-premiadas con bienes temporales, ó castigadas, ya cayendo ante la
-injusticia de los hombres, ya siendo azotadas por la justicia divina,
-como ha sucedido á nuestra patria, por haberse apartado de los senderos
-del bien.
-
-En todo el mundo no existen más que dos causas principales, la causa de
-Dios y la causa de los hombres: la primera está representada y defendida
-por la Iglesia y por los fieles que le están sumisos, la segunda no
-tiene institución propia y la representan los hombres libres con las
-asociaciones que forman y la propagan con las fuerzas de su ingenio y de
-su efímero poder.
-
-La primera es inmortal, y transitoria la segunda: pero si la causa de
-Dios no puede faltar en el mundo, se debe tener presente que no se halla
-vinculada á una ú otra región, á esta ó aquella raza, es la causa de
-todo el género humano y puede acabarse en unos pueblos y propagarse en
-otros.
-
-Hasta el presente, por ejemplo, la causa de Dios ha tenido su vida y su
-representación propia en nuestras colonias: de aquí en adelante podrá
-vivir en ellas la Iglesia católica, pero no como vive la madre entre sus
-hijos.
-
-¿Por qué se ha obrado este cambio, sino porque allí ha triunfado la
-causa de los hombres?
-
-Dios permite el triunfo de la injusticia para castigar á los pueblos que
-han dejado de sostener dignamente su causa; y la Iglesia, al sufrir las
-consecuencias del poder humano, se prepara para conseguir nuevas
-victorias, mientras que la nación culpable es realmente castigada.
-
-Ya la bandera de España, enarbolada por el genio de Colón, no existe en
-el Nuevo Mundo, y los laureles que tremolándola alcanzaron tantos
-insignes capitanes, se han marchitado; ya las hermosas bahías de la
-Habana, de Puerto Rico y de Manila no reflejan los colores del pabellón
-español izado sobre sus fortalezas; ya en los días de los _patronos_ de
-España no será saludado con el estampido de los cañones en aquellos
-mares; ya la armoniosa lengua de Castilla no dictará leyes á ambos
-mundos; ya se han desprendido las mejores perlas de la rica corona de
-los reyes católicos, ya la soberanía de España no existe en América ni
-en la Occeanía.
-
- * * * * *
-
-La indiferencia con que verá el mundo ese cambio de soberanía, no
-podemos tenerla nosotros, que vemos interrumpido el destino de España,
-vemos las luchas de las razas y el triunfo de la fuerza contra el
-derecho, que señala rumbos peligrosos á la civilización.
-
-Había la cristiandad quitado á las guerras la ferocidad y la barbarie, y
-no pudiendo evitarlas enteramente (porque habrá guerras mientras haya
-hombres ambiciosos y enemigos de la paz) las había reducido á las justas
-y á las de legítima defensa; y para librar á los guerreros de sus deseos
-de venganza y del latrocinio, hizo de la milicia una profesión noble y
-hasta religiosa. Las órdenes militares fueron en los siglos cristianos
-el modelo de los ejércitos civilizados, que servían á la causa de la
-justicia.
-
-Pero ni los hombres ni los pueblos en general, quieren ya servir la
-causa de Dios, y tremenda y llena de problemas difíciles se presenta la
-causa de humanidad, emancipada de la Iglesia.
-
-¿Quién obtendrá en el mundo la hegemonía?
-
-¿Será la raza anglo-sajona, arrebatando á la latina su antigua
-preeminencia?
-
-¿Quién dominará al envejecido Oriente?
-
-¿Cuál será el porvenir de la raza amarilla y de los pueblos infieles?
-
-¿En el siglo XX, será el mundo católico ó presa del anarquismo?
-
-En lo humano, todo lo que haya de suceder parece que está sujeto á la
-potencia de los acorazados y al poder de los cañones y de los fusiles de
-tiro rápido: pero éstos se pueden caer de las manos de los mercenarios,
-los otros derrumbar las murallas de la iniquidad, y aquéllos hundirse en
-los mares; y sobre las ruínas del poder de los hombres, irá adelante la
-nave de la Iglesia conduciendo todo lo que se salve de la catástrofe de
-la iniquidad.
-
-Un día se oyó en el mundo una palabra que no había salido de las
-academias de Grecia, ni de los liceos de Roma, ni de las Sinagogas de
-los judíos, ni era el oráculo de los templos paganos, ni la voz de la
-ciencia antigua; y esa palabra que oyeron los habitantes de Jerusalem,
-los del Ponto y la Galacia, los de Siria y la Bitinia, los que habitaban
-la Mesopotamia, los persas, griegos y latinos, hizo que todos los
-hombres se reconocieran como hermanos, porque era la palabra de Dios: y
-después de diez y nueve siglos, aquellos que se tienen por humanitarios
-y civilizados, destruyen en lo posible los efectos de esa palabra divina
-y renuevan las guerras de razas y la lucha de los fuertes contra los
-débiles.
