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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: El Superhombre y otras novedades + +Author: Juan Valera + +Release Date: March 12, 2010 [EBook #31613] + +Language: Spanish + +Character set encoding: UTF-8 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL SUPERHOMBRE Y OTRAS NOVEDADES *** + + + + +Produced by Chuck Greif and the Online Distributed +Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net) + + + + + + + + + +JUAN VALERA + +El Superhombre + +y otras novedades + +ARTÍCULOS CRITICOS + +sobre producciones literarias de fines del siglo XIX y principios del XX. + +MADRID + +LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ + +Carrera de San Jerónimo, 2 + +1903 + +Es propiedad del autor. Queda hecho el depósito que marca la ley. + +Imprenta de Ricardo Fé, calle del Olmo, núm. 4 + + * * * * * + + + + +ÍNDICE + +El Superhombre 1 + +Las inducciones del Sr. D. Pompeyo Gener 37 + +La irresponsabilidad de los poetas 71 + +La purificación de la poesía 83 + +Don Cristóbal de Moura, primer Marqués de Castel-Rodrigo 93 + +El espectáculo más nacional 115 + +«El extraño» 137 + +Sobre la novela de nuestros días 149 + +Del progreso en el arte de la palabra 159 + +El filósofo autodidacto 197 + +Sobre la duración del habla castellana con motivo de algunas frases del +Sr. Cuervo 209 + +Nueva edición de _La Celestina_ 223 + +Biblioteca de filosofía y sociología 237 + +El regionalismo literario en Andalucía 249 + +La goletera, por Arturo Reyes 275 + +Las novelas ejemplares de Cervantes, por F. A. de Icaza 281 + +El buen paño..., novela por J. F. Muñoz Pabón, presbítero 285 + +Lully Arjona, novela por D. Alfonso Danvila 289 + +Mariquita León, novela original de José Nogales y Nogales 297 + +Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox 303 + +El último patriota, novela por José Nogales y Nogales 309 + +Isaac, por Javier Lasso de la Vega 321 + +Discurso pronunciado por doña Emilia Pardo Bazán en los Juegos florales +de Orense, en la noche del 7 de Junio de 1901 331 + +Novelas recientes 345 + +Sobre la _Cuestión de ambiente_ 383 + + * * * * * + + + + +EL SUPERHOMBRE + + _Forcitan et majora audens producere tellus Corumque, Enceladumque + feret, magnumque Tiphoea, Ausuros patrio superos detrudere cœlo, + Convulsumque Ossam nemoroso imponere Olympo._ + + Fracastorii: DE MORBO GALLICO. + + +La vida intelectual me parece que en Francia, más que en nación alguna, +está reconcentrada en su capital, París. En Alemania hay muchos centros, +como Berlín, Leipzig y Stuttgard, que persisten, a pesar de la unidad +política creada por el Imperio. En los Estados Unidos, con no menor +actividad, se escriben y se publican libros en Nueva York, en Boston, en +Filadelfia o en Chicago. Y en nuestra España, aunque proporcionalmente +se escribe menos y se lee mucho menos, la producción literaria no está +encerrada en Madrid, sino que se muestra en varias ciudades de +provincia, especialmente en Sevilla, Bilbao y Barcelona. Mucho me +felicitaría yo de todo esto, aplaudiéndolo, si la manía del regionalismo +no lo echase un poquito a perder; pero hoy quiero prescindir del +regionalismo y no decir de él una palabra. Diré, sí, que Barcelona +compite con Madrid, y aun se adelanta y supera a Madrid en muchos +puntos. Y también diré que los madrileños y los que en Madrid +habitualmente vivimos, no ignoramos ni desdeñamos, como tal vez hace +treinta o cuarenta años, lo que en Barcelona se escribe y se publica, +aunque sea en catalán o en francés y no en el idioma castellano, que +prevalece desde hace cuatro siglos como idioma nacional, español por +excelencia, que se extiende desde California al estrecho de Magallanes, +y que se habla y se escribe, no sólo en esta Península y en las islas +que son aún sus posesiones, sino también en dieciséis o diecisiete +Repúblicas o Estados independientes. Cuando crezcan en todos ellos la +población, la prosperidad y la cultura, bien podrá lisonjearse cualquier +literato o sabio de mérito, si escribe en castellano, de que contará, +naturalmente, con un público de los más numerosos y extendidos que hay +sobre la superficie de la tierra. + +Entonces, como ahora, todo cuanto se produzca escrito en castellano, +vendrá a enriquecer el tesoro literario español, y, si vale algo, será +recibido, no con celosa envidia, sino con satisfacción y con júbilo por +todo el que se precie de español y sienta en el alma el amor de la +_patria grande_, o sea de la casta. + +Lo que es yo, y no me tengo por excepcional ni por raro, lo mismo +celebraré la aparición de un buen libro, en verso o en prosa, en +Caracas, en Bogotá o en Quito, que en Málaga o en Zaragoza. Niego, pues, +ese desdén, esa rivalidad que entreveo que se nos supone, a los que +escribimos en Madrid, contra los que escriben en español en otras +ciudades, y singularmente en las de Cataluña. ¡Ojalá escribiesen allí +cosas tan buenas que, sin excitar nuestra envidia, despertasen en +nosotros emulación noble y nos moviesen a escribir con mayor tino, +primor e ingenio que en el día! + +Como quiera que ello sea, yo de mí puedo decir que cuando sé de un autor +nuevo o leo un libro nuevo, en castellano, prescindo para elogiarle de +la región en que está escrito o impreso, y le elogio cuanto merece y tal +vez proporcionalmente más, según la distancia desde donde el libro +viene, causándome por ello impresión más grata y peregrina. + +Largo es el anterior preámbulo, pero no está de sobra, para afirmar aquí +que, si bien no he leído yo _La Muerte y el Diablo y Herejías_, de D. +Pompeyo Gener, ha sido por descuido y no por malquerencia regional, y +que ahora, después de haber leído el flamante libro del mismo autor, +titulado _Amigos y Maestros_, hallo que su autor es digno de +consideración detenida y de extraordinario aplauso. Y aunque sea en +cifra y resumen, por no tener lugar ni tiempo para más, voy a dar aquí +alguna noticia de dicho libro, tratando de realzar las elevadas prendas +de pensador ingenioso, de escritor elegante y fácil y de persona docta y +discreta, que ha mostrado el autor al componerle. + +Para gustar de un autor no es menester coincidir con él en opiniones y +creencias, ni mucho menos dejarse convencer por sus razonamientos. A +menudo suele sucederme lo contrario, y así me sucede con el libro de D. +Pompeyo Gener. Mucho tengo que aplaudir en dicho libro, y muy poco de lo +que dice me convence, aunque aplaudo el entusiasmo, el saber y él +ingenio con que lo dice. Ténganse por dados mis aplausos, y permítaseme +que contradiga yo algunos de los asertos del Sr. Gener, considerándolos +completamente erróneos, o bien que ponga reparos y haga observaciones +sobre los que hallo conformes a medias con lo verdadero y lo justo. + +_Amigos y Maestros_ es una colección de semblanzas o retratos de +escritores franceses todos, menos uno, Joaquín María Bartrina. Justo +sería el panegírico que hace Gener de este singular ingenio si no +quisiera realzarle con odiosas comparaciones, tildando de palabreros, +confusos y difusos a los demás poetas de España, y suponiendo que deben +la fama de que gozan a que viven en Madrid, y sin duda forman parte de +una sociedad de elogios mutuos. Yo no puedo convenir con el Sr. Gener en +que España es madrastra y no madre de sus mejores hijos, cuyo mérito no +confiesa hasta que los extranjeros le reconocen y proclaman; y que, en +cambio, pone por las nubes a medianías y hasta a nulidades intrigantes. +No fueron ni son nulidades, ni medianías, Quintana, Gallego, Espronceda, +Zorrilla, Hartzenbusch, García Gutiérrez, Tamayo, Querol, Núñez de Arce, +Ferrari y no pocos otros, que viven aún, y que no deben su reputación, +ni a las alabanzas de los periódicos de Madrid, ni al descubrimiento y a +la declaración que hayan hecho de su valer críticos extranjeros. + +Crea el Sr. Gener que Bartrina no vale más en el concepto que se forma +de él, después de leída su semblanza, que en el concepto que de Bartrina +teníamos formado antes de dicha lectura. Tal vez sea más claro el primer +concepto. Yo, al menos, no puedo conciliar que Bartrina se parezca al +mismo tiempo al sencillo, elegante, sincero y clásico Leopardi y al +afectadísimo, falso y extravagante Baudelaire. En el único predicamento +en que pueden entrar a la vez los tres poetas, es en el de ser los tres +incrédulos, enfermizos, tristes y desesperados. En todo lo demás se +diferencian muchísimo. Y, si hemos de hablar con franqueza, así +Baudelaire como Bartrina se quedan muy por bajo a infinita distancia de +Leopardi, uno de los más admirables poetas líricos que ha habido en +Europa en el siglo presente, tan glorioso y fecundo en este género de +poesía. + +Las demás semblanzas, según dejé ya apuntado, son todas de escritores +franceses, y yo no puedo menos de alegrarme de que la crítica juiciosa +se emplee en ellos y los dé a conocer en España. Celebro asimismo el +apasionado afecto y la generosidad con que el Sr. Gener los colma de +alabanzas. Yo convengo y he convenido siempre en que Francia posee amena +y riquísima literatura, y en que es fecunda y dichosa madre de +originales y elegantes escritores, cuyas obras son acaso las más leídas +y celebradas en los países extraños, por donde el pensamiento y el +idioma y hasta el sentir de los franceses se imponen y predominan entre +los otros pueblos. Pero esta hegemonía de Francia en letras y en artes, +no sólo da a Francia entre los extranjeros fundadísimo crédito, sino +también prestigio deslumbrador, que los solicita y estimula a la +admiración más ciega, a los encomios más hiperbólicos y muy a menudo a +la desmañada imitación de lo peor, originando modas en lo que se escribe +y en lo que se piensa, como las hay en lo que se viste y en el menaje de +las casas. Contra esto importa precaverse y estar sobre aviso. De aquí +que tal vez los personajes que el Sr. Gener retrata en su libro queden +tasados en su justo valer si rebajamos siquiera una tercera parte de las +alabanzas que el Sr. Gener les prodiga. Debe además decirse que todos +ellos están bien estudiados, tienen el conveniente parecido en el +retrato y éste es una bella pintura que califica de atinado observador y +de hábil artista a quien acertó a trazarla. + +En general, todavía tengo yo que poner otro reparo a las semblanzas del +Sr. Gener, o más bien aconsejar a los lectores que se aperciban contra +ellas de cierta cautela, más indispensable a los españoles que a los +hombres de otros países. + +En España, ya sea por nuestra natural condición, ya sea porque +escribiendo para el público o siendo artista se llama menos la atención +y se adquiere menos dinero y menos gloria que en otros países y, por +consiguiente, hay poco incentivo para dedicarse con constancia a lo que +llaman en francés la _pose_, la verdad es que entre nosotros la _pose_ +apenas se estila o se usa, y cuando se usa o se estila es de un modo +superficial y efímero y no con la honda tenacidad y persistencia que +suelen tener en ella los escritores y los artistas franceses. Digo esto +a fin de advertir que no debemos tomar con seriedad la _pose_ +mencionada, y a fin de censurar al Sr. Gener, aunque muy blanda y +amistosamente, de que a veces toma dicha _pose_ muy por lo serio. +Válganos para muestra muchas cosas que refiere de Sarah Bernard, aunque +en este caso es disculpa y aun plena justificación la galantería. La +simpática y encantadora actriz posee en toda su persona vencedor y +misterioso atractivo; con él y por él seduce y hechiza, como si fuera +más hermosa que la Venus de Milo; se viste con lujo, esmero y gracia +admirables, y su voz es argentina y simpática y tiene matices, +inflexiones y tonos propios para expresar toda pasión y todo +sentimiento: la ternura amorosa, los celos, la soberbia y la ira. Su +andar, sus gestos, las posiciones que toma y los movimientos que hace, +todo está magistralmente estudiado y ejecutado con inspiración y +destreza. En suma, para elogiar a Sarah Bernard, yo me conformo, o más +bien me complazco, en ser eco del Sr. Gener o de quien más la elogie. En +lo único que no soy eco y en lo único que resulta la disonancia es en lo +que me parece afectada ponderación; algo que veo en mi espíritu como +trasladado a la vida real desde lo sofístico y aparente del teatro. +¿Cómo he de creer yo con formalidad y sin risa que para representar bien +a la emperatriz Teodora, mujer de Justiniano, necesita Sarah Bernard +leer a Procopio en griego, atracarse de Pandectas hasta el extremo de +desencuadernar el volumen que las contiene y hacer otros mil estudios +profundos y enrevesados para enterarse de cosas que probablemente la +misma emperatriz jamás supo? Chistes, rarezas y exquisiteces por el +estilo hay en los escritores y en los artistas de todas las +nacionalidades, pero en los franceses se notan más a menudo. El blanco, +al que con esto dirigen la mira, es a pasmar y atolondrar a los +burgueses, mostrándose en vida, costumbres y hábitos, muy apartados de +lo usual, muy inauditos y tan fuera del camino trillado, hasta en los +casos y accidentes más ordinarios y repetidos, que vienen a aparecer, no +como seres humanos, sino como monstruos o criaturas de distinta y +superior especie. Asimismo procuran inculcar en la mente del vulgo un +concepto fantástico de las enormes dificultades de su arte, suponiendo +que para vencerlas son menester requisitos muy singulares, por donde, en +ocasiones, el escritor o el artista que así quiere señalarse, incurre en +pueril pedantería o en charlatanismo a la Dulcamara. Si Sarah Bernard +asegura que para hacer bien el papel de la emperatriz Teodora se +atiborra de crónicas en griego, se traga el Digesto y hace de él una +buena digestión, y hasta interviene en el tejer de las telas con que han +de hacerle los trajes procurando que sean tejidos según el estilo y +manera con que en la edad de Narsetes y de Belisario solía tejerse, yo +doy por cierto que Sarah Bernard embroma a la gente a quienes +semejantes cuidados y esmeradas faenas refiere. Al hablar de todo ello, +debería empezar su discurso como el gracioso doctor de la ópera, +exclamando: _¡udite o rustici!_ + +El título del libro del Sr. Gener lleva implícita la justificación +contra todo lo que pudiera decirse acerca del mérito relativo de los +personajes cuyos retratos literarios ha hecho. No los ha hecho porque +dichos personajes sean los más egregios, sino porque han sido o porque +son _amigos y maestros_ suyos. Aun así, yo debo convenir y convengo en +que se da la dichosa coincidencia de que sean casi todos los unidos al +Sr. Gener por lazos de amistad, autores de primera nota en Francia, +descollando en aquella nación tan rica en ingenios entre los más famosos +y aplaudidos. Tales son Bourget, Richepín, Taine, Renán, Littré, Claudio +Bernard, Flaubert, Pablo de Saint-Víctor y Víctor Hugo. + +Aunque yo no he leído ni estudiado detenidamente todo cuanto dichos +autores han escrito, conozco de ellos lo bastante para tributarles el +más rendido homenaje de mi admiración, poniendo sobre todos a Renán como +prosista, y a Víctor Hugo como poeta. + +A veces he censurado yo en Víctor Hugo no pocas extravagancias, +pomposidades y relumbrones falsos y de mal gusto, pero, a pesar de +estos defectos, que yo noto para que no se me acuse de idolatría, +siempre me he complacido en reconocer y confesar que por lo fecundo e +impetuoso de su abundante vena, por su maravillosa fantasía y por su +destreza magistral en el manejo de la lengua, del metro y de la rima, +Víctor Hugo es, si no el primero, uno de los mayores líricos y épicos de +nuestro siglo, rico en poetas más acaso que ningún otro de los siglos +pasados. Dentro del período que abarca la vida de Víctor Hugo conviene +no olvidar que en las naciones cultas de Europa, en alguna de América y +en la misma Francia, el autor de los _Cantos del crepúsculo_ ha tenido +rivales que, si por la fecundidad no le vencen, tal vez por la calidad y +excelencia, pureza y perfección de determinado número de obras, se le +anteponen y le eclipsan. Así, por ejemplo, Manzoni y Leopardi en Italia, +y aun en nuestra pobre y hoy desdeñada España el glorioso cantor de la +imprenta y del levantamiento de las provincias españolas. + +Como quiera que ello sea, y con el debido y más profundo respeto a los +personajes literarios y científicos que el Sr. Gener retrata, declaro +que no llego a advertir en ellos la estupenda magnitud y la superioridad +descomunal que me induzcan a presentir, a columbrar y hasta a profetizar +el próximo advenimiento de una raza o casta de hombres muy por encima +de los que en el día visten y calzan y andan por esas plazas, calles y +campos. + +A mi ver, ha habido bastantes épocas en la Historia en que la profecía +de ese advenimiento pudo estar más fundada. Tomemos, por ejemplo, los +cien años que van de 1480 a 1580. En seguida se ofrecen a nuestra +memoria Colón, Vasco de Gama, Magallanes, Vives, Suárez, Victoria y +Domingo de Soto, Ignacio de Loyola y Lutero, Rafael y Miguel Ángel, +Ariosto, Camoens y Shakespeare, Galileo, Baccon y Copérnico, y otro +centenar de varones extraordinarios, en toda clase de obras propias del +ingenio y del entendimiento humanos y para todos los gustos, creencias y +doctrinas. Comparados con los personajes que acabamos de citar, los del +presente siglo, yo al menos lo entiendo así, se quedan tamañitos. +Admirable y rico es el fruto que han dado los segundos, pero vale más y +tiene superior importancia el fruto que dieron los primeros. Los +modernos idiomas, balbucientes e imperfectos aún en la Edad Media, se +desenvuelven con pasmoso florecimiento y producen obras maestras en +varias literaturas; se agranda y llega a ser casi cabal, en la mente +humana, el concepto del universo visible; se conocen por experiencia las +cosas materiales de la tierra y del cielo; renace la antigüedad clásica, +y al renacer, y al ser imitada, el prurito de la imitación engendra +nueva y original poesía, divinas creaciones artísticas, flamantes +sistemas filosóficos y hábiles métodos de observación y de estudio para +interrogar a la naturaleza y al espíritu humano y arrancarles sus más +hondos secretos. En parangón de lo que hizo el siglo XVI, resulta +inferior la obra de nuestro siglo, aunque no olvidemos ni dejemos de +incluir en ella ciencias que pueden llamarse nuevas, tan importantes +como la Química y la Filología comparativa, y descubrimientos tan +ingeniosos y útiles como los del vapor para fuerza motriz, la +fotografía, el telégrafo eléctrico, el teléfono y el fonógrafo. Todo +esto vale e importa muchísimo, pero importa y vale muy poco cuando se +compara al transfigurado renacimiento del mundo antiguo y al +descubrimiento del nuevo mundo. Y si entonces no se creyó que iba a +surgir de enmedio de la triunfante humanidad un ser exquisito y perfecto +a quien llamásemos el superhombre, menos razón hay de creerlo ahora +porque Renán escriba la novela sentimental titulada _Vida de Jesús_, +porque haya ferrocarriles y alumbrado eléctrico, y porque se inventen +las máquinas de coser y las bicicletas. + +Si yo me dejase dominar por mi fervorosa filantropía y por mi amor a +todo progreso, me dejaría convencer por los argumentos que el Sr. Gener +aduce, y creería, como él, que está próxima la aparición del +superhombre; pero, aunque soy progresista, no lo soy tanto, y aunque +quisiera creer lo que el Sr. Gener cree, acuden a mi espíritu multitud +de dudas que me lo impiden, harto a pesar mío. Voy a poner aquí algunas +de estas dudas según se me vayan ocurriendo. Y voy, además, a presentar +varias enmiendas o modificaciones a la doctrina sobre la humanidad +ascendente, tal como el Sr. Gener la profesa, a fin de que, si al cabo +nos dejamos convencer y la aceptamos, sea modificada o enmendada, según +a mí me parece más razonable y equitativo. + +En primer lugar, yo me alegraría de que el ascenso del género humano a +género superhumano fuese general o total, aunque en la superhumanidad +futura hubiese también, como en la humanidad presente, y en la debida +proproporción, ineptos y aptos, torpes y hábiles, y tontos y discretos, +etc. + +En el día, Inglaterra, Francia y Alemania, y tal vez alguna otra nación, +no ha de negarse que nos llevan la delantera en este correr disparatado, +en que vamos todos, en el hipódromo de la Historia, aproximándonos ya a +la meta; y sería caso lamentable y necio que por llegar antes a dicha +meta los pueblos del Norte, viniesen de súbito a convertirse en +superhombres, teniendo nosotros, por ir ahora tan rezagados, no ya que +adelantar, sino que retroceder hacia _la animalidad_ o hacia la especie +inferior de que hemos salido, acabando por ser, con relación al recién +aparecido superhombre, lo que hoy es el mono con relación a nosotros. +Con esto no me conformo a pesar de todos los discursos del Sr. Gener y a +pesar de mi acendrado progresismo. + +Se me dirá que el que yo me conforme o el que no me conforme no es del +caso. Lo que conviene dilucidar es que el caso sea o que no sea. + +Meditemos sobre su posibilidad. + +Empezaré por un distingo. Si por progreso se entiende el acumulado +capital de observaciones, estudios, sistemas y descubrimientos que las +generaciones pasadas nos han ido legando, que nosotros conservamos y que +sin duda acrecentamos y mejoramos, yo creo en el progreso a pie +juntillas. El más obscuro bachiller del día sabe más gramática que +Homero; el más humilde catedrático de Instituto sabe más Historia que +Herodoto; y de las cosas naturales, de sus afinidades, composiciones, +descomposición y cambios, sabe más que Hipócrates cualquier adocenado +farmacéutico de aldea. Yo no niego esto. Lo que niego es que ese cúmulo, +que esa ingente cantidad de doctrina, que ese esfuerzo y trabajo del +espíritu de la humanidad, durante tres mil años, haya logrado infundirse +en ese mismo espíritu por tal arte que se haya hecho consustancial con +él, dándole valer y potencia superiores a los que antes tenía. Cierto +que Homero, Herodoto e Hipócrates eran menos instruidos que Víctor Hugo, +Taine, Renán y Claudio Bernard, pero, a mi ver, valían muchísimo más que +ellos. Por donde yo infiero que el tal progreso substancial y personal, +por cuya virtud ha de aparecer pronto el superhombre sobre la faz de +nuestro planeta, no ha dado paso alguno desde hace por lo menos cerca de +treinta siglos. ¿Cómo he de poner yo en duda que Hegel sabía más +química, astronomía, zoología, mecánica, historia, etc., que el propio +Aristóteles? Y sin embargo, con ser Hegel tan original y poderoso +pensador, y con tener una tan fecunda y constructora fantasía y un vigor +tan sublime para sintetizarlo todo armónicamente, combinando lo real y +lo ideal y encerrándolo dentro de su idea, que eternamente se +desenvuelve, todavía me parece Hegel pequeño cuando acerco la imagen que +de él concibo a la imagen colosal con que se representa en mi mente el +prodigioso maestro del magno Alejandro. + +No iré yo hasta el contrario extremo del señor Gener, ni afirmaré que +los hombres han degenerado. Me limito a presentar aquí, sin intentar +resolverla, una contradicción que asalta mi espíritu. Yo quiero creer, y +creo, que los hombres de hoy no valen, en el fondo, en lo esencial y +por naturaleza, ni más ni menos que los de cualquier otro siglo; que por +la educación y por la cultura, por lo que han heredado de sus mayores, +por el tesoro que han reunido durante siglos, y sobre el cual se +levantan como sobre un pedestal, los pensadores y escritores modernos +valen más que los antiguos; que en determinado sentido, por la +divulgación de los conocimientos, hay en el día más gente que valga. Y +que en el día, no ya Napoleón I, sino el más torpe de los generales, +derrotaría al hijo de Filipo desbaratando sus falanges con dos o tres +cañones Krupp; el ateísta coronel Ingersol probaría a Moisés su +ignorancia en química, en astronomía y en geología, y que toda la +ciencia que había estudiado en los colegios sacerdotales de Egipto, no +valía un pitoche al lado de la adquirida por él en las escuelas de +Boston; y que el último maestro de escuela dejaría absortos y turulatos +a Hesiodo, y tal vez al propio Píndaro, si se ponía a explicarles que +los nombres son masculinos, femeninos y neutros, que pueden estar o +están en nominativo, en acusativo, en dativo o en otro caso, y otras mil +verdades científicas por el estilo, de las que es casi evidente que ni +Hesiodo ni Píndaro se habían percatado. Pero aquí surge la +contradicción. De esa misma ignorancia, de esa falta de educación, +digámoslo así, y de ese cortísimo saber de los antiguos, nacen en +nuestra mente el pasmo y la admiración que nos infunden sus obras. Mas +que fruto de la reflexión y del estudio, nos parecen inspiradas, +reveladas y divinas. No vemos en ellas el esfuerzo laborioso, ni la +ciencia que de antemano se adquirió en el aula, o que se toma de repente +y de prestado en un diccionario, o en cualquier otro librote, sino vemos +la espontánea y fresca lozanía del propio ingenio, radiante de luz +interior, a par que maravillosamente ilustrado por el numen. + +El Sr. Gener traza un breve compendio de filosofía de la Historia, a fin +de probar que se acercan los tiempos en que ha de aparecer el +superhombre; pero, en muchos puntos, encuentro yo falsa su filosofía, y +en ninguno la prueba de que dicha aparición esté cercana. Por el +contrario, en varios párrafos del último capítulo de su libro, donde +expone su doctrina, pinta con tan negros colores la sociedad del día, +que si nos allanásemos hasta creerle, aseguraríamos que el género +humano, en vez de adelantar moralmente, ha degenerado o se ha +pervertido. + +La culpa principal de degeneración tan lastimosa es, según el Sr. Gener, +la errónea creencia de que todos los hombres somos iguales. Para el Sr. +Gener nada más absurdo que la igualdad. A mi ver, el Sr. Gener tiene +razón, si se entiende la igualdad de cierto modo; pero de ese cierto +modo nadie entendió jamás la igualdad, ni ahora ni nunca, por donde el +señor Gener crea él mismo un fantasma o estafermo para tener el gusto de +derribarle con las lanzadas de su crítica. + +El Cristianismo, según el Sr. Gener, vino a proclamar la igualdad de los +hombres en la abyección y en la miseria, y la Revolución francesa y sus +ideas, enseñaron y sostuvieron la misma igualdad, aunque nivelando a los +hombres todos, por lo alto, y considerándolos igualmente capaces. + +La acusación contra el Cristianismo me parece tan infundada como la +acusación contra las ideas revolucionarias en este punto. Nadie que esté +en su juicio, por fervoroso cristiano o por tremendo revolucionario que +sea, ha desconocido jamás la desigualdad de los hombres, ni ha dejado de +advertir las diferencias que hay entre ellos, porque unos son bajos y +altos otros; débiles unos, y otros fuertes; algunos listos, y torpes +muchísimos; y en lo tocante a inteligencia, agilidad y natural +disposición para diversos oficios, artes y menesteres, se dan y se darán +siempre escalas de muchísimos grados. + +La igualdad que el Cristianismo y la Revolución coinciden en reconocer, +está por bajo, o mejor dicho, está antes que toda doctrina religiosa o +filosófica: es la igualdad radical y esencial de la naturaleza humana, +con los derechos y deberes que de ella nacen y que en ella se fundan, +con tal evidencia, que basta el sentido común para que la reconozcamos, +si bien importa que la religión la consagre y que las leyes, +revolucionarias o no, la sostengan y amparen contra la violencia y la +injusticia. Igualdad tan justa no se comprende que pueda ser destruida +por la doctrina de la humanidad ascendente, que el Sr. Gener sostiene +con tanto entusiasmo. + +En el modo de entender la igualdad cristiana, el Sr. Gener, obcecado por +la pasión antireligiosa, incurre en varios errores. Ni en el cielo ni en +la tierra, ni en la vida presente ni en la futura, reconoce el +Cristianismo que el necio y el sabio, y menos aún el santo y el vicioso, +sean iguales, a no ser radical y esencialmente. Y entonces, esta +igualdad no está fundada en la vileza y en el menosprecio del propio ser +humano, sino en el altísimo concepto que hace formar de él el +Cristianismo, enseñándonos que toda alma de hombre es imagen y semejanza +de Dios, que debe aspirar a ser perfecta como Dios mismo y que es de +Dios tan amada que se sacrificó por redimirla, y tan estimada, que quiso +unirse con ella y hasta con el cuerpo mortal donde ella se encierra. Sin +duda que el alma fervorosamente cristiana, cuando se dirige a Dios en +sus rezos y hablas interiores, se pone muy humilde, se califica de +indigna, de pecadora, de perversa, de todo lo malo y ruin que pueda +imaginarse; pero de sobra se comprende que esto lo dice y lo confiesa el +alma cuando se compara con un ideal supremo de perfección, de rectitud, +de bondad y de hermosura, término altísimo de todas sus aspiraciones y +blanco inasequible de sus miras y anhelos. Cuando esta misma alma +cristiana, no por los actos virtuosos que ha realizado, porque esto +sería faltar a la modestia, sino por la capacidad que en sí siente y por +el noble destino para el que Dios la crió, se contempla y examina a sí +propia, en vez de ser bajo el concepto en que se tiene, es tan sublime +concepto, que no se le aventaja el de ninguna criatura de las que ve o +puede ver, ni de las que imagina o finge, ni de las que por fe o +revelación conoce. El alma de la más cuitada criatura humana puede +elevarse, cuando no por inteligencia, por amor, hasta el Ser divino; +puede subir al cielo y sentarse, como se sentó Francisco de Así, en el +trono en que se sentaba Lucifer antes de su caída. Arrepiéntase, pues, +el Sr. Gener de su declamación contra la igualdad cristiana fundada en +lo miserables que somos. Si lo dicho es confesión de ruindad y de real +menosprecio de sí mismo, _venga Dios y lo vea_, como vulgarmente se +dice. La igualdad, por consiguiente, se da en el Cristianismo en +potencia: en la potencia infinita que tenemos todos de ser llamados +hijos de Dios y herederos inmortales de su reino y de su gloria. Y lo +que es en acto, como la igualdad sería absurda, desigualdad es lo que +hay, ya que unos son réprobos y santos otros; unos justos y otros +pecadores, y unos monaguillos y sacristanes y otros Abades mitrados, +Arzobispos y hasta Papas. + +Sobre la igualdad democrática, que también condena el Sr. Gener, +declamando contra ella suponiéndola rémora del progreso, harto llano es +hacer defensa parecida. + +La igualdad democrática, racional y discretamente entendida, no está en +el ser actuado, sino en el poder llegar a ser y en que ese poder no se +ahogue ni se limite merced a privilegios odiosos. En este sentido, la +igualdad democrática es justa y razonable en teoría, y no sirven para +invalidarla los abusos y males que pueden nacer de ella. ¿De qué no +pueden nacer males y abusos? + +La más clara manifestación de la igualdad democrática es el sufragio +universal. No refutaré yo los mil argumentos que contra él se hacen: los +aceptaré como fundados; pero, sobre todos esos argumentos, hay una razón +poderosa que los invalida y destruye. Sin duda que en una asociación de +hombres para determinada empresa, a cuyo buen éxito concurren unos con +el capital, otros con la inteligencia, otros con su habilidad, pericia y +destreza en tal o cual arte u oficio, y otros sólo con el rudo trabajo +de sus manos, el sufragio universal por igual sería absurdo, así como +también lo sería el igual reparto de las ganancias y provechos. Pero la +sociedad política, la ciudad o el Estado, es asociación de muy distinta +índole y propósito. Su principal fin es amparar a los hombres en el +libre ejercicio de sus derechos, reprimir toda violencia que los merme y +no poner la menor traba a la actividad benéfica de cada individuo. En +esto no cabe la menor desigualdad entre los asociados. Casi estoy por +decir, o sin casi lo digo, que el jornalero que gana dos o tres pesetas +al día tiene el mismo derecho, y acaso mayor interés, que el capitalista +que goza tres mil duros de renta diarios, en que el Gobierno sea bueno, +atinado y juicioso. Porque si el Gobierno lo hace mal y sobreviene la +ruina, lo probable es que el Capitalista salve gran parte de su fortuna +y siga gozando de ella, o en la propia patria semiarruinada, o en país +extraño, donde acaso tenga fondos o bienes, mientras que el jornalero se +morirá de hambre si se hunde la industria que le daba trabajo y jornal; +y mientras más castizo sea él, y mientras más propio y peculiar de su +patria sea el oficio que ejerza, mayor será su miseria y su +desesperanza, pues no es llano ni cómodo emigrar a tierra extraña, +sobre todo con familia, en busca de trabajo y sustento. En vista, pues, +de la anterior consideración, yo tengo por evidente que el pobre +ganapán, el obscuro y desvalido destripaterrones, está por lo menos tan +interesado como el Fúcar o el Creso, en la prosperidad y buena +gobernación de la república. Para el rico es esto negocio de mayor o +menor comodidad y de más o menos exquisitos goces, y para el pobre puede +ser negocio de vida o muerte, de no poder ganar las dos o tres pesetas +que antes ganaba, y de tener que recurrir a la mendicidad o a la poca +eficaz beneficencia pública en la tierra cuya riqueza fomentó con su +trabajo, y por cuya integridad y por cuya honra tal vez derramó su +sangre. + +Entiéndase que, por amor a la verdad y a la equidad, y no para adulación +o lisonja del vulgo plebeyo, me atrevo a afirmar lo que afirmo, en +contra de la flamante y curiosa aristocracia cuyas doctrinas sostiene el +señor Gener, y que se funda o cree fundarse en la egregia cultura de +aquella pequeña parte de nuestro linaje, que, a lo que parece, es +humanidad ascendente y se acerca ya a formar núcleo o grupo de +superhombres. + +La flamante aristocracia, o dígase la superhumanidad, no quiere el Sr. +Gener que surja por revolución, sino por evolución, siguiendo el camino +del progreso, que sin dada llevamos ahora; pero si no seguimos el buen +camino y nos hemos extraviado, no se comprende de qué suerte hemos de +llegar al superhumanismo por más evoluciones que se hagan. Mala traza +tienen de entronizarse los superhombres, si hemos de juzgar fiel la +pintura que hace el señor Gener de la sociedad presente: «Los más +astutos, dice, escalando el poder directamente, o con la protección de +las leyes, amparándose del dinero, se han impuesto, y las sociedades hoy +gimen en una esclavitud mil veces peor que la antigua. Una piratería +mercantil, un feudalismo industrial han venido a afligir a la humana +especie con unos Gobiernos de nulidad, juguete de la bancocracia, que +protegen sólo a los ineptos adherentes y dificultan el desarrollo de +todas las verdaderas fuentes de vida. El prosaísmo ha _tronado en +soberano_ (sic): los valores han caído en poder de los malvados. Hoy +día, en general, riqueza es sinónimo de nulidad moral, de egoísmo y de +mediocridad perfecta; a lo más significa refinada astucia; en suma, una +cualidad criminal punible.» + +Si tan feos rasgos son exactos, si es así la sociedad presente, o bien +no vamos por el camino del progreso, o bien hemos caído, con el carro +que nos conduce, en un barranco o atolladero de todos los diablos. No +veo, pues, que estén cerca el advenimiento y el triunfo del +superhombre, ya que, según el Sr. Gener, son una caterva de majaderos, +criminales y bellacos los que triunfan, se encaraman y lo gobiernan +todo, mientras que los superhombres andan por ahí desperdigados, con +poquísimo dinero, sin poder y sin influjo, y tal vez haciendo +observaciones y experiencias, y escribiendo librotes que casi nadie lee. +¿Y cómo ha de leerlos nadie cuando la sociedad gime hoy, según el Sr. +Gener, en la peor de las esclavitudes bajo el yugo infamante de esos +tíos ordinarios y de esos ricachos vulgares y pícaros, que, según nos +cuenta, nos mandan y nos oprimen? Si por virtud de la evolución hemos de +salir de tan horrible estado, la aurora superhumana, en vez de estar +cerca, está lejísima; tardará millones de años en amanecer. Ahora +comprendo lo que leí tiempo ha en cierto libro de Sociología, que me +hizo honda impresión y que no he olvidado nunca: «La humanidad, dice el +referido libro, considerada en su vida colectiva, no ha nacido aún.» +Tratando luego de cuando nacerá, y después de larga investigación y de +cálculos sutiles, pronostica que nacerá dentro de catorce mil y +quinientos años sobre poco más o menos. Y si la humanidad colectiva anda +tan reacia en nacer, yo recelo que la superhumanidad triunfante siga en +gestación doble tiempo, y sólo salga a luz, no ya dentro de ciento +cuarenta siglos, sino dentro de trescientos, si para entonces no ha +tenido nuestro planeta algún mal encuentro o tropiezo en la amplitud del +éter por donde voltea y va valsando, o si no le falta agua porque se +combine la que hay con sustancias sólidas, o si no se enfría y apaga su +fuego interior, o si, a fuerza de rodar, no acaba por agujerearse y por +tomar forma de buñuelo o de anillo, como el de Saturno. + +Prescindamos ahora de los mencionados reparos; quitemos valor a los +argumentos que el mismo Sr. Gener suministra contra el progreso rápido y +contra la persuasión de que estamos ya cerca de la meta. Y en este +supuesto, cavilo yo y me inclino a creer que el resultado del dichoso +movimiento progresivo, en vez de ser la aparición del superhombre, será +el allanamiento y nivelación de la raza humana, la igualdad aborrecida +por el Sr. Gener, y si no la imposibilidad, la dificultad mayor cada día +de que nadie sobresalga y descuelle. + +Como no habrá tiranos crueles e intolerantes, nadie podrá ganar la palma +del martirio. Cada uno podrá predicar y difundir la doctrina que se le +antoje, a sus anchas y sin peligro alguno. La supresión de los castigos +largos y dolorosos impedirá que alguien se distinga por su resistente +energía para sufrirlos: los Régulos y los Príncipes Constantes no podrán +reaparecer. Extinguida la pobreza, la caridad, el generoso donativo y +las más bellas obras de misericordia no llegarán a ejercerse y se +olvidarán o quedarán atrofiadas en el alma. Si la paz perpetua se +realiza y las guerras se acaban, adiós virtudes bélicas, grandes +capitanes y héroes valerosos. Descubierto y averiguado lo que queda aún +por descubrir y por averiguar, todos seremos sabios y no habrá peregrina +invención que realce a un mortal con un centímetro de altura sobre los +demás mortales. Agotados y manoseados ya todos los asuntos épicos, +líricos y dramáticos, probados todos los sentimientos, y empleados para +expresarlos los más naturales, sencillos y propios primores de estilo, +los prosistas y los poetas tendrán que repetir lo que ya se ha dicho, y +ser plagiarios o imitadores, exponiéndose por el prurito de ser +originales, a caer en las mayores extravagancias y ridiculeces: a ser +_decadentes, delicuescentes, impresionistas, simbolistas y +naturalistas_. Con los escultores ocurrirá lo propio, cuando pretendan +superar por nuevos senderos a Fidias y a Praxíteles. Y los pintores, si +ambicionaran ser entre sus contemporáneos príncipes o reyes de su arte, +como ya lo fueron en otra edad Rafael, Velázquez y Rembrandt, caerían en +los amaneramientos más disparatados. En suma: la igualdad nacida del +progreso y de la difusión de la cultura, nos acosará a todos, y el que +no quiera someterse a ella, sino elevarse y lucir sobre sus semejantes, +llegará a volverse loco y pondrá en cuanto haga el triste sello de su +locura. + +Por dicha o por desgracia, este término del progreso está remotísimo aún +y quizás no llegue nunca. Ya sabemos que la completa igualdad es +imposible. Sólo queremos dar a entender que un adelanto indefinido en la +marcha del linaje humano, no puede llevarle sino a la aproximación de la +igualdad, y no a que unos individuos desciendan del grado en que hoy se +hallan, y a que se conviertan en superhombres los individuos más +selectos. + +La civilización, al compás que crece, propende a nivelar a los +civilizados. Y esto en todo y para todos. El macedón Alejandro es cien +veces mayor y más transcendente por sus actos que Napoleón I. En el día +no se concibe la posibilidad del caso estupendo y único de una ciudad +como Roma, que llega a enseñorearse de más de la mitad del mundo +entonces conocido. Hoy no se explican las rápidas conquistas de los +muslimes y la difusión del Imperio del Islam, desde la India y las +fronteras de la China hasta más allá por el Norte de los Pirineos, y por +el Occidente hasta las olas del Océano, donde entró Ocba a caballo y la +cimitarra en la diestra para dominarlas en nombre del profeta Mahoma. Ni +menos se concibe cómo Cortés, Pizarro y Jiménez de Quesada, cada uno +con un puñado de aventureros, penetraron hasta el corazón de las más +incógnitas regiones, derribando y apoderándose de Imperios populosos y +ricos. Hoy, por el contrario, los medios que se emplean son enormes; la +acción, desmayada y lenta; los resultados, mezquinos. Más de 200.000 +soldados y centenares de millones de duros, no bastan para domeñar a +unos cuantos negros y mulatos rebeldes. Sin duda, la civilización +niveladora _e igualitaria_ de que hemos hablado tiene de esto la culpa. + +El desdoble del linaje humano en porción de superhombres y en porción de +menos que hombres o de hombres decaídos, que es una de las fases de la +profecía disyuntiva del señor Gener, no da indicios de que llegue a +realizarse. Y lo que es yo me alegro en lugar de sentirlo. Me dolería en +extremo quedarme entre los individuos de la humanidad decaída: y también +me dolería, porque soy filantrópico, cariñoso y bueno, aunque me esté +mal el decirlo, encumbrarme y darme tono entre los seres superhumanos, +dejando a tanto cuitadillo prójimo mío cayendo lastimosamente y +degenerando hacia la _animalidad_ primitiva. + +Caso muy diferente será, y satisfactorio para todos, si la otra faz de +la profecía es la que se cumple: esto es, si todo el linaje humano, sin +excepción, se convierte en superhumano. Quiera Dios que así sea. De su +bondad infinita esto, y más si cabe, puede esperarse, aunque el Sr. +Gener no lo profetice. + +Lo que es yo quiero esperarlo, lo espero y desisto de hacer nuevas +observaciones y de presentar otras dificultades y dudas, porque entonces +sería mi artículo el cuento de nunca acabar; pero, a fin de determinar +mi esperanza, fijándola, arraigándola, cimentándola y no dejándola en el +aire para que el aire se la lleve, voy a poner aquí las principales +conclusiones que yo saco de todo, ora sean favorables, ora adversas a la +tesis del Sr. Gener y a su doctrina del superhombre. + +El ser humano, tal como hoy existe y tal como ha existido siempre desde +que tenemos noticia de él por la Historia, dista infinito de Dios, para +quien en Dios cree, o de la razón impersonal o de la _super alma_, como +la llama Emerson, para los descreídos. En los tres o cuatro mil años que +conocemos de historia, debiera advertirse que por sus pasos contados +vamos acortando esta distancia. Yo, sin embargo, lo advierto poco. Todos +los inventos, adelantos y mejoras que el hombre ha hecho, me parecen, si +de acortar esta distancia se trata, como la cantidad de agua que un niño +sacase del mar con una escudilla para dejarle en seco. La mejora y el +progreso, además, (pues no he de negar que los ha habido), vienen de +fuera y se sobreponen y no se adhieren a nuestro íntimo ser, +engrandecido él mismo y mejorado. Aunque ya lo he dicho, repito ahora +que, en mi sentir, Alejandro vale más que Napoleón y Aristóteles más que +Hegel, Píndaro o Isaías más que Víctor Hugo, y Fidias y Praxíteles más +que Canova y Thorvaldsen. En todo esto hay negación de progreso. El +superhombre era más superhombre hace dos mil o tres mil años que en el +día. La distancia, con ser infinita, que de la inteligencia soberana le +tiene separado, puede salvarse en cualquier época, por favor del cielo, +por rapto de amor divino, por galardón precioso concedido a una singular +persona y que nada tiene que ver con el progreso. Lo que es como serie +de grados que nos acerque a la perfección, no se ve el camino que nos +conduzca al punto en que la superhumanidad aparezca. Ni casi con otros +seres de diversa casta que el hombre acierto yo a poner jalones en dicho +camino. Casi estoy por afirmar que, en lo radical y substancial, entre +Dios y el hombre, no se descubre excelencia intermedia. Después de Dios, +se diría que el hombre es lo más elevado que hoy se concibe y que se ha +concebido siempre. Todos los seres con apariencias de superiores a +nosotros, se nos someten y se ponen a nuestro servicio. Por medio de +conjuros evocamos a los demonios; por medio de exorcismos los arrojamos +de donde no conviene que estén; las sílfides y las ondinas se mueren de +amor por nosotros; los dioses y las diosas de todas las religiones +suelen prendarse de los mortales y casarse con ellos; los genios acuden +a valernos, a protegernos y a inspirarnos poesía, prosa y otros +primores; las hadas tejen ricas telas, fabrican brillantes joyas y +favorecen a las princesas y hasta a las fregatrices; los ángeles son +nuestra custodia y vienen a nosotros como embajadores y aun como +mandaderos; y los arcángeles, ya son paraninfos, ya a modo de escuderos +y guías que en nuestros viajes nos acompañan. ¿A ver, pregunto yo, si es +lícito pedir o esperar más, después de alcanzar o de haber alcanzado +todo lo dicho? + +En otras mejoras, que pudiéramos lograr con el tiempo, noto yo que surge +en seguida la contradicción. Pongamos por caso que se generalizase entre +los hombres el ser tan hermosos como el Apolo de Belvedere, y entre las +mujeres el ser tan guapas y bien formadas como la Venus de Milo o la +Calípiga, y al punto los elegantes y aristócratas hallarían vulgar y +ordinario el ser así, y para distinguirse ya se deformarían el cráneo, +comprimiéndole o llenándole de burujones, ya incurrirían en otras +empecatadas extravagancias. Y pongamos también por caso que al fin se +arregla tan hábilmente el organismo de la sociedad, que el vicio siempre +es castigado y la virtud premiada siempre. Pues en mi sentir, no podría +ocurrir nada peor. Entonces sí que la virtud no sería sino un nombre. +Los cucos y los galopines, movidos por la segura recompensa, serían los +más virtuosos; y cuando alguien, desdeñando el propio interés, se +entregase a los vicios más feos y perpetrase crímenes de marca mayor, +nos inclinaríamos a creer, o bien que estaba loco, y que por +consiguiente era irresponsable, o bien que era una criatura de condición +elevadísima, cuyas pasiones briosas y sublimes le impulsaban a +desprenderse del vulgar egoísmo y a salirse fuera de la pauta común en +que todos nos habríamos encerrado. + +En resolución, y para no cansar más, diré que no columbro por parte +alguna el advenimiento del superhombre, sin que sobrevengan a la vez +contradicciones irresolubles. Posible es, no obstante, que el +superhombre sobrevenga. Pero, ¿quién me asegura que sea mejor moralmente +que el hombre de ahora, y que no sea, con más saber y poder, desmandado +y perverso? Fracastoro, en los versos que me sirven de epígrafe, +considera posible el advenimiento de una casta de superhombres; pero no +serán buenos, sino que serán descomedidos y feroces gigantes que no +dejarán títere con cabeza, que se levantarán contra Dios, y tratarán de +arrojarle del cielo, y que de nosotros harán sus víctimas y sus +esclavos. Ya Swedenborg, cuando estuvo en el planeta Venus, vio y trató +a los hombres de allí, y por lo que nos cuenta de ellos, y por lo +apurado que entre ellos estuvo, podemos calcular lo mucho que +padeceríamos y el inmenso infortunio que vendría sobre nosotros si una +casta semejante, tan engreída, soberbia y poderosa, apareciese en este +globo terráqueo en que habitamos. + +Concluyo, pues, (y no porque se me acaban las razones, sino porque se me +acaba la paciencia y porque temo que la de los lectores se acabe +también), que lo más acertado y prudente es no desear ni esperar que el +superhombre sobrevenga, y contentarnos con ser hombres regulares y como +se han usado siempre, si bien enriquecidos, cada vez más, con +invenciones ingeniosas, como la ya conseguida del alumbrado eléctrico, y +como las que, sin duda se conseguirán, de dar dirección a los globos, +sacar en las fotografías los colores de la cámara obscura, y quién sabe +si llegar a alimentarnos con extractos y alambicadas quintas esencias, +sin esta grosera alimentación de ahora, por la cual, al cabo del año, +engulle cada hombre un montón de substancias, centenares de veces más +pesado y voluminoso que todo su cuerpo. En fin, mucho, muchísimo se +puede inventar y mejorar aún antes de que llegue el momento en que la +aparición del superhombre se nos venga encima. Lo que es de las +habilidades de Sarah Bernard y de los ingeniosos escritos de Juan +Richepín, aunque yo los celebro porque me deleitan y me encantan, no me +atrevo a inferir que dicha aparición esté próxima. + + + + +LAS INDUCCIONES DEL SR. D. POMPEYO GENER + + +Entre las mil desventuras que afligen hoy a la madre España, no es la +menor el prurito de remediarlas que se ha apoderado de multitud de +personas. Brotan de este prurito, como de abundante venero, arengas +políticas y sociales, artículos de fondo, novelas y dramas y no pocos +libros científicos, o casi científicos, que bien pudiéramos calificar de +terapéutica política o de _psicoiatría_ endémica. Y no se entienda que +condene yo el prurito, que es natural e invencible, ni menos el +resultado, que, si no llega a ser provechoso, es sin duda, o puede ser, +ya divertido, ya interesante. ¿Y cómo condenarlos sin condenarme yo +mismo, que me he metido también a curandero escribiendo o dictando +modestamente algunas recetas? Lo que a mí me desagrada, o más bien me +asusta, no son las mismas recetas, ya pronunciadas, ya escritas, en la +tribuna, en el teatro, en los periódicos o en gruesos volúmenes, sino +que la gente se apasione de lo que las recetas prescriben, mire en ello +la más excelente panacea y se empeñe en aplicársela a la patria enferma, +turbando el reposo de que necesita más que de nada para convalecer y +recobrar la salud y el vigor antiguos. + +De todos modos, los libros escritos y publicados ya, con el intento de +curarnos y de regenerarnos, merecen detenido estudio, al cual, si Dios +me da vida y buen humor, pienso yo dedicarme, no sin esperanza de +recoger algún fruto, de ilustrarme un poco y de contribuir teóricamente, +ya que para la práctica estoy inválido, a la regeneración deseada. + +Por lo pronto, me limitaré a indicar aquí varias dudas que se me +ofrecen, porque yo creo que en toda ciencia o en todo arte de medicina +lo primero ha de ser el conocimiento de la enfermedad, y lo segundo +hallar y aplicar el remedio. + +La enfermedad permanece oculta a menudo, y sólo se conocen síntomas, +fenómenos externos, visibles o tangibles, que son efecto y no causa. Y +si tomamos por causa el efecto, ¿no nos exponemos a errar la cura? Tal +es la consideración que me desalienta, que me retrae del oficio de +curandero y que me mueve a no dar mayor crédito que el que me doy a mí +mismo a otros curanderos más confiados. + +Diré aquí, sobre el particular, lo que me inspira el sentido común +precientífico y rastrero. + +¿Quién no convendrá conmigo en afirmar, como repetidas veces he afirmado +en otras ocasiones, que España es hoy más rica, sustenta más gente, +cultiva mejor sus campos, tiene más industria y comercio y puede +jactarse de poseer hijos ilustres, tan listos, tan bien hablados, tan +discretos y habilidosos como en cualquiera otra época de su historia? La +decadencia, la postración, la degeneración, o como queramos llamarla, no +es, por consiguiente, absoluta, sino relativa. En el camino del +progreso, por donde van las naciones de Europa guiando y mandando al +resto del linaje humano, y esto desde hace veinticinco o treinta siglos, +España se ha quedado últimamente muy atrás, y de aquí el aislamiento +desdeñoso en que nos dejan los que van delante, nuestra desconfianza y +el abatimiento tan propio en quien de sí mismo desconfía. + +Por algo a modo de violenta reacción espiritual, hay momentos en que +para no estar abatidos nos ensoberbecemos más de lo justo, ponderamos el +mérito de nuestros hombres y de nuestras cosas de los tiempos pasados, y +hasta llegamos a hacer la apoteosis, o al menos los más superlativos +encomios, ya de esto, ya de aquello de los tiempos presentes. Entonces +calificamos de invicto al general que nos entusiasma; de más elocuente +que Cicerón y Demóstenes a nuestro orador favorito; y al autor de la +comedia o del drama que hemos aplaudido de mucho más sublime que +Shakespeare, cuyas obras por lo común hemos tenido la precaución de no +leer. + +Por desgracia, este laudatorio entusiasmo se apaga pronto como fuego de +estopa, y postración más honda vuelve a enseñorearse de nuestras almas, +contristándolas y humillándolas. + +Hay cierta manera de discurrir de la que muchos sujetos no se dan +cuenta. Discurren sin percibir que discurren, y las consecuencias que +sacan suelen ser muy crueles. De la inferioridad patente, visible y +clara en los asuntos y casos de la vida práctica, deducen nuestra +inferioridad en cuanto hay de más sustancial e importante en el ser y en +la vida de los pueblos. Pongamos un ejemplo que aclare y explique mejor +esta idea. + +Figurémonos a una dama, hermosa y rica, que quiere vivir y vive en +España con todos los refinamientos y primores que ahora se estilan. Esta +dama hará venir de Inglaterra sus coches y sus caballos, y de Francia +sus tocados y vestidos. Tal vez, recelando que una cocinera española la +envenene, hará venir de tierra extranjera, conformándose con la opinión +de un aristocrático vate, a + + Cierto químico excelente + Que estudió y ganó la borla + En el _Café de París_, + De cocineros Sorbona. + +Realizado todo esto, sobreviene fatalmente el discurso antes indicado. +Cuando aquí, discurrirá la dama, ni se teje con el primor que en +Francia, ni se hacen coches como los ingleses, ni se crían tan hermosos +caballos, ni se confeccionan sombreretes y vestidos como en París, ni se +condimentan siquiera los sabrosos guisos que deleitan mi paladar, es +indudable que en otras tareas de mayor empeño y en otras producciones +más altas no habremos de lucirnos. Me conviene, pues, desdeñar por que +deben tener poquísimo valor y ser muy _latosas_, como se dice ahora, las +novelas, las poesías y hasta las filosofías de mi tierra. En virtud de +tal consideración, o la dama no tomará jamás un libro en sus blancas y +lindas manos, o si despunta por lo literata o lo filósofa, traerá +también de París su pasto espiritual, como trae sus primores, adornos, +elegancias y materiales regalos. + +No se me tilde de delator. Yo no delataría ni acusaría a la dama, si +ella sola pecase. Cuál más, cuál menos, todos pecamos por el mismo +estilo. Tire la primera piedra contra la culpada quien se considere +inocente. + +Profundas raíces tiene en nuestro suelo el árbol de nuestra antiquísima +y castiza cultura. Las semillas exóticas, aunque sean alimenticias y +gustosas, y la mala hierba también venida de fuera, no ahogan dicho +árbol, ni cercándole y abrasándole le secan y le chupan el jugo todavía; +pero ya empiezan a deteriorarle un poco. El galicismo de pensamientos va +invadiendo nuestras mentes más de lo que debiera. No repruebo yo en +absoluto la imitación; pero es menester que el recto juicio se adelante +a desechar lo malo y a elegir lo bueno para que después se imite. Lo +lastimoso es que imitemos sin la mencionada previa selección, que toda +simpleza o extravagancia transpirenaica nos seduzca, y que nos dejemos +arrebatar por el entusiasmo sin que haya criterio razonable que nos +refrene. + +Días ha que vive aislado quien escribe este artículo y sin prestar +atención, por su vejez y sus enfermedades, a casi nada de lo que ocurre +fuera de España, a las más flamantes doctrinas filosóficas, a la +dirección que toma y sigue la mayoría de los espíritus y a la corriente +de ideas y opiniones que informan la novísima literatura; pero lo ve +todo, retratado como en fiel espejo, en las producciones literarias +españolas de ahora, sobre todo cuando presumen de contener o de ser +filosofía. Siempre condeno yo o deploro este remedo, esta carencia o +escasez de originalidad castiza; pero me parece difícil o imposible de +evitar que así sea, y absuelvo al escritor o al pensador en quien noto +esta falta. ¿Cómo no cometerla aceptando el concepto que de la filosofía +generalmente se forma hoy? ¿Y por qué digo se forma hoy, cuando debiera +decir que se ha formado siempre? Ya desde muy antiguo sonaba en las +aulas cierto familiar proverbio que he de atreverme a citar aquí, porque +viene en apoyo de mi aserto, aunque se vale de palabras nada bonitas ya +de puro vulgares. El proverbio dice: _La Gramática con babas y la +Filosofía con barbas_, lo cual significa que en el orden dialéctico +podrá ser la filosofía el principio y el fundamento de todo saber; pero +en el orden cronológico la filosofía es lo último que se aprende o puede +aprenderse: es el firme asiento, el trono solidísimo y seguro donde la +reflexión pone o cree poner a la ciencia que experimentalmente y por +larga serie de observaciones y de análisis ha adquirido y ordenado. + +Muéveme a decir esto la lectura de un libro reciente titulado +_Inducciones_, debido al notable y cultivadísimo ingenio y al elocuente +entusiasmo del Sr. D. Pompeyo Gener. + +Mucho me complace coincidir con autor tan entendido en tener el mismo +concepto de la filosofía. Indiscutible es para mí que no se filosofa +bien sin previo conocimiento empírico de aquello sobre que se filosofa, +y que cuando no filosofamos sobre algo, la filosofía tiene que ser vana +y mero juego de palabras vacías de sentido. Ahora bien: como desde hace +mucho tiempo, y sea por lo que sea, no nos hemos lucido los españoles en +las ciencias de observación y en el estudio de la naturaleza o del +universo visible, bien se puede inferir que la corona de dichas ciencias +y de dicho estudio, o sea la filosofía, o tiene que ser entre nosotros +anacrónica y fuera de moda, o hasta cierto punto tiene que ser +importada, como el telégrafo eléctrico, la fotografía, el teléfono, el +fonógrafo y no pocas otras invenciones sutiles y pasmosas. + +No se extrañe, pues, que importemos en España filosofía como importamos +las invenciones mencionadas. Conviene, no obstante, hacer una +distinción. Tomemos para ejemplo cualquiera de los precitados +artificios: el teléfono, pongamos por caso. Su utilidad y su realidad se +hallan tan probadas, que no hay medio de que nos engañemos. Podrá ser +que en la práctica seamos más torpes, lo hagamos mal y resulten +inconvenientes; pero al fin y al cabo aprenderemos a telefonear. Yo creo +que ya hemos aprendido, y que en España telefoneamos tan bien como en +cualquiera otro país del mundo. Pero la filosofía, y perdóneseme lo +rastrero y humilde de la expresión, es harina de otro costal: es asunto +mil y mil veces más complicado y misterioso, y bien puede acontecer, y +a mi ver acontece, que tomemos por verdad la mentira, por realidad el +sueño y por razonamiento juicioso los mayores delirios. + +Puede acontecer igualmente algo contrario a lo que acontece con los +inventos de las ciencias naturales, que van todos de acuerdo y no se +oponen unos a otros ni braman de verse juntos, como vulgarmente se dice. +En las doctrinas filosóficas, si las tomamos de aquí y de allí, sin +mucho criterio, y nos empeñamos en amalgamarlas, resulta o puede +resultar una mezcla desatinada e informe, un conjunto de ideas que se +rechazan y se excluyen. Algo de esto entiendo yo que hay en el libro del +señor Don Pompeyo Gener, por más que me deleite leerle y aplauda el +fervor propagandista y filantrópico que le ha dictado, y la elocuencia, +el saber y el alto y claro entendimiento que en todas sus páginas +resplandecen. + +Antes de criticar este libro, mal o bien según mis fuerzas lo permitan, +pero sin prevención adversa, debo y quiero hacer dos observaciones. Es +la primera, que me valdré sólo de mi razón natural, colocando con mucho +respeto las creencias, adquiridas por educación, tradición y revelación, +en una a modo de arca santa, de donde tal vez necesite sacarlas más +tarde, si yo mismo, imitando a Noe, no me introduzco y refugio también +en el arca para huir del diluvio de disparates que podrá salir de mi +estudio, como el famoso diluvio de las aguas salió de las rotas o +abiertas cataratas del cielo. + +Es la segunda observación, que aun suponiendo todo cuanto yo encuentre +en el libro del Sr. Gener contradictorio y absurdo, no se amengua el +valor estético del libro ni se deshace el encanto que su lectura +produce. No necesito yo creer que irritado Apolo por la ofensa hecha a +su sacerdote, bajó furioso del Olimpo y mató a los aquivos a flechazos, +ni que Ulises y Pirro se escondieron en el hueco vientre de un caballo +de madera, para deleitarme leyendo las hermosas epopeyas de Homero y de +Virgilio. + +Hechas tan convenientes observaciones, empezaré tratando de lo que en el +libro del señor Gener me parece más consolador y satisfactorio: la +afirmación del progreso indefinido de nuestro linaje; el convencimiento +de que se vencerán y salvarán los obstáculos todos, y de que la +humanidad irá elevándose más cada día a las regiones serenas de la luz, +del bien y de la belleza. + +Recientemente, disipadas las dudas enojosas que solían atormentar su +alma, el más enérgico, inspirado y elegante de nuestros líricos, Don +Gaspar Núñez de Arce, ha dado a la estampa un admirable poema, donde el +referido convencimiento se manifiesta y brilla en imágenes y símbolos +maravillosos, revestido con todas las galas y adornado con todos los +dijes y primores de la poesía, y no por eso menos terminante ni menos +claro que si en prosa metódica y didáctica apareciese expuesto. Aunque +en la noche obscura, en el tortuoso y áspero camino y en la larga y +cansada peregrinación, busquemos en balde reposo en las ruinas del +templo, y pidamos inútilmente consolación y fe a los monjes difuntos, +todavía una fe más radical y más íntima persiste en el ápice de la +mente, surge del abismo del alma y no nos abandona. Todavía nos asiste +Dios, nos guía y nos conforta. Las ruinas no deben entristecernos ni +arredrarnos. No hay revolución ni cataclismo que baste a derribar el +edificio erigido por esa nuestra fe superior e inmortal, ni que pueda +conmover la base + + De la admirable catedral inmensa, + Como el espacio transparente y clara, + Que tiene por sostén el hondo anhelo + De las conciencias, la piedad por ara + Y por nave la bóveda del cielo. + +Impulsado por esa fe superior y por la esperanza que de ella nace, +desecha el hombre temores y dudas, dice _¡Sursum corda!