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+Project Gutenberg's El Superhombre y otras novedades, by Juan Valera
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: El Superhombre y otras novedades
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+Author: Juan Valera
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+Release Date: March 12, 2010 [EBook #31613]
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+Language: Spanish
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+Character set encoding: UTF-8
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL SUPERHOMBRE Y OTRAS NOVEDADES ***
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+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
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+
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+
+
+JUAN VALERA
+
+El Superhombre
+
+y otras novedades
+
+ARTÍCULOS CRITICOS
+
+sobre producciones literarias de fines del siglo XIX y principios del XX.
+
+MADRID
+
+LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ
+
+Carrera de San Jerónimo, 2
+
+1903
+
+Es propiedad del autor. Queda hecho el depósito que marca la ley.
+
+Imprenta de Ricardo Fé, calle del Olmo, núm. 4
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+El Superhombre 1
+
+Las inducciones del Sr. D. Pompeyo Gener 37
+
+La irresponsabilidad de los poetas 71
+
+La purificación de la poesía 83
+
+Don Cristóbal de Moura, primer Marqués de Castel-Rodrigo 93
+
+El espectáculo más nacional 115
+
+«El extraño» 137
+
+Sobre la novela de nuestros días 149
+
+Del progreso en el arte de la palabra 159
+
+El filósofo autodidacto 197
+
+Sobre la duración del habla castellana con motivo de algunas frases del
+Sr. Cuervo 209
+
+Nueva edición de _La Celestina_ 223
+
+Biblioteca de filosofía y sociología 237
+
+El regionalismo literario en Andalucía 249
+
+La goletera, por Arturo Reyes 275
+
+Las novelas ejemplares de Cervantes, por F. A. de Icaza 281
+
+El buen paño..., novela por J. F. Muñoz Pabón, presbítero 285
+
+Lully Arjona, novela por D. Alfonso Danvila 289
+
+Mariquita León, novela original de José Nogales y Nogales 297
+
+Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox 303
+
+El último patriota, novela por José Nogales y Nogales 309
+
+Isaac, por Javier Lasso de la Vega 321
+
+Discurso pronunciado por doña Emilia Pardo Bazán en los Juegos florales
+de Orense, en la noche del 7 de Junio de 1901 331
+
+Novelas recientes 345
+
+Sobre la _Cuestión de ambiente_ 383
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+EL SUPERHOMBRE
+
+ _Forcitan et majora audens producere tellus Corumque, Enceladumque
+ feret, magnumque Tiphoea, Ausuros patrio superos detrudere cœlo,
+ Convulsumque Ossam nemoroso imponere Olympo._
+
+ Fracastorii: DE MORBO GALLICO.
+
+
+La vida intelectual me parece que en Francia, más que en nación alguna,
+está reconcentrada en su capital, París. En Alemania hay muchos centros,
+como Berlín, Leipzig y Stuttgard, que persisten, a pesar de la unidad
+política creada por el Imperio. En los Estados Unidos, con no menor
+actividad, se escriben y se publican libros en Nueva York, en Boston, en
+Filadelfia o en Chicago. Y en nuestra España, aunque proporcionalmente
+se escribe menos y se lee mucho menos, la producción literaria no está
+encerrada en Madrid, sino que se muestra en varias ciudades de
+provincia, especialmente en Sevilla, Bilbao y Barcelona. Mucho me
+felicitaría yo de todo esto, aplaudiéndolo, si la manía del regionalismo
+no lo echase un poquito a perder; pero hoy quiero prescindir del
+regionalismo y no decir de él una palabra. Diré, sí, que Barcelona
+compite con Madrid, y aun se adelanta y supera a Madrid en muchos
+puntos. Y también diré que los madrileños y los que en Madrid
+habitualmente vivimos, no ignoramos ni desdeñamos, como tal vez hace
+treinta o cuarenta años, lo que en Barcelona se escribe y se publica,
+aunque sea en catalán o en francés y no en el idioma castellano, que
+prevalece desde hace cuatro siglos como idioma nacional, español por
+excelencia, que se extiende desde California al estrecho de Magallanes,
+y que se habla y se escribe, no sólo en esta Península y en las islas
+que son aún sus posesiones, sino también en dieciséis o diecisiete
+Repúblicas o Estados independientes. Cuando crezcan en todos ellos la
+población, la prosperidad y la cultura, bien podrá lisonjearse cualquier
+literato o sabio de mérito, si escribe en castellano, de que contará,
+naturalmente, con un público de los más numerosos y extendidos que hay
+sobre la superficie de la tierra.
+
+Entonces, como ahora, todo cuanto se produzca escrito en castellano,
+vendrá a enriquecer el tesoro literario español, y, si vale algo, será
+recibido, no con celosa envidia, sino con satisfacción y con júbilo por
+todo el que se precie de español y sienta en el alma el amor de la
+_patria grande_, o sea de la casta.
+
+Lo que es yo, y no me tengo por excepcional ni por raro, lo mismo
+celebraré la aparición de un buen libro, en verso o en prosa, en
+Caracas, en Bogotá o en Quito, que en Málaga o en Zaragoza. Niego, pues,
+ese desdén, esa rivalidad que entreveo que se nos supone, a los que
+escribimos en Madrid, contra los que escriben en español en otras
+ciudades, y singularmente en las de Cataluña. ¡Ojalá escribiesen allí
+cosas tan buenas que, sin excitar nuestra envidia, despertasen en
+nosotros emulación noble y nos moviesen a escribir con mayor tino,
+primor e ingenio que en el día!
+
+Como quiera que ello sea, yo de mí puedo decir que cuando sé de un autor
+nuevo o leo un libro nuevo, en castellano, prescindo para elogiarle de
+la región en que está escrito o impreso, y le elogio cuanto merece y tal
+vez proporcionalmente más, según la distancia desde donde el libro
+viene, causándome por ello impresión más grata y peregrina.
+
+Largo es el anterior preámbulo, pero no está de sobra, para afirmar aquí
+que, si bien no he leído yo _La Muerte y el Diablo y Herejías_, de D.
+Pompeyo Gener, ha sido por descuido y no por malquerencia regional, y
+que ahora, después de haber leído el flamante libro del mismo autor,
+titulado _Amigos y Maestros_, hallo que su autor es digno de
+consideración detenida y de extraordinario aplauso. Y aunque sea en
+cifra y resumen, por no tener lugar ni tiempo para más, voy a dar aquí
+alguna noticia de dicho libro, tratando de realzar las elevadas prendas
+de pensador ingenioso, de escritor elegante y fácil y de persona docta y
+discreta, que ha mostrado el autor al componerle.
+
+Para gustar de un autor no es menester coincidir con él en opiniones y
+creencias, ni mucho menos dejarse convencer por sus razonamientos. A
+menudo suele sucederme lo contrario, y así me sucede con el libro de D.
+Pompeyo Gener. Mucho tengo que aplaudir en dicho libro, y muy poco de lo
+que dice me convence, aunque aplaudo el entusiasmo, el saber y él
+ingenio con que lo dice. Ténganse por dados mis aplausos, y permítaseme
+que contradiga yo algunos de los asertos del Sr. Gener, considerándolos
+completamente erróneos, o bien que ponga reparos y haga observaciones
+sobre los que hallo conformes a medias con lo verdadero y lo justo.
+
+_Amigos y Maestros_ es una colección de semblanzas o retratos de
+escritores franceses todos, menos uno, Joaquín María Bartrina. Justo
+sería el panegírico que hace Gener de este singular ingenio si no
+quisiera realzarle con odiosas comparaciones, tildando de palabreros,
+confusos y difusos a los demás poetas de España, y suponiendo que deben
+la fama de que gozan a que viven en Madrid, y sin duda forman parte de
+una sociedad de elogios mutuos. Yo no puedo convenir con el Sr. Gener en
+que España es madrastra y no madre de sus mejores hijos, cuyo mérito no
+confiesa hasta que los extranjeros le reconocen y proclaman; y que, en
+cambio, pone por las nubes a medianías y hasta a nulidades intrigantes.
+No fueron ni son nulidades, ni medianías, Quintana, Gallego, Espronceda,
+Zorrilla, Hartzenbusch, García Gutiérrez, Tamayo, Querol, Núñez de Arce,
+Ferrari y no pocos otros, que viven aún, y que no deben su reputación,
+ni a las alabanzas de los periódicos de Madrid, ni al descubrimiento y a
+la declaración que hayan hecho de su valer críticos extranjeros.
+
+Crea el Sr. Gener que Bartrina no vale más en el concepto que se forma
+de él, después de leída su semblanza, que en el concepto que de Bartrina
+teníamos formado antes de dicha lectura. Tal vez sea más claro el primer
+concepto. Yo, al menos, no puedo conciliar que Bartrina se parezca al
+mismo tiempo al sencillo, elegante, sincero y clásico Leopardi y al
+afectadísimo, falso y extravagante Baudelaire. En el único predicamento
+en que pueden entrar a la vez los tres poetas, es en el de ser los tres
+incrédulos, enfermizos, tristes y desesperados. En todo lo demás se
+diferencian muchísimo. Y, si hemos de hablar con franqueza, así
+Baudelaire como Bartrina se quedan muy por bajo a infinita distancia de
+Leopardi, uno de los más admirables poetas líricos que ha habido en
+Europa en el siglo presente, tan glorioso y fecundo en este género de
+poesía.
+
+Las demás semblanzas, según dejé ya apuntado, son todas de escritores
+franceses, y yo no puedo menos de alegrarme de que la crítica juiciosa
+se emplee en ellos y los dé a conocer en España. Celebro asimismo el
+apasionado afecto y la generosidad con que el Sr. Gener los colma de
+alabanzas. Yo convengo y he convenido siempre en que Francia posee amena
+y riquísima literatura, y en que es fecunda y dichosa madre de
+originales y elegantes escritores, cuyas obras son acaso las más leídas
+y celebradas en los países extraños, por donde el pensamiento y el
+idioma y hasta el sentir de los franceses se imponen y predominan entre
+los otros pueblos. Pero esta hegemonía de Francia en letras y en artes,
+no sólo da a Francia entre los extranjeros fundadísimo crédito, sino
+también prestigio deslumbrador, que los solicita y estimula a la
+admiración más ciega, a los encomios más hiperbólicos y muy a menudo a
+la desmañada imitación de lo peor, originando modas en lo que se escribe
+y en lo que se piensa, como las hay en lo que se viste y en el menaje de
+las casas. Contra esto importa precaverse y estar sobre aviso. De aquí
+que tal vez los personajes que el Sr. Gener retrata en su libro queden
+tasados en su justo valer si rebajamos siquiera una tercera parte de las
+alabanzas que el Sr. Gener les prodiga. Debe además decirse que todos
+ellos están bien estudiados, tienen el conveniente parecido en el
+retrato y éste es una bella pintura que califica de atinado observador y
+de hábil artista a quien acertó a trazarla.
+
+En general, todavía tengo yo que poner otro reparo a las semblanzas del
+Sr. Gener, o más bien aconsejar a los lectores que se aperciban contra
+ellas de cierta cautela, más indispensable a los españoles que a los
+hombres de otros países.
+
+En España, ya sea por nuestra natural condición, ya sea porque
+escribiendo para el público o siendo artista se llama menos la atención
+y se adquiere menos dinero y menos gloria que en otros países y, por
+consiguiente, hay poco incentivo para dedicarse con constancia a lo que
+llaman en francés la _pose_, la verdad es que entre nosotros la _pose_
+apenas se estila o se usa, y cuando se usa o se estila es de un modo
+superficial y efímero y no con la honda tenacidad y persistencia que
+suelen tener en ella los escritores y los artistas franceses. Digo esto
+a fin de advertir que no debemos tomar con seriedad la _pose_
+mencionada, y a fin de censurar al Sr. Gener, aunque muy blanda y
+amistosamente, de que a veces toma dicha _pose_ muy por lo serio.
+Válganos para muestra muchas cosas que refiere de Sarah Bernard, aunque
+en este caso es disculpa y aun plena justificación la galantería. La
+simpática y encantadora actriz posee en toda su persona vencedor y
+misterioso atractivo; con él y por él seduce y hechiza, como si fuera
+más hermosa que la Venus de Milo; se viste con lujo, esmero y gracia
+admirables, y su voz es argentina y simpática y tiene matices,
+inflexiones y tonos propios para expresar toda pasión y todo
+sentimiento: la ternura amorosa, los celos, la soberbia y la ira. Su
+andar, sus gestos, las posiciones que toma y los movimientos que hace,
+todo está magistralmente estudiado y ejecutado con inspiración y
+destreza. En suma, para elogiar a Sarah Bernard, yo me conformo, o más
+bien me complazco, en ser eco del Sr. Gener o de quien más la elogie. En
+lo único que no soy eco y en lo único que resulta la disonancia es en lo
+que me parece afectada ponderación; algo que veo en mi espíritu como
+trasladado a la vida real desde lo sofístico y aparente del teatro.
+¿Cómo he de creer yo con formalidad y sin risa que para representar bien
+a la emperatriz Teodora, mujer de Justiniano, necesita Sarah Bernard
+leer a Procopio en griego, atracarse de Pandectas hasta el extremo de
+desencuadernar el volumen que las contiene y hacer otros mil estudios
+profundos y enrevesados para enterarse de cosas que probablemente la
+misma emperatriz jamás supo? Chistes, rarezas y exquisiteces por el
+estilo hay en los escritores y en los artistas de todas las
+nacionalidades, pero en los franceses se notan más a menudo. El blanco,
+al que con esto dirigen la mira, es a pasmar y atolondrar a los
+burgueses, mostrándose en vida, costumbres y hábitos, muy apartados de
+lo usual, muy inauditos y tan fuera del camino trillado, hasta en los
+casos y accidentes más ordinarios y repetidos, que vienen a aparecer, no
+como seres humanos, sino como monstruos o criaturas de distinta y
+superior especie. Asimismo procuran inculcar en la mente del vulgo un
+concepto fantástico de las enormes dificultades de su arte, suponiendo
+que para vencerlas son menester requisitos muy singulares, por donde, en
+ocasiones, el escritor o el artista que así quiere señalarse, incurre en
+pueril pedantería o en charlatanismo a la Dulcamara. Si Sarah Bernard
+asegura que para hacer bien el papel de la emperatriz Teodora se
+atiborra de crónicas en griego, se traga el Digesto y hace de él una
+buena digestión, y hasta interviene en el tejer de las telas con que han
+de hacerle los trajes procurando que sean tejidos según el estilo y
+manera con que en la edad de Narsetes y de Belisario solía tejerse, yo
+doy por cierto que Sarah Bernard embroma a la gente a quienes
+semejantes cuidados y esmeradas faenas refiere. Al hablar de todo ello,
+debería empezar su discurso como el gracioso doctor de la ópera,
+exclamando: _¡udite o rustici!_
+
+El título del libro del Sr. Gener lleva implícita la justificación
+contra todo lo que pudiera decirse acerca del mérito relativo de los
+personajes cuyos retratos literarios ha hecho. No los ha hecho porque
+dichos personajes sean los más egregios, sino porque han sido o porque
+son _amigos y maestros_ suyos. Aun así, yo debo convenir y convengo en
+que se da la dichosa coincidencia de que sean casi todos los unidos al
+Sr. Gener por lazos de amistad, autores de primera nota en Francia,
+descollando en aquella nación tan rica en ingenios entre los más famosos
+y aplaudidos. Tales son Bourget, Richepín, Taine, Renán, Littré, Claudio
+Bernard, Flaubert, Pablo de Saint-Víctor y Víctor Hugo.
+
+Aunque yo no he leído ni estudiado detenidamente todo cuanto dichos
+autores han escrito, conozco de ellos lo bastante para tributarles el
+más rendido homenaje de mi admiración, poniendo sobre todos a Renán como
+prosista, y a Víctor Hugo como poeta.
+
+A veces he censurado yo en Víctor Hugo no pocas extravagancias,
+pomposidades y relumbrones falsos y de mal gusto, pero, a pesar de
+estos defectos, que yo noto para que no se me acuse de idolatría,
+siempre me he complacido en reconocer y confesar que por lo fecundo e
+impetuoso de su abundante vena, por su maravillosa fantasía y por su
+destreza magistral en el manejo de la lengua, del metro y de la rima,
+Víctor Hugo es, si no el primero, uno de los mayores líricos y épicos de
+nuestro siglo, rico en poetas más acaso que ningún otro de los siglos
+pasados. Dentro del período que abarca la vida de Víctor Hugo conviene
+no olvidar que en las naciones cultas de Europa, en alguna de América y
+en la misma Francia, el autor de los _Cantos del crepúsculo_ ha tenido
+rivales que, si por la fecundidad no le vencen, tal vez por la calidad y
+excelencia, pureza y perfección de determinado número de obras, se le
+anteponen y le eclipsan. Así, por ejemplo, Manzoni y Leopardi en Italia,
+y aun en nuestra pobre y hoy desdeñada España el glorioso cantor de la
+imprenta y del levantamiento de las provincias españolas.
+
+Como quiera que ello sea, y con el debido y más profundo respeto a los
+personajes literarios y científicos que el Sr. Gener retrata, declaro
+que no llego a advertir en ellos la estupenda magnitud y la superioridad
+descomunal que me induzcan a presentir, a columbrar y hasta a profetizar
+el próximo advenimiento de una raza o casta de hombres muy por encima
+de los que en el día visten y calzan y andan por esas plazas, calles y
+campos.
+
+A mi ver, ha habido bastantes épocas en la Historia en que la profecía
+de ese advenimiento pudo estar más fundada. Tomemos, por ejemplo, los
+cien años que van de 1480 a 1580. En seguida se ofrecen a nuestra
+memoria Colón, Vasco de Gama, Magallanes, Vives, Suárez, Victoria y
+Domingo de Soto, Ignacio de Loyola y Lutero, Rafael y Miguel Ángel,
+Ariosto, Camoens y Shakespeare, Galileo, Baccon y Copérnico, y otro
+centenar de varones extraordinarios, en toda clase de obras propias del
+ingenio y del entendimiento humanos y para todos los gustos, creencias y
+doctrinas. Comparados con los personajes que acabamos de citar, los del
+presente siglo, yo al menos lo entiendo así, se quedan tamañitos.
+Admirable y rico es el fruto que han dado los segundos, pero vale más y
+tiene superior importancia el fruto que dieron los primeros. Los
+modernos idiomas, balbucientes e imperfectos aún en la Edad Media, se
+desenvuelven con pasmoso florecimiento y producen obras maestras en
+varias literaturas; se agranda y llega a ser casi cabal, en la mente
+humana, el concepto del universo visible; se conocen por experiencia las
+cosas materiales de la tierra y del cielo; renace la antigüedad clásica,
+y al renacer, y al ser imitada, el prurito de la imitación engendra
+nueva y original poesía, divinas creaciones artísticas, flamantes
+sistemas filosóficos y hábiles métodos de observación y de estudio para
+interrogar a la naturaleza y al espíritu humano y arrancarles sus más
+hondos secretos. En parangón de lo que hizo el siglo XVI, resulta
+inferior la obra de nuestro siglo, aunque no olvidemos ni dejemos de
+incluir en ella ciencias que pueden llamarse nuevas, tan importantes
+como la Química y la Filología comparativa, y descubrimientos tan
+ingeniosos y útiles como los del vapor para fuerza motriz, la
+fotografía, el telégrafo eléctrico, el teléfono y el fonógrafo. Todo
+esto vale e importa muchísimo, pero importa y vale muy poco cuando se
+compara al transfigurado renacimiento del mundo antiguo y al
+descubrimiento del nuevo mundo. Y si entonces no se creyó que iba a
+surgir de enmedio de la triunfante humanidad un ser exquisito y perfecto
+a quien llamásemos el superhombre, menos razón hay de creerlo ahora
+porque Renán escriba la novela sentimental titulada _Vida de Jesús_,
+porque haya ferrocarriles y alumbrado eléctrico, y porque se inventen
+las máquinas de coser y las bicicletas.
+
+Si yo me dejase dominar por mi fervorosa filantropía y por mi amor a
+todo progreso, me dejaría convencer por los argumentos que el Sr. Gener
+aduce, y creería, como él, que está próxima la aparición del
+superhombre; pero, aunque soy progresista, no lo soy tanto, y aunque
+quisiera creer lo que el Sr. Gener cree, acuden a mi espíritu multitud
+de dudas que me lo impiden, harto a pesar mío. Voy a poner aquí algunas
+de estas dudas según se me vayan ocurriendo. Y voy, además, a presentar
+varias enmiendas o modificaciones a la doctrina sobre la humanidad
+ascendente, tal como el Sr. Gener la profesa, a fin de que, si al cabo
+nos dejamos convencer y la aceptamos, sea modificada o enmendada, según
+a mí me parece más razonable y equitativo.
+
+En primer lugar, yo me alegraría de que el ascenso del género humano a
+género superhumano fuese general o total, aunque en la superhumanidad
+futura hubiese también, como en la humanidad presente, y en la debida
+proproporción, ineptos y aptos, torpes y hábiles, y tontos y discretos,
+etc.
+
+En el día, Inglaterra, Francia y Alemania, y tal vez alguna otra nación,
+no ha de negarse que nos llevan la delantera en este correr disparatado,
+en que vamos todos, en el hipódromo de la Historia, aproximándonos ya a
+la meta; y sería caso lamentable y necio que por llegar antes a dicha
+meta los pueblos del Norte, viniesen de súbito a convertirse en
+superhombres, teniendo nosotros, por ir ahora tan rezagados, no ya que
+adelantar, sino que retroceder hacia _la animalidad_ o hacia la especie
+inferior de que hemos salido, acabando por ser, con relación al recién
+aparecido superhombre, lo que hoy es el mono con relación a nosotros.
+Con esto no me conformo a pesar de todos los discursos del Sr. Gener y a
+pesar de mi acendrado progresismo.
+
+Se me dirá que el que yo me conforme o el que no me conforme no es del
+caso. Lo que conviene dilucidar es que el caso sea o que no sea.
+
+Meditemos sobre su posibilidad.
+
+Empezaré por un distingo. Si por progreso se entiende el acumulado
+capital de observaciones, estudios, sistemas y descubrimientos que las
+generaciones pasadas nos han ido legando, que nosotros conservamos y que
+sin duda acrecentamos y mejoramos, yo creo en el progreso a pie
+juntillas. El más obscuro bachiller del día sabe más gramática que
+Homero; el más humilde catedrático de Instituto sabe más Historia que
+Herodoto; y de las cosas naturales, de sus afinidades, composiciones,
+descomposición y cambios, sabe más que Hipócrates cualquier adocenado
+farmacéutico de aldea. Yo no niego esto. Lo que niego es que ese cúmulo,
+que esa ingente cantidad de doctrina, que ese esfuerzo y trabajo del
+espíritu de la humanidad, durante tres mil años, haya logrado infundirse
+en ese mismo espíritu por tal arte que se haya hecho consustancial con
+él, dándole valer y potencia superiores a los que antes tenía. Cierto
+que Homero, Herodoto e Hipócrates eran menos instruidos que Víctor Hugo,
+Taine, Renán y Claudio Bernard, pero, a mi ver, valían muchísimo más que
+ellos. Por donde yo infiero que el tal progreso substancial y personal,
+por cuya virtud ha de aparecer pronto el superhombre sobre la faz de
+nuestro planeta, no ha dado paso alguno desde hace por lo menos cerca de
+treinta siglos. ¿Cómo he de poner yo en duda que Hegel sabía más
+química, astronomía, zoología, mecánica, historia, etc., que el propio
+Aristóteles? Y sin embargo, con ser Hegel tan original y poderoso
+pensador, y con tener una tan fecunda y constructora fantasía y un vigor
+tan sublime para sintetizarlo todo armónicamente, combinando lo real y
+lo ideal y encerrándolo dentro de su idea, que eternamente se
+desenvuelve, todavía me parece Hegel pequeño cuando acerco la imagen que
+de él concibo a la imagen colosal con que se representa en mi mente el
+prodigioso maestro del magno Alejandro.
+
+No iré yo hasta el contrario extremo del señor Gener, ni afirmaré que
+los hombres han degenerado. Me limito a presentar aquí, sin intentar
+resolverla, una contradicción que asalta mi espíritu. Yo quiero creer, y
+creo, que los hombres de hoy no valen, en el fondo, en lo esencial y
+por naturaleza, ni más ni menos que los de cualquier otro siglo; que por
+la educación y por la cultura, por lo que han heredado de sus mayores,
+por el tesoro que han reunido durante siglos, y sobre el cual se
+levantan como sobre un pedestal, los pensadores y escritores modernos
+valen más que los antiguos; que en determinado sentido, por la
+divulgación de los conocimientos, hay en el día más gente que valga. Y
+que en el día, no ya Napoleón I, sino el más torpe de los generales,
+derrotaría al hijo de Filipo desbaratando sus falanges con dos o tres
+cañones Krupp; el ateísta coronel Ingersol probaría a Moisés su
+ignorancia en química, en astronomía y en geología, y que toda la
+ciencia que había estudiado en los colegios sacerdotales de Egipto, no
+valía un pitoche al lado de la adquirida por él en las escuelas de
+Boston; y que el último maestro de escuela dejaría absortos y turulatos
+a Hesiodo, y tal vez al propio Píndaro, si se ponía a explicarles que
+los nombres son masculinos, femeninos y neutros, que pueden estar o
+están en nominativo, en acusativo, en dativo o en otro caso, y otras mil
+verdades científicas por el estilo, de las que es casi evidente que ni
+Hesiodo ni Píndaro se habían percatado. Pero aquí surge la
+contradicción. De esa misma ignorancia, de esa falta de educación,
+digámoslo así, y de ese cortísimo saber de los antiguos, nacen en
+nuestra mente el pasmo y la admiración que nos infunden sus obras. Mas
+que fruto de la reflexión y del estudio, nos parecen inspiradas,
+reveladas y divinas. No vemos en ellas el esfuerzo laborioso, ni la
+ciencia que de antemano se adquirió en el aula, o que se toma de repente
+y de prestado en un diccionario, o en cualquier otro librote, sino vemos
+la espontánea y fresca lozanía del propio ingenio, radiante de luz
+interior, a par que maravillosamente ilustrado por el numen.
+
+El Sr. Gener traza un breve compendio de filosofía de la Historia, a fin
+de probar que se acercan los tiempos en que ha de aparecer el
+superhombre; pero, en muchos puntos, encuentro yo falsa su filosofía, y
+en ninguno la prueba de que dicha aparición esté cercana. Por el
+contrario, en varios párrafos del último capítulo de su libro, donde
+expone su doctrina, pinta con tan negros colores la sociedad del día,
+que si nos allanásemos hasta creerle, aseguraríamos que el género
+humano, en vez de adelantar moralmente, ha degenerado o se ha
+pervertido.
+
+La culpa principal de degeneración tan lastimosa es, según el Sr. Gener,
+la errónea creencia de que todos los hombres somos iguales. Para el Sr.
+Gener nada más absurdo que la igualdad. A mi ver, el Sr. Gener tiene
+razón, si se entiende la igualdad de cierto modo; pero de ese cierto
+modo nadie entendió jamás la igualdad, ni ahora ni nunca, por donde el
+señor Gener crea él mismo un fantasma o estafermo para tener el gusto de
+derribarle con las lanzadas de su crítica.
+
+El Cristianismo, según el Sr. Gener, vino a proclamar la igualdad de los
+hombres en la abyección y en la miseria, y la Revolución francesa y sus
+ideas, enseñaron y sostuvieron la misma igualdad, aunque nivelando a los
+hombres todos, por lo alto, y considerándolos igualmente capaces.
+
+La acusación contra el Cristianismo me parece tan infundada como la
+acusación contra las ideas revolucionarias en este punto. Nadie que esté
+en su juicio, por fervoroso cristiano o por tremendo revolucionario que
+sea, ha desconocido jamás la desigualdad de los hombres, ni ha dejado de
+advertir las diferencias que hay entre ellos, porque unos son bajos y
+altos otros; débiles unos, y otros fuertes; algunos listos, y torpes
+muchísimos; y en lo tocante a inteligencia, agilidad y natural
+disposición para diversos oficios, artes y menesteres, se dan y se darán
+siempre escalas de muchísimos grados.
+
+La igualdad que el Cristianismo y la Revolución coinciden en reconocer,
+está por bajo, o mejor dicho, está antes que toda doctrina religiosa o
+filosófica: es la igualdad radical y esencial de la naturaleza humana,
+con los derechos y deberes que de ella nacen y que en ella se fundan,
+con tal evidencia, que basta el sentido común para que la reconozcamos,
+si bien importa que la religión la consagre y que las leyes,
+revolucionarias o no, la sostengan y amparen contra la violencia y la
+injusticia. Igualdad tan justa no se comprende que pueda ser destruida
+por la doctrina de la humanidad ascendente, que el Sr. Gener sostiene
+con tanto entusiasmo.
+
+En el modo de entender la igualdad cristiana, el Sr. Gener, obcecado por
+la pasión antireligiosa, incurre en varios errores. Ni en el cielo ni en
+la tierra, ni en la vida presente ni en la futura, reconoce el
+Cristianismo que el necio y el sabio, y menos aún el santo y el vicioso,
+sean iguales, a no ser radical y esencialmente. Y entonces, esta
+igualdad no está fundada en la vileza y en el menosprecio del propio ser
+humano, sino en el altísimo concepto que hace formar de él el
+Cristianismo, enseñándonos que toda alma de hombre es imagen y semejanza
+de Dios, que debe aspirar a ser perfecta como Dios mismo y que es de
+Dios tan amada que se sacrificó por redimirla, y tan estimada, que quiso
+unirse con ella y hasta con el cuerpo mortal donde ella se encierra. Sin
+duda que el alma fervorosamente cristiana, cuando se dirige a Dios en
+sus rezos y hablas interiores, se pone muy humilde, se califica de
+indigna, de pecadora, de perversa, de todo lo malo y ruin que pueda
+imaginarse; pero de sobra se comprende que esto lo dice y lo confiesa el
+alma cuando se compara con un ideal supremo de perfección, de rectitud,
+de bondad y de hermosura, término altísimo de todas sus aspiraciones y
+blanco inasequible de sus miras y anhelos. Cuando esta misma alma
+cristiana, no por los actos virtuosos que ha realizado, porque esto
+sería faltar a la modestia, sino por la capacidad que en sí siente y por
+el noble destino para el que Dios la crió, se contempla y examina a sí
+propia, en vez de ser bajo el concepto en que se tiene, es tan sublime
+concepto, que no se le aventaja el de ninguna criatura de las que ve o
+puede ver, ni de las que imagina o finge, ni de las que por fe o
+revelación conoce. El alma de la más cuitada criatura humana puede
+elevarse, cuando no por inteligencia, por amor, hasta el Ser divino;
+puede subir al cielo y sentarse, como se sentó Francisco de Así, en el
+trono en que se sentaba Lucifer antes de su caída. Arrepiéntase, pues,
+el Sr. Gener de su declamación contra la igualdad cristiana fundada en
+lo miserables que somos. Si lo dicho es confesión de ruindad y de real
+menosprecio de sí mismo, _venga Dios y lo vea_, como vulgarmente se
+dice. La igualdad, por consiguiente, se da en el Cristianismo en
+potencia: en la potencia infinita que tenemos todos de ser llamados
+hijos de Dios y herederos inmortales de su reino y de su gloria. Y lo
+que es en acto, como la igualdad sería absurda, desigualdad es lo que
+hay, ya que unos son réprobos y santos otros; unos justos y otros
+pecadores, y unos monaguillos y sacristanes y otros Abades mitrados,
+Arzobispos y hasta Papas.
+
+Sobre la igualdad democrática, que también condena el Sr. Gener,
+declamando contra ella suponiéndola rémora del progreso, harto llano es
+hacer defensa parecida.
+
+La igualdad democrática, racional y discretamente entendida, no está en
+el ser actuado, sino en el poder llegar a ser y en que ese poder no se
+ahogue ni se limite merced a privilegios odiosos. En este sentido, la
+igualdad democrática es justa y razonable en teoría, y no sirven para
+invalidarla los abusos y males que pueden nacer de ella. ¿De qué no
+pueden nacer males y abusos?
+
+La más clara manifestación de la igualdad democrática es el sufragio
+universal. No refutaré yo los mil argumentos que contra él se hacen: los
+aceptaré como fundados; pero, sobre todos esos argumentos, hay una razón
+poderosa que los invalida y destruye. Sin duda que en una asociación de
+hombres para determinada empresa, a cuyo buen éxito concurren unos con
+el capital, otros con la inteligencia, otros con su habilidad, pericia y
+destreza en tal o cual arte u oficio, y otros sólo con el rudo trabajo
+de sus manos, el sufragio universal por igual sería absurdo, así como
+también lo sería el igual reparto de las ganancias y provechos. Pero la
+sociedad política, la ciudad o el Estado, es asociación de muy distinta
+índole y propósito. Su principal fin es amparar a los hombres en el
+libre ejercicio de sus derechos, reprimir toda violencia que los merme y
+no poner la menor traba a la actividad benéfica de cada individuo. En
+esto no cabe la menor desigualdad entre los asociados. Casi estoy por
+decir, o sin casi lo digo, que el jornalero que gana dos o tres pesetas
+al día tiene el mismo derecho, y acaso mayor interés, que el capitalista
+que goza tres mil duros de renta diarios, en que el Gobierno sea bueno,
+atinado y juicioso. Porque si el Gobierno lo hace mal y sobreviene la
+ruina, lo probable es que el Capitalista salve gran parte de su fortuna
+y siga gozando de ella, o en la propia patria semiarruinada, o en país
+extraño, donde acaso tenga fondos o bienes, mientras que el jornalero se
+morirá de hambre si se hunde la industria que le daba trabajo y jornal;
+y mientras más castizo sea él, y mientras más propio y peculiar de su
+patria sea el oficio que ejerza, mayor será su miseria y su
+desesperanza, pues no es llano ni cómodo emigrar a tierra extraña,
+sobre todo con familia, en busca de trabajo y sustento. En vista, pues,
+de la anterior consideración, yo tengo por evidente que el pobre
+ganapán, el obscuro y desvalido destripaterrones, está por lo menos tan
+interesado como el Fúcar o el Creso, en la prosperidad y buena
+gobernación de la república. Para el rico es esto negocio de mayor o
+menor comodidad y de más o menos exquisitos goces, y para el pobre puede
+ser negocio de vida o muerte, de no poder ganar las dos o tres pesetas
+que antes ganaba, y de tener que recurrir a la mendicidad o a la poca
+eficaz beneficencia pública en la tierra cuya riqueza fomentó con su
+trabajo, y por cuya integridad y por cuya honra tal vez derramó su
+sangre.
+
+Entiéndase que, por amor a la verdad y a la equidad, y no para adulación
+o lisonja del vulgo plebeyo, me atrevo a afirmar lo que afirmo, en
+contra de la flamante y curiosa aristocracia cuyas doctrinas sostiene el
+señor Gener, y que se funda o cree fundarse en la egregia cultura de
+aquella pequeña parte de nuestro linaje, que, a lo que parece, es
+humanidad ascendente y se acerca ya a formar núcleo o grupo de
+superhombres.
+
+La flamante aristocracia, o dígase la superhumanidad, no quiere el Sr.
+Gener que surja por revolución, sino por evolución, siguiendo el camino
+del progreso, que sin dada llevamos ahora; pero si no seguimos el buen
+camino y nos hemos extraviado, no se comprende de qué suerte hemos de
+llegar al superhumanismo por más evoluciones que se hagan. Mala traza
+tienen de entronizarse los superhombres, si hemos de juzgar fiel la
+pintura que hace el señor Gener de la sociedad presente: «Los más
+astutos, dice, escalando el poder directamente, o con la protección de
+las leyes, amparándose del dinero, se han impuesto, y las sociedades hoy
+gimen en una esclavitud mil veces peor que la antigua. Una piratería
+mercantil, un feudalismo industrial han venido a afligir a la humana
+especie con unos Gobiernos de nulidad, juguete de la bancocracia, que
+protegen sólo a los ineptos adherentes y dificultan el desarrollo de
+todas las verdaderas fuentes de vida. El prosaísmo ha _tronado en
+soberano_ (sic): los valores han caído en poder de los malvados. Hoy
+día, en general, riqueza es sinónimo de nulidad moral, de egoísmo y de
+mediocridad perfecta; a lo más significa refinada astucia; en suma, una
+cualidad criminal punible.»
+
+Si tan feos rasgos son exactos, si es así la sociedad presente, o bien
+no vamos por el camino del progreso, o bien hemos caído, con el carro
+que nos conduce, en un barranco o atolladero de todos los diablos. No
+veo, pues, que estén cerca el advenimiento y el triunfo del
+superhombre, ya que, según el Sr. Gener, son una caterva de majaderos,
+criminales y bellacos los que triunfan, se encaraman y lo gobiernan
+todo, mientras que los superhombres andan por ahí desperdigados, con
+poquísimo dinero, sin poder y sin influjo, y tal vez haciendo
+observaciones y experiencias, y escribiendo librotes que casi nadie lee.
+¿Y cómo ha de leerlos nadie cuando la sociedad gime hoy, según el Sr.
+Gener, en la peor de las esclavitudes bajo el yugo infamante de esos
+tíos ordinarios y de esos ricachos vulgares y pícaros, que, según nos
+cuenta, nos mandan y nos oprimen? Si por virtud de la evolución hemos de
+salir de tan horrible estado, la aurora superhumana, en vez de estar
+cerca, está lejísima; tardará millones de años en amanecer. Ahora
+comprendo lo que leí tiempo ha en cierto libro de Sociología, que me
+hizo honda impresión y que no he olvidado nunca: «La humanidad, dice el
+referido libro, considerada en su vida colectiva, no ha nacido aún.»
+Tratando luego de cuando nacerá, y después de larga investigación y de
+cálculos sutiles, pronostica que nacerá dentro de catorce mil y
+quinientos años sobre poco más o menos. Y si la humanidad colectiva anda
+tan reacia en nacer, yo recelo que la superhumanidad triunfante siga en
+gestación doble tiempo, y sólo salga a luz, no ya dentro de ciento
+cuarenta siglos, sino dentro de trescientos, si para entonces no ha
+tenido nuestro planeta algún mal encuentro o tropiezo en la amplitud del
+éter por donde voltea y va valsando, o si no le falta agua porque se
+combine la que hay con sustancias sólidas, o si no se enfría y apaga su
+fuego interior, o si, a fuerza de rodar, no acaba por agujerearse y por
+tomar forma de buñuelo o de anillo, como el de Saturno.
+
+Prescindamos ahora de los mencionados reparos; quitemos valor a los
+argumentos que el mismo Sr. Gener suministra contra el progreso rápido y
+contra la persuasión de que estamos ya cerca de la meta. Y en este
+supuesto, cavilo yo y me inclino a creer que el resultado del dichoso
+movimiento progresivo, en vez de ser la aparición del superhombre, será
+el allanamiento y nivelación de la raza humana, la igualdad aborrecida
+por el Sr. Gener, y si no la imposibilidad, la dificultad mayor cada día
+de que nadie sobresalga y descuelle.
+
+Como no habrá tiranos crueles e intolerantes, nadie podrá ganar la palma
+del martirio. Cada uno podrá predicar y difundir la doctrina que se le
+antoje, a sus anchas y sin peligro alguno. La supresión de los castigos
+largos y dolorosos impedirá que alguien se distinga por su resistente
+energía para sufrirlos: los Régulos y los Príncipes Constantes no podrán
+reaparecer. Extinguida la pobreza, la caridad, el generoso donativo y
+las más bellas obras de misericordia no llegarán a ejercerse y se
+olvidarán o quedarán atrofiadas en el alma. Si la paz perpetua se
+realiza y las guerras se acaban, adiós virtudes bélicas, grandes
+capitanes y héroes valerosos. Descubierto y averiguado lo que queda aún
+por descubrir y por averiguar, todos seremos sabios y no habrá peregrina
+invención que realce a un mortal con un centímetro de altura sobre los
+demás mortales. Agotados y manoseados ya todos los asuntos épicos,
+líricos y dramáticos, probados todos los sentimientos, y empleados para
+expresarlos los más naturales, sencillos y propios primores de estilo,
+los prosistas y los poetas tendrán que repetir lo que ya se ha dicho, y
+ser plagiarios o imitadores, exponiéndose por el prurito de ser
+originales, a caer en las mayores extravagancias y ridiculeces: a ser
+_decadentes, delicuescentes, impresionistas, simbolistas y
+naturalistas_. Con los escultores ocurrirá lo propio, cuando pretendan
+superar por nuevos senderos a Fidias y a Praxíteles. Y los pintores, si
+ambicionaran ser entre sus contemporáneos príncipes o reyes de su arte,
+como ya lo fueron en otra edad Rafael, Velázquez y Rembrandt, caerían en
+los amaneramientos más disparatados. En suma: la igualdad nacida del
+progreso y de la difusión de la cultura, nos acosará a todos, y el que
+no quiera someterse a ella, sino elevarse y lucir sobre sus semejantes,
+llegará a volverse loco y pondrá en cuanto haga el triste sello de su
+locura.
+
+Por dicha o por desgracia, este término del progreso está remotísimo aún
+y quizás no llegue nunca. Ya sabemos que la completa igualdad es
+imposible. Sólo queremos dar a entender que un adelanto indefinido en la
+marcha del linaje humano, no puede llevarle sino a la aproximación de la
+igualdad, y no a que unos individuos desciendan del grado en que hoy se
+hallan, y a que se conviertan en superhombres los individuos más
+selectos.
+
+La civilización, al compás que crece, propende a nivelar a los
+civilizados. Y esto en todo y para todos. El macedón Alejandro es cien
+veces mayor y más transcendente por sus actos que Napoleón I. En el día
+no se concibe la posibilidad del caso estupendo y único de una ciudad
+como Roma, que llega a enseñorearse de más de la mitad del mundo
+entonces conocido. Hoy no se explican las rápidas conquistas de los
+muslimes y la difusión del Imperio del Islam, desde la India y las
+fronteras de la China hasta más allá por el Norte de los Pirineos, y por
+el Occidente hasta las olas del Océano, donde entró Ocba a caballo y la
+cimitarra en la diestra para dominarlas en nombre del profeta Mahoma. Ni
+menos se concibe cómo Cortés, Pizarro y Jiménez de Quesada, cada uno
+con un puñado de aventureros, penetraron hasta el corazón de las más
+incógnitas regiones, derribando y apoderándose de Imperios populosos y
+ricos. Hoy, por el contrario, los medios que se emplean son enormes; la
+acción, desmayada y lenta; los resultados, mezquinos. Más de 200.000
+soldados y centenares de millones de duros, no bastan para domeñar a
+unos cuantos negros y mulatos rebeldes. Sin duda, la civilización
+niveladora _e igualitaria_ de que hemos hablado tiene de esto la culpa.
+
+El desdoble del linaje humano en porción de superhombres y en porción de
+menos que hombres o de hombres decaídos, que es una de las fases de la
+profecía disyuntiva del señor Gener, no da indicios de que llegue a
+realizarse. Y lo que es yo me alegro en lugar de sentirlo. Me dolería en
+extremo quedarme entre los individuos de la humanidad decaída: y también
+me dolería, porque soy filantrópico, cariñoso y bueno, aunque me esté
+mal el decirlo, encumbrarme y darme tono entre los seres superhumanos,
+dejando a tanto cuitadillo prójimo mío cayendo lastimosamente y
+degenerando hacia la _animalidad_ primitiva.
+
+Caso muy diferente será, y satisfactorio para todos, si la otra faz de
+la profecía es la que se cumple: esto es, si todo el linaje humano, sin
+excepción, se convierte en superhumano. Quiera Dios que así sea. De su
+bondad infinita esto, y más si cabe, puede esperarse, aunque el Sr.
+Gener no lo profetice.
+
+Lo que es yo quiero esperarlo, lo espero y desisto de hacer nuevas
+observaciones y de presentar otras dificultades y dudas, porque entonces
+sería mi artículo el cuento de nunca acabar; pero, a fin de determinar
+mi esperanza, fijándola, arraigándola, cimentándola y no dejándola en el
+aire para que el aire se la lleve, voy a poner aquí las principales
+conclusiones que yo saco de todo, ora sean favorables, ora adversas a la
+tesis del Sr. Gener y a su doctrina del superhombre.
+
+El ser humano, tal como hoy existe y tal como ha existido siempre desde
+que tenemos noticia de él por la Historia, dista infinito de Dios, para
+quien en Dios cree, o de la razón impersonal o de la _super alma_, como
+la llama Emerson, para los descreídos. En los tres o cuatro mil años que
+conocemos de historia, debiera advertirse que por sus pasos contados
+vamos acortando esta distancia. Yo, sin embargo, lo advierto poco. Todos
+los inventos, adelantos y mejoras que el hombre ha hecho, me parecen, si
+de acortar esta distancia se trata, como la cantidad de agua que un niño
+sacase del mar con una escudilla para dejarle en seco. La mejora y el
+progreso, además, (pues no he de negar que los ha habido), vienen de
+fuera y se sobreponen y no se adhieren a nuestro íntimo ser,
+engrandecido él mismo y mejorado. Aunque ya lo he dicho, repito ahora
+que, en mi sentir, Alejandro vale más que Napoleón y Aristóteles más que
+Hegel, Píndaro o Isaías más que Víctor Hugo, y Fidias y Praxíteles más
+que Canova y Thorvaldsen. En todo esto hay negación de progreso. El
+superhombre era más superhombre hace dos mil o tres mil años que en el
+día. La distancia, con ser infinita, que de la inteligencia soberana le
+tiene separado, puede salvarse en cualquier época, por favor del cielo,
+por rapto de amor divino, por galardón precioso concedido a una singular
+persona y que nada tiene que ver con el progreso. Lo que es como serie
+de grados que nos acerque a la perfección, no se ve el camino que nos
+conduzca al punto en que la superhumanidad aparezca. Ni casi con otros
+seres de diversa casta que el hombre acierto yo a poner jalones en dicho
+camino. Casi estoy por afirmar que, en lo radical y substancial, entre
+Dios y el hombre, no se descubre excelencia intermedia. Después de Dios,
+se diría que el hombre es lo más elevado que hoy se concibe y que se ha
+concebido siempre. Todos los seres con apariencias de superiores a
+nosotros, se nos someten y se ponen a nuestro servicio. Por medio de
+conjuros evocamos a los demonios; por medio de exorcismos los arrojamos
+de donde no conviene que estén; las sílfides y las ondinas se mueren de
+amor por nosotros; los dioses y las diosas de todas las religiones
+suelen prendarse de los mortales y casarse con ellos; los genios acuden
+a valernos, a protegernos y a inspirarnos poesía, prosa y otros
+primores; las hadas tejen ricas telas, fabrican brillantes joyas y
+favorecen a las princesas y hasta a las fregatrices; los ángeles son
+nuestra custodia y vienen a nosotros como embajadores y aun como
+mandaderos; y los arcángeles, ya son paraninfos, ya a modo de escuderos
+y guías que en nuestros viajes nos acompañan. ¿A ver, pregunto yo, si es
+lícito pedir o esperar más, después de alcanzar o de haber alcanzado
+todo lo dicho?
+
+En otras mejoras, que pudiéramos lograr con el tiempo, noto yo que surge
+en seguida la contradicción. Pongamos por caso que se generalizase entre
+los hombres el ser tan hermosos como el Apolo de Belvedere, y entre las
+mujeres el ser tan guapas y bien formadas como la Venus de Milo o la
+Calípiga, y al punto los elegantes y aristócratas hallarían vulgar y
+ordinario el ser así, y para distinguirse ya se deformarían el cráneo,
+comprimiéndole o llenándole de burujones, ya incurrirían en otras
+empecatadas extravagancias. Y pongamos también por caso que al fin se
+arregla tan hábilmente el organismo de la sociedad, que el vicio siempre
+es castigado y la virtud premiada siempre. Pues en mi sentir, no podría
+ocurrir nada peor. Entonces sí que la virtud no sería sino un nombre.
+Los cucos y los galopines, movidos por la segura recompensa, serían los
+más virtuosos; y cuando alguien, desdeñando el propio interés, se
+entregase a los vicios más feos y perpetrase crímenes de marca mayor,
+nos inclinaríamos a creer, o bien que estaba loco, y que por
+consiguiente era irresponsable, o bien que era una criatura de condición
+elevadísima, cuyas pasiones briosas y sublimes le impulsaban a
+desprenderse del vulgar egoísmo y a salirse fuera de la pauta común en
+que todos nos habríamos encerrado.
+
+En resolución, y para no cansar más, diré que no columbro por parte
+alguna el advenimiento del superhombre, sin que sobrevengan a la vez
+contradicciones irresolubles. Posible es, no obstante, que el
+superhombre sobrevenga. Pero, ¿quién me asegura que sea mejor moralmente
+que el hombre de ahora, y que no sea, con más saber y poder, desmandado
+y perverso? Fracastoro, en los versos que me sirven de epígrafe,
+considera posible el advenimiento de una casta de superhombres; pero no
+serán buenos, sino que serán descomedidos y feroces gigantes que no
+dejarán títere con cabeza, que se levantarán contra Dios, y tratarán de
+arrojarle del cielo, y que de nosotros harán sus víctimas y sus
+esclavos. Ya Swedenborg, cuando estuvo en el planeta Venus, vio y trató
+a los hombres de allí, y por lo que nos cuenta de ellos, y por lo
+apurado que entre ellos estuvo, podemos calcular lo mucho que
+padeceríamos y el inmenso infortunio que vendría sobre nosotros si una
+casta semejante, tan engreída, soberbia y poderosa, apareciese en este
+globo terráqueo en que habitamos.
+
+Concluyo, pues, (y no porque se me acaban las razones, sino porque se me
+acaba la paciencia y porque temo que la de los lectores se acabe
+también), que lo más acertado y prudente es no desear ni esperar que el
+superhombre sobrevenga, y contentarnos con ser hombres regulares y como
+se han usado siempre, si bien enriquecidos, cada vez más, con
+invenciones ingeniosas, como la ya conseguida del alumbrado eléctrico, y
+como las que, sin duda se conseguirán, de dar dirección a los globos,
+sacar en las fotografías los colores de la cámara obscura, y quién sabe
+si llegar a alimentarnos con extractos y alambicadas quintas esencias,
+sin esta grosera alimentación de ahora, por la cual, al cabo del año,
+engulle cada hombre un montón de substancias, centenares de veces más
+pesado y voluminoso que todo su cuerpo. En fin, mucho, muchísimo se
+puede inventar y mejorar aún antes de que llegue el momento en que la
+aparición del superhombre se nos venga encima. Lo que es de las
+habilidades de Sarah Bernard y de los ingeniosos escritos de Juan
+Richepín, aunque yo los celebro porque me deleitan y me encantan, no me
+atrevo a inferir que dicha aparición esté próxima.
+
+
+
+
+LAS INDUCCIONES DEL SR. D. POMPEYO GENER
+
+
+Entre las mil desventuras que afligen hoy a la madre España, no es la
+menor el prurito de remediarlas que se ha apoderado de multitud de
+personas. Brotan de este prurito, como de abundante venero, arengas
+políticas y sociales, artículos de fondo, novelas y dramas y no pocos
+libros científicos, o casi científicos, que bien pudiéramos calificar de
+terapéutica política o de _psicoiatría_ endémica. Y no se entienda que
+condene yo el prurito, que es natural e invencible, ni menos el
+resultado, que, si no llega a ser provechoso, es sin duda, o puede ser,
+ya divertido, ya interesante. ¿Y cómo condenarlos sin condenarme yo
+mismo, que me he metido también a curandero escribiendo o dictando
+modestamente algunas recetas? Lo que a mí me desagrada, o más bien me
+asusta, no son las mismas recetas, ya pronunciadas, ya escritas, en la
+tribuna, en el teatro, en los periódicos o en gruesos volúmenes, sino
+que la gente se apasione de lo que las recetas prescriben, mire en ello
+la más excelente panacea y se empeñe en aplicársela a la patria enferma,
+turbando el reposo de que necesita más que de nada para convalecer y
+recobrar la salud y el vigor antiguos.
+
+De todos modos, los libros escritos y publicados ya, con el intento de
+curarnos y de regenerarnos, merecen detenido estudio, al cual, si Dios
+me da vida y buen humor, pienso yo dedicarme, no sin esperanza de
+recoger algún fruto, de ilustrarme un poco y de contribuir teóricamente,
+ya que para la práctica estoy inválido, a la regeneración deseada.
+
+Por lo pronto, me limitaré a indicar aquí varias dudas que se me
+ofrecen, porque yo creo que en toda ciencia o en todo arte de medicina
+lo primero ha de ser el conocimiento de la enfermedad, y lo segundo
+hallar y aplicar el remedio.
+
+La enfermedad permanece oculta a menudo, y sólo se conocen síntomas,
+fenómenos externos, visibles o tangibles, que son efecto y no causa. Y
+si tomamos por causa el efecto, ¿no nos exponemos a errar la cura? Tal
+es la consideración que me desalienta, que me retrae del oficio de
+curandero y que me mueve a no dar mayor crédito que el que me doy a mí
+mismo a otros curanderos más confiados.
+
+Diré aquí, sobre el particular, lo que me inspira el sentido común
+precientífico y rastrero.
+
+¿Quién no convendrá conmigo en afirmar, como repetidas veces he afirmado
+en otras ocasiones, que España es hoy más rica, sustenta más gente,
+cultiva mejor sus campos, tiene más industria y comercio y puede
+jactarse de poseer hijos ilustres, tan listos, tan bien hablados, tan
+discretos y habilidosos como en cualquiera otra época de su historia? La
+decadencia, la postración, la degeneración, o como queramos llamarla, no
+es, por consiguiente, absoluta, sino relativa. En el camino del
+progreso, por donde van las naciones de Europa guiando y mandando al
+resto del linaje humano, y esto desde hace veinticinco o treinta siglos,
+España se ha quedado últimamente muy atrás, y de aquí el aislamiento
+desdeñoso en que nos dejan los que van delante, nuestra desconfianza y
+el abatimiento tan propio en quien de sí mismo desconfía.
+
+Por algo a modo de violenta reacción espiritual, hay momentos en que
+para no estar abatidos nos ensoberbecemos más de lo justo, ponderamos el
+mérito de nuestros hombres y de nuestras cosas de los tiempos pasados, y
+hasta llegamos a hacer la apoteosis, o al menos los más superlativos
+encomios, ya de esto, ya de aquello de los tiempos presentes. Entonces
+calificamos de invicto al general que nos entusiasma; de más elocuente
+que Cicerón y Demóstenes a nuestro orador favorito; y al autor de la
+comedia o del drama que hemos aplaudido de mucho más sublime que
+Shakespeare, cuyas obras por lo común hemos tenido la precaución de no
+leer.
+
+Por desgracia, este laudatorio entusiasmo se apaga pronto como fuego de
+estopa, y postración más honda vuelve a enseñorearse de nuestras almas,
+contristándolas y humillándolas.
+
+Hay cierta manera de discurrir de la que muchos sujetos no se dan
+cuenta. Discurren sin percibir que discurren, y las consecuencias que
+sacan suelen ser muy crueles. De la inferioridad patente, visible y
+clara en los asuntos y casos de la vida práctica, deducen nuestra
+inferioridad en cuanto hay de más sustancial e importante en el ser y en
+la vida de los pueblos. Pongamos un ejemplo que aclare y explique mejor
+esta idea.
+
+Figurémonos a una dama, hermosa y rica, que quiere vivir y vive en
+España con todos los refinamientos y primores que ahora se estilan. Esta
+dama hará venir de Inglaterra sus coches y sus caballos, y de Francia
+sus tocados y vestidos. Tal vez, recelando que una cocinera española la
+envenene, hará venir de tierra extranjera, conformándose con la opinión
+de un aristocrático vate, a
+
+ Cierto químico excelente
+ Que estudió y ganó la borla
+ En el _Café de París_,
+ De cocineros Sorbona.
+
+Realizado todo esto, sobreviene fatalmente el discurso antes indicado.
+Cuando aquí, discurrirá la dama, ni se teje con el primor que en
+Francia, ni se hacen coches como los ingleses, ni se crían tan hermosos
+caballos, ni se confeccionan sombreretes y vestidos como en París, ni se
+condimentan siquiera los sabrosos guisos que deleitan mi paladar, es
+indudable que en otras tareas de mayor empeño y en otras producciones
+más altas no habremos de lucirnos. Me conviene, pues, desdeñar por que
+deben tener poquísimo valor y ser muy _latosas_, como se dice ahora, las
+novelas, las poesías y hasta las filosofías de mi tierra. En virtud de
+tal consideración, o la dama no tomará jamás un libro en sus blancas y
+lindas manos, o si despunta por lo literata o lo filósofa, traerá
+también de París su pasto espiritual, como trae sus primores, adornos,
+elegancias y materiales regalos.
+
+No se me tilde de delator. Yo no delataría ni acusaría a la dama, si
+ella sola pecase. Cuál más, cuál menos, todos pecamos por el mismo
+estilo. Tire la primera piedra contra la culpada quien se considere
+inocente.
+
+Profundas raíces tiene en nuestro suelo el árbol de nuestra antiquísima
+y castiza cultura. Las semillas exóticas, aunque sean alimenticias y
+gustosas, y la mala hierba también venida de fuera, no ahogan dicho
+árbol, ni cercándole y abrasándole le secan y le chupan el jugo todavía;
+pero ya empiezan a deteriorarle un poco. El galicismo de pensamientos va
+invadiendo nuestras mentes más de lo que debiera. No repruebo yo en
+absoluto la imitación; pero es menester que el recto juicio se adelante
+a desechar lo malo y a elegir lo bueno para que después se imite. Lo
+lastimoso es que imitemos sin la mencionada previa selección, que toda
+simpleza o extravagancia transpirenaica nos seduzca, y que nos dejemos
+arrebatar por el entusiasmo sin que haya criterio razonable que nos
+refrene.
+
+Días ha que vive aislado quien escribe este artículo y sin prestar
+atención, por su vejez y sus enfermedades, a casi nada de lo que ocurre
+fuera de España, a las más flamantes doctrinas filosóficas, a la
+dirección que toma y sigue la mayoría de los espíritus y a la corriente
+de ideas y opiniones que informan la novísima literatura; pero lo ve
+todo, retratado como en fiel espejo, en las producciones literarias
+españolas de ahora, sobre todo cuando presumen de contener o de ser
+filosofía. Siempre condeno yo o deploro este remedo, esta carencia o
+escasez de originalidad castiza; pero me parece difícil o imposible de
+evitar que así sea, y absuelvo al escritor o al pensador en quien noto
+esta falta. ¿Cómo no cometerla aceptando el concepto que de la filosofía
+generalmente se forma hoy? ¿Y por qué digo se forma hoy, cuando debiera
+decir que se ha formado siempre? Ya desde muy antiguo sonaba en las
+aulas cierto familiar proverbio que he de atreverme a citar aquí, porque
+viene en apoyo de mi aserto, aunque se vale de palabras nada bonitas ya
+de puro vulgares. El proverbio dice: _La Gramática con babas y la
+Filosofía con barbas_, lo cual significa que en el orden dialéctico
+podrá ser la filosofía el principio y el fundamento de todo saber; pero
+en el orden cronológico la filosofía es lo último que se aprende o puede
+aprenderse: es el firme asiento, el trono solidísimo y seguro donde la
+reflexión pone o cree poner a la ciencia que experimentalmente y por
+larga serie de observaciones y de análisis ha adquirido y ordenado.
+
+Muéveme a decir esto la lectura de un libro reciente titulado
+_Inducciones_, debido al notable y cultivadísimo ingenio y al elocuente
+entusiasmo del Sr. D. Pompeyo Gener.
+
+Mucho me complace coincidir con autor tan entendido en tener el mismo
+concepto de la filosofía. Indiscutible es para mí que no se filosofa
+bien sin previo conocimiento empírico de aquello sobre que se filosofa,
+y que cuando no filosofamos sobre algo, la filosofía tiene que ser vana
+y mero juego de palabras vacías de sentido. Ahora bien: como desde hace
+mucho tiempo, y sea por lo que sea, no nos hemos lucido los españoles en
+las ciencias de observación y en el estudio de la naturaleza o del
+universo visible, bien se puede inferir que la corona de dichas ciencias
+y de dicho estudio, o sea la filosofía, o tiene que ser entre nosotros
+anacrónica y fuera de moda, o hasta cierto punto tiene que ser
+importada, como el telégrafo eléctrico, la fotografía, el teléfono, el
+fonógrafo y no pocas otras invenciones sutiles y pasmosas.
+
+No se extrañe, pues, que importemos en España filosofía como importamos
+las invenciones mencionadas. Conviene, no obstante, hacer una
+distinción. Tomemos para ejemplo cualquiera de los precitados
+artificios: el teléfono, pongamos por caso. Su utilidad y su realidad se
+hallan tan probadas, que no hay medio de que nos engañemos. Podrá ser
+que en la práctica seamos más torpes, lo hagamos mal y resulten
+inconvenientes; pero al fin y al cabo aprenderemos a telefonear. Yo creo
+que ya hemos aprendido, y que en España telefoneamos tan bien como en
+cualquiera otro país del mundo. Pero la filosofía, y perdóneseme lo
+rastrero y humilde de la expresión, es harina de otro costal: es asunto
+mil y mil veces más complicado y misterioso, y bien puede acontecer, y
+a mi ver acontece, que tomemos por verdad la mentira, por realidad el
+sueño y por razonamiento juicioso los mayores delirios.
+
+Puede acontecer igualmente algo contrario a lo que acontece con los
+inventos de las ciencias naturales, que van todos de acuerdo y no se
+oponen unos a otros ni braman de verse juntos, como vulgarmente se dice.
+En las doctrinas filosóficas, si las tomamos de aquí y de allí, sin
+mucho criterio, y nos empeñamos en amalgamarlas, resulta o puede
+resultar una mezcla desatinada e informe, un conjunto de ideas que se
+rechazan y se excluyen. Algo de esto entiendo yo que hay en el libro del
+señor Don Pompeyo Gener, por más que me deleite leerle y aplauda el
+fervor propagandista y filantrópico que le ha dictado, y la elocuencia,
+el saber y el alto y claro entendimiento que en todas sus páginas
+resplandecen.
+
+Antes de criticar este libro, mal o bien según mis fuerzas lo permitan,
+pero sin prevención adversa, debo y quiero hacer dos observaciones. Es
+la primera, que me valdré sólo de mi razón natural, colocando con mucho
+respeto las creencias, adquiridas por educación, tradición y revelación,
+en una a modo de arca santa, de donde tal vez necesite sacarlas más
+tarde, si yo mismo, imitando a Noe, no me introduzco y refugio también
+en el arca para huir del diluvio de disparates que podrá salir de mi
+estudio, como el famoso diluvio de las aguas salió de las rotas o
+abiertas cataratas del cielo.
+
+Es la segunda observación, que aun suponiendo todo cuanto yo encuentre
+en el libro del Sr. Gener contradictorio y absurdo, no se amengua el
+valor estético del libro ni se deshace el encanto que su lectura
+produce. No necesito yo creer que irritado Apolo por la ofensa hecha a
+su sacerdote, bajó furioso del Olimpo y mató a los aquivos a flechazos,
+ni que Ulises y Pirro se escondieron en el hueco vientre de un caballo
+de madera, para deleitarme leyendo las hermosas epopeyas de Homero y de
+Virgilio.