-
-En los pueblos antiguos, muchos de los problemas modernos estaban
-resueltos por la ignorancia, la esclavitud y la tiranía: pero las
-sociedades cristianas no pueden soportar por mucho tiempo el dominio de
-la fuerza, ni vivir como esclavas, ni tolerar los absurdos de la
-impiedad: por esta causa, en unas latente, en otras manifiesta, existe
-en todas las naciones esa lucha de la verdad contra el error, de la
-justicia contra la iniquidad, del derecho contra la fuerza, ya proceda
-ésta de los reyes, ó de los pueblos por medio de los presidentes de las
-Repúblicas.
-
- * * * * *
-
-Si los principios y las doctrinas de la civilización moderna fueran
-verdaderos, buenos y conformes á la naturaleza y al fin de las
-sociedades, es indudable que serían mejores y más perfectas aquellas en
-las cuales, su aplicación é imperio no tuvieran límites, ni hallaran
-obstáculo alguno: y si son falsos, perjudiciales y opuestos al bien
-general, es evidente que llevarán mayor ó menor perturbación y daños á
-las sociedades en que sean admitidos y practicados con más ó menos
-extensión y sentido lógico.
-
-No cabe duda de que la corrupción de las costumbres, la iniquidad
-triunfante, la fuerza en lugar del derecho, la indiferencia religiosa en
-unos hombres, la impiedad sistemática en otros, la oposición de los
-gobiernos á la autoridad de la Iglesia, la audacia de los herejes y de
-los sectarios, fomentada por la licencia más absurda, las intrigas de la
-masonería y todas las pasiones sin freno, son frutos propios de esos
-principios deletéreos y de esas falsas doctrinas, que han penetrado en
-el espíritu y en la vida de los pueblos separados de Dios.
-
-Los Estados-Unidos ofrecen un ejemplo notable.
-
-Constituídos conforme á las doctrinas de la independencia y de la
-indiferencia religiosa, de la secularización social y de la libertad en
-todas sus manifestaciones, habían de verse allí los efectos naturales
-del sistema.
-
-Allí se han realizado los sueños de la democracia, los deseos de los
-republicanos, las aspiraciones de los hombres que no quieren religión
-del Estado, ni mandamientos divinos en la vida pública: allí el
-pensamiento es libre y la prensa libérrima y los ciudadanos no tienen
-más restricciones en sus actos públicos que la de sus faltas y la vara
-del polizonte; allí el pueblo manda, la masonería impera y gobierna la
-opinión pública; allí el último aventurero que llega, puede después de
-algunos años, presidir á setenta y cinco millones de hombres; y
-halagando sus pasiones y favoreciendo sus intereses, arrastrarlos á las
-empresas más inícuas y descabelladas: allí, donde las riquezas son tan
-caudalosas como sus ríos, y son fabulosos sus inventos y sus ciudades
-soberbias como Babilonia, allí debían presentarse desnudos el progreso y
-la civilización y desenmascarados los sentimientos humanitarios y todas
-las mentiras del siglo presente; porque superior á todo lo ingenioso,
-útil y naturalmente bueno que tengan los Estados-Unidos, es la
-injusticia, el atropello y la barbarie que han cometido con España y
-están cometiendo con Filipinas.
-
- * * * * *
-
-Siendo Dios tan justo y bueno, no podía permitir sin altísimos fines los
-males que vemos y tocamos.
-
-Entregado el mundo á las locuras de las invenciones humanas, necesitaba
-en este fin de siglo una lección ejemplar para que aprendiera, que ni
-los hombres, ni los pueblos, pueden ser justos sin la justicia divina.
-
-Nuestra patria se iba apartando de ella, y los Estados-Unidos han
-querido ser algo más que el azote de Dios, y poseídos de loca ambición y
-de codicia insaciable, emprenden otra guerra de conquista al imponer su
-soberanía á las islas Filipinas, contra la voluntad de sus naturales.
-
-Se ha dicho que nunca fueron buenas las segundas partes, y así resulta
-patente la iniquidad y la traición de los norteamericanos en esa guerra
-en que un pueblo libre quiere privar á otro de su independencia.
-
-Emancipados de España por el triunfo de la insurrección que ellos
-favorecieron, tienen los filipinos derecho á su independencia natural; y
-toda conquista que se haga por los americanos es injusta y contraria al
-derecho de gentes: pero empeñándose los Estados-Unidos en proseguir su
-falta, la agravarán cometiendo el crímen de exterminar un pueblo para
-dominarlo, y las grandes naciones civilizadas que presencian ese
-horrible espectáculo y no lo impiden, se hacen cómplices de la
-injusticia y de la inhumanidad de los Estados-Unidos, que demuestran con
-los hechos cuán bárbaro es el progreso moderno y qué horrible es la
-civilización, que emplea sus fuerzas poderosas en el latrocinio y en el
-asesinato.
-
-Si nuestra patria hubiera expiado todas sus faltas, ninguna ocasión como
-la presente para conocer que no puede hallar justicia en las naciones
-civilizadas con la civilización moderna; y que el hambre y sed de
-justicia que siente para reparar sus desastres y regenerar su vida, sólo
-sus hijos pueden satisfacerla, buscando esa justicia salvadora que eleva
-á los pueblos, librándolos de las miserias del pecado.
-
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-
-
-
-
-VIII
-
- Voz de esperanza...--La gran crísis.--Palabras de moda. Todos
- conformes.--Programa de regeneración.--Los temores de Silvela.--El
- pueblo español, el gobierno y la Iglesia católica.