_, prosigue con +valentía su camino y logra al fin llegar a la cumbre, si no término, +porque no le tiene su anhelo infinito, lugar excelso de descanso desde +donde percibe, bañado en la radiante luz de la verdad, el no soñado +objeto de sus más altas aspiraciones. + +Doctrina semejante por lo progresista a la que expone el poeta en sus +bellísimos versos, es la expuesta más ampliamente por el señor Gener en +prosa llena de lirismo y en un libro o tratado cuyo título es _Evangelio +de la vida_, no publicado aún por completo, pero del que su autor nos +comunica por lo pronto el prefacio y algunos magníficos trozos como +muestra o anuncio. + +Contra las afirmaciones en que conviene Gener con Núñez de Arce, nada +tenemos que objetar; pero Gener complica dichas afirmaciones con no +pocas otras de diverso carácter y procedencia, y éstas, o las negamos, o +aplicando a su examen un circunspecto escepticismo, las ponemos en +cuarentena. + +¿Quién ha de dudar ya de que el linaje humano progresa, apropiándose y +acumulando la espléndida herencia de muchas generaciones, custodiando en +los libros cuanto ha averiguado y sabe y divulgándolo por medio de la +imprenta, y valiéndose además de mil útiles o deleitables artificios con +los que se recrea, o de los que se aprovecha para hacer más cómoda, más +amena y más grata la vida? En este punto capital todos estamos de +acuerdo. Toquemos ahora aquellos otros puntos en que no puede menos de +haber discrepancia. + +No hemos de discutir aquí el transformismo de Darwin. Aceptemos, como si +lo hubiésemos presenciado, como si hubiésemos sido testigos oculares de +sucesos tan felices, que, en determinado momento, de súbito o con +lentitud, por evolución suave o como se quiera, el mono de cierta clase +se transformó en _antropoide_ o en _antropisco_, estúpido y _alalo_ +todavía, y que un poco más tarde, por procedimientos análogos, el +_antropisco o antropoide_ adquirió la palabra, se soltó a hablar y se +convirtió en hombre hecho y derecho. Humanado ya, bien podemos cifrar +toda su ulterior historia en estos hermosos versos del ya mencionado +poeta: + + Adán caído o transformada fiera + (¿Quién su origen conoce?) inventó el hacha, + Derribó el árbol, encendió la hoguera, + Arrancó al bosque sazonados frutos, + Hizo la choza, desgarró el misterio, + Mató los monstruos y domó los brutos + Tras prolongada y formidable guerra, + Erigió la ciudad, fundó su imperio, + Surcó la mar y dominó la tierra. + +Y por último, ya que no debamos citar aquí más largo trozo de tan +admirable composición, el hombre, después de sorprender el rumbo de las +estrellas y de dar firmeza y duración a la palabra fugitiva, + + Alas resplandecientes a su idea; + Valor al débil, libertad al siervo, + +según expresa el poeta valiéndose de una atinada paráfrasis del famoso +epitafio de Franklin, consiguió arrebatar + + A las entrañas de la nube el rayo + Y el cetro a la infecunda tiranía. + +Todo esto está muy bien. ¿Quién no lo aprueba? ¿Quién no lo aplaude? Lo +que yo no apruebo, lo que yo no aplaudo, aquello con que no me conformo, +porque si llegase yo a ser de los favorecidos me daría muchísima lástima +de los que no lo fuesen, y si no llegaba a ser de los favorecidos, +tendría yo grandísima lástima de mí, lo cual casi es peor, es que se +_desdoble_ el género humano el día menos pensado, y elevándose unos a la +condición de _super-hombres_, se conviertan los demás en _sub-hombres_ y +vuelvan a ser _antropiscos_, retrocediendo hasta el mono, o mereciendo +la calificación de _superfluos_ con que el Sr. D. Pompeyo Gener ya los +designa, calificación ominosa, anatema lanzado sobre ellos y que al +sacrificio y a la desaparición los predestina. + +Mi filantropía, mi piedad y la arraigada creencia de mi espíritu en un +Dios omnipotente y misericordioso, me llevan a repugnar en toda su +brutal extensión y en sus crueles consecuencias eso que llaman la lucha +por la vida. Ya se arreglarán las cosas de suerte que, por mucho que se +aumente la población, quepamos todos con holgura en este planeta y no +nos falten buenos bocados para alimentarnos, casas en que vivir y lindos +trajes con que vestirnos, salir de paseo e ir a las tertulias, a los +teatros y hasta a los toros, si este espectáculo no se suprime por +bárbaro en las edades venideras. De poco o de nada valdría el progreso; +el progreso sería espantoso sarcasmo si viniese a parar en ser sólo para +unos cuantos: para la glorificación y la bienaventuranza terrestre de +razas privilegiadas, que necesitarían someter a las razas inferiores o +tal vez exterminarlas, no bien se multiplicasen demasiado y no cupiesen +ya sobre el haz de la tierra. Abominable, perversa y sin entrañas es la +tal doctrina, aunque la haya predicado Federico Nietzsche, apoyándose en +ideas y sentencias de aquel antiquísimo profeta del Irán, a quien +llamaron los griegos Zoroastro. El Sr. Gener adopta en parte la opinión +de Federico Nietzsche, y en parte la reprueba. + +Vamos a ver si lo ponemos todo en claro. + +Si en efecto llegase a aparecer el _super-hombre_, en lo que como +Nietzsche cree a pies juntillas el Sr. Gener, todos cuantos no +alcanzásemos la _super-hombría_, según Nietzsche, que es poco +caritativo, caeríamos en abyecta _animalidad_, seríamos como esclavos +del _super-hombre_, y nuestra raza se extinguiría al cabo por inútil o +por nociva. Ocurriría con el hombre de ahora lo propio que, después de +la aparición del tal hombre, ha ocurrido con el _antropisco_, de quien +no se encuentran ya ni señales ni rastros, aunque los busquemos con un +candil o con la linterna de Diógenes. Más compasivo el Sr. Gener, me +parece o entreveo que se inclina a que el _sub-hombre_ o el _supérfluo_ +se conserve y viva, bajo la tutela o protectorado del _super-hombre_ +triunfante. Bien podrá éste echarse a cavilar y hasta repetir el antiguo +proverbio: _cuando las barbas de tu vecino vieres pelar, pon las tuyas +en remojo_. Las cosas no han de parar aquí: la evolución no puede darse +por terminada. El progreso es indefinido. Nadie columbra la meta o el +término: + + Amplius et volvens fatorum arcana movebo. + +En pos del _super-hombre_, por evolución y selección surgirá de su seno +el _archisuper-hombre_, el cual podrá tratar tan desapiadadamente al +_super hombre_ como éste al hombre haya tratado. Y así sucesivamente sin +que se vea el fin de las mudanzas y de los ascensos, _per omnia secula +seculorum_. + +Ora nos agrade o nos desagrade, ora nos tenga cuenta, ora no nos tenga +cuenta, si el _super-hombre_ ha de venir, vendrá pese a quien pese. Ni +conservadores ni retrógrados podrán impedirlo. Sobre este punto +Nietzsche y Gener se hallan en perfecta consonancia. Veamos ahora en lo +que disienten y en lo que Gener, en mi opinión, con muchísimo juicio, +enmienda a Nietzsche la plana. Digamos algo primero sobre este filósofo, +el más original y el más estupendo que, según asegura Gener, ha +florecido en la segunda mitad del siglo XIX. Era polaco de nación, +súbdito alemán y profesor de Filología clásica, no nos importa saber en +qué Universidad o Instituto. Sobrevino la guerra entre Alemania y +Francia, en la que Francia quedó vencida. Y Nietzsche entonces, en +cumplimiento de las leyes, se vio obligado a tomar las armas y a ir a la +guerra. Antes de aquellos días Nietzsche apenas se había distinguido; +pero, hallándose en el cerco de París, un casco de granada hirió y +derribó su caballo, y Nietzsche mismo cayó por tierra maltrecho y con +una profunda conmoción cerebral. Afirman discípulos de Nietzsche que +esta caída del maestro fue semejante en sus efectos a la que tuvo San +Pablo en el camino de Damasco. Lo cierto es que al recobrarse de la +caída, Nietzsche se convirtió en otro hombre: apareció profeta, apóstol +y, por último, loco. + +Recuerdo yo, no haber leído, sino haber oído contar, en el aula del +Seminario donde estudié Filosofía, sin averiguar más tarde en qué +autoridad, documentos o testimonios se apoyaba la historia, que el +doctísimo Cornelio a Lápide fue en su niñez una criatura casi tonta o +insignificante por lo menos, pero que paseando un día por los +alrededores de su lugar, tuvo la desgracia o la fortuna de encontrarse +en medio de dos partidas o bandos de muchachos, que estaban +apedreándose, y de recibir en la cabeza una tremenda pedrada. Este golpe +le trastornó y le modificó tan dichosamente el encéfalo, que, no bien +sanó de su grave y peligrosa herida, se convirtió en uno de los más +agudos y sublimes sabios jesuitas que hubo en el siglo XVII: escribió +luminosos comentarios del _Pentateuco_, y otras obras no menos útiles +que forman juntas diez o doce tomos en folio; y, por último, murió en +Roma en olor de santidad. Sin duda a Nietzsche hubo de sucederle algo +parecido. «Opinan algunos fisiólogos alemanes, dice Gener, que la +contusión que recibiera al caerse del caballo enfrente de la capital del +mundo civilizado, fue, como la caída de San Pablo en el camino de +Damasco, el origen de su inspiración y de su genio. Sea de ello lo que +se quiera, lo cierto es que su visión filosófica especial del Universo +se le desarrolló tan sólo después de esta época.» + +Si Nietzsche hubiera sido polaco puro, completamente _ario_, su visión +filosófica del Universo, su sistema se ajustaría con exactitud al del +Sr. Gener; pero el Sr. Gener sospecha que en el organismo o en la sangre +de Nietzsche había no poco de mogol o de tártaro, producida tal vez +dicha mezcla cuando invadieron el Oriente de Europa las hordas de +Gengis-Kan, de Timur o de otros fieros conquistadores turaníes. La +verdad es que en Nietzsche hay dos elementos o factores de su genio, +procedentes ambos de atavismo: uno _ario_, y Gener acepta todo el +producto de este factor; otra _turaní o mogol_ que mueve a Nietzsche a +ser despótico, cruel y sin entrañas. + +Es menester que aparezca el _super-hombre_. Cuantos obstáculos se +opongan a su aparición deben ser destruidos. Nada de piedad, nada de +conmiseración. Tales sentimientos son mera y vil flaqueza indigna del +grande hombre, del _super-hombre_ en ciernes. Derríbense tronos y +altares, niéguense como absurdas todas las religiones reveladas, y +anúlense o deróguense cuantas son las constituciones sociales y +políticas, si sólo sobre las ruinas y escombros de todo ello ha de +fundar su imperio la _superhumanidad_ futura. Nietzsche acepta el dolor, +el padecimiento, la conquista, la tiranía más ruda, si por tales medios +se abre camino para el advenimiento del _super-hombre_. Nietzsche gusta +en cierto modo de la libertad, pero detesta la igualdad y considera +ridículo que los hombres pretendan ser iguales, ni siquiera ante la +ley, ni ante la justicia, ni en una vida futura y ultramundana en que no +cree, ni ante un Dios cuya existencia niega. Y como niega también la +distinción entre lo bueno y lo malo, la moral que le parece una +disciplina _sub-humana_ y atrasadísima, y el deber que en la moral se +funda, nadie acierta a comprender, y en este punto el Sr. Gener tiene +razón que le sobra, por qué Nietzsche se somete con gusto a toda clase +de padecimientos y de malos tratos con tal de que se consiga la +aparición del _super-hombre_. ¿Qué le va ni qué le viene con dicha +aparición, si él no ha de ser el _super-humanado_, si él no ha de pasar +de un cualquiera, de un pobre diablo, de simple profesor, con poquísimo +dinero, con menos consideración y campanillas, y terminando al cabo +porque le encierren en un manicomio? Se comprende la abnegación del +asceta que espera alcanzar la eterna bienaventuranza. ¿Pero qué espera +Nietzsche para mostrarse y ser tan _abnegado_? El Sr. Gener y no +Nietzsche es quien está en lo firme. El _super-hombre_ ha de venir de +todos modos. No debemos, pues, atormentarnos, molestarnos, ni trabajar +para que venga. Según el Sr. Gener, debemos divertirnos, holgarnos, +pasarlo lo mejor que se pueda en este mundo, y el _super-hombre_ ya +vendrá sin que le traigamos nosotros. + +Aceptando las opiniones en que Nietzsche y Gener concuerdan, Nietzsche +es ilógico, y es muy lógico Gener. Según asegura Nietzsche, Jehová ha +muerto. Y en cuanto a Gener, aunque a menudo se contradice y hasta llega +a mostrarnos al Padre Eterno, que se le aparece y le echa un largo y +pomposo discurso, todavía este Padre Eterno es tan raro, que viene a ser +como si no fuera. ¿Y negado un Dios personal y providente, cuál será el +fundamento de la moral, de la bondad y de la belleza absolutas, y hasta +de la verdad misma en lo que debiera tener de permanente e invariable? +El Sr. Gener niega todo esto al negar a Dios. Y no soy yo quien saca la +consecuencia: el mismo señor Gener explícitamente la saca. La +contradicción está en que el Sr. Gener nos habla mucho del amor y se +muestra fervorosamente enamorado. ¿Pero dónde está el objeto que de +tanto amor sea digno? A la verdad que no se descubre ni se comprende. + +Toda criatura racional que cree en un Dios infinitamente bueno, sabio y +todopoderoso, sin duda le ama y debe amarle sobre las cosas todas. Y por +virtud de este amor, que es caridad, ama también a los hombres, hechos a +imagen y semejanza del Dios que ama. Sin ser por amor de Dios, sin este +lazo supremo de comunión íntima, de hermandad y de unión amorosa de las +criaturas, ¿qué razón hay para que amemos a nadie? No digo yo que +aborrezcamos; pero ¿por qué hemos de amar? + +El Sr. Gener, sin embargo, por lo que ya se prevé que va a ser su +_Evangelio de la vida_, nos anuncia el imperio del amor en el mundo, +siguiendo y adoptando las ideas de algunos extraviados discípulos del +entusiasta y seráfico Padre San Francisco de Asís. + +Según éstos, ya interpretadas sus palabras con exactitud, ya +heréticamente exageradas o torcidas, en el mundo de los espíritus ha +habido, hay y habrá tres reinados: algo a modo de _turno pacífico_ para +las tres personas de la Santísima Trinidad. Como la letra con sangre +entra, el primero que reinó fue Jehová, Dios severísimo, vengador y +tremendo, que destruye con un diluvio de agua a casi todo el linaje +humano, que pisotea a los pueblos en su ira, que arrasa y quema ciudades +enteras con fuego del cielo, y que abre el seno de la tierra para que se +trague a cuantos son rebeldes a su mandato. El segundo que reina es +Cristo, y con él la compasión y también el amor; pero un amor mezclado, +con mortificaciones, penitencias, ayunos, lágrimas, vigilias y hasta +azotes, de todo lo cual el Sr. Gener gusta poco o nada. Pero +afortunadamente, y para que el Sr. Gener quede complacido, el tercer +reinado va pronto a empezar cuando menos nos percatemos de ello. Será el +reinado del Espíritu Santo, o sea del amor puro, sin disciplinas ya, +sin abstinencias, sin cilicios y sin duelos y quebrantos, sino todo +deleite, holgorio e incesante _gaudeamus_. + +El estilo del Sr. Gener, lleno de lirismo, aunque escribe en prosa, +produce en el lector no pocas dudas. ¿Hasta qué punto quiere el Sr. +Gener que mucho de lo que dice sea realidad o se limite a ser símbolo, +alegoría, imagen o vana figura retórica? De todos modos, aun suponiendo +símbolo y no realidad algo de lo que el Sr. Gener nos pinta en sus +magníficos cuadros, todavía podemos y debemos nosotros escudriñar en el +símbolo la oculta realidad que en él se encierra. Ahora bien: si es +cierto, como el Sr. Gener afirma, haciendo hablar al mismo Padre Eterno, +que éste no es providente y que la verdadera providencia es la del +hombre, Nietzsche tiene razón, y no la tiene el Sr. Gener al aconsejar +al hombre que se divierta y no se afane porque el _super-hombre_ +aparezca. ¿Cómo ha de aparecer, si nosotros que somos la providencia no +le traemos? + +El dios del Sr. Gener, dice en su largo discurso, que el bien y el mal +le son indiferentes; que él se limita a producir la vida, y que si crea +flores, hermosura y salud, frutos sabrosos, palomas y tórtolas +inocentes, mariposas y libélulas y lindos y pintados pajarillos que +melodiosamente trinan y gorjean, crea también tigres y hienas, arañas +deformes, ponzoñosos escorpiones, terremotos, huracanes y pestilencias y +prolífica multitud de microbios, causa de las más asquerosas y +mortíferas enfermedades. Tal es el Dios que habla con el Sr. Gener y que +le declara que no es para nosotros ni salvador ni providente. Nuestra +eficaz salvación y nuestra verdadera providencia está en nosotros +mismos. A nosotros nos incumbe, según asegura el Sr. Gener, por boca del +Padre Eterno que imagina, convertir el veneno en bálsamo, el dolor en +placer, las espinas en rosas y los microbios patógenos en microbios +deleitosos. Pero, si nos incumbe hacer todo esto, no está bien que nos +crucemos de brazos y prescindamos de nuestra incumbencia. Nietzsche, por +este lado, tiene razón, y el señor Gener no la tiene; y, por último, si +bien se mira, tampoco tiene razón el Sr. Gener en negar la providencia +de Dios, ya que Dios, en virtud de un plan sapientísimo, se vale del +hombre para vencer obstáculos, para destruir el mal o convertirle en +bien, y para que nos mejoremos y perfeccionemos en lo posible. + +Si no hay plan ninguno, no sé por dónde podrá afirmar el Sr. Gener que +hay progreso, mejora, advenimiento de _super-hombres_ y otras futuras +bienaventuranzas. Y si por dicha hay plan, y todo eso y más puede +afirmarse, el plan no es humano, sino divino. ¿Qué más alta providencia +de Dios puede concebir el Sr. Gener? ¿Cómo imaginar que el plan es +humano? ¿Cómo el hombre que nace y muere y que vive tan corto tiempo +sobre la tierra ha de haber trazado ese plan? Concedamos que le +columbra, que le descubre, pero no que le establece. + +No decidiré yo que sea verdad o que sea mentira, pero sí que nuestro +entendimiento no halla absurdo cierto plan a grandes rasgos concebido e +imaginado, ya que no para que nos representemos en una serie de muchos +siglos el desenvolvimiento y la historia del universo todo, para que nos +representemos al menos lo ocurrido en nuestro planeta desde el instante +en que empezó a girar en torno del sol hasta el día de hoy. A mi ver, es +idea en extremo poética e ingeniosa la de que los átomos, impulsados por +el prurito de vivir que los mueve, lleguen a producir la vida; y que, +una vez la vida creada, se vaya hermoseando, completando y +perfeccionando cada vez más. Pero ¿quién ha puesto en los átomos esa +inteligencia, que no tiene conciencia de que entiende, ese prurito +infatigable e infalible que crea la vida y que después la mejora? Todo +ello se explica presumiendo al Dios que Nietzsche y Gener niegan, cuya +voluntad soberana y cuya suprema inteligencia lo preparan, lo gobiernan +y lo disponen todo. Sin él, jamás podrá concebir la mente humana, por +muchos siglos que emplee en la transformación, cómo podrá nacer lo más +de lo menos, de lo que no se mueve lo que se mueve, de lo que no vive lo +que vive, de lo inconsciente lo consciente, y de lo que no entiende la +inteligencia. Todo ello es más inexplicable, es más contrario a la razón +que la más ridícula de todas las mitologías, que la más rudimental y +primitiva de todas las religiones. Y, por el contrario, no bien +afirmamos la existencia de Dios, todo se aclara y todo en el +transformismo nos parece más hermoso y más conforme con la omnipotencia +y la sabiduría de Dios que en cualquier otro sistema cosmogónico. Es más +antropomórfico y, por lo tanto, menos divino, entender que Dios arregla +el universo como el relojero arregla la máquina de un reloj, y que da, +por ejemplo, alas a los pájaros para que vuelen, ojos a los que ven para +que vean, y a los que entienden entendimiento para que entiendan, que +entender que Dios pone en la substancia, en la materia, en los átomos o +como queramos llamarlos, un anhelo indefectible y un movimiento en +dirección segura, firme y sin posible extravío, por cuya virtud, el +anhelo de vivir crea la vida, el de volar, las alas, y el de ver, los +ojos. + +Repito que yo no afirmo ni niego la evolución y el transformismo. No me +declaro contrario ni partidario de Darwin. Me limito a afirmar que +Darwin no invade los dominios de la metafísica ni de la religión, +diferenciándose así de su infiel discípulo Haeckel, y más aún del Sr. +Gener y de Nietzsche. Ya Monseñor Van Weddingen, en sus _Elementos +razonados de la Religión_, se expresa de esta suerte. «La fe y la +ciencia de acuerdo podrían aceptar un transformismo en el cual quedasen +a salvo la noción de la causa creadora y la del alma espiritual y +libre.» De aquí se infiere que hasta el católico más ortodoxo puede ser +darwinista, apoyándose en textos y sentencias de San Agustín, de Santo +Tomás de Aquino y de otros Doctores y Padres de la Iglesia, según lo +demuestra, o procura demostrarlo, el egregio poeta y filósofo italiano +Antonio Fogazzaro en un reciente y muy interesante libro titulado +_Ascensiones humanas_. + +No se infiere, con todo, de la aceptación de la doctrina del +transformismo, la seguridad de que ha de aparecer el _super-hombre_ el +día menos pensado. Lo más que podrá inferirse será la posibilidad algo +remota de dicha aparición. Por lo pronto, el super-hombre no se ve +venir. Al contrario, los adelantamientos morales y políticos, la +multitud de invenciones que hacen hoy más cómoda y más agradable la vida +y el inmenso cúmulo de estudios, ya experimentales y de observación, ya +teóricos y especulativos, que se custodian en los libros y que la +imprenta divulga, hacen hoy más fácil que un hombre cualquiera +descuelle, aunque diste muchísimo de ser _super-hombre_ y aunque tenga +menos valer moral e intelectual que los hombres de antaño. + +Cuantas sublimidades puedan ocurrírsele hoy a un poeta que ha estudiado +mucho, no son tan pasmosas, ni implican tan rara _super-hombría_ como la +que tuvo, pongamos por caso, allá en las primitivas edades, el inspirado +autor del libro de Job o el _richí_ o poeta que compuso el himno del +Rig-veda, al _Dios desconocido_. Trajano y Marco Aurelio, a pesar de ser +gentiles, no hallan monarca que valga más que ellos en toda la +prolongación de la historia. En puro y fervoroso amor a Dios, a los +hombres y a cuantas criaturas aparecen en el universo visible, será +difícil que nazca ya quien venza y supere a San Francisco de Asís. Y si +Kant, Schelling y Hegel nos parecen profundos filósofos, abarcándolo y +explicándolo todo, aún nos parece superior inteligencia la de +Aristóteles por lo mismo que tenía muchísimos menos medios de +información. Y lo que se afirma aquí de los individuos, con más razón +puede afirmarse de grupos o colectividades organizadas. ¿Qué ciudad +moderna, sin excluir a Florencia y a París, crea una cultura filosófica, +literaria y artística, tan original y con tan pocos precedentes y +elementos exóticos, como la de Atenas en tiempo de Perícles? ¿Ni qué +nación, por último, por dominadora y fuerte que sea en el día, podrá +soñar con gloria y poder que equivalgan a los de Roma, que no siendo más +que una ciudad se enseñoreó de lo mejor del mundo, le dio leyes e idioma +y fundó un Imperio que duró no pocos siglos? Y cuando ni en Atenas ni en +Roma apareció el núcleo de los _super-hombres_, bien podemos esperar que +no aparezca en el día ni en Inglaterra, ni en Francia, ni en Alemania, +ni en Rusia, ni en los Estados Unidos. Conformémonos y contentémonos +todos con ser esencialmente iguales, aunque, por circunstancias +momentáneas (porque momentáneas deben de ser dada la secular amplitud de +la historia), las mencionadas naciones prevalezcan hoy, se sobrepongan y +hasta dominen a las otras. + +En fin, allá veremos cómo explica todo esto el Sr. Gener y lo que más +claramente profetiza en su _Evangelio de la vida_, que aparecerá por +completo en francés, y dentro de poco, y del que sólo conocemos el +_Prefacio_ y tres odas o ditirambos elocuentísimos a la Soledad, a su +hermano el Silencio, y a la Noche, madre fecunda de ambos. Unido +amorosamente el señor Gener con la precitada Soledad, tendrá de ella o +ha tenido ya un hijo, que viene a ser sin duda _el verbo de su +Evangelio_. El Silencio se le está criando, y, no bien esté criado, el +Sr. Gener se le echará a la multitud para _desatontarla_, removiéndolo +todo. + +Es tan curioso y tan poético cuanto el señor Gener anuncia, y lo anuncia +con elocuencia tan avasalladora, que yo me siento hechizado y casi +seducido, inclinándome a creer en el advenimiento del _super-hombre_ y +hasta a desearle, aunque me quede entre los _sub-hombres_ y los +_superfluos_; pero el último artículo del libro del Sr. Gener viene a +desvanecer mi esperanza, a marchitar mi deseo y a derribar la fe en el +_super-hombre_ que empezaba ya a nacer en mi alma. + +El último artículo del libro del Sr. Gener, que se titula _El +hiper-positivismo_, debiera titularse _El hiper-negativismo_, porque lo +niega todo, echando a rodar cuanto se sabe: todo fundamento de saber, +todo criterio de verdad, toda afirmación de que exista algo. No se +contenta el Sr. Gener con que sea todo espíritu, como quiere Berkeley; +ni con que sea todo materia, como quieren Büchner y Moloschot; ni con la +substancia única de Spinosa; ni con que el tiempo, el espacio y la +inmensa cantidad de cosas que coexisten en el espacio y que se suceden +en el tiempo, sean más que formas de nuestro sentir y de nuestro +entender, fantasmagorías sujetivas que no se sabe hasta qué punto +concuerdan o no con la realidad que las produce. El Sr. Gener va más +lejos y duda de que haya tal realidad exterior: casi la niega. Afirma +que hay representación, pero no asegura que haya representado. Su duda o +su negación es más radical aún. No destruye sólo lo representado, sino +también el teatro en que la representación aparece y al espectador que +la contempla. El Sr. Gener va más allá de Schopenhauer, que sólo ve en +el universo representación y voluntad. El Sr. Gener halla que la +voluntad está de sobra, que no es más que apariencia. Todo queda, pues, +reducido a representación, al más completo nihilismo: a representación +sin teatro, sin actores, sin espectadores y sin nada substancial y real +que sea representado. + +Si después de quemarse las cejas y de estudiar matemáticas, física, +química, botánica, zoología, antropología y otra multitud de +asignaturas, que el Sr. Gener ha estudiado de un modo sobresaliente, +hemos de venir a parar en el extremo en que el Sr. Gener para, casi es +lo mejor no abrir un libro ni aprender cosa alguna. Todo es +incognoscible. Ya no nos atrevemos a figurarnos lo conocido como una +pequeña isla en medio de un Océano inexplorable e infinito que sólo +pueden atravesar la imaginación o la fe. La isla misma y hasta nosotros +los habitantes de la isla, caemos bajo el predicamento de lo +incognoscible: somos puros fenómenos; la substancia y la causa son +ficciones, palabras sin sentido. No hay más que movimiento. La +electricidad, la luz, la vida, la fuerza, el sentir y el pensar, todo es +movimiento, sin motor, sin objeto movido y sin lugar ni tiempo objetivos +y reales, por donde y en el cual el objeto movido se mueva. + +¿Qué nos queda que hacer en tan aflictiva situación? ¿Cómo nos +consolaremos después de haber perdido toda la realidad? Pues nos +consolaremos con la poesía, con la música y con las otras bellas artes. +De un modo pasivo, nos limitaremos a ser público y nos deleitaremos +asistiendo a la representación. Y de un modo activo, seremos +comediantes, poetas o compositores de música, y representaremos nuestras +óperas y nuestros dramas. Tal es el punto final a que ha llegado el Sr. +Gener después de todos sus estudios. + +Lo malo, o al menos lo que yo no me explico todavía, es cómo ha de +gustarme la representación ni cómo he de componer algo para que se +represente cuando el Sr. Gener empieza por quitarme el sustantivo. No +nos queda verbo que no sea impersonal, sin agente y sin paciente. Vibra, +ve, huele, anda, come, etc.; pero no sabemos quién come, quién ve, ni +quién vibra, ni qué es lo vibrado, ni lo comido, ni lo visto. Todo es +incognoscible, y hasta podemos recelar que no exista. No sólo el +_super-hombre_, sino igualmente cuantos hombres existen o han existido +y de quienes el Sr. Gener nos habla, arios y turaníes, polacos y +mogoles, romanos y griegos, no pasan de ser una mera representación. +Carece, pues, de fundamento y de verdad científica todo cuanto el Sr. +Gener nos cuenta en los demás artículos de su libro sobre historia de +las religiones, socialismo, etc. Todo se reduce a poesía, según el mismo +Sr. Gener paladinamente lo confiesa. Y ahora digo yo para terminar que, +considerando su libro como poesía, es digno del mayor aprecio. Es +elocuente en alto grado; ameno a veces, a veces sublime, y tan rico +siempre de doctrina, de atrevimientos, de ideas originales y de clara y +bien ordenada exposición de las ideas de otros, que sugiere, despierta y +suscita en cualquier espíritu, aunque sea pobre e infecundo como el mío, +tan grande tropel de pensamientos y tan enmarañada madeja de +raciocinios, que si no fuese por miedo de fatigar a mis lectores, no me +aquietaría yo con escribir este artículo, sino que escribiría una +docena, y aún se me quedaría mucho por decir. Pero no lo digamos y +quédese en el tintero para no hacer interminable este escrito. + + + + +LA IRRESPONSABILIDAD DE LOS POETAS + +SOBRE LAS «ODAS» DE D. EDUARDO MARQUINA + + +Mucho podrá decirse en pro y en contra de las _Odas_ del Sr. D. Eduardo +Marquina, pero no que son un libro insignificante. A mí me dan no poco +en que pensar, suscitando en mi espíritu ciertas contradicciones +filosóficas o antinomias estético-morales, que no acierto a resolver y +que voy a exponer aquí sin rodeos y con franqueza. + +Con grande entusiasmo pondera Horacio, en su _Epístola a los Pisones_, +la virtud docente de la poesía. Por ella se muestran los rectos caminos +del vivir, los oráculos dictan sus sentencias, se levantan los muros de +las ciudades y se congrega en paz el linaje humano, sujetándose a leyes +sabias y justas. Pero este mismo Horacio, que da a la poesía tan +singulares alabanzas, nos cita la rara afirmación de Demócrito +sosteniendo que es menester ser loco para ser poeta, y que es expulsado +de Helicon quien está en su cabal juicio. + +Ajústeme usted tales medidas, digo yo ahora; y perdónese lo vulgar de la +frase. ¿Cómo compaginar que los poetas son la luz del mundo, nuestra +guía y nuestro faro, y que son al mismo tiempo locos? Todo se entiende +si consideramos la tal locura como frenesí divino, como furor sagrado +que el estro infunde, clavando su aguijón agudo en el pecho del vate. +Este, poseído entonces del numen, llega a decir cosas de sentido muy +superior al vulgar, revela misterios y abre a nuestros espantados ojos, +en la amplitud luminosa de un horizonte ideal, la sucesión ordenada y +prescrita de los futuros casos. + +Yo me conformaría y me aquietaría con esto si todos los poetas que +pronostican, que enseñan o que amonestan estuviesen de acuerdo; pero, +como no lo están por desgracia, me hunden en un mar de confusiones. Así +es que exclamo allá en mis adentros: quizás estén locos, verdaderamente +locos, y sean con su locura perjudiciales a la república. Por eso Platón +los desterró prudentemente de la suya, ya fuese por precaución, ya +fundado en el refrán que reza: el loco por la pena es cuerdo. + +Hechas las anteriores reflexiones, todavía en vez de ver claro este +asunto le veo obscuro y contradictorio. + +En el bello elogio que hace Enrique Heine de nuestro egregio compatriota +el Rabi Jehuda ben Leví de Toledo, después de ponderar las altas dotes +de aquella alma, llega a suponer que el mismo Dios al crearla, la besó +prendado de su hermosura, y que el eco del beso divino resuena con +inmortal resonancia en los versos del vate toledano. No es de +maravillar, por lo tanto, suponiendo a Jehuda ben Leví tan +sobrenaturalmente favorecido y amado, que Heine le proclame rey del +reino del pensamiento y rey, por la gracia de Dios, inviolable e +irresponsable. A nadie sino a Dios tiene que dar cuenta. El pueblo, dice +Heine, podrá matarnos, pero no puede juzgarnos nunca. De esta suerte +pone Heine la obra verdaderamente poética por cima de todo humano +criterio y proclama con su genial desenfado la irresponsabilidad de los +poetas. Veamos nosotros en qué sentido y hasta qué punto menos +desenfadadamente tal irresponsabilidad puede y debe ser entendida. + +¿En qué consiste que a veces no nos enamore ni hechice lo que el poeta +niega o afirma, ordena o prohíbe, encomia o censura, sino la manera +elegante, sincera y enérgica de afirmar o de negar y de expresar la +censura o el encomio? + +Quintana y el duque de Frías, pongamos por caso, retratan a Felipe II +con los más opuestos rasgos y colores y propenden a infundirnos las +ideas y los sentimientos más contrarios sobre la religión y política de +los españoles del siglo XVI y sobre las causas de la elevación y de la +decadencia de nuestro pueblo; pero nosotros nos deleitamos y nos +entusiasmamos casi por igual con los versos del uno y del otro poeta, +ora estemos de acuerdo con el duque, ora con Quintana, en juzgar al +vencedor de San Quintín y de Lepanto, ora cortemos por camino que nos +parezca más recto entre los dos extremos que ellos tocan. + +¿Hemos de inferir de aquí la completa indiferencia de la doctrina que +expone la poesía, con tal de que la poesía sea verdadera y que la +doctrina se exponga con y por la gracia de Dios? Esto sería llevar hasta +sus últimos límites la negación de que los poetas enseñan, y declararse +decidido partidario del arte por el arte. Más aún se fortalece en mi +espíritu este modo de pensar, cuando examino las obras de poetas acaso +demás valer y más radicalmente discrepantes. Sean estos poetas los tres +italianos contemporáneos, Manzoni, Leopardi y Carducci. ¿No es raro +fenómeno que nos encante el himno sacro a _La Pentecostés_, lleno de +profunda fe católica y de la viva esperanza de que la religión de Cristo +es la definitiva religión de nuestro linaje, informando y causando todo +su progreso y mejora; que nos encante también la oda _A las fuentes del +Clitumno_, cuya inspiración es enteramente contraria, saludando con +júbilo el poeta a la humanidad que supone regenerada porque reniega de +creencias que la envilecen y adopta algo a modo del gentilismo antiguo; +y que nos encanten, por último, no ya las esperanzas católicas de +Manzoni, ni las esperanzas gentílicas de Carducci, sino la desesperación +sublime y el pesimismo de Leopardi, que niega a Dios, o le llama con +espantosa blasfemia _feo poder que impera oculto para daño de todas las +criaturas_? + +Harto he cavilado yo y cavilo para explicar este fenómeno. Voy a ver si +atino a exponer aquí en cifra el resultado de mis cavilaciones. + +Sin duda, me digo, el fundamento mental de la poesía es como el +fundamento mental de las matemáticas y de la dialéctica. Hay en el alma +humana ciertos primeros principios, evidentes por sí, inconcusos e +indemostrables, cierta idea en suma, cuyo desenvolvimiento constituye la +ley del pensar y la ciencia del cálculo. Y no es la tal idea puramente +sugetiva, mera forma o condición de nuestro entendimiento, sino que por +fe irresistible tenemos y damos por seguro que en la mente de cuantos +seres superiores al hombre hay o pueda haber en otros mundos, y aun en +la misma mente suprema, ha de residir la idea misma aunque más +ampliamente desarrollada, abarcándolo y penetrándolo todo y bañando en +su pura luz lo infinito y eterno. + +La tal idea, por desgracia, aunque está en nosotros, sólo está limitada +y como en germen, y no nos vale para ver bien lo que hay fuera de +nosotros, sino para discurrir sobre aquello que fuera de nosotros +suponemos que existe o sobre las ideales construcciones del pensamiento +puro. De aquí que no afirmemos que esta cosa o aquella, que el Universo +todo, que cuanto es o puede ser, sea como nosotros lo percibimos o lo +imaginamos; pero ya imaginado o percibido, o dígase dado el supuesto, +todo se encadena, y compone un conjunto armónico de verdades dentro de +nuestro mundo ideal, si bien no se adecue tal vez ni responda con +exactitud a la realidad del mundo que está fuera de nosotros, del que +sabemos poquísimo y del que tal vez tenemos noticias equivocadas por +ministerio de los sentidos. + +No responde el geómetra de que sea o no sea esfera, cubo o cilindro el +sólido que le presentan, ni de que sea círculo o triángulo de esta clase +o de aquella lo que en un papel le dibujan; de lo que responde es de la +exactitud de sus teoremas y de la certidumbre de sus demostraciones, +dado el supuesto. Ni respondo el algebrista de lo que valen en realidad, +las letras del problema que ha de resolver, sino responde sólo de que +el problema esté bien resuelto. Al que le aplique a la realidad, incumbe +luego o ha incumbido antes determinar el valor de cada letra. Así, +siendo la resolución del problema verdadera y siempre la misma, bien +puede en la práctica, descendiendo a la realidad de las cosas, tener +multitud de diferentes resultados. + +¿Será la poesía, me pregunto yo, algo por el estilo: creación hermosa, +verdadera y exacta en el mundo ideal en que ha sido creada, aunque en la +realidad sea falso todo porque lo fue el supuesto o porque el supuesto +fue por lo menos incompleto? + +A mi ver, entendiendo así la poesía, tienen explicación y disculpa no +pocas cosas de las que se dicen en verso, las cuales, si en prosa se +dijeran, parecerían absurdas o abominables y podrían llevar a su autor +en una sociedad algo severa a la prisión o al manicomio. + +La culpa de todo ello estriba, a lo que a mí se me alcanza, en que la +poesía, cuyo objeto es la manifestación de la belleza en una forma +sensible, sólo puede darse imitando lo real o lo que nosotros imaginamos +real, elemento en que cabe error o mentira. De aquí la ventaja que la +música, arte primogenia, lleva a la poesía, arte secundaria. La música, +en la perfección de su pureza, crea lo bello, sin necesidad de imitar +nada. Lo crea en el tiempo, por medio del sonido, sin enseñar ni +amonestar, pero sin inducirnos en error, ni equivocarse tampoco. + +Toda la antedicha meditación, expuesta a escape para, no pecar de +prolijo, ha valido para aquietar mi espíritu, después de leer las _Odas_ +de D. Eduardo Marquina, y para afirmar, sin escrúpulo de conciencia, que +me parecen bien y que son obra de verdadero poeta. Para conceder, no +obstante, a tal poeta la irresponsabilidad de que habla Heine, es +menester no tomar por lo serio, en la realidad práctica, la virtud +docente de su poesía. Los que tomaron por lo serio a Esquilo, en su +_Prometeo encadenado_, supusieron que Júpiter se vengó de sus blasfemias +ordenando a su águila que desde lo sumo del aire dejase caer una enorme +tortuga que llevaba entre las garras, sobre la venerable calva del +glorioso dramaturgo, y le saltase los sesos. Tomemos, pues, menos por lo +serio las _Odas_ de D. Eduardo Marquina para dejarle en paz con los +poderes celestiales y prevenir cualquier milagro que le perjudique. + +Con tal limitación bien puede afirmarse que las _Odas_ tienen algo a +modo del _Prometeo encadenado_, de Esquilo, y algo también, sin que las +aceptemos como profecías, de las visiones de Ezequiel y del Apocalipsis +del Aguila de Patmos. + +Aunque todos convenimos en que el estado de la sociedad y del mundo deja +mucho que desear, y que el mal físico y el mal moral no escasean sobre +la tierra, yo tengo por seguro que las cosas están en nuestra edad menos +mal que en las anteriores edades. Yo no dudo del progreso. Lo que sucede +es que el adelanto moral ha sido grande en las relaciones de unos +individuos con otros, mientras que apenas ha habido adelanto en la vida +colectiva, poco en el organismo social, ninguno en las relaciones de +unos pueblos con otros pueblos. En esto último ni asomo se ve de +generosidad ni de justicia. La fuerza prevalece sobre el derecho, los +poderosos humillan y tiranizan a los débiles y los grandes saquean, +asesinan y devoran a los pequeños. De tamaña discordancia, de tal +desequilibrio entre la moralidad social o colectiva y la que preside a +las relaciones individuales, nacen, sin duda, la vehemencia con que la +iniquidad se siente y se anatematiza y el anhelo fogoso de remediarlo +todo, no con lentitud y con calma, sino con rápidos y violentos +trastornos. + +Ignoro, y no pretendo investigar aquí, de qué doctrinas filosóficas, +religiosas o irreligiosas, sociales y políticas, expuestas en prosa por +pensadores extranjeros, o de qué exaltadas composiciones poéticas, +venidas de otros países, proceden el sentir y el pensar de don Eduardo +Marquina. Claro está que no tiene principio en él el impulso que le +mueve. Claro está que hay una corriente de pensamiento en la que él se +ha lanzado y que le arrebata. Pero esto no le quita cierta originalidad +ni desvanece su carácter propio. Vate apocalíptico amenaza con +destrucción y muerte, ruina e incendio, las instituciones, los altares y +los tronos y cuanto hoy descuella sobre la faz del mundo y mantiene el +orden, más o menos digno de censura o más o menos capaz de lenta +modificación y de enmienda, dentro del cual vivimos todos. Lo que vendrá +después de la pronosticada revolución radical se columbra confusamente o +más bien se desentraña o se descubre a través de los símbolos y de las +imágenes colosales, y en las figuras alegóricas que va creando y +mostrándonos el poeta. + +A lo que parece, no han de quedar ni Papa, ni rey, ni obispos, ni +jueces, ni sacerdotes. Cada uno de nosotros será Papa, rey, juez, obispo +y sacerdote de sí mismo. No sé de fijo si las grandes ciudades con sus +palacios, monumentos y fortificaciones, deberán ser arrasadas, según el +programa; pero en lo que no cabe la menor duda es en que serán arrasados +los templos. Yo deploro que San Pedro en Roma y las catedrales de +Burgos, de Toledo y de Sevilla en España, tengan que convertirse en +ruinas para que no se rece en latín, que ya casi nadie entiende, y para +que en aquellos antiguos y obscuros santuarios penetre de lleno la luz y +venga a animarlos la vida. Los chivos, según afirma el poeta, brincarán +sobre los derribados pilares y sobre las estatuas yacentes de los +fundadores egregios; las cabras se encaramarán sobre los altares y en +los camarines y hornacinas, y las vacas mugirán y se tenderán a la larga +en el coro y en otros lugares más venerandos. El nuevo templo estará en +la cumbre de los montes; los pinos serán sus columnas y su cúpula el +cielo. + +A la nueva faz que tomarán todas las cosas ha de preceder cierta +universal conflagración de amor, tan vagamente descrita, que no acierto +yo a interpretar lo pronosticado por el poeta, y si la conflagración +será en efecto amorosa y suave al destruir lo antiguo, o si lo destruirá +con materiales incendios, estragos y muertes. Como quiera que ello sea, +sobrevendrá después de la destrucción algo por el estilo de lo que los +milenarios fantaseaban. La humanidad será feliz y vivirá en deliciosa +anarquía y en perpetua huelga. No habrá nueva Jauja ni nueva Jerusalén +que baje del cielo, porque don Eduardo Marquina gusta más de lo rústico +que de lo urbano, y las fiestas y regocijos que pronostica y apercibe +para nuestro regenerado linaje serán campestres: una candorosa bacanal, +un idilio enorme. + +A pesar del tema constante que presta unidad a las _Odas_, no puede +negarse que el poeta acierta a evitar la monotonía y que hay bastante +variedad en sus cuadros. La hermosura y la fertilidad de los campos +están bien sentidas y a menudo dichosamente expresadas. Viva y honda es +casi siempre la percepción que el poeta tiene de lo grande y de lo +hermoso de la naturaleza, y no pocas veces sabe comunicarnos el propio +sentimiento suyo con maestría y sobriedad vigorosa. + +Aprobemos, pues, las _Odas_ de D. Eduardo Marquina. El poeta es +irresponsable, porque sus teorías se realizan, no en el mundo real, sino +en los espacios imaginarios y en un tiempo fantástico también. Mis +escrúpulos de conciencia renacen a pesar de todo. ¿No podrá ocurrir que +el poeta haga daño sin querer, que sea contagioso su delirio y que la +gente adopte su programa como realizable en la práctica? Las _Odas_ en +este caso serían espantosamente revolucionarias, subversivas de todo el +orden social vigente en el día. + +Yo no quiero comprometerme dando a semejantes cosas una aprobación que +nadie me ha pedido. Suspendo, por consiguiente, el dar mi aprobación +hasta que demuestre en otro artículo que no hay el menor peligro en +aprobar las _Odas_, porque la virtud purificante de la poesía convierte +el rejalgar en triaca. + + + + +LA PURIFICACIÓN DE LA POESÍA + +SOBRE LAS «ODAS» DE D. EDUARDO MARQUINA + + +En la poesía hay sin duda pasmosa virtud purificante. No quiero yo +entenderla con todo, como he oído decir que la entendía Gœthe. Tal +modo de entenderla es sobrado egoísta. El poeta, por ejemplo, siente +ganas de suicidarse, y en vez de hacerlo y a fin de desechar tan +perniciosas ganas escribe el Werther. De esta manera, no sólo consigue +sanar de la manía del suicidio, sino también que le aplaudan y se +admiren de su talento. Lo malo es que el libro con que el poeta ha +sanado y donde ha vertido el veneno que le atosigaba puede emponzoñar a +los que sin precaución le tomen y lean y producir una abominable +epidemia de suicidios. No estriba o no quiero yo que estribe en esto la +virtud purificante de la poesía. Su legítima y santa virtud purificante +lo mismo ha de valer y vale para el poeta que para sus lectores. + +En la epopeya y en el drama se concibe esto con toda claridad. Tiranos, +refinados traidores, monstruos de iniquidad podrán aparecer en el drama +o en el poema épico, pero en el pecado llevarán la penitencia, y la +reprobación universal será su castigo. Ha de entenderse además que los +crímenes y los horrores representados en una obra poética no deben tomar +la apariencia o semejanza completa de los sucesos reales, como pretende +hoy lo que llaman _naturalismo_. El deleite estético no se daría +entonces. Al contrario, tendríamos un grave disgusto. ¿Quién puede +deleitarse al ver en realidad al alguien que se arroja por un balcón +desde un quinto piso y se hace una tortilla, o a gentes que se dan de +puñaladas, que toman veneno o que se mueren de hambre, de miseria, de +tisis o de otras enfermedades contagiosas y feas? Representado todo esto +muy a lo vivo y sin la idealidad conveniente, es lo contrario del arte: +no purifica la compasión y el terror, como quería Aristóteles. Será +cuadro más _vivido_, como se dice en el día, pero de arte perverso y +vicioso. El Laoconte ceñido y oprimido por las serpientes está mil veces +más lejos de lo real que la figura de cera representando a Catón con las +sangrientas manos metidas en el desgarrado vientre y arrancándose las +entrañas. Tal modo de conmover con la imitación exacta y brutal de las +cosas reales dista mucho de ser el arte verdadero. Sólo los menos que +medianos artistas deben apelar a tal recurso. El refrán lo dice: _a mal +Cristo, mucha sangre_. + +En la poesía lírica, si bien se considera, acontece lo mismo que en la +epopeya y el drama. Es cierto que todos los desatinos que el poeta dice +o hace, que su irreligión, su inmoralidad, sus blasfemias y sus teorías +antisociales, aparecen por cuenta propia, sin que haya tirano, traidor o +demagogo que las haga o que las diga; pero pronto se advierte, si se +ahonda un poquito, que el poeta rara vez deja de duplicarse antes de +romper los diques y soltar el torrente de su inspiración apasionada; y +digo que se duplica, porque al mismo tiempo que conserva el juicio y la +serenidad del ánimo para describirnos la pasión propia y los propios +extravíos, se pone él como modelo en quien los tales extravíos y la tal +pasión ejercen su deletéreo influjo, y acaso producen mil y mil +desventuras. Entendidos de este modo, los más audaces raptos líricos son +ejemplares y moralizadores: pueden servir y sirven de escarmiento. + +Carlos Baudelaire es, sin duda, uno de los más endiablados poetas que en +estos últimos tiempos ha nacido de madre. En cuerpo y alma, y sin la +menor reserva, se entrega al demonio. Le reza muy devotas letanías y le +pide favor y auxilio. Si el demonio se condujera generosa y decentemente +haciendo dichoso a Baudelaire, _Las flores del mal_, que así se titula +el tomo de sus versos, serían muy peligrosas, pues no habría de faltar +quien quisiese entregarse también al demonio dándole culto para +conseguir las mismas o mayores ventajas. Afortunadamente ocurre todo lo +contrario. Baudelaire es el _autontimoroúmenos_ por excelencia, el rigor +de las desdichas, el que se castiga y atormenta a sí propio como el más +cruel de los fakires de la India. No bastándole ser él su verdugo, acude +al demonio y se vale de él para inspirador y colaborador de los +refinados y espeluznantes suplicios a que se condena y somete. ¿Quién, +por lo tanto, ha de querer endiablarse como Baudelaire para ser tan +horriblemente desgraciado? _Las flores del mal_ son, pues, muy +moralizadoras: son un veneno, pero saludable veneno tomado como +revulsivo. En menor escala son revulsivos también los versos +quejumbrosos de multitud de poetas contemporáneos que nos pintan el +horror de las dudas con que batallan y tratan de persuadirnos de que, a +causa de estas dudas, son sus almas un infierno. Lo natural es que el +tal infierno nos asuste y que para no tenerle nosotros procuremos creer +cuanto hay que creer, sin meternos en averiguaciones ni en honduras. +Espronceda, en una de sus más populares composiciones, se nos presenta +en una orgía bebiendo vino, acariciando a cierta dama a quien dirige más +insultos que piropos, y mostrándose desesperado, negándolo todo, sin +creer y sin esperar nada sino _la paz de los sepulcros_; pero el poeta +nos indica en seguida la causa de tanto mal y nos deja turulatos. Supone +que tanto mal es castigo de Dios porque el alma ha intentado adquirir el +conocimiento de las cosas divinas: verdad velada, arcano insondable en +el que es insania el mero propósito de investigar y de descubrir algo. +El remedio, en esta ocasión, casi nos parece peor que la enfermedad. +¿Por qué ha de castigar Dios a quien anhele conocerle? ¿Por qué ha de +coincidir el poeta con quien inventó en prosa esta célebre frase: _la +funesta manía de pensar?