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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/29061-8.txt b/29061-8.txt new file mode 100644 index 0000000..1c43e0d --- /dev/null +++ b/29061-8.txt @@ -0,0 +1,13461 @@ +The Project Gutenberg EBook of Relacion historial de las misiones de +indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús, by Juan Patricio Fernández + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Relacion historial de las misiones de indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús + +Author: Juan Patricio Fernández + +Release Date: June 7, 2009 [EBook #29061] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS *** + + + + +Produced by Julia Miller, Chuck Greif and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by The Internet Archive/American Libraries.) + + + + + + + + + +[Nota del transcriptor: La ortografía de las dos partes, aquí +presentadas en un solo libro electronico, fue conservada.] + + + + +COLECCIÓN DE LIBROS + +RAROS Ó CURIOSOS + +QUE + +TRATAN DE AMÉRICA + +TOMO DUODÉCIMO + +Imp. de T. Minuesa de los Ríos, Juanelo, núm. 19. + + + + +RELACIÓN HISTORIAL +DE LAS MISIONES +DE INDIOS +CHIQUITOS +QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS + +ESCRITA POR +EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ. S. J. + +REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN +QUE SACÓ A LUZ EL P. G. HERRÁN, EN 1726 + +MADRID +LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ, EDITOR +Preciados, núm. 48 +1895 + +INDICE +DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS +TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE +TRATAN DE AMÉRICA. + +INDICE +POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS +NOTABLES CONTENIDAS +EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS +QUE TRATAN DE AMÉRICA. + + + + +ADVERTENCIA PRELIMINAR + +DEL EDITOR + + +Ya los PP. Backer y Carayón han trazado, aunque no con la debida +extensión, las biografías del autor de este libro y del P. Jerónimo +Herrán que lo sacó por primera vez á luz, por lo que creemos excusado +repetir lo que de todos los americanistas y personas á quienes pudiera +interesar, es tan sabido. + +Si las vidas de los dos insignes Misioneros son bien conocidas, no +sucede lo mismo con la obra que sacamos nuevamente á luz, pues ha +llegado á hacerse tan rara, que es punto menos que imposible el hallar +un ejemplar de la edición príncipe. + +Poco hay que decir respecto al valor histórico que este libro encierra, +después de lo que han dicho las respetables autoridades que se han +ocupado de él; sólo se ha de añadir que el P. Fernández, en las +descripciones, pintura, detalles de la vida íntima, supersticiones, usos +y costumbres de los indios Chiquitos, encuéntrase, por el vigoroso +relato que nos da y el colorido exacto con que pinta las escenas, á la +altura de los más graves historiadores. Inapreciables y de indiscutible +mérito descriptivo son los retratos que nos hace de los principales +caciques de los Guaraníes, Zamucos, Manacicas, Morotocos y Chiriguanás. +Bajo este punto de vista y como manantial inagotable de datos +biográficos, creemos que es obra de sumo interés; en los encuentros que +unas tribus de indígenas tienen con otras, en el relato de las terribles +y grandiosas luchas que entre sí sostienen los caciques, así como el de +las solemnes, lucidas y pintorescas fiestas de aquellos idólatras, á +nuestro humilde juicio hay poquísimos escritores de su mismo género, +que, tratando asuntos análogos, le aventajen. + +Este libro es más leído en el extranjero que en la nación en cuya lengua +se escribió, pues corren varias ediciones, en alemán, latín, italiano, +etc., que se imprimieron poco después de su aparición en Madrid. + +Véase el título de la edición publicada en alemán: _Erbauliche und +angenehme Geschichten derer Chiquitos, und anderer von denen Patribus +der Gesellschafft Jesu in Paraquaria neube kehrten Volker... Wienn, P. +Straub, 1729_. Volúmen en 8.º con frontis grabado, seis hojas +preliminares sin numerar, 744 páginas y siete hojas de índice. A esta +traducción alemana, que fué hecha por un Padre de la Compañía de Jesús, +acompaña la obra del P. Acuña, _Nuevo descubrimiento del gran río de las +Amazonas_, que ya publicamos y forma el tomo II de esta Colección. + +Título de la edición italiana: _Relazione istorica della Nuova +cristianitá degl'Indiani detti Cichiti_.... Tradotta in italiano da Gio. +Bat. Memmi, della Compagnia di Gesú. _Roma. Ant. de'Rosi, 1729_. En 4.º + +He aquí el título de la edición latina: _Historica relatio de +Apostolicis missionibus patrum soc. Jes. apud Chiquitos, Paraquaria +populos... hodie in linguam latinam translata ab alio ejusdem soc. Jes. +sacerdote. Aug. Vindelicorum, M. Wolff 1733_. Es en 4.º mayor y consta +de 19 hojas preliminares sin numerar, 276 páginas y 49 para el índice. + +El elocuente hecho de haber sido trasladada á estos idiomas, aun cuando +no tuviese las innumerables bellezas que en ella se hallan, bastaba, á +nuestro parecer, para ser merecedora del honor de la reimpresión. En +cuanto á ésta, hemos tratado que salga de nuevo en absoluto igual +(salvo la ortografía, que se ha modernizado) á la príncipe, que apareció +en Madrid en sendo volumen en 4.º, por el impresor Manuel Fernández, en +1726. + +En general son raras las obras referentes á América anteriores á 1750; +mas las relativas al Paraguay no ceden, en punto á escasez, á ninguno de +los libros que tratan de las demás regiones del continente americano. + +Madrid 8 de Abril de 1895. + + + + +RELACIÓN +HISTORIAL +DE LAS MISSIONES DE LOS +Indios, que llaman Chiquitos, que +están á cargo de los Padres de la +Compañía de Jesvs de la Provincia +del Paraguay. + +ESCRITA +_Por el Padre Juan Patricio Fernández, +de la misma Compañía_. + +SACADA A LUZ +_Por el Padre Geronimo Herrán, Procurador +General de la misma Provincia_. + +_QUIEN LA DEDICA_ +Al Serenissimo Señor Don Fernando, +Príncipe de Asturias. + +Año 1726. + +CON LICENCIA + +En Madrid: Por Manuel Fernández, Impressor +de Libros, vive en la Calle del +Almendro. + + + + +AL SERENÍSIMO + +SEÑOR DON FERNANDO + +PRÍNCIPE DE ASTURIAS + + +SEÑOR: + +La pequeñez del don desalienta mucho á quien ofrece; esto es común; pero +en quien ofrece (como yo) á aquel respeto, de cuya magnitud nada queda +capaz de llamarse grande, falta desde luego este motivo al temor +reverente y se excitan todos los que hay para el cariño respetoso. Entre +los astros, unos nos parecen grandes y otros pequeños, cuando +precisamente ponemos en ellos los ojos; lo mismo sucede entre los +montes; y entre éstos, algunos, por su agigantada elevación, se han +grangeado sin disputa el título de altísimos; pero en dejándose ver la +luciente majestad del sol, y en poniendo la atención en la desmedida +altura del cielo, los astros todos son pequeños y los montes dejan de +ser gigantes. El sol, sólo en la Escritura Sagrada, tiene el renombre de +grande, _luminaré mains_ y sólo el cielo es alto, entre los que saben +que respecto de él todo el orbe de la tierra se debe considerar como un +punto. + +¿Quién puede dudar que hay estimables preciosidades en la naturaleza, +curiosas máquinas en el arte, sutilísimas invenciones del ingenio, +eruditas y profundas operaciones de la ciencia, y hermosas y floridas +composiciones de la retórica y de la poesía? Entre todas estas cosas, se +hallarían muchas muy grandes, consideradas en sí; pero al elegir entre +ellas alguna que ofrecer á V. A., nada se hallaría, no sólo grande, pero +ni aún digno de emplear vuestro Real ánimo, mayor que todo. Entonces lo +más precioso parecería despreciable, la curiosidad, desaliño, la +sutileza, tosquedad y barbaridad la erudición. Se hallaría la ciencia +ruda é ignorante, muda la retórica y la poesía balbuciente. Tanto minora +siempre, aun á lo más excelso, la comparación con lo sumo. + +Y no obstante la innegable verdad de este principio, yo me atrevo, +señor, á llamar grande lo que os ofrezco. Hoy pongo yo en vuestra alta +comprehensión los trabajos de los Jesuitas, en la espiritual conquista +de las desconocidas, incultas y bárbaras provincias del Paraguay, en el +país que llaman de los _Chiquitos_. Ved aquí ya, señor, lo que con toda +verdad puede llamarse grande, aun puesto á los Reales piés de V. A. y á +vuestra vista; para lo que les bastaba al saberse mantener con el nombre +de trabajos y fatigas, contra todo el golpe de la dicha, que les +ocasiona el haber llegado á vuestra noticia y merecer vuestra atención +piadosa. Prueba es esta que no necesitaba de otra alguna, y más cuando +en nombre de los demás Jesuitas puedo confiadamente decir yo que fuera +de la gloria de Dios, que debe ser en ellos (como hijos de Ignacio), el +primer timbre de sus empresas, esta sola felicidad los hace y los hará +arrojarse gustosos al casi inevitable tropel de los riesgos, y á la +fatiga inmensa de tan continuados afanes. Mucho padecen, señor, como en +esa sucinta relación se puede ver brevemente; pero les llena de un gozo +indencible y de un consuelo inexplicable, el ver á costa de sus sudores, +hijos de Dios, los que eran esclavos del demonio, y felices vasallos de +un Príncipe como V. A. los que padecían una miserable libertad en la +indómita servidumbre de su desdicha. Ya son deliciosos jardines del Rey +del cielo, las enmarañadas selvas de la idolatría, y ya delicadas flores +y tiernas plantas que produce y adelanta el riego evangélico, se +atreven á recrear divertidamente vuestros primeros años, si antes +pudieran asustar y asustaban temerosamente los años más endurecidos. + +No habrá quien niegue (si ha tenido alguna vez la dicha de veros) que +les quita lo más de la realidad á los afanes y fatigas la fortuna +apetecible de llegar á vuestra presencia, que aunque por lo común son +descorteses los males y poco atentos los trabajos, hay dichas de tan +superior esfera, á quien no se atreve su osadía, y se deja vencer, +aunque precisada su obstinación, de su grandeza. En la realidad, ya +desde hoy, somos los Jesuitas del Paraguay dichosos, aunque en esa +relación que os presento, fuesen todavía como fatigados. Y no ellos +solos, que también los que al nacer hijos de la predicación evangélica, +se cuentan al mismo tiempo hijos vuestros, por sujetos á vuestro +apetecible imperio, ni les queda más á que aspirar, ni harán nueva +felicidad que apetecer. Por las puertas de la gracia de Dios verdadero +entraron dichosamente á la del Príncipe más poderoso y más amable (que +de otro modo no fuera posible) y ya que no tuvieron la dicha de nacer +españoles para nacer vasallos de tanto Príncipe, tuvieron la inestimable +fortuna de que los españoles Jesuitas (que creo que lo son dos veces) +los hiciesen renacer para hacerlos lograr en una muchas felicidades. + +Vuelvo á decir, señor, que es grande lo que os ofrezco, aun ofrecido á +V. A., á cuya vista sólo los trabajos, afanes y fatigas de los Jesuitas +en cualquiera línea, pueden ser grandes, y en esta, del mayor aprecio de +vuestra alta estimación. Y vuelvo á decir que basta esta sola prueba +para desempeño de mi proposición que en otro sentido debiera con razón +juzgarse osadía. Pero además de esta, tengo otra, no menor, que dar en +el sublime juicio del generoso padre de V. A., nuestro amabilísimo +Monarca. También su elevado dictamen ha juzgado grandes los afanes de +los Jesuitas, y los frutos de ellos han merecido su aprobación, su +patrocinio, sus influjos y sus liberalidades, y no puede ser pequeño lo +que ha podido merecer tanto. Así lo publica nuestro reconocido +agradecimiento, pues aunque en su católico celo nada hay en esta +especie, que su generosidad lo juzgue exceso, verdaderamente que los +favores y expresiones hechas á los Jesuitas del Paraguay, pudieran +parecer exceso en otro amor y en otro Rey. + +Esto hace, señor, que V. A. haya de mirar como estimables efectos de la +generosa piedad de vuestro padre, lo que se os ofrece como á tan amado y +tan amante hijo, y este título lo hace crecer tanto, que fué en mí lo +que últimamente resolvió mi respetuosa timidez, para ofrecer á un +Fernando, Príncipe de Asturias, aquello que se dignó mirar como suyo un +Philipo, Rey de las Españas. Confiadamente me atrevo ya á suplicaros que +prosiga vuestra dignación los favores de vuestro gran padre, para lo que +nos basta sólo que admitais benigno esta breve noticia de nuestras +fatigas; que bien se yo y sabemos todos los Jesuitas, que la sombra sólo +de vuestro augusto nombre, templará nuestros afanes, enjugará nuestros +sudores y hará que respetuosa aun la envidia de tanta fortuna, pronuncie +y para como aplausos y alabanzas, aun lo que aprenda y conciba como +dicterios y calumnias. Y asegurados los Jesuitas (no digo envanecidos, +aunque lícitamente pudiera), asegurados digo, en tanto patrocinio, no +nos quedará más que desear, sino es el que aquel Dios, para cuya gloria +y servicio contribuye vuestra feliz vida tanto, dilate por siglos +vuestros años, os colme de felicidades y de triunfos, hasta que se vea +la España envidiada de todas las demás naciones, sólo por la dicha de +lograr en vuestra alteza tan singular Príncipe. + +Muy rendido vasallo de V. A., + +JERÓNIMO HERRÁN. + + + + +APROBACIÓN + +DEL + +PADRE ALBERTO PUEYO + +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS + +Calificador +de la Suprema general Inquisición de España, etc. + + +De orden de V. A. he visto con gusto la _Relación historial de los +indios que llaman Chiquitos_, etc., y me persuado que el ministro +evangélico que fuere menos fervoroso, la leerá con sentimiento y rubor, +comparando el apostólico celo de aquellos incomparables misioneros con +su tibieza, y sólo sentirá alivio en su dolor pidiendo á Dios que por su +infinita piedad se compadezca de los años que ha mal empleado en +ociosidad. Me sirve también de singular consuelo el ver, que por medio +del fuego de la mayor gloria de Dios que arde en los corazones de mis +hermanos los Jesuitas, misioneros de la provincia del Paraguay obra Dios +los milagros que obraba en la primitiva Iglesia, porque cumplen estos á +la letra lo que Cristo manda á los que profesan la vida apostólica, +discurriendo por las inmensas campañas de aquella parte de América, +trepando inaccesibles selvas y bosques venciendo la fragosidad de los +montes, arrestados siempre á perder mil vidas, sólo por darla á +infinitos bárbaros, que ciegos con las tinieblas de la gentilidad, viven +más como fieras que como racionales. Y al mismo tiempo corresponde +Cristo nuestro dueño, como infalible que es en sus promesas, con lo que +nos dice por San Marcos, consolando y premiando abundantemente en esta +vida las gloriosas tareas de sus siervos, comunicándoles el don de +nuevas lenguas, que son infinitas como las naciones, que los nuestros +aprenden casi milagrosamente para que prediquen el Evangelio, y es +maravilla ver cómo aquellos bárbaros, á pocas razones de los misioneros, +y viendo enarbolado el inestimable madero de la Cruz y la imagen de +María Santísima, pasan á ser, casi de repente, no sólo cristianos en el +deseo, sino misioneros fervorosos, apostados á perder la vida, +derramando la sangre por la ley Evangélica, y al heroico creer, así de +misioneros como de recién convertidos, se sigue lo que nos dice Cristo +en el Evangelio, que es echar los misioneros, á vista de todos, los +demonios de las Rancherías, que son sus pueblos, de que han estado en +pacífica posesión por muchos siglos, con sólo decir aquellos fervosos +Jesuitas el Evangelio ó poner las manos sobre los enfermos, se +desvanecen los contagios frecuentes en aquellos países, obrando otras +milagrosas curaciones; ni los venenos, ni la comida casi corrompida y +muchas veces tan escasa, que se reduce á alguna frutilla silvestre, +ocasiona el menor daño á la más delicada salud del misionero. El blanco, +pues, que tienen estos Jesuitas en sus fatigas, es sólo convertir almas +para Dios, y al mismo tiempo aumentar vasallos á nuestro gran Monarca, +agregando nuevas provincias á su Corona, cumpliendo con la obligación de +Jesuitas y de vasallos, en señal de la justa gratitud que debemos á este +gran Príncipe que se ha dignado y digna tanto en favorecer á la +Compañía, expendiendo al mismo tiempo su Real piedad muchos caudales, +con que se ha fundado en tiempo de su reinado, mantenido y aumentado más +y más aquella numerosa y nueva cristiandad de los Chiquitos. Aunque los +Jesuitas, que se ocupan en estas gloriosas tareas son muchos, como es +abundantísima la mies, son pocos los obreros: _Messi multa operarii +autem pauci_. Quiera Dios, que es el dueño de la mies, mover los +corazones de muchos, para que multiplicándose los operarios, sea muchas +veces más copioso el precioso fruto, que tan felizmente se coje. Sobre +todo, me parece que en ningún tiempo mejor que en este se pueden decir, +pero con lágrimas en los ojos, aquellas divinas palabras de Cristo: +_Parvuli petierunt panem, et non erat qui frangeret eis_, porque en la +misiones, que llaman de los Chiquitos, ó de los Parvulillos, hay muchos, +por no decir innumerables indios, que claman por Padres, y como ellos se +explican, que les enseñen la verdadera ley. Pero, ¡oh lástima! No hay +bastantes operarios que les repartan el inestimable y necesario Pan del +Evangelio, que con tanta ansia desean: _Et non erat, qui frangeret eis_. +¿Qué Jesuita habrá á quien tan justos como lastimosos clamores no hieran +el corazón ó no le saquen lágrimas á los ojos? ¿Y á quién no encenderá +en vivos deseos de socorrer necesidad tan extrema? Pudiera dilatarme +mucho más en ponderar las fatigas gloriosas de los Jesuitas: pero acabo, +por no ser cansado, diciendo: que no habiendo hallado en este libro cosa +que se oponga á las regalías de S. M. ni á nuestra Santa fe católica, ni +á las buenas costumbres, juzgo que se debe dar al autor la licencia que +pide. Y quizás Dios moverá los corazones á muchos de los que leyeren +esta historia, para que afervorizados, pongan los más eficaces medios +para ir á ayudar á la salvación de aquellos infelices indios, que por +falta de quien les comunique la luz del Evangelio, miserablemente +perecen. Este es mi sentir. De este Colegio Imperial de Madrid, á veinte +y cuatro de Agosto de 1726. + +ALBERTO PUEYO. + + + + +APROBACIÓN + +DEL + +PADRE JOSEPH DE SILVA + +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS + +Predicador de S. M. y del Colegio Imperial. + + +De orden de V. S. he visto y leído con gran gusto la _Relación historial +de las misiones de los indios que llaman Chiquitos, que están á cargo de +la Compañía de Jesús, en la provincia del Paraguay_; y si las +quisiésemos cotejar con las conquistas Evangélicas del Oriente, que +fueron el glorioso empleo de San Francisco Xavier, por las cuales +mereció el título de Apóstol de la India, tendríamos muy poco que hacer +para igualarlas; ya se miren las naciones bárbaras, que en tan dilatado +campo de la idolatría han reconocido á Jesucristo y á su Santa ley, ya +la diversidad de genios y costumbres de estas gentes, más propias de +brutos que de racionales, cultivadas por nuestros misioneros con tanto +afán y fatiga en estos tiempos, al parecer más reñidos con los cuidados +de salvación agena; me parece que ha renovado Dios en su iglesia, por +medio de estos operarios suyos, las señales de la primitiva, confirmando +la predicación del Evangelio con los milagros que dijo San Marcos[I.] +que acreditaban la predicación de los Apóstoles en la conquista del +mundo. Toda la relación está llena de esta verdad, y confirmada con la +sangre de muchos misioneros, muertos cruelmente á manos de los bárbaros, +por conservar y mantener en su pureza la fe de Jesucristo. + +Puedo decir sin violencia, que atendidos sus trabajos y su celo en +adelantar las conquistas, como se pueden ver en las innumerables +reducciones ó pueblos que han hecho de los convertidos á la fe, que +bastarían sin duda para enjugar las lágrimas de aquel siglo, en que San +Gregorio lloraba la falta de operarios en la Iglesia, siendo tan +abundante la mies en las naciones: _Ad messem multam operarij sunt +pauci, quod non fine noerore et lachrymis loqui possumus_[II.]. Para +estos obreros evangélicos reservó Dios sin duda gran parte de aquella +gloria, que señaló al Apóstol de las gentes en su vocación, y destinó á +la promulgación de la ley de Gracia, marcándole en la elección para que +llevase su nombre á tantas y tan diversas naciones:[III.] _Ut porlet +nomen meum coram gentibus et regibus et filijs Israel_. Y á la verdad, +en esta _Relación historial_ se verá que han introducido la fe de +Jesucristo los misioneros Jesuitas en la otra parte del mundo, que +confina con la Tierra Austral incógnita, tocando en la que los +cosmógrafos dicen que aún no está descubierta, y la llaman Tierra del +Fuego. Dignos por cierto de aquél premio, que tiene Dios destinado para +los que á costa de afanes, fatigas y sudores, hicieron adorar su nombre +en los últimos términos del mundo, como lo dejó escrito Isaías y lo +explicó San Pablo, que fué el mas fiel testigo de la predicación del +Evangelio. Dejo para menos apasionadas plumas la confirmación de este +dictamen mío, que podrá parecer sospechoso por interesado, y pongo por +conclusión de la censura la que se merece una obra toda de la gloria de +Dios, para que en la luz pública logren todos ejemplos de la virtud más +heroica y del más apostólico celo. Este es mi dictamen, salvo, etc. En +este Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid y Agosto 21 de +1726. + +JOSEPH DE SYLVA. + + + + +_Michael Angelus Tamburinus, praepositum generalis Societatis Jesu._ + + +_Cum relationem Missionum á Patribus nostrae Societatis apud Chiquitos, +in Paraquria, á Patre, Joanne Patritio Fernández, Societatis +conscriptam, aliquot eiusdem Societatis Theologi recognoverint et in +lucem edi posse probaverint; facultatem facimus, ut typis mandetur; fi +ijs, ad quos pertinet ita videbitur; cuius rei gratia, has litteras manu +nostra subscriptas, et Sigillo nostro munitas, dedimus Romae 16 Aprilis +1726._ + +MICHAEL ANGELUS TAMBURINUS. + + + + +LICENCIA DEL ORDINARIO + + +Nos el Dr. D. Cristóbal Damasio, canónigo de la insigne Iglesia colegial +del Sacro Monte Ilipulitano Valparaiso, extramuros de la ciudad de +Granada, inquisidor ordinario y Vicario de esta villa de Madrid y su +partido, etc. Por la presente, y por lo que á Nos toca, damos licencia +para que se pueda imprimir é imprima la _Relación historial de las +misiones de los Chiquitos_, que están á cargo de los Padres de la +Compañía de Jesús de la provincia del Paraguay, escrita por el Padre +Juan Patricio Fernández, de la misma Compañía; por cuanto habiéndose +reconocido, parece no tiene cosa que se oponga á nuestra santa fe +católica y buenas costumbres. Dada en Madrid á 13 días del mes de Agosto +año 1726. + +DOCTOR DAMASIO. + +Por su mandado, + +LORENZO DE SAN MIGUEL. + + + + +LICENCIA DEL CONSEJO + + +D. Baltasar de San Pedro Acevedo, escribano de Cámara del Rey nuestro +señor y del Gobierno del Consejo, certifico que por los señores de él se +ha concedido licencia por una vez al P. Juan Patricio Fernández, de la +Compañía de Jesús, para que por una vez pueda imprimir y vender un libro +que ha compuesto, intitulado: _Relación historial de las Misiones de los +indios que llaman Chiquitos en la provincia del Paraguay_, con tal que +la dicha impresión se haga por el original que va rubricado y firmado al +fin, de mi mano; y que antes que se venda se traiga al Consejo con +certificación del corrector de estar conforme á él, para que se tase al +precio á que se ha de vender, guardando en la impresión lo dispuesto por +las leyes de estos reinos. Y para que conste, doy la presente en Madrid +á 12 de Agosto de mil setecientos veintiséis. + +DON BALTASAR DE SAN PEDRO. + + + + +SUMA DE LA TASA + + +Tasaron los señores del Consejo Real este libro intitulado: _Relación +historial de los indios que llaman Chiquitos en la provincia del +Paraguay_, á seis maravedís cada pliego como más largamente consta de su +original, despachado en el oficio de D. Baltasar de San Pedro Acevedo, +escribano de Cámara del Rey nuestro señor y del Gobierno de su Consejo, +en Madrid á nueve de Septiembre de mil setecientos veintiséis años. + +DON BALTASAR DE SAN PEDRO. + + + + +PRÓLOGO PARA ESTA OBRA + + +En una breve relación de tan dilatadas y gloriosas empresas de los +Misioneros Jesuitas que trabajan incesantemente en predicar la fe de +Jesucristo á tan innumerables é incultas naciones del Paraguay y sus +provincias, no es fácil poder escribir, como era razón, las vidas de +muchos apostólicos obreros que han padecido martirio á manos de los +infieles, y así me es preciso referir muy sucintamente parte de sus +heroicas virtudes, dejando para mejor ocasión el sacarlas á luz con más +extensión. En este supuesto, y en el de no ser historia con las +formalidades que piden sus reglas, como de esta provincia la escribió el +erudito P. Nicolás del Techo en lengua latina, sólo refiero las regiones +en donde se han formado los pueblos de los nuevamente convertidos, y al +mismo tiempo se describen sus situaciones, sus genios y sus diversos +idiomas, para que se pueda comprender con menos dificultad el asunto de +esta pequeña obra; que si se lograse con ella el encender en el corazón +de los que ó tienen por instituto la conversión de las almas, ó por +fervor cristiano la salvación de los infieles, un celo de dilatar la +gloria de Dios en las conquistas del Evangelio, se dará por bien +empleado el trabajo de sacarla á la luz pública, sin cuidado de que ó la +censura ó la malicia le imponga aquellas acostumbradas notas que en el +juicio prudente y cristiano sólo pueden servir para el desprecio y nunca +para la atención; ojalá tenga yo muy frecuentes las noticias de estas +apostólicas tareas para emplear con nuevo gusto el trabajo de +publicarlas para mayor gloria de Dios, que es el fin principal de las +Misiones de los Jesuitas. + + + + +PROTESTA DEL AUTOR + + +Siendo preciso tocar en esta _Relación historial_, aunque de paso, las +Memorias de algunos varones apostólicos que murieron á manos de los +infieles por la fe que predicaban, dejando en su muerte aquel olor de +santidad que correspondía á sus heroicas virtudes, así como se refieren +otros sucesos milagrosos que en confirmación de la fe parece que los +hacía Dios por medio de sus siervos para alentarlos á los trabajos de su +mayor gloria; no es mi ánimo en estos puntos y en otros semejantes que +contiene esta _Relación_ el que se les dé más que aquella fe humana que +se merecen los fundamentos que se refieren para escribirlos; y así estoy +muy lejos de prevenir en la relación de ellos el juicio de la Iglesia; +antes bien, protesto, el que los sujeto á la corrección de la Santa +Sede, obedeciendo á los decretos de los Sumos Pontífices y de la +Iglesia. + + + + +CAPÍTULO PRIMERO + +Su principio, fundación y progresos. + + +No es mi intento por ahora escribir la historia de la provincia del +Paraguay de la Compañía de Jesús, la cual comprende cinco Gobiernos y +otros tantos Obispados, en la longitud de cerca de seiscientas leguas. +El que quisiere saber más por extenso lo que en esta dilatada provincia +han trabajado gloriosamente los PP. de la Compañía de Jesús y padecido +por la conversión de los gentiles, podrá leer la _Historia_ que de esta +provincia escribió el P. Nicolás del Techo; advirtiendo que al tiempo, y +cuando escribió dicha _Historia_, sólo se habían fundado veinte y cuatro +Reducciones de indios á las riberas de los ríos Paranná y Uruguay, que +componen el caudaloso y celebrado río de La Plata. Hoy llegan á treinta +y una las reducciones de sólo los indios Guaranys, mucho más numerosas +que las antecedentes, pues en el año de 1717 se contaban en dichas +reducciones ciento y veintiún mil ciento sesenta y ocho almas, +bautizadas únicamente por los PP. Misioneros de la Compañía de Jesús de +dicha provincia. Los nombres de las reducciones ó pueblos de esta nueva +cristiandad, son el pueblo de los Santos Apóstoles, el de la Concepción, +el de los Santos Mártires del Japón, el de Santa María la Mayor, el de +San Francisco Xavier, el de San Nicolás, el de San Luis Gonzaga, el de +San Lorenzo, el de San Juan Bautista, el de San Miguel, el del Ángel de +la Guarda, el de Santo Tomás Apóstol, el de San Francisco de Borja, el +de Jesús María, el de Santa Cruz y el de los Santos Reyes. Estos á las +riberas del gran río Uruguay. Los que se han fundado á la ribera del +gran río Paranná, son el pueblo de San Ignacio, que llaman el Mayor, el +de Nuestra Señora de la Fé, el de Santiago Apóstol, el de Santa Rosa, el +de la Anunciación, el de la Purificación, el de San Cosme y San Damián, +el de San Joseph, el de Santa Ana, el de Nuestra Señora de Loreto, el de +San Ignacio, que llaman el menor, el del Corpus, el de Jesús, el de San +Carlos y el de la Trinidad, aumentándose cada día más el número de +convertidos y floreciendo en todos el primitivo fervor de la fe, que +recibieron en el bautismo. + +El fin, pues, de esta Relación, se reduce á dar noticia de las nuevas +misiones que esta apostólica provincia tiene al presente en la nación de +indios, que llaman Chiquitos. + +Por donde la provincia de Tucumán confina por el Occidente con los +reinos del Perú, se descubre un espacio de tierra que desde Santa Cruz +de la Sierra, donde remata, y desde Tarija, donde empieza, tiene +trescientas leguas de largo. Por el lado de Levante tiene aquella parte +del Chaco, que va á hacer punta en el Tucumán; por el Poniente el +Marañón, ó por mejor decir, á Santa Cruz de la Sierra, con quien más se +afronta; por el Mediodía la provincia de las Charcas, y por la +Tramontana mira de lejos á la provincia de los Itatines. Corre por medio +de ella, de Septentrión al Austro, una cadena de montes, que empezando +desde el Potosí llega hasta las vastísimas provincias del Guayrá. En +ellos tienen su nacimiento tres grandes ríos, el Bermejo, el Pilcomayo y +el Guapay, que bañan las campañas que están sitas á la falda, por una y +otra parte de ambos montes, y de allí, atravesando un casi inmenso +espacio de tierra, desembocan en el río Paraguay. Escogieron los +Chiriguanás para su habitación este país, habrá como cosa de dos siglos, +abandonando el nativo del Guayrá, y me parece no será fuera de propósito +referir aquí la causa de esta mudanza. Al tiempo que las dos Coronas de +Castilla y Portugal procuraban dilatar su imperio en estas Indias +Occidentales, Alejo García, alentadísimo portugués, deseoso de servir al +rey D. Juan el II, su amo, con las conquistas de nuevas provincias, +tomando en el Brasil tres compañeros de su mismo ánimo y valor, después +de haber caminado por tierra trescientas leguas hasta llegar á las +costas del Paraguay, alistó por soldados dos mil indios: y habiendo +caminado con ellos otras quinientas leguas por aquel río, aportó á los +confines del imperio del Inga, donde, habiendo recogido mucho oro y +plata, se volvió al Brasil; pero los bárbaros le quitaron á traición la +vida. + +Temerosos éstos, ó de que viniesen sobre ellos las armas portuguesas á +vengar la muerte de los suyos, ó llevados del interés, se pasaron y +vinieron á vivir en el país ya dicho; y aunque pocos entonces, pues +apenas pasaban de cuatro mil, ahora están muy numerosos, pues pasan de +veinte mil, viviendo sin forma de pueblo, en tropas, y dándose á correr +y robar las tierras circunvecinas; y por el deseo de carne humana, de +que gustaban mucho, hacían á muchos de ellos cautivos; y cebados por +muchos días, como se hace en Europa con los animales de cerda, +celebraban banquetes de cruelísima alegría, con lo cual se hicieron +formidables á los confinantes; y sólo con la venida de los españoles +olvidaron la inhumana costumbre de comer carne humana, pero no la +crueldad; de suerte que se dice haber destruído y aniquilado hasta el +presente más de ciento y cincuenta mil indios. + +A reducir á estos bárbaros á vida política y cristiana, encaminaron sus +designios, desde los principios del siglo pasado, los apostólicos Padres +Manuel de Ortega, Martín del Campo, Diego Martínez, y sucesivamente +otros; pero por más industrias de que se valió su ardiente celo, jamás +pudieron ablandar la dureza de corazones tan obstinados, ni domesticar +la ferocidad de ánimos tan salvajes, causa porque los abandonaron, como +tierra en que se ha derramado inútilmente el grano Evangélico, para +emplear sus fatigas en país que correspondiese á su cultura, con fruto +más digno de sus trabajos; hasta que el año de 1686, habiendo ido dos +Misioneros de esta provincia á ejercitar los ministerios de nuestra +Apostólica Vocación á Tierra de Tarija, hicieron eco en aquellos +desiertos las maravillas que obraba la divina palabra en las costumbres +bien rotas y perdidas de aquella tierra. + +Entraron, pues, en acuerdo algunos caciques, y de común consentimiento +enviaron mensajeros á los Padres, suplicándoles con eficacísimos ruegos +se moviesen á compasión de sus almas, poniéndolas en el camino de la +salvación; pero no tuvieron por entonces otra respuesta, sino que no +podían asistirles hasta dar aviso á su Provincial, que á la sazón era el +Padre Gregorio de Orozco, natural de Almagro, en la Mancha, sujeto de +mucho celo y fervor, quien no pudo tan presto condescender con tan +justas súplicas hasta abrir colegio, como lo hizo en la villa de Tarija. +En escoger entre todos los sujetos que habían de dar principio á aquella +Misión, tuvo el buen Provincial no poco que hacer para aquietar los +deseos, súplicas y lágrimas de tantos como se le ofrecieron á esta ardua +empresa; pero no había quien con más ardor lo desease, ni á quien con +más razón se debiese hacer esta gracia, como el V. P. Joseph de Arce, +natural de las islas Canarias, hombre de gran corazón y de igual celo, +premiado de Nuestro Señor con una muerte gloriosa, de que daremos +noticia adelante. Parece que San Francisco Xavier, antes que los +Superiores, le destinó para esta empresa, pues viéndole éstos dotado de +gran talento y feliz ingenio para las cátedras, aunque con increíble +dolor del buen Padre, le habían aplicado á ellas; pero no tardó mucho en +que se vieron precisados á mudar de parecer, porque siéndole al +humildísimo Padre de intolerable peso esta lustrosa ocupación, no podía +recabar con súplicas y lágrimas le aliviasen de ella, con que recurrió +al asilo de San Francisco Xavier, suplicándole con muchas lágrimas el +cumplimiento de sus deseos. Tuvo feliz despacho con tan poderoso +intercesor su súplica, porque cayendo luego enfermo, le dieron, por +descuido del enfermero, un remedio recetado para otros, el cual le +redujo á los últimos períodos de la vida. Viéndose en este lance, pidió +licencia al P. Provincial Tomás Baeza para hacer voto á su grande +Abogado San Francisco Xavier, de que si alcanzaba la vida, la emplearía +en la conversión de los infieles. El P. Provincial, reconociéndole ya +desahuciado, le dió grata licencia para hacer su voto; y luego que le +hizo, le aceptó el Santo desde el cielo, pues remitiendo de su fuerza el +mal, en breves días quedó sano del todo. + +Y como en aquel tiempo se trataba con gran calor de la conversión á +nuestra Santa Fé de las naciones que están hacia el estrecho de +Magallanes, que descubiertas pocos años antes por el V. P. Nicolás +Mascardi, italiano, sujeto de la provincia de Chile y mártir del Señor, +pedían predicadores de nuestra Santa Ley, y por orden de nuestro +piadosísimo Monarca Carlos II, estaban ya á punto algunos fervorosos +misioneros para entrar en las tierras de los Patagones, fué también +señalado el P. Arce. Pero á lo mejor de la obra se atravesó el infierno +por medio de algunos Ministros del Rey, que atendiendo más á sus +particulares intereses que al servicio de Dios y de la Monarquía, +pretendieron sujetarlos con armas para hacerlos después esclavos suyos. + +Desvanecida, pues, esta misión con incomparable dolor de todos los +buenos, fué destinado á llevar la luz del Evangelio á los Chiraguanás, y +abrir camino en otras provincias á tantos hermanos suyos, que conducidos +de su mismo espíritu y celo habían de seguirle, para sembrar en ellas la +semilla de la predicación evangélica, los cuales, para hacerla más +fecunda, la habían de regar, no sólo con sus sudores, sino también con +su sangre. Pero antes de emprender esta obra, procuró armarse y +fortalecerse con aquellas virtudes que reconocía necesarias para tan +ardua y difícil empresa, porque le adivinaba presagioso su corazón que +el común enemigo se había de poner en armas para no perder la tiránica +posesión y señorío de una gente, que hasta entonces, con injuria de Dios +Nuestro Señor, había estado siempre á su devoción. + +En el ínterin, pues, que el Padre estaba con todo su espíritu recogido +en Dios tratando este negocio, vino del Pilcomayo un cacique con seis +vasallos suyos, pidiéndole no difiriese un punto de ir á darles noticia +de Dios Nuestro Señor; y luego manifestaron las veras con lo que decían +las obras, oyendo con gusto y atención la explicación de la Doctrina +Cristiana, y estando siempre obedientes á su voluntad. + +Las muestras que dieron de sí estos pocos, le encendió en su corazón un +ardiente deseo de poner luego manos á la obra, pareciéndole estas +disposiciones muy á propósito para introducir la fé en gente tan bien +inclinada. Y á la verdad podía bien esperar esto de los Chiriguanás, que +viven á la orilla del río Pilcomayo, pero no de los del río Bermejo, +pues antes éstos, renovando las antiguas canciones, porque otras veces +habían echado á los misioneros porque queríamos hacerlos esclavos de los +españoles y obligarlos al servicio personal y otras mil mentiras de este +jaez, le miraban con malos ojos y le decían que si pusiese el pie en sus +tierras se había de salir luego, ó que para quitarle de una vez de sus +ojos, le habían de quemar vivo. + +Por eso, antes de pasar más adelante, me es preciso pintar aquí á lo +vivo el genio y natural de esta gente, para reconocerle siempre el +mismo, porque se transforman en tan diversos y contrarios semblantes, +que de otra suerte sería imposible el conocerlos. Son de genio +inconstante, más de lo que se puede creer, mudables á todo viento, no +guardan la palabra que dan, hoy parecen hombres y cristianos y mañana +apóstatas y animales, amigos de todos, aun de los españoles, cuando les +está á cuento para sus intereses, pero por la más leve causa rompen la +amistad. Y con todo eso, no es ese el mayor contraste que tienen para +introducir en ellos el conocimiento de los misterios y observancia de la +ley de Dios. El más fuerte impedimento es el mal ejemplo de los +cristianos viejos, gente ruda como los indios; no entiende otro lenguaje +mejor que el del ejemplo, y de la vida de los fieles infiere las +calidades de nuestra Santa Fé, y muchas veces les echan en la cara los +Misioneros que son demasiado duros con ellos en no permitirlos el uso de +muchas mujeres, cuando ven que los europeos tienen á su gusto cuantas se +les antoja; y por más que se les procura responder, nunca se les dice +tanto que baste á aquietarlos. Por lo cual, con sapientísimo y +prudentísimo acuerdo, los primeros operarios de esta provincia se +procuraron apartar lejos de las ciudades, buscando para sembrar el +Evangelio provincias remotas, si no del comercio, á lo menos de la +habitación de los forasteros, para que éstos no deshiciesen con su mal +ejemplo lo que ellos hacían con su predicación. + +Y se practica esto hasta el día de hoy con tanto rigor, mediante la +piedad de nuestros Católicos Reyes, que á ningún europeo ó español de la +tierra, si no es de paso, se le permite poner el pie en las Reducciones +de los Guaraníes, excepto á los Gobernadores y Prelados eclesiásticos, á +quien por su oficio les incumbe el visitarlos. Ahora, pues, este +impedimento en los Chiriguanás, es gravísimo. Comercian continuamente +con las ciudades confinantes, y como más fácilmente se pegan los vicios +de los malos á los buenos que las virtudes de los buenos á los malos y +viciosos, al ver á unos ocupados en sacar el dinero de los paisanos, á +otros darse sin freno á los deleites de la carne, y en algunos, aunque +pocos, tan muerta la fé que no hacen escrúpulo de faltar á los Divinos +preceptos, y en mostrar menos reverencia á los misterios de la Iglesia, +no es fácil decir cuánto crédito gana con ellos lo malo, y cuánto odio y +desprecio cobran, así á las personas como á la religión que profesan. + +Y aunque la innata piedad de los españoles resplandezca aquí tanto como +en cualquiera otra parte, que en ella se pierde la malicia toda de +algunos, con todo eso, como dije, en los corazones de estos bárbaros se +imprimen más fácilmente los vicios y maldades que las virtudes y +devoción. Y si tal vez, al oir la explicación de la doctrina cristiana, +ó alguna de aquellas incontrastables verdades que tienen fuerza de hacer +volver en sí á quien de sí vive olvidado, despierta en ellos algún buen +pensamiento, apenas nace cuando le sofoca su inconstantísimo genio, y el +mal ejemplo de los forasteros, como muchas veces lo vemos y tocamos con +las manos. Esto supuesto, volvamos ya á nuestra narración. + +Habiendo el P. Arce probado y experimentado por muchos días el fervor de +este cacique y sus vasallos, le pareció fundar aquí Reducción con +esperanza de feliz suceso. Con este fin los remitió á su tierra, +acompañados de cuatro indios Guaranís que llevaba consigo, dándoles +orden á éstos de que explorasen la voluntad del pueblo y corriesen las +Rancherías situadas en la orilla del Pilcomayo, que en breve les +seguiría, junto con D. Diego Porcel, piísimo caballero, y muy amado de +los infieles, por su afabilidad y buen trato, para que le ayudase en +aquel negocio, y con su autoridad tuviese refrenados á los caciques del +río Bermejo; pero Dios no quiso de éste más que la buena voluntad, para +premiarla eternamente en el cielo; porque siendo ya muy viejo y de edad +decrépita, á pocas leguas de camino, sorprendido de un accidente, le fué +preciso volver atrás; pero en su lugar sustituyó á un hijo suyo, con +quien poniéndose en camino el P. Joseph por el mes de Mayo de 1690, +después de algunas jornadas, llegó á ciertas rancherías que estaban á +orillas del Pilcomayo, donde fué recibido con singular afecto de los +paisanos, que actualmente estaban llorando la muerte de algunos de los +suyos, por causa de las discordias que había entre Cambaripa y +Tataberiy. Eran estos los dos Caciques de mayor nombre y poder de la +tierra; y para dar principio á la nueva cristiandad, era necesario +concordarlos entre sí, y apagada toda malevolencia, volverlos á hacer +amigos. + +A este fin quería el santo varón ir en persona á meterse de por medio y +hacer las paces, y hubiéralo hecho á no ver que era manifiestamente +echarse á morir entre las armas de los Tobas, confederados con +Tataberiy, que infestaban los caminos. + +En esta coyuntura vino un mensajero de Cambaripa, pidiéndole le diese de +su parte, si pudiese hallar algún pronto y eficaz remedio á su ruina, y +á la de aquellos sus vasallos, porque no tenía tiempo para detener ó +resistir á un mismo tiempo á tantos enemigos ni de buscar escape á su +vida con la fuga, por estar mal herido de los contrarios. + +Atravesó esta nueva el corazón del P. Arce; y para repararle aquel +fracaso al país, volvió luego atrás á fin de recoger de la piedad de los +españoles algún socorro de armas; y á la vuelta templó Dios con +alternados consuelos el dolor de aquel accidente, porque los Chiriguanás +del río Bermejo, que antes se habían mostrado tan adversos y duros, +ablandados ya sus corazones con las influencias del Espíritu Santo, le +salieron al encuentro, y Cambichuri, el cacique más poderoso, le mostró +grandes finezas de amor, convidándole á que fuese á predicar á sus +vasallos y que haría de él cuanto el Padre gustase. + +Llegó á Tarija, y alcanzando de los Regidores una compañía de soldados, +se volvió lo más presto que pudo, llevando por su compañero al P. Juan +Bautista de Zea; y aunque el camino era áspero y peligroso y la poca +comodidad con que trataban su cuerpo estos Evangélicos operarios les +hacía más trabajoso el caminar, con todo eso estaban insensibles á toda +molestia y trabajo por la abundante copia de delicias celestiales de que +gozaban, bautizando en aquellas soledades gran número de niños y no +pocos adultos que viéndose ya cercanos á la muerte, cambiaban de buena +gana la vida con esperar la eterna bienaventuranza. Finalmente, á 26 de +Septiembre, entraron en las rancherías de Tataberiy, donde se había de +tratar la paz. + +Salió éste á cumplimentarle, acompañado de cuarenta de los suyos, y +hospedóle en la casa más acomodada del pueblo, y empezando desde luego á +tratar del negocio de la paz, supo darse tan buena maña el P. Arce, que +redujo á los dos caciques á que se prometiesen mútuamente la paz y +renovasen entre sí su antigua amistad; y fuera de eso concluyó, se +hiciesen también las amistades entre los parientes de los muertos y los +matadores, que fué lo más difícil de alcanzar. + +Celebró el pueblo estas paces con solemnidad y alegría incomparable; +pero sobre todos, quien dió mayores muestras de contento fué Cambaripa; +y Tataberiy se aficionó increíblemente á los misioneros, y por medio de +ellos á la Santa ley de Cristo; pidióles que se quedasen allí para +enseñarles los Divinos Preceptos, prometiendo alistarse cuanto antes en +el número de los fieles; y en prendas de eso le dió para que bautizase +un hijo único que tenía. Pero los Padres, antes de hacer pie firme en +algún lugar, querían correr toda la provincia; por lo cual, dándoles +buenas esperanzas, se partieron, asistidos siempre del hijo de aquel +buen caballero, que jamás quiso apartarse de su lado en aquella +peregrinación; y pasando luego á las riberas del río Parapití y, +pobladas de muchas rancherías, fueron recibidos de todos con señas de +grande afecto y tratados lo mejor que la pobreza y penuria del país +permitían. + +De aquí tiraron hacia las montañas del Charaguay á cuyas faldas viven la +mayor parte de los Chanés y muchos Chiriguanás. Tuvieron aquí no poco +que hacer en componer á los paisanos con los vasallos de Taquiremboti; +pero puestos éstos en acuerdo, prosiguieron su viaje, no encontrando +otra cosa que rancherías destruídas, habiéndose retirado á otras partes +la gente, por no padecer los infortunios y desventuras que trae consigo +la guerra. + +Finalmente, padecidos no pocos ni ligeros peligros de perecer, llegaron +al río Guapay, donde fueron recibidos de sus moradores con increíbles +finezas, y los Caciques Manguta y Fayo les suplicaron vivamente se +quedasen en aquel paraje para instruirlos en los misterios de nuestra +Santa Fe y enseñarles el camino del cielo. + +El P. Arce, que por entonces tenía otros designios, les prometió que en +otra ocasión les cumpliría sus deseos, con que administrando el Santo +bautismo á cuatro que estaban en peligro de muerte, se prevenía ya para +la partida. + +A este tiempo vino una india, hermana del cacique Tambacurá, y se echó á +sus piés muy afligida y desconsolada porque el gobernador de Santa Cruz +de la Sierra enviaba á prender á su hermano para castigarle; y +manifestando su dolor le dijo tantas razones y le enseñó tales ruegos y +súplicas el amor á la sangre, para que le librasen de aquel golpe que, +como decía, le habían maquinado por rencor y envidia sus enemigos, que +hubieron de condescender los Padres á sus peticiones para que tocasen +con las manos y viesen aquellas gentes que ellos no miraban sino á su +utilidad y que en las ocasiones eran su escudo y refugio, para +aficionarlos por este camino á nuestra santa ley. Este fué su designio é +intento, pero no el de Dios, que muchas veces se vale de los intereses +humanos para llevar á su fin las disposiciones de su eterna providencia. +Y tal fué la ida de estos misioneros á Santa Cruz de la Sierra, porque +yendo solamente á impetrar la vida temporal de un indio, los llevaba +Dios para que fuera de toda esperanza rescatasen á innumerables pueblos +de la esclavitud del demonio. Partieron, pues, del Guapay con Tambacurá +á Santa Cruz, donde recibidos con mucha cortesanía del gobernador don +Agustín de Arce piísimo caballero, alcanzaron por merced y gracia la +vida de aquel pobre hombre, que de otra manera lo hubiera pasado muy +mal. + +Estas demostraciones de estima y afecto obligaron á nuestros Padres á +que con confianza le manifestasen su designio de convertir á la fé á los +Chiriguanás y á que se dignase interponer su autoridad contra cualquiera +que osase oponerse á esta empresa. Parecióle al sabio gobernador que era +gastar inútilmente el tiempo y el trabajo con aquellos indios, por lo +cual les empezó á persuadir con sólidas razones enderezasen á otra parte +sus pensamientos y apostólico celo, porque eran gente obstinada en la +idolatría, salvaje en las costumbres, y sobremanera adversos á las leyes +y pureza de la vida cristiana, é inconstantes en lo que emprenden; que +ya en otras ocasiones habían probado á reducirles fervorosísimos +Misioneros, y después de grandes trabajos y fatigas no habían sacado +otro fruto de sus sudores sino escarnios, oprobios y malos +tratamientos. + +Vivía entonces muy fresca la memoria del fervorosísimo P. Martín del +Campo, de la provincia del Perú, que después de haber gastado con ellos +algunos meses, vista su obstinación, se vió precisado á irse á otra +parte á emplear sus fervores. Por tanto les aconsejaba pusiesen la mira +en otros países donde no se perdiesen á sí mismos, y ganasen felizmente +á los otros. + +Confinaban con aquella ciudad los indios Chiquitos que poco antes habían +hecho paces con los españoles y pedían predicadores del Evangelio, que +les enseñasen la ley divina. No podía el buen gobernador darles gusto, +enviando misioneros de la provincia del Perú por estar estos empleados +en cultivar las naciones de los Moxos, por lo cual ofreció á nuestros +misioneros la copiosa mies de esta gentilidad, donde su fervor hallaría +en qué satisfacerse á su gusto, y su celo campo donde acrecentar la +gloria divina, que aquí no serían mayores los trabajos que el fruto, ni +derramarían gota de sudor en esta tierra, que no fuese semilla de que +cogiesen la conversión de muchas almas. Y que para que emprendiesen con +más calor esta misión, escribiría de su mano cartas muy eficaces al +Provincial de esta provincia, á nuestro Padre general Tirso González, su +íntimo amigo. + +Este razonamiento del buen gobernador despertó en el corazón de +aquellos varones apostólicos un júbilo incomparable, viendo se les +descubría otro campo en que padecer otro tanto en servicio de Dios: por +lo cual, en cuanto á ellos tocaba, se ofrecieron al bien de aquella +nación, sin hacer caso de su vida ni temer á los trabajos y fatigas que +les pudiese costar aquella nueva empresa, sólo con que la insinuación de +los superiores les destinase á ella; y así dijeron, que obtenida +licencia de sus superiores, correrían allá gustosos para domesticar +aquellos bárbaros y reducirlos al conocimiento del verdadero Dios y á la +obediencia de la Majestad Católica. Y con esto, despedidos del +gobernador dieron la vuelta. + +Al pasar el río Guapay, de vuelta para Tarija, les cercaron una gran +multitud de infieles, rogándoles fundasen una Reducción en aquel paraje +para cuidar y atender al bien de sus almas, que les daban palabra que en +breve abrazarían todos la ley de Cristo. + +No les pareció bien á los Misioneros dejarlos descontentos, por lo cual, +levantando en aquel sitio un Rancho, celebraron, á vista del pueblo, el +Santo sacrificio de la Misa; y por ser aquel día consagrado á la +Presentación en el templo de la Virgen Nuestra Señora la pusieron debajo +de su patrocinio; y esto con tanto aplauso y contento de los naturales, +que corriendo la voz de lo sucedido por las otras Rancherías, se +ofrecieron muchos caciques á fundar allí Ranchos con todos sus vasallos. + +Partiéronse de aquí los Padres para disponer en Tarija lo necesario para +llevar adelante aquella empresa, y Dios Nuestro Señor, para premiar los +trabajos pasados en su servicio y animarlos en las fatigas que habían de +padecer en adelante, les concedió luego un fruto de bendición, que +apenas nació cuando se trasplantó en los jardines celestiales, este fué +un niño que apenas fué lavado de mancha de la culpa original con las +aguas del Santo Bautismo, cuando incontinenti voló á gozar eternamente +de Dios. + +Incomparable fué el consuelo de estos santos varones con tan noble +ganancia, pero no menor la rabia del demonio que de tan buenos +principios adivinaba el gran menoscabo que se había de seguir á sus +intereses, y que si la fé cristiana fuese ganando crédito y seguidores, +perdería en poco tiempo el dominio del país; y como su mal y daño estaba +á los principios y le podía reparar, procuró, con todo su esfuerzo +arrancar de raíz aquellos buenos principios, para lo cual tenía allí de +su bando ciertos apóstatas muy poderosos, tanto peores que los otros en +su vida, cuanto es ordinario que sea más perdido en sus costumbres +quien abandona la fé que quien jamás la profesó en su vida. + +Entre estos había dos caciques llamados Urbano Garnica y Pedro de Santa +María, que teniendo para su placer muchas concubinas, llevaban muy mal +tomase campo en aquella tierra Cristo Nuestro Señor y su ley santísima, +con lo cual ellos se habían de ver precisados á desamparar el país ó á +salir del cieno de la deshonestidad. Por tanto, conmovidos estos del +enemigo infernal, y mucho más del amor á la carne, empezaron á esparcir +por el vulgo mil calumnias contra los misioneros, y mucho más aquellas +que mejor les estaba creyese el pueblo; decían que eran espías de los +enemigos, que no pretendían otra cosa que sujetarlos á los españoles, y +con pretexto de reducirlos á la fé católica, privarlos de su antigua +libertad, que en breve se verían hambrientos y deseosos de aquellos +placeres de que ahora á su gusto se saciaban; verían sus carnes flacas, +sus espaldas acardenaladas de los golpes de los nuevos señores, cuyo +yugo cargaban sobre sus cuellos, junto con el de Cristo; y en prueba de +eso, tenían ellos aún en el cuerpo las cicatrices de los cruelísimos +azotes que llevaron cuando cristianos, por más que trabajaban de día y +de noche sin ninguna compasión, para llenar á su costa las bolsas de +sus amos, y semejantes á estas decían otras innumerables mentiras, como +les venía á cuento el fingirlas para su intento. No se dijeron al aire, +porque ahora el deseo que tenían los bárbaros de hacerse cristianos +estaba en sus primeros fervores, no hicieron en ellos mucha mella estos +dichos; no obstante, resfriándose de allí á poco aquel primer fervor, +consiguieron los apóstatas su intento de alborotar el país y enfurecer +el pueblo para que echasen á los Padres y los remitiesen á donde habían +venido. + +Entrado ya el año de 1691, partieron los PP. Juan Bautista de Zea y +Diego Centeno por el río Guapay, á cultivar el nuevo pueblo de la +Presentación, y el P. Arce al valle de las Salinas, á donde acudió gran +número de infieles, de los cuales muchos se le mostraban aficionados y +otros le mostraban mal rostro, señal de lo que maquinaban en su corazón, +que era darle muerte, como lo hubieran ejecutado á no haberles disuadido +de tan malvado intento los indios de Tariquea. + +Procuraba aquí el apostólico Padre poner forma á las cosas de la +reciente iglesia; pero el demonio, que soplaba en el corazón de los +apóstatas, cuanto el buen Padre trabajaba en muchas semanas, lo deshacía +en pocas horas; y por apéndice de estos desastres, tuvo noticia de que +los Tobas, cruelísimos enemigos de Dios y de los españoles, vistos sus +intentos, se habían puesto en armas, y en gran número venían destruyendo +el país; con lo cual, esperando de hora en hora sus furias, se +esforzaban á recibir con gran ánimo la muerte si fuese voluntad de Dios +Nuestro Señor, imitando á sus súbditos, de quien corría fama que habían +caído en las manos de aquellos malvados y sido muertos con crueldad +igual á su fiereza. + +Pero como Nuestro Señor, con estas desgracias, no quería de su siervo +otra cosa sino las primeras pruebas y noviciado de una vida apostólica, +hizo desvanecer en breve aquellos temores y hubo luego aviso de que los +PP. Zea y Centeno habían llegado á salvamento en el pueblo de la +Presentación, y de que los Tobas se habían retirado á sus tierras, con +lo cual pudo seguramente pasar á Tariquea para disponer más apriesa los +ánimos de la gente para abrazar la santa fé. + +Aquí fué recibido y hospedado con mucho amor y benevolencia del señor +del lugar, quien entendida la causa de su ida, mandó luego echar bando +por todas las Rancherías del contorno, que se juntasen día señalado +todos los caciques á Concejo, para resolver el negocio de su conversión; +y se ejecutó así el día último de Julio, consagrado á nuestro gran +Padre y Patriarca San Ignacio. + +Y porque será del gusto de los lectores saber las ceremonias y modo de +que usaron en su Asamblea, daré de ellos una breve y sucinta noticia. + +Entrados á parlamento en lo más oscuro de la noche, dieron principio á +la función con una sinfonía de flautas y pífanos, y cantando y bailando +al son de ellos discurrían sobre el negocio, concluyendo cada baile que +duraba tres ó cuatro credos con brindis. + +Al rayar el alba, aunque hacía viento muy frío que helaba, por ser aquí +este mes el corazón del invierno, se fueron todos á bañar al río; y para +hacer más alegre la fiesta, adornaron sus cabezas con hermosos penachos +afeitándose el rostro con colores muy feos, imaginando crecían en +belleza y hermosura, cuando parecían otros tantos diablos. + +Habiendo ya esclarecido el día, tomaron un desayuno para cobrar aliento +y brío para proseguir su acuerdo en la forma que antes. ¿Quién creía, ó +por mejor decir, quién se atrevía á esperar resolución nada favorable en +un Concejo semejante? Pero no obstante eso, determinaron de común +consentimiento admitir en sus tierras á Cristo y á su ley santísima, y +enviaron á dar aviso de su resolución al P. Arce, quien debajo de una +enramada estaba encomendando á Nuestro Señor con fervor este negocio; +pero le pusieron tres condiciones: La primera, que la Reducción se +fundase en aquel paraje. La segunda, que no fuesen obligados á +desterrarse de sus tierras los que quisieren vivir en el gentilismo, ó +mantener muchas mujeres para su uso; y la tercera finalmente, que sus +hijos no fuesen destinados al servicio de la Iglesia. + +Aceptó el santo varón el partido, esperando que el tiempo, y mucho más +la sangre de Jesucristo les ablandaría los corazones y darían aquellos +frutos de bendición que su celo y sus fatigas les prometían; ni eran mal +fundadas sus esperanzas porque Taricú, principalísimo, en nombre de +todos, le dió las gracias de querer emplearse en provecho de sus almas; +y las dió también á Nuestro Señor porque se había dignado de enviarles +quien sin ningún interés suyo les enseñase el camino del cielo. Y porque +todo esto sucedió, como dije, en el día consagrado á N. P. S. Ignacio, +puso el P. Arce la Reducción debajo de su patrocinio. + +Mientras que las cosas corren aquí con algún viento favorable, me es +preciso dar una sucinta relación de la provincia de los Chiquitos, en +que al mismo tiempo se fundó, aunque con fin más feliz, una nueva +cristiandad, y será el blanco principal de esta mi Relación. + + + + +CAPÍTULO II. + +Situación de la provincia de Chiquitos, costumbres y +calidades de los naturales. + + +La provincia, á quien vulgarmente llamamos de los Chiquitos, es un +espacio de tierra de doscientas leguas de largo y ciento de ancho; por +el Poniente mira á Santa Cruz de la Sierra, y algo más lejos á las +misiones de los Moxos, que pertenecen á nuestra provincia del Perú. Por +Levante baja hasta el famoso lago de los Xarayes, á quien con razón +llamaron el mar Dulce los primeros conquistadores, por su amplitud y +grandeza. Por la Tramontana la cierra una gran cadena de montes bien +larga, que corriendo de la parte de Levante á Poniente, remata en este +lago. Por el Mediodía mira al Chaco y á un gran lago, ó por mejor decir, +golfo del río Paraguay, que forma aquí una bellísima ensenada, cuyas +riberas están pobladas de gran multitud de árboles y se llamó desde sus +principios este seno ó ensenada el puerto de los Itatines. + +Bañan á esta provincia de Chiquitos dos ríos: uno el Guapay, que +naciendo en las montañas de Chuquisaca baja por una llanura abierta por +junto á un pueblo de los Chiriguanás llamado Abapó, y corriendo hacia +Oriente, ciñe á lo largo en forma de media luna, á Santa Cruz de la +Sierra; y tirando de aquí entre Septentrión y Poniente, riega y baña las +llanuras que están á la falda por ambas partes; y finalmente desagua en +la laguna Mamoré, en cuya costa están fundados algunos pueblos, ya +cristianos, de los Moxos. El otro, el Aperé ó San Miguel, que nace en +los Alpes del Perú, y atravesando por los Chiriguanás (en cuyas tierras +muda su nombre en el de Parapity), se pierde finalmente en unos bosques +muy espesos, por las muchas vueltas que da hasta cerca de Santa Cruz la +Vieja, donde los años pasados se fundó la Reducción de San Joseph, y +girando entre Septentrión y Poniente, baña las Reducciones de San +Francisco Xavier y de la Concepción, desde donde tira derechamente á +Mediodía; y recibiendo en su madre muchos arroyos del contorno, pasa +por las Reducciones de Baurés, que pertenecen á las misiones de los +Moxos, y de aquí va á desaguar en el Mamoré, y este en el gran río +Marañón ó de las Amazonas. + +El país, por la mayor parte es montuoso y poblado de espesísimos +bosques, muy abundantes de miel y de cera por la gran multitud de abejas +de varias especies, entre las cuales hay una casta que llaman _Opemús_, +la más semejante á las de Europa, cuya miel es odorífera y fragante, y +blanquísima su cera, aunque algo blanda. Abundan también de muchos +monos, gallos, tortugas, antas, ciervos, cabras monteses y también de +culebras y víboras de extraños venenos, porque hay algunas que luego que +muerden se hinchan los cuerpos de los pacientes y destilan sangre por +todos sus miembros, ojos, oídos, boca, narices y aun de las uñas; pero +el doliente, como echa por tantas partes aquel pestilente humor, no +muere. Otras hay cuyo veneno (aunque hayan mordido en la punta del pie) +se sube al punto á la cabeza, quitando las fuerzas y privando del +juicio, y de aquí extendiéndose por dentro de las venas mata +irremediablemente, causando delirio, y hasta ahora no se les ha podido +encontrar eficaz remedio. + +El terruño de suyo es seco, pero en tiempo de lluvias, que duran desde +Diciembre hasta Mayo, se anega tan disformemente la campaña, que se +cierra el comercio y se forman muchos ríos y grandes lagunas, que +abundan de muchos géneros de pescado, los cuales pescan con cierta pasta +amarga con que atontados salen á la superficie del agua. + +Pasado el invierno se secan luego los llanos y para sembrar es menester +desmontar con gran trabajo los bosques y cultivar las colinas y cumbres +de los montes que rinden muy bien el maíz ó trigo de las Indias, arroz, +algodón, azúcar, tabaco y otros frutos propios del país, como plátanos, +piñas, maní, zapallos (que es una especie de calabazas, mejores y más +sabrosas que las de Europa); el grano, empero, y la vita, no se puede +coger en estas tierras. + +El clima es cálido y destemplado, causa de muchos accidentes apopléticos +y frecuentes contagios que suelen hacer gran riza en los naturales, +porque estos bárbaros no saben aplicar sino dos remedios. El primero es +chupar los cuerpos enfermos, oficio propio de sus caciques y capitanes, +que en su idioma llaman Iriabós, los cuales con este oficio se hacen +mucho lugar entre los naturales, con harta ganancia, porque en vez de +guisar la gallina y las otras viandas más exquisitas para el enfermo, se +lo come todo el chupador, y al enfermo no le dan sino la ordinaria +vianda de un puñado de maíz bien mal cocido; y si no lo quieren comer, +no les da mucho cuidado, contentos con la respuesta del enfermo: _¿cómo +he de comer si no tengo gana?_ Por lo cual tengo para mí que los más +mueren de necesidad más que de enfermedades, de la cual no dan otra +relación al sobredicho médico que mostrarle la parte dolorida y decirle +por dónde han andado los días antecedentes: de aquí pasa este á examinar +si el enfermo ha derramado la chicha (bebida algo semejante á la +cerveza) si ha echado á los perros algún pedazo de carne de tortuga, +ciervo ó de otro viviente; y si le halla reo de este delito, dice que el +alma de estos animales, para vengar su injuria se le ha entrado en el +cuerpo, y le atormenta á medida de su afrenta. De donde es, que para +darle algún alivio le chupan la parte lesa, ó también dan en el suelo +grandes golpes con la macana alrededor del enfermo para espantar aquella +alma y ahuyentarla. Con esto se queda el doliente como antes, si no es +que por ventura sucede tal vez que sanan naturalmente. + +Hase observado en estos médicos que después de recibido el Santo +Bautismo, por mucho que hacen no pueden vomitar una materia sucia y +hedionda como antes lo hacían todas las veces que chupaban algún +miembro del enfermo, dándose el demonio por desobligado de mantener el +pacto implícito que con ellos tenía, porque explícito y cierto no tenían +ninguno. + +El otro remedio es bien cruel y propio de bárbaros, y era matar á las +mujeres que se persuadían eran causa de la enfermedad (puede ser que sus +mayores tuviesen alguna luz de que por una mujer había entrado en el +mundo la muerte) y echándolas de este mundo, creían quedar ellos libres +del tributo de la muerte. Por eso importunaban al médico les dijese qué +mujer les había puesto en su cuerpo aquella enfermedad, y éste decía que +era esta ó aquella que primero se le ofrecía ó con quien tenía algún +enojo, ó con su marido ó parentela y cogiendo sola á la miserable la +quitaban á golpes y palos la vida. Y no acababan de caer en la cuenta +del engaño, aun viendo por experiencia que no aprovechaba nada para +escaparse de la muerte esta receta. Proviene esto de una necia +imaginación que tienen de que las enfermedades provienen de causa +extrínseca y no de la interior alteración de los humores, porque no son +capaces de llegar á penetrar con el entendimiento á donde no alcanza la +grosería de los sentidos corporales (propiedad de todos los indios +occidentales), bien que por otra parte son hábiles y despiertos para +los demás. Y viendo que los Misioneros curaban con purgas y sales, no +acababan de persuadirse que la sangre y los otros humores de que se +alimenta la parte inferior del hombre podía corromperse y causar +malignos efectos y malas impresiones aun en el alma; por esto, por la +más leve indisposición se querían sangrar, y pidiéndoles el brazo, +respondían que no en él, sino en la parte que les dolía, había de ser la +sangría; y experimentando con estos remedios mejoría, dieron de mano á +los antiguos médicos burlándose de sus fraudes y engaños y execrando la +crueldad que habían usado contra las mujeres. + +Son de temperamento ígneo y vivaz más que lo ordinario de estas +naciones, de buen entendimiento, amantes de lo bueno, nada inconstantes +ni inclinados á lo malo, y por esto muy ajustados á los dictámenes de la +razón natural, ni se hallan entre ellos aquellos vicios é inmundicias +sensuales de la carne que á cada paso se ven y se lloran en otros países +de gentiles ya convertidos. Su estatura es por lo ordinario más que +mediana; las facciones del rostro no desemejantes de las nuestras, +aunque el color es de aceituna, con que fácilmente se distinguen de los +europeos; en pasando de veinte años se dejan crecer el cabello, y quien +le tiene mejor y más grande, tiene sobre los otros una cierta hermosura +señoril; no crian barba, sino tarde y poca. Cuanto al vestir, los +hombres andan totalmente desnudos; las mujeres traen una camiseta de +algodón que llaman _Tipoy_, con mangas largas hasta el codo y lo demás +del brazo desnudo; los caciques y los principales usan también de este +vestido, aunque un poco más corto. Adornan el cuello y las piernas con +muchas sartas de ciertas bolillas que parecen á la vista esmeraldas y +rubíes de que también usan para hacer sartas de cascabeles en los días +más festivos. Horádanse las orejas y el labio inferior, del cual cuelgan +plumas de muchos colores, y de éste traen pendiente un pedazo de estaño; +llevan también en la cintura una bellísima faja de plumas muy vistosas +por la diversidad y proporción de los colores. Son de ánimo valeroso, +guerrero y bien dispuestos en lo personal para el manejo de las armas, +una de las cuales es la flecha, en que son muy valientes y diestros; y +para prueba y señal de su destreza, traen colgadas muchas colas de +animales y plumas de pájaros que han cazado: otra de sus armas es la +macana ó maza, que es de una madera muy dura y pesada en forma de palas, +con que se juega en Europa á la pelota, solo que es más larga, en el +medio es gruesa y por los lados aguda como la espada para poder pelear +de cerca. + +No tienen gobierno ni vida civil, aunque para sus resoluciones oyen y +siguen el parecer de los más viejos. La dignidad de cacique no se dá por +sucesión, sino por merecimientos y valor en las guerras y en hacer +prisioneros á sus enemigos á quien asaltan sin otro motivo más que por +quitarles algún pedazo de hierro ó por alcanzar fama y nombre de +valerosos en la guerra. + +De genio totalmente contrario, son las naciones vecinas que viven +pacíficas y quietas en sus confines y por eso les es de terror y espanto +la milicia de los Chiquitos, los cuales, después de hacerles esclavos de +guerra como si fueren sus parientes en sangre, ó muy amigos, los casan +muchísimas veces con sus mismas hijas, aunque su matrimonio no se puede +llamar tal porque no es indisoluble; los particulares no se pueden casar +sino con una sola mujer, bien que pueden echarla de casa cuando se les +antoja y tomar otra. Solamente los caciques toman dos y tres mujeres, y +éstas, aunque sean hermanas, las cuales no tienen otro empleo que cocer +la chicha, corriendo por cuenta de los maridos el recibir y hospedar á +los forasteros y servirles con esta bebida que hacen de maíz, mandioca y +otras frutas; en el color se da algún aire al chocolate y en los +efectos es muy semejante al vino. + +La ceremonia que usan en sus casamientos es como sigue: Ningún padre +dará su hija á marido, si éste no ha hecho antes alguna proeza; por eso, +el que se quiere casar, sale antes á caza, y muertos cuantos animales +puede, da la vuelta con un centenar de liebres, y sin hablar palabra las +pone á la puerta de la mujer de quien está enamorado, y por la calidad y +cantidad de la caza, juzgan los parientes si la merece por esposa. + +La educación de sus hijos es en todo conforme á su tosquedad bárbara, +dejándolos vivir sin temor ni respeto de los parientes, hechos señores +de sí mismos, soltándoles las riendas para que corran á donde la +disolución y fervor juvenil de los años los arrastra. + +Viven pocos juntos como república sin cabeza, que cada uno es señor de +sí mismo, y por cualquier ligero disgusto se apartan unos de otros. + +Las casas no son más que unas cabañas de paja dentro de los bosques, una +junto á otra sin algún orden ó distinción; y la puerta es tan baja que +sólo se puede entrar á gatas, causa porque los españoles les dieran el +nombre de Chiquitos; y ellos no dan otra razón de tener así las casas +sino que lo hacen por librarse del enfado y molestia que les causan las +moscas y mosquitos, de que abunda extrañamente el país en tiempo de +lluvias, y también porque sus enemigos no tengan por donde flecharlos de +noche, lo cual sería inevitable si fuese grande la puerta; fuera de +ésta, no tienen otro ajuar que una estera bien débil que al más leve +soplo del aire se cae. + +Los libres y solteros, que después de los catorce años ya no viven más +con sus padres, viven todos juntos en una casa, que no es otra cosa sino +una enramada descubierta por todos lados, la cual sirve también, en +tiempo de sus visitas y cumplimientos, para recibir y alojar á los +forasteros que vienen de otras partes, á los cuales regalan con lo mejor +del país y con aquella su apreciada bebida, y acude todo el pueblo para +festejar y participar, junto con los forasteros, del refresco; pero +antes conjuran al demonio para que no venga á perturbar la alegría del +festín; la ceremonia es salir algunos de ellos de la choza y, con +grandes exclamaciones, dar en el suelo con las macanas. + +Sus festines y banquetes suelen durar dos ó tres días y noches enteras, +poniendo su mayor magnificencia y explendor en la copia y fortaleza de +aquel su vino, cuyos humos al punto se les suben á la cabeza y los +privan de aquel poco juicio y sexo que antes tenían, por lo cual sus +fiestas y alegrías acaban en riñas, heridas y muertes, porque los +rencores y odios guardados y encubiertos ó disimulados mucho tiempo en +lo más secreto del corazón por cobardía y temor, brotan y salen fuera en +estas ocasiones y vienen á las manos con furia. + +Después los forasteros, en agradecimiento, los convidan y llevan á sus +rancherías, correspondiendo con el mismo trato, cumplimientos y bárbara +cortesanía, y éstas son todas sus andanzas y peregrinaciones. Bien que +aunque no tengan forasteros á quien festejar y banquetear, son entre sí +muy frecuentes los convites á beber la chicha; y este ha sido el único y +no leve impedimento que se ha hallado en la vida política, y reducidos +por medio del santo bautismo al gremio de la Iglesia, siendo cosa muy +cierta y verdadera que _fustra docentur in fide, nisi ab eis removeatur +ebrietas_, que de ellos y de las otras naciones de estas Indias escribió +el doctísimo y sapientísimo obispo el ilustrísimo señor don Alonso de la +Peña Montenegro[IV.]. + +Por eso nuestros Misioneros pusieron todo esfuerzo desde los principios +en exterminar y arrancar este vicio, y juntamente aquellos festines y +banquetes; usaron de muchos medios, ya suaves, ya severos, de romper los +cántaros, reprenderlos, derramarles la chicha y deshacer sus brutales +juntas, cosa que les provocaba á cólera y á venganza á aquellos +bárbaros, que se enfurecían y exasperaban tanto, que muchas veces +echaron furiosamente mano á las macanas y á las flechas para matarlos. + +Quiso Nuestro Señor, finalmente, premiar sus industrias y santo celo, +desterrando y arrancando del corazón de aquellos bárbaros vicio tan +arraigado, mediante los sudores y virtud (como es constante opinión +entre nosotros) del P. Antonio Fideli, italiano, que fué el primero que +murió en esta apostólica empresa, por Marzo de 1702, consumido de las +fatigas y trabajos que padeció en cultivar esta nueva viña del Señor. + +Después de su muerte dejaron del todo estos pueblos la embriaguez y las +demás bárbaras costumbres, mudanza por cierto de la mano del Altísimo, +pues aun entre cristianos más cultivados se ve todos los días que los +dados á la embriaguez, es necesario un milagro de la gracia divina para +que le dejen; pues ¿cuánto más sería necesario para estos bárbaros que +le habían mamado con la leche? + +Su distribución y repartimiento del tiempo es el siguiente: Al rayar el +alba se desayunan, y juntamente tocan ciertos instrumentos de su música, +semejantes á las flautas, hasta que se seca el rocío, de que se guardan +como nocivo á la salud; de aquí van á trabajar, cultivando la tierra con +palos de madera, tan dura, que suple la carestía de arados ó azadones de +acero; trabajan hasta el medio día, y entonces se vuelven á comer. Lo +restante del día gastan en paseos, visitas y cumplimientos y en brindis +y meriendas, en señal de amor y amistad; anda alrededor un jarro ó vaso +de chicha, de que todos toman un sorbo, y también se ejercitan en muchos +juegos deleitables y caballeros. Uno, entre otros, es semejante al de +la pelota de Europa. Júntanse muchos en la plaza con buen orden, echan +al aire una pelota, y luego, no con las manos, sino con la cabeza, la +rebaten con maravillosa destreza, arrojándose aún en tierra para +cogerla. + +El mismo ceremonial de visitas practican entre sí las mujeres, que +tienen tiempo para hacer esto y mucho más, porque las haciendas +domésticas se reducen á solo proveer la casa de agua y leña, y guisar +con sólo agua un puñado de maíz, legumbres, zapallos ó alguna otra cosa +que han encontrado en el bosque, y sólo suelen hilar cuanto les basta +para hacerse el _Tipoy_ ó á lo más para tejer una camiseta y una red ó +amaca en que dormir con sus maridos; pero les cuesta mucho el labrar por +no tener aptos instrumentos. + +No duermen sino en el suelo sin otra cama que una estera, y á lo más +unos palos toscos y desiguales, juntos entre sí, y á no tener hechos +callos que les defienden de lo áspero de su cama, les sería de no leve +mortificación. + +Al ponerse el sol tienden su mesa para cenar, y poco después se retiran +á dormir. Sólo los libres ó solteros se juntan de noche á bailar entre +sí y á tocar junto á su Rancho, y de aquí van continuando la danza por +los caminos de esta manera: hacen una gran rueda y en medio ponen á dos +que tocan las flautas á cuyo compás canta y da vueltas toda la rueda sin +mudanza alguna; detrás de los hombres hacen otro semejante baile las +mujeres, y estos bailes duran dos ó tres horas, hasta que cansados se +echan á dormir. + +El tiempo de caza y pesca es después de haber hecho la cosecha del maíz +y del arroz. Repartidos en muchas cuadrillas van á los bosques por dos y +tres meses y cazan jabalíes, monos, tortugas, osos, hormigueros, +ciervos, cabras monteses; y para que no se corrompa la carne, usan +chamuscarla de manera que se pone dura como un palo; y se tiene por +dichoso quien trae su cesta ó canasta (á que llaman panaquíes) muy +llena, porque todos le dan el parabién y le aclaman de esforzado y +valiente. Por el mes de Agosto ya están todos de vuelta, porque es el +tiempo de la sementera. + +En materia de religión son brutales totalmente y se diferencian de los +otros bárbaros, pues no hay nación por inculta y bárbara que sea, que no +reconozca y adore alguna deidad; pero éstos no dan culto á cosa ninguna +visible ni invisible, ni aun al demonio, aunque le temen. Bien es verdad +que creen son las almas inmortales y á sus difuntos los entierran +poniéndoles en la sepultura algunas viandas y sus arcos y flechas para +que en la otra busquen á costa del trabajo de sus manos, con qué poder +vivir, y de esta manera quedan persuadidos que no les precisará el +hambre á querer volver á este mundo. Aquí paran, sin pasar adelante, á +investigar á dónde van á morar, ni quién es el artífice de tan bellas +criaturas que les dió el ser y le sacó de la nada, ni saben dar razón de +esto. + +A sola la luna honran con título de madre pero sin darla culto, y cuando +se eclipsa, salen con grandes gritos y aspavientos disparando al aire +una gran tempestad de flechas para defenderla contra los perros que +dicen que allá en el cielo andan tras ella y la muerden hasta que la +hacen derramar sangre de todo el cuerpo, que á su juicio es la causa del +eclipse; y todo el tiempo que éste dura, permanecen ellos en esta +función hasta que vuelve á su resplandor y estado antiguo. + +Cuando truena y caen rayos creen que algún difunto que vive allá con las +estrellas, está enojado con ellos, y aunque muchas veces caen rayos y +centellas, no hay memoria de que hayan hecho daño ni muerto á ninguno. + +No tienen, pues, ni adoran otro Dios que á su vientre, ni entienden en +otra cosa que en pasar buena vida, la mejor que pueden, viviendo en +todo como brutos animales. Aborrecen mucho á los hechiceros, y á los +otros familiares del demonio como á capitales enemigos del género +humano, y los años pasados hicieron en ellos un cruel estrago, +quitándoles las vidas; y ahora, con una ligera sospecha de que alguno +ejercita este oficio, al punto le despedazan á grandes golpes de sus +macanas. Son muy supersticiosos en inquirir los sucesos futuros por +creer firmemente que todas las cosas suceden bien ó mal, según las +buenas ó malas impresiones que influyen las estrellas; por esto, para +conocer los puntos de sus aventuras, observan, no ya el curso de los +cielos ó los aspectos benéficos de los planetas, que á tanto no +alcanzan, sino algunos agüeros que toman de los cantos de los pájaros, +de los animales y de los árboles y otros innumerables de este género; y +si sus pronósticos son infaustos, de enfermedades, contagios, ó de que +han de venir á sus tierras á hacer correrías los Mamalucos, para +maloquear, que es lo mismo que hacerlos esclavos, tiemblan y se ponen +pálidos como si se les cayese el cielo encima ó les hubiese de tragar la +tierra; y esto sólo basta para que abandonen su nativo suelo y que se +embosquen en las selvas y montes, dividiéndose y apartándose los padres +de los hijos, las mujeres de los maridos, y los parientes y amigos, +unos de otros, con tal división, como si nunca entre ellos hubiese +habido ninguna unión de sangre, de patria ó de afectos. Por esto les +parece menos insoportable el venderse los unos á los otros: el padre á +la hija, el marido á la mujer, el hermano á la hermana; y esto por +codicia de solo un cuchillo ó una hacha, ó de otra cosa de poca monta, +aunque los compradores sean sus mortales enemigos, que hayan de hacer de +ellos lo que su odio, pasión ó enemistad les dictare. Lo cual ha dado no +poco que entender á los ministros del Evangelio para reducirlos á que +vivan juntos en un paraje y en unas mismas casas donde se porten como +racionales y puedan ser instruídos en los misterios de la santa fe para +creerlos, y en los preceptos de nuestra santa ley para observarlos. + +Con todo eso y el no conocer ni venerar deidad alguna ni hacer estima +del demonio, era muy buena disposición para introducir en ellos el +conocimiento del verdadero Dios, tanto más que no permitían viviesen +entre ellos los que tuviesen trato familiar con el demonio, gravísimo y +antiguo impedimento para conducir á la ciega gentilidad al gremio de la +Santa Iglesia, con que estaban como una materia primera, indiferente y +capaz de cualquiera forma, por singular providencia del cielo, que no +permitiese se adelantase á tomar posesión de sus almas antes que la ley +de Dios, secta ninguna ó idolatría de las muchas que tenían las naciones +confinantes, con ser así que decían mucho con su genio y bárbaras +costumbres. + +Lo que toca á su idioma y lenguaje es tan difícil, que para saberla y +aprenderla no basta muchos años. No quiero hablar en este punto, sino +que se oiga á un misionero que escribiendo los años pasados desde +aquellas misiones á un confidente suyo, se lamenta mucho de que por más +conato que puso, no pudo aprenderla. «Cada Ranchería (dice) usa lenguaje +diferentísimo y difícil, y mucho más que todos, el de los Chiquitos, lo +cual me causa grande pena y desconsuelo y me falta poco para persuadirme +que no podré emplear mis sudores y fatigas en provecho de esta nueva +cristiandad por falta de lengua. Hasta ahora no se ha acabado el +Vocabulario, y estando aún en la C, hay ya veinticinco cuadernos. La +Gramática es dificilísima y el artificio y definición de los verbos es +increíble. No hay paciencia para haber de decir con diferentes verbos y +conjugaciones: yo amo; yo amo á Pedro; yo lo amo; yo me amo; yo la amo; +yo le amo; por esto amo; con tal inconsecuencia en las conjugaciones, +que aprovecha poco saber conjugar un verbo para poder hacer lo mismo con +otro. En cinco meses que ha que estoy aquí, apenas he aprendido cuatro +conjugaciones, habiendo sudado y trabajado de noche y de día. Juzgo que +los que deben venir acá han de ser mozos santos y hábiles, porque de +otra suerte, nunca harán nada. Los gentiles de otras naciones no pueden +aprenderla sino cuando niños. El P. Pablo Restivo, que con un mes de +estudio en la lengua Guarany pudo ejercitar nuestros misterios en todo +el tiempo que ha estado aquí, nunca se ha atrevido á predicar. El P. +Juan Bautista Xandra, por haber venido adulto, entiende poquísimo. De +los Padres más antiguos que cuentan veinticinco y más años de Misioneros +en estas Reducciones, ninguno hay que lo sepa con perfección y dicen que +á veces los indios no se entienden entre sí. ¿Qué diré de la +pronunciación? De cuatro en cuatro echan de la boca las palabras y nada +se entiende, como si no pronunciasen nada. Pondré aquí el alabado y la +forma de persignarse, como le cantan todos los días, no como le +pronuncian, porque si uno lo lleva escrito en la mano, no los podrá +entender una palabra, y no sé como se pueden entender entre sí.» + +Alabado sea el Santísimo Sacramento que está + _Anauscia_ _Santisime Sacramento_ _naqui_ _ane_ + +en el Altar, y también la Virgen Santa María + _ycu_ _Altar_, _inta yto_ _Virgen Santa Maria_ + +desde su origen está libre y pura cuando + _ninnemooco_ _oximanane_ _quichetenna_ _onumo_ + +tuvo principio el Ser del primer pecado + _ayboyi_ _yy_ _tnicocinitanna_ _ninihaiti_ + +antiguo. +_ticanni_. + +La fórmula de hacerse la señal de la santa cruz es de la manera que se +sigue: + +Por la señal de la Santa Cruz defiende á nosotros +_Oi naucipi_ _Santa Crucis_ _oquimay_ _zoychacu_ + +Dios nuestro de aquellos que aborrecen + _Zoichupa_ _mo_ _anama_ _po_ _chineneco_ + +à nosotros en el nombre del Padre +_zumanene_ _au_ _niri_ _naqui_ _Yaytotik_ + +y del Hijo y del +_ta_ _naqui_ _Aytotik_ _ta_ _naqui_ + +Espíritu Santo. +_Espiritu Santo_. + +«¿Qué le parece á V. R.? ¡Extraña cosa por cierto! He escrito aquí estas +palabras para que V. R. me tenga compasión y ruegue á Nuestro Señor me +conceda alguna cosa del don de lenguas. Es verdad que tiene una cosa de +bueno esta gente, que aunque uno pronuncie mal y hable peor, luego al +punto le entienden.» + +Esta es la carta de aquel misionero y esta es la dificultad más ardua, +pero la más necesaria de vencer en quien emprende el oficio de la +predicación apostólica de esta provincia. + +Y á la verdad, lo que más espanta y detiene el celo de operarios muy +fervorosos, es tanta diversidad de lenguas, pues á cada paso se +encuentran en estos pueblos una ranchería de cien familias, á lo más, +que tiene lenguaje muy diverso de los otros del contorno, causa de que +sean tantas las lenguas, que parece increíble. Más de ciento cincuenta +lenguas y más diferentes entre sí que la española y la francesa, +hallaron los PP. Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda en las naciones +que pueblan las riberas del Marañón, cuando por orden de Felipe IV +entraron á reconocer aquellas provincias; en quince lenguas, si mal no +me acuerdo, se habla en las misiones de los Moxos, siendo así que no +llegan los convertidos á treinta mil; y en estas nuestras Reducciones de +Chiquitos hay neófitos de tres y cuatro lenguas. Con todo esto, para +quitar este impedimento á la santa fe, se ha procurado que todos los +indios aprendan la lengua de los Chiquitos, lo cual no se podrá hacer en +adelante, porque si las naciones en cuya conversión se trabaja ahora, +pasan del número de tres ó cuatro mil almas, será necesario hacer otra +nueva Reducción y nos veremos obligados á acomodarnos á su lengua, para +lo cual habrán los Misioneros de estudiar precisamente la lengua de los +Mototocos, que usan los Zamucos, y la de los Guarayos que hablan en +Guarany, fuera de la lengua de los Chiquitos. + + + + +CAPÍTULO III + +Descubren los españoles la nación de los Chiquitos y +destrúyenla, así ellos como los Mamalucos, de quienes +se da una sucinta relación. + + +Nuflo de Chaves, el año de 1557, navegó por orden de Domingo Martínez, +gobernador del Paraguay, hacia el origen del río que da nombre á toda la +provincia, acompañado de trescientos soldados, con el fin de fabricar un +castillo en una isla que estaba junto al afamado lago de los Xarayes, +con pretexto de avecindarse más al Perú. + +Entróse tierra adentro del país de los Chiquitos, y caminando cosa de +setenta leguas hacia el Poniente, fabricó á la falda de una montaña una +población, á quien puso por nombre Santa Cruz de la Sierra. Pero +disgustados muchos de los suyos con Nuflo de Chaves por esta causa, se +volvieron á su tierra. + +Los que se quedaron en Santa Cruz, con su afabilidad y buen trato +ganaron la voluntad y afecto de los paisanos, y dividiéndolos en +encomiendas les obligaron á que cada año diesen á los encomenderos algún +poco de algodón y algunas vituallas en señal de vasallaje. Mas como el +interés no tiene freno, ni gobierno, ni leyes con que regularse, algunos +que tenían una insaciable codicia de enriquecer, empezaron á cargar de +modo á los nuevos súbditos, que eran insufribles á su pobreza; y no +satisfechos con eso, les quitaban los hijos á las madres para servirse +de ellos; por lo cual, amotinándose algunos indios, se rescataron y +libraron de aquellos maltratamientos, con muerte de sus señores; y de +allí á poco fué común el motín en todos los indios, hasta que por orden +del virrey del Perú, D. Francisco de Toledo, se mudaron á otra parte los +españoles, fabricando la ciudad de San Lorenzo, cabeza de la provincia +de Santa Cruz, cincuenta leguas más al Occidente. + +Los pueblos Penoquís y otros confinantes no quisieron desamparar el +nativo suelo, y con la antigua libertad se volvieron á los ritos +bárbaros y gentílicos. No obstante el mandato del Rey, no fué obedecido +de todos los españoles, porque algunos se fueron entre los Moxos, +doscientas leguas distante de San Lorenzo, y embarcándose en una pequeña +embarcación en el río Mamoré, entraron por la boca del río Marañón en el +Oceano, y con no poca ventura, llegaron á Europa; otros se quedaron en +los Chiquitos, y al pie de una montaña fabricaron un pueblecillo á quien +llamaron San Francisco, junto al cual está hoy fundada la Reducción de +San Francisco Xavier. + +El tiempo que aquí vivieron fundaron algunas encomiendas de Quicmes +Paraníes y de Suberecas, las cuales se vieron precisados á dejar, cuando +abandonado también aquel lugar, se retiraron á tomar casa en San +Lorenzo. Sólo algunos Quicmes y Paraníes se fueron con ellos y fundaron +en Cotocá, tierra poco distante de aquella ciudad, y hoy están debajo +del cuidado y gobierno espiritual de nuestra provincia del Perú. + +Poco después de esta mudanza, deseosos los bárbaros de tener algunas +herramientas, pasando el Guapay se ponían en celada escondidos en las +matas, y aguardando la ocasión de la noche, asaltaban los villajes á los +españoles, robando cuantos más cuchillos, hachas, azadones y otros +pedazos de hierro podían, sin causar otro daño; pero como creciendo la +codicia en los bárbaros creciese también la audacia, se atrevieron á +coger á los campesinos, y matarlos á su salvo. + +Espiaron los vecinos quiénes eran los que hacían el daño, y advirtiendo +que eran los Chiquitos, quisieron volver sobre ellos los daños +recibidos, pero muy á su costa, porque dos veces volvieron con la peor +parte y se vieron constreñidos á retirarse, perdiendo el crédito y la +honra. + +Heridos altamente los españoles en lo más vivo de la reputación, +sentidos de que osasen los bárbaros manchar la gloria y nombre que á +costa de tantos sudores y tanta sangre habían ganado entre todas las +naciones, no haciendo ya caso del daño recibido en sus haciendas, sino +sólo de la pérdida de la honra, poniendo en armas un trozo de gente, más +respetable por su valor que por su número, presentaron batalla á los +enemigos, los cuales divididos unos de otros, á los primeros mosquetazos +fueron desbaratados, quedando muchos de ellos prisioneros de guerra. + +Perdieron con este género de armas su nativo coraje los Chiquitos; y +para defenderse en lo venidero del enojo armado de los vencedores, +derramados y divididos, se huyeron á las selvas, apartándose á lo más +retirado y espeso de los bosques; con todo eso, aun aquí les dieron caza +los españoles muchas veces para vengar su afrenta, que tenían muy fija +en el corazón, haciendo esclavos para su uso muchas cuadrillas de +ellos; hasta que abatida con tantos golpes la altivez de los Chiquitos, +vinieron el año de 1690 mensajeros de parte de los Pacarás, Zumiquies, +Cozos y Piñocas á San Lorenzo, en nombre de sus caciques, á pedir merced +y paz á D. Agustín de Arce, Gobernador en la ocasión de Santa Cruz, con +que cesaron las hostilidades de los españoles, pero no se pudieron ver +libres de los gravísimos daños y pérdida de gente originada, así de las +guerras pasadas como de los frecuentes contagios y por otros desastres +que echo de buena gana en olvido, por no atribuir á culpa común de +todos, lo que ha sido sólo malicia particular de algunos pocos. + +Ha sido también causa de su disminución las contínuas correrías ó +malocas (como llamamos acá) de los Mamalucos del Brasil, que pasando el +río Paraguay y haciendo grandes presas en estos miserables, han reducido +á poco menos que nada estos pueblos. Y ya que muchas veces habré de +escribir las maldades de esta gente, no será fuera del intento de dar de +ellos aquí una breve noticia. + +Había la valerosísima nación portuguesa fundado muchas colonias en las +partes Mediterráneas del Brasil, una de ellas era Piratininnga, ó como +otros dicen, San Pablo. Sus moradores, por falta de mujeres europeas, +mezclaron su noble sangre con la vilísima de los bárbaros, mejor dijera +que le mancharon, porque los hijos, saliendo más semejantes á las madres +que á los padres, degeneraron en breve de manera que avergonzadas y +corridas las ciudades vecinas, renunciaron su amistad; y porque la +vileza de éstos no empañare ni aun levemente los candores de la +generosidad del nombre lusitano en el mundo, los llamaron Mamalucos. +Mantuviéronse éstos mucho en la devoción á Dios y á su príncipe por el +celo del admirable P. Joseph Ancheta y sus compañeros, que fundaron allí +Colegio; hasta que cansados de vivir ajustados á los dictámenes de la +conciencia, y perdiendo el temor á las leyes, echaron á nuestros Padres +y sacudieron el yugo de ambas majestades, divina y humana de tal manera, +que obedeciesen al Rey de Portugal cuando les estuviese bien, y á Dios, +cuando la necesidad fuese extrema. + +A éstos se juntaron gran número de hombres perdidos, italianos, +españoles, holandeses y la hez de todas las naciones, que para librarse +de las penas merecidas por sus delitos, ó para vivir dando rienda á todo +género de vicios y deshonestidades, y también corrompido de las feas y +malignas impresiones de los herejes modernos, acrecentar el número y el +orgullo de los habitadores y moradores de San Pablo. + +Y á la verdad, el sitio de la ciudad, el clima de la tierra, todo era +muy á propósito para su genio depravado y vida brutal. Está fundada unas +trece leguas del Oceano sobre unos peñascos que por todas partes +alrededor forman precipicios que hacen inaccesible la entrada, si no es +por una angosta senda, que pueden impedir bien pocos hombres; á la falda +de la montaña hay algunas aldeas para el servicio del Gobernador, de los +forasteros y de los mercaderes, á quienes no se permite pasar más +adelante; el clima es templadísimo por estar en veinticuatro grados +entre las dos zonas tórrida y templada, y el aire tan puro y saludable +que le hace uno de los más amenos y deliciosos países de estas Indias +Occidentales. + +La tierra, ya por beneficio de la Naturaleza, ya por industria del arte, +produce todo lo necesario para pasar la vida con comodidad, +abundantísima de trigo, ganado, azúcar y otros aromas de que puede +proveer á las tierras vecinas con abundancia, ni les faltan tampoco +ricos minerales de oro y otros metales. Libres, pues, de toda ley los +naturales de esta ciudad, se dieron á discurrir por el contorno, +haciendo esclavos á los indios en gran multitud, robándoles su +hacienda; y viendo que no ha hecho algún castigo en ellos, sino +publicado solamente algunas prohibiciones y edictos que no han sido +obedecidos, han proseguido por espacio de ciento treinta años en sus +infames latrocinios, que fuera de dos millones de almas que se sabe han +destruído ó reducido á miserable esclavitud, han hecho despoblar algunas +ciudades de españoles y más de mil leguas en tierra hacia el Marañón, +experimentando esta nuestra provincia las primeras furias de su arrojo +en la destrucción de catorce Reducciones que se habían fundado con +increíbles trabajos y sudores en la nación de los Guaraníes, que en +número de cerca de quinientos mil se había reducido al gremio de nuestra +santa fe. + +Verdad es que en tantas presas no gozan de cien partes la una, porque la +mayor parte, consumida de los trabajos é incomodidades del camino hasta +San Pablo, fallece antes de llegar, y los otros empleados en la labor de +las minas ó en el cultivo de los campos, con poco sustento y muchos +azotes y malos tratamientos, no estando por otra parte acostumbrados al +trabajo, en poco tiempo se consumen y aniquilan; y sé por cédula real +que he visto, que de trescientos mil indios cautivados en espacio de +cinco años, no llegaron á salvamento al Brasil más que veinte mil. Ni +ha sido éste sólo el daño que nos han causado estos crueles hombres; lo +peor es el habernos hecho aborrecibles y abominables á todas las +naciones, usando de las mismas trazas é industrias de que usan y se +valen nuestros Misioneros para reducir los gentiles al conocimiento del +verdadero Dios y á la observancia de su santa ley. Fingen, pues, los +dichos Mamalucos que son jesuitas, usando el nombre de Padre, nombre +venerable y que estima mucho á toda la gente, aun á los infieles; hácese +uno súbdito, otro superior, y aun Provincial; y en la rota que +padecieron los españoles el año 1696 fué hecho prisionero uno, llamado +Juan Rodríguez, á que añadía el título de Payguazú, que en Guaraní es lo +mismo que Padre Grande. + +Después, enarbolando cruces y mostrándoles retratos de Cristo Nuestro +Señor y su Santísima Madre, entran en las tierras, acariciando la gente +con regalos y brujerías, persuadiéndoles dejen su nativo suelo y sus +pobres Ranchos para fundar una numerosa Reducción, junto con otros +pueblos; y cuando ya los tienen asegurados, meten en prisiones á los +caciques y principales y se llevan por delante la chusma. + +Esta infernal astucia nos ha hecho totalmente sospechosos á estas +naciones, y muchas veces corremos riesgos de la vida y se nos malogran +las empresas, como nos ha sucedido en los viajes por el río Paraguay, en +que ningún infiel se quiere fiar de nosotros. + +Pero no deja Nuestro Señor sin castigo, aun en esta vida, maldad tan +enorme, porque los más tienen malas muertes, y lo peor es que raro es el +que de ellos se arrepiente y pide perdón de sus culpas y maldades, +porque se dejan arrastrar de la desesperación y se van al infierno; y +hay sujeto de los nuestros, testigo de vista, que dice que en la rota +sobredicha el año de 1696, ninguno de los que murieron en el campo ó se +ahogaron en el río, pidió confesión ni dió señal alguna de +arrepentimiento. + +Pero no obstante que dichos Mamalucos, ya con engaños, ya con bocas de +fuego, han hecho tan horrendo estrago en estas naciones, incapaces de +resistirles con sus débiles y flacas armas, algunas veces, en no pocos +reencuentros, han vuelto con las manos en la cabeza, y ha sido sujetado +su orgullo por los indios; porque éstos, arrestados de una vez á morir ó +vencer, se han portado con tal valor y esfuerzo, que ya en emboscadas, +ya en campaña abierta, cara á cara han vencido el orgullo enemigo, +quedando prisioneros los que querían echar en prisiones á los indios. + + + + +CAPÍTULO IV + +Da principio el P. Joseph de Arce á la nueva Iglesia +de los Chiquitos, vencidas muchas dificultades. + + +Entrado, pues, ya el año de 1691 pasó el Padre Provincial de esta +provincia, Gregorio de Orozco, á visitar el Colegio de Tarija para +entrar por allí á las tierras de los Chiriguanás y probar á lo menos por +algún poco de tiempo las incomodidades que sus súbditos habían de +tolerar después años enteros y hallarse en alguno de tantos peligros en +que después ellos habían de vivir continuamente. Aquí recibió las cartas +del gobernador de Santa Cruz de la Sierra y las súplicas del P. Arce, +que desde Tariquea había venido para meter fuego más de cerca á negocio +de tanto servicio de Dios y bien de las almas, con esperanza de que +algún día tendría la fortuna de regar con sus sudores aquel nuevo campo +y de derramar en él, por último, su sangre, predicando la fe. + +Hallóse perplejo el Provincial en la resolución que tomaría, porque el +celo de la salud de las almas le persuadía abrazase á un mismo tiempo +muchas empresas y diese principio, cuanto le fuese posible, á nuevas +obras para la dilatación de la fe; por otra parte, veía la grande +carestía de operarios que había y que apenas se podían mantener las +Misiones antiguas, cuanto más emprender otras nuevas. + +Pesando, pues, atenta y maduramente estos motivos, le pareció que el +primero no solo contrapesaba, sino prevalecía al segundo, esperando en +Dios que le proveería de Misioneros, como de hecho sucedió, pues +llegaron aquel mismo año á Buenos Aires cuarenta y cuatro sujetos de la +Compañía, que darán mucha materia á la historia de esta provincia, y los +despachaba de España el P. Procurador de esta provincia, Diego Francisco +de Altamirano, á cargo del P. Antonio Parra, que venía por superior de +todos. + +Con esto el P. Orozco ordenó al P. Arce que fuese en busca del origen +del río Paraguay explorando en el ínterin las voluntades de los +Chiquitos y de las otras naciones que hallase dispuestas á recibir el +Santo Bautismo, y que á lo largo de la costa de aquel río esperase á los +Padres Constantino Díaz, natural de Ruinas, en Cerdeña; Juan María +Pompeyo, de Benevento, en el reino de Nápoles, Diego Claret, de Namur, +en la Galo-Bélgica; Juan Bautista Neuman, de Viena, en Austria; Enrique +Cordule, de Praga, en Bohemia; Felipe Suárez, de Almagro, en la Mancha, +y Pedro Lascamburu, superior de todos, de Irún, en Guipúzcoa; todos los +cuales, saliendo de las Misiones de los Guaraníes, emprendían por agua +el camino hacia el lago de los Xarayes para ser sus compañeros en la +conversión de aquellos pueblos. + +Alegre el santo varón con la posesión de tanta dicha, como verse digno +de una señalada Misión, sin perder punto de tiempo, se partió de Tarija +con el hermano Antonio Rivas, y llegando á Santa Cruz de la Sierra, se +aparejaba ya para pasar adelante en su derrota, cuando el infierno, que +interesaba tanto en que se embarazasen sus designios, levantó contra él +un torbellino de persecución tan fiero, que si no hubiera encontrado con +un corazón y celo tan apostólico, hubiera bastado á contrastarle +totalmente: porque habiendo sucedido otro Gobernador, á D. Agustín de +Arce, mudaron las cosas de semblante y tomaron otro color, y sabiendo +sus intentos, procuraron apartarle de su propósito con cuantas más +razones y autoridad pudieron, diciéndole era aquella una empresa que no +saldría felizmente por más fatigas que padeciese por conseguirla; que +siendo los Chiquitos, como decían, muy bárbaros y bestiales, ¿cómo había +de poder sujetarlos de grado al yugo de Cristo y refrenar sus depravadas +costumbres con la estrechez de la ley Evangélica, cuando ellos jamás +habían querido aplicarse á ninguna de tantas idolatrías de los +confinantes con ser muy conformes con la disolución de sus procederes? +¿Cómo había de introducir el amor de Dios y del prójimo en corazones +faltos, aun de lo que la naturaleza dicta á las fieras más crueles y +salvajes? Que era mucha su animosidad, si ya no era temeridad revestida +de celo, en querer arrojarse á morir, cuando menos mal le fuese, á ser +vendido bárbaramente; que no se fiase de la voluntad que aquéllos +salvajes habían mostrado de ser cristianos, pues todo lo hacían á fin de +dejar descuidar á los españoles, y cogiéndolos de improviso, robarles +las haciendas con insultos. Y que cuando aquéllas razones no les +conveciesen para desistir de la empresa, advirtiese y supiese que el +clima era sobremanera nocivo á la complexión de los extraños, y que +padeciendo casi todos los años contagio aquellos pueblos, no le +perdonarían á él. Que por tanto enderezase sus designios á otra mies y +escogiese otro campo que correspondiese el cultivo con fruto más digno +de sus fatigas. + +Con estos y otros argumentos de este jaez procuraban muchos caballeros +(mejor diré el mismo infierno) apagar la encendida caridad que ardía en +el pecho del P. Joseph, pero viendo que nada aprovechaba, intentó otra +máquina más formidable. Esta fué el interés, único contagio de las cosas +hechas, ó que se han de hacer por Dios. + +Habíase formado tiempo antes una Compañía (llamémosla así) de mercaderes +europeos que hacían feria de los indios, y los compraban tan baratos, +que una mujer con su hijo, valía tanto como entre nosotros vale una +oveja con su cordero. + +Entraban éstos en las tierras de los indios circunvecinos y en breve +tiempo hacían gran presa de esclavos; y cuando no tenían bastantes, so +color de vengar alguna injuria recibida, daban de improviso sobre las +Rancherías y pasada á cuchillo la gente que podía tomar armas, ó si no +abrasada viva dentro de sus casas, llevaban cautiva la chusma, y vendían +en el Perú estas mercancías muy caras, con que al año montaba la +ganancia muchos millares de escudos. + +Llevaba muy mal la piedad de los españoles que la codicia destruyese y +acabase aquellos pueblos é infamase el buen nombre de la nación, y no +menos se sentía la fe de que tales maldades de los suyos la +desacreditasen ó hiciesen sumamente abominable con todas aquellas +naciones; pero por no romper á las claras con aquellos mercaderes y +alborotar la provincia, no se atrevían los Regidores á reclamar en +Tribunal Supremo; hasta que los años pasados, estimulados de nuestros +misioneros, de los Moxos y de los Chiquitos, se quejaron gravemente en +la Real Audiencia de Chuquisaca, pero por haber ido á defender +mercancías tan inícuas en la Audiencia cierta persona de mucha autoridad +y juntamente muy rica y poderosa, aquel sapientísimo Senado, temeroso de +alguna revolución en la provincia, tuvo por consejo más acertado remitir +toda la causa al Príncipe de Santo Bonol Virey y Capitán general de +estos Reinos de Perú, quien con cristiana piedad despachó rigurosas +provisiones, so pena de perdimiento de bienes y destierro del país, á +cualquiera que osase comprar y vender á los indios: y al Gobernador que +lo permitiese, condenó en privavación de oficio y multó en doce mil +pesos para el Fisco Real. + +De esta manera, con incomparable gozo y júbilo de los españoles, se +desterró y exterminó totalmente de toda aquella provincia de Santa Cruz +de la Sierra esta infame mercancía, que apoyada de la codicia se había +mantenido allí de pie firme, con gran dolor de los celosos. + +He querido referir aquí todo lo dicho, atendiendo más al enlace de los +infieles que á las circunstancias de los tiempos en que sucedieron. +Prosigamos ahora nuestra historia. + +Habiendo, pues, llegado el P. Joseph á Santa Cruz, halló entablada tan +de asiento esta mercancía, y tan apoyada con la autoridad de gente de +mucha suposición, que á pecho menos constante y firme que el suyo, á +quien nunca asustó el miedo, ni respeto humano, hubiera sido imposible +resistir á la fuerza de tantos contrastes; por lo cual es inexplicable +lo que padeció y trabajó para desarraigar trato tan inícuo; porque +echando de ver los interesados que de poner los nuestros el pie en +aquellas naciones se les había de seguir menoscabo cierto de sus +intereses y aun acabárseles del todo, se le opusieron con todo el +esfuerzo posible, previendo de antemano lo que no mucho tiempo después +sucedió, que nuestros católicos reyes, por instancias de los nuestros, +harían aquellos pueblos vasallos suyos, y libres é independientes y los +encabezarían en su Real Corona, de que les resultaría ruina irreparable +de su grangería. + +Pero fueron vanas todas las baterías que asestaron contra su designio, +porque cuando este santo varón conocía era voluntad de Dios lo que +emprendía, no había respeto humano, miedo de peligro, ni fuerza de +embarazos poderosa á hacerle dar un paso atrás, ni desistir de lo +comenzado. + +Interpuso ruegos y súplicas muy eficaces y supo hablar con tanta energía +de espíritu, que aquellos mercaderes, teniendo la nota de impíos y +crueles, se dieron por vencidos, mejor diré y con más verdad, +persuadidos á que, ó consumido de los muchos trabajos que era preciso +padecer, ó muerto á manos de los bárbaros, acabaría en breve la vida, le +dieron paso franco para que desahogase su santo celo. + +Sólo faltaba ya quien le sirviese de guía en su viaje, porque sin ella +era imposible entrar y penetrar las tierras de los Chiquitos; y me +persuado que el no hallar por entonces algún práctico en los caminos, +fué astucia y traza del demonio, que preveía la ruina que había de +causar á su partido el celoso Misionero. Pero era éste incansable y no +dejaba piedra por mover para conseguir su condución á aquellas +provincias; con que á costa de bastantes trabajos halló, finalmente, +dos hombres de aguante, con quienes se concertó para que le guiasen y +llevasen hasta las primeras Rancherías de los Piñocas. + +Triunfante, pues, de esta manera de todo el infierno, que contra él se +había conjurado, se puso en camino á los nueve de Diciembre; y sabiendo +que el contagio hacía por aquel tiempo gran riza en aquella gente, cada +momento le parecía un siglo por llegar cuanto antes y poder remediar, ya +que no los cuerpos, á lo menos las almas de aquellos miserables. + +Por eso le parecía poco arrojarse por los despeñaderos, subir sierras +muy altas, vadear ríos muy peligrosos, meterse por pantanos muy +cenagosos y profundos y pasar otros grandes riesgos de la vida; antes en +todos éstos se hallaba una suavidad indecible, llevando siempre muy fijo +el corazón y la mente en el extremo abandono en que se hallaban aquellos +pobres gentiles; no tenía reposo ni quietud viendo la pérdida de tantos; +y lo que más le llegaba al alma, que ellos mismos, de grado, pedían ser +lavados en las saludables aguas del santo bautismo. + +Por fin, á los últimos de Diciembre, llegó más muerto que vivo por los +muchos trabajos, fatigas y molestias que sufrió, á las tierras tan +deseadas de los Piñocas. + +Inexplicable fué el consuelo que recibió el buen Padre de ver +satisfechos plenamente sus ardientes deseos; pero templaban su júbilo +las graves miserias y aflicciones de sus amados Chiquitos; sacábale +muchas lágrimas á los ojos el ver aquellos desdichados tendidos y +arrojados por los suelos: unos en descampado, sin abrigo alguno, otros +con sólo el reparo de una choza cubierta sólo de algunas hojas de +árboles, y otros luchando con la muerte, y muchos muertos en su +infidelidad; traspasábale el corazón oir á algunos lamentarse +inconsolablemente por haber muerto sus parientes sin haber tenido la +dicha de ser (decían) hijos de Dios, como ellos con grande instancia lo +habían pedido. Pero en medio de tanta calamidad fué de grande consuelo y +alegría á aquellos bárbaros ver en sus países un ministro de nuestra +santa fe. + +Recibiéronle y tratáronle con tierno afecto, dándole de buena gana parte +de su pobreza y regalándole con algunas frutas silvestres, que eran las +delicias de más precio que tenían en aquellas miserias. Suplicáronle se +quedase con ellos y no los abandonase en medio de tanta aflicción, +prometiendo levantarle iglesia y casa y proveerle de lo necesario para +su sustento. Condujéronle desde aquí á un paraje poco distante, +diciéndole que escogiese allí sitio acomodado y que luego se pasarían +todos juntos á fundar una Reducción. + +Viendo, pues, y considerando el P. Arce la buena disposición de la +gente, y que si se ausentaba de ellos los dejaba en un total desamparo, +se resolvió á quedarse; y estando ya próximo el tiempo de las lluvias +que inundan las campañas y cierran los caminos para ir á encontrar en +las riberas del río Paraguay á sus conmisioneros, que venían de las +Reducciones de los Guaraníes, le pareció más conforme á las órdenes que +llevaba de su Provincial hacer aquí alto y dar principio á aquella nueva +cristiandad que daba tan buenas esperanzas de que correspondería en +adelante con la multitud y fervor de los fieles al cultivo y celo de los +obreros evangélicos. + +No es fácil decir el contento y júbilo que de esta resolución recibieron +los indios, rebosándoles á los ojos la alegría del corazón en tiernas +lágrimas de consuelo que derramaban, y festejando con ademanes y +ceremonias propias suyas aquella determinación; y por estar tan flacos +que apenas se podían tener en pie por el reciente contagio, pusieron +luego por obra lo que habían prometido, y el último día del año +escogieron sitio para fabricar iglesia, donde enarbolando una gran cruz +y estando todos arrodillados en tierra, entonó el Padre las letanías de +Nuestra Señora, consagrando de esta manera aquella provincia que había +de ser tan fiel á Dios Nuestro Señor y tan devota de su Santísima Madre. + +Y yendo aquel día todos juntos á cortar madera al bosque para la +fábrica, trabajaron con tanto fervor y brío, que en menos de dos semanas +se acabó y perfeccionó la iglesia, pobre y tosca en lo material, pero +preciosa por la piedad de los artífices, que á competencia se esmeraban +en trabajar en la obra. + +Dedicóse al glorioso apóstol de las Indias San Francisco Xavier, para +que desde el cielo mirase propicio con ojos de piedad aquella viña +inculta de gentilidad, y la convirtiese con celestiales bendiciones en +Jardín del Paraíso. + +No le salieron al Padre fallidas sus esperanzas. Todos, así por la +mañana como por la tarde, se juntaban aquí á oir la explicación de la +doctrina cristiana, y por el ardiente deseo que tenían de ser cuanto +antes contados y escritos en el número de los hijos de Dios, no le +dejaban tiempo para tomar el sueño preciso, ni para comer ó rezar el +Oficio Divino, preguntándole aquello que, ó no habían entendido bien, ó +de que se habían olvidado, con lo cual en breve se hicieron dignos de +la gracia; pero con muy acertado consejo determinó diferírsela por algún +tiempo á los adultos para que el deseo de ser cristianos los estimulase +á desarraigar cuanto antes su innata barbarie y olvidar sus brutales +costumbres, que aprendiéndose desde la cuna y creciendo en ellas con los +años y convirtiéndolas casi en naturaleza con el uso, se olvidan +difícilmente y no se dejan sin gran trabajo. + +Bautizóse solamente como cosa de cien niños, algunos de los cuales antes +de perder la inocencia bautismal fueron á gozar de Dios, siendo +primicias de aquella nueva Viña del Señor. + +Era indecible el gozo y consuelo del ferviente Misionero, viendo crecer, +por medio de la gracia del Espíritu Santo, á aquellas plantas noveles, +no sólo en la piedad, sino en el número; porque corriendo la voz de que +había en el país un predicador de la ley santa, los indios Penoquís, que +estaban más adelante, hacia Santa Cruz la Vieja, le despacharon una +embajada pidiéndole les hiciese una gracia y se dignase visitarlos, +porque querían hacerse también ellos cristianos, y que si no iba, ellos, +con su buena licencia, vendrían á verse con él. Respondióles el santo +Padre que viniesen muy enhorabuena que los recibiría á todos con los +brazos abiertos. + +Vinieron, pues, y con ellos creció tanto el número de los Catecúmenos, +que ya la iglesia, aunque muy grande, no era capaz de tanto concurso, y +fueron tantos los trabajos del santo varón, que sin tomar descanso, +sudaba de día y de noche en cultivar aquellas almas, que aunque el vigor +de la caridad le daba espíritu y aliento para sufrir los trabajos, con +todo eso cayó enfermo de pura flaqueza del cuerpo que se rindió +debilitado al grande peso de las fatigas y contínuas incomodidades en +que vivía, y asaltándole una ardientísima fiebre que no le dejaba tener +en pie, se vió precisado á postrarse en el duro suelo debajo de una +choza descubierta por todos lados, en la cual, falto de todo conorte y +destituído de todo remedio humano, en pocos días le consumió y trabajó +tanto, que se vió reducido poco menos que á los últimos períodos de su +vida. + +Pero Dios Nuestro Señor, con las dulzuras y remedios del cielo, de que +en lances tales suele ser liberalísimo con sus siervos, le confortó de +tal manera, que en brevísimo tiempo pudo levantarse y volver á las +tareas primeras. Pero apenas se había recobrado, cuando con gran dolor +de su corazón se vió precisado á volver á Tarija, á fin de entender la +voluntad del nuevo Provincial de esta provincia, P. Lauro Núñez. + +Despidióse, pues, de sus neófitos con mutuo sentimiento y dolor por el +amor que el P. Joseph les tenía, y con que ellos le correspondían, dando +antes orden de que mudasen la Reducción á lugar más cómodo y más abierto +en las riberas del río de San Miguel, y pasando de aquí á los +Chiriguanás encomendó el pueblo de la Presentación al cuidado del P. +Juan Bautista de Zea y el de San Ignacio á los PP. José Tolú y Felipe +Suárez. + +Dispuestas así las cosas de aquella cristiandad, pasó á Tarija, donde el +nuevo Provincial ordenó que el P. Juan Bautista de Zea le sucediese en +el oficio de Superior, y él se quedase en la Presentación, y los PP. +Diego Zenteno y Francisco Hervás pasasen á los Chiquitos. + +Cuánto trabajaron y sudaron estos varones Apostólicos en fundar, +conservar y acrecentar aquesta nueva iglesia, lo diremos en otro lugar +difusamente. + + + + +CAPÍTULO V + +Los Mamalucos intentan la destrucción de estos pueblos; +pero sus intentos salieron frustrados. + + +Mientras de esta cristiandad navegaban viento en popa, aumentándose cada +día más el número de los convertidos á nuestra santa fe, y si bien el +demonio veía se le frustraban sus diabólicas trazas, no perdía el ánimo; +antes bien, procuró con todo el esfuerzo posible cortar de un golpe la +felicidad presente y las esperanzas futuras, atizando ó instigando á los +Mamalucos del Brasil para que viniesen á quitar las vidas á los neófitos +y destruir el país á sangre y fuego; y le hubiera salido como esperaba, +si Dios, á quien tocaba defender á sus fieles de aquel infortunio, no +hubiera frustrado sus designios, disponiendo recayesen sobre la cabeza +de sus aliados los que había maquinado para total ruina de los +cristianos. + +Habían dichos Mamalucos entrado en aquella provincia los años pasados +para hacer sus robos acostumbrados, y asaltando de improviso algunas +Rancherías de Chiquitos, hacer á muchos esclavos. + +Cobraron con este lance ánimos y atrevimiento para dar en tierra de los +Penoquís, con esperanza de lograr en ellos un rico botín. Presintieron +éstos la venida de los enemigos, y viéndose sin fuerzas ni armas para +salirles a encuentro y hacerles resistencia en campaña abierta, +determinaron repararse con la industria, ya que no podían defenderse con +las armas. + +En orden á esto hicieron que se escondiesen algunos junto al camino +estrecho de una selva por donde habían de pasar los enemigos, y aquí +escondidos esperaron hasta que entraron ya por esta senda estrecha, +contra quienes luego que fueron descubiertos por entre los árboles, +jugaron á su salvo sus flechas envenenadas con ponzoña tan activa, que +de recibir la herida á caerse muertos era muy poco lo que pasaba. + +Los que quedaron con vida exploraron por todas partes de dónde venía +aquella tempestad, y después de algún tiempo cayeron en el engaño; pero +no pudiendo por entonces vengar de otra manera aquella injuria ni la +muerte de los compañeros, que con guardar en sus pechos la venganza para +otra ocasión, mal de su grado, hubieron de volver atrás. + +Por tanto, á principios del año siguiente se embarcó un cuerpo de ellos +en el río Paraguay, y entrados en la laguna Mamoré aportaron y +desembarcaron en el puerto de los Itatines. De aquí prosiguieron su +derrota por entre Oriente y Mediodía; y atravesando unas veces selvas +muy espesas, otras subiendo montañas muy fragosas (cuánto puede la +codicia), llegando á las Rancherías de los Taus, y hecha de ellos buena +presa, pasaron á ejecutar su venganza en los Penoquíes, que de muy +confiados se perdieron, porque aunque de Ranchería en Ranchería se +corrió la voz hasta el pueblo de San Francisco Xavier de que venía el +enemigo, ellos no dieron paso para prevenir alguna defensa, ó á lo menos +para retirarse y guarecerse en aquella Reducción; y porque pudiendo no +quisieron, después, cuando quisieron, no pudieron escapar las vidas, +porque aquellos malvados, caminando con industria por librarse de sus +envenenadas saetas, dieron sobre ellos de improviso. + +No obstante esto, tuvieron ánimo los Penoquíes para exponerse á la +defensa lo mejor que pudieron y resistir el primer encuentro; pero los +enemigos, astutos y sagaces, los detuvieron un tanto fingiendo se +disponían á pelear, pero era sólo para hacer tiempo á que los compañeros +de la retaguardia se hiciesen dueños de la tierra por otro lado y +cogiesen la chusma de las mujeres y niños. + +Advirtieron los indios esto cuando ya los enemigos habían logrado su +intento, y viéndose burlados con la pérdida de prendas tan amadas, por +cuya defensa habían tomado las armas, se desanimaron totalmente, con que +vueltas las espaldas como mejor pudieron, se retiraran á los bosques sin +resistencia de los vencedores, que juzgaban que el amor á su sangre los +traería esclavos voluntarios, como de hecho sucedió; por cuyo motivo los +vencedores no los pusieron en prisiones sino que los trataron con +afabilidad y cortesía, y vistieron á los caciques de trajes y aderezos +vistosos, prometiéndoles mil dichas y felicidades en San Pablo y de esta +manera engañarlos y tomarlos por guía para otras tierras y para llegar á +la Reducción de San Francisco Xavier, que ya se había mudado, +transportándola á la otra banda del río San Miguel. + +Llegó la noticia de esta desgracia hasta los pueblos de los Chiriguanás +de que fué inexplicable la aflicción que tuvo el P. Arce, viendo que +los enemigos como un torbellino salido del abismo, arrasaban aquel su +Paraíso, que tanto le había costado el plantarle y al punto fué desalado +á repararle y defender la vida de sus neófitos. + +A este fin, no sin grande riesgo suyo, quiso registrar el país para +observar más de cerca los pasos del enemigo; y pasando por las +Rancherías de los Boxos, Tabiquas y Taus, fué recibido de ellos con +mucho agrado. + +Aquí los que se habían escapado le noticiaron de los designios de los +Mamalucos, y tomando ocasión de la tempestad que les amenazaba, les +persuadió se juntasen en un cuerpo y fundasen un Reducción en sitio +ventajoso para defenderse de las correrías de aquellas fieras infernales +y lo que antes no había podido recabar con ruegos, poniéndoles por +motivo su eterna salvación, lo obtuvo ahora el deseo de salvar sus +vidas. + +Juntáronse, pues, todos en una llanura que baña el río Jacopó, en que +poco antes se había dado principio á la Reducción de San Rafael, bien +acomodada para defenderse por causa de una espesísima selva, en que +tenían puestas todas sus esperanzas, y retiradas allí sus pocas +alhajuelas, no se atrevieron á menearse de aquel puesto hasta que se +serenó aquella borrasca, con que el Apostólico Padre, que se detuvo +allí algunos días á fin de penetrar los designios del enemigo, tuvo +ocasión cómoda para bautizar á los niños é instruir en los misterios de +nuestra santa fe á los grandes, á quienes el temor de la esclavitud de +los Mamalucos hizo abrir los ojos para que saliesen de la del demonio; +pero el Padre, advertido, no quiso bautizarlos por entonces, reservando +para mejor ocasión satisfacer sus deseos; y animándolos á la +perseverancia, dió la vuelta á la Reducción de San Francisco Xavier; y +de aquí, con toda presteza, pasó á Santa Cruz de la Sierra, para dar +cuenta al Gobernador de los movimientos del enemigo, y juntatamente á +animar á la gente de armas á salir en campaña á pelear con él y ponerle +en fuga, en que no tuvo mucho que hacer para mover la piedad tan innata +de los españoles que en todas partes resplandece igualmente que el valor +haciéndoles que tomasen por suyas las ofensas de los indios Chiquitos y +defendiesen con su propia sangre aquella nueva iglesia, principalmente +que se podía con razón temer que el orgullo de los Mamalucos osase +también invadir la ciudad si ellos no le saliesen al encuentro para +atajarle ó cortarle los pasos. + +Alistáronse, pues, en pocas horas ciento y treinta soldados bien +pertrechados de armas y municiones y lo principal de valor, y porque el +tiempo no daba mucho lugar, marcharon á largas jornadas hacia el pueblo +de San Francisco Xavier, donde recogiendo cerca de trescientos indios +muy diestros en jugar el arco y flecha, fueron en busca de los enemigos +á las tierras de los Penoquís creyendo que allí los hallarían +acuartelados, cuando por medio de los espías supieron que habían entrado +en el pueblo de San Francisco Xavier, que ellos habían desamparado y +abandonado poco antes, en donde como los Mamalucos no hubiesen hallado +nada que robar se disponían para ir á sorprender la ciudad de Santa +Cruz. + +Con esta nueva fué inexplicable la alegría que mostraron los españoles +esperando en su valor poder dar su merecido á aquellos infames, lo cual +debía de temer ó pronosticárselo su corazón presagioso al capitán de los +enemigos, pues vistas en San Francisco Xavier tantas pisadas de +caballos, sospechó que estaban prevenidos los españoles y quería +volverse atrás, lo cual hubiera ejecutado á no haberle dicho algunos +indios del país que poco antes había pasado por allí el ganado de la +Reducción de San Francisco Xavier. + +Enderezó, pues, su marcha nuestro ejército hacia donde estaban acampados +los enemigos, y al entrar la noche llegaron cerca de donde estaban y +determinaron aguardar á la mañana del día siguiente, que era el del +glorioso mártir español San Lorenzo, principal abogado y patrón de +aquella provincia, para presentarles la batalla. + +Con esto los soldados tuvieron algún tiempo para reposar, y como no se +creía que la batalla había de ser muy sangrienta de ambas partes por +haberse de pelear con gente tan diestra en manejar las armas, quisieron +los más ajustar con Dios las partidas de su conciencia, para lo cual les +oyeron de confesión seis Padres que á este fin habían venido de allí. + +En esto se gastó buena parte de la noche, y habiendo tomado un poco de +sueño, al despuntar el alba se tocó á marcha, mandando los oficiales que +puestos en orden los soldados, y con el fusil en punto, avanzasen á +vista de los enemigos y si no rindiesen las armas, los atacasen. + +Pero Dios Nuestro Señor que había tomado á su cuenta el castigo de las +maldades de aquellos malvados, quiso que pagasen ahora la pena, y +singularmente los capitanes, que aquí quedaron muertos, pagando +juntamente de una vez todas las deudas de las iniquidades que habían +cometido en la destrucción de los pueblos de Villarica del Espíritu +Santo en la gobernación del Paraguay, disponiendo fuese la victoria, no +á costa de mucha sangre de ambas partes como se pensaba, sino á costa de +los nuestros y á mucha de los enemigos; porque mientras un indio +intimaba el orden á los enemigos, adelantándose ciertos soldados para +recibir las armas de los capitanes, un criado de éstos les detuvo +disparándoles un fusilazo, matando á uno de ellos. + +No pudo sufrir esto Andrés Florián, valerosísimo caballero español, y +respondió luego con otro tiro semejante, de que derribó en tierra á +Antonio Ferraez de Araujo, y sacando su puñal arremetió á Manuel Frías y +le mató á puñaladas, quedando al primer paso muertos los dos capitanes +enemigos. Quedando con esto los Mamalucos sin caudillos, sin gobierno y +sin alientos, se turbaron del todo, y tirando sus armas se arrojaron al +río que les recibió, no para librarles como esperaban, sino para +sepultarles en sus corrientes, de que ya cansados, por más esfuerzos que +hicieron, no pudieron librarse. + +Viendo los españoles y nuestros neófitos que Dios manifiestamente estaba +de su parte, fueron con grande ánimo en su alcance, y con una tempestad +de saetas y mosquetazos que les dispararon, hicieron en ellos sangriento +estrago. También nuestros Misioneros quisieron entrar á la parte de +hecho tan estupendo, asistiendo con el Crucifijo en las manos, y sin +hacer caso de la vida iban delante con sus armas espirituales, no sólo +en ayuda de los vencedores, sino también de los vencidos, á quienes +procuraban ayudar. + +De los enemigos sólo seis escaparon con vida, de los cuales tres, +malamente heridos, quedaron prisioneros. Nuestros heridos no fueron +muchos, y los muertos ocho solamente, dos indios y seis españoles. + +Fué increíble la fiesta y regocijo de los españoles y de nuestros indios +por tan señalada victoria obtenida tan á poca costa; y fué sentimiento +común que Dios había peleado con ellos contra sus enemigos en defensa de +su honra y de aquella nueva cristiandad. Por lo cual los soldados dieron +á S. M. solemnemente las gracias al uso militar, con repetidos tiros de +fusil y mosquetes, y los indios con torneos y juegos á su usanza, +concluyeron la alegría de aquel día. + +Pero no fué cumplido el contento, porque mientras se trataba de +exterminar lo restante de los enemigos que habían quedado en las tierras +de los Penoquís en guardia de la presa que montaban más de mil +quinientas almas y de limpiar totalmente el país, nacieron, no sé de +qué origen, algunas disensiones entre los cabos, con que se tuvo por +mejor consejo levantar el campo y volver á la ciudad de San Lorenzo, de +donde saliéronlos á recibir el gobernador, alcaldes y regidores con toda +la ciudad; fueron recibidos con festivos repiques de las campanas de +todas las iglesias y con muchos tiros de artillería que disparó el +castillo, y por muchos días se celebró con gran magnificencia aquella +poco menos que milagrosa victoria. + +Los tres Mamalucos que escaparon, caminaron con la presteza posible +siguiendo su fuga y llevaron tan infausta nueva á sus compañeros, +quienes habiendo entendido contra toda su esperanza la última +destrucción de los suyos, quedaron yertos de miedo, y como si ya viesen +cerca de sí á los vencedores, se retiraron á toda prisa, llevándose los +más esclavos que pudieron, y embarcados en el río Paraguay navegaron á +boga y remo camino de San Pablo, cuando encontrándose con una compañía +de sus mismos paisanos que iban al mismo fin de apresar piezas (como acá +llamamos) ó indios, les contaron el suceso referido; pero los que venían +de San Pablo, oída la causa de aquella vuelta tan desacostumbrada que +daban á su tierra tan perdidos de ánimo, los empezaron á burlar de que +por tales encuentros se desanimasen tanto; con que ya de vergüenza, ya +con esperanza de rehacerse de la pérdida pasada, mudaron de parecer y se +aunaron con ellos, y todos juntos dieron sobre algunas Rancherías de +indios, de los cuales fueron rechazados con braveza y valor; por lo +cual, mal de su grado, con las manos poco menos que vacías, se vieron +precisados á volverse á San Pablo. + +Mientras éstos atravesaban la laguna Mamoré, ciertos Guarayos que por +gran tiempo habían militado á su sueldo, abiertos los ojos y volviendo +sobre sí mismos para ponderar el poco bien y mucho mal que se les hacía, +y que al fin no podían esperar de aquel azaroso oficio más que una +muerte desgraciada por término de una vida infeliz, resolvieron desertar +y buscar lugar donde vivir con seguridad y reposo, y valiéndose de la +obscuridad de la noche se retiraron hacia Poniente á una campaña, dos +jornadas más adelante de aquel lago, y por hallarse sin mujeres hicieron +las amistades con los Curacanes, sus confinantes por el lado del +Septentrión. Estos, pues, no mucho después, deseando salir de la +gentilidad y hacerse cristianos, se vinieron á vivir y hacer sus casas +en nuestra Reducción de San Juan Bautista. + +De mucho provecho fué esta victoria, porque después acá no se han +arriesgado más los Mamalucos á poner el pie en los contornos de +aquellas Reducciones, y solamente en el año 1718 plantaron un fuerte en +las riberas del río Paragua, ochenta leguas distante del pueblo de San +Rafael, con que se espera que convertidas en breve con el favor de Dios +cincuenta ó sesenta mil almas, como nos prometen las esperanzas, se les +impedirá también el hacer corso por aquel río, porque los neófitos por +singular privilegio de nuestros católicos reyes, pueden usar armas de +fuego con que fácilmente podrán quebrantar el orgullo de estos +corsarios, como sucedió en las misiones de Guaranís, á quienes no +cesaron de molestar hasta que aquellos pueblos dieron una grande rota á +cinco mil Mamalucos que habían pasado al último exterminio de aquella +cristiandad. + + + + +CAPÍTULO VI + +Con los sucesos pasados se entibia algo la santa fe: +muere el P. Antonio Fideli y se habla largamente de +los trabajos de los Misioneros. + + +Aunque la fortuna de esta tempestad no deshizo esta nueva cristiandad, +no obstante, la conmovió no levemente y cortó al mejor tiempo el curso +próspero de nuevos aumentos, porque agostó las floridas esperanzas de +acrecentar con buen número de almas la Reducción de San Francisco +Xavier, y aun de fundar otras en los Penoquís, Xamarós y Quicmes, que +estaban bien dispuestos para alistarse en el número de los fieles; antes +bien de este accidente provino la destrucción de las dos Reducciones de +Chiriguanás, aunque tan distantes y remotas del peligro. + +No habló al aire aquel sabio caballero don Agustín de Arce, cuando dijo +se perdía inútilmente el tiempo y el trabajo con aquella gente, y ahora +lo tocaron con las manos los Misioneros, á los cuales amaban aquellos +bárbaros solo por lo que sacaban de su pobreza. + +Por más que hacían los Padres no querían acudir á los Divinos Oficios ni +oir la doctrina cristiana, que al entrar la noche se explicaba, ni aun +quisieron darles un muchacho que les ayudase en las haciendas de casa y +sirviese en la iglesia y cultivase un pequeño huertecillo. + +Con todo eso perseveraban los Misioneros sufriendo grandes incomodidades +y trabajos que les hacía fáciles de tolerar la esperanza de coger algún +fruto de paciencia, hasta que enfadados los bárbaros de tantos sermones +y pláticas que les hacían se determinaron echarles del país con pretexto +de que eran enviados por los Mamalucos para juntarlos y entregarlos á +todos en sus manos como lo habían (según decían ellos) hecho con los +Chiquitos, bien que había entre ellos muchos que de esta mentira eran +testigos de vista por haber ido sirviendo á los españoles en la guerra +referida. + +Divulgóse esta voz por el pueblo, y fuese por malicia de ellos ó por +ardid diabólico del demonio, que perdía mucho en la conversión de +aquellos bárbaros, comenzó la chusma á hacer muchos maltratamientos al +venerable P. Lucas Caballero y al P. Felipe Suárez, antes que con +detestable atrevimiento pusiesen fuego á la iglesia, de donde por este +insulto se vieron obligados á salir y pasarse á un rancho ó choza poco +distante; pero ni aun aquí pudieron parar, porque los bárbaros les +buscaron por todas partes armados con sus arcos y macanas, y hubiéranlos +hecho pedazos si no hubiera sido porque esperaban á sus caciques que +estaban no muy lejos de allí. + +Viendo los nuestros que las cosas estaban de tan mal semblante, +resolvieron en la oscuridad de la noche retirarse hacia Santa Cruz de la +Sierra y de aquí pasar á Pari, donde se había mudado la Reducción de San +Francisco Xavier. + +Llegada la noticia de este suceso al P. Superior Joseph Pablo de +Castañeda, sospechó prudentemente que lo mismo ó peor sucedería á la +Reducción de San Ignacio, y así ordenó á los Padres que allí residían, +se retirasen procurando escapar de las garras de aquellas fieras lo +mejor que pudiesen, encaminándose á los Chiquitos, donde Dios Nuestro +Señor quiso consolar á sus siervos con mejor logro de sus fatigas y +sudores. + +Por causa de las revoluciones pasadas y por lo que en adelante se podía +temer, se mudó la Reducción de San Francisco Xavier desde el río de San +Miguel á una llanura llamada Pari, ocho leguas distante de Santa Cruz de +la Sierra, donde también se repararon algunos Piñocas y Xamarós que +escaparon de las manos de los Mamalucos, con que se fabricó una +Reducción bien numerosa. + +Pero no obstante esta mudanza que ahora hicieron, se vieron precisados á +retirarse de las cercanías de aquella ciudad por causa del gradísimo +daño que suele causar á los recién convertidos á nuestra santa fe el mal +ejemplo de los cristianos viejos que han nacido y vivido en ella, los +cuales hacen abominable nuestra ley santa con sus escandalosos +procederes; y si la profesan con las palabras la niegan con las obras, +viviendo más con la libertad de infieles, que arreglados á los +dictámenes cristianos de nuestra religión santísima. + +Llegábase á esto el vil interés de tal cual, que degenerando de la +innata piedad de sus mayores, no hacía escrúpulo de apresar ya á este, +ya al otro de aquellos pobres indios cristianos y reducirlos á miserable +esclavitud. + +Por estos motivos, pues, hubieron los nuestros de trasplantar aquellas +tiernas plantas á lugar más retirado, encomendando este negocio al +cuidado del venerable P. Lucas Caballero; y aunque en tales mudanzas +perecieron muchos por las incomodidades y enfermedades que les +sobrevinieron, de que participaron también nuestros misioneros, no +obstante, poco después volvió la Reducción á su antiguo esplendor, +porque vinieron luego otros infieles que se incorporaron en ella. + +La segunda Reducción que se fabricó fué la de San Rafael, distante de la +otra diez y ocho días de camino hacia el Oriente, escogiendo y señalando +el sitio para ella los PP. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás, á +fines de Diciembre del año de 1696 y trayendo á ella algunos Tabicas y +Taus y otros que habían ya prometido al P. Arce que abrazarían nuestra +santa ley, llegaban á mil las almas, aunque la peste que hubo luego se +llevó gran parte de ellos; con que á instancia de los mismos indios se +volvió esta Reducción á su antiguo sitio, que era muy á propósito para +el intento de los nuestros, que deseaban establecer el comercio de estas +Reducciones con las de los Guaranís por el río Paraguay. + +Fundaron, pues, sus casas y se poblaron á las orillas del río Guabys, +que se cree desemboca en el río Paraguay. + +La tercera Reducción se puso debajo del patrocinio del señor San Joseph, +á instancias del piadosísimo señor marqués de Toxo, D. Juan Joseph +Campero, insigne bienhechor de esta cristiandad, y se fabricó sobre un +monte, por cuya falda corre un riachuelo que fecunda un gran espacio de +tierra llana; fundáronla los Padres Felipe Suárez y Dionisio de Avila, +que por gran tiempo fueron inseparables compañeros en sus trabajos y +sudores, no teniendo muchas veces con qué acallar el hambre y reparar el +cuerpo en tantas y tan largas fatigas; y así, para que oprimidos de las +incomodidades no diesen con la carga en tierra, les vino no mucho +después á ayudar el P. Antonio Fideli. Pero les duró poco tiempo este +consuelo, porque en breve quedó postrado de tan insufribles trabajos; +pues por más remedios que según la pobreza de aquellas tierras se le +procuraron aplicar, nunca se pudo recobrar. + +Dicho P. Fideli, como era recién venido de Europa, y hallando campo tan +grande á su celo, no paraba de día ni de noche en domesticar aquellos +salvajes; y mientras sus compañeros iban en busca de gentiles, él se +ocupaba en limpiar á aquellos nuevos cristianos de los resabios de su +vida brutal, con que se podía quizás manchar la pureza de su fe y la +inocencia de nuestra religión cristiana; era su tarea cuotidiana juntar +de día á los niños toda la mañana, y al entrar la noche á los adultos; +para hablarles de las cosas que debían creer y obrar; acudir á todos +tiempos á sus necesidades sin negarse á nada; cuidar de las almas y de +los cuerpos de los enfermos, velándolos de día y de noche y dándoles +sepultura después de muertos; y en tantos trabajos no tenía otra cosa +con qué mantener sus fuerzas para llevar tan gran peso, que un poco de +pan muy desabrido que allí se hace de unas raíces que llaman mandioca, +la cual, hecha harina, se amasa y hace un pan bien malo, el cual solía +acompañar con un pedazo de carne de algún animal del monte, asada, como +la comen los indios, dura y desabrida, y por gran regalo alguna fruta +silvestre. + +Pero en medio de tan mal tratamiento, nunca daba treguas al trabajo, y +esto con tal alegría de su espíritu, como si el cuerpo se mantuviese con +el pasto espiritual del alma, hasta que postrada totalmente la +naturaleza, no pudo volver en sí, por más medicamentos que según la +posibilidad del país le procuraron aplicar sus compañeros, que le amaban +tiernamente; con que no bien cumplidos dos años en estas Misiones, pasó +al eterno descanso para recibir el galardón de sus apostólicas fatigas, +en el mismo pueblo de San Joseph, el día 1.º de Marzo de 1702. + +Pero lo que no pudo hacer en la tierra en provecho de aquella nueva +cristiandad, lo hizo bien presto y más eficazmente con sus oraciones +desde el cielo, porque aquellos neófitos dejaron luego la embriaguez y +otros vicios que trae consigo esta bestial costumbre, cosa que hasta +entonces había costado mucho trabajo sin fruto. Sintieron los indios +inconsolablemente la pérdida de su amantísimo Misionero á quien ellos +llamaban Padre cariñosísimo de su alma. + +Fué el P. Fideli natural de Ciudad de Regio, en Calabria, hijo de padres +de la primera nobleza de ella, bien que por su humildad y desprecio del +mundo jamás dió la menor noticia de su calidad. + +Los primeros años de su juventud los pasó aprendiendo buenas letras en +el Seminario de San Francisco Xavier de Nápoles, donde le enviaron á +estudiar sus padres. + +Aquí, en la flor de su edad, le llamó Dios á la Compañía, donde luego +que entró en ella se dió de veras al estudio de la virtud en que salió +aventajado, y se mantuvo con vida ejemplar en la larga carrera de sus +estudios, con igual aprobación, así de los Superiores como de los +compañeros, de los cuales era á un mismo tiempo amado por la dulzura de +su trato afable y caritativo y venerado por la solidez de sus virtudes +siempre igual á sí mismo, y manteniendo un tenor de alegría +inalterable, afabilísimo con todos, y liberal y pronto á servir á sus +hermanos aun en las cosas más difíciles. + +Parecióle poco lo que obraba en bien de las almas y servicio de Dios en +su provincia de Nápoles, por cuya causa pidió con instancia de nuestro +Padre general, le concediese licencia de pasar á Indias, y conociendo su +fervor, le dió su paternidad grata licencia, asignándole para que pasase +á esta provincia en la Misión que conducía á ella su procurador general, +P. Ignacio Frías. + +Despacháronle, pues, á Cádiz el año 1696 para embarcarse á esta +provincia; pero por no haber oportunidad de embarcación le fué preciso +esperar dos años en Sevilla, donde en la casa profesa dió muestra de su +espíritu con singular edificación de los nuestros, trabajando de día y +de noche en los ministerios propios de la Compañía. + +Su tarea casi cotidiana era gastar siete y ocho horas en oir +confesiones, porque acudían todo género de personas nobles y plebeyas, +que le amaban como padre y veneraban como santo, y él les correspondía +con afecto de fina caridad. + +Ocupado en estos ejercicios, se llegó el tiempo de embarcarse, y pasando +de Sevilla á Cádiz, se dió á la vela para Buenos Aires el año de 1698 +en compañía de otros cuarenta y cinco Jesuitas repartidos en tres naves, +con viaje se puede decir afortunado; porque después de grandes +infortunios que padecieron en veintidós meses de navegación, plugo á +Dios Nuestro Señor traerlos salvos al puerto de Buenos Aires. + +Hubo varias causas de esta larga tardanza, y la principal fué el +apartarse y dividirse las naves pocos días después de la partida de +Cádiz, y perderse de vista la una de la otra, que encontrando +rapidísimas corrientes que la desviaban, furiosísimos vientos que la +maltrataban, disformes tempestades que la echaron á las costas de +Guineos, se vió precisada la almiranta, en que le cupo venir á nuestro +P. Antonio, á aferrar en la isla de Santiago, una de las islas +Hespérides, que llamamos ahora Cabo Verde. + +Aquí fueron recibidos de los religiosísimos Padres de la venerable Orden +de San Francisco que quisieron hospedarlos en su convento para que no +sintiesen algún maligno efecto de aquel clima, sumamente nocivo á los +forasteros, causa porque llaman á este promontorio sepulcro de los +europeos, como lo experimentaron los demás pasajeros, de quienes la +mayor parte cayeron enfermos, y más de ciento perdieron allí la vida y +las esperanzas de enriquecer que los conducía á las Indias. _Pero de +los nuestros ninguno murió por la grande caridad que con ellos usaron +los religiosos, que con indecible amor cuidaban de su salud, +advirtiéndoles lo que debían hacer y de lo que se debían guardar para +conservarla._ + +En el tiempo que aquí se detuvieron, el Superior de los nuestros P. +Joseph Ortega, nuestro P. Antonio y P. Pedro Carena, asistieron á los +enfermos del navío con increíble trabajo y no menor fruto y consuelo de +los que morían en sus manos. _Hubiéronse finalmente de partir de aquella +isla, en cuya despedida fué indecible el consuelo que por verlos partir +á todos sanos sin haber muerto ninguno, mostraron los religiosos, y con +especialidad el Padre guardián del convento, quien llorando de gozo les +dijo no podía contener las lágrimas viendo que no sólo salían los mismos +Jesuitas que habían entrado, sino uno más (aludiendo á un pretendiente +que allí había recibido en la Compañía, con licencia que para ello +llevaba el Padre Superior) pues cuando los vió entrar se había +entristecido notablemente, juzgando, llevado de la experiencia, serían +pocos los que escapasen con vida. Pero el haber librado todos bien se +debió, como dije, á la mucha caridad de los religiosos y del mismo Padre +guardián._ De quien despedidos, por fin se embarcaron, pero les +sobrevinieron tales accidentes, que se vieron obligados nuevamente á +arribar al Brasil, donde reparada nuevamente la nave, y habiendo +experimentado la caridad grande que en todas partes usan con los +huéspedes, los Padres portugueses se dieron tercera vez á la vela y +llegaron á salvamento en el puerto de Buenos Aires para gastar la vida y +sudor en provecho de los pobres indios; bien que si en el mar hubiera +perdido la vida, hubiera tenido una muerte coronada con el mérito de +grandes fatigas padecidas por acudir al bien de la gente de su nave por +todo el espacio de tiempo que duró esta trabajosísima navegación, que +fué casi de dos años, al fin de los cuales pasó con sus compañeros el +año de 1700 desde Buenos Aires á este Colegio de Córdoba, donde se +consagró á Dios más estrechamente por la profesión de cuatro votos, é +inmediatamente pasó á la Misión de los Chiquitos, donde _consummatus in +brevi explebir tempora multa_ (Sap. 4.) + +Pero volviendo al hilo de la historia, digo que esta Reducción de San +Joseph, de indios Boxos, Taotos, Penotos y algunas familias de Xamarós y +Piñocas, es felicísima á la suerte de los Misioneros que allí asisten, +por ser este pueblo la puerta por donde se entra á otras muchas +naciones, por lo cual ofrece comodidad, así para reducir muchas almas á +nuestra santa fe, como para ganarse muchas coronas de premios en la +gloria. + +La cuarta Reducción es la de San Juan Bautista, poblada de indios de +nación Xamarós; fundáronla los PP. Juan Bautista de Zea y Juan Patricio +Fernández, por el mes de Junio del año de 1699, de los cuales, el +primero, después de haber acabado con los indios Tanipuicas, Curicas y +Pequiquas, que le diesen palabra de reducirse cuanto antes al rebaño de +Cristo, se partió de allí con extremo dolor suyo por orden de los +Superiores para ir á gobernar nuestras Misiones del Uruguay, recayendo +todo el peso de esta reducción sobre el P. Juan Patricio, á quien las +enfermedades contínuas, la extrema pobreza y las graves fatigas, +sirvieron de rémora los primeros tres años, para que no saliese en busca +de gentiles, á quienes el ejemplo de sus confinantes había encendido el +corazón en deseos de vivir como racionales en vida política, y hacerse +juntamente cristianos; pero finalmente, sus sudores y trabajos ganaron +para Cristo á los Suberecas, Petas, y á ciertos Piñocas, quienes parece +no fueron á otra cosa á esta Reducción, que para renacer á Dios por las +aguas del santo bautismo, para pasar luego á la celestial Jerusalem, +rindiendo las vidas á la fuerza del contagio que por toda aquella +comarca hacía en toda suerte de personas grande riza y estrago. + +El consuelo de ver sazonados tan presto para el cielo aquellos poco +antes silvestres frutos, endulzaba los trabajos y fatigas de aquel varón +apostólico y le animaba á emprender otras santas correrías; pero se +frustraban sus santos intentos, mientras no mudaba su pueblo á mejor +temple y á aires más saludables, porque aquellos bárbaros no querían +reducirse al gremio de la santa Iglesia por temor de la peste, que mucho +tiempo antes parece se había arraigado en aquel sitio, por cuya causa se +mudó la Reducción á otro paraje más cómodo y menos nocivo. + +Mas ya que hemos insinuado alguna cosa de los trabajos de nuestros +operarios en estas Misiones, juzgo esta ocasión cómoda y oportuna para +referir más por extenso el modo de vivir de los Jesuitas que cultivaron +y cultivan esta viña del Señor, regándola con sus sudores y aun con su +sangre, por no quitar su debida estimación á la virtud, y defraudarnos á +nosotros de los ejemplos que podemos imitar. Y el primer lugar se debe +dar al modo de hacer misiones, diré mejor, de salir á caza de bárbaros +que habitan como fieras en las cavernas de los montes ó en las espesuras +de los bosques. + +Cogían, pues, y cogen al presente su breviario debajo del brazo, y con +una cruz en la mano se ponían y ponen en camino sin otra prevención ó +mataloje que la esperanza en la Providencia Divina, porque allí no había +otra cosa; llevan en su compañía veinte y cinco ó treinta cristianos +nuevos que á los Padres servían y sirven de guías é intérpretes, y con +los paisanos hacían oficio de Predicadores y Apóstoles y caminan ya las +treinta, ya las cuarenta leguas, siempre con una hacha en la mano para +desmontar y abrir camino por la espesura de los bosques; otras veces +encontraban lagunas y pantanos que pasaban á pie con el agua á la boca, +y para dar ánimos á los neófitos eran los primeros en vadear los ríos ó +en arrojarse por los despeñaderos más difíciles, ó en entrar en las +grutas y cuevas con sobresalto y susto de estar allí escondidas las +fieras ú hombres; y después de tantas fatigas y trabajos no hallaban á +la noche para repararse otro regalo que algunas raíces silvestres con +qué romper el ayuno, y algunos días no tenían con qué apagar la sed, +sino un poco de rocío que quedaba entre las hojas de los árboles, y por +cama la tierra dura, sin otro reparo contra los rigores de la noche, que +la sombra de un árbol ó una estera sostenida de cuatro palos; y +últimamente en continuo temor y riesgo de la vida, porque los bárbaros, +asombrados con el temor, juzgaban que eran sus enemigos los Mamalucos +del Brasil, vestidos de Jesuitas y por eso están siempre con la macana +en la mano ó con las flechas á punto, ó si no en emboscadas para +quitarles la vida sin que los defiendan los neófitos. + +Y porque estos no parezcan encarnizamientos de mi pluma, insinuaré aquí +lo que de los Zamucos escribió años pasados el Padre Misionero, que +entendía en la conversión de aquella gente al P. Juan Patricio +Fernández, al presente Rector del Colegio de Santiago del Estero, que +con las veces del P. Provincial de esta provincia visitaba aquellas +Misiones: + +«Por no alargarme (dice) no escribo cómo llegué á este pueblo de los +Zamucos, contra el parecer de los prácticos del país, y á más el caminar +muchas leguas con el agua hasta la cintura; atribuí el feliz suceso al +dedo de Dios, pues que fuerzas humanas no podían vencer los obstáculos +insuperables que se me interpusieron, mereciéndolo los sudores y +trabajos, hambre y sed de su primer apóstol el Padre Juan Bautista de +Zea.» + +Hasta aquí el dicho Misionero. Pero aunque caminaban por su extrema +pobreza, desprevenidos de toda provisión, no por eso Dios Nuestro +Señor, por cuya cuenta corría la vida de sus siervos, los abandonaba en +tales trabajos, emprendidos por sólo su amor y por el provecho de las +almas; antes, cuando era necesario, obraba en su favor milagros, ya +librándoles de las furias y saetas de los bárbaros, como muchas veces +sucedió al venerable P. Lucas Caballero, ya proveyéndoles de sustento y +dándoles vigor y aliento á la naturaleza, en prueba de lo cual escribió +el P. Miguel de Yegros al P. Lauro Núñez, provincial á la sazón de esta +provincia, cuando él, con el P. Francisco Hervás, fueron el año 1702 á +descubrir el río Paraguay. + +«Partimos (dice) por el mes de Mayo acompañados de cuarenta neófitos, +con sola la confianza en Dios por estar recién fundada la Reducción de +San Rafael, emprendiendo el viaje los buenos cristianos puesta la +esperanza en la Santísima Virgen, que nos socorrió por el camino como de +milagro, viniéndosenos á las manos la caza y la pesca cuando nos +hallábamos en grandes angustias, pasando gran trabajo y venciendo +gravísimas dificultades en los montes y en las llanuras anegadas del +agua, por dos meses enteros que tardamos en llegar á las riberas del río +Paraguay, con riesgo y temor continuo de los bárbaros.» + +Y este puntualmente era y es el modo que todavía observan los Misioneros +en estas correrías. Pero con ser tan grandes las fatigas y tan pesadas +las aflicciones que padecen, no obstante eso, es mucho mayor sin +comparación el consuelo que tienen cuando vuelven con las manos llenas +de cuatrocientas ó quinientas almas; y si á veces no tantas, á lo menos +con la esperanza de ganarlas al año siguiente, porque los más de los +bárbaros quieren antes certificarse si aquel celo que les muestran es de +sus almas para darles el Paraíso ó por el interés de llevarlos para +ponerlos en esclavitud, y por eso acostumbran despachar alguno de los +suyos para explorar el país, la gente y los Misioneros de la nueva +Reducción. + +Después de esto, cuanto hayan trabajado nuestros Misioneros en criar y +mantener estas tiernas plantas, no se puede explicar mejor que +refiriendo sinceramente, sin añadir nada de mío, algún hecho particular +y parte de carta verídica, como lo haré, donde quiera que halle +coyuntura, trasladando fielmente los originales con que esta historia +quedará más fidedigna y el gusto de los lectores más satisfecho. + +Dice, pues, el hermano Juan de Avila, compañero que fué del P. Visitador +de esta provincia, Antonio Garriga y del P. Provincial Luis de la Roca, +cuando como adelante diré, visitó aquellas Doctrinas sujeto de mucho +juicio y capacidad en una carta que desde allí escribió: + +«Así como para fundar las Misiones del Paraguay padecieron increíbles +trabajos aquellos primeros varones apostólicos, sacando á los indios de +las selvas y entablando en ellos vida cristiana y política hasta +ponerlos en el estado en que hoy día se mantienen, divididos en treinta +Reducciones, así también no han sido menores los trabajos y sudores de +estos primeros que han fundado la cristiandad de los Chiquitos. No es +fácil de decir lo que al descubierto les han dado que sufrir los +enemigos y ocultamente los amigos, la carestía de todo lo necesario para +la vida humana, los profundos pantanos, inaccesibles montañas, bosques +impenetrables, fieras, climas destemplados, sed, hambre, extrema +desnudez, total abandono de todas las cosas y jurada guerra de todo el +infierno. Pudiera descender á casos particulares que he visto y oído si +no fueran bien sabidos y me son materia contínua de rubor y confusión. +No traer sobre sí sino un vestidillo de tela baladí, hecho pedazos, y no +pocas veces vestirse de pieles de animales; no traer otros zapatos que +un pedazo de cuero crudo atado con otro cordel de cuero por las plantas +de los piés, y en la cabeza, para reparo del sol ardientísimo que allí +hace, uno como sombrero, pero también de cuero, la cama sin ningún +alivio, la vianda ordinaria, un puñado de maíz, y éste tan escaso, que +apenas era bastante para mantenerles las fuerzas, vivir gran tiempo sin +el consuelo siquiera de ver á alguno de sus compañeros, y estando +afligidos de largas y penosas enfermedades, no tener á dónde volver los +ojos.» + +Así el dicho hermano; y yo en prueba de todo lo que él dice, quiero +apuntar algunos casos en particular. + +Díjome, no ha mucho, un Padre qué fué Superior de aquellas Reducciones, +que por muchos meses no tuvo otra cosa de qué sustentarse, sino raíces +de yerbas, y faltándole éstas también, acosado de la hambre, se vió +precisado á andar en busca de frutas silvestres. + +Cuando el P. Gregorio Cabral fué en nombre del P. Simón de León, +Provincial de esta provincia, á visitar aquellas Misiones, le cogió el +invierno (que allí no se mide por el frío, que no hace, sino por el +romper de las lluvias) le cogió debajo de una enramada, donde con siete +Misioneros pasó largo tiempo sin otro sustento que una fruta silvestre á +que llaman _Motaquí_, con alguna cosa de leche; y el día de Pascua, por +gran regalo, les dieron los neófitos una mazorca ó espiga de maíz. Pero +no tuvo otro tanto el mismo día el P. Zea, que presentándole por gran +regalo ciertos panecillos bien pequeños, no pudo probar bocado de ellos +por ser amargos como la hiel. + +No me ha parecido supérfluo contar estas menudencias, para que quien en +los hombres apostólicos no mira otra cosa que conversiones de infieles, +adviertan también cuánto les cuestan y considere si tiene necesidad de +una generosísima caridad quien se emplea en buscar la gloria de Dios y +en mirar por la eterna salvación de las almas. Y ciertamente el no +acobardarse con los peligros, el no volver las espaldas á tantos +trabajos, el no retirarse y no dejar una vida en que á cada paso se +encuentra con la muerte, pereciendo aquí de hambre, perdiéndose allí por +los bosques, ahora andando entre flechas y macanas, ahora enmedio de +pueblos furiosos, es virtud difícil de hallarse, y con todo eso esta +virtud es necesaria siempre á quien emprende en países remotos y entre +gente bárbara el oficio de la predicación Apostólica. + +Pero lo que me llena de estupor y maravilla, es que en medio de tantos +trabajos é incomodidades, no hayan hasta ahora muerto entre tantos +operarios más que tres ó cuatro, siendo así que hay quien ha trabajado +veinticinco y treinta años; pero es singular providencia del Altísimo, +que quien ningún caso ha hecho de su vida por su servicio, se conserve +más sano y mejor que si hubiera vivido en las comodidades de un colegio, +como yo ví, con grande estupor, en el P. Juan Bautista de Zea, que en +edad de sesenta y cinco años parecía joven de poco más de treinta en el +aliento y valor. + +Verdad es que hoy día se han aligerado en gran parte tantos trabajos, +porque introducida en aquella gente, con la santa fe la vida civil y +política, lo pasan un poco mejor los Misioneros, y la piedad de muchos +caballeros les provee de algunas cosas con que ocurrir á las necesidades +domésticas. + +Y ahora entiendo con cuánta razón claman los Superiores de esta +provincia á nuestros Padres generales, diciendo que no es esta vocación +de cualquiera, sino de hombres solamente de virtud muy grande y bien +probada. Y á la verdad, uno entre otros engaños en que vivía cuando en +Europa ardía en deseos encendidos de venir á Indias, era persuadirme que +para un Misionero Apostólico de estas partes, bastaba tener un gran celo +de las almas; pero quien leyere esta relación, hallará que son más las +ocasiones de ejercitar la interna abnegación del ánimo, la paciencia, +la humildad y la mortificación en sí mismo, que el celo de las almas con +los otros, cuando yo refiero aquí poco más que trabajos corporales, que +son la menor parte de los que se ofrecen que sufrir. + +Por tanto, quiero poner aquí una carta que me escribió un compañero mío, +á quien lloro y reverencio á un tiempo, el cual, con otros cuarenta y +tres de la Compañía que conducía á la provincia de Quito, su procurador +general Padre Nicolás de la Puente, por impenetrables consejos de Dios, +se ahogó en el navío _Caballo Marino_ que se fué á pique el año de 1717. +Dice, pues así: + +«La circunstancia de que quizás no nos volveremos á ver más en Europa, +me anima á escribir ésta á mi hermano, que espero le hallará en Cádiz, á +fin de darle el último vale, y con el corazón un humilde abrazo, +alegrándome, juntamente con el más vivo de mis afectos, por su ya +próxima suerte de dejar este mundo engañoso de acá y de ir en busca de +otro mejor, ó para mejorarlo. Conozcamos, hermano mío carísimo, nuestra +fortuna, la cual estoy por decir que es la mayor de cuantas Dios puede +conceder á sus escogidos. ¿Y qué? ¿Por ventura es cosa de poca monta +vivir desconocido, y si tengo de decir la verdad, despreciado de todos, +ó á lo menos poco estimado? ¡Oh, afortunados nosotros, si de cosa tan +grande fuéramos participantes! ¡Ánimo, hermano mío muy amado! ¡aliento, +vamos, vamos! mas ¿dónde? á las Indias, esto es, al Calvario. ¿A qué +fin? A coronarnos, sí, pero de espinas; á descansar, sí, pero sobre una +cruz. Aquí acabo, porque desde aquí deben comenzar los deseos de un +Jesuita indiano. Pidamos á Dios y á su Madre Santísima que destierre de +nuestro corazón todo otro afecto y no deje en él sino el ardientísimo +deseo de padecer por amor de quien nos amó hasta dar por nosotros la +vida.» + + + + +CAPÍTULO VII + +Fervor y virtud de la nueva cristiandad, premiada de +Dios Nuestro Señor con muchos sucesos milagrosos. + + +Eran verdaderamente grandes, como hemos visto, los trabajos y fatigas de +los Padres en domesticar este inculto campo de la gentilidad; pero no +obstante eso, les parecía nada, aunque hubieran sido sin comparación +mucho mayores, viendo cuán bien prendía y se lograba la semilla de la +predicación evangélica, y cuán presto se sazonaba en frutos dignos del +Paraíso; mas en esto no quiero yo poner nada de mío, sino sólo hacer +hablar á los mismos sembradores de esta semilla, que se maravillan de +ello y se dan el parabién con júbilos de incomparable consolación. + +«En el conocimiento de Dios (dice uno de ellos) y en la observancia de +la ley divina, se puede con toda verdad, sin rastro de encarecimiento, +afirmar que esta selva de bestias y de vicios es ahora un retrato de la +primitiva Iglesia. Bendigo infinitamente las santas llagas del Redentor +(dice otro) que comparada la vida pasada y presente de esta gente, son +ahora tan diferentes de sí mismos, cuando eran idólatras, que parecen en +cierta manera reengendrados en la inocencia original.» + +Añade el P. Sebastián de Samartín, Superior que fué de aquellas +Reducciones: + +«Todo se puede sufrir por ellos, por el afecto que tienen á la fe, á la +devolución y á lo que es Dios ó de Dios.» + +Pero más por extenso habla el Padre Misionero de la Reducción de San +Joseph de la piedad de su pueblo, en la Cuaresma del año de 1705. + +«No es fácil de decir el fervor que estos santos días mostraron los +nuevos cristianos en las cosas de Dios; oían la paladra de Dios con gran +gusto y no con menor fruto y compunción, de suerte que me parecía estar +entre españoles muy piadosos. El acto de contricción que se usa al fin +de los sermones, le hacían con tanto sentimiento, que lloraban +muchísimo. El cual mostraron también en la disciplina larga +verdaderamente no poco, pero no tanto que satisfaciese á su fervor, por +lo cual costaba mucho el hacerles cesar, pidiendo á gritos misericordia +á Nuestro Señor, y repitiendo fervorosísimos actos de contricción y +propósitos de no ofender más á su Divina Majestad, principalmente en su +innato vicio de la embriaguez, del cual, con el favor de Dios, se han +olvidado totalmente, pero donde se conocía más claramente su piedad y el +verdadero dolor y arrepentimiento de sus culpas, era en el acto de la +confesión sacramental á que se llegaban llorando tan amargamente que me +sacaban lágrimas á los ojos y me llenaban de increíble consuelo, dando +gracias á la Divina Misericordia que obra en gente de suyo tan bárbara y +nueva en la fe tan prodigiosos efectos.» + +Así aquel Misionero que prosigue diciendo otras mil cosas de bondad y +devoción de sus cristianos, que sirven de no pequeña confusión y rubor á +quien ha nacido y vivido en el gremio de la Santa Iglesia. + +Bien que por lo que toca á la pureza de su conciencia dan otros +Misioneros relación más distinta, diciendo que hacen mucho escrúpulo de +retener cosa ajena por pequeña que sea, que muchas veces apenas se les +halla materia suficiente para la absolución; que luego que sienten el +menor remordimiento de cualquiera culpa, por ligera que sea, y sólo en +apariencia á veces, corren volando á llorarla delante de Dios y pedir +remedio á sus ministros, aunque estén actualmente ocupados en las +labores del campo, ó de noche reposando, y singularmente se refiere de +una buena mujer que pareciéndole aún esto poca parte para mantenerse +inocente, importunó tanto al cielo con sus plegarias para que la pusiese +donde estuviese más segura de manchar su alma, que al fin logró feliz +despacho de sus súplicas, porque el día solemne de la Ascensión, +asaltada de un accidente casi repentino, recibidos todos los +Sacramentos, fué por la muerte á gozar la gracia que deseaba. + +Ni esta inocencia es solamente de algunos á quien Dios Nuestro Señor +mira con ojos más piadosos, y cuyas almas fortalece con mayor copia de +bendiciones celestiales, sino que es común en todas las Reducciones, á +lo menos en lo exterior, porque algunos de los regidores del pueblo +tienen por oficio sindicar las costumbres de los demás, y cuando tal vez +alguno, por sugestiones de la carne se rinde al vicio sensual, +vistiéndole primero de penitente, le hacen confesar su culpa y pedir +perdón á Dios en medio de la iglesia, de donde llevado á la plaza, le +azotan ásperamente delante de todos. + +Pero no me causa tanta maravilla la penitencia que estos culpados hacen, +siendo descubiertos por ajenas diligencias, cuanto la sincera confesión +de un Cathecúmeno y de una india. Supo aquél que un cristiano había sido +castigado con el rigor que he dicho, y parecióle tan bien esta justicia, +que instantáneamente suplicó se usase con él de semejante castigo, +porque yo, dijo, soy reo del mismo pecado; y la india, habiendo caído +secretísimamente en una fragilidad, no paró hasta que con gran +sentimiento manifestó su culpa á los Regidores, pidiéndoles con muchos +ruegos y súplicas se ejecutase en ella el público castigo, afirmando que +le movía á hacer esto la ofensa cometida contra Dios, y el no haber +seguido los ejemplos de tantos que habían resistido al incentivo de la +carne con la consideración de la presencia de Dios que en todas partes +asiste, con la memoria de las penas eternas del infierno y con los otros +medios que les han enseñado los Padres. + +Y lo que es más en unos bárbaros hechos á vivir en su libertad sin +frenos de castigos y penas, que ninguno de ellos se siente de esta +severidad que se usa para corregir sus deslices. Mas lo que parece +milagro es que los Chiquitos de tal suerte han depuesto las enemistades +con los confinantes, mamadas con la leche, fomentadas del genio, +defendidas con las armas y hechas implacables con la sangre derramada, +que cuando antes no podían sufrir ni aun ver á sus enemigos en el mundo, +ahora están con ellos en una misma Reducción, viven en una misma casa y +comen á una mesa, convirtiendo los odios y rencores en otro tanto amor +de unos con otros, como si no tuvieran otro padre que á Dios y todos +fueran una familia de Jesucristo. + +Esto pudiera parecer lo sumo de la virtud en unos cristianos nuevos si +no hubieran pasado adelante á dejarse despedazar á gusto de los +gentiles, por no faltar, como á ellos les parecía en un punto, á la +santa ley de Dios. Oyeron ellos que Dios mandaba no se volviese mal por +mal, y que á los ultrajes é injurias, aun en la vida, no se respondiese +sino con mansedumbre y sufrimiento. + +A poco tiempo fueron algunos neófitos (como adelante diremos) á buscar +infieles para reducirlos al conocimiento de Dios, y encontrándose de +improviso con una Ranchería, los paisanos dieron sobre ellos con sus +macanas y flechas; pero los cristianos, aunque muy animosos y bien +pertrechados de armas con que fácilmente se hubieran podido defender, no +obstante, por no hacerles mal alguno, se dejaron quitar las vidas. + +Otros, habiendo salido á otra empresa semejante, ni aun quisieron llevar +armas consigo, y entrando en una tierra enarbolaron en ella la imagen de +Nuestra Señora, exhortando á la gente la hiciese reverencia; pero la +respuesta que tuvieron fué ver caer sobre sí una tempestad de saetas, de +que muchos quedaron allí muertos. Supieron esto los Misioneros y +lloraron de consuelo pareciéndoles un prodigio de la gracia en una +nación tan soberbia y vengativa. + +Y á la verdad, afecto tan tierno á las cosas de Dios, horror tan grande +al pecado y á todo lo que huele á vicio, se debe atribuir á la santa +vida que observan y á los contínuos ejercicios de piedad que todos, +indiferentemente, sin distinción de sexo ni condición, practican. + +Tres veces al día, al romper del alba, á medio día y á la noche, juntos +los niños y las niñas cantan á coros distintos gran número de oraciones +y decoran de memoria lo que el Misionero les ha explicado del Catecismo. + +Todos los días de fiesta se junta el pueblo á oir algún punto de la +doctrina cristiana ó sermón, después de haber cantado solemnemente la +misa. Al levantarse y acostarse se encomiendan á Dios, á la Reina de los +Ángeles y al Santo Ángel de la Guarda, con devotas oraciones que en +bautizándose aprenden; de otras usan al entrar en la Iglesia y cuando el +Sacerdote eleva la Sagrada Hostia ó el Cáliz. Antes de sentarse á comer +echan en pie la bendición, y fuera de eso no comen ninguna vianda fuera +de la mesa sin que primero la bendigan con la santa cruz. Cuando son +admitidos á la participación de los divinos misterios, no es fácil de +explicar con cuánta devoción y tiernos coloquios se llegan á comulgar y +cuánto después procuran mantener su corazón puro y limpio de toda mancha +de pecado. + +Pudiera traer muchos ejemplos en confirmación de esto, pero por no +causar fastidio á los lectores, me contentaré con referir uno sólo. +Deseaban ciertos mozos recibir el Pan de los Ángeles; mas el Padre les +dió á entender que no se lo concedería jamás si primero no corregían y +enmendaban cierta libertad que tenía algún resabio de gentilismo; ellos, +sin otra diligencia, obedecieron luego; y aunque les costaba no poco, se +enmendaron totalmente de la dicha costumbre. Preguntóles después si +habían vuelto á recaer y admirándose mucho, respondieron que cómo era +posible ofender á su Señor después de haberle dado acogida en su +corazón. + +Pero cuando estas Reducciones parecen un paraíso (dice un sujeto que las +ha visto), es por la noche, cuando todos cantan las cosas de nuestra +Santa fe, puestas en cierto modo de música muy llano, lo cual hacen los +niños y niñas en las calles públicas al pie de las cruces, y los hombres +en sus casas y en lugar separado de las mujeres; después rezan el +rosario y concluyen esta devota función con cánticos en alabanza de +Cristo Señor Nuestro, y de su Santísima Madre Nuestra Señora la Virgen +María, á quien profesan afecto tiernísimo, no llamándola con otro título +que de Madre; todos los sábados y las vísperas de las festividades +consagradas á su nombre, cantan la misa á son de instrumentos músicos, +cuales se usan entre ellos, y jamás van á trabajar al campo ó vuelven de +su labor sin que primero entren en la iglesia á hacer oración delante de +su imagen. + +Lo mejor de sus pobres haberes emplean en servicio de esta Señora, y +quieren antes ser pobres que faltar un punto en su culto; y una vez que +un Padre quería que vendiesen la cera de las abejas llamadas _Opemús_, +que es blanquísima, y la mejor, le respondieron resueltamente: «No +quiera Dios que se expenda en provecho nuestro lo que hemos ofrecido á +su Madre Santísima, pues si nosotros nos privamos de esta cera por amor +suyo, á ella le tocará socorrer nuestra pobreza.» + +Finalmente, para última prueba de la devoción de estos nuevos +cristianos, daré noticia de ciertas precesiones públicas suyas, las +cuales, si á algunos parecieren menudencias de que no se debe hacer +caso, digo que en otros pudiera parecer así pero no en gente para quien +fué necesario un oráculo del Vaticano para creer que eran capaces de la +ley de Dios: «Pues los primeros descubridores de las Indias juzgaron +falsa y temerariamente que no eran racionales sino brutos, incapaces de +razón; y fundados en este error los españoles de la isla de Santo +Domingo y las demás, teniéndolos por animales, los cargaban tres y +cuatro arrobas acuestas, los sacaban y llevaban muchas leguas y esta +opinión se entendió después con harto daño de los naturales, de suerte +que en Nueva España, juzgándoles imprudentemente por bestias con forma +humana, los trataban como si lo fueran, negando, por el consiguiente, +ser capaces de la Bienaventuranza y de los Santos Sacramentos, y llegó á +tanto esto, que obligó á D. Fr. Juan Garcés, primer Obispo de Haxcala, +Dominico, año 1636[V.] á escribir una carta llena de piedad y erudición, +informando la verdad al Sumo Pontífice Paulo III, quien con Breve y +Bula especial, definió y declaró á los indios por hombres racionales y +capaces de la fe católica, como todas las demás naciones de la Europa y +de todo el mundo: _Indos ipsos utpoté veros homines, non solúm +christianæ, fidei capaces existere decernimus et declaramus, +etcétera_.