-
- _Por la espaciosa esfera de este mundo_
- _En alas de la dulce libertad_
- _Un pueblo á la ventura caminaba._
- _Hasta que llegó á dar en el profundo_
- _Abismo de su loca veleidad,_
- _Que le impide la marcha que llevaba:_
- _Y por temor á la cercana muerte_
- _Párase al fin á deplorar su suerte._
-
-
-Como expresan una verdad notable y se acomodan á nuestro propósito,
-tomamos de un poeta mediocre estos pensamientos.
-
-Es evidente que nuestra patria venía caminando sin rumbos fijos,
-arrebatada por el torbellino de insensatas aspiraciones y de falsos
-ideales, que la han traído á una crísis espantosa.
-
-¿Se agravará más la enfermedad que padece, ó empezará España á mejorarse
-hasta recobrar enteramente la salud?
-
-Esto es lo que ahora hemos de considerar.
-
- * * * * *
-
-Hay palabras afortunadas como algunas personas y cosas, que llegan á
-estar de moda, cual los últimos figurines venidos de París.
-
-En el siglo presente, la palabra _libertad_ no ha reconocido fronteras:
-en todos los pueblos se ha aclamado y en algunos llegó á la apoteosis.
-
-Desde el siglo XVI, la palabra _Reforma_ viene resonando por todas
-partes: la Iglesia consideró necesaria la Reforma y comenzó á hacerla,
-pero sus enemigos tomaron la bandera y por ellos se hizo la _falsa
-Reforma_.
-
-Y desde entonces todo se ha querido _reformar_ en el mundo: las ciencias
-y las artes, el derecho y las leyes, las costumbres y la sociedad, y
-todo se ha trastornado, como lo fué la religión en las naciones en que
-triunfó el protestantismo: los hombres no pueden tocar los principios
-sagrados de la religión, de la sociedad y de la familia, sin profanarlos
-y destruírlos.
-
-España, la nación más libre del universo con la libertad de los hijos de
-Dios, quiso también, mal aconsejada, tener su _libertad liberal_ y sus
-_reformas políticas_, y desde esa fecha su decadencia se precipitó, como
-la bola puesta en un plano inclinado.
-
-La catástrofe que nos aflije, ha hecho olvidar á muchos las palabras
-_reforma_ y _libertad_, para recordar á todos la palabra REGENERACIÓN.
-
-Ésta es la que se oye por todas partes, la que escriben los periodistas,
-la que proclaman las asambleas del comercio, la que invocan los
-políticos fracasados y la que sirve de bandera á los que ambicionan el
-poder.
-
-Quiera Dios que ya que tan cara nos ha costado la _libertad_, y tan mal
-nos han salido todas las _reformas_, que no caigamos en más hondo abismo
-al emprender el camino de la _regeneración_ de la patria.
-
- * * * * *
-
-Pocas veces se manifiestan en una nación unánimes los pareceres, como
-ahora entre nosotros.
-
-Todos los españoles, ya inocentes, ya culpables, ora blancos, ora rojos,
-estamos conformes en dos cosas: en que nuestra patria se halla
-necesitada de una urgente y completa _regeneración_, y en que todos los
-políticos son culpables de su actual abatimiento: lo primero es verdad
-de sentido común, y lo segundo lo han declarado los mismos interesados,
-desde Montero Ríos con su cuento de Meco, hasta Canalejas que sigue
-siendo político _por expiación_.
-
-Tan grandes son las calamidades que sobre nosotros pesan, tan terribles
-las decepciones que hemos sufrido, tan notorias las faltas y desaciertos
-de los políticos, y, por último, tan tremendos los castigos á que Dios
-nos ha sometido, que han abierto los ojos á los que no querían ver y á
-los insensibles les han dado exquisita sensibilidad; por este motivo y
-excepcionalmente es ahora general y verdadera la opinión de los
-españoles.
-
-Mas por desgracia nuestra y porque España tiene, sin duda, que pasar
-todavía por muchas amarguras, esta conformidad desaparece apenas se
-trata de lo que ha de constituir la regeneración.
-
- * * * * *
-
-Se han dado ya á luz muchos programas regeneradores: con uno bueno y
-bien practicado nos contentaríamos todos los que queremos se haga el
-milagro, sea éste ó aquél santo el salvador de España.
-
-Quieren unos, que la regeneración sea ó empiece por el orden económico;
-otros por el político social, y algunos creen que ha de ser moral y
-religiosa.
-
-Los primeros no piensan más que en el aumento de las riquezas por medio
-de la explotación de sus fuentes y del desarrollo de la industria y del
-comercio.
-
-Los segundos, piden reformas políticas y sociales para que las
-libertades públicas y las iniciativas de cada uno produzcan todos los
-frutos que han impedido los vicios del sistema y las faltas de los
-gobiernos.
-
-Y los que piden la regeneración moral y religiosa desean que se comience
-por negar al error, á las sectas y á la impiedad los derechos que no
-tienen, y se proclame el respeto y la obediencia á las leyes divinas
-antes que á las humanas.