_ ¿Por qué, desde el empleo de nuestras más +nobles facultades en el estudio de la metafísica en general, y +singularmente de la teodicea, hemos de descender, con inevitable +descenso, a la borrachera y a los amores libidinosos, y todo ello sin +regocijo, sino con furia, rechinar de dientes y maldiciones como de +precito? + +Bien examinado todo, me consuelo yo y me aquieto creyendo disipadas mis +contradicciones, y viendo en la poesía sincera, por absurda que la +juzgue el prosaico y rastrero sentido común, innegable y alta enseñanza, +la cual estriba en la purificación, así de la compasión y del terror +trágicos, como de otras pasiones, errores y desvaríos. + +Lo que importa para que la poesía sea buena y legítima es, por +consiguiente, la sinceridad: que todo se exprese con la natural +sencillez que no excluye, sino que requiere, la elegancia, y que nada se +sienta, ni se piense, ni se diga con afectación para aterrar a los +burgueses, para alcanzar la originalidad por la extravagancia, para +seguir la última moda de París o para imitar novedades germánicas, rusas +o suecas. No hay peligro ni inconveniente en desatinar por cuenta +propia. Me jacto de haberlo demostrado. El inconveniente y el peligro +están en la admiración cándida de los extranjeros y en remedar, acaso +desmañadamente, lo que los extranjeros piensan o dicen. + +Si no creyese yo que en las _Odas_ de don Eduardo Marquina se revelan +muy envidiables prendas de poeta lírico, no hubiera disertado tanto con +ocasión de su lectura. + +Cuanto hay en ellas de bueno procede del propio ser del poeta. Y cuanto +en ellas puede censurarse nace de la escuela que sigue y del empeño de +superar y de extremar sus rarezas, tanto en el sentir y en el pensar, +como en el estilo o modo de expresarse. Lo colosal y enorme de las +imágenes delata el prurito de aturdir y de sorprender, y produce, hasta +en los más eminentes poetas, hasta en el mismo Víctor Hugo, un +amaneramiento _barroco_. Cuando lo sublime corre sin freno, suele +tropezar en lo ridículo y caer en la caricatura. + +¿Qué no puede, sin embargo, el brioso ingenio nativo, aunque se lance y +se despeñe por los más extraviados vericuetos? _Barroca_, caricaturesca +es la oda titulada _El monstruo_. Pero, ¿quién no se divierte leyéndola +y poniendo en duda si el poeta habla con toda seriedad o ríe o se recrea +componiendo una alegoría satírica llena de chiste? + +El ser humano aparece como un monstruo de dos cabezas y de dos opuestos +instintos y propensiones. Una cabeza es como de hipopótamo, y no aspira +sino a comer, a reposar, a revolcarse en el fango y a disfrutar otras +delicias bestiales; pero, por cima de la cabeza de hipopótamo, hay otra +cabeza de águila en que duermen + + los grandes pensamientos de los dioses. + +La horrible situación para el monstruo procede de esta doble y +antitética naturaleza. Lo que hay en él de hipopótamo no logra gozar con +sosiego de las cosas materiales, y lo que hay en él de águila pugna en +vano por levantar el vuelo y subir a las regiones etéreas. El águila y +el hipopótamo se contraponen como fuerzas contrarias; y como se estorban +y se perjudican, todo o casi todo lo hacen siempre mal o si se quiere +menos bien de lo que pudieran hacerlo. Disgustos, rabietas, lágrimas y +furores sin fin, por consiguiente. El monstruo, además, se desacredita y +se hace odioso a cuantos seres existen. Así es que exclama lleno de +angustia: + + ...............devoro + un ultraje perpetuo de los mundos + y un eterno desprecio de los cielos. + +¿Qué resolución adopta el monstruo para salir de tan abominable +conflicto? La más tremenda de las resoluciones. Con el pico de su cabeza +de águila, que es agudo y recio, perfora el cráneo del hipopótamo y se +consuela _sorbiéndole los sesos_. + +Por dicha, aunque no entrevemos bien si merced a tan feroz resolución o +independientemente de ella, el conflicto pasa, las cosas toman mejor +cariz, los tiempos se acercan, la esperanza luce y el poeta escribe su +flamante apocalipsis y nos anuncia su Buena Nueva en no corta serie de +animados cuadros. Según él, la miseria que nos rodea es la noche + + que precede a las grandes claridades. + +El idilio enorme, la huelga universal y constante no tardará en llegar. +El poeta conjura y evoca y convida a los seres todos para que acudan a +la fiesta y contribuyan a su lucimiento. + +Por convidado me doy yo también, pero recelo mucho que los preparativos +de la fiesta han de ser enredosos y difíciles. La fiesta tardará, pues, +en realizarse, y como ya estoy harto viejo, no podré asistir a ella a +pesar del convite. Me contento con el programa. Le hallo interesante y +ameno. Pero francamente, yo le hallaría mucho mejor si el Sr. D. Eduardo +Marquina, en quien reconozco y aplaudo muy altas prendas de poeta, +emplease menos el acicate y mucho más el freno al dirigir a su Pegaso, y +sólo llevase a las ancas cuando cabalga en él a su propia Musa, legítima +y castiza, y no a la aventurera venida de tierras extrañas y cuyo +prurito de llamar la atención la induce a vestirse a menudo con +vestiduras un poco extravagantes y con exótico amaneramiento. No estará +de sobra tampoco que el Sr. D. Eduardo Marquina cuide con mayor +detención y esmero del aseo y aliño de su Musa cuando la saque a relucir +nuevamente. + + + + +DON CRISTÓBAL DE MOURA + +PRIMER MARQUÉS DE CASTEL-RODRIGO + + +I + + +El libro cuyo título nos sirve de epígrafe, no puede menos de llamar +poderosamente la atención por varios motivos. Es un trabajo histórico +llevado a cabo con esmerado tino y con la más infatigable diligencia +para allegar y compulsar documentos, poner en claro muchos puntos +obscuros y darnos idea exacta y justa de los sucesos más importantes en +la historia de nuestra Península desde la conquista de Granada hasta el +día de hoy. + +Realzan el mérito del libro los pocos años de su autor, que no ha +cumplido aún los veinticuatro de su edad, y que se ha empeñado en +realizar una empresa llena de grandes dificultades, en mi sentir +insuperables algunas de ellas. + +Una narración histórica, lo mismo que un poema y lo mismo que una +novela, puede considerarse como obra de arte, con unidad de acción en su +conjunto y donde todos los casos que se cuentan y todos los personajes +que figuran aparecen en segundo o tercer término y como esfumados para +que el héroe principal o protagonista no se confunda ni se pierda y +atraiga y fije las miradas y persista en el pensamiento de los lectores. +Tal debiera ser la vida artísticamente escrita de todo personaje +célebre. Tales son las que escribió Plutarco en la edad antigua, y las +que entre nosotros ha escrito recientemente Quintana. + +Esta condición, con todo, era imposible de cumplir, dado el asunto +elegido por el joven historiador D. Alfonso Danvila, y dado el personaje +o el héroe cuyos actos se propuso historiar y ha historiado. + +D. Cristóbal de Moura, hidalgo portugués, que a la edad de catorce años +entró en calidad de menino al servicio de la princesa doña Juana, +conquista la estimación, la confianza y el afecto de aquella egregia +señora, la sigue desde Portugal a Castilla, desempeña por su mandado muy +difíciles comisiones y muestra en todo rara discreción y singular +destreza y tino. El prudente rey Don Felipe II reconoce entonces la +capacidad y el valer del servidor de su hermana y se aprovecha de tan +altas condiciones, empleando a aquel hidalgo portugués en los asuntos +más arduos. Hábil y dichoso D. Cristóbal de Moura, los desempeña a gusto +y satisfacción del soberano, y es delicado, fino e inteligente +instrumento de sus artes políticas y de su prudencia cautelosa. + +En el mayor acontecimiento de nuestra historia, en la realización, por +desgracia harto poco duradera, de la más alta aspiración patriótica de +los españoles, D. Cristóbal de Moura interviene con pasmosa y feliz +eficacia. Más que a la pericia militar del gran duque de Alba, y más que +al formidable ejército que conducía, se debe acaso a la buena maña y +sutil diplomacia de don Cristóbal la unión de Portugal y de Castilla, y +sobre todo, que esta unión se lograse con poca violencia, sangre y +estrago, haciéndose así apta para contraponerse al poder disolvente de +los malos gobiernos ulteriores, adormecer y calmar la enemistad +inveterada entre castellanos y portugueses, y conseguir que al menos +durase sesenta años la unión de ambas naciones, a pesar de nuestra +rápida y lastimosa decadencia. + +La acción de D. Cristóbal de Moura es evidentísima en todo esto y su +evidencia se manifiesta con perfecta claridad merced al detenido relato +que hace el Sr. Danvila, ilustrándole con gran copia de documentos, no +pocos de ellos desconocidos e inéditos hasta ahora y sacados de los +archivos. + +D. Cristóbal de Moura no pasa, sin embargo, de ser mero instrumento de +superiores voluntades humanas; su figura se hunde y se anega, digámoslo +así, en el torrente impetuoso de los grandes sucesos, y su personalidad +queda obscurecida y eclipsada por las de aquellos príncipes y señores +que intervienen en los sucesos, que los dirigen o los determinan, y +cuyos caracteres, talentos, virtudes y vicios, despiertan más nuestra +curiosidad y llaman hacia ellos nuestro pensamiento con mil veces mayor +atractivo. La princesa doña Juana y el rey prudente Don Felipe se +interponen casi de continuo y nos encubren o no nos dejan ver a D. +Cristóbal. Hasta los personajes de tan corto valer moral e intelectual, +como el rey cardenal D. Enrique y como D. Antonio, Prior de Crato, +descuellan por el pedestal en que están colocados, y por la posición +social que ocupan, y tapan también a D. Cristóbal de Moura. + +No digo yo lo que antecede en son de censura contra el libro del Sr. +Danvila. No acierto yo a concebir cómo el libro hubiera podido +escribirse de otra manera; cómo su autor hubiera podido relegar a +segundo término al rey Don Sebastián y la catástrofe de Alcazalquivir; +la caída de una nación tan heroica, casi en el momento de su maravillosa +expansión y de su mayor auge. No era dable que el autor reprimiese su +deseo de pintarnos detenidamente sin dejar indicados con vaguedad en el +fondo a tantos y tantos importantes personajes, a fin de que apareciese +en primer término, sin apartarse de nuestra vista y como centro y +principal objeto de todo, D. Cristóbal de Moura, a quien, sin embargo, +es menester confesar que se debió más que a nadie el buen éxito de la +unión de Portugal y de Castilla y que esta unión fuese menos violenta y +mucho más durable de lo que hubiera podido temerse y de lo que, sin +duda, Felipe II temía. + +El Sr. Danvila escribe sobre una de las épocas en que es más difícil +para el historiador la imparcialidad previa, o sea escribir para contar +y no para probar. La primera alabanza que debemos dar al Sr. Danvila, es +porque consigue sobreponerse a todo prejuicio y retratar a los +personajes, y narrar sus actos tales como fueron, dejando a los lectores +que juzguen, califiquen y fallen. + +A menudo, no obstante, por muchos y muy preciosos datos que un +historiador acumule y ordene, los lectores, aunque sean muy entendidos, +no logran formar juicio y dictar sentencia. Contrario al del novelista +es el método que el historiador sigue. El novelista imagina a su antojo +a los personajes de su novela, tontos o discretos, malvados o +bonachones, débiles o briosos, y luego por ineludible dialéctica los +mueve a que lo digan y lo hagan todo en consonancia con lo presupuesto. +En cambio el historiador ni crea a sus personajes, ni posee una llave +mágica para penetrar en su corazón, para escudriñar los aposentos de su +cerebro, y para descubrir y mostrarnos sus intenciones, sus sentimientos +y sus propósitos. Todo esto tiene que inferirse de lo que cada personaje +dice y hace: inducción, en mi sentir, muy sujeta a engaños, por donde se +ha dudado y se ha disputado siempre no poco sobre el valer moral e +intelectual de muy célebres figuras históricas. + +Sobre D. Cristóbal de Moura no hay, no puede haber duda ni disputa. +Hábil y fiel servidor, cumple bien con los mandatos de su amo, y su arte +de cortesano perfecto y de negociador discretísimo, y su flexibilidad y +su paciencia se revelan en todas sus acciones y singularmente +resplandecen en el arte con que conlleva y sufre el poco apacible humor +del rey D. Felipe y conserva y acrecienta la confianza que le ha +inspirado. Pero, como ya hemos dicho, en el extenso cuadro trazado por +el Sr. Danvila, D. Cristóbal queda, y no puede menos de quedar, relegado +a segundo y a veces a tercero o cuarto término. El cuadro encierra casi +toda la historia de España y de Portugal desde 1538 hasta 1613. Ante las +figuras sobresalientes y conspicuas de D. Juan III, la reina doña +Catalina, la princesa doña Juana, el mismo emperador Carlos V, el duque +de Alba, el rey D. Sebastián, Isabel de Valois, el príncipe D. Carlos, y +en fin, el propio rey don Felipe, el discreto hidalgo portugués no puede +menos de resultar obscurecido. En bastantes capítulos del libro apenas +se le nombra: a veces se presume pero no se asegura que sale a la +escena. Quien está siempre en ella presente y activo es el rey D. +Felipe. + +El libro del Sr. Danvila viene a corroborar una vez más el concepto que +yo tengo de este rey, contra el cual, durante su vida y después de su +muerte, se han lanzado las más duras acusaciones y las más apasionadas +injurias, sin que yo acierte a conceder que fuese menos benigno, más +hipócrita o más desalmado entre multitud de otros monarcas, príncipes y +magnates del Renacimiento. Felipe II era la propia bondad, la dulzura y +la mansedumbre personificadas, sinceramente religioso y amante de su +patria y modelo de reyes paternales, si le comparamos con Juan II de +Portugal, apellidado el príncipe perfecto, con Luis XI de Francia, con +Catalina de Médicis y sus hijos Carlos IX y Enrique III, con Enrique +VIII e Isabel de Inglaterra y con no pocos otros que pudieran citarse, +sin excluir acaso a su padre el César. + +Yo presumo que la rara y excepcional perversidad que a Felipe II se +atribuye toma origen y fundamento en las prendas de su carácter y en +los actos de su vida que más le ensalzan e ilustran: en la guerra sin +tregua que hizo al protestantismo, pugnando para que no se rompiese el +alto principio que informaba, dirigía y daba unidad a la civilización +europea. Si para lograr este fin se valió de la Inquisición, quemó +herejes e hizo no pocas otras atrocidades e insolencias, muy mal hecho +estuvo; pero ¿dónde fueron entonces los príncipes y los gobiernos más +clementes y humanos? Ni en calidad ni en cantidad pueden compararse las +víctimas sacrificadas por Felipe II a las que sin Inquisición se +sacrificaron en Alemania, en Francia o en Inglaterra. No fue menester, +por ejemplo, de la Inquisición de España para el suplicio de Vanini, de +Bruno, de Miguel Servet, de Tomás Moro y de María Estuardo. Si +hiciésemos la exacta estadística de todos los herejes quemados vivos en +España, acaso sería menor su número que sólo el de las brujas y brujos +que en Alemania fueron quemados. Demos gracias a Dios de que ya no se +quema vivo a nadie por tales motivos y de que cualquiera puede ser ya +impunemente hereje y hasta brujo; pero no acusemos a los españoles del +siglo XVI ni a su monarca don Felipe II, de más fanáticos y crueles que +a la demás gente de su época. + +Como cierto y aun como evidente pongo yo lo antedicho. Donde empiezan +mis dudas, a pesar o a causa de la circunstanciada y minuciosa relación +del Sr. Danvila, es en la idea que debo formar del talento político que +el rey D. Felipe mostró en los tratos, negociaciones, intrigas, rodeos +tortuosos, lentitud y cautela con que vino al cabo a apoderarse de +Portugal y a someter la completa extensión de nuestra Península bajo su +dominio. Tantas idas y venidas, tantos embajadores o emisarios +diferentes, ya simultáneos, ya sucesivos, frailes, santos, grandes de +España y jurisconsultos, que ya se movían de acuerdo, comunicándose sus +impresiones, ya se recataban unos de otros por orden del mismo rey, ya +se entendían directamente con éste, ya unos con un secretario y otros +con otro, porque el rey recelaba de todos, todo esto, me pregunto yo: +¿era indispensable, para apoderarse de Portugal sin gran violencia y sin +ofender demasiado a los portugueses? ¿Se debió entonces a la rara +circunspección del rey la tan deseada unión ibérica o se debió a que la +ocasión era propicia: a que _estaba de Dios_, como vulgar, sabia y +cristianamente se dice? + +¿No experimenta el lector cierto cansancio, a pesar de lo bien escrito +que está el libro y de las curiosas y bien ordenadas noticias que nos da +de personas y de cosas, al internarse por aquel laberinto de enmarañados +rodeos por donde el rey D. Felipe persigue sus fines? Seduce a muchos +portugueses con promesas y compra a otros con dinero para impedir la +guerra y la efusión de sangre, y sin embargo, no logra anular al Prior +de Crato ni apoderarse de él, ni evitar que se rebele, y necesita +sofocar la rebelión con dura mano y tremendo castigo, sin que lleguen a +evitarse los abominables desafueros de un ejército invasor casi siempre +mal pagado y famélico en España y en aquel siglo, aunque le mandasen +caudillos de tanta autoridad y energía como el duque de Alba y Sancho de +Avila. + +Yo nada afirmo. Me limito a dudar. Y de lo que dudo es de si en estos +sucesos conviene celebrar a Felipe II por circunspecto, prudente y +ladino, o si hay más razón para calificarle de vacilante, indeciso y +enrevesado en los medios y hasta de pesado y de engorroso, si se me +permite lo familiar y bajo del vocablo. + + +II + + +Cada cual ve las cosas a su manera. La historia enseña poquísimo. Nunca +es bastante la semejanza de accidentes en dos grandes sucesos para hacer +valederas y legítimas las comparaciones. Atrevámonos, con todo, a +comparar, a pesar de lo inseguro. Humillado Portugal, vencido en Africa +por los marroquíes, muerta allí la flor de su heroica nobleza y de sus +valientes soldados, poco podía resistir a la ambición de un monarca que, +para hacer valer su derecho hereditario, era señor de vastísimos reinos +y provincias y estaba al frente de la nación española, preponderante +entonces en Europa. Si hemos de prestar, pues, al rey Don Felipe el +testimonio de nuestra admiración porque se _anexionó_ a Portugal, +digámoslo así, valiéndonos del verbo que hoy está en moda, ¿qué pasmo, +qué asombro, no debe inspirarnos, el rey Víctor Manuel con su Cavour y +con su Garibaldi, cuando, después de tomar el Milanesado por mano de +franceses y por mano de alemanes el Véneto, príncipe poco antes +derrotado y multado por Austria, se atreve a derribar y derriba varios +tronos, sin excluir el temporal del Papa, se apodera de Nápoles y de +Sicilia y funda la unidad de Italia, aspiración secular jamás cumplida +desde los tiempos del rey bárbaro Teodorico? + +Aunque la comparación se me rechace, negando la paridad de las +circunstancias y alegando el muy diverso carácter de las épocas, todavía +inclina un poco el ánimo a tener por algo problemática la habilidad del +rey Don Felipe. Su circunspección pecaba de minuciosa. Tal vez +dificultaba sus empresas la abundancia de medios que empleaba para +darles cima. Algunos de estos medios eran inútiles: otros +contraproducentes o perjudiciales. Sirva de ejemplo la misión, embajada, +o como quiera llamarse, de fray Hernando del Castillo al desdichado rey +cardenal D. Enrique. ¿A qué podía conducir sino a mortificar el amor +propio, a ofender y agriar al pobre monarca portugués el desvergonzado +sermón de aquel buen fraile para persuadirle de que no debía contraer +matrimonio? Buena y santa es la libertad cristiana, pero no debe +confundirse con la insolente grosería. E insolente y grosero anduvo el +fraile, predicando al rey durante dos horas lo pecaminoso y escandaloso +que sería su casamiento, lo inútil porque era incapaz de consumarle, y +lo peligroso porque bien podría la señora reina dar al trono herederos +cuya legitimidad hubiera de negarse. + +Como D. Cristóbal de Moura se opuso, aunque en balde, al impolítico +sermón de fray Hernando del Castillo, bien se puede afirmar que en dicha +ocasión, así como en algunas otras, venció en prudencia a su augusto +amo. + +Es singular, a mi ver, la patente superioridad del pueblo, en la época +del mayor valer de España, sobre los príncipes que dirigieron sus +destinos, salvo los Reyes Católicos. Bien supieron éstos con mano de +hierro dominar la anarquía, aunar las fuerzas de la nación y dirigirlas +y ordenarlas todas a su mayor engrandecimiento. En aquella labor se +emplean sirviéndoles, varones eminentísimos en las artes de la paz y de +la guerra: grandes capitanes, aventureros audaces, navegantes y +misioneros, astutos hombres de Estado, sabios jurisconsultos y teólogos; +y, por último, para que la elegante brillantez corriese parejas con el +encumbramiento político, gloriosos y fecundos poetas e inspirados +artistas. + +El fermento de decadencia y corrupción, antes que en el pueblo, apareció +en la dinastía. En la dinastía casi desde el principio se advierte. La +locura, poetizada y llamada _de amor_ en la reina Doña Juana, se diría +que como afección nerviosa, más o menos latente, se transmite por +herencia a casi todos los individuos de la familia, hasta que se +manifiesta por último con todo el carácter de notoria imbecilidad en el +rey Don Carlos II. Por muy simpáticos, heroicos o virtuosos que sean +algunos personajes, siempre se trasluce en ellos algo, y a veces mucho, +de insano y desequilibrado. El príncipe Don Carlos y el rey don +Sebastián se parecen en esto, como buenos primos hermanos. La misma +princesa, madre de Don Sebastián, tiene no poco de extraño y de +misterioso. Hermosa y apasionada mujer hubo de ser sin duda cuando +inspiró amor tan ardiente al príncipe su marido, que a separarse de +ella prefirió la muerte. Contra el parecer de los médicos, murió el +príncipe en los brazos de Doña Juana. Y sin embargo, esta señora era tan +austera y esquiva, que no consentía que le vieran ni el rostro. Tapado +le tenía cuando daba audiencia como gobernadora del reino, hallándose +ausente su hermano Don Felipe II. A veces como dudase alguien de que +hablaba con ella, se descubría con rapidez, preguntaba si era la +princesa Doña Juana, y no bien contestaban que sí, volvía a taparse. + +Tal vez el que tuvo menos rarezas entre todos los príncipes de aquella +familia, el más juicioso y razonable, el que más amó a su patria y el +que procuró su grandeza con mayor tenacidad, consecuencia y estudio fue +el rey Don Felipe. Ya que no por el rápido vuelo de la inteligencia y +por la pronta energía de la voluntad, Felipe II es digno de aplauso por +la constante solicitud con que mira al bien de su pueblo. Lejos de +creerle yo hipócrita, le creo convencido con perfecta buena fe de que +era el representante de Dios sobre la tierra y de que el nuevo pueblo de +Dios era el de España. Considerándose Don Felipe encargado de cumplir la +misión civilizadora de este pueblo, fue el campeón de la Iglesia +católica, y bajo sus auspicios, desplegando hasta mayor generosidad que +con España con los países sometidos, ya el mismo monarca, ya sus +vasallos imitándole, protegieron las ciencias y las artes, erigieron +monumentos, fundaron templos, palacios y establecimientos piadosos y +favorecieron, en vez de reprimir, todo progreso, toda mejora material y +toda teoría o sistema científico o filosófico que no se opusiese al +dogma revelado, oposición entonces harto menos frecuente que en el día. +Porque en el día el mismo empeño con que muchos se valen de la ciencia +como de arma para combatir la fe, vuelve sobrado recelosos a los que son +de la fe defensores y se diría que centuplican sus catorce artículos. + +Ello es lo cierto que con aplicación y estudio sería fácil demostrar que +en el siglo XVI apenas hubo audacia científica o filosófica, condenada +en otras naciones, que a pesar de la Inquisición no hallase acogida +entre nosotros: sistemas de Copérnico y de Galileo, transformación de +las especies, generación espontánea, seres racionales distintos de la +prole de Adán y de los ángeles, y en suma, cuanto a un escritor o +pensador se le ocurriese soñar, probar o dar por demostrado, como no +transcendiera a judaizante, morisco, luterano o calvinista. La ulterior +decadencia intelectual de España no nace, pues, de la compresión del +pensamiento por los inquisidores. Otras causas tuvo. Su investigación es +ardua y prolija. + +Incurriendo nosotros en la misma falta, que si no censuramos, reparamos +en el libro del Sr. Danvila, vamos hablando de todo en estos artículos y +a D. Cristóbal de Moura nos le dejamos olvidado. Volvamos a él y +recordémosle. + +Después de su campaña diplomática en Portugal, D. Cristóbal, colmado de +honores y mercedes, llega a la cumbre del crédito y del valimiento cerca +de su soberano. Para sostenerse en tan envidiada posición, no le +valieron sólo su discreción y rara aptitud en los negocios, sino también +su celo, su decidida lealtad y su profunda y sincera devoción al +príncipe a quien servía. Nunca dieron mayor razón de sí ni brillaron +tanto estas prendas como durante la última, lenta y penosa enfermedad +del mencionado rey, a quien asistió D. Cristóbal, desvelado y solícito, +hasta el instante de su muerte. Menester fue, sin duda, que D. Cristóbal +tuviese salud de bronce, voluntad firme y extraordinario vigor de alma y +de cuerpo para resistir la fatiga, dominar el asco y no amilanarse ante +el horror de la espantosa escena que presenció y en que tomó parte +durante cincuenta y tres días. En la estancia modesta, al lado del +presbiterio, y desde donde pueden verse el altar mayor y el magnífico +templo del Escorial, su austero fundador, atendido y cuidado por D. +Cristóbal, pasó los referidos cincuenta y tres días en martirio tan +cruel, que apenas parecía posible que pudieran resistirle fuerzas +humanas. La entereza pasmosa con que sufrió el rey sus males y la nunca +turbada y serena majestad que conservó en medio de ellos, exceden a la +capacidad de la más acendrada virtud estoica. El mismo Job queda +eclipsado por el rey Don Felipe. Jamás hubo de exclamar éste, como el +piadoso varón de Hus: _perezca el día en que nací y la noche en que se +dijo: concebido ha sido un hombre_. El rey, sin embargo, padeció tanto o +más que el patriarca de Oriente. Su fe y su esperanza le sostuvieron. +Bien puede asegurarse que el rey creyó que tanto tormento fue prueba y +no castigo: no anticipado infierno o purgatorio, sino crisol candente +del oro de sus virtudes. No se me ocurre que al rey le remordiese la +conciencia pensando en los que había hecho morir por razón de Estado, en +cumplimiento de un deber y para bien de la religión, de la patria y del +humano linaje. Ni menos le remordería la conciencia por haber excitado +con sus consejos y amonestaciones a la matanza de la noche de San +Bartolomé, ni por haberse holgado de ella extremadamente, escribiendo a +la reina Catalina: _¡bien ha mostrado Vuestra Majestad lo que tenía en +su cristiano pecho!_ Sólo se explica la serena majestad del rey en aquel +duro y largo trance por el claro convencimiento que de su dignidad +tenía, sin que pudiera menoscabarla ningún dolor ni ninguna miseria, y +por su conformidad perfecta con la voluntad de Dios, conformidad que en +cierto modo endiosa el alma de quien la adquiere, convirtiendo las más +acerbas penas y la más lastimosa humillación en deleite y en gloria. + +Todo el cuerpo del rey, donde la hinchazón de los tumores no le +deformaba, era sólo huesos y piel cubierta de llagas. Los tumores se +vaciaban por varias abiertas bocas que arrojaban pus hediondo. El +muladar de Job había sido más limpio que el lecho inmundo del señor +absoluto del mayor imperio que hasta entonces había habido sobre la +tierra. Con la húmeda podredumbre de las úlceras, se pegaba a las +sábanas el cuerpo del rey. Asquerosos insectos parásitos devoraban en +vida su carne, y corrían bullendo por toda ella. Hedor insufrible +llenaba aquel recinto. Cirios encendidos patentizaban su lobreguez y su +tristeza. Le santificaban las más preciadas reliquias que para consuelo +del rey se habían traído. Y el ataúd abierto, que aguardaba para recibir +al rey, estaba allí junto a su cama para que el rey le contemplase. + +Tremendos son los pormenores de aquella lenta agonía, relatados por el +Sr. Danvila, así como por Cabrera de Córdoba y por otros historiadores. +Baste aquí lo expuesto en resumen. + +D. Cristóbal de Moura, hasta que el rey exhaló su último suspiro, gozó +de su plena confianza. En su poder estaba la llave del escritorio donde +se guardaban los más íntimos y secretos papeles. Lamenta el Sr. Danvila +que D. Cristóbal quemase muchos por orden del monarca. Yo, harto menos +curioso, en vez de lamentarlo, me alegro de ello. ¿Para qué queremos +saber más de lo que ya se sabe? + +El concepto que de Felipe II podemos formar, entiendo yo que por muchos +otros papeles que se hubiesen conservado y que descubriésemos y +estudiásemos, no cambiaría en lo más mínimo. Sus admiradores exageran en +demasía sus talentos y su aptitud política. Y en demasía también sus +enemigos ponderan sus maldades. No pocas de ellas, cuando no absueltas, +aparecen atenuadas por los sentimientos e ideas de aquella edad en que +la razón de Estado propendía a justificarlo todo. Porque siendo la moral +harto menos dulce que hoy y menor el respeto a la individualidad humana, +los llamados a dirigir los pueblos se creían realmente señores de vidas +y haciendas. El fin, más que hoy, justificaba entonces los medios. En el +pensamiento de los hombres de aquella edad el éxito lo justificaba todo. +Menester era, pongamos por caso, de la pasión patriótica de Góngora +cuando cantó la Invencible Armada, para que llamase a Isabel de +Inglaterra + + Reina no, sino loba + libidinosa y fiera. + +Los que escribían en prosa, sin prevención y con la franqueza del +sigilo, no condenaban a Isabel por loba, sino que la admiraban como gran +reina. D. Juan de Silva, en una carta política dirigida a D. Cristóbal +de Moura, habla así de aquella digna rival de Felipe II: «Los cuarenta y +dos años que la reina de Inglaterra ha gastado en servicio del mundo, +serán en su género la cosa más notable que se halle escrita, porque no +teniendo más ayuda que la de nuestros pecados, y la de su consejo, ha +salido con hacerse amar y temer en su reino más que todos sus +predecesores. Ha ayudado como le ha placido y convenido a los enemigos +de Francia y España, reinando en la mar como en la isla, cortando +cuantas cabezas le podían dar estorbo, y la de otra reina entre ellas, +paseando con sus navíos el mundo a la redonda y bailando y danzando como +si no hubiera tenido que hacer. + +En todo este elogio, no hay la menor censura sobre la moral de la +reina, sino profunda admiración al buen éxito de sus empresas: envidia +casi, no porque Felipe II hubiera sido más cruel y más tirano, sino +porque fue menos hábil. + +La vida de D. Cristóbal de Moura, y por consiguiente, el libro del Sr. +Danvila, se extienden aun algunos años por el reinado de Felipe III. + +No se me alcanza bien por qué el Sr. Danvila se inclina a mostrar a D. +Cristóbal harto caído y desatendido por el nuevo monarca. Natural era +que hubiese entonces _turnos pacíficos_, como los hay ahora, aunque +durando muchísimo más cada vuelta. Natural era también que el nuevo rey +tuviese nuevo privado, pero nunca con mayor exaltación y reconocimiento +de méritos que D. Cristóbal cayó nadie de la privanza. Los favores +regios vinieron sobre él en aumento de su estado y de su casa. Don +Cristóbal fue, por último, el primer virrey que Portugal tuvo, a +despecho y con envidia de príncipes y de grandes señores que hubieran +querido serlo. En todo lo cual, si supo don Cristóbal desplegar las más +raras dotes de talento y de carácter para sostener su crédito y su +importancia, no debe negarse tampoco que Felipe III y su valido el duque +de Lerma fueron consecuentes y estuvieron acertados. + +Prolijo sería exponer aquí en compendio los actos de D. Cristóbal en el +virreinato y los demás sucesos de su vida hasta que llegó a su término, +y con ella el libro del Sr. Danvila. + +Libro es este de grandísimo interés, rico en noticias curiosas y en +nuevos datos y de muy envidiable lucimiento, no ya sólo para quien +empieza a escribir de historia y es muy joven, sino para el más curtido +y avezado en este linaje de estudios. + +No tiene la falta, sino la sobra, en moda hoy; moda de la que parece +imposible prescindir para componer una mera biografía. Por eso suele +ponerse en la portada de esta clase de libros, aunque el Sr. Danvila no +lo ponga, como aditamento al nombre del héroe y completando el título, +ora _y su tiempo_, ora _y su siglo_, aunque ni el tiempo ni el siglo +quedase muy descabalado o muy inexplicado si el héroe mentalmente se +suprimiera. + +De todos modos, el libro del Sr. Danvila, calificado como se quiera el +género a que pertenece, es desde luego muy importante trabajo, y cierta +y brillante promesa además de otros sazonados frutos que el ingenio y la +laboriosidad del autor han de producir en adelante. + + + + +EL ESPECTÁCULO MAS NACIONAL + + +I + + +Mi querido amigo y tocayo el conde de las Navas, ha publicado +recientemente con el mismo título que damos a estos artículos, un libro, +tan ameno como erudito, sobre la historia del toreo. + +En más de seiscientas páginas que el libro contiene, entiendo yo que +está dicho cuanto en pro y en contra de la tauromaquia puede decirse, y +que está contado por estilo muy elegante y ligero cuanto al ejercicio +del mencionado arte se refiere, desde sus orígenes, que van a perderse +en la noche de los tiempos, hasta el día de hoy, en que sigue +floreciente y en auge, sin que necesite ni pida _regeneración_, como +otras artes, cosas y personas. + +Casi imposible, al menos para mí, que me considero incapaz de tamaña +empresa, sería exponer aquí en resumen, con claridad y orden, lo más +importante y sustancial del libro mencionado. Baste afirmar que el señor +conde ha apurado la materia y ha logrado componer una verdadera +enciclopedia taurina. Nada se le queda por investigar, aclarar, contar y +discutir sobre las corridas de toros, desde que empezaron en España, tal +vez antes de la fundación de Cádiz y de la venida de Hércules fenicio, +que erigió sus columnas, no sé si en Calpe, o en Avila, o en ambos +cerros. + +No hay personaje histórico que haya toreado de quien no nos hable el +señor conde. Hasta Francisco Pizarro, conquistador del Perú, y hasta el +muy glorioso emperador Carlos V, resultan toreros. + +Las fiestas reales, en que con mayor o menor lucimiento se han lidiado +toros para solemnizar algún suceso fausto y aumentar el regocijo +público, están mencionadas en el libro del señor conde con +escrupulosidad y con prueba de documentes fehacientes, desde las que +hubo en el año de 1144 en León para celebrar las bodas de doña Urraca, +hija del rey Alfonso VII, hasta las que hubo en Sevilla en 1877 para +obsequiar al rey D. Alfonso XII. + +Demostrado con toda evidencia deja el señor conde que el espectáculo más +nacional en España es el de las corridas de toros. Demuestra además con +gracia, discreción y abundante copia de razones que las tales corridas +no son feroces, ni inmorales, ni merecedoras de la censura acerba que no +pocos sujetos autorizados y varios escritores de nota han lanzado contra +ellas en épocas distintas. Los que más se han señalado y extremado en el +siglo presente por su reprobación de los toros han sido el ilustre don +Gaspar Melchor de Jovellanos y el ingenioso poeta y marino don José +Vargas Ponce, y recientemente D. Luis Vidart y el marqués de San Carlos. +Contra todos ellos combate valerosamente el conde de las Navas, y logra, +en mi sentir, completa victoria. + +Como quiera que sea, así los partidarios como los enemigos de las +corridas de toros, no podrán menos de deleitarse y de instruirse con la +lectura del libro de que aquí damos cuenta. Toda persona de buen gusto y +aficionada a saber, si no se convence leyendo este libro, se divertirá +de seguro y adquirirá multitud de curiosas y peregrinas noticias, sin +sentir nunca cansancio ni hastío. Esta es la mayor alabanza que podemos +dar y que damos con sinceridad y satisfacción a la flamante obra del +conde de las Navas, muy conocido y celebrado ya en la república +literaria, así por otros trabajos de erudición como por sus cuentos y +novelas. + +Otra alabanza, no obstante, merece también el libro del señor conde, que +yo consignaría aquí aunque no quisiera, ya que la calidad envidiable +que en el libro alabo me sirve de fundamento para cuanto voy a decir, y +aun para mucho que yo diría y que me callo, receloso de fatigar a los +lectores. + +El libro del señor conde de las Navas es muy _sugestivo_. ¿Quién, al +leerle o después de haberle leído, no siente invencible deseo de hacer +examen de conciencia sobre el punto capital que el libro trata, de +declarar con franqueza si condena o aplaude las corridas de toros y de +exponer los argumentos en que se apoya su reprobación o su aplauso? + +Dejándome yo arrebatar por el antedicho deseo, voy a consignar aquí mi +opinión, aunque nadie me la pida, interviniendo en la disputa, con +independiente juicio y sin previa inclinación de ningún lado. + +¿Las corridas de toros pecan gravemente contra la filantropía o dígase +contra el afecto y el respeto que todo ser humano debe inspirarnos? Tal +es la primera cuestión. La respuesta es clara, pero no puede darse sin +distingos. Sin distingos no cabe duda que se debe condenar una fiesta en +la que para divertirnos exponen su vida unos cuantos prójimos nuestros. +Pero cuando se considera que hay otra multitud de fiestas en que las +vidas de nuestros prójimos se exponen más aún, no podemos menos de +considerar inocentes, o si se quiere poco _nocentes_ las corridas de +toros. No aventura menos que el torero el domador de leones o de tigres, +que entra en la jaula en que ellos están, los fascina con su mirada y +los doma y amedrenta a latigazos. + +El acróbata que en lo más alto del circo, salta de un trapecio a otro +trapecio, queda pendiente de un pie sin otro asidero, y vence aun +mayores dificultades y arrostra mayores peligros, a mi ver arriesga la +vida, más aún que el que se lanza a la arena del circo, sereno, ágil y +fiado en su arte, a luchar con el toro más bravo. Y todavía es menos +filantrópico el arte del titiritero que el del lidiador de toros, si se +piensa en la educación con que cada cual es menester que se prepare. La +gimnasia del torero es sana: no tuerce ni violenta la naturaleza. Basta +con que los pies sean ligeros, el cuerpo flexible, la vista perspicaz y +diestro y robusto el brazo. En ninguna de estas condiciones se requiere +nada que raye en lo anormal o en lo monstruoso: que exponga al que +procura adquirirlas a la dislocación o a la rotura de los órganos y +aparatos de su cuerpo, a fuerza de querer darles empleo contrario al que +naturalmente tienen. Los descoyuntados, los que se tuercen y doblan de +manera insólita, los que alzan con los dientes enormes pesos y hacen +otras habilidades por el mismo estilo, aunque nos maravillen, repugnan +por lo antinatural del ejercicio y más aún por la perversa preparación +que el ejercicio presupone, y en la cual es probable que hayan sucumbido +no pocos antes de llegar a ser maestros y de poder lucirse. + +El pugilato o riña a puñadas entre dos o más hombres es espectáculo muy +frecuente aun en Inglaterra y en los Estados Unidos, y del que mucho +gustan ingleses y angloamericanos. En estas riñas los espectadores se +apasionan por uno de los dos combatientes, juegan y apuestan dinero. No +hay para qué ponderar cuanto menos humanas son estas riñas que las +corridas de toros. En las corridas, de cada cien veces, una a lo más, +saldrá un hombre herido o muerto, pero en el combate a puñetazos no se +concibe que queden nunca ilesos los campeones, uno de ellos al menos +saldrá con las narices rotas, con un ojo destrozado o hinchado, o con +tales contusiones en el pecho que le lastimen las entrañas y le hagan +vomitar sangre o le causen la muerte. Dignas de la epopeya son tales +luchas, pero no se puede negar que son brutales y harto impropias de la +civilizada y filantrópica edad en que vivimos. Bien están en la _Iliada_ +los juegos que celebra Aquiles en honor de Patroclo y la lucha del hijo +de Panopes con el gentil Eurialo, a quien sus amigos retiran de la arena +vencido, arrastrando + + el mísero los pies, y de la boca + sangre arrojando turbia. Sobre el hombro + la cabeza caída, y delirante. + +No muy inferior belleza épica tiene el canto del poeta ruso Lermontoff, +donde se refiere la lucha, en presencia de Ivan el Terrible, del joven +mercader que mata a puñadas al guardia favorito del Czar. Pero todo +esto, que es agradable y bello y no disuena contado en una narración de +tiempos antiguos, o de pueblos semibárbaros, es abominable e impío en el +siglo presente. En su comparación, la más sangrienta corrida de toros es +menos cruel, y menos peligrosa para el hombre que muchos juegos y +ejercicios, como la caza de leones, osos y tigres y hasta como las +mismas carreras de caballos, donde tal vez los _jockeys_ están más +expuestos que los toreros y pueden reventarse o romperse la nuca. + +En otro concepto, en el que podemos llamar ortopédico, lejos de ser +censurable el ejercicio del toreo, es más digno de recomendación que +casi todos los otros ejercicios varoniles, porque no deforma el cuerpo o +desarrolla algunas de sus partes a expensas de otras, como la danza, que +suele enflaquecer los brazos y desenvolver demasiado las piernas, sino +que propende a robustecer por igual todo el cuerpo humano, prestándole +vigor, ligereza y gallardía. + +En un buen torero es casi indispensable condición cierta proporcionada +harmonía de los miembros, cierta vigorosa y elegante esbeltez, mientras +que un _jockey_, por ejemplo, puede ser feo como un mico, patizambo, y +giboso y hasta conviene que sea ruin y desmedrado a fin de que no pese +mucho. + +La hermosura varonil del torero puede y debe ejercer influencia benéfica +en el ánimo de la muchedumbre, en quien un inveterado espiritualismo +ascético y después otras varias causas han hecho que se descuiden por +demás en España el esmero y cuidado del cuerpo. Nuestra clase media le +atiende y le ejercita poco. Todavía es de maravillar cómo los individuos +que a ella pertenecen no están más enclenques y decaídos, mereciendo el +apodo de D. Pereciendo o de D. Líquido con que suele motejarlos la baja +plebe. El gallardo tipo del torero debe estimularlos con emulación. Bien +lo da a entender el poeta cuando dice en elogio del insigne Pedro +Romero: + + Das a las tiernas damas mil cuidados, + y envidia a sus amantes. + +Vale, por último, la tauromaquia para conservar ciertos usos y +costumbres muy útiles que sin tauromaquia acaso se hubieran ya perdido. +Agradecidos debemos estar al arte de Pepe-Hillo y de Montes, aunque no +sea más que porque contribuye a que sigan poniéndose mantilla las +mujeres. El sombrerete y otras modas de París lo invaden todo, y nada, a +mi ver es más contrario a la regeneración que tanto anhelamos hoy. + +Las tales modas, singularmente en nuestra pobre e inferior clase media, +ejercen el más funesto y deletéreo influjo. A un empleado, pongamos por +caso, que tiene tres o cuatro mil pesetas de sueldo anual, y es padre +dichoso de dos o tres niñas, que gastan sombrerete y otros primores +parisinos, ¿qué le queda para pagar la comida y el alquiler de la casa +si han de ir las niñas medianamente emperegiladas? Y es todo ello más +digno de notar y más lastimoso, si se atiende a que los tales perejiles +cuestan en España doble o triple que en otras tierras. Porque aquí +tenemos que pagarlo doble o triple a fin de proteger la industria o la +producción nacional. + +Bien podemos decir, aunque sea entre paréntesis, y por vía de desahogo, +que restando de lo que pagamos por ciertos artículos, el exceso que se +paga para proteger la industria nacional, tal vez resulte que con este +exceso, salga la tal industria, más asalariada por el Estado, que +cualquiera otra función u oficio público, y que, con lo que nos cuesta, +pudiéramos sostener todos los empleados que hay en Madrid, y dar su +paga íntegra a los generales, aunque pasen de setecientos. + +Creo, pues, que convendría volver a las mantillas y abandonar los +sombreretes y demás primores parisinos. Yo gusto del lujo. ¿Quién no +gusta del lujo como no sea un asceta o un esparciata? Pero el lujo no +debe ser a expensas de la alimentación. La cocina nacional, que sin duda +hubo de estar floreciente y adelantada en el siglo XV, como lo +atestiguan D. Enrique de Villena y Ruperto de Nola, ha venido a caer en +espantosa decadencia en el siglo XVII por el beaterio, penitente y +devoto, y en el día por la afición y prurito de gastarlo todo en trapos +transpirenaicos. Con razón exclamaba un elocuentísimo y famoso orador +español, no sin suspirar y verter lágrimas: ¡yo no como, yo me alimento! +Nuestra cocina... esa sí que está degenerada. Y así por lo poco +apetitosos que son los platos, como por lo mucho que hay que gastar en +el lujoso aparato exterior, es lo cierto que suele comerse poco y mal, +por donde la anemia y la cacoquimia son las enfermedades más comunes de +ahora. La esplendidez y el regalo sibaríticos de los toreros, +manteniendo y haciendo florecer colmados, figones y tiendas de andaluces +y de montañeses, pone ya y seguirá poniendo a este mal oportuno reparo y +castizo remedio. + +Por todas las razones que dejo expuestas me atrevo yo a decir que las +corridas de toros sobre ser filantrópicas, son patrióticas y +regeneradoras, y que, por lo tanto, deben ser aprobadas y hasta +celebradas y fomentadas. + +Veamos ahora si las condena y si justamente las anatematiza la piedad +que debe inspirarnos todo ser viviente, sensible al dolor, aunque no sea +racional como nosotros. Pero este asunto es tan vasto que requiere +artículo aparte, aunque discurramos sobre él y tratemos de dilucidarle +con rapidez compendiosa. + + +II + + +¿Qué opinión tendrá de las corridas de toros la Sociedad protectora de +los animales, sociedad existente hoy en todos los países civilizados? La +tal opinión de seguro ha de ser muy mala; ¿pero será lógico el +razonamiento en que se funde? Me parece que no, y procuraré demostrarlo. + +Rechacemos la doctrina de Gómez Pereira y de Descartes, quienes acaso +intentaban disculpar con ella la voracidad y la crueldad de los hombres, +que sin chispa de compasión comen vacas, carneros, cerdos, perdices y +otros muchos seres animados, vivíparos y ovíparos. No incurriré yo +tampoco en el contrario parecer, atribuyendo a los animales alma +semejante a la nuestra, lo cual huele a herejía, o suponiendo, y esto es +peor, que trasmigran las almas humanas, y se cuelan, viven y funcionan +en diversa clase de bichos. + +Lo discreto, a mi ver, es colocarnos en un justo medio. Sin meternos en +honduras, sin investigar qué es espíritu y qué es materia, cosas ambas +en lo sustancial igualmente desconocidas, no queremos ni podemos negar +cierta dosis de entendimiento y bastante sensibilidad a los brutos que +harto saben dónde y cómo les duele y se quejan y lo deploran a su modo. +El dolor en ellos ha de asemejarse no poco al dolor en nosotros, por +donde es justo que los compadezcamos y que si no les tenemos compasión +se nos acuse de dureza de entrañas. + +No poco he leído yo en _El ente dilucidado_ del padre Fuente la Peña, y +en _El gobierno general, moral y político hallado en las fieras, etc._, +del reverendo padre Valdecebro, sobre las virtudes e inteligencias de +los brutos, y más he leído aún en autores novísimos, sabios y poetas, +entre los que se distinguen el doctor Jonatas Franklin y el novelista +Mery por las habilidades, honradez y talento que atribuye a un elefante +en su novela _El paraíso terrestre_. + +Sin ponderar tanto las prendas casi personales de no pocas aves y +cuadrúpedos, menester es confesar que el elefante es pudoroso y muy +aficionado a la música; el perro fiel; paciente el buey, agradecido el +león y muy listos algunos monos. No recuerdo yo dónde he leído, pero sí +que he leído, de un mono que jugaba muy bien al ajedrez y que casi +siempre ganaba. En suma, los animales no son máquinas, sino que tienen +alma, aunque no sea inmortal, sino perecedera, y piensan y discurren, y +sobre todo sienten y padecen, que es lo que importa afirmar aquí. Al +matarlos, pues, para comérnoslos, no procedemos con ellos amable y +generosamente. La Sociedad protectora de los animales, para ser lógica +en su conducta, debía tratar de que fuese herbívoro el linaje humano. + +Los indios, mil veces más compasivos que nosotros en este particular, +dicen que se abstienen de comer carne, sin que haya bula entre ellos que +los habilite para comerla. Muy celebrados son su piedad y su afecto a +todo ser viviente. Del rey Usinar cuenta la leyenda que vino una paloma +a pedirle amparo contra el gavilán que la perseguía. El rey quiso +ampararla y amonestó al gavilán para que no la devorase. Contestó el +gavilán que la naturaleza había dispuesto que él se alimentase de carne +y había creado las palomas para que los gavilanes las devoraran. Sólo +consintió el gavilán en perdonar a la paloma la vida, si el rey le daba +de su propia carne cantidad igual en peso al peso de la paloma. Aceptó +el rey el convenio y empezó a cortar pedazos de su carne y a ponerlos en +una balanza, en uno de cuyos platillos estaba ya la paloma. Pero por más +que el rey se despedazaba, nunca igualaba el peso del ave. El gavilán y +la paloma eran nada menos que Indra y Agni, poderosísimos dioses, que +habían querido demostrar y habían demostrado la inmensa piedad del rey y +tal vez lo inútil e inconducente de su sacrificio, ya que por ley +natural e ineludible en este bajo mundo nos devoramos unos a otros, y la +muerte en unos es en otros principio y causa de vida. + +Yo me alegraría de que el sacrificio del rey Usinar hubiera tenido mejor +resultado, pero como no le tuvo, los hombres siguen siendo peor que los +gavilanes y se comen sin escrúpulo cuanto de vivo cogen por delante y +les parece suculento y apetitoso. + +El mundo está convertido por nuestra gula en una carnicería. ¡Y de qué +medios tan traidores no nos valemos para matar a los que nos comemos +después! ¿Hay nada más abominable que atraer con reclamo a las aves para +que acudan movidas por el amor, y en vez del amor hallen la muerte? + +No quiero describir aquí con todos sus pormenores la infame matanza del +cerdo, como yo la he presenciado en mi lugar siendo niño todavía: aquel +río de sangre brotando con ímpetu de la herida garganta y cayendo en un +lebrillo, donde una robusta moza le agitaba para que no se cuajase; la +más gentil zagala se entretenía en menear el rabo al cerdo para que se +desangrase mejor, y el cerdo daba roncos, lastimeros y desgarradores +gruñidos. ¿No sería posible valerse del cloroformo o de otro eficaz +anestésico para ejecutar tan cruenta operación sin que la víctima +padeciese? ¡Quién sabe! Acaso el dolor penetre en los átomos de la +materia y los haga sabrosos, así como el dolor cuando penetra en el +espíritu le purifica, le acendra y le presta bondad, hermosura y +merecimientos que nunca sin el dolor alcanzaría. No deberíamos entonces +decir como Epícteto: _¡oh dolor! nunca confesaré que eres un mal_; sino +_¡oh dolor! tú eres un bien y el crisol de las mayores excelencias y +virtudes_. + +Cada cual dirá lo que se le antoje. Lo que todos tendrán que decir, sin +discrepancia, es que dar muerte en buena lid y en ancho circo a seis o +siete toros bravos es mucho menos cruel que matar a una perdiz +atrayéndola con reclamo o que matar a un cerdo o a un pollo. + +Se me objetará que esto último no se hace por diversión, sino por +necesidad o por casi necesidad de alimentarnos. + +Concedámoslo. ¿Pero no nos divertimos más cruelmente que con los toros +con otros animales? ¿Las riñas de gallos son menos feroces que la +tauromaquia? ¿En algunos países de Oriente no se deleitan los ociosos en +echar a pelear, en cierta mesita redonda que sirve de circo, a dos +escarabajos de muy belicosa condición que por allí se crían? + +Una de las declamaciones más hipócritamente sentimentales que se hacen +contra las corridas de toros estriba en ponderar lo útil que es el toro +para la agricultura y su mansedumbre y sufrimientos en el trabajo; pero +los declamadores hipócritas olvidan o aparentan olvidar el método +nefando de que el hombre tiránico se vale para infundir en el toro la +tan decantada mansedumbre convirtiéndole en buey. Esta es una de las más +abominables maldades que comete el hombre, no sólo con los toros, sino +con otros muchos seres sensibles. + +¿A quién debe detestar más la Sociedad protectora de los animales, a un +torero de Córdoba, de Ronda o de Sevilla que mata al toro +caballerescamente, + + _Cara a cara y con razón,_ + +como Sancho Ortiz a Bustos Tavera, o a cualquiera de esos pícaros +franceses, que pasan los Pirineos para ejercer en España sus +traicioneras habilidades, y vienen pitando con son más medroso que el de +la flauta de Pan, y estremeciendo de miedo a toda criatura masculina? +¿Cómo la referida Sociedad protectora nada dice contra estos asesinos de +lo que está por venir y se desata en injurias contra el torero que mata +en buena lid y a un individuo solo? + +Recuerdo que allá en mi niñez y en mi lugar y casa, había una sirvienta +llamada Frasquita. Era natural de Torbiscón o de Cártama, porque de esto +no estoy muy seguro, aunque por dicha importa poco. Frasquita era linda +y graciosa, aunque pasaba ya de treinta años y había tenido mil +desilusiones y pesares. Un criado gallego había hecho con ella el papel +de Jason, dejándola el pérfido en abandono y trasponiendo no sé si a +Montevideo o a Buenos Aires. No imitó Frasquita a Medea: no mató a sus +hijos, sino los crió con esmero y cariño. Yo sospecho, sin embargo, que +ella, también como la hija de Minos, + + _Indomitos in corde gerens Ariadna furores_, + +concibió desmedido aborrecimiento, no a un individuo solo, sino a todo +el género masculino. Ora sea por esto, ora sea por la rara disposición +que ella tenía, lo cierto es que Frasquita hacía prodigios en el vasto +corral que teníamos en casa poblado de pollos. + +Aunque poco cuidada, Frasquita tenía la más bien formada mano que puede +imaginarse. Sus dedos fusiformes darían envidia a la más empingorotada +Princesa. Y de estos dedos, el índice y el del medio de su ominosa +diestra eran como truculentos alicates, que penetraban por una pequeña +incisión y arrancaban a los volátiles lo que no es decible, con rapidez +inaudita. Los volátiles engordaban luego que era un contento y yo me +complacía en comerlos; pero el espectáculo previo, causa de la gordura, +me afligía bastante. Todavía al pensar en aquello, suelo exclamar con el +poeta: + + _Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis_. + +Dígaseme ahora con sinceridad si aquellos dos dedos de Frasquita no eran +más fieros y traidoramente destructores que todos los rejones, +banderillas, garrochas y espadas que contra los toros se esgrimen. + +Pero algo hay aún, mil veces más abominable y tremendo: el método de +que, según he oído contar, se vale el hombre para producir el hígado +gordo de ganso. ¿Cabe mayor infamia que la de crear artificialmente una +enfermedad para deleitarnos luego comiéndonos el resultado? El poeta +Marcial aseguraba ya que en su tiempo se hacía crecer tanto el hígado +que venía a ser tan grande como el ganso todo. + + _Adspice, quam tumeat magno jecur ansere majus,_ + _Miratus, dices: hoc, rogo, crevit ubi?_ + +¿Qué diabluras, qué perradas, qué judiadas no se harán con el ganso, +para que el hígado le crezca con tan estupenda hipertrofia? Los +franceses tienen alguna disculpa, ya que puede decirse que al tratar así +a los gansos, se vengan de ellos, porque graznando, dieron la voz de +alarma e impidieron a los galos que se apoderasen del Capitolio: pero +los romanos, a quienes los gansos salvaron, no tuvieron perdón de Dios, +cuando mucho antes que los franceses martirizaron a los gansos para +hacer el _jecur anseris_, que hoy llamamos _foie gras_. Delicioso manjar +es por cierto, pero yo declaro que todo el que se regala comiéndole sin +escrúpulo de conciencia, no tiene derecho para maldecir de las corridas +de toros. Y yo sé de buena tinta que los señores marqués de San Carlos y +D. Luis Vidart gustaban del _foie gras_ y le comían a menudo. + +La atroz conducta del hombre con los animales, lejos de ser un atraso, +puede y debe considerarse como un progreso, si nos apoyamos en la +sentencia de Don Hermógenes, de que todo es relativo. Quiero yo +significar con esto, que no hay crueldad ni horror de cuantos el hombre +hace con seres animados irracionales que no haya hecho o haga con sus +semejantes cuando no tiene animales silvestres o domésticos de qué +valerse. En todo país, como por ejemplo, en la América precolombina, +salvo el Perú, cuando no había bestias de carga, el hombre convertía en +bestia de carga al hombre. Y cuando la caza no daba suficiente provisión +de carne, y no había carneros, bueyes y cerdos que matar, el hombre muy +candorosamente, ya con el pretexto de sacrificar a sus ídolos, ya sin +pretexto alguno, solía adoptar la mala costumbre de matar a otros +hombres y de comérselos luego. + +Comparado, pues, con las corridas de toros todo cuanto hemos dicho a +escape y desordenadamente sobre la ferocidad humana, así en la edad +antigua como en la moderna, lícito es inferir y afirmar que las tales +corridas distan mucho de ser un signo de barbarie en el pueblo que se +complace en ellas, y que hay sobrada hipocresía, o por lo menos afán de +mostrar un sentimiento refinado en censurarlas y condenarlas +resueltamente. + +Prescindamos, no obstante, de comparaciones. No digamos, como D. +Hermógenes, que todo es relativo. Y sin exageración veamos lo que se +debe sentir, pensar y afirmar de las corridas de toros, no en otro +siglo, sino en el nuestro, y no en remotos países, sino en la culta y +cristiana Europa, de que forma parte nuestra España. + +Tal vez hay mucho de chiste y de broma en cuanto se alega en favor de +las corridas de toros en el precioso libro del señor conde de las +Navas. Tal vez en el bellísimo prólogo del mencionado libro, escrito por +D. Luis Carmena y Millán, cuya autoridad en tauromaquia es indiscutible +y casi infalible, se trasluzca también algo de burla y de ironía. Yo +mismo me he dejado dominar del buen humor y he desechado mi natural +seriedad al escribir estos artículos. + +Tratado seriamente el asunto, alguna razón, aunque no por completo, +tendremos que dar al doctor Morgades, obispo de Barcelona, y a la +asociación que en aquella ciudad se está formando para oponerse a las +corridas de toros. + +Yo me limitaré a decir, aunque se me tilde de poco patriótico, que +prefiero el toreo portugués al castellano. Los infelices caballos, que +se van pisando las tripas, y que todavía en las ansias de la muerte, +andan por el circo a fuerza de palos, que un rudo ganapán va sacudiendo +sobre sus costillas, será _el espectáculo más nacional_ de todos, pero +es espectáculo feo, villano, horrible y repugnante por todo extremo. Si +este martirio de los pobres jamelgos pudiera evitarse, acaso no habría +que decir mucho contra las corridas de toros. Y si adoptásemos el toreo +portugués, nada habría que decir sino grandes alabanzas, por ser un +ejercicio ecuestre en que el caballero y el caballo igualmente se +lucen. + + + + +«EL EXTRAÑO» + +ÚLTIMA MODA DE PARÍS + + +Sin pecar de jactancioso, me parece que puedo creer y decir que España, +desde fines del siglo XV, y tal vez durante todo el siglo XVI, fue la +primera nación del mundo. Y no sólo lo fue por su material predominio, +descubrimientos, conquistas y extensión territorial de su imperio, el +mayor que ha habido nunca, sino por la excelencia en las artes de la paz +y de la guerra, de los ilustres varones que entonces produjo. + +Nuestra decadencia fue rápida. Los autores que han procurado explicar +sus causas no me satisfacen. Lejos de mí la soberbia presunción de +querer enmendarles la plana. Lo único que me atreveré a indicar, no ya +como causa única, sino como una de las causas de nuestra decadencia en +el pensamiento, fue el habernos aislado, o bien por engreídos o bien por +recelosos, de que nos inficionasen las herejías, contra las cuales +combatió España gallardamente, procurando conservar o reanudar el lazo +unificante de la civilización europea y el soberano espíritu que hasta +entonces la había informado. + +Muy decaídos ya, vinimos a dar en el extremo contrario. Nos creímos +atrasadísimos y entendimos, hasta cierto punto con razón, que para salir +del atraso era menester alcanzar e imitar a las naciones que se nos +habían adelantado. + +Largo sería, y más difícil que largo, explicar aquí cómo deben ser esta +imitación y este alcance. Lo único que yo diré es que en lo científico, +el imitar y el alcanzar se comprenden, porque en lo científico cabe y +hay progreso; pero en lo puramente literario y artístico no se progresa +nada. El progreso no trae escultor que valga más que Fidias, ni lírico +mejor que Píndaro, ni trágico mejor que Sófocles, ni orador más +elocuente que Demóstenes, ni poeta más inspirado y elegante que +Virgilio. + +Considero, pues, absurda alucinación la de creer que las artes del +dibujo y de la palabra, cuyo fin es crear la belleza, vayan +perfeccionándose y mejorándose con el tiempo. Antes bien, me inclino a +maravillarme más por lo mismo que son menos reflexivos y artificiosos, y +más inspirados y espontáneos, de los himnos de Rig Weda que de las odas +de Víctor Hugo, y del Prometeo de Esquilo que de _Hernani_ o de +_Lucrecia Borgia_. + +Traigo a cuento todo lo que va dicho, con ocasión de las _Academias_ del +Sr. D. Carlos Reyles, notable escritor uruguayo. _Academia_ viene a ser +equivalente de novela corta, y se funda este título en uno de los +significados que da nuestro Diccionario a la palabra _academia_, y que +es como sigue: _figura desnuda diseñada por el modelo vivo_. + +En una extensa carta literaria que dirigí hará tres o cuatro meses a _El +Correo de España_, en Buenos Aires, discurrí muy por extenso sobre la +primera _academia_ del Sr. Reyles, titulada _Primitivo_. + +El mérito indisputable de este señor y la novedad exótica de su arte de +escribir novelas me mueven a discurrir también por extenso sobre su +segunda _academia_, titulada _El Extraño_, y a juzgar, por varias +razones muy interesante, este estudio. + +Ya se entiende que si yo no creyera en el valer literario del Sr. +Reyles, nada bueno ni malo diría acerca de sus obras. Si las censuro es +por creer que el autor vale, aunque anda harto extraviado. + +Su extravío proviene de la ya mencionada enfermedad epidémica, nacida +del menosprecio con que miramos a nuestra nación o a nuestra raza, y +que se nota, por fortuna, más que en España, entre los escritores +hispanoamericanos. Consiste la enfermedad en cierto candoroso y +desaforado entusiasmo por la última moda de París en literatura, como si +en literatura estuviesen bien las modas y como si en literatura se fuese +progresando siempre, como se progresa en cirugía o en química y mecánica +aplicadas a la industria. + +Sin duda que, en mi sentir, nadie ha escrito hasta ahora una más hermosa +novela que el _Don Quijote_, aunque yo no niego que podrá un día +escribir alguien otra mejor novela; pero esta mejor novela no lo será +porque se haya progresado, sino porque Dios o la Naturaleza, la +Providencia o el Acaso, hará que nazca, en Rusia, en Suecia, en Francia, +o quién sabe dónde, un novelista más ingenioso, más profundo y más ameno +que Miguel de Cervantes. + +De todos modos, la mejor novela que hoy se escriba, no lo será porque se +funde en una estética recién descubierta, y porque se ajuste a +determinados procedimientos a la última moda de París, sino que será la +mejor novela por la propia, libre y tan poderosa como juiciosa +inspiración de quien con entendimiento tan sano como grande acierte a +escribirla. + +Yo no entiendo de música e ignoro lo que podrá ocurrir en lo futuro con +relación a la música; pero sobre literatura, aunque también entiendo yo +poco, entiendo lo bastante para estar segurísimo de que no es dable en +cierto sentido la literatura del porvenir. Se cae de su peso que la +literatura, reflejo de creencias, doctrinas, costumbres y leyes, +aspiraciones, temores y esperanzas de cada época, varía tan a menudo +como varían todas estas cosas en el seno de la sociedad humana. En este +sentido, la literatura del siglo XVIII, con relación a la del siglo +XVII; fue literatura del porvenir, y la del siglo XIX lo fue con +relación a la del siglo XVIII, y la del siglo XX lo será con relación a +la de nuestro siglo; pero no es esta perogrullada lo que quiere +expresarse cuando se habla hoy de literatura del porvenir. Lo que quiere +expresarse es la aparición de escritos tan profundos y sutiles que los +de Homero, Dante, Virgilio, Ariosto, Shakespeare, todos nuestros grandes +dramáticos y los dramáticos griegos, en suma, cuanto hay de conocido +hasta ahora y puesto en letra de molde, sea fruslería insubstancial, +superficial y _epidérmica_, que de tal la califica el Sr. Reyles, +comparado con lo que ya se va escribiendo y con lo que se escribirá en +adelante, si Dios no lo remedia, ajustándose a los patrones, cánones y +moldes que vienen de París, ora inventados, ora aceptados y autorizados +allí, aunque vengan de Alemania, de Rusia o de Suecia. + +Todavía hay en este nuevo arte literario que el Sr. Reyles sigue, algo +que me choca más que la supuesta superioridad de las obras, por virtud +de progresivo desarrollo. Lo que me choca más es el propósito de que las +novelas, cuentos, _academias_ o como quieran llamarse, no se han de +escribir para deleitar y pasar agradablemente el tiempo con su lectura, +sino para mortificar, aterrar y compungir a los lectores, como con una +pesadilla tenaz y espantosa. + +Y si esto fuese para hacernos aborrecer el mundo y todas sus pasiones, +alborotos, pompas y vanidades, el caso tendría explicación, salvo que +yo, en vez de llamar novelas a los libros que así se escribiesen, los +llamaría obras ascéticas, materia predicable, homilias o libros de moral +severa y adusta, como _Los gritos del infierno_, los _Casos raros de +vicios y virtudes_, las _Agonías del tránsito de la muerte_ y los +_Estragos de la lujuria_. + +Por desgracia, esta literatura a la moda no puede ser así, porque para +ella la moral, si la tiene, no se funda en ninguna religión, ni en +ninguna metafísica, y el vicio y la virtud vienen a ser productos tan +naturales y tan inevitables como el vitriolo y el azúcar. + +Tampoco me conformo con los tipos o personajes que surgen de tales +doctrinas, que las profesan, y que así ellos como el autor que los ha +creado, entienden que son refinadísimos, exquisitos, aristocráticos de +una flamante y peregrina aristocracia, y en todo superiores a los +rastreros, vulgares y timoratos burgueses. + +La segunda _academia_ del Sr. Reyles saca a la palestra y pone en acción +a uno de esos disparatados seres sublimes, llamado Julio Guzmán. El +autor, en mi opinión, aspira a que admiremos a su héroe; pero sólo logra +que nos parezca insufrible, degollante y apestoso. Es cómica, sin que el +autor lo quiera, la pretensión de hallar inauditas novedades en los +refinamientos y quintas esencias con que la moderna cultura presta +hechizos supremos a la lascivia. + +Yo entiendo, y todo el mundo entenderá lo mismo, si bien lo recapacita, +que en el vicio mencionado, así como en todos los demás, no ha habido el +menor progreso desde las edades patriarcales. Lot y sus hijas, Dina y el +príncipe de Siquén, los habitantes de Pentápolis, la señora de Putifar y +los caballeritos _dandíes_ y _gomosos_, que vivían en Bactra, en Ur o en +Menfis, sabían cuanto hoy pueden saber en