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+The Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: El Criterio
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: May 22, 2009 [EBook #28929]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ EL
+ CRITERIO.
+
+ POR
+ DON JAIME BALMES,
+ PRESBÍTERO.
+
+
+ Criterio es un medio para conocer
+ la verdad. La verdad en las cosas
+ es la realidad.
+
+ BALMES.
+
+
+ NUEVA EDICION.
+
+ PARIS.
+ Librería de A. Bouret y Morel, calle del Eperon, nº. 6.
+
+ 1849.
+
+[Nota de transcripción: en este texto electrónico, se ha mantenido
+la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en
+algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos
+que fueron corregidos.]
+
+
+
+
+
+EL CRITERIO.
+
+
+CAPÍTULO PRIMERO.
+
+CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
+
+
+§ I.
+
+En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad.
+
+El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, ó en dirigir el
+entendimiento por el camino que conduce á ella. La verdad es la realidad
+de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad;
+de otra suerte, caemos en error. Conociendo que hay Dios conocemos una
+verdad, porque realmente Dios existe; conociendo que la variedad de las
+estaciones depende del sol, conocemos una verdad, porque en efecto es
+así; conociendo que el respeto á los padres, la obediencia á las leyes,
+la buena fe en los contratos, la fidelidad con los amigos, son virtudes,
+conocemos la verdad; así como caeríamos en error, pensando que la
+perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza, son causas
+buenas y laudables.
+
+Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir
+la realidad de las cosas. ¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con
+profundidad aparente, si el pensamiento no está conforme con la
+realidad? Un sencillo labrador, un modesto artesano, que conocen bien
+los objetos de su profesion, piensan y hablan mejor sobre ellos que un
+presuntuoso filósofo que en encumbrados conceptos y altisonantes
+palabras quiere darles lecciones sobre lo que no entiende.
+
+
+§ II.
+
+Diferentes modos de conocer la verdad.
+
+A veces conocemos la verdad, pero de un modo grosero; la realidad no se
+presenta á nuestros ojos tal como es, sino con alguna falta, añadidura ó
+mudanza. Si desfila á cierta distancia una coluna de hombres, de tal
+manera que veamos brillar los fusiles pero sin distinguir los trajes,
+sabemos que hay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos, de tropa
+ó de algun otro cuerpo; el conocimiento es imperfecto, porque nos
+_falta_ distinguir el uniforme para saber la pertenencia. Mas si por la
+distancia ú otro motivo nos equivocamos, y les atribuimos una prenda de
+vestuario que no llevan, el conocimiento será imperfecto, porque
+añadiremos lo que en realidad no hay. Por fin, si tomamos una cosa por
+otra, como por ejemplo, si creemos que son blancas unas vueltas que en
+realidad son amarillas, _mudamos_ lo que hay, pues hacemos de ella una
+cosa diferente.
+
+Cuando conocemos perfectamente la verdad, nuestro entendimiento se
+parece á un espejo en el cual vemos retratados con toda fidelidad los
+objetos como son en sí; cuando caemos en error, se asemeja á uno de
+aquellos vidrios de ilusion que nos presentan lo que realmente no
+existe; pero cuando conocemos la verdad á medias, podria compararse á un
+espejo mal azogado, ó colocado en tal disposicion que si bien nos
+muestra objetos reales, sin embargo nos los ofrece demudados alterando
+los tamaños y figuras.
+
+
+§ III.
+
+Variedad de ingenios.
+
+El buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no mas
+de lo que hay. Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo;
+pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que
+hay. Una noticia, una ocurrencia cualquiera, les suministran abundante
+materia para discurrir con profusion, formando, como suele decirse,
+castillos en el aire. Estos suelen ser grandes proyectistas y
+charlatanes.
+
+Otros adolecen del defecto contrario; ven bien, pero poco; el objeto no
+se les ofrece sino por un lado; si este desaparece, ya no ven nada.
+Estos se inclinan á ser sentenciosos y aferrados en sus temas. Se
+parecen á los que no han salido nunca de su país; fuera del horizonte á
+que estan acostumbrados, se imaginan que no hay mas mundo.