-
-Los políticos que han pedido y alcanzado el poder después de los grandes
-desastres, no podían menos de llevar al gobierno sus programas de
-regeneración, que, como es natural, se habían de refundir en el del
-presidente del consejo de Ministros.
-
-Ya nadie se acuerda del programa de Polavieja, ni de las tendencias
-regionales de otros Ministros, y para la regeneración de España sólo nos
-queda oficialmente el programa de Silvela: mas como este señor, desde
-que quiso presidir el gobierno de la nación, ha dado tantos programas,
-tenemos que reducirlos á su común esencia, esto es, _á la selección, á
-la liquidación y á la moralización_.
-
-Selección entre las personas, liquidación de las colonias, moralidad en
-la administración.
-
-Ya hemos visto como ha cumplido el Sr. Silvela la primera parte,
-recusándose para que entraran en el Congreso los masones y los traidores
-de la patria.
-
-La segunda la ha realizado sin dificultad, firmando la venta á Alemania
-de los tres archipiélagos que nos quedaban en la Occeanía; y la última
-queda aplazada hasta que el Sr. Villaverde reuna nuevos fondos públicos
-que puedan ser bien administrados.
-
-Estas son las partes positivas del programa regenerador, que á nadie
-satisface, ni á los mismos que de él están viviendo políticamente.
-
-Ahora debemos ocuparnos en la parte negativa, que es, sin duda alguna,
-la más interesante.
-
- * * * * *
-
-Todos los que conocen al Sr. Silvela ó se fijan en sus declaraciones,
-saben muy bien que tiene dos grandes temores: teme á _la reacción_ y á
-_la dictadura_; y como no le falta talento, sus razones tendrá para
-manifestar estos temores.
-
-Nosotros sólo podemos juzgar de que iría del brazo del mismo Morayta,
-porque no le tengan por reaccionario; y respecto de la dictadura, como
-él no puede ejercerla y ella le privaría del poder, por esta causa la
-teme.
-
-Pero estas son razones extrínsecas, y nosotros vamos en busca de las
-fundamentales.
-
-Temen todos los políticos liberales _la reacción_ y _la dictadura_,
-porque ellas solas pueden regenerar á España, y ellos, si quieren, no
-pueden.
-
-Por la cabecera de un ilustre enfermo han pasado todas las notabilidades
-médicas de la nación; y ya en juntas consultivas, ya particularmente
-imponiendo su parecer el médico de cámara, han ensayado con el paciente
-toda clase de métodos curativos, agotando la farmacopea y no olvidando
-los modernos específicos: en lo que más se han manifestado conformes es
-en que el enfermo necesitaba mucha libertad y nada de reposo, ni de
-molestas ligaduras, ni cáusticos.
-
-Y después de muchos años, el enfermo no consigue el menor alivio y va
-perdiendo las fuerzas hasta el extremo de que algunos doctores han
-declarado, que no sienten ya el pulso indicador de la vida.
-
-Pero es lo cierto, que todos convienen en que la enfermedad no es
-mortal, que el ilustre enfermo puede aliviarse y recobrar la salud
-perdida: luego si no mejora, es por la deficiencia de las medicinas ó
-por culpa de los médicos, que ignoran las más eficaces ó tienen interés
-en que continúe la enfermedad para cobrar sus honorarios.
-
-¿Quién no ve en ese ilustre enfermo al pueblo español, que no han podido
-vigorizar ni engrandecer todos los políticos que con el sistema liberal
-se propusieron hacerlo feliz y poderoso?
-
-Algunos de la familia quieren que se llamen á los curas á ver si con sus
-exhortaciones y consejos consiguen mejorarlo.
-
-Nunca está demás un sacerdote á la cabecera de un enfermo; pero la
-misión de la ciencia hay que dejarla á la ciencia misma; y en este caso
-con mayor motivo.
-
-España no se puede reconstituir sin la política y sin los políticos; la
-una y los otros son necesarios para gobernar á los hombres en sociedad:
-así lo ha ordenado. Él mismo que dispuso fuera su Iglesia dirigida y
-gobernada por sus ministros.
-
-Si una mala política y unos políticos peores han degradado y corrompido
-á España, otra política y otros hombres podrán regenerarla.
-
-Y no hay que juzgar las doctrinas por los hombres, sino á éstos por sus
-doctrinas; y como los liberales están ya por ellas juzgados y condenados
-hasta en su propio juicio, no es posible que ninguno de ellos, ni sus
-partidos puedan regenerar á España.
-
-Los buenos médicos procuran una reacción en sus enfermos cuando es
-necesaria; ¿por qué los políticos, como Silvela, temen á la reacción, si
-es indispensable para salvar á nuestra patria de la presente crísis? ¿Y
-si esa reacción no puede verificarse más que por una especie de
-dictadura, venga mil veces la dictadura franca, antes que una sola vez
-la mayor postración de España?
-
-Hagamos, por lo tanto, los sacrificios necesarios para librar á nuestra
-amada patria de todos sus enemigos interiores y después de los
-exteriores.
-
- * * * * *
-
-Engañan al pueblo y lo seducen criminalmente, todos los que dicen que es
-soberano, y luego se burlan de su ignorancia, lo explotan y dominan,
-constituyéndose en sus maestros y representantes.