punto a voluptuosidades todas +las ninfas de París y sus mantenedores y parroquianos. Cuando uno +recuerda a Oala y a Oliba de Ezequiel, la _Nana_ de Zola es una paloma +sin hiel, es una inmaculada cordera. Y cuando uno trae a la memoria los +linimentos, pomadas, aromas, afeites, mudas, untos y frotaciones, con +que durante un año iban adobando a las más lindas muchachas antes de +presentarlas al rey Asuero, todos los refinamientos, primores, adornos y +zahumerios de que puedan valerse las más alambicadas ninfas de París, +son la propia ordinariez y la más vulgar _cursilonería_. + +Las artes _cosméticas_ e indumentarias y todas las demás invenciones, +trapacerías y mañas, provocantes y fomentadoras del erotismo, habían +llegado a la perfección hace más de tres mil años y desde entonces nada +han adelantado. El más curtido y experimentado en amor de todos los +mozalbetes que viven en París, no podría describir con mayor exactitud +que el divino Homero los medios de seducción de que se vale una mujer +para engañar, enloquecer y adormecer a su marido o a su amante. Dígaseme +si Juno no estaba bien industriada en todo ello, cuando para encender en +deseos frenéticos el corazón de Júpiter, se puso el cinturón de Venus y +subió a la cumbre del Gárgaro. Onfale hizo hilar a Hércules; Dalila +cortó a Sansón los cabellos y Elena suscitó una guerra espantosa que +duró diez años. A ver si estas señoras, y muchas otras de que están +llenas las historias sagradas y profanas, no sabían dónde les apretaba +el zapato, en cuanto se refiere al arte cuyas reglas fundamentales puso +Ovidio en verso. + +Pero volvamos a Julio Guzmán _el extraño_, y pongamos término a las +divagaciones. + +El suceso que presta asunto a la novela o _academia_, es harto frecuente +en la vida real. Durante la mía, que ya no es corta, he visto yo docenas +de casos parecidos: una mujer que, ya por una razón, ya por otra, casa o +se propone casar con su hija, con su sobrina o con su hermana, al hombre +de quien está o estuvo enamorada y con quien tiene o tuvo poco castas +relaciones. Esto, aunque frecuente, es bellaquería de marca mayor, que +nunca debe disculparse: pero menos disculpa tiene el arrepentirse por +tan desmañada manera, que el galán a quien quiere casar su enamorada, +mate a disgustos o poco menos, así a dicha enamorada como a la novia que +le ha buscado. Y todo ello por exceso de amor, porque él está prendado +de ambas y porque se encuentra, aunque sea innoble comparación, que +suplico se me perdone, como burro entre dos piensos. + +En resolución, Julio Guzmán, a quien su querida Sara se allana a casar +con su hijastra Cora, se arregla de suerte que causa la infelicidad de +Cora y de Sara y se queda sin la una y sin la otra. No debiera, pues, +llamarse Julio Guzmán, sino Pedro Urdemalas. Lo cierto es que en esta +academia de _El Extraño_ todos son infelices. ¿Y cómo no ha de serlo _el +extraño_, y cómo no ha de hacer infelices a cuantos le rodean y a +cuantos se interesan por él, cuando es víctima de una vanidad ridícula y +de las más indigestas doctrinas pesimistas, materialistas y ateístas? + +Y es lo singular que, después de todas mis censuras y después del mal +efecto que me produce la multitud de insufribles galicismos que hay en +_El Extraño_, todavía persisto en ver en el autor muy notables prendas +de novelista. Sólo las desluce la manera de escribir a la última moda y +de imaginar que hay novedad y mejora en ello. + +Hasta el desencanto, la desesperanza y el hastío que pueda tener Julio +Guzmán, valen poquísimo, en comparación de los que tres mil años antes +tuvo Salomón, según el _Eclesiastés_. + +Afortunadamente, en nada malo hay novedad, ni cabe progreso. Tal vez +pueda haber novedad y tal vez quepa el progreso en lo bueno. Si la +literatura del porvenir así lo entendiese y así lo buscase, más razón +tendría de ser y yo no me atrevería a censurarla. La censuro, porque +hace lo contrario. + +Aun en los tiempos en que la mente humana imaginaba divinidades +tiránicas y crueles, los grandes poetas, sobreponiéndose a la +desconsoladora creencia, buscaban y hallaban un final desenlace, +trascendente y dichoso, para sus tragedias más horribles, dejando a la +Providencia justificada y glorificada. Así Minerva ahuyenta a las +Furias y devuelve a Orestes la paz del alma, y así Prometeo es libertado +y salvado por el hijo mismo del dios que tan horriblemente le +castigaba. + + + + +SOBRE LA NOVELA DE NUESTROS DÍAS + + +Hace ya tiempo que escribí un artículo dando cuenta al público español +de las novelitas llamadas _Academias_, que ha escrito el literato +uruguayo D. Carlos Reyles. Como yo no me complací nunca en tomar un +libro insignificante o tonto para objeto de mis burlas, para decir +chistes fáciles y de baja ley y para hacer el papel de dómine empleando +la disciplina o la palmeta, cualquiera que me conozca comprenderá que, +si hablé de las novelitas mencionadas, fue por haber encontrado en ellas +verdadero mérito y por juzgarlas digno asunto de la crítica. Así lo +entendió también su autor D. Carlos Reyles, y, si ha contestado a mi +artículo, en _El Liberal_, ha sido de modo tan cortés y tan lisonjero, +que me mueve a la réplica, aunque sólo sea por agradecimiento y por +cortesía. + +Voy, pues, a replicar al Sr. Reyles, aunque me parece harto dificultoso, +porque dicho señor no defiende directamente sus obras, las cuales más +bien han sido elogiadas que censuradas por mí. Lo que defiende es una +determinada estética que yo en cierto modo y hasta cierto punto condeno. +De aquí que para hacer los distingos indispensables y marcar bien los +límites hasta donde se extiende mi condenación y las razones en que ésta +se funda, necesite yo más espacio del que puede ofrecerme _El Liberal_ y +acaso más paciencia de la que presumo que han de tener sus lectores. +Haré, no obstante, un esfuerzo para ser breve y para decirlo todo en +cifra y resumen, aunque sea con mengua de lo explícito y de lo claro que +anhelo ser siempre en mis escritos. + +En literatura no hay modas de París, como en trajes y adornos de +señoras, y tampoco hay progreso en literatura como en química, cirugía o +mecánica, aplicada a la industria. Por consiguiente, quien entiende que +hay tales modas y tales progresos, escribe mucho peor que si entendiese +lo contrario, corta las alas de su ingenio en vez de alargarlas y darles +fuerzas, pierde parte de su originalidad, cuando no la pierde toda y se +expone a caer en lo falso, en lo amanerado y en lo extravagante. + +Esto es lo que yo he dicho y esto lo que trata de impugnar el Sr. +Reyles, aunque en mi sentir no lo impugna. + +Lo que yo niego es que deba haber modas y que las modas tengan que venir +de París; pero ¿cómo he de negar yo que el sentir, el pensar y el +imaginar de cada período histórico sean diferentes y que se refleje en +las obras de imaginación esta diferencia? Sin querer imitar a nadie, +espontáneamente, hasta contra nuestra voluntad, hasta cuando nos +empeñamos en ser o en aparecer como de otro siglo o como de otra época, +somos por virtud de leyes ineluctables, de nuestra época y de nuestro +siglo. + +Supongamos por un instante que no hay esas novelas francesas y rusas que +el Sr. Reyles pone por las nubes o que ni él ni yo las hemos leído, o +que no hemos leído sino las novelas españolas de los siglos XVI y XVII y +que nos empeñamos en imitarlas y hasta que reflexivamente las imitamos. +El resultado será, si en el Sr. Reyles y en mí hay personalidad y fondo +propio, que escribiremos novelas muy diferentes por todos estilos de las +antiguas, muy de nuestro siglo y mucho más nuestras que imitando las +francesas o las rusas. + +La imitación de lo antiguo es, por otra parte, mil veces más segura. Lo +tonto, lo disparatado, y lo vulgar, todo ha caído en olvido o en +descrédito. Varias generaciones de críticos y el desdén de las gentes +han barrido lo insignificante y lo malo, como quien barre basura. Lo +bueno, lo llamado clásico, queda solo en nuestra memoria, se nos +presenta como ejemplo y como modelo, nos induce a la imitación y nos +excita a la competencia. En lo moderno, al contrario, las obras de +literatura están como la mies en la era, sin que nadie haya separado aún +el grano de la paja, ni lo que ha de ser alimento agradable y sano de la +semilla desabrida o de la cizaña, que, en vez de deleitar y de nutrir, +embriaga y causa vahídos. De aquí que el que imita lo moderno corre +peligro de engañarse, deslumbrado por el aplauso vulgar y por el +prestigio de la moda, y en vez de imitar exquisiteces y bellezas, imita +estrafalarias novedades o insulsas tonterías. Claro está que, a pesar de +todo, si el imitador vale algo, por cima de esas novedades y de esas +tonterías, surgirá y descollará su propio talento. ¿Pero no sería mejor +que no se entusiasmase tanto por lo moderno, que no se pasmase tanto de +los primores franceses y rusos, a fin de no tener que ponerse en zancos, +que empinarse y que estirar violentamente su ingenio para salir por cima +de esas tonterías y de esas novedades, mostrándose tal como es? + +El ciego y fervoroso imitador de lo moderno se asemeja a alguien metido +en enmarañado matorral, de donde le cuesta gran trabajo sacar la cabeza, +así para orientarse como para que la gente le vea, mientras que el +imitador de lo antiguo se asemeja a alguien que está en soto bien +cultivado, de donde se arrancaron ya las matas enanas y espinosas, se +podaron las ramas inútiles y se rozó la mala hierba. Útil o bello y +elevado además, es cuanto allí queda. + +Sin imitar a nadie pueden escribirse obras nuevas y buenas; pero +también, imitando lo antiguo, se puede escribir bien, y ser nuevo, hasta +sin pretenderlo y contra la voluntad y el propósito de quien escribe. +Fray Luis de León, pongamos por caso, se propuso imitar, casi copiar a +Horacio, en _la vida del_ CAMPO; pero informado el poeta de muy diverso +espíritu, produce algo, enteramente diverso también, y de tamaña +novedad, que Horacio, resucitado y conociendo bien el habla castellana, +no hubiera penetrado el peregrino y para él misterioso sentimiento que +palpita en la imitación de su oda. Toma Calderón la fábula de Prometeo +para argumento de un drama, y toman Fenelón y Lope el asunto de la +_Odisea_ para el _Telémaco_ y la _Circe_, y nada hay más característico +de su época que las obras de estos tres ingenios, ni nada más extraño al +sentir, al pensar y al imaginar de Esquilo y de Homero. Literalmente, +los versos de Andrés Chenier son un centón de trozos traducidos del +latín y del griego; pero, infundida el alma de Andrés Chenier, en el +centón susodicho y prestándole nueva y poderosa vida, le convierte en +manifestación lírica de las ideas, pasiones y creencias de fines del +siglo pasado y en base flamante de la gran poesía que ha florecido en +Francia en el presente siglo. + +No se crea, por lo expuesto, que yo apruebe sólo la imitación de lo +antiguo y que repruebe en absoluto la de lo moderno y extranjero. Lo +único que repruebo es la carencia de discernimiento y la sobra de +idolatría servil en esta imitación. Convengo en que se puede y hasta se +debe enriquecer la literatura propia con lo mejor que se halle en los +autores contemporáneos de otras naciones. No por eso se expatria +mentalmente el que lo hace. ¿Quién más español que Lope? Y Lope, no +obstante, era tan imitador y tan apasionado admirador de los italianos, +que llegaba a exclamar: ¿Cómo he de competir con ellos, que son + + ...solos y soles, + yo con mis rudos versos españoles? + +Evidente es asimismo que Boscán y Garcilaso, importando en España la +métrica y el modo de poetizar de los italianos, prestaron poderoso +impulso y nuevo aliento a la literatura de su patria sin hacerle perder +su originalidad castiza, sino suministrándole nuevos moldes de donde +pudo salir y salió mejor ataviada y más limpia, refulgente y hermosa. + +Yo mismo, por último, he celebrado, no poco de lo exótico e importado de +Francia que hay en Rubén Darío, sosteniendo que cuando este poeta atina +en la elección de lo que toma, lo reviste de la forma conveniente, lo +expresa en su idioma castizo y lo adapta como importa adaptarlo, lejos +de menoscabar, enriquece la lira castellana con cuerdas nuevas y con +tonos que tienen algo de inauditos. Pero desde esto hasta la exagerada +admiración del Sr. Reyles por las novelas francesas y rusas, hay todavía +enorme distancia, que yo no paso. Las comparaciones son odiosas, y no +trataré yo de sostener contra el Sr. Reyles que la novela contemporánea +española no es inferior a las de los países citados. Iré modesta y +humildemente hasta conceder que es inferior; pero la inferioridad +consistirá en que los novelistas españoles del día somos menos +discretos, menos instruidos, menos hábiles y menos inspirados que los +franceses y que los rusos. Consistirá en suma, en nuestra general +decadencia; en que así como ahora no hay Grandes capitanes como Gonzalo +de Córdoba; ni pasmosos marinos, como el marqués de Santa Cruz; ni +egregios políticos, como el Cardenal Cisneros, tampoco hay novelistas +como Cervantes. Y no consistirá esto, en manera alguna, en los +progresos que ha habido en la novela, progresos realizados en tierra +extraña y no aprovechados por nosotros. No consistirá en ese _arte tan +exquisito_, de que habla el Sr. Reyles, _que afina la sensibilidad con +múltiples y variadas sensaciones, y tan profundo, que dilata nuestro +concepto de la vida con una visión nueva y clara_; arte, a lo que se +infiere de las palabras del Sr. Reyles, recién inventado, por cuya +estupenda virtud se hace sentir por medio del libro, _lo que no puede +sentirse en la vida sin grandes dolores, lo que no puede pensarse sino +viviendo, sufriendo, y quemándose las cejas sobre los áridos textos de +los psicólogos_. Esta afirmación del Sr. Reyles, raya a mi ver, en +herejía literaria, casi monstruosa. ¿Qué novísimo arte exquisito y +profundo es ese que no se ha descubierto sino a fines del siglo XIX en +Francia, en Suecia o en Rusia? ¿De suerte que Bourget, Ibsen y Tolstoï +emplean un arte más exquisito y profundo que los autores del _Quijote_ y +de _La Celestina_? ¿Con que Cervantes hacía sentir menos y ahondaba +menos en la mente y en el corazón humanos que los modernos novelistas +que cito? O la humanidad era más boba y simple en los pasados siglos que +lo es en el día, o no hay tal superioridad en las novelas rusas y +francesas de ahora. ¿Dónde está la novela de ahora, rusa o francesa, a +la que pueda nadie prometer, no la perpetua juventud, no la vida +inmortal que tiene el _Quijote_, sino la longevidad gloriosa y el favor +popular de que gozó durante dos o tres siglos el _Amadís de Gaula_? + +Moda, afectación rebuscada y caprichoso artificio hubo, sin duda, en los +libros de caballerías. Pero ¿quién me demuestra la naturalidad +espontánea y las honduras filosóficas de las novelas neuróticas, +psicológicas, simbólicas y naturalistas que privan hoy? ¿No podrían ser +también artificiosas, falsas y no menos llenas de afectación y de +amaneramiento, con la pícara circunstancia de poner de mal humor a los +lectores y de divertir menos al público del siglo XIX, que _Las Sergas +de Esplandián_ o que _Tirante el Blanco_ divirtieron al público del +siglo XVI? Al cabo, la burla, la parodia de los libros de caballerías +dio motivo y aun se puede decir que inspiró y produjo el más bello y +profundo libro de entretenimiento, en prosa, que hasta ahora en el mundo +se ha escrito. Me atrevo a dudar de que el ingenio del manco de Lepanto +se inspire en las novelas en moda hoy y haga de ellas una parodia que +equivalga al _Quijote_. Acaso no merecen más que una sátira como la que +escribió Boileau contra las novelas de su tiempo. Aquellas novelas +también estuvieron de moda, también entusiasmaron a un público +ilustradísimo, donde figuraban filósofos, ilustres pensadores y +egregios personajes del gran siglo de Luis XIV, y sin embargo, pasaron +de moda. No es de maravillar, por consiguiente, que pasen también de +moda las novelas del día. Esto viene en apoyo de mi tesis, en la cual no +afirmo que en literatura no haya modas, sino que no debe haber modas en +literatura y que los verdaderos literatos, cuando quieran escribir obras +durables y no contentarse con un aplauso efímero, y cuando quieran +emplear el verdadero arte exquisito y profundo, no descubierto +recientemente en Rusia, sino conocido ya en Grecia, desde los tiempos de +Homero, deben prescindir de la moda y dejarse llevar de la propia y +natural inspiración de la que nace, sin buscarlo ni pretenderlo, cuanto +hay de original, de peregrino y de nuevo. + +Para que no me tilden de prolijo, no toco aquí otro punto de tan +axiomática evidencia que apenas requiere demostración, a saber: que en +ciencias, en organización política y económica de la sociedad humana, en +costumbres, en comercio, en industria, hay progreso; pero que en +literatura, en poesía, no le hay. Explicar esto con claridad +conveniente, a fin de evitar confusiones y argumentos fundados en mala +inteligencia, sería tarea larguísima, y la dejo para otra ocasión en que +venga a propósito y pueda yo extenderme. + + + + +DEL PROGRESO EN EL ARTE DE LA PALABRA + + +I + + +La pesadísima cuestión de Cuba atrae de tal suerte la atención del +público, que parece inoportuno escribir de otra cosa que no sea de la +pesadísima cuestión de Cuba o de algo que con ella se relacione. + +No me atreveré yo a decir que sea todo torpeza de nuestra parte. Diré, +sí, que en esto de guerras civiles es y fue siempre tenacísima nuestra +raza. Bien mirado, no cayó sobre España aquel inmenso diluvio de moros +de que nos habla Fray Luis de León en la _Profecía del Tajo_. Vinieron a +lo más la vigésima parte del número de soldados que hemos enviado a Cuba +en estos últimos veinte o treinta meses, y, aunque sea triste decirlo, +ellos bastaron para enseñorearse de toda España y para que el célebre +Muza se pelase las barbas, apenas desembarcó, al notar que casi nada le +quedaba que hacer, porque todo estaba ya hecho. + +Si es desvarío de mi imaginación Dios me lo perdone, pero a menudo todo +aquello de D. Rodrigo, D. Julián, D. Opas, la Cava y los hijos de +Vitiza, me parece un pronunciamiento como los de ahora, salvo que hubo +en él unos cuantos moritos, que vinieron como legión extranjera. De aquí +que la batalla del Guadalete y la batalla de Alcolea sean a mi ver muy +semejantes. Y así como recientemente, después de una de estas batallas, +la mayoría de los españoles se hizo partidaria furiosa de los derechos +individuales, entonces se hizo partidaria del Alcorán de Mahoma. + +Poco duró el dominio del extranjero en nuestra tierra. España se declaró +independiente de los califas de Damasco y eligió rey para sí. El primer +Abderramán fue el D. Amadeo de entonces. Y si el califato duró más que +el reinado de D. Amadeo, lo que ocurrió al terminar ambas cosas puede +muy bien asimilarse. Entre los reyezuelos de Taifas y el comunalismo, el +caciquismo, el regionalismo y el autonomismo, no se me negará que puede +notarse alguna semejanza. + +En consecuencia de lo expuesto, considero yo la lucha entre moros y +cristianos, que empezó en el Guadalete y acabó en Granada, con el +epílogo de la rebelión de los moriscos alpujarreños, como una +larguísima guerra civil, que duró siete u ocho siglos. Y no impidió esta +situación de guerra civil casi perpetua, el que los españoles se aunasen +y peleasen gloriosamente contra los extranjeros, realizando portentosas +hazañas, digno y propio asunto de las más hermosas epopeyas. Así +vencimos, sin distinción de moros y cristianos, en Roncesvalles a las +aguerridas huestes del emperador Carlo Magno; en no pocos puntos de +nuestro litoral, a los terribles piratas normandos, idólatras y feroces; +y en cien reñidas y sangrientas batallas, como las Navas de Tolosa y el +Salado, a todo el poder fanático de Africa; a la ingente muchedumbre de +almorávides, almohades y benimerines, que se volcó sobre España en +sucesivas y devastadoras invasiones. + +Independientemente de esto, yo me obstino en figurarme la prolija +contienda de siete u ocho siglos como una obstinadísima guerra civil, +dentro de la cual cabía y había otra multitud de guerras civiles, ya de +moros, contra moros, ya de cristianos contra cristianos, ya de los de +una religión contra los de la otra. + +Cuando terminaron estas guerras civiles, merced al esfuerzo y tino de +los Reyes Católicos, la audacia, la destreza en las artes de la guerra y +de la política, y el ansia de imperio, de aventuras y de poder, fueron +tales y tan grandes en los españoles unidos, que éstos impusieron su +hegemonía a Europa entera, prevalecieron y descollaron entre los pueblos +todos, y para dilatar su imperio y tener campo abierto a su ambición, a +su codicia y a su empeño de gobernar las cosas humanas, como si fuera +por ministerio divino y ellos fueran nuevo Pueblo de Dios, fue menester +que la Providencia les permitiese, y tal vez los diputase y habilitase +para descubrir nuevos mundos. + +Bien estamos pagando ahora todas aquellas lozanías y todos aquellos +atrevimientos de las edades pasadas. Y todo ello por la afición al +merodeo, a la vagancia y a la vida rota y sin freno, que las guerras +civiles traen consigo. Lo que sucede en Cuba carece de otra explicación. +Los españoles que allí residen, y hasta los mulatos y negros, ya libres +y españolizados, no tienen fundado motivo para rebelarse, como no +aspiren a algo a modo de suicidio colectivo y como de casta, porque es +evidente que con la protección y la cercanía de los Estados Unidos, a +los veinte años o antes de la nominal independencia de Cuba, no quedará +en Cuba un palmo de tierra que no pertenezca a un _yankee_, ni paseará +por las calles de la Habana, decentemente vestido, alguien que no sea +_yankee_ o que no disimule mucho su procedencia española, chapurreando +la lengua inglesa. + +Quiero suponer que el suelo de Cuba llegará entonces a estar más poblado +y mejor cultivado; que producirá más tabaco y más café; que dará de sí +tanta azúcar, que si los bocoyes de una sola de sus cosechas se +arrojasen al Atlántico, el Atlántico se convertiría en descomunal tazón +de almíbar; pero nada de esto gozaría la gente de raza española, que no +había sabido crearlo, sino la raza superior de los _yankees_, que lo +crearía, con la actividad y con el acierto de que carecen los criollos +de casta española, los cuales no es de presumir que con la independencia +habían de ser más industriosos y atinados en sus empresas que libres hoy +y gobernándose con autonomía administrativa, bajo la bandera maternal de +España. + +En suma; yo no veo motivo para que esta guerra de Cuba dure unos cuantos +siglos como duró la guerra civil de que ya hemos hablado. La guerra es +ahora muy cara, y hasta por razones económicas debe terminar pronto la +guerra. + +Entre tanto, y para distraernos, si es posible, hablando de otros +asuntos, y para complacer a algunos amigos, quería yo hablar del +progreso, con relación a las artes de la palabra y explicar lo que dejé +por explicar acerca de esto en mi artículo, réplica a otro de D. Carlos +Reyles, publicado en este periódico en el día 3 del corriente. + +Por desgracia, la preocupación de la guerra de Cuba me ha llevado, como +vulgarmente se dice, por esos trigos, y me ha movido a escribir sobre +muy distinta materia. Reconozco que lo escrito poco o nada tiene que ver +con el progreso, a no ser para negarle y para afirmar que, _mutatis +mutandis_, los casos se repiten y vienen a ser siempre los mismos. + + Erit altera quæ vehat Argo + Delectes heroas: erunt etiam altera bella. + +Para introducción hay también más que de sobra en la divagación +precedente. Yo la hallo, no obstante, tan ajustada a la verdad y tan +candorosa, que no me decido a suprimirla. Quede y valga, pues, como +principio de esta meditación mía sobre el progreso, la cual meditación +no puede ya ser corta, a no incurrir en la monstruosa desproporción de +un exordio mayor que el discurso a que precede. Para evitar la +desproporción, y además porque tengo mucho que decir, haré el discurso +más largo que de costumbre, abusaré por esta vez sola, lo prometo y casi +lo juro, de la paciencia de los lectores, y dividiré el artículo en dos +o tres raciones o dosis. Sea esta la primera. + +Lo que es por instinto y por afición, yo soy tan progresista como el que +más. No fueron ni son más progresistas que yo los generales Riego y +Espartero, ni el propio Sr. Reyles, que cree que ha podido inventarse, +pocos años ha, un arte, desconocido antes, muy profundo y muy exquisito, +por cuya virtud y con cuyos preceptos se escribirán los dramas y las +novelas del porvenir y otros mil primores, sutilezas y honduras que +dejarán tamañitas y harán que desdeñemos por superficiales y +vulgarísimas, cuantas obras de entretenimiento hasta hoy se han escrito. +Pero la reflexión acude luego. Me paro a reflexionar y voy limitando mi +creencia en el progreso, y cercenando tanto de ella, que no puedo menos +de dejarla muy reducida. + +En la totalidad de los seres, en el conjunto de las cosas creadas, +empiezo yo por decirme, no cabe progreso alguno. Las incomprensibles y +elevadas obras de Dios están hoy tan perfectas como en el primer día. +Así lo afirman y lo cantan los tres arcángeles en el maravilloso prólogo +del _Fausto_. Ello será, sólo Dios sabe de qué suerte. Lo único que yo +afirmo, con el apoyo de los tres arcángeles, cuyo cantar aplaudo, es que +no crece ni mengua, en su conjunto, la cumplida perfección de lo creado. +Inteligencias superiores a las humanas, conciliarán acaso en comprensiva +síntesis ciertas antitéticas proposiciones. Nuestra débil mente, no lo +puede, ni lo podrá nunca. Vemos cuanto fue, es y será, desenvolviéndose +en sucesivas mudanzas, dentro de algo indefinido y vacío, a manera de +molde, que llamamos, tiempo. Tal vez columbramos la eternidad inmutable; +pero al menos en esta vida mortal no acertamos a comprenderla. + +Pensando, pues, con sujeción a nuestros pobres recursos naturales, sin +el auxilio de la fe o de una imaginación tan alta, que jamás hallará en +ninguna lengua humana términos para expresar lo imaginado, es seguro que +lo bueno y lo hermoso del todo, no mengua ni crece, no se deteriora ni +se mejora. La gloria del Altísimo sería mayor o sería menor, según sus +obras fuesen mejorándose o deteriorándose, lo cual es absurdo. La +omnipotencia, la bondad y la sabiduría del Ser Supremo, no sufren +quebranto ni reciben aumento, porque son infinitas. Cierto que las cosas +no son ni valen nada, porque no son Dios; pero, sin duda, son algo por +el ser que Dios les da, y este es otro misterio, cuya obscuridad +tenebrosa no hay ni habrá nunca mente de hombre nacido que ponga en +claro. + +Aunque el Universo no se considere sino como manifestación de la +actividad divina, el poder creador, conservador y benéfico de esa +actividad, nos parecerá mayor o menor, según el Universo gane o pierda. +Es por consiguiente, lo más atinado y juicioso por nuestra parte, el +creer que las cosas, de acuerdo con el cantar de los tres arcángeles, +están bien como en el primer día: ni más ni menos, porque no cabe +aumento ni disminución en lo infinito del saber y de la bondad de quien +las ha creado. + +Descendamos ya de tan elevadas esferas metafísicas. Si me he extraviado +al querer subir a ellas, válgame para disculpa mi intención recta y +sana. + +Acaso me hubiera estado mejor no pugnar por encumbrarme tanto, y +limitarme desde luego, como ya me limito, a este mundo sublunar y a los +hombres que le habitan, en quienes cabe progreso, porque, sin duda, +tuvieron principio y crecieron; pero será, a mi ver, progreso limitado, +porque ni éste planeta ha de durar siempre, ni es probable tampoco que +la humanidad contenga en sí, en germen, facultades que se desenvuelvan +en ascensión perpetua, ya mejorándola con incesante e indefinido +progreso, ya haciendo brotar de su seno lo que llaman ahora el +superhombre, en cuyo advenimiento creen no pocos, como, por ejemplo, el +Sr. D. Pompeyo Gener, y para los cuales sospecho que se escribirán esas +novelas del porvenir de que nos habla el Sr. Reyles, empleándose en +escribirlas el nuevo arte poético recién inventado y que es tan +exquisito y tan profundo. + +Sobre todo ello hablaremos en artículo aparte, por ser ya muy largo el +presente. + + +II + + +Desde la mona _catarrinia_ hasta la elegante y hermosa Helena y desde +los _antropiscos alalos_ que salieron de la Lemuria y se esparcieron en +manadas y aullando por todo el mundo, hasta el hombre que compuso la +_Iliada_ y los que la entendían y gozaban leyéndola, hay progreso tan +pasmoso que, aun suponiendo millares de siglos para realizarle, todavía +nos parece inverosímil y punto menos que imposible. Acaso sea todo ello +ensueño ingenioso de los sabios que se dedican a la Prehistoria. + +Permítasenos dudar de las afirmaciones de esta ciencia flamante. +Prescindamos de ella. Y afirmemos, con los datos que suministra la +historia documentada y no soñada, que ni en hermosura, ni en fuerza y +agilidad corporales, ni en valentía y entereza de ánimo, ni en claridad +y elevación de pensamientos, presenta hoy nuestro linaje tipos más +nobles y perfectos que los que aparecen ya, como personajes reales, hará +más de tres mil años. El hombre, por lo tanto, no ha realizado progreso +alguno, en su propio ser, durante tan largo tiempo. + +Lo contrario es lo que puede o parece que puede afirmarse cuando se +consideran la sublimidad de la misión de algunos individuos de nuestra +especie, la felicidad con que la cumplieron y la transcendencia benéfica +de sus obras, en cuya comparación nada hay equivalente en el día. Las +empresas a que dieron cima individuos y colectividades de tiempos muy +antiguos, no se columbra que puedan tener hoy, ni en un cercano +porvenir, algo que las supere. No niego yo la posibilidad de nada; me +limito a declarar que no percibo, por ejemplo, gloria mayor, ni en lo +presente ni en lo futuro, a la de la antigua Grecia, que echa el +cimiento, crea la traza y forja el molde de toda la ulterior cultura +europea; a la de una sola ciudad, Roma, que se enseñorea de lo mejor del +Orbe, y con sus leyes y su idioma lo unifica y lo prepara para recibir +con mayor facilidad otro más alto elemento de civilización; y a la de +esta misma Península en que vivimos, que, para extender esa civilización +más allá de los linderos y términos conocidos hasta entonces, logra +descubrir nuevos mundos. + +Repito, pues, que los hombres que hicieron tan grandes cosas no son +inferiores a los del día. Luego en nuestro propio ser no ha habido +progreso alguno. El progreso es con todo innegable, si no en nosotros, +en lo que está fuera de nosotros, aunque en nuestro poder y acumulado +por herencia. Napoleón, por ejemplo, no vale más que Alejandro el +Grande; pero Napoleón tiene cañones y otros medios de guerrear que +Alejandro no tenía. Ni Kant ni Hegel valen tanto como Aristóteles; pero +Aristóteles no poseía ni la vigésima parte de datos científicos que Kant +y Hegel. + +Harto se comprende así en qué sentido y hasta qué punto el progreso es +indudable. Hay progreso en la ciencia; pero en el arte no hay progreso. +Si Perícles resucitara hoy se quedaría turulato al oír el fonógrafo, al +hablar por teléfono y al ver el alumbrado eléctrico, los globos +aerostáticos, los ferrocarriles y la fotografía. Hasta una cajilla de +fósforos de a perro chico le derribaría al suelo, atolondrado de pasmo y +de sorpresa; pero de seguro que no hallaría entre todas las _heteras_ de +París una más discreta, distinguida y guapa que Aspasia, y la Magdalena +le parecería una triste parodia del Partenón, y la torre Eiffel un feo y +monstruoso engendro. + +Yo confieso que, si se reuniesen las más selectas poesías líricas de los +grandes poetas de hoy y Perícles pudiese leerlas y entenderlas, había de +hallarlas superiores a las de Píndaro. Prolijo sería explicar el por +qué. Baste con que yo reconozca que en lo lírico sobrepujamos a los +antiguos. No así en lo demás. La misma abundancia de conocimientos y el +prurito de analizar las cosas y de mirar por todos lados cada objeto, +quitan gracia, ligereza y nitidez al estilo y le hacen pesado, confuso +y difuso. Acostumbrado Perícles a la rapidez de la narración de +Herodoto, no podría aguantar ni al grande historiador Macaulay, el cual, +si hubiera continuado su historia de Inglaterra hasta nuestros días, +hubiera tenido que dar a la estampa centenares de volúmenes de la +edición Tauchnitz, y hubiera sido menester, hasta para un lector +inteligente y asiduo, el empleo de algunos años de vida sólo para leer a +Macaulay y enterarse a medias de lo que dice. Acostumbrado, además, +Perícles a la concisión en el narrar de tantas y tan bellas fábulas, +leyendas y tradiciones de su patria, yo apostaría mil contra uno a que +no sufriría con paciencia, sin bostezar y sin dormirse, las pesadísimas +e interminables descripciones de una novela de Zola. + +Es cierto que cualquiera me dirá para contestarme que Zola no escribe +para que le lea Perícles, sino para que le lean los hombres del día. Y +como los hombres del día gustan mucho de sus novelas, Zola tiene +grandísimo mérito, y lo que yo digo, nada prueba en contra. + +Mi réplica es clara. Yo no quiero inferir ni infiero nada contra el +mérito de las novelas de Zola. Escritas han sido para agradar en el día, +y esto se ha logrado. Bastante mérito es esto. Lo único que yo pretendo +demostrar es el indiscutible progreso de la ciencia y el sobrado +discutible progreso del arte. Es evidente que Perícles se admiraría y +gustaría del teléfono; pero también es evidente o casi evidente que no +se admiraría ni gustaría de casi ninguna de nuestras novelas. + +Para mayor evidencia aún, acudamos a otra bella arte: a la escultura. +Nadie me negará que aquel glorioso personaje que dio nombre a su siglo y +que tenía tan claro entendimiento y tan delicado gusto, recordaría el +Júpiter y la Minerva de su amigo Fidias, y todas las estatuas de +nuestras plazas, templos y paseos le parecerían menos que medianas. +Supongamos ahora que al resucitado Perícles le sirve de _cicerone_ un +sabio de los más profundos del día, muy convencido de la incomparable +superioridad de todo lo de hoy sobre todo lo antiguo, y muy al corriente +de los adelantos de la ciencia y de las invenciones novísimas más +ingeniosas. Este sabio lleva al olímpico Perícles a un gabinete o museo +de figuras de cera y me le deja estupefacto y aturdido. ¿Qué tienen que +ver Minerva y Júpiter, donde el oro, el marfil y el mármol sólo imitan +lo exterior de la Naturaleza, y aun esto incompletamente y sin todos sus +pelos y señales, como en las figuras de cera? Pues no digamos nada si el +sabio da cuerda a las figuras, y como la mayor parte de ellas son +automáticas, se sueltan a andar y hasta abren la boca y saludan en +griego al ilustre _tourista_. Y aún será mayor el asombro de éste +cuando su sabio guía toque ciertos resortes, abra ventanillas en el +vientre y en el pecho a las figuras mencionadas y hasta les levante con +suavidad y sin el menor daño la tapa de los sesos. El ateniense +exclamará entonces, como el personaje de una aplaudida zarzuela: + + Hoy las ciencias adelantan + que es una barbaridad. + +En efecto; gracias a una mecánica habilísima, auxiliada de la química y +de otras maravillosas disciplinas, en lo interior de cada figura empieza +el corazón a moverse, corre la sangre por arterias y venas, el pulmón +recoge aire y hace mil operaciones con él, y, por último, y para no +cansar, suben hasta los sesos muchos átomos de fósforo y de otras +esencias volátiles, se cuelan allí, como Pedro por su casa, en varias +celulillas, y a poco rato, como de los gusarapos, orugas y otros +gusanillos, salen mariposas, beatillas y mosquitos, brota multitud +variada de pensamientos y sentimientos buenos y malos, que no tardan en +convertirse en crímenes o en hazañas, en sermones morales o en discursos +subversivos, en obras de caridad o en estupros y asesinatos. + +Perícles tendrá que confesar entonces que esto es exquisito y profundo, +como llama el señor Reyles a su arte. Lo que no confesará, lo que +negará a pies juntillas, es que sea bella arte semejante diablura. + +Y todavía iremos de mal en peor, en esto de bella arte, si las figuras +que el _cicerone_ enseña a Perícles están fabricadas para el estudio de +la patología interna, y se ve dentro de ellas cómo se forman tumores, +fístulas, llagas, excrecencias y todo linaje de pupas. El pobre +Perícles, que imaginaba tal vez erradamente que las bellas artes servían +para deleitar, serenar y levantar el espíritu, sólo consigue con esta +flamante _arte bella_ que se le levante y revuelva el estómago, y le +fuerce a hacer una libación en honor de Esculapio con el vino de Chipre +que bebió en su última cena al lado de su bella Aspasia, que ha +conservado en el sepulcro, durante veintitantos siglos, y que le ha +hecho soñar allí mil divinos primores. + +Apliquemos ahora a la amena literatura lo que de la estatuaria hemos +dicho. Fácil es sacar las siguientes consecuencias: + +Que a tal literatura se le debe quitar el epíteto de amena. + +Que si no es amena no es útil tampoco, porque nos desazona y aflige +mostrándonos el mal, con todos sus asquerosos y horribles pormenores y +no nos ofrece remedio alguno. + +Que aun suponiendo que esta literatura de moda es muy científica, +exquisita y profunda, todavía se puede negar que sea bien encaminada +literatura, sino mera extravagancia, ya que no propende a deleitar, sino +a enseñar, fin que se cumple mejor que con novelas, con disertaciones +fisiológicas, patológicas, histológicas y teratológicas. + +Y que los que sostienen el raro progreso de la amena literatura, fundado +en las novelas a la moda, presuponen, no un retroceso en todo lo +restante, que esto sería menos malo, sino un progreso y horrible +crecimiento de la perversión y corrupción humanas, cuya minuciosa +pintura es el asunto de las novelas susodichas. + +Si hubiese demostrado la ciencia que el mal es irremediable, que por el +determinismo se explican los vicios y las virtudes, que la imaginación y +la fe deben ya desecharse como facultades anacrónicas y que apenas nos +queda esperanza ni en la tierra ni en el cielo, muy desconsolador y +diabólico progreso hubiera realizado la ciencia; pero al fin progreso +sería y tendríamos que respetarle, y tendríamos que bajar la cabeza y +que resignarnos. Todo lo que esta ciencia aflictiva nos enseñase, +metiéndonos el corazón en un puño, y llenándonos de miedo y de asco, +estaría bien consignado en trataditos científicos, cursos y epítomes; +pero en las novelas escritas a menudo por gente que no ha ganado ninguna +borla en las Universidades, todo podía salir trabucado, y aunque no +saliera, no saldría novela tampoco, sino bodrio de ciencia mal digerida, +puesta al alcance de todos, y que sólo interesaría y conmovería, no como +las obras de un arte sencillo y sano, sino sobreexcitando nuestros +nervios como las pociones y linimentos farmacéuticos, que nos hacen ver +visiones espantosas y a las cuales nos aficiona una curiosidad perversa. + +Siento que se me quede aún en el tintero muchísimo que decir; pero no +logro evitarlo, y haciendo aquí punto, lo dejo para otro día. + + +III + + +Había yo pensado no molestar de nuevo a los lectores de _El Liberal_ +discurriendo y meditando sobre cuestiones estéticas con relación a las +novelas; pero como padezco de cierta dolencia, que antes llamaban +_scribendi cacohetes_ y hoy llaman grafomanía, había ya redactado mi +tercer artículo sobre _El progreso en el arte de la palabra_, y no me +había atrevido a enviarle a _El Liberal_. Mi intento era y es escribir +sobre el particular cuanto se me ocurra y reunirlo luego en un librito, +imprimiendo de él muy corto número de ejemplares. Así las cosas, veo hoy +en _El Liberal_ un artículo en que mi ilustre amiga, Doña Emilia Pardo +Bazán, trata de impugnar lo que he dicho y hasta lo que no he dicho. No +poco me lisonjea que doña Emilia se emplee en esto; pero no quiero pasar +porque me atribuya opiniones que no he emitido. Jamás he afirmado yo que +las novelas de Zola, Daudet, Goncourt, Tolstoï, Ibsen, etcétera, sean +malas. Al contrario, he dicho que tal vez serán tan buenas y tan +excelentes, que cuanto escribimos, la misma doña Emilia, Pereda, Galdós, +Jacinto Octavio Picón, Armando Palacio Valdés y otros varios, sin que yo +me excluya, serán obrillas insubstanciales, _epidérmicas_ y +absolutamente desprovistas de enseñanza y de trascendencia. Pero esto +consistirá en que España y los españoles estamos decaídos y hasta +dejados de la mano de Dios, de suerte que, así como no hay ahora +Gonzalos de Córdoba, Corteses, Pizarros y Cisneros, no hay tampoco +Cervantes. Y no consistirá en que haya un arte exquisito y profundo +recién inventado, que produce fuera de España esas maravillas, +dejándonos turulatos y patidifusos, y moviéndonos a remedar a los +autores de tales maravillas, a ver si atinamos a descubrir el novísimo +procedimiento con que las hacen y a atolondrar al mundo todo con +nuestras novelas como le atolondran ellos. Yo no he dicho ni más ni +menos que lo que repito ahora, aunque sea pesadez; pero aunque sea +pesadez, ya que doña Emilia me da ocasión para ello, voy a continuar +mis meditaciones estéticas, insertando aquí mi tercer artículo, que por +miedo de fatigar al público permanecía inédito, y que es como sigue: + +Lo único que me apesadumbra y que a veces me mueve a arrepentirme de +haberme puesto a tratar asunto tan complicado, es la multitud de +aspectos bajo los cuales importa considerarle y la extensión que por +consiguiente tengo que dar a este escrito. Por lo demás, mi convicción +es cada vez más firme mientras más pienso en ello, sin que yo crea +inútil ni de poca importancia explicar y defender lo que en mi +pensamiento se presenta como verdad contra opiniones que me parecen +falsas y aun absurdas. No estoy excitado por el amor propio nacional ni +singular; no niego ni afirmo, pero doy de barato, para allanar el camino +de la discusión, quitando tropiezos del medio, que las novelas francesas +y rusas del día son mucho mejores que las que en España se escriben. El +ingenio, la inspiración, y el chiste, habrán acaso emigrado de España. +No quiero negarlo; me limito a lamentarlo. Lo que yo niego, y esta es la +cuestión, es que las bellas artes progresen como progresa la química o +la cirugía, y que la superioridad de las novelas francesas y rusas sobre +las nuestras, consista en que aquéllas están escritas siguiendo los +preceptos de un arte exquisito y profundo recién inventado. + +Yo quiero conceder que en todo, hasta en las bellas letras, hay +progreso, en lo que pudiéramos llamar técnico o del oficio, pero, no +bien lo reconozco, cuando reconozco igualmente que lo técnico y +progresivo de la literatura, apenas tiene importancia, comparado con lo +esencial de ella, en que no cabe progreso. Recapacítese bien y se verá +que, en ninguna época colocados los hombres en el nivel de la más vulgar +y mediana cultura que entonces había, se han requerido más especiales +estudios ni más largos años de aprendizaje para ser poeta o novelista +que para ejercer otro oficio cualquiera. Todos los hombres, por ejemplo, +saben hablar y escribir, pero no todos manejan la lezna y el tirapié, +como no se apliquen a ello con ahínco y constancia. De aquí que, en +cierto sentido, pueda bien afirmarse que es más difícil hacer un zapato +que componer un poema. Y todavía es más fácil, y requiere menos +_propedéutica_ componer una novela, para la cual, la prosodia, el arte +métrica y el diccionario de la rima importan poco o nada. Así se +concibe, sin el menor asombro, la inmensa cantidad de novelas que se +componen ahora en inglés, en francés, en ruso, en italiano, en alemán, +en húngaro, en polaco, en suma, en casi todas las lenguas que se hablan +y se escriben en los diversos países civilizados de las cinco partes +del mondo. El oficio es fácil de aprender y el instrumento que vale para +la confección o fabricación, o sea la lengua o la pluma, se maneja con +menos esfuerzo y más naturalmente, no ya que el cincel o el pincel sino +que el azadón o el almocafre, por donde toda persona algo educada +escribe o puede escribir novelas. Hasta el material que se gasta en +escribirlas cuesta menos y está más al alcance de todos que el que se +gasta en los demás menesteres. Por tres pesetas se compran mil +cuartillas de papel, en las cuales, aunque no se emborronen sino por un +lado, caben con holgura dos novelas de no cortas dimensiones. + +¿Será acaso que por esta misma abundancia de novelas se necesite emplear +un arte exquisito y profundo para que sobresalga entre todas las demás +la que nosotros escribamos? Yo lo niego redondamente. El buen gusto, el +delicado juicio estético, si no está en contradicción crea notable +confusión en este punto. Para toda persona refinada y culta, Próspero +Mérimée y Teófilo Gauthier, por ejemplo, son mejores novelistas que +Eugenio Sue y Ponson du Terrail, y, sin embargo, ni _Colomba_, ni _El +Capitán Fracasse_, han logrado la vigésima parte del favor del público, +de la venta y del aplauso que _Los Misterios de París_, o las +interminables aventuras de Rocambole. ¿Consistirá esto en que Sue y +Ponson du Terrail emplean el arte exquisito y profundo que Gauthier y +Mérimée ignoran o en que la generalidad del público tiene un gusto +pésimo, está muy atrasada aún y prefiere lo burdo a lo fino? ¿O +consistirá esto en que el verdadero arte exquisito y profundo no ha +llegado a descubrirse, sino muy recientemente, cuando Merimée y Gauthier +estaban ya muertos y enterrados, y por virtud de dicho arte al público +se le han abierto los ojos del entendimiento para comprender lo bueno, y +a Zola, Daudet, Bourget, Ibsen y Tolstoï, se les han abierto los veneros +y fuentes de la inspiración legítima para producir obras, que no sólo +agraden en el día, sino que ya contengan en germen, cuando no en flor, +la sublime novela del porvenir, en cuya comparación es el _Quijote_ una +obra superficial, _epidérmica_, sin trascendencia, sin enseñanza y de +mero pasatiempo? + +Si las cosas fuesen así, la moda dejaría ya de ser moda. El recto +camino, el arte infalible para escribir novelas estaría hallado, y por +nada del mundo deberíamos apartarnos de él, para no extraviarnos o +quedarnos a la zaga. + +Yo advierto, no obstante, que estas novelas, escritas con el arte +exquisito y profundo que tanto encomia el señor Reyles, aunque son +leídas, admiradas e imitadas por cuantos siguen fanáticamente la moda de +París, es de presumir que caigan en olvido, y hasta en menosprecio, +cuando la moda pase y venga otra moda. Posible es que entonces todo lo +que hoy se tiene por sutileza, novedad y profundidad, parezca falso +relumbrón y pesado amaneramiento. + +Lo cierto es, que las novelas más populares, las que se han vendido más +en el mundo en estos últimos años, las que han tenido en apariencia al +menos, mayor influjo en los sucesos políticos y sociales, no se han +escrito en París, ni siguiendo la moda de París, sino poniéndose en +determinada e impetuosa corriente de la opinión, dejándose arrebatar por +ella, acrecentando su brío y extendiendo más su acción sobre el espíritu +humano. De esta suerte, novelas, no ya de arte exquisito y profundo, +sino con poco o ningún arte, aunque escritas en un momento dichoso y +oportuno, han logrado más éxito, han tenido mayor resonancia, han +importado más en los cambios sociales y en los grandes hechos +históricos, que toda esa novelería tan encomiada por el señor Reyles. + +Valga como muestra de lo que digo _La cabaña del tío Tomás_, de la +señora Beecher Stowe, de la que se vendieron en seguida centenares de +miles de ejemplares, que se tradujo en todos los idiomas, que tal vez +enardeció los sentimientos abolicionistas y que entró por algo en las +causas de la tremenda guerra de _secesión_. + +No es, pues, ni el arte profundo y exquisito, ni la sutil y peregrina +enseñanza de inauditas verdades, ni la superior inspiración, ni el +refinamiento de la última moda de París, ni el primor del estilo, ni +otras raras prendas literarias, lo que da la palma y corona de laurel a +un autor de novelas: es el llegar a tiempo oportuno y el dejarse +arrastrar sin miedo por la corriente. + +Otra prueba de la misma verdad nos ofrece una novela del Sr. Bellamy, +ciudadano anglo-americano también, novela de la que se vendieron cerca +de cuatrocientos mil ejemplares, a poco de ver la luz pública. La novela +era lo que podemos llamar una utopia socialista o comunista. La imaginó +el autor en porvenir no muy distante. La revolución social se había ya +realizado. El nuevo sistema marchaba regular y lindamente. El mundo todo +se había convertido en una verdadera ciudad de Jauja, y el humano linaje +comía, bebía, se divertía y trabajaba poco, sin apuros ni miserias. La +novela del Sr. Bellamy llegó a tiempo y a esto debe su éxito. Bien +pudiera decirse de ella lo que con mucho menos motivo dicen que dijo +Voltaire de las _Cartas persianas_ de Montesquien: _¡esas cartas +persianas tan fáciles de componer!_ ¡...! + +No pretendo rebajar ni ensalzar aquí el mérito de las novelas francesas +y rusas, que encomia el Sr. Reyles, ni de estas otras novelas americanas +que yo he citado. Digo sólo que han sido oportunas, y ya es esto un +gran mérito. También, yo, cuando escribo novelas, procuro ser oportuno, +y si no lo soy, es porque no atino con la oportunidad. Pero ¿qué tiene +que ver la oportunidad con un arte exquisito y profundo recién +inventado, con hacer sentir con nuestras novelas oportunas a los hombres +de nuestra época más hondamente que lo que con otras novelas oportunas +hicieron sentir otros autores al público de los pasados siglos en que +ellos vivieron? Esta es la farsa que yo no admito y de la que se deja +seducir el Sr. Reyles. Esta es la _hablerie_ y (permítaseme la +expresión) la _blague_ parisina, por la cual, sea dicho con el debido +respeto, me parece que está también algo seducida mi discreta y +elocuente amiga doña Emilia Pardo Bazán, que todavía escribiría mejor de +lo que escribe y compondría obras más originales y espontáneas, si se +dejase influir menos por dicha _blague_. + +La _blague_ sube de punto si se sostiene además que la novela del día +debe estar atiborrada de enseñanza, debe ser conjunto de _documentos +humanos_ y debe contener más honda doctrina que la de los libros +destinados a enseñar y no a deleitar. Sería curioso que alguien +estudiase historia en Alejandro Dumas, geología y cosmografía en Julio +Verne, sociología en Zola, en Bourget psicología, y patología interna en +otros varios novelistas. + +Claro está que quien escribe una novela, así como toma para elementos o +materiales con qué escribirla los casos de la vida vulgar y ordinaria +observados por él, también puede tomar las doctrinas, creencias, +aspiraciones, ensueños, ideas religiosas y metafísicas, y en resolución, +todo cuanto cabe en la mente humana y la agita. Pero al tomar todo esto +como elementos de su arte, no conviene a mi ver, que se empeñe en ser +didáctico, porque se expondrá a enseñar menos y peor que lo que enseña +el más pobre de los manuales y a faltar a su vocación de artista, sin +crear la belleza y sin producir el deleite estético por el vano empeño +de patentizar y divulgar inauditas verdades. + +Es de notar, por último, que en esto de contener la ciencia en el arte, +lejos de haber progreso, en cierto modo hay retroceso. La ciencia se ha +ensanchado tanto que no cabe en los moldes artísticos, por más que los +moldes se ensanchen también y hasta se deformen, como ocurre en la +novela, donde un autor puede discurrir libremente sobre todas las cosas +y otras muchas más. + +Con todo, una obra perfecta de arte literario no puede menos de +encerrarse dentro de ciertos términos. Lo que fuera de ellos se ponga +tendrá algo de impertinencia monstruosa. Y en este sentido no negaré yo +que en una novela pueda enseñarse terapéutica, economía política, +teología mística, metalurgia o cuanto se quiera. + +Si está de moda embutir en las novelas todas estas cosas, la novela +gustará mientras la moda dure, tal es el poder de la moda; pero pasada +ésta, no habrá ser humano que sufra la novela docente. La que gustará en +todas las edades, y será siempre leída y celebrada, será la que trate +sólo de crear la belleza, ya con elementos de la vida vulgar, ya tomando +para elementos las ideas, las doctrinas y las creencias que mueven la +mente del autor y la mente de los otros hombres. Aun así, en esto de +encerrar en una novela o en un poema el saber, no con fin didáctico, +sino con fin estético, los antiguos nos llevan enorme ventaja. Homero +pudo poner en la _Iliada_ cuanto en su tiempo se sabía y no poco de lo +que estaba en germen y en lo futuro debía saberse o inventarse. Ya la +_Divina Comedia_, del Dante, es harto menos comprensiva de ciencia. Yo +admiro mucho al Dante; pero no puedo menos de creer que sólo están +indicadas en su poema las teologías y las filosofías que con mayor +amplitud, claridad, fundamento y orden pueden estudiarse en San Anselmo, +San Bernardo, Pedro Lombardo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino y +otros doctores de la Edad Media. Conque si así pienso del Dante, ¿qué +pensaré yo de Zola y qué creeré yo que pueda enseñarme Zola, que no se +aprenda mejor en cualquier diccionario enciclopédico manual: en el +Bouillet, pongamos por caso? + +Y basta con lo dicho, porque parece cosa de broma y de risa el aducir +pruebas y argumentos para sostener verdades tan de sentido común y tan +palmarias. + +IV + +Lo que se me ocurrió decir hace tiempo sobre las novelitas del Sr. +Reyles, ha dado ocasión o motivo a una extensa polémica en la que han +tomado parte el mismo Sr. Reyles, la señora doña Emilia Pardo Bazán y +los señores D. Jacinto Octavio Picón y D. Eduardo Benot. + +Elevándonos todos a consideraciones generales, dimos al asunto tanta +amplitud y transcendencia que vino a contener toda la estética literaria +o dígase toda la filosofía del arte de la palabra, singularmente +aplicada a la novela. + +Interminable tarea sería seguir discutiendo de esta suerte, y convendría +para ello escribir libros y no breves artículos de periódico. + +A fin de no cansar a los lectores de _El Liberal_, voy, pues, a +prescindir de no poco de cuanto he dicho hasta ahora, así como de lo +que han dicho mis discretos impugnadores, a retirarme modestamente de la +palestra, y a ceñirme en mi despedida al caso particular que me impulsó +a escribir y al propósito que tuve al hacerlo. + +Creo fuera de duda y por cima de discusión que en todo idioma y en toda +literatura hay un momento de florida abundancia y de madurez sazonada, +después del cual apenas caben ni se conciben progreso y mejora, sino +transformaciones y cambios. + +Concretándome a la novela, entiendo yo que, si bien se cumplirán pronto +tres siglos desde que salió a luz el _Don Quijote_, no se ha escrito +hasta ahora novela mejor ni que se le iguale. Por esto me pareció falso, +infundado e injustamente depresivo para el ingenio y la cultura de los +españoles, el sostener que las antiguas novelas son superficiales y +_epidérmicas_, y que desde Bourget, Tolstoï y otros franceses y rusos se +emplea para escribir novelas un arte nuevo, _exquisito y profundo_, por +cuya virtud se logra que los lectores sientan y piensen mil y mil cosas +inauditas, inefables y enteramente escondidas antes en las entrañas, en +los abismos, en el centro inexplorado y tenebroso del alma humana. + +Acaso, en el ardor de la contienda, he ido más lejos del punto a donde +debía ir. Voy yo mismo a corregirme y a enmendarme. Diré de los +ingenios lo que, en nombre de la misma Divinidad, Virgilio decía de los +romanos y lo diré en igual sentido: + + _His ego nec metas rerum nec tempora pono;_ + _Imperium sine fine dedi._ + +No quiero ni debo poner barreras, meta, ni a modo de columnas de +Hércules al ingenio de los hombres, escribiendo _non plus ultra_ en +dichas columnas. Allánense los ingleses a confesar que es posible la +aparición de un dramaturgo que valga más que Shakespeare, y allanémonos +nosotros a confesar que es posible la aparición de un novelista superior +a Cervantes. A lo que no nos allanamos y a lo que yo no me allano, es a +que este novelista haya aparecido ya, y menos a que sea Tolstoï, Bourget +o Zola. Pero, aunque llegase alguien a convencerme de que cualquiera de +estos novelistas de ahora valía más que Cervantes, aún no me convencería +yo de que la superioridad consistía en el ejercicio o en el empleo de un +arte más exquisito y profundo, sino en que a Zola, pongamos por caso, le +había dado Dios más inteligencia, más estro, más inventiva y más +profundidad de ideas y de sentimientos que a Miguel de Cervantes, por +donde éste se había limitado a escribir cosillas de mero pasatiempo, sin +penetrar más allá de la corteza y de la epidermis, mientras que Zola se +hunde como buzo espiritual en las más obscuras reconditeces del ser +humano, sacando de allí a la clara luz del día secretos misteriosos, +nunca revelados antes. + +Todavía, concedido esto, y no es poco conceder, se me ocurre una +objeción. ¿No involucraremos las nociones del arte y de la ciencia? +¿Será bien estimar en más, porque tenga más contenido científico una +obra de arte que otra obra de arte? Demos de barato que _Germinal_ +encierra más, muchísima más ciencia que _El ingenioso hidalgo_, pero ni +aun así se podrá inferir que _Germinal_ sea mejor novela. Tanto valdría, +en vista de los adelantos modernos, inferir, no ya que un tratado +fundamental, sino que la más compendiosa cartilla de agricultura vale +mil veces más que las _Geórgicas_. Las _Geórgicas_ quizás no enseñan +sino simplezas y errores, mientras que estudiando la cartilla puede +cualquier sujeto entendido convertirse en agricultor más que mediano. +Pero el arte no se propone tal fin. Se propone la creación de pasmosa +hermosura que deleita, arrebata y eleva el alma, lo cual se consigue con +las _Geórgicas_, cuando el que las lee es capaz de comprenderlas; pero +no se consigue con la cartilla, que está al alcance del más tonto, que +no hay nadie que no comprenda, y que divulga muy útiles conocimientos. +Mas ¿para lograr este fin no será siempre mejor escribir cartillas que +no poemas o novelas? Todo cuanto enseñe la más sabia novela del día +podrá cifrarse acaso en un par de planas de la más modesta cartilla. Y +así, hecha abstracción de la sabiduría que la novela encierre, quedará +monda y lironda la obra de arte, la cual luego que pase la moda del día +y sea otro el gusto del público, es casi seguro que aburrirá al género +humano y caerá en olvido o en menosprecio. + +¿Cómo he de negar yo que la humanidad ha adelantado mucho? Su cultura es +como un capital que se aumenta cada día, tanto por nuevas ganancias como +por los réditos que no se gastan y que se van acumulando. Lo que niego +es que el arte, como arte, progrese a par de dicha cultura. + +Yo no gusto de defender paradojas. Si de ello gustase, me atrevería a +defender lo contrario, con no escasa complacencia, porque lo más divino +y admirable que hay en el arte en general, y singularmente en el de la +palabra, es lo inspirado, lo espontáneo, lo en cierto modo inconsciente, +lo que se diría que está por cima de toda conciencia individual, en la +mente colectiva, en la razón impersonal, en el ingenio superior de +pueblos y razas y hasta en el numen, que se nos revela o creemos que se +nos revela. Y aunque yo no niego la posibilidad y la continuidad de +presentes y de futuras revelaciones, hallo más propios de las +primitivas edades que de la edad presente tales casos, que pueden bien +calificarse de sobrenaturales y divinos. + +No impide lo dicho que la parte técnica, la industria de la fabricación +literaria esté en el día más adelantada y más divulgada que en los +pasados siglos. De aquí que, por cada una de las novelas que se +escribían hace ciento o doscientos años, se escriben hoy centenares y +hasta millares. A lo cual contribuye no poco el que haya hoy más gente +que las lea y que las compre. Pero esto mismo manifiesta lo caduco y +efímero de la actual producción. ¿Cómo he de quitar yo su mérito al que +logra crearse un público, ganar su atención y su simpatía y entretenerle +y