[VI.] Siendo, pues, tales los indios, que ha habido quien los +haga irracionales, aun á los menos bárbaros, y siendo estos Chiquitos +unos de los de la clase de los más bárbaros (_P. Acosta in Prooem. ad +lib. de Procur. Indor, salute_, según lo que enseña el P. Joseph Acosta, +D. Juan Solorzano, _Lib. de Politic. Indian._ capítulo 9, pág. 41, y el +ilustrísimo señor Obispo de Quito D. Alonso de la Peña Montenegro, libro +2 del _Itinerario in Prologo_, página 141 y otros muchos autores) nadie +tendrá por cosa de menos monta estas señales exteriores de devoción que +ya refiero.» + +La noche, pues, del Jueves Santo, después de haber oído un fervorosísimo +sermón de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, se visten un hábito +acomodado á la tristeza de aquel santo tiempo; y para imitar al Redentor +penando, llevan algunos á cuestas cruces muy pesadas; otros se ciñen de +agudas espinas la cabeza; quién atadas atrás la manos, va arrastrado por +tierra; quién derecho con los brazos extendidos en forma de cruz, los +más se azotan ásperamente con terribles disciplinas; cierra la procesión +una tropa de niños que de dos en dos llevan los instrumentos de la +Pasión del Señor. + +Después, al pie de un devoto Crucifijo puesto delante del santo +sepulcro, todos por su orden, con lágrimas de tiernísimos sentimientos +en los ojos, le ofrecen los frutos de sus sementeras, «llenándose entre +tanto (dice un Misionero) de consuelo nuestros corazones al ver +postradas estas almas delante del Divino Cordero que las rescató con su +sangre; las cuales poco antes andaban como fieras descarriadas y +perdidas por las selvas.» + +La otra procesión hacen el día del _Corpus_, á la cual convidan las +naciones confinantes de los gentiles; componen, pues, las calles lo más +ricamente que á su pobreza es posible, y en lugar de tapices recamados +de oro ó de colgaduras de damasco, adornan con ingenioso artificio las +fachadas de las casas de ramos de palma, hermosamente enlazados unos con +otros; á las cabeceras de las calles levantan arcos triunfales que +visten de cuanto hermoso y florido hay en sus huertas y bosques; lo +mejor de los aderezos y bordaduras labradas hermosa y delicadísimamente +de plumas, lo pone cada uno delante de su casa; y á fin de que todas las +criaturas, aun irracionales, rindan homenaje y tributo de reverencia al +común Señor de todas, salen días antes á caza de pájaros y de fieras, +aunque sean tigres y leones, y bien atados los ponen en el camino por +donde ha de pasar el Santísimo Sacramento, y juntamente arrojan por el +suelo el maíz y las demás semillas de que han de hacer sus sementeras +para que sea bendito de Dios y las haga multiplicar á la medida de su +necesidad; pero lo mejor de esta devotísima fiesta es la tiernísima +devoción y fervor con que acompañan aquel trabajo á gloria de su +Criador. + +Y no piense nadie que Dios Nuestro Señor se deja (á modo de decir) +vencer de la piedad de estos sus nuevos fieles, antes bien parece, por +decirlo así, que ha andado con ellos á competencia, de suerte que, +cuanto ellos más se emplean en su servicio, tanto más les retorna y +recompensa con beneficios, porque como por experiencia sabemos, suele +ser sobremanera amoroso y benéfico en la primera formación de aquellos, +que escoge para cimientos de alguna nueva Iglesia entre infieles y usa +más largamente en provecho suyo de sus bendiciones, no sólo en las +necesidades espirituales, sino también en las corporales. + +Perdíanse una vez los sembrados por falta de agua, y apenas la pidieron +los neófitos, cuando rompió en abundantísimas lluvias. + +Hacía gran estrago en la gente del pueblo de San Rafael una pestilencia; +corrió luego el pueblo á la iglesia á pedir á Dios misericordia, y al +punto cesó el contagio, de suerte que ninguno de los tocados de él murió +en adelante, ni de los sanos enfermó alguno. + +Había también aquí gran carestía de víveres, por cuya causa algunas +buenas mujeres representaron á Dios su necesidad, diciéndole la una: +«Señor y Dios Nuestro Jesucristo, dadnos qué comer, porque si no nos +morimos.» Y otra: «Señor ¿queréis que me muera? Mirad que me estoy +cayendo de hambre», y aquel año fueron abundantísimas las cosechas. + +Habían de ir al monte los cristianos del pueblo de San Juan Bautista á +hacer provisión de carne, pero por no haberse concluído la fábrica de la +iglesia se quedaron trabajando por acabarla de fabricar con toda +perfección, fiándose de Dios que los proveería como de hecho sucedió, +porque de allí á poco salieron del bosque muchos jabalíes en tropas; y +para que claramente se conociese que era cosa de Dios, se pararon junto +á la Reducción, para que la gente pudiese á su salvo matar los que eran +suficientes para socorrer á su necesidad. + +Pero sería nunca acabar si quisiésemos referir una por una las finezas +que Dios Nuestro Señor ha usado con ellos. Sea solamente última prueba +de ellas que estiman más estos neófitos un rosario que cualquiera otra +cosa, por hermosa y preciosa que sea, y con razón, porque le sirve de un +seguro reparo y escudo en las desgracias y peligros que encuentran en +sus caminos; y los nombres santísimos de Jesús y de María, los han +librado muchas veces de evidentes riesgos de ser hechos pedazos de las +fieras. Referiré un solo caso, digno entre los otros de particular +memoria. + +Andaba á caza por un bosque cierto cristiano llamado Diego, digno de ser +nombrado por la santa vida que observaba, cuando de improviso vió venir +hacia sí una tigre que andaba también por allí á caza, y no se podía +escapar el indio sin que ella le despedazase; antes le acometió con tan +gran furia para despedazarlo, que no le dió lugar más que á invocar los +poderosos nombres de Jesús y de María, á cuya invocación la fiera, que +ya le tenía entre sus garras, le soltó y se volvió hacia atrás sin +hacerle otro daño que unos rasguños bien ligeros en la cara y en los +brazos para memoria del milagro y del beneficio de haber recibido +segunda vez la vida de mano de la Santísima Virgen; porque habiendo +enfermado poco antes y no podido sanar por más medicinas que, según la +posibilidad, se le habían aplicado, sólo se afligía por no poder ayudar +á la fábrica de la Iglesia; volvióse, por tanto, á la Madre de +misericordia, pidiéndola con instancia la salud, y al día siguiente, +libre de toda enfermedad, se fué á trabajar á la obra, predicando con +las palabras y mucho más con el ejemplo, la devoción con la reina del +cielo. + +Esta merced fué en provecho de uno solo; pero otra fué hecha á un pueblo +entero en señal de agradecimiento. Retirábanse una noche, acabado de +rezar el rosario, á sus casas, cuando de repente descendió del cielo un +globo de luz que esparció por el contorno sus rayos y llenó á un mismo +tiempo sus corazones de júbilo y reverencia; y que esto fuese cosa más +que natural lo demostraron los efectos causados en aquella santa +cristiandad. + +Verdad es que, como siempre sucede, entre tantos buenos no faltaban +algunos malos y perversos que hacían más aprecio del cuerpo que del +alma; pero Dios Nuestro Señor usó con ellos del poder de su brazo +omnipotente, ya ablandando durísimos pecadores con modos +extraordinarios y singulares, ya castigando tal vez con los azotes de su +justicia á los obstinados que á buenas no se rendían, haciendo con eso +que otros que lo veían abrazasen la ley de Dios. + +Referiré aquí algunos pocos sucesos de estos más dignos de memoria. Y +sea el primero un cierto indio llamado Santiago Quiara, el cual, +llevando mal el apartamiento de una concubina suya que había dejado en +el bautismo, volvió á admitirla en su casa. Pero luego le fué Dios á la +mano con una enfermedad que, privándole de la luz del cuerpo, desterró +de su alma las tinieblas del pecado. Hiciéronsele, pues, dos nubes en +los ojos que creciendo poco á poco le privaron totalmente del uso de +ellos; y por más que la caridad de los Padres se fatigó en aplicarle +remedio, no pudo aprovecharle de nada. Con esto entró dentro de sí el +doliente, y adivinando que la causa de esta desventura no era otra cosa +que sus pecados, se volvió con mejor consejo al médico divino, +suplicándole vivamente le diese remedio, no tanto á él, que no lo +merecía, cuanto á su familia, que alrededor de él lloraba sin tener un +bocado de pan que llevar á la boca. Estando una noche en su casa +examinando sus pecados y pensando en las miserias de su vida, +prorrumpió en esta fervorosísima súplica á Cristo, Señor Nuestro, y á su +beatísima Madre. + +«Oh, Jesús mío, tened misericordia de mí (así puntualmente lo refirió él +á todo el pueblo, á quien por orden de los Padres manifestó su milagrosa +curación). Oh, Jesús mío: aunque no lo merezco, perdonadme mis pecados, +y restituidme el uso de mis ojos; reconozco, Señor, y confieso que este +trabajo es justísimo castigo de mis culpas; pésame en el alma de +haberlas cometido, y propongo de nunca jamás volver á caer en ellas. +Virgen María Madre de Dios y mía, aplacad la indignación de vuestro +Santísimo Hijo y alcanzad á mi alma el perdón de mis pecados y á mi +cuerpo la vista perdida. ¡Oh, Dios y Padre mío! movéos á misericordia y +pues podéis tan fácilmente, concededme la gracia que os pido, que yo +prometo de jamás ofenderos en adelante, y de observar perfectamente, con +la diligencia que me fuere posible, vuestra ley santa.» + +Mientras así estaba llorando delante de Dios, oyó una voz, como de quien +estaba enojado, que hablaba con él y le decía: + +«Por tu amancebamiento y por las confesiones mal hechas, te ha +sobrevenido esta desgracia.» + +Al oir estas palabras, que le penetraron hasta el alma, salió como fuera +de sí, y en aquel punto se vió cercado de una luz tan bella, que la del +sol, en su comparación, era muy tenue y despedía una fragancia tan suave +é incomparable con ninguna cosa odorífera de la tierra, que +manifiestamente se conocía que era don del cielo; sus carnes se le +pusieron tan delicadas como de un niño recién nacido, y se movía con +tanta agilidad como si estuviera despojado de la pesada carga del +cuerpo. + +Respondió entonces el hombre, deshaciéndose en lágrimas de consuelo y +juntamente de dolor: + +«Confieso, Padre y Señor mío, mis pecados, que dejé mi legítima mujer y +me volví á mi antigua amistad, de que fuertemente me pesa. Así es (oyó +que le replicaban) confiésate y haz penitencia de tus culpas.» + +Desapareció la visión; y vuelto en sus sentidos, se halló perfectamente +sano. + +Pero mirando la fealdad de su cuerpo y la vileza de este mundo comparada +con lo que había visto y gozado, deseaba haberse verdaderamente muerto, +y no sólo en apariencia, sino en realidad para continuar en el gozo de +tanto bien, y se ponía las manos sobre los ojos, que bellos y claros +había recobrado, para que no fijasen la vista en las miserias de acá +abajo; y hasta hoy día, cuando se pone á pensar en este su éxtasis ú +otro alguno se le trae á la memoria, no puede contener las lágrimas y +sollozos. + +Fué notable el fruto que causó este milagroso suceso; apenas quedó +hombre de conciencia que no ajustase de nuevo todas las partidas con +Dios con una confesión general; pero quien experimentó mayores los +efectos fueron los dos pueblos de San Joseph y de San Francisco Xavier, +que muchas veces le habían consolado y servido en aquella enfermedad. + +La mudanza de vida que hizo este afortunadísimo neófito, fué la que se +podía esperar de la gracia del Espíritu Santo, que le había tan +abundantemente entrado en su corazón. + +No fué menor el efecto (aunque sí diverso el modo) de convertir á un +hechicero y gran familiar del demonio. Este, pues, sacado del monte +donde vivía como bruto por el infatigable celo del P. Lucas Caballero, +apenas había puesto el pie en la reducción de San Joseph, cuando cayó +enfermo; é imaginando que aquellos dolores eran otros lamentos y +súplicas de su alma, hambrienta de los placeres y deleites pasados, se +condenó á sí mismo de demasiado ligero, y poco á poco se volvió á sus +pensamientos antiguos, y en sus deseos se volvió infiel en su corazón, ó +por mejor decir, bestia. + +Una noche, pues, ardiendo más en tales deseos, que con la fiebre que +interiormente le abrasaba, sintió que se acercaba una como multitud de +gente que hacía gran estruendo y ruido, y era una cuadrilla de demonios +que huía de la iglesia maldiciendo aquel santo lugar y á los neófitos +que en él se estaban disciplinando, y llegándose á su choza le dijeron: + +«Mira, mira cómo se azotan los indios; ¿no ves con cuánta razón te +predicamos que no te dejes engañar de las patrañas de estos malvados? +(decíanlo por los Padres); líbrate tú de esto volviéndote á tu bosque, +porque sino descargaremos sobre tus espaldas los mismos azotes.» + +El indio enfermo no vió á los demonios, sino sólo una sombra espantosa +de donde salía tan perversa admonición. Pero erraron esta vez, como +otras muchas veces, sus tiros los demonios porque en lugar de salir con +sus intentos, perdieron la presa; llenóse el miserable todo de pavor, y +miedo, porque el corazón le decía que esta era cosa del infierno, y no +sabía cómo echarlos de sí; había oído decir que los dulcísimos nombres +de Jesús y de María tenían poder contra esta canalla, pero no se +ofrecían á la memoria, hasta que después de mucho trabajo se le +ofrecieron y los pronunció: entonces los demonios, como si se viniese +abajo toda la casa, huyeron con gran furia, y él, curado en el alma de +sus liviandades, entró por el camino de la salvación, con más firmes +propósitos y más seso que antes; y con tal mudanza y arrepentimiento de +sus yerros, que estando aún con la fiebre se levantó de la cama y fué +corriendo á echarse á los piés del P. Caballero, y con más lágrimas que +palabras le pidió el santo bautismo. + +Estos dos casos que he referido no fueron más que visiones, una de +consuelo y otra de terror, para mejorar el alma á los dos á quienes se +mostraron. Más caro les costó á los dos siguientes el obstinarse contra +las saludables admoniciones de los Misioneros: + +El primero, cristiano recién bautizado, enfadado de vivir como hombre y +en la ley de Cristo, en el pueblo de San Rafael, se huyó entre los +infieles, y como es tan violento el vivir sin ningún gusto, no gustando +él ya más de Dios, le fué fácil al demonio inducirle á tomar otro +deleite, y le ofreció al punto ocasión cómoda y oportuna en una mujer de +mala vida, con quien había estado mal amistado en su gentilidad. + +El Misionero de aquella Reducción, que con sus sudores había ganado +aquella alma para Dios, envió al punto tras él á algunos fervorosos +cristianos, que habiéndole alcanzado en una Ranchería de infieles, le +reconvinieron con la promesa que había hecho á Dios en el bautismo y +con la palabra que había dado á los Padres de quedarse en el pueblo de +San Rafael. Él, disimulado, los recibió con una falsa alegría en el +semblante y con palabras fingidas, que ya tenía premeditadas; y, ó +porque esperase apartarlos de la fe y hacerles renegar ó porque pensó +por entonces contemporizar con ellos, les quiso prevenir un expléndido +banquete; para eso se fué á caza, y habiendo muerto un animal, mientras +alegre y contento pensaba cómo llevar al cabo su designio, oyó hacer +gran ruido detrás de sí, como de quien quería embestir á otro; helósele +la sangre con el susto al miserable, y tenía razón, porque era una +víbora de desmedida grandeza que venía á dar sobre él y matarle; vuelto +en sí y cobrando aliento, levantó la macana y la detuvo con un golpe. +Irritada de esto la víbora, procuró con más furia agarrarle por el +pescuezo; retiróse él hacia atrás queriendo evadir el salto con otro +golpe; mas por su desgracia se le cayó de la mano la macana y con ella +aquel poco de ánimo que en tan peligroso lance le alentaba; pero como el +amor de la vida es muy ingenioso en hallar trazas y valerse de todo para +mantenerla, echando mano al arco y al carcax de las flechas que traía +atados á la cintura, se reparaba lo mejor que podía de la furia de la +bestia; sudaba mucho entretanto, daba altísimos gritos y pedía socorro, +pero en vano, porque no había nadie que pudiese ayudarle; por lo cual +desesperado de poder escapar con la vida de tan obstinada contienda, no +teniendo más fuerzas para resistir, quería ya rendirse á discreción del +enemigo, á no haber sucedido con gran ventura del miserable, que tirando +la víbora á cogerle por la garganta, dió con la suya sobre la punta de +una saeta y se hirió malamente, con que acobardada y cansada se paró +algún tanto y dió tiempo al apóstata para salvarse huyendo; el cual, +casi fuera de sí, llegó á la Ranchería, y referido el suceso, los +infieles le interpretaron como les hacía más al caso; pero los +cristianos, más advertidos, adivinaron sabiamente que esto le había +sucedido, no tanto para peligro del cuerpo, cuanto para aviso del alma, +según su necesidad; porque llamado y admitido de Dios á ser su hijo por +el santo bautismo le había después feamente dejado, volviéndose á vivir +entre gentiles. + +Cuadró á todos la interpretación, pero singularmente al apóstata, á +quien el remordimiento de la conciencia le decía lo mismo á su corazón +con más eficacia; por lo cual, sin detenerse, fué con todos los infieles +que allí había derechamente á San Rafael; éstos para alistarse en el +número de los Cathecúmenos y aquél para enmendar y satisfacer con la +penitencia su pecado, como lo hizo, viviendo de allí en adelante en +temor de Dios y con honestidad ejemplar. + +Más terrible aún fué el modo con que otro entró en juicio y cobró +aprecio de las cosas de su alma: Habíase reducido á nuestra Santa fe en +el pueblo de San Joseph un gentil, y en el bautismo había dejado una +amiga, con quien antes había vivido en el cieno de muchas +deshonestidades; pero duróle poco tiempo este buen propósito y este +retiro y resistencia á los placeres y gustos de la carne, porque +habiéndose encontrado con la amiga antigua, su vista le abrasó otra vez +el corazón y le encendió los deseos primeros; después, para que ninguno +le fuese á la mano en sus deshonestidades, tramó secretamente la fuga +con otras tres mujeres de sus mismos intentos y se escondió en un +bosque; de suerte que por mucho que otros indios de mejor conciencia los +buscaron, por orden de los Padres, jamás le pudieron encontrar. + +Entonces uno de los Padres Misioneros echó de ver que aquel no era mal +que se había de curar sino con el remedio de algún extraordinario +auxilio de la Divina Misericordia. Por esto empezó á llorar amargamente +por aquel ciego miserable, y tantas súplicas hizo á la beatísima +Trinidad, y á la Reina del cielo y á las santas almas del purgatorio, +que se le cumplió su deseo con modo bien singular, porque mientras él +festejaba sus brutales deshonestidades, estando el cielo serenísimo, sin +la menor señal de tempestad, estalló un terrible trueno en medio del +aire, y tras él se despidió un rayo que vino á dar á sus piés; y el +indio, ó por furia del rayo ó por el miedo que tenía, cayó en tierra +como muerto. De aquí vuelto en sí, después de gran rato y abriendo los +oídos á aquel llamamiento de Dios, lleno de susto y pavor de que no le +sucediese cosa peor, se dió á llorar amargamente su pecado; tomó en las +manos el rosario que traía al cuello, empezó á pedir piedad y +misericordia á Dios prometiendo ser totalmente otro en adelante, +constante y leal en su servicio, y al punto puso en ejecución su +propósito, retirándose al pueblo de San Francisco Xavier, porque no tuvo +ánimo de volver á San Joseph y porque la vista de su amiga no le +despertase el apetito. Dios se la quitó de delante con una enfermedad, +en que arrepentida de sus culpas y deshaciéndose en lágrimas de +contricción y arrepentimiento, sin permitir que jamás entrase su galán +en su Rancho, pasó con grande esperanza de su salvación á la otra vida; +con que ella difunta, volvió él á su Reducción, donde comenzó nuevas +obras y entabló nueva vida, que prosiguió con tanto contento y gozo de +su espíritu, que jamás en adelante volvió á los torpes y brutales gustos +de la carne. + +Pasemos ahora á referir otros, á quien Dios Nuestro Señor, con doblado é +irremisible castigo, puso por ejemplo y terror de los demás, quitándoles +la vida temporal y la comodidad de conseguir la eterna. + +Tocó en primer lugar esta infeliz suerte á un mancebo, de nación Peta, +que estaba de mala gana en el pueblo de San Juan Bautista, en quien, por +más que la caridad de los nuestros y sus saludables amonestaciones y +consejos procuraron ablandar la dureza de su corazón, no aprovecharon +nada para que se quedase allí; antes, por no ser detenido, se huyó +secretamente cuando el pueblo asistía en la iglesia á los divinos +oficios. Mas no tardó mucho en venir sobre él la divina justicia que le +esperaba en un desierto solo, sin que hubiese á quien volver los ojos; +allí, pues, se le hinchó disformemente una rodilla y se le empezó á +podrir, criando materia y gusanos y echando una hediondez intolerable, +con que rabiando de dolor murió sin tener quien le diese aun la +sepultura de las bestias, ya que había ido como una de ellas; y +claramente conocieron todos que esto le había sucedido en pena á su +obstinación, porque por más á prisa que fueron algunos neófitos á +socorrerle, no llegaron á tiempo y sirvió su desgraciada muerte para que +ninguno en adelante sacase el pie de la Reducción sin haber ajustado +antes con Dios las partidas de su conciencia y pedido la bendición á la +Santísima Virgen. + +Aún peor le sucedió á un hechicero, gran ministro del demonio, en el +pueblo de San Francisco Xavier, pues los mismos cristianos le mataron á +palos porque con sus mentiras y patrañas no dejaba de molestar al +sencillo pueblo, y desacreditar y vituperar la santa é inocente vida de +los Misioneros; ni le valió la autoridad de los Padres, que le sufrían +con paciencia y le habían librado dos veces de la furia del pueblo, +porque mientras un día, montado en cólera, vendía por misterios las +fantasías y por verdades los sueños de su mala cabeza á ciertos nuevos +cristianos, y desfogaba su cólera contra los Padres con palabras +injuriosas y de escarnio, decía cosas tan indignas, que á un cacique +principal, cristiano de muchos años, no le pareció que se podían ya +sufrir; por lo cual, poniéndose delante de él, le quitó la gana de +predicar más y de vivir, quebrándole los dientes en la boca y los sesos +en la cabeza con un palo. + +Acabaré esta funesta narración con un espantoso suceso que por mucho +tiempo quedó en la memoria para terror y ejemplo de toda aquella nueva +cristiandad. + +Felipe Motoré, Tabica de nación, vencido en las contínuas sugestiones +del demonio y de la carne, volvió públicamente en casa de una amiga +dejando á su mujer, sin reparar ni hacer escrúpulo de tenerla +públicamente como si fuese su propia mujer. + +Desagradó esto indeciblemente á todos, singularmente á los Padres, que +veían con tal ejemplo abierta la puerta para que otros hiciesen lo +mismo, y que por más que hubiesen trabajado y sudado en desarraigar tal +abuso y establecer el nudo indisoluble del matrimonio, se destruiría en +breve; y como sucede entre bárbaros que el pueblo indómito se va en pos +de quien tiene entre ellos alguna soberanía y preeminencia, le seguirían +todos. + +Pero Dios Nuestro Señor tomó por su cuenta el remediar este escándalo, y +no tardó mucho en darle su merecido, quitándole de allí á poco la vida y +arrojándole al abismo, reparando juntamente los daños que pudiera haber +causado y causaría en adelante. + +Mientras que alegre y contento saltaba de placer y hacía fiesta por este +su perniciosísimo escándalo, le empezó á correr por las venas un humor +pestilente y se le encendió una fiebre ardientísima, que en pocos días +le condujo á las puertas de la muerte. + +Acudieron los nuestros á visitarle, persuadidos á que también á éste +como á otros la tribulación le habría abierto los ojos para arrepentirse +de su pecado; pero sorprendido de un accidente y sintiendo que se le +acababa la vida, llamó á sus parientes y amigos y les dijo: + +«Verdaderamente, hermanos míos, que soy desgraciado é infeliz, pues por +mis delitos pasados estoy condenado á arder para siempre en las penas +eternas del infierno. Mirad á los demonios que vienen á llevarme +arrastrando, para que sea su compañero en las penas, como lo fuí en los +pecados. El no haber dado crédito á los sabios consejos de los +Misioneros y el admitir de nuevo públicamente la amiga, son la causa de +esta mi sempiterna desventura, oid vosotros de buena gana la santa +doctrina y poned en ejecución cuanto en bien de vuestras almas se os +enseña, para que no vengais conmigo á llorar inconsolablemente en el +infierno aquellas culpas y yerros que para borrarlos no me será bastante +una eternidad de suplicios.» + +Afligidísimos quedaron los circunstantes; y aquellos á quienes la +deshonestidad y la disolución les decían en el corazón que eran dignos +de semejante fin, se helaron de pavor y susto. Otros creyeron que con la +enfermedad maligna que tenía había delirado de aquella suerte, y por +esto le llevaron á la iglesia, en donde, celebradas las exequias, le +enterraron. Pero Dios Nuestro Señor dió bien presto á conocer que +aquellas palabras no habían sido delirios de una cabeza desvanecida, +sino una sincera confesión de la justa venganza del cielo. Porque á +pocos días vieron salir de la iglesia en grandes nublados un humo negro +y denso, que parecía se abrasaba toda ella. Acudió luego toda la gente á +apagar aquel que creían incendio; y registrando de dónde salía aquel +humo, vieron que le arrojaba la tierra que estaba sobre el cuerpo de +aquel desdichado; por lo cual echaron sobre él agua en grande +abundancia, pero ¿qué sucedería? Comenzó á bullir la tierra y á +levantarse, arrojando fuera una espesa y espantosa niebla que parecía se +abrasaba todo el lugar y que allí estaba escondido y oculto un gran +volcán de llamas. + +Por tanto, abierta la sepultura, se halló el cuerpo sin la menor +corrupción, como si aquella tierra bendita rehusase mezclarse con +aquellos miembros, cuya alma era un tizón del infierno; pero exhalaba el +cuerpo un espantoso y hediondo humo, con que se veía bien claro que era +cosa más que natural. Por lo cual, sacado fuera el cadáver le arrojaron +en una laguna, la cual también comenzó luego á moverse y bullir, como si +allí se abrasase algún hierro ardiendo. + +Aterróse no poco el pueblo con tan funestos accidentes, y por mucho +tiempo no se habló sino del infeliz Felipe Motoré, ni les fué necesario +á los Padres cansarse mucho en predicar la honestidad y perseverancia en +los matrimonios. + +Curiosos después los indios de saber á dónde había ido á parar el +cuerpo, le buscaron dentro del agua; pero por más que registraron toda +la laguna, nunca jamás le pudieron encontrar, dando con esto motivo para +conjeturar prudentemente que fué sepultado en los abismos para hacer +compañía en las penas al alma, ya que la había incitado y hecho +participante de las brutales torpezas de la carne. + +Pasemos ya de materia tan funesta y describamos por último una visión +que tuvo un neófito, por la cual mejoraron increíblemente las cosas de +esta cristiandad y fué más gustosa que todo cuanto he dicho hasta ahora. +Para lo cual me será preciso interrumpir á ratos brevemente la narración +para inteligencia de las cosas que en ella se insinúan, y la referiré +por extenso, como puntualmente la escribieron á su Provincial los PP. +Lucas Caballero y Felipe Suárez. + +Un cristiano llamado Lucas Xarupá, asaltado de una fiebre maligna, le +redujo en pocos días á los últimos períodos de la vida; á este tiempo le +sobrevino un fortísimo parasismo que le privó totalmente del uso de los +sentidos, sino es ya que (como él afirmó) murió verdaderamente. + +Salida el alma del cuerpo, le salieron al encuentro dos, con semblantes +de hombre, que le convidaban á que fuese con ellos á otro país. + +Paróse un poco temiendo no fuesen demonios; pero observando las +facciones de sus rostros, la belleza de los vestidos y de las cruces que +traían en las manos, y la afabilidad de sus palabras, creyó que era cosa +del cielo; por lo cual, perdido el miedo, se fué tras ellos por una +cuesta empinada, por la cual se montaba á unas altas cumbres; la senda +era estrecha, difícil y sembrada toda de abrojos y espinas tejidas entre +sí á manera de cruces; por lo cual era menester caminar con tiento paso +á paso para no maltratarse; y hubiera desfallecido por la pena y dolor +que sentía en pisar las espinas si sus guías no le hubiesen alentado y +confortado con la amabilidad de su vista y con la luz que echaban de +sí; llegó entre tanto á donde por la mano izquierda había un camino +real, ancho y llano y bellísimo á la vista por su verdor, hermosamente +esmaltado de todo género de flores. Quiso seguir este camino, mas sus +conductores le advirtieron que mirase dónde iba á parar aquella +hermosura, y vió que iba á rematar en ciertas profundidades y altísimos +precipicios, de donde salían disonantísimos gritos y vocinglería, de +suerte que se persuadió estaban celebrando allí sus paisanos algún +solemne banquete; pero bien presto le sacó del engaño una cuadrilla de +demonios feísimos con terribles semblantes y descompasados movimientos +del cuerpo; unos con cara de tigres, otros de dragones y cocodrilos y +algunos con apariencias de tan monstruosas y terribles formas, que no +sufría el ánimo mirarlos; echaban todos por la boca y por las otras +partes del cuerpo llamas de color negro y espantoso, y gritando y +discurriendo de una parte á otra remedaban las danzas y bailes de los +indios, hasta que agarrándose del pobre neófito, que estaba todo +temblando creyendo que aquella fiesta era por él, hicieron gran fiesta +gritando: + +«El, él es, Xarupá nuestro amigo, que antiguamente era nuestro devoto y +usaba de los hechizos maléficos que enseñamos á sus abuelos.» + +A tales cortesías, se le recrecía el susto de que no le asiesen y +echasen mano de él, para llevárselo al infierno. Pero los ángeles le +aseguraron, de que no osarían moverse ni menearse contra él. Entonces +saltó fuera de enmedio de aquella canalla un cruelísimo verdugo, +arrastrando un condenado como á un vilísimo jumento, atadas las manos y +los piés con cadenas de acero ardiendo; traía á la garganta un collar +ancho de hierro que le forzaba, mal de su grado, á tener derecha la +cabeza para su mayor confusión y vergüenza: daba en tierra á cada paso +por la violencia con que el inhumano verdugo le tiraba; pero los +demonios que venían detrás, con una tempestad de azotes que llovían +sobre su cuerpo y con otras cruelísimas befas, le obligaban á caminar. +Daba entratanto el miserable horrendos gemidos y suspiros maldiciendo su +desventura y lamentándose desesperadamente. Ardía todo en vivas llamas +como también el demonio que le tiraba, el cual traía á la cintura, en +señal del oficio, un grande haz de víboras, que le despedazasen; y +vuelto á Lucas, con fiereza propia del infierno, le dijo: + +«También tú alguna vez te entendías conmigo y eras de mi servicio, +siento mucho que me hayas dejado, vinieras ahora á cortejarme si estos +Padres no hubieran venido á tu Ranchería á predicar la ley de Cristo: no +lo puedo sufrir; no hacen otra cosa, más que hablar mal de mí y de mis +cosas. Pero no, no todos los paisanos han de ir al cielo; muchos aún +duran en mal estado, y obstinados en sus costumbres gentílicas. Me +atraviesa el corazón verme forzado á venir aquí, para que tú veas +nuestras miserias, y de qué suerte es el galardón que damos á los que +siguen nuestro partido, y tú vayas después á contarlo, porque en +adelante perderemos el crédito, y los tuyos dejando los vicios y +supersticiones abrazarán la nueva fe; y si tú á esta hora no hubieras +tomado esta resolución, fueras ahora compañero de este que tengo aquí en +mi poder. Mírale, mírale, ¿le conoces?» + +Tenía tan demudado el semblante, feo y hecho un tizón de fuego, que mal +le podía conocer; pero, finalmente, después de fijar muchas veces en él +la vista, reconoció quién era. Este es (le dijeron los ángeles) Antonio +Tapochí, que ni aun en la hora de su muerte se quiso arrepentir, y por +más que los suyos le exhortaron á que mirase por su alma y se dispusiese +á bien morir, nunca quiso darles oídos y echaba de sí con enojo y +despecho á quien le animaba á que pidiese perdón á Dios y llorase y +confesase sus culpas. Entonces el desgraciado Antonio, dando un profundo +suspiro y volviéndose á Lucas, le habló de esta manera. + +«¡Ay, desdichado de mí, que no quise creer á los Padres! ¡Qué penas, qué +dolores, qué grandes é insufribles tormentos padezco por haber ofendido +á Dios, sin hacer caso de su doctrina y de sus ministros que la +predicaban! ¿Estos suplicios no han de tener jamás fin? ¡He de padecer y +llorar eternamente, sin esperanza de alivio! ¡Felices mil veces vosotros +que podéis esperar la eterna bienaventuranza, y libraros de este +infinito piélago de amarguras y de las manos de los verdugos, peores que +las mismas penas!» + +Esto que ves del desventurado fin de este desdichado (le dijeron los +ángeles) refiérelo á tus paisanos, y diles que también está en el +infierno el cacique Miguel Matoquí (era éste de nación Piñoca y de los +primeros que sujetaron la cerviz al yugo de Cristo; pero enfadado de +vivir con las reglas y leyes del cristiano, se huyó entre los gentiles, +llevando consigo sus hijos y su mujer; la cual, no pudiendo hacer por +entonces otra cosa, le siguió, volvióle de nuevo á San Francisco Xavier +el P. Caballero, pero siempre perseveró él en sus primeros +pensamientos, y en el corazón era gentil, aunque en la apariencia se +mostraba hombre cristiano.) En la última enfermedad recibió los Santos +Sacramentos por no dar qué decir; pero en la agonía mostró que, así como +había vivido como bestia, también como tal quería morir; también se +condenó el malvado hechicero Poó, el cual está en lo más profundo del +infierno, atormentado horriblemente por dos demonios, que fueron sus +inseparables compañeros mientras vivió, y por instigación suya pretendió +desacreditar la buena fama de los Padres y vituperar la santa ley de +Dios, incitando á los más neófitos que podía á apostatar y volver á sus +antiguos vicios. + +Da también noticia á los tuyos (prosiguieron los ángeles) de aquéllos +que se han salvado y gozan ahora de la eterna bienaventuranza en el +Paraíso. Salvóse Andrés Zurubi, que después de tres días de Purgatorio +voló al cielo (vivió este neófito una vida ejemplarísima; en las +privadas disciplinas de los viernes y en las públicas, que en ciertos +días del año en las principales solemnidades se hacen por las calles, +era el primero en la frecuencia de los Sacramentos, en las oraciones, en +la iglesia y al pie de las cruces contínuo; lloraba tan amargamente sus +pecados, que no pocas veces sacaba lágrimas á los ojos de los +misioneros; llevó la última enfermedad con grandísima paciencia, +mostrando en ella grandes y encendidos deseos de morir para ver á Cristo +Nuestro Señor, sabiendo el buen trueque que muriendo hacía cambiando +esta breve y miserable vida por la eterna y bienaventurada. Estando á +los últimos, le envió un Padre la imagen de San Francisco Xavier para +que le pidiese la salud; pero él, en lugar de pedirle la vida, le +suplicó que si aún no se le había llegado su hora, le alcanzase luego de +Dios se le llegase; y en efecto, fué al punto oído, porque mientras +explicaba al glorioso apóstol sus deseos, plácidamente espiró; y +preguntando al niño que le había llevado la santa imagen cómo estaba el +enfermo, respondió llorando que ya había muerto; y con un modillo, á +manera de quien estaba enojado, añadió: «¿Y cómo no había de morir, si +pidió él ir á ver á Jesucristo y Su Madre Santísima?» + +Vive también (le añadieron sus guías) en la celestial Jerusalén con +nosotros Agustín Zurubi y su buena mujer, por medio de los grandes y +ardientes deseos que tuvo siempre de ver á Dios (era el Agustín +cristiano de buen corazón, devoto, humilde, obediente y de conciencia +delicada; asaltado de la última enfermedad, gastaba el tiempo +solemnemente en rezar el rosario, y en tiernos coloquios con Dios y con +la Reina del cielo; y en la hora de su muerte vió algunos espíritus +bienaventurados que le convidaban al Paraíso, de lo cual dió aviso él á +un compañero suyo, y con los nombres de Jesús y María en la boca entregó +el alma á su criador. La mujer, desde que recibió el santo bautismo, +vivió como un ángel, y el confesor no hallaba en ella materia de qué +absolverla). + +Exhorta á sus paisanos (prosiguieron los ángeles) que tengan gran +respeto y reverencia á los Misioneros, ministros de Dios, y á que, +depuestas y olvidadas las discordias y rencores, se amen como buenos +cristianos. + +Explica al pueblo la terribilidad de los suplicios eternos, porque no +pocos perseveran todavía, obstinados en sus vicios, y se hacen sordos á +los avisos de los Padres y al llamamiento de Dios. + +Dí que se mude cuanto antes la Reducción á paraje más vecino y cercano á +los infieles, porque Jesucristo, por la desobediencia de los tuyos ha +enviado aquí la peste y nunca cesará hasta que os rindais de buena gana +á su voluntad, pues es cosa fuera de razón que los obreros Evangélicos +pierdan el tiempo en cultivar pocas almas, mientras se pierden tantos +millares por falta de quien les enseñe el camino de salvación. + +Dí á los cristianos que fueron á anunciar el Nombre de Dios á los +infieles, que su misión agradó mucho á Jesucristo, y que por los +trabajos é incomodidades que en ella sufrieron, les tiene prevenido en +el cielo un premio incomparable; que no teman nada las saetas, las +macanas y la muerte á manos de los gentiles, porque recibirán de Dios +gloria y galardón correspondiente; y para que se te dé crédito y fe, +verás ahora alguna cosa de la eterna bienaventuranza. + +Entonces, en un momento, desapareció el condenado y aquella +terribilísima representación del infierno, y luego le pusieron los +ángeles á las puertas de la Celestial Jerusalén, de tal riqueza y +hermosura, cual las pinta el apóstol San Juan en su Apocalypsi. + +Apenas había metido dentro el pie, cuando le salieron al encuentro dos +bellísimos jóvenes, trayendo en las manos cruces resplandecientes, los +cuales le introdujeron en un ameno jardín, donde por la fragancia de las +flores, que no se puede comparar con ninguna de acá, y con la belleza de +lo que veía, estaba como en extásis admirado; y siendóle presentada una +fruta semejante á la granada, con sólo llegarla á sus labios, se le +inundó el corazón de tanto gozo y consuelo, que creía que en él estaba +lo mejor y aun el todo del don de los ciudadanos del cielo; pero le fué +dicho al oído, que estaba muy lejos el piélago de la bienaventuranza, en +que engolfándose los Bienaventurados, se hallan plenamente hartos, +satisfechos y contentos; y que lo que tenía delante, no era otra cosa +más que un asomo, una muestra de lo que quedaba que gozar, bueno y sólo +para hacer bienaventurados los sentidos, y la inferior porción del +hombre, incapaz de los deleites que trae consigo al entendimiento el +conocimiento y la vista clara de la divina esencia. + +No acababa el buen Lucas de echar los ojos por todas partes, donde veía +nuevas delicias y bellezas; y hubiera querido detenerse algún tanto aquí +ó pasar adelante, pero le atajó sus designios y embarazó su gusto un +escuadrón de espirítus bienaventurados; y el más autorizado entre ellos +que en el aire del semblante, en la majestad de sus pasos y en la cruz +resplandeciente que traía, creyó era príncipe de la milicia celestial; +el cual, volviéndose á mirar á Lucas, le dijo con palabras algo severas: + +¿Y tú? ¿Cómo estás aquí? ¿Te has confesado? Respondió que sí, á que +añadió: ¿Y estos tres pecados? y nombróselos. + +Enmudeció el pobre, porque decía era verdad, que no había hecho caso de +ellos en la confesión, por ignorancia suya. + +Entonces le dijo el ángel: Estos afean mucho tu alma, y la impiden el +venir á gozar cara á cara de la vista de Dios. Dí á la gente, que no hay +otro modo de venir al cielo, sino manifestando sinceramente las culpas +en la confesión, como os lo dicen los Padres; las cuales palabras +pronunció con tanta fuerza y eficacia, que como un gran trueno le +hicieron temblar todo. + +Con esto dió la vuelta con sus compañeros y hubiera querido el neófito +detenerlos para ver más de cerca las cosas tan grandes que había oído +decir de Dios y de su gloria, y ver aquel inefable prodigio de cómo las +almas son bienaventuradas, no menos porque se ven en Dios que porque ven +á Dios en sí mismo; pero aquel príncipe le hizo entender que ninguno que +está feo con la culpa podía mirarse como en un espejo en Dios, ni hacer +de sí mismo espejo en que se mire Dios; antes que saliese de allí y +volviese acá para borrar con la penitencia y confesión aquellas culpas. + +Despidióse, pues, el pobre hombre de aquel dichosísimo lugar, mas cuando +empezaba á entrar por el primer camino, vió que le salía al encuentro la +Reina del cielo, servida de gran multitud de santos, que despedía de su +rostro tantos rayos y resplandores, que quedó pasmado de la belleza y +atónito de la majestad de su semblante; y saludándole su Majestad á él +en su lengua, con aire de enojada le preguntó qué llevaba colgado al +cuello. Este rosario no es tuyo, sino de mi hijo (y nombró al mancebo á +quien Lucas se lo había quitado por fuerza), el cual, en premio de haber +acertado con la saeta al blanco, quiso más mi rosario que otras cosas +que se le ofrecían; vuelvéselo cuanto antes, porque con esta tu +violencia le causaste gran pesar; y al decir esto desapareció, y sus +conductores ó guías le volvieron al mundo, y encontrando á cada paso +tropas de espíritus infernales que andaban discurriendo y ahullando á +manera de lebreles que andan en busca de las fieras, se llenó todo de +espanto y horror. + +Llegado junto á su cuerpo, que poco antes había dejado, no le pareció +más que una disforme masa de barro y se maravillaba consigo mismo y no +acababa de creer que aquél era en quien poco antes ejercitaba todas las +operaciones y facultades naturales, y no cesaba de lamentarse y quejarse +con sus compañeros, sino que éstos, sonriéndose, le dijeron: + +Aquí conocerás qué cosa eres tú, cargado de esta vil y hendionda +materia. + +Con lo cual al punto se desaparecieron de sus ojos, se acabó la visión y +Lucas Xarupá, ó por mejor decir, su alma, volviendo á entrar en su +cuerpo como si despertase de un profundo sueño, ó como él decía, como si +resucitase, su primera diligencia fué hacer llamar al dueño del rosario, +y pidiéndole perdón de la injuria, luego en aquel punto se vió libre de +la fiebre que aún duraba. + +Quedaron atónitos los circunstantes de que con tan leve remedio se +hubiese librado de aquella penosa enfermedad; mas cuando oyeron lo que +por orden de Dios les refirió, fué increíble la conmoción, las lágrimas +y el fruto; ni se quedó aquí solo, sino que en donde quiera que llegó la +voz de este suceso se vieron los mismos efectos; y quien era bueno se +alentó á perseverar, y quien malo, con la memoria de aquellos suplicios, +corrigió el humor pecante que en él predominaba. Y el resucitado comenzó +una vida tanto mejor, que si antes era bueno, después era un santo. + +Quédame ahora, por fin y remate, que decir algo del celo de estos buenos +cristianos en anunciar la ley divina y llevar la luz del Evangelio á los +que aún duran en las tinieblas y vicios del gentilismo; parece que no +viven contentos en la nueva vida que han empezado á profesar si no traen +á otros á gozar del mismo bien. + +Para prueba de lo cual, daré el primer lugar á los Misioneros, que, como +testigos de vista y de experiencia, no acaban de hablar de este +particular. + +«En este caso, y con otros milagrosos sucesos (así concluye una carta +suya un Misionero de la Reducción de San Francisco Xavier, después de +haber escrito la visión que poco ha referí), se ha encedido en este +pueblo un gran fuego de caridad y de celo, para llevar el nombre de Dios +á los infieles sin hacer caso de os trabajos y fatigas y de la muerte, +con que han de encontrarse á cada paso.» + +«La fe, á Dios gracias, va cada día en aumento (dice otro) y desean +muchísimos, sin hacer caso ninguno de su vida, introducirla en los +gentiles circunvecinos. + +«Estoy esperando (escribe el P. Caballero) á ciertos neófitos que el año +pasado recibieron el santo bautismo, los cuales, movidos á compasión de +sus paisanos se ofrecieron á ir allá para reducirlos al rebaño de +Cristo, para que sean participantes del bien de que ellos gozan.» + +Así cuentan de un tal indio llamado Ignacio que no sabe vivir sin andar +en busca de infieles y ganando almas á Cristo; y el P. Juan Bautista de +Zea, en su ida á los Zamucos, le escogió por capitán de los demás, y á +él singularmente fiaba los negocios más graves del bien de aquella +gente. + +Otro tanto escribe el P. Agustín Castañares de otro indio del pueblo de +San Rafael, llamado Antonio, que procuraba librar cuantas almas podía de +las garras de los Mamalucos y ponerlas en cobro en su Reducción. + +Apenas se serena el cielo, después del tiempo de las lluvias, cuando +luego se previenen para sus misiones, y se tiene por dichoso quien más +padece y quien más almas trae al conocimiento de Dios, y gastan en esta +empresa tres y cuatro meses, hasta que encuentran paraje donde poder +hacer cosecha de almas. + +Después es cosa de ver las fiestas y alegrías que hace el pueblo al +tiempo de su vuelta, y la caridad y amor con que reciben á sus nuevos +huéspedes, aunque sean antiguos, implacables enemigos suyos, mueven á +devoción y á lágrimas á los Padres. + +Dánles parte de su pobreza, admítenlos en su casa y quisieran meterlos +también en su corazón, de suerte que presto se olvidan los bárbaros de +su nativo suelo y se enamoran de la santa ley divina, de la cual ven en +sus huéspedes ingerida tan bella virtud entre hombres tan salvajes como +ellos, pues es un gran milagro que aun en las necesidades extremas usen, +cuando son gentiles, de piedad unos con otros, aun aquellos á quien la +Naturaleza ha estrechado con los fuertes lazos de la sangre. + +Y á la verdad, esta nueva cristiandad se debe á sí misma gran parte de +su esplendor y aumento; pues se extiende á tanto su ardiente celo que, +sin reparar en peligros evidentes de la vida, se entran por las selvas, +ya solos, ya con los Padres Misioneros, á solicitar la conversión de los +infieles, siendo ya más de ciento los que han derramado su sangre y +ofrecido gustosos sus vidas por dilatar los reinos de Jesucristo entre +aquellas bárbaras naciones. Como lo verá claramente quien atentamente +leyere esta relación. + +Y ayuda Nuestro Señor á estos sus siervos muchas veces, aun con +milagros, á fin de confirmarlos más en la fe y de que viéndolos los +infieles corran á pedir el bautismo. + +Contaré dos solos por no alargarme ni cansar á los lectores. + +El primero es de ciertos neófitos que habiendo salido á llevar el nombre +de Dios á una Ranchería de indios Penoquís, mientras que con fervor de +espíritu exhortaban á aquellos bárbaros á dejar su patria, abandonar el +gentilismo y entrar en el rebaño de Cristo, vinieron algunas mujeres +espantadas, gritando: «Desgracia, desgracia, que el agua de una laguna +cercana que servía para el abasto del pueblo había tomado forma y color +de sangre», pronóstico para ellos de mala ventura. + +Empezaron luego los paisanos á discurrir sobre el caso haciendo diversas +interpretaciones, según la pasión de cada uno; mas los cristianos al +punto les descifraron el caso, diciendo que aquella era fraude y traza +del demonio para apartarlos de que abrazasen la ley del verdadero Dios, +y en señal de eso fueron allá todos juntos, y vista la extraña mutación, +tomando los cristianos con gran fe el rosario en la mano, bendijeron el +agua y le metieron dentro de ella; al punto, desvanecida aquella +apariencia, volvió el agua á su antiguo color y sabor que antes tenía. + +Aún es más maravilloso otro caso que sucedió á estos mismos, los cuales, +repartidos por muchas Rancherías distantes unas de otras cosa de una +legua, juntaban gente para reducirla á la santa fe y conducirla á la +Reducción. + +Vieron que allí cerca se levantaba en alto gran nublado de humo y grande +fuego, sin saber de dónde venía ni quién le hubiese encendido (y por +ventura también esta fué astucia del enemigo infernal), y que venía á +dar sobre ellos; y porque hacía gran viento se podía mal asegurar la +vida y la hacienda con la fuga; y más que las llamas prendían ya en la +primera Ranchería. + +Entonces los paisanos, todos juntos, recurrieron á algunos neófitos, +rogándoles con lágrimas en los ojos que si eran verdaderas las cosas que +les predicaban de Cristo y de su Santísima Madre, los llamasen ahora en +su ayuda en lance tan peligroso; y puestos todos de rodillas pidieron á +Dios favor y misericordia, prometiendo los infieles recibir el bautismo +y su santa ley. + +¡Oh, caso milagroso! El fuego pasó adelante sin hacer el menor daño en +la casa donde se habían recogido, y ellos lo tuvieron induvitablemente +por milagro, porque la dicha casa estaba en el centro del lugar y todas +las otras se redujeron á ceniza. Ni paró aquí el prodigio, porque +acercándose el fuego á la segunda Ranchería puso á sus moradores en gran +espanto; mas los cristianos echaron luego mano del remedio. Hallábase +aquí el capitán de todos, quien llevaba la imagen de la reina del cielo; +á éste, pues, ordenaron que saliese á encontrar el incendio y le pusiese +para defensa la santa imagen delante de su furia. + +¡Cosa maravillosa! Partiéronse por medio las llamas sin hacer allí el +más mínimo daño, siendo así que todas las casas eran de paja. Y para +prueba más manifiesta del milagro se llegaron las llamas á una casa y +formaron sobre ella un arco, pero sin lesión alguna. + +Con esto se confirmaron los cristianos en la fe y en la devoción á la +Madre de Dios, y los bárbaros, vencidos más del prodigio que de su +promesa, se alistaron en el número de los fieles. + + + + +CAPÍTULO VIII + +Preténdese descubrir el río Paraguay para comunicarse +estas Misiones con las Reducciones de los Guaraníes. + + +Desde los primeros años en que se dió principio á la Conversión de los +Chiriguanás y Chiquitos, con intento de penetrar al Chaco para reducir á +nuestra santa fe las naciones que viven en el vastísimo espacio de +tierra que hay entre Torija y el Paraguay, se juzgó siempre llevar al +fin pretendido, el abrir camino por aquel río y hacer escala á las +Misiones del Paraguay ó Guaraníes, á fin de que fuesen más fácilmente +proveídas estas Reducciones de los Chiquitos, y los nuestros tuviesen +comodidad de conferir á boca con el Padre Provincial y recibir los +socorros más oportunos á su necesidad, fuera de que no sería menor el +consuelo de los Provinciales en ver las fatigas y sudores de sus +súbditos en la conversión de los gentiles, y acabar en poco menos de un +año la visita de esta tan vasta provincia; pues cuando ahora es +necesario caminar dos mil y quinientas leguas para visitarla toda, +descubierto este camino por el río Paraguay, sólo se andarían mil y +quinientas leguas en visitar Misiones y provincia. + +Consideradas estas utilidades, han puesto por obra los medios más +concernientes al fin pretendido, aunque por secretos juicios de Dios +nunca se pudieron llevar á cabo, sino después de mucho tiempo, y eso sin +fruto. + +Pero no por eso debo pasar en silencio las fatigas y trabajos que en +esta empresa padecieron y sufrieron nuestros Misioneros, por no +privarlos de aquella gloria, que aun acá en la tierra se debe á quien +todo se ocupa en promover la gloria Divina. + +Dije ya arriba que el principal motivo de fundar la Reducción de San +Rafael junto al río Guabys fué por la vecindad con el río Paraguay, á +cuyo descubrimiento partieron por el mes de Mayo del año de 1702 los PP. +Francisco Hervás y Miguel de Yegros, llevando por guías, ó como aquí +decimos por vaqueanos, cuarenta indios, sin otra provisión que la +confianza en Dios y fiados en la protección de la Reina del cielo y de +los Arcángeles San Miguel y San Rafael. + +Ni les salieron fallidas sus esperanzas, porque en todo el viaje se +hallaron provistos de montería y de pesca con tal providencia, que en +las mayores angustias era más abundante y de mejor cualidad el socorro. + +Llevaban consigo un Cathecúmeno, de cierta nación, que los años pasados +había sido impedimento para descubrir este río; procuró éste con grande +eficacia que sus paisanos recibiesen la ley divina, y que los Misioneros +fuesen recibidos y bien tratados en tres Rancherías, de Curuminas, +Batasiz y Xarayes, donde se quedó, por estar mal proveído de ropa y por +habérsele clavado una espina en un pie, y después de pocos días pasó á +la otra vida sin recibir el Santo Bautismo, siendo así que se había +empleado con fervor en que otros lo recibiesen. + +Vencidas, pues, muchas dificultades y pasadas no pocas incomodidades que +se hicieron precisas por haber de caminar por espesos bosques y agrias +montañas, y pasar pantanos y lagunas, á más del contínuo susto y temor +de caer en manos de enemigos, llegaron á plantar una cruz en las riberas +de un río, que juzgaron era el del Paraguay, ó á lo menos un brazo de él +(en lo cual padecieron grande engaño, porque no era río, sino un gran +lago que iba á rematar en un espesísimo bosque de palmas). + +En este ínterin maquinaron ciertos indios dar la muerte á su salvo á los +Padres cuando diesen la vuelta por sus tierras; pero disuadidos de esta +traición por otros de mejor conciencia, les salieron al encuentro y se +fueron con toda la gente de aquellas Rancherías en compañía de los +Padres al pueblo de San Rafael, donde tomaron casa. + +Con la noticia de este descubrimiento, determinó el P. Joseph de Tolú, +Superior á la sazón de estas Reducciones, que veniese á la provincia el +P. Francisco Hervás á dar esta noticia al Padre Provincial Lauro Núñez, +que ya segunda vez la gobernaba. + +No se puede creer el júbilo y gozo que éste tuvo con semejante aviso; y +con toda presteza escogió cinco Misioneros antiguos de los Guaranís, con +un hermano coadjutor, para que por la banda del Paraguay descubriesen el +camino que ya juzgaban se había descubierto por la banda de los +Chiquitos. Estos fueron el P. Bartolomé Ximénez (que habiendo ido +Procurador á Roma de vuelta á esta provincia, voló, cargado de años y +merecimientos al cielo, el día 22 de Julio de 1717 en el puerto de +Buenos Aires), los PP. Juan Bautista de Zea, Joseph de Arce, Juan +Bautista Neuman, Francisco Hervás y el hermano Silvestre González. + +Y porque á alguno no le desagradará leer los sucesos de este viaje, +tomaré el trabajo de transladar fielmente una relación diaria de todo lo +que hizo uno de los sujetos que iban, la cual, después de mucha +diligencia que puse en hallarla, llegó finalmente á mis manos y es como +sigue: + +«Salimos (dice) á 10 de Mayo del año 1703, del puerto de nuestra +Reducción de la Candelaria, para dar fondo en el de Atinguí; y de allí á +27 del mismo mes, tomamos tierra en el Itatí, donde nos recibió con +singular afecto el P. Fray Gervasio, de la venerable orden de San +Francisco, cura que era del aquel pueblo. + +De aquí, tiramos hacia el río Paraminí, por donde en el río Paraná +desemboca el río Paraguay, y montamos aquel cabo, no sin gran dificultad +por la furia de los vientos que nos dieron que hacer muchos días. + +Finalmente á 22 de Junio, aferramos en el puerto de la Asunción, donde +nos recibieron con la acostumbrada caridad que usa la Compañía, los +Padres de aquel colegio, y después de cuatro días partimos de allí, +llevando una barca grande, cuatro balsas, dos piraguas y una canoa. + +Habiendo caminado las balsas cuarenta leguas, descubrieron á lo lejos +algunas canoas de indios Payaguás, que se creyó eran espías de esta +nación. + +Deseamos hablarles y dárnosles á conocer para quitarles todo miedo y +sospecha y exhortarles á que ya de una vez ajustasen paces con los +españoles y quisiesen hacerse cristianos. + +Entróse para este fin, en una canoa el P. Neuman con el hermano +Silvestre González y llegando cerca de ellos quería eficazmente entablar +con ellos tratados de acuerdo. Pero no surtió efecto el deseo de que +ellos quiesen llegarse, gritando en alta voz: _Pée pemomba ore camarada +Buenos-Ayres viarupi_, que en castellano quiere decir, que temían de +nuestra gente, quienes habían destruído á sus paisanos en los confines +de Buenos Aires. + +Por lo cual, desconfiando el P. Neuman de poderlos reducir, dió la +vuelta, dejando colgados de un árbol de la playa, algunos abalorios y +otras cosillas. + +Viendo, pues, aquellos bárbaros que las caricias de los nuestros no se +quedaban en solas palabras, fueron luego corriendo á coger aquellas +chucherías y con más ánimo y seguridad, se llegaron cuatro de ellos al +pie de una balsa, donde dejaron algunas esteras labradas con lindo arte +y tejidas delicadísimamente: prosiguióse muchos días este tratado, +siendo el faraute Aniceto Guarie, fervorosísimo cristiano, +vice-corregidor de la Reducción de San Cosme; el cual, deseoso de la +reducción de aquellos infieles, procuraba, con modo muy afable y cortés, +entrar con ellos para salir con la suya. + +Es la nación de los Payaguás, de vilísima condición, cobarde, pérfida y +pronta á maquinar traiciones y en breve manifestaron estas malas +cualidades; porque habiéndose acercado nuestro Aniceto el día 12 de +Julio á ciertos Payaguás, con algunas bujerías que ellos estiman, para +exhortarlos y reducirlos á recibir el santo bautismo, salió de una +ensenada poco distante una manga de estos traidores, dividida en dos +canoas y dando sobre él á traición le mataron á él y á otros compañeros +con fieros golpes de macana; y ejecutadas estas bárbaras muertes, +echaron á huir desesperadamente para librarse de nuestros cristianos, +los cuales advirtieron bien tarde la fatalidad; é ídos al lugar del +insulto, hallaron los cuerpos de los compañeros, sin poder dar con el de +Aniceto; y al siguiente día celebramos las exequias por sus almas; con +que se puede piadosamente creer habrá Dios usado misericordia con ellos +por el celo con que se ofrecieron á tratar con estos pérfidos gentiles. + +Viendo los Payaguás que nuestra gente no hacía ninguna demostración de +sentimiento por este suceso, tomando atrevimiento, resolvieron +desalojarnos el día siguiente de donde estábamos, dejándose ver una +multitud de canoas divididas en dos escuadras, de las cuales, llegándose +una á tierra desembarcó alguna gente y la otra discurría por el río, +pero no se atrevieron á ponerse á tiro; antes, poco después se +retiraron, no dejándose después ver más, sino á lo lejos, á fin de +espiar nuestros pasos: una sóla vez, en la oscuridad de la noche, osaron +molestar por tierra las balsas, tirando contra ellas piedras y flechas; +mas nuestros cristianos, con poca diligencia, los pusieron en fuga. + +Este fué el único encuentro que tuvimos con estos enemigos, con quienes, +si se hubieran coligado los Guaycurús, gente infiel, pero valerosa y +enemicísima de la fe católica, difícilmente hubiéramos podido escapar y +librarnos de sus asechanzas y celadas en un río poblado por todas partes +de islas y de ensenadas. + +A siete de Agosto llegamos á la boca del río Xexui, por donde antes que +los Mamalucos destruyesen los pueblos de Maracayá, Terecaní y la +Candelaria, se conducía todos los años á la Asunción gran cantidad de la +célebre yerba del Paraguay; el día 19, caminando á lo largo de la +ribera, vimos una tierra de Payaguás, cuyos moradores se habían poco +antes retirado á una grande isla que estaba frente á nosotros. + +Apenas dimos allí fondo cuando saltaron en tierra nuestros indios, y +sentidos de la muerte de sus compañeros la robaron y saquearon toda; era +esta tierra del cacique Jacayrá, donde él mantiene algunos vasallos para +la fábrica de las canoas. + +El día 21 encontramos un fortín con empalizada y sobre ella tres grandes +cruces, y sospechando nosotros que los Mamalucos habrían hecho allí +alguna de sus misiones, supimos después que esto había sido traza é +invención de los Payaguás para que Dios los librase de una grande +multitud de tigres que infestaban extrañamente el país. + +Vimos poco después andar en la playa doce bárbaros, pero sin darnos +molestia; no obstante, lo que más nos maravilló fué que hasta el día 30 +de Agosto no se vieron sino dos canoas de Guachicos antes de llegar al +Tepotii. + +La boca de este río dista como cosa de treinta leguas de la del río +Piray. Más adelante hay una hilera de escollos por entre los cuales pasa +una furiosa corriente que de ordinario los encubre. Pero cuando allí +cerca lleva el río poca agua, se ven en la cima de una de aquellas +piedras ciertas huellas de hombre, que dicen los naturales son del +apóstol Santo Thomé. + +Poco más adelante, enfrente, se ven doce altísimas rocas, alegres á la +vista, excediendo naturaleza á la hermosura del arte. Aquí empezaron +los Guaycurús á encender fuegos y hacer humaredas, que son los correos +volantes para avisar á los pueblos circunvecinos de que andan por allí +enemigos. + +Siete leguas después de estos montes corre su río, junto al cual está +situada la laguna Neugetures, en que entra un río que baja de las +tierras de los Guamas. A lo largo de esta laguna viven lo más del año +estos bárbaros, y allí crían muchas manadas de caballos y mulas, +sirviéndose de los Guamas como de esclavos, para cultivar la tierra y +sembrar el tabaco que se dá aquí en gran abundancia. + +Otras naciones confinan con estas, entre las cuales había una llamada +_Lenguas_, cuyo idioma es semejante al de los Chiquitos. + +Dos leguas más adelante de esta laguna desemboca el Mboimboi, junto al +cual antiguamente hubo una Reducción en que trabajaban en provecho de +los naturales los PP. Cristóbal de Arenas y Alonso Arias. + +Sucedió que el segundo, llamado á las tierras de los indios Guatos para +administrarles el Santo Sacramento del bautismo, se encontró con una +cuadrilla de Mamalucos, los cuales le mataron á mosquetazos; y el otro, +cayendo poco después en las mismas manos, salió tan maltratado, que en +breve acabó de vivir y padecer. + +De aquí hasta los Xarayes en dilatadísimas campañas por beneficio de la +naturaleza, sin ninguna industria del arte, se cría inmensa cantidad de +arroz, de que todos los años hacen provisión los Payaguás, Guatos, +Nanuiquas, Caracarás, Guacamás, Guaresis y otros pueblos confinantes. + +A 22 de Septiembre pasamos las montañas de Cuñayegua, que tienen en +frente de sí en la otra banda las del Ito, donde viven los Sinemacas. + +Aquí fueron á predicar la santa ley de Cristo los PP. Justo Mansilla, +Flamenco, y Pedro Romero, español, el cual fué muerto con el hermano +Mateo Fernández por los indios Chiriguanás, porque les persuadía que por +ser cristianos no podían tener más que una mujer. + +En una isla, cinco leguas más adelante, se habían retirado dos caciques, +Jarechacu y Arapichigua, con todos sus vasallos Payaguás, que al vernos +despacharon luego siete canoas á la grande isla de los Orejones, para +dar aviso á aquellas gentes, como lo suelen hacer en tales ocasiones, y +por eso se veían de cerca y de lejos muchos humos en el aire, por lo +cual en todo aquel contorno son los Payaguás tenidos en grande +estimación, que les es de mucho provecho, por lo que les dan de tabaco, +cueros, telas y vituallas, de que están abastecidos con grande +abundancia. + +Desde el Tobatí pasamos junto á las montañas del Taraguipitá, de donde +cuatro Misioneros enviados por el P. Antonio Ruiz se esparcieron por +esta dilatada gentilidad á predicar el Evangelio. Estos fueron los PP. +Ignacio Martínez, español, Nicolás Hernat, francés, Diego Ferrer y Justo +Mansilla, flamencos. El primero fué llamado al Perú á la misión de los +Chiriguanás; los otros dos, oprimidos de las fatigas y trabajos en un +total desamparo de todo humano consuelo, con una muerte semejante á la +del grande apóstol del Oriente San Francisco Xavier, pasaron al eterno +descanso; el último, que quedó sólo, cansado de los muchos trabajos, +falleció también en breve tiempo. + +Ocho leguas sobre el Tobatí, desemboca por dos partes el río Mbotetei, +por donde bajan al Paraguay á hacer sus correrías los Mamalucos. + +Enfrente de estas dos bocas del río Mbotetei, por la otra banda +desemboca el Mandiy, que baña las faldas de los montes Taraguipiti que, +encadenándose con los del Tambayci y Garaguy, se extienden á lo largo de +las costas del Paraguay, hasta cerca de la célebre isla de los +Orejones. + +Desde el río Mbotetei hasta los Xarayes, se extiende el país en vastas +campañas, habitadas antiguamente de los Guaycharapos é Itatines; pero +molestados de los Mamalucos los abandonaron, internándose en espesos y +grandes bosques, que desde la laguna Jaragui, por cincuenta leguas, +tiran hasta Santa Cruz la Vieja. + +Finalmente, á 29 de Septiembre, montadas las dos bocas del Mbotetei, +llegamos á donde el Paraguay, dividido en dos brazos, forma á lo largo +una isla de veinte leguas. + +Por estar ya en tierra de los Chiquitos se comenzaron á hacer muchas +diligencias para hallar la cruz que el año pasado levantaron los PP. +Francisco Hervás y Miguel de Yegros, reconociendo muchos lagos y +ensenadas. + +A 12 de Octubre, habiendo dado fondo en el Paroguamini, encontramos con +unos Payaguás, los cuales, aunque temían á nuestros indios, se llegaron +no obstante á nosotros y nos presentaron biétole y otras frutas de la +tierra, á que correspondimos cortesmente con otros regalos. + +A 17 dimos fondo á vista de la laguna Jaragui que se oculta por gran +trecho entre bosques y montes hasta cerca de la de los Orejones. Aquí +una parte del Paraguay está hoy día habitada de gran número de +infieles; pero el lado izquierdo es el más poblado, porque se pueden +defender más fácilmente de las inopinadas invasiones de los Mamalucos, á +causa de que estando rodeados de grandes lagunas y pantanos, se hace muy +difícil y casi imposible el paso á aquellos malvados. + +Señalaré aquí algunas naciones de una y otra banda. A mano derecha están +los Guarás, Lenguas, Chibapucus, Ecanaquis, Napiyuchus, Guarayos, +Tapyminis, Ayguas, Cunicanis, Arianes, Curubinas, Coes, Guaresis, +Jarayes, Caraberes, Urutues, Guahones, Mboyaras, Paresis, Tapaquis. De +la otra banda izquierda están los Payaguás, Guachicos, Itatines, Aginis, +Sinemacas, Abiais, Abaties, Guitihis, Cubieches, Chicaocas, Coroyas, +Trequis, Gucamas, Guatus, Mbiritis, Eleves, Cuchiais, Tarayus, Jasintes, +Guatoguaguazus, Zurucuas, Ayuceres, Quichiquichis, Xaimes, Guañanis, +Curuaras, Cuchipones, Aripones, Arapares, Cutuares, Itapares, Cutaguas, +Arabiras, Cubies, Guannaguazus, Imbues, Nambiquas. + +Verdad es, que estas naciones las más se reducen á dos ó tres +Rancherías, otras á poco más de trescientas ó cuatrocientas almas y +otras también en mayor número, y se distinguen por la diferencia de las +lenguas, porque todas tienen distinto idioma, ni se entienden entre sí, +aunque vecinas y confinantes, porque ó son enemigas, ó no tienen +comercio unas con otras. + +El día 18, dejando á la mano derecha la laguna Tuquis, montamos la boca +del río Paraiguazú, que venía colorado con una creciente furiosa de +agua. + +De allí á poco encontramos una canoa con sólo un indio, mozo bien +dispuesto y de fuerzas, de nación Mbiritiy, que sin ningún temor se +llegó á la barca; hicímosle mil caricias, y aunque ni él entendía +nuestra lengua ni nosotros la suya, con todo eso, con señas y ademanes +nos dió á entender que su Ranchería distaba de allí dos ó tres jornadas +de camino. + +Poco después le despedimos; pero habiendo experimentado él tanto amor y +afecto en nosotros, sentía mucho dejarnos, por lo cual, diciéndole por +señas si quería entrar en la barca, él sin reparo alguno se entró dentro +con sus armas y con su cama, que era una estera de linda hechura, y +regaló á nuestros indios con un grande Capivará (son estos unos puercos +del agua, en todo semejantes á los de tierra), que poco antes había +muerto. + +De allí á tres días, viendo que nosotros tirábamos á lo largo de la +costa por no empeñarnos en medio en las islas, se despidió +prometiéndonos que volvería presto, y nosotros, por medio de él, +enviamos al cacique y principales de la nación varias cosillas que +estiman estos bárbaros. + +Cumplió su palabra, y después de poco tiempo estuvo de vuelta; pero +pretendiendo atravesar un gran brazo de río en tiempo que hacía gran +viento, naufragó á nuestra vista, y apenas pudo salvar su persona, que +cayó, por nuestra desgracia, en manos de los Payaguás, que le remitieron +á los suyos. + +Finalmente, á 31 de Octubre, entramos en el famoso lago de los Xarayes, +en donde entran muchos ríos navegables, y de dicho lago (con unánime +consentimiento de los geógrafos) nace el gran río Paraguay. + +A la boca de este lago está situada la célebre isla de los Orejones, +poblada en algún tiempo de muchísima gente y asolada y destruída ahora +por los Mamalucos. El clima de esta isla es saludable y templado, aunque +está en diecisiete grados y pocos minutos de altura. Tiene de longitud +cuarenta leguas y diez de ancho, aunque otros la hacen doblado mayor; el +terreno es muy fértil y abundante, aunque en parte sobresale en montañas +llenas de árboles muy á propósito para labrarlos. Los primeros +descubridores la llamaron el Paraíso; nosotros, empero, no observamos +en ella cosa de más monta que el clima. + +Hiciéronse aquí increíbles diligencias para hallar la cruz tan deseada; +pero por más que hicimos, así por tierra como por agua, no pudimos +descubrir la más mínima señal de hacia qué parte cayesen las Reducciones +de los Chiquitos. + +Los PP. José de Arce, Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás, +suplicaron al P. Superior Bartolomé Ximénez que pasasen adelante á las +Rancherías de los infieles á tomar lengua; pero siendo éste de contrario +parecer, fué necesario rendirse; antes bien, conociendo que menguaba la +corriente más cada día y corría peligro el barco de hacerse pedazos en +los escollos ciegos si se parasen allí algún tiempo más, determinó dar +la vuelta después de haber gastado mes y medio en andar en busca del +camino. + +Fué increíble el sentimiento de los mismos Padres al ver que se +frustraban sus esperanzas y tantas fatigas y trabajos como habían +sufrido; por lo cual, postrándose de rodillas delante del P. Superior, +le pidieron vivamente les diese licencia de quedarse en aquella grande +isla de los Orejones, donde se entretendrían, hasta que creciendo las +aguas y hecha amistad con los infieles, se informasen del camino, y +pasado el invierno se irían á las Reducciones de los Chiquitos. + +Admiró el P. Superior su fervor; mas temiendo no fuese que este +apostólico celo los empeñase, con gravísimo riesgo de sus vidas, en +empresas que no pudiesen salir sino con grandísima dificultad, juzgó no +podía condescender con sus instancias. + +Por tanto, á 12 de Octubre, nos dispusimos para salir de aquel lago ó +mar dulce; y aunque siempre estábamos con temor de algún escollo +encubierto debajo de agua, con todo esto, mediante el favor de Dios, +caminamos á voga y remo sin ningún riesgo, sólo que los vientos, que +siempre soplaron por la proa, nos retardaron para que nos adelantásemos. + +Después de haber caminado cien leguas descubrimos tres canoas con cuatro +hombres que, vogando á toda fuerza de remos, se nos acercaron insinuando +que querían hablarnos; el uno era Payaguá y los otros Guaranís, +cristianos antiguos, que saltando ligeramente en nuestra barca, dijeron +resueltamente que se querían quedar con nosotros, aunque les pesase á +sus caciques. + +Viendo nosotros su buena voluntad, determinamos que nuestros indios los +defendiesen en caso que sus caciques intentasen cobrarlos á fuerza de +armas; pero ellos les dieron de buena gana licencia, creciendo en ellos +la estimación de nosotros, pues los Guaranís dejaban su hacienda y +parientes sólo por venir á nuestras Reducciones y vivir en la +observancia de la ley divina. Por lo cual nos cobraron tanto afecto, que +como si fuesen amigos antiguos, entraron los dos caciques con toda +seguridad y confianza en nuestro barco y se pusieron al lado del P. +Superior. + +Hallada tan buena coyuntura, se les habló con toda eficacia del bien de +sus almas y cuánto interesaban en que nosotros los tomásemos á nuestro +cargo, pues fuera de conseguir la salvación eterna y vivir como hombres +é hijos de Dios, pasarían una vida quieta y libre de todo peligro, +obligándose todos los pueblos de los Guaranís á defenderlos de los +Mamalucos y Guyacurús, que cada año tanto les molestan. + +Ofreciéronse de buena gana los dos caciques con todos sus vasallos á +recibir el santo bautismo, y que exhortarían á hacer lo mismo á los +Guatos y Guacharapos, para que unidos todos en un cuerpo, fundasen una +Reducción. + +Para asegurarnos más de este su buen daseo, les pedimos algunos infieles +que ellos en años pasados habían hecho esclavos, para que instruídos en +los misterios de nuestra santa fe, sirviesen después de intérpretes á +los Misioneros, ofreciéndoles en contracambio ciertos platos de estaño, +cuchillos, anzuelos, avalorios y otras cosas de este jaez. + +De buena gana nos entregaron seis niños; dos de los cuales eran +Penoquís, uno Sinemaca, otro Erebé, otro Curubina y el último Guarayo, +los cuales á la vuelta, encomendamos al P. Jerónimo Herrán, para que en +su Reducción los impusiese en los preceptos de la ley divina. + +Entablada con esto la amistad de entrambas partes, se despidieron de +nosotros los caciques, contentos y alegres con la esperanza de tener +dentro de poco tiempo Misioneros, y ordenaron á algunos de sus vasallos +que nos sirviesen con sus canoas, proveyéndonos de pescado por espacio +de ciento y ciencuenta leguas de camino, que no fué pequeño socorro por +la carestía de vituallas, de que ya padecía mucho nuestra gente y los +PP. apenas tenían con qué sustentarse, por haberse corrompido ya el +vizcocho y echado á perder el maíz; y el cuotidiano mantenimiento del P. +Superior, por espacio de cuatro meses, fué sólo una simple escudilla de +habas. + +Finalmente, como mejor se pudo, tiramos adelante hasta tocar en las +riberas donde vivían los Payaguás, matadores del buen Aniceto y sus +compañeros; deseamos ganarlos y reducirlos al gremio de la Santa +Iglesia; y para eso por medio de los Payaguás amigos, les enviamos una +embajada asegurándoles de nuestro buen ánimo para con ellos y que les +perdonábamos la traición pasada, que más por temor de alguna trama de +sus enemigos, que por malicia, habían maquinado; que tomasen el partido +de compañeros nuestros y fabricasen una Reducción, porque de otra +manera, habiendo nosotros de frecuentar aquel camino, nuestros indios +sujetarían su orgullo; y que para satisfacción de lo pasado, nos +restituyesen los esclavos españoles que tenían. + +Supieron los mensajeros tratar con tanta destreza el negocio, que poco +después nos salieron ellos al encuentro, trayendo en una gran canoa á un +español llamado Juan García, y se excusaron buenamente de la traición +pasada; mas aún ahora se mostraron pérfidos y mentirosos, porque +preguntados si tenían más esclavos respondieron que no, y supimos +después en la Asunción que tenían otros tres. + +Después de haber renovado la amistad se nos mostró la mayor parte sobre +veinte canoas puestas á la fila, y uno á uno entraron en la barca para +recibir algún regalo. + +El día siguiente vinieron los caciques llamados ambos Jacayrá, +presentándonos gran cantidad de fruta de la tierra. Después nos +significaron el deseo que tenían ellos también de hacerse cristianos y +fundar una Reducción en que los nuestros los instruyesen en los +misterios de la santa ley de Dios. + +Tenían canoas de bella hechura, y viendo la gana que teníamos, nos +ofrecieron una bellísima, que nos trajeron al día siguiente. + +En este estado dejamos el negocio de su conversión; pero hay poco que +esperar de ella, porque aunque hayan hecho tan largas ofertas no hay +mucho que fiarse de ellos porque son pérfidos, revoltosos, inconstantes, +y que en tanto mantienen su palabra en cuanto les está á cuento. + +Al presente están divididos en dos facciones, la una discurre hacia el +lago de los Xarayes, por espacio de doscientas leguas; la otra hacia la +ciudad de la Asunción, cautivando gente y robando las haciendas y cuanto +les viene á las manos, y muchas veces se coligan con los Guaycurús en +daño de los españoles. + +Pero lo que causa admiración es que tengan tanto orgullo, siendo así que +apenas cuentan trescientos ó cuatrocientos hombres de tomar armas, +porque cada año procuran diezmarlos los Mamalucos, y muchas veces rompen +también con los Guaycurús y se destruyen. + +Otro no pequeño motivo les retrae de ser cristianos, y es que esta +nación es vagabunda, no estando jamás firme muchos días en un lugar, hoy +están en tierra firme y mañana en alguna isla, ni pueden de otra suerte +vivir, porque sustentándose con caza y pesca, no se puede hallar siempre +ésta en un mismo lugar, y como los Guaycurús, Charruas, Jarós y Pampas +no tienen firmeza en tierra, así los Payaguás en este río, y les +sucedería á ellos lo que á los Jarós, que dos veces pidieron Misioneros +y fundaron Reducción, y ambas á dos, enfadados de vivir debajo de un +mismo cielo, volviéndose á su antigua costumbre de vagabundos se +huyeron, por lo cual es necesario que estos Payaguás se junten con los +Guatos y Guaciarapos, pueblos estables y permanentes: pero el hacer esta +unión costaría más sangre y más sudores de lo que montase el buen éxito +del negocio. + +Con todo eso, los dos fervorosos Misioneros Joseph de Arce y Juan +Bautista de Zea, deseaban se pusiese por obra este intento, allanando +con su celo las dificultades tan grandes que se ofrecían. Pero el P. +Superior fué de contrario parecer, no queriendo arriesgar las vidas de +estos dos apostólicos operarios, con que sin otro efecto proseguimos +nuestro viaje, cuando á 2 de Diciembre corrió dos veces peligro de +hacerse pedazos la barca en que íbamos. El primero fué por la mañana, +quedando encallado en unos arenales, y entró tan profundamente la +quilla, que muy trabajosamente, con el ayuda de las otras embarcaciones, +se pudo desencallar y sacar fuera de la arena. En este lance suplicamos +con grande afecto á la Santísima Virgen, y con su favor, cuando creíamos +entrase el agua por muchas partes, se halló que no había padecido nada. + +Pero mayor fué el peligro y el susto al entrar la noche, porque soplando +muy recio el viento y alterado el río, y caminando el barco á todo +riesgo, dió de golpe en un escollo ciego y la furia del agua y del +viento la estrelló de escollo en escollo hasta arrojarla sobre la +ribera. + +Aquí nos sorprendió á todos el susto y ya esperábamos que se había de +hacer pedazos y correr peligro nuestra vida; pero la piadosísima Señora +quiso hacernos cumplida la gracia, saliendo, así nosotros como la barca, +sanos y salvos de aquel riesgo. + +A 4 de Enero ordenó el P. Superior que adelantándose tres barcos á vela +y remo procurasen cuanto antes entrar en el puerto de la Asunción para +llevar al P. Juan Bautista Neuman, que afligido sobremanera de la +disentería estaba poco menos que reducido á los últimos períodos de la +vida. + +Por fin, el día 7, dimos todos fondo en aquel puerto, donde al +desembarcar nos salió á recibir el Gobernador, la nobleza y el pueblo en +gran multitud, que quisieron en todo caso, por más que nosotros lo +rehusamos, conducirnos hasta el colegio, donde tuvimos la triste nueva +del fallecimiento de aquel buen Padre. Venía tan maltratado y tan +acabado de fuerzas por los trabajos del viaje, fuera de que en muchas +semanas no se le pudo dar á comer otra cosa que un triste puñado de maíz +corrompido, que una hora después de haber entrado en nuestro colegio +pasó á recibir en la Jerusalén celestial el galardón de tantos trabajos. + +A sus exequias asistieron el Cabildo eclesiástico y secular y todas las +religiones que quisieron honrar, como ellos decían, el cadáver de un +santo mártir, pues que las fatigas y trabajos sufridos por la gloria de +Dios y bien de las almas le habían acabado. + +A 9 del mismo mes salimos de la Asunción para volver á los Guaranís, +donde últimamente, á 4 de Febrero, dimos fin á tan larga navegación. + +Nueve meses hemos gastado en este viaje; hannos faltado dieciséis indios +por la escasez de los víveres y por la disentería que á casi todos nos +afligió, y á habernos tardado un poco más hubieran muerto otros +Misioneros con grave perjuicio de tantas almas, á cuya conversión +estaban destinados.» Hasta aquí la relación de este viaje. + +Notable fué el sentimiento del P. Provincial viendo desvanecidos medios +tan eficaces para el intento; mas no por eso desistió abandonando la +empresa, y así, pasado el año siguiente á la visita del colegio de +Tarija, ordenó al Padre Juan Patricio Fernández que fabricase algunas +canoas en las riberas que se creía eran del río Paraguay, enviase por +allí al P. Miguel de Yegros, con el hermano Enrique Adamo, á la +Asunción, acompañándoles los Xarayes prácticos del río y valientes +vogadores. + +Partió al punto el P. Juan Patricio con los dos compañeros y cien indios +del pueblo de San Rafael por el mes de Octubre de aquel año, para ver si +aquel río, junto al cual el P. Francisco Hervás había levantado la cruz, +era el Paraguay; pero á tres jornadas de camino halló que se perdía en +aquel que parecía río en unos palmares, sin saber dónde era su término; +con todo eso pasó ochenta leguas más adelante para reconocer dónde +estaba la cruz; pero llegando allí vió que no era este el río Paraguay +ni ramo suyo, sino un gran lago que en el tiempo de las lluvias se +extendía por aquellos valles. + +Descubríanse desde aquí montañas muy altas entre Oriente y Mediodía, y +creyendo que á la falta de ellas correría el deseadísimo río, determinó +ir allá, como lo hizo; el viaje era incómodo y trabajoso, porque todo él +había de ser por la cumbre de la montaña; pasó por cierta Ranchería de +Guarayos destruídos por los Mamalucos, encontró muchas lagunas, registró +la más grande y profunda para ver si desaguaba en el río Paraguay, pero +todo sin provecho. + +Ya era la mitad de Diciembre y amenazaba el cielo inundar las campañas +con las lluvias, que cerraban el camino para la vuelta; pero con todo +eso, porque tantos trabajos no quedasen frustrados, quiso gastar otros +ocho días en aquella empresa que tantos, y no más, parecían necesarios +para llegar á las costas del Paraguay, como lo afirmaban algunos indios +viejos, quienes por unas montañas fragosas que tenían delante, se +acordaban del país, por donde cuando mozos anduvieron con sus paisanos +para mover guerra á los Guarayos que viven á la ribera del río Paraguay. + +Llegaron allá después de ocho días, habiendo gastado los tres en abrir +camino por un espeso bosque, sin hallar con qué apagar la sed sino +exprimiendo ciertas raíces que llaman Bocurús. + +Poco más adelante descubrieron una laguna muy grande cercada de una +corona de montes que hacia el Oriente abrían boca, por donde la laguna +descargaba sus aguas, y por el Poniente la ceñía un bosque espesísimo. +Preguntóles el P. Juan Patricio Fernández si esta laguna iba á +desembocar en el río Paraguay, á que respondieron que no sabían, mas un +Penoquí de aquellos que se escaparon de las manos de los Mamalucos, +añadió que por aquella laguna habían entrado los enemigos á discurrir y +registrar el país, y por la banda del Oriente se descubría un arenal, +donde desembarcando dichos Mamalucos habían dejado las canoas y tomando +camino por tierra, habían ido á caza á los indios Taus. + +Oído esto, mandó al momento fabricasen una canoa, pero no hallando +madero á propósito, y estando ya en el corazón del invierno, le fué +forzoso volver atrás y dejar la empresa para mejor tiempo. + +Repartiendo, pues, á la gente las vituallas que había reservado para su +viaje á la Asunción, la envió á reconocer aquel arenal y camino de los +Mamalucos. + +A dos jornadas de camino dió dicha gente en una pequeña Ranchería de +Guarayos de sesenta almas, que condujeron consigo al pueblo de San Juan +Bautista, á donde llegaron sanos y salvos el Sábado Santo del mismo año. + +El P. Juan Patricio y sus compañeros gastaron veinticinco días para +entrar en San Rafael, por estar, á causa de las lluvias innundada toda +la campaña, por cuya causa se veían obligados á caminar descalzos, todos +calados de agua, y era gran fortuna topar á la noche con algún +montecillo, aunque pantanoso, donde hacer alto, aunque no para tomar +algún reposo y aliento en el sueño, por no permitirlo la infinita +multitud de mosquitos y tábanos que produce la humedad. + +Tantas fatigas, maltratamientos y trabajos causaron en estos Misioneros +graves enfermedades y por gran fortuna pudieron ellos convalecer; mas no +así el hermano Enrique Adamo, que consumido y deshecho de los excesivos +trabajos y no teniendo fuerzas para recobrarse, pasó el día 27 de Julio +de 1705 á la bienaventuranza, para recibir el galardón de sus fatigas. + +Era este hermano enfermero en la Casa Profesa de Roma, cuando llegando á +aquella corte el P. Ignacio de Frías, procurador general de esta +provincia, obtuvo licencia de nuestro Padre general Tirso González para +venir por su compañero y pasar á las Misiones de los Guaranís, de donde +fué á ejercitar el mismo oficio de enfermero á este colegio de Córdoba, +y de aquí fué á las Misiones de los Chiquitos, á que siempre tuvo grande +afecto y con su celo é industria procuró los progresos de ellas, hasta +perder la vida en la demanda. + +De los Guarayos que se avecindaron en San Juan Bautista había algunos +que entendían la lengua castellana, con lo cual pudo el P. Juan Patricio +Fernández informarse del Paraguay y del puerto donde los Mamalucos daban +fondo para tomar noticias de la tierra de los Chiquitos y aun ellos se +ofrecieron á ir con él allá. + +Por tanto, despachó algunos indios á abrir camino en los bosques de los +Taus, los cuales llegando á la última Ranchería de estos, situada á la +falda de las sierras de Santa Cruz la Vieja, descubrieron á los Paisanos +el intento de su ida, los cuales se lo disuadieron diciéndoles que no +podrían tenerse en pie las caballerías por aquellas cuestas tan fragosas +y les señalaron un camino no tan difícil, aunque todo de bosque pero +todo lleno de arroyos y en algunos lugares se dilataba en fértiles +campañas. + +Al principio de Agosto partió en su seguimiento el P. Fernández con el +P. Juan Bautista Xandra y dos Guarayos, paróse en las tierras de los +Guarayos, donde halló á ciertos cristianos que habían venido de la +Reducción de San Joseph para exhortar á aquella gente á alistarse debajo +de las banderas de Cristo, y consiguieron su pretensión porque +abandonando todos su nativo suelo, se redujeron á vivir en nuestras +Reducciones. + +Detuviéronse aquí los Padres tres días esperando á los neófitos que +habían despachado á reconocer el nuevo camino; de aquí prosiguieron su +viaje, aunque bañados de sudor, siendo necesario abrir camino con hachas +y picos por una espesísima selva, hasta que entraron en una campaña de +bellísima vista, enfrente de la cual estaba la laguna Mamoré, á donde se +encaminaban. + +Llegaron, finalmente, á la playa donde solían desembarcar los Mamalucos, +en donde halló el P. Superior cinco largas cadenas que habían enterrado +allí aquellos crueles hombres. + +Esta playa es un brazo de tierra, algunas millas dentro de la laguna, y +corre hacia Oriente y divide aquella laguna en dos ensenadas, una de las +cuales se extiende al Septentrión y la otra al Mediodía; y así por lo +que veía como por lo que sabía por relaciones ajenas, se certificó que +dicha laguna desembocaba en el río Paraguay. + +Quiso el Padre adelantarse y pasar adelante, para lo cual mandó á los +indios que buscando un grueso leño fabricasen de él una canoa; y ellos, +no muy lejos de allí, hallaron un árbol bien á propósito para el caso, +el cual, dispuesto en forma de canoa y echado al agua, apenas los +Chiquitos que entraron dentro habían aprestado los remos para vogar, +cuando se volcó y aquellos pobres cayeron al agua, de donde con gran +trabajo salieron diciendo: «Esto no es para nosotros.» + +Estando, pues, por aquel lado muy alterada la laguna por el viento que +soplaba, les ordenó el P. Fernández pasasen la canoa á la otra ensenada; +mas sondando los indios el fondo del agua no se quisieron arriesgar á +ponerse otra vez en peligro; pidióles el Padre que á lo menos le pasasen +á la otra banda, lo cual también rehusaron por ser manifiesto el peligro +de que la impetuosa corriente del agua volcase la canoa y él se hundiese +sin poder ser socorrido: parecía azar y siniestro accidente que no +sufriesen el efecto pretendido tantas diligencias y trabajos sufridos +por descubrir el puerto tan deseado del Paraguay; pero no fué sino +providencia singularísima del Altísimo, que no menos cuidaba de su +gloria que de la vida de sus siervos, porque si nuestros Misioneros de +las Reducciones de los Chiquitos bajaban á la de los Guaranís, caían en +manos de los Payaguás, que habían jurado vengar la muerte de sus +paisanos con la muerte y estrago de cualquier español que encontrasen, +como poco después lo escribió el P. Provincial, ordenando que ninguno de +los nuestros bajase por allí á los Guaranís, y que si alguno estuviese +ya en camino, diese la vuelta luego á los Chiquitos. + +La causa del rompimiento fué que cuando aquellos cinco Misioneros de +quien poco antes hablé, llevaron consigo á la ciudad de la Asunción los +más nobles de aquella nación, no fueron éstos recibidos de la ciudad con +buena cara, temiendo que venían á reconocer la tierra y darles de +improviso un asalto y saquearla; con todo eso, por respeto de los +nuestros, los trató cortesmente el Gobernador, y acariciados con mil +regalos y presentes se volvieron á sus tierras. + +Poco después, no sé con qué motivo, discurrían por el río algunos +españoles, y encontrándose con una escuadra de aquellos bárbaros les +dieron una carga cerrada de mosquete, y con la muerte de algunos +pusieron á los demás en fuga. + +Con esto se rompió la paz, y jamás los Payaguás se fiarán de los +nuestros, y mucho menos de los españoles; antes bien, estarán siempre +alerta para vengarse de la injuria recibida, como lo han ejecutado con +harto daño de toda aquella gobernación del Paraguay. + + + + +CAPÍTULO IX + +Múdanse á otro paraje las Reducciones; pasa el Padre +Superior á Tarija y desastres de los neófitos. + + +Por haberse ocupado el P. Superior en la empresa que acabo de referir, +no se había puesta en ejecución el orden del P. Visitador de estas +Reducciones, José Pablo de Castañeda de que se buscase sitio mejor y más +sano para fabricar de nuevo las Reducciones; por lo cual quiso al +presente ponerlo por obra, á que no poco ayudaron las enfermedades y el +contagio. + +Considerado pues, el sitio más conforme á la salud de aquellos pueblos, +y para reducir á la fe las naciones confinantes, determinó con mucho +gusto de los neófitos, que la Reducción de San Rafael se trasladase y +plantase sobre un monte poco distante de su primera fundación, donde se +halla al presente, con gran provecho de los infieles que allí van á +vivir y tomar casa. + +La Reducción de San Juan Bautista se mudó al Zapoco, riachuelo de poca +agua, pero cómodo, á que también se juntaron otros infieles. + +En la Reducción de San Joseph, por no cuadrales á los indios el sitio +que se escogió para mudarla, se tuvo por mejor trasladarla á Santa Cruz +la Vieja, en cuya elección, cuan bien adivinasen los neófitos, se +descubre por el estado próspero en que siempre se ha mantenido, y por +ser escala á las naciones infieles del Chaco. + +No ha dejado, empero, el demonio de hacer de las suyas, para arrancarla +de aquí viendo cuánto daño se le ha seguido á su partido; pero +descubiertas sus trazas y marañas, se redujeron todas á humo. + +La otra de San Francisco Xavier se pasó trece leguas más adelante hacia +el Septentrión y siempre ha ido en aumento, de suerte que ha sido +necesario dividirla en otras Reducciones. + +Escogido, pues, el lugar para la nueva fundación, ordenó el P. Superior +no se emprendiese la fábrica, sin haber hecho primero la sementera y +tener con qué vivir: mas el pueblo no quiso esperar tanto, por ver +siempre á sus ojos la muerte en aquel clima inficcionado mucho tiempo +antes de la peste; por lo cual se vieron los Padres precisados á seguir +los indios, y el P. Superior, pasando á San Joseph, halló solos á los +Misioneros, que con su ajuar estaban ya de partida para seguir á los +neófitos. + +De aquí se condujo á la villa de Tarija á tratar los negocios de aquella +cristiandad con el nuevo Provincial P. Blas de Silva, que desde el día +16 de Septiembre de 1706 gobernaba esta provincia, llevando consigo los +Guarayos prácticos del Paraguay. + +Llegado, pues, á la dicha villa, refirió las noticias más seguras del +puerto que había en el río Paraguay y destinó aquellos indios para que +se despachasen á los Guaranís, á fin de que guiasen con seguridad otros +Misioneros á los Chiquitos. + +De todo esto hizo poco caso el P. Provincial, diciendo serían estos +indicios como los pasados, de que no se debía tener cuenta ni arriesgar +á otros Apostólicos operarios que trabajaban en otras partes con igual +gloria de Dios y provecho de las almas. Que fuesen los Misioneros de los +Chiquitos los primeros que rompiesen el camino, que por una contingencia +no quería, á tanta costa, exponer otros sujetos en aquella trabajosa +empresa. A que no pudiendo replicar el P. Fernández, esperó mejor tiempo +para lograr sus deseos: y por estar ya á los fines de Diciembre y +cerrados los caminos con las lluvias, se quedó en Tarija, confirmado en +el gobierno de aquellas Misiones; y el año siguiente de 1707 volvió á +ellas con otros dos operarios, el P. Pablo Restivo, siciliano, Misionero +antiguo de los Guaranís, y el P. Juan Bautista de Zea con el oficio de +Visitador, en nombre del Provincial, el cual pensaba abrir nuevo camino, +porque había recibido orden el P. Felipe Suárez que desde el pueblo de +San Joseph, allanase el camino, costeando el río San Miguel, porque se +ahorraban muchas jornadas de viaje y se libraban de los vados peligrosos +del río Guapay y por aquí habían ido antiguamente los Chiriguanás á caza +de indios Penoquís, aunque les salió mal esta invasión, porque cogidos +de los Penoquís en una emboscada, los pasaron á todos un palo por las +entrañas, y así traspasados los levantaron en el aire y los pusieron á +los lados del camino para muestra de lo que harían con otros si se +moviesen á cosa semejante. + +El P. Suárez, por el mes de Mayo puso por obra la voluntad del P. Zea, +aunque no pudo llegar hasta las Rancherías de los Chiriguanás por no +tener con qué sustentar á buen número de indios Chiquitos, que allanaban +el camino. Con todo eso, teniendo á la vista aquella punta de montes que +habitan los Chiriguanás, se avanzó con dos indios para ver si descubría +alguna Ranchería. + +A pocos pasos vió que venía hacia sí uno de los Chiriguanás, que +despavorido á la vista del P. Felipe, como de enemigos, metió las +espuelas al caballo, y llegando á toda carrera á su Ranchería dió aviso +que venían Mamalucos, con que se previno para la defensa y puso en armas +todo el contorno. Por lo cual, no teniendo el Padre quien le guiase y +viéndose abandonado de sus cristianos, dió la vuelta á San Joseph, y +aunque no pudo noticiar de lo sucedido al P. Fernández, lo supo éste en +el valle de las Salinas por aquella voz que se divulgó, de la cual +conjeturó había sido lo que había intentado el P. Felipe. + +A fines de Septiembre se partió el P. Fernández á los Chiquitos, y +llegando á las tierras de los Chiriguanás, llamadas Palmares, tuvo +noticias más ciertas del camino que habían abierto los Chiquitos. Por lo +cual resolvió el P. Visitador Juan Bautista de Zea, dejado el camino +antiguo, tirar al Oriente hacia el río Parapití á una Ranchería de +Chiriguanás, llamada Charaguá, por donde pasa aquel río; aquí trató con +dos caciques para que le guiasen hasta donde había llegado el P. Suárez, +ofreciéndose éstos al punto, anticipándoles los nuestros una buena paga; +pero el día antes de la partida, estando bien tomados de la chicha, que +es su vino, descubrieron cuanto maquinaban en su corazón, y era la +causa de todo que sus parientes habían montado en cólera porque +enseñaban á los Padres aquel camino por donde en adelante vendrían á +robarlos y hacerlos esclavos los Mamalucos, diciéndoles era mejor +matarlos á macanazos, ó si no á lo menos conducirlos á donde los tigres +hiciesen estrago en ellos; los caciques, empero, querían mantener la +palabra sin moverles nada estas razones que alegaban, más por deseo de +la ganancia que sacaban, que por certidumbre que tuviesen de los +peligros que les podrían suceder. Por lo cual el día siguiente se +aprestaron puntualmente para ir sirviendo á los Padres y los acompañaron +hasta el Parapití. + +Pocas millas faltaban para llegar al lugar donde el P. Suárez había +vuelto atrás, cuando los dos caciques se dejaron salir de la boca estas +palabras: «Gran lástima tenemos de vosotros, porque os han de robar y +matar los Tuquís que discurren por este camino». Tuquís llaman á los +pueblos que no son de su nación. + +El P. Visitador hacía que no los entendía y quería pasar adelante, pero +aconsejándose con sus compañeros, sospechó maquinaban alguna traición +los Chiriguanás, y que con el pretesto de los Tuquís, querían encubrir +sus tramas; pues fuera de ellos no había otros en el país que habían +registrado bien los Chiquitos, por lo cual, so color de que las +caballerías se habían cansado y que no podrían andar lo que les faltaba +de camino, se dieron prisa á volver atrás para escapar de las uñas de +aquellos bárbaros, que por sólo robarles las pobres cosillas que +llevaban consigo, les querían hacer traición. Y no se engañaron, pues se +encontraron con muchas cuadrillas de aquellos bárbaros que, preguntados +á dónde iban, respondieron que á pescar en el Parapití; pero se les +escaparon de las manos estos peces que iban á buscar. + +No se perdió del todo tan largo viaje, ni las fatigas y trabajos que +padecieron estos fervorosos operarios, disponiéndolos Dios para que las +almas de dos niños consiguiesen la feliz suerte de su predestinación. + +Estaban éstos en el Charaguá ya para expirar, cuando fueron llamados los +nuestros para que les aplicasen algún remedio corporal; pero viendo +ellos perdida la esperanza de la vida temporal, les procuraron el +remedio del alma con el santo bautismo, y apenas le recibieron, cuando +fueron á gozar de aquella bienaventuranza que, ciegos sus padres, tanto +aborrecían. Lo cual llenó tanto de júbilo á aquellos varones +apostólicos, que por ello sólo les parecieron bien empleados tantos +sudores y fatigas. + +A causa de estos embarazos no pudieron llegar á los Chiquitos hasta +mediado Diciembre, con que les fué preciso hacer alto en la Reducción de +San Francisco Xavier por las lluvias que ya inundaban el país. + +Poca gente halló el P. Visitador Zea en las Reducciones, porque apenas +los indios habían levantado sus casas, y recogido algunas mieses para su +manutención, cuando se partieron al punto á reconocer el país y sus +confines y espiar las Rancherías de los infieles, porque ya que había +sido costumbre antigua suya hacer guerra á los confinantas y tomarlos +por esclavos, se valieron de eso los nuestros para dilatar la gloria de +Dios y en provecho de aquellos infieles que vivían en las tinieblas de +la muerte y de la infidelidad; persuadiéronles, pues, que fuesen por las +Rancherías de los circunvecinos, pero sin causarles el menor daño ni en +las vidas ni en la haciendas; antes bien, que con afabilidad y con otros +buenos modos, les diesen noticias de Dios y de las cosas del cielo, +enseñándoles el fin para que habían sido criados y vivían en el mundo, +la necesidad de abrazar la ley de Cristo para ser eternamente felices, +y que procurasen ganarse el afecto de alguno de ellos, para que +sirviese de guía é intéprete á los Misioneros. + +Los buenos cristianos empezaron á ejercitar tan puntualmente la lección +que se les dió, que por no traspasarla aún levemente, se dejaban hacer +pedazos de los bárbaros, por lo cual fué necesario explicarles lo que +podían hacer si fuesen acometidos para que no sucediese en adelante lo +que sucedió á unos indios de la Reducción de San Joseph, que yendo en +busca de las Salinas dieron en una Ranchería de infieles; entraron en +ella sin armas, desplegado sólo el estandarte con la imagen de Nuestra +Señora, y con palabras suaves y corteses procuraron domesticar la +fiereza de los moradores; pero éstos, mirándolos con malos ojos, dieron +sobre ellos como tigres é hicieron en ellos tan cruel estrago, que sólo +un indio con dos muchachos pudo escapar con vida. + +Otro tanto, si no ya peor, porque fueron más en número, sucedió á los de +San Juan Bautista. Internáronse éstos en país enemigo, ochenta y más +leguas á una tierra de infieles cercada alrededor de profundos fosos de +agua, junto á los cuales tenían fabricadas sus casas; entraron dentro +los nuestros y dos solos de sus moradores, porque los demás estaban +trabajando en el campo, salieron fuera á hacerles frente y á +amenazarles con sus flechas. + +Viendo uno de éstos que los cristianos no desistían de avanzarse, hirió +con una saeta al que llevaba la imagen de Nuestra Señora, á quien ellos +no hicieron otro daño que quitarle las armas (cosa maravillosa digna de +tenerse por milagro aun en los aprovechados en el espíritu, no ya en +bárbaros, en cuyos corazones reina más la venganza que en el cuerpo el +alma); pero las mujeres, empuñando las armas, fueron á los sembrados á +avisar á los hombres, los cuales, dejada la labor, volvieron al punto +con ánimo de hacer en ellos una gran carnicería; pero viendo el número, +y habiendo con daño propio probado otras veces el coraje y aliento de +los Chiquitos, se detuvieron y previnieron la mesa en qué repararse de +la hambre, hablando más por señas que con palabras por ser de diferentes +lenguas. + +Poco después vino el cacique, que al punto hizo retirar á los suyos y +ordenó que recogiesen las armas que los nuestros, en señal de paz, +habían puesto en el suelo. + +Llevaban esto de mala gana los Chiquitos; pero su Capitán, fervorosísimo +en la fe, cuando antes de convertirse parecía una fiera, mandó que se +las dejasen coger, queriendo con tal bondad y mansedumbre ganarles el +afecto y la voluntad, y sus almas para Cristo. Pero aprovechó poco, +porque luego que los vieron desarmados cargaron los bárbaros sobre ellos +y hubieran hecho en ellos un grande estrago, hasta no dejar ninguno +vivo, si no se hubieran entrado algunos pocos dentro de los fosos; +quedaron muchos heridos, y por muchos meses llevaban en el cuerpo las +señales del fervor y deseo que fomentaban en sus pechos de verter la +sangre por Cristo. + +Fué uno de ellos herido en el vientre, y la punta de la flecha le dañó +las entrañas; el cual con gran trabajo le condujeron á casa en brazos +ajenos, y postrado en la cama por mucho tiempo, hasta que no le quedó +más que la piel sobre los huesos, perdida la esperanza de sanar trató un +Misionero de disponerle para morir, diciéndole que perdonase á sus +enemigos y se tuviese por dichoso en dar su vida por llevar á otros la +luz del Evangelio, que imitase á su buen Redentor que por sus enemigos +pidió perdón á su Eterno Padre, amándoles con amor infinito, en +recompensa de las injurias recibidas. + +El buen indio lo oyó con gusto, y con lágrimas de tierno afecto, los +perdonó y ofreció á Dios su vida por la salvación de aquéllos que le +habían tan gravemente ofendido, y así le administró los Sacramentos y +esperaba por instantes su feliz tránsito á mejor vida. + +El día siguiente preguntó al enfermero en qué estado se hallaba el +enfermo, á que respondió que estaba fuera de peligro, y que aquel Señor +que había recibido le había quitado todo el mal. + +No acababa el Padre de creerlo; pero hallando que era verdad, preguntó +al indio, ya sano, qué le había sucedido. A que él satisfizo, diciendo: +«El Señor, que tú ayer me diste, me ha librado y esta noche arrojé fuera +todo el mal.» + +Valiéndose de este caso, exhortó el Misionero á aquellos nuevos +cristianos á perseverar en el bien comenzado y á amar á Dios, que con +tal milagro manifestaba cuánto le agradaban sus fervores. + +Empero, no faltó quien tomase venganza de aquella crueldad, porque los +Piñocas andando también ellos en busca de almas, se encontraron acaso +con ellos, y reconociéndolos por los rosarios y cruces que llevaban +colgadas al cuello, despojos de los muertos (estos son los atavíos y +adornos que tanto aprecian aquellos cristianos); aun con todo eso no los +hubieran atacado, si el remordimiento de la conciencia no hubiese +atizado á los infieles; los cuales, mientras se ponían en armas, +recibieron de los Piñocas tal carga, que muchos de ellos cayeron muertos +en tierra y entre ellos el cacique, autor de la traición. + +Mejor fortuna corrieron otros indios de la misma Reducción de San Juan +Bautista, que entrados en una Ranchería de Puraxís, lograron reducir á +la Santa fe cincuenta familias, y con ellos, alegres y contentos, dieron +la vuelta á su Ranchería. + +Siendo informado el P. Visitador del estraño encuentro de los de la +Reducción de San Joseph, ordenó que cien indios del mismo pueblo, +pertrechados de armas, volviesen, no para castigar la crueldad de +aquellos malvados, sino para traer los huesos de los muertos para darles +honrosa sepultura y que con buenos modos, aunque siempre con las armas +en la mano, les certificasen sinceramente del fin porque iban á su +pueblo y del amor que, aun después de cometida aquella bárbara +atrocidad, les tenían. + +Partieron al punto; y aunque á costa de grandes trabajos por la falta de +agua, de suerte que no tenían para refrigerar la sed sino un poco de +rocío que recogían en los cardos silvestres al fin llegaron al lugar de +la matanza, donde sólo hallaron los cuerpos de sus hermanos, pero no á +los matadores, á quienes obligó el temor del castigo á retirarse á donde +tan fácilmente no pudiesen ser hallados. + +Querían los cristianos ir en su seguimiento, pero no siendo prácticos en +los caminos defirieron esta empresa para tiempo más oportuno y cargando +en sus hombros los cadáveres, dieron la vuelta á su Reducción, donde +tuvieron no poca materia de alegría en los dos pueblos que vieron se +fundaban de nuevo; el uno con el título de San Ignacio de los Bocas, y +el otro de la Concepción, donde se juntaron los pueblos de lenguas muy +diferentes, que en sus correrías hacia el Mediodía había descubierto el +V. P. Lucas Caballero. + +Señaló por Superior de la primera al P. Joseph de la Mata, y él se fué +por su compañero, con raro ejemplo y edificación de todos en usar del +oficio para escoger el cultivo del campo más duro y sembrado de espinas +y de cruces (de que daré abajo pruebas mayores). Mas este su celo le +hubo de costar presto la vida, porque siendo como era Misionero +verdaderamente Apostólico, incapaz de reposo y descanso, apenas llegó á +la nueva Reducción cuando al punto quiso ganar para Cristo á los Auropés +y Tabacis, siendo preciso para conseguirlo pasar profundos pantanos y +lagunas, caminando muchas veces bañado, así del agua que caía del cielo +como del mucho sudor en que se resolvía para vencer no pocos ni ligeros +embarazos. De aquí se le originó un humor maligno, que corriendo por el +cuerpo, le ocupó todo en breve con una monstruosa hinchazón, en que +peligraba ya la vida, á no haberle acudido el P. Mata con algunos +remedios, que no tanto por su actividad cuanto por voluntad de Dios, le +repararon algún tanto; y para que se restituyese del todo á su antigua +salud, fué preciso mudase de aires, pasando á San Rafael, donde tuvo +dilatado campo para ejercitar su celo, saliendo á caza de bestias +racionales (que así se pueden llamar aquellos bárbaros) las cuales +domesticadas redujo al redil de la Iglesia. + +Parecía que iba á competencia con el V. Padre Caballero en ganar almas +para Dios y para sí mismo muchos méritos; y es obligación mía dar aquí +por extenso noticias de las heroicas virtudes de entrambos: de las del +primero tendré abajo ocasión oportuna; de las del V. P. Lucas la daré en +los capítulos siguientes, concluyendo la narración con el felicísimo +martirio que padeció el año de 1711. + + + + +CAPÍTULO X + +Nacimiento, entrada en la Compañía y primeros +fervores del venerable P. Lucas Caballero. + + +Nació el venerable P. Lucas en Villamear, lugar de Castilla la Vieja. +Sus padres eran de lo principal de él y acomodados en bienes de fortuna. +Pasó los primeros años de su niñez en casa de un tío suyo, sacerdote de +ejemplarísimas costumbres, y en quien aprendió una gran madurez de +juicio y gravedad en las acciones, de suerte que en la niñez nada tenía +pueril ni mostraba ternura, sino en la piedad, ni gusto sino en los +ejercicios de devoción, y en todo mostraba una virginal modestia, tan +delicada, que se ofendía de ver ó de oir acción ó palabra menos +recatada. + +Habiendo pasado aquel santo sacerdote á mejor vida, pasó á vivir á casa +de otro tío suyo, también sacerdote, pero de diferentes costumbres y +proceder; no obstante eso, el devoto niño fortalecido con la gracia del +Espíritu Santo no empañó con el menor defecto el candor de su inocencia, +aunque para conservarla pura hubo tal vez de desatender la autoridad de +su tío que era de rotas costumbres, manteniéndose modesto, retirado y +atendiendo sólo á las cosas de su alma y al servicio de Dios. + +Aprendió los primeros rudimentos de la Gramática en nuestro Colegio de +San Ambrosio en Valladolid, donde con el trato de los nuestros se +aficionó á la Compañía y pidió con instancias ser admitido en ella; y +hechos los exámenes y pruebas acostumbradas, pasó al noviciado de +Villagarcía, grande y religioso Seminario de Varones Apostólicos en +ambos mundos. Aquí llenó las esperanzas que de él se tenían con el +fervor de espíritu y con la inocencia de la vida, teniendo todo su gusto +en Dios. + +Tuvo por este tiempo noticias de la llegada á España de los PP. +Cristóbal de Grijalva y Tomás Domidas, procuradores de esta provincia, +que venían por operarios evangélicos para cultivar y mantener esta +dilatada viña del Señor. + +Encendióse luego en deseos fervorosos de ser uno de los señalados para +pasar á Indias, á cuyo fin hizo á Dios Nuestro Señor repetidas súplicas +para que se dignase su Divina Majestad de escogerle para propagar su +gloria y llevar la luz de la fe á los que viven en las sombras de la +gentilidad, ofreciéndose con voluntad pronta á los trabajos y á los +peligros de la vida hasta derramar su sangre por la fe. + +Agradaron al cielo estas ofertas como lo dieron á entender los efectos; +porque teniéndole los Superiores como hábil para grandes empresas en el +servicio de Dios, ciertos de lo sólido de sus virtudes le concedieron +licencia, y poco después, en compañía de otros setenta Misioneros, se +dió en Cádiz á la vela, y después de una trabajosa navegación en que +murieron ocho de los nuestros, arribó á Buenos Aires, primer puerto de +esta provincia, y de allí pasó á Córdoba de Tucumán, donde con crédito +de ingenioso concluyó sus estudios. + +No quiero omitir lo que él por humildad, y para enseñanza nuestra, +refirió á un confidente suyo, y fué que viéndose en la filosofía +superior á los otros condiscípulos en las funciones domésticas, se dejó +llevar de alguna vana complacencia de sí mismo y se descuidó en rezar la +oración del angélico doctor, que acostumbraba antes de estudiar, pero de +aquí se le originó oscurecérsele algún tanto el entendimiento, y le fué +necesario después sudar y trabajar mucha para entender las materias +teológicas. + +Acabados sus estudios y recibidas las sagradas órdenes, empleó su celo +en las Misiones de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba con igual +gloria de Dios y aprovechamiento de las almas, así de los indios como de +los españoles, que por su pobreza viven en aquellos desiertos y tierras, +sin otra doctrina ni instrucción en la ley de Dios que la que les dan +los nuestros cuando van á sus estancias y ranchos, siendo para ellos +éste su día de Pascua y el de mayor devoción de todo el año; con lo cual +recogió abundante cosecha de almas y de trabajos; aquéllas para Cristo y +éstos para sí, por ser esta misión de las más difíciles y trabajosas que +tenemos. + +De aquí pasó á la conversión de los indios Pampas que confinan con este +obispado, la cual empresa procuró seguir con todo empeño porque le +traspasaba el corazón la pérdida de tantas almas metidas en las +tinieblas de la gentilidad, viviendo, como viven, tan cercanas á los +resplandores del Evangelio. + +No es fácil referir cuánto sudó y trabajó para reducir á estos infieles, +pero todo en vano, porque rehusaron obstinadamente recibir el santo +bautismo y reducirse á vida política, con que se vió precisado á +abandonarlos totalmente por no perder á un tiempo la vida y los deseos +que ardían en su pecho de campo más dilatado y espacioso donde fuese +más cierta la cosecha, como menos resistencia del terreno para recibir +la semilla del Evangelio. + +A este tiempo se trataba con más calor de emprender la misión y +reducción de los Chiriguanás y Chiquitos, por lo cual el Padre pidió y +obtuvo el ser señalado por uno de los primeros á quien tocase la suerte +de reducir aquellos pueblos gentiles al conocimiento de su Criador. + +Pusiéronle á cuidar de la Reducción de Nuestra Señora del Guapay, donde +estuvo dos años, logrando más frutos de paciencia, hambre, sed, befas y +escarnios de los infieles que almas para Cristo, por ser los Chiriguanás +gente bárbara, sobremanera obstinada, á quien ni amedrentan los castigos +ni los beneficios domestican, pues habiendo usado Dios Nuestro Señor con +ellos de ambos medios, ya procurando atraerlos con milagros y con el +fervor de varones apostólicos, ya asombrándoles con tempestades furiosas +y rayos del cielo, y con la carestía y pestilencia de la tierra, +perseveran protervos en su obstinación. + +Acostumbrados, pues, estos bárbaros á sacudir el suave yugo del +Evangelio por estar ya enfadados del celo del V. P. Lucas y sus +compañeros, fingiendo que sólo habían venido á sus tierras para +juntarlos y entregarlos á los Mamalucos del Brasil, los echaron del país +y destruyeron la iglesia que habían fabricado, por cuya causa se retiró +á los Chiquitos, en el pueblo de San Francisco Xavier, donde hallando el +terreno más dispuesto al cultivo de la fe, asistía á aquellos nuevos +fieles con increíble celo y amor; y á la verdad, era bien necesario su +espíritu y fervor para acudir y socorrer las necesidades de aquella +iglesia, afligida no menos de la peste que de la carestía de todo lo +necesario, no dando treguas ni de día ni de noche á las fatigas y +trabajos que le redujeron con una grave enfermedad al último trance de +la vida, con extremo dolor de sus compañeros que le veneraban como á +santo, y de los neófitos, que le amaban como á Padre. + +Mas en esta aflicción quiso Dios consolar á todos, dándole en breve +tiempo entera salud para que regase con su sangre aquella nueva viña del +Señor (condición al parecer precisa para que la fe arraigue con +permanencia en los campos donde se planta) que en adelante había de +rendir copiosos frutos. + +De esta Reducción salía frecuentemente el P. Lucas á discurrir por las +tierras circunvecinas y andaba á caza de almas por los montes y bosques, +y confiando sólo en la Providencia Divina no cuidaba de sí mismo ni de +su salud, sucediéndole las más de las veces no tener otra cosa de qué +alimentarse sino con raíces ó frutas silvestres. + +Los trabajos y fatigas, juntas con ardientísimas fiebres, lo postraban +en el suelo, sin tener más médico que la Providencia Divina, ni más +remedio que la conformidad con Dios, no hallando ni aun una choza en qué +recobrarse en tales lances, expuesto á las injurias del tiempo; pero +entonces Dios le llenaba de consuelos el alma, dándole tal vigor á su +espíritu que redundaba en el cuerpo, de tal manera que ya ni sentía la +enfermedad ni le rendían las fatigas; antes, emprendía los viajes más +incómodos y los mayores peligros para traer almas al rebaño de Cristo. + +No son estas solamente expresiones mías, sino testimonio de un Superior +suyo, quien dice que después de tantos malos tratamientos de su vida, no +le pagaba con otra cosa que con reprensiones, á fin de que pusiese freno +á sus fervores que, mirados con los ojos materiales, excedían y pasaban +los términos de la prudencia; pero siendo él gobernado de espíritu +superior á toda prudencia humana, sin poder contener su celo corría +siempre más á donde la cosecha de las almas y de trabajos era mayor. + +Llegó una vez á una Ranchería de infieles con el semblante tan +desfigurado, tan falto de fuerzas y pobre de vestido, que por burla +preguntaron aquellos infieles á sus compañeros si era el Padre algún +esclavo fugitivo de los españoles á quien hubiesen tan malparado á +golpes y azotes. No obstante, les predicó el santo varón la fe de Cristo +con tanto fervor y espíritu, que si él no pudo luego reducirlos, +viniendo poco después otro Misionero sacó de ellos fruto muy copioso. + +Y aunque el apostólico Padre se hacía tan cruda guerra á sí mismo, +siempre le parecía todo poco por el ansia de padecer siempre más y más. +Oíasele muchas veces desahogar su corazón en deseos de más cruces y +trabajos y quejarse amorosamente al Señor porque andaba S. M. tan escaso +con él en darle aquellos trabajos y martirios que con tanta liberalidad +repartía á otros, porque aún no entendía que Dios le difería el +cumplimiento de sus deseos para que creciesen los méritos y adelantase +la gloria de su Criador, sufriendo otras muchas cruces que le tenía +preparadas por llevar su nombre á otros pueblos y naciones. + +En el año de 1704 salió en busca de los Puraxís que se habían retirado á +una espesa selva para defenderse de los asaltos de algunos europeos que +sin temor á las leyes, sobre el seguro de estar lejos de la vista de +quien pudiese castigar sus excesos, se tomaban la licencia de hacer +esclavos á los paisanos y venderlos á su gusto como tales; y llegando á +donde uno de estos estaba alojado junto á aquellos pueblos, le recibió +con mal semblante y peores palabras, diciendo al V. P. que aquel no era +tiempo de hacer misiones, y así que se volviese y metiese en su +Reducción, porque si no lo hacía por bien, le obligaría, mal de su +grado, á que lo hiciese. + +Eran buenas estas palabras para espantar cobardes ánimos, no para +entibiar el celo ardiente de un apóstol; y así, respondiéndole el Padre +afable y cortesmente, prosiguió su viaje, mas no halló indio alguno en +sus Rancherías, porque todos andaban huídos por los montes y selvas y +sólo se dejaba ver tal cual, que desde las copas de los árboles +exploraba los pasos de los españoles. + +Esto le obligó á que trepase por los árboles para poder llegar á sus +albergues y cavernas, donde los recogió y predicó la fe y administró á +los niños el santo bautismo; y porque con la falta de lluvias se les +perdían irreparablemente los sembrados, se echó á sus piés aquella pobre +gente y más con lágrimas que con palabras, le pidieron que si tanto +podían con el Dios que predicaba sus súplicas, les alcanzase nuevo +remedio en aquella necesidad. + +Enternecióse el buen Padre de sus lágrimas, y haciéndoles poner á todos +de rodillas delante de una cruz y levantadas las manos al cielo, les +mandó pidiesen agua á la fuente de todos los bienes, que es Dios. + +No se hizo Dios sordo á las súplicas de aquellos nuevos fieles y así les +concedió su petición con lluvia copiosísima. Rabiaba de pesar el demonio +al ver que se le escapa de sus garras esta gente de quien hasta entonces +había estado en pacífica posesión y movió una tempestad terrible contra +él. + +Salió uno de aquellos europeos, de quien poco ha hice mención, hombre +perdido y cruel y encendido en cólera por ver más que nunca perdidos +ahora sus intereses, maquinó con el fomento de otros parciales, hacer de +un golpe dos tiros, que fueron recoger gran número de esclavos y +malquistar al P. Lucas con aquellos pueblos, de suerte que jamás osase +ponerse delante de ellos. + +Con este designio pasó los Puraxís, y les dijo que no creyesen á aquel +Padre, porque era un Mamaluco disfrazado en traje de jesuita; y para que +viesen que decía verdad, á la vuelta (había pasado el V. Padre á +reducir la nación de Tapacurás) le haría prender, y cargado de prisiones +le remitiría á Santa Cruz de la Sierra. + +No dió la gente á sus palabras todo el crédito que deseaba; pero no +obstante, combatidos sus ánimos de dos diversos afectos, de temor de que +en la realidad fuese Mamaluco y del amor que le tenían, estaban tristes +y melancólicos. + +Luego que el santo varón supo este enredo, les descubrió los fraudes del +enemigo y procuró aquietarlos con buenas razones. + +Poco después dió la vuelta con su gente aquel malvado, y afrentando al +Padre con palabras llenas de oprobios, faltó poco para poner en él las +manos. Por último, le intimó en nombre de S. M. Católica (que en tales +empresas fingen estos malvados la autoridad real para abusar de ella +cuando les está á cuento ó se atraviesan sus intereses) que se retirase +luego de aquel país y fuese á dar razón al gobierno de Santa Cruz. + +Este tan pesado lance no descompuso ni alteró en el P. Lucas aquella +serenidad de ánimo que siempre mostraba en el semblante, sino atento +solamente á reparar el daño que de aquí se podía seguir, le respondió +con aquella intrépida y santa libertad que le daba el espíritu de Dios; +que sabía bien se enderezaban todos sus designios, no á otro fin, sino á +hacerle aborrecido de aquella gente para que en adelante jamás le +admitiesen en aquellas tierras ni le diesen oídos. Que qué diría el +pueblo de Santa Cruz al ver llevar preso á un pobre religioso porque +predicaba la fe. Que no se fiase de su poder, pues Dios Nuestro Señor y +la Majestad Católica del Rey, no tenían lejos las armas, aun de aquellos +desiertos remotos, para hacerle pagar un atentado tan temerario é +injusto; y por fin, que no esperase contrastar con sus embustes la +piedad y celo de aquella piadosa ciudad y sus regidores. Replicóle el +hombre perdido con furia que obedeciese. Mas el P. Lucas, no haciendo +caso alguno de lo que le pudiese suceder por los enredos y calumnias de +aquel hombre descarado, determinó quedarse para deshacer la máquina +fabricada para daño y ruina de aquella nueva cristiandad. + +A este tiempo le trajeron los Paraxís un indio Manacica, que hecho +esclavo de aquel hombre, había tenido maña para huirse de él, y puesto +en libertad se acompañó con los neófitos. + +Entendía este Manacica alguna cosa del idioma de los Chiquitos, era de +buen entendimiento, cuanto cabe en un bárbaro; observaba con atención +las ceremonias sagradas, la forma de bautizar, el ponerse de rodillas +delante de la santa cruz, el levantar las manos al cielo, las preces +sagradas que muchas veces al día entonaba el santo varón en voz alta; y +pareciéndole todo conforme á su genio y á la razón, procuraba hacer lo +mismo. + +Advertido esto muchas veces por el P. Lucas, y coligiendo lo que sería +toda la nación, por lo que veía en aquel sólo, determinó emprender su +conversión. + + + + +CAPÍTULO XI + +Pasa el venerable P. Lucas á los Manacicas, quieren +matarle los indios Sibacás y el cielo toma por él venganza. + + +Alegres los indios de que aquel europeo aterrado del ánimo del +apostólico Padre hubiese desamparado el país sin hacer presa en ellos, +como les había amenazado, penetraron á lo más enmarañado del bosque, y +Zuriquios, cacique de aquella Ranchería, le pidió que fuese á los +Aruporés, que ellos le acompañarían: los hablaremos, dijo el cacique, y +los entretendremos para que no se pierdan y anden descarnados por temor +de los enemigos, y todos nosotros los Puraxís y Tubacís nos juntaremos +con ellos para hacer un pueblo en que tú nos puedas doctrinar y dar el +santo bautismo; porque de otra suerte nos esparciremos por estos bosques +de tal manera, que ni tú ni otros nos puedan jamás encontrar. + +El santo Padre que no deseaba otra cosa, se puso al punto en camino, y +llegando allá en pocos días, halló la gente tan bien dispuesta á recibir +la fe de Cristo, que de una vez bautizó ochenta ó más niños. No quiso +por entonces bautizar á los adultos, porque la experiencia le había +enseñado á usar con ellos de lentitud. + +De aquí pasó á otra Ranchería, donde falto de fuerzas, sin poder +sostener tantas fatigas y trabajos, desmayó de pura flaqueza, y asaltado +de una fiebre ardientísima, se echó debajo de un árbol en un total +desamparo de todo humano consuelo, abandonado aun de los neófitos +Piñocas, y persuadiéndose no le restaba mucho tiempo de vida, se iba +disponiendo para el último trance. + +Los indios del país se dolían grandemente de que por haber los enemigos +asolado la tierra, no tenían con qué socorrerle y reparar su flaqueza; +pero hallando por gran ventura una gallina, se la ofrecieron, mas el +santo Padre rehusó aquel alivio y quiso resueltamente se guisase para +dar de comer á un neófito que junto á él yacía enfermo. + +En este estado se hallaba, cuando sintió en su corazón que era voluntad +de Dios se ofreciese á llevar en Santo Nombre á los Manacicas, que con +esta oferta se restituiría á sus fuerzas. Al punto prometió, no sólo +darle á conocer á nuevas gentes, sino derramar su sangre por el bien de +los prójimos, si fuese esta su voluntad santísima. + +Agradó al cielo esta oferta y al momento se recobró el cuerpo de sus +antiguas fuerzas, y no habiendo podido los días antecedentes atravesar +bocado, pudo luego comer lo que la piedad de los bárbaros le ofrecían; +lo cual, aunque mal guisado, fué bastante á recobrarle del todo. + +Vino á darle el parabién de su perfecta mejoría Pou, cacique del lugar, +con algunos de sus vasallos, y el ferventísimo P. Lucas, acordándose de +la promesa hecha á Dios, trató luego de la empresa, y con cuantas +razones le dictó el amor de Dios y del prójimo, le exhortó á que fuese +su compañero en aquella empresa. + +Parecióle al cacique que este negocio no tendría éxito feliz, por ser +los Manacicas en valor terribles y en número muchísimos, y sobremanera +opuestos á los españoles, pues por la matanza reciente que éstos habían +hecho, tenían jurado de vengarse, no dejando con vida á cualquiera que +cayese en sus manos; que ir allá era lo mismo que ir á buscar por sí +mismo la muerte, y que encontraría en el viaje tantos peligros cuantos +serían las agudísimas puntas que ellos habían sembrado por todo el +camino, como él mismo lo había experimentado el año antecedente, +viéndose precisado á dar la vuelta por no quedar estropeado. + +Finalmente, el cacique que le miraba como á padre amoroso y le +reverenciaba como á Santo por la extremada piedad con que sentía todos +sus males, le dijo por último para apartarle de su santo propósito: + +«Padre, si te acometieran los Manacicas, ¿con qué te defenderás tú +sólo?» + +A lo cual el apostólico Padre, sacando del seno un Santo Cristo, le +respondió: + +«Mira (son palabras suyas), mira aquí el escudo con que repararé sus +furias; nada temo, porque Cristo me ordena que lleve allá su santa ley; +no pueden ellos quitarme ni un cabello si él no quiere, y aun cuando yo +padeciese ésta, que vosotros llamáis desgracia, de ser muerto á sus +manos, ella sería mi suma felicidad; si vosotros tenéis miedo, podéis +quedaros antes de llegar á sus pueblos, que yo me iré sólo; y si me +recibieren con buen semblante, volveré á llamaros, y si no volviere, os +podéis huir.» + +Animados de tan fervorosas palabras aquellos bárbaros, respondieron +unánimes y conformes: + +«Eso no, no huiremos nosotros, y si te matan, por el amor que te +tenemos, vengaremos tu muerte aunque nos hagan pedazos.» + +Y sin más tardanza, tocando al arma el cacique escogió una florida +escuadra de soldados y se los trajo á la presencia del Padre, en donde +cada uno con brío extraordinario prometió morir á su lado si los +Manacicas osasen hacerle algún ultraje. + +Pero antes de ponerse en camino le pidió la gente les predicase la ley +que debían profesar, que bautizase á los niños y pidiese á Dios agua +porque sus sembrados se perdían por falta de lluvias. + +Viendo el Padre Lucas que era justa su demanda y que sus corazones +estaban tan inclinados á lo bueno, hizo el día siguiente al romper del +alba enarbolar una grande cruz, aunque mal compuesta de dos leños toscos +atravesados y rodeado de muchos niños, mujeres y soldados hizo oración +delante de ella, representando á Dios Nuestro Señor los méritos de la +muerte de su Hijo Jesucristo que le recordaba aquella cruz, pidiéndole +por ellos no se negase á su piedad paternal y á la grande necesidad de +aquellos miserables, enviándoles una lluvia que no le costaría más que +una insinuación de su voluntad para ganar aquellas almas por las cuales +su unigénito Hijo había derramado su sangre sobre la tierra. + +Aunque tan fervorosa y eficazmente rogaba, no se movió Dios esta vez á +oir tan presto sus súplicas como lo había hecho en otras Rancherías, +para que con la dilación del favor se arrepintiese el pueblo y arrojase +de su corazón el odio y la venganza; por tanto ordenó el Padre que á la +tarde se volviese á juntar el pueblo al pie de la misma cruz, y con +aquella energía que comunicaba á la lengua un corazón abrasado del amor +y celo, les declaró como Dios es juez de nuestras acciones, buenas ó +malas, y que las castiga en esta ó en la otra vida, con penas á ellas +proporcionadas; díjoles: Nuestro Señor Jesucristo está justamente airado +con vosotros, ni quiere oir vuestras súplicas ni socorrer vuestras +miserias, porque habéis sido causa de gravísimos daños que han padecido +los Tapacurás y Manacicas; y porque habéis hecho guerras á vuestros +parientes los Aruporecas, no perdonando á incendios y prisiones y la +inhumana matanza de tanta gente, pide contra vosotros venganza al cielo. +Jesucristo manda en su ley que no se cause daño á ninguno, sea amigo ó +enemigo, sino que se perdone de corazón á cualquiera que nos ofendiere. +Es verdad que eran vuestros enemigos y que habían maltratado vuestras +haciendas, pero de un leve daño, no habíais de haber tomado +satisfacción con tantas crueldades. Por tanto, mientras no os +arrepintiéreis de lo pasado é hiciereis cordial amistad con vuestros +enemigos, no proveerá Dios vuestra necesidad. + +No fué necesario más para que todos aquellos indios se pusiesen á punto +de caminar; y Dios, atendiendo á las súplicas de su siervo, apenas +habían caminado una milla cuando empezó á cubrirse el aire de nubes y +cayó una copiosísima lluvia que con increíble júbilo de la gente llenó +los pozos y aseguró las esperanzas de coger abundante cosecha. + +Tardaron muchos días en llegar al río Arubaitú, ó como otros le llaman, +Zuquibuiquí. Aquí dieron algunas señales de temor los Puraxís, porque el +enemigo infernal, para desbaratar los disignios del Misionero, había +persuadido á los Manacicas pusiesen escondidas en la tierra gran número +de puntas de madera durísima; y descubriéndolas los Puraxís, le +suplicaron al Padre diese la vuelta, porque si no era evidente el riesgo +de quedar muchos heridos é inhábiles para caminar; y cayeron tanto de +ánimo, que sólo Dios pudo infundirles valor para pasar adelante. + +«Confieso (escribe el mismo Padre Lucas á su Provincial) que aunque es +grande el valor de los Puraxís, y es también grande el amor y +reverencia que me tienen, aunque infieles y recién conocidos, con todo +eso, sólo el brazo de Dios Omnipotente pudo infundirles aliento y vigor +para proseguir, á fin de mostrar que por medio de instrumentos débiles y +flacos, quería abrir el camino de la salud eterna á aquellos nuevos +pueblos y naciones. Y á dos palabras que dije se levantó Pou, el cacique +y tras él sus vasallos; llegados á una empalizada pusieron á punto los +arcos y las flechas; de aquí paso á paso, en profundo silencio, por no +ser descubiertos antes de tiempo, avanzaron por fin.» + +Y aquí es donde confiesa el santo varón que representándosele tan +cercana la muerte, temió de suerte que se le erizaron los cabellos, por +ventura para que entendiese que toda su virtud era de Dios. + +«Confieso (prosigue hablando de sí) que experimenté un natural pavor +considerando que yo había de ir delante de todos y romper el primero las +furias de los bárbaros y teñir de mi sangre las saetas envenenadas; pero +el deseo de ver á Cristo me alentaba en este trance á todo riesgo, +aunque con razón temía de mí lo que por humildad decía el Apóstol San +Francisco Xavier de sí mismo que mis pecados serían mi más fuerte +escudo que me defendiese de la muerte. Pero no me daba menos ánimos y +esfuerzo mi paje Diego, neófito, que de sólo mirarle me sacaba las +lágrimas de los ojos y del corazón mil afectos de agradecimiento á las +llegas del Redentor, que había infundido en su pecho, poco antes +bárbaro, tanto amor para con su Majestad y su Santa ley, porque +levantadas al cielo las manos, con un rostro de ángel, estaba ofreciendo +á Dios su vida para perderla en su servicio y sus sudores para plantar +la santa fe entre los infieles.» + +Pasaron adelante de la empalizada, y entrados en la Ranchería se +hallaron sin gente, no viendo por todas partes más que incendios, +ruinas, cadáveres y un desapiadado estrago de hombres. + +Quisieron volver atrás los Puraxís, pero asegurados de un paisano, su +intérprete, llamado Izú, de que no lejos de allí había otras tierras, y +mucho más animados del Padre que á pie los guiaba, pasaron adelante, y +descubierta de lejos otra Ranchería se pararon pálidos los Puraxís, +temerosos de algún infeliz suceso, y el cacique de ellos, Pou, hizo +señas al Padre para que se adelantase. + +Iba delante de todos el santo Misionero disponiéndose á morir con los +actos más encendidos de caridad; y para que el ímpetu de las flechas no +le quitase de las manos el Santo Cristo, se le ató á ellas, y quedándose +atrás los compañeros sólo le seguía el intérprete, el cual, á pocos +pasos, con semblante compasivo, clavó los ojos en el Padre avisándole +del riesgo en que se metía y del cual quizás no le podría librar. + +Quedaba ya poco de día cuando entró con el intérprete en la Ranchería. +Apenas le vieron los paisanos cuando con gritos y voces descompasadas +mandaron á las mujeres y demás chusma que se huyesen, y ellos echaron +mano á las armas aguardándole con semblante feroz y con ojos que +despedían llamas. + +El intérprete Izú levantó la voz, diciendo no matasen á aquel hombre que +no era enemigo suyo. + +«Soy Misionero (añadió el P. Lucas) que vengo á predicar la santa ley de +Cristo.» + +No hicieron los Manacicas caso de cuanto se les decía, y sin otra +diligencia se pusieron todos á punto de pelea. A este tiempo se llegó al +santo Padre el cacique Pou, diciéndole á voces: + +«Nos quieren matar á todos y nos van cercando para que ninguno escape +con vida.» + +El P. Lucas, sin turbarse nada, procuraba animarlos, y la naturaleza, +que poco antes, lejos de los peligros, había sentido algún miedo, ahora +de nada temió. + +«Digo ingenuamente (escribe de sí) que en el mayor riesgo depuse en un +punto todo temor y oí interiormente una voz que me decía: No morirás +ahora; y aunque cubierto de un torbellino de flechas y rodeado de gente +que se me acercaba para hacerme pedazos, estaba en la plaza con el +Crucifijo en la mano, con tanta serenidad de ánimo y de rostro como si +me hallase en una iglesia de cristianos.» + +Viendo Izú el trance tan peligroso en que estaban las cosas, se puso en +medio de sus paisanos, y pudo tanto con la eficacia de sus palabras, y +mucho más con la gracia de Dios, que interiormente labraba en aquellos +corazones bárbaros é inhumanos, que detuvo sus furias y apagó todo el +odio; después, aunque muy nuevo en la fe, habló tanto de Dios y predicó +de su santa ley, que aquellos bárbaros, así como estaban con las manos +llenas de saetas envenenadas, se fueron llegando uno á uno al P. Lucas, +y puestos de rodillas, con humilde reverencia, besaron las llagas del +Santo Cristo. A lo cual ayudó no poco el cacique de los Puraxís, que en +voz alta decía: + +«Venid, amigos, á rendir homenaje á nuestro Criador Jesucristo; +adoradle y haceos vasallos suyos.» + +¡Espectáculo verdaderamente digno de alabar por él á la Divina +Misericordia! Ver á unos infieles instruídos pocos días antes en las +cosas de nuestra santa fe, y aún no reengendrados en las santas aguas +del bautismo ser ya predicadores del Evangelio; y una nación que no +mucho antes había respiraba sólo fiereza, verla con una mudanza propia +de la diestra del Altísimo, humillada á los piés de Cristo; de lo cual +no pudo contenerse el venerable Padre sin prorrumpir en un llanto +tiernísimo, todo de alegría, y no cesaba de dar mil gracias á Dios con +tanto mayor fervor cuanto aquel beneficio había sido más fuera de toda +esperanza. + +Después que todos los paisanos se arrodillaron á los piés de Cristo, +estando la plaza llena de gente, se hicieron paces entre las dos +naciones; y aunque se entendían muy poco por la diferencia de los +idiomas, con todo, había algunos que sabiendo algo de la lengua de los +Chiquitos, sirvieron de intérpretes. + +Luego el intérprete Izú, dando calor á sus parientes, hizo componer una +cruz lo más pulidamente que se pudo y la enarboló el santo Padre con +indecible alegría en un lugar eminente para que fuese trofeo de la +victoria que el cielo había conseguido del infierno y señal de la +posesión que Cristo y su fe tomaban en aquel día de la nación de los +Manacicas. + +Y parece que agradó al cielo esta devota acción, porque los principales +del pueblo se mostraron luego tan aficionados á lo bueno, que le +suplicaron al Padre con eficacísimos ruegos se quedase entre ellos para +enseñarles el camino de la salvación eterna; mas por mucho que el P. +Lucas deseaba lo mismo, no les pudo dar gusto por entonces, porque ya +entraba el invierno; pero les dió palabra que á la primavera siguiente +volvería á vivir de asiento entre ellos. + +A otro día, al rayar el alba, vinieron todas las mujeres con niños en +los brazos para que los bautizase; y habiendo sabido que habían venido +allí los indios Curucarecás para ajustar paces con los Manacicas, los +hizo llamar, y congregados al pie de la cruz extinguió todo el odio de +ambas naciones con una fervorosísima plática y les hizo efectuar con +juramento mutua paz y amistad; y para colmo de sus júbilos concurrieron +allí también al mismo tiempo los Zoucas, Sosiacas, Iritucas y Zaacas, +que la misma noche antecedente tuvieron aviso de su venida; y si se +hubiese detenido aquí dos días más hubiera visto gente de otras muchas +Rancherías, porque en aquel contorno, por la parte que tira al gran río +Marañón, están las tierras muy pobladas; pero sus compañeros, recelando +que las lluvias no cerrasen los caminos, quisieron volverse luego, con +que se vió precisado el Santo Padre á retirar la mano de aquella mies +que ya estaba sazonada para la siega; y despedido de aquel pueblo, que +sintió mucho su partida tan imprevista, se previno para dar la vuelta, y +queriendo montar á caballo le cerraron en rueda todos los Manacicas para +servirle y le quisieron acompañar por largo trecho del camino, con no +poca admiración del P. Lucas, que jamás había visto tal cortesía en las +otras bárbaras naciones con quienes había tratado. + +Es cosa muy ordinaria en la Divina Providencia que los casos fortuitos +sean disposiciones suyas cuando no quiere echar mano de los prodigios +para los altos fines que pretende; y tal fué ahora la súbita resolución +de los Puraxís. + +Si el P. Lucas se hubiera detenido pocas horas más en aquella tierra, +fuera inevitable la pelea de aquellos bárbaros entre sí, porque aquella +noche misma, en la Ranchería de los Sibacás, el demonio, á quien adoran +en la misma forma en que se manifiesta y deja ver, habló á su sacerdote +(á quien ellos llaman _Mapono_) mandándole diese orden al cacique que +recogiendo la gente que podía tomar armas fuese á dar muerte á aquel +Padre que poco antes había llegado á los Igritucas (así se llamaba +aquella Ranchería de los Manacicas), porque era su grande enemigo, y +añadió que no entrasen allí, porque no le hallarían, sino que armándole +una celada en el camino le aguardasen allí. + +Obedecieron con toda prontitud por estar acostumbrados á ejecutar muchas +veces semejantes órdenes. Pero llegados al lugar desde donde habían de +hacer el tiro, dijo el capitán al Mapono que era bien entrar en aquella +tierra y tomar noticia de qué Padre era aquel y á qué fin había venido; +pues no era puesto en razón quitar la vida á quien ni aun de vista +conocían. + +El Mapono se hubo de volver loco de dolor al ver esta determinación tan +resuelta del capitán, de que no le pudo apartar con toda la fuerza de +sus palabras diabólicas; habló con grande energía á los soldados para +que ejecutasen el orden como el demonio quería, porque si no saldrían +vanas todas sus diligencias y se escaparía de sus manos aquel enemigo +jurado de su Dios. + +Todo, empero, fué en vano, porque aprobando todos unánimes la +determinación del capitán, le fué preciso al Mapono seguirlos, aunque se +deshacía de rabia. + +Habiendo, pues, llegado á aquella Ranchería, preguntaron que qué Padre +había venido allí, porque por mandato de su Dios, de quien era enemigo, +venían á matarlo. No haréis tal cosa, replicó Chabi, el cacique, pues +para ejecutar esto yo sólo era bastante, ni eran necesarias vuestras +manos; mas vista la confianza con que aquí se entró y oídas sus palabras +llenas de amor, no tuve causa para hacerle algún ultraje; presentóme +este cuchillo con otras cosas, por lo cual le estoy muy obligado y tengo +con él estrecha amistad. Con los Puraxís, nuestros enemigos antiguos, he +hecho paces; por tanto, volveos de donde vinísteis, porque no consentiré +que paséis adelante; y á las palabras añadió las obras, mandando á los +suyos que puestos en orden apretasen las armas. + +Con respuesta tan animosa se amilanaron los Sibacás, y no queriendo +exponerse á la fortuna de una batalla en que podían llevar la peor +parte, dieron todos la vuelta. + +Quería el Mapono, ya que no se había logrado el designio de coger al +Padre entre sus garras, desfogar á lo menos su rabia con la santa cruz +que allí estaba enarbolada, y blandiendo la macana la quiso derribar. + +Esto también le estorbó el cacique, afirmando que él tenía de aquel +madero grande estimación y aprecio porque había visto que el Padre le +adoraba; con lo cual, maldiciendo el Mapono su fortuna, se volvió á su +tierra con esperanza de haberlo á las manos el año siguiente y hacer en +él el estrago que deseaba, lo cual hubiera por ventura ejecutado si Dios +no hubiera desvanecido sus designios queriendo no quedasen sin venganza +por más tiempo los intentos dañados de aquel bárbaro apasionado por el +demonio, y ganando veneración y aprecio el propagador de su santa ley +con el castigo proporcionado á gente que no estima otra cosa sino lo que +ve por los ojos ó toca con las manos. + +Fué pues, el caso, que se encendió por toda aquella comarca un contagio +furioso que hizo tal estrago en los hombres, que de los cómplices en +matar al Padre ninguno quedó con vida; y lo que causaba más maravilla, +era que apenas les tocaba la peste, cuando desvariando salían fuera de +sí y se iban por los bosques, donde ya por la enfermedad, ya por la +hambre, se caían muertos, quedando los cadáveres tan abominables como si +fueran tizones del infierno. + +No pasó así con los niños, lavados con las saludables aguas del santo +bautismo, cuyos cuerpecitos quedaron blancos y hermosos como si aun á +ellos se les hubiese comunicado el candor de sus inocentes almas. + +El primero que cayó en las manos de la divina justicia, fué aquel +ministro diabólico, que incitó á los suyos á poner por obra lo que su +dios le había inspirado. Había éste jurado se había de beber la sangre +del apostólico Padre, luego que el tiempo le ofreciese comodidad sin +hacer caso de cualquiera de los suyos que se lo procurase impedir, no +conociendo, por estar ciego de su pasión, ó no queriendo creer que otro +Señor más poderoso, de cuyas manos no podía él huir, había de embarazar +y desvanecer sus intentos. La misma pena llevaron otros que se +atrevieron á ultrajar la santa cruz que el P. Lucas había hecho levantar +en los Tapacurás para que en ella tuviese la gente á donde acudir por +socorro en sus necesidades. + +Llegó allí un Mapono con otros de su profesión y á muchos golpes de +macana la hicieron pedazos, ultrajándola con cuantos escarnios y +afrentas sabe y puede hacer y decir un celo diabólico; pero fué muy á +costa de los agresores, porque en breve pagaron con muerte desastrada su +delito. Los Arupurés, habiendo oído el descarado atrevimiento de +aquellos malvados, aunque no tenían noticia alguna de los misterios que +se obraron en aquel Sagrado leño, llevaron mal aquella injuria, y +aprobaron el castigo que de ellos había tomado el cielo. + + + + +CAPÍTULO XII + +Descríbese el país y cualidades de los Manacicas, +su religión y ritos de ella. + + +Para mayor claridad de lo que me resta por referir de las apostólicas +Misiones de este fervorosísimo operario, es preciso interrumpir el hilo +de la historia para dar una breve noticia del país y cualidades de los +Manacicas, y después de su religión, ritos y ceremonias. + +Esta nación, que se divide en veintidós Rancherías, está situada hacia +el Septentrión, dos jornadas del pueblo de San Francisco Xavier, entre +espesos y grandes bosques, de suerte que escribe el P. Lucas que por +mucho tiempo, apenas tuvo alguna vez ocasión de mirar cara á cara al +sol. + +Tiran estos bosques de Oriente á Poniente y rematan en unas soledades +inundadas la mayor parte del año. + +Es abundante el país de frutas silvestres y de fieras, una de las cuales +es el famacosio; tiene éste la cabeza de tigre, en el cuerpo se parece +al mastín, bien que no tiene cola; es más feroz y ligero que ninguno de +los otros animales, de suerte que ninguno se puede escapar de sus +garras, y si alguno para defenderse de él se sube á algún árbol, se +juntan muchos en un momento, caban la tierra y arrancan las raíces hasta +que caiga el tronco. + +Para matar á este animal, los indios usan de esta traza: júntanse +muchos, y levantando una estacada, se meten dentro de ella, desde allí +hacen gran ruído y estrépito para llamar á aquellos animales, y mientras +ellos de fuera procuran echar por tierra la empalizada, los indios, +mirando por las rendijas, los flechan y matan á su salvo. + +Hállase allí la vainilla y tutumas, que es una especie de cocos grandes +á manera de melones, bien que no es fruto de la palma como los cocos, +sino de un árbol muy grueso que los produce, no en las ramas, sino en el +tronco porque las ramas no puede sustentar su peso. + +Bañan el país algunos ríos muy abundantes de pesca; el terreno es fertil +y las mieses generalmente son buenas. + +La gente es de buena estatura y bien hecha, aunque de color de +aceituna. Hay no pequeña parte del pueblo que tiene como de herencia un +género de lepra, que parece que los cuerpos están cubiertos de escamas +de pescado, pero no les causa molestia ni fastidio. + +Son en la guerra tan esforzados y valientes como los Chiquitos, y +antiguamente eran una misma nación, y por las discordias se dividieron, +de donde les vino el corromper el idioma Chiquito; y la idolatría, que +no tienen los Chiquitos, la aprendieron de las naciones confinanters, +como también el ser caribes ó comedores de carne humana. + +Sus Rancherías las forman con algún género de arquitectura, con calles y +plazas bien proporcionadas; tienen tres ó cuatro casas grandes con +repartimiento de salas y cámaras en que viven los capitanes y el cacique +principal. Estas mismas sirven para las funciones públicas de convites y +banquetes, y son juntamente templo de los dioses. + +Las casas de los particulares están también con proporción y en ellas +reciben á los forasteros que los van á visitar. Y lo que más admira es +que para fabricarlas no usan de otro instrumento que de una hacha de +piedra con que cortan maderos muy gruesos, aunque con mucha dificultad. + +Las mujeres ponen mucho cuidado en la fábrica de telas y vasos de +tierra, para los cuales dejan por mucho tiempo podrir el barro y labran +los vasos tan hermosos y delicados que al sonido parecen de metal. + +Sus Rancherías están poco distantes unas de otras, y por eso es +frecuente entre ellos la comunicación, los convites y la embriaguez. + +Cuando los de una Ranchería quieren hacer algún banquete á los de otra, +el cacique envía á convidarlos con algunos mensajeros y en su casa se +hacen los bailes y danzas generales. + +El orden que tienen en todas las funciones públicas es este: El cacique +toma el primer lugar, el segundo es de los sacerdotes, el tercero de los +médicos, el cuarto de los capitanes, y después de ellos se sienta el +resto de la nobleza. + +Al cacique, no solamente dan esta preeminencia, sino que le rinden +entera obediencia y vasallaje; fabrícanle sus casas, cultívanle los +campos y le mantienen abundante mesa de todo lo bueno y mejor del país. +El sólo manda y castiga con gran rigor á los reos quebrándoles los +huesos con horrendos bastonazos. + +Las mujeres rinden también obediencia á la mujer principal del cacique +(el cual tiene cuantas quiere). Páganle el diezmo de la pesca y de la +caza, á la cual no salen sin haber primero pedido licencia al cacique. + +El Gobierno va por sucesión, y el hijo primogénito del cacique gobierna +á los jóvenes y se cría con espíritus generosos y señoriles, y cuando +llega á edad de manejar los negocios públicos, gobierna en lugar de su +padre, que da al hijo la investidura y posesión del Gobierno con muchas +ceremonias y ritos; mas no por eso los vasallos pierden el amor y +respeto al señor pasado; antes, cuando pasa de esta vida, le hacen +solemnísimas exequias con infinitas supersticiones y llantos, y su +sepulcro es una bóveda subterránea bien fortificada con palos y con +piedras para que la humedad no corrompa los huesos y la tierra no le sea +pesada. + +En cuanto al número son muchísimos, repartidos en Rancherías numerosas, +porque el país de los Manacicas forma una como pirámide que se extiende +desde el Mediodía al Septentrión, en cuya extremidad viven ellos, y en +el medio habitan otros pueblos tan discordes en el idioma cuanto +conformes en su vida bárbara. + +Bases de esta pirámide son: la de Levante es de las Quimomecas y de los +Tapacurás la del Poniente. Después, por la banda del Norte, dejando +fuera á los Puizocas y Paunacas, la ciñen dos grandes ríos llamados +Potaquísimo y Zununaca, á los cuales rinden tributo con sus aguas otros +muchos arroyos ó riachuelos que atraviesan y fecundan el país. Las +primeras Rancherías de hacia Levante son las de los Eirinucas, +Mopoficas, Zibacas, Jurucarecas, Quiviquicas, Cozocas, Subarecas, +Ibocicas, Ozonimaaca, Tunumaaca, Zouca, Quitesuca, Osaaca, Matezupinica, +Totaica, Quimomeca. Por el Poniente están las de Zounaaca, Quitemuca, +Ovizibica, Beruca, Obariquica, Obobococa, Monocaraca, Quizemaaca, +Simomuca, Piquica, Otuquimaaca, Oiutuuca, Bararoca, Quimamaca, Cuzica, +Pichazica. + +Estas Rancherías y quizás muchas más de que aún no se tiene noticia, +están situadas al pie de esta pirámide; y tirando de aquí hacia la punta +al Norte, se encuentran Quimiticas, Zouca, Boviruzaica, Sepeseca, +Otaroso, Tobaicica, Munaisica, Zaruraca, Obisisioca, Baquica, +Obobizooca, Sosiaca, Otenenema, Otigoca, Barayzipunoca, Zizooca, +Tobazica. A éstos están confinantes los Zibacas, que hasta ahora no han +sido jamás acometidos ni robados de los Mamalucos, que han destruído y +asolado lo restante del país que se extiende hacia el río Paraguay. + +Entre Levante y Septentrión, detrás de los Zabicas, habitan, bien que +distantes muchas leguas, los Parabacas, Quiziacas, Naquicas y los +Mapasinas, gente valerosa, pero destruída en buena parte de cierto +género de pájaros llamados peresiucas que viven debajo de tierra, y +aunque del tamaño ordinario de un pájaro, son de tan extraña fuerza y +fiereza que en viendo algún indio dan sobre él y le matan. + +Enfrente de éstos están los Mnochozuus, los Picozas que andan +brutalmente desnudos, aun las mujeres, que sólo traen pendiente del +cuello una faja para acomodar los niños. + +La nación de los Tapacurás se extiende entre Poniente y Septentrión y +viven también á lo animal, totalmente desnudos, y á más de eso comen +carne humana. Están muy cercados á estos los Boures, Oyures, Sepes, +Carababas, Payzinones, Toros, Onunaisis, Penoquís, Jovatubes, Zutimus, +Oyurica, Sibu, Otezoo, Baraisi, Canamasi, Comano, Mochosi, Tesu, +Pochaquiunape, Mayeo, Omenasisopa, Omemoquisoo, Botaquichoca, +Ochizirisa, Jobarusica, Zazuquichoco, Tepopechosisos, Sofoaca, +Zumonocococa y otras muchísimas, de que aun no se ha tenido distinta +relación. + +En cuanto á la religión, ceremonias y ritos de que usan, se puede decir +que es una de las más supersticiosas que hay entre tantas naciones de +estas Indias Occidentales. Pero antes de referir lo que toca á su falsa +religión, diré brevemente lo que tienen de la verdadera, bien que +mezclados con muchos errores y fabulosas invenciones. + +Tienen algunos vislumbres de la predicación del apóstol Santo Thomé, que +publicó en estas provincias el Evangelio y también tienen alguna confusa +noticia de la venida del Redentor al mundo. + +Creen, por tradición de sus mayores, que en los siglos pasados, una +bellísima señora, concibió un hermoso niño sin obra de varón. Crecido en +edad este niño, obró cosas maravillosas, que le ganaron el estupor y +asombro del mundo, como eran sanar enfermos, resucitar muertos, dar +vista á ciegos, piés á tullidos y vencer otros imposibles á las fuerzas +naturales. Finalmente un día dijo, á una numerosísima turba que le +seguía: Veis que mi naturaleza es diferente de la vuestra; y +levantándose en el aire á vista de todos, se transformó en este sol que +ahora vemos. + +Los sacerdotes (que como abajo diremos vuelan cuando quieren por el +aire), dicen al pueblo que es el sol un hombre luminoso, aunque nosotros +desde la tierra no discernimos sus facciones ni el semblante. + +Esto es lo que saben del misterio de la Encarnación, mas no por eso dan +veneración alguna á aquel personaje, que obró cosas tan extrañas, y sólo +adoran á los demonios no en figura de piedra, leño ó metal, sino +monstruosísimos como se dejan ver de estos indios; y de esto están tan +contentos y jactanciosos, que dan en rostro á los nuevos cristianos con +su simpleza en honrar en las pinturas y estátuas dioses mudos y ciegos, +que no ven, ni hablan, ni oyen. + +Ni se contenta el demonio con sólo hacerse adorar de esta gente +usurpando la adoración y culto que se debe al verdadero Dios, sino por +escarnio é injuria de la Iglesia de Cristo, ha querido en este rincón +último del mundo remedarla, transformándola en un ser monstruoso, +convirtiendo los misterios en fábulas, los sacramentos en +supersticiones, las ceremonias en sacrilegios. Y primeramente les enseñó +una tal Trinidad de dioses principales (á distinción de otros de menos +autoridad y crédito) Padre, Hijo y Espíritu, no Santo, colateral de +aquellos dos: llámase el Padre _Omequeturique_ ó _Uragozoriso_; el Hijo +_Urasana_ y el Espíritu _Urapo_. + +Tienen también otro diablo, remedo de la Santísima Virgen, que fingen es +madre del Dios _Urasana_ y mujer de su padre Omequeturique. Déjase ver +esta diosa con rostro resplandeciente; transfigurándose en ángel de luz; +los dioses aparecen horribles y sucios; la cabeza y el rostro de color +de sangre, orejas de jumento, la nariz chata, ojos en extremo grandes, +de que despiden ardientes llamas, los cuerpos de color resplandeciente; +el vientre le ciñen vívoras y dragones. + +El primero que habla es _Omequeturiqui_, y esto con voz alta; el segundo +es su hijo y habla con las narices, el último habla _Urapo_ y tiene una +voz semejante á un trueno; el Padre es el dios de la justicia y castiga +á los malos, ya con un palo, ya con otro instrumento semejante; el Hijo +y el Espíritu son los abogados, pero mucho más la diosa. + +El templo para estas deidades es, como ya dije, el palacio del cacique, +á donde ellos vienen cuando hay junta general del pueblo ó se hacen +solemnes exequias. + +En estas fiestas ordena el cacique á los suyos que tejan gran número de +esteras, y hecho de ellas unas grandes cortinas, cubren y cierran una +parte de la sala y este es el _Santa Sanctorum_ en que entran los +dioses, á quien con nombre común llaman Tinimaacas que saliendo del +infierno fingen que bajan del cielo y turbando con ruido descompasado +todo el aire, tiembla la casa y toda aquella tapicería ó cortinaje de +esteras. + +El pueblo, que está bebiendo ó bailando, le saluda y da la bienvenida +con gritos descompasados y mucha algazara, diciendo: _¿Tata equice?_ +Padre, ¿ya has venido? á que responde él con el título de _Panitoques_, +esto es: «¿Hijos qué hacéis? ¿Estáis bebiendo ó comiendo? Bebed y comed, +que me dáis grande gusto, y tengo de vosotros gran cuidado y +providencia; yo he criado la caza y la pesca y cuanto bueno hay para +vosotros.» + +Con estos tres dioses vienen, para cortejarlos, una tropa de demonios, y +en señal de respeto y reverencia están en pie. Los indios creen que +estas son las ánimas de sus enemigos, con quien tienen guerras y también +otras gentes extrañas. A este tiempo que hablan los dioses, el pueblo se +está quieto y en silencio, así para oir sus oráculos, como también +porque al principio afectan seriedad, hasta que la _chicha_ (que es su +bebida) les calienta la cabeza; después de lo cual se siguen los bailes, +las riñas, las heridas y muertes, de que hacen gran fiesta aquella +maldita canalla de dioses, y cuando ven que se paran procuran atizarlos, +diciendo: «¿Qué es lo que hacéis fieles míos? Mucho silencio es este, +¿por qué no bebéis y bailáis?» Y al punto el sacerdote ó Mapono se +reviste de gravedad, y en nombre de los dioses les manda que beban y +bailen y llenen de ruído la iglesia para que ninguno se muera de +tristeza. + +También muestran tener sed estos dioses y para refrigerarla piden á los +indios de beber. Para esta honra se levantan en pie el indio é india más +ancianos y venerables de todo el pueblo con una taza llena de flores y +esmaltes hecha sólo para que beba aquella deidad fingida, le dan con la +mano derecha tres veces á beber, y con la siniestra levantan la estera. +Saca el demonio una mano muy sucia y con uñas muy largas con que toman +la taza y beben todos tres por su orden, bien que su modo de beber es +más propio de brutos que de hombres, y mucho menos de lo que se fingen. + +Después Urasana toca dentro del Tabernáculo una sinfonía que se oye bien +lejos á la cual corresponden con bailes sus devotos. A ninguno es lícito +mirar al _Santa Sanctorum_, sino sólo al Mapono ó sacerdote que es un +grande hechicero ú hombre diabólico, y si alguno de los otros hechiceros +de menos ciencia y menores proezas en el oficio quiere echar la vista +dentro para verlos, le detiene el Mapono amenazándole que pagará al +momento su delito con la vida. Sólo el Mapono es el valido y el +confidente, y es quien obra cosas extrañísimas. En cada Ranchería hay +uno ó dos, y á veces más. Entra éste á recibir audiencia de los dioses +y se sienta á la par con ellos. Propóneles sus dudas, oye los oráculos y +las profecías y tal vez las oye también el pueblo, porque suelen hablar +en voz muy alta. + +Cuando el pueblo está en el mayor fervor de sus bailes y grescas, sale +de la audiencia el Mapono y declara las respuestas, que las más de las +veces son de buenas fortunas, de lluvias, de buenas cosechas, de caza, +de pesca y de todo lo que á ellos más les agrada, aunque las más de +estas fortunas y dichas les salen vanas y mentirosas, de suerte, que +algunos más arrestados, al oir tales promesas, responden con risas: los +dioses han bebido bien; mas si estas palabras llegan á oídos del Mapono, +sale con furia diabólica del tabernáculo, amenazándoles muertes, +tempestades y rayos, con que les hace callar. + +Muchas veces usa también el demonio provocarlos contra los confinantes, +ordenándoles que asalten sus Rancherías, hagan estragos en la gente y +roben y saqueen sus haciendas; con lo cual están siempre en continuas +revueltas. + +Algunos pocos, aun con ser rudos y bárbaros, advierten los fraudes y +engaños diabólicos; pero los más creen nacer esto de la gran providencia +y amor que sus dioses les tienen, no obstante que toquen con la +experiencia que al mejor tiempo son de ellos abandonados y vencidos y +despojados de sus enemigos. + +Acabados los oráculos, se hacen las ofrendas de la pesca y de la caza y +aquellas diabólicas majestades, en señal de agradecimiento, llevan +alguna cosa á la boca. + +Después vuelan con el Mapono por el aire, temblando á este tiempo tanto +la iglesia, que parece se viene al suelo. Desaparece por mucho tiempo el +Mapono, fingiendo que se va con sus dioses al cielo. Vuelve después +conducido en brazos de la diosa _Quipoci_, en cuyo seno descansa y +duerme, mientras ella canta; y aunque la oyen no se deja ver de ellos, +porque se está retirada dentro del tabernáculo. + +Hacen todos mucha fiesta en señal de grande alegría por su venida y la +tratan como Madre de Dios, de la manera que nosotros á la Virgen +Santísima. + +Dánle la bienvenida con mil títulos de afecto y reverencia á que ella +corresponde llamándolos hijos y diciéndoles que es su verdadera madre, +que los defiende de la indignación de los dioses, que son crueles y +sangrientos, molestándoles con enfermedades y desventuras. + +Por esto la invocan frecuentemente en sus aflicciones, aprietos y +calamidades, y ella viene y les consuela y confabula con los otros +dioses cuando viene en su compañía. + +Parece este diablo más humano que los otros, mas al fin es de la misma +raza y tan cruel como ellos. Cuando está en el tabernáculo canta con +mucha melodía mientras bailan las mujeres, siguiendo y repitiendo éstas +el canto de la diosa, cuyo contenido es sus guerras y victorias. + +Síguese después la ceremonia del brindis y de las ofrendas, y luego +vuela por los aires con grande aplauso y fiesta del pueblo. Pero esta +diosa no se lleva consigo al Mapono como lo hacen los otros dioses; +antes bien, no siempre que el Mapono baja del cielo, viene en brazos de +la diosa. Son muchos sus viajes y sus funciones. Baja tal vez en medio +de la iglesia en la mayor bulla del pueblo, que se asombra y desordena +por el ruido y estrépito que hace, cortejándole y trayéndole en sus +manos una gran tropa de demonios, los cuales no pocas veces se suelen +burlar de él á costa suya, porque de lo más alto del templo le dejan +caer á plomo en tierra muy maltratado y á pique de morir, como no ha +mucho tiempo que sucedió en la tierra de los Mopoosicas. + +La postura del cuerpo para volar, es en forma de alas y en pie derecho +cuando vuela hacia arriba; y cabeza abajo cuando baja á la tierra. + +Fuera de estos dioses, adoran otra casta de deidades, á quien llaman +_Isituús_, que quiere decir señores del agua. Su ejercicio es andar por +los ríos y lagunas, llenándolos de pescados para el mantenimiento de sus +devotos. + +A estos Isituús invoca la gente en las pescas, incensándolos con humo de +tabaco, de que usan para aturdir los peces, y si logran buena pesca, +agradecidos al beneficio van al templo y les ofrecen alguna porción de +pescado con los mismos ritos que á los otros dioses. + +Tales deidades y tal religión tienen sacerdotes semejantes. Al principal +llaman Mapono, y es el maestro, con quien el pueblo consulta las cosas +de su conciencia y á quien manifiestan sus necesidades, de las cuales +hace relación en el Consejo de los dioses y les solicita el remedio. + +No habla solamente en la iglesia con los demonios, sino que ellos se +dignan también de visitarle en su casa y tratarlo con toda afabilidad y +cortesía. + +En estas visitas lo pagan las mujeres del Mapono, que se ven obligadas á +huir por el espanto y terror de aquellas horribles y monstruosas +visiones. + +Por esto, no sólo es respetado, sino también temido de todos, pudiendo á +su antojo causar daño y matar á quien quiere, y para hacer mayor +ostentación de su poder, tiene la casa llena de víboras y serpientes, y +cuando vuelve á casa de sus funciones eclesiásticas, viene acariciando +en sus brazos semejantes animales. + +La forma de consagrarle y las ceremonias de que usan para esta función +son extrañas y conformes al que ha de servir á tales deidades. + +Es el Mapono la persona más venerada del pueblo, y de la misma manera +que al cacique, se le dan á él los diezmos de la caza y de las cosechas. +Vive en una casa bien labrada, cuanto cabe en la industria de aquellos +bárbaros, y á veces, por gozar con más frecuencia de las visitas del +cielo, se retira solitario al yermo. + +Los que quieren entrar en este oficio, antes de tener barba, empiezan á +aprender las ceremonias y á acostumbrarse á tratar con los dioses. Para +esto suele el Mapono más venerable coger en brazos al aprendiz, ponerle +á mirar á la luna cuando está llena, estirarle los dedos mandándole que +se deje crecer las uñas, llevarle por los aires y ponerle en el seno de +la diosa _Quipoci_; vuelve el miserable de aquellos éxtasis afligido y +desmayado, de suerte que apenas, después de muchos días, recobra sus +fuerzas. + +Fuera de esto, observan rigurosísimos ayunos y abstinencia perpetua de +ciertos animales y frutas, singularmente de la granadilla, que +vulgarmente llamamos _Flor de la Pasión_, por estar retratados en ella +los instrumentos de nuestra Redención. Ni se contentan los demonios de +ser reverenciados de sus sacerdotes con ayunos y penitencias; antes +bien, mandan hacer rigurosos ayunos á todo el pueblo. Uno, entre los +otros, es semejante á los nuestros y es el que se guarda en la +dedicación del templo, en que por espacio de cinco días no se puede +comer carne; y vestida de luto la Ranchería se prohiben las músicas, +banquetes y bailes. Guárdase estrecho silencio y no se gasta el tiempo +en otra cosa que en tejer esteras para el adorno del Tabernáculo. El +último día se pone en la iglesia mesa franca, abastecida de lo mejor del +país. + +Para dar principio á la fiesta, la vieja más devota y al parecer más +santa, saludando al cacique con reverente inclinación, baja la cabeza, +que hiere el cacique ligeramente tres veces con una piedra curiosamente +labrada; después da vueltas de rodillas á todo el templo con grandes +suspiros y devoción; luego el Mapono bendice todas las partes del templo +para santificarle, y con otras ceremonias, que sería largo contar, +consagra aquel lugar; y por último, se fenece la fiesta con una gran +comida y celebrando un solemne festín de músicas y bailes. + +Acerca del último fin y eterna bienaventuranza, tienen estos ciegos +idólatras muchos errores. Creen la inmortalidad de las almas, á quien +llaman _Oquipau_, y que han de vivir y gozarse eternamente en el cielo, +á donde las llevan sus sacerdotes. + +Cuando alguno muere le celebran sus exequias, más ó menos, según su +esfera. Después la madre y mujer del difunto van al templo con su +ofrenda, poniéndose cerca del Tabernáculo. Vienen luego los diablos, y +fingiéndose ser el uno el alma del difunto, consuela á la mujer con +palabras tiernas y afectuosas, dándole esperanzas de que en breve se +volverán á ver en el Paraíso; luego el Mapono rocía el alma con agua +para limpiarla de las manchas de los pecados, como usamos nosotros con +el agua bendita; y con eso se despide el alma de su madre y mujer. Al +punto el Mapono se la echa á cuestas y vuela en alto, quedando la mujer +llorando su desventura hasta que tiene noticia de su marido. Vuelve el +Mapono, después de largo rato, con alegres nuevas, diciéndola que +enjugue las lágrimas, deje de llorar y deponga el luto, porque su marido +queda gozando de la vida beatífica de los dioses y la espera para que la +haga compañía eternamente en el cielo. + +Es cosa digna de saberse la jornada que hace el Mapono con el alma y lo +que ésta padece hasta llegar al Paraíso. + +El país por donde pasa es todo selvas, montañas y valles, por donde +corren muchos ríos caudalosos, y por los remansos de lagunas y grandes +pantanos, para cuyo pasaje se gastan muchos días, con gran dificultad se +llega á una encrucijada de muchos caminos, junto á la cual corre un gran +río, sobre que hay un puente de madera, en el cual asiste de día y de +noche un dios llamado _Tatusiso_, cuyo oficio es pasar por aquel puente +las almas y ponerlas los Maponos en el camino del cielo. + +El traje y porte de este Dios es puntualmente aquel en que la fantasía +loca de los poetas representa á su Caronte, pálido el semblante, la +frente horrorosa, sin cabellos la cabeza, cubierto de llagas é +inmundicias el cuerpo, y por vestido un trapo con que cubrirse +honestamente. + +Este dios jamás baja á la iglesia á oir las súplicas de sus devotos, +porque su oficio nunca le da treguas, pues á todas horas tiene +viandantes que pasar. + +Sucede muchas veces que mientras pasa el Mapono con el alma, +especialmente si es de algún muchacho, la pide _Tatusiso_ que se pare +para limpiarle de las inmundicias, y si aquél lo rehusa, lo sufre unas +veces; pero no pocas, encendido en cólera, coge al alma y la arroja para +que se anegue en el río. De aquí dicen que se originan mil desgracias en +el mundo, y para que estos desatinos sean creidos de la gente, se vale +el demonio de algunos sucesos naturales para que se confirmen aquellos +miserables en su creencia. + +Poco ha que sucedió en la tierra de los Jurucarés, que deshaciéndose el +cielo en copiosísimas lluvias se perdían los sembrados. Afligida y +desconsolada la gente, suplicó al Mapono preguntase á sus dioses la +causa de este infortunio. A que respondieron que ya lo sabían, y era, +que llevando al cielo el alma de un niño, cuyo padre vivía allí, trató +con poca reverencia á _Tatusiso_, y no se quiso dejar limpiar, por lo +cual, enfurecido aquel dios, la echó en el río. Oyendo esto su padre, +hubo de salir fuera de sí de puro dolor, y se afligía tanto, que causaba +compasión, porque le amaba como á su misma vida, y ya que no había +podido gozarle en este mundo, se consolaba á lo menos juzgándole ya +feliz y bienaventurado en el cielo. Alentóle el Mapono dándole buenas +esperanzas si le aprestaba una barquilla en que ir á sacarle de lo +profundo del río. + +Aprestó luego el padre una canoa, y el Mapono, cargándosela en sus +espaldas, voló por los aires y desapareció, poco después se serenó el +cielo, con lo cual volvió el Mapono con alegres nuevas, pero la canoa +jamás pareció. + +El Paraíso donde descansan las almas es bien pobre de contentos y +placeres. Fingen que hay en él ciertos árboles muy gruesos que destilan +un género de goma con que se mantienen las almas, y que hay monos que en +el aspecto parecen etiopes; que hay también miel y algún poco de +pescado; da vueltas por todo aquel lugar una grande águila de quien +fingen muchas fábulas ridículas, dignas de compasivo llanto por la +ceguedad de esta gente. + +Tantos son los dioses cuantas son las mansiones en su Paraíso; pero la +de la diosa _Quipoci_ hace muchas ventajas á las demás en comodidades y +riquezas. Los _Isituucas_, ó dioses del agua, tienen abastecido el cielo +de pescados, plátanos y papagayos, y aquí gozan de su eterna +bienaventuraza los que mueren ahogados en los ríos, á los cuales por +esto llaman _Asinerás_; á los que mueren en los bosques y selvas +_Iriticús_, y á los que mueren en su casa _Posibacas_; poniendo el +mérito, no ya en las obras, sino en la diversidad de lugares en donde +los coge la muerte. + +Basta haber insinuado esto de la bárbara idolatría de los Manacicas para +que se pueda hacer algún concepto de los trabajos y fatigas que padeció +el venerable P. Lucas en ganarlos para Cristo. + + +FIN DEL TOMO PRIMERO + +_Acabóse de imprimir el tomo XII de la_ +COLECCIÓN DE LIBROS QUE TRATAN +DE AMÉRICA, _en Madrid, en +la imprenta de Tomás +Minuesa, calle de +Juanelo, núm. 19, +á 8 de Abril +de 1895_. + + + + +INDIOS CHIQUITOS + +DEL + +PARAGUAY + + + + +BIBLIOTECA PARAGUAYA + +RELACIÓN HISTORIAL + +DE LAS MISIONES + +DE INDIOS + +CHIQUITOS + +QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS + +ESCRITA POR + +EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ, S. J. + +Reimpresa fielmente según la primera edición +que sacó á luz el P. J. Herrán, en 1726. + +VOLUMEN II + +LIBRERÍA Y CASA EDITORA + +DE + +A. DE URIBE Y COMPAÑIA + +_Asunción del Paraguay._ + +1896 + + + + +CAPÍTULO XIII + +_Continúa el V. P. Lucas Caballero su +Misión de los Manacicas._ + + +Viendo el fervorosísimo operario un nuevo campo en que sembrar la +palabra Evangélica para recoger no menos almas para el cielo que +merecimientos para sí mismo, deseaba poner cuanto antes manos á la obra; +no obstante, considerando sabiamente que era necesario asistir también á +tantos Catecúmenos como había en el pueblo de San Francisco Xavier, y +que era mejor tener pocos y bien doctrinados que muchos é ignorantes, +que aunque se ganan fácilmente, con la misma facilidad también se +pierden, se resolvió á gastar la mayor parte de aquel año en este +ejercicio, usando de todas las industrias de su caridad y de su celo en +desarraigar de los Xavieristas la barbarie, la lascivia, la embriaguez y +cuantos males trae consigo la vida brutal, é imprimir en ellos las +virtudes y buenas costumbres que se requieren para vivir como +cristianos. + +No obstante, en medio de este afán hizo algunas correrías por los países +descubiertos, fomentando en aquella gente los deseos de recibir el santo +bautismo, y juntamente tomando noticia de cuántas eran las Rancherías, +las lenguas y el número de los indios del país; y teniendo distinta +relación de todo, meditaba emprender el año siguiente con más calor el +negocio de su conversión, y en serenándose el tiempo penetrar la tierra +más adentro; pero le frustraron en parte estos designios los achaques +que le afligieron largo tiempo, y las súplicas de sus neófitos de San +Xavier, que le rogaron mudase la Reducción á otro lugar, á causa de ser +el clima que al presente tenían, notablemente nocivo á la salud. + +Por este motivo no pudo antes de mediado Octubre, cuando ya el tiempo +amenazaba con lluvias, salir con algunos de los más fervorosos; los +cuales, confortados antes en el alma con el pan divino de la Eucaristía, +habían ofrecido la vida por anunciar el santo nombre de Dios á los que +vivían en las oscuras tinieblas de la infidelidad. + +Iban éstos, empero, tristes y desconsolados por estar persuadidos no +había de tener buen fin su viaje, ya por las muchas lluvias con que se +anegaban las campañas, ya por haber hallado el camino sembrado de +agudísimas puntas clavadas en el suelo con sutil astucia por los +enemigos de la fe, para retraerlos de pasar adelante. + +Presto se desvanecieron estos temores, porque á pocas leguas no hallaron +ya estas puntas y las tempestades del cielo no pasaban muy adelante, +antes apenas hallaban agua para beber; y habiendo con gran trabajo +subido una montaña muy agria, no tuvieron en dos días con qué apagar la +sed, sino con la humedad del barro, que exprimido, más parecía comida +que bebida. Mas Dios, Nuestro Señor, que nunca en las necesidades +desampara á los suyos, acudió á la del P. Lucas con copia de agua clara +y cristalina, que fuera de toda esperanza, halló en el cóncavo de un +árbol. + +Finalmente, habiendo llegado á las primeras Rancherías, halló aquella +gente constante en sus primeros intentos, y sólo hubo que hacer en +allanarles una grande dificultad, y era quitarles las discordias y +ponerlos en paz; porque entre las otras perversidades á que los +incitaba el enemigo infernal, era una irritar á unos contra otros y +sembrar discordias entre ellos para tener ganancia de almas. + +Hablóles con grande energía de las utilidades de la paz, descubriendo +los fraudes y engaños del enemigo que nada deseaba más que tenerlos por +compañeros de sus maldades en esta vida, y de las eternas penas del +infierno en la otra. + +Convencidos aquellos bárbaros de las razones, y movidos de las súplicas +del Apostólico Padre, prometieron hacer las amistades con las tierras +confinantes y luego con las más remotas. + +Habiéndose detenido para esto allí dos días, pasó adelante acompañado de +algunos paisanos. Un día entero gastó en pasar una fragosa montaña, con +grande trabajo y riesgo, no de los indios acostumbrados á trepar +fácilmente por las peñas, sino del Padre; y siéndole preciso hacer alto +á la falda, no halló con qué desayunarse; por lo cual un cristiano, de +nación Manacica, movido de compasión, quiso componerle unas yerbas que +eran las delicias de sus dioses, mas por mucho que estuvieron al fuego, +jamás se pudieron cocer. No obstante, la carestía y la hambre se las +hizo sabrosas, y sonriéndose, dijo: «Grande hambre y mucho calor tienen +en el estómago estos dioses, que con tales viandas se alimentan.» + +Llevando mal el demonio tanta constancia en el santo Misionero, procuró +con todo el esfuerzo posible, desvanecer sus designios, ya haciendo que +los indios perdiesen el camino, ya embarazándole los pasos, ya +haciéndole rodar del caballo, ya hiriéndole con las ramas de los +árboles; y en suma, hasta las espinas y abrojos le maltrataron el +cuerpo, y los tábanos, con sus agudísimos aguijones, le mortificaron de +suerte que apenas podía tenerse en pie y era necesario que los neófitos +le desmontasen y subiesen á caballo. + +Finalmente, á pesar del infierno, llegó á vista de los Zibicas; pero +antes de entrar en la Ranchería, envió delante á Numani, cristiano +fervorosísimo, para que reconociese si estaban dispuestos á recibir la +fe; no tuvo éste mucho que hacer, porque la muerte desgraciada de los +que el año antecedente habían osado poner en él las manos, les había +persuadido que el siervo de Dios era amigo estrecho del demonio, y que +por tanto se le debía hospedar, no por algún provecho de sus almas, sino +para que no les causase algún daño corporal. + +Viendo el buen P. Lucas que había allí poca esperanza de sembrar la +semilla evangélica, á causa de la mala opinión que de él tenían, se +encomendó á sí y al cacique á la suave y poderosa gracia del Espíritu +Santo; y llamándole aparte, procuró lo primero, con el mejor modo que +pudo, quitarle de la cabeza aquel error, y después le manifestó el fin +de su venida, y el bien que recibiría si abrazase la santa ley de +Jesucristo. + +Mientras le hablaba el Padre, penetró Dios el alma de aquel bárbaro con +un rayo de divina luz; de suerte, que aún no bien enteramente discípulo, +salió á predicar como maestro en su pueblo, que no necesitaba mucho del +magisterio de sus palabras cuando le sobraba el ejemplo de su Mapono +para inducirle á hacer lo mismo. Era este joven hijo de aquél que había +jurado beberse la sangre del siervo de Dios, si el cielo con la muerte +no le hubiese atajado los deseos. + +Para ganar á éste á la santa fe, se empeñó un cristiano, joven también y +su paisano, llamado Diego, y á pocos lances le redujo, porque no le +había aún corrompido el corazón con la malicia; y más por ignorancia del +entendimiento que por mala disposición de la voluntad, no seguía lo +bueno, porque no conocía la verdad. + +Habiendo ganado aquella noche á dos de los principales, no tardó mucho +el pueblo en juntarse todo el día siguiente, y después de un largo +razonamiento de los misterios de nuestra Santa Fe, y de las obligaciones +para vivir cristianamente, hizo el santo varón levantar una cruz y junto +á ella armar el altar portátil, con las imágenes de Cristo Nuestro +Señor, de la Santísima Virgen y de San Miguel Arcángel; y arrodillados +todos las adoraron profundamente, gritando en alta voz: «Jesucristo, +Señor nuestro, vos sois nuestro Padre; María Santísima, Vos, señora, +sois nuestra Madre» y no contentos con esto, repitieron lo mismo con +gran fiesta y alegría y con danzas, guiadas más de la devoción que del +arte. Con este espectáculo lloraban de alegría los neófitos, dando mil +gracias al Redentor, de cuya sangre se veían tan claros y manifiestos +los efectos en la conversión de esta gente; pero incomparablemente mayor +era el júbilo del P. Lucas, que inundado el corazón de celestiales +consuelos, volviéndose á mirar al cielo, exclamaba: + +«Conténtome, Dios mío, en paga de mis trabajos y sudores, con ver que +las criaturas os reconocen por su Criador y Señor. Sólo con que éstas +os amen y os adoren, no quiero otro galardón.» + +Cuánto agradasen á Dios estas sus ofertas, no me es lícito escudriñarlo; +y por ventura, en premio de acto tan generoso, concedió Su Majestad á +algunos de estos bárbaros un don tan excelente de fe, que antes de +recibir el bautismo, la conservaron incorrupta, y quisieron más perder +con el martirio la vida, que negarla. + +Singularmente es digna de eterna memoria la persecución que sufrió del +común enemigo el Mapono; la cual, haciendo una breve interrupción, +quiero referir aquí, aunque sucedió años después. + +Pesábales mucho á los demonios verse despojados del dominio de aquella +Ranchería, que por muchos siglos había estado á su devoción; usaron de +toda su astucia y poder diabólico para reducirla á su antiguo culto y +adoración; y apareciéndose á aquel fervoroso cristiano, que antes había +sido su ministro muy querido, le reprehendió ásperamente, porque él, á +quien tocaba por oficio, no hacía sus partes para que volviese á su +estado el antiguo culto, sus iglesias y sacrificios. ¿No ves (le +dijeron) que el cacique Payaizá ha profanado los altares, quebrado los +vasos sagrados, y execrado los Tabernáculos, y el cacique Potumaní ha +abandonado la suntuosa fábrica, que tenía destinada para nosotros: se +han dejado engañar de las necedades y locuras de este traidor maldito, +que tiene arte de encantamento para trabucar los entendimientos, predica +fábulas por misterios, y cuantas mentiras le vienen á la imaginación? +Vuelve, por tanto, en tu acuerdo, y con todo el poder de autoridad y +razones, restaura las ruinas de la religión, restituye el culto y haz +recuerdo al pueblo de sus promesas, y al cacique de sus obligaciones, +porque si no, te juramos de hacer grande estrago en la gente del pueblo, +que servirá de ejemplo, y memoria de terror por todo el país. + +Rióse el fervoroso joven de sus amenazas, y por más que se empeñaron, +nunca pudieron conseguir que dijese en público una sola palabra en su +abono. + +Ofendida excesivamente la soberbia diabólica de tal desprecio, se +echaron sobre él, y con una fiera tempestad de muchos y crueles golpes, +le pisaron, hirieron y maltrataron tanto, que le hicieron arrojar por la +boca gran copia de sangre; y por más que repitieron los golpes, aunque +lo redujeron á los últimos peligros de la vida, nunca pudieron +contrastar su constancia. Tan profundas raíces habían echado en su +ánimo la fe y la piedad, que el P. Lucas, y por su medio el Espíritu +Santo, habían plantado en su corazón. + +Un amigo, compadecido de sus trabajos, le exhortó, que á lo menos en lo +exterior, mostrase algún respeto á los demonios y les diese gusto, +hablando al cacique para que les fabricase su iglesia. Mas él, enojado, +le echó de sí diciendo quería acabar la vida que le quedaba, antes que +faltar un ápice á la ley que profesaba á Jesucristo, á quien sólo +reconocía por Dios y Señor. Tan heroica virtud en un cristiano tan +nuevo, no pudo dejar de ser premiada de Dios, que le restituyó á su +antigua salud y fuerzas. + +Volviendo ahora al hilo de la historia, bautizados los niños, no sólo de +aquélla, sino de otras Rancherías, trató el P. Lucas de pasar á los +Quiriquicas; mas los neófitos, á causa del invierno que amenazaba, +emprendían de mala gana; aquel dificultoso viaje: empero +representándoles el P. Lucas el galardón con que Dios premiaría sus +fatigas en el cielo, los alentó tanto, que se sintieron increíblemente +confortados á proseguir y durar en él. + +Sólo faltaba persuadir al cacique Patozi que viniese con sus vasallos á +abrir camino por medio de espesos bosques, y juntamente á hacer las +paces con los Quiriquicas, porque el dicho cacique temía, con grande +fundamento, le habían de quitar la vida los Quiriquicas, por el +implacable odio que le tenían; no obstante esta dificultad, venció al +cacique para emprender el viaje la reverencia y amor que al Padre tenía; +y tomando una escogida escuadra de soldados bien armados, por si acaso +fuese necesario, se fué tras el Padre; pero éste le dijo que no usase de +las armas sino cuando fuese necesario para defender sus vidas de las +saetas enemigas; que por lo que á sí tocaba, nada se le daba de vivir ó +morir; y como fuese del agrado de Dios y honra suya, derramaría gustoso +la sangre por adelantar la gloria divina. + +A su imitación los neófitos, dejadas las armas, se ofrecieron á +acompañarle en el peligro y en poner á riesgo su vida; y para que no +hubiese alguno que faltase á sus órdenes, puso á la punta de todos á un +santo indio, llamado Juan Quiara, amado de todos, aun de los gentiles, +por la bondad de su vida é inocencia de sus costumbres. + +Ajustadas las cosas en esta forma, se pusieron en camino, y tuvieron no +poco qué hacer, primero con un bosque espesísimo en que gastaron +algunos días para abrirle, después con la hambre, no hallando con qué +sustentarse, sino una fruta silvestre que sola la carestía de otro +manjar hacía dulce y sabrosa; conocióse entonces la ternura de afecto y +la reverencia que tenían los gentiles al P. Lucas, porque viéndole +descaecido, y que por la suma flaqueza apenas se podía tener en pie, le +buscaban á costa de gran trabajo, algún poco de miel, y se quitaban la +comida de la boca para tener con qué mantenerle sus fuerzas. + +Estando ya cerca se adelantaron dos cristianos á reconocer la tierra y +observar los movimientos de los paisanos, queriendo entrar sin ser +sentidos en la Ranchería, para que no se alborotasen ó pusiesen en +huida; mas Patozi, el cacique, con sabia advertencia, dijo que era en +vano esta diligencia, porque los demonios habían avisado ya á los +Maponos, y por medio de ellos á los capitanes. Y decía la verdad, porque +pocos días antes, estando junto al pueblo para sus acostumbradas +devociones, bajó al Tabernáculo el diablo Cozoriso, y con semblante +triste y melancólico, le avisó de la venida de un enemigo suyo jurado +que le había desterrado de otros países, trayendo en la mano una cruz, +que era la ruina de su religión; y diciendo esto, prorumpió en un +copioso llanto, como compadeciéndose de sí mismo, que ¿á dónde iría en +partiéndose de allí? ¿Dónde podría con seguridad repararse para no ser +desalojado? Que por tanto, si le amaban, tomasen luego las armas, y con +el valor, y con el brazo fuerte, sostuviesen en pie su culto, que de +otra suerte caería presto por tierra. + +Con semejante nueva se conmovió todo el pueblo, y al mismo punto se +encendió en rabia y furor contra cualquiera que maquinase algo en daño +de la religión; pero no el Mapono, que argumentando é infiriendo cuán +grande hombre y mayor que sus dioses debía ser aquél á quien sus dioses +temían, les respondió con voz y ademán de enojado: + +«Si este forastero es vuestro enemigo ¿porqué vosotros le dejáis el paso +franco? ¿Por qué no le echáis del mundo, ó á lo menos tan lejos de aquí, +que no se ponga á riesgo vuestra reputación? ¿Es este vuestro poder? Si +necesitáis de nuestras armas para defenderos, ó no sois lo que mostráis, +ó mostráis ser lo que no sois.» + +Esta conclusión, deducida de los principios de la razón natural, fué +bastante para que la gracia del Espíritu Santo penetrase de allí á poco +su corazón, y de un tizón que era del infierno, le convirtiese en un +ángel del Paraiso. + +El cacique y los nobles, juntos en Consejo, determinaron echar el resto +de sus fuerzas y poder para reparar los daños y ruina de su religión, +mas no sin temor de salir con sus intentos, cuando aún sus mismos dioses +temían. + +Mientras esta gente estaba en arma y en confusión, se adelantó el Santo +Misionero con Patozi y dos muchachos muy fervorosos, dejando toda la +demás gente algo distante. + +Apenas los espías los divisaron de lejos, cuando dando gritos muy +descompasados se huyeron la tierra adentro, y tras ellos, con su cruz en +la mano, marchó á caballo el P. Lucas, porque las llagas de las piernas +no le permitían ir á pie. + +Los paisanos, puestos en orden, le salieron al encuentro para hacerle +frente; y partidos en dos alas, le rodearon para que por ninguna parte +tuviese paso libre por dónde huir. + +Estando las cosas en este estado, se le ofreció á un mozo cristiano +enarbolar una imagen de la Madre de Dios, que llevaba en la mano; y con +la confianza de que la piadosísima Señora usaría entonces de su poder +para librarlos de aquel peligro, la levantó en alto, y lo mismo fué +mirarla los bárbaros, que perder el uso de los brazos, sin poder tirar +las saetas que ya tenían á punto, y flechados los arcos. + +Atónitos y despavoridos de este suceso los bárbaros, recelosos de que no +les sucediese peor, huyeron precipitadamente retirándose á un bosque no +muy distante, de donde ninguno se atrevió á salir, quedándose por +providencia de Dios un solo indio de ellos llamado _Sonema_, que después +los ayudó mucho para la conversión. + +El día siguiente, el Apostólico Padre, aunque no se podía tener en pie, +no sufriéndole el corazón ver entronizado al demonio en dos templos, +hizo que le llevasen allá sus compañeros; echó por tierra aquellos +infames Tabernáculos, hizo pedazos las estátuas y encendiendo en la +plaza una grande hoguera, quemó en ella todos los arreos y ornamentos de +la impía idolatría, no sin temor de sus neófitos, que recelaban no +diesen sobre ellos los bárbaros, ofendidos de aquella afrenta de sus +dioses, para vengar su agravio. + +Pasáronse dos días sin que los Quiriquicas saliesen fuera de las +tinieblas de aquel bosque; por lo cual, desesperanzado Patozi de poder +hacer las paces y establecer una mutua amistad, á cuyo fin había venido, +tuvo por mejor dar la vuelta, y persuadió á esto al P. Lucas con cuantas +razones y súplicas le dictó su afecto; y sobre todo, ponderando cuanto +fué posible el manifiesto peligro en que quedaba de que los Quiriquicas +desahogasen en él sólo la fiereza del odio que contra todos habían +concebido. + +Respondióle el Padre que se volviesen en buen hora él y sus vasallos, +porque él tenía firme resolución de no volver el pie atrás hasta haber +anunciado el Santo Nombre de Dios á aquella gente, aunque para esto le +fuese necesario perder la vida. + +Fuéronse, pues, Patozi y los suyos, sin quedar con el P. Lucas más que +cinco santos mancebos, resueltos á correr la misma fortuna, y dar la +vida por aprovechar á sus prójimos. + +No teniendo, pues, el Padre, más defensa que la confianza en Dios, se +puso á rezar el Oficio Divino, cuando vió de repente junto á sí al +cacique de los Quiriquicas, hombre de grande estatura y bien dispuesto; +el cual, creyendo que en el Breviario estaban los hechizos que á él y +los suyos impidieron el uso de los brazos, hizo fuerza por quitársele de +las manos; mas el Padre, con buenas razones y modo propio de una +caridad Apostólica, procuró disuadirle de su error, y prosiguió hablando +de Cristo y de su santa ley, descubriéndole la perversidad y los engaños +de sus _Tinimaacas_. + +Al oir estas cosas se contuvo el bárbaro, ó fuese por virtud milagrosa +de Dios ó por natural genio suyo, y sin responder palabra le volvió las +espaldas; é ido á su casa, con un buen manojo de flechas se tornó á los +suyos. + +Diéronse entonces por perdidos los neófitos, y al santo varón le saltaba +de júbilo el corazón en el pecho, esperando llegar finalmente al término +de sus deseos, regando aquella tierra con su sangre, para que en los +años siguientes correspondiese con abundante fruto á los trabajos y +sudores de quien la cultivase y á la verdad por poco se le hubieran +cumplido sus deseos, porque juntándose en lo más oscuro de la noche los +más principales para tomar la última resolución, estuvieron gran rato +dudosos de lo que harían: y sólo aquel milagro de habérseles pasmado los +brazos cuando le quisieron flechar, obligó á todos al miedo de que no +les sucediese lo mismo si intentasen matarle; mas no por eso aplacaron +la ira del cielo, que había tomado á su cuenta la venganza de aquella +injuria; y así encendió entre ellos una enfermedad pestilencial, que +quitó la vida á los más culpados. + +No ayudó poco á la resolución de que se rindiesen aquel indio _Sonema_, +que acudiendo á la junta dijo tantas cosas en alabanza del P. Lucas y de +la Santa Fe, de que ya había oído alguna cosa, que de común +consentimiento determinaron volver á su ranchería al amanecer y ponerse +en manos del santo varón. + +Saliendo, pues, de aquel bosque, y entrando unos tras otros en la +Ranchería, se fueron derechos al rancho donde yacía el P. Lucas, quien +con aquel su modo amabilísimo los recibió con muchísimo agasajo y +pareció que Nuestro Señor, para dárseles á estimar y respetar, había +puesto en su semblante un no sé qué más que humano; por lo cual, la +gente, en ademán de quien le pedía perdón, se postró á sus piés y no +hubo ninguno de ellos, aun de los más osados, que se atreviese á partir +de su presencia sin licencia del Padre. + +Vino el último de todos el Mapono que con toda su chusma se puso muy +humilde y modesto delante del apostólico varón, quien recibiéndole con +los brazos abiertos le sentó á su lado, y empezando á hablar de la +Religión, mostró cómo sin el conocimiento del verdadero Dios, y sin la +fe de Jesucristo no era posible salvarse, diciendo también de los +Tinimaacas y de aquella diabólica Trinidad cuanto le dictó el celo de la +gloria divina y la santa indignación de verlos triunfar por tantos +siglos hechos señores de aquella tierra. + +Estaba todo el pueblo deseoso de ver el fin de aquel suceso, esperando +los unos que montando en cólera el Mapono se empeñase en defender, más +con obras que con palabras, la divinidad de los demonios, y los otros se +prometían éxito más feliz, en que no se engañaron; porque el Mapono +quedó asombrado y como aturdido; y siendo, como era, hombre de buen +natural, de ingenio pronto y de entendimiento agudo, Dios Nuestro Señor, +compadecido de él, le sacó de sus engaños, le alumbró el entendimiento y +movió su corazón con tanta eficacia de su gracia, que luego pidió ser +cristiano; y en prueba de las veras con que lo decía, confesó delante de +todos que él había estado engañado y había engañado á los demás; y que +se desdecía y retractaba de cuanto había aprendido y les había enseñado; +que no había otro Dios que Jesucristo; y que su santa ley, no sólo era +mejor que la de ellos, sino la única y necesaria para la salvación +eterna del alma; y que para enmienda de lo pasado, no sólo exhortaba á +sus paisanos que la abrazasen, sino que iría á los Jurucarés, Cozacas y +Quimiticas para reducirlos á que hiciesen lo mismo. + +Con una tan ilustre confesión, tanto más digna de agradecimiento cuanto +menos esperada, haciendo increíble fiesta los neófitos y gritando de +contento, se arrojaron todos á darle muchos abrazos; pero á ninguno cupo +mayor júbilo que al V. Padre, que con la conversión de éste sólo dió por +reducido á todo el pueblo al gremio de la Santa Iglesia. + +Haciendo, pues, labrar una grande cruz, se fué con ella en procesión á +la plaza, en donde la colocó en el mejor lugar por trofeo de la +victoria, y en señal de la posesión que Cristo y su santa ley tomaban +aquel día de los Quiriquicas; y