-
-El pueblo nunca ha sido, ni es, ni será soberano en el sentido que le
-dan los liberales: el pueblo debe ser objeto de la solicitud y del amor
-del soberano; para el pueblo, Dios ha constituído los poderes públicos;
-la Iglesia y el Estado existen para servir, dirigir, enseñar y salvar á
-los hijos del pueblo.
-
-Siempre menor, no tiene el pueblo la inteligencia de las clases
-elevadas; pero tiene el sentido común y razón suficiente para conocer á
-los gobernantes que se interesan por su bien y le hacen justicia, y
-entonces los ama y muere por defenderlos; pero cuando son egoistas ó
-injustos, como los gobiernos liberales y no está el pueblo del todo
-sugestionado, entonces desprecia á esos gobernantes, no los ama y sólo
-quiere el remedio de sus males.
-
-Sin poder directo para el gobierno de los pueblos en lo temporal, Dios
-ha puesto á su Iglesia entre los gobernantes y los gobernados, para
-hacer á éstos dóciles con sus doctrinas y preceptos saludables, y á los
-otros, justos y benéficos.
-
-Cuando á título de una independencia mal entendida y de una libertad
-falsa se prescinde de la Iglesia, entonces los gobiernos se ven privados
-en el cumplimiento de sus deberes de las luces superiores, y los pueblos
-no tienen quien los proteja y libre de la ambición de los hombres y del
-despotismo de los imperantes; si las potestades públicas yerran y no son
-justas y buenas algunas veces, ahí está la Iglesia, que es infalible y
-santa, instituída por Dios en el mundo para dirigirlas y salvarlas.
-
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-
-
-
-
-IX
-
- Voz de temores...--El exceso del mal.--Los odios.--Los políticos de
- oficio y la Revolución de arriba.--Nuestra dedicatoria.--El todo
- por el todo.
-
-
-Muy fundados son los temores de España ante el gran problema que tienen
-que resolver sus hijos con la mayor urgencia.
-
-Muchos, con infantil candidez, han venido creyendo, que cuando llegaran
-las cosas públicas al exceso del mal, entonces vendría el remedio
-impuesto por la dura ley de la necesidad.
-
-Ahora conocerán, que de los males sólo Dios puede tomar ocasión para
-superarlos con la abundancia de bienes: el mal, por su naturaleza,
-produce el mal, como la corrupción insectos inmundos.
-
-Mal, muy mal llegó España á encontrarse al principio del siglo; peor
-después cuando perdió sus grandes colonias en América, y en la península
-adquiere ardor bélico la división de los españoles; y acabadas las
-primeras guerras civiles, confiaron muchos en que la paz nos daría
-alguna bienandanza; pero una revolución insensata abrió las puertas del
-abismo para derramar sobre España innumerables plagas, que han sido,
-como los gérmenes de las que ahora lamentamos, sin consuelo ni alivio.
-
-Todavía, nadie lo dude, podemos estar peor y llegar á ser fácil presa de
-nuestros implacables enemigos, si al torrente de las calamidades que nos
-arrastra, no oponemos el remedio que está á nuestro arbitrio, cegando
-con valor las fuentes del mal con el bien en pro de la nación.
-
- * * * * *
-
-Hay males más terribles para un pueblo que la pérdida de sus bienes y de
-una parte de su territorio y la muerte de millares de sus hijos, y esos
-males son los odios de unos ciudadanos contra otros por las diversas
-ideas y sentimientos que dominan en los ánimos y que se manifiestan en
-las grandes crísis.
-
-Hemos visto con inmenso dolor á algunos españoles, formar sectas y
-asociaciones que han hecho traición á nuestra patria, y cuando sus
-corifeos principales debían, por lo menos, estar avergonzados y
-retirados de la vida pública llorando sus crímenes, se presentan audaces
-á provocar á las víctimas de su iniquidad, excitando los odios contra
-los inocentes.
-
-Nadie podía creer que los Moraytas y Blasco Ibáñez, pidieran los
-decretos de la Revolución en los tiempos de _la Regeneración_.
-
-¿Cómo no ha de temer España que el odio enconado de sus hijos sea un
-impedimento gravísimo para restañar sus heridas?
-
- * * * * *
-
-Llamamos políticos de oficio, á todos los que por ambición, deseo de
-lucro ó de aura popular, se dedican á la política: éstos son enemigos de
-la autoridad que ellos no ejercen, del pueblo que avasallan para
-dominarlo, y tienen por contrarios á todos los de su oficio que no los
-favorecen ó no reconocen su jefatura ó partido.
-
-Son, por lo general, excépticos, presuntuosos y tan audaces como lo
-requiere la profesión. Para salvar las apariencias, proponen algo y
-prometen más, y como todos no pueden á la vez explotar á la nación, han
-inventado el turno de los partidos y ese convencionalismo político, que
-es la mentira menos dañosa de sus falsos principios y procedimientos
-corruptores.
-
-¿Y creen algunos que esta clase de hombres podrán hacer un cambio
-radical en el régimen del Estado, ó una revolución desde arriba?
-
-Sueñan despiertos todos los que esperan algún eficaz remedio á nuestras
-desgracias, procurado por semejantes políticos.