+
+Hechas tan convenientes observaciones, empezaré tratando de lo que en el
+libro del señor Gener me parece más consolador y satisfactorio: la
+afirmación del progreso indefinido de nuestro linaje; el convencimiento
+de que se vencerán y salvarán los obstáculos todos, y de que la
+humanidad irá elevándose más cada día a las regiones serenas de la luz,
+del bien y de la belleza.
+
+Recientemente, disipadas las dudas enojosas que solían atormentar su
+alma, el más enérgico, inspirado y elegante de nuestros líricos, Don
+Gaspar Núñez de Arce, ha dado a la estampa un admirable poema, donde el
+referido convencimiento se manifiesta y brilla en imágenes y símbolos
+maravillosos, revestido con todas las galas y adornado con todos los
+dijes y primores de la poesía, y no por eso menos terminante ni menos
+claro que si en prosa metódica y didáctica apareciese expuesto. Aunque
+en la noche obscura, en el tortuoso y áspero camino y en la larga y
+cansada peregrinación, busquemos en balde reposo en las ruinas del
+templo, y pidamos inútilmente consolación y fe a los monjes difuntos,
+todavía una fe más radical y más íntima persiste en el ápice de la
+mente, surge del abismo del alma y no nos abandona. Todavía nos asiste
+Dios, nos guía y nos conforta. Las ruinas no deben entristecernos ni
+arredrarnos. No hay revolución ni cataclismo que baste a derribar el
+edificio erigido por esa nuestra fe superior e inmortal, ni que pueda
+conmover la base
+
+ De la admirable catedral inmensa,
+ Como el espacio transparente y clara,
+ Que tiene por sostén el hondo anhelo
+ De las conciencias, la piedad por ara
+ Y por nave la bóveda del cielo.
+
+Impulsado por esa fe superior y por la esperanza que de ella nace,
+desecha el hombre temores y dudas, dice _¡Sursum corda!_, prosigue con
+valentía su camino y logra al fin llegar a la cumbre, si no término,
+porque no le tiene su anhelo infinito, lugar excelso de descanso desde
+donde percibe, bañado en la radiante luz de la verdad, el no soñado
+objeto de sus más altas aspiraciones.
+
+Doctrina semejante por lo progresista a la que expone el poeta en sus
+bellísimos versos, es la expuesta más ampliamente por el señor Gener en
+prosa llena de lirismo y en un libro o tratado cuyo título es _Evangelio
+de la vida_, no publicado aún por completo, pero del que su autor nos
+comunica por lo pronto el prefacio y algunos magníficos trozos como
+muestra o anuncio.
+
+Contra las afirmaciones en que conviene Gener con Núñez de Arce, nada
+tenemos que objetar; pero Gener complica dichas afirmaciones con no
+pocas otras de diverso carácter y procedencia, y éstas, o las negamos, o
+aplicando a su examen un circunspecto escepticismo, las ponemos en
+cuarentena.
+
+¿Quién ha de dudar ya de que el linaje humano progresa, apropiándose y
+acumulando la espléndida herencia de muchas generaciones, custodiando en
+los libros cuanto ha averiguado y sabe y divulgándolo por medio de la
+imprenta, y valiéndose además de mil útiles o deleitables artificios con
+los que se recrea, o de los que se aprovecha para hacer más cómoda, más
+amena y más grata la vida? En este punto capital todos estamos de
+acuerdo. Toquemos ahora aquellos otros puntos en que no puede menos de
+haber discrepancia.
+
+No hemos de discutir aquí el transformismo de Darwin. Aceptemos, como si
+lo hubiésemos presenciado, como si hubiésemos sido testigos oculares de
+sucesos tan felices, que, en determinado momento, de súbito o con
+lentitud, por evolución suave o como se quiera, el mono de cierta clase
+se transformó en _antropoide_ o en _antropisco_, estúpido y _alalo_
+todavía, y que un poco más tarde, por procedimientos análogos, el
+_antropisco o antropoide_ adquirió la palabra, se soltó a hablar y se
+convirtió en hombre hecho y derecho. Humanado ya, bien podemos cifrar
+toda su ulterior historia en estos hermosos versos del ya mencionado
+poeta:
+
+ Adán caído o transformada fiera
+ (¿Quién su origen conoce?) inventó el hacha,
+ Derribó el árbol, encendió la hoguera,
+ Arrancó al bosque sazonados frutos,
+ Hizo la choza, desgarró el misterio,
+ Mató los monstruos y domó los brutos
+ Tras prolongada y formidable guerra,
+ Erigió la ciudad, fundó su imperio,
+ Surcó la mar y dominó la tierra.
+
+Y por último, ya que no debamos citar aquí más largo trozo de tan
+admirable composición, el hombre, después de sorprender el rumbo de las
+estrellas y de dar firmeza y duración a la palabra fugitiva,
+
+ Alas resplandecientes a su idea;
+ Valor al débil, libertad al siervo,
+
+según expresa el poeta valiéndose de una atinada paráfrasis del famoso
+epitafio de Franklin, consiguió arrebatar
+
+ A las entrañas de la nube el rayo
+ Y el cetro a la infecunda tiranía.
+
+Todo esto está muy bien. ¿Quién no lo aprueba? ¿Quién no lo aplaude? Lo
+que yo no apruebo, lo que yo no aplaudo, aquello con que no me conformo,
+porque si llegase yo a ser de los favorecidos me daría muchísima lástima
+de los que no lo fuesen, y si no llegaba a ser de los favorecidos,
+tendría yo grandísima lástima de mí, lo cual casi es peor, es que se
+_desdoble_ el género humano el día menos pensado, y elevándose unos a la
+condición de _super-hombres_, se conviertan los demás en _sub-hombres_ y
+vuelvan a ser _antropiscos_, retrocediendo hasta el mono, o mereciendo
+la calificación de _superfluos_ con que el Sr. D. Pompeyo Gener ya los
+designa, calificación ominosa, anatema lanzado sobre ellos y que al
+sacrificio y a la desaparición los predestina.
+
+Mi filantropía, mi piedad y la arraigada creencia de mi espíritu en un
+Dios omnipotente y misericordioso, me llevan a repugnar en toda su
+brutal extensión y en sus crueles consecuencias eso que llaman la lucha
+por la vida. Ya se arreglarán las cosas de suerte que, por mucho que se
+aumente la población, quepamos todos con holgura en este planeta y no
+nos falten buenos bocados para alimentarnos, casas en que vivir y lindos
+trajes con que vestirnos, salir de paseo e ir a las tertulias, a los
+teatros y hasta a los toros, si este espectáculo no se suprime por
+bárbaro en las edades venideras. De poco o de nada valdría el progreso;
+el progreso sería espantoso sarcasmo si viniese a parar en ser sólo para
+unos cuantos: para la glorificación y la bienaventuranza terrestre de
+razas privilegiadas, que necesitarían someter a las razas inferiores o
+tal vez exterminarlas, no bien se multiplicasen demasiado y no cupiesen
+ya sobre el haz de la tierra. Abominable, perversa y sin entrañas es la
+tal doctrina, aunque la haya predicado Federico Nietzsche, apoyándose en
+ideas y sentencias de aquel antiquísimo profeta del Irán, a quien
+llamaron los griegos Zoroastro. El Sr. Gener adopta en parte la opinión
+de Federico Nietzsche, y en parte la reprueba.
+
+Vamos a ver si lo ponemos todo en claro.
+
+Si en efecto llegase a aparecer el _super-hombre_, en lo que como
+Nietzsche cree a pies juntillas el Sr. Gener, todos cuantos no
+alcanzásemos la _super-hombría_, según Nietzsche, que es poco
+caritativo, caeríamos en abyecta _animalidad_, seríamos como esclavos
+del _super-hombre_, y nuestra raza se extinguiría al cabo por inútil o
+por nociva. Ocurriría con el hombre de ahora lo propio que, después de
+la aparición del tal hombre, ha ocurrido con el _antropisco_, de quien
+no se encuentran ya ni señales ni rastros, aunque los busquemos con un
+candil o con la linterna de Diógenes. Más compasivo el Sr. Gener, me
+parece o entreveo que se inclina a que el _sub-hombre_ o el _supérfluo_
+se conserve y viva, bajo la tutela o protectorado del _super-hombre_
+triunfante. Bien podrá éste echarse a cavilar y hasta repetir el antiguo
+proverbio: _cuando las barbas de tu vecino vieres pelar, pon las tuyas
+en remojo_. Las cosas no han de parar aquí: la evolución no puede darse
+por terminada. El progreso es indefinido. Nadie columbra la meta o el
+término:
+
+ Amplius et volvens fatorum arcana movebo.
+
+En pos del _super-hombre_, por evolución y selección surgirá de su seno
+el _archisuper-hombre_, el cual podrá tratar tan desapiadadamente al
+_super hombre_ como éste al hombre haya tratado. Y así sucesivamente sin
+que se vea el fin de las mudanzas y de los ascensos, _per omnia secula
+seculorum_.
+
+Ora nos agrade o nos desagrade, ora nos tenga cuenta, ora no nos tenga
+cuenta, si el _super-hombre_ ha de venir, vendrá pese a quien pese. Ni
+conservadores ni retrógrados podrán impedirlo. Sobre este punto
+Nietzsche y Gener se hallan en perfecta consonancia. Veamos ahora en lo
+que disienten y en lo que Gener, en mi opinión, con muchísimo juicio,
+enmienda a Nietzsche la plana. Digamos algo primero sobre este filósofo,
+el más original y el más estupendo que, según asegura Gener, ha
+florecido en la segunda mitad del siglo XIX. Era polaco de nación,
+súbdito alemán y profesor de Filología clásica, no nos importa saber en
+qué Universidad o Instituto. Sobrevino la guerra entre Alemania y
+Francia, en la que Francia quedó vencida. Y Nietzsche entonces, en
+cumplimiento de las leyes, se vio obligado a tomar las armas y a ir a la
+guerra. Antes de aquellos días Nietzsche apenas se había distinguido;
+pero, hallándose en el cerco de París, un casco de granada hirió y
+derribó su caballo, y Nietzsche mismo cayó por tierra maltrecho y con
+una profunda conmoción cerebral. Afirman discípulos de Nietzsche que
+esta caída del maestro fue semejante en sus efectos a la que tuvo San
+Pablo en el camino de Damasco. Lo cierto es que al recobrarse de la
+caída, Nietzsche se convirtió en otro hombre: apareció profeta, apóstol
+y, por último, loco.
+
+Recuerdo yo, no haber leído, sino haber oído contar, en el aula del
+Seminario donde estudié Filosofía, sin averiguar más tarde en qué
+autoridad, documentos o testimonios se apoyaba la historia, que el
+doctísimo Cornelio a Lápide fue en su niñez una criatura casi tonta o
+insignificante por lo menos, pero que paseando un día por los
+alrededores de su lugar, tuvo la desgracia o la fortuna de encontrarse
+en medio de dos partidas o bandos de muchachos, que estaban
+apedreándose, y de recibir en la cabeza una tremenda pedrada. Este golpe
+le trastornó y le modificó tan dichosamente el encéfalo, que, no bien
+sanó de su grave y peligrosa herida, se convirtió en uno de los más
+agudos y sublimes sabios jesuitas que hubo en el siglo XVII: escribió
+luminosos comentarios del _Pentateuco_, y otras obras no menos útiles
+que forman juntas diez o doce tomos en folio; y, por último, murió en
+Roma en olor de santidad. Sin duda a Nietzsche hubo de sucederle algo
+parecido. «Opinan algunos fisiólogos alemanes, dice Gener, que la
+contusión que recibiera al caerse del caballo enfrente de la capital del
+mundo civilizado, fue, como la caída de San Pablo en el camino de
+Damasco, el origen de su inspiración y de su genio. Sea de ello lo que
+se quiera, lo cierto es que su visión filosófica especial del Universo
+se le desarrolló tan sólo después de esta época.»
+
+Si Nietzsche hubiera sido polaco puro, completamente _ario_, su visión
+filosófica del Universo, su sistema se ajustaría con exactitud al del
+Sr. Gener; pero el Sr. Gener sospecha que en el organismo o en la sangre
+de Nietzsche había no poco de mogol o de tártaro, producida tal vez
+dicha mezcla cuando invadieron el Oriente de Europa las hordas de
+Gengis-Kan, de Timur o de otros fieros conquistadores turaníes. La
+verdad es que en Nietzsche hay dos elementos o factores de su genio,
+procedentes ambos de atavismo: uno _ario_, y Gener acepta todo el
+producto de este factor; otra _turaní o mogol_ que mueve a Nietzsche a
+ser despótico, cruel y sin entrañas.
+
+Es menester que aparezca el _super-hombre_. Cuantos obstáculos se
+opongan a su aparición deben ser destruidos. Nada de piedad, nada de
+conmiseración. Tales sentimientos son mera y vil flaqueza indigna del
+grande hombre, del _super-hombre_ en ciernes. Derríbense tronos y
+altares, niéguense como absurdas todas las religiones reveladas, y
+anúlense o deróguense cuantas son las constituciones sociales y
+políticas, si sólo sobre las ruinas y escombros de todo ello ha de
+fundar su imperio la _superhumanidad_ futura. Nietzsche acepta el dolor,
+el padecimiento, la conquista, la tiranía más ruda, si por tales medios
+se abre camino para el advenimiento del _super-hombre_. Nietzsche gusta
+en cierto modo de la libertad, pero detesta la igualdad y considera
+ridículo que los hombres pretendan ser iguales, ni siquiera ante la
+ley, ni ante la justicia, ni en una vida futura y ultramundana en que no
+cree, ni ante un Dios cuya existencia niega. Y como niega también la
+distinción entre lo bueno y lo malo, la moral que le parece una
+disciplina _sub-humana_ y atrasadísima, y el deber que en la moral se
+funda, nadie acierta a comprender, y en este punto el Sr. Gener tiene
+razón que le sobra, por qué Nietzsche se somete con gusto a toda clase
+de padecimientos y de malos tratos con tal de que se consiga la
+aparición del _super-hombre_. ¿Qué le va ni qué le viene con dicha
+aparición, si él no ha de ser el _super-humanado_, si él no ha de pasar
+de un cualquiera, de un pobre diablo, de simple profesor, con poquísimo
+dinero, con menos consideración y campanillas, y terminando al cabo
+porque le encierren en un manicomio? Se comprende la abnegación del
+asceta que espera alcanzar la eterna bienaventuranza. ¿Pero qué espera
+Nietzsche para mostrarse y ser tan _abnegado_? El Sr. Gener y no
+Nietzsche es quien está en lo firme. El _super-hombre_ ha de venir de
+todos modos. No debemos, pues, atormentarnos, molestarnos, ni trabajar
+para que venga. Según el Sr. Gener, debemos divertirnos, holgarnos,
+pasarlo lo mejor que se pueda en este mundo, y el _super-hombre_ ya
+vendrá sin que le traigamos nosotros.
+
+Aceptando las opiniones en que Nietzsche y Gener concuerdan, Nietzsche
+es ilógico, y es muy lógico Gener. Según asegura Nietzsche, Jehová ha
+muerto. Y en cuanto a Gener, aunque a menudo se contradice y hasta llega
+a mostrarnos al Padre Eterno, que se le aparece y le echa un largo y
+pomposo discurso, todavía este Padre Eterno es tan raro, que viene a ser
+como si no fuera. ¿Y negado un Dios personal y providente, cuál será el
+fundamento de la moral, de la bondad y de la belleza absolutas, y hasta
+de la verdad misma en lo que debiera tener de permanente e invariable?
+El Sr. Gener niega todo esto al negar a Dios. Y no soy yo quien saca la
+consecuencia: el mismo señor Gener explícitamente la saca. La
+contradicción está en que el Sr. Gener nos habla mucho del amor y se
+muestra fervorosamente enamorado. ¿Pero dónde está el objeto que de
+tanto amor sea digno? A la verdad que no se descubre ni se comprende.
+
+Toda criatura racional que cree en un Dios infinitamente bueno, sabio y
+todopoderoso, sin duda le ama y debe amarle sobre las cosas todas. Y por
+virtud de este amor, que es caridad, ama también a los hombres, hechos a
+imagen y semejanza del Dios que ama. Sin ser por amor de Dios, sin este
+lazo supremo de comunión íntima, de hermandad y de unión amorosa de las
+criaturas, ¿qué razón hay para que amemos a nadie? No digo yo que
+aborrezcamos; pero ¿por qué hemos de amar?
+
+El Sr. Gener, sin embargo, por lo que ya se prevé que va a ser su
+_Evangelio de la vida_, nos anuncia el imperio del amor en el mundo,
+siguiendo y adoptando las ideas de algunos extraviados discípulos del
+entusiasta y seráfico Padre San Francisco de Asís.
+
+Según éstos, ya interpretadas sus palabras con exactitud, ya
+heréticamente exageradas o torcidas, en el mundo de los espíritus ha
+habido, hay y habrá tres reinados: algo a modo de _turno pacífico_ para
+las tres personas de la Santísima Trinidad. Como la letra con sangre
+entra, el primero que reinó fue Jehová, Dios severísimo, vengador y
+tremendo, que destruye con un diluvio de agua a casi todo el linaje
+humano, que pisotea a los pueblos en su ira, que arrasa y quema ciudades
+enteras con fuego del cielo, y que abre el seno de la tierra para que se
+trague a cuantos son rebeldes a su mandato. El segundo que reina es
+Cristo, y con él la compasión y también el amor; pero un amor mezclado,
+con mortificaciones, penitencias, ayunos, lágrimas, vigilias y hasta
+azotes, de todo lo cual el Sr. Gener gusta poco o nada. Pero
+afortunadamente, y para que el Sr. Gener quede complacido, el tercer
+reinado va pronto a empezar cuando menos nos percatemos de ello. Será el
+reinado del Espíritu Santo, o sea del amor puro, sin disciplinas ya,
+sin abstinencias, sin cilicios y sin duelos y quebrantos, sino todo
+deleite, holgorio e incesante _gaudeamus_.
+
+El estilo del Sr. Gener, lleno de lirismo, aunque escribe en prosa,
+produce en el lector no pocas dudas. ¿Hasta qué punto quiere el Sr.
+Gener que mucho de lo que dice sea realidad o se limite a ser símbolo,
+alegoría, imagen o vana figura retórica? De todos modos, aun suponiendo
+símbolo y no realidad algo de lo que el Sr. Gener nos pinta en sus
+magníficos cuadros, todavía podemos y debemos nosotros escudriñar en el
+símbolo la oculta realidad que en él se encierra. Ahora bien: si es
+cierto, como el Sr. Gener afirma, haciendo hablar al mismo Padre Eterno,
+que éste no es providente y que la verdadera providencia es la del
+hombre, Nietzsche tiene razón, y no la tiene el Sr. Gener al aconsejar
+al hombre que se divierta y no se afane porque el _super-hombre_
+aparezca. ¿Cómo ha de aparecer, si nosotros que somos la providencia no
+le traemos?
+
+El dios del Sr. Gener, dice en su largo discurso, que el bien y el mal
+le son indiferentes; que él se limita a producir la vida, y que si crea
+flores, hermosura y salud, frutos sabrosos, palomas y tórtolas
+inocentes, mariposas y libélulas y lindos y pintados pajarillos que
+melodiosamente trinan y gorjean, crea también tigres y hienas, arañas
+deformes, ponzoñosos escorpiones, terremotos, huracanes y pestilencias y
+prolífica multitud de microbios, causa de las más asquerosas y
+mortíferas enfermedades. Tal es el Dios que habla con el Sr. Gener y que
+le declara que no es para nosotros ni salvador ni providente. Nuestra
+eficaz salvación y nuestra verdadera providencia está en nosotros
+mismos. A nosotros nos incumbe, según asegura el Sr. Gener, por boca del
+Padre Eterno que imagina, convertir el veneno en bálsamo, el dolor en
+placer, las espinas en rosas y los microbios patógenos en microbios
+deleitosos. Pero, si nos incumbe hacer todo esto, no está bien que nos
+crucemos de brazos y prescindamos de nuestra incumbencia. Nietzsche, por
+este lado, tiene razón, y el señor Gener no la tiene; y, por último, si
+bien se mira, tampoco tiene razón el Sr. Gener en negar la providencia
+de Dios, ya que Dios, en virtud de un plan sapientísimo, se vale del
+hombre para vencer obstáculos, para destruir el mal o convertirle en
+bien, y para que nos mejoremos y perfeccionemos en lo posible.
+
+Si no hay plan ninguno, no sé por dónde podrá afirmar el Sr. Gener que
+hay progreso, mejora, advenimiento de _super-hombres_ y otras futuras
+bienaventuranzas. Y si por dicha hay plan, y todo eso y más puede
+afirmarse, el plan no es humano, sino divino. ¿Qué más alta providencia
+de Dios puede concebir el Sr. Gener? ¿Cómo imaginar que el plan es
+humano? ¿Cómo el hombre que nace y muere y que vive tan corto tiempo
+sobre la tierra ha de haber trazado ese plan? Concedamos que le
+columbra, que le descubre, pero no que le establece.
+
+No decidiré yo que sea verdad o que sea mentira, pero sí que nuestro
+entendimiento no halla absurdo cierto plan a grandes rasgos concebido e
+imaginado, ya que no para que nos representemos en una serie de muchos
+siglos el desenvolvimiento y la historia del universo todo, para que nos
+representemos al menos lo ocurrido en nuestro planeta desde el instante
+en que empezó a girar en torno del sol hasta el día de hoy. A mi ver, es
+idea en extremo poética e ingeniosa la de que los átomos, impulsados por
+el prurito de vivir que los mueve, lleguen a producir la vida; y que,
+una vez la vida creada, se vaya hermoseando, completando y
+perfeccionando cada vez más. Pero ¿quién ha puesto en los átomos esa
+inteligencia, que no tiene conciencia de que entiende, ese prurito
+infatigable e infalible que crea la vida y que después la mejora? Todo
+ello se explica presumiendo al Dios que Nietzsche y Gener niegan, cuya
+voluntad soberana y cuya suprema inteligencia lo preparan, lo gobiernan
+y lo disponen todo. Sin él, jamás podrá concebir la mente humana, por
+muchos siglos que emplee en la transformación, cómo podrá nacer lo más
+de lo menos, de lo que no se mueve lo que se mueve, de lo que no vive lo
+que vive, de lo inconsciente lo consciente, y de lo que no entiende la
+inteligencia. Todo ello es más inexplicable, es más contrario a la razón
+que la más ridícula de todas las mitologías, que la más rudimental y
+primitiva de todas las religiones. Y, por el contrario, no bien
+afirmamos la existencia de Dios, todo se aclara y todo en el
+transformismo nos parece más hermoso y más conforme con la omnipotencia
+y la sabiduría de Dios que en cualquier otro sistema cosmogónico. Es más
+antropomórfico y, por lo tanto, menos divino, entender que Dios arregla
+el universo como el relojero arregla la máquina de un reloj, y que da,
+por ejemplo, alas a los pájaros para que vuelen, ojos a los que ven para
+que vean, y a los que entienden entendimiento para que entiendan, que
+entender que Dios pone en la substancia, en la materia, en los átomos o
+como queramos llamarlos, un anhelo indefectible y un movimiento en
+dirección segura, firme y sin posible extravío, por cuya virtud, el
+anhelo de vivir crea la vida, el de volar, las alas, y el de ver, los
+ojos.
+
+Repito que yo no afirmo ni niego la evolución y el transformismo. No me
+declaro contrario ni partidario de Darwin. Me limito a afirmar que
+Darwin no invade los dominios de la metafísica ni de la religión,
+diferenciándose así de su infiel discípulo Haeckel, y más aún del Sr.
+Gener y de Nietzsche. Ya Monseñor Van Weddingen, en sus _Elementos
+razonados de la Religión_, se expresa de esta suerte. «La fe y la
+ciencia de acuerdo podrían aceptar un transformismo en el cual quedasen
+a salvo la noción de la causa creadora y la del alma espiritual y
+libre.» De aquí se infiere que hasta el católico más ortodoxo puede ser
+darwinista, apoyándose en textos y sentencias de San Agustín, de Santo
+Tomás de Aquino y de otros Doctores y Padres de la Iglesia, según lo
+demuestra, o procura demostrarlo, el egregio poeta y filósofo italiano
+Antonio Fogazzaro en un reciente y muy interesante libro titulado
+_Ascensiones humanas_.
+
+No se infiere, con todo, de la aceptación de la doctrina del
+transformismo, la seguridad de que ha de aparecer el _super-hombre_ el
+día menos pensado. Lo más que podrá inferirse será la posibilidad algo
+remota de dicha aparición. Por lo pronto, el super-hombre no se ve
+venir. Al contrario, los adelantamientos morales y políticos, la
+multitud de invenciones que hacen hoy más cómoda y más agradable la vida
+y el inmenso cúmulo de estudios, ya experimentales y de observación, ya
+teóricos y especulativos, que se custodian en los libros y que la
+imprenta divulga, hacen hoy más fácil que un hombre cualquiera
+descuelle, aunque diste muchísimo de ser _super-hombre_ y aunque tenga
+menos valer moral e intelectual que los hombres de antaño.
+
+Cuantas sublimidades puedan ocurrírsele hoy a un poeta que ha estudiado
+mucho, no son tan pasmosas, ni implican tan rara _super-hombría_ como la
+que tuvo, pongamos por caso, allá en las primitivas edades, el inspirado
+autor del libro de Job o el _richí_ o poeta que compuso el himno del
+Rig-veda, al _Dios desconocido_. Trajano y Marco Aurelio, a pesar de ser
+gentiles, no hallan monarca que valga más que ellos en toda la
+prolongación de la historia. En puro y fervoroso amor a Dios, a los
+hombres y a cuantas criaturas aparecen en el universo visible, será
+difícil que nazca ya quien venza y supere a San Francisco de Asís. Y si
+Kant, Schelling y Hegel nos parecen profundos filósofos, abarcándolo y
+explicándolo todo, aún nos parece superior inteligencia la de
+Aristóteles por lo mismo que tenía muchísimos menos medios de
+información. Y lo que se afirma aquí de los individuos, con más razón
+puede afirmarse de grupos o colectividades organizadas. ¿Qué ciudad
+moderna, sin excluir a Florencia y a París, crea una cultura filosófica,
+literaria y artística, tan original y con tan pocos precedentes y
+elementos exóticos, como la de Atenas en tiempo de Perícles? ¿Ni qué
+nación, por último, por dominadora y fuerte que sea en el día, podrá
+soñar con gloria y poder que equivalgan a los de Roma, que no siendo más
+que una ciudad se enseñoreó de lo mejor del mundo, le dio leyes e idioma
+y fundó un Imperio que duró no pocos siglos? Y cuando ni en Atenas ni en
+Roma apareció el núcleo de los _super-hombres_, bien podemos esperar que
+no aparezca en el día ni en Inglaterra, ni en Francia, ni en Alemania,
+ni en Rusia, ni en los Estados Unidos. Conformémonos y contentémonos
+todos con ser esencialmente iguales, aunque, por circunstancias
+momentáneas (porque momentáneas deben de ser dada la secular amplitud de
+la historia), las mencionadas naciones prevalezcan hoy, se sobrepongan y
+hasta dominen a las otras.
+
+En fin, allá veremos cómo explica todo esto el Sr. Gener y lo que más
+claramente profetiza en su _Evangelio de la vida_, que aparecerá por
+completo en francés, y dentro de poco, y del que sólo conocemos el
+_Prefacio_ y tres odas o ditirambos elocuentísimos a la Soledad, a su
+hermano el Silencio, y a la Noche, madre fecunda de ambos. Unido
+amorosamente el señor Gener con la precitada Soledad, tendrá de ella o
+ha tenido ya un hijo, que viene a ser sin duda _el verbo de su
+Evangelio_. El Silencio se le está criando, y, no bien esté criado, el
+Sr. Gener se le echará a la multitud para _desatontarla_, removiéndolo
+todo.
+
+Es tan curioso y tan poético cuanto el señor Gener anuncia, y lo anuncia
+con elocuencia tan avasalladora, que yo me siento hechizado y casi
+seducido, inclinándome a creer en el advenimiento del _super-hombre_ y
+hasta a desearle, aunque me quede entre los _sub-hombres_ y los
+_superfluos_; pero el último artículo del libro del Sr. Gener viene a
+desvanecer mi esperanza, a marchitar mi deseo y a derribar la fe en el
+_super-hombre_ que empezaba ya a nacer en mi alma.
+
+El último artículo del libro del Sr. Gener, que se titula _El
+hiper-positivismo_, debiera titularse _El hiper-negativismo_, porque lo
+niega todo, echando a rodar cuanto se sabe: todo fundamento de saber,
+todo criterio de verdad, toda afirmación de que exista algo. No se
+contenta el Sr. Gener con que sea todo espíritu, como quiere Berkeley;
+ni con que sea todo materia, como quieren Büchner y Moloschot; ni con la
+substancia única de Spinosa; ni con que el tiempo, el espacio y la
+inmensa cantidad de cosas que coexisten en el espacio y que se suceden
+en el tiempo, sean más que formas de nuestro sentir y de nuestro
+entender, fantasmagorías sujetivas que no se sabe hasta qué punto
+concuerdan o no con la realidad que las produce. El Sr. Gener va más
+lejos y duda de que haya tal realidad exterior: casi la niega. Afirma
+que hay representación, pero no asegura que haya representado. Su duda o
+su negación es más radical aún. No destruye sólo lo representado, sino
+también el teatro en que la representación aparece y al espectador que
+la contempla. El Sr. Gener va más allá de Schopenhauer, que sólo ve en
+el universo representación y voluntad. El Sr. Gener halla que la
+voluntad está de sobra, que no es más que apariencia. Todo queda, pues,
+reducido a representación, al más completo nihilismo: a representación
+sin teatro, sin actores, sin espectadores y sin nada substancial y real
+que sea representado.
+
+Si después de quemarse las cejas y de estudiar matemáticas, física,
+química, botánica, zoología, antropología y otra multitud de
+asignaturas, que el Sr. Gener ha estudiado de un modo sobresaliente,
+hemos de venir a parar en el extremo en que el Sr. Gener para, casi es
+lo mejor no abrir un libro ni aprender cosa alguna. Todo es
+incognoscible. Ya no nos atrevemos a figurarnos lo conocido como una
+pequeña isla en medio de un Océano inexplorable e infinito que sólo
+pueden atravesar la imaginación o la fe. La isla misma y hasta nosotros
+los habitantes de la isla, caemos bajo el predicamento de lo
+incognoscible: somos puros fenómenos; la substancia y la causa son
+ficciones, palabras sin sentido. No hay más que movimiento. La
+electricidad, la luz, la vida, la fuerza, el sentir y el pensar, todo es
+movimiento, sin motor, sin objeto movido y sin lugar ni tiempo objetivos
+y reales, por donde y en el cual el objeto movido se mueva.
+
+¿Qué nos queda que hacer en tan aflictiva situación? ¿Cómo nos
+consolaremos después de haber perdido toda la realidad? Pues nos
+consolaremos con la poesía, con la música y con las otras bellas artes.
+De un modo pasivo, nos limitaremos a ser público y nos deleitaremos
+asistiendo a la representación. Y de un modo activo, seremos
+comediantes, poetas o compositores de música, y representaremos nuestras
+óperas y nuestros dramas. Tal es el punto final a que ha llegado el Sr.
+Gener después de todos sus estudios.
+
+Lo malo, o al menos lo que yo no me explico todavía, es cómo ha de
+gustarme la representación ni cómo he de componer algo para que se
+represente cuando el Sr. Gener empieza por quitarme el sustantivo. No
+nos queda verbo que no sea impersonal, sin agente y sin paciente. Vibra,
+ve, huele, anda, come, etc.; pero no sabemos quién come, quién ve, ni
+quién vibra, ni qué es lo vibrado, ni lo comido, ni lo visto. Todo es
+incognoscible, y hasta podemos recelar que no exista. No sólo el
+_super-hombre_, sino igualmente cuantos hombres existen o han existido
+y de quienes el Sr. Gener nos habla, arios y turaníes, polacos y
+mogoles, romanos y griegos, no pasan de ser una mera representación.
+Carece, pues, de fundamento y de verdad científica todo cuanto el Sr.
+Gener nos cuenta en los demás artículos de su libro sobre historia de
+las religiones, socialismo, etc. Todo se reduce a poesía, según el mismo
+Sr. Gener paladinamente lo confiesa. Y ahora digo yo para terminar que,
+considerando su libro como poesía, es digno del mayor aprecio. Es
+elocuente en alto grado; ameno a veces, a veces sublime, y tan rico
+siempre de doctrina, de atrevimientos, de ideas originales y de clara y
+bien ordenada exposición de las ideas de otros, que sugiere, despierta y
+suscita en cualquier espíritu, aunque sea pobre e infecundo como el mío,
+tan grande tropel de pensamientos y tan enmarañada madeja de
+raciocinios, que si no fuese por miedo de fatigar a mis lectores, no me
+aquietaría yo con escribir este artículo, sino que escribiría una
+docena, y aún se me quedaría mucho por decir. Pero no lo digamos y
+quédese en el tintero para no hacer interminable este escrito.
+
+
+
+
+LA IRRESPONSABILIDAD DE LOS POETAS
+
+SOBRE LAS «ODAS» DE D. EDUARDO MARQUINA
+
+
+Mucho podrá decirse en pro y en contra de las _Odas_ del Sr. D. Eduardo
+Marquina, pero no que son un libro insignificante. A mí me dan no poco
+en que pensar, suscitando en mi espíritu ciertas contradicciones
+filosóficas o antinomias estético-morales, que no acierto a resolver y
+que voy a exponer aquí sin rodeos y con franqueza.
+
+Con grande entusiasmo pondera Horacio, en su _Epístola a los Pisones_,
+la virtud docente de la poesía. Por ella se muestran los rectos caminos
+del vivir, los oráculos dictan sus sentencias, se levantan los muros de
+las ciudades y se congrega en paz el linaje humano, sujetándose a leyes
+sabias y justas. Pero este mismo Horacio, que da a la poesía tan
+singulares alabanzas, nos cita la rara afirmación de Demócrito
+sosteniendo que es menester ser loco para ser poeta, y que es expulsado
+de Helicon quien está en su cabal juicio.
+
+Ajústeme usted tales medidas, digo yo ahora; y perdónese lo vulgar de la
+frase. ¿Cómo compaginar que los poetas son la luz del mundo, nuestra
+guía y nuestro faro, y que son al mismo tiempo locos? Todo se entiende
+si consideramos la tal locura como frenesí divino, como furor sagrado
+que el estro infunde, clavando su aguijón agudo en el pecho del vate.
+Este, poseído entonces del numen, llega a decir cosas de sentido muy
+superior al vulgar, revela misterios y abre a nuestros espantados ojos,
+en la amplitud luminosa de un horizonte ideal, la sucesión ordenada y
+prescrita de los futuros casos.
+
+Yo me conformaría y me aquietaría con esto si todos los poetas que
+pronostican, que enseñan o que amonestan estuviesen de acuerdo; pero,
+como no lo están por desgracia, me hunden en un mar de confusiones. Así
+es que exclamo allá en mis adentros: quizás estén locos, verdaderamente
+locos, y sean con su locura perjudiciales a la república. Por eso Platón
+los desterró prudentemente de la suya, ya fuese por precaución, ya
+fundado en el refrán que reza: el loco por la pena es cuerdo.
+
+Hechas las anteriores reflexiones, todavía en vez de ver claro este
+asunto le veo obscuro y contradictorio.
+
+En el bello elogio que hace Enrique Heine de nuestro egregio compatriota
+el Rabi Jehuda ben Leví de Toledo, después de ponderar las altas dotes
+de aquella alma, llega a suponer que el mismo Dios al crearla, la besó
+prendado de su hermosura, y que el eco del beso divino resuena con
+inmortal resonancia en los versos del vate toledano. No es de
+maravillar, por lo tanto, suponiendo a Jehuda ben Leví tan
+sobrenaturalmente favorecido y amado, que Heine le proclame rey del
+reino del pensamiento y rey, por la gracia de Dios, inviolable e
+irresponsable. A nadie sino a Dios tiene que dar cuenta. El pueblo, dice
+Heine, podrá matarnos, pero no puede juzgarnos nunca. De esta suerte
+pone Heine la obra verdaderamente poética por cima de todo humano
+criterio y proclama con su genial desenfado la irresponsabilidad de los
+poetas. Veamos nosotros en qué sentido y hasta qué punto menos
+desenfadadamente tal irresponsabilidad puede y debe ser entendida.
+
+¿En qué consiste que a veces no nos enamore ni hechice lo que el poeta
+niega o afirma, ordena o prohíbe, encomia o censura, sino la manera
+elegante, sincera y enérgica de afirmar o de negar y de expresar la
+censura o el encomio?
+
+Quintana y el duque de Frías, pongamos por caso, retratan a Felipe II
+con los más opuestos rasgos y colores y propenden a infundirnos las
+ideas y los sentimientos más contrarios sobre la religión y política de
+los españoles del siglo XVI y sobre las causas de la elevación y de la
+decadencia de nuestro pueblo; pero nosotros nos deleitamos y nos
+entusiasmamos casi por igual con los versos del uno y del otro poeta,
+ora estemos de acuerdo con el duque, ora con Quintana, en juzgar al
+vencedor de San Quintín y de Lepanto, ora cortemos por camino que nos
+parezca más recto entre los dos extremos que ellos tocan.
+
+¿Hemos de inferir de aquí la completa indiferencia de la doctrina que
+expone la poesía, con tal de que la poesía sea verdadera y que la
+doctrina se exponga con y por la gracia de Dios? Esto sería llevar hasta
+sus últimos límites la negación de que los poetas enseñan, y declararse
+decidido partidario del arte por el arte. Más aún se fortalece en mi
+espíritu este modo de pensar, cuando examino las obras de poetas acaso
+demás valer y más radicalmente discrepantes. Sean estos poetas los tres
+italianos contemporáneos, Manzoni, Leopardi y Carducci. ¿No es raro
+fenómeno que nos encante el himno sacro a _La Pentecostés_, lleno de
+profunda fe católica y de la viva esperanza de que la religión de Cristo
+es la definitiva religión de nuestro linaje, informando y causando todo
+su progreso y mejora; que nos encante también la oda _A las fuentes del
+Clitumno_, cuya inspiración es enteramente contraria, saludando con
+júbilo el poeta a la humanidad que supone regenerada porque reniega de
+creencias que la envilecen y adopta algo a modo del gentilismo antiguo;
+y que nos encanten, por último, no ya las esperanzas católicas de
+Manzoni, ni las esperanzas gentílicas de Carducci, sino la desesperación
+sublime y el pesimismo de Leopardi, que niega a Dios, o le llama con
+espantosa blasfemia _feo poder que impera oculto para daño de todas las
+criaturas_?
+
+Harto he cavilado yo y cavilo para explicar este fenómeno. Voy a ver si
+atino a exponer aquí en cifra el resultado de mis cavilaciones.
+
+Sin duda, me digo, el fundamento mental de la poesía es como el
+fundamento mental de las matemáticas y de la dialéctica. Hay en el alma
+humana ciertos primeros principios, evidentes por sí, inconcusos e
+indemostrables, cierta idea en suma, cuyo desenvolvimiento constituye la
+ley del pensar y la ciencia del cálculo. Y no es la tal idea puramente
+sugetiva, mera forma o condición de nuestro entendimiento, sino que por
+fe irresistible tenemos y damos por seguro que en la mente de cuantos
+seres superiores al hombre hay o pueda haber en otros mundos, y aun en
+la misma mente suprema, ha de residir la idea misma aunque más
+ampliamente desarrollada, abarcándolo y penetrándolo todo y bañando en
+su pura luz lo infinito y eterno.
+
+La tal idea, por desgracia, aunque está en nosotros, sólo está limitada
+y como en germen, y no nos vale para ver bien lo que hay fuera de
+nosotros, sino para discurrir sobre aquello que fuera de nosotros
+suponemos que existe o sobre las ideales construcciones del pensamiento
+puro. De aquí que no afirmemos que esta cosa o aquella, que el Universo
+todo, que cuanto es o puede ser, sea como nosotros lo percibimos o lo
+imaginamos; pero ya imaginado o percibido, o dígase dado el supuesto,
+todo se encadena, y compone un conjunto armónico de verdades dentro de
+nuestro mundo ideal, si bien no se adecue tal vez ni responda con
+exactitud a la realidad del mundo que está fuera de nosotros, del que
+sabemos poquísimo y del que tal vez tenemos noticias equivocadas por
+ministerio de los sentidos.
+
+No responde el geómetra de que sea o no sea esfera, cubo o cilindro el
+sólido que le presentan, ni de que sea círculo o triángulo de esta clase
+o de aquella lo que en un papel le dibujan; de lo que responde es de la
+exactitud de sus teoremas y de la certidumbre de sus demostraciones,
+dado el supuesto. Ni respondo el algebrista de lo que valen en realidad,
+las letras del problema que ha de resolver, sino responde sólo de que
+el problema esté bien resuelto. Al que le aplique a la realidad, incumbe
+luego o ha incumbido antes determinar el valor de cada letra. Así,
+siendo la resolución del problema verdadera y siempre la misma, bien
+puede en la práctica, descendiendo a la realidad de las cosas, tener
+multitud de diferentes resultados.
+
+¿Será la poesía, me pregunto yo, algo por el estilo: creación hermosa,
+verdadera y exacta en el mundo ideal en que ha sido creada, aunque en la
+realidad sea falso todo porque lo fue el supuesto o porque el supuesto
+fue por lo menos incompleto?
+
+A mi ver, entendiendo así la poesía, tienen explicación y disculpa no
+pocas cosas de las que se dicen en verso, las cuales, si en prosa se
+dijeran, parecerían absurdas o abominables y podrían llevar a su autor
+en una sociedad algo severa a la prisión o al manicomio.
+
+La culpa de todo ello estriba, a lo que a mí se me alcanza, en que la
+poesía, cuyo objeto es la manifestación de la belleza en una forma
+sensible, sólo puede darse imitando lo real o lo que nosotros imaginamos
+real, elemento en que cabe error o mentira. De aquí la ventaja que la
+música, arte primogenia, lleva a la poesía, arte secundaria. La música,
+en la perfección de su pureza, crea lo bello, sin necesidad de imitar
+nada. Lo crea en el tiempo, por medio del sonido, sin enseñar ni
+amonestar, pero sin inducirnos en error, ni equivocarse tampoco.
+
+Toda la antedicha meditación, expuesta a escape para, no pecar de
+prolijo, ha valido para aquietar mi espíritu, después de leer las _Odas_
+de D. Eduardo Marquina, y para afirmar, sin escrúpulo de conciencia, que
+me parecen bien y que son obra de verdadero poeta. Para conceder, no
+obstante, a tal poeta la irresponsabilidad de que habla Heine, es
+menester no tomar por lo serio, en la realidad práctica, la virtud
+docente de su poesía. Los que tomaron por lo serio a Esquilo, en su
+_Prometeo encadenado_, supusieron que Júpiter se vengó de sus blasfemias
+ordenando a su águila que desde lo sumo del aire dejase caer una enorme
+tortuga que llevaba entre las garras, sobre la venerable calva del
+glorioso dramaturgo, y le saltase los sesos. Tomemos, pues, menos por lo
+serio las _Odas_ de D. Eduardo Marquina para dejarle en paz con los
+poderes celestiales y prevenir cualquier milagro que le perjudique.
+
+Con tal limitación bien puede afirmarse que las _Odas_ tienen algo a
+modo del _Prometeo encadenado_, de Esquilo, y algo también, sin que las
+aceptemos como profecías, de las visiones de Ezequiel y del Apocalipsis
+del Aguila de Patmos.
+
+Aunque todos convenimos en que el estado de la sociedad y del mundo deja
+mucho que desear, y que el mal físico y el mal moral no escasean sobre
+la tierra, yo tengo por seguro que las cosas están en nuestra edad menos
+mal que en las anteriores edades. Yo no dudo del progreso. Lo que sucede
+es que el adelanto moral ha sido grande en las relaciones de unos
+individuos con otros, mientras que apenas ha habido adelanto en la vida
+colectiva, poco en el organismo social, ninguno en las relaciones de
+unos pueblos con otros pueblos. En esto último ni asomo se ve de
+generosidad ni de justicia. La fuerza prevalece sobre el derecho, los
+poderosos humillan y tiranizan a los débiles y los grandes saquean,
+asesinan y devoran a los pequeños. De tamaña discordancia, de tal
+desequilibrio entre la moralidad social o colectiva y la que preside a
+las relaciones individuales, nacen, sin duda, la vehemencia con que la
+iniquidad se siente y se anatematiza y el anhelo fogoso de remediarlo
+todo, no con lentitud y con calma, sino con rápidos y violentos
+trastornos.
+
+Ignoro, y no pretendo investigar aquí, de qué doctrinas filosóficas,
+religiosas o irreligiosas, sociales y políticas, expuestas en prosa por
+pensadores extranjeros, o de qué exaltadas composiciones poéticas,
+venidas de otros países, proceden el sentir y el pensar de don Eduardo
+Marquina. Claro está que no tiene principio en él el impulso que le
+mueve. Claro está que hay una corriente de pensamiento en la que él se
+ha lanzado y que le arrebata. Pero esto no le quita cierta originalidad
+ni desvanece su carácter propio. Vate apocalíptico amenaza con
+destrucción y muerte, ruina e incendio, las instituciones, los altares y
+los tronos y cuanto hoy descuella sobre la faz del mundo y mantiene el
+orden, más o menos digno de censura o más o menos capaz de lenta
+modificación y de enmienda, dentro del cual vivimos todos. Lo que vendrá
+después de la pronosticada revolución radical se columbra confusamente o
+más bien se desentraña o se descubre a través de los símbolos y de las
+imágenes colosales, y en las figuras alegóricas que va creando y
+mostrándonos el poeta.
+
+A lo que parece, no han de quedar ni Papa, ni rey, ni obispos, ni
+jueces, ni sacerdotes. Cada uno de nosotros será Papa, rey, juez, obispo
+y sacerdote de sí mismo. No sé de fijo si las grandes ciudades con sus
+palacios, monumentos y fortificaciones, deberán ser arrasadas, según el
+programa; pero en lo que no cabe la menor duda es en que serán arrasados
+los templos. Yo deploro que San Pedro en Roma y las catedrales de
+Burgos, de Toledo y de Sevilla en España, tengan que convertirse en
+ruinas para que no se rece en latín, que ya casi nadie entiende, y para
+que en aquellos antiguos y obscuros santuarios penetre de lleno la luz y
+venga a animarlos la vida. Los chivos, según afirma el poeta, brincarán
+sobre los derribados pilares y sobre las estatuas yacentes de los
+fundadores egregios; las cabras se encaramarán sobre los altares y en
+los camarines y hornacinas, y las vacas mugirán y se tenderán a la larga
+en el coro y en otros lugares más venerandos. El nuevo templo estará en
+la cumbre de los montes; los pinos serán sus columnas y su cúpula el
+cielo.
+
+A la nueva faz que tomarán todas las cosas ha de preceder cierta
+universal conflagración de amor, tan vagamente descrita, que no acierto
+yo a interpretar lo pronosticado por el poeta, y si la conflagración
+será en efecto amorosa y suave al destruir lo antiguo, o si lo destruirá
+con materiales incendios, estragos y muertes. Como quiera que ello sea,
+sobrevendrá después de la destrucción algo por el estilo de lo que los
+milenarios fantaseaban. La humanidad será feliz y vivirá en deliciosa
+anarquía y en perpetua huelga. No habrá nueva Jauja ni nueva Jerusalén
+que baje del cielo, porque don Eduardo Marquina gusta más de lo rústico
+que de lo urbano, y las fiestas y regocijos que pronostica y apercibe
+para nuestro regenerado linaje serán campestres: una candorosa bacanal,
+un idilio enorme.
+
+A pesar del tema constante que presta unidad a las _Odas_, no puede
+negarse que el poeta acierta a evitar la monotonía y que hay bastante
+variedad en sus cuadros. La hermosura y la fertilidad de los campos
+están bien sentidas y a menudo dichosamente expresadas. Viva y honda es
+casi siempre la percepción que el poeta tiene de lo grande y de lo
+hermoso de la naturaleza, y no pocas veces sabe comunicarnos el propio
+sentimiento suyo con maestría y sobriedad vigorosa.
+
+Aprobemos, pues, las _Odas_ de D. Eduardo Marquina. El poeta es
+irresponsable, porque sus teorías se realizan, no en el mundo real, sino
+en los espacios imaginarios y en un tiempo fantástico también. Mis
+escrúpulos de conciencia renacen a pesar de todo. ¿No podrá ocurrir que
+el poeta haga daño sin querer, que sea contagioso su delirio y que la
+gente adopte su programa como realizable en la práctica? Las _Odas_ en
+este caso serían espantosamente revolucionarias, subversivas de todo el
+orden social vigente en el día.
+
+Yo no quiero comprometerme dando a semejantes cosas una aprobación que
+nadie me ha pedido. Suspendo, por consiguiente, el dar mi aprobación
+hasta que demuestre en otro artículo que no hay el menor peligro en
+aprobar las _Odas_, porque la virtud purificante de la poesía convierte
+el rejalgar en triaca.
+
+
+
+
+LA PURIFICACIÓN DE LA POESÍA
+
+SOBRE LAS «ODAS» DE D. EDUARDO MARQUINA
+
+
+En la poesía hay sin duda pasmosa virtud purificante. No quiero yo
+entenderla con todo, como he oído decir que la entendía Gœthe. Tal
+modo de entenderla es sobrado egoísta. El poeta, por ejemplo, siente
+ganas de suicidarse, y en vez de hacerlo y a fin de desechar tan
+perniciosas ganas escribe el Werther. De esta manera, no sólo consigue
+sanar de la manía del suicidio, sino también que le aplaudan y se
+admiren de su talento. Lo malo es que el libro con que el poeta ha
+sanado y donde ha vertido el veneno que le atosigaba puede emponzoñar a
+los que sin precaución le tomen y lean y producir una abominable
+epidemia de suicidios. No estriba o no quiero yo que estribe en esto la
+virtud purificante de la poesía. Su legítima y santa virtud purificante
+lo mismo ha de valer y vale para el poeta que para sus lectores.
+
+En la epopeya y en el drama se concibe esto con toda claridad. Tiranos,
+refinados traidores, monstruos de iniquidad podrán aparecer en el drama
+o en el poema épico, pero en el pecado llevarán la penitencia, y la
+reprobación universal será su castigo. Ha de entenderse además que los
+crímenes y los horrores representados en una obra poética no deben tomar
+la apariencia o semejanza completa de los sucesos reales, como pretende
+hoy lo que llaman _naturalismo_. El deleite estético no se daría
+entonces. Al contrario, tendríamos un grave disgusto. ¿Quién puede
+deleitarse al ver en realidad al alguien que se arroja por un balcón
+desde un quinto piso y se hace una tortilla, o a gentes que se dan de
+puñaladas, que toman veneno o que se mueren de hambre, de miseria, de
+tisis o de otras enfermedades contagiosas y feas? Representado todo esto
+muy a lo vivo y sin la idealidad conveniente, es lo contrario del arte:
+no purifica la compasión y el terror, como quería Aristóteles. Será
+cuadro más _vivido_, como se dice en el día, pero de arte perverso y
+vicioso. El Laoconte ceñido y oprimido por las serpientes está mil veces
+más lejos de lo real que la figura de cera representando a Catón con las
+sangrientas manos metidas en el desgarrado vientre y arrancándose las
+entrañas. Tal modo de conmover con la imitación exacta y brutal de las
+cosas reales dista mucho de ser el arte verdadero. Sólo los menos que
+medianos artistas deben apelar a tal recurso. El refrán lo dice: _a mal
+Cristo, mucha sangre_.
+
+En la poesía lírica, si bien se considera, acontece lo mismo que en la
+epopeya y el drama. Es cierto que todos los desatinos que el poeta dice
+o hace, que su irreligión, su inmoralidad, sus blasfemias y sus teorías
+antisociales, aparecen por cuenta propia, sin que haya tirano, traidor o
+demagogo que las haga o que las diga; pero pronto se advierte, si se
+ahonda un poquito, que el poeta rara vez deja de duplicarse antes de
+romper los diques y soltar el torrente de su inspiración apasionada; y
+digo que se duplica, porque al mismo tiempo que conserva el juicio y la
+serenidad del ánimo para describirnos la pasión propia y los propios
+extravíos, se pone él como modelo en quien los tales extravíos y la tal
+pasión ejercen su deletéreo influjo, y acaso producen mil y mil
+desventuras. Entendidos de este modo, los más audaces raptos líricos son
+ejemplares y moralizadores: pueden servir y sirven de escarmiento.
+
+Carlos Baudelaire es, sin duda, uno de los más endiablados poetas que en
+estos últimos tiempos ha nacido de madre. En cuerpo y alma, y sin la
+menor reserva, se entrega al demonio. Le reza muy devotas letanías y le
+pide favor y auxilio. Si el demonio se condujera generosa y decentemente
+haciendo dichoso a Baudelaire, _Las flores del mal_, que así se titula
+el tomo de sus versos, serían muy peligrosas, pues no habría de faltar
+quien quisiese entregarse también al demonio dándole culto para
+conseguir las mismas o mayores ventajas. Afortunadamente ocurre todo lo
+contrario. Baudelaire es el _autontimoroúmenos_ por excelencia, el rigor
+de las desdichas, el que se castiga y atormenta a sí propio como el más
+cruel de los fakires de la India. No bastándole ser él su verdugo, acude
+al demonio y se vale de él para inspirador y colaborador de los
+refinados y espeluznantes suplicios a que se condena y somete. ¿Quién,
+por lo tanto, ha de querer endiablarse como Baudelaire para ser tan
+horriblemente desgraciado? _Las flores del mal_ son, pues, muy
+moralizadoras: son un veneno, pero saludable veneno tomado como
+revulsivo. En menor escala son revulsivos también los versos
+quejumbrosos de multitud de poetas contemporáneos que nos pintan el
+horror de las dudas con que batallan y tratan de persuadirnos de que, a
+causa de estas dudas, son sus almas un infierno. Lo natural es que el
+tal infierno nos asuste y que para no tenerle nosotros procuremos creer
+cuanto hay que creer, sin meternos en averiguaciones ni en honduras.
+Espronceda, en una de sus más populares composiciones, se nos presenta
+en una orgía bebiendo vino, acariciando a cierta dama a quien dirige más
+insultos que piropos, y mostrándose desesperado, negándolo todo, sin
+creer y sin esperar nada sino _la paz de los sepulcros_; pero el poeta
+nos indica en seguida la causa de tanto mal y nos deja turulatos. Supone
+que tanto mal es castigo de Dios porque el alma ha intentado adquirir el
+conocimiento de las cosas divinas: verdad velada, arcano insondable en
+el que es insania el mero propósito de investigar y de descubrir algo.
+El remedio, en esta ocasión, casi nos parece peor que la enfermedad.
+¿Por qué ha de castigar Dios a quien anhele conocerle? ¿Por qué ha de
+coincidir el poeta con quien inventó en prosa esta célebre frase: _la
+funesta manía de pensar?_ ¿Por qué, desde el empleo de nuestras más
+nobles facultades en el estudio de la metafísica en general, y
+singularmente de la teodicea, hemos de descender, con inevitable
+descenso, a la borrachera y a los amores libidinosos, y todo ello sin
+regocijo, sino con furia, rechinar de dientes y maldiciones como de
+precito?
+
+Bien examinado todo, me consuelo yo y me aquieto creyendo disipadas mis
+contradicciones, y viendo en la poesía sincera, por absurda que la
+juzgue el prosaico y rastrero sentido común, innegable y alta enseñanza,
+la cual estriba en la purificación, así de la compasión y del terror
+trágicos, como de otras pasiones, errores y desvaríos.
+
+Lo que importa para que la poesía sea buena y legítima es, por
+consiguiente, la sinceridad: que todo se exprese con la natural
+sencillez que no excluye, sino que requiere, la elegancia, y que nada se
+sienta, ni se piense, ni se diga con afectación para aterrar a los
+burgueses, para alcanzar la originalidad por la extravagancia, para
+seguir la última moda de París o para imitar novedades germánicas, rusas
+o suecas. No hay peligro ni inconveniente en desatinar por cuenta
+propia. Me jacto de haberlo demostrado. El inconveniente y el peligro
+están en la admiración cándida de los extranjeros y en remedar, acaso
+desmañadamente, lo que los extranjeros piensan o dicen.
+
+Si no creyese yo que en las _Odas_ de don Eduardo Marquina se revelan
+muy envidiables prendas de poeta lírico, no hubiera disertado tanto con
+ocasión de su lectura.
+
+Cuanto hay en ellas de bueno procede del propio ser del poeta. Y cuanto
+en ellas puede censurarse nace de la escuela que sigue y del empeño de
+superar y de extremar sus rarezas, tanto en el sentir y en el pensar,
+como en el estilo o modo de expresarse. Lo colosal y enorme de las
+imágenes delata el prurito de aturdir y de sorprender, y produce, hasta
+en los más eminentes poetas, hasta en el mismo Víctor Hugo, un
+amaneramiento _barroco_. Cuando lo sublime corre sin freno, suele
+tropezar en lo ridículo y caer en la caricatura.
+
+¿Qué no puede, sin embargo, el brioso ingenio nativo, aunque se lance y
+se despeñe por los más extraviados vericuetos? _Barroca_, caricaturesca
+es la oda titulada _El monstruo_. Pero, ¿quién no se divierte leyéndola
+y poniendo en duda si el poeta habla con toda seriedad o ríe o se recrea
+componiendo una alegoría satírica llena de chiste?
+
+El ser humano aparece como un monstruo de dos cabezas y de dos opuestos
+instintos y propensiones. Una cabeza es como de hipopótamo, y no aspira
+sino a comer, a reposar, a revolcarse en el fango y a disfrutar otras
+delicias bestiales; pero, por cima de la cabeza de hipopótamo, hay otra
+cabeza de águila en que duermen
+
+ los grandes pensamientos de los dioses.
+
+La horrible situación para el monstruo procede de esta doble y
+antitética naturaleza. Lo que hay en él de hipopótamo no logra gozar con
+sosiego de las cosas materiales, y lo que hay en él de águila pugna en
+vano por levantar el vuelo y subir a las regiones etéreas. El águila y
+el hipopótamo se contraponen como fuerzas contrarias; y como se estorban
+y se perjudican, todo o casi todo lo hacen siempre mal o si se quiere
+menos bien de lo que pudieran hacerlo. Disgustos, rabietas, lágrimas y
+furores sin fin, por consiguiente. El monstruo, además, se desacredita y
+se hace odioso a cuantos seres existen. Así es que exclama lleno de
+angustia:
+
+ ...............devoro
+ un ultraje perpetuo de los mundos
+ y un eterno desprecio de los cielos.
+
+¿Qué resolución adopta el monstruo para salir de tan abominable
+conflicto? La más tremenda de las resoluciones. Con el pico de su cabeza
+de águila, que es agudo y recio, perfora el cráneo del hipopótamo y se
+consuela _sorbiéndole los sesos_.
+
+Por dicha, aunque no entrevemos bien si merced a tan feroz resolución o
+independientemente de ella, el conflicto pasa, las cosas toman mejor
+cariz, los tiempos se acercan, la esperanza luce y el poeta escribe su
+flamante apocalipsis y nos anuncia su Buena Nueva en no corta serie de
+animados cuadros. Según él, la miseria que nos rodea es la noche
+
+ que precede a las grandes claridades.
+
+El idilio enorme, la huelga universal y constante no tardará en llegar.
+El poeta conjura y evoca y convida a los seres todos para que acudan a
+la fiesta y contribuyan a su lucimiento.
+
+Por convidado me doy yo también, pero recelo mucho que los preparativos
+de la fiesta han de ser enredosos y difíciles. La fiesta tardará, pues,
+en realizarse, y como ya estoy harto viejo, no podré asistir a ella a
+pesar del convite. Me contento con el programa. Le hallo interesante y
+ameno. Pero francamente, yo le hallaría mucho mejor si el Sr. D. Eduardo
+Marquina, en quien reconozco y aplaudo muy altas prendas de poeta,
+emplease menos el acicate y mucho más el freno al dirigir a su Pegaso, y
+sólo llevase a las ancas cuando cabalga en él a su propia Musa, legítima
+y castiza, y no a la aventurera venida de tierras extrañas y cuyo
+prurito de llamar la atención la induce a vestirse a menudo con
+vestiduras un poco extravagantes y con exótico amaneramiento. No estará
+de sobra tampoco que el Sr. D. Eduardo Marquina cuide con mayor
+detención y esmero del aseo y aliño de su Musa cuando la saque a relucir
+nuevamente.
+
+
+
+
+DON CRISTÓBAL DE MOURA
+
+PRIMER MARQUÉS DE CASTEL-RODRIGO
+
+
+I
+
+
+El libro cuyo título nos sirve de epígrafe, no puede menos de llamar
+poderosamente la atención por varios motivos. Es un trabajo histórico
+llevado a cabo con esmerado tino y con la más infatigable diligencia
+para allegar y compulsar documentos, poner en claro muchos puntos
+obscuros y darnos idea exacta y justa de los sucesos más importantes en
+la historia de nuestra Península desde la conquista de Granada hasta el
+día de hoy.
+
+Realzan el mérito del libro los pocos años de su autor, que no ha
+cumplido aún los veinticuatro de su edad, y que se ha empeñado en
+realizar una empresa llena de grandes dificultades, en mi sentir
+insuperables algunas de ellas.
+
+Una narración histórica, lo mismo que un poema y lo mismo que una
+novela, puede considerarse como obra de arte, con unidad de acción en su
+conjunto y donde todos los casos que se cuentan y todos los personajes
+que figuran aparecen en segundo o tercer término y como esfumados para
+que el héroe principal o protagonista no se confunda ni se pierda y
+atraiga y fije las miradas y persista en el pensamiento de los lectores.
+Tal debiera ser la vida artísticamente escrita de todo personaje
+célebre. Tales son las que escribió Plutarco en la edad antigua, y las
+que entre nosotros ha escrito recientemente Quintana.
+
+Esta condición, con todo, era imposible de cumplir, dado el asunto
+elegido por el joven historiador D. Alfonso Danvila, y dado el personaje
+o el héroe cuyos actos se propuso historiar y ha historiado.
+
+D. Cristóbal de Moura, hidalgo portugués, que a la edad de catorce años
+entró en calidad de menino al servicio de la princesa doña Juana,
+conquista la estimación, la confianza y el afecto de aquella egregia
+señora, la sigue desde Portugal a Castilla, desempeña por su mandado muy
+difíciles comisiones y muestra en todo rara discreción y singular
+destreza y tino. El prudente rey Don Felipe II reconoce entonces la
+capacidad y el valer del servidor de su hermana y se aprovecha de tan
+altas condiciones, empleando a aquel hidalgo portugués en los asuntos
+más arduos. Hábil y dichoso D. Cristóbal de Moura, los desempeña a gusto
+y satisfacción del soberano, y es delicado, fino e inteligente
+instrumento de sus artes políticas y de su prudencia cautelosa.