+
+Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca el objeto entero; le mira
+por todos sus lados, en todas sus relaciones con lo que le rodea. La
+conversacion y los escritos de estos hombres privilegiados se
+distinguen por su claridad, precision y exactitud. En cada palabra
+encontrais una idea, y esta idea veis que corresponde á la realidad de
+las cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente satisfecho;
+decís con entero asentimiento: «si, es verdad, tiene razon.» Para
+seguirlos en sus discursos no necesitais esforzaros; parece que andais
+por un camino llano, y que el que habla solo se ocupa de haceros notar
+con oportunidad los objetos que encontrais á vuestro paso. Si explican
+una materia difícil y abstrusa, tambien os ahorran mucho tiempo y
+fatiga. El sendero es tenebroso porque está en las entrañas de la
+tierra, pero os precede un guia muy práctico; llevando en la mano una
+antorcha que resplandece con vivísima luz.
+
+
+§ IV.
+
+La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con que se
+conocen los objetos de ellas.
+
+El perfecto conocimiento de las cosas en el órden científico, forma los
+verdaderos sabios; en el órden práctico, para el arreglo de la conducta
+en los asuntos de la vida, forma los prudentes; en el manejo de los
+negocios del estado, forma los grandes políticos; y en todas las
+profesiones, es cada cual mas ó ménos aventajado, á proporcion del mayor
+ó menor conocimiento de los objetos que trata ó maneja. Pero este
+conocimiento ha de ser práctico, ha de abrazar tambien los pormenores de
+la ejecucion, que son pequeñas verdades, por decirlo así, de las cuales
+no se puede prescindir, si se quiere lograr el objeto. Estas pequeñas
+verdades son muchas en todas las profesiones; bastando para convencerse
+de ello, el oir á los que se ocupan aun en los oficios mas sencillos.
+¿Cuál será pues el mejor agricultor? El que mejor conozca las calidades
+de los terrenos, climas, simientes y plantas; el que sepa cuáles son los
+mejores métodos é instrumentos de labranza, y que mejor acierte en la
+oportunidad de emplearlos; en una palabra, el que conozca los medios mas
+á propósito para hacer que la tierra produzca con poco coste, mucho,
+pronto y bueno. El mejor agricultor será pues el que conozca mas
+verdades relativas á la práctica de su profesion. ¿Cuál es el mejor
+carpintero? El que mejor conoce la naturaleza y calidades de las
+maderas, el modo particular de trabajarlas, y el arte de disponerlas del
+modo mas adaptado al uso á que se destinan. Es decir, que el mejor
+carpintero será aquel que sabe mas verdades sobre su arte. ¿Cuál será el
+mejor comerciante? El que mejor conozca los géneros de su tráfico, los
+puntos de donde es mas ventajoso traerlos, los medios mas á propósito
+para conducirlos sin deterioro, con presteza y baratura, los mercados
+mas convenientes para expenderlos con celeridad y ganancia: es decir
+aquel que posea mas verdades sobre los objetos de comercio, el que
+conozca mas á fondo la realidad de las cosas en que se ocupa.
+
+
+§ V.
+
+A todos interesa el pensar bien.
+
+Échase pues de ver que el arte de pensar bien no interesa solamente á
+los filósofos, sino tambien á las gentes mas sencillas. El
+entendimiento es un don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la
+luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras acciones; y claro es
+que uno de los primeros cuidados que debe ocupar al hombre es tener bien
+arreglada esta luz. Si ella falta nos quedamos á oscuras, andamos á
+tientas; y por este motivo es necesario no dejarla que se apague. No
+debemos tener el entendimiento en inaccion, con peligro de que se ponga
+obtuso y estúpido; y por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y
+avivarle, conviene que su luz sea buena para que no nos deslumbre, bien
+dirigida para que no nos extravie.
+
+
+§ VI.
+
+Cómo se debe enseñar á pensar bien.
+
+El arte de pensar bien no se aprende tanto con reglas como con modelos.