-
-«El Sr. Silvela, ha dicho un escritor, ve claramente la necesidad de una
-revolución, pero no la siente, ni en todo caso acierta á encontrarle la
-embocadura.»
-
-Si esto puede decirse, con verdad, del prohombre de la selección y
-regeneración ¿qué se puede esperar de los demás?
-
-Los liberales jamás echarán por tierra su obra: ellos no confesarán sus
-errores, ni renunciarán á la centralización, ni suprimirán esos
-organismos, que, como las diputaciones provinciales no sirven más que
-para el fraude; ellos continuarán con el sufragio, sabiendo que es
-mentira y tendrán caciques, aunque sea una barbaridad.
-
- * * * * *
-
-Algunos de nuestros lectores, amigos de la claridad y enemigos de la
-confusión, dirían al empezar este libro: ¿por qué lo dedicará su autor á
-la Marina y al Ejército?
-
-¿No es nuestra Marina la que ha perdido tantos buques sin causar apenas
-daño á los enemigos?
-
-Nuestro ejército ¿ha conseguido algunas victorias?
-
-¿Cómo á una Marina que sumergió sus barcos, y á un Ejército que ha
-entregado virgen la plaza más fuerte del Nuevo Mundo, se les hacen
-laudables dedicatorias?
-
-Además, el conde de las Almenas ha dicho: que había que subir al cuello
-muchas fajas; y los tribunales de honor han expulsado á algunos como
-indignos de llevar el uniforme militar, y sin duda quedan otros que
-faltaron á sus deberes, descuidando á los soldados y no defendiendo sus
-puestos con la diligencia y el valor necesarios.
-
-¿Por qué, pues, se dedican obras á los que tan mal parados se hallan, y
-no han hecho todo lo posible para salvar á la patria?
-
-Nosotros no hemos dedicado nuestro trabajo á los culpables, que son una
-excepción, sino á la Marina y al Ejército que se han sacrificado en el
-cumplimiento de sus deberes y que han sido víctimas de la pésima
-dirección de los políticos y de las malas artes de la política.
-
-Dedicamos nuestro trabajo al Ejército y á la Marina, porque cuando
-debieron sublevarse, han dado el ejemplo de la mayor disciplina, con el
-cual, y con la expiación sufrida, han reparado las faltas de otros
-tiempos; y como clases sujetas á una ley rigurosa, podrán, siendo fieles
-á ella y á los intereses de España, contribuir poderosamente á su
-regeneración.
-
-Apesar de todas las teorías de libertad, de progreso y de civilización,
-ó más bien por las mismas, la fuerza pública es hoy un elemento
-importante en las sociedades, porque ella, bien dirigida y empleada,
-tiene el objeto inmediato de conservar el orden y de hacer entrar al
-mundo en razón, ya que de la razón prescinde.
-
-Lo diremos sin rodeos: España no puede regenerarse sin que el Ejército y
-la Marina deshagan la obra que con su ayuda se levantó; pues los
-políticos de oficio, ni se arrepienten, ni se enmiendan, ni tienen
-valor, ni fuerza moral para regenerarnos.
-
- * * * * *
-
-Las naciones más civilizadas conservan su preponderancia, no abandonando
-sus tradiciones y apoyándose en la fuerza: tienen del pasado el espíritu
-nacional, y del presente los adelantos del siglo.
-
-No se censura á Rusia porque siga en el cisma, ni á Turquía por que no
-haya abolido la falsa leyenda del Alcorán, ni Alemania porque siga el
-luteranismo, y sus sectas Inglaterra, y á España se le ha hecho por su
-fe la guerra más despiadada por propios y extraños.
-
-Todos los que han combatido nuestra fe con el pretexto de la libertad y
-del progreso han sido los primeros enemigos de España, y hoy pueden ver
-el fruto de su obra nefanda, y la necesidad que tiene nuestra patria de
-salvarse, cueste lo que cueste.
-
-
-
-
-X
-
-RESUMEN Y CONCLUSIÓN
-
-
-La luz brilla con un esplendor meridiano y todos los objetos se perciben
-con facilidad: el movimiento que las auras imprimen á las plantas y á
-las flores, anima de tal suerte la naturaleza, que forma un admirable
-concierto con el canto de los pájaros y el murmullo de las fuentes: el
-pintor que ante un paisaje semejante no hiciera un hermoso cuadro de
-perspectiva, bien puede guardar sus pinceles y borrar de su paleta los
-variados colores.
-
-Guardaremos nuestra tosca pluma, sin emborronar en adelante más papel,
-si á juicio de nuestros compatriotas no hemos logrado siquiera imprimir
-en las páginas de este librito, algo de lo que todos vemos en la
-atmósfera, en las nubes, y en el cielo que envuelven como un sudario el
-dolor de España por sus muchas desventuras.
-
-Hemos querido también consignar lo que la misma siente, y lo que desean
-los españoles, y todo lo que hay, palpita y vive en este gran pueblo
-español, digno de otra fortuna.
-
-Por esta causa, en las voces de España hemos expresado todo lo que por
-ella sentimos; y en las reflexiones damos á conocer toda la indignación
-que abriga nuestro pecho contra sus bárbaros enemigos y los malos
-españoles que la han puesto en el presente marasmo.