los cristianos entonaron las letanías á +dos coros de música, lo que á los bárbaros, que nunca hasta entonces +habían oído harmonía de buen concierto, les pareció cosa del cielo, y +estaban como absortos oyéndola. Hecho esto, mandó que trajesen los niños +para bautizarlos. + +«Al punto (son palabras del P. Lucas) me ofrecieron tantos, que gasté un +día entero en sus bautismos, y cansándose el cuerpo en este ejercicio, +pero alegrándose el espíritu al ver tanta multitud de niños admitidos á +la filiación de Dios en las saludables aguas del bautismo y á sus +padres reducidos de obstinados idólatras á fervorosos cathecúmenos. No +sabían apartarse de mi lado para aprender lo que les era necesario hacer +para alcanzar en premio la eterna bienaventuranza.» + +Detúvose aquí algunos días para confirmarlos más en la fe, para que +pudiesen resistir á las sujestiones del común enemigo, y luego se +dispuso á la partida, la cual, en qué forma la ejecutó, será mejor oirlo +de la boca del Padre: + +«Empezando á moverme (dice) se vino tras mí todo el pueblo llorando y +lamentándose y diciendo: Padre mío, Padre mío, tú te vas, dejándonos en +un extremo desamparo; no te olvides de nosotros, volved, por compasión +de nosotros, el año que viene; y volviéndose á mis compañeros les +suplicaban que entonces me condujesen acá. De esta manera vinieron tras +mí por algún trecho del camino, no pudiendo yo responderles palabra por +las lágrimas que me corrían de los ojos, y por un inexplicable consuelo +que me ocupaba el corazón, considerando cuán fácil es á la divina +omnipotencia mudar los corazones y voluntades humanas, pues sólo con +querer puede en un instante convertir los tizones del infierno en +piedras resplandecientes del Paraíso; no cesaba de bendecir y besar las +santas llagas del Redentor, á cuyos méritos reconocía deber el feliz +éxito de esta Misión. Ofreciéronme muchos niños para que desde luego los +llevase para servir en la iglesia, y de ellos escogí sólo tres, no +queriendo cargar de mayor peso y molestia á mis compañeros.» + +En tres días se puso en la Ranchería de su aficionadísimo Patozi, de +quien fué recibido como si volviese de la otra vida; y siendo ya muy +entradas las aguas que no le permitían detenerse, dió la vuelta á San +Francisco Xavier, con no poco pesar y dolor de los paisanos á quienes +dejaba. + + + + +CAPÍTULO XIV + +_Vuelve el P. Lucas á los Manacicas, visita +todas sus Rancherías y se restituye +por otro camino á la Reducción +de San Francisco Xavier._ + + +Aunque el apostólico operario procuraba registrar todas las tierras de +esta nación, no obstante, así porque era necesario abrir camino á costa +de sudores y trabajos y por eso gastar mucho tiempo, como por donde +quiera que entraba quería arrancar de raíz la idolatría y plantar la fe, +y en esto se le pasaban meses enteros, no pudo los años antecedentes +visitar y ver todas las Rancherías, para lo cual le fué preciso esperar +á la primavera del año 1707. + +Estando, pues, todo este país, según ya dije, en forma de una pirámide, +que por ambos lados confina con los Chiquitos, era su ánimo correr todas +las tierras hasta los Auropés, y así darse las manos por dos caminos +con los Chiquitos; mas para empresa tan grande era necesario vencer +grandísimas dificultades y estorbos del camino. + +Pero Dios Nuestro Señor, á quien se le recrecía tanta gloria accidental +en este designio, quiso, no solamente satisfacer sus deseos con el éxito +feliz, sino mostrar también cuánto le agradaban sus sudores con muchos +sucesos milagrosos, para darle á él ánimo en tantos trabajos y afanes, y +á los infieles más claro conocimiento de su fe. + +Prevenido, pues, el santo varón de tanta mayor caridad y celo, cuanto +era necesario para tamaña empresa, y animados algunos de los más +fervorosos neófitos, no sólo para ser sus compañeros, sino también para +dar la vida en testimonio de aquella ley que iban á plantar entre los +bárbaros, se puso en camino á los 4 de Agosto de 1707 y llegando el día +de la Asunción de la Santísima Virgen á las riberas del río Zununaca, se +encontró con los Zibacas, de quien fué recibido con muestras de grande +amor, y _Putumaní_, su cacique, le regaló con mucha pesca y se partió á +largas jornadas á su tierra, donde dió orden á sus vasallos que le +allanasen el camino, y desde allí diariamente le proveyó de comida y +bebida, hasta que entrando el Padre en su Ranchería le salió á recibir +el pueblo, muchachos, mujeres, y aun las que criaban, con sus niños en +los brazos; y el cacique le cumplimentó, no ya como bárbaro, sino con +términos muy corteses, y llegando á la plaza le cercaron todos en rueda, +y con semblantes y voces de increíble alegría, le daban la bienvenida, +besándole la mano, y pidiéndole les echase su bendición. + +Alegrísimo el siervo de Dios con tan buen principio de su misión, de +donde infería el logro de sus deseos, se puso luego á tratar las paces +de aquella gente con los Ziritucas, á quienes por un leve disgusto +habían jurado dar la muerte; y asegurándose aquellos entre los bosques, +habían saqueado y robado toda la tierra, y pegado fuego á las casas. + +Llamando, pues, aparte al cacique, y á los principales, les dió á +conocer la gravedad de su delito, y les ordenó enviasen á llamar á los +Ziritucas y volviesen á entablar con ellos una buena amistad. + +Vinieron los Ziritucas, diéronle grandes quejas de los Zibacas, pidiendo +les obligase á resarcirles los daños, y que les restituyesen las +haciendas que les habían robado y tenían aún en su poder. + +Llamó entonces á los Zibacas, que bajaron la cabeza y no tuvieron que +responder otra cosa sino es que la cólera y la venganza les había hecho +pasar los términos de la razón; que arrepentidos de lo hecho, querían ya +ser sus compañeros y hermanos; mas para no tener obligación de +restituirles su hacienda, añadieron con sutil astucia, que los habían +mantenido á su costa por espacio de nueve cosechas. + +No vino en esto el P. Lucas, y les mandó, mal de su grado, que +restituyesen luego las haciendas á sus dueños; y no hubo ninguno, aun de +los más atrevidos, que osase contradecirle, porque la reverencia que le +habían cobrado, por el severo castigo con que Dios había vengado las +injurias que algunos le hicieron en los años pasados, les quitó el +atrevimiento para resistirse. + +El día siguiente juntó el pueblo en la plaza al pie de una cruz, donde +el santo misionero explicó la ley de Cristo que habían de guardar para +alcanzar la salvación, descubriendo juntamente todas las maldades de los +Maponos y de aquellas diabólicas deidades con singular gusto y contento +de los oyentes que le interrumpían muchas veces, gritando en alta voz y +diciendo querían á Jesucristo por su Dios y su Padre, y á la reina de +los Ángeles por su madre y Señora, y detestaban y maldecían de los +Tinimaacas. + +Luego, para que las cosas que habían oído se les quedasen más vivas en +la memoria, hizo á sus neófitos cantar las excelencias de nuestra fe y +los vituperios de aquellos dioses, en ciertas canciones que él mismo +había compuesto en aquel idioma, de lo cual recibió tanto gusto y +contento aquella buena gente, que las quisieron oir muchas veces para +aprenderlas, con tanto empeño, que en gran rato no dejaron descansar á +los cantores. + +Tan buena disposición de este pueblo para alistarse en el número de los +cristianos, no fué tanto obra del P. Caballero, que el año antecedente +les había predicado la ley de Dios, cuanto de la Virgen Santísima +Nuestra Señora, que poco antes, con un insigne milagro, había dispuesto +los corazones de aquellos bárbaros para que prendiese en ellos la +semilla de la predicación Evangélica y rindiese fruto correspondiente á +los sudores del sembrador. Esta fué la sanidad que milagrosamente dió la +madre de Dios á _Zumacaze_, sobrino del cacique, que abrasado por muchas +semanas continuas de una maligna fiebre, se le habían secado las carnes +y consumido las fuerzas, de suerte que, como incurable, le habían, á su +usanza, dejado en un total desamparo. + +Viendo _Zumacaze_ el caso desesperado y más pesaroso de perder la +bienaventuranza sin el bautismo que la vida corporal, volvió su +confianza toda á la Santísima Virgen, cuyas alabanzas y poder había oído +muchas veces, y por eso la invocaba con frecuencia, diciendo: + +«Señora mía, creo que sois la verdadera Madre de las gentes, y que la +diosa Quipoci es un diablo engañador; creo en tí y en Jesucristo, y te +suplico no permitas que yo muera infiel, para que no me condene +eternamente; quitadme esta fiebre, hasta que recibido el santo bautismo, +te pueda ir á ver allá en el cielo.» + +No podía hacerse sorda la Madre de Misericordia á las plegarias de quien +era tan devoto suyo, aun antes de ser cristiano; por lo cual, mientras +él con encendido afecto y esperanza grande repetía esta oración, se le +apareció de improviso al medio día la Reina del cielo, despidiendo de sí +tantos resplandores en las manos y rostro, que todo el rancho estaba +bañado con luces, y con semblante amabilísimo, le dijo: + +«Yo soy aquella á quien tú invocas; confía, hijo, que sanarás; cree lo +que enseña el Padre, y dí en mi nombre á tus paisanos que hagan lo +mismo.» + +Desapareció entonces la Santísima Virgen, y en aquel punto se halló el +enfermo perfectamente sano. Acudió á verle todo el pueblo, y oída la +causa de su milagrosa sanidad, se encendieron sus corazones en vivos +deseos de ser cristianos. + +No se acabaron aquí las bendiciones del cielo; antes teniendo aquellos +bárbaros al P. Lucas un amor de padre, y reverenciándole como á santo, +trajeron á su presencia todos los enfermos, pidiéndole, que pues era +ministro de un Dios tan poderoso, intercediese ahora por ellos. + +No podía él ya justamente hacerse desentendido á aquellas súplicas, y +más cuando la gracia no sería menos poderosa que la eficacia de sus +palabras para su conversión, y para que con la salud del cuerpo +recibiesen también la del alma; por esto preguntaba á los enfermos si de +corazón creían en Jesucristo, y querían bautizarse; y respondiendo ellos +que sí verdaderamente. + +«Leído el Evangelio _super ægros_--(son palabras del P. Lucas)--me daba +Dios ánimo de decir: _fiat vobis ficut credidistis_, y al punto quedaron +sanos. Corrió la voz de lo sucedido desde esta Ranchería á las otras de +la tierra; y plugo á Dios darme la milagrosa virtud de las curaciones, +para traerlos casi contra su voluntad á su conocimiento, porque sanando +milagrosamente, conocían con claridad cuánta diferencia había entre el +Dios de los cristianos y los Tinimaacas.» Hasta aquí el venerable Padre. + +Bautizados después los niños, le suplicaron el cacique y los principales +fuese á los Jurucarés, que tenían alborotado todo el contorno, saqueando +todas los Rancherías y matando á sus moradores. + +Condescendió gustoso con sus súplicas, porque teniendo noticia cierta +que los Jurucarés tenían gran devoción al demonio y á sus ministros, él, +que tenía encendidos deseos del martirio, esperaba que se le satisfarían +plenamente. + +Apenas se puso en camino, cuando toda la alegría festiva del pueblo se +convirtió en otra tanta melancolía y tristeza. Fuéronse todos tras él +con las lágrimas en los ojos, y cogiéndole las manos no acababan de +besárselas, y fué esto de suerte que movieron á compasión al cacique, á +cuyos ruegos se partía tan presto; procuró el Padre consolarlos dándoles +esperanzas de que cuanto antes pudiese volvería á visitarlos, y que si +no fuese él, sería á lo menos otro de sus compañeros. + +Tres días gastó en el camino, afligido sobremanera de la sed, ocasionada +del sol ardientísimo. Al tercero, á eso del medio día, creyendo estar +aún muy lejos de los Jurucarés, se halló casi á sus puertas; y no +pudiendo dejar de ser descubiertos, llamó á sus cristianos y les +manifestó el riesgo evidente que corrían de perder la vida á mano de +aquellos bárbaros, enemigos capitales del nombre de Cristo, si Dios no +los libraba milagrosamente; por lo cual, hecho un fervoroso acto de +contrición, les dió la absolución general. + +Al ver esto, se echó á sus piés un gentil y le pidió con eficacísimas +instancias le hiciese cristiano, dando palabra al Padre de que viviría +entre cristianos, lo cual agradó tanto al santo varón, cuanto más +claramente conoció que sola la gracia del Espíritu Santo le había movido +á pedir el bautismo. + +Mas no les cogió de improviso su venida á los de la Ranchería, porque +dos días antes, estando todo el pueblo en sus devociones y súplicas, +les dieron noticia aquellas diabólicas deidades de que venían el Padre y +sus compañeros, diciendo _Uracozoriso_, con lágrimas en los ojos: + +--Ya me veo obligado á buscar en otras partes otros que me adoren, +porque de ésta mi iglesia me echa un grande enemigo mío, que ya se +acerca: huíos también vosotros. Trae este hombre en la mano un +instrumento (decíalo por la cruz) en que no puedo fijar la vista. + +Oyó sus llantos y lamentos el pueblo, y procuró consolarle con mil dones +y ofrendas; mas él, con sus compañeros, les volvieron el rostro, +haciendo, como de concierto, un doloroso llanto, levantando el grito y +los aullidos á manera de desesperados. + +Causó esto en el pueblo gran confusión y espanto, el cual creció hasta +que el demonio, en forma de un grande pájaro, despertando al cacique, le +estimuló y exhortó á la fuga, por lo cual, así el cacique como el Mapono +más venerable y de más años, y en pos de ellos gran parte de la plebe, +se huyeron á los bosques, metiéndose en las grutas de las fieras. + +Habíanse quedado algunos en el pueblo que estaban ya de partida, cuando +el V. Padre, á pie, y con la cruz en la mano, acompañado de algunos +cristianos más fervorosos, entró en la Ranchería, llevando en alto la +imagen de la Santísima Virgen. + +Apenas le divisaron los paisanos, cuando se pusieron en fuga, y de ellos +detuvieron á algunos los compañeros del Padre, no sin riesgo, porque +enfurecido un bárbaro, descargó en la cabeza de un muchacho cristiano +tan fiero golpe, con una hacheta de piedra, que si Dios por su +misericordia no hubiera permitido que errase el golpe, se la hubiera +partido por medio. + +Procuraron aquietarlos con buenas palabras y quitarles de la cabeza +aquellas sombras y sospechas con que el enemigo infernal había maquinado +impedir su conversión. + +Luego, llamando el P. Caballero á un mozo de buen aire y bien agestado, +procuró ganarle para sí con aquellos modos de amor y caridad que enseña +á los varones apostólicos el celo de la salvación de los prójimos; y +regalándole con mil cosillas de las que aprecian los bárbaros, le +despachó á los que se habían huído; y Dios le puso en el corazón tal +afecto para con el Misionero y en la lengua tal eficacia, que dentro de +un breve rato volvió con una tropa de paisanos, y poco á poco los +condujo á todos. + +Miraban al Padre asombrados, y le imaginaban ó un monstruo ó cosa de la +otra vida, pues, tenía tanto poder para desterrar á los Tinimaacas y +echarlos de sus tierras; mas á sus dulces y suaves palabras se +recobraron: y aunque ignorantes, reflexionando en aquellos lamentos y +desesperaciones de sus dioses, infirieron, por evidente conclusión, que +eran muy flacos y de ningún poder, pues no podían resistir á aquel +hombre, con lo cual se le aficionaron increíblemente, y desterrado de +sus corazones todo temor, hospedaron con igual afecto en sus ranchos ó +chozas al Padre y á sus compañeros. + +El día siguiente, juntó todo el pueblo en la plaza al pie de una cruz +que allí había enarbolado les explicó los misterios que debían creer y +los preceptos que habían de observar, descubriendo la vanidad de sus +deidades y perversidad y fraude de los sacerdotes; y públicamente el más +viejo de todos, que había encanecido en la malicia, no pudiendo negarse +á las luces de la verdad, con que el Padre le daba en los ojos, se +rindió vencido, y confesó que había engañado á los demás por tener con +qué sustentarse. + +Oíale la gente con silencio y atención, y aún con aplauso y placer, +principalmente cuando refirió la creación del mundo, y la caída de los +ángeles prevaricadores, á quienes habían sido muy devotos y fieles. + +Continuó por algunos días la explicación de la doctrina cristiana, +oyéndole siempre con igual gusto y provecho; y pareciéndole ya tiempo de +quitarles todas las ocasiones de recaer en la idolatría, ordenó que +trajesen á la plaza los tabernáculos, las esteras y cuanto servía al +culto de sus dioses, y pisándolo todo por escarnio y llenándolo de +inmundicia, lo hizo abrasar, reservando solamente un instrumento +astronómico de bronce, que representaba al sol y luna con los otros +signos del Zodiaco; don que muchos siglos antes les habían dado los +demonios, y después todos juntos se pusieron á bailar y cantar algunas +canciones al son de los instrumentos que entre ellos se usan. + +Ayudaron no poco á la conversión de esta gente los indios Zibacas, cuyo +cacique, dijo en alabanza de la ley cristiana, tales cosas, que sin duda +le dictaba las palabras el Espíritu Santo, á quien tenía en el corazón, +que el mismo P. Caballero quedó no poco maravillado; y no hacían nada +menos sus vasallos, los cuales, no pudiendo detenerse más tiempo por +causa de sus labores, se fueron con gran dolor á despedir del V. Padre, +quien describiendo esta despedida, habla de esta manera: + +«Con cuántas lágrimas y suspiros se despidiesen, no puedo expresarlo +bastantemente; no sabían apartarse de mí, y yo no sentía menos su +partida; procuré consolarlos, diciendo que el año siguiente, queriendo +Dios, volvería y les enseñaría más despacio su santa ley.» + +Aunque se partieron los Zibacas, tan aficionados y devotos del P. Lucas, +no por eso se resfriaron en su amor los Jurucarés, ni hubo cosa, aunque +muy difícil, que no hiciesen por él. + +Exhortóles á que depusiesen las armas y ajustasen paces con los +confinantes, y ninguno hubo que no viniese en ello, y antes ellos +quisieron ir en persona á pedir la paz á los Pizocas, mostrando que las +obras correspondían bien á las palabras que le daban. + +El cacique de más autoridad, antes de ponerse en camino, le suplicó con +eficacísimos ruegos le administrase el santo bautismo, porque cargado ya +de años y lleno de canas, le quedaba poco de vida; y ya que por la +misericordia de Dios había conocido la verdad, la quería también abrazar +para que el conocimiento no le sirviese de eterna confusión. + +Enternecióse el santo varón con tan justa demanda; mas no pudo darle +consuelo, porque tenía orden estrecha de los Superiores para no +bautizar, á ningún adulto antes de fabricar la Reducción; por lo cual se +excusó con lo mejor que pudo de no poder condescender con su petición, +aunque lo deseaba sumamente; y que si él daba la palabra y perseveraba +en aquel sabio y santo propósito, no tardaría mucho, ó en volver él +mismo, ó si no pudiese, enviaría otro de sus compañeros en su lugar para +que le pusiese en el camino de la salvación eterna. + +Ya que no pudo conseguir esto el buen cathecumeno, quiso que á lo menos +en prenda de su promesa, le diese una pequeña cruz para traer al cuello +y para muestra de otras que quería fabricasen sus vasallos, porque +entendida la virtud de aquel santo Leño, quería ponerla en todas partes, +para que por su respeto no osase el demonio causarles algún daño en la +vida ó hacienda. Bautizados, pues, aquí los muchachos, pasó á los +Quiriquicas, donde el año antecedente la Reina de los Ángeles le había +defendido de sus flechas. + +Saliéronle al encuentro todos, hombres y mujeres, y le hospedaron +cortesmente en su Ranchería, mas no con aquellas demostraciones de +afecto que el Padre esperaba; y sin duda fué porque había ya algunos +días que estaba hecha la Ranchería un hospital de enfermos y moribundos +por una epidemia pestilente que hacía gran estrago en todos, y lo peor +era que echaban la culpa al Padre, diciendo que por haber querido +matarle, había hecho venir de otro lugar la peste para vengar su +agravio. + +Fué luego á visitar los enfermos y con extremo dolor suyo vió morir á su +vista una mujer, sin tener tiempo para administrarle el santo bautismo; +leyó sobre todos el Evangelio _Super ægros_; mas Dios quiso diferir +algún tanto el favor para que la gente tuviese en mayor aprecio y +veneración su santa ley, y por ella á su ministro, y así fueron +mejorando poco á poco los apestados; y entonces ordenó el santo varón +que por las tardes se juntasen todos en la plaza; allí, desde un lugar +eminente, les explicó la verdadera causa de aquel accidente; que no era +él la causa por ser hombre flaco y miserable, y de ningún poder como +ellos, sino sólo Dios del cielo, á quien él servía, que había tomado á +su cuenta la venganza de la injuria que á él le habían hecho; que por +tanto se quejasen de sí mismo, que á él le pesaba mucho de aquel mal. +Interrumpióle el cacique diciendo se habían muerto ya los que le habían +hecho aquel agravio. A lo cual dijo el P. Caballero: «No soy el autor +de este estrago, Jesucristo, criador del Universo, lo es: á Su Majestad +es necesario pedirle que cese, y esperar de él la gracia y +misericordia.» + +Mientras estaba en estas pláticas, le vinieron á avisar que estaba para +espirar el cacique _Sanucare_. Rompió al punto el discurso para acudir á +donde le llamaba la extrema necesidad, pero fué en vano, porque el mal, +que era fuertemente maligno, le había sacado de juicio, y estaba ya +delirando con frenesí; y por más remedios de que se valió, nunca le pudo +volver en sí. + +Afligidísimo por esta causa, se salió del Rancho del enfermo y postrado +en tierra, con lágrimas y súplicas muy afectuosas, empezó á pedir á Dios +que por su piedad y por los merecimientos de su Hijo Santísimo, le +concediese la gracia de darle á aquella alma, comprada con el precio de +su sangre, el uso de la razón. + +Al punto cesó el delirio y volvió en sí el enfermo, de suerte que el +Padre tuvo tiempo para instruirle en los divinos misterios y lavarle con +las santas aguas del bautismo; y sugiriéndole afectos de contrición y +esperanza en Dios, espiró en breve. + +El día siguiente ordenó una devota procesión para obtener para aquella +pobre gente el remedio de su calamidad. Mas lo que sucedió, será mejor +oirlo de boca del santo Padre: + +«Acompañado (dice) de cristianos y gentiles enarbolé una imagen de la +madre de Dios, dando vueltas por toda la tierra, llevándola á las casas +de los enfermos, y lleno de confianza, le decía Nuestro Señor: Mirad, +Señor, á vuestra misericordia, y no entreguéis al estrago de la peste +estos nuevos fieles; no diga este pueblo, tierno en la fe y débil en la +virtud, que sois muy riguroso en los castigos; si para mi defensa +echasteis mano de los milagros, mostrad ahora vuestro poder en sanarlos, +para gloria de vuestra ley. Entraba con esta confianza en las casas de +los enfermos apestados y arrodillados todos, así cristianos como +gentiles, rezábamos el Ave-María; luego preguntaba al enfermo si creía +de corazón en Jesucristo y confiaba en su Santísima Madre, y +respondiéndome que sí, le aplicaba una estampa de San Francisco Xavier +para que me fuese intercesor con la Reina del cielo, y mis pecados no +impidiesen su piedad; por último, le tocaba con la imagen de la Virgen +Nuestra Señora, y de esta manera, en pocos, días cesó la peste y aún los +de más peligro recobraron la salud.» Así el Venerable Padre. + +Consolado con este favor aquel pueblo, se puso luego en camino hacia los +Cozacas para llegar á los Tapacurás, antes que el tiempo rompiese en +lluvias y cerrase los caminos. En esta jornada vino Patozi, el cacique +de los Moposicas, con gran número de sus vasallos, y se le quejó mucho +porque no iba á sus tierras, usando de cuantas artes y modos de ruegos +supo para moverle á compasión; con todo eso, aunque el Padre lo deseaba +mucho, no lo pudo consolar, por no querer torcer su viaje á otras +Rancherías del Norte ó del Mediodía, sino sólo tirar derechamente á +Poniente; y reconocida su buena voluntad, le convidó á que le acompañase +hasta los Cozocas, que ya tenía á la vista. + +Luego confortó en el alma con un fervorosísimo razonamiento á sus +neófitos, y les exhortó á ofrecer su vida á aquel Señor que por el bien +de las nuestras dió la suya; porque el demonio, que llevaba muy mal +tantas pérdidas, sin haberlas podido remediar, había hecho el último +esfuerzo con los Cozocas para que le quitasen la vida; lo mismo deseaba +el santo Misionero; y hablando con sus cristianos, sólo sentía que la +rabia del enemigo infernal y de sus secuaces no tuviesen permisión para +matarlo. + +Estábanle mirando los Cozocas desde la plaza de su Ranchería, y apenas +el Padre se puso á mirarlos con la cruz en la mano, cuando prorumpiendo +en gritos descompasados, á la usanza de bárbaros, le dispararon una +tempestad de saetas, que á no repararlas Dios con su mano poderosa, +hubiera quedado muerto. + +Los cristianos y cathecúmenos, viendo las cosas tan contrarias, se +retiraron atrás. Sólo iba al lado del siervo de Dios un joven +fervorosísimo, deseoso de dar la vida en testimonio de la fe, que pocos +meses antes había abrazado. Seguíanle otros cuatro, uno de los cuales +llevaba en alto la imagen de la Madre de Dios. Procuró el apostólico +Padre sosegar con su angelical rostro y afables y corteses palabras +aquellas furias del infierno. + +Todo fué en vano, porque envenenados los bárbaros contra Jesucristo y su +ley, sin hacer caso de nada, le apuntaron y dispararon un gran número de +saetas á su cabeza, mas nunca pudieron acertar; antes bien veían +manifiestamente que volvían atrás las flechas, como si una mano +contraria las tirara; y una disparada con tal ímpetu que le hubiera +pasado de parte á parte; pero al llegar la detuvo sin duda Dios, é hizo +caer sin fuerza á los piés del Padre. Con otra hirieron en el vientre á +un cristiano que llevaba la imagen, y alegrísimo el buen muchacho de su +dichosa suerte, se retiró aparte para gastar con Dios los últimos +períodos de su vida, con no menos gloria suya que envidia del P. Lucas, +que abrazándole estrechamente, se dolía de que en pena de sus pecados no +merecía acompañarle en la muerte. + +Entre tanto, el Mapono atizaba con rabia infernal á los suyos, y cerca +de una hora estuvieron disparándole saetas sin causarle más daño que +romperle el vestido; bien que al levantar en alto aquella santa imagen, +le corrieron por los brazos extraños dolores y le impidieron el uso de +ellos. + +Mientras ellos procuraban valerse de todas las suertes de su crueldad y +fiereza para darle la muerte, los cathecúmenos desde lejos procuraban +librarle de ella, amenazando á los Cozocas que vendría sobre ellos la +ira de Dios y les daría su merecido, como á su costa ellos lo habían +experimentado; y ó fuese porque el temor les hiciese caer en la cuenta, +ó porque Dios reprimiese su orgullo, dándoles más acerbos dolores en los +brazos, se pararon algún rato y dieron tiempo y oportunidad al siervo de +Dios para acercarse al Mapono, y con modo cortés y afable le dió á +conocer el poder de Jesucristo, que por más que él y los suyos lo +intentasen, si no era voluntad de su Divina Majestad, no le podrían +quitar un cabello; y que sus Tinimaacas, por más que se jactasen de que +eran señores del cielo y dueños del mundo, al fin no eran otra cosa que +miserables y flacas criaturas condenadas por su culpa á cárcel perpetua +en el infierno. + +Entre tanto que él hablaba así al Mapono, puso Dios los ojos de su +piedad sobre aquel bárbaro, y penetrándole lo interior del alma, sosegó +aquellas furias; con lo cual, cambiado el furor en agrado, le hospedó +cortesmente en su casa, poniéndole la mesa abastecida de lo mejor del +país. + +Estando en esto se echó á sus piés un gentil, y con lágrimas en los ojos +le pidió que al punto le bautizase, porque temía mucho no le matasen +allí á traición por causa de algunos disgustos antiguos, y no quería +perder con el cuerpo la vida del alma. Dióle gusto el P. Lucas y quiso +celebrar, como celebró, la sagrada función de aquel bautismo en uno de +los templos, por más que le pesaba al demonio y á los de su partido. + +El mismo día había despachado el Mapono un mensaje á _Abetzaico_, +cacique de los Subarecas, para que con su milicia viniese á ayudarle á +exterminar ó desterrar del mundo al enemigo capital de los dioses y á +sus compañeros; mas desbarató sus designios un ángel, el cual, +apareciéndole, no sé si en sueños ó despierto, le ordenó que fuese á +encontrar al Padre y le recibiese en su tierra y oyese su doctrina. + +Vino el cacique sin armas, servido de dos de sus vasallos, y noticiado +del atrevimiento de los Cozocas, se encolerizó sobremanera contra el +Mapono; y hubiera puesto en él las manos, á no haber venido á buen +tiempo uno que daba aviso de que dos cristianos heridos estaban ya para +espirar. El P. Lucas nos dirá mejor con sus palabras lo que entonces +sucedió: + +«Acudí (dice) á donde yacían tendidos sobre la tierra aquellos mis dos +muchachos; que á la verdad era espectáculo digno de mover á cualquiera á +compasión, verlos tan malamente heridos que el suelo estaba bañado en su +sangre, cubiertos de moscas, que parecían cadáveres, sin tener un trapo +con qué cubrir las llagas, y ser necesario por esto servirse de las +hojas de los árboles; causábame, empero, grande admiración y asombro su +paciencia, los tiernos coloquios que hacían á la Santísima Virgen, +alegrándose de derramar la sangre y morir por aprovechar á sus prójimos, +y en servicio de su santísimo hijo. Uno de ellos era Manacica de nación, +bautizado pocos meses antes y me servía de intérprete; tenía atravesado +el brazo con una flecha, y por eso, heridos los nervios, le causaban +desmayos y pasmos mortales; al otro, herido en el vientre, se le habían +salido en gran parte las entrañas. Ordené que los llevasen debajo de una +enramada, donde queriendo volver á poner en su lugar las entrañas á este +último, fué necesario cortarle parte de ellas. Encomendose con grande +confianza á la Reina de los Ángeles, y después de un ligero sueño se +halló perfectamente sano; el otro se restituyó en breve á su entera +salud, hallando su brazo libre y expedito, sin otro remedio que el de +Dios y su Providencia, pues allí no había otro.» Hasta aquí el P. Lucas. + +Detúvose allí algunos días para arrancar de raíz la idolatría y +disponerlos á recibir la santa ley de Cristo; y aunque al principio le +fué preciso ir ganando tierra poco á poco, venciendo al fin la gracia +del Espíritu Santo, abrieron los ojos aquellos bárbaros y se ofrecieron +de buena gana á alistarse en el número de los fieles, presentando en +prendas de esta verdad á sus hijos para que desde luego fuesen lo que +ellos de allí á poco habían de ser. + +Llevaba mal _Abetzaico_, que se detuviese el Padre tanto con los +Cozocas; y se lamentaba tanto de esta tardanza, que precisó al siervo de +Dios á despedirse de aquí é ir á su tierra, donde no hubo bien llegado, +cuando fueron inexplicables las alegrías y señales de júbilo que +mostraron los Subarecas, saliéndole á recibir y haciendo fiestas á su +usanza propias para cuando quieren mostrar extraordinaria alegría. + +Cuál fuese la pompa, y lo que más importa, el santo fervor de devoción +con que desde el primero al último veneraron estos nuevos cathecúmenos +la Santa Cruz, no es fácil referirlo. + +El cacique y los principales quisieron tener la honra de formarla y +ponerla en la plaza, no permitiendo que otros más inferiores pusiesen la +mano en esta obra; luego, arrodillados todos al rededor de la cruz, la +adoraron humildemente, y entre tanto, las mujeres y el resto del pueblo +estaba bailando y cantando al son de sus instrumentos, y los cantares +eran alabanzas de la Cruz, de la santa ley de Dios y de la Santísima +Virgen; ni se acabaron las fiestas aquel día, antes bien las continuaron +por muchos días, no sabiendo ponderar el consuelo que tenían, por haber +de ser cuanto antes cristianos, y levantado y adorado en su tierra el +árbol de nuestra Redención. Y Dios Nuestro Señor, para confirmarlos en +la fe, y mostrar cuánto se agradaba de aquella devoción y fervor, +restituyó la salud á todos los enfermos y calenturientos con sólo leer +el Padre sobre estos el Santo Evangelio. + +Qué júbilos de alegría sentía en el corazón y qué lágrimas de consuelo +le corrían de los ojos al P. Caballero, confiesa él mismo que no lo +podía explicar, acordándose que aquellos mismos que ahora con tanta +veneración adoraban la cruz, y en ella á Jesucristo, eran los que poco +antes adoraban á los demonios feos y abominables. + +Mas no por esto se olvidaba del término de su viaje, por cuya causa se +hubo de despedir de los Subarecas, no sin grandes lamentos y llanto +universal de aquella buena gente, la cual, viendo que no le podían tener +más tiempo en tierra por entonces, quiso que la flor de la juventud le +fuese acompañando para ir allanando el camino y proveyéndole de víveres +al Padre y á sus compañeros, lo que ejecutaban á competencia con los +Cozocas. + +Ya habían caminado algunas jornadas cuando cayeron enfermos once de sus +neófitos, con increíble dolor del santo misionero; mas el modo como +sanaron, lo escribe él mismo por estas palabras á su Provincial. + +«Padecía yo (dice el P. Lucas) la enfermedad de todos, y me penetraba el +corazón el escándalo de los gentiles, los cuales se maravillaban mucho +que gozando ellos de muy buena salud, enfermasen los cristianos, con lo +cual parecía querer decir que aquella ley no era tan santa como yo se la +había pintado, pues sus profesores estaban sujetos á las enfermedades +sin poder librarse con solas cuatro palabras, como á ellos no pocas +veces les había sucedido. Quejeme amorosamente á mi Señor Jesucristo y á +su Santísima Madre, diciendo: + +»--Bien conozco, Señor, que mis pecados merecen esto y mucho más; pero, +mirad, Señor, por vuestra gloria; no digan los infieles que los +cristianos tienen un Dios que no tiene entrañas de compasión con +aquellos que le adoran: _Ne dicat gentes ¿ubi est Deus eorum?_ Mirad, +Señor, que los neófitos tendrán horror á los trabajos y fatigas de la +Misión, si perseguidos de los infieles bárbaros y afligidos de las +enfermedades, no acudís presto á socorrerlos y librarlos. ¿Quién me +acompañará en estos desiertos para abrirme camino y servirme de +intérprete para declarar vuestra ley? Si obráis milagros para sanar á +los infieles, ¿por qué no haréis lo mismo con los cristianos? + +»No tardó mucho en moverse á piedad el Padre de las misericordias y Dios +de toda consolación, porque la víspera de los Ángeles Custodios se dejó +ver muy resplandeciente uno de estos bienaventurados espíritus, de uno +que estaba con calentura, y le dijo: + +»--Esta enfermedad que padecéis os ha venido en lugar de la muerte que +habíais de llevar de manos de los bárbaros. Confiad en Dios, que cesará +el mal. Grande será el premio que tendréis allá en el cielo por los +trabajos y fatigas que padecéis por dar á conocer á Dios á vuestros +paisanos. + +»Con eso creció en todos la confianza; quise yo darles una bebida, no sé +si purga ó bebida, porque no conocía su fuerza, con lo cual creció el +mal; y no sufriendo los ardores de las fiebres ardientísimas, y +haciéndose llevar al río, se arrojaron al agua para templar con lo +exterior de aquel frío el calor de sus fiebres; y sin otro remedio +quedaron todos sanos y salvos.» Hasta aquí el V. P. Lucas. + +Y á la verdad era necesaria tal enfermedad y tal milagro para que +perseverasen hasta el fin del viaje; porque atemorizados de tantos +riesgos y peligros de la muerte que á cada paso encontraban, ya á manos +de los bárbaros, ya de la sed ó de la hambre, se habían los neófitos +resfriado no poco en el celo de anunciar el santo nombre de Dios á los +que vivían en las tinieblas de la infidelidad, y cayendo ahora en la +cuenta y reconociendo mejor las cosas, postrados todos por tierra +pidieron al Padre perdón de su temor y flaqueza, y se ofrecieron á Dios +con corazón valiente y firme para vencer cuantas asperezas y +dificultades encontrasen, aunque fuese necesario perder la vida en su +servicio. + +Pusiéronse nuevamente en camino con esta resolución por una senda +estrecha y difícil de un bosque espesísimo, con no pequeño trabajo; y +después de caminadas pocas leguas, perdieron el rastro de la senda, no +sabiendo dónde estaban, ni por dónde tomar rumbo, por cuya causa +anduvieron perdidos por espacio de un mes entero, ya trepando por +fragosas montañas, ya metiéndose por lo más interior del bosque; sin +tener otra cosa que comer sino hojas de árboles y raíces silvestres, ni +en qué descansar y tomar un corto sueño sino una red colgada de un +árbol, á cielo descubierto. + +En este aprieto, al P. Caballero, que era de complexión delicada y de +suyo enfermizo, y que por los trabajos é incomodidades apenas se podía +tener en pie, le sobrevino una tan gran flaqueza de estómago, que no +podía retener manjar ninguno por lijero y de poca substancia que fuese; +pero no obstante esto, la virtud de su espíritu suplía las fuerzas que +faltaban al cuerpo, siendo el primero que animaba á los otros á +arrojarse á los peligros y que con sus mismas manos abría el camino. + +Finalmente, con algunas frutas ásperas y desabridas al paladar, se +recobró á sus fuerzas antiguas, echando Dios su bendición en aquel +remedio, más á propósito para enfermar á los sanos que para sanar +enfermos. + +Aterrados de tantas dificultades los gentiles se volvieron atrás y lo +mismo hubieran hecho no pocos de los cristianos, si la Madre de Dios, en +cuya gloria redundaba el buen suceso de aquella empresa, no se hubiera +aparecido á uno de los más desanimados, y reprendiéndole ásperamente de +su poco ánimo y la falta de fidelidad á lo prometido á Dios. + +Por último, haciendo el P. Lucas fervorosísima oración al arcángel San +Rafael y á los ángeles Custodios de aquellas naciones, vino á salir á la +Ranchería de los Aruporecas, donde los años pasados había hecho una +Misión y rogado á su cacique que le acompañase con algunos de sus +vasallos hasta las Rancherías de los Tapacurás, se escusó de hacerlo, +temeroso de que los Tapacurás se vengasen de los daños que habían +padecido en una guerra que les había hecho; mas dándole el Padre su +palabra de que ajustaría la paz, se rindió el cacique á ir acompañando +al siervo de Dios. + +Guiado, pues, de una escuadra de Aruporecas, se puso en pocos días á +vista de los Tapacurás; pero antes de entrar envió á la Ranchería un +neófito, de nación Tapacurá para que le recibiesen cortesmente y no +hiciesen algún desmán contra sus enemigos los Aruporecas. + +Sintieron mucho los Tapacurás su venida, mas con todo eso, disimulando +el disgusto, le salieron á recibir, y hospedándole en una casa +acomodada, le hicieron muchos presentes de frutas y caza: no obstante, +cuando quiso dar principio á sus apostólicos ministerios, se hicieron +sordos y aun le impidieron obstinadamente que pasase á las Rancherías de +su nación, y solo le querían conducir á tierras de los enemigos. Lo +mismo respondió _Maymané_, cacique de otro pueblo, que había venido á +cumplimentar al Padre. Es digna de saberse la causa de todo esto. + +Había el santo varón los años pasados enarbolado en esta tierra una +cruz; vinieron allí unos ministros del demonio, acompañados de una tropa +de indios Cuzicas, Quimomecas y Pichasicas, y sacándola del hoyo en que +estaba fijada, la hicieron pedazos con mucha irrisión y escarnio. + +No tardó mucho la ira del cielo en vengar el atrevimiento de aquellos +malvados y desagraviar la Santa Cruz, porque se encendió entre ellos una +peste que hizo tal estrago que en breve quedaron muertos aun los menos +culpados en aquel delito, siendo muy pocos los que escaparon de aquella +parcialidad. Por esta causa temían estos que sucediese lo mismo aquí y +en los otras lugares de su nación, por lo cual, á fin de prevenir el +daño propio, le exhortaron á que se fuese á los Paunacas ó á donde más +gustase, porque ignorantes ó ciegos en sus errores, no conocían que si +por las injurias hechas á la santa cruz les venían tantas desgracias y +desastres, la reverencia y devoción que la tuviesen les alcanzaría +mucho mejor del cielo la bendición. + +No por esto desmayó el siervo de Dios, antes tomando materia de este +mismo temor para predicarles, lo hizo con tanto fervor de espíritu y +eficacia de palabras, mostrando que no eran menos dignos de muerte los +que osaban injuriar á la santa cruz que los que impedían su culto; y así +convencidos, se rindieron á su voluntad, y levantándola en alto en medio +de la plaza, todos con reverente inclinación la adoraron y se ofrecieron +á pasar con él á otras tierras. + +Bautizados, pues, allí los niños, prosiguió con ellos su viaje, pero +hallaron desiertas las Rancherías; porque el demonio, que llevaba mal +tantas ventajas de la gloria divina, había con infernal astucia +persuadido á la gente que se mudasen á otro lugar donde no les pudiesen +hallar tan fácilmente; fueron no obstante esto siguiendo el rastro, y al +salir de una espesa selva dieron en una bellísima campaña, muy amena y +alegre á la vista; pero por la mayor parte pantanosa, por los muchos +manantiales de agua que en ella había. Descalzóse el P. Caballero y +empezó á pasarla, y tras él los indios, y á la verdad lo que padeció en +aquel paso ninguno lo puede decir mejor que él mismo que lo +experimentó. Escríbelo así el venerable Misionero: + +«Pasábamos el agua á las rodillas, y eran tan profundos los pantanos, +que apenas podía sacar el pie, cayendo y levantando á cada paso; acabó +de empaparme en agua una lluvia deshecha que duró muchas horas. Y lo que +me causó más tormento fué un género de paja que allí había, de dientes +tan agudos como de sierra, que me desolló los muslos y piernas, de que +aún tengo ahora las señales, y duró este martirio más de media legua.» + +Después de tantos trabajos dió con una Ranchería, cuyos moradores, +viéndole tan desfigurado, se maravillaron no poco de que quisiese +padecer tanto solo por el provecho y salvación eterna de sus almas. +Hubieran mostrado la fineza de su afecto si la pobreza y carestía de lo +necesario se lo hubiera permitido; con todo eso buscaron alguna cosa, la +mejor que hallaron, para proveerle de mantenimiento. + +Viendo el cacique de los Paunacas tanta miseria y pobreza en aquella +gente le convidó cortesmente para que fuese á su tierra, donde con más +comodidad podría repararse y recobrar sus fuerzas. Aceptó el Padre al +punto la oferta, no tanto por restituirse á su salud, de que no se le +daba mucho, cuanto por anunciarles el nombre de Dios y ganar fieles á la +Iglesia. + +En compañía, pues, de gran multitud de bárbaros, se partió allá el día +siguiente y en el camino les cogió una tan furiosa tempestad de agua, +que por más prisa que se dió se deshicieron sus pobres zapatos; con que +hasta la vuelta se vió precisado á andar descalzo, caminando por bosques +y montañas muy agrias y por llanuras sembradas de yerbas muy espinosas. + +Saliéronle al encuentro los Paunacas, con señales de grande fiesta y +amor, á que no pudo corresponder el santo varón sino con un semblante +alegre y risueño, porque ni ellos entendían su lengua ni el Padre la de +ellos, ni tenían intérprete por cuyo medio se pudiesen declarar: y así +fué preciso trabajar más con las manos en obras de caridad, que con la +lengua en la predicación; no obstante todo eso, por señas, y con tal +cual palabra que entendieron, les explicó el fin de su venida; pero el +enemigo infernal, por no llevar también aquí la peor parte, persuadió al +pueblo despachasen los niños á otro lugar, para que el Padre Lucas no se +los sacase de sus garras, reengendrándolos al cielo con el santo +bautismo; por lo cual, con increíble dolor del santo varón, por no poder +recoger allí el mejor y más seguro fruto de su Misión, quiso vengarse +levantando una gran cruz delante de un templo del demonio, en lo cual +trabajó no poco, porque se le opusieron obstinadamente aquellos +bárbaros, y faltó poco para que no pusiesen en él las manos; pero el +siervo de Dios, que nada deseaba más que ser muerto por Cristo, no +desistió de su empeño, antes á su vista hizo pedazos pisó algunas +figuras y retratos del demonio, con no poco horror de los gentiles, +temiendo cayese sobre todos una tempestad de rayos y saetas. + +Por entrar ya el invierno se vió precisado á salir presto de aquí, y +volver á pasar de nuevo á pie descalzo aquella campaña pantanosa, con lo +cual se le abrieron las llagas y apenas podía moverse. + +Por esta causa, sus compañeros, movidos por una parte de compasión, y +por otra viendo que estaban mal aviados y que el viaje que les faltaba +era de muchas semanas, le pidieron apretadamente se quedase entre los +Tapacurás hasta la primavera. Mas el Padre, á quien dolían más las +necesidades comunes de las almas que las del cuerpo, alentándolos, no +tanto con las palabras cuanto con el ejemplo, pasó adelante, y á pocas +jornadas le dejaron los Aruporecas por causa de los ríos soberbios, ya +con las crecientes, y los neófitos pasaron no sin gran riesgo, en una +pequeña canoa el río Ziresirio «y sin guía ni rumbo, (escribe el mismo +Padre) caminamos por ríos, lagunas y pantanos sin hallar ni tener algún +mantenimiento para soportar tantos trabajos, sino hojas de árboles y +raíces de yerbas; acordeme haber oído que cerca de los Bohocas se +descubría en alto una montaña; mandé á mis compañeros que subiéndose en +las copas de los árboles registrasen la tierra; y descubriéndola al fin, +por gran ventura, caminamos hacia allá, y con el favor de Dios, después +de tres semanas de camino, con mil trabajos y fatigas, entramos en su +Ranchería, donde recibidos con gran fiesta y alegría, nos proveyeron de +cuantos víveres les fué posible para nuestro reparo.» Así el P. Lucas. +Detúvose aquí algún tiempo para recobrar así él, como sus compañeros, +las fuerzas con que proseguir el viaje hasta la Reducción de San +Francisco Xavier y de esta manera tuvo comodidad y tiempo para confirmar +á los Bohocas en el amor de Cristo y devoción á la santa cruz. + +Observó un día que en la choza ó Rancho donde le habían hospedado había +unas disciplinas con pelotillas de cera, armadas de agudas espina y +sabiendo que en otras partes había también un gran número de ellas, +entró en sospechas de que fuese alguna superstición; llamó aparte al +cacique _Soriocó_, y quiso informarse de él, preguntándole la causa de +esta novedad, la cual me parece cometería un grande yerro si la +refiriese con otras palabras que las de aquel bárbaro, según la declaró +el Padre Caballero: + +«--Habían venido aquí (dijo el cacique) á hacer sus Ranchos los +Borillos, gente de genio altivo y soberbio, que burlándose de nosotros y +de nuestras costumbres, nos tenían en poco. Enfadados nosotros de este +desprecio, en lo más oscuro de la noche nos conjuramos contra ellos, y +matamos á todos los varones, reservando las mujeres para nuestro uso. + +»Dentro de breve tiempo vino sobre nosotros un contagio que hizo tal +estrago, que pensamos perecer todos, y creyendo que era castigo del +cielo, en pena de aquel delito, nos acordamos de que los cristianos, +para aplacar la justicia de Dios se disciplinaban hasta derramar sangre +de las espaldas. + +»Por lo cual, levantando en alto aquesta cruz que aquí ves, nos azotamos +ásperamente muchas veces al pie de ella, pidiendo á Dios misericordia y +perdón de nuestras culpas: cesó al punto la pestilencia, de suerte que +desde aquella hora en adelante no murió ninguno de los tocados de la +peste, y ninguno de los sanos enfermó del contagio; y una noche estando +presentes muchos del pueblo que lo vieron, bajó del cielo un mancebo +bellísimo con el rostro muy resplandeciente, y postrado en tierra la +adoró; desde entonces tenemos nosotros en gran veneración á este santo +madero, y deseamos abrazar cuanto antes la fe de Jesucristo.» Hasta aquí +el buen cacique. + +No es fácil de explicar cuánto se animó el santo misionero á llevar al +fin la obra comenzada de juntar en una Reducción aquellos pueblos, para +instruirlos en los misterios que deben creer, y en los mandamientos que +deben observar, viendo que agradaban á Dios sus designios, y los +bendecía desde el cielo con sus influjos. + +Despidióse al fin de aquella gente y enderezó su viaje hacia la +Reducción de San Francisco Xavier, donde por Enero del año 1708, después +de cinco meses no menos de méritos para sí mismo por los trabajos y +afanes tolerados, que útiles al cielo, por la conquista de tantas almas, +llegó deshecho y consumido de las fatigas de sus apostólicos +ministerios, para recobrarse y tomar aliento, no tanto en el cuerpo, de +que cuidaba poco, cuanto en el espíritu para poder volver en abriendo el +tiempo, á fundar una nueva Reducción en los países descubiertos. + + + + +CAPÍTULO XV + +_Funda el V. P. Lucas Caballero la Reducción +de Nuestra Señora de la Concepción, +y es muerto á manos de los +infieles Puyzocas._ + + +Tenía orden el P. Lucas, como ya he insinuado, del P. Visitador de +aquellas Reducciones Juan Bautista de Zea, de escoger un sitio cómodo en +campaña abierta, en medio de aquellas Rancherías, de diferentes lenguas, +para que en él se pudiesen juntar aquellos pueblos, y ser allí impuestos +en la vida civil, é instruídos en la ley divina. + +Tenía poco en qué escoger, por estar todo el país poblado de espesísimos +bosques: sólo entre los Tapacurás y Paunacas se descubría un valle, mas +por la mayor parte estaba lleno de lagunas y pantanos, fuera de haber en +él infinita multitud de mosquitos y tábanos que de día y de noche +causaban insufrible molestia. + +No obstante, constreñido de la necesidad, puso aquí casa el Venerable +Padre y dió principio á la Reducción de la Inmaculada Concepción, á +orillas de una grande laguna donde vivía gente de muchos idiomas y +diferentes costumbres. + +Eran éstos los Paunapas, Unapes y Carababas, pueblos sobremanera +salvajes, de poco ánimo y cobardes; todos, hombres y mujeres, andan +bárbaramente desnudos, y aunque de distintas lenguas y costumbres que +los Manacicas, tienen la misma religión de adorar al demonio en la forma +que se les manifiesta. + +Propúsoles el santo varón, con su acostumbrada energía las +supersticiones que debían abandonar y los misterios y preceptos que +habían de creer y guardar para merecer el favor de Dios en esta vida y +la eterna bienaventuranza en la otra. + +Ellos, atraídos de la esperanza del premio, y atemorizados de los +castigos, si no obedecían á la voluntad de Dios, le dieron palabra, +unánimes y conformes, de obedecer pronto á su voluntad, con tal que sólo +les permitiese la _chicha_, bebida ordinaria suya, porque el agua les +causaba dolores agudos en el estómago. + +Es esta gente muy dada al trabajo, porque no tienen otro Dios á quien +más estimen que sus campos y sembrados, y tienen en poco al demonio, y +sólo le estiman en cuanto se persuaden les está bien á sus intereses. + +No usan ir á cazar á los bosques, ni ir á coger miel y solamente se +apartan de sus casas aquel espacio de tierra que les puede durar un +frasco de aquél su vino, que es su única provisión y matalotaje en los +caminos. + +No tuvo el P. Lucas mucha dificultad en permitirles el uso de aquella +bebida, porque no causaba en ellos embriaguez, único motivo para +desterrarla de las otras Reducciones. + +Tuestan el maíz hasta que se hace carbón, y después bien pisado ó molido +le ponen á cocer en unas grandes calderas ó paylas de barro, y aquella +agua negra y sucia que sacan, es toda la composición de la chicha, de +que ellos gustan tanto que gastan buena parte del día en brindis, no +durando el trabajo en el campo sino desde la mañana hasta el medio día; +mas aunque prometieron ellos dejar sus antiguas diabólicas +supersticiones, no las olvidaron tan fácilmente. + +Sospechó el P. Lucas que algunos ocultamente no observaban éste su +orden, haciendo y celebrando los funerales y exequias con los ritos y +ceremonias del gentilismo: y para cogerlos _in fraganti_, puso algunos +que los espiasen. + +Dentro de poco murió una mujer y luego determinaron los infieles hacerle +el entierro á su usanza. Compusieron para eso un galpón ó templo hecho +de ramas trabadas, con las mejores labores que les fuese posible, y +levantaron en medio dos palos para trono del demonio, que en forma +visible viene á recibir las ofrendas, á oir las súplicas y á agradecer +los sacrificios que hacen por el alma del difunto. Ciñen la enramada de +una red, dentro de la cual no entran otros que el Mapono y los más +cercanos parientes del muerto. + +Celebraban estas exequias, para que no fuesen descubiertos, en lo más +oscuro de la noche, y estaban ya en lo mejor y más devoto de la función, +cuando de repente llegó el Padre Lucas, y fijando la vista dentro de +aquel infame sagrario, vió en medio de aquellas tinieblas centellear los +ojos del enemigo infernal, que lleno de majestad y terror estaba sentado +sobre aquellos dos palos; y aunque al siervo de Dios se le erizaron los +cabellos y se extremeció de horror, quiso, no obstante eso, arrojarse +dentro. Lo cual, no pudiendo sufrir el demonio, desapareció en un +momento, arrebatando en cuerpo y alma á su sacerdote, que jamás pareció, +gritando que nunca le verían más en aquel lugar, de dónde, mal de su +grado, era arrojado con deshonra y vergüenza. + +Reprendióles el fervoroso Misionero, con celo ardiente, su poca fe, y +con el ejemplo del Mapono, llevado vivo por el demonio al infierno, les +hizo conocer claramente que no era otra su intención que hacerles perder +de una vez el cuerpo y alma. + +Tomaron casa en la Reducción los más cercanos pueblos de los Manacicas, +dejando los más distantes, situados hacia el Oriente, al celo del P. +Francisco Hervás para que los condujese al pueblo de San Francisco +Xavier: mas el P. Hervás, con extremo dolor y sentimiento, no encontró +otra cosa que cadáveres y huesos de muertos, por haber hecho en aquellos +pobres infieles un estrago fatal el furioso contagio que poco antes +había infestado aquel país. + +Tuvo allí el P. Caballero noticia cierta de otra nación con quien los +Manacicas andaban siempre en guerras y hostilidades, por lo que se le +inflamó el corazón en encendidísima caridad y deseo de verlos y +traerlos al conocimiento de su Criador, especialmente que no eran tan +rudos y salvajes como los otros pueblos, que á costa de tantos trabajos +y sudores había reducido al rebaño de Cristo. + +Estaban sus Rancherías bien pobladas, con gobierno civil y político; las +casas, calles y plazas estaban bien ordenadas; fabricaban de plumas +bellísimos escudos, y las mujeres tejían sus vestidos con grande arte, +bordándolos con flores en proporción y orden. + +Estas noticias le avivaron el deseo de registrar aquel país y conocer á +sus naturales; y así, no haciendo caso del riesgo de perder la vida, +animó y exhortó á algunos de sus neófitos á que le acompañasen. + +Puesto, pues, en camino, apenas tocó en la primera tierra, pocas millas +distante, le salió al encuentro una cuadrilla de bárbaros, que le +recibieron con una tempestad de saetas, no queriendo en ninguna manera +dar oídos á sus palabras; no por eso perdió el Padre un punto de su +aliento y valor; antes bien, sin temor alguno, se iba acercando á ellos, +que viendo tanta generosidad, y que no le podían acertar con ningún +flechazo, mudaron la nativa fiereza en otra tanta cortesía y respeto. + +Recibiéronle con muestras de grande benevolencia, presentándole frutas +del país y algunos escudos primorosamente adornados de plumas. La casa +en que le hospedaron caía hacia el templo, con lo cual tuvo comodidad +para observar los ritos y supersticiones en el entierro de un difunto. + +Al entrar la noche trajeron el cadáver en medio de la plaza, donde +dándole sus amigos y parientes los últimos abrazos, le pusieron sobre un +haz de leña, dispuesto en forma de pira; luego le pegaron fuego y +redujeron el cadáver á cenizas, que recogidas con infinitas ceremonias y +llantos, las depositaron en una urna de barro. + +Esta vista y espectáculo causó gran temor y espanto á los neófitos, y +viendo entre tanto que venían á la plaza muchas cuadrillas de gente que +andaba rondando y tomando los puestos y boca-calles, bien que quietos y +en silencio, sospecharon que semejantes exequias se disponían para +ellos, por lo cual se quisieron luego poner en salvo; causa porque le +hicieron al siervo de Dios tales instancias, que le fué necesario +salirse antes de amanecer y volverse, con increíble dolor suyo, porque +perdía la esperanza de reducir en breve aquella no mal dispuesta nación +al conocimiento de Cristo, y de lograr en poco tiempo una copiosa +ganancia de almas para el cielo. + +Consolóse, empero, con la esperanza de recoger el año siguiente aquella +mies, mas aun esta esperanza se le desvaneció también dentro de poco, +porque una tropa de mercaderes europeos de la profesión que arriba dije, +dió de improviso sobre tres de sus Rancherías, donde destrozados los +principales y hecho notable estrago en todos los adultos, hasta llegar á +quemarlos vivos en sus casas cuando no querían rendirse, las destruyeron +totalmente, llevando por esclavos á toda la chusma de niños y mujeres, +de que buena parte pereció en el camino, rendida á los trabajos y malos +tratamientos de aquellos bárbaros vencedores. + +Quiso, con todo eso, el Apostólico Padre pasar adelante, pero halló la +gente confinante tan envenenada por aquella cruelísima matanza, urdida y +maquinada á traición, que quería vengar la injuria en las vidas de los +nuevos cristianos; por lo cual le fué preciso retirarse con presteza +para que los inocentes no pagasen la pena de los culpados, difiriendo la +empresa para cuando el tiempo pusiese en olvido el agravio y desahogando +entre tanto su celo en otras tierras, cuyos moradores iba juntando en +la nueva Reducción, la cual trasladó á sitio más cómodo para la salud de +los cathecúmenos, en una llanura que de la banda de Oriente miraba á los +Puyzocas, por el Norte á los Cozocas y á los Cosiricas por Occidente. + +Aquí no daba treguas á las fatigas, imponiendo á los bárbaros, con +increíble paciencia, en costumbres civiles y políticas, enseñándoles la +observancia de los preceptos de la ley de Dios é instruyéndolos en los +Misterios de la fe; siendo ésta la tarea continua de todo tiempo y de +todas horas, y olvidado de sí mismo, sólo atendía al bien de los +prójimos, de suerte, que aun el necesario alimento para conservar la +vida apenas había día que no le repartiese con sus cristianos, gozoso y +contento con dilatar la gloria de su Señor, y en comprar, á costa de sus +sudores, la eterna bienaventuranza á aquella miserable gentilidad; y +cuando cansada la naturaleza de tanto trabajo pedía algún reposo, se +escondía en la iglesia, y todo absorto en las cosas divinas, se encendía +en el amor de Dios, tanto, que no sabía apartarse de su amadísimo bien, +hasta que no pudiendo sufrir más el cuerpo flaco, tomaba aquel corto +sueño que era necesario para cobrar aliento y vigor, volviendo con más +brío y denuedo á cultivar aquellas nuevas plantas. Estaba entre tanto +pensando en las Apostólicas correrías que meditaba hacer á los +Cosiricas, en abriendo el tiempo, especialmente porque éstos le enviaron +una embajada para que los fuese á alistar en el número de los +convertidos, ofreciendo sitio cómodo para fundar en él una Reducción. + +Entró en duda de si sería más del servicio de Dios el aceptar la oferta +de estos Cosiricas ó pasar á los Puyzocas, sobre que no le pareció tomar +resolución cierta antes de conocer cuál fuese la voluntad de Dios; por +lo cual, en espacio de muchos meses, en lo más oscuro de la noche se +recogía á hacer oración (tomando para sí la noche y dando á los prójimos +el día por no faltar á sus necesidades) pidió á los ángeles Custodios de +aquellas naciones le alumbrasen el entendimiento con algún rayo de su +luz, para que pudiese conocer con certeza cuál era en este negocio el +divino beneplácito: y tuvo revelación ó luz interior de que la voluntad +y agrado de Dios era que pasase á las tierras de los Puyzocas, y se +pusiese á todo riesgo, sin hacer caso de su vida; y no sé de qué manera +(porque las noticias que de aquellas Reducciones han venido no lo +expresan). + +Tuvo también anuncios de que el cielo había ya oído sus súplicas, y +determinado dar cumplimiento á sus deseos de sacrificar la vida por las +glorias de su Criador; y de cuáles fuesen los júbilos de su corazón y +cuáles las alegrías, más fácil es pensarlo que decirlo. Pero no +obstante, quiso Dios quitarle un poco de aquel exceso de dulzura en que +estaba su alma felizmente anegada, permitiendo á la parte inferior +trabajase y diese que hacer á la superior, para que fuese tanto más +glorioso el triunfo y la palma, cuanto fuese más dificultosa la +victoria; porque corriéndole por las venas un sudor frío, se puso pálido +y se le representó tan fiera la vista de la muerte, que le hizo muchas +veces entrar en duda si debía ejecutar aquella empresa; y cada vez que +pensaba en ella temblaba todo, y mostraba en lo exterior señales de la +batalla interior; y no sé si por sus ordinarias enfermedades ó por nueva +destemplanza de los humores que causaba á todos los miembros aquel +combate del espíritu y de la carne, le bajó á las piernas un humor +maligno que le obligó á hacer cama, pretendiendo, al parecer, la +naturaleza, con aquellos extremos, conservar la vida, á quien tan de +cerca amenazaba la muerte; y de hecho el V. Padre estaba en gran +perplegidad y angustia de ánimo, de suerte que no se atrevía á resolver +por sí mismo, y era espectáculo digno de compasión verlo batallar +consigo mismo, venciendo una vez más, y quedando otra vencido, siempre +pensativo y como asombrado con esta lucha. + +Al fin volvió Dios los ojos de su piedad al V. Padre, que por tan largo +tiempo, en hambre, sed, pobreza y tantos trabajos, había sido su +fidelísimo siervo, y penetrándole lo íntimo del alma con un rayo de luz, +esclareció aquella densa niebla, que antes le tenía en oscuridad y +tinieblas, y le infundió tal valor y aliento en el espíritu, que vencida +del primer lance la carne, dijo con gran denuedo: + +«--Que por sentir tanta repugnancia quería, á pesar suyo, poner manos á +la obra.» + +Son palabras suyas; y estando ya de partida, escribió á un comisionero +suyo, avisándole con confianza de lo sucedido y pidiéndole sus +oraciones, añadió: + +--_Spiritus quidém promptus est, caro autem infirma._ + +Por último, se puso en camino hacia los Puyzocas, acompañado de treinta +y seis Manacicas recién bautizados; y llegando á la primera tierra de +aquella nación, fué recibido con muestras de grande amor y +benevolencia, presentándole la gente frutas del país en grande +abundancia y encubriendo de esta manera lo que maquinaban: de allí pasó +á la segunda Ranchería, pero llevado en brazos ajenos, porque así por la +flaqueza del cuerpo como por un pantano que había de por medio, no se +podía tener en pie; aquí también fué recibido con una falsa alegría y +con alhagüeñas palabras, que los traidores tenían ya premeditadas, y +habiéndole entretenido el cacique en conversación, encubriendo en su +pecho sus dañados intentos, ordenó entre tanto á su gente que llevasen á +los forasteros á sus casas, dividiéndolos de manera que hubiese pocos en +cada una, para hacer así el tiro con más seguridad. + +Apenas los nuevos cristianos se habían sentado á la mesa, ignorantes de +lo que contra ellos se maquinaba, salieron de repente en tropa muchas +mujeres desnudas, las cuales tiraron ciertas líneas de color negro en +sus rostros (ceremonia que usa esta nación con los que quieren matar) de +la cual los cristianos se maravillaron mucho; y luego dieron sobre ellos +muchos indios con gran furia y mataron, con poco trabajo, á la mayor +parte de los cristianos. + +Escaparon, por gran ventura, de aquella matanza algunos pocos, los +cuales fueron al punto á dar aviso al P. Caballero, que habiéndose +quedado sólo en su Rancho, todo absorto en Dios, rezaba el Oficio +Divino; y no sufriendo un neófito verle expuesto al estrago de aquellos +bárbaros, lo puso sobre sus espaldas para librar su vida con la fuga. + +Fué esto en vano, porque no queriendo los traidores se les escapase de +entre las manos aquél á quien tanto aborrecían por la ley santa que les +predicaba, le siguieron y le clavaron una flecha en las espaldas. + +Sintiéndose el Padre mortalmente herido, pidió al neófito que lo dejase +allí; y clavando luego en tierra una cruz, que llevaba en las manos, se +puso de rodillas delante de ella ofreciendo la sangre que derramaba por +sus mismos matadores, é invocando los dulcísimos nombres de Jesús y de +María, quebrada y deshecha la cabeza á grandes golpes de macana, entregó +su espíritu en manos de su Criador el día 18 de Septiembre del año 1711. + +El mismo fin tuvieron veintiséis de sus compañeros neófitos, que +lograron la suerte de dar sus vidas en testimonio de aquella fe que poco +antes habían empezado á profesar. Libróse un muchacho que le servía para +ayudar á misa, el cual, viendo las cosas de mala data montó á caballo, +y á rienda suelta se pudo escapar; y entrando en lo espeso del bosque, +desde donde en compañía de otros neófitos que también se habían huído, +llegaron muy consumidos á la Reducción de la Inmaculada Concepción, +donde, de las heridas, murieron cinco en breves días. + +Así acabó el V. P. Lucas el curso de su predicación, llena de tantos +trabajos, afanes y fatigas, con la mayor muestra de amor de Dios y de +los prójimos, sacrificándose á sí mismo todo, por traer al conocimiento +de su Criador los que vivían en las tinieblas y sombra de la gentilidad. + +Aún no se dió por bien satisfecha la crueldad de los bárbaros, por lo +cual, poco después, temerosos de que viniesen á castigar su infame +traición los cristianos de la Concepción, enviaron allá espías que +observasen los movimientos de los fieles; y encontrando fuera de poblado +alguna gente, mataron á un indio y apresaron y llevaron dos mujeres, lo +que causó tal espanto en el pueblo de la Concepción, que todos se iban +huyendo por los bosques como si estuviesen ya á las puertas los +enemigos, por lo cual le fué necesario al P. Juan de Benavente suplicar +al gobierno de Santa Cruz de la Sierra que pusiese freno al +atrevimiento y ferocidad de los Puyzocas. + +Vino luego una compañía de valerosos soldados á domar aquella nación y +vengar la muerte del P. Caballero, y llevar su santo cadáver á aquella +Reducción. + +Llegaron allá los españoles al ponerse el sol, por lo cual quisieron +esperar al día siguiente para recoger las sagradas cenizas. + +En la mayor oscuridad de la noche vieron, no muy lejos de donde se +habían acampado, una llama en forma de antorcha, que muchas veces se +encendía y apagaba. Maravillados de esto, apenas amaneció cuando fueron +á reconocer aquel lugar, y hallaron que resplandecía aquella antorcha +sobre el cuerpo del Venerable Padre «que estaba en un pantano en una +admirable postura, hincada en tierra la rodilla izquierda, extendido el +pie derecho en un hoyo del pantano, la cabeza reclinada sobre la mano +siniestra, y delante plantada la cruz, como mirándola.» + +Esta vista les acrecentó el asombro y veneración, y más hallándole +entero, fresco é incorrupto, sin despedir mal olor, que parecía cosa más +que natural, habiendo pasado tanto tiempo de soles ardientísimos, y por +otra parte, la humedad del lugar, que como dije, era un pantano; fuera +de que los cuerpos de sus compañeros estaban ya corrompidos. + +«Los soldados de Santa Cruz le quitaron por reliquias las uñas, el +rosario que llevaba y la cruz que un portugués que se halló en la +función presentó al Sr. Marqués de Tojo, insigne bienhechor de aquellas +Misiones, y su señoría la apreció mucho como reliquia de un apóstol, que +así le llamaba el marqués. + +»Estando en este piadoso despojo, recelaron los Santacruzeños no les +acometiesen en mayor número los infieles; y pesarosos de haber dejado +sus mulas maneadas muchas leguas de allí para poder entrar por los +bosques al lugar del martirio, pidieron á Dios, por intercesión del +Venerable mártir, los socorriese; apenas hicieron esta oración cuando +oyeron un gran ruido que juzgaron ser de los enemigos que venían sobre +ellos, por lo cual se pusieron en armas; mas quedaron pasmados cuando +vieron que eran sus mulas, que sueltas de las maneas, venían desde tan +lejos corriendo derechas al lugar donde estaban.» + +Tomaron con gran veneración el santo cuerpo y le llevaron á la +Concepción, pidiendo al P. Benavente, en paga de este trabajo, algunos +pedazos de sus vestidos por reliquia, lo que no se les pudo negar, +viendo su piedad y afecto; y parece que Dios ha querido honrar los +merecimientos y celo de su siervo, con muchos milagros que omito por +ahora. + +No pudieron, empero, aquellos piadosos españoles dar su merecido á los +bárbaros matadores, porque atormentados éstos de la conciencia y de su +pecado, se huyeron por diversas partes, entrándose por los bosques y +selvas; mas aunque se libraron de la justa indignación de los españoles, +no se pudieron librar de las manos de Dios; porque el primero de los +Puyzocas que se atrevió á echar mano del V. Padre por la sotana, pagó +dentro de pocos días su temerario atrevimiento con muerte desastrada; +los otros murieron consumidos de la peste; bien que el mayor castigo que +contra aquella nación fulminó el cielo fué dejarlos en su infidelidad, +pues hasta ahora no sabemos que alguno de dicha nación, detestando sus +errores, se haya reducido al rebaño de Cristo. + +Aunque de lo dicho hasta aquí se puede colegir la santidad de este +Apostólico Misionero, con todo eso, no quiero defraudar á sus +merecimientos la gloria, y á nosotros el ejemplo de sus heroicas +virtudes; bien que será con toda brevedad. Fué hombre casi sin igual en +el celo de ampliar el conocimiento de Dios y reducir almas á la santa +fe, digno verdaderamente de ser contado entre aquellos que _tradiderunt +animas suas pro nómine Dómini Iesu Christi_. + +Sus conmisioneros hablan de él con singular estima, y no le ponen otra +falta que de muy intrépido en los peligros y riesgos, cuando había de +llevar la ley divina entre los bárbaros é infieles; y he oído á un +Superior suyo que no acababa de maravillarse cómo siendo de complexión +delicada, y enfermizo, podía tolerar tantas fatigas y tener tanto +aliento y vigor cuando emprendía algún negocio del servicio de Dios, á +que se añade que trabajaba en un clima muy destemplado, poco sano á los +naturales y mucho menos á los forasteros. + +Era dotado de castidad tan angélica, que murió con la entereza virginal, +sin empañarla ni aun con la más leve sombra de mancha; antes viéndose en +un clima en que domina la lascivia tanto, y entre gente muy disoluta en +la deshonestidad, alcanzó del cielo que aquellas tentaciones y estímulos +á que había de estar sujeto, ó por universal pena del pecado ó por +maligna sugestión del enemigo infernal, se le conmutasen en otra +materia, de suerte que no fuese tentado de perder esta preciosa joya, y +entre tanto no le faltasen enemigos domésticos que vencer. + +Poseía en grado heroico la virtud de la obediencia y verdaderamente que +á las grandes pruebas que en ella tuvo, hubiera cedido otra menos +rendida voluntad: ver delante de sí gran número de infieles que le +pedían el santo bautismo, y por obediencia contener su ardientísimo celo +en no administrársele, ser convidado á fundar nuevas Reducciones; de que +resultaban grande provecho á las almas, y á Dios tanta gloria, y á una +insinuación del Superior no moverse del lugar que le estaba señalado; +retirarse de improviso de los lugares en que tenía copiosa mies de +almas, fueron las ocasiones que tuvo este santo varón en que hacer +ostentación de su heroica obediencia; sujetando y rindiendo su misma +voluntad y aun su juicio. + +Al que no mira estas cosas sino con los ojos corporales, le parecerá de +poca virtud tales ejercicios de obediencia; pero en la realidad éste es +el yugo más grave y más pesado que oprime á los Misioneros. + +En estos lances campeaba maravillosamente su virtud. Y una vez (no sé +por qué causa, porque las relaciones de allá no lo expresan, pero bien +lo pudiéramos conjeturar, se hizo tanta fuerza para vencerse y sujetar +su voluntad á las órdenes de los Superiores que cayó gravemente enfermo. + +Acompañaba esta obediencia con no menor humildad y bajo concepto de sí +mismo. No hallaba en sí otra cosa sino materia de abatimiento y +confusión; y aunque á cualquiera parte de estas trabajosísimas Misiones +que volviese los ojos, no hallase sino materia de consuelo, así por los +sudores derramados como por las conversiones de tantos infieles; con +todo eso lo desestimaba todo, y sólo le parecían grandes sus defectos, +atribuyendo á ellos el no haber vertido su sangre en testimonio de la +fe, aunque Dios le libraba de la muerte con manifiestos milagros, y se +quejaba principalmente de sí mismo. + +De este bajo concepto nacía el maltratar tanto á su cuerpo; cuidando tan +poco de él como si fuese una bestia; con una escudilla de arroz ó maíz +mal guisado, y con frutas silvestres, pasaba ordinariamente; y cuando +comía un pez mal cocido, le parecía un gran regalo. + +Finalmente, era tan despegado de las cosas de la tierra (son palabras de +un conmisionero suyo) que parecía carecer de inclinaciones de hombre, y +que era sólo nacido para dilatar la gloria de Dios y procurar el bien de +las almas; éstos eran sus deseos, éstas sus ansias y esto todo él mismo. + +No es, pues, maravilla, el que quisiese Dios coronar á siervo tan +adornado de méritos y de virtudes con tan felicísima muerte. + + + + +CAPÍTULO XVI + +_Conversión de los Morotocos y Quíes, +y descubrimiento de nuevo camino +para estas Misiones por el río +Paraguay._ + + +Habiendo el P. Juan Bautista de Zea visitado la Reducción de San Joseph, +ordenó que se fuese en busca de las Rancherías de los Tapuyquias, por lo +cual se pusieron luego en camino algunos indios de nación Boxos, +llevando consigo uno de los Tapuyquias que habían ellos cautivado cuando +eran aún gentiles. + +Después de muchos días llegaron á dar en un camino lleno de huellas de +hombres, por donde se persuadieron los Boxos que poco antes habían +pasado por allí los Tapuyquias, cuando impensadamente llegaron á una +sementera, donde estaba trabajando actualmente un indio anciano con su +familia. + +Perdióse de ánimo éste á la vista de los nuestros, y con palabras y +ademanes de quien suplicaba, les pidió no le matasen. + +Burláronse los Boxos de su súplica, y le quitaron todo el susto, +presentándole un cuchillo; y guiándolos el viejo, que bailaba de +contento con aquel presente, fueron recibidos de los paisanos con gran +benevolencia, á que correspondieron los neófitos dándoles algunas cosas +de Europa, tenidas en poca estima entre nosotros, pero de ellos muy +apreciadas. + +No se entendían, por ser de diferentes lenguas; pero con todo eso, +alcanzaron y consiguieron traer consigo dos jóvenes, que aprendida la +lengua de los Chiquitos, sirviesen después de intérpretes. + +No eran estos indios Tapuyquias, como se había pensado, sino Morotocos; +ó como otros los llaman, Coroinos. Son gente de grande estatura y de +buenas fuerzas; usan de flechas y lanzas que hacen de una madera +durísima, y la manejan con gran destreza. Son pocos en número, así por +las pestes, como por las guerras que traen con los vecinos, y también +porque contentándose con solos dos hijos matan á los otros, con lo cual +las mujeres se libran de toda molestia y fastidio, para de esa manera +poder vivir á su antojo en toda deshonestidad. + +Honran á las mujeres con el título de señoras, y verdaderamente lo son, +porque ellas mandan á sus maridos, y por su capricho se mudan de un +lugar á otro; jamás ponen mano en las haciendas domésticas, sino que se +sirven de sus maridos, aun para los ministerios más humildes. + +Aunque tienen caciques y capitanes, no por eso tienen ni gobierno ni +religión, y sólo tienen alguna reverencia á los familiares del diablo. + +El país es el más desdichado de aquellas naciones; de terruño estéril y +silvestre y rodeado todo de montes; y la comida es peor que en otras +partes, pues la gente apenas se sustenta de otra cosa que de algunas +raíces de que abundan los bosques. + +Para beber tienen unas selvas de palmas, de cuyos troncos sacan el +meollo grueso y esponjoso, que exprimido suple la falta de agua. + +En el invierno hace allí gran frío y también hiela, lo que á los +paisanos, aunque andan desnudos, no causa molestia, por tener la piel +con dos dedos de callos, y por eso son robustos, forzudos y de mucho +aguante, de suerte que hay hombres y mujeres que pasan de los cien años, +y mueren sin otra enfermedad que la vejez. + +A los dos mancebos de esta nación cuadró mucho el modo de vivir de los +cristianos, y después también á los otros, los cuales, viendo tanta +abundancia de víveres y tan pingües las cosechas de los campos, daban +señas con grandes fiestas á su usanza de la extraordinaria alegría que +sentían, viendo tenían tanto con qué pasar la vida cómodamente y con +menos trabajos, y quedándose entre los cristianos se prometían salir de +sus desdichas y miseria de sus tierras. + +A los fines de Junio del mismo año se prevenía el P. Felipe Suárez para +ir á cinco Rancherías de Morotocos, á atraer la gente al conocimiento +del verdadero Dios; pero se hubo de detener algún tiempo por haber +recibido carta del P. Visitador y Vice-Provincial Antonio Garriga, en +que le ordenaba sucediese al P. Juan Patricio Fernández en el oficio de +Superior de aquellas Misiones; con todo eso, por no perder la ocasión, +fué allá y trajo felizmente para Dios el pueblo, del cual muchos se +inquietaron después y quisieron volverse á sus antiguas miserias, por +ser el clima poco conforme á su salud; mas premiando Dios los trabajos y +fatigas de su siervo, que verdaderamente fueron grandes, especialmente +una ardientísima sed de cinco días, sin tener una gota de agua con qué +refrigerarla, se quietaron, finalmente, y se redujeron todos á ser +cristianos y tomar casa fija en San Joseph. + +Con la venida de éstos se tuvo noticia cierta de otros infieles como +fueron los Quíes, confinantes con los Morotocos, pero de diferente +lengua; los Curacates, situados hacia el Norte; los Zamucos, que aunque +hablan la misma lengua de los Morotocos y usan de sus mismas armas, no +obstante se distinguen de ellos en que se rapan la cabeza como los Tobas +y Mocovíes, y en que las mujeres visten con más honestidad, cubriéndose +desde la cintura hasta las rodillas; los Carerás y Zatienos ó Ibirayas, +que viven junto á unas salinas, y otras naciones hacia el Mediodía, las +cuales se extienden hacia las provincias amplísimas del Chaco. + +Recibidas estas noticias, se trató luego de ganar á Cristo á los +Curacates y Quíes; los cuales viven á orillas de un río que desemboca en +el gran río Paraguay. + +Despacharon, pues, allá algunos Boxos y Chiquitos, que en pocos días +llegaron á las tierras de los Quíes, que aunque no hicieron resistencia, +no obstante, no se fiaron ni dieron crédito á las caricias y cortesías +de los nuestros; antes bien les dieron en cara con el estrago que en +ellos habían hecho con sus armas los años pasados, de que aún +conservaban muchos las señales y cicatrices; con todo eso, se llevaron +consigo los neófitos á unos dos muchachos, para que aprendida la lengua +Chiquita, fuesen después intérpretes. Deseosos sus padres de saber el +fin que habían tenido estos dos muchachos, vinieron á la Reducción, +donde fueron recibidos con gran fiesta y alegría, y tratados por los +cristianos con igual liberalidad, de que quedaron tan prendados, que se +vinieron luego al punto ellos y después lo restante de la gente á vivir +en San Joseph y sujetarse al suave yugo de la ley de Dios; y aunque +algunas familias todavía se querían quedar en sus tierras, sin saber +desamparar de una vez sus Ranchos, por tirarles el amor de la patria y +nativo suelo, cedieron, finalmente, al celo del P. Felipe Suárez, cuando +el año de 715 pasó por allí de camino para ir é encontrar á algunos +Misioneros que se creía pasaban de las Reducciones de los Guaranís á +aquellas de los Chiquitos. + +Para la Misión á los Curacates no quiso llevar en su compañía el P. Zea +ningún indio Chiquito, porque no temiesen aquéllos y huyesen; y así se +fué sólo con algunos Morotocos. + +Llegando á la primera Ranchería de los Cucarates halló en ella algunos +Zamucos, que habían venido á visitarle; hablóles el Padre con toda la +eficacia de su espíritu, que era grande, por medio de un intérprete, +haciéndoles un rico presente de cuchillos, cuñas ó destrales y otros +instrumentos para cultivar la tierra. + +No querían éstos admitir el presente, porque los Cucarates se habían +enojado con ellos, como si hubiesen venido á visitar al Padre movidos +del interés, y porque cuanto se les daba á los Zamucos tanto menos había +que dar á los Cucarates. + +No obstante eso, el P. Zea les obligó á que le recibiesen, diciendo que +Dios daría para todos. O fuese por esto, ó porque los Cucarates no se +quisiesen reducir á la santa fe, echó mano del P. Zea un cacique suyo, y +se lo llevaba aparte para matarle, diciendo que ¿á qué fin venía á +engañarlos? + +El santo varón, que no deseaba otra cosa, impidió á sus cristianos que +le defendiesen; mas un valiente Morotoco, no sufriéndole el corazón ver +matar á su vista á aquel Venerable Misionero, con gran valor y denuedo +se le quitó de las manos, diciendo al cacique: + +--¿Por qué quieres matar á nuestro Padre, siendo tan bueno? + +Admirando el P. Zea (no sin dolor suyo de ver perdida la ocasión de la +corona del martirio, que tenía tan próxima) la acción de aquel bárbaro, +que siendo poco antes poco menos que un bruto, ahora era defensor de la +ley divina, y de sus predicadores, no cesaba de dar mil gracias al cielo +y á las Llagas de Nuestro Redentor, cuya sangre era tan eficaz en los +corazones bárbaros é inhumanos. + +Mas no fué del todo inútil esta ida del Padre Zea, porque algunas +familias de mejor condición, se redujeron á San Joseph, y después, poco +á poco, han ido siguiendo su ejemplo las otras. + +«También se pudo aquí informar con individualidad de la nación de los +Zamucos, cuyo cacique le dijo que había en su tierra seis pueblos tan +grandes como el de San Joseph, que entonces constaba de quinientos +indios; y otros seis medianos y menores, muy cercanos unos de otros, y +en todos ellos mucho gentío de la misma nación y lengua; y que no pocos +estaban poblados á orillas de un río grande que corría de Oriente á +Poniente; y añadió el cacique traían guerras continuas con los Tobas, +Caipotourades y otras naciones sus fronterizas, que tenían innumerable +gente; de donde infería ser el Chaco, donde consta haber mucho número de +Naciones; y siendo así se abría por allí puerta para la comunicación más +breve de aquellas Misiones con esta provincia, cosa que siempre se ha +deseado sumamente, aunque no se ha conseguido hasta ahora.» + +Ahora, pues, apartándome un poco de la historia, referiré el viaje, las +desgracias y la muerte de dos Apostólicos operarios, Joseph de Arce y +Bartolomé de Blende, que después de una molestísima peregrinación por el +río Paraguay, arribaron, con no menos envidia de los otros que gloria +suya, al puerto seguro de la eterna bienaventuranza. + +Estos, pues, á los fines de Enero de 1715 salieron del puerto de la +Asunción acompañados hasta la ribera por el gobernador de aquella +provincia y de toda la ciudad, la cual hizo exponer públicamente el +Santísimo en la catedral para que Dios les diese felicísimo viaje. + +Contar, por extenso, los peligros de caer en manos de enemigos, no menos +de Dios que de los españoles, de naufragar en escollos, de encallar en +la arena, de contrariedad de vientos, de tempestades en el agua y en el +aire, sería nunca acabar; parecía que todo el infierno había tocado al +arma y salido del abismo para impedir con todo el esfuerzo posible el +feliz logro de este viaje; y Dios, cuyos juicios, como dijo David, son +un abismo insondable, permitió no se lograse una empresa tan deseada de +tantos pueblos y ciudades. + +El primer contraste que tuvieron fué la perfidia de los Payaguás, que +entreteniéndolos con buenas palabras y con muestras de tener ardientes +deseos de ser cristianos, intentaron sorprenderlos á traición, quitarles +las vidas, así á ellos como á los indios cristianos que los conducían, y +pegando fuego al barco, robar y aprovecharse de la clavazón de hierro; +mas frustrado su impío designio por aviso secreto de algunos menos +inhumanos que había entre ellos; y sin embargo, tuvo osadía para salir +al descubierto contra ellos en sus ligerísimas canoas un cuerpo de +doscientos indios, que, como más abajo veremos, lograron al fin cogerlos +desprevenidos y matarlos á traición. + +Más adelante, los Guaycurús, gente valerosísima, pero jurados enemigos +del nombre de Cristo y de los españoles, en todos tiempos y lugares, +por gran espacio del camino, de día y de noche, les disputaron el paso +con las armas y estuvieron siempre á la mira para ver si podían dar +sobre ellos y apresar el barco, y ó prender ó matar á los pasajeros; y +una vez, á no haberse, por misericordia de Dios, levantado de repente un +viento que llevó la embarcación á otro paraje, hubieran caído +infaliblemente en sus manos, dando en una celada de centenares de dichos +Guaycurús, que, escondidos en el agua hasta la garganta, esperaban para +dar en ellos, á que el barco se pusiese á la bolina para pasar una +estrechura, que por haber bajado la creciente, era muy difícil de +montar. + +Al fin se libraron de sus continuos asaltos á costa de un rico presente +de cuchillos, cuñas de hierro y algunas varas de lienzo, que los pueblos +de los Guaranís enviaban de limosna á la cristiandad de los Chiquitos. + +Finalmente, los vientos, siempre contrarios, les obligaron á caminar á +fuerza de remo; y unas veces por encallar el barco en la arena, se veían +obligados, para que desencallase, á alejarlo, transportando la carga á +la ribera; y otras, dando en los escollos, les hacía andar en continuo +susto y sobresalto. + +A esto se les añadía el cuidado de tomar lengua de los Chiquitos, del +camino y de á dónde caían aquellas Misiones; y los infieles, de +industria, les daban mil nuevas felices que venían á parar, por último, +en burlas y befas; y Dios, cuyos juicios son inescrutables, no permitió +el que se les ofreciese reconocer la playa hacia el Norte, donde el P. +Juan Patricio Fernández había dejado algunas señales, por las cuales se +pudiesen encaminar á la Reducción de San Rafael. + +Y así, navegando á todas partes por el río en afán continuo, sin tomar +reposo ni descanso, gastaron cerca de siete meses hasta mediado Agosto; +pero no sufriéndole el corazón al celosísimo P. Arce que se frustrase +aquel viaje y tantas fatigas como habían sucedido los años pasados, tomó +una resolución que sólo la pudo excusar de temeraria su ardientísimo +celo de las almas, su confianza en Dios y el amor que tenía á estas +Misiones, como primer Apóstol de ellas; y fué que dejada la barca y +escogidos doce indios, los más valientes y fervorosos en la fe, +emprendió el viaje por tierra con ánimo firme de buscar las Reducciones +de los Chiquitos, aunque fuese con peligro de caer en manos de los +bárbaros que le quitasen la vida, ó de morir de hambre y sed por +aquellos desiertos y tierras incógnitas. + +Lo que padeció en aquel camino por espacio de dos meses, cuántas +fatigas, cuántos trabajos y penalidades, para no decirlo con mis +palabras, pondré aquí parte de la relación que hicieron cinco indios de +sus compañeros en aquel viaje. Dicen, pues, así en su relación: + +Cogiendo el Padre su cruz se partió del Mamoré por tierra, acompañado de +cuatro indios, dando orden á los demás que no se partiesen de allí. A +pocos días recibimos un billete suyo, en que nos decía le siguiésemos +los otros ocho, y después de algunos días de camino, por una humareda +que vimos á los lejos, conocimos dónde estaba: y llegados, nos recibió +con los brazos abiertos, pero en todo aquel día no tuvimos qué llegar á +la boca. + +Viendo las angustias y trabajos del Padre, volvimos cuatro al barco, y +tomando algunos víveres, volvimos á buscar al Padre con toda presteza; +hallámosle sólo, porque los demás, no teniendo qué comer, habían ido á +cercar con fuego un conejito. + +Con tantos trabajos y falta de comida y bebida, se había puesto tal, que +sólo tenía la piel sobre los huesos. Fué increíble el júbilo que tuvo +cuando nos vió, abrazándonos, bañados sus ojos en lágrimas. + +Proseguimos el viaje, caminando un día entero por un bosque espesísimo, +y era tal la espesura, que no sabíamos por dónde íbamos. + +Estando el Padre en estas angustias, sin saber qué hacerse ni á dónde +volverse, nos dijo: + +--Hijos, el que estuviere cansado de los trabajos, vuélvase al barco. + +A que respondimos todos unánimes, que estábamos aparejados á seguirle á +donde quiera que fuese; no tuvimos aquel día otra agua que beber sino de +un pantano de malísimo olor. + +Caminamos hacia la costa del río Paraguay, donde habiendo cazado un +ciervo, estábamos, afligidos por la falta de agua, mas cavando uno de +nuestros compañeros un pozo, por gran providencia de Dios, á dos brazas +descubrió una vena de agua. + +Pasamos aquí la noche, y entrando el día siguiente en un bosque muy +espeso, nos fué preciso abrir camino con gran fatiga y sudor hasta salir +fuera de él á campaña abierta. + +Juzgó entonces el P. Joseph que ya nosotros estábamos consumidos y +cansados de tantas molestias y penas, por lo cual nos volvió á decir: + +--El que quisiere volverse, vuélvase en buen hora, que yo estoy +determinado á pasar adelante y á cumplir la voluntad de Dios y de mis +superiores. Uno y más años caminaré por estos bosques si Dios me quiere +conservar la vida hasta llegar al término deseado. Si encontráremos +infieles, nos pararemos entre ellos y les enseñaremos la ley de Dios. + +Tal brío y tal aliento tenía el P. Joseph, afligido de la hambre, sed, +cansancio, y también de la desnudez (porque estando durmiendo junto al +fuego se le quemó su pobre sotana) causándonos no poca maravilla que +estando tan falto de fuerzas, que apenas se tenía en pie, no dudase +llevar adelante, á tanta costa suya, un negocio tan difícil y casi +desesperado. + +Animados con su aliento y brío, nos entramos por un espeso bosque, donde +el santo varón, pasando por las matas y troncos, armados de durísimas +espinas por todas partes, dejaba aquellos andrajos de su sotana que +habían escapado del fuego, cayendo á cada paso sin poderse levantar, con +que era preciso darle la mano. + +De esta manera, con gran fatiga, llegamos á un río, donde recobrados con +algunos peces que pescamos, hicimos alto en donde poco antes había +estado una tropa de infieles. + +Estaba ya tan acabado de fuerzas el P. Joseph, que era muy poco lo que +podía caminar, y entre tanto se pasaron muchos días sin llegar á la boca +sino alguna poca de fruta silvestre. + +Era admirable su paciencia y serenidad de ánimo en estos lances, sin +mostrar el menor sentimiento cuando no tenía qué comer, gastando el +tiempo absorto en Dios; y todas las mañanas, antes de ponerse en camino, +estaba de rodillas largo espacio. + +Hallamos cierta fruta silvestre que sólo nos hacía comer la extrema +necesidad. Algunos exploradores que iban delante descubrieron á lo lejos +una humareda, de que tuvimos todos grande alegría. + +A primero de Octubre hicimos alto á la orilla de un río, donde nos +pudimos reparar con pescado y tortugas que hallamos en una laguna. +Pasamos adelante y nos faltó totalmente la comida y bebida, y no +teníamos qué dar al Padre sino unos palmitos, que primero nos sirvieron +de alimento, mas después experimentamos malignos efectos, causando al +Padre gran dolor de estómago, y una fiera inflamación de las entrañas, +con ardientísima sed. + +En esta enfermedad se le acabaron tanto las fuerzas y se consumió de +manera que creyendo ser ya llegado el fin de su vida, nos suplicó que +le condujésemos á orillas de algún río, y que dejándole allí nos +volviésemos al Paraguay. + +Hallámonos en grandes angustias, no sólo por esto que nos decía, cuanto +porque tenía el semblante más de cadáver que de cuerpo vivo: y queriendo +consolarnos, no pudo proferir palabra por habérsele inflamado la lengua. + +Nosotros, á quienes más dolía la pérdida de la vida del Padre que la +nuestra, dijimos resueltamente que le queríamos seguir en todos +trabajos, y aun perder la vida si fuese necesario. + +Recobróse algún tanto, y dando aliento á la naturaleza el vigor del +espíritu, se puso en camino cayendo y levantando á cada paso; y al +cuarto día, hallando un poco de miel silvestre, se la presentamos al +Padre para apagar la sed. + +Estando uno de nosotros en un árbol, vió una humareda hacia el Poniente, +que habían hecho los indios cristianos del P. Zea al volver de las +costas del río Paraguay, como se supo después; y caminando hacia allá, +quisimos llevar al Padre en una hamaca, porque temíamos mucho que á +pocos pasos se cayese muerto si iba por su pie; mas él lo rehusó +diciendo que quería padecer con nosotros hasta el último instante de su +vida. + +El día siguiente, que era viernes, no hallamos qué comer, y el sábado, +por providencia de Dios, cogimos alguna caza y una tortuga para el +Padre. + +Al fin quiso Dios consolarnos, descubriéndose el camino tan deseado de +los Chiquitos. Increíble fué el júbilo que tuvo el santo varón, no +cesando de dar gracias, y exhortándonos con las lágrimas en los ojos á +que hiciésemos lo mismo, entonó las letanías de Nuestra Señora; y +llegando poco después al lugar donde el día antecedente había dicho misa +el P. Juan Bautista de Zea, nos juntó á todos, y más con lágrimas que +con palabras, nos agradeció tantos trabajos como habíamos pasado por él, +y que toda su vida se acordaría de nosotros. + +Este consuelo se convirtió en pena al reconocer que perdido su santo +Cristo y buscado por todas partes no se pudo hallar, y en toda aquella +noche no pegó los ojos por la pérdida de su Señor, que le había dado +tanto aliento y vigor en aquellas angustias, hasta llegar al término +deseado. + +A otro día tuvimos provisión de agua y pescado, y encontrándonos con +dos cristianos que llevaban el altar portátil del P. Zea, nos +encaminaron allá. Cuáles fuesen las salutaciones y alegrías de estos dos +apostólicos Misioneros al verse juntos, después de tantos trabajos, no +lo podemos explicar; porque más hablaban con los ojos y con los suspiros +que con la lengua. + +Hasta aquí la relación de los indios. + +Apenas llegó el P. Arce á San Rafael, cuando sin tomar algún descanso +para recobrarse, por consejo del P. Superior, se puso en camino hacia la +laguna Mamoré, cuyo camino, aunque más corto, era semejante al pasado. + +Llegado allá hizo las diligencias posibles para encontrar al P. Blende y +el barco; pero fué en vano; porque éste, después de haber esperado mucho +tiempo, se había partido, obligado de la violencia de sus compañeros. + +A este tiempo recibió una carta del P. Vice-Provincial en que le avisaba +que le esperase, porque quería embarcarse. + +Respondióle el P. Arce que se detuviese su Reverencia en San Rafael, que +él en una canoa iría á los Payaguás, de quien por haberse ya ganado su +ánimo y afecto, se prometía que le conducirían á la Asunción, de donde +por Abril del año siguiente, volvería para llevarle. + +No esperó la respuesta el P. Provincial, sino que se puso luego en +camino hacia el Mamoré, acompañado del P. Zea, que después de cinco +meses de trabajosas Misiones en aquellos desiertos, se ofreció á +servirle de guía; y lo que causa más admiración es que estaba resuelto, +si no estuviese pronto el barco del P. Arce, á hacer algunas canoas y +conducir en ellas al P. Vice-Provincial hasta la Asunción, por medio de +tantos peligros y enemigos. + +Mas Dios Nuestro Señor aceptó los deseos del P. Vice-Provincial para +premiarlos, pero no la ejecución, porque hubiera caído en manos de +aquellos bárbaros, que á su antojo le hubieran hecho pedazos. + +Apenas habían caminado treinta y tres ó treinta y cuatro leguas, cuando +cargaron tantas lluvias y hallaron tan profundos pantanos, que no +pudieron pasar adelante, sino con evidente peligro de quedar allí +anegados, como dijeron algunos Guaranís que traían al P. +Vice-Provincial. + + + + +CAPÍTULO XVII + +_Son muertos de los Payaguás los Padres +Joseph de Arce y Bartolomé Blende +y se da una sucinta relación +de sus virtudes._ + + +Después que el P. Arce se apartó del Padre Blende para encontrar por +tierra las Misiones de los Chiquitos, esperó éste dos meses en aquel +paraje resuelto á no partir de allí hasta tener primero noticia de su +compañero; pero dos españoles que estaban con el P. Blende, el uno, +piloto, y el otro capitán de la gente, disgustados mucho antes con el P. +Arce porque les había prohibido la compra de esclavos, comenzaron á +enfadarse de tan larga detención, y con verdaderas ó aparentes razones, +hicieron instancia al P. Blende para que se volviesen. + +Al principio se negó resueltamente, exhortándoles á sufrir aquellas +incomodidades y trabajos por amor de Dios; mas no cesando las palabras, +los lamentos, las quejas y aun también las amenazas de dejarle sólo á la +discreción de tantos bárbaros que habitaban á lo largo de la costa, le +fué necesario condescender con ellos. + +Entendida esta resolución por Quatí, cacique de los Payaguás, se fueron +tras ellos, así él como sus vasallos, con intención de vivir en las +Reducciones de los Guaranís, y hacerse cristianos; mas reconociendo que +entre los suyos había aún algunos, cuyo caudillo era un cristiano +apóstata llamado Ambrosio, que estaban obstinados en vivir á su +libertad, y eran los familiares del demonio y hechiceros, determinó +apartarse de ellos é irse adelante con su chusma en sus canoas, que son +ligerísimas. + +Persuadió también á otros de su nación, confinantes con la ciudad de la +Asunción que siguiesen su resolución, y todos juntos, alegres y +contentos prosiguieron el viaje. + +En este estado se hallaba la conversión de estas almas tan perdidas y +todos esperaban feliz suceso, si el enemigo común no hubiera malogrado +los intentos por medio de aquellos pérfidos apóstatas. + +Alegre, pues, el santo varón, y contento con la ganancia que le parecía +haber logrado, dió fondo al ponerse el sol, junto á una barranca, +llamada Tare, á donde aquellos traidores le vinieron á visitar, dando +fingidas muestras de amor y arrepentimiento. + +El Padre, que no deseaba otra cosa, los recibió con aquel afecto con que +amaba el bien de sus almas, y procuró, con todas las industrias de un +celo Apostólico, confirmarlos en aquellos buenos propósitos. + +Los Payaguás, para disimular mejor su traición, le suplicaron que +llevase su chusma en el barco, que ellos le seguirían en sus canoas. + +Levantóse un viento fresco, y el barco se adelantó tanto á las canoas, +de suyo velocísimas, que apenas en tres días le pudieron dar alcance, +estando continuamente los bárbaros recelosos de que se les desvaneciesen +sus intentos; y por no exponerse á riesgo de perder el lance, se +metieron todos en el barco, con pretexto de que el Padre les diese +alguna comida. + +El primero que entró fué un mancebo llamado _Cotaga_, hijo de un grande +hechicero, al cual tenía el Padre grande afecto, y por ganarle la +voluntad le sentaba siempre á su lado. + +Este, pues, entró y se puso junto al Padre, como solía; otro se puso al +lado de un español que gobernaba el timón, y echando la vista á una +hacha ó destral, que estaba allí cerca, se sentó sobre ella disimulado, +y haciéndose señas el uno al otro, el que escondía la hacha echó mano de +ella con gran destreza, y tirándole al piloto, de un golpe le cortó la +cabeza. + +Al mismo tiempo _Cotaga_ se echó sobre el Padre para que no tuviese +lugar de defenderse; y el otro con un recio golpe le partió por medio la +cabeza, y viéndole aún palpitar, le descargó con más furia el segundo; +luego los otros traidores acometieron á los neófitos, y en poco tiempo +les dieron cruel muerte; y á un indio llamado Francisco Guarayo, que +ayudaba á misa al Padre, le mataron á lanzadas. + +Después, saltando de alegría por esta feísima traición, les cortaron á +todos las cabezas y pusieron tendidos los cadáveres en la orilla de una +isla que allí hacia el río poniendo en medio de todos al del dichoso P. +Blende; pegaron fuego al barco para quitarle la clavazón de hierro; y de +los ornamentos y demás alhajas sagradas destinadas para la nueva iglesia +de los Chiquitos, después de escarnecerlos y ultrajarlos, las hicieron +pedazos, tomando cada uno la parte que le cupo de tan impío botín y +sacrílego despojo. + +No quedaron satisfechos estos enemigos de Dios y de su ley con tan +horrenda traición; antes tomando de ellas más ánimo, instigados del +demonio y de los hechiceros, se previnieron al último acto de la +tragedia con la muerte del P. Arce para apartar de sí á quien les +reprendía sus bestiales costumbres, é impedir juntamente que los de su +nación no abrazasen la santa fé, por lo cual se pusieron á espiar por +dónde había de pasar el Padre. + +Este, pues, no habiendo podido encontrar el barco, habiendo compuesto lo +mejor que pudo una pequeña embarcación, se embarcó en ella con trece +neófitos, sus fidelísimos compañeros en tantos riesgos y peligros, al +principio de Diciembre. + +Caminó prósperamente por muchos días, hasta que llegó á aquella isla en +cuya playa yacían tendidos los cadáveres, y observando que eran cuerpos +recién muertos, saltaron en tierra los indios y reconocieron que eran +sus compañeros. + +Qué sentimiento y lágrimas de consuelo causó en el santo varón el ver +martirizado á su compañero, y por otra parte qué dolor tendría de +haberle perdido, esto más fácil es discurrirlo que explicarlo; abrazóle, +bañóle en lágrimas de santa envidia, y le hubiera de buena gana llevado +consigo, á haber sido capaz de ello la embarcación. + +No sabía aún que Dios le quería dar en breve, con semejante corona, el +galardón de tantos trabajos y fatigas sufridas por acrecentar su gloria +y el bien de las almas. + +Viendo esta carnicería los neófitos, le dijeron: + +--Padre, demos la vuelta, porque los Payaguás están enconados con +nosotros y nos matarán, como lo han hecho con los demás. + +--Eso no--respondió el Padre--porque estamos ya muy distantes: Dios será +con nosotros, pues que por su amor nos hemos puesto en camino. + +Querían, á lo menos los indios prevenir las armas, y nuestros Guaranís +sus mosquetes. Ni aun esto les permitió, diciendo que quería morir por +Cristo, y les exhortó con palabras ardientes á sacrificar á Dios sus +vidas, diciéndoles: + +--Si nuestros trabajos y sudores no han sido suficientes para conducir +al fin deseado esta empresa, lo supliremos á lo menos con la sangre; que +no podían hacer obra más agradable á Dios ni á sí mismos más provechosa, +que perder la vida en testimonio de aquella fe que profesaban; que no +perdiesen aquella corona que se les ofrecía y que tantos andaban +buscando sin tener la suerte de encontrarla; y que se verían en breve +eternamente felices en el cielo, con sólo ofrecer de buena voluntad sus +cabezas á las macanas de los Payaguás. + +Con este razonamiento se animaron aquellos buenos cristianos á no hacer +caso de su vida temporal é imitar el ejemplo y valor del santo +Misionero. + +Pasaron un poco adelante, cuando de repente cayeron en las celadas de +aquellos malvados, los cuales saliendo con presteza al encuentro, al +primer lance aferraron la embarcación y la llevaron á tierra; el primero +que entró en ella fué aquel maldito indio Cotaga, que llegándose al P. +Arce, le sacó á la playa echándole con ímpetu en el suelo y fué menester +muy poco, porque estaba ya consumido de fuerzas y sólo se tenía en pie +en cuanto el aliento y fervor de su espíritu le daban ánimo y vigor; +sacó luego su macana aquel sacrílego infiel, y le dió tan fiero golpe en +la cabeza que le quitó al punto la vida, sin poder decir otra cosa, +sino: + +--Hijos míos, muy amados, ¿por qué hacéis esto? + +A este tiempo en la ciudad de la Asunción el R. P. M. Fr. Joseph de +Zerza, comendador del convento de Nuestra Señora de la Merced, amigo muy +íntimo del siervo de Dios, por haber sido su discípulo en la filosofía, +le vió entrar en su celda y le dijo con tierno afecto: + +--Hijo, encomiéndame á Dios, porque me hallo en grandes angustias. + +Esto sucedió poco antes que le matasen, según el cómputo que después se +hizo; por lo cual el día siguiente ordenó á sus súbditos que dijesen la +misa por su intención; y se vió obligado á descubrirles la causa por el +semblante pálido y descolorido que tenía. + +Después de haber aquellos malvados cometido esta bárbara traición, +dieron sobre los compañeros del P. Joseph, los cuales, movidos ya, de +sus palabras, y mucho más de su ejemplo, se dejaron matar sin la menor +resistencia, haciendo este acto de generosidad y mansedumbre, cuando tan +fácilmente, aunque tan pocos, se podían defender á sí mismos y al Padre +con los mosquetes que traían. + +Mas no quiso Dios que muriesen todos, para que tuviésemos noticia de la +felicísima suerte de estos dos operarios Apostólicos; á algunos, pues, +dejaron con la vida, bien que condenados á esclavitud perpetua. + +Los matadores transportaron el cuerpo del P. Arce á la otra banda del +río, y le entregaron á los Guaycurús, que también habían echado leña al +fuego, y tenido parte en este cruel delito. + +Tomaron éstos el cadáver del santo mártir y se enfurecieron contra él +con grande inhumanidad, hiriéndole con sus lanzas, y sólo desearon +ensangrentarse más cuando ya no había qué maltratar y herir. + +Aquel apóstata Ambrosio, que había sido la causa principal de esta +impiedad, despachó luego algunos de sus cómplices á avisar de lo +sucedido á la gente que iba á Nuestras Misiones de los Guaranís á +alistarse en el número de los fieles. + +Apenas lo supo Quatí, el cacique principal de todos, y el más fervoroso +en el deseo de recibir el santo bautismo, cuando saliendo de sí de +dolor, dió la vuelta con todos sus vasallos para vengar las muertes de +los Padres. + +Los delincuentes, viendo que no se podían escapar de la furia de aquel +valeroso cacique, llamaron en su favor á los Guaycurús; pero con todo +eso los acometió Quatí con grande valor, y á la primera embestida mató +á no pocos de los cómplices; los otros, no pudiendo resistirle, se +entraron huyendo por las selvas, y por mucho tiempo no osaron salir de +ellas; por lo cual todos los días este cacique daba en rostro á los +menos malos con tan enorme delito, diciéndoles que ¿á qué fin habían +quitado la vida á los Padres que tanto bien les hacían y los querían +tanto? que se fuesen á los Mamalucos y viesen si ellos los trataban +mejor. + +Dejaron los traidores en su fuga los ornamentos del altar y otras +alhajas sagradas, que, aunque profanadas y hechas pedazos, las recogió +Quatí para restituirlas, porque todavía mantenía su buen deseo de ser +cristiano; mas éste al fin se desvaneció por haber algunos caciques de +su nación, confinantes con la Asunción, roto las paces con los +españoles. + +Ha sido bien particular la providencia que Dios ha tenido para darnos +noticia de todos estos sucesos. + +Había ya poco menos de dos años que no se sabía el fin de estos dos +Apostólicos operarios, por lo cual estábamos sobre manera afligidos y +desconsolados. + +Creían algunos que, viéndose imposibilitados á volver á la Asunción, se +habían internado por el país á predicar en él la santa ley de Dios; y +era fundamento para este juicio el celo insaciable de entrambos, pues á +donde quiera que se les ofreciese ocasión de predicar, iban aun á costa +de grandes sudores y trabajos; otros discurrían mejor que habían sido +muertos por los Payaguás, ó á lo menos hechos esclavos. + +Y en carta que he visto escrita de la Asunción de 30 de Abril de 1717, +escrita después del castigo de muerte que se dió á los Payaguás dichos, +se decía corría por cierto en aquella ciudad que había muerto sólo el P. +Arce, y al P. Blende le tenían los mismos Payaguás cautivo con algunos +de sus indios, y que al piloto español le habían vendido á los +Guaycurús. + +Quiso Dios al fin consolarnos con noticia cierta del felicísimo arribo +de estos dos Misioneros al puesto de la bienaventuranza, con una muerte +tan gloriosa. + +Fueron, pues, testigos de vista de todo lo sucedido, cuatro cristianos, +compañeros del P. Arce, cuyos nombres eran: Joseph Mazzabis, Jacinto +Poquibiqui, Pablo Tubarí y Pedro Melchor Guarayo, que habiendo estado +esclavos de los Payaguás, fueron rescatados por los Padres en el primer +viaje, y en este los había llevado consigo el Padre para intérpretes de +aquella lengua. + +Estos ahora también quedaron esclavos segunda vez de los Payaguás. + +Los cuatro, pues, con una india, de nación Asionés, también esclava, por +el mes de Enero de 718, se salieron de entre los Payaguás, con pretexto +de ir á buscar algunas frutas silvestres, llamadas motaquís, y +dejándolos descuidar, cogieron dos canoas y se dieron á la vela, vogando +con la fuerza que les daba el deseo de la libertad y el temor de ser +alcanzados de sus cruelísimos dueños. + +Navegaron cosa de doscientas leguas hacia la laguna Mamoré, donde, +dejadas las canoas, se metieron por la espesura de los bosques para no +caer en manos de los Guaycurús; y tomando el camino hacia el pueblo de +San Rafael de los Chiquitos, consumidos de los trabajos y de la hambre, +llegaron, con mucha dificultad al dicho pueblo, y dieron las noticias +que yo aquí he referido. + +Ya es tiempo de dar alguna noticia de estos dos celosísimos Misioneros +para ilustrar esta historia con la relación de su vida y virtudes, bien +que será con toda concisión. + +Nació el P. Joseph de Arce á nueve de Noviembre del año de 1651, en la +isla de la Palma, una de las Canarias. + +Sus padres, no menos ilustres en la sangre que en la piedad, le criaron +en el santo temor de Dios y devoción á la reina de los Ángeles; y +descubriendo en él una índole que prometía grandes esperanzas para los +adelantamientos de su familia, le enviaron en edad tierna á la +Universidad de Salamanca, donde con la cultura de las ciencias se +hiciese apto para conseguir alguna dignidad eclesiástica ó secular, +según el estado que eligiese. + +Mas Dios Nuestro Señor que muchísimas veces se vale de los intereses +humanos, para lograr mejor el fin de su eterna providencia, se sirvió de +la ida de nuestro Joseph á aquella Universidad para llamarle á la +Compañía y después al Apostolado en las Indias. + +Ponía empeño en el estudio de las letras, con la mira siempre á lo que +el mundo promete y después no cumple; pero como más por disposición +ajena que por voluntad propia, había puesto sus esperanzas en las cosas +caducas y perecederas, tuvo poco que hacer en él el desengaño; pues +considerando los innumerables que llenos como él de esperanzas se habían +alistado en las banderas del mundo y no habían alcanzado más premio, +después de sus trabajos y fatigas, que quedar desvanecidos y burlados +sus intentos, se persuadió á que lo mismo le sucedería á él, si mal +aconsejado tomase su partido; pero que si ofreciese sus sudores y +trabajos á Dios en el camino de la virtud, lograría, por premio, la +gloria. + +Estas y otras reflexiones le alumbraron no poco el entendimiento, y +encendieron la voluntad en el amor á las cosas del alma, de Dios y de la +eternidad, hasta que labrando interiormente el Espíritu Santo con su +gracia en su corazón este desengaño, le trocó totalmente en otro hombre; +y así, resuelto á ser religioso, se sintió llamar eficazmente á la +Compañía; y como ya estaba descarnado de las cosas del siglo, fácilmente +obedeció á las inspiraciones del cielo, y recibido en la Compañía en el +mismo Colegio de Salamanca, á los 3 de Julio de 1669, pasó luego á tener +su noviciado en Villagarcía. + +Apenas nuestro novicio puso el pie en aquella santa casa, cuando, como +árbol escogido, trasplantado junto á las corrientes de las aguas de la +gracia, comenzó á dar frutos de todas las virtudes. + +Estaba entonces en los dieciocho años de su edad, y era de natural +ardiente y vivo; mas sujetó y rindió tanto esta viveza desde los +primeros meses de noviciado, que no dejó pasión que no domase, regla que +no observase, virtud que no practicase, ajustándose muy desde luego +perfectamente al modelo y nivel de nuestras constituciones. + +Cumplido tan santamente su noviciado, pasó á los estudios mayores, donde +juntando el fervor y devoción con las ciencias, concibió ardientes +deseos de consagrarse á Dios más estrechamente en las Misiones de las +Indias y seguir más de cerca las pisadas del glorioso apóstol San +Francisco Xavier. + +Para el cumplimiento de sus deseos le ofreció ocasión muy oportuna la +venida á Europa del P. Cristóbal de Altamirano, Procurador general de la +provincia del Paraguay, á cuyo cargo estaba llevar sujetos de la +Compañía que conservasen y dilatasen la fe en aquellas dilatadas +provincias. + +Consultó primero este negocio en la oración con Dios y con su grande +abogado San Francisco Xavier, y luego manifestó sus deseos á los +Superiores, pidiéndoles con mucha instancia le diesen licencia para +pasar al Paraguay. + +Nuestro Padre general Juan Pablo de Oliva, sabiendo la santa y loable +costumbre de las provincias de España, en no retener en Europa los +sujetos que Dios escoge para predicadores de su santo nombre en el Nuevo +Mundo, remitió la licencia á arbitrio del P. Provincial de la provincia +de Castilla, que á la sazón lo era el P. Pedro Jerónimo de Córdoba, á +quien pareciéndole ser el hermano Arce joven de quien se podía esperar +mucho fruto en la conversión de los indios, por su modo de vida ajustada +y conforme al espíritu de la Compañía, sin haber jamás descaecido un +punto en la carrera de la perfección, aun en el tiempo más peligroso de +los estudios, le destinó luego prontamente para esta provincia. + +Llegó á Buenos Aires el año de 1674, habiéndose portado en toda la +navegación con grande ejemplo y edificación; y fué tal el que dió de su +porte religioso en aquel puerto, que he oído á un sujeto, que ahora es +de la Compañía y entonces era seglar, que no se cansaba de mirarle +cuando salía fuera del colegio y se iba tras él sin acabar de admirar su +silencio, recogimiento y compostura exterior y una modesta alegría que +manifestaba en su rostro el espíritu del Señor, de que estaba lleno su +corazón. + +Cuál fuese después en las Indias, no me parece lo podré declarar mejor +ni con prueba más cierta y convincente, que con el universal sentir de +toda esta provincia, que le acomodó aquellas palabras _copiossisime +Sanctus_, con que San Agustín epilogó las virtudes de su grande amigo +San Paulino, fundado este concepto tan alto en el grande celo, humildad +profundísima, ardientísima caridad, trabajos apostólicos, desprecio de +sí mismo y de su vida y otras heroicas virtudes, que conservó +invariablemente en el largo espacio de cuarenta y uno ó cuarenta y dos +años que aquí gastó en servicio de Dios y provecho de las almas. + +No repetiré aquí sus fatigas en las provincias de Chiriguanás, de +Chiquitos y de los Guaranís y en el descubrimiento del río Paraguay, las +conversiones que allí hizo, las iglesias que fundó, las repetidas veces +que estuvo en peligro de perder la vida, el trabajo en aprender con +excelencia tantos bárbaros y diferentes idiomas, Chiquito, Quichuo, +Guaraní, Chiriguaná y Payaguá; sus continuas tareas en provecho de las +almas y aun de los cuerpos de los infieles y neófitos, las grandes y +molestísimas persecuciones que por esta causa padeció, hasta llegar á +ser mortificado y reprendido públicamente como hombre sin prudencia y +sin juicio. + +Sólo diré algo de otras virtudes suyas; y en primer lugar se ofrece +luego á la vista aquella admirable concordia que tuvieron en el Padre +Joseph de Arce los empleos de Marta y María; esto es, la vida activa y +la contemplativa, las ocupaciones exteriores en servicio y ayuda de los +prójimos, y la interior y estrecha unión con Dios. + +Lloran continuamente los Misioneros y se desconsuelan mucho viendo que +después de haberse empleado todo el día en provecho de los neófitos, sin +tener el menor descanso, después, entrada la noche, apenas pueden +recogerse á solas con Dios un rato. + +Mas el P. Arce, después de sus ordinarias ocupaciones en ayuda de los +prójimos, luego que se ponía en presencia de Dios en la oración, estaba +tan dentro de sí, que todo lo que no era Dios lo dejaba lejos de sí; y +sé de persona fidedigna, testigo de vista, que le veía orar delante del +Santísimo Sacramento, que observaba en el Padre tan devota compostura, y +tal inmovilidad de cuerpo y de sentidos, que le compungía no poco y +ayudaba para atender con mayor devoción á este santo ejercicio; bien que +su orar y estar en la presencia de Dios, no se reducía á horas +determinadas, sino que jamás perdía de vista aquel infinito bien, de +suerte que estaba todo en lo que hacía, y todo en aquél por quien lo +hacía, no solamente obrando por amor sino amando en el mismo obrar; y +cualquiera que fijaba en él los ojos lo conocía manifiestamente. + +Por tanto, no conociendo él en todo el mundo, belleza digna de amar, ni +bondad á qué aficionar aún el más mínimo de sus deseos, sino mirando en +sólo Dios, que era siempre para él todo lo amable por su belleza y todo +lo apetecible por su bondad, se olvidó y perdió de vista todas las cosas +de la tierra y aun á sí mismo; cátedras, púlpitos y cualquier otro +oficio honorífico de los que tal vez suelen estimar los menos +desengañados en el pequeño mundo de la religión, eran para el P. Arce +cargas insufribles, y por eso, como vimos, no acabó de llorar y de hacer +instancias á los Superiores, hasta que le descargaron de la ocupación de +leer las Facultades mayores en la Real Universidad de Córdoba de +Tucumán. + +Y para que más pleno concepto se haga de lo que se despreciaba á sí +mismo, referiré sólo un caso, digno singularmente de tenerse en eterna +memoria, y lo he sabido de sujetos de la Compañía, que fueron testigos +de vista. + +Tenía aventajado talento de púlpito el Padre Joseph, y por esto se le +había encargado predicase sobre las virtudes de su grande apóstol San +Francisco Xavier á un lucido y numeroso auditorio en la ciudad de +Córdoba, en el día de la fiesta del santo, que aquí se guarda de +precepto; mas el Padre, á quien resultaba no poca honra de aquella +función, la quiso convertir toda en provecho propio; por tanto, subiendo +al púlpito; se volvió al Ilmo. Sr. Obispo de Tucumán, D. Fr. Nicolás de +Ulloa, de la esclarecida orden de San Agustín, y excusándose con +protesta de que no tenía habilidad para componer ni decir cosa buena, +explicó, con períodos mal formados y peor dichos, algunos puntos de la +doctrina cristiana; y no paró aquí su propio abatimiento y desprecio, +pues lo que el Padre empezó de su voluntad, otro lo acabó, sin que él lo +pensase, con burla; porque cierto mozo, discípulo suyo en la filosofía, +saliendo pocos días después al teatro público en traje de bufón, +representó al vivo aquella misma acción del púlpito, glosándola de +manera que movió á, risa á los circunstantes, con no pequeño desdoro y +desprecio del P. Arce. + +Estuvo éste tan lejos de sentirse de aquel desmán de su discípulo, que +antes, alegrándose sumamente, le dió muchos abrazos y agradecimientos á +su injuriador, de lo cual él no poco se compungió, y fué en adelante +perpetuo panegirista de sus virtudes. + +El vestido que usaba era tan vil y despreciable, y la sotana tan pobre y +remendada, que el mendigo más miserable no pudiera vestir más +pobremente. Su comida, tan parca y mal guisada, que ni aun los bárbaros, +que viven como brutos en las selvas, la hubieran podido aguantar tan +largo tiempo; y pasó por las manos de muchos una calabaza, que le servía +de olla, escudilla y vaso; de ordinario pasaba con maíz, sin otro +aderezo que el que de suyo tiene este desabrido manjar, cocido en agua, +y cuando sus enfermedades le obligaban, añadía un pedacillo de carne mal +asada. + +Concluiré el elogio de este varón Apostólico con un acto que por ventura +es el más digno de saberse y que él sólo bastaba para contarle entre los +heroes de esta provincia; para cuya inteligencia me es preciso tomar la +relación de más lejos. + +Habíase roto, no sé por qué causa, la antigua paz y amistad entre los +indios Guaraníes y la nación de los Guanoás; los ánimos de éstos +estaban tan exasperados, que habían jurado de no dejar con vida á +cualquier Guaraní que cayese en sus manos; ni paraba aquí el daño de +estas enemistades, sino que amenazaban también la total ruina y +destrucción de la floridísima cristiandad del Uruguay y Paraná; porque +los Guanoás no permitían que los cristianos, para la manutención de sus +pueblos, que no usan otra comida que carne, pasasen el Uruguay á hacer +provisión de vacas, de que solían juntar veinte ó treinta mil cada año +en las vastísimas campañas que están á orillas del mar Atlántico; por lo +cual la hambre y carestía afligía muchísimo á la gente de las +Reducciones. + +Nuestros Misioneros habían usado de muchos y eficacísimos medios para +apagar toda malevolencia y odio entre las dos naciones y reducirlos á su +antigua amistad, pero todo había sido en vano. + +Quisieron, lo primero, probar si podían convertir á la santa fe á los +Guanoás; pero ellos lo rehusaron obstinadamente, dándoles por respuesta +la misma razón porque los Jarós eran perdidísimos idólatras; conviene á +saber, que el Dios de los cristianos sabía tanto, que no le era nada +oculto, y por ser inmenso estaba en todos lugares mirando lo que en +ellos se hace; que no querían tener un Dios que tuviese tanta ciencia y +los ojos tan abiertos; que en sus bosques y cavernas vivían ellos con +más paz y libertad sin tener un síndico ni juez continuo de sus +acciones. + +No aprovechando este medio, se tomó otro expediente que sólo parecía más +concerniente al intento y fué comprar la amistad y benevolencia de la +nobleza Guanoá con algunos presentes de cosas ordinarias entre nosotros, +mas entre ellos muy apreciadas. Pero ni aún de esta manera se pudo +reducir su obstinación á tratado de paz y concordia. + +Entre tanto crecía la carestía, lloraban los pueblos y se podía temer +con fundamento que la peste ó la desesperación destruyese aquella +ilustrísima iglesia. Viendo esto el P. Arce, se ofreció á ir en persona +á hablar á los principales caciques de los Guanoás y arriesgar su vida +para rescatar de aquellas miserias las ánimas y los cuerpos de tantos +millares de cristianos y arrojarse á la furia de la tempestad, para que +con sola su muerte se serenase del todo. + +Y en la realidad se tenía por cierto había de perder la vida, por las +manifiestas señales del odio que nos tenían los Guanoás; por lo cual los +nuestros, al darle los últimos abrazos á la despedida, le lloraban como +si de cierto fuese á morir. + +El, con una serenidad de rostro imperturbable, se puso en camino, +pidiendo á Dios aceptase su vida en sacrificio de placación y paz, ó de +la manera que más le agradase á su Majestad, y le fué necesario padecer +semejantes trabajos, á los que toleró en su viaje á las Misiones de los +Chiquitos. + +Los bárbaros, admirando la generosidad y grandeza de su ánimo, ó ya +fuese por su virtud, de que ellos también hacían grande aprecio, ó por +la destreza y eficacia de sus agencias, ajustó por fin tan difícil +negocio, se estableció la antigua y mutua paz entre ellos y se remedió +la necesidad y hambre de tantos pueblos. Falleció este incomparable +varón por el mes de Diciembre de 1715 en edad casi de setenta y cinco +años, cuarenta y seis de religión y veintinueve de profesión de cuatro +votos que había hecho á los 15 de Agosto de 1686. Fué un trienio Rector +del colegio de Tarija, en que promovió mucho la observancia y religiosa +nuestros ministerios. + +Dejemos ya á este admirable varón y pasemos á dar alguna noticia de su +apostólico compañero. + +Nació, pues, el P. Bartolomé Blende á 24 de Agosto de 1675 en la ciudad +de Bruxas, una de las principales del condado de Flandes, de padres +nobles. + +Era dotado de excelente ingenio, y para lograrle, empezó á estudiar en +su patria las letras humanas y alguna cosa de filosofía; mas llamado de +Dios á aprender en la Compañía de Jesús la sabiduría del Evangelio, no +tuvo mucho trabajo en obedecer, pues aun en medio de los peligros del +mundo, vivía con mucha religión y piedad. + +Habiendo vivido en su provincia de Flandes cerca de quince años, alcanzó +de nuestro Padre general Miguel Ángel Tamburini licencia para pasar á +las Indias, cosa que por largo tiempo había deseado. + +Pasó de Flandes á Madrid, donde en su Colegio imperial esparció en breve +el olor de su santidad y virtud, y formaron todos universalmente un +concepto extraordinario de que era varón apostólico y dotado de aquellos +talentos que son necesarios para las Misiones de las Indias; por lo +cual, mucho tiempo después de su partida, duró allí fresca la memoria de +sus virtudes. De Madrid fué á Cádiz, donde se embarcó á 2 de Marzo de +1710 en los navíos que salían para el puerto de Buenos Aires en +compañía de otros ochenta y nueve jesuitas de varias naciones, pero +todos de un mismo espíritu, que los conducía de Europa á la América á +las fatigas y penalidades de las trabajosas Misiones del Paraguay y +Chile. + +Mientras el día siguiente navegaban viento en popa, se levantó una +espesa niebla, y cubiertos de ella se acercaron tres navíos holandeses, +los cuales con grande estrépito y ruido de batalla los arrestaron, +disparándoles un tiro de artillería y estuvo á pique de haber un combate +sangriento de ambas partes, defendiendo los unos sus haberes y las +grandes esperanzas con que se habían embarcado, y los otros, esperando +hacerse ricos con un cuantioso despojo; mas como los españoles al cargar +sus navíos de registro, no observen la común medida del peso que á +proporción del buque se debe cargar, sino que meten más géneros de los +que caben, añadiéndose á esto la gruesa cantidad de provisiones para +seis ó siete meses, de ahí nace ir tan hundidos en el agua, que sólo +llevan fuera lo que es preciso para que se mantengan en ella, quedando +inútil la más de la artillería para pelear, por ir las andanas dentro +del agua. + +Por esta causa, juzgando cuerdamente los capitanes que era menos mal +rendirse que pelear, pues rindiéndose tenían esperanza, que por la +protección de la reina de Inglaterra, de quien tenían pasaporte, se les +volvería la mayor parte de sus haciendas, echaron banderas; y aunque lo +contradijeron los marineros y los pasajeros gritasen protestando que se +ponían á manifiesto peligro sus personas y caudales, se rindieron +totalmente. + +No es fácil de decir con qué algazara y furor entraron los vencedores en +los navíos, que despojando á los oficiales y pasajeros los trataron con +un modo muy extraño y cruel, registrando los pechos aun á los mismos +capitanes con instrumentos sútiles de hierro para ver si por ventura +habían escondido en el seno algunos pedazos de oro ú otra cosa preciosa. +Lo que pareció tan mal, aun á los senadores y magistrados de Holanda, +que llamando á los capitanes holandeses á Amsterdam á dar razón de sí, +les privaron y depusieron de sus oficios. + +Los nuestros, pues, á quienes la sotana de la Compañía hacía dignos de +peor tratamiento en el juicio de los herejes, fueron de ellos muy +maltratados, quitándoles á todos su ropa y lo demás, y echándolos en el +lugar peor y más desacomodado de las naves, con sólo el mantenimiento +preciso para no morir. + +Entre tanto los vencedores banqueteaban y se regalaban muy festivos con +la provisión que habían hallado en los navíos, mas á costa de los +vencidos todo; porque tomados del vino y brevajes que hacían, salían tan +fuera de sí, que á manadas andaban discurriendo por todas partes, de +popa á proa, tomando por entretenimiento y placer escarnecerlos á todos +con mofas injuriosas, con visajes ridículos, y tratándolos tan +infamemente, como si fuesen una vil canalla de turcos. + +También los nuestros mantenían á su costa gran parte ó la mayor de esta +fiesta; porque como echando mano de ellos les registrasen aun los más +secretos senos, y hallasen en el lugar de joyas cilicios, cadenillas y +disciplinas, montando en cólera por verse burlados, les sacudían +reciamente con ellas; otras veces, como queriendo usar con ellos de +misericordia por verlos pálidos y consumidos de tantos trabajos, les +ofrecían unos grandes vasos llenos de licores suyos propios; y si por +modestia ó por otra causa rehusaban llegarlos á los labios, les +obligaban á ello con la pistola en la mano. + +En tantas y tan duras aflicciones, que les duraron desde 26 de Marzo +hasta 6 de Abril era el P. Blende el consuelo y alivio de todos, y con +su afabilidad y cortesía se ganó la voluntad del capitán holandés, con +que pudo alcanzar algún alivio para sus hermanos, hasta que dieron fondo +en Lisboa el domingo de Lázaro en la tarde. + +En aquella ciudad, á donde había llegado la fama de lo sucedido habían +ya prevenido el insigne colegio de San Antonio y el Noviciado algunas +lanchas en que salieron á recibir á los nuestros, y con el mayor cariño +y amor que es imaginable, les procuraron reparar de los trabajos +pasados, y por todo el tiempo que allí se detuvieron usaron con ellos de +todas aquellas finezas de caridad que son tan propias y antiguas en +aquella observantísima provincia de Portugal. + +No pudo el P. Bartolomé de Blende gozar de estas caritativas +demostraciones, porque á las repetidas instancias del ilustrísimo señor +D. Pedro Levanto, arzobispo de Lima, á quien en Lisboa no quisieron +dejar los holandeses por ser persona de tanta distinción, fué preciso le +ordenasen los Superiores fuese acompañando á su ilustrísima hasta +Holanda; para lo cual, disfrazado en traje de secular porque vestido de +Jesuita no le permitieron ir los holandeses, pasó á Amsterdam, no sin +conocido provecho de muchos de los mismos holandeses, ocultos católicos +á quienes en secreto confesó y exhortó á mantenerse constantes y firmes +en la fé. + +Puesto, finamente, en libertad aquel prelado volvió con él á Sevilla, +donde á 15 de Agosto de 1711 hizo la profesión de cuatro votos. + +De aquí se partió otra vez á Cádiz sin querer recibir ninguno de los +riquísimos presentes que el ilustrísimo señor Levanto le ofrecía, en +agradecimiento de lo mucho que había cooperado con los ministros de la +república de Holanda para que su ilustrísima fuese restituído á su +libertad. + +Sólo admitió unos libritos de devoción, útiles para introducir, aun en +gentes de poca ó ninguna conciencia, sentimientos de piedad cristiana, y +para aumentar la estima y reverencia de la reina de los Ángeles, de +quien era devotísimo. + +Hízose á la vela á 27 de Diciembre del año mismo de 711. Y aun en esta +segunda navegación fué con sus compañeros apresado de los ingleses, que +disparando una bala de artillería para pedir bandera, dió el golpe muy +cerca del lugar donde venía el P. Blende, que con los demás se prevenía +para la muerte, caso que se llegase á rompimiento, para que á toda +priesa se prevenían las armas; y aun en este caso, en que turbados todos +con el peligro de muerte, andaban en continuo susto y sobresalto, él, +con una serenidad de rostro angelical, después de haber echado á todos +los Jesuitas y otras personas de su posición, hombres y mujeres, que se +habían refugiado á la Cámara de Santa Bárbara, la absolución general, se +puso muy despacio á oir las confesiones de algunos que se pudieron +confesar. + +A este tiempo se reconoció ya que los agresores eran ingleses, con que +viniendo ellos á nuestra capitana, se les hizo demostración del +pasaporte de la reina Ana que traía, y dejaron pasar libres las naves. + +Caminóse después con varia fortuna, y al P. Bartolomé le encargó el P. +Procurador general, Francisco Burgués, el cuidado de los novicios, como +lo había hecho el tiempo que estuvieron detenidos en Cádiz, y mostró +siempre con ellos entrañas y ternura de verdadera madre, no sólo en su +aprovechamiento espiritual, sino aun en el alivio corporal; de suerte +que para estar más pronto á socorrerlos en sus necesidades, renunció la +comodidad de venir en la cámara de popa, y quiso vivir con ellos en la +de Santa Bárbara, lugar incomodísimo y de que rarísimas veces salió para +repararse con el viento fresco en la plaza de Armas, contento sólo con +las delicias y conortes del cielo, que jamás le faltaban, gastando lo +más del tiempo en contínua y estrecha unión con Dios. + +Llegado á Buenos Aires á 8 de Abril del año siguiente de 712 y esperando +allí algunos pocos meses las embarcaciones de las doctrinas, pasó en +ellas, con otros cuatro de sus conmisioneros, por orden del P. +Visitador, Antonio Garriga, á las Misiones de los Guaranís, no sin dolor +y sentimiento de sus novicios, que deseaban gozarle por más largo tiempo +y tener á la vista un ejemplar perfecto de Jesuita indiano, para copiar +en sí aquellas tan grandes y tan excelentes virtudes que son necesarias +á quien en país tan extraño y entre gente tan bárbara, por naturaleza y +por los vicios, debe ejercitar el oficio de la predicación Apostólica. + +Lo que obró después en servicio de Dios y de las almas en aquellas +Reducciones no se puede decir fácilmente; pero se puede conjeturar +bastantemente, de que entre tantos, por otra parte dignísimos, fué +escogido por compañero del Apostólico P. Arce para ir al descubrimiento +del puerto de los Itatines, por donde se hiciese escala para la +comunicación con las Misiones de los Chiquitos, y para observar la +voluntad de las naciones cincunvecinas á la ley de Cristo, en cuya +empresa felizmente murió. + +Hombre verdaderamente de virtudes y talentos, de que se esperaba mucho +para la exaltación de la fe, si Dios, que desde el cielo ordena las +cosas de la tierra, muy al revés de lo que alcanzan nuestros cortos +juicios, no hubiera privado de él al Paraguay, poco después que se le +dió y llamádole á recibir el descanso eterno cuando estaba con fuerzas y +vigor para trabajar por muchos años. + +Murió el año de 715; no se sabe el día, pero se cree fué su muerte á los +últimos de Noviembre, en edad de 40 años y 21 de religión, en que había +entrado á 1.º de Octubre de 1694. + + + + +CAPÍTULO XVIII + +_Fúndase una Reducción nueva y el +P. Juan Bautista de Zea emprende +la Misión de los +Zamucos._ + + +Ya es tiempo de que volvamos á atar el hilo de la historia, interrumpida +con esta larga, bien que útil digresión, y en primer lugar á dar una +vista á la Reducción de San Juan Bautista, para pasar después á hablar +por extenso de las trabajosísimas Misiones que en estos años emprendió á +gloria de Dios y bien de las almas, el Apostólico P. Juan Bautista de +Zea. + +Ya dijimos en el capítulo XVI cómo para suplir la falta de sujetos se +habían extinguido dos pueblos, y el uno de la advocación de San Juan +Bautista; mas por este tiempo se volvió á fundar otro con la misma +advocación. + +Habíanse, pues, agregado á San Joseph buen número de Morotocos y Quíes, +y para mantener tanta gente era el terruño algo estéril, y cortas las +cosechas; por lo cual era necesario dividir aquel pueblo y buscar en +otra parte lugar para fundar en él otro nuevo. + +Trece leguas de San Joseph, hacia Levante, había una campaña llamada el +Naranjal, estéril, no tanto por infelicidad de la tierra, cuanto por no +haber quien la cultivase. + +De común consentimiento escogieron, entre los otros, este paraje los +neófitos, y tomó luego habitación en él la gente de cuatro naciones y de +otros tantos idiomas, Boros, Penotos, Taus y Morotocos, poniendo por +nombre á aquel pueblo San Juan Bautista; y para esto se atendió tanto á +que tuviesen cómodamente con qué pasar la vida, cuanto á que en bárbaros +nuevos en la fe, viniendo muchos en número y envejecidos en los vicios, +es cosa de increíble trabajo quitarles las malas costumbres, hacerlos +olvidar las antiguas supersticiones y reducirlos á la estrechez de la +ley y vida cristiana; y como decía graciosamente un Misionero, son ellos +tan niños, sin uso de razón que para criarlos con vida de hombres +racionales, es necesario estar en continuo ejercicio de todas las +virtudes, en especial de la paciencia, del celo, agrado y de aquella que +todo lo obra, la caridad, sufriéndoles infinitas impertinencias y +necedades, acomodándose á su modo y transformándose en cada uno de ellos +para ganarlos y conducirlos todos á Dios. + +Encargóse este nuevo pueblo al P. Juan Bautista Xandra, sardo de nación, +el cual procuró, con todo el fervor de su espíritu, que la gente +fabricase sus Ranchos y labrase la tierra, de suerte que volviendo de +allí á poco el Padre Zea de los Zamucos, con no tan buen suceso como +esperaba, se consoló no poco con lo que vió en el nuevo pueblo de San +Juan, y tomó ánimo para arriesgar de nuevo la vida en la empresa de los +Zamucos. + +Esta conversión de Zamucos es aquella obra que emprendo ahora escribir, +en que por haber sido la última de este obrero evangélico; así como el +sol en su horizonte, cuanto más precipitado corre al ocaso, tanto se +muestra más luminoso y bello, así este sol apostólico echó el resto de +su incomparable caridad cuando más cercano á su muerte; y aunque +consumido, no menos de los años que de los trabajos, tuvo tantas +fuerzas y aliento, que pudo llegar á plantar triunfante la bandera de +Cristo en país inaccesible, no tanto por la barbaridad de sus moradores, +cuanto por su sitio natural; bien que después, por los inescrutables +juicios de Dios, cometida á otros aquella grande obra, se frustraron por +algún tiempo tantas fatigas, y las esperanzas concebidas de penetrar por +aquí á las vastísimas provincias del Chaco. + +Fortalecido, pues, su espíritu con largas oraciones y súplicas á Dios +Nuestro Señor para la feliz conducta de aquel negocio, se puso en camino +para los Zamucos por Julio de 1716, acompañado de cien neófitos, y á +pocas leguas se le opuso el infierno con horribles tempestades en el +aire, torbellinos de agua y viento, crecientes de ríos y otras mil +incomodidades; de manera que en andar cosa de catorce leguas, gastó +diecinueve días, mas no sin algún fruto; porque dando una ligera corrida +á registrar algunas Rancherías de los Tapuyquias, ya asoladas, halló +allí treinta almas que perseveraban aún en las tinieblas del gentilismo; +y ganadas para Cristo, las despachó al pueblo de San Joseph. + +Alegre con esta ganancia impensada, pasó adelante, y á pocas leguas +encontró con un bosque de diez leguas de largo, horrible á la vista, y +tan difícil de penetrar por él, que nunca le había visto semejante en +todas sus correrías. + +Lo que aquí hizo y padeció, con ningunas palabras lo podré mejor referir +que con las que el mismo P. Zea se lo escribió al P. Vice-Provincial +Luis de la Roca: + +«Los indios (dice) no obstante que desconfiaban llegar al cabo, +comenzaron á trabajar y á desmontar la espesura; mas á la mitad de ella +desmayaron totalmente y se resolvieron á dejarla, y tuve por milagro el +poder detenerlos; y para animarlos á llevar al cabo lo comenzado, me +puse yo á la frente con una hacha en la mano, á veces con el azadón y +otras llevándoles agua para refrigerarlos de los incendios del +ardientísimo sol que hacía, y de esta manera, con el favor de Dios, en +diecinueve días de trabajo, se acabó de romper el bosque. + +»Mas lo que se hacía insufrible era el no tener de día ni de noche +treguas de las sangrientas molestias de infinitos mosquitos y tábanos de +varias especies, molestísimos, cuyos aguijones nos desfiguraron +sobremanera y nos duraron por mucho tiempo las señales. + +»Puse por nombre á este bosque el Purgatorio, para que quien los años +siguientes viniere á este país en busca de almas, sepa cuánto le han de +costar.» + +Hasta aquí el P. Zea. + +Abierto finalmente el camino salieron á campaña rasa, donde no hallaron +cosa de comer el Padre ni sus compañeros para repararse de los trabajos +pasados, porque no había en aquel lugar ninguna caza ni laguna de +pescado, ó alguna colmena, como hay por otras partes. + +Sólo había gran copia de agua estantía en las lagunas, y algunas raíces +duras y tan amargas como la hiel, y de éstas no en mucha abundancia; por +esta causa perdió las esperanzas de llegar al término de su viaje, +porque fuera de lo dicho, habían también con los trabajos caído enfermos +no pocos de los neófitos, y los demás apenas se podían tener por la +falta de alimento. + +Con todo eso pasó adelante, á dos jornadas distante de la última +Ranchería de los Cucarates, le suplicaron algunos Orerobates y Morotocos +torciese algún tanto el camino y fuese á tres Rancherías de su nación á +reducir á aquellos sus paisanos al conocimiento del Dios verdadero. + +Condescendió con ellos de buena gana el santo varón, y dando orden al +resto de su comitiva que le esperasen junto á los Cucarates con solos +algunos pocos dió la vuelta hacia las dichas Rancherías, y en menos de +dos días entró en aquellas tierras donde no halló ni aun una sola alma, +porque la carestía había obligado á los paisanos á esparcirse por los +bosques en busca de comidas; por tanto, fueron tras ellos los cristianos +sin perder tiempo; mas los infieles, juzgándolos, ó enemigos ó indios +Chiquitos, de quien se temen en gran manera, huyeron, hasta que +desengañados, por haberse dado á conocer los nuestros, se pararon. + +Pero fué en vano hablarlos de que se hiciesen cristianos, porque no +venían bien en abandonar su nativo suelo y tomar casa en otro paraje, y +de otra manera no podían ser doctrinados en las cosas de la fe y +admitidos al santo bautismo; por cuya razón, viendo el P. Zea que no era +aún llegado el tiempo para su conversión, dió la vuelta en busca de sus +compañeros; mas no le salieron en vano sus fatigas, porque corriendo por +algunas Rancherías ya desiertas, halló allí poco más de setenta almas +que redujo con facilidad á la fe, y dejándolas al cuidado de algunos de +sus neófitos que las guiasen y condujesen hasta San Joseph, alegrísimo +el siervo de Dios de haber en tres días sacado de las garras del demonio +tantos infieles, llegó junto á la última Ranchería de los Cucarates, +donde le esperaban sus compañeros, á los cuales el espíritu maligno +había puesto en el corazón tal desesperación del éxito feliz de aquella +empresa, que por más que los animó no pudo jamás conseguir con ellos que +pasasen adelante; y ¿qué podría hacer él solo si faltaba por romper otro +bosque semejante al pasado? + +Detenerse aquí, y con el ayuda de otros infieles penetrar á los Zamucos +era imposible, porque todos, al ver á los Chiquitos, se habían retirado +muy adentro. + +Por tanto, con increíble sentimiento y dolor de su corazón, se vió +obligado á volver atrás y diferir la empresa hasta el año siguiente: + +Mas el celo de las almas y de la mayor gloria de Dios, que estimulaban +al Apostólico Padre á proseguir lo comenzado, no le dejaron esperar á +que abriese el tiempo, y aunque de las continuas lluvias que caían +estaban anegadas las campañas, resolvió exponerse segunda vez á los +riesgos y peligros pasados. + +Cuáles y cuántos fuesen, no lo refiere el Padre por extenso, pero sí +explica lo bastante para comprender el valor y aliento que tenía en los +negocios del servicio de Dios. + +«Lo mismo (dice) era tratar de esta Misión que tocar al arma el infierno +para deshacerla, romper el aire con furiosas tempestades y mover en la +tierra persecución aún más terrible; porque unos me persuadían á que era +temerario atrevimiento esta empresa y que no había de salirme bien con +los esfuerzos humanos. Otros, con más errado juicio, decían que se +perdía inútilmente el tiempo y el trabajo en la conversión de pocos +cuando había cerca tantos países donde á menos costa se ganaría para +Dios muy grande multitud de almas.» + +Así nos pinta, como en bosquejo, los esfuerzos de los hombres y de los +demonios para apartarle de sus intentos; mas todo se desvaneció, porque +cuando Dios le llamaba, ni persuasión de razones, ni terror de peligros, +ni embarazos que se le atravesasen, eran poderosos para apartarle de sus +intentos. + +Llamó, pues, un día á doce de los más fervorosos cristianos, y de igual +ánimo en los peligros, y con gran copia de razones les exhortó á que +quisiesen ser sus compañeros en aquella empresa, diciéndoles que en el +cielo les daría Dios el galardón de lo que por su amor padeciesen; que +debían procurar el bien de los otros y moverse á compasión de tantas +almas oprimidas de la tiranía del demonio, de quien ellos, por la +misericordia divina, habían sacudido el yugo; que no se espantasen de +los trabajos y riesgos que se les ofrecían porque corría por cuenta del +cielo el librarlos de ellos; fuera de que él sería el primero en +exponerse á los peligros y ellos en su seguimiento vendrían pisando sus +huellas; él tantearía primero los vados de los ríos, se arrojaría por +los pantanos, echaría mano del hacha, y si osasen acometerlos los +bárbaros, él se ofrecería á servirles de escudo. + +Esto y más les dijo este generosísimo propagador de la ley de Dios, con +grande energía de espíritu, porque de suyo era elocuentísimo. Y á la +verdad era necesaria tal eficacia en sus palabras para que sus indios +perseverasen y pudiesen sufrir tantos trabajos. + +Persuadióles lo que quería, y con estos pocos compañeros, en el mayor +rigor del tiempo, por Febrero del año siguiente, pasó á reconocer el +bosque que faltaba por abrir para entrar en los Zamucos; y pareciéndole +cobardía el no poner luego manos á la obra para allanar aquella +dificultad, cogiendo una hacha y otras á su imitación los neófitos, +comenzó á hacer el camino. + +«Por espacio de quince días (dice él mismo en una carta) desde el +amanecer hasta puesto el sol, trabajé en desmontar parte de aquella +selva, las más de las veces con el agua hasta la cintura, á pie descalzo +por entre aquellos espinares, perdiendo á cada paso el camino, porque la +violencia del agua nos llevaba de una parte á otra.» + +Trabajando con este tesón llegaron hasta la mitad del bosque, donde +conoció el santo varón que de aquella manera no tanto se habían de +sufrir trabajos y vencer dificultades, cuando contrastar poco menos que +un imposible; pues fuera del riesgo que había, de que creciendo un poco +más el agua quedasen todos anegados, no tenían un palmo de tierra donde +reposar de noche, y la molestia y enfado de los mosquitos era más +insufrible que estar debajo del agua; por esto se vió precisado á volver +atrás hasta que se serenase el tiempo y tomasen nuevo vigor y aliento +sus compañeros, aunque el Venerable Padre, á quien los consuelos del +cielo infundían tanto ánimo y valor en tantas angustias, que el celo de +las almas le hacía casi insensibles todos los trabajos. + +Llegaron todos sanos y salvos el Sábado Santo á la Reducción de San +Juan Bautista, habiendo gastado más de cuarenta días en el viaje. + +Al siguiente día de Pascua de Resurrección trató el P. Zea de ajustar +las paces y reducir al conocimiento de Dios los Carerás, para limpiar de +esta manera el camino de peligros y encuentros con aquellos caribes, que +causaban no poco terror á los pasajeros y servían de embarazo á la +dilatación de la santa fe. + +Son estos Carerás de la misma lengua y nación que los Morotocos, con los +cuales poco antes habían roto la paz por litigios y contiendas que +tenían entre sí, y se habían seguido, de ambas partes, muchas muertes y +ruinas, hasta que cansados de pelear y hacer guerra los Carerás enviaron +mensajeros á los Morotocos para volver á su antigua amistad; pero contra +todo el derecho de las gentes, dieron éstos inhumanamente la muerte á +dichos mensajeros. + +Irritó tanto esta alevosía á los Carerás, que se conjuraron para +destruir á los Morotocos, sin dar cuartel á ninguno de ellos; antes +bien, haciendo pedazos á cualquiera que caía en sus manos, y celebrando +con sus carnes banquetes de cruelísima alegría. + +A domesticar, pues, estas fieras y reducirlas al rebaño de Cristo se +partieron ciento y sesenta indios cristianos del pueblo de San Joseph, y +entrando en su Ranchería, procuraron introducir tratados de paz; mas los +Carerás, sin querer dar oídos á estas pláticas, se pusieron luego en +arma, y del primer golpe mataron un indio cristiano é hirieron á otros +dos. + +Los neófitos, entonces, ofendidos, dieron sobre ellos, disparándoles una +tempestad de flechas, de que muchos quedaron muertos: irritados, los que +pudieron, escaparon, y sólo se recogieron dieciséis de la chusma, que +traídos á San Joseph, se redujeron á nuestra santa fe. + +Los fugitivos, en varias ocasiones, quisieron matar al P. Zea; mas Dios, +que le guardaba, le libró siempre, de varias maneras, de su furor y +crueldad. + +Mientras sucedía lo referido con los Carerás, se estaba disponiendo el +infatigable Misionero para llevar al cabo y conseguir el fin glorioso de +tan trabajosa empresa; para la cual, escogiendo segunda vez algunos +cristianos de más valor y fuerzas, partió á fines de Mayo de 717, y +llegando al lugar de sus sudores, se puso luego con mayor brío á cortar +árboles y á allanar la tierra, facilitando este trabajo y fatiga la +esperanza de feliz suceso. + +Parecía casi imposible quitar aquel embarazo; pero nada le es +inaccesible, nada duro de vencer, á quien ha ofrecido su espíritu á +Dios, y á los prójimos su vida en obsequio de la caridad. + +Al cabo de veinte días se llegó á abrir del todo aquel impenetrable +bosque, y á los 12 de Julio llegó á la primera Ranchería de los Zamucos. + +Estos, á quienes había llegado antes la fama de su venida, le festejaron +con demostraciones de extraordinaria alegría; cercáronle todos en rueda, +y los varones todos, uno por uno, le fueron besando la mano; querían +hacer lo mismo las mujeres; mas el santo varón que se deshacía todo en +lágrimas de consuelo, les dió á besar la imagen de la Virgen santísima, +que traía en la mano. + +Cumplimentaron después á los neófitos, abrazándoles en señal de paz y de +amor, y les alojaron en sus casas, dándoles parte de la pobreza y +escasez del país. + +El día siguiente juntó el pueblo en la plaza, les dió razón y juntamente +una breve noticia de Dios, de su santa ley, y los preguntó si querían +que los Misioneros viniesen á predicarles allí la fe de Jesucristo, y +enseñarles el camino del cielo. + +Respondieron ellos que había mucho tiempo que lo deseaban, y el no ser +ya cristianos era porque no tenían quién les explicase los misterios de +la fe que habían de creer, ni los mandamientos que debían observar. + +--Pues si es así--añadió el Padre, bañado en alegría--es necesario +levantar primero iglesia á vuestro criador y señor, y que os juntéis +todos en un pueblo. + +A esta propuesta se levantaron dos caciques principales, diciendo que lo +harían de buena voluntad, mas no allí, sino en mejor sitio, y que +juntarían luego al punto toda la gente del contorno para fundar una +reducción numerosa. + +Entre tanto hizo el P. Zea enarbolar una cruz en un alto, y puestos +todos de rodillas delante de ella, la adoraron; y entonadas las letanías +de la Virgen, puso aquel pueblo debajo del patrocinio y tutela de +nuestro Padre San Ignacio, cuya advocación le dió. + +Hubiérase quedado allí de buena gana para dar calor á la buena voluntad +de los Zamucos si hubiera llevado consigo los ornamentos sagrados y el +altar portátil, aunque le fuese forzoso sufrir muchas incomodidades, y +no tener otra cosa para comer que agua y algunas raíces de yerbas +silvestres; por esta causa se hubo de despedir de ellos y volverse por +entonces con igual sentimiento y dolor del que se partía y de los que se +quedaban. + +A la vuelta tuvo ocasión oportuna de ganar para Cristo á cien indios de +varias naciones Zinotecas, Japorotecas y Cucarates que se trajo consigo +á la Reducción de San Juan Bautista, en donde mientras se estaba +disponiendo de nuevo para volver á sus Zamucos, recibió orden de nuestro +Padre General Miguel Ángel Tamburini, de que tomase á su cargo el +gobierno de provincia; á que obedeció prontamente, no sin incomparable +dolor de su corazón. + +Y porque con esta ocasión murió al bien público de estas misiones, +dejando después de dos años poco menos, la vida en el empleo de +Provincial, haremos aquí una breve relación de los méritos que +partiéndose de aquí llevó consigo al Paraguay, para ejemplo de los +súbditos, y después al cielo, para recibir la corona debida á los +operarios apostólicos. + +Fué el P. Juan Bautista de Zea, natural de Goaze, lugar de Castilla la +Vieja, en donde nació á 18 de Marzo de 1654. + +Aquí aprendió los primeros rudimentos de la gramática, aunque por la +calidad del lugar y de los maestros, aprovechó más en la devoción que en +las letras, creciendo no menos en la virtud que en los años. + +Para estudiar las ciencias mayores pasó á la Universidad de Valladolid, +donde dió buenas muestras de ingenio en las ciencias especulativas, pero +mucho más en la de los santos. + +Sobresalía en él una modestia virginal, una inocencia de costumbres tan +cristianas como amables, un desprecio grande de las cosas del mundo, y +un no gustar de otra cosa que de Dios y de su alma. + +Poco era menester para que quien estaba tan despegado de los afectos de +la carne y sangre se rindiese á la voluntad divina que le llamaba á la +Compañía, en que á 13 de Agosto de 1671 le recibió el doctísimo P. Diego +de la Fuente Hurtado, el cual descubriendo con luz soberana, y +anteviendo los fines á que Dios tenía destinado al nuevo Jesuita, +pronosticó de él cosas grandes en el servicio de Dios y aumento de la +santa Iglesia, y de allí adelante le amó siempre y le veneró como á +santo. + +Apenas el hermano Zea se vistió la sotana de la Compañía, cuando +haciéndose cargo de las nuevas obligaciones que con ella había +contraído, procuró dar á ellas entero cumplimiento; y como si empezara +de nuevo el camino de la virtud, se miraba en las virtudes de sus +connovicios, observando cuanto en ellos era digno de ser imitado para +copiar en sí mismo la perfección de todos. + +Dándosele para leer y considerar nuestras reglas, se las puso delante +como modelo, á que se arregló perfectamente en lo interior y exterior. + +Tuvo muy poco en qué vencerse para entregar del todo su corazón á Dios, +no queriendo ni amando, ni pensando en otro bien que en Su Majestad; y +testifica sujeto que le conoció estudiando la filosofía, que habiéndole +dado los Superiores el cuidado del reloj de casa, se estaba sólo en un +aposento bien incómodo sin salir de él sino obligado de las funciones +escolásticas ó domésticas. + +Aquí todo el tiempo que le sobraba de las tareas del estudio lo daba á +Dios, y rarísima vez á los hombres, porque usaba muy poco de su +conversación, y esto solamente cuando lo pedía la obligación. + +Pasó después á estudiar la teología á Salamanca, y á este tiempo corrió +la noticia por las provincias de España de haber llegado á Cádiz los +PP. Cristóbal de Grijalva y Tomás Dombidas, procuradores del Paraguay, y +poniéndose á considerar sobre la conversión de los idólatras y el +extremo desamparo en que están innumerables pueblos del Occidente, +dilatado campo en que ofrece copiosísima mies á muchos operarios +Evangélicos, si hubiese muchos que despreciando las comodidades propias +atendiesen á la eterna salvación de las almas; se le encendió el corazón +en deseos de ser uno de los escogidos á quien tocase la suerte de ser +señalado para la Misión de la dilatadísima provincia del Paraguay; por +tanto puso luego todo empeño en alcanzar licencia de sus Superiores, los +cuales sintieron mucho su petición, porque por una parte no querían +privarse de él, y por otra no querían oponerse á la voluntad de Dios, +conocida claramente en su vocación, prevaleció finalmente la América, y +la abandonada gentilidad del Paraguay: por lo cual, nuestro Zea, +contento y alegrísimo se partió de su provincia de Castilla, á quien +como hijo profesó siempre tiernísimo afecto; y sus condiscípulos le +siguieron con el corazón, conservando su dulcísima memoria; +singularmente se esmeró en esto su maestro en la filosofía el P. +Baltasar Rubio, confesor que fué de la serenísima reina de España doña +María Luisa de Saboya; éste le siguió con el afecto; con sus oraciones y +con sus cartas pues cuando se ofrecía ocasión siempre le escribía, por +tener del P. Zea subido concepto, como en ellas lo manifestaba. + +Ordenóse de sacerdote antes de embarcarse para esta provincia, á que +pasó el año de 1681 y apenas se dieron á la vela en Cádiz, cuando se le +ofreció ocasión en qué dar muestras del espíritu y virtudes, de las +cuales iba abundantemente prevenido para aquel viaje. + +Cayeron enfermos casi todos sus compañeros, que llegaban á sesenta, +porque se marearon con extraordinaria inapetencia y fastidio de la +comida; á que se siguieron otras enfermedades, de que murieron ocho de +los Jesuitas, como dije en la vida del P. Caballero, que pasó también á +Indias en esta ocasión. + +El P. Zea era entonces todo para todos, sirviéndoles no solamente de +enfermero, sino de cocinero, aunque sin experiencia en tales oficios; +mas la caridad, que es maestra muy ingeniosa, le enseñó estos y otros +oficios para servir á sus hermanos. + +Convalecidos éstos, empleó todos sus pensamientos y celo en la chusma +de los grumetes del navío, tomando á su cargo el cuidado espiritual de +ellos con las pláticas, exhortaciones, confesiones y todos los otros +ejercicios conducentes al aprovechamiento de las almas, no dejando, +entre tanto, obra ninguna, por vil y repugnante que fuese, que no la +ejecutase en servicio de ellos, por ganarlos para Dios, y de mejor gana +y más alegremente hacía aquellas que eran de mayor trabajo y desprecio. + +Con este porte tan santo procedió toda la navegación, que duró tres +meses, con aprovechamiento maravilloso de muchos, á quien redujo á bien +vivir, ya valiéndose de las verdades eternas, ya poniéndoles á la vista +tantos peligros y tempestades del mar, que aun á los más perdidos suelen +obligar á cuidar de la conciencia y del alma, que antes tenían en tal +olvido ó parecía no tenerla. + +Lo que obró después que llegó á las Indias y en qué oficios se empleó en +el largo curso de su vida, no lo he podido averiguar, por la distancia +de los lugares donde vivió y trabajó, y por haber muerto muchos de la +Compañía que le trataron familiarmente. Pero sé que por el aprecio que +desde el principio hicieron de él los Superiores, poco después que llegó +de España le hicieron ministro del Colegio Máximo de Córdoba, donde se +cría la religiosa juventud de toda esta provincia. + +Después fué Superior de las Misiones del Uruguay, Visitador de la de los +Chiquitos, Vice-Rector del Colegio de Córdoba, y estuvo también señalado +Rector del Colegio de las Corrientes, á que por motivos que tuvo +propuso; y últimamente fué Provincial de esta provincia, oficio en que +le cogió la muerte al año y medio de su gobierno. + +Ahora sólo diré brevemente alguna cosa de sus virtudes, reservando para +mejor ocasión el dar por extenso relación completa de sus muchas +empresas y acciones heroicas. Y en primer lugar diré de su pobreza +religiosa. + +Fué siempre pobrísimo en su vestido, tanto, que por los muchos remiendos +que tenía, decía con gracia un Misionero, que había en él más accidentes +que substancia; él mismo lo remendaba por sus manos; jamás mudó otro, +hasta que el primero, por no poder ya subsistir, se le caía á pedazos. + +Al entrar en Buenos Aires, siendo Provincial, le rogó su secretario el +P. Juan de Alzola, que, á lo menos en aquella ciudad, se dejase ver con +sotana un poco decente, pues la que llevaba estaba de muy desteñida, +casi blanca, porque si no le obligaría á él á que se vistiese otra +semejante. + +--Yo le mando á V. R.--respondió el P. Zea--que no haga mudanza ninguna +en su vestido y deje que yo me goce en esta pobreza, de que hago más +aprecio que de cuantas púrpuras visten los monarcas y emperadores. + +Todos los muebles de su aposento eran una red, ó como aquí llamamos, +hamaca, para dormir, sin colchón ni almohada, unos cuantos libros +devotos y un Santo Cristo. + +Su breviario era tan viejo y hecho pedazos, que sólo ayudado de la +memoria podía satisfacer á la obligación de rezar el oficio divino; su +mayor tesoro eran los instrumentos de penitencia, con que maceraba su +carne, cilicio, cadenas de hierro, cruces armadas de agudas puntas y +otros de este jaez, con que redujo su cuerpo á perpetua esclavitud, con +aquel santo temor con que se armó también contra sí mismo el Apóstol San +Pablo. + +En sus viajes sólo comía un poco de pan y alguna otra vianda, de que +usan los pobres indios; bien que cuanto al pan ú otro de los manjares +que usan los europeos, en muchos años no probó bocado; contento sólo con +un puñado de maíz mal cocido y en muchas ocasiones con raíces ó frutas +silvestres, pues muchas veces no tenía ni hallaba otra cosa en los +bosques; y cuando comía con más esplendidez era, ó algún pececillo ó +unas hierbas cocidas sin algún aderezo; y vivía tan gozoso y alegre en +esta pobreza y miseria, que en su última enfermedad le eran molestas y +pesadas las comodidades que usa con sus enfermos la Compañía. + +No fué inferior á la pobreza su obediencia, de que dió pruebas +maravillosas, las cuales, por ventura, alguno que no mira la verdadera +santidad sino con los ojos del cuerpo, tendrá en poco, pero no quien +mirando las cosas con los ojos limpios y claros del espíritu, mide la +perfección de las virtudes, no con lo que muestran en la apariencia, +sino con lo que en la realidad son en sí mismo. + +Era, como después veremos, varón de celo ardientísimo y de natural sobre +manera ardiente; con todo eso, á una leve insinuación de sus superiores, +desde las Misiones de los Guaranís, donde trabajaba en grandes obras del +servicio de Dios y provecho de las almas, se redujo, sin la menor +propuesta, á las angustias de un aposento en un colegio, con el empleo +de enseñar á los niños los primeros rudimentos de la gramática. A otra +insinuación de su Provincial, mientras estaba reduciendo al gremio de la +iglesia gran número de infieles, dejando al punto aquella grande obra, +pasó á las Reducciones del Uruguay, como si dijéramos, de un cabo del +mundo al otro, pues distaban éstas más de mil y doscientas leguas de las +otras donde estaba; y un viaje de veinticuatro horas, volvió á +desandarle, por obediencia, en veinticuatro días. + +Finalmente, donde esta virtud campeó con admiración de todos, fué cuando +estando en el fervor de sus conversiones y á lo mejor de la obra de +reducir á la fe á los Zamucos y fundar aquella nueva cristiandad, +levantó al punto las manos de la labor, sin esperanza de volver jamás á +proseguirla, á un orden de nuestro Padre general de que tomase á su +cargo el gobierno de esta provincia; él mismo confesó con toda +ingenuidad que le costó la ejecución de este orden increíble dolor y +sentimiento, y que jamás había sentido tanta repugnancia su natural como +en este caso de ser Superior; y aunque fácilmente se hubiera podido +excusar de aquella carga, para él tan pesada, con todo eso, por no dejar +de obedecer, la aceptó prontamente, y sin dilación se vino á largas +jornadas al Tucumán, sufriendo por el camino increíbles trabajos é +incomodidades. + +Mas en lo que sobre todo se hizo admirable entre los nuestros fué en el +celo de las almas y en la conversión de los infieles. El dilatar la fe, +el predicar á los cristianos, el reducir á los gentiles, no parecía en +él obra de virtud, sino inclinación y apetito natural; por lo cual no +sabía vivir de otra suerte ni en otra ocupación recibía gusto, sino en +esta de conducir almas al conocimiento y amor de Dios, y en este +ejercicio estaba toda su quietud y descanso y para aliviarle en todas +enfermedades, no había mejor medio que hablarle de nuevas empresas en +bien de las almas, de la santa vida de los nuevos cristianos y de nueva +conversión de infieles á la santa iglesia. + +Ojalá pudiera yo trasladar aquí algunas cartas suyas, que tengo en mi +poder, para que vieran todos que no pudieran los enamorados del mundo y +de la carne explicar con más vivas expresiones sus contentos y deseos, +cuanto este obrero Evangélico manifiesta los sentimientos de su corazón +en los negocios del servicio de Dios; los lamentos y quejas que hace de +su mayor enemigo el demonio cuando se le atravesaba, ó hacía se le +desvaneciesen sus designios. Por eso no me causa admiración que con +ánimo invicto sufriese muchas persecuciones y reparase, aun con la +pérdida de su reputación, los daños, bien que ligeros, de su +cristiandad; antes dando cuenta de estas sus borrascas al P. Francisco +Burgés, Procurador general de esta provincia, en carta de 29 de +Septiembre de 1705, escrita á Madrid, le dice así: + +«Para mí no puede haber mayor gloria que el que me persigan por llevar +adelante aquella nueva cristiandad de los Chiquitos que tantos trabajos +y sudores me ha costado desde los principios.» + +Y decía la verdad; porque si se habla de solos trabajos que se padecen +en desvastar é instruir á estos gentiles, que en las facciones son +hombres, pero en las obras se distinguen poco de los brutos, sufría y +hacía por ellos cuanto puede hacer un verdadero padre, para provecho +espiritual y corporal de sus hijos, porque á él la virtud le había dado +tan tiernas entrañas y amor de verdadero padre, como los padres +naturales suelen tenerlas por naturaleza con los hijos; de día y de +noche trabajaba, no sólo para bien de las almas, sino también de los +cuerpos de sus neófitos, ya proveyendo de víveres en abundancia á los +hambrientos, ya componiendo recetas y aplicando remedios á los +enfermos, y aunque se revistiese la naturaleza, tratando y limpiando sus +llagas con tal desembarazo, como si no sintiese la menor repugnancia y +asco en sí mismo; el mismo amor le enseñó á ser juez y árbitro en sus +litigios, gastando mucho tiempo en oirles contar, con paciencia y +dulzura inexplicable, las diferencias que tenían entre sí, para lograr +así el mantener y conservar entre ellos la paz porque antes de ser +cristianos, cada uno por su propia autoridad se hacía justicia y vengaba +sus agravios con las armas. + +Esto y mucho más hacía y sufría por los pobres indios: y aunque otros no +pudieran tolerar el contínuo peso de vida tan trabajosa y con tan poco +alivio, con todo eso él duró en ella por muchos años, y cada día se +hallaba con tanto vigor como si en aquel comenzase; de lo cual, como +dije en otra parte, no acababa yo de maravillarme; pues cuando oídos sus +trabajos en la Misión de los Zamucos le consideraba consumido de fuerzas +y que apenas se podía tener en pie, le ví poco después en Córdoba, con +alientos y vigor de joven, siendo así que ya contaba sesenta y cuatro +años de edad. + +A tantas fatigas por el bien de aquellos nuevos cristianos, se añadió +otra trabajosísima, de aprender tantos y tan dificultosos idiomas +bárbaros, para que al tiempo que ellos en las obras le experimentaban +padre, no le tuviesen en la lengua por extranjero. + +Cosa era esta que á un hombre de su edad le pudiera ser muy enfadosa y +de mucho empacho; mas el celo de las almas le obligó á volver á la +condición y simplicidad de niño para aprender uno por uno los vocablos y +significados de aquellas lenguas, y para expresar las voces con los +acentos propios de los bárbaros, y no rehusando hacerse discípulo de los +mismos infieles, los tomaba por intérpretes para traducir en su idioma +los misterios y preceptos de la ley de Dios, procurando después +enseñárselos á ellos con trabajo contínuo de meses y años enteros. + +Tales entrañas de caridad experimentamos también nosotros cuando le +gozamos en el oficio de Provincial; era muy liberal, humano y afable con +sus súbditos, guardando con ellos la gravedad precisamente necesaria +para ser obedecido; y todos, no solamente le amaban por su agradable +trato, por el candor de sus inocentes costumbres y por una singular é +inseparable sinceridad, con que tenía el corazón en los labios, y el +alma patente en el rostro, mas también le reverenciaban como á Santo; de +que dieron muy claras muestras, cuando asaltado de una lenta calentura, +con otras enfermedades poco á poco le condujo al término de sus días. + +Avisado del peligro que corría su vida, en vez de espantarse ó temer la +muerte, parecía que le salía al encuentro con generosidad y fortaleza de +ánimo, confiado en la misericordia de aquel Señor que le había concedido +cuarenta y ocho años para servirle en la Compañía, y treinta y ocho en +las Indias. + +Por muchos días hizo este Colegio de Córdoba muchas rogativas y +penitencias para pedir y suplicar á Nuestro Señor no le quitase tan +presto un Superior y Padre tan necesario al bien público, y tan amado de +todos. + +Pero al fin quiso Dios llevarle á la gloria, como de su bondad +esperamos, á darle el premio debido á sus méritos; la víspera de la +Santísima Trinidad recibió todos los Sacramentos, sin dar la menor señal +de temer la muerte, y se entretuvo todo aquel día, parte, en dar +disposiciones con mucha serenidad, acerca del gobierno de la provincia, +y parte en suavísimos coloquios con su crucificado Redentor, en cuyas +manos entregó su espíritu, al entrar el día de la Santísima Trinidad, de +cuya vista iba á gozar en la bienaventuranza. + +Fué su muerte á los sesenta y cinco años de su edad, á 4 de Junio de +1719. + +El mismo día se celebró su entierro, á que asistió el Ilustrísimo Sr. +Obispo de esta diócesis, gran número de religiosos de todas órdenes, el +cabildo secular, lo principal de la nobleza, y mucho pueblo; los +nuestros repartieron entre sí sus pobres alhajas, que se reducían á +instrumentos de penitencia y algunos libritos de votos, para tenerlos +por reliquias y conservar siempre fresca la memoria del incomparable +varón que habían perdido, no menos venerable y digno de eterna alabanza +por la santidad de su vida que por las muchas almas de que enriqueció á +la iglesia toda. + + + + +CAPÍTULO XIX + +_Continúa el Padre Miguel de Yegros la +Misión de los Zamucos, á cuyas +manos muere el hermano +Alberto Romero._ + + +Habiendo ordenado el nuevo Provincial Padre Juan Bautista de Zea que el +P. Miguel de Yegros, en pasando las lluvias, fuese con el hermano +Alberto Romero á fundar la Reducción de nuestro P. San Ignacio, se +anticipó el P. Yegros algún tiempo, así por escoger con tiempo sitio á +propósito, como por no exponerse á peligro de no hallar agua qué beber +en el camino; por tanto, á principios de Abril empezó su viaje; mas +entrando en el bosque de los Zamucos, se vió obligado á volver atrás por +tener tanta falta de agua, que ni la gente ni las caballerías tenían +con qué apagar la sed. + +Púsose en camino segunda vez por Septiembre, y llovió tanto, que +anegadas las campañas de los Cucarates, apenas pudo llegar al término de +su viaje. + +Lo que padeció en este viaje lo referiré con las mismas palabras con que +él, habiendo vuelto de los Zamucos, se lo escribió en carta de 27 de +Octubre de aquel año de 1718 al P. Visitador de los Chiquitos, Juan +Patricio Fernández, desde el pueblo de San Juan. + +«Por no alargarme (dice) no describo aquí cómo conseguí el llegar á este +pueblo, contra el parecer y juicio de todos los prácticos de de estos +caminos y contra toda disposición del tiempo; y los pocos Morotocos que +llevé conmigo y se adelantaron á entrar en la montaña hubieron de +perecer de sed, aunque consiguieron con gran valor el llegar al pueblo; +y yo, que de ahí á algunos días los seguí, fuí nadando en agua (como +dicen) por toda la montaña, que ya servía de enfado y de embarazo al que +iba de posta y de ligera. + +»Sólo lo atribuí al dedo de Dios, pues cuando la piedad y misericordia +divina se inclina á obrar, no hay imposibles, y más cuando precedieron +los sudores, trabajos, necesidades y hambres de su primer conquistador +de esta nación nuestro dignísimo P. Provincial Juan Bautista de Zea.» + +Despachó, pues, delante el P. Yegros algunos indios cristianos que +avisasen al cacique principal de los Zamucos de su venida, y que le +llevasen en su nombre un bastón, hermosamente guarnecido, y una camiseta +colorada, que son las galas que ellos estiman. + +Llegaron los mensajeros y fueron recibidos con grande amor y cortesía, y +fueron sentados á la mesa del cacique, cuyas viandas se reducían á +raíces de cardos silvestres, que era todo su mantenimiento, y por gran +regalo les ofrecieron un vaso de agua, porque había allí tal carestía, +que cada uno estaba esperando la suerte de poder coger tanta cuanta +cabía en la palma de mano, de un pequeño manantial que salía de un +peñasco. + +Dos días después se partieron los cristianos, acompañados del cacique +principal, con otros de los suyos, y encontrándose en el bosque con el +P. Miguel, dieron la vuelta, y á 5 de Octubre llegaron á donde el P. Zea +el año antecedente había levantado la cruz. + +Increíble fué el júbilo y la fiesta que hizo aquella buena gente, +manifestando el gusto que tenían de ver en sus países á nuestros +Misioneros, diciendo en nombre de todos el cacique principal, indio, por +cierto digno de estimación, que no obstante sus grandes necesidades, +hambres y pobreza no se había apartado de su pueblo ni permitido que los +suyos se alejasen por estar en continua esperanza de que habían de ir +los nuestros, habiendo enviado varias veces, y él mismo ido en persona, +á registrar los caminos para ver si parecían. + +Igual fué también la alegría del P. Miguel que veía ya logrados los +sudores del P. Zea, que con tantos trabajos había empezado á plantar +aquella viña, y para su fecundidad le llovía del cielo copiosas +bendiciones. + +Trató luego con aquel cacique y con todos los demás principales, del fin +de su ida á aquellos pueblos, que era el fundar Reducción en sus tierras +y quedarse con ellos; á cuyo fin les pidió le diesen paso franco y guías +para todos los demás pueblos, para escoger en ellos el que fuese más +acomodado para la fundación, y en particular hacia los que estaban al +Poniente cercanos á las salinas, donde habían informado al Padre había +parajes muy buenos para pueblos, aguadas, montañas y palmeras para +estancias de ganados, interesándose en esto también el irse acercando á +los demás pueblos de los Chiquitos, con camino más derecho y más breve. + +«Oyéndome el cacique (son palabras del Padre Miguel, en la carta para el +P. Juan Patricio Fernández). Oyéndome el cacique éstas y otras +conveniencias, dió un grito y suspiró, diciendo: + +»--Me tuviera por ingrato y vil, después de tantas finezas y estimación +que habéis hecho de mí, si en alguna cosa os mintiera y engañara, y +negando lo que me pedís os desazonara; y aunque no me queráis creer, os +desengaño, Padre, de que en todas nuestras tierras no hallaréis parajes, +ni las comodidades que decís para fundar, pues lo mismo que véis y +reconocéis en este mi pueblo, sucede en todos los demás; y aunque en +tiempo de lluvias, por causa de las avenidas, corren algunas cañadas con +abundancia de agua, mas pasados algunos meses no quedan más que las +madres secas, y sin agua, por lo cual luego nos desparramamos con +nuestras chusmas á buscar qué comer y qué beber. + +»No obstante esta respuesta, le volví á instar con otras razones más +eficaces que Nuestro Señor me inspiró, que me dejase pasar siquiera á +visitar al cacique de los pueblos del Poniente, dándome guías y quien me +abriese alguna senda para poder pasar á la ligera. + +»Respondióme á esta petición el cacique: + +»--Te aseguro, Padre, por el amor que te tengo, que si vas, tú y todos +tus compañeros, pereceréis de sed.» + +Hasta aquí el P. Miguel, que oyendo esto se retiró aparte para +encomendar á Nuestro Señor aquel negocio. + +Entonces el cacique juntó á todo el pueblo en la plaza y le reprendió +con palabras muy sentidas el que hubiese alguno de ellos mentido y +engañado al P. Misionero con decirle que había en sus tierras los +parajes y comodidades ya dichas para fundación; y les añadió que quedaba +muy avergonzado de que hubiesen dado ocasión para que el Padre juzgase +que él le engañaba, negándole lo que ellos mismos tanto deseaban; y por +fin mandó á todos que obedeciesen en todo á la voluntad del P. Miguel. +Estaba éste retirado en su Rancho, rogando á Nuestro Señor que no se +frustrase esta fundación y Reducción de todo el gentío cercano y +encomendando á Su Majestad la resolución que tomaría en este caso. + +Luego supo por medio del intérprete, que había estado oyendo de secreto +al cacique, todo el razonamiento que éste había hecho á los suyos en la +plaza. + +«Con lo cual (prosigue el Padre en su relación) me determiné á +proponerles si gustarían de fundar y juntarse para este efecto fuera de +sus montañas y al remate de las campañas de las Japeras de los +Cucarates, por ser tierras muy cabales para una fundación, aunque sólo +de paso vistas y registradas con ánimo (si viniesen en ello) de +registrarlo mejor á la vuelta, trayendo alguno de ellos conmigo para ver +los parajes. + +»Llamé de allí á un rato al cacique y le propuse todo esto; á que sin +dejarme pasar adelante, con grande algazara respondió que era grande +elección, y que ya había estado y visto todas aquellas campañas, y que +le parecieron muy buenas y á propósito para el fin, y que me siguiera +luego con toda su gente y todos los demás pueblos vecinos, á no tener +todos sus zapallares ya en flor y muchos que ya comenzaban á dar, y que +no sembrarían otra cosa, sino que en acabando los juntaría y convocaría +toda aquella gente, y se vendría luego al sitio que yo dejase señalado +para el pueblo, y enviaría conmigo alguno de los principales para que +registrasen y viesen el puesto para dicho pueblo; y en volviendo á +darles cuenta de lo visto, tomaría luego el camino para aquel paraje. + +»Con esto resolví volverme después de dos días, porque no había agua que +beber; y en estos dos días que estuve allí, fué forzoso beber de unos +charquitos que se habían juntado en una cañada, una legua del pueblo, de +un aguacero que cayó, que más era barro que agua; y de una poca que +ellos tenían recogida, llovediza, en unos calabazos, nos dieron uno, por +gran fineza, y vendido por un poco de maíz. + +»Poco después que se sosegaron los del pueblo, cerrada ya la noche, vino +el cacique, acompañado con algunos viejos, á pedirme audiencia junto á +mi toldo; y dándoles asiento por señal de alegría y albricias, me dijo +el cacique: + +»--Padre, no te aflijas, que después del año en que se haya poblado el +sitio que nos señalares, iré con la gente de este mi pueblo hacia el +Sur, en tres días de camino de montaña, á traer y convidar á otra +provincia de Zamucos (con quienes antiguamente estábamos amigos y +quebramos con ellos) que son diez pueblos de tanto número como nosotros; +y de ahí á un día de camino, en que remata la montaña y comienzan las +campañas, está innumerable gentío que llega hasta á los pueblos que +llamamos nosotros de los españoles. Estos guerrean siempre con esta otra +provincia de Zamucos, que se llaman Ugaroñós (de los cuales hay uno en +este pueblo de San Juan, que antiguamente vino con sus padres á esta +otra provincia, y de ahí á los Morotocos; y cuando andaba con los +Padres, llegó á ver todo ese gentío, que es el Chaco, y á un lado +algunos pueblos de Guarayos.) Agradecíle sumamente las noticias al +cacique, quien volvió á añadir estaban contentísimos con el paraje que +les había insinuado, muy á propósito para poder desde ahí con más +facilidad y brevedad penetrar hasta las naciones dichas, pues desde más +lejos había venido yo á sus tierras y pueblos; y dándome otras noticias +de otros gentíos por diversos rumbos, se despidió para irse á +descansar.» + +Así el P. Miguel; el cual, queriendo al otro día despedirse de ellos, se +levantó una gritería y llanto de toda la gente, á quien el deseo del +santo bautismo no daba aliento para ver partir al Padre Misionero; mas +dándoles palabra de que cuanto antes los volvería á ver, se quietaron; y +levantadas al cielo las manos, pedían á Dios les diese feliz viaje y que +volviese presto. + +Partióse, finalmente, echando mil bendiciones á aquel pueblo, tan +deseoso de recibir la santa fe, trayéndose en su compañía aquellos +Zamucos enviados de su cacique; y reconocido el país de los Cucarates, +pasó á San Juan Bautista, donde los neófitos recibieron y acogieron á +los dos cathecúmenos con extraordinario afecto, tratándolos con aquellas +cortesías que el celo del bien de sus almas y el amor á Dios dictan á +los que son nuevos en la santa fe. + +Llegó, pues, de vuelta de los Zamucos al pueblo de San Juan á 26 de +Octubre de aquel mismo año de 1718 y luego participó las noticias de +todo lo referido en este capítulo al Padre Visitador de aquellas +Misiones, Juan Patricio Fernández, quien atribuyendo á singular +misericordia de Dios y á los méritos y sudores del apostólico P. Zea que +aquellos bárbaros estuviesen tan deseosos del santo bautismo y tan +contentos y prontos á dejar sus tierras hizo luego despachar los dos +Zamucos que trajo el P. Miguel de Yegros, con aviso al cacique de que se +fuese con todos sus vasallos á las tierras de los Cucarates, porque en +breve se partiría allá el P. Miguel con el hermano Alberto Romero. + +¡Quién creyera que una obra, encaminada con tantos trabajos y sudores y +con tanta felicidad, de donde resultaría á Dios grande gloria y á la +iglesia mucho número de fieles, se destruyese en un momento, y de tal +manera, que hasta ahora no se les ha podido reducir, bien que siempre se +intenta! + +La causa de esta novedad la atribuyen todos á la natural inconstancia é +inestabilidad de los indios; mas si yo á este común sentir pudiese +añadir el mío particular, diría que ha tenido más alta causa este +infeliz suceso; porque siendo la conversión de las almas obra +principalmente de Dios, deja Su Majestad muchas veces que las industrias +humanas, y la virtud de los medios que ponemos, no surtan efecto, para +que desconfiados nosotros de ellos, atribuyamos á sola la virtud de su +gracia aquellos sucesos que efectuándose prósperamente, sería fácil cosa +nos los atribuyésemos á nosotros mismos. + +Mas sea lo que fuere de esto, salieron por Agosto de 1719 el P. Miguel +de Yegros y el hermano Alberto, llevando todo recado para celebrar la +Misa y lo demás necesario para fundar la iglesia de la nueva Reducción +de San Ignacio Nuestro padre, llegando á la campaña que los Zamucos +habían escogido para fundarla, no hallaron persona alguna; y enviando +algunos por todas partes para tomar noticia de esta gente, hallaron su +pueblo quemado, y supieron que se había retirado algunas jornadas lejos +de allí, junto á una laguna abundante de pesca, cerrando los pasos por +donde se les podía seguir. + +Resolvió ir en persona el hermano Alberto en su seguimiento á buscarlos, +como lo hizo, y habiéndolos encontrado, los reconvino con la palabra que +habían dado á Dios y á los Padres de querer ser cristianos y vivir +juntos en un pueblo, en el lugar que ellos mismos habían escogido y +señalado. + +Hiciéronle al principio buen semblante los bárbaros y con muestras de +alegría fingieron querer estar á lo prometido; y en señal de eso, se +encaminaron con él hacia el sitio señalado, encubriendo entre tanto en +el corazón su premeditada alevosía, y por muchos días fueron +entreteniendo con buenas palabras al hermano que procuraba, con todas +las finezas de su gran caridad, ganarles las voluntades con beneficios. +Al fin se quitaron la máscara el día 1.