divertirle durante diez, veinte o treinta años, con los cuentos que +escribe? Grande y muy envidiable mérito es éste; pero no llega, ni con +mucho, al del autor que produce algo, no fuera de moda, sino superior a +la moda y que ha de persistir cuando la moda pase, porque toda moda ha +de autorizarse y justificarse, comprendiéndolo en vez de desecharlo. Así +los clasicistas del siglo del renacimiento y del de Luis XIV ponían a +Homero a la cabeza de los clásicos. Vino luego el romanticismo y declaró +romántico a Homero. Y yo no dudo que los más acérrimos naturalistas del +día dejen de citar la _Iliada_, como dechado y modelo del más admirable +naturalismo. + +El busilis, pues, y el toque magistral de cualquier obra de amena +literatura no está en seguir la moda, sino en dar la moda o más bien en +ponerse tan por cima de la moda y tan por cima de progresos y de +mudanzas, que toda moda nueva se apoye y se autorice en aquella obra +presentándola como dechado y tratando de convencer al público de la +excelencia de lo nuevo, no por su discrepancia, sino por su semejanza +con aquel modelo inmortal. + +Que haya obras de esta clase en el día y cuáles sean, es lo que yo no me +atreveré a decidir. La sentencia es ardua. La posteridad la dictará sin +duda. Limitémonos nosotros a reconocer el mérito relativo de los que +interesan, divierten o entusiasman con sus escritos, aunque sea durante +corto número de años, a determinado número de personas, que llamaremos +su público. Ya lograr esto, es lograr muchísimo. El que lo logra merece +admiración y aplauso y hasta mueve a envidia, a quien no tiene el alma +desinteresada y generosa: pero desde este triunfo fugitivo hasta la +inmortalidad gloriosa y hasta conseguir la victoria sobre aquellos +autores, a quienes ha venerado el mundo durante largos siglos y a +quienes han ensalzado muchas generaciones de críticos, hay enorme +distancia, sobre la cual nadie puede dar un brinco sin caer en lo +absurdo. + +Y por último, en lo tocante a la ciencia más honda que se supone que +encierran las novelas del día, ya he dicho y repito ahora, que la novela +no es ciencia, y que, aun suponiendo que enseñe mucho, nada vale como +aburra, disguste y hasta ponga de mal humor a quien la lee, porque la +amena literatura no se propone afligir, sino deleitar, sacando deleite +hasta de los lances más trágicos y lastimosos y haciendo que la +compasión y el terror estéticos traigan placer y elevación al ánimo y no +que le desconsuelen y depriman, por donde Aristóteles decía que el fin +de la tragedia era la purificación de las pasiones, esto es, que la +compasión y el terror se conviertan por el arte en dulces y gratos, en +vez de ser amargos e ingratísimos, como son por naturaleza. + +Harto sabemos que hay pobres y ricos; peste, hambre y miseria; que tarde +o temprano todos nos hemos de morir; que la sociedad pudiera estar mejor +organizada; que hay más hambre que pan y más frío que capas, y más +enfermedades que remedios, y más necesidades que recursos para +satisfacerlas; pero la existencia de tanto mal no disculpa ni justifica +el que produzcamos otro mal, que para nada nos vale, atormentándonos con +lamentos y quejas y esmerándonos en las más prolijas y menudas +descripciones de todos los vicios, podredumbres, crímenes, infamias y +desventuras que hay sobre la tierra. + +Bueno y deseable es que el mal, hasta donde esto es compatible con el +ser de nuestro planeta y con la condición física y moral de los hombres +que le habitan, vaya desapareciendo, o al menos, menguando; pero, como +no sea distrayéndonos y deleitándonos, las novelas no logran este fin. +Lo lograrán, por dicha, la religión y la ciencia, los sermones y las +disertaciones. Y aun así, hay no poco que observar. + +Yo soy entusiasta admirador del poder de la palabra, hablada o escrita. +Y, sin embargo, no puedo menos de reconocer que los hombres que más han +contribuido al progreso y a la mejora moral de nuestro linaje, así en la +sociedad como en el individuo, ni han escrito novelas, ni apenas han +escrito cosa alguna. No sé yo que Sakiamuni escribiese nada, ni +Sócrates, ni Jesucristo, si es lícito citarle como hombre entre los que +fueron meramente hombres. En suma, con mucho hablar y con mucho escribir +se consigue poco o nada fuera del deleite del que lee o del que oye +cuando lo hace bien el que escribe o el que habla. + +Y al contrario, a la felicidad y bienandanza de nuestro linaje, suele +contribuir más que el que escribe el que compendia lo profusamente +escrito o lo destruye y lo borra. Valga para ejemplo lo que se cuenta +de Confucio, quien de millones y millones de máximas que había en China, +extractó unas pocas y formó así el libro fundamental de la sabiduría en +el celeste imperio. + +Moraleja final de todo. Nosotros, por lo mismo que no somos sabios, +escribimos difusamente cuanto se nos antoja; pero no debemos imaginar +que enseñamos, ni que mejoramos a la humanidad, ni que le abrimos nuevos +y ocultos senderos. Bástenos con aspirar a divertir o a conmover +agradablemente, no a la humanidad toda sino a unos cuantos miles de +individuos, que forman nuestro público y que tienen el bueno o el mal +gusto de entretenerse leyendo las novelas y los cuentos que escribimos. +Ojalá que este bueno o mal gusto no se pierda, que nuestro público no se +disipe, sino que persista o se renueve, y que al menos la mejor de +nuestras novelas siga leyéndose con agrado la mitad del tiempo siquiera +que fue leído el _Amadís de Gaula_ o que fue leída _La Diana_ de Jorge +de Montemayor, que casi nadie lee ya porque le falta la paciencia. + +Y para que no le falte también a los lectores de _El Liberal_, al notar +lo largo de esta discusión literaria, pongo por mi parte punto final en +ella, y prometo no decir ya nada aunque otros escritores me contradigan +y diluciden la cuestión con mejor tino y gracia. + + + + +EL FILÓSOFO AUTODIDACTO + + +Con el título arriba estampado se designa cierta novela, que hará ya +ocho siglos o siete y medio por lo menos, compuso un paisano de mi +antiguo y buen amigo el autor de _El sombrero de tres picos_, de _La +pródiga_, y de _El niño de la bola_. Aunque sólo fuera por esto, me +sería a mí simpática la novela de que voy a hablar, novísima ya a fuerza +de ser antigua. La escribió un mahometano natural de Guadix, que vivió +en el siglo XII de nuestra era y que tenía por nombre Abubequer +Abentofail. Dicen que fue gran matemático y astrónomo, docto médico, +filósofo e inspirado poeta. Hubo de ser asimismo hábil y discreto +cortesano, porque privó con el rey moro de entonces, de la dinastía de +los Almohades, y alcanzó tal valimiento, que pudo favorecer, aupar y +llamar con buenos empleos a aquella brillante corte a no pocos otros +sabios y literatos. Así tuvo la gloria de ser el protector del gran +cordobés Averroes, tan admirado en la Edad Media, tan influyente en la +filosofía escolástica y del Renacimiento, y conocido hoy y celebrado aun +entre el vulgo de los eruditos a la violeta por el precioso libro que +Ernesto Renán compuso sobre él y sobre su doctrina. + +Abentofail hubo de ser, sin duda, un escritor muy fecundo: lo que +llamamos ahora un polígrafo. Escribió de astronomía, de medicina y de +varios otros asuntos; pero todo o casi todo se perdió, y sólo poseemos +las aventuras de Hay Benyocdan o sea _El filósofo autodidacto_, +aceptando el título que se ha dado a la novela al traducirla en latín de +la lengua arábiga. Traducida fue primero en hebreo y sabiamente +comentada por Moisés de Narbona. En latín la tradujo Eduardo Pococke, y +la publicó en Oxford en 1671. Después se han hecho varias versiones y +ediciones de ella en las lenguas vivas de ahora, especialmente en alemán +y en inglés. + +En Inglaterra hubo de tener muy buen éxito nuestra novela, ya que de +ella se hicieron en poco tiempo tres traducciones y ediciones diferentes +en lengua vulgar. Vivía entonces el famoso Daniel de Foe, y es probable +o casi seguro que leyó la historia de Hay Benyocdan, gustó de ella y se +propuso imitarla. _Las aventuras de Robinsón Crussoe_ que tanto nos han +embelesado a todos cuando niños, y cuya lectura nos deleita aún, bien +podemos jactarnos de que hasta cierto punto han sido inspiradas por la +obra del antiguo novelista de Guadix. Hay Benyocdan, lo mismo que +Robinsón, se encuentra en una isla desierta, y por la virtud de su +ingenio, por la energía de su espíritu y por la robustez y brío de su +cuerpo, lucha con la naturaleza y la doma: cubre su desnudez con +productos vegetales y con pieles; remedia su debilidad inventando armas; +somete a varios animales y los sujeta a su mandado; se abriga de la +intemperie construyéndose una vivienda, y se proporciona fuego, y guisa +los alimentos para no comerlos crudos, y crea para su uso y comodidad +otras artes y otros oficios. + +En la historia de Foe, el héroe es harto menos prodigioso. Es por +consiguiente más verosímil lo que ocurre. Robinsón había vivido en medio +de una sociedad civilizada, y evocando el recuerdo de lo que había +visto, se limitaba a reproducirlo más o menos groseramente. + +Hay Benyocdan es personaje mucho más fantástico. El mismo novelista +ignora cómo su héroe ha venido al mundo. Tal vez fruto de culpables +amores o de matrimonio clandestino la bellísima princesa, su madre, para +evitar la venganza de un padre o de un hermano harto severo, hace como +la madre de Rómulo, o como hizo Elisena con su hijo Amadís, que por eso +se llamó el Doncel del mar: le abandona en un bosque o le pone en una +cuna flotante a merced de las olas. + +De esta suerte, Hay Benyocdan llevado por mansos vientos, arribó a punto +donde, al retirarse la marea, le dejó en seco, en fértil y apacible +floresta, en hermosísima isla situada en la línea equinoccial, y en la +que no hay hombres ni fieras, sino verdura, flores y frutos y animales +tímidos y benignos. Una gacela le cría, como crió a Rómulo una loba, una +cabra a Dafnis, y una oveja a Cloe. + +La manera con que Tofail va explicando y contando el crecer del niño +abandonado, el desenvolvimiento de sus facultades corporales, y lo que +inventa y forja para aumentarlas, y luchar por la vida, es harto menos +verosímil que en el cuento de Foe, pero es igualmente ingeniosa, sin +dejar de presuponer en quien escribe atinada observación y experimental +conocimiento de lo natural y real que hay en el mundo. + +No se limita a esto, con todo, la novela de Tofail. Esto es lo menos +importante de la novela, aunque sobre ello lo más importante está +fundado. + +Hay Benyocdan es todavía más excepcional y egregia criatura por el alma +que por el cuerpo. Nada ve, nada hace, nada observa en sí ni fuera de +sí, sobre lo cual no piense y cavile. En su mente va ordenando y +combinando las ideas que recibe, claras y distintas todas, aunque +desnudas de signo sonoro o dibujado que las represente, porque no hay +para él palabra hablada o escrita. Sólo puede saber y sabe los varios +gritos inarticulados de su madre adoptiva la gacela. + +A mi ver, es un milagro de prodigiosa sutileza el que realiza Tofail al +ir narrando el interior desenvolvimiento del pensar en la mente de su +héroe solitario y mudo. Seguirle en esto no se puede aquí por falta de +espacio y más aún por falta de suficiente aptitud en mí para extractar +sin rebajar el valer de la obra. + +Percibe Hay primero la diversidad de los seres que tienen vida, y +abstrayendo luego las diferentes cualidades que los distinguen, ve +aquello en que todos convienen y en que todos se identifican y halla así +la especie y el género y llega por último a la unidad del ser, despojado +de accidentes y de distinciones, pero que lo comprende todo. Y el ser a +que llega no es el ser vacío, que indeterminado y sin atributos, se +confunde con la nada, sino que es el ser en toda su plenitud y grandeza, +porque ha llegado hasta él, no por mero procedimiento dialéctico, +abstrayendo lo distinto y lo vario, sino buscando en él la causa y el +origen del orden, de la magnificencia, del movimiento y de la vida, de +todo el universo: causa que no ha logrado hallar ni en este mundo de +generación y de corrupción en que vivimos, ni en el aire, ni en el éter, +ni en los astros al parecer incorruptibles, ni en las esferas del cielo +que van girando arrebatadas. El motor de todo esto, ora todo esto sea +eterno, ora haya sido creado por el motor, sobre lo cual vacila Hay, +presenta razones en pro y en contra y no decide, es un motor único, +supremo y anterior, si no cronológicamente, dialécticamente, a todo +cuanto fue, es y será. En suma, Hay, con argumentos dialécticos y +cosmológicos, acaba por demostrarse la existencia de Dios, que todo lo +llena; de una inteligencia pura que lo dirige todo y que todo lo +penetra, sin las dimensiones y demás accidentes propios de los cuerpos. + +Cuando muere la gacela, su madre adoptiva, discurre Hay sobre la vida y +la muerte. Quiere buscar el principio de la vida que de la gacela ha +huido. Con rudos instrumentos le abre las entrañas y busca ese principio +en el hígado, en los pulmones, en el corazón, en la sangre y en los +nervios. No le halla en parte alguna. Estaba en todo y como levísimo +vapor se ha disipado. Así infiere que el principio de la vida es +incorpóreo, es tenue; se asemeja en pequeño al gran ser que antes ha +reconocido como motor o como alma del Universo. + +Estudia luego a los animales con quienes vive y entre él y ellos +descubre radical diferencia. Ve que ninguno ha logrado elevarse hasta la +idea del gran ser a que él se ha elevado. Él, pues, es único en su +especie. Valiéndonos de expresión moderna, él por sí solo constituye un +reino aparte: el reino humano. La sustancia pensadora que en él existe +no puede menos de ser inmaterial e inmortal... + +El solitario Hay se consagra entonces a estudiarla con ahínco; +escudriña, medita, prescinde de sus sentidos corporales; desecha de sí +la memoria, se olvida del mundo sensible, hasta de la imaginación se +despoja, y ya con la pura esencia del pensamiento, se hunde por lóbregos +senderos en el abismo de su propia alma. Allí al cabo se le aparece la +radiante y divina luz del día eterno. Hasta la inmortal esencia de su +espíritu se diluye y se pierde en aquel Océano luminoso, viniendo a ser +todo uno y lo mismo. + +Todavía, sin embargo, Hay vuelve del éxtasis y contempla de nuevo el +Universo visible, pero ya reconoce en todo él, en una parte más intensa +y en otras menos, la luz en que estuvo inundado. Los rayos de aquel +eterno sol y su imagen esplendorosa se reflejan con mayor o menor +intensidad en cuantas son las criaturas. Así el sol material se refleja +y se mira en los espejos, aunque estén empañados y turbios. Hasta en lo +más bajo de nuestra tierra de corrupción brilla algo de la luz divina, +como tal vez, en medio de las tempestades, un rayo de sol rasga las +negras nubes y se quiebra y riela en las ondas fugaces del mar +alborotado. + +No pocos críticos acusan a Tofail de panteísta; pero yo me atrevo a +sostener, si bien con la timidez que mis escasos conocimientos me +infunden, que Tofail está exento de panteísmo. La persistente realidad +de cuantos seres hay en el mundo queda a salvo con su doctrina. Dios lo +penetra todo, pero no se confunde con nada. Yo no veo en Tofail tan +enérgica expresión del corto o ningún valer de las criaturas, si con el +Creador se las compara, como esta de un gran Padre de la Iglesia: _¡Dios +mío, si las cosas son algo es por el ser que Tú les das, y no son nada +porque no son lo que Tú eres!_ + +Y en lo tocante a la unión íntima del alma con Dios y al propósito de la +ciencia mística, tampoco va tan lejos Tofail como en sus términos y +frases muchos místicos ortodoxos de Alemania, de Italia y de España. + +Lo que sí se echa de menos en la mística de Tofail es, ya que no la +carencia, la poca energía del amor que aspira y logra la unión más que +la inteligencia pura. + +En la segunda parte de la novela es donde todo buen musulmán, y más aún +todo buen cristiano, tienen que censurar y que escandalizarse. + +Asal, habitante de un país muy poblado y civilizado, y fervoroso +creyente en una religión positiva, se siente inclinado a la mística +contemplación, huye del mundo, busca la soledad del yermo y viene a dar +en la isla donde Hay habita. Los dos extraños anacoretas se encuentran, +se contemplan con mutuo asombro y al fin se acercan y se tratan. Al +principio se entienden por señas, porque Hay no sabe hablar, pero Asal +logra pronto enseñarle su idioma. De los sabios coloquios que tienen +ambos resulta algo de muy satisfactorio al parecer: la concordancia de +la fe y la razón. La verdad revelada por profetas, apóstoles y +fundadores de religiones, coincide en todo con la metafísica que Hay ha +construido en la serie larga de sus meditaciones. La única diferencia +estriba sólo en que la metafísica de Hay es el desnudo foco o centro de +la verdad, envuelta por la religión en densísimo velo de símbolos, +alegorías y figuras. La gente vulgar no hubiera comprendido lo verdadero +en toda su desnudez y pureza, por donde los fundadores de religiones han +tenido que velarlo y envolverlo en símbolos. En vista, además, de la +flaqueza y pasiones bajas de la plebe humana, la moral religiosa no ha +podido revelarse tampoco, al menos como precepto, con toda su austeridad +y firmeza: ha necesitado transigir un tanto para que el vulgo la acepte, +se conforme y se someta. + +De aquí puede inferirse que la metafísica de Hay es, según Tofail, la +pura esencia de toda verdad religiosa, la cual permanece velada en +símbolos para la multitud, incapaz de percibir sin ellos la verdad por +medio de la introinspección y de la filosofía. + +Hay y Asal concuerdan en que los que como ellos llegan a Dios por la +inteligencia, logran la bienaventuranza contemplándole y uniéndose a Él, +y más aún que en vida, en muerte, libres ya de sus mortales despojos. +Tal es la gloria o el cielo en las religiones positivas. Los qué +entreven o columbran a Dios en esta existencia mortal, y cediendo luego +a sus apetitos, a sus malas pasiones y a sus gustos por lo terrenal y +perecedero, se apartan de Dios, sienten después de morir un dolor +grandísimo por no volver a ver ni a gozar el supremo bien cuya hermosura +y luz columbraron. Son como hombres que antes veían y que después se han +quedado ciegos. Tal es lo que corresponde al infierno en las religiones +positivas. Y cuando la vista puede recobrarse con penas expiatorias, tal +es el purgatorio. + +Lo que es amplísimo en la metafísica de Tofail y de Hay es el limbo. La +inmensa mayoría de seres humanos jamás eleva a Dios el pensamiento. Son +como ciegos _a nativitate_, y como no han columbrado la luz divina, no +se atormentan por verla ni por gozarla y caen en el limbo y quedan sin +pena ni gloria. + +Resulta, pues, en esta metafísica que, si son muchos los llamados, son +pocos los escogidos, aunque son también muy pocos los condenados a penas +eternas. + +La novela de Tofail tiene un desenlace que puede interpretarse +satíricamente. Hay se empeña en ir a predicar y a enseñar su metafísica +entre los hombres. Asal procura disuadirle de aquel intento, dejando +entrever que los hombres no están preparados para tanta verdad y que tal +vez no lo estarán nunca. Hay, no obstante, persiste en su empresa y Asal +se deja convencer y le sigue. Logran hallar un barco, navegan en él y +arriban al país de donde Asal había venido. El rey, antiguo amigo suyo y +persona excelente, recibe con palmas a los dos viajantes; pero, no bien +éstos se lanzan a predicar su metafísica, toda la corte, la burguesía y +la gente menuda, se aburre de ellos y los aborrece. Ambos entonces, +imitando a la zorra, y perdóneseme lo ruin de la comparación, dicen _no +están maduras_, y se vuelven a la isla desierta, donde viven en soledad +y conversación interior hasta que les llega el día de su glorioso +tránsito, o sea de la muerte. + +Así, y no creo que muy libremente interpretada, es la novela filosófica +de Tofail. + +En España nadie había pensado en traducirla hasta que el entendido +arabista D. Francisco Pons, muerto por desgracia en la flor de su edad, +devolvió esta joya a la tierra en que se había criado, trasladándola con +gran primor, fidelidad y elegancia al idioma castellano, que hoy se +habla en ella. + +El libro está impreso en la ciudad de Zaragoza en el presente año de +1900, y es el tomo V de la colección de estudios árabes que allí se +publica. Contiene, además de la novela, una advertencia preliminar del +arcediano D. José María Navarro, maestro y amigo que fue del malogrado +traductor, un breve discurso de D. Marcelino Menéndez y Pelayo y como +apéndice la alegoría mística Hay Benyocdan de Avicena, porque según +dicen los arabistas, el nombre de Hay Benyocdan equivale al Viviente +hijo del Vigilante, y viene a significar al hombre que piensa en las +cosas divinas. + + + + +Sobre la duración del habla castellana + +con motivo de algunas frases del Sr. Cuervo. + + +A Dios gracias yo soy por naturaleza poco inclinado a la melancolía y al +desaliento. Hasta en las circunstancias más tristes procuro hallar algo +que me traiga esperanza y consuelo. Como los niños de los cuentos de +hadas, cuando se pierden en obscura y tempestuosa noche, en medio de un +bosque lleno de malezas, precipicios y tal vez fieras, veo siempre a lo +lejos resplandecer la lucecita que ha de guiarnos a un espléndido +alcázar, donde genios bienhechores han de albergarnos, restaurarnos y +regenerarnos. + +A pesar, no obstante, de esta dichosa condición mía, como son tantos los +Jeremías y las Casandras que andan por ahí pronosticando nuevos males, y +como brillan con frecuencia ante mis ojos, a modo de siniestros +relámpagos, terribles avisos y ominosas señales, confieso que me +desazono, la postración se apodera de mi espíritu y me pongo muy +compungido. + +Para animarme solía yo discurrir allá en mis adentros: hemos gastado más +de lo que podíamos gastar en una pobre e inútil defensa, y hemos perdido +al fin nuestras ricas colonias, pero nadie podrá acusarnos, con +justicia, de malos colonizadores, ni de nación estéril, cuando tan +vastos territorios han permanecido en nuestro poder cerca de cuatro +siglos y cuando de esta nación han brotado, como de tronco lleno de +savia las ramas verdes y floridas, diecisiete repúblicas de gran +porvenir, donde circula nuestra sangre, donde queda indeleble el sello +de nuestro propio ser y carácter y donde sigue y seguirá hablándose +nuestro idioma. + +Entonces recuerdo los tan conocidos versos del duque de Frías. + + .............en vano el mundo + De Colón, de Cortés y de Pizarro, + A España intenta arrebatar la gloria + De haber sido español. + +Por el habla, por las creencias y por las costumbres, la gente de allí +seguirá siendo española antes de ser americana. Y el navegante que +llegue a aquellos puertos tan apartados de Europa y de España, + + Verá la cruz del Gólgota plantada + Y escuchará la lengua de Cervantes. + +Pero mi gozo en un pozo. Yo esperaba que seguirían siempre siendo +hispano-parlantes cuantas naciones se extienden desde el Norte de Méjico +hasta el Estrecho de Magallanes. Yo esperaba que seguiríamos hablando la +lengua española cincuenta o sesenta millones de seres humanos; gran +porvenir para nuestra literatura, por poco que dichos seres escriban y +lean. Pero lo repito; el gozo en un pozo. Y ha venido a arrojarme en él, +con sus dudas y temores, nada menos que el más profundo conocedor de la +lengua castellana (y bien podemos afirmarlo sin temor de que nadie nos +desmienta) que vive hoy en el mundo. + +Pocos días ha, recibí un librito impreso en Chartres, que contiene un +poema titulado _Nastasio_, obra del vate argentino D. Francisco Soto y +Calvo. El poema es muy original. En él hay descripciones bien hechas y +sin duda fieles, de la vida rústica de la Pampa, de aquellas fértiles +praderas y de las costumbres, lances y amores de los campesinos o +gauchos. Refiere la mala aventura de un pallador llamado Nastasio, a +quien un tremendo huracán destruye y quema la cabaña y mata a la mujer y +a los hijos. La honda pena y la resignación cristiana del pallador están +bien sentidas y expresadas. Los versos que el pallador compone, +celebrando primero su ventura, cuando aún era dichoso, y lamentando su +infortunio más tarde, son sencillos y espontáneos sin ser prosaicos ni +rudos, y merecen, a mi ver, no pequeña alabanza. Por último, la muerte +del pallador, viudo y solitario, está llena de dulce tristeza o más bien +de esperanza consoladora. + + .............Un instante + Fijos los ojos en el techo obscuro + Pareció que hondamente agradecía + La bondad del Señor. + + Después, ya muerto, + Se quedó cual soñando en lo futuro, + Y se asentó la paz en su semblante. + +En suma, el _Nastasio_ del Sr. Soto y Calvo es una bella composición, +por el estilo del _Hermán y Dorotea_ de Gœthe y de la _Evangelina_ de +Longfellow, si bien en el _Nastasio_ no se advierte imitación, sino +mucha espontaneidad. Su lenguaje es castellano muy puro. + +Por eso mismo me ha sorprendido y me ha contristado más la carta-prólogo +que en el _Nastasio_ he leído. + +Hay en esta carta una idea harto contraria a la condición, vida y +carácter de quien la emite. Imposible parece que desconfíe tanto del +porvenir en América del idioma castellano quien ha consagrado toda la +vida a su estudio y está erigiéndole el maravilloso monumento de un +_Diccionario de construcción y régimen_. Quizás exprese D. Rufino J. +Cuervo, pues ya se entiende que éste es el autor de la carta, no ya una +convicción, sino el temor, propio de quien mucho ama, de que aquello que +ama desaparezca o muera. + +La corrupción del latín y el nacimiento y desarrollo ulterior de las +lenguas romances no puede ni debe servirnos de guía para pronosticar en +América la corrupción del castellano y el nacimiento y desarrollo +ulterior de nuevos idiomas. El imperio de los Césares acabó y se +desmembró por invasión extranjera. Pueblos germánicos y de otras razas y +lenguas vinieron a establecerse en varias provincias del imperio, dando +origen a nuevos Estados y aun a nuevas nacionalidades; pero el imperio +colonial de España ha tenido fin, dividiéndose de manera muy distinta, +por obra de los mismos españoles de origen que han querido y logrado ser +independientes. + +La civilización antigua se corrompió y degeneró primero, y con la +invasión de los bárbaros sufrió después largo eclipse, o más bien sueño +o letargo del que hubo de despertar o de renacer transformada y muy otra +de lo que era y con otros modos de expresión para manifestar su +pensamiento; pero en las repúblicas hispano-americanas ni ha habido +invasión de bárbaros, ni desmayo, ni decadencia de civilización, ni raza +triunfante y dominante que se haya sobrepuesto a la raza española de +origen que antes triunfaba y dominaba. No hay motivo, pues, para +recelar la desaparición en el nuevo continente de la lengua castellana, +a no ser que los actuales habitantes o ciudadanos de las nuevas +repúblicas se consideren, con humildad profundísima, tan pobres de ser +propio que vengan a sobreponerse a ellos y a hacerles olvidar el habla +de sus padres, o bien los indios indígenas, o bien los emigrantes +italianos, franceses o alemanes, que acudan en busca de trabajo y de +bienes de fortuna. + +El aislamiento de las diversas repúblicas entre sí, tendrá que ser y +deberá ser menor cada día, y sólo en muy remoto porvenir, que va más +allá de toda previsión humana, podrá crear lenguas distintas, acabando +por no entenderse los que son hoy pueblos hermanos. + +El que haya cierto número de palabras propias de cada país para +significar especiales y locales usos, costumbres, producciones +naturales, trajes, etc., no basta para explicar que vengan a nacer +distintas lenguas. Acaso para entender las narraciones de Pereda, el más +español y el más castellano de nuestros novelistas, se requiera más +glosario que para entender el _Nastasio_ o cualquiera otra narración +argentina. Y no por eso teme nadie entre nosotros que en la Montaña, en +Santillana o en Santander, en la patria del mismo Pereda, de Amós +Escalante y de Menéndez y Pelayo, salgan hablando, el día menos +pensado, un idioma distinto. + +La más seria amenaza de muerte que tiene el castellano es, según dice el +Sr. Cuervo, que no hay más que cuatro o cinco autores españoles cuyas +obras se lean en América con gusto y provecho, que allí la vida +intelectual se deriva de otras fuentes; pero si esto es así, si en +España no hay más que cuatro o cinco autores, y si para vivir vida +intelectual tenemos que recibirla de Francia, tan amenazado como en +aquellas repúblicas está el castellano en esta desventurada y estéril +metrópoli, donde sólo Dios sabe qué lengua hablaremos, o si dejaremos de +hablar ya que nada propio y no venido de París tenemos que decir en +ninguna habla. Si para decir algo de _gusto_ o de _provecho_ tenemos que +repetir lo que se dice en Francia, más vale dejarlo en francés y no +traducirlo. El pasto espiritual es, lo mismo que el material, indigesto +y desagradable cuando se toma recalentado. Boileau lo declara diciendo: + + ........et souvenez-vous bien + Qu'un dîner rechauffé ne valut jamais rien. + +Y no se me diga que no bien nos lancemos a hablar, en la antigua +metrópoli y en todas las repúblicas, sus hijas, dieciocho lenguas +nuevas, desaparecerá la esterilidad de nuestro ingenio, se nos +aclararán las entendederas, y en vez de cuatro o cinco autores que +escriban cosas de _gusto_ y de _provecho_, tendremos cuatrocientos o +quinientos. Desengáñese el señor Cuervo: si en el día y hasta el día +hemos sido y somos poco ingeniosos, _provechosos_ y _gustosos_, lo +seguiremos siendo, aunque se repita el milagro de la Torre de Babel +entre nosotros. + +Este milagro, por otra parte, es harto difícil de hacer. No en todas las +regiones que formaban antes el inmenso imperio español se halla a mano +para desechar el habla de Castilla otra lengua viva aún, o algún +dialecto que la reemplace, como sucede en Cataluña y en Galicia. Los +andaluces, pongamos por caso, nos veríamos algo apurados si intentásemos +_descastellanizarnos_. Expulsados ya los judíos y los moriscos, no me +parece bien ni fácil que saliésemos hablando en árabe o en hebreo, lo +cual tendría además el inconveniente de no ser nuestra lengua propia y +privativa. Todo, sin embargo, tiene remedio. D. Manuel Góngora y +Martínez refiere en sus _Antigüedades prehistóricas de Andalucía_, que +en varias cuevas llamadas de letreros, los hay al parecer ininteligibles +y en abundancia. Ahora bien; yo tengo un amigo muy docto que trabaja con +éxito en descifrar dichos letreros, eclipsando la gloriado Champollión. +Y como se presume que los tales letreros están escritos en el +antiquísimo idioma de los turdetanos, mi amigo espera reconstituir el +mencionado idioma, en el que se compusieron sabias leyes y hermosos +poemas hace ya nueve o diez mil años. Si el susodicho amigo mío se sale +con la suya y reconstituye la lengua turdetana, los andaluces echaremos +la zancadilla a los catalanes, a los gallegos, a los vascongados y a +cuantos oriundos de España hay en América, aunque abandonando el +castellano, salgan hablando y escribiendo en quichua, en guaraní o en el +habla de los chibchas o de los aztecas. + +Lo mejor, sin embargo, dejando bromas a un lado, sería que así en España +como en toda la dilatada extensión del nuevo Continente, que descubrimos +y colonizamos, se siguiese hablando sin corrupción la lengua de +Castilla, lazo de unión fraternal que no debe romperse. Ningún político +inglés mal humorado se atrevería a insistir en que nuestra raza está +decaída, si cincuenta o sesenta millones hoy, y en lo futuro más +millones de hombres, siguiesen hablando la misma lengua, claro +testimonio de la persistente vitalidad de la raza. Mas para esto hemos +de convenir en que se necesitan dos cosas muy importantes: que tengamos +confianza unos en otros, y que procuremos merecerla. Limitándonos a lo +que se escribe, quiero yo dar a entender que no porque sea español debe +el público desdeñarlo, y que también los escritores debemos hacer los +mayores esfuerzos y afanarnos y esmerarnos para que no nos desdeñen con +justicia: para que no se afirme que sólo hay cuatro o cinco autores que +se leen con gusto o con provecho. Tal vez nuestros autores pagan el +desdén del público con otro desdén equivalente o mayor, pero el desdén +con el desdén no tiene tan buen éxito en literatura como en cuestión de +amores. Cuando no se estudia, o se estudia poquito, nadie, a no ser un +ingenio portentoso, acierta a escribir algo que sea de gusto o de +provecho. En el público, y singularmente en lo que llaman ahora la +_hig-life_, que suele dar ejemplo y tono, noto yo en España la más +desdeñosa manía contra los que escribimos. Y es menester que trabajemos +no poco para que esta manía desaparezca. + +Fuera del teatro, a donde acude la gente por lo muy aficionada que es a +divertirse, apenas hay literatura popular en España. La poesía en verso +y por todo lo alto está en general harto desacreditada y a pesar de +Quintana, Gallego, Duque de Rivas, Espronceda, Zorrilla, Campoamor, +Núñez de Arce y bastantes otros que viven o han vivido en el siglo que +está terminando, se nos anuncia fatídicamente que va a desaparecer la +forma poética. Y no se crea que lo escrito en prosa ha conquistado todo +el favor y está muy boyante. Si exceptuamos a D. Benito Pérez Galdós y +a otro par de autores a lo más, apenas los hay hoy en España +verdaderamente populares y cuyos libros se compren y se lean. Con +fatigas tendríamos que andar hoy para completar el número de los cuatro +o cinco autores de que habla el Sr. Cuervo y cuya lectura trae gusto o +provecho a los americanos. Ni siquiera en España caemos en gracia. + +No me atormenta la mala pasión de la envidia, pero, sin envidiar, +reconozco y deploro que éxito tan grande de librería como va teniendo en +nuestra nación la novela _Quo vadis?_ del autor polaco Sienkiewicz, no +le ha tenido ningún novelista español, aunque entren en cuenta las +_Pequeñeces_ del Padre Luis Coloma. + +¿En qué consiste esto? ¿Consistirá en manía por lo extranjero o en que +la novela _Quo vadis?_ es mejor que cuanto por aquí escribimos? La +cuestión es tan peliaguda que prefiero callarme y no tratar de +resolverla. _Clarín_ además ha sido interrogado. Tiene la palabra y no +debo yo adelantarme y quitársela. Sólo me atreveré a decir: 1º _Habent +sua fata libelli_. 2º Me alegro de que vuelva la afición a la novela +histórica. 3º Para escribirla bien (y va de latines) _non oportet +studere sed studice_, lo cual significa, en el presente caso, que no ha +bastado para componer el _Quo vadis?_ acudir al _Diccionario de +antigüedades_ de Rich, a la obra de Dezobry, al _Antecristo_ de Renán y +a otras historias, como v. gr, la de César Cantú, sino que ha sido +menester que el autor esté muy versado en la literatura clásica de +Grecia y de Roma, y acaso en los idiomas en que dichas literaturas se +produjeron. Y 4º y último, se necesita muchísima habilidad y grande +ingenio para que interesen y sean asunto principal de un libro los +amores de dos personas harto secundarias, y que acaban por ser muy +felices en medio de multitud de catástrofes que debieran interesarnos +mucho más: muertes de San Pedro y de San Pablo, suplicios espantosos y +variadísimos de cristianos a centenares y trágico fin también de +Petronio, de Lucano, de Séneca, del propio Nerón y de otra multitud de +sujetos de mucho fuste. + +Casi no hay novela histórica sin cierta ineludible falta de armonía que +el autor debe hacer que se perdone o se disimule, logrando así el +triunfo. En el _Quo vadis?_ la falta es patente, pero subsanada o +remediada con arte y talento. Hay dos acciones. La principal es la que +menos importa: un caballero, prendado de una muchacha virtuosa y +cristiana, se vale de malos medios para hacerla su manceba. Ella se +resiste. El se enamora al fin seria y honradamente y se hace también +cristiano. Y después de algunos lances y aventuras, el caballero y la +muchacha se casan como Dios manda y se van a holgar en una hermosa +quinta que en Sicilia poseen. Estos son los héroes y protagonistas y +este el asunto principal de la novela. La comparsa, el coro y el otro +asunto más amplio, en que el asunto principal encaja, son una legión de +mártires, apóstoles y santos, y una serie de acontecimientos terribles y +reales, que inspiran la Apocalipsis al Aguila de Patmos, y que preparan +la prodigiosa mudanza de Babilonia en nueva Jerusalén, y el vencimiento +del imperio de la fuerza por el imperio del espíritu, del que igualmente +ha de ser capital Roma, purificada y santificada por la sangre de los +confesores de Cristo. + +En suma, yo no quiero decir más sino que la novela _Quo vadis?_ se lee +con _gusto_ o con _provecho_, como dice el Sr. Cuervo que sólo se leen +en América cuatro o cinco de nuestros autores. + + + + +Nueva edición de «LA CELESTINA» + + +El señor D. Eugenio Krapf, alemán de nación y fundador y dueño en Vigo +de un establecimiento tipográfico, ha impreso y publicado la +tragicomedia _Celestina_. Según en el colofón se expresa, esta obra, +dividida en dos volúmenes, se acabó de imprimir el día 31 de Julio del +presente año (1900). El primor y la elegancia de la nueva edición dan +claro testimonio del buen gusto del impresor, de su pericia y de su +devota admiración a las letras españolas. + +Entre cuantos libros de entretenimiento se han escrito en España, _La +Celestina_, es, después del _Quijote_, el más estimado, así de nuestros +críticos como de los críticos de otros países, y el que mayor influjo ha +tenido acaso en el ulterior desenvolvimiento de la novela y del teatro +en las modernas literaturas de Europa. Prueban la estimación que en +todas partes se ha dado a este libro las esmeradas traducciones que de +él se han hecho en diversas lenguas, imprimiéndolas o reimprimiéndolas +desde principios del siglo XVI hasta nuestros días con mayor primor y +lujo que en España. Así, por ejemplo, la traducción francesa de Germond +de Lavigne, publicada en París en 1873, la traducción alemana de Eduardo +de Bolow, impresa en Leipzig en 1843, y la antigua y bella traducción +inglesa de Jaime Mabbe, lujosa y lindamente reimpresa en 1894 e +ilustrada con una muy discreta y erudita introducción por el docto +hispanófilo Fitzmaurice Kelly. + +En España, revelándose tristemente nuestro desdén o nuestra indiferencia +por las producciones del propio ingenio, no se ha hecho una sola edición +de _La Celestina_ durante todo el siglo XVIII, y en el siglo XIX, que +pronto terminará, sólo se han hecho cinco ediciones contándose en este +número la incluida en la Biblioteca de autores españoles de Rivadeneyra, +tomo III, que contiene novelitas anteriores a Cervantes. De ninguna de +estas ediciones puede afirmarse que esté hecha con el esmero y el lujo +que el texto original merece y pide. Tal vez influyó en la menor +estimación que se dio a _La Celestina_, desde mediados del siglo XVII y +singularmente en el XVIII, el estigma que puso en ella la Inquisición no +con gran severidad por cierto. Patente se ve la inmensa popularidad de +_La Celestina_ en España, durante el siglo XVI, así, porque de dicha +obra se hicieron en aquel siglo cerca de setenta ediciones, como por los +raros que son los ejemplares de todas ellas, demostrando que se leyeron +mucho, a no ser que se presuma que en tiempos de mayor recato, +hipocresía o pureza de costumbres hubieron de destruirse muchos +ejemplares de un libro cuyo licencioso desenfado no puede negarse. + +Caso raro es que no se haya podido afirmar durante mucho tiempo quién +sea el autor de libro tan famoso. Y más raro es aún, dada la perfecta +armonía de su estilo y la unidad de pensamiento que en el conjunto se +nota, que haya podido creerse que el primer acto fue escrito por un +autor, atribuyéndose, ya a Juan de Mena, ya a Rodrigo de Gota, y que son +obra de otro autor los veinte actos restantes, en nada inferiores al +primero. + +En el día, por fortuna y merced a demostraciones que sería prolijo +exponer aquí, ha venido a desecharse la creencia en la pluralidad de +autores y a tenerse por averiguado que el bachiller Fernando de Rojas +fue el único autor de todo el libro. + +De la vida de este bachiller, que resulta por lo expuesto uno de los más +gloriosos ingenios de nuestra patria, poco se sabe hasta el día, si bien +puede presumirse que no fue un comunero de su mismo nombre y apellido +excluido de la amnistía que en 1522 dio el emperador Carlos V, sino +otro Fernando de Rojas, que estudió jurisprudencia en Salamanca, que fue +alcalde mayor de dicha ciudad y que se estableció al cabo y terminó sus +días en Talavera de la Reina. La fecha de su nacimiento y de su muerte +creo que se ignora. Nada se dice tampoco de ningún otro escrito o hecho +suyo. Dando aquí por supuesto que la edición de Burgos de 1499, de la +que sólo se conserva un ejemplar, fue una falsificación, hecha en +Venecia, de 1632 a 1635, la primera aparición de _La Celestina_, fue en +el año de 1500, edición de Salamanca. La edición, pues, de Vigo hecha +por el Sr. Krapf en 1900, viene a solemnizar el cuarto centenario del +libro y también de su autor, de cuya vida y hechos es el libro lo más +importante que se conoce. + +Ilustran la edición del Sr. Krapf, y le dan mayor realce y atractivo las +variantes, el catálogo de las ediciones que de _La Celestina_ se han +hecho en español, en francés, en inglés, en holandés, en alemán, en +latín y en italiano, y sobre todo una bella introducción, notas y +apéndices de D. Marcelino Menéndez y Pelayo. + +Nunca un libro, por original que sea, deja de tener antecedentes. +Considerado como tal está el _Pamphilus_, que es uno a modo de drama, en +exámetros y pentámetros latinos, remedando el estilo de Ovidio. Este +drama viene inserto como apéndice en la edición del señor Krapf. Se +ignora el nombre de su autor y la época en que se compuso, si bien puede +creerse que no es anterior al siglo XII y que su autor hubo de vivir en +algún monasterio del centro de Europa. + +En germen están en el _Pamphilus_ el pensamiento y el asunto de _La +Celestina_. Ya en el arcipreste de Hita hay no pocos trozos del +_Pamphilus_ imitados y traducidos. Pero con razón afirma el Sr. Menéndez +que esto no menoscaba la poderosa originalidad del arcipreste ni mucho +menos la de Fernando de Rojas. El _Pamphilus_, más que obra de un poeta, +parece el frío y trabajoso estudio de un filólogo, cuyos personajes +carecen de vida y de individual consistencia. + +La tragicomedia _Celestina_, en cambio, es y ha sido admirada siempre +por la animación vigorosa y la variedad de los caracteres de cuantos +personajes toman parte en la acción. Hay, por último, en la _Celestina_ +cierto misterioso encanto que se apodera del alma de quien la lee, +embelesándola y moviéndola a la admiración más involuntaria. + +No admiramos porque nos prescriban los críticos que admiremos, sino +porque la admiración nace en nosotros espontánea e inmediatamente de la +lectura. De aquí, para mí al menos, un muy curioso problema de crítica +harto difícil de resolver; una contradicción, real o aparente que tal +vez nadie acierte a explicar, bien sin pecar de sutil y de alambicado. + +La historia que en los sucesivos diálogos se va desenvolviendo basta +llegar al desenlace, mirada dentro de la completa realidad de la vida +que vivimos, ya en nuestro siglo, ya a mi ver, en cualquiera otro, tiene +casos tan inverosímiles, que rayan en lo absurdo. Calixto, mancebo +gentil, rico y noble, penetra buscando un azor, en los jardines de la +egregia y hermosa doncella Melibea; prendado de ella, la requiere de +amores, y ofendida la dama en su recato y en su orgullo, áspera y +crudamente le despide. Melibea y Calixto son ambos de igual condición +elevada, así por el nacimiento, como por los bienes de fortuna. Entre +las familias de ambos no se sabe que haya enemistad, como la hubo, +pongamos por caso, entre las familias de Julieta y de Romeo. Ni +diferencia de clase, ni de religión, ni de patria los divide. ¿Por qué, +pues, no buscó Calixto a una persona honrada que intercediese por él y +venciese el desvío de Melibea, y por qué no la pidió luego a sus padres +y se casó con ella en paz y en gracia de Dios? Buscar Calixto para +tercera de sus amores a una empecatada bruja zurcidora de voluntades y +maestra de mujeres de mal vivir, tiene algo de monstruoso que ni en el +siglo XV ni en ningún siglo se comprende, no siendo Calixto vicioso y +perverso y sintiéndose muy tierna y poéticamente enamorado. + +Todo se comprende, sin embargo, si consideramos la tragicomedia +_Celestina_ como la primera creación de una nueva era literaria en la +que caben ciertos inspirados atrevimientos: una escena ideal, exenta de +condiciones y requisitos y vacía de todo estorbo y no para que en ella +aparezcan vagos y confusos los personajes, sino al contrario, para que +más distintos y determinados se vean, como figuras que están en alta +cumbre y se destacan y se dibujan en el azul sereno del firmamento sin +nubes. Las flechas de amor que sucesivamente hieren y arrebatan los +corazones de los dos amantes, no rompen medio que debilite el ímpetu +inicial de su carrera, ni hay atracción de la tierra ni del cielo que +las pare o las solicite. Fernando de Rojas hace abstracción de todo, +menos del amor, a fin de que el amor se manifieste con toda su fuerza y +resplandezca en toda su gloria. Y no es el amor de las almas, ni tampoco +el amor de los sentidos, cautivo de la material hermosura, sino tan +apretada e íntima combinación de ambos amores, que no hay análisis que +separe sus elementos, apareciendo tan complicado amor con la +irreductible sencillez del oro más acendrado y puro. + +Ni lo que llamamos ahora conveniencias sociales, tan existentes en el +siglo XV como en el día, ni lo que prescriben las costumbres y las +leyes, ni moral ni religión se toman aquí en cuenta. Muy licenciosa hubo +de ser aquella edad en que todos los sueños caballerescos de la Edad +Media, las disquisiciones de la corte de amor y las apasionadas ternuras +de los héroes de la Tabla Redonda, de Lanzarote y Ginebra, de Tristán e +Iseo, se mezclaban con el ansia de vida y de goces y con la adoración +anhelante de la hermosura plástica que el resucitado gentilismo había +despertado y movido. Todo ello hervía sin duda en las almas, como el +mosto en la cuba durante la fermentación tumultuosa. + +En resolución, Calixto y Melibea se adoran y no es hipérbole ni figura +retórica, sino adoración efectiva. Fuera de su amor no ven nada ni queda +nada. Ni reconocen el pecado ni hay lugar para el arrepentimiento o para +la enmienda. El destino, en medio del deleite y de la gloria de ellos, +los lleva a trágica muerte, pero en esta misma muerte trágica hay poco +de tétrico y de sombrío, sino que hay algo de triunfo. Allí se ve el más +alto extremo de lo que el Sr. Menéndez y Pelayo en otro reciente escrito +suyo, sobre la _Propaladia_ de Torres Naharro, _llama la triunfante +alegría del renacimiento español_. + +Muerto Calixto, Melibea se arroja desde lo alto de una torre y también +se mata, pero la bienaventuranza alcanzada y gozada por ambos amantes, +en sus mutuos y ardientes abrazos, es como luz de gloria que los +envuelve y que presta a lo trágico, acaso contra la intención reflexiva +del autor, carácter de apoteosis. Así resulta vano en mi sentir, el +propósito que tuvo Fernando de Rojas o que supuso que tuvo, de +adoctrinar a los jóvenes enamorados para que no se fiasen de sirvientes +inmorales y lisonjeros y de mediadoras perversas como Celestina. + +El candor chistoso con que los escritores de aquella edad, eclesiásticos +con frecuencia, buscan motivo o pretexto para justificar sus +composiciones sobrado galantes, pasma hoy al lector y despierta en su +espíritu la duda de si ellos se engañarían en efecto al suponer tal +propósito o si le alegarían como burlando. Notable ejemplo da de esto el +beneficiado Fernán Suárez, natural de Sevilla y traductor del _Coloquio +de las damas_ de Pedro Aretino, libro reimpreso pocos días ha en Madrid +por el señor B. Rodríguez Serra. Sostiene con toda seriedad el +beneficiado y traductor que lo hace para moralizar el mundo, el cual +andaba tan pervertido en su época como en aquella edad remota en que +Dios envió el diluvio universal para castigarle. Pero la divina +justicia, según lo entiende el beneficiado, no gusta de repetir, sino de +variar y de inventar nuevos castigos cuando hay pecados nuevos. Y así, +en vez de diluvio, había enviado en su tiempo una enfermedad contagiosa +que hacía grandes estragos y sobre la cual escribió Fracastoro un +elegante poema latino dedicado al cardenal Bembo. Como quiera que ello +sea, yo no acierto, ni creo que nadie acierte a explicar que haya muy +provechosos avisos para los mancebos y triaca contra la ponzoña de la +sensualidad en los muy desvergonzados lances que el _Coloquio de las +damas_ refiere. ¿Hablaría de chanza o hablaría de veras el beneficiado +al sostener que su libro morigeraría mejor a los jóvenes regocijados que +la _Vía de espíritu_ o la _Subida del Monte Sión_, libros que ellos +desecharían sin leer en cuanto del título se enterasen? + +Fernando de Rojas tuvo, o imagina también que tuvo, el propósito de +adoctrinar la juventud y de apartarla del vicio. Si resultó lo +contrario, bien pudo decir Fernando de Rojas lo que dice el beneficiado: +«que si la juventud tomase de aquí ocasión para pecar, eso no es culpa +de esta obra, sino de nuestra mala condición, la cual, como estómago muy +corrompido, la medicina que se le da para su salud la convierte en malos +humores.» + +Dejando nosotros a un lado la moralidad, a fin de que no salga mal +parada de esta cuestión en vez de salir victoriosa, y prescindiendo +también del desafuero inverosímil que sirve de fundamento a los amores +de Melibea y de Calixto, bien podemos afirmar que en todos los +pormenores de la tragicomedia hay tan pasmoso realismo y tan bien +observada y expresada pintura de caracteres y de afectos que, no ya los +críticos españoles a quienes pudo cegar la vanidad patriótica, sino los +más eminentes críticos de otros países, como Gervinus en su _Historia de +la poesía alemana_, ponderan el influjo de _La Celestina_ en la novela y +en el drama de la edad moderna, y entienden que hasta la aparición de +Shakespeare no hubo en la tierra más profundo observador ni más hábil +pintor del alma humana que el bachiller Fernando de Rojas. Sus +personajes todos, Celestina, Sempronio y Parmeno, Elicia, Areusa y el +admirable rufián fanfarrón Centurio, están pintados de mano maestra y +hacen y dicen lo que deben. Si todos citan demasiado a los clásicos, +largan a cada paso sentencias _filosofales_ y pedantean con inocente +refinamiento, es tan propio defecto de aquella época que más que defecto +parece gracia y primor y presta al libro indeleble color _temporal_. + +Ni carece Fernando de Rojas de muy oportunas delicadezas, inspiradas o +reflexivas. La pasión de Melibea y de Calixto no puede ser más +vehemente. El deleite que de la posesión nace en ambos no puede ser más +subido. Y con todo eso, la dicha de ambos, de la que el lector se +penetra, se envuelve en discretísimo y limpio velo, sin que el autor +descubriéndola la profane. Los pormenores eróticos los guarda el autor y +los emplea para las escenas, citas y encuentros de los secundarios y +plebeyos amantes; de Parmeno y Areusa, por ejemplo. + +Prolijo sería hacer resaltar aquí las principales bellezas de _La +Celestina_. Mi artículo se extendería mucho más allá de las dimensiones +que en este periódico se le conceden. Aun terminando aquí, tal vez se me +acuse de haberme extendido demasiado. Válgame para disculpa la +popularidad que en el siglo más glorioso para España tuvo la +tragicomedia tan lindamente reimpresa ahora: popularidad en la que entró +por más el valor estético que lo licencioso del asunto. Bastantes +novelas en diálogos, imitando la de Fernando de Rojas, se escribieron +después: algunas notabilísimas por la elegancia y gracia del lenguaje, +por el ingenio y por el chiste, y dejando muy atrás a _La Celestina_ en +sus desenfadadas verduras. La _Comedia Serafina_, reimpresa también +pocos años ha por los señores marqués de la Fuensanta del Valle y D. +José Sancho Rayón, da testimonio de ello. Y sin embargo, así la _Comedia +Serafina_, como la _Comedia Selvagia_ y cuantas en el mismo género se +compusieron, quedan muy por bajo de la joya literaria, cuyo alto precio +he juzgado conveniente recordar hoy con ocasión de exhibirla de nuevo el +Sr. D. Eugenio Krapf en forma tan correcta y lujosa. + + + + +BIBLIOTECA DE FILOSOFÍA Y SOCIOLOGÍA + + +Con el título que arriba se expresa, el señor D. B. Rodríguez Serra ha +empezado a publicar una colección de libros de filosofía, y de esto que +con vocablo feo e híbrido llaman ahora sociología. Sólo van publicados +tres tomos, pero yo, que si bien poco entendido en asuntos filosóficos, +gusto de ellos muchísimo, no he querido retardar mi bienvenida a la +mencionada biblioteca, deseándole el mejor éxito posible con nuestro +público de España. + +De la historia de esta ciencia primera, así como de la historia de toda +cultura, se han escrito no pocos libros en tierra extranjera y en estos +últimos tiempos. Los franceses, ingleses y alemanes, con razón o sin +ella, se han repartido los más brillantes papeles, y atribuyéndose casi +toda la fecundidad filosófica, nuestra pobre nación ha resultado estéril +o casi estéril, durante los cuatro últimos siglos, por culpa acaso de la +Inquisición, de nuestra feroz intolerancia o de nuestra ineptitud para +cosas tan sublimes. + +Llenos nosotros de humilde abatimiento, hemos aceptado por lo pronto la +sentencia sin protestar ni apelar. La opinión de que no nos da el naipe +para filósofos ha prevalecido entre la generalidad de nuestra gente +letrada. + +Por fortuna la reacción ha sobrevenido, y con tal fuerza en algunos +espíritus, que puede hacer recelar a un crítico imparcial y frío que es +mayor que el fundamento en que se sostiene. + +Los más hábiles y fervorosos defensores de la filosofía española han +sido, a mi ver, don Gumersindo Laverde Ruiz, D. Nicomedes Martín Mateos, +D. Francisco de Paula Canalejas, el padre Ceferino González y +recientemente D. Marcelino Menéndez y Pelayo. + +Con todo, y a pesar de las lecciones que este último está dando en el +Ateneo, y a pesar de cuanto ha escrito ya en sus obras sobre las ideas +estéticas y sobre los heterodoxos, todavía entiendo yo que la cuestión +no está bien dilucidada. Nuestros más notables filósofos, desde el +Renacimiento hasta el día, han escrito en latín, y no es poco lo que han +escrito, por todo lo cual ni se han hecho extractos fieles y luminosos +de lo que escribieron, ni se han emitido sobre ello imparciales y bien +considerados juicios, ni los profanos, en cuyo número me cuento, hemos +llegado a enterarnos con claridad y exactitud de sus sistemas y +doctrinas. Sabemos que hemos tenido, y nos jactamos de tener entre +nuestros filósofos a Luis Vives, a Valles, a Francisco Victoria, al +doctor eximio Suárez, a Melchor Cano, a Domingo de Soto, a Foxo +Morcillo, a Gómez Pereira y a muchos otros, pero la mayoría de la gente, +apenas iniciada, sabe poco más que sus nombres. Con todo, basta saberlos +y basta saber que bien o mal tan ilustres varones se han empleado en el +estudio de la filosofía para presumir razonablemente que no se ha +perdido entre nosotros la afición a este estudio, y que por +consiguiente, los libros de la Biblioteca del Sr. Serra llegarán a +venderse y a leerse, como muy de veras lo deseamos. + +Otra opinión vulgar, que anda hoy muy valida contradice la posibilidad +de que nuestro deseo se realice. Creen no pocas personas que la +filosofía se va achicando y consumiendo conquistada y desmembrada por +las ciencias positivas y exactas, que han ido poco a poco invadiendo sus +dominios, anexionándoselos y repartiéndoselos como pan bendito o no +bendito. Pero esto es una vanidad infundada de los sabios empíricos y de +la muchedumbre que los admira y los sigue. Lo razonable es creer lo +contrario: que mientras más se extiende el saber experimental, más crece +y se magnifica en el espíritu el concepto de la filosofía y de la +extensión inexplorada de su imperio. + +Figurémonos que la filosofía, augusta y soberana emperatriz de las +ciencias, mora en espléndido alcázar, cuyas salas y estrados son +magníficos y cuyas elegantes cúpulas y empinadas torres se diría que +llegan al cielo y se bañan en luz más pura y radiente que la de este sol +que de ordinario nos alumbra. Pues bien, el alcázar, que así nos +figuramos tiene vastísimos subterráneos, o sótanos por donde los sabios +experimentales van andando y escrudiñándolo todo. Allí están las +caballerizas, las pocilgas y los tinados, no pocos almacenes para +trastos viejos, habitaciones capaces para la servidumbre, cocinas, +fregaderos, bodegas, despensas y otras oficinas por el estilo. Por +algunas rendijas y claraboyas tal vez se percibe y columbra algo de la +magnitud y hermosura del alcázar; pero los sabios experimentales no +hallan modo de penetrar en él, si bien mientras más andan, notan y +averiguan en aquella parte baja, más crece el concepto de la soberbia +amplitud y de la extensión maravillosa de lo inexplorado e inasequible +que sobre ellos se levanta. Así comprendo yo qué es la filosofía con +respecto a la ciencia que de la observación y del experimento procede. + +Quizás nadie consiga nunca subir real y efectivamente a la parte +superior del alcázar, pero por virtud de la fe, de la imaginación o de +algo a modo de entusiasmo amoroso, quizás nos elevemos en espíritu con +las alas que nos preste la religión, la metafísica o la poesía, y veamos +o nos forjemos la ilusión de que vemos algunas de aquellas maravillas. +De todos modos, los medios sutilísimos de que nos valemos para +conseguirlo, y el ingenio, la tenacidad y los alambicados recursos a que +acude y de que se vale nuestra mente en tan difícil empresa, tiene tal +encanto y tan poderoso atractivo que nos deleitan y enamoran aunque en +vez de triunfo obtengan sólo desengaños. + +En este sentido y por las razones expuestas, los libros de filosofía no +pasarán de moda, y en todas partes, incluso en España, agradarán e +interesarán ahora y siempre. Auguramos, pues, buen éxito a la biblioteca +del Sr. Rodríguez Serra. Van ya publicados en ella escritos de +Schopenhauer y de Baltasar Gracián, y se anuncian como en prensa, varios +de Nietzsche, Ibn Geribol, Emerson, Leopardi, Vives, Stiner y otros, tan +opuestos en sus ideas que de lo menos que podemos acusar al editor es de +parcialidad, antes bien aparece dotado de un sincretismo que nos inspira +simpatía. + +No aceptando por cierto sistema alguno, no alistándose en las filas de +los secuaces y aceptándolos todos como cavilaciones discretas, +divertidas o interesantes, poco importa que sean pesimistas u +optimistas que sostengan el panteísmo, el materialismo u otros ismos, +que afirmen o que no nieguen, con tal de que diviertan, interesen u +ofrezcan alguna novedad. Lo que conviene, de cualquiera suerte que sea, +es que el lenguaje de las mencionadas cavilaciones no resulte, o por +culpa del autor o por culpa del traductor, muy bárbaro y enmarañado. Si +el lenguaje y el estilo no fuesen claros y hasta cierto punto elegantes, +pudiera ocurrirnos algo parecido a lo que ocurrió a la mona que trató de +comerse la nuez verde y que la arrojó con desdén o con rabia al probar +la amargura de la cáscara, sin llegar a comerse el sabroso fruto que +dentro se escondía. Y aún sería peor, si vencida la repugnancia de lo +verde y amargo y quebrantada también a fuerza de dientes la dureza de la +envoltura leñosa, nos encontrásemos con que la nuez estaba vana o +podrida. Prescindiendo de estas contingencias, yo declaro que todo +tratado filosófico despierta mi curiosidad y me hechiza. Esperemos que +suceda lo propio a mis compatriotas aficionados a libros, a fin de que +compren y lean éstos sobre los que ahora voy discurriendo. + +Otro peligro hay, contra el cual no veo reparo ni cautela que esté de +sobra. La falta de preparación conveniente puede hacer que un alimento +espiritual, ya por exótico, ya por inusitado, ya por harto sustancioso, +se nos indigeste en el alma, o bien que siendo