-
-Si los cuadros en que hemos dividido nuestro trabajo no resultan tan
-interesantes, dolorosos é instructivos como el asunto, es por nuestra
-falta de habilidad y de suficiencia, que nunca deploramos más que ahora,
-cuando tan grande es el amor patrio que debemos tener y manifestar.
-
-Que los desaciertos y graves faltas de muchos españoles han traído sobre
-España las actuales desgracias, es una verdad tan evidente, que los
-mismos culpables lo confiesan: pero de las culpas de los españoles no
-son jueces sus enemigos, que pueden ser, como son en realidad, más
-culpables que nosotros; y como no sólo se han constituído en jueces,
-sino en verdugos nuestros, debemos reconocer que Dios ha permitido tan
-grande iniquidad para nuestro castigo; y para que se manifestase en un
-gran pueblo toda la hipocresía, mentira y barbarie que encubren con su
-espléndido ropaje el progreso y la civilización moderna.
-
-Sabemos que á estas verdades y á los altos fines de la Providencia
-divina, no se dan por muchos la importancia que tienen; pero el mundo
-nunca se ha regido ni gobernado en lo que es transcendental, por el
-parecer de los hombres, sino por las leyes del orden superior.
-
-La España oficial, en gran parte, había olvidado estas leyes y quería
-ser poderosa y prosperar con los errores y las invenciones humanas; así
-ha caído en tan grande abismo.
-
-¿Reconocerá al presente el orígen de sus desgracias, y se levantará
-humilde procurando su remedio?
-
-Mucho lo dudamos, porque no parece dispuesta á romper los ídolos que se
-ha fabricado; y si no interviene la Providencia, todo lo podemos
-considerar perdido.
-
-No negamos que en el fondo del pueblo español hay todavía alientos para
-empresas mayores que la de la regeneración de España; pero por una parte
-no hay quien los excite y los dirija con éxito, para llegar al fin
-necesario; y por la otra se hallan sojuzgados tantos españoles por los
-bastardos intereses, por la ambición y las preocupaciones erróneas del
-sistema liberal, que se puede desconfiar de su buena voluntad y del
-espíritu de sacrificio que se necesita para salvar á España.
-
-Los hombres y los principios que han arruinado á nuestra nación, no
-pueden ciertamente regenerarla.
-
-Pueden cambiar los hombres, pero no los principios, que son por su
-naturaleza inmutables: y con doctrinas erróneas y un sistema corruptor,
-y por lo tanto, desacreditado, como el liberal parlamentario, no es
-posible que los hombres más hábiles, enérgicos y aun sabios, puedan
-reconstituir una nación que lleva en sus entrañas el tósigo mortal.
-
-La experiencia proclama esta verdad: que un pueblo no se regenera si no
-vuelve á los principios y á las leyes que les diera el ser y la vida.
-
-Hay, por lo tanto, imperiosa necesidad de abandonar mentirosos ideales,
-doctrinas y procedimientos falsos y opuestos al carácter de nuestro
-pueblo.
-
-Todos los que hablan de regeneración y la quieren, y no tienen valor
-para renunciar al falso sistema que nos ha dividido y desolado, ó
-padecen una aberración ó no aman á España.
-
-La obra es grande; todos los españoles estamos llamados á tomar parte en
-ella, poniéndonos debajo de la bandera de aquéllos ó de aquél que estén
-elegidos para sacar á nuestra patria del abismo en que se halla.
-
-Contra el supremo interés de la nación, que no se levanten otros
-intereses: estemos todos dispuestos á sacrificarlo todo por la patria.
-
-Nos parece que desde el fondo de su atribulado espíritu nos dirige este
-llamamiento para que la salvemos de los peligros que aún la rodean y
-amenazan.
-
-La voz de España es la que nos llama á la concordia y á la acción
-generosa; ella conjura á todos los españoles para que acudamos
-presurosos en su auxilio; ella ruega, suplica y pide á sus hijos que se
-acuerden de sus grandezas pasadas y de sus males presentes: ella nos
-conmina para que entendamos que Dios no ha permitido la gran crísis en
-que se encuentra, sino para excitar el amor de sus hijos y levantarlos
-de su postración, para que libres de los errores, podamos librarnos de
-nuestros enemigos; y recobrando las perdidas energías, el valor
-legendario y el heroismo, mostremos á las naciones que España no muere,
-que si Dios nos ha castigado, ha sido para salvarnos; y que en tanto que
-nuestros _soberbios enemigos_ serán humillados, se levantará el león
-español para volver con sus rugidos á llenar al mundo de espanto y de
-admiración.
-
-FIN
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
-Capítulos. Páginas
-
-Dedicatoria. III
-
-Advertencia. VII
-
-I =La voz de España.=--Los ideales.--Carácter del
-pueblo español y su degeneración.--Idem del
-americano, deducido de su breve historia.--Elogios
-que se han tributado á los Estados-Unidos.--La
-venta de Cuba.--La guerra popular
-y Mac-Kinley conquistador. 9
-
-II =Voz de indignación...=--Importancia de la guerra
-para España y los Estados-Unidos.--Causas
-de la guerra.--El pueblo español y su gobierno.--Los
-primeros desaciertos.--Cobardía monumental.--Duelo
-á primera sangre.--Ellos
-y nosotros. 27
-
-III =Voz de dolor...=--La guerra y la democracia.--Los
-bárbaros del Occidente y sus ideales.--Anarquía
-gubernamental.--El éxodo de la escuadra.--Invocación:
-primeras víctimas.--Ansiedades.--Preparando
-la catástrofe.--Santiago...