º de Octubre, y muertos á +traición doce cristianos, un infame cacique asió de la garganta al santo +hermano y con el filo de una pesada macana le partió la cabeza, +despojóle después bárbaramente, y de miedo de que no viniesen sobre +ellos á vengar aquella muerte los Chiquitos, se huyeron todos juntos, +sin saberse dónde. + +El P. Miguel, avisado de este suceso por dos cristianos que por gran +ventura se pudieron escapar del estrago, se volvió con increíble dolor +de su corazón por no poder hacer más; y divulgada por todos los pueblos +la nueva de la muerte del santo hermano, le lloraron inconsolablemente +los indios, los cuales, en recompensa de las buenas obras que de él +habían recibido, le celebraron solemnes exequias en todos sus pueblos, +cuanto cupo, y fué posible en su pobreza; y yo, para acabar este +capítulo, daré aquí una breve noticia de su vida y virtudes, por serle +muy debida esta memoria. + +Fué el hermano Alberto Romero de nación español y natural de Segovia, +hijo de padres honrados y de profesión mercader, bien acomodado; mas +deseoso de ver tierras y hacer mayor fortuna, pasó con otros mercaderes +Perú, esperando hallar aquí fortuna igual á sus deseos. + +No le salieron fallidas sus esperanzas, porque adquirió buen caudal y +fué de todos muy estimado; y así la Real Audiencia como el arzobispo de +Chuquisaca, le cometieron negocios de mucha monta para bien público; mas +como sea tan ordinario en las cosas humanas el hacerse y deshacerse en +un punto, mudando semblante á cada paso la fortuna, sin durar mucho en +un estado, ya sea próspera, ya adversa, siendo sólo semejante á sí +misma, en ser siempre inconstante, habiendo estado siempre para nuestro +Alberto risueña y propicia, experimentó en sí estas mudanzas; porque de +repente, no sé por qué causa, si ya no fuese para que levantase sus +deseos á las cosas del cielo, cayó desplomada á tierra la gran máquina +de su prosperidad. + +En poco tiempo perdió todo lo que en muchos años, y á costa de grandes +fatigas había adquirido, con que quedó reducido á mucha pobreza, mas no +sin ganancia, porque con este golpe volvió en sí, y viéndose ya anciano, +sin tener en la tierra riquezas ni méritos para el cielo, se dolió mucho +de lo mal que había empleado su corazón en ganar y adquirir bienes +caducos, sin quedarle de tanto tiempo perdido más que un perpetuo +remordimiento del mal logro de sus años. + +Por tanto, resolvió darse todo á Dios, al cuidado de su alma y á las +cosas de la eternidad, gastando, como más próvido mercader, el resto de +su vida en el tráfico de bienes no sujetos á mudanzas y reveses de la +fortuna, en lo cual tuvo mejor logro que cuando en el mundo navegaba su +prosperidad viento en popa. + +Y Dios, que muchas veces se agrada más de los que vienen á trabajar en +su viña á la última hora, que los que desde la primera hora del día +echan mano á la labor, se agradó sobremanera de su determinación, y le +dió luego de contado una plenitud de consuelo en su servicio, por prenda +de galardón que sobre todos sus méritos le tenía preparado aquí en la +tierra, y después eternamente en el cielo. + +Por aquel tiempo, algunos piadosos españoles, recogiendo de los vecinos +de Tarija algunas limosnas, enviaban todos los años un copioso socorro á +la cristiandad de los Chiquitos y á los Misioneros lo necesario para +celebrar el santo sacrificio de la misa, y hacer con toda la devoción +posible las funciones sagradas. + +Con esta provisión le enviaron una vez nuestros Padres del colegio de +Tarija, con quienes él trataba familiarmente, y luego le pagó Dios +aquella caridad muy largamente. + +Porque considerando el fervor y santa vida de los nuevos cristianos y +las apostólicas fatigas de los obreros evangélicos, que con vivir en +semejantes trabajos, á los que de sí escribe el Apóstol San Pablo, +estaban siempre alegres y con una boca de risa, se mudó en otro hombre y +se le inflamó el corazón en vivísimos deseos de unirse más estrechamente +con Dios, y gastar su vida en servicio de aquella nueva cristiandad, y +de hecho dió luego muestras de cuán de veras lo decía. + +Púsose luego á enseñar á los indios todos los oficios mecánicos, á +desmontar los bosques, á labrar la tierra y á manejar los arados para +cultivarla; con los enfermos, viejos y estropeados, tenía entrañas y +ternura de madre; no había cosa que por ellos no hiciese; con los +bárbaros que se convertían de nuevo, se deshacía en afectos de caridad, +no sabía apartarse de su lado, parecía que se los quería meter dentro +del corazón; y por bárbaros que fuesen, no dejaba de hacer con ellos +semejantes demostraciones, no mirando en ellos lo que parecían en el +exterior, sino el valor de sus almas, compradas por el Redentor con el +precio de toda su sangre. + +Ni por trabajar tanto por las almas de sus prójimos se descuidaba de la +suya propia; recogíase muchas veces á tener oración, en el cual tiempo +las copiosas lágrimas que derramaba, eran indicios de los consuelos con +que Dios confortaba su espíritu. + +Y á la verdad era bien necesario este consorte celestial para darle +ánimo y aliento en la dura y continuada batalla con el enemigo infernal, +que dolorido fuertemente de que un viejo idiota y sin letras corriese +por el camino de la más alta perfección y se burlase de él quitándole +tantas almas de sus manos, no le dejaba de perseguir de día ni de noche, +ya apareciéndole en forma de feísimos animales, ya espantándosele con +otras visiones abominables. + +Duró esta terrible persecución más de tres años; mas nuestro Alberto, +asistido siempre de Dios y del ángel de su guarda, que si no estaba á su +lado en forma visible, á lo menos lo estaba con la invisible operación +en su corazón, jamás se dió por vencido, ni omitió las acostumbradas +obras de caridad, ni dió un paso atrás en el modo de vivir que había +emprendido. + +Y por ventura, en premio de esta generosa constancia, se le encendió el +corazón en vivos deseos de entrar en la Compañía, que amaba +tiernísimamente; mas atendida su mucha edad, era necesaria la licencia +de nuestro Padre General, la que no se podía tan presto alcanzar; por lo +cual, para consolar en parte sus plegarias y sus lágrimas, el P. Vice +Provincial Luis de la Roca, cuando visitó aquellas Misiones, le admitió +por Donado hasta que viniese de Roma la licencia de recibirle por +hermano Coadjutor de la Compañía; pero el cielo le firmó más presto esta +licencia, y la Compañía triunfante le contó en el número de aquellos +campeones que bordaron la librea de Cristo con su propia sangre, antes +que acá en la tierra le contase la militante en el número de aquéllos, +que con los ministerios humildes de su estado la ayudan á la conversión +de las almas. + + + + +CAPÍTULO XX + +_Progresos y aumentos de otras_ +REDUCCIONES _en los años de 1717 y 1718_. + + +Aunque lo que he escrito en estos dos capítulos últimos, ha sucedido en +muchos años y en este tiempo se han convertido á la fe y ganado para el +cielo muchos centenares de infieles, todavía, por no confundir los +sucesos y Misiones de las Reducciones, los quise separar con ánimo de +referir ahora y dar noticia del fervor y mérito de los neófitos de las +otras tierras, dignándose Dios Nuestro Señor de premiar sus sudores con +abundante cosecha de infieles para animarlos á trabajar con mayor +aliento y fervor en servicio de la iglesia. + +Los cristianos, pues, de la Reducción de San Francisco Xavier, hicieron +Misión por dos partes diversas. + +Algunos Zamalos salieron en busca de unos infieles, que habían hallado +los años pasados y los habían dejado de recoger por falta Guarayos, +donde fueron bien recibidos; y aunque no se entendían, les hablaron por +señas y movieron á algunos á seguirlos y á recibir el santo bautismo. + +Otros, de nación Piñocas, quisieron ir á los Puyzocas, que mataron al P. +Lucas Caballero mas apenas lo pudieron conseguir, porque en el camino +entraron en una Ranchería de los Cozocas, tan de improviso, que sentidos +de los paisanos, que estaban trabajando en sus sementeras, y creyendo +ser gente enemiga, se dieron á huir á toda furia por librar la vida; los +nuestros alcanzaron á algunos, y entrando en la Ranchería la hallaron +desierta, sin persona viviente. + +Vieron en los Ranchos muchos escudos, tejidos de plumas de bellísimos +colores con mucho arte é industria; con éstos estaban adornadas las +cámaras donde estaban amontonados muchos huesos de difuntos y pedazos de +carne fresca, indicios de que eran comedores de carne humana. + +Andan todos bien vestidos y tienen las mismas costumbres que los Baures +y Cosiricas, bien que usan de diferente lengua. Entre grandes y pequeños +recogieron 36. + +Los cristianos del pueblo de la Concepción fueron á predicar la ley de +Cristo á los Cosiricas, mas no sacaron más logro que los trabajos. + +Dos años antes habían ido á su Ranchería y habían traído cuatro para que +viesen las Reducciones, en donde fueron recibidos con grande amor y +cortesía. + +Estos dos fueron con los neófitos para llevarlos á sus paisanos, de +quienes no fueron admitidos con mucho afecto, porque el demonio les puso +en sospecha de que eran Mamalucos ú otros enemigos que habían venido á +hacerlos esclavos. No obstante, los sentaron á la mesa y les presentaron +algunos regalos del país; mas concurriendo allí indios de otras tierras, +los cercaron en forma de media luna, disparándoles una tempestad de +flechas para hacerlos huir; los neófitos, sin hacer más que reparar los +golpes, se retiraron con buen orden, y en medio de que muchos hacían +instancia á los capitanes para responderles con las armas, venció la +parte de los mejores, que, á imitación del Redentor, no quisieron +volverles mal por mal; tres quedaron muertos; los otros, maltratados, se +volvieron á la Reducción. + +De San Rafael salieron por dos partes en busca de almas; una tropa de +Taus ganó á la fe cuatrocientos y ochenta infieles, de nación Bacusones. + +La otra, de Tabicas, fué á las riberas del río Paraguay en busca de +Curucanes. + +Apenas llegaron á orillas del río, cuando un Chiquito con algunos otros, +se adelantó, y descubriendo una canoa que venía hacia ellos, se +escondieron detrás de algunos matorrales, creyendo ser los infieles que +buscaban; mas observando que era un negro con dos indios, que andaban +pescando, gritaron los compañeros del Chiquito: _¡Mamalucos! +¡Mamalucos!_ y se pusieron en fuga precipitada. + +Apenas el negro vió sólo al Chiquito, cuando le apuntó con el arcabuz; +mas se detuvo en dispararle, porque el indio le gritó en voz alta: No me +mates, que soy cristiano como tú y no te hago daño; y para que lo +conociese más claramente, le mostró una imagen de Nuestra Señora con el +Niño en los brazos, la cual, el negro, dejando el arcabuz, adoró de +rodillas. + +Juntáronse luego allí nuestros neófitos en número de ciento y cincuenta, +extendidos en buen orden sobre la ribera. + +En este ínterin vino el Capitán de los Mamalucos, y llamando á un +Chiquito que entendía la lengua Guaraní, le preguntó quiénes eran y á +qué fin andaban por aquellas costas. + +Respondió que eran hijos de nuestros Misioneros (esta es la frase que +usan ellos con los que les han reducido á la fe) y cristianos del pueblo +de San Rafael, que andaban en busca de infieles para conducirlos al +gremio de la santa madre iglesia. + +--Para el mismo fin los buscamos nosotros,--respondió el capitán +Mamaluco; y añadió en ademán de enojado: + +--¿Y por qué venís aquí si nosotros hemos llevado ya todos los infieles? + +Preguntóle después qué Padre le instruía y enseñaba la fe y quién venía +con ellos. + +Dijo que el P. Felipe Suárez, era cura de su pueblo, mas que ellos iban +solos. + +--Y, pues,--replicó el Mamaluco--¿qué capitanes y conductores os +gobiernan? + +Aquellos, con astucia más que de indios, les respondieron que sus +capitanes eran sesenta. Entonces, vuelto á los suyos, les dijo el +Mamaluco: + +--Mucha gente tienen éstos alistada; y sin hablar más, haciendo tocar á +retirada, se embarcó con todos los suyos en las canoas, huyendo á todo +vogar, por no venir á las manos con tanta gente; y quiera el cielo que +así como los cristianos Guaranís, de mucho tiempo á esta parte son el +terror de estos crueles enemigos, así lo sean también los Chiquitos +reducidos á la fe y al gobierno civil. Los neófitos, alegres con el buen +logro de su astucia, anduvieron mucho trecho por aquella ribera, hasta +que finalmente dieron con la Ranchería de los Curucanes, donde siendo +bien recibidos, se pusieron todos en la plaza, de rodillas, á rezar el +Rosario de Nuestra Señora para que Su Majestad diese á aquellos gentiles +juicio (frase con que se explican cuando hacen oración por sí ó por +otros á Nuestro Señor y á la Santísima Virgen) para que todos abrazasen +la santa ley de Dios. + +Mientras que los cristianos rezaban el Rosario, estaban los Curucanes +llenos de estupor, refugiados en sus Ranchos, sospechando que aquella +era alguna trama inventada en daño de ellos. + +Acabaron los cristianos su santo ejercicio, y viéndose solos, fueron +siguiendo los pasos de los fugitivos y cogieron diez, los cuales +vinieron de buena gana á hacerse cristianos. Y éstos, habiendo vuelto el +año siguiente á aquella tierra, redujeron á la santa fe doscientos y +once, los cuales dieron noticia de otros muchos pueblos que eran +confinantes con ellos, como son Merojones, Guijones, Bacusones, +Betaminis, Aripayres, Zipes, Tades, Guarayos, Subarecas, Paricis y otros +muchos. + +También se debe reputar entre los aumentos de esta Reducción un funesto +suceso, que para ejemplo de otros sucedió en ella. + +Habíase bautizado en San Rafael una doncella de 18 años y se llamaba +Isabela, la cual, poco después, se había casado; mas el común enemigo, +pesaroso de que se le escapase de sus manos la que antes había sido toda +suya, resolvió tentarla cuanto pudo, trayéndola á la memoria su antigua +brutal vida. + +Ella, pues, ya por estar en la flor de su edad y en lo mejor de la +juventud, ya por las sugestiones del demonio, se rindió, finalmente, á +sus apetitos, viviendo peor que antes: porque es ordinario que sea más +malo quien abandona la fe que quien jamás la ha profesado. Perdida, +pues, la vergüenza y el temor de Dios, se amistó mal con algunos de sus +iguales; y para que no llegase á oídos del Padre Cura de aquella +Reducción, se llegaba á los Santos Sacramentos frecuentemente, con +muestras de tierna devoción y algunas lágrimas en los ojos. + +Mas Dios Nuestro Señor que ama tanto á aquella nueva iglesia, no tardó +mucho en castigar su hipocresía y lascivia, de suerte que quien supiese +el castigo escarmentase, y juntamente tuviese tiempo la miserable é +infeliz de pedir á Dios misericordia. + +Estando durmiendo una noche en casa de su padre, prorrumpió de repente +en gritos y ahullidos, que parecía de mentada, y echando los ojos hacia +el techo, con grande espanto, decía á su padre: + +--Mira, mira, que vienen los diablos á llevarme consigo al infierno y +saltando de la cama, quería huir, mas su padre la detuvo. + +Quedó con aquella vista tan consumida de fuerzas y desmayada, que +parecía habérsele descuadernado todos los miembros. Estando de esta +manera medio fuera de sí, pero siempre obstinada en sus pecados, fué +avisado el P. Misionero del grave peligro de la enferma, mas no de la +causa, y mucho menos de su mal vivir; la primera diligencia del Padre +fué ajustar las cosas del alma de aquella infeliz; y viendo que estaba +ya cercana su muerte, le administró los Últimos Sacramentos; y +llegándose para decirla alguna palabra de Dios, se hacía sorda; y +fijando los ojos en un lugar, se procuraba descubrir, llamando y +convidando á los amigos con quienes había vivido mal, y haciendo los +mismos ademanes y feos movimientos que cuando estaba sana. + +Sospechó el Padre que el demonio en forma visible hacía de las suyas con +la enferma; por lo cual, procuró confesarla con mayor diligencia, mas la +infeliz nunca quiso vomitar aquellos pecados feos, porque padecía tanto +en el alma y en el cuerpo. + +Pareciéndole al Padre que el mal empezaba á dar algunas treguas, y que +los demonios, por la intercesión de Nuestro Padre San Ignacio, cuya +reliquia la aplicó, se habían ausentado de la cámara de la enferma, +precisado de otra ocupación, se partió de allí, con intento de volver +cuanto antes. + +Apenas se había apartado algunos pasos, cuando la doliente, quitándose +del cuello la Santa Reliquia, empezó á llamar con palabras amorosas á +sus galanes y en ademán de quien se abrazaba con alguno, acabó la vida, +dejando á sus parientes afligidos y desconsolados por muerte tan +desgraciada. + +Hízosele por la tarde su entierro, y luego aquella noche vino á llamar á +la puerta de la casa de su padre, y llamó á su marido, diciéndole: + +--Ábreme, ¿no me conoces? Yo soy Isabel. + +Levantóse despavorido y asustado el marido, y abriendo la puerta la vió +tan monstruosa que se quedó pasmado de asombro y espanto. + +Después, yendo á nuestra casa, se manifestó al P. Misionero, el cual, +con el horror de verla, se desmayó y cayó en tierra medio muerto, y por +muchos días no pudo recobrarse. + +Andúvose luego paseando por el corredor de casa, y dió muchos golpes en +la campana de la iglesia, mas nadie osó salir fuera, sospechando lo que +era. + +De aquí salió y anduvo todas las calles de la Reducción, y con ahullidos +y bramidos como de fiera, aterrorizó sobremanera á toda la gente. + +El día siguiente se apareció á una hermana suya y á otros, con semblante +horroroso, queriendo Dios que hubiese muchos testigos del caso, porque +quien necesitase del temor para vivir bien, no pudiese negar el hecho +para no temer. + +Habiendo fallecido este año un fervorosísimo Misionero en estas +Reducciones, es razón que le demos aquí lugar á sus méritos, refiriendo +brevemente sus virtudes y sus apostólicas fatigas en servicio de Dios y +bien de las almas. + +Este fué el P. Joseph Tolú, que á los setenta y cinco años de su edad +pasó de estos trabajos al eterno descanso en el pueblo de San Rafael, á +10 de Mayo de 1717. + +Nació este santo varón á 22 de Noviembre de 1643 en Potago, lugar de la +isla Cerdeña; fué en aquella provincia recibido en la Compañía, teniendo +21 años de edad, á 2 de Mayo de 64 y el año de 74 pasó á esta provincia, +donde concluídos los estudios que le faltaban y recibidos los sagrados +órdenes, pasó á las Misiones de los Guaranís, donde vivió algún tiempo +con mucho fruto de los indios. + +Aquí le quiso Dios dar á entender los muchos trabajos que le tenía +preparados para labrarle la corona de sus merecimientos, y fué de esta +manera: + +Había acabado un día de decir misa, y mientras se retiraba á su +aposento á dar gracias á Nuestro Señor, se vió como en éxtasis, cercado +de una tropa de gente desconocida y se vió también á sí mismo cultivando +la tierra con un azadón en la mano, lleno todo de sudor, sin que alguno +de los presentes, movido á piedad, se determinase á quitarle de las +manos aquel rústico instrumento y á ayudarle en aquel oficio. + +Quedó el P. Joseph extrañamente maravillado y pensativo, por no entender +qué se le quería significar con aquella visión, hasta que pasando poco +después por orden de los Superiores á la conversión de los Chiriguanás +lo conoció en la Reducción de San Ignacio, donde aunque había gran +multitud de gente, con todo eso el hablarles de su conversión era +predicar á las piedras, ó como dicen, en desierto, sin poder reducir ni +aun uno sólo de aquellos obstinados, ni tener aún un sirviente que le +asistiese en el altar, por lo cual se vió obligado á cultivar con sus +manos una huertecilla, y con el sudor de su rostro recoger alguna cosa +con qué pasar la vida; iba en persona al bosque á traer un haz de leña y +al río por un cántaro de agua, mirándole entre tanto aquellos bárbaros +sin moverse á ayudarle. + +Acordóse entonces de lo que tanto antes Nuestro Señor le había mostrado, +y así sufrió con grande valor estas y otras gravísimas molestias de +aquellos bárbaros tan crueles, que le echaron los caballos á pacer en su +huerta, para quitarle en un momento el sudor de su rostro y el trabajo +de sus manos. Y en medio de ser aquella tierra tan difícil de cultivar y +tan dura á recibir la semilla de la palabra divina, pues aunque +trabajaba mucho recogía muy poco fruto, con todo eso no levantó las +manos de la labor hasta que le llamaron los Superiores para ser operario +en el Colegio de Tarija, donde tuvo campo en qué ejercitar su celo, con +menos trabajos, pero con más fruto. Aquí le sucedió un caso digno de +saberse: + +Ofreciósele un día hacer una trompetilla por si acaso venía á confesarse +algún sordo, cuando poco después de venir á su aposento, entró en él un +hombre doliéndose mucho de que no se podía confesar á gusto por falta de +oído; consolóle el Padre, diciéndole que tenía un instrumento para oir +con facilidad. + +Confesóse el buen hombre con gran júbilo de su corazón, y dando al Padre +mil agradecimientos, se despidió diciendo: + +--Quédese V. R. con Dios, que yo me voy á comulgar y de allí á morir; y +sucedió así puntualmente. + +Lo mismo sucedió con otro que tenía la misma pena, el cual estando sano +y robusto se confesó con el Padre y murió de allí á dos días, dejando +ambos prendas seguras de su eterna bienaventuranza, con la misericordia +que Dios había usado con ellos. + +No pudo conseguir semejantes esperanzas de otro, que exhortado del P. +Tolú á que ajustase las cuentas de su conciencia con Dios por medio de +los ejercicios espirituales, luciese confesión general antes de +emprender un largo viaje le protestó con varios colores aparentes, que +no podía; mas apenas había caminado pocas leguas, cuando sorprendido de +una furiosa enfermedad, en pocos días se puso en camino para la otra +vida, con poco ó ningún aparejo. + +Vivió en Tarija el P. Tolú hasta el año de 98 en que pasó con oficio de +Superior á las Misiones de los Chiquitos con gran júbilo de su corazón, +por ver puestos en ejecución los ardientes deseos de emplear sus fatigas +en la conversión de los infieles; y aunque las grandes y frecuentes +enfermedades le estimulaban á proponer su ningún talento para aquel +empleo, todavía, después que en una grave enfermedad, el dolor más +agudo que le traspasaba el corazón en aquellos extremos, fué el haberse +excusado una vez en ejecutar un orden de sus superiores, arrojándose en +manos de Dios, vino con aquel oficio á estas Reducciones en que por no +estar aún las cosas puestas en forma, tuvo ocasión de merecer mucho. + +Lo más insufrible para su caridad eran las grandes necesidades y +trabajos de sus súbditos sin tener con qué socorrerlos y aliviarlos. + +Procuró, no obstante esto, con todo el esfuerzo posible, por espacio de +cuatro años que fué Superior, adelantar aquella recién fundada +cristiandad, así con la conversión de nuevos infieles como en +desarraigar las bárbaras costumbres de los catecúmenos, exponiéndose por +eso muchas veces, con invencible constancia, á riesgos y peligros de la +vida. + +Una de las muchas veces que se vió en estos aprietos fué en cierta +ocasión, que habiendo visto que un neófito se había teñido el rostro de +feísimos colores, al uso de su gentilidad, le dijo, llevado de su celo: + +--Lindo estás por cierto, pareces un demonio (y así es en la realidad +cuando se tiñen el rostro). + +Oyó el indio con disgusto estas palabras, y flechando su arco, le +asestó al pecho con una saeta. + +Entonces el generoso Padre, desabrochando la sotana y jubón, le dijo: + +--Apunta aquí para que no yerres el golpe, y quítame esta vida que tanto +deseo sacrificar á Dios por amor tuyo. + +Quiso, empero, el cielo recibir la oferta y no la ejecución del +sacrificio, porque aquel bárbaro, atónito y lleno de confusión, al ver +tanto aliento, no osó pasar más adelante. + +Su empleo más continuo é infatigable, fué instruir á algunos mozos más +despiertos, no sólo en las cosas de nuestra santa fe, más aún en el +servicio de la iglesia y de las funciones sagradas, enseñándoles el +canto eclesiástico y las otras sagradas ceremonias, ministerio de +trabajo y tedio increíble y sólo tolerable de una grande caridad y celo +ardiente, porque era necesario poco menos que hacerles mudar naturaleza, +domesticándolos y desvastándolos poco á poco, corrigiéndolos sin +exasperarlos, y tolerándolos algún tiempo mal acostumbrados y viciosos, +para hacerlos totalmente otros diversos de los que eran al principio. + +Y en este ejercicio duró, sin interrumpirle, hasta lo último de su vida; +porque la esperanza del bien y frutos que veía se lograban en aquella +su infatigable tarea, se la hacía no sólo tolerable, sino suave. + +En tales obras de apostólica caridad con los prójimos, no se olvidaba de +sí mismo, pues en medio de ser todas ejercicio de virtudes y aumento de +méritos, era, no obstante, muy delicado en la observancia regular, +portándose de suerte en las funciones de operario evangélico, que no se +descuidaba un punto en la guarda de las santas leyes y constituciones de +la vida religiosa, antes se retiraba muchas horas del día á vivir más +perfectamente para sí, para después obrar con más fervor con los +prójimos. + +Era devotísimo de las santas almas del Purgatorio, á quien no solamente +había hecho en vida liberal donación de todas sus buenas obras sino +también después de su muerte, de todos los sufragios que por su alma se +dijesen, reservando sus grandes culpas, como él decía, para pagarlas con +las penas del Purgatorio. + +Mas quiso Dios, por premio de ésta su heroica caridad, darle el +Purgatorio en esta vida, para que así fuese mayor su corona en la eterna +bienaventuranza, cargándole de tantas y tan graves enfermedades que le +inhabilitaron del todo á ejercitar del todo nuestros ministerios con +los neófitos, único conorte en sus tribulaciones, de suerte que solía él +decir que de este mundo no tenía sino _labor y dolor_. + +Llamóle, finalmente, Nuestro Señor, á darle el galardón de tantos +trabajos y sudores, con una muerte propia de los santos, después de +haber estado más de dieciocho años en estas Misiones, á los setenta y +cuatro de su edad y cincuenta y tres de Compañía, en que había hecho la +profesión de cuatro votos á 15 de Agosto de 682. + + + + +CAPÍTULO XXI + +_Breve descripción de la provincia del Chaco; +costumbres y cualidades naturales de +sus moradores, y fundación de una +nueva Reducción en ella._ + + +La provincia del Chaco es un vastísimo espacio de tierra de trescientas +leguas de largo y ciento de ancho, situado entre las provincias del +Tucumán, de los Charcas, del Río de la Plata, del Paraguay y de Santa +Cruz de la Sierra, cercado por todas partes de una larguísima cadena de +montes, que empezando á levantarse desde la ciudad de Córdoba del +Tucumán, llegan hasta las opulentísimas minas de Lipes y Potosí; luego +tirando á Santa Cruz de la Sierra, rematan en la gran laguna Mamoré. + +Es el terruño en partes maravillosamente abundante y fértil, por causa +de muchos arroyos ó riachuelos y dos grandes ríos que la bañan, los +cuales, naciendo de las montañas, atraviesan y riegan el país: y después +de muchas vueltas y rodeos desembocan en el gran río de la Plata y +forman en gran parte su desmedida grandeza. + +Sus moradores, en tiempos pasados, eran muchísimos en número, de suerte +que en sólo el contorno de la ciudad de Guadalcazar, que hoy está +destruída, se contaban más de cuatrocientas Rancherías de diferentes +naciones y lenguas. + +Las naciones más célebres son los Colchaquies, Tonocotes, Belelas, +Mocobies, Tobas, Malbalaes, Mataguayos, Aguilotes, Chumipies, Amulalaes, +Callagaes, Abipones, Payaguás, Guaycurús, Churamates, Ayoyas y Lules. + +Es el temperamento de estas naciones ígneo y vivaz, la estatura más que +mediana, las facciones del rostro algo desemejantes de las nuestras, de +donde fácilmente se distinguen de los españoles y demás europeos; y +cuando se tiñen de colores, que es muy de ordinario, están sobre manera +feos, que parecen unos demonios; y sucedió, no mucho ha, en la ciudad +de Santa Fe, que saliendo á pelear con unos Abipones un capitán que +había militado en Europa, al verlos tan horribles, se quedó desmayado y +sin fuerzas. + +Cuanto al vestir, los hombres se ciñen por la cintura una faja de que +cuelgan muchas plumas pendientes alrededor y en el resto desnudos: otros +se ponen sobre todo eso una corona de plumas en la cabeza; y algunas +naciones traen una como capa larga de cueros de venado, que llaman +Queyapi, para defenderse de las inclemencias, y desde el cuello hasta +abajo cuelgan una cinta emplumada sobre dicha capa. + +Las mujeres se cubren algún tanto, lo que basta para no estar del todo +desnudas. + +No tienen gobierno ni guardan vida política. + +Sólo en cada tierra hay un cacique á quien ordinariamente tienen algún +respeto y reverencia. + +Viven pocos juntos, porque como carecen de gobierno, y no tienen +cabezas, por cualquiera ligero disgusto se separan. + +Sus casas no son más que un Rancho de paja dentro de los bosques, unos +en una parte y otros en otra, sin orden ni distinción; y ni aun eso +tienen los Payaguás, los cuales nunca están fijos en un lugar, y cada +noche hacen alto en diverso paraje; por lo cual no usan de otra casa que +una pequeña estera, para repararse del viento, y en lo demás duermen al +descubierto. + +La mayor parte del tiempo gastan en buscar miel por las selvas, para +hacer su vino con que se embriagan muy frecuentemente. Y luego que se +les calienta la cabeza, y pierden aquel poco juicio que antes tenían, á +lo mejor de la embriaguez paran todas sus fiestas en peleas, heridas y +muertes; porque los rencores y los odios sepultados largo tiempo en sus +pechos alevosos, por cobardía y temor, salen á fuera en tales ocasiones +y se procuran vengar con furor increíble; y lo que causa más admiración +es que los parientes de los muertos no se sienten nada de la injuria +recibida, cuando vuelven en sí, por más estrecho que sea el parentesco. + +En reducir estas naciones á vida racional y á la ley de Cristo emplearon +desde los primeros años del siglo pasado todo el fervor de su espíritu, +los Padres Juan Darío, italiano, y Gaspar Osorio Valderrábano, español, +por orden del P. Nicolás Mastrilli Durán, Provincial de esta provincia, +y tío del santo mártir Marcelo Mastrilli, pero no correspondiendo á la +labor la dureza de estos pueblos, con fruto digno de sus fatigas y +sudores emplearon en otra parte su celo. + +La obstinación de estas naciones fué en gran parte originada de los +españoles, cosa que no se puede traer á la memoria sin dolor y lágrimas, +y por eso más quiero callarlo que escribirlo; y quien tuviere ánimo para +leerlo, lo podrá ver en otros historiadores. + +Sólo diré que apenas se introdujo allí el conocimiento de la ley +cristiana, cuando en breve tiempo se hizo maravilloso fruto; y en tanto +que hubo allí hombres de virtud, fué en aumento la piedad y religión; +pero después que la codicia de los españoles oprimió con exceso á los +pobres inocentes indios, se dieron á la desesperación para librarse de +aquel cautiverio en que los tenían los españoles que los gobernaban, á +que se oponían los Jesuitas con todo esfuerzo, por ser contra lo que +repetidas veces tienen ordenado nuestros católicos monarcas. + +Llevados, digo, los indios de la desesperación, procuraron buscar un +cruel remedio para redimir la opresión, y fué disponer secretamente una +conjuración y matar á los gobernadores como lo hicieron; y ha quedado en +ellos tal horror á todos los españoles, debajo del cual nombre +entienden á todos los demás europeos, que el común vocablo con que los +llaman es _enemigos_. + +No obstante, el santo mártir P. Pedro Romero, español, y el infatigable +Misionero P. Joseph Orighi, hermano del eminentísimo señor Agustín +Orighi, y tío del eminentísimo Orighi, que vive al presente, quisieron +volver á promulgar el Evangelio entre los Guaycurús, y sin tener cuenta +de sus propias vidas, intentaron, con increíbles trabajos y fatigas, +domesticar su innata fiereza; pero sin hacer más fruto que bautizar +algunos párvulos, se vieron obligados á retirarse. + +El año de 637 entraron por el Tucumán á convertir algunas naciones el P. +Gaspar Osorio, de quien poco ha hice mención, y el P. Antonio Ripario, +italiano, los cuales, el mayor fruto que sacaron de su empresa, fué +perder la vida por Cristo con glorioso martirio, de que tuvo antes bien +clara noticia el P. Osorio como lo declara en carta escrita á Roma á su +antiguo confesor nuestro cardenal Juan de Lugo. + +Ambos, después de su muerte, se aparecieron vestidos de los ornamentos +sagrados y cercados de mucha luz á sus bárbaros matadores +reprendiéndolos su maldad y exhortándoles á que trajesen á su tierra +nuevos Jesuitas que los instruyesen en la fe de Cristo. + +Lo que ellos, obstinados en sus vicios y errores no ejecutaron, +emprendieron los PP. Ignacio de Medina y Andrés de Luján el año de 1653 +entrando á reducir á la fe aquellas naciones; pero aunque aplicaron su +fervor más intenso, no lograron sino las almas de algunos niños y +adultos moribundos, y armándose contra ellos secreta conjuración de los +bárbaros, hubieron de retirarse. + +El año de 1673 entraron con el gobernador D. Ángelo de Peredo los PP. +Diego Francisco de Altamirano y Bartolomé Díaz, y pudieron fundar una +reducción de Mocovíes, con nombre de San Francisco Xavier, cuatro leguas +de la ciudad de Esteco, en que llegó á haber mil y ochocientas almas; +pero por juzgar el gobernador y sus consejeros convenir se encomendasen +á los españoles dichos indios repartidos en Encomiendas se deshizo aquel +pueblo; bien que en aquella entrada lograron los Padres bautizar más de +mil almas entre adultos y párvulos. + +Prosiguióse esta empresa el año 1683 en el gobierno de D. Fernando de +Mendoza Mate de Luna, para la cual fueron señalados los Padres Juan +Antonio Solinas, natural de Olinis, en Cerdeña, y Diego Ruiz, +valenciano; habían ya agregado algunos indios Ojotades y Taños á una +nueva Reducción, con nombre de San Rafael; pero envidioso el común +enemigo, y temiendo de aquellos principios nuevos progresos, incitó por +medio de sus hechiceros á ciento cincuenta Tobas y á cinco tropas de +Mocovíes que quitasen la vida á los Misioneros: vinieron al lugar donde +estaban, y hallando sólo al Padre Solinas, por haber ido á Salta por +bastimentos el P. Ruiz, le dieron la muerte, y también á otro venerable +sacerdote llamado don Pedro Ortiz de Zárate, á 27 de Octubre de aquel +mismo año. + +Con esta novedad se retiraron los Ojotades y Taños, catecúmenos, y ni +con la muerte de estos dos mártires, ni de los PP. Osorio y Ripario +quedaron esperanzas de que su sangre fuese semilla de cristianos en +aquella provincia, por la proterva obstinación de las más de sus +naciones, que con las repetidas hostilidades que hicieron á la provincia +del Tucumán, por su innato odio á la nación española, cerraron las +puertas á la esperanza de su conversión, hasta que siendo gobernador de +la provincia de Tucumán el piadoso caballero don Esteban de Urizar y +Arizpacochaga, brigadier de los reales ejércitos de S. M., reprimido +primero el orgullo de los Tobas y Mocovíes, quiso se sentase de nuevo la +empresa y se predicase la ley divina á la nación de los Lules; por lo +cual el P. Antonio Garriga, que á la sazón era Visitador de esta +provincia, señaló para esta conversión el año de 1710 al P. Antonio +Machoni, natural de la villa de Iglesias, en Cerdeña, el cual, habiendo +pasado de aquella provincia á ésta el año de 1698 y leído Filosofía en +esta Real Universidad de Córdoba, alcanzó emplearse en la conversión de +estos bárbaros. + +Dió éste principio á la nueva cristiandad fundando una Reducción, á +quien puso debajo del patrocinio de San Esteban, compuesta de gente de +cuatro naciones, Lules, Toquistinés, Ixistinés y Oristinés, cuyos +ascendientes fueron antiguamente cristianos. + +Son éstos de color de aceituna, de estatura ordinariamente grande, de +genio despierto y alegre, ni se entristecen fácilmente, sino es acaso en +sus desgracias domésticas; son prontos de entendimiento y aprenden +maravillosamente los oficios mecánicos: pero torpes y duros en creer lo +que no alcanzan los sentidos materiales. + +Conservan por largo tiempo en su pecho la memoria de las injurias +recibidas, y aunque sientan partírseles el corazón de dolor y rabia, lo +esconden y encubren disimuladamente con un semblante enteramente alegre, +esperando coger al enemigo desprevenido para hacer con más seguridad el +tiro. + +En lo que toca á religión, son finísimos ateistas, no dando culto ni +veneración á deidad alguna, si no es que digamos que su Dios es su +vientre, porque no entienden de otra cosa, procurando gozar en esta vida +todo el buen tiempo que pueden, viviendo como animales. + +Parece, empero, esto menos tolerable, á causa de no reconocer ni aun las +leyes naturales, que cualquier hombre, por bárbaro y salvaje que sea, +con sólo ser hombre, venera y aprecia. + +Los hijos, por la mayor parte, no tienen ningún respeto á sus padres; +antes tienen sobre ellos dominio, haciéndose obedecer de ellos con +grande descaro; y si les da gusto, osan poner en los padres las manos. + +En sus enfermedades no se mueven á compasión, antes los abandonan con +increíble ingratitud y los dejan en manos de la hambre y enfermedad; +cosa que ni aun con las bestias usan; y fuera muchas veces entre ellos +mejor ser perro que hombre, porque de ellos se compadecen y quitan la +comida de la boca para sustentar una tropa de galgos. + +Encontróse acaso el P. Machoni en una ocasión con algunos de estos +bárbaros que llevaban á enterrar á la madre de uno de ellos difunta, que +poco antes se había convertido á nuestra santa fe, y con ella querían +enterrar á un hijito suyo de pocos meses, porque ninguna india, aun sus +parientas, quería tomar el trabajo de criarle: quitósele luego de las +manos el Padre y por más que con la paga por delante se lo pidió y +suplicó, ninguna se movió á compasión; por lo cual se vió obligado +mientras vivió el niño á mantenerle con leche de cabra ú oveja, no sin +increíble dolor, viendo entre tanto á muchas madres tener pendientes de +sus pechos gran número de perritos para que no se muriesen de hambre. + +Sus casamientos los celebran de mucha edad (si es que entre ellos +merecen el nombre de casamientos, pues cansada la mujer del marido, y +éste de ella, tienen franqueza y libertad de tomar otra ú otro á su +antojo) no casándose sino cuando ya están cansados de torpezas, no +experimentando ellos en sí ni el temor ni la vergüenza que la naturaleza +mezcló sabiamente en los placeres vedados para contener en la raya de lo +debido el genio de la concupiscencia desenfrenada. + +No es fácil de explicar cuanto trabajase el buen P. Misionero con otro +compañero Jesuita, en instruir en los principios de la ley divina á +gente que parecía no tener ni aun el primer instinto de la naturaleza, +ni de qué medios de caridad y de celo se valieron para hacerlos, de +bestias, racionales, y de racionales, cristianos. + +Eran los primeros con el azadón en la mano á romper la tierra, á manejar +los arados y á hacer todo lo demás que es necesario en la labor de los +campos para adiestrarlos á hacer lo mismo. + +Después visitaban los enfermos y hacían con ellos todos los oficios de +caridad que haría una amorosa madre, quitándose de la boca la comida y +el sustento que les tenía señalado la piedad de los españoles por +remediar sus necesidades. + +Sufrían con increíble paciencia sus contínuas impertinencias y +necedades, con la esperanza del bien que podían sacar de ellos. Pero +esto era lo menos respecto de lo que trabajaban en provecho de sus +almas; porque la deshonestidad, la venganza, la embriaguez la barbaridad +y otros mil vicios heredados con la sangre, crecidos con los años, y con +la costumbre convertidos en naturaleza, era poco menos que imposible +desarraigarlos de sus corazones; mas pudo tanto la incontrastable virtud +del Altísimo y la fineza de un celo apostólico, que poco á poco se +empezó á ablandar la dureza de corazones tan obstinados y á domesticarse +la barbaridad de ánimos tan salvajes. + +El primer fruto que se sazonó con los sudores y fatigas de estos +fervorosísimos operarios, fueron muchas almas de niños que apenas +lavadas en las aguas saludables del santo bautismo, volaron con la +cándida estola de la inocencia á la eterna bienaventuranza, á tomar +posesión de aquella gloria, que en adelante gozarían los fieles de su +nación; después lograron las almas de muchos adultos que asaltados de +una peste que se encendió entre ellos, cambiaron gustosos la vida con la +esperanza del eterno descanso en el cielo, por medio del santo bautismo. + +Uno, entre los demás, joven de pocos años, que no menos en las llagas de +su cuerpo, que en la paciencia del ánimo, parecía otro Job, se alistó +en el número de los hijos de Dios con suma alegría y júbilo de su +espíritu, y haciendo fervorosísimos actos de fe, esperanza y caridad, +pasó de esta peregrinación á la patria celestial. + +Llevaba muy mal el común enemigo los progresos de la fe en nación tan +bárbara é inculta; por eso aplicó luego todo su esfuerzo para atajarlos +y sofocar la semilla del Evangelio, antes que se arraigase en los +corazones de los bárbaros. + +El primer medio de que se valió fué procurar la muerte de los Misioneros +que le hacían tan cruda guerra, incitando á los infieles á que se la +diesen. + +Intentáronlo ellos muchas veces; y una, entre otras, estuvieron ya +conjurados á matar al P. Machoni. + +Habían estado algo lejos del pueblo haciendo un baile con grande bulla y +algazara, y poniendo en medio de la rueda un calabazo, que por arte del +demonio danzaba también con ellos, se convinieron todos en darle aquella +noche la muerte, para verse libres de una vez de su celo y reprensiones. + +Oyóles acaso el Padre, y saliendo de su Rancho á saber la causa de +aquella novedad intempestiva, encontróse con una india que venía del +baile, bien que no tan fuera de sí como ellos, que estaban totalmente +embriagados; preguntóla el Padre por qué sus parientes metían tanto +ruido y daban tantas voces. + +Ella, que sabía muy bien lo que trataban, procuró encubrirlo con una +falsa risa, respondiendo no sabía la causa. + +Temióse el Misionero no fuese alguna borrachera; y para certificarse y +atajarla, instó á la india descubriese la verdad. + +Ella, recelando por esta instancia que ya el P. lo supiese, le descubrió +toda la conjuración que contra su vida tenían tramada. + +Recogióse en su Rancho ofreciendo á Dios su vida en sacrificio por el +bien de aquellas almas, y estuvo toda aquella noche esperando le +viniesen á matar; mas Nuestro Señor le libró para otras cosas de su +servicio, porque avisados los infieles por la dicha india de que el +Padre Misionero sabía ya sus intentos, no se atrevieron á darle la +muerte, recelando también no viniesen luego los españoles á vengarla. + +Viendo el demonio que se le había desvanecido esta traza, se valió de +otra, y fué introducir en el pueblo el pernicioso error de que lo mismo +era echarles á los niños el agua del bautismo en la cabeza que +despedirse del cuerpo sus almas; y se imprimió tan altamente este engaño +en sus fantasías, que convirtiéndose el amor á los Padres en odio y +aversión, los miraban con mal corazón y huían de ellos como enemigos +jurados de su bien. + +Y daba á eso calor el creerse ellos neciamente eternos; y aunque veían +todos los días quedárseles muertos en sus brazos sus amigos y parientes, +con todo eso, á la evidencia de los ojos prevalecía el error del +entendimiento. + +Procuraban los nuestros con todas las fuerzas de su celo desvanecer +aquel engaño y errada persuasión, fomentada del demonio para daño de +aquella reciente cristiandad, y Dios Nuestro Señor, que suele mirar á +los nuevos fieles con ojos de mayor piedad, quiso remediar bien presto +este daño y consolar y animar juntamente la virtud de sus siervos. + +Pasó el caso de esta manera: + +Iba un día el P. Machoni llevando de Rancho en Rancho una holla de +comida para darla á los enfermos; encontróse con una india que traía al +pecho un niño que estaba ya para espirar; no pudo ella huir y esconder +tan presto su criatura de suerte que el Padre no la viese. + +Procuró éste con dulcísimas palabras y mucha afabilidad mitigar el odio +de la madre y ganarla el ánimo, á fin de poder bautizar al niño; mas +todo fué en vano, porque el demonio hablando por boca de una mujer en +todo suya, no menos por la infidelidad que por la lascivia, y vomitando +contra el Misionero y contra aquel Santo Sacramento tantas injurias y +blasfemias cuantas diría un dementado en lo más ardiente de sus furias, +exhortaba á la madre no permitiese lavar á su hijo en las santas aguas +del bautismo; porque le sucedería lo que á otra madre mal aconsejada, +que ofreciendo su hijo para ser bautizado, lo mismo fué caer sobre el +niño el agua santa, que salir de esta vida. + +Era la india de buen natural y no se dejaba fácilmente trabucar el +juicio con las necedades locas de los suyos, y mucho menos de la falsa +aprensión de que el santo bautismo era tósigo para quitar la vida, +conociendo á tantos españoles viejos, con canas, que habían sido +bautizados; por eso de buena gana ofreció el niño al Padre; el cual, +lleno de una generosa y humilde confianza en Dios, rogó á Su Majestad y +le suplicó quitase aquel embarazo á la santa fé, pues no le costaría más +que una insinuación de su voluntad; luego se volvió á San Francisco +Xavier, pidiéndole que mirase con ojos de misericordia á aquella ciega +gentilidad; y pues tanto procuraba la honra de Dios alcanzase de Su +Majestad que aquel santo Sacramento no sólo sirviese para librar el alma +de aquel inocente de la esclavitud del demonio, sino también para +librarle de la enfermedad corporal; y ofreció en agradecimiento de aquel +beneficio, que esperaba recibir, le llamaría Francisco Xavier. + +Oyó el cielo los fervorosos ruegos de su siervo, pues luego que fué el +niño bautizado, quedó sano de su enfermedad. + +Lo mismo sucedió á una muchacha, ya casadera, á quien por estar toda +helada y yerta, la lloraban sus parientes por muerta; mas luego que fué +bautizada, por las grandes instancias con que lo había pedido, como si +volviese de un profundo sueño, volvió en sí y á la vida. Con lo cual, +poco á poco cesó en el pueblo aquel falso temor, y las madres á porfía +daban sus hijos para que fuesen lavados en las santas y saludables aguas +del bautismo. + +Bramaba de rabia el demonio viendo desvanecidos sus enredos; por eso +puso todo su esfuerzo en empañar el terso esplendor de los procederes de +uno de los Misioneros, infamándole con mil calumnias por medio de unos +apóstatas que estaban muy sentidos de que les impedía poder saciar el +apetito de la carne, con todos los más torpes y sucios placeres del +sentido; mas, á pesar suyo, salió triunfante la inocencia de costumbres +y fervor de vida apostólica de aquel buen Padre y fué obligado el +demonio por entonces á dejar franco el paso al Santo Evangelio en las +provincias amplísimas del Chaco, donde no sólo procuran los Jesuitas la +conversión de los infieles, sino la reforma de los españoles é indios, +acudiendo á confesar y á predicar los fuertes de españoles que por allí +hay como San Joseph y Valbuena; y acompañando á los soldados cuando van +de las ciudades á sujetar á los bárbaros que continuamente invaden +aquella provincia, los sirven de capellanes, exponiéndose á los mayores +riesgos y peligros de perder la vida, sin tener cuenta con las suyas; y +al mismo tiempo procuran reducir á los que apresan los españoles y +bautizar á los párvulos. + +En estas empresas había trabajado gloriosamente nueve años el P. +Machoni, cuando en el nuevo gobierno de 1719 vino señalado por +secretario del P. Provincial Joseph de Aguirre, por cuya causa fué +preciso encargar el cuidado de aquella Reducción al P. Joaquín de +Yegros, con otros dos compañeros Jesuitas. + +El nuevo Provincial y Secretario procuraron fomentar con todo esfuerzo +la conversión de nuevos infieles, á que cooperó como siempre el señor +gobernador de la provincia D. Esteban de Urizar. + +El año, pues, de 1719, en una entrada que á los infieles hicieron los +vecinos de la ciudad de San Miguel de Tucumán, descubrieron un nuevo río +que se juzgó entonces ser el Pilcomayo; á la ribera de este río supieron +vivía mucha gente blanca, que tuvieron por españoles. + +Con esta noticia determinó el señor gobernador que el año siguiente +fuesen á descubrir totalmente este río los tercios de la provincia de +Tucumán, pidiendo para capellán á uno de los Padres que estaban en la +Reducción de San Esteban. + +Concediólo luego el P. Provincial, y esperanzado de que de este +descubrimiento se seguiría á Dios mucha gloria, determinó que por la +parte del río Paraguay entrasen por el Pilcomayo, que desemboca en aquel +río, algunos Misioneros de los Guaranís, con orden preciso de que sin +detenerse á reducir nación ninguna y sólo ganando la voluntad de los +naturales, penetrasen hasta encontrar con los soldados españoles que +entraban por la provincia de Tucumán, ó llegasen al paraje de los +Chiriguanás. + +Todo esto era prevención para dos fines: el primero, que descubierta la +tierra y el río, se pudiese entrar por el Tucumán, Paraguay y Frontera +de Santa Fé, dándose la mano toda la gente de estas provincias, para +conquistar todo el Chaco, en que se lograría la conversión de muchas +almas. + +El segundo, abrir por aquí camino más breve para las Misiones de los +Chiquitos, cosa que siempre sumamente se ha deseado, por evitar la suma +distancia que hay por el camino de Tarija, porque se presumía que los +Zamucos se acercaban mucho al Chaco y al Pilcomayo, y por allí también +entró en esta ocasión un Jesuita para venirse á encontrar con los demás. + +Señaló, pues, el P. Provincial para entrar por lo boca del río Pilcomayo +á los PP. Gabriel Patiño y Lucas Rodríguez, ambos nacidos en la ciudad +de la Asunción, y á la sazón Misioneros de los Guaranís; y del colegio +del Paraguay despachó al hermano Bartolomé de Niebla, andaluz, y á un +donado portugués llamado Faustino Correa, con algunos indios Guaranís, +para que si fuese necesario defendiesen á los Padres de las invasiones +de los infieles. + +Por los Zamucos entraron con algunos indios Chiquitos los PP. Felipe +Suárez y Agustín Castañares. + +Los de la provincia de Tucumán no pudieron encontrar con Pilcomayo y +hallaron por fin que el descubierto por los Tucumaneses el año de 1719 +no podía ser aquel río por ser éste pequeño y el Pilcomayo muy grande. + +Los Chiquitos, habiendo caminado por los Zamucos, hacia donde se juzga +caer este río, nunca pudieron dar con él. + +Los que entraron por la boca del Pilcomayo iban en un barco y algunos +botes: caminaron por dicho río, siempre á diversos rumbos, por las +repetidas vueltas con que corre: al principio hallaron algunos rastros +de indios, pero no los vieron. + +Caminaron así cosa de ochenta leguas, parte por el río, parte por +lagunas, porque hay muchas á la orilla de este río, las cuales, cuando +baja el río, quedan divididas de él y hechas lagunas; mas cuando crece, +queda toda la campaña hecha un mar de agua, porque se incorporan con él. + +A estas ochenta leguas reconocieron que la madre del río no era tan +honda que pudiese navegar por él el barco sin peligro manifiesto de +encallar; por lo cual determinó el P. Patiño pasar en los botes con el +hermano Niebla tres españoles y treinta y cuatro indios á registrar lo +restante hasta conseguir el fin de su empresa, dejando en el ínterin en +el barco al Padre Lucas Rodríguez, al donado y á la demás gente para que +aguardasen. + +Fueron, pues, navegando los dos botes y caminaron otras trescientas +leguas, en que en diversas partes vieron indios de varias naciones, que +ya confinaban con los Chiriguanás. + +Llegaron por fin á una nación no conocida, cuyos indios parecían de +buenos naturales, y eran de hermosos rostros y de buena estatura; las +indias tan blancas, que parecían españolas; tenían crías de yeguas y +muchas ovejas, de cuya lana hacen muy buenos tejidos; los caballos eran +sin número. La tierra fertilísima, en que tienen labranzas de los frutos +del país. + +Saltaron en tierra y dieron á los naturales muchos donecillos que ellos +aprecian y por esto les mostraron mucho afecto, en que concibieron +esperanzas de reducirlos después fácilmente. + +Mas algunos Tobas y Mocovíes que había entre ellos malograron estas +esperanzas, porque hablando á aquellos indios, les incitaron contra los +nuestros, maquinando una alevosa traición contra sus vidas. + +Estaban allí de paz unos y otros, tratándose con muchas caricias todo el +tiempo que fué preciso para descansar, cuando habiendo ido tres de +nuestros indios á cortar leña, les acometieron los alevosos Tobas y +Mocovíes con los indios de aquella nación; mataron á los dos á flechazos +y al otro hirieron malamente, de suerte que murió de allí á algunos +días. + +Los demás se retiraron á los botes que mandó el Padre cubrir de algunos +cueros de vaca para resistir. + +Vinieron siguiendo á los nuestros más de 600 infieles, hasta los bateles +disparándoles una tempestad tan espesa de saetas, que parecía una manga +de langostas, pero ninguna les hizo daño, porque hallaban resistencia en +los cueros, que despedían las flechas; y aun siendo preciso que el P. +Patiño estuviese por dos veces en la proa descubierto á los tiros, +aunque por todas partes le caían las flechas, ninguna le tocó. Visto +esto procuraron retirarse de las furias de aquellos bárbaros, que con su +traición deshicieron por ahora y frustraron las esperanzas de poder +penetrar el Chaco, donde se esperaba, como dije, reducir muchas +naciones. + +Volviéronse, pues, sin otro fruto, desandando con mucho trabajo el +camino de cuatrocientas leguas que hasta allí habían navegado. + +Mas volviendo á la Reducción de San Esteban, este mismo año de 1721, se +contaban en ella muchas familias. + +Encendióse por este tiempo una pestecilla de viruelas, de que murieron +luego dos. + +Los demás cobraron tanto miedo á la muerte, que les amenazaban las +viruelas, que el mismo día que aquellos dos murieron, dejaron descuidar +á los nuestros y todos se huyeron menos dieciocho adultos y veinte +muchachos. + +Luego que lo advirtieron los PP. Joaquín de Yegros y Lorenzo Fanlo +montaron á caballo en su seguimiento, y fueron á alcanzarlos por unos +cerros hacia Salta; mas siendo mucha la espesura de los bosques, y +fragosidad de las sierras, se desmontaron, y á pie los siguieron, con +increíble fatiga, porque no huían por vía recta, sino oblícua siempre, +porque decían que así no les podría seguir la peste, cansada de los +matorrales y revueltas. Tanta es su barbaridad. + +Quedaron los Padres sin fuerzas antes de poderles dar alcance; y +volviéndose á su pueblo á cuidar de los que habían quedado enfermos, +despacharon tras los fugitivos á dos indios que llevaban consigo para +detenerlos, porque de los dieciocho adultos se les murieron los catorce, +á quienes asistieron con grande caridad, sin recelo del contagio, y +todos los demás enfermaron. + +Los dos indios encontraron de allí á algunas leguas á los huídos, y por +más que hicieron, sólo les pudieron reducir á que bajasen donde estaban +los Padres. + +Procuraron éstos que volviesen á la Reducción; mas sólo consiguieron por +entonces esperanzas de que se volverían acabada la peste. Por tanto, +dejándolos allí se volvieron los Padres al pueblo á cuidar de los que +habían quedado, enfermos los más, de los cuales murieron presto catorce +adultos, á quienes asistieron con grande celo y caridad, hasta darles +sepultura por sus propias manos. + +Los fugitivos volvieron después de algún tiempo á su pueblo, por las +diligencias de los nuestros, que siempre tienen que trabajar aquí +gloriosamente, por la innata barbarie de todas estas naciones, como se +conocerá por lo referido. + +Al presente se halla este pueblo en sumo peligro de su destrucción, +porque los Mocovíes y Tovas, que hasta ahora han estado enfrenados por +el valor del gobernador de la provincia de Tucumán, principal promotor +de esta Reducción, ahora vuelven á alzar cabeza; y habiendo muerto á los +soldados del fuerte de San Joseph y tenido atrevimiento para sitiar el +de Valbuena, se teme que den en este pueblo de San Esteban y le +destruyan por estar indefenso; bien que no por esto pierden los Jesuitas +las esperanzas de hacer mucho fruto en el Chaco, cumpliéndose la +profecía de su primer apóstol San Francisco Solano, que predicó el +Evangelio á los Lules, y de quien hay tradición en aquella tierra, que +habiendo profetizado la ruina de la ciudad de Eteco, que ha más de +treinta años que sucedió, predijo también que se convertirían estos +indios del Chaco. + +Quiera Nuestro Señor se cumpla cuanto antes esta profecía. + + + + +CAPÍTULO XXII + +_Últimas noticias de las Misiones de Chiquitos y +Chiriguanás._ + + +Habiendo referido la destrucción de los dos pueblos que había entre los +Chiriguanás, será bien dar ahora razón de cómo volvieron los Jesuitas +años después á aquella nación. + +Hallábase el P. Vice Provincial Luis de la Roca el año de 1715 visitando +el Colegio de Tarija, de paso para las Misiones de los Chiquitos, cuando +llegaron á aquella villa mensajeros de algunos pueblos de los +Chiriguanás pidiendo fuesen Padres á sus tierras á predicarles nuestra +santa fé y ministrarles el santo bautismo. + +Extrañóse esta repentina mudanza, cuando se tenía tan experimentada la +obstinación de estos indios, y cuán dados estaban siempre á sus +antiguos vicios, causa por la cual se había alzado más de dieciséis años +había de su conversión, por no esperar hacer en ellos el menor fruto. +Mas luego se supo la causa de esta nueva resolución. + +Fué, pues, el caso, que un cristiano de la misma nación, habiendo +apostatado de la fé y religión cristiana, murió, por justos juicios de +Dios, pertinaz en su apostasía. + +Este, por permisión divina, se apareció, á pesar del infierno, á muchos +Chiriguanás, diciéndoles cómo por haber desamparado la religión +cristiana, estaba condenado á arder en llamas eternas. + +Hizo notable conmoción en los bárbaros esta visión y les movió á que +fuesen ahora á pedir á Tarija predicadores del Evangelio. + +El P. Vice-Provincial, por las repetidas experiencias de la inconstancia +de estos bárbaros dudaba mucho concedérselos; pero al fin se movió á +enviarles dos Jesuitas, así por hacer la última prueba de su +obstinación, como por condescender con la piadosa voluntad del señor +marqués del Valle de Tojo, que lo pedía encarecidamente. + +Señaló, pues, para aquella conversión al P. Pablo Restivo, que á la +sazón era rector del colegio de Salta, y muy perito en la lengua Guaraní +que habla aquella nación, y por su compañero al P. Francisco Guevara que +se hallaba en el colegio de Tarija. + +Fueron allá los dos Padres, y á costa de grandes trabajos procuraron +fundar una Reducción que llamaron de la Inmaculada Concepción, para que +con el favor y patrocinio de esta poderosa señora, renunciando los +Chiriguanás al demonio, se alistasen en las banderas de Cristo. + +Lográronse algunos párvulos, á quien bautizaron, pero se opuso el +demonio á estos felices principios con todas sus máquinas y esfuerzo. + +Apareciéronseles los ministros infernales en formas horrendas y +espantosas, á cuya vista caían desmayados en tierra los indios. +Acudieron por remedio á los Padres. Estos, animándoles á la confianza en +Dios, les mandaron que luego hiciesen muchas cruces de madera, las +cuales hicieron poner en sus casas, en las plazas, en las calles y en +los collados, adorándolas humildemente los bárbaros. + +Al ver el infierno señal tan saludable desistió de perseguirlos, y en +adelante depusieron los indios todo miedo sin experimentar al menor +peligro. + +Viéndose vencido de esta manera el demonio, se valió de otras trazas +diabólicas para perturbar la obra comenzada, incitando y conmoviendo +para ese fin á muchos de sus secuaces; pero Dios desvaneció sus intentos +haciendo de los mismos diabólicos ministros fieles coadjutores de los +Padres en aquella conversión. + +Y para mayor abatimiento del demonio y promover la fe en esta Reducción, +se dignó Su Majestad de favorecerles con algunos sucesos, al parecer, +milagrosos. Entre otros, contaré sólo dos. + +Estaba una india tan gravemente enferma, que ya sus parientes la +lloraban por muerta; llegó la enfermedad á término que ya estaba para +espirar. + +En tal aprieto se volvieron á implorar el patrocinio de María Santísima, +pidiéndola con muchas lágrimas restituyese su salud á la enferma. + +Tuvieron buen despacho sus súplicas, porque el mismo día que habían +hecho aquella oración á Nuestra Señora, al ponerse el sol cesó la +fiebre, que sobre manera la afligía y al día siguiente se halló +enteramente sana con admiración y asombro de todo el pueblo. + +En otra ocasión padecía toda la comarca de mucha falta de lluvias, por +lo cual se perdían por instantes las sementeras: imploraron el favor de +la Virgen, y luego al punto el cielo, que estaba sereno, se entoldó de +nubes y descargó una copiosa lluvia, que fué el total remedio de su +necesidad. + +Con estos y otros favores del cielo, se espera que al fin se rendirá y +ablandará del todo la dureza obstinada de los Chiriguanás, entre quienes +al presente trabajan los Padres, para lograr á lo menos las almas de los +párvulos, y con esperanzas de que los que nacieren y se criaren con la +leche de la religión cristiana mantendrán la fe y se podrán lograr en +toda la nación los sudores y fatigas pasadas de tanto apostólico +Misionero que en diferentes ocasiones han atendido á la labor de este +campo. + +Ahora, para concluir esta relación, será bien dar breve noticia, así del +último estado de las Misiones en los Chiquitos, como de algunas +expediciones, en especial la de los Zamucos, según lo que hasta ahora se +ha podido saber por la distancia de los lugares. + +Habíase tenido noticia en el pueblo de San Francisco Xavier de que +había algo lejos de allí una parcialidad de Guarayos que hablan la +lengua Guaraní, y se esperaba hacer en ellos mucho fruto, por lo cual el +año de 1719 fueron de aquel pueblo indios Chiquitos á hablarles sobre su +conversión, pero se volvieron sin fruto, porque llegando al paraje de +dicha nación, donde tenía sus pueblecillos, ya se habían huído, sin +quedar uno sólo; y aunque les siguieron los rastros por algunos días, +los perdieron en un río muy caudaloso, en que se embarcaron sin saber +para dónde. + +Este mismo año, á 4 de Mayo, sucedió en San Rafael la fatalidad de +haberse quemado el pueblo, por lo cual estaban medio alzados los +gentiles que había en él, y se temían no se volviesen á los bosques, +porque también se habían quemado los frutos de que se mantenían; pero al +fin, con el favor de Dios se compuso todo, de suerte que este pueblo se +pudo empezar á dividir el año de 1721, saliendo de él una colonia, que +es la Reducción de San Miguel. + +Pero en medio de estas desgracias se logró este año el buen suceso de +abrir nuevo camino, que mucho tiempo se había deseado, por las +cordilleras de los Chiriguanás, dejando el antiguo de Santa Cruz de la +Sierra, cuyo descubrimiento feliz se debió al celo incansable del santo +P. Francisco Hervás, que le abrió como se podía desear, y de suerte que +el año siguiente pudieron entrar por él dos nuevos Misioneros, que +fueron el P. Jaime Aguilar, aragonés, que pasaba también á visitar en +nombre del P. Provincial aquellas doctrinas, y el P. Juan Bautista +Speth, bávaro, que poco antes había venido de Europa. Y ahora es éste el +camino común por donde se tragina, abreviando por él muchas leguas. + +En todos los pueblos, en los años siguientes, se han hecho sus correrías +á diversas naciones, pues estando todos ellos deseosos de convertir á +los muchos gentiles que se descubren cada día se aplican con celo á la +conversión. + +Hacia el Norte, especialmente, es el gentío innumerable; bien que está +algo lejos: son tierras trabajosísimas y se descubren animales fieros y +extraordinarios. + +Por tanto, es preciso ir con tiento, trayendo la gente en corto número +para poderla cuidar, porque con la mudanza de tierras, siempre mueren +muchos, causa de que en estas Reducciones no sea mucha más la gente y +aun en las Misiones de los Moxos es peor, por ser las tierras más +trabajosas, y cada día van á menos, si continuamente no reclutan los +pueblos con nuevos infieles, como lo procuran hacer aquellos fervorosos +Misioneros; bien que en las de los Chiquitos sabemos se ha logrado esta +diligencia, pues generalmente se reconoce haber ido en aumento, pues el +año de 1723 entraron ochenta familias de infieles en el pueblo de San +Rafael, y en el de San Juan noventa y dos almas, valiéndose Dios de un +medio bien especial para traer á los infieles que entraron en San +Rafael. + +Fué el caso que habiendo habido una pestecilla en dicho pueblo el año de +1722, se huyeron de miedo por Agosto de aquel año dos parcialidades de +gente nueva, no de los Chiquitos, la una no había vuelto tan presto, la +otra se encontró con una nación de infieles, á quienes persuadieron se +hiciesen cristianos, lo que lograron felizmente, pues luego se redujeron +muchos, y volvieron con los fugitivos al pueblo las ochenta familias ya +dichas, en que había trescientas almas, y entre ellas un indio, que +hecho cautivo por unos Mamalucos que capitaneaba Hernando de Armenta, +portugués, se escapó de entre ellos, después de quince años de +cautiverio, y vino muy contento. + +Ni paró aquí el fruto que sacó Dios de esta fuga, sino que dejaron +apalabrada toda la nación para venir luego en seguimiento de los demás. + +Los pueblos que al presente hay, son seis. + +Están todos por este orden: + +Comenzando del Sur, San Juan está de San Joseph como nueve leguas; de +San Joseph á San Rafael son treinta; de aquí á San Miguel ocho; de San +Miguel á San Francisco Xavier cuarenta y dos, y de éste á la Concepción, +hay veinticuatro; de suerte que San Juan, que es el cabo hacia el Sur, +está en dieciocho grados y medio; y la Concepción, que es el otro cabo, +está en quince. + +Ahora hay esperanzas de fundar otro, con nombre de Nuestro Padre San +Ignacio, hacia el Sur, en los Zamucos, que son más de mil doscientas +almas, é inmediatamente los Ugaranós, que tienen la misma gente. + +Dichos Zamucos, ya vimos en el capítulo XIX cómo se alzaron y huyeron +dando muerte al hermano Alberto Romero y á sus compañeros Chiquitos. + +No por eso perdieron nuestros Misioneros las esperanzas de reducirlos; +antes mientras más oposición hacía el demonio, se azoraban más á quitar +de sus garras infernales estas almas. + +Procuraron luego de dar forma, cómo volver á reducirlos. + +Entraron para este efecto los PP. Felipe Suárez y Agustín Castañares y +habiendo caminado noventa leguas, llegaron á un pueblo de Zamucos, y por +entonces no se consiguió reducirlos. + +El año siguiente entraron los PP. Jaime de Aguilar y Agustín Castañares, +y habiendo salido á 29 de Abril, caminaron las noventa leguas que los +del año antecedente y hallaron desierto el pueblo en que estaban antes. + +Pasaron veinte leguas más adelante á otro pueblo á donde dirigían la +derrota. Hallaron en él á sus moradores, que los recibieron de paz. + +Sería dicho pueblo, llamado _Cucutades_, de cincuenta familias, +gobernado por tres principales caciques; uno de los cuales estaba +ausente. Después de mucha vocinglería de los infieles les propusieron +los Padres el fin de su ida á aquellas tierras, que era quedarse entre +ellos y ayudarles como á los Chiquitos. + +Agradecieron los infieles la visita, y uno detrás de otro respondieron +los dos principales que no querían Padres en sus tierras; que aquella +sola noche durmiesen allí y al otro día se volviesen; porque si se +querían quedar mudarían ellos á otra parte. + +Mucho sintieron los Padres esta no esperada respuesta; mas con todo eso +esperaban que aquella tarde mudarían de resolución; y á la verdad, ellos +así lo fingieron, diciendo entonces gustaban ya de que se quedasen entre +ellos; bien que siempre se remitían al parecer del principal que +faltaba, y decían venía ya de buen ánimo. + +Esperáronle desde el día 27 de Mayo; y en esta demora, para ganar la +voluntad del pueblo, se les repartieron treinta cuñas á los indios, que +es lo que más aprecian, y á las indias muchos abalorios, con que todos +quedaron contentos, así infieles como los Padres y los cristianos +Chiquitos, bien que entre ellos no faltó quien alcanzase el fingimiento +de los bárbaros. + +Esperaron hasta el sábado, víspera de la Santísima Trinidad, en que vino +el principal que faltaba, y era chupador y hechicero. Entró dando gritos +en su pueblo y plaza, diciendo que él era dios de aquellas tierras y +pueblo y que fuesen los Padres donde él estaba. + +Los Padres, viendo que era necesario por entonces usar de gravedad para +abatir la soberbia de aquel ministro del demonio, le respondieron que no +habían de ir, sino que él había de venir donde ellos estaban. Al fin se +hizo así. Vino él donde estaban los Padres; éstos le recibieron +sentados. Dijo lo que los otros dos principales habían dicho al +principio, que no quería Padres en sus tierras, porque con los Padres se +les morirían los hijos y otros disparates semejantes, que aprobó todo el +pueblo, armándose y tiznándose todos menos uno de los principales que +habían estado antes y ora quedó medio en duda. + +A este tiempo llegó de otro pueblo distante el matador del hermano +Alberto con otros doce ó trece de los suyos, que con sus persuasiones +confirmó al pueblo en su resolución. + +Viendo los Padres su dureza, se vieron precisados á dar la vuelta, como +lo hicieron, y llegaron al pueblo de donde habían salido el día 16 de +Junio, llevando solas diez almas que quisieron de suyo irse con ellos á +la Reducción para hacerse cristianos, bien que no quedaron los Padres +sin esperanzas de que después les seguirían los demás, como de hecho +sucedió, así con estos como con otros. Porque dando en ellos los +infieles Ugaranós y habiendo habido muertes de una y otra parte, se +vinieron á San Juan dos parcialidades que hacían veinte familias y +llegaron á aquel pueblo á 25 de febrero de 1723. + +Eran de dos pueblos de Zamucos; del uno llamado _Quiripecodes_, venía el +cacique _Sofiáde_ con dos hermanos suyos, matadores del hermano Alberto +y diez familias en que había cincuenta almas. + +Del otro, llamado _Cucutades_, vino su capitán _Omate_, que fué el que +el año pasado había echado á los Padres de todas sus tierras, y traía +nueve familias de sus vasallos, que eran cuarenta y dos almas. + +Los noventa y dos, pues, sin ser llamados ni convidados ahora se +vinieron huyendo de los Ugaranós que les hacían guerra y dijeron que +tras ellos vendrían los demás. Pero habiendo enfermado de peste todos, +se atemorizaron y dijeron que querían Padres en sus tierras, lo cual +concedido, se volvieron á ellas. + +Por esta causa, el día 30 de Junio salió el P. Superior de aquellas +Misiones Francisco Hervás con el P. Castañares á fundar Reducción entre +ellos. + +Llegaron después de cuarenta días de camino á los pueblos de Zamucos, +que hallaron totalmente desiertos; en busca de ellos fué solo con los +indios el P. Castañares, y hasta ahora no se sabe en qué ha parado. + +El P. Superior Francisco Hervás llegó á los dichos pueblos tan postrado +de fuerzas por el cansancio y por sus continuos achaques, que habiendo +de quedar allí en un sumo desamparo, se vió precisado á volverse; y +habiendo llegado quince leguas de San Juan, le fué á confesar el P. Juan +Bautista de Xandra, aplicóle algún remedio, con que se alentó el P. +Hervás y pudo llegar en hombros de indios á San Juan, donde se le +administraron los demás Sacramentos y aplicaron algunos otros remedios, +pero sin efecto, por hallarse muy debilitado y con ardientes fiebres, y +al fin murió dos días después, á 24 de Agosto de 1723, teniendo 61 años +de edad, 44 de Compañía y 27 de profesión de cuatro votos. Y aunque sus +heroicas virtudes y grandes trabajos pedían de justicia se hiciese aquí +relación de su vida; mas la falta de noticias por la distancia nos +privan por ahora de este ejemplo y consuelo hasta mejor ocasión. Y esto +es lo que hasta ahora se ha obrado para reducir á los Zamucos, que +esperamos se conseguirá felizmente por el celo de los fervorosos +Misioneros. LAUS DEO. + + + + +MEMORIAL DEL PROVINCIAL + +P. JOSEPH BARREDA + +AL MARQUÉS DE VALDELIRIOS + + + + +MEMORIAL + +QUE EL P. PROVINCIAL DE LA PROVINCIA + +DEL + +PARAGUAY + +PRESENTÓ AL SEÑOR + +MARQUÉS DE VALDELIRIOS + +EN QUE LE SUPLICA + +SUSPENDA LAS DISPOSICIONES DE GUERRA + +CONTRA LOS INDIOS DE LAS MISIONES. + +_Córdoba de Tucuman_ + +_1753._ + +PUBLÍCASE AHORA POR PRIMERA VEZ + +1895 + + + + +_Memorial que el P. Provincial de la provincia del Paraguay presentó al +Señor Marqués de Valdelirios, en que le suplica suspenda las +disposiciones de guerra contra los indios de las Misiones._ + + +Señor Comisario Real, Marqués de Valdelirios: + +Joseph de Barreda, de la Compañía de Jesús, Prepósito Provincial del +Paraguay, parece ante V. S. para que en fuerza de su Real Comisión con +que está entendiendo en los tratados de la línea divisoria de las dos +Coronas de España y Portugal, se sirva de oir en justicia los clamores +con que esta provincia desea manifestar la fidelísima lealtad con que +hasta hora presente ha obedecido á ciegas y con pronto rendimiento las +cédulas reales y todas las órdenes conducentes á la evacuación de los +siete pueblos de Misiones que están entre el río Abiquy y las márgenes +del río Uruguay para que, según el consabido tratado, se entreguen á los +dominios de Portugal, y saliendo los indios que hoy los habitan á otros +territorios pertenecientes á la Corona de España, trasladen á ellos sus +bienes muebles y semovientes y fabricando nuevos pueblos é iglesias, +labren tierras para mantenerse de sus frutos. + +A este fin, ya le consta á V. S. que antes que llegase á Buenos Aires y +á esta provincia, tenía actuadas todas las diligencias que me permitió +el tiempo en cumplimiento de los eficaces preceptos que nuestro M. R. P. +General, quien con igual empeño nos previno que si fuese posible +tuviésemos evacuados los citados pueblos antes que llegase V. S. y por +su mano recibiésemos las cédulas en que el Rey nuestro señor nos mandaba +lo mismo; y con efecto, cuando las recibimos, ya se habían empezado á +conquistar las voluntades de los indios con las eficaces persuasiones de +los Padres Misioneros y del que yo había señalado en mi lugar mientras +pasaba en persona á la ejecución de las Reales órdenes, y habiendo +convenido en dejar sus pueblos, empezaron á salir de ellos algunos +exploradores en busca de sitios y tierras competentes para su +transmigración, lo que consta á V. S. y al P. Luis Altamirano por las +cartas de las Misiones que en respuesta de las órdenes recibí en aquella +ciudad, donde también me enviaron Mapa de algunas tierras algo menos +proporcionadas, bien que todas son apartadas de los siete pueblos, que +algunas no distaban menos que 200 leguas de ellos para la mudanza el +cual Mapa mostré y entregué á V. S. en prueba de la pronta obediencia +con que desde la primera noticia y orden del M. R. P. General se +empezaron á actuar y se estaban actuando las diligencias más oportunas +para el deseado intento. + +Pero entre las graves dificultades que se ofrecían en tan arduo empeño, +siempre hice presente á V. S. que la mayor y aún insuperable estaba en +el limitado tiempo que se concedía para tan vasta transmigración, lo +que, al juicio de los Padres más experimentados de aquellos países, era +físicamente imposible en el estrecho espacio de seis meses, razón que +movió y aún convenció al P. Comisario Luis Altamirano para pedir á V. S. +concediese á lo menos tres años de término, lo que también representé +al Rey nuestro señor, haciéndole demostración de que en menos tiempo era +intentar un imposible y consiguientemente compeler á sus rendidos +vasallos á que no ejecutasen según fuerzas naturales lo mismo que +deseaban obedecer. + +Mas no habiéndose determinado por V. S. tiempo fijo, sino sólo prevenido +que fuese con toda brevedad y sí que con título de piedad se disimulase +alguna culpable omisión, hubo de pasar el P. Comisario Luis de +Altamirano en persona á dichas Misiones, y puesto en ellas comenzó con +imponderable empeño, celo y eficacia á actuar su comisión, con tan vivas +ansias de que se ejecutase luego todo lo prevenido, que no perdonó +diligencia alguna ni omitió instante en la actuación de sus prudentes +órdenes y arbitrios á que estuvieron tan prontos los PP. Misioneros para +obedecer sus mandatos, que en fuerzas de ellos aun los PP. más ancianos +y enfermos se esforzaron para alentar á los indios, unas veces con +ruegos y otras con amenazas, haciéndoles presente la obligación que +tenían de obedecer á su soberano y cuán bien les estaría exponerse á las +fatigas y aún perder sus bienes para acreditar su antigua lealtad. + +Mas como al natural lento y espacioso de los indios cualquiera +movimiento acelerado era violencia, y en su tarda y escasa inteligencia +era novedad tan extraña é inteligible la que se les proponía por +concebirla muy contraria á la pacífica posesión de sus casas, sementeras +y bienes que tienen muy pegado su corazón, á pocos días de lo que habían +prometido á los PP., empezaron á llamarse engaño y excusarse, ya con el +poco tiempo que se les concedía, ya con los muchos trabajos que se les +prevenían en los caminos en el transporte de sus ganados, bienes y +familias, y el más arduo de volver á fabricar nuevas iglesias y casas, y +declarándose resistentes, apelaron: unos, á que sería menos malo +quedarse bajo el dominio de los portugueses; pero otros, que eran los +más, decían claramente no podían creer que el Rey nuestro señor, que por +tantas cédulas les había prometido ampararlos en sus tierras y +defenderlos de sus enemigos, podía faltar á lo prometido y pasar á +quitarles lo que con derecho natural habían adquirido y poseído por más +de 130 años, pues para tan riguroso castigo no hallaban haber cometido +ninguna culpa contra el Rey, antes, sí, estaban muy satisfechos de los +repetidos servicios con que habían procurado acreditar su obediencia, +exponiendo su sangre y sus vidas por defender los dominios de su +soberano. + +Estas y otras razones, que ellos tienen fijas en sus memorias, +procuraron los PP. desvanecerlas con todas cuantas expresiones les +dictaba su deseo, y de que los indios podían ser capaces; pero no +teniendo qué responder á las vivas y eficaces exhortaciones de los +Padres, hubieran de cerrar del todo los oídos á sus voces; y rompiendo +el freno de la obediencia, que por tantos años los había sugetado, +empezaron á quebrantar su respeto, diciendo en voz alta no querían +mudarse porque esto no podía ser voluntad de su Rey y señor, sino +invención de los PP. que, secretamente, habían convenido con los +portugueses por medio del P. Comisario, á quien tienen por tal, y aún +aseguraban algunos lo habían conocido seglar en el Río Janeiro; pero no +desistiendo los Padres de su empeño, antes sí, conviniéndose para no +sólo persuadirlos con razones privadas, sino convertirlos con pública y +fervorosa predicación, los convocaron á las iglesias, y con un crucifijo +en las manos, y algunos puestos de rodillas y derramando muchas +lágrimas, les intimaron los castigos que debían esperar de la mano de +Dios y de su soberano Rey si no obedecían prontamente su mandato; en +fuerza de este eficaz asalto se compungieron los indios y, pidiendo +perdón de su desobediencia, prometieron de nuevo enmendarse, empezando +los PP. luego, y antes que se enfriase el fervor, á disponer +cabalgaduras, carros y demás aparatos para emprender el camino, al que +en la realidad salieron algunos guiados de los PP., que van como +caudillos para esforzar su lentitud é interior desconsuelo; pero á pocas +jornadas, con el hastío del camino y amor que les arrastraba á sus +casas, se fueron volviendo á sus pueblos, dejando á los PP. solos y +burlados en las campiñas; mas ni por esto desistieron los PP. desta +empresa, antes, sí, disimulando prudentes su desacato é inconstancia, +volvieron á buscarlos, reconviniéndolos con lo prometido; pero ellos, ya +del todo arrepentidos y aun despechados, tomaron por medio, para +librarse de las instancias de los PP., el amenazarlos con la muerte, la +que verdaderamente intentaron dar al Padre Cura de San Miguel, y ahora +Padre compañero suyo que estaba en las estancias, los que sin duda +hubieran perdido la vida si por orden del P. Comisario, que se informó +de su peligro, no se hubiesen retirado fugitivos; pues su depravado +ánimo lo manifestaron en un mozo que acompañó al P. Cura, y volviendo +poco después al pueblo á sacar unos caballos, lo hicieron pedazos á +lanzadas. + +Este mismo desacato intentaron hacer con el P. Comisario, previniendo +600 hombres para irlo á buscar en el pueblo donde residía, y habiendo +sido avisado por cinco voces del eminentísimo peligro de su vida, hubo +de retirarse prudentemente, entendiendo que su presencia irritaba su +furor y que con su retiro podría serenarse aquella ciega pasión. + +Después que salió el P. Comisario han continuado los PP. Misioneros +obedeciendo al que quedó en su lugar, sin desmayar un punto en su +empeño; pero sin más fruto que el de enfurecerse los indios cada día +más, continuando sus amenazas y desahogando su enojo en los +corregidores, como ministros de los Padres, de quienes se han valido +para que, persuadiéndolos á su modo, los alienten con su ejemplo; mas +también á éstos han intentado matar, y á uno de ellos sólo con la +aflicción de su peligro, murió á pocos días después que lo acometieron, +y otros cuatro estaban al presente mal heridos, ya sin valor ni +esperanza de resistir á los indios que fielmente están persuadidos á +que es ficción de los PP. y no voluntad de su Rey el quitarles las +tierras que han poseído por espacio de 130 años, cuyo derecho lo tienen +confirmado sus soberanos por repetidas cédulas y que en esta buena fe +han fabricado unos pueblos que no son como se dice aldeas, sino que +exceden en sus fábricas á las más de las ciudades, etc. + +Estas provincias, en sus casas cubiertas de teja y resguardadas de +corredores de piedra para poder andar por ellos en tiempo de lluvias sin +mojarse y que sus iglesias son tan magníficas, que la que menos tiene de +costo con sus alhajas, llegarán á 100.000 pesos fuertes, fuera de la de +San Miguel en que trabajaron por diez años diariamente ya los 80, ya los +100 hombres, cuya fábrica toda es de piedra, cuando menos la valuaron en +200.000 pesos; á esto añaden el tierno recuerdo de sus hierbales +hortenses, que han criado y gastado en su prolijo trabajo y cultivo más +de treinta años por ser su fruto la continuada bebida de mañana y tarde, +y cuyo valor en los 7 pueblos será de 100.000 pesos; también vuelven los +ojos á sus sementeras de algodón, fruto de que hacen sus hilados y de +ellos sus tejidos para la ropa interior y exterior de que se visten +grandes y pequeños, viudas y huérfanas, y cuyo valor en los 7 pueblos no +es inferior al de los hierbales, y últimamente hacen presente que +saliendo de sus pueblos dejan en sus estancias más de 100.000 cabezas de +ganados de ovejas, vacas, caballos y mulas de que se sirven y con que +mantienen sus vidas y las de sus familias y de casi todos los pueblos de +Uruguay, y Paraná que de aquí surtían y reemplazaban el ganado de sus +estancias para que no se les acabasen del todo por no ser éstas por su +pequeñez y calidad capaces de multiplico, de que necesitan para su +sustento y servicio, y ven que haber de trasladar este ganado á otras +tierras es para ellos empresa imposible, así por no encontrarlas propias +para ellos, como porque aunque las hubiese como se imagina en distancia +de más de cien leguas, su conducción es para su imaginación otro más +arduo imposible, y caso que cerrando los ojos á su dificultad la +quisiesen vencer, esta es función que pide, no tiempo de pocos meses, +sino de años, con muy dobladas fatigas. + +A estos tenaces pensamientos se han opuesto los PP. previniéndoles que +los ganados que no pudiesen sacar, se los pagaría el Rey nuestro señor +como lo tenía prevenido; á que responden que ellos no se han de mantener +ni con las promesas ni con los dineros, sino con las cabezas de sus +ganados, y que así, aunque se los paguen en doblones de oro, no tendrán +dónde comprar con ello lo necesario para su sustento y entre tanto +perecerán de hambre en los desiertos donde los Padres los quieren sacar +desterrados, y que últimamente claman unas veces con tristes gemidos y +otras con rabioso furor preguntan á los Padres qué delito han cometido +contra su Rey y señor para un castigo digno de los más traidores +vasallos. A este fin hacen muy tierna memoria de la cédula de 28 de +Diciembre de 1743 en que se dignó el señor Felipe V, de gloriosa +memoria, darse por grato de sus servicios (como de otras que mandó el +señor gobernador de Buenos Aires D. Bruno Zavala se las hiciese saber +por público pregón) y de las que tienen presente las palabras del último +párrafo, que son las siguientes: + +«Y finalmente, reconociéndose de lo que queda referido en los puntos +expresados y de los demás papeles antiguos y modernos, vistos en mi +consejo con la reflexión que pide negocio de circunstancias tan graves, +que con hechos verídicos se justifica no haber en parte alguna de las +Indias mayor rendimiento á mi dominio y vasallaje y el de estos pueblos, +ni al Real Patronato y jurisdicción eclesiástica y Real, tan rendidos +como se verifica por las continuas visitas de Prelados eclesiásticos y +gobernadores y la ciega obediencia con que están á sus órdenes, en +especial cuando son llamados para la defensa de las tierras ú otra +cualquiera empresa; aprontándose 4.000 ó 6.000 hombres armados para +acudir donde se les manda, etc.» + +Ahora, pues, dicen los indios á los Padres, si así hemos obedecido á +nuestro soberano, como él mismo lo declara, y ha sugetado el rebelión +del Paraguay con 12.000 hombres armados ya despojando por dos veces á +los portugueses de la colonia del Sacramento; ya estando la tercera vez +en el cerco de ella con 6.000 hombres por espacio de cuatro meses, la +que también hubiéramos ganado si no lo embarazaran los españoles y ya +últimamente renunciando al Rey nuestro señor más de un millón de pesos +fuertes que se habían de gastar en estas expediciones en que nos hemos +mantenido á nuestra costa y la de nuestro sudor y trabajo; volvemos á +preguntar, Padres, ¿estos son delitos para que nos castigue nuestro Rey +con perpetuo destierro de nuestros pueblos y casas y universal despojo +de todos nuestros bienes raíces y muebles? Esto no puede ser sino ardid +engañoso de los portugueses, y colisión de vosotros con ellos y traición +que nos estais armando desde el principio de nuestra conversión, como no +sin fundamento se lo recelaron nuestros antepasados, y en fin, la +traición que no excusasteis con ellos, porque no pudisteis la queréis +ejecutar ahora con nosotros ó nuestros pobres hijos. + +Si todas estas quejas son verdaderas, ¿por qué no presentais al Rey +nuestro señor, como sois nuestros Padres y tutores la amargura y trabajo +á que nos estrechan sus Reales ministros, siendo sobre todas la más +sensible el que despreciando nuestras representaciones no vengan en +ninguno de los partidos á que hemos salido? pues hemos propuesto que ya +que por servir al rey nuestro señor hemos de salir de los pueblos á +vivir como bárbaros en los desiertos exponiéndonos á perecer de hambre y +que en la transmigración se mueran nuestras mujeres y pequeños hijos con +la mudanza de climas y con las fatigas é incomodidades de los caminos de +cien leguas. Pero que para este sacrificio son menester tres ó cuatro +años lo que no nos han concedido. También hemos propuesto quedarnos, +aunque con dolor, bajo el dominio de Portugal, y á esto se nos responde +que si nos quedamos ha de ser sólo para ser jornaleros y esclavos de los +portugueses, sin que tengamos dominio en nuestras casas que hemos +fabricado con nuestro sudor y trabajo y sin que seamos dueños de un +palmo de tierra para sembrar los granos necesarios para nuestro +sustento, ni licencia para coger una hoja de los hierbales que hemos +plantado con nuestras manos y regado con nuestro sudor, y todo esto se +nos niega al mismo tiempo que á los portugueses que han de dejar la +colonia se les concede libremente que si quieren se queden bajo del +dominio de España sin perder la posesión de sus casas y bienes, y si +quieren salir tienen libertad para venderlas ó donarlas como legítimos +dueños de ellas. + +A vista de esta notable desigualdad, volvemos á preguntar: + +--Padres Curas ¿qué delito hemos cometido contra nuestro rey y señor +para tan desmedido castigo? + +Y últimamente, si nuestras razones no son oídas porque no tenemos +entendimiento para penetrar los justos motivos que para esto tienen los +soberanos, ya no tenemos ni tendremos otro consuelo que clamar al cielo +y entregarnos desde luego á la muerte; que en estas circunstancias será +el único alivio en nuestras penas; pero aún esta puerta que la abrió +liberal nuestro Redentor que derramó su preciosa sangre por redimir +nuestras almas se nos vaya cerrando con la cierta amenaza de que si no +dejamos los pueblos se han de ir nuestros Padres Curas para que ni +tengamos el consuelo de adorar á nuestro Redentor en el Sacramento del +Altar, ni el de oir una misa ni el de tener con quien confesarnos para +morir como cristianos, sino que perezcamos como si fuésemos bárbaros ó +infieles. + +Es muy bueno que por el interés del cielo nos sugetamos á la ley santa +de Dios, nos recogimos á los pueblos, profesando rendida obediencia á +nuestros Padres Curas, y después de cristianos nos hicimos +voluntariamente vasallos del católico Rey de España para que, +amparándonos, fomentase nuestra devota cristiandad, como lo ha hecho +piadosamente con tan glorioso fruto (que según vosotros nos habéis +dicho) nuestro presente Pontífice Benedicto XIV en la Bula del año de +1741 en que encarga á los obispos del Brasil y en especial al del Río +de la Plata que con todas las armas de la Iglesia defienda y no permita +que se saquen de sus tierras y pueblos los indios, aunque sean infieles, +y mucho menos á los que son cristianos, y con efecto, excomulga Su +Santidad á los que tal quieren ó para ello diesen consejo, favor ó +ayuda, sea por el motivo ó pretexto que se fuese; y en otra del año 1743 +nos propone, y á toda nuestra nación por ejemplar de buenos cristianos y +los más conformes á los de la primitiva Iglesia; nos pone en dicha Bula, +y ahora, como si no tuviésemos ese carácter, se nos ha de poner un +entredicho y extracción de todo pasto espiritual, privándonos de los +Sacramentos con el destierro de nuestros Pastores y Curas, para que por +necesidad quedemos desmembrados del gremio de la Iglesia, como si +fuésemos descomulgados, y para que como ovejas errantes salgamos +perdidos á los montes y huídos con los infieles, apostatemos de la fe y +de una vez nos sujetemos al tiránico imperio del demonio sin esperanza +ya de lograr el cielo? + +¿Es creíble que dos Monarcas, uno católico como es nuestro Rey de +España, y otro fidelísimo como lo es el de Portugal, han de querer que +de un golpe se pierdan cerca de treinta mil almas bautizadas, que hay en +estos 7 pueblos, y poco después se pierdan también 63.339 que hay en los +pueblos del Paraná y en el del Uruguay (á todos los cuales menos uno les +quitan con esta división sus hierbales, y á 5 ó 6 de ellos sus estancias +y á todos el socorro que tenían de las nuestras y de nuestros +algodonares para sus vestuarios) para lo que se hace preciso que como +algunos nos lo tienen ofrecido, todos nos acompañen á la defensa +consiguientemente, experimentarán el mismo desamparo de los Padres y la +total ruina de sus almas. + +Esto no lo podemos decir aunque nos lo prediquen nuestros Padres, porque +si los dos Reyes que dicen nos lo mandan estuvieran presentes para oir +nuestros ruegos, ó á lo menos fueran informados con verdad del estrecho +lance en que nos han puesto sus ministros, ciertamente que como +protectores de la cristiandad y piadosos Padres de nuestra pequeñez, no +permitieran el riesgo en que estamos, pues ya sabemos por boca de +nuestros Padres Curas que los Sumos Pontífices que dieron permiso á los +Reyes de España y Portugal para conquistar las Indias Meridionales, no +tuvieron otro motivo para que nos pudiesen buscar en nuestras tierras +sino el fin de que lográsemos los bienes eternos de nuestras ánimas, +aunque nos privásemos de la libertad en que vivíamos para sujetarnos á +ser vasallos de dos Monarcas que no conocíamos y siendo esto cierto se +podrá creer que estos mismos soberanos que en nuestra conquista no +tuvieron otro glorioso fin que el de propagar la fe de Jesucristo y +extender los dominios de la Santa Iglesia, estos mismos nos han de poner +en la necesidad de malograr el carácter de cristianos y en peligro de +que nos arrepintamos de haberlo recibido, por conservarlo nos sujetamos +á su obediencia y por ésta estamos al presente en el riesgo de perderlo +todo? Esto, Padres de nuestras almas, no lo hemos de creer por más que +nos lo esteis predicando, esto sin duda no es la voluntad de nuestro Rey +y señor, sino engaño de los que sin atender á nuestras almas sólo +aspiran al interés de los bienes temporales. + +Señor Marqués, todas estas razones son las que, no con tanto concierto, +pero sí con mayor tenacidad, tienen los indios impresas en el corazón y +así con más viveza la manifiestan en su idioma, porque han sido los +primeros principios con que se han establecido en la fe promovida en la +cristiandad, y las que, sin apartarme un punto de la más rendida +obediencia al Rey nuestro señor y sus mandatos, las hago presente á V. +S., no para disculpar la resistencia de los indios, la que desde luego +repruebo una y muchas veces como lo están vituperando sus Padres Curas +con repetidas amenazas, y la que si cayera en otras capacidades, desde +luego juzgara dignísima de un pronto y gravísimo castigo, á no +considerar por una parte el corto alcance de sus entendimientos para +penetrar las superiores razones y dictámenes políticos de los soberanos, +y por otra estar faltos de aquella luz que era necesaria aún en los +hombres más instruídos para sujetarse á un sacrificio tan doloroso como +inesperado, para que V. S. en fuerza de ellas se haga cargo de los +motivos eficazmente impulsivos que contra sí tiene la poca advertencia +de que los pobres, con ciega obstinación los tiene precipitados y +resueltos á morir antes con el rigor de las armas que dejar +voluntariamente sus pueblos; resolución bárbara que teniendo atravesados +nuestros corazones, la están reprendiendo sus curas con la amenaza +prevenida de que los han de abandonar y salir de los pueblos por ser +indignos de su protección, siendo inobedientes á su Rey y Soberano; y á +este fin, ya sabe V. S. que tengo hecha renuncia de los pueblos +resistentes y de todos los que en adelante se manifestaren inobedientes +para que el señor gobernador de esta plaza, como Vice-patrón, y el señor +Obispo como pastor, los provea de párrocos para que del todo no se +pierdan sus almas. + +Pero á esta amenaza resulta otro nuevo peligro, porque á ella responden +los indios que si les envían otros Curas que no los conocen ni acaso +saben su idioma, los recibirán con flechas como inútiles para su pasto +espiritual, y que llegando el caso de querer salir los Padres, sólo lo +conseguirán después de dejarlos enterrados, porque antes no lo +permitirán, aunque quisieran, y primero les quitarán la vida que darles +libertad para la fuga. + +Y si en esta demanda se sacrifican los Padres á la muerte, como ya +recelan con mucho fundamento, no hay duda que con su sangre firmarán un +claro testimonio de su lealtad que tienen y siempre tendrán impresa en +sus corazones hasta la muerte. + +Mas en estos estrechos términos que nunca se imaginaron posibles por la +ciega obediencia que hasta aquí han profesado los indios á los Padres, +pero ya los tocamos ciertos y con peligro de llorarlos sin remedio, no +puedo dejar de hacer presente á V. S. para descargo de mi conciencia, +que después de haber obedecido al Rey nuestro señor y atendido su +respeto con cuantas diligencias y medios ha ofrecido el vivo deseo de +esta provincia para desempeñar la confianza con que S. M. se ha dignado +fiar este negocio de nuestra lealtad, hemos llegado ya al último término +de la ejecución, en que es preciso descubrir el primer blanco de la +intención de los dos soberanos Monarcas, que es el del divino respeto, y +el de la sangre de Jesucristo derramada por aquellas pobres almas cuyos +superiores motivos tienen como diadema, esplendor y esmalte de sus +coronas los reyes católico y fidelísimo, pues éstos fueron los que +empeñaron con valiente resolución su cristiano celo para la conquista de +las Indias Meridionales, como lo expresa el señor Alejandro VI en la +bula en que señaló los límites de ambas Coronas. + +De donde se infiere claramente que habiendo sido el primer blanco y +principal fin de sus Reales ánimos en tan gloriosa empresa la mayor +honra de Dios nuestro señor y propagación de nuestra santa fe á que tan +frecuente y liberalmente han concurrido con sus Reales haberes +posponiendo la extensión de sus dominios á la de la Santa Iglesia, no +nos podemos persuadir que cuando firmaron los presentes tratados se +pudiese imaginar ni á mucha distancia prevenir que pudiese llegar el +caso doloroso que ya estamos tocando en el peligro de que apostaten de +la fe treinta mil almas que son las que hay en los siete pueblos, y que +no sin fundamento temamos próximamente sigan el mismo errado camino +sesenta y nueve mil trescientas treinta y nueve que están en los pueblos +del Paraná, por saber están todos alborotados para salir á ayudar á sus +paisanos en caso de guerra en que también habrán de dejarlos los Padres +y por consiguiente resultará de la perdición de 100.000 almas cristianas +un necesario escándalo para todo el mundo y más para los herejes que +imprimirán en sus mercurios por la afrenta de la cristiandad que los +ministros de los Reyes que siempre han tenido por timbre de sus Coronas +estar bajo de las banderas de Jesucristo para defender y propagar su +iglesia han abandonado la más florida cristiandad de los indios y aun +obligado por el cumplimiento de sus tratados á la ruina eterna de +100.000 almas y dado con este destrozo ocasión á que innumerables almas +de infieles que están ya á las puertas de la iglesia se retiren +fugitivos y se recelen de los Misioneros confirmándose en el errado +dictamen que tuvieron los indios Guaraníes en el principio de su +conversión, creyendo que los Padres querían hacerlos cristianos para +entregarlos después á los portugueses ó para hacerlos esclavos de los +españoles, aprensión que no depusieron hasta que vieron que por su +defensa murió á manos de sus enemigos del golpe de un balazo el V. P. +Diego Alfaro que entonces era Superior de las Misiones. + +Este lamentable daño, que tememos con mucho fundamento, lo debemos mirar +también como antecedentes de otras fatales consecuencias á que nos +obliga la experiencia que al presente tenemos en otras provincias, pues +habiendo tenido en el siglo pasado 300.000 indios de numeración +repartidos en el servicio de los encomenderos de la ciudades de +Santiago, Córdoba, Tucumán y Rioja, por las estorsiones que de ellos +padecían, se levantaron algunos indios rebeldes y fugitivos á los montes +del Chaco, que han sido y son al presente la ruina de todos estos +lugares y caminos, en que no se puede dar paso sin peligro de robos y +muertes por ser innumerables las que han ejecutado en estos próximos +años en los cristianos, llevándose los párvulos y mujeres cautivas á sus +montes. + +Y si de este modo han oprimido todos estos lugares los infieles del +Chaco, descendientes de los que apostataron de la fe y del servicio de +los españoles, sin que después de cien años los hayan podido reducir por +armas, siendo sólo muy pocos los que después de infatigable trabajo y +derramamiento de sangre han conquistado los Jesuitas con el Evangelio, +qué no deberemos temer si todos los pueblos del Paraná y Uruguay y en su +compañía todos los infieles vecinos de las naciones de Charruas, +Minoanes Boanes y Guanaos se levantan y amotinados volviesen contra +todas estas ciudades, siendo las primeras al encuentro las del Río de la +Plata; ¿qué número de españoles podrá resistir á tan crecido número de +indios, que sin ponerse en campaña, sólo con asaltos nocturnos no +dejaran lugar que no talen, ni españoles que no degüellen? + +Si todos estos eminentes riesgos, que no son imaginarios sino casi +ciertos y consiguientes al próximo en que estamos al presente, de que +apostaten los indios de los 7 pueblos y aún de los 30, se hiciesen +presentes al Rey nuestro señor y al fidelísimo de Portugal, con la +ingenuidad y verdad con que ya los estamos tocando, se podrá creer de +su católico y fidelísimo celo que es su ánimo y voluntad se atropelle la +gloria de Dios y respeto de la Iglesia por cumplimiento de los tratados +ya ajustados? + +Esto no podemos imaginar sin que nos hagamos reos de lesa majestad con +el grandísimo agravio con que se herirán sus corazones cristianos y +Reales con el pensamiento de tan temeraria presunción. + +Esto supuesto como cierto é infalible vuelvo ahora á levantar hasta el +cielo todo el grito con que aquellas pobres almas y los ángeles de su +guarda están clamando por su remedio, y con ellas puestas á los piés de +V. S. con el rendimiento debido á su carácter y persona, pido con toda +esta provincia, se conduela más que la pérdida de todos los bienes +temporales y aun de las vidas de aquellos pobres neófitos, de la ruina +eterna de sus almas. + +Hago presente á V. S. que por ellas derramó nuestro Redentor Jesucristo +su preciosa sangre, y por ella y su divino respeto vuelvo á suplicar á +V. S. en descargo de mi conciencia, y so pena del cargo que se nos ha de +hacer en el tribunal de Dios nuestro señor, de tan irreparable pérdida, +se sirva de suspender la guerra que se previene hasta dar parte al Rey +nuestro señor, á cuyo supremo tribunal apelo en nombre de estos pobres +desvalidos, protestando violencia y fuerza en cualquier disposición que +sea en perjuicio de sus almas, pues lo que el Rey nuestro señor nos +tiene mandado, es que se entreguen los pueblos con paz, y esto mismo me +tiene ordenado mi R. P. General; y habiendo hasta el presente concurrido +á esta debida obediencia y estando también prontos para continuarla +hasta derramar nuestra sangre y perder la vida en prueba de nuestra +lealtad, debo recordar á V. S. que el Rey nuestro señor no manda, ni +podemos presumir mande concurramos á que con detrimento de la gloria de +Dios y contra el católico y fidelísimo ánimo de ambas Coronas, se +expongan al peligro de subersión 100.000 almas, cuya cristiandad es la +más florida de las Indias, y por este único motivo, cuando en lo demás +prontísimo para obedecer á V. S. con toda esta provincia en lo que no se +opusiera al servicio de Dios nuestro señor. + +A V. S. pido y suplico se sirva de proveer esta mi rendida súplica, por +ser de caridad y justicia, y se digne mandar se me dé testimonio para +recurrir al Rey nuestro señor á quien será V. S. responsable si antes +de emprender la guerra no le da parte del peligroso estado en que se ha +puesto este negocio, que cuando se trató se concluyó muy distante de ser +en perjuicio de las almas, y por eso debemos suponer que en las +presentes circunstancias, cualquiera acción que las perjudique, será +contra la mente del católico Rey nuestro señor (que Dios guarde). + +_Córdoba y Julio 19 de 1753._ + + + + +INDICE + +DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE +TRATAN DE AMÉRICA. + + +TOMO XII + + + _Páginas._ + +Advertencia preliminar del editor V + +Al serenísimo señor D. Fernando, +príncipe de Asturias XI + +Aprobación del P. Alberto Pueyo 1 + +Aprobación del P. Joseph de Silva 6 + +Michael Angelus Tamburinus 9 + +Licencia del ordinario 10 + +Licencia del Consejo 11 + +Suma de la tasa 12 + +Prólogo de la obra 13 + +Protesta del autor 15 + +CAP. I.--Misiones de Chiquitos.--Su +principio, fundación y progresos. 17 + +CAP. II.--Situación de la provincia +de Chiquitos, costumbres y calidades +de los naturales 43 + +CAP. III.--Descubren los españoles +la nación de los Chiquitos y destrúyenla, +así ellos como los Mamalucos, +de quienes se da una sucinta +relación 67 + +CAP. IV.--Da principio el P. Joseph +de Arce á la nueva iglesia de los +Chiquitos, vencidas muchas dificultades 77 + +CAP. V.--Los Mamalucos intentan la +destrucción de estos pueblos, pero +sus intentos salieron frustrados 92 + +CAP. VI.--Con los sucesos pasados se +entibia algo la santa fé; muere el +P. Fideli y se habla largamente +de los trabajos de los Misioneros. 105 + +CAP. VII.--Fervor y virtud de la nueva +cristiandad, premiada de Dios +nuestro señor con muchos sucesos +milagrosos 129 + +CAP. VIII.--Preténdese descubrir el +río Paraguay para comunicarse +estas Misiones con las Reducciones +de los Guaraníes 180 + +CAP. IX.--Múdanse á otro paraje las +Reducciones; pasa el P. Superior +á Tarija y desastres de los neófitos 214 + +CAP. X.--Nacimiento, entrada en la +Compañía y primeros fervores del +V. P. Lucas Caballero 229 + +CAP. XI.--Pasa el V. P. Lucas á los +Manacicas, quieren matarle los indios +Sibacás y el cielo toma por +él venganza 242 + +CAP. XII.--Descríbese el país y cualidades +de los Manacicas, su religión +y ritos de ella 260 + +TOMO XIII + +CAP. XIII.--Continúa el P. Lucas +Caballero su Misión de los Manacicas 5 + +CAP. XIV.--Vuelva el P. Lucas á los +Manacicas, visita todas sus Rancherías +y se restituye por otro +camino á la Reducción de San +Francisco Xavier 27 + +CAP. XV.--Funda el V. P. Lucas Caballero +la Reducción de Nuestra +Señora de la Concepción, y es +muerto á manos de los infieles +Puyzocas 67 + +CAP. XVI.--Conversión de los Morotocos +y Quíes, y descubrimiento +de nuevo camino para estas Misiones +por el río Paraguay 87 + +CAP. XVII.--Son muertos de los Payaguás +los PP. Joseph de Arce y +Bartolomé Blende, y se da una sucinta +relación de sus virtudes 109 + +CAP. XVIII.--Fúndase una Reducción +nueva y el P. Juan Bautista +de Zea emprende la Misión de los +Zamucos. 142 + +CAP. XIX.--Continúa el P. Miguel +de Yegros la misión de los Zamucos, +á cuyas manos muere el hermano +Alberto Romero. 173 + +CAP. XX.--Progresos y aumentos de +otras Reducciones en los años de +1717 y 1718. 191 + +CAP. XXI.--Breve descripción de +la provincia del Chaco; costumbres +y cualidades naturales de sus +moradores, y fundación de una +nueva Reducción en ella. 209 + +CAP. XXII.--Últimas noticias de +las Misiones de Chiquitos y Chiriguanás. 236 + +Memorial que el Provincial de la Provincia +del Paraguay presentó al +señor marqués de Valdelirios, en +que le suplica suspenda las disposiciones +de guerra contra los indios +de las Misiones. 251 + + + + +INDICE + +POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS + +NOTABLES CONTENIDAS + +EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS + +QUE TRATAN DE AMÉRICA. + + + + +INDICE + +POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS + +NOTABLES CONTENIDAS + +EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS + +QUE TRATAN DE AMÉRICA. + + +A + + VOL. PÁGS. + +Abren camino por los bosques los +neófitos para pasar á las tierras +de los Quiriquicas II 15 + +Abrese nuevo camino por las cordilleras +de los Chiriguanás II 241 + +Admíranse los Misioneros al ver +los trabajos y abnegación de los +indios Chiquitos recién convertidos +al cristianismo I 135 + +Agresión á los Misioneros por los +indios Tobas y Mocovíes II 232 + +Alevosía de los indios Tobas y Mocovíes II 132 + +Alevosía de los indios Zamucos II 185 + +Amotínanse los indios Zamucos +contra los Padres Misioneros II 247 + +Aparición de la Santísima Virgen +á un indio llamado Zumacaze II 32 + +Aprobación del P. Alberto Pueyo, +calificador de la suprema general +Inquisición I 1 + +Aprobación del P. Joseph de Silva I 6 + +Apuntes sobre la vida y hechos del +P. Arce II 120 + +Asombroso milagro en el pueblo de +San Juan Bautista I 143 + +Astucia de los indios Chiquitos II 195 + +Astucia de los indios Guaycurús +para apoderarse de los Misioneros II 99 + +Astucia de los indios Manacicas II 7 + +Astucia de los indios Payaguás I 188 + + +B. + +Banquetes que celebraban los caribes +Carerás con las carnes de +los Morotocos muertos II 153 + +Bebida llamada chicha, que usan +los infieles; cómo la fabrican II 69 + +Breve descripción de la provincia +del Chaco: costumbres y cualidades +de sus naturales y fundación +de una nueva Reducción +en ella II 208 + +Breve y Bula del Papa Paulo III +declarando á los indios racionales +y capaces para recibir la fe +católica I 139 + +Breves noticias de la vida, hechos +y virtudes del V. P. Lucas +Caballero II 85 + + +C. + +Carga de mosquete que dieron los +españoles á los indios Payaguás. I 212 + +Caso milagroso ocurrido en las Misiones +de los Penoquís I 176 + +Castigos que imponían los corregidores +á los indios recién convertidos +á la fe católica I 132 + +Celo apostólico del P. Arce; molestias, +persecuciones y peligros +por que pasó en las provincias +de Chiriguanás, Chiquitos y +Guaranís II 125 + +Celo y servicios que prestan los indios +de San Rafael á los Misioneros +en la conversión de infieles I 176 + +Ceremonias de los indios Puyzocas. II 79 + +Ceremonias usadas por los indios +Tapacurás en las exequias de +sus muertos I 278 + +Clima, productos, vegetación, etc. +en las Reducciones de los Chiquitos I 145 + +Conjuración de los indios de la provincia +del Chaco contra los españoles II 213 + +Conjuración de los indios Lules para +dar muerte al P. Machoni II 222 + +Convenio de paz celebrado entre los +indios Ziritucas y Zibacas; mediación +del P. Caballero II 30 + +Conversión de los Zamucos II 176 + +Conversión de las naciones de indios +Zamucos II 145 + +Conversión de los indios Chiriguanás; +causas que influyeron en +su ánimo para reducirse á la +santa fe II 237 + +Conversión de los indios Zibicas II 9 + +Conversión de los Morotocos y +Quíes, y descubrimiento de nuevo +camino para estas Misiones +por el río Paraguay II 89 + +Conversión milagrosa de un hechicero +en la Reducción de San +Joseph I 148 + +Conversión de los indios Chanés á +la fe de Jesucristo I 32 + +Conversión de los Manacicas I 254 + +Correrías de los indios Chiquitos +en busca de infieles que convertir +á la santa fe II 196 + +Correrías de los Mamalucos del +Brasil por las márgenes del río +Paraguay I 71 + +Costumbres de los indios Cozocas II 193 + +Costumbres que tenían los indios +Chiquitos para curar á sus enfermos; +mataban á las mujeres, +que suponían ser causa de las +enfermedades I 48 + +Crueldades de los indios Penoquís I 217 + +Crueldad de los indios Puyzocas II 80 + +Crueldades de los mercaderes europeos +con los indios Chiquitos I 81 + +Cualidades de los indios Payaguás I 186 + + +Ch. + +Chabi, cacique de los Zibacas, impide +que sus vasallos den muerte +al P. Lucas Caballero I 257 + + +D. + +Decídese el P. Arce á hacer la Misión +en las naciones de los Guanoás II 131 + +Dedicatoria al príncipe de Asturias +D. Fernando I XI + +Desastrosa muerte de los neófitos +de la Reducción de San Juan +Bautista I 223 + +Descripción de las naciones de los +Chiriguanás II 242 + +Descripción geográfica de las Reducciones +de los Chiquitos en +las márgenes del río Paraguay I 44 + +Descripción de las naciones de la +provincia del Chaco II 210 + +Descripción del país y cualidades +de los Manacicas; su religión y +ritos de ella I 261 + +Descripción del viaje que hicieron +los Padres Misioneros, desde la +Reducción de la Candelaria en +el descubrimiento del río Paraguay I 185 + +Descripción de la isla de los Orejones I 195 + +Descripción geográfica de las primeras +Misiones de los Chiquitos I 19 + +Descubrimiento por los españoles +de la nación de los Chiquitos I 67 + +Despedida de los indios Zibacas del +P. Caballero II 40 + +Destrucción de los indios Chiquitos +por los españoles y Mamalucos +del Brasil I 67 + +Destruye el P. Lucas Caballero los +tabernáculos y demás efectos +que usaban los Jurucarés para +el culto de sus dioses II 39 + +Dilatación del imperio de las Coronas +de Castilla y Portugal en +las Indias Occidentales I 20 + +Dioses á quienes rinden culto los +indios Tapacurás I 269 + +Discordias entre los caciques Cambaripa +y Tataberey, y tratados +de paz por mediación del Padre +Arce I 31 + + +E. + +Ediciones publicadas de la Relación +historial de las Misiones de +de los Chiquitos I VII + +Edificios del pueblo de San Miguel II 263 + +Efectos milagrosos ocurridos á un +indio llamado Santiago Quiara +en el pueblo de San Juan Bautista I 145 + +El cacique Patozi y los suyos abandonan +al P. Caballero en su Misión +á los Quiriquicas II 20 + +El P. Lucas Caballero se pone en +camino hacia las tierras de los +Puyzocas II 78 + +El P. Lucas Caballero amenazado +por un mercader europeo; intenta +éste malquistar á los indios +con el Padre I 239 + +Embajada de los indios Penoquís al +P. Arce; invítanle á que pase á +sus tierras para abrazar la ley +de Jesucristo I 89 + +Embarque de Misioneros para las +Indias II 132 + +Emboscadas que preparaban los indios +para robar á los españoles +las armas y útiles de labranza I 69 + +Encuentra el P. Arce los cadáveres +de sus compañeros II 113 + +Entrada del P. Yegros en las naciones +de los indios Zamucos; +trabajos que hicieron en la expedición II 173 + +Entrada de los neófitos de San Juan +Bautista en la Ranchería de los +Puxarís I 226 + +Entrada de los PP. Jaime de Aguilar +y Agustín Castañares en las +naciones de los Zamucos II 245 + +Entran ochenta familias de infieles +en el pueblo de San Rafael II 283 + +Entrevista de los Misioneros con +un cacique de los Zamucos; éste +se niega á reducirse al gremio +de la Iglesia; ármanse los indios +para hacer salir de sus tierras +á los Padres II 247 + +Envía el gobernador de Santa Cruz +de la Sierra una Compañía de +soldados para castigar los desmanes +de los indios Puizocas II 82 + +Es apresado por los holandeses el +navío que conduce los Misioneros +á las Indias II 134 + +Es preso por los holandeses el ilustrísimo +Sr. D. Pedro Levanto, +arzobispo de Lima II 137 + +Exhorta el P. Arce á los indios +neófitos para llevar á cabo la +conversión de los indios Payaguás II 114 + +Expedición de los Chiquitos á las +naciones de los indios Guarayos II 241 + +Expedición de los Misioneros por el +río Pilcomayo II 130 + +Expedición de los Padres Francisco +Hervás y Agustín Castañares +á las naciones de los Zamucos II 248 + +Expedición de una compañía de +soldados españoles para castigar +los desmanes de los indios +Chiquitos I 70 + + +F. + +Fabrican los indios cruces de madera, +de orden de los Misioneros, +para librarse de las persecuciones +del demonio II 238 + +Fatigas y trabajos del P. Lucas Caballero +en la conversión de los +indios Chiquitos I 135 + +Fervor y virtud de la nueva cristiandad +de los Chiquitos, premiada +de Dios nuestro señor, +con muchos sucesos milagrosos. I 129 + +Fidelidad del cacique de los indios +Zamucos; servicios que presta +á los Misioneros II 178 + +Fidelidad de los indios del pueblo +de San Miguel II 266 + +Fiestas que hacen los indios recién +convertidos para celebrar la solemnidad +del día del Corpus I 141 + +Funda el V. P. Lucas Caballero la +Reducción de Nuestra Señora +de la Concepción, y es muerto á +manos de los infieles Puyzocas II 67 + +Fundación del pueblo de San Francisco I 69 + +Fundación del pueblo llamado de la +Inmaculada Concepción, en las +naciones de los Chiriguanás II 238 + +Fundación del pueblo San Francisco +Xavier II 15 + +Fundación de la iglesia de los Chiquitos I 77 + +Fundación de la nueva cristiandad +de los Chiriguanás II 244 + +Fundación de las encomiendas de +Quicmes, Paraníes y Subarecas. I 69 + +Fúndase una Reducción nueva y el +P. Juan Bautista de Zea emprende +la misión de los Zamucos II 142 + + +G. + +Grana el P. Lucas Caballero la voluntad +de los indios Jurucarés; +son reducidos á la santa fe II 37 + +Genio, usos y costumbres de los indios +Chiriguanás I 26 + +Guerras entre los indios Carerás y +los Morotocos II 153 + +Guerras entre los indios Guaraníes +y Guanoás II 129 + +Guerras entre los indios Quiriquepodes +y Cucutades II 248 + +Guían los indios Guarayos á los Misioneros +en el viaje al río Paraguay I 216 + + +H. + +Horrorosa muerte de un indio apóstata; +efectos de la justicia divina I 155 + +Hospitalidad y fiestas que celebran +los indios del pueblo de San Rafael +en honor á sus huéspedes I 175 + +Hostilidades de los indios Guaycurús +á los Misioneros II 99 + +Hostilidades de los indios Payaguás +á los Misioneros I 187 + +Huída de los cristianos que fueron +hechos esclavos de los indios +Payaguás II 120 + +Huída de los indios Chiquitos á los +bosques y selvas, temerosos de +la venganza de los soldados españoles + I 70 + +Huyen á los bosques los indios +Puyzocas, después de haber dado +muerte al P. Lucas Caballero II 84 + +Huyen los indios del pueblo de +San Rafael á causa de haberse +desarrollado la peste II 243 + + +I. + +Idioma de los Indios Chiquitos I 64 + +Idolatrías de los indios Manacicas; +cómo celebran sus entierros I 280 + +Idolatrías y supersticiones de los +indios Tapacurás I 267 + +Indigno tráfico de los europeos en +las tierras de los indios Puraxís I 237 + +Indios rebeldes y fugitivos se ocultan +en los montes del Chaco; salen +á los caminos á robar y matar +á los cristianos II 277 + +Indios Unapes, Paunapas y Carababas; +cualidades y costumbres. II 68 + +Indios Morotocos; usos, costumbres +y cualidades II 90 + +Indios Payaguás; condición, usos +y costumbres I 186 + +Indios Guaycharapos é Itatines I 192 + +Indios Manacicas I 244 + +Infamias de los Mamalucos del Brasil; +destruyen muchas ciudades +de indios I 74 + +Infatigables tareas del P. Zea en la +conversión de los indios Chiquitos II 170 + +Intentan los indios Igritucas dar +muerte al P. Caballero I 256 + +Intentan los Mamalucos destruir +las Rancherías de los indios +Chiquitos; pero sus intentos salieron +frustrados I 92 + +Intentan los Misioneros convertir á +la santa fe á los indios Guanoás II 130 + +Intentan los indios dar muerte al +Padre Cura del pueblo de San +Miguel II 261 + +Intentan los Misioneros descubrir +el río Paraguay para comunicarse +las Misiones de los Chiquitos +con las Reducciones de +los Guaranís I 180 + +Intérnanse los neófitos de San Juan +Bautista en un país de infieles, +donde son muertos á traición I 223 + + +J. + +Justicia que hicieron los nuevos +cristianos del pueblo de San +Francisco Xavier con un hechicero +que vituperaba la ley de +Cristo I 156 + + +L. + +Los españoles toman á su cargo la +defensa de los Chiquitos contra +los Mamalucos, á petición del +P. Arce I 99 + +Los holandeses maltratan á los Padres +Misioneros II 136 + +Los indios Cozocas se reducen al +gremio de la Iglesia II 51 + +Los indios Zamucos se niegan á recibir +á los Misioneros en sus tierras II 246 + +Los indios Quiriquicas son reducidos +á la santa fe por el P. Lucas +Caballero II 23 + +Los indios Penoquís hacen una horrible +matanza en los Mamalucos, +de quienes eran perseguidos +para reducirlos á la esclavitud I 93 + +Los indios de la Reducción de San +Joseph convertidos en fervorosos +cristianos; abnegación de esta +cristiandad I 130 + +Los indios Payaguás sorprenden á +los Misioneros; dan muerte al +P. Aniceto Neuman y otros +compañeros I 186 + +Los indios Cozacas disparan contra +el P. Caballero una tempestad +de flechas II 46 + +Los indios Puizocas entregan el +cadáver del P. Arce á los Guaycurús II 117 + +Los indios del pueblo de San Miguel +amenazan á los corregidores +por aconsejar á los Padres +les trasladen á otros pueblos II 262 + +Los indios Zamucos reciben con +alegría al P. Zea; fructuosos resultados +de la predicación Evangélica II 156 + +Los indios Payaguás huyen á los +bosques, temerosos de la venganza +de los cristianos por la +traición de que éstos fueron víctimas I 187 + +Los nuevos cristianos son muertos, +sin hacer resistencia, por los indios +Puyzocas II 116 + +Los PP. Misioneros se esfuerzan en +alentar á los indios para trasladarse +á otro pueblo II 258 + +Los soldados de Santa Cruz recogen +el cadáver del P. Caballero, +muerto á manos de los indios +Puyzocas II 83 + +Luchas entre los indios Carerás y +los Morotocos II 154 + + +Ll. + +Llegada del P. Joseph de Arce á +Buenos Aires II 124 + +Llegada de los Misioneros á las Riberas +del río Paraguay I 121 + +Llegada de los indios Chiquitos á +la ciudad de Santa Cruz; piden +al gobernador cesen las hostilidades +y persecuciones de los españoles I 71 + +Llegada del P. Lucas Caballero á +Córdoba de Tucumán I 231 + +Llegada del P. Fernández á las +tierras de los Chiriguanás I 218 + +Llegan á Buenos Aires cuarenta y +cuatro Misioneros de la Compañía +de Jesús; empiezan la conversión +en las naciones de los +Chiquitos I 78 + + +M. + +Maquinaciones de los indios para +dar muerte á los Padres Misioneros I 183 + +Medios de que se valieron los Misioneros +para ajustar la paz entre +los indios Guaraníes y los +Guanoás II 129 + +Mensajeros de los Chiriguanás pidiendo +Misioneros al provincial +de Tarija II 240 + +Mensajeros de los Pacarás, Zumiquies, +Cozos y Piñocas, solicitan +del Gobernador D. Agustín +de Arce, el término de +las hostilidades de los españoles I 71 + +Mercaderes europeos que hacían feria +con los indios I 81 + +Milagroso acontecimiento en el pueblo +de San Juan Bautista I 143 + +Milagrosa conversión de un indio +en el pueblo de San Rafael I 151 + +Milagroso suceso ocurrido en el +pueblo de San Rafael II 197 + +Misión del P. Caballero á los Jurucarés II 35 + +Misión del P. Zea á la nación de +los indios Cucarates II 95 + +Misión de los PP. Aguilar y Speth +á los Chiriguanás II 242 + +Misiones en la provincia del Chaco II 212 + +Mudanza de las naciones de indios +recién convertidos II 215 + +Muerte del P. Neuman á manos de +los indios Payaguás I 186 + +Muerte de los PP. Solinas y Ruiz +á mano de los indios Mocovíes +y Tobas II 216 + +Muerte del hermano Alberto Romero +á mano de los indios Zamucos II 185 + +Muerte del P. Superior Francisco +Hervás II 249 + +Muerte del P. Arce á manos de un +indio Payaguá llamado Cotaga II 115 + +Muerte del P. Zea II 172 + +Muerte del P. Joseph Tolú II 201 + +Muerte del P. Blende á manos de +los Payaguás II 112 + +Muerte del P. Lucas Caballero á +manos de los indios Puyzocas. II 80 + +Muerte del P. Pedro Romero y +Hermano Mateo Fernández á +mano de los indios Chiriguanás I 190 + +Muerte de los PP. Nicolás Hernat, +Diego Ferrer y Justo Mansilla. I 191 + +Muerte del P. Fideli I 111 + +Muerte del hermano Enrique Adamo I 208 + +Muerte del P. Bartolomé Ximénez +en el puerto de Buenos Aires en +1717 I 183 + +Muerte del P. Alonso Arias á mano +de los Mamalucos del Brasil I 189 + + +N. + +Nacimiento, entrada en la Compañía +y primeros fervores del Padre +Caballero I 229 + +Nacimiento del río Paraguay I 195 + +Nación de los indios Tapacurás I 266 + +Naciones de los indios Manacicas I 265 + +Naciones de infieles en las inmediaciones +del Chaco II 93 + +Naciones de infieles situadas en las +riberas del río Paraguay I 193 + +Naufragio del navío Caballo Marino +en 1717 I 127 + +Navegación por el río Paraguay II 102 + +Noticias de la vida y virtudes del +P. Zea II 158 + +Nueva cristiandad de los Chiquitos +y pueblos que contenían en los +principios de las Misiones I 18 + +Nuevas conversiones del P. Zea en +las naciones de los Zinotecas, +Japorotecas y Cucarates II 157 + + +O. + +Obstáculos que hallaron los Misioneros +para llegar á las naciones +de indios Zamucos II 146 + +Obstinación de los indios Guanoás; +se ponen en práctica muchos +medios para su conversión II 131 + +Ocúltanse en los bosques los indios +Zamucos, temerosos al ver á los +Chiquitos II 149 + +Odio de los indios Payaguás á los +españoles I 212 + +Odio que tenían á los cristianos los +indios Guanoás II 131 + +Ofrendas de los indios cristianos +á la Santísima Virgen I 137 + +Opinión de los primeros descubridores +de Indias acerca de los +naturales I 138 + +Oraciones fervorosas de los indios +pidiendo á Dios les recompense +con abundancia de cosechas I 142 + +Origen de los Mamalucos del Brasil I 72 + + +P. + +Paces de los indios Curucares con +los Manacicas I 255 + +Pasa el V. P. Lucas Caballero á +los Manacicas, quieren matarle +los indios Sibacás y el cielo toma +por él venganza I 242 + +Peligro que corre el P. Lucas Caballero +en su misión á los Quiriquicas II 21 + +Peligro que corren los Misioneros +en las tierras de los Chiriguanás I 219 + +Peligros en las Misiones de los indios +Chiriguanás II 242 + +Peligros y penalidades sufridas por +los Misioneros en su expedición +á los Zamucos II 174 + +Penalidades y trabajos del P. Arce +en las tierras de los Chiquitos. I 85 + +Penitencias de los nuevos cristianos I 133 + +Penitencias que se imponen voluntariamente +los nuevos cristianos I 140 + +Perfidia de los indios Payaguás II 98 + +Portada de la primera edición de +esta obra, impresa en Madrid +en 1726 I IX + +Portentoso milagro ocurrido con +un indio llamado Felipe Motoré; +efectos de terror que produce +el suceso en los nuevos cristianos I 160 + +Predicación del Evangelio en la +nación de los Lules II 217 + +Primeras Misiones del P. Lucas +Caballero I 232 + +Primeras Misiones del P. Joseph +de Arce y satisfactorios resultados +en la conversión de los indios +Chiriguanás I 25 + +Principia el P. Caballero las Misiones +de los Zibacas II 28 + +Principio, fundación y progresos +de las Misiones de los PP. de +la Compañía de Jesús en el Paraguay I 17 + +Profecías del apóstol San Francisco +Solano II 235 + +Progresos de las Misiones de los +PP. Zea y Centeno en las márgenes +del río Guapay I 39 + +Progresos y aumentos de otras reducciones +en los años de 1717 +y 1718 II 191 + + +Q. + +Quatí, cacique de los Guaranís, +toma por su cuenta la venganza +del P. Arce y sus compañeros II 117 + +Quedan los compañeros del P. Arce +esclavos de los indios Payaguás II 120 + +Quedan absortos los infieles al contemplar +la imagen de la Santísima +Virgen II 19 + +Quejas que dan los indios á los Padres +Misioneros, porque se les +obliga á cambiar de Reducción II 267 + +Quémase el pueblo de San Rafael; +división de dicho pueblo II 241 + + +R. + +Rebelión de los indios infieles en la +provincia del Chaco II 277 + +Reciben los infieles á los cristianos +á saetazos; muerte de muchos +neófitos I 135 + +Recibimiento que hicieron los indios +Zibacas al P. Lucas Caballero II 28 + +Reducción de los indios Quiriquicas II 24 + +Reducción de los indios Puraxís y +Tubacís I 242 + +Reducciones de indios en las riberas +de los ríos Paraná y Uruguay I 17 + +Reducciones de indios Guaranís +y número de almas bautizadas +por los Misioneros en 1717 I 18 + +Regreso del P. Yegros de la conversión +de los indios Zamucos. II 182 + +Remedios que aplican los Chiquitos +para curar á los enfermos I 46 + +Reptiles venenosos que se crían en +las provincias de los Chiquitos +y mortíferas causas de sus picaduras I 45 + +Rescatan los Misioneros varios +esclavos españoles que tenían +los indios Payaguás I 200 + +Resistencia de los indios Zamucos +á reducirse á la santa fe; +hacen salir de sus tierras á los +Misioneros II 247 + +Resistencia que hicieron los indios +Tobas á los Misioneros, +poniéndose en armas para impedir +la predicación del Evangelio I 41 + +Revelación que tuvo un hechicero +en el pueblo de San Joseph; +arrepentimiento y conversión +de este bárbaro I 149 + +Riesgos y peligros de los Misioneros +en las naciones de los Zamucos II 152 + +Riquezas del pueblo de San Miguel; +cultivo, frutos y desarrollo en +el comercio II 263 + +Ritos é idolatrías de los indios +Paunapes, Unapes y Carababas II 70 + +Ritos y supersticiones de los indios +Manacicas I 264 + +Rompen las paces con los españoles +los indios confinantes con +la Asunción II 118 + +Rompimiento de la paz entre los +españoles é indios Payaguás I 212 + + +S. + +Salen los indios Chiquitos en busca +de infieles para convertirles en +cristianos I 134 + +Salida de los PP. Francisco Hervás +y Miguel de Yegros, de la +Reducción de la Candelaria, al +descubrimiento del río Paraguay +en 1702 I 181 + +Se ensañan los indios Guaycurús +con el cadáver del P. Arce II 117 + +Señales que usaban los indios infieles +para avisar á sus compañeros +cuando venían los cristianos I 191 + +Situación de la provincia de Chiquitos, +costumbres y calidades +de los naturales I 43 + +Son muertos de los Payaguás los +PP. Joseph de Arce y Bartolomé +Blende, y se da una sucinta +relación de sus virtudes II 109 + +Suma de la tasa de esta obra, por +D. Baltasar de San Pedro, escribano +del Rey I 14 + +Suplican los indios Quiriquicas al +P. Caballero se quede en sus +tierras á predicarles la ley de +Jesucristo II 25 + +Supersticiones é idolatrías de los +indios I 270 + +Supersticiones de los indios Lules II 224 + + +T. + +Temperamento, cualidades, usos, +costumbres, ritos y supersticiones +de los indios Chiquitos I 49 + +Traición que hacen los indios Puyzocas +á los Manacicas II 79 + +Traiciones de los indios Payaguás. I 186 + +Tratado de la línea divisoria de las +Coronas de España y Portugal. II 256 + +U. + +Últimas noticias de las Misiones +de Chiquitos y Chiriguanás II 236 + +Último estado de las Misiones de +los Chiquitos II 240 + +Un indio del pueblo de San Rafael +impedía que los Mamalucos del +Brasil se apoderasen de sus paisanos I 175 + +Usos y costumbres de los indios +de la provincia del Chaco II 211 + + +V. + +Venganza de los indios Penoquís +contra los Chiriguanás I 217 + +Vicios, deshonestidades y corrupción +de los Mamalucos del Brasil I 72 + +Victoria de los soldados españoles +sobre los Mamalucos II 100 + +Visión que tuvo un neófito llamado +Lucas Xarupá, asaltado de una +fiebre I 162 + +Visita el P. Caballero la nación de +los indios Tapacurás II 57 + +Vuelve el P. Lucas Caballero á los +Manacicas II 27 + +Vuelven á intentar los Misioneros +convertir á los indios Zamucos II 245 + + +Z. + +Zamucos; indios convertidos por el +P. Juan Bautista de Zea II 146<b + + +NOTAS: + +[I.] Marc. 16. + +[II.] Gregor. hom. 13 in Mar; 16. + +[III.] Actor. + +[IV.] La obra del Obispo de Quito, á que alude el Padre Patricio +Fernández, se titula _Itinerario para Parrochos de Indios, en que se +tratan las materias más particulares tocantes á ellos para su buena +administración_. Se imprimió por primera vez, según algunos +bibliógrafos, en Amberes, por Verdussen, en 1726. Se reimprimió en el +mismo punto por los hermanos de Tournes en 1754, y volvió á hacerse otra +edición en Madrid por Pedro Marín en 1771. Las dos ediciones hechas en +Bélgica son en 4.º y la madrileña en folio. + +Fué obra que obtuvo una acogida por los religiosos cual ninguna otra de +su género. Se llegó á hacer absolutamente necesaria á cuantos Misioneros +pasaban á Indias. + +La mejor edición de la obra del Obispo Peña y Montenegro dicen que es la +de 1754, porque está _purgada de muchos yerros_. + +[V.] Solorzano, tomo I de _Indiarum_, lib. II. + +[VI.] Solorzano, lib. II, cap. VIII ex n. 79 etc. lib. III, capítulo +VII. + + + +COLECCIÓN DE LIBROS + +RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA + +_Publícanse en Madrid desde 1891._ + +TOMOS PUBLICADOS + + +I.--_Verdadera relación de la conquista del Perú_, por Francisco de +Xerez, uno de los primeros conquistadores, reimpresa según la primera +edición hecha en Sevilla en 1534, en Madrid, en la imprenta de Juan +Cayetano García, 1891. En 8.º rústica, con 174 páginas, 2 pesetas. + + +II.--_Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas_, por el P. +Christóval de Acuña, de la Compañía de Jesús. Impreso en Madrid en 1641 +y reimpreso en esta corte en 1891 en la imprenta de Juan Cayetano +García. En 8.º rústica con XXXI-235 páginas, 4 pesetas. + + +III y IV.--_Tratado único y singular del origen de los indios del Perú, +México, Santa Fe y Chile_, por el Dr. Diego Andrés Rocha, oidor de la +Real Audiencia de Lima. Impreso en Lima en 1681 y reimpreso en Madrid, +en la imprenta de D. Tomás Minuesa, 1891. 2 tomos, 8.º rústica, 6 +pesetas. + + +V y VI.--_Historia del Almirante D. Cristóbal Colón, en la que se da +particular y verdadera relación de su vida y de sus hechos y del +descubrimiento de las Indias Occidentales, llamadas Nuevo Mundo_, +escrita por D. Fernando Colón, su hijo. Madrid. Imprenta de Tomás +Minuesa, 1891. 2 tomos en 8.º rústica, 6 pesetas. + +A esta reimpresión precede un estudio biográfico y bibliográfico, acerca +de D. Fernando Colón y sus obras. LXIX pág. + + +VII.--_Conversión en Piritú (Colombia) de indios Cumanagotos y +Palenques, con la práctica que observa en la enseñanza de los naturales +en lengua cumanagota_, por el P. Fr. Matías Ruiz Blanco, de la Orden de +San Francisco. En 8.º con 228 páginas, seguido de la _Relación histórica +de todas Misiones de los PP. Franciscanos en las Indias y proyecto para +nuevas conversiones en las riberas del afamado río Marañón; Memorial +dirigido al Rey Carlos III el 28 de Mayo de 1781_ por Fr. Francisco +Alvarez de Villanueva. Madrid, imprenta de Tomás Minuesa, 1893, 3 +pesetas. + + +VIII y IX.--_Milicia y descripción de las Indias_, escrita por el +capitán D. Bernardo de Vargas Machuca, caballero castellano, natural de +la villa de Simancas. Reimpresa según la primera edición hecha en Madrid +en 1599, imprenta de Tomás Minuesa, 1892, 2 tomos, en 8.º, con el +retrato del autor, 6 pesetas. + + +X.--_Virtudes del indio_, por D. Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de +Puebla de los Ángeles. Madrid, imprenta de Tomás Minuesa, 1893. En 8.º, +con CLXXIII-94 páginas, 3 pesetas. + + +XI.--_Tres tratados de América_--1.º Relación histórica, política y +moral de la ciudad de Cuenca, población y hermosura de su provincia, por +el Dr. D. Joaquín de Merisalde y Santisteban. Publicado ahora por +primera vez.--2.º Razón sobre el estado político y militar de la +jurisdicción de Quito en 1754, por D. Juan Pío de Montufar y Frasco. +Reimpreso ahora por privez.--3.º Diario de todo lo ocurrido en la +expugnación en los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad de +Cartagena de Indias, en 1741, formado de los pliegos remitidos á S. M. +por el virrey de Santa Fe, D. Sebastián Eslava. Reimpreso ahora por +primera vez en la imprenta de F. Nozal, 1894, en 8.º con 255 páginas, 3 +pesetas. + + +XII.--Fernández (P. Patricio). Relación de las misiones de los Indios +Chiquitos en el Paraguay (1726). Tomo I. XVI.-282 páginas y 3 hojas sin +numerar, 3 pesetas. + + +EN PRENSA + +XIII.--Fernández (P. Patricio). Relación de las misiones de los Indios +Chiquitos en el Paraguay (1726). Tomo II. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Relacion historial de las misiones de +indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús, by Juan Patricio Fernández + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS *** + +***** This file should be named 29061-8.txt or 29061-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/9/0/6/29061/ + +Produced by Julia Miller, Chuck Greif and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by The Internet Archive/American Libraries.) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. 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J. Patricio Fernández. S. J. + </title> + <style type="text/css"> + p { margin-top: .75em; + text-align: justify; + margin-bottom: .75em; + text-indent: 2%; + } + p.head {text-indent:-4%;font-weight:700; + } + p.head2 {text-indent:0%;font-weight:700;text-align: center; + } + .c {text-align: center; + text-indent: 0%; + } + h1 {font-size:275%;letter-spacing:5px; + text-align: center; + clear: both; + } + h2 {text-align: center; + clear: both; + } + h3 {margin-top:15%; + text-align: center; + clear: both; + } + .top3 {margin-top: 3%;} + .top5 {margin-top: 5%;} + .top15 {margin-top: 15%;} + hr { width: 75%; + margin: 10% auto 5% auto; + clear: both; + color:black; + } + hr.full { width: 100%; + margin-top: 5%; + margin-bottom: 5%; + border: solid black; + height: 5px; } + table {margin-left: auto; margin-right: auto;} + body{margin-left: 10%; + margin-right: 10%; + background:#fdfdfd; + color:black; + font-family: "Times New Roman", serif; + font-size: large; + } + .un {text-decoration: underline; + } + a:link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; } + link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; } + a:visited {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; } + a:hover {background-color: #ffffff; color: red; text-decoration:underline; } + .pagenum { position: absolute; + left: 92%; + font-size: 75%; + text-align: right; + border: 1px solid silver; + color: gray; + background-color: #ffffff; + padding: 1px 4px 1px 4px; + font-variant: normal; + font-weight: normal; + text-decoration: none; + text-indent: 0em; + } + .smcap {font-variant: small-caps; + font-family: "Times New Roman", serif; + font-size: 80%; + } + tr.letra {line-height:80px;} + .blk {margin:5% 20% 5% 20%;} + .blk2 {margin:15% 20% 5% 20%;} + .box {border: double 6px black; + padding:2%;margin:15% 20% auto 20%;} + .footnotes {border: dashed 1px;margin-top:15%;} + .footnote {margin-left: 10%; margin-right: 10%;} + .footnote .label {position: absolute; right: 84%; text-align: right; font-size: 0.7em;} + .fnanchor {vertical-align: super; font-size: .6em; text-decoration: none;} + </style> + </head> +<body> + + +<pre> + +The Project Gutenberg EBook of Relacion historial de las misiones de +indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús, by Juan Patricio Fernández + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Relacion historial de las misiones de indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús + +Author: Juan Patricio Fernández + +Release Date: June 7, 2009 [EBook #29061] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS *** + + + + +Produced by Julia Miller, Chuck Greif and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by The Internet Archive/American Libraries.) + + + + + + +</pre> + + +<table summary="note" border="1" cellpadding="10" style="background-color: #ccccff;"> + <tr> + <td valign="top"> + Nota del transcriptor: La ortografía de las dos partes, aquí +presentadas en un solo libro electronico, fue conservada.</td> + </tr> +</table> + + +<hr class="full" /> + + +<p><span class='pagenum'> +<a name="Page_Ii" id="Page_Ii">V.I–i</a></span></p> + +<p class="c top15">COLECCIÓN DE LIBROS</p> + +<p class="c">RAROS Ó CURIOSOS</p> + +<p class="c">QUE</p> + +<h2>TRATAN DE AMÉRICA</h2> + + +<p class="c">—————</p> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_Iii" +id="Page_Iii">V.I–ii</a></span></p> + +<p class="c">TOMO DUODÉCIMO</p> + +<p class="c">Imp. de T. Minuesa de los Ríos, Juanelo, núm. 19.</p> + + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_Iiii" +id="Page_Iiii">V.I–iii</a></span></p> + +<h3><a name="VOL1" id="VOL1"></a>RELACIÓN HISTORIAL</h3> +<p class="c smcap">DE LAS MISIONES</p> +<h2>DE INDIOS</h2> +<h1>CHIQUITOS</h1> +<p class="c smcap">QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES<br /> +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS<br /> +<br /> +ESCRITA POR</p> + +<h2>EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ. S. J.</h2> + +<p class="c smcap">REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN<br /> +QUE SACÓ A LUZ EL P. G. HERRÁN, EN 1726</p> + +<p class="c top15">MADRID<br /><span class="smcap"> +LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ, EDITOR<br /></span> +Preciados, núm. 48<br /> +1895</p> + +<p><span class='pagenum'> +<a name="Page_Iiv" id="Page_Iiv">V.I–iv</a></span></p> + + +<div class="box"> +<h2><a href="#INDICEM">INDICE</a></h2> + +<p class="c">DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS<br /> +TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE<br /> +TRATAN DE AMÉRICA.</p> + + +<h2 class="top15"><a href="#INDICE">INDICE</a></h2> + +<p class="c">POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS<br /> +NOTABLES CONTENIDAS<br /> +EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS<br /> +QUE TRATAN DE AMÉRICA.</p> +</div> + +<div class="box"> +<h3 class="top5"><a href="#VOL1">VOLUMEN I</a><br /><br /> +<a href="#VOL2">VOLUMEN II</a></h3> +</div> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_Iv" id="Page_Iv">V.I–v</a></span></p> + + +<h3>ADVERTENCIA PRELIMINAR</h3> + +<p class="c smcap">DEL EDITOR</p> + + +<p>Ya los PP. Backer y Carayón han trazado, aunque no con la debida +extensión, las biografías del autor de este libro y del P. Jerónimo +Herrán que lo sacó por primera vez á luz, por lo que creemos excusado +repetir lo que de todos los americanistas y personas á quienes pudiera +interesar, es tan sabido.</p> + +<p>Si las vidas de los dos insignes Misioneros son bien conocidas, no +sucede lo mismo con la obra que sacamos nuevamente á luz, pues ha +llegado á hacerse tan rara, que es punto menos que imposible el hallar +un ejemplar de la edición príncipe.</p> + +<p>Poco hay que decir respecto al valor histórico que este libro encierra, +después de lo que han dicho las respetables autoridades que se han +<span class='pagenum'><a name="Page_Ivi" id="Page_Ivi">V.I–vi</a></span>ocupado de él; sólo se ha de añadir que el P. Fernández, en las +descripciones, pintura, detalles de la vida íntima, supersticiones, usos +y costumbres de los indios Chiquitos, encuéntrase, por el vigoroso +relato que nos da y el colorido exacto con que pinta las escenas, á la +altura de los más graves historiadores. Inapreciables y de indiscutible +mérito descriptivo son los retratos que nos hace de los principales +caciques de los Guaraníes, Zamucos, Manacicas, Morotocos y Chiriguanás. +Bajo este punto de vista y como manantial inagotable de datos +biográficos, creemos que es obra de sumo interés; en los encuentros que +unas tribus de indígenas tienen con otras, en el relato de las terribles +y grandiosas luchas que entre sí sostienen los caciques, así como el de +las solemnes, lucidas y pintorescas fiestas de aquellos idólatras, á +nuestro humilde juicio hay poquísimos escritores de su mismo género, +que, tratando asuntos análogos, le aventajen.</p> + +<p>Este libro es más leído en el extranjero que en la nación en cuya lengua +se escribió, pues corren varias ediciones, en alemán, latín, italiano, +etc., que se imprimieron poco después de su aparición en Madrid.</p> + +<p>Véase el título de la edición publicada en alemán: <i>Erbauliche und</i> +<span class='pagenum'> +<a name="Page_Ivii" id="Page_Ivii">V.I–vii</a> +</span><i>angenehme Geschichten derer Chiquitos, und anderer von denen Patribus +der Gesellschafft Jesu in Paraquaria neube kehrten Volker... Wienn, P. +Straub, 1729</i>. Volúmen en 8.º con frontis grabado, seis hojas +preliminares sin numerar, 744 páginas y siete hojas de índice. A esta +traducción alemana, que fué hecha por un Padre de la Compañía de Jesús, +acompaña la obra del P. Acuña, <i>Nuevo descubrimiento del gran río de las +Amazonas</i>, que ya publicamos y forma el tomo II de esta Colección.</p> + +<p>Título de la edición italiana: <i>Relazione istorica della Nuova +cristianitá degl'Indiani detti Cichiti</i>.... Tradotta in italiano da Gio. +Bat. Memmi, della Compagnia di Gesú. <i>Roma. Ant. de'Rosi, 1729</i>. En 4.º</p> + +<p>He aquí el título de la edición latina: <i>Historica relatio de +Apostolicis missionibus patrum soc. Jes. apud Chiquitos, Paraquaria +populos... hodie in linguam latinam translata ab alio ejusdem soc. Jes. +sacerdote. Aug. Vindelicorum, M. Wolff 1733</i>. Es en 4.º mayor y consta +de 19 hojas preliminares sin numerar, 276 páginas y 49 para el índice.</p> + +<p>El elocuente hecho de haber sido trasladada á estos idiomas, aun cuando +no tuviese las innumerables bellezas que en ella se hallan, bastaba, á +nuestro parecer, para ser merecedora del honor de la reimpresión. En +cuanto á ésta, he<span class='pagenum'><a name="Page_Iviii" id="Page_Iviii">V.I–viii</a></span>mos tratado que salga de nuevo en absoluto igual +(salvo la ortografía, que se ha modernizado) á la príncipe, que apareció +en Madrid en sendo volumen en 4.º, por el impresor Manuel Fernández, en +1726.</p> + +<p>En general son raras las obras referentes á América anteriores á 1750; +mas las relativas al Paraguay no ceden, en punto á escasez, á ninguno de +los libros que tratan de las demás regiones del continente americano.</p> + +<p>Madrid 8 de Abril de 1895.<span class='pagenum'><a name="Page_Iix" id="Page_Iix">V.I–ix</a></span></p> + + + +<div class="box"> + +<h1>RELACIÓN</h1> + +<h2>HISTORIAL<br /> +DE LAS MISSIONES DE LOS</h2> +<p class="c">Indios, que llaman Chiquitos, que<br /> +están á cargo de los Padres de la<br /> +Compañía de Jesvs de la Provincia<br /> +del Paraguay.</p> + +<h2>ESCRITA</h2> +<p class="c"><i>Por el Padre Juan Patricio Fernández,<br /> +de la misma Compañía</i>.</p> + +<h2>SACADA A LUZ</h2> +<p class="c"><i>Por el Padre Geronimo Herrán, Procurador<br /> +General de la misma Provincia</i>.</p> + +<h2><i>QUIEN LA DEDICA</i></h2> + +<p class="c">Al Serenissimo Señor Don Fernando,<br /> +Príncipe de Asturias.<br /> +<br /> +Año 1726.</p> + +<h2>CON LICENCIA</h2> + +<p class="c"><span +style="text-decoration:overline;">En Madrid: Por Manuel Fernández, Impressor<br /></span> +de Libros, vive en la Calle del<br /> +Almendro.</p> +</div> + + + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_Ix" id="Page_Ix">V.I–x</a></span> +</p> + + + +<p class="c top15">AL SERENÍSIMO +<span class='pagenum'><a name="Page_Ixi" id="Page_Ixi">V.I–xi</a></span></p> +<h3 class="top3">SEÑOR DON FERNANDO</h3> + +<p class="c">PRÍNCIPE DE ASTURIAS</p> + + +<p><span class="smcap"><span style="margin-left: 10%;">Señor</span></span>:</p> + +<p>La pequeñez del don desalienta mucho á quien ofrece; esto es común; pero +en quien ofrece (como yo) á aquel respeto, de cuya magnitud nada queda +capaz de llamarse grande, falta desde luego este motivo al temor +reverente y se excitan todos los que hay para el cariño respetoso. Entre +los astros, unos nos parecen grandes y otros pequeños, cuando +precisamente ponemos en ellos los ojos; lo mismo sucede entre los +montes; y entre éstos, algunos, por su agigantada elevación, se han +grangeado sin disputa el título de altísimos; pero en dejándose ver la +luciente majestad del sol, y en poniendo la atención en la desmedida +altura del cielo, los<span class='pagenum'><a name="Page_Ixii" id="Page_Ixii">V.I–xii</a></span> astros todos son pequeños y los montes dejan de +ser gigantes. El sol, sólo en la Escritura Sagrada, tiene el renombre de +grande, <i>luminaré mains</i> y sólo el cielo es alto, entre los que saben +que respecto de él todo el orbe de la tierra se debe considerar como un +punto.</p> + +<p>¿Quién puede dudar que hay estimables preciosidades en la naturaleza, +curiosas máquinas en el arte, sutilísimas invenciones del ingenio, +eruditas y profundas operaciones de la ciencia, y hermosas y floridas +composiciones de la retórica y de la poesía? Entre todas estas cosas, se +hallarían muchas muy grandes, consideradas en sí; pero al elegir entre +ellas alguna que ofrecer á V. A., nada se hallaría, no sólo grande, pero +ni aún digno de emplear vuestro Real ánimo, mayor que todo. Entonces lo +más precioso parecería despreciable, la curiosidad, desaliño, la +sutileza, tosquedad y barbaridad la erudición. Se hallaría la ciencia +ruda é ignorante, muda la retórica y la poesía balbuciente. Tanto minora +siempre, aun á lo más excelso, la comparación con lo sumo.</p> + +<p>Y no obstante la innegable verdad de este principio, yo me atrevo, +señor, á llamar grande lo que os ofrezco. Hoy pongo yo en vuestra alta +comprehensión los trabajos de los Jesuitas, en la espiritual conquista +de las desconocidas, in<span class='pagenum'><a name="Page_Ixiii" id="Page_Ixiii">V.I–xiii</a></span>cultas y bárbaras provincias del Paraguay, en el +país que llaman de los <i>Chiquitos</i>. Ved aquí ya, señor, lo que con toda +verdad puede llamarse grande, aun puesto á los Reales piés de V. A. y á +vuestra vista; para lo que les bastaba al saberse mantener con el nombre +de trabajos y fatigas, contra todo el golpe de la dicha, que les +ocasiona el haber llegado á vuestra noticia y merecer vuestra atención +piadosa. Prueba es esta que no necesitaba de otra alguna, y más cuando +en nombre de los demás Jesuitas puedo confiadamente decir yo que fuera +de la gloria de Dios, que debe ser en ellos (como hijos de Ignacio), el +primer timbre de sus empresas, esta sola felicidad los hace y los hará +arrojarse gustosos al casi inevitable tropel de los riesgos, y á la +fatiga inmensa de tan continuados afanes. Mucho padecen, señor, como en +esa sucinta relación se puede ver brevemente; pero les llena de un gozo +indencible y de un consuelo inexplicable, el ver á costa de sus sudores, +hijos de Dios, los que eran esclavos del demonio, y felices vasallos de +un Príncipe como V. A. los que padecían una miserable libertad en la +indómita servidumbre de su desdicha. Ya son deliciosos jardines del Rey +del cielo, las enmarañadas selvas de la idolatría, y ya delicadas flores +y tiernas plantas que produce y adelanta el riego evangélico, se +atre<span class='pagenum'><a name="Page_Ixiv" id="Page_Ixiv">V.I–xiv</a></span>ven á recrear divertidamente vuestros primeros años, si antes +pudieran asustar y asustaban temerosamente los años más endurecidos.</p> + +<p>No habrá quien niegue (si ha tenido alguna vez la dicha de veros) que +les quita lo más de la realidad á los afanes y fatigas la fortuna +apetecible de llegar á vuestra presencia, que aunque por lo común son +descorteses los males y poco atentos los trabajos, hay dichas de tan +superior esfera, á quien no se atreve su osadía, y se deja vencer, +aunque precisada su obstinación, de su grandeza. En la realidad, ya +desde hoy, somos los Jesuitas del Paraguay dichosos, aunque en esa +relación que os presento, fuesen todavía como fatigados. Y no ellos +solos, que también los que al nacer hijos de la predicación evangélica, +se cuentan al mismo tiempo hijos vuestros, por sujetos á vuestro +apetecible imperio, ni les queda más á que aspirar, ni harán nueva +felicidad que apetecer. Por las puertas de la gracia de Dios verdadero +entraron dichosamente á la del Príncipe más poderoso y más amable (que +de otro modo no fuera posible) y ya que no tuvieron la dicha de nacer +españoles para nacer vasallos de tanto Príncipe, tuvieron la inestimable +fortuna de que los españoles Jesuitas (que creo que lo son dos veces) +los hiciesen renacer para hacerlos lograr en una muchas felicidades. +<span class='pagenum'><a name="Page_Ixv" id="Page_Ixv">V.I–xv</a></span></p> + +<p>Vuelvo á decir, señor, que es grande lo que os ofrezco, aun ofrecido á +V. A., á cuya vista sólo los trabajos, afanes y fatigas de los Jesuitas +en cualquiera línea, pueden ser grandes, y en esta, del mayor aprecio de +vuestra alta estimación. Y vuelvo á decir que basta esta sola prueba +para desempeño de mi proposición que en otro sentido debiera con razón +juzgarse osadía. Pero además de esta, tengo otra, no menor, que dar en +el sublime juicio del generoso padre de V. A., nuestro amabilísimo +Monarca. También su elevado dictamen ha juzgado grandes los afanes de +los Jesuitas, y los frutos de ellos han merecido su aprobación, su +patrocinio, sus influjos y sus liberalidades, y no puede ser pequeño lo +que ha podido merecer tanto. Así lo publica nuestro reconocido +agradecimiento, pues aunque en su católico celo nada hay en esta +especie, que su generosidad lo juzgue exceso, verdaderamente que los +favores y expresiones hechas á los Jesuitas del Paraguay, pudieran +parecer exceso en otro amor y en otro Rey.</p> + +<p>Esto hace, señor, que V. A. haya de mirar como estimables efectos de la +generosa piedad de vuestro padre, lo que se os ofrece como á tan amado y +tan amante hijo, y este título lo hace crecer tanto, que fué en mí lo +que últimamente resolvió mi respetuosa timidez, para ofrecer á<span class='pagenum'> +<a name="Page_Ixvi" id="Page_Ixvi">V.I–xvi</a></span> un +Fernando, Príncipe de Asturias, aquello que se dignó mirar como suyo un +Philipo, Rey de las Españas. Confiadamente me atrevo ya á suplicaros que +prosiga vuestra dignación los favores de vuestro gran padre, para lo que +nos basta sólo que admitais benigno esta breve noticia de nuestras +fatigas; que bien se yo y sabemos todos los Jesuitas, que la sombra sólo +de vuestro augusto nombre, templará nuestros afanes, enjugará nuestros +sudores y hará que respetuosa aun la envidia de tanta fortuna, pronuncie +y para como aplausos y alabanzas, aun lo que aprenda y conciba como +dicterios y calumnias. Y asegurados los Jesuitas (no digo envanecidos, +aunque lícitamente pudiera), asegurados digo, en tanto patrocinio, no +nos quedará más que desear, sino es el que aquel Dios, para cuya gloria +y servicio contribuye vuestra feliz vida tanto, dilate por siglos +vuestros años, os colme de felicidades y de triunfos, hasta que se vea +la España envidiada de todas las demás naciones, sólo por la dicha de +lograr en vuestra alteza tan singular Príncipe.</p> + +<p>Muy rendido vasallo de V. A.,</p> + +<p><span class="smcap"><span style="margin-left: 50%;">Jerónimo Herrán.</span></span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'> +<a name="Page_I1" id="Page_I1">V.I–1</a></span></p> + +<h3> +APROBACIÓN<br /> +<br /> +DEL<br /> +<br /> +PADRE ALBERTO PUEYO</h3> + +<p class="c">DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS<br /> +<br /> +Calificador<br /> +de la Suprema general Inquisición de España, etc.<br /> +</p> + + +<p>De orden de V. A. he visto con gusto la <i>Relación historial de los +indios que llaman Chiquitos</i>, etc., y me persuado que el ministro +evangélico que fuere menos fervoroso, la leerá con sentimiento y rubor, +comparando el apostólico celo de aquellos incomparables misioneros con +su tibieza, y sólo sentirá alivio en su dolor pidiendo á Dios que por su +infinita piedad se compadezca de los años que ha mal empleado en +ociosidad. Me sirve también de singular consuelo el ver, que por medio +del fuego de la mayor gloria de Dios que arde en los corazones<span class='pagenum'> +<a name="Page_I2" id="Page_I2">V.I–2</a></span> de mis +hermanos los Jesuitas, misioneros de la provincia del Paraguay obra Dios +los milagros que obraba en la primitiva Iglesia, porque cumplen estos á +la letra lo que Cristo manda á los que profesan la vida apostólica, +discurriendo por las inmensas campañas de aquella parte de América, +trepando inaccesibles selvas y bosques venciendo la fragosidad de los +montes, arrestados siempre á perder mil vidas, sólo por darla á +infinitos bárbaros, que ciegos con las tinieblas de la gentilidad, viven +más como fieras que como racionales. Y al mismo tiempo corresponde +Cristo nuestro dueño, como infalible que es en sus promesas, con lo que +nos dice por San Marcos, consolando y premiando abundantemente en esta +vida las gloriosas tareas de sus siervos, comunicándoles el don de +nuevas lenguas, que son infinitas como las naciones, que los nuestros +aprenden casi milagrosamente para que prediquen el Evangelio, y es +maravilla ver cómo aquellos bárbaros, á pocas razones de los misioneros, +y viendo enarbolado el inestimable madero de la Cruz y la imagen de +María Santísima, pasan á ser, casi de repente, no sólo cristianos en el +deseo, sino misioneros fervorosos, apostados á perder la vida, +derramando la sangre por la ley Evangélica, y al heroico creer, así de +misioneros como de recién conver<span class='pagenum'><a name="Page_I3" id="Page_I3">V.I–3</a></span>tidos, se sigue lo que nos dice Cristo +en el Evangelio, que es echar los misioneros, á vista de todos, los +demonios de las Rancherías, que son sus pueblos, de que han estado en +pacífica posesión por muchos siglos, con sólo decir aquellos fervosos +Jesuitas el Evangelio ó poner las manos sobre los enfermos, se +desvanecen los contagios frecuentes en aquellos países, obrando otras +milagrosas curaciones; ni los venenos, ni la comida casi corrompida y +muchas veces tan escasa, que se reduce á alguna frutilla silvestre, +ocasiona el menor daño á la más delicada salud del misionero. El blanco, +pues, que tienen estos Jesuitas en sus fatigas, es sólo convertir almas +para Dios, y al mismo tiempo aumentar vasallos á nuestro gran Monarca, +agregando nuevas provincias á su Corona, cumpliendo con la obligación de +Jesuitas y de vasallos, en señal de la justa gratitud que debemos á este +gran Príncipe que se ha dignado y digna tanto en favorecer á la +Compañía, expendiendo al mismo tiempo su Real piedad muchos caudales, +con que se ha fundado en tiempo de su reinado, mantenido y aumentado más +y más aquella numerosa y nueva cristiandad de los Chiquitos. Aunque los +Jesuitas, que se ocupan en estas gloriosas tareas son muchos, como es +abundantísima la mies, son pocos los obreros:<span class='pagenum'><a name="Page_I4" id="Page_I4">V.I–4</a></span> <i>Messi multa operarii +autem pauci</i>. Quiera Dios, que es el dueño de la mies, mover los +corazones de muchos, para que multiplicándose los operarios, sea muchas +veces más copioso el precioso fruto, que tan felizmente se coje. Sobre +todo, me parece que en ningún tiempo mejor que en este se pueden decir, +pero con lágrimas en los ojos, aquellas divinas palabras de Cristo: +<i>Parvuli petierunt panem, et non erat qui frangeret eis</i>, porque en la +misiones, que llaman de los Chiquitos, ó de los Parvulillos, hay muchos, +por no decir innumerables indios, que claman por Padres, y como ellos se +explican, que les enseñen la verdadera ley. Pero, ¡oh lástima! No hay +bastantes operarios que les repartan el inestimable y necesario Pan del +Evangelio, que con tanta ansia desean: <i>Et non erat, qui frangeret eis</i>. +¿Qué Jesuita habrá á quien tan justos como lastimosos clamores no hieran +el corazón ó no le saquen lágrimas á los ojos? ¿Y á quién no encenderá +en vivos deseos de socorrer necesidad tan extrema? Pudiera dilatarme +mucho más en ponderar las fatigas gloriosas de los Jesuitas: pero acabo, +por no ser cansado, diciendo: que no habiendo hallado en este libro cosa +que se oponga á las regalías de S. M. ni á nuestra Santa fe católica, ni +á las buenas costumbres, juzgo que se debe dar al autor la licencia que +pide. Y<span class='pagenum'><a name="Page_I5" id="Page_I5">V.I–5</a></span> quizás Dios moverá los corazones á muchos de los que leyeren +esta historia, para que afervorizados, pongan los más eficaces medios +para ir á ayudar á la salvación de aquellos infelices indios, que por +falta de quien les comunique la luz del Evangelio, miserablemente +perecen. Este es mi sentir. De este Colegio Imperial de Madrid, á veinte +y cuatro de Agosto de 1726.</p> + +<p><span style="margin-left: 50%;"> +<span class="smcap">Alberto Pueyo.</span></span></p> +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I6" id="Page_I6">V.I–6</a></span></p> + +<h3>APROBACIÓN</h3> + +<p class="c smcap">DEL</p> + +<p class="c">PADRE JOSEPH DE SILVA</p> + +<p class="c smcap">DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS</p> + +<p class="c">Predicador de S. M. y del Colegio Imperial.</p> + + +<p>De orden de V. S. he visto y leído con gran gusto la <i>Relación historial +de las misiones de los indios que llaman Chiquitos, que están á cargo de +la Compañía de Jesús, en la provincia del Paraguay</i>; y si las +quisiésemos cotejar con las conquistas Evangélicas del Oriente, que +fueron el glorioso empleo de San Francisco Xavier, por las cuales +mereció el título de Apóstol de la India, tendríamos muy poco que hacer +para igualarlas; ya se miren las naciones bárbaras, que en tan dilatado +campo de la idolatría han reconocido á Jesucristo y á su Santa ley, ya +la diversidad de genios y costumbres de estas gentes, más propias de +brutos que de racionales, cultivadas por nuestros misioneros con tanto +afán y fatiga en estos tiempos, al parecer más reñidos<span class='pagenum'><a name="Page_I7" id="Page_I7">V.I–7</a></span> con los cuidados +de salvación agena; me parece que ha renovado Dios en su iglesia, por +medio de estos operarios suyos, las señales de la primitiva, confirmando +la predicación del Evangelio con los milagros que dijo San Marcos<a name="FNanchor_I._1" id="FNanchor_I._1"></a><a href="#Footnote_I._1" class="fnanchor">[I.]</a> +que acreditaban la predicación de los Apóstoles en la conquista del +mundo. Toda la relación está llena de esta verdad, y confirmada con la +sangre de muchos misioneros, muertos cruelmente á manos de los bárbaros, +por conservar y mantener en su pureza la fe de Jesucristo.</p> + +<p>Puedo decir sin violencia, que atendidos sus trabajos y su celo en +adelantar las conquistas, como se pueden ver en las innumerables +reducciones ó pueblos que han hecho de los convertidos á la fe, que +bastarían sin duda para enjugar las lágrimas de aquel siglo, en que San +Gregorio lloraba la falta de operarios en la Iglesia, siendo tan +abundante la mies en las naciones: <i>Ad messem multam operarij sunt +pauci, quod non fine nœrore et lachrymis loqui possumus</i><a name="FNanchor_II._2" id="FNanchor_II._2"></a><a href="#Footnote_II._2" class="fnanchor">[II.]</a>. Para +estos obreros evangélicos reservó Dios sin duda gran parte de aquella +gloria, que señaló al Apóstol de las gentes en su vocación, y destinó á +la promulgación de la ley de Gracia,<span class='pagenum'><a name="Page_I8" id="Page_I8">V.I–8</a></span> marcándole en la elección para que +llevase su nombre á tantas y tan diversas naciones:<a name="FNanchor_III._3" id="FNanchor_III._3"></a><a href="#Footnote_III._3" class="fnanchor">[III.]</a> <i>Ut porlet +nomen meum coram gentibus et regibus et filijs Israel</i>. Y á la verdad, +en esta <i>Relación historial</i> se verá que han introducido la fe de +Jesucristo los misioneros Jesuitas en la otra parte del mundo, que +confina con la Tierra Austral incógnita, tocando en la que los +cosmógrafos dicen que aún no está descubierta, y la llaman Tierra del +Fuego. Dignos por cierto de aquél premio, que tiene Dios destinado para +los que á costa de afanes, fatigas y sudores, hicieron adorar su nombre +en los últimos términos del mundo, como lo dejó escrito Isaías y lo +explicó San Pablo, que fué el mas fiel testigo de la predicación del +Evangelio. Dejo para menos apasionadas plumas la confirmación de este +dictamen mío, que podrá parecer sospechoso por interesado, y pongo por +conclusión de la censura la que se merece una obra toda de la gloria de +Dios, para que en la luz pública logren todos ejemplos de la virtud más +heroica y del más apostólico celo. Este es mi dictamen, salvo, etc. En +este Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid y Agosto 21 de +1726.</p> + +<p><span style="margin-left: 50%;"> +<span class="smcap">Joseph de Sylva.</span></span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I9" id="Page_I9">V.I–9</a></span></p> + +<p class="c top15"><i>Michael Angelus Tamburinus, praepositum generalis Societatis Jesu.</i></p> + +<p><i>Cum relationem Missionum á Patribus nostrae Societatis apud Chiquitos, +in Paraquria, á Patre, Joanne Patritio Fernández, Societatis +conscriptam, aliquot eiusdem Societatis Theologi recognoverint et in +lucem edi posse probaverint; facultatem facimus, ut typis mandetur; fi +ijs, ad quos pertinet ita videbitur; cuius rei gratia, has litteras manu +nostra subscriptas, et Sigillo nostro munitas, dedimus Romae 16 Aprilis +1726.</i></p> + +<p class="c"><span class="smcap">Michael Angelus Tamburinus.</span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I10" id="Page_I10">V.I–10</a></span></p> + +<p class="c top15">LICENCIA DEL ORDINARIO</p> + + +<p>Nos el Dr. D. Cristóbal Damasio, canónigo de la insigne Iglesia colegial +del Sacro Monte Ilipulitano Valparaiso, extramuros de la ciudad de +Granada, inquisidor ordinario y Vicario de esta villa de Madrid y su +partido, etc. Por la presente, y por lo que á Nos toca, damos licencia +para que se pueda imprimir é imprima la <i>Relación historial de las +misiones de los Chiquitos</i>, que están á cargo de los Padres de la +Compañía de Jesús de la provincia del Paraguay, escrita por el Padre +Juan Patricio Fernández, de la misma Compañía; por cuanto habiéndose +reconocido, parece no tiene cosa que se oponga á nuestra santa fe +católica y buenas costumbres. Dada en Madrid á 13 días del mes de Agosto +año 1726.</p> + +<p> +<span class="smcap">Doctor Damasio.</span></p> + +<p><span style="margin-left: 50%;">Por su mandado,</span></p> + +<p><span class="smcap"><span style="margin-left: 30%;">Lorenzo de San Miguel.</span></span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I11" id="Page_I11">V.I–11</a></span></p> + +<p class="c top15">LICENCIA DEL CONSEJO</p> + + +<p>D. Baltasar de San Pedro Acevedo, escribano de Cámara del Rey nuestro +señor y del Gobierno del Consejo, certifico que por los señores de él se +ha concedido licencia por una vez al P. Juan Patricio Fernández, de la +Compañía de Jesús, para que por una vez pueda imprimir y vender un libro +que ha compuesto, intitulado: <i>Relación historial de las Misiones de los +indios que llaman Chiquitos en la provincia del Paraguay</i>, con tal que +la dicha impresión se haga por el original que va rubricado y firmado al +fin, de mi mano; y que antes que se venda se traiga al Consejo con +certificación del corrector de estar conforme á él, para que se tase al +precio á que se ha de vender, guardando en la impresión lo dispuesto por +las leyes de estos reinos. Y para que conste, doy la presente en Madrid +á 12 de Agosto de mil setecientos veintiséis.</p> + +<p><span style="margin-left: 30%;"> +<span class="smcap">Don Baltasar de San Pedro.</span></span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I12" id="Page_I12">V.I–12</a></span></p> + +<p class="c top15">SUMA DE LA TASA</p> + + +<p>Tasaron los señores del Consejo Real este libro intitulado: <i>Relación +historial de los indios que llaman Chiquitos en la provincia del +Paraguay</i>, á seis maravedís cada pliego como más largamente consta de su +original, despachado en el oficio de D. Baltasar de San Pedro Acevedo, +escribano de Cámara del Rey nuestro señor y del Gobierno de su Consejo, +en Madrid á nueve de Septiembre de mil setecientos veintiséis años.</p> + +<p><span style="margin-left: 30%;"><span class="smcap">Don Baltasar de San Pedro.</span></span></p> + +<hr /> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_I13" id="Page_I13">V.I–13</a></span></p> + +<h3>PRÓLOGO PARA ESTA OBRA</h3> + +<p class="c">—————</p> + +<p>En una breve relación de tan dilatadas y gloriosas empresas de los +Misioneros Jesuitas que trabajan incesantemente en predicar la fe de +Jesucristo á tan innumerables é incultas naciones del Paraguay y sus +provincias, no es fácil poder escribir, como era razón, las vidas de +muchos apostólicos obreros que han padecido martirio á manos de los +infieles, y así me es preciso referir muy sucintamente parte de sus +heroicas virtudes, dejando para mejor ocasión el sacarlas á luz con más +extensión. En este supuesto, y en el de no ser historia con las +formalidades que piden sus reglas, como de esta provincia la escribió el +erudito P. Nicolás del Techo en lengua latina, sólo refiero las regiones +en donde se han formado los pueblos de los nuevamente convertidos, y al +mismo tiempo se describen sus situaciones, sus genios y sus diversos +idiomas, para que se pueda comprender con menos<span class='pagenum'><a name="Page_I14" id="Page_I14">V.I–14</a></span> dificultad el asunto de +esta pequeña obra; que si se lograse con ella el encender en el corazón +de los que ó tienen por instituto la conversión de las almas, ó por +fervor cristiano la salvación de los infieles, un celo de dilatar la +gloria de Dios en las conquistas del Evangelio, se dará por bien +empleado el trabajo de sacarla á la luz pública, sin cuidado de que ó la +censura ó la malicia le imponga aquellas acostumbradas notas que en el +juicio prudente y cristiano sólo pueden servir para el desprecio y nunca +para la atención; ojalá tenga yo muy frecuentes las noticias de estas +apostólicas tareas para emplear con nuevo gusto el trabajo de +publicarlas para mayor gloria de Dios, que es el fin principal de las +Misiones de los Jesuitas.</p> + +<hr /> + + +<p class="c top15">PROTESTA DEL AUTOR<span class='pagenum'><a name="Page_I15" id="Page_I15">V.I–15</a></span></p> + + +<p>Siendo preciso tocar en esta <i>Relación historial</i>, aunque de paso, las +Memorias de algunos varones apostólicos que murieron á manos de los +infieles por la fe que predicaban, dejando en su muerte aquel olor de +santidad que correspondía á sus heroicas virtudes, así como se refieren +otros sucesos milagrosos que en confirmación de la fe parece que los +hacía Dios por medio de sus siervos para alentarlos á los trabajos de su +mayor gloria; no es mi ánimo en estos puntos y en otros semejantes que +contiene esta <i>Relación</i> el que se les dé más que aquella fe humana que +se merecen los fundamentos que se refieren para escribirlos; y así estoy +muy lejos de prevenir en la relación de ellos el juicio de la Iglesia; +antes bien, protesto, el que los sujeto á la corrección de la Santa +Sede, obedeciendo á los decretos de los Sumos Pontífices y de la +Iglesia.</p> + +<hr /> + +<h3><a name="CAPITULO_I" id="CAPITULO_I"></a>CAPÍTULO PRIMERO<span class='pagenum'><a name="Page_I17" id="Page_I17">V.I–17</a></span><span class='pagenum'><a name="Page_I16" id="Page_I16">V.I–16</a></span></h3> + +<div class="blk"><p class="head2">Su principio, fundación y progresos.</p></div> + + +<p>No es mi intento por ahora escribir la historia de la provincia del +Paraguay de la Compañía de Jesús, la cual comprende cinco Gobiernos y +otros tantos Obispados, en la longitud de cerca de seiscientas leguas. +El que quisiere saber más por extenso lo que en esta dilatada provincia +han trabajado gloriosamente los PP. de la Compañía de Jesús y padecido +por la conversión de los gentiles, podrá leer la <i>Historia</i> que de esta +provincia escribió el P. Nicolás del Techo; advirtiendo que al tiempo, y +cuando escribió dicha <i>Historia</i>, sólo se habían fundado veinte y cuatro +Reducciones de indios á las riberas de los ríos Paranná y Uruguay, que<span class='pagenum'><a name="Page_I18" id="Page_I18">V.I–18</a></span> +componen el caudaloso y celebrado río de La Plata. Hoy llegan á treinta +y una las reducciones de sólo los indios Guaranys, mucho más numerosas +que las antecedentes, pues en el año de 1717 se contaban en dichas +reducciones ciento y veintiún mil ciento sesenta y ocho almas, +bautizadas únicamente por los PP. Misioneros de la Compañía de Jesús de +dicha provincia. Los nombres de las reducciones ó pueblos de esta nueva +cristiandad, son el pueblo de los Santos Apóstoles, el de la Concepción, +el de los Santos Mártires del Japón, el de Santa María la Mayor, el de +San Francisco Xavier, el de San Nicolás, el de San Luis Gonzaga, el de +San Lorenzo, el de San Juan Bautista, el de San Miguel, el del Ángel de +la Guarda, el de Santo Tomás Apóstol, el de San Francisco de Borja, el +de Jesús María, el de Santa Cruz y el de los Santos Reyes. Estos á las +riberas del gran río Uruguay. Los que se han fundado á la ribera del +gran río Paranná, son el pueblo de San Ignacio, que llaman el Mayor, el +de Nuestra Señora de la Fé, el de Santiago Apóstol, el de Santa Rosa, el +de la Anunciación, el de la Purificación, el de San Cosme y San Damián, +el de San Joseph, el de Santa Ana, el de Nuestra Señora de Loreto, el de +San Ignacio, que llaman el menor, el del Corpus, el de Jesús, el de San +Carlos y el de la<span class='pagenum'><a name="Page_I19" id="Page_I19">V.I–19</a></span> Trinidad, aumentándose cada día más el número de +convertidos y floreciendo en todos el primitivo fervor de la fe, que +recibieron en el bautismo.</p> + +<p>El fin, pues, de esta Relación, se reduce á dar noticia de las nuevas +misiones que esta apostólica provincia tiene al presente en la nación de +indios, que llaman Chiquitos.</p> + +<p>Por donde la provincia de Tucumán confina por el Occidente con los +reinos del Perú, se descubre un espacio de tierra que desde Santa Cruz +de la Sierra, donde remata, y desde Tarija, donde empieza, tiene +trescientas leguas de largo. Por el lado de Levante tiene aquella parte +del Chaco, que va á hacer punta en el Tucumán; por el Poniente el +Marañón, ó por mejor decir, á Santa Cruz de la Sierra, con quien más se +afronta; por el Mediodía la provincia de las Charcas, y por la +Tramontana mira de lejos á la provincia de los Itatines. Corre por medio +de ella, de Septentrión al Austro, una cadena de montes, que empezando +desde el Potosí llega hasta las vastísimas provincias del Guayrá. En +ellos tienen su nacimiento tres grandes ríos, el Bermejo, el Pilcomayo y +el Guapay, que bañan las campañas que están sitas á la falda, por una y +otra parte de ambos montes, y de allí, atravesando un casi inmenso +espacio de tierra, des<span class='pagenum'><a name="Page_I20" id="Page_I20">V.I–20</a></span>embocan en el río Paraguay. Escogieron los +Chiriguanás para su habitación este país, habrá como cosa de dos siglos, +abandonando el nativo del Guayrá, y me parece no será fuera de propósito +referir aquí la causa de esta mudanza. Al tiempo que las dos Coronas de +Castilla y Portugal procuraban dilatar su imperio en estas Indias +Occidentales, Alejo García, alentadísimo portugués, deseoso de servir al +rey D. Juan el II, su amo, con las conquistas de nuevas provincias, +tomando en el Brasil tres compañeros de su mismo ánimo y valor, después +de haber caminado por tierra trescientas leguas hasta llegar á las +costas del Paraguay, alistó por soldados dos mil indios: y habiendo +caminado con ellos otras quinientas leguas por aquel río, aportó á los +confines del imperio del Inga, donde, habiendo recogido mucho oro y +plata, se volvió al Brasil; pero los bárbaros le quitaron á traición la +vida.</p> + +<p>Temerosos éstos, ó de que viniesen sobre ellos las armas portuguesas á +vengar la muerte de los suyos, ó llevados del interés, se pasaron y +vinieron á vivir en el país ya dicho; y aunque pocos entonces, pues +apenas pasaban de cuatro mil, ahora están muy numerosos, pues pasan de +veinte mil, viviendo sin forma de pueblo, en tropas, y dándose á correr +y robar las tierras<span class='pagenum'><a name="Page_I21" id="Page_I21">V.I–21</a></span> circunvecinas; y por el deseo de carne humana, de +que gustaban mucho, hacían á muchos de ellos cautivos; y cebados por +muchos días, como se hace en Europa con los animales de cerda, +celebraban banquetes de cruelísima alegría, con lo cual se hicieron +formidables á los confinantes; y sólo con la venida de los españoles +olvidaron la inhumana costumbre de comer carne humana, pero no la +crueldad; de suerte que se dice haber destruído y aniquilado hasta el +presente más de ciento y cincuenta mil indios.</p> + +<p>A reducir á estos bárbaros á vida política y cristiana, encaminaron sus +designios, desde los principios del siglo pasado, los apostólicos Padres +Manuel de Ortega, Martín del Campo, Diego Martínez, y sucesivamente +otros; pero por más industrias de que se valió su ardiente celo, jamás +pudieron ablandar la dureza de corazones tan obstinados, ni domesticar +la ferocidad de ánimos tan salvajes, causa porque los abandonaron, como +tierra en que se ha derramado inútilmente el grano Evangélico, para +emplear sus fatigas en país que correspondiese á su cultura, con fruto +más digno de sus trabajos; hasta que el año de 1686, habiendo ido dos +Misioneros de esta provincia á ejercitar los ministerios de nuestra +Apostólica Vocación á Tierra de Ta<span class='pagenum'><a name="Page_I22" id="Page_I22">V.I–22</a></span>rija, hicieron eco en aquellos +desiertos las maravillas que obraba la divina palabra en las costumbres +bien rotas y perdidas de aquella tierra.</p> + +<p>Entraron, pues, en acuerdo algunos caciques, y de común consentimiento +enviaron mensajeros á los Padres, suplicándoles con eficacísimos ruegos +se moviesen á compasión de sus almas, poniéndolas en el camino de la +salvación; pero no tuvieron por entonces otra respuesta, sino que no +podían asistirles hasta dar aviso á su Provincial, que á la sazón era el +Padre Gregorio de Orozco, natural de Almagro, en la Mancha, sujeto de +mucho celo y fervor, quien no pudo tan presto condescender con tan +justas súplicas hasta abrir colegio, como lo hizo en la villa de Tarija. +En escoger entre todos los sujetos que habían de dar principio á aquella +Misión, tuvo el buen Provincial no poco que hacer para aquietar los +deseos, súplicas y lágrimas de tantos como se le ofrecieron á esta ardua +empresa; pero no había quien con más ardor lo desease, ni á quien con +más razón se debiese hacer esta gracia, como el V. P. Joseph de Arce, +natural de las islas Canarias, hombre de gran corazón y de igual celo, +premiado de Nuestro Señor con una muerte gloriosa, de que daremos +noticia adelante. Parece que San Francisco Xavier, antes que los +Superiores, le desti<span class='pagenum'><a name="Page_I23" id="Page_I23">V.I–23</a></span>nó para esta empresa, pues viéndole éstos dotado de +gran talento y feliz ingenio para las cátedras, aunque con increíble +dolor del buen Padre, le habían aplicado á ellas; pero no tardó mucho en +que se vieron precisados á mudar de parecer, porque siéndole al +humildísimo Padre de intolerable peso esta lustrosa ocupación, no podía +recabar con súplicas y lágrimas le aliviasen de ella, con que recurrió +al asilo de San Francisco Xavier, suplicándole con muchas lágrimas el +cumplimiento de sus deseos. Tuvo feliz despacho con tan poderoso +intercesor su súplica, porque cayendo luego enfermo, le dieron, por +descuido del enfermero, un remedio recetado para otros, el cual le +redujo á los últimos períodos de la vida. Viéndose en este lance, pidió +licencia al P. Provincial Tomás Baeza para hacer voto á su grande +Abogado San Francisco Xavier, de que si alcanzaba la vida, la emplearía +en la conversión de los infieles. El P. Provincial, reconociéndole ya +desahuciado, le dió grata licencia para hacer su voto; y luego que le +hizo, le aceptó el Santo desde el cielo, pues remitiendo de su fuerza el +mal, en breves días quedó sano del todo.</p> + +<p>Y como en aquel tiempo se trataba con gran calor de la conversión á +nuestra Santa Fé de las naciones que están hacia el estrecho de<span class='pagenum'><a name="Page_I24" id="Page_I24">V.I–24</a></span> +Magallanes, que descubiertas pocos años antes por el V. P. Nicolás +Mascardi, italiano, sujeto de la provincia de Chile y mártir del Señor, +pedían predicadores de nuestra Santa Ley, y por orden de nuestro +piadosísimo Monarca Carlos II, estaban ya á punto algunos fervorosos +misioneros para entrar en las tierras de los Patagones, fué también +señalado el P. Arce. Pero á lo mejor de la obra se atravesó el infierno +por medio de algunos Ministros del Rey, que atendiendo más á sus +particulares intereses que al servicio de Dios y de la Monarquía, +pretendieron sujetarlos con armas para hacerlos después esclavos suyos.</p> + +<p>Desvanecida, pues, esta misión con incomparable dolor de todos los +buenos, fué destinado á llevar la luz del Evangelio á los Chiraguanás, y +abrir camino en otras provincias á tantos hermanos suyos, que conducidos +de su mismo espíritu y celo habían de seguirle, para sembrar en ellas la +semilla de la predicación evangélica, los cuales, para hacerla más +fecunda, la habían de regar, no sólo con sus sudores, sino también con +su sangre. Pero antes de emprender esta obra, procuró armarse y +fortalecerse con aquellas virtudes que reconocía necesarias para tan +ardua y difícil empresa, porque le adivinaba presagioso su corazón que +el común<span class='pagenum'><a name="Page_I25" id="Page_I25">V.I–25</a></span> enemigo se había de poner en armas para no perder la tiránica +posesión y señorío de una gente, que hasta entonces, con injuria de Dios +Nuestro Señor, había estado siempre á su devoción.</p> + +<p>En el ínterin, pues, que el Padre estaba con todo su espíritu recogido +en Dios tratando este negocio, vino del Pilcomayo un cacique con seis +vasallos suyos, pidiéndole no difiriese un punto de ir á darles noticia +de Dios Nuestro Señor; y luego manifestaron las veras con lo que decían +las obras, oyendo con gusto y atención la explicación de la Doctrina +Cristiana, y estando siempre obedientes á su voluntad.</p> + +<p>Las muestras que dieron de sí estos pocos, le encendió en su corazón un +ardiente deseo de poner luego manos á la obra, pareciéndole estas +disposiciones muy á propósito para introducir la fé en gente tan bien +inclinada. Y á la verdad podía bien esperar esto de los Chiriguanás, que +viven á la orilla del río Pilcomayo, pero no de los del río Bermejo, +pues antes éstos, renovando las antiguas canciones, porque otras veces +habían echado á los misioneros porque queríamos hacerlos esclavos de los +españoles y obligarlos al servicio personal y otras mil mentiras de este +jaez, le miraban con malos ojos y le decían que si pusiese el pie en sus +tierras se<span class='pagenum'><a name="Page_I26" id="Page_I26">V.I–26</a></span> había de salir luego, ó que para quitarle de una vez de sus +ojos, le habían de quemar vivo.</p> + +<p>Por eso, antes de pasar más adelante, me es preciso pintar aquí á lo +vivo el genio y natural de esta gente, para reconocerle siempre el +mismo, porque se transforman en tan diversos y contrarios semblantes, +que de otra suerte sería imposible el conocerlos. Son de genio +inconstante, más de lo que se puede creer, mudables á todo viento, no +guardan la palabra que dan, hoy parecen hombres y cristianos y mañana +apóstatas y animales, amigos de todos, aun de los españoles, cuando les +está á cuento para sus intereses, pero por la más leve causa rompen la +amistad. Y con todo eso, no es ese el mayor contraste que tienen para +introducir en ellos el conocimiento de los misterios y observancia de la +ley de Dios. El más fuerte impedimento es el mal ejemplo de los +cristianos viejos, gente ruda como los indios; no entiende otro lenguaje +mejor que el del ejemplo, y de la vida de los fieles infiere las +calidades de nuestra Santa Fé, y muchas veces les echan en la cara los +Misioneros que son demasiado duros con ellos en no permitirlos el uso de +muchas mujeres, cuando ven que los europeos tienen á su gusto cuantas se +les antoja; y por más que se les procura responder, nunca se les dice +tanto que baste á aquie<span class='pagenum'><a name="Page_I27" id="Page_I27">V.I–27</a></span>tarlos. Por lo cual, con sapientísimo y +prudentísimo acuerdo, los primeros operarios de esta provincia se +procuraron apartar lejos de las ciudades, buscando para sembrar el +Evangelio provincias remotas, si no del comercio, á lo menos de la +habitación de los forasteros, para que éstos no deshiciesen con su mal +ejemplo lo que ellos hacían con su predicación.</p> + +<p>Y se practica esto hasta el día de hoy con tanto rigor, mediante la +piedad de nuestros Católicos Reyes, que á ningún europeo ó español de la +tierra, si no es de paso, se le permite poner el pie en las Reducciones +de los Guaraníes, excepto á los Gobernadores y Prelados eclesiásticos, á +quien por su oficio les incumbe el visitarlos. Ahora, pues, este +impedimento en los Chiriguanás, es gravísimo. Comercian continuamente +con las ciudades confinantes, y como más fácilmente se pegan los vicios +de los malos á los buenos que las virtudes de los buenos á los malos y +viciosos, al ver á unos ocupados en sacar el dinero de los paisanos, á +otros darse sin freno á los deleites de la carne, y en algunos, aunque +pocos, tan muerta la fé que no hacen escrúpulo de faltar á los Divinos +preceptos, y en mostrar menos reverencia á los misterios de la Iglesia, +no es fácil decir cuánto crédito gana con ellos lo malo, y cuánto odio y +despre<span class='pagenum'><a name="Page_I28" id="Page_I28">V.I–28</a></span>cio cobran, así á las personas como á la religión que profesan.</p> + +<p>Y aunque la innata piedad de los españoles resplandezca aquí tanto como +en cualquiera otra parte, que en ella se pierde la malicia toda de +algunos, con todo eso, como dije, en los corazones de estos bárbaros se +imprimen más fácilmente los vicios y maldades que las virtudes y +devoción. Y si tal vez, al oir la explicación de la doctrina cristiana, +ó alguna de aquellas incontrastables verdades que tienen fuerza de hacer +volver en sí á quien de sí vive olvidado, despierta en ellos algún buen +pensamiento, apenas nace cuando le sofoca su inconstantísimo genio, y el +mal ejemplo de los forasteros, como muchas veces lo vemos y tocamos con +las manos. Esto supuesto, volvamos ya á nuestra narración.</p> + +<p>Habiendo el P. Arce probado y experimentado por muchos días el fervor de +este cacique y sus vasallos, le pareció fundar aquí Reducción con +esperanza de feliz suceso. Con este fin los remitió á su tierra, +acompañados de cuatro indios Guaranís que llevaba consigo, dándoles +orden á éstos de que explorasen la voluntad del pueblo y corriesen las +Rancherías situadas en la orilla del Pilcomayo, que en breve les +seguiría, junto con D. Diego Porcel, piísimo caballe<span class='pagenum'><a name="Page_I29" id="Page_I29">V.I–29</a></span>ro, y muy amado de +los infieles, por su afabilidad y buen trato, para que le ayudase en +aquel negocio, y con su autoridad tuviese refrenados á los caciques del +río Bermejo; pero Dios no quiso de éste más que la buena voluntad, para +premiarla eternamente en el cielo; porque siendo ya muy viejo y de edad +decrépita, á pocas leguas de camino, sorprendido de un accidente, le fué +preciso volver atrás; pero en su lugar sustituyó á un hijo suyo, con +quien poniéndose en camino el P. Joseph por el mes de Mayo de 1690, +después de algunas jornadas, llegó á ciertas rancherías que estaban á +orillas del Pilcomayo, donde fué recibido con singular afecto de los +paisanos, que actualmente estaban llorando la muerte de algunos de los +suyos, por causa de las discordias que había entre Cambaripa y +Tataberiy. Eran estos los dos Caciques de mayor nombre y poder de la +tierra; y para dar principio á la nueva cristiandad, era necesario +concordarlos entre sí, y apagada toda malevolencia, volverlos á hacer +amigos.