veneno le tomemos como +triaca. Quiero decir, sin ambages, que los que están ayunos de todo +conocimiento filosófico, si propenden además, como hoy generalmente +sucede, a prendarse de lo extranjero, tal vez acepten por oro la +alquimia y consideren cualquiera extravagancia o disparate como el _Non +plus ultra_ de la investigación especulativa y del saber humano. + +Ni mis cortas luces ni la brevedad que debe tener este artículo +consentirían, pongamos por caso, que yo impugnara aquí las doctrinas de +Schopenhauer en el libro ya publicado y cuyo título es _Sobre la +voluntad en la naturaleza_. ¿Pero no me sería lícito recelar, no sólo la +falsedad de la doctrina, sino lo huero o vacío que en ella puede +notarse, fundándose en puro juego de palabras y en llamar las cosas o +sus cualidades con nombres que no han tenido jamás, en castellano al +menos? ¿Qué diantre de voluntad es esa que se ignora a sí misma y que +ignora lo que quiere y que produce, sin embargo, el universo y las leyes +matemáticas, físicas y morales que, sin duda, le gobiernan? ¿Cómo de esa +voluntad sin conciencia nace la conciencia? ¿Cómo nace la inteligencia +de lo que no entiende? ¿Por muchas vueltas que se dé a un objeto, +brotará en él algo que no esté en germen en él y que no traiga además +de fuera de él la sustancia y la fuerza y la ley que para el +desenvolvimiento del germen se requieren? En fin, la tal voluntad +inconsciente, causa primera de todo, me parece a mí, profano, una +ininteligible algarabía. + +Y no se me acuse de poco respetuoso con los sabios celebérrimos y +admirados en las naciones más cultas. El mismo Schopenhauer nos enseña +la falta de respeto, aunque nuestra moderación y nuestra cortesía no +acepten sino un poquito de sus lecciones. A casi todos los profesores de +filosofía de las Universidades de Alemania los pone él como chupa de +dómine, tratándolos de envidiosos, de plagiarios, de necios y de tan +interesados que encubren la verdad y enseñan la mentira por miedo de +perder la posición y el salario que reciben. A Kant le pone por las +nubes; pero después de Kant apenas hay más que él en el mundo: Fichte es +un _mono_, y Hegel, el que por tanto tiempo hemos admirado como el +Aristóteles de la edad novísima, no es más que un charlatán atrevido. +Leibnitz, cuando Schopenhauer le compara con él mismo y con Kant, es un +miserable pigmeo, y tonterías y nada más que tonterías son su _armonía +preestablecida_ y sus _mónadas_. + +El desenfado con que Schopenhauer fustiga a sus colegas tiene +antecedentes en abundancia. Ya nos cuenta Gil Blas que los que +disputaban en las aulas de Salamanca más parecían energúmenos que +filósofos. No hay veneración que valga. El canciller Bacon, preconizado +por muchos como fundador, norte y guía de todo positivismo, ha sido +injuriado de la manera más feroz por no pocos de los mismos +positivistas. Y Descartes, de quien se dice que procede toda la moderna +filosofía, como de Sócrates la antigua, es considerado como un +deplorable metafísico por Gioberti y por otros, que si algo de bueno +hallan en él lo declaran plagio de San Anselmo o de otros autores de la +Edad Media. + +Exclamemos con Horacio: _hanc veniam petimusque damusque vicissim_, y +reservándonos el derecho de negar y de censurar muchos sistemas +filosóficos, si bien con moderación suave y sin tirarnos los bonetes, +aplaudamos el propósito del Sr. Rodríguez Serra y excitémosle y +animémosle para que le lleve adelante. Aunque una filosofía nos parezca +falsa o vana, ¿no podrá ser entretenida e ingeniosa? Por recomendación +de Schopenhauer, hemos venido a inscribir nosotros en la lista de los +más notables filósofos a Baltasar Gracián, alguna de cuyas obras +Schopenhauer ha traducido y ensalzado. _El Criticón_, v. gr., es para +Schopenhauer un prodigio, y en todos los tratados de Gracián rebosa la +filosofía. + +El Sr. Serra no carece, pues, de fundado motivo para incluir, como +incluye, en su colección dos obritas de Gracián: _El héroe_ y _El +discreto_. Mucho distamos nosotros de hallar en dichas obras el extremo +de delirio culterano al que llega Gracián en sus _Selvas del año_, +sobrepujando a Góngora en las _soledades_ y en el _polifemo_; lo que es +filosofía tampoco nos parece que hay, ni en _El discreto_ ni en _El +héroe_. Lo que hay, en nuestra opinión, es un admirable conjunto de +enrevesados conceptos y de sentenciosas agudezas, donde son de admirar +la riqueza y primor de nuestro idioma, y la maestría y el talento del +escritor que de él se vale, pero donde no acertamos a ver sino apotegmas +de moral práctica, casi siempre tomados de antiguos escritores, y alguna +vez de la observación perspicaz del mismo Gracián, que era, por cierto, +un verdadero hombre de mundo. + +El concepto de la filosofía es muy elástico. Suele ampliarse o +restringirse a gusto del consumidor. Pero si hemos de incluir, por +ejemplo, entre los filósofos al duque de la Rochefoucauld y a la +Bruyere, incluyamos también a nuestro Gracián y hasta pongámosle por +cima de ambos. + +La nueva edición que de _El héroe_ y _El discreto_ nos da el Sr. Serra +está ilustrada por un erudito estudio, donde se dan muy curiosas +noticias sobre los triunfos y la influencia que Gracián ha alcanzado +como filósofo en Alemania. Dicho estudio, escrito en castellano con +corrección y elegancia, se debe a la pluma del Sr. Arturo Farinelli, +profesor en Innspruck, capital del Tirol, y tan docto y entusiasta +apreciador de nuestra lengua y literatura, como de la alemana, y de la +de Italia, su patria. + +En suma, y a fin de terminar este artículo ya sobrado extenso, diré que, +precaviéndonos bien para no inficionarnos con alguna herejía o para no +exponernos a ir a parar en un manicomio, como Nietzsche o como Augusto +Comte, harán muy bien los aficionados a la lectura en comprar y en leer +cuantos tomos han salido ya y vayan saliendo de la biblioteca del Sr. +Serra. Así se instruirán, y aunque sea con vuelo inseguro, elevarán el +alma a las más altas regiones a donde puede subir nuestro entendimiento +o nuestra fantasía. + + + + +El regionalismo literario en Andalucía. + + +I + + +En Junio de 1856, si no me es infiel la memoria, pasé yo muy +agradablemente tres semanas en la famosa ciudad de Moscú, capital de +todas las Rusias. Allí conocí y traté al señor Sergio Sobolefski, sujeto +muy ilustrado y amable, poeta satírico de gran nombradía en su tierra y +notable conocedor y admirador de la literatura española. Como preciado +regalo suyo conservo aún entre mis libros _La segunda Celestina_, de +Feliciano de Silva, donde se tratan los amores de Felides y Polandria, y +un bonito ejemplar de las _Relaciones_, de D. Juan de Persia, impresas +en Valladolid en 1604. + +En aquel tiempo ya era yo aficionado a leer, había compuesto no pocos +versos y hasta me parece que también había escrito y publicado varios +articulitos en prosa. + +A pesar de todo, cuando el Sr. Sobolefski me habló de D. Manuel Milá y +Fontanals, de quien él era grande admirador y amigo, tuve que confesarle +que ni las obras, ni el nombre conocía yo de tan ilustre literato. Le +conocí, pues, por medio del Sr. Sobolefski, fui también más tarde su +amigo, estuvimos en correspondencia epistolar, y creo, por último, que +firmé la propuesta para que el Sr. Milá fuese académico correspondiente +de la Real Academia Española. + +Lo que acabo de referir prueba, sin duda, mi ignorancia y mi descuido, +pero prueba igualmente el descuido y la ignorancia de la generalidad de +mis compatriotas. La fama del señor Milá, que había logrado extenderse +hasta el centro de Rusia, acaso no había logrado en España pasar de +Cataluña a las demás provincias del Reino. + +Con verdadera satisfacción podemos asegurar en el día que las cosas han +cambiado mucho mejorando, y que nuestra incomunicación literaria rara +vez llega a extremo tan lastimoso. + +Sobrados vestigios quedan de ella todavía por donde, si no puede +justificarse, se explica al menos la propensión al regionalismo. No es +de extrañar que enojados los escritores que viven en provincias de que +la fama de ellos no vuele, si antes no pasa por Madrid y en Madrid le +prestan alas, sientan el prurito de aislarse, de escribir en la lengua o +en el dialecto de la región en que nacieron, y de compensar así por la +intensidad y la densidad la corta extensión de su nombradía. + +Lo cierto es que en España apenas se lee. El comercio de libros se hace +con poca maña o con poca fortuna, y los autores, aunque sean buenos, +tienen que resignarse y que contentarse a menudo con que los lean y los +aplaudan en la ciudad natal, en determinada comarca, en lo que llamamos +_patria chica_. + +A fin de evitar esto, que a mi ver es un mal, y a fin de contribuir, en +cuanto esté a mi alcance, a que sean conocidas y celebradas las +producciones que lo merecen y que se escriben y se dan a la estampa +fuera de Madrid y en lengua castellana, me decido yo a dar noticia de +algunas de ellas, prefiriendo, como es natural, las de mis paisanos los +andaluces. + +Seriamente no hay temor de que por allí el enojo causado por el desdén +dé ser a un regionalismo separatista, porque sería bastante dificultoso +que en Andalucía pretendiese nadie escribir en otro idioma que no fuera +el castellano. Quédese esto para algunos catalanes, vascongados y +gallegos, y también para algunos de nuestros hermanos de América que +andan buscando lengua en que hablar y en que escribir, inventada o +resucitada, con tamaña amplitud y capacidad tan elástica, que quepan +holgadamente en ella los altos pensamientos, las invenciones peregrinas +y las profundas o sutiles ideas que en el burdo y pobre castellano no +caben. + +En Andalucía, por fortuna, aunque la gente pronuncia mal el castellano, +suele hablarle y escribirle bien; y no tiene trazas, por lo pronto, de +adoptar idioma diferente. Esto no obsta, antes bien nos excita a dar +aquí cuenta y justas alabanzas de algunos libros que en Andalucía se +escriben. + +Y sin más preámbulo voy a empezar por la flamante novela titulada _Justa +y Rufina_, cuyo autor es el presbítero D. Juan F. Muñoz Pabón. La +sencillez y castiza naturalidad del estilo hacen simpática dicha novela +desde que se lee la primera página y nos estimulan a proseguir y a +terminar su agradable lectura. Sin nada que ofenda los más pudorosos +escrúpulos todo es alegre, chistoso y hasta regocijado en un principio. +La pintura del lugarejo, cerca de Sevilla, llamado Cascotes, y donde se +desenvuelve la acción, parece exactísima copia de la realidad realzada y +animada por el ingenio y por el arte, si bien el arte, discreto y +velado, no deja huella en lo escrito, que parece todo espontáneo y +fácil. + +No son odiosos ni rayan tampoco en exagerada caricatura los personajes +cómicos que en la acción intervienen. Todos hacen reír, aunque sean más +hijos de la observación que de una fantasía jocosa y regocijada. Sus +diálogos se diría que fueron tomados por el fonógrafo, si el fonógrafo +tuviese la rara habilidad de desechar lo pesado y lo impertinente y de +conservar sólo con sobriedad envidiable lo que no cansa, lo que retrata +los caracteres y lo que conduce y contribuye al final desenlace. + +La acción nada tiene de complicada, y sin embargo, excita primero la +curiosidad, interesa después, y por último conmueve profundamente. + +Entre lo festivo y lo triste, entre lo cómico y lo trágico, en esta +novela, lo mismo que en la realidad, casi no hay intermedio, pero la +absoluta carencia de afectación en el narrador vale más que los rodeos +artificiosos para evitar que la transición sea brusca, y que los sucesos +lamentables y el consiguiente cambio de tono produzcan disonancia. + +El noble y excelente caballero D. Alvaro, viudo y con dos hijas gemelas +que llevan por nombres los de las santas patronas de Sevilla, Justa y +Rufina, viene a Cascotes a pasar la temporada de verano y a fin de +reponer su muy quebrantada salud. Justa tiene por novio a un primo suyo +llamado Paco Góngora, de quien está ella profundamente enamorada. Paco, +sin sentido moral y harto ligero de carácter, se ha comprometido con su +prima, sin darse cuenta de que en realidad no la ama. Y aunque no ame +tampoco con verdadero amor a Rufina, la hermana de Justa, charla y +coquetea con ella, e insensiblemente, como si resbalaran y fueran +cayendo por una pendiente suavemente traidora, Paco es infiel a Justa, y +Rufina se convierte en cruel y vencedora rival de su hermana. + +Con no escaso talento de novelista y valiéndose de varios episodios +graciosos que todos concurren a la acción, Paco y Rufina advierten +sobrado tarde la grave ofensa que hacen a Justa y a D. Alvaro por el +lazo amoroso en que, burlándolos y escarneciéndolos, ocultamente se han +enredado. + +Los nuevos amantes temen ser descubiertos y carecen de valor para +confesar su falsía y para arrostrar el enojo del padre y de la hermana +tan duramente ofendidos. Entonces toman la peor y más viciosa de las +resoluciones. Ambos huyen juntos. + +D. Alvaro, que idolatraba a sus dos hijas y que se hallaba muy enfermo, +no puede resistir golpe tan rudo. Cae rendido, se agravan sus males y le +sobreviene la muerte. + +El hermoso carácter del cura del lugar resplandece en la conmovedora +escena y en las santas palabras, elocuentes sin arte por la fe religiosa +y por la caridad que las inspiran, con que persuade al moribundo para +que perdone a los culpados, y con que le consuela e ilumina con +celestiales esperanzas los últimos instantes de su vida mortal. + +El epílogo de la novela es también muy moral, muy religioso y muy +tierno. Justa, transformada en hermana de la Caridad, recibe a Rufina +que ha ido precipitándose hasta lo más hondo de la abyección y del +vicio, cuida de ella y generosa y santamente la perdona. + +Críticos sevillanos, al otorgar al Sr. Muñoz y Pabón fundados +elogios, le califican de discípulo y de imitador o continuador de +Fernán-Caballero. No he de negar yo que las obras de tan célebre autora +puedan haber servido de estímulo al talento del presbítero novelista; +pero son tales las diferencias entre lo escrito por él y lo escrito por +la ingeniosa hija de Böhl de Faber, que no permiten afirmar la imitación +ni suponer que ambos autores pertenecen a la misma escuela. Bien había +visto y observado Fernán-Caballero los usos, las costumbres y las +pasiones del pueblo de Andalucía; pero lo notaba todo y luego se lo +representaba al través de un prisma extraño. Su cultura, más que de +libros castizos, era de libros modernos, ingleses, franceses y alemanes, +y esto se reflejaba en los personajes hijos de su observación y de su +inventiva. En ellos y en los lances y sucesos en que figuran, creo yo +notar un afectado y exótico sentimentalismo que no se estila entre +nosotros: que es menos andaluz que tudesco. En cambio, en la novela del +Sr. Muñoz Pabón todo es andaluz de veras y sin nada híbrido: el fondo y +la forma, las pasiones y el lenguaje que las expresa. + +Como el Sr. Muñoz Pabón es joven aún, nos complacemos en esperar de su +ingenio no menos sazonados y abundantes frutos. + +Como otros muchos autores, en todos los países y especialmente en +España, el Sr. Muñoz Pabón empezó escribiendo en verso antes de escribir +en prosa. De sus obras en verso sólo conozco yo un librito publicado en +1899, cuya lectura produce en mi espíritu muy encontrados efectos. Por +una parte confirma en mí la idea de que el Sr. Muñoz y Pabón posee no +comunes dotes de escritor y de poeta, mientras que por otra parte, +presumo yo que movido el autor por su gran piedad religiosa, tal vez +sobrado cándida e irreflexiva, ha tomado para asunto de sus cantos, o +mejor diré de sus narraciones en romances, ya que se trata de un +Romancero, algo a mi ver delicado en extremo y ocasionadísimo a incurrir +en faltas. El Romancero se titula _El Niño de Nazaret_. No creo que nada +en este libro esté tomado o imitado del Evangelio apócrifo de la +infancia de Jesús. Todo es sin duda inventado por el autor. ¿Pero hasta +qué punto está bien componer algo a modo de novela con sucesos fingidos, +por muy verosímiles que sean, de la vida terrenal del Verbo humanado, +cuya gloria apareció a los hombres, como la _gloria del Unigénito del +Padre, lleno de gracia y de verdad_? ¿No es rebajar demasiado un asunto +altísimo el entrar en pormenores vulgares y realistas? La Virgen María +cosiendo, lavando y cuidando de la casa; San José trabajando en su +carpintería, y el Niño Dios yendo a la fuente por agua con el cántaro al +hombro o en otros menesteres por el estilo, o entreteniéndose en juegos +infantiles con muchachos de su edad, son harto difíciles de ser +representados con el conveniente decoro. Quien tales cosas trata se +expone, muy a su despecho, a deslustrar el decoro y a ofender la +majestad de las cosas divinas. + +Escritores heterodoxos o impíos o sólo imprudentes acaso, han abusado de +tan peligroso género de amena literatura en estos últimos años. ¿Qué es +más que una novela, aunque así no la llame, la _Vida de Jesús_ de +Ernesto Renán? La inglesa María Corelli, ¿no ha escrito recientemente +una novela cuyos enredos y lances amorosos se ajustan y encajan, +digámoslo así, en la pasión y muerte de nuestro divino Redentor? Hasta +en las epopeyas que se fundan en tan sobrenaturales sucesos se expone el +poeta, por eminente que sea, a entrar en pormenores que provoquen la +burla de los incrédulos y que lastimen la veneración de los creyentes. +¿Qué no se podría decir de Jerónimo Vida y aun del mismo Klopstock? +También un compatriota del señor Muñoz Pabón, el sevillano Diego de +Hojeda, compuso un hermoso poema sobre la muerte y pasión de Cristo; +pero Hojeda nada inventa ni añade a lo esencial de los sucesos que los +Evangelios refieren. La actividad de su imaginación se emplea sólo en lo +alegórico, simbólico y ultramundano. Muy distinto es el modo con que el +Romancero de _El Niño de Nazaret_ está compuesto, donde se atribuyen a +Jesús acciones muy laudables todas, pero que carecen de fundamento +histórico y que empequeñecen el concepto del Mesías en vez de realzarle. + +En edades de mayor fe que la edad en que nosotros vivimos, apenas había +peligro de mezclar con la verdad ficciones inocentes más o menos +discretas. En el día le hay y no debemos dar pábulo a que se sigan +escribiendo novelas en que Cristo, San José y la Virgen y los apóstoles +sean protagonistas, cuando no el coro o la comparsa de una acción +relativamente insignificante para la historia del mundo, como acontece +en la por otra parte bien escrita y celebérrima novela cuyo título es +_¿Quo Vadis?_ + +Cuando el actor de los casos fingidos es el mismo Cristo Hijo de Dios, +el peligro se ve más claro. ¿Para qué atribuir al Salvador acciones que +no constan en ningún documento fehaciente? ¿Cómo podrá ningún hombre +figurarse ni representarse con exactitud el desenvolvimiento y el crecer +de un alma y de un cuerpo humanos, estrechamente unidos con el mismo +Dios en la persona del Verbo? Claro está que el Sr. Muñoz y Pabón nada +inventa de indecoroso ni de ofensivo, como, por ejemplo, lo que alguien +ha pretendido probar recientemente en Alemania, de que Cristo estuvo +estudiando en cierto colegio o Instituto de no recuerdo bien qué ciudad +de la India; pero todavía, a pesar de lo inocente y católico de lo +inventado por el Sr. Pabón, lo mejor es que no se tenga por hecho, sino +por mero símbolo, alegoría y prefiguración de hechos reales ocurridos +más tarde. Convengo en que así pueden disculparse los hechos referidos +en el Romancero de _El Niño de Nazaret_, donde el coloquio con la +Samaritana, la resurrección de Lázaro, el perdón de la mujer adúltera y +otros pasajes de los santos Evangelios se leen prefigurados y escritos +en narración infantil y como lectura propia para niños. Así también +pueden disculparse y quizás aplaudirse por lo candorosos ciertos +pormenores de usos y costumbres que no sé yo si son anacrónicos o no lo +son, por mi escaso saber en arqueología. Así, por ejemplo, si los niños +del tiempo de Cristo, avecindados en Nazaret, jugaban ya al escondite, +al salto de la comba y a la gallina ciega como los niños de ahora. +Candor es este que puede hacer gracia. Yo encuentro graciosa, en el +poema de San José del Padre Maestro Fray José de Valdivielso, aquella +sospecha de que el santo era sólo carpintero de afición, porque siendo +hidalgo de tan ilustre prosapia no era posible que se ganase la vida +trabajando con sus manos, en vez de vivir de sus rentas, + + Pues debió de tener juros reales, + Cual descendiente de señores tales. + +No obsta lo que va expuesto para que reconozcamos el notable talento +poético del señor Muñoz y Pabón, la fresca lozanía, la luz y el colorido +que pone en sus pinturas y la pasión entusiasta con que las anima. Acaso +los inconvenientes que veo yo en el género no lo sean para niños o para +lectores de mucha fe y de poca malicia. + + +II + + +Mucho se discurre sobre si conviene o no la centralización +administrativa y sobre los grados de autonomía de que deben gozar la +provincia y el Municipio. Cuestiones arduas son estas que yo dejo con +gusto para que las resuelva el bullicioso enjambre de hombres políticos +y de Estado que en España tanto peroran y se agitan. Lo que me preocupa +es la centralización que proviene de la iniciativa individual, y del +empeño que todos solemos tener de vivir en la capital y de abandonar los +campos, las aldeas y hasta las ciudades que no consideramos de grande +importancia. Si cuanto hay de florido, acaudalado y elegante, se viene a +Madrid a lucirse y si acuden también a Madrid en busca de notoriedad y +de fortuna, los sujetos que son o que se creen ricos de saber y de +ingenio, de temer es que la grande extensión territorial de nuestra +patria quede como desdeñada y abandonada de lo que brilla, fomenta el +lujo y el bienestar y contribuye a la cultura. + +En otros países de Europa, los magnates y grandes propietarios, asisten +más tiempo que en la corte en sus quintas y castillos. Aquí apenas +quiere nadie abandonar la capital, a no ser en el rigor del verano, y +entonces, no suele ser para visitar los predios rústicos y dirigir o +presenciar las faenas agrícolas, sino para irse a Francia o a otros +países extranjeros a pasar por allá el tiempo y a gastarse la hacienda. + +A pesar de lo dicho, que tal vez haga recelar que se reconcentre en +Madrid lo más luminoso y activo de nuestra nación, es lo cierto que +persisten aún grandes focos de luz y de actividad en nuestras +provincias, y por ello no podemos menos de alegrarnos como partidarios +que somos de este inocente y pacífico regionalismo. Las antiguas ferias, +la solemne pompa de algunas festividades religiosas, las exposiciones de +industria al uso moderno, los resucitados juegos florales, los congresos +católicos, y hasta algunos otros congresos ultra-políticos, a fuerza de +negar que son políticos, así como las predicaciones apasionadas y +elocuentes de las personas que aspiran a regenerarnos, todo ello es útil +para conservar y reanimar la vida en los extremos, impidiendo que +refluya al centro y deje lo demás inerte. + +Sólo hay un inconveniente no corto: que las tales predicaciones +regeneradoras levanten de cascos a la gente levantisca y aficionada a +vivir a salto de mata, y produzcan alborotos, motines y hasta guerras +civiles. Pero si este peligro se evita o se conjura, yo entiendo que +todo está bien, aunque siempre preferiría a las predicaciones +regeneradoras, los juegos florales, las procesiones y las ferias. + +De todos modos bueno es que alentemos hasta donde esté a nuestro +alcance, y celebremos, si lo merecen, a cuantos cultiven las letras, +permaneciendo en provincias sin venir a Madrid con el propósito de +cobrar fama. + +Sevilla, desde muy antiguo, es un foco de civilización castiza, cuya +luz, por dicha, no se extingue ni se anubla. Su escuela de poetas y su +escuela de pintores, florecientes y luminosas en el siglo XVI, y +renovadas en el último tercio del siglo XVIII, dan destellos todavía, a +pesar de la general decadencia de nuestra nación. + +Mucho disto yo de aspirar en estos artículos, que no pueden ser +extensos, a presentar un cuadro completo del movimiento intelectual, +literario y artístico de Sevilla y de otras ciudades de Andalucía. Me +limito, y debo limitarme, a tratar de ciertas obras muy recientes, +prueba, en mi sentir, de que dicho movimiento no es estéril, sino que en +aquel mismo terreno produce sazonados frutos, prescindiendo de los +cultivadores andaluces que vienen a Madrid, como los Alvarez Quintero y +no pocos otros, a producirlos y exponerlos. + +Tiempo ha que es brillante indicio de la actividad intelectual en la +provincia de Córdoba la producción poética de Manuel Reina, natural de +Puente Genil, donde de ordinario reside, aunque imprima en Madrid sus +libros. Elegante e inspirado poeta, ha publicado _Andantes y alegros_, +_Cromos y acuarelas_, _La vida inquieta_, _La canción de las estrellas_, +_Poemas paganos_, en 1896, y recientemente, en 1899, _El jardín de los +poetas_, último libro suyo que conocemos. Celebra en este libro y +retrata con rasgos, a menudo felices, a varios poetas eminentes de todas +las edades y naciones: desde Hornero, Anacreonte, Esquilo y Catulo, +hasta Gœthe entre los extraños, y desde Jorge Manrique hasta +Espronceda entre los propios. Aunque en España, no sé por qué, son poco +populares y estimados los versos endecasílabos libres, yo los prefiero a +veces a los que están sujetos al artificio de la rima, cuando la falta +de ésta se halla compensada por el primor y la sobriedad de la dicción y +por la cadencia musical del metro. La rima además tiene graves +inconvenientes, cuando para vencer su dificultad, se emplean sobrados +epítetos y participios en «oso, osa, ente y ante, ado y ada». Como +quiera que sea, en este libro de _El jardín de los poetas_ encuentro yo +mejor y más brioso, inspirado y conciso que lo rimado, lo que está en +endecasílabos libres. + +Pero Manuel Reina, hasta donde lo consienten la frialdad e indiferencia +para la poesía de nuestro público de hoy, es ya tan conocido, estimado y +celebrado, que considero poco útil y expuesto a que se me tilde de +presuntuoso el llamar la atención sobre sus escritos con detenido examen +y crítica razonada. Básteme declarar aquí con toda sinceridad, que +Manuel Reina es ya, a mi ver, uno de nuestros mejores poetas, y como es +joven aún, se debe esperar de él mucho mayores aciertos, si pule, lima y +encaja y ajusta en adelante con mayor firmeza, dentro de la conveniente +y nítida forma, las hermosas ideas y el hondo sentir que con tanto +ímpetu y abundancia afluyen a su espíritu. + +Tratemos aquí de cosas que, si bien harto menos importantes, manifiestan +que el ingenio y la gracia, lo que solemos llamar sal andaluza, no se ha +disuelto aún, sino que persiste, a pesar de tantos duelos, quebrantos y +desazones. + +A puñados sazona con esta sal el Sr. don Francisco Toro Luna, algo a +modo de comedia, cuyo título es _¡Día feliz!_, que se representó en +Córdoba en el teatro circo del Gran Capitán y en Julio del presente año. +Sólo dos personajes figuran en la acción, la cual es muy sencilla. Todo +el mérito está en el diálogo, natural, gracioso y desenfadado. Primero +hay el monólogo de una joven y después el coloquio de ésta con un primo +suyo que acaba por declararse fervorosamente enamorado de ella. No +quiero contar aquí el progreso de la acción y el disimulado artificio +que con la ingenuidad se confunde y por cuyo medio se llega al más +venturoso y alegre desenlace. Si yo contase el argumento destruiría todo +el hechizo de la obra no contándole con mucha extensión, porque en la +obra, las palabras no huelgan, siendo en ella el carácter de la +protagonista tan verdadero, simpático y regocijado, que mis paisanas las +cordobesas no pueden pedir más, a pesar de lo picante de algunas +ligerísimas punzadas satíricas. En suma, yo creo que _¡Día feliz!_ +sería muy aplaudido en Madrid, si en Lara se diese; pero como yo no soy +infalible, como el público es caprichoso y como por la lectura tal vez +se notan primores que en la representación se desvanecen o pasan sin ser +notados, yo me abstengo de pronosticar a fin de no desacreditarme como +crítico. Sólo diré que _¡Día feliz!_ me agrada tanto como cualquiera de +los más encomiados y cortos proverbios de Alfredo de Muset: como _Un +capricho_, por ejemplo. + +Sobre _¡Día feliz!_, lo mismo que sobre la novela _Justa y Rufina_, +quiero yo tocar un punto en que ambas obras coinciden: la adulteración +de la ortografía para reproducir gráficamente el modo de pronunciar de +los andaluces. A mi ver esto no imprime esencial carácter al diálogo, ni +le hace más ameno y chistoso, y propende, en cambio, a crear un nuevo +dialecto, o más bien una lengua bárbara e informe. Cervantes hace hablar +a la gente más ruin de Andalucía sin marcar lo vicioso de la +pronunciación en la escritura. Estébanez Calderón sigue su ejemplo y no +por eso podrá dudar nadie de que sean andaluces Pulpete y Balveja. Y +protestando de que sea inmodestia, y con todas las convenientes +salvedades, me atreveré a citarme yo mismo, recordando que Antoñona, +Respetilla, Dientes, Juana y Juanita las largas y otras figuras del +vulgo andaluz, que introduzco yo en mis narraciones, hablan como por +allí se habla, sin necesidad de notar lo mal y disparatadamente que +acaso pronuncian. Yo me atengo, y me parece que todos los andaluces +debemos atenernos a lo que se cuenta que el maestro de escuela de mi +lugar decía a sus educandos: Niños, _sordado_ se escribe con _l_; +_caznero_ con _r_; _precerto_ con _p_; _güeno_ con _b_ y _güeso_ con +_h_. + +En el diálogo o comedia del Sr. Toro Luna es más de censurar que en la +novela del señor Muñoz Pabón esta inútil prevaricación del buen +lenguaje, ya que las dos personas de su diálogo no son de la clase pobre +y humilde, sino de lo más acomodado y elegante de la ciudad de Córdoba. + +Conviene advertir también que las tales variaciones de pronunciación, +que caracterizan el habla andaluza, son distintas según las poblaciones +y comarcas, por lo cual, si por medio de la escritura nos propusiésemos +expresarlas fielmente, no crearíamos un dialecto, sino doce, catorce o +más. Hasta el _tonillo_ es diverso según el lugar donde nació y se crió +el que habla, y hasta según la ocasión más o menos solemne en que +conversa o perora. En cierto pueblecito, por ejemplo, donde años ha +solía yo ir de temporada, no hay sermón de Cuaresma ni de Semana Santa +que agrade o que conmueva, aun siendo elocuentísimo y sentido, si no se +pronuncia con un tonillo singular que los predicadores suelen aprender, +si ya no lo saben, antes de subir al púlpito. Y yo tengo por evidente +que este tonillo, otros de la misma laya, el ronquido en que suelen +salir engarzados los vocablos en algunos lugares, y no pocas otras +singularidades prosódicas, son intransmisibles por escrito, a no +inventarse una anotación musical, adaptada para conseguirlo con muy +sutil arte. Lo mejor, por consiguiente, es prescindir cuando se escribe, +de tonillos y de malas pronunciaciones y hacer que todos hablen en +castellano y como Dios manda. Si el personaje es andaluz de buena ley, +ya lo conocerá el discreto lector por lo pintoresco de las imágenes y +por el giro peculiar de las cláusulas y períodos. + +Bien quisiera yo hablar aquí del movimiento intelectual de Málaga, en el +día de hoy; de Málaga, de donde nos han venido a Madrid periodistas tan +infatigables como D. Andrés Borrego; tan eminentes hombres de Estado +como Cánovas, y los más notables iniciadores y promovedores del género +andaluz como Estébanez Calderón y D. Tomás Rodríguez Rubí. Por hoy, con +todo y para no pecar de prolijo, diré que en Málaga se conserva la +tradición literaria, poética y erudita, a cuyo frente descuella en el +siglo pasado el Marqués de Valdeflores, y a principio del siglo que va a +terminar el elegantísimo poeta D. Juan María Maury. Dignos sucesores +han tenido y tienen para el cultivo de las ciencias históricas en los +hermanos Oliver y en el doctor Berlanga; para la poesía, en Narciso Díaz +de Escovar, Salvador González Anaya y Ramón A. Urbano, sin contar con +los que residen en Madrid de asiento; y para la novela, en Arturo Reyes, +que puede ya ponerse al nivel de nuestros mejores novelistas y autores +de cuentos. + +Dejemos, no obstante, a Málaga y pasemos a Almería, muy apartada hasta +hace poco del resto de España por las dificultades de los caminos, como +allá en los tiempos del rey Almotacín, tan buen poeta y tan generoso +protector de los poetas. Hoy, como entonces, se sigue en Almería +poetizando, si bien no son los versos, sino un curiosísimo libro en +prosa, lo que atrae ahora mi atención hacia aquella ciudad. El librito, +primorosamente impreso en Almería, se titula _Quitolis_, y el autor, D. +José Jesús García, le califica de novela. Novela me parece a mí en +efecto, pero contada con tan extraña candidez y en apariencia con tan +poco arte, que tiene trazas, más que de algo imaginado o inventado, de +relación fiel de sucesos que verdadera y realmente han ocurrido. + +El protagonista de la novela, el padre Juan, a quien daban por apodo +_Quitolis_, ha vivido sin duda, pero en su ser hay mucho de simbólico y +de enigmático. Sin ambición, sin codicia, sin apetito ni anhelo que le +perturbe y le lleve en pos de las cosas terrenales, el padre Juan viene +a ser como un inocente ángel del cielo, que ha tomado forma y cuerpo +humanos. Sólo el afecto amoroso con que mira por su madre y cuida de +ella, le enlaza singularmente con los demás seres. + +Protegido el padre Juan por una marquesa devota y por el Sr. Magistral, +que admiran y reconocen su virtud y su ciencia, vive sin apuros y +modestísimamente con el producto de sus misas y de las particulares +lecciones de latín que da a muchos niños. + +Apenas hay enredo ni lances en esta novela. En ella todo es psicológico. +La contemplación del cielo, del mar y de los campos que se otean desde +un apartado y solitario paseo adonde el padre Juan va de diario, eleva +su mente a muy encumbradas esferas: más allá del universo visible, hasta +la suprema causa, que le da ser y que le llena, penetra e ilumina todo. + +La pudibunda timidez del padre Juan, el horror que le inspira la idea de +turbar la paz de las conciencias y su amor al orden y al sosiego, no +consienten que perciba ni que ponga en claro con toda nitidez el vago y +maravilloso concepto de Dios, que ha surgido en su alma, que la arrebata +en el éxtasis y que la enamora sobrenatural y ultramundanamente. + +La fama de la santidad y de la inocente y bondadosa indulgencia del +padre Juan, hace que sean los niños y las jovencitas, educadas con el +mayor recato, los que acudan a confesarse con él, en el tribunal de la +penitencia. El optimismo del padre Juan y su dichosa manera de ver +cuanto existe como al través de un prisma de color de rosa, vienen a +corroborarse por la bondad de sus penitentes. Apenas sospecha o quiere +sospechar el padre Juan la existencia del mal moral y del mal físico. La +ira de Dios es incomprensible para él. La justicia de Dios se desvanece +en su infinita misericordia. + +El sentir y el pensar del padre Juan se van desenvolviendo, con profundo +sigilo, en lo más íntimo y secreto de su alma. + +Se diría que el autor de la novela, lo mismo que su héroe, se asusta de +lo que piensa y siente; no tiene ni la más pequeña aspiración a +divulgarlo; y sólo por estilo indeciso y esfumado se lo representa a sí +propio. + +De aquí proviene que no atine yo a decidir hasta qué punto en _Quitolis_ +y en el que escribe su historia hay en germen un heresiarca: hasta qué +punto ha permitido Dios y ha suscitado el diablo un Chanig o un Fox a la +sordina en la muy católica ciudad de Almería. Teólogos inquisidores +podrán decir sobre esto, si consideran que el caso lo merece. Yo diré +sólo que la novela me agrada y que la he leído dos veces, con interés +creciente, aumentado por la misma indeterminada vaguedad del misterioso +pensamiento de _Quitolis_. + +El Magistral, que debía predicar el día de la Virgen del Carmen, cae +enfermo y encomienda a _Quitolis_, cuya ciencia y fervor religioso +admiraba, que sea él quien predique aquel día, aunque hasta entonces no +había predicado nunca. Sin previo estudio escrito acude y sube al +púlpito _Quitolis_. Y movido allí por el genio o espíritu que +interiormente le agita, pronuncia un sermón elocuentísimo lleno de amor +de Dios y del prójimo, que deleita y conmueve a la muchedumbre devota, +la cual no ve ni sospecha la menor herejía, y que ofende e indigna a los +canónigos del cabildo. ¿Ha surgido acaso en la remota ciudad donde +ocurren estos sucesos un flamante reformador de la Iglesia: un +Savonarola, cuando no un Lutero? + +«Quitolis», con todo, no quiere ser nada de esto. Si en algo ha errado, +está pronto a retractarse. El señor obispo reconoce su inocencia y +simpatiza con su buena intención. Pero le induce a volver a su silencio +y a su retiro y a no predicar en adelante para no excitar la cólera o el +enojo del clero. + +Vuelto «Quitolis» a la oscuridad, guarda en el centro de su alma sus +ideas reformadoras, harto poco definidas por el novelista, si bien o +quieren ser como el alborear indeciso o la primera luz, si no de una +nueva religión, de una interpretación amplia y algo racionalista de la +que oficialmente seguimos. + +«Quitolis» después se queda ciego. Su reputación de santo y de benigno +atrae a su confesionario, no ya a los niños y a las vírgenes, sino a la +turba multa de desaforadas y lascivas pecadoras. La limpieza de su +cándido optimismo se mancha con el negro cieno del mundo. Y resignado y +triste, aunque lleno siempre de dulce confianza en Dios, muere al fin +«Quitolis», muere también su viejecita madre y termina así la novela. +Casi no hay en ella lo que se llama enredo o argumento. Todo se reduce a +la pintura de un extraño carácter. No sé si el autor, por habilidad o +por instinto, acierta a no identificarse con «Quitolis» y a no responder +de lo que «Quitolis» sentía y pensaba. + +No aseguraré yo tampoco si agradará esta novela, donde repito que apenas +hay lances a cuantas personas la lean con atención. Diré sólo que su +lectura me ha interesado mucho. No soy, ni pretendo ser, definidor para +condenar o absolver las ideas bastante veladas que el autor de la novela +atribuye a su protagonista; pero celebro el talento de observación con +que el autor estudia a un alma humana, acaso extraviada, pero egregia y +pura, y celebro también el sentir religioso que anima las páginas de su +librito. De las faltas que hay o puede haber en éste, yo absuelvo al +autor, porque tengo la manga ancha. Yo digo, como el Dios que imagina +Gœthe en «El Prólogo en el cielo» de su «Fausto»: + + «Es irrt der Mensch so lang er strebt». + + + + +LA GOLETERA + +POR ARTURO REYES + + +En las ficciones novelescas he de confesar que estoy algo prevenido +contra los hombres y las mujeres de la ínfima plebe, que calzan el +coturno, que se muestran poseídos de las pasiones y sentimientos más +sublimes, y que vienen a ser dignos personajes de verdaderas tragedias y +no de aventuras picarescas como en _Rinconete y Cortadillo_, o de +parodias como _El Manolo_, _El Muñuelo_, _Inesilla la de Pinto_ y +_Pancho y Mendrugo_. Y no porque yo crea que el concepto de las virtudes +más altas y la capacidad enérgica de ejercitarlas requieran educación +esmeradísima y largos estudios. Por fortuna, para saber de ciencias es +menester acudir a las aulas o leer muchos libros; y para percibir, +juzgar o crear la belleza artística, sin extravíos de mal gusto, se +requieren también preparación y enseñanza; mientras que para el +conocimiento de lo bueno y de lo malo, apenas necesita nadie devanarse +los sesos. En la sociedad cristiana y culta de nuestros días, casi +parece infuso, innato o intuitivo dicho conocimiento. Bien podemos decir +con el gran dramaturgo: + + A ciencias de voluntad + les hace al estudio agravio. + +Y, sin embargo, si se toma como por sistema el que muchachas criadas en +el arroyo y parroquianos de las más infectas tabernas de los barrios +peores, resulten dechados de honestidad, de pundonor, de valentía +heroica, de sufrimiento estoico y de cuantas son o pueden ser las +excelencias morales que hermosean el alma humana, bien podemos llegar al +extremo de imaginar que la superior cultura, el bienestar, el aseo, la +elegancia y la riqueza, debilitan el vigor y la bondad de los corazones, +y que para ser moralmente bien estimados es menester bajar al nivel más +próximo al estado salvaje desde nuestra refinada civilización del día. +De esta suerte, a fuerza de querer ser demócrata y filántropo, puede el +escritor caer en el error de ser retrógrado. + +Hay también, en las novelas tabernarias, adornadas con las más +exquisitas sublimidades, una enorme dificultad que vencer y que es rara +vez vencida: combinar el lenguaje, cuando no rufianesco, vulgar e +inculto, con un estilo elevado, apto para expresar los sentimientos más +delicados y nobles. Y como esto rara vez se consigue, resultan los +diálogos llenos de amaneramiento, de falsedad y de disonancia. A pesar +de lo expuesto, como doctrina general, contra la cual he pecado yo +también, dejándome llevar de la corriente al escribir algunas novelas, +me complazco en declarar aquí que me han entrado ganas de retractarme y +de abjurar de la doctrina general mencionada al leer _La Goletera_, de +D. Arturo Reyes. + +Ventajosamente conocido y justamente celebrado era ya este joven +malagueño, así por sus bonitas poesías, como por sus graciosos cuentos +en prosa, y por sus novelas _Cartucherita_ y _El lagar de la Viñuela_. + +Su última obra, _La Goletera_, viene, en mi sentir, a confirmar su buena +fama de novelista alcanzando para él diploma y título de escritor +excelente. + +Trini, su heroína, se parece, no por imitación, sino por coincidencia, a +la dama de Calderón, en la comedia titulada _No hay cosa como callar_; +pero Trini es más noble, más amorosa, más real y más humana que la dama +de Calderón. Mejor que ella, siente, piensa y se conduce Trini. Y por +arte admirable, Trini se expresa sin frases alambicadas y sin tiquis +miquis primorosos, en el habla llana y vulgar de una mujer del pueblo. + +Como la dama de _No hay cosa como callar_, Trini ha sido víctima de la +violencia de un hombre; pero, con igual honradez y delicadeza que la +dama, si Trini no concede su amor a ningún otro galán, por considerarse +deshonrada, todavía es muy superior a la dama, porque se enamora de otro +y lucha con su ardiente pasión y finge desdeñar a quien la adora y de +quien ella está prendada. El burlador de Trini vuelve de Buenos Aires, +donde ha pasado años y donde ha ganado bastante dinero. Quiere reparar +su falta, casándose con Trini; pero ésta no es como la dama de Calderón, +que acepta al burlador por marido, porque sólo piensa en restaurar su +honor y porque no ama a nadie. Trini ama a otro y rechaza al burlador, +que no le inspira amor, sino repugnancia. El hombre que ama a Trini es +excelente y muy celoso de su honra. Trini no quiere ni debe engañarle. Y +Trini no puede unirse con él, mientras viva el hombre que la burló y +bajo cuya mirada se moriría de vergüenza. + +Los casos y lances por donde llega el autor a resolver este conflicto, +no pueden ser imaginados ni presentados con mayor naturalidad, +verosimilitud, interés creciente y pasmoso ingenio. El amante, +misteriosamente amado por Trini, sabe que ella le ama, y sabe su +deshonra y quién ha sido la causa de ella, todo por una involuntaria +revelación de la misma Trini, la cual estaba decidida a callarse, +aunque la matase el silencio, para no ocasionar una lucha sangrienta +entre los dos rivales, valerosos y poco sufridos ambos. La revelación, +una vez hecha por medios verosímiles, ordenados con exquisito arte, hace +inevitable el conflicto. + +Los dos rivales salen al campo y riñen a puñaladas. La riña está +vigorosamente descrita. Muere en ella el burlador, que en los últimos +momentos y escenas de su vida se ha mostrado generoso y simpático. Así +termina la novela. Aunque el autor no lo dice, y hace bien en no decirlo +y en terminar donde termina, el lector puede suponer que, no castigado +por la ley, porque su rival moribundo dice que su matador ha sido otro, +cuya negra traición ha causado la riña, el vencedor y amante de Trini se +casa al fin con ella después de haberla vengado. + +Toda la narración, los diálogos ingeridos en ella, y los varios +incidentes, que aquí se omiten y que de un modo tan magistral y tan +hábil llevan al desenlace, interesan, conmueven y se apoderan con tal +hechizo del ánimo del lector, que de seguro no deja el libro hasta que +acaba de leerle. + + + + +LAS NOVELAS EJEMPLARES DE CERVANTES + +POR F. A. DE ICAZA + + +En el certamen abierto y ordenado por el Ateneo, certamen en que fueron +jueces los Sres. D. José Echegaray, D. Marcelino Menéndez y Pelayo, D. +Rafael Salillas, D. Emilio Cotarelo y Mori y D. Ramón Menéndez Pidal, +fue premiado el libro de que damos aquí cuenta en resumen. Es su autor +D. Francisco A. de Icaza, primer Secretario de la Legación que tiene en +Madrid la República mejicana, y muy conocido y estimado en la de las +letras por algunos trabajos de erudición y de crítica y por elegantes y +lindas poesías. + +Es tan singular el mérito y el valer del _Quijote_, que todas las demás +obras que escribió Miguel de Cervantes, quedan muy por bajo de aquella +creación única y pasmosa. Cervantes, sin embargo, así en _La Galatea_ +como en el _Pérsiles_, en no pocos versos y hasta en sus comedias y +entremeses, da clara muestra de su brillante ingenio y acierta a poner +el sello individual que le caracteriza, le distingue y le eleva sobre la +multitud de escritores contemporáneos suyos. + +Las novelas ejemplares son sin duda las obras en que, después del +_Quijote_, mayor originalidad, talento y gracia muestra el manco de +Lepanto. + +El libro del Sr. Icaza prueba esta verdad, previo un detenido y juicioso +examen del asunto, con atinadas observaciones y con gran copia de datos, +recogidos con diligencia y ordenados con arte. Por todo ello queda +patente que Cervantes puede ser calificado como inventor de la novela +moderna de costumbres y de caracteres. Los libros de caballerías, las +novelas pastorales y hasta las picarescas son otra cosa: son una larga +serie de aventuras, sin más unidad de acción que la vida de algún +personaje fabuloso a quien sigue y retrata el escritor desde su +nacimiento hasta su muerte. Antes de Cervantes existía también algo que +podemos llamar novela histórica o relación de sucesos que, si la severa +historia no acepta, no son fingidos por el novelista, sino fundados en +cierta realidad, hermoseada y adornada por la fantasía del vulgo, cuyas +invenciones después la tradición consagra y hasta cierto punto autoriza. +Así _El Abencerraje_, de Villegas, y _Las guerras civiles de Granada_, +de Ginés Pérez de Hita. + +Las novelas cortas, por último, y cuentos de italianos, franceses e +ingleses, sin excluir el _Decameron_, de Bocaccio, son muy distintos de +la novela cervantesca. Cuentan un suceso, refieren un lance, trágico o +cómico, triste o alegre, pero sin fijarse en la pintura de las +costumbres y en la viva representación de las pasiones y caracteres +humanos. + +En esto se fija y esto logra pintar el autor de _El celoso extremeño_, +de _Rinconete y Cortadillo_, de _La ilustre fregona_, de _La Gitanilla_ +y de casi todas las demás novelas ejemplares por donde, merced a su +agudeza psicológica, nueva o antes casi nunca empleada en este género de +ficciones, Cervantes viene a ser el padre o el fundador de la novela, +tal como la concebimos y comprendemos en el día. Para la demostración de +esta verdad, que presupone en Cervantes un valer originalísimo, el señor +Icaza examina y juzga todas sus novelas; refiere cuanto los críticos han +dicho de ellas desde sus contemporáneos hasta hoy; impugna los ligeros +juicios de Huet, de Florián y de otros; prueba la carencia de fundamento +de las acusaciones de plagio lanzadas por Estala y Bosarte, y manifiesta +el influjo poderoso que han ejercido las novelas de Cervantes en nuestro +teatro español, en el extranjero y en la misma novela, que harto +descuidada entre nosotros durante cerca de dos siglos, floreció y dio +muy sazonados frutos en Francia, en Inglaterra y en otros países, de +donde volvió a España muy acrecentada en riqueza, pero sin que deba +olvidarse el origen tan español que tiene. + +No cabe entrar en pormenores en este breve articulito ni dar idea exacta +de lo bien estudiado que está el asunto por el Sr. Icaza, y del recto +criterio, nada común saber y rara diligencia que despliega y luce +tratándole. + + + + +EL BUEN PAÑO... + +NOVELA POR J. F. MUÑOZ PABÓN, PRESBÍTERO + + +Si lo he entendido bien y si no lo recuerdo mal, el famoso novelista +francés Emilio Zola dice que una buena novela ha de ser la exacta +representación de lo vivido, observado y entendido _al través de un +temperamento_. Zola olvida o desdeña lo principal: la imaginación, o sea +la fuerza activa que representa bien lo vivido y lo que se ha visto y +observado. No basta ver y observar: menester es reproducirlo o crearlo +de nuevo valiéndose de la palabra y por virtud de la fantasía. +Presupuesto este poder creador, una novela es o debe ser lo que Zola +dice. Y tal es _El buen paño....._, del señor D. Juan F. Muñoz Pabón, +presbítero de Sevilla, creo que cura de una de las parroquias de aquella +ciudad, y en quien, no hará todavía un año, la aparición de _Justa y +Rufina_ nos dio a conocer a un nuevo y excelente novelista, ingenioso y +discreto. + +Su temperamento, o mejor diré su carácter, debe de ser jovial, apacible +y sereno, calidades todas que ya en _Justa y Rufina_ se mostraron, +haciendo simpática la obra, y que en su nueva novela, titulada _El buen +paño....._, se muestran más graciosa y resueltamente. + +La acción de esta novela no puede ser más sencilla. Se reduce a +presentar un caso de aquellos que justifican lo que D. Quijote dijo a la +desenvuelta Altisidora en el lindo romance que para desengañarla le +compuso: + + Los andantes caballeros + y los que en las cortes andan, + requiébranse con las libres, + con las honestas se casan. + +Si hemos de confesar la verdad, no es esto lo que sucede más a menudo; +pero alguna vez sucede, y basta. Aristóteles, además, que sabía +muchísimo, ha dicho que la poesía (y la novela es poesía) es más +filosófica que la historia, porque la historia cuenta lo que es, y la +poesía cuenta lo que debe ser, sin afirmar por eso que sea siempre. + +En suma: todo el argumento de _El buen paño_, expuesto en cifra, es que +un señorito, rico, guapo y el más galán de un lugar cercano a Sevilla, +desdeña a sus primas y a no pocas otras muchachas y se casa con la +modesta huerfanita de un médico, la cual vive con su madre, se gana la +vida como costurera o modista lugareña, y es un tesoro de gracias, +habilidades y virtudes. + +En _El buen paño....._ apenas hay acción: no hay nada de drama; pero hay +mucho, y a mi ver excelente y precioso, ora de idilio sin afectación +sentimental, ora de comedia, o ligera y suave sátira sin acritud ni +amargura. Los afectos amorosos no se exageran por lo ardientes para que +quemen, ni por lo dulces para que empalaguen. Y los vicios, pasiones y +ridiculeces de los personajes cómicos no traspasan jamás el límite más +allá del cual se harían odiosos dichos personajes. La burla o la risa +benigna que provocan, no les quita la estimación que les concedemos. +Hasta el nuevo médico, que es el personaje menos estimable de toda la +fábula, no llega a merecer nuestro desprecio. De aquí que la totalidad +del cuadro, que parece, por su exactitud y realidad, una fotografía, y +la viveza y verdad de los diálogos, que parecerían recogidos por el +fonógrafo, si dicho artificio fuese apto para la selección, desechando +lo impertinente, concurren a darnos una idea, muy agradable y divertida, +así del lugar en que ocurren los sucesos que el novelista refiere, como +de la mayoría de sus habitantes, ricos y pobres, grandes y pequeños. La +emulación y los celos entre dos cofradías rivales, las fiestas y +procesiones en que compiten, y sobre todo, la lucida cabalgata y jira +campestre llamada del _romerito_, todo está lindamente pintado, rico de +luz y de colores; todo tiene el perfume campesino de los pinares y de +las huertas, la claridad y la limpieza de los arroyos de agua corriente, +cerca del esquivo y apartado manantial, y la brillantez azul y serena +del cielo despejado de Andalucía. + + + + +LULLY ARJONA + +NOVELA POR D. ALFONSO DANVILA + + +Mil veces lo he pensado y algunas veces lo he dicho ya: no hay que temer +la uniformidad y la monotonía. La pasmosa facilidad de comunicaciones, +los ferrocarriles, el telégrafo y el teléfono, que llevan a escape +mercancías y personas de un extremo a otro de la tierra, y que +transmiten y comunican el pensamiento y la palabra con la rapidez del +rayo, no logran aún, ni lograrán nunca, identificarnos, desteñirnos, +digámoslo así, y hacer que perdamos el sello característico de casta, +lengua, nación y tribu que cada cual tiene. Se diría que para +precavernos contra el roce, que pudiera limar y pulir las diferencias, +nos armamos instintivamente de una virtud conservadora de lo castizo que +persiste en el fondo, aunque superficialmente desaparezca. + +Lo que llaman ahora _high-life_, o dígase aquella parte de la sociedad +más rica, elegante y empingorotada, nos parece que debe ser +cosmopolita, y sin embargo no lo es. Hombres y mujeres hablan en francés +tan bien y a veces mejor que en español. Algunos chapurrean además la +lengua inglesa y hasta la alemana. Cuando leen algo leen libros +extranjeros porque de los _indígenas_ se aburren, sin que nos empeñemos +en dilucidar aquí si con razón o sin ella. Los caballeros, como no +carezcan de metales preciosos o de los signos que los representan, se +hacen traer de Londres trajes, caballos y coches, y las señoras se hacen +traer de París vestidos y tocados. La cocina francesa hace que la +española se olvide o se pervierta. Y por último, la costumbre del +veraneo rara vez lleva a sus castillos y quintas a nuestros elegantes de +ambos sexos, sino se los lleva a Francia, a Suiza, a Inglaterra, o a más +hiperbóreas regiones. Cuando la _guita_ es corta y no puede esparciarse +el cimbel, debe volar por lo menos hasta Biarritz. + +Pues bien: con todo eso, y a pesar de todo eso, nuestra _high-life_ +sigue siendo tan española como en lo antiguo, y no necesita el autor de +comedias y de novelas, a fin de conservar el color local y nacional de +sus personajes, buscarlos bajo las ínfimas capas sociales, o ir por +ellos a las Batuecas o a los más esquivos, alpestres y recónditos +lugares. + +El Sr. D. Alfonso Danvila, joven tan inteligente como laborioso, que +apenas cuenta aún veinticinco años, y que ya nos ha dado en su _Don +Cristóbal de Maura_ un extenso trabajo histórico de muy erudita y +diligente investigación y de sana crítica, se ha hecho cargo sin duda de +lo que acabamos de afirmar sobre nuestra indeleble fisonomía castiza, +aun en la clase más extranjerizada, y ha compuesto y publicado la novela +titulada _Lully Arjona_, la cual es, en mi sentir, muy española, aunque +nos pinta y describe la vida, usos, costumbres, amoríos y demás pasiones +de la clase susodicha. + +Dignas de alabanza y hasta de admiración hallo desde luego en este +flamante novelista algunas nada vulgares prendas: el agudo talento de +observación, la perspicacia con que lo descubre y lo advierte todo, el +cuidadoso esmero con que lo guarda en la memoria, el ingenio y el arte +con que se vale de esta acumulada riqueza de experiencias y +observaciones para prestar realce y vario colorido a su fábula, y por +último la facilidad, sencillez y abundancia del estilo con que lo +expresa todo. + +Los caracteres de los personajes están fielmente copiados de la +realidad. Casi todos son verdaderos y consistentes, y, si no moralmente +muy bellos, salvo el de la pobre jorobada _chucha_, agradables y +simpáticos, y pecando más por debilidad que por maldad. La heroína +Lully nos inspira compasión y cariño. Y no deja de haber en la novela +algunas figuras como la de la madre de Lully, donde la nota cómica está +tocada con delicadeza, o como Eduardo Hita, el parásito servicial y +bufón, con cierta energía satírica, bien representado. + +Tal vez nos atreveríamos a censurar en esta novela la prolijidad en las +descripciones y la inclusión de varios lances e incidentes que nada +importan en la acción principal; pero lo expedito que para escribir es +el autor, su mocedad, el ser ésta su primera obra, el casi invencible +prurito de colgar en ella todos los adornos que se poseen, y la moda que +hoy prevalece y que disculpa tales redundancias, nos arrancan de la mano +la férula de que teníamos ya intención de servirnos. + +No creo yo que el Sr. Danvila tuviese el propósito de sostener una tesis +o de seguir una tendencia al escribir _Lully Arjona_. Su propósito hubo +de ser divertir e interesar, y esto me parece que lo ha conseguido. Yo +al menos me he entretenido agradablemente leyendo su novela. + +Si el propósito se hubiera aclarado y marcado más, acicalando el autor +el estilo irónico y aguzando su punta, en vez de titularse la novela +_Lully Arjona_, hubiera podido tener por titulo _Derribo de ideales_. + +En efecto: sea o no sea porque las cosas no andan tan bien en este +mundo como sería de desear, culpa de la ingrata naturaleza o de un +organismo social incorrecto y vicioso, lo cierto es que cada uno de los +ideales que Lully va formando y colocando a manera de ídolo sobre un +pedestal o peana, se derriba pronto, porque la base o el pedestal viene +a tierra. Así Lully acaba por quedarse sin ideal alguno, sino muy +tristemente desengañada. De todo lo cual bien pudiera deducirse la más +cristiana y ascética de las moralejas: que no debemos poner en esta +vida, sino en otra mejor, el blanco de nuestras aspiraciones y deseos. + +Lully, elegante y bonita y tan hidalga como pobre, hija de un título +tronado, aspira primero a casarse con un lindo caballero de quien esté +tierna, viva y fundadamente enamorada, y que disfrute además de veinte +mil o de treinta mil duros de renta, para amarle con lujo, con _confort_ +y con todos los perfiles y primores que pueden requerirse y se +requieren. Llega Lully o frisa en los treinta años, y no encuentra tal +novio. La base de este ideal se derrumba. Lully tiene que contentarse +con la mitad de lo idealizado. A falta de novio o de marido, hermoso, +enamorado, galán y discreto, se contenta y resigna con que sea rico. Y +Lully se casa. Entonces se esfuerza por construir para su uso otro más +pequeño, aunque todavía poético ideal. En su imaginación presta a su +marido, ya que no talento, recto juicio, bondad extremada, ternura y +delicadeza de afectos. Con estas cualidades, y siendo él como es buen +mozo, elegantísimo y ágil en el _sport_, no podrá menos de satisfacer el +amor propio de ella y de tenerla, si no prendada, tan agradecida y +devota que casi toque y se confunda con el amor su gratitud y su +rendimiento. + +Por desgracia resulta que Cabrera, que así se llama el marido de Lully, +es un señorito tan grosero y vulgar de sentimientos que, a los pocos +días de casado, se _tima_ o se pone en relaciones pecaminosas con las +daifas o _zuripantas_, que encuentra a su paso en el viaje de novios. + +No son ya posibles la devoción y el afecto conyugales con que había +soñado Lully. Nuevo ideal por tierra. Para reemplazarle piensa Lully en +la poesía sublime de la maternidad; en sus goces, deberes y sacrificios; +pero el tálamo es estéril para Cabrera. + +Hay un momento en que sueña Lully con una pasión _quintaesenciada_, +purísima, castísima, sin la menor mácula que deslustre su limpieza. +Lully halla por fortuna al hombre adecuado para este fin. Ni hecho de +encargo pudiera ser mejor; pero también por una serie de casos +fortuitos, largos de exponer aquí, este amante archi-espiritual y +semi-místico se va lejos: se diría que se desvanece. + +En suma: la pobre Lully, creando en balde ideales que la casualidad o el +diablo derriba luego, viene a caer en la más real y lastimosa bajeza que +imaginarse puede. Medio sorprendida y medio violentada, en un instante +de