-y abajo España. 51
-
-IV =Voz de desolación...=--Las ruínas de un imperio.--La
-decadencia de una nación.--La fatalidad
-y el progreso.--No hay efecto sin causa.--El
-fin de la guerra.--Consummatum est. 64
-
-V =Voz de aflicción...=--Males sin remedio.--Culpas
-de antaño, remordimientos de ogaño y notabilidades
-oscurecidas.--Continuamos lo mismo.--Todo
-ha fracasado.--El árbol maldito.--Una
-esperanza. 70
-
-VI =Voz de queja...=--La Europa salvaje.--El origen
-de la Revolución.--Aumento de los Ejércitos.--El
-anarquismo.--Los ciegos en Roma
-guiando á los ciegos.--Nuestro abandono.--El
-poder que nos resta. 80
-
-VII =Voz de justicia...=--Causas principales.--Su naturaleza
-y sus combates.--Luchas nuevas y
-problemas antiguos.--El progreso y la civilización
-desnudos.--Los sentimientos humanitarios
-desenmascarados.--La justicia salvadora. 89
-
-VIII =Voz de esperanza...=--La gran crísis.--Palabras de
-moda.--Todos conformes.--Programa de regeneración.--Los
-temores de Silvela.--El
-pueblo español, el gobierno y la Iglesia católica. 96
-
-IX =Voz de temores...=--El exceso del mal.--Los ódios.--Los
-políticos de oficio y la Revolución de
-arriba.--Nuestra dedicatoria.--El todo por el
-todo. 103
-
-X =Resumen y conclusión.= 107
-
-[imagen decorativa]
-
-PRECIO: 50 CÉNTIMOS
-
-Se vende en la Librería de San José, Francos nº 8--SEVILLA.
-
- * * * * *
-
-Errores corregidos
-
-Todas las deficencias y fraudes=> Todas las deficiencias y fraudes {pág
-iii}
-
-cuando al monotono arrullo=> cuando al monótono arrullo {pág iii}
-
-leimos en nuestra juventud=> leímos en nuestra juventud {pág v}
-
-hecha el ludribio de las naciones=> hecha el ludibrio de las naciones
-{pág 9}
-
-Voz de aflixión=> Voz de aflicción {pág 10}
-
-juntamente son el atraso intelectual=> juntamente son el atraso
-intelectual {pág 15}
-
-Ahora un, pueblo de mercaderes=> Ahora, un pueblo de mercaderes {pág 16}
-
-el poder y las prosperidad=> el poder y la prosperidad {pág 32}
-
-M. Adams prevía bien la dificultad de la anexión=> M. Adams preveía bien
-la dificultad de la anexión {pág 23}
-
-le primeire droit le force=>le premier droit le force {pág 29}
-
-los fenómenos metereológicos=> los fenómenos meteorológicos {pág 31}
-
-del progreso y de la civilizacion=> del progreso y de la civilización
-{pág 43}
-
-En la memoria de todos los españoles quedaran impresos=> En la memoria
-de todos los españoles quedarán impresos {pág 47}
-
-sálvense los princios=> sálvense los principios {pág 48}
-
-España desmembrada y arruínada=> España desmembrada y arruinada {pág 48}
-
-había de preveer interminables desgracias=> había de prever
-interminables desgracias {pág 49}
-
-fuera esclava de todas las concupiscencia=> fuera esclavo de todas las
-concupiscencias {pág 51}
-
-el día fatal de una guerra incidiosa=> el día fatal de una guerra
-insidiosa {pág 56}
-
-la hora del descenlace=> la hora del desenlace {pág 63}
-
-éste restaurador civi=> éste restaurador civil {pág 73}
-
-hombres sin agnegación y sin carácter=> hombres sin abnegación y sin
-carácter {pág 69}
-
-porque no han sabido guardar la una, ni ser fieles á la otra=> porque no
-han sabido guardar la una, ni ser fieles á la otra! {pág 71}
-
-la dejarse dominar=> la de dejarse dominar {pág 79}
-
-Más en una hora fatal=> Mas en una hora fatal {pág 79}
-
-un hombre superir=> un hombre superior {pág 79}
-
-la regeración de España=> la regeneración de España {pág 79}
-
-recorren las comarcas y desvantan los pueblos=> recorren las comarcas y
-devastan los pueblos {pág 82}
-
-Voz de juzticia=> Voz de justicia {pág 90}
-
-es evidente que llevaran mayor=> es evidente que llevarán mayor {pág 92}
-
-con las errores=> con las errores {pág 109}
-
-primeras victimas=> primeras víctimas {pág 111}
-
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of La voz de España contra todos su
- enemigos, by José María Avilés
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA VOZ DE ESPAÑA ***
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-or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
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-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
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-Foundation
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