+A los que se empeñan en enseñarle á fuerza de preceptos y de
+observaciones analíticas, se los podria comparar con quien emplease un
+método semejante para enseñar á los niños á hablar ó andar. No por esto
+condeno todas las reglas; pero sí sostengo que deben darse con mas
+parsimonia, con ménos pretensiones filosóficas, y sobre todo de una
+manera sencilla, práctica: al lado de la regla el ejemplo. Un niño
+pronuncia mal ciertas palabras; para corregirle ¿qué hacen sus padres ó
+maestros? Las pronuncian ellos bien, y hacen que en seguida las
+pronuncie el niño: «escucha bien como yo lo digo; á ver ahora tú; mira
+no pongas los labios de esta manera, no hagas tanto esfuerzo con la
+lengua» y otras cosas por este tenor. He aquí el precepto al lado del
+ejemplo, la regla y el modo de practicarla[1].
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LA ATENCION.
+
+
+Hay medios que nos conducen al conocimiento de la verdad, y obstáculos
+que nos impiden llegar á él; enseñar á emplear los primeros, y á remover
+los segundos, es el objeto del arte de pensar bien.
+
+
+§ I.
+
+Definicion de la atencion. Su necesidad.
+
+La atencion es la aplicacion de la mente á un objeto. El primer medio
+para pensar bien es atender bien. La segur no corta si no es aplicada al
+árbol, la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas veces se le
+ofrecen los objetos al espíritu sin que atienda; como sucede ver sin
+mirar, y oir sin escuchar; pero el conocimiento que de esta suerte se
+adquiere, es siempre lijero, superficial, á menudo inexacto, ó
+totalmente errado. Sin la atencion estamos distraidos, nuestro espíritu
+se halla, por decirlo así, en otra parte; y por lo mismo no ve aquello
+que se le muestra. Es de la mayor importancia adquirir un hábito de
+atender á lo que se estudia ó se hace; porque, si bien se observa, lo
+que nos falta á menudo no es la capacidad para entender lo que vemos,
+leemos ú oimos, sino la aplicacion del ánimo á aquello de que se trata.
+
+Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la narracion con atencion
+floja, intercalando mil observaciones y preguntas, manoseando ó mirando
+objetos que nos distraen; de lo que resulta que se nos escapan
+circunstancias interesantes, que se nos pasan por alto cosas esenciales,
+y que al tratar de contarle á otros, ó de meditarle nosotros mismos para
+formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado, incompleto, y así
+caemos en errores que no proceden de falta de capacidad, sino de no
+haber prestado al narrador la atencion debida.
+
+
+§ II.
+
+Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta.
+
+Un espíritu atento multiplica sus fuerzas de una manera increible;
+aprovecha el tiempo atesorando siempre caudal de ideas; las percibe con
+mas claridad y exactitud; y finalmente las recuerda con mas facilidad, á
+causa de que con la continua atencion estas se van colocando
+naturalmente en la cabeza de una manera ordenada.
+
+Los que no atienden sino flojamente, pasean su entendimiento por
+distintos lugares á un mismo tiempo; aquí reciben una impresion, allí
+otra muy diferente, acumulan cien cosas inconexas que léjos de ayudarse
+mutuamente para la aclaracion y retencion, se confunden, se embrollan y
+se borran unas á otras. No hay lectura, no hay conversacion, no hay
+espectáculo, por insignificantes que parezcan, que no nos puedan
+instruir en algo. Con la atencion notamos las preciosidades y las
+recogemos; con la distraccion dejamos quizá caer al suelo el oro y las
+perlas como cosa baladí.
+
+
+§ III.
+
+Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados.
+
+Creerán algunos que semejante atencion fatiga mucho; pero se equivocan.
+Cuando hablo de atencion no me refiero á aquella fijeza de espíritu con
+que este se clava, por decirlo así, sobre los objetos; sino de una
+aplicacion suave y reposada, que permite hacerse cargo de cada cosa,
+dejándonos empero con la agilidad necesaria para pasar sin esfuerzo de
+unas ocupaciones á otras. Esta atencion no es incompatible ni con la
+misma diversion y recreo, pues es claro que el esparcimiento del ánimo
+no consiste en no pensar, sino en no ocuparse de cosas trabajosas, y en
+entregarse á otras mas llanas y lijeras. El sabio que interrumpe sus
+estudios profundos saliendo á solazarse un rato con la amenidad de la
+campiña, no se fatiga, ántes se distrae, cuando atiende al estado de las
+mieses, á las faenas de los labradores, al murmullo de los arroyos, ó al
+canto de las aves.