</p> + +<p>A este fin quería el santo varón ir en persona á meterse de por medio y +hacer las paces, y hubiéralo hecho á no ver que era manifiestamente +echarse á morir entre las armas de los Tobas, confederados con +Tataberiy, que infestaban los caminos.<span class='pagenum'><a name="Page_I30" id="Page_I30">V.I–30</a></span></p> + +<p>En esta coyuntura vino un mensajero de Cambaripa, pidiéndole le diese de +su parte, si pudiese hallar algún pronto y eficaz remedio á su ruina, y +á la de aquellos sus vasallos, porque no tenía tiempo para detener ó +resistir á un mismo tiempo á tantos enemigos ni de buscar escape á su +vida con la fuga, por estar mal herido de los contrarios.</p> + +<p>Atravesó esta nueva el corazón del P. Arce; y para repararle aquel +fracaso al país, volvió luego atrás á fin de recoger de la piedad de los +españoles algún socorro de armas; y á la vuelta templó Dios con +alternados consuelos el dolor de aquel accidente, porque los Chiriguanás +del río Bermejo, que antes se habían mostrado tan adversos y duros, +ablandados ya sus corazones con las influencias del Espíritu Santo, le +salieron al encuentro, y Cambichuri, el cacique más poderoso, le mostró +grandes finezas de amor, convidándole á que fuese á predicar á sus +vasallos y que haría de él cuanto el Padre gustase.</p> + +<p>Llegó á Tarija, y alcanzando de los Regidores una compañía de soldados, +se volvió lo más presto que pudo, llevando por su compañero al P. Juan +Bautista de Zea; y aunque el camino era áspero y peligroso y la poca +comodidad con que trataban su cuerpo estos Evangélicos opera<span class='pagenum'><a name="Page_I31" id="Page_I31">V.I–31</a></span>rios les +hacía más trabajoso el caminar, con todo eso estaban insensibles á toda +molestia y trabajo por la abundante copia de delicias celestiales de que +gozaban, bautizando en aquellas soledades gran número de niños y no +pocos adultos que viéndose ya cercanos á la muerte, cambiaban de buena +gana la vida con esperar la eterna bienaventuranza. Finalmente, á 26 de +Septiembre, entraron en las rancherías de Tataberiy, donde se había de +tratar la paz.</p> + +<p>Salió éste á cumplimentarle, acompañado de cuarenta de los suyos, y +hospedóle en la casa más acomodada del pueblo, y empezando desde luego á +tratar del negocio de la paz, supo darse tan buena maña el P. Arce, que +redujo á los dos caciques á que se prometiesen mútuamente la paz y +renovasen entre sí su antigua amistad; y fuera de eso concluyó, se +hiciesen también las amistades entre los parientes de los muertos y los +matadores, que fué lo más difícil de alcanzar.</p> + +<p>Celebró el pueblo estas paces con solemnidad y alegría incomparable; +pero sobre todos, quien dió mayores muestras de contento fué Cambaripa; +y Tataberiy se aficionó increíblemente á los misioneros, y por medio de +ellos á la Santa ley de Cristo; pidióles que se quedasen allí para +enseñarles los Divinos Preceptos, pro<span class='pagenum'><a name="Page_I32" id="Page_I32">V.I–32</a></span>metiendo alistarse cuanto antes en +el número de los fieles; y en prendas de eso le dió para que bautizase +un hijo único que tenía. Pero los Padres, antes de hacer pie firme en +algún lugar, querían correr toda la provincia; por lo cual, dándoles +buenas esperanzas, se partieron, asistidos siempre del hijo de aquel +buen caballero, que jamás quiso apartarse de su lado en aquella +peregrinación; y pasando luego á las riberas del río Parapití y, +pobladas de muchas rancherías, fueron recibidos de todos con señas de +grande afecto y tratados lo mejor que la pobreza y penuria del país +permitían.</p> + +<p>De aquí tiraron hacia las montañas del Charaguay á cuyas faldas viven la +mayor parte de los Chanés y muchos Chiriguanás. Tuvieron aquí no poco +que hacer en componer á los paisanos con los vasallos de Taquiremboti; +pero puestos éstos en acuerdo, prosiguieron su viaje, no encontrando +otra cosa que rancherías destruídas, habiéndose retirado á otras partes +la gente, por no padecer los infortunios y desventuras que trae consigo +la guerra.</p> + +<p>Finalmente, padecidos no pocos ni ligeros peligros de perecer, llegaron +al río Guapay, donde fueron recibidos de sus moradores con increíbles +finezas, y los Caciques Manguta y Fayo les suplicaron vivamente se +quedasen en<span class='pagenum'><a name="Page_I33" id="Page_I33">V.I–33</a></span> aquel paraje para instruirlos en los misterios de nuestra +Santa Fe y enseñarles el camino del cielo.</p> + +<p>El P. Arce, que por entonces tenía otros designios, les prometió que en +otra ocasión les cumpliría sus deseos, con que administrando el Santo +bautismo á cuatro que estaban en peligro de muerte, se prevenía ya para +la partida.</p> + +<p>A este tiempo vino una india, hermana del cacique Tambacurá, y se echó á +sus piés muy afligida y desconsolada porque el gobernador de Santa Cruz +de la Sierra enviaba á prender á su hermano para castigarle; y +manifestando su dolor le dijo tantas razones y le enseñó tales ruegos y +súplicas el amor á la sangre, para que le librasen de aquel golpe que, +como decía, le habían maquinado por rencor y envidia sus enemigos, que +hubieron de condescender los Padres á sus peticiones para que tocasen +con las manos y viesen aquellas gentes que ellos no miraban sino á su +utilidad y que en las ocasiones eran su escudo y refugio, para +aficionarlos por este camino á nuestra santa ley. Este fué su designio é +intento, pero no el de Dios, que muchas veces se vale de los intereses +humanos para llevar á su fin las disposiciones de su eterna providencia. +Y tal fué la ida de estos misioneros á Santa Cruz de la Sierra, porque +yendo solamente á impetrar la vida temporal de un indio,<span class='pagenum'><a name="Page_I34" id="Page_I34">V.I–34</a></span> los llevaba +Dios para que fuera de toda esperanza rescatasen á innumerables pueblos +de la esclavitud del demonio. Partieron, pues, del Guapay con Tambacurá +á Santa Cruz, donde recibidos con mucha cortesanía del gobernador don +Agustín de Arce piísimo caballero, alcanzaron por merced y gracia la +vida de aquel pobre hombre, que de otra manera lo hubiera pasado muy +mal.</p> + +<p>Estas demostraciones de estima y afecto obligaron á nuestros Padres á +que con confianza le manifestasen su designio de convertir á la fé á los +Chiriguanás y á que se dignase interponer su autoridad contra cualquiera +que osase oponerse á esta empresa. Parecióle al sabio gobernador que era +gastar inútilmente el tiempo y el trabajo con aquellos indios, por lo +cual les empezó á persuadir con sólidas razones enderezasen á otra parte +sus pensamientos y apostólico celo, porque eran gente obstinada en la +idolatría, salvaje en las costumbres, y sobremanera adversos á las leyes +y pureza de la vida cristiana, é inconstantes en lo que emprenden; que +ya en otras ocasiones habían probado á reducirles fervorosísimos +Misioneros, y después de grandes trabajos y fatigas no habían sacado +otro fruto de sus sudores sino escarnios, oprobios y malos +tratamientos.<span class='pagenum'><a name="Page_I35" id="Page_I35">V.I–35</a></span></p> + +<p>Vivía entonces muy fresca la memoria del fervorosísimo P. Martín del +Campo, de la provincia del Perú, que después de haber gastado con ellos +algunos meses, vista su obstinación, se vió precisado á irse á otra +parte á emplear sus fervores. Por tanto les aconsejaba pusiesen la mira +en otros países donde no se perdiesen á sí mismos, y ganasen felizmente +á los otros.</p> + +<p>Confinaban con aquella ciudad los indios Chiquitos que poco antes habían +hecho paces con los españoles y pedían predicadores del Evangelio, que +les enseñasen la ley divina. No podía el buen gobernador darles gusto, +enviando misioneros de la provincia del Perú por estar estos empleados +en cultivar las naciones de los Moxos, por lo cual ofreció á nuestros +misioneros la copiosa mies de esta gentilidad, donde su fervor hallaría +en qué satisfacerse á su gusto, y su celo campo donde acrecentar la +gloria divina, que aquí no serían mayores los trabajos que el fruto, ni +derramarían gota de sudor en esta tierra, que no fuese semilla de que +cogiesen la conversión de muchas almas. Y que para que emprendiesen con +más calor esta misión, escribiría de su mano cartas muy eficaces al +Provincial de esta provincia, á nuestro Padre general Tirso González, su +íntimo amigo.</p> + +<p>Este razonamiento del buen gobernador<span class='pagenum'><a name="Page_I36" id="Page_I36">V.I–36</a></span> despertó en el corazón de +aquellos varones apostólicos un júbilo incomparable, viendo se les +descubría otro campo en que padecer otro tanto en servicio de Dios: por +lo cual, en cuanto á ellos tocaba, se ofrecieron al bien de aquella +nación, sin hacer caso de su vida ni temer á los trabajos y fatigas que +les pudiese costar aquella nueva empresa, sólo con que la insinuación de +los superiores les destinase á ella; y así dijeron, que obtenida +licencia de sus superiores, correrían allá gustosos para domesticar +aquellos bárbaros y reducirlos al conocimiento del verdadero Dios y á la +obediencia de la Majestad Católica. Y con esto, despedidos del +gobernador dieron la vuelta.</p> + +<p>Al pasar el río Guapay, de vuelta para Tarija, les cercaron una gran +multitud de infieles, rogándoles fundasen una Reducción en aquel paraje +para cuidar y atender al bien de sus almas, que les daban palabra que en +breve abrazarían todos la ley de Cristo.</p> + +<p>No les pareció bien á los Misioneros dejarlos descontentos, por lo cual, +levantando en aquel sitio un Rancho, celebraron, á vista del pueblo, el +Santo sacrificio de la Misa; y por ser aquel día consagrado á la +Presentación en el templo de la Virgen Nuestra Señora la pusieron debajo +de su patrocinio; y esto con tanto aplau<span class='pagenum'><a name="Page_I37" id="Page_I37">V.I–37</a></span>so y contento de los naturales, +que corriendo la voz de lo sucedido por las otras Rancherías, se +ofrecieron muchos caciques á fundar allí Ranchos con todos sus vasallos.</p> + +<p>Partiéronse de aquí los Padres para disponer en Tarija lo necesario para +llevar adelante aquella empresa, y Dios Nuestro Señor, para premiar los +trabajos pasados en su servicio y animarlos en las fatigas que habían de +padecer en adelante, les concedió luego un fruto de bendición, que +apenas nació cuando se trasplantó en los jardines celestiales, este fué +un niño que apenas fué lavado de mancha de la culpa original con las +aguas del Santo Bautismo, cuando incontinenti voló á gozar eternamente +de Dios.</p> + +<p>Incomparable fué el consuelo de estos santos varones con tan noble +ganancia, pero no menor la rabia del demonio que de tan buenos +principios adivinaba el gran menoscabo que se había de seguir á sus +intereses, y que si la fé cristiana fuese ganando crédito y seguidores, +perdería en poco tiempo el dominio del país; y como su mal y daño estaba +á los principios y le podía reparar, procuró, con todo su esfuerzo +arrancar de raíz aquellos buenos principios, para lo cual tenía allí de +su bando ciertos apóstatas muy poderosos, tanto peores que los otros en +su vida, cuanto es ordinario que sea más per<span class='pagenum'><a name="Page_I38" id="Page_I38">V.I–38</a></span>dido en sus costumbres +quien abandona la fé que quien jamás la profesó en su vida.</p> + +<p>Entre estos había dos caciques llamados Urbano Garnica y Pedro de Santa +María, que teniendo para su placer muchas concubinas, llevaban muy mal +tomase campo en aquella tierra Cristo Nuestro Señor y su ley santísima, +con lo cual ellos se habían de ver precisados á desamparar el país ó á +salir del cieno de la deshonestidad. Por tanto, conmovidos estos del +enemigo infernal, y mucho más del amor á la carne, empezaron á esparcir +por el vulgo mil calumnias contra los misioneros, y mucho más aquellas +que mejor les estaba creyese el pueblo; decían que eran espías de los +enemigos, que no pretendían otra cosa que sujetarlos á los españoles, y +con pretexto de reducirlos á la fé católica, privarlos de su antigua +libertad, que en breve se verían hambrientos y deseosos de aquellos +placeres de que ahora á su gusto se saciaban; verían sus carnes flacas, +sus espaldas acardenaladas de los golpes de los nuevos señores, cuyo +yugo cargaban sobre sus cuellos, junto con el de Cristo; y en prueba de +eso, tenían ellos aún en el cuerpo las cicatrices de los cruelísimos +azotes que llevaron cuando cristianos, por más que trabajaban de día y +de noche sin ninguna compasión, para llenar á su costa las bolsas de<span class='pagenum'><a name="Page_I39" id="Page_I39">V.I–39</a></span> +sus amos, y semejantes á estas decían otras innumerables mentiras, como +les venía á cuento el fingirlas para su intento. No se dijeron al aire, +porque ahora el deseo que tenían los bárbaros de hacerse cristianos +estaba en sus primeros fervores, no hicieron en ellos mucha mella estos +dichos; no obstante, resfriándose de allí á poco aquel primer fervor, +consiguieron los apóstatas su intento de alborotar el país y enfurecer +el pueblo para que echasen á los Padres y los remitiesen á donde habían +venido.</p> + +<p>Entrado ya el año de 1691, partieron los PP. Juan Bautista de Zea y +Diego Centeno por el río Guapay, á cultivar el nuevo pueblo de la +Presentación, y el P. Arce al valle de las Salinas, á donde acudió gran +número de infieles, de los cuales muchos se le mostraban aficionados y +otros le mostraban mal rostro, señal de lo que maquinaban en su corazón, +que era darle muerte, como lo hubieran ejecutado á no haberles disuadido +de tan malvado intento los indios de Tariquea.</p> + +<p>Procuraba aquí el apostólico Padre poner forma á las cosas de la +reciente iglesia; pero el demonio, que soplaba en el corazón de los +apóstatas, cuanto el buen Padre trabajaba en muchas semanas, lo deshacía +en pocas horas; y por apéndice de estos desastres, tuvo noticia de<span class='pagenum'><a name="Page_I40" id="Page_I40">V.I–40</a></span> que +los Tobas, cruelísimos enemigos de Dios y de los españoles, vistos sus +intentos, se habían puesto en armas, y en gran número venían destruyendo +el país; con lo cual, esperando de hora en hora sus furias, se +esforzaban á recibir con gran ánimo la muerte si fuese voluntad de Dios +Nuestro Señor, imitando á sus súbditos, de quien corría fama que habían +caído en las manos de aquellos malvados y sido muertos con crueldad +igual á su fiereza.</p> + +<p>Pero como Nuestro Señor, con estas desgracias, no quería de su siervo +otra cosa sino las primeras pruebas y noviciado de una vida apostólica, +hizo desvanecer en breve aquellos temores y hubo luego aviso de que los +PP. Zea y Centeno habían llegado á salvamento en el pueblo de la +Presentación, y de que los Tobas se habían retirado á sus tierras, con +lo cual pudo seguramente pasar á Tariquea para disponer más apriesa los +ánimos de la gente para abrazar la santa fé.</p> + +<p>Aquí fué recibido y hospedado con mucho amor y benevolencia del señor +del lugar, quien entendida la causa de su ida, mandó luego echar bando +por todas las Rancherías del contorno, que se juntasen día señalado +todos los caciques á Concejo, para resolver el negocio de su conversión; +y se ejecutó así el día último de Julio,<span class='pagenum'><a name="Page_I41" id="Page_I41">V.I–41</a></span> consagrado á nuestro gran +Padre y Patriarca San Ignacio.</p> + +<p>Y porque será del gusto de los lectores saber las ceremonias y modo de +que usaron en su Asamblea, daré de ellos una breve y sucinta noticia.</p> + +<p>Entrados á parlamento en lo más oscuro de la noche, dieron principio á +la función con una sinfonía de flautas y pífanos, y cantando y bailando +al son de ellos discurrían sobre el negocio, concluyendo cada baile que +duraba tres ó cuatro credos con brindis.</p> + +<p>Al rayar el alba, aunque hacía viento muy frío que helaba, por ser aquí +este mes el corazón del invierno, se fueron todos á bañar al río; y para +hacer más alegre la fiesta, adornaron sus cabezas con hermosos penachos +afeitándose el rostro con colores muy feos, imaginando crecían en +belleza y hermosura, cuando parecían otros tantos diablos.</p> + +<p>Habiendo ya esclarecido el día, tomaron un desayuno para cobrar aliento +y brío para proseguir su acuerdo en la forma que antes. ¿Quién creía, ó +por mejor decir, quién se atrevía á esperar resolución nada favorable en +un Concejo semejante? Pero no obstante eso, determinaron de común +consentimiento admitir en sus tierras á Cristo y á su ley santísima, y +enviaron á dar aviso de su resolución al P. Arce, quien debajo<span class='pagenum'><a name="Page_I42" id="Page_I42">V.I–42</a></span> de una +enramada estaba encomendando á Nuestro Señor con fervor este negocio; +pero le pusieron tres condiciones: La primera, que la Reducción se +fundase en aquel paraje. La segunda, que no fuesen obligados á +desterrarse de sus tierras los que quisieren vivir en el gentilismo, ó +mantener muchas mujeres para su uso; y la tercera finalmente, que sus +hijos no fuesen destinados al servicio de la Iglesia.</p> + +<p>Aceptó el santo varón el partido, esperando que el tiempo, y mucho más +la sangre de Jesucristo les ablandaría los corazones y darían aquellos +frutos de bendición que su celo y sus fatigas les prometían; ni eran mal +fundadas sus esperanzas porque Taricú, principalísimo, en nombre de +todos, le dió las gracias de querer emplearse en provecho de sus almas; +y las dió también á Nuestro Señor porque se había dignado de enviarles +quien sin ningún interés suyo les enseñase el camino del cielo. Y porque +todo esto sucedió, como dije, en el día consagrado á N. P. S. Ignacio, +puso el P. Arce la Reducción debajo de su patrocinio.</p> + +<p>Mientras que las cosas corren aquí con algún viento favorable, me es +preciso dar una sucinta relación de la provincia de los Chiquitos, en +que al mismo tiempo se fundó, aunque con fin más feliz, una nueva +cristiandad, y será el blanco principal de esta mi Relación.<span class='pagenum'><a name="Page_I43" id="Page_I43">V.I–43</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_II" id="CAPITULO_II"></a>CAPÍTULO II.</h3> + +<div class="blk"><p class="head2">Situación de la provincia de Chiquitos, costumbres y +calidades de los naturales.</p></div> + + +<p>La provincia, á quien vulgarmente llamamos de los Chiquitos, es un +espacio de tierra de doscientas leguas de largo y ciento de ancho; por +el Poniente mira á Santa Cruz de la Sierra, y algo más lejos á las +misiones de los Moxos, que pertenecen á nuestra provincia del Perú. Por +Levante baja hasta el famoso lago de los Xarayes, á quien con razón +llamaron el mar Dulce los primeros conquistadores, por su amplitud y +grandeza. Por la Tramontana la cierra una gran cadena de montes bien +larga, que corriendo de la parte de Levante á Poniente, remata en este +lago. Por el Mediodía mira al Chaco y á un gran lago, ó por mejor decir, +golfo del<span class='pagenum'><a name="Page_I44" id="Page_I44">V.I–44</a></span> río Paraguay, que forma aquí una bellísima ensenada, cuyas +riberas están pobladas de gran multitud de árboles y se llamó desde sus +principios este seno ó ensenada el puerto de los Itatines.</p> + +<p>Bañan á esta provincia de Chiquitos dos ríos: uno el Guapay, que +naciendo en las montañas de Chuquisaca baja por una llanura abierta por +junto á un pueblo de los Chiriguanás llamado Abapó, y corriendo hacia +Oriente, ciñe á lo largo en forma de media luna, á Santa Cruz de la +Sierra; y tirando de aquí entre Septentrión y Poniente, riega y baña las +llanuras que están á la falda por ambas partes; y finalmente desagua en +la laguna Mamoré, en cuya costa están fundados algunos pueblos, ya +cristianos, de los Moxos. El otro, el Aperé ó San Miguel, que nace en +los Alpes del Perú, y atravesando por los Chiriguanás (en cuyas tierras +muda su nombre en el de Parapity), se pierde finalmente en unos bosques +muy espesos, por las muchas vueltas que da hasta cerca de Santa Cruz la +Vieja, donde los años pasados se fundó la Reducción de San Joseph, y +girando entre Septentrión y Poniente, baña las Reducciones de San +Francisco Xavier y de la Concepción, desde donde tira derechamente á +Mediodía; y recibiendo en su madre muchos arroyos del contorno,<span class='pagenum'><a name="Page_I45" id="Page_I45">V.I–45</a></span> pasa +por las Reducciones de Baurés, que pertenecen á las misiones de los +Moxos, y de aquí va á desaguar en el Mamoré, y este en el gran río +Marañón ó de las Amazonas.</p> + +<p>El país, por la mayor parte es montuoso y poblado de espesísimos +bosques, muy abundantes de miel y de cera por la gran multitud de abejas +de varias especies, entre las cuales hay una casta que llaman <i>Opemús</i>, +la más semejante á las de Europa, cuya miel es odorífera y fragante, y +blanquísima su cera, aunque algo blanda. Abundan también de muchos +monos, gallos, tortugas, antas, ciervos, cabras monteses y también de +culebras y víboras de extraños venenos, porque hay algunas que luego que +muerden se hinchan los cuerpos de los pacientes y destilan sangre por +todos sus miembros, ojos, oídos, boca, narices y aun de las uñas; pero +el doliente, como echa por tantas partes aquel pestilente humor, no +muere. Otras hay cuyo veneno (aunque hayan mordido en la punta del pie) +se sube al punto á la cabeza, quitando las fuerzas y privando del +juicio, y de aquí extendiéndose por dentro de las venas mata +irremediablemente, causando delirio, y hasta ahora no se les ha podido +encontrar eficaz remedio.</p> + +<p>El terruño de suyo es seco, pero en tiempo<span class='pagenum'><a name="Page_I46" id="Page_I46">V.I–46</a></span> de lluvias, que duran desde +Diciembre hasta Mayo, se anega tan disformemente la campaña, que se +cierra el comercio y se forman muchos ríos y grandes lagunas, que +abundan de muchos géneros de pescado, los cuales pescan con cierta pasta +amarga con que atontados salen á la superficie del agua.</p> + +<p>Pasado el invierno se secan luego los llanos y para sembrar es menester +desmontar con gran trabajo los bosques y cultivar las colinas y cumbres +de los montes que rinden muy bien el maíz ó trigo de las Indias, arroz, +algodón, azúcar, tabaco y otros frutos propios del país, como plátanos, +piñas, maní, zapallos (que es una especie de calabazas, mejores y más +sabrosas que las de Europa); el grano, empero, y la vita, no se puede +coger en estas tierras.</p> + +<p>El clima es cálido y destemplado, causa de muchos accidentes apopléticos +y frecuentes contagios que suelen hacer gran riza en los naturales, +porque estos bárbaros no saben aplicar sino dos remedios. El primero es +chupar los cuerpos enfermos, oficio propio de sus caciques y capitanes, +que en su idioma llaman Iriabós, los cuales con este oficio se hacen +mucho lugar entre los naturales, con harta ganancia, porque en vez de +guisar la gallina y las otras viandas más exquisitas para el enfermo, se +lo come todo el<span class='pagenum'><a name="Page_I47" id="Page_I47">V.I–47</a></span> chupador, y al enfermo no le dan sino la ordinaria +vianda de un puñado de maíz bien mal cocido; y si no lo quieren comer, +no les da mucho cuidado, contentos con la respuesta del enfermo: <i>¿cómo +he de comer si no tengo gana?</i> Por lo cual tengo para mí que los más +mueren de necesidad más que de enfermedades, de la cual no dan otra +relación al sobredicho médico que mostrarle la parte dolorida y decirle +por dónde han andado los días antecedentes: de aquí pasa este á examinar +si el enfermo ha derramado la chicha (bebida algo semejante á la +cerveza) si ha echado á los perros algún pedazo de carne de tortuga, +ciervo ó de otro viviente; y si le halla reo de este delito, dice que el +alma de estos animales, para vengar su injuria se le ha entrado en el +cuerpo, y le atormenta á medida de su afrenta. De donde es, que para +darle algún alivio le chupan la parte lesa, ó también dan en el suelo +grandes golpes con la macana alrededor del enfermo para espantar aquella +alma y ahuyentarla. Con esto se queda el doliente como antes, si no es +que por ventura sucede tal vez que sanan naturalmente.</p> + +<p>Hase observado en estos médicos que después de recibido el Santo +Bautismo, por mucho que hacen no pueden vomitar una materia sucia y +hedionda como antes lo hacían todas las ve<span class='pagenum'><a name="Page_I48" id="Page_I48">V.I–48</a></span>ces que chupaban algún +miembro del enfermo, dándose el demonio por desobligado de mantener el +pacto implícito que con ellos tenía, porque explícito y cierto no tenían +ninguno.</p> + +<p>El otro remedio es bien cruel y propio de bárbaros, y era matar á las +mujeres que se persuadían eran causa de la enfermedad (puede ser que sus +mayores tuviesen alguna luz de que por una mujer había entrado en el +mundo la muerte) y echándolas de este mundo, creían quedar ellos libres +del tributo de la muerte. Por eso importunaban al médico les dijese qué +mujer les había puesto en su cuerpo aquella enfermedad, y éste decía que +era esta ó aquella que primero se le ofrecía ó con quien tenía algún +enojo, ó con su marido ó parentela y cogiendo sola á la miserable la +quitaban á golpes y palos la vida. Y no acababan de caer en la cuenta +del engaño, aun viendo por experiencia que no aprovechaba nada para +escaparse de la muerte esta receta. Proviene esto de una necia +imaginación que tienen de que las enfermedades provienen de causa +extrínseca y no de la interior alteración de los humores, porque no son +capaces de llegar á penetrar con el entendimiento á donde no alcanza la +grosería de los sentidos corporales (propiedad de todos los indios +occidentales), bien que por otra parte son hábiles y despiertos<span class='pagenum'><a name="Page_I49" id="Page_I49">V.I–49</a></span> para +los demás. Y viendo que los Misioneros curaban con purgas y sales, no +acababan de persuadirse que la sangre y los otros humores de que se +alimenta la parte inferior del hombre podía corromperse y causar +malignos efectos y malas impresiones aun en el alma; por esto, por la +más leve indisposición se querían sangrar, y pidiéndoles el brazo, +respondían que no en él, sino en la parte que les dolía, había de ser la +sangría; y experimentando con estos remedios mejoría, dieron de mano á +los antiguos médicos burlándose de sus fraudes y engaños y execrando la +crueldad que habían usado contra las mujeres.</p> + +<p>Son de temperamento ígneo y vivaz más que lo ordinario de estas +naciones, de buen entendimiento, amantes de lo bueno, nada inconstantes +ni inclinados á lo malo, y por esto muy ajustados á los dictámenes de la +razón natural, ni se hallan entre ellos aquellos vicios é inmundicias +sensuales de la carne que á cada paso se ven y se lloran en otros países +de gentiles ya convertidos. Su estatura es por lo ordinario más que +mediana; las facciones del rostro no desemejantes de las nuestras, +aunque el color es de aceituna, con que fácilmente se distinguen de los +europeos; en pasando de veinte años se dejan crecer el cabello, y quien +le tiene mejor y<span class='pagenum'><a name="Page_I50" id="Page_I50">V.I–50</a></span> más grande, tiene sobre los otros una cierta hermosura +señoril; no crian barba, sino tarde y poca. Cuanto al vestir, los +hombres andan totalmente desnudos; las mujeres traen una camiseta de +algodón que llaman <i>Tipoy</i>, con mangas largas hasta el codo y lo demás +del brazo desnudo; los caciques y los principales usan también de este +vestido, aunque un poco más corto. Adornan el cuello y las piernas con +muchas sartas de ciertas bolillas que parecen á la vista esmeraldas y +rubíes de que también usan para hacer sartas de cascabeles en los días +más festivos. Horádanse las orejas y el labio inferior, del cual cuelgan +plumas de muchos colores, y de éste traen pendiente un pedazo de estaño; +llevan también en la cintura una bellísima faja de plumas muy vistosas +por la diversidad y proporción de los colores. Son de ánimo valeroso, +guerrero y bien dispuestos en lo personal para el manejo de las armas, +una de las cuales es la flecha, en que son muy valientes y diestros; y +para prueba y señal de su destreza, traen colgadas muchas colas de +animales y plumas de pájaros que han cazado: otra de sus armas es la +macana ó maza, que es de una madera muy dura y pesada en forma de palas, +con que se juega en Europa á la pelota, solo que es más larga, en el +medio es gruesa y por los lados aguda<span class='pagenum'><a name="Page_I51" id="Page_I51">V.I–51</a></span> como la espada para poder pelear +de cerca.</p> + +<p>No tienen gobierno ni vida civil, aunque para sus resoluciones oyen y +siguen el parecer de los más viejos. La dignidad de cacique no se dá por +sucesión, sino por merecimientos y valor en las guerras y en hacer +prisioneros á sus enemigos á quien asaltan sin otro motivo más que por +quitarles algún pedazo de hierro ó por alcanzar fama y nombre de +valerosos en la guerra.</p> + +<p>De genio totalmente contrario, son las naciones vecinas que viven +pacíficas y quietas en sus confines y por eso les es de terror y espanto +la milicia de los Chiquitos, los cuales, después de hacerles esclavos de +guerra como si fueren sus parientes en sangre, ó muy amigos, los casan +muchísimas veces con sus mismas hijas, aunque su matrimonio no se puede +llamar tal porque no es indisoluble; los particulares no se pueden casar +sino con una sola mujer, bien que pueden echarla de casa cuando se les +antoja y tomar otra. Solamente los caciques toman dos y tres mujeres, y +éstas, aunque sean hermanas, las cuales no tienen otro empleo que cocer +la chicha, corriendo por cuenta de los maridos el recibir y hospedar á +los forasteros y servirles con esta bebida que hacen de maíz, mandioca y +otras frutas; en el<span class='pagenum'><a name="Page_I52" id="Page_I52">V.I–52</a></span> color se da algún aire al chocolate y en los +efectos es muy semejante al vino.</p> + +<p>La ceremonia que usan en sus casamientos es como sigue: Ningún padre +dará su hija á marido, si éste no ha hecho antes alguna proeza; por eso, +el que se quiere casar, sale antes á caza, y muertos cuantos animales +puede, da la vuelta con un centenar de liebres, y sin hablar palabra las +pone á la puerta de la mujer de quien está enamorado, y por la calidad y +cantidad de la caza, juzgan los parientes si la merece por esposa.</p> + +<p>La educación de sus hijos es en todo conforme á su tosquedad bárbara, +dejándolos vivir sin temor ni respeto de los parientes, hechos señores +de sí mismos, soltándoles las riendas para que corran á donde la +disolución y fervor juvenil de los años los arrastra.</p> + +<p>Viven pocos juntos como república sin cabeza, que cada uno es señor de +sí mismo, y por cualquier ligero disgusto se apartan unos de otros.</p> + +<p>Las casas no son más que unas cabañas de paja dentro de los bosques, una +junto á otra sin algún orden ó distinción; y la puerta es tan baja que +sólo se puede entrar á gatas, causa porque los españoles les dieran el +nombre de Chiquitos; y ellos no dan otra razón de tener<span class='pagenum'><a name="Page_I53" id="Page_I53">V.I–53</a></span> así las casas +sino que lo hacen por librarse del enfado y molestia que les causan las +moscas y mosquitos, de que abunda extrañamente el país en tiempo de +lluvias, y también porque sus enemigos no tengan por donde flecharlos de +noche, lo cual sería inevitable si fuese grande la puerta; fuera de +ésta, no tienen otro ajuar que una estera bien débil que al más leve +soplo del aire se cae.</p> + +<p>Los libres y solteros, que después de los catorce años ya no viven más +con sus padres, viven todos juntos en una casa, que no es otra cosa sino +una enramada descubierta por todos lados, la cual sirve también, en +tiempo de sus visitas y cumplimientos, para recibir y alojar á los +forasteros que vienen de otras partes, á los cuales regalan con lo mejor +del país y con aquella su apreciada bebida, y acude todo el pueblo para +festejar y participar, junto con los forasteros, del refresco; pero +antes conjuran al demonio para que no venga á perturbar la alegría del +festín; la ceremonia es salir algunos de ellos de la choza y, con +grandes exclamaciones, dar en el suelo con las macanas.</p> + +<p>Sus festines y banquetes suelen durar dos ó tres días y noches enteras, +poniendo su mayor magnificencia y explendor en la copia y fortaleza de +aquel su vino, cuyos humos al punto se<span class='pagenum'><a name="Page_I54" id="Page_I54">V.I–54</a></span> les suben á la cabeza y los +privan de aquel poco juicio y sexo que antes tenían, por lo cual sus +fiestas y alegrías acaban en riñas, heridas y muertes, porque los +rencores y odios guardados y encubiertos ó disimulados mucho tiempo en +lo más secreto del corazón por cobardía y temor, brotan y salen fuera en +estas ocasiones y vienen á las manos con furia.</p> + +<p>Después los forasteros, en agradecimiento, los convidan y llevan á sus +rancherías, correspondiendo con el mismo trato, cumplimientos y bárbara +cortesanía, y éstas son todas sus andanzas y peregrinaciones. Bien que +aunque no tengan forasteros á quien festejar y banquetear, son entre sí +muy frecuentes los convites á beber la chicha; y este ha sido el único y +no leve impedimento que se ha hallado en la vida política, y reducidos +por medio del santo bautismo al gremio de la Iglesia, siendo cosa muy +cierta y verdadera que <i>fustra docentur in fide, nisi ab eis removeatur +ebrietas</i>, que de ellos y de las otras naciones de estas Indias escribió +el doctísimo y sapientísimo obispo el ilustrísimo señor don Alonso de la +Peña Montenegro<a name="FNanchor_IV._4" id="FNanchor_IV._4"></a><a href="#Footnote_IV._4" class="fnanchor">[IV.]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_I55" id="Page_I55">V.I–55</a></span></p> + +<p>Por eso nuestros Misioneros pusieron todo esfuerzo desde los principios +en exterminar y arrancar este vicio, y juntamente aquellos festines y +banquetes; usaron de muchos medios, ya suaves, ya severos, de romper los +cántaros, reprenderlos, derramarles la chicha y deshacer sus brutales +juntas, cosa que les provocaba á cólera y á venganza á aquellos +bárbaros, que se enfurecían y exasperaban tanto, que muchas veces +echaron furiosamente mano á las macanas y á las flechas para matarlos.</p> + +<p>Quiso Nuestro Señor, finalmente, premiar sus industrias y santo celo, +desterrando y arrancando del corazón de aquellos bárbaros vicio tan +arraigado, mediante los sudores y virtud (como es constante opinión +entre nosotros) del P. Antonio Fideli, italiano, que fué el pri<span class='pagenum'><a name="Page_I56" id="Page_I56">V.I–56</a></span>mero que +murió en esta apostólica empresa, por Marzo de 1702, consumido de las +fatigas y trabajos que padeció en cultivar esta nueva viña del Señor.</p> + +<p>Después de su muerte dejaron del todo estos pueblos la embriaguez y las +demás bárbaras costumbres, mudanza por cierto de la mano del Altísimo, +pues aun entre cristianos más cultivados se ve todos los días que los +dados á la embriaguez, es necesario un milagro de la gracia divina para +que le dejen; pues ¿cuánto más sería necesario para estos bárbaros que +le habían mamado con la leche?</p> + +<p>Su distribución y repartimiento del tiempo es el siguiente: Al rayar el +alba se desayunan, y juntamente tocan ciertos instrumentos de su música, +semejantes á las flautas, hasta que se seca el rocío, de que se guardan +como nocivo á la salud; de aquí van á trabajar, cultivando la tierra con +palos de madera, tan dura, que suple la carestía de arados ó azadones de +acero; trabajan hasta el medio día, y entonces se vuelven á comer. Lo +restante del día gastan en paseos, visitas y cumplimientos y en brindis +y meriendas, en señal de amor y amistad; anda alrededor un jarro ó vaso +de chicha, de que todos toman un sorbo, y también se ejercitan en muchos +juegos deleitables y caballeros. Uno, entre<span class='pagenum'><a name="Page_I57" id="Page_I57">V.I–57</a></span> otros, es semejante al de +la pelota de Europa. Júntanse muchos en la plaza con buen orden, echan +al aire una pelota, y luego, no con las manos, sino con la cabeza, la +rebaten con maravillosa destreza, arrojándose aún en tierra para +cogerla.</p> + +<p>El mismo ceremonial de visitas practican entre sí las mujeres, que +tienen tiempo para hacer esto y mucho más, porque las haciendas +domésticas se reducen á solo proveer la casa de agua y leña, y guisar +con sólo agua un puñado de maíz, legumbres, zapallos ó alguna otra cosa +que han encontrado en el bosque, y sólo suelen hilar cuanto les basta +para hacerse el <i>Tipoy</i> ó á lo más para tejer una camiseta y una red ó +amaca en que dormir con sus maridos; pero les cuesta mucho el labrar por +no tener aptos instrumentos.</p> + +<p>No duermen sino en el suelo sin otra cama que una estera, y á lo más +unos palos toscos y desiguales, juntos entre sí, y á no tener hechos +callos que les defienden de lo áspero de su cama, les sería de no leve +mortificación.</p> + +<p>Al ponerse el sol tienden su mesa para cenar, y poco después se retiran +á dormir. Sólo los libres ó solteros se juntan de noche á bailar entre +sí y á tocar junto á su Rancho, y de aquí van continuando la danza por +los caminos de<span class='pagenum'><a name="Page_I58" id="Page_I58">V.I–58</a></span> esta manera: hacen una gran rueda y en medio ponen á dos +que tocan las flautas á cuyo compás canta y da vueltas toda la rueda sin +mudanza alguna; detrás de los hombres hacen otro semejante baile las +mujeres, y estos bailes duran dos ó tres horas, hasta que cansados se +echan á dormir.</p> + +<p>El tiempo de caza y pesca es después de haber hecho la cosecha del maíz +y del arroz. Repartidos en muchas cuadrillas van á los bosques por dos y +tres meses y cazan jabalíes, monos, tortugas, osos, hormigueros, +ciervos, cabras monteses; y para que no se corrompa la carne, usan +chamuscarla de manera que se pone dura como un palo; y se tiene por +dichoso quien trae su cesta ó canasta (á que llaman panaquíes) muy +llena, porque todos le dan el parabién y le aclaman de esforzado y +valiente. Por el mes de Agosto ya están todos de vuelta, porque es el +tiempo de la sementera.</p> + +<p>En materia de religión son brutales totalmente y se diferencian de los +otros bárbaros, pues no hay nación por inculta y bárbara que sea, que no +reconozca y adore alguna deidad; pero éstos no dan culto á cosa ninguna +visible ni invisible, ni aun al demonio, aunque le temen. Bien es verdad +que creen son las almas inmortales y á sus difuntos los entierran +po<span class='pagenum'><a name="Page_I59" id="Page_I59">V.I–59</a></span>niéndoles en la sepultura algunas viandas y sus arcos y flechas para +que en la otra busquen á costa del trabajo de sus manos, con qué poder +vivir, y de esta manera quedan persuadidos que no les precisará el +hambre á querer volver á este mundo. Aquí paran, sin pasar adelante, á +investigar á dónde van á morar, ni quién es el artífice de tan bellas +criaturas que les dió el ser y le sacó de la nada, ni saben dar razón de +esto.</p> + +<p>A sola la luna honran con título de madre pero sin darla culto, y cuando +se eclipsa, salen con grandes gritos y aspavientos disparando al aire +una gran tempestad de flechas para defenderla contra los perros que +dicen que allá en el cielo andan tras ella y la muerden hasta que la +hacen derramar sangre de todo el cuerpo, que á su juicio es la causa del +eclipse; y todo el tiempo que éste dura, permanecen ellos en esta +función hasta que vuelve á su resplandor y estado antiguo.</p> + +<p>Cuando truena y caen rayos creen que algún difunto que vive allá con las +estrellas, está enojado con ellos, y aunque muchas veces caen rayos y +centellas, no hay memoria de que hayan hecho daño ni muerto á ninguno.</p> + +<p>No tienen, pues, ni adoran otro Dios que á su vientre, ni entienden en +otra cosa que en pasar buena vida, la mejor que pueden, viviendo<span class='pagenum'><a name="Page_I60" id="Page_I60">V.I–60</a></span> en +todo como brutos animales. Aborrecen mucho á los hechiceros, y á los +otros familiares del demonio como á capitales enemigos del género +humano, y los años pasados hicieron en ellos un cruel estrago, +quitándoles las vidas; y ahora, con una ligera sospecha de que alguno +ejercita este oficio, al punto le despedazan á grandes golpes de sus +macanas. Son muy supersticiosos en inquirir los sucesos futuros por +creer firmemente que todas las cosas suceden bien ó mal, según las +buenas ó malas impresiones que influyen las estrellas; por esto, para +conocer los puntos de sus aventuras, observan, no ya el curso de los +cielos ó los aspectos benéficos de los planetas, que á tanto no +alcanzan, sino algunos agüeros que toman de los cantos de los pájaros, +de los animales y de los árboles y otros innumerables de este género; y +si sus pronósticos son infaustos, de enfermedades, contagios, ó de que +han de venir á sus tierras á hacer correrías los Mamalucos, para +maloquear, que es lo mismo que hacerlos esclavos, tiemblan y se ponen +pálidos como si se les cayese el cielo encima ó les hubiese de tragar la +tierra; y esto sólo basta para que abandonen su nativo suelo y que se +embosquen en las selvas y montes, dividiéndose y apartándose los padres +de los hijos, las mujeres de los mari<span class='pagenum'><a name="Page_I61" id="Page_I61">V.I–61</a></span>dos, y los parientes y amigos, +unos de otros, con tal división, como si nunca entre ellos hubiese +habido ninguna unión de sangre, de patria ó de afectos. Por esto les +parece menos insoportable el venderse los unos á los otros: el padre á +la hija, el marido á la mujer, el hermano á la hermana; y esto por +codicia de solo un cuchillo ó una hacha, ó de otra cosa de poca monta, +aunque los compradores sean sus mortales enemigos, que hayan de hacer de +ellos lo que su odio, pasión ó enemistad les dictare. Lo cual ha dado no +poco que entender á los ministros del Evangelio para reducirlos á que +vivan juntos en un paraje y en unas mismas casas donde se porten como +racionales y puedan ser instruídos en los misterios de la santa fe para +creerlos, y en los preceptos de nuestra santa ley para observarlos.</p> + +<p>Con todo eso y el no conocer ni venerar deidad alguna ni hacer estima +del demonio, era muy buena disposición para introducir en ellos el +conocimiento del verdadero Dios, tanto más que no permitían viviesen +entre ellos los que tuviesen trato familiar con el demonio, gravísimo y +antiguo impedimento para conducir á la ciega gentilidad al gremio de la +Santa Iglesia, con que estaban como una materia primera, indiferente y +capaz de cualquiera forma, por sin<span class='pagenum'><a name="Page_I62" id="Page_I62">V.I–62</a></span>gular providencia del cielo, que no +permitiese se adelantase á tomar posesión de sus almas antes que la ley +de Dios, secta ninguna ó idolatría de las muchas que tenían las naciones +confinantes, con ser así que decían mucho con su genio y bárbaras +costumbres.</p> + +<p>Lo que toca á su idioma y lenguaje es tan difícil, que para saberla y +aprenderla no basta muchos años. No quiero hablar en este punto, sino +que se oiga á un misionero que escribiendo los años pasados desde +aquellas misiones á un confidente suyo, se lamenta mucho de que por más +conato que puso, no pudo aprenderla. «Cada Ranchería (dice) usa lenguaje +diferentísimo y difícil, y mucho más que todos, el de los Chiquitos, lo +cual me causa grande pena y desconsuelo y me falta poco para persuadirme +que no podré emplear mis sudores y fatigas en provecho de esta nueva +cristiandad por falta de lengua. Hasta ahora no se ha acabado el +Vocabulario, y estando aún en la C, hay ya veinticinco cuadernos. La +Gramática es dificilísima y el artificio y definición de los verbos es +increíble. No hay paciencia para haber de decir con diferentes verbos y +conjugaciones: yo amo; yo amo á Pedro; yo lo amo; yo me amo; yo la amo; +yo le amo; por esto amo; con tal inconsecuencia en las conjuga<span class='pagenum'><a name="Page_I63" id="Page_I63">V.I–63</a></span>ciones, +que aprovecha poco saber conjugar un verbo para poder hacer lo mismo con +otro. En cinco meses que ha que estoy aquí, apenas he aprendido cuatro +conjugaciones, habiendo sudado y trabajado de noche y de día. Juzgo que +los que deben venir acá han de ser mozos santos y hábiles, porque de +otra suerte, nunca harán nada. Los gentiles de otras naciones no pueden +aprenderla sino cuando niños. El P. Pablo Restivo, que con un mes de +estudio en la lengua Guarany pudo ejercitar nuestros misterios en todo +el tiempo que ha estado aquí, nunca se ha atrevido á predicar. El P. +Juan Bautista Xandra, por haber venido adulto, entiende poquísimo. De +los Padres más antiguos que cuentan veinticinco y más años de Misioneros +en estas Reducciones, ninguno hay que lo sepa con perfección y dicen que +á veces los indios no se entienden entre sí. ¿Qué diré de la +pronunciación? De cuatro en cuatro echan de la boca las palabras y nada +se entiende, como si no pronunciasen nada. Pondré aquí el alabado y la +forma de persignarse, como le cantan todos los días, no como le +pronuncian, porque si uno lo lleva escrito en la mano, no los podrá +entender una palabra, y no sé como se pueden entender entre sí.»<span class='pagenum'><a name="Page_I64" id="Page_I64">V.I–64</a></span></p> + +<table summary="indo" +cellspacing="3" +cellpadding="2" +style="text-align:center;"> + +<tr> +<td>Alabado sea</td> +<td>el Santísimo Sacramento</td> +<td>que</td> +<td>está</td> +</tr> + + +<tr> +<td><i>Anauscia</i></td> +<td><i>Santisime Sacramento</i></td> +<td><i>naqui</i></td> +<td><i>ane</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>en el</td> +<td>Altar,</td> +<td>y también</td> +<td>la Virgen Santa María</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>ycu</i></td> +<td><i>Altar</i>,</td> +<td><i>inta yto</i></td> +<td><i>Virgen Santa Maria</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>desde su origen</td> +<td>está libre</td> +<td>y pura</td> +<td>cuando</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>ninnemooco</i></td> +<td><i>oximanane</i></td> +<td><i>quichetenna</i></td> +<td><i>onumo</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>tuvo principio</td> +<td>el Ser</td> +<td>del primer</td> +<td>pecado</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>ayboyi</i></td> +<td><i>yy</i></td> +<td><i>tnicocinitanna</i></td> +<td><i>ninihaiti</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>antiguo.</td> +<td colspan="3"> </td> +</tr> + +<tr> +<td><i>ticanni</i>.</td> +<td colspan="3"> </td> +</tr> +</table> + +<p>La fórmula de hacerse la señal de la santa cruz es de la manera que se +sigue:</p> + +<table summary="indo2" +cellspacing="3" +cellpadding="2" +style="text-align:center;"> + +<tr> +<td>Por la señal</td> +<td>de la Santa Cruz</td> +<td>defiende</td> +<td> </td> +<td>á nosotros</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>Oi naucipi</i></td> +<td><i>Santa Crucis</i></td> +<td><i>oquimay</i></td> +<td> </td> +<td><i>zoychacu</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>Dios nuestro</td> +<td>de</td> +<td>aquellos</td> +<td>que</td> +<td>aborrecen</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>Zoichupa</i></td> +<td><i>mo</i></td> +<td><i>anama</i></td> +<td><i>po</i></td> +<td><i>chineneco</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>à nosotros</td> +<td>en el</td> +<td>nombre</td> +<td>del</td> +<td>Padre</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>zumanene</i></td> +<td><i>au</i></td> +<td><i>niri</i></td> +<td><i>naqui</i></td> +<td><i>Yaytotik</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>y</td> +<td>del</td> +<td>Hijo</td> +<td>y</td> +<td>del</td> +</tr> + +<tr> +<td><i>ta</i></td> +<td><i>naqui</i></td> +<td><i>Aytotik</i></td> +<td><i>ta</i></td> +<td><i>naqui</i></td> +</tr> + + +<tr> +<td>Espíritu Santo.</td> +<td colspan="4"> </td> +</tr> + +<tr> +<td><i>Espiritu Santo</i>.</td> +<td colspan="4"> </td> +</tr> +</table> + +<p>«¿Qué le parece á V. R.? ¡Extraña cosa por cierto! He escrito aquí estas +palabras para que V. R. me tenga compasión y ruegue á Nuestro Señor me +conceda alguna cosa del don de lenguas. Es verdad que tiene una cosa de +bueno esta gente, que aunque uno pronuncie mal y hable peor, luego al +punto le entienden.»</p> + +<p>Esta es la carta de aquel misionero y esta es<span class='pagenum'><a name="Page_I65" id="Page_I65">V.I–65</a></span> la dificultad más ardua, +pero la más necesaria de vencer en quien emprende el oficio de la +predicación apostólica de esta provincia.</p> + +<p>Y á la verdad, lo que más espanta y detiene el celo de operarios muy +fervorosos, es tanta diversidad de lenguas, pues á cada paso se +encuentran en estos pueblos una ranchería de cien familias, á lo más, +que tiene lenguaje muy diverso de los otros del contorno, causa de que +sean tantas las lenguas, que parece increíble. Más de ciento cincuenta +lenguas y más diferentes entre sí que la española y la francesa, +hallaron los PP. Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda en las naciones +que pueblan las riberas del Marañón, cuando por orden de Felipe IV +entraron á reconocer aquellas provincias; en quince lenguas, si mal no +me acuerdo, se habla en las misiones de los Moxos, siendo así que no +llegan los convertidos á treinta mil; y en estas nuestras Reducciones de +Chiquitos hay neófitos de tres y cuatro lenguas. Con todo esto, para +quitar este impedimento á la santa fe, se ha procurado que todos los +indios aprendan la lengua de los Chiquitos, lo cual no se podrá hacer en +adelante, porque si las naciones en cuya conversión se trabaja ahora, +pasan del número de tres ó cuatro mil almas, será necesario hacer otra +nueva Reducción y nos veremos obligados á<span class='pagenum'><a name="Page_I66" id="Page_I66">V.I–66</a></span> acomodarnos á su lengua, para +lo cual habrán los Misioneros de estudiar precisamente la lengua de los +Mototocos, que usan los Zamucos, y la de los Guarayos que hablan en +Guarany, fuera de la lengua de los Chiquitos.<span class='pagenum'><a name="Page_I67" id="Page_I67">V.I–67</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_III" id="CAPITULO_III"></a>CAPÍTULO III</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Descubren los españoles la nación de los Chiquitos y +destrúyenla, así ellos como los Mamalucos, de quienes +se da una sucinta relación.</p></div> + + +<p>Nuflo de Chaves, el año de 1557, navegó por orden de Domingo Martínez, +gobernador del Paraguay, hacia el origen del río que da nombre á toda la +provincia, acompañado de trescientos soldados, con el fin de fabricar un +castillo en una isla que estaba junto al afamado lago de los Xarayes, +con pretexto de avecindarse más al Perú.</p> + +<p>Entróse tierra adentro del país de los Chiquitos, y caminando cosa de +setenta leguas hacia el Poniente, fabricó á la falda de una montaña una +población, á quien puso por nombre Santa Cruz de la Sierra. Pero +disgustados muchos de<span class='pagenum'><a name="Page_I68" id="Page_I68">V.I–68</a></span> los suyos con Nuflo de Chaves por esta causa, se +volvieron á su tierra.</p> + +<p>Los que se quedaron en Santa Cruz, con su afabilidad y buen trato +ganaron la voluntad y afecto de los paisanos, y dividiéndolos en +encomiendas les obligaron á que cada año diesen á los encomenderos algún +poco de algodón y algunas vituallas en señal de vasallaje. Mas como el +interés no tiene freno, ni gobierno, ni leyes con que regularse, algunos +que tenían una insaciable codicia de enriquecer, empezaron á cargar de +modo á los nuevos súbditos, que eran insufribles á su pobreza; y no +satisfechos con eso, les quitaban los hijos á las madres para servirse +de ellos; por lo cual, amotinándose algunos indios, se rescataron y +libraron de aquellos maltratamientos, con muerte de sus señores; y de +allí á poco fué común el motín en todos los indios, hasta que por orden +del virrey del Perú, D. Francisco de Toledo, se mudaron á otra parte los +españoles, fabricando la ciudad de San Lorenzo, cabeza de la provincia +de Santa Cruz, cincuenta leguas más al Occidente.</p> + +<p>Los pueblos Penoquís y otros confinantes no quisieron desamparar el +nativo suelo, y con la antigua libertad se volvieron á los ritos +bárbaros y gentílicos. No obstante el mandato del Rey, no fué obedecido +de todos los españoles,<span class='pagenum'><a name="Page_I69" id="Page_I69">V.I–69</a></span> porque algunos se fueron entre los Moxos, +doscientas leguas distante de San Lorenzo, y embarcándose en una pequeña +embarcación en el río Mamoré, entraron por la boca del río Marañón en el +Oceano, y con no poca ventura, llegaron á Europa; otros se quedaron en +los Chiquitos, y al pie de una montaña fabricaron un pueblecillo á quien +llamaron San Francisco, junto al cual está hoy fundada la Reducción de +San Francisco Xavier.</p> + +<p>El tiempo que aquí vivieron fundaron algunas encomiendas de Quicmes +Paraníes y de Suberecas, las cuales se vieron precisados á dejar, cuando +abandonado también aquel lugar, se retiraron á tomar casa en San +Lorenzo. Sólo algunos Quicmes y Paraníes se fueron con ellos y fundaron +en Cotocá, tierra poco distante de aquella ciudad, y hoy están debajo +del cuidado y gobierno espiritual de nuestra provincia del Perú.</p> + +<p>Poco después de esta mudanza, deseosos los bárbaros de tener algunas +herramientas, pasando el Guapay se ponían en celada escondidos en las +matas, y aguardando la ocasión de la noche, asaltaban los villajes á los +españoles, robando cuantos más cuchillos, hachas, azadones y otros +pedazos de hierro podían, sin causar otro daño; pero como creciendo la +codicia en los bárbaros<span class='pagenum'><a name="Page_I70" id="Page_I70">V.I–70</a></span> creciese también la audacia, se atrevieron á +coger á los campesinos, y matarlos á su salvo.</p> + +<p>Espiaron los vecinos quiénes eran los que hacían el daño, y advirtiendo +que eran los Chiquitos, quisieron volver sobre ellos los daños +recibidos, pero muy á su costa, porque dos veces volvieron con la peor +parte y se vieron constreñidos á retirarse, perdiendo el crédito y la +honra.</p> + +<p>Heridos altamente los españoles en lo más vivo de la reputación, +sentidos de que osasen los bárbaros manchar la gloria y nombre que á +costa de tantos sudores y tanta sangre habían ganado entre todas las +naciones, no haciendo ya caso del daño recibido en sus haciendas, sino +sólo de la pérdida de la honra, poniendo en armas un trozo de gente, más +respetable por su valor que por su número, presentaron batalla á los +enemigos, los cuales divididos unos de otros, á los primeros mosquetazos +fueron desbaratados, quedando muchos de ellos prisioneros de guerra.</p> + +<p>Perdieron con este género de armas su nativo coraje los Chiquitos; y +para defenderse en lo venidero del enojo armado de los vencedores, +derramados y divididos, se huyeron á las selvas, apartándose á lo más +retirado y espeso de los bosques; con todo eso, aun aquí les dieron caza +los españoles muchas veces para vengar su afrenta, que tenían muy fija +en el corazón, ha<span class='pagenum'><a name="Page_I71" id="Page_I71">V.I–71</a></span>ciendo esclavos para su uso muchas cuadrillas de +ellos; hasta que abatida con tantos golpes la altivez de los Chiquitos, +vinieron el año de 1690 mensajeros de parte de los Pacarás, Zumiquies, +Cozos y Piñocas á San Lorenzo, en nombre de sus caciques, á pedir merced +y paz á D. Agustín de Arce, Gobernador en la ocasión de Santa Cruz, con +que cesaron las hostilidades de los españoles, pero no se pudieron ver +libres de los gravísimos daños y pérdida de gente originada, así de las +guerras pasadas como de los frecuentes contagios y por otros desastres +que echo de buena gana en olvido, por no atribuir á culpa común de +todos, lo que ha sido sólo malicia particular de algunos pocos.</p> + +<p>Ha sido también causa de su disminución las contínuas correrías ó +malocas (como llamamos acá) de los Mamalucos del Brasil, que pasando el +río Paraguay y haciendo grandes presas en estos miserables, han reducido +á poco menos que nada estos pueblos. Y ya que muchas veces habré de +escribir las maldades de esta gente, no será fuera del intento de dar de +ellos aquí una breve noticia.</p> + +<p>Había la valerosísima nación portuguesa fundado muchas colonias en las +partes Mediterráneas del Brasil, una de ellas era Piratininnga, ó como +otros dicen, San Pablo. Sus moradores,<span class='pagenum'><a name="Page_I72" id="Page_I72">V.I–72</a></span> por falta de mujeres europeas, +mezclaron su noble sangre con la vilísima de los bárbaros, mejor dijera +que le mancharon, porque los hijos, saliendo más semejantes á las madres +que á los padres, degeneraron en breve de manera que avergonzadas y +corridas las ciudades vecinas, renunciaron su amistad; y porque la +vileza de éstos no empañare ni aun levemente los candores de la +generosidad del nombre lusitano en el mundo, los llamaron Mamalucos. +Mantuviéronse éstos mucho en la devoción á Dios y á su príncipe por el +celo del admirable P. Joseph Ancheta y sus compañeros, que fundaron allí +Colegio; hasta que cansados de vivir ajustados á los dictámenes de la +conciencia, y perdiendo el temor á las leyes, echaron á nuestros Padres +y sacudieron el yugo de ambas majestades, divina y humana de tal manera, +que obedeciesen al Rey de Portugal cuando les estuviese bien, y á Dios, +cuando la necesidad fuese extrema.</p> + +<p>A éstos se juntaron gran número de hombres perdidos, italianos, +españoles, holandeses y la hez de todas las naciones, que para librarse +de las penas merecidas por sus delitos, ó para vivir dando rienda á todo +género de vicios y deshonestidades, y también corrompido de las feas y +malignas impresiones de los herejes mo<span class='pagenum'><a name="Page_I73" id="Page_I73">V.I–73</a></span>dernos, acrecentar el número y el +orgullo de los habitadores y moradores de San Pablo.</p> + +<p>Y á la verdad, el sitio de la ciudad, el clima de la tierra, todo era +muy á propósito para su genio depravado y vida brutal. Está fundada unas +trece leguas del Oceano sobre unos peñascos que por todas partes +alrededor forman precipicios que hacen inaccesible la entrada, si no es +por una angosta senda, que pueden impedir bien pocos hombres; á la falda +de la montaña hay algunas aldeas para el servicio del Gobernador, de los +forasteros y de los mercaderes, á quienes no se permite pasar más +adelante; el clima es templadísimo por estar en veinticuatro grados +entre las dos zonas tórrida y templada, y el aire tan puro y saludable +que le hace uno de los más amenos y deliciosos países de estas Indias +Occidentales.</p> + +<p>La tierra, ya por beneficio de la Naturaleza, ya por industria del arte, +produce todo lo necesario para pasar la vida con comodidad, +abundantísima de trigo, ganado, azúcar y otros aromas de que puede +proveer á las tierras vecinas con abundancia, ni les faltan tampoco +ricos minerales de oro y otros metales. Libres, pues, de toda ley los +naturales de esta ciudad, se dieron á discurrir por el contorno, +haciendo esclavos á los indios en gran multitud, robán<span class='pagenum'><a name="Page_I74" id="Page_I74">V.I–74</a></span>doles su +hacienda; y viendo que no ha hecho algún castigo en ellos, sino +publicado solamente algunas prohibiciones y edictos que no han sido +obedecidos, han proseguido por espacio de ciento treinta años en sus +infames latrocinios, que fuera de dos millones de almas que se sabe han +destruído ó reducido á miserable esclavitud, han hecho despoblar algunas +ciudades de españoles y más de mil leguas en tierra hacia el Marañón, +experimentando esta nuestra provincia las primeras furias de su arrojo +en la destrucción de catorce Reducciones que se habían fundado con +increíbles trabajos y sudores en la nación de los Guaraníes, que en +número de cerca de quinientos mil se había reducido al gremio de nuestra +santa fe.</p> + +<p>Verdad es que en tantas presas no gozan de cien partes la una, porque la +mayor parte, consumida de los trabajos é incomodidades del camino hasta +San Pablo, fallece antes de llegar, y los otros empleados en la labor de +las minas ó en el cultivo de los campos, con poco sustento y muchos +azotes y malos tratamientos, no estando por otra parte acostumbrados al +trabajo, en poco tiempo se consumen y aniquilan; y sé por cédula real +que he visto, que de trescientos mil indios cautivados en espacio de +cinco años, no llegaron á salvamento al Brasil más que<span class='pagenum'><a name="Page_I75" id="Page_I75">V.I–75</a></span> veinte mil. Ni +ha sido éste sólo el daño que nos han causado estos crueles hombres; lo +peor es el habernos hecho aborrecibles y abominables á todas las +naciones, usando de las mismas trazas é industrias de que usan y se +valen nuestros Misioneros para reducir los gentiles al conocimiento del +verdadero Dios y á la observancia de su santa ley. Fingen, pues, los +dichos Mamalucos que son jesuitas, usando el nombre de Padre, nombre +venerable y que estima mucho á toda la gente, aun á los infieles; hácese +uno súbdito, otro superior, y aun Provincial; y en la rota que +padecieron los españoles el año 1696 fué hecho prisionero uno, llamado +Juan Rodríguez, á que añadía el título de Payguazú, que en Guaraní es lo +mismo que Padre Grande.</p> + +<p>Después, enarbolando cruces y mostrándoles retratos de Cristo Nuestro +Señor y su Santísima Madre, entran en las tierras, acariciando la gente +con regalos y brujerías, persuadiéndoles dejen su nativo suelo y sus +pobres Ranchos para fundar una numerosa Reducción, junto con otros +pueblos; y cuando ya los tienen asegurados, meten en prisiones á los +caciques y principales y se llevan por delante la chusma.</p> + +<p>Esta infernal astucia nos ha hecho totalmente sospechosos á estas +naciones, y muchas veces corremos riesgos de la vida y se nos malo<span class='pagenum'><a name="Page_I76" id="Page_I76">V.I–76</a></span>gran +las empresas, como nos ha sucedido en los viajes por el río Paraguay, en +que ningún infiel se quiere fiar de nosotros.</p> + +<p>Pero no deja Nuestro Señor sin castigo, aun en esta vida, maldad tan +enorme, porque los más tienen malas muertes, y lo peor es que raro es el +que de ellos se arrepiente y pide perdón de sus culpas y maldades, +porque se dejan arrastrar de la desesperación y se van al infierno; y +hay sujeto de los nuestros, testigo de vista, que dice que en la rota +sobredicha el año de 1696, ninguno de los que murieron en el campo ó se +ahogaron en el río, pidió confesión ni dió señal alguna de +arrepentimiento.</p> + +<p>Pero no obstante que dichos Mamalucos, ya con engaños, ya con bocas de +fuego, han hecho tan horrendo estrago en estas naciones, incapaces de +resistirles con sus débiles y flacas armas, algunas veces, en no pocos +reencuentros, han vuelto con las manos en la cabeza, y ha sido sujetado +su orgullo por los indios; porque éstos, arrestados de una vez á morir ó +vencer, se han portado con tal valor y esfuerzo, que ya en emboscadas, +ya en campaña abierta, cara á cara han vencido el orgullo enemigo, +quedando prisioneros los que querían echar en prisiones á los indios.<span class='pagenum'><a name="Page_I77" id="Page_I77">V.I–77</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_IV" id="CAPITULO_IV"></a>CAPÍTULO IV</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Da principio el P. Joseph de Arce á la nueva Iglesia +de los Chiquitos, vencidas muchas dificultades.</p></div> + + +<p>Entrado, pues, ya el año de 1691 pasó el Padre Provincial de esta +provincia, Gregorio de Orozco, á visitar el Colegio de Tarija para +entrar por allí á las tierras de los Chiriguanás y probar á lo menos por +algún poco de tiempo las incomodidades que sus súbditos habían de +tolerar después años enteros y hallarse en alguno de tantos peligros en +que después ellos habían de vivir continuamente. Aquí recibió las cartas +del gobernador de Santa Cruz de la Sierra y las súplicas del P. Arce, +que desde Tariquea había venido para meter fuego más de cerca á negocio +de tanto servicio de Dios y bien de las almas, con esperanza de que +algún<span class='pagenum'><a name="Page_I78" id="Page_I78">V.I–78</a></span> día tendría la fortuna de regar con sus sudores aquel nuevo campo +y de derramar en él, por último, su sangre, predicando la fe.</p> + +<p>Hallóse perplejo el Provincial en la resolución que tomaría, porque el +celo de la salud de las almas le persuadía abrazase á un mismo tiempo +muchas empresas y diese principio, cuanto le fuese posible, á nuevas +obras para la dilatación de la fe; por otra parte, veía la grande +carestía de operarios que había y que apenas se podían mantener las +Misiones antiguas, cuanto más emprender otras nuevas.</p> + +<p>Pesando, pues, atenta y maduramente estos motivos, le pareció que el +primero no solo contrapesaba, sino prevalecía al segundo, esperando en +Dios que le proveería de Misioneros, como de hecho sucedió, pues +llegaron aquel mismo año á Buenos Aires cuarenta y cuatro sujetos de la +Compañía, que darán mucha materia á la historia de esta provincia, y los +despachaba de España el P. Procurador de esta provincia, Diego Francisco +de Altamirano, á cargo del P. Antonio Parra, que venía por superior de +todos.</p> + +<p>Con esto el P. Orozco ordenó al P. Arce que fuese en busca del origen +del río Paraguay explorando en el ínterin las voluntades de los +Chiquitos y de las otras naciones que hallase<span class='pagenum'><a name="Page_I79" id="Page_I79">V.I–79</a></span> dispuestas á recibir el +Santo Bautismo, y que á lo largo de la costa de aquel río esperase á los +Padres Constantino Díaz, natural de Ruinas, en Cerdeña; Juan María +Pompeyo, de Benevento, en el reino de Nápoles, Diego Claret, de Namur, +en la Galo-Bélgica; Juan Bautista Neuman, de Viena, en Austria; Enrique +Cordule, de Praga, en Bohemia; Felipe Suárez, de Almagro, en la Mancha, +y Pedro Lascamburu, superior de todos, de Irún, en Guipúzcoa; todos los +cuales, saliendo de las Misiones de los Guaraníes, emprendían por agua +el camino hacia el lago de los Xarayes para ser sus compañeros en la +conversión de aquellos pueblos.</p> + +<p>Alegre el santo varón con la posesión de tanta dicha, como verse digno +de una señalada Misión, sin perder punto de tiempo, se partió de Tarija +con el hermano Antonio Rivas, y llegando á Santa Cruz de la Sierra, se +aparejaba ya para pasar adelante en su derrota, cuando el infierno, que +interesaba tanto en que se embarazasen sus designios, levantó contra él +un torbellino de persecución tan fiero, que si no hubiera encontrado con +un corazón y celo tan apostólico, hubiera bastado á contrastarle +totalmente: porque habiendo sucedido otro Gobernador, á D. Agustín de +Arce, mudaron las cosas de semblante y tomaron otro color, y sa<span class='pagenum'><a name="Page_I80" id="Page_I80">V.I–80</a></span>biendo +sus intentos, procuraron apartarle de su propósito con cuantas más +razones y autoridad pudieron, diciéndole era aquella una empresa que no +saldría felizmente por más fatigas que padeciese por conseguirla; que +siendo los Chiquitos, como decían, muy bárbaros y bestiales, ¿cómo había +de poder sujetarlos de grado al yugo de Cristo y refrenar sus depravadas +costumbres con la estrechez de la ley Evangélica, cuando ellos jamás +habían querido aplicarse á ninguna de tantas idolatrías de los +confinantes con ser muy conformes con la disolución de sus procederes? +¿Cómo había de introducir el amor de Dios y del prójimo en corazones +faltos, aun de lo que la naturaleza dicta á las fieras más crueles y +salvajes? Que era mucha su animosidad, si ya no era temeridad revestida +de celo, en querer arrojarse á morir, cuando menos mal le fuese, á ser +vendido bárbaramente; que no se fiase de la voluntad que aquéllos +salvajes habían mostrado de ser cristianos, pues todo lo hacían á fin de +dejar descuidar á los españoles, y cogiéndolos de improviso, robarles +las haciendas con insultos. Y que cuando aquéllas razones no les +conveciesen para desistir de la empresa, advirtiese y supiese que el +clima era sobremanera nocivo á la complexión de los extraños, y que +padeciendo casi todos los años<span class='pagenum'><a name="Page_I81" id="Page_I81">V.I–81</a></span> contagio aquellos pueblos, no le +perdonarían á él. Que por tanto enderezase sus designios á otra mies y +escogiese otro campo que correspondiese el cultivo con fruto más digno +de sus fatigas.</p> + +<p>Con estos y otros argumentos de este jaez procuraban muchos caballeros +(mejor diré el mismo infierno) apagar la encendida caridad que ardía en +el pecho del P. Joseph, pero viendo que nada aprovechaba, intentó otra +máquina más formidable. Esta fué el interés, único contagio de las cosas +hechas, ó que se han de hacer por Dios.</p> + +<p>Habíase formado tiempo antes una Compañía (llamémosla así) de mercaderes +europeos que hacían feria de los indios, y los compraban tan baratos, +que una mujer con su hijo, valía tanto como entre nosotros vale una +oveja con su cordero.</p> + +<p>Entraban éstos en las tierras de los indios circunvecinos y en breve +tiempo hacían gran presa de esclavos; y cuando no tenían bastantes, so +color de vengar alguna injuria recibida, daban de improviso sobre las +Rancherías y pasada á cuchillo la gente que podía tomar armas, ó si no +abrasada viva dentro de sus casas, llevaban cautiva la chusma, y vendían +en el Perú estas mercancías muy caras, con que al año monta<span class='pagenum'><a name="Page_I82" id="Page_I82">V.I–82</a></span>ba la +ganancia muchos millares de escudos.</p> + +<p>Llevaba muy mal la piedad de los españoles que la codicia destruyese y +acabase aquellos pueblos é infamase el buen nombre de la nación, y no +menos se sentía la fe de que tales maldades de los suyos la +desacreditasen ó hiciesen sumamente abominable con todas aquellas +naciones; pero por no romper á las claras con aquellos mercaderes y +alborotar la provincia, no se atrevían los Regidores á reclamar en +Tribunal Supremo; hasta que los años pasados, estimulados de nuestros +misioneros, de los Moxos y de los Chiquitos, se quejaron gravemente en +la Real Audiencia de Chuquisaca, pero por haber ido á defender +mercancías tan inícuas en la Audiencia cierta persona de mucha autoridad +y juntamente muy rica y poderosa, aquel sapientísimo Senado, temeroso de +alguna revolución en la provincia, tuvo por consejo más acertado remitir +toda la causa al Príncipe de Santo Bonol Virey y Capitán general de +estos Reinos de Perú, quien con cristiana piedad despachó rigurosas +provisiones, so pena de perdimiento de bienes y destierro del país, á +cualquiera que osase comprar y vender á los indios: y al Gobernador que +lo permitiese, condenó en privavación de oficio y multó en doce mil +pesos para el Fisco Real.<span class='pagenum'><a name="Page_I83" id="Page_I83">V.I–83</a></span></p> + +<p>De esta manera, con incomparable gozo y júbilo de los españoles, se +desterró y exterminó totalmente de toda aquella provincia de Santa Cruz +de la Sierra esta infame mercancía, que apoyada de la codicia se había +mantenido allí de pie firme, con gran dolor de los celosos.</p> + +<p>He querido referir aquí todo lo dicho, atendiendo más al enlace de los +infieles que á las circunstancias de los tiempos en que sucedieron. +Prosigamos ahora nuestra historia.</p> + +<p>Habiendo, pues, llegado el P. Joseph á Santa Cruz, halló entablada tan +de asiento esta mercancía, y tan apoyada con la autoridad de gente de +mucha suposición, que á pecho menos constante y firme que el suyo, á +quien nunca asustó el miedo, ni respeto humano, hubiera sido imposible +resistir á la fuerza de tantos contrastes; por lo cual es inexplicable +lo que padeció y trabajó para desarraigar trato tan inícuo; porque +echando de ver los interesados que de poner los nuestros el pie en +aquellas naciones se les había de seguir menoscabo cierto de sus +intereses y aun acabárseles del todo, se le opusieron con todo el +esfuerzo posible, previendo de antemano lo que no mucho tiempo después +sucedió, que nuestros católicos reyes, por instancias de los nuestros, +harían aquellos pueblos vasallos suyos, y libres é independientes y los +encabezarían<span class='pagenum'><a name="Page_I84" id="Page_I84">V.I–84</a></span> en su Real Corona, de que les resultaría ruina irreparable +de su grangería.</p> + +<p>Pero fueron vanas todas las baterías que asestaron contra su designio, +porque cuando este santo varón conocía era voluntad de Dios lo que +emprendía, no había respeto humano, miedo de peligro, ni fuerza de +embarazos poderosa á hacerle dar un paso atrás, ni desistir de lo +comenzado.</p> + +<p>Interpuso ruegos y súplicas muy eficaces y supo hablar con tanta energía +de espíritu, que aquellos mercaderes, teniendo la nota de impíos y +crueles, se dieron por vencidos, mejor diré y con más verdad, +persuadidos á que, ó consumido de los muchos trabajos que era preciso +padecer, ó muerto á manos de los bárbaros, acabaría en breve la vida, le +dieron paso franco para que desahogase su santo celo.</p> + +<p>Sólo faltaba ya quien le sirviese de guía en su viaje, porque sin ella +era imposible entrar y penetrar las tierras de los Chiquitos; y me +persuado que el no hallar por entonces algún práctico en los caminos, +fué astucia y traza del demonio, que preveía la ruina que había de +causar á su partido el celoso Misionero. Pero era éste incansable y no +dejaba piedra por mover para conseguir su condución á aquellas +provincias; con que á costa de bastantes trabajos halló,<span class='pagenum'><a name="Page_I85" id="Page_I85">V.I–85</a></span> finalmente, +dos hombres de aguante, con quienes se concertó para que le guiasen y +llevasen hasta las primeras Rancherías de los Piñocas.</p> + +<p>Triunfante, pues, de esta manera de todo el infierno, que contra él se +había conjurado, se puso en camino á los nueve de Diciembre; y sabiendo +que el contagio hacía por aquel tiempo gran riza en aquella gente, cada +momento le parecía un siglo por llegar cuanto antes y poder remediar, ya +que no los cuerpos, á lo menos las almas de aquellos miserables.</p> + +<p>Por eso le parecía poco arrojarse por los despeñaderos, subir sierras +muy altas, vadear ríos muy peligrosos, meterse por pantanos muy +cenagosos y profundos y pasar otros grandes riesgos de la vida; antes en +todos éstos se hallaba una suavidad indecible, llevando siempre muy fijo +el corazón y la mente en el extremo abandono en que se hallaban aquellos +pobres gentiles; no tenía reposo ni quietud viendo la pérdida de tantos; +y lo que más le llegaba al alma, que ellos mismos, de grado, pedían ser +lavados en las saludables aguas del santo bautismo.</p> + +<p>Por fin, á los últimos de Diciembre, llegó más muerto que vivo por los +muchos trabajos, fatigas y molestias que sufrió, á las tierras tan +deseadas de los Piñocas.<span class='pagenum'><a name="Page_I86" id="Page_I86">V.I–86</a></span></p> + +<p>Inexplicable fué el consuelo que recibió el buen Padre de ver +satisfechos plenamente sus ardientes deseos; pero templaban su júbilo +las graves miserias y aflicciones de sus amados Chiquitos; sacábale +muchas lágrimas á los ojos el ver aquellos desdichados tendidos y +arrojados por los suelos: unos en descampado, sin abrigo alguno, otros +con sólo el reparo de una choza cubierta sólo de algunas hojas de +árboles, y otros luchando con la muerte, y muchos muertos en su +infidelidad; traspasábale el corazón oir á algunos lamentarse +inconsolablemente por haber muerto sus parientes sin haber tenido la +dicha de ser (decían) hijos de Dios, como ellos con grande instancia lo +habían pedido. Pero en medio de tanta calamidad fué de grande consuelo y +alegría á aquellos bárbaros ver en sus países un ministro de nuestra +santa fe.</p> + +<p>Recibiéronle y tratáronle con tierno afecto, dándole de buena gana parte +de su pobreza y regalándole con algunas frutas silvestres, que eran las +delicias de más precio que tenían en aquellas miserias. Suplicáronle se +quedase con ellos y no los abandonase en medio de tanta aflicción, +prometiendo levantarle iglesia y casa y proveerle de lo necesario para +su sustento. Condujéronle desde aquí á un paraje poco dis<span class='pagenum'><a name="Page_I87" id="Page_I87">V.I–87</a></span>tante, +diciéndole que escogiese allí sitio acomodado y que luego se pasarían +todos juntos á fundar una Reducción.</p> + +<p>Viendo, pues, y considerando el P. Arce la buena disposición de la +gente, y que si se ausentaba de ellos los dejaba en un total desamparo, +se resolvió á quedarse; y estando ya próximo el tiempo de las lluvias +que inundan las campañas y cierran los caminos para ir á encontrar en +las riberas del río Paraguay á sus conmisioneros, que venían de las +Reducciones de los Guaraníes, le pareció más conforme á las órdenes que +llevaba de su Provincial hacer aquí alto y dar principio á aquella nueva +cristiandad que daba tan buenas esperanzas de que correspondería en +adelante con la multitud y fervor de los fieles al cultivo y celo de los +obreros evangélicos.</p> + +<p>No es fácil decir el contento y júbilo que de esta resolución recibieron +los indios, rebosándoles á los ojos la alegría del corazón en tiernas +lágrimas de consuelo que derramaban, y festejando con ademanes y +ceremonias propias suyas aquella determinación; y por estar tan flacos +que apenas se podían tener en pie por el reciente contagio, pusieron +luego por obra lo que habían prometido, y el último día del año +escogieron sitio para fabricar iglesia, donde<span class='pagenum'><a name="Page_I88" id="Page_I88">V.I–88</a></span> enarbolando una gran cruz +y estando todos arrodillados en tierra, entonó el Padre las letanías de +Nuestra Señora, consagrando de esta manera aquella provincia que había +de ser tan fiel á Dios Nuestro Señor y tan devota de su Santísima Madre.</p> + +<p>Y yendo aquel día todos juntos á cortar madera al bosque para la +fábrica, trabajaron con tanto fervor y brío, que en menos de dos semanas +se acabó y perfeccionó la iglesia, pobre y tosca en lo material, pero +preciosa por la piedad de los artífices, que á competencia se esmeraban +en trabajar en la obra.</p> + +<p>Dedicóse al glorioso apóstol de las Indias San Francisco Xavier, para +que desde el cielo mirase propicio con ojos de piedad aquella viña +inculta de gentilidad, y la convirtiese con celestiales bendiciones en +Jardín del Paraíso.</p> + +<p>No le salieron al Padre fallidas sus esperanzas. Todos, así por la +mañana como por la tarde, se juntaban aquí á oir la explicación de la +doctrina cristiana, y por el ardiente deseo que tenían de ser cuanto +antes contados y escritos en el número de los hijos de Dios, no le +dejaban tiempo para tomar el sueño preciso, ni para comer ó rezar el +Oficio Divino, preguntándole aquello que, ó no habían entendido bien, ó +de que se habían olvidado, con lo cual en breve<span class='pagenum'><a name="Page_I89" id="Page_I89">V.I–89</a></span> se hicieron dignos de +la gracia; pero con muy acertado consejo determinó diferírsela por algún +tiempo á los adultos para que el deseo de ser cristianos los estimulase +á desarraigar cuanto antes su innata barbarie y olvidar sus brutales +costumbres, que aprendiéndose desde la cuna y creciendo en ellas con los +años y convirtiéndolas casi en naturaleza con el uso, se olvidan +difícilmente y no se dejan sin gran trabajo.</p> + +<p>Bautizóse solamente como cosa de cien niños, algunos de los cuales antes +de perder la inocencia bautismal fueron á gozar de Dios, siendo +primicias de aquella nueva Viña del Señor.</p> + +<p>Era indecible el gozo y consuelo del ferviente Misionero, viendo crecer, +por medio de la gracia del Espíritu Santo, á aquellas plantas noveles, +no sólo en la piedad, sino en el número; porque corriendo la voz de que +había en el país un predicador de la ley santa, los indios Penoquís, que +estaban más adelante, hacia Santa Cruz la Vieja, le despacharon una +embajada pidiéndole les hiciese una gracia y se dignase visitarlos, +porque querían hacerse también ellos cristianos, y que si no iba, ellos, +con su buena licencia, vendrían á verse con él. Respondióles el santo +Padre que viniesen muy enhorabuena que los recibiría á todos con los +brazos abiertos.<span class='pagenum'><a name="Page_I90" id="Page_I90">V.I–90</a></span></p> + +<p>Vinieron, pues, y con ellos creció tanto el número de los Catecúmenos, +que ya la iglesia, aunque muy grande, no era capaz de tanto concurso, y +fueron tantos los trabajos del santo varón, que sin tomar descanso, +sudaba de día y de noche en cultivar aquellas almas, que aunque el vigor +de la caridad le daba espíritu y aliento para sufrir los trabajos, con +todo eso cayó enfermo de pura flaqueza del cuerpo que se rindió +debilitado al grande peso de las fatigas y contínuas incomodidades en +que vivía, y asaltándole una ardientísima fiebre que no le dejaba tener +en pie, se vió precisado á postrarse en el duro suelo debajo de una +choza descubierta por todos lados, en la cual, falto de todo conorte y +destituído de todo remedio humano, en pocos días le consumió y trabajó +tanto, que se vió reducido poco menos que á los últimos períodos de su +vida.</p> + +<p>Pero Dios Nuestro Señor, con las dulzuras y remedios del cielo, de que +en lances tales suele ser liberalísimo con sus siervos, le confortó de +tal manera, que en brevísimo tiempo pudo levantarse y volver á las +tareas primeras. Pero apenas se había recobrado, cuando con gran dolor +de su corazón se vió precisado á volver á Tarija, á fin de entender la +voluntad del nuevo Provincial de esta provincia, P. Lauro Núñez.<span class='pagenum'><a name="Page_I91" id="Page_I91">V.I–91</a></span></p> + +<p>Despidióse, pues, de sus neófitos con mutuo sentimiento y dolor por el +amor que el P. Joseph les tenía, y con que ellos le correspondían, dando +antes orden de que mudasen la Reducción á lugar más cómodo y más abierto +en las riberas del río de San Miguel, y pasando de aquí á los +Chiriguanás encomendó el pueblo de la Presentación al cuidado del P. +Juan Bautista de Zea y el de San Ignacio á los PP. José Tolú y Felipe +Suárez.</p> + +<p>Dispuestas así las cosas de aquella cristiandad, pasó á Tarija, donde el +nuevo Provincial ordenó que el P. Juan Bautista de Zea le sucediese en +el oficio de Superior, y él se quedase en la Presentación, y los PP. +Diego Zenteno y Francisco Hervás pasasen á los Chiquitos.</p> + +<p>Cuánto trabajaron y sudaron estos varones Apostólicos en fundar, +conservar y acrecentar aquesta nueva iglesia, lo diremos en otro lugar +difusamente.<span class='pagenum'><a name="Page_I92" id="Page_I92">V.I–92</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_V" id="CAPITULO_V"></a>CAPÍTULO V</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Los Mamalucos intentan la destrucción de estos pueblos; +pero sus intentos salieron frustrados.</p></div> + + +<p>Mientras de esta cristiandad navegaban viento en popa, aumentándose cada +día más el número de los convertidos á nuestra santa fe, y si bien el +demonio veía se le frustraban sus diabólicas trazas, no perdía el ánimo; +antes bien, procuró con todo el esfuerzo posible cortar de un golpe la +felicidad presente y las esperanzas futuras, atizando ó instigando á los +Mamalucos del Brasil para que viniesen á quitar las vidas á los neófitos +y destruir el país á sangre y fuego; y le hubiera salido como esperaba, +si Dios, á quien tocaba defender á sus fieles de aquel infortunio, no +hubiera frustrado sus designios, disponiendo recayesen sobre la cabeza +de sus aliados los que había maquinado para total ruina de los +cristianos.<span class='pagenum'><a name="Page_I93" id="Page_I93">V.I–93</a></span></p> + +<p>Habían dichos Mamalucos entrado en aquella provincia los años pasados +para hacer sus robos acostumbrados, y asaltando de improviso algunas +Rancherías de Chiquitos, hacer á muchos esclavos.</p> + +<p>Cobraron con este lance ánimos y atrevimiento para dar en tierra de los +Penoquís, con esperanza de lograr en ellos un rico botín. Presintieron +éstos la venida de los enemigos, y viéndose sin fuerzas ni armas para +salirles a encuentro y hacerles resistencia en campaña abierta, +determinaron repararse con la industria, ya que no podían defenderse con +las armas.</p> + +<p>En orden á esto hicieron que se escondiesen algunos junto al camino +estrecho de una selva por donde habían de pasar los enemigos, y aquí +escondidos esperaron hasta que entraron ya por esta senda estrecha, +contra quienes luego que fueron descubiertos por entre los árboles, +jugaron á su salvo sus flechas envenenadas con ponzoña tan activa, que +de recibir la herida á caerse muertos era muy poco lo que pasaba.</p> + +<p>Los que quedaron con vida exploraron por todas partes de dónde venía +aquella tempestad, y después de algún tiempo cayeron en el engaño; pero +no pudiendo por entonces vengar de<span class='pagenum'><a name="Page_I94" id="Page_I94">V.I–94</a></span> otra manera aquella injuria ni la +muerte de los compañeros, que con guardar en sus pechos la venganza para +otra ocasión, mal de su grado, hubieron de volver atrás.</p> + +<p>Por tanto, á principios del año siguiente se embarcó un cuerpo de ellos +en el río Paraguay, y entrados en la laguna Mamoré aportaron y +desembarcaron en el puerto de los Itatines. De aquí prosiguieron su +derrota por entre Oriente y Mediodía; y atravesando unas veces selvas +muy espesas, otras subiendo montañas muy fragosas (cuánto puede la +codicia), llegando á las Rancherías de los Taus, y hecha de ellos buena +presa, pasaron á ejecutar su venganza en los Penoquíes, que de muy +confiados se perdieron, porque aunque de Ranchería en Ranchería se +corrió la voz hasta el pueblo de San Francisco Xavier de que venía el +enemigo, ellos no dieron paso para prevenir alguna defensa, ó á lo menos +para retirarse y guarecerse en aquella Reducción; y porque pudiendo no +quisieron, después, cuando quisieron, no pudieron escapar las vidas, +porque aquellos malvados, caminando con industria por librarse de sus +envenenadas saetas, dieron sobre ellos de improviso.</p> + +<p>No obstante esto, tuvieron ánimo los Penoquíes para exponerse á la +defensa lo mejor que<span class='pagenum'><a name="Page_I95" id="Page_I95">V.I–95</a></span> pudieron y resistir el primer encuentro; pero los +enemigos, astutos y sagaces, los detuvieron un tanto fingiendo se +disponían á pelear, pero era sólo para hacer tiempo á que los compañeros +de la retaguardia se hiciesen dueños de la tierra por otro lado y +cogiesen la chusma de las mujeres y niños.</p> + +<p>Advirtieron los indios esto cuando ya los enemigos habían logrado su +intento, y viéndose burlados con la pérdida de prendas tan amadas, por +cuya defensa habían tomado las armas, se desanimaron totalmente, con que +vueltas las espaldas como mejor pudieron, se retiraran á los bosques sin +resistencia de los vencedores, que juzgaban que el amor á su sangre los +traería esclavos voluntarios, como de hecho sucedió; por cuyo motivo los +vencedores no los pusieron en prisiones sino que los trataron con +afabilidad y cortesía, y vistieron á los caciques de trajes y aderezos +vistosos, prometiéndoles mil dichas y felicidades en San Pablo y de esta +manera engañarlos y tomarlos por guía para otras tierras y para llegar á +la Reducción de San Francisco Xavier, que ya se había mudado, +transportándola á la otra banda del río San Miguel.</p> + +<p>Llegó la noticia de esta desgracia hasta los pueblos de los Chiriguanás +de que fué inexpli<span class='pagenum'><a name="Page_I96" id="Page_I96">V.I–96</a></span>cable la aflicción que tuvo el P. Arce, viendo que +los enemigos como un torbellino salido del abismo, arrasaban aquel su +Paraíso, que tanto le había costado el plantarle y al punto fué desalado +á repararle y defender la vida de sus neófitos.</p> + +<p>A este fin, no sin grande riesgo suyo, quiso registrar el país para +observar más de cerca los pasos del enemigo; y pasando por las +Rancherías de los Boxos, Tabiquas y Taus, fué recibido de ellos con +mucho agrado.</p> + +<p>Aquí los que se habían escapado le noticiaron de los designios de los +Mamalucos, y tomando ocasión de la tempestad que les amenazaba, les +persuadió se juntasen en un cuerpo y fundasen un Reducción en sitio +ventajoso para defenderse de las correrías de aquellas fieras infernales +y lo que antes no había podido recabar con ruegos, poniéndoles por +motivo su eterna salvación, lo obtuvo ahora el deseo de salvar sus +vidas.</p> + +<p>Juntáronse, pues, todos en una llanura que baña el río Jacopó, en que +poco antes se había dado principio á la Reducción de San Rafael, bien +acomodada para defenderse por causa de una espesísima selva, en que +tenían puestas todas sus esperanzas, y retiradas allí sus pocas +alhajuelas, no se atrevieron á menearse de aquel puesto hasta que se +serenó aquella borrasca, con<span class='pagenum'><a name="Page_I97" id="Page_I97">V.I–97</a></span> que el Apostólico Padre, que se detuvo +allí algunos días á fin de penetrar los designios del enemigo, tuvo +ocasión cómoda para bautizar á los niños é instruir en los misterios de +nuestra santa fe á los grandes, á quienes el temor de la esclavitud de +los Mamalucos hizo abrir los ojos para que saliesen de la del demonio; +pero el Padre, advertido, no quiso bautizarlos por entonces, reservando +para mejor ocasión satisfacer sus deseos; y animándolos á la +perseverancia, dió la vuelta á la Reducción de San Francisco Xavier; y +de aquí, con toda presteza, pasó á Santa Cruz de la Sierra, para dar +cuenta al Gobernador de los movimientos del enemigo, y juntatamente á +animar á la gente de armas á salir en campaña á pelear con él y ponerle +en fuga, en que no tuvo mucho que hacer para mover la piedad tan innata +de los españoles que en todas partes resplandece igualmente que el valor +haciéndoles que tomasen por suyas las ofensas de los indios Chiquitos y +defendiesen con su propia sangre aquella nueva iglesia, principalmente +que se podía con razón temer que el orgullo de los Mamalucos osase +también invadir la ciudad si ellos no le saliesen al encuentro para +atajarle ó cortarle los pasos.</p> + +<p>Alistáronse, pues, en pocas horas ciento y treinta soldados bien +pertrechados de armas y<span class='pagenum'><a name="Page_I98" id="Page_I98">V.I–98</a></span> municiones y lo principal de valor, y porque el +tiempo no daba mucho lugar, marcharon á largas jornadas hacia el pueblo +de San Francisco Xavier, donde recogiendo cerca de trescientos indios +muy diestros en jugar el arco y flecha, fueron en busca de los enemigos +á las tierras de los Penoquís creyendo que allí los hallarían +acuartelados, cuando por medio de los espías supieron que habían entrado +en el pueblo de San Francisco Xavier, que ellos habían desamparado y +abandonado poco antes, en donde como los Mamalucos no hubiesen hallado +nada que robar se disponían para ir á sorprender la ciudad de Santa +Cruz.</p> + +<p>Con esta nueva fué inexplicable la alegría que mostraron los españoles +esperando en su valor poder dar su merecido á aquellos infames, lo cual +debía de temer ó pronosticárselo su corazón presagioso al capitán de los +enemigos, pues vistas en San Francisco Xavier tantas pisadas de +caballos, sospechó que estaban prevenidos los españoles y quería +volverse atrás, lo cual hubiera ejecutado á no haberle dicho algunos +indios del país que poco antes había pasado por allí el ganado de la +Reducción de San Francisco Xavier.</p> + +<p>Enderezó, pues, su marcha nuestro ejército hacia donde estaban acampados +los enemigos,<span class='pagenum'><a name="Page_I99" id="Page_I99">V.I–99</a></span> y al entrar la noche llegaron cerca de donde estaban y +determinaron aguardar á la mañana del día siguiente, que era el del +glorioso mártir español San Lorenzo, principal abogado y patrón de +aquella provincia, para presentarles la batalla.</p> + +<p>Con esto los soldados tuvieron algún tiempo para reposar, y como no se +creía que la batalla había de ser muy sangrienta de ambas partes por +haberse de pelear con gente tan diestra en manejar las armas, quisieron +los más ajustar con Dios las partidas de su conciencia, para lo cual les +oyeron de confesión seis Padres que á este fin habían venido de allí.</p> + +<p>En esto se gastó buena parte de la noche, y habiendo tomado un poco de +sueño, al despuntar el alba se tocó á marcha, mandando los oficiales que +puestos en orden los soldados, y con el fusil en punto, avanzasen á +vista de los enemigos y si no rindiesen las armas, los atacasen.</p> + +<p>Pero Dios Nuestro Señor que había tomado á su cuenta el castigo de las +maldades de aquellos malvados, quiso que pagasen ahora la pena, y +singularmente los capitanes, que aquí quedaron muertos, pagando +juntamente de una vez todas las deudas de las iniquidades que habían +cometido en la destrucción de los pueblos de Villarica del Espíritu +Santo en la gobernación<span class='pagenum'><a name="Page_I100" id="Page_I100">V.I–100</a></span> del Paraguay, disponiendo fuese la victoria, no +á costa de mucha sangre de ambas partes como se pensaba, sino á costa de +los nuestros y á mucha de los enemigos; porque mientras un indio +intimaba el orden á los enemigos, adelantándose ciertos soldados para +recibir las armas de los capitanes, un criado de éstos les detuvo +disparándoles un fusilazo, matando á uno de ellos.</p> + +<p>No pudo sufrir esto Andrés Florián, valerosísimo caballero español, y +respondió luego con otro tiro semejante, de que derribó en tierra á +Antonio Ferraez de Araujo, y sacando su puñal arremetió á Manuel Frías y +le mató á puñaladas, quedando al primer paso muertos los dos capitanes +enemigos. Quedando con esto los Mamalucos sin caudillos, sin gobierno y +sin alientos, se turbaron del todo, y tirando sus armas se arrojaron al +río que les recibió, no para librarles como esperaban, sino para +sepultarles en sus corrientes, de que ya cansados, por más esfuerzos que +hicieron, no pudieron librarse.</p> + +<p>Viendo los españoles y nuestros neófitos que Dios manifiestamente estaba +de su parte, fueron con grande ánimo en su alcance, y con una tempestad +de saetas y mosquetazos que les dispararon, hicieron en ellos sangriento +estrago. También nuestros Misioneros quisieron entrar<span class='pagenum'><a name="Page_I101" id="Page_I101">V.I–101</a></span> á la parte de +hecho tan estupendo, asistiendo con el Crucifijo en las manos, y sin +hacer caso de la vida iban delante con sus armas espirituales, no sólo +en ayuda de los vencedores, sino también de los vencidos, á quienes +procuraban ayudar.</p> + +<p>De los enemigos sólo seis escaparon con vida, de los cuales tres, +malamente heridos, quedaron prisioneros. Nuestros heridos no fueron +muchos, y los muertos ocho solamente, dos indios y seis españoles.</p> + +<p>Fué increíble la fiesta y regocijo de los españoles y de nuestros indios +por tan señalada victoria obtenida tan á poca costa; y fué sentimiento +común que Dios había peleado con ellos contra sus enemigos en defensa de +su honra y de aquella nueva cristiandad. Por lo cual los soldados dieron +á S. M. solemnemente las gracias al uso militar, con repetidos tiros de +fusil y mosquetes, y los indios con torneos y juegos á su usanza, +concluyeron la alegría de aquel día.</p> + +<p>Pero no fué cumplido el contento, porque mientras se trataba de +exterminar lo restante de los enemigos que habían quedado en las tierras +de los Penoquís en guardia de la presa que montaban más de mil +quinientas almas y de limpiar totalmente el país, nacieron, no sé de<span class='pagenum'><a name="Page_I102" id="Page_I102">V.I–102</a></span> +qué origen, algunas disensiones entre los cabos, con que se tuvo por +mejor consejo levantar el campo y volver á la ciudad de San Lorenzo, de +donde saliéronlos á recibir el gobernador, alcaldes y regidores con toda +la ciudad; fueron recibidos con festivos repiques de las campanas de +todas las iglesias y con muchos tiros de artillería que disparó el +castillo, y por muchos días se celebró con gran magnificencia aquella +poco menos que milagrosa victoria.</p> + +<p>Los tres Mamalucos que escaparon, caminaron con la presteza posible +siguiendo su fuga y llevaron tan infausta nueva á sus compañeros, +quienes habiendo entendido contra toda su esperanza la última +destrucción de los suyos, quedaron yertos de miedo, y como si ya viesen +cerca de sí á los vencedores, se retiraron á toda prisa, llevándose los +más esclavos que pudieron, y embarcados en el río Paraguay navegaron á +boga y remo camino de San Pablo, cuando encontrándose con una compañía +de sus mismos paisanos que iban al mismo fin de apresar piezas (como acá +llamamos) ó indios, les contaron el suceso referido; pero los que venían +de San Pablo, oída la causa de aquella vuelta tan desacostumbrada que +daban á su tierra tan perdidos de ánimo, los empezaron á burlar de que +por tales encuentros se desani<span class='pagenum'><a name="Page_I103" id="Page_I103">V.I–103</a></span>masen tanto; con que ya de vergüenza, ya +con esperanza de rehacerse de la pérdida pasada, mudaron de parecer y se +aunaron con ellos, y todos juntos dieron sobre algunas Rancherías de +indios, de los cuales fueron rechazados con braveza y valor; por lo +cual, mal de su grado, con las manos poco menos que vacías, se vieron +precisados á volverse á San Pablo.</p> + +<p>Mientras éstos atravesaban la laguna Mamoré, ciertos Guarayos que por +gran tiempo habían militado á su sueldo, abiertos los ojos y volviendo +sobre sí mismos para ponderar el poco bien y mucho mal que se les hacía, +y que al fin no podían esperar de aquel azaroso oficio más que una +muerte desgraciada por término de una vida infeliz, resolvieron desertar +y buscar lugar donde vivir con seguridad y reposo, y valiéndose de la +obscuridad de la noche se retiraron hacia Poniente á una campaña, dos +jornadas más adelante de aquel lago, y por hallarse sin mujeres hicieron +las amistades con los Curacanes, sus confinantes por el lado del +Septentrión. Estos, pues, no mucho después, deseando salir de la +gentilidad y hacerse cristianos, se vinieron á vivir y hacer sus casas +en nuestra Reducción de San Juan Bautista.</p> + +<p>De mucho provecho fué esta victoria, porque después acá no se han +arriesgado más los<span class='pagenum'><a name="Page_I104" id="Page_I104">V.I–104</a></span> Mamalucos á poner el pie en los contornos de +aquellas Reducciones, y solamente en el año 1718 plantaron un fuerte en +las riberas del río Paragua, ochenta leguas distante del pueblo de San +Rafael, con que se espera que convertidas en breve con el favor de Dios +cincuenta ó sesenta mil almas, como nos prometen las esperanzas, se les +impedirá también el hacer corso por aquel río, porque los neófitos por +singular privilegio de nuestros católicos reyes, pueden usar armas de +fuego con que fácilmente podrán quebrantar el orgullo de estos +corsarios, como sucedió en las misiones de Guaranís, á quienes no +cesaron de molestar hasta que aquellos pueblos dieron una grande rota á +cinco mil Mamalucos que habían pasado al último exterminio de aquella +cristiandad.<span class='pagenum'><a name="Page_I105" id="Page_I105">V.I–105</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_VI" id="CAPITULO_VI"></a>CAPÍTULO VI</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Con los sucesos pasados se entibia algo la santa fe: +muere el P. Antonio Fideli y se habla largamente de +los trabajos de los Misioneros.</p></div> + + +<p>Aunque la fortuna de esta tempestad no deshizo esta nueva cristiandad, +no obstante, la conmovió no levemente y cortó al mejor tiempo el curso +próspero de nuevos aumentos, porque agostó las floridas esperanzas de +acrecentar con buen número de almas la Reducción de San Francisco +Xavier, y aun de fundar otras en los Penoquís, Xamarós y Quicmes, que +estaban bien dispuestos para alistarse en el número de los fieles; antes +bien de este accidente provino la destrucción de las dos Reducciones de +Chiriguanás, aunque tan distantes y remotas del peligro.</p> + +<p>No habló al aire aquel sabio caballero don Agustín de Arce, cuando dijo +se perdía inútil<span class='pagenum'><a name="Page_I106" id="Page_I106">V.I–106</a></span>mente el tiempo y el trabajo con aquella gente, y ahora +lo tocaron con las manos los Misioneros, á los cuales amaban aquellos +bárbaros solo por lo que sacaban de su pobreza.</p> + +<p>Por más que hacían los Padres no querían acudir á los Divinos Oficios ni +oir la doctrina cristiana, que al entrar la noche se explicaba, ni aun +quisieron darles un muchacho que les ayudase en las haciendas de casa y +sirviese en la iglesia y cultivase un pequeño huertecillo.</p> + +<p>Con todo eso perseveraban los Misioneros sufriendo grandes incomodidades +y trabajos que les hacía fáciles de tolerar la esperanza de coger algún +fruto de paciencia, hasta que enfadados los bárbaros de tantos sermones +y pláticas que les hacían se determinaron echarles del país con pretexto +de que eran enviados por los Mamalucos para juntarlos y entregarlos á +todos en sus manos como lo habían (según decían ellos) hecho con los +Chiquitos, bien que había entre ellos muchos que de esta mentira eran +testigos de vista por haber ido sirviendo á los españoles en la guerra +referida.</p> + +<p>Divulgóse esta voz por el pueblo, y fuese por malicia de ellos ó por +ardid diabólico del demonio, que perdía mucho en la conversión de +aquellos bárbaros, comenzó la chusma á hacer muchos maltratamientos al +venerable P. Lucas<span class='pagenum'><a name="Page_I107" id="Page_I107">V.I–107</a></span> Caballero y al P. Felipe Suárez, antes que con +detestable atrevimiento pusiesen fuego á la iglesia, de donde por este +insulto se vieron obligados á salir y pasarse á un rancho ó choza poco +distante; pero ni aun aquí pudieron parar, porque los bárbaros les +buscaron por todas partes armados con sus arcos y macanas, y hubiéranlos +hecho pedazos si no hubiera sido porque esperaban á sus caciques que +estaban no muy lejos de allí.</p> + +<p>Viendo los nuestros que las cosas estaban de tan mal semblante, +resolvieron en la oscuridad de la noche retirarse hacia Santa Cruz de la +Sierra y de aquí pasar á Pari, donde se había mudado la Reducción de San +Francisco Xavier.</p> + +<p>Llegada la noticia de este suceso al P. Superior Joseph Pablo de +Castañeda, sospechó prudentemente que lo mismo ó peor sucedería á la +Reducción de San Ignacio, y así ordenó á los Padres que allí residían, +se retirasen procurando escapar de las garras de aquellas fieras lo +mejor que pudiesen, encaminándose á los Chiquitos, donde Dios Nuestro +Señor quiso consolar á sus siervos con mejor logro de sus fatigas y +sudores.</p> + +<p>Por causa de las revoluciones pasadas y por lo que en adelante se podía +temer, se mudó la<span class='pagenum'><a name="Page_I108" id="Page_I108">V.I–108</a></span> Reducción de San Francisco Xavier desde el río de San +Miguel á una llanura llamada Pari, ocho leguas distante de Santa Cruz de +la Sierra, donde también se repararon algunos Piñocas y Xamarós que +escaparon de las manos de los Mamalucos, con que se fabricó una +Reducción bien numerosa.</p> + +<p>Pero no obstante esta mudanza que ahora hicieron, se vieron precisados á +retirarse de las cercanías de aquella ciudad por causa del gradísimo +daño que suele causar á los recién convertidos á nuestra santa fe el mal +ejemplo de los cristianos viejos que han nacido y vivido en ella, los +cuales hacen abominable nuestra ley santa con sus escandalosos +procederes; y si la profesan con las palabras la niegan con las obras, +viviendo más con la libertad de infieles, que arreglados á los +dictámenes cristianos de nuestra religión santísima.</p> + +<p>Llegábase á esto el vil interés de tal cual, que degenerando de la +innata piedad de sus mayores, no hacía escrúpulo de apresar ya á este, +ya al otro de aquellos pobres indios cristianos y reducirlos á miserable +esclavitud.</p> + +<p>Por estos motivos, pues, hubieron los nuestros de trasplantar aquellas +tiernas plantas á lugar más retirado, encomendando este negocio al +cuidado del venerable P. Lucas Caballero; y<span class='pagenum'><a name="Page_I109" id="Page_I109">V.I–109</a></span> aunque en tales mudanzas +perecieron muchos por las incomodidades y enfermedades que les +sobrevinieron, de que participaron también nuestros misioneros, no +obstante, poco después volvió la Reducción á su antiguo esplendor, +porque vinieron luego otros infieles que se incorporaron en ella.</p> + +<p>La segunda Reducción que se fabricó fué la de San Rafael, distante de la +otra diez y ocho días de camino hacia el Oriente, escogiendo y señalando +el sitio para ella los PP. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás, á +fines de Diciembre del año de 1696 y trayendo á ella algunos Tabicas y +Taus y otros que habían ya prometido al P. Arce que abrazarían nuestra +santa ley, llegaban á mil las almas, aunque la peste que hubo luego se +llevó gran parte de ellos; con que á instancia de los mismos indios se +volvió esta Reducción á su antiguo sitio, que era muy á propósito para +el intento de los nuestros, que deseaban establecer el comercio de estas +Reducciones con las de los Guaranís por el río Paraguay.</p> + +<p>Fundaron, pues, sus casas y se poblaron á las orillas del río Guabys, +que se cree desemboca en el río Paraguay.</p> + +<p>La tercera Reducción se puso debajo del patrocinio del señor San Joseph, +á instancias del piadosísimo señor marqués de Toxo, D. Juan<span class='pagenum'><a name="Page_I110" id="Page_I110">V.I–110</a></span> Joseph +Campero, insigne bienhechor de esta cristiandad, y se fabricó sobre un +monte, por cuya falda corre un riachuelo que fecunda un gran espacio de +tierra llana; fundáronla los Padres Felipe Suárez y Dionisio de Avila, +que por gran tiempo fueron inseparables compañeros en sus trabajos y +sudores, no teniendo muchas veces con qué acallar el hambre y reparar el +cuerpo en tantas y tan largas fatigas; y así, para que oprimidos de las +incomodidades no diesen con la carga en tierra, les vino no mucho +después á ayudar el P. Antonio Fideli. Pero les duró poco tiempo este +consuelo, porque en breve quedó postrado de tan insufribles trabajos; +pues por más remedios que según la pobreza de aquellas tierras se le +procuraron aplicar, nunca se pudo recobrar.</p> + +<p>Dicho P. Fideli, como era recién venido de Europa, y hallando campo tan +grande á su celo, no paraba de día ni de noche en domesticar aquellos +salvajes; y mientras sus compañeros iban en busca de gentiles, él se +ocupaba en limpiar á aquellos nuevos cristianos de los resabios de su +vida brutal, con que se podía quizás manchar la pureza de su fe y la +inocencia de nuestra religión cristiana; era su tarea cuotidiana juntar +de día á los niños toda la mañana, y al entrar la noche á los adultos; +para hablar<span class='pagenum'><a name="Page_I111" id="Page_I111">V.I–111</a></span>les de las cosas que debían creer y obrar; acudir á todos +tiempos á sus necesidades sin negarse á nada; cuidar de las almas y de +los cuerpos de los enfermos, velándolos de día y de noche y dándoles +sepultura después de muertos; y en tantos trabajos no tenía otra cosa +con qué mantener sus fuerzas para llevar tan gran peso, que un poco de +pan muy desabrido que allí se hace de unas raíces que llaman mandioca, +la cual, hecha harina, se amasa y hace un pan bien malo, el cual solía +acompañar con un pedazo de carne de algún animal del monte, asada, como +la comen los indios, dura y desabrida, y por gran regalo alguna fruta +silvestre.</p> + +<p>Pero en medio de tan mal tratamiento, nunca daba treguas al trabajo, y +esto con tal alegría de su espíritu, como si el cuerpo se mantuviese con +el pasto espiritual del alma, hasta que postrada totalmente la +naturaleza, no pudo volver en sí, por más medicamentos que según la +posibilidad del país le procuraron aplicar sus compañeros, que le amaban +tiernamente; con que no bien cumplidos dos años en estas Misiones, pasó +al eterno descanso para recibir el galardón de sus apostólicas fatigas, +en el mismo pueblo de San Joseph, el día 1.º de Marzo de 1702.</p> + +<p>Pero lo que no pudo hacer en la tierra en<span class='pagenum'><a name="Page_I112" id="Page_I112">V.I–112</a></span> provecho de aquella nueva +cristiandad, lo hizo bien presto y más eficazmente con sus oraciones +desde el cielo, porque aquellos neófitos dejaron luego la embriaguez y +otros vicios que trae consigo esta bestial costumbre, cosa que hasta +entonces había costado mucho trabajo sin fruto. Sintieron los indios +inconsolablemente la pérdida de su amantísimo Misionero á quien ellos +llamaban Padre cariñosísimo de su alma.</p> + +<p>Fué el P. Fideli natural de Ciudad de Regio, en Calabria, hijo de padres +de la primera nobleza de ella, bien que por su humildad y desprecio del +mundo jamás dió la menor noticia de su calidad.</p> + +<p>Los primeros años de su juventud los pasó aprendiendo buenas letras en +el Seminario de San Francisco Xavier de Nápoles, donde le enviaron á +estudiar sus padres.</p> + +<p>Aquí, en la flor de su edad, le llamó Dios á la Compañía, donde luego +que entró en ella se dió de veras al estudio de la virtud en que salió +aventajado, y se mantuvo con vida ejemplar en la larga carrera de sus +estudios, con igual aprobación, así de los Superiores como de los +compañeros, de los cuales era á un mismo tiempo amado por la dulzura de +su trato afable y caritativo y venerado por la solidez de sus virtudes +siempre igual á sí mismo, y manteniendo un<span class='pagenum'><a name="Page_I113" id="Page_I113">V.I–113</a></span> tenor de alegría +inalterable, afabilísimo con todos, y liberal y pronto á servir á sus +hermanos aun en las cosas más difíciles.</p> + +<p>Parecióle poco lo que obraba en bien de las almas y servicio de Dios en +su provincia de Nápoles, por cuya causa pidió con instancia de nuestro +Padre general, le concediese licencia de pasar á Indias, y conociendo su +fervor, le dió su paternidad grata licencia, asignándole para que pasase +á esta provincia en la Misión que conducía á ella su procurador general, +P. Ignacio Frías.</p> + +<p>Despacháronle, pues, á Cádiz el año 1696 para embarcarse á esta +provincia; pero por no haber oportunidad de embarcación le fué preciso +esperar dos años en Sevilla, donde en la casa profesa dió muestra de su +espíritu con singular edificación de los nuestros, trabajando de día y +de noche en los ministerios propios de la Compañía.</p> + +<p>Su tarea casi cotidiana era gastar siete y ocho horas en oir +confesiones, porque acudían todo género de personas nobles y plebeyas, +que le amaban como padre y veneraban como santo, y él les correspondía +con afecto de fina caridad.</p> + +<p>Ocupado en estos ejercicios, se llegó el tiempo de embarcarse, y pasando +de Sevilla á Cádiz,<span class='pagenum'><a name="Page_I114" id="Page_I114">V.I–114</a></span> se dió á la vela para Buenos Aires el año de 1698 +en compañía de otros cuarenta y cinco Jesuitas repartidos en tres naves, +con viaje se puede decir afortunado; porque después de grandes +infortunios que padecieron en veintidós meses de navegación, plugo á +Dios Nuestro Señor traerlos salvos al puerto de Buenos Aires.</p> + +<p>Hubo varias causas de esta larga tardanza, y la principal fué el +apartarse y dividirse las naves pocos días después de la partida de +Cádiz, y perderse de vista la una de la otra, que encontrando +rapidísimas corrientes que la desviaban, furiosísimos vientos que la +maltrataban, disformes tempestades que la echaron á las costas de +Guineos, se vió precisada la almiranta, en que le cupo venir á nuestro +P. Antonio, á aferrar en la isla de Santiago, una de las islas +Hespérides, que llamamos ahora Cabo Verde.</p> + +<p>Aquí fueron recibidos de los religiosísimos Padres de la venerable Orden +de San Francisco que quisieron hospedarlos en su convento para que no +sintiesen algún maligno efecto de aquel clima, sumamente nocivo á los +forasteros, causa porque llaman á este promontorio sepulcro de los +europeos, como lo experimentaron los demás pasajeros, de quienes la +mayor parte cayeron enfermos, y más de ciento perdieron allí la vida y +las esperanzas de enri<span class='pagenum'><a name="Page_I115" id="Page_I115">V.I–115</a></span>quecer que los conducía á las Indias. <i>Pero de +los nuestros ninguno murió por la grande caridad que con ellos usaron +los religiosos, que con indecible amor cuidaban de su salud, +advirtiéndoles lo que debían hacer y de lo que se debían guardar para +conservarla.</i></p> + +<p>En el tiempo que aquí se detuvieron, el Superior de los nuestros P. +Joseph Ortega, nuestro P. Antonio y P. Pedro Carena, asistieron á los +enfermos del navío con increíble trabajo y no menor fruto y consuelo de +los que morían en sus manos. <i>Hubiéronse finalmente de partir de aquella +isla, en cuya despedida fué indecible el consuelo que por verlos partir +á todos sanos sin haber muerto ninguno, mostraron los religiosos, y con +especialidad el Padre guardián del convento, quien llorando de gozo les +dijo no podía contener las lágrimas viendo que no sólo salían los mismos +Jesuitas que habían entrado, sino uno más (aludiendo á un pretendiente +que allí había recibido en la Compañía, con licencia que para ello +llevaba el Padre Superior) pues cuando los vió entrar se había +entristecido notablemente, juzgando, llevado de la experiencia, serían +pocos los que escapasen con vida. Pero el haber librado todos bien se +debió, como dije, á la mucha caridad de los religiosos y del mismo Padre +guardián.</i> De quien despedidos, por fin se em<span class='pagenum'><a name="Page_I116" id="Page_I116">V.I–116</a></span>barcaron, pero les +sobrevinieron tales accidentes, que se vieron obligados nuevamente á +arribar al Brasil, donde reparada nuevamente la nave, y habiendo +experimentado la caridad grande que en todas partes usan con los +huéspedes, los Padres portugueses se dieron tercera vez á la vela y +llegaron á salvamento en el puerto de Buenos Aires para gastar la vida y +sudor en provecho de los pobres indios; bien que si en el mar hubiera +perdido la vida, hubiera tenido una muerte coronada con el mérito de +grandes fatigas padecidas por acudir al bien de la gente de su nave por +todo el espacio de tiempo que duró esta trabajosísima navegación, que +fué casi de dos años, al fin de los cuales pasó con sus compañeros el +año de 1700 desde Buenos Aires á este Colegio de Córdoba, donde se +consagró á Dios más estrechamente por la profesión de cuatro votos, é +inmediatamente pasó á la Misión de los Chiquitos, donde <i>consummatus in +brevi explebir tempora multa</i> (Sap. 4.)</p> + +<p>Pero volviendo al hilo de la historia, digo que esta Reducción de San +Joseph, de indios Boxos, Taotos, Penotos y algunas familias de Xamarós y +Piñocas, es felicísima á la suerte de los Misioneros que allí asisten, +por ser este pueblo la puerta por donde se entra á otras<span class='pagenum'><a name="Page_I117" id="Page_I117">V.I–117</a></span> muchas +naciones, por lo cual ofrece comodidad, así para reducir muchas almas á +nuestra santa fe, como para ganarse muchas coronas de premios en la +gloria.</p> + +<p>La cuarta Reducción es la de San Juan Bautista, poblada de indios de +nación Xamarós; fundáronla los PP. Juan Bautista de Zea y Juan Patricio +Fernández, por el mes de Junio del año de 1699, de los cuales, el +primero, después de haber acabado con los indios Tanipuicas, Curicas y +Pequiquas, que le diesen palabra de reducirse cuanto antes al rebaño de +Cristo, se partió de allí con extremo dolor suyo por orden de los +Superiores para ir á gobernar nuestras Misiones del Uruguay, recayendo +todo el peso de esta reducción sobre el P. Juan Patricio, á quien las +enfermedades contínuas, la extrema pobreza y las graves fatigas, +sirvieron de rémora los primeros tres años, para que no saliese en busca +de gentiles, á quienes el ejemplo de sus confinantes había encendido el +corazón en deseos de vivir como racionales en vida política, y hacerse +juntamente cristianos; pero finalmente, sus sudores y trabajos ganaron +para Cristo á los Suberecas, Petas, y á ciertos Piñocas, quienes parece +no fueron á otra cosa á esta Reducción, que para renacer á Dios por las +aguas del santo bautismo, para pasar luego á la celestial<span class='pagenum'><a name="Page_I118" id="Page_I118">V.I–118</a></span> Jerusalem, +rindiendo las vidas á la fuerza del contagio que por toda aquella +comarca hacía en toda suerte de personas grande riza y estrago.</p> + +<p>El consuelo de ver sazonados tan presto para el cielo aquellos poco +antes silvestres frutos, endulzaba los trabajos y fatigas de aquel varón +apostólico y le animaba á emprender otras santas correrías; pero se +frustraban sus santos intentos, mientras no mudaba su pueblo á mejor +temple y á aires más saludables, porque aquellos bárbaros no querían +reducirse al gremio de la santa Iglesia por temor de la peste, que mucho +tiempo antes parece se había arraigado en aquel sitio, por cuya causa se +mudó la Reducción á otro paraje más cómodo y menos nocivo.</p> + +<p>Mas ya que hemos insinuado alguna cosa de los trabajos de nuestros +operarios en estas Misiones, juzgo esta ocasión cómoda y oportuna para +referir más por extenso el modo de vivir de los Jesuitas que cultivaron +y cultivan esta viña del Señor, regándola con sus sudores y aun con su +sangre, por no quitar su debida estimación á la virtud, y defraudarnos á +nosotros de los ejemplos que podemos imitar. Y el primer lugar se debe +dar al modo de hacer misiones, diré mejor, de salir á caza de bárbaros +que habitan como fieras en las cavernas de los montes ó en las espesuras +de los bosques.<span class='pagenum'><a name="Page_I119" id="Page_I119">V.I–119</a></span></p> + +<p>Cogían, pues, y cogen al presente su breviario debajo del brazo, y con +una cruz en la mano se ponían y ponen en camino sin otra prevención ó +mataloje que la esperanza en la Providencia Divina, porque allí no había +otra cosa; llevan en su compañía veinte y cinco ó treinta cristianos +nuevos que á los Padres servían y sirven de guías é intérpretes, y con +los paisanos hacían oficio de Predicadores y Apóstoles y caminan ya las +treinta, ya las cuarenta leguas, siempre con una hacha en la mano para +desmontar y abrir camino por la espesura de los bosques; otras veces +encontraban lagunas y pantanos que pasaban á pie con el agua á la boca, +y para dar ánimos á los neófitos eran los primeros en vadear los ríos ó +en arrojarse por los despeñaderos más difíciles, ó en entrar en las +grutas y cuevas con sobresalto y susto de estar allí escondidas las +fieras ú hombres; y después de tantas fatigas y trabajos no hallaban á +la noche para repararse otro regalo que algunas raíces silvestres con +qué romper el ayuno, y algunos días no tenían con qué apagar la sed, +sino un poco de rocío que quedaba entre las hojas de los árboles, y por +cama la tierra dura, sin otro reparo contra los rigores de la noche, que +la sombra de un árbol ó una estera sostenida de cuatro palos; y +últimamente<span class='pagenum'><a name="Page_I120" id="Page_I120">V.I–120</a></span> en continuo temor y riesgo de la vida, porque los bárbaros, +asombrados con el temor, juzgaban que eran sus enemigos los Mamalucos +del Brasil, vestidos de Jesuitas y por eso están siempre con la macana +en la mano ó con las flechas á punto, ó si no en emboscadas para +quitarles la vida sin que los defiendan los neófitos.</p> + +<p>Y porque estos no parezcan encarnizamientos de mi pluma, insinuaré aquí +lo que de los Zamucos escribió años pasados el Padre Misionero, que +entendía en la conversión de aquella gente al P. Juan Patricio +Fernández, al presente Rector del Colegio de Santiago del Estero, que +con las veces del P. Provincial de esta provincia visitaba aquellas +Misiones:</p> + +<p>«Por no alargarme (dice) no escribo cómo llegué á este pueblo de los +Zamucos, contra el parecer de los prácticos del país, y á más el caminar +muchas leguas con el agua hasta la cintura; atribuí el feliz suceso al +dedo de Dios, pues que fuerzas humanas no podían vencer los obstáculos +insuperables que se me interpusieron, mereciéndolo los sudores y +trabajos, hambre y sed de su primer apóstol el Padre Juan Bautista de +Zea.»</p> + +<p>Hasta aquí el dicho Misionero. Pero aunque caminaban por su extrema +pobreza, despreveni<span class='pagenum'><a name="Page_I121" id="Page_I121">V.I–121</a></span>dos de toda provisión, no por eso Dios Nuestro +Señor, por cuya cuenta corría la vida de sus siervos, los abandonaba en +tales trabajos, emprendidos por sólo su amor y por el provecho de las +almas; antes, cuando era necesario, obraba en su favor milagros, ya +librándoles de las furias y saetas de los bárbaros, como muchas veces +sucedió al venerable P. Lucas Caballero, ya proveyéndoles de sustento y +dándoles vigor y aliento á la naturaleza, en prueba de lo cual escribió +el P. Miguel de Yegros al P. Lauro Núñez, provincial á la sazón de esta +provincia, cuando él, con el P. Francisco Hervás, fueron el año 1702 á +descubrir el río Paraguay.</p> + +<p>«Partimos (dice) por el mes de Mayo acompañados de cuarenta neófitos, +con sola la confianza en Dios por estar recién fundada la Reducción de +San Rafael, emprendiendo el viaje los buenos cristianos puesta la +esperanza en la Santísima Virgen, que nos socorrió por el camino como de +milagro, viniéndosenos á las manos la caza y la pesca cuando nos +hallábamos en grandes angustias, pasando gran trabajo y venciendo +gravísimas dificultades en los montes y en las llanuras anegadas del +agua, por dos meses enteros que tardamos en llegar á las riberas del río +Paraguay, con riesgo y temor continuo de los bárbaros.»<span class='pagenum'><a name="Page_I122" id="Page_I122">V.I–122</a></span></p> + +<p>Y este puntualmente era y es el modo que todavía observan los Misioneros +en estas correrías. Pero con ser tan grandes las fatigas y tan pesadas +las aflicciones que padecen, no obstante eso, es mucho mayor sin +comparación el consuelo que tienen cuando vuelven con las manos llenas +de cuatrocientas ó quinientas almas; y si á veces no tantas, á lo menos +con la esperanza de ganarlas al año siguiente, porque los más de los +bárbaros quieren antes certificarse si aquel celo que les muestran es de +sus almas para darles el Paraíso ó por el interés de llevarlos para +ponerlos en esclavitud, y por eso acostumbran despachar alguno de los +suyos para explorar el país, la gente y los Misioneros de la nueva +Reducción.</p> + +<p>Después de esto, cuanto hayan trabajado nuestros Misioneros en criar y +mantener estas tiernas plantas, no se puede explicar mejor que +refiriendo sinceramente, sin añadir nada de mío, algún hecho particular +y parte de carta verídica, como lo haré, donde quiera que halle +coyuntura, trasladando fielmente los originales con que esta historia +quedará más fidedigna y el gusto de los lectores más satisfecho.</p> + +<p>Dice, pues, el hermano Juan de Avila, compañero que fué del P. Visitador +de esta provincia, Antonio Garriga y del P. Provincial Luis<span class='pagenum'><a name="Page_I123" id="Page_I123">V.I–123</a></span> de la Roca, +cuando como adelante diré, visitó aquellas Doctrinas sujeto de mucho +juicio y capacidad en una carta que desde allí escribió:</p> + +<p>«Así como para fundar las Misiones del Paraguay padecieron increíbles +trabajos aquellos primeros varones apostólicos, sacando á los indios de +las selvas y entablando en ellos vida cristiana y política hasta +ponerlos en el estado en que hoy día se mantienen, divididos en treinta +Reducciones, así también no han sido menores los trabajos y sudores de +estos primeros que han fundado la cristiandad de los Chiquitos. No es +fácil de decir lo que al descubierto les han dado que sufrir los +enemigos y ocultamente los amigos, la carestía de todo lo necesario para +la vida humana, los profundos pantanos, inaccesibles montañas, bosques +impenetrables, fieras, climas destemplados, sed, hambre, extrema +desnudez, total abandono de todas las cosas y jurada guerra de todo el +infierno. Pudiera descender á casos particulares que he visto y oído si +no fueran bien sabidos y me son materia contínua de rubor y confusión. +No traer sobre sí sino un vestidillo de tela baladí, hecho pedazos, y no +pocas veces vestirse de pieles de animales; no traer otros zapatos que +un pedazo de cuero crudo atado con otro cordel de cuero por las<span class='pagenum'><a name="Page_I124" id="Page_I124">V.I–124</a></span> plantas +de los piés, y en la cabeza, para reparo del sol ardientísimo que allí +hace, uno como sombrero, pero también de cuero, la cama sin ningún +alivio, la vianda ordinaria, un puñado de maíz, y éste tan escaso, que +apenas era bastante para mantenerles las fuerzas, vivir gran tiempo sin +el consuelo siquiera de ver á alguno de sus compañeros, y estando +afligidos de largas y penosas enfermedades, no tener á dónde volver los +ojos.»</p> + +<p>Así el dicho hermano; y yo en prueba de todo lo que él dice, quiero +apuntar algunos casos en particular.</p> + +<p>Díjome, no ha mucho, un Padre qué fué Superior de aquellas Reducciones, +que por muchos meses no tuvo otra cosa de qué sustentarse, sino raíces +de yerbas, y faltándole éstas también, acosado de la hambre, se vió +precisado á andar en busca de frutas silvestres.</p> + +<p>Cuando el P. Gregorio Cabral fué en nombre del P. Simón de León, +Provincial de esta provincia, á visitar aquellas Misiones, le cogió el +invierno (que allí no se mide por el frío, que no hace, sino por el +romper de las lluvias) le cogió debajo de una enramada, donde con siete +Misioneros pasó largo tiempo sin otro sustento que una fruta silvestre á +que llaman <i>Motaquí</i>, con alguna cosa de leche; y el día de Pascua, por<span class='pagenum'><a name="Page_I125" id="Page_I125">V.I–125</a></span> +gran regalo, les dieron los neófitos una mazorca ó espiga de maíz. Pero +no tuvo otro tanto el mismo día el P. Zea, que presentándole por gran +regalo ciertos panecillos bien pequeños, no pudo probar bocado de ellos +por ser amargos como la hiel.</p> + +<p>No me ha parecido supérfluo contar estas menudencias, para que quien en +los hombres apostólicos no mira otra cosa que conversiones de infieles, +adviertan también cuánto les cuestan y considere si tiene necesidad de +una generosísima caridad quien se emplea en buscar la gloria de Dios y +en mirar por la eterna salvación de las almas. Y ciertamente el no +acobardarse con los peligros, el no volver las espaldas á tantos +trabajos, el no retirarse y no dejar una vida en que á cada paso se +encuentra con la muerte, pereciendo aquí de hambre, perdiéndose allí por +los bosques, ahora andando entre flechas y macanas, ahora enmedio de +pueblos furiosos, es virtud difícil de hallarse, y con todo eso esta +virtud es necesaria siempre á quien emprende en países remotos y entre +gente bárbara el oficio de la predicación Apostólica.</p> + +<p>Pero lo que me llena de estupor y maravilla, es que en medio de tantos +trabajos é incomodidades, no hayan hasta ahora muerto entre tantos +operarios más que tres ó cuatro,<span class='pagenum'><a name="Page_I126" id="Page_I126">V.I–126</a></span> siendo así que hay quien ha trabajado +veinticinco y treinta años; pero es singular providencia del Altísimo, +que quien ningún caso ha hecho de su vida por su servicio, se conserve +más sano y mejor que si hubiera vivido en las comodidades de un colegio, +como yo ví, con grande estupor, en el P. Juan Bautista de Zea, que en +edad de sesenta y cinco años parecía joven de poco más de treinta en el +aliento y valor.</p> + +<p>Verdad es que hoy día se han aligerado en gran parte tantos trabajos, +porque introducida en aquella gente, con la santa fe la vida civil y +política, lo pasan un poco mejor los Misioneros, y la piedad de muchos +caballeros les provee de algunas cosas con que ocurrir á las necesidades +domésticas.</p> + +<p>Y ahora entiendo con cuánta razón claman los Superiores de esta +provincia á nuestros Padres generales, diciendo que no es esta vocación +de cualquiera, sino de hombres solamente de virtud muy grande y bien +probada. Y á la verdad, uno entre otros engaños en que vivía cuando en +Europa ardía en deseos encendidos de venir á Indias, era persuadirme que +para un Misionero Apostólico de estas partes, bastaba tener un gran celo +de las almas; pero quien leyere esta relación, hallará que son más las +ocasiones de ejercitar la interna abnegación<span class='pagenum'><a name="Page_I127" id="Page_I127">V.I–127</a></span> del ánimo, la paciencia, +la humildad y la mortificación en sí mismo, que el celo de las almas con +los otros, cuando yo refiero aquí poco más que trabajos corporales, que +son la menor parte de los que se ofrecen que sufrir.</p> + +<p>Por tanto, quiero poner aquí una carta que me escribió un compañero mío, +á quien lloro y reverencio á un tiempo, el cual, con otros cuarenta y +tres de la Compañía que conducía á la provincia de Quito, su procurador +general Padre Nicolás de la Puente, por impenetrables consejos de Dios, +se ahogó en el navío <i>Caballo Marino</i> que se fué á pique el año de 1717. +Dice, pues así:</p> + +<p>«La circunstancia de que quizás no nos volveremos á ver más en Europa, +me anima á escribir ésta á mi hermano, que espero le hallará en Cádiz, á +fin de darle el último vale, y con el corazón un humilde abrazo, +alegrándome, juntamente con el más vivo de mis afectos, por su ya +próxima suerte de dejar este mundo engañoso de acá y de ir en busca de +otro mejor, ó para mejorarlo. Conozcamos, hermano mío carísimo, nuestra +fortuna, la cual estoy por decir que es la mayor de cuantas Dios puede +conceder á sus escogidos. ¿Y qué? ¿Por ventura es cosa de poca monta +vivir desconocido, y si tengo de decir<span class='pagenum'><a name="Page_I128" id="Page_I128">V.I–128</a></span> la verdad, despreciado de todos, +ó á lo menos poco estimado? ¡Oh, afortunados nosotros, si de cosa tan +grande fuéramos participantes! ¡Ánimo, hermano mío muy amado! ¡aliento, +vamos, vamos! mas ¿dónde? á las Indias, esto es, al Calvario. ¿A qué +fin? A coronarnos, sí, pero de espinas; á descansar, sí, pero sobre una +cruz. Aquí acabo, porque desde aquí deben comenzar los deseos de un +Jesuita indiano. Pidamos á Dios y á su Madre Santísima que destierre de +nuestro corazón todo otro afecto y no deje en él sino el ardientísimo +deseo de padecer por amor de quien nos amó hasta dar por nosotros la +vida.»<span class='pagenum'><a name="Page_I129" id="Page_I129">V.I–129</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_VII" id="CAPITULO_VII"></a>CAPÍTULO VII</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Fervor y virtud de la nueva cristiandad, premiada de +Dios Nuestro Señor con muchos sucesos milagrosos.</p></div> + + +<p>Eran verdaderamente grandes, como hemos visto, los trabajos y fatigas de +los Padres en domesticar este inculto campo de la gentilidad; pero no +obstante eso, les parecía nada, aunque hubieran sido sin comparación +mucho mayores, viendo cuán bien prendía y se lograba la semilla de la +predicación evangélica, y cuán presto se sazonaba en frutos dignos del +Paraíso; mas en esto no quiero yo poner nada de mío, sino sólo hacer +hablar á los mismos sembradores de esta semilla, que se maravillan de +ello y se dan el parabién con júbilos de incomparable consolación.</p> + +<p>«En el conocimiento de Dios (dice uno de ellos) y en la observancia de +la ley divina, se<span class='pagenum'><a name="Page_I130" id="Page_I130">V.I–130</a></span> puede con toda verdad, sin rastro de encarecimiento, +afirmar que esta selva de bestias y de vicios es ahora un retrato de la +primitiva Iglesia. Bendigo infinitamente las santas llagas del Redentor +(dice otro) que comparada la vida pasada y presente de esta gente, son +ahora tan diferentes de sí mismos, cuando eran idólatras, que parecen en +cierta manera reengendrados en la inocencia original.»</p> + +<p>Añade el P. Sebastián de Samartín, Superior que fué de aquellas +Reducciones:</p> + +<p>«Todo se puede sufrir por ellos, por el afecto que tienen á la fe, á la +devolución y á lo que es Dios ó de Dios.»</p> + +<p>Pero más por extenso habla el Padre Misionero de la Reducción de San +Joseph de la piedad de su pueblo, en la Cuaresma del año de 1705.</p> + +<p>«No es fácil de decir el fervor que estos santos días mostraron los +nuevos cristianos en las cosas de Dios; oían la paladra de Dios con gran +gusto y no con menor fruto y compunción, de suerte que me parecía estar +entre españoles muy piadosos. El acto de contricción que se usa al fin +de los sermones, le hacían con tanto sentimiento, que lloraban +muchísimo. El cual mostraron también en la disciplina larga +verdaderamente no poco, pero no<span class='pagenum'><a name="Page_I131" id="Page_I131">V.I–131</a></span> tanto que satisfaciese á su fervor, por +lo cual costaba mucho el hacerles cesar, pidiendo á gritos misericordia +á Nuestro Señor, y repitiendo fervorosísimos actos de contricción y +propósitos de no ofender más á su Divina Majestad, principalmente en su +innato vicio de la embriaguez, del cual, con el favor de Dios, se han +olvidado totalmente, pero donde se conocía más claramente su piedad y el +verdadero dolor y arrepentimiento de sus culpas, era en el acto de la +confesión sacramental á que se llegaban llorando tan amargamente que me +sacaban lágrimas á los ojos y me llenaban de increíble consuelo, dando +gracias á la Divina Misericordia que obra en gente de suyo tan bárbara y +nueva en la fe tan prodigiosos efectos.»</p> + +<p>Así aquel Misionero que prosigue diciendo otras mil cosas de bondad y +devoción de sus cristianos, que sirven de no pequeña confusión y rubor á +quien ha nacido y vivido en el gremio de la Santa Iglesia.</p> + +<p>Bien que por lo que toca á la pureza de su conciencia dan otros +Misioneros relación más distinta, diciendo que hacen mucho escrúpulo de +retener cosa ajena por pequeña que sea, que muchas veces apenas se les +halla materia suficiente para la absolución; que luego que sien<span class='pagenum'><a name="Page_I132" id="Page_I132">V.I–132</a></span>ten el +menor remordimiento de cualquiera culpa, por ligera que sea, y sólo en +apariencia á veces, corren volando á llorarla delante de Dios y pedir +remedio á sus ministros, aunque estén actualmente ocupados en las +labores del campo, ó de noche reposando, y singularmente se refiere de +una buena mujer que pareciéndole aún esto poca parte para mantenerse +inocente, importunó tanto al cielo con sus plegarias para que la pusiese +donde estuviese más segura de manchar su alma, que al fin logró feliz +despacho de sus súplicas, porque el día solemne de la Ascensión, +asaltada de un accidente casi repentino, recibidos todos los +Sacramentos, fué por la muerte á gozar la gracia que deseaba.</p> + +<p>Ni esta inocencia es solamente de algunos á quien Dios Nuestro Señor +mira con ojos más piadosos, y cuyas almas fortalece con mayor copia de +bendiciones celestiales, sino que es común en todas las Reducciones, á +lo menos en lo exterior, porque algunos de los regidores del pueblo +tienen por oficio sindicar las costumbres de los demás, y cuando tal vez +alguno, por sugestiones de la carne se rinde al vicio sensual, +vistiéndole primero de penitente, le hacen confesar su culpa y pedir +perdón á Dios en medio de la iglesia, de donde llevado á la plaza, le +azotan ásperamente delante de todos.<span class='pagenum'><a name="Page_I133" id="Page_I133">V.I–133</a></span></p> + +<p>Pero no me causa tanta maravilla la penitencia que estos culpados hacen, +siendo descubiertos por ajenas diligencias, cuanto la sincera confesión +de un Cathecúmeno y de una india. Supo aquél que un cristiano había sido +castigado con el rigor que he dicho, y parecióle tan bien esta justicia, +que instantáneamente suplicó se usase con él de semejante castigo, +porque yo, dijo, soy reo del mismo pecado; y la india, habiendo caído +secretísimamente en una fragilidad, no paró hasta que con gran +sentimiento manifestó su culpa á los Regidores, pidiéndoles con muchos +ruegos y súplicas se ejecutase en ella el público castigo, afirmando que +le movía á hacer esto la ofensa cometida contra Dios, y el no haber +seguido los ejemplos de tantos que habían resistido al incentivo de la +carne con la consideración de la presencia de Dios que en todas partes +asiste, con la memoria de las penas eternas del infierno y con los otros +medios que les han enseñado los Padres.</p> + +<p>Y lo que es más en unos bárbaros hechos á vivir en su libertad sin +frenos de castigos y penas, que ninguno de ellos se siente de esta +severidad que se usa para corregir sus deslices. Mas lo que parece +milagro es que los Chiquitos de tal suerte han depuesto las enemistades +con los confinantes, mamadas con la leche, fomen<span class='pagenum'><a name="Page_I134" id="Page_I134">V.I–134</a></span>tadas del genio, +defendidas con las armas y hechas implacables con la sangre derramada, +que cuando antes no podían sufrir ni aun ver á sus enemigos en el mundo, +ahora están con ellos en una misma Reducción, viven en una misma casa y +comen á una mesa, convirtiendo los odios y rencores en otro tanto amor +de unos con otros, como si no tuvieran otro padre que á Dios y todos +fueran una familia de Jesucristo.</p> + +<p>Esto pudiera parecer lo sumo de la virtud en unos cristianos nuevos si +no hubieran pasado adelante á dejarse despedazar á gusto de los +gentiles, por no faltar, como á ellos les parecía en un punto, á la +santa ley de Dios. Oyeron ellos que Dios mandaba no se volviese mal por +mal, y que á los ultrajes é injurias, aun en la vida, no se respondiese +sino con mansedumbre y sufrimiento.</p> + +<p>A poco tiempo fueron algunos neófitos (como adelante diremos) á buscar +infieles para reducirlos al conocimiento de Dios, y encontrándose de +improviso con una Ranchería, los paisanos dieron sobre ellos con sus +macanas y flechas; pero los cristianos, aunque muy animosos y bien +pertrechados de armas con que fácilmente se hubieran podido defender, no +obstante, por no hacerles mal alguno, se dejaron quitar las vidas.<span class='pagenum'><a name="Page_I135" id="Page_I135">V.I–135</a></span></p> + +<p>Otros, habiendo salido á otra empresa semejante, ni aun quisieron llevar +armas consigo, y entrando en una tierra enarbolaron en ella la imagen de +Nuestra Señora, exhortando á la gente la hiciese reverencia; pero la +respuesta que tuvieron fué ver caer sobre sí una tempestad de saetas, de +que muchos quedaron allí muertos. Supieron esto los Misioneros y +lloraron de consuelo pareciéndoles un prodigio de la gracia en una +nación tan soberbia y vengativa.</p> + +<p>Y á la verdad, afecto tan tierno á las cosas de Dios, horror tan grande +al pecado y á todo lo que huele á vicio, se debe atribuir á la santa +vida que observan y á los contínuos ejercicios de piedad que todos, +indiferentemente, sin distinción de sexo ni condición, practican.</p> + +<p>Tres veces al día, al romper del alba, á medio día y á la noche, juntos +los niños y las niñas cantan á coros distintos gran número de oraciones +y decoran de memoria lo que el Misionero les ha explicado del Catecismo.</p> + +<p>Todos los días de fiesta se junta el pueblo á oir algún punto de la +doctrina cristiana ó sermón, después de haber cantado solemnemente la +misa. Al levantarse y acostarse se encomiendan á Dios, á la Reina de los +Ángeles y al Santo Ángel de la Guarda, con devotas oraciones<span class='pagenum'><a name="Page_I136" id="Page_I136">V.I–136</a></span> que en +bautizándose aprenden; de otras usan al entrar en la Iglesia y cuando el +Sacerdote eleva la Sagrada Hostia ó el Cáliz. Antes de sentarse á comer +echan en pie la bendición, y fuera de eso no comen ninguna vianda fuera +de la mesa sin que primero la bendigan con la santa cruz. Cuando son +admitidos á la participación de los divinos misterios, no es fácil de +explicar con cuánta devoción y tiernos coloquios se llegan á comulgar y +cuánto después procuran mantener su corazón puro y limpio de toda mancha +de pecado.</p> + +<p>Pudiera traer muchos ejemplos en confirmación de esto, pero por no +causar fastidio á los lectores, me contentaré con referir uno sólo. +Deseaban ciertos mozos recibir el Pan de los Ángeles; mas el Padre les +dió á entender que no se lo concedería jamás si primero no corregían y +enmendaban cierta libertad que tenía algún resabio de gentilismo; ellos, +sin otra diligencia, obedecieron luego; y aunque les costaba no poco, se +enmendaron totalmente de la dicha costumbre. Preguntóles después si +habían vuelto á recaer y admirándose mucho, respondieron que cómo era +posible ofender á su Señor después de haberle dado acogida en su +corazón.</p> + +<p>Pero cuando estas Reducciones parecen un paraíso (dice un sujeto que las +ha visto), es por<span class='pagenum'><a name="Page_I137" id="Page_I137">V.I–137</a></span> la noche, cuando todos cantan las cosas de nuestra +Santa fe, puestas en cierto modo de música muy llano, lo cual hacen los +niños y niñas en las calles públicas al pie de las cruces, y los hombres +en sus casas y en lugar separado de las mujeres; después rezan el +rosario y concluyen esta devota función con cánticos en alabanza de +Cristo Señor Nuestro, y de su Santísima Madre Nuestra Señora la Virgen +María, á quien profesan afecto tiernísimo, no llamándola con otro título +que de Madre; todos los sábados y las vísperas de las festividades +consagradas á su nombre, cantan la misa á son de instrumentos músicos, +cuales se usan entre ellos, y jamás van á trabajar al campo ó vuelven de +su labor sin que primero entren en la iglesia á hacer oración delante de +su imagen.</p> + +<p>Lo mejor de sus pobres haberes emplean en servicio de esta Señora, y +quieren antes ser pobres que faltar un punto en su culto; y una vez que +un Padre quería que vendiesen la cera de las abejas llamadas <i>Opemús</i>, +que es blanquísima, y la mejor, le respondieron resueltamente: «No +quiera Dios que se expenda en provecho nuestro lo que hemos ofrecido á +su Madre Santísima, pues si nosotros nos privamos de esta cera por amor +suyo, á ella le tocará socorrer nuestra pobreza.»<span class='pagenum'><a name="Page_I138" id="Page_I138">V.I–138</a></span></p> + +<p>Finalmente, para última prueba de la devoción de estos nuevos +cristianos, daré noticia de ciertas precesiones públicas suyas, las +cuales, si á algunos parecieren menudencias de que no se debe hacer +caso, digo que en otros pudiera parecer así pero no en gente para quien +fué necesario un oráculo del Vaticano para creer que eran capaces de la +ley de Dios: «Pues los primeros descubridores de las Indias juzgaron +falsa y temerariamente que no eran racionales sino brutos, incapaces de +razón; y fundados en este error los españoles de la isla de Santo +Domingo y las demás, teniéndolos por animales, los cargaban tres y +cuatro arrobas acuestas, los sacaban y llevaban muchas leguas y esta +opinión se entendió después con harto daño de los naturales, de suerte +que en Nueva España, juzgándoles imprudentemente por bestias con forma +humana, los trataban como si lo fueran, negando, por el consiguiente, +ser capaces de la Bienaventuranza y de los Santos Sacramentos, y llegó á +tanto esto, que obligó á D. Fr. Juan Garcés, primer Obispo de Haxcala, +Dominico, año 1636<a name="FNanchor_V._5" id="FNanchor_V._5"></a><a href="#Footnote_V._5" class="fnanchor">[V.]</a> á escribir una carta llena de piedad y erudición, +informando la verdad al Sumo Pontífice Paulo III, quien<span class='pagenum'><a name="Page_I139" id="Page_I139">V.I–139</a></span> con Breve y +Bula especial, definió y declaró á los indios por hombres racionales y +capaces de la fe católica, como todas las demás naciones de la Europa y +de todo el mundo: <i>Indos ipsos utpoté veros homines, non solúm +christianæ, fidei capaces existere decernimus et declaramus, +etcétera</i>.<a name="FNanchor_VI._6" id="FNanchor_VI._6"></a><a href="#Footnote_VI._6" class="fnanchor">[VI.]</a> Siendo, pues, tales los indios, que ha habido quien los +haga irracionales, aun á los menos bárbaros, y siendo estos Chiquitos +unos de los de la clase de los más bárbaros (<i>P. Acosta in Proœm. ad +lib. de Procur. Indor, salute</i>, según lo que enseña el P. Joseph Acosta, +D. Juan Solorzano, <i>Lib. de Politic. Indian.</i> capítulo 9, pág. 41, y el +ilustrísimo señor Obispo de Quito D. Alonso de la Peña Montenegro, libro +2 del <i>Itinerario in Prologo</i>, página 141 y otros muchos autores) nadie +tendrá por cosa de menos monta estas señales exteriores de devoción que +ya refiero.»</p> + +<p>La noche, pues, del Jueves Santo, después de haber oído un fervorosísimo +sermón de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, se visten un hábito +acomodado á la tristeza de aquel santo tiempo; y para imitar al Redentor +penando, llevan algunos á cuestas cruces muy pesadas;<span class='pagenum'><a name="Page_I140" id="Page_I140">V.I–140</a></span> otros se ciñen de +agudas espinas la cabeza; quién atadas atrás la manos, va arrastrado por +tierra; quién derecho con los brazos extendidos en forma de cruz, los +más se azotan ásperamente con terribles disciplinas; cierra la procesión +una tropa de niños que de dos en dos llevan los instrumentos de la +Pasión del Señor.</p> + +<p>Después, al pie de un devoto Crucifijo puesto delante del santo +sepulcro, todos por su orden, con lágrimas de tiernísimos sentimientos +en los ojos, le ofrecen los frutos de sus sementeras, «llenándose entre +tanto (dice un Misionero) de consuelo nuestros corazones al ver +postradas estas almas delante del Divino Cordero que las rescató con su +sangre; las cuales poco antes andaban como fieras descarriadas y +perdidas por las selvas.»</p> + +<p>La otra procesión hacen el día del <i>Corpus</i>, á la cual convidan las +naciones confinantes de los gentiles; componen, pues, las calles lo más +ricamente que á su pobreza es posible, y en lugar de tapices recamados +de oro ó de colgaduras de damasco, adornan con ingenioso artificio las +fachadas de las casas de ramos de palma, hermosamente enlazados unos con +otros; á las cabeceras de las calles levantan arcos triunfales que +visten de cuanto hermoso y florido hay en sus huertas y bosques; lo +mejor de<span class='pagenum'><a name="Page_I141" id="Page_I141">V.I–141</a></span> los aderezos y bordaduras labradas hermosa y delicadísimamente +de plumas, lo pone cada uno delante de su casa; y á fin de que todas las +criaturas, aun irracionales, rindan homenaje y tributo de reverencia al +común Señor de todas, salen días antes á caza de pájaros y de fieras, +aunque sean tigres y leones, y bien atados los ponen en el camino por +donde ha de pasar el Santísimo Sacramento, y juntamente arrojan por el +suelo el maíz y las demás semillas de que han de hacer sus sementeras +para que sea bendito de Dios y las haga multiplicar á la medida de su +necesidad; pero lo mejor de esta devotísima fiesta es la tiernísima +devoción y fervor con que acompañan aquel trabajo á gloria de su +Criador.</p> + +<p>Y no piense nadie que Dios Nuestro Señor se deja (á modo de decir) +vencer de la piedad de estos sus nuevos fieles, antes bien parece, por +decirlo así, que ha andado con ellos á competencia, de suerte que, +cuanto ellos más se emplean en su servicio, tanto más les retorna y +recompensa con beneficios, porque como por experiencia sabemos, suele +ser sobremanera amoroso y benéfico en la primera formación de aquellos, +que escoge para cimientos de alguna nueva Iglesia entre infieles y usa +más largamente en provecho suyo de sus bendiciones, no sólo<span class='pagenum'><a name="Page_I142" id="Page_I142">V.I–142</a></span> en las +necesidades espirituales, sino también en las corporales.</p> + +<p>Perdíanse una vez los sembrados por falta de agua, y apenas la pidieron +los neófitos, cuando rompió en abundantísimas lluvias.</p> + +<p>Hacía gran estrago en la gente del pueblo de San Rafael una pestilencia; +corrió luego el pueblo á la iglesia á pedir á Dios misericordia, y al +punto cesó el contagio, de suerte que ninguno de los tocados de él murió +en adelante, ni de los sanos enfermó alguno.</p> + +<p>Había también aquí gran carestía de víveres, por cuya causa algunas +buenas mujeres representaron á Dios su necesidad, diciéndole la una: +«Señor y Dios Nuestro Jesucristo, dadnos qué comer, porque si no nos +morimos.» Y otra: «Señor ¿queréis que me muera? Mirad que me estoy +cayendo de hambre», y aquel año fueron abundantísimas las cosechas.</p> + +<p>Habían de ir al monte los cristianos del pueblo de San Juan Bautista á +hacer provisión de carne, pero por no haberse concluído la fábrica de la +iglesia se quedaron trabajando por acabarla de fabricar con toda +perfección, fiándose de Dios que los proveería como de hecho sucedió, +porque de allí á poco salieron del bosque muchos jabalíes en tropas; y +para que claramente se conociese que era cosa de Dios, se pararon<span class='pagenum'><a name="Page_I143" id="Page_I143">V.I–143</a></span> junto +á la Reducción, para que la gente pudiese á su salvo matar los que eran +suficientes para socorrer á su necesidad.</p> + +<p>Pero sería nunca acabar si quisiésemos referir una por una las finezas +que Dios Nuestro Señor ha usado con ellos. Sea solamente última prueba +de ellas que estiman más estos neófitos un rosario que cualquiera otra +cosa, por hermosa y preciosa que sea, y con razón, porque le sirve de un +seguro reparo y escudo en las desgracias y peligros que encuentran en +sus caminos; y los nombres santísimos de Jesús y de María, los han +librado muchas veces de evidentes riesgos de ser hechos pedazos de las +fieras. Referiré un solo caso, digno entre los otros de particular +memoria.</p> + +<p>Andaba á caza por un bosque cierto cristiano llamado Diego, digno de ser +nombrado por la santa vida que observaba, cuando de improviso vió venir +hacia sí una tigre que andaba también por allí á caza, y no se podía +escapar el indio sin que ella le despedazase; antes le acometió con tan +gran furia para despedazarlo, que no le dió lugar más que á invocar los +poderosos nombres de Jesús y de María, á cuya invocación la fiera, que +ya le tenía entre sus garras, le soltó y se volvió hacia atrás sin +hacerle otro daño que unos rasguños bien ligeros en la<span class='pagenum'><a name="Page_I144" id="Page_I144">V.I–144</a></span> cara y en los +brazos para memoria del milagro y del beneficio de haber recibido +segunda vez la vida de mano de la Santísima Virgen; porque habiendo +enfermado poco antes y no podido sanar por más medicinas que, según la +posibilidad, se le habían aplicado, sólo se afligía por no poder ayudar +á la fábrica de la Iglesia; volvióse, por tanto, á la Madre de +misericordia, pidiéndola con instancia la salud, y al día siguiente, +libre de toda enfermedad, se fué á trabajar á la obra, predicando con +las palabras y mucho más con el ejemplo, la devoción con la reina del +cielo.</p> + +<p>Esta merced fué en provecho de uno solo; pero otra fué hecha á un pueblo +entero en señal de agradecimiento. Retirábanse una noche, acabado de +rezar el rosario, á sus casas, cuando de repente descendió del cielo un +globo de luz que esparció por el contorno sus rayos y llenó á un mismo +tiempo sus corazones de júbilo y reverencia; y que esto fuese cosa más +que natural lo demostraron los efectos causados en aquella santa +cristiandad.</p> + +<p>Verdad es que, como siempre sucede, entre tantos buenos no faltaban +algunos malos y perversos que hacían más aprecio del cuerpo que del +alma; pero Dios Nuestro Señor usó con ellos del poder de su brazo +omnipotente, ya<span class='pagenum'><a name="Page_I145" id="Page_I145">V.I–145</a></span> ablandando durísimos pecadores con modos +extraordinarios y singulares, ya castigando tal vez con los azotes de su +justicia á los obstinados que á buenas no se rendían, haciendo con eso +que otros que lo veían abrazasen la ley de Dios.</p> + +<p>Referiré aquí algunos pocos sucesos de estos más dignos de memoria. Y +sea el primero un cierto indio llamado Santiago Quiara, el cual, +llevando mal el apartamiento de una concubina suya que había dejado en +el bautismo, volvió á admitirla en su casa. Pero luego le fué Dios á la +mano con una enfermedad que, privándole de la luz del cuerpo, desterró +de su alma las tinieblas del pecado. Hiciéronsele, pues, dos nubes en +los ojos que creciendo poco á poco le privaron totalmente del uso de +ellos; y por más que la caridad de los Padres se fatigó en aplicarle +remedio, no pudo aprovecharle de nada. Con esto entró dentro de sí el +doliente, y adivinando que la causa de esta desventura no era otra cosa +que sus pecados, se volvió con mejor consejo al médico divino, +suplicándole vivamente le diese remedio, no tanto á él, que no lo +merecía, cuanto á su familia, que alrededor de él lloraba sin tener un +bocado de pan que llevar á la boca. Estando una noche en su casa +examinando sus pecados y pensando en<span class='pagenum'><a name="Page_I146" id="Page_I146">V.I–146</a></span> las miserias de su vida, +prorrumpió en esta fervorosísima súplica á Cristo, Señor Nuestro, y á su +beatísima Madre.</p> + +<p>«Oh, Jesús mío, tened misericordia de mí (así puntualmente lo refirió él +á todo el pueblo, á quien por orden de los Padres manifestó su milagrosa +curación). Oh, Jesús mío: aunque no lo merezco, perdonadme mis pecados, +y restituidme el uso de mis ojos; reconozco, Señor, y confieso que este +trabajo es justísimo castigo de mis culpas; pésame en el alma de +haberlas cometido, y propongo de nunca jamás volver á caer en ellas. +Virgen María Madre de Dios y mía, aplacad la indignación de vuestro +Santísimo Hijo y alcanzad á mi alma el perdón de mis pecados y á mi +cuerpo la vista perdida. ¡Oh, Dios y Padre mío! movéos á misericordia y +pues podéis tan fácilmente, concededme la gracia que os pido, que yo +prometo de jamás ofenderos en adelante, y de observar perfectamente, con +la diligencia que me fuere posible, vuestra ley santa.»</p> + +<p>Mientras así estaba llorando delante de Dios, oyó una voz, como de quien +estaba enojado, que hablaba con él y le decía:</p> + +<p>«Por tu amancebamiento y por las confesiones mal hechas, te ha +sobrevenido esta desgracia.»<span class='pagenum'><a name="Page_I147" id="Page_I147">V.I–147</a></span></p> + +<p>Al oir estas palabras, que le penetraron hasta el alma, salió como fuera +de sí, y en aquel punto se vió cercado de una luz tan bella, que la del +sol, en su comparación, era muy tenue y despedía una fragancia tan suave +é incomparable con ninguna cosa odorífera de la tierra, que +manifiestamente se conocía que era don del cielo; sus carnes se le +pusieron tan delicadas como de un niño recién nacido, y se movía con +tanta agilidad como si estuviera despojado de la pesada carga del +cuerpo.</p> + +<p>Respondió entonces el hombre, deshaciéndose en lágrimas de consuelo y +juntamente de dolor:</p> + +<p>«Confieso, Padre y Señor mío, mis pecados, que dejé mi legítima mujer y +me volví á mi antigua amistad, de que fuertemente me pesa. Así es (oyó +que le replicaban) confiésate y haz penitencia de tus culpas.»</p> + +<p>Desapareció la visión; y vuelto en sus sentidos, se halló perfectamente +sano.</p> + +<p>Pero mirando la fealdad de su cuerpo y la vileza de este mundo comparada +con lo que había visto y gozado, deseaba haberse verdaderamente muerto, +y no sólo en apariencia, sino en realidad para continuar en el gozo de +tanto bien, y se ponía las manos sobre los ojos, que bellos y claros +había recobrado, para que no fijasen la vista en las miserias de acá +abajo; y<span class='pagenum'><a name="Page_I148" id="Page_I148">V.I–148</a></span> hasta hoy día, cuando se pone á pensar en este su éxtasis ú +otro alguno se le trae á la memoria, no puede contener las lágrimas y +sollozos.</p> + +<p>Fué notable el fruto que causó este milagroso suceso; apenas quedó +hombre de conciencia que no ajustase de nuevo todas las partidas con +Dios con una confesión general; pero quien experimentó mayores los +efectos fueron los dos pueblos de San Joseph y de San Francisco Xavier, +que muchas veces le habían consolado y servido en aquella enfermedad.</p> + +<p>La mudanza de vida que hizo este afortunadísimo neófito, fué la que se +podía esperar de la gracia del Espíritu Santo, que le había tan +abundantemente entrado en su corazón.</p> + +<p>No fué menor el efecto (aunque sí diverso el modo) de convertir á un +hechicero y gran familiar del demonio. Este, pues, sacado del monte +donde vivía como bruto por el infatigable celo del P. Lucas Caballero, +apenas había puesto el pie en la reducción de San Joseph, cuando cayó +enfermo; é imaginando que aquellos dolores eran otros lamentos y +súplicas de su alma, hambrienta de los placeres y deleites pasados, se +condenó á sí mismo de demasiado ligero, y poco á poco se volvió á sus +pensamientos antiguos, y en sus deseos se volvió infiel en su corazón, ó +por mejor decir, bestia.<span class='pagenum'><a name="Page_I149" id="Page_I149">V.I–149</a></span></p> + +<p>Una noche, pues, ardiendo más en tales deseos, que con la fiebre que +interiormente le abrasaba, sintió que se acercaba una como multitud de +gente que hacía gran estruendo y ruido, y era una cuadrilla de demonios +que huía de la iglesia maldiciendo aquel santo lugar y á los neófitos +que en él se estaban disciplinando, y llegándose á su choza le dijeron:</p> + +<p>«Mira, mira cómo se azotan los indios; ¿no ves con cuánta razón te +predicamos que no te dejes engañar de las patrañas de estos malvados? +(decíanlo por los Padres); líbrate tú de esto volviéndote á tu bosque, +porque sino descargaremos sobre tus espaldas los mismos azotes.»</p> + +<p>El indio enfermo no vió á los demonios, sino sólo una sombra espantosa +de donde salía tan perversa admonición. Pero erraron esta vez, como +otras muchas veces, sus tiros los demonios porque en lugar de salir con +sus intentos, perdieron la presa; llenóse el miserable todo de pavor, y +miedo, porque el corazón le decía que esta era cosa del infierno, y no +sabía cómo echarlos de sí; había oído decir que los dulcísimos nombres +de Jesús y de María tenían poder contra esta canalla, pero no se +ofrecían á la memoria, hasta que después de mucho trabajo se le +ofrecieron y los pronunció: entonces los demonios, como si se viniese +abajo toda la casa, huyeron<span class='pagenum'><a name="Page_I150" id="Page_I150">V.I–150</a></span> con gran furia, y él, curado en el alma de +sus liviandades, entró por el camino de la salvación, con más firmes +propósitos y más seso que antes; y con tal mudanza y arrepentimiento de +sus yerros, que estando aún con la fiebre se levantó de la cama y fué +corriendo á echarse á los piés del P. Caballero, y con más lágrimas que +palabras le pidió el santo bautismo.</p> + +<p>Estos dos casos que he referido no fueron más que visiones, una de +consuelo y otra de terror, para mejorar el alma á los dos á quienes se +mostraron. Más caro les costó á los dos siguientes el obstinarse contra +las saludables admoniciones de los Misioneros:</p> + +<p>El primero, cristiano recién bautizado, enfadado de vivir como hombre y +en la ley de Cristo, en el pueblo de San Rafael, se huyó entre los +infieles, y como es tan violento el vivir sin ningún gusto, no gustando +él ya más de Dios, le fué fácil al demonio inducirle á tomar otro +deleite, y le ofreció al punto ocasión cómoda y oportuna en una mujer de +mala vida, con quien había estado mal amistado en su gentilidad.</p> + +<p>El Misionero de aquella Reducción, que con sus sudores había ganado +aquella alma para Dios, envió al punto tras él á algunos fervorosos +cristianos, que habiéndole alcanzado en una Ranchería de infieles, le +reconvinieron con<span class='pagenum'><a name="Page_I151" id="Page_I151">V.I–151</a></span> la promesa que había hecho á Dios en el bautismo y +con la palabra que había dado á los Padres de quedarse en el pueblo de +San Rafael. Él, disimulado, los recibió con una falsa alegría en el +semblante y con palabras fingidas, que ya tenía premeditadas; y, ó +porque esperase apartarlos de la fe y hacerles renegar ó porque pensó +por entonces contemporizar con ellos, les quiso prevenir un expléndido +banquete; para eso se fué á caza, y habiendo muerto un animal, mientras +alegre y contento pensaba cómo llevar al cabo su designio, oyó hacer +gran ruido detrás de sí, como de quien quería embestir á otro; helósele +la sangre con el susto al miserable, y tenía razón, porque era una +víbora de desmedida grandeza que venía á dar sobre él y matarle; vuelto +en sí y cobrando aliento, levantó la macana y la detuvo con un golpe. +Irritada de esto la víbora, procuró con más furia agarrarle por el +pescuezo; retiróse él hacia atrás queriendo evadir el salto con otro +golpe; mas por su desgracia se le cayó de la mano la macana y con ella +aquel poco de ánimo que en tan peligroso lance le alentaba; pero como el +amor de la vida es muy ingenioso en hallar trazas y valerse de todo para +mantenerla, echando mano al arco y al carcax de las flechas que traía +atados á la cintura, se reparaba lo mejor que podía de la<span class='pagenum'><a name="Page_I152" id="Page_I152">V.I–152</a></span> furia de la +bestia; sudaba mucho entretanto, daba altísimos gritos y pedía socorro, +pero en vano, porque no había nadie que pudiese ayudarle; por lo cual +desesperado de poder escapar con la vida de tan obstinada contienda, no +teniendo más fuerzas para resistir, quería ya rendirse á discreción del +enemigo, á no haber sucedido con gran ventura del miserable, que tirando +la víbora á cogerle por la garganta, dió con la suya sobre la punta de +una saeta y se hirió malamente, con que acobardada y cansada se paró +algún tanto y dió tiempo al apóstata para salvarse huyendo; el cual, +casi fuera de sí, llegó á la Ranchería, y referido el suceso, los +infieles le interpretaron como les hacía más al caso; pero los +cristianos, más advertidos, adivinaron sabiamente que esto le había +sucedido, no tanto para peligro del cuerpo, cuanto para aviso del alma, +según su necesidad; porque llamado y admitido de Dios á ser su hijo por +el santo bautismo le había después feamente dejado, volviéndose á vivir +entre gentiles.</p> + +<p>Cuadró á todos la interpretación, pero singularmente al apóstata, á +quien el remordimiento de la conciencia le decía lo mismo á su corazón +con más eficacia; por lo cual, sin detenerse, fué con todos los infieles +que allí había derechamente á San Rafael; éstos para alistarse<span class='pagenum'><a name="Page_I153" id="Page_I153">V.I–153</a></span> en el +número de los Cathecúmenos y aquél para enmendar y satisfacer con la +penitencia su pecado, como lo hizo, viviendo de allí en adelante en +temor de Dios y con honestidad ejemplar.</p> + +<p>Más terrible aún fué el modo con que otro entró en juicio y cobró +aprecio de las cosas de su alma: Habíase reducido á nuestra Santa fe en +el pueblo de San Joseph un gentil, y en el bautismo había dejado una +amiga, con quien antes había vivido en el cieno de muchas +deshonestidades; pero duróle poco tiempo este buen propósito y este +retiro y resistencia á los placeres y gustos de la carne, porque +habiéndose encontrado con la amiga antigua, su vista le abrasó otra vez +el corazón y le encendió los deseos primeros; después, para que ninguno +le fuese á la mano en sus deshonestidades, tramó secretamente la fuga +con otras tres mujeres de sus mismos intentos y se escondió en un +bosque; de suerte que por mucho que otros indios de mejor conciencia los +buscaron, por orden de los Padres, jamás le pudieron encontrar.</p> + +<p>Entonces uno de los Padres Misioneros echó de ver que aquel no era mal +que se había de curar sino con el remedio de algún extraordinario +auxilio de la Divina Misericordia. Por esto empezó á llorar amargamente +por aquel ciego miserable, y tantas súplicas hizo á la beatísima<span class='pagenum'><a name="Page_I154" id="Page_I154">V.I–154</a></span> +Trinidad, y á la Reina del cielo y á las santas almas del purgatorio, +que se le cumplió su deseo con modo bien singular, porque mientras él +festejaba sus brutales deshonestidades, estando el cielo serenísimo, sin +la menor señal de tempestad, estalló un terrible trueno en medio del +aire, y tras él se despidió un rayo que vino á dar á sus piés; y el +indio, ó por furia del rayo ó por el miedo que tenía, cayó en tierra +como muerto. De aquí vuelto en sí, después de gran rato y abriendo los +oídos á aquel llamamiento de Dios, lleno de susto y pavor de que no le +sucediese cosa peor, se dió á llorar amargamente su pecado; tomó en las +manos el rosario que traía al cuello, empezó á pedir piedad y +misericordia á Dios prometiendo ser totalmente otro en adelante, +constante y leal en su servicio, y al punto puso en ejecución su +propósito, retirándose al pueblo de San Francisco Xavier, porque no tuvo +ánimo de volver á San Joseph y porque la vista de su amiga no le +despertase el apetito. Dios se la quitó de delante con una enfermedad, +en que arrepentida de sus culpas y deshaciéndose en lágrimas de +contricción y arrepentimiento, sin permitir que jamás entrase su galán +en su Rancho, pasó con grande esperanza de su salvación á la otra vida; +con que ella difunta, volvió él á su Reducción, donde<span class='pagenum'><a name="Page_I155" id="Page_I155">V.I–155</a></span> comenzó nuevas +obras y entabló nueva vida, que prosiguió con tanto contento y gozo de +su espíritu, que jamás en adelante volvió á los torpes y brutales gustos +de la carne.</p> + +<p>Pasemos ahora á referir otros, á quien Dios Nuestro Señor, con doblado é +irremisible castigo, puso por ejemplo y terror de los demás, quitándoles +la vida temporal y la comodidad de conseguir la eterna.</p> + +<p>Tocó en primer lugar esta infeliz suerte á un mancebo, de nación Peta, +que estaba de mala gana en el pueblo de San Juan Bautista, en quien, por +más que la caridad de los nuestros y sus saludables amonestaciones y +consejos procuraron ablandar la dureza de su corazón, no aprovecharon +nada para que se quedase allí; antes, por no ser detenido, se huyó +secretamente cuando el pueblo asistía en la iglesia á los divinos +oficios. Mas no tardó mucho en venir sobre él la divina justicia que le +esperaba en un desierto solo, sin que hubiese á quien volver los ojos; +allí, pues, se le hinchó disformemente una rodilla y se le empezó á +podrir, criando materia y gusanos y echando una hediondez intolerable, +con que rabiando de dolor murió sin tener quien le diese aun la +sepultura de las bestias, ya que había ido como una de ellas; y +claramente conocieron todos que esto le había su<span class='pagenum'><a name="Page_I156" id="Page_I156">V.I–156</a></span>cedido en pena á su +obstinación, porque por más á prisa que fueron algunos neófitos á +socorrerle, no llegaron á tiempo y sirvió su desgraciada muerte para que +ninguno en adelante sacase el pie de la Reducción sin haber ajustado +antes con Dios las partidas de su conciencia y pedido la bendición á la +Santísima Virgen.</p> + +<p>Aún peor le sucedió á un hechicero, gran ministro del demonio, en el +pueblo de San Francisco Xavier, pues los mismos cristianos le mataron á +palos porque con sus mentiras y patrañas no dejaba de molestar al +sencillo pueblo, y desacreditar y vituperar la santa é inocente vida de +los Misioneros; ni le valió la autoridad de los Padres, que le sufrían +con paciencia y le habían librado dos veces de la furia del pueblo, +porque mientras un día, montado en cólera, vendía por misterios las +fantasías y por verdades los sueños de su mala cabeza á ciertos nuevos +cristianos, y desfogaba su cólera contra los Padres con palabras +injuriosas y de escarnio, decía cosas tan indignas, que á un cacique +principal, cristiano de muchos años, no le pareció que se podían ya +sufrir; por lo cual, poniéndose delante de él, le quitó la gana de +predicar más y de vivir, quebrándole los dientes en la boca y los sesos +en la cabeza con un palo.</p> + +<p>Acabaré esta funesta narración con un es<span class='pagenum'><a name="Page_I157" id="Page_I157">V.I–157</a></span>pantoso suceso que por mucho +tiempo quedó en la memoria para terror y ejemplo de toda aquella nueva +cristiandad.</p> + +<p>Felipe Motoré, Tabica de nación, vencido en las contínuas sugestiones +del demonio y de la carne, volvió públicamente en casa de una amiga +dejando á su mujer, sin reparar ni hacer escrúpulo de tenerla +públicamente como si fuese su propia mujer.</p> + +<p>Desagradó esto indeciblemente á todos, singularmente á los Padres, que +veían con tal ejemplo abierta la puerta para que otros hiciesen lo +mismo, y que por más que hubiesen trabajado y sudado en desarraigar tal +abuso y establecer el nudo indisoluble del matrimonio, se destruiría en +breve; y como sucede entre bárbaros que el pueblo indómito se va en pos +de quien tiene entre ellos alguna soberanía y preeminencia, le seguirían +todos.</p> + +<p>Pero Dios Nuestro Señor tomó por su cuenta el remediar este escándalo, y +no tardó mucho en darle su merecido, quitándole de allí á poco la vida y +arrojándole al abismo, reparando juntamente los daños que pudiera haber +causado y causaría en adelante.</p> + +<p>Mientras que alegre y contento saltaba de placer y hacía fiesta por este +su perniciosísimo escándalo, le empezó á correr por las venas un<span class='pagenum'><a name="Page_I158" id="Page_I158">V.I–158</a></span> humor +pestilente y se le encendió una fiebre ardientísima, que en pocos días +le condujo á las puertas de la muerte.</p> + +<p>Acudieron los nuestros á visitarle, persuadidos á que también á éste +como á otros la tribulación le habría abierto los ojos para arrepentirse +de su pecado; pero sorprendido de un accidente y sintiendo que se le +acababa la vida, llamó á sus parientes y amigos y les dijo:</p> + +<p>«Verdaderamente, hermanos míos, que soy desgraciado é infeliz, pues por +mis delitos pasados estoy condenado á arder para siempre en las penas +eternas del infierno. Mirad á los demonios que vienen á llevarme +arrastrando, para que sea su compañero en las penas, como lo fuí en los +pecados. El no haber dado crédito á los sabios consejos de los +Misioneros y el admitir de nuevo públicamente la amiga, son la causa de +esta mi sempiterna desventura, oid vosotros de buena gana la santa +doctrina y poned en ejecución cuanto en bien de vuestras almas se os +enseña, para que no vengais conmigo á llorar inconsolablemente en el +infierno aquellas culpas y yerros que para borrarlos no me será bastante +una eternidad de suplicios.»</p> + +<p>Afligidísimos quedaron los circunstantes; y aquellos á quienes la +deshonestidad y la disolu<span class='pagenum'><a name="Page_I159" id="Page_I159">V.I–159</a></span>ción les decían en el corazón que eran dignos +de semejante fin, se helaron de pavor y susto. Otros creyeron que con la +enfermedad maligna que tenía había delirado de aquella suerte, y por +esto le llevaron á la iglesia, en donde, celebradas las exequias, le +enterraron. Pero Dios Nuestro Señor dió bien presto á conocer que +aquellas palabras no habían sido delirios de una cabeza desvanecida, +sino una sincera confesión de la justa venganza del cielo. Porque á +pocos días vieron salir de la iglesia en grandes nublados un humo negro +y denso, que parecía se abrasaba toda ella. Acudió luego toda la gente á +apagar aquel que creían incendio; y registrando de dónde salía aquel +humo, vieron que le arrojaba la tierra que estaba sobre el cuerpo de +aquel desdichado; por lo cual echaron sobre él agua en grande +abundancia, pero ¿qué sucedería? Comenzó á bullir la tierra y á +levantarse, arrojando fuera una espesa y espantosa niebla que parecía se +abrasaba todo el lugar y que allí estaba escondido y oculto un gran +volcán de llamas.</p> + +<p>Por tanto, abierta la sepultura, se halló el cuerpo sin la menor +corrupción, como si aquella tierra bendita rehusase mezclarse con +aquellos miembros, cuya alma era un tizón del infierno; pero exhalaba el +cuerpo un espantoso y<span class='pagenum'><a name="Page_I160" id="Page_I160">V.I–160</a></span> hediondo humo, con que se veía bien claro que era +cosa más que natural. Por lo cual, sacado fuera el cadáver le arrojaron +en una laguna, la cual también comenzó luego á moverse y bullir, como si +allí se abrasase algún hierro ardiendo.</p> + +<p>Aterróse no poco el pueblo con tan funestos accidentes, y por mucho +tiempo no se habló sino del infeliz Felipe Motoré, ni les fué necesario +á los Padres cansarse mucho en predicar la honestidad y perseverancia en +los matrimonios.</p> + +<p>Curiosos después los indios de saber á dónde había ido á parar el +cuerpo, le buscaron dentro del agua; pero por más que registraron toda +la laguna, nunca jamás le pudieron encontrar, dando con esto motivo para +conjeturar prudentemente que fué sepultado en los abismos para hacer +compañía en las penas al alma, ya que la había incitado y hecho +participante de las brutales torpezas de la carne.</p> + +<p>Pasemos ya de materia tan funesta y describamos por último una visión +que tuvo un neófito, por la cual mejoraron increíblemente las cosas de +esta cristiandad y fué más gustosa que todo cuanto he dicho hasta ahora. +Para lo cual me será preciso interrumpir á ratos brevemente la narración +para inteligencia de las co<span class='pagenum'><a name="Page_I161" id="Page_I161">V.I–161</a></span>sas que en ella se insinúan, y la referiré +por extenso, como puntualmente la escribieron á su Provincial los PP. +Lucas Caballero y Felipe Suárez.</p> + +<p>Un cristiano llamado Lucas Xarupá, asaltado de una fiebre maligna, le +redujo en pocos días á los últimos períodos de la vida; á este tiempo le +sobrevino un fortísimo parasismo que le privó totalmente del uso de los +sentidos, sino es ya que (como él afirmó) murió verdaderamente.</p> + +<p>Salida el alma del cuerpo, le salieron al encuentro dos, con semblantes +de hombre, que le convidaban á que fuese con ellos á otro país.</p> + +<p>Paróse un poco temiendo no fuesen demonios; pero observando las +facciones de sus rostros, la belleza de los vestidos y de las cruces que +traían en las manos, y la afabilidad de sus palabras, creyó que era cosa +del cielo; por lo cual, perdido el miedo, se fué tras ellos por una +cuesta empinada, por la cual se montaba á unas altas cumbres; la senda +era estrecha, difícil y sembrada toda de abrojos y espinas tejidas entre +sí á manera de cruces; por lo cual era menester caminar con tiento paso +á paso para no maltratarse; y hubiera desfallecido por la pena y dolor +que sentía en pisar las espinas si sus guías no le hubiesen alentado y +confortado con<span class='pagenum'><a name="Page_I162" id="Page_I162">V.I–162</a></span> la amabilidad de su vista y con la luz que echaban de +sí; llegó entre tanto á donde por la mano izquierda había un camino +real, ancho y llano y bellísimo á la vista por su verdor, hermosamente +esmaltado de todo género de flores. Quiso seguir este camino, mas sus +conductores le advirtieron que mirase dónde iba á parar aquella +hermosura, y vió que iba á rematar en ciertas profundidades y altísimos +precipicios, de donde salían disonantísimos gritos y vocinglería, de +suerte que se persuadió estaban celebrando allí sus paisanos algún +solemne banquete; pero bien presto le sacó del engaño una cuadrilla de +demonios feísimos con terribles semblantes y descompasados movimientos +del cuerpo; unos con cara de tigres, otros de dragones y cocodrilos y +algunos con apariencias de tan monstruosas y terribles formas, que no +sufría el ánimo mirarlos; echaban todos por la boca y por las otras +partes del cuerpo llamas de color negro y espantoso, y gritando y +discurriendo de una parte á otra remedaban las danzas y bailes de los +indios, hasta que agarrándose del pobre neófito, que estaba todo +temblando creyendo que aquella fiesta era por él, hicieron gran fiesta +gritando:</p> + +<p>«El, él es, Xarupá nuestro amigo, que antiguamente era nuestro devoto y +usaba de los<span class='pagenum'><a name="Page_I163" id="Page_I163">V.I–163</a></span> hechizos maléficos que enseñamos á sus abuelos.»</p> + +<p>A tales cortesías, se le recrecía el susto de que no le asiesen y +echasen mano de él, para llevárselo al infierno. Pero los ángeles le +aseguraron, de que no osarían moverse ni menearse contra él. Entonces +saltó fuera de enmedio de aquella canalla un cruelísimo verdugo, +arrastrando un condenado como á un vilísimo jumento, atadas las manos y +los piés con cadenas de acero ardiendo; traía á la garganta un collar +ancho de hierro que le forzaba, mal de su grado, á tener derecha la +cabeza para su mayor confusión y vergüenza: daba en tierra á cada paso +por la violencia con que el inhumano verdugo le tiraba; pero los +demonios que venían detrás, con una tempestad de azotes que llovían +sobre su cuerpo y con otras cruelísimas befas, le obligaban á caminar. +Daba entratanto el miserable horrendos gemidos y suspiros maldiciendo su +desventura y lamentándose desesperadamente. Ardía todo en vivas llamas +como también el demonio que le tiraba, el cual traía á la cintura, en +señal del oficio, un grande haz de víboras, que le despedazasen; y +vuelto á Lucas, con fiereza propia del infierno, le dijo:</p> + +<p>«También tú alguna vez te entendías conmigo y eras de mi servicio, +siento mucho que<span class='pagenum'><a name="Page_I164" id="Page_I164">V.I–164</a></span> me hayas dejado, vinieras ahora á cortejarme si estos +Padres no hubieran venido á tu Ranchería á predicar la ley de Cristo: no +lo puedo sufrir; no hacen otra cosa, más que hablar mal de mí y de mis +cosas. Pero no, no todos los paisanos han de ir al cielo; muchos aún +duran en mal estado, y obstinados en sus costumbres gentílicas. Me +atraviesa el corazón verme forzado á venir aquí, para que tú veas +nuestras miserias, y de qué suerte es el galardón que damos á los que +siguen nuestro partido, y tú vayas después á contarlo, porque en +adelante perderemos el crédito, y los tuyos dejando los vicios y +supersticiones abrazarán la nueva fe; y si tú á esta hora no hubieras +tomado esta resolución, fueras ahora compañero de este que tengo aquí en +mi poder. Mírale, mírale, ¿le conoces?»</p> + +<p>Tenía tan demudado el semblante, feo y hecho un tizón de fuego, que mal +le podía conocer; pero, finalmente, después de fijar muchas veces en él +la vista, reconoció quién era. Este es (le dijeron los ángeles) Antonio +Tapochí, que ni aun en la hora de su muerte se quiso arrepentir, y por +más que los suyos le exhortaron á que mirase por su alma y se dispusiese +á bien morir, nunca quiso darles oídos y echaba de sí con enojo y +despecho á quien le animaba<span class='pagenum'><a name="Page_I165" id="Page_I165">V.I–165</a></span> á que pidiese perdón á Dios y llorase y +confesase sus culpas. Entonces el desgraciado Antonio, dando un profundo +suspiro y volviéndose á Lucas, le habló de esta manera.</p> + +<p>«¡Ay, desdichado de mí, que no quise creer á los Padres! ¡Qué penas, qué +dolores, qué grandes é insufribles tormentos padezco por haber ofendido +á Dios, sin hacer caso de su doctrina y de sus ministros que la +predicaban! ¿Estos suplicios no han de tener jamás fin? ¡He de padecer y +llorar eternamente, sin esperanza de alivio! ¡Felices mil veces vosotros +que podéis esperar la eterna bienaventuranza, y libraros de este +infinito piélago de amarguras y de las manos de los verdugos, peores que +las mismas penas!»</p> + +<p>Esto que ves del desventurado fin de este desdichado (le dijeron los +ángeles) refiérelo á tus paisanos, y diles que también está en el +infierno el cacique Miguel Matoquí (era éste de nación Piñoca y de los +primeros que sujetaron la cerviz al yugo de Cristo; pero enfadado de +vivir con las reglas y leyes del cristiano, se huyó entre los gentiles, +llevando consigo sus hijos y su mujer; la cual, no pudiendo hacer por +entonces otra cosa, le siguió, volvióle de nuevo á San Francisco Xavier +el P. Caballero, pero siempre perseveró él en sus primeros +pen<span class='pagenum'><a name="Page_I166" id="Page_I166">V.I–166</a></span>samientos, y en el corazón era gentil, aunque en la apariencia se +mostraba hombre cristiano.) En la última enfermedad recibió los Santos +Sacramentos por no dar qué decir; pero en la agonía mostró que, así como +había vivido como bestia, también como tal quería morir; también se +condenó el malvado hechicero Poó, el cual está en lo más profundo del +infierno, atormentado horriblemente por dos demonios, que fueron sus +inseparables compañeros mientras vivió, y por instigación suya pretendió +desacreditar la buena fama de los Padres y vituperar la santa ley de +Dios, incitando á los más neófitos que podía á apostatar y volver á sus +antiguos vicios.</p> + +<p>Da también noticia á los tuyos (prosiguieron los ángeles) de aquéllos +que se han salvado y gozan ahora de la eterna bienaventuranza en el +Paraíso. Salvóse Andrés Zurubi, que después de tres días de Purgatorio +voló al cielo (vivió este neófito una vida ejemplarísima; en las +privadas disciplinas de los viernes y en las públicas, que en ciertos +días del año en las principales solemnidades se hacen por las calles, +era el primero en la frecuencia de los Sacramentos, en las oraciones, en +la iglesia y al pie de las cruces contínuo; lloraba tan amargamente sus +pecados, que no pocas veces sacaba lágrimas á los ojos de los +misioneros; llevó la última enferme<span class='pagenum'><a name="Page_I167" id="Page_I167">V.I–167</a></span>dad con grandísima paciencia, +mostrando en ella grandes y encendidos deseos de morir para ver á Cristo +Nuestro Señor, sabiendo el buen trueque que muriendo hacía cambiando +esta breve y miserable vida por la eterna y bienaventurada. Estando á +los últimos, le envió un Padre la imagen de San Francisco Xavier para +que le pidiese la salud; pero él, en lugar de pedirle la vida, le +suplicó que si aún no se le había llegado su hora, le alcanzase luego de +Dios se le llegase; y en efecto, fué al punto oído, porque mientras +explicaba al glorioso apóstol sus deseos, plácidamente espiró; y +preguntando al niño que le había llevado la santa imagen cómo estaba el +enfermo, respondió llorando que ya había muerto; y con un modillo, á +manera de quien estaba enojado, añadió: «¿Y cómo no había de morir, si +pidió él ir á ver á Jesucristo y Su Madre Santísima?»</p> + +<p>Vive también (le añadieron sus guías) en la celestial Jerusalén con +nosotros Agustín Zurubi y su buena mujer, por medio de los grandes y +ardientes deseos que tuvo siempre de ver á Dios (era el Agustín +cristiano de buen corazón, devoto, humilde, obediente y de conciencia +delicada; asaltado de la última enfermedad, gastaba el tiempo +solemnemente en rezar el rosario, y en tiernos coloquios con Dios y con +la<span class='pagenum'><a name="Page_I168" id="Page_I168">V.I–168</a></span> Reina del cielo; y en la hora de su muerte vió algunos espíritus +bienaventurados que le convidaban al Paraíso, de lo cual dió aviso él á +un compañero suyo, y con los nombres de Jesús y María en la boca entregó +el alma á su criador. La mujer, desde que recibió el santo bautismo, +vivió como un ángel, y el confesor no hallaba en ella materia de qué +absolverla).</p> + +<p>Exhorta á sus paisanos (prosiguieron los ángeles) que tengan gran +respeto y reverencia á los Misioneros, ministros de Dios, y á que, +depuestas y olvidadas las discordias y rencores, se amen como buenos +cristianos.</p> + +<p>Explica al pueblo la terribilidad de los suplicios eternos, porque no +pocos perseveran todavía, obstinados en sus vicios, y se hacen sordos á +los avisos de los Padres y al llamamiento de Dios.</p> + +<p>Dí que se mude cuanto antes la Reducción á paraje más vecino y cercano á +los infieles, porque Jesucristo, por la desobediencia de los tuyos ha +enviado aquí la peste y nunca cesará hasta que os rindais de buena gana +á su voluntad, pues es cosa fuera de razón que los obreros Evangélicos +pierdan el tiempo en cultivar pocas almas, mientras se pierden tantos +millares por falta de quien les enseñe el camino de salvación.<span class='pagenum'><a name="Page_I169" id="Page_I169">V.I–169</a></span></p> + +<p>Dí á los cristianos que fueron á anunciar el Nombre de Dios á los +infieles, que su misión agradó mucho á Jesucristo, y que por los +trabajos é incomodidades que en ella sufrieron, les tiene prevenido en +el cielo un premio incomparable; que no teman nada las saetas, las +macanas y la muerte á manos de los gentiles, porque recibirán de Dios +gloria y galardón correspondiente; y para que se te dé crédito y fe, +verás ahora alguna cosa de la eterna bienaventuranza.</p> + +<p>Entonces, en un momento, desapareció el condenado y aquella +terribilísima representación del infierno, y luego le pusieron los +ángeles á las puertas de la Celestial Jerusalén, de tal riqueza y +hermosura, cual las pinta el apóstol San Juan en su Apocalypsi.</p> + +<p>Apenas había metido dentro el pie, cuando le salieron al encuentro dos +bellísimos jóvenes, trayendo en las manos cruces resplandecientes, los +cuales le introdujeron en un ameno jardín, donde por la fragancia de las +flores, que no se puede comparar con ninguna de acá, y con la belleza de +lo que veía, estaba como en extásis admirado; y siendóle presentada una +fruta semejante á la granada, con sólo llegarla á sus labios, se le +inundó el corazón de tanto gozo y consuelo, que creía que en él estaba +lo mejor y aun el todo del don de los ciudadanos del cielo; pero<span class='pagenum'><a name="Page_I170" id="Page_I170">V.I–170</a></span> le fué +dicho al oído, que estaba muy lejos el piélago de la bienaventuranza, en +que engolfándose los Bienaventurados, se hallan plenamente hartos, +satisfechos y contentos; y que lo que tenía delante, no era otra cosa +más que un asomo, una muestra de lo que quedaba que gozar, bueno y sólo +para hacer bienaventurados los sentidos, y la inferior porción del +hombre, incapaz de los deleites que trae consigo al entendimiento el +conocimiento y la vista clara de la divina esencia.</p> + +<p>No acababa el buen Lucas de echar los ojos por todas partes, donde veía +nuevas delicias y bellezas; y hubiera querido detenerse algún tanto aquí +ó pasar adelante, pero le atajó sus designios y embarazó su gusto un +escuadrón de espirítus bienaventurados; y el más autorizado entre ellos +que en el aire del semblante, en la majestad de sus pasos y en la cruz +resplandeciente que traía, creyó era príncipe de la milicia celestial; +el cual, volviéndose á mirar á Lucas, le dijo con palabras algo severas:</p> + +<p>¿Y tú? ¿Cómo estás aquí? ¿Te has confesado? Respondió que sí, á que +añadió: ¿Y estos tres pecados? y nombróselos.</p> + +<p>Enmudeció el pobre, porque decía era verdad, que no había hecho caso de +ellos en la confesión, por ignorancia suya.</p> + +<p>Entonces le dijo el ángel: Estos afean mucho<span class='pagenum'><a name="Page_I171" id="Page_I171">V.I–171</a></span> tu alma, y la impiden el +venir á gozar cara á cara de la vista de Dios. Dí á la gente, que no hay +otro modo de venir al cielo, sino manifestando sinceramente las culpas +en la confesión, como os lo dicen los Padres; las cuales palabras +pronunció con tanta fuerza y eficacia, que como un gran trueno le +hicieron temblar todo.</p> + +<p>Con esto dió la vuelta con sus compañeros y hubiera querido el neófito +detenerlos para ver más de cerca las cosas tan grandes que había oído +decir de Dios y de su gloria, y ver aquel inefable prodigio de cómo las +almas son bienaventuradas, no menos porque se ven en Dios que porque ven +á Dios en sí mismo; pero aquel príncipe le hizo entender que ninguno que +está feo con la culpa podía mirarse como en un espejo en Dios, ni hacer +de sí mismo espejo en que se mire Dios; antes que saliese de allí y +volviese acá para borrar con la penitencia y confesión aquellas culpas.</p> + +<p>Despidióse, pues, el pobre hombre de aquel dichosísimo lugar, mas cuando +empezaba á entrar por el primer camino, vió que le salía al encuentro la +Reina del cielo, servida de gran multitud de santos, que despedía de su +rostro tantos rayos y resplandores, que quedó pasmado de la belleza y +atónito de la majestad de su semblante; y saludándole su Majestad á él +en su<span class='pagenum'><a name="Page_I172" id="Page_I172">V.I–172</a></span> lengua, con aire de enojada le preguntó qué llevaba colgado al +cuello. Este rosario no es tuyo, sino de mi hijo (y nombró al mancebo á +quien Lucas se lo había quitado por fuerza), el cual, en premio de haber +acertado con la saeta al blanco, quiso más mi rosario que otras cosas +que se le ofrecían; vuelvéselo cuanto antes, porque con esta tu +violencia le causaste gran pesar; y al decir esto desapareció, y sus +conductores ó guías le volvieron al mundo, y encontrando á cada paso +tropas de espíritus infernales que andaban discurriendo y ahullando á +manera de lebreles que andan en busca de las fieras, se llenó todo de +espanto y horror.</p> + +<p>Llegado junto á su cuerpo, que poco antes había dejado, no le pareció +más que una disforme masa de barro y se maravillaba consigo mismo y no +acababa de creer que aquél era en quien poco antes ejercitaba todas las +operaciones y facultades naturales, y no cesaba de lamentarse y quejarse +con sus compañeros, sino que éstos, sonriéndose, le dijeron:</p> + +<p>Aquí conocerás qué cosa eres tú, cargado de esta vil y hendionda +materia.</p> + +<p>Con lo cual al punto se desaparecieron de sus ojos, se acabó la visión y +Lucas Xarupá, ó por mejor decir, su alma, volviendo á entrar en<span class='pagenum'><a name="Page_I173" id="Page_I173">V.I–173</a></span> su +cuerpo como si despertase de un profundo sueño, ó como él decía, como si +resucitase, su primera diligencia fué hacer llamar al dueño del rosario, +y pidiéndole perdón de la injuria, luego en aquel punto se vió libre de +la fiebre que aún duraba.</p> + +<p>Quedaron atónitos los circunstantes de que con tan leve remedio se +hubiese librado de aquella penosa enfermedad; mas cuando oyeron lo que +por orden de Dios les refirió, fué increíble la conmoción, las lágrimas +y el fruto; ni se quedó aquí solo, sino que en donde quiera que llegó la +voz de este suceso se vieron los mismos efectos; y quien era bueno se +alentó á perseverar, y quien malo, con la memoria de aquellos suplicios, +corrigió el humor pecante que en él predominaba. Y el resucitado comenzó +una vida tanto mejor, que si antes era bueno, después era un santo.</p> + +<p>Quédame ahora, por fin y remate, que decir algo del celo de estos buenos +cristianos en anunciar la ley divina y llevar la luz del Evangelio á los +que aún duran en las tinieblas y vicios del gentilismo; parece que no +viven contentos en la nueva vida que han empezado á profesar si no traen +á otros á gozar del mismo bien.</p> + +<p>Para prueba de lo cual, daré el primer lugar á los Misioneros, que, como +testigos de vista y<span class='pagenum'><a name="Page_I174" id="Page_I174">V.I–174</a></span> de experiencia, no acaban de hablar de este +particular.</p> + +<p>«En este caso, y con otros milagrosos sucesos (así concluye una carta +suya un Misionero de la Reducción de San Francisco Xavier, después de +haber escrito la visión que poco ha referí), se ha encedido en este +pueblo un gran fuego de caridad y de celo, para llevar el nombre de Dios +á los infieles sin hacer caso de os trabajos y fatigas y de la muerte, +con que han de encontrarse á cada paso.»</p> + +<p>«La fe, á Dios gracias, va cada día en aumento (dice otro) y desean +muchísimos, sin hacer caso ninguno de su vida, introducirla en los +gentiles circunvecinos.</p> + +<p>«Estoy esperando (escribe el P. Caballero) á ciertos neófitos que el año +pasado recibieron el santo bautismo, los cuales, movidos á compasión de +sus paisanos se ofrecieron á ir allá para reducirlos al rebaño de +Cristo, para que sean participantes del bien de que ellos gozan.»</p> + +<p>Así cuentan de un tal indio llamado Ignacio que no sabe vivir sin andar +en busca de infieles y ganando almas á Cristo; y el P. Juan Bautista de +Zea, en su ida á los Zamucos, le escogió por capitán de los demás, y á +él singularmente fiaba los negocios más graves del bien de aquella +gente.<span class='pagenum'><a name="Page_I175" id="Page_I175">V.I–175</a></span></p> + +<p>Otro tanto escribe el P. Agustín Castañares de otro indio del pueblo de +San Rafael, llamado Antonio, que procuraba librar cuantas almas podía de +las garras de los Mamalucos y ponerlas en cobro en su Reducción.</p> + +<p>Apenas se serena el cielo, después del tiempo de las lluvias, cuando +luego se previenen para sus misiones, y se tiene por dichoso quien más +padece y quien más almas trae al conocimiento de Dios, y gastan en esta +empresa tres y cuatro meses, hasta que encuentran paraje donde poder +hacer cosecha de almas.</p> + +<p>Después es cosa de ver las fiestas y alegrías que hace el pueblo al +tiempo de su vuelta, y la caridad y amor con que reciben á sus nuevos +huéspedes, aunque sean antiguos, implacables enemigos suyos, mueven á +devoción y á lágrimas á los Padres.</p> + +<p>Dánles parte de su pobreza, admítenlos en su casa y quisieran meterlos +también en su corazón, de suerte que presto se olvidan los bárbaros de +su nativo suelo y se enamoran de la santa ley divina, de la cual ven en +sus huéspedes ingerida tan bella virtud entre hombres tan salvajes como +ellos, pues es un gran milagro que aun en las necesidades extremas usen, +cuando son gentiles, de piedad unos con otros, aun aquellos á quien la +Naturaleza ha es<span class='pagenum'><a name="Page_I176" id="Page_I176">V.I–176</a></span>trechado con los fuertes lazos de la sangre.</p> + +<p>Y á la verdad, esta nueva cristiandad se debe á sí misma gran parte de +su esplendor y aumento; pues se extiende á tanto su ardiente celo que, +sin reparar en peligros evidentes de la vida, se entran por las selvas, +ya solos, ya con los Padres Misioneros, á solicitar la conversión de los +infieles, siendo ya más de ciento los que han derramado su sangre y +ofrecido gustosos sus vidas por dilatar los reinos de Jesucristo entre +aquellas bárbaras naciones. Como lo verá claramente quien atentamente +leyere esta relación.</p> + +<p>Y ayuda Nuestro Señor á estos sus siervos muchas veces, aun con +milagros, á fin de confirmarlos más en la fe y de que viéndolos los +infieles corran á pedir el bautismo.</p> + +<p>Contaré dos solos por no alargarme ni cansar á los lectores.</p> + +<p>El primero es de ciertos neófitos que habiendo salido á llevar el nombre +de Dios á una Ranchería de indios Penoquís, mientras que con fervor de +espíritu exhortaban á aquellos bárbaros á dejar su patria, abandonar el +gentilismo y entrar en el rebaño de Cristo, vinieron algunas mujeres +espantadas, gritando: «Desgracia, desgracia, que el agua de una laguna +cercana que servía para el abasto del pueblo ha<span class='pagenum'><a name="Page_I177" id="Page_I177">V.I–177</a></span>bía tomado forma y color +de sangre», pronóstico para ellos de mala ventura.</p> + +<p>Empezaron luego los paisanos á discurrir sobre el caso haciendo diversas +interpretaciones, según la pasión de cada uno; mas los cristianos al +punto les descifraron el caso, diciendo que aquella era fraude y traza +del demonio para apartarlos de que abrazasen la ley del verdadero Dios, +y en señal de eso fueron allá todos juntos, y vista la extraña mutación, +tomando los cristianos con gran fe el rosario en la mano, bendijeron el +agua y le metieron dentro de ella; al punto, desvanecida aquella +apariencia, volvió el agua á su antiguo color y sabor que antes tenía.</p> + +<p>Aún es más maravilloso otro caso que sucedió á estos mismos, los cuales, +repartidos por muchas Rancherías distantes unas de otras cosa de una +legua, juntaban gente para reducirla á la santa fe y conducirla á la +Reducción.</p> + +<p>Vieron que allí cerca se levantaba en alto gran nublado de humo y grande +fuego, sin saber de dónde venía ni quién le hubiese encendido (y por +ventura también esta fué astucia del enemigo infernal), y que venía á +dar sobre ellos; y porque hacía gran viento se podía mal asegurar la +vida y la hacienda con la fuga; y más que las llamas prendían ya en la +primera Ranchería.<span class='pagenum'><a name="Page_I178" id="Page_I178">V.I–178</a></span></p> + +<p>Entonces los paisanos, todos juntos, recurrieron á algunos neófitos, +rogándoles con lágrimas en los ojos que si eran verdaderas las cosas que +les predicaban de Cristo y de su Santísima Madre, los llamasen ahora en +su ayuda en lance tan peligroso; y puestos todos de rodillas pidieron á +Dios favor y misericordia, prometiendo los infieles recibir el bautismo +y su santa ley.</p> + +<p>¡Oh, caso milagroso! El fuego pasó adelante sin hacer el menor daño en +la casa donde se habían recogido, y ellos lo tuvieron induvitablemente +por milagro, porque la dicha casa estaba en el centro del lugar y todas +las otras se redujeron á ceniza. Ni paró aquí el prodigio, porque +acercándose el fuego á la segunda Ranchería puso á sus moradores en gran +espanto; mas los cristianos echaron luego mano del remedio. Hallábase +aquí el capitán de todos, quien llevaba la imagen de la reina del cielo; +á éste, pues, ordenaron que saliese á encontrar el incendio y le pusiese +para defensa la santa imagen delante de su furia.</p> + +<p>¡Cosa maravillosa! Partiéronse por medio las llamas sin hacer allí el +más mínimo daño, siendo así que todas las casas eran de paja. Y para +prueba más manifiesta del milagro se llegaron las llamas á una casa y +formaron sobre ella un arco, pero sin lesión alguna.<span class='pagenum'><a name="Page_I179" id="Page_I179">V.I–179</a></span></p> + +<p>Con esto se confirmaron los cristianos en la fe y en la devoción á la +Madre de Dios, y los bárbaros, vencidos más del prodigio que de su +promesa, se alistaron en el número de los fieles.<span class='pagenum'><a name="Page_I180" id="Page_I180">V.I–180</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_VIII" id="CAPITULO_VIII"></a>CAPÍTULO VIII</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Preténdese descubrir el río Paraguay para comunicarse +estas Misiones con las Reducciones de los Guaraníes.</p></div> + + +<p>Desde los primeros años en que se dió principio á la Conversión de los +Chiriguanás y Chiquitos, con intento de penetrar al Chaco para reducir á +nuestra santa fe las naciones que viven en el vastísimo espacio de +tierra que hay entre Torija y el Paraguay, se juzgó siempre llevar al +fin pretendido, el abrir camino por aquel río y hacer escala á las +Misiones del Paraguay ó Guaraníes, á fin de que fuesen más fácilmente +proveídas estas Reducciones de los Chiquitos, y los nuestros tuviesen +comodidad de conferir á boca con el Padre Provincial y recibir los +socorros más oportunos á su necesidad, fuera de que no sería menor el +consuelo de los Provinciales en ver las fatigas y sudores de sus +súbdi<span class='pagenum'><a name="Page_I181" id="Page_I181">V.I–181</a></span>tos en la conversión de los gentiles, y acabar en poco menos de un +año la visita de esta tan vasta provincia; pues cuando ahora es +necesario caminar dos mil y quinientas leguas para visitarla toda, +descubierto este camino por el río Paraguay, sólo se andarían mil y +quinientas leguas en visitar Misiones y provincia.</p> + +<p>Consideradas estas utilidades, han puesto por obra los medios más +concernientes al fin pretendido, aunque por secretos juicios de Dios +nunca se pudieron llevar á cabo, sino después de mucho tiempo, y eso sin +fruto.</p> + +<p>Pero no por eso debo pasar en silencio las fatigas y trabajos que en +esta empresa padecieron y sufrieron nuestros Misioneros, por no +privarlos de aquella gloria, que aun acá en la tierra se debe á quien +todo se ocupa en promover la gloria Divina.</p> + +<p>Dije ya arriba que el principal motivo de fundar la Reducción de San +Rafael junto al río Guabys fué por la vecindad con el río Paraguay, á +cuyo descubrimiento partieron por el mes de Mayo del año de 1702 los PP. +Francisco Hervás y Miguel de Yegros, llevando por guías, ó como aquí +decimos por vaqueanos, cuarenta indios, sin otra provisión que la +confianza en Dios y fiados en la protección de la Reina del cielo y de +los Arcángeles San Miguel y San Rafael.<span class='pagenum'><a name="Page_I182" id="Page_I182">V.I–182</a></span></p> + +<p>Ni les salieron fallidas sus esperanzas, porque en todo el viaje se +hallaron provistos de montería y de pesca con tal providencia, que en +las mayores angustias era más abundante y de mejor cualidad el socorro.</p> + +<p>Llevaban consigo un Cathecúmeno, de cierta nación, que los años pasados +había sido impedimento para descubrir este río; procuró éste con grande +eficacia que sus paisanos recibiesen la ley divina, y que los Misioneros +fuesen recibidos y bien tratados en tres Rancherías, de Curuminas, +Batasiz y Xarayes, donde se quedó, por estar mal proveído de ropa y por +habérsele clavado una espina en un pie, y después de pocos días pasó á +la otra vida sin recibir el Santo Bautismo, siendo así que se había +empleado con fervor en que otros lo recibiesen.</p> + +<p>Vencidas, pues, muchas dificultades y pasadas no pocas incomodidades que +se hicieron precisas por haber de caminar por espesos bosques y agrias +montañas, y pasar pantanos y lagunas, á más del contínuo susto y temor +de caer en manos de enemigos, llegaron á plantar una cruz en las riberas +de un río, que juzgaron era el del Paraguay, ó á lo menos un brazo de él +(en lo cual padecieron grande engaño, porque no era río, sino un gran +lago que iba á rematar en un espesísimo bosque de palmas).<span class='pagenum'><a name="Page_I183" id="Page_I183">V.I–183</a></span></p> + +<p>En este ínterin maquinaron ciertos indios dar la muerte á su salvo á los +Padres cuando diesen la vuelta por sus tierras; pero disuadidos de esta +traición por otros de mejor conciencia, les salieron al encuentro y se +fueron con toda la gente de aquellas Rancherías en compañía de los +Padres al pueblo de San Rafael, donde tomaron casa.</p> + +<p>Con la noticia de este descubrimiento, determinó el P. Joseph de Tolú, +Superior á la sazón de estas Reducciones, que veniese á la provincia el +P. Francisco Hervás á dar esta noticia al Padre Provincial Lauro Núñez, +que ya segunda vez la gobernaba.</p> + +<p>No se puede creer el júbilo y gozo que éste tuvo con semejante aviso; y +con toda presteza escogió cinco Misioneros antiguos de los Guaranís, con +un hermano coadjutor, para que por la banda del Paraguay descubriesen el +camino que ya juzgaban se había descubierto por la banda de los +Chiquitos. Estos fueron el P. Bartolomé Ximénez (que habiendo ido +Procurador á Roma de vuelta á esta provincia, voló, cargado de años y +merecimientos al cielo, el día 22 de Julio de 1717 en el puerto de +Buenos Aires), los PP. Juan Bautista de Zea, Joseph de Arce, Juan +Bautista Neuman, Francisco Hervás y el hermano Silvestre González.<span class='pagenum'><a name="Page_I184" id="Page_I184">V.I–184</a></span></p> + +<p>Y porque á alguno no le desagradará leer los sucesos de este viaje, +tomaré el trabajo de transladar fielmente una relación diaria de todo lo +que hizo uno de los sujetos que iban, la cual, después de mucha +diligencia que puse en hallarla, llegó finalmente á mis manos y es como +sigue:</p> + +<p>«Salimos (dice) á 10 de Mayo del año 1703, del puerto de nuestra +Reducción de la Candelaria, para dar fondo en el de Atinguí; y de allí á +27 del mismo mes, tomamos tierra en el Itatí, donde nos recibió con +singular afecto el P. Fray Gervasio, de la venerable orden de San +Francisco, cura que era del aquel pueblo.</p> + +<p>De aquí, tiramos hacia el río Paraminí, por donde en el río Paraná +desemboca el río Paraguay, y montamos aquel cabo, no sin gran dificultad +por la furia de los vientos que nos dieron que hacer muchos días.</p> + +<p>Finalmente á 22 de Junio, aferramos en el puerto de la Asunción, donde +nos recibieron con la acostumbrada caridad que usa la Compañía, los +Padres de aquel colegio, y después de cuatro días partimos de allí, +llevando una barca grande, cuatro balsas, dos piraguas y una canoa.</p> + +<p>Habiendo caminado las balsas cuarenta leguas, descubrieron á lo lejos +algunas canoas de indios Payaguás, que se creyó eran espías de esta +nación.<span class='pagenum'><a name="Page_I185" id="Page_I185">V.I–185</a></span></p> + +<p>Deseamos hablarles y dárnosles á conocer para quitarles todo miedo y +sospecha y exhortarles á que ya de una vez ajustasen paces con los +españoles y quisiesen hacerse cristianos.</p> + +<p>Entróse para este fin, en una canoa el P. Neuman con el hermano +Silvestre González y llegando cerca de ellos quería eficazmente entablar +con ellos tratados de acuerdo. Pero no surtió efecto el deseo de que +ellos quiesen llegarse, gritando en alta voz: <i>Pée pemomba ore camarada +Buenos-Ayres viarupi</i>, que en castellano quiere decir, que temían de +nuestra gente, quienes habían destruído á sus paisanos en los confines +de Buenos Aires.</p> + +<p>Por lo cual, desconfiando el P. Neuman de poderlos reducir, dió la +vuelta, dejando colgados de un árbol de la playa, algunos abalorios y +otras cosillas.</p> + +<p>Viendo, pues, aquellos bárbaros que las caricias de los nuestros no se +quedaban en solas palabras, fueron luego corriendo á coger aquellas +chucherías y con más ánimo y seguridad, se llegaron cuatro de ellos al +pie de una balsa, donde dejaron algunas esteras labradas con lindo arte +y tejidas delicadísimamente: prosiguióse muchos días este tratado, +siendo el faraute Aniceto Guarie, fervorosísimo cristiano, +vice-corregidor de la Reducción de San Cosme;<span class='pagenum'><a name="Page_I186" id="Page_I186">V.I–186</a></span> el cual, deseoso de la +reducción de aquellos infieles, procuraba, con modo muy afable y cortés, +entrar con ellos para salir con la suya.</p> + +<p>Es la nación de los Payaguás, de vilísima condición, cobarde, pérfida y +pronta á maquinar traiciones y en breve manifestaron estas malas +cualidades; porque habiéndose acercado nuestro Aniceto el día 12 de +Julio á ciertos Payaguás, con algunas bujerías que ellos estiman, para +exhortarlos y reducirlos á recibir el santo bautismo, salió de una +ensenada poco distante una manga de estos traidores, dividida en dos +canoas y dando sobre él á traición le mataron á él y á otros compañeros +con fieros golpes de macana; y ejecutadas estas bárbaras muertes, +echaron á huir desesperadamente para librarse de nuestros cristianos, +los cuales advirtieron bien tarde la fatalidad; é ídos al lugar del +insulto, hallaron los cuerpos de los compañeros, sin poder dar con el de +Aniceto; y al siguiente día celebramos las exequias por sus almas; con +que se puede piadosamente creer habrá Dios usado misericordia con ellos +por el celo con que se ofrecieron á tratar con estos pérfidos gentiles.</p> + +<p>Viendo los Payaguás que nuestra gente no hacía ninguna demostración de +sentimiento por este suceso, tomando atrevimiento, resolvieron +desalojarnos el día siguiente de donde estába<span class='pagenum'><a name="Page_I187" id="Page_I187">V.I–187</a></span>mos, dejándose ver una +multitud de canoas divididas en dos escuadras, de las cuales, llegándose +una á tierra desembarcó alguna gente y la otra discurría por el río, +pero no se atrevieron á ponerse á tiro; antes, poco después se +retiraron, no dejándose después ver más, sino á lo lejos, á fin de +espiar nuestros pasos: una sóla vez, en la oscuridad de la noche, osaron +molestar por tierra las balsas, tirando contra ellas piedras y flechas; +mas nuestros cristianos, con poca diligencia, los pusieron en fuga.</p> + +<p>Este fué el único encuentro que tuvimos con estos enemigos, con quienes, +si se hubieran coligado los Guaycurús, gente infiel, pero valerosa y +enemicísima de la fe católica, difícilmente hubiéramos podido escapar y +librarnos de sus asechanzas y celadas en un río poblado por todas partes +de islas y de ensenadas.</p> + +<p>A siete de Agosto llegamos á la boca del río Xexui, por donde antes que +los Mamalucos destruyesen los pueblos de Maracayá, Terecaní y la +Candelaria, se conducía todos los años á la Asunción gran cantidad de la +célebre yerba del Paraguay; el día 19, caminando á lo largo de la +ribera, vimos una tierra de Payaguás, cuyos moradores se habían poco +antes retirado á una grande isla que estaba frente á nosotros.</p> + +<p>Apenas dimos allí fondo cuando saltaron en<span class='pagenum'><a name="Page_I188" id="Page_I188">V.I–188</a></span> tierra nuestros indios, y +sentidos de la muerte de sus compañeros la robaron y saquearon toda; era +esta tierra del cacique Jacayrá, donde él mantiene algunos vasallos para +la fábrica de las canoas.</p> + +<p>El día 21 encontramos un fortín con empalizada y sobre ella tres grandes +cruces, y sospechando nosotros que los Mamalucos habrían hecho allí +alguna de sus misiones, supimos después que esto había sido traza é +invención de los Payaguás para que Dios los librase de una grande +multitud de tigres que infestaban extrañamente el país.</p> + +<p>Vimos poco después andar en la playa doce bárbaros, pero sin darnos +molestia; no obstante, lo que más nos maravilló fué que hasta el día 30 +de Agosto no se vieron sino dos canoas de Guachicos antes de llegar al +Tepotii.</p> + +<p>La boca de este río dista como cosa de treinta leguas de la del río +Piray. Más adelante hay una hilera de escollos por entre los cuales pasa +una furiosa corriente que de ordinario los encubre. Pero cuando allí +cerca lleva el río poca agua, se ven en la cima de una de aquellas +piedras ciertas huellas de hombre, que dicen los naturales son del +apóstol Santo Thomé.</p> + +<p>Poco más adelante, enfrente, se ven doce altísimas rocas, alegres á la +vista, excediendo na<span class='pagenum'><a name="Page_I189" id="Page_I189">V.I–189</a></span>turaleza á la hermosura del arte. Aquí empezaron +los Guaycurús á encender fuegos y hacer humaredas, que son los correos +volantes para avisar á los pueblos circunvecinos de que andan por allí +enemigos.</p> + +<p>Siete leguas después de estos montes corre su río, junto al cual está +situada la laguna Neugetures, en que entra un río que baja de las +tierras de los Guamas. A lo largo de esta laguna viven lo más del año +estos bárbaros, y allí crían muchas manadas de caballos y mulas, +sirviéndose de los Guamas como de esclavos, para cultivar la tierra y +sembrar el tabaco que se dá aquí en gran abundancia.</p> + +<p>Otras naciones confinan con estas, entre las cuales había una llamada +<i>Lenguas</i>, cuyo idioma es semejante al de los Chiquitos.</p> + +<p>Dos leguas más adelante de esta laguna desemboca el Mboimboi, junto al +cual antiguamente hubo una Reducción en que trabajaban en provecho de +los naturales los PP. Cristóbal de Arenas y Alonso Arias.</p> + +<p>Sucedió que el segundo, llamado á las tierras de los indios Guatos para +administrarles el Santo Sacramento del bautismo, se encontró con una +cuadrilla de Mamalucos, los cuales le mataron á mosquetazos; y el otro, +cayendo poco después en las mismas manos, salió tan<span class='pagenum'><a name="Page_I190" id="Page_I190">V.I–190</a></span> maltratado, que en +breve acabó de vivir y padecer.</p> + +<p>De aquí hasta los Xarayes en dilatadísimas campañas por beneficio de la +naturaleza, sin ninguna industria del arte, se cría inmensa cantidad de +arroz, de que todos los años hacen provisión los Payaguás, Guatos, +Nanuiquas, Caracarás, Guacamás, Guaresis y otros pueblos confinantes.</p> + +<p>A 22 de Septiembre pasamos las montañas de Cuñayegua, que tienen en +frente de sí en la otra banda las del Ito, donde viven los Sinemacas.</p> + +<p>Aquí fueron á predicar la santa ley de Cristo los PP. Justo Mansilla, +Flamenco, y Pedro Romero, español, el cual fué muerto con el hermano +Mateo Fernández por los indios Chiriguanás, porque les persuadía que por +ser cristianos no podían tener más que una mujer.</p> + +<p>En una isla, cinco leguas más adelante, se habían retirado dos caciques, +Jarechacu y Arapichigua, con todos sus vasallos Payaguás, que al vernos +despacharon luego siete canoas á la grande isla de los Orejones, para +dar aviso á aquellas gentes, como lo suelen hacer en tales ocasiones, y +por eso se veían de cerca y de lejos muchos humos en el aire, por lo +cual en todo aquel contorno son los Payaguás tenidos en<span class='pagenum'><a name="Page_I191" id="Page_I191">V.I–191</a></span> grande +estimación, que les es de mucho provecho, por lo que les dan de tabaco, +cueros, telas y vituallas, de que están abastecidos con grande +abundancia.</p> + +<p>Desde el Tobatí pasamos junto á las montañas del Taraguipitá, de donde +cuatro Misioneros enviados por el P. Antonio Ruiz se esparcieron por +esta dilatada gentilidad á predicar el Evangelio. Estos fueron los PP. +Ignacio Martínez, español, Nicolás Hernat, francés, Diego Ferrer y Justo +Mansilla, flamencos. El primero fué llamado al Perú á la misión de los +Chiriguanás; los otros dos, oprimidos de las fatigas y trabajos en un +total desamparo de todo humano consuelo, con una muerte semejante á la +del grande apóstol del Oriente San Francisco Xavier, pasaron al eterno +descanso; el último, que quedó sólo, cansado de los muchos trabajos, +falleció también en breve tiempo.</p> + +<p>Ocho leguas sobre el Tobatí, desemboca por dos partes el río Mbotetei, +por donde bajan al Paraguay á hacer sus correrías los Mamalucos.</p> + +<p>Enfrente de estas dos bocas del río Mbotetei, por la otra banda +desemboca el Mandiy, que baña las faldas de los montes Taraguipiti que, +encadenándose con los del Tambayci y Garaguy, se extienden á lo largo de +las costas del<span class='pagenum'><a name="Page_I192" id="Page_I192">V.I–192</a></span> Paraguay, hasta cerca de la célebre isla de los +Orejones.</p> + +<p>Desde el río Mbotetei hasta los Xarayes, se extiende el país en vastas +campañas, habitadas antiguamente de los Guaycharapos é Itatines; pero +molestados de los Mamalucos los abandonaron, internándose en espesos y +grandes bosques, que desde la laguna Jaragui, por cincuenta leguas, +tiran hasta Santa Cruz la Vieja.</p> + +<p>Finalmente, á 29 de Septiembre, montadas las dos bocas del Mbotetei, +llegamos á donde el Paraguay, dividido en dos brazos, forma á lo largo +una isla de veinte leguas.</p> + +<p>Por estar ya en tierra de los Chiquitos se comenzaron á hacer muchas +diligencias para hallar la cruz que el año pasado levantaron los PP. +Francisco Hervás y Miguel de Yegros, reconociendo muchos lagos y +ensenadas.</p> + +<p>A 12 de Octubre, habiendo dado fondo en el Paroguamini, encontramos con +unos Payaguás, los cuales, aunque temían á nuestros indios, se llegaron +no obstante á nosotros y nos presentaron biétole y otras frutas de la +tierra, á que correspondimos cortesmente con otros regalos.</p> + +<p>A 17 dimos fondo á vista de la laguna Jaragui que se oculta por gran +trecho entre bosques y montes hasta cerca de la de los Orejones. Aquí +una parte del Paraguay está hoy día<span class='pagenum'><a name="Page_I193" id="Page_I193">V.I–193</a></span> habitada de gran número de +infieles; pero el lado izquierdo es el más poblado, porque se pueden +defender más fácilmente de las inopinadas invasiones de los Mamalucos, á +causa de que estando rodeados de grandes lagunas y pantanos, se hace muy +difícil y casi imposible el paso á aquellos malvados.</p> + +<p>Señalaré aquí algunas naciones de una y otra banda. A mano derecha están +los Guarás, Lenguas, Chibapucus, Ecanaquis, Napiyuchus, Guarayos, +Tapyminis, Ayguas, Cunicanis, Arianes, Curubinas, Coes, Guaresis, +Jarayes, Caraberes, Urutues, Guahones, Mboyaras, Paresis, Tapaquis. De +la otra banda izquierda están los Payaguás, Guachicos, Itatines, Aginis, +Sinemacas, Abiais, Abaties, Guitihis, Cubieches, Chicaocas, Coroyas, +Trequis, Gucamas, Guatus, Mbiritis, Eleves, Cuchiais, Tarayus, Jasintes, +Guatoguaguazus, Zurucuas, Ayuceres, Quichiquichis, Xaimes, Guañanis, +Curuaras, Cuchipones, Aripones, Arapares, Cutuares, Itapares, Cutaguas, +Arabiras, Cubies, Guannaguazus, Imbues, Nambiquas.</p> + +<p>Verdad es, que estas naciones las más se reducen á dos ó tres +Rancherías, otras á poco más de trescientas ó cuatrocientas almas y +otras también en mayor número, y se distinguen por la diferencia de las +lenguas, porque todas tienen<span class='pagenum'><a name="Page_I194" id="Page_I194">V.I–194</a></span> distinto idioma, ni se entienden entre sí, +aunque vecinas y confinantes, porque ó son enemigas, ó no tienen +comercio unas con otras.</p> + +<p>El día 18, dejando á la mano derecha la laguna Tuquis, montamos la boca +del río Paraiguazú, que venía colorado con una creciente furiosa de +agua.</p> + +<p>De allí á poco encontramos una canoa con sólo un indio, mozo bien +dispuesto y de fuerzas, de nación Mbiritiy, que sin ningún temor se +llegó á la barca; hicímosle mil caricias, y aunque ni él entendía +nuestra lengua ni nosotros la suya, con todo eso, con señas y ademanes +nos dió á entender que su Ranchería distaba de allí dos ó tres jornadas +de camino.</p> + +<p>Poco después le despedimos; pero habiendo experimentado él tanto amor y +afecto en nosotros, sentía mucho dejarnos, por lo cual, diciéndole por +señas si quería entrar en la barca, él sin reparo alguno se entró dentro +con sus armas y con su cama, que era una estera de linda hechura, y +regaló á nuestros indios con un grande Capivará (son estos unos puercos +del agua, en todo semejantes á los de tierra), que poco antes había +muerto.</p> + +<p>De allí á tres días, viendo que nosotros tirábamos á lo largo de la +costa por no empeñarnos en medio en las islas, se despidió +prome<span class='pagenum'><a name="Page_I195" id="Page_I195">V.I–195</a></span>tiéndonos que volvería presto, y nosotros, por medio de él, +enviamos al cacique y principales de la nación varias cosillas que +estiman estos bárbaros.</p> + +<p>Cumplió su palabra, y después de poco tiempo estuvo de vuelta; pero +pretendiendo atravesar un gran brazo de río en tiempo que hacía gran +viento, naufragó á nuestra vista, y apenas pudo salvar su persona, que +cayó, por nuestra desgracia, en manos de los Payaguás, que le remitieron +á los suyos.</p> + +<p>Finalmente, á 31 de Octubre, entramos en el famoso lago de los Xarayes, +en donde entran muchos ríos navegables, y de dicho lago (con unánime +consentimiento de los geógrafos) nace el gran río Paraguay.</p> + +<p>A la boca de este lago está situada la célebre isla de los Orejones, +poblada en algún tiempo de muchísima gente y asolada y destruída ahora +por los Mamalucos. El clima de esta isla es saludable y templado, aunque +está en diecisiete grados y pocos minutos de altura. Tiene de longitud +cuarenta leguas y diez de ancho, aunque otros la hacen doblado mayor; el +terreno es muy fértil y abundante, aunque en parte sobresale en montañas +llenas de árboles muy á propósito para labrarlos. Los primeros +descubridores la llamaron el Paraíso; nosotros, empero,<span class='pagenum'><a name="Page_I196" id="Page_I196">V.I–196</a></span> no observamos +en ella cosa de más monta que el clima.</p> + +<p>Hiciéronse aquí increíbles diligencias para hallar la cruz tan deseada; +pero por más que hicimos, así por tierra como por agua, no pudimos +descubrir la más mínima señal de hacia qué parte cayesen las Reducciones +de los Chiquitos.</p> + +<p>Los PP. José de Arce, Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás, +suplicaron al P. Superior Bartolomé Ximénez que pasasen adelante á las +Rancherías de los infieles á tomar lengua; pero siendo éste de contrario +parecer, fué necesario rendirse; antes bien, conociendo que menguaba la +corriente más cada día y corría peligro el barco de hacerse pedazos en +los escollos ciegos si se parasen allí algún tiempo más, determinó dar +la vuelta después de haber gastado mes y medio en andar en busca del +camino.</p> + +<p>Fué increíble el sentimiento de los mismos Padres al ver que se +frustraban sus esperanzas y tantas fatigas y trabajos como habían +sufrido; por lo cual, postrándose de rodillas delante del P. Superior, +le pidieron vivamente les diese licencia de quedarse en aquella grande +isla de los Orejones, donde se entretendrían, hasta que creciendo las +aguas y hecha amistad con los infieles, se informasen del camino, y +pasado el<span class='pagenum'><a name="Page_I197" id="Page_I197">V.I–197</a></span> invierno se irían á las Reducciones de los Chiquitos.</p> + +<p>Admiró el P. Superior su fervor; mas temiendo no fuese que este +apostólico celo los empeñase, con gravísimo riesgo de sus vidas, en +empresas que no pudiesen salir sino con grandísima dificultad, juzgó no +podía condescender con sus instancias.</p> + +<p>Por tanto, á 12 de Octubre, nos dispusimos para salir de aquel lago ó +mar dulce; y aunque siempre estábamos con temor de algún escollo +encubierto debajo de agua, con todo esto, mediante el favor de Dios, +caminamos á voga y remo sin ningún riesgo, sólo que los vientos, que +siempre soplaron por la proa, nos retardaron para que nos adelantásemos.</p> + +<p>Después de haber caminado cien leguas descubrimos tres canoas con cuatro +hombres que, vogando á toda fuerza de remos, se nos acercaron insinuando +que querían hablarnos; el uno era Payaguá y los otros Guaranís, +cristianos antiguos, que saltando ligeramente en nuestra barca, dijeron +resueltamente que se querían quedar con nosotros, aunque les pesase á +sus caciques.</p> + +<p>Viendo nosotros su buena voluntad, determinamos que nuestros indios los +defendiesen en caso que sus caciques intentasen cobrarlos á<span class='pagenum'><a name="Page_I198" id="Page_I198">V.I–198</a></span> fuerza de +armas; pero ellos les dieron de buena gana licencia, creciendo en ellos +la estimación de nosotros, pues los Guaranís dejaban su hacienda y +parientes sólo por venir á nuestras Reducciones y vivir en la +observancia de la ley divina. Por lo cual nos cobraron tanto afecto, que +como si fuesen amigos antiguos, entraron los dos caciques con toda +seguridad y confianza en nuestro barco y se pusieron al lado del P. +Superior.</p> + +<p>Hallada tan buena coyuntura, se les habló con toda eficacia del bien de +sus almas y cuánto interesaban en que nosotros los tomásemos á nuestro +cargo, pues fuera de conseguir la salvación eterna y vivir como hombres +é hijos de Dios, pasarían una vida quieta y libre de todo peligro, +obligándose todos los pueblos de los Guaranís á defenderlos de los +Mamalucos y Guyacurús, que cada año tanto les molestan.</p> + +<p>Ofreciéronse de buena gana los dos caciques con todos sus vasallos á +recibir el santo bautismo, y que exhortarían á hacer lo mismo á los +Guatos y Guacharapos, para que unidos todos en un cuerpo, fundasen una +Reducción.</p> + +<p>Para asegurarnos más de este su buen daseo, les pedimos algunos infieles +que ellos en años pasados habían hecho esclavos, para que instruídos en +los misterios de nuestra santa fe, sir<span class='pagenum'><a name="Page_I199" id="Page_I199">V.I–199</a></span>viesen después de intérpretes á +los Misioneros, ofreciéndoles en contracambio ciertos platos de estaño, +cuchillos, anzuelos, avalorios y otras cosas de este jaez.</p> + +<p>De buena gana nos entregaron seis niños; dos de los cuales eran +Penoquís, uno Sinemaca, otro Erebé, otro Curubina y el último Guarayo, +los cuales á la vuelta, encomendamos al P. Jerónimo Herrán, para que en +su Reducción los impusiese en los preceptos de la ley divina.</p> + +<p>Entablada con esto la amistad de entrambas partes, se despidieron de +nosotros los caciques, contentos y alegres con la esperanza de tener +dentro de poco tiempo Misioneros, y ordenaron á algunos de sus vasallos +que nos sirviesen con sus canoas, proveyéndonos de pescado por espacio +de ciento y ciencuenta leguas de camino, que no fué pequeño socorro por +la carestía de vituallas, de que ya padecía mucho nuestra gente y los +PP. apenas tenían con qué sustentarse, por haberse corrompido ya el +vizcocho y echado á perder el maíz; y el cuotidiano mantenimiento del P. +Superior, por espacio de cuatro meses, fué sólo una simple escudilla de +habas.</p> + +<p>Finalmente, como mejor se pudo, tiramos adelante hasta tocar en las +riberas donde vivían los Payaguás, matadores del buen Aniceto y sus +compañeros; deseamos ganarlos y reducirlos al<span class='pagenum'><a name="Page_I200" id="Page_I200">V.I–200</a></span> gremio de la Santa +Iglesia; y para eso por medio de los Payaguás amigos, les enviamos una +embajada asegurándoles de nuestro buen ánimo para con ellos y que les +perdonábamos la traición pasada, que más por temor de alguna trama de +sus enemigos, que por malicia, habían maquinado; que tomasen el partido +de compañeros nuestros y fabricasen una Reducción, porque de otra +manera, habiendo nosotros de frecuentar aquel camino, nuestros indios +sujetarían su orgullo; y que para satisfacción de lo pasado, nos +restituyesen los esclavos españoles que tenían.</p> + +<p>Supieron los mensajeros tratar con tanta destreza el negocio, que poco +después nos salieron ellos al encuentro, trayendo en una gran canoa á un +español llamado Juan García, y se excusaron buenamente de la traición +pasada; mas aún ahora se mostraron pérfidos y mentirosos, porque +preguntados si tenían más esclavos respondieron que no, y supimos +después en la Asunción que tenían otros tres.</p> + +<p>Después de haber renovado la amistad se nos mostró la mayor parte sobre +veinte canoas puestas á la fila, y uno á uno entraron en la barca para +recibir algún regalo.</p> + +<p>El día siguiente vinieron los caciques llamados ambos Jacayrá, +presentándonos gran canti<span class='pagenum'><a name="Page_I201" id="Page_I201">V.I–201</a></span>dad de fruta de la tierra. Después nos +significaron el deseo que tenían ellos también de hacerse cristianos y +fundar una Reducción en que los nuestros los instruyesen en los +misterios de la santa ley de Dios.</p> + +<p>Tenían canoas de bella hechura, y viendo la gana que teníamos, nos +ofrecieron una bellísima, que nos trajeron al día siguiente.</p> + +<p>En este estado dejamos el negocio de su conversión; pero hay poco que +esperar de ella, porque aunque hayan hecho tan largas ofertas no hay +mucho que fiarse de ellos porque son pérfidos, revoltosos, inconstantes, +y que en tanto mantienen su palabra en cuanto les está á cuento.</p> + +<p>Al presente están divididos en dos facciones, la una discurre hacia el +lago de los Xarayes, por espacio de doscientas leguas; la otra hacia la +ciudad de la Asunción, cautivando gente y robando las haciendas y cuanto +les viene á las manos, y muchas veces se coligan con los Guaycurús en +daño de los españoles.</p> + +<p>Pero lo que causa admiración es que tengan tanto orgullo, siendo así que +apenas cuentan trescientos ó cuatrocientos hombres de tomar armas, +porque cada año procuran diezmarlos los Mamalucos, y muchas veces rompen +también con los Guaycurús y se destruyen.<span class='pagenum'><a name="Page_I202" id="Page_I202">V.I–202</a></span></p> + +<p>Otro no pequeño motivo les retrae de ser cristianos, y es que esta +nación es vagabunda, no estando jamás firme muchos días en un lugar, hoy +están en tierra firme y mañana en alguna isla, ni pueden de otra suerte +vivir, porque sustentándose con caza y pesca, no se puede hallar siempre +ésta en un mismo lugar, y como los Guaycurús, Charruas, Jarós y Pampas +no tienen firmeza en tierra, así los Payaguás en este río, y les +sucedería á ellos lo que á los Jarós, que dos veces pidieron Misioneros +y fundaron Reducción, y ambas á dos, enfadados de vivir debajo de un +mismo cielo, volviéndose á su antigua costumbre de vagabundos se +huyeron, por lo cual es necesario que estos Payaguás se junten con los +Guatos y Guaciarapos, pueblos estables y permanentes: pero el hacer esta +unión costaría más sangre y más sudores de lo que montase el buen éxito +del negocio.</p> + +<p>Con todo eso, los dos fervorosos Misioneros Joseph de Arce y Juan +Bautista de Zea, deseaban se pusiese por obra este intento, allanando +con su celo las dificultades tan grandes que se ofrecían. Pero el P. +Superior fué de contrario parecer, no queriendo arriesgar las vidas de +estos dos apostólicos operarios, con que sin otro efecto proseguimos +nuestro viaje, cuando á 2 de Diciembre corrió dos veces peligro de<span class='pagenum'><a name="Page_I203" id="Page_I203">V.I–203</a></span> +hacerse pedazos la barca en que íbamos. El primero fué por la mañana, +quedando encallado en unos arenales, y entró tan profundamente la +quilla, que muy trabajosamente, con el ayuda de las otras embarcaciones, +se pudo desencallar y sacar fuera de la arena. En este lance suplicamos +con grande afecto á la Santísima Virgen, y con su favor, cuando creíamos +entrase el agua por muchas partes, se halló que no había padecido nada.</p> + +<p>Pero mayor fué el peligro y el susto al entrar la noche, porque soplando +muy recio el viento y alterado el río, y caminando el barco á todo +riesgo, dió de golpe en un escollo ciego y la furia del agua y del +viento la estrelló de escollo en escollo hasta arrojarla sobre la +ribera.</p> + +<p>Aquí nos sorprendió á todos el susto y ya esperábamos que se había de +hacer pedazos y correr peligro nuestra vida; pero la piadosísima Señora +quiso hacernos cumplida la gracia, saliendo, así nosotros como la barca, +sanos y salvos de aquel riesgo.</p> + +<p>A 4 de Enero ordenó el P. Superior que adelantándose tres barcos á vela +y remo procurasen cuanto antes entrar en el puerto de la Asunción para +llevar al P. Juan Bautista Neuman, que afligido sobremanera de la +disentería estaba<span class='pagenum'><a name="Page_I204" id="Page_I204">V.I–204</a></span> poco menos que reducido á los últimos períodos de la +vida.</p> + +<p>Por fin, el día 7, dimos todos fondo en aquel puerto, donde al +desembarcar nos salió á recibir el Gobernador, la nobleza y el pueblo en +gran multitud, que quisieron en todo caso, por más que nosotros lo +rehusamos, conducirnos hasta el colegio, donde tuvimos la triste nueva +del fallecimiento de aquel buen Padre. Venía tan maltratado y tan +acabado de fuerzas por los trabajos del viaje, fuera de que en muchas +semanas no se le pudo dar á comer otra cosa que un triste puñado de maíz +corrompido, que una hora después de haber entrado en nuestro colegio +pasó á recibir en la Jerusalén celestial el galardón de tantos trabajos.</p> + +<p>A sus exequias asistieron el Cabildo eclesiástico y secular y todas las +religiones que quisieron honrar, como ellos decían, el cadáver de un +santo mártir, pues que las fatigas y trabajos sufridos por la gloria de +Dios y bien de las almas le habían acabado.</p> + +<p>A 9 del mismo mes salimos de la Asunción para volver á los Guaranís, +donde últimamente, á 4 de Febrero, dimos fin á tan larga navegación.</p> + +<p>Nueve meses hemos gastado en este viaje; hannos faltado dieciséis indios +por la escasez<span class='pagenum'><a name="Page_I205" id="Page_I205">V.I–205</a></span> de los víveres y por la disentería que á casi todos nos +afligió, y á habernos tardado un poco más hubieran muerto otros +Misioneros con grave perjuicio de tantas almas, á cuya conversión +estaban destinados.» Hasta aquí la relación de este viaje.</p> + +<p>Notable fué el sentimiento del P. Provincial viendo desvanecidos medios +tan eficaces para el intento; mas no por eso desistió abandonando la +empresa, y así, pasado el año siguiente á la visita del colegio de +Tarija, ordenó al Padre Juan Patricio Fernández que fabricase algunas +canoas en las riberas que se creía eran del río Paraguay, enviase por +allí al P. Miguel de Yegros, con el hermano Enrique Adamo, á la +Asunción, acompañándoles los Xarayes prácticos del río y valientes +vogadores.</p> + +<p>Partió al punto el P. Juan Patricio con los dos compañeros y cien indios +del pueblo de San Rafael por el mes de Octubre de aquel año, para ver si +aquel río, junto al cual el P. Francisco Hervás había levantado la cruz, +era el Paraguay; pero á tres jornadas de camino halló que se perdía en +aquel que parecía río en unos palmares, sin saber dónde era su término; +con todo eso pasó ochenta leguas más adelante para reconocer dónde +estaba la cruz; pero llegando allí vió que no era este el río Paraguay<span class='pagenum'><a name="Page_I206" id="Page_I206">V.I–206</a></span> +ni ramo suyo, sino un gran lago que en el tiempo de las lluvias se +extendía por aquellos valles.</p> + +<p>Descubríanse desde aquí montañas muy altas entre Oriente y Mediodía, y +creyendo que á la falta de ellas correría el deseadísimo río, determinó +ir allá, como lo hizo; el viaje era incómodo y trabajoso, porque todo él +había de ser por la cumbre de la montaña; pasó por cierta Ranchería de +Guarayos destruídos por los Mamalucos, encontró muchas lagunas, registró +la más grande y profunda para ver si desaguaba en el río Paraguay, pero +todo sin provecho.</p> + +<p>Ya era la mitad de Diciembre y amenazaba el cielo inundar las campañas +con las lluvias, que cerraban el camino para la vuelta; pero con todo +eso, porque tantos trabajos no quedasen frustrados, quiso gastar otros +ocho días en aquella empresa que tantos, y no más, parecían necesarios +para llegar á las costas del Paraguay, como lo afirmaban algunos indios +viejos, quienes por unas montañas fragosas que tenían delante, se +acordaban del país, por donde cuando mozos anduvieron con sus paisanos +para mover guerra á los Guarayos que viven á la ribera del río Paraguay.</p> + +<p>Llegaron allá después de ocho días, habiendo gastado los tres en abrir +camino por un es<span class='pagenum'><a name="Page_I207" id="Page_I207">V.I–207</a></span>peso bosque, sin hallar con qué apagar la sed sino +exprimiendo ciertas raíces que llaman Bocurús.</p> + +<p>Poco más adelante descubrieron una laguna muy grande cercada de una +corona de montes que hacia el Oriente abrían boca, por donde la laguna +descargaba sus aguas, y por el Poniente la ceñía un bosque espesísimo. +Preguntóles el P. Juan Patricio Fernández si esta laguna iba á +desembocar en el río Paraguay, á que respondieron que no sabían, mas un +Penoquí de aquellos que se escaparon de las manos de los Mamalucos, +añadió que por aquella laguna habían entrado los enemigos á discurrir y +registrar el país, y por la banda del Oriente se descubría un arenal, +donde desembarcando dichos Mamalucos habían dejado las canoas y tomando +camino por tierra, habían ido á caza á los indios Taus.</p> + +<p>Oído esto, mandó al momento fabricasen una canoa, pero no hallando +madero á propósito, y estando ya en el corazón del invierno, le fué +forzoso volver atrás y dejar la empresa para mejor tiempo.</p> + +<p>Repartiendo, pues, á la gente las vituallas que había reservado para su +viaje á la Asunción, la envió á reconocer aquel arenal y camino de los +Mamalucos.<span class='pagenum'><a name="Page_I208" id="Page_I208">V.I–208</a></span></p> + +<p>A dos jornadas de camino dió dicha gente en una pequeña Ranchería de +Guarayos de sesenta almas, que condujeron consigo al pueblo de San Juan +Bautista, á donde llegaron sanos y salvos el Sábado Santo del mismo año.</p> + +<p>El P. Juan Patricio y sus compañeros gastaron veinticinco días para +entrar en San Rafael, por estar, á causa de las lluvias innundada toda +la campaña, por cuya causa se veían obligados á caminar descalzos, todos +calados de agua, y era gran fortuna topar á la noche con algún +montecillo, aunque pantanoso, donde hacer alto, aunque no para tomar +algún reposo y aliento en el sueño, por no permitirlo la infinita +multitud de mosquitos y tábanos que produce la humedad.</p> + +<p>Tantas fatigas, maltratamientos y trabajos causaron en estos Misioneros +graves enfermedades y por gran fortuna pudieron ellos convalecer; mas no +así el hermano Enrique Adamo, que consumido y deshecho de los excesivos +trabajos y no teniendo fuerzas para recobrarse, pasó el día 27 de Julio +de 1705 á la bienaventuranza, para recibir el galardón de sus fatigas.</p> + +<p>Era este hermano enfermero en la Casa Profesa de Roma, cuando llegando á +aquella corte el P. Ignacio de Frías, procurador general de esta +provincia, obtuvo licencia de nuestro Padre gene<span class='pagenum'><a name="Page_I209" id="Page_I209">V.I–209</a></span>ral Tirso González para +venir por su compañero y pasar á las Misiones de los Guaranís, de donde +fué á ejercitar el mismo oficio de enfermero á este colegio de Córdoba, +y de aquí fué á las Misiones de los Chiquitos, á que siempre tuvo grande +afecto y con su celo é industria procuró los progresos de ellas, hasta +perder la vida en la demanda.</p> + +<p>De los Guarayos que se avecindaron en San Juan Bautista había algunos +que entendían la lengua castellana, con lo cual pudo el P. Juan Patricio +Fernández informarse del Paraguay y del puerto donde los Mamalucos daban +fondo para tomar noticias de la tierra de los Chiquitos y aun ellos se +ofrecieron á ir con él allá.</p> + +<p>Por tanto, despachó algunos indios á abrir camino en los bosques de los +Taus, los cuales llegando á la última Ranchería de estos, situada á la +falda de las sierras de Santa Cruz la Vieja, descubrieron á los Paisanos +el intento de su ida, los cuales se lo disuadieron diciéndoles que no +podrían tenerse en pie las caballerías por aquellas cuestas tan fragosas +y les señalaron un camino no tan difícil, aunque todo de bosque pero +todo lleno de arroyos y en algunos lugares se dilataba en fértiles +campañas.</p> + +<p>Al principio de Agosto partió en su seguimiento el P. Fernández con el +P. Juan Bautista<span class='pagenum'><a name="Page_I210" id="Page_I210">V.I–210</a></span> Xandra y dos Guarayos, paróse en las tierras de los +Guarayos, donde halló á ciertos cristianos que habían venido de la +Reducción de San Joseph para exhortar á aquella gente á alistarse debajo +de las banderas de Cristo, y consiguieron su pretensión porque +abandonando todos su nativo suelo, se redujeron á vivir en nuestras +Reducciones.</p> + +<p>Detuviéronse aquí los Padres tres días esperando á los neófitos que +habían despachado á reconocer el nuevo camino; de aquí prosiguieron su +viaje, aunque bañados de sudor, siendo necesario abrir camino con hachas +y picos por una espesísima selva, hasta que entraron en una campaña de +bellísima vista, enfrente de la cual estaba la laguna Mamoré, á donde se +encaminaban.</p> + +<p>Llegaron, finalmente, á la playa donde solían desembarcar los Mamalucos, +en donde halló el P. Superior cinco largas cadenas que habían enterrado +allí aquellos crueles hombres.</p> + +<p>Esta playa es un brazo de tierra, algunas millas dentro de la laguna, y +corre hacia Oriente y divide aquella laguna en dos ensenadas, una de las +cuales se extiende al Septentrión y la otra al Mediodía; y así por lo +que veía como por lo que sabía por relaciones ajenas, se certificó que +dicha laguna desembocaba en el río Paraguay.<span class='pagenum'><a name="Page_I211" id="Page_I211">V.I–211</a></span></p> + +<p>Quiso el Padre adelantarse y pasar adelante, para lo cual mandó á los +indios que buscando un grueso leño fabricasen de él una canoa; y ellos, +no muy lejos de allí, hallaron un árbol bien á propósito para el caso, +el cual, dispuesto en forma de canoa y echado al agua, apenas los +Chiquitos que entraron dentro habían aprestado los remos para vogar, +cuando se volcó y aquellos pobres cayeron al agua, de donde con gran +trabajo salieron diciendo: «Esto no es para nosotros.»</p> + +<p>Estando, pues, por aquel lado muy alterada la laguna por el viento que +soplaba, les ordenó el P. Fernández pasasen la canoa á la otra ensenada; +mas sondando los indios el fondo del agua no se quisieron arriesgar á +ponerse otra vez en peligro; pidióles el Padre que á lo menos le pasasen +á la otra banda, lo cual también rehusaron por ser manifiesto el peligro +de que la impetuosa corriente del agua volcase la canoa y él se hundiese +sin poder ser socorrido: parecía azar y siniestro accidente que no +sufriesen el efecto pretendido tantas diligencias y trabajos sufridos +por descubrir el puerto tan deseado del Paraguay; pero no fué sino +providencia singularísima del Altísimo, que no menos cuidaba de su +gloria que de la vida de sus siervos, porque si nuestros Misioneros de +las Re<span class='pagenum'><a name="Page_I212" id="Page_I212">V.I–212</a></span>ducciones de los Chiquitos bajaban á la de los Guaranís, caían en +manos de los Payaguás, que habían jurado vengar la muerte de sus +paisanos con la muerte y estrago de cualquier español que encontrasen, +como poco después lo escribió el P. Provincial, ordenando que ninguno de +los nuestros bajase por allí á los Guaranís, y que si alguno estuviese +ya en camino, diese la vuelta luego á los Chiquitos.</p> + +<p>La causa del rompimiento fué que cuando aquellos cinco Misioneros de +quien poco antes hablé, llevaron consigo á la ciudad de la Asunción los +más nobles de aquella nación, no fueron éstos recibidos de la ciudad con +buena cara, temiendo que venían á reconocer la tierra y darles de +improviso un asalto y saquearla; con todo eso, por respeto de los +nuestros, los trató cortesmente el Gobernador, y acariciados con mil +regalos y presentes se volvieron á sus tierras.</p> + +<p>Poco después, no sé con qué motivo, discurrían por el río algunos +españoles, y encontrándose con una escuadra de aquellos bárbaros les +dieron una carga cerrada de mosquete, y con la muerte de algunos +pusieron á los demás en fuga.</p> + +<p>Con esto se rompió la paz, y jamás los Payaguás se fiarán de los +nuestros, y mucho me<span class='pagenum'><a name="Page_I213" id="Page_I213">V.I–213</a></span>nos de los españoles; antes bien, estarán siempre +alerta para vengarse de la injuria recibida, como lo han ejecutado con +harto daño de toda aquella gobernación del Paraguay.<span class='pagenum'><a name="Page_I214" id="Page_I214">V.I–214</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_IX" id="CAPITULO_IX"></a>CAPÍTULO IX</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Múdanse á otro paraje las Reducciones; pasa el Padre +Superior á Tarija y desastres de los neófitos.</p></div> + + +<p>Por haberse ocupado el P. Superior en la empresa que acabo de referir, +no se había puesta en ejecución el orden del P. Visitador de estas +Reducciones, José Pablo de Castañeda de que se buscase sitio mejor y más +sano para fabricar de nuevo las Reducciones; por lo cual quiso al +presente ponerlo por obra, á que no poco ayudaron las enfermedades y el +contagio.</p> + +<p>Considerado pues, el sitio más conforme á la salud de aquellos pueblos, +y para reducir á la fe las naciones confinantes, determinó con mucho +gusto de los neófitos, que la Reducción de San Rafael se trasladase y +plantase sobre un monte poco distante de su primera fundación, donde se +halla al presente, con gran provecho de los infieles que allí van á +vivir y tomar casa.<span class='pagenum'><a name="Page_I215" id="Page_I215">V.I–215</a></span></p> + +<p>La Reducción de San Juan Bautista se mudó al Zapoco, riachuelo de poca +agua, pero cómodo, á que también se juntaron otros infieles.</p> + +<p>En la Reducción de San Joseph, por no cuadrales á los indios el sitio +que se escogió para mudarla, se tuvo por mejor trasladarla á Santa Cruz +la Vieja, en cuya elección, cuan bien adivinasen los neófitos, se +descubre por el estado próspero en que siempre se ha mantenido, y por +ser escala á las naciones infieles del Chaco.</p> + +<p>No ha dejado, empero, el demonio de hacer de las suyas, para arrancarla +de aquí viendo cuánto daño se le ha seguido á su partido; pero +descubiertas sus trazas y marañas, se redujeron todas á humo.</p> + +<p>La otra de San Francisco Xavier se pasó trece leguas más adelante hacia +el Septentrión y siempre ha ido en aumento, de suerte que ha sido +necesario dividirla en otras Reducciones.</p> + +<p>Escogido, pues, el lugar para la nueva fundación, ordenó el P. Superior +no se emprendiese la fábrica, sin haber hecho primero la sementera y +tener con qué vivir: mas el pueblo no quiso esperar tanto, por ver +siempre á sus ojos la muerte en aquel clima inficcionado mucho tiempo +antes de la peste; por lo cual se vieron los Padres precisados á seguir +los indios, y el P. Superior, pasando á San Joseph, halló solos á los +Misio<span class='pagenum'><a name="Page_I216" id="Page_I216">V.I–216</a></span>neros, que con su ajuar estaban ya de partida para seguir á los +neófitos.</p> + +<p>De aquí se condujo á la villa de Tarija á tratar los negocios de aquella +cristiandad con el nuevo Provincial P. Blas de Silva, que desde el día +16 de Septiembre de 1706 gobernaba esta provincia, llevando consigo los +Guarayos prácticos del Paraguay.</p> + +<p>Llegado, pues, á la dicha villa, refirió las noticias más seguras del +puerto que había en el río Paraguay y destinó aquellos indios para que +se despachasen á los Guaranís, á fin de que guiasen con seguridad otros +Misioneros á los Chiquitos.</p> + +<p>De todo esto hizo poco caso el P. Provincial, diciendo serían estos +indicios como los pasados, de que no se debía tener cuenta ni arriesgar +á otros Apostólicos operarios que trabajaban en otras partes con igual +gloria de Dios y provecho de las almas. Que fuesen los Misioneros de los +Chiquitos los primeros que rompiesen el camino, que por una contingencia +no quería, á tanta costa, exponer otros sujetos en aquella trabajosa +empresa. A que no pudiendo replicar el P. Fernández, esperó mejor tiempo +para lograr sus deseos: y por estar ya á los fines de Diciembre y +cerrados los caminos con las lluvias, se quedó en Tarija, confirmado en<span class='pagenum'><a name="Page_I217" id="Page_I217">V.I–217</a></span> +el gobierno de aquellas Misiones; y el año siguiente de 1707 volvió á +ellas con otros dos operarios, el P. Pablo Restivo, siciliano, Misionero +antiguo de los Guaranís, y el P. Juan Bautista de Zea con el oficio de +Visitador, en nombre del Provincial, el cual pensaba abrir nuevo camino, +porque había recibido orden el P. Felipe Suárez que desde el pueblo de +San Joseph, allanase el camino, costeando el río San Miguel, porque se +ahorraban muchas jornadas de viaje y se libraban de los vados peligrosos +del río Guapay y por aquí habían ido antiguamente los Chiriguanás á caza +de indios Penoquís, aunque les salió mal esta invasión, porque cogidos +de los Penoquís en una emboscada, los pasaron á todos un palo por las +entrañas, y así traspasados los levantaron en el aire y los pusieron á +los lados del camino para muestra de lo que harían con otros si se +moviesen á cosa semejante.</p> + +<p>El P. Suárez, por el mes de Mayo puso por obra la voluntad del P. Zea, +aunque no pudo llegar hasta las Rancherías de los Chiriguanás por no +tener con qué sustentar á buen número de indios Chiquitos, que allanaban +el camino. Con todo eso, teniendo á la vista aquella punta de montes que +habitan los Chiriguanás, se avanzó con dos indios para ver si descubría +alguna Ranchería.<span class='pagenum'><a name="Page_I218" id="Page_I218">V.I–218</a></span></p> + +<p>A pocos pasos vió que venía hacia sí uno de los Chiriguanás, que +despavorido á la vista del P. Felipe, como de enemigos, metió las +espuelas al caballo, y llegando á toda carrera á su Ranchería dió aviso +que venían Mamalucos, con que se previno para la defensa y puso en armas +todo el contorno. Por lo cual, no teniendo el Padre quien le guiase y +viéndose abandonado de sus cristianos, dió la vuelta á San Joseph, y +aunque no pudo noticiar de lo sucedido al P. Fernández, lo supo éste en +el valle de las Salinas por aquella voz que se divulgó, de la cual +conjeturó había sido lo que había intentado el P. Felipe.</p> + +<p>A fines de Septiembre se partió el P. Fernández á los Chiquitos, y +llegando á las tierras de los Chiriguanás, llamadas Palmares, tuvo +noticias más ciertas del camino que habían abierto los Chiquitos. Por lo +cual resolvió el P. Visitador Juan Bautista de Zea, dejado el camino +antiguo, tirar al Oriente hacia el río Parapití á una Ranchería de +Chiriguanás, llamada Charaguá, por donde pasa aquel río; aquí trató con +dos caciques para que le guiasen hasta donde había llegado el P. Suárez, +ofreciéndose éstos al punto, anticipándoles los nuestros una buena paga; +pero el día antes de la partida, estando bien tomados de la chicha, que +es su vino, des<span class='pagenum'><a name="Page_I219" id="Page_I219">V.I–219</a></span>cubrieron cuanto maquinaban en su corazón, y era la +causa de todo que sus parientes habían montado en cólera porque +enseñaban á los Padres aquel camino por donde en adelante vendrían á +robarlos y hacerlos esclavos los Mamalucos, diciéndoles era mejor +matarlos á macanazos, ó si no á lo menos conducirlos á donde los tigres +hiciesen estrago en ellos; los caciques, empero, querían mantener la +palabra sin moverles nada estas razones que alegaban, más por deseo de +la ganancia que sacaban, que por certidumbre que tuviesen de los +peligros que les podrían suceder. Por lo cual el día siguiente se +aprestaron puntualmente para ir sirviendo á los Padres y los acompañaron +hasta el Parapití.</p> + +<p>Pocas millas faltaban para llegar al lugar donde el P. Suárez había +vuelto atrás, cuando los dos caciques se dejaron salir de la boca estas +palabras: «Gran lástima tenemos de vosotros, porque os han de robar y +matar los Tuquís que discurren por este camino». Tuquís llaman á los +pueblos que no son de su nación.</p> + +<p>El P. Visitador hacía que no los entendía y quería pasar adelante, pero +aconsejándose con sus compañeros, sospechó maquinaban alguna traición +los Chiriguanás, y que con el pretesto de<span class='pagenum'><a name="Page_I220" id="Page_I220">V.I–220</a></span> los Tuquís, querían encubrir +sus tramas; pues fuera de ellos no había otros en el país que habían +registrado bien los Chiquitos, por lo cual, so color de que las +caballerías se habían cansado y que no podrían andar lo que les faltaba +de camino, se dieron prisa á volver atrás para escapar de las uñas de +aquellos bárbaros, que por sólo robarles las pobres cosillas que +llevaban consigo, les querían hacer traición. Y no se engañaron, pues se +encontraron con muchas cuadrillas de aquellos bárbaros que, preguntados +á dónde iban, respondieron que á pescar en el Parapití; pero se les +escaparon de las manos estos peces que iban á buscar.</p> + +<p>No se perdió del todo tan largo viaje, ni las fatigas y trabajos que +padecieron estos fervorosos operarios, disponiéndolos Dios para que las +almas de dos niños consiguiesen la feliz suerte de su predestinación.</p> + +<p>Estaban éstos en el Charaguá ya para expirar, cuando fueron llamados los +nuestros para que les aplicasen algún remedio corporal; pero viendo +ellos perdida la esperanza de la vida temporal, les procuraron el +remedio del alma con el santo bautismo, y apenas le recibieron, cuando +fueron á gozar de aquella bienaventuranza que, ciegos sus padres, tanto +aborrecían. Lo cual llenó tanto de júbilo á aquellos va<span class='pagenum'><a name="Page_I221" id="Page_I221">V.I–221</a></span>rones +apostólicos, que por ello sólo les parecieron bien empleados tantos +sudores y fatigas.</p> + +<p>A causa de estos embarazos no pudieron llegar á los Chiquitos hasta +mediado Diciembre, con que les fué preciso hacer alto en la Reducción de +San Francisco Xavier por las lluvias que ya inundaban el país.</p> + +<p>Poca gente halló el P. Visitador Zea en las Reducciones, porque apenas +los indios habían levantado sus casas, y recogido algunas mieses para su +manutención, cuando se partieron al punto á reconocer el país y sus +confines y espiar las Rancherías de los infieles, porque ya que había +sido costumbre antigua suya hacer guerra á los confinantas y tomarlos +por esclavos, se valieron de eso los nuestros para dilatar la gloria de +Dios y en provecho de aquellos infieles que vivían en las tinieblas de +la muerte y de la infidelidad; persuadiéronles, pues, que fuesen por las +Rancherías de los circunvecinos, pero sin causarles el menor daño ni en +las vidas ni en la haciendas; antes bien, que con afabilidad y con otros +buenos modos, les diesen noticias de Dios y de las cosas del cielo, +enseñándoles el fin para que habían sido criados y vivían en el mundo, +la necesidad de abrazar la ley de Cristo para ser eternamente felices, +y<span class='pagenum'><a name="Page_I222" id="Page_I222">V.I–222</a></span> que procurasen ganarse el afecto de alguno de ellos, para que +sirviese de guía é intéprete á los Misioneros.</p> + +<p>Los buenos cristianos empezaron á ejercitar tan puntualmente la lección +que se les dió, que por no traspasarla aún levemente, se dejaban hacer +pedazos de los bárbaros, por lo cual fué necesario explicarles lo que +podían hacer si fuesen acometidos para que no sucediese en adelante lo +que sucedió á unos indios de la Reducción de San Joseph, que yendo en +busca de las Salinas dieron en una Ranchería de infieles; entraron en +ella sin armas, desplegado sólo el estandarte con la imagen de Nuestra +Señora, y con palabras suaves y corteses procuraron domesticar la +fiereza de los moradores; pero éstos, mirándolos con malos ojos, dieron +sobre ellos como tigres é hicieron en ellos tan cruel estrago, que sólo +un indio con dos muchachos pudo escapar con vida.</p> + +<p>Otro tanto, si no ya peor, porque fueron más en número, sucedió á los de +San Juan Bautista. Internáronse éstos en país enemigo, ochenta y más +leguas á una tierra de infieles cercada alrededor de profundos fosos de +agua, junto á los cuales tenían fabricadas sus casas; entraron dentro +los nuestros y dos solos de sus moradores, porque los demás estaban +trabajando en el<span class='pagenum'><a name="Page_I223" id="Page_I223">V.I–223</a></span> campo, salieron fuera á hacerles frente y á +amenazarles con sus flechas.</p> + +<p>Viendo uno de éstos que los cristianos no desistían de avanzarse, hirió +con una saeta al que llevaba la imagen de Nuestra Señora, á quien ellos +no hicieron otro daño que quitarle las armas (cosa maravillosa digna de +tenerse por milagro aun en los aprovechados en el espíritu, no ya en +bárbaros, en cuyos corazones reina más la venganza que en el cuerpo el +alma); pero las mujeres, empuñando las armas, fueron á los sembrados á +avisar á los hombres, los cuales, dejada la labor, volvieron al punto +con ánimo de hacer en ellos una gran carnicería; pero viendo el número, +y habiendo con daño propio probado otras veces el coraje y aliento de +los Chiquitos, se detuvieron y previnieron la mesa en qué repararse de +la hambre, hablando más por señas que con palabras por ser de diferentes +lenguas.</p> + +<p>Poco después vino el cacique, que al punto hizo retirar á los suyos y +ordenó que recogiesen las armas que los nuestros, en señal de paz, +habían puesto en el suelo.</p> + +<p>Llevaban esto de mala gana los Chiquitos; pero su Capitán, fervorosísimo +en la fe, cuando antes de convertirse parecía una fiera, mandó que se +las dejasen coger, queriendo con tal bon<span class='pagenum'><a name="Page_I224" id="Page_I224">V.I–224</a></span>dad y mansedumbre ganarles el +afecto y la voluntad, y sus almas para Cristo. Pero aprovechó poco, +porque luego que los vieron desarmados cargaron los bárbaros sobre ellos +y hubieran hecho en ellos un grande estrago, hasta no dejar ninguno +vivo, si no se hubieran entrado algunos pocos dentro de los fosos; +quedaron muchos heridos, y por muchos meses llevaban en el cuerpo las +señales del fervor y deseo que fomentaban en sus pechos de verter la +sangre por Cristo.</p> + +<p>Fué uno de ellos herido en el vientre, y la punta de la flecha le dañó +las entrañas; el cual con gran trabajo le condujeron á casa en brazos +ajenos, y postrado en la cama por mucho tiempo, hasta que no le quedó +más que la piel sobre los huesos, perdida la esperanza de sanar trató un +Misionero de disponerle para morir, diciéndole que perdonase á sus +enemigos y se tuviese por dichoso en dar su vida por llevar á otros la +luz del Evangelio, que imitase á su buen Redentor que por sus enemigos +pidió perdón á su Eterno Padre, amándoles con amor infinito, en +recompensa de las injurias recibidas.</p> + +<p>El buen indio lo oyó con gusto, y con lágrimas de tierno afecto, los +perdonó y ofreció á Dios su vida por la salvación de aquéllos que le +habían tan gravemente ofendido, y así le ad<span class='pagenum'><a name="Page_I225" id="Page_I225">V.I–225</a></span>ministró los Sacramentos y +esperaba por instantes su feliz tránsito á mejor vida.</p> + +<p>El día siguiente preguntó al enfermero en qué estado se hallaba el +enfermo, á que respondió que estaba fuera de peligro, y que aquel Señor +que había recibido le había quitado todo el mal.</p> + +<p>No acababa el Padre de creerlo; pero hallando que era verdad, preguntó +al indio, ya sano, qué le había sucedido. A que él satisfizo, diciendo: +«El Señor, que tú ayer me diste, me ha librado y esta noche arrojé fuera +todo el mal.»</p> + +<p>Valiéndose de este caso, exhortó el Misionero á aquellos nuevos +cristianos á perseverar en el bien comenzado y á amar á Dios, que con +tal milagro manifestaba cuánto le agradaban sus fervores.</p> + +<p>Empero, no faltó quien tomase venganza de aquella crueldad, porque los +Piñocas andando también ellos en busca de almas, se encontraron acaso +con ellos, y reconociéndolos por los rosarios y cruces que llevaban +colgadas al cuello, despojos de los muertos (estos son los atavíos y +adornos que tanto aprecian aquellos cristianos); aun con todo eso no los +hubieran atacado, si el remordimiento de la conciencia no hubiese +atizado á los infieles; los cuales, mientras se ponían en armas, +recibieron de los Piñocas tal carga, que muchos de ellos cayeron muertos +en<span class='pagenum'><a name="Page_I226" id="Page_I226">V.I–226</a></span> tierra y entre ellos el cacique, autor de la traición.</p> + +<p>Mejor fortuna corrieron otros indios de la misma Reducción de San Juan +Bautista, que entrados en una Ranchería de Puraxís, lograron reducir á +la Santa fe cincuenta familias, y con ellos, alegres y contentos, dieron +la vuelta á su Ranchería.</p> + +<p>Siendo informado el P. Visitador del estraño encuentro de los de la +Reducción de San Joseph, ordenó que cien indios del mismo pueblo, +pertrechados de armas, volviesen, no para castigar la crueldad de +aquellos malvados, sino para traer los huesos de los muertos para darles +honrosa sepultura y que con buenos modos, aunque siempre con las armas +en la mano, les certificasen sinceramente del fin porque iban á su +pueblo y del amor que, aun después de cometida aquella bárbara +atrocidad, les tenían.</p> + +<p>Partieron al punto; y aunque á costa de grandes trabajos por la falta de +agua, de suerte que no tenían para refrigerar la sed sino un poco de +rocío que recogían en los cardos silvestres al fin llegaron al lugar de +la matanza, donde sólo hallaron los cuerpos de sus hermanos, pero no á +los matadores, á quienes obligó el temor del castigo á retirarse á donde +tan fácilmente no pudiesen ser hallados.<span class='pagenum'><a name="Page_I227" id="Page_I227">V.I–227</a></span></p> + +<p>Querían los cristianos ir en su seguimiento, pero no siendo prácticos en +los caminos defirieron esta empresa para tiempo más oportuno y cargando +en sus hombros los cadáveres, dieron la vuelta á su Reducción, donde +tuvieron no poca materia de alegría en los dos pueblos que vieron se +fundaban de nuevo; el uno con el título de San Ignacio de los Bocas, y +el otro de la Concepción, donde se juntaron los pueblos de lenguas muy +diferentes, que en sus correrías hacia el Mediodía había descubierto el +V. P. Lucas Caballero.</p> + +<p>Señaló por Superior de la primera al P. Joseph de la Mata, y él se fué +por su compañero, con raro ejemplo y edificación de todos en usar del +oficio para escoger el cultivo del campo más duro y sembrado de espinas +y de cruces (de que daré abajo pruebas mayores). Mas este su celo le +hubo de costar presto la vida, porque siendo como era Misionero +verdaderamente Apostólico, incapaz de reposo y descanso, apenas llegó á +la nueva Reducción cuando al punto quiso ganar para Cristo á los Auropés +y Tabacis, siendo preciso para conseguirlo pasar profundos pantanos y +lagunas, caminando muchas veces bañado, así del agua que caía del cielo +como del mucho sudor en que se resolvía para vencer no pocos ni ligeros +embarazos. De aquí<span class='pagenum'><a name="Page_I228" id="Page_I228">V.I–228</a></span> se le originó un humor maligno, que corriendo por el +cuerpo, le ocupó todo en breve con una monstruosa hinchazón, en que +peligraba ya la vida, á no haberle acudido el P. Mata con algunos +remedios, que no tanto por su actividad cuanto por voluntad de Dios, le +repararon algún tanto; y para que se restituyese del todo á su antigua +salud, fué preciso mudase de aires, pasando á San Rafael, donde tuvo +dilatado campo para ejercitar su celo, saliendo á caza de bestias +racionales (que así se pueden llamar aquellos bárbaros) las cuales +domesticadas redujo al redil de la Iglesia.</p> + +<p>Parecía que iba á competencia con el V. Padre Caballero en ganar almas +para Dios y para sí mismo muchos méritos; y es obligación mía dar aquí +por extenso noticias de las heroicas virtudes de entrambos: de las del +primero tendré abajo ocasión oportuna; de las del V. P. Lucas la daré en +los capítulos siguientes, concluyendo la narración con el felicísimo +martirio que padeció el año de 1711.<span class='pagenum'><a name="Page_I229" id="Page_I229">V.I–229</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_X" id="CAPITULO_X"></a>CAPÍTULO X</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Nacimiento, entrada en la Compañía y primeros +fervores del venerable P. Lucas Caballero.</p></div> + + +<p>Nació el venerable P. Lucas en Villamear, lugar de Castilla la Vieja. +Sus padres eran de lo principal de él y acomodados en bienes de fortuna. +Pasó los primeros años de su niñez en casa de un tío suyo, sacerdote de +ejemplarísimas costumbres, y en quien aprendió una gran madurez de +juicio y gravedad en las acciones, de suerte que en la niñez nada tenía +pueril ni mostraba ternura, sino en la piedad, ni gusto sino en los +ejercicios de devoción, y en todo mostraba una virginal modestia, tan +delicada, que se ofendía de ver ó de oir acción ó palabra menos +recatada.</p> + +<p>Habiendo pasado aquel santo sacerdote á mejor vida, pasó á vivir á casa +de otro tío suyo, también sacerdote, pero de diferentes costum<span class='pagenum'><a name="Page_I230" id="Page_I230">V.I–230</a></span>bres y +proceder; no obstante eso, el devoto niño fortalecido con la gracia del +Espíritu Santo no empañó con el menor defecto el candor de su inocencia, +aunque para conservarla pura hubo tal vez de desatender la autoridad de +su tío que era de rotas costumbres, manteniéndose modesto, retirado y +atendiendo sólo á las cosas de su alma y al servicio de Dios.</p> + +<p>Aprendió los primeros rudimentos de la Gramática en nuestro Colegio de +San Ambrosio en Valladolid, donde con el trato de los nuestros se +aficionó á la Compañía y pidió con instancias ser admitido en ella; y +hechos los exámenes y pruebas acostumbradas, pasó al noviciado de +Villagarcía, grande y religioso Seminario de Varones Apostólicos en +ambos mundos. Aquí llenó las esperanzas que de él se tenían con el +fervor de espíritu y con la inocencia de la vida, teniendo todo su gusto +en Dios.</p> + +<p>Tuvo por este tiempo noticias de la llegada á España de los PP. +Cristóbal de Grijalva y Tomás Domidas, procuradores de esta provincia, +que venían por operarios evangélicos para cultivar y mantener esta +dilatada viña del Señor.</p> + +<p>Encendióse luego en deseos fervorosos de ser uno de los señalados para +pasar á Indias, á cuyo fin hizo á Dios Nuestro Señor repetidas súplicas +para que se dignase su Divina Majestad<span class='pagenum'><a name="Page_I231" id="Page_I231">V.I–231</a></span> de escogerle para propagar su +gloria y llevar la luz de la fe á los que viven en las sombras de la +gentilidad, ofreciéndose con voluntad pronta á los trabajos y á los +peligros de la vida hasta derramar su sangre por la fe.</p> + +<p>Agradaron al cielo estas ofertas como lo dieron á entender los efectos; +porque teniéndole los Superiores como hábil para grandes empresas en el +servicio de Dios, ciertos de lo sólido de sus virtudes le concedieron +licencia, y poco después, en compañía de otros setenta Misioneros, se +dió en Cádiz á la vela, y después de una trabajosa navegación en que +murieron ocho de los nuestros, arribó á Buenos Aires, primer puerto de +esta provincia, y de allí pasó á Córdoba de Tucumán, donde con crédito +de ingenioso concluyó sus estudios.</p> + +<p>No quiero omitir lo que él por humildad, y para enseñanza nuestra, +refirió á un confidente suyo, y fué que viéndose en la filosofía +superior á los otros condiscípulos en las funciones domésticas, se dejó +llevar de alguna vana complacencia de sí mismo y se descuidó en rezar la +oración del angélico doctor, que acostumbraba antes de estudiar, pero de +aquí se le originó oscurecérsele algún tanto el entendimiento, y le fué +necesario después sudar y trabajar mucha para entender las materias +teológicas.<span class='pagenum'><a name="Page_I232" id="Page_I232">V.I–232</a></span></p> + +<p>Acabados sus estudios y recibidas las sagradas órdenes, empleó su celo +en las Misiones de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba con igual +gloria de Dios y aprovechamiento de las almas, así de los indios como de +los españoles, que por su pobreza viven en aquellos desiertos y tierras, +sin otra doctrina ni instrucción en la ley de Dios que la que les dan +los nuestros cuando van á sus estancias y ranchos, siendo para ellos +éste su día de Pascua y el de mayor devoción de todo el año; con lo cual +recogió abundante cosecha de almas y de trabajos; aquéllas para Cristo y +éstos para sí, por ser esta misión de las más difíciles y trabajosas que +tenemos.</p> + +<p>De aquí pasó á la conversión de los indios Pampas que confinan con este +obispado, la cual empresa procuró seguir con todo empeño porque le +traspasaba el corazón la pérdida de tantas almas metidas en las +tinieblas de la gentilidad, viviendo, como viven, tan cercanas á los +resplandores del Evangelio.</p> + +<p>No es fácil referir cuánto sudó y trabajó para reducir á estos infieles, +pero todo en vano, porque rehusaron obstinadamente recibir el santo +bautismo y reducirse á vida política, con que se vió precisado á +abandonarlos totalmente por no perder á un tiempo la vida y los deseos +que<span class='pagenum'><a name="Page_I233" id="Page_I233">V.I–233</a></span> ardían en su pecho de campo más dilatado y espacioso donde fuese +más cierta la cosecha, como menos resistencia del terreno para recibir +la semilla del Evangelio.</p> + +<p>A este tiempo se trataba con más calor de emprender la misión y +reducción de los Chiriguanás y Chiquitos, por lo cual el Padre pidió y +obtuvo el ser señalado por uno de los primeros á quien tocase la suerte +de reducir aquellos pueblos gentiles al conocimiento de su Criador.</p> + +<p>Pusiéronle á cuidar de la Reducción de Nuestra Señora del Guapay, donde +estuvo dos años, logrando más frutos de paciencia, hambre, sed, befas y +escarnios de los infieles que almas para Cristo, por ser los Chiriguanás +gente bárbara, sobremanera obstinada, á quien ni amedrentan los castigos +ni los beneficios domestican, pues habiendo usado Dios Nuestro Señor con +ellos de ambos medios, ya procurando atraerlos con milagros y con el +fervor de varones apostólicos, ya asombrándoles con tempestades furiosas +y rayos del cielo, y con la carestía y pestilencia de la tierra, +perseveran protervos en su obstinación.</p> + +<p>Acostumbrados, pues, estos bárbaros á sacudir el suave yugo del +Evangelio por estar ya enfadados del celo del V. P. Lucas y sus +compañeros, fingiendo que sólo habían venido á sus<span class='pagenum'><a name="Page_I234" id="Page_I234">V.I–234</a></span> tierras para +juntarlos y entregarlos á los Mamalucos del Brasil, los echaron del país +y destruyeron la iglesia que habían fabricado, por cuya causa se retiró +á los Chiquitos, en el pueblo de San Francisco Xavier, donde hallando el +terreno más dispuesto al cultivo de la fe, asistía á aquellos nuevos +fieles con increíble celo y amor; y á la verdad, era bien necesario su +espíritu y fervor para acudir y socorrer las necesidades de aquella +iglesia, afligida no menos de la peste que de la carestía de todo lo +necesario, no dando treguas ni de día ni de noche á las fatigas y +trabajos que le redujeron con una grave enfermedad al último trance de +la vida, con extremo dolor de sus compañeros que le veneraban como á +santo, y de los neófitos, que le amaban como á Padre.</p> + +<p>Mas en esta aflicción quiso Dios consolar á todos, dándole en breve +tiempo entera salud para que regase con su sangre aquella nueva viña del +Señor (condición al parecer precisa para que la fe arraigue con +permanencia en los campos donde se planta) que en adelante había de +rendir copiosos frutos.</p> + +<p>De esta Reducción salía frecuentemente el P. Lucas á discurrir por las +tierras circunvecinas y andaba á caza de almas por los montes y bosques, +y confiando sólo en la Providencia<span class='pagenum'><a name="Page_I235" id="Page_I235">V.I–235</a></span> Divina no cuidaba de sí mismo ni de +su salud, sucediéndole las más de las veces no tener otra cosa de qué +alimentarse sino con raíces ó frutas silvestres.</p> + +<p>Los trabajos y fatigas, juntas con ardientísimas fiebres, lo postraban +en el suelo, sin tener más médico que la Providencia Divina, ni más +remedio que la conformidad con Dios, no hallando ni aun una choza en qué +recobrarse en tales lances, expuesto á las injurias del tiempo; pero +entonces Dios le llenaba de consuelos el alma, dándole tal vigor á su +espíritu que redundaba en el cuerpo, de tal manera que ya ni sentía la +enfermedad ni le rendían las fatigas; antes, emprendía los viajes más +incómodos y los mayores peligros para traer almas al rebaño de Cristo.</p> + +<p>No son estas solamente expresiones mías, sino testimonio de un Superior +suyo, quien dice que después de tantos malos tratamientos de su vida, no +le pagaba con otra cosa que con reprensiones, á fin de que pusiese freno +á sus fervores que, mirados con los ojos materiales, excedían y pasaban +los términos de la prudencia; pero siendo él gobernado de espíritu +superior á toda prudencia humana, sin poder contener su celo corría +siempre más á donde la cosecha de las almas y de trabajos era mayor.<span class='pagenum'><a name="Page_I236" id="Page_I236">V.I–236</a></span></p> + +<p>Llegó una vez á una Ranchería de infieles con el semblante tan +desfigurado, tan falto de fuerzas y pobre de vestido, que por burla +preguntaron aquellos infieles á sus compañeros si era el Padre algún +esclavo fugitivo de los españoles á quien hubiesen tan malparado á +golpes y azotes. No obstante, les predicó el santo varón la fe de Cristo +con tanto fervor y espíritu, que si él no pudo luego reducirlos, +viniendo poco después otro Misionero sacó de ellos fruto muy copioso.</p> + +<p>Y aunque el apostólico Padre se hacía tan cruda guerra á sí mismo, +siempre le parecía todo poco por el ansia de padecer siempre más y más. +Oíasele muchas veces desahogar su corazón en deseos de más cruces y +trabajos y quejarse amorosamente al Señor porque andaba S. M. tan escaso +con él en darle aquellos trabajos y martirios que con tanta liberalidad +repartía á otros, porque aún no entendía que Dios le difería el +cumplimiento de sus deseos para que creciesen los méritos y adelantase +la gloria de su Criador, sufriendo otras muchas cruces que le tenía +preparadas por llevar su nombre á otros pueblos y naciones.</p> + +<p>En el año de 1704 salió en busca de los Puraxís que se habían retirado á +una espesa selva para defenderse de los asaltos de algunos euro<span class='pagenum'><a name="Page_I237" id="Page_I237">V.I–237</a></span>peos que +sin temor á las leyes, sobre el seguro de estar lejos de la vista de +quien pudiese castigar sus excesos, se tomaban la licencia de hacer +esclavos á los paisanos y venderlos á su gusto como tales; y llegando á +donde uno de estos estaba alojado junto á aquellos pueblos, le recibió +con mal semblante y peores palabras, diciendo al V. P. que aquel no era +tiempo de hacer misiones, y así que se volviese y metiese en su +Reducción, porque si no lo hacía por bien, le obligaría, mal de su +grado, á que lo hiciese.</p> + +<p>Eran buenas estas palabras para espantar cobardes ánimos, no para +entibiar el celo ardiente de un apóstol; y así, respondiéndole el Padre +afable y cortesmente, prosiguió su viaje, mas no halló indio alguno en +sus Rancherías, porque todos andaban huídos por los montes y selvas y +sólo se dejaba ver tal cual, que desde las copas de los árboles +exploraba los pasos de los españoles.</p> + +<p>Esto le obligó á que trepase por los árboles para poder llegar á sus +albergues y cavernas, donde los recogió y predicó la fe y administró á +los niños el santo bautismo; y porque con la falta de lluvias se les +perdían irreparablemente los sembrados, se echó á sus piés aquella pobre +gente y más con lágrimas que con palabras, le<span class='pagenum'><a name="Page_I238" id="Page_I238">V.I–238</a></span> pidieron que si tanto +podían con el Dios que predicaba sus súplicas, les alcanzase nuevo +remedio en aquella necesidad.</p> + +<p>Enternecióse el buen Padre de sus lágrimas, y haciéndoles poner á todos +de rodillas delante de una cruz y levantadas las manos al cielo, les +mandó pidiesen agua á la fuente de todos los bienes, que es Dios.</p> + +<p>No se hizo Dios sordo á las súplicas de aquellos nuevos fieles y así les +concedió su petición con lluvia copiosísima. Rabiaba de pesar el demonio +al ver que se le escapa de sus garras esta gente de quien hasta entonces +había estado en pacífica posesión y movió una tempestad terrible contra +él.</p> + +<p>Salió uno de aquellos europeos, de quien poco ha hice mención, hombre +perdido y cruel y encendido en cólera por ver más que nunca perdidos +ahora sus intereses, maquinó con el fomento de otros parciales, hacer de +un golpe dos tiros, que fueron recoger gran número de esclavos y +malquistar al P. Lucas con aquellos pueblos, de suerte que jamás osase +ponerse delante de ellos.</p> + +<p>Con este designio pasó los Puraxís, y les dijo que no creyesen á aquel +Padre, porque era un Mamaluco disfrazado en traje de jesuita; y para que +viesen que decía verdad, á la vuelta (había<span class='pagenum'><a name="Page_I239" id="Page_I239">V.I–239</a></span> pasado el V. Padre á +reducir la nación de Tapacurás) le haría prender, y cargado de prisiones +le remitiría á Santa Cruz de la Sierra.</p> + +<p>No dió la gente á sus palabras todo el crédito que deseaba; pero no +obstante, combatidos sus ánimos de dos diversos afectos, de temor de que +en la realidad fuese Mamaluco y del amor que le tenían, estaban tristes +y melancólicos.</p> + +<p>Luego que el santo varón supo este enredo, les descubrió los fraudes del +enemigo y procuró aquietarlos con buenas razones.</p> + +<p>Poco después dió la vuelta con su gente aquel malvado, y afrentando al +Padre con palabras llenas de oprobios, faltó poco para poner en él las +manos. Por último, le intimó en nombre de S. M. Católica (que en tales +empresas fingen estos malvados la autoridad real para abusar de ella +cuando les está á cuento ó se atraviesan sus intereses) que se retirase +luego de aquel país y fuese á dar razón al gobierno de Santa Cruz.</p> + +<p>Este tan pesado lance no descompuso ni alteró en el P. Lucas aquella +serenidad de ánimo que siempre mostraba en el semblante, sino atento +solamente á reparar el daño que de aquí se podía seguir, le respondió +con aquella intrépida y santa libertad que le daba el espíritu de Dios; +que sabía bien se enderezaban todos sus designios, no á otro fin, sino á +hacerle aborre<span class='pagenum'><a name="Page_I240" id="Page_I240">V.I–240</a></span>cido de aquella gente para que en adelante jamás le +admitiesen en aquellas tierras ni le diesen oídos. Que qué diría el +pueblo de Santa Cruz al ver llevar preso á un pobre religioso porque +predicaba la fe. Que no se fiase de su poder, pues Dios Nuestro Señor y +la Majestad Católica del Rey, no tenían lejos las armas, aun de aquellos +desiertos remotos, para hacerle pagar un atentado tan temerario é +injusto; y por fin, que no esperase contrastar con sus embustes la +piedad y celo de aquella piadosa ciudad y sus regidores. Replicóle el +hombre perdido con furia que obedeciese. Mas el P. Lucas, no haciendo +caso alguno de lo que le pudiese suceder por los enredos y calumnias de +aquel hombre descarado, determinó quedarse para deshacer la máquina +fabricada para daño y ruina de aquella nueva cristiandad.</p> + +<p>A este tiempo le trajeron los Paraxís un indio Manacica, que hecho +esclavo de aquel hombre, había tenido maña para huirse de él, y puesto +en libertad se acompañó con los neófitos.</p> + +<p>Entendía este Manacica alguna cosa del idioma de los Chiquitos, era de +buen entendimiento, cuanto cabe en un bárbaro; observaba con atención +las ceremonias sagradas, la forma de bautizar, el ponerse de rodillas +delante de la<span class='pagenum'><a name="Page_I241" id="Page_I241">V.I–241</a></span> santa cruz, el levantar las manos al cielo, las preces +sagradas que muchas veces al día entonaba el santo varón en voz alta; y +pareciéndole todo conforme á su genio y á la razón, procuraba hacer lo +mismo.</p> + +<p>Advertido esto muchas veces por el P. Lucas, y coligiendo lo que sería +toda la nación, por lo que veía en aquel sólo, determinó emprender su +conversión.<span class='pagenum'><a name="Page_I242" id="Page_I242">V.I–242</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XI" id="CAPITULO_XI"></a>CAPÍTULO XI</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Pasa el venerable P. Lucas á los Manacicas, quieren +matarle los indios Sibacás y el cielo toma por él venganza.</p></div> + + +<p>Alegres los indios de que aquel europeo aterrado del ánimo del +apostólico Padre hubiese desamparado el país sin hacer presa en ellos, +como les había amenazado, penetraron á lo más enmarañado del bosque, y +Zuriquios, cacique de aquella Ranchería, le pidió que fuese á los +Aruporés, que ellos le acompañarían: los hablaremos, dijo el cacique, y +los entretendremos para que no se pierdan y anden descarnados por temor +de los enemigos, y todos nosotros los Puraxís y Tubacís nos juntaremos +con ellos para hacer un pueblo en que tú nos puedas doctrinar y dar el +santo bautismo; porque de otra suerte nos esparciremos por estos bosques +de tal manera, que ni tú ni otros nos puedan jamás encontrar.<span class='pagenum'><a name="Page_I243" id="Page_I243">V.I–243</a></span></p> + +<p>El santo Padre que no deseaba otra cosa, se puso al punto en camino, y +llegando allá en pocos días, halló la gente tan bien dispuesta á recibir +la fe de Cristo, que de una vez bautizó ochenta ó más niños. No quiso +por entonces bautizar á los adultos, porque la experiencia le había +enseñado á usar con ellos de lentitud.</p> + +<p>De aquí pasó á otra Ranchería, donde falto de fuerzas, sin poder +sostener tantas fatigas y trabajos, desmayó de pura flaqueza, y asaltado +de una fiebre ardientísima, se echó debajo de un árbol en un total +desamparo de todo humano consuelo, abandonado aun de los neófitos +Piñocas, y persuadiéndose no le restaba mucho tiempo de vida, se iba +disponiendo para el último trance.</p> + +<p>Los indios del país se dolían grandemente de que por haber los enemigos +asolado la tierra, no tenían con qué socorrerle y reparar su flaqueza; +pero hallando por gran ventura una gallina, se la ofrecieron, mas el +santo Padre rehusó aquel alivio y quiso resueltamente se guisase para +dar de comer á un neófito que junto á él yacía enfermo.</p> + +<p>En este estado se hallaba, cuando sintió en su corazón que era voluntad +de Dios se ofreciese á llevar en Santo Nombre á los Manacicas, que con +esta oferta se restituiría á sus fuerzas.<span class='pagenum'><a name="Page_I244" id="Page_I244">V.I–244</a></span> Al punto prometió, no sólo +darle á conocer á nuevas gentes, sino derramar su sangre por el bien de +los prójimos, si fuese esta su voluntad santísima.</p> + +<p>Agradó al cielo esta oferta y al momento se recobró el cuerpo de sus +antiguas fuerzas, y no habiendo podido los días antecedentes atravesar +bocado, pudo luego comer lo que la piedad de los bárbaros le ofrecían; +lo cual, aunque mal guisado, fué bastante á recobrarle del todo.</p> + +<p>Vino á darle el parabién de su perfecta mejoría Pou, cacique del lugar, +con algunos de sus vasallos, y el ferventísimo P. Lucas, acordándose de +la promesa hecha á Dios, trató luego de la empresa, y con cuantas +razones le dictó el amor de Dios y del prójimo, le exhortó á que fuese +su compañero en aquella empresa.</p> + +<p>Parecióle al cacique que este negocio no tendría éxito feliz, por ser +los Manacicas en valor terribles y en número muchísimos, y sobremanera +opuestos á los españoles, pues por la matanza reciente que éstos habían +hecho, tenían jurado de vengarse, no dejando con vida á cualquiera que +cayese en sus manos; que ir allá era lo mismo que ir á buscar por sí +mismo la muerte, y que encontraría en el viaje tantos peligros cuantos +serían las agudísimas puntas que ellos<span class='pagenum'><a name="Page_I245" id="Page_I245">V.I–245</a></span> habían sembrado por todo el +camino, como él mismo lo había experimentado el año antecedente, +viéndose precisado á dar la vuelta por no quedar estropeado.</p> + +<p>Finalmente, el cacique que le miraba como á padre amoroso y le +reverenciaba como á Santo por la extremada piedad con que sentía todos +sus males, le dijo por último para apartarle de su santo propósito:</p> + +<p>«Padre, si te acometieran los Manacicas, ¿con qué te defenderás tú +sólo?»</p> + +<p>A lo cual el apostólico Padre, sacando del seno un Santo Cristo, le +respondió:</p> + +<p>«Mira (son palabras suyas), mira aquí el escudo con que repararé sus +furias; nada temo, porque Cristo me ordena que lleve allá su santa ley; +no pueden ellos quitarme ni un cabello si él no quiere, y aun cuando yo +padeciese ésta, que vosotros llamáis desgracia, de ser muerto á sus +manos, ella sería mi suma felicidad; si vosotros tenéis miedo, podéis +quedaros antes de llegar á sus pueblos, que yo me iré sólo; y si me +recibieren con buen semblante, volveré á llamaros, y si no volviere, os +podéis huir.»</p> + +<p>Animados de tan fervorosas palabras aquellos bárbaros, respondieron +unánimes y conformes:<span class='pagenum'><a name="Page_I246" id="Page_I246">V.I–246</a></span></p> + +<p>«Eso no, no huiremos nosotros, y si te matan, por el amor que te +tenemos, vengaremos tu muerte aunque nos hagan pedazos.»</p> + +<p>Y sin más tardanza, tocando al arma el cacique escogió una florida +escuadra de soldados y se los trajo á la presencia del Padre, en donde +cada uno con brío extraordinario prometió morir á su lado si los +Manacicas osasen hacerle algún ultraje.</p> + +<p>Pero antes de ponerse en camino le pidió la gente les predicase la ley +que debían profesar, que bautizase á los niños y pidiese á Dios agua +porque sus sembrados se perdían por falta de lluvias.</p> + +<p>Viendo el Padre Lucas que era justa su demanda y que sus corazones +estaban tan inclinados á lo bueno, hizo el día siguiente al romper del +alba enarbolar una grande cruz, aunque mal compuesta de dos leños toscos +atravesados y rodeado de muchos niños, mujeres y soldados hizo oración +delante de ella, representando á Dios Nuestro Señor los méritos de la +muerte de su Hijo Jesucristo que le recordaba aquella cruz, pidiéndole +por ellos no se negase á su piedad paternal y á la grande necesidad de +aquellos miserables, enviándoles una lluvia que no le costaría más que +una insinuación de su voluntad para ganar aquellas almas por las cuales +su unigénito<span class='pagenum'><a name="Page_I247" id="Page_I247">V.I–247</a></span> Hijo había derramado su sangre sobre la tierra.</p> + +<p>Aunque tan fervorosa y eficazmente rogaba, no se movió Dios esta vez á +oir tan presto sus súplicas como lo había hecho en otras Rancherías, +para que con la dilación del favor se arrepintiese el pueblo y arrojase +de su corazón el odio y la venganza; por tanto ordenó el Padre que á la +tarde se volviese á juntar el pueblo al pie de la misma cruz, y con +aquella energía que comunicaba á la lengua un corazón abrasado del amor +y celo, les declaró como Dios es juez de nuestras acciones, buenas ó +malas, y que las castiga en esta ó en la otra vida, con penas á ellas +proporcionadas; díjoles: Nuestro Señor Jesucristo está justamente airado +con vosotros, ni quiere oir vuestras súplicas ni socorrer vuestras +miserias, porque habéis sido causa de gravísimos daños que han padecido +los Tapacurás y Manacicas; y porque habéis hecho guerras á vuestros +parientes los Aruporecas, no perdonando á incendios y prisiones y la +inhumana matanza de tanta gente, pide contra vosotros venganza al cielo. +Jesucristo manda en su ley que no se cause daño á ninguno, sea amigo ó +enemigo, sino que se perdone de corazón á cualquiera que nos ofendiere. +Es verdad que eran vuestros enemigos y que habían maltratado vuestras +haciendas, pero de un leve daño, no ha<span class='pagenum'><a name="Page_I248" id="Page_I248">V.I–248</a></span>bíais de haber tomado +satisfacción con tantas crueldades. Por tanto, mientras no os +arrepintiéreis de lo pasado é hiciereis cordial amistad con vuestros +enemigos, no proveerá Dios vuestra necesidad.</p> + +<p>No fué necesario más para que todos aquellos indios se pusiesen á punto +de caminar; y Dios, atendiendo á las súplicas de su siervo, apenas +habían caminado una milla cuando empezó á cubrirse el aire de nubes y +cayó una copiosísima lluvia que con increíble júbilo de la gente llenó +los pozos y aseguró las esperanzas de coger abundante cosecha.</p> + +<p>Tardaron muchos días en llegar al río Arubaitú, ó como otros le llaman, +Zuquibuiquí. Aquí dieron algunas señales de temor los Puraxís, porque el +enemigo infernal, para desbaratar los disignios del Misionero, había +persuadido á los Manacicas pusiesen escondidas en la tierra gran número +de puntas de madera durísima; y descubriéndolas los Puraxís, le +suplicaron al Padre diese la vuelta, porque si no era evidente el riesgo +de quedar muchos heridos é inhábiles para caminar; y cayeron tanto de +ánimo, que sólo Dios pudo infundirles valor para pasar adelante.</p> + +<p>«Confieso (escribe el mismo Padre Lucas á su Provincial) que aunque es +grande el va<span class='pagenum'><a name="Page_I249" id="Page_I249">V.I–249</a></span>lor de los Puraxís, y es también grande el amor y +reverencia que me tienen, aunque infieles y recién conocidos, con todo +eso, sólo el brazo de Dios Omnipotente pudo infundirles aliento y vigor +para proseguir, á fin de mostrar que por medio de instrumentos débiles y +flacos, quería abrir el camino de la salud eterna á aquellos nuevos +pueblos y naciones. Y á dos palabras que dije se levantó Pou, el cacique +y tras él sus vasallos; llegados á una empalizada pusieron á punto los +arcos y las flechas; de aquí paso á paso, en profundo silencio, por no +ser descubiertos antes de tiempo, avanzaron por fin.»</p> + +<p>Y aquí es donde confiesa el santo varón que representándosele tan +cercana la muerte, temió de suerte que se le erizaron los cabellos, por +ventura para que entendiese que toda su virtud era de Dios.</p> + +<p>«Confieso (prosigue hablando de sí) que experimenté un natural pavor +considerando que yo había de ir delante de todos y romper el primero las +furias de los bárbaros y teñir de mi sangre las saetas envenenadas; pero +el deseo de ver á Cristo me alentaba en este trance á todo riesgo, +aunque con razón temía de mí lo que por humildad decía el Apóstol San +Francisco Xavier de sí mismo que mis<span class='pagenum'><a name="Page_I250" id="Page_I250">V.I–250</a></span> pecados serían mi más fuerte +escudo que me defendiese de la muerte. Pero no me daba menos ánimos y +esfuerzo mi paje Diego, neófito, que de sólo mirarle me sacaba las +lágrimas de los ojos y del corazón mil afectos de agradecimiento á las +llegas del Redentor, que había infundido en su pecho, poco antes +bárbaro, tanto amor para con su Majestad y su Santa ley, porque +levantadas al cielo las manos, con un rostro de ángel, estaba ofreciendo +á Dios su vida para perderla en su servicio y sus sudores para plantar +la santa fe entre los infieles.»</p> + +<p>Pasaron adelante de la empalizada, y entrados en la Ranchería se +hallaron sin gente, no viendo por todas partes más que incendios, +ruinas, cadáveres y un desapiadado estrago de hombres.</p> + +<p>Quisieron volver atrás los Puraxís, pero asegurados de un paisano, su +intérprete, llamado Izú, de que no lejos de allí había otras tierras, y +mucho más animados del Padre que á pie los guiaba, pasaron adelante, y +descubierta de lejos otra Ranchería se pararon pálidos los Puraxís, +temerosos de algún infeliz suceso, y el cacique de ellos, Pou, hizo +señas al Padre para que se adelantase.</p> + +<p>Iba delante de todos el santo Misionero dis<span class='pagenum'><a name="Page_I251" id="Page_I251">V.I–251</a></span>poniéndose á morir con los +actos más encendidos de caridad; y para que el ímpetu de las flechas no +le quitase de las manos el Santo Cristo, se le ató á ellas, y quedándose +atrás los compañeros sólo le seguía el intérprete, el cual, á pocos +pasos, con semblante compasivo, clavó los ojos en el Padre avisándole +del riesgo en que se metía y del cual quizás no le podría librar.</p> + +<p>Quedaba ya poco de día cuando entró con el intérprete en la Ranchería. +Apenas le vieron los paisanos cuando con gritos y voces descompasadas +mandaron á las mujeres y demás chusma que se huyesen, y ellos echaron +mano á las armas aguardándole con semblante feroz y con ojos que +despedían llamas.</p> + +<p>El intérprete Izú levantó la voz, diciendo no matasen á aquel hombre que +no era enemigo suyo.</p> + +<p>«Soy Misionero (añadió el P. Lucas) que vengo á predicar la santa ley de +Cristo.»</p> + +<p>No hicieron los Manacicas caso de cuanto se les decía, y sin otra +diligencia se pusieron todos á punto de pelea. A este tiempo se llegó al +santo Padre el cacique Pou, diciéndole á voces:</p> + +<p>«Nos quieren matar á todos y nos van cercando para que ninguno escape +con vida.»</p> + +<p>El P. Lucas, sin turbarse nada, procuraba<span class='pagenum'><a name="Page_I252" id="Page_I252">V.I–252</a></span> animarlos, y la naturaleza, +que poco antes, lejos de los peligros, había sentido algún miedo, ahora +de nada temió.</p> + +<p>«Digo ingenuamente (escribe de sí) que en el mayor riesgo depuse en un +punto todo temor y oí interiormente una voz que me decía: No morirás +ahora; y aunque cubierto de un torbellino de flechas y rodeado de gente +que se me acercaba para hacerme pedazos, estaba en la plaza con el +Crucifijo en la mano, con tanta serenidad de ánimo y de rostro como si +me hallase en una iglesia de cristianos.»</p> + +<p>Viendo Izú el trance tan peligroso en que estaban las cosas, se puso en +medio de sus paisanos, y pudo tanto con la eficacia de sus palabras, y +mucho más con la gracia de Dios, que interiormente labraba en aquellos +corazones bárbaros é inhumanos, que detuvo sus furias y apagó todo el +odio; después, aunque muy nuevo en la fe, habló tanto de Dios y predicó +de su santa ley, que aquellos bárbaros, así como estaban con las manos +llenas de saetas envenenadas, se fueron llegando uno á uno al P. Lucas, +y puestos de rodillas, con humilde reverencia, besaron las llagas del +Santo Cristo. A lo cual ayudó no poco el cacique de los Puraxís, que en +voz alta decía:</p> + +<p>«Venid, amigos, á rendir homenaje á nuestro<span class='pagenum'><a name="Page_I253" id="Page_I253">V.I–253</a></span> Criador Jesucristo; +adoradle y haceos vasallos suyos.»</p> + +<p>¡Espectáculo verdaderamente digno de alabar por él á la Divina +Misericordia! Ver á unos infieles instruídos pocos días antes en las +cosas de nuestra santa fe, y aún no reengendrados en las santas aguas +del bautismo ser ya predicadores del Evangelio; y una nación que no +mucho antes había respiraba sólo fiereza, verla con una mudanza propia +de la diestra del Altísimo, humillada á los piés de Cristo; de lo cual +no pudo contenerse el venerable Padre sin prorrumpir en un llanto +tiernísimo, todo de alegría, y no cesaba de dar mil gracias á Dios con +tanto mayor fervor cuanto aquel beneficio había sido más fuera de toda +esperanza.</p> + +<p>Después que todos los paisanos se arrodillaron á los piés de Cristo, +estando la plaza llena de gente, se hicieron paces entre las dos +naciones; y aunque se entendían muy poco por la diferencia de los +idiomas, con todo, había algunos que sabiendo algo de la lengua de los +Chiquitos, sirvieron de intérpretes.</p> + +<p>Luego el intérprete Izú, dando calor á sus parientes, hizo componer una +cruz lo más pulidamente que se pudo y la enarboló el santo Padre con +indecible alegría en un lugar eminente para que fuese trofeo de la +victoria que el cielo<span class='pagenum'><a name="Page_I254" id="Page_I254">V.I–254</a></span> había conseguido del infierno y señal de la +posesión que Cristo y su fe tomaban en aquel día de la nación de los +Manacicas.</p> + +<p>Y parece que agradó al cielo esta devota acción, porque los principales +del pueblo se mostraron luego tan aficionados á lo bueno, que le +suplicaron al Padre con eficacísimos ruegos se quedase entre ellos para +enseñarles el camino de la salvación eterna; mas por mucho que el P. +Lucas deseaba lo mismo, no les pudo dar gusto por entonces, porque ya +entraba el invierno; pero les dió palabra que á la primavera siguiente +volvería á vivir de asiento entre ellos.</p> + +<p>A otro día, al rayar el alba, vinieron todas las mujeres con niños en +los brazos para que los bautizase; y habiendo sabido que habían venido +allí los indios Curucarecás para ajustar paces con los Manacicas, los +hizo llamar, y congregados al pie de la cruz extinguió todo el odio de +ambas naciones con una fervorosísima plática y les hizo efectuar con +juramento mutua paz y amistad; y para colmo de sus júbilos concurrieron +allí también al mismo tiempo los Zoucas, Sosiacas, Iritucas y Zaacas, +que la misma noche antecedente tuvieron aviso de su venida; y si se +hubiese detenido aquí dos días más hubiera visto gente de otras muchas +Rancherías, porque en aquel contorno, por la parte<span class='pagenum'><a name="Page_I255" id="Page_I255">V.I–255</a></span> que tira al gran río +Marañón, están las tierras muy pobladas; pero sus compañeros, recelando +que las lluvias no cerrasen los caminos, quisieron volverse luego, con +que se vió precisado el Santo Padre á retirar la mano de aquella mies +que ya estaba sazonada para la siega; y despedido de aquel pueblo, que +sintió mucho su partida tan imprevista, se previno para dar la vuelta, y +queriendo montar á caballo le cerraron en rueda todos los Manacicas para +servirle y le quisieron acompañar por largo trecho del camino, con no +poca admiración del P. Lucas, que jamás había visto tal cortesía en las +otras bárbaras naciones con quienes había tratado.</p> + +<p>Es cosa muy ordinaria en la Divina Providencia que los casos fortuitos +sean disposiciones suyas cuando no quiere echar mano de los prodigios +para los altos fines que pretende; y tal fué ahora la súbita resolución +de los Puraxís.</p> + +<p>Si el P. Lucas se hubiera detenido pocas horas más en aquella tierra, +fuera inevitable la pelea de aquellos bárbaros entre sí, porque aquella +noche misma, en la Ranchería de los Sibacás, el demonio, á quien adoran +en la misma forma en que se manifiesta y deja ver, habló á su sacerdote +(á quien ellos llaman <i>Mapono</i>) mandándole diese orden al cacique que +reco<span class='pagenum'><a name="Page_I256" id="Page_I256">V.I–256</a></span>giendo la gente que podía tomar armas fuese á dar muerte á aquel +Padre que poco antes había llegado á los Igritucas (así se llamaba +aquella Ranchería de los Manacicas), porque era su grande enemigo, y +añadió que no entrasen allí, porque no le hallarían, sino que armándole +una celada en el camino le aguardasen allí.</p> + +<p>Obedecieron con toda prontitud por estar acostumbrados á ejecutar muchas +veces semejantes órdenes. Pero llegados al lugar desde donde habían de +hacer el tiro, dijo el capitán al Mapono que era bien entrar en aquella +tierra y tomar noticia de qué Padre era aquel y á qué fin había venido; +pues no era puesto en razón quitar la vida á quien ni aun de vista +conocían.</p> + +<p>El Mapono se hubo de volver loco de dolor al ver esta determinación tan +resuelta del capitán, de que no le pudo apartar con toda la fuerza de +sus palabras diabólicas; habló con grande energía á los soldados para +que ejecutasen el orden como el demonio quería, porque si no saldrían +vanas todas sus diligencias y se escaparía de sus manos aquel enemigo +jurado de su Dios.</p> + +<p>Todo, empero, fué en vano, porque aprobando todos unánimes la +determinación del capitán, le fué preciso al Mapono seguirlos, aunque se +deshacía de rabia.<span class='pagenum'><a name="Page_I257" id="Page_I257">V.I–257</a></span></p> + +<p>Habiendo, pues, llegado á aquella Ranchería, preguntaron que qué Padre +había venido allí, porque por mandato de su Dios, de quien era enemigo, +venían á matarlo. No haréis tal cosa, replicó Chabi, el cacique, pues +para ejecutar esto yo sólo era bastante, ni eran necesarias vuestras +manos; mas vista la confianza con que aquí se entró y oídas sus palabras +llenas de amor, no tuve causa para hacerle algún ultraje; presentóme +este cuchillo con otras cosas, por lo cual le estoy muy obligado y tengo +con él estrecha amistad. Con los Puraxís, nuestros enemigos antiguos, he +hecho paces; por tanto, volveos de donde vinísteis, porque no consentiré +que paséis adelante; y á las palabras añadió las obras, mandando á los +suyos que puestos en orden apretasen las armas.</p> + +<p>Con respuesta tan animosa se amilanaron los Sibacás, y no queriendo +exponerse á la fortuna de una batalla en que podían llevar la peor +parte, dieron todos la vuelta.</p> + +<p>Quería el Mapono, ya que no se había logrado el designio de coger al +Padre entre sus garras, desfogar á lo menos su rabia con la santa cruz +que allí estaba enarbolada, y blandiendo la macana la quiso derribar.</p> + +<p>Esto también le estorbó el cacique, afirmando que él tenía de aquel +madero grande estima<span class='pagenum'><a name="Page_I258" id="Page_I258">V.I–258</a></span>ción y aprecio porque había visto que el Padre le +adoraba; con lo cual, maldiciendo el Mapono su fortuna, se volvió á su +tierra con esperanza de haberlo á las manos el año siguiente y hacer en +él el estrago que deseaba, lo cual hubiera por ventura ejecutado si Dios +no hubiera desvanecido sus designios queriendo no quedasen sin venganza +por más tiempo los intentos dañados de aquel bárbaro apasionado por el +demonio, y ganando veneración y aprecio el propagador de su santa ley +con el castigo proporcionado á gente que no estima otra cosa sino lo que +ve por los ojos ó toca con las manos.</p> + +<p>Fué pues, el caso, que se encendió por toda aquella comarca un contagio +furioso que hizo tal estrago en los hombres, que de los cómplices en +matar al Padre ninguno quedó con vida; y lo que causaba más maravilla, +era que apenas les tocaba la peste, cuando desvariando salían fuera de +sí y se iban por los bosques, donde ya por la enfermedad, ya por la +hambre, se caían muertos, quedando los cadáveres tan abominables como si +fueran tizones del infierno.</p> + +<p>No pasó así con los niños, lavados con las saludables aguas del santo +bautismo, cuyos cuerpecitos quedaron blancos y hermosos como si aun á +ellos se les hubiese comunicado el candor de sus inocentes almas.<span class='pagenum'><a name="Page_I259" id="Page_I259">V.I–259</a></span></p> + +<p>El primero que cayó en las manos de la divina justicia, fué aquel +ministro diabólico, que incitó á los suyos á poner por obra lo que su +dios le había inspirado. Había éste jurado se había de beber la sangre +del apostólico Padre, luego que el tiempo le ofreciese comodidad sin +hacer caso de cualquiera de los suyos que se lo procurase impedir, no +conociendo, por estar ciego de su pasión, ó no queriendo creer que otro +Señor más poderoso, de cuyas manos no podía él huir, había de embarazar +y desvanecer sus intentos. La misma pena llevaron otros que se +atrevieron á ultrajar la santa cruz que el P. Lucas había hecho levantar +en los Tapacurás para que en ella tuviese la gente á donde acudir por +socorro en sus necesidades.</p> + +<p>Llegó allí un Mapono con otros de su profesión y á muchos golpes de +macana la hicieron pedazos, ultrajándola con cuantos escarnios y +afrentas sabe y puede hacer y decir un celo diabólico; pero fué muy á +costa de los agresores, porque en breve pagaron con muerte desastrada su +delito. Los Arupurés, habiendo oído el descarado atrevimiento de +aquellos malvados, aunque no tenían noticia alguna de los misterios que +se obraron en aquel Sagrado leño, llevaron mal aquella injuria, y +aprobaron el castigo que de ellos había tomado el cielo.<span class='pagenum'><a name="Page_I260" id="Page_I260">V.I–260</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XII" id="CAPITULO_XII"></a>CAPÍTULO XII</h3> + +<div class="blk"><p class="head">Descríbese el país y cualidades de los Manacicas, +su religión y ritos de ella.</p></div> + + +<p>Para mayor claridad de lo que me resta por referir de las apostólicas +Misiones de este fervorosísimo operario, es preciso interrumpir el hilo +de la historia para dar una breve noticia del país y cualidades de los +Manacicas, y después de su religión, ritos y ceremonias.</p> + +<p>Esta nación, que se divide en veintidós Rancherías, está situada hacia +el Septentrión, dos jornadas del pueblo de San Francisco Xavier, entre +espesos y grandes bosques, de suerte que escribe el P. Lucas que por +mucho tiempo, apenas tuvo alguna vez ocasión de mirar cara á cara al +sol.</p> + +<p>Tiran estos bosques de Oriente á Poniente y rematan en unas soledades +inundadas la mayor parte del año.<span class='pagenum'><a name="Page_I261" id="Page_I261">V.I–261</a></span></p> + +<p>Es abundante el país de frutas silvestres y de fieras, una de las cuales +es el famacosio; tiene éste la cabeza de tigre, en el cuerpo se parece +al mastín, bien que no tiene cola; es más feroz y ligero que ninguno de +los otros animales, de suerte que ninguno se puede escapar de sus +garras, y si alguno para defenderse de él se sube á algún árbol, se +juntan muchos en un momento, caban la tierra y arrancan las raíces hasta +que caiga el tronco.</p> + +<p>Para matar á este animal, los indios usan de esta traza: júntanse +muchos, y levantando una estacada, se meten dentro de ella, desde allí +hacen gran ruído y estrépito para llamar á aquellos animales, y mientras +ellos de fuera procuran echar por tierra la empalizada, los indios, +mirando por las rendijas, los flechan y matan á su salvo.</p> + +<p>Hállase allí la vainilla y tutumas, que es una especie de cocos grandes +á manera de melones, bien que no es fruto de la palma como los cocos, +sino de un árbol muy grueso que los produce, no en las ramas, sino en el +tronco porque las ramas no puede sustentar su peso.</p> + +<p>Bañan el país algunos ríos muy abundantes de pesca; el terreno es fertil +y las mieses generalmente son buenas.</p> + +<p>La gente es de buena estatura y bien hecha,<span class='pagenum'><a name="Page_I262" id="Page_I262">V.I–262</a></span> aunque de color de +aceituna. Hay no pequeña parte del pueblo que tiene como de herencia un +género de lepra, que parece que los cuerpos están cubiertos de escamas +de pescado, pero no les causa molestia ni fastidio.</p> + +<p>Son en la guerra tan esforzados y valientes como los Chiquitos, y +antiguamente eran una misma nación, y por las discordias se dividieron, +de donde les vino el corromper el idioma Chiquito; y la idolatría, que +no tienen los Chiquitos, la aprendieron de las naciones confinanters, +como también el ser caribes ó comedores de carne humana.</p> + +<p>Sus Rancherías las forman con algún género de arquitectura, con calles y +plazas bien proporcionadas; tienen tres ó cuatro casas grandes con +repartimiento de salas y cámaras en que viven los capitanes y el cacique +principal. Estas mismas sirven para las funciones públicas de convites y +banquetes, y son juntamente templo de los dioses.</p> + +<p>Las casas de los particulares están también con proporción y en ellas +reciben á los forasteros que los van á visitar. Y lo que más admira es +que para fabricarlas no usan de otro instrumento que de una hacha de +piedra con que cortan maderos muy gruesos, aunque con mucha dificultad.<span class='pagenum'><a name="Page_I263" id="Page_I263">V.I–263</a></span></p> + +<p>Las mujeres ponen mucho cuidado en la fábrica de telas y vasos de +tierra, para los cuales dejan por mucho tiempo podrir el barro y labran +los vasos tan hermosos y delicados que al sonido parecen de metal.</p> + +<p>Sus Rancherías están poco distantes unas de otras, y por eso es +frecuente entre ellos la comunicación, los convites y la embriaguez.</p> + +<p>Cuando los de una Ranchería quieren hacer algún banquete á los de otra, +el cacique envía á convidarlos con algunos mensajeros y en su casa se +hacen los bailes y danzas generales.</p> + +<p>El orden que tienen en todas las funciones públicas es este: El cacique +toma el primer lugar, el segundo es de los sacerdotes, el tercero de los +médicos, el cuarto de los capitanes, y después de ellos se sienta el +resto de la nobleza.</p> + +<p>Al cacique, no solamente dan esta preeminencia, sino que le rinden +entera obediencia y vasallaje; fabrícanle sus casas, cultívanle los +campos y le mantienen abundante mesa de todo lo bueno y mejor del país. +El sólo manda y castiga con gran rigor á los reos quebrándoles los +huesos con horrendos bastonazos.</p> + +<p>Las mujeres rinden también obediencia á la mujer principal del cacique +(el cual tiene cuantas quiere). Páganle el diezmo de la pesca y de<span class='pagenum'><a name="Page_I264" id="Page_I264">V.I–264</a></span> la +caza, á la cual no salen sin haber primero pedido licencia al cacique.</p> + +<p>El Gobierno va por sucesión, y el hijo primogénito del cacique gobierna +á los jóvenes y se cría con espíritus generosos y señoriles, y cuando +llega á edad de manejar los negocios públicos, gobierna en lugar de su +padre, que da al hijo la investidura y posesión del Gobierno con muchas +ceremonias y ritos; mas no por eso los vasallos pierden el amor y +respeto al señor pasado; antes, cuando pasa de esta vida, le hacen +solemnísimas exequias con infinitas supersticiones y llantos, y su +sepulcro es una bóveda subterránea bien fortificada con palos y con +piedras para que la humedad no corrompa los huesos y la tierra no le sea +pesada.</p> + +<p>En cuanto al número son muchísimos, repartidos en Rancherías numerosas, +porque el país de los Manacicas forma una como pirámide que se extiende +desde el Mediodía al Septentrión, en cuya extremidad viven ellos, y en +el medio habitan otros pueblos tan discordes en el idioma cuanto +conformes en su vida bárbara.</p> + +<p>Bases de esta pirámide son: la de Levante es de las Quimomecas y de los +Tapacurás la del Poniente. Después, por la banda del Norte, dejando +fuera á los Puizocas y Paunacas, la ciñen dos grandes ríos llamados +Potaquísimo y Zunu<span class='pagenum'><a name="Page_I265" id="Page_I265">V.I–265</a></span>naca, á los cuales rinden tributo con sus aguas otros +muchos arroyos ó riachuelos que atraviesan y fecundan el país. Las +primeras Rancherías de hacia Levante son las de los Eirinucas, +Mopoficas, Zibacas, Jurucarecas, Quiviquicas, Cozocas, Subarecas, +Ibocicas, Ozonimaaca, Tunumaaca, Zouca, Quitesuca, Osaaca, Matezupinica, +Totaica, Quimomeca. Por el Poniente están las de Zounaaca, Quitemuca, +Ovizibica, Beruca, Obariquica, Obobococa, Monocaraca, Quizemaaca, +Simomuca, Piquica, Otuquimaaca, Oiutuuca, Bararoca, Quimamaca, Cuzica, +Pichazica.</p> + +<p>Estas Rancherías y quizás muchas más de que aún no se tiene noticia, +están situadas al pie de esta pirámide; y tirando de aquí hacia la punta +al Norte, se encuentran Quimiticas, Zouca, Boviruzaica, Sepeseca, +Otaroso, Tobaicica, Munaisica, Zaruraca, Obisisioca, Baquica, +Obobizooca, Sosiaca, Otenenema, Otigoca, Barayzipunoca, Zizooca, +Tobazica. A éstos están confinantes los Zibacas, que hasta ahora no han +sido jamás acometidos ni robados de los Mamalucos, que han destruído y +asolado lo restante del país que se extiende hacia el río Paraguay.</p> + +<p>Entre Levante y Septentrión, detrás de los Zabicas, habitan, bien que +distantes muchas le<span class='pagenum'><a name="Page_I266" id="Page_I266">V.I–266</a></span>guas, los Parabacas, Quiziacas, Naquicas y los +Mapasinas, gente valerosa, pero destruída en buena parte de cierto +género de pájaros llamados peresiucas que viven debajo de tierra, y +aunque del tamaño ordinario de un pájaro, son de tan extraña fuerza y +fiereza que en viendo algún indio dan sobre él y le matan.</p> + +<p>Enfrente de éstos están los Mnochozuus, los Picozas que andan +brutalmente desnudos, aun las mujeres, que sólo traen pendiente del +cuello una faja para acomodar los niños.</p> + +<p>La nación de los Tapacurás se extiende entre Poniente y Septentrión y +viven también á lo animal, totalmente desnudos, y á más de eso comen +carne humana. Están muy cercados á estos los Boures, Oyures, Sepes, +Carababas, Payzinones, Toros, Onunaisis, Penoquís, Jovatubes, Zutimus, +Oyurica, Sibu, Otezoo, Baraisi, Canamasi, Comano, Mochosi, Tesu, +Pochaquiunape, Mayeo, Omenasisopa, Omemoquisoo, Botaquichoca, +Ochizirisa, Jobarusica, Zazuquichoco, Tepopechosisos, Sofoaca, +Zumonocococa y otras muchísimas, de que aun no se ha tenido distinta +relación.</p> + +<p>En cuanto á la religión, ceremonias y ritos de que usan, se puede decir +que es una de las más supersticiosas que hay entre tantas naciones de +estas Indias Occidentales. Pero antes de<span class='pagenum'><a name="Page_I267" id="Page_I267">V.I–267</a></span> referir lo que toca á su falsa +religión, diré brevemente lo que tienen de la verdadera, bien que +mezclados con muchos errores y fabulosas invenciones.</p> + +<p>Tienen algunos vislumbres de la predicación del apóstol Santo Thomé, que +publicó en estas provincias el Evangelio y también tienen alguna confusa +noticia de la venida del Redentor al mundo.</p> + +<p>Creen, por tradición de sus mayores, que en los siglos pasados, una +bellísima señora, concibió un hermoso niño sin obra de varón. Crecido en +edad este niño, obró cosas maravillosas, que le ganaron el estupor y +asombro del mundo, como eran sanar enfermos, resucitar muertos, dar +vista á ciegos, piés á tullidos y vencer otros imposibles á las fuerzas +naturales. Finalmente un día dijo, á una numerosísima turba que le +seguía: Veis que mi naturaleza es diferente de la vuestra; y +levantándose en el aire á vista de todos, se transformó en este sol que +ahora vemos.</p> + +<p>Los sacerdotes (que como abajo diremos vuelan cuando quieren por el +aire), dicen al pueblo que es el sol un hombre luminoso, aunque nosotros +desde la tierra no discernimos sus facciones ni el semblante.</p> + +<p>Esto es lo que saben del misterio de la En<span class='pagenum'><a name="Page_I268" id="Page_I268">V.I–268</a></span>carnación, mas no por eso dan +veneración alguna á aquel personaje, que obró cosas tan extrañas, y sólo +adoran á los demonios no en figura de piedra, leño ó metal, sino +monstruosísimos como se dejan ver de estos indios; y de esto están tan +contentos y jactanciosos, que dan en rostro á los nuevos cristianos con +su simpleza en honrar en las pinturas y estátuas dioses mudos y ciegos, +que no ven, ni hablan, ni oyen.</p> + +<p>Ni se contenta el demonio con sólo hacerse adorar de esta gente +usurpando la adoración y culto que se debe al verdadero Dios, sino por +escarnio é injuria de la Iglesia de Cristo, ha querido en este rincón +último del mundo remedarla, transformándola en un ser monstruoso, +convirtiendo los misterios en fábulas, los sacramentos en +supersticiones, las ceremonias en sacrilegios. Y primeramente les enseñó +una tal Trinidad de dioses principales (á distinción de otros de menos +autoridad y crédito) Padre, Hijo y Espíritu, no Santo, colateral de +aquellos dos: llámase el Padre <i>Omequeturique</i> ó <i>Uragozoriso</i>; el Hijo +<i>Urasana</i> y el Espíritu <i>Urapo</i>.</p> + +<p>Tienen también otro diablo, remedo de la Santísima Virgen, que fingen es +madre del Dios <i>Urasana</i> y mujer de su padre Omequeturique. Déjase ver +esta diosa con rostro resplandeciente; transfigurándose en ángel de luz; +los dioses apa<span class='pagenum'><a name="Page_I269" id="Page_I269">V.I–269</a></span>recen horribles y sucios; la cabeza y el rostro de color +de sangre, orejas de jumento, la nariz chata, ojos en extremo grandes, +de que despiden ardientes llamas, los cuerpos de color resplandeciente; +el vientre le ciñen vívoras y dragones.</p> + +<p>El primero que habla es <i>Omequeturiqui</i>, y esto con voz alta; el segundo +es su hijo y habla con las narices, el último habla <i>Urapo</i> y tiene una +voz semejante á un trueno; el Padre es el dios de la justicia y castiga +á los malos, ya con un palo, ya con otro instrumento semejante; el Hijo +y el Espíritu son los abogados, pero mucho más la diosa.</p> + +<p>El templo para estas deidades es, como ya dije, el palacio del cacique, +á donde ellos vienen cuando hay junta general del pueblo ó se hacen +solemnes exequias.</p> + +<p>En estas fiestas ordena el cacique á los suyos que tejan gran número de +esteras, y hecho de ellas unas grandes cortinas, cubren y cierran una +parte de la sala y este es el <i>Santa Sanctorum</i> en que entran los +dioses, á quien con nombre común llaman Tinimaacas que saliendo del +infierno fingen que bajan del cielo y turbando con ruido descompasado +todo el aire, tiembla la casa y toda aquella tapicería ó cortinaje de +esteras.<span class='pagenum'><a name="Page_I270" id="Page_I270">V.I–270</a></span></p> + +<p>El pueblo, que está bebiendo ó bailando, le saluda y da la bienvenida +con gritos descompasados y mucha algazara, diciendo: <i>¿Tata equice?</i> +Padre, ¿ya has venido? á que responde él con el título de <i>Panitoques</i>, +esto es: «¿Hijos qué hacéis? ¿Estáis bebiendo ó comiendo? Bebed y comed, +que me dáis grande gusto, y tengo de vosotros gran cuidado y +providencia; yo he criado la caza y la pesca y cuanto bueno hay para +vosotros.»</p> + +<p>Con estos tres dioses vienen, para cortejarlos, una tropa de demonios, y +en señal de respeto y reverencia están en pie. Los indios creen que +estas son las ánimas de sus enemigos, con quien tienen guerras y también +otras gentes extrañas. A este tiempo que hablan los dioses, el pueblo se +está quieto y en silencio, así para oir sus oráculos, como también +porque al principio afectan seriedad, hasta que la <i>chicha</i> (que es su +bebida) les calienta la cabeza; después de lo cual se siguen los bailes, +las riñas, las heridas y muertes, de que hacen gran fiesta aquella +maldita canalla de dioses, y cuando ven que se paran procuran atizarlos, +diciendo: «¿Qué es lo que hacéis fieles míos? Mucho silencio es este, +¿por qué no bebéis y bailáis?» Y al punto el sacerdote ó Mapono se +reviste de gravedad, y en nombre de los dioses les manda que beban y<span class='pagenum'><a name="Page_I271" id="Page_I271">V.I–271</a></span> +bailen y llenen de ruído la iglesia para que ninguno se muera de +tristeza.</p> + +<p>También muestran tener sed estos dioses y para refrigerarla piden á los +indios de beber. Para esta honra se levantan en pie el indio é india más +ancianos y venerables de todo el pueblo con una taza llena de flores y +esmaltes hecha sólo para que beba aquella deidad fingida, le dan con la +mano derecha tres veces á beber, y con la siniestra levantan la estera. +Saca el demonio una mano muy sucia y con uñas muy largas con que toman +la taza y beben todos tres por su orden, bien que su modo de beber es +más propio de brutos que de hombres, y mucho menos de lo que se fingen.</p> + +<p>Después Urasana toca dentro del Tabernáculo una sinfonía que se oye bien +lejos á la cual corresponden con bailes sus devotos. A ninguno es lícito +mirar al <i>Santa Sanctorum</i>, sino sólo al Mapono ó sacerdote que es un +grande hechicero ú hombre diabólico, y si alguno de los otros hechiceros +de menos ciencia y menores proezas en el oficio quiere echar la vista +dentro para verlos, le detiene el Mapono amenazándole que pagará al +momento su delito con la vida. Sólo el Mapono es el valido y el +confidente, y es quien obra cosas extrañísimas. En cada Ranchería hay +uno ó dos, y á veces<span class='pagenum'><a name="Page_I272" id="Page_I272">V.I–272</a></span> más. Entra éste á recibir audiencia de los dioses +y se sienta á la par con ellos. Propóneles sus dudas, oye los oráculos y +las profecías y tal vez las oye también el pueblo, porque suelen hablar +en voz muy alta.</p> + +<p>Cuando el pueblo está en el mayor fervor de sus bailes y grescas, sale +de la audiencia el Mapono y declara las respuestas, que las más de las +veces son de buenas fortunas, de lluvias, de buenas cosechas, de caza, +de pesca y de todo lo que á ellos más les agrada, aunque las más de +estas fortunas y dichas les salen vanas y mentirosas, de suerte, que +algunos más arrestados, al oir tales promesas, responden con risas: los +dioses han bebido bien; mas si estas palabras llegan á oídos del Mapono, +sale con furia diabólica del tabernáculo, amenazándoles muertes, +tempestades y rayos, con que les hace callar.</p> + +<p>Muchas veces usa también el demonio provocarlos contra los confinantes, +ordenándoles que asalten sus Rancherías, hagan estragos en la gente y +roben y saqueen sus haciendas; con lo cual están siempre en continuas +revueltas.</p> + +<p>Algunos pocos, aun con ser rudos y bárbaros, advierten los fraudes y +engaños diabólicos; pero los más creen nacer esto de la gran providencia +y amor que sus dioses les tienen, no obstante<span class='pagenum'><a name="Page_I273" id="Page_I273">V.I–273</a></span> que toquen con la +experiencia que al mejor tiempo son de ellos abandonados y vencidos y +despojados de sus enemigos.</p> + +<p>Acabados los oráculos, se hacen las ofrendas de la pesca y de la caza y +aquellas diabólicas majestades, en señal de agradecimiento, llevan +alguna cosa á la boca.</p> + +<p>Después vuelan con el Mapono por el aire, temblando á este tiempo tanto +la iglesia, que parece se viene al suelo. Desaparece por mucho tiempo el +Mapono, fingiendo que se va con sus dioses al cielo. Vuelve después +conducido en brazos de la diosa <i>Quipoci</i>, en cuyo seno descansa y +duerme, mientras ella canta; y aunque la oyen no se deja ver de ellos, +porque se está retirada dentro del tabernáculo.</p> + +<p>Hacen todos mucha fiesta en señal de grande alegría por su venida y la +tratan como Madre de Dios, de la manera que nosotros á la Virgen +Santísima.</p> + +<p>Dánle la bienvenida con mil títulos de afecto y reverencia á que ella +corresponde llamándolos hijos y diciéndoles que es su verdadera madre, +que los defiende de la indignación de los dioses, que son crueles y +sangrientos, molestándoles con enfermedades y desventuras.</p> + +<p>Por esto la invocan frecuentemente en sus aflicciones, aprietos y +calamidades, y ella viene<span class='pagenum'><a name="Page_I274" id="Page_I274">V.I–274</a></span> y les consuela y confabula con los otros +dioses cuando viene en su compañía.</p> + +<p>Parece este diablo más humano que los otros, mas al fin es de la misma +raza y tan cruel como ellos. Cuando está en el tabernáculo canta con +mucha melodía mientras bailan las mujeres, siguiendo y repitiendo éstas +el canto de la diosa, cuyo contenido es sus guerras y victorias.</p> + +<p>Síguese después la ceremonia del brindis y de las ofrendas, y luego +vuela por los aires con grande aplauso y fiesta del pueblo. Pero esta +diosa no se lleva consigo al Mapono como lo hacen los otros dioses; +antes bien, no siempre que el Mapono baja del cielo, viene en brazos de +la diosa. Son muchos sus viajes y sus funciones. Baja tal vez en medio +de la iglesia en la mayor bulla del pueblo, que se asombra y desordena +por el ruido y estrépito que hace, cortejándole y trayéndole en sus +manos una gran tropa de demonios, los cuales no pocas veces se suelen +burlar de él á costa suya, porque de lo más alto del templo le dejan +caer á plomo en tierra muy maltratado y á pique de morir, como no ha +mucho tiempo que sucedió en la tierra de los Mopoosicas.</p> + +<p>La postura del cuerpo para volar, es en forma de alas y en pie derecho +cuando vuela hacia arriba; y cabeza abajo cuando baja á la tierra.<span class='pagenum'><a name="Page_I275" id="Page_I275">V.I–275</a></span></p> + +<p>Fuera de estos dioses, adoran otra casta de deidades, á quien llaman +<i>Isituús</i>, que quiere decir señores del agua. Su ejercicio es andar por +los ríos y lagunas, llenándolos de pescados para el mantenimiento de sus +devotos.</p> + +<p>A estos Isituús invoca la gente en las pescas, incensándolos con humo de +tabaco, de que usan para aturdir los peces, y si logran buena pesca, +agradecidos al beneficio van al templo y les ofrecen alguna porción de +pescado con los mismos ritos que á los otros dioses.</p> + +<p>Tales deidades y tal religión tienen sacerdotes semejantes. Al principal +llaman Mapono, y es el maestro, con quien el pueblo consulta las cosas +de su conciencia y á quien manifiestan sus necesidades, de las cuales +hace relación en el Consejo de los dioses y les solicita el remedio.</p> + +<p>No habla solamente en la iglesia con los demonios, sino que ellos se +dignan también de visitarle en su casa y tratarlo con toda afabilidad y +cortesía.</p> + +<p>En estas visitas lo pagan las mujeres del Mapono, que se ven obligadas á +huir por el espanto y terror de aquellas horribles y monstruosas +visiones.</p> + +<p>Por esto, no sólo es respetado, sino también temido de todos, pudiendo á +su antojo causar<span class='pagenum'><a name="Page_I276" id="Page_I276">V.I–276</a></span> daño y matar á quien quiere, y para hacer mayor +ostentación de su poder, tiene la casa llena de víboras y serpientes, y +cuando vuelve á casa de sus funciones eclesiásticas, viene acariciando +en sus brazos semejantes animales.</p> + +<p>La forma de consagrarle y las ceremonias de que usan para esta función +son extrañas y conformes al que ha de servir á tales deidades.</p> + +<p>Es el Mapono la persona más venerada del pueblo, y de la misma manera +que al cacique, se le dan á él los diezmos de la caza y de las cosechas. +Vive en una casa bien labrada, cuanto cabe en la industria de aquellos +bárbaros, y á veces, por gozar con más frecuencia de las visitas del +cielo, se retira solitario al yermo.</p> + +<p>Los que quieren entrar en este oficio, antes de tener barba, empiezan á +aprender las ceremonias y á acostumbrarse á tratar con los dioses. Para +esto suele el Mapono más venerable coger en brazos al aprendiz, ponerle +á mirar á la luna cuando está llena, estirarle los dedos mandándole que +se deje crecer las uñas, llevarle por los aires y ponerle en el seno de +la diosa <i>Quipoci</i>; vuelve el miserable de aquellos éxtasis afligido y +desmayado, de suerte que apenas, después de muchos días, recobra sus +fuerzas.</p> + +<p>Fuera de esto, observan rigurosísimos ayunos y abstinencia perpetua de +ciertos animales<span class='pagenum'><a name="Page_I277" id="Page_I277">V.I–277</a></span> y frutas, singularmente de la granadilla, que +vulgarmente llamamos <i>Flor de la Pasión</i>, por estar retratados en ella +los instrumentos de nuestra Redención. Ni se contentan los demonios de +ser reverenciados de sus sacerdotes con ayunos y penitencias; antes +bien, mandan hacer rigurosos ayunos á todo el pueblo. Uno, entre los +otros, es semejante á los nuestros y es el que se guarda en la +dedicación del templo, en que por espacio de cinco días no se puede +comer carne; y vestida de luto la Ranchería se prohiben las músicas, +banquetes y bailes. Guárdase estrecho silencio y no se gasta el tiempo +en otra cosa que en tejer esteras para el adorno del Tabernáculo. El +último día se pone en la iglesia mesa franca, abastecida de lo mejor del +país.</p> + +<p>Para dar principio á la fiesta, la vieja más devota y al parecer más +santa, saludando al cacique con reverente inclinación, baja la cabeza, +que hiere el cacique ligeramente tres veces con una piedra curiosamente +labrada; después da vueltas de rodillas á todo el templo con grandes +suspiros y devoción; luego el Mapono bendice todas las partes del templo +para santificarle, y con otras ceremonias, que sería largo contar, +consagra aquel lugar; y por último, se fenece la fiesta con una gran +comida y cele<span class='pagenum'><a name="Page_I278" id="Page_I278">V.I–278</a></span>brando un solemne festín de músicas y bailes.</p> + +<p>Acerca del último fin y eterna bienaventuranza, tienen estos ciegos +idólatras muchos errores. Creen la inmortalidad de las almas, á quien +llaman <i>Oquipau</i>, y que han de vivir y gozarse eternamente en el cielo, +á donde las llevan sus sacerdotes.</p> + +<p>Cuando alguno muere le celebran sus exequias, más ó menos, según su +esfera. Después la madre y mujer del difunto van al templo con su +ofrenda, poniéndose cerca del Tabernáculo. Vienen luego los diablos, y +fingiéndose ser el uno el alma del difunto, consuela á la mujer con +palabras tiernas y afectuosas, dándole esperanzas de que en breve se +volverán á ver en el Paraíso; luego el Mapono rocía el alma con agua +para limpiarla de las manchas de los pecados, como usamos nosotros con +el agua bendita; y con eso se despide el alma de su madre y mujer. Al +punto el Mapono se la echa á cuestas y vuela en alto, quedando la mujer +llorando su desventura hasta que tiene noticia de su marido. Vuelve el +Mapono, después de largo rato, con alegres nuevas, diciéndola que +enjugue las lágrimas, deje de llorar y deponga el luto, porque su marido +queda gozando de la vida beatífica de los dioses y la espera para que la +haga compañía eternamente en el cielo.<span class='pagenum'><a name="Page_I279" id="Page_I279">V.I–279</a></span></p> + +<p>Es cosa digna de saberse la jornada que hace el Mapono con el alma y lo +que ésta padece hasta llegar al Paraíso.</p> + +<p>El país por donde pasa es todo selvas, montañas y valles, por donde +corren muchos ríos caudalosos, y por los remansos de lagunas y grandes +pantanos, para cuyo pasaje se gastan muchos días, con gran dificultad se +llega á una encrucijada de muchos caminos, junto á la cual corre un gran +río, sobre que hay un puente de madera, en el cual asiste de día y de +noche un dios llamado <i>Tatusiso</i>, cuyo oficio es pasar por aquel puente +las almas y ponerlas los Maponos en el camino del cielo.</p> + +<p>El traje y porte de este Dios es puntualmente aquel en que la fantasía +loca de los poetas representa á su Caronte, pálido el semblante, la +frente horrorosa, sin cabellos la cabeza, cubierto de llagas é +inmundicias el cuerpo, y por vestido un trapo con que cubrirse +honestamente.</p> + +<p>Este dios jamás baja á la iglesia á oir las súplicas de sus devotos, +porque su oficio nunca le da treguas, pues á todas horas tiene +viandantes que pasar.</p> + +<p>Sucede muchas veces que mientras pasa el Mapono con el alma, +especialmente si es de algún muchacho, la pide <i>Tatusiso</i> que se pare +para<span class='pagenum'><a name="Page_I280" id="Page_I280">V.I–280</a></span> limpiarle de las inmundicias, y si aquél lo rehusa, lo sufre unas +veces; pero no pocas, encendido en cólera, coge al alma y la arroja para +que se anegue en el río. De aquí dicen que se originan mil desgracias en +el mundo, y para que estos desatinos sean creidos de la gente, se vale +el demonio de algunos sucesos naturales para que se confirmen aquellos +miserables en su creencia.</p> + +<p>Poco ha que sucedió en la tierra de los Jurucarés, que deshaciéndose el +cielo en copiosísimas lluvias se perdían los sembrados. Afligida y +desconsolada la gente, suplicó al Mapono preguntase á sus dioses la +causa de este infortunio. A que respondieron que ya lo sabían, y era, +que llevando al cielo el alma de un niño, cuyo padre vivía allí, trató +con poca reverencia á <i>Tatusiso</i>, y no se quiso dejar limpiar, por lo +cual, enfurecido aquel dios, la echó en el río. Oyendo esto su padre, +hubo de salir fuera de sí de puro dolor, y se afligía tanto, que causaba +compasión, porque le amaba como á su misma vida, y ya que no había +podido gozarle en este mundo, se consolaba á lo menos juzgándole ya +feliz y bienaventurado en el cielo. Alentóle el Mapono dándole buenas +esperanzas si le aprestaba una barquilla en que ir á sacarle de lo +profundo del río.<span class='pagenum'><a name="Page_I281" id="Page_I281">V.I–281</a></span></p> + +<p>Aprestó luego el padre una canoa, y el Mapono, cargándosela en sus +espaldas, voló por los aires y desapareció, poco después se serenó el +cielo, con lo cual volvió el Mapono con alegres nuevas, pero la canoa +jamás pareció.</p> + +<p>El Paraíso donde descansan las almas es bien pobre de contentos y +placeres. Fingen que hay en él ciertos árboles muy gruesos que destilan +un género de goma con que se mantienen las almas, y que hay monos que en +el aspecto parecen etiopes; que hay también miel y algún poco de +pescado; da vueltas por todo aquel lugar una grande águila de quien +fingen muchas fábulas ridículas, dignas de compasivo llanto por la +ceguedad de esta gente.</p> + +<p>Tantos son los dioses cuantas son las mansiones en su Paraíso; pero la +de la diosa <i>Quipoci</i> hace muchas ventajas á las demás en comodidades y +riquezas. Los <i>Isituucas</i>, ó dioses del agua, tienen abastecido el cielo +de pescados, plátanos y papagayos, y aquí gozan de su eterna +bienaventuraza los que mueren ahogados en los ríos, á los cuales por +esto llaman <i>Asinerás</i>; á los que mueren en los bosques y selvas +<i>Iriticús</i>, y á los que mueren en su casa <i>Posibacas</i>; poniendo el +mérito, no ya en las obras, sino en la diversidad de lugares en donde +los coge la muerte.<span class='pagenum'><a name="Page_I282" id="Page_I282">V.I–282</a></span></p> + +<p>Basta haber insinuado esto de la bárbara idolatría de los Manacicas para +que se pueda hacer algún concepto de los trabajos y fatigas que padeció +el venerable P. Lucas en ganarlos para Cristo.</p> + + +<p class="c smcap">FIN DEL TOMO PRIMERO</p> + +<p class="c"> +<i>Acabóse de imprimir el tomo XII de la</i><br /> +<span class="smcap">Colección de libros que tratan<br /> +de América</span>, <i>en Madrid, en<br /> +la imprenta de Tomás<br /> +Minuesa, calle de<br /> +Juanelo, núm. 19,<br /> +á 8 de Abril<br /> +de 1895</i>.</p> + + +<hr /> + +<h3>INDIOS CHIQUITOS</h3> + +<p class="c">DEL</p> + +<h3 class="top5">PARAGUAY</h3> + +<hr /> + + +<h3 class="un"><a name="VOL2" id="VOL2"></a>BIBLIOTECA PARAGUAYA</h3> + + +<h3>RELACIÓN HISTORIAL</h3> +<p class="c smcap">DE LAS MISIONES</p> +<h2>DE INDIOS</h2> +<h1>CHIQUITOS</h1> +<p class="c smcap">QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES<br /> +DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS<br /> +<br /> +ESCRITA POR</p> + +<h2>EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ. S. J.</h2> + +<p class="c smcap">REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN<br /> +QUE SACÓ A LUZ EL P. G. HERRÁN, EN 1726</p> + + + +<p class="c">—————</p> +<h3 class="top3">VOLUMEN II</h3> + +<p class="c">—————</p> + +<p class="c">LIBRERÍA Y CASA EDITORA<br /> +DE<br /> +A. DE URIBE Y COMPAÑIA<br /> +<i>Asunción del Paraguay.</i><br /> +——<br /> +1896</p> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_II5" id="Page_II5">V.II–5</a></span></p> + + +<h3><a name="CAPITULO_XIII" id="CAPITULO_XIII"></a>CAPÍTULO XIII</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Continúa el V. P. Lucas Caballero su +Misión de los Manacicas.</i></p></div> + + +<p>Viendo el fervorosísimo operario un nuevo campo en que sembrar la +palabra Evangélica para recoger no menos almas para el cielo que +merecimientos para sí mismo, deseaba poner cuanto antes manos á la obra; +no obstante, considerando sabiamente que era necesario asistir también á +tantos Catecúmenos como había en el pueblo de San Francisco Xavier, y +que era mejor tener pocos y bien doctrinados que muchos é ignorantes, +que aunque se ganan fácilmente, con la misma facilidad también se +pierden, se resolvió á gastar la mayor parte de aquel año en este +ejercicio, usando de todas las industrias de su caridad y de su celo en +desarraigar de los Xavieristas la barbarie, la lascivia, la embriaguez y +cuantos males trae con<span class='pagenum'><a name="Page_II6" id="Page_II6">V.II–6</a></span>sigo la vida brutal, é imprimir en ellos las +virtudes y buenas costumbres que se requieren para vivir como +cristianos.</p> + +<p>No obstante, en medio de este afán hizo algunas correrías por los países +descubiertos, fomentando en aquella gente los deseos de recibir el santo +bautismo, y juntamente tomando noticia de cuántas eran las Rancherías, +las lenguas y el número de los indios del país; y teniendo distinta +relación de todo, meditaba emprender el año siguiente con más calor el +negocio de su conversión, y en serenándose el tiempo penetrar la tierra +más adentro; pero le frustraron en parte estos designios los achaques +que le afligieron largo tiempo, y las súplicas de sus neófitos de San +Xavier, que le rogaron mudase la Reducción á otro lugar, á causa de ser +el clima que al presente tenían, notablemente nocivo á la salud.</p> + +<p>Por este motivo no pudo antes de mediado Octubre, cuando ya el tiempo +amenazaba con lluvias, salir con algunos de los más fervorosos; los +cuales, confortados antes en el alma con el pan divino de la Eucaristía, +habían ofrecido la vida por anunciar el santo nombre de Dios á los que +vivían en las oscuras tinieblas de la infidelidad.<span class='pagenum'><a name="Page_II7" id="Page_II7">V.II–7</a></span></p> + +<p>Iban éstos, empero, tristes y desconsolados por estar persuadidos no +había de tener buen fin su viaje, ya por las muchas lluvias con que se +anegaban las campañas, ya por haber hallado el camino sembrado de +agudísimas puntas clavadas en el suelo con sutil astucia por los +enemigos de la fe, para retraerlos de pasar adelante.</p> + +<p>Presto se desvanecieron estos temores, porque á pocas leguas no hallaron +ya estas puntas y las tempestades del cielo no pasaban muy adelante, +antes apenas hallaban agua para beber; y habiendo con gran trabajo +subido una montaña muy agria, no tuvieron en dos días con qué apagar la +sed, sino con la humedad del barro, que exprimido, más parecía comida +que bebida. Mas Dios, Nuestro Señor, que nunca en las necesidades +desampara á los suyos, acudió á la del P. Lucas con copia de agua clara +y cristalina, que fuera de toda esperanza, halló en el cóncavo de un +árbol.</p> + +<p>Finalmente, habiendo llegado á las primeras Rancherías, halló aquella +gente constante en sus primeros intentos, y sólo hubo que hacer en +allanarles una grande dificultad, y era quitarles las discordias y +ponerlos en paz; porque entre las otras perversidades á que los +incitaba<span class='pagenum'><a name="Page_II8" id="Page_II8">V.II–8</a></span> el enemigo infernal, era una irritar á unos contra otros y +sembrar discordias entre ellos para tener ganancia de almas.</p> + +<p>Hablóles con grande energía de las utilidades de la paz, descubriendo +los fraudes y engaños del enemigo que nada deseaba más que tenerlos por +compañeros de sus maldades en esta vida, y de las eternas penas del +infierno en la otra.</p> + +<p>Convencidos aquellos bárbaros de las razones, y movidos de las súplicas +del Apostólico Padre, prometieron hacer las amistades con las tierras +confinantes y luego con las más remotas.</p> + +<p>Habiéndose detenido para esto allí dos días, pasó adelante acompañado de +algunos paisanos. Un día entero gastó en pasar una fragosa montaña, con +grande trabajo y riesgo, no de los indios acostumbrados á trepar +fácilmente por las peñas, sino del Padre; y siéndole preciso hacer alto +á la falda, no halló con qué desayunarse; por lo cual un cristiano, de +nación Manacica, movido de compasión, quiso componerle unas yerbas que +eran las delicias de sus dioses, mas por mucho que estuvieron al fuego, +jamás se pudieron cocer. No obstante, la carestía y la hambre se las +hizo sabrosas, y<span class='pagenum'><a name="Page_II9" id="Page_II9">V.II–9</a></span> sonriéndose, dijo: «Grande hambre y mucho calor tienen +en el estómago estos dioses, que con tales viandas se alimentan.»</p> + +<p>Llevando mal el demonio tanta constancia en el santo Misionero, procuró +con todo el esfuerzo posible, desvanecer sus designios, ya haciendo que +los indios perdiesen el camino, ya embarazándole los pasos, ya +haciéndole rodar del caballo, ya hiriéndole con las ramas de los +árboles; y en suma, hasta las espinas y abrojos le maltrataron el +cuerpo, y los tábanos, con sus agudísimos aguijones, le mortificaron de +suerte que apenas podía tenerse en pie y era necesario que los neófitos +le desmontasen y subiesen á caballo.</p> + +<p>Finalmente, á pesar del infierno, llegó á vista de los Zibicas; pero +antes de entrar en la Ranchería, envió delante á Numani, cristiano +fervorosísimo, para que reconociese si estaban dispuestos á recibir la +fe; no tuvo éste mucho que hacer, porque la muerte desgraciada de los +que el año antecedente habían osado poner en él las manos, les había +persuadido que el siervo de Dios era amigo estrecho del demonio, y que +por tanto se le debía hospedar, no por algún provecho de sus almas, sino +para que no les causase algún daño corporal.<span class='pagenum'><a name="Page_II10" id="Page_II10">V.II–10</a></span></p> + +<p>Viendo el buen P. Lucas que había allí poca esperanza de sembrar la +semilla evangélica, á causa de la mala opinión que de él tenían, se +encomendó á sí y al cacique á la suave y poderosa gracia del Espíritu +Santo; y llamándole aparte, procuró lo primero, con el mejor modo que +pudo, quitarle de la cabeza aquel error, y después le manifestó el fin +de su venida, y el bien que recibiría si abrazase la santa ley de +Jesucristo.</p> + +<p>Mientras le hablaba el Padre, penetró Dios el alma de aquel bárbaro con +un rayo de divina luz; de suerte, que aún no bien enteramente discípulo, +salió á predicar como maestro en su pueblo, que no necesitaba mucho del +magisterio de sus palabras cuando le sobraba el ejemplo de su Mapono +para inducirle á hacer lo mismo. Era este joven hijo de aquél que había +jurado beberse la sangre del siervo de Dios, si el cielo con la muerte +no le hubiese atajado los deseos.</p> + +<p>Para ganar á éste á la santa fe, se empeñó un cristiano, joven también y +su paisano, llamado Diego, y á pocos lances le redujo, porque no le +había aún corrompido el corazón con la malicia; y más por ignorancia del +entendimiento que por mala disposición de la voluntad, no<span class='pagenum'><a name="Page_II11" id="Page_II11">V.II–11</a></span> seguía lo +bueno, porque no conocía la verdad.</p> + +<p>Habiendo ganado aquella noche á dos de los principales, no tardó mucho +el pueblo en juntarse todo el día siguiente, y después de un largo +razonamiento de los misterios de nuestra Santa Fe, y de las obligaciones +para vivir cristianamente, hizo el santo varón levantar una cruz y junto +á ella armar el altar portátil, con las imágenes de Cristo Nuestro +Señor, de la Santísima Virgen y de San Miguel Arcángel; y arrodillados +todos las adoraron profundamente, gritando en alta voz: «Jesucristo, +Señor nuestro, vos sois nuestro Padre; María Santísima, Vos, señora, +sois nuestra Madre» y no contentos con esto, repitieron lo mismo con +gran fiesta y alegría y con danzas, guiadas más de la devoción que del +arte. Con este espectáculo lloraban de alegría los neófitos, dando mil +gracias al Redentor, de cuya sangre se veían tan claros y manifiestos +los efectos en la conversión de esta gente; pero incomparablemente mayor +era el júbilo del P. Lucas, que inundado el corazón de celestiales +consuelos, volviéndose á mirar al cielo, exclamaba:</p> + +<p>«Conténtome, Dios mío, en paga de mis trabajos y sudores, con ver que +las criaturas os reconocen por su Criador y Señor. Sólo con<span class='pagenum'><a name="Page_II12" id="Page_II12">V.II–12</a></span> que éstas +os amen y os adoren, no quiero otro galardón.»</p> + +<p>Cuánto agradasen á Dios estas sus ofertas, no me es lícito escudriñarlo; +y por ventura, en premio de acto tan generoso, concedió Su Majestad á +algunos de estos bárbaros un don tan excelente de fe, que antes de +recibir el bautismo, la conservaron incorrupta, y quisieron más perder +con el martirio la vida, que negarla.</p> + +<p>Singularmente es digna de eterna memoria la persecución que sufrió del +común enemigo el Mapono; la cual, haciendo una breve interrupción, +quiero referir aquí, aunque sucedió años después.</p> + +<p>Pesábales mucho á los demonios verse despojados del dominio de aquella +Ranchería, que por muchos siglos había estado á su devoción; usaron de +toda su astucia y poder diabólico para reducirla á su antiguo culto y +adoración; y apareciéndose á aquel fervoroso cristiano, que antes había +sido su ministro muy querido, le reprehendió ásperamente, porque él, á +quien tocaba por oficio, no hacía sus partes para que volviese á su +estado el antiguo culto, sus iglesias y sacrificios. ¿No ves (le +dijeron) que el cacique Payaizá ha profanado los altares, quebrado los +vasos sagrados, y execrado los Ta<span class='pagenum'><a name="Page_II13" id="Page_II13">V.II–13</a></span>bernáculos, y el cacique Potumaní ha +abandonado la suntuosa fábrica, que tenía destinada para nosotros: se +han dejado engañar de las necedades y locuras de este traidor maldito, +que tiene arte de encantamento para trabucar los entendimientos, predica +fábulas por misterios, y cuantas mentiras le vienen á la imaginación? +Vuelve, por tanto, en tu acuerdo, y con todo el poder de autoridad y +razones, restaura las ruinas de la religión, restituye el culto y haz +recuerdo al pueblo de sus promesas, y al cacique de sus obligaciones, +porque si no, te juramos de hacer grande estrago en la gente del pueblo, +que servirá de ejemplo, y memoria de terror por todo el país.</p> + +<p>Rióse el fervoroso joven de sus amenazas, y por más que se empeñaron, +nunca pudieron conseguir que dijese en público una sola palabra en su +abono.</p> + +<p>Ofendida excesivamente la soberbia diabólica de tal desprecio, se +echaron sobre él, y con una fiera tempestad de muchos y crueles golpes, +le pisaron, hirieron y maltrataron tanto, que le hicieron arrojar por la +boca gran copia de sangre; y por más que repitieron los golpes, aunque +lo redujeron á los últimos peligros de la vida, nunca pudieron +contrastar su constancia.<span class='pagenum'><a name="Page_II14" id="Page_II14">V.II–14</a></span> Tan profundas raíces habían echado en su +ánimo la fe y la piedad, que el P. Lucas, y por su medio el Espíritu +Santo, habían plantado en su corazón.</p> + +<p>Un amigo, compadecido de sus trabajos, le exhortó, que á lo menos en lo +exterior, mostrase algún respeto á los demonios y les diese gusto, +hablando al cacique para que les fabricase su iglesia. Mas él, enojado, +le echó de sí diciendo quería acabar la vida que le quedaba, antes que +faltar un ápice á la ley que profesaba á Jesucristo, á quien sólo +reconocía por Dios y Señor. Tan heroica virtud en un cristiano tan +nuevo, no pudo dejar de ser premiada de Dios, que le restituyó á su +antigua salud y fuerzas.</p> + +<p>Volviendo ahora al hilo de la historia, bautizados los niños, no sólo de +aquélla, sino de otras Rancherías, trató el P. Lucas de pasar á los +Quiriquicas; mas los neófitos, á causa del invierno que amenazaba, +emprendían de mala gana; aquel dificultoso viaje: empero +representándoles el P. Lucas el galardón con que Dios premiaría sus +fatigas en el cielo, los alentó tanto, que se sintieron increíblemente +confortados á proseguir y durar en él.</p> + +<p>Sólo faltaba persuadir al cacique Patozi que<span class='pagenum'><a name="Page_II15" id="Page_II15">V.II–15</a></span> viniese con sus vasallos á +abrir camino por medio de espesos bosques, y juntamente á hacer las +paces con los Quiriquicas, porque el dicho cacique temía, con grande +fundamento, le habían de quitar la vida los Quiriquicas, por el +implacable odio que le tenían; no obstante esta dificultad, venció al +cacique para emprender el viaje la reverencia y amor que al Padre tenía; +y tomando una escogida escuadra de soldados bien armados, por si acaso +fuese necesario, se fué tras el Padre; pero éste le dijo que no usase de +las armas sino cuando fuese necesario para defender sus vidas de las +saetas enemigas; que por lo que á sí tocaba, nada se le daba de vivir ó +morir; y como fuese del agrado de Dios y honra suya, derramaría gustoso +la sangre por adelantar la gloria divina.</p> + +<p>A su imitación los neófitos, dejadas las armas, se ofrecieron á +acompañarle en el peligro y en poner á riesgo su vida; y para que no +hubiese alguno que faltase á sus órdenes, puso á la punta de todos á un +santo indio, llamado Juan Quiara, amado de todos, aun de los gentiles, +por la bondad de su vida é inocencia de sus costumbres.</p> + +<p>Ajustadas las cosas en esta forma, se pusieron en camino, y tuvieron no +poco qué hacer,<span class='pagenum'><a name="Page_II16" id="Page_II16">V.II–16</a></span> primero con un bosque espesísimo en que gastaron +algunos días para abrirle, después con la hambre, no hallando con qué +sustentarse, sino una fruta silvestre que sola la carestía de otro +manjar hacía dulce y sabrosa; conocióse entonces la ternura de afecto y +la reverencia que tenían los gentiles al P. Lucas, porque viéndole +descaecido, y que por la suma flaqueza apenas se podía tener en pie, le +buscaban á costa de gran trabajo, algún poco de miel, y se quitaban la +comida de la boca para tener con qué mantenerle sus fuerzas.</p> + +<p>Estando ya cerca se adelantaron dos cristianos á reconocer la tierra y +observar los movimientos de los paisanos, queriendo entrar sin ser +sentidos en la Ranchería, para que no se alborotasen ó pusiesen en +huida; mas Patozi, el cacique, con sabia advertencia, dijo que era en +vano esta diligencia, porque los demonios habían avisado ya á los +Maponos, y por medio de ellos á los capitanes. Y decía la verdad, porque +pocos días antes, estando junto al pueblo para sus acostumbradas +devociones, bajó al Tabernáculo el diablo Cozoriso, y con semblante +triste y melancólico, le avisó de la venida de un enemigo suyo jurado +que le había desterrado de otros países, trayendo en la mano una cruz,<span class='pagenum'><a name="Page_II17" id="Page_II17">V.II–17</a></span> +que era la ruina de su religión; y diciendo esto, prorumpió en un +copioso llanto, como compadeciéndose de sí mismo, que ¿á dónde iría en +partiéndose de allí? ¿Dónde podría con seguridad repararse para no ser +desalojado? Que por tanto, si le amaban, tomasen luego las armas, y con +el valor, y con el brazo fuerte, sostuviesen en pie su culto, que de +otra suerte caería presto por tierra.</p> + +<p>Con semejante nueva se conmovió todo el pueblo, y al mismo punto se +encendió en rabia y furor contra cualquiera que maquinase algo en daño +de la religión; pero no el Mapono, que argumentando é infiriendo cuán +grande hombre y mayor que sus dioses debía ser aquél á quien sus dioses +temían, les respondió con voz y ademán de enojado:</p> + +<p>«Si este forastero es vuestro enemigo ¿porqué vosotros le dejáis el paso +franco? ¿Por qué no le echáis del mundo, ó á lo menos tan lejos de aquí, +que no se ponga á riesgo vuestra reputación? ¿Es este vuestro poder? Si +necesitáis de nuestras armas para defenderos, ó no sois lo que mostráis, +ó mostráis ser lo que no sois.»</p> + +<p>Esta conclusión, deducida de los principios de la razón natural, fué +bastante para que la<span class='pagenum'><a name="Page_II18" id="Page_II18">V.II–18</a></span> gracia del Espíritu Santo penetrase de allí á poco +su corazón, y de un tizón que era del infierno, le convirtiese en un +ángel del Paraiso.</p> + +<p>El cacique y los nobles, juntos en Consejo, determinaron echar el resto +de sus fuerzas y poder para reparar los daños y ruina de su religión, +mas no sin temor de salir con sus intentos, cuando aún sus mismos dioses +temían.</p> + +<p>Mientras esta gente estaba en arma y en confusión, se adelantó el Santo +Misionero con Patozi y dos muchachos muy fervorosos, dejando toda la +demás gente algo distante.</p> + +<p>Apenas los espías los divisaron de lejos, cuando dando gritos muy +descompasados se huyeron la tierra adentro, y tras ellos, con su cruz en +la mano, marchó á caballo el P. Lucas, porque las llagas de las piernas +no le permitían ir á pie.</p> + +<p>Los paisanos, puestos en orden, le salieron al encuentro para hacerle +frente; y partidos en dos alas, le rodearon para que por ninguna parte +tuviese paso libre por dónde huir.</p> + +<p>Estando las cosas en este estado, se le ofreció á un mozo cristiano +enarbolar una imagen de la Madre de Dios, que llevaba en la mano; y con +la confianza de que la piadosísima Señora usaría entonces de su poder +para librarlos de<span class='pagenum'><a name="Page_II19" id="Page_II19">V.II–19</a></span> aquel peligro, la levantó en alto, y lo mismo fué +mirarla los bárbaros, que perder el uso de los brazos, sin poder tirar +las saetas que ya tenían á punto, y flechados los arcos.</p> + +<p>Atónitos y despavoridos de este suceso los bárbaros, recelosos de que no +les sucediese peor, huyeron precipitadamente retirándose á un bosque no +muy distante, de donde ninguno se atrevió á salir, quedándose por +providencia de Dios un solo indio de ellos llamado <i>Sonema</i>, que después +los ayudó mucho para la conversión.</p> + +<p>El día siguiente, el Apostólico Padre, aunque no se podía tener en pie, +no sufriéndole el corazón ver entronizado al demonio en dos templos, +hizo que le llevasen allá sus compañeros; echó por tierra aquellos +infames Tabernáculos, hizo pedazos las estátuas y encendiendo en la +plaza una grande hoguera, quemó en ella todos los arreos y ornamentos de +la impía idolatría, no sin temor de sus neófitos, que recelaban no +diesen sobre ellos los bárbaros, ofendidos de aquella afrenta de sus +dioses, para vengar su agravio.</p> + +<p>Pasáronse dos días sin que los Quiriquicas saliesen fuera de las +tinieblas de aquel bosque; por lo cual, desesperanzado Patozi de poder<span class='pagenum'><a name="Page_II20" id="Page_II20">V.II–20</a></span> +hacer las paces y establecer una mutua amistad, á cuyo fin había venido, +tuvo por mejor dar la vuelta, y persuadió á esto al P. Lucas con cuantas +razones y súplicas le dictó su afecto; y sobre todo, ponderando cuanto +fué posible el manifiesto peligro en que quedaba de que los Quiriquicas +desahogasen en él sólo la fiereza del odio que contra todos habían +concebido.</p> + +<p>Respondióle el Padre que se volviesen en buen hora él y sus vasallos, +porque él tenía firme resolución de no volver el pie atrás hasta haber +anunciado el Santo Nombre de Dios á aquella gente, aunque para esto le +fuese necesario perder la vida.</p> + +<p>Fuéronse, pues, Patozi y los suyos, sin quedar con el P. Lucas más que +cinco santos mancebos, resueltos á correr la misma fortuna, y dar la +vida por aprovechar á sus prójimos.</p> + +<p>No teniendo, pues, el Padre, más defensa que la confianza en Dios, se +puso á rezar el Oficio Divino, cuando vió de repente junto á sí al +cacique de los Quiriquicas, hombre de grande estatura y bien dispuesto; +el cual, creyendo que en el Breviario estaban los hechizos que á él y +los suyos impidieron el uso de los brazos, hizo fuerza por quitársele de +las manos; mas el Padre, con buenas razones y modo propio de<span class='pagenum'><a name="Page_II21" id="Page_II21">V.II–21</a></span> una +caridad Apostólica, procuró disuadirle de su error, y prosiguió hablando +de Cristo y de su santa ley, descubriéndole la perversidad y los engaños +de sus <i>Tinimaacas</i>.</p> + +<p>Al oir estas cosas se contuvo el bárbaro, ó fuese por virtud milagrosa +de Dios ó por natural genio suyo, y sin responder palabra le volvió las +espaldas; é ido á su casa, con un buen manojo de flechas se tornó á los +suyos.</p> + +<p>Diéronse entonces por perdidos los neófitos, y al santo varón le saltaba +de júbilo el corazón en el pecho, esperando llegar finalmente al término +de sus deseos, regando aquella tierra con su sangre, para que en los +años siguientes correspondiese con abundante fruto á los trabajos y +sudores de quien la cultivase y á la verdad por poco se le hubieran +cumplido sus deseos, porque juntándose en lo más oscuro de la noche los +más principales para tomar la última resolución, estuvieron gran rato +dudosos de lo que harían: y sólo aquel milagro de habérseles pasmado los +brazos cuando le quisieron flechar, obligó á todos al miedo de que no +les sucediese lo mismo si intentasen matarle; mas no por eso aplacaron +la ira del cielo, que había tomado á su cuenta la venganza de aquella +injuria; y así encendió entre ellos una enfermedad pestilen<span class='pagenum'><a name="Page_II22" id="Page_II22">V.II–22</a></span>cial, que +quitó la vida á los más culpados.</p> + +<p>No ayudó poco á la resolución de que se rindiesen aquel indio <i>Sonema</i>, +que acudiendo á la junta dijo tantas cosas en alabanza del P. Lucas y de +la Santa Fe, de que ya había oído alguna cosa, que de común +consentimiento determinaron volver á su ranchería al amanecer y ponerse +en manos del santo varón.</p> + +<p>Saliendo, pues, de aquel bosque, y entrando unos tras otros en la +Ranchería, se fueron derechos al rancho donde yacía el P. Lucas, quien +con aquel su modo amabilísimo los recibió con muchísimo agasajo y +pareció que Nuestro Señor, para dárseles á estimar y respetar, había +puesto en su semblante un no sé qué más que humano; por lo cual, la +gente, en ademán de quien le pedía perdón, se postró á sus piés y no +hubo ninguno de ellos, aun de los más osados, que se atreviese á partir +de su presencia sin licencia del Padre.</p> + +<p>Vino el último de todos el Mapono que con toda su chusma se puso muy +humilde y modesto delante del apostólico varón, quien recibiéndole con +los brazos abiertos le sentó á su lado, y empezando á hablar de la +Religión, mostró cómo sin el conocimiento del verdadero Dios, y sin la +fe de Jesucristo no era posible<span class='pagenum'><a name="Page_II23" id="Page_II23">V.II–23</a></span> salvarse, diciendo también de los +Tinimaacas y de aquella diabólica Trinidad cuanto le dictó el celo de la +gloria divina y la santa indignación de verlos triunfar por tantos +siglos hechos señores de aquella tierra.</p> + +<p>Estaba todo el pueblo deseoso de ver el fin de aquel suceso, esperando +los unos que montando en cólera el Mapono se empeñase en defender, más +con obras que con palabras, la divinidad de los demonios, y los otros se +prometían éxito más feliz, en que no se engañaron; porque el Mapono +quedó asombrado y como aturdido; y siendo, como era, hombre de buen +natural, de ingenio pronto y de entendimiento agudo, Dios Nuestro Señor, +compadecido de él, le sacó de sus engaños, le alumbró el entendimiento y +movió su corazón con tanta eficacia de su gracia, que luego pidió ser +cristiano; y en prueba de las veras con que lo decía, confesó delante de +todos que él había estado engañado y había engañado á los demás; y que +se desdecía y retractaba de cuanto había aprendido y les había enseñado; +que no había otro Dios que Jesucristo; y que su santa ley, no sólo era +mejor que la de ellos, sino la única y necesaria para la salvación +eterna del alma; y que para enmienda de lo pasado, no sólo exhortaba á +sus<span class='pagenum'><a name="Page_II24" id="Page_II24">V.II–24</a></span> paisanos que la abrazasen, sino que iría á los Jurucarés, Cozacas y +Quimiticas para reducirlos á que hiciesen lo mismo.</p> + +<p>Con una tan ilustre confesión, tanto más digna de agradecimiento cuanto +menos esperada, haciendo increíble fiesta los neófitos y gritando de +contento, se arrojaron todos á darle muchos abrazos; pero á ninguno cupo +mayor júbilo que al V. Padre, que con la conversión de éste sólo dió por +reducido á todo el pueblo al gremio de la Santa Iglesia.</p> + +<p>Haciendo, pues, labrar una grande cruz, se fué con ella en procesión á +la plaza, en donde la colocó en el mejor lugar por trofeo de la +victoria, y en señal de la posesión que Cristo y su santa ley tomaban +aquel día de los Quiriquicas; y los cristianos entonaron las letanías á +dos coros de música, lo que á los bárbaros, que nunca hasta entonces +habían oído harmonía de buen concierto, les pareció cosa del cielo, y +estaban como absortos oyéndola. Hecho esto, mandó que trajesen los niños +para bautizarlos.</p> + +<p>«Al punto (son palabras del P. Lucas) me ofrecieron tantos, que gasté un +día entero en sus bautismos, y cansándose el cuerpo en este ejercicio, +pero alegrándose el espíritu al ver tanta multitud de niños admitidos á +la<span class='pagenum'><a name="Page_II25" id="Page_II25">V.II–25</a></span> filiación de Dios en las saludables aguas del bautismo y á sus +padres reducidos de obstinados idólatras á fervorosos cathecúmenos. No +sabían apartarse de mi lado para aprender lo que les era necesario hacer +para alcanzar en premio la eterna bienaventuranza.»</p> + +<p>Detúvose aquí algunos días para confirmarlos más en la fe, para que +pudiesen resistir á las sujestiones del común enemigo, y luego se +dispuso á la partida, la cual, en qué forma la ejecutó, será mejor oirlo +de la boca del Padre:</p> + +<p>«Empezando á moverme (dice) se vino tras mí todo el pueblo llorando y +lamentándose y diciendo: Padre mío, Padre mío, tú te vas, dejándonos en +un extremo desamparo; no te olvides de nosotros, volved, por compasión +de nosotros, el año que viene; y volviéndose á mis compañeros les +suplicaban que entonces me condujesen acá. De esta manera vinieron tras +mí por algún trecho del camino, no pudiendo yo responderles palabra por +las lágrimas que me corrían de los ojos, y por un inexplicable consuelo +que me ocupaba el corazón, considerando cuán fácil es á la divina +omnipotencia mudar los corazones y voluntades humanas, pues sólo con +querer puede en un instante convertir los tizones del infierno en<span class='pagenum'><a name="Page_II26" id="Page_II26">V.II–26</a></span> +piedras resplandecientes del Paraíso; no cesaba de bendecir y besar las +santas llagas del Redentor, á cuyos méritos reconocía deber el feliz +éxito de esta Misión. Ofreciéronme muchos niños para que desde luego los +llevase para servir en la iglesia, y de ellos escogí sólo tres, no +queriendo cargar de mayor peso y molestia á mis compañeros.»</p> + +<p>En tres días se puso en la Ranchería de su aficionadísimo Patozi, de +quien fué recibido como si volviese de la otra vida; y siendo ya muy +entradas las aguas que no le permitían detenerse, dió la vuelta á San +Francisco Xavier, con no poco pesar y dolor de los paisanos á quienes +dejaba.<span class='pagenum'><a name="Page_II27" id="Page_II27">V.II–27</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XIV" id="CAPITULO_XIV"></a>CAPÍTULO XIV</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Vuelve el P. Lucas á los Manacicas, visita +todas sus Rancherías y se restituye +por otro camino á la Reducción +de San Francisco Xavier.</i></p></div> + + +<p>Aunque el apostólico operario procuraba registrar todas las tierras de +esta nación, no obstante, así porque era necesario abrir camino á costa +de sudores y trabajos y por eso gastar mucho tiempo, como por donde +quiera que entraba quería arrancar de raíz la idolatría y plantar la fe, +y en esto se le pasaban meses enteros, no pudo los años antecedentes +visitar y ver todas las Rancherías, para lo cual le fué preciso esperar +á la primavera del año 1707.</p> + +<p>Estando, pues, todo este país, según ya dije, en forma de una pirámide, +que por ambos lados confina con los Chiquitos, era su ánimo correr todas +las tierras hasta los Auropés, y así darse<span class='pagenum'><a name="Page_II28" id="Page_II28">V.II–28</a></span> las manos por dos caminos +con los Chiquitos; mas para empresa tan grande era necesario vencer +grandísimas dificultades y estorbos del camino.</p> + +<p>Pero Dios Nuestro Señor, á quien se le recrecía tanta gloria accidental +en este designio, quiso, no solamente satisfacer sus deseos con el éxito +feliz, sino mostrar también cuánto le agradaban sus sudores con muchos +sucesos milagrosos, para darle á él ánimo en tantos trabajos y afanes, y +á los infieles más claro conocimiento de su fe.</p> + +<p>Prevenido, pues, el santo varón de tanta mayor caridad y celo, cuanto +era necesario para tamaña empresa, y animados algunos de los más +fervorosos neófitos, no sólo para ser sus compañeros, sino también para +dar la vida en testimonio de aquella ley que iban á plantar entre los +bárbaros, se puso en camino á los 4 de Agosto de 1707 y llegando el día +de la Asunción de la Santísima Virgen á las riberas del río Zununaca, se +encontró con los Zibacas, de quien fué recibido con muestras de grande +amor, y <i>Putumaní</i>, su cacique, le regaló con mucha pesca y se partió á +largas jornadas á su tierra, donde dió orden á sus vasallos que le +allanasen el camino, y desde allí diariamente le proveyó de co<span class='pagenum'><a name="Page_II29" id="Page_II29">V.II–29</a></span>mida y +bebida, hasta que entrando el Padre en su Ranchería le salió á recibir +el pueblo, muchachos, mujeres, y aun las que criaban, con sus niños en +los brazos; y el cacique le cumplimentó, no ya como bárbaro, sino con +términos muy corteses, y llegando á la plaza le cercaron todos en rueda, +y con semblantes y voces de increíble alegría, le daban la bienvenida, +besándole la mano, y pidiéndole les echase su bendición.</p> + +<p>Alegrísimo el siervo de Dios con tan buen principio de su misión, de +donde infería el logro de sus deseos, se puso luego á tratar las paces +de aquella gente con los Ziritucas, á quienes por un leve disgusto +habían jurado dar la muerte; y asegurándose aquellos entre los bosques, +habían saqueado y robado toda la tierra, y pegado fuego á las casas.</p> + +<p>Llamando, pues, aparte al cacique, y á los principales, les dió á +conocer la gravedad de su delito, y les ordenó enviasen á llamar á los +Ziritucas y volviesen á entablar con ellos una buena amistad.</p> + +<p>Vinieron los Ziritucas, diéronle grandes quejas de los Zibacas, pidiendo +les obligase á resarcirles los daños, y que les restituyesen las +haciendas que les habían robado y tenían aún en su poder.<span class='pagenum'><a name="Page_II30" id="Page_II30">V.II–30</a></span></p> + +<p>Llamó entonces á los Zibacas, que bajaron la cabeza y no tuvieron que +responder otra cosa sino es que la cólera y la venganza les había hecho +pasar los términos de la razón; que arrepentidos de lo hecho, querían ya +ser sus compañeros y hermanos; mas para no tener obligación de +restituirles su hacienda, añadieron con sutil astucia, que los habían +mantenido á su costa por espacio de nueve cosechas.</p> + +<p>No vino en esto el P. Lucas, y les mandó, mal de su grado, que +restituyesen luego las haciendas á sus dueños; y no hubo ninguno, aun de +los más atrevidos, que osase contradecirle, porque la reverencia que le +habían cobrado, por el severo castigo con que Dios había vengado las +injurias que algunos le hicieron en los años pasados, les quitó el +atrevimiento para resistirse.</p> + +<p>El día siguiente juntó el pueblo en la plaza al pie de una cruz, donde +el santo misionero explicó la ley de Cristo que habían de guardar para +alcanzar la salvación, descubriendo juntamente todas las maldades de los +Maponos y de aquellas diabólicas deidades con singular gusto y contento +de los oyentes que le interrumpían muchas veces, gritando en alta voz y +diciendo querían á Jesucristo por su Dios y su Padre, y<span class='pagenum'><a name="Page_II31" id="Page_II31">V.II–31</a></span> á la reina de +los Ángeles por su madre y Señora, y detestaban y maldecían de los +Tinimaacas.</p> + +<p>Luego, para que las cosas que habían oído se les quedasen más vivas en +la memoria, hizo á sus neófitos cantar las excelencias de nuestra fe y +los vituperios de aquellos dioses, en ciertas canciones que él mismo +había compuesto en aquel idioma, de lo cual recibió tanto gusto y +contento aquella buena gente, que las quisieron oir muchas veces para +aprenderlas, con tanto empeño, que en gran rato no dejaron descansar á +los cantores.</p> + +<p>Tan buena disposición de este pueblo para alistarse en el número de los +cristianos, no fué tanto obra del P. Caballero, que el año antecedente +les había predicado la ley de Dios, cuanto de la Virgen Santísima +Nuestra Señora, que poco antes, con un insigne milagro, había dispuesto +los corazones de aquellos bárbaros para que prendiese en ellos la +semilla de la predicación Evangélica y rindiese fruto correspondiente á +los sudores del sembrador. Esta fué la sanidad que milagrosamente dió la +madre de Dios á <i>Zumacaze</i>, sobrino del cacique, que abrasado por muchas +semanas continuas de una maligna fiebre, se le habían<span class='pagenum'><a name="Page_II32" id="Page_II32">V.II–32</a></span> secado las carnes +y consumido las fuerzas, de suerte que, como incurable, le habían, á su +usanza, dejado en un total desamparo.</p> + +<p>Viendo <i>Zumacaze</i> el caso desesperado y más pesaroso de perder la +bienaventuranza sin el bautismo que la vida corporal, volvió su +confianza toda á la Santísima Virgen, cuyas alabanzas y poder había oído +muchas veces, y por eso la invocaba con frecuencia, diciendo:</p> + +<p>«Señora mía, creo que sois la verdadera Madre de las gentes, y que la +diosa Quipoci es un diablo engañador; creo en tí y en Jesucristo, y te +suplico no permitas que yo muera infiel, para que no me condene +eternamente; quitadme esta fiebre, hasta que recibido el santo bautismo, +te pueda ir á ver allá en el cielo.»</p> + +<p>No podía hacerse sorda la Madre de Misericordia á las plegarias de quien +era tan devoto suyo, aun antes de ser cristiano; por lo cual, mientras +él con encendido afecto y esperanza grande repetía esta oración, se le +apareció de improviso al medio día la Reina del cielo, despidiendo de sí +tantos resplandores en las manos y rostro, que todo el rancho estaba +bañado con luces, y con semblante amabilísimo, le dijo:<span class='pagenum'><a name="Page_II33" id="Page_II33">V.II–33</a></span></p> + +<p>«Yo soy aquella á quien tú invocas; confía, hijo, que sanarás; cree lo +que enseña el Padre, y dí en mi nombre á tus paisanos que hagan lo +mismo.»</p> + +<p>Desapareció entonces la Santísima Virgen, y en aquel punto se halló el +enfermo perfectamente sano. Acudió á verle todo el pueblo, y oída la +causa de su milagrosa sanidad, se encendieron sus corazones en vivos +deseos de ser cristianos.</p> + +<p>No se acabaron aquí las bendiciones del cielo; antes teniendo aquellos +bárbaros al P. Lucas un amor de padre, y reverenciándole como á santo, +trajeron á su presencia todos los enfermos, pidiéndole, que pues era +ministro de un Dios tan poderoso, intercediese ahora por ellos.</p> + +<p>No podía él ya justamente hacerse desentendido á aquellas súplicas, y +más cuando la gracia no sería menos poderosa que la eficacia de sus +palabras para su conversión, y para que con la salud del cuerpo +recibiesen también la del alma; por esto preguntaba á los enfermos si de +corazón creían en Jesucristo, y querían bautizarse; y respondiendo ellos +que sí verdaderamente.</p> + +<p>«Leído el Evangelio <i>super ægros</i>—(son pa<span class='pagenum'><a name="Page_II34" id="Page_II34">V.II–34</a></span>labras del P. Lucas)—me daba +Dios ánimo de decir: <i>fiat vobis ficut credidistis</i>, y al punto quedaron +sanos. Corrió la voz de lo sucedido desde esta Ranchería á las otras de +la tierra; y plugo á Dios darme la milagrosa virtud de las curaciones, +para traerlos casi contra su voluntad á su conocimiento, porque sanando +milagrosamente, conocían con claridad cuánta diferencia había entre el +Dios de los cristianos y los Tinimaacas.» Hasta aquí el venerable Padre.</p> + +<p>Bautizados después los niños, le suplicaron el cacique y los principales +fuese á los Jurucarés, que tenían alborotado todo el contorno, saqueando +todas los Rancherías y matando á sus moradores.</p> + +<p>Condescendió gustoso con sus súplicas, porque teniendo noticia cierta +que los Jurucarés tenían gran devoción al demonio y á sus ministros, él, +que tenía encendidos deseos del martirio, esperaba que se le satisfarían +plenamente.</p> + +<p>Apenas se puso en camino, cuando toda la alegría festiva del pueblo se +convirtió en otra tanta melancolía y tristeza. Fuéronse todos tras él +con las lágrimas en los ojos, y cogiéndole las manos no acababan de +besárselas, y fué<span class='pagenum'><a name="Page_II35" id="Page_II35">V.II–35</a></span> esto de suerte que movieron á compasión al cacique, á +cuyos ruegos se partía tan presto; procuró el Padre consolarlos dándoles +esperanzas de que cuanto antes pudiese volvería á visitarlos, y que si +no fuese él, sería á lo menos otro de sus compañeros.</p> + +<p>Tres días gastó en el camino, afligido sobremanera de la sed, ocasionada +del sol ardientísimo. Al tercero, á eso del medio día, creyendo estar +aún muy lejos de los Jurucarés, se halló casi á sus puertas; y no +pudiendo dejar de ser descubiertos, llamó á sus cristianos y les +manifestó el riesgo evidente que corrían de perder la vida á mano de +aquellos bárbaros, enemigos capitales del nombre de Cristo, si Dios no +los libraba milagrosamente; por lo cual, hecho un fervoroso acto de +contrición, les dió la absolución general.</p> + +<p>Al ver esto, se echó á sus piés un gentil y le pidió con eficacísimas +instancias le hiciese cristiano, dando palabra al Padre de que viviría +entre cristianos, lo cual agradó tanto al santo varón, cuanto más +claramente conoció que sola la gracia del Espíritu Santo le había movido +á pedir el bautismo.</p> + +<p>Mas no les cogió de improviso su venida á los de la Ranchería, porque +dos días antes, es<span class='pagenum'><a name="Page_II36" id="Page_II36">V.II–36</a></span>tando todo el pueblo en sus devociones y súplicas, +les dieron noticia aquellas diabólicas deidades de que venían el Padre y +sus compañeros, diciendo <i>Uracozoriso</i>, con lágrimas en los ojos:</p> + +<p>—Ya me veo obligado á buscar en otras partes otros que me adoren, +porque de ésta mi iglesia me echa un grande enemigo mío, que ya se +acerca: huíos también vosotros. Trae este hombre en la mano un +instrumento (decíalo por la cruz) en que no puedo fijar la vista.</p> + +<p>Oyó sus llantos y lamentos el pueblo, y procuró consolarle con mil dones +y ofrendas; mas él, con sus compañeros, les volvieron el rostro, +haciendo, como de concierto, un doloroso llanto, levantando el grito y +los aullidos á manera de desesperados.</p> + +<p>Causó esto en el pueblo gran confusión y espanto, el cual creció hasta +que el demonio, en forma de un grande pájaro, despertando al cacique, le +estimuló y exhortó á la fuga, por lo cual, así el cacique como el Mapono +más venerable y de más años, y en pos de ellos gran parte de la plebe, +se huyeron á los bosques, metiéndose en las grutas de las fieras.</p> + +<p>Habíanse quedado algunos en el pueblo que estaban ya de partida, cuando +el V. Padre, á<span class='pagenum'><a name="Page_II37" id="Page_II37">V.II–37</a></span> pie, y con la cruz en la mano, acompañado de algunos +cristianos más fervorosos, entró en la Ranchería, llevando en alto la +imagen de la Santísima Virgen.</p> + +<p>Apenas le divisaron los paisanos, cuando se pusieron en fuga, y de ellos +detuvieron á algunos los compañeros del Padre, no sin riesgo, porque +enfurecido un bárbaro, descargó en la cabeza de un muchacho cristiano +tan fiero golpe, con una hacheta de piedra, que si Dios por su +misericordia no hubiera permitido que errase el golpe, se la hubiera +partido por medio.</p> + +<p>Procuraron aquietarlos con buenas palabras y quitarles de la cabeza +aquellas sombras y sospechas con que el enemigo infernal había maquinado +impedir su conversión.</p> + +<p>Luego, llamando el P. Caballero á un mozo de buen aire y bien agestado, +procuró ganarle para sí con aquellos modos de amor y caridad que enseña +á los varones apostólicos el celo de la salvación de los prójimos; y +regalándole con mil cosillas de las que aprecian los bárbaros, le +despachó á los que se habían huído; y Dios le puso en el corazón tal +afecto para con el Misionero y en la lengua tal eficacia, que dentro de +un breve rato volvió con una tropa de paisanos, y poco á poco los +condujo á todos.<span class='pagenum'><a name="Page_II38" id="Page_II38">V.II–38</a></span></p> + +<p>Miraban al Padre asombrados, y le imaginaban ó un monstruo ó cosa de la +otra vida, pues, tenía tanto poder para desterrar á los Tinimaacas y +echarlos de sus tierras; mas á sus dulces y suaves palabras se +recobraron: y aunque ignorantes, reflexionando en aquellos lamentos y +desesperaciones de sus dioses, infirieron, por evidente conclusión, que +eran muy flacos y de ningún poder, pues no podían resistir á aquel +hombre, con lo cual se le aficionaron increíblemente, y desterrado de +sus corazones todo temor, hospedaron con igual afecto en sus ranchos ó +chozas al Padre y á sus compañeros.</p> + +<p>El día siguiente, juntó todo el pueblo en la plaza al pie de una cruz +que allí había enarbolado les explicó los misterios que debían creer y +los preceptos que habían de observar, descubriendo la vanidad de sus +deidades y perversidad y fraude de los sacerdotes; y públicamente el más +viejo de todos, que había encanecido en la malicia, no pudiendo negarse +á las luces de la verdad, con que el Padre le daba en los ojos, se +rindió vencido, y confesó que había engañado á los demás por tener con +qué sustentarse.</p> + +<p>Oíale la gente con silencio y atención, y aún con aplauso y placer, +principalmente cuando refirió la creación del mundo, y la caída de los<span class='pagenum'><a name="Page_II39" id="Page_II39">V.II–39</a></span> +ángeles prevaricadores, á quienes habían sido muy devotos y fieles.</p> + +<p>Continuó por algunos días la explicación de la doctrina cristiana, +oyéndole siempre con igual gusto y provecho; y pareciéndole ya tiempo de +quitarles todas las ocasiones de recaer en la idolatría, ordenó que +trajesen á la plaza los tabernáculos, las esteras y cuanto servía al +culto de sus dioses, y pisándolo todo por escarnio y llenándolo de +inmundicia, lo hizo abrasar, reservando solamente un instrumento +astronómico de bronce, que representaba al sol y luna con los otros +signos del Zodiaco; don que muchos siglos antes les habían dado los +demonios, y después todos juntos se pusieron á bailar y cantar algunas +canciones al son de los instrumentos que entre ellos se usan.</p> + +<p>Ayudaron no poco á la conversión de esta gente los indios Zibacas, cuyo +cacique, dijo en alabanza de la ley cristiana, tales cosas, que sin duda +le dictaba las palabras el Espíritu Santo, á quien tenía en el corazón, +que el mismo P. Caballero quedó no poco maravillado; y no hacían nada +menos sus vasallos, los cuales, no pudiendo detenerse más tiempo por +causa de sus labores, se fueron con gran dolor á despedir<span class='pagenum'><a name="Page_II40" id="Page_II40">V.II–40</a></span> del V. Padre, +quien describiendo esta despedida, habla de esta manera:</p> + +<p>«Con cuántas lágrimas y suspiros se despidiesen, no puedo expresarlo +bastantemente; no sabían apartarse de mí, y yo no sentía menos su +partida; procuré consolarlos, diciendo que el año siguiente, queriendo +Dios, volvería y les enseñaría más despacio su santa ley.»</p> + +<p>Aunque se partieron los Zibacas, tan aficionados y devotos del P. Lucas, +no por eso se resfriaron en su amor los Jurucarés, ni hubo cosa, aunque +muy difícil, que no hiciesen por él.</p> + +<p>Exhortóles á que depusiesen las armas y ajustasen paces con los +confinantes, y ninguno hubo que no viniese en ello, y antes ellos +quisieron ir en persona á pedir la paz á los Pizocas, mostrando que las +obras correspondían bien á las palabras que le daban.</p> + +<p>El cacique de más autoridad, antes de ponerse en camino, le suplicó con +eficacísimos ruegos le administrase el santo bautismo, porque cargado ya +de años y lleno de canas, le quedaba poco de vida; y ya que por la +misericordia de Dios había conocido la verdad, la quería también abrazar +para que el conocimiento no le sirviese de eterna confusión.</p> + +<p>Enternecióse el santo varón con tan justa<span class='pagenum'><a name="Page_II41" id="Page_II41">V.II–41</a></span> demanda; mas no pudo darle +consuelo, porque tenía orden estrecha de los Superiores para no +bautizar, á ningún adulto antes de fabricar la Reducción; por lo cual se +excusó con lo mejor que pudo de no poder condescender con su petición, +aunque lo deseaba sumamente; y que si él daba la palabra y perseveraba +en aquel sabio y santo propósito, no tardaría mucho, ó en volver él +mismo, ó si no pudiese, enviaría otro de sus compañeros en su lugar para +que le pusiese en el camino de la salvación eterna.</p> + +<p>Ya que no pudo conseguir esto el buen cathecumeno, quiso que á lo menos +en prenda de su promesa, le diese una pequeña cruz para traer al cuello +y para muestra de otras que quería fabricasen sus vasallos, porque +entendida la virtud de aquel santo Leño, quería ponerla en todas partes, +para que por su respeto no osase el demonio causarles algún daño en la +vida ó hacienda. Bautizados, pues, aquí los muchachos, pasó á los +Quiriquicas, donde el año antecedente la Reina de los Ángeles le había +defendido de sus flechas.</p> + +<p>Saliéronle al encuentro todos, hombres y mujeres, y le hospedaron +cortesmente en su Ranchería, mas no con aquellas demostraciones de +afecto que el Padre esperaba; y sin duda fué<span class='pagenum'><a name="Page_II42" id="Page_II42">V.II–42</a></span> porque había ya algunos +días que estaba hecha la Ranchería un hospital de enfermos y moribundos +por una epidemia pestilente que hacía gran estrago en todos, y lo peor +era que echaban la culpa al Padre, diciendo que por haber querido +matarle, había hecho venir de otro lugar la peste para vengar su +agravio.</p> + +<p>Fué luego á visitar los enfermos y con extremo dolor suyo vió morir á su +vista una mujer, sin tener tiempo para administrarle el santo bautismo; +leyó sobre todos el Evangelio <i>Super ægros</i>; mas Dios quiso diferir +algún tanto el favor para que la gente tuviese en mayor aprecio y +veneración su santa ley, y por ella á su ministro, y así fueron +mejorando poco á poco los apestados; y entonces ordenó el santo varón +que por las tardes se juntasen todos en la plaza; allí, desde un lugar +eminente, les explicó la verdadera causa de aquel accidente; que no era +él la causa por ser hombre flaco y miserable, y de ningún poder como +ellos, sino sólo Dios del cielo, á quien él servía, que había tomado á +su cuenta la venganza de la injuria que á él le habían hecho; que por +tanto se quejasen de sí mismo, que á él le pesaba mucho de aquel mal. +Interrumpióle el cacique diciendo se habían muerto ya los que le habían +hecho aquel agravio. A lo<span class='pagenum'><a name="Page_II43" id="Page_II43">V.II–43</a></span> cual dijo el P. Caballero: «No soy el autor +de este estrago, Jesucristo, criador del Universo, lo es: á Su Majestad +es necesario pedirle que cese, y esperar de él la gracia y +misericordia.»</p> + +<p>Mientras estaba en estas pláticas, le vinieron á avisar que estaba para +espirar el cacique <i>Sanucare</i>. Rompió al punto el discurso para acudir á +donde le llamaba la extrema necesidad, pero fué en vano, porque el mal, +que era fuertemente maligno, le había sacado de juicio, y estaba ya +delirando con frenesí; y por más remedios de que se valió, nunca le pudo +volver en sí.</p> + +<p>Afligidísimo por esta causa, se salió del Rancho del enfermo y postrado +en tierra, con lágrimas y súplicas muy afectuosas, empezó á pedir á Dios +que por su piedad y por los merecimientos de su Hijo Santísimo, le +concediese la gracia de darle á aquella alma, comprada con el precio de +su sangre, el uso de la razón.</p> + +<p>Al punto cesó el delirio y volvió en sí el enfermo, de suerte que el +Padre tuvo tiempo para instruirle en los divinos misterios y lavarle con +las santas aguas del bautismo; y sugiriéndole afectos de contrición y +esperanza en Dios, espiró en breve.</p> + +<p>El día siguiente ordenó una devota procesión<span class='pagenum'><a name="Page_II44" id="Page_II44">V.II–44</a></span> para obtener para aquella +pobre gente el remedio de su calamidad. Mas lo que sucedió, será mejor +oirlo de boca del santo Padre:</p> + +<p>«Acompañado (dice) de cristianos y gentiles enarbolé una imagen de la +madre de Dios, dando vueltas por toda la tierra, llevándola á las casas +de los enfermos, y lleno de confianza, le decía Nuestro Señor: Mirad, +Señor, á vuestra misericordia, y no entreguéis al estrago de la peste +estos nuevos fieles; no diga este pueblo, tierno en la fe y débil en la +virtud, que sois muy riguroso en los castigos; si para mi defensa +echasteis mano de los milagros, mostrad ahora vuestro poder en sanarlos, +para gloria de vuestra ley. Entraba con esta confianza en las casas de +los enfermos apestados y arrodillados todos, así cristianos como +gentiles, rezábamos el Ave-María; luego preguntaba al enfermo si creía +de corazón en Jesucristo y confiaba en su Santísima Madre, y +respondiéndome que sí, le aplicaba una estampa de San Francisco Xavier +para que me fuese intercesor con la Reina del cielo, y mis pecados no +impidiesen su piedad; por último, le tocaba con la imagen de la Virgen +Nuestra Señora, y de esta manera, en pocos, días cesó la peste y aún los +de más peligro reco<span class='pagenum'><a name="Page_II45" id="Page_II45">V.II–45</a></span>braron la salud.» Así el Venerable Padre.</p> + +<p>Consolado con este favor aquel pueblo, se puso luego en camino hacia los +Cozacas para llegar á los Tapacurás, antes que el tiempo rompiese en +lluvias y cerrase los caminos. En esta jornada vino Patozi, el cacique +de los Moposicas, con gran número de sus vasallos, y se le quejó mucho +porque no iba á sus tierras, usando de cuantas artes y modos de ruegos +supo para moverle á compasión; con todo eso, aunque el Padre lo deseaba +mucho, no lo pudo consolar, por no querer torcer su viaje á otras +Rancherías del Norte ó del Mediodía, sino sólo tirar derechamente á +Poniente; y reconocida su buena voluntad, le convidó á que le acompañase +hasta los Cozocas, que ya tenía á la vista.</p> + +<p>Luego confortó en el alma con un fervorosísimo razonamiento á sus +neófitos, y les exhortó á ofrecer su vida á aquel Señor que por el bien +de las nuestras dió la suya; porque el demonio, que llevaba muy mal +tantas pérdidas, sin haberlas podido remediar, había hecho el último +esfuerzo con los Cozocas para que le quitasen la vida; lo mismo deseaba +el santo Misionero; y hablando con sus cristianos, sólo sentía que la +rabia del enemigo infernal y de sus secuaces no tuviesen permisión para +matarlo.<span class='pagenum'><a name="Page_II46" id="Page_II46">V.II–46</a></span></p> + +<p>Estábanle mirando los Cozocas desde la plaza de su Ranchería, y apenas +el Padre se puso á mirarlos con la cruz en la mano, cuando prorumpiendo +en gritos descompasados, á la usanza de bárbaros, le dispararon una +tempestad de saetas, que á no repararlas Dios con su mano poderosa, +hubiera quedado muerto.</p> + +<p>Los cristianos y cathecúmenos, viendo las cosas tan contrarias, se +retiraron atrás. Sólo iba al lado del siervo de Dios un joven +fervorosísimo, deseoso de dar la vida en testimonio de la fe, que pocos +meses antes había abrazado. Seguíanle otros cuatro, uno de los cuales +llevaba en alto la imagen de la Madre de Dios. Procuró el apostólico +Padre sosegar con su angelical rostro y afables y corteses palabras +aquellas furias del infierno.</p> + +<p>Todo fué en vano, porque envenenados los bárbaros contra Jesucristo y su +ley, sin hacer caso de nada, le apuntaron y dispararon un gran número de +saetas á su cabeza, mas nunca pudieron acertar; antes bien veían +manifiestamente que volvían atrás las flechas, como si una mano +contraria las tirara; y una disparada con tal ímpetu que le hubiera +pasado de parte á parte; pero al llegar la detuvo sin duda Dios, é hizo +caer sin fuerza á los piés del<span class='pagenum'><a name="Page_II47" id="Page_II47">V.II–47</a></span> Padre. Con otra hirieron en el vientre á +un cristiano que llevaba la imagen, y alegrísimo el buen muchacho de su +dichosa suerte, se retiró aparte para gastar con Dios los últimos +períodos de su vida, con no menos gloria suya que envidia del P. Lucas, +que abrazándole estrechamente, se dolía de que en pena de sus pecados no +merecía acompañarle en la muerte.</p> + +<p>Entre tanto, el Mapono atizaba con rabia infernal á los suyos, y cerca +de una hora estuvieron disparándole saetas sin causarle más daño que +romperle el vestido; bien que al levantar en alto aquella santa imagen, +le corrieron por los brazos extraños dolores y le impidieron el uso de +ellos.</p> + +<p>Mientras ellos procuraban valerse de todas las suertes de su crueldad y +fiereza para darle la muerte, los cathecúmenos desde lejos procuraban +librarle de ella, amenazando á los Cozocas que vendría sobre ellos la +ira de Dios y les daría su merecido, como á su costa ellos lo habían +experimentado; y ó fuese porque el temor les hiciese caer en la cuenta, +ó porque Dios reprimiese su orgullo, dándoles más acerbos dolores en los +brazos, se pararon algún rato y dieron tiempo y oportunidad al siervo de +Dios para acercarse al Mapono, y con modo cortés y<span class='pagenum'><a name="Page_II48" id="Page_II48">V.II–48</a></span> afable le dió á +conocer el poder de Jesucristo, que por más que él y los suyos lo +intentasen, si no era voluntad de su Divina Majestad, no le podrían +quitar un cabello; y que sus Tinimaacas, por más que se jactasen de que +eran señores del cielo y dueños del mundo, al fin no eran otra cosa que +miserables y flacas criaturas condenadas por su culpa á cárcel perpetua +en el infierno.</p> + +<p>Entre tanto que él hablaba así al Mapono, puso Dios los ojos de su +piedad sobre aquel bárbaro, y penetrándole lo interior del alma, sosegó +aquellas furias; con lo cual, cambiado el furor en agrado, le hospedó +cortesmente en su casa, poniéndole la mesa abastecida de lo mejor del +país.</p> + +<p>Estando en esto se echó á sus piés un gentil, y con lágrimas en los ojos +le pidió que al punto le bautizase, porque temía mucho no le matasen +allí á traición por causa de algunos disgustos antiguos, y no quería +perder con el cuerpo la vida del alma. Dióle gusto el P. Lucas y quiso +celebrar, como celebró, la sagrada función de aquel bautismo en uno de +los templos, por más que le pesaba al demonio y á los de su partido.</p> + +<p>El mismo día había despachado el Mapono<span class='pagenum'><a name="Page_II49" id="Page_II49">V.II–49</a></span> un mensaje á <i>Abetzaico</i>, +cacique de los Subarecas, para que con su milicia viniese á ayudarle á +exterminar ó desterrar del mundo al enemigo capital de los dioses y á +sus compañeros; mas desbarató sus designios un ángel, el cual, +apareciéndole, no sé si en sueños ó despierto, le ordenó que fuese á +encontrar al Padre y le recibiese en su tierra y oyese su doctrina.</p> + +<p>Vino el cacique sin armas, servido de dos de sus vasallos, y noticiado +del atrevimiento de los Cozocas, se encolerizó sobremanera contra el +Mapono; y hubiera puesto en él las manos, á no haber venido á buen +tiempo uno que daba aviso de que dos cristianos heridos estaban ya para +espirar. El P. Lucas nos dirá mejor con sus palabras lo que entonces +sucedió:</p> + +<p>«Acudí (dice) á donde yacían tendidos sobre la tierra aquellos mis dos +muchachos; que á la verdad era espectáculo digno de mover á cualquiera á +compasión, verlos tan malamente heridos que el suelo estaba bañado en su +sangre, cubiertos de moscas, que parecían cadáveres, sin tener un trapo +con qué cubrir las llagas, y ser necesario por esto servirse de las +hojas de los árboles; causábame, empero, grande admiración y asombro su +paciencia, los tiernos coloquios que hacían á la Santísima Virgen,<span class='pagenum'><a name="Page_II50" id="Page_II50">V.II–50</a></span> +alegrándose de derramar la sangre y morir por aprovechar á sus prójimos, +y en servicio de su santísimo hijo. Uno de ellos era Manacica de nación, +bautizado pocos meses antes y me servía de intérprete; tenía atravesado +el brazo con una flecha, y por eso, heridos los nervios, le causaban +desmayos y pasmos mortales; al otro, herido en el vientre, se le habían +salido en gran parte las entrañas. Ordené que los llevasen debajo de una +enramada, donde queriendo volver á poner en su lugar las entrañas á este +último, fué necesario cortarle parte de ellas. Encomendose con grande +confianza á la Reina de los Ángeles, y después de un ligero sueño se +halló perfectamente sano; el otro se restituyó en breve á su entera +salud, hallando su brazo libre y expedito, sin otro remedio que el de +Dios y su Providencia, pues allí no había otro.» Hasta aquí el P. Lucas.</p> + +<p>Detúvose allí algunos días para arrancar de raíz la idolatría y +disponerlos á recibir la santa ley de Cristo; y aunque al principio le +fué preciso ir ganando tierra poco á poco, venciendo al fin la gracia +del Espíritu Santo, abrieron los ojos aquellos bárbaros y se ofrecieron +de buena gana á alistarse en el número de los fieles, presentando en +prendas de esta verdad á sus hijos<span class='pagenum'><a name="Page_II51" id="Page_II51">V.II–51</a></span> para que desde luego fuesen lo que +ellos de allí á poco habían de ser.</p> + +<p>Llevaba mal <i>Abetzaico</i>, que se detuviese el Padre tanto con los +Cozocas; y se lamentaba tanto de esta tardanza, que precisó al siervo de +Dios á despedirse de aquí é ir á su tierra, donde no hubo bien llegado, +cuando fueron inexplicables las alegrías y señales de júbilo que +mostraron los Subarecas, saliéndole á recibir y haciendo fiestas á su +usanza propias para cuando quieren mostrar extraordinaria alegría.</p> + +<p>Cuál fuese la pompa, y lo que más importa, el santo fervor de devoción +con que desde el primero al último veneraron estos nuevos cathecúmenos +la Santa Cruz, no es fácil referirlo.</p> + +<p>El cacique y los principales quisieron tener la honra de formarla y +ponerla en la plaza, no permitiendo que otros más inferiores pusiesen la +mano en esta obra; luego, arrodillados todos al rededor de la cruz, la +adoraron humildemente, y entre tanto, las mujeres y el resto del pueblo +estaba bailando y cantando al son de sus instrumentos, y los cantares +eran alabanzas de la Cruz, de la santa ley de Dios y de la Santísima +Virgen; ni se acabaron las fiestas aquel día, antes bien las continuaron +por mu<span class='pagenum'><a name="Page_II52" id="Page_II52">V.II–52</a></span>chos días, no sabiendo ponderar el consuelo que tenían, por haber +de ser cuanto antes cristianos, y levantado y adorado en su tierra el +árbol de nuestra Redención. Y Dios Nuestro Señor, para confirmarlos en +la fe, y mostrar cuánto se agradaba de aquella devoción y fervor, +restituyó la salud á todos los enfermos y calenturientos con sólo leer +el Padre sobre estos el Santo Evangelio.</p> + +<p>Qué júbilos de alegría sentía en el corazón y qué lágrimas de consuelo +le corrían de los ojos al P. Caballero, confiesa él mismo que no lo +podía explicar, acordándose que aquellos mismos que ahora con tanta +veneración adoraban la cruz, y en ella á Jesucristo, eran los que poco +antes adoraban á los demonios feos y abominables.</p> + +<p>Mas no por esto se olvidaba del término de su viaje, por cuya causa se +hubo de despedir de los Subarecas, no sin grandes lamentos y llanto +universal de aquella buena gente, la cual, viendo que no le podían tener +más tiempo en tierra por entonces, quiso que la flor de la juventud le +fuese acompañando para ir allanando el camino y proveyéndole de víveres +al Padre y á sus compañeros, lo que ejecutaban á competencia con los +Cozocas.<span class='pagenum'><a name="Page_II53" id="Page_II53">V.II–53</a></span></p> + +<p>Ya habían caminado algunas jornadas cuando cayeron enfermos once de sus +neófitos, con increíble dolor del santo misionero; mas el modo como +sanaron, lo escribe él mismo por estas palabras á su Provincial.</p> + +<p>«Padecía yo (dice el P. Lucas) la enfermedad de todos, y me penetraba el +corazón el escándalo de los gentiles, los cuales se maravillaban mucho +que gozando ellos de muy buena salud, enfermasen los cristianos, con lo +cual parecía querer decir que aquella ley no era tan santa como yo se la +había pintado, pues sus profesores estaban sujetos á las enfermedades +sin poder librarse con solas cuatro palabras, como á ellos no pocas +veces les había sucedido. Quejeme amorosamente á mi Señor Jesucristo y á +su Santísima Madre, diciendo:</p> + +<p>»—Bien conozco, Señor, que mis pecados merecen esto y mucho más; pero, +mirad, Señor, por vuestra gloria; no digan los infieles que los +cristianos tienen un Dios que no tiene entrañas de compasión con +aquellos que le adoran: <i>Ne dicat gentes ¿ubi est Deus eorum?</i> Mirad, +Señor, que los neófitos tendrán horror á los trabajos y fatigas de la +Misión, si perseguidos de los infieles bárbaros y afligidos de las +enfermedades, no acudís pres<span class='pagenum'><a name="Page_II54" id="Page_II54">V.II–54</a></span>to á socorrerlos y librarlos. ¿Quién me +acompañará en estos desiertos para abrirme camino y servirme de +intérprete para declarar vuestra ley? Si obráis milagros para sanar á +los infieles, ¿por qué no haréis lo mismo con los cristianos?</p> + +<p>»No tardó mucho en moverse á piedad el Padre de las misericordias y Dios +de toda consolación, porque la víspera de los Ángeles Custodios se dejó +ver muy resplandeciente uno de estos bienaventurados espíritus, de uno +que estaba con calentura, y le dijo:</p> + +<p>»—Esta enfermedad que padecéis os ha venido en lugar de la muerte que +habíais de llevar de manos de los bárbaros. Confiad en Dios, que cesará +el mal. Grande será el premio que tendréis allá en el cielo por los +trabajos y fatigas que padecéis por dar á conocer á Dios á vuestros +paisanos.</p> + +<p>»Con eso creció en todos la confianza; quise yo darles una bebida, no sé +si purga ó bebida, porque no conocía su fuerza, con lo cual creció el +mal; y no sufriendo los ardores de las fiebres ardientísimas, y +haciéndose llevar al río, se arrojaron al agua para templar con lo +exterior de aquel frío el calor de sus fiebres; y sin otro remedio +quedaron todos sanos y sal<span class='pagenum'><a name="Page_II55" id="Page_II55">V.II–55</a></span>vos.» Hasta aquí el V. P. Lucas.</p> + +<p>Y á la verdad era necesaria tal enfermedad y tal milagro para que +perseverasen hasta el fin del viaje; porque atemorizados de tantos +riesgos y peligros de la muerte que á cada paso encontraban, ya á manos +de los bárbaros, ya de la sed ó de la hambre, se habían los neófitos +resfriado no poco en el celo de anunciar el santo nombre de Dios á los +que vivían en las tinieblas de la infidelidad, y cayendo ahora en la +cuenta y reconociendo mejor las cosas, postrados todos por tierra +pidieron al Padre perdón de su temor y flaqueza, y se ofrecieron á Dios +con corazón valiente y firme para vencer cuantas asperezas y +dificultades encontrasen, aunque fuese necesario perder la vida en su +servicio.</p> + +<p>Pusiéronse nuevamente en camino con esta resolución por una senda +estrecha y difícil de un bosque espesísimo, con no pequeño trabajo; y +después de caminadas pocas leguas, perdieron el rastro de la senda, no +sabiendo dónde estaban, ni por dónde tomar rumbo, por cuya causa +anduvieron perdidos por espacio de un mes entero, ya trepando por +fragosas montañas, ya metiéndose por lo más interior del bosque; sin +tener otra cosa que comer sino<span class='pagenum'><a name="Page_II56" id="Page_II56">V.II–56</a></span> hojas de árboles y raíces silvestres, ni +en qué descansar y tomar un corto sueño sino una red colgada de un +árbol, á cielo descubierto.</p> + +<p>En este aprieto, al P. Caballero, que era de complexión delicada y de +suyo enfermizo, y que por los trabajos é incomodidades apenas se podía +tener en pie, le sobrevino una tan gran flaqueza de estómago, que no +podía retener manjar ninguno por lijero y de poca substancia que fuese; +pero no obstante esto, la virtud de su espíritu suplía las fuerzas que +faltaban al cuerpo, siendo el primero que animaba á los otros á +arrojarse á los peligros y que con sus mismas manos abría el camino.</p> + +<p>Finalmente, con algunas frutas ásperas y desabridas al paladar, se +recobró á sus fuerzas antiguas, echando Dios su bendición en aquel +remedio, más á propósito para enfermar á los sanos que para sanar +enfermos.</p> + +<p>Aterrados de tantas dificultades los gentiles se volvieron atrás y lo +mismo hubieran hecho no pocos de los cristianos, si la Madre de Dios, en +cuya gloria redundaba el buen suceso de aquella empresa, no se hubiera +aparecido á uno de los más desanimados, y reprendiéndole ásperamente de +su poco ánimo y la falta de fidelidad á lo prometido á Dios.<span class='pagenum'><a name="Page_II57" id="Page_II57">V.II–57</a></span></p> + +<p>Por último, haciendo el P. Lucas fervorosísima oración al arcángel San +Rafael y á los ángeles Custodios de aquellas naciones, vino á salir á la +Ranchería de los Aruporecas, donde los años pasados había hecho una +Misión y rogado á su cacique que le acompañase con algunos de sus +vasallos hasta las Rancherías de los Tapacurás, se escusó de hacerlo, +temeroso de que los Tapacurás se vengasen de los daños que habían +padecido en una guerra que les había hecho; mas dándole el Padre su +palabra de que ajustaría la paz, se rindió el cacique á ir acompañando +al siervo de Dios.</p> + +<p>Guiado, pues, de una escuadra de Aruporecas, se puso en pocos días á +vista de los Tapacurás; pero antes de entrar envió á la Ranchería un +neófito, de nación Tapacurá para que le recibiesen cortesmente y no +hiciesen algún desmán contra sus enemigos los Aruporecas.</p> + +<p>Sintieron mucho los Tapacurás su venida, mas con todo eso, disimulando +el disgusto, le salieron á recibir, y hospedándole en una casa +acomodada, le hicieron muchos presentes de frutas y caza: no obstante, +cuando quiso dar principio á sus apostólicos ministerios, se hicieron +sordos y aun le impidieron obstinadamente que pasase á las Rancherías de +su na<span class='pagenum'><a name="Page_II58" id="Page_II58">V.II–58</a></span>ción, y solo le querían conducir á tierras de los enemigos. Lo +mismo respondió <i>Maymané</i>, cacique de otro pueblo, que había venido á +cumplimentar al Padre. Es digna de saberse la causa de todo esto.</p> + +<p>Había el santo varón los años pasados enarbolado en esta tierra una +cruz; vinieron allí unos ministros del demonio, acompañados de una tropa +de indios Cuzicas, Quimomecas y Pichasicas, y sacándola del hoyo en que +estaba fijada, la hicieron pedazos con mucha irrisión y escarnio.</p> + +<p>No tardó mucho la ira del cielo en vengar el atrevimiento de aquellos +malvados y desagraviar la Santa Cruz, porque se encendió entre ellos una +peste que hizo tal estrago que en breve quedaron muertos aun los menos +culpados en aquel delito, siendo muy pocos los que escaparon de aquella +parcialidad. Por esta causa temían estos que sucediese lo mismo aquí y +en los otras lugares de su nación, por lo cual, á fin de prevenir el +daño propio, le exhortaron á que se fuese á los Paunacas ó á donde más +gustase, porque ignorantes ó ciegos en sus errores, no conocían que si +por las injurias hechas á la santa cruz les venían tantas desgracias y +desastres, la reverencia y devoción que la tuvie<span class='pagenum'><a name="Page_II59" id="Page_II59">V.II–59</a></span>sen les alcanzaría +mucho mejor del cielo la bendición.</p> + +<p>No por esto desmayó el siervo de Dios, antes tomando materia de este +mismo temor para predicarles, lo hizo con tanto fervor de espíritu y +eficacia de palabras, mostrando que no eran menos dignos de muerte los +que osaban injuriar á la santa cruz que los que impedían su culto; y así +convencidos, se rindieron á su voluntad, y levantándola en alto en medio +de la plaza, todos con reverente inclinación la adoraron y se ofrecieron +á pasar con él á otras tierras.</p> + +<p>Bautizados, pues, allí los niños, prosiguió con ellos su viaje, pero +hallaron desiertas las Rancherías; porque el demonio, que llevaba mal +tantas ventajas de la gloria divina, había con infernal astucia +persuadido á la gente que se mudasen á otro lugar donde no les pudiesen +hallar tan fácilmente; fueron no obstante esto siguiendo el rastro, y al +salir de una espesa selva dieron en una bellísima campaña, muy amena y +alegre á la vista; pero por la mayor parte pantanosa, por los muchos +manantiales de agua que en ella había. Descalzóse el P. Caballero y +empezó á pasarla, y tras él los indios, y á la verdad lo que padeció en +aquel paso nin<span class='pagenum'><a name="Page_II60" id="Page_II60">V.II–60</a></span>guno lo puede decir mejor que él mismo que lo +experimentó. Escríbelo así el venerable Misionero:</p> + +<p>«Pasábamos el agua á las rodillas, y eran tan profundos los pantanos, +que apenas podía sacar el pie, cayendo y levantando á cada paso; acabó +de empaparme en agua una lluvia deshecha que duró muchas horas. Y lo que +me causó más tormento fué un género de paja que allí había, de dientes +tan agudos como de sierra, que me desolló los muslos y piernas, de que +aún tengo ahora las señales, y duró este martirio más de media legua.»</p> + +<p>Después de tantos trabajos dió con una Ranchería, cuyos moradores, +viéndole tan desfigurado, se maravillaron no poco de que quisiese +padecer tanto solo por el provecho y salvación eterna de sus almas. +Hubieran mostrado la fineza de su afecto si la pobreza y carestía de lo +necesario se lo hubiera permitido; con todo eso buscaron alguna cosa, la +mejor que hallaron, para proveerle de mantenimiento.</p> + +<p>Viendo el cacique de los Paunacas tanta miseria y pobreza en aquella +gente le convidó cortesmente para que fuese á su tierra, donde con más +comodidad podría repararse y recobrar sus fuerzas. Aceptó el Padre al +punto la<span class='pagenum'><a name="Page_II61" id="Page_II61">V.II–61</a></span> oferta, no tanto por restituirse á su salud, de que no se le +daba mucho, cuanto por anunciarles el nombre de Dios y ganar fieles á la +Iglesia.</p> + +<p>En compañía, pues, de gran multitud de bárbaros, se partió allá el día +siguiente y en el camino les cogió una tan furiosa tempestad de agua, +que por más prisa que se dió se deshicieron sus pobres zapatos; con que +hasta la vuelta se vió precisado á andar descalzo, caminando por bosques +y montañas muy agrias y por llanuras sembradas de yerbas muy espinosas.</p> + +<p>Saliéronle al encuentro los Paunacas, con señales de grande fiesta y +amor, á que no pudo corresponder el santo varón sino con un semblante +alegre y risueño, porque ni ellos entendían su lengua ni el Padre la de +ellos, ni tenían intérprete por cuyo medio se pudiesen declarar: y así +fué preciso trabajar más con las manos en obras de caridad, que con la +lengua en la predicación; no obstante todo eso, por señas, y con tal +cual palabra que entendieron, les explicó el fin de su venida; pero el +enemigo infernal, por no llevar también aquí la peor parte, persuadió al +pueblo despachasen los niños á otro lugar, para que el Padre Lucas no se +los sacase de sus garras, reengendrándolos al cie<span class='pagenum'><a name="Page_II62" id="Page_II62">V.II–62</a></span>lo con el santo +bautismo; por lo cual, con increíble dolor del santo varón, por no poder +recoger allí el mejor y más seguro fruto de su Misión, quiso vengarse +levantando una gran cruz delante de un templo del demonio, en lo cual +trabajó no poco, porque se le opusieron obstinadamente aquellos +bárbaros, y faltó poco para que no pusiesen en él las manos; pero el +siervo de Dios, que nada deseaba más que ser muerto por Cristo, no +desistió de su empeño, antes á su vista hizo pedazos pisó algunas +figuras y retratos del demonio, con no poco horror de los gentiles, +temiendo cayese sobre todos una tempestad de rayos y saetas.</p> + +<p>Por entrar ya el invierno se vió precisado á salir presto de aquí, y +volver á pasar de nuevo á pie descalzo aquella campaña pantanosa, con lo +cual se le abrieron las llagas y apenas podía moverse.</p> + +<p>Por esta causa, sus compañeros, movidos por una parte de compasión, y +por otra viendo que estaban mal aviados y que el viaje que les faltaba +era de muchas semanas, le pidieron apretadamente se quedase entre los +Tapacurás hasta la primavera. Mas el Padre, á quien dolían más las +necesidades comunes de las almas que las del cuerpo, alentándolos, no +tanto con las<span class='pagenum'><a name="Page_II63" id="Page_II63">V.II–63</a></span> palabras cuanto con el ejemplo, pasó adelante, y á pocas +jornadas le dejaron los Aruporecas por causa de los ríos soberbios, ya +con las crecientes, y los neófitos pasaron no sin gran riesgo, en una +pequeña canoa el río Ziresirio «y sin guía ni rumbo, (escribe el mismo +Padre) caminamos por ríos, lagunas y pantanos sin hallar ni tener algún +mantenimiento para soportar tantos trabajos, sino hojas de árboles y +raíces de yerbas; acordeme haber oído que cerca de los Bohocas se +descubría en alto una montaña; mandé á mis compañeros que subiéndose en +las copas de los árboles registrasen la tierra; y descubriéndola al fin, +por gran ventura, caminamos hacia allá, y con el favor de Dios, después +de tres semanas de camino, con mil trabajos y fatigas, entramos en su +Ranchería, donde recibidos con gran fiesta y alegría, nos proveyeron de +cuantos víveres les fué posible para nuestro reparo.» Así el P. Lucas. +Detúvose aquí algún tiempo para recobrar así él, como sus compañeros, +las fuerzas con que proseguir el viaje hasta la Reducción de San +Francisco Xavier y de esta manera tuvo comodidad y tiempo para confirmar +á los Bohocas en el amor de Cristo y devoción á la santa cruz.<span class='pagenum'><a name="Page_II64" id="Page_II64">V.II–64</a></span></p> + +<p>Observó un día que en la choza ó Rancho donde le habían hospedado había +unas disciplinas con pelotillas de cera, armadas de agudas espina y +sabiendo que en otras partes había también un gran número de ellas, +entró en sospechas de que fuese alguna superstición; llamó aparte al +cacique <i>Soriocó</i>, y quiso informarse de él, preguntándole la causa de +esta novedad, la cual me parece cometería un grande yerro si la +refiriese con otras palabras que las de aquel bárbaro, según la declaró +el Padre Caballero:</p> + +<p>«—Habían venido aquí (dijo el cacique) á hacer sus Ranchos los +Borillos, gente de genio altivo y soberbio, que burlándose de nosotros y +de nuestras costumbres, nos tenían en poco. Enfadados nosotros de este +desprecio, en lo más oscuro de la noche nos conjuramos contra ellos, y +matamos á todos los varones, reservando las mujeres para nuestro uso.</p> + +<p>»Dentro de breve tiempo vino sobre nosotros un contagio que hizo tal +estrago, que pensamos perecer todos, y creyendo que era castigo del +cielo, en pena de aquel delito, nos acordamos de que los cristianos, +para aplacar la justicia de Dios se disciplinaban hasta derramar sangre +de las espaldas.<span class='pagenum'><a name="Page_II65" id="Page_II65">V.II–65</a></span></p> + +<p>»Por lo cual, levantando en alto aquesta cruz que aquí ves, nos azotamos +ásperamente muchas veces al pie de ella, pidiendo á Dios misericordia y +perdón de nuestras culpas: cesó al punto la pestilencia, de suerte que +desde aquella hora en adelante no murió ninguno de los tocados de la +peste, y ninguno de los sanos enfermó del contagio; y una noche estando +presentes muchos del pueblo que lo vieron, bajó del cielo un mancebo +bellísimo con el rostro muy resplandeciente, y postrado en tierra la +adoró; desde entonces tenemos nosotros en gran veneración á este santo +madero, y deseamos abrazar cuanto antes la fe de Jesucristo.» Hasta aquí +el buen cacique.</p> + +<p>No es fácil de explicar cuánto se animó el santo misionero á llevar al +fin la obra comenzada de juntar en una Reducción aquellos pueblos, para +instruirlos en los misterios que deben creer, y en los mandamientos que +deben observar, viendo que agradaban á Dios sus designios, y los +bendecía desde el cielo con sus influjos.</p> + +<p>Despidióse al fin de aquella gente y enderezó su viaje hacia la +Reducción de San Francisco Xavier, donde por Enero del año 1708, después +de cinco meses no menos de méritos para sí<span class='pagenum'><a name="Page_II66" id="Page_II66">V.II–66</a></span> mismo por los trabajos y +afanes tolerados, que útiles al cielo, por la conquista de tantas almas, +llegó deshecho y consumido de las fatigas de sus apostólicos +ministerios, para recobrarse y tomar aliento, no tanto en el cuerpo, de +que cuidaba poco, cuanto en el espíritu para poder volver en abriendo el +tiempo, á fundar una nueva Reducción en los países descubiertos.<span class='pagenum'><a name="Page_II67" id="Page_II67">V.II–67</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XV" id="CAPITULO_XV"></a>CAPÍTULO XV</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Funda el V. P. Lucas Caballero la Reducción +de Nuestra Señora de la Concepción, +y es muerto á manos de los +infieles Puyzocas.</i></p></div> + + +<p>Tenía orden el P. Lucas, como ya he insinuado, del P. Visitador de +aquellas Reducciones Juan Bautista de Zea, de escoger un sitio cómodo en +campaña abierta, en medio de aquellas Rancherías, de diferentes lenguas, +para que en él se pudiesen juntar aquellos pueblos, y ser allí impuestos +en la vida civil, é instruídos en la ley divina.</p> + +<p>Tenía poco en qué escoger, por estar todo el país poblado de espesísimos +bosques: sólo entre los Tapacurás y Paunacas se descubría un valle, mas +por la mayor parte estaba lleno de lagunas y pantanos, fuera de haber en +él infinita<span class='pagenum'><a name="Page_II68" id="Page_II68">V.II–68</a></span> multitud de mosquitos y tábanos que de día y de noche +causaban insufrible molestia.</p> + +<p>No obstante, constreñido de la necesidad, puso aquí casa el Venerable +Padre y dió principio á la Reducción de la Inmaculada Concepción, á +orillas de una grande laguna donde vivía gente de muchos idiomas y +diferentes costumbres.</p> + +<p>Eran éstos los Paunapas, Unapes y Carababas, pueblos sobremanera +salvajes, de poco ánimo y cobardes; todos, hombres y mujeres, andan +bárbaramente desnudos, y aunque de distintas lenguas y costumbres que +los Manacicas, tienen la misma religión de adorar al demonio en la forma +que se les manifiesta.</p> + +<p>Propúsoles el santo varón, con su acostumbrada energía las +supersticiones que debían abandonar y los misterios y preceptos que +habían de creer y guardar para merecer el favor de Dios en esta vida y +la eterna bienaventuranza en la otra.</p> + +<p>Ellos, atraídos de la esperanza del premio, y atemorizados de los +castigos, si no obedecían á la voluntad de Dios, le dieron palabra, +unánimes y conformes, de obedecer pronto á su voluntad, con tal que sólo +les permitiese la <i>chicha</i>, bebida ordinaria suya, porque el agua<span class='pagenum'><a name="Page_II69" id="Page_II69">V.II–69</a></span> les +causaba dolores agudos en el estómago.</p> + +<p>Es esta gente muy dada al trabajo, porque no tienen otro Dios á quien +más estimen que sus campos y sembrados, y tienen en poco al demonio, y +sólo le estiman en cuanto se persuaden les está bien á sus intereses.</p> + +<p>No usan ir á cazar á los bosques, ni ir á coger miel y solamente se +apartan de sus casas aquel espacio de tierra que les puede durar un +frasco de aquél su vino, que es su única provisión y matalotaje en los +caminos.</p> + +<p>No tuvo el P. Lucas mucha dificultad en permitirles el uso de aquella +bebida, porque no causaba en ellos embriaguez, único motivo para +desterrarla de las otras Reducciones.</p> + +<p>Tuestan el maíz hasta que se hace carbón, y después bien pisado ó molido +le ponen á cocer en unas grandes calderas ó paylas de barro, y aquella +agua negra y sucia que sacan, es toda la composición de la chicha, de +que ellos gustan tanto que gastan buena parte del día en brindis, no +durando el trabajo en el campo sino desde la mañana hasta el medio día; +mas aunque prometieron ellos dejar sus antiguas diabólicas +supersticiones, no las olvidaron tan fácilmente.</p> + +<p>Sospechó el P. Lucas que algunos oculta<span class='pagenum'><a name="Page_II70" id="Page_II70">V.II–70</a></span>mente no observaban éste su +orden, haciendo y celebrando los funerales y exequias con los ritos y +ceremonias del gentilismo: y para cogerlos <i>in fraganti</i>, puso algunos +que los espiasen.</p> + +<p>Dentro de poco murió una mujer y luego determinaron los infieles hacerle +el entierro á su usanza. Compusieron para eso un galpón ó templo hecho +de ramas trabadas, con las mejores labores que les fuese posible, y +levantaron en medio dos palos para trono del demonio, que en forma +visible viene á recibir las ofrendas, á oir las súplicas y á agradecer +los sacrificios que hacen por el alma del difunto. Ciñen la enramada de +una red, dentro de la cual no entran otros que el Mapono y los más +cercanos parientes del muerto.</p> + +<p>Celebraban estas exequias, para que no fuesen descubiertos, en lo más +oscuro de la noche, y estaban ya en lo mejor y más devoto de la función, +cuando de repente llegó el Padre Lucas, y fijando la vista dentro de +aquel infame sagrario, vió en medio de aquellas tinieblas centellear los +ojos del enemigo infernal, que lleno de majestad y terror estaba sentado +sobre aquellos dos palos; y aunque al siervo de Dios se le erizaron los +cabellos y se extremeció<span class='pagenum'><a name="Page_II71" id="Page_II71">V.II–71</a></span> de horror, quiso, no obstante eso, arrojarse +dentro. Lo cual, no pudiendo sufrir el demonio, desapareció en un +momento, arrebatando en cuerpo y alma á su sacerdote, que jamás pareció, +gritando que nunca le verían más en aquel lugar, de dónde, mal de su +grado, era arrojado con deshonra y vergüenza.</p> + +<p>Reprendióles el fervoroso Misionero, con celo ardiente, su poca fe, y +con el ejemplo del Mapono, llevado vivo por el demonio al infierno, les +hizo conocer claramente que no era otra su intención que hacerles perder +de una vez el cuerpo y alma.</p> + +<p>Tomaron casa en la Reducción los más cercanos pueblos de los Manacicas, +dejando los más distantes, situados hacia el Oriente, al celo del P. +Francisco Hervás para que los condujese al pueblo de San Francisco +Xavier: mas el P. Hervás, con extremo dolor y sentimiento, no encontró +otra cosa que cadáveres y huesos de muertos, por haber hecho en aquellos +pobres infieles un estrago fatal el furioso contagio que poco antes +había infestado aquel país.</p> + +<p>Tuvo allí el P. Caballero noticia cierta de otra nación con quien los +Manacicas andaban siempre en guerras y hostilidades, por lo que se le +inflamó el corazón en encendidísima cari<span class='pagenum'><a name="Page_II72" id="Page_II72">V.II–72</a></span>dad y deseo de verlos y +traerlos al conocimiento de su Criador, especialmente que no eran tan +rudos y salvajes como los otros pueblos, que á costa de tantos trabajos +y sudores había reducido al rebaño de Cristo.</p> + +<p>Estaban sus Rancherías bien pobladas, con gobierno civil y político; las +casas, calles y plazas estaban bien ordenadas; fabricaban de plumas +bellísimos escudos, y las mujeres tejían sus vestidos con grande arte, +bordándolos con flores en proporción y orden.</p> + +<p>Estas noticias le avivaron el deseo de registrar aquel país y conocer á +sus naturales; y así, no haciendo caso del riesgo de perder la vida, +animó y exhortó á algunos de sus neófitos á que le acompañasen.</p> + +<p>Puesto, pues, en camino, apenas tocó en la primera tierra, pocas millas +distante, le salió al encuentro una cuadrilla de bárbaros, que le +recibieron con una tempestad de saetas, no queriendo en ninguna manera +dar oídos á sus palabras; no por eso perdió el Padre un punto de su +aliento y valor; antes bien, sin temor alguno, se iba acercando á ellos, +que viendo tanta generosidad, y que no le podían acertar con ningún +flechazo, mudaron la nativa fiereza en otra tanta cortesía y respeto.<span class='pagenum'><a name="Page_II73" id="Page_II73">V.II–73</a></span></p> + +<p>Recibiéronle con muestras de grande benevolencia, presentándole frutas +del país y algunos escudos primorosamente adornados de plumas. La casa +en que le hospedaron caía hacia el templo, con lo cual tuvo comodidad +para observar los ritos y supersticiones en el entierro de un difunto.</p> + +<p>Al entrar la noche trajeron el cadáver en medio de la plaza, donde +dándole sus amigos y parientes los últimos abrazos, le pusieron sobre un +haz de leña, dispuesto en forma de pira; luego le pegaron fuego y +redujeron el cadáver á cenizas, que recogidas con infinitas ceremonias y +llantos, las depositaron en una urna de barro.</p> + +<p>Esta vista y espectáculo causó gran temor y espanto á los neófitos, y +viendo entre tanto que venían á la plaza muchas cuadrillas de gente que +andaba rondando y tomando los puestos y boca-calles, bien que quietos y +en silencio, sospecharon que semejantes exequias se disponían para +ellos, por lo cual se quisieron luego poner en salvo; causa porque le +hicieron al siervo de Dios tales instancias, que le fué necesario +salirse antes de amanecer y volverse, con increíble dolor suyo, porque +perdía la esperanza de reducir en breve aquella no mal dispuesta na<span class='pagenum'><a name="Page_II74" id="Page_II74">V.II–74</a></span>ción +al conocimiento de Cristo, y de lograr en poco tiempo una copiosa +ganancia de almas para el cielo.</p> + +<p>Consolóse, empero, con la esperanza de recoger el año siguiente aquella +mies, mas aun esta esperanza se le desvaneció también dentro de poco, +porque una tropa de mercaderes europeos de la profesión que arriba dije, +dió de improviso sobre tres de sus Rancherías, donde destrozados los +principales y hecho notable estrago en todos los adultos, hasta llegar á +quemarlos vivos en sus casas cuando no querían rendirse, las destruyeron +totalmente, llevando por esclavos á toda la chusma de niños y mujeres, +de que buena parte pereció en el camino, rendida á los trabajos y malos +tratamientos de aquellos bárbaros vencedores.</p> + +<p>Quiso, con todo eso, el Apostólico Padre pasar adelante, pero halló la +gente confinante tan envenenada por aquella cruelísima matanza, urdida y +maquinada á traición, que quería vengar la injuria en las vidas de los +nuevos cristianos; por lo cual le fué preciso retirarse con presteza +para que los inocentes no pagasen la pena de los culpados, difiriendo la +empresa para cuando el tiempo pusiese en olvido el agravio y desahogando +entre tanto su celo en otras<span class='pagenum'><a name="Page_II75" id="Page_II75">V.II–75</a></span> tierras, cuyos moradores iba juntando en +la nueva Reducción, la cual trasladó á sitio más cómodo para la salud de +los cathecúmenos, en una llanura que de la banda de Oriente miraba á los +Puyzocas, por el Norte á los Cozocas y á los Cosiricas por Occidente.</p> + +<p>Aquí no daba treguas á las fatigas, imponiendo á los bárbaros, con +increíble paciencia, en costumbres civiles y políticas, enseñándoles la +observancia de los preceptos de la ley de Dios é instruyéndolos en los +Misterios de la fe; siendo ésta la tarea continua de todo tiempo y de +todas horas, y olvidado de sí mismo, sólo atendía al bien de los +prójimos, de suerte, que aun el necesario alimento para conservar la +vida apenas había día que no le repartiese con sus cristianos, gozoso y +contento con dilatar la gloria de su Señor, y en comprar, á costa de sus +sudores, la eterna bienaventuranza á aquella miserable gentilidad; y +cuando cansada la naturaleza de tanto trabajo pedía algún reposo, se +escondía en la iglesia, y todo absorto en las cosas divinas, se encendía +en el amor de Dios, tanto, que no sabía apartarse de su amadísimo bien, +hasta que no pudiendo sufrir más el cuerpo flaco, tomaba aquel corto +sueño que era necesario para cobrar aliento y vigor, vol<span class='pagenum'><a name="Page_II76" id="Page_II76">V.II–76</a></span>viendo con más +brío y denuedo á cultivar aquellas nuevas plantas. Estaba entre tanto +pensando en las Apostólicas correrías que meditaba hacer á los +Cosiricas, en abriendo el tiempo, especialmente porque éstos le enviaron +una embajada para que los fuese á alistar en el número de los +convertidos, ofreciendo sitio cómodo para fundar en él una Reducción.</p> + +<p>Entró en duda de si sería más del servicio de Dios el aceptar la oferta +de estos Cosiricas ó pasar á los Puyzocas, sobre que no le pareció tomar +resolución cierta antes de conocer cuál fuese la voluntad de Dios; por +lo cual, en espacio de muchos meses, en lo más oscuro de la noche se +recogía á hacer oración (tomando para sí la noche y dando á los prójimos +el día por no faltar á sus necesidades) pidió á los ángeles Custodios de +aquellas naciones le alumbrasen el entendimiento con algún rayo de su +luz, para que pudiese conocer con certeza cuál era en este negocio el +divino beneplácito: y tuvo revelación ó luz interior de que la voluntad +y agrado de Dios era que pasase á las tierras de los Puyzocas, y se +pusiese á todo riesgo, sin hacer caso de su vida; y no sé de qué manera +(porque las noticias que de aquellas Reducciones han venido no lo +expresan).<span class='pagenum'><a name="Page_II77" id="Page_II77">V.II–77</a></span></p> + +<p>Tuvo también anuncios de que el cielo había ya oído sus súplicas, y +determinado dar cumplimiento á sus deseos de sacrificar la vida por las +glorias de su Criador; y de cuáles fuesen los júbilos de su corazón y +cuáles las alegrías, más fácil es pensarlo que decirlo. Pero no +obstante, quiso Dios quitarle un poco de aquel exceso de dulzura en que +estaba su alma felizmente anegada, permitiendo á la parte inferior +trabajase y diese que hacer á la superior, para que fuese tanto más +glorioso el triunfo y la palma, cuanto fuese más dificultosa la +victoria; porque corriéndole por las venas un sudor frío, se puso pálido +y se le representó tan fiera la vista de la muerte, que le hizo muchas +veces entrar en duda si debía ejecutar aquella empresa; y cada vez que +pensaba en ella temblaba todo, y mostraba en lo exterior señales de la +batalla interior; y no sé si por sus ordinarias enfermedades ó por nueva +destemplanza de los humores que causaba á todos los miembros aquel +combate del espíritu y de la carne, le bajó á las piernas un humor +maligno que le obligó á hacer cama, pretendiendo, al parecer, la +naturaleza, con aquellos extremos, conservar la vida, á quien tan de +cerca amenazaba la muerte; y de hecho el V. Padre estaba en gran +perplegidad<span class='pagenum'><a name="Page_II78" id="Page_II78">V.II–78</a></span> y angustia de ánimo, de suerte que no se atrevía á resolver +por sí mismo, y era espectáculo digno de compasión verlo batallar +consigo mismo, venciendo una vez más, y quedando otra vencido, siempre +pensativo y como asombrado con esta lucha.</p> + +<p>Al fin volvió Dios los ojos de su piedad al V. Padre, que por tan largo +tiempo, en hambre, sed, pobreza y tantos trabajos, había sido su +fidelísimo siervo, y penetrándole lo íntimo del alma con un rayo de luz, +esclareció aquella densa niebla, que antes le tenía en oscuridad y +tinieblas, y le infundió tal valor y aliento en el espíritu, que vencida +del primer lance la carne, dijo con gran denuedo:</p> + +<p>«—Que por sentir tanta repugnancia quería, á pesar suyo, poner manos á +la obra.»</p> + +<p>Son palabras suyas; y estando ya de partida, escribió á un comisionero +suyo, avisándole con confianza de lo sucedido y pidiéndole sus +oraciones, añadió:</p> + +<p>—<i>Spiritus quidém promptus est, caro autem infirma.</i></p> + +<p>Por último, se puso en camino hacia los Puyzocas, acompañado de treinta +y seis Manacicas recién bautizados; y llegando á la primera tierra de +aquella nación, fué recibido con<span class='pagenum'><a name="Page_II79" id="Page_II79">V.II–79</a></span> muestras de grande amor y +benevolencia, presentándole la gente frutas del país en grande +abundancia y encubriendo de esta manera lo que maquinaban: de allí pasó +á la segunda Ranchería, pero llevado en brazos ajenos, porque así por la +flaqueza del cuerpo como por un pantano que había de por medio, no se +podía tener en pie; aquí también fué recibido con una falsa alegría y +con alhagüeñas palabras, que los traidores tenían ya premeditadas, y +habiéndole entretenido el cacique en conversación, encubriendo en su +pecho sus dañados intentos, ordenó entre tanto á su gente que llevasen á +los forasteros á sus casas, dividiéndolos de manera que hubiese pocos en +cada una, para hacer así el tiro con más seguridad.</p> + +<p>Apenas los nuevos cristianos se habían sentado á la mesa, ignorantes de +lo que contra ellos se maquinaba, salieron de repente en tropa muchas +mujeres desnudas, las cuales tiraron ciertas líneas de color negro en +sus rostros (ceremonia que usa esta nación con los que quieren matar) de +la cual los cristianos se maravillaron mucho; y luego dieron sobre ellos +muchos indios con gran furia y mataron, con poco trabajo, á la mayor +parte de los cristianos.</p> + +<p>Escaparon, por gran ventura, de aquella<span class='pagenum'><a name="Page_II80" id="Page_II80">V.II–80</a></span> matanza algunos pocos, los +cuales fueron al punto á dar aviso al P. Caballero, que habiéndose +quedado sólo en su Rancho, todo absorto en Dios, rezaba el Oficio +Divino; y no sufriendo un neófito verle expuesto al estrago de aquellos +bárbaros, lo puso sobre sus espaldas para librar su vida con la fuga.</p> + +<p>Fué esto en vano, porque no queriendo los traidores se les escapase de +entre las manos aquél á quien tanto aborrecían por la ley santa que les +predicaba, le siguieron y le clavaron una flecha en las espaldas.</p> + +<p>Sintiéndose el Padre mortalmente herido, pidió al neófito que lo dejase +allí; y clavando luego en tierra una cruz, que llevaba en las manos, se +puso de rodillas delante de ella ofreciendo la sangre que derramaba por +sus mismos matadores, é invocando los dulcísimos nombres de Jesús y de +María, quebrada y deshecha la cabeza á grandes golpes de macana, entregó +su espíritu en manos de su Criador el día 18 de Septiembre del año 1711.</p> + +<p>El mismo fin tuvieron veintiséis de sus compañeros neófitos, que +lograron la suerte de dar sus vidas en testimonio de aquella fe que poco +antes habían empezado á profesar. Libróse un muchacho que le servía para +ayudar á misa, el<span class='pagenum'><a name="Page_II81" id="Page_II81">V.II–81</a></span> cual, viendo las cosas de mala data montó á caballo, +y á rienda suelta se pudo escapar; y entrando en lo espeso del bosque, +desde donde en compañía de otros neófitos que también se habían huído, +llegaron muy consumidos á la Reducción de la Inmaculada Concepción, +donde, de las heridas, murieron cinco en breves días.</p> + +<p>Así acabó el V. P. Lucas el curso de su predicación, llena de tantos +trabajos, afanes y fatigas, con la mayor muestra de amor de Dios y de +los prójimos, sacrificándose á sí mismo todo, por traer al conocimiento +de su Criador los que vivían en las tinieblas y sombra de la gentilidad.</p> + +<p>Aún no se dió por bien satisfecha la crueldad de los bárbaros, por lo +cual, poco después, temerosos de que viniesen á castigar su infame +traición los cristianos de la Concepción, enviaron allá espías que +observasen los movimientos de los fieles; y encontrando fuera de poblado +alguna gente, mataron á un indio y apresaron y llevaron dos mujeres, lo +que causó tal espanto en el pueblo de la Concepción, que todos se iban +huyendo por los bosques como si estuviesen ya á las puertas los +enemigos, por lo cual le fué necesario al P. Juan de Benavente suplicar +al gobierno de Santa Cruz de la Sierra<span class='pagenum'><a name="Page_II82" id="Page_II82">V.II–82</a></span> que pusiese freno al +atrevimiento y ferocidad de los Puyzocas.</p> + +<p>Vino luego una compañía de valerosos soldados á domar aquella nación y +vengar la muerte del P. Caballero, y llevar su santo cadáver á aquella +Reducción.</p> + +<p>Llegaron allá los españoles al ponerse el sol, por lo cual quisieron +esperar al día siguiente para recoger las sagradas cenizas.</p> + +<p>En la mayor oscuridad de la noche vieron, no muy lejos de donde se +habían acampado, una llama en forma de antorcha, que muchas veces se +encendía y apagaba. Maravillados de esto, apenas amaneció cuando fueron +á reconocer aquel lugar, y hallaron que resplandecía aquella antorcha +sobre el cuerpo del Venerable Padre «que estaba en un pantano en una +admirable postura, hincada en tierra la rodilla izquierda, extendido el +pie derecho en un hoyo del pantano, la cabeza reclinada sobre la mano +siniestra, y delante plantada la cruz, como mirándola.»</p> + +<p>Esta vista les acrecentó el asombro y veneración, y más hallándole +entero, fresco é incorrupto, sin despedir mal olor, que parecía cosa más +que natural, habiendo pasado tanto tiempo de soles ardientísimos, y por +otra parte, la hu<span class='pagenum'><a name="Page_II83" id="Page_II83">V.II–83</a></span>medad del lugar, que como dije, era un pantano; fuera +de que los cuerpos de sus compañeros estaban ya corrompidos.</p> + +<p>«Los soldados de Santa Cruz le quitaron por reliquias las uñas, el +rosario que llevaba y la cruz que un portugués que se halló en la +función presentó al Sr. Marqués de Tojo, insigne bienhechor de aquellas +Misiones, y su señoría la apreció mucho como reliquia de un apóstol, que +así le llamaba el marqués.</p> + +<p>»Estando en este piadoso despojo, recelaron los Santacruzeños no les +acometiesen en mayor número los infieles; y pesarosos de haber dejado +sus mulas maneadas muchas leguas de allí para poder entrar por los +bosques al lugar del martirio, pidieron á Dios, por intercesión del +Venerable mártir, los socorriese; apenas hicieron esta oración cuando +oyeron un gran ruido que juzgaron ser de los enemigos que venían sobre +ellos, por lo cual se pusieron en armas; mas quedaron pasmados cuando +vieron que eran sus mulas, que sueltas de las maneas, venían desde tan +lejos corriendo derechas al lugar donde estaban.»</p> + +<p>Tomaron con gran veneración el santo cuerpo y le llevaron á la +Concepción, pidiendo al P. Benavente, en paga de este trabajo, algunos<span class='pagenum'><a name="Page_II84" id="Page_II84">V.II–84</a></span> +pedazos de sus vestidos por reliquia, lo que no se les pudo negar, +viendo su piedad y afecto; y parece que Dios ha querido honrar los +merecimientos y celo de su siervo, con muchos milagros que omito por +ahora.</p> + +<p>No pudieron, empero, aquellos piadosos españoles dar su merecido á los +bárbaros matadores, porque atormentados éstos de la conciencia y de su +pecado, se huyeron por diversas partes, entrándose por los bosques y +selvas; mas aunque se libraron de la justa indignación de los españoles, +no se pudieron librar de las manos de Dios; porque el primero de los +Puyzocas que se atrevió á echar mano del V. Padre por la sotana, pagó +dentro de pocos días su temerario atrevimiento con muerte desastrada; +los otros murieron consumidos de la peste; bien que el mayor castigo que +contra aquella nación fulminó el cielo fué dejarlos en su infidelidad, +pues hasta ahora no sabemos que alguno de dicha nación, detestando sus +errores, se haya reducido al rebaño de Cristo.</p> + +<p>Aunque de lo dicho hasta aquí se puede colegir la santidad de este +Apostólico Misionero, con todo eso, no quiero defraudar á sus +merecimientos la gloria, y á nosotros el ejemplo de sus heroicas +virtudes; bien que será con toda<span class='pagenum'><a name="Page_II85" id="Page_II85">V.II–85</a></span> brevedad. Fué hombre casi sin igual en +el celo de ampliar el conocimiento de Dios y reducir almas á la santa +fe, digno verdaderamente de ser contado entre aquellos que <i>tradiderunt +animas suas pro nómine Dómini Iesu Christi</i>.</p> + +<p>Sus conmisioneros hablan de él con singular estima, y no le ponen otra +falta que de muy intrépido en los peligros y riesgos, cuando había de +llevar la ley divina entre los bárbaros é infieles; y he oído á un +Superior suyo que no acababa de maravillarse cómo siendo de complexión +delicada, y enfermizo, podía tolerar tantas fatigas y tener tanto +aliento y vigor cuando emprendía algún negocio del servicio de Dios, á +que se añade que trabajaba en un clima muy destemplado, poco sano á los +naturales y mucho menos á los forasteros.</p> + +<p>Era dotado de castidad tan angélica, que murió con la entereza virginal, +sin empañarla ni aun con la más leve sombra de mancha; antes viéndose en +un clima en que domina la lascivia tanto, y entre gente muy disoluta en +la deshonestidad, alcanzó del cielo que aquellas tentaciones y estímulos +á que había de estar sujeto, ó por universal pena del pecado ó por +maligna sugestión del enemigo infernal, se le conmuta<span class='pagenum'><a name="Page_II86" id="Page_II86">V.II–86</a></span>sen en otra +materia, de suerte que no fuese tentado de perder esta preciosa joya, y +entre tanto no le faltasen enemigos domésticos que vencer.</p> + +<p>Poseía en grado heroico la virtud de la obediencia y verdaderamente que +á las grandes pruebas que en ella tuvo, hubiera cedido otra menos +rendida voluntad: ver delante de sí gran número de infieles que le +pedían el santo bautismo, y por obediencia contener su ardientísimo celo +en no administrársele, ser convidado á fundar nuevas Reducciones; de que +resultaban grande provecho á las almas, y á Dios tanta gloria, y á una +insinuación del Superior no moverse del lugar que le estaba señalado; +retirarse de improviso de los lugares en que tenía copiosa mies de +almas, fueron las ocasiones que tuvo este santo varón en que hacer +ostentación de su heroica obediencia; sujetando y rindiendo su misma +voluntad y aun su juicio.</p> + +<p>Al que no mira estas cosas sino con los ojos corporales, le parecerá de +poca virtud tales ejercicios de obediencia; pero en la realidad éste es +el yugo más grave y más pesado que oprime á los Misioneros.</p> + +<p>En estos lances campeaba maravillosamente su virtud. Y una vez (no sé +por qué causa, por<span class='pagenum'><a name="Page_II87" id="Page_II87">V.II–87</a></span>que las relaciones de allá no lo expresan, pero bien +lo pudiéramos conjeturar, se hizo tanta fuerza para vencerse y sujetar +su voluntad á las órdenes de los Superiores que cayó gravemente enfermo.</p> + +<p>Acompañaba esta obediencia con no menor humildad y bajo concepto de sí +mismo. No hallaba en sí otra cosa sino materia de abatimiento y +confusión; y aunque á cualquiera parte de estas trabajosísimas Misiones +que volviese los ojos, no hallase sino materia de consuelo, así por los +sudores derramados como por las conversiones de tantos infieles; con +todo eso lo desestimaba todo, y sólo le parecían grandes sus defectos, +atribuyendo á ellos el no haber vertido su sangre en testimonio de la +fe, aunque Dios le libraba de la muerte con manifiestos milagros, y se +quejaba principalmente de sí mismo.</p> + +<p>De este bajo concepto nacía el maltratar tanto á su cuerpo; cuidando tan +poco de él como si fuese una bestia; con una escudilla de arroz ó maíz +mal guisado, y con frutas silvestres, pasaba ordinariamente; y cuando +comía un pez mal cocido, le parecía un gran regalo.</p> + +<p>Finalmente, era tan despegado de las cosas de la tierra (son palabras de +un conmisionero<span class='pagenum'><a name="Page_II88" id="Page_II88">V.II–88</a></span> suyo) que parecía carecer de inclinaciones de hombre, y +que era sólo nacido para dilatar la gloria de Dios y procurar el bien de +las almas; éstos eran sus deseos, éstas sus ansias y esto todo él mismo.</p> + +<p>No es, pues, maravilla, el que quisiese Dios coronar á siervo tan +adornado de méritos y de virtudes con tan felicísima muerte.<span class='pagenum'><a name="Page_II89" id="Page_II89">V.II–89</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XVI" id="CAPITULO_XVI"></a>CAPÍTULO XVI</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Conversión de los Morotocos y Quíes, +y descubrimiento de nuevo camino +para estas Misiones por el río +Paraguay.</i></p></div> + + +<p>Habiendo el P. Juan Bautista de Zea visitado la Reducción de San Joseph, +ordenó que se fuese en busca de las Rancherías de los Tapuyquias, por lo +cual se pusieron luego en camino algunos indios de nación Boxos, +llevando consigo uno de los Tapuyquias que habían ellos cautivado cuando +eran aún gentiles.</p> + +<p>Después de muchos días llegaron á dar en un camino lleno de huellas de +hombres, por donde se persuadieron los Boxos que poco antes habían +pasado por allí los Tapuyquias, cuando impensadamente llegaron á una +semen<span class='pagenum'><a name="Page_II90" id="Page_II90">V.II–90</a></span>tera, donde estaba trabajando actualmente un indio anciano con su +familia.</p> + +<p>Perdióse de ánimo éste á la vista de los nuestros, y con palabras y +ademanes de quien suplicaba, les pidió no le matasen.</p> + +<p>Burláronse los Boxos de su súplica, y le quitaron todo el susto, +presentándole un cuchillo; y guiándolos el viejo, que bailaba de +contento con aquel presente, fueron recibidos de los paisanos con gran +benevolencia, á que correspondieron los neófitos dándoles algunas cosas +de Europa, tenidas en poca estima entre nosotros, pero de ellos muy +apreciadas.</p> + +<p>No se entendían, por ser de diferentes lenguas; pero con todo eso, +alcanzaron y consiguieron traer consigo dos jóvenes, que aprendida la +lengua de los Chiquitos, sirviesen después de intérpretes.</p> + +<p>No eran estos indios Tapuyquias, como se había pensado, sino Morotocos; +ó como otros los llaman, Coroinos. Son gente de grande estatura y de +buenas fuerzas; usan de flechas y lanzas que hacen de una madera +durísima, y la manejan con gran destreza. Son pocos en número, así por +las pestes, como por las guerras que traen con los vecinos, y también +porque contentándose con solos dos hijos<span class='pagenum'><a name="Page_II91" id="Page_II91">V.II–91</a></span> matan á los otros, con lo cual +las mujeres se libran de toda molestia y fastidio, para de esa manera +poder vivir á su antojo en toda deshonestidad.</p> + +<p>Honran á las mujeres con el título de señoras, y verdaderamente lo son, +porque ellas mandan á sus maridos, y por su capricho se mudan de un +lugar á otro; jamás ponen mano en las haciendas domésticas, sino que se +sirven de sus maridos, aun para los ministerios más humildes.</p> + +<p>Aunque tienen caciques y capitanes, no por eso tienen ni gobierno ni +religión, y sólo tienen alguna reverencia á los familiares del diablo.</p> + +<p>El país es el más desdichado de aquellas naciones; de terruño estéril y +silvestre y rodeado todo de montes; y la comida es peor que en otras +partes, pues la gente apenas se sustenta de otra cosa que de algunas +raíces de que abundan los bosques.</p> + +<p>Para beber tienen unas selvas de palmas, de cuyos troncos sacan el +meollo grueso y esponjoso, que exprimido suple la falta de agua.</p> + +<p>En el invierno hace allí gran frío y también hiela, lo que á los +paisanos, aunque andan desnudos, no causa molestia, por tener la piel +con dos dedos de callos, y por eso son robustos,<span class='pagenum'><a name="Page_II92" id="Page_II92">V.II–92</a></span> forzudos y de mucho +aguante, de suerte que hay hombres y mujeres que pasan de los cien años, +y mueren sin otra enfermedad que la vejez.</p> + +<p>A los dos mancebos de esta nación cuadró mucho el modo de vivir de los +cristianos, y después también á los otros, los cuales, viendo tanta +abundancia de víveres y tan pingües las cosechas de los campos, daban +señas con grandes fiestas á su usanza de la extraordinaria alegría que +sentían, viendo tenían tanto con qué pasar la vida cómodamente y con +menos trabajos, y quedándose entre los cristianos se prometían salir de +sus desdichas y miseria de sus tierras.</p> + +<p>A los fines de Junio del mismo año se prevenía el P. Felipe Suárez para +ir á cinco Rancherías de Morotocos, á atraer la gente al conocimiento +del verdadero Dios; pero se hubo de detener algún tiempo por haber +recibido carta del P. Visitador y Vice-Provincial Antonio Garriga, en +que le ordenaba sucediese al P. Juan Patricio Fernández en el oficio de +Superior de aquellas Misiones; con todo eso, por no perder la ocasión, +fué allá y trajo felizmente para Dios el pueblo, del cual muchos se +inquietaron después y quisieron volverse á sus anti<span class='pagenum'><a name="Page_II93" id="Page_II93">V.II–93</a></span>guas miserias, por +ser el clima poco conforme á su salud; mas premiando Dios los trabajos y +fatigas de su siervo, que verdaderamente fueron grandes, especialmente +una ardientísima sed de cinco días, sin tener una gota de agua con qué +refrigerarla, se quietaron, finalmente, y se redujeron todos á ser +cristianos y tomar casa fija en San Joseph.</p> + +<p>Con la venida de éstos se tuvo noticia cierta de otros infieles como +fueron los Quíes, confinantes con los Morotocos, pero de diferente +lengua; los Curacates, situados hacia el Norte; los Zamucos, que aunque +hablan la misma lengua de los Morotocos y usan de sus mismas armas, no +obstante se distinguen de ellos en que se rapan la cabeza como los Tobas +y Mocovíes, y en que las mujeres visten con más honestidad, cubriéndose +desde la cintura hasta las rodillas; los Carerás y Zatienos ó Ibirayas, +que viven junto á unas salinas, y otras naciones hacia el Mediodía, las +cuales se extienden hacia las provincias amplísimas del Chaco.</p> + +<p>Recibidas estas noticias, se trató luego de ganar á Cristo á los +Curacates y Quíes; los cuales viven á orillas de un río que desemboca en +el gran río Paraguay.</p> + +<p>Despacharon, pues, allá algunos Boxos y Chi<span class='pagenum'><a name="Page_II94" id="Page_II94">V.II–94</a></span>quitos, que en pocos días +llegaron á las tierras de los Quíes, que aunque no hicieron resistencia, +no obstante, no se fiaron ni dieron crédito á las caricias y cortesías +de los nuestros; antes bien les dieron en cara con el estrago que en +ellos habían hecho con sus armas los años pasados, de que aún +conservaban muchos las señales y cicatrices; con todo eso, se llevaron +consigo los neófitos á unos dos muchachos, para que aprendida la lengua +Chiquita, fuesen después intérpretes. Deseosos sus padres de saber el +fin que habían tenido estos dos muchachos, vinieron á la Reducción, +donde fueron recibidos con gran fiesta y alegría, y tratados por los +cristianos con igual liberalidad, de que quedaron tan prendados, que se +vinieron luego al punto ellos y después lo restante de la gente á vivir +en San Joseph y sujetarse al suave yugo de la ley de Dios; y aunque +algunas familias todavía se querían quedar en sus tierras, sin saber +desamparar de una vez sus Ranchos, por tirarles el amor de la patria y +nativo suelo, cedieron, finalmente, al celo del P. Felipe Suárez, cuando +el año de 715 pasó por allí de camino para ir é encontrar á algunos +Misioneros que se creía pasaban de las Reducciones de los Guaranís á +aquellas de los Chiquitos.<span class='pagenum'><a name="Page_II95" id="Page_II95">V.II–95</a></span></p> + +<p>Para la Misión á los Curacates no quiso llevar en su compañía el P. Zea +ningún indio Chiquito, porque no temiesen aquéllos y huyesen; y así se +fué sólo con algunos Morotocos.</p> + +<p>Llegando á la primera Ranchería de los Cucarates halló en ella algunos +Zamucos, que habían venido á visitarle; hablóles el Padre con toda la +eficacia de su espíritu, que era grande, por medio de un intérprete, +haciéndoles un rico presente de cuchillos, cuñas ó destrales y otros +instrumentos para cultivar la tierra.</p> + +<p>No querían éstos admitir el presente, porque los Cucarates se habían +enojado con ellos, como si hubiesen venido á visitar al Padre movidos +del interés, y porque cuanto se les daba á los Zamucos tanto menos había +que dar á los Cucarates.</p> + +<p>No obstante eso, el P. Zea les obligó á que le recibiesen, diciendo que +Dios daría para todos. O fuese por esto, ó porque los Cucarates no se +quisiesen reducir á la santa fe, echó mano del P. Zea un cacique suyo, y +se lo llevaba aparte para matarle, diciendo que ¿á qué fin venía á +engañarlos?</p> + +<p>El santo varón, que no deseaba otra cosa, impidió á sus cristianos que +le defendiesen; mas un valiente Morotoco, no sufriéndole el cora<span class='pagenum'><a name="Page_II96" id="Page_II96">V.II–96</a></span>zón ver +matar á su vista á aquel Venerable Misionero, con gran valor y denuedo +se le quitó de las manos, diciendo al cacique:</p> + +<p>—¿Por qué quieres matar á nuestro Padre, siendo tan bueno?</p> + +<p>Admirando el P. Zea (no sin dolor suyo de ver perdida la ocasión de la +corona del martirio, que tenía tan próxima) la acción de aquel bárbaro, +que siendo poco antes poco menos que un bruto, ahora era defensor de la +ley divina, y de sus predicadores, no cesaba de dar mil gracias al cielo +y á las Llagas de Nuestro Redentor, cuya sangre era tan eficaz en los +corazones bárbaros é inhumanos.</p> + +<p>Mas no fué del todo inútil esta ida del Padre Zea, porque algunas +familias de mejor condición, se redujeron á San Joseph, y después, poco +á poco, han ido siguiendo su ejemplo las otras.</p> + +<p>«También se pudo aquí informar con individualidad de la nación de los +Zamucos, cuyo cacique le dijo que había en su tierra seis pueblos tan +grandes como el de San Joseph, que entonces constaba de quinientos +indios; y otros seis medianos y menores, muy cercanos unos de otros, y +en todos ellos mucho gentío de la misma nación y lengua; y que no pocos<span class='pagenum'><a name="Page_II97" id="Page_II97">V.II–97</a></span> +estaban poblados á orillas de un río grande que corría de Oriente á +Poniente; y añadió el cacique traían guerras continuas con los Tobas, +Caipotourades y otras naciones sus fronterizas, que tenían innumerable +gente; de donde infería ser el Chaco, donde consta haber mucho número de +Naciones; y siendo así se abría por allí puerta para la comunicación más +breve de aquellas Misiones con esta provincia, cosa que siempre se ha +deseado sumamente, aunque no se ha conseguido hasta ahora.»</p> + +<p>Ahora, pues, apartándome un poco de la historia, referiré el viaje, las +desgracias y la muerte de dos Apostólicos operarios, Joseph de Arce y +Bartolomé de Blende, que después de una molestísima peregrinación por el +río Paraguay, arribaron, con no menos envidia de los otros que gloria +suya, al puerto seguro de la eterna bienaventuranza.</p> + +<p>Estos, pues, á los fines de Enero de 1715 salieron del puerto de la +Asunción acompañados hasta la ribera por el gobernador de aquella +provincia y de toda la ciudad, la cual hizo exponer públicamente el +Santísimo en la catedral para que Dios les diese felicísimo viaje.</p> + +<p>Contar, por extenso, los peligros de caer en manos de enemigos, no menos +de Dios que<span class='pagenum'><a name="Page_II98" id="Page_II98">V.II–98</a></span> de los españoles, de naufragar en escollos, de encallar en +la arena, de contrariedad de vientos, de tempestades en el agua y en el +aire, sería nunca acabar; parecía que todo el infierno había tocado al +arma y salido del abismo para impedir con todo el esfuerzo posible el +feliz logro de este viaje; y Dios, cuyos juicios, como dijo David, son +un abismo insondable, permitió no se lograse una empresa tan deseada de +tantos pueblos y ciudades.</p> + +<p>El primer contraste que tuvieron fué la perfidia de los Payaguás, que +entreteniéndolos con buenas palabras y con muestras de tener ardientes +deseos de ser cristianos, intentaron sorprenderlos á traición, quitarles +las vidas, así á ellos como á los indios cristianos que los conducían, y +pegando fuego al barco, robar y aprovecharse de la clavazón de hierro; +mas frustrado su impío designio por aviso secreto de algunos menos +inhumanos que había entre ellos; y sin embargo, tuvo osadía para salir +al descubierto contra ellos en sus ligerísimas canoas un cuerpo de +doscientos indios, que, como más abajo veremos, lograron al fin cogerlos +desprevenidos y matarlos á traición.</p> + +<p>Más adelante, los Guaycurús, gente valerosísima, pero jurados enemigos +del nombre de<span class='pagenum'><a name="Page_II99" id="Page_II99">V.II–99</a></span> Cristo y de los españoles, en todos tiempos y lugares, +por gran espacio del camino, de día y de noche, les disputaron el paso +con las armas y estuvieron siempre á la mira para ver si podían dar +sobre ellos y apresar el barco, y ó prender ó matar á los pasajeros; y +una vez, á no haberse, por misericordia de Dios, levantado de repente un +viento que llevó la embarcación á otro paraje, hubieran caído +infaliblemente en sus manos, dando en una celada de centenares de dichos +Guaycurús, que, escondidos en el agua hasta la garganta, esperaban para +dar en ellos, á que el barco se pusiese á la bolina para pasar una +estrechura, que por haber bajado la creciente, era muy difícil de +montar.</p> + +<p>Al fin se libraron de sus continuos asaltos á costa de un rico presente +de cuchillos, cuñas de hierro y algunas varas de lienzo, que los pueblos +de los Guaranís enviaban de limosna á la cristiandad de los Chiquitos.</p> + +<p>Finalmente, los vientos, siempre contrarios, les obligaron á caminar á +fuerza de remo; y unas veces por encallar el barco en la arena, se veían +obligados, para que desencallase, á alejarlo, transportando la carga á +la ribera; y otras, dando en los escollos, les hacía andar en continuo +susto y sobresalto.<span class='pagenum'><a name="Page_II100" id="Page_II100">V.II–100</a></span></p> + +<p>A esto se les añadía el cuidado de tomar lengua de los Chiquitos, del +camino y de á dónde caían aquellas Misiones; y los infieles, de +industria, les daban mil nuevas felices que venían á parar, por último, +en burlas y befas; y Dios, cuyos juicios son inescrutables, no permitió +el que se les ofreciese reconocer la playa hacia el Norte, donde el P. +Juan Patricio Fernández había dejado algunas señales, por las cuales se +pudiesen encaminar á la Reducción de San Rafael.</p> + +<p>Y así, navegando á todas partes por el río en afán continuo, sin tomar +reposo ni descanso, gastaron cerca de siete meses hasta mediado Agosto; +pero no sufriéndole el corazón al celosísimo P. Arce que se frustrase +aquel viaje y tantas fatigas como habían sucedido los años pasados, tomó +una resolución que sólo la pudo excusar de temeraria su ardientísimo +celo de las almas, su confianza en Dios y el amor que tenía á estas +Misiones, como primer Apóstol de ellas; y fué que dejada la barca y +escogidos doce indios, los más valientes y fervorosos en la fe, +emprendió el viaje por tierra con ánimo firme de buscar las Reducciones +de los Chiquitos, aunque fuese con peligro de caer en manos de los +bárbaros que le quitasen la vida, ó de<span class='pagenum'><a name="Page_II101" id="Page_II101">V.II–101</a></span> morir de hambre y sed por +aquellos desiertos y tierras incógnitas.</p> + +<p>Lo que padeció en aquel camino por espacio de dos meses, cuántas +fatigas, cuántos trabajos y penalidades, para no decirlo con mis +palabras, pondré aquí parte de la relación que hicieron cinco indios de +sus compañeros en aquel viaje. Dicen, pues, así en su relación:</p> + +<p>Cogiendo el Padre su cruz se partió del Mamoré por tierra, acompañado de +cuatro indios, dando orden á los demás que no se partiesen de allí. A +pocos días recibimos un billete suyo, en que nos decía le siguiésemos +los otros ocho, y después de algunos días de camino, por una humareda +que vimos á los lejos, conocimos dónde estaba: y llegados, nos recibió +con los brazos abiertos, pero en todo aquel día no tuvimos qué llegar á +la boca.</p> + +<p>Viendo las angustias y trabajos del Padre, volvimos cuatro al barco, y +tomando algunos víveres, volvimos á buscar al Padre con toda presteza; +hallámosle sólo, porque los demás, no teniendo qué comer, habían ido á +cercar con fuego un conejito.</p> + +<p>Con tantos trabajos y falta de comida y bebida, se había puesto tal, que +sólo tenía la piel sobre los huesos. Fué increíble el júbilo que<span class='pagenum'><a name="Page_II102" id="Page_II102">V.II–102</a></span> tuvo +cuando nos vió, abrazándonos, bañados sus ojos en lágrimas.</p> + +<p>Proseguimos el viaje, caminando un día entero por un bosque espesísimo, +y era tal la espesura, que no sabíamos por dónde íbamos.</p> + +<p>Estando el Padre en estas angustias, sin saber qué hacerse ni á dónde +volverse, nos dijo:</p> + +<p>—Hijos, el que estuviere cansado de los trabajos, vuélvase al barco.</p> + +<p>A que respondimos todos unánimes, que estábamos aparejados á seguirle á +donde quiera que fuese; no tuvimos aquel día otra agua que beber sino de +un pantano de malísimo olor.</p> + +<p>Caminamos hacia la costa del río Paraguay, donde habiendo cazado un +ciervo, estábamos, afligidos por la falta de agua, mas cavando uno de +nuestros compañeros un pozo, por gran providencia de Dios, á dos brazas +descubrió una vena de agua.</p> + +<p>Pasamos aquí la noche, y entrando el día siguiente en un bosque muy +espeso, nos fué preciso abrir camino con gran fatiga y sudor hasta salir +fuera de él á campaña abierta.</p> + +<p>Juzgó entonces el P. Joseph que ya nosotros estábamos consumidos y +cansados de tantas molestias y penas, por lo cual nos volvió á decir:<span class='pagenum'><a name="Page_II103" id="Page_II103">V.II–103</a></span></p> + +<p>—El que quisiere volverse, vuélvase en buen hora, que yo estoy +determinado á pasar adelante y á cumplir la voluntad de Dios y de mis +superiores. Uno y más años caminaré por estos bosques si Dios me quiere +conservar la vida hasta llegar al término deseado. Si encontráremos +infieles, nos pararemos entre ellos y les enseñaremos la ley de Dios.</p> + +<p>Tal brío y tal aliento tenía el P. Joseph, afligido de la hambre, sed, +cansancio, y también de la desnudez (porque estando durmiendo junto al +fuego se le quemó su pobre sotana) causándonos no poca maravilla que +estando tan falto de fuerzas, que apenas se tenía en pie, no dudase +llevar adelante, á tanta costa suya, un negocio tan difícil y casi +desesperado.</p> + +<p>Animados con su aliento y brío, nos entramos por un espeso bosque, donde +el santo varón, pasando por las matas y troncos, armados de durísimas +espinas por todas partes, dejaba aquellos andrajos de su sotana que +habían escapado del fuego, cayendo á cada paso sin poderse levantar, con +que era preciso darle la mano.</p> + +<p>De esta manera, con gran fatiga, llegamos á un río, donde recobrados con +algunos peces que pescamos, hicimos alto en donde poco antes había +estado una tropa de infieles.<span class='pagenum'><a name="Page_II104" id="Page_II104">V.II–104</a></span></p> + +<p>Estaba ya tan acabado de fuerzas el P. Joseph, que era muy poco lo que +podía caminar, y entre tanto se pasaron muchos días sin llegar á la boca +sino alguna poca de fruta silvestre.</p> + +<p>Era admirable su paciencia y serenidad de ánimo en estos lances, sin +mostrar el menor sentimiento cuando no tenía qué comer, gastando el +tiempo absorto en Dios; y todas las mañanas, antes de ponerse en camino, +estaba de rodillas largo espacio.</p> + +<p>Hallamos cierta fruta silvestre que sólo nos hacía comer la extrema +necesidad. Algunos exploradores que iban delante descubrieron á lo lejos +una humareda, de que tuvimos todos grande alegría.</p> + +<p>A primero de Octubre hicimos alto á la orilla de un río, donde nos +pudimos reparar con pescado y tortugas que hallamos en una laguna. +Pasamos adelante y nos faltó totalmente la comida y bebida, y no +teníamos qué dar al Padre sino unos palmitos, que primero nos sirvieron +de alimento, mas después experimentamos malignos efectos, causando al +Padre gran dolor de estómago, y una fiera inflamación de las entrañas, +con ardientísima sed.</p> + +<p>En esta enfermedad se le acabaron tanto las fuerzas y se consumió de +manera que creyendo<span class='pagenum'><a name="Page_II105" id="Page_II105">V.II–105</a></span> ser ya llegado el fin de su vida, nos suplicó que +le condujésemos á orillas de algún río, y que dejándole allí nos +volviésemos al Paraguay.</p> + +<p>Hallámonos en grandes angustias, no sólo por esto que nos decía, cuanto +porque tenía el semblante más de cadáver que de cuerpo vivo: y queriendo +consolarnos, no pudo proferir palabra por habérsele inflamado la lengua.</p> + +<p>Nosotros, á quienes más dolía la pérdida de la vida del Padre que la +nuestra, dijimos resueltamente que le queríamos seguir en todos +trabajos, y aun perder la vida si fuese necesario.</p> + +<p>Recobróse algún tanto, y dando aliento á la naturaleza el vigor del +espíritu, se puso en camino cayendo y levantando á cada paso; y al +cuarto día, hallando un poco de miel silvestre, se la presentamos al +Padre para apagar la sed.</p> + +<p>Estando uno de nosotros en un árbol, vió una humareda hacia el Poniente, +que habían hecho los indios cristianos del P. Zea al volver de las +costas del río Paraguay, como se supo después; y caminando hacia allá, +quisimos llevar al Padre en una hamaca, porque temíamos mucho que á +pocos pasos se cayese muerto si iba por<span class='pagenum'><a name="Page_II106" id="Page_II106">V.II–106</a></span> su pie; mas él lo rehusó +diciendo que quería padecer con nosotros hasta el último instante de su +vida.</p> + +<p>El día siguiente, que era viernes, no hallamos qué comer, y el sábado, +por providencia de Dios, cogimos alguna caza y una tortuga para el +Padre.</p> + +<p>Al fin quiso Dios consolarnos, descubriéndose el camino tan deseado de +los Chiquitos. Increíble fué el júbilo que tuvo el santo varón, no +cesando de dar gracias, y exhortándonos con las lágrimas en los ojos á +que hiciésemos lo mismo, entonó las letanías de Nuestra Señora; y +llegando poco después al lugar donde el día antecedente había dicho misa +el P. Juan Bautista de Zea, nos juntó á todos, y más con lágrimas que +con palabras, nos agradeció tantos trabajos como habíamos pasado por él, +y que toda su vida se acordaría de nosotros.</p> + +<p>Este consuelo se convirtió en pena al reconocer que perdido su santo +Cristo y buscado por todas partes no se pudo hallar, y en toda aquella +noche no pegó los ojos por la pérdida de su Señor, que le había dado +tanto aliento y vigor en aquellas angustias, hasta llegar al término +deseado.</p> + +<p>A otro día tuvimos provisión de agua y pes<span class='pagenum'><a name="Page_II107" id="Page_II107">V.II–107</a></span>cado, y encontrándonos con +dos cristianos que llevaban el altar portátil del P. Zea, nos +encaminaron allá. Cuáles fuesen las salutaciones y alegrías de estos dos +apostólicos Misioneros al verse juntos, después de tantos trabajos, no +lo podemos explicar; porque más hablaban con los ojos y con los suspiros +que con la lengua.</p> + +<p>Hasta aquí la relación de los indios.</p> + +<p>Apenas llegó el P. Arce á San Rafael, cuando sin tomar algún descanso +para recobrarse, por consejo del P. Superior, se puso en camino hacia la +laguna Mamoré, cuyo camino, aunque más corto, era semejante al pasado.</p> + +<p>Llegado allá hizo las diligencias posibles para encontrar al P. Blende y +el barco; pero fué en vano; porque éste, después de haber esperado mucho +tiempo, se había partido, obligado de la violencia de sus compañeros.</p> + +<p>A este tiempo recibió una carta del P. Vice-Provincial en que le avisaba +que le esperase, porque quería embarcarse.</p> + +<p>Respondióle el P. Arce que se detuviese su Reverencia en San Rafael, que +él en una canoa iría á los Payaguás, de quien por haberse ya ganado su +ánimo y afecto, se prometía que le conducirían á la Asunción, de donde +por Abril del año siguiente, volvería para llevarle.<span class='pagenum'><a name="Page_II108" id="Page_II108">V.II–108</a></span></p> + +<p>No esperó la respuesta el P. Provincial, sino que se puso luego en +camino hacia el Mamoré, acompañado del P. Zea, que después de cinco +meses de trabajosas Misiones en aquellos desiertos, se ofreció á +servirle de guía; y lo que causa más admiración es que estaba resuelto, +si no estuviese pronto el barco del P. Arce, á hacer algunas canoas y +conducir en ellas al P. Vice-Provincial hasta la Asunción, por medio de +tantos peligros y enemigos.</p> + +<p>Mas Dios Nuestro Señor aceptó los deseos del P. Vice-Provincial para +premiarlos, pero no la ejecución, porque hubiera caído en manos de +aquellos bárbaros, que á su antojo le hubieran hecho pedazos.</p> + +<p>Apenas habían caminado treinta y tres ó treinta y cuatro leguas, cuando +cargaron tantas lluvias y hallaron tan profundos pantanos, que no +pudieron pasar adelante, sino con evidente peligro de quedar allí +anegados, como dijeron algunos Guaranís que traían al P. +Vice-Provincial.<span class='pagenum'><a name="Page_II109" id="Page_II109">V.II–109</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XVII" id="CAPITULO_XVII"></a>CAPÍTULO XVII</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Son muertos de los Payaguás los Padres +Joseph de Arce y Bartolomé Blende +y se da una sucinta relación +de sus virtudes.</i></p></div> + + +<p>Después que el P. Arce se apartó del Padre Blende para encontrar por +tierra las Misiones de los Chiquitos, esperó éste dos meses en aquel +paraje resuelto á no partir de allí hasta tener primero noticia de su +compañero; pero dos españoles que estaban con el P. Blende, el uno, +piloto, y el otro capitán de la gente, disgustados mucho antes con el P. +Arce porque les había prohibido la compra de esclavos, comenzaron á +enfadarse de tan larga detención, y con verdaderas ó aparentes razones, +hicieron instancia al P. Blende para que se volviesen.<span class='pagenum'><a name="Page_II110" id="Page_II110">V.II–110</a></span></p> + +<p>Al principio se negó resueltamente, exhortándoles á sufrir aquellas +incomodidades y trabajos por amor de Dios; mas no cesando las palabras, +los lamentos, las quejas y aun también las amenazas de dejarle sólo á la +discreción de tantos bárbaros que habitaban á lo largo de la costa, le +fué necesario condescender con ellos.</p> + +<p>Entendida esta resolución por Quatí, cacique de los Payaguás, se fueron +tras ellos, así él como sus vasallos, con intención de vivir en las +Reducciones de los Guaranís, y hacerse cristianos; mas reconociendo que +entre los suyos había aún algunos, cuyo caudillo era un cristiano +apóstata llamado Ambrosio, que estaban obstinados en vivir á su +libertad, y eran los familiares del demonio y hechiceros, determinó +apartarse de ellos é irse adelante con su chusma en sus canoas, que son +ligerísimas.</p> + +<p>Persuadió también á otros de su nación, confinantes con la ciudad de la +Asunción que siguiesen su resolución, y todos juntos, alegres y +contentos prosiguieron el viaje.</p> + +<p>En este estado se hallaba la conversión de estas almas tan perdidas y +todos esperaban feliz suceso, si el enemigo común no hubiera malogrado +los intentos por medio de aquellos pérfidos apóstatas.<span class='pagenum'><a name="Page_II111" id="Page_II111">V.II–111</a></span></p> + +<p>Alegre, pues, el santo varón, y contento con la ganancia que le parecía +haber logrado, dió fondo al ponerse el sol, junto á una barranca, +llamada Tare, á donde aquellos traidores le vinieron á visitar, dando +fingidas muestras de amor y arrepentimiento.</p> + +<p>El Padre, que no deseaba otra cosa, los recibió con aquel afecto con que +amaba el bien de sus almas, y procuró, con todas las industrias de un +celo Apostólico, confirmarlos en aquellos buenos propósitos.</p> + +<p>Los Payaguás, para disimular mejor su traición, le suplicaron que +llevase su chusma en el barco, que ellos le seguirían en sus canoas.</p> + +<p>Levantóse un viento fresco, y el barco se adelantó tanto á las canoas, +de suyo velocísimas, que apenas en tres días le pudieron dar alcance, +estando continuamente los bárbaros recelosos de que se les desvaneciesen +sus intentos; y por no exponerse á riesgo de perder el lance, se +metieron todos en el barco, con pretexto de que el Padre les diese +alguna comida.</p> + +<p>El primero que entró fué un mancebo llamado <i>Cotaga</i>, hijo de un grande +hechicero, al cual tenía el Padre grande afecto, y por ganarle la +voluntad le sentaba siempre á su lado.</p> + +<p>Este, pues, entró y se puso junto al Padre,<span class='pagenum'><a name="Page_II112" id="Page_II112">V.II–112</a></span> como solía; otro se puso al +lado de un español que gobernaba el timón, y echando la vista á una +hacha ó destral, que estaba allí cerca, se sentó sobre ella disimulado, +y haciéndose señas el uno al otro, el que escondía la hacha echó mano de +ella con gran destreza, y tirándole al piloto, de un golpe le cortó la +cabeza.</p> + +<p>Al mismo tiempo <i>Cotaga</i> se echó sobre el Padre para que no tuviese +lugar de defenderse; y el otro con un recio golpe le partió por medio la +cabeza, y viéndole aún palpitar, le descargó con más furia el segundo; +luego los otros traidores acometieron á los neófitos, y en poco tiempo +les dieron cruel muerte; y á un indio llamado Francisco Guarayo, que +ayudaba á misa al Padre, le mataron á lanzadas.</p> + +<p>Después, saltando de alegría por esta feísima traición, les cortaron á +todos las cabezas y pusieron tendidos los cadáveres en la orilla de una +isla que allí hacia el río poniendo en medio de todos al del dichoso P. +Blende; pegaron fuego al barco para quitarle la clavazón de hierro; y de +los ornamentos y demás alhajas sagradas destinadas para la nueva iglesia +de los Chiquitos, después de escarnecerlos y ultrajarlos, las hicieron +pedazos, tomando cada uno la parte que le cupo de tan impío botín y +sacrílego despojo.<span class='pagenum'><a name="Page_II113" id="Page_II113">V.II–113</a></span></p> + +<p>No quedaron satisfechos estos enemigos de Dios y de su ley con tan +horrenda traición; antes tomando de ellas más ánimo, instigados del +demonio y de los hechiceros, se previnieron al último acto de la +tragedia con la muerte del P. Arce para apartar de sí á quien les +reprendía sus bestiales costumbres, é impedir juntamente que los de su +nación no abrazasen la santa fé, por lo cual se pusieron á espiar por +dónde había de pasar el Padre.</p> + +<p>Este, pues, no habiendo podido encontrar el barco, habiendo compuesto lo +mejor que pudo una pequeña embarcación, se embarcó en ella con trece +neófitos, sus fidelísimos compañeros en tantos riesgos y peligros, al +principio de Diciembre.</p> + +<p>Caminó prósperamente por muchos días, hasta que llegó á aquella isla en +cuya playa yacían tendidos los cadáveres, y observando que eran cuerpos +recién muertos, saltaron en tierra los indios y reconocieron que eran +sus compañeros.</p> + +<p>Qué sentimiento y lágrimas de consuelo causó en el santo varón el ver +martirizado á su compañero, y por otra parte qué dolor tendría de +haberle perdido, esto más fácil es discurrirlo que explicarlo; abrazóle, +bañóle en lágrimas de<span class='pagenum'><a name="Page_II114" id="Page_II114">V.II–114</a></span> santa envidia, y le hubiera de buena gana llevado +consigo, á haber sido capaz de ello la embarcación.</p> + +<p>No sabía aún que Dios le quería dar en breve, con semejante corona, el +galardón de tantos trabajos y fatigas sufridas por acrecentar su gloria +y el bien de las almas.</p> + +<p>Viendo esta carnicería los neófitos, le dijeron:</p> + +<p>—Padre, demos la vuelta, porque los Payaguás están enconados con +nosotros y nos matarán, como lo han hecho con los demás.</p> + +<p>—Eso no—respondió el Padre—porque estamos ya muy distantes: Dios será +con nosotros, pues que por su amor nos hemos puesto en camino.</p> + +<p>Querían, á lo menos los indios prevenir las armas, y nuestros Guaranís +sus mosquetes. Ni aun esto les permitió, diciendo que quería morir por +Cristo, y les exhortó con palabras ardientes á sacrificar á Dios sus +vidas, diciéndoles:</p> + +<p>—Si nuestros trabajos y sudores no han sido suficientes para conducir +al fin deseado esta empresa, lo supliremos á lo menos con la sangre; que +no podían hacer obra más agradable á Dios ni á sí mismos más provechosa, +que per<span class='pagenum'><a name="Page_II115" id="Page_II115">V.II–115</a></span>der la vida en testimonio de aquella fe que profesaban; que no +perdiesen aquella corona que se les ofrecía y que tantos andaban +buscando sin tener la suerte de encontrarla; y que se verían en breve +eternamente felices en el cielo, con sólo ofrecer de buena voluntad sus +cabezas á las macanas de los Payaguás.</p> + +<p>Con este razonamiento se animaron aquellos buenos cristianos á no hacer +caso de su vida temporal é imitar el ejemplo y valor del santo +Misionero.</p> + +<p>Pasaron un poco adelante, cuando de repente cayeron en las celadas de +aquellos malvados, los cuales saliendo con presteza al encuentro, al +primer lance aferraron la embarcación y la llevaron á tierra; el primero +que entró en ella fué aquel maldito indio Cotaga, que llegándose al P. +Arce, le sacó á la playa echándole con ímpetu en el suelo y fué menester +muy poco, porque estaba ya consumido de fuerzas y sólo se tenía en pie +en cuanto el aliento y fervor de su espíritu le daban ánimo y vigor; +sacó luego su macana aquel sacrílego infiel, y le dió tan fiero golpe en +la cabeza que le quitó al punto la vida, sin poder decir otra cosa, +sino:</p> + +<p>—Hijos míos, muy amados, ¿por qué hacéis esto?<span class='pagenum'><a name="Page_II116" id="Page_II116">V.II–116</a></span></p> + +<p>A este tiempo en la ciudad de la Asunción el R. P. M. Fr. Joseph de +Zerza, comendador del convento de Nuestra Señora de la Merced, amigo muy +íntimo del siervo de Dios, por haber sido su discípulo en la filosofía, +le vió entrar en su celda y le dijo con tierno afecto:</p> + +<p>—Hijo, encomiéndame á Dios, porque me hallo en grandes angustias.</p> + +<p>Esto sucedió poco antes que le matasen, según el cómputo que después se +hizo; por lo cual el día siguiente ordenó á sus súbditos que dijesen la +misa por su intención; y se vió obligado á descubrirles la causa por el +semblante pálido y descolorido que tenía.</p> + +<p>Después de haber aquellos malvados cometido esta bárbara traición, +dieron sobre los compañeros del P. Joseph, los cuales, movidos ya, de +sus palabras, y mucho más de su ejemplo, se dejaron matar sin la menor +resistencia, haciendo este acto de generosidad y mansedumbre, cuando tan +fácilmente, aunque tan pocos, se podían defender á sí mismos y al Padre +con los mosquetes que traían.</p> + +<p>Mas no quiso Dios que muriesen todos, para que tuviésemos noticia de la +felicísima suerte de estos dos operarios Apostólicos; á algunos,<span class='pagenum'><a name="Page_II117" id="Page_II117">V.II–117</a></span> pues, +dejaron con la vida, bien que condenados á esclavitud perpetua.</p> + +<p>Los matadores transportaron el cuerpo del P. Arce á la otra banda del +río, y le entregaron á los Guaycurús, que también habían echado leña al +fuego, y tenido parte en este cruel delito.</p> + +<p>Tomaron éstos el cadáver del santo mártir y se enfurecieron contra él +con grande inhumanidad, hiriéndole con sus lanzas, y sólo desearon +ensangrentarse más cuando ya no había qué maltratar y herir.</p> + +<p>Aquel apóstata Ambrosio, que había sido la causa principal de esta +impiedad, despachó luego algunos de sus cómplices á avisar de lo +sucedido á la gente que iba á Nuestras Misiones de los Guaranís á +alistarse en el número de los fieles.</p> + +<p>Apenas lo supo Quatí, el cacique principal de todos, y el más fervoroso +en el deseo de recibir el santo bautismo, cuando saliendo de sí de +dolor, dió la vuelta con todos sus vasallos para vengar las muertes de +los Padres.</p> + +<p>Los delincuentes, viendo que no se podían escapar de la furia de aquel +valeroso cacique, llamaron en su favor á los Guaycurús; pero con todo +eso los acometió Quatí con grande<span class='pagenum'><a name="Page_II118" id="Page_II118">V.II–118</a></span> valor, y á la primera embestida mató +á no pocos de los cómplices; los otros, no pudiendo resistirle, se +entraron huyendo por las selvas, y por mucho tiempo no osaron salir de +ellas; por lo cual todos los días este cacique daba en rostro á los +menos malos con tan enorme delito, diciéndoles que ¿á qué fin habían +quitado la vida á los Padres que tanto bien les hacían y los querían +tanto? que se fuesen á los Mamalucos y viesen si ellos los trataban +mejor.</p> + +<p>Dejaron los traidores en su fuga los ornamentos del altar y otras +alhajas sagradas, que, aunque profanadas y hechas pedazos, las recogió +Quatí para restituirlas, porque todavía mantenía su buen deseo de ser +cristiano; mas éste al fin se desvaneció por haber algunos caciques de +su nación, confinantes con la Asunción, roto las paces con los +españoles.</p> + +<p>Ha sido bien particular la providencia que Dios ha tenido para darnos +noticia de todos estos sucesos.</p> + +<p>Había ya poco menos de dos años que no se sabía el fin de estos dos +Apostólicos operarios, por lo cual estábamos sobre manera afligidos y +desconsolados.</p> + +<p>Creían algunos que, viéndose imposibilitados á volver á la Asunción, se +habían internado<span class='pagenum'><a name="Page_II119" id="Page_II119">V.II–119</a></span> por el país á predicar en él la santa ley de Dios; y +era fundamento para este juicio el celo insaciable de entrambos, pues á +donde quiera que se les ofreciese ocasión de predicar, iban aun á costa +de grandes sudores y trabajos; otros discurrían mejor que habían sido +muertos por los Payaguás, ó á lo menos hechos esclavos.</p> + +<p>Y en carta que he visto escrita de la Asunción de 30 de Abril de 1717, +escrita después del castigo de muerte que se dió á los Payaguás dichos, +se decía corría por cierto en aquella ciudad que había muerto sólo el P. +Arce, y al P. Blende le tenían los mismos Payaguás cautivo con algunos +de sus indios, y que al piloto español le habían vendido á los +Guaycurús.</p> + +<p>Quiso Dios al fin consolarnos con noticia cierta del felicísimo arribo +de estos dos Misioneros al puesto de la bienaventuranza, con una muerte +tan gloriosa.</p> + +<p>Fueron, pues, testigos de vista de todo lo sucedido, cuatro cristianos, +compañeros del P. Arce, cuyos nombres eran: Joseph Mazzabis, Jacinto +Poquibiqui, Pablo Tubarí y Pedro Melchor Guarayo, que habiendo estado +esclavos de los Payaguás, fueron rescatados por los Padres en el primer +viaje, y en este los había<span class='pagenum'><a name="Page_II120" id="Page_II120">V.II–120</a></span> llevado consigo el Padre para intérpretes de +aquella lengua.</p> + +<p>Estos ahora también quedaron esclavos segunda vez de los Payaguás.</p> + +<p>Los cuatro, pues, con una india, de nación Asionés, también esclava, por +el mes de Enero de 718, se salieron de entre los Payaguás, con pretexto +de ir á buscar algunas frutas silvestres, llamadas motaquís, y +dejándolos descuidar, cogieron dos canoas y se dieron á la vela, vogando +con la fuerza que les daba el deseo de la libertad y el temor de ser +alcanzados de sus cruelísimos dueños.</p> + +<p>Navegaron cosa de doscientas leguas hacia la laguna Mamoré, donde, +dejadas las canoas, se metieron por la espesura de los bosques para no +caer en manos de los Guaycurús; y tomando el camino hacia el pueblo de +San Rafael de los Chiquitos, consumidos de los trabajos y de la hambre, +llegaron, con mucha dificultad al dicho pueblo, y dieron las noticias +que yo aquí he referido.</p> + +<p>Ya es tiempo de dar alguna noticia de estos dos celosísimos Misioneros +para ilustrar esta historia con la relación de su vida y virtudes, bien +que será con toda concisión.</p> + +<p>Nació el P. Joseph de Arce á nueve de No<span class='pagenum'><a name="Page_II121" id="Page_II121">V.II–121</a></span>viembre del año de 1651, en la +isla de la Palma, una de las Canarias.</p> + +<p>Sus padres, no menos ilustres en la sangre que en la piedad, le criaron +en el santo temor de Dios y devoción á la reina de los Ángeles; y +descubriendo en él una índole que prometía grandes esperanzas para los +adelantamientos de su familia, le enviaron en edad tierna á la +Universidad de Salamanca, donde con la cultura de las ciencias se +hiciese apto para conseguir alguna dignidad eclesiástica ó secular, +según el estado que eligiese.</p> + +<p>Mas Dios Nuestro Señor que muchísimas veces se vale de los intereses +humanos, para lograr mejor el fin de su eterna providencia, se sirvió de +la ida de nuestro Joseph á aquella Universidad para llamarle á la +Compañía y después al Apostolado en las Indias.</p> + +<p>Ponía empeño en el estudio de las letras, con la mira siempre á lo que +el mundo promete y después no cumple; pero como más por disposición +ajena que por voluntad propia, había puesto sus esperanzas en las cosas +caducas y perecederas, tuvo poco que hacer en él el desengaño; pues +considerando los innumerables que llenos como él de esperanzas se habían +alistado en las banderas del mundo y no ha<span class='pagenum'><a name="Page_II122" id="Page_II122">V.II–122</a></span>bían alcanzado más premio, +después de sus trabajos y fatigas, que quedar desvanecidos y burlados +sus intentos, se persuadió á que lo mismo le sucedería á él, si mal +aconsejado tomase su partido; pero que si ofreciese sus sudores y +trabajos á Dios en el camino de la virtud, lograría, por premio, la +gloria.</p> + +<p>Estas y otras reflexiones le alumbraron no poco el entendimiento, y +encendieron la voluntad en el amor á las cosas del alma, de Dios y de la +eternidad, hasta que labrando interiormente el Espíritu Santo con su +gracia en su corazón este desengaño, le trocó totalmente en otro hombre; +y así, resuelto á ser religioso, se sintió llamar eficazmente á la +Compañía; y como ya estaba descarnado de las cosas del siglo, fácilmente +obedeció á las inspiraciones del cielo, y recibido en la Compañía en el +mismo Colegio de Salamanca, á los 3 de Julio de 1669, pasó luego á tener +su noviciado en Villagarcía.</p> + +<p>Apenas nuestro novicio puso el pie en aquella santa casa, cuando, como +árbol escogido, trasplantado junto á las corrientes de las aguas de la +gracia, comenzó á dar frutos de todas las virtudes.</p> + +<p>Estaba entonces en los dieciocho años de su<span class='pagenum'><a name="Page_II123" id="Page_II123">V.II–123</a></span> edad, y era de natural +ardiente y vivo; mas sujetó y rindió tanto esta viveza desde los +primeros meses de noviciado, que no dejó pasión que no domase, regla que +no observase, virtud que no practicase, ajustándose muy desde luego +perfectamente al modelo y nivel de nuestras constituciones.</p> + +<p>Cumplido tan santamente su noviciado, pasó á los estudios mayores, donde +juntando el fervor y devoción con las ciencias, concibió ardientes +deseos de consagrarse á Dios más estrechamente en las Misiones de las +Indias y seguir más de cerca las pisadas del glorioso apóstol San +Francisco Xavier.</p> + +<p>Para el cumplimiento de sus deseos le ofreció ocasión muy oportuna la +venida á Europa del P. Cristóbal de Altamirano, Procurador general de la +provincia del Paraguay, á cuyo cargo estaba llevar sujetos de la +Compañía que conservasen y dilatasen la fe en aquellas dilatadas +provincias.</p> + +<p>Consultó primero este negocio en la oración con Dios y con su grande +abogado San Francisco Xavier, y luego manifestó sus deseos á los +Superiores, pidiéndoles con mucha instancia le diesen licencia para +pasar al Paraguay.</p> + +<p>Nuestro Padre general Juan Pablo de Oliva,<span class='pagenum'><a name="Page_II124" id="Page_II124">V.II–124</a></span> sabiendo la santa y loable +costumbre de las provincias de España, en no retener en Europa los +sujetos que Dios escoge para predicadores de su santo nombre en el Nuevo +Mundo, remitió la licencia á arbitrio del P. Provincial de la provincia +de Castilla, que á la sazón lo era el P. Pedro Jerónimo de Córdoba, á +quien pareciéndole ser el hermano Arce joven de quien se podía esperar +mucho fruto en la conversión de los indios, por su modo de vida ajustada +y conforme al espíritu de la Compañía, sin haber jamás descaecido un +punto en la carrera de la perfección, aun en el tiempo más peligroso de +los estudios, le destinó luego prontamente para esta provincia.</p> + +<p>Llegó á Buenos Aires el año de 1674, habiéndose portado en toda la +navegación con grande ejemplo y edificación; y fué tal el que dió de su +porte religioso en aquel puerto, que he oído á un sujeto, que ahora es +de la Compañía y entonces era seglar, que no se cansaba de mirarle +cuando salía fuera del colegio y se iba tras él sin acabar de admirar su +silencio, recogimiento y compostura exterior y una modesta alegría que +manifestaba en su rostro el espíritu del Señor, de que estaba lleno su +corazón.<span class='pagenum'><a name="Page_II125" id="Page_II125">V.II–125</a></span></p> + +<p>Cuál fuese después en las Indias, no me parece lo podré declarar mejor +ni con prueba más cierta y convincente, que con el universal sentir de +toda esta provincia, que le acomodó aquellas palabras <i>copiossisime +Sanctus</i>, con que San Agustín epilogó las virtudes de su grande amigo +San Paulino, fundado este concepto tan alto en el grande celo, humildad +profundísima, ardientísima caridad, trabajos apostólicos, desprecio de +sí mismo y de su vida y otras heroicas virtudes, que conservó +invariablemente en el largo espacio de cuarenta y uno ó cuarenta y dos +años que aquí gastó en servicio de Dios y provecho de las almas.</p> + +<p>No repetiré aquí sus fatigas en las provincias de Chiriguanás, de +Chiquitos y de los Guaranís y en el descubrimiento del río Paraguay, las +conversiones que allí hizo, las iglesias que fundó, las repetidas veces +que estuvo en peligro de perder la vida, el trabajo en aprender con +excelencia tantos bárbaros y diferentes idiomas, Chiquito, Quichuo, +Guaraní, Chiriguaná y Payaguá; sus continuas tareas en provecho de las +almas y aun de los cuerpos de los infieles y neófitos, las grandes y +molestísimas persecuciones que por esta causa padeció, hasta llegar á +ser mortificado y reprendido pública<span class='pagenum'><a name="Page_II126" id="Page_II126">V.II–126</a></span>mente como hombre sin prudencia y +sin juicio.</p> + +<p>Sólo diré algo de otras virtudes suyas; y en primer lugar se ofrece +luego á la vista aquella admirable concordia que tuvieron en el Padre +Joseph de Arce los empleos de Marta y María; esto es, la vida activa y +la contemplativa, las ocupaciones exteriores en servicio y ayuda de los +prójimos, y la interior y estrecha unión con Dios.</p> + +<p>Lloran continuamente los Misioneros y se desconsuelan mucho viendo que +después de haberse empleado todo el día en provecho de los neófitos, sin +tener el menor descanso, después, entrada la noche, apenas pueden +recogerse á solas con Dios un rato.</p> + +<p>Mas el P. Arce, después de sus ordinarias ocupaciones en ayuda de los +prójimos, luego que se ponía en presencia de Dios en la oración, estaba +tan dentro de sí, que todo lo que no era Dios lo dejaba lejos de sí; y +sé de persona fidedigna, testigo de vista, que le veía orar delante del +Santísimo Sacramento, que observaba en el Padre tan devota compostura, y +tal inmovilidad de cuerpo y de sentidos, que le compungía no poco y +ayudaba para atender con mayor devoción á este santo ejercicio; bien que +su orar y estar en la presencia de Dios, no<span class='pagenum'><a name="Page_II127" id="Page_II127">V.II–127</a></span> se reducía á horas +determinadas, sino que jamás perdía de vista aquel infinito bien, de +suerte que estaba todo en lo que hacía, y todo en aquél por quien lo +hacía, no solamente obrando por amor sino amando en el mismo obrar; y +cualquiera que fijaba en él los ojos lo conocía manifiestamente.</p> + +<p>Por tanto, no conociendo él en todo el mundo, belleza digna de amar, ni +bondad á qué aficionar aún el más mínimo de sus deseos, sino mirando en +sólo Dios, que era siempre para él todo lo amable por su belleza y todo +lo apetecible por su bondad, se olvidó y perdió de vista todas las cosas +de la tierra y aun á sí mismo; cátedras, púlpitos y cualquier otro +oficio honorífico de los que tal vez suelen estimar los menos +desengañados en el pequeño mundo de la religión, eran para el P. Arce +cargas insufribles, y por eso, como vimos, no acabó de llorar y de hacer +instancias á los Superiores, hasta que le descargaron de la ocupación de +leer las Facultades mayores en la Real Universidad de Córdoba de +Tucumán.</p> + +<p>Y para que más pleno concepto se haga de lo que se despreciaba á sí +mismo, referiré sólo un caso, digno singularmente de tenerse en eterna +memoria, y lo he sabido de sujetos de<span class='pagenum'><a name="Page_II128" id="Page_II128">V.II–128</a></span> la Compañía, que fueron testigos +de vista.</p> + +<p>Tenía aventajado talento de púlpito el Padre Joseph, y por esto se le +había encargado predicase sobre las virtudes de su grande apóstol San +Francisco Xavier á un lucido y numeroso auditorio en la ciudad de +Córdoba, en el día de la fiesta del santo, que aquí se guarda de +precepto; mas el Padre, á quien resultaba no poca honra de aquella +función, la quiso convertir toda en provecho propio; por tanto, subiendo +al púlpito; se volvió al Ilmo. Sr. Obispo de Tucumán, D. Fr. Nicolás de +Ulloa, de la esclarecida orden de San Agustín, y excusándose con +protesta de que no tenía habilidad para componer ni decir cosa buena, +explicó, con períodos mal formados y peor dichos, algunos puntos de la +doctrina cristiana; y no paró aquí su propio abatimiento y desprecio, +pues lo que el Padre empezó de su voluntad, otro lo acabó, sin que él lo +pensase, con burla; porque cierto mozo, discípulo suyo en la filosofía, +saliendo pocos días después al teatro público en traje de bufón, +representó al vivo aquella misma acción del púlpito, glosándola de +manera que movió á, risa á los circunstantes, con no pequeño desdoro y +desprecio del P. Arce.</p> + +<p>Estuvo éste tan lejos de sentirse de aquel<span class='pagenum'><a name="Page_II129" id="Page_II129">V.II–129</a></span> desmán de su discípulo, que +antes, alegrándose sumamente, le dió muchos abrazos y agradecimientos á +su injuriador, de lo cual él no poco se compungió, y fué en adelante +perpetuo panegirista de sus virtudes.</p> + +<p>El vestido que usaba era tan vil y despreciable, y la sotana tan pobre y +remendada, que el mendigo más miserable no pudiera vestir más +pobremente. Su comida, tan parca y mal guisada, que ni aun los bárbaros, +que viven como brutos en las selvas, la hubieran podido aguantar tan +largo tiempo; y pasó por las manos de muchos una calabaza, que le servía +de olla, escudilla y vaso; de ordinario pasaba con maíz, sin otro +aderezo que el que de suyo tiene este desabrido manjar, cocido en agua, +y cuando sus enfermedades le obligaban, añadía un pedacillo de carne mal +asada.</p> + +<p>Concluiré el elogio de este varón Apostólico con un acto que por ventura +es el más digno de saberse y que él sólo bastaba para contarle entre los +heroes de esta provincia; para cuya inteligencia me es preciso tomar la +relación de más lejos.</p> + +<p>Habíase roto, no sé por qué causa, la antigua paz y amistad entre los +indios Guaraníes y la nación de los Guanoás; los ánimos de éstos +estaban<span class='pagenum'><a name="Page_II130" id="Page_II130">V.II–130</a></span> tan exasperados, que habían jurado de no dejar con vida á +cualquier Guaraní que cayese en sus manos; ni paraba aquí el daño de +estas enemistades, sino que amenazaban también la total ruina y +destrucción de la floridísima cristiandad del Uruguay y Paraná; porque +los Guanoás no permitían que los cristianos, para la manutención de sus +pueblos, que no usan otra comida que carne, pasasen el Uruguay á hacer +provisión de vacas, de que solían juntar veinte ó treinta mil cada año +en las vastísimas campañas que están á orillas del mar Atlántico; por lo +cual la hambre y carestía afligía muchísimo á la gente de las +Reducciones.</p> + +<p>Nuestros Misioneros habían usado de muchos y eficacísimos medios para +apagar toda malevolencia y odio entre las dos naciones y reducirlos á su +antigua amistad, pero todo había sido en vano.</p> + +<p>Quisieron, lo primero, probar si podían convertir á la santa fe á los +Guanoás; pero ellos lo rehusaron obstinadamente, dándoles por respuesta +la misma razón porque los Jarós eran perdidísimos idólatras; conviene á +saber, que el Dios de los cristianos sabía tanto, que no le era nada +oculto, y por ser inmenso estaba en todos lugares mirando lo que en +ellos se hace;<span class='pagenum'><a name="Page_II131" id="Page_II131">V.II–131</a></span> que no querían tener un Dios que tuviese tanta ciencia y +los ojos tan abiertos; que en sus bosques y cavernas vivían ellos con +más paz y libertad sin tener un síndico ni juez continuo de sus +acciones.</p> + +<p>No aprovechando este medio, se tomó otro expediente que sólo parecía más +concerniente al intento y fué comprar la amistad y benevolencia de la +nobleza Guanoá con algunos presentes de cosas ordinarias entre nosotros, +mas entre ellos muy apreciadas. Pero ni aún de esta manera se pudo +reducir su obstinación á tratado de paz y concordia.</p> + +<p>Entre tanto crecía la carestía, lloraban los pueblos y se podía temer +con fundamento que la peste ó la desesperación destruyese aquella +ilustrísima iglesia. Viendo esto el P. Arce, se ofreció á ir en persona +á hablar á los principales caciques de los Guanoás y arriesgar su vida +para rescatar de aquellas miserias las ánimas y los cuerpos de tantos +millares de cristianos y arrojarse á la furia de la tempestad, para que +con sola su muerte se serenase del todo.</p> + +<p>Y en la realidad se tenía por cierto había de perder la vida, por las +manifiestas señales del odio que nos tenían los Guanoás; por lo cual los +nuestros, al darle los últimos abrazos á la<span class='pagenum'><a name="Page_II132" id="Page_II132">V.II–132</a></span> despedida, le lloraban como +si de cierto fuese á morir.</p> + +<p>El, con una serenidad de rostro imperturbable, se puso en camino, +pidiendo á Dios aceptase su vida en sacrificio de placación y paz, ó de +la manera que más le agradase á su Majestad, y le fué necesario padecer +semejantes trabajos, á los que toleró en su viaje á las Misiones de los +Chiquitos.</p> + +<p>Los bárbaros, admirando la generosidad y grandeza de su ánimo, ó ya +fuese por su virtud, de que ellos también hacían grande aprecio, ó por +la destreza y eficacia de sus agencias, ajustó por fin tan difícil +negocio, se estableció la antigua y mutua paz entre ellos y se remedió +la necesidad y hambre de tantos pueblos. Falleció este incomparable +varón por el mes de Diciembre de 1715 en edad casi de setenta y cinco +años, cuarenta y seis de religión y veintinueve de profesión de cuatro +votos que había hecho á los 15 de Agosto de 1686. Fué un trienio Rector +del colegio de Tarija, en que promovió mucho la observancia y religiosa +nuestros ministerios.</p> + +<p>Dejemos ya á este admirable varón y pasemos á dar alguna noticia de su +apostólico compañero.<span class='pagenum'><a name="Page_II133" id="Page_II133">V.II–133</a></span></p> + +<p>Nació, pues, el P. Bartolomé Blende á 24 de Agosto de 1675 en la ciudad +de Bruxas, una de las principales del condado de Flandes, de padres +nobles.</p> + +<p>Era dotado de excelente ingenio, y para lograrle, empezó á estudiar en +su patria las letras humanas y alguna cosa de filosofía; mas llamado de +Dios á aprender en la Compañía de Jesús la sabiduría del Evangelio, no +tuvo mucho trabajo en obedecer, pues aun en medio de los peligros del +mundo, vivía con mucha religión y piedad.</p> + +<p>Habiendo vivido en su provincia de Flandes cerca de quince años, alcanzó +de nuestro Padre general Miguel Ángel Tamburini licencia para pasar á +las Indias, cosa que por largo tiempo había deseado.</p> + +<p>Pasó de Flandes á Madrid, donde en su Colegio imperial esparció en breve +el olor de su santidad y virtud, y formaron todos universalmente un +concepto extraordinario de que era varón apostólico y dotado de aquellos +talentos que son necesarios para las Misiones de las Indias; por lo +cual, mucho tiempo después de su partida, duró allí fresca la memoria de +sus virtudes. De Madrid fué á Cádiz, donde se embarcó á 2 de Marzo de +1710 en los navíos que salían<span class='pagenum'><a name="Page_II134" id="Page_II134">V.II–134</a></span> para el puerto de Buenos Aires en +compañía de otros ochenta y nueve jesuitas de varias naciones, pero +todos de un mismo espíritu, que los conducía de Europa á la América á +las fatigas y penalidades de las trabajosas Misiones del Paraguay y +Chile.</p> + +<p>Mientras el día siguiente navegaban viento en popa, se levantó una +espesa niebla, y cubiertos de ella se acercaron tres navíos holandeses, +los cuales con grande estrépito y ruido de batalla los arrestaron, +disparándoles un tiro de artillería y estuvo á pique de haber un combate +sangriento de ambas partes, defendiendo los unos sus haberes y las +grandes esperanzas con que se habían embarcado, y los otros, esperando +hacerse ricos con un cuantioso despojo; mas como los españoles al cargar +sus navíos de registro, no observen la común medida del peso que á +proporción del buque se debe cargar, sino que meten más géneros de los +que caben, añadiéndose á esto la gruesa cantidad de provisiones para +seis ó siete meses, de ahí nace ir tan hundidos en el agua, que sólo +llevan fuera lo que es preciso para que se mantengan en ella, quedando +inútil la más de la artillería para pelear, por ir las andanas dentro +del agua.<span class='pagenum'><a name="Page_II135" id="Page_II135">V.II–135</a></span></p> + +<p>Por esta causa, juzgando cuerdamente los capitanes que era menos mal +rendirse que pelear, pues rindiéndose tenían esperanza, que por la +protección de la reina de Inglaterra, de quien tenían pasaporte, se les +volvería la mayor parte de sus haciendas, echaron banderas; y aunque lo +contradijeron los marineros y los pasajeros gritasen protestando que se +ponían á manifiesto peligro sus personas y caudales, se rindieron +totalmente.</p> + +<p>No es fácil de decir con qué algazara y furor entraron los vencedores en +los navíos, que despojando á los oficiales y pasajeros los trataron con +un modo muy extraño y cruel, registrando los pechos aun á los mismos +capitanes con instrumentos sútiles de hierro para ver si por ventura +habían escondido en el seno algunos pedazos de oro ú otra cosa preciosa. +Lo que pareció tan mal, aun á los senadores y magistrados de Holanda, +que llamando á los capitanes holandeses á Amsterdam á dar razón de sí, +les privaron y depusieron de sus oficios.</p> + +<p>Los nuestros, pues, á quienes la sotana de la Compañía hacía dignos de +peor tratamiento en el juicio de los herejes, fueron de ellos muy +maltratados, quitándoles á todos su ropa y lo demás, y echándolos en el +lugar peor y<span class='pagenum'><a name="Page_II136" id="Page_II136">V.II–136</a></span> más desacomodado de las naves, con sólo el mantenimiento +preciso para no morir.</p> + +<p>Entre tanto los vencedores banqueteaban y se regalaban muy festivos con +la provisión que habían hallado en los navíos, mas á costa de los +vencidos todo; porque tomados del vino y brevajes que hacían, salían tan +fuera de sí, que á manadas andaban discurriendo por todas partes, de +popa á proa, tomando por entretenimiento y placer escarnecerlos á todos +con mofas injuriosas, con visajes ridículos, y tratándolos tan +infamemente, como si fuesen una vil canalla de turcos.</p> + +<p>También los nuestros mantenían á su costa gran parte ó la mayor de esta +fiesta; porque como echando mano de ellos les registrasen aun los más +secretos senos, y hallasen en el lugar de joyas cilicios, cadenillas y +disciplinas, montando en cólera por verse burlados, les sacudían +reciamente con ellas; otras veces, como queriendo usar con ellos de +misericordia por verlos pálidos y consumidos de tantos trabajos, les +ofrecían unos grandes vasos llenos de licores suyos propios; y si por +modestia ó por otra causa rehusaban llegarlos á los labios, les +obligaban á ello con la pistola en la mano.</p> + +<p>En tantas y tan duras aflicciones, que les<span class='pagenum'><a name="Page_II137" id="Page_II137">V.II–137</a></span> duraron desde 26 de Marzo +hasta 6 de Abril era el P. Blende el consuelo y alivio de todos, y con +su afabilidad y cortesía se ganó la voluntad del capitán holandés, con +que pudo alcanzar algún alivio para sus hermanos, hasta que dieron fondo +en Lisboa el domingo de Lázaro en la tarde.</p> + +<p>En aquella ciudad, á donde había llegado la fama de lo sucedido habían +ya prevenido el insigne colegio de San Antonio y el Noviciado algunas +lanchas en que salieron á recibir á los nuestros, y con el mayor cariño +y amor que es imaginable, les procuraron reparar de los trabajos +pasados, y por todo el tiempo que allí se detuvieron usaron con ellos de +todas aquellas finezas de caridad que son tan propias y antiguas en +aquella observantísima provincia de Portugal.</p> + +<p>No pudo el P. Bartolomé de Blende gozar de estas caritativas +demostraciones, porque á las repetidas instancias del ilustrísimo señor +D. Pedro Levanto, arzobispo de Lima, á quien en Lisboa no quisieron +dejar los holandeses por ser persona de tanta distinción, fué preciso le +ordenasen los Superiores fuese acompañando á su ilustrísima hasta +Holanda; para lo cual, disfrazado en traje de secular porque<span class='pagenum'><a name="Page_II138" id="Page_II138">V.II–138</a></span> vestido de +Jesuita no le permitieron ir los holandeses, pasó á Amsterdam, no sin +conocido provecho de muchos de los mismos holandeses, ocultos católicos +á quienes en secreto confesó y exhortó á mantenerse constantes y firmes +en la fé.</p> + +<p>Puesto, finamente, en libertad aquel prelado volvió con él á Sevilla, +donde á 15 de Agosto de 1711 hizo la profesión de cuatro votos.</p> + +<p>De aquí se partió otra vez á Cádiz sin querer recibir ninguno de los +riquísimos presentes que el ilustrísimo señor Levanto le ofrecía, en +agradecimiento de lo mucho que había cooperado con los ministros de la +república de Holanda para que su ilustrísima fuese restituído á su +libertad.</p> + +<p>Sólo admitió unos libritos de devoción, útiles para introducir, aun en +gentes de poca ó ninguna conciencia, sentimientos de piedad cristiana, y +para aumentar la estima y reverencia de la reina de los Ángeles, de +quien era devotísimo.</p> + +<p>Hízose á la vela á 27 de Diciembre del año mismo de 711. Y aun en esta +segunda navegación fué con sus compañeros apresado de los ingleses, que +disparando una bala de artillería para pedir bandera, dió el golpe muy +cerca del<span class='pagenum'><a name="Page_II139" id="Page_II139">V.II–139</a></span> lugar donde venía el P. Blende, que con los demás se prevenía +para la muerte, caso que se llegase á rompimiento, para que á toda +priesa se prevenían las armas; y aun en este caso, en que turbados todos +con el peligro de muerte, andaban en continuo susto y sobresalto, él, +con una serenidad de rostro angelical, después de haber echado á todos +los Jesuitas y otras personas de su posición, hombres y mujeres, que se +habían refugiado á la Cámara de Santa Bárbara, la absolución general, se +puso muy despacio á oir las confesiones de algunos que se pudieron +confesar.</p> + +<p>A este tiempo se reconoció ya que los agresores eran ingleses, con que +viniendo ellos á nuestra capitana, se les hizo demostración del +pasaporte de la reina Ana que traía, y dejaron pasar libres las naves.</p> + +<p>Caminóse después con varia fortuna, y al P. Bartolomé le encargó el P. +Procurador general, Francisco Burgués, el cuidado de los novicios, como +lo había hecho el tiempo que estuvieron detenidos en Cádiz, y mostró +siempre con ellos entrañas y ternura de verdadera madre, no sólo en su +aprovechamiento espiritual, sino aun en el alivio corporal; de suerte +que para estar más pronto á socorrerlos en sus<span class='pagenum'><a name="Page_II140" id="Page_II140">V.II–140</a></span> necesidades, renunció la +comodidad de venir en la cámara de popa, y quiso vivir con ellos en la +de Santa Bárbara, lugar incomodísimo y de que rarísimas veces salió para +repararse con el viento fresco en la plaza de Armas, contento sólo con +las delicias y conortes del cielo, que jamás le faltaban, gastando lo +más del tiempo en contínua y estrecha unión con Dios.</p> + +<p>Llegado á Buenos Aires á 8 de Abril del año siguiente de 712 y esperando +allí algunos pocos meses las embarcaciones de las doctrinas, pasó en +ellas, con otros cuatro de sus conmisioneros, por orden del P. +Visitador, Antonio Garriga, á las Misiones de los Guaranís, no sin dolor +y sentimiento de sus novicios, que deseaban gozarle por más largo tiempo +y tener á la vista un ejemplar perfecto de Jesuita indiano, para copiar +en sí aquellas tan grandes y tan excelentes virtudes que son necesarias +á quien en país tan extraño y entre gente tan bárbara, por naturaleza y +por los vicios, debe ejercitar el oficio de la predicación Apostólica.</p> + +<p>Lo que obró después en servicio de Dios y de las almas en aquellas +Reducciones no se puede decir fácilmente; pero se puede conjeturar +bastantemente, de que entre tantos, por<span class='pagenum'><a name="Page_II141" id="Page_II141">V.II–141</a></span> otra parte dignísimos, fué +escogido por compañero del Apostólico P. Arce para ir al descubrimiento +del puerto de los Itatines, por donde se hiciese escala para la +comunicación con las Misiones de los Chiquitos, y para observar la +voluntad de las naciones cincunvecinas á la ley de Cristo, en cuya +empresa felizmente murió.</p> + +<p>Hombre verdaderamente de virtudes y talentos, de que se esperaba mucho +para la exaltación de la fe, si Dios, que desde el cielo ordena las +cosas de la tierra, muy al revés de lo que alcanzan nuestros cortos +juicios, no hubiera privado de él al Paraguay, poco después que se le +dió y llamádole á recibir el descanso eterno cuando estaba con fuerzas y +vigor para trabajar por muchos años.</p> + +<p>Murió el año de 715; no se sabe el día, pero se cree fué su muerte á los +últimos de Noviembre, en edad de 40 años y 21 de religión, en que había +entrado á 1.º de Octubre de 1694.<span class='pagenum'><a name="Page_II142" id="Page_II142">V.II–142</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XVIII" id="CAPITULO_XVIII"></a>CAPÍTULO XVIII</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Fúndase una Reducción nueva y el +P. Juan Bautista de Zea emprende +la Misión de los +Zamucos.</i></p></div> + + +<p>Ya es tiempo de que volvamos á atar el hilo de la historia, interrumpida +con esta larga, bien que útil digresión, y en primer lugar á dar una +vista á la Reducción de San Juan Bautista, para pasar después á hablar +por extenso de las trabajosísimas Misiones que en estos años emprendió á +gloria de Dios y bien de las almas, el Apostólico P. Juan Bautista de +Zea.</p> + +<p>Ya dijimos en el capítulo <span class="smcap">XVI</span> cómo para suplir la falta de sujetos se +habían extinguido dos pueblos, y el uno de la advocación de San<span class='pagenum'><a name="Page_II143" id="Page_II143">V.II–143</a></span> Juan +Bautista; mas por este tiempo se volvió á fundar otro con la misma +advocación.</p> + +<p>Habíanse, pues, agregado á San Joseph buen número de Morotocos y Quíes, +y para mantener tanta gente era el terruño algo estéril, y cortas las +cosechas; por lo cual era necesario dividir aquel pueblo y buscar en +otra parte lugar para fundar en él otro nuevo.</p> + +<p>Trece leguas de San Joseph, hacia Levante, había una campaña llamada el +Naranjal, estéril, no tanto por infelicidad de la tierra, cuanto por no +haber quien la cultivase.</p> + +<p>De común consentimiento escogieron, entre los otros, este paraje los +neófitos, y tomó luego habitación en él la gente de cuatro naciones y de +otros tantos idiomas, Boros, Penotos, Taus y Morotocos, poniendo por +nombre á aquel pueblo San Juan Bautista; y para esto se atendió tanto á +que tuviesen cómodamente con qué pasar la vida, cuanto á que en bárbaros +nuevos en la fe, viniendo muchos en número y envejecidos en los vicios, +es cosa de increíble trabajo quitarles las malas costumbres, hacerlos +olvidar las antiguas supersticiones y reducirlos á la estrechez de la +ley y vida cristiana; y como decía graciosamente un Misionero, son ellos +tan niños, sin uso de razón que para criarlos<span class='pagenum'><a name="Page_II144" id="Page_II144">V.II–144</a></span> con vida de hombres +racionales, es necesario estar en continuo ejercicio de todas las +virtudes, en especial de la paciencia, del celo, agrado y de aquella que +todo lo obra, la caridad, sufriéndoles infinitas impertinencias y +necedades, acomodándose á su modo y transformándose en cada uno de ellos +para ganarlos y conducirlos todos á Dios.</p> + +<p>Encargóse este nuevo pueblo al P. Juan Bautista Xandra, sardo de nación, +el cual procuró, con todo el fervor de su espíritu, que la gente +fabricase sus Ranchos y labrase la tierra, de suerte que volviendo de +allí á poco el Padre Zea de los Zamucos, con no tan buen suceso como +esperaba, se consoló no poco con lo que vió en el nuevo pueblo de San +Juan, y tomó ánimo para arriesgar de nuevo la vida en la empresa de los +Zamucos.</p> + +<p>Esta conversión de Zamucos es aquella obra que emprendo ahora escribir, +en que por haber sido la última de este obrero evangélico; así como el +sol en su horizonte, cuanto más precipitado corre al ocaso, tanto se +muestra más luminoso y bello, así este sol apostólico echó el resto de +su incomparable caridad cuando más cercano á su muerte; y aunque +consumido, no menos de los años que de los trabajos, tuvo<span class='pagenum'><a name="Page_II145" id="Page_II145">V.II–145</a></span> tantas +fuerzas y aliento, que pudo llegar á plantar triunfante la bandera de +Cristo en país inaccesible, no tanto por la barbaridad de sus moradores, +cuanto por su sitio natural; bien que después, por los inescrutables +juicios de Dios, cometida á otros aquella grande obra, se frustraron por +algún tiempo tantas fatigas, y las esperanzas concebidas de penetrar por +aquí á las vastísimas provincias del Chaco.</p> + +<p>Fortalecido, pues, su espíritu con largas oraciones y súplicas á Dios +Nuestro Señor para la feliz conducta de aquel negocio, se puso en camino +para los Zamucos por Julio de 1716, acompañado de cien neófitos, y á +pocas leguas se le opuso el infierno con horribles tempestades en el +aire, torbellinos de agua y viento, crecientes de ríos y otras mil +incomodidades; de manera que en andar cosa de catorce leguas, gastó +diecinueve días, mas no sin algún fruto; porque dando una ligera corrida +á registrar algunas Rancherías de los Tapuyquias, ya asoladas, halló +allí treinta almas que perseveraban aún en las tinieblas del gentilismo; +y ganadas para Cristo, las despachó al pueblo de San Joseph.</p> + +<p>Alegre con esta ganancia impensada, pasó adelante, y á pocas leguas +encontró con un<span class='pagenum'><a name="Page_II146" id="Page_II146">V.II–146</a></span> bosque de diez leguas de largo, horrible á la vista, y +tan difícil de penetrar por él, que nunca le había visto semejante en +todas sus correrías.</p> + +<p>Lo que aquí hizo y padeció, con ningunas palabras lo podré mejor referir +que con las que el mismo P. Zea se lo escribió al P. Vice-Provincial +Luis de la Roca:</p> + +<p>«Los indios (dice) no obstante que desconfiaban llegar al cabo, +comenzaron á trabajar y á desmontar la espesura; mas á la mitad de ella +desmayaron totalmente y se resolvieron á dejarla, y tuve por milagro el +poder detenerlos; y para animarlos á llevar al cabo lo comenzado, me +puse yo á la frente con una hacha en la mano, á veces con el azadón y +otras llevándoles agua para refrigerarlos de los incendios del +ardientísimo sol que hacía, y de esta manera, con el favor de Dios, en +diecinueve días de trabajo, se acabó de romper el bosque.</p> + +<p>»Mas lo que se hacía insufrible era el no tener de día ni de noche +treguas de las sangrientas molestias de infinitos mosquitos y tábanos de +varias especies, molestísimos, cuyos aguijones nos desfiguraron +sobremanera y nos duraron por mucho tiempo las señales.<span class='pagenum'><a name="Page_II147" id="Page_II147">V.II–147</a></span></p> + +<p>»Puse por nombre á este bosque el Purgatorio, para que quien los años +siguientes viniere á este país en busca de almas, sepa cuánto le han de +costar.»</p> + +<p>Hasta aquí el P. Zea.</p> + +<p>Abierto finalmente el camino salieron á campaña rasa, donde no hallaron +cosa de comer el Padre ni sus compañeros para repararse de los trabajos +pasados, porque no había en aquel lugar ninguna caza ni laguna de +pescado, ó alguna colmena, como hay por otras partes.</p> + +<p>Sólo había gran copia de agua estantía en las lagunas, y algunas raíces +duras y tan amargas como la hiel, y de éstas no en mucha abundancia; por +esta causa perdió las esperanzas de llegar al término de su viaje, +porque fuera de lo dicho, habían también con los trabajos caído enfermos +no pocos de los neófitos, y los demás apenas se podían tener por la +falta de alimento.</p> + +<p>Con todo eso pasó adelante, á dos jornadas distante de la última +Ranchería de los Cucarates, le suplicaron algunos Orerobates y Morotocos +torciese algún tanto el camino y fuese á tres Rancherías de su nación á +reducir á aquellos sus paisanos al conocimiento del Dios verdadero.<span class='pagenum'><a name="Page_II148" id="Page_II148">V.II–148</a></span></p> + +<p>Condescendió con ellos de buena gana el santo varón, y dando orden al +resto de su comitiva que le esperasen junto á los Cucarates con solos +algunos pocos dió la vuelta hacia las dichas Rancherías, y en menos de +dos días entró en aquellas tierras donde no halló ni aun una sola alma, +porque la carestía había obligado á los paisanos á esparcirse por los +bosques en busca de comidas; por tanto, fueron tras ellos los cristianos +sin perder tiempo; mas los infieles, juzgándolos, ó enemigos ó indios +Chiquitos, de quien se temen en gran manera, huyeron, hasta que +desengañados, por haberse dado á conocer los nuestros, se pararon.</p> + +<p>Pero fué en vano hablarlos de que se hiciesen cristianos, porque no +venían bien en abandonar su nativo suelo y tomar casa en otro paraje, y +de otra manera no podían ser doctrinados en las cosas de la fe y +admitidos al santo bautismo; por cuya razón, viendo el P. Zea que no era +aún llegado el tiempo para su conversión, dió la vuelta en busca de sus +compañeros; mas no le salieron en vano sus fatigas, porque corriendo por +algunas Rancherías ya desiertas, halló allí poco más de setenta almas +que redujo con facilidad á la fe, y dejándolas al cuidado de algunos de +sus neófitos que las guiasen y con<span class='pagenum'><a name="Page_II149" id="Page_II149">V.II–149</a></span>dujesen hasta San Joseph, alegrísimo +el siervo de Dios de haber en tres días sacado de las garras del demonio +tantos infieles, llegó junto á la última Ranchería de los Cucarates, +donde le esperaban sus compañeros, á los cuales el espíritu maligno +había puesto en el corazón tal desesperación del éxito feliz de aquella +empresa, que por más que los animó no pudo jamás conseguir con ellos que +pasasen adelante; y ¿qué podría hacer él solo si faltaba por romper otro +bosque semejante al pasado?</p> + +<p>Detenerse aquí, y con el ayuda de otros infieles penetrar á los Zamucos +era imposible, porque todos, al ver á los Chiquitos, se habían retirado +muy adentro.</p> + +<p>Por tanto, con increíble sentimiento y dolor de su corazón, se vió +obligado á volver atrás y diferir la empresa hasta el año siguiente:</p> + +<p>Mas el celo de las almas y de la mayor gloria de Dios, que estimulaban +al Apostólico Padre á proseguir lo comenzado, no le dejaron esperar á +que abriese el tiempo, y aunque de las continuas lluvias que caían +estaban anegadas las campañas, resolvió exponerse segunda vez á los +riesgos y peligros pasados.</p> + +<p>Cuáles y cuántos fuesen, no lo refiere el Pa<span class='pagenum'><a name="Page_II150" id="Page_II150">V.II–150</a></span>dre por extenso, pero sí +explica lo bastante para comprender el valor y aliento que tenía en los +negocios del servicio de Dios.</p> + +<p>«Lo mismo (dice) era tratar de esta Misión que tocar al arma el infierno +para deshacerla, romper el aire con furiosas tempestades y mover en la +tierra persecución aún más terrible; porque unos me persuadían á que era +temerario atrevimiento esta empresa y que no había de salirme bien con +los esfuerzos humanos. Otros, con más errado juicio, decían que se +perdía inútilmente el tiempo y el trabajo en la conversión de pocos +cuando había cerca tantos países donde á menos costa se ganaría para +Dios muy grande multitud de almas.»</p> + +<p>Así nos pinta, como en bosquejo, los esfuerzos de los hombres y de los +demonios para apartarle de sus intentos; mas todo se desvaneció, porque +cuando Dios le llamaba, ni persuasión de razones, ni terror de peligros, +ni embarazos que se le atravesasen, eran poderosos para apartarle de sus +intentos.</p> + +<p>Llamó, pues, un día á doce de los más fervorosos cristianos, y de igual +ánimo en los peligros, y con gran copia de razones les exhortó á que +quisiesen ser sus compañeros en aquella empresa, diciéndoles que en el +cielo les daría<span class='pagenum'><a name="Page_II151" id="Page_II151">V.II–151</a></span> Dios el galardón de lo que por su amor padeciesen; que +debían procurar el bien de los otros y moverse á compasión de tantas +almas oprimidas de la tiranía del demonio, de quien ellos, por la +misericordia divina, habían sacudido el yugo; que no se espantasen de +los trabajos y riesgos que se les ofrecían porque corría por cuenta del +cielo el librarlos de ellos; fuera de que él sería el primero en +exponerse á los peligros y ellos en su seguimiento vendrían pisando sus +huellas; él tantearía primero los vados de los ríos, se arrojaría por +los pantanos, echaría mano del hacha, y si osasen acometerlos los +bárbaros, él se ofrecería á servirles de escudo.</p> + +<p>Esto y más les dijo este generosísimo propagador de la ley de Dios, con +grande energía de espíritu, porque de suyo era elocuentísimo. Y á la +verdad era necesaria tal eficacia en sus palabras para que sus indios +perseverasen y pudiesen sufrir tantos trabajos.</p> + +<p>Persuadióles lo que quería, y con estos pocos compañeros, en el mayor +rigor del tiempo, por Febrero del año siguiente, pasó á reconocer el +bosque que faltaba por abrir para entrar en los Zamucos; y pareciéndole +cobardía el no poner luego manos á la obra para allanar aquella +dificultad, cogiendo una hacha y otras á su imita<span class='pagenum'><a name="Page_II152" id="Page_II152">V.II–152</a></span>ción los neófitos, +comenzó á hacer el camino.</p> + +<p>«Por espacio de quince días (dice él mismo en una carta) desde el +amanecer hasta puesto el sol, trabajé en desmontar parte de aquella +selva, las más de las veces con el agua hasta la cintura, á pie descalzo +por entre aquellos espinares, perdiendo á cada paso el camino, porque la +violencia del agua nos llevaba de una parte á otra.»</p> + +<p>Trabajando con este tesón llegaron hasta la mitad del bosque, donde +conoció el santo varón que de aquella manera no tanto se habían de +sufrir trabajos y vencer dificultades, cuando contrastar poco menos que +un imposible; pues fuera del riesgo que había, de que creciendo un poco +más el agua quedasen todos anegados, no tenían un palmo de tierra donde +reposar de noche, y la molestia y enfado de los mosquitos era más +insufrible que estar debajo del agua; por esto se vió precisado á volver +atrás hasta que se serenase el tiempo y tomasen nuevo vigor y aliento +sus compañeros, aunque el Venerable Padre, á quien los consuelos del +cielo infundían tanto ánimo y valor en tantas angustias, que el celo de +las almas le hacía casi insensibles todos los trabajos.</p> + +<p>Llegaron todos sanos y salvos el Sábado<span class='pagenum'><a name="Page_II153" id="Page_II153">V.II–153</a></span> Santo á la Reducción de San +Juan Bautista, habiendo gastado más de cuarenta días en el viaje.</p> + +<p>Al siguiente día de Pascua de Resurrección trató el P. Zea de ajustar +las paces y reducir al conocimiento de Dios los Carerás, para limpiar de +esta manera el camino de peligros y encuentros con aquellos caribes, que +causaban no poco terror á los pasajeros y servían de embarazo á la +dilatación de la santa fe.</p> + +<p>Son estos Carerás de la misma lengua y nación que los Morotocos, con los +cuales poco antes habían roto la paz por litigios y contiendas que +tenían entre sí, y se habían seguido, de ambas partes, muchas muertes y +ruinas, hasta que cansados de pelear y hacer guerra los Carerás enviaron +mensajeros á los Morotocos para volver á su antigua amistad; pero contra +todo el derecho de las gentes, dieron éstos inhumanamente la muerte á +dichos mensajeros.</p> + +<p>Irritó tanto esta alevosía á los Carerás, que se conjuraron para +destruir á los Morotocos, sin dar cuartel á ninguno de ellos; antes +bien, haciendo pedazos á cualquiera que caía en sus manos, y celebrando +con sus carnes banquetes de cruelísima alegría.<span class='pagenum'><a name="Page_II154" id="Page_II154">V.II–154</a></span></p> + +<p>A domesticar, pues, estas fieras y reducirlas al rebaño de Cristo se +partieron ciento y sesenta indios cristianos del pueblo de San Joseph, y +entrando en su Ranchería, procuraron introducir tratados de paz; mas los +Carerás, sin querer dar oídos á estas pláticas, se pusieron luego en +arma, y del primer golpe mataron un indio cristiano é hirieron á otros +dos.</p> + +<p>Los neófitos, entonces, ofendidos, dieron sobre ellos, disparándoles una +tempestad de flechas, de que muchos quedaron muertos: irritados, los que +pudieron, escaparon, y sólo se recogieron dieciséis de la chusma, que +traídos á San Joseph, se redujeron á nuestra santa fe.</p> + +<p>Los fugitivos, en varias ocasiones, quisieron matar al P. Zea; mas Dios, +que le guardaba, le libró siempre, de varias maneras, de su furor y +crueldad.</p> + +<p>Mientras sucedía lo referido con los Carerás, se estaba disponiendo el +infatigable Misionero para llevar al cabo y conseguir el fin glorioso de +tan trabajosa empresa; para la cual, escogiendo segunda vez algunos +cristianos de más valor y fuerzas, partió á fines de Mayo de 717, y +llegando al lugar de sus sudores, se puso luego con mayor brío á cortar +árboles y á allanar la tie<span class='pagenum'><a name="Page_II155" id="Page_II155">V.II–155</a></span>rra, facilitando este trabajo y fatiga la +esperanza de feliz suceso.</p> + +<p>Parecía casi imposible quitar aquel embarazo; pero nada le es +inaccesible, nada duro de vencer, á quien ha ofrecido su espíritu á +Dios, y á los prójimos su vida en obsequio de la caridad.</p> + +<p>Al cabo de veinte días se llegó á abrir del todo aquel impenetrable +bosque, y á los 12 de Julio llegó á la primera Ranchería de los Zamucos.</p> + +<p>Estos, á quienes había llegado antes la fama de su venida, le festejaron +con demostraciones de extraordinaria alegría; cercáronle todos en rueda, +y los varones todos, uno por uno, le fueron besando la mano; querían +hacer lo mismo las mujeres; mas el santo varón que se deshacía todo en +lágrimas de consuelo, les dió á besar la imagen de la Virgen santísima, +que traía en la mano.</p> + +<p>Cumplimentaron después á los neófitos, abrazándoles en señal de paz y de +amor, y les alojaron en sus casas, dándoles parte de la pobreza y +escasez del país.</p> + +<p>El día siguiente juntó el pueblo en la plaza, les dió razón y juntamente +una breve noticia de Dios, de su santa ley, y los preguntó si que<span class='pagenum'><a name="Page_II156" id="Page_II156">V.II–156</a></span>rían +que los Misioneros viniesen á predicarles allí la fe de Jesucristo, y +enseñarles el camino del cielo.</p> + +<p>Respondieron ellos que había mucho tiempo que lo deseaban, y el no ser +ya cristianos era porque no tenían quién les explicase los misterios de +la fe que habían de creer, ni los mandamientos que debían observar.</p> + +<p>—Pues si es así—añadió el Padre, bañado en alegría—es necesario +levantar primero iglesia á vuestro criador y señor, y que os juntéis +todos en un pueblo.</p> + +<p>A esta propuesta se levantaron dos caciques principales, diciendo que lo +harían de buena voluntad, mas no allí, sino en mejor sitio, y que +juntarían luego al punto toda la gente del contorno para fundar una +reducción numerosa.</p> + +<p>Entre tanto hizo el P. Zea enarbolar una cruz en un alto, y puestos +todos de rodillas delante de ella, la adoraron; y entonadas las letanías +de la Virgen, puso aquel pueblo debajo del patrocinio y tutela de +nuestro Padre San Ignacio, cuya advocación le dió.</p> + +<p>Hubiérase quedado allí de buena gana para dar calor á la buena voluntad +de los Zamucos si hubiera llevado consigo los ornamentos sagrados y el +altar portátil, aunque le fuese for<span class='pagenum'><a name="Page_II157" id="Page_II157">V.II–157</a></span>zoso sufrir muchas incomodidades, y +no tener otra cosa para comer que agua y algunas raíces de yerbas +silvestres; por esta causa se hubo de despedir de ellos y volverse por +entonces con igual sentimiento y dolor del que se partía y de los que se +quedaban.</p> + +<p>A la vuelta tuvo ocasión oportuna de ganar para Cristo á cien indios de +varias naciones Zinotecas, Japorotecas y Cucarates que se trajo consigo +á la Reducción de San Juan Bautista, en donde mientras se estaba +disponiendo de nuevo para volver á sus Zamucos, recibió orden de nuestro +Padre General Miguel Ángel Tamburini, de que tomase á su cargo el +gobierno de provincia; á que obedeció prontamente, no sin incomparable +dolor de su corazón.</p> + +<p>Y porque con esta ocasión murió al bien público de estas misiones, +dejando después de dos años poco menos, la vida en el empleo de +Provincial, haremos aquí una breve relación de los méritos que +partiéndose de aquí llevó consigo al Paraguay, para ejemplo de los +súbditos, y después al cielo, para recibir la corona debida á los +operarios apostólicos.</p> + +<p>Fué el P. Juan Bautista de Zea, natural de Goaze, lugar de Castilla la +Vieja, en donde nació á 18 de Marzo de 1654.<span class='pagenum'><a name="Page_II158" id="Page_II158">V.II–158</a></span></p> + +<p>Aquí aprendió los primeros rudimentos de la gramática, aunque por la +calidad del lugar y de los maestros, aprovechó más en la devoción que en +las letras, creciendo no menos en la virtud que en los años.</p> + +<p>Para estudiar las ciencias mayores pasó á la Universidad de Valladolid, +donde dió buenas muestras de ingenio en las ciencias especulativas, pero +mucho más en la de los santos.</p> + +<p>Sobresalía en él una modestia virginal, una inocencia de costumbres tan +cristianas como amables, un desprecio grande de las cosas del mundo, y +un no gustar de otra cosa que de Dios y de su alma.</p> + +<p>Poco era menester para que quien estaba tan despegado de los afectos de +la carne y sangre se rindiese á la voluntad divina que le llamaba á la +Compañía, en que á 13 de Agosto de 1671 le recibió el doctísimo P. Diego +de la Fuente Hurtado, el cual descubriendo con luz soberana, y +anteviendo los fines á que Dios tenía destinado al nuevo Jesuita, +pronosticó de él cosas grandes en el servicio de Dios y aumento de la +santa Iglesia, y de allí adelante le amó siempre y le veneró como á +santo.</p> + +<p>Apenas el hermano Zea se vistió la sotana de la Compañía, cuando +haciéndose cargo de<span class='pagenum'><a name="Page_II159" id="Page_II159">V.II–159</a></span> las nuevas obligaciones que con ella había +contraído, procuró dar á ellas entero cumplimiento; y como si empezara +de nuevo el camino de la virtud, se miraba en las virtudes de sus +connovicios, observando cuanto en ellos era digno de ser imitado para +copiar en sí mismo la perfección de todos.</p> + +<p>Dándosele para leer y considerar nuestras reglas, se las puso delante +como modelo, á que se arregló perfectamente en lo interior y exterior.</p> + +<p>Tuvo muy poco en qué vencerse para entregar del todo su corazón á Dios, +no queriendo ni amando, ni pensando en otro bien que en Su Majestad; y +testifica sujeto que le conoció estudiando la filosofía, que habiéndole +dado los Superiores el cuidado del reloj de casa, se estaba sólo en un +aposento bien incómodo sin salir de él sino obligado de las funciones +escolásticas ó domésticas.</p> + +<p>Aquí todo el tiempo que le sobraba de las tareas del estudio lo daba á +Dios, y rarísima vez á los hombres, porque usaba muy poco de su +conversación, y esto solamente cuando lo pedía la obligación.</p> + +<p>Pasó después á estudiar la teología á Salamanca, y á este tiempo corrió +la noticia por<span class='pagenum'><a name="Page_II160" id="Page_II160">V.II–160</a></span> las provincias de España de haber llegado á Cádiz los +PP. Cristóbal de Grijalva y Tomás Dombidas, procuradores del Paraguay, y +poniéndose á considerar sobre la conversión de los idólatras y el +extremo desamparo en que están innumerables pueblos del Occidente, +dilatado campo en que ofrece copiosísima mies á muchos operarios +Evangélicos, si hubiese muchos que despreciando las comodidades propias +atendiesen á la eterna salvación de las almas; se le encendió el corazón +en deseos de ser uno de los escogidos á quien tocase la suerte de ser +señalado para la Misión de la dilatadísima provincia del Paraguay; por +tanto puso luego todo empeño en alcanzar licencia de sus Superiores, los +cuales sintieron mucho su petición, porque por una parte no querían +privarse de él, y por otra no querían oponerse á la voluntad de Dios, +conocida claramente en su vocación, prevaleció finalmente la América, y +la abandonada gentilidad del Paraguay: por lo cual, nuestro Zea, +contento y alegrísimo se partió de su provincia de Castilla, á quien +como hijo profesó siempre tiernísimo afecto; y sus condiscípulos le +siguieron con el corazón, conservando su dulcísima memoria; +singularmente se esmeró en esto su maestro en la filo<span class='pagenum'><a name="Page_II161" id="Page_II161">V.II–161</a></span>sofía el P. +Baltasar Rubio, confesor que fué de la serenísima reina de España doña +María Luisa de Saboya; éste le siguió con el afecto; con sus oraciones y +con sus cartas pues cuando se ofrecía ocasión siempre le escribía, por +tener del P. Zea subido concepto, como en ellas lo manifestaba.</p> + +<p>Ordenóse de sacerdote antes de embarcarse para esta provincia, á que +pasó el año de 1681 y apenas se dieron á la vela en Cádiz, cuando se le +ofreció ocasión en qué dar muestras del espíritu y virtudes, de las +cuales iba abundantemente prevenido para aquel viaje.</p> + +<p>Cayeron enfermos casi todos sus compañeros, que llegaban á sesenta, +porque se marearon con extraordinaria inapetencia y fastidio de la +comida; á que se siguieron otras enfermedades, de que murieron ocho de +los Jesuitas, como dije en la vida del P. Caballero, que pasó también á +Indias en esta ocasión.</p> + +<p>El P. Zea era entonces todo para todos, sirviéndoles no solamente de +enfermero, sino de cocinero, aunque sin experiencia en tales oficios; +mas la caridad, que es maestra muy ingeniosa, le enseñó estos y otros +oficios para servir á sus hermanos.</p> + +<p>Convalecidos éstos, empleó todos sus pensa<span class='pagenum'><a name="Page_II162" id="Page_II162">V.II–162</a></span>mientos y celo en la chusma +de los grumetes del navío, tomando á su cargo el cuidado espiritual de +ellos con las pláticas, exhortaciones, confesiones y todos los otros +ejercicios conducentes al aprovechamiento de las almas, no dejando, +entre tanto, obra ninguna, por vil y repugnante que fuese, que no la +ejecutase en servicio de ellos, por ganarlos para Dios, y de mejor gana +y más alegremente hacía aquellas que eran de mayor trabajo y desprecio.</p> + +<p>Con este porte tan santo procedió toda la navegación, que duró tres +meses, con aprovechamiento maravilloso de muchos, á quien redujo á bien +vivir, ya valiéndose de las verdades eternas, ya poniéndoles á la vista +tantos peligros y tempestades del mar, que aun á los más perdidos suelen +obligar á cuidar de la conciencia y del alma, que antes tenían en tal +olvido ó parecía no tenerla.</p> + +<p>Lo que obró después que llegó á las Indias y en qué oficios se empleó en +el largo curso de su vida, no lo he podido averiguar, por la distancia +de los lugares donde vivió y trabajó, y por haber muerto muchos de la +Compañía que le trataron familiarmente. Pero sé que por el aprecio que +desde el principio hicieron de él los Superiores, poco después que llegó +de Es<span class='pagenum'><a name="Page_II163" id="Page_II163">V.II–163</a></span>paña le hicieron ministro del Colegio Máximo de Córdoba, donde se +cría la religiosa juventud de toda esta provincia.</p> + +<p>Después fué Superior de las Misiones del Uruguay, Visitador de la de los +Chiquitos, Vice-Rector del Colegio de Córdoba, y estuvo también señalado +Rector del Colegio de las Corrientes, á que por motivos que tuvo +propuso; y últimamente fué Provincial de esta provincia, oficio en que +le cogió la muerte al año y medio de su gobierno.</p> + +<p>Ahora sólo diré brevemente alguna cosa de sus virtudes, reservando para +mejor ocasión el dar por extenso relación completa de sus muchas +empresas y acciones heroicas. Y en primer lugar diré de su pobreza +religiosa.</p> + +<p>Fué siempre pobrísimo en su vestido, tanto, que por los muchos remiendos +que tenía, decía con gracia un Misionero, que había en él más accidentes +que substancia; él mismo lo remendaba por sus manos; jamás mudó otro, +hasta que el primero, por no poder ya subsistir, se le caía á pedazos.</p> + +<p>Al entrar en Buenos Aires, siendo Provincial, le rogó su secretario el +P. Juan de Alzola, que, á lo menos en aquella ciudad, se dejase ver con +sotana un poco decente, pues la que<span class='pagenum'><a name="Page_II164" id="Page_II164">V.II–164</a></span> llevaba estaba de muy desteñida, +casi blanca, porque si no le obligaría á él á que se vistiese otra +semejante.</p> + +<p>—Yo le mando á V. R.—respondió el P. Zea—que no haga mudanza ninguna +en su vestido y deje que yo me goce en esta pobreza, de que hago más +aprecio que de cuantas púrpuras visten los monarcas y emperadores.</p> + +<p>Todos los muebles de su aposento eran una red, ó como aquí llamamos, +hamaca, para dormir, sin colchón ni almohada, unos cuantos libros +devotos y un Santo Cristo.</p> + +<p>Su breviario era tan viejo y hecho pedazos, que sólo ayudado de la +memoria podía satisfacer á la obligación de rezar el oficio divino; su +mayor tesoro eran los instrumentos de penitencia, con que maceraba su +carne, cilicio, cadenas de hierro, cruces armadas de agudas puntas y +otros de este jaez, con que redujo su cuerpo á perpetua esclavitud, con +aquel santo temor con que se armó también contra sí mismo el Apóstol San +Pablo.</p> + +<p>En sus viajes sólo comía un poco de pan y alguna otra vianda, de que +usan los pobres indios; bien que cuanto al pan ú otro de los manjares +que usan los europeos, en muchos años no probó bocado; contento sólo con +un puñado<span class='pagenum'><a name="Page_II165" id="Page_II165">V.II–165</a></span> de maíz mal cocido y en muchas ocasiones con raíces ó frutas +silvestres, pues muchas veces no tenía ni hallaba otra cosa en los +bosques; y cuando comía con más esplendidez era, ó algún pececillo ó +unas hierbas cocidas sin algún aderezo; y vivía tan gozoso y alegre en +esta pobreza y miseria, que en su última enfermedad le eran molestas y +pesadas las comodidades que usa con sus enfermos la Compañía.</p> + +<p>No fué inferior á la pobreza su obediencia, de que dió pruebas +maravillosas, las cuales, por ventura, alguno que no mira la verdadera +santidad sino con los ojos del cuerpo, tendrá en poco, pero no quien +mirando las cosas con los ojos limpios y claros del espíritu, mide la +perfección de las virtudes, no con lo que muestran en la apariencia, +sino con lo que en la realidad son en sí mismo.</p> + +<p>Era, como después veremos, varón de celo ardientísimo y de natural sobre +manera ardiente; con todo eso, á una leve insinuación de sus superiores, +desde las Misiones de los Guaranís, donde trabajaba en grandes obras del +servicio de Dios y provecho de las almas, se redujo, sin la menor +propuesta, á las angustias de un aposento en un colegio, con el empleo +de enseñar á los niños los primeros rudimentos de la gramá<span class='pagenum'><a name="Page_II166" id="Page_II166">V.II–166</a></span>tica. A otra +insinuación de su Provincial, mientras estaba reduciendo al gremio de la +iglesia gran número de infieles, dejando al punto aquella grande obra, +pasó á las Reducciones del Uruguay, como si dijéramos, de un cabo del +mundo al otro, pues distaban éstas más de mil y doscientas leguas de las +otras donde estaba; y un viaje de veinticuatro horas, volvió á +desandarle, por obediencia, en veinticuatro días.</p> + +<p>Finalmente, donde esta virtud campeó con admiración de todos, fué cuando +estando en el fervor de sus conversiones y á lo mejor de la obra de +reducir á la fe á los Zamucos y fundar aquella nueva cristiandad, +levantó al punto las manos de la labor, sin esperanza de volver jamás á +proseguirla, á un orden de nuestro Padre general de que tomase á su +cargo el gobierno de esta provincia; él mismo confesó con toda +ingenuidad que le costó la ejecución de este orden increíble dolor y +sentimiento, y que jamás había sentido tanta repugnancia su natural como +en este caso de ser Superior; y aunque fácilmente se hubiera podido +excusar de aquella carga, para él tan pesada, con todo eso, por no dejar +de obedecer, la aceptó prontamente, y sin dilación se vino á largas +jorna<span class='pagenum'><a name="Page_II167" id="Page_II167">V.II–167</a></span>das al Tucumán, sufriendo por el camino increíbles trabajos é +incomodidades.</p> + +<p>Mas en lo que sobre todo se hizo admirable entre los nuestros fué en el +celo de las almas y en la conversión de los infieles. El dilatar la fe, +el predicar á los cristianos, el reducir á los gentiles, no parecía en +él obra de virtud, sino inclinación y apetito natural; por lo cual no +sabía vivir de otra suerte ni en otra ocupación recibía gusto, sino en +esta de conducir almas al conocimiento y amor de Dios, y en este +ejercicio estaba toda su quietud y descanso y para aliviarle en todas +enfermedades, no había mejor medio que hablarle de nuevas empresas en +bien de las almas, de la santa vida de los nuevos cristianos y de nueva +conversión de infieles á la santa iglesia.</p> + +<p>Ojalá pudiera yo trasladar aquí algunas cartas suyas, que tengo en mi +poder, para que vieran todos que no pudieran los enamorados del mundo y +de la carne explicar con más vivas expresiones sus contentos y deseos, +cuanto este obrero Evangélico manifiesta los sentimientos de su corazón +en los negocios del servicio de Dios; los lamentos y quejas que hace de +su mayor enemigo el demonio cuando se le atravesaba, ó hacía se le +desvaneciesen sus de<span class='pagenum'><a name="Page_II168" id="Page_II168">V.II–168</a></span>signios. Por eso no me causa admiración que con +ánimo invicto sufriese muchas persecuciones y reparase, aun con la +pérdida de su reputación, los daños, bien que ligeros, de su +cristiandad; antes dando cuenta de estas sus borrascas al P. Francisco +Burgés, Procurador general de esta provincia, en carta de 29 de +Septiembre de 1705, escrita á Madrid, le dice así:</p> + +<p>«Para mí no puede haber mayor gloria que el que me persigan por llevar +adelante aquella nueva cristiandad de los Chiquitos que tantos trabajos +y sudores me ha costado desde los principios.»</p> + +<p>Y decía la verdad; porque si se habla de solos trabajos que se padecen +en desvastar é instruir á estos gentiles, que en las facciones son +hombres, pero en las obras se distinguen poco de los brutos, sufría y +hacía por ellos cuanto puede hacer un verdadero padre, para provecho +espiritual y corporal de sus hijos, porque á él la virtud le había dado +tan tiernas entrañas y amor de verdadero padre, como los padres +naturales suelen tenerlas por naturaleza con los hijos; de día y de +noche trabajaba, no sólo para bien de las almas, sino también de los +cuerpos de sus neófitos, ya proveyendo de víveres en abundancia á los +hambrientos, ya<span class='pagenum'><a name="Page_II169" id="Page_II169">V.II–169</a></span> componiendo recetas y aplicando remedios á los +enfermos, y aunque se revistiese la naturaleza, tratando y limpiando sus +llagas con tal desembarazo, como si no sintiese la menor repugnancia y +asco en sí mismo; el mismo amor le enseñó á ser juez y árbitro en sus +litigios, gastando mucho tiempo en oirles contar, con paciencia y +dulzura inexplicable, las diferencias que tenían entre sí, para lograr +así el mantener y conservar entre ellos la paz porque antes de ser +cristianos, cada uno por su propia autoridad se hacía justicia y vengaba +sus agravios con las armas.</p> + +<p>Esto y mucho más hacía y sufría por los pobres indios: y aunque otros no +pudieran tolerar el contínuo peso de vida tan trabajosa y con tan poco +alivio, con todo eso él duró en ella por muchos años, y cada día se +hallaba con tanto vigor como si en aquel comenzase; de lo cual, como +dije en otra parte, no acababa yo de maravillarme; pues cuando oídos sus +trabajos en la Misión de los Zamucos le consideraba consumido de fuerzas +y que apenas se podía tener en pie, le ví poco después en Córdoba, con +alientos y vigor de joven, siendo así que ya contaba sesenta y cuatro +años de edad.<span class='pagenum'><a name="Page_II170" id="Page_II170">V.II–170</a></span></p> + +<p>A tantas fatigas por el bien de aquellos nuevos cristianos, se añadió +otra trabajosísima, de aprender tantos y tan dificultosos idiomas +bárbaros, para que al tiempo que ellos en las obras le experimentaban +padre, no le tuviesen en la lengua por extranjero.</p> + +<p>Cosa era esta que á un hombre de su edad le pudiera ser muy enfadosa y +de mucho empacho; mas el celo de las almas le obligó á volver á la +condición y simplicidad de niño para aprender uno por uno los vocablos y +significados de aquellas lenguas, y para expresar las voces con los +acentos propios de los bárbaros, y no rehusando hacerse discípulo de los +mismos infieles, los tomaba por intérpretes para traducir en su idioma +los misterios y preceptos de la ley de Dios, procurando después +enseñárselos á ellos con trabajo contínuo de meses y años enteros.</p> + +<p>Tales entrañas de caridad experimentamos también nosotros cuando le +gozamos en el oficio de Provincial; era muy liberal, humano y afable con +sus súbditos, guardando con ellos la gravedad precisamente necesaria +para ser obedecido; y todos, no solamente le amaban por su agradable +trato, por el candor de sus inocentes costumbres y por una singular é +inse<span class='pagenum'><a name="Page_II171" id="Page_II171">V.II–171</a></span>parable sinceridad, con que tenía el corazón en los labios, y el +alma patente en el rostro, mas también le reverenciaban como á Santo; de +que dieron muy claras muestras, cuando asaltado de una lenta calentura, +con otras enfermedades poco á poco le condujo al término de sus días.</p> + +<p>Avisado del peligro que corría su vida, en vez de espantarse ó temer la +muerte, parecía que le salía al encuentro con generosidad y fortaleza de +ánimo, confiado en la misericordia de aquel Señor que le había concedido +cuarenta y ocho años para servirle en la Compañía, y treinta y ocho en +las Indias.</p> + +<p>Por muchos días hizo este Colegio de Córdoba muchas rogativas y +penitencias para pedir y suplicar á Nuestro Señor no le quitase tan +presto un Superior y Padre tan necesario al bien público, y tan amado de +todos.</p> + +<p>Pero al fin quiso Dios llevarle á la gloria, como de su bondad +esperamos, á darle el premio debido á sus méritos; la víspera de la +Santísima Trinidad recibió todos los Sacramentos, sin dar la menor señal +de temer la muerte, y se entretuvo todo aquel día, parte, en dar +disposiciones con mucha serenidad, acerca del gobierno de la provincia, +y parte en suavísimos colo<span class='pagenum'><a name="Page_II172" id="Page_II172">V.II–172</a></span>quios con su crucificado Redentor, en cuyas +manos entregó su espíritu, al entrar el día de la Santísima Trinidad, de +cuya vista iba á gozar en la bienaventuranza.</p> + +<p>Fué su muerte á los sesenta y cinco años de su edad, á 4 de Junio de +1719.</p> + +<p>El mismo día se celebró su entierro, á que asistió el Ilustrísimo Sr. +Obispo de esta diócesis, gran número de religiosos de todas órdenes, el +cabildo secular, lo principal de la nobleza, y mucho pueblo; los +nuestros repartieron entre sí sus pobres alhajas, que se reducían á +instrumentos de penitencia y algunos libritos de votos, para tenerlos +por reliquias y conservar siempre fresca la memoria del incomparable +varón que habían perdido, no menos venerable y digno de eterna alabanza +por la santidad de su vida que por las muchas almas de que enriqueció á +la iglesia toda.<span class='pagenum'><a name="Page_II173" id="Page_II173">V.II–173</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XIX" id="CAPITULO_XIX"></a>CAPÍTULO XIX</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Continúa el Padre Miguel de Yegros la +Misión de los Zamucos, á cuyas +manos muere el hermano +Alberto Romero.</i></p></div> + + +<p>Habiendo ordenado el nuevo Provincial Padre Juan Bautista de Zea que el +P. Miguel de Yegros, en pasando las lluvias, fuese con el hermano +Alberto Romero á fundar la Reducción de nuestro P. San Ignacio, se +anticipó el P. Yegros algún tiempo, así por escoger con tiempo sitio á +propósito, como por no exponerse á peligro de no hallar agua qué beber +en el camino; por tanto, á principios de Abril empezó su viaje; mas +entrando en el bosque de los Zamucos, se vió obligado á volver atrás por +tener tanta falta de agua, que ni la gente<span class='pagenum'><a name="Page_II174" id="Page_II174">V.II–174</a></span> ni las caballerías tenían +con qué apagar la sed.</p> + +<p>Púsose en camino segunda vez por Septiembre, y llovió tanto, que +anegadas las campañas de los Cucarates, apenas pudo llegar al término de +su viaje.</p> + +<p>Lo que padeció en este viaje lo referiré con las mismas palabras con que +él, habiendo vuelto de los Zamucos, se lo escribió en carta de 27 de +Octubre de aquel año de 1718 al P. Visitador de los Chiquitos, Juan +Patricio Fernández, desde el pueblo de San Juan.</p> + +<p>«Por no alargarme (dice) no describo aquí cómo conseguí el llegar á este +pueblo, contra el parecer y juicio de todos los prácticos de de estos +caminos y contra toda disposición del tiempo; y los pocos Morotocos que +llevé conmigo y se adelantaron á entrar en la montaña hubieron de +perecer de sed, aunque consiguieron con gran valor el llegar al pueblo; +y yo, que de ahí á algunos días los seguí, fuí nadando en agua (como +dicen) por toda la montaña, que ya servía de enfado y de embarazo al que +iba de posta y de ligera.</p> + +<p>»Sólo lo atribuí al dedo de Dios, pues cuando la piedad y misericordia +divina se inclina á obrar, no hay imposibles, y más cuando<span class='pagenum'><a name="Page_II175" id="Page_II175">V.II–175</a></span> precedieron +los sudores, trabajos, necesidades y hambres de su primer conquistador +de esta nación nuestro dignísimo P. Provincial Juan Bautista de Zea.»</p> + +<p>Despachó, pues, delante el P. Yegros algunos indios cristianos que +avisasen al cacique principal de los Zamucos de su venida, y que le +llevasen en su nombre un bastón, hermosamente guarnecido, y una camiseta +colorada, que son las galas que ellos estiman.</p> + +<p>Llegaron los mensajeros y fueron recibidos con grande amor y cortesía, y +fueron sentados á la mesa del cacique, cuyas viandas se reducían á +raíces de cardos silvestres, que era todo su mantenimiento, y por gran +regalo les ofrecieron un vaso de agua, porque había allí tal carestía, +que cada uno estaba esperando la suerte de poder coger tanta cuanta +cabía en la palma de mano, de un pequeño manantial que salía de un +peñasco.</p> + +<p>Dos días después se partieron los cristianos, acompañados del cacique +principal, con otros de los suyos, y encontrándose en el bosque con el +P. Miguel, dieron la vuelta, y á 5 de Octubre llegaron á donde el P. Zea +el año antecedente había levantado la cruz.</p> + +<p>Increíble fué el júbilo y la fiesta que hizo<span class='pagenum'><a name="Page_II176" id="Page_II176">V.II–176</a></span> aquella buena gente, +manifestando el gusto que tenían de ver en sus países á nuestros +Misioneros, diciendo en nombre de todos el cacique principal, indio, por +cierto digno de estimación, que no obstante sus grandes necesidades, +hambres y pobreza no se había apartado de su pueblo ni permitido que los +suyos se alejasen por estar en continua esperanza de que habían de ir +los nuestros, habiendo enviado varias veces, y él mismo ido en persona, +á registrar los caminos para ver si parecían.</p> + +<p>Igual fué también la alegría del P. Miguel que veía ya logrados los +sudores del P. Zea, que con tantos trabajos había empezado á plantar +aquella viña, y para su fecundidad le llovía del cielo copiosas +bendiciones.</p> + +<p>Trató luego con aquel cacique y con todos los demás principales, del fin +de su ida á aquellos pueblos, que era el fundar Reducción en sus tierras +y quedarse con ellos; á cuyo fin les pidió le diesen paso franco y guías +para todos los demás pueblos, para escoger en ellos el que fuese más +acomodado para la fundación, y en particular hacia los que estaban al +Poniente cercanos á las salinas, donde habían informado al Padre había +parajes muy buenos para pueblos, aguadas, montañas y palmeras para +es<span class='pagenum'><a name="Page_II177" id="Page_II177">V.II–177</a></span>tancias de ganados, interesándose en esto también el irse acercando á +los demás pueblos de los Chiquitos, con camino más derecho y más breve.</p> + +<p>«Oyéndome el cacique (son palabras del Padre Miguel, en la carta para el +P. Juan Patricio Fernández). Oyéndome el cacique éstas y otras +conveniencias, dió un grito y suspiró, diciendo:</p> + +<p>»—Me tuviera por ingrato y vil, después de tantas finezas y estimación +que habéis hecho de mí, si en alguna cosa os mintiera y engañara, y +negando lo que me pedís os desazonara; y aunque no me queráis creer, os +desengaño, Padre, de que en todas nuestras tierras no hallaréis parajes, +ni las comodidades que decís para fundar, pues lo mismo que véis y +reconocéis en este mi pueblo, sucede en todos los demás; y aunque en +tiempo de lluvias, por causa de las avenidas, corren algunas cañadas con +abundancia de agua, mas pasados algunos meses no quedan más que las +madres secas, y sin agua, por lo cual luego nos desparramamos con +nuestras chusmas á buscar qué comer y qué beber.</p> + +<p>»No obstante esta respuesta, le volví á instar con otras razones más +eficaces que Nues<span class='pagenum'><a name="Page_II178" id="Page_II178">V.II–178</a></span>tro Señor me inspiró, que me dejase pasar siquiera á +visitar al cacique de los pueblos del Poniente, dándome guías y quien me +abriese alguna senda para poder pasar á la ligera.</p> + +<p>»Respondióme á esta petición el cacique:</p> + +<p>»—Te aseguro, Padre, por el amor que te tengo, que si vas, tú y todos +tus compañeros, pereceréis de sed.»</p> + +<p>Hasta aquí el P. Miguel, que oyendo esto se retiró aparte para +encomendar á Nuestro Señor aquel negocio.</p> + +<p>Entonces el cacique juntó á todo el pueblo en la plaza y le reprendió +con palabras muy sentidas el que hubiese alguno de ellos mentido y +engañado al P. Misionero con decirle que había en sus tierras los +parajes y comodidades ya dichas para fundación; y les añadió que quedaba +muy avergonzado de que hubiesen dado ocasión para que el Padre juzgase +que él le engañaba, negándole lo que ellos mismos tanto deseaban; y por +fin mandó á todos que obedeciesen en todo á la voluntad del P. Miguel. +Estaba éste retirado en su Rancho, rogando á Nuestro Señor que no se +frustrase esta fundación y Reducción de todo el gentío cercano y +encomendando á Su Majestad la resolución que tomaría en este caso.<span class='pagenum'><a name="Page_II179" id="Page_II179">V.II–179</a></span></p> + +<p>Luego supo por medio del intérprete, que había estado oyendo de secreto +al cacique, todo el razonamiento que éste había hecho á los suyos en la +plaza.</p> + +<p>«Con lo cual (prosigue el Padre en su relación) me determiné á +proponerles si gustarían de fundar y juntarse para este efecto fuera de +sus montañas y al remate de las campañas de las Japeras de los +Cucarates, por ser tierras muy cabales para una fundación, aunque sólo +de paso vistas y registradas con ánimo (si viniesen en ello) de +registrarlo mejor á la vuelta, trayendo alguno de ellos conmigo para ver +los parajes.</p> + +<p>»Llamé de allí á un rato al cacique y le propuse todo esto; á que sin +dejarme pasar adelante, con grande algazara respondió que era grande +elección, y que ya había estado y visto todas aquellas campañas, y que +le parecieron muy buenas y á propósito para el fin, y que me siguiera +luego con toda su gente y todos los demás pueblos vecinos, á no tener +todos sus zapallares ya en flor y muchos que ya comenzaban á dar, y que +no sembrarían otra cosa, sino que en acabando los juntaría y convocaría +toda aquella gente, y se vendría luego al sitio que yo dejase señalado +para el pueblo,<span class='pagenum'><a name="Page_II180" id="Page_II180">V.II–180</a></span> y enviaría conmigo alguno de los principales para que +registrasen y viesen el puesto para dicho pueblo; y en volviendo á +darles cuenta de lo visto, tomaría luego el camino para aquel paraje.</p> + +<p>»Con esto resolví volverme después de dos días, porque no había agua que +beber; y en estos dos días que estuve allí, fué forzoso beber de unos +charquitos que se habían juntado en una cañada, una legua del pueblo, de +un aguacero que cayó, que más era barro que agua; y de una poca que +ellos tenían recogida, llovediza, en unos calabazos, nos dieron uno, por +gran fineza, y vendido por un poco de maíz.</p> + +<p>»Poco después que se sosegaron los del pueblo, cerrada ya la noche, vino +el cacique, acompañado con algunos viejos, á pedirme audiencia junto á +mi toldo; y dándoles asiento por señal de alegría y albricias, me dijo +el cacique:</p> + +<p>»—Padre, no te aflijas, que después del año en que se haya poblado el +sitio que nos señalares, iré con la gente de este mi pueblo hacia el +Sur, en tres días de camino de montaña, á traer y convidar á otra +provincia de Zamucos (con quienes antiguamente estábamos<span class='pagenum'><a name="Page_II181" id="Page_II181">V.II–181</a></span> amigos y +quebramos con ellos) que son diez pueblos de tanto número como nosotros; +y de ahí á un día de camino, en que remata la montaña y comienzan las +campañas, está innumerable gentío que llega hasta á los pueblos que +llamamos nosotros de los españoles. Estos guerrean siempre con esta otra +provincia de Zamucos, que se llaman Ugaroñós (de los cuales hay uno en +este pueblo de San Juan, que antiguamente vino con sus padres á esta +otra provincia, y de ahí á los Morotocos; y cuando andaba con los +Padres, llegó á ver todo ese gentío, que es el Chaco, y á un lado +algunos pueblos de Guarayos.) Agradecíle sumamente las noticias al +cacique, quien volvió á añadir estaban contentísimos con el paraje que +les había insinuado, muy á propósito para poder desde ahí con más +facilidad y brevedad penetrar hasta las naciones dichas, pues desde más +lejos había venido yo á sus tierras y pueblos; y dándome otras noticias +de otros gentíos por diversos rumbos, se despidió para irse á +descansar.»</p> + +<p>Así el P. Miguel; el cual, queriendo al otro día despedirse de ellos, se +levantó una gritería y llanto de toda la gente, á quien el deseo del +santo bautismo no daba aliento para ver partir<span class='pagenum'><a name="Page_II182" id="Page_II182">V.II–182</a></span> al Padre Misionero; mas +dándoles palabra de que cuanto antes los volvería á ver, se quietaron; y +levantadas al cielo las manos, pedían á Dios les diese feliz viaje y que +volviese presto.</p> + +<p>Partióse, finalmente, echando mil bendiciones á aquel pueblo, tan +deseoso de recibir la santa fe, trayéndose en su compañía aquellos +Zamucos enviados de su cacique; y reconocido el país de los Cucarates, +pasó á San Juan Bautista, donde los neófitos recibieron y acogieron á +los dos cathecúmenos con extraordinario afecto, tratándolos con aquellas +cortesías que el celo del bien de sus almas y el amor á Dios dictan á +los que son nuevos en la santa fe.</p> + +<p>Llegó, pues, de vuelta de los Zamucos al pueblo de San Juan á 26 de +Octubre de aquel mismo año de 1718 y luego participó las noticias de +todo lo referido en este capítulo al Padre Visitador de aquellas +Misiones, Juan Patricio Fernández, quien atribuyendo á singular +misericordia de Dios y á los méritos y sudores del apostólico P. Zea que +aquellos bárbaros estuviesen tan deseosos del santo bautismo y tan +contentos y prontos á dejar sus tierras hizo luego despachar los dos +Zamucos que trajo el P. Miguel de Yegros, con aviso al cacique de que se +fuese con todos sus vasallos á<span class='pagenum'><a name="Page_II183" id="Page_II183">V.II–183</a></span> las tierras de los Cucarates, porque en +breve se partiría allá el P. Miguel con el hermano Alberto Romero.</p> + +<p>¡Quién creyera que una obra, encaminada con tantos trabajos y sudores y +con tanta felicidad, de donde resultaría á Dios grande gloria y á la +iglesia mucho número de fieles, se destruyese en un momento, y de tal +manera, que hasta ahora no se les ha podido reducir, bien que siempre se +intenta!</p> + +<p>La causa de esta novedad la atribuyen todos á la natural inconstancia é +inestabilidad de los indios; mas si yo á este común sentir pudiese +añadir el mío particular, diría que ha tenido más alta causa este +infeliz suceso; porque siendo la conversión de las almas obra +principalmente de Dios, deja Su Majestad muchas veces que las industrias +humanas, y la virtud de los medios que ponemos, no surtan efecto, para +que desconfiados nosotros de ellos, atribuyamos á sola la virtud de su +gracia aquellos sucesos que efectuándose prósperamente, sería fácil cosa +nos los atribuyésemos á nosotros mismos.</p> + +<p>Mas sea lo que fuere de esto, salieron por Agosto de 1719 el P. Miguel +de Yegros y el hermano Alberto, llevando todo recado para<span class='pagenum'><a name="Page_II184" id="Page_II184">V.II–184</a></span> celebrar la +Misa y lo demás necesario para fundar la iglesia de la nueva Reducción +de San Ignacio Nuestro padre, llegando á la campaña que los Zamucos +habían escogido para fundarla, no hallaron persona alguna; y enviando +algunos por todas partes para tomar noticia de esta gente, hallaron su +pueblo quemado, y supieron que se había retirado algunas jornadas lejos +de allí, junto á una laguna abundante de pesca, cerrando los pasos por +donde se les podía seguir.</p> + +<p>Resolvió ir en persona el hermano Alberto en su seguimiento á buscarlos, +como lo hizo, y habiéndolos encontrado, los reconvino con la palabra que +habían dado á Dios y á los Padres de querer ser cristianos y vivir +juntos en un pueblo, en el lugar que ellos mismos habían escogido y +señalado.</p> + +<p>Hiciéronle al principio buen semblante los bárbaros y con muestras de +alegría fingieron querer estar á lo prometido; y en señal de eso, se +encaminaron con él hacia el sitio señalado, encubriendo entre tanto en +el corazón su premeditada alevosía, y por muchos días fueron +entreteniendo con buenas palabras al hermano que procuraba, con todas +las finezas de su gran caridad, ganarles las voluntades con bene<span class='pagenum'><a name="Page_II185" id="Page_II185">V.II–185</a></span>ficios. +Al fin se quitaron la máscara el día 1.º de Octubre, y muertos á +traición doce cristianos, un infame cacique asió de la garganta al santo +hermano y con el filo de una pesada macana le partió la cabeza, +despojóle después bárbaramente, y de miedo de que no viniesen sobre +ellos á vengar aquella muerte los Chiquitos, se huyeron todos juntos, +sin saberse dónde.</p> + +<p>El P. Miguel, avisado de este suceso por dos cristianos que por gran +ventura se pudieron escapar del estrago, se volvió con increíble dolor +de su corazón por no poder hacer más; y divulgada por todos los pueblos +la nueva de la muerte del santo hermano, le lloraron inconsolablemente +los indios, los cuales, en recompensa de las buenas obras que de él +habían recibido, le celebraron solemnes exequias en todos sus pueblos, +cuanto cupo, y fué posible en su pobreza; y yo, para acabar este +capítulo, daré aquí una breve noticia de su vida y virtudes, por serle +muy debida esta memoria.</p> + +<p>Fué el hermano Alberto Romero de nación español y natural de Segovia, +hijo de padres honrados y de profesión mercader, bien acomodado; mas +deseoso de ver tierras y hacer mayor fortuna, pasó con otros mercaderes<span class='pagenum'><a name="Page_II186" id="Page_II186">V.II–186</a></span> +Perú, esperando hallar aquí fortuna igual á sus deseos.</p> + +<p>No le salieron fallidas sus esperanzas, porque adquirió buen caudal y +fué de todos muy estimado; y así la Real Audiencia como el arzobispo de +Chuquisaca, le cometieron negocios de mucha monta para bien público; mas +como sea tan ordinario en las cosas humanas el hacerse y deshacerse en +un punto, mudando semblante á cada paso la fortuna, sin durar mucho en +un estado, ya sea próspera, ya adversa, siendo sólo semejante á sí +misma, en ser siempre inconstante, habiendo estado siempre para nuestro +Alberto risueña y propicia, experimentó en sí estas mudanzas; porque de +repente, no sé por qué causa, si ya no fuese para que levantase sus +deseos á las cosas del cielo, cayó desplomada á tierra la gran máquina +de su prosperidad.</p> + +<p>En poco tiempo perdió todo lo que en muchos años, y á costa de grandes +fatigas había adquirido, con que quedó reducido á mucha pobreza, mas no +sin ganancia, porque con este golpe volvió en sí, y viéndose ya anciano, +sin tener en la tierra riquezas ni méritos para el cielo, se dolió mucho +de lo mal que había empleado su corazón en ganar y adquirir bienes<span class='pagenum'><a name="Page_II187" id="Page_II187">V.II–187</a></span> +caducos, sin quedarle de tanto tiempo perdido más que un perpetuo +remordimiento del mal logro de sus años.</p> + +<p>Por tanto, resolvió darse todo á Dios, al cuidado de su alma y á las +cosas de la eternidad, gastando, como más próvido mercader, el resto de +su vida en el tráfico de bienes no sujetos á mudanzas y reveses de la +fortuna, en lo cual tuvo mejor logro que cuando en el mundo navegaba su +prosperidad viento en popa.</p> + +<p>Y Dios, que muchas veces se agrada más de los que vienen á trabajar en +su viña á la última hora, que los que desde la primera hora del día +echan mano á la labor, se agradó sobremanera de su determinación, y le +dió luego de contado una plenitud de consuelo en su servicio, por prenda +de galardón que sobre todos sus méritos le tenía preparado aquí en la +tierra, y después eternamente en el cielo.</p> + +<p>Por aquel tiempo, algunos piadosos españoles, recogiendo de los vecinos +de Tarija algunas limosnas, enviaban todos los años un copioso socorro á +la cristiandad de los Chiquitos y á los Misioneros lo necesario para +celebrar el santo sacrificio de la misa, y hacer con toda la devoción +posible las funciones sagradas.</p> + +<p>Con esta provisión le enviaron una vez nues<span class='pagenum'><a name="Page_II188" id="Page_II188">V.II–188</a></span>tros Padres del colegio de +Tarija, con quienes él trataba familiarmente, y luego le pagó Dios +aquella caridad muy largamente.</p> + +<p>Porque considerando el fervor y santa vida de los nuevos cristianos y +las apostólicas fatigas de los obreros evangélicos, que con vivir en +semejantes trabajos, á los que de sí escribe el Apóstol San Pablo, +estaban siempre alegres y con una boca de risa, se mudó en otro hombre y +se le inflamó el corazón en vivísimos deseos de unirse más estrechamente +con Dios, y gastar su vida en servicio de aquella nueva cristiandad, y +de hecho dió luego muestras de cuán de veras lo decía.</p> + +<p>Púsose luego á enseñar á los indios todos los oficios mecánicos, á +desmontar los bosques, á labrar la tierra y á manejar los arados para +cultivarla; con los enfermos, viejos y estropeados, tenía entrañas y +ternura de madre; no había cosa que por ellos no hiciese; con los +bárbaros que se convertían de nuevo, se deshacía en afectos de caridad, +no sabía apartarse de su lado, parecía que se los quería meter dentro +del corazón; y por bárbaros que fuesen, no dejaba de hacer con ellos +semejantes demostraciones, no mirando en ellos lo que parecían en el +exterior, sino el valor de sus almas, compra<span class='pagenum'><a name="Page_II189" id="Page_II189">V.II–189</a></span>das por el Redentor con el +precio de toda su sangre.</p> + +<p>Ni por trabajar tanto por las almas de sus prójimos se descuidaba de la +suya propia; recogíase muchas veces á tener oración, en el cual tiempo +las copiosas lágrimas que derramaba, eran indicios de los consuelos con +que Dios confortaba su espíritu.</p> + +<p>Y á la verdad era bien necesario este consorte celestial para darle +ánimo y aliento en la dura y continuada batalla con el enemigo infernal, +que dolorido fuertemente de que un viejo idiota y sin letras corriese +por el camino de la más alta perfección y se burlase de él quitándole +tantas almas de sus manos, no le dejaba de perseguir de día ni de noche, +ya apareciéndole en forma de feísimos animales, ya espantándosele con +otras visiones abominables.</p> + +<p>Duró esta terrible persecución más de tres años; mas nuestro Alberto, +asistido siempre de Dios y del ángel de su guarda, que si no estaba á su +lado en forma visible, á lo menos lo estaba con la invisible operación +en su corazón, jamás se dió por vencido, ni omitió las acostumbradas +obras de caridad, ni dió un paso atrás en el modo de vivir que había +emprendido.<span class='pagenum'><a name="Page_II190" id="Page_II190">V.II–190</a></span></p> + +<p>Y por ventura, en premio de esta generosa constancia, se le encendió el +corazón en vivos deseos de entrar en la Compañía, que amaba +tiernísimamente; mas atendida su mucha edad, era necesaria la licencia +de nuestro Padre General, la que no se podía tan presto alcanzar; por lo +cual, para consolar en parte sus plegarias y sus lágrimas, el P. Vice +Provincial Luis de la Roca, cuando visitó aquellas Misiones, le admitió +por Donado hasta que viniese de Roma la licencia de recibirle por +hermano Coadjutor de la Compañía; pero el cielo le firmó más presto esta +licencia, y la Compañía triunfante le contó en el número de aquellos +campeones que bordaron la librea de Cristo con su propia sangre, antes +que acá en la tierra le contase la militante en el número de aquéllos, +que con los ministerios humildes de su estado la ayudan á la conversión +de las almas.<span class='pagenum'><a name="Page_II191" id="Page_II191">V.II–191</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XX" id="CAPITULO_XX"></a>CAPÍTULO XX</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Progresos y aumentos de otras</i> +<span class="smcap">Reducciones</span> <i>en los años de 1717 y 1718</i>.</p></div> + + +<p>Aunque lo que he escrito en estos dos capítulos últimos, ha sucedido en +muchos años y en este tiempo se han convertido á la fe y ganado para el +cielo muchos centenares de infieles, todavía, por no confundir los +sucesos y Misiones de las Reducciones, los quise separar con ánimo de +referir ahora y dar noticia del fervor y mérito de los neófitos de las +otras tierras, dignándose Dios Nuestro Señor de premiar sus sudores con +abundante cosecha de infieles para animarlos á trabajar con mayor +aliento y fervor en servicio de la iglesia.<span class='pagenum'><a name="Page_II192" id="Page_II192">V.II–192</a></span></p> + +<p>Los cristianos, pues, de la Reducción de San Francisco Xavier, hicieron +Misión por dos partes diversas.</p> + +<p>Algunos Zamalos salieron en busca de unos infieles, que habían hallado +los años pasados y los habían dejado de recoger por falta Guarayos, +donde fueron bien recibidos; y aunque no se entendían, les hablaron por +señas y movieron á algunos á seguirlos y á recibir el santo bautismo.</p> + +<p>Otros, de nación Piñocas, quisieron ir á los Puyzocas, que mataron al P. +Lucas Caballero mas apenas lo pudieron conseguir, porque en el camino +entraron en una Ranchería de los Cozocas, tan de improviso, que sentidos +de los paisanos, que estaban trabajando en sus sementeras, y creyendo +ser gente enemiga, se dieron á huir á toda furia por librar la vida; los +nuestros alcanzaron á algunos, y entrando en la Ranchería la hallaron +desierta, sin persona viviente.</p> + +<p>Vieron en los Ranchos muchos escudos, tejidos de plumas de bellísimos +colores con mucho arte é industria; con éstos estaban adornadas las +cámaras donde estaban amontonados muchos huesos de difuntos y pedazos de +carne fresca, indicios de que eran comedores de carne humana.<span class='pagenum'><a name="Page_II193" id="Page_II193">V.II–193</a></span></p> + +<p>Andan todos bien vestidos y tienen las mismas costumbres que los Baures +y Cosiricas, bien que usan de diferente lengua. Entre grandes y pequeños +recogieron 36.</p> + +<p>Los cristianos del pueblo de la Concepción fueron á predicar la ley de +Cristo á los Cosiricas, mas no sacaron más logro que los trabajos.</p> + +<p>Dos años antes habían ido á su Ranchería y habían traído cuatro para que +viesen las Reducciones, en donde fueron recibidos con grande amor y +cortesía.</p> + +<p>Estos dos fueron con los neófitos para llevarlos á sus paisanos, de +quienes no fueron admitidos con mucho afecto, porque el demonio les puso +en sospecha de que eran Mamalucos ú otros enemigos que habían venido á +hacerlos esclavos. No obstante, los sentaron á la mesa y les presentaron +algunos regalos del país; mas concurriendo allí indios de otras tierras, +los cercaron en forma de media luna, disparándoles una tempestad de +flechas para hacerlos huir; los neófitos, sin hacer más que reparar los +golpes, se retiraron con buen orden, y en medio de que muchos hacían +instancia á los capitanes para responderles con las armas, venció la +parte de los mejores, que, á imitación<span class='pagenum'><a name="Page_II194" id="Page_II194">V.II–194</a></span> del Redentor, no quisieron +volverles mal por mal; tres quedaron muertos; los otros, maltratados, se +volvieron á la Reducción.</p> + +<p>De San Rafael salieron por dos partes en busca de almas; una tropa de +Taus ganó á la fe cuatrocientos y ochenta infieles, de nación Bacusones.</p> + +<p>La otra, de Tabicas, fué á las riberas del río Paraguay en busca de +Curucanes.</p> + +<p>Apenas llegaron á orillas del río, cuando un Chiquito con algunos otros, +se adelantó, y descubriendo una canoa que venía hacia ellos, se +escondieron detrás de algunos matorrales, creyendo ser los infieles que +buscaban; mas observando que era un negro con dos indios, que andaban +pescando, gritaron los compañeros del Chiquito: <i>¡Mamalucos! +¡Mamalucos!</i> y se pusieron en fuga precipitada.</p> + +<p>Apenas el negro vió sólo al Chiquito, cuando le apuntó con el arcabuz; +mas se detuvo en dispararle, porque el indio le gritó en voz alta: No me +mates, que soy cristiano como tú y no te hago daño; y para que lo +conociese más claramente, le mostró una imagen de Nuestra Señora con el +Niño en los brazos, la cual, el negro, dejando el arcabuz, adoró de +rodillas.<span class='pagenum'><a name="Page_II195" id="Page_II195">V.II–195</a></span></p> + +<p>Juntáronse luego allí nuestros neófitos en número de ciento y cincuenta, +extendidos en buen orden sobre la ribera.</p> + +<p>En este ínterin vino el Capitán de los Mamalucos, y llamando á un +Chiquito que entendía la lengua Guaraní, le preguntó quiénes eran y á +qué fin andaban por aquellas costas.</p> + +<p>Respondió que eran hijos de nuestros Misioneros (esta es la frase que +usan ellos con los que les han reducido á la fe) y cristianos del pueblo +de San Rafael, que andaban en busca de infieles para conducirlos al +gremio de la santa madre iglesia.</p> + +<p>—Para el mismo fin los buscamos nosotros,—respondió el capitán +Mamaluco; y añadió en ademán de enojado:</p> + +<p>—¿Y por qué venís aquí si nosotros hemos llevado ya todos los infieles?</p> + +<p>Preguntóle después qué Padre le instruía y enseñaba la fe y quién venía +con ellos.</p> + +<p>Dijo que el P. Felipe Suárez, era cura de su pueblo, mas que ellos iban +solos.</p> + +<p>—Y, pues,—replicó el Mamaluco—¿qué capitanes y conductores os +gobiernan?</p> + +<p>Aquellos, con astucia más que de indios, les respondieron que sus +capitanes eran se<span class='pagenum'><a name="Page_II196" id="Page_II196">V.II–196</a></span>senta. Entonces, vuelto á los suyos, les dijo el +Mamaluco:</p> + +<p>—Mucha gente tienen éstos alistada; y sin hablar más, haciendo tocar á +retirada, se embarcó con todos los suyos en las canoas, huyendo á todo +vogar, por no venir á las manos con tanta gente; y quiera el cielo que +así como los cristianos Guaranís, de mucho tiempo á esta parte son el +terror de estos crueles enemigos, así lo sean también los Chiquitos +reducidos á la fe y al gobierno civil. Los neófitos, alegres con el buen +logro de su astucia, anduvieron mucho trecho por aquella ribera, hasta +que finalmente dieron con la Ranchería de los Curucanes, donde siendo +bien recibidos, se pusieron todos en la plaza, de rodillas, á rezar el +Rosario de Nuestra Señora para que Su Majestad diese á aquellos gentiles +juicio (frase con que se explican cuando hacen oración por sí ó por +otros á Nuestro Señor y á la Santísima Virgen) para que todos abrazasen +la santa ley de Dios.</p> + +<p>Mientras que los cristianos rezaban el Rosario, estaban los Curucanes +llenos de estupor, refugiados en sus Ranchos, sospechando que aquella +era alguna trama inventada en daño de ellos.<span class='pagenum'><a name="Page_II197" id="Page_II197">V.II–197</a></span></p> + +<p>Acabaron los cristianos su santo ejercicio, y viéndose solos, fueron +siguiendo los pasos de los fugitivos y cogieron diez, los cuales +vinieron de buena gana á hacerse cristianos. Y éstos, habiendo vuelto el +año siguiente á aquella tierra, redujeron á la santa fe doscientos y +once, los cuales dieron noticia de otros muchos pueblos que eran +confinantes con ellos, como son Merojones, Guijones, Bacusones, +Betaminis, Aripayres, Zipes, Tades, Guarayos, Subarecas, Paricis y otros +muchos.</p> + +<p>También se debe reputar entre los aumentos de esta Reducción un funesto +suceso, que para ejemplo de otros sucedió en ella.</p> + +<p>Habíase bautizado en San Rafael una doncella de 18 años y se llamaba +Isabela, la cual, poco después, se había casado; mas el común enemigo, +pesaroso de que se le escapase de sus manos la que antes había sido toda +suya, resolvió tentarla cuanto pudo, trayéndola á la memoria su antigua +brutal vida.</p> + +<p>Ella, pues, ya por estar en la flor de su edad y en lo mejor de la +juventud, ya por las sugestiones del demonio, se rindió, finalmente, á +sus apetitos, viviendo peor que antes: porque es ordinario que sea más +malo quien abandona la fe que quien jamás la ha profesa<span class='pagenum'><a name="Page_II198" id="Page_II198">V.II–198</a></span>do. Perdida, +pues, la vergüenza y el temor de Dios, se amistó mal con algunos de sus +iguales; y para que no llegase á oídos del Padre Cura de aquella +Reducción, se llegaba á los Santos Sacramentos frecuentemente, con +muestras de tierna devoción y algunas lágrimas en los ojos.</p> + +<p>Mas Dios Nuestro Señor que ama tanto á aquella nueva iglesia, no tardó +mucho en castigar su hipocresía y lascivia, de suerte que quien supiese +el castigo escarmentase, y juntamente tuviese tiempo la miserable é +infeliz de pedir á Dios misericordia.</p> + +<p>Estando durmiendo una noche en casa de su padre, prorrumpió de repente +en gritos y ahullidos, que parecía de mentada, y echando los ojos hacia +el techo, con grande espanto, decía á su padre:</p> + +<p>—Mira, mira, que vienen los diablos á llevarme consigo al infierno y +saltando de la cama, quería huir, mas su padre la detuvo.</p> + +<p>Quedó con aquella vista tan consumida de fuerzas y desmayada, que +parecía habérsele descuadernado todos los miembros. Estando de esta +manera medio fuera de sí, pero siempre obstinada en sus pecados, fué +avisado el P. Misionero<span class='pagenum'><a name="Page_II199" id="Page_II199">V.II–199</a></span> del grave peligro de la enferma, mas no de la +causa, y mucho menos de su mal vivir; la primera diligencia del Padre +fué ajustar las cosas del alma de aquella infeliz; y viendo que estaba +ya cercana su muerte, le administró los Últimos Sacramentos; y +llegándose para decirla alguna palabra de Dios, se hacía sorda; y +fijando los ojos en un lugar, se procuraba descubrir, llamando y +convidando á los amigos con quienes había vivido mal, y haciendo los +mismos ademanes y feos movimientos que cuando estaba sana.</p> + +<p>Sospechó el Padre que el demonio en forma visible hacía de las suyas con +la enferma; por lo cual, procuró confesarla con mayor diligencia, mas la +infeliz nunca quiso vomitar aquellos pecados feos, porque padecía tanto +en el alma y en el cuerpo.</p> + +<p>Pareciéndole al Padre que el mal empezaba á dar algunas treguas, y que +los demonios, por la intercesión de Nuestro Padre San Ignacio, cuya +reliquia la aplicó, se habían ausentado de la cámara de la enferma, +precisado de otra ocupación, se partió de allí, con intento de volver +cuanto antes.</p> + +<p>Apenas se había apartado algunos pasos, cuando la doliente, quitándose +del cuello la<span class='pagenum'><a name="Page_II200" id="Page_II200">V.II–200</a></span> Santa Reliquia, empezó á llamar con palabras amorosas á +sus galanes y en ademán de quien se abrazaba con alguno, acabó la vida, +dejando á sus parientes afligidos y desconsolados por muerte tan +desgraciada.</p> + +<p>Hízosele por la tarde su entierro, y luego aquella noche vino á llamar á +la puerta de la casa de su padre, y llamó á su marido, diciéndole:</p> + +<p>—Ábreme, ¿no me conoces? Yo soy Isabel.</p> + +<p>Levantóse despavorido y asustado el marido, y abriendo la puerta la vió +tan monstruosa que se quedó pasmado de asombro y espanto.</p> + +<p>Después, yendo á nuestra casa, se manifestó al P. Misionero, el cual, +con el horror de verla, se desmayó y cayó en tierra medio muerto, y por +muchos días no pudo recobrarse.</p> + +<p>Andúvose luego paseando por el corredor de casa, y dió muchos golpes en +la campana de la iglesia, mas nadie osó salir fuera, sospechando lo que +era.</p> + +<p>De aquí salió y anduvo todas las calles de la Reducción, y con ahullidos +y bramidos como de fiera, aterrorizó sobremanera á toda la gente.</p> + +<p>El día siguiente se apareció á una hermana suya y á otros, con semblante +horroroso, que<span class='pagenum'><a name="Page_II201" id="Page_II201">V.II–201</a></span>riendo Dios que hubiese muchos testigos del caso, porque +quien necesitase del temor para vivir bien, no pudiese negar el hecho +para no temer.</p> + +<p>Habiendo fallecido este año un fervorosísimo Misionero en estas +Reducciones, es razón que le demos aquí lugar á sus méritos, refiriendo +brevemente sus virtudes y sus apostólicas fatigas en servicio de Dios y +bien de las almas.</p> + +<p>Este fué el P. Joseph Tolú, que á los setenta y cinco años de su edad +pasó de estos trabajos al eterno descanso en el pueblo de San Rafael, á +10 de Mayo de 1717.</p> + +<p>Nació este santo varón á 22 de Noviembre de 1643 en Potago, lugar de la +isla Cerdeña; fué en aquella provincia recibido en la Compañía, teniendo +21 años de edad, á 2 de Mayo de 64 y el año de 74 pasó á esta provincia, +donde concluídos los estudios que le faltaban y recibidos los sagrados +órdenes, pasó á las Misiones de los Guaranís, donde vivió algún tiempo +con mucho fruto de los indios.</p> + +<p>Aquí le quiso Dios dar á entender los muchos trabajos que le tenía +preparados para labrarle la corona de sus merecimientos, y fué de esta +manera:</p> + +<p>Había acabado un día de decir misa, y mien<span class='pagenum'><a name="Page_II202" id="Page_II202">V.II–202</a></span>tras se retiraba á su +aposento á dar gracias á Nuestro Señor, se vió como en éxtasis, cercado +de una tropa de gente desconocida y se vió también á sí mismo cultivando +la tierra con un azadón en la mano, lleno todo de sudor, sin que alguno +de los presentes, movido á piedad, se determinase á quitarle de las +manos aquel rústico instrumento y á ayudarle en aquel oficio.</p> + +<p>Quedó el P. Joseph extrañamente maravillado y pensativo, por no entender +qué se le quería significar con aquella visión, hasta que pasando poco +después por orden de los Superiores á la conversión de los Chiriguanás +lo conoció en la Reducción de San Ignacio, donde aunque había gran +multitud de gente, con todo eso el hablarles de su conversión era +predicar á las piedras, ó como dicen, en desierto, sin poder reducir ni +aun uno sólo de aquellos obstinados, ni tener aún un sirviente que le +asistiese en el altar, por lo cual se vió obligado á cultivar con sus +manos una huertecilla, y con el sudor de su rostro recoger alguna cosa +con qué pasar la vida; iba en persona al bosque á traer un haz de leña y +al río por un cántaro de agua, mirándole entre tanto aquellos bárbaros +sin moverse á ayudarle.<span class='pagenum'><a name="Page_II203" id="Page_II203">V.II–203</a></span></p> + +<p>Acordóse entonces de lo que tanto antes Nuestro Señor le había mostrado, +y así sufrió con grande valor estas y otras gravísimas molestias de +aquellos bárbaros tan crueles, que le echaron los caballos á pacer en su +huerta, para quitarle en un momento el sudor de su rostro y el trabajo +de sus manos. Y en medio de ser aquella tierra tan difícil de cultivar y +tan dura á recibir la semilla de la palabra divina, pues aunque +trabajaba mucho recogía muy poco fruto, con todo eso no levantó las +manos de la labor hasta que le llamaron los Superiores para ser operario +en el Colegio de Tarija, donde tuvo campo en qué ejercitar su celo, con +menos trabajos, pero con más fruto. Aquí le sucedió un caso digno de +saberse:</p> + +<p>Ofreciósele un día hacer una trompetilla por si acaso venía á confesarse +algún sordo, cuando poco después de venir á su aposento, entró en él un +hombre doliéndose mucho de que no se podía confesar á gusto por falta de +oído; consolóle el Padre, diciéndole que tenía un instrumento para oir +con facilidad.</p> + +<p>Confesóse el buen hombre con gran júbilo de su corazón, y dando al Padre +mil agradecimientos, se despidió diciendo:</p> + +<p>—Quédese V. R. con Dios, que yo me voy á<span class='pagenum'><a name="Page_II204" id="Page_II204">V.II–204</a></span> comulgar y de allí á morir; y +sucedió así puntualmente.</p> + +<p>Lo mismo sucedió con otro que tenía la misma pena, el cual estando sano +y robusto se confesó con el Padre y murió de allí á dos días, dejando +ambos prendas seguras de su eterna bienaventuranza, con la misericordia +que Dios había usado con ellos.</p> + +<p>No pudo conseguir semejantes esperanzas de otro, que exhortado del P. +Tolú á que ajustase las cuentas de su conciencia con Dios por medio de +los ejercicios espirituales, luciese confesión general antes de +emprender un largo viaje le protestó con varios colores aparentes, que +no podía; mas apenas había caminado pocas leguas, cuando sorprendido de +una furiosa enfermedad, en pocos días se puso en camino para la otra +vida, con poco ó ningún aparejo.</p> + +<p>Vivió en Tarija el P. Tolú hasta el año de 98 en que pasó con oficio de +Superior á las Misiones de los Chiquitos con gran júbilo de su corazón, +por ver puestos en ejecución los ardientes deseos de emplear sus fatigas +en la conversión de los infieles; y aunque las grandes y frecuentes +enfermedades le estimulaban á proponer su ningún talento para aquel +empleo, todavía, después que en una grave enfer<span class='pagenum'><a name="Page_II205" id="Page_II205">V.II–205</a></span>medad, el dolor más +agudo que le traspasaba el corazón en aquellos extremos, fué el haberse +excusado una vez en ejecutar un orden de sus superiores, arrojándose en +manos de Dios, vino con aquel oficio á estas Reducciones en que por no +estar aún las cosas puestas en forma, tuvo ocasión de merecer mucho.</p> + +<p>Lo más insufrible para su caridad eran las grandes necesidades y +trabajos de sus súbditos sin tener con qué socorrerlos y aliviarlos.</p> + +<p>Procuró, no obstante esto, con todo el esfuerzo posible, por espacio de +cuatro años que fué Superior, adelantar aquella recién fundada +cristiandad, así con la conversión de nuevos infieles como en +desarraigar las bárbaras costumbres de los catecúmenos, exponiéndose por +eso muchas veces, con invencible constancia, á riesgos y peligros de la +vida.</p> + +<p>Una de las muchas veces que se vió en estos aprietos fué en cierta +ocasión, que habiendo visto que un neófito se había teñido el rostro de +feísimos colores, al uso de su gentilidad, le dijo, llevado de su celo:</p> + +<p>—Lindo estás por cierto, pareces un demonio (y así es en la realidad +cuando se tiñen el rostro).</p> + +<p>Oyó el indio con disgusto estas palabras, y<span class='pagenum'><a name="Page_II206" id="Page_II206">V.II–206</a></span> flechando su arco, le +asestó al pecho con una saeta.</p> + +<p>Entonces el generoso Padre, desabrochando la sotana y jubón, le dijo:</p> + +<p>—Apunta aquí para que no yerres el golpe, y quítame esta vida que tanto +deseo sacrificar á Dios por amor tuyo.</p> + +<p>Quiso, empero, el cielo recibir la oferta y no la ejecución del +sacrificio, porque aquel bárbaro, atónito y lleno de confusión, al ver +tanto aliento, no osó pasar más adelante.</p> + +<p>Su empleo más continuo é infatigable, fué instruir á algunos mozos más +despiertos, no sólo en las cosas de nuestra santa fe, más aún en el +servicio de la iglesia y de las funciones sagradas, enseñándoles el +canto eclesiástico y las otras sagradas ceremonias, ministerio de +trabajo y tedio increíble y sólo tolerable de una grande caridad y celo +ardiente, porque era necesario poco menos que hacerles mudar naturaleza, +domesticándolos y desvastándolos poco á poco, corrigiéndolos sin +exasperarlos, y tolerándolos algún tiempo mal acostumbrados y viciosos, +para hacerlos totalmente otros diversos de los que eran al principio.</p> + +<p>Y en este ejercicio duró, sin interrumpirle, hasta lo último de su vida; +porque la esperan<span class='pagenum'><a name="Page_II207" id="Page_II207">V.II–207</a></span>za del bien y frutos que veía se lograban en aquella +su infatigable tarea, se la hacía no sólo tolerable, sino suave.</p> + +<p>En tales obras de apostólica caridad con los prójimos, no se olvidaba de +sí mismo, pues en medio de ser todas ejercicio de virtudes y aumento de +méritos, era, no obstante, muy delicado en la observancia regular, +portándose de suerte en las funciones de operario evangélico, que no se +descuidaba un punto en la guarda de las santas leyes y constituciones de +la vida religiosa, antes se retiraba muchas horas del día á vivir más +perfectamente para sí, para después obrar con más fervor con los +prójimos.</p> + +<p>Era devotísimo de las santas almas del Purgatorio, á quien no solamente +había hecho en vida liberal donación de todas sus buenas obras sino +también después de su muerte, de todos los sufragios que por su alma se +dijesen, reservando sus grandes culpas, como él decía, para pagarlas con +las penas del Purgatorio.</p> + +<p>Mas quiso Dios, por premio de ésta su heroica caridad, darle el +Purgatorio en esta vida, para que así fuese mayor su corona en la eterna +bienaventuranza, cargándole de tantas y tan graves enfermedades que le +inhabilitaron del todo á ejercitar del todo nuestros ministe<span class='pagenum'><a name="Page_II208" id="Page_II208">V.II–208</a></span>rios con +los neófitos, único conorte en sus tribulaciones, de suerte que solía él +decir que de este mundo no tenía sino <i>labor y dolor</i>.</p> + +<p>Llamóle, finalmente, Nuestro Señor, á darle el galardón de tantos +trabajos y sudores, con una muerte propia de los santos, después de +haber estado más de dieciocho años en estas Misiones, á los setenta y +cuatro de su edad y cincuenta y tres de Compañía, en que había hecho la +profesión de cuatro votos á 15 de Agosto de 682.<span class='pagenum'><a name="Page_II209" id="Page_II209">V.II–209</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XXI" id="CAPITULO_XXI"></a>CAPÍTULO XXI</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Breve descripción de la provincia del Chaco; +costumbres y cualidades naturales de +sus moradores, y fundación de una +nueva Reducción en ella.</i></p></div> + + +<p>La provincia del Chaco es un vastísimo espacio de tierra de trescientas +leguas de largo y ciento de ancho, situado entre las provincias del +Tucumán, de los Charcas, del Río de la Plata, del Paraguay y de Santa +Cruz de la Sierra, cercado por todas partes de una larguísima cadena de +montes, que empezando á levantarse desde la ciudad de Córdoba del +Tucumán, llegan hasta las opulentísimas minas de Lipes y Potosí; luego +tirando á Santa Cruz de la Sierra, rematan en la gran laguna Mamoré.<span class='pagenum'><a name="Page_II210" id="Page_II210">V.II–210</a></span></p> + +<p>Es el terruño en partes maravillosamente abundante y fértil, por causa +de muchos arroyos ó riachuelos y dos grandes ríos que la bañan, los +cuales, naciendo de las montañas, atraviesan y riegan el país: y después +de muchas vueltas y rodeos desembocan en el gran río de la Plata y +forman en gran parte su desmedida grandeza.</p> + +<p>Sus moradores, en tiempos pasados, eran muchísimos en número, de suerte +que en sólo el contorno de la ciudad de Guadalcazar, que hoy está +destruída, se contaban más de cuatrocientas Rancherías de diferentes +naciones y lenguas.</p> + +<p>Las naciones más célebres son los Colchaquies, Tonocotes, Belelas, +Mocobies, Tobas, Malbalaes, Mataguayos, Aguilotes, Chumipies, Amulalaes, +Callagaes, Abipones, Payaguás, Guaycurús, Churamates, Ayoyas y Lules.</p> + +<p>Es el temperamento de estas naciones ígneo y vivaz, la estatura más que +mediana, las facciones del rostro algo desemejantes de las nuestras, de +donde fácilmente se distinguen de los españoles y demás europeos; y +cuando se tiñen de colores, que es muy de ordinario, están sobre manera +feos, que parecen unos demonios; y sucedió, no mucho ha, en la ciudad<span class='pagenum'><a name="Page_II211" id="Page_II211">V.II–211</a></span> +de Santa Fe, que saliendo á pelear con unos Abipones un capitán que +había militado en Europa, al verlos tan horribles, se quedó desmayado y +sin fuerzas.</p> + +<p>Cuanto al vestir, los hombres se ciñen por la cintura una faja de que +cuelgan muchas plumas pendientes alrededor y en el resto desnudos: otros +se ponen sobre todo eso una corona de plumas en la cabeza; y algunas +naciones traen una como capa larga de cueros de venado, que llaman +Queyapi, para defenderse de las inclemencias, y desde el cuello hasta +abajo cuelgan una cinta emplumada sobre dicha capa.</p> + +<p>Las mujeres se cubren algún tanto, lo que basta para no estar del todo +desnudas.</p> + +<p>No tienen gobierno ni guardan vida política.</p> + +<p>Sólo en cada tierra hay un cacique á quien ordinariamente tienen algún +respeto y reverencia.</p> + +<p>Viven pocos juntos, porque como carecen de gobierno, y no tienen +cabezas, por cualquiera ligero disgusto se separan.</p> + +<p>Sus casas no son más que un Rancho de paja dentro de los bosques, unos +en una parte y otros en otra, sin orden ni distinción; y ni<span class='pagenum'><a name="Page_II212" id="Page_II212">V.II–212</a></span> aun eso +tienen los Payaguás, los cuales nunca están fijos en un lugar, y cada +noche hacen alto en diverso paraje; por lo cual no usan de otra casa que +una pequeña estera, para repararse del viento, y en lo demás duermen al +descubierto.</p> + +<p>La mayor parte del tiempo gastan en buscar miel por las selvas, para +hacer su vino con que se embriagan muy frecuentemente. Y luego que se +les calienta la cabeza, y pierden aquel poco juicio que antes tenían, á +lo mejor de la embriaguez paran todas sus fiestas en peleas, heridas y +muertes; porque los rencores y los odios sepultados largo tiempo en sus +pechos alevosos, por cobardía y temor, salen á fuera en tales ocasiones +y se procuran vengar con furor increíble; y lo que causa más admiración +es que los parientes de los muertos no se sienten nada de la injuria +recibida, cuando vuelven en sí, por más estrecho que sea el parentesco.</p> + +<p>En reducir estas naciones á vida racional y á la ley de Cristo emplearon +desde los primeros años del siglo pasado todo el fervor de su espíritu, +los Padres Juan Darío, italiano, y Gaspar Osorio Valderrábano, español, +por orden del P. Nicolás Mastrilli Durán, Provincial de esta provincia, +y tío del santo mártir Mar<span class='pagenum'><a name="Page_II213" id="Page_II213">V.II–213</a></span>celo Mastrilli, pero no correspondiendo á la +labor la dureza de estos pueblos, con fruto digno de sus fatigas y +sudores emplearon en otra parte su celo.</p> + +<p>La obstinación de estas naciones fué en gran parte originada de los +españoles, cosa que no se puede traer á la memoria sin dolor y lágrimas, +y por eso más quiero callarlo que escribirlo; y quien tuviere ánimo para +leerlo, lo podrá ver en otros historiadores.</p> + +<p>Sólo diré que apenas se introdujo allí el conocimiento de la ley +cristiana, cuando en breve tiempo se hizo maravilloso fruto; y en tanto +que hubo allí hombres de virtud, fué en aumento la piedad y religión; +pero después que la codicia de los españoles oprimió con exceso á los +pobres inocentes indios, se dieron á la desesperación para librarse de +aquel cautiverio en que los tenían los españoles que los gobernaban, á +que se oponían los Jesuitas con todo esfuerzo, por ser contra lo que +repetidas veces tienen ordenado nuestros católicos monarcas.</p> + +<p>Llevados, digo, los indios de la desesperación, procuraron buscar un +cruel remedio para redimir la opresión, y fué disponer secretamente una +conjuración y matar á los gobernadores como lo hicieron; y ha quedado en +ellos<span class='pagenum'><a name="Page_II214" id="Page_II214">V.II–214</a></span> tal horror á todos los españoles, debajo del cual nombre +entienden á todos los demás europeos, que el común vocablo con que los +llaman es <i>enemigos</i>.</p> + +<p>No obstante, el santo mártir P. Pedro Romero, español, y el infatigable +Misionero P. Joseph Orighi, hermano del eminentísimo señor Agustín +Orighi, y tío del eminentísimo Orighi, que vive al presente, quisieron +volver á promulgar el Evangelio entre los Guaycurús, y sin tener cuenta +de sus propias vidas, intentaron, con increíbles trabajos y fatigas, +domesticar su innata fiereza; pero sin hacer más fruto que bautizar +algunos párvulos, se vieron obligados á retirarse.</p> + +<p>El año de 637 entraron por el Tucumán á convertir algunas naciones el P. +Gaspar Osorio, de quien poco ha hice mención, y el P. Antonio Ripario, +italiano, los cuales, el mayor fruto que sacaron de su empresa, fué +perder la vida por Cristo con glorioso martirio, de que tuvo antes bien +clara noticia el P. Osorio como lo declara en carta escrita á Roma á su +antiguo confesor nuestro cardenal Juan de Lugo.</p> + +<p>Ambos, después de su muerte, se aparecieron vestidos de los ornamentos +sagrados y cer<span class='pagenum'><a name="Page_II215" id="Page_II215">V.II–215</a></span>cados de mucha luz á sus bárbaros matadores +reprendiéndolos su maldad y exhortándoles á que trajesen á su tierra +nuevos Jesuitas que los instruyesen en la fe de Cristo.</p> + +<p>Lo que ellos, obstinados en sus vicios y errores no ejecutaron, +emprendieron los PP. Ignacio de Medina y Andrés de Luján el año de 1653 +entrando á reducir á la fe aquellas naciones; pero aunque aplicaron su +fervor más intenso, no lograron sino las almas de algunos niños y +adultos moribundos, y armándose contra ellos secreta conjuración de los +bárbaros, hubieron de retirarse.</p> + +<p>El año de 1673 entraron con el gobernador D. Ángelo de Peredo los PP. +Diego Francisco de Altamirano y Bartolomé Díaz, y pudieron fundar una +reducción de Mocovíes, con nombre de San Francisco Xavier, cuatro leguas +de la ciudad de Esteco, en que llegó á haber mil y ochocientas almas; +pero por juzgar el gobernador y sus consejeros convenir se encomendasen +á los españoles dichos indios repartidos en Encomiendas se deshizo aquel +pueblo; bien que en aquella entrada lograron los Padres bautizar más de +mil almas entre adultos y párvulos.</p> + +<p>Prosiguióse esta empresa el año 1683 en el gobierno de D. Fernando de +Mendoza Mate de<span class='pagenum'><a name="Page_II216" id="Page_II216">V.II–216</a></span> Luna, para la cual fueron señalados los Padres Juan +Antonio Solinas, natural de Olinis, en Cerdeña, y Diego Ruiz, +valenciano; habían ya agregado algunos indios Ojotades y Taños á una +nueva Reducción, con nombre de San Rafael; pero envidioso el común +enemigo, y temiendo de aquellos principios nuevos progresos, incitó por +medio de sus hechiceros á ciento cincuenta Tobas y á cinco tropas de +Mocovíes que quitasen la vida á los Misioneros: vinieron al lugar donde +estaban, y hallando sólo al Padre Solinas, por haber ido á Salta por +bastimentos el P. Ruiz, le dieron la muerte, y también á otro venerable +sacerdote llamado don Pedro Ortiz de Zárate, á 27 de Octubre de aquel +mismo año.</p> + +<p>Con esta novedad se retiraron los Ojotades y Taños, catecúmenos, y ni +con la muerte de estos dos mártires, ni de los PP. Osorio y Ripario +quedaron esperanzas de que su sangre fuese semilla de cristianos en +aquella provincia, por la proterva obstinación de las más de sus +naciones, que con las repetidas hostilidades que hicieron á la provincia +del Tucumán, por su innato odio á la nación española, cerraron las +puertas á la esperanza de su conversión, hasta que siendo gobernador de +la<span class='pagenum'><a name="Page_II217" id="Page_II217">V.II–217</a></span> provincia de Tucumán el piadoso caballero don Esteban de Urizar y +Arizpacochaga, brigadier de los reales ejércitos de S. M., reprimido +primero el orgullo de los Tobas y Mocovíes, quiso se sentase de nuevo la +empresa y se predicase la ley divina á la nación de los Lules; por lo +cual el P. Antonio Garriga, que á la sazón era Visitador de esta +provincia, señaló para esta conversión el año de 1710 al P. Antonio +Machoni, natural de la villa de Iglesias, en Cerdeña, el cual, habiendo +pasado de aquella provincia á ésta el año de 1698 y leído Filosofía en +esta Real Universidad de Córdoba, alcanzó emplearse en la conversión de +estos bárbaros.</p> + +<p>Dió éste principio á la nueva cristiandad fundando una Reducción, á +quien puso debajo del patrocinio de San Esteban, compuesta de gente de +cuatro naciones, Lules, Toquistinés, Ixistinés y Oristinés, cuyos +ascendientes fueron antiguamente cristianos.</p> + +<p>Son éstos de color de aceituna, de estatura ordinariamente grande, de +genio despierto y alegre, ni se entristecen fácilmente, sino es acaso en +sus desgracias domésticas; son prontos de entendimiento y aprenden +maravillosamente los oficios mecánicos: pero torpes y du<span class='pagenum'><a name="Page_II218" id="Page_II218">V.II–218</a></span>ros en creer lo +que no alcanzan los sentidos materiales.</p> + +<p>Conservan por largo tiempo en su pecho la memoria de las injurias +recibidas, y aunque sientan partírseles el corazón de dolor y rabia, lo +esconden y encubren disimuladamente con un semblante enteramente alegre, +esperando coger al enemigo desprevenido para hacer con más seguridad el +tiro.</p> + +<p>En lo que toca á religión, son finísimos ateistas, no dando culto ni +veneración á deidad alguna, si no es que digamos que su Dios es su +vientre, porque no entienden de otra cosa, procurando gozar en esta vida +todo el buen tiempo que pueden, viviendo como animales.</p> + +<p>Parece, empero, esto menos tolerable, á causa de no reconocer ni aun las +leyes naturales, que cualquier hombre, por bárbaro y salvaje que sea, +con sólo ser hombre, venera y aprecia.</p> + +<p>Los hijos, por la mayor parte, no tienen ningún respeto á sus padres; +antes tienen sobre ellos dominio, haciéndose obedecer de ellos con +grande descaro; y si les da gusto, osan poner en los padres las manos.</p> + +<p>En sus enfermedades no se mueven á compasión, antes los abandonan con +increíble ingratitud y los dejan en manos de la hambre y<span class='pagenum'><a name="Page_II219" id="Page_II219">V.II–219</a></span> enfermedad; +cosa que ni aun con las bestias usan; y fuera muchas veces entre ellos +mejor ser perro que hombre, porque de ellos se compadecen y quitan la +comida de la boca para sustentar una tropa de galgos.</p> + +<p>Encontróse acaso el P. Machoni en una ocasión con algunos de estos +bárbaros que llevaban á enterrar á la madre de uno de ellos difunta, que +poco antes se había convertido á nuestra santa fe, y con ella querían +enterrar á un hijito suyo de pocos meses, porque ninguna india, aun sus +parientas, quería tomar el trabajo de criarle: quitósele luego de las +manos el Padre y por más que con la paga por delante se lo pidió y +suplicó, ninguna se movió á compasión; por lo cual se vió obligado +mientras vivió el niño á mantenerle con leche de cabra ú oveja, no sin +increíble dolor, viendo entre tanto á muchas madres tener pendientes de +sus pechos gran número de perritos para que no se muriesen de hambre.</p> + +<p>Sus casamientos los celebran de mucha edad (si es que entre ellos +merecen el nombre de casamientos, pues cansada la mujer del marido, y +éste de ella, tienen franqueza y libertad de tomar otra ú otro á su +antojo) no casándose sino cuando ya están cansados de torpezas, no<span class='pagenum'><a name="Page_II220" id="Page_II220">V.II–220</a></span> +experimentando ellos en sí ni el temor ni la vergüenza que la naturaleza +mezcló sabiamente en los placeres vedados para contener en la raya de lo +debido el genio de la concupiscencia desenfrenada.</p> + +<p>No es fácil de explicar cuanto trabajase el buen P. Misionero con otro +compañero Jesuita, en instruir en los principios de la ley divina á +gente que parecía no tener ni aun el primer instinto de la naturaleza, +ni de qué medios de caridad y de celo se valieron para hacerlos, de +bestias, racionales, y de racionales, cristianos.</p> + +<p>Eran los primeros con el azadón en la mano á romper la tierra, á manejar +los arados y á hacer todo lo demás que es necesario en la labor de los +campos para adiestrarlos á hacer lo mismo.</p> + +<p>Después visitaban los enfermos y hacían con ellos todos los oficios de +caridad que haría una amorosa madre, quitándose de la boca la comida y +el sustento que les tenía señalado la piedad de los españoles por +remediar sus necesidades.</p> + +<p>Sufrían con increíble paciencia sus contínuas impertinencias y +necedades, con la esperanza del bien que podían sacar de ellos. Pero +esto era lo menos respecto de lo que traba<span class='pagenum'><a name="Page_II221" id="Page_II221">V.II–221</a></span>jaban en provecho de sus +almas; porque la deshonestidad, la venganza, la embriaguez la barbaridad +y otros mil vicios heredados con la sangre, crecidos con los años, y con +la costumbre convertidos en naturaleza, era poco menos que imposible +desarraigarlos de sus corazones; mas pudo tanto la incontrastable virtud +del Altísimo y la fineza de un celo apostólico, que poco á poco se +empezó á ablandar la dureza de corazones tan obstinados y á domesticarse +la barbaridad de ánimos tan salvajes.</p> + +<p>El primer fruto que se sazonó con los sudores y fatigas de estos +fervorosísimos operarios, fueron muchas almas de niños que apenas +lavadas en las aguas saludables del santo bautismo, volaron con la +cándida estola de la inocencia á la eterna bienaventuranza, á tomar +posesión de aquella gloria, que en adelante gozarían los fieles de su +nación; después lograron las almas de muchos adultos que asaltados de +una peste que se encendió entre ellos, cambiaron gustosos la vida con la +esperanza del eterno descanso en el cielo, por medio del santo bautismo.</p> + +<p>Uno, entre los demás, joven de pocos años, que no menos en las llagas de +su cuerpo, que en la paciencia del ánimo, parecía otro Job, se<span class='pagenum'><a name="Page_II222" id="Page_II222">V.II–222</a></span> alistó +en el número de los hijos de Dios con suma alegría y júbilo de su +espíritu, y haciendo fervorosísimos actos de fe, esperanza y caridad, +pasó de esta peregrinación á la patria celestial.</p> + +<p>Llevaba muy mal el común enemigo los progresos de la fe en nación tan +bárbara é inculta; por eso aplicó luego todo su esfuerzo para atajarlos +y sofocar la semilla del Evangelio, antes que se arraigase en los +corazones de los bárbaros.</p> + +<p>El primer medio de que se valió fué procurar la muerte de los Misioneros +que le hacían tan cruda guerra, incitando á los infieles á que se la +diesen.</p> + +<p>Intentáronlo ellos muchas veces; y una, entre otras, estuvieron ya +conjurados á matar al P. Machoni.</p> + +<p>Habían estado algo lejos del pueblo haciendo un baile con grande bulla y +algazara, y poniendo en medio de la rueda un calabazo, que por arte del +demonio danzaba también con ellos, se convinieron todos en darle aquella +noche la muerte, para verse libres de una vez de su celo y reprensiones.</p> + +<p>Oyóles acaso el Padre, y saliendo de su Rancho á saber la causa de +aquella novedad intem<span class='pagenum'><a name="Page_II223" id="Page_II223">V.II–223</a></span>pestiva, encontróse con una india que venía del +baile, bien que no tan fuera de sí como ellos, que estaban totalmente +embriagados; preguntóla el Padre por qué sus parientes metían tanto +ruido y daban tantas voces.</p> + +<p>Ella, que sabía muy bien lo que trataban, procuró encubrirlo con una +falsa risa, respondiendo no sabía la causa.</p> + +<p>Temióse el Misionero no fuese alguna borrachera; y para certificarse y +atajarla, instó á la india descubriese la verdad.</p> + +<p>Ella, recelando por esta instancia que ya el P. lo supiese, le descubrió +toda la conjuración que contra su vida tenían tramada.</p> + +<p>Recogióse en su Rancho ofreciendo á Dios su vida en sacrificio por el +bien de aquellas almas, y estuvo toda aquella noche esperando le +viniesen á matar; mas Nuestro Señor le libró para otras cosas de su +servicio, porque avisados los infieles por la dicha india de que el +Padre Misionero sabía ya sus intentos, no se atrevieron á darle la +muerte, recelando también no viniesen luego los españoles á vengarla.</p> + +<p>Viendo el demonio que se le había desvanecido esta traza, se valió de +otra, y fué introducir en el pueblo el pernicioso error de que lo mismo +era echarles á los niños el agua del bau<span class='pagenum'><a name="Page_II224" id="Page_II224">V.II–224</a></span>tismo en la cabeza que +despedirse del cuerpo sus almas; y se imprimió tan altamente este engaño +en sus fantasías, que convirtiéndose el amor á los Padres en odio y +aversión, los miraban con mal corazón y huían de ellos como enemigos +jurados de su bien.</p> + +<p>Y daba á eso calor el creerse ellos neciamente eternos; y aunque veían +todos los días quedárseles muertos en sus brazos sus amigos y parientes, +con todo eso, á la evidencia de los ojos prevalecía el error del +entendimiento.</p> + +<p>Procuraban los nuestros con todas las fuerzas de su celo desvanecer +aquel engaño y errada persuasión, fomentada del demonio para daño de +aquella reciente cristiandad, y Dios Nuestro Señor, que suele mirar á +los nuevos fieles con ojos de mayor piedad, quiso remediar bien presto +este daño y consolar y animar juntamente la virtud de sus siervos.</p> + +<p>Pasó el caso de esta manera:</p> + +<p>Iba un día el P. Machoni llevando de Rancho en Rancho una holla de +comida para darla á los enfermos; encontróse con una india que traía al +pecho un niño que estaba ya para espirar; no pudo ella huir y esconder +tan presto su criatura de suerte que el Padre no la viese.</p> + +<p>Procuró éste con dulcísimas palabras y mu<span class='pagenum'><a name="Page_II225" id="Page_II225">V.II–225</a></span>cha afabilidad mitigar el odio +de la madre y ganarla el ánimo, á fin de poder bautizar al niño; mas +todo fué en vano, porque el demonio hablando por boca de una mujer en +todo suya, no menos por la infidelidad que por la lascivia, y vomitando +contra el Misionero y contra aquel Santo Sacramento tantas injurias y +blasfemias cuantas diría un dementado en lo más ardiente de sus furias, +exhortaba á la madre no permitiese lavar á su hijo en las santas aguas +del bautismo; porque le sucedería lo que á otra madre mal aconsejada, +que ofreciendo su hijo para ser bautizado, lo mismo fué caer sobre el +niño el agua santa, que salir de esta vida.</p> + +<p>Era la india de buen natural y no se dejaba fácilmente trabucar el +juicio con las necedades locas de los suyos, y mucho menos de la falsa +aprensión de que el santo bautismo era tósigo para quitar la vida, +conociendo á tantos españoles viejos, con canas, que habían sido +bautizados; por eso de buena gana ofreció el niño al Padre; el cual, +lleno de una generosa y humilde confianza en Dios, rogó á Su Majestad y +le suplicó quitase aquel embarazo á la santa fé, pues no le costaría más +que una insinuación de su voluntad; luego se volvió á San Francisco<span class='pagenum'><a name="Page_II226" id="Page_II226">V.II–226</a></span> +Xavier, pidiéndole que mirase con ojos de misericordia á aquella ciega +gentilidad; y pues tanto procuraba la honra de Dios alcanzase de Su +Majestad que aquel santo Sacramento no sólo sirviese para librar el alma +de aquel inocente de la esclavitud del demonio, sino también para +librarle de la enfermedad corporal; y ofreció en agradecimiento de aquel +beneficio, que esperaba recibir, le llamaría Francisco Xavier.</p> + +<p>Oyó el cielo los fervorosos ruegos de su siervo, pues luego que fué el +niño bautizado, quedó sano de su enfermedad.</p> + +<p>Lo mismo sucedió á una muchacha, ya casadera, á quien por estar toda +helada y yerta, la lloraban sus parientes por muerta; mas luego que fué +bautizada, por las grandes instancias con que lo había pedido, como si +volviese de un profundo sueño, volvió en sí y á la vida. Con lo cual, +poco á poco cesó en el pueblo aquel falso temor, y las madres á porfía +daban sus hijos para que fuesen lavados en las santas y saludables aguas +del bautismo.</p> + +<p>Bramaba de rabia el demonio viendo desvanecidos sus enredos; por eso +puso todo su esfuerzo en empañar el terso esplendor de los procederes de +uno de los Misioneros, infamán<span class='pagenum'><a name="Page_II227" id="Page_II227">V.II–227</a></span>dole con mil calumnias por medio de unos +apóstatas que estaban muy sentidos de que les impedía poder saciar el +apetito de la carne, con todos los más torpes y sucios placeres del +sentido; mas, á pesar suyo, salió triunfante la inocencia de costumbres +y fervor de vida apostólica de aquel buen Padre y fué obligado el +demonio por entonces á dejar franco el paso al Santo Evangelio en las +provincias amplísimas del Chaco, donde no sólo procuran los Jesuitas la +conversión de los infieles, sino la reforma de los españoles é indios, +acudiendo á confesar y á predicar los fuertes de españoles que por allí +hay como San Joseph y Valbuena; y acompañando á los soldados cuando van +de las ciudades á sujetar á los bárbaros que continuamente invaden +aquella provincia, los sirven de capellanes, exponiéndose á los mayores +riesgos y peligros de perder la vida, sin tener cuenta con las suyas; y +al mismo tiempo procuran reducir á los que apresan los españoles y +bautizar á los párvulos.</p> + +<p>En estas empresas había trabajado gloriosamente nueve años el P. +Machoni, cuando en el nuevo gobierno de 1719 vino señalado por +secretario del P. Provincial Joseph de Aguirre, por cuya causa fué +preciso encargar el cuidado de aque<span class='pagenum'><a name="Page_II228" id="Page_II228">V.II–228</a></span>lla Reducción al P. Joaquín de +Yegros, con otros dos compañeros Jesuitas.</p> + +<p>El nuevo Provincial y Secretario procuraron fomentar con todo esfuerzo +la conversión de nuevos infieles, á que cooperó como siempre el señor +gobernador de la provincia D. Esteban de Urizar.</p> + +<p>El año, pues, de 1719, en una entrada que á los infieles hicieron los +vecinos de la ciudad de San Miguel de Tucumán, descubrieron un nuevo río +que se juzgó entonces ser el Pilcomayo; á la ribera de este río supieron +vivía mucha gente blanca, que tuvieron por españoles.</p> + +<p>Con esta noticia determinó el señor gobernador que el año siguiente +fuesen á descubrir totalmente este río los tercios de la provincia de +Tucumán, pidiendo para capellán á uno de los Padres que estaban en la +Reducción de San Esteban.</p> + +<p>Concediólo luego el P. Provincial, y esperanzado de que de este +descubrimiento se seguiría á Dios mucha gloria, determinó que por la +parte del río Paraguay entrasen por el Pilcomayo, que desemboca en aquel +río, algunos Misioneros de los Guaranís, con orden preciso de que sin +detenerse á reducir nación ninguna y sólo ganando la voluntad de los +naturales,<span class='pagenum'><a name="Page_II229" id="Page_II229">V.II–229</a></span> penetrasen hasta encontrar con los soldados españoles que +entraban por la provincia de Tucumán, ó llegasen al paraje de los +Chiriguanás.</p> + +<p>Todo esto era prevención para dos fines: el primero, que descubierta la +tierra y el río, se pudiese entrar por el Tucumán, Paraguay y Frontera +de Santa Fé, dándose la mano toda la gente de estas provincias, para +conquistar todo el Chaco, en que se lograría la conversión de muchas +almas.</p> + +<p>El segundo, abrir por aquí camino más breve para las Misiones de los +Chiquitos, cosa que siempre sumamente se ha deseado, por evitar la suma +distancia que hay por el camino de Tarija, porque se presumía que los +Zamucos se acercaban mucho al Chaco y al Pilcomayo, y por allí también +entró en esta ocasión un Jesuita para venirse á encontrar con los demás.</p> + +<p>Señaló, pues, el P. Provincial para entrar por lo boca del río Pilcomayo +á los PP. Gabriel Patiño y Lucas Rodríguez, ambos nacidos en la ciudad +de la Asunción, y á la sazón Misioneros de los Guaranís; y del colegio +del Paraguay despachó al hermano Bartolomé de Niebla, andaluz, y á un +donado portugués llamado Faustino Correa, con algunos indios Guaranís, +para que si fuese necesario defendiesen<span class='pagenum'><a name="Page_II230" id="Page_II230">V.II–230</a></span> á los Padres de las invasiones +de los infieles.</p> + +<p>Por los Zamucos entraron con algunos indios Chiquitos los PP. Felipe +Suárez y Agustín Castañares.</p> + +<p>Los de la provincia de Tucumán no pudieron encontrar con Pilcomayo y +hallaron por fin que el descubierto por los Tucumaneses el año de 1719 +no podía ser aquel río por ser éste pequeño y el Pilcomayo muy grande.</p> + +<p>Los Chiquitos, habiendo caminado por los Zamucos, hacia donde se juzga +caer este río, nunca pudieron dar con él.</p> + +<p>Los que entraron por la boca del Pilcomayo iban en un barco y algunos +botes: caminaron por dicho río, siempre á diversos rumbos, por las +repetidas vueltas con que corre: al principio hallaron algunos rastros +de indios, pero no los vieron.</p> + +<p>Caminaron así cosa de ochenta leguas, parte por el río, parte por +lagunas, porque hay muchas á la orilla de este río, las cuales, cuando +baja el río, quedan divididas de él y hechas lagunas; mas cuando crece, +queda toda la campaña hecha un mar de agua, porque se incorporan con él.</p> + +<p>A estas ochenta leguas reconocieron que la madre del río no era tan +honda que pudiese<span class='pagenum'><a name="Page_II231" id="Page_II231">V.II–231</a></span> navegar por él el barco sin peligro manifiesto de +encallar; por lo cual determinó el P. Patiño pasar en los botes con el +hermano Niebla tres españoles y treinta y cuatro indios á registrar lo +restante hasta conseguir el fin de su empresa, dejando en el ínterin en +el barco al Padre Lucas Rodríguez, al donado y á la demás gente para que +aguardasen.</p> + +<p>Fueron, pues, navegando los dos botes y caminaron otras trescientas +leguas, en que en diversas partes vieron indios de varias naciones, que +ya confinaban con los Chiriguanás.</p> + +<p>Llegaron por fin á una nación no conocida, cuyos indios parecían de +buenos naturales, y eran de hermosos rostros y de buena estatura; las +indias tan blancas, que parecían españolas; tenían crías de yeguas y +muchas ovejas, de cuya lana hacen muy buenos tejidos; los caballos eran +sin número. La tierra fertilísima, en que tienen labranzas de los frutos +del país.</p> + +<p>Saltaron en tierra y dieron á los naturales muchos donecillos que ellos +aprecian y por esto les mostraron mucho afecto, en que concibieron +esperanzas de reducirlos después fácilmente.</p> + +<p>Mas algunos Tobas y Mocovíes que había entre ellos malograron estas +esperanzas, porque hablando á aquellos indios, les incitaron<span class='pagenum'><a name="Page_II232" id="Page_II232">V.II–232</a></span> contra los +nuestros, maquinando una alevosa traición contra sus vidas.</p> + +<p>Estaban allí de paz unos y otros, tratándose con muchas caricias todo el +tiempo que fué preciso para descansar, cuando habiendo ido tres de +nuestros indios á cortar leña, les acometieron los alevosos Tobas y +Mocovíes con los indios de aquella nación; mataron á los dos á flechazos +y al otro hirieron malamente, de suerte que murió de allí á algunos +días.</p> + +<p>Los demás se retiraron á los botes que mandó el Padre cubrir de algunos +cueros de vaca para resistir.</p> + +<p>Vinieron siguiendo á los nuestros más de 600 infieles, hasta los bateles +disparándoles una tempestad tan espesa de saetas, que parecía una manga +de langostas, pero ninguna les hizo daño, porque hallaban resistencia en +los cueros, que despedían las flechas; y aun siendo preciso que el P. +Patiño estuviese por dos veces en la proa descubierto á los tiros, +aunque por todas partes le caían las flechas, ninguna le tocó. Visto +esto procuraron retirarse de las furias de aquellos bárbaros, que con su +traición deshicieron por ahora y frustraron las esperanzas de poder +penetrar el Chaco, donde se esperaba, como dije, reducir muchas +naciones.<span class='pagenum'><a name="Page_II233" id="Page_II233">V.II–233</a></span></p> + +<p>Volviéronse, pues, sin otro fruto, desandando con mucho trabajo el +camino de cuatrocientas leguas que hasta allí habían navegado.</p> + +<p>Mas volviendo á la Reducción de San Esteban, este mismo año de 1721, se +contaban en ella muchas familias.</p> + +<p>Encendióse por este tiempo una pestecilla de viruelas, de que murieron +luego dos.</p> + +<p>Los demás cobraron tanto miedo á la muerte, que les amenazaban las +viruelas, que el mismo día que aquellos dos murieron, dejaron descuidar +á los nuestros y todos se huyeron menos dieciocho adultos y veinte +muchachos.</p> + +<p>Luego que lo advirtieron los PP. Joaquín de Yegros y Lorenzo Fanlo +montaron á caballo en su seguimiento, y fueron á alcanzarlos por unos +cerros hacia Salta; mas siendo mucha la espesura de los bosques, y +fragosidad de las sierras, se desmontaron, y á pie los siguieron, con +increíble fatiga, porque no huían por vía recta, sino oblícua siempre, +porque decían que así no les podría seguir la peste, cansada de los +matorrales y revueltas. Tanta es su barbaridad.</p> + +<p>Quedaron los Padres sin fuerzas antes de poderles dar alcance; y +volviéndose á su pueblo á cuidar de los que habían quedado enfer<span class='pagenum'><a name="Page_II234" id="Page_II234">V.II–234</a></span>mos, +despacharon tras los fugitivos á dos indios que llevaban consigo para +detenerlos, porque de los dieciocho adultos se les murieron los catorce, +á quienes asistieron con grande caridad, sin recelo del contagio, y +todos los demás enfermaron.</p> + +<p>Los dos indios encontraron de allí á algunas leguas á los huídos, y por +más que hicieron, sólo les pudieron reducir á que bajasen donde estaban +los Padres.</p> + +<p>Procuraron éstos que volviesen á la Reducción; mas sólo consiguieron por +entonces esperanzas de que se volverían acabada la peste. Por tanto, +dejándolos allí se volvieron los Padres al pueblo á cuidar de los que +habían quedado, enfermos los más, de los cuales murieron presto catorce +adultos, á quienes asistieron con grande celo y caridad, hasta darles +sepultura por sus propias manos.</p> + +<p>Los fugitivos volvieron después de algún tiempo á su pueblo, por las +diligencias de los nuestros, que siempre tienen que trabajar aquí +gloriosamente, por la innata barbarie de todas estas naciones, como se +conocerá por lo referido.</p> + +<p>Al presente se halla este pueblo en sumo peligro de su destrucción, +porque los <span class='pagenum'><a name="Page_II235" id="Page_II235">V.II–235</a></span>Mocovíes y Tovas, que hasta ahora han estado enfrenados por +el valor del gobernador de la provincia de Tucumán, principal promotor +de esta Reducción, ahora vuelven á alzar cabeza; y habiendo muerto á los +soldados del fuerte de San Joseph y tenido atrevimiento para sitiar el +de Valbuena, se teme que den en este pueblo de San Esteban y le +destruyan por estar indefenso; bien que no por esto pierden los Jesuitas +las esperanzas de hacer mucho fruto en el Chaco, cumpliéndose la +profecía de su primer apóstol San Francisco Solano, que predicó el +Evangelio á los Lules, y de quien hay tradición en aquella tierra, que +habiendo profetizado la ruina de la ciudad de Eteco, que ha más de +treinta años que sucedió, predijo también que se convertirían estos +indios del Chaco.</p> + +<p>Quiera Nuestro Señor se cumpla cuanto antes esta profecía.<span class='pagenum'><a name="Page_II236" id="Page_II236">V.II–236</a></span></p> + + + +<h3><a name="CAPITULO_XXII" id="CAPITULO_XXII"></a>CAPÍTULO XXII</h3> + +<div class="blk"><p class="head2"><i>Últimas noticias de las Misiones de Chiquitos y +Chiriguanás.</i></p></div> + + +<p>Habiendo referido la destrucción de los dos pueblos que había entre los +Chiriguanás, será bien dar ahora razón de cómo volvieron los Jesuitas +años después á aquella nación.</p> + +<p>Hallábase el P. Vice Provincial Luis de la Roca el año de 1715 visitando +el Colegio de Tarija, de paso para las Misiones de los Chiquitos, cuando +llegaron á aquella villa mensajeros de algunos pueblos de los +Chiriguanás pidiendo fuesen Padres á sus tierras á predicarles nuestra +santa fé y ministrarles el santo bautismo.</p> + +<p>Extrañóse esta repentina mudanza, cuando se tenía tan experimentada la +obstinación de<span class='pagenum'><a name="Page_II237" id="Page_II237">V.II–237</a></span> estos indios, y cuán dados estaban siempre á sus +antiguos vicios, causa por la cual se había alzado más de dieciséis años +había de su conversión, por no esperar hacer en ellos el menor fruto. +Mas luego se supo la causa de esta nueva resolución.</p> + +<p>Fué, pues, el caso, que un cristiano de la misma nación, habiendo +apostatado de la fé y religión cristiana, murió, por justos juicios de +Dios, pertinaz en su apostasía.</p> + +<p>Este, por permisión divina, se apareció, á pesar del infierno, á muchos +Chiriguanás, diciéndoles cómo por haber desamparado la religión +cristiana, estaba condenado á arder en llamas eternas.</p> + +<p>Hizo notable conmoción en los bárbaros esta visión y les movió á que +fuesen ahora á pedir á Tarija predicadores del Evangelio.</p> + +<p>El P. Vice-Provincial, por las repetidas experiencias de la inconstancia +de estos bárbaros dudaba mucho concedérselos; pero al fin se movió á +enviarles dos Jesuitas, así por hacer la última prueba de su +obstinación, como por condescender con la piadosa voluntad del señor +marqués del Valle de Tojo, que lo pedía encarecidamente.</p> + +<p>Señaló, pues, para aquella conversión al<span class='pagenum'><a name="Page_II238" id="Page_II238">V.II–238</a></span> P. Pablo Restivo, que á la +sazón era rector del colegio de Salta, y muy perito en la lengua Guaraní +que habla aquella nación, y por su compañero al P. Francisco Guevara que +se hallaba en el colegio de Tarija.</p> + +<p>Fueron allá los dos Padres, y á costa de grandes trabajos procuraron +fundar una Reducción que llamaron de la Inmaculada Concepción, para que +con el favor y patrocinio de esta poderosa señora, renunciando los +Chiriguanás al demonio, se alistasen en las banderas de Cristo.</p> + +<p>Lográronse algunos párvulos, á quien bautizaron, pero se opuso el +demonio á estos felices principios con todas sus máquinas y esfuerzo.</p> + +<p>Apareciéronseles los ministros infernales en formas horrendas y +espantosas, á cuya vista caían desmayados en tierra los indios. +Acudieron por remedio á los Padres. Estos, animándoles á la confianza en +Dios, les mandaron que luego hiciesen muchas cruces de madera, las +cuales hicieron poner en sus casas, en las plazas, en las calles y en +los collados, adorándolas humildemente los bárbaros.</p> + +<p>Al ver el infierno señal tan saludable desistió de perseguirlos, y en +adelante depusieron<span class='pagenum'><a name="Page_II239" id="Page_II239">V.II–239</a></span> los indios todo miedo sin experimentar al menor +peligro.</p> + +<p>Viéndose vencido de esta manera el demonio, se valió de otras trazas +diabólicas para perturbar la obra comenzada, incitando y conmoviendo +para ese fin á muchos de sus secuaces; pero Dios desvaneció sus intentos +haciendo de los mismos diabólicos ministros fieles coadjutores de los +Padres en aquella conversión.</p> + +<p>Y para mayor abatimiento del demonio y promover la fe en esta Reducción, +se dignó Su Majestad de favorecerles con algunos sucesos, al parecer, +milagrosos. Entre otros, contaré sólo dos.</p> + +<p>Estaba una india tan gravemente enferma, que ya sus parientes la +lloraban por muerta; llegó la enfermedad á término que ya estaba para +espirar.</p> + +<p>En tal aprieto se volvieron á implorar el patrocinio de María Santísima, +pidiéndola con muchas lágrimas restituyese su salud á la enferma.</p> + +<p>Tuvieron buen despacho sus súplicas, porque el mismo día que habían +hecho aquella oración á Nuestra Señora, al ponerse el sol cesó la +fiebre, que sobre manera la afligía y al<span class='pagenum'><a name="Page_II240" id="Page_II240">V.II–240</a></span> día siguiente se halló +enteramente sana con admiración y asombro de todo el pueblo.</p> + +<p>En otra ocasión padecía toda la comarca de mucha falta de lluvias, por +lo cual se perdían por instantes las sementeras: imploraron el favor de +la Virgen, y luego al punto el cielo, que estaba sereno, se entoldó de +nubes y descargó una copiosa lluvia, que fué el total remedio de su +necesidad.</p> + +<p>Con estos y otros favores del cielo, se espera que al fin se rendirá y +ablandará del todo la dureza obstinada de los Chiriguanás, entre quienes +al presente trabajan los Padres, para lograr á lo menos las almas de los +párvulos, y con esperanzas de que los que nacieren y se criaren con la +leche de la religión cristiana mantendrán la fe y se podrán lograr en +toda la nación los sudores y fatigas pasadas de tanto apostólico +Misionero que en diferentes ocasiones han atendido á la labor de este +campo.</p> + +<p>Ahora, para concluir esta relación, será bien dar breve noticia, así del +último estado de las Misiones en los Chiquitos, como de algunas +expediciones, en especial la de los Zamucos, según lo que hasta ahora se +ha podido saber por la distancia de los lugares.</p> + +<p>Habíase tenido noticia en el pueblo de San<span class='pagenum'><a name="Page_II241" id="Page_II241">V.II–241</a></span> Francisco Xavier de que +había algo lejos de allí una parcialidad de Guarayos que hablan la +lengua Guaraní, y se esperaba hacer en ellos mucho fruto, por lo cual el +año de 1719 fueron de aquel pueblo indios Chiquitos á hablarles sobre su +conversión, pero se volvieron sin fruto, porque llegando al paraje de +dicha nación, donde tenía sus pueblecillos, ya se habían huído, sin +quedar uno sólo; y aunque les siguieron los rastros por algunos días, +los perdieron en un río muy caudaloso, en que se embarcaron sin saber +para dónde.</p> + +<p>Este mismo año, á 4 de Mayo, sucedió en San Rafael la fatalidad de +haberse quemado el pueblo, por lo cual estaban medio alzados los +gentiles que había en él, y se temían no se volviesen á los bosques, +porque también se habían quemado los frutos de que se mantenían; pero al +fin, con el favor de Dios se compuso todo, de suerte que este pueblo se +pudo empezar á dividir el año de 1721, saliendo de él una colonia, que +es la Reducción de San Miguel.</p> + +<p>Pero en medio de estas desgracias se logró este año el buen suceso de +abrir nuevo camino, que mucho tiempo se había deseado, por las +cordilleras de los Chiriguanás, dejando el antiguo<span class='pagenum'><a name="Page_II242" id="Page_II242">V.II–242</a></span> de Santa Cruz de la +Sierra, cuyo descubrimiento feliz se debió al celo incansable del santo +P. Francisco Hervás, que le abrió como se podía desear, y de suerte que +el año siguiente pudieron entrar por él dos nuevos Misioneros, que +fueron el P. Jaime Aguilar, aragonés, que pasaba también á visitar en +nombre del P. Provincial aquellas doctrinas, y el P. Juan Bautista +Speth, bávaro, que poco antes había venido de Europa. Y ahora es éste el +camino común por donde se tragina, abreviando por él muchas leguas.</p> + +<p>En todos los pueblos, en los años siguientes, se han hecho sus correrías +á diversas naciones, pues estando todos ellos deseosos de convertir á +los muchos gentiles que se descubren cada día se aplican con celo á la +conversión.</p> + +<p>Hacia el Norte, especialmente, es el gentío innumerable; bien que está +algo lejos: son tierras trabajosísimas y se descubren animales fieros y +extraordinarios.</p> + +<p>Por tanto, es preciso ir con tiento, trayendo la gente en corto número +para poderla cuidar, porque con la mudanza de tierras, siempre mueren +muchos, causa de que en estas Reducciones no sea mucha más la gente y +aun en las Misiones de los Moxos es peor, por ser las tie<span class='pagenum'><a name="Page_II243" id="Page_II243">V.II–243</a></span>rras más +trabajosas, y cada día van á menos, si continuamente no reclutan los +pueblos con nuevos infieles, como lo procuran hacer aquellos fervorosos +Misioneros; bien que en las de los Chiquitos sabemos se ha logrado esta +diligencia, pues generalmente se reconoce haber ido en aumento, pues el +año de 1723 entraron ochenta familias de infieles en el pueblo de San +Rafael, y en el de San Juan noventa y dos almas, valiéndose Dios de un +medio bien especial para traer á los infieles que entraron en San +Rafael.</p> + +<p>Fué el caso que habiendo habido una pestecilla en dicho pueblo el año de +1722, se huyeron de miedo por Agosto de aquel año dos parcialidades de +gente nueva, no de los Chiquitos, la una no había vuelto tan presto, la +otra se encontró con una nación de infieles, á quienes persuadieron se +hiciesen cristianos, lo que lograron felizmente, pues luego se redujeron +muchos, y volvieron con los fugitivos al pueblo las ochenta familias ya +dichas, en que había trescientas almas, y entre ellas un indio, que +hecho cautivo por unos Mamalucos que capitaneaba Hernando de Armenta, +portugués, se escapó de entre ellos, después de quince años de +cautiverio, y vino muy contento.<span class='pagenum'><a name="Page_II244" id="Page_II244">V.II–244</a></span></p> + +<p>Ni paró aquí el fruto que sacó Dios de esta fuga, sino que dejaron +apalabrada toda la nación para venir luego en seguimiento de los demás.</p> + +<p>Los pueblos que al presente hay, son seis.</p> + +<p>Están todos por este orden:</p> + +<p>Comenzando del Sur, San Juan está de San Joseph como nueve leguas; de +San Joseph á San Rafael son treinta; de aquí á San Miguel ocho; de San +Miguel á San Francisco Xavier cuarenta y dos, y de éste á la Concepción, +hay veinticuatro; de suerte que San Juan, que es el cabo hacia el Sur, +está en dieciocho grados y medio; y la Concepción, que es el otro cabo, +está en quince.</p> + +<p>Ahora hay esperanzas de fundar otro, con nombre de Nuestro Padre San +Ignacio, hacia el Sur, en los Zamucos, que son más de mil doscientas +almas, é inmediatamente los Ugaranós, que tienen la misma gente.</p> + +<p>Dichos Zamucos, ya vimos en el capítulo <span class="smcap">xix</span> cómo se alzaron y huyeron +dando muerte al hermano Alberto Romero y á sus compañeros Chiquitos.</p> + +<p>No por eso perdieron nuestros Misioneros las esperanzas de reducirlos; +antes mientras más oposición hacía el demonio, se azoraban<span class='pagenum'><a name="Page_II245" id="Page_II245">V.II–245</a></span> más á quitar +de sus garras infernales estas almas.</p> + +<p>Procuraron luego de dar forma, cómo volver á reducirlos.</p> + +<p>Entraron para este efecto los PP. Felipe Suárez y Agustín Castañares y +habiendo caminado noventa leguas, llegaron á un pueblo de Zamucos, y por +entonces no se consiguió reducirlos.</p> + +<p>El año siguiente entraron los PP. Jaime de Aguilar y Agustín Castañares, +y habiendo salido á 29 de Abril, caminaron las noventa leguas que los +del año antecedente y hallaron desierto el pueblo en que estaban antes.</p> + +<p>Pasaron veinte leguas más adelante á otro pueblo á donde dirigían la +derrota. Hallaron en él á sus moradores, que los recibieron de paz.</p> + +<p>Sería dicho pueblo, llamado <i>Cucutades</i>, de cincuenta familias, +gobernado por tres principales caciques; uno de los cuales estaba +ausente. Después de mucha vocinglería de los infieles les propusieron +los Padres el fin de su ida á aquellas tierras, que era quedarse entre +ellos y ayudarles como á los Chiquitos.</p> + +<p>Agradecieron los infieles la visita, y uno detrás de otro respondieron +los dos principales<span class='pagenum'><a name="Page_II246" id="Page_II246">V.II–246</a></span> que no querían Padres en sus tierras; que aquella +sola noche durmiesen allí y al otro día se volviesen; porque si se +querían quedar mudarían ellos á otra parte.</p> + +<p>Mucho sintieron los Padres esta no esperada respuesta; mas con todo eso +esperaban que aquella tarde mudarían de resolución; y á la verdad, ellos +así lo fingieron, diciendo entonces gustaban ya de que se quedasen entre +ellos; bien que siempre se remitían al parecer del principal que +faltaba, y decían venía ya de buen ánimo.</p> + +<p>Esperáronle desde el día 27 de Mayo; y en esta demora, para ganar la +voluntad del pueblo, se les repartieron treinta cuñas á los indios, que +es lo que más aprecian, y á las indias muchos abalorios, con que todos +quedaron contentos, así infieles como los Padres y los cristianos +Chiquitos, bien que entre ellos no faltó quien alcanzase el fingimiento +de los bárbaros.</p> + +<p>Esperaron hasta el sábado, víspera de la Santísima Trinidad, en que vino +el principal que faltaba, y era chupador y hechicero. Entró dando gritos +en su pueblo y plaza, diciendo que él era dios de aquellas tierras y +pueblo y que fuesen los Padres donde él estaba.</p> + +<p>Los Padres, viendo que era necesario por<span class='pagenum'><a name="Page_II247" id="Page_II247">V.II–247</a></span> entonces usar de gravedad para +abatir la soberbia de aquel ministro del demonio, le respondieron que no +habían de ir, sino que él había de venir donde ellos estaban. Al fin se +hizo así. Vino él donde estaban los Padres; éstos le recibieron +sentados. Dijo lo que los otros dos principales habían dicho al +principio, que no quería Padres en sus tierras, porque con los Padres se +les morirían los hijos y otros disparates semejantes, que aprobó todo el +pueblo, armándose y tiznándose todos menos uno de los principales que +habían estado antes y ora quedó medio en duda.</p> + +<p>A este tiempo llegó de otro pueblo distante el matador del hermano +Alberto con otros doce ó trece de los suyos, que con sus persuasiones +confirmó al pueblo en su resolución.</p> + +<p>Viendo los Padres su dureza, se vieron precisados á dar la vuelta, como +lo hicieron, y llegaron al pueblo de donde habían salido el día 16 de +Junio, llevando solas diez almas que quisieron de suyo irse con ellos á +la Reducción para hacerse cristianos, bien que no quedaron los Padres +sin esperanzas de que después les seguirían los demás, como de hecho +sucedió, así con estos como con otros. Porque dando en ellos los +infieles Ugaranós y habiendo habido<span class='pagenum'><a name="Page_II248" id="Page_II248">V.II–248</a></span> muertes de una y otra parte, se +vinieron á San Juan dos parcialidades que hacían veinte familias y +llegaron á aquel pueblo á 25 de febrero de 1723.</p> + +<p>Eran de dos pueblos de Zamucos; del uno llamado <i>Quiripecodes</i>, venía el +cacique <i>Sofiáde</i> con dos hermanos suyos, matadores del hermano Alberto +y diez familias en que había cincuenta almas.</p> + +<p>Del otro, llamado <i>Cucutades</i>, vino su capitán <i>Omate</i>, que fué el que +el año pasado había echado á los Padres de todas sus tierras, y traía +nueve familias de sus vasallos, que eran cuarenta y dos almas.</p> + +<p>Los noventa y dos, pues, sin ser llamados ni convidados ahora se +vinieron huyendo de los Ugaranós que les hacían guerra y dijeron que +tras ellos vendrían los demás. Pero habiendo enfermado de peste todos, +se atemorizaron y dijeron que querían Padres en sus tierras, lo cual +concedido, se volvieron á ellas.</p> + +<p>Por esta causa, el día 30 de Junio salió el P. Superior de aquellas +Misiones Francisco Hervás con el P. Castañares á fundar Reducción entre +ellos.</p> + +<p>Llegaron después de cuarenta días de camino á los pueblos de Zamucos, +que hallaron to<span class='pagenum'><a name="Page_II249" id="Page_II249">V.II–249</a></span>talmente desiertos; en busca de ellos fué solo con los +indios el P. Castañares, y hasta ahora no se sabe en qué ha parado.</p> + +<p>El P. Superior Francisco Hervás llegó á los dichos pueblos tan postrado +de fuerzas por el cansancio y por sus continuos achaques, que habiendo +de quedar allí en un sumo desamparo, se vió precisado á volverse; y +habiendo llegado quince leguas de San Juan, le fué á confesar el P. Juan +Bautista de Xandra, aplicóle algún remedio, con que se alentó el P. +Hervás y pudo llegar en hombros de indios á San Juan, donde se le +administraron los demás Sacramentos y aplicaron algunos otros remedios, +pero sin efecto, por hallarse muy debilitado y con ardientes fiebres, y +al fin murió dos días después, á 24 de Agosto de 1723, teniendo 61 años +de edad, 44 de Compañía y 27 de profesión de cuatro votos. Y aunque sus +heroicas virtudes y grandes trabajos pedían de justicia se hiciese aquí +relación de su vida; mas la falta de noticias por la distancia nos +privan por ahora de este ejemplo y consuelo hasta mejor ocasión. Y esto +es lo que hasta ahora se ha obrado para reducir á los Zamucos, que +esperamos se conseguirá felizmente por el celo de los fervorosos +Misioneros. LAUS DEO.<span class='pagenum'><a name="Page_II250" id="Page_II250">V.II–250</a></span></p> + +<hr /> + +<h3>MEMORIAL DEL PROVINCIAL +<span class='pagenum'><a name="Page_II251" id="Page_II251">V.II–251</a></span> +</h3> + +<p class="c">P. JOSEPH BARREDA</p> + +<p class="c">AL MARQUÉS DE VALDELIRIOS<span class='pagenum'><a name="Page_II252" id="Page_II252">V.II–252</a></span></p> + +<hr /> + +<h3>MEMORIAL<span class='pagenum'><a name="Page_II253" id="Page_II253">V.II–253</a></span></h3> + +<p class="c">QUE EL P. PROVINCIAL DE LA PROVINCIA</p> + +<p class="c">DEL</p> + +<h1>PARAGUAY</h1> + +<p class="c">PRESENTÓ AL SEÑOR</p> + +<p class="c">MARQUÉS DE VALDELIRIOS</p> + +<p class="c">EN QUE LE SUPLICA<br /> +SUSPENDA LAS DISPOSICIONES DE GUERRA<br /> +CONTRA LOS INDIOS DE LAS MISIONES.</p> + +<p class="c"><i>Córdoba de Tucuman</i><br /> +<i>1753.</i></p> + +<p class="c">PUBLÍCASE AHORA POR PRIMERA VEZ</p> + +<p class="c">1895</p> + +<hr /> +<p><span class='pagenum'><a name="Page_II255" id="Page_II255">V.II–255</a></span></p> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_II254" id="Page_II254">V.II–254</a></span></p> + + +<div class="blk2"><p class="head"><i>Memorial que el P. Provincial de la provincia del Paraguay presentó al +Señor Marqués de Valdelirios, en que le suplica suspenda las +disposiciones de guerra contra los indios de las Misiones.</i></p> +</div> + +<p>Señor Comisario Real, Marqués de Valdelirios:</p> + +<p>Joseph de Barreda, de la Compañía de Jesús, Prepósito Provincial del +Paraguay, parece ante V. S. para que en fuerza de su Real Comisión con +que está entendiendo en los tratados de la línea divisoria de las dos +Coronas de España y Portugal, se sirva de oir en justicia los clamores +con que esta provincia desea manifestar la fidelísima lealtad con que +hasta hora presente ha obedecido á ciegas y con<span class='pagenum'><a name="Page_II256" id="Page_II256">V.II–256</a></span> pronto rendimiento las +cédulas reales y todas las órdenes conducentes á la evacuación de los +siete pueblos de Misiones que están entre el río Abiquy y las márgenes +del río Uruguay para que, según el consabido tratado, se entreguen á los +dominios de Portugal, y saliendo los indios que hoy los habitan á otros +territorios pertenecientes á la Corona de España, trasladen á ellos sus +bienes muebles y semovientes y fabricando nuevos pueblos é iglesias, +labren tierras para mantenerse de sus frutos.</p> + +<p>A este fin, ya le consta á V. S. que antes que llegase á Buenos Aires y +á esta provincia, tenía actuadas todas las diligencias que me permitió +el tiempo en cumplimiento de los eficaces preceptos que nuestro M. R. P. +General, quien con igual empeño nos previno que si fuese posible +tuviésemos evacuados los citados pueblos antes que llegase V. S. y por +su mano recibiésemos las cédulas en que el Rey nuestro señor nos mandaba +lo mismo; y con efecto, cuando las recibimos, ya se habían empezado á +conquistar las voluntades de los indios con las eficaces persuasiones de +los Padres Misioneros y del que yo había señalado en mi lugar mientras +pasaba en persona á la ejecución de las Reales órdenes, y habiendo +convenido en dejar<span class='pagenum'><a name="Page_II257" id="Page_II257">V.II–257</a></span> sus pueblos, empezaron á salir de ellos algunos +exploradores en busca de sitios y tierras competentes para su +transmigración, lo que consta á V. S. y al P. Luis Altamirano por las +cartas de las Misiones que en respuesta de las órdenes recibí en aquella +ciudad, donde también me enviaron Mapa de algunas tierras algo menos +proporcionadas, bien que todas son apartadas de los siete pueblos, que +algunas no distaban menos que 200 leguas de ellos para la mudanza el +cual Mapa mostré y entregué á V. S. en prueba de la pronta obediencia +con que desde la primera noticia y orden del M. R. P. General se +empezaron á actuar y se estaban actuando las diligencias más oportunas +para el deseado intento.</p> + +<p>Pero entre las graves dificultades que se ofrecían en tan arduo empeño, +siempre hice presente á V. S. que la mayor y aún insuperable estaba en +el limitado tiempo que se concedía para tan vasta transmigración, lo +que, al juicio de los Padres más experimentados de aquellos países, era +físicamente imposible en el estrecho espacio de seis meses, razón que +movió y aún convenció al P. Comisario Luis Altamirano para pedir á V. S. +concediese á lo menos tres años de término, lo que también re<span class='pagenum'><a name="Page_II258" id="Page_II258">V.II–258</a></span>presenté +al Rey nuestro señor, haciéndole demostración de que en menos tiempo era +intentar un imposible y consiguientemente compeler á sus rendidos +vasallos á que no ejecutasen según fuerzas naturales lo mismo que +deseaban obedecer.</p> + +<p>Mas no habiéndose determinado por V. S. tiempo fijo, sino sólo prevenido +que fuese con toda brevedad y sí que con título de piedad se disimulase +alguna culpable omisión, hubo de pasar el P. Comisario Luis de +Altamirano en persona á dichas Misiones, y puesto en ellas comenzó con +imponderable empeño, celo y eficacia á actuar su comisión, con tan vivas +ansias de que se ejecutase luego todo lo prevenido, que no perdonó +diligencia alguna ni omitió instante en la actuación de sus prudentes +órdenes y arbitrios á que estuvieron tan prontos los PP. Misioneros para +obedecer sus mandatos, que en fuerzas de ellos aun los PP. más ancianos +y enfermos se esforzaron para alentar á los indios, unas veces con +ruegos y otras con amenazas, haciéndoles presente la obligación que +tenían de obedecer á su soberano y cuán bien les estaría exponerse á las +fatigas y aún perder sus bienes para acreditar su antigua lealtad.<span class='pagenum'><a name="Page_II259" id="Page_II259">V.II–259</a></span></p> + +<p>Mas como al natural lento y espacioso de los indios cualquiera +movimiento acelerado era violencia, y en su tarda y escasa inteligencia +era novedad tan extraña é inteligible la que se les proponía por +concebirla muy contraria á la pacífica posesión de sus casas, sementeras +y bienes que tienen muy pegado su corazón, á pocos días de lo que habían +prometido á los PP., empezaron á llamarse engaño y excusarse, ya con el +poco tiempo que se les concedía, ya con los muchos trabajos que se les +prevenían en los caminos en el transporte de sus ganados, bienes y +familias, y el más arduo de volver á fabricar nuevas iglesias y casas, y +declarándose resistentes, apelaron: unos, á que sería menos malo +quedarse bajo el dominio de los portugueses; pero otros, que eran los +más, decían claramente no podían creer que el Rey nuestro señor, que por +tantas cédulas les había prometido ampararlos en sus tierras y +defenderlos de sus enemigos, podía faltar á lo prometido y pasar á +quitarles lo que con derecho natural habían adquirido y poseído por más +de 130 años, pues para tan riguroso castigo no hallaban haber cometido +ninguna culpa contra el Rey, antes, sí, estaban muy satisfechos de los +repetidos servicios con que habían procurado<span class='pagenum'><a name="Page_II260" id="Page_II260">V.II–260</a></span> acreditar su obediencia, +exponiendo su sangre y sus vidas por defender los dominios de su +soberano.</p> + +<p>Estas y otras razones, que ellos tienen fijas en sus memorias, +procuraron los PP. desvanecerlas con todas cuantas expresiones les +dictaba su deseo, y de que los indios podían ser capaces; pero no +teniendo qué responder á las vivas y eficaces exhortaciones de los +Padres, hubieran de cerrar del todo los oídos á sus voces; y rompiendo +el freno de la obediencia, que por tantos años los había sugetado, +empezaron á quebrantar su respeto, diciendo en voz alta no querían +mudarse porque esto no podía ser voluntad de su Rey y señor, sino +invención de los PP. que, secretamente, habían convenido con los +portugueses por medio del P. Comisario, á quien tienen por tal, y aún +aseguraban algunos lo habían conocido seglar en el Río Janeiro; pero no +desistiendo los Padres de su empeño, antes sí, conviniéndose para no +sólo persuadirlos con razones privadas, sino convertirlos con pública y +fervorosa predicación, los convocaron á las iglesias, y con un crucifijo +en las manos, y algunos puestos de rodillas y derramando muchas +lágrimas, les intimaron los castigos que debían es<span class='pagenum'><a name="Page_II261" id="Page_II261">V.II–261</a></span>perar de la mano de +Dios y de su soberano Rey si no obedecían prontamente su mandato; en +fuerza de este eficaz asalto se compungieron los indios y, pidiendo +perdón de su desobediencia, prometieron de nuevo enmendarse, empezando +los PP. luego, y antes que se enfriase el fervor, á disponer +cabalgaduras, carros y demás aparatos para emprender el camino, al que +en la realidad salieron algunos guiados de los PP., que van como +caudillos para esforzar su lentitud é interior desconsuelo; pero á pocas +jornadas, con el hastío del camino y amor que les arrastraba á sus +casas, se fueron volviendo á sus pueblos, dejando á los PP. solos y +burlados en las campiñas; mas ni por esto desistieron los PP. desta +empresa, antes, sí, disimulando prudentes su desacato é inconstancia, +volvieron á buscarlos, reconviniéndolos con lo prometido; pero ellos, ya +del todo arrepentidos y aun despechados, tomaron por medio, para +librarse de las instancias de los PP., el amenazarlos con la muerte, la +que verdaderamente intentaron dar al Padre Cura de San Miguel, y ahora +Padre compañero suyo que estaba en las estancias, los que sin duda +hubieran perdido la vida si por orden del P. Comisario, que se informó +de su peligro,<span class='pagenum'><a name="Page_II262" id="Page_II262">V.II–262</a></span> no se hubiesen retirado fugitivos; pues su depravado +ánimo lo manifestaron en un mozo que acompañó al P. Cura, y volviendo +poco después al pueblo á sacar unos caballos, lo hicieron pedazos á +lanzadas.</p> + +<p>Este mismo desacato intentaron hacer con el P. Comisario, previniendo +600 hombres para irlo á buscar en el pueblo donde residía, y habiendo +sido avisado por cinco voces del eminentísimo peligro de su vida, hubo +de retirarse prudentemente, entendiendo que su presencia irritaba su +furor y que con su retiro podría serenarse aquella ciega pasión.</p> + +<p>Después que salió el P. Comisario han continuado los PP. Misioneros +obedeciendo al que quedó en su lugar, sin desmayar un punto en su +empeño; pero sin más fruto que el de enfurecerse los indios cada día +más, continuando sus amenazas y desahogando su enojo en los +corregidores, como ministros de los Padres, de quienes se han valido +para que, persuadiéndolos á su modo, los alienten con su ejemplo; mas +también á éstos han intentado matar, y á uno de ellos sólo con la +aflicción de su peligro, murió á pocos días después que lo acometieron, +y otros cuatro estaban al presente mal heridos, ya sin valor ni +esperanza de resistir á<span class='pagenum'><a name="Page_II263" id="Page_II263">V.II–263</a></span> los indios que fielmente están persuadidos á +que es ficción de los PP. y no voluntad de su Rey el quitarles las +tierras que han poseído por espacio de 130 años, cuyo derecho lo tienen +confirmado sus soberanos por repetidas cédulas y que en esta buena fe +han fabricado unos pueblos que no son como se dice aldeas, sino que +exceden en sus fábricas á las más de las ciudades, etc.</p> + +<p>Estas provincias, en sus casas cubiertas de teja y resguardadas de +corredores de piedra para poder andar por ellos en tiempo de lluvias sin +mojarse y que sus iglesias son tan magníficas, que la que menos tiene de +costo con sus alhajas, llegarán á 100.000 pesos fuertes, fuera de la de +San Miguel en que trabajaron por diez años diariamente ya los 80, ya los +100 hombres, cuya fábrica toda es de piedra, cuando menos la valuaron en +200.000 pesos; á esto añaden el tierno recuerdo de sus hierbales +hortenses, que han criado y gastado en su prolijo trabajo y cultivo más +de treinta años por ser su fruto la continuada bebida de mañana y tarde, +y cuyo valor en los 7 pueblos será de 100.000 pesos; también vuelven los +ojos á sus sementeras de algodón, fruto de que hacen sus hilados y de +ellos sus tejidos para<span class='pagenum'><a name="Page_II264" id="Page_II264">V.II–264</a></span> la ropa interior y exterior de que se visten +grandes y pequeños, viudas y huérfanas, y cuyo valor en los 7 pueblos no +es inferior al de los hierbales, y últimamente hacen presente que +saliendo de sus pueblos dejan en sus estancias más de 100.000 cabezas de +ganados de ovejas, vacas, caballos y mulas de que se sirven y con que +mantienen sus vidas y las de sus familias y de casi todos los pueblos de +Uruguay, y Paraná que de aquí surtían y reemplazaban el ganado de sus +estancias para que no se les acabasen del todo por no ser éstas por su +pequeñez y calidad capaces de multiplico, de que necesitan para su +sustento y servicio, y ven que haber de trasladar este ganado á otras +tierras es para ellos empresa imposible, así por no encontrarlas propias +para ellos, como porque aunque las hubiese como se imagina en distancia +de más de cien leguas, su conducción es para su imaginación otro más +arduo imposible, y caso que cerrando los ojos á su dificultad la +quisiesen vencer, esta es función que pide, no tiempo de pocos meses, +sino de años, con muy dobladas fatigas.</p> + +<p>A estos tenaces pensamientos se han opuesto los PP. previniéndoles que +los ganados que no pudiesen sacar, se los pagaría el Rey nuestro<span class='pagenum'><a name="Page_II265" id="Page_II265">V.II–265</a></span> señor +como lo tenía prevenido; á que responden que ellos no se han de mantener +ni con las promesas ni con los dineros, sino con las cabezas de sus +ganados, y que así, aunque se los paguen en doblones de oro, no tendrán +dónde comprar con ello lo necesario para su sustento y entre tanto +perecerán de hambre en los desiertos donde los Padres los quieren sacar +desterrados, y que últimamente claman unas veces con tristes gemidos y +otras con rabioso furor preguntan á los Padres qué delito han cometido +contra su Rey y señor para un castigo digno de los más traidores +vasallos. A este fin hacen muy tierna memoria de la cédula de 28 de +Diciembre de 1743 en que se dignó el señor Felipe V, de gloriosa +memoria, darse por grato de sus servicios (como de otras que mandó el +señor gobernador de Buenos Aires D. Bruno Zavala se las hiciese saber +por público pregón) y de las que tienen presente las palabras del último +párrafo, que son las siguientes:</p> + +<p>«Y finalmente, reconociéndose de lo que queda referido en los puntos +expresados y de los demás papeles antiguos y modernos, vistos en mi +consejo con la reflexión que pide negocio de circunstancias tan graves, +que con hechos<span class='pagenum'><a name="Page_II266" id="Page_II266">V.II–266</a></span> verídicos se justifica no haber en parte alguna de las +Indias mayor rendimiento á mi dominio y vasallaje y el de estos pueblos, +ni al Real Patronato y jurisdicción eclesiástica y Real, tan rendidos +como se verifica por las continuas visitas de Prelados eclesiásticos y +gobernadores y la ciega obediencia con que están á sus órdenes, en +especial cuando son llamados para la defensa de las tierras ú otra +cualquiera empresa; aprontándose 4.000 ó 6.000 hombres armados para +acudir donde se les manda, etc.»</p> + +<p>Ahora, pues, dicen los indios á los Padres, si así hemos obedecido á +nuestro soberano, como él mismo lo declara, y ha sugetado el rebelión +del Paraguay con 12.000 hombres armados ya despojando por dos veces á +los portugueses de la colonia del Sacramento; ya estando la tercera vez +en el cerco de ella con 6.000 hombres por espacio de cuatro meses, la +que también hubiéramos ganado si no lo embarazaran los españoles y ya +últimamente renunciando al Rey nuestro señor más de un millón de pesos +fuertes que se habían de gastar en estas expediciones en que nos hemos +mantenido á nuestra costa y la de nuestro sudor y trabajo; volvemos á +preguntar, Padres, ¿estos son delitos<span class='pagenum'><a name="Page_II267" id="Page_II267">V.II–267</a></span> para que nos castigue nuestro Rey +con perpetuo destierro de nuestros pueblos y casas y universal despojo +de todos nuestros bienes raíces y muebles? Esto no puede ser sino ardid +engañoso de los portugueses, y colisión de vosotros con ellos y traición +que nos estais armando desde el principio de nuestra conversión, como no +sin fundamento se lo recelaron nuestros antepasados, y en fin, la +traición que no excusasteis con ellos, porque no pudisteis la queréis +ejecutar ahora con nosotros ó nuestros pobres hijos.</p> + +<p>Si todas estas quejas son verdaderas, ¿por qué no presentais al Rey +nuestro señor, como sois nuestros Padres y tutores la amargura y trabajo +á que nos estrechan sus Reales ministros, siendo sobre todas la más +sensible el que despreciando nuestras representaciones no vengan en +ninguno de los partidos á que hemos salido? pues hemos propuesto que ya +que por servir al rey nuestro señor hemos de salir de los pueblos á +vivir como bárbaros en los desiertos exponiéndonos á perecer de hambre y +que en la transmigración se mueran nuestras mujeres y pequeños hijos con +la mudanza de climas y con las fatigas é incomodidades de los caminos de +cien leguas. Pero que para este sa<span class='pagenum'><a name="Page_II268" id="Page_II268">V.II–268</a></span>crificio son menester tres ó cuatro +años lo que no nos han concedido. También hemos propuesto quedarnos, +aunque con dolor, bajo el dominio de Portugal, y á esto se nos responde +que si nos quedamos ha de ser sólo para ser jornaleros y esclavos de los +portugueses, sin que tengamos dominio en nuestras casas que hemos +fabricado con nuestro sudor y trabajo y sin que seamos dueños de un +palmo de tierra para sembrar los granos necesarios para nuestro +sustento, ni licencia para coger una hoja de los hierbales que hemos +plantado con nuestras manos y regado con nuestro sudor, y todo esto se +nos niega al mismo tiempo que á los portugueses que han de dejar la +colonia se les concede libremente que si quieren se queden bajo del +dominio de España sin perder la posesión de sus casas y bienes, y si +quieren salir tienen libertad para venderlas ó donarlas como legítimos +dueños de ellas.</p> + +<p>A vista de esta notable desigualdad, volvemos á preguntar:</p> + +<p>—Padres Curas ¿qué delito hemos cometido contra nuestro rey y señor +para tan desmedido castigo?</p> + +<p>Y últimamente, si nuestras razones no son oídas porque no tenemos +entendimiento para<span class='pagenum'><a name="Page_II269" id="Page_II269">V.II–269</a></span> penetrar los justos motivos que para esto tienen los +soberanos, ya no tenemos ni tendremos otro consuelo que clamar al cielo +y entregarnos desde luego á la muerte; que en estas circunstancias será +el único alivio en nuestras penas; pero aún esta puerta que la abrió +liberal nuestro Redentor que derramó su preciosa sangre por redimir +nuestras almas se nos vaya cerrando con la cierta amenaza de que si no +dejamos los pueblos se han de ir nuestros Padres Curas para que ni +tengamos el consuelo de adorar á nuestro Redentor en el Sacramento del +Altar, ni el de oir una misa ni el de tener con quien confesarnos para +morir como cristianos, sino que perezcamos como si fuésemos bárbaros ó +infieles.</p> + +<p>Es muy bueno que por el interés del cielo nos sugetamos á la ley santa +de Dios, nos recogimos á los pueblos, profesando rendida obediencia á +nuestros Padres Curas, y después de cristianos nos hicimos +voluntariamente vasallos del católico Rey de España para que, +amparándonos, fomentase nuestra devota cristiandad, como lo ha hecho +piadosamente con tan glorioso fruto (que según vosotros nos habéis +dicho) nuestro presente Pontífice Benedicto XIV en la Bula del año de +1741 en que<span class='pagenum'><a name="Page_II270" id="Page_II270">V.II–270</a></span> encarga á los obispos del Brasil y en especial al del Río +de la Plata que con todas las armas de la Iglesia defienda y no permita +que se saquen de sus tierras y pueblos los indios, aunque sean infieles, +y mucho menos á los que son cristianos, y con efecto, excomulga Su +Santidad á los que tal quieren ó para ello diesen consejo, favor ó +ayuda, sea por el motivo ó pretexto que se fuese; y en otra del año 1743 +nos propone, y á toda nuestra nación por ejemplar de buenos cristianos y +los más conformes á los de la primitiva Iglesia; nos pone en dicha Bula, +y ahora, como si no tuviésemos ese carácter, se nos ha de poner un +entredicho y extracción de todo pasto espiritual, privándonos de los +Sacramentos con el destierro de nuestros Pastores y Curas, para que por +necesidad quedemos desmembrados del gremio de la Iglesia, como si +fuésemos descomulgados, y para que como ovejas errantes salgamos +perdidos á los montes y huídos con los infieles, apostatemos de la fe y +de una vez nos sujetemos al tiránico imperio del demonio sin esperanza +ya de lograr el cielo?</p> + +<p>¿Es creíble que dos Monarcas, uno católico como es nuestro Rey de +España, y otro fidelísimo como lo es el de Portugal, han de querer<span class='pagenum'><a name="Page_II271" id="Page_II271">V.II–271</a></span> que +de un golpe se pierdan cerca de treinta mil almas bautizadas, que hay en +estos 7 pueblos, y poco después se pierdan también 63.339 que hay en los +pueblos del Paraná y en el del Uruguay (á todos los cuales menos uno les +quitan con esta división sus hierbales, y á 5 ó 6 de ellos sus estancias +y á todos el socorro que tenían de las nuestras y de nuestros +algodonares para sus vestuarios) para lo que se hace preciso que como +algunos nos lo tienen ofrecido, todos nos acompañen á la defensa +consiguientemente, experimentarán el mismo desamparo de los Padres y la +total ruina de sus almas.</p> + +<p>Esto no lo podemos decir aunque nos lo prediquen nuestros Padres, porque +si los dos Reyes que dicen nos lo mandan estuvieran presentes para oir +nuestros ruegos, ó á lo menos fueran informados con verdad del estrecho +lance en que nos han puesto sus ministros, ciertamente que como +protectores de la cristiandad y piadosos Padres de nuestra pequeñez, no +permitieran el riesgo en que estamos, pues ya sabemos por boca de +nuestros Padres Curas que los Sumos Pontífices que dieron permiso á los +Reyes de España y Portugal para conquistar las Indias Meridionales, no +tuvieron otro motivo para que nos pudiesen buscar en<span class='pagenum'><a name="Page_II272" id="Page_II272">V.II–272</a></span> nuestras tierras +sino el fin de que lográsemos los bienes eternos de nuestras ánimas, +aunque nos privásemos de la libertad en que vivíamos para sujetarnos á +ser vasallos de dos Monarcas que no conocíamos y siendo esto cierto se +podrá creer que estos mismos soberanos que en nuestra conquista no +tuvieron otro glorioso fin que el de propagar la fe de Jesucristo y +extender los dominios de la Santa Iglesia, estos mismos nos han de poner +en la necesidad de malograr el carácter de cristianos y en peligro de +que nos arrepintamos de haberlo recibido, por conservarlo nos sujetamos +á su obediencia y por ésta estamos al presente en el riesgo de perderlo +todo? Esto, Padres de nuestras almas, no lo hemos de creer por más que +nos lo esteis predicando, esto sin duda no es la voluntad de nuestro Rey +y señor, sino engaño de los que sin atender á nuestras almas sólo +aspiran al interés de los bienes temporales.</p> + +<p>Señor Marqués, todas estas razones son las que, no con tanto concierto, +pero sí con mayor tenacidad, tienen los indios impresas en el corazón y +así con más viveza la manifiestan en su idioma, porque han sido los +primeros principios con que se han establecido en la fe promovida en la +cristiandad, y las que, sin apar<span class='pagenum'><a name="Page_II273" id="Page_II273">V.II–273</a></span>tarme un punto de la más rendida +obediencia al Rey nuestro señor y sus mandatos, las hago presente á V. +S., no para disculpar la resistencia de los indios, la que desde luego +repruebo una y muchas veces como lo están vituperando sus Padres Curas +con repetidas amenazas, y la que si cayera en otras capacidades, desde +luego juzgara dignísima de un pronto y gravísimo castigo, á no +considerar por una parte el corto alcance de sus entendimientos para +penetrar las superiores razones y dictámenes políticos de los soberanos, +y por otra estar faltos de aquella luz que era necesaria aún en los +hombres más instruídos para sujetarse á un sacrificio tan doloroso como +inesperado, para que V. S. en fuerza de ellas se haga cargo de los +motivos eficazmente impulsivos que contra sí tiene la poca advertencia +de que los pobres, con ciega obstinación los tiene precipitados y +resueltos á morir antes con el rigor de las armas que dejar +voluntariamente sus pueblos; resolución bárbara que teniendo atravesados +nuestros corazones, la están reprendiendo sus curas con la amenaza +prevenida de que los han de abandonar y salir de los pueblos por ser +indignos de su protección, siendo inobedientes á su Rey y Soberano; y á +este fin, ya sabe V. S. que<span class='pagenum'><a name="Page_II274" id="Page_II274">V.II–274</a></span> tengo hecha renuncia de los pueblos +resistentes y de todos los que en adelante se manifestaren inobedientes +para que el señor gobernador de esta plaza, como Vice-patrón, y el señor +Obispo como pastor, los provea de párrocos para que del todo no se +pierdan sus almas.</p> + +<p>Pero á esta amenaza resulta otro nuevo peligro, porque á ella responden +los indios que si les envían otros Curas que no los conocen ni acaso +saben su idioma, los recibirán con flechas como inútiles para su pasto +espiritual, y que llegando el caso de querer salir los Padres, sólo lo +conseguirán después de dejarlos enterrados, porque antes no lo +permitirán, aunque quisieran, y primero les quitarán la vida que darles +libertad para la fuga.</p> + +<p>Y si en esta demanda se sacrifican los Padres á la muerte, como ya +recelan con mucho fundamento, no hay duda que con su sangre firmarán un +claro testimonio de su lealtad que tienen y siempre tendrán impresa en +sus corazones hasta la muerte.</p> + +<p>Mas en estos estrechos términos que nunca se imaginaron posibles por la +ciega obediencia que hasta aquí han profesado los indios á los Padres, +pero ya los tocamos ciertos y con pel<span class='pagenum'><a name="Page_II275" id="Page_II275">V.II–275</a></span>igro de llorarlos sin remedio, no +puedo dejar de hacer presente á V. S. para descargo de mi conciencia, +que después de haber obedecido al Rey nuestro señor y atendido su +respeto con cuantas diligencias y medios ha ofrecido el vivo deseo de +esta provincia para desempeñar la confianza con que S. M. se ha dignado +fiar este negocio de nuestra lealtad, hemos llegado ya al último término +de la ejecución, en que es preciso descubrir el primer blanco de la +intención de los dos soberanos Monarcas, que es el del divino respeto, y +el de la sangre de Jesucristo derramada por aquellas pobres almas cuyos +superiores motivos tienen como diadema, esplendor y esmalte de sus +coronas los reyes católico y fidelísimo, pues éstos fueron los que +empeñaron con valiente resolución su cristiano celo para la conquista de +las Indias Meridionales, como lo expresa el señor Alejandro VI en la +bula en que señaló los límites de ambas Coronas.</p> + +<p>De donde se infiere claramente que habiendo sido el primer blanco y +principal fin de sus Reales ánimos en tan gloriosa empresa la mayor +honra de Dios nuestro señor y propagación de nuestra santa fe á que tan +frecuente y liberalmente han concurrido con sus<span class='pagenum'><a name="Page_II276" id="Page_II276">V.II–276</a></span> Reales haberes +posponiendo la extensión de sus dominios á la de la Santa Iglesia, no +nos podemos persuadir que cuando firmaron los presentes tratados se +pudiese imaginar ni á mucha distancia prevenir que pudiese llegar el +caso doloroso que ya estamos tocando en el peligro de que apostaten de +la fe treinta mil almas que son las que hay en los siete pueblos, y que +no sin fundamento temamos próximamente sigan el mismo errado camino +sesenta y nueve mil trescientas treinta y nueve que están en los pueblos +del Paraná, por saber están todos alborotados para salir á ayudar á sus +paisanos en caso de guerra en que también habrán de dejarlos los Padres +y por consiguiente resultará de la perdición de 100.000 almas cristianas +un necesario escándalo para todo el mundo y más para los herejes que +imprimirán en sus mercurios por la afrenta de la cristiandad que los +ministros de los Reyes que siempre han tenido por timbre de sus Coronas +estar bajo de las banderas de Jesucristo para defender y propagar su +iglesia han abandonado la más florida cristiandad de los indios y aun +obligado por el cumplimiento de sus tratados á la ruina eterna de +100.000 almas y dado con este destrozo ocasión á que innumerables almas +de infieles que están<span class='pagenum'><a name="Page_II277" id="Page_II277">V.II–277</a></span> ya á las puertas de la iglesia se retiren +fugitivos y se recelen de los Misioneros confirmándose en el errado +dictamen que tuvieron los indios Guaraníes en el principio de su +conversión, creyendo que los Padres querían hacerlos cristianos para +entregarlos después á los portugueses ó para hacerlos esclavos de los +españoles, aprensión que no depusieron hasta que vieron que por su +defensa murió á manos de sus enemigos del golpe de un balazo el V. P. +Diego Alfaro que entonces era Superior de las Misiones.</p> + +<p>Este lamentable daño, que tememos con mucho fundamento, lo debemos mirar +también como antecedentes de otras fatales consecuencias á que nos +obliga la experiencia que al presente tenemos en otras provincias, pues +habiendo tenido en el siglo pasado 300.000 indios de numeración +repartidos en el servicio de los encomenderos de la ciudades de +Santiago, Córdoba, Tucumán y Rioja, por las estorsiones que de ellos +padecían, se levantaron algunos indios rebeldes y fugitivos á los montes +del Chaco, que han sido y son al presente la ruina de todos estos +lugares y caminos, en que no se puede dar paso sin peligro de robos y +muertes por ser innumerables las que han ejecutado en estos<span class='pagenum'><a name="Page_II278" id="Page_II278">V.II–278</a></span> próximos +años en los cristianos, llevándose los párvulos y mujeres cautivas á sus +montes.</p> + +<p>Y si de este modo han oprimido todos estos lugares los infieles del +Chaco, descendientes de los que apostataron de la fe y del servicio de +los españoles, sin que después de cien años los hayan podido reducir por +armas, siendo sólo muy pocos los que después de infatigable trabajo y +derramamiento de sangre han conquistado los Jesuitas con el Evangelio, +qué no deberemos temer si todos los pueblos del Paraná y Uruguay y en su +compañía todos los infieles vecinos de las naciones de Charruas, +Minoanes Boanes y Guanaos se levantan y amotinados volviesen contra +todas estas ciudades, siendo las primeras al encuentro las del Río de la +Plata; ¿qué número de españoles podrá resistir á tan crecido número de +indios, que sin ponerse en campaña, sólo con asaltos nocturnos no +dejaran lugar que no talen, ni españoles que no degüellen?</p> + +<p>Si todos estos eminentes riesgos, que no son imaginarios sino casi +ciertos y consiguientes al próximo en que estamos al presente, de que +apostaten los indios de los 7 pueblos y aún de los 30, se hiciesen +presentes al Rey nuestro señor y al fidelísimo de Portugal, con la +ingenuidad y ver<span class='pagenum'><a name="Page_II279" id="Page_II279">V.II–279</a></span>dad con que ya los estamos tocando, se podrá creer de +su católico y fidelísimo celo que es su ánimo y voluntad se atropelle la +gloria de Dios y respeto de la Iglesia por cumplimiento de los tratados +ya ajustados?</p> + +<p>Esto no podemos imaginar sin que nos hagamos reos de lesa majestad con +el grandísimo agravio con que se herirán sus corazones cristianos y +Reales con el pensamiento de tan temeraria presunción.</p> + +<p>Esto supuesto como cierto é infalible vuelvo ahora á levantar hasta el +cielo todo el grito con que aquellas pobres almas y los ángeles de su +guarda están clamando por su remedio, y con ellas puestas á los piés de +V. S. con el rendimiento debido á su carácter y persona, pido con toda +esta provincia, se conduela más que la pérdida de todos los bienes +temporales y aun de las vidas de aquellos pobres neófitos, de la ruina +eterna de sus almas.</p> + +<p>Hago presente á V. S. que por ellas derramó nuestro Redentor Jesucristo +su preciosa sangre, y por ella y su divino respeto vuelvo á suplicar á +V. S. en descargo de mi conciencia, y so pena del cargo que se nos ha de +hacer en el tribunal de Dios nuestro señor, de tan irreparable pérdida, +se sirva de suspender la guerra<span class='pagenum'><a name="Page_II280" id="Page_II280">V.II–280</a></span> que se previene hasta dar parte al Rey +nuestro señor, á cuyo supremo tribunal apelo en nombre de estos pobres +desvalidos, protestando violencia y fuerza en cualquier disposición que +sea en perjuicio de sus almas, pues lo que el Rey nuestro señor nos +tiene mandado, es que se entreguen los pueblos con paz, y esto mismo me +tiene ordenado mi R. P. General; y habiendo hasta el presente concurrido +á esta debida obediencia y estando también prontos para continuarla +hasta derramar nuestra sangre y perder la vida en prueba de nuestra +lealtad, debo recordar á V. S. que el Rey nuestro señor no manda, ni +podemos presumir mande concurramos á que con detrimento de la gloria de +Dios y contra el católico y fidelísimo ánimo de ambas Coronas, se +expongan al peligro de subersión 100.000 almas, cuya cristiandad es la +más florida de las Indias, y por este único motivo, cuando en lo demás +prontísimo para obedecer á V. S. con toda esta provincia en lo que no se +opusiera al servicio de Dios nuestro señor.</p> + +<p>A V. S. pido y suplico se sirva de proveer esta mi rendida súplica, por +ser de caridad y justicia, y se digne mandar se me dé testimonio para +recurrir al Rey nuestro se<span class='pagenum'><a name="Page_II281" id="Page_II281">V.II–281</a></span>ñor á quien será V. S. responsable si antes +de emprender la guerra no le da parte del peligroso estado en que se ha +puesto este negocio, que cuando se trató se concluyó muy distante de ser +en perjuicio de las almas, y por eso debemos suponer que en las +presentes circunstancias, cualquiera acción que las perjudique, será +contra la mente del católico Rey nuestro señor (que Dios guarde).</p> + +<p><i>Córdoba y Julio 19 de 1753.</i><span class='pagenum'><a name="Page_II283" id="Page_II283">V.II–283</a></span><span class='pagenum'><a name="Page_II282" id="Page_II282">V.II–282</a></span></p> + + + + +<h3><a name="INDICEM" id="INDICEM"></a>INDICE</h3> + +<p class="c">DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS<br /> +TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE<br /> +TRATAN DE AMÉRICA.</p> + +<p class="c">—————</p> + +<table summary="indices" +cellpadding="0" +cellspacing="10"> + +<tr class="letra"><td colspan="2" align="center">TOMO XII</td></tr> +<tr><td> </td><td +class="un"><i>Páginas.</i></td></tr> +<tr><td>Advertencia preliminar del editor</td><td align="right"><a href="#Page_Iv">v</a></td></tr> + +<tr><td>Al serenísimo señor D. Fernando, príncipe de Asturias</td><td align="right"><a href="#Page_Ixi">xi</a></td></tr> + +<tr><td>Aprobación del P. Alberto Pueyo</td><td align="right"><a href="#Page_I1">1</a></td></tr> + +<tr><td>Aprobación del P. Joseph de Silva</td><td align="right"><a href="#Page_I6">6</a></td></tr> + +<tr><td>Michael Angelus Tamburinus</td><td align="right"><a href="#Page_I9">9</a></td></tr> + +<tr><td>Licencia del ordinario</td><td align="right"><a href="#Page_I10">10</a></td></tr> + +<tr><td>Licencia del Consejo</td><td align="right"><a href="#Page_I11">11</a></td></tr> + +<tr><td>Suma de la tasa</td><td align="right"><a href="#Page_I12">12</a></td></tr> + +<tr><td><span class='pagenum'><a name="Page_II284" id="Page_II284">V.II–284</a></span> +Prólogo de la obra</td><td align="right"><a href="#Page_I13">13</a></td></tr> + +<tr><td>Protesta del autor</td><td align="right"><a href="#Page_I15">15</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_I">I</a>.</span>—Misiones de Chiquitos.—Su +principio, fundación y progresos.</td><td align="right"><a href="#Page_I17">17</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_II">II</a>.</span>—Situación de la provincia +de Chiquitos, costumbres y calidades +de los naturales</td><td align="right"><a href="#Page_I43">43</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_III">III</a>.</span>—Descubren los españoles +la nación de los Chiquitos y destrúyenla, +así ellos como los Mamalucos, +de quienes se da una sucinta +relación</td><td align="right"><a href="#Page_I67">67</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_IV">IV</a>.</span>—Da principio el P. Joseph +de Arce á la nueva iglesia de los +Chiquitos, vencidas muchas dificultades</td><td align="right"><a href="#Page_I77">77</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_V">V</a>.</span>—Los Mamalucos intentan la +destrucción de estos pueblos, pero +sus intentos salieron frustrados</td><td align="right"><a href="#Page_I92">92</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_VI">VI</a>.</span>—Con los sucesos pasados se +entibia algo la santa fé; muere el +P. Fideli y se habla largamente +de los trabajos de los Misioneros.</td><td align="right"><a href="#Page_I105">105</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_VII">VII</a>.</span>—Fervor y virtud de la nueva +cristiandad, premiada de Dios +<span class='pagenum'><a name="Page_II285" id="Page_II285">V.II–285</a></span>nuestro señor con muchos sucesos +milagrosos</td><td align="right"><a href="#Page_I129">129</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_VIII">VIII</a>.</span>—Preténdese descubrir el +río Paraguay para comunicarse +estas Misiones con las Reducciones +de los Guaraníes</td><td align="right"><a href="#Page_I180">180</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_IX">IX</a>.</span>—Múdanse á otro paraje las +Reducciones; pasa el P. Superior +á Tarija y desastres de los neófitos</td><td align="right"><a href="#Page_I214">214</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_X">X</a>.</span>—Nacimiento, entrada en la +Compañía y primeros fervores del +V. P. Lucas Caballero</td><td align="right"><a href="#Page_I229">229</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XI">XI</a>.</span>—Pasa el V. P. Lucas á los +Manacicas, quieren matarle los indios +Sibacás y el cielo toma por +él venganza</td><td align="right"><a href="#Page_I242">242</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XII">XII</a>.</span>—Descríbese el país y cualidades +de los Manacicas, su religión +y ritos de ella</td><td align="right"><a href="#Page_II260">260</a> +<span class='pagenum'><a name="Page_II286" id="Page_II286">V.II–286</a></span></td></tr> + + +<tr class="letra"><td colspan="2" align="center">TOMO XIII</td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XIII">XIII</a>.</span>—Continúa el P. Lucas +Caballero su Misión de los Manacicas</td><td align="right"><a href="#Page_II5">5</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XIV">XIV</a>.</span>—Vuelva el P. Lucas á los +Manacicas, visita todas sus Rancherías +y se restituye por otro +camino á la Reducción de San +Francisco Xavier</td><td align="right"><a href="#Page_II27">27</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XV">XV</a>.</span>—Funda el V. P. Lucas Caballero +la Reducción de Nuestra +Señora de la Concepción, y es +muerto á manos de los infieles +Puyzocas</td><td align="right"><a href="#Page_II67">67</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XVI">XVI</a>.</span>—Conversión de los Morotocos +y Quíes, y descubrimiento +de nuevo camino para estas Misiones +por el río Paraguay</td><td align="right"><a href="#Page_II87">87</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XVII">XVII</a>.</span>—Son muertos de los Payaguás +los PP. Joseph de Arce y +Bartolomé Blende, y se da una sucinta +relación de sus virtudes</td><td align="right"><a href="#Page_II109">109</a></td></tr> + +<tr><td><span class='pagenum'><a name="Page_II287" id="Page_II287">V.II–287</a></span><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XVIII">XVIII</a>.</span>—Fúndase una Reducción +nueva y el P. Juan Bautista +de Zea emprende la Misión de los +Zamucos.</td><td align="right"><a href="#Page_II142">142</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XIX">XIX</a>.</span>—Continúa el P. Miguel +de Yegros la misión de los Zamucos, +á cuyas manos muere el hermano +Alberto Romero.</td><td align="right"><a href="#Page_II173">173</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XX">XX</a>.</span>—Progresos y aumentos de +otras Reducciones en los años de +1717 y 1718.</td><td align="right"><a href="#Page_II191">191</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XXI">XXI</a>.</span>—Breve descripción de +la provincia del Chaco; costumbres +y cualidades naturales de sus +moradores, y fundación de una +nueva Reducción en ella.</td><td align="right"><a href="#Page_II209">209</a></td></tr> + +<tr><td><span class="smcap">Cap. <a href="#CAPITULO_XXII">XXII</a>.</span>—Últimas noticias de +las Misiones de Chiquitos y Chiriguanás.</td><td align="right"><a href="#Page_II236">236</a></td></tr> + +<tr><td>Memorial que el Provincial de la Provincia +del Paraguay presentó al +señor marqués de Valdelirios, en +que le suplica suspenda las disposiciones +de guerra contra los indios +de las Misiones.</td><td align="right"><a href="#Page_II251">251</a> +<span class='pagenum'><a name="Page_II289" id="Page_II289">V.II–289</a></span><span class='pagenum'><a name="Page_II288" id="Page_II288">V.II–288</a></span></td></tr> +</table> + +<h2 class="top15"><a name="INDICE" id="INDICE"></a>INDICE</h2> + +<p class="c">POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS<br /> +NOTABLES CONTENIDAS<br /> +EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS<br /> +QUE TRATAN DE AMÉRICA.</p> + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_II291" id="Page_II291">V.II–291</a></span><span class='pagenum'><a name="Page_II290" id="Page_II290">V.II–290</a></span></p> + + + +<table summary="indice" +cellpadding="0" +cellspacing="10"> +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">A.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td> </td><td>VOL.</td><td>PÁGS.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Abren camino por los bosques los +neófitos para pasar á las tierras +de los Quiriquicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II15">15</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Abrese nuevo camino por las cordilleras +de los Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II241">241</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Admíranse los Misioneros al ver +los trabajos y abnegación de los +indios Chiquitos recién convertidos +al cristianismo</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I135">135</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Agresión á los Misioneros por los<span class='pagenum'><a name="Page_II292" id="Page_II292">V.II–292</a></span>indios Tobas y Mocovíes</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II232">232</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Alevosía de los indios Tobas y Mocovíes</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II132">132</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Alevosía de los indios Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II185">185</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Amotínanse los indios Zamucos +contra los Padres Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II247">247</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Aparición de la Santísima Virgen +á un indio llamado Zumacaze</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II32">32</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Aprobación del P. Alberto Pueyo, +calificador de la suprema general +Inquisición</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I1">1</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Aprobación del P. Joseph de Silva</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I6">6</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Apuntes sobre la vida y hechos del +P. Arce</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II120">120</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Asombroso milagro en el pueblo de +San Juan Bautista</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I143">143</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Astucia de los indios Chiquitos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II195">195</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Astucia de los indios Guaycurús +para apoderarse de los Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II99">99</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Astucia de los indios Manacicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II7">7</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II293" +id="Page_II293">V.II–293</a></span>Astucia de los indios Payaguás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I188">188</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">B.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Banquetes que celebraban los caribes +Carerás con las carnes de +los Morotocos muertos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II153">153</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Bebida llamada chicha, que usan +los infieles; cómo la fabrican</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II69">69</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Breve descripción de la provincia +del Chaco: costumbres y cualidades +de sus naturales y fundación +de una nueva Reducción +en ella</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II208">208</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Breve y Bula del Papa Paulo III +declarando á los indios racionales +y capaces para recibir la fe +católica</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I139">139</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Breves noticias de la vida, hechos +y virtudes del V. P. Lucas +Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II85">85</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">C.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Carga de mosquete que dieron los<span class='pagenum'><a name="Page_II294" id="Page_II294">V.II–294</a></span>españoles á los indios Payaguás.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I212">212</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Caso milagroso ocurrido en las Misiones +de los Penoquís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I176">176</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Castigos que imponían los corregidores +á los indios recién convertidos +á la fe católica</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I132">132</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Celo apostólico del P. Arce; molestias, +persecuciones y peligros +por que pasó en las provincias +de Chiriguanás, Chiquitos y +Guaranís</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II125">125</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Celo y servicios que prestan los indios +de San Rafael á los Misioneros +en la conversión de infieles</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I176">176</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ceremonias de los indios Puyzocas.</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II79">79</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ceremonias usadas por los indios +Tapacurás en las exequias de +sus muertos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I278">278</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Clima, productos, vegetación, etc. +en las Reducciones de los Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I145">145</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conjuración de los indios de la provincia +del Chaco contra los españoles</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II213">213</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II295" id="Page_II295">V.II–295</a></span>Conjuración de los indios Lules para +dar muerte al P. Machoni</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II222">222</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Convenio de paz celebrado entre los +indios Ziritucas y Zibacas; mediación +del P. Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II30">30</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II176">176</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de las naciones de indios +Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II145">145</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los indios Chiriguanás; +causas que influyeron en +su ánimo para reducirse á la +santa fe</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II237">237</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los indios Zibicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II9">9</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los Morotocos y +Quíes, y descubrimiento de nuevo +camino para estas Misiones +por el río Paraguay</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II89">89</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión milagrosa de un hechicero +en la Reducción de San +Joseph</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I148">148</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los indios Chanés á +la fe de Jesucristo</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I32">32</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Conversión de los Manacicas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I254">254</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Correrías de los indios Chiquitos +en busca de infieles que convertir<span class='pagenum'><a name="Page_II296" id="Page_II296">V.II–296</a></span>á la santa fe</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II196">196</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Correrías de los Mamalucos del +Brasil por las márgenes del río +Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I71">71</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Costumbres de los indios Cozocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II193">193</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Costumbres que tenían los indios +Chiquitos para curar á sus enfermos; +mataban á las mujeres, +que suponían ser causa de las +enfermedades</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I48">48</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Crueldades de los indios Penoquís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I217">217</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Crueldad de los indios Puyzocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II80">80</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Crueldades de los mercaderes europeos +con los indios Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I81">81</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Cualidades de los indios Payaguás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I186">186</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">Ch.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Chabi, cacique de los Zibacas, impide +que sus vasallos den muerte +al P. Lucas Caballero</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I257">257</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">D.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Decídese el P. Arce á hacer la Misión<span class='pagenum'><a name="Page_II297" id="Page_II297">V.II–297</a></span>en las naciones de los Guanoás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II131">131</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Dedicatoria al príncipe de Asturias +D. Fernando</td><td align="right">I</td><td align="right"> +<a href="#Page_Ixi">xi</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Desastrosa muerte de los neófitos +de la Reducción de San Juan +Bautista</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I223">223</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción de las naciones de los +Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II242">242</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción geográfica de las Reducciones +de los Chiquitos en +las márgenes del río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I44">44</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción de las naciones de la +provincia del Chaco</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II210">210</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción del país y cualidades +de los Manacicas; su religión y +ritos de ella</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I261">261</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción del viaje que hicieron +los Padres Misioneros, desde la +Reducción de la Candelaria en +el descubrimiento del río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I185">185</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción de la isla de los Orejones</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I195">195</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descripción geográfica de las primeras<span class='pagenum'><a name="Page_II298" id="Page_II298">V.II–298</a></span>Misiones de los Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I19">19</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Descubrimiento por los españoles +de la nación de los Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I67">67</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Despedida de los indios Zibacas del +P. Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II40">40</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Destrucción de los indios Chiquitos +por los españoles y Mamalucos +del Brasil</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I67">67</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Destruye el P. Lucas Caballero los +tabernáculos y demás efectos +que usaban los Jurucarés para +el culto de sus dioses</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II39">39</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Dilatación del imperio de las Coronas +de Castilla y Portugal en +las Indias Occidentales</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I20">20</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Dioses á quienes rinden culto los +indios Tapacurás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I269">269</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Discordias entre los caciques Cambaripa +y Tataberey, y tratados +de paz por mediación del Padre +Arce</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I31">31</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">E.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ediciones publicadas de la Relación +<span class='pagenum'><a name="Page_II299" id="Page_II299">V.II–299</a></span> +historial de las Misiones de +de los Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"> +<a href="#Page_Iviii">viii</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Edificios del pueblo de San Miguel</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II263">263</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Efectos milagrosos ocurridos á un +indio llamado Santiago Quiara +en el pueblo de San Juan Bautista</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I145">145</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>El cacique Patozi y los suyos abandonan +al P. Caballero en su Misión +á los Quiriquicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II20">20</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>El P. Lucas Caballero se pone en +camino hacia las tierras de los +Puyzocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II78">78</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>El P. Lucas Caballero amenazado +por un mercader europeo; intenta +éste malquistar á los indios +con el Padre</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I239">239</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Embajada de los indios Penoquís al +P. Arce; invítanle á que pase á +sus tierras para abrazar la ley +de Jesucristo</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I89">89</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Embarque de Misioneros para las +Indias</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II132">132</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Emboscadas que preparaban los indios +para robar á los españoles<span class='pagenum'><a name="Page_II300" id="Page_II300">V.II–300</a></span>las armas y útiles de labranza</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I69">69</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Encuentra el P. Arce los cadáveres +de sus compañeros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II113">113</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Entrada del P. Yegros en las naciones +de los indios Zamucos; +trabajos que hicieron en la expedición</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II173">173</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Entrada de los neófitos de San Juan +Bautista en la Ranchería de los +Puxarís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I226">226</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Entrada de los PP. Jaime de Aguilar +y Agustín Castañares en las +naciones de los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II245">245</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Entran ochenta familias de infieles +en el pueblo de San Rafael</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II283">283</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Entrevista de los Misioneros con +un cacique de los Zamucos; éste +se niega á reducirse al gremio +de la Iglesia; ármanse los indios +para hacer salir de sus tierras +á los Padres</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II247">247</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Envía el gobernador de Santa Cruz +de la Sierra una Compañía de +soldados para castigar los desmanes +de los indios Puizocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II82">82</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II301" id="Page_II301">V.II–301</a></span>Es apresado por los holandeses el +navío que conduce los Misioneros +á las Indias</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II134">134</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Es preso por los holandeses el ilustrísimo +Sr. D. Pedro Levanto, +arzobispo de Lima</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II137">137</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Exhorta el P. Arce á los indios +neófitos para llevar á cabo la +conversión de los indios Payaguás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II114">114</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Expedición de los Chiquitos á las +naciones de los indios Guarayos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II241">241</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Expedición de los Misioneros por el +río Pilcomayo</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II130">130</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Expedición de los Padres Francisco +Hervás y Agustín Castañares +á las naciones de los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II248">248</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Expedición de una compañía de +soldados españoles para castigar +los desmanes de los indios<span class='pagenum'><a name="Page_II302" id="Page_II302">V.II–302</a></span>Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I70">70</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">F.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fabrican los indios cruces de madera, +de orden de los Misioneros, +para librarse de las persecuciones +del demonio</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II238">238</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fatigas y trabajos del P. Lucas Caballero +en la conversión de los +indios Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I135">135</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fervor y virtud de la nueva cristiandad +de los Chiquitos, premiada +de Dios nuestro señor, +con muchos sucesos milagrosos.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I129">129</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fidelidad del cacique de los indios +Zamucos; servicios que presta +á los Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II178">178</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fidelidad de los indios del pueblo +de San Miguel</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II266">266</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fiestas que hacen los indios recién +convertidos para celebrar la solemnidad +del día del Corpus</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I141">141</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Funda el V. P. Lucas Caballero la +Reducción de Nuestra Señora<span class='pagenum'><a name="Page_II303" id="Page_II303">V.II–303</a></span>de la Concepción, y es muerto á +manos de los infieles Puyzocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II67">67</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación del pueblo de San Francisco</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I69">69</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación del pueblo llamado de la +Inmaculada Concepción, en las +naciones de los Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II238">238</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación del pueblo San Francisco +Xavier</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II15">15</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación de la iglesia de los Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I77">77</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación de la nueva cristiandad +de los Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II244">244</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fundación de las encomiendas de +Quicmes, Paraníes y Subarecas.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I69">69</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Fúndase una Reducción nueva y el +P. Juan Bautista de Zea emprende +la misión de los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II142">142</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">G.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Grana el P. Lucas Caballero la voluntad +de los indios Jurucarés; +son reducidos á la santa fe</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II37">37</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Genio, usos y costumbres de los indios<span class='pagenum'><a name="Page_II304" id="Page_II304">V.II–304</a></span>Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I26">26</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Guerras entre los indios Carerás y +los Morotocos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II153">153</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Guerras entre los indios Guaraníes +y Guanoás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II129">129</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Guerras entre los indios Quiriquepodes +y Cucutades</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II248">248</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Guían los indios Guarayos á los Misioneros +en el viaje al río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I216">216</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">H.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Horrorosa muerte de un indio apóstata; +efectos de la justicia divina</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I155">155</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Hospitalidad y fiestas que celebran +los indios del pueblo de San Rafael +en honor á sus huéspedes</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I175">175</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Hostilidades de los indios Guaycurús +á los Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II99">99</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Hostilidades de los indios Payaguás +á los Misioneros</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I187">187</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Huída de los cristianos que fueron +hechos esclavos de los indios +Payaguás</td><td align="right">II</td> +<td align="right"><a href="#Page_II120">120</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Huída de los indios Chiquitos á los +bosques y selvas, temerosos de<span class='pagenum'> +<a name="Page_II305" id="Page_II305">V.II–305</a></span> +la venganza de los soldados españoles +</td><td align="right">I</td> +<td align="right"><a href="#Page_I70">70</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Huyen á los bosques los indios +Puyzocas, después de haber dado +muerte al P. Lucas Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II84">84</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Huyen los indios del pueblo de +San Rafael á causa de haberse +desarrollado la peste</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II243">243</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">I.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Idioma de los Indios Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I64">64</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Idolatrías de los indios Manacicas; +cómo celebran sus entierros</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I280">280</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Idolatrías y supersticiones de los +indios Tapacurás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I267">267</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indigno tráfico de los europeos en +las tierras de los indios Puraxís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I237">237</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios rebeldes y fugitivos se ocultan +en los montes del Chaco; salen +á los caminos á robar y matar +á los cristianos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II277">277</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios Unapes, Paunapas y Carababas;<span class='pagenum'><a name="Page_II306" id="Page_II306">V.II–306</a></span>cualidades y costumbres.</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II68">68</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios Morotocos; usos, costumbres +y cualidades</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II90">90</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios Payaguás; condición, usos +y costumbres</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I186">186</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios Guaycharapos é Itatines</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I192">192</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Indios Manacicas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I244">244</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Infamias de los Mamalucos del Brasil; +destruyen muchas ciudades +de indios</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I74">74</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Infatigables tareas del P. Zea en la +conversión de los indios Chiquitos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II170">170</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intentan los indios Igritucas dar +muerte al P. Caballero</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I256">256</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intentan los Mamalucos destruir +las Rancherías de los indios +Chiquitos; pero sus intentos salieron +frustrados</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I92">92</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intentan los Misioneros convertir á +la santa fe á los indios Guanoás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II130">130</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intentan los indios dar muerte al +Padre Cura del pueblo de San +Miguel</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II261">261</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intentan los Misioneros descubrir<span class='pagenum'><a name="Page_II307" id="Page_II307">V.II–307</a></span>el río Paraguay para comunicarse +las Misiones de los Chiquitos +con las Reducciones de +los Guaranís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I180">180</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Intérnanse los neófitos de San Juan +Bautista en un país de infieles, +donde son muertos á traición</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I223">223</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">J.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Justicia que hicieron los nuevos +cristianos del pueblo de San +Francisco Xavier con un hechicero +que vituperaba la ley de +Cristo</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I156">156</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">L.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los españoles toman á su cargo la +defensa de los Chiquitos contra +los Mamalucos, á petición del +<span class='pagenum'><a name="Page_II308" id="Page_II308">V.II–308</a></span>P. Arce</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I99">99</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los holandeses maltratan á los Padres +Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II136">136</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Cozocas se reducen al +gremio de la Iglesia</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II51">51</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Zamucos se niegan á recibir +á los Misioneros en sus tierras</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II246">246</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Quiriquicas son reducidos +á la santa fe por el P. Lucas +Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II23">23</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Penoquís hacen una horrible +matanza en los Mamalucos, +de quienes eran perseguidos +para reducirlos á la esclavitud</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I93">93</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios de la Reducción de San +Joseph convertidos en fervorosos +cristianos; abnegación de esta +cristiandad</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I130">130</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Payaguás sorprenden á +los Misioneros; dan muerte al +P. Aniceto Neuman y otros +compañeros</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I186">186</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Cozacas disparan contra<span class='pagenum'><a name="Page_II309" id="Page_II309">V.II–309</a></span>el P. Caballero una tempestad +de flechas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II46">46</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Puizocas entregan el +cadáver del P. Arce á los Guaycurús</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II117">117</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios del pueblo de San Miguel +amenazan á los corregidores +por aconsejar á los Padres +les trasladen á otros pueblos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II262">262</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Zamucos reciben con +alegría al P. Zea; fructuosos resultados +de la predicación Evangélica</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II156">156</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los indios Payaguás huyen á los +bosques, temerosos de la venganza +de los cristianos por la +traición de que éstos fueron víctimas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I187">187</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los nuevos cristianos son muertos, +sin hacer resistencia, por los indios +Puyzocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II116">116</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los PP. Misioneros se esfuerzan en +alentar á los indios para trasladarse +á otro pueblo</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II258">258</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Los soldados de Santa Cruz recogen<span class='pagenum'><a name="Page_II310" id="Page_II310">V.II–310</a></span>el cadáver del P. Caballero, +muerto á manos de los indios +Puyzocas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II83">83</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Luchas entre los indios Carerás y +los Morotocos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II154">154</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">Ll.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegada del P. Joseph de Arce á +Buenos Aires</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II124">124</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegada de los Misioneros á las Riberas +del río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I121">121</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegada de los indios Chiquitos á +la ciudad de Santa Cruz; piden +al gobernador cesen las hostilidades +y persecuciones de los españoles</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I71">71</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegada del P. Lucas Caballero á +Córdoba de Tucumán</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I231">231</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegada del P. Fernández á las +tierras de los Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I218">218</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Llegan á Buenos Aires cuarenta y +cuatro Misioneros de la Compañía<span class='pagenum'><a name="Page_II311" +id="Page_II311">V.II–311</a></span>de Jesús; empiezan la conversión +en las naciones de los +Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I78">78</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">M.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Maquinaciones de los indios para +dar muerte á los Padres Misioneros</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I183">183</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Medios de que se valieron los Misioneros +para ajustar la paz entre +los indios Guaraníes y los +Guanoás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II129">129</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Mensajeros de los Chiriguanás pidiendo +Misioneros al provincial +de Tarija</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II240">240</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Mensajeros de los Pacarás, Zumiquies, +Cozos y Piñocas, solicitan +del Gobernador D. Agustín +de Arce, el término de +las hostilidades de los españoles</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I71">71</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Mercaderes europeos que hacían feria<span class='pagenum'><a name="Page_II312" id="Page_II312">V.II–312</a></span>con los indios</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I81">81</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Milagroso acontecimiento en el pueblo +de San Juan Bautista</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I143">143</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Milagrosa conversión de un indio +en el pueblo de San Rafael</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I151">151</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Milagroso suceso ocurrido en el +pueblo de San Rafael</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II197">197</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Misión del P. Caballero á los Jurucarés</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II35">35</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Misión del P. Zea á la nación de +los indios Cucarates</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II95">95</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Misión de los PP. Aguilar y Speth +á los Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II242">242</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Misiones en la provincia del Chaco</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II212">212</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Mudanza de las naciones de indios +recién convertidos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II215">215</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Neuman á manos de +los indios Payaguás</td><td align="right">I</td><td align="right"> +<a href="#Page_I186">186</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte de los PP. Solinas y Ruiz +á mano de los indios Mocovíes +y Tobas</td><td align="right">II</td><td align="right"> +<a href="#Page_II216">216</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del hermano Alberto Romero +á mano de los indios Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II185">185</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Superior Francisco +<span class='pagenum'><a name="Page_II313" id="Page_II313">V.II–313</a></span>Hervás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II249">249</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Arce á manos de un +indio Payaguá llamado Cotaga</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II115">115</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Zea</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II172">172</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Joseph Tolú</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II201">201</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Blende á manos de +los Payaguás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II112">112</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Lucas Caballero á +manos de los indios Puyzocas.</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II80">80</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Pedro Romero y +Hermano Mateo Fernández á +mano de los indios Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I190">190</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte de los PP. Nicolás Hernat, +Diego Ferrer y Justo Mansilla.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I191">191</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Fideli</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I111">111</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del hermano Enrique Adamo</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I208">208</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Bartolomé Ximénez +en el puerto de Buenos Aires en +1717</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I183">183</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Muerte del P. Alonso Arias á mano<span class='pagenum'><a name="Page_II314" id="Page_II314">V.II–314</a></span>de los Mamalucos del Brasil</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I189">189</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">N.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Nacimiento, entrada en la Compañía +y primeros fervores del Padre +Caballero</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I229">229</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Nacimiento del río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I195">195</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Nación de los indios Tapacurás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I266">266</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Naciones de los indios Manacicas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I265">265</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Naciones de infieles en las inmediaciones +del Chaco</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II93">93</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Naciones de infieles situadas en las +riberas del río Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I193">193</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Naufragio del navío Caballo Marino +en 1717</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I127">127</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Navegación por el río Paraguay</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II102">102</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Noticias de la vida y virtudes del +P. Zea</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II158">158</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Nueva cristiandad de los Chiquitos +y pueblos que contenían en los +principios de las Misiones</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I18">18</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Nuevas conversiones del P. Zea en +las naciones de los Zinotecas, +<span class='pagenum'><a name="Page_II315" id="Page_II315">V.II–315</a></span>Japorotecas y Cucarates</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II157">157</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">O.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Obstáculos que hallaron los Misioneros +para llegar á las naciones +de indios Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II146">146</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Obstinación de los indios Guanoás; +se ponen en práctica muchos +medios para su conversión</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II131">131</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ocúltanse en los bosques los indios +Zamucos, temerosos al ver á los +Chiquitos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II149">149</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Odio de los indios Payaguás á los +españoles</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I212">212</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Odio que tenían á los cristianos los +indios Guanoás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II131">131</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ofrendas de los indios cristianos +á la Santísima Virgen</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I137">137</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Opinión de los primeros descubridores +de Indias acerca de los +naturales</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I138">138</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Oraciones fervorosas de los indios +pidiendo á Dios les recompense<span class='pagenum'><a name="Page_II316" id="Page_II316">V.II–316</a></span>con abundancia de cosechas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I142">142</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Origen de los Mamalucos del Brasil</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I72">72</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">P.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Paces de los indios Curucares con +los Manacicas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I255">255</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Pasa el V. P. Lucas Caballero á +los Manacicas, quieren matarle +los indios Sibacás y el cielo toma +por él venganza</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I242">242</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Peligro que corre el P. Lucas Caballero +en su misión á los Quiriquicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II21">21</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Peligro que corren los Misioneros +en las tierras de los Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I219">219</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Peligros en las Misiones de los indios +Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II242">242</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Peligros y penalidades sufridas por +los Misioneros en su expedición +á los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II174">174</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II317" id="Page_II317">V.II–317</a></span>Penalidades y trabajos del P. Arce +en las tierras de los Chiquitos.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I85">85</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Penitencias de los nuevos cristianos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I133">133</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Penitencias que se imponen voluntariamente +los nuevos cristianos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I140">140</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Perfidia de los indios Payaguás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II98">98</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Portada de la primera edición de +esta obra, impresa en Madrid +en 1726</td><td align="right">I</td><td align="right"> +<a href="#Page_Iix">ix</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Portentoso milagro ocurrido con +un indio llamado Felipe Motoré; +efectos de terror que produce +el suceso en los nuevos cristianos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I160">160</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Predicación del Evangelio en la +nación de los Lules</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II217">217</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Primeras Misiones del P. Lucas +Caballero</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I232">232</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Primeras Misiones del P. Joseph +de Arce y satisfactorios resultados +en la conversión de los indios +Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I25">25</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Principia el P. Caballero las Misiones<span class='pagenum'><a name="Page_II318" id="Page_II318">V.II–318</a></span>de los Zibacas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II28">28</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Principio, fundación y progresos +de las Misiones de los PP. de +la Compañía de Jesús en el Paraguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I17">17</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Profecías del apóstol San Francisco +Solano</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II235">235</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Progresos de las Misiones de los +PP. Zea y Centeno en las márgenes +del río Guapay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I39">39</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Progresos y aumentos de otras reducciones +en los años de 1717 +y 1718</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II191">191</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">Q.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Quatí, cacique de los Guaranís, +toma por su cuenta la venganza +del P. Arce y sus compañeros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II117">117</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Quedan los compañeros del P. Arce +esclavos de los indios Payaguás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II120">120</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II319" id="Page_II319">V.II–319</a></span>Quedan absortos los infieles al contemplar +la imagen de la Santísima +Virgen</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II19">19</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Quejas que dan los indios á los Padres +Misioneros, porque se les +obliga á cambiar de Reducción</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II267">267</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Quémase el pueblo de San Rafael; +división de dicho pueblo</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II241">241</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">R.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Rebelión de los indios infieles en la +provincia del Chaco</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II277">277</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reciben los infieles á los cristianos +á saetazos; muerte de muchos +neófitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I135">135</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Recibimiento que hicieron los indios +Zibacas al P. Lucas Caballero</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II28">28</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reducción de los indios Quiriquicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II24">24</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reducción de los indios Puraxís y +Tubacís</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I242">242</a><span class='pagenum'><a name="Page_II320" +id="Page_II320">V.II–320</a></span></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reducciones de indios en las riberas +de los ríos Paraná y Uruguay</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I17">17</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reducciones de indios Guaranís +y número de almas bautizadas +por los Misioneros en 1717</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I18">18</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Regreso del P. Yegros de la conversión +de los indios Zamucos.</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II182">182</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Remedios que aplican los Chiquitos +para curar á los enfermos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I46">46</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Reptiles venenosos que se crían en +las provincias de los Chiquitos +y mortíferas causas de sus picaduras</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I45">45</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Rescatan los Misioneros varios +esclavos españoles que tenían +los indios Payaguás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I200">200</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Resistencia de los indios Zamucos +á reducirse á la santa fe; +hacen salir de sus tierras á los +Misioneros</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II247">247</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Resistencia que hicieron los indios +Tobas á los Misioneros, +poniéndose en armas para impedir<span class='pagenum'><a name="Page_II321" id="Page_II321">V.II–321</a></span>la predicación del Evangelio</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I41">41</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Revelación que tuvo un hechicero +en el pueblo de San Joseph; +arrepentimiento y conversión +de este bárbaro</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I149">149</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Riesgos y peligros de los Misioneros +en las naciones de los Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II152">152</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Riquezas del pueblo de San Miguel; +cultivo, frutos y desarrollo en +el comercio</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II263">263</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ritos é idolatrías de los indios +Paunapes, Unapes y Carababas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II70">70</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Ritos y supersticiones de los indios +Manacicas</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I264">264</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Rompen las paces con los españoles +los indios confinantes con +la Asunción</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II118">118</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Rompimiento de la paz entre los<span class='pagenum'><a name="Page_II322" id="Page_II322">V.II–322</a></span>españoles é indios Payaguás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I212">212</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">S.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Salen los indios Chiquitos en busca +de infieles para convertirles en +cristianos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I134">134</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Salida de los PP. Francisco Hervás +y Miguel de Yegros, de la +Reducción de la Candelaria, al +descubrimiento del río Paraguay +en 1702</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I181">181</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Se ensañan los indios Guaycurús +con el cadáver del P. Arce</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II117">117</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Señales que usaban los indios infieles +para avisar á sus compañeros +cuando venían los cristianos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I191">191</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Situación de la provincia de Chiquitos, +costumbres y calidades +de los naturales</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I43">43</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Son muertos de los Payaguás los +PP. Joseph de Arce y Bartolomé +Blende, y se da una sucinta +relación de sus virtudes</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II109">109</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'> <a name="Page_II323" id="Page_II323">V.II–323</a></span>Suma de la tasa de esta obra, por +D. Baltasar de San Pedro, escribano +del Rey</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I14">14</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Suplican los indios Quiriquicas al +P. Caballero se quede en sus +tierras á predicarles la ley de +</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II25">25</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Supersticiones é idolatrías de los +indios</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I270">270</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Supersticiones de los indios Lules</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II224">224</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">T.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Temperamento, cualidades, usos, +costumbres, ritos y supersticiones +de los indios Chiquitos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I49">49</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Traición que hacen los indios Puyzocas +á los Manacicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II79">79</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Traiciones de los indios Payaguás.</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I186">186</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Tratado de la línea divisoria de las<span class='pagenum'><a name="Page_II324" id="Page_II324">V.II–324</a></span>Coronas de España y Portugal.</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II256">256</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">U.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Últimas noticias de las Misiones +de Chiquitos y Chiriguanás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II236">236</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Último estado de las Misiones de +los Chiquitos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II240">240</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Un indio del pueblo de San Rafael +impedía que los Mamalucos del +Brasil se apoderasen de sus paisanos</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I175">175</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Usos y costumbres de los indios +de la provincia del Chaco</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II211">211</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">V.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Venganza de los indios Penoquís +contra los Chiriguanás</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I217">217</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Vicios, deshonestidades y corrupción +de los Mamalucos del Brasil</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I72">72</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td><span class='pagenum'><a name="Page_II325" id="Page_II325">V.II–325</a></span>Victoria de los soldados españoles +sobre los Mamalucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II100">100</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Visión que tuvo un neófito llamado +Lucas Xarupá, asaltado de una +fiebre</td><td align="right">I</td><td align="right"><a href="#Page_I162">162</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Visita el P. Caballero la nación de +los indios Tapacurás</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II57">57</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Vuelve el P. Lucas Caballero á los +Manacicas</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II27">27</a></td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Vuelven á intentar los Misioneros +convertir á los indios Zamucos</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II245">245</a></td></tr> + +<tr class="letra"><td colspan="3" align="center">Z.</td></tr> + +<tr valign="bottom"><td>Zamucos; indios convertidos por el +P. Juan Bautista de Zea</td><td align="right">II</td><td align="right"><a href="#Page_II146">146</a></td></tr> +</table> + +<div class="footnotes"><h3>NOTAS:</h3> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_I._1" id="Footnote_I._1"></a><a href="#FNanchor_I._1"><span class="label">[I.]</span></a> Marc. 16.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_II._2" id="Footnote_II._2"></a><a href="#FNanchor_II._2"><span class="label">[II.]</span></a> Gregor. hom. 13 in Mar; 16.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_III._3" id="Footnote_III._3"></a><a href="#FNanchor_III._3"><span class="label">[III.]</span></a> Actor.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_IV._4" id="Footnote_IV._4"></a><a href="#FNanchor_IV._4"><span class="label">[IV.]</span></a> La obra del Obispo de Quito, á que alude el Padre +Patricio Fernández, se titula <i>Itinerario para Parrochos de Indios, en +que se tratan las materias más particulares tocantes á ellos para su +buena administración</i>. Se imprimió por primera vez, según algunos +bibliógrafos, en Amberes, por Verdussen, en 1726. Se reimprimió en el +mismo punto por los hermanos de Tournes en 1754, y volvió á hacerse otra +edición en Madrid por Pedro Marín en 1771. Las dos ediciones hechas en +Bélgica son en 4.º y la madrileña en folio. +</p><p> +Fué obra que obtuvo una acogida por los religiosos cual ninguna otra de +su género. Se llegó á hacer absolutamente necesaria á cuantos Misioneros +pasaban á Indias. +</p><p> +La mejor edición de la obra del Obispo Peña y Montenegro dicen que es la +de 1754, porque está <i>purgada de muchos yerros</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_V._5" id="Footnote_V._5"></a><a href="#FNanchor_V._5"><span class="label">[V.]</span></a> Solorzano, tomo I de <i>Indiarum</i>, lib. II.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_VI._6" id="Footnote_VI._6"></a><a href="#FNanchor_VI._6"><span class="label">[VI.]</span></a> Solorzano, lib. II, cap. VIII ex n. 79 etc. lib. III, +capítulo VII.</p></div> + +</div> + + +<h2 class="top15">COLECCIÓN DE LIBROS</h2> + +<p class="c">RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA</p> + +<p class="c"><i>Publícanse en Madrid desde 1891.</i></p> + +<p class="c">TOMOS PUBLICADOS</p> + + +<p>I.—<i>Verdadera relación de la conquista del Perú</i>, por Francisco de +Xerez, uno de los primeros conquistadores, reimpresa según la primera +edición hecha en Sevilla en 1534, en Madrid, en la imprenta de Juan +Cayetano García, 1891. En 8.º rústica, con 174 páginas, 2 pesetas.</p> + + +<p>II.—<i>Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas</i>, por el P. +Christóval de Acuña, de la Compañía de Jesús. Impreso en Madrid en 1641 +y reimpreso en esta corte en 1891 en la imprenta de Juan Cayetano +García. En 8.º rústica con <span class="smcap">XXXI</span>-235 páginas, 4 pesetas.</p> + + +<p>III y IV.—<i>Tratado único y singular del origen de los indios del Perú, +México, Santa Fe y Chile</i>, por el Dr. Diego Andrés Rocha, oidor de la +Real Audiencia de Lima. Impreso en Lima en 1681 y reimpreso en Madrid, +en la imprenta de D. Tomás Minuesa, 1891. 2 tomos, 8.º rústica, 6 +pesetas.</p> + + +<p>V y VI.—<i>Historia del Almirante D. Cristóbal Colón, en la que se da +particular y verdadera relación de su vida y de sus hechos y del +descubrimiento de las Indias Occidentales, llamadas Nuevo Mundo</i>, +escrita por D. Fernando Colón, su hijo. Madrid. Imprenta de Tomás +Minuesa, 1891. 2 tomos en 8.º rústica, 6 pesetas.</p> + +<p>A esta reimpresión precede un estudio biográfico y bibliográfico, acerca +de D. Fernando Colón y sus obras. <span class="smcap">LXIX</span> pág.</p> + + +<p>VII.—<i>Conversión en Piritú (Colombia) de indios Cumanagotos y +Palenques, con la práctica que observa en la enseñanza de los naturales +en lengua cumanagota</i>, por el P. Fr. Matías Ruiz Blanco, de la Orden de +San Francisco. En 8.º con 228 páginas, seguido de la <i>Relación histórica +de todas Misiones de los PP. Franciscanos en las Indias y proyecto para +nuevas conversiones en las riberas del afamado río Marañón; Memorial +dirigido al Rey Carlos III el 28 de Mayo de 1781</i> por Fr. Francisco +Alvarez de Villanueva. Madrid, imprenta de Tomás Minuesa, 1893, 3 +pesetas.</p> + + +<p>VIII y IX.—<i>Milicia y descripción de las Indias</i>, escrita por el +capitán D. Bernardo de Vargas Machuca, caballero castellano, natural de +la villa de Simancas. Reimpresa según la primera edición hecha en Madrid +en 1599, imprenta de Tomás Minuesa, 1892, 2 tomos, en 8.º, con el +retrato del autor, 6 pesetas.</p> + + +<p>X.—<i>Virtudes del indio</i>, por D. Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de +Puebla de los Ángeles. Madrid, imprenta de Tomás Minuesa, 1893. En 8.º, +con <span class="smcap">CLXXIII</span>-94 páginas, 3 pesetas.</p> + + +<p>XI.—<i>Tres tratados de América</i>—1.º Relación histórica, política y +moral de la ciudad de Cuenca, población y hermosura de su provincia, por +el Dr. D. Joaquín de Merisalde y Santisteban. Publicado ahora por +primera vez.—2.º Razón sobre el estado político y militar de la +jurisdicción de Quito en 1754, por D. Juan Pío de Montufar y Frasco. +Reimpreso ahora por privez.—3.º Diario de todo lo ocurrido en la +expugnación en los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad de +Cartagena de Indias, en 1741, formado de los pliegos remitidos á S. M. +por el virrey de Santa Fe, D. Sebastián Eslava. Reimpreso ahora por +primera vez en la imprenta de F. Nozal, 1894, en 8.º con 255 páginas, 3 +pesetas.</p> + + +<p>XII.—Fernández (P. Patricio). Relación de las misiones de los Indios +Chiquitos en el Paraguay (1726). Tomo I. <span class="smcap">XVI</span>.-282 páginas y 3 hojas sin +numerar, 3 pesetas.</p> + + +<p class="c">EN PRENSA</p> + +<p>XIII.—Fernández (P. Patricio). Relación de las misiones de los Indios +Chiquitos en el Paraguay (1726). Tomo II.</p> + +<hr class="full" /> + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Relacion historial de las misiones de +indios chiquitos que en el Paraguay tienen los padres de la Compañía de Jesús, by Juan Patricio Fernández + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS *** + +***** This file should be named 29061-h.htm or 29061-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/9/0/6/29061/ + +Produced by Julia Miller, Chuck Greif and the Online +Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by The Internet Archive/American Libraries.) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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