+
+En el mayor acontecimiento de nuestra historia, en la realización, por
+desgracia harto poco duradera, de la más alta aspiración patriótica de
+los españoles, D. Cristóbal de Moura interviene con pasmosa y feliz
+eficacia. Más que a la pericia militar del gran duque de Alba, y más que
+al formidable ejército que conducía, se debe acaso a la buena maña y
+sutil diplomacia de don Cristóbal la unión de Portugal y de Castilla, y
+sobre todo, que esta unión se lograse con poca violencia, sangre y
+estrago, haciéndose así apta para contraponerse al poder disolvente de
+los malos gobiernos ulteriores, adormecer y calmar la enemistad
+inveterada entre castellanos y portugueses, y conseguir que al menos
+durase sesenta años la unión de ambas naciones, a pesar de nuestra
+rápida y lastimosa decadencia.
+
+La acción de D. Cristóbal de Moura es evidentísima en todo esto y su
+evidencia se manifiesta con perfecta claridad merced al detenido relato
+que hace el Sr. Danvila, ilustrándole con gran copia de documentos, no
+pocos de ellos desconocidos e inéditos hasta ahora y sacados de los
+archivos.
+
+D. Cristóbal de Moura no pasa, sin embargo, de ser mero instrumento de
+superiores voluntades humanas; su figura se hunde y se anega, digámoslo
+así, en el torrente impetuoso de los grandes sucesos, y su personalidad
+queda obscurecida y eclipsada por las de aquellos príncipes y señores
+que intervienen en los sucesos, que los dirigen o los determinan, y
+cuyos caracteres, talentos, virtudes y vicios, despiertan más nuestra
+curiosidad y llaman hacia ellos nuestro pensamiento con mil veces mayor
+atractivo. La princesa doña Juana y el rey prudente Don Felipe se
+interponen casi de continuo y nos encubren o no nos dejan ver a D.
+Cristóbal. Hasta los personajes de tan corto valer moral e intelectual,
+como el rey cardenal D. Enrique y como D. Antonio, Prior de Crato,
+descuellan por el pedestal en que están colocados, y por la posición
+social que ocupan, y tapan también a D. Cristóbal de Moura.
+
+No digo yo lo que antecede en son de censura contra el libro del Sr.
+Danvila. No acierto yo a concebir cómo el libro hubiera podido
+escribirse de otra manera; cómo su autor hubiera podido relegar a
+segundo término al rey Don Sebastián y la catástrofe de Alcazalquivir;
+la caída de una nación tan heroica, casi en el momento de su maravillosa
+expansión y de su mayor auge. No era dable que el autor reprimiese su
+deseo de pintarnos detenidamente sin dejar indicados con vaguedad en el
+fondo a tantos y tantos importantes personajes, a fin de que apareciese
+en primer término, sin apartarse de nuestra vista y como centro y
+principal objeto de todo, D. Cristóbal de Moura, a quien, sin embargo,
+es menester confesar que se debió más que a nadie el buen éxito de la
+unión de Portugal y de Castilla y que esta unión fuese menos violenta y
+mucho más durable de lo que hubiera podido temerse y de lo que, sin
+duda, Felipe II temía.
+
+El Sr. Danvila escribe sobre una de las épocas en que es más difícil
+para el historiador la imparcialidad previa, o sea escribir para contar
+y no para probar. La primera alabanza que debemos dar al Sr. Danvila, es
+porque consigue sobreponerse a todo prejuicio y retratar a los
+personajes, y narrar sus actos tales como fueron, dejando a los lectores
+que juzguen, califiquen y fallen.
+
+A menudo, no obstante, por muchos y muy preciosos datos que un
+historiador acumule y ordene, los lectores, aunque sean muy entendidos,
+no logran formar juicio y dictar sentencia. Contrario al del novelista
+es el método que el historiador sigue. El novelista imagina a su antojo
+a los personajes de su novela, tontos o discretos, malvados o
+bonachones, débiles o briosos, y luego por ineludible dialéctica los
+mueve a que lo digan y lo hagan todo en consonancia con lo presupuesto.
+En cambio el historiador ni crea a sus personajes, ni posee una llave
+mágica para penetrar en su corazón, para escudriñar los aposentos de su
+cerebro, y para descubrir y mostrarnos sus intenciones, sus sentimientos
+y sus propósitos. Todo esto tiene que inferirse de lo que cada personaje
+dice y hace: inducción, en mi sentir, muy sujeta a engaños, por donde se
+ha dudado y se ha disputado siempre no poco sobre el valer moral e
+intelectual de muy célebres figuras históricas.
+
+Sobre D. Cristóbal de Moura no hay, no puede haber duda ni disputa.
+Hábil y fiel servidor, cumple bien con los mandatos de su amo, y su arte
+de cortesano perfecto y de negociador discretísimo, y su flexibilidad y
+su paciencia se revelan en todas sus acciones y singularmente
+resplandecen en el arte con que conlleva y sufre el poco apacible humor
+del rey D. Felipe y conserva y acrecienta la confianza que le ha
+inspirado. Pero, como ya hemos dicho, en el extenso cuadro trazado por
+el Sr. Danvila, D. Cristóbal queda, y no puede menos de quedar, relegado
+a segundo y a veces a tercero o cuarto término. El cuadro encierra casi
+toda la historia de España y de Portugal desde 1538 hasta 1613. Ante las
+figuras sobresalientes y conspicuas de D. Juan III, la reina doña
+Catalina, la princesa doña Juana, el mismo emperador Carlos V, el duque
+de Alba, el rey D. Sebastián, Isabel de Valois, el príncipe D. Carlos, y
+en fin, el propio rey don Felipe, el discreto hidalgo portugués no puede
+menos de resultar obscurecido. En bastantes capítulos del libro apenas
+se le nombra: a veces se presume pero no se asegura que sale a la
+escena. Quien está siempre en ella presente y activo es el rey D.
+Felipe.
+
+El libro del Sr. Danvila viene a corroborar una vez más el concepto que
+yo tengo de este rey, contra el cual, durante su vida y después de su
+muerte, se han lanzado las más duras acusaciones y las más apasionadas
+injurias, sin que yo acierte a conceder que fuese menos benigno, más
+hipócrita o más desalmado entre multitud de otros monarcas, príncipes y
+magnates del Renacimiento. Felipe II era la propia bondad, la dulzura y
+la mansedumbre personificadas, sinceramente religioso y amante de su
+patria y modelo de reyes paternales, si le comparamos con Juan II de
+Portugal, apellidado el príncipe perfecto, con Luis XI de Francia, con
+Catalina de Médicis y sus hijos Carlos IX y Enrique III, con Enrique
+VIII e Isabel de Inglaterra y con no pocos otros que pudieran citarse,
+sin excluir acaso a su padre el César.
+
+Yo presumo que la rara y excepcional perversidad que a Felipe II se
+atribuye toma origen y fundamento en las prendas de su carácter y en
+los actos de su vida que más le ensalzan e ilustran: en la guerra sin
+tregua que hizo al protestantismo, pugnando para que no se rompiese el
+alto principio que informaba, dirigía y daba unidad a la civilización
+europea. Si para lograr este fin se valió de la Inquisición, quemó
+herejes e hizo no pocas otras atrocidades e insolencias, muy mal hecho
+estuvo; pero ¿dónde fueron entonces los príncipes y los gobiernos más
+clementes y humanos? Ni en calidad ni en cantidad pueden compararse las
+víctimas sacrificadas por Felipe II a las que sin Inquisición se
+sacrificaron en Alemania, en Francia o en Inglaterra. No fue menester,
+por ejemplo, de la Inquisición de España para el suplicio de Vanini, de
+Bruno, de Miguel Servet, de Tomás Moro y de María Estuardo. Si
+hiciésemos la exacta estadística de todos los herejes quemados vivos en
+España, acaso sería menor su número que sólo el de las brujas y brujos
+que en Alemania fueron quemados. Demos gracias a Dios de que ya no se
+quema vivo a nadie por tales motivos y de que cualquiera puede ser ya
+impunemente hereje y hasta brujo; pero no acusemos a los españoles del
+siglo XVI ni a su monarca don Felipe II, de más fanáticos y crueles que
+a la demás gente de su época.
+
+Como cierto y aun como evidente pongo yo lo antedicho. Donde empiezan
+mis dudas, a pesar o a causa de la circunstanciada y minuciosa relación
+del Sr. Danvila, es en la idea que debo formar del talento político que
+el rey D. Felipe mostró en los tratos, negociaciones, intrigas, rodeos
+tortuosos, lentitud y cautela con que vino al cabo a apoderarse de
+Portugal y a someter la completa extensión de nuestra Península bajo su
+dominio. Tantas idas y venidas, tantos embajadores o emisarios
+diferentes, ya simultáneos, ya sucesivos, frailes, santos, grandes de
+España y jurisconsultos, que ya se movían de acuerdo, comunicándose sus
+impresiones, ya se recataban unos de otros por orden del mismo rey, ya
+se entendían directamente con éste, ya unos con un secretario y otros
+con otro, porque el rey recelaba de todos, todo esto, me pregunto yo:
+¿era indispensable, para apoderarse de Portugal sin gran violencia y sin
+ofender demasiado a los portugueses? ¿Se debió entonces a la rara
+circunspección del rey la tan deseada unión ibérica o se debió a que la
+ocasión era propicia: a que _estaba de Dios_, como vulgar, sabia y
+cristianamente se dice?
+
+¿No experimenta el lector cierto cansancio, a pesar de lo bien escrito
+que está el libro y de las curiosas y bien ordenadas noticias que nos da
+de personas y de cosas, al internarse por aquel laberinto de enmarañados
+rodeos por donde el rey D. Felipe persigue sus fines? Seduce a muchos
+portugueses con promesas y compra a otros con dinero para impedir la
+guerra y la efusión de sangre, y sin embargo, no logra anular al Prior
+de Crato ni apoderarse de él, ni evitar que se rebele, y necesita
+sofocar la rebelión con dura mano y tremendo castigo, sin que lleguen a
+evitarse los abominables desafueros de un ejército invasor casi siempre
+mal pagado y famélico en España y en aquel siglo, aunque le mandasen
+caudillos de tanta autoridad y energía como el duque de Alba y Sancho de
+Avila.
+
+Yo nada afirmo. Me limito a dudar. Y de lo que dudo es de si en estos
+sucesos conviene celebrar a Felipe II por circunspecto, prudente y
+ladino, o si hay más razón para calificarle de vacilante, indeciso y
+enrevesado en los medios y hasta de pesado y de engorroso, si se me
+permite lo familiar y bajo del vocablo.
+
+
+II
+
+
+Cada cual ve las cosas a su manera. La historia enseña poquísimo. Nunca
+es bastante la semejanza de accidentes en dos grandes sucesos para hacer
+valederas y legítimas las comparaciones. Atrevámonos, con todo, a
+comparar, a pesar de lo inseguro. Humillado Portugal, vencido en Africa
+por los marroquíes, muerta allí la flor de su heroica nobleza y de sus
+valientes soldados, poco podía resistir a la ambición de un monarca que,
+para hacer valer su derecho hereditario, era señor de vastísimos reinos
+y provincias y estaba al frente de la nación española, preponderante
+entonces en Europa. Si hemos de prestar, pues, al rey Don Felipe el
+testimonio de nuestra admiración porque se _anexionó_ a Portugal,
+digámoslo así, valiéndonos del verbo que hoy está en moda, ¿qué pasmo,
+qué asombro, no debe inspirarnos, el rey Víctor Manuel con su Cavour y
+con su Garibaldi, cuando, después de tomar el Milanesado por mano de
+franceses y por mano de alemanes el Véneto, príncipe poco antes
+derrotado y multado por Austria, se atreve a derribar y derriba varios
+tronos, sin excluir el temporal del Papa, se apodera de Nápoles y de
+Sicilia y funda la unidad de Italia, aspiración secular jamás cumplida
+desde los tiempos del rey bárbaro Teodorico?
+
+Aunque la comparación se me rechace, negando la paridad de las
+circunstancias y alegando el muy diverso carácter de las épocas, todavía
+inclina un poco el ánimo a tener por algo problemática la habilidad del
+rey Don Felipe. Su circunspección pecaba de minuciosa. Tal vez
+dificultaba sus empresas la abundancia de medios que empleaba para
+darles cima. Algunos de estos medios eran inútiles: otros
+contraproducentes o perjudiciales. Sirva de ejemplo la misión, embajada,
+o como quiera llamarse, de fray Hernando del Castillo al desdichado rey
+cardenal D. Enrique. ¿A qué podía conducir sino a mortificar el amor
+propio, a ofender y agriar al pobre monarca portugués el desvergonzado
+sermón de aquel buen fraile para persuadirle de que no debía contraer
+matrimonio? Buena y santa es la libertad cristiana, pero no debe
+confundirse con la insolente grosería. E insolente y grosero anduvo el
+fraile, predicando al rey durante dos horas lo pecaminoso y escandaloso
+que sería su casamiento, lo inútil porque era incapaz de consumarle, y
+lo peligroso porque bien podría la señora reina dar al trono herederos
+cuya legitimidad hubiera de negarse.
+
+Como D. Cristóbal de Moura se opuso, aunque en balde, al impolítico
+sermón de fray Hernando del Castillo, bien se puede afirmar que en dicha
+ocasión, así como en algunas otras, venció en prudencia a su augusto
+amo.
+
+Es singular, a mi ver, la patente superioridad del pueblo, en la época
+del mayor valer de España, sobre los príncipes que dirigieron sus
+destinos, salvo los Reyes Católicos. Bien supieron éstos con mano de
+hierro dominar la anarquía, aunar las fuerzas de la nación y dirigirlas
+y ordenarlas todas a su mayor engrandecimiento. En aquella labor se
+emplean sirviéndoles, varones eminentísimos en las artes de la paz y de
+la guerra: grandes capitanes, aventureros audaces, navegantes y
+misioneros, astutos hombres de Estado, sabios jurisconsultos y teólogos;
+y, por último, para que la elegante brillantez corriese parejas con el
+encumbramiento político, gloriosos y fecundos poetas e inspirados
+artistas.
+
+El fermento de decadencia y corrupción, antes que en el pueblo, apareció
+en la dinastía. En la dinastía casi desde el principio se advierte. La
+locura, poetizada y llamada _de amor_ en la reina Doña Juana, se diría
+que como afección nerviosa, más o menos latente, se transmite por
+herencia a casi todos los individuos de la familia, hasta que se
+manifiesta por último con todo el carácter de notoria imbecilidad en el
+rey Don Carlos II. Por muy simpáticos, heroicos o virtuosos que sean
+algunos personajes, siempre se trasluce en ellos algo, y a veces mucho,
+de insano y desequilibrado. El príncipe Don Carlos y el rey don
+Sebastián se parecen en esto, como buenos primos hermanos. La misma
+princesa, madre de Don Sebastián, tiene no poco de extraño y de
+misterioso. Hermosa y apasionada mujer hubo de ser sin duda cuando
+inspiró amor tan ardiente al príncipe su marido, que a separarse de
+ella prefirió la muerte. Contra el parecer de los médicos, murió el
+príncipe en los brazos de Doña Juana. Y sin embargo, esta señora era tan
+austera y esquiva, que no consentía que le vieran ni el rostro. Tapado
+le tenía cuando daba audiencia como gobernadora del reino, hallándose
+ausente su hermano Don Felipe II. A veces como dudase alguien de que
+hablaba con ella, se descubría con rapidez, preguntaba si era la
+princesa Doña Juana, y no bien contestaban que sí, volvía a taparse.
+
+Tal vez el que tuvo menos rarezas entre todos los príncipes de aquella
+familia, el más juicioso y razonable, el que más amó a su patria y el
+que procuró su grandeza con mayor tenacidad, consecuencia y estudio fue
+el rey Don Felipe. Ya que no por el rápido vuelo de la inteligencia y
+por la pronta energía de la voluntad, Felipe II es digno de aplauso por
+la constante solicitud con que mira al bien de su pueblo. Lejos de
+creerle yo hipócrita, le creo convencido con perfecta buena fe de que
+era el representante de Dios sobre la tierra y de que el nuevo pueblo de
+Dios era el de España. Considerándose Don Felipe encargado de cumplir la
+misión civilizadora de este pueblo, fue el campeón de la Iglesia
+católica, y bajo sus auspicios, desplegando hasta mayor generosidad que
+con España con los países sometidos, ya el mismo monarca, ya sus
+vasallos imitándole, protegieron las ciencias y las artes, erigieron
+monumentos, fundaron templos, palacios y establecimientos piadosos y
+favorecieron, en vez de reprimir, todo progreso, toda mejora material y
+toda teoría o sistema científico o filosófico que no se opusiese al
+dogma revelado, oposición entonces harto menos frecuente que en el día.
+Porque en el día el mismo empeño con que muchos se valen de la ciencia
+como de arma para combatir la fe, vuelve sobrado recelosos a los que son
+de la fe defensores y se diría que centuplican sus catorce artículos.
+
+Ello es lo cierto que con aplicación y estudio sería fácil demostrar que
+en el siglo XVI apenas hubo audacia científica o filosófica, condenada
+en otras naciones, que a pesar de la Inquisición no hallase acogida
+entre nosotros: sistemas de Copérnico y de Galileo, transformación de
+las especies, generación espontánea, seres racionales distintos de la
+prole de Adán y de los ángeles, y en suma, cuanto a un escritor o
+pensador se le ocurriese soñar, probar o dar por demostrado, como no
+transcendiera a judaizante, morisco, luterano o calvinista. La ulterior
+decadencia intelectual de España no nace, pues, de la compresión del
+pensamiento por los inquisidores. Otras causas tuvo. Su investigación es
+ardua y prolija.
+
+Incurriendo nosotros en la misma falta, que si no censuramos, reparamos
+en el libro del Sr. Danvila, vamos hablando de todo en estos artículos y
+a D. Cristóbal de Moura nos le dejamos olvidado. Volvamos a él y
+recordémosle.
+
+Después de su campaña diplomática en Portugal, D. Cristóbal, colmado de
+honores y mercedes, llega a la cumbre del crédito y del valimiento cerca
+de su soberano. Para sostenerse en tan envidiada posición, no le
+valieron sólo su discreción y rara aptitud en los negocios, sino también
+su celo, su decidida lealtad y su profunda y sincera devoción al
+príncipe a quien servía. Nunca dieron mayor razón de sí ni brillaron
+tanto estas prendas como durante la última, lenta y penosa enfermedad
+del mencionado rey, a quien asistió D. Cristóbal, desvelado y solícito,
+hasta el instante de su muerte. Menester fue, sin duda, que D. Cristóbal
+tuviese salud de bronce, voluntad firme y extraordinario vigor de alma y
+de cuerpo para resistir la fatiga, dominar el asco y no amilanarse ante
+el horror de la espantosa escena que presenció y en que tomó parte
+durante cincuenta y tres días. En la estancia modesta, al lado del
+presbiterio, y desde donde pueden verse el altar mayor y el magnífico
+templo del Escorial, su austero fundador, atendido y cuidado por D.
+Cristóbal, pasó los referidos cincuenta y tres días en martirio tan
+cruel, que apenas parecía posible que pudieran resistirle fuerzas
+humanas. La entereza pasmosa con que sufrió el rey sus males y la nunca
+turbada y serena majestad que conservó en medio de ellos, exceden a la
+capacidad de la más acendrada virtud estoica. El mismo Job queda
+eclipsado por el rey Don Felipe. Jamás hubo de exclamar éste, como el
+piadoso varón de Hus: _perezca el día en que nací y la noche en que se
+dijo: concebido ha sido un hombre_. El rey, sin embargo, padeció tanto o
+más que el patriarca de Oriente. Su fe y su esperanza le sostuvieron.
+Bien puede asegurarse que el rey creyó que tanto tormento fue prueba y
+no castigo: no anticipado infierno o purgatorio, sino crisol candente
+del oro de sus virtudes. No se me ocurre que al rey le remordiese la
+conciencia pensando en los que había hecho morir por razón de Estado, en
+cumplimiento de un deber y para bien de la religión, de la patria y del
+humano linaje. Ni menos le remordería la conciencia por haber excitado
+con sus consejos y amonestaciones a la matanza de la noche de San
+Bartolomé, ni por haberse holgado de ella extremadamente, escribiendo a
+la reina Catalina: _¡bien ha mostrado Vuestra Majestad lo que tenía en
+su cristiano pecho!_ Sólo se explica la serena majestad del rey en aquel
+duro y largo trance por el claro convencimiento que de su dignidad
+tenía, sin que pudiera menoscabarla ningún dolor ni ninguna miseria, y
+por su conformidad perfecta con la voluntad de Dios, conformidad que en
+cierto modo endiosa el alma de quien la adquiere, convirtiendo las más
+acerbas penas y la más lastimosa humillación en deleite y en gloria.
+
+Todo el cuerpo del rey, donde la hinchazón de los tumores no le
+deformaba, era sólo huesos y piel cubierta de llagas. Los tumores se
+vaciaban por varias abiertas bocas que arrojaban pus hediondo. El
+muladar de Job había sido más limpio que el lecho inmundo del señor
+absoluto del mayor imperio que hasta entonces había habido sobre la
+tierra. Con la húmeda podredumbre de las úlceras, se pegaba a las
+sábanas el cuerpo del rey. Asquerosos insectos parásitos devoraban en
+vida su carne, y corrían bullendo por toda ella. Hedor insufrible
+llenaba aquel recinto. Cirios encendidos patentizaban su lobreguez y su
+tristeza. Le santificaban las más preciadas reliquias que para consuelo
+del rey se habían traído. Y el ataúd abierto, que aguardaba para recibir
+al rey, estaba allí junto a su cama para que el rey le contemplase.
+
+Tremendos son los pormenores de aquella lenta agonía, relatados por el
+Sr. Danvila, así como por Cabrera de Córdoba y por otros historiadores.
+Baste aquí lo expuesto en resumen.
+
+D. Cristóbal de Moura, hasta que el rey exhaló su último suspiro, gozó
+de su plena confianza. En su poder estaba la llave del escritorio donde
+se guardaban los más íntimos y secretos papeles. Lamenta el Sr. Danvila
+que D. Cristóbal quemase muchos por orden del monarca. Yo, harto menos
+curioso, en vez de lamentarlo, me alegro de ello. ¿Para qué queremos
+saber más de lo que ya se sabe?
+
+El concepto que de Felipe II podemos formar, entiendo yo que por muchos
+otros papeles que se hubiesen conservado y que descubriésemos y
+estudiásemos, no cambiaría en lo más mínimo. Sus admiradores exageran en
+demasía sus talentos y su aptitud política. Y en demasía también sus
+enemigos ponderan sus maldades. No pocas de ellas, cuando no absueltas,
+aparecen atenuadas por los sentimientos e ideas de aquella edad en que
+la razón de Estado propendía a justificarlo todo. Porque siendo la moral
+harto menos dulce que hoy y menor el respeto a la individualidad humana,
+los llamados a dirigir los pueblos se creían realmente señores de vidas
+y haciendas. El fin, más que hoy, justificaba entonces los medios. En el
+pensamiento de los hombres de aquella edad el éxito lo justificaba todo.
+Menester era, pongamos por caso, de la pasión patriótica de Góngora
+cuando cantó la Invencible Armada, para que llamase a Isabel de
+Inglaterra
+
+ Reina no, sino loba
+ libidinosa y fiera.
+
+Los que escribían en prosa, sin prevención y con la franqueza del
+sigilo, no condenaban a Isabel por loba, sino que la admiraban como gran
+reina. D. Juan de Silva, en una carta política dirigida a D. Cristóbal
+de Moura, habla así de aquella digna rival de Felipe II: «Los cuarenta y
+dos años que la reina de Inglaterra ha gastado en servicio del mundo,
+serán en su género la cosa más notable que se halle escrita, porque no
+teniendo más ayuda que la de nuestros pecados, y la de su consejo, ha
+salido con hacerse amar y temer en su reino más que todos sus
+predecesores. Ha ayudado como le ha placido y convenido a los enemigos
+de Francia y España, reinando en la mar como en la isla, cortando
+cuantas cabezas le podían dar estorbo, y la de otra reina entre ellas,
+paseando con sus navíos el mundo a la redonda y bailando y danzando como
+si no hubiera tenido que hacer.
+
+En todo este elogio, no hay la menor censura sobre la moral de la
+reina, sino profunda admiración al buen éxito de sus empresas: envidia
+casi, no porque Felipe II hubiera sido más cruel y más tirano, sino
+porque fue menos hábil.
+
+La vida de D. Cristóbal de Moura, y por consiguiente, el libro del Sr.
+Danvila, se extienden aun algunos años por el reinado de Felipe III.
+
+No se me alcanza bien por qué el Sr. Danvila se inclina a mostrar a D.
+Cristóbal harto caído y desatendido por el nuevo monarca. Natural era
+que hubiese entonces _turnos pacíficos_, como los hay ahora, aunque
+durando muchísimo más cada vuelta. Natural era también que el nuevo rey
+tuviese nuevo privado, pero nunca con mayor exaltación y reconocimiento
+de méritos que D. Cristóbal cayó nadie de la privanza. Los favores
+regios vinieron sobre él en aumento de su estado y de su casa. Don
+Cristóbal fue, por último, el primer virrey que Portugal tuvo, a
+despecho y con envidia de príncipes y de grandes señores que hubieran
+querido serlo. En todo lo cual, si supo don Cristóbal desplegar las más
+raras dotes de talento y de carácter para sostener su crédito y su
+importancia, no debe negarse tampoco que Felipe III y su valido el duque
+de Lerma fueron consecuentes y estuvieron acertados.
+
+Prolijo sería exponer aquí en compendio los actos de D. Cristóbal en el
+virreinato y los demás sucesos de su vida hasta que llegó a su término,
+y con ella el libro del Sr. Danvila.
+
+Libro es este de grandísimo interés, rico en noticias curiosas y en
+nuevos datos y de muy envidiable lucimiento, no ya sólo para quien
+empieza a escribir de historia y es muy joven, sino para el más curtido
+y avezado en este linaje de estudios.
+
+No tiene la falta, sino la sobra, en moda hoy; moda de la que parece
+imposible prescindir para componer una mera biografía. Por eso suele
+ponerse en la portada de esta clase de libros, aunque el Sr. Danvila no
+lo ponga, como aditamento al nombre del héroe y completando el título,
+ora _y su tiempo_, ora _y su siglo_, aunque ni el tiempo ni el siglo
+quedase muy descabalado o muy inexplicado si el héroe mentalmente se
+suprimiera.
+
+De todos modos, el libro del Sr. Danvila, calificado como se quiera el
+género a que pertenece, es desde luego muy importante trabajo, y cierta
+y brillante promesa además de otros sazonados frutos que el ingenio y la
+laboriosidad del autor han de producir en adelante.
+
+
+
+
+EL ESPECTÁCULO MAS NACIONAL
+
+
+I
+
+
+Mi querido amigo y tocayo el conde de las Navas, ha publicado
+recientemente con el mismo título que damos a estos artículos, un libro,
+tan ameno como erudito, sobre la historia del toreo.
+
+En más de seiscientas páginas que el libro contiene, entiendo yo que
+está dicho cuanto en pro y en contra de la tauromaquia puede decirse, y
+que está contado por estilo muy elegante y ligero cuanto al ejercicio
+del mencionado arte se refiere, desde sus orígenes, que van a perderse
+en la noche de los tiempos, hasta el día de hoy, en que sigue
+floreciente y en auge, sin que necesite ni pida _regeneración_, como
+otras artes, cosas y personas.
+
+Casi imposible, al menos para mí, que me considero incapaz de tamaña
+empresa, sería exponer aquí en resumen, con claridad y orden, lo más
+importante y sustancial del libro mencionado. Baste afirmar que el señor
+conde ha apurado la materia y ha logrado componer una verdadera
+enciclopedia taurina. Nada se le queda por investigar, aclarar, contar y
+discutir sobre las corridas de toros, desde que empezaron en España, tal
+vez antes de la fundación de Cádiz y de la venida de Hércules fenicio,
+que erigió sus columnas, no sé si en Calpe, o en Avila, o en ambos
+cerros.
+
+No hay personaje histórico que haya toreado de quien no nos hable el
+señor conde. Hasta Francisco Pizarro, conquistador del Perú, y hasta el
+muy glorioso emperador Carlos V, resultan toreros.
+
+Las fiestas reales, en que con mayor o menor lucimiento se han lidiado
+toros para solemnizar algún suceso fausto y aumentar el regocijo
+público, están mencionadas en el libro del señor conde con
+escrupulosidad y con prueba de documentes fehacientes, desde las que
+hubo en el año de 1144 en León para celebrar las bodas de doña Urraca,
+hija del rey Alfonso VII, hasta las que hubo en Sevilla en 1877 para
+obsequiar al rey D. Alfonso XII.
+
+Demostrado con toda evidencia deja el señor conde que el espectáculo más
+nacional en España es el de las corridas de toros. Demuestra además con
+gracia, discreción y abundante copia de razones que las tales corridas
+no son feroces, ni inmorales, ni merecedoras de la censura acerba que no
+pocos sujetos autorizados y varios escritores de nota han lanzado contra
+ellas en épocas distintas. Los que más se han señalado y extremado en el
+siglo presente por su reprobación de los toros han sido el ilustre don
+Gaspar Melchor de Jovellanos y el ingenioso poeta y marino don José
+Vargas Ponce, y recientemente D. Luis Vidart y el marqués de San Carlos.
+Contra todos ellos combate valerosamente el conde de las Navas, y logra,
+en mi sentir, completa victoria.
+
+Como quiera que sea, así los partidarios como los enemigos de las
+corridas de toros, no podrán menos de deleitarse y de instruirse con la
+lectura del libro de que aquí damos cuenta. Toda persona de buen gusto y
+aficionada a saber, si no se convence leyendo este libro, se divertirá
+de seguro y adquirirá multitud de curiosas y peregrinas noticias, sin
+sentir nunca cansancio ni hastío. Esta es la mayor alabanza que podemos
+dar y que damos con sinceridad y satisfacción a la flamante obra del
+conde de las Navas, muy conocido y celebrado ya en la república
+literaria, así por otros trabajos de erudición como por sus cuentos y
+novelas.
+
+Otra alabanza, no obstante, merece también el libro del señor conde, que
+yo consignaría aquí aunque no quisiera, ya que la calidad envidiable
+que en el libro alabo me sirve de fundamento para cuanto voy a decir, y
+aun para mucho que yo diría y que me callo, receloso de fatigar a los
+lectores.
+
+El libro del señor conde de las Navas es muy _sugestivo_. ¿Quién, al
+leerle o después de haberle leído, no siente invencible deseo de hacer
+examen de conciencia sobre el punto capital que el libro trata, de
+declarar con franqueza si condena o aplaude las corridas de toros y de
+exponer los argumentos en que se apoya su reprobación o su aplauso?
+
+Dejándome yo arrebatar por el antedicho deseo, voy a consignar aquí mi
+opinión, aunque nadie me la pida, interviniendo en la disputa, con
+independiente juicio y sin previa inclinación de ningún lado.
+
+¿Las corridas de toros pecan gravemente contra la filantropía o dígase
+contra el afecto y el respeto que todo ser humano debe inspirarnos? Tal
+es la primera cuestión. La respuesta es clara, pero no puede darse sin
+distingos. Sin distingos no cabe duda que se debe condenar una fiesta en
+la que para divertirnos exponen su vida unos cuantos prójimos nuestros.
+Pero cuando se considera que hay otra multitud de fiestas en que las
+vidas de nuestros prójimos se exponen más aún, no podemos menos de
+considerar inocentes, o si se quiere poco _nocentes_ las corridas de
+toros. No aventura menos que el torero el domador de leones o de tigres,
+que entra en la jaula en que ellos están, los fascina con su mirada y
+los doma y amedrenta a latigazos.
+
+El acróbata que en lo más alto del circo, salta de un trapecio a otro
+trapecio, queda pendiente de un pie sin otro asidero, y vence aun
+mayores dificultades y arrostra mayores peligros, a mi ver arriesga la
+vida, más aún que el que se lanza a la arena del circo, sereno, ágil y
+fiado en su arte, a luchar con el toro más bravo. Y todavía es menos
+filantrópico el arte del titiritero que el del lidiador de toros, si se
+piensa en la educación con que cada cual es menester que se prepare. La
+gimnasia del torero es sana: no tuerce ni violenta la naturaleza. Basta
+con que los pies sean ligeros, el cuerpo flexible, la vista perspicaz y
+diestro y robusto el brazo. En ninguna de estas condiciones se requiere
+nada que raye en lo anormal o en lo monstruoso: que exponga al que
+procura adquirirlas a la dislocación o a la rotura de los órganos y
+aparatos de su cuerpo, a fuerza de querer darles empleo contrario al que
+naturalmente tienen. Los descoyuntados, los que se tuercen y doblan de
+manera insólita, los que alzan con los dientes enormes pesos y hacen
+otras habilidades por el mismo estilo, aunque nos maravillen, repugnan
+por lo antinatural del ejercicio y más aún por la perversa preparación
+que el ejercicio presupone, y en la cual es probable que hayan sucumbido
+no pocos antes de llegar a ser maestros y de poder lucirse.
+
+El pugilato o riña a puñadas entre dos o más hombres es espectáculo muy
+frecuente aun en Inglaterra y en los Estados Unidos, y del que mucho
+gustan ingleses y angloamericanos. En estas riñas los espectadores se
+apasionan por uno de los dos combatientes, juegan y apuestan dinero. No
+hay para qué ponderar cuanto menos humanas son estas riñas que las
+corridas de toros. En las corridas, de cada cien veces, una a lo más,
+saldrá un hombre herido o muerto, pero en el combate a puñetazos no se
+concibe que queden nunca ilesos los campeones, uno de ellos al menos
+saldrá con las narices rotas, con un ojo destrozado o hinchado, o con
+tales contusiones en el pecho que le lastimen las entrañas y le hagan
+vomitar sangre o le causen la muerte. Dignas de la epopeya son tales
+luchas, pero no se puede negar que son brutales y harto impropias de la
+civilizada y filantrópica edad en que vivimos. Bien están en la _Iliada_
+los juegos que celebra Aquiles en honor de Patroclo y la lucha del hijo
+de Panopes con el gentil Eurialo, a quien sus amigos retiran de la arena
+vencido, arrastrando
+
+ el mísero los pies, y de la boca
+ sangre arrojando turbia. Sobre el hombro
+ la cabeza caída, y delirante.
+
+No muy inferior belleza épica tiene el canto del poeta ruso Lermontoff,
+donde se refiere la lucha, en presencia de Ivan el Terrible, del joven
+mercader que mata a puñadas al guardia favorito del Czar. Pero todo
+esto, que es agradable y bello y no disuena contado en una narración de
+tiempos antiguos, o de pueblos semibárbaros, es abominable e impío en el
+siglo presente. En su comparación, la más sangrienta corrida de toros es
+menos cruel, y menos peligrosa para el hombre que muchos juegos y
+ejercicios, como la caza de leones, osos y tigres y hasta como las
+mismas carreras de caballos, donde tal vez los _jockeys_ están más
+expuestos que los toreros y pueden reventarse o romperse la nuca.
+
+En otro concepto, en el que podemos llamar ortopédico, lejos de ser
+censurable el ejercicio del toreo, es más digno de recomendación que
+casi todos los otros ejercicios varoniles, porque no deforma el cuerpo o
+desarrolla algunas de sus partes a expensas de otras, como la danza, que
+suele enflaquecer los brazos y desenvolver demasiado las piernas, sino
+que propende a robustecer por igual todo el cuerpo humano, prestándole
+vigor, ligereza y gallardía.
+
+En un buen torero es casi indispensable condición cierta proporcionada
+harmonía de los miembros, cierta vigorosa y elegante esbeltez, mientras
+que un _jockey_, por ejemplo, puede ser feo como un mico, patizambo, y
+giboso y hasta conviene que sea ruin y desmedrado a fin de que no pese
+mucho.
+
+La hermosura varonil del torero puede y debe ejercer influencia benéfica
+en el ánimo de la muchedumbre, en quien un inveterado espiritualismo
+ascético y después otras varias causas han hecho que se descuiden por
+demás en España el esmero y cuidado del cuerpo. Nuestra clase media le
+atiende y le ejercita poco. Todavía es de maravillar cómo los individuos
+que a ella pertenecen no están más enclenques y decaídos, mereciendo el
+apodo de D. Pereciendo o de D. Líquido con que suele motejarlos la baja
+plebe. El gallardo tipo del torero debe estimularlos con emulación. Bien
+lo da a entender el poeta cuando dice en elogio del insigne Pedro
+Romero:
+
+ Das a las tiernas damas mil cuidados,
+ y envidia a sus amantes.
+
+Vale, por último, la tauromaquia para conservar ciertos usos y
+costumbres muy útiles que sin tauromaquia acaso se hubieran ya perdido.
+Agradecidos debemos estar al arte de Pepe-Hillo y de Montes, aunque no
+sea más que porque contribuye a que sigan poniéndose mantilla las
+mujeres. El sombrerete y otras modas de París lo invaden todo, y nada, a
+mi ver es más contrario a la regeneración que tanto anhelamos hoy.
+
+Las tales modas, singularmente en nuestra pobre e inferior clase media,
+ejercen el más funesto y deletéreo influjo. A un empleado, pongamos por
+caso, que tiene tres o cuatro mil pesetas de sueldo anual, y es padre
+dichoso de dos o tres niñas, que gastan sombrerete y otros primores
+parisinos, ¿qué le queda para pagar la comida y el alquiler de la casa
+si han de ir las niñas medianamente emperegiladas? Y es todo ello más
+digno de notar y más lastimoso, si se atiende a que los tales perejiles
+cuestan en España doble o triple que en otras tierras. Porque aquí
+tenemos que pagarlo doble o triple a fin de proteger la industria o la
+producción nacional.
+
+Bien podemos decir, aunque sea entre paréntesis, y por vía de desahogo,
+que restando de lo que pagamos por ciertos artículos, el exceso que se
+paga para proteger la industria nacional, tal vez resulte que con este
+exceso, salga la tal industria, más asalariada por el Estado, que
+cualquiera otra función u oficio público, y que, con lo que nos cuesta,
+pudiéramos sostener todos los empleados que hay en Madrid, y dar su
+paga íntegra a los generales, aunque pasen de setecientos.
+
+Creo, pues, que convendría volver a las mantillas y abandonar los
+sombreretes y demás primores parisinos. Yo gusto del lujo. ¿Quién no
+gusta del lujo como no sea un asceta o un esparciata? Pero el lujo no
+debe ser a expensas de la alimentación. La cocina nacional, que sin duda
+hubo de estar floreciente y adelantada en el siglo XV, como lo
+atestiguan D. Enrique de Villena y Ruperto de Nola, ha venido a caer en
+espantosa decadencia en el siglo XVII por el beaterio, penitente y
+devoto, y en el día por la afición y prurito de gastarlo todo en trapos
+transpirenaicos. Con razón exclamaba un elocuentísimo y famoso orador
+español, no sin suspirar y verter lágrimas: ¡yo no como, yo me alimento!
+Nuestra cocina... esa sí que está degenerada. Y así por lo poco
+apetitosos que son los platos, como por lo mucho que hay que gastar en
+el lujoso aparato exterior, es lo cierto que suele comerse poco y mal,
+por donde la anemia y la cacoquimia son las enfermedades más comunes de
+ahora. La esplendidez y el regalo sibaríticos de los toreros,
+manteniendo y haciendo florecer colmados, figones y tiendas de andaluces
+y de montañeses, pone ya y seguirá poniendo a este mal oportuno reparo y
+castizo remedio.
+
+Por todas las razones que dejo expuestas me atrevo yo a decir que las
+corridas de toros sobre ser filantrópicas, son patrióticas y
+regeneradoras, y que, por lo tanto, deben ser aprobadas y hasta
+celebradas y fomentadas.
+
+Veamos ahora si las condena y si justamente las anatematiza la piedad
+que debe inspirarnos todo ser viviente, sensible al dolor, aunque no sea
+racional como nosotros. Pero este asunto es tan vasto que requiere
+artículo aparte, aunque discurramos sobre él y tratemos de dilucidarle
+con rapidez compendiosa.
+
+
+II
+
+
+¿Qué opinión tendrá de las corridas de toros la Sociedad protectora de
+los animales, sociedad existente hoy en todos los países civilizados? La
+tal opinión de seguro ha de ser muy mala; ¿pero será lógico el
+razonamiento en que se funde? Me parece que no, y procuraré demostrarlo.
+
+Rechacemos la doctrina de Gómez Pereira y de Descartes, quienes acaso
+intentaban disculpar con ella la voracidad y la crueldad de los hombres,
+que sin chispa de compasión comen vacas, carneros, cerdos, perdices y
+otros muchos seres animados, vivíparos y ovíparos. No incurriré yo
+tampoco en el contrario parecer, atribuyendo a los animales alma
+semejante a la nuestra, lo cual huele a herejía, o suponiendo, y esto es
+peor, que trasmigran las almas humanas, y se cuelan, viven y funcionan
+en diversa clase de bichos.
+
+Lo discreto, a mi ver, es colocarnos en un justo medio. Sin meternos en
+honduras, sin investigar qué es espíritu y qué es materia, cosas ambas
+en lo sustancial igualmente desconocidas, no queremos ni podemos negar
+cierta dosis de entendimiento y bastante sensibilidad a los brutos que
+harto saben dónde y cómo les duele y se quejan y lo deploran a su modo.
+El dolor en ellos ha de asemejarse no poco al dolor en nosotros, por
+donde es justo que los compadezcamos y que si no les tenemos compasión
+se nos acuse de dureza de entrañas.
+
+No poco he leído yo en _El ente dilucidado_ del padre Fuente la Peña, y
+en _El gobierno general, moral y político hallado en las fieras, etc._,
+del reverendo padre Valdecebro, sobre las virtudes e inteligencias de
+los brutos, y más he leído aún en autores novísimos, sabios y poetas,
+entre los que se distinguen el doctor Jonatas Franklin y el novelista
+Mery por las habilidades, honradez y talento que atribuye a un elefante
+en su novela _El paraíso terrestre_.
+
+Sin ponderar tanto las prendas casi personales de no pocas aves y
+cuadrúpedos, menester es confesar que el elefante es pudoroso y muy
+aficionado a la música; el perro fiel; paciente el buey, agradecido el
+león y muy listos algunos monos. No recuerdo yo dónde he leído, pero sí
+que he leído, de un mono que jugaba muy bien al ajedrez y que casi
+siempre ganaba. En suma, los animales no son máquinas, sino que tienen
+alma, aunque no sea inmortal, sino perecedera, y piensan y discurren, y
+sobre todo sienten y padecen, que es lo que importa afirmar aquí. Al
+matarlos, pues, para comérnoslos, no procedemos con ellos amable y
+generosamente. La Sociedad protectora de los animales, para ser lógica
+en su conducta, debía tratar de que fuese herbívoro el linaje humano.
+
+Los indios, mil veces más compasivos que nosotros en este particular,
+dicen que se abstienen de comer carne, sin que haya bula entre ellos que
+los habilite para comerla. Muy celebrados son su piedad y su afecto a
+todo ser viviente. Del rey Usinar cuenta la leyenda que vino una paloma
+a pedirle amparo contra el gavilán que la perseguía. El rey quiso
+ampararla y amonestó al gavilán para que no la devorase. Contestó el
+gavilán que la naturaleza había dispuesto que él se alimentase de carne
+y había creado las palomas para que los gavilanes las devoraran. Sólo
+consintió el gavilán en perdonar a la paloma la vida, si el rey le daba
+de su propia carne cantidad igual en peso al peso de la paloma. Aceptó
+el rey el convenio y empezó a cortar pedazos de su carne y a ponerlos en
+una balanza, en uno de cuyos platillos estaba ya la paloma. Pero por más
+que el rey se despedazaba, nunca igualaba el peso del ave. El gavilán y
+la paloma eran nada menos que Indra y Agni, poderosísimos dioses, que
+habían querido demostrar y habían demostrado la inmensa piedad del rey y
+tal vez lo inútil e inconducente de su sacrificio, ya que por ley
+natural e ineludible en este bajo mundo nos devoramos unos a otros, y la
+muerte en unos es en otros principio y causa de vida.
+
+Yo me alegraría de que el sacrificio del rey Usinar hubiera tenido mejor
+resultado, pero como no le tuvo, los hombres siguen siendo peor que los
+gavilanes y se comen sin escrúpulo cuanto de vivo cogen por delante y
+les parece suculento y apetitoso.
+
+El mundo está convertido por nuestra gula en una carnicería. ¡Y de qué
+medios tan traidores no nos valemos para matar a los que nos comemos
+después! ¿Hay nada más abominable que atraer con reclamo a las aves para
+que acudan movidas por el amor, y en vez del amor hallen la muerte?
+
+No quiero describir aquí con todos sus pormenores la infame matanza del
+cerdo, como yo la he presenciado en mi lugar siendo niño todavía: aquel
+río de sangre brotando con ímpetu de la herida garganta y cayendo en un
+lebrillo, donde una robusta moza le agitaba para que no se cuajase; la
+más gentil zagala se entretenía en menear el rabo al cerdo para que se
+desangrase mejor, y el cerdo daba roncos, lastimeros y desgarradores
+gruñidos. ¿No sería posible valerse del cloroformo o de otro eficaz
+anestésico para ejecutar tan cruenta operación sin que la víctima
+padeciese? ¡Quién sabe! Acaso el dolor penetre en los átomos de la
+materia y los haga sabrosos, así como el dolor cuando penetra en el
+espíritu le purifica, le acendra y le presta bondad, hermosura y
+merecimientos que nunca sin el dolor alcanzaría. No deberíamos entonces
+decir como Epícteto: _¡oh dolor! nunca confesaré que eres un mal_; sino
+_¡oh dolor! tú eres un bien y el crisol de las mayores excelencias y
+virtudes_.
+
+Cada cual dirá lo que se le antoje. Lo que todos tendrán que decir, sin
+discrepancia, es que dar muerte en buena lid y en ancho circo a seis o
+siete toros bravos es mucho menos cruel que matar a una perdiz
+atrayéndola con reclamo o que matar a un cerdo o a un pollo.
+
+Se me objetará que esto último no se hace por diversión, sino por
+necesidad o por casi necesidad de alimentarnos.
+
+Concedámoslo. ¿Pero no nos divertimos más cruelmente que con los toros
+con otros animales? ¿Las riñas de gallos son menos feroces que la
+tauromaquia? ¿En algunos países de Oriente no se deleitan los ociosos en
+echar a pelear, en cierta mesita redonda que sirve de circo, a dos
+escarabajos de muy belicosa condición que por allí se crían?
+
+Una de las declamaciones más hipócritamente sentimentales que se hacen
+contra las corridas de toros estriba en ponderar lo útil que es el toro
+para la agricultura y su mansedumbre y sufrimientos en el trabajo; pero
+los declamadores hipócritas olvidan o aparentan olvidar el método
+nefando de que el hombre tiránico se vale para infundir en el toro la
+tan decantada mansedumbre convirtiéndole en buey. Esta es una de las más
+abominables maldades que comete el hombre, no sólo con los toros, sino
+con otros muchos seres sensibles.
+
+¿A quién debe detestar más la Sociedad protectora de los animales, a un
+torero de Córdoba, de Ronda o de Sevilla que mata al toro
+caballerescamente,
+
+ _Cara a cara y con razón,_
+
+como Sancho Ortiz a Bustos Tavera, o a cualquiera de esos pícaros
+franceses, que pasan los Pirineos para ejercer en España sus
+traicioneras habilidades, y vienen pitando con son más medroso que el de
+la flauta de Pan, y estremeciendo de miedo a toda criatura masculina?
+¿Cómo la referida Sociedad protectora nada dice contra estos asesinos de
+lo que está por venir y se desata en injurias contra el torero que mata
+en buena lid y a un individuo solo?
+
+Recuerdo que allá en mi niñez y en mi lugar y casa, había una sirvienta
+llamada Frasquita. Era natural de Torbiscón o de Cártama, porque de esto
+no estoy muy seguro, aunque por dicha importa poco. Frasquita era linda
+y graciosa, aunque pasaba ya de treinta años y había tenido mil
+desilusiones y pesares. Un criado gallego había hecho con ella el papel
+de Jason, dejándola el pérfido en abandono y trasponiendo no sé si a
+Montevideo o a Buenos Aires. No imitó Frasquita a Medea: no mató a sus
+hijos, sino los crió con esmero y cariño. Yo sospecho, sin embargo, que
+ella, también como la hija de Minos,
+
+ _Indomitos in corde gerens Ariadna furores_,
+
+concibió desmedido aborrecimiento, no a un individuo solo, sino a todo
+el género masculino. Ora sea por esto, ora sea por la rara disposición
+que ella tenía, lo cierto es que Frasquita hacía prodigios en el vasto
+corral que teníamos en casa poblado de pollos.
+
+Aunque poco cuidada, Frasquita tenía la más bien formada mano que puede
+imaginarse. Sus dedos fusiformes darían envidia a la más empingorotada
+Princesa. Y de estos dedos, el índice y el del medio de su ominosa
+diestra eran como truculentos alicates, que penetraban por una pequeña
+incisión y arrancaban a los volátiles lo que no es decible, con rapidez
+inaudita. Los volátiles engordaban luego que era un contento y yo me
+complacía en comerlos; pero el espectáculo previo, causa de la gordura,
+me afligía bastante. Todavía al pensar en aquello, suelo exclamar con el
+poeta:
+
+ _Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis_.
+
+Dígaseme ahora con sinceridad si aquellos dos dedos de Frasquita no eran
+más fieros y traidoramente destructores que todos los rejones,
+banderillas, garrochas y espadas que contra los toros se esgrimen.
+
+Pero algo hay aún, mil veces más abominable y tremendo: el método de
+que, según he oído contar, se vale el hombre para producir el hígado
+gordo de ganso. ¿Cabe mayor infamia que la de crear artificialmente una
+enfermedad para deleitarnos luego comiéndonos el resultado? El poeta
+Marcial aseguraba ya que en su tiempo se hacía crecer tanto el hígado
+que venía a ser tan grande como el ganso todo.
+
+ _Adspice, quam tumeat magno jecur ansere majus,_
+ _Miratus, dices: hoc, rogo, crevit ubi?_
+
+¿Qué diabluras, qué perradas, qué judiadas no se harán con el ganso,
+para que el hígado le crezca con tan estupenda hipertrofia? Los
+franceses tienen alguna disculpa, ya que puede decirse que al tratar así
+a los gansos, se vengan de ellos, porque graznando, dieron la voz de
+alarma e impidieron a los galos que se apoderasen del Capitolio: pero
+los romanos, a quienes los gansos salvaron, no tuvieron perdón de Dios,
+cuando mucho antes que los franceses martirizaron a los gansos para
+hacer el _jecur anseris_, que hoy llamamos _foie gras_. Delicioso manjar
+es por cierto, pero yo declaro que todo el que se regala comiéndole sin
+escrúpulo de conciencia, no tiene derecho para maldecir de las corridas
+de toros. Y yo sé de buena tinta que los señores marqués de San Carlos y
+D. Luis Vidart gustaban del _foie gras_ y le comían a menudo.
+
+La atroz conducta del hombre con los animales, lejos de ser un atraso,
+puede y debe considerarse como un progreso, si nos apoyamos en la
+sentencia de Don Hermógenes, de que todo es relativo. Quiero yo
+significar con esto, que no hay crueldad ni horror de cuantos el hombre
+hace con seres animados irracionales que no haya hecho o haga con sus
+semejantes cuando no tiene animales silvestres o domésticos de qué
+valerse. En todo país, como por ejemplo, en la América precolombina,
+salvo el Perú, cuando no había bestias de carga, el hombre convertía en
+bestia de carga al hombre. Y cuando la caza no daba suficiente provisión
+de carne, y no había carneros, bueyes y cerdos que matar, el hombre muy
+candorosamente, ya con el pretexto de sacrificar a sus ídolos, ya sin
+pretexto alguno, solía adoptar la mala costumbre de matar a otros
+hombres y de comérselos luego.
+
+Comparado, pues, con las corridas de toros todo cuanto hemos dicho a
+escape y desordenadamente sobre la ferocidad humana, así en la edad
+antigua como en la moderna, lícito es inferir y afirmar que las tales
+corridas distan mucho de ser un signo de barbarie en el pueblo que se
+complace en ellas, y que hay sobrada hipocresía, o por lo menos afán de
+mostrar un sentimiento refinado en censurarlas y condenarlas
+resueltamente.
+
+Prescindamos, no obstante, de comparaciones. No digamos, como D.
+Hermógenes, que todo es relativo. Y sin exageración veamos lo que se
+debe sentir, pensar y afirmar de las corridas de toros, no en otro
+siglo, sino en el nuestro, y no en remotos países, sino en la culta y
+cristiana Europa, de que forma parte nuestra España.
+
+Tal vez hay mucho de chiste y de broma en cuanto se alega en favor de
+las corridas de toros en el precioso libro del señor conde de las
+Navas. Tal vez en el bellísimo prólogo del mencionado libro, escrito por
+D. Luis Carmena y Millán, cuya autoridad en tauromaquia es indiscutible
+y casi infalible, se trasluzca también algo de burla y de ironía. Yo
+mismo me he dejado dominar del buen humor y he desechado mi natural
+seriedad al escribir estos artículos.
+
+Tratado seriamente el asunto, alguna razón, aunque no por completo,
+tendremos que dar al doctor Morgades, obispo de Barcelona, y a la
+asociación que en aquella ciudad se está formando para oponerse a las
+corridas de toros.
+
+Yo me limitaré a decir, aunque se me tilde de poco patriótico, que
+prefiero el toreo portugués al castellano. Los infelices caballos, que
+se van pisando las tripas, y que todavía en las ansias de la muerte,
+andan por el circo a fuerza de palos, que un rudo ganapán va sacudiendo
+sobre sus costillas, será _el espectáculo más nacional_ de todos, pero
+es espectáculo feo, villano, horrible y repugnante por todo extremo. Si
+este martirio de los pobres jamelgos pudiera evitarse, acaso no habría
+que decir mucho contra las corridas de toros. Y si adoptásemos el toreo
+portugués, nada habría que decir sino grandes alabanzas, por ser un
+ejercicio ecuestre en que el caballero y el caballo igualmente se
+lucen.
+
+
+
+
+«EL EXTRAÑO»
+
+ÚLTIMA MODA DE PARÍS
+
+
+Sin pecar de jactancioso, me parece que puedo creer y decir que España,
+desde fines del siglo XV, y tal vez durante todo el siglo XVI, fue la
+primera nación del mundo. Y no sólo lo fue por su material predominio,
+descubrimientos, conquistas y extensión territorial de su imperio, el
+mayor que ha habido nunca, sino por la excelencia en las artes de la paz
+y de la guerra, de los ilustres varones que entonces produjo.
+
+Nuestra decadencia fue rápida. Los autores que han procurado explicar
+sus causas no me satisfacen. Lejos de mí la soberbia presunción de
+querer enmendarles la plana. Lo único que me atreveré a indicar, no ya
+como causa única, sino como una de las causas de nuestra decadencia en
+el pensamiento, fue el habernos aislado, o bien por engreídos o bien por
+recelosos, de que nos inficionasen las herejías, contra las cuales
+combatió España gallardamente, procurando conservar o reanudar el lazo
+unificante de la civilización europea y el soberano espíritu que hasta
+entonces la había informado.
+
+Muy decaídos ya, vinimos a dar en el extremo contrario. Nos creímos
+atrasadísimos y entendimos, hasta cierto punto con razón, que para salir
+del atraso era menester alcanzar e imitar a las naciones que se nos
+habían adelantado.
+
+Largo sería, y más difícil que largo, explicar aquí cómo deben ser esta
+imitación y este alcance. Lo único que yo diré es que en lo científico,
+el imitar y el alcanzar se comprenden, porque en lo científico cabe y
+hay progreso; pero en lo puramente literario y artístico no se progresa
+nada. El progreso no trae escultor que valga más que Fidias, ni lírico
+mejor que Píndaro, ni trágico mejor que Sófocles, ni orador más
+elocuente que Demóstenes, ni poeta más inspirado y elegante que
+Virgilio.
+
+Considero, pues, absurda alucinación la de creer que las artes del
+dibujo y de la palabra, cuyo fin es crear la belleza, vayan
+perfeccionándose y mejorándose con el tiempo. Antes bien, me inclino a
+maravillarme más por lo mismo que son menos reflexivos y artificiosos, y
+más inspirados y espontáneos, de los himnos de Rig Weda que de las odas
+de Víctor Hugo, y del Prometeo de Esquilo que de _Hernani_ o de
+_Lucrecia Borgia_.
+
+Traigo a cuento todo lo que va dicho, con ocasión de las _Academias_ del
+Sr. D. Carlos Reyles, notable escritor uruguayo. _Academia_ viene a ser
+equivalente de novela corta, y se funda este título en uno de los
+significados que da nuestro Diccionario a la palabra _academia_, y que
+es como sigue: _figura desnuda diseñada por el modelo vivo_.
+
+En una extensa carta literaria que dirigí hará tres o cuatro meses a _El
+Correo de España_, en Buenos Aires, discurrí muy por extenso sobre la
+primera _academia_ del Sr. Reyles, titulada _Primitivo_.
+
+El mérito indisputable de este señor y la novedad exótica de su arte de
+escribir novelas me mueven a discurrir también por extenso sobre su
+segunda _academia_, titulada _El Extraño_, y a juzgar, por varias
+razones muy interesante, este estudio.
+
+Ya se entiende que si yo no creyera en el valer literario del Sr.
+Reyles, nada bueno ni malo diría acerca de sus obras. Si las censuro es
+por creer que el autor vale, aunque anda harto extraviado.
+
+Su extravío proviene de la ya mencionada enfermedad epidémica, nacida
+del menosprecio con que miramos a nuestra nación o a nuestra raza, y
+que se nota, por fortuna, más que en España, entre los escritores
+hispanoamericanos. Consiste la enfermedad en cierto candoroso y
+desaforado entusiasmo por la última moda de París en literatura, como si
+en literatura estuviesen bien las modas y como si en literatura se fuese
+progresando siempre, como se progresa en cirugía o en química y mecánica
+aplicadas a la industria.
+
+Sin duda que, en mi sentir, nadie ha escrito hasta ahora una más hermosa
+novela que el _Don Quijote_, aunque yo no niego que podrá un día
+escribir alguien otra mejor novela; pero esta mejor novela no lo será
+porque se haya progresado, sino porque Dios o la Naturaleza, la
+Providencia o el Acaso, hará que nazca, en Rusia, en Suecia, en Francia,
+o quién sabe dónde, un novelista más ingenioso, más profundo y más ameno
+que Miguel de Cervantes.
+
+De todos modos, la mejor novela que hoy se escriba, no lo será porque se
+funde en una estética recién descubierta, y porque se ajuste a
+determinados procedimientos a la última moda de París, sino que será la
+mejor novela por la propia, libre y tan poderosa como juiciosa
+inspiración de quien con entendimiento tan sano como grande acierte a
+escribirla.
+
+Yo no entiendo de música e ignoro lo que podrá ocurrir en lo futuro con
+relación a la música; pero sobre literatura, aunque también entiendo yo
+poco, entiendo lo bastante para estar segurísimo de que no es dable en
+cierto sentido la literatura del porvenir. Se cae de su peso que la
+literatura, reflejo de creencias, doctrinas, costumbres y leyes,
+aspiraciones, temores y esperanzas de cada época, varía tan a menudo
+como varían todas estas cosas en el seno de la sociedad humana. En este
+sentido, la literatura del siglo XVIII, con relación a la del siglo
+XVII; fue literatura del porvenir, y la del siglo XIX lo fue con
+relación a la del siglo XVIII, y la del siglo XX lo será con relación a
+la de nuestro siglo; pero no es esta perogrullada lo que quiere
+expresarse cuando se habla hoy de literatura del porvenir. Lo que quiere
+expresarse es la aparición de escritos tan profundos y sutiles que los
+de Homero, Dante, Virgilio, Ariosto, Shakespeare, todos nuestros grandes
+dramáticos y los dramáticos griegos, en suma, cuanto hay de conocido
+hasta ahora y puesto en letra de molde, sea fruslería insubstancial,
+superficial y _epidérmica_, que de tal la califica el Sr. Reyles,
+comparado con lo que ya se va escribiendo y con lo que se escribirá en
+adelante, si Dios no lo remedia, ajustándose a los patrones, cánones y
+moldes que vienen de París, ora inventados, ora aceptados y autorizados
+allí, aunque vengan de Alemania, de Rusia o de Suecia.
+
+Todavía hay en este nuevo arte literario que el Sr. Reyles sigue, algo
+que me choca más que la supuesta superioridad de las obras, por virtud
+de progresivo desarrollo. Lo que me choca más es el propósito de que las
+novelas, cuentos, _academias_ o como quieran llamarse, no se han de
+escribir para deleitar y pasar agradablemente el tiempo con su lectura,
+sino para mortificar, aterrar y compungir a los lectores, como con una
+pesadilla tenaz y espantosa.
+
+Y si esto fuese para hacernos aborrecer el mundo y todas sus pasiones,
+alborotos, pompas y vanidades, el caso tendría explicación, salvo que
+yo, en vez de llamar novelas a los libros que así se escribiesen, los
+llamaría obras ascéticas, materia predicable, homilias o libros de moral
+severa y adusta, como _Los gritos del infierno_, los _Casos raros de
+vicios y virtudes_, las _Agonías del tránsito de la muerte_ y los
+_Estragos de la lujuria_.
+
+Por desgracia, esta literatura a la moda no puede ser así, porque para
+ella la moral, si la tiene, no se funda en ninguna religión, ni en
+ninguna metafísica, y el vicio y la virtud vienen a ser productos tan
+naturales y tan inevitables como el vitriolo y el azúcar.
+
+Tampoco me conformo con los tipos o personajes que surgen de tales
+doctrinas, que las profesan, y que así ellos como el autor que los ha
+creado, entienden que son refinadísimos, exquisitos, aristocráticos de
+una flamante y peregrina aristocracia, y en todo superiores a los
+rastreros, vulgares y timoratos burgueses.
+
+La segunda _academia_ del Sr. Reyles saca a la palestra y pone en acción
+a uno de esos disparatados seres sublimes, llamado Julio Guzmán. El
+autor, en mi opinión, aspira a que admiremos a su héroe; pero sólo logra
+que nos parezca insufrible, degollante y apestoso. Es cómica, sin que el
+autor lo quiera, la pretensión de hallar inauditas novedades en los
+refinamientos y quintas esencias con que la moderna cultura presta
+hechizos supremos a la lascivia.
+
+Yo entiendo, y todo el mundo entenderá lo mismo, si bien lo recapacita,
+que en el vicio mencionado, así como en todos los demás, no ha habido el
+menor progreso desde las edades patriarcales. Lot y sus hijas, Dina y el
+príncipe de Siquén, los habitantes de Pentápolis, la señora de Putifar y
+los caballeritos _dandíes_ y _gomosos_, que vivían en Bactra, en Ur o en
+Menfis, sabían cuanto hoy pueden saber en punto a voluptuosidades todas
+las ninfas de París y sus mantenedores y parroquianos. Cuando uno
+recuerda a Oala y a Oliba de Ezequiel, la _Nana_ de Zola es una paloma
+sin hiel, es una inmaculada cordera. Y cuando uno trae a la memoria los
+linimentos, pomadas, aromas, afeites, mudas, untos y frotaciones, con
+que durante un año iban adobando a las más lindas muchachas antes de
+presentarlas al rey Asuero, todos los refinamientos, primores, adornos y
+zahumerios de que puedan valerse las más alambicadas ninfas de París,
+son la propia ordinariez y la más vulgar _cursilonería_.
+
+Las artes _cosméticas_ e indumentarias y todas las demás invenciones,
+trapacerías y mañas, provocantes y fomentadoras del erotismo, habían
+llegado a la perfección hace más de tres mil años y desde entonces nada
+han adelantado. El más curtido y experimentado en amor de todos los
+mozalbetes que viven en París, no podría describir con mayor exactitud
+que el divino Homero los medios de seducción de que se vale una mujer
+para engañar, enloquecer y adormecer a su marido o a su amante. Dígaseme
+si Juno no estaba bien industriada en todo ello, cuando para encender en
+deseos frenéticos el corazón de Júpiter, se puso el cinturón de Venus y
+subió a la cumbre del Gárgaro. Onfale hizo hilar a Hércules; Dalila
+cortó a Sansón los cabellos y Elena suscitó una guerra espantosa que
+duró diez años. A ver si estas señoras, y muchas otras de que están
+llenas las historias sagradas y profanas, no sabían dónde les apretaba
+el zapato, en cuanto se refiere al arte cuyas reglas fundamentales puso
+Ovidio en verso.
+
+Pero volvamos a Julio Guzmán _el extraño_, y pongamos término a las
+divagaciones.
+
+El suceso que presta asunto a la novela o _academia_, es harto frecuente
+en la vida real. Durante la mía, que ya no es corta, he visto yo docenas
+de casos parecidos: una mujer que, ya por una razón, ya por otra, casa o
+se propone casar con su hija, con su sobrina o con su hermana, al hombre
+de quien está o estuvo enamorada y con quien tiene o tuvo poco castas
+relaciones. Esto, aunque frecuente, es bellaquería de marca mayor, que
+nunca debe disculparse: pero menos disculpa tiene el arrepentirse por
+tan desmañada manera, que el galán a quien quiere casar su enamorada,
+mate a disgustos o poco menos, así a dicha enamorada como a la novia que
+le ha buscado. Y todo ello por exceso de amor, porque él está prendado
+de ambas y porque se encuentra, aunque sea innoble comparación, que
+suplico se me perdone, como burro entre dos piensos.
+
+En resolución, Julio Guzmán, a quien su querida Sara se allana a casar
+con su hijastra Cora, se arregla de suerte que causa la infelicidad de
+Cora y de Sara y se queda sin la una y sin la otra. No debiera, pues,
+llamarse Julio Guzmán, sino Pedro Urdemalas. Lo cierto es que en esta
+academia de _El Extraño_ todos son infelices. ¿Y cómo no ha de serlo _el
+extraño_, y cómo no ha de hacer infelices a cuantos le rodean y a
+cuantos se interesan por él, cuando es víctima de una vanidad ridícula y
+de las más indigestas doctrinas pesimistas, materialistas y ateístas?
+
+Y es lo singular que, después de todas mis censuras y después del mal
+efecto que me produce la multitud de insufribles galicismos que hay en
+_El Extraño_, todavía persisto en ver en el autor muy notables prendas
+de novelista. Sólo las desluce la manera de escribir a la última moda y
+de imaginar que hay novedad y mejora en ello.
+
+Hasta el desencanto, la desesperanza y el hastío que pueda tener Julio
+Guzmán, valen poquísimo, en comparación de los que tres mil años antes
+tuvo Salomón, según el _Eclesiastés_.
+
+Afortunadamente, en nada malo hay novedad, ni cabe progreso. Tal vez
+pueda haber novedad y tal vez quepa el progreso en lo bueno. Si la
+literatura del porvenir así lo entendiese y así lo buscase, más razón
+tendría de ser y yo no me atrevería a censurarla. La censuro, porque
+hace lo contrario.
+
+Aun en los tiempos en que la mente humana imaginaba divinidades
+tiránicas y crueles, los grandes poetas, sobreponiéndose a la
+desconsoladora creencia, buscaban y hallaban un final desenlace,
+trascendente y dichoso, para sus tragedias más horribles, dejando a la
+Providencia justificada y glorificada. Así Minerva ahuyenta a las
+Furias y devuelve a Orestes la paz del alma, y así Prometeo es libertado
+y salvado por el hijo mismo del dios que tan horriblemente le
+castigaba.
+
+
+
+
+SOBRE LA NOVELA DE NUESTROS DÍAS
+
+
+Hace ya tiempo que escribí un artículo dando cuenta al público español
+de las novelitas llamadas _Academias_, que ha escrito el literato
+uruguayo D. Carlos Reyles. Como yo no me complací nunca en tomar un
+libro insignificante o tonto para objeto de mis burlas, para decir
+chistes fáciles y de baja ley y para hacer el papel de dómine empleando
+la disciplina o la palmeta, cualquiera que me conozca comprenderá que,
+si hablé de las novelitas mencionadas, fue por haber encontrado en ellas
+verdadero mérito y por juzgarlas digno asunto de la crítica. Así lo
+entendió también su autor D. Carlos Reyles, y, si ha contestado a mi
+artículo, en _El Liberal_, ha sido de modo tan cortés y tan lisonjero,
+que me mueve a la réplica, aunque sólo sea por agradecimiento y por
+cortesía.
+
+Voy, pues, a replicar al Sr. Reyles, aunque me parece harto dificultoso,
+porque dicho señor no defiende directamente sus obras, las cuales más
+bien han sido elogiadas que censuradas por mí. Lo que defiende es una
+determinada estética que yo en cierto modo y hasta cierto punto condeno.
+De aquí que para hacer los distingos indispensables y marcar bien los
+límites hasta donde se extiende mi condenación y las razones en que ésta
+se funda, necesite yo más espacio del que puede ofrecerme _El Liberal_ y
+acaso más paciencia de la que presumo que han de tener sus lectores.
+Haré, no obstante, un esfuerzo para ser breve y para decirlo todo en
+cifra y resumen, aunque sea con mengua de lo explícito y de lo claro que
+anhelo ser siempre en mis escritos.
+
+En literatura no hay modas de París, como en trajes y adornos de
+señoras, y tampoco hay progreso en literatura como en química, cirugía o
+mecánica, aplicada a la industria. Por consiguiente, quien entiende que
+hay tales modas y tales progresos, escribe mucho peor que si entendiese
+lo contrario, corta las alas de su ingenio en vez de alargarlas y darles
+fuerzas, pierde parte de su originalidad, cuando no la pierde toda y se
+expone a caer en lo falso, en lo amanerado y en lo extravagante.
+
+Esto es lo que yo he dicho y esto lo que trata de impugnar el Sr.
+Reyles, aunque en mi sentir no lo impugna.
+
+Lo que yo niego es que deba haber modas y que las modas tengan que venir
+de París; pero ¿cómo he de negar yo que el sentir, el pensar y el
+imaginar de cada período histórico sean diferentes y que se refleje en
+las obras de imaginación esta diferencia? Sin querer imitar a nadie,
+espontáneamente, hasta contra nuestra voluntad, hasta cuando nos
+empeñamos en ser o en aparecer como de otro siglo o como de otra época,
+somos por virtud de leyes ineluctables, de nuestra época y de nuestro
+siglo.
+
+Supongamos por un instante que no hay esas novelas francesas y rusas que
+el Sr. Reyles pone por las nubes o que ni él ni yo las hemos leído, o
+que no hemos leído sino las novelas españolas de los siglos XVI y XVII y
+que nos empeñamos en imitarlas y hasta que reflexivamente las imitamos.
+El resultado será, si en el Sr. Reyles y en mí hay personalidad y fondo
+propio, que escribiremos novelas muy diferentes por todos estilos de las
+antiguas, muy de nuestro siglo y mucho más nuestras que imitando las
+francesas o las rusas.
+
+La imitación de lo antiguo es, por otra parte, mil veces más segura. Lo
+tonto, lo disparatado, y lo vulgar, todo ha caído en olvido o en
+descrédito. Varias generaciones de críticos y el desdén de las gentes
+han barrido lo insignificante y lo malo, como quien barre basura. Lo
+bueno, lo llamado clásico, queda solo en nuestra memoria, se nos
+presenta como ejemplo y como modelo, nos induce a la imitación y nos
+excita a la competencia. En lo moderno, al contrario, las obras de
+literatura están como la mies en la era, sin que nadie haya separado aún
+el grano de la paja, ni lo que ha de ser alimento agradable y sano de la
+semilla desabrida o de la cizaña, que, en vez de deleitar y de nutrir,
+embriaga y causa vahídos. De aquí que el que imita lo moderno corre
+peligro de engañarse, deslumbrado por el aplauso vulgar y por el
+prestigio de la moda, y en vez de imitar exquisiteces y bellezas, imita
+estrafalarias novedades o insulsas tonterías. Claro está que, a pesar de
+todo, si el imitador vale algo, por cima de esas novedades y de esas
+tonterías, surgirá y descollará su propio talento. ¿Pero no sería mejor
+que no se entusiasmase tanto por lo moderno, que no se pasmase tanto de
+los primores franceses y rusos, a fin de no tener que ponerse en zancos,
+que empinarse y que estirar violentamente su ingenio para salir por cima
+de esas tonterías y de esas novedades, mostrándose tal como es?
+
+El ciego y fervoroso imitador de lo moderno se asemeja a alguien metido
+en enmarañado matorral, de donde le cuesta gran trabajo sacar la cabeza,
+así para orientarse como para que la gente le vea, mientras que el
+imitador de lo antiguo se asemeja a alguien que está en soto bien
+cultivado, de donde se arrancaron ya las matas enanas y espinosas, se
+podaron las ramas inútiles y se rozó la mala hierba. Útil o bello y
+elevado además, es cuanto allí queda.
+
+Sin imitar a nadie pueden escribirse obras nuevas y buenas; pero
+también, imitando lo antiguo, se puede escribir bien, y ser nuevo, hasta
+sin pretenderlo y contra la voluntad y el propósito de quien escribe.
+Fray Luis de León, pongamos por caso, se propuso imitar, casi copiar a
+Horacio, en _la vida del_ CAMPO; pero informado el poeta de muy diverso
+espíritu, produce algo, enteramente diverso también, y de tamaña
+novedad, que Horacio, resucitado y conociendo bien el habla castellana,
+no hubiera penetrado el peregrino y para él misterioso sentimiento que
+palpita en la imitación de su oda. Toma Calderón la fábula de Prometeo
+para argumento de un drama, y toman Fenelón y Lope el asunto de la
+_Odisea_ para el _Telémaco_ y la _Circe_, y nada hay más característico
+de su época que las obras de estos tres ingenios, ni nada más extraño al
+sentir, al pensar y al imaginar de Esquilo y de Homero. Literalmente,
+los versos de Andrés Chenier son un centón de trozos traducidos del
+latín y del griego; pero, infundida el alma de Andrés Chenier, en el
+centón susodicho y prestándole nueva y poderosa vida, le convierte en
+manifestación lírica de las ideas, pasiones y creencias de fines del
+siglo pasado y en base flamante de la gran poesía que ha florecido en
+Francia en el presente siglo.
+
+No se crea, por lo expuesto, que yo apruebe sólo la imitación de lo
+antiguo y que repruebe en absoluto la de lo moderno y extranjero. Lo
+único que repruebo es la carencia de discernimiento y la sobra de
+idolatría servil en esta imitación. Convengo en que se puede y hasta se
+debe enriquecer la literatura propia con lo mejor que se halle en los
+autores contemporáneos de otras naciones. No por eso se expatria
+mentalmente el que lo hace. ¿Quién más español que Lope? Y Lope, no
+obstante, era tan imitador y tan apasionado admirador de los italianos,
+que llegaba a exclamar: ¿Cómo he de competir con ellos, que son
+
+ ...solos y soles,
+ yo con mis rudos versos españoles?
+
+Evidente es asimismo que Boscán y Garcilaso, importando en España la
+métrica y el modo de poetizar de los italianos, prestaron poderoso
+impulso y nuevo aliento a la literatura de su patria sin hacerle perder
+su originalidad castiza, sino suministrándole nuevos moldes de donde
+pudo salir y salió mejor ataviada y más limpia, refulgente y hermosa.
+
+Yo mismo, por último, he celebrado, no poco de lo exótico e importado de
+Francia que hay en Rubén Darío, sosteniendo que cuando este poeta atina
+en la elección de lo que toma, lo reviste de la forma conveniente, lo
+expresa en su idioma castizo y lo adapta como importa adaptarlo, lejos
+de menoscabar, enriquece la lira castellana con cuerdas nuevas y con
+tonos que tienen algo de inauditos. Pero desde esto hasta la exagerada
+admiración del Sr. Reyles por las novelas francesas y rusas, hay todavía
+enorme distancia, que yo no paso. Las comparaciones son odiosas, y no
+trataré yo de sostener contra el Sr. Reyles que la novela contemporánea
+española no es inferior a las de los países citados. Iré modesta y
+humildemente hasta conceder que es inferior; pero la inferioridad
+consistirá en que los novelistas españoles del día somos menos
+discretos, menos instruidos, menos hábiles y menos inspirados que los
+franceses y que los rusos. Consistirá en suma, en nuestra general
+decadencia; en que así como ahora no hay Grandes capitanes como Gonzalo
+de Córdoba; ni pasmosos marinos, como el marqués de Santa Cruz; ni
+egregios políticos, como el Cardenal Cisneros, tampoco hay novelistas
+como Cervantes. Y no consistirá esto, en manera alguna, en los
+progresos que ha habido en la novela, progresos realizados en tierra
+extraña y no aprovechados por nosotros. No consistirá en ese _arte tan
+exquisito_, de que habla el Sr. Reyles, _que afina la sensibilidad con
+múltiples y variadas sensaciones, y tan profundo, que dilata nuestro
+concepto de la vida con una visión nueva y clara_; arte, a lo que se
+infiere de las palabras del Sr. Reyles, recién inventado, por cuya
+estupenda virtud se hace sentir por medio del libro, _lo que no puede
+sentirse en la vida sin grandes dolores, lo que no puede pensarse sino
+viviendo, sufriendo, y quemándose las cejas sobre los áridos textos de
+los psicólogos_. Esta afirmación del Sr. Reyles, raya a mi ver, en
+herejía literaria, casi monstruosa. ¿Qué novísimo arte exquisito y
+profundo es ese que no se ha descubierto sino a fines del siglo XIX en
+Francia, en Suecia o en Rusia? ¿De suerte que Bourget, Ibsen y Tolstoï
+emplean un arte más exquisito y profundo que los autores del _Quijote_ y
+de _La Celestina_? ¿Con que Cervantes hacía sentir menos y ahondaba
+menos en la mente y en el corazón humanos que los modernos novelistas
+que cito? O la humanidad era más boba y simple en los pasados siglos que
+lo es en el día, o no hay tal superioridad en las novelas rusas y
+francesas de ahora. ¿Dónde está la novela de ahora, rusa o francesa, a
+la que pueda nadie prometer, no la perpetua juventud, no la vida
+inmortal que tiene el _Quijote_, sino la longevidad gloriosa y el favor
+popular de que gozó durante dos o tres siglos el _Amadís de Gaula_?
+
+Moda, afectación rebuscada y caprichoso artificio hubo, sin duda, en los
+libros de caballerías. Pero ¿quién me demuestra la naturalidad
+espontánea y las honduras filosóficas de las novelas neuróticas,
+psicológicas, simbólicas y naturalistas que privan hoy? ¿No podrían ser
+también artificiosas, falsas y no menos llenas de afectación y de
+amaneramiento, con la pícara circunstancia de poner de mal humor a los
+lectores y de divertir menos al público del siglo XIX, que _Las Sergas
+de Esplandián_ o que _Tirante el Blanco_ divirtieron al público del
+siglo XVI? Al cabo, la burla, la parodia de los libros de caballerías
+dio motivo y aun se puede decir que inspiró y produjo el más bello y
+profundo libro de entretenimiento, en prosa, que hasta ahora en el mundo
+se ha escrito. Me atrevo a dudar de que el ingenio del manco de Lepanto
+se inspire en las novelas en moda hoy y haga de ellas una parodia que
+equivalga al _Quijote_. Acaso no merecen más que una sátira como la que
+escribió Boileau contra las novelas de su tiempo. Aquellas novelas
+también estuvieron de moda, también entusiasmaron a un público
+ilustradísimo, donde figuraban filósofos, ilustres pensadores y
+egregios personajes del gran siglo de Luis XIV, y sin embargo, pasaron
+de moda. No es de maravillar, por consiguiente, que pasen también de
+moda las novelas del día. Esto viene en apoyo de mi tesis, en la cual no
+afirmo que en literatura no haya modas, sino que no debe haber modas en
+literatura y que los verdaderos literatos, cuando quieran escribir obras
+durables y no contentarse con un aplauso efímero, y cuando quieran
+emplear el verdadero arte exquisito y profundo, no descubierto
+recientemente en Rusia, sino conocido ya en Grecia, desde los tiempos de
+Homero, deben prescindir de la moda y dejarse llevar de la propia y
+natural inspiración de la que nace, sin buscarlo ni pretenderlo, cuanto
+hay de original, de peregrino y de nuevo.
+
+Para que no me tilden de prolijo, no toco aquí otro punto de tan
+axiomática evidencia que apenas requiere demostración, a saber: que en
+ciencias, en organización política y económica de la sociedad humana, en
+costumbres, en comercio, en industria, hay progreso; pero que en
+literatura, en poesía, no le hay. Explicar esto con claridad
+conveniente, a fin de evitar confusiones y argumentos fundados en mala
+inteligencia, sería tarea larguísima, y la dejo para otra ocasión en que
+venga a propósito y pueda yo extenderme.
+
+
+
+
+DEL PROGRESO EN EL ARTE DE LA PALABRA
+
+
+I
+
+
+La pesadísima cuestión de Cuba atrae de tal suerte la atención del
+público, que parece inoportuno escribir de otra cosa que no sea de la
+pesadísima cuestión de Cuba o de algo que con ella se relacione.
+
+No me atreveré yo a decir que sea todo torpeza de nuestra parte. Diré,
+sí, que en esto de guerras civiles es y fue siempre tenacísima nuestra
+raza. Bien mirado, no cayó sobre España aquel inmenso diluvio de moros
+de que nos habla Fray Luis de León en la _Profecía del Tajo_. Vinieron a
+lo más la vigésima parte del número de soldados que hemos enviado a Cuba
+en estos últimos veinte o treinta meses, y, aunque sea triste decirlo,
+ellos bastaron para enseñorearse de toda España y para que el célebre
+Muza se pelase las barbas, apenas desembarcó, al notar que casi nada le
+quedaba que hacer, porque todo estaba ya hecho.
+
+Si es desvarío de mi imaginación Dios me lo perdone, pero a menudo todo
+aquello de D. Rodrigo, D. Julián, D. Opas, la Cava y los hijos de
+Vitiza, me parece un pronunciamiento como los de ahora, salvo que hubo
+en él unos cuantos moritos, que vinieron como legión extranjera. De aquí
+que la batalla del Guadalete y la batalla de Alcolea sean a mi ver muy
+semejantes. Y así como recientemente, después de una de estas batallas,
+la mayoría de los españoles se hizo partidaria furiosa de los derechos
+individuales, entonces se hizo partidaria del Alcorán de Mahoma.
+
+Poco duró el dominio del extranjero en nuestra tierra. España se declaró
+independiente de los califas de Damasco y eligió rey para sí. El primer
+Abderramán fue el D. Amadeo de entonces. Y si el califato duró más que
+el reinado de D. Amadeo, lo que ocurrió al terminar ambas cosas puede
+muy bien asimilarse. Entre los reyezuelos de Taifas y el comunalismo, el
+caciquismo, el regionalismo y el autonomismo, no se me negará que puede
+notarse alguna semejanza.
+
+En consecuencia de lo expuesto, considero yo la lucha entre moros y
+cristianos, que empezó en el Guadalete y acabó en Granada, con el
+epílogo de la rebelión de los moriscos alpujarreños, como una
+larguísima guerra civil, que duró siete u ocho siglos. Y no impidió esta
+situación de guerra civil casi perpetua, el que los españoles se aunasen
+y peleasen gloriosamente contra los extranjeros, realizando portentosas
+hazañas, digno y propio asunto de las más hermosas epopeyas. Así
+vencimos, sin distinción de moros y cristianos, en Roncesvalles a las
+aguerridas huestes del emperador Carlo Magno; en no pocos puntos de
+nuestro litoral, a los terribles piratas normandos, idólatras y feroces;
+y en cien reñidas y sangrientas batallas, como las Navas de Tolosa y el
+Salado, a todo el poder fanático de Africa; a la ingente muchedumbre de
+almorávides, almohades y benimerines, que se volcó sobre España en
+sucesivas y devastadoras invasiones.
+
+Independientemente de esto, yo me obstino en figurarme la prolija
+contienda de siete u ocho siglos como una obstinadísima guerra civil,
+dentro de la cual cabía y había otra multitud de guerras civiles, ya de
+moros, contra moros, ya de cristianos contra cristianos, ya de los de
+una religión contra los de la otra.
+
+Cuando terminaron estas guerras civiles, merced al esfuerzo y tino de
+los Reyes Católicos, la audacia, la destreza en las artes de la guerra y
+de la política, y el ansia de imperio, de aventuras y de poder, fueron
+tales y tan grandes en los españoles unidos, que éstos impusieron su
+hegemonía a Europa entera, prevalecieron y descollaron entre los pueblos
+todos, y para dilatar su imperio y tener campo abierto a su ambición, a
+su codicia y a su empeño de gobernar las cosas humanas, como si fuera
+por ministerio divino y ellos fueran nuevo Pueblo de Dios, fue menester
+que la Providencia les permitiese, y tal vez los diputase y habilitase
+para descubrir nuevos mundos.
+
+Bien estamos pagando ahora todas aquellas lozanías y todos aquellos
+atrevimientos de las edades pasadas. Y todo ello por la afición al
+merodeo, a la vagancia y a la vida rota y sin freno, que las guerras
+civiles traen consigo. Lo que sucede en Cuba carece de otra explicación.
+Los españoles que allí residen, y hasta los mulatos y negros, ya libres
+y españolizados, no tienen fundado motivo para rebelarse, como no
+aspiren a algo a modo de suicidio colectivo y como de casta, porque es
+evidente que con la protección y la cercanía de los Estados Unidos, a
+los veinte años o antes de la nominal independencia de Cuba, no quedará
+en Cuba un palmo de tierra que no pertenezca a un _yankee_, ni paseará
+por las calles de la Habana, decentemente vestido, alguien que no sea
+_yankee_ o que no disimule mucho su procedencia española, chapurreando
+la lengua inglesa.
+
+Quiero suponer que el suelo de Cuba llegará entonces a estar más poblado
+y mejor cultivado; que producirá más tabaco y más café; que dará de sí
+tanta azúcar, que si los bocoyes de una sola de sus cosechas se
+arrojasen al Atlántico, el Atlántico se convertiría en descomunal tazón
+de almíbar; pero nada de esto gozaría la gente de raza española, que no
+había sabido crearlo, sino la raza superior de los _yankees_, que lo
+crearía, con la actividad y con el acierto de que carecen los criollos
+de casta española, los cuales no es de presumir que con la independencia
+habían de ser más industriosos y atinados en sus empresas que libres hoy
+y gobernándose con autonomía administrativa, bajo la bandera maternal de
+España.
+
+En suma; yo no veo motivo para que esta guerra de Cuba dure unos cuantos
+siglos como duró la guerra civil de que ya hemos hablado. La guerra es
+ahora muy cara, y hasta por razones económicas debe terminar pronto la
+guerra.
+
+Entre tanto, y para distraernos, si es posible, hablando de otros
+asuntos, y para complacer a algunos amigos, quería yo hablar del
+progreso, con relación a las artes de la palabra y explicar lo que dejé
+por explicar acerca de esto en mi artículo, réplica a otro de D. Carlos
+Reyles, publicado en este periódico en el día 3 del corriente.
+
+Por desgracia, la preocupación de la guerra de Cuba me ha llevado, como
+vulgarmente se dice, por esos trigos, y me ha movido a escribir sobre
+muy distinta materia. Reconozco que lo escrito poco o nada tiene que ver
+con el progreso, a no ser para negarle y para afirmar que, _mutatis
+mutandis_, los casos se repiten y vienen a ser siempre los mismos.
+
+ Erit altera quæ vehat Argo
+ Delectes heroas: erunt etiam altera bella.
+
+Para introducción hay también más que de sobra en la divagación
+precedente. Yo la hallo, no obstante, tan ajustada a la verdad y tan
+candorosa, que no me decido a suprimirla. Quede y valga, pues, como
+principio de esta meditación mía sobre el progreso, la cual meditación
+no puede ya ser corta, a no incurrir en la monstruosa desproporción de
+un exordio mayor que el discurso a que precede. Para evitar la
+desproporción, y además porque tengo mucho que decir, haré el discurso
+más largo que de costumbre, abusaré por esta vez sola, lo prometo y casi
+lo juro, de la paciencia de los lectores, y dividiré el artículo en dos
+o tres raciones o dosis. Sea esta la primera.
+
+Lo que es por instinto y por afición, yo soy tan progresista como el que
+más. No fueron ni son más progresistas que yo los generales Riego y
+Espartero, ni el propio Sr. Reyles, que cree que ha podido inventarse,
+pocos años ha, un arte, desconocido antes, muy profundo y muy exquisito,
+por cuya virtud y con cuyos preceptos se escribirán los dramas y las
+novelas del porvenir y otros mil primores, sutilezas y honduras que
+dejarán tamañitas y harán que desdeñemos por superficiales y
+vulgarísimas, cuantas obras de entretenimiento hasta hoy se han escrito.
+Pero la reflexión acude luego. Me paro a reflexionar y voy limitando mi
+creencia en el progreso, y cercenando tanto de ella, que no puedo menos
+de dejarla muy reducida.
+
+En la totalidad de los seres, en el conjunto de las cosas creadas,
+empiezo yo por decirme, no cabe progreso alguno. Las incomprensibles y
+elevadas obras de Dios están hoy tan perfectas como en el primer día.
+Así lo afirman y lo cantan los tres arcángeles en el maravilloso prólogo
+del _Fausto_. Ello será, sólo Dios sabe de qué suerte. Lo único que yo
+afirmo, con el apoyo de los tres arcángeles, cuyo cantar aplaudo, es que
+no crece ni mengua, en su conjunto, la cumplida perfección de lo creado.
+Inteligencias superiores a las humanas, conciliarán acaso en comprensiva
+síntesis ciertas antitéticas proposiciones. Nuestra débil mente, no lo
+puede, ni lo podrá nunca. Vemos cuanto fue, es y será, desenvolviéndose
+en sucesivas mudanzas, dentro de algo indefinido y vacío, a manera de
+molde, que llamamos, tiempo. Tal vez columbramos la eternidad inmutable;
+pero al menos en esta vida mortal no acertamos a comprenderla.
+
+Pensando, pues, con sujeción a nuestros pobres recursos naturales, sin
+el auxilio de la fe o de una imaginación tan alta, que jamás hallará en
+ninguna lengua humana términos para expresar lo imaginado, es seguro que
+lo bueno y lo hermoso del todo, no mengua ni crece, no se deteriora ni
+se mejora. La gloria del Altísimo sería mayor o sería menor, según sus
+obras fuesen mejorándose o deteriorándose, lo cual es absurdo. La
+omnipotencia, la bondad y la sabiduría del Ser Supremo, no sufren
+quebranto ni reciben aumento, porque son infinitas. Cierto que las cosas
+no son ni valen nada, porque no son Dios; pero, sin duda, son algo por
+el ser que Dios les da, y este es otro misterio, cuya obscuridad
+tenebrosa no hay ni habrá nunca mente de hombre nacido que ponga en
+claro.
+
+Aunque el Universo no se considere sino como manifestación de la
+actividad divina, el poder creador, conservador y benéfico de esa
+actividad, nos parecerá mayor o menor, según el Universo gane o pierda.
+Es por consiguiente, lo más atinado y juicioso por nuestra parte, el
+creer que las cosas, de acuerdo con el cantar de los tres arcángeles,
+están bien como en el primer día: ni más ni menos, porque no cabe
+aumento ni disminución en lo infinito del saber y de la bondad de quien
+las ha creado.
+
+Descendamos ya de tan elevadas esferas metafísicas. Si me he extraviado
+al querer subir a ellas, válgame para disculpa mi intención recta y
+sana.
+
+Acaso me hubiera estado mejor no pugnar por encumbrarme tanto, y
+limitarme desde luego, como ya me limito, a este mundo sublunar y a los
+hombres que le habitan, en quienes cabe progreso, porque, sin duda,
+tuvieron principio y crecieron; pero será, a mi ver, progreso limitado,
+porque ni éste planeta ha de durar siempre, ni es probable tampoco que
+la humanidad contenga en sí, en germen, facultades que se desenvuelvan
+en ascensión perpetua, ya mejorándola con incesante e indefinido
+progreso, ya haciendo brotar de su seno lo que llaman ahora el
+superhombre, en cuyo advenimiento creen no pocos, como, por ejemplo, el
+Sr. D. Pompeyo Gener, y para los cuales sospecho que se escribirán esas
+novelas del porvenir de que nos habla el Sr. Reyles, empleándose en
+escribirlas el nuevo arte poético recién inventado y que es tan
+exquisito y tan profundo.
+
+Sobre todo ello hablaremos en artículo aparte, por ser ya muy largo el
+presente.
+
+
+II
+
+
+Desde la mona _catarrinia_ hasta la elegante y hermosa Helena y desde
+los _antropiscos alalos_ que salieron de la Lemuria y se esparcieron en
+manadas y aullando por todo el mundo, hasta el hombre que compuso la
+_Iliada_ y los que la entendían y gozaban leyéndola, hay progreso tan
+pasmoso que, aun suponiendo millares de siglos para realizarle, todavía
+nos parece inverosímil y punto menos que imposible. Acaso sea todo ello
+ensueño ingenioso de los sabios que se dedican a la Prehistoria.
+
+Permítasenos dudar de las afirmaciones de esta ciencia flamante.
+Prescindamos de ella. Y afirmemos, con los datos que suministra la
+historia documentada y no soñada, que ni en hermosura, ni en fuerza y
+agilidad corporales, ni en valentía y entereza de ánimo, ni en claridad
+y elevación de pensamientos, presenta hoy nuestro linaje tipos más
+nobles y perfectos que los que aparecen ya, como personajes reales, hará
+más de tres mil años. El hombre, por lo tanto, no ha realizado progreso
+alguno, en su propio ser, durante tan largo tiempo.
+
+Lo contrario es lo que puede o parece que puede afirmarse cuando se
+consideran la sublimidad de la misión de algunos individuos de nuestra
+especie, la felicidad con que la cumplieron y la transcendencia benéfica
+de sus obras, en cuya comparación nada hay equivalente en el día. Las
+empresas a que dieron cima individuos y colectividades de tiempos muy
+antiguos, no se columbra que puedan tener hoy, ni en un cercano
+porvenir, algo que las supere. No niego yo la posibilidad de nada; me
+limito a declarar que no percibo, por ejemplo, gloria mayor, ni en lo
+presente ni en lo futuro, a la de la antigua Grecia, que echa el
+cimiento, crea la traza y forja el molde de toda la ulterior cultura
+europea; a la de una sola ciudad, Roma, que se enseñorea de lo mejor del
+Orbe, y con sus leyes y su idioma lo unifica y lo prepara para recibir
+con mayor facilidad otro más alto elemento de civilización; y a la de
+esta misma Península en que vivimos, que, para extender esa civilización
+más allá de los linderos y términos conocidos hasta entonces, logra
+descubrir nuevos mundos.
+
+Repito, pues, que los hombres que hicieron tan grandes cosas no son
+inferiores a los del día. Luego en nuestro propio ser no ha habido
+progreso alguno. El progreso es con todo innegable, si no en nosotros,
+en lo que está fuera de nosotros, aunque en nuestro poder y acumulado
+por herencia. Napoleón, por ejemplo, no vale más que Alejandro el
+Grande; pero Napoleón tiene cañones y otros medios de guerrear que
+Alejandro no tenía. Ni Kant ni Hegel valen tanto como Aristóteles; pero
+Aristóteles no poseía ni la vigésima parte de datos científicos que Kant
+y Hegel.
+
+Harto se comprende así en qué sentido y hasta qué punto el progreso es
+indudable. Hay progreso en la ciencia; pero en el arte no hay progreso.
+Si Perícles resucitara hoy se quedaría turulato al oír el fonógrafo, al
+hablar por teléfono y al ver el alumbrado eléctrico, los globos
+aerostáticos, los ferrocarriles y la fotografía. Hasta una cajilla de
+fósforos de a perro chico le derribaría al suelo, atolondrado de pasmo y
+de sorpresa; pero de seguro que no hallaría entre todas las _heteras_ de
+París una más discreta, distinguida y guapa que Aspasia, y la Magdalena
+le parecería una triste parodia del Partenón, y la torre Eiffel un feo y
+monstruoso engendro.
+
+Yo confieso que, si se reuniesen las más selectas poesías líricas de los
+grandes poetas de hoy y Perícles pudiese leerlas y entenderlas, había de
+hallarlas superiores a las de Píndaro. Prolijo sería explicar el por
+qué. Baste con que yo reconozca que en lo lírico sobrepujamos a los
+antiguos. No así en lo demás. La misma abundancia de conocimientos y el
+prurito de analizar las cosas y de mirar por todos lados cada objeto,
+quitan gracia, ligereza y nitidez al estilo y le hacen pesado, confuso
+y difuso. Acostumbrado Perícles a la rapidez de la narración de
+Herodoto, no podría aguantar ni al grande historiador Macaulay, el cual,
+si hubiera continuado su historia de Inglaterra hasta nuestros días,
+hubiera tenido que dar a la estampa centenares de volúmenes de la
+edición Tauchnitz, y hubiera sido menester, hasta para un lector
+inteligente y asiduo, el empleo de algunos años de vida sólo para leer a
+Macaulay y enterarse a medias de lo que dice. Acostumbrado, además,
+Perícles a la concisión en el narrar de tantas y tan bellas fábulas,
+leyendas y tradiciones de su patria, yo apostaría mil contra uno a que
+no sufriría con paciencia, sin bostezar y sin dormirse, las pesadísimas
+e interminables descripciones de una novela de Zola.
+
+Es cierto que cualquiera me dirá para contestarme que Zola no escribe
+para que le lea Perícles, sino para que le lean los hombres del día. Y
+como los hombres del día gustan mucho de sus novelas, Zola tiene
+grandísimo mérito, y lo que yo digo, nada prueba en contra.
+
+Mi réplica es clara. Yo no quiero inferir ni infiero nada contra el
+mérito de las novelas de Zola. Escritas han sido para agradar en el día,
+y esto se ha logrado. Bastante mérito es esto. Lo único que yo pretendo
+demostrar es el indiscutible progreso de la ciencia y el sobrado
+discutible progreso del arte. Es evidente que Perícles se admiraría y
+gustaría del teléfono; pero también es evidente o casi evidente que no
+se admiraría ni gustaría de casi ninguna de nuestras novelas.
+
+Para mayor evidencia aún, acudamos a otra bella arte: a la escultura.
+Nadie me negará que aquel glorioso personaje que dio nombre a su siglo y
+que tenía tan claro entendimiento y tan delicado gusto, recordaría el
+Júpiter y la Minerva de su amigo Fidias, y todas las estatuas de
+nuestras plazas, templos y paseos le parecerían menos que medianas.
+Supongamos ahora que al resucitado Perícles le sirve de _cicerone_ un
+sabio de los más profundos del día, muy convencido de la incomparable
+superioridad de todo lo de hoy sobre todo lo antiguo, y muy al corriente
+de los adelantos de la ciencia y de las invenciones novísimas más
+ingeniosas. Este sabio lleva al olímpico Perícles a un gabinete o museo
+de figuras de cera y me le deja estupefacto y aturdido. ¿Qué tienen que
+ver Minerva y Júpiter, donde el oro, el marfil y el mármol sólo imitan
+lo exterior de la Naturaleza, y aun esto incompletamente y sin todos sus
+pelos y señales, como en las figuras de cera? Pues no digamos nada si el
+sabio da cuerda a las figuras, y como la mayor parte de ellas son
+automáticas, se sueltan a andar y hasta abren la boca y saludan en
+griego al ilustre _tourista_. Y aún será mayor el asombro de éste
+cuando su sabio guía toque ciertos resortes, abra ventanillas en el
+vientre y en el pecho a las figuras mencionadas y hasta les levante con
+suavidad y sin el menor daño la tapa de los sesos. El ateniense
+exclamará entonces, como el personaje de una aplaudida zarzuela:
+
+ Hoy las ciencias adelantan
+ que es una barbaridad.
+
+En efecto; gracias a una mecánica habilísima, auxiliada de la química y
+de otras maravillosas disciplinas, en lo interior de cada figura empieza
+el corazón a moverse, corre la sangre por arterias y venas, el pulmón
+recoge aire y hace mil operaciones con él, y, por último, y para no
+cansar, suben hasta los sesos muchos átomos de fósforo y de otras
+esencias volátiles, se cuelan allí, como Pedro por su casa, en varias
+celulillas, y a poco rato, como de los gusarapos, orugas y otros
+gusanillos, salen mariposas, beatillas y mosquitos, brota multitud
+variada de pensamientos y sentimientos buenos y malos, que no tardan en
+convertirse en crímenes o en hazañas, en sermones morales o en discursos
+subversivos, en obras de caridad o en estupros y asesinatos.
+
+Perícles tendrá que confesar entonces que esto es exquisito y profundo,
+como llama el señor Reyles a su arte. Lo que no confesará, lo que
+negará a pies juntillas, es que sea bella arte semejante diablura.
+
+Y todavía iremos de mal en peor, en esto de bella arte, si las figuras
+que el _cicerone_ enseña a Perícles están fabricadas para el estudio de
+la patología interna, y se ve dentro de ellas cómo se forman tumores,
+fístulas, llagas, excrecencias y todo linaje de pupas. El pobre
+Perícles, que imaginaba tal vez erradamente que las bellas artes servían
+para deleitar, serenar y levantar el espíritu, sólo consigue con esta
+flamante _arte bella_ que se le levante y revuelva el estómago, y le
+fuerce a hacer una libación en honor de Esculapio con el vino de Chipre
+que bebió en su última cena al lado de su bella Aspasia, que ha
+conservado en el sepulcro, durante veintitantos siglos, y que le ha
+hecho soñar allí mil divinos primores.
+
+Apliquemos ahora a la amena literatura lo que de la estatuaria hemos
+dicho. Fácil es sacar las siguientes consecuencias:
+
+Que a tal literatura se le debe quitar el epíteto de amena.
+
+Que si no es amena no es útil tampoco, porque nos desazona y aflige
+mostrándonos el mal, con todos sus asquerosos y horribles pormenores y
+no nos ofrece remedio alguno.
+
+Que aun suponiendo que esta literatura de moda es muy científica,
+exquisita y profunda, todavía se puede negar que sea bien encaminada
+literatura, sino mera extravagancia, ya que no propende a deleitar, sino
+a enseñar, fin que se cumple mejor que con novelas, con disertaciones
+fisiológicas, patológicas, histológicas y teratológicas.
+
+Y que los que sostienen el raro progreso de la amena literatura, fundado
+en las novelas a la moda, presuponen, no un retroceso en todo lo
+restante, que esto sería menos malo, sino un progreso y horrible
+crecimiento de la perversión y corrupción humanas, cuya minuciosa
+pintura es el asunto de las novelas susodichas.
+
+Si hubiese demostrado la ciencia que el mal es irremediable, que por el
+determinismo se explican los vicios y las virtudes, que la imaginación y
+la fe deben ya desecharse como facultades anacrónicas y que apenas nos
+queda esperanza ni en la tierra ni en el cielo, muy desconsolador y
+diabólico progreso hubiera realizado la ciencia; pero al fin progreso
+sería y tendríamos que respetarle, y tendríamos que bajar la cabeza y
+que resignarnos. Todo lo que esta ciencia aflictiva nos enseñase,
+metiéndonos el corazón en un puño, y llenándonos de miedo y de asco,
+estaría bien consignado en trataditos científicos, cursos y epítomes;
+pero en las novelas escritas a menudo por gente que no ha ganado ninguna
+borla en las Universidades, todo podía salir trabucado, y aunque no
+saliera, no saldría novela tampoco, sino bodrio de ciencia mal digerida,
+puesta al alcance de todos, y que sólo interesaría y conmovería, no como
+las obras de un arte sencillo y sano, sino sobreexcitando nuestros
+nervios como las pociones y linimentos farmacéuticos, que nos hacen ver
+visiones espantosas y a las cuales nos aficiona una curiosidad perversa.
+
+Siento que se me quede aún en el tintero muchísimo que decir; pero no
+logro evitarlo, y haciendo aquí punto, lo dejo para otro día.
+
+
+III
+
+
+Había yo pensado no molestar de nuevo a los lectores de _El Liberal_
+discurriendo y meditando sobre cuestiones estéticas con relación a las
+novelas; pero como padezco de cierta dolencia, que antes llamaban
+_scribendi cacohetes_ y hoy llaman grafomanía, había ya redactado mi
+tercer artículo sobre _El progreso en el arte de la palabra_, y no me
+había atrevido a enviarle a _El Liberal_. Mi intento era y es escribir
+sobre el particular cuanto se me ocurra y reunirlo luego en un librito,
+imprimiendo de él muy corto número de ejemplares. Así las cosas, veo hoy
+en _El Liberal_ un artículo en que mi ilustre amiga, Doña Emilia Pardo
+Bazán, trata de impugnar lo que he dicho y hasta lo que no he dicho. No
+poco me lisonjea que doña Emilia se emplee en esto; pero no quiero pasar
+porque me atribuya opiniones que no he emitido. Jamás he afirmado yo que
+las novelas de Zola, Daudet, Goncourt, Tolstoï, Ibsen, etcétera, sean
+malas. Al contrario, he dicho que tal vez serán tan buenas y tan
+excelentes, que cuanto escribimos, la misma doña Emilia, Pereda, Galdós,
+Jacinto Octavio Picón, Armando Palacio Valdés y otros varios, sin que yo
+me excluya, serán obrillas insubstanciales, _epidérmicas_ y
+absolutamente desprovistas de enseñanza y de trascendencia. Pero esto
+consistirá en que España y los españoles estamos decaídos y hasta
+dejados de la mano de Dios, de suerte que, así como no hay ahora
+Gonzalos de Córdoba, Corteses, Pizarros y Cisneros, no hay tampoco
+Cervantes. Y no consistirá en que haya un arte exquisito y profundo
+recién inventado, que produce fuera de España esas maravillas,
+dejándonos turulatos y patidifusos, y moviéndonos a remedar a los
+autores de tales maravillas, a ver si atinamos a descubrir el novísimo
+procedimiento con que las hacen y a atolondrar al mundo todo con
+nuestras novelas como le atolondran ellos. Yo no he dicho ni más ni
+menos que lo que repito ahora, aunque sea pesadez; pero aunque sea
+pesadez, ya que doña Emilia me da ocasión para ello, voy a continuar
+mis meditaciones estéticas, insertando aquí mi tercer artículo, que por
+miedo de fatigar al público permanecía inédito, y que es como sigue:
+
+Lo único que me apesadumbra y que a veces me mueve a arrepentirme de
+haberme puesto a tratar asunto tan complicado, es la multitud de
+aspectos bajo los cuales importa considerarle y la extensión que por
+consiguiente tengo que dar a este escrito. Por lo demás, mi convicción
+es cada vez más firme mientras más pienso en ello, sin que yo crea
+inútil ni de poca importancia explicar y defender lo que en mi
+pensamiento se presenta como verdad contra opiniones que me parecen
+falsas y aun absurdas. No estoy excitado por el amor propio nacional ni
+singular; no niego ni afirmo, pero doy de barato, para allanar el camino
+de la discusión, quitando tropiezos del medio, que las novelas francesas
+y rusas del día son mucho mejores que las que en España se escriben. El
+ingenio, la inspiración, y el chiste, habrán acaso emigrado de España.
+No quiero negarlo; me limito a lamentarlo. Lo que yo niego, y esta es la
+cuestión, es que las bellas artes progresen como progresa la química o
+la cirugía, y que la superioridad de las novelas francesas y rusas sobre
+las nuestras, consista en que aquéllas están escritas siguiendo los
+preceptos de un arte exquisito y profundo recién inventado.
+
+Yo quiero conceder que en todo, hasta en las bellas letras, hay
+progreso, en lo que pudiéramos llamar técnico o del oficio, pero, no
+bien lo reconozco, cuando reconozco igualmente que lo técnico y
+progresivo de la literatura, apenas tiene importancia, comparado con lo
+esencial de ella, en que no cabe progreso. Recapacítese bien y se verá
+que, en ninguna época colocados los hombres en el nivel de la más vulgar
+y mediana cultura que entonces había, se han requerido más especiales
+estudios ni más largos años de aprendizaje para ser poeta o novelista
+que para ejercer otro oficio cualquiera. Todos los hombres, por ejemplo,
+saben hablar y escribir, pero no todos manejan la lezna y el tirapié,
+como no se apliquen a ello con ahínco y constancia. De aquí que, en
+cierto sentido, pueda bien afirmarse que es más difícil hacer un zapato
+que componer un poema. Y todavía es más fácil, y requiere menos
+_propedéutica_ componer una novela, para la cual, la prosodia, el arte
+métrica y el diccionario de la rima importan poco o nada. Así se
+concibe, sin el menor asombro, la inmensa cantidad de novelas que se
+componen ahora en inglés, en francés, en ruso, en italiano, en alemán,
+en húngaro, en polaco, en suma, en casi todas las lenguas que se hablan
+y se escriben en los diversos países civilizados de las cinco partes
+del mondo. El oficio es fácil de aprender y el instrumento que vale para
+la confección o fabricación, o sea la lengua o la pluma, se maneja con
+menos esfuerzo y más naturalmente, no ya que el cincel o el pincel sino
+que el azadón o el almocafre, por donde toda persona algo educada
+escribe o puede escribir novelas. Hasta el material que se gasta en
+escribirlas cuesta menos y está más al alcance de todos que el que se
+gasta en los demás menesteres. Por tres pesetas se compran mil
+cuartillas de papel, en las cuales, aunque no se emborronen sino por un
+lado, caben con holgura dos novelas de no cortas dimensiones.
+
+¿Será acaso que por esta misma abundancia de novelas se necesite emplear
+un arte exquisito y profundo para que sobresalga entre todas las demás
+la que nosotros escribamos? Yo lo niego redondamente. El buen gusto, el
+delicado juicio estético, si no está en contradicción crea notable
+confusión en este punto. Para toda persona refinada y culta, Próspero
+Mérimée y Teófilo Gauthier, por ejemplo, son mejores novelistas que
+Eugenio Sue y Ponson du Terrail, y, sin embargo, ni _Colomba_, ni _El
+Capitán Fracasse_, han logrado la vigésima parte del favor del público,
+de la venta y del aplauso que _Los Misterios de París_, o las
+interminables aventuras de Rocambole. ¿Consistirá esto en que Sue y
+Ponson du Terrail emplean el arte exquisito y profundo que Gauthier y
+Mérimée ignoran o en que la generalidad del público tiene un gusto
+pésimo, está muy atrasada aún y prefiere lo burdo a lo fino? ¿O
+consistirá esto en que el verdadero arte exquisito y profundo no ha
+llegado a descubrirse, sino muy recientemente, cuando Merimée y Gauthier
+estaban ya muertos y enterrados, y por virtud de dicho arte al público
+se le han abierto los ojos del entendimiento para comprender lo bueno, y
+a Zola, Daudet, Bourget, Ibsen y Tolstoï, se les han abierto los veneros
+y fuentes de la inspiración legítima para producir obras, que no sólo
+agraden en el día, sino que ya contengan en germen, cuando no en flor,
+la sublime novela del porvenir, en cuya comparación es el _Quijote_ una
+obra superficial, _epidérmica_, sin trascendencia, sin enseñanza y de
+mero pasatiempo?
+
+Si las cosas fuesen así, la moda dejaría ya de ser moda. El recto
+camino, el arte infalible para escribir novelas estaría hallado, y por
+nada del mundo deberíamos apartarnos de él, para no extraviarnos o
+quedarnos a la zaga.
+
+Yo advierto, no obstante, que estas novelas, escritas con el arte
+exquisito y profundo que tanto encomia el señor Reyles, aunque son
+leídas, admiradas e imitadas por cuantos siguen fanáticamente la moda de
+París, es de presumir que caigan en olvido, y hasta en menosprecio,
+cuando la moda pase y venga otra moda. Posible es que entonces todo lo
+que hoy se tiene por sutileza, novedad y profundidad, parezca falso
+relumbrón y pesado amaneramiento.
+
+Lo cierto es, que las novelas más populares, las que se han vendido más
+en el mundo en estos últimos años, las que han tenido en apariencia al
+menos, mayor influjo en los sucesos políticos y sociales, no se han
+escrito en París, ni siguiendo la moda de París, sino poniéndose en
+determinada e impetuosa corriente de la opinión, dejándose arrebatar por
+ella, acrecentando su brío y extendiendo más su acción sobre el espíritu
+humano. De esta suerte, novelas, no ya de arte exquisito y profundo,
+sino con poco o ningún arte, aunque escritas en un momento dichoso y
+oportuno, han logrado más éxito, han tenido mayor resonancia, han
+importado más en los cambios sociales y en los grandes hechos
+históricos, que toda esa novelería tan encomiada por el señor Reyles.
+
+Valga como muestra de lo que digo _La cabaña del tío Tomás_, de la
+señora Beecher Stowe, de la que se vendieron en seguida centenares de
+miles de ejemplares, que se tradujo en todos los idiomas, que tal vez
+enardeció los sentimientos abolicionistas y que entró por algo en las
+causas de la tremenda guerra de _secesión_.
+
+No es, pues, ni el arte profundo y exquisito, ni la sutil y peregrina
+enseñanza de inauditas verdades, ni la superior inspiración, ni el
+refinamiento de la última moda de París, ni el primor del estilo, ni
+otras raras prendas literarias, lo que da la palma y corona de laurel a
+un autor de novelas: es el llegar a tiempo oportuno y el dejarse
+arrastrar sin miedo por la corriente.
+
+Otra prueba de la misma verdad nos ofrece una novela del Sr. Bellamy,
+ciudadano anglo-americano también, novela de la que se vendieron cerca
+de cuatrocientos mil ejemplares, a poco de ver la luz pública. La novela
+era lo que podemos llamar una utopia socialista o comunista. La imaginó
+el autor en porvenir no muy distante. La revolución social se había ya
+realizado. El nuevo sistema marchaba regular y lindamente. El mundo todo
+se había convertido en una verdadera ciudad de Jauja, y el humano linaje
+comía, bebía, se divertía y trabajaba poco, sin apuros ni miserias. La
+novela del Sr. Bellamy llegó a tiempo y a esto debe su éxito. Bien
+pudiera decirse de ella lo que con mucho menos motivo dicen que dijo
+Voltaire de las _Cartas persianas_ de Montesquien: _¡esas cartas
+persianas tan fáciles de componer!_ ¡...!
+
+No pretendo rebajar ni ensalzar aquí el mérito de las novelas francesas
+y rusas, que encomia el Sr. Reyles, ni de estas otras novelas americanas
+que yo he citado. Digo sólo que han sido oportunas, y ya es esto un
+gran mérito. También, yo, cuando escribo novelas, procuro ser oportuno,
+y si no lo soy, es porque no atino con la oportunidad. Pero ¿qué tiene
+que ver la oportunidad con un arte exquisito y profundo recién
+inventado, con hacer sentir con nuestras novelas oportunas a los hombres
+de nuestra época más hondamente que lo que con otras novelas oportunas
+hicieron sentir otros autores al público de los pasados siglos en que
+ellos vivieron? Esta es la farsa que yo no admito y de la que se deja
+seducir el Sr. Reyles. Esta es la _hablerie_ y (permítaseme la
+expresión) la _blague_ parisina, por la cual, sea dicho con el debido
+respeto, me parece que está también algo seducida mi discreta y
+elocuente amiga doña Emilia Pardo Bazán, que todavía escribiría mejor de
+lo que escribe y compondría obras más originales y espontáneas, si se
+dejase influir menos por dicha _blague_.
+
+La _blague_ sube de punto si se sostiene además que la novela del día
+debe estar atiborrada de enseñanza, debe ser conjunto de _documentos
+humanos_ y debe contener más honda doctrina que la de los libros
+destinados a enseñar y no a deleitar. Sería curioso que alguien
+estudiase historia en Alejandro Dumas, geología y cosmografía en Julio
+Verne, sociología en Zola, en Bourget psicología, y patología interna en
+otros varios novelistas.
+
+Claro está que quien escribe una novela, así como toma para elementos o
+materiales con qué escribirla los casos de la vida vulgar y ordinaria
+observados por él, también puede tomar las doctrinas, creencias,
+aspiraciones, ensueños, ideas religiosas y metafísicas, y en resolución,
+todo cuanto cabe en la mente humana y la agita. Pero al tomar todo esto
+como elementos de su arte, no conviene a mi ver, que se empeñe en ser
+didáctico, porque se expondrá a enseñar menos y peor que lo que enseña
+el más pobre de los manuales y a faltar a su vocación de artista, sin
+crear la belleza y sin producir el deleite estético por el vano empeño
+de patentizar y divulgar inauditas verdades.
+
+Es de notar, por último, que en esto de contener la ciencia en el arte,
+lejos de haber progreso, en cierto modo hay retroceso. La ciencia se ha
+ensanchado tanto que no cabe en los moldes artísticos, por más que los
+moldes se ensanchen también y hasta se deformen, como ocurre en la
+novela, donde un autor puede discurrir libremente sobre todas las cosas
+y otras muchas más.
+
+Con todo, una obra perfecta de arte literario no puede menos de
+encerrarse dentro de ciertos términos. Lo que fuera de ellos se ponga
+tendrá algo de impertinencia monstruosa. Y en este sentido no negaré yo
+que en una novela pueda enseñarse terapéutica, economía política,
+teología mística, metalurgia o cuanto se quiera.
+
+Si está de moda embutir en las novelas todas estas cosas, la novela
+gustará mientras la moda dure, tal es el poder de la moda; pero pasada
+ésta, no habrá ser humano que sufra la novela docente. La que gustará en
+todas las edades, y será siempre leída y celebrada, será la que trate
+sólo de crear la belleza, ya con elementos de la vida vulgar, ya tomando
+para elementos las ideas, las doctrinas y las creencias que mueven la
+mente del autor y la mente de los otros hombres. Aun así, en esto de
+encerrar en una novela o en un poema el saber, no con fin didáctico,
+sino con fin estético, los antiguos nos llevan enorme ventaja. Homero
+pudo poner en la _Iliada_ cuanto en su tiempo se sabía y no poco de lo
+que estaba en germen y en lo futuro debía saberse o inventarse. Ya la
+_Divina Comedia_, del Dante, es harto menos comprensiva de ciencia. Yo
+admiro mucho al Dante; pero no puedo menos de creer que sólo están
+indicadas en su poema las teologías y las filosofías que con mayor
+amplitud, claridad, fundamento y orden pueden estudiarse en San Anselmo,
+San Bernardo, Pedro Lombardo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino y
+otros doctores de la Edad Media. Conque si así pienso del Dante, ¿qué
+pensaré yo de Zola y qué creeré yo que pueda enseñarme Zola, que no se
+aprenda mejor en cualquier diccionario enciclopédico manual: en el
+Bouillet, pongamos por caso?
+
+Y basta con lo dicho, porque parece cosa de broma y de risa el aducir
+pruebas y argumentos para sostener verdades tan de sentido común y tan
+palmarias.
+
+IV
+
+Lo que se me ocurrió decir hace tiempo sobre las novelitas del Sr.
+Reyles, ha dado ocasión o motivo a una extensa polémica en la que han
+tomado parte el mismo Sr. Reyles, la señora doña Emilia Pardo Bazán y
+los señores D. Jacinto Octavio Picón y D. Eduardo Benot.
+
+Elevándonos todos a consideraciones generales, dimos al asunto tanta
+amplitud y transcendencia que vino a contener toda la estética literaria
+o dígase toda la filosofía del arte de la palabra, singularmente
+aplicada a la novela.
+
+Interminable tarea sería seguir discutiendo de esta suerte, y convendría
+para ello escribir libros y no breves artículos de periódico.
+
+A fin de no cansar a los lectores de _El Liberal_, voy, pues, a
+prescindir de no poco de cuanto he dicho hasta ahora, así como de lo
+que han dicho mis discretos impugnadores, a retirarme modestamente de la
+palestra, y a ceñirme en mi despedida al caso particular que me impulsó
+a escribir y al propósito que tuve al hacerlo.
+
+Creo fuera de duda y por cima de discusión que en todo idioma y en toda
+literatura hay un momento de florida abundancia y de madurez sazonada,
+después del cual apenas caben ni se conciben progreso y mejora, sino
+transformaciones y cambios.
+
+Concretándome a la novela, entiendo yo que, si bien se cumplirán pronto
+tres siglos desde que salió a luz el _Don Quijote_, no se ha escrito
+hasta ahora novela mejor ni que se le iguale. Por esto me pareció falso,
+infundado e injustamente depresivo para el ingenio y la cultura de los
+españoles, el sostener que las antiguas novelas son superficiales y
+_epidérmicas_, y que desde Bourget, Tolstoï y otros franceses y rusos se
+emplea para escribir novelas un arte nuevo, _exquisito y profundo_, por
+cuya virtud se logra que los lectores sientan y piensen mil y mil cosas
+inauditas, inefables y enteramente escondidas antes en las entrañas, en
+los abismos, en el centro inexplorado y tenebroso del alma humana.
+
+Acaso, en el ardor de la contienda, he ido más lejos del punto a donde
+debía ir. Voy yo mismo a corregirme y a enmendarme. Diré de los
+ingenios lo que, en nombre de la misma Divinidad, Virgilio decía de los
+romanos y lo diré en igual sentido:
+
+ _His ego nec metas rerum nec tempora pono;_
+ _Imperium sine fine dedi._
+
+No quiero ni debo poner barreras, meta, ni a modo de columnas de
+Hércules al ingenio de los hombres, escribiendo _non plus ultra_ en
+dichas columnas. Allánense los ingleses a confesar que es posible la
+aparición de un dramaturgo que valga más que Shakespeare, y allanémonos
+nosotros a confesar que es posible la aparición de un novelista superior
+a Cervantes. A lo que no nos allanamos y a lo que yo no me allano, es a
+que este novelista haya aparecido ya, y menos a que sea Tolstoï, Bourget
+o Zola. Pero, aunque llegase alguien a convencerme de que cualquiera de
+estos novelistas de ahora valía más que Cervantes, aún no me convencería
+yo de que la superioridad consistía en el ejercicio o en el empleo de un
+arte más exquisito y profundo, sino en que a Zola, pongamos por caso, le
+había dado Dios más inteligencia, más estro, más inventiva y más
+profundidad de ideas y de sentimientos que a Miguel de Cervantes, por
+donde éste se había limitado a escribir cosillas de mero pasatiempo, sin
+penetrar más allá de la corteza y de la epidermis, mientras que Zola se
+hunde como buzo espiritual en las más obscuras reconditeces del ser
+humano, sacando de allí a la clara luz del día secretos misteriosos,
+nunca revelados antes.
+
+Todavía, concedido esto, y no es poco conceder, se me ocurre una
+objeción. ¿No involucraremos las nociones del arte y de la ciencia?
+¿Será bien estimar en más, porque tenga más contenido científico una
+obra de arte que otra obra de arte? Demos de barato que _Germinal_
+encierra más, muchísima más ciencia que _El ingenioso hidalgo_, pero ni
+aun así se podrá inferir que _Germinal_ sea mejor novela. Tanto valdría,
+en vista de los adelantos modernos, inferir, no ya que un tratado
+fundamental, sino que la más compendiosa cartilla de agricultura vale
+mil veces más que las _Geórgicas_. Las _Geórgicas_ quizás no enseñan
+sino simplezas y errores, mientras que estudiando la cartilla puede
+cualquier sujeto entendido convertirse en agricultor más que mediano.
+Pero el arte no se propone tal fin. Se propone la creación de pasmosa
+hermosura que deleita, arrebata y eleva el alma, lo cual se consigue con
+las _Geórgicas_, cuando el que las lee es capaz de comprenderlas; pero
+no se consigue con la cartilla, que está al alcance del más tonto, que
+no hay nadie que no comprenda, y que divulga muy útiles conocimientos.
+Mas ¿para lograr este fin no será siempre mejor escribir cartillas que
+no poemas o novelas? Todo cuanto enseñe la más sabia novela del día
+podrá cifrarse acaso en un par de planas de la más modesta cartilla. Y
+así, hecha abstracción de la sabiduría que la novela encierre, quedará
+monda y lironda la obra de arte, la cual luego que pase la moda del día
+y sea otro el gusto del público, es casi seguro que aburrirá al género
+humano y caerá en olvido o en menosprecio.
+
+¿Cómo he de negar yo que la humanidad ha adelantado mucho? Su cultura es
+como un capital que se aumenta cada día, tanto por nuevas ganancias como
+por los réditos que no se gastan y que se van acumulando. Lo que niego
+es que el arte, como arte, progrese a par de dicha cultura.
+
+Yo no gusto de defender paradojas. Si de ello gustase, me atrevería a
+defender lo contrario, con no escasa complacencia, porque lo más divino
+y admirable que hay en el arte en general, y singularmente en el de la
+palabra, es lo inspirado, lo espontáneo, lo en cierto modo inconsciente,
+lo que se diría que está por cima de toda conciencia individual, en la
+mente colectiva, en la razón impersonal, en el ingenio superior de
+pueblos y razas y hasta en el numen, que se nos revela o creemos que se
+nos revela. Y aunque yo no niego la posibilidad y la continuidad de
+presentes y de futuras revelaciones, hallo más propios de las
+primitivas edades que de la edad presente tales casos, que pueden bien
+calificarse de sobrenaturales y divinos.
+
+No impide lo dicho que la parte técnica, la industria de la fabricación
+literaria esté en el día más adelantada y más divulgada que en los
+pasados siglos. De aquí que, por cada una de las novelas que se
+escribían hace ciento o doscientos años, se escriben hoy centenares y
+hasta millares. A lo cual contribuye no poco el que haya hoy más gente
+que las lea y que las compre. Pero esto mismo manifiesta lo caduco y
+efímero de la actual producción. ¿Cómo he de quitar yo su mérito al que
+logra crearse un público, ganar su atención y su simpatía y entretenerle
+y divertirle durante diez, veinte o treinta años, con los cuentos que
+escribe? Grande y muy envidiable mérito es éste; pero no llega, ni con
+mucho, al del autor que produce algo, no fuera de moda, sino superior a
+la moda y que ha de persistir cuando la moda pase, porque toda moda ha
+de autorizarse y justificarse, comprendiéndolo en vez de desecharlo. Así
+los clasicistas del siglo del renacimiento y del de Luis XIV ponían a
+Homero a la cabeza de los clásicos. Vino luego el romanticismo y declaró
+romántico a Homero. Y yo no dudo que los más acérrimos naturalistas del
+día dejen de citar la _Iliada_, como dechado y modelo del más admirable
+naturalismo.
+
+El busilis, pues, y el toque magistral de cualquier obra de amena
+literatura no está en seguir la moda, sino en dar la moda o más bien en
+ponerse tan por cima de la moda y tan por cima de progresos y de
+mudanzas, que toda moda nueva se apoye y se autorice en aquella obra
+presentándola como dechado y tratando de convencer al público de la
+excelencia de lo nuevo, no por su discrepancia, sino por su semejanza
+con aquel modelo inmortal.
+
+Que haya obras de esta clase en el día y cuáles sean, es lo que yo no me
+atreveré a decidir. La sentencia es ardua. La posteridad la dictará sin
+duda. Limitémonos nosotros a reconocer el mérito relativo de los que
+interesan, divierten o entusiasman con sus escritos, aunque sea durante
+corto número de años, a determinado número de personas, que llamaremos
+su público. Ya lograr esto, es lograr muchísimo. El que lo logra merece
+admiración y aplauso y hasta mueve a envidia, a quien no tiene el alma
+desinteresada y generosa: pero desde este triunfo fugitivo hasta la
+inmortalidad gloriosa y hasta conseguir la victoria sobre aquellos
+autores, a quienes ha venerado el mundo durante largos siglos y a
+quienes han ensalzado muchas generaciones de críticos, hay enorme
+distancia, sobre la cual nadie puede dar un brinco sin caer en lo
+absurdo.
+
+Y por último, en lo tocante a la ciencia más honda que se supone que
+encierran las novelas del día, ya he dicho y repito ahora, que la novela
+no es ciencia, y que, aun suponiendo que enseñe mucho, nada vale como
+aburra, disguste y hasta ponga de mal humor a quien la lee, porque la
+amena literatura no se propone afligir, sino deleitar, sacando deleite
+hasta de los lances más trágicos y lastimosos y haciendo que la
+compasión y el terror estéticos traigan placer y elevación al ánimo y no
+que le desconsuelen y depriman, por donde Aristóteles decía que el fin
+de la tragedia era la purificación de las pasiones, esto es, que la
+compasión y el terror se conviertan por el arte en dulces y gratos, en
+vez de ser amargos e ingratísimos, como son por naturaleza.
+
+Harto sabemos que hay pobres y ricos; peste, hambre y miseria; que tarde
+o temprano todos nos hemos de morir; que la sociedad pudiera estar mejor
+organizada; que hay más hambre que pan y más frío que capas, y más
+enfermedades que remedios, y más necesidades que recursos para
+satisfacerlas; pero la existencia de tanto mal no disculpa ni justifica
+el que produzcamos otro mal, que para nada nos vale, atormentándonos con
+lamentos y quejas y esmerándonos en las más prolijas y menudas
+descripciones de todos los vicios, podredumbres, crímenes, infamias y
+desventuras que hay sobre la tierra.
+
+Bueno y deseable es que el mal, hasta donde esto es compatible con el
+ser de nuestro planeta y con la condición física y moral de los hombres
+que le habitan, vaya desapareciendo, o al menos, menguando; pero, como
+no sea distrayéndonos y deleitándonos, las novelas no logran este fin.
+Lo lograrán, por dicha, la religión y la ciencia, los sermones y las
+disertaciones. Y aun así, hay no poco que observar.
+
+Yo soy entusiasta admirador del poder de la palabra, hablada o escrita.
+Y, sin embargo, no puedo menos de reconocer que los hombres que más han
+contribuido al progreso y a la mejora moral de nuestro linaje, así en la
+sociedad como en el individuo, ni han escrito novelas, ni apenas han
+escrito cosa alguna. No sé yo que Sakiamuni escribiese nada, ni
+Sócrates, ni Jesucristo, si es lícito citarle como hombre entre los que
+fueron meramente hombres. En suma, con mucho hablar y con mucho escribir
+se consigue poco o nada fuera del deleite del que lee o del que oye
+cuando lo hace bien el que escribe o el que habla.
+
+Y al contrario, a la felicidad y bienandanza de nuestro linaje, suele
+contribuir más que el que escribe el que compendia lo profusamente
+escrito o lo destruye y lo borra. Valga para ejemplo lo que se cuenta
+de Confucio, quien de millones y millones de máximas que había en China,
+extractó unas pocas y formó así el libro fundamental de la sabiduría en
+el celeste imperio.
+
+Moraleja final de todo. Nosotros, por lo mismo que no somos sabios,
+escribimos difusamente cuanto se nos antoja; pero no debemos imaginar
+que enseñamos, ni que mejoramos a la humanidad, ni que le abrimos nuevos
+y ocultos senderos. Bástenos con aspirar a divertir o a conmover
+agradablemente, no a la humanidad toda sino a unos cuantos miles de
+individuos, que forman nuestro público y que tienen el bueno o el mal
+gusto de entretenerse leyendo las novelas y los cuentos que escribimos.
+Ojalá que este bueno o mal gusto no se pierda, que nuestro público no se
+disipe, sino que persista o se renueve, y que al menos la mejor de
+nuestras novelas siga leyéndose con agrado la mitad del tiempo siquiera
+que fue leído el _Amadís de Gaula_ o que fue leída _La Diana_ de Jorge
+de Montemayor, que casi nadie lee ya porque le falta la paciencia.
+
+Y para que no le falte también a los lectores de _El Liberal_, al notar
+lo largo de esta discusión literaria, pongo por mi parte punto final en
+ella, y prometo no decir ya nada aunque otros escritores me contradigan
+y diluciden la cuestión con mejor tino y gracia.
+
+
+
+
+EL FILÓSOFO AUTODIDACTO
+
+
+Con el título arriba estampado se designa cierta novela, que hará ya
+ocho siglos o siete y medio por lo menos, compuso un paisano de mi
+antiguo y buen amigo el autor de _El sombrero de tres picos_, de _La
+pródiga_, y de _El niño de la bola_. Aunque sólo fuera por esto, me
+sería a mí simpática la novela de que voy a hablar, novísima ya a fuerza
+de ser antigua. La escribió un mahometano natural de Guadix, que vivió
+en el siglo XII de nuestra era y que tenía por nombre Abubequer
+Abentofail. Dicen que fue gran matemático y astrónomo, docto médico,
+filósofo e inspirado poeta. Hubo de ser asimismo hábil y discreto
+cortesano, porque privó con el rey moro de entonces, de la dinastía de
+los Almohades, y alcanzó tal valimiento, que pudo favorecer, aupar y
+llamar con buenos empleos a aquella brillante corte a no pocos otros
+sabios y literatos. Así tuvo la gloria de ser el protector del gran
+cordobés Averroes, tan admirado en la Edad Media, tan influyente en la
+filosofía escolástica y del Renacimiento, y conocido hoy y celebrado aun
+entre el vulgo de los eruditos a la violeta por el precioso libro que
+Ernesto Renán compuso sobre él y sobre su doctrina.
+
+Abentofail hubo de ser, sin duda, un escritor muy fecundo: lo que
+llamamos ahora un polígrafo. Escribió de astronomía, de medicina y de
+varios otros asuntos; pero todo o casi todo se perdió, y sólo poseemos
+las aventuras de Hay Benyocdan o sea _El filósofo autodidacto_,
+aceptando el título que se ha dado a la novela al traducirla en latín de
+la lengua arábiga. Traducida fue primero en hebreo y sabiamente
+comentada por Moisés de Narbona. En latín la tradujo Eduardo Pococke, y
+la publicó en Oxford en 1671. Después se han hecho varias versiones y
+ediciones de ella en las lenguas vivas de ahora, especialmente en alemán
+y en inglés.
+
+En Inglaterra hubo de tener muy buen éxito nuestra novela, ya que de
+ella se hicieron en poco tiempo tres traducciones y ediciones diferentes
+en lengua vulgar. Vivía entonces el famoso Daniel de Foe, y es probable
+o casi seguro que leyó la historia de Hay Benyocdan, gustó de ella y se
+propuso imitarla. _Las aventuras de Robinsón Crussoe_ que tanto nos han
+embelesado a todos cuando niños, y cuya lectura nos deleita aún, bien
+podemos jactarnos de que hasta cierto punto han sido inspiradas por la
+obra del antiguo novelista de Guadix. Hay Benyocdan, lo mismo que
+Robinsón, se encuentra en una isla desierta, y por la virtud de su
+ingenio, por la energía de su espíritu y por la robustez y brío de su
+cuerpo, lucha con la naturaleza y la doma: cubre su desnudez con
+productos vegetales y con pieles; remedia su debilidad inventando armas;
+somete a varios animales y los sujeta a su mandado; se abriga de la
+intemperie construyéndose una vivienda, y se proporciona fuego, y guisa
+los alimentos para no comerlos crudos, y crea para su uso y comodidad
+otras artes y otros oficios.
+
+En la historia de Foe, el héroe es harto menos prodigioso. Es por
+consiguiente más verosímil lo que ocurre. Robinsón había vivido en medio
+de una sociedad civilizada, y evocando el recuerdo de lo que había
+visto, se limitaba a reproducirlo más o menos groseramente.
+
+Hay Benyocdan es personaje mucho más fantástico. El mismo novelista
+ignora cómo su héroe ha venido al mundo. Tal vez fruto de culpables
+amores o de matrimonio clandestino la bellísima princesa, su madre, para
+evitar la venganza de un padre o de un hermano harto severo, hace como
+la madre de Rómulo, o como hizo Elisena con su hijo Amadís, que por eso
+se llamó el Doncel del mar: le abandona en un bosque o le pone en una
+cuna flotante a merced de las olas.
+
+De esta suerte, Hay Benyocdan llevado por mansos vientos, arribó a punto
+donde, al retirarse la marea, le dejó en seco, en fértil y apacible
+floresta, en hermosísima isla situada en la línea equinoccial, y en la
+que no hay hombres ni fieras, sino verdura, flores y frutos y animales
+tímidos y benignos. Una gacela le cría, como crió a Rómulo una loba, una
+cabra a Dafnis, y una oveja a Cloe.
+
+La manera con que Tofail va explicando y contando el crecer del niño
+abandonado, el desenvolvimiento de sus facultades corporales, y lo que
+inventa y forja para aumentarlas, y luchar por la vida, es harto menos
+verosímil que en el cuento de Foe, pero es igualmente ingeniosa, sin
+dejar de presuponer en quien escribe atinada observación y experimental
+conocimiento de lo natural y real que hay en el mundo.
+
+No se limita a esto, con todo, la novela de Tofail. Esto es lo menos
+importante de la novela, aunque sobre ello lo más importante está
+fundado.
+
+Hay Benyocdan es todavía más excepcional y egregia criatura por el alma
+que por el cuerpo. Nada ve, nada hace, nada observa en sí ni fuera de
+sí, sobre lo cual no piense y cavile. En su mente va ordenando y
+combinando las ideas que recibe, claras y distintas todas, aunque
+desnudas de signo sonoro o dibujado que las represente, porque no hay
+para él palabra hablada o escrita. Sólo puede saber y sabe los varios
+gritos inarticulados de su madre adoptiva la gacela.
+
+A mi ver, es un milagro de prodigiosa sutileza el que realiza Tofail al
+ir narrando el interior desenvolvimiento del pensar en la mente de su
+héroe solitario y mudo. Seguirle en esto no se puede aquí por falta de
+espacio y más aún por falta de suficiente aptitud en mí para extractar
+sin rebajar el valer de la obra.
+
+Percibe Hay primero la diversidad de los seres que tienen vida, y
+abstrayendo luego las diferentes cualidades que los distinguen, ve
+aquello en que todos convienen y en que todos se identifican y halla así
+la especie y el género y llega por último a la unidad del ser, despojado
+de accidentes y de distinciones, pero que lo comprende todo. Y el ser a
+que llega no es el ser vacío, que indeterminado y sin atributos, se
+confunde con la nada, sino que es el ser en toda su plenitud y grandeza,
+porque ha llegado hasta él, no por mero procedimiento dialéctico,
+abstrayendo lo distinto y lo vario, sino buscando en él la causa y el
+origen del orden, de la magnificencia, del movimiento y de la vida, de
+todo el universo: causa que no ha logrado hallar ni en este mundo de
+generación y de corrupción en que vivimos, ni en el aire, ni en el éter,
+ni en los astros al parecer incorruptibles, ni en las esferas del cielo
+que van girando arrebatadas. El motor de todo esto, ora todo esto sea
+eterno, ora haya sido creado por el motor, sobre lo cual vacila Hay,
+presenta razones en pro y en contra y no decide, es un motor único,
+supremo y anterior, si no cronológicamente, dialécticamente, a todo
+cuanto fue, es y será. En suma, Hay, con argumentos dialécticos y
+cosmológicos, acaba por demostrarse la existencia de Dios, que todo lo
+llena; de una inteligencia pura que lo dirige todo y que todo lo
+penetra, sin las dimensiones y demás accidentes propios de los cuerpos.
+
+Cuando muere la gacela, su madre adoptiva, discurre Hay sobre la vida y
+la muerte. Quiere buscar el principio de la vida que de la gacela ha
+huido. Con rudos instrumentos le abre las entrañas y busca ese principio
+en el hígado, en los pulmones, en el corazón, en la sangre y en los
+nervios. No le halla en parte alguna. Estaba en todo y como levísimo
+vapor se ha disipado. Así infiere que el principio de la vida es
+incorpóreo, es tenue; se asemeja en pequeño al gran ser que antes ha
+reconocido como motor o como alma del Universo.
+
+Estudia luego a los animales con quienes vive y entre él y ellos
+descubre radical diferencia. Ve que ninguno ha logrado elevarse hasta la
+idea del gran ser a que él se ha elevado. Él, pues, es único en su
+especie. Valiéndonos de expresión moderna, él por sí solo constituye un
+reino aparte: el reino humano. La sustancia pensadora que en él existe
+no puede menos de ser inmaterial e inmortal...
+
+El solitario Hay se consagra entonces a estudiarla con ahínco;
+escudriña, medita, prescinde de sus sentidos corporales; desecha de sí
+la memoria, se olvida del mundo sensible, hasta de la imaginación se
+despoja, y ya con la pura esencia del pensamiento, se hunde por lóbregos
+senderos en el abismo de su propia alma. Allí al cabo se le aparece la
+radiante y divina luz del día eterno. Hasta la inmortal esencia de su
+espíritu se diluye y se pierde en aquel Océano luminoso, viniendo a ser
+todo uno y lo mismo.
+
+Todavía, sin embargo, Hay vuelve del éxtasis y contempla de nuevo el
+Universo visible, pero ya reconoce en todo él, en una parte más intensa
+y en otras menos, la luz en que estuvo inundado. Los rayos de aquel
+eterno sol y su imagen esplendorosa se reflejan con mayor o menor
+intensidad en cuantas son las criaturas. Así el sol material se refleja
+y se mira en los espejos, aunque estén empañados y turbios. Hasta en lo
+más bajo de nuestra tierra de corrupción brilla algo de la luz divina,
+como tal vez, en medio de las tempestades, un rayo de sol rasga las
+negras nubes y se quiebra y riela en las ondas fugaces del mar
+alborotado.
+
+No pocos críticos acusan a Tofail de panteísta; pero yo me atrevo a
+sostener, si bien con la timidez que mis escasos conocimientos me
+infunden, que Tofail está exento de panteísmo. La persistente realidad
+de cuantos seres hay en el mundo queda a salvo con su doctrina. Dios lo
+penetra todo, pero no se confunde con nada. Yo no veo en Tofail tan
+enérgica expresión del corto o ningún valer de las criaturas, si con el
+Creador se las compara, como esta de un gran Padre de la Iglesia: _¡Dios
+mío, si las cosas son algo es por el ser que Tú les das, y no son nada
+porque no son lo que Tú eres!_
+
+Y en lo tocante a la unión íntima del alma con Dios y al propósito de la
+ciencia mística, tampoco va tan lejos Tofail como en sus términos y
+frases muchos místicos ortodoxos de Alemania, de Italia y de España.
+
+Lo que sí se echa de menos en la mística de Tofail es, ya que no la
+carencia, la poca energía del amor que aspira y logra la unión más que
+la inteligencia pura.
+
+En la segunda parte de la novela es donde todo buen musulmán, y más aún
+todo buen cristiano, tienen que censurar y que escandalizarse.
+
+Asal, habitante de un país muy poblado y civilizado, y fervoroso
+creyente en una religión positiva, se siente inclinado a la mística
+contemplación, huye del mundo, busca la soledad del yermo y viene a dar
+en la isla donde Hay habita. Los dos extraños anacoretas se encuentran,
+se contemplan con mutuo asombro y al fin se acercan y se tratan. Al
+principio se entienden por señas, porque Hay no sabe hablar, pero Asal
+logra pronto enseñarle su idioma. De los sabios coloquios que tienen
+ambos resulta algo de muy satisfactorio al parecer: la concordancia de
+la fe y la razón. La verdad revelada por profetas, apóstoles y
+fundadores de religiones, coincide en todo con la metafísica que Hay ha
+construido en la serie larga de sus meditaciones. La única diferencia
+estriba sólo en que la metafísica de Hay es el desnudo foco o centro de
+la verdad, envuelta por la religión en densísimo velo de símbolos,
+alegorías y figuras. La gente vulgar no hubiera comprendido lo verdadero
+en toda su desnudez y pureza, por donde los fundadores de religiones han
+tenido que velarlo y envolverlo en símbolos. En vista, además, de la
+flaqueza y pasiones bajas de la plebe humana, la moral religiosa no ha
+podido revelarse tampoco, al menos como precepto, con toda su austeridad
+y firmeza: ha necesitado transigir un tanto para que el vulgo la acepte,
+se conforme y se someta.
+
+De aquí puede inferirse que la metafísica de Hay es, según Tofail, la
+pura esencia de toda verdad religiosa, la cual permanece velada en
+símbolos para la multitud, incapaz de percibir sin ellos la verdad por
+medio de la introinspección y de la filosofía.
+
+Hay y Asal concuerdan en que los que como ellos llegan a Dios por la
+inteligencia, logran la bienaventuranza contemplándole y uniéndose a Él,
+y más aún que en vida, en muerte, libres ya de sus mortales despojos.
+Tal es la gloria o el cielo en las religiones positivas. Los qué
+entreven o columbran a Dios en esta existencia mortal, y cediendo luego
+a sus apetitos, a sus malas pasiones y a sus gustos por lo terrenal y
+perecedero, se apartan de Dios, sienten después de morir un dolor
+grandísimo por no volver a ver ni a gozar el supremo bien cuya hermosura
+y luz columbraron. Son como hombres que antes veían y que después se han
+quedado ciegos. Tal es lo que corresponde al infierno en las religiones
+positivas. Y cuando la vista puede recobrarse con penas expiatorias, tal
+es el purgatorio.
+
+Lo que es amplísimo en la metafísica de Tofail y de Hay es el limbo. La
+inmensa mayoría de seres humanos jamás eleva a Dios el pensamiento. Son
+como ciegos _a nativitate_, y como no han columbrado la luz divina, no
+se atormentan por verla ni por gozarla y caen en el limbo y quedan sin
+pena ni gloria.
+
+Resulta, pues, en esta metafísica que, si son muchos los llamados, son
+pocos los escogidos, aunque son también muy pocos los condenados a penas
+eternas.
+
+La novela de Tofail tiene un desenlace que puede interpretarse
+satíricamente. Hay se empeña en ir a predicar y a enseñar su metafísica
+entre los hombres. Asal procura disuadirle de aquel intento, dejando
+entrever que los hombres no están preparados para tanta verdad y que tal
+vez no lo estarán nunca. Hay, no obstante, persiste en su empresa y Asal
+se deja convencer y le sigue. Logran hallar un barco, navegan en él y
+arriban al país de donde Asal había venido. El rey, antiguo amigo suyo y
+persona excelente, recibe con palmas a los dos viajantes; pero, no bien
+éstos se lanzan a predicar su metafísica, toda la corte, la burguesía y
+la gente menuda, se aburre de ellos y los aborrece. Ambos entonces,
+imitando a la zorra, y perdóneseme lo ruin de la comparación, dicen _no
+están maduras_, y se vuelven a la isla desierta, donde viven en soledad
+y conversación interior hasta que les llega el día de su glorioso
+tránsito, o sea de la muerte.
+
+Así, y no creo que muy libremente interpretada, es la novela filosófica
+de Tofail.
+
+En España nadie había pensado en traducirla hasta que el entendido
+arabista D. Francisco Pons, muerto por desgracia en la flor de su edad,
+devolvió esta joya a la tierra en que se había criado, trasladándola con
+gran primor, fidelidad y elegancia al idioma castellano, que hoy se
+habla en ella.
+
+El libro está impreso en la ciudad de Zaragoza en el presente año de
+1900, y es el tomo V de la colección de estudios árabes que allí se
+publica. Contiene, además de la novela, una advertencia preliminar del
+arcediano D. José María Navarro, maestro y amigo que fue del malogrado
+traductor, un breve discurso de D. Marcelino Menéndez y Pelayo y como
+apéndice la alegoría mística Hay Benyocdan de Avicena, porque según
+dicen los arabistas, el nombre de Hay Benyocdan equivale al Viviente
+hijo del Vigilante, y viene a significar al hombre que piensa en las
+cosas divinas.
+
+
+
+
+Sobre la duración del habla castellana
+
+con motivo de algunas frases del Sr. Cuervo.
+
+
+A Dios gracias yo soy por naturaleza poco inclinado a la melancolía y al
+desaliento. Hasta en las circunstancias más tristes procuro hallar algo
+que me traiga esperanza y consuelo. Como los niños de los cuentos de
+hadas, cuando se pierden en obscura y tempestuosa noche, en medio de un
+bosque lleno de malezas, precipicios y tal vez fieras, veo siempre a lo
+lejos resplandecer la lucecita que ha de guiarnos a un espléndido
+alcázar, donde genios bienhechores han de albergarnos, restaurarnos y
+regenerarnos.
+
+A pesar, no obstante, de esta dichosa condición mía, como son tantos los
+Jeremías y las Casandras que andan por ahí pronosticando nuevos males, y
+como brillan con frecuencia ante mis ojos, a modo de siniestros
+relámpagos, terribles avisos y ominosas señales, confieso que me
+desazono, la postración se apodera de mi espíritu y me pongo muy
+compungido.
+
+Para animarme solía yo discurrir allá en mis adentros: hemos gastado más
+de lo que podíamos gastar en una pobre e inútil defensa, y hemos perdido
+al fin nuestras ricas colonias, pero nadie podrá acusarnos, con
+justicia, de malos colonizadores, ni de nación estéril, cuando tan
+vastos territorios han permanecido en nuestro poder cerca de cuatro
+siglos y cuando de esta nación han brotado, como de tronco lleno de
+savia las ramas verdes y floridas, diecisiete repúblicas de gran
+porvenir, donde circula nuestra sangre, donde queda indeleble el sello
+de nuestro propio ser y carácter y donde sigue y seguirá hablándose
+nuestro idioma.
+
+Entonces recuerdo los tan conocidos versos del duque de Frías.
+
+ .............en vano el mundo
+ De Colón, de Cortés y de Pizarro,
+ A España intenta arrebatar la gloria
+ De haber sido español.
+
+Por el habla, por las creencias y por las costumbres, la gente de allí
+seguirá siendo española antes de ser americana. Y el navegante que
+llegue a aquellos puertos tan apartados de Europa y de España,
+
+ Verá la cruz del Gólgota plantada
+ Y escuchará la lengua de Cervantes.
+
+Pero mi gozo en un pozo. Yo esperaba que seguirían siempre siendo
+hispano-parlantes cuantas naciones se extienden desde el Norte de Méjico
+hasta el Estrecho de Magallanes. Yo esperaba que seguiríamos hablando la
+lengua española cincuenta o sesenta millones de seres humanos; gran
+porvenir para nuestra literatura, por poco que dichos seres escriban y
+lean. Pero lo repito; el gozo en un pozo. Y ha venido a arrojarme en él,
+con sus dudas y temores, nada menos que el más profundo conocedor de la
+lengua castellana (y bien podemos afirmarlo sin temor de que nadie nos
+desmienta) que vive hoy en el mundo.
+
+Pocos días ha, recibí un librito impreso en Chartres, que contiene un
+poema titulado _Nastasio_, obra del vate argentino D. Francisco Soto y
+Calvo. El poema es muy original. En él hay descripciones bien hechas y
+sin duda fieles, de la vida rústica de la Pampa, de aquellas fértiles
+praderas y de las costumbres, lances y amores de los campesinos o
+gauchos. Refiere la mala aventura de un pallador llamado Nastasio, a
+quien un tremendo huracán destruye y quema la cabaña y mata a la mujer y
+a los hijos. La honda pena y la resignación cristiana del pallador están
+bien sentidas y expresadas. Los versos que el pallador compone,
+celebrando primero su ventura, cuando aún era dichoso, y lamentando su
+infortunio más tarde, son sencillos y espontáneos sin ser prosaicos ni
+rudos, y merecen, a mi ver, no pequeña alabanza. Por último, la muerte
+del pallador, viudo y solitario, está llena de dulce tristeza o más bien
+de esperanza consoladora.
+
+ .............Un instante
+ Fijos los ojos en el techo obscuro
+ Pareció que hondamente agradecía
+ La bondad del Señor.
+
+ Después, ya muerto,
+ Se quedó cual soñando en lo futuro,
+ Y se asentó la paz en su semblante.
+
+En suma, el _Nastasio_ del Sr. Soto y Calvo es una bella composición,
+por el estilo del _Hermán y Dorotea_ de Gœthe y de la _Evangelina_ de
+Longfellow, si bien en el _Nastasio_ no se advierte imitación, sino
+mucha espontaneidad. Su lenguaje es castellano muy puro.
+
+Por eso mismo me ha sorprendido y me ha contristado más la carta-prólogo
+que en el _Nastasio_ he leído.
+
+Hay en esta carta una idea harto contraria a la condición, vida y
+carácter de quien la emite. Imposible parece que desconfíe tanto del
+porvenir en América del idioma castellano quien ha consagrado toda la
+vida a su estudio y está erigiéndole el maravilloso monumento de un
+_Diccionario de construcción y régimen_. Quizás exprese D. Rufino J.
+Cuervo, pues ya se entiende que éste es el autor de la carta, no ya una
+convicción, sino el temor, propio de quien mucho ama, de que aquello que
+ama desaparezca o muera.
+
+La corrupción del latín y el nacimiento y desarrollo ulterior de las
+lenguas romances no puede ni debe servirnos de guía para pronosticar en
+América la corrupción del castellano y el nacimiento y desarrollo
+ulterior de nuevos idiomas. El imperio de los Césares acabó y se
+desmembró por invasión extranjera. Pueblos germánicos y de otras razas y
+lenguas vinieron a establecerse en varias provincias del imperio, dando
+origen a nuevos Estados y aun a nuevas nacionalidades; pero el imperio
+colonial de España ha tenido fin, dividiéndose de manera muy distinta,
+por obra de los mismos españoles de origen que han querido y logrado ser
+independientes.
+
+La civilización antigua se corrompió y degeneró primero, y con la
+invasión de los bárbaros sufrió después largo eclipse, o más bien sueño
+o letargo del que hubo de despertar o de renacer transformada y muy otra
+de lo que era y con otros modos de expresión para manifestar su
+pensamiento; pero en las repúblicas hispano-americanas ni ha habido
+invasión de bárbaros, ni desmayo, ni decadencia de civilización, ni raza
+triunfante y dominante que se haya sobrepuesto a la raza española de
+origen que antes triunfaba y dominaba. No hay motivo, pues, para
+recelar la desaparición en el nuevo continente de la lengua castellana,
+a no ser que los actuales habitantes o ciudadanos de las nuevas
+repúblicas se consideren, con humildad profundísima, tan pobres de ser
+propio que vengan a sobreponerse a ellos y a hacerles olvidar el habla
+de sus padres, o bien los indios indígenas, o bien los emigrantes
+italianos, franceses o alemanes, que acudan en busca de trabajo y de
+bienes de fortuna.
+
+El aislamiento de las diversas repúblicas entre sí, tendrá que ser y
+deberá ser menor cada día, y sólo en muy remoto porvenir, que va más
+allá de toda previsión humana, podrá crear lenguas distintas, acabando
+por no entenderse los que son hoy pueblos hermanos.
+
+El que haya cierto número de palabras propias de cada país para
+significar especiales y locales usos, costumbres, producciones
+naturales, trajes, etc., no basta para explicar que vengan a nacer
+distintas lenguas. Acaso para entender las narraciones de Pereda, el más
+español y el más castellano de nuestros novelistas, se requiera más
+glosario que para entender el _Nastasio_ o cualquiera otra narración
+argentina. Y no por eso teme nadie entre nosotros que en la Montaña, en
+Santillana o en Santander, en la patria del mismo Pereda, de Amós
+Escalante y de Menéndez y Pelayo, salgan hablando, el día menos
+pensado, un idioma distinto.
+
+La más seria amenaza de muerte que tiene el castellano es, según dice el
+Sr. Cuervo, que no hay más que cuatro o cinco autores españoles cuyas
+obras se lean en América con gusto y provecho, que allí la vida
+intelectual se deriva de otras fuentes; pero si esto es así, si en
+España no hay más que cuatro o cinco autores, y si para vivir vida
+intelectual tenemos que recibirla de Francia, tan amenazado como en
+aquellas repúblicas está el castellano en esta desventurada y estéril
+metrópoli, donde sólo Dios sabe qué lengua hablaremos, o si dejaremos de
+hablar ya que nada propio y no venido de París tenemos que decir en
+ninguna habla. Si para decir algo de _gusto_ o de _provecho_ tenemos que
+repetir lo que se dice en Francia, más vale dejarlo en francés y no
+traducirlo. El pasto espiritual es, lo mismo que el material, indigesto
+y desagradable cuando se toma recalentado. Boileau lo declara diciendo:
+
+ ........et souvenez-vous bien
+ Qu'un dîner rechauffé ne valut jamais rien.
+
+Y no se me diga que no bien nos lancemos a hablar, en la antigua
+metrópoli y en todas las repúblicas, sus hijas, dieciocho lenguas
+nuevas, desaparecerá la esterilidad de nuestro ingenio, se nos
+aclararán las entendederas, y en vez de cuatro o cinco autores que
+escriban cosas de _gusto_ y de _provecho_, tendremos cuatrocientos o
+quinientos. Desengáñese el señor Cuervo: si en el día y hasta el día
+hemos sido y somos poco ingeniosos, _provechosos_ y _gustosos_, lo
+seguiremos siendo, aunque se repita el milagro de la Torre de Babel
+entre nosotros.
+
+Este milagro, por otra parte, es harto difícil de hacer. No en todas las
+regiones que formaban antes el inmenso imperio español se halla a mano
+para desechar el habla de Castilla otra lengua viva aún, o algún
+dialecto que la reemplace, como sucede en Cataluña y en Galicia. Los
+andaluces, pongamos por caso, nos veríamos algo apurados si intentásemos
+_descastellanizarnos_. Expulsados ya los judíos y los moriscos, no me
+parece bien ni fácil que saliésemos hablando en árabe o en hebreo, lo
+cual tendría además el inconveniente de no ser nuestra lengua propia y
+privativa. Todo, sin embargo, tiene remedio. D. Manuel Góngora y
+Martínez refiere en sus _Antigüedades prehistóricas de Andalucía_, que
+en varias cuevas llamadas de letreros, los hay al parecer ininteligibles
+y en abundancia. Ahora bien; yo tengo un amigo muy docto que trabaja con
+éxito en descifrar dichos letreros, eclipsando la gloriado Champollión.
+Y como se presume que los tales letreros están escritos en el
+antiquísimo idioma de los turdetanos, mi amigo espera reconstituir el
+mencionado idioma, en el que se compusieron sabias leyes y hermosos
+poemas hace ya nueve o diez mil años. Si el susodicho amigo mío se sale
+con la suya y reconstituye la lengua turdetana, los andaluces echaremos
+la zancadilla a los catalanes, a los gallegos, a los vascongados y a
+cuantos oriundos de España hay en América, aunque abandonando el
+castellano, salgan hablando y escribiendo en quichua, en guaraní o en el
+habla de los chibchas o de los aztecas.
+
+Lo mejor, sin embargo, dejando bromas a un lado, sería que así en España
+como en toda la dilatada extensión del nuevo Continente, que descubrimos
+y colonizamos, se siguiese hablando sin corrupción la lengua de
+Castilla, lazo de unión fraternal que no debe romperse. Ningún político
+inglés mal humorado se atrevería a insistir en que nuestra raza está
+decaída, si cincuenta o sesenta millones hoy, y en lo futuro más
+millones de hombres, siguiesen hablando la misma lengua, claro
+testimonio de la persistente vitalidad de la raza. Mas para esto hemos
+de convenir en que se necesitan dos cosas muy importantes: que tengamos
+confianza unos en otros, y que procuremos merecerla. Limitándonos a lo
+que se escribe, quiero yo dar a entender que no porque sea español debe
+el público desdeñarlo, y que también los escritores debemos hacer los
+mayores esfuerzos y afanarnos y esmerarnos para que no nos desdeñen con
+justicia: para que no se afirme que sólo hay cuatro o cinco autores que
+se leen con gusto o con provecho. Tal vez nuestros autores pagan el
+desdén del público con otro desdén equivalente o mayor, pero el desdén
+con el desdén no tiene tan buen éxito en literatura como en cuestión de
+amores. Cuando no se estudia, o se estudia poquito, nadie, a no ser un
+ingenio portentoso, acierta a escribir algo que sea de gusto o de
+provecho. En el público, y singularmente en lo que llaman ahora la
+_hig-life_, que suele dar ejemplo y tono, noto yo en España la más
+desdeñosa manía contra los que escribimos. Y es menester que trabajemos
+no poco para que esta manía desaparezca.
+
+Fuera del teatro, a donde acude la gente por lo muy aficionada que es a
+divertirse, apenas hay literatura popular en España. La poesía en verso
+y por todo lo alto está en general harto desacreditada y a pesar de
+Quintana, Gallego, Duque de Rivas, Espronceda, Zorrilla, Campoamor,
+Núñez de Arce y bastantes otros que viven o han vivido en el siglo que
+está terminando, se nos anuncia fatídicamente que va a desaparecer la
+forma poética. Y no se crea que lo escrito en prosa ha conquistado todo
+el favor y está muy boyante. Si exceptuamos a D. Benito Pérez Galdós y
+a otro par de autores a lo más, apenas los hay hoy en España
+verdaderamente populares y cuyos libros se compren y se lean. Con
+fatigas tendríamos que andar hoy para completar el número de los cuatro
+o cinco autores de que habla el Sr. Cuervo y cuya lectura trae gusto o
+provecho a los americanos. Ni siquiera en España caemos en gracia.
+
+No me atormenta la mala pasión de la envidia, pero, sin envidiar,
+reconozco y deploro que éxito tan grande de librería como va teniendo en
+nuestra nación la novela _Quo vadis?_ del autor polaco Sienkiewicz, no
+le ha tenido ningún novelista español, aunque entren en cuenta las
+_Pequeñeces_ del Padre Luis Coloma.
+
+¿En qué consiste esto? ¿Consistirá en manía por lo extranjero o en que
+la novela _Quo vadis?_ es mejor que cuanto por aquí escribimos? La
+cuestión es tan peliaguda que prefiero callarme y no tratar de
+resolverla. _Clarín_ además ha sido interrogado. Tiene la palabra y no
+debo yo adelantarme y quitársela. Sólo me atreveré a decir: 1º _Habent
+sua fata libelli_. 2º Me alegro de que vuelva la afición a la novela
+histórica. 3º Para escribirla bien (y va de latines) _non oportet
+studere sed studice_, lo cual significa, en el presente caso, que no ha
+bastado para componer el _Quo vadis?_ acudir al _Diccionario de
+antigüedades_ de Rich, a la obra de Dezobry, al _Antecristo_ de Renán y
+a otras historias, como v. gr, la de César Cantú, sino que ha sido
+menester que el autor esté muy versado en la literatura clásica de
+Grecia y de Roma, y acaso en los idiomas en que dichas literaturas se
+produjeron. Y 4º y último, se necesita muchísima habilidad y grande
+ingenio para que interesen y sean asunto principal de un libro los
+amores de dos personas harto secundarias, y que acaban por ser muy
+felices en medio de multitud de catástrofes que debieran interesarnos
+mucho más: muertes de San Pedro y de San Pablo, suplicios espantosos y
+variadísimos de cristianos a centenares y trágico fin también de
+Petronio, de Lucano, de Séneca, del propio Nerón y de otra multitud de
+sujetos de mucho fuste.
+
+Casi no hay novela histórica sin cierta ineludible falta de armonía que
+el autor debe hacer que se perdone o se disimule, logrando así el
+triunfo. En el _Quo vadis?_ la falta es patente, pero subsanada o
+remediada con arte y talento. Hay dos acciones. La principal es la que
+menos importa: un caballero, prendado de una muchacha virtuosa y
+cristiana, se vale de malos medios para hacerla su manceba. Ella se
+resiste. El se enamora al fin seria y honradamente y se hace también
+cristiano. Y después de algunos lances y aventuras, el caballero y la
+muchacha se casan como Dios manda y se van a holgar en una hermosa
+quinta que en Sicilia poseen. Estos son los héroes y protagonistas y
+este el asunto principal de la novela. La comparsa, el coro y el otro
+asunto más amplio, en que el asunto principal encaja, son una legión de
+mártires, apóstoles y santos, y una serie de acontecimientos terribles y
+reales, que inspiran la Apocalipsis al Aguila de Patmos, y que preparan
+la prodigiosa mudanza de Babilonia en nueva Jerusalén, y el vencimiento
+del imperio de la fuerza por el imperio del espíritu, del que igualmente
+ha de ser capital Roma, purificada y santificada por la sangre de los
+confesores de Cristo.
+
+En suma, yo no quiero decir más sino que la novela _Quo vadis?_ se lee
+con _gusto_ o con _provecho_, como dice el Sr. Cuervo que sólo se leen
+en América cuatro o cinco de nuestros autores.
+
+
+
+
+Nueva edición de «LA CELESTINA»
+
+
+El señor D. Eugenio Krapf, alemán de nación y fundador y dueño en Vigo
+de un establecimiento tipográfico, ha impreso y publicado la
+tragicomedia _Celestina_. Según en el colofón se expresa, esta obra,
+dividida en dos volúmenes, se acabó de imprimir el día 31 de Julio del
+presente año (1900). El primor y la elegancia de la nueva edición dan
+claro testimonio del buen gusto del impresor, de su pericia y de su
+devota admiración a las letras españolas.
+
+Entre cuantos libros de entretenimiento se han escrito en España, _La
+Celestina_, es, después del _Quijote_, el más estimado, así de nuestros
+críticos como de los críticos de otros países, y el que mayor influjo ha
+tenido acaso en el ulterior desenvolvimiento de la novela y del teatro
+en las modernas literaturas de Europa. Prueban la estimación que en
+todas partes se ha dado a este libro las esmeradas traducciones que de
+él se han hecho en diversas lenguas, imprimiéndolas o reimprimiéndolas
+desde principios del siglo XVI hasta nuestros días con mayor primor y
+lujo que en España. Así, por ejemplo, la traducción francesa de Germond
+de Lavigne, publicada en París en 1873, la traducción alemana de Eduardo
+de Bolow, impresa en Leipzig en 1843, y la antigua y bella traducción
+inglesa de Jaime Mabbe, lujosa y lindamente reimpresa en 1894 e
+ilustrada con una muy discreta y erudita introducción por el docto
+hispanófilo Fitzmaurice Kelly.
+
+En España, revelándose tristemente nuestro desdén o nuestra indiferencia
+por las producciones del propio ingenio, no se ha hecho una sola edición
+de _La Celestina_ durante todo el siglo XVIII, y en el siglo XIX, que
+pronto terminará, sólo se han hecho cinco ediciones contándose en este
+número la incluida en la Biblioteca de autores españoles de Rivadeneyra,
+tomo III, que contiene novelitas anteriores a Cervantes. De ninguna de
+estas ediciones puede afirmarse que esté hecha con el esmero y el lujo
+que el texto original merece y pide. Tal vez influyó en la menor
+estimación que se dio a _La Celestina_, desde mediados del siglo XVII y
+singularmente en el XVIII, el estigma que puso en ella la Inquisición no
+con gran severidad por cierto. Patente se ve la inmensa popularidad de
+_La Celestina_ en España, durante el siglo XVI, así, porque de dicha
+obra se hicieron en aquel siglo cerca de setenta ediciones, como por los
+raros que son los ejemplares de todas ellas, demostrando que se leyeron
+mucho, a no ser que se presuma que en tiempos de mayor recato,
+hipocresía o pureza de costumbres hubieron de destruirse muchos
+ejemplares de un libro cuyo licencioso desenfado no puede negarse.
+
+Caso raro es que no se haya podido afirmar durante mucho tiempo quién
+sea el autor de libro tan famoso. Y más raro es aún, dada la perfecta
+armonía de su estilo y la unidad de pensamiento que en el conjunto se
+nota, que haya podido creerse que el primer acto fue escrito por un
+autor, atribuyéndose, ya a Juan de Mena, ya a Rodrigo de Gota, y que son
+obra de otro autor los veinte actos restantes, en nada inferiores al
+primero.
+
+En el día, por fortuna y merced a demostraciones que sería prolijo
+exponer aquí, ha venido a desecharse la creencia en la pluralidad de
+autores y a tenerse por averiguado que el bachiller Fernando de Rojas
+fue el único autor de todo el libro.
+
+De la vida de este bachiller, que resulta por lo expuesto uno de los más
+gloriosos ingenios de nuestra patria, poco se sabe hasta el día, si bien
+puede presumirse que no fue un comunero de su mismo nombre y apellido
+excluido de la amnistía que en 1522 dio el emperador Carlos V, sino
+otro Fernando de Rojas, que estudió jurisprudencia en Salamanca, que fue
+alcalde mayor de dicha ciudad y que se estableció al cabo y terminó sus
+días en Talavera de la Reina. La fecha de su nacimiento y de su muerte
+creo que se ignora. Nada se dice tampoco de ningún otro escrito o hecho
+suyo. Dando aquí por supuesto que la edición de Burgos de 1499, de la
+que sólo se conserva un ejemplar, fue una falsificación, hecha en
+Venecia, de 1632 a 1635, la primera aparición de _La Celestina_, fue en
+el año de 1500, edición de Salamanca. La edición, pues, de Vigo hecha
+por el Sr. Krapf en 1900, viene a solemnizar el cuarto centenario del
+libro y también de su autor, de cuya vida y hechos es el libro lo más
+importante que se conoce.
+
+Ilustran la edición del Sr. Krapf, y le dan mayor realce y atractivo las
+variantes, el catálogo de las ediciones que de _La Celestina_ se han
+hecho en español, en francés, en inglés, en holandés, en alemán, en
+latín y en italiano, y sobre todo una bella introducción, notas y
+apéndices de D. Marcelino Menéndez y Pelayo.
+
+Nunca un libro, por original que sea, deja de tener antecedentes.
+Considerado como tal está el _Pamphilus_, que es uno a modo de drama, en
+exámetros y pentámetros latinos, remedando el estilo de Ovidio. Este
+drama viene inserto como apéndice en la edición del señor Krapf. Se
+ignora el nombre de su autor y la época en que se compuso, si bien puede
+creerse que no es anterior al siglo XII y que su autor hubo de vivir en
+algún monasterio del centro de Europa.
+
+En germen están en el _Pamphilus_ el pensamiento y el asunto de _La
+Celestina_. Ya en el arcipreste de Hita hay no pocos trozos del
+_Pamphilus_ imitados y traducidos. Pero con razón afirma el Sr. Menéndez
+que esto no menoscaba la poderosa originalidad del arcipreste ni mucho
+menos la de Fernando de Rojas. El _Pamphilus_, más que obra de un poeta,
+parece el frío y trabajoso estudio de un filólogo, cuyos personajes
+carecen de vida y de individual consistencia.
+
+La tragicomedia _Celestina_, en cambio, es y ha sido admirada siempre
+por la animación vigorosa y la variedad de los caracteres de cuantos
+personajes toman parte en la acción. Hay, por último, en la _Celestina_
+cierto misterioso encanto que se apodera del alma de quien la lee,
+embelesándola y moviéndola a la admiración más involuntaria.
+
+No admiramos porque nos prescriban los críticos que admiremos, sino
+porque la admiración nace en nosotros espontánea e inmediatamente de la
+lectura. De aquí, para mí al menos, un muy curioso problema de crítica
+harto difícil de resolver; una contradicción, real o aparente que tal
+vez nadie acierte a explicar, bien sin pecar de sutil y de alambicado.
+
+La historia que en los sucesivos diálogos se va desenvolviendo basta
+llegar al desenlace, mirada dentro de la completa realidad de la vida
+que vivimos, ya en nuestro siglo, ya a mi ver, en cualquiera otro, tiene
+casos tan inverosímiles, que rayan en lo absurdo. Calixto, mancebo
+gentil, rico y noble, penetra buscando un azor, en los jardines de la
+egregia y hermosa doncella Melibea; prendado de ella, la requiere de
+amores, y ofendida la dama en su recato y en su orgullo, áspera y
+crudamente le despide. Melibea y Calixto son ambos de igual condición
+elevada, así por el nacimiento, como por los bienes de fortuna. Entre
+las familias de ambos no se sabe que haya enemistad, como la hubo,
+pongamos por caso, entre las familias de Julieta y de Romeo. Ni
+diferencia de clase, ni de religión, ni de patria los divide. ¿Por qué,
+pues, no buscó Calixto a una persona honrada que intercediese por él y
+venciese el desvío de Melibea, y por qué no la pidió luego a sus padres
+y se casó con ella en paz y en gracia de Dios? Buscar Calixto para
+tercera de sus amores a una empecatada bruja zurcidora de voluntades y
+maestra de mujeres de mal vivir, tiene algo de monstruoso que ni en el
+siglo XV ni en ningún siglo se comprende, no siendo Calixto vicioso y
+perverso y sintiéndose muy tierna y poéticamente enamorado.
+
+Todo se comprende, sin embargo, si consideramos la tragicomedia
+_Celestina_ como la primera creación de una nueva era literaria en la
+que caben ciertos inspirados atrevimientos: una escena ideal, exenta de
+condiciones y requisitos y vacía de todo estorbo y no para que en ella
+aparezcan vagos y confusos los personajes, sino al contrario, para que
+más distintos y determinados se vean, como figuras que están en alta
+cumbre y se destacan y se dibujan en el azul sereno del firmamento sin
+nubes. Las flechas de amor que sucesivamente hieren y arrebatan los
+corazones de los dos amantes, no rompen medio que debilite el ímpetu
+inicial de su carrera, ni hay atracción de la tierra ni del cielo que
+las pare o las solicite. Fernando de Rojas hace abstracción de todo,
+menos del amor, a fin de que el amor se manifieste con toda su fuerza y
+resplandezca en toda su gloria. Y no es el amor de las almas, ni tampoco
+el amor de los sentidos, cautivo de la material hermosura, sino tan
+apretada e íntima combinación de ambos amores, que no hay análisis que
+separe sus elementos, apareciendo tan complicado amor con la
+irreductible sencillez del oro más acendrado y puro.
+
+Ni lo que llamamos ahora conveniencias sociales, tan existentes en el
+siglo XV como en el día, ni lo que prescriben las costumbres y las
+leyes, ni moral ni religión se toman aquí en cuenta. Muy licenciosa hubo
+de ser aquella edad en que todos los sueños caballerescos de la Edad
+Media, las disquisiciones de la corte de amor y las apasionadas ternuras
+de los héroes de la Tabla Redonda, de Lanzarote y Ginebra, de Tristán e
+Iseo, se mezclaban con el ansia de vida y de goces y con la adoración
+anhelante de la hermosura plástica que el resucitado gentilismo había
+despertado y movido. Todo ello hervía sin duda en las almas, como el
+mosto en la cuba durante la fermentación tumultuosa.
+
+En resolución, Calixto y Melibea se adoran y no es hipérbole ni figura
+retórica, sino adoración efectiva. Fuera de su amor no ven nada ni queda
+nada. Ni reconocen el pecado ni hay lugar para el arrepentimiento o para
+la enmienda. El destino, en medio del deleite y de la gloria de ellos,
+los lleva a trágica muerte, pero en esta misma muerte trágica hay poco
+de tétrico y de sombrío, sino que hay algo de triunfo. Allí se ve el más
+alto extremo de lo que el Sr. Menéndez y Pelayo en otro reciente escrito
+suyo, sobre la _Propaladia_ de Torres Naharro, _llama la triunfante
+alegría del renacimiento español_.
+
+Muerto Calixto, Melibea se arroja desde lo alto de una torre y también
+se mata, pero la bienaventuranza alcanzada y gozada por ambos amantes,
+en sus mutuos y ardientes abrazos, es como luz de gloria que los
+envuelve y que presta a lo trágico, acaso contra la intención reflexiva
+del autor, carácter de apoteosis. Así resulta vano en mi sentir, el
+propósito que tuvo Fernando de Rojas o que supuso que tuvo, de
+adoctrinar a los jóvenes enamorados para que no se fiasen de sirvientes
+inmorales y lisonjeros y de mediadoras perversas como Celestina.
+
+El candor chistoso con que los escritores de aquella edad, eclesiásticos
+con frecuencia, buscan motivo o pretexto para justificar sus
+composiciones sobrado galantes, pasma hoy al lector y despierta en su
+espíritu la duda de si ellos se engañarían en efecto al suponer tal
+propósito o si le alegarían como burlando. Notable ejemplo da de esto el
+beneficiado Fernán Suárez, natural de Sevilla y traductor del _Coloquio
+de las damas_ de Pedro Aretino, libro reimpreso pocos días ha en Madrid
+por el señor B. Rodríguez Serra. Sostiene con toda seriedad el
+beneficiado y traductor que lo hace para moralizar el mundo, el cual
+andaba tan pervertido en su época como en aquella edad remota en que
+Dios envió el diluvio universal para castigarle. Pero la divina
+justicia, según lo entiende el beneficiado, no gusta de repetir, sino de
+variar y de inventar nuevos castigos cuando hay pecados nuevos. Y así,
+en vez de diluvio, había enviado en su tiempo una enfermedad contagiosa
+que hacía grandes estragos y sobre la cual escribió Fracastoro un
+elegante poema latino dedicado al cardenal Bembo. Como quiera que ello
+sea, yo no acierto, ni creo que nadie acierte a explicar que haya muy
+provechosos avisos para los mancebos y triaca contra la ponzoña de la
+sensualidad en los muy desvergonzados lances que el _Coloquio de las
+damas_ refiere. ¿Hablaría de chanza o hablaría de veras el beneficiado
+al sostener que su libro morigeraría mejor a los jóvenes regocijados que
+la _Vía de espíritu_ o la _Subida del Monte Sión_, libros que ellos
+desecharían sin leer en cuanto del título se enterasen?
+
+Fernando de Rojas tuvo, o imagina también que tuvo, el propósito de
+adoctrinar la juventud y de apartarla del vicio. Si resultó lo
+contrario, bien pudo decir Fernando de Rojas lo que dice el beneficiado:
+«que si la juventud tomase de aquí ocasión para pecar, eso no es culpa
+de esta obra, sino de nuestra mala condición, la cual, como estómago muy
+corrompido, la medicina que se le da para su salud la convierte en malos
+humores.»
+
+Dejando nosotros a un lado la moralidad, a fin de que no salga mal
+parada de esta cuestión en vez de salir victoriosa, y prescindiendo
+también del desafuero inverosímil que sirve de fundamento a los amores
+de Melibea y de Calixto, bien podemos afirmar que en todos los
+pormenores de la tragicomedia hay tan pasmoso realismo y tan bien
+observada y expresada pintura de caracteres y de afectos que, no ya los
+críticos españoles a quienes pudo cegar la vanidad patriótica, sino los
+más eminentes críticos de otros países, como Gervinus en su _Historia de
+la poesía alemana_, ponderan el influjo de _La Celestina_ en la novela y
+en el drama de la edad moderna, y entienden que hasta la aparición de
+Shakespeare no hubo en la tierra más profundo observador ni más hábil
+pintor del alma humana que el bachiller Fernando de Rojas. Sus
+personajes todos, Celestina, Sempronio y Parmeno, Elicia, Areusa y el
+admirable rufián fanfarrón Centurio, están pintados de mano maestra y
+hacen y dicen lo que deben. Si todos citan demasiado a los clásicos,
+largan a cada paso sentencias _filosofales_ y pedantean con inocente
+refinamiento, es tan propio defecto de aquella época que más que defecto
+parece gracia y primor y presta al libro indeleble color _temporal_.
+
+Ni carece Fernando de Rojas de muy oportunas delicadezas, inspiradas o
+reflexivas. La pasión de Melibea y de Calixto no puede ser más
+vehemente. El deleite que de la posesión nace en ambos no puede ser más
+subido. Y con todo eso, la dicha de ambos, de la que el lector se
+penetra, se envuelve en discretísimo y limpio velo, sin que el autor
+descubriéndola la profane. Los pormenores eróticos los guarda el autor y
+los emplea para las escenas, citas y encuentros de los secundarios y
+plebeyos amantes; de Parmeno y Areusa, por ejemplo.
+
+Prolijo sería hacer resaltar aquí las principales bellezas de _La
+Celestina_. Mi artículo se extendería mucho más allá de las dimensiones
+que en este periódico se le conceden. Aun terminando aquí, tal vez se me
+acuse de haberme extendido demasiado. Válgame para disculpa la
+popularidad que en el siglo más glorioso para España tuvo la
+tragicomedia tan lindamente reimpresa ahora: popularidad en la que entró
+por más el valor estético que lo licencioso del asunto. Bastantes
+novelas en diálogos, imitando la de Fernando de Rojas, se escribieron
+después: algunas notabilísimas por la elegancia y gracia del lenguaje,
+por el ingenio y por el chiste, y dejando muy atrás a _La Celestina_ en
+sus desenfadadas verduras. La _Comedia Serafina_, reimpresa también
+pocos años ha por los señores marqués de la Fuensanta del Valle y D.
+José Sancho Rayón, da testimonio de ello. Y sin embargo, así la _Comedia
+Serafina_, como la _Comedia Selvagia_ y cuantas en el mismo género se
+compusieron, quedan muy por bajo de la joya literaria, cuyo alto precio
+he juzgado conveniente recordar hoy con ocasión de exhibirla de nuevo el
+Sr. D. Eugenio Krapf en forma tan correcta y lujosa.
+
+
+
+
+BIBLIOTECA DE FILOSOFÍA Y SOCIOLOGÍA
+
+
+Con el título que arriba se expresa, el señor D. B. Rodríguez Serra ha
+empezado a publicar una colección de libros de filosofía, y de esto que
+con vocablo feo e híbrido llaman ahora sociología. Sólo van publicados
+tres tomos, pero yo, que si bien poco entendido en asuntos filosóficos,
+gusto de ellos muchísimo, no he querido retardar mi bienvenida a la
+mencionada biblioteca, deseándole el mejor éxito posible con nuestro
+público de España.
+
+De la historia de esta ciencia primera, así como de la historia de toda
+cultura, se han escrito no pocos libros en tierra extranjera y en estos
+últimos tiempos. Los franceses, ingleses y alemanes, con razón o sin
+ella, se han repartido los más brillantes papeles, y atribuyéndose casi
+toda la fecundidad filosófica, nuestra pobre nación ha resultado estéril
+o casi estéril, durante los cuatro últimos siglos, por culpa acaso de la
+Inquisición, de nuestra feroz intolerancia o de nuestra ineptitud para
+cosas tan sublimes.
+
+Llenos nosotros de humilde abatimiento, hemos aceptado por lo pronto la
+sentencia sin protestar ni apelar. La opinión de que no nos da el naipe
+para filósofos ha prevalecido entre la generalidad de nuestra gente
+letrada.
+
+Por fortuna la reacción ha sobrevenido, y con tal fuerza en algunos
+espíritus, que puede hacer recelar a un crítico imparcial y frío que es
+mayor que el fundamento en que se sostiene.
+
+Los más hábiles y fervorosos defensores de la filosofía española han
+sido, a mi ver, don Gumersindo Laverde Ruiz, D. Nicomedes Martín Mateos,
+D. Francisco de Paula Canalejas, el padre Ceferino González y
+recientemente D. Marcelino Menéndez y Pelayo.
+
+Con todo, y a pesar de las lecciones que este último está dando en el
+Ateneo, y a pesar de cuanto ha escrito ya en sus obras sobre las ideas
+estéticas y sobre los heterodoxos, todavía entiendo yo que la cuestión
+no está bien dilucidada. Nuestros más notables filósofos, desde el
+Renacimiento hasta el día, han escrito en latín, y no es poco lo que han
+escrito, por todo lo cual ni se han hecho extractos fieles y luminosos
+de lo que escribieron, ni se han emitido sobre ello imparciales y bien
+considerados juicios, ni los profanos, en cuyo número me cuento, hemos
+llegado a enterarnos con claridad y exactitud de sus sistemas y
+doctrinas. Sabemos que hemos tenido, y nos jactamos de tener entre
+nuestros filósofos a Luis Vives, a Valles, a Francisco Victoria, al
+doctor eximio Suárez, a Melchor Cano, a Domingo de Soto, a Foxo
+Morcillo, a Gómez Pereira y a muchos otros, pero la mayoría de la gente,
+apenas iniciada, sabe poco más que sus nombres. Con todo, basta saberlos
+y basta saber que bien o mal tan ilustres varones se han empleado en el
+estudio de la filosofía para presumir razonablemente que no se ha
+perdido entre nosotros la afición a este estudio, y que por
+consiguiente, los libros de la Biblioteca del Sr. Serra llegarán a
+venderse y a leerse, como muy de veras lo deseamos.
+
+Otra opinión vulgar, que anda hoy muy valida contradice la posibilidad
+de que nuestro deseo se realice. Creen no pocas personas que la
+filosofía se va achicando y consumiendo conquistada y desmembrada por
+las ciencias positivas y exactas, que han ido poco a poco invadiendo sus
+dominios, anexionándoselos y repartiéndoselos como pan bendito o no
+bendito. Pero esto es una vanidad infundada de los sabios empíricos y de
+la muchedumbre que los admira y los sigue. Lo razonable es creer lo
+contrario: que mientras más se extiende el saber experimental, más crece
+y se magnifica en el espíritu el concepto de la filosofía y de la
+extensión inexplorada de su imperio.
+
+Figurémonos que la filosofía, augusta y soberana emperatriz de las
+ciencias, mora en espléndido alcázar, cuyas salas y estrados son
+magníficos y cuyas elegantes cúpulas y empinadas torres se diría que
+llegan al cielo y se bañan en luz más pura y radiente que la de este sol
+que de ordinario nos alumbra. Pues bien, el alcázar, que así nos
+figuramos tiene vastísimos subterráneos, o sótanos por donde los sabios
+experimentales van andando y escrudiñándolo todo. Allí están las
+caballerizas, las pocilgas y los tinados, no pocos almacenes para
+trastos viejos, habitaciones capaces para la servidumbre, cocinas,
+fregaderos, bodegas, despensas y otras oficinas por el estilo. Por
+algunas rendijas y claraboyas tal vez se percibe y columbra algo de la
+magnitud y hermosura del alcázar; pero los sabios experimentales no
+hallan modo de penetrar en él, si bien mientras más andan, notan y
+averiguan en aquella parte baja, más crece el concepto de la soberbia
+amplitud y de la extensión maravillosa de lo inexplorado e inasequible
+que sobre ellos se levanta. Así comprendo yo qué es la filosofía con
+respecto a la ciencia que de la observación y del experimento procede.
+
+Quizás nadie consiga nunca subir real y efectivamente a la parte
+superior del alcázar, pero por virtud de la fe, de la imaginación o de
+algo a modo de entusiasmo amoroso, quizás nos elevemos en espíritu con
+las alas que nos preste la religión, la metafísica o la poesía, y veamos
+o nos forjemos la ilusión de que vemos algunas de aquellas maravillas.
+De todos modos, los medios sutilísimos de que nos valemos para
+conseguirlo, y el ingenio, la tenacidad y los alambicados recursos a que
+acude y de que se vale nuestra mente en tan difícil empresa, tiene tal
+encanto y tan poderoso atractivo que nos deleitan y enamoran aunque en
+vez de triunfo obtengan sólo desengaños.
+
+En este sentido y por las razones expuestas, los libros de filosofía no
+pasarán de moda, y en todas partes, incluso en España, agradarán e
+interesarán ahora y siempre. Auguramos, pues, buen éxito a la biblioteca
+del Sr. Rodríguez Serra. Van ya publicados en ella escritos de
+Schopenhauer y de Baltasar Gracián, y se anuncian como en prensa, varios
+de Nietzsche, Ibn Geribol, Emerson, Leopardi, Vives, Stiner y otros, tan
+opuestos en sus ideas que de lo menos que podemos acusar al editor es de
+parcialidad, antes bien aparece dotado de un sincretismo que nos inspira
+simpatía.
+
+No aceptando por cierto sistema alguno, no alistándose en las filas de
+los secuaces y aceptándolos todos como cavilaciones discretas,
+divertidas o interesantes, poco importa que sean pesimistas u
+optimistas que sostengan el panteísmo, el materialismo u otros ismos,
+que afirmen o que no nieguen, con tal de que diviertan, interesen u
+ofrezcan alguna novedad. Lo que conviene, de cualquiera suerte que sea,
+es que el lenguaje de las mencionadas cavilaciones no resulte, o por
+culpa del autor o por culpa del traductor, muy bárbaro y enmarañado. Si
+el lenguaje y el estilo no fuesen claros y hasta cierto punto elegantes,
+pudiera ocurrirnos algo parecido a lo que ocurrió a la mona que trató de
+comerse la nuez verde y que la arrojó con desdén o con rabia al probar
+la amargura de la cáscara, sin llegar a comerse el sabroso fruto que
+dentro se escondía. Y aún sería peor, si vencida la repugnancia de lo
+verde y amargo y quebrantada también a fuerza de dientes la dureza de la
+envoltura leñosa, nos encontrásemos con que la nuez estaba vana o
+podrida. Prescindiendo de estas contingencias, yo declaro que todo
+tratado filosófico despierta mi curiosidad y me hechiza. Esperemos que
+suceda lo propio a mis compatriotas aficionados a libros, a fin de que
+compren y lean éstos sobre los que ahora voy discurriendo.
+
+Otro peligro hay, contra el cual no veo reparo ni cautela que esté de
+sobra. La falta de preparación conveniente puede hacer que un alimento
+espiritual, ya por exótico, ya por inusitado, ya por harto sustancioso,
+se nos indigeste en el alma, o bien que siendo veneno le tomemos como
+triaca. Quiero decir, sin ambages, que los que están ayunos de todo
+conocimiento filosófico, si propenden además, como hoy generalmente
+sucede, a prendarse de lo extranjero, tal vez acepten por oro la
+alquimia y consideren cualquiera extravagancia o disparate como el _Non
+plus ultra_ de la investigación especulativa y del saber humano.
+
+Ni mis cortas luces ni la brevedad que debe tener este artículo
+consentirían, pongamos por caso, que yo impugnara aquí las doctrinas de
+Schopenhauer en el libro ya publicado y cuyo título es _Sobre la
+voluntad en la naturaleza_. ¿Pero no me sería lícito recelar, no sólo la
+falsedad de la doctrina, sino lo huero o vacío que en ella puede
+notarse, fundándose en puro juego de palabras y en llamar las cosas o
+sus cualidades con nombres que no han tenido jamás, en castellano al
+menos? ¿Qué diantre de voluntad es esa que se ignora a sí misma y que
+ignora lo que quiere y que produce, sin embargo, el universo y las leyes
+matemáticas, físicas y morales que, sin duda, le gobiernan? ¿Cómo de esa
+voluntad sin conciencia nace la conciencia? ¿Cómo nace la inteligencia
+de lo que no entiende? ¿Por muchas vueltas que se dé a un objeto,
+brotará en él algo que no esté en germen en él y que no traiga además
+de fuera de él la sustancia y la fuerza y la ley que para el
+desenvolvimiento del germen se requieren? En fin, la tal voluntad
+inconsciente, causa primera de todo, me parece a mí, profano, una
+ininteligible algarabía.
+
+Y no se me acuse de poco respetuoso con los sabios celebérrimos y
+admirados en las naciones más cultas. El mismo Schopenhauer nos enseña
+la falta de respeto, aunque nuestra moderación y nuestra cortesía no
+acepten sino un poquito de sus lecciones. A casi todos los profesores de
+filosofía de las Universidades de Alemania los pone él como chupa de
+dómine, tratándolos de envidiosos, de plagiarios, de necios y de tan
+interesados que encubren la verdad y enseñan la mentira por miedo de
+perder la posición y el salario que reciben. A Kant le pone por las
+nubes; pero después de Kant apenas hay más que él en el mundo: Fichte es
+un _mono_, y Hegel, el que por tanto tiempo hemos admirado como el
+Aristóteles de la edad novísima, no es más que un charlatán atrevido.
+Leibnitz, cuando Schopenhauer le compara con él mismo y con Kant, es un
+miserable pigmeo, y tonterías y nada más que tonterías son su _armonía
+preestablecida_ y sus _mónadas_.
+
+El desenfado con que Schopenhauer fustiga a sus colegas tiene
+antecedentes en abundancia. Ya nos cuenta Gil Blas que los que
+disputaban en las aulas de Salamanca más parecían energúmenos que
+filósofos. No hay veneración que valga. El canciller Bacon, preconizado
+por muchos como fundador, norte y guía de todo positivismo, ha sido
+injuriado de la manera más feroz por no pocos de los mismos
+positivistas. Y Descartes, de quien se dice que procede toda la moderna
+filosofía, como de Sócrates la antigua, es considerado como un
+deplorable metafísico por Gioberti y por otros, que si algo de bueno
+hallan en él lo declaran plagio de San Anselmo o de otros autores de la
+Edad Media.
+
+Exclamemos con Horacio: _hanc veniam petimusque damusque vicissim_, y
+reservándonos el derecho de negar y de censurar muchos sistemas
+filosóficos, si bien con moderación suave y sin tirarnos los bonetes,
+aplaudamos el propósito del Sr. Rodríguez Serra y excitémosle y
+animémosle para que le lleve adelante. Aunque una filosofía nos parezca
+falsa o vana, ¿no podrá ser entretenida e ingeniosa? Por recomendación
+de Schopenhauer, hemos venido a inscribir nosotros en la lista de los
+más notables filósofos a Baltasar Gracián, alguna de cuyas obras
+Schopenhauer ha traducido y ensalzado. _El Criticón_, v. gr., es para
+Schopenhauer un prodigio, y en todos los tratados de Gracián rebosa la
+filosofía.
+
+El Sr. Serra no carece, pues, de fundado motivo para incluir, como
+incluye, en su colección dos obritas de Gracián: _El héroe_ y _El
+discreto_. Mucho distamos nosotros de hallar en dichas obras el extremo
+de delirio culterano al que llega Gracián en sus _Selvas del año_,
+sobrepujando a Góngora en las _soledades_ y en el _polifemo_; lo que es
+filosofía tampoco nos parece que hay, ni en _El discreto_ ni en _El
+héroe_. Lo que hay, en nuestra opinión, es un admirable conjunto de
+enrevesados conceptos y de sentenciosas agudezas, donde son de admirar
+la riqueza y primor de nuestro idioma, y la maestría y el talento del
+escritor que de él se vale, pero donde no acertamos a ver sino apotegmas
+de moral práctica, casi siempre tomados de antiguos escritores, y alguna
+vez de la observación perspicaz del mismo Gracián, que era, por cierto,
+un verdadero hombre de mundo.
+
+El concepto de la filosofía es muy elástico. Suele ampliarse o
+restringirse a gusto del consumidor. Pero si hemos de incluir, por
+ejemplo, entre los filósofos al duque de la Rochefoucauld y a la
+Bruyere, incluyamos también a nuestro Gracián y hasta pongámosle por
+cima de ambos.
+
+La nueva edición que de _El héroe_ y _El discreto_ nos da el Sr. Serra
+está ilustrada por un erudito estudio, donde se dan muy curiosas
+noticias sobre los triunfos y la influencia que Gracián ha alcanzado
+como filósofo en Alemania. Dicho estudio, escrito en castellano con
+corrección y elegancia, se debe a la pluma del Sr. Arturo Farinelli,
+profesor en Innspruck, capital del Tirol, y tan docto y entusiasta
+apreciador de nuestra lengua y literatura, como de la alemana, y de la
+de Italia, su patria.
+
+En suma, y a fin de terminar este artículo ya sobrado extenso, diré que,
+precaviéndonos bien para no inficionarnos con alguna herejía o para no
+exponernos a ir a parar en un manicomio, como Nietzsche o como Augusto
+Comte, harán muy bien los aficionados a la lectura en comprar y en leer
+cuantos tomos han salido ya y vayan saliendo de la biblioteca del Sr.
+Serra. Así se instruirán, y aunque sea con vuelo inseguro, elevarán el
+alma a las más altas regiones a donde puede subir nuestro entendimiento
+o nuestra fantasía.
+
+
+
+
+El regionalismo literario en Andalucía.
+
+
+I
+
+
+En Junio de 1856, si no me es infiel la memoria, pasé yo muy
+agradablemente tres semanas en la famosa ciudad de Moscú, capital de
+todas las Rusias. Allí conocí y traté al señor Sergio Sobolefski, sujeto
+muy ilustrado y amable, poeta satírico de gran nombradía en su tierra y
+notable conocedor y admirador de la literatura española. Como preciado
+regalo suyo conservo aún entre mis libros _La segunda Celestina_, de
+Feliciano de Silva, donde se tratan los amores de Felides y Polandria, y
+un bonito ejemplar de las _Relaciones_, de D. Juan de Persia, impresas
+en Valladolid en 1604.
+
+En aquel tiempo ya era yo aficionado a leer, había compuesto no pocos
+versos y hasta me parece que también había escrito y publicado varios
+articulitos en prosa.
+
+A pesar de todo, cuando el Sr. Sobolefski me habló de D. Manuel Milá y
+Fontanals, de quien él era grande admirador y amigo, tuve que confesarle
+que ni las obras, ni el nombre conocía yo de tan ilustre literato. Le
+conocí, pues, por medio del Sr. Sobolefski, fui también más tarde su
+amigo, estuvimos en correspondencia epistolar, y creo, por último, que
+firmé la propuesta para que el Sr. Milá fuese académico correspondiente
+de la Real Academia Española.
+
+Lo que acabo de referir prueba, sin duda, mi ignorancia y mi descuido,
+pero prueba igualmente el descuido y la ignorancia de la generalidad de
+mis compatriotas. La fama del señor Milá, que había logrado extenderse
+hasta el centro de Rusia, acaso no había logrado en España pasar de
+Cataluña a las demás provincias del Reino.
+
+Con verdadera satisfacción podemos asegurar en el día que las cosas han
+cambiado mucho mejorando, y que nuestra incomunicación literaria rara
+vez llega a extremo tan lastimoso.
+
+Sobrados vestigios quedan de ella todavía por donde, si no puede
+justificarse, se explica al menos la propensión al regionalismo. No es
+de extrañar que enojados los escritores que viven en provincias de que
+la fama de ellos no vuele, si antes no pasa por Madrid y en Madrid le
+prestan alas, sientan el prurito de aislarse, de escribir en la lengua o
+en el dialecto de la región en que nacieron, y de compensar así por la
+intensidad y la densidad la corta extensión de su nombradía.
+
+Lo cierto es que en España apenas se lee. El comercio de libros se hace
+con poca maña o con poca fortuna, y los autores, aunque sean buenos,
+tienen que resignarse y que contentarse a menudo con que los lean y los
+aplaudan en la ciudad natal, en determinada comarca, en lo que llamamos
+_patria chica_.
+
+A fin de evitar esto, que a mi ver es un mal, y a fin de contribuir, en
+cuanto esté a mi alcance, a que sean conocidas y celebradas las
+producciones que lo merecen y que se escriben y se dan a la estampa
+fuera de Madrid y en lengua castellana, me decido yo a dar noticia de
+algunas de ellas, prefiriendo, como es natural, las de mis paisanos los
+andaluces.
+
+Seriamente no hay temor de que por allí el enojo causado por el desdén
+dé ser a un regionalismo separatista, porque sería bastante dificultoso
+que en Andalucía pretendiese nadie escribir en otro idioma que no fuera
+el castellano. Quédese esto para algunos catalanes, vascongados y
+gallegos, y también para algunos de nuestros hermanos de América que
+andan buscando lengua en que hablar y en que escribir, inventada o
+resucitada, con tamaña amplitud y capacidad tan elástica, que quepan
+holgadamente en ella los altos pensamientos, las invenciones peregrinas
+y las profundas o sutiles ideas que en el burdo y pobre castellano no
+caben.
+
+En Andalucía, por fortuna, aunque la gente pronuncia mal el castellano,
+suele hablarle y escribirle bien; y no tiene trazas, por lo pronto, de
+adoptar idioma diferente. Esto no obsta, antes bien nos excita a dar
+aquí cuenta y justas alabanzas de algunos libros que en Andalucía se
+escriben.
+
+Y sin más preámbulo voy a empezar por la flamante novela titulada _Justa
+y Rufina_, cuyo autor es el presbítero D. Juan F. Muñoz Pabón. La
+sencillez y castiza naturalidad del estilo hacen simpática dicha novela
+desde que se lee la primera página y nos estimulan a proseguir y a
+terminar su agradable lectura. Sin nada que ofenda los más pudorosos
+escrúpulos todo es alegre, chistoso y hasta regocijado en un principio.
+La pintura del lugarejo, cerca de Sevilla, llamado Cascotes, y donde se
+desenvuelve la acción, parece exactísima copia de la realidad realzada y
+animada por el ingenio y por el arte, si bien el arte, discreto y
+velado, no deja huella en lo escrito, que parece todo espontáneo y
+fácil.
+
+No son odiosos ni rayan tampoco en exagerada caricatura los personajes
+cómicos que en la acción intervienen. Todos hacen reír, aunque sean más
+hijos de la observación que de una fantasía jocosa y regocijada. Sus
+diálogos se diría que fueron tomados por el fonógrafo, si el fonógrafo
+tuviese la rara habilidad de desechar lo pesado y lo impertinente y de
+conservar sólo con sobriedad envidiable lo que no cansa, lo que retrata
+los caracteres y lo que conduce y contribuye al final desenlace.
+
+La acción nada tiene de complicada, y sin embargo, excita primero la
+curiosidad, interesa después, y por último conmueve profundamente.
+
+Entre lo festivo y lo triste, entre lo cómico y lo trágico, en esta
+novela, lo mismo que en la realidad, casi no hay intermedio, pero la
+absoluta carencia de afectación en el narrador vale más que los rodeos
+artificiosos para evitar que la transición sea brusca, y que los sucesos
+lamentables y el consiguiente cambio de tono produzcan disonancia.
+
+El noble y excelente caballero D. Alvaro, viudo y con dos hijas gemelas
+que llevan por nombres los de las santas patronas de Sevilla, Justa y
+Rufina, viene a Cascotes a pasar la temporada de verano y a fin de
+reponer su muy quebrantada salud. Justa tiene por novio a un primo suyo
+llamado Paco Góngora, de quien está ella profundamente enamorada. Paco,
+sin sentido moral y harto ligero de carácter, se ha comprometido con su
+prima, sin darse cuenta de que en realidad no la ama. Y aunque no ame
+tampoco con verdadero amor a Rufina, la hermana de Justa, charla y
+coquetea con ella, e insensiblemente, como si resbalaran y fueran
+cayendo por una pendiente suavemente traidora, Paco es infiel a Justa, y
+Rufina se convierte en cruel y vencedora rival de su hermana.
+
+Con no escaso talento de novelista y valiéndose de varios episodios
+graciosos que todos concurren a la acción, Paco y Rufina advierten
+sobrado tarde la grave ofensa que hacen a Justa y a D. Alvaro por el
+lazo amoroso en que, burlándolos y escarneciéndolos, ocultamente se han
+enredado.
+
+Los nuevos amantes temen ser descubiertos y carecen de valor para
+confesar su falsía y para arrostrar el enojo del padre y de la hermana
+tan duramente ofendidos. Entonces toman la peor y más viciosa de las
+resoluciones. Ambos huyen juntos.
+
+D. Alvaro, que idolatraba a sus dos hijas y que se hallaba muy enfermo,
+no puede resistir golpe tan rudo. Cae rendido, se agravan sus males y le
+sobreviene la muerte.
+
+El hermoso carácter del cura del lugar resplandece en la conmovedora
+escena y en las santas palabras, elocuentes sin arte por la fe religiosa
+y por la caridad que las inspiran, con que persuade al moribundo para
+que perdone a los culpados, y con que le consuela e ilumina con
+celestiales esperanzas los últimos instantes de su vida mortal.
+
+El epílogo de la novela es también muy moral, muy religioso y muy
+tierno. Justa, transformada en hermana de la Caridad, recibe a Rufina
+que ha ido precipitándose hasta lo más hondo de la abyección y del
+vicio, cuida de ella y generosa y santamente la perdona.
+
+Críticos sevillanos, al otorgar al Sr. Muñoz y Pabón fundados
+elogios, le califican de discípulo y de imitador o continuador de
+Fernán-Caballero. No he de negar yo que las obras de tan célebre autora
+puedan haber servido de estímulo al talento del presbítero novelista;
+pero son tales las diferencias entre lo escrito por él y lo escrito por
+la ingeniosa hija de Böhl de Faber, que no permiten afirmar la imitación
+ni suponer que ambos autores pertenecen a la misma escuela. Bien había
+visto y observado Fernán-Caballero los usos, las costumbres y las
+pasiones del pueblo de Andalucía; pero lo notaba todo y luego se lo
+representaba al través de un prisma extraño. Su cultura, más que de
+libros castizos, era de libros modernos, ingleses, franceses y alemanes,
+y esto se reflejaba en los personajes hijos de su observación y de su
+inventiva. En ellos y en los lances y sucesos en que figuran, creo yo
+notar un afectado y exótico sentimentalismo que no se estila entre
+nosotros: que es menos andaluz que tudesco. En cambio, en la novela del
+Sr. Muñoz Pabón todo es andaluz de veras y sin nada híbrido: el fondo y
+la forma, las pasiones y el lenguaje que las expresa.
+
+Como el Sr. Muñoz Pabón es joven aún, nos complacemos en esperar de su
+ingenio no menos sazonados y abundantes frutos.
+
+Como otros muchos autores, en todos los países y especialmente en
+España, el Sr. Muñoz Pabón empezó escribiendo en verso antes de escribir
+en prosa. De sus obras en verso sólo conozco yo un librito publicado en
+1899, cuya lectura produce en mi espíritu muy encontrados efectos. Por
+una parte confirma en mí la idea de que el Sr. Muñoz y Pabón posee no
+comunes dotes de escritor y de poeta, mientras que por otra parte,
+presumo yo que movido el autor por su gran piedad religiosa, tal vez
+sobrado cándida e irreflexiva, ha tomado para asunto de sus cantos, o
+mejor diré de sus narraciones en romances, ya que se trata de un
+Romancero, algo a mi ver delicado en extremo y ocasionadísimo a incurrir
+en faltas. El Romancero se titula _El Niño de Nazaret_. No creo que nada
+en este libro esté tomado o imitado del Evangelio apócrifo de la
+infancia de Jesús. Todo es sin duda inventado por el autor. ¿Pero hasta
+qué punto está bien componer algo a modo de novela con sucesos fingidos,
+por muy verosímiles que sean, de la vida terrenal del Verbo humanado,
+cuya gloria apareció a los hombres, como la _gloria del Unigénito del
+Padre, lleno de gracia y de verdad_? ¿No es rebajar demasiado un asunto
+altísimo el entrar en pormenores vulgares y realistas? La Virgen María
+cosiendo, lavando y cuidando de la casa; San José trabajando en su
+carpintería, y el Niño Dios yendo a la fuente por agua con el cántaro al
+hombro o en otros menesteres por el estilo, o entreteniéndose en juegos
+infantiles con muchachos de su edad, son harto difíciles de ser
+representados con el conveniente decoro. Quien tales cosas trata se
+expone, muy a su despecho, a deslustrar el decoro y a ofender la
+majestad de las cosas divinas.
+
+Escritores heterodoxos o impíos o sólo imprudentes acaso, han abusado de
+tan peligroso género de amena literatura en estos últimos años. ¿Qué es
+más que una novela, aunque así no la llame, la _Vida de Jesús_ de
+Ernesto Renán? La inglesa María Corelli, ¿no ha escrito recientemente
+una novela cuyos enredos y lances amorosos se ajustan y encajan,
+digámoslo así, en la pasión y muerte de nuestro divino Redentor? Hasta
+en las epopeyas que se fundan en tan sobrenaturales sucesos se expone el
+poeta, por eminente que sea, a entrar en pormenores que provoquen la
+burla de los incrédulos y que lastimen la veneración de los creyentes.
+¿Qué no se podría decir de Jerónimo Vida y aun del mismo Klopstock?
+También un compatriota del señor Muñoz Pabón, el sevillano Diego de
+Hojeda, compuso un hermoso poema sobre la muerte y pasión de Cristo;
+pero Hojeda nada inventa ni añade a lo esencial de los sucesos que los
+Evangelios refieren. La actividad de su imaginación se emplea sólo en lo
+alegórico, simbólico y ultramundano. Muy distinto es el modo con que el
+Romancero de _El Niño de Nazaret_ está compuesto, donde se atribuyen a
+Jesús acciones muy laudables todas, pero que carecen de fundamento
+histórico y que empequeñecen el concepto del Mesías en vez de realzarle.
+
+En edades de mayor fe que la edad en que nosotros vivimos, apenas había
+peligro de mezclar con la verdad ficciones inocentes más o menos
+discretas. En el día le hay y no debemos dar pábulo a que se sigan
+escribiendo novelas en que Cristo, San José y la Virgen y los apóstoles
+sean protagonistas, cuando no el coro o la comparsa de una acción
+relativamente insignificante para la historia del mundo, como acontece
+en la por otra parte bien escrita y celebérrima novela cuyo título es
+_¿Quo Vadis?_
+
+Cuando el actor de los casos fingidos es el mismo Cristo Hijo de Dios,
+el peligro se ve más claro. ¿Para qué atribuir al Salvador acciones que
+no constan en ningún documento fehaciente? ¿Cómo podrá ningún hombre
+figurarse ni representarse con exactitud el desenvolvimiento y el crecer
+de un alma y de un cuerpo humanos, estrechamente unidos con el mismo
+Dios en la persona del Verbo? Claro está que el Sr. Muñoz y Pabón nada
+inventa de indecoroso ni de ofensivo, como, por ejemplo, lo que alguien
+ha pretendido probar recientemente en Alemania, de que Cristo estuvo
+estudiando en cierto colegio o Instituto de no recuerdo bien qué ciudad
+de la India; pero todavía, a pesar de lo inocente y católico de lo
+inventado por el Sr. Pabón, lo mejor es que no se tenga por hecho, sino
+por mero símbolo, alegoría y prefiguración de hechos reales ocurridos
+más tarde. Convengo en que así pueden disculparse los hechos referidos
+en el Romancero de _El Niño de Nazaret_, donde el coloquio con la
+Samaritana, la resurrección de Lázaro, el perdón de la mujer adúltera y
+otros pasajes de los santos Evangelios se leen prefigurados y escritos
+en narración infantil y como lectura propia para niños. Así también
+pueden disculparse y quizás aplaudirse por lo candorosos ciertos
+pormenores de usos y costumbres que no sé yo si son anacrónicos o no lo
+son, por mi escaso saber en arqueología. Así, por ejemplo, si los niños
+del tiempo de Cristo, avecindados en Nazaret, jugaban ya al escondite,
+al salto de la comba y a la gallina ciega como los niños de ahora.
+Candor es este que puede hacer gracia. Yo encuentro graciosa, en el
+poema de San José del Padre Maestro Fray José de Valdivielso, aquella
+sospecha de que el santo era sólo carpintero de afición, porque siendo
+hidalgo de tan ilustre prosapia no era posible que se ganase la vida
+trabajando con sus manos, en vez de vivir de sus rentas,
+
+ Pues debió de tener juros reales,
+ Cual descendiente de señores tales.
+
+No obsta lo que va expuesto para que reconozcamos el notable talento
+poético del señor Muñoz y Pabón, la fresca lozanía, la luz y el colorido
+que pone en sus pinturas y la pasión entusiasta con que las anima. Acaso
+los inconvenientes que veo yo en el género no lo sean para niños o para
+lectores de mucha fe y de poca malicia.
+
+
+II
+
+
+Mucho se discurre sobre si conviene o no la centralización
+administrativa y sobre los grados de autonomía de que deben gozar la
+provincia y el Municipio. Cuestiones arduas son estas que yo dejo con
+gusto para que las resuelva el bullicioso enjambre de hombres políticos
+y de Estado que en España tanto peroran y se agitan. Lo que me preocupa
+es la centralización que proviene de la iniciativa individual, y del
+empeño que todos solemos tener de vivir en la capital y de abandonar los
+campos, las aldeas y hasta las ciudades que no consideramos de grande
+importancia. Si cuanto hay de florido, acaudalado y elegante, se viene a
+Madrid a lucirse y si acuden también a Madrid en busca de notoriedad y
+de fortuna, los sujetos que son o que se creen ricos de saber y de
+ingenio, de temer es que la grande extensión territorial de nuestra
+patria quede como desdeñada y abandonada de lo que brilla, fomenta el
+lujo y el bienestar y contribuye a la cultura.
+
+En otros países de Europa, los magnates y grandes propietarios, asisten
+más tiempo que en la corte en sus quintas y castillos. Aquí apenas
+quiere nadie abandonar la capital, a no ser en el rigor del verano, y
+entonces, no suele ser para visitar los predios rústicos y dirigir o
+presenciar las faenas agrícolas, sino para irse a Francia o a otros
+países extranjeros a pasar por allá el tiempo y a gastarse la hacienda.
+
+A pesar de lo dicho, que tal vez haga recelar que se reconcentre en
+Madrid lo más luminoso y activo de nuestra nación, es lo cierto que
+persisten aún grandes focos de luz y de actividad en nuestras
+provincias, y por ello no podemos menos de alegrarnos como partidarios
+que somos de este inocente y pacífico regionalismo. Las antiguas ferias,
+la solemne pompa de algunas festividades religiosas, las exposiciones de
+industria al uso moderno, los resucitados juegos florales, los congresos
+católicos, y hasta algunos otros congresos ultra-políticos, a fuerza de
+negar que son políticos, así como las predicaciones apasionadas y
+elocuentes de las personas que aspiran a regenerarnos, todo ello es útil
+para conservar y reanimar la vida en los extremos, impidiendo que
+refluya al centro y deje lo demás inerte.
+
+Sólo hay un inconveniente no corto: que las tales predicaciones
+regeneradoras levanten de cascos a la gente levantisca y aficionada a
+vivir a salto de mata, y produzcan alborotos, motines y hasta guerras
+civiles. Pero si este peligro se evita o se conjura, yo entiendo que
+todo está bien, aunque siempre preferiría a las predicaciones
+regeneradoras, los juegos florales, las procesiones y las ferias.
+
+De todos modos bueno es que alentemos hasta donde esté a nuestro
+alcance, y celebremos, si lo merecen, a cuantos cultiven las letras,
+permaneciendo en provincias sin venir a Madrid con el propósito de
+cobrar fama.
+
+Sevilla, desde muy antiguo, es un foco de civilización castiza, cuya
+luz, por dicha, no se extingue ni se anubla. Su escuela de poetas y su
+escuela de pintores, florecientes y luminosas en el siglo XVI, y
+renovadas en el último tercio del siglo XVIII, dan destellos todavía, a
+pesar de la general decadencia de nuestra nación.
+
+Mucho disto yo de aspirar en estos artículos, que no pueden ser
+extensos, a presentar un cuadro completo del movimiento intelectual,
+literario y artístico de Sevilla y de otras ciudades de Andalucía. Me
+limito, y debo limitarme, a tratar de ciertas obras muy recientes,
+prueba, en mi sentir, de que dicho movimiento no es estéril, sino que en
+aquel mismo terreno produce sazonados frutos, prescindiendo de los
+cultivadores andaluces que vienen a Madrid, como los Alvarez Quintero y
+no pocos otros, a producirlos y exponerlos.
+
+Tiempo ha que es brillante indicio de la actividad intelectual en la
+provincia de Córdoba la producción poética de Manuel Reina, natural de
+Puente Genil, donde de ordinario reside, aunque imprima en Madrid sus
+libros. Elegante e inspirado poeta, ha publicado _Andantes y alegros_,
+_Cromos y acuarelas_, _La vida inquieta_, _La canción de las estrellas_,
+_Poemas paganos_, en 1896, y recientemente, en 1899, _El jardín de los
+poetas_, último libro suyo que conocemos. Celebra en este libro y
+retrata con rasgos, a menudo felices, a varios poetas eminentes de todas
+las edades y naciones: desde Hornero, Anacreonte, Esquilo y Catulo,
+hasta Gœthe entre los extraños, y desde Jorge Manrique hasta
+Espronceda entre los propios. Aunque en España, no sé por qué, son poco
+populares y estimados los versos endecasílabos libres, yo los prefiero a
+veces a los que están sujetos al artificio de la rima, cuando la falta
+de ésta se halla compensada por el primor y la sobriedad de la dicción y
+por la cadencia musical del metro. La rima además tiene graves
+inconvenientes, cuando para vencer su dificultad, se emplean sobrados
+epítetos y participios en «oso, osa, ente y ante, ado y ada». Como
+quiera que sea, en este libro de _El jardín de los poetas_ encuentro yo
+mejor y más brioso, inspirado y conciso que lo rimado, lo que está en
+endecasílabos libres.
+
+Pero Manuel Reina, hasta donde lo consienten la frialdad e indiferencia
+para la poesía de nuestro público de hoy, es ya tan conocido, estimado y
+celebrado, que considero poco útil y expuesto a que se me tilde de
+presuntuoso el llamar la atención sobre sus escritos con detenido examen
+y crítica razonada. Básteme declarar aquí con toda sinceridad, que
+Manuel Reina es ya, a mi ver, uno de nuestros mejores poetas, y como es
+joven aún, se debe esperar de él mucho mayores aciertos, si pule, lima y
+encaja y ajusta en adelante con mayor firmeza, dentro de la conveniente
+y nítida forma, las hermosas ideas y el hondo sentir que con tanto
+ímpetu y abundancia afluyen a su espíritu.
+
+Tratemos aquí de cosas que, si bien harto menos importantes, manifiestan
+que el ingenio y la gracia, lo que solemos llamar sal andaluza, no se ha
+disuelto aún, sino que persiste, a pesar de tantos duelos, quebrantos y
+desazones.
+
+A puñados sazona con esta sal el Sr. don Francisco Toro Luna, algo a
+modo de comedia, cuyo título es _¡Día feliz!_, que se representó en
+Córdoba en el teatro circo del Gran Capitán y en Julio del presente año.
+Sólo dos personajes figuran en la acción, la cual es muy sencilla. Todo
+el mérito está en el diálogo, natural, gracioso y desenfadado. Primero
+hay el monólogo de una joven y después el coloquio de ésta con un primo
+suyo que acaba por declararse fervorosamente enamorado de ella. No
+quiero contar aquí el progreso de la acción y el disimulado artificio
+que con la ingenuidad se confunde y por cuyo medio se llega al más
+venturoso y alegre desenlace. Si yo contase el argumento destruiría todo
+el hechizo de la obra no contándole con mucha extensión, porque en la
+obra, las palabras no huelgan, siendo en ella el carácter de la
+protagonista tan verdadero, simpático y regocijado, que mis paisanas las
+cordobesas no pueden pedir más, a pesar de lo picante de algunas
+ligerísimas punzadas satíricas. En suma, yo creo que _¡Día feliz!_
+sería muy aplaudido en Madrid, si en Lara se diese; pero como yo no soy
+infalible, como el público es caprichoso y como por la lectura tal vez
+se notan primores que en la representación se desvanecen o pasan sin ser
+notados, yo me abstengo de pronosticar a fin de no desacreditarme como
+crítico. Sólo diré que _¡Día feliz!_ me agrada tanto como cualquiera de
+los más encomiados y cortos proverbios de Alfredo de Muset: como _Un
+capricho_, por ejemplo.
+
+Sobre _¡Día feliz!_, lo mismo que sobre la novela _Justa y Rufina_,
+quiero yo tocar un punto en que ambas obras coinciden: la adulteración
+de la ortografía para reproducir gráficamente el modo de pronunciar de
+los andaluces. A mi ver esto no imprime esencial carácter al diálogo, ni
+le hace más ameno y chistoso, y propende, en cambio, a crear un nuevo
+dialecto, o más bien una lengua bárbara e informe. Cervantes hace hablar
+a la gente más ruin de Andalucía sin marcar lo vicioso de la
+pronunciación en la escritura. Estébanez Calderón sigue su ejemplo y no
+por eso podrá dudar nadie de que sean andaluces Pulpete y Balveja. Y
+protestando de que sea inmodestia, y con todas las convenientes
+salvedades, me atreveré a citarme yo mismo, recordando que Antoñona,
+Respetilla, Dientes, Juana y Juanita las largas y otras figuras del
+vulgo andaluz, que introduzco yo en mis narraciones, hablan como por
+allí se habla, sin necesidad de notar lo mal y disparatadamente que
+acaso pronuncian. Yo me atengo, y me parece que todos los andaluces
+debemos atenernos a lo que se cuenta que el maestro de escuela de mi
+lugar decía a sus educandos: Niños, _sordado_ se escribe con _l_;
+_caznero_ con _r_; _precerto_ con _p_; _güeno_ con _b_ y _güeso_ con
+_h_.
+
+En el diálogo o comedia del Sr. Toro Luna es más de censurar que en la
+novela del señor Muñoz Pabón esta inútil prevaricación del buen
+lenguaje, ya que las dos personas de su diálogo no son de la clase pobre
+y humilde, sino de lo más acomodado y elegante de la ciudad de Córdoba.
+
+Conviene advertir también que las tales variaciones de pronunciación,
+que caracterizan el habla andaluza, son distintas según las poblaciones
+y comarcas, por lo cual, si por medio de la escritura nos propusiésemos
+expresarlas fielmente, no crearíamos un dialecto, sino doce, catorce o
+más. Hasta el _tonillo_ es diverso según el lugar donde nació y se crió
+el que habla, y hasta según la ocasión más o menos solemne en que
+conversa o perora. En cierto pueblecito, por ejemplo, donde años ha
+solía yo ir de temporada, no hay sermón de Cuaresma ni de Semana Santa
+que agrade o que conmueva, aun siendo elocuentísimo y sentido, si no se
+pronuncia con un tonillo singular que los predicadores suelen aprender,
+si ya no lo saben, antes de subir al púlpito. Y yo tengo por evidente
+que este tonillo, otros de la misma laya, el ronquido en que suelen
+salir engarzados los vocablos en algunos lugares, y no pocas otras
+singularidades prosódicas, son intransmisibles por escrito, a no
+inventarse una anotación musical, adaptada para conseguirlo con muy
+sutil arte. Lo mejor, por consiguiente, es prescindir cuando se escribe,
+de tonillos y de malas pronunciaciones y hacer que todos hablen en
+castellano y como Dios manda. Si el personaje es andaluz de buena ley,
+ya lo conocerá el discreto lector por lo pintoresco de las imágenes y
+por el giro peculiar de las cláusulas y períodos.
+
+Bien quisiera yo hablar aquí del movimiento intelectual de Málaga, en el
+día de hoy; de Málaga, de donde nos han venido a Madrid periodistas tan
+infatigables como D. Andrés Borrego; tan eminentes hombres de Estado
+como Cánovas, y los más notables iniciadores y promovedores del género
+andaluz como Estébanez Calderón y D. Tomás Rodríguez Rubí. Por hoy, con
+todo y para no pecar de prolijo, diré que en Málaga se conserva la
+tradición literaria, poética y erudita, a cuyo frente descuella en el
+siglo pasado el Marqués de Valdeflores, y a principio del siglo que va a
+terminar el elegantísimo poeta D. Juan María Maury. Dignos sucesores
+han tenido y tienen para el cultivo de las ciencias históricas en los
+hermanos Oliver y en el doctor Berlanga; para la poesía, en Narciso Díaz
+de Escovar, Salvador González Anaya y Ramón A. Urbano, sin contar con
+los que residen en Madrid de asiento; y para la novela, en Arturo Reyes,
+que puede ya ponerse al nivel de nuestros mejores novelistas y autores
+de cuentos.
+
+Dejemos, no obstante, a Málaga y pasemos a Almería, muy apartada hasta
+hace poco del resto de España por las dificultades de los caminos, como
+allá en los tiempos del rey Almotacín, tan buen poeta y tan generoso
+protector de los poetas. Hoy, como entonces, se sigue en Almería
+poetizando, si bien no son los versos, sino un curiosísimo libro en
+prosa, lo que atrae ahora mi atención hacia aquella ciudad. El librito,
+primorosamente impreso en Almería, se titula _Quitolis_, y el autor, D.
+José Jesús García, le califica de novela. Novela me parece a mí en
+efecto, pero contada con tan extraña candidez y en apariencia con tan
+poco arte, que tiene trazas, más que de algo imaginado o inventado, de
+relación fiel de sucesos que verdadera y realmente han ocurrido.
+
+El protagonista de la novela, el padre Juan, a quien daban por apodo
+_Quitolis_, ha vivido sin duda, pero en su ser hay mucho de simbólico y
+de enigmático. Sin ambición, sin codicia, sin apetito ni anhelo que le
+perturbe y le lleve en pos de las cosas terrenales, el padre Juan viene
+a ser como un inocente ángel del cielo, que ha tomado forma y cuerpo
+humanos. Sólo el afecto amoroso con que mira por su madre y cuida de
+ella, le enlaza singularmente con los demás seres.
+
+Protegido el padre Juan por una marquesa devota y por el Sr. Magistral,
+que admiran y reconocen su virtud y su ciencia, vive sin apuros y
+modestísimamente con el producto de sus misas y de las particulares
+lecciones de latín que da a muchos niños.
+
+Apenas hay enredo ni lances en esta novela. En ella todo es psicológico.
+La contemplación del cielo, del mar y de los campos que se otean desde
+un apartado y solitario paseo adonde el padre Juan va de diario, eleva
+su mente a muy encumbradas esferas: más allá del universo visible, hasta
+la suprema causa, que le da ser y que le llena, penetra e ilumina todo.
+
+La pudibunda timidez del padre Juan, el horror que le inspira la idea de
+turbar la paz de las conciencias y su amor al orden y al sosiego, no
+consienten que perciba ni que ponga en claro con toda nitidez el vago y
+maravilloso concepto de Dios, que ha surgido en su alma, que la arrebata
+en el éxtasis y que la enamora sobrenatural y ultramundanamente.
+
+La fama de la santidad y de la inocente y bondadosa indulgencia del
+padre Juan, hace que sean los niños y las jovencitas, educadas con el
+mayor recato, los que acudan a confesarse con él, en el tribunal de la
+penitencia. El optimismo del padre Juan y su dichosa manera de ver
+cuanto existe como al través de un prisma de color de rosa, vienen a
+corroborarse por la bondad de sus penitentes. Apenas sospecha o quiere
+sospechar el padre Juan la existencia del mal moral y del mal físico. La
+ira de Dios es incomprensible para él. La justicia de Dios se desvanece
+en su infinita misericordia.
+
+El sentir y el pensar del padre Juan se van desenvolviendo, con profundo
+sigilo, en lo más íntimo y secreto de su alma.
+
+Se diría que el autor de la novela, lo mismo que su héroe, se asusta de
+lo que piensa y siente; no tiene ni la más pequeña aspiración a
+divulgarlo; y sólo por estilo indeciso y esfumado se lo representa a sí
+propio.
+
+De aquí proviene que no atine yo a decidir hasta qué punto en _Quitolis_
+y en el que escribe su historia hay en germen un heresiarca: hasta qué
+punto ha permitido Dios y ha suscitado el diablo un Chanig o un Fox a la
+sordina en la muy católica ciudad de Almería. Teólogos inquisidores
+podrán decir sobre esto, si consideran que el caso lo merece. Yo diré
+sólo que la novela me agrada y que la he leído dos veces, con interés
+creciente, aumentado por la misma indeterminada vaguedad del misterioso
+pensamiento de _Quitolis_.
+
+El Magistral, que debía predicar el día de la Virgen del Carmen, cae
+enfermo y encomienda a _Quitolis_, cuya ciencia y fervor religioso
+admiraba, que sea él quien predique aquel día, aunque hasta entonces no
+había predicado nunca. Sin previo estudio escrito acude y sube al
+púlpito _Quitolis_. Y movido allí por el genio o espíritu que
+interiormente le agita, pronuncia un sermón elocuentísimo lleno de amor
+de Dios y del prójimo, que deleita y conmueve a la muchedumbre devota,
+la cual no ve ni sospecha la menor herejía, y que ofende e indigna a los
+canónigos del cabildo. ¿Ha surgido acaso en la remota ciudad donde
+ocurren estos sucesos un flamante reformador de la Iglesia: un
+Savonarola, cuando no un Lutero?
+
+«Quitolis», con todo, no quiere ser nada de esto. Si en algo ha errado,
+está pronto a retractarse. El señor obispo reconoce su inocencia y
+simpatiza con su buena intención. Pero le induce a volver a su silencio
+y a su retiro y a no predicar en adelante para no excitar la cólera o el
+enojo del clero.
+
+Vuelto «Quitolis» a la oscuridad, guarda en el centro de su alma sus
+ideas reformadoras, harto poco definidas por el novelista, si bien o
+quieren ser como el alborear indeciso o la primera luz, si no de una
+nueva religión, de una interpretación amplia y algo racionalista de la
+que oficialmente seguimos.
+
+«Quitolis» después se queda ciego. Su reputación de santo y de benigno
+atrae a su confesionario, no ya a los niños y a las vírgenes, sino a la
+turba multa de desaforadas y lascivas pecadoras. La limpieza de su
+cándido optimismo se mancha con el negro cieno del mundo. Y resignado y
+triste, aunque lleno siempre de dulce confianza en Dios, muere al fin
+«Quitolis», muere también su viejecita madre y termina así la novela.
+Casi no hay en ella lo que se llama enredo o argumento. Todo se reduce a
+la pintura de un extraño carácter. No sé si el autor, por habilidad o
+por instinto, acierta a no identificarse con «Quitolis» y a no responder
+de lo que «Quitolis» sentía y pensaba.
+
+No aseguraré yo tampoco si agradará esta novela, donde repito que apenas
+hay lances a cuantas personas la lean con atención. Diré sólo que su
+lectura me ha interesado mucho. No soy, ni pretendo ser, definidor para
+condenar o absolver las ideas bastante veladas que el autor de la novela
+atribuye a su protagonista; pero celebro el talento de observación con
+que el autor estudia a un alma humana, acaso extraviada, pero egregia y
+pura, y celebro también el sentir religioso que anima las páginas de su
+librito. De las faltas que hay o puede haber en éste, yo absuelvo al
+autor, porque tengo la manga ancha. Yo digo, como el Dios que imagina
+Gœthe en «El Prólogo en el cielo» de su «Fausto»:
+
+ «Es irrt der Mensch so lang er strebt».
+
+
+
+
+LA GOLETERA
+
+POR ARTURO REYES
+
+
+En las ficciones novelescas he de confesar que estoy algo prevenido
+contra los hombres y las mujeres de la ínfima plebe, que calzan el
+coturno, que se muestran poseídos de las pasiones y sentimientos más
+sublimes, y que vienen a ser dignos personajes de verdaderas tragedias y
+no de aventuras picarescas como en _Rinconete y Cortadillo_, o de
+parodias como _El Manolo_, _El Muñuelo_, _Inesilla la de Pinto_ y
+_Pancho y Mendrugo_. Y no porque yo crea que el concepto de las virtudes
+más altas y la capacidad enérgica de ejercitarlas requieran educación
+esmeradísima y largos estudios. Por fortuna, para saber de ciencias es
+menester acudir a las aulas o leer muchos libros; y para percibir,
+juzgar o crear la belleza artística, sin extravíos de mal gusto, se
+requieren también preparación y enseñanza; mientras que para el
+conocimiento de lo bueno y de lo malo, apenas necesita nadie devanarse
+los sesos. En la sociedad cristiana y culta de nuestros días, casi
+parece infuso, innato o intuitivo dicho conocimiento. Bien podemos decir
+con el gran dramaturgo:
+
+ A ciencias de voluntad
+ les hace al estudio agravio.
+
+Y, sin embargo, si se toma como por sistema el que muchachas criadas en
+el arroyo y parroquianos de las más infectas tabernas de los barrios
+peores, resulten dechados de honestidad, de pundonor, de valentía
+heroica, de sufrimiento estoico y de cuantas son o pueden ser las
+excelencias morales que hermosean el alma humana, bien podemos llegar al
+extremo de imaginar que la superior cultura, el bienestar, el aseo, la
+elegancia y la riqueza, debilitan el vigor y la bondad de los corazones,
+y que para ser moralmente bien estimados es menester bajar al nivel más
+próximo al estado salvaje desde nuestra refinada civilización del día.
+De esta suerte, a fuerza de querer ser demócrata y filántropo, puede el
+escritor caer en el error de ser retrógrado.
+
+Hay también, en las novelas tabernarias, adornadas con las más
+exquisitas sublimidades, una enorme dificultad que vencer y que es rara
+vez vencida: combinar el lenguaje, cuando no rufianesco, vulgar e
+inculto, con un estilo elevado, apto para expresar los sentimientos más
+delicados y nobles. Y como esto rara vez se consigue, resultan los
+diálogos llenos de amaneramiento, de falsedad y de disonancia. A pesar
+de lo expuesto, como doctrina general, contra la cual he pecado yo
+también, dejándome llevar de la corriente al escribir algunas novelas,
+me complazco en declarar aquí que me han entrado ganas de retractarme y
+de abjurar de la doctrina general mencionada al leer _La Goletera_, de
+D. Arturo Reyes.
+
+Ventajosamente conocido y justamente celebrado era ya este joven
+malagueño, así por sus bonitas poesías, como por sus graciosos cuentos
+en prosa, y por sus novelas _Cartucherita_ y _El lagar de la Viñuela_.
+
+Su última obra, _La Goletera_, viene, en mi sentir, a confirmar su buena
+fama de novelista alcanzando para él diploma y título de escritor
+excelente.
+
+Trini, su heroína, se parece, no por imitación, sino por coincidencia, a
+la dama de Calderón, en la comedia titulada _No hay cosa como callar_;
+pero Trini es más noble, más amorosa, más real y más humana que la dama
+de Calderón. Mejor que ella, siente, piensa y se conduce Trini. Y por
+arte admirable, Trini se expresa sin frases alambicadas y sin tiquis
+miquis primorosos, en el habla llana y vulgar de una mujer del pueblo.
+
+Como la dama de _No hay cosa como callar_, Trini ha sido víctima de la
+violencia de un hombre; pero, con igual honradez y delicadeza que la
+dama, si Trini no concede su amor a ningún otro galán, por considerarse
+deshonrada, todavía es muy superior a la dama, porque se enamora de otro
+y lucha con su ardiente pasión y finge desdeñar a quien la adora y de
+quien ella está prendada. El burlador de Trini vuelve de Buenos Aires,
+donde ha pasado años y donde ha ganado bastante dinero. Quiere reparar
+su falta, casándose con Trini; pero ésta no es como la dama de Calderón,
+que acepta al burlador por marido, porque sólo piensa en restaurar su
+honor y porque no ama a nadie. Trini ama a otro y rechaza al burlador,
+que no le inspira amor, sino repugnancia. El hombre que ama a Trini es
+excelente y muy celoso de su honra. Trini no quiere ni debe engañarle. Y
+Trini no puede unirse con él, mientras viva el hombre que la burló y
+bajo cuya mirada se moriría de vergüenza.
+
+Los casos y lances por donde llega el autor a resolver este conflicto,
+no pueden ser imaginados ni presentados con mayor naturalidad,
+verosimilitud, interés creciente y pasmoso ingenio. El amante,
+misteriosamente amado por Trini, sabe que ella le ama, y sabe su
+deshonra y quién ha sido la causa de ella, todo por una involuntaria
+revelación de la misma Trini, la cual estaba decidida a callarse,
+aunque la matase el silencio, para no ocasionar una lucha sangrienta
+entre los dos rivales, valerosos y poco sufridos ambos. La revelación,
+una vez hecha por medios verosímiles, ordenados con exquisito arte, hace
+inevitable el conflicto.
+
+Los dos rivales salen al campo y riñen a puñaladas. La riña está
+vigorosamente descrita. Muere en ella el burlador, que en los últimos
+momentos y escenas de su vida se ha mostrado generoso y simpático. Así
+termina la novela. Aunque el autor no lo dice, y hace bien en no decirlo
+y en terminar donde termina, el lector puede suponer que, no castigado
+por la ley, porque su rival moribundo dice que su matador ha sido otro,
+cuya negra traición ha causado la riña, el vencedor y amante de Trini se
+casa al fin con ella después de haberla vengado.
+
+Toda la narración, los diálogos ingeridos en ella, y los varios
+incidentes, que aquí se omiten y que de un modo tan magistral y tan
+hábil llevan al desenlace, interesan, conmueven y se apoderan con tal
+hechizo del ánimo del lector, que de seguro no deja el libro hasta que
+acaba de leerle.
+
+
+
+
+LAS NOVELAS EJEMPLARES DE CERVANTES
+
+POR F. A. DE ICAZA
+
+
+En el certamen abierto y ordenado por el Ateneo, certamen en que fueron
+jueces los Sres. D. José Echegaray, D. Marcelino Menéndez y Pelayo, D.
+Rafael Salillas, D. Emilio Cotarelo y Mori y D. Ramón Menéndez Pidal,
+fue premiado el libro de que damos aquí cuenta en resumen. Es su autor
+D. Francisco A. de Icaza, primer Secretario de la Legación que tiene en
+Madrid la República mejicana, y muy conocido y estimado en la de las
+letras por algunos trabajos de erudición y de crítica y por elegantes y
+lindas poesías.
+
+Es tan singular el mérito y el valer del _Quijote_, que todas las demás
+obras que escribió Miguel de Cervantes, quedan muy por bajo de aquella
+creación única y pasmosa. Cervantes, sin embargo, así en _La Galatea_
+como en el _Pérsiles_, en no pocos versos y hasta en sus comedias y
+entremeses, da clara muestra de su brillante ingenio y acierta a poner
+el sello individual que le caracteriza, le distingue y le eleva sobre la
+multitud de escritores contemporáneos suyos.
+
+Las novelas ejemplares son sin duda las obras en que, después del
+_Quijote_, mayor originalidad, talento y gracia muestra el manco de
+Lepanto.
+
+El libro del Sr. Icaza prueba esta verdad, previo un detenido y juicioso
+examen del asunto, con atinadas observaciones y con gran copia de datos,
+recogidos con diligencia y ordenados con arte. Por todo ello queda
+patente que Cervantes puede ser calificado como inventor de la novela
+moderna de costumbres y de caracteres. Los libros de caballerías, las
+novelas pastorales y hasta las picarescas son otra cosa: son una larga
+serie de aventuras, sin más unidad de acción que la vida de algún
+personaje fabuloso a quien sigue y retrata el escritor desde su
+nacimiento hasta su muerte. Antes de Cervantes existía también algo que
+podemos llamar novela histórica o relación de sucesos que, si la severa
+historia no acepta, no son fingidos por el novelista, sino fundados en
+cierta realidad, hermoseada y adornada por la fantasía del vulgo, cuyas
+invenciones después la tradición consagra y hasta cierto punto autoriza.
+Así _El Abencerraje_, de Villegas, y _Las guerras civiles de Granada_,
+de Ginés Pérez de Hita.
+
+Las novelas cortas, por último, y cuentos de italianos, franceses e
+ingleses, sin excluir el _Decameron_, de Bocaccio, son muy distintos de
+la novela cervantesca. Cuentan un suceso, refieren un lance, trágico o
+cómico, triste o alegre, pero sin fijarse en la pintura de las
+costumbres y en la viva representación de las pasiones y caracteres
+humanos.
+
+En esto se fija y esto logra pintar el autor de _El celoso extremeño_,
+de _Rinconete y Cortadillo_, de _La ilustre fregona_, de _La Gitanilla_
+y de casi todas las demás novelas ejemplares por donde, merced a su
+agudeza psicológica, nueva o antes casi nunca empleada en este género de
+ficciones, Cervantes viene a ser el padre o el fundador de la novela,
+tal como la concebimos y comprendemos en el día. Para la demostración de
+esta verdad, que presupone en Cervantes un valer originalísimo, el señor
+Icaza examina y juzga todas sus novelas; refiere cuanto los críticos han
+dicho de ellas desde sus contemporáneos hasta hoy; impugna los ligeros
+juicios de Huet, de Florián y de otros; prueba la carencia de fundamento
+de las acusaciones de plagio lanzadas por Estala y Bosarte, y manifiesta
+el influjo poderoso que han ejercido las novelas de Cervantes en nuestro
+teatro español, en el extranjero y en la misma novela, que harto
+descuidada entre nosotros durante cerca de dos siglos, floreció y dio
+muy sazonados frutos en Francia, en Inglaterra y en otros países, de
+donde volvió a España muy acrecentada en riqueza, pero sin que deba
+olvidarse el origen tan español que tiene.
+
+No cabe entrar en pormenores en este breve articulito ni dar idea exacta
+de lo bien estudiado que está el asunto por el Sr. Icaza, y del recto
+criterio, nada común saber y rara diligencia que despliega y luce
+tratándole.
+
+
+
+
+EL BUEN PAÑO...
+
+NOVELA POR J. F. MUÑOZ PABÓN, PRESBÍTERO
+
+
+Si lo he entendido bien y si no lo recuerdo mal, el famoso novelista
+francés Emilio Zola dice que una buena novela ha de ser la exacta
+representación de lo vivido, observado y entendido _al través de un
+temperamento_. Zola olvida o desdeña lo principal: la imaginación, o sea
+la fuerza activa que representa bien lo vivido y lo que se ha visto y
+observado. No basta ver y observar: menester es reproducirlo o crearlo
+de nuevo valiéndose de la palabra y por virtud de la fantasía.
+Presupuesto este poder creador, una novela es o debe ser lo que Zola
+dice. Y tal es _El buen paño....._, del señor D. Juan F. Muñoz Pabón,
+presbítero de Sevilla, creo que cura de una de las parroquias de aquella
+ciudad, y en quien, no hará todavía un año, la aparición de _Justa y
+Rufina_ nos dio a conocer a un nuevo y excelente novelista, ingenioso y
+discreto.
+
+Su temperamento, o mejor diré su carácter, debe de ser jovial, apacible
+y sereno, calidades todas que ya en _Justa y Rufina_ se mostraron,
+haciendo simpática la obra, y que en su nueva novela, titulada _El buen
+paño....._, se muestran más graciosa y resueltamente.
+
+La acción de esta novela no puede ser más sencilla. Se reduce a
+presentar un caso de aquellos que justifican lo que D. Quijote dijo a la
+desenvuelta Altisidora en el lindo romance que para desengañarla le
+compuso:
+
+ Los andantes caballeros
+ y los que en las cortes andan,
+ requiébranse con las libres,
+ con las honestas se casan.
+
+Si hemos de confesar la verdad, no es esto lo que sucede más a menudo;
+pero alguna vez sucede, y basta. Aristóteles, además, que sabía
+muchísimo, ha dicho que la poesía (y la novela es poesía) es más
+filosófica que la historia, porque la historia cuenta lo que es, y la
+poesía cuenta lo que debe ser, sin afirmar por eso que sea siempre.
+
+En suma: todo el argumento de _El buen paño_, expuesto en cifra, es que
+un señorito, rico, guapo y el más galán de un lugar cercano a Sevilla,
+desdeña a sus primas y a no pocas otras muchachas y se casa con la
+modesta huerfanita de un médico, la cual vive con su madre, se gana la
+vida como costurera o modista lugareña, y es un tesoro de gracias,
+habilidades y virtudes.
+
+En _El buen paño....._ apenas hay acción: no hay nada de drama; pero hay
+mucho, y a mi ver excelente y precioso, ora de idilio sin afectación
+sentimental, ora de comedia, o ligera y suave sátira sin acritud ni
+amargura. Los afectos amorosos no se exageran por lo ardientes para que
+quemen, ni por lo dulces para que empalaguen. Y los vicios, pasiones y
+ridiculeces de los personajes cómicos no traspasan jamás el límite más
+allá del cual se harían odiosos dichos personajes. La burla o la risa
+benigna que provocan, no les quita la estimación que les concedemos.
+Hasta el nuevo médico, que es el personaje menos estimable de toda la
+fábula, no llega a merecer nuestro desprecio. De aquí que la totalidad
+del cuadro, que parece, por su exactitud y realidad, una fotografía, y
+la viveza y verdad de los diálogos, que parecerían recogidos por el
+fonógrafo, si dicho artificio fuese apto para la selección, desechando
+lo impertinente, concurren a darnos una idea, muy agradable y divertida,
+así del lugar en que ocurren los sucesos que el novelista refiere, como
+de la mayoría de sus habitantes, ricos y pobres, grandes y pequeños. La
+emulación y los celos entre dos cofradías rivales, las fiestas y
+procesiones en que compiten, y sobre todo, la lucida cabalgata y jira
+campestre llamada del _romerito_, todo está lindamente pintado, rico de
+luz y de colores; todo tiene el perfume campesino de los pinares y de
+las huertas, la claridad y la limpieza de los arroyos de agua corriente,
+cerca del esquivo y apartado manantial, y la brillantez azul y serena
+del cielo despejado de Andalucía.
+
+
+
+
+LULLY ARJONA
+
+NOVELA POR D. ALFONSO DANVILA
+
+
+Mil veces lo he pensado y algunas veces lo he dicho ya: no hay que temer
+la uniformidad y la monotonía. La pasmosa facilidad de comunicaciones,
+los ferrocarriles, el telégrafo y el teléfono, que llevan a escape
+mercancías y personas de un extremo a otro de la tierra, y que
+transmiten y comunican el pensamiento y la palabra con la rapidez del
+rayo, no logran aún, ni lograrán nunca, identificarnos, desteñirnos,
+digámoslo así, y hacer que perdamos el sello característico de casta,
+lengua, nación y tribu que cada cual tiene. Se diría que para
+precavernos contra el roce, que pudiera limar y pulir las diferencias,
+nos armamos instintivamente de una virtud conservadora de lo castizo que
+persiste en el fondo, aunque superficialmente desaparezca.
+
+Lo que llaman ahora _high-life_, o dígase aquella parte de la sociedad
+más rica, elegante y empingorotada, nos parece que debe ser
+cosmopolita, y sin embargo no lo es. Hombres y mujeres hablan en francés
+tan bien y a veces mejor que en español. Algunos chapurrean además la
+lengua inglesa y hasta la alemana. Cuando leen algo leen libros
+extranjeros porque de los _indígenas_ se aburren, sin que nos empeñemos
+en dilucidar aquí si con razón o sin ella. Los caballeros, como no
+carezcan de metales preciosos o de los signos que los representan, se
+hacen traer de Londres trajes, caballos y coches, y las señoras se hacen
+traer de París vestidos y tocados. La cocina francesa hace que la
+española se olvide o se pervierta. Y por último, la costumbre del
+veraneo rara vez lleva a sus castillos y quintas a nuestros elegantes de
+ambos sexos, sino se los lleva a Francia, a Suiza, a Inglaterra, o a más
+hiperbóreas regiones. Cuando la _guita_ es corta y no puede esparciarse
+el cimbel, debe volar por lo menos hasta Biarritz.
+
+Pues bien: con todo eso, y a pesar de todo eso, nuestra _high-life_
+sigue siendo tan española como en lo antiguo, y no necesita el autor de
+comedias y de novelas, a fin de conservar el color local y nacional de
+sus personajes, buscarlos bajo las ínfimas capas sociales, o ir por
+ellos a las Batuecas o a los más esquivos, alpestres y recónditos
+lugares.
+
+El Sr. D. Alfonso Danvila, joven tan inteligente como laborioso, que
+apenas cuenta aún veinticinco años, y que ya nos ha dado en su _Don
+Cristóbal de Maura_ un extenso trabajo histórico de muy erudita y
+diligente investigación y de sana crítica, se ha hecho cargo sin duda de
+lo que acabamos de afirmar sobre nuestra indeleble fisonomía castiza,
+aun en la clase más extranjerizada, y ha compuesto y publicado la novela
+titulada _Lully Arjona_, la cual es, en mi sentir, muy española, aunque
+nos pinta y describe la vida, usos, costumbres, amoríos y demás pasiones
+de la clase susodicha.
+
+Dignas de alabanza y hasta de admiración hallo desde luego en este
+flamante novelista algunas nada vulgares prendas: el agudo talento de
+observación, la perspicacia con que lo descubre y lo advierte todo, el
+cuidadoso esmero con que lo guarda en la memoria, el ingenio y el arte
+con que se vale de esta acumulada riqueza de experiencias y
+observaciones para prestar realce y vario colorido a su fábula, y por
+último la facilidad, sencillez y abundancia del estilo con que lo
+expresa todo.
+
+Los caracteres de los personajes están fielmente copiados de la
+realidad. Casi todos son verdaderos y consistentes, y, si no moralmente
+muy bellos, salvo el de la pobre jorobada _chucha_, agradables y
+simpáticos, y pecando más por debilidad que por maldad. La heroína
+Lully nos inspira compasión y cariño. Y no deja de haber en la novela
+algunas figuras como la de la madre de Lully, donde la nota cómica está
+tocada con delicadeza, o como Eduardo Hita, el parásito servicial y
+bufón, con cierta energía satírica, bien representado.
+
+Tal vez nos atreveríamos a censurar en esta novela la prolijidad en las
+descripciones y la inclusión de varios lances e incidentes que nada
+importan en la acción principal; pero lo expedito que para escribir es
+el autor, su mocedad, el ser ésta su primera obra, el casi invencible
+prurito de colgar en ella todos los adornos que se poseen, y la moda que
+hoy prevalece y que disculpa tales redundancias, nos arrancan de la mano
+la férula de que teníamos ya intención de servirnos.
+
+No creo yo que el Sr. Danvila tuviese el propósito de sostener una tesis
+o de seguir una tendencia al escribir _Lully Arjona_. Su propósito hubo
+de ser divertir e interesar, y esto me parece que lo ha conseguido. Yo
+al menos me he entretenido agradablemente leyendo su novela.
+
+Si el propósito se hubiera aclarado y marcado más, acicalando el autor
+el estilo irónico y aguzando su punta, en vez de titularse la novela
+_Lully Arjona_, hubiera podido tener por titulo _Derribo de ideales_.
+
+En efecto: sea o no sea porque las cosas no andan tan bien en este
+mundo como sería de desear, culpa de la ingrata naturaleza o de un
+organismo social incorrecto y vicioso, lo cierto es que cada uno de los
+ideales que Lully va formando y colocando a manera de ídolo sobre un
+pedestal o peana, se derriba pronto, porque la base o el pedestal viene
+a tierra. Así Lully acaba por quedarse sin ideal alguno, sino muy
+tristemente desengañada. De todo lo cual bien pudiera deducirse la más
+cristiana y ascética de las moralejas: que no debemos poner en esta
+vida, sino en otra mejor, el blanco de nuestras aspiraciones y deseos.
+
+Lully, elegante y bonita y tan hidalga como pobre, hija de un título
+tronado, aspira primero a casarse con un lindo caballero de quien esté
+tierna, viva y fundadamente enamorada, y que disfrute además de veinte
+mil o de treinta mil duros de renta, para amarle con lujo, con _confort_
+y con todos los perfiles y primores que pueden requerirse y se
+requieren. Llega Lully o frisa en los treinta años, y no encuentra tal
+novio. La base de este ideal se derrumba. Lully tiene que contentarse
+con la mitad de lo idealizado. A falta de novio o de marido, hermoso,
+enamorado, galán y discreto, se contenta y resigna con que sea rico. Y
+Lully se casa. Entonces se esfuerza por construir para su uso otro más
+pequeño, aunque todavía poético ideal. En su imaginación presta a su
+marido, ya que no talento, recto juicio, bondad extremada, ternura y
+delicadeza de afectos. Con estas cualidades, y siendo él como es buen
+mozo, elegantísimo y ágil en el _sport_, no podrá menos de satisfacer el
+amor propio de ella y de tenerla, si no prendada, tan agradecida y
+devota que casi toque y se confunda con el amor su gratitud y su
+rendimiento.
+
+Por desgracia resulta que Cabrera, que así se llama el marido de Lully,
+es un señorito tan grosero y vulgar de sentimientos que, a los pocos
+días de casado, se _tima_ o se pone en relaciones pecaminosas con las
+daifas o _zuripantas_, que encuentra a su paso en el viaje de novios.
+
+No son ya posibles la devoción y el afecto conyugales con que había
+soñado Lully. Nuevo ideal por tierra. Para reemplazarle piensa Lully en
+la poesía sublime de la maternidad; en sus goces, deberes y sacrificios;
+pero el tálamo es estéril para Cabrera.
+
+Hay un momento en que sueña Lully con una pasión _quintaesenciada_,
+purísima, castísima, sin la menor mácula que deslustre su limpieza.
+Lully halla por fortuna al hombre adecuado para este fin. Ni hecho de
+encargo pudiera ser mejor; pero también por una serie de casos
+fortuitos, largos de exponer aquí, este amante archi-espiritual y
+semi-místico se va lejos: se diría que se desvanece.
+
+En suma: la pobre Lully, creando en balde ideales que la casualidad o el
+diablo derriba luego, viene a caer en la más real y lastimosa bajeza que
+imaginarse puede. Medio sorprendida y medio violentada, en un instante
+de debilidad y de ceguera, casi sin conciencia y sin brío para resistir,
+Lully se rinde y se entrega a un hombre perverso y audaz que no la
+merece.
+
+Aun después de esta caída Lully procura consolarse con un ideal, ya que
+no nuevo, renovado. Espera ser madre y se propone consagrar al hijo de
+sus entrañas toda la vehemencia afectiva de su corazón, sus pensamientos
+y la vida y el ser de su espíritu. Así pasa Lully el tiempo, y se
+consuela con estas ideas y con estos planes, hasta que llega el día del
+esperado parto.
+
+Lully está a punto de morir, y pare un niño muerto.
+
+El desengaño no puede ser más completo ni más terrible. Para colmo de
+desventuras, se le ha muerto poco antes su hermana la jorobada,
+descubriendo su violentísimo amor por el hombre que había abusado de
+Lully por sorpresa. Y como este hombre había coqueteado con _chucha_ y
+hasta la había pretendido, por vicio extraño o tal vez por cálculos de
+conveniencia, a la pobre Lully no le queda siquiera el consuelo de
+figurarse a su seductor, o como queramos llamarle, menos ruin y
+desalmado de lo que era.
+
+Tal es la primera fingida historia, harto poco consoladora en verdad,
+que el Sr. Danvila ha escrito. Grandes atrevimientos hay en la
+narración; pero están orillados o salvados con arte. Y como hay notable
+variedad y riqueza en los lances y episodios, y no pocos discreteos y
+chistes en los diálogos, razonamientos y cartas que entran en el tejido
+de la novela, su lectura no cansa ni aflige, sino que deleita, y promete
+además, que su autor ha de seguir escribiendo, superando en este género
+lo que ya ha escrito, y procurando que sus héroes o heroínas de la
+_high-life_ pongan sobre terreno más firme las bases de sus ideales para
+que no se hundan en el cieno al menor capirotazo.
+
+
+
+
+MARIQUITA LEÓN
+
+NOVELA ORIGINAL DE JOSÉ NOGALES Y NOGALES
+
+
+El Sr. Nogales, conocido ya del gran público por el cuento premiado en
+el certamen abierto por _El Liberal_, ha querido confirmar y ha
+confirmado, en mi sentir, la justicia con que obtuvo aquel triunfo,
+escribiendo no ya cuentos, sino extensas novelas.
+
+La que lleva por título el que nos sirve de epígrafe entiendo yo que ha
+ido más allá todavía: _Mariquita León_ da más, para mi gusto, que lo que
+_Las tres cosas del tío Juan_ nos habían prometido.
+
+La vida en una pequeña población rural andaluza está muy bien observada
+y hábilmente pintada. No peca el autor de prolijo ni sigue la moda de
+ciertas novelas francesas, donde no hay objeto, por ruin e
+insignificante que sea, que no se pese, se mida y se describa
+minuciosamente como en el más que escrupuloso inventario redactado por
+peritos. El Sr. Nogales no es así, por dicha. Pinta a grandes rasgos, y
+se lo agradecemos. Las descripciones de su novela distan muchísimo de
+cansar, y son, sin embargo, tan vivas, y nos parecen tan exactas y tan
+fieles, que vemos a Venusta, que así se llama la villa teatro de su
+novela, recorremos con el autor las calles del lugar y los campos que le
+circundan, y penetramos en las viviendas, corrales y bodegas de las
+casas de labranza de los hacendados más ricos. La novela tiene traza de
+idilio; pero no ideal y fantástico, sino tomado con perspicaz
+observación de la realidad misma y reproducido con arte atinado y
+sobrio.
+
+Los caracteres son verdad y tienen consistencia, de suerte que los
+principales personajes se diría que viven, y sus actos y pasiones
+interesan y conmueven.
+
+La mayoría de estos personajes, el cacique Brevas, su hijo, Berrinches,
+y el alcalde Larán-larán es moralmente fea y ruin; pero la afición
+pesimista prevalece hoy en las obras de ingenio, y no nos atrevemos a
+censurar lo negro del cuadro, aunque le hubiéramos preferido menos
+negro. Todas sus figuras, sin embargo, no están tiznadas por los vicios
+y pecados. Algunas son simpáticas y moralmente bellas. Así el médico D.
+Jacinto; el virtuoso, enérgico y sencillo Padre Baquero, rústico jayán
+injerto en santo y venerable siervo de Dios, rico en evangélicas
+virtudes, y la linda Merceditas, que si bien se ve en segundo término y
+muy esfumada, es una excelente joven.
+
+De la protagonista es poco cuanto se diga, para alabarla. Mariquita León
+quiere ser, y casi lo consigue, el prototipo de la rica hembra de
+nuestros tiempos, no hidalga de alto linaje ni señora de siervos del
+terruño y de fortalezas y castillos, sino democrática labradora, que
+ella misma ordeña sus vacas, hace los quesos y se emplea en otras
+domésticas faenas y rústicos menesteres. Mariquita León es laboriosa,
+activa, despejada, y posee los bríos y la entereza convenientes para
+gobernar bien su casa y su hacienda y para hacerse respetar y temer de
+sus enemigos. Y no por eso tiene Mariquita nada de sargentón, de
+marimacho o de monja _alférez_. Mariquita es gallarda y hermosa, aseada
+y pulcra, caritativa con los pobres, llana y afable en su trato,
+generosa con la gente menuda, y para con los amigos, leal, cariñosa y
+suave. Todos los ya citados personajes y no pocos otros de segundo y
+tercer orden hablan en la novela muy naturalmente y como deben hablar,
+esto es, sin que el Sr. Nogales les haga decir la infinidad de cosas que
+en la vida real hubieron de decir sin duda, pero que nada importan al
+propósito de la historia, por lo cual el autor debe prescindir de ellas
+como si nunca se hubieran dicho. La primera regla del arte, la más
+importante quizás, la más difícil de observar y la que rara vez
+observamos, consiste en desechar lo impertinente, y yo creo que el Sr.
+Nogales acierta en _Mariquita León_ a observar esta regla.
+
+Otra regla hay que, en mi opinión, debiera siempre seguirse, por más que
+Zola, en los libros didácticos que ha escrito sobre el arte de componer
+novelas, la deroga por inútil; pero como Zola la sigue a menudo aunque
+la dé por derogada, a cualquiera se le figura que es burla y malicia
+suya la derogación de la tal regla. Una novela no es una serie de casos
+_vividos_, observados y experimentados por quien los reproduce luego sin
+unidad de acción, sino que debe tener el conveniente enlace que haga que
+todos estos casos, accidentes o episodios, concurran al mismo fin y
+contribuyan a poner debido término a la historia.
+
+Contra esta regla, que a mi ver no debiera derogarse, peca el autor de
+_Mariquita León_. Su novela sin duda interesa y deleita, aunque falte a
+la regla mencionada; pero interesaría y deleitaría más si no faltase. Y
+no es la falta, sino que es sobra. En _Mariquita León_ puede afirmarse
+que hay cuatro acciones en vez de una: la enemistad entre el alcalde y
+Berrinches, el cual se revuelve como acosada fiera, y acaba por asesinar
+a quien le persigue; la avaricia de Brevas, que excita a Juanito sin
+sal a hurtarle el trigo, y la repugnante y espantosa lucha entre padre e
+hijo que el hurto descubierto ocasiona y que da por resultado la muerte
+del padre; los poéticos y apenas iniciados amores entre Mercedes y el
+médico, que terminan melancólicamente en una separación algo, a mi ver,
+obscura y sutilmente motivada; y por último, la penosa enfermedad del
+niño enclenque, hijo muy amado de Mariquita León, con cuya muerte acaba
+la novela. Las mencionadas cuatro acciones, no veo yo que influyan unas
+en otras. Todas caminan simultáneamente y sólo coinciden en un punto: en
+contribuir al desengaño del médico D. Jacinto que, desencantado de la
+vida de aldea se va de Venusta para vivir de nuevo en las grandes
+ciudades, donde tal vez le aguardan no menores desengaños. La rudeza
+campesina no ha dado por fruto en Venusta una inocencia candorosa, sino
+la corrupción más grosera. Ganas nos dan de seguir al médico D. Jacinto,
+rogando al Sr. Nogales que nos acompañe y nos sirva de guía, para ver si
+lejos de Venusta y en población más grande y civilizada, van las cosas
+un poco mejor y no hay que avergonzarse de tanto pecado ni que lamentar
+tanta miseria.
+
+
+
+
+AVENTURAS, INVENTOS Y MIXTIFICACIONES
+
+DE SILVESTRE PARADOX
+
+
+Nadie más acérrimo contrario que yo a las modas en literatura; pero,
+¿cómo impedir que sea lo que no debe ser acaso? Los buenos versos deben
+siempre ser estimados y aplaudidos. Esto no se puede negar. Es
+evidentísimo, no obstante, que el poco numeroso público español que lee
+está cansado de versos y se muestra con ellos harto desdeñoso. La
+afición a la novela y al cuento en prosa cunde y se aviva cada vez más,
+prestando incentivo a multitud de autores para que cultiven el género.
+
+Poco fecunda fue España en novelistas durante todo el siglo XVIII y los
+dos primeros tercios del XIX. Las novelas inglesas y francesas
+traducidas al castellano, casi bastaban para el consumo, ya publicadas
+en los folletines de los periódicos diarios, ya propinadas en tomos. Se
+diría que en el país donde se había escrito el _Amadís_, _La Celestina_
+y el _Quijote_, se había perdido la aptitud para escribir novelas. Hoy,
+por dicha, me lisonjeo yo y me complazco creyendo que la aptitud renace,
+y esperando que ha de dar frutos no menos sazonados y sabrosos que los
+que vienen de Francia, de Inglaterra, y hasta de Suecia, Rusia y
+Polonia, que gustan y saborean con tanto deleite las personas cultas y
+que nuestros críticos suelen poner tan por las nubes.
+
+Para que esto se logre no pido yo que menospreciemos injustamente la
+producción extranjera e importada, ni que elogiemos en demasía lo que
+por acá se produzca. Sólo pido un poquito menos de admiración y de pasmo
+hacia lo que nos viene de fuera y alguna mayor benevolencia para lo que
+en España se escribe y se publica. Conviene, además fijar en ello la
+atención del público y despertar por ello la curiosidad y el interés, la
+mitad siquiera que inspira el teatro, y la décima parte siquiera que
+inspiran las corridas de toros. Lo que es yo me propongo contribuir a
+este fin hasta donde alcancen mis pobres y ya casi agotadas fuerzas.
+
+Es, a mi ver, singular y agradable el arraigo castizo que tienen las
+letras en España. A pesar del abatimiento en que hemos caído, y a pesar
+de la admiración y de la semi-adoración que unida al propio menosprecio
+quieren algunos hacernos sentir, no ya sólo por las novelas inglesas y
+francesas, sino también por las suecas y las rusas, el prurito de
+imitarlas, o bien no se da, o si se da produce el no esperado efecto de
+que imitemos, tal vez sin pretenderlo y hasta sin sospecharlo,
+impulsados por invencible atavismo, la antigua novela española. Claro
+ejemplo de esto nos presta la indicada por su título al frente de este
+articulito. Don Pío Baroja, sin querer acaso, pensando en muchos libros
+extranjeros que sin duda ha leído, se ha puesto a escribir y ha escrito
+las aventuras de Silvestre Paradox, y ha renovado, como puede ser
+renovada en nuestros días, con diversos trajes, usos, costumbres y
+aficiones, nuestra antigua novela picaresca. Lazarillo de Tormes, Guzmán
+de Alfarache, Marcos de Obregón, Estebanillo González, el buscón D.
+Pablo, el donado hablador y otros personajes de la misma laya, han de
+haber encontrado en el reino de la fantasía y reconocido como muy
+cercano pariente al héroe desastrado de la novela de D. Pío Baroja. La
+semejanza de este héroe con los mencionados antes, resalta a cada paso,
+mientras que las diferencias proceden del diferente modo de vivir que
+hay ahora. Silvestre Paradox no es ya paje, ni escudero, ni soldado que
+va a guerrear y a garbear a Italia, Flandes y América, ni queda cautivo
+en Argel, ni acaba como penitente ermitaño en un yermo; pero lucha por
+la vida como se estila ahora, y acomete atrevidas empresas y busca
+aventuras, y nos presenta desde su nueva _atalaya de la vida humana_
+larga serie de cuadros en los cuales no deja de haber realidad y verdad,
+aunque ennegrecidos a veces por la sátira y grotescamente exagerados por
+la caricatura.
+
+No es Silvestre Paradox un pícaro al modo de los antiguos, sino un
+semi-sabio extravagante que trata de inventar o cree haber inventado no
+pocos artificios científicos. Modelos para esto ha podido hallar el Sr.
+Baroja en nuestra tierra, donde poco o nada importante se inventa desde
+hace tiempo, pero donde no faltan propósitos y conatos de inventar
+máquinas que vuelen con dirección, barcos submarinos, proyectiles
+apestosos que basten a ahogar ejércitos enteros con sus mefíticos
+miasmas, y cuadratura del círculo, y movimiento continuo, y otra
+infinidad de primores.
+
+No sé yo, ni me lanzaré a escudriñar y a investigar si el Sr. Baroja ha
+intentado con su novela demostrar alguna tesis o darnos alguna lección
+moral, social o política. Pero haya o no en su novela lección o tesis,
+yo me limito a considerarla como libro de entretenimiento, declaro que
+me ha entretenido, y con esto basta para que yo celebre al autor y
+recomiende la lectura de su libro, el cual está bien escrito, con
+sencillez y gracia, y sin hacerse pesado con filosofías y otras
+disertaciones inoportunas. Muy de agradecer es esto último en el día de
+hoy, cuando en la novela se pretende enseñar todo lo que hay que saber,
+incurriendo los novelistas en pesadez inaguantable. Porque, según me
+decía anteayer cierto amigo mío, no pocas novelas docentes de ahora son
+para él como el ajedrez: para juego, sobrado científico, y para ciencia,
+sobrado juego.
+
+Por algo entra la ciencia en la novela de don Pío Baroja; pero entra
+como elemento o ingrediente para divertir y burlar. Aunque sea mala
+comparación, es como el aliño o la sal y pimienta del guiso.
+
+Alguien censura de desordenada o de casi sin pies ni cabeza la novela de
+que estamos tratando. Yo considero severísima y punto menos que
+infundada la tal censura. La acción, como en casi todas las novelas de
+su clase, es la vida entera del protagonista, o por lo menos una parte
+de esta vida hasta que se cansa de escribir quien la escribe, quedando
+siempre campo abierto y tela cortada para componer una segunda parte;
+pues si bien aseguró Cervantes que las segundas partes nunca fueron
+buenas, gloriosamente lo contradijo en su _Ingenioso Hidalgo_,
+acompañándole en la contradicción Luna con su nuevo _Lazarillo_, Mateo
+Alemán y otros.
+
+Perseguido por sus acreedores, lleno de desengaños y abrumado por la
+miseria, Silvestre Paradox se escapa de Madrid y se va a Valencia.
+¡Quién sabe cuántas cosas interesantes o divertidas pueden ocurrirle
+después! Bástenos por lo pronto que nos diviertan las que ya el Sr.
+Baroja nos ha contado. Y esperemos, por último, que, ya sea escribiendo
+segunda parte de Silvestre Paradox, ya sacando a relucir a otros héroes
+y tomando nuevos caminos y asuntos, el Sr. Baroja siga escribiendo
+novelas, ya que tiene aptitud para ello, y procure, sin dejar de ser
+realista, iluminar, hermosear y alegrar el mundo que describa con
+resplandores ideales. De todos modos, su Silvestre Paradox, aunque tan
+hundido en el charco impuro de la realidad y casi ahogándose en él, nos
+es muy simpático por su risueño estoicismo, por su desenfado y por el
+buen humor que nunca le abandona en medio de su inopia incorregible,
+cuitas y apuros.
+
+
+
+
+EL ÚLTIMO PATRIOTA
+
+NOVELA POR JOSÉ NOGALES Y NOGALES
+
+
+Sin duda que todo lo que ocurre de bueno y de malo es porque Dios
+quiere; pero los designios del Altísimo son inescrutables y nos
+exponemos a errar y hasta blasfemar si nos empeñamos en declararlos.
+Infiero yo de aquí, que es por demás aventurado el atribuir a castigo
+del cielo las desventuras que puedan caer sobre una colectividad o sobre
+un individuo. Los cuentecillos chuscos suelen tener una moraleja llena
+de buen sentido. Jugó un hombre en Viernes Santo y perdió su caudal;
+pero no le perdió por haber jugado en Viernes Santo, ya que el
+ganancioso jugó también en el mismo día y no en Sábado de Gloria.
+
+Muchas veces he oído decir a sujetos graves, y he leído en periódicos y
+en libros, que en la última guerra entre Francia y Prusia perdieron los
+franceses porque andaban entonces muy corrompidos y bailaban demasiado
+_cancan_; pero ¿eran acaso los prusianos algunos padres del yermo, y no
+gastaban del mismo baile o de otros no menos descompuestos y lascivos?
+Su triunfo tuvo, pues, otras causas, y no la mayor severidad y pureza de
+costumbres.
+
+Todavía hay otra moralidad más rígida de la que suele valerse la gente
+para explicar los grandes sucesos, poniéndola como una de las bases de
+la filosofía de la historia. Sale un pueblo vencedor, y otro pueblo
+queda vencido en una guerra. ¿Hemos de afirmar por eso la evidente
+degeneración del vencido? ¿Pudo exigirse como un deber, pudo
+considerarse como ineludible condición para no pasar por degenerados, el
+tener antes del vencimiento héroes y mártires en abundancia? Yo entiendo
+que no. Yo entiendo que el heroísmo y el martirio son altamente
+laudables por lo mismo que son raros. El héroe y el mártir alcanzan fama
+inmortal; pero es cuando la doctrina, la creencia, el pueblo o la
+sociedad por quien se sacrifican viene a triunfar al cabo. Los
+trescientos de las Termópilas estarían olvidados o pasarían por locos de
+atar, si después de su sacrificio no hubieran brotado los inmarcesibles
+laureles de Maratón, Platea y Salamina.
+
+Cierto es también que los actos heroicos valen siempre mucho, aunque
+sólo sea para limpiar la derrota de toda vergonzosa mancha. Muriendo D.
+Rodrigo a orillas del Guadalete y en Hasting Haroldo, encubrieron con su
+sangre el oprobio de la rápida conquista de España y de Inglaterra por
+moros y normandos. Y el último de los Paleólogos, combatiendo y muriendo
+gloriosamente en defensa de Constantinopla, fue digno de la majestad
+cesárea; puso término glorioso al secular poder de griegos y de romanos,
+y merece no menor aplauso que Leónidas y más piadosa simpatía.
+
+No quiero yo dilucidar aquí, porque los sucesos son harto recientes, si
+las circunstancias son parecidas o si son muy otras, y si hubo o si
+debió haber al acabar lastimosamente el Imperio colonial de España que
+había durado cuatrocientos años, algo de hermoso y digno de una gran
+tragedia: personajes que equivaliesen a los Rodrigos, Haroldos y
+Paleólogos que hemos citado. Lo que sí me parece que puede asegurarse es
+que mayor sacrificio que el que hemos hecho de dinero y de sangre
+hubiera tenido idéntico resultado o más desastroso, porque, sobre la
+pérdida de nuestras colonias, los _yankees_ hubieran podido arruinar
+algunas de nuestras ciudades de la costa, y causar perjuicios gravísimos
+a nuestra industria y comercio renacientes, sin que toda la antigua
+valentía española, renacida y hasta aumentada, nos hubiese servido de
+mucho contra enormes barcos acorazados, contra diestros marinos y
+contra la certera puntería de colosales cañones.
+
+Abandonados de toda Europa con la estéril e inútil conmiseración de
+algunas Potencias y con el soberbio desdén y secular aborrecimiento de
+otras, siempre hubiéramos sucumbido en la lucha, y mientras más la lucha
+hubiera durado, más honda y más cruel hubiera sido nuestra caída.
+Menester es resignarse: no hay otro remedio. ¿Qué ventaja pueden
+traernos ya las recriminaciones? Concedamos que ha habido culpas, cuyo
+castigo ha sido nuestra derrota; pero los culpados han sido y son
+tantos, que lo más prudente no es la absolución, sino la amnistía;
+olvidar lo que ya pasó, como se olvida el más horrible sueño, y hacer
+vida nueva. Exponer aquí como debe ser esta vida es empeño superior a
+mis facultades mentales, y creo que también a las de no pocos que han
+tomado el oficio de regeneradores y que recitan discursos o escriben
+libros terapéuticos. Lo único que puede afirmarse, sin que presuma el
+que lo afirme de estar dotado de la facultad de regenerar o de curar, es
+que en el día más que en otras edades, conviene ser rico para ser
+fuerte, y conviene además ganar aliados y amigos, y no estar solos en el
+mundo. El valor heroico, puede hacer milagros; pero no debe fiarse en
+milagros la suerte y el porvenir de la patria. Y ese mismo valor
+heroico, cuya aptitud milagrosa concedemos, en algunas ocasiones decae,
+y hasta fallece cuando faltan en la colectividad o en el individuo los
+materiales recursos, la destreza en las armas y todos aquellos medios de
+defensa y de ofensa que son ahora más complicados y costosos que nunca y
+que requieren constante estudio y largo aprendizaje para que sean bien
+empleados.
+
+Me mueve a poner aquí las anteriores reflexiones la lectura de una
+novela o como queramos llamarla, obra de D. José Nogales, y cuyo título
+es _El último patriota_. Constituye la acción o el argumento de la
+mencionada novela, la serie de sucesos, de temores y de esperanzas que
+sobrevienen y asaltan a los habitantes de una ciudad imaginaria, llamada
+Oblita y situada en territorio español, durante la muy deplorable y
+harto poco lucida guerra que contra los Estados Unidos de América nos
+vimos obligados a sostener. Y digo que nos _vimos obligados_, porque
+hasta cierto punto es falsa la vulgar sentencia que dice: que dos no
+pelean cuando uno de los dos no quiere. El que no quiere puede ser
+colocado tan sin escape y tan entre la espada y la pared, que sin contar
+con la menor probabilidad de triunfo y sólo para salvar su decoro y
+probar que cede a irresistible fuerza, acepta o declara la guerra,
+aunque esté persuadido de que va a ser derrotado. Así con espadas de
+plomo peleaban gladiadores contra el bien armado Emperador de Roma, que
+de seguro había de matarlos, y así sale al campo a reñir en desafío
+contra el más tremendo de los espadachines un señor viejo y pacífico que
+no sabe de esgrima o que la ha olvidado, y que por no haber tirado al
+blanco o haberse quedado medio ciego no acierta a dar un balazo a un
+elefante a cinco metros de distancia.
+
+Importa, antes que todo, rejuvenecerse y robustecerse para cobrar
+confianza; aprender luego o recordar los ejercicios gimnásticos y de las
+armas; apercibirse de los convenientes pertrechos, pero sin gastar en
+adquirirlos lo que antes debe emplearse en restaurar los bríos naturales
+de la propia persona, y, por último, buscar y ganar amigos para no verse
+otra vez abandonados en el caso de un nuevo conflicto. Pero lo que
+importa más que nada es que no decaiga el ánimo, que no se abata el
+vencido y que no forme muy ruin y desesperada opinión de sí propio.
+
+Por lo expuesto me inclino yo a desaprobar la impía burla con que
+fustiga el señor Nogales a los habitantes de Oblita. Convengo en que un
+fervoroso patriotismo, herido y exaltado por recientes desventuras, y el
+deseo de estimular a la patria y de excitarla a grandes acciones,
+sacándola de la flaqueza y del marasmo en que tal vez ha caído, pueden
+mover a un varonil y bien intencionado escritor a zaherir y a satirizar
+duramente a la misma nación a que pertenece. Claros ejemplos de tales
+diatribas, fundadas en sentencias como las que rezan: quien bien te
+quiere te hará llorar, y la letra con sangre entra, han dado en Italia,
+para libertarla del yugo extranjero y hacerla una, no pocos egregios
+italianos como Parini, Giusti y Leopardi, avergonzándola y maltratándola
+de palabra, ora en prosa, ora en verso.
+
+¿Está bien o no está bien que nos valgamos hoy en España de un método
+parecido? Hallo tan comprometido el contestar a la pregunta, que no
+atino con la contestación útil y justa y no me resuelvo a darla.
+Paréceme, no obstante, que entre nosotros hay en el día circunstancias
+que deben movernos a ser más indulgentes que ásperos; a consolar y
+alentar en vez de censurar.
+
+Una de las causas, la mayor tal vez de la postración y del hundimiento
+en que nos vemos, es la cortísima estimación en que se tienen hoy los
+mismos españoles; cortísima estimación que, combinada con el sobrado
+aprecio y exagerado buen concepto que cada cual forma de sí propio, nos
+arrastra a la desunión, al regionalismo y al separatismo. Los cubanos,
+sin duda, se figuraban más civilizados, más listos, más productores de
+bienestar y de riqueza, y harto más capaces de progreso que los
+habitantes de esta Península. De aquí el que creyesen que era
+impedimento o rémora para que subiesen ellos a más altas esferas, el
+seguir unidos a nosotros. Posible es que alguien piense en tal cual
+región de esta Península de la misma manera que pensaban los cubanos.
+Nobilísimo es el amor de la patria chica; pero debe ir acompañado, para
+no ser funesto, del amor de la patria grande. El desdén y el odio hacia
+ella son origen de debilidad y de interesado egoísmo.
+
+No menos lamentable, sobre todo después de un inmenso infortunio, es
+echarse la culpa unas parcialidades a otras parcialidades y unas clases
+a otras clases. Si tienen la culpa los liberales, dirán los serviles que
+deban mandar ellos para regenerar el país; si los políticos se inventará
+una masa neutra que tratará de convertirse en política de repente; si
+los librepensadores, saldrán chillando los devotos y ultra-católicos,
+asegurando que todo el mal proviene de la carencia de fe religiosa; por
+contraposición, los librepensadores afirmarán luego que el fanatismo es
+lo que nos debilita, empobrece y vuelve tontos; en suma, no nos
+entenderemos, y cuando más que nunca conviene la concordia y la paz,
+acabaremos de arruinarnos con el desasosiego y los desórdenes. Casi todo
+el siglo XIX se nos ha pasado en revoluciones estériles, en largas
+guerras civiles, en pronunciamientos y contrapronunciamientos, en tejer
+y destejer constituciones y leyes orgánicas, en reformarlo todo, y en
+reformar de nuevo lo reformado antes; y de todo ello procede sin duda la
+mísera situación en que hemos caído. No es, pues, modo de remediarla el
+volver de nuevo a las interminables reformas, a atribuirnos unos a otros
+la malaventura y a reñir contra los propios porque no fuimos hábiles
+para reñir contra los extraños.
+
+La alegoría o el símbolo suele prestarse a diversas interpretaciones. La
+novela _El último patriota_ es alegórica o simbólica, y bien puedo yo
+interpretarla a mi modo. Acaso mi interpretación sea la recta. De ella
+se deducirá entonces una moraleja muy semejante a cuanto acabo de decir
+en este artículo: que en fuerza de ser la culpa general, debemos
+olvidarla, haciendo antes el firme propósito de la enmienda.
+
+Es sin embargo, harto cruel y burlesca toda la alegoría que a tan buena
+moraleja nos conduce. La rapidez con que los habitantes de Oblita pasan
+de una extremada y jactanciosa confianza al abatimiento y a la
+consternación; los medios ridículos que inventan y a que acuden para
+combatir a los enemigos, como por ejemplo el _fulminario_, con el cual
+suponen que echarán a pique toda la escuadra de Watson; el gracioso
+combate en que toman parte los valerosos habitantes de Oblita contra la
+mencionada escuadra, que por un prodigio de imaginación han traído de
+América hasta las playas que están cerca de su ciudad; el belicoso ardor
+del padre cura y los arrestos magnánimos del linajudo hidalgo D. César
+Paniagua, todo tiene chiste y todo hace reír, pero con lo que
+vulgarmente se llama risa de conejo, que en vez de regocijar, lastima y
+duele. Hasta la determinación final del cura y de D. César de levantar
+para regenerarnos una partida carlista y de encender de nuevo la guerra
+civil, está bien ideada y trazada, y contribuye a la severa lección que
+el Sr. Nogales quiere darnos.
+
+Considerado, por último, el libro del Sr. Nogales como un desahogo de su
+mal humor y de su duelo patriótico, no cabe duda que tiene mérito y
+prueba agudeza y poder de ingenio. Acaso yo, que soy quizás demasiado
+optimista y muy indulgente y benigno, halle poco simpático el libro del
+Sr. Nogales y sea para juzgarle el menos a propósito de todos los
+críticos. A salvo queda, no obstante, la noble y generosa intención del
+Sr. Nogales. No tiene toda su satírica más feroz amargura para España,
+que para Italia los siguientes versos de Leopardi, que bien pudieran
+servir de epígrafe a _El último patriota_:
+
+ Volgiti indietro e guarda o patria mia,
+ Quella schiera infinita d'immortali,
+ E piangi e di te stessa ti disdegna;
+ Chè senza sdegno omai la doglia è stolta:
+ Volgiti e ti vergogna e ti riscuoti,
+ E ti punga una volta
+ Pensier degli avi nostri e de' nepoti.
+
+
+
+
+ISAAC
+
+POR JAVIER LASSO DE LA VEGA
+
+
+La centralización administrativa no ha traído proporcionalmente, tanto
+como en Francia, todo el movimiento intelectual, literario y artístico,
+a la capital en España. Brillantes centros, focos de nuestra cultura,
+siguen siendo algunas ciudades, sobresaliendo entre ellas Barcelona y
+Sevilla. Y como conviene a mi ver, que esta vida del espíritu siga
+difundida, y no venga a recogerse y a acumularse en Madrid, buscando
+fama y provecho, creo que también conviene llamar la atención, más aún
+que sobre los libros que se publican en esta villa y corte, sobre los
+que en provincias se escriben y se publican.
+
+El autor del libro cuyo título nos sirve de epígrafe, es, a lo que
+parece conocido y celebrado en la gran ciudad del Guadalquivir como
+docto médico y como autor de varias obras científicas, entre las que se
+cuentan: _Concepto de la fisiología general_, _El genio y la
+inspiración_, _La ciencia y el Arte_, _La Atrepsia_, _Origen y fin del
+planeta Tierra_, y _Biografía y estudio crítico de las obras de Nicolás
+Monardes_.
+
+Durante los dos primeros tercios del siglo XIX apenas hubo, en nuestro
+país, político, jurisconsulto ni personaje notable en otras profesiones,
+que no empezase por componer versos y que a menudo no siguiese
+componiéndolos durante toda su vida. Ahora puede decirse que la afición
+a los versos, si no ha cesado, ha disminuido no poco, y que, en cambio,
+desde veinte o treinta años hace, ha cundido la afición a escribir
+novelas.
+
+Este género de literatura, que floreció tan gloriosamente en España, se
+descuidó por el teatro, desde mediados del siglo XVII, y sólo ha
+renacido recientemente, pugnando por competir con las novelas francesas
+e inglesas, que son en el día las más celebradas, y con las novelas
+rusas y de otros pueblos del Norte, que van poniéndose muy de moda.
+
+El médico sevillano D. Javier Lasso de la Vega, se ha dejado llevar de
+la corriente, ha querido también ser novelista, y ha mostrado que posee
+las prendas y demás condiciones que para serlo se requieren.
+
+Su novela _Isaac_ es, con todo, para mi gusto, más sátira que novela:
+pertenece a un género que no me agrada, aunque en él puede más
+fácilmente que en otros ganarse fama y obtenerse un buen éxito de
+librería. Sacar a la vergüenza a personajes conocidos, vivos y reales, y
+revelar al público todos sus vicios y pecados, es uno de los medios más
+a propósito de que puede valerse un escritor para proporcionarse
+lectores. Yo tengo por cierto que el Sr. Lasso de la Vega no ha menester
+de este medio, y por lo mismo me pesa de que le haya empleado.
+
+Como quiera que ello sea, yo quiero suponer que no le empleó; que bajo
+los nombres imaginarios de los personajes de su novela no descubre ni
+debe descubrir la malicia verdaderos nombres, y que la fingida ciudad de
+Gaudulia nada tiene que ver con Sevilla.
+
+Si es _Isaac_ novela de _clave_, no quiero yo valerme de la _clave_ para
+descifrar la novela. Baste a mi propósito estimar como pura ficción
+cuanto en ella se cuenta, y entender que su sátira va contra el vicio y
+no designa ni fustiga a los viciosos, cuyo castigo prefiero yo que se
+encomiende a la ley, a los tribunales y a la pública reprobación, sin
+que autor ninguno, en una obra de arte y de puro entretenimiento, en lo
+que puede y debe calificarse de poesía, aunque esté en prosa, se rebaje
+y se humille hasta ejecutar la ruda sentencia.
+
+Aun así, aun prescindiendo de la realidad que puede tener el modelo de
+cada uno de los personajes fingidos, he de confesar que gusto poco de
+la novela muy satírica. Y esto por varias razones. Indicaré aquí
+algunas.
+
+El principal objeto de la novela, como el de toda poesía, debe ser
+deleitar y conmover, si bien de un modo consolador y elevado. Y a mí,
+acaso porque soy optimista, indulgente y benigno, más bien que
+deleitarme y más bien que conmoverme estéticamente, me aflige y me
+repugna la viva y exacta representación de la fealdad moral, cuando
+traspasa los límites de lo ridículo y llega a lo criminal y a lo odioso.
+Es cierto que en la novela del Sr. Lasso hay algunos personajes
+excelentes. Por tales deben ser tenidos D. Alejandro Calderón, el P.
+Aguilar y el profesor Madueño; pero esto no basta para iluminar con
+puros resplandores la horrible negrura del cuadro, y para contraponer a
+la fealdad y ruindad de casi todas sus figuras elevación y belleza que
+basten a compensarlas. Y mucho menos si se atiende a que Isaac, el
+protagonista, deja que desear no poco. Carece de serenidad, de calma y
+de paciencia, y en la destrucción de sus obras de arte y en el suicidio
+con que termina, hay tal frenesí de vanidad lastimada que, si bien no
+nos quita la conmiseración por el héroe, rebaja mucho el aprecio y la
+simpatía que al principio logró inspirarnos.
+
+La sátira ingerida o combinada con la novela tiene además una grave
+contra. La acción marcha hacia su desenlace, venciendo multitud de
+estorbos que en su camino se amontonan.
+
+Son tantas las causas que impulsan a Isaac a destruir sus obras y a
+darse muerte después, que el lector no acierta a determinar cuál de
+ellas ha sido la más importante: si el poco éxito que en el Ayuntamiento
+ha tenido su perorata; si la censura, aunque severa, no del todo
+infundada, de algunos de sus trabajos artísticos; si la separación de
+Filipinas, que hace casi imposible que le paguen el monumento a Legazpi;
+si sus grandes apuros pecuniarios; y, por último, si el desamor y el
+insolente desdén de su mujer, pintada en la novela de mano maestra.
+
+Las escenas íntimas de tan desastrados amores conyugales, aquélla en que
+Marta pide a su marido que le compre los diamantes, y la que ocurre en
+el jardín por la noche, y a la luz de la luna, son las que mejor y más
+claramente muestran en el Sr. Lasso el agudo talento de observación y el
+raro poder del estilo para expresar y reproducir lo observado.
+
+La orgía de los concejales en el antiguo Convento, la animada
+descripción del incendio, con la hazaña de Calderón para salvar a la
+niña, y la famosa sesión del Ayuntamiento con todos sus pormenores, así
+como no pocos otros episodios, están bien observados y descritos; pero
+complican la acción dándole diversos motivos, cada uno de los cuales
+quita fuerza a los otros en vez de acrecentarla. El lector se pregunta:
+¿se hubiera suicidado Isaac si cobra el dinero del monumento a Legazpi,
+o hubiera sufrido mejor con el dinero los desdenes de su mujer? ¿Si
+triunfa en el Ayuntamiento y después en las elecciones de diputados, no
+se hubiera resignado a vivir? ¿Si los críticos hubieran sido justos o
+muy benévolos y no hubieran señalado defecto alguno en sus obras,
+ensalzándolas sin reparo, no hubiera sido grande su consolación y
+sobrado eficaz para quitarle del pensamiento el violentísimo propósito
+de destruir lo que había hecho y de matarse en seguida?
+
+En la existencia real, en todo verdadero suceso histórico, suelen quedar
+en pie y sin aclarar tales dudas; pero tal vez en una ficción novelesca,
+y cuando el autor penetra en lo más íntimo del alma de su héroe y allí
+lo ve y lo escudriña todo, semejantes incertidumbres y nebulosidades
+menoscaban el efecto de la composición en vez de aumentarle.
+
+En suma: yo creo que, después de leída la novela, el lector no puede
+menos de reconocer que el Sr. Lasso es un buen novelista, si bien desea
+que acumule menos cosas cuando escriba otra novela, y que represente en
+ella la vida humana, sin que sean, y hasta sin que pueda presumirse que
+son sus figuras fieles retratos de determinadas personas, sin que
+contenga una acusación cada episodio, y sin que cada acusación dé lugar
+a una defensa.
+
+EL siglo XIX pasó ya, y nos hallamos en el XX, de lo que debemos
+alegrarnos por haber pasado también la manía, que cundió entre los
+escritores, por todas partes y durante muchos años, de calificar de fin
+de siglo las bellaquerías y maldades. Con esto, además, se quería dar a
+entender que las tales bellaquerías eran como el refinado producto del
+esfuerzo secular de una exquisita cultura, y el triste resultado de
+nuestros materiales progresos. Lejos de ser así, debe entenderse que los
+hombres, para ser malos y bellacos, no han menester vivir a fines de
+siglo, ni en época y sociedad muy adelantadas. En lo tocante a
+tunantería, se sabe cuanto hay que saber, y se hace cuanto hay que hacer
+desde los tiempos primitivos.
+
+No es en Gandulia ni a fines del siglo XIX donde solamente los
+concejales se despachan a su gusto. Bien podemos decir: todo el mundo es
+Popayán, y cuándo no es Pascua.
+
+Al leer lo que el Sr. Lasso cuenta de ciertos concejales de Gandulia, he
+recordado, y no puedo resistir a la tentación de referirlo aquí, lo que
+he leído en uno de los extractos y traducciones de los millares de
+manuscritos egipcios adquiridos y conservados en Viena por el archiduque
+Raniero.
+
+El caso no ocurrió a fin de siglo, sino a mediados: por los años de 250
+de la Era Cristiana, o dígase 1650 años ha. Y todo consta en las actas
+del Ayuntamiento de la magnífica ciudad de Hermópolis, así llamada
+porque su numen tutelar era Hermes Trimegisto.
+
+Las sesiones del Ayuntamiento hermopolitano no pudieron ser más
+escandalosas ni más borrascosas de lo que fueron. También hubo allí un
+Isaac Garcés de Trillo que acusó a los principales concejales o
+regidores delincuentes, cuyos nombres se conservan aún. Se llamaban
+Dioscórides y Sarapammon. Habían cometido multitud de estafas,
+irregularidades y filtraciones; y lo que dio lugar a los debates más
+acalorados que hubo en las Casas Consistoriales, fue que los Sres.
+Sarapammon y Dioscórides, valiéndose de las llaves del granero público,
+vendieron casi toda la cebada y el trigo que en él había, y una enorme
+provisión de lentejas, y cien _artabas_ de _arrak_, bebida de arroz
+fermentado de que gustaban mucho los egipcios de entonces.
+
+Véase, pues, la poca o ninguna novedad que tienen las fechorías de los
+concejales, y téngase por cierto que en nada malo ha habido el menor
+adelanto. En lo bueno sí le ha habido y le habrá. Y con tan hermosa y
+fundada esperanza debemos animarnos, no desmayar y no acudir al suicidio
+que nada remedia, como acudió en su locura el escultor y honrado
+concejal, héroe de la novela del Sr. Lasso.
+
+
+
+
+DISCURSO
+
+PRONUNCIADO POR DOÑA EMILIA PARDO BAZÁN en los Juegos florales de
+Orense, en la noche del 7 de Junio de 1901.
+
+
+La afición a los juegos florales cunde y se extiende por toda España. La
+manía de reírse de todo cunde también, y así no han de extrañarse los
+chistes y las burlas y caricaturas que sobre los tales juegos se han
+dado a la estampa. Lo que es yo confieso que soy muy aficionado a la
+broma y tentado de la risa como el que más pueda serlo; pero me jacto de
+tener una buena condición, que me alegraría yo de que la tuvieran todos.
+La risa no debe matar ni perjudicar a aquello de que se ríe. Al
+contrario, debe purificarlo y sanarlo. En lo más excelente suele haber y
+hay con frecuencia algo de ridículo; de suerte que, si lo ridículo se
+extrae, lo excelente, en vez de sufrir menoscabo o deterioro, queda
+limpio de toda mácula. La parodia, pues, no implica el descrédito de lo
+parodiado, antes bien es lícito afirmar que sólo de lo bueno y de lo
+hermoso se pueden sacar parodias divertidas y amenas.
+
+Dicho lo que antecede, olvidémonos de los chistes y de los epigramas que
+se han lanzado contra los juegos florales, y tomémoslos por el lado
+serio.
+
+Nadie negará, en primer lugar, que son una diversión inocente y barata,
+y no cruel y costosa como, por ejemplo, los toros.
+
+Es además diversión muy culta y educadora, ya que en ella se ejercitan
+el entendimiento y el ingenio de muchas personas, así en componer
+discursos y poesías, como en oírlos y tratar de entenderlos, apreciarlos
+y juzgarlos.
+
+Y no se sostenga que el hacer versos y discursos es tarea poco útil, y
+que mejor sería emplear nuestro tiempo y nuestra actividad mental en
+asuntos más prácticos y productivos. El gusto y el cultivo de las bellas
+letras, lejos de estar reñido con el bienestar material y con la fuerza
+que se aplica para lograrle, bien podemos afirmar que están en perfecto
+acuerdo y que siempre lo uno es indicio o resultado de lo otro; que lo
+anuncia, que lo prepara o que de ello procede. Acaso no hay nación en
+toda Europa más positivista, más próspera, más industrial y mercantil,
+más rica y más aficionada a la riqueza que la Gran Bretaña, y tampoco
+hay nación en Europa que guste tanto de versos, que posea tan gran
+número de buenos poetas y donde más discursos se pronuncien.
+
+Sigamos, pues, componiéndolos y pronunciándolos por acá sin recelo de
+que se consuman nuestros bríos y calor natural en esta tarea de lujo y
+no de provecho. Pero ¿por qué tal tarea no ha de ser provechosa,
+considerada al menos como gimnasia en que nuestras facultades mentales
+se agucen, se afilen y se habiliten?
+
+La poesía, además, estaba, desde hace algunos años, harto desdeñada y
+poco cultivada en nuestro país. Y como conviene que no se desdeñe y que
+se cultive, y como los juegos florales vienen como de molde para
+lograrlo, bien venidos sean los juegos florales. Evocadas por ellos, se
+diría que han reaparecido entre nosotros las musas visitando y
+favoreciendo a varios poetas nuevos. El lauro, la palma o la flor que en
+tales certámenes han conquistado dichos poetas, aunque gente
+descontentadiza y satírica niegue que sea prueba de alta inspiración,
+prueba es y será siempre de habilidad artística, de esmerado buen gusto
+y de no vulgar cultura, lo cual ya no es poco. Y debe tenerse en cuenta
+que, así como nosotros no nos atrevemos a dar a nadie diploma de
+inmortalidad y de _genio_, tampoco debe atreverse cualquiera a empuñar
+la férula de Aristarco y a castigar con ella a cuantos en los juegos
+florales han obtenido premio, expulsándolos con crueldad de la
+república de las letras.
+
+Tal vez se me acuse de sobrado optimista y facilitón; pero yo entiendo
+que no merecen censura, sino elogio, las composiciones premiadas de los
+Sres. D. Miguel Gutiérrez, D. Angel del Arco, D. Narciso Díaz de
+Escobar, D. Juan F. Muñoz y Pabón y D. Pedro Riaño.
+
+Cuando no motivo, los juegos florales han dado pretexto a muy sabrosos e
+instructivos discursos de sus mantenedores. Convengo en que un juez
+severo acaso podría decir que los discursos mencionados están casi todos
+como en una esfera muy excéntrica de la esfera poética o literaria de
+los juegos, tocándose sólo y compenetrándose una esfera y otra en muy
+pequeña parte o casquete, y formando así, como en el famoso y ya casi
+olvidado esquema del ser, inventado por los krausistas, la figura de una
+lenteja. Quiero yo significar con esto que si bien los juegos florales
+se han celebrado en Bilbao, en Salamanca, en Almería, en Cádiz, en
+Calatayud, en Zaragoza y en Orense, todos los mantenedores, cuál más,
+cuál menos, se han ido por los cerros de Úbeda. No condeno yo semejante
+aberración. Me limito a declarar que existe. Discúlpanla, ya que no la
+justifiquen del todo, la condición etérea y volátil del pensamiento y
+cierta preocupación amarga o picante que a todos nos estimula en el día.
+De ella puede afirmarse lo que afirmaba Lope, no del estro o tábano,
+sino de otra más ruin y aborrecible bestezuela:
+
+ Como los celos eres,
+ Que picas y te vas por donde quieres.
+
+Claro está que aludo al resquemor o a la acedía que los recientes
+infortunios de la patria engendran en nuestros espíritus, los agitan,
+los atormentan y los impulsan a buscar remedio. De aquí que se piense
+poco en la poesía, que se hable de ella muy de paso, y que se corra y se
+vuele para trasportarse de lo meramente literario a lo político y
+social. De suerte que cuantos pronuncian discursos en juegos florales
+suelen pronto perder de vista la corte de amor, el Gay saber y toda
+cuestión de gentileza, ternura y rendimiento a las damas, convirtiéndose
+en sociólogos, arbitristas y legisladores. Sus discursos apenas son
+literarios: más bien pueden y deben calificarse de terapéuticos. España
+está decadente y enferma, y es menester curarla y regenerarla. Para tan
+buen fin cada orador propone y ofrece medicamentos que juzga infalibles:
+la patriótica panacea que a fuerza de cavilar ha descubierto.
+
+El discurso pronunciado por doña Emilia Pardo Bazán en los Juegos
+florales de Orense, tiene este carácter medicinal y regenerador. Y como
+son tan atinadas las observaciones que hace, las cosas que dice y los
+consejos que insinúa, y como todo ello está redactado con fácil y
+natural, al par que elegante estilo, y adornado con las galas y los
+colores de una muy brillante fantasía, bien merece que nos detengamos a
+examinarlo, aunque los juegos florales y los versos que en los juegos se
+premian queden, así en Orense como en otros varios puntos, completamente
+eclipsados por la prosa; aunque los juegos florales se conviertan en
+_meeting_ político, y aunque se trueque en club el salón en que se
+celebran.
+
+Si en alguien está plenamente justificado el producir este cambio en el
+propósito de los juegos, es sin duda en doña Emilia Pardo Bazán, la cual
+no puede, como los mantenedores varones, hablar en el Senado o en el
+Congreso y exponer allí las reformas que anhela introducir en el
+gobierno del Estado para regeneración de la patria.
+
+Hay en mi sentir, afirmaciones tan verdaderas y tan consoladoras en el
+discurso de doña Emilia, que nos complacemos en notarlas aquí,
+lisonjeados y engreídos de coincidir en todo con ellas.
+
+Lo primero que aplaudimos es algo a modo de amnistía que doña Emilia
+concede. O no puede saberse, o no debe declararse, aunque se sepa,
+quiénes han sido la causa de nuestras recientes desventuras. O son
+culpados todos, o sólo está la culpa en circunstancias independientes
+de la voluntad y del entendimiento humanos. Hemos sido vencidos, hemos
+perdido los espléndidos restos de nuestro gran poder colonial antiguo,
+porque teníamos que perderlos; porque así estaba prescrito. Ni se
+infiere de pérdida tan lastimosa que seamos una raza inferior o un
+pueblo degenerado, como ha supuesto recientemente un famoso hombre de
+Estado de la Gran Bretaña. Doña Emilia protesta enojada contra
+afirmación tan injuriosa, dejándose arrebatar por su patriotismo y por
+el espíritu de contradicción hasta el extremo contrario, hasta creer que
+somos «tan capaces y aptos, y quizás por naturaleza, más inclinados al
+bien, más exentos de vicios groseros, menos alcohólicos y brutales que
+ningún pueblo de Europa.»
+
+Nuestra decadencia o postración ha de ser, por consiguiente, accidental
+y no esencial. Depende de varios achaques y dolencias de que es menester
+que sanemos. Para conseguirlo, propone doña Emilia, algunos remedios que
+a mí me parecen excelentes. Lo que importa ahora es que haya alguien que
+sepa aplicarlos con energía y perseverancia.
+
+Deja entrever doña Emilia que quizás convendría un dictador para
+alcanzar tan buen fin. Harto me pesa tener que declararlo aquí; pero no
+estoy muy conforme con esto de la dictadura. Me parece remedio
+sobradamente heroico, y que además sería en el día de hoy inoportuno y
+tardío. Los Camilos, los Fabricios y los Fabios fueron dictadores para
+salvar a Roma; para que Roma venciese y arrojase de Italia a Breno, a
+Pirro y a Aníbal; pero no se les ocurrió a los romanos darse por
+vencidos, sentar paces, ceder al galo, al epirota y al cartaginés mucha
+parte del territorio de la República, y crear luego un dictador para que
+en la paz y en vencimiento los regenerase, o más bien los castigase. A
+la calamidad de quedar vencidos no quisieron los quirites añadir la
+calamidad de ser despóticamente gobernados.
+
+Dice doña Emilia, y tiene razón hasta cierto punto, que la libertad no
+es un fin, sino un medio; pero la dictadura, no hasta cierto punto, sino
+en absoluto, es siempre un medio y no un fin. Es cierto que la libertad
+es un medio; pero el hacer cada uno lo que se le antoje, sin turbar el
+orden y sin ofender a Dios ni al prójimo, es medio tan excelente que
+vale para todos los fines, y hasta estoy por afirmar que bien mirado, es
+un fin, ya que sin libertad no puede haber nada bueno. Desechemos, pues,
+la dictadura. Para sufrir nuestra mala suerte y para aguantarnos, como
+nos hemos aguantado, todo dictador está de sobra. Cavour y Bismarck,
+dado que fuesen dictadores, surgieron para hacer el uno la unidad de
+Italia y el otro el Imperio germánico. ¿Qué iba a hacer ahora nuestro
+dictador, si Dios, o más bien el diablo, le suscitase? Como no fuese
+humillarnos y ponernos en ridículo, no sé yo lo que haría. El dictador,
+además, si ha de valer para fundar algo, ha de ser el instrumento, el
+apoderado de una gran parte de la nación, cuyos mandatos ha de cumplir
+con la fuerza que la misma nación pone en sus manos para que los cumpla.
+Sin duda que el dictador es entonces potestad que de Dios procede; pero
+no inmediatamente, sino por medio de la República, como dice Domingo de
+Soto, _divinitus erudita_. ¿Nos hallamos nosotros en tal caso, nos
+inspira Dios la elección de un dictador, y para qué y quién ha de serlo?
+Desengáñese doña Emilia y persuádase que lo menos malo es que las cosas
+sigan como están, sin alteraciones ni mudanzas. Alterándolo y mudándolo
+todo, con varios a modo de dictadores, cambiando a cada momento
+constituciones y leyes orgánicas, soltando reformas administrativas,
+cuya recopilación requiere enorme multitud de volúmenes, y haciendo
+revoluciones y pronunciamientos a cada paso, hemos andado durante todo
+el siglo XIX, y harto se ve y se deplora lo poco medrados y menos
+lucidos que hemos llegado al XX. ¿Para qué, pues, nueva revolución,
+aunque el Sr. Maura, citado por doña Emilia, sostenga que la revolución
+se impone, y que a no hacerla desde arriba, desde abajo habrá que
+hacerla? ¿No sería mejor que nos quedásemos quietos, procurando, no con
+dictadores, ni con revoluciones, ni con flamantes leyes y decretos, sino
+trabajando mucho y bien en las artes y oficios útiles, aumentar la
+riqueza de la nación, restaurando así sus bríos antiguos y la enérgica
+confianza en sus altos destinos?
+
+El libro inmortal de Miguel de Cervantes nos da sobre esto implícita y
+simbólicamente varios consejos muy sanos que debiéramos seguir. Vencido
+D. Quijote por el Caballero de la Blanca Luna, no quiso ser dictador ni
+revolucionario, sino que proyectó dedicarse al pastoreo y a la vida
+pacífica e industriosa. En punto a revoluciones, debiéramos también
+imitar al hidalgo manchego, que se contentó con romper una sola vez la
+celada, ufanándose al reconocer lo cortante de su espada y lo pujante de
+su brazo; pero, ya la celada recompuesta, se guardó muy bien de
+acuchillarla de nuevo, y la dio por buena y resistente aunque no lo
+fuese. Así nosotros, que hemos acuchillado y desbaratado tan a menudo
+nuestras instituciones, debemos dejarlas en paz y sin ponerlas a prueba
+de nuevo, considerarlas firmes y buenas, aunque disten algo de serlo.
+
+Nuestra manía de legislar nos perjudica mucho, desacreditando las leyes
+por efímeras y caducas, e induciéndonos a no cumplirlas. Si han de ser
+pronto derogadas, ¿para qué su cumplimiento? Bien dijo D. Quijote en la
+carta que escribió a Sancho cuando era Gobernador de la Insula, y que
+bien pudiera repetir si escribiese a los gobernadores del día: «No hagas
+muchas pragmáticas, y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre
+todo, que se guarden y cumplan.»
+
+Con mucho juicio toca y dilucida doña Emilia en su elegante discurso
+otras importantísimas cuestiones. Es la primera la cuestión religiosa, a
+mi ver algo anacrónica y exótica: anacrónica, porque parece más propia
+de las edades pasadas que de la edad presente, y exótica, en mi opinión,
+porque yo me atrevo a sospechar que, si en Francia no estuviese de moda
+perseguir hoy a los frailes, acaso no se hubiese desenvuelto tanto entre
+nosotros el afán de remedar a Francia en dicha persecución
+librepensadora, y tan contraria a la libertad bien entendida. Yo apelo a
+un librepensador, francés también, y contrario a tales persecuciones.
+Beranger dice:
+
+ A son gré que chacun professe
+ Le culte de sa déité;
+ Qu'on puisse aller même à la messe;
+ Ainsi le veut la liberté.
+
+A ver si esto se aviene con silbar y apedrear los conventos y las
+procesiones devotas, y con otros desahogos por el estilo.
+
+Acerca del regionalismo separatista, me parece que doña Emilia se
+expresa con discreción y tino. Recordando una sentencia de Cánovas y
+haciéndola suya, afirma que el amor de la patria grande, el espíritu
+nacional, el patriotismo amplio desaparece de los pueblos cuando se
+convencen de que son mal administrados. Nadie, según doña Emilia, sería
+separatista o catalanista, sino fervoroso español, si pudiésemos
+contestar a sus quejas y a sus gritos «con las letras, con el arte, con
+la instrucción, con el progreso, con la rehabilitación de España; con
+una patria tan bella, tan digna de ser amada, tan majestuosa y noble,
+que nadie que no esté demente pueda desearle sino larga vida.» Precisa
+condición para lograr todo esto es que la patria esté bien administrada;
+y volvemos a la sentencia de Cánovas. Pero la buena administración, si
+bien puede considerarse como causa, puede y debe también ser considerada
+como efecto, sobre todo en un pueblo libre, donde no es nunca el
+capricho de un tirano quien crea y sostiene al Gobierno, sino la opinión
+pública, que se impone por los medios legales de la prensa, de la
+tribuna, de las manifestaciones y de las asociaciones pacíficas. Penoso
+es tener que decirlo, pero la verdad antes que todo: si tal pueblo está
+mal administrado, es porque no hay en todo él quien lo administre mejor,
+o porque es extremamente dificultoso el administrarle, a causa de
+circunstancias o de fundamentos que no acertamos a descubrir, pero que
+de cierto no se vencen con violencias dictatoriales o demagógicas,
+echándolo a rodar todo, para que después del trastorno y la barahúnda
+tengamos que decir como durante todo el siglo XIX tantas veces hemos
+dicho: peor está que estaba.
+
+En suma: el discurso de doña Emilia Pardo Bazán, que nos da ocasión para
+exponer lo que hemos expuesto, no sólo es bien pensado y elegante sino
+consolador y optimista. El mero hecho de pronunciarle tan ilustre dama,
+es evidente testimonio de cuanto nos preocupa a todos la salud de la
+patria, la restauración de sus energías y el fundado renacimiento de sus
+altas esperanzas desde luego, y para después de su antiguo poderío,
+crédito y gloria.
+
+
+
+
+NOVELAS RECIENTES
+
+
+I
+
+
+Bien podemos decir con satisfacción que en el cultivo de la novela se
+advierten más cada día la abundancia y la bondad del fruto.
+
+No es tan voluntariosa la musa como generalmente se cree. Conviene
+llamarla con persistencia y empeño. No siempre es ella sorda, y suele
+acudir propicia a quien cariñoso la pretende y con reiteradas y
+fervientes súplicas la llama. Sólo así se explica que en el país y entre
+la gente donde se escribió el _Quijote_ se hayan escrito tan pocas
+novelas y de tan corto valer durante cerca de dos siglos, y que de
+algunos años a esta parte se escriban muchas novelas, no siendo
+inferiores algunas de ellas a las escritas en otros países donde florece
+género tan popular de literatura.
+
+De Francia y de Inglaterra se han importado las novelas hasta hace poco,
+traduciéndolas o imitándolas. Aún persisten la imitación y la
+traducción. Tal vez nuestro público gusta más todavía de lo traducido o
+importado que de lo castizo y propio. No me incumbe ni quiero yo
+dilucidar aquí si nuestro público, y sobre todo el más selecto por su
+elevada posición social, tiene razón o no la tiene en tan marcada
+preferencia. Sólo afirmo que debemos procurar que tal preferencia deje
+de ser, ya esmerándose todo autor de novelas en que sean buenas las que
+dé a la estampa, ya trabajando el crítico para que reconozca y confiese
+dicha bondad el vulgo de sus compatriotas. No tenemos hoy que competir
+únicamente con lo que en Francia y en Inglaterra se escribe, sino que de
+Rusia, de Polonia y de otras naciones y lenguas, extrañas y casi
+incógnitas antes, se importan novelas que, ya nos entusiasman, porque en
+realidad lo merecen, ya nos agradan más que las nuestras, por lo exótico
+y peregrino de todo, y hasta porque, no conociendo ni tratando de diario
+a los autores, nos los podemos imaginar por cima de nuestro nivel: más
+sabios o más inspirados.
+
+Inevitable es el influjo en las letras y en las artes de un país de lo
+que se produce en otros países más prósperos y más adelantados. No
+pretendo yo que nos sustraigamos a tal influjo, no sólo inevitable, sino
+provechoso a veces. Lo que me parece mal es el remedo servil, y es
+también que el remedo sea por moda, movido el que imita por admiración
+ciega y sin elegir los buenos modelos con discernimiento juicioso.
+
+De todos modos, es absurdo aspirar a una originalidad tan completa que
+no se parezca, por ejemplo, ni recuerde en nada una novela española a
+las que ya en el mismo género se han escrito en otras naciones. Nuestra
+aspiración debe limitarse a que, si algo se imita, recaiga la imitación
+sobre un fundamento original y propio, así en las costumbres, pasiones y
+caracteres que se representen, como en el estilo y lenguaje con que se
+exprese todo. Importa que los personajes, los sucesos, los campos,
+ciudades y demás sitios en que se ponga la escena y cuanto figure en la
+acción, aparezca tomado o copiado inmediatamente de la naturaleza y no
+de los libros favoritos, venidos de tierra extraña a ser objeto de
+nuestra admiración y entusiasmo.
+
+Cumpliendo con estas condiciones tenemos ya bastantes novelas, y cada
+día aparecen nuevas y compuestas por nuevos autores.
+
+En medio de nuestra postración política, y a pesar de la discordancia de
+opiniones y de intereses que nos amenazan de continuo, turbando el
+reposo y la serenidad de los espíritus, aunque no lleguen todavía a
+producir muy serios y deplorables disturbios, buen síntoma es que la
+actividad intelectual se muestre fecunda en España y no reconcentrada
+en Madrid, sino difundida por toda la Península.
+
+Yo, que políticamente no gusto del regionalismo, le celebro y aplaudo en
+literatura. Prefiero muchos focos luminosos a uno solo, por esplendor
+que tenga, que brille en el centro y que se difunda por todas partes.
+Con tal de conservar el carácter nacional y no renegar de él, la
+aparición de las obras de ingenio en diversas ciudades y regiones es
+prueba de que la vida no se ha recogido en el centro, sino que por donde
+quiera da razón de sí, mostrándose ubicua y varia sin romper la unidad
+del conjunto.
+
+En el siglo pasado nuestra fecundidad mental se manifestó en la
+elocuencia parlamentaria, de que se abusó no poco, y en el teatro y en
+la poesía lírica, satírica y narrativa.
+
+En el día de hoy me parece que estamos algo cansados y desengañados de
+la oratoria, y me parece también que, si versos han de escribirse
+siempre, la abundante cosecha que de ellos ha habido nos tiene
+fatigados, cuando no hartos, y no creo yo que los Juegos florales, que
+en muchos lugares se celebran a menudo, valgan para renovar la afición a
+la poesía, tan vehemente, por ejemplo, en la época del romanticismo, ni
+valgan tampoco para despertar en las almas una nueva inspiración
+poética, poderosa y brillante.
+
+La propensión de los que escriben en el día es hacia la novela. Y lejos
+de ser estéril esta propensión, a cada momento produce obras estimables,
+dejando esperar otras para lo futuro más sazonadas y menos imperfectas.
+
+Quisiera yo dar aquí noticia de no pocas novelas que recientemente he
+recibido y leído; pero las comparaciones son odiosas, el juicio puede
+ser falible, cegado por la mayor o menor amistad que con los autores nos
+una, y esto me arredra y casi no consiente que trate yo aquí de las
+últimas novelas, y que las juzgue y las compare. Básteme afirmar que no
+pocas se leen con agrado, que están sencilla y elegantemente escritas, y
+que tal vez son más morales y más amenas aquellas cuyos autores, o no
+han leído muchas novelas francesas o inglesas, o se olvidan de ellas
+cuando componen las suyas.
+
+De los novelistas ya muy populares y acreditados, de los veteranos,
+digámoslo así, no he de decir aquí palabra. Ni Pérez Galdós, ni Pereda,
+ni Picón, ni el mismo P. Coloma, que publicó hace poco un nuevo e
+interesante libro, ni menos aún la Sra. D.ª Emilia Pardo Bazán,
+necesitan que nadie llame la atención del público sobre sus escritos.
+Tal vez convendría una crítica imparcial sobre ellos aprobando las
+bellezas que contienen y haciendo notar las faltas que como toda obra
+humana han de tener, a fin de que los escritores noveles las eviten y
+no incurran en ellas. Pero tan ardua tarea no es para mí. En el día más
+que nunca me siento yo sin fuerzas para tanto, y reconozco, además, que
+carezco de autoridad suficiente. O por abatimiento de ánimo, muy natural
+en la vejez, o por desengaño razonable y justo, veo yo tales faltas en
+mi propia labor, que no me atrevo a censurar las de aquellos a quienes
+la gran mayoría de mis compatriotas otorga aplausos y laureles. Digo,
+pues, al revés del vate de Mantua: _paulo minora canamus_. Y entiéndase
+que, al decirlo, no quiero decir que sean menores los objetos de que voy
+a tratar. Quiero decir sólo que son nuevos, que su mérito aún no está
+estimado y tasado por el público, y que yo, aunque sólo sea como parte
+mínima del público, puedo, sin soberbia vanidosa, concurrir al examen y
+contar con mi voz y mi voto en la estimación y en la tasa.
+
+Como mi humildad y la desconfianza en mi propio criterio es hoy mayor
+que de costumbre, no quiero tratar tampoco en este artículo de otros
+autores, no tan famosos como los arriba citados, pero que gozan ya de
+muy extensa fama. No trataré, pues, de las _Leyendas de amor_, de D.
+Pompeyo Gener, ni de la _Sonata de otoño_, del Sr. Valle Inclán, ni de
+_Sónnica la cortesana_, del Sr. Blasco Ibáñez, ni de _Camino de
+perfección_, del Sr. D. Pío Baroja. Hoy trataré sólo de novelas
+escritas por autores que, como novelistas, se estrenan; de autores que
+agradecerán lo que yo diga, por malo y desautorizado que sea,
+considerándolo siquiera como anuncio. Si mi juicio, que será favorable,
+viniese, como espero, a coincidir con el del público, mis palabras
+llegarán a ser celebradas por verídico vaticinio. Y si el público no
+llega a apreciar lo que yo aprecio, mis palabras serán olvidadas, o bien
+me disculpará quien las recuerde, calificándome de indulgente y
+bondadoso aunque falso profeta.
+
+
+II
+
+
+El primer libro sobre el que me decido a hablar, después de tan largo y
+quizás fatigoso preámbulo, se debe al ingenio del joven don Mauricio
+López Roberts, y contiene tres novelas cortas, cuyos títulos son: _Las
+de García Triz_, _La cantora_ y _La familia de Hita_.
+
+Afirman muchas personas, en mi sentir sin reflexionarlo bien, que la
+moralidad de las narraciones fingidas consiste en que la virtud triunfe
+y en que el vicio sea castigado; pero, si bien se recapacita, semejante
+moralidad no es de buena ley. Si se pretende que, impulsados por la
+narración fingida, nos decidamos a ser virtuosos a fin de alcanzar el
+premio, y a no ser viciosos para no incurrir en la pena, la virtud
+tomará trazas de timidez y podrá tomarlas el vicio de valentía. De todos
+modos, resultará que el interés nos mueve y no el amor desinteresado y
+noble.
+
+Es otro inconveniente en semejante modo de moralizar que el moralizador
+por medio de fábulas y de apólogos quede desmentido a cada momento por
+los sucesos reales, ya que, por desgracia, no son constantes, ni
+siquiera frecuentes, el triunfo de los virtuosos y el castigo de los
+viciosos. Lo que importa, pues, para que la lectura de una narración
+fingida sea ejemplar y moralizadora y nos deleite y consuele, en vez de
+deprimir y amargar el ánimo, es que el premio que alcance la virtud en
+toda persona, en cuyas obras resplandece, nada tenga de exterior y de
+material, sino que sea íntimo, independiente de casos y de
+circunstancias, y concedido por alto y soberano decreto de la conciencia
+incorruptible y pura.
+
+En las novelitas del Sr. López Roberts ocurre lo que acabamos de
+exponer. No hay tesis. En ellas se da el arte por el arte, en el buen
+sentido de la frase. Quiero decir con esto que, por no proponerse el
+autor defender esta o aquella opinión, se coloca por cima de lo
+opinable, se deja guiar por su recto sentido, y sin sermones o discursos
+logra que resulten de la condición y carácter de los personajes y de la
+acción en que intervienen una muy alta moralidad y cierto consolador
+optimismo, aun en medio o después de las mayores tragedias.
+
+En la narración donde esto se ve más claro es en la titulada _La familia
+de Hita_. Los principales personajes no pueden ser menos ideales, ni más
+reales, ni más vividos, ni más ruines tampoco. Eusebio, el padre, es un
+soñador, holgazán, declamador de café e inventor de planes absurdos para
+ganar dinero y fama. Alejandro, su hijo, es un ser perverso, más
+ignorante y no menos presumido que su padre, de quien sin embargo se
+burla sin asomos de respeto filial. Las burlas llegan a tal extremo, que
+el padre y el hijo se insultan y riñen. Leandra, la hija, está soñando
+siempre con libertarse de las miserias de su casa, con no someterse al
+trabajo y con hallar quien la mantenga, ora lo cohonesten o no las leyes
+civiles y religiosas. Sólo es impecable y moralmente bella, en el seno
+de tan abominable familia, la madre, Felícitas, llena de resignación y
+mansedumbre, desvelándose y trabajando para que los otros vivan y para
+que vivan sin deshonra ni vergüenza. Felícitas tiene cortos alcances
+intelectuales, pero su humildad, su modestia y su rectitud severa, libre
+de jactancia y templada por la dulzura, la van elevando cada vez más en
+nuestro concepto, según va progresando la narración. Alejandro abandona
+la casa paterna porque no puede sufrir a su padre, a quien colma de
+denuestos. Leandra se enreda en vulgarísimos amores con un seductor no
+menos vulgar, llamado Juanito Mardura, con quien se escapa y quien la
+mantiene. Y, por último, Eusebio, en pago de su paterno consentimiento y
+beneplácito en la nada decente unión de Leandra y Juanito, acepta
+gustoso y lleno de gratitud el empleo de administrador de ciertos bienes
+que posee Juanito en un lugar lejano. Desesperada Felícitas al ver tan
+asquerosos horrores, y al oír la cínica apología con que su marido trata
+de justificar y hasta de glorificar su conducta, acaba por perder la
+razón, y en un arrebato, inconsciente sin duda, se arroja por un balcón
+de su casa y muere.
+
+Moral y cristianamente hubiera sido mejor que Felícitas no se suicidase,
+que terminase su vida de otro modo; que, por ejemplo, muriese de pena.
+Aquel suicidio, sin embargo, harto se ve que está motivado por la
+locura: por un frenético e irresistible arrebato que exime de toda
+responsabilidad a Felícitas.
+
+Zola o cualquiera otro autor de la escuela de Zola, hubiera hecho de la
+narración de tan horrible historia algo desesperante, antisocial o
+provocador a la blasfemia. En el ánimo del lector la culpa de todo
+hubiera aparecido ya en la sociedad mal organizada, ya en un fatal
+determinismo de nuestra humana naturaleza, el cual determinismo
+condenaría a la Providencia o la negaría. En la narración, por el
+contrario, del Sr. López Roberts se advierten el libre albedrío y la
+consiguiente responsabilidad de los personajes del espantoso drama, por
+cima de cuya catástrofe brillan la reconciliación suprema y el orden, la
+esperanza y el bien en el conjunto de los sucesos y de las cosas. Por lo
+demás, harto se reconoce que el señor López Roberts, venciendo su
+repugnancia y para demostrar que no es melifluo siempre y que sabe tocar
+todos los registros, ha compuesto al gusto del día la mencionada
+historia, donde son plebeyos y grotescos personajes los que calzan el
+coturno y los que producen la tragedia, no en parodia, como los sainetes
+de D. Ramón de la Cruz, sino efectiva y conmovedora.
+
+En las otras novelas del Sr. López Roberts, éste se deja llevar de su
+propia inclinación, y desechando el intento de mostrarse apto para todos
+los géneros, pone a un lado lo horrible, y se complace en describir lo
+limpia y delicadamente patético. Así en _Las de García Triz_, y más aún
+acaso en otra novelita, titulada _Un alma pura_, que _La Lectura_
+inserta y que aún no ha aparecido aparte en un volumen. _La Cantora_,
+por último, es igualmente una novela donde hay vehementes pasiones y
+valerosos combates contra ellas de la voluntad virtuosa, sin que falte
+el interés a pesar de lo sencillo del argumento y de la bondadosa
+suavidad de los caracteres.
+
+Evidente prueba de la naturalidad, gracia y primor del estilo dan el
+interés y el deleite con que se lee la historia de _Las de García Triz_.
+Son dos hermanas solteronas, que en su mocedad fueron ricas y que han
+venido a menos. Sus caracteres, la humilde y obscura manera de su vivir,
+la casa en que habitan y las vecinas y amigas que tienen en la misma
+casa, todo está pintado de mano maestra, todo es real y viviente, y todo
+demuestra que hasta cuanto es en apariencia insignificante y rastrero,
+sobre todo en los seres humanos, basta a interesar y a conmover siempre
+que se profundiza, se llega al fondo de las almas y se acierta a ver y a
+descubrir los tesoros recónditos y los misterios que en ellas hay.
+
+La acción de _Las de García Triz_ puede en lo esencial contarse en
+cuatro palabras. La mayor, Clara, tuvo en su mocedad un novio militar,
+con quien por razones económicas no pudo casarse. Al cabo de muchos
+años, el novio vuelve de América, ya de coronel, con algunos medios de
+fortuna y con gana de contraer matrimonio. Vuelve a ver a Clara y tiene
+un desengaño tremendo. Clara está vieja y bastante fea. Su mismo pudor,
+el recelo de que sospeche su antiguo novio que pretende ella hacer que
+reverdezca el antiguo amor ya marchito, la hace aparecer más
+insignificante y más fría. Ingeniosa y hábilmente tratado está el modo
+natural, sin malicia, casi inconsciente, con que la hermana menor,
+Narcisa, que está mucho menos averiada que Clara, enamora al coronel y
+logra al fin que sea su marido. El amor de Clara apenas renacido y
+ahogado ya por el desengaño, la tristeza que siente al verse desdeñada,
+el abandono en que su hermana y el coronel la dejan para retirarse a un
+lugar donde ella no quiere seguirlos, todo presta al cuadro, y a Clara,
+principal figura del cuadro, un suave tinte de melancolía, iluminado por
+los celestiales resplandores de la resignación cristiana. La hermosura
+moral de Clara nos la hace simpática e interesante; nos la convierte, de
+la más humilde solterona, pobre, desvalida y vieja, en persona
+interesante, digna de la poesía y de las que honran y glorifican la
+condición humana.
+
+Más poética aún, y de más sencillo argumento, es la novelita _Un alma
+pura_, de que ya hemos hablado. La viejecita que vive entregada a la
+devoción, que asiste y reza con frecuencia en la catedral de una capital
+de provincia, está muy diestramente retratada. El autor logra casi desde
+luego, con buen tino y exquisito arte, hacer que nos interesemos por
+Prisca, que así se llama la viejecita. También ella tuvo en su remota
+mocedad tiernos y delicados amores.
+
+El objeto de ellos la dejó abandonada para ir a buscar fortuna en
+tierras lejanas. Todos los fervientes y cariñosos afectos del alma de
+Prisca se refugiaron y reconcentraron entonces en la religión, buscando
+y hallando en ella solaz y consuelo. Un solo motivo de tristeza nublaba
+ya la luz de sus pensamientos serenos. Una mano impía y sacrílega había
+robado de la catedral una pequeña, artística y primorosa, custodia.
+¡Cuán grande no sería el regocijo de Prisca cuando supo por el canónigo,
+su confesor, que un hombre piadoso y muy rico había enviado dinero
+suficiente para que otra custodia, semejante a la robada y no menos
+bella, se hiciese a costa suya y fuera el ornato y la gloria de aquella
+iglesia! Cierto artífice de notable mérito, obscuro Arfe o Cellini,
+olvidadoen el centro de aquella ciudad de provincia, hace la custodia
+nueva, reproduciendo con inspiración pasmosa cuantos primores en la
+antigua se parecían. Prisca, amiga del anciano artífice, acude de diario
+a ver y a celebrar los progresos en la fabricación de nueva custodia.
+¡Extraña, complicada y vehemente combinación de emociones agita el
+corazón y la mente de Prisca cuando llega a saber que la persona que ha
+hecho el generoso donativo es el novio que la había abandonado, el cual
+vive rico y dichoso en muy distantes regiones! No pudiendo resistir su
+debilitado organismo a la violencia de los afectos que conmueven su
+espíritu, Prisca cae enferma de enfermedad mortal, y exhala el último
+suspiro cuando, terminada ya la custodia nueva, pasa en solemne y
+triunfante procesión por la puerta de su casa. El recuerdo de los amores
+juveniles y el ulterior misticismo de toda la vida de Prisca se
+amalgaman y gentilmente se funden en su alma en aquellos últimos
+momentos, purificando y ensalzando de tal suerte el pasado amor
+terrenal, que no profana el amor del cielo ni pone la más leve mácula en
+su limpieza.
+
+Sin afectación de arcaísmo y de purismo, sino del modo más natural y
+espontáneo, el lenguaje del Sr. López Roberts es castizo y propio en
+todas sus narraciones, y las escenas que describe parecen copiadas del
+natural, con exactitud en los pormenores, y sin que el autor peque de
+enojoso por prolijo, defecto en que suelen caer en el día no pocos
+novelistas. Muy fundadas esperanzas de que el Sr. López Roberts será uno
+de los mejores de que podrá jactarse España en el siglo presente, nos
+dan las breves narraciones ya escritas y publicadas por él cuando es muy
+joven todavía.
+
+
+III
+
+
+Otro notable ingenio, como autor de libros al menos para mí desconocido
+hasta ahora, es D. Adelardo Ortiz de Pinedo. La obra suya que acaba de
+publicarse y que he leído con sumo interés, tiene por título _La sima_.
+Si las prendas de un novelista son el agudo y perspicaz talento de
+observación, la firme destreza de estilo para trazar y pintar
+caracteres, y el arte de combinar sucesos y circunstancias para
+desenvolver una acción, hacer que progrese con rapidez creciente y
+lograr que llegue al término y desenlace que el autor le fija, bien
+podemos asegurar que el Sr. Ortiz de Pinedo posee dichas prendas y que
+está llamado a ser o es ya un novelista de no corto mérito. Dotado
+además de un juicio recto y severo, vale para dar excelentes lecciones
+morales, sin emplear en ello impertinentes discursos, sino consiguiendo
+que nazcan o se deriven de los mismos sucesos que cuenta. Para llegar a
+este fin tiene, por último, sobre la clara visión del mundo real y de la
+sociedad en que vive, la poderosa imaginación y el arte conveniente con
+que inventa los hechos, lances y conflictos, y los agrupa y ordena
+moviéndolos a un propósito determinado.
+
+_La sima_, con todo, tiene, según mi modo de sentir, algo de poco
+simpático, que no me atrevo a calificar de defecto, pero me alegraría de
+que desapareciese en otras obras del autor cuando las escriba. Y no dudo
+yo que habrá de escribirlas, por la gran disposición que ha mostrado en
+la ya escrita, y por el merecido aplauso con que el público le alentará
+de seguro.
+
+El defecto, llamémosle así, es el más tremendo pesimismo. La aprobación
+y hasta si se quiere la admiración que como obra de arte nos causa _La
+sima_, no va acompañada de puro deleite estético, sino harto amargada y
+hasta emponzoñada por el espectáculo de la vileza y de la maldad de los
+seres humanos, y por ciertas dudas impías y desesperadas sobre la
+Providencia del cielo.
+
+No se crea por lo dicho que acuse yo al señor Ortiz de Pinedo de crear
+personajes exageradamente malos. El peor de cuantos en _La sima_ figuran
+tiene en el mundo, fuerza es confesarlo, modelos más viciosos, más
+perversos y más ruines. No peca, pues, el Sr. Ortiz de Pinedo por crear
+seres humanos peores que los que en realidad existen; peca porque aparta
+del lado, y digámoslo así, de la esfera de acción y de pasión de la
+heroína de su novela a quien ha decidido hundir en la más negra sima a
+todo hombre y a toda mujer capaz de sentir por ella un noble y
+desinteresado afecto que pueda, sepa y quiera darle buenos consejos,
+prever el precipicio en que va a caer y sostenerla para que no caiga,
+tenderle una mano cariñosa y fuerte para levantarla de su caída o
+sostenerla al menos en su ya irremediable infortunio.
+
+Ramona, hija del prestamista usurero don Felipe, que ha llegado a ser
+muy rico, se educa en un excelente y aristocrático colegio de señoritas,
+donde, sobre su buen fondo natural, pone la educación los más delicados
+sentimientos. Por desgracia, Ramona, de acuerdo con la sentencia
+evangélica, es cándida como las palomas, pero dista muchísimo de cumplir
+con la primera parte del consejo o del precepto: no es prudente como la
+serpiente. Notoria es su imprevisión y lastimosa su ineptitud para la
+vida. Guardará en su alma un tesoro de virtudes, pero desde luego se ve
+que carece de las dos virtudes cardinales que más nos importan: de la
+prudencia y de la fortaleza.
+
+Ramona se casa con un joven marqués sin que se vea en la novela que se
+casa por amor. Se casa por casarse y por ser marquesa. El marqués quiere
+dorar sus blasones por medio del casamiento, así como ella quiere
+blasonar su oro. Caso es éste que ocurre con harta frecuencia. No
+sostendré yo que moralmente sea muy bonito. Poco airoso es para un
+hombre valerse de sus títulos nobiliarios y del esplendor con que le
+rodea la alta sociedad en que vive, para conseguir que una mujer le
+mantenga. No siempre, sin embargo, tales contratos matrimoniales traen
+aparejada la desventura. Tal vez el marido titulado es un bendito, tan
+lleno de gratitud y de afecto hacia su rica consorte, como Elías o San
+Pablo, primer ermitaño, hacia los cuervos que les traían el alimento. Y
+tal vez, si el marido titulado es listo, el dinero de su mujer vale para
+auparle y le sirve de trampolín para entrar con desahogo en la vida
+política, escalar los puestos más altos y brillar y hacer brillar en
+ellos a su compañera.
+
+No es esto negar que el marido poseedor del título no pueda ser, y no
+sea a veces, ya un tonti-loco, ya un desalmado sinvergüenza, ya el más
+derrochador y vicioso de todos los hombres; pero de todo esto parece
+inverosímil que no se tuviese alguna noticia antes de la boda y aun
+antes del noviazgo. ¿Cómo es que el padre y la madre de la niña no se
+opusieron? ¿Qué ceguedad tan grande no fue la de la misma niña y tan
+injustificada y tan apenas explicada, ya que su amor no se ve que fuera
+muy vehemente para rendirse y entregarse en cuerpo y en alma a un
+perdido, sólo casi con el mero aliciente del marquesado?
+
+En el caso de _La sima_, la docilidad de Ramona raya en tontería y en
+poco verosímil debilidad de carácter; pero menos verosímil es aún que D.
+Felipe, padre de ella, que debía de ser muy experto en crematística, no
+prevea la ruina de su yerno, y, por consiguiente, de su hija, y no
+procure evitarla. La única que lo procura es la madre, y la madre muere
+de un sofocón.
+
+Don Felipe, que según se trasluce, estaba ya en vida de su mujer
+enredado con la sirvienta, se casa con ella no bien enviuda. Lance es
+éste naturalísimo, vulgar y verosímil. Lo que es raro, por dicha, es la
+maldad completa de todo individuo. Siempre, o casi, siempre, al lado de
+las más perversas cualidades, suele entrar alguna buena o mediana entre
+los ingredientes que componen el carácter de cada persona. La más
+desaforada piruja, la que, abusando de la lascivia senil y fomentándola
+con maña diabólica, llega a apoderarse del corazón y de las riquezas de
+un viejo chocho, ya suele mostrarse generosa para hacerse perdonar sus
+bellaquerías, aun sin tener el menor resquicio de bondad en su alma, ya
+para serenar su conciencia echa en la balanza de sus acciones alguna
+buena que sirva de contrapeso a las malas. No digo que Nicolasa, la
+madrastra de la marquesa Ramona, sea una criatura inverosímil de puro
+mala. Hay o debe de haber muchas Nicolasas en la vida real y en la
+sociedad en que vivimos. Lo raro en todo esto, lo que parece, no
+resultado del natural encadenamiento de las cosas, sino maraña o trama
+urdida por el mismo diablo, es que no haya en torno, ni cerca, ni lejos
+de la pobre Ramona sujeto masculino ni femenino que sea honrado, decente
+y cariñoso con ella y que para algo pueda serle útil. El único ser que
+tiene para ella amistosa y desinteresada devoción es un pobrecito
+jorobado, desvalido y casi inútil.
+
+¿Cómo es posible que Ramona no tuviese una amiga en sus antiguas
+compañeras de colegio o entre las personas de la clase media que debían
+visitar y tratar a su padre y a su madre, o entre las damas elegantes
+que hubo ella de conocer y de agasajar en su casa antes de quedar
+arruinada? Bien sé yo que al que se queda pobre la gente suele
+despreciarle y volverle la espalda, pero no hasta el extremo de que no
+quede una sola criatura racional que le tienda la mano y que le aliente
+y consuele.
+
+En el colegio, y aún después, Ramona, educada católicamente, hubo de
+tener confesores, hubo de tratar con sacerdotes. ¿Cómo no halló uno
+menos indiferente y frío de entrañas, menos despegado y duro para ella
+que el padre Zubulzu?
+
+Ramona era bonita, elegante, no tenía nada de necia y mientras vivió en
+la alta sociedad, y no cayó en la sima, hubo de tener admiradores,
+amigos jóvenes y viejos que la estimasen, que la atendiesen, y con
+alguno de los cuales, a pesar de todo su recato y severidad de
+costumbres, pudo ella ser amable, concediendo aquellos favores de casta
+predilección y de limpia y amistosa confianza que no ya la austera
+virtud, pero ni la santidad prohíbe. ¿Cómo es que ninguno de esos amigos
+trató primero de evitar que cayese en la sima, o procuró después sacarla
+de ella sin exigirle en pago la humillación y la deshonra?
+
+Posible es que las circunstancias se dispongan de tal suerte que un
+desgraciado no halle persona a quien volver la cara; pero no se debe
+suponer, sin insultar ni calumniar al linaje humano, que el desgraciado
+no halle a dicha persona porque en realidad no exista en el mundo. La
+desventura de Ramona llega, pues, al más raro cuando no al más increíble
+de los extremos. Fuera del jorobado, nadie hay que la asista ni que mire
+por ella: ni criadas ni otra gente humilde, ni personas, de la clase
+media, amigas o parientes de su familia, ni damas y caballeros de la
+sociedad aristocrática en que se ha criado y después ha vivido.
+
+Extraña es también la completa y espantosa miseria hasta donde el autor
+conduce a su heroína, dotándola para ello de generosidad tan magnánima,
+que no puede menos de confundirse un poco con la simpleza hasta en el
+pensamiento de las personas más novelescas y despreciadoras de los
+intereses materiales.
+
+A cualquiera se le ocurre, por último, la idea de que una mujer sana y
+joven, de veinticinco o veintiséis años, educada con esmero, debe de
+tener alguna habilidad, saber algo, disponer de algún medio, industria o
+recurso para ganarse honradamente la vida. Puede ser aya, maestra o
+acompañanta de señoritas ricas. Puede enseñar música, francés, inglés,
+labores de manos y hasta primeras letras. Puede bordar, pintar, hacer
+algo, en suma, que le valga dos o tres pesetas diarias. La mala suerte
+aprieta, pero no siempre ahoga. En _La sima_ se nota demasiado el
+decidido empeño del autor de precipitar en ella a su heroína arrojándola
+en tamaña hondura que no le sea posible salir; que no le quede más
+recurso que la muerte o la infamia. Impulsada Ramona por la tétrica
+imaginación del Sr. Ortiz de Pinedo, viene a caer fatalmente en este
+horrible dilema: o suicidarse, o ser la manceba del torero Severiano,
+alias _el Zuncho_. Y como la infeliz Ramona carece del valor que para el
+suicidio premeditado se requiere, o bien, si el valor no le falta, su
+conciencia moral o religiosa le veda cometer tan horrendo crimen, Ramona
+opta por el otro término del dilema, y bien se ve, al terminar la
+novela, que va a incurrir en un pecado más feo, más sucio y más plebeyo,
+aunque menos feroz y menos contrario que el suicidio al orden natural y
+a la razón y a la voluntad divinas.
+
+Durante la lectura de las últimas páginas de _La sima_ nos forjamos por
+algunos momentos la grata ilusión de que Ramona, en medio de su
+abandono, iba a hallar un noble valedor en el torero: alguien que la
+protegiese sin exigirle brutalmente la paga; pero, como ya queda
+indicado, esta ilusión se desvanece pronto. El torero no es mejor que
+los demás seres de nuestra especie. Unicamente sobresale entre ellos por
+su energía, pero esta energía no manifiesta su actividad por ningún
+generoso impulso, sino movida sólo por egoístas y bestiales apetitos.
+
+A pesar de cuanto queda dicho, a pesar de ciertas impropiedades e
+inverosimilitudes en los pormenores, y a pesar de varias coincidencias
+que sobrevienen demasiado a propósito para que parezcan fortuitas, como
+la imprevista aparición del torero en una grave ocasión en que salva a
+Ramona del trance más vergonzoso y desastrado, _La sima_ está planeada y
+escrita con tal arte, que su lectura interesa, atrae y seduce, aunque en
+vez de deleitar aflija, acabando por descorazonar, si no tuviésemos el
+recurso de reflexionar que todo es fingido y falso, que todo es amañado,
+exagerado y teratológico, y no ordinario y corriente, por fortuna.
+
+En resolución, yo me atrevo a calificar al Sr. Ortiz de Pinedo de buen
+pintor de costumbres, aunque me alegraría de que mostrase menos amarga
+predilección por la pintora de las malas, y de que pusiese menos color
+negro, menos sombras y más luz, y más tintas de rosa y de azul de cielo
+en su paleta. Tal vez en lo futuro lo haga así, sin obstinarse en
+producir extraordinarios efectos contristando más de lo justo el ánimo
+de sus lectores. Muchísimo, en mi sentir, ganará con esto el Sr. Ortiz
+de Pinedo.
+
+
+IV
+
+
+Así como todo lector cándido y crédulo podrá inferir después de leer _La
+sima_ que es una abominable patulea la mayoría de los seres humanos, la
+lectura de otra flamante novela que tengo sobre mi mesa, y cuyo título
+es _Nieve y cieno_, puede inducir en error menos cruel, pero no menos
+evidente. ¿Es verosímil, es frecuente en la vida real que haya un gran
+conjunto de hombres y de mujeres apacibles, sencillos, virtuosos y
+buenos a carta cabal, los cuales vivirían feliz y honradamente en un
+perpetuo y almibarado idilio, si no hubiese un tirano que les impusiese
+su yugo, que los tratase a puntapiés y que los dominase a su antojo,
+como fiero y rústico pastor a rebaño manso e inerme.
+
+Esta idea de la bondad de la muchedumbre y de la desventura a que la
+condena un solo malvado que sobre ella impera o prevalece, es idea menos
+misantrópica que la de suponer que todos, o casi todos, somos perversos;
+pero es idea no menos falsa y muchísimo mas vulgarizada. Los malos
+príncipes, los gobiernos estúpidos o inmorales, los jueces inicuos, la
+autoridad, en suma, de cualquier grado o clase que sea, tiene, para los
+que piensan de dicha suerte, la culpa de todos los males. Si una ciudad,
+villa o aldea se empobrece y se arruina; si sus habitantes pierden el
+bienestar, el reposo y la cultura de que en otro tiempo gozaban, culpa
+es del ayuntamiento o del alcalde. Y si una nación decae, si pierde su
+poder y su crédito, y si las naciones extrañas la ofenden o la
+menosprecian, culpa es del monarca o de sus tontos y perversos
+ministros. Lo falso que es pensar de la mencionada manera se advierte a
+las claras, considerando que ni el alcalde, ni el ayuntamiento, ni el
+rey, ni los ministros, ni nadie de cuantos se sobreponen y mandan
+incurrirían en maldades y harían cosas estúpidas, si no los sostuviese
+en su maldad y en su estupidez, colaborando con ellos, cuando no la
+mayor parte, la más activa y briosa de los seres que componen la nación,
+la ciudad, la villa o la aldea. En todo pecado, en todo crimen, en toda
+tiranía, apenas hay nunca nada de imputable a uno solo. La sociedad
+entera debe responder de las tonterías del poder cuando da el poder a
+los tontos, y declararse culpada de los desmanes y delitos de ese mismo
+poder que la representa y que ella crea, sostiene y aguanta.
+
+No se entienda por esto que supongamos indispensables, ni siquiera
+convenientes la desconfianza perpetua o la frecuente insurrección de los
+gobernados para que éstos no se hagan, a par de víctimas, cómplices de
+las torpezas, desmanes y crímenes de los que gobiernan. Lo que yo
+supongo, y lo que creo casi a pies juntillas, es que el tirano, benévolo
+o malévolo, monarca o tribuno, presidente de la república, alcalde de
+monterilla o cacique, se cría, se nutre o respira en el medio ambiente,
+cumple la voluntad de los más o de los que más valen por el número o por
+la energía, y no sería lo que es si no le prestasen auxilio y apoyo para
+que tal sea. Tal vez Nerón, si volviese a reinar en el día en una nación
+culta de Europa, sería un rey constitucional afabilísimo, algo enamorado
+y amigo de divertirse, pero muy generoso protector de las ciencias y de
+las artes; tendría a su lado a algún compositor de óperas como Wagner, a
+alguna excelente bailarina como Lola Montes, y a un brillante séquito de
+arquitectos, escultores, pintores, poetas, literatos y sabios. Tal vez
+Felipe II, si resucitase y reinase de nuevo en España, él, tan
+identificado con el espíritu nacional y con el pensamiento nacional de
+entonces, sería hoy no menos cominero y desconfiado y no menos engorroso
+que ya lo fue; pero dejándose llevar de la corriente de los tiempos,
+lejos de ser fanático, sería librepensador, aunque con disimulo, con
+firmeza, y procuraría por diferentes _orientaciones_, como se dice
+ahora, aquel engrandecimiento y aquella prosperidad de sus Estados que
+sin duda procuró cuando reinaba por vez primera.
+
+Traigo a cuento todo lo antedicho para fundamento de la opinión que voy
+a dar sobre la ya citada novela _Nieve y cieno_. Es la nieve, si no la
+población entera, la gran mayoría de los habitantes de una pintoresca y
+linda villa de las Alpujarras, situada en la fértil aunque riscosa falda
+del encumbrado Veleta, y designada con el seudónimo de Iberuela. Y son
+el cieno el alcalde o cacique y su hijo Lucas, par de encarnados
+demonios que todo lo añascan. Si no fuera por ellos, aquel lugar sería
+un Paraíso. La campesina sencillez de costumbres, la inocencia alegre y
+suave y el amor puro reinarían allí si no fuese porque Lucas, el hijo
+del alcalde, está prendado, a modo de lascivo sátiro, de la gentil
+Esperanza, dechado de todas las virtudes y demás buenas prendas que
+pueden realzar el mérito de una muchacha. El padre de ésta es un
+excelente sujeto. Y el señor cura, D. Serafín, un verdadero santo varón,
+un venerable siervo de Dios, un modelo de curas. Su sobrino, Luciano, no
+le va en zaga en punto a perfecciones morales. Es desinteresado,
+discreto, trabajador, instruido y valiente, dando pruebas de lo último
+en la guerra de Cuba, donde tuvo que ir a pelear porque le cayó la
+cédula de soldado. Vuelto ya al lugar con la licencia absoluta, viene a
+ser maestro de escuela, y enseña tan bien a los chicos y con tanto tino
+y afecto, que los chicos y los padres de familia le bendicen y le aman.
+
+Desde antes que Luciano fuese a militar en la Perla de las Antillas,
+desde la infancia casi, o sin casi, Luciano y Esperanza eran novios;
+estaban dulcemente encadenados por el florido lazo de los más castos y
+delicados amores.
+
+En la novela _Nieve y cieno_, cuyo autor es el Sr. D. José Joaquín
+Domínguez, magistral, a lo que entiendo, de la santa iglesia catedral de
+Guadix, todo cuanto llevo contado en cifra está primorosamente contado
+por extenso, con rara y castiza elegancia de estilo, con espontánea
+naturalidad y con tal viveza y con tal riqueza de colorido que acreditan
+de excelente e inspirado escritor a quien lo hace, demostrando además
+que pinta lo que ha visto, que lo toma del natural y que siente y ama y
+refleja en su alma toda aquella hermosura, no ya sólo como en fiel
+espejo, sino adornada, glorificada e iluminada asimismo por ideales
+resplandores.
+
+La historia amorosa de _Nieve y cieno_ sería tan grata y apacible,
+aunque harto menos sensual y mucho más etérea, que la de Dafnis y Cloe,
+si no fuese, como ya queda indicado, por el pícaro Lucas, hijo del
+cacique. Éste lo echa todo a perder de la manera más imprevista, brutal
+y cruenta.
+
+Como era naturalísimo, los enamorados Luciano y Esperanza llegan al
+término de sus legítimos deseos, y reciben la bendición nupcial en la
+iglesia; pero, _coram pópulo_, cuando entre la multitud, y con general
+regocijo, salen de la iglesia los recién casados, Lucas aparece, se
+arroja sobre Luciano como un tigre sobre su presa, y le da muerte con
+dos certeras y terribles puñaladas.
+
+Lastimoso es el hecho. No carece de verosimilitud, aunque es extraño que
+alguien, por empedernido, cínico y feroz criminal que sea, recurra al
+asesinato con tan escaso disimulo. Por más que se cumpla la frase o
+sentencia proverbial que afirma que nada es muy peligroso ni muy difícil
+de realizar cuando se tiene el padre alcalde, más extraño es aún que el
+asesinato de Luciano quede impune, y hasta que sea aplaudido por la
+autoridad superior, lo cual se indica y se presume por el final de la
+novela. El padre de Lucas, el alcalde o cacique, Antolín Carrejo, va a
+la capital y trata de probar, y prueba, que Luciano era un tremendo
+conspirador, algo a modo de un Lucio Sergio Catilina, y que había sido
+muerto para que la república, la paz y el orden se salvasen. A ciencia y
+paciencia del honrado vecindario de Iberuela, tan amante de Luciano y
+tan ligado a él por la admiración y la gratitud, ¿cómo pudo forjarse sin
+contradicción ni protesta tan inicua maraña? ¿Cómo pudo quedar sin
+correctivo y pena tan negro crimen? ¿Cómo eran tan tímidos o tan
+incapaces los habitantes de Iberuela, que tamaño horror consintiesen y
+sufriesen? Y, en todo caso, sin negar la posibilidad, porque apenas hay
+nada que no sea posible, ¿es lícito inferir de un hecho singular y
+anormal una general proposición afirmativa? ¿El caciquismo es siempre
+causa de infortunios y de inmoralidades? En el día de hoy, el más
+bullidor, el más sabio o el más rico de cada lugar, donde suele disponer
+y mandar cuanto se dispone y se manda, se designa chistosamente con el
+apodo de cacique, lo cual no deja de ser ofensivo para sus
+conciudadanos, quienes de un modo implícito quedan calificados de indios
+bravos o semisalvajes. ¿Pero cuándo no hubo o cuándo dejará de haber
+caciques, aunque con otro nombre o apodo los designemos? Desde antes
+que Cadmo aportase a Grecia, y desde antes que Saturno reinase en
+Italia, en Grecia y en Italia hubo caciques. Y lo que es en España los
+hubo muy viciosos desde los tiempos antiquísimos de los Geriones, de
+quienes en balde nos libertaron Osiris y el Hércules egipcio, ya que
+después dominó este desventurado país casi sin interrupción una larga
+serie de no menos feroces tiranos. Véase, pues, cómo el caciquismo es
+achaque antiguo por donde quiera, y muy singularmente en España, y cómo
+semejante plaga no puede ni debe considerarse como deplorable novedad
+introducida e implantada entre nosotros por constitución o régimen
+político de última moda.
+
+Sea de todo ello lo que debe ser, y prescindiendo de la tesis, si en
+_Nieve y cieno_ es lícito traslucir que la hay, bien puede asegurarse
+que dicha novela es de muy grata y apacible lectura hasta que ocurre la
+tragedia con que termina. Y bien puede asegurarse que el señor D. José
+Joaquín Domínguez escribe con muy castiza elegancia y delicado gusto, y
+deja conocer, sin afectación y sin importunos alardes, que ha estudiado
+bien a nuestros clásicos y a los de la docta antigüedad griega y romana,
+sin copiar servilmente nada de ellos, sino poniendo en su estilo sabor y
+aroma, como el que presta al vino nuevo la solera de vino rancio y
+generoso que el antiguo vaso contiene.
+
+Quisiera yo dar aquí noticia de otros cuentos y novelas recientemente
+publicados. La cosecha, como ya indiqué, es abundantísima en el siglo
+presente y también lo fue en el pasado. Me arredra, pues, fatigar a mis
+lectores. Y sin perjuicio de emprender de nuevo la tarea de crítico en
+otra ocasión en que me sienta yo menos cansado, me limitaré ahora a
+citar por sus títulos a _Tomás I_, por D. José Jesús García, impreso en
+Almería; a _Gondar y Fortaleza_, por el marqués de Figueroa; a _Suelo_,
+por D. Sebastián Gomila, edición de Barcelona; _A la sombra de la
+mezquita_, cuentos cordobeses, por D. Julio Pellicer; _La mujer de
+Ojeda_ (Alicante, 1901), por D. Gabriel Miró; _Naderías_, cuentos y
+artículos, por don Alfonso Jara, y _Del bulto a la Coracha_, por el ya
+muy estimado y celebrado malagueño don Arturo Reyes.
+
+Hoy, por último, sólo daré cuenta de una novela de un escritor
+sevillano, conocido ya por erudito y también por elegantísimo e
+ingenioso poeta. Como novelista, no sé yo que D. Luis Montoto, el
+escritor a quien aludo, haya publicado nada antes de escribir y de
+publicar la novela que lleva por título _Los cuatro ochavos_. Como poeta
+lírico le conocía yo y le estimaba en mucho desde hace tiempo. En el
+movimiento intelectual y en la actividad literaria de que es centro
+Sevilla, figura entre los más ilustres literatos. Con su novela _Los
+cuatro ochavos_ viene ahora a colocarse, sin duda, entre los mejores y
+más originales novelistas de toda España.
+
+La historia que nos cuenta está inmediatamente tomada de la realidad.
+Todo en ella, más que de ficción, tiene trazas de fiel trasunto de cosas
+que se han presenciado; no de nada que se inventa, sino de sucesos y de
+personas que se recuerdan. Y sin embargo, de los tales sucesos y
+personas, que aparecen vulgarísimos al empezar la narración, brota y se
+desenvuelve luego la encantadora poesía.
+
+Don Antonio, el principal personaje, el dueño de _los cuatro ochavos_,
+se nos muestra al principio tímido, engreído con sus riquezas, egoísta y
+hasta pervertido y vicioso, no arrastrado por pasiones violentas, sino
+por debilidad de carácter.
+
+El interés de esta curiosa novela, lo que verdaderamente nos la hace
+simpática, no es la transformación o el cambio, porque nada cambia ni se
+transforma, sino la aparición cada vez más clara y más brillante de la
+bondad, nobleza y dulzura del alma de D. Antonio, que va desechando poco
+a poco sus miserias y sus vicios por debilidad contraídos, y acaba por
+resplandecer en su desnudez espiritual, limpia, inmaculada y rica de
+bondadosos afectos.
+
+El valer moral del a primera vista insignificante D. Antonio va
+elevándose gradualmente hasta que, en nuestro concepto, se transfigura y
+aparece cercado de simpáticos resplandores.
+
+Su generosidad, mal empleada primero, ya en mujeres livianas, ya en
+sostener en la holganza y la crápula al desvergonzado parásito Pepe
+Carranza, empieza a tomar atinada dirección merced al cariño, sin el
+menor viso ni asomo de concupiscencia, que le inspira Soledad, fiel y
+honrada ama de llaves. Se extrema después la bondad del corazón de D.
+Antonio cuando recoge al niño Angelito, que providencialmente viene a
+ponerse bajo su amparo, y que es hijo de Soledad y del anarquista
+Isaías, que ha tenido que huir y que emigrar a Buenos Aires.
+
+El amor paternal que siente D. Antonio por el niño que ha recogido, sin
+que Soledad se haya valido de maña ni de astucia para que le recoja y le
+ame, hace ya a D. Antonio digno de veneración y simpatía.
+
+El ulterior y bien motivado examen de conciencia que hace D. Antonio
+recorriendo punto por punto su vida pasada y reconociendo con pena y
+arrepentimiento cuán inútil y estéril ha sido, le realza y le purifica a
+nuestros ojos, le pone muy por cima de sus _cuatro ochavos_, de que
+antes cándidamente se ufanaba, y le eleva también sobre las personas
+miserables e interesadas que le rodean: sobre el parásito Pepe Carranza
+y sobre sus destestables parientes Teodorita y Ricardo, que ansiaban
+heredarle y que al fin le heredan.
+
+Tampoco en esta novela de _Los cuatro ochavos_ triunfa la virtud en el
+mundo. Teodorita y Ricardo son los que triunfan. Bien puede decirse que
+son ellos los que matan a disgustos a D. Antonio.
+
+El fin de la novela no puede ser más trágico. Si sólo se atiende a lo
+material y externo de la vida humana, no puede ser más pesimista.
+Soledad queda desvalida, acusada de ladrona y casi deshonrada. Su
+marido, que ha vuelto de Buenos Aires y ha tomado parte en un tremendo
+motín popular, muere de un balazo capitaneando las turbas. Y el bueno de
+D. Antonio, sin persona amiga que cuide de él, y entre las rapaces
+garras de sus infames primos, acaba lastimosamente su vida.
+
+Pero lo singular de todo esto, lo que prueba que el estilo, las
+creencias y los sentimientos del narrador y la luz del cielo con que tal
+vez ilumina los casos más crueles y las mayores catástrofes pueden
+trocar el mal en bien y convertir el veneno en triaca, es que Angelito y
+Soledad, tan desventurados materialmente, se hacen dignos de envidia y
+de gloria, y el pobre de D. Antonio, que al principio de la novela casi
+nos infunde desprecio y es objeto de risa y de burla, acaba por ser
+amado y venerado de los lectores.
+
+El dejo que en el ánimo de ellos debe de quedar después de leída la
+novela no es desconsolador ni depresivo, sino que está lleno de suave y
+religiosa consolación y de la moralidad más verdadera y más alta. Y
+cuando esto no se opone, sino que se aviene y se concierta con el
+entretenimiento ameno que obras de esta clase han de traer consigo
+(porque si lo moral fuese aburrido, lo moral se convertiría en inmoral,
+ya que haría lo moral odioso), dichas obras merecen todo aplauso y
+cumplen hábil y discretamente con el fin que ha de proponerse el
+novelista, deleitando y enseñando a la vez, sin fastidiar el espíritu,
+sin darnos un mal rato, sin entristecer ni oprimir los corazones.
+
+Yo creo que la novela del Sr. Montoto realiza cumplidamente el
+mencionado fin. Por eso me complazco en celebrarla, envío a su autor mi
+más cordial enhorabuena, y le excito, hasta donde mi aprobación y mis
+alabanzas alcancen, a que siga escribiendo narraciones con el acierto
+que puede esperarse del que ya en _Los cuatro ochavos_ se advierte y
+celebra.
+
+
+
+
+Sobre la CUESTIÓN DE AMBIENTE
+
+_Al Sr. D. Antonio de Hoyos_.
+
+
+Mi distinguido amigo: He leído con la debida atención la novela de usted
+que tiene por título _Cuestión de ambiente_, y voy a decirle con
+franqueza el parecer que sobre ella me pide. Dicha obra demuestra, a mi
+ver, que su autor posee imaginación muy viva, natural sencillez y
+facilidad de estilo, nada vulgar aptitud para la observación, y arte y
+buen tino para ordenar después, expresar y narrar lo observado.
+
+Todas estas prendas lucirían, sin embargo, mucho más en usted y darían
+más sazonado fruto, si la lectura de ciertos libros extranjeros que
+están de moda, como los de Bourget, Marcelo Prévot y D'Annuncio no
+pesasen sobre la condición propia del ingenio de usted, llevándole por
+caminos muy otros de los que espontáneamente hubiera seguido.
+
+También perjudican a usted no poco la prontitud y la precocidad, apenas
+cumplidos los veinte años, con que se ha puesto a escribir y con que
+escribe, sin conceder a la reflexión y a la crítica tiempo bastante para
+discernir los conceptos y valerse sólo en sus planes de los más
+pertinentes y de los más en armonía, esquivando, sobre todo, multitud de
+cuestiones que valiéndome de vocablo harto familiar, me atreveré a
+calificar de peliagudas.
+
+Menester es, si tales cuestiones han de tocarse sin escandalizar a las
+gentes, que por larga experiencia y profundo estudio sepa tocarlas el
+escritor con destreza y suavidad, como el cirujano y el dentista que
+manejan bien el escalpelo y el gatillo para rebanarnos un pedazo de
+carne o para sacarnos una muela sin inútil dolor y sin grave daño.
+
+En el fervor juvenil de la inspiración usted hace lo contrario. Lejos de
+esquivar dificultades, se diría que las amontona, colocándolas como
+estorbo a su paso para saltar por cima como quiera que sea y
+derribándolo todo.
+
+De aquí, sin duda, las acusaciones que he oído lanzar contra la obra de
+usted, y que yo considero esencialmente injustas, aunque algo fundadas
+en varios irreflexivos atrevimientos.
+
+La novela de usted no es sólo cuestión de ambiente, sino también
+cuestión de todo lo cuestionable. Bien puede afirmarse que es usted un
+escritor muy sugestivo de cuestiones. A cada paso que da Ignacio, el
+protagonista de la novela, salta una o más cuestiones, como saltan las
+ranas cuando alguien va andando por la húmeda orilla cubierta de larga
+hierba de un estanque o de una laguna. Así como las ranas, espantadas,
+se zambullen en el agua, así las cuestiones que usted suscita se quedan
+por resolver y se pierden en la corriente de los sucesos que usted va
+contando.
+
+Yo me inclino a creer que las bodas más se hacen por conveniencia y
+cálculo que por previos y poéticos amores. No quiero decir que así debe
+ser, sino que así es. Acaso de cada cincuenta, acaso de ciento o más
+parejas que se casan, una sola se enamoró primero. Nótese, en prueba de
+la verdad de este aserto, que apenas hay historia, verídica o fabulosa,
+de dos muy finos amantes cuyo término venga a ser el matrimonio. Ni Hero
+y Leandro, ni Píramo y Tisbe, ni Lanzarote y Ginebra, ni Tristán e Iseo,
+ni Paolo y Franchesca, ni Abelardo y Eloísa, ni Diego Marsilla e Isabel
+de Segura, ni Julieta y Romeo, ni Calixto y Melibea, ni Dante y Beatriz,
+ni Petrarca y Laura estuvieron nunca casados.
+
+Convengamos en que si algo parecido a poéticos amores hubiera de
+preceder a todo legítimo consorcio, el género humano se compondría casi
+de solteros, y habría poco hogar doméstico estable y como Dios manda.
+
+Y, sin embargo, aun dando lo antedicho por evidente, ¿no se hubiera
+ajustado mejor al propósito de usted que Ignacio se hubiera enamorado
+fervorosamente de la señorita Eulalia antes de casarse con ella? Así se
+explicaría mejor lo que sin llegar a ser imposible frisa en inverosímil:
+que a Ignacio le suceda algo de muy semejante a lo que sucede al tenor
+Fernando en la linda ópera titulada _La Favorita_. Ignacio, no menos
+inocentón, sonámbulo y distraído, aunque también no menos celoso de su
+honra que el tenor a que nos referimos, se casa con Eulalia, sin llegar
+a enterarse de lo que antes había pasado. Y aquí, lejos de disminuir
+dificultades, usted las acrecienta y las multiplica, en mi sentir sin
+necesidad. Bastaba que se supiese por toda la sociedad de Madrid el
+desliz o los deslices de Eulalia con un hombre casado. ¿Para qué suponer
+además que Eulalia guardaba íntimamente prendas de tal hombre? ¿No
+hubiera sido más prudente, ya que el novelista puede suponer cuanto se
+le antoje, o que Eulalia no hubiera llegado a tener tales prendas, o que
+las hubiera soltado natural y sigilosamente antes de concertar su boda?
+
+Pues no señor; usted se empeña en que el negocio sea más raro y más
+difícil de explicar, y usted dispone que la boda se celebre a escape a
+fin de que no sobrevenga el fenómeno de la aparición de una criatura
+humana _perfecta_ y mucho menos que sietemesina.
+
+En vista de cuanto va sucediendo y usted relatando, no pocas personas
+acusan a usted de sobrado pesimista y de que pinta con los más negros
+colores la inmoralidad y los vicios de la alta sociedad a que pertenece.
+
+Lo que es yo disto mucho de ver en usted tan mala intención. Y no
+entiendo tampoco que sea el resultado malo, aunque la intención sea
+buena.
+
+La verdad es, por más que sea muy triste verdad, que las más nobles
+virtudes y las más acendradas excelencias morales, no llegan a dar clara
+muestra de sí ni se manifiestan bien ni resplandecen, si los vicios, los
+pecados y las maldades no dan ocasión o causa para ello. La virtud,
+digámoslo así, sería como un capullo que jamás llegaría a ser flor
+perfecta abriendo el cáliz, desplegando los pétalos y embalsamando el
+aire con su aroma, si el vicio, sin querer, y por contradicción, no
+interviniese en el asunto. ¿Hubiera habido mártires si no hubiera habido
+desalmados y feroces tiranos que los pusiesen en la alternativa de
+renegar de su Dios y de adorar los ídolos o de ser devorados por las
+fieras, desollados o quemados vivos o sometidos a otros exquisitos y muy
+crueles tormentos? Sin bárbaras e incultas naciones que someter y domar,
+sin despotismos que derribar, sin injusticias que castigar y sin
+perdidas libertades que volver a adquirir, la valentía y el denuedo
+militar, ¿de qué suerte podrían manifestarse?
+
+Deduzco yo de aquí que toda la picardía de la señorita Eulalia y su
+doblez y sus embustes eran indispensables, para que el pundonor, la
+honradez, el candor y la inocencia de Ignacio apareciesen de realce,
+como punto luminoso y lleno de hermosura sobre el fondo obscuro del
+cuadro.
+
+El empeño que tiene la Duquesa en seducir a Ignacio y los medios
+elegantes y alambicados de que se vale para conseguirlo, me parecen tan
+bien traídos como lindamente descritos, y no deben asustar a las
+personas más pudorosas. Su representación y narración por
+circunstanciadas que sean y a pesar de toda la verdad y viveza con que
+se pinten, no deben ser tenidas por inmorales. Las historias sagradas y
+profanas están llenas de casos parecidos. Sin la mujer de Putifar jamás
+hubiera resplandecido con luz propia, ni hubiera logrado gloria
+imperecedera la castidad de José, hijo de Jacob. Si la princesa o reina
+Briolanja no hubiese hecho tantas locuras y dado tan desaforados ataques
+al corazón de Amadís, ¿cómo hubiera probado éste su fidelidad admirable
+a la señora Oriana ni cómo se hubiera hecho digno de llevar a cabo la
+aventura de la Insula firme, siendo espejo, norte y guía de leales
+amadores?
+
+La gente anda por ahí alborotada, censurando de muy viciosa y de sobrado
+verde, permítaseme lo familiar del vocablo, la escena en que la Duquesa
+trata de seducir a Ignacio. ¿Pero cómo censurar tal cosa, cuando el _Año
+Cristiano_ contiene no pocas escenas bastante más crudas? San Vicente
+Ferrer, pongamos por caso, fue acometido dos veces por lindísimas
+señoras de él enamoradas, las cuales se llevaron chasco y se quedaron
+tocando tabletas, a pesar de los esfuerzos que hicieron, y entregadas a
+los mismísimos demonios, sus colaboradores y guías en esfuerzos tan
+desenfrenados y lascivos. Y cuenta que las tales señoras prendadas de
+San Vicente, se desataron mil veces más contra el santo que contra
+Ignacio se desató la Duquesa. Baste recordar que una vez cuando San
+Vicente volvió a su celda, se encontró metida en su cama a la linda dama
+que le pretendía.
+
+Con no menos depravación fue perseguido San José de Calasanz fundador de
+las Escuelas Pías, con la circunstancia agravante del premeditado y
+pertinaz abuso de confianza que hubo en la perseguidora, hija de
+confesión del venerable siervo de Dios que acudía a consultarle sobre
+los fingidos y más sutiles escrúpulos de su conciencia.
+
+Y Santo Tomás de Aquino, el Angel de la Escuela, tuvo que pelear contra
+el profano amor no menos bravas y espantosas batallas.
+
+Cierto día se vio tan acosado por una hermosa mujer que le ceñía entre
+sus brazos, que tuvo que rechazarla a empujones y luego a fin de
+ahuyentarla la persiguió con un tizón encendido. Por último, y en premio
+de tan señalada victoria, bajaron del cielo dos ángeles y ciñeron al
+santo el milagroso cíngulo de la virginal pureza, con el cual, aunque le
+dolió muchísimo cuando se le ciñeron, quedó, digámoslo así asegurado de
+incendios para en adelante.
+
+Con todo lo expuesto me parece que dejo demostrado que la escena de
+seducción entre la Duquesa e Ignacio, lejos de ser pecaminosa es
+ejemplar y edificante. Y dejo demostrado también que no se sigue de que
+haya hoy duquesas tan seductoras que haya mayor corrupción en una clase
+de la sociedad que otras, ni en la época presente que en las pasadas. La
+misma corrupción aparece ya en tiempo de los Faraones y se repite en
+Fedra, en Briolanja y en las empecatadas mujeres de las que consiguieron
+triunfar los tres gloriosísimos santos que hemos citado. No implica
+mayor corrupción, ni necesitamos atribuir al autor de la novela mayor
+pesimismo, para que quede justificada la venganza que toma la Duquesa
+haciendo saber a Ignacio su deshonra. Casi todas las mujeres de los
+tiempos antiguos cuando se ven despreciadas se vengan más ferozmente.
+
+ ¿Por qué introdujo venenos
+ Naturaleza si había
+ Para dar muerte desprecios?
+
+¡Qué atrocidades y qué horrendos crímenes no comete la heroína de _La
+devoción de la Cruz_, cuando el católico dramaturgo nos la representa
+irritada por un desprecio no real, sino imaginado! Julia impulsada por
+su pasión se decide a cometer y comete tales crímenes que
+
+ Darán espantos al mundo,
+ Admiración a los tiempos,
+ Horror al mismo pecado
+ Y terror al mismo infierno.
+
+La venganza, pues, que toma la Duquesa haciéndole ver a Ignacio su
+deshonra, es una niñería, es una bagatela si la comparamos con otras mil
+venganzas, nacidas de agravios por el estilo.
+
+Cuanto sucede después hasta que termina la novela me parece todavía
+menos meditado, y escrito más depriesa que el resto. Y es lástima,
+porque tal vez las mejores escenas se hallan al fin de la obra. El
+cinismo de Eulalia que confiesa con orgullo su falta moviendo a Ignacio
+a castigarla brutalmente en un acceso de ira, da lugar a una escena
+bien trazada aunque de rudo naturalismo, el cual resalta más por la
+_cuestión de ambiente_, por la elegantísima _mise en scène_ en que
+ocurre.
+
+Por último, de cuantas soluciones pudo usted dar a este enredo me parece
+la que usted da la menos natural y verosímil. Si Ignacio no se vuelve
+loco, ¿considera usted tan fácil que su mujer le haga pasar por tal y
+que le encierre en un manicomio? Pero supongamos el mencionado encierro
+muy factible. ¿No llega Ignacio al último límite de la extravagancia y
+no nos hace recelar que está loco de veras cuando toma la determinación
+de quedarse para siempre entre los locos y de pasar allí su vida sin
+querer probar que está cuerdo? Francamente yo recelo que Ignacio estaba
+completamente loco ¿pero porqué nos lo oculta usted y no más lo declara,
+justificando al bueno del médico y no comparándole malamente con
+Pilatos, ya que Pilatos se limitó a lavarse las manos y el médico se
+ensució las manos y la conciencia con una horrible mentira?
+
+Mucho sentiré que crea usted, y más aún que crea la gente, si llega a
+publicarse esta carta, que el tono festivo en que está redactada redunda
+en perjuicio y descrédito de la primera obra de usted que ha visto la
+luz pública en un volumen. No me perdonaría yo, y calificaría de pésimo
+gusto, el propósito de responder con burlas a quien candorosamente me
+pide consejos. Yo los doy sin la menor burla, aunque severos a veces. Y
+toda burla además sería inmotivada. En absoluto, está lejos de merecerla
+_Cuestión de ambiente_ y muchísimo menos la merece aún si se tiene en
+cuenta la mocedad de su autor. Aunque sean odiosas las comparaciones, me
+atrevo a sostener que pocos o ninguno de los novelistas, que florecen
+hoy en toda Europa con tanta abundancia, escribieron o pudieron escribir
+mejor novela que la de usted en la temprana edad que usted tiene.
+
+Si algo de irónico y de regocijado contiene este escrito no va contra
+usted si bien se mira. Va contra la mala crítica y contra la peor
+interpretación que se da por algunas personas a los hechos fingidos que
+usted refiere.
+
+La alta sociedad, compuesta de sujetos mejor educados que el vulgo, y
+más favorecidos de la fortuna, no es, ni puede ser, ni usted quiere que
+sea, más corrompida y viciosa que la plebe ignorante y baja. Afirmación
+tal sería en el fondo antiprogresista y antidemocrática y en su última
+consecuencia nos llevaría como a Rousseau a identificar la virtud y el
+salvajismo.
+
+Bueno es tener presente, por último, que en la virtud hay mucho de
+silencioso, de modesto y de retraído, mientras que el vicio bulle,
+escandaliza y alborota por donde quiera. En contraposición de la alegre
+Duquesa que usted pinta, hay de seguro no pocas otras que encerradas en
+sus casas y sin dar nada que decir, son dechado de nobilísimas prendas
+que emplean en obras de caridad y misericordia.
+
+Si algo censuro yo en usted, no para que se retraiga de escribir, sino
+para que siga escribiendo y se corrija, es el pesimismo tétrico, que más
+que por sentirlo adopta usted por moda: pesimismo, que en nuestro siglo
+de menos fe que los siglos pasados, tiene la desesperación por término y
+no aquel fin divino, ultramundano y dichoso que ponían en sus dramas,
+poemas, leyendas y demás escritos, autores como Calderón a quien ya
+hemos citado. ¿Qué importa que el mundo sea, no solo valle de lágrimas,
+sino tenebrosa caverna de infamias y de maldades, si así resplandece
+más, venciéndolo, dominándolo y hasta perdonándolo todo,
+
+ El madero soberano,
+ Iris de paz que Dios puso
+ Entre las iras del cielo
+ Y los delitos del mundo?
+
+Me atrevo, pues, a aconsejar a usted, ya que es tan mozo y ya que no
+tiene motivo para quejarse de su malaventura, que no se meta todavía a
+predicador, ni se muestre tan adusto y desengañado, y que en otras
+novelas nos cuente lances y sucesos menos lastimosos y más agradables y
+dulces, vertiendo en su sátira, cuando a la sátira se incline, no hiel,
+sino sal y pimienta, que no la hagan amarga, sino picante y sabrosa.
+
+De todos modos insisto en aconsejar a usted que no se arredre y que siga
+escribiendo. Aunque no presumo de profeta, harto fácil es pronosticar y
+pronostico, en vista de la espontaneidad con que usted escribe, que
+todas sus futuras novelas serán leídas con gusto y podrán servir y
+servirán de inocente pasatiempo, ya que no contengan igualmente, lo cual
+también puede esperarse, lecciones morales y todo género de sana
+doctrina.
+
+
+FIN
+
+ * * * * *
+
+OBRAS DE DON JUAN VALERA
+
+Pepita Jiménez; un vol. en 8.º, Ptas. 3.
+
+Doña Luz; un vol. en 8.º, 3.
+
+El comendador Mendoza; un vol. en 8.º, 3.
+
+Algo de todo; un vol. en 12.º, 2,50.
+
+Las ilusiones del doctor Faustino; dos vols. en 8.º, 5.
+
+Pasarse de listo; un vol. en 12.º, 2,50.
+
+La buena fama; un vol. en 16.º con grabados, 2,50.
+
+El hechicero. El bermejino prehistórico. Las salamandras azules; un vol.
+en 16.º con grabados, 2,50.
+
+Dafnis y Cloe (traducción del griego); un vol. en 8.º, 3.
+
+Estudios críticos; tres vols. en 12.º, 9.
+
+Disertaciones y juicios literarios; dos vols. en 12.º, 6.
+
+Cuentos y diálogos; un vol. en 12.º, 2,50.
+
+Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia; tres volúmenes en 12.º, 9.
+
+Tentativas dramáticas; un vol. en 12.º, 2,50.
+
+Canciones, romances y poemas; un vol. en 12.º, 5.
+
+Cuentos, diálogos y fantasías; un vol. en 12.º, 5.
+
+Nuevos estudios críticos; un vol. en 12.º, 5.
+
+Cartas americanas (primera serie); un vol. en 12.º, 1.
+
+Nuevas cartas americanas (segunda serie); un vol. en 8.º, 3.
+
+Morsamor; un vol. en 8.º, 4.
+
+La Metafísica y la poesía. Polémica con D. Ramón de Campoamor, 3.
+
+Pequeñeces... Currita Albornoz al P. Luis Coloma; un folleto en 8.º, 1.
+
+Las mujeres y las Academias, cuestión social inocente; un folleto en 8.º, 1.
+
+Ventura de la Vega, biografía y estudio crítico; un vol. en 8.º con el
+retrato del biografiado, 1.
+
+A vuela pluma, artículos literarios y artísticos; un vol. en 8.º, 4.
+
+Genio y figura; un vol. en 8.º, 3.
+
+De varios colores; un vol. en 8.º, 3.
+
+Juanita la larga (3.ª edición); un vol. en 8.º mayor con grabados, 6.
+
+Ecos Argentinos; un vol. en 8.º, 3,50.
+
+Garuda o la cigüeña blanca (edición ilustrada); en 8.º, 2,50.
+
+Florilegio de poesías castellanas (en publicación).
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's El Superhombre y otras novedades, by Juan Valera
+
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+
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+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
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+subject to the trademark license, especially commercial
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+works. See paragraph 1.E below.
+
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+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
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+
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+electronic work or group of works on different terms than are set
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+1.F.
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+
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+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
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+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
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+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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