debilidad y de ceguera, casi sin conciencia y sin brío para resistir, +Lully se rinde y se entrega a un hombre perverso y audaz que no la +merece. + +Aun después de esta caída Lully procura consolarse con un ideal, ya que +no nuevo, renovado. Espera ser madre y se propone consagrar al hijo de +sus entrañas toda la vehemencia afectiva de su corazón, sus pensamientos +y la vida y el ser de su espíritu. Así pasa Lully el tiempo, y se +consuela con estas ideas y con estos planes, hasta que llega el día del +esperado parto. + +Lully está a punto de morir, y pare un niño muerto. + +El desengaño no puede ser más completo ni más terrible. Para colmo de +desventuras, se le ha muerto poco antes su hermana la jorobada, +descubriendo su violentísimo amor por el hombre que había abusado de +Lully por sorpresa. Y como este hombre había coqueteado con _chucha_ y +hasta la había pretendido, por vicio extraño o tal vez por cálculos de +conveniencia, a la pobre Lully no le queda siquiera el consuelo de +figurarse a su seductor, o como queramos llamarle, menos ruin y +desalmado de lo que era. + +Tal es la primera fingida historia, harto poco consoladora en verdad, +que el Sr. Danvila ha escrito. Grandes atrevimientos hay en la +narración; pero están orillados o salvados con arte. Y como hay notable +variedad y riqueza en los lances y episodios, y no pocos discreteos y +chistes en los diálogos, razonamientos y cartas que entran en el tejido +de la novela, su lectura no cansa ni aflige, sino que deleita, y promete +además, que su autor ha de seguir escribiendo, superando en este género +lo que ya ha escrito, y procurando que sus héroes o heroínas de la +_high-life_ pongan sobre terreno más firme las bases de sus ideales para +que no se hundan en el cieno al menor capirotazo. + + + + +MARIQUITA LEÓN + +NOVELA ORIGINAL DE JOSÉ NOGALES Y NOGALES + + +El Sr. Nogales, conocido ya del gran público por el cuento premiado en +el certamen abierto por _El Liberal_, ha querido confirmar y ha +confirmado, en mi sentir, la justicia con que obtuvo aquel triunfo, +escribiendo no ya cuentos, sino extensas novelas. + +La que lleva por título el que nos sirve de epígrafe entiendo yo que ha +ido más allá todavía: _Mariquita León_ da más, para mi gusto, que lo que +_Las tres cosas del tío Juan_ nos habían prometido. + +La vida en una pequeña población rural andaluza está muy bien observada +y hábilmente pintada. No peca el autor de prolijo ni sigue la moda de +ciertas novelas francesas, donde no hay objeto, por ruin e +insignificante que sea, que no se pese, se mida y se describa +minuciosamente como en el más que escrupuloso inventario redactado por +peritos. El Sr. Nogales no es así, por dicha. Pinta a grandes rasgos, y +se lo agradecemos. Las descripciones de su novela distan muchísimo de +cansar, y son, sin embargo, tan vivas, y nos parecen tan exactas y tan +fieles, que vemos a Venusta, que así se llama la villa teatro de su +novela, recorremos con el autor las calles del lugar y los campos que le +circundan, y penetramos en las viviendas, corrales y bodegas de las +casas de labranza de los hacendados más ricos. La novela tiene traza de +idilio; pero no ideal y fantástico, sino tomado con perspicaz +observación de la realidad misma y reproducido con arte atinado y +sobrio. + +Los caracteres son verdad y tienen consistencia, de suerte que los +principales personajes se diría que viven, y sus actos y pasiones +interesan y conmueven. + +La mayoría de estos personajes, el cacique Brevas, su hijo, Berrinches, +y el alcalde Larán-larán es moralmente fea y ruin; pero la afición +pesimista prevalece hoy en las obras de ingenio, y no nos atrevemos a +censurar lo negro del cuadro, aunque le hubiéramos preferido menos +negro. Todas sus figuras, sin embargo, no están tiznadas por los vicios +y pecados. Algunas son simpáticas y moralmente bellas. Así el médico D. +Jacinto; el virtuoso, enérgico y sencillo Padre Baquero, rústico jayán +injerto en santo y venerable siervo de Dios, rico en evangélicas +virtudes, y la linda Merceditas, que si bien se ve en segundo término y +muy esfumada, es una excelente joven. + +De la protagonista es poco cuanto se diga, para alabarla. Mariquita León +quiere ser, y casi lo consigue, el prototipo de la rica hembra de +nuestros tiempos, no hidalga de alto linaje ni señora de siervos del +terruño y de fortalezas y castillos, sino democrática labradora, que +ella misma ordeña sus vacas, hace los quesos y se emplea en otras +domésticas faenas y rústicos menesteres. Mariquita León es laboriosa, +activa, despejada, y posee los bríos y la entereza convenientes para +gobernar bien su casa y su hacienda y para hacerse respetar y temer de +sus enemigos. Y no por eso tiene Mariquita nada de sargentón, de +marimacho o de monja _alférez_. Mariquita es gallarda y hermosa, aseada +y pulcra, caritativa con los pobres, llana y afable en su trato, +generosa con la gente menuda, y para con los amigos, leal, cariñosa y +suave. Todos los ya citados personajes y no pocos otros de segundo y +tercer orden hablan en la novela muy naturalmente y como deben hablar, +esto es, sin que el Sr. Nogales les haga decir la infinidad de cosas que +en la vida real hubieron de decir sin duda, pero que nada importan al +propósito de la historia, por lo cual el autor debe prescindir de ellas +como si nunca se hubieran dicho. La primera regla del arte, la más +importante quizás, la más difícil de observar y la que rara vez +observamos, consiste en desechar lo impertinente, y yo creo que el Sr. +Nogales acierta en _Mariquita León_ a observar esta regla. + +Otra regla hay que, en mi opinión, debiera siempre seguirse, por más que +Zola, en los libros didácticos que ha escrito sobre el arte de componer +novelas, la deroga por inútil; pero como Zola la sigue a menudo aunque +la dé por derogada, a cualquiera se le figura que es burla y malicia +suya la derogación de la tal regla. Una novela no es una serie de casos +_vividos_, observados y experimentados por quien los reproduce luego sin +unidad de acción, sino que debe tener el conveniente enlace que haga que +todos estos casos, accidentes o episodios, concurran al mismo fin y +contribuyan a poner debido término a la historia. + +Contra esta regla, que a mi ver no debiera derogarse, peca el autor de +_Mariquita León_. Su novela sin duda interesa y deleita, aunque falte a +la regla mencionada; pero interesaría y deleitaría más si no faltase. Y +no es la falta, sino que es sobra. En _Mariquita León_ puede afirmarse +que hay cuatro acciones en vez de una: la enemistad entre el alcalde y +Berrinches, el cual se revuelve como acosada fiera, y acaba por asesinar +a quien le persigue; la avaricia de Brevas, que excita a Juanito sin +sal a hurtarle el trigo, y la repugnante y espantosa lucha entre padre e +hijo que el hurto descubierto ocasiona y que da por resultado la muerte +del padre; los poéticos y apenas iniciados amores entre Mercedes y el +médico, que terminan melancólicamente en una separación algo, a mi ver, +obscura y sutilmente motivada; y por último, la penosa enfermedad del +niño enclenque, hijo muy amado de Mariquita León, con cuya muerte acaba +la novela. Las mencionadas cuatro acciones, no veo yo que influyan unas +en otras. Todas caminan simultáneamente y sólo coinciden en un punto: en +contribuir al desengaño del médico D. Jacinto que, desencantado de la +vida de aldea se va de Venusta para vivir de nuevo en las grandes +ciudades, donde tal vez le aguardan no menores desengaños. La rudeza +campesina no ha dado por fruto en Venusta una inocencia candorosa, sino +la corrupción más grosera. Ganas nos dan de seguir al médico D. Jacinto, +rogando al Sr. Nogales que nos acompañe y nos sirva de guía, para ver si +lejos de Venusta y en población más grande y civilizada, van las cosas +un poco mejor y no hay que avergonzarse de tanto pecado ni que lamentar +tanta miseria. + + + + +AVENTURAS, INVENTOS Y MIXTIFICACIONES + +DE SILVESTRE PARADOX + + +Nadie más acérrimo contrario que yo a las modas en literatura; pero, +¿cómo impedir que sea lo que no debe ser acaso? Los buenos versos deben +siempre ser estimados y aplaudidos. Esto no se puede negar. Es +evidentísimo, no obstante, que el poco numeroso público español que lee +está cansado de versos y se muestra con ellos harto desdeñoso. La +afición a la novela y al cuento en prosa cunde y se aviva cada vez más, +prestando incentivo a multitud de autores para que cultiven el género. + +Poco fecunda fue España en novelistas durante todo el siglo XVIII y los +dos primeros tercios del XIX. Las novelas inglesas y francesas +traducidas al castellano, casi bastaban para el consumo, ya publicadas +en los folletines de los periódicos diarios, ya propinadas en tomos. Se +diría que en el país donde se había escrito el _Amadís_, _La Celestina_ +y el _Quijote_, se había perdido la aptitud para escribir novelas. Hoy, +por dicha, me lisonjeo yo y me complazco creyendo que la aptitud renace, +y esperando que ha de dar frutos no menos sazonados y sabrosos que los +que vienen de Francia, de Inglaterra, y hasta de Suecia, Rusia y +Polonia, que gustan y saborean con tanto deleite las personas cultas y +que nuestros críticos suelen poner tan por las nubes. + +Para que esto se logre no pido yo que menospreciemos injustamente la +producción extranjera e importada, ni que elogiemos en demasía lo que +por acá se produzca. Sólo pido un poquito menos de admiración y de pasmo +hacia lo que nos viene de fuera y alguna mayor benevolencia para lo que +en España se escribe y se publica. Conviene, además fijar en ello la +atención del público y despertar por ello la curiosidad y el interés, la +mitad siquiera que inspira el teatro, y la décima parte siquiera que +inspiran las corridas de toros. Lo que es yo me propongo contribuir a +este fin hasta donde alcancen mis pobres y ya casi agotadas fuerzas. + +Es, a mi ver, singular y agradable el arraigo castizo que tienen las +letras en España. A pesar del abatimiento en que hemos caído, y a pesar +de la admiración y de la semi-adoración que unida al propio menosprecio +quieren algunos hacernos sentir, no ya sólo por las novelas inglesas y +francesas, sino también por las suecas y las rusas, el prurito de +imitarlas, o bien no se da, o si se da produce el no esperado efecto de +que imitemos, tal vez sin pretenderlo y hasta sin sospecharlo, +impulsados por invencible atavismo, la antigua novela española. Claro +ejemplo de esto nos presta la indicada por su título al frente de este +articulito. Don Pío Baroja, sin querer acaso, pensando en muchos libros +extranjeros que sin duda ha leído, se ha puesto a escribir y ha escrito +las aventuras de Silvestre Paradox, y ha renovado, como puede ser +renovada en nuestros días, con diversos trajes, usos, costumbres y +aficiones, nuestra antigua novela picaresca. Lazarillo de Tormes, Guzmán +de Alfarache, Marcos de Obregón, Estebanillo González, el buscón D. +Pablo, el donado hablador y otros personajes de la misma laya, han de +haber encontrado en el reino de la fantasía y reconocido como muy +cercano pariente al héroe desastrado de la novela de D. Pío Baroja. La +semejanza de este héroe con los mencionados antes, resalta a cada paso, +mientras que las diferencias proceden del diferente modo de vivir que +hay ahora. Silvestre Paradox no es ya paje, ni escudero, ni soldado que +va a guerrear y a garbear a Italia, Flandes y América, ni queda cautivo +en Argel, ni acaba como penitente ermitaño en un yermo; pero lucha por +la vida como se estila ahora, y acomete atrevidas empresas y busca +aventuras, y nos presenta desde su nueva _atalaya de la vida humana_ +larga serie de cuadros en los cuales no deja de haber realidad y verdad, +aunque ennegrecidos a veces por la sátira y grotescamente exagerados por +la caricatura. + +No es Silvestre Paradox un pícaro al modo de los antiguos, sino un +semi-sabio extravagante que trata de inventar o cree haber inventado no +pocos artificios científicos. Modelos para esto ha podido hallar el Sr. +Baroja en nuestra tierra, donde poco o nada importante se inventa desde +hace tiempo, pero donde no faltan propósitos y conatos de inventar +máquinas que vuelen con dirección, barcos submarinos, proyectiles +apestosos que basten a ahogar ejércitos enteros con sus mefíticos +miasmas, y cuadratura del círculo, y movimiento continuo, y otra +infinidad de primores. + +No sé yo, ni me lanzaré a escudriñar y a investigar si el Sr. Baroja ha +intentado con su novela demostrar alguna tesis o darnos alguna lección +moral, social o política. Pero haya o no en su novela lección o tesis, +yo me limito a considerarla como libro de entretenimiento, declaro que +me ha entretenido, y con esto basta para que yo celebre al autor y +recomiende la lectura de su libro, el cual está bien escrito, con +sencillez y gracia, y sin hacerse pesado con filosofías y otras +disertaciones inoportunas. Muy de agradecer es esto último en el día de +hoy, cuando en la novela se pretende enseñar todo lo que hay que saber, +incurriendo los novelistas en pesadez inaguantable. Porque, según me +decía anteayer cierto amigo mío, no pocas novelas docentes de ahora son +para él como el ajedrez: para juego, sobrado científico, y para ciencia, +sobrado juego. + +Por algo entra la ciencia en la novela de don Pío Baroja; pero entra +como elemento o ingrediente para divertir y burlar. Aunque sea mala +comparación, es como el aliño o la sal y pimienta del guiso. + +Alguien censura de desordenada o de casi sin pies ni cabeza la novela de +que estamos tratando. Yo considero severísima y punto menos que +infundada la tal censura. La acción, como en casi todas las novelas de +su clase, es la vida entera del protagonista, o por lo menos una parte +de esta vida hasta que se cansa de escribir quien la escribe, quedando +siempre campo abierto y tela cortada para componer una segunda parte; +pues si bien aseguró Cervantes que las segundas partes nunca fueron +buenas, gloriosamente lo contradijo en su _Ingenioso Hidalgo_, +acompañándole en la contradicción Luna con su nuevo _Lazarillo_, Mateo +Alemán y otros. + +Perseguido por sus acreedores, lleno de desengaños y abrumado por la +miseria, Silvestre Paradox se escapa de Madrid y se va a Valencia. +¡Quién sabe cuántas cosas interesantes o divertidas pueden ocurrirle +después! Bástenos por lo pronto que nos diviertan las que ya el Sr. +Baroja nos ha contado. Y esperemos, por último, que, ya sea escribiendo +segunda parte de Silvestre Paradox, ya sacando a relucir a otros héroes +y tomando nuevos caminos y asuntos, el Sr. Baroja siga escribiendo +novelas, ya que tiene aptitud para ello, y procure, sin dejar de ser +realista, iluminar, hermosear y alegrar el mundo que describa con +resplandores ideales. De todos modos, su Silvestre Paradox, aunque tan +hundido en el charco impuro de la realidad y casi ahogándose en él, nos +es muy simpático por su risueño estoicismo, por su desenfado y por el +buen humor que nunca le abandona en medio de su inopia incorregible, +cuitas y apuros. + + + + +EL ÚLTIMO PATRIOTA + +NOVELA POR JOSÉ NOGALES Y NOGALES + + +Sin duda que todo lo que ocurre de bueno y de malo es porque Dios +quiere; pero los designios del Altísimo son inescrutables y nos +exponemos a errar y hasta blasfemar si nos empeñamos en declararlos. +Infiero yo de aquí, que es por demás aventurado el atribuir a castigo +del cielo las desventuras que puedan caer sobre una colectividad o sobre +un individuo. Los cuentecillos chuscos suelen tener una moraleja llena +de buen sentido. Jugó un hombre en Viernes Santo y perdió su caudal; +pero no le perdió por haber jugado en Viernes Santo, ya que el +ganancioso jugó también en el mismo día y no en Sábado de Gloria. + +Muchas veces he oído decir a sujetos graves, y he leído en periódicos y +en libros, que en la última guerra entre Francia y Prusia perdieron los +franceses porque andaban entonces muy corrompidos y bailaban demasiado +_cancan_; pero ¿eran acaso los prusianos algunos padres del yermo, y no +gastaban del mismo baile o de otros no menos descompuestos y lascivos? +Su triunfo tuvo, pues, otras causas, y no la mayor severidad y pureza de +costumbres. + +Todavía hay otra moralidad más rígida de la que suele valerse la gente +para explicar los grandes sucesos, poniéndola como una de las bases de +la filosofía de la historia. Sale un pueblo vencedor, y otro pueblo +queda vencido en una guerra. ¿Hemos de afirmar por eso la evidente +degeneración del vencido? ¿Pudo exigirse como un deber, pudo +considerarse como ineludible condición para no pasar por degenerados, el +tener antes del vencimiento héroes y mártires en abundancia? Yo entiendo +que no. Yo entiendo que el heroísmo y el martirio son altamente +laudables por lo mismo que son raros. El héroe y el mártir alcanzan fama +inmortal; pero es cuando la doctrina, la creencia, el pueblo o la +sociedad por quien se sacrifican viene a triunfar al cabo. Los +trescientos de las Termópilas estarían olvidados o pasarían por locos de +atar, si después de su sacrificio no hubieran brotado los inmarcesibles +laureles de Maratón, Platea y Salamina. + +Cierto es también que los actos heroicos valen siempre mucho, aunque +sólo sea para limpiar la derrota de toda vergonzosa mancha. Muriendo D. +Rodrigo a orillas del Guadalete y en Hasting Haroldo, encubrieron con su +sangre el oprobio de la rápida conquista de España y de Inglaterra por +moros y normandos. Y el último de los Paleólogos, combatiendo y muriendo +gloriosamente en defensa de Constantinopla, fue digno de la majestad +cesárea; puso término glorioso al secular poder de griegos y de romanos, +y merece no menor aplauso que Leónidas y más piadosa simpatía. + +No quiero yo dilucidar aquí, porque los sucesos son harto recientes, si +las circunstancias son parecidas o si son muy otras, y si hubo o si +debió haber al acabar lastimosamente el Imperio colonial de España que +había durado cuatrocientos años, algo de hermoso y digno de una gran +tragedia: personajes que equivaliesen a los Rodrigos, Haroldos y +Paleólogos que hemos citado. Lo que sí me parece que puede asegurarse es +que mayor sacrificio que el que hemos hecho de dinero y de sangre +hubiera tenido idéntico resultado o más desastroso, porque, sobre la +pérdida de nuestras colonias, los _yankees_ hubieran podido arruinar +algunas de nuestras ciudades de la costa, y causar perjuicios gravísimos +a nuestra industria y comercio renacientes, sin que toda la antigua +valentía española, renacida y hasta aumentada, nos hubiese servido de +mucho contra enormes barcos acorazados, contra diestros marinos y +contra la certera puntería de colosales cañones. + +Abandonados de toda Europa con la estéril e inútil conmiseración de +algunas Potencias y con el soberbio desdén y secular aborrecimiento de +otras, siempre hubiéramos sucumbido en la lucha, y mientras más la lucha +hubiera durado, más honda y más cruel hubiera sido nuestra caída. +Menester es resignarse: no hay otro remedio. ¿Qué ventaja pueden +traernos ya las recriminaciones? Concedamos que ha habido culpas, cuyo +castigo ha sido nuestra derrota; pero los culpados han sido y son +tantos, que lo más prudente no es la absolución, sino la amnistía; +olvidar lo que ya pasó, como se olvida el más horrible sueño, y hacer +vida nueva. Exponer aquí como debe ser esta vida es empeño superior a +mis facultades mentales, y creo que también a las de no pocos que han +tomado el oficio de regeneradores y que recitan discursos o escriben +libros terapéuticos. Lo único que puede afirmarse, sin que presuma el +que lo afirme de estar dotado de la facultad de regenerar o de curar, es +que en el día más que en otras edades, conviene ser rico para ser +fuerte, y conviene además ganar aliados y amigos, y no estar solos en el +mundo. El valor heroico, puede hacer milagros; pero no debe fiarse en +milagros la suerte y el porvenir de la patria. Y ese mismo valor +heroico, cuya aptitud milagrosa concedemos, en algunas ocasiones decae, +y hasta fallece cuando faltan en la colectividad o en el individuo los +materiales recursos, la destreza en las armas y todos aquellos medios de +defensa y de ofensa que son ahora más complicados y costosos que nunca y +que requieren constante estudio y largo aprendizaje para que sean bien +empleados. + +Me mueve a poner aquí las anteriores reflexiones la lectura de una +novela o como queramos llamarla, obra de D. José Nogales, y cuyo título +es _El último patriota_. Constituye la acción o el argumento de la +mencionada novela, la serie de sucesos, de temores y de esperanzas que +sobrevienen y asaltan a los habitantes de una ciudad imaginaria, llamada +Oblita y situada en territorio español, durante la muy deplorable y +harto poco lucida guerra que contra los Estados Unidos de América nos +vimos obligados a sostener. Y digo que nos _vimos obligados_, porque +hasta cierto punto es falsa la vulgar sentencia que dice: que dos no +pelean cuando uno de los dos no quiere. El que no quiere puede ser +colocado tan sin escape y tan entre la espada y la pared, que sin contar +con la menor probabilidad de triunfo y sólo para salvar su decoro y +probar que cede a irresistible fuerza, acepta o declara la guerra, +aunque esté persuadido de que va a ser derrotado. Así con espadas de +plomo peleaban gladiadores contra el bien armado Emperador de Roma, que +de seguro había de matarlos, y así sale al campo a reñir en desafío +contra el más tremendo de los espadachines un señor viejo y pacífico que +no sabe de esgrima o que la ha olvidado, y que por no haber tirado al +blanco o haberse quedado medio ciego no acierta a dar un balazo a un +elefante a cinco metros de distancia. + +Importa, antes que todo, rejuvenecerse y robustecerse para cobrar +confianza; aprender luego o recordar los ejercicios gimnásticos y de las +armas; apercibirse de los convenientes pertrechos, pero sin gastar en +adquirirlos lo que antes debe emplearse en restaurar los bríos naturales +de la propia persona, y, por último, buscar y ganar amigos para no verse +otra vez abandonados en el caso de un nuevo conflicto. Pero lo que +importa más que nada es que no decaiga el ánimo, que no se abata el +vencido y que no forme muy ruin y desesperada opinión de sí propio. + +Por lo expuesto me inclino yo a desaprobar la impía burla con que +fustiga el señor Nogales a los habitantes de Oblita. Convengo en que un +fervoroso patriotismo, herido y exaltado por recientes desventuras, y el +deseo de estimular a la patria y de excitarla a grandes acciones, +sacándola de la flaqueza y del marasmo en que tal vez ha caído, pueden +mover a un varonil y bien intencionado escritor a zaherir y a satirizar +duramente a la misma nación a que pertenece. Claros ejemplos de tales +diatribas, fundadas en sentencias como las que rezan: quien bien te +quiere te hará llorar, y la letra con sangre entra, han dado en Italia, +para libertarla del yugo extranjero y hacerla una, no pocos egregios +italianos como Parini, Giusti y Leopardi, avergonzándola y maltratándola +de palabra, ora en prosa, ora en verso. + +¿Está bien o no está bien que nos valgamos hoy en España de un método +parecido? Hallo tan comprometido el contestar a la pregunta, que no +atino con la contestación útil y justa y no me resuelvo a darla. +Paréceme, no obstante, que entre nosotros hay en el día circunstancias +que deben movernos a ser más indulgentes que ásperos; a consolar y +alentar en vez de censurar. + +Una de las causas, la mayor tal vez de la postración y del hundimiento +en que nos vemos, es la cortísima estimación en que se tienen hoy los +mismos españoles; cortísima estimación que, combinada con el sobrado +aprecio y exagerado buen concepto que cada cual forma de sí propio, nos +arrastra a la desunión, al regionalismo y al separatismo. Los cubanos, +sin duda, se figuraban más civilizados, más listos, más productores de +bienestar y de riqueza, y harto más capaces de progreso que los +habitantes de esta Península. De aquí el que creyesen que era +impedimento o rémora para que subiesen ellos a más altas esferas, el +seguir unidos a nosotros. Posible es que alguien piense en tal cual +región de esta Península de la misma manera que pensaban los cubanos. +Nobilísimo es el amor de la patria chica; pero debe ir acompañado, para +no ser funesto, del amor de la patria grande. El desdén y el odio hacia +ella son origen de debilidad y de interesado egoísmo. + +No menos lamentable, sobre todo después de un inmenso infortunio, es +echarse la culpa unas parcialidades a otras parcialidades y unas clases +a otras clases. Si tienen la culpa los liberales, dirán los serviles que +deban mandar ellos para regenerar el país; si los políticos se inventará +una masa neutra que tratará de convertirse en política de repente; si +los librepensadores, saldrán chillando los devotos y ultra-católicos, +asegurando que todo el mal proviene de la carencia de fe religiosa; por +contraposición, los librepensadores afirmarán luego que el fanatismo es +lo que nos debilita, empobrece y vuelve tontos; en suma, no nos +entenderemos, y cuando más que nunca conviene la concordia y la paz, +acabaremos de arruinarnos con el desasosiego y los desórdenes. Casi todo +el siglo XIX se nos ha pasado en revoluciones estériles, en largas +guerras civiles, en pronunciamientos y contrapronunciamientos, en tejer +y destejer constituciones y leyes orgánicas, en reformarlo todo, y en +reformar de nuevo lo reformado antes; y de todo ello procede sin duda la +mísera situación en que hemos caído. No es, pues, modo de remediarla el +volver de nuevo a las interminables reformas, a atribuirnos unos a otros +la malaventura y a reñir contra los propios porque no fuimos hábiles +para reñir contra los extraños. + +La alegoría o el símbolo suele prestarse a diversas interpretaciones. La +novela _El último patriota_ es alegórica o simbólica, y bien puedo yo +interpretarla a mi modo. Acaso mi interpretación sea la recta. De ella +se deducirá entonces una moraleja muy semejante a cuanto acabo de decir +en este artículo: que en fuerza de ser la culpa general, debemos +olvidarla, haciendo antes el firme propósito de la enmienda. + +Es sin embargo, harto cruel y burlesca toda la alegoría que a tan buena +moraleja nos conduce. La rapidez con que los habitantes de Oblita pasan +de una extremada y jactanciosa confianza al abatimiento y a la +consternación; los medios ridículos que inventan y a que acuden para +combatir a los enemigos, como por ejemplo el _fulminario_, con el cual +suponen que echarán a pique toda la escuadra de Watson; el gracioso +combate en que toman parte los valerosos habitantes de Oblita contra la +mencionada escuadra, que por un prodigio de imaginación han traído de +América hasta las playas que están cerca de su ciudad; el belicoso ardor +del padre cura y los arrestos magnánimos del linajudo hidalgo D. César +Paniagua, todo tiene chiste y todo hace reír, pero con lo que +vulgarmente se llama risa de conejo, que en vez de regocijar, lastima y +duele. Hasta la determinación final del cura y de D. César de levantar +para regenerarnos una partida carlista y de encender de nuevo la guerra +civil, está bien ideada y trazada, y contribuye a la severa lección que +el Sr. Nogales quiere darnos. + +Considerado, por último, el libro del Sr. Nogales como un desahogo de su +mal humor y de su duelo patriótico, no cabe duda que tiene mérito y +prueba agudeza y poder de ingenio. Acaso yo, que soy quizás demasiado +optimista y muy indulgente y benigno, halle poco simpático el libro del +Sr. Nogales y sea para juzgarle el menos a propósito de todos los +críticos. A salvo queda, no obstante, la noble y generosa intención del +Sr. Nogales. No tiene toda su satírica más feroz amargura para España, +que para Italia los siguientes versos de Leopardi, que bien pudieran +servir de epígrafe a _El último patriota_: + + Volgiti indietro e guarda o patria mia, + Quella schiera infinita d'immortali, + E piangi e di te stessa ti disdegna; + Chè senza sdegno omai la doglia è stolta: + Volgiti e ti vergogna e ti riscuoti, + E ti punga una volta + Pensier degli avi nostri e de' nepoti. + + + + +ISAAC + +POR JAVIER LASSO DE LA VEGA + + +La centralización administrativa no ha traído proporcionalmente, tanto +como en Francia, todo el movimiento intelectual, literario y artístico, +a la capital en España. Brillantes centros, focos de nuestra cultura, +siguen siendo algunas ciudades, sobresaliendo entre ellas Barcelona y +Sevilla. Y como conviene a mi ver, que esta vida del espíritu siga +difundida, y no venga a recogerse y a acumularse en Madrid, buscando +fama y provecho, creo que también conviene llamar la atención, más aún +que sobre los libros que se publican en esta villa y corte, sobre los +que en provincias se escriben y se publican. + +El autor del libro cuyo título nos sirve de epígrafe, es, a lo que +parece conocido y celebrado en la gran ciudad del Guadalquivir como +docto médico y como autor de varias obras científicas, entre las que se +cuentan: _Concepto de la fisiología general_, _El genio y la +inspiración_, _La ciencia y el Arte_, _La Atrepsia_, _Origen y fin del +planeta Tierra_, y _Biografía y estudio crítico de las obras de Nicolás +Monardes_. + +Durante los dos primeros tercios del siglo XIX apenas hubo, en nuestro +país, político, jurisconsulto ni personaje notable en otras profesiones, +que no empezase por componer versos y que a menudo no siguiese +componiéndolos durante toda su vida. Ahora puede decirse que la afición +a los versos, si no ha cesado, ha disminuido no poco, y que, en cambio, +desde veinte o treinta años hace, ha cundido la afición a escribir +novelas. + +Este género de literatura, que floreció tan gloriosamente en España, se +descuidó por el teatro, desde mediados del siglo XVII, y sólo ha +renacido recientemente, pugnando por competir con las novelas francesas +e inglesas, que son en el día las más celebradas, y con las novelas +rusas y de otros pueblos del Norte, que van poniéndose muy de moda. + +El médico sevillano D. Javier Lasso de la Vega, se ha dejado llevar de +la corriente, ha querido también ser novelista, y ha mostrado que posee +las prendas y demás condiciones que para serlo se requieren. + +Su novela _Isaac_ es, con todo, para mi gusto, más sátira que novela: +pertenece a un género que no me agrada, aunque en él puede más +fácilmente que en otros ganarse fama y obtenerse un buen éxito de +librería. Sacar a la vergüenza a personajes conocidos, vivos y reales, y +revelar al público todos sus vicios y pecados, es uno de los medios más +a propósito de que puede valerse un escritor para proporcionarse +lectores. Yo tengo por cierto que el Sr. Lasso de la Vega no ha menester +de este medio, y por lo mismo me pesa de que le haya empleado. + +Como quiera que ello sea, yo quiero suponer que no le empleó; que bajo +los nombres imaginarios de los personajes de su novela no descubre ni +debe descubrir la malicia verdaderos nombres, y que la fingida ciudad de +Gaudulia nada tiene que ver con Sevilla. + +Si es _Isaac_ novela de _clave_, no quiero yo valerme de la _clave_ para +descifrar la novela. Baste a mi propósito estimar como pura ficción +cuanto en ella se cuenta, y entender que su sátira va contra el vicio y +no designa ni fustiga a los viciosos, cuyo castigo prefiero yo que se +encomiende a la ley, a los tribunales y a la pública reprobación, sin +que autor ninguno, en una obra de arte y de puro entretenimiento, en lo +que puede y debe calificarse de poesía, aunque esté en prosa, se rebaje +y se humille hasta ejecutar la ruda sentencia. + +Aun así, aun prescindiendo de la realidad que puede tener el modelo de +cada uno de los personajes fingidos, he de confesar que gusto poco de +la novela muy satírica. Y esto por varias razones. Indicaré aquí +algunas. + +El principal objeto de la novela, como el de toda poesía, debe ser +deleitar y conmover, si bien de un modo consolador y elevado. Y a mí, +acaso porque soy optimista, indulgente y benigno, más bien que +deleitarme y más bien que conmoverme estéticamente, me aflige y me +repugna la viva y exacta representación de la fealdad moral, cuando +traspasa los límites de lo ridículo y llega a lo criminal y a lo odioso. +Es cierto que en la novela del Sr. Lasso hay algunos personajes +excelentes. Por tales deben ser tenidos D. Alejandro Calderón, el P. +Aguilar y el profesor Madueño; pero esto no basta para iluminar con +puros resplandores la horrible negrura del cuadro, y para contraponer a +la fealdad y ruindad de casi todas sus figuras elevación y belleza que +basten a compensarlas. Y mucho menos si se atiende a que Isaac, el +protagonista, deja que desear no poco. Carece de serenidad, de calma y +de paciencia, y en la destrucción de sus obras de arte y en el suicidio +con que termina, hay tal frenesí de vanidad lastimada que, si bien no +nos quita la conmiseración por el héroe, rebaja mucho el aprecio y la +simpatía que al principio logró inspirarnos. + +La sátira ingerida o combinada con la novela tiene además una grave +contra. La acción marcha hacia su desenlace, venciendo multitud de +estorbos que en su camino se amontonan. + +Son tantas las causas que impulsan a Isaac a destruir sus obras y a +darse muerte después, que el lector no acierta a determinar cuál de +ellas ha sido la más importante: si el poco éxito que en el Ayuntamiento +ha tenido su perorata; si la censura, aunque severa, no del todo +infundada, de algunos de sus trabajos artísticos; si la separación de +Filipinas, que hace casi imposible que le paguen el monumento a Legazpi; +si sus grandes apuros pecuniarios; y, por último, si el desamor y el +insolente desdén de su mujer, pintada en la novela de mano maestra. + +Las escenas íntimas de tan desastrados amores conyugales, aquélla en que +Marta pide a su marido que le compre los diamantes, y la que ocurre en +el jardín por la noche, y a la luz de la luna, son las que mejor y más +claramente muestran en el Sr. Lasso el agudo talento de observación y el +raro poder del estilo para expresar y reproducir lo observado. + +La orgía de los concejales en el antiguo Convento, la animada +descripción del incendio, con la hazaña de Calderón para salvar a la +niña, y la famosa sesión del Ayuntamiento con todos sus pormenores, así +como no pocos otros episodios, están bien observados y descritos; pero +complican la acción dándole diversos motivos, cada uno de los cuales +quita fuerza a los otros en vez de acrecentarla. El lector se pregunta: +¿se hubiera suicidado Isaac si cobra el dinero del monumento a Legazpi, +o hubiera sufrido mejor con el dinero los desdenes de su mujer? ¿Si +triunfa en el Ayuntamiento y después en las elecciones de diputados, no +se hubiera resignado a vivir? ¿Si los críticos hubieran sido justos o +muy benévolos y no hubieran señalado defecto alguno en sus obras, +ensalzándolas sin reparo, no hubiera sido grande su consolación y +sobrado eficaz para quitarle del pensamiento el violentísimo propósito +de destruir lo que había hecho y de matarse en seguida? + +En la existencia real, en todo verdadero suceso histórico, suelen quedar +en pie y sin aclarar tales dudas; pero tal vez en una ficción novelesca, +y cuando el autor penetra en lo más íntimo del alma de su héroe y allí +lo ve y lo escudriña todo, semejantes incertidumbres y nebulosidades +menoscaban el efecto de la composición en vez de aumentarle. + +En suma: yo creo que, después de leída la novela, el lector no puede +menos de reconocer que el Sr. Lasso es un buen novelista, si bien desea +que acumule menos cosas cuando escriba otra novela, y que represente en +ella la vida humana, sin que sean, y hasta sin que pueda presumirse que +son sus figuras fieles retratos de determinadas personas, sin que +contenga una acusación cada episodio, y sin que cada acusación dé lugar +a una defensa. + +EL siglo XIX pasó ya, y nos hallamos en el XX, de lo que debemos +alegrarnos por haber pasado también la manía, que cundió entre los +escritores, por todas partes y durante muchos años, de calificar de fin +de siglo las bellaquerías y maldades. Con esto, además, se quería dar a +entender que las tales bellaquerías eran como el refinado producto del +esfuerzo secular de una exquisita cultura, y el triste resultado de +nuestros materiales progresos. Lejos de ser así, debe entenderse que los +hombres, para ser malos y bellacos, no han menester vivir a fines de +siglo, ni en época y sociedad muy adelantadas. En lo tocante a +tunantería, se sabe cuanto hay que saber, y se hace cuanto hay que hacer +desde los tiempos primitivos. + +No es en Gandulia ni a fines del siglo XIX donde solamente los +concejales se despachan a su gusto. Bien podemos decir: todo el mundo es +Popayán, y cuándo no es Pascua. + +Al leer lo que el Sr. Lasso cuenta de ciertos concejales de Gandulia, he +recordado, y no puedo resistir a la tentación de referirlo aquí, lo que +he leído en uno de los extractos y traducciones de los millares de +manuscritos egipcios adquiridos y conservados en Viena por el archiduque +Raniero. + +El caso no ocurrió a fin de siglo, sino a mediados: por los años de 250 +de la Era Cristiana, o dígase 1650 años ha. Y todo consta en las actas +del Ayuntamiento de la magnífica ciudad de Hermópolis, así llamada +porque su numen tutelar era Hermes Trimegisto. + +Las sesiones del Ayuntamiento hermopolitano no pudieron ser más +escandalosas ni más borrascosas de lo que fueron. También hubo allí un +Isaac Garcés de Trillo que acusó a los principales concejales o +regidores delincuentes, cuyos nombres se conservan aún. Se llamaban +Dioscórides y Sarapammon. Habían cometido multitud de estafas, +irregularidades y filtraciones; y lo que dio lugar a los debates más +acalorados que hubo en las Casas Consistoriales, fue que los Sres. +Sarapammon y Dioscórides, valiéndose de las llaves del granero público, +vendieron casi toda la cebada y el trigo que en él había, y una enorme +provisión de lentejas, y cien _artabas_ de _arrak_, bebida de arroz +fermentado de que gustaban mucho los egipcios de entonces. + +Véase, pues, la poca o ninguna novedad que tienen las fechorías de los +concejales, y téngase por cierto que en nada malo ha habido el menor +adelanto. En lo bueno sí le ha habido y le habrá. Y con tan hermosa y +fundada esperanza debemos animarnos, no desmayar y no acudir al suicidio +que nada remedia, como acudió en su locura el escultor y honrado +concejal, héroe de la novela del Sr. Lasso. + + + + +DISCURSO + +PRONUNCIADO POR DOÑA EMILIA PARDO BAZÁN en los Juegos florales de +Orense, en la noche del 7 de Junio de 1901. + + +La afición a los juegos florales cunde y se extiende por toda España. La +manía de reírse de todo cunde también, y así no han de extrañarse los +chistes y las burlas y caricaturas que sobre los tales juegos se han +dado a la estampa. Lo que es yo confieso que soy muy aficionado a la +broma y tentado de la risa como el que más pueda serlo; pero me jacto de +tener una buena condición, que me alegraría yo de que la tuvieran todos. +La risa no debe matar ni perjudicar a aquello de que se ríe. Al +contrario, debe purificarlo y sanarlo. En lo más excelente suele haber y +hay con frecuencia algo de ridículo; de suerte que, si lo ridículo se +extrae, lo excelente, en vez de sufrir menoscabo o deterioro, queda +limpio de toda mácula. La parodia, pues, no implica el descrédito de lo +parodiado, antes bien es lícito afirmar que sólo de lo bueno y de lo +hermoso se pueden sacar parodias divertidas y amenas. + +Dicho lo que antecede, olvidémonos de los chistes y de los epigramas que +se han lanzado contra los juegos florales, y tomémoslos por el lado +serio. + +Nadie negará, en primer lugar, que son una diversión inocente y barata, +y no cruel y costosa como, por ejemplo, los toros. + +Es además diversión muy culta y educadora, ya que en ella se ejercitan +el entendimiento y el ingenio de muchas personas, así en componer +discursos y poesías, como en oírlos y tratar de entenderlos, apreciarlos +y juzgarlos. + +Y no se sostenga que el hacer versos y discursos es tarea poco útil, y +que mejor sería emplear nuestro tiempo y nuestra actividad mental en +asuntos más prácticos y productivos. El gusto y el cultivo de las bellas +letras, lejos de estar reñido con el bienestar material y con la fuerza +que se aplica para lograrle, bien podemos afirmar que están en perfecto +acuerdo y que siempre lo uno es indicio o resultado de lo otro; que lo +anuncia, que lo prepara o que de ello procede. Acaso no hay nación en +toda Europa más positivista, más próspera, más industrial y mercantil, +más rica y más aficionada a la riqueza que la Gran Bretaña, y tampoco +hay nación en Europa que guste tanto de versos, que posea tan gran +número de buenos poetas y donde más discursos se pronuncien. + +Sigamos, pues, componiéndolos y pronunciándolos por acá sin recelo de +que se consuman nuestros bríos y calor natural en esta tarea de lujo y +no de provecho. Pero ¿por qué tal tarea no ha de ser provechosa, +considerada al menos como gimnasia en que nuestras facultades mentales +se agucen, se afilen y se habiliten? + +La poesía, además, estaba, desde hace algunos años, harto desdeñada y +poco cultivada en nuestro país. Y como conviene que no se desdeñe y que +se cultive, y como los juegos florales vienen como de molde para +lograrlo, bien venidos sean los juegos florales. Evocadas por ellos, se +diría que han reaparecido entre nosotros las musas visitando y +favoreciendo a varios poetas nuevos. El lauro, la palma o la flor que en +tales certámenes han conquistado dichos poetas, aunque gente +descontentadiza y satírica niegue que sea prueba de alta inspiración, +prueba es y será siempre de habilidad artística, de esmerado buen gusto +y de no vulgar cultura, lo cual ya no es poco. Y debe tenerse en cuenta +que, así como nosotros no nos atrevemos a dar a nadie diploma de +inmortalidad y de _genio_, tampoco debe atreverse cualquiera a empuñar +la férula de Aristarco y a castigar con ella a cuantos en los juegos +florales han obtenido premio, expulsándolos con crueldad de la +república de las letras. + +Tal vez se me acuse de sobrado optimista y facilitón; pero yo entiendo +que no merecen censura, sino elogio, las composiciones premiadas de los +Sres. D. Miguel Gutiérrez, D. Angel del Arco, D. Narciso Díaz de +Escobar, D. Juan F. Muñoz y Pabón y D. Pedro Riaño. + +Cuando no motivo, los juegos florales han dado pretexto a muy sabrosos e +instructivos discursos de sus mantenedores. Convengo en que un juez +severo acaso podría decir que los discursos mencionados están casi todos +como en una esfera muy excéntrica de la esfera poética o literaria de +los juegos, tocándose sólo y compenetrándose una esfera y otra en muy +pequeña parte o casquete, y formando así, como en el famoso y ya casi +olvidado esquema del ser, inventado por los krausistas, la figura de una +lenteja. Quiero yo significar con esto que si bien los juegos florales +se han celebrado en Bilbao, en Salamanca, en Almería, en Cádiz, en +Calatayud, en Zaragoza y en Orense, todos los mantenedores, cuál más, +cuál menos, se han ido por los cerros de Úbeda. No condeno yo semejante +aberración. Me limito a declarar que existe. Discúlpanla, ya que no la +justifiquen del todo, la condición etérea y volátil del pensamiento y +cierta preocupación amarga o picante que a todos nos estimula en el día. +De ella puede afirmarse lo que afirmaba Lope, no del estro o tábano, +sino de otra más ruin y aborrecible bestezuela: + + Como los celos eres, + Que picas y te vas por donde quieres. + +Claro está que aludo al resquemor o a la acedía que los recientes +infortunios de la patria engendran en nuestros espíritus, los agitan, +los atormentan y los impulsan a buscar remedio. De aquí que se piense +poco en la poesía, que se hable de ella muy de paso, y que se corra y se +vuele para trasportarse de lo meramente literario a lo político y +social. De suerte que cuantos pronuncian discursos en juegos florales +suelen pronto perder de vista la corte de amor, el Gay saber y toda +cuestión de gentileza, ternura y rendimiento a las damas, convirtiéndose +en sociólogos, arbitristas y legisladores. Sus discursos apenas son +literarios: más bien pueden y deben calificarse de terapéuticos. España +está decadente y enferma, y es menester curarla y regenerarla. Para tan +buen fin cada orador propone y ofrece medicamentos que juzga infalibles: +la patriótica panacea que a fuerza de cavilar ha descubierto. + +El discurso pronunciado por doña Emilia Pardo Bazán en los Juegos +florales de Orense, tiene este carácter medicinal y regenerador. Y como +son tan atinadas las observaciones que hace, las cosas que dice y los +consejos que insinúa, y como todo ello está redactado con fácil y +natural, al par que elegante estilo, y adornado con las galas y los +colores de una muy brillante fantasía, bien merece que nos detengamos a +examinarlo, aunque los juegos florales y los versos que en los juegos se +premian queden, así en Orense como en otros varios puntos, completamente +eclipsados por la prosa; aunque los juegos florales se conviertan en +_meeting_ político, y aunque se trueque en club el salón en que se +celebran. + +Si en alguien está plenamente justificado el producir este cambio en el +propósito de los juegos, es sin duda en doña Emilia Pardo Bazán, la cual +no puede, como los mantenedores varones, hablar en el Senado o en el +Congreso y exponer allí las reformas que anhela introducir en el +gobierno del Estado para regeneración de la patria. + +Hay en mi sentir, afirmaciones tan verdaderas y tan consoladoras en el +discurso de doña Emilia, que nos complacemos en notarlas aquí, +lisonjeados y engreídos de coincidir en todo con ellas. + +Lo primero que aplaudimos es algo a modo de amnistía que doña Emilia +concede. O no puede saberse, o no debe declararse, aunque se sepa, +quiénes han sido la causa de nuestras recientes desventuras. O son +culpados todos, o sólo está la culpa en circunstancias independientes +de la voluntad y del entendimiento humanos. Hemos sido vencidos, hemos +perdido los espléndidos restos de nuestro gran poder colonial antiguo, +porque teníamos que perderlos; porque así estaba prescrito. Ni se +infiere de pérdida tan lastimosa que seamos una raza inferior o un +pueblo degenerado, como ha supuesto recientemente un famoso hombre de +Estado de la Gran Bretaña. Doña Emilia protesta enojada contra +afirmación tan injuriosa, dejándose arrebatar por su patriotismo y por +el espíritu de contradicción hasta el extremo contrario, hasta creer que +somos «tan capaces y aptos, y quizás por naturaleza, más inclinados al +bien, más exentos de vicios groseros, menos alcohólicos y brutales que +ningún pueblo de Europa.» + +Nuestra decadencia o postración ha de ser, por consiguiente, accidental +y no esencial. Depende de varios achaques y dolencias de que es menester +que sanemos. Para conseguirlo, propone doña Emilia, algunos remedios que +a mí me parecen excelentes. Lo que importa ahora es que haya alguien que +sepa aplicarlos con energía y perseverancia. + +Deja entrever doña Emilia que quizás convendría un dictador para +alcanzar tan buen fin. Harto me pesa tener que declararlo aquí; pero no +estoy muy conforme con esto de la dictadura. Me parece remedio +sobradamente heroico, y que además sería en el día de hoy inoportuno y +tardío. Los Camilos, los Fabricios y los Fabios fueron dictadores para +salvar a Roma; para que Roma venciese y arrojase de Italia a Breno, a +Pirro y a Aníbal; pero no se les ocurrió a los romanos darse por +vencidos, sentar paces, ceder al galo, al epirota y al cartaginés mucha +parte del territorio de la República, y crear luego un dictador para que +en la paz y en vencimiento los regenerase, o más bien los castigase. A +la calamidad de quedar vencidos no quisieron los quirites añadir la +calamidad de ser despóticamente gobernados. + +Dice doña Emilia, y tiene razón hasta cierto punto, que la libertad no +es un fin, sino un medio; pero la dictadura, no hasta cierto punto, sino +en absoluto, es siempre un medio y no un fin. Es cierto que la libertad +es un medio; pero el hacer cada uno lo que se le antoje, sin turbar el +orden y sin ofender a Dios ni al prójimo, es medio tan excelente que +vale para todos los fines, y hasta estoy por afirmar que bien mirado, es +un fin, ya que sin libertad no puede haber nada bueno. Desechemos, pues, +la dictadura. Para sufrir nuestra mala suerte y para aguantarnos, como +nos hemos aguantado, todo dictador está de sobra. Cavour y Bismarck, +dado que fuesen dictadores, surgieron para hacer el uno la unidad de +Italia y el otro el Imperio germánico. ¿Qué iba a hacer ahora nuestro +dictador, si Dios, o más bien el diablo, le suscitase? Como no fuese +humillarnos y ponernos en ridículo, no sé yo lo que haría. El dictador, +además, si ha de valer para fundar algo, ha de ser el instrumento, el +apoderado de una gran parte de la nación, cuyos mandatos ha de cumplir +con la fuerza que la misma nación pone en sus manos para que los cumpla. +Sin duda que el dictador es entonces potestad que de Dios procede; pero +no inmediatamente, sino por medio de la República, como dice Domingo de +Soto, _divinitus erudita_. ¿Nos hallamos nosotros en tal caso, nos +inspira Dios la elección de un dictador, y para qué y quién ha de serlo? +Desengáñese doña Emilia y persuádase que lo menos malo es que las cosas +sigan como están, sin alteraciones ni mudanzas. Alterándolo y mudándolo +todo, con varios a modo de dictadores, cambiando a cada momento +constituciones y leyes orgánicas, soltando reformas administrativas, +cuya recopilación requiere enorme multitud de volúmenes, y haciendo +revoluciones y pronunciamientos a cada paso, hemos andado durante todo +el siglo XIX, y harto se ve y se deplora lo poco medrados y menos +lucidos que hemos llegado al XX. ¿Para qué, pues, nueva revolución, +aunque el Sr. Maura, citado por doña Emilia, sostenga que la revolución +se impone, y que a no hacerla desde arriba, desde abajo habrá que +hacerla? ¿No sería mejor que nos quedásemos quietos, procurando, no con +dictadores, ni con revoluciones, ni con flamantes leyes y decretos, sino +trabajando mucho y bien en las artes y oficios útiles, aumentar la +riqueza de la nación, restaurando así sus bríos antiguos y la enérgica +confianza en sus altos destinos? + +El libro inmortal de Miguel de Cervantes nos da sobre esto implícita y +simbólicamente varios consejos muy sanos que debiéramos seguir. Vencido +D. Quijote por el Caballero de la Blanca Luna, no quiso ser dictador ni +revolucionario, sino que proyectó dedicarse al pastoreo y a la vida +pacífica e industriosa. En punto a revoluciones, debiéramos también +imitar al hidalgo manchego, que se contentó con romper una sola vez la +celada, ufanándose al reconocer lo cortante de su espada y lo pujante de +su brazo; pero, ya la celada recompuesta, se guardó muy bien de +acuchillarla de nuevo, y la dio por buena y resistente aunque no lo +fuese. Así nosotros, que hemos acuchillado y desbaratado tan a menudo +nuestras instituciones, debemos dejarlas en paz y sin ponerlas a prueba +de nuevo, considerarlas firmes y buenas, aunque disten algo de serlo. + +Nuestra manía de legislar nos perjudica mucho, desacreditando las leyes +por efímeras y caducas, e induciéndonos a no cumplirlas. Si han de ser +pronto derogadas, ¿para qué su cumplimiento? Bien dijo D. Quijote en la +carta que escribió a Sancho cuando era Gobernador de la Insula, y que +bien pudiera repetir si escribiese a los gobernadores del día: «No hagas +muchas pragmáticas, y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre +todo, que se guarden y cumplan.» + +Con mucho juicio toca y dilucida doña Emilia en su elegante discurso +otras importantísimas cuestiones. Es la primera la cuestión religiosa, a +mi ver algo anacrónica y exótica: anacrónica, porque parece más propia +de las edades pasadas que de la edad presente, y exótica, en mi opinión, +porque yo me atrevo a sospechar que, si en Francia no estuviese de moda +perseguir hoy a los frailes, acaso no se hubiese desenvuelto tanto entre +nosotros el afán de remedar a Francia en dicha persecución +librepensadora, y tan contraria a la libertad bien entendida. Yo apelo a +un librepensador, francés también, y contrario a tales persecuciones. +Beranger dice: + + A son gré que chacun professe + Le culte de sa déité; + Qu'on puisse aller même à la messe; + Ainsi le veut la liberté. + +A ver si esto se aviene con silbar y apedrear los conventos y las +procesiones devotas, y con otros desahogos por el estilo. + +Acerca del regionalismo separatista, me parece que doña Emilia se +expresa con discreción y tino. Recordando una sentencia de Cánovas y +haciéndola suya, afirma que el amor de la patria grande, el espíritu +nacional, el patriotismo amplio desaparece de los pueblos cuando se +convencen de que son mal administrados. Nadie, según doña Emilia, sería +separatista o catalanista, sino fervoroso español, si pudiésemos +contestar a sus quejas y a sus gritos «con las letras, con el arte, con +la instrucción, con el progreso, con la rehabilitación de España; con +una patria tan bella, tan digna de ser amada, tan majestuosa y noble, +que nadie que no esté demente pueda desearle sino larga vida.» Precisa +condición para lograr todo esto es que la patria esté bien administrada; +y volvemos a la sentencia de Cánovas. Pero la buena administración, si +bien puede considerarse como causa, puede y debe también ser considerada +como efecto, sobre todo en un pueblo libre, donde no es nunca el +capricho de un tirano quien crea y sostiene al Gobierno, sino la opinión +pública, que se impone por los medios legales de la prensa, de la +tribuna, de las manifestaciones y de las asociaciones pacíficas. Penoso +es tener que decirlo, pero la verdad antes que todo: si tal pueblo está +mal administrado, es porque no hay en todo él quien lo administre mejor, +o porque es extremamente dificultoso el administrarle, a causa de +circunstancias o de fundamentos que no acertamos a descubrir, pero que +de cierto no se vencen con violencias dictatoriales o demagógicas, +echándolo a rodar todo, para que después del trastorno y la barahúnda +tengamos que decir como durante todo el siglo XIX tantas veces hemos +dicho: peor está que estaba. + +En suma: el discurso de doña Emilia Pardo Bazán, que nos da ocasión para +exponer lo que hemos expuesto, no sólo es bien pensado y elegante sino +consolador y optimista. El mero hecho de pronunciarle tan ilustre dama, +es evidente testimonio de cuanto nos preocupa a todos la salud de la +patria, la restauración de sus energías y el fundado renacimiento de sus +altas esperanzas desde luego, y para después de su antiguo poderío, +crédito y gloria. + + + + +NOVELAS RECIENTES + + +I + + +Bien podemos decir con satisfacción que en el cultivo de la novela se +advierten más cada día la abundancia y la bondad del fruto. + +No es tan voluntariosa la musa como generalmente se cree. Conviene +llamarla con persistencia y empeño. No siempre es ella sorda, y suele +acudir propicia a quien cariñoso la pretende y con reiteradas y +fervientes súplicas la llama. Sólo así se explica que en el país y entre +la gente donde se escribió el _Quijote_ se hayan escrito tan pocas +novelas y de tan corto valer durante cerca de dos siglos, y que de +algunos años a esta parte se escriban muchas novelas, no siendo +inferiores algunas de ellas a las escritas en otros países donde florece +género tan popular de literatura. + +De Francia y de Inglaterra se han importado las novelas hasta hace poco, +traduciéndolas o imitándolas. Aún persisten la imitación y la +traducción. Tal vez nuestro público gusta más todavía de lo traducido o +importado que de lo castizo y propio. No me incumbe ni quiero yo +dilucidar aquí si nuestro público, y sobre todo el más selecto por su +elevada posición social, tiene razón o no la tiene en tan marcada +preferencia. Sólo afirmo que debemos procurar que tal preferencia deje +de ser, ya esmerándose todo autor de novelas en que sean buenas las que +dé a la estampa, ya trabajando el crítico para que reconozca y confiese +dicha bondad el vulgo de sus compatriotas. No tenemos hoy que competir +únicamente con lo que en Francia y en Inglaterra se escribe, sino que de +Rusia, de Polonia y de otras naciones y lenguas, extrañas y casi +incógnitas antes, se importan novelas que, ya nos entusiasman, porque en +realidad lo merecen, ya nos agradan más que las nuestras, por lo exótico +y peregrino de todo, y hasta porque, no conociendo ni tratando de diario +a los autores, nos los podemos imaginar por cima de nuestro nivel: más +sabios o más inspirados. + +Inevitable es el influjo en las letras y en las artes de un país de lo +que se produce en otros países más prósperos y más adelantados. No +pretendo yo que nos sustraigamos a tal influjo, no sólo inevitable, sino +provechoso a veces. Lo que me parece mal es el remedo servil, y es +también que el remedo sea por moda, movido el que imita por admiración +ciega y sin elegir los buenos modelos con discernimiento juicioso. + +De todos modos, es absurdo aspirar a una originalidad tan completa que +no se parezca, por ejemplo, ni recuerde en nada una novela española a +las que ya en el mismo género se han escrito en otras naciones. Nuestra +aspiración debe limitarse a que, si algo se imita, recaiga la imitación +sobre un fundamento original y propio, así en las costumbres, pasiones y +caracteres que se representen, como en el estilo y lenguaje con que se +exprese todo. Importa que los personajes, los sucesos, los campos, +ciudades y demás sitios en que se ponga la escena y cuanto figure en la +acción, aparezca tomado o copiado inmediatamente de la naturaleza y no +de los libros favoritos, venidos de tierra extraña a ser objeto de +nuestra admiración y entusiasmo. + +Cumpliendo con estas condiciones tenemos ya bastantes novelas, y cada +día aparecen nuevas y compuestas por nuevos autores. + +En medio de nuestra postración política, y a pesar de la discordancia de +opiniones y de intereses que nos amenazan de continuo, turbando el +reposo y la serenidad de los espíritus, aunque no lleguen todavía a +producir muy serios y deplorables disturbios, buen síntoma es que la +actividad intelectual se muestre fecunda en España y no reconcentrada +en Madrid, sino difundida por toda la Península. + +Yo, que políticamente no gusto del regionalismo, le celebro y aplaudo en +literatura. Prefiero muchos focos luminosos a uno solo, por esplendor +que tenga, que brille en el centro y que se difunda por todas partes. +Con tal de conservar el carácter nacional y no renegar de él, la +aparición de las obras de ingenio en diversas ciudades y regiones es +prueba de que la vida no se ha recogido en el centro, sino que por donde +quiera da razón de sí, mostrándose ubicua y varia sin romper la unidad +del conjunto. + +En el siglo pasado nuestra fecundidad mental se manifestó en la +elocuencia parlamentaria, de que se abusó no poco, y en el teatro y en +la poesía lírica, satírica y narrativa. + +En el día de hoy me parece que estamos algo cansados y desengañados de +la oratoria, y me parece también que, si versos han de escribirse +siempre, la abundante cosecha que de ellos ha habido nos tiene +fatigados, cuando no hartos, y no creo yo que los Juegos florales, que +en muchos lugares se celebran a menudo, valgan para renovar la afición a +la poesía, tan vehemente, por ejemplo, en la época del romanticismo, ni +valgan tampoco para despertar en las almas una nueva inspiración +poética, poderosa y brillante. + +La propensión de los que escriben en el día es hacia la novela. Y lejos +de ser estéril esta propensión, a cada momento produce obras estimables, +dejando esperar otras para lo futuro más sazonadas y menos imperfectas. + +Quisiera yo dar aquí noticia de no pocas novelas que recientemente he +recibido y leído; pero las comparaciones son odiosas, el juicio puede +ser falible, cegado por la mayor o menor amistad que con los autores nos +una, y esto me arredra y casi no consiente que trate yo aquí de las +últimas novelas, y que las juzgue y las compare. Básteme afirmar que no +pocas se leen con agrado, que están sencilla y elegantemente escritas, y +que tal vez son más morales y más amenas aquellas cuyos autores, o no +han leído muchas novelas francesas o inglesas, o se olvidan de ellas +cuando componen las suyas. + +De los novelistas ya muy populares y acreditados, de los veteranos, +digámoslo así, no he de decir aquí palabra. Ni Pérez Galdós, ni Pereda, +ni Picón, ni el mismo P. Coloma, que publicó hace poco un nuevo e +interesante libro, ni menos aún la Sra. D.ª Emilia Pardo Bazán, +necesitan que nadie llame la atención del público sobre sus escritos. +Tal vez convendría una crítica imparcial sobre ellos aprobando las +bellezas que contienen y haciendo notar las faltas que como toda obra +humana han de tener, a fin de que los escritores noveles las eviten y +no incurran en ellas. Pero tan ardua tarea no es para mí. En el día más +que nunca me siento yo sin fuerzas para tanto, y reconozco, además, que +carezco de autoridad suficiente. O por abatimiento de ánimo, muy natural +en la vejez, o por desengaño razonable y justo, veo yo tales faltas en +mi propia labor, que no me atrevo a censurar las de aquellos a quienes +la gran mayoría de mis compatriotas otorga aplausos y laureles. Digo, +pues, al revés del vate de Mantua: _paulo minora canamus_. Y entiéndase +que, al decirlo, no quiero decir que sean menores los objetos de que voy +a tratar. Quiero decir sólo que son nuevos, que su mérito aún no está +estimado y tasado por el público, y que yo, aunque sólo sea como parte +mínima del público, puedo, sin soberbia vanidosa, concurrir al examen y +contar con mi voz y mi voto en la estimación y en la tasa. + +Como mi humildad y la desconfianza en mi propio criterio es hoy mayor +que de costumbre, no quiero tratar tampoco en este artículo de otros +autores, no tan famosos como los arriba citados, pero que gozan ya de +muy extensa fama. No trataré, pues, de las _Leyendas de amor_, de D. +Pompeyo Gener, ni de la _Sonata de otoño_, del Sr. Valle Inclán, ni de +_Sónnica la cortesana_, del Sr. Blasco Ibáñez, ni de _Camino de +perfección_, del Sr. D. Pío Baroja. Hoy trataré sólo de novelas +escritas por autores que, como novelistas, se estrenan; de autores que +agradecerán lo que yo diga, por malo y desautorizado que sea, +considerándolo siquiera como anuncio. Si mi juicio, que será favorable, +viniese, como espero, a coincidir con el del público, mis palabras +llegarán a ser celebradas por verídico vaticinio. Y si el público no +llega a apreciar lo que yo aprecio, mis palabras serán olvidadas, o bien +me disculpará quien las recuerde, calificándome de indulgente y +bondadoso aunque falso profeta. + + +II + + +El primer libro sobre el que me decido a hablar, después de tan largo y +quizás fatigoso preámbulo, se debe al ingenio del joven don Mauricio +López Roberts, y contiene tres novelas cortas, cuyos títulos son: _Las +de García Triz_, _La cantora_ y _La familia de Hita_. + +Afirman muchas personas, en mi sentir sin reflexionarlo bien, que la +moralidad de las narraciones fingidas consiste en que la virtud triunfe +y en que el vicio sea castigado; pero, si bien se recapacita, semejante +moralidad no es de buena ley. Si se pretende que, impulsados por la +narración fingida, nos decidamos a ser virtuosos a fin de alcanzar el +premio, y a no ser viciosos para no incurrir en la pena, la virtud +tomará trazas de timidez y podrá tomarlas el vicio de valentía. De todos +modos, resultará que el interés nos mueve y no el amor desinteresado y +noble. + +Es otro inconveniente en semejante modo de moralizar que el moralizador +por medio de fábulas y de apólogos quede desmentido a cada momento por +los sucesos reales, ya que, por desgracia, no son constantes, ni +siquiera frecuentes, el triunfo de los virtuosos y el castigo de los +viciosos. Lo que importa, pues, para que la lectura de una narración +fingida sea ejemplar y moralizadora y nos deleite y consuele, en vez de +deprimir y amargar el ánimo, es que el premio que alcance la virtud en +toda persona, en cuyas obras resplandece, nada tenga de exterior y de +material, sino que sea íntimo, independiente de casos y de +circunstancias, y concedido por alto y soberano decreto de la conciencia +incorruptible y pura. + +En las novelitas del Sr. López Roberts ocurre lo que acabamos de +exponer. No hay tesis. En ellas se da el arte por el arte, en el buen +sentido de la frase. Quiero decir con esto que, por no proponerse el +autor defender esta o aquella opinión, se coloca por cima de lo +opinable, se deja guiar por su recto sentido, y sin sermones o discursos +logra que resulten de la condición y carácter de los personajes y de la +acción en que intervienen una muy alta moralidad y cierto consolador +optimismo, aun en medio o después de las mayores tragedias. + +En la narración donde esto se ve más claro es en la titulada _La familia +de Hita_. Los principales personajes no pueden ser menos ideales, ni más +reales, ni más vividos, ni más ruines tampoco. Eusebio, el padre, es un +soñador, holgazán, declamador de café e inventor de planes absurdos para +ganar dinero y fama. Alejandro, su hijo, es un ser perverso, más +ignorante y no menos presumido que su padre, de quien sin embargo se +burla sin asomos de respeto filial. Las burlas llegan a tal extremo, que +el padre y el hijo se insultan y riñen. Leandra, la hija, está soñando +siempre con libertarse de las miserias de su casa, con no someterse al +trabajo y con hallar quien la mantenga, ora lo cohonesten o no las leyes +civiles y religiosas. Sólo es impecable y moralmente bella, en el seno +de tan abominable familia, la madre, Felícitas, llena de resignación y +mansedumbre, desvelándose y trabajando para que los otros vivan y para +que vivan sin deshonra ni vergüenza. Felícitas tiene cortos alcances +intelectuales, pero su humildad, su modestia y su rectitud severa, libre +de jactancia y templada por la dulzura, la van elevando cada vez más en +nuestro concepto, según va progresando la narración. Alejandro abandona +la casa paterna porque no puede sufrir a su padre, a quien colma de +denuestos. Leandra se enreda en vulgarísimos amores con un seductor no +menos vulgar, llamado Juanito Mardura, con quien se escapa y quien la +mantiene. Y, por último, Eusebio, en pago de su paterno consentimiento y +beneplácito en la nada decente unión de Leandra y Juanito, acepta +gustoso y lleno de gratitud el empleo de administrador de ciertos bienes +que posee Juanito en un lugar lejano. Desesperada Felícitas al ver tan +asquerosos horrores, y al oír la cínica apología con que su marido trata +de justificar y hasta de glorificar su conducta, acaba por perder la +razón, y en un arrebato, inconsciente sin duda, se arroja por un balcón +de su casa y muere. + +Moral y cristianamente hubiera sido mejor que Felícitas no se suicidase, +que terminase su vida de otro modo; que, por ejemplo, muriese de pena. +Aquel suicidio, sin embargo, harto se ve que está motivado por la +locura: por un frenético e irresistible arrebato que exime de toda +responsabilidad a Felícitas. + +Zola o cualquiera otro autor de la escuela de Zola, hubiera hecho de la +narración de tan horrible historia algo desesperante, antisocial o +provocador a la blasfemia. En el ánimo del lector la culpa de todo +hubiera aparecido ya en la sociedad mal organizada, ya en un fatal +determinismo de nuestra humana naturaleza, el cual determinismo +condenaría a la Providencia o la negaría. En la narración, por el +contrario, del Sr. López Roberts se advierten el libre albedrío y la +consiguiente responsabilidad de los personajes del espantoso drama, por +cima de cuya catástrofe brillan la reconciliación suprema y el orden, la +esperanza y el bien en el conjunto de los sucesos y de las cosas. Por lo +demás, harto se reconoce que el señor López Roberts, venciendo su +repugnancia y para demostrar que no es melifluo siempre y que sabe tocar +todos los registros, ha compuesto al gusto del día la mencionada +historia, donde son plebeyos y grotescos personajes los que calzan el +coturno y los que producen la tragedia, no en parodia, como los sainetes +de D. Ramón de la Cruz, sino efectiva y conmovedora. + +En las otras novelas del Sr. López Roberts, éste se deja llevar de su +propia inclinación, y desechando el intento de mostrarse apto para todos +los géneros, pone a un lado lo horrible, y se complace en describir lo +limpia y delicadamente patético. Así en _Las de García Triz_, y más aún +acaso en otra novelita, titulada _Un alma pura_, que _La Lectura_ +inserta y que aún no ha aparecido aparte en un volumen. _La Cantora_, +por último, es igualmente una novela donde hay vehementes pasiones y +valerosos combates contra ellas de la voluntad virtuosa, sin que falte +el interés a pesar de lo sencillo del argumento y de la bondadosa +suavidad de los caracteres. + +Evidente prueba de la naturalidad, gracia y primor del estilo dan el +interés y el deleite con que se lee la historia de _Las de García Triz_. +Son dos hermanas solteronas, que en su mocedad fueron ricas y que han +venido a menos. Sus caracteres, la humilde y obscura manera de su vivir, +la casa en que habitan y las vecinas y amigas que tienen en la misma +casa, todo está pintado de mano maestra, todo es real y viviente, y todo +demuestra que hasta cuanto es en apariencia insignificante y rastrero, +sobre todo en los seres humanos, basta a interesar y a conmover siempre +que se profundiza, se llega al fondo de las almas y se acierta a ver y a +descubrir los tesoros recónditos y los misterios que en ellas hay. + +La acción de _Las de García Triz_ puede en lo esencial contarse en +cuatro palabras. La mayor, Clara, tuvo en su mocedad un novio militar, +con quien por razones económicas no pudo casarse. Al cabo de muchos +años, el novio vuelve de América, ya de coronel, con algunos medios de +fortuna y con gana de contraer matrimonio. Vuelve a ver a Clara y tiene +un desengaño tremendo. Clara está vieja y bastante fea. Su mismo pudor, +el recelo de que sospeche su antiguo novio que pretende ella hacer que +reverdezca el antiguo amor ya marchito, la hace aparecer más +insignificante y más fría. Ingeniosa y hábilmente tratado está el modo +natural, sin malicia, casi inconsciente, con que la hermana menor, +Narcisa, que está mucho menos averiada que Clara, enamora al coronel y +logra al fin que sea su marido. El amor de Clara apenas renacido y +ahogado ya por el desengaño, la tristeza que siente al verse desdeñada, +el abandono en que su hermana y el coronel la dejan para retirarse a un +lugar donde ella no quiere seguirlos, todo presta al cuadro, y a Clara, +principal figura del cuadro, un suave tinte de melancolía, iluminado por +los celestiales resplandores de la resignación cristiana. La hermosura +moral de Clara nos la hace simpática e interesante; nos la convierte, de +la más humilde solterona, pobre, desvalida y vieja, en persona +interesante, digna de la poesía y de las que honran y glorifican la +condición humana. + +Más poética aún, y de más sencillo argumento, es la novelita _Un alma +pura_, de que ya hemos hablado. La viejecita que vive entregada a la +devoción, que asiste y reza con frecuencia en la catedral de una capital +de provincia, está muy diestramente retratada. El autor logra casi desde +luego, con buen tino y exquisito arte, hacer que nos interesemos por +Prisca, que así se llama la viejecita. También ella tuvo en su remota +mocedad tiernos y delicados amores. + +El objeto de ellos la dejó abandonada para ir a buscar fortuna en +tierras lejanas. Todos los fervientes y cariñosos afectos del alma de +Prisca se refugiaron y reconcentraron entonces en la religión, buscando +y hallando en ella solaz y consuelo. Un solo motivo de tristeza nublaba +ya la luz de sus pensamientos serenos. Una mano impía y sacrílega había +robado de la catedral una pequeña, artística y primorosa, custodia. +¡Cuán grande no sería el regocijo de Prisca cuando supo por el canónigo, +su confesor, que un hombre piadoso y muy rico había enviado dinero +suficiente para que otra custodia, semejante a la robada y no menos +bella, se hiciese a costa suya y fuera el ornato y la gloria de aquella +iglesia! Cierto artífice de notable mérito, obscuro Arfe o Cellini, +olvidadoen el centro de aquella ciudad de provincia, hace la custodia +nueva, reproduciendo con inspiración pasmosa cuantos primores en la +antigua se parecían. Prisca, amiga del anciano artífice, acude de diario +a ver y a celebrar los progresos en la fabricación de nueva custodia. +¡Extraña, complicada y vehemente combinación de emociones agita el +corazón y la mente de Prisca cuando llega a saber que la persona que ha +hecho el generoso donativo es el novio que la había abandonado, el cual +vive rico y dichoso en muy distantes regiones! No pudiendo resistir su +debilitado organismo a la violencia de los afectos que conmueven su +espíritu, Prisca cae enferma de enfermedad mortal, y exhala el último +suspiro cuando, terminada ya la custodia nueva, pasa en solemne y +triunfante procesión por la puerta de su casa. El recuerdo de los amores +juveniles y el ulterior misticismo de toda la vida de Prisca se +amalgaman y gentilmente se funden en su alma en aquellos últimos +momentos, purificando y ensalzando de tal suerte el pasado amor +terrenal, que no profana el amor del cielo ni pone la más leve mácula en +su limpieza. + +Sin afectación de arcaísmo y de purismo, sino del modo más natural y +espontáneo, el lenguaje del Sr. López Roberts es castizo y propio en +todas sus narraciones, y las escenas que describe parecen copiadas del +natural, con exactitud en los pormenores, y sin que el autor peque de +enojoso por prolijo, defecto en que suelen caer en el día no pocos +novelistas. Muy fundadas esperanzas de que el Sr. López Roberts será uno +de los mejores de que podrá jactarse España en el siglo presente, nos +dan las breves narraciones ya escritas y publicadas por él cuando es muy +joven todavía. + + +III + + +Otro notable ingenio, como autor de libros al menos para mí desconocido +hasta ahora, es D. Adelardo Ortiz de Pinedo. La obra suya que acaba de +publicarse y que he leído con sumo interés, tiene por título _La sima_. +Si las prendas de un novelista son el agudo y perspicaz talento de +observación, la firme destreza de estilo para trazar y pintar +caracteres, y el arte de combinar sucesos y circunstancias para +desenvolver una acción, hacer que progrese con rapidez creciente y +lograr que llegue al término y desenlace que el autor le fija, bien +podemos asegurar que el Sr. Ortiz de Pinedo posee dichas prendas y que +está llamado a ser o es ya un novelista de no corto mérito. Dotado +además de un juicio recto y severo, vale para dar excelentes lecciones +morales, sin emplear en ello impertinentes discursos, sino consiguiendo +que nazcan o se deriven de los mismos sucesos que cuenta. Para llegar a +este fin tiene, por último, sobre la clara visión del mundo real y de la +sociedad en que vive, la poderosa imaginación y el arte conveniente con +que inventa los hechos, lances y conflictos, y los agrupa y ordena +moviéndolos a un propósito determinado. + +_La sima_, con todo, tiene, según mi modo de sentir, algo de poco +simpático, que no me atrevo a calificar de defecto, pero me alegraría de +que desapareciese en otras obras del autor cuando las escriba. Y no dudo +yo que habrá de escribirlas, por la gran disposición que ha mostrado en +la ya escrita, y por el merecido aplauso con que el público le alentará +de seguro. + +El defecto, llamémosle así, es el más tremendo pesimismo. La aprobación +y hasta si se quiere la admiración que como obra de arte nos causa _La +sima_, no va acompañada de puro deleite estético, sino harto amargada y +hasta emponzoñada por el espectáculo de la vileza y de la maldad de los +seres humanos, y por ciertas dudas impías y desesperadas sobre la +Providencia del cielo. + +No se crea por lo dicho que acuse yo al señor Ortiz de Pinedo de crear +personajes exageradamente malos. El peor de cuantos en _La sima_ figuran +tiene en el mundo, fuerza es confesarlo, modelos más viciosos, más +perversos y más ruines. No peca, pues, el Sr. Ortiz de Pinedo por crear +seres humanos peores que los que en realidad existen; peca porque aparta +del lado, y digámoslo así, de la esfera de acción y de pasión de la +heroína de su novela a quien ha decidido hundir en la más negra sima a +todo hombre y a toda mujer capaz de sentir por ella un noble y +desinteresado afecto que pueda, sepa y quiera darle buenos consejos, +prever el precipicio en que va a caer y sostenerla para que no caiga, +tenderle una mano cariñosa y fuerte para levantarla de su caída o +sostenerla al menos en su ya irremediable infortunio. + +Ramona, hija del prestamista usurero don Felipe, que ha llegado a ser +muy rico, se educa en un excelente y aristocrático colegio de señoritas, +donde, sobre su buen fondo natural, pone la educación los más delicados +sentimientos. Por desgracia, Ramona, de acuerdo con la sentencia +evangélica, es cándida como las palomas, pero dista muchísimo de cumplir +con la primera parte del consejo o del precepto: no es prudente como la +serpiente. Notoria es su imprevisión y lastimosa su ineptitud para la +vida. Guardará en su alma un tesoro de virtudes, pero desde luego se ve +que carece de las dos virtudes cardinales que más nos importan: de la +prudencia y de la fortaleza. + +Ramona se casa con un joven marqués sin que se vea en la novela que se +casa por amor. Se casa por casarse y por ser marquesa. El marqués quiere +dorar sus blasones por medio del casamiento, así como ella quiere +blasonar su oro. Caso es éste que ocurre con harta frecuencia. No +sostendré yo que moralmente sea muy bonito. Poco airoso es para un +hombre valerse de sus títulos nobiliarios y del esplendor con que le +rodea la alta sociedad en que vive, para conseguir que una mujer le +mantenga. No siempre, sin embargo, tales contratos matrimoniales traen +aparejada la desventura. Tal vez el marido titulado es un bendito, tan +lleno de gratitud y de afecto hacia su rica consorte, como Elías o San +Pablo, primer ermitaño, hacia los cuervos que les traían el alimento. Y +tal vez, si el marido titulado es listo, el dinero de su mujer vale para +auparle y le sirve de trampolín para entrar con desahogo en la vida +política, escalar los puestos más altos y brillar y hacer brillar en +ellos a su compañera. + +No es esto negar que el marido poseedor del título no pueda ser, y no +sea a veces, ya un tonti-loco, ya un desalmado sinvergüenza, ya el más +derrochador y vicioso de todos los hombres; pero de todo esto parece +inverosímil que no se tuviese alguna noticia antes de la boda y aun +antes del noviazgo. ¿Cómo es que el padre y la madre de la niña no se +opusieron? ¿Qué ceguedad tan grande no fue la de la misma niña y tan +injustificada y tan apenas explicada, ya que su amor no se ve que fuera +muy vehemente para rendirse y entregarse en cuerpo y en alma a un +perdido, sólo casi con el mero aliciente del marquesado? + +En el caso de _La sima_, la docilidad de Ramona raya en tontería y en +poco verosímil debilidad de carácter; pero menos verosímil es aún que D. +Felipe, padre de ella, que debía de ser muy experto en crematística, no +prevea la ruina de su yerno, y, por consiguiente, de su hija, y no +procure evitarla. La única que lo procura es la madre, y la madre muere +de un sofocón. + +Don Felipe, que según se trasluce, estaba ya en vida de su mujer +enredado con la sirvienta, se casa con ella no bien enviuda. Lance es +éste naturalísimo, vulgar y verosímil. Lo que es raro, por dicha, es la +maldad completa de todo individuo. Siempre, o casi, siempre, al lado de +las más perversas cualidades, suele entrar alguna buena o mediana entre +los ingredientes que componen el carácter de cada persona. La más +desaforada piruja, la que, abusando de la lascivia senil y fomentándola +con maña diabólica, llega a apoderarse del corazón y de las riquezas de +un viejo chocho, ya suele mostrarse generosa para hacerse perdonar sus +bellaquerías, aun sin tener el menor resquicio de bondad en su alma, ya +para serenar su conciencia echa en la balanza de sus acciones alguna +buena que sirva de contrapeso a las malas. No digo que Nicolasa, la +madrastra de la marquesa Ramona, sea una criatura inverosímil de puro +mala. Hay o debe de haber muchas Nicolasas en la vida real y en la +sociedad en que vivimos. Lo raro en todo esto, lo que parece, no +resultado del natural encadenamiento de las cosas, sino maraña o trama +urdida por el mismo diablo, es que no haya en torno, ni cerca, ni lejos +de la pobre Ramona sujeto masculino ni femenino que sea honrado, decente +y cariñoso con ella y que para algo pueda serle útil. El único ser que +tiene para ella amistosa y desinteresada devoción es un pobrecito +jorobado, desvalido y casi inútil. + +¿Cómo es posible que Ramona no tuviese una amiga en sus antiguas +compañeras de colegio o entre las personas de la clase media que debían +visitar y tratar a su padre y a su madre, o entre las damas elegantes +que hubo ella de conocer y de agasajar en su casa antes de quedar +arruinada? Bien sé yo que al que se queda pobre la gente suele +despreciarle y volverle la espalda, pero no hasta el extremo de que no +quede una sola criatura racional que le tienda la mano y que le aliente +y consuele. + +En el colegio, y aún después, Ramona, educada católicamente, hubo de +tener confesores, hubo de tratar con sacerdotes. ¿Cómo no halló uno +menos indiferente y frío de entrañas, menos despegado y duro para ella +que el padre Zubulzu? + +Ramona era bonita, elegante, no tenía nada de necia y mientras vivió en +la alta sociedad, y no cayó en la sima, hubo de tener admiradores, +amigos jóvenes y viejos que la estimasen, que la atendiesen, y con +alguno de los cuales, a pesar de todo su recato y severidad de +costumbres, pudo ella ser amable, concediendo aquellos favores de casta +predilección y de limpia y amistosa confianza que no ya la austera +virtud, pero ni la santidad prohíbe. ¿Cómo es que ninguno de esos amigos +trató primero de evitar que cayese en la sima, o procuró después sacarla +de ella sin exigirle en pago la humillación y la deshonra? + +Posible es que las circunstancias se dispongan de tal suerte que un +desgraciado no halle persona a quien volver la cara; pero no se debe +suponer, sin insultar ni calumniar al linaje humano, que el desgraciado +no halle a dicha persona porque en realidad no exista en el mundo. La +desventura de Ramona llega, pues, al más raro cuando no al más increíble +de los extremos. Fuera del jorobado, nadie hay que la asista ni que mire +por ella: ni criadas ni otra gente humilde, ni personas, de la clase +media, amigas o parientes de su familia, ni damas y caballeros de la +sociedad aristocrática en que se ha criado y después ha vivido. + +Extraña es también la completa y espantosa miseria hasta donde el autor +conduce a su heroína, dotándola para ello de generosidad tan magnánima, +que no puede menos de confundirse un poco con la simpleza hasta en el +pensamiento de las personas más novelescas y despreciadoras de los +intereses materiales. + +A cualquiera se le ocurre, por último, la idea de que una mujer sana y +joven, de veinticinco o veintiséis años, educada con esmero, debe de +tener alguna habilidad, saber algo, disponer de algún medio, industria o +recurso para ganarse honradamente la vida. Puede ser aya, maestra o +acompañanta de señoritas ricas. Puede enseñar música, francés, inglés, +labores de manos y hasta primeras letras. Puede bordar, pintar, hacer +algo, en suma, que le valga dos o tres pesetas diarias. La mala suerte +aprieta, pero no siempre ahoga. En _La sima_ se nota demasiado el +decidido empeño del autor de precipitar en ella a su heroína arrojándola +en tamaña hondura que no le sea posible salir; que no le quede más +recurso que la muerte o la infamia. Impulsada Ramona por la tétrica +imaginación del Sr. Ortiz de Pinedo, viene a caer fatalmente en este +horrible dilema: o suicidarse, o ser la manceba del torero Severiano, +alias _el Zuncho_. Y como la infeliz Ramona carece del valor que para el +suicidio premeditado se requiere, o bien, si el valor no le falta, su +conciencia moral o religiosa le veda cometer tan horrendo crimen, Ramona +opta por el otro término del dilema, y bien se ve, al terminar la +novela, que va a incurrir en un pecado más feo, más sucio y más plebeyo, +aunque menos feroz y menos contrario que el suicidio al orden natural y +a la razón y a la voluntad divinas. + +Durante la lectura de las últimas páginas de _La sima_ nos forjamos por +algunos momentos la grata ilusión de que Ramona, en medio de su +abandono, iba a hallar un noble valedor en el torero: alguien que la +protegiese sin exigirle brutalmente la paga; pero, como ya queda +indicado, esta ilusión se desvanece pronto. El torero no es mejor que +los demás seres de nuestra especie. Unicamente sobresale entre ellos por +su energía, pero esta energía no manifiesta su actividad por ningún +generoso impulso, sino movida sólo por egoístas y bestiales apetitos. + +A pesar de cuanto queda dicho, a pesar de ciertas impropiedades e +inverosimilitudes en los pormenores, y a pesar de varias coincidencias +que sobrevienen demasiado a propósito para que parezcan fortuitas, como +la imprevista aparición del torero en una grave ocasión en que salva a +Ramona del trance más vergonzoso y desastrado, _La sima_ está planeada y +escrita con tal arte, que su lectura interesa, atrae y seduce, aunque en +vez de deleitar aflija, acabando por descorazonar, si no tuviésemos el +recurso de reflexionar que todo es fingido y falso, que todo es amañado, +exagerado y teratológico, y no ordinario y corriente, por fortuna. + +En resolución, yo me atrevo a calificar al Sr. Ortiz de Pinedo de buen +pintor de costumbres, aunque me alegraría de que mostrase menos amarga +predilección por la pintora de las malas, y de que pusiese menos color +negro, menos sombras y más luz, y más tintas de rosa y de azul de cielo +en su paleta. Tal vez en lo futuro lo haga así, sin obstinarse en +producir extraordinarios efectos contristando más de lo justo el ánimo +de sus lectores. Muchísimo, en mi sentir, ganará con esto el Sr. Ortiz +de Pinedo. + + +IV + + +Así como todo lector cándido y crédulo podrá inferir después de leer _La +sima_ que es una abominable patulea la mayoría de los seres humanos, la +lectura de otra flamante novela que tengo sobre mi mesa, y cuyo título +es _Nieve y cieno_, puede inducir en error menos cruel, pero no menos +evidente. ¿Es verosímil, es frecuente en la vida real que haya un gran +conjunto de hombres y de mujeres apacibles, sencillos, virtuosos y +buenos a carta cabal, los cuales vivirían feliz y honradamente en un +perpetuo y almibarado idilio, si no hubiese un tirano que les impusiese +su yugo, que los tratase a puntapiés y que los dominase a su antojo, +como fiero y rústico pastor a rebaño manso e inerme. + +Esta idea de la bondad de la muchedumbre y de la desventura a que la +condena un solo malvado que sobre ella impera o prevalece, es idea menos +misantrópica que la de suponer que todos, o casi todos, somos perversos; +pero es idea no menos falsa y muchísimo mas vulgarizada. Los malos +príncipes, los gobiernos estúpidos o inmorales, los jueces inicuos, la +autoridad, en suma, de cualquier grado o clase que sea, tiene, para los +que piensan de dicha suerte, la culpa de todos los males. Si una ciudad, +villa o aldea se empobrece y se arruina; si sus habitantes pierden el +bienestar, el reposo y la cultura de que en otro tiempo gozaban, culpa +es del ayuntamiento o del alcalde. Y si una nación decae, si pierde su +poder y su crédito, y si las naciones extrañas la ofenden o la +menosprecian, culpa es del monarca o de sus tontos y perversos +ministros. Lo falso que es pensar de la mencionada manera se advierte a +las claras, considerando que ni el alcalde, ni el ayuntamiento, ni el +rey, ni los ministros, ni nadie de cuantos se sobreponen y mandan +incurrirían en maldades y harían cosas estúpidas, si no los sostuviese +en su maldad y en su estupidez, colaborando con ellos, cuando no la +mayor parte, la más activa y briosa de los seres que componen la nación, +la ciudad, la villa o la aldea. En todo pecado, en todo crimen, en toda +tiranía, apenas hay nunca nada de imputable a uno solo. La sociedad +entera debe responder de las tonterías del poder cuando da el poder a +los tontos, y declararse culpada de los desmanes y delitos de ese mismo +poder que la representa y que ella crea, sostiene y aguanta. + +No se entienda por esto que supongamos indispensables, ni siquiera +convenientes la desconfianza perpetua o la frecuente insurrección de los +gobernados para que éstos no se hagan, a par de víctimas, cómplices de +las torpezas, desmanes y crímenes de los que gobiernan. Lo que yo +supongo, y lo que creo casi a pies juntillas, es que el tirano, benévolo +o malévolo, monarca o tribuno, presidente de la república, alcalde de +monterilla o cacique, se cría, se nutre o respira en el medio ambiente, +cumple la voluntad de los más o de los que más valen por el número o por +la energía, y no sería lo que es si no le prestasen auxilio y apoyo para +que tal sea. Tal vez Nerón, si volviese a reinar en el día en una nación +culta de Europa, sería un rey constitucional afabilísimo, algo enamorado +y amigo de divertirse, pero muy generoso protector de las ciencias y de +las artes; tendría a su lado a algún compositor de óperas como Wagner, a +alguna excelente bailarina como Lola Montes, y a un brillante séquito de +arquitectos, escultores, pintores, poetas, literatos y sabios. Tal vez +Felipe II, si resucitase y reinase de nuevo en España, él, tan +identificado con el espíritu nacional y con el pensamiento nacional de +entonces, sería hoy no menos cominero y desconfiado y no menos engorroso +que ya lo fue; pero dejándose llevar de la corriente de los tiempos, +lejos de ser fanático, sería librepensador, aunque con disimulo, con +firmeza, y procuraría por diferentes _orientaciones_, como se dice +ahora, aquel engrandecimiento y aquella prosperidad de sus Estados que +sin duda procuró cuando reinaba por vez primera. + +Traigo a cuento todo lo antedicho para fundamento de la opinión que voy +a dar sobre la ya citada novela _Nieve y cieno_. Es la nieve, si no la +población entera, la gran mayoría de los habitantes de una pintoresca y +linda villa de las Alpujarras, situada en la fértil aunque riscosa falda +del encumbrado Veleta, y designada con el seudónimo de Iberuela. Y son +el cieno el alcalde o cacique y su hijo Lucas, par de encarnados +demonios que todo lo añascan. Si no fuera por ellos, aquel lugar sería +un Paraíso. La campesina sencillez de costumbres, la inocencia alegre y +suave y el amor puro reinarían allí si no fuese porque Lucas, el hijo +del alcalde, está prendado, a modo de lascivo sátiro, de la gentil +Esperanza, dechado de todas las virtudes y demás buenas prendas que +pueden realzar el mérito de una muchacha. El padre de ésta es un +excelente sujeto. Y el señor cura, D. Serafín, un verdadero santo varón, +un venerable siervo de Dios, un modelo de curas. Su sobrino, Luciano, no +le va en zaga en punto a perfecciones morales. Es desinteresado, +discreto, trabajador, instruido y valiente, dando pruebas de lo último +en la guerra de Cuba, donde tuvo que ir a pelear porque le cayó la +cédula de soldado. Vuelto ya al lugar con la licencia absoluta, viene a +ser maestro de escuela, y enseña tan bien a los chicos y con tanto tino +y afecto, que los chicos y los padres de familia le bendicen y le aman. + +Desde antes que Luciano fuese a militar en la Perla de las Antillas, +desde la infancia casi, o sin casi, Luciano y Esperanza eran novios; +estaban dulcemente encadenados por el florido lazo de los más castos y +delicados amores. + +En la novela _Nieve y cieno_, cuyo autor es el Sr. D. José Joaquín +Domínguez, magistral, a lo que entiendo, de la santa iglesia catedral de +Guadix, todo cuanto llevo contado en cifra está primorosamente contado +por extenso, con rara y castiza elegancia de estilo, con espontánea +naturalidad y con tal viveza y con tal riqueza de colorido que acreditan +de excelente e inspirado escritor a quien lo hace, demostrando además +que pinta lo que ha visto, que lo toma del natural y que siente y ama y +refleja en su alma toda aquella hermosura, no ya sólo como en fiel +espejo, sino adornada, glorificada e iluminada asimismo por ideales +resplandores. + +La historia amorosa de _Nieve y cieno_ sería tan grata y apacible, +aunque harto menos sensual y mucho más etérea, que la de Dafnis y Cloe, +si no fuese, como ya queda indicado, por el pícaro Lucas, hijo del +cacique. Éste lo echa todo a perder de la manera más imprevista, brutal +y cruenta. + +Como era naturalísimo, los enamorados Luciano y Esperanza llegan al +término de sus legítimos deseos, y reciben la bendición nupcial en la +iglesia; pero, _coram pópulo_, cuando entre la multitud, y con general +regocijo, salen de la iglesia los recién casados, Lucas aparece, se +arroja sobre Luciano como un tigre sobre su presa, y le da muerte con +dos certeras y terribles puñaladas. + +Lastimoso es el hecho. No carece de verosimilitud, aunque es extraño que +alguien, por empedernido, cínico y feroz criminal que sea, recurra al +asesinato con tan escaso disimulo. Por más que se cumpla la frase o +sentencia proverbial que afirma que nada es muy peligroso ni muy difícil +de realizar cuando se tiene el padre alcalde, más extraño es aún que el +asesinato de Luciano quede impune, y hasta que sea aplaudido por la +autoridad superior, lo cual se indica y se presume por el final de la +novela. El padre de Lucas, el alcalde o cacique, Antolín Carrejo, va a +la capital y trata de probar, y prueba, que Luciano era un tremendo +conspirador, algo a modo de un Lucio Sergio Catilina, y que había sido +muerto para que la república, la paz y el orden se salvasen. A ciencia y +paciencia del honrado vecindario de Iberuela, tan amante de Luciano y +tan ligado a él por la admiración y la gratitud, ¿cómo pudo forjarse sin +contradicción ni protesta tan inicua maraña? ¿Cómo pudo quedar sin +correctivo y pena tan negro crimen? ¿Cómo eran tan tímidos o tan +incapaces los habitantes de Iberuela, que tamaño horror consintiesen y +sufriesen? Y, en todo caso, sin negar la posibilidad, porque apenas hay +nada que no sea posible, ¿es lícito inferir de un hecho singular y +anormal una general proposición afirmativa? ¿El caciquismo es siempre +causa de infortunios y de inmoralidades? En el día de hoy, el más +bullidor, el más sabio o el más rico de cada lugar, donde suele disponer +y mandar cuanto se dispone y se manda, se designa chistosamente con el +apodo de cacique, lo cual no deja de ser ofensivo para sus +conciudadanos, quienes de un modo implícito quedan calificados de indios +bravos o semisalvajes. ¿Pero cuándo no hubo o cuándo dejará de haber +caciques, aunque con otro nombre o apodo los designemos? Desde antes +que Cadmo aportase a Grecia, y desde antes que Saturno reinase en +Italia, en Grecia y en Italia hubo caciques. Y lo que es en España los +hubo muy viciosos desde los tiempos antiquísimos de los Geriones, de +quienes en balde nos libertaron Osiris y el Hércules egipcio, ya que +después dominó este desventurado país casi sin interrupción una larga +serie de no menos feroces tiranos. Véase, pues, cómo el caciquismo es +achaque antiguo por donde quiera, y muy singularmente en España, y cómo +semejante plaga no puede ni debe considerarse como deplorable novedad +introducida e implantada entre nosotros por constitución o régimen +político de última moda. + +Sea de todo ello lo que debe ser, y prescindiendo de la tesis, si en +_Nieve y cieno_ es lícito traslucir que la hay, bien puede asegurarse +que dicha novela es de muy grata y apacible lectura hasta que ocurre la +tragedia con que termina. Y bien puede asegurarse que el señor D. José +Joaquín Domínguez escribe con muy castiza elegancia y delicado gusto, y +deja conocer, sin afectación y sin importunos alardes, que ha estudiado +bien a nuestros clásicos y a los de la docta antigüedad griega y romana, +sin copiar servilmente nada de ellos, sino poniendo en su estilo sabor y +aroma, como el que presta al vino nuevo la solera de vino rancio y +generoso que el antiguo vaso contiene. + +Quisiera yo dar aquí noticia de otros cuentos y novelas recientemente +publicados. La cosecha, como ya indiqué, es abundantísima en el siglo +presente y también lo fue en el pasado. Me arredra, pues, fatigar a mis +lectores. Y sin perjuicio de emprender de nuevo la tarea de crítico en +otra ocasión en que me sienta yo menos cansado, me limitaré ahora a +citar por sus títulos a _Tomás I_, por D. José Jesús García, impreso en +Almería; a _Gondar y Fortaleza_, por el marqués de Figueroa; a _Suelo_, +por D. Sebastián Gomila, edición de Barcelona; _A la sombra de la +mezquita_, cuentos cordobeses, por D. Julio Pellicer; _La mujer de +Ojeda_ (Alicante, 1901), por D. Gabriel Miró; _Naderías_, cuentos y +artículos, por don Alfonso Jara, y _Del bulto a la Coracha_, por el ya +muy estimado y celebrado malagueño don Arturo Reyes. + +Hoy, por último, sólo daré cuenta de una novela de un escritor +sevillano, conocido ya por erudito y también por elegantísimo e +ingenioso poeta. Como novelista, no sé yo que D. Luis Montoto, el +escritor a quien aludo, haya publicado nada antes de escribir y de +publicar la novela que lleva por título _Los cuatro ochavos_. Como poeta +lírico le conocía yo y le estimaba en mucho desde hace tiempo. En el +movimiento intelectual y en la actividad literaria de que es centro +Sevilla, figura entre los más ilustres literatos. Con su novela _Los +cuatro ochavos_ viene ahora a colocarse, sin duda, entre los mejores y +más originales novelistas de toda España. + +La historia que nos cuenta está inmediatamente tomada de la realidad. +Todo en ella, más que de ficción, tiene trazas de fiel trasunto de cosas +que se han presenciado; no de nada que se inventa, sino de sucesos y de +personas que se recuerdan. Y sin embargo, de los tales sucesos y +personas, que aparecen vulgarísimos al empezar la narración, brota y se +desenvuelve luego la encantadora poesía. + +Don Antonio, el principal personaje, el dueño de _los cuatro ochavos_, +se nos muestra al principio tímido, engreído con sus riquezas, egoísta y +hasta pervertido y vicioso, no arrastrado por pasiones violentas, sino +por debilidad de carácter. + +El interés de esta curiosa novela, lo que verdaderamente nos la hace +simpática, no es la transformación o el cambio, porque nada cambia ni se +transforma, sino la aparición cada vez más clara y más brillante de la +bondad, nobleza y dulzura del alma de D. Antonio, que va desechando poco +a poco sus miserias y sus vicios por debilidad contraídos, y acaba por +resplandecer en su desnudez espiritual, limpia, inmaculada y rica de +bondadosos afectos. + +El valer moral del a primera vista insignificante D. Antonio va +elevándose gradualmente hasta que, en nuestro concepto, se transfigura y +aparece cercado de simpáticos resplandores. + +Su generosidad, mal empleada primero, ya en mujeres livianas, ya en +sostener en la holganza y la crápula al desvergonzado parásito Pepe +Carranza, empieza a tomar atinada dirección merced al cariño, sin el +menor viso ni asomo de concupiscencia, que le inspira Soledad, fiel y +honrada ama de llaves. Se extrema después la bondad del corazón de D. +Antonio cuando recoge al niño Angelito, que providencialmente viene a +ponerse bajo su amparo, y que es hijo de Soledad y del anarquista +Isaías, que ha tenido que huir y que emigrar a Buenos Aires. + +El amor paternal que siente D. Antonio por el niño que ha recogido, sin +que Soledad se haya valido de maña ni de astucia para que le recoja y le +ame, hace ya a D. Antonio digno de veneración y simpatía. + +El ulterior y bien motivado examen de conciencia que hace D. Antonio +recorriendo punto por punto su vida pasada y reconociendo con pena y +arrepentimiento cuán inútil y estéril ha sido, le realza y le purifica a +nuestros ojos, le pone muy por cima de sus _cuatro ochavos_, de que +antes cándidamente se ufanaba, y le eleva también sobre las personas +miserables e interesadas que le rodean: sobre el parásito Pepe Carranza +y sobre sus destestables parientes Teodorita y Ricardo, que ansiaban +heredarle y que al fin le heredan. + +Tampoco en esta novela de _Los cuatro ochavos_ triunfa la virtud en el +mundo. Teodorita y Ricardo son los que triunfan. Bien puede decirse que +son ellos los que matan a disgustos a D. Antonio. + +El fin de la novela no puede ser más trágico. Si sólo se atiende a lo +material y externo de la vida humana, no puede ser más pesimista. +Soledad queda desvalida, acusada de ladrona y casi deshonrada. Su +marido, que ha vuelto de Buenos Aires y ha tomado parte en un tremendo +motín popular, muere de un balazo capitaneando las turbas. Y el bueno de +D. Antonio, sin persona amiga que cuide de él, y entre las rapaces +garras de sus infames primos, acaba lastimosamente su vida. + +Pero lo singular de todo esto, lo que prueba que el estilo, las +creencias y los sentimientos del narrador y la luz del cielo con que tal +vez ilumina los casos más crueles y las mayores catástrofes pueden +trocar el mal en bien y convertir el veneno en triaca, es que Angelito y +Soledad, tan desventurados materialmente, se hacen dignos de envidia y +de gloria, y el pobre de D. Antonio, que al principio de la novela casi +nos infunde desprecio y es objeto de risa y de burla, acaba por ser +amado y venerado de los lectores. + +El dejo que en el ánimo de ellos debe de quedar después de leída la +novela no es desconsolador ni depresivo, sino que está lleno de suave y +religiosa consolación y de la moralidad más verdadera y más alta. Y +cuando esto no se opone, sino que se aviene y se concierta con el +entretenimiento ameno que obras de esta clase han de traer consigo +(porque si lo moral fuese aburrido, lo moral se convertiría en inmoral, +ya que haría lo moral odioso), dichas obras merecen todo aplauso y +cumplen hábil y discretamente con el fin que ha de proponerse el +novelista, deleitando y enseñando a la vez, sin fastidiar el espíritu, +sin darnos un mal rato, sin entristecer ni oprimir los corazones. + +Yo creo que la novela del Sr. Montoto realiza cumplidamente el +mencionado fin. Por eso me complazco en celebrarla, envío a su autor mi +más cordial enhorabuena, y le excito, hasta donde mi aprobación y mis +alabanzas alcancen, a que siga escribiendo narraciones con el acierto +que puede esperarse del que ya en _Los cuatro ochavos_ se advierte y +celebra. + + + + +Sobre la CUESTIÓN DE AMBIENTE + +_Al Sr. D. Antonio de Hoyos_. + + +Mi distinguido amigo: He leído con la debida atención la novela de usted +que tiene por título _Cuestión de ambiente_, y voy a decirle con +franqueza el parecer que sobre ella me pide. Dicha obra demuestra, a mi +ver, que su autor posee imaginación muy viva, natural sencillez y +facilidad de estilo, nada vulgar aptitud para la observación, y arte y +buen tino para ordenar después, expresar y narrar lo observado. + +Todas estas prendas lucirían, sin embargo, mucho más en usted y darían +más sazonado fruto, si la lectura de ciertos libros extranjeros que +están de moda, como los de Bourget, Marcelo Prévot y D'Annuncio no +pesasen sobre la condición propia del ingenio de usted, llevándole por +caminos muy otros de los que espontáneamente hubiera seguido. + +También perjudican a usted no poco la prontitud y la precocidad, apenas +cumplidos los veinte años, con que se ha puesto a escribir y con que +escribe, sin conceder a la reflexión y a la crítica tiempo bastante para +discernir los conceptos y valerse sólo en sus planes de los más +pertinentes y de los más en armonía, esquivando, sobre todo, multitud de +cuestiones que valiéndome de vocablo harto familiar, me atreveré a +calificar de peliagudas. + +Menester es, si tales cuestiones han de tocarse sin escandalizar a las +gentes, que por larga experiencia y profundo estudio sepa tocarlas el +escritor con destreza y suavidad, como el cirujano y el dentista que +manejan bien el escalpelo y el gatillo para rebanarnos un pedazo de +carne o para sacarnos una muela sin inútil dolor y sin grave daño. + +En el fervor juvenil de la inspiración usted hace lo contrario. Lejos de +esquivar dificultades, se diría que las amontona, colocándolas como +estorbo a su paso para saltar por cima como quiera que sea y +derribándolo todo. + +De aquí, sin duda, las acusaciones que he oído lanzar contra la obra de +usted, y que yo considero esencialmente injustas, aunque algo fundadas +en varios irreflexivos atrevimientos. + +La novela de usted no es sólo cuestión de ambiente, sino también +cuestión de todo lo cuestionable. Bien puede afirmarse que es usted un +escritor muy sugestivo de cuestiones. A cada paso que da Ignacio, el +protagonista de la novela, salta una o más cuestiones, como saltan las +ranas cuando alguien va andando por la húmeda orilla cubierta de larga +hierba de un estanque o de una laguna. Así como las ranas, espantadas, +se zambullen en el agua, así las cuestiones que usted suscita se quedan +por resolver y se pierden en la corriente de los sucesos que usted va +contando. + +Yo me inclino a creer que las bodas más se hacen por conveniencia y +cálculo que por previos y poéticos amores. No quiero decir que así debe +ser, sino que así es. Acaso de cada cincuenta, acaso de ciento o más +parejas que se casan, una sola se enamoró primero. Nótese, en prueba de +la verdad de este aserto, que apenas hay historia, verídica o fabulosa, +de dos muy finos amantes cuyo término venga a ser el matrimonio. Ni Hero +y Leandro, ni Píramo y Tisbe, ni Lanzarote y Ginebra, ni Tristán e Iseo, +ni Paolo y Franchesca, ni Abelardo y Eloísa, ni Diego Marsilla e Isabel +de Segura, ni Julieta y Romeo, ni Calixto y Melibea, ni Dante y Beatriz, +ni Petrarca y Laura estuvieron nunca casados. + +Convengamos en que si algo parecido a poéticos amores hubiera de +preceder a todo legítimo consorcio, el género humano se compondría casi +de solteros, y habría poco hogar doméstico estable y como Dios manda. + +Y, sin embargo, aun dando lo antedicho por evidente, ¿no se hubiera +ajustado mejor al propósito de usted que Ignacio se hubiera enamorado +fervorosamente de la señorita Eulalia antes de casarse con ella? Así se +explicaría mejor lo que sin llegar a ser imposible frisa en inverosímil: +que a Ignacio le suceda algo de muy semejante a lo que sucede al tenor +Fernando en la linda ópera titulada _La Favorita_. Ignacio, no menos +inocentón, sonámbulo y distraído, aunque también no menos celoso de su +honra que el tenor a que nos referimos, se casa con Eulalia, sin llegar +a enterarse de lo que antes había pasado. Y aquí, lejos de disminuir +dificultades, usted las acrecienta y las multiplica, en mi sentir sin +necesidad. Bastaba que se supiese por toda la sociedad de Madrid el +desliz o los deslices de Eulalia con un hombre casado. ¿Para qué suponer +además que Eulalia guardaba íntimamente prendas de tal hombre? ¿No +hubiera sido más prudente, ya que el novelista puede suponer cuanto se +le antoje, o que Eulalia no hubiera llegado a tener tales prendas, o que +las hubiera soltado natural y sigilosamente antes de concertar su boda? + +Pues no señor; usted se empeña en que el negocio sea más raro y más +difícil de explicar, y usted dispone que la boda se celebre a escape a +fin de que no sobrevenga el fenómeno de la aparición de una criatura +humana _perfecta_ y mucho menos que sietemesina. + +En vista de cuanto va sucediendo y usted relatando, no pocas personas +acusan a usted de sobrado pesimista y de que pinta con los más negros +colores la inmoralidad y los vicios de la alta sociedad a que pertenece. + +Lo que es yo disto mucho de ver en usted tan mala intención. Y no +entiendo tampoco que sea el resultado malo, aunque la intención sea +buena. + +La verdad es, por más que sea muy triste verdad, que las más nobles +virtudes y las más acendradas excelencias morales, no llegan a dar clara +muestra de sí ni se manifiestan bien ni resplandecen, si los vicios, los +pecados y las maldades no dan ocasión o causa para ello. La virtud, +digámoslo así, sería como un capullo que jamás llegaría a ser flor +perfecta abriendo el cáliz, desplegando los pétalos y embalsamando el +aire con su aroma, si el vicio, sin querer, y por contradicción, no +interviniese en el asunto. ¿Hubiera habido mártires si no hubiera habido +desalmados y feroces tiranos que los pusiesen en la alternativa de +renegar de su Dios y de adorar los ídolos o de ser devorados por las +fieras, desollados o quemados vivos o sometidos a otros exquisitos y muy +crueles tormentos? Sin bárbaras e incultas naciones que someter y domar, +sin despotismos que derribar, sin injusticias que castigar y sin +perdidas libertades que volver a adquirir, la valentía y el denuedo +militar, ¿de qué suerte podrían manifestarse? + +Deduzco yo de aquí que toda la picardía de la señorita Eulalia y su +doblez y sus embustes eran indispensables, para que el pundonor, la +honradez, el candor y la inocencia de Ignacio apareciesen de realce, +como punto luminoso y lleno de hermosura sobre el fondo obscuro del +cuadro. + +El empeño que tiene la Duquesa en seducir a Ignacio y los medios +elegantes y alambicados de que se vale para conseguirlo, me parecen tan +bien traídos como lindamente descritos, y no deben asustar a las +personas más pudorosas. Su representación y narración por +circunstanciadas que sean y a pesar de toda la verdad y viveza con que +se pinten, no deben ser tenidas por inmorales. Las historias sagradas y +profanas están llenas de casos parecidos. Sin la mujer de Putifar jamás +hubiera resplandecido con luz propia, ni hubiera logrado gloria +imperecedera la castidad de José, hijo de Jacob. Si la princesa o reina +Briolanja no hubiese hecho tantas locuras y dado tan desaforados ataques +al corazón de Amadís, ¿cómo hubiera probado éste su fidelidad admirable +a la señora Oriana ni cómo se hubiera hecho digno de llevar a cabo la +aventura de la Insula firme, siendo espejo, norte y guía de leales +amadores? + +La gente anda por ahí alborotada, censurando de muy viciosa y de sobrado +verde, permítaseme lo familiar del vocablo, la escena en que la Duquesa +trata de seducir a Ignacio. ¿Pero cómo censurar tal cosa, cuando el _Año +Cristiano_ contiene no pocas escenas bastante más crudas? San Vicente +Ferrer, pongamos por caso, fue acometido dos veces por lindísimas +señoras de él enamoradas, las cuales se llevaron chasco y se quedaron +tocando tabletas, a pesar de los esfuerzos que hicieron, y entregadas a +los mismísimos demonios, sus colaboradores y guías en esfuerzos tan +desenfrenados y lascivos. Y cuenta que las tales señoras prendadas de +San Vicente, se desataron mil veces más contra el santo que contra +Ignacio se desató la Duquesa. Baste recordar que una vez cuando San +Vicente volvió a su celda, se encontró metida en su cama a la linda dama +que le pretendía. + +Con no menos depravación fue perseguido San José de Calasanz fundador de +las Escuelas Pías, con la circunstancia agravante del premeditado y +pertinaz abuso de confianza que hubo en la perseguidora, hija de +confesión del venerable siervo de Dios que acudía a consultarle sobre +los fingidos y más sutiles escrúpulos de su conciencia. + +Y Santo Tomás de Aquino, el Angel de la Escuela, tuvo que pelear contra +el profano amor no menos bravas y espantosas batallas. + +Cierto día se vio tan acosado por una hermosa mujer que le ceñía entre +sus brazos, que tuvo que rechazarla a empujones y luego a fin de +ahuyentarla la persiguió con un tizón encendido. Por último, y en premio +de tan señalada victoria, bajaron del cielo dos ángeles y ciñeron al +santo el milagroso cíngulo de la virginal pureza, con el cual, aunque le +dolió muchísimo cuando se le ciñeron, quedó, digámoslo así asegurado de +incendios para en adelante. + +Con todo lo expuesto me parece que dejo demostrado que la escena de +seducción entre la Duquesa e Ignacio, lejos de ser pecaminosa es +ejemplar y edificante. Y dejo demostrado también que no se sigue de que +haya hoy duquesas tan seductoras que haya mayor corrupción en una clase +de la sociedad que otras, ni en la época presente que en las pasadas. La +misma corrupción aparece ya en tiempo de los Faraones y se repite en +Fedra, en Briolanja y en las empecatadas mujeres de las que consiguieron +triunfar los tres gloriosísimos santos que hemos citado. No implica +mayor corrupción, ni necesitamos atribuir al autor de la novela mayor +pesimismo, para que quede justificada la venganza que toma la Duquesa +haciendo saber a Ignacio su deshonra. Casi todas las mujeres de los +tiempos antiguos cuando se ven despreciadas se vengan más ferozmente. + + ¿Por qué introdujo venenos + Naturaleza si había + Para dar muerte desprecios? + +¡Qué atrocidades y qué horrendos crímenes no comete la heroína de _La +devoción de la Cruz_, cuando el católico dramaturgo nos la representa +irritada por un desprecio no real, sino imaginado! Julia impulsada por +su pasión se decide a cometer y comete tales crímenes que + + Darán espantos al mundo, + Admiración a los tiempos, + Horror al mismo pecado + Y terror al mismo infierno. + +La venganza, pues, que toma la Duquesa haciéndole ver a Ignacio su +deshonra, es una niñería, es una bagatela si la comparamos con otras mil +venganzas, nacidas de agravios por el estilo. + +Cuanto sucede después hasta que termina la novela me parece todavía +menos meditado, y escrito más depriesa que el resto. Y es lástima, +porque tal vez las mejores escenas se hallan al fin de la obra. El +cinismo de Eulalia que confiesa con orgullo su falta moviendo a Ignacio +a castigarla brutalmente en un acceso de ira, da lugar a una escena +bien trazada aunque de rudo naturalismo, el cual resalta más por la +_cuestión de ambiente_, por la elegantísima _mise en scène_ en que +ocurre. + +Por último, de cuantas soluciones pudo usted dar a este enredo me parece +la que usted da la menos natural y verosímil. Si Ignacio no se vuelve +loco, ¿considera usted tan fácil que su mujer le haga pasar por tal y +que le encierre en un manicomio? Pero supongamos el mencionado encierro +muy factible. ¿No llega Ignacio al último límite de la extravagancia y +no nos hace recelar que está loco de veras cuando toma la determinación +de quedarse para siempre entre los locos y de pasar allí su vida sin +querer probar que está cuerdo? Francamente yo recelo que Ignacio estaba +completamente loco ¿pero porqué nos lo oculta usted y no más lo declara, +justificando al bueno del médico y no comparándole malamente con +Pilatos, ya que Pilatos se limitó a lavarse las manos y el médico se +ensució las manos y la conciencia con una horrible mentira? + +Mucho sentiré que crea usted, y más aún que crea la gente, si llega a +publicarse esta carta, que el tono festivo en que está redactada redunda +en perjuicio y descrédito de la primera obra de usted que ha visto la +luz pública en un volumen. No me perdonaría yo, y calificaría de pésimo +gusto, el propósito de responder con burlas a quien candorosamente me +pide consejos. Yo los doy sin la menor burla, aunque severos a veces. Y +toda burla además sería inmotivada. En absoluto, está lejos de merecerla +_Cuestión de ambiente_ y muchísimo menos la merece aún si se tiene en +cuenta la mocedad de su autor. Aunque sean odiosas las comparaciones, me +atrevo a sostener que pocos o ninguno de los novelistas, que florecen +hoy en toda Europa con tanta abundancia, escribieron o pudieron escribir +mejor novela que la de usted en la temprana edad que usted tiene. + +Si algo de irónico y de regocijado contiene este escrito no va contra +usted si bien se mira. Va contra la mala crítica y contra la peor +interpretación que se da por algunas personas a los hechos fingidos que +usted refiere. + +La alta sociedad, compuesta de sujetos mejor educados que el vulgo, y +más favorecidos de la fortuna, no es, ni puede ser, ni usted quiere que +sea, más corrompida y viciosa que la plebe ignorante y baja. Afirmación +tal sería en el fondo antiprogresista y antidemocrática y en su última +consecuencia nos llevaría como a Rousseau a identificar la virtud y el +salvajismo. + +Bueno es tener presente, por último, que en la virtud hay mucho de +silencioso, de modesto y de retraído, mientras que el vicio bulle, +escandaliza y alborota por donde quiera. En contraposición de la alegre +Duquesa que usted pinta, hay de seguro no pocas otras que encerradas en +sus casas y sin dar nada que decir, son dechado de nobilísimas prendas +que emplean en obras de caridad y misericordia. + +Si algo censuro yo en usted, no para que se retraiga de escribir, sino +para que siga escribiendo y se corrija, es el pesimismo tétrico, que más +que por sentirlo adopta usted por moda: pesimismo, que en nuestro siglo +de menos fe que los siglos pasados, tiene la desesperación por término y +no aquel fin divino, ultramundano y dichoso que ponían en sus dramas, +poemas, leyendas y demás escritos, autores como Calderón a quien ya +hemos citado. ¿Qué importa que el mundo sea, no solo valle de lágrimas, +sino tenebrosa caverna de infamias y de maldades, si así resplandece +más, venciéndolo, dominándolo y hasta perdonándolo todo, + + El madero soberano, + Iris de paz que Dios puso + Entre las iras del cielo + Y los delitos del mundo? + +Me atrevo, pues, a aconsejar a usted, ya que es tan mozo y ya que no +tiene motivo para quejarse de su malaventura, que no se meta todavía a +predicador, ni se muestre tan adusto y desengañado, y que en otras +novelas nos cuente lances y sucesos menos lastimosos y más agradables y +dulces, vertiendo en su sátira, cuando a la sátira se incline, no hiel, +sino sal y pimienta, que no la hagan amarga, sino picante y sabrosa. + +De todos modos insisto en aconsejar a usted que no se arredre y que siga +escribiendo. Aunque no presumo de profeta, harto fácil es pronosticar y +pronostico, en vista de la espontaneidad con que usted escribe, que +todas sus futuras novelas serán leídas con gusto y podrán servir y +servirán de inocente pasatiempo, ya que no contengan igualmente, lo cual +también puede esperarse, lecciones morales y todo género de sana +doctrina. + + +FIN + + * * * * * + +OBRAS DE DON JUAN VALERA + +Pepita Jiménez; un vol. en 8.º, Ptas. 3. + +Doña Luz; un vol. en 8.º, 3. + +El comendador Mendoza; un vol. en 8.º, 3. + +Algo de todo; un vol. en 12.º, 2,50. + +Las ilusiones del doctor Faustino; dos vols. en 8.º, 5. + +Pasarse de listo; un vol. en 12.º, 2,50. + +La buena fama; un vol. en 16.º con grabados, 2,50. + +El hechicero. El bermejino prehistórico. Las salamandras azules; un vol. +en 16.º con grabados, 2,50. + +Dafnis y Cloe (traducción del griego); un vol. en 8.º, 3. + +Estudios críticos; tres vols. en 12.º, 9. + +Disertaciones y juicios literarios; dos vols. en 12.º, 6. + +Cuentos y diálogos; un vol. en 12.º, 2,50. + +Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia; tres volúmenes en 12.º, 9. + +Tentativas dramáticas; un vol. en 12.º, 2,50. + +Canciones, romances y poemas; un vol. en 12.º, 5. + +Cuentos, diálogos y fantasías; un vol. en 12.º, 5. + +Nuevos estudios críticos; un vol. en 12.º, 5. + +Cartas americanas (primera serie); un vol. en 12.º, 1. + +Nuevas cartas americanas (segunda serie); un vol. en 8.º, 3. + +Morsamor; un vol. en 8.º, 4. + +La Metafísica y la poesía. Polémica con D. Ramón de Campoamor, 3. + +Pequeñeces... Currita Albornoz al P. Luis Coloma; un folleto en 8.º, 1. + +Las mujeres y las Academias, cuestión social inocente; un folleto en 8.º, 1. + +Ventura de la Vega, biografía y estudio crítico; un vol. en 8.º con el +retrato del biografiado, 1. + +A vuela pluma, artículos literarios y artísticos; un vol. en 8.º, 4. + +Genio y figura; un vol. en 8.º, 3. + +De varios colores; un vol. en 8.º, 3. + +Juanita la larga (3.ª edición); un vol. en 8.º mayor con grabados, 6. + +Ecos Argentinos; un vol. en 8.º, 3,50. + +Garuda o la cigüeña blanca (edición ilustrada); en 8.º, 2,50. + +Florilegio de poesías castellanas (en publicación). + + + + + +End of Project Gutenberg's El Superhombre y otras novedades, by Juan Valera + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL SUPERHOMBRE Y OTRAS NOVEDADES *** + +***** This file should be named 31613-0.txt or 31613-0.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/3/1/6/1/31613/ + +Produced by Chuck Greif and the Online Distributed +Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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