+
+Tan léjos estoy de considerar la atencion como abstraccion severa y
+continuada, que muy al contrario cuento en el número de los distraidos,
+no solo á los atolondrados sino tambien á los ensimismados. Aquellos se
+derraman por la parte de afuera, estos divagan por las tenebrosas
+regiones de adentro; unos y otros carecen de la conveniente atencion,
+que es la que se emplea en aquello de que se trata.
+
+El hombre atento posee la ventaja de ser mas urbano y cortes; porque el
+amor propio de los demas se siente lastimado, si notan que no atendemos
+á lo que ellos dicen. Es bien notable que la urbanidad ó su falta, se
+apelliden tambien atencion ó desatencion.
+
+
+§ IV.
+
+Las interrupciones.
+
+Ademas son pocos los casos, aun en los estudios serios, que requieren
+atencion tan profunda que no pueda interrumpirse sin grave daño. Ciertas
+personas se quejan amargamente si una visita á deshora, ó un ruido
+inesperado, les cortan, como suele decirse, el hilo del discurso: esas
+cabezas se parecen á los daguerreótipos, en los cuales el menor
+movimiento del objeto, ó la interposicion de otro extraño, bastan para
+echar á perder el retrato ó paisaje. En algunas será tal vez un defecto
+natural, en otras una afectacion vanidosa por hacerse del pensador, y en
+no pocas falta de hábito de concentrarse. Como quiera, es preciso
+acostumbrarse á tener la atencion fuerte y flexible á un mismo tiempo, y
+procurar que la formacion de nuestros conceptos no se asemeje á la de
+los cuadros daguerreotipados, sino de los comunes; si el pintor es
+interrumpido, suspende sus tareas; y al volver á proseguirlas no
+encuentra malbaratada su obra; si un cuerpo le hace importuna sombra, en
+removiéndole, lo deja todo remediado[2].
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ELECCION DE CARRERA.
+
+
+§ I.
+
+Vago significado de la palabra Talento.
+
+Cada cual ha de dedicarse á la profesion para la que se siente con mas
+aptitud. Juzgo de mucha importancia esta regla; y abrigo la profunda
+conviccion de que á su olvido se debe el que no hayan adelantado mucho
+mas las ciencias y las artes. La palabra _talento_ expresa para algunos,
+una capacidad absoluta; creyendo equivocadamente que quien está dotado
+de felices disposiciones para una cosa lo estará igualmente para todas.
+Nada mas falso; un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario, de
+una capacidad monstruosa para un ramo, y ser muy mediano y hasta negado
+con respecto á otros. Napoleon y Descártes son dos genios; y sin embargo
+en nada se parecen. El genio de la guerra no hubiera comprendido al
+genio de la filosofía; y si hubiesen conversado un rato, es probable que
+ambos habrian quedado poco satisfechos, Napoleon no le habria exceptuado
+entre los que con aire desdeñoso apellidaba _ideólogos_.
+
+Podria escribirse una obra de los talentos comparados, manifestando las
+profundas diferencias que median aun entre los mas extraordinarios.
+Pero la experiencia de cada dia nos manifesta esta verdad de una manera
+palpable. Hombres oimos que discurren y obran sobre una materia con
+acierto admirable; al paso que en otra se muestran muy vulgares, y hasta
+torpes y desatentados. Pocos serán los que alcancen una capacidad igual
+para todo; y tal vez pudiérase afirmar que nadie; pues la observacion
+enseña que hay disposiciones que se embarazan, y se dañan
+recíprocamente. Quien tiene el talento generalizador no es fácil que
+posea el de la exactitud minuciosa; el poeta que vive de inspiraciones
+bellas y sublimes, no se avendrá sin trabajo con la acompasada
+regularidad de los estudios geométricos.
+
+
+§ II.
+
+Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta.
+
+El Criador, que distribuye á los hombres las facultades en diferentes
+grados, les comunica un instinto precioso que les muestra su destino: la
+inclinacion muy duradera y constante hácia una ocupacion, es indicio
+bastante seguro de que nacimos con aptitud para ella; así como el desvío
+y repugnancia que no puede superarse con facilidad, es señal de que el
+Autor de la naturaleza no nos ha dotado de felices disposiciones para
+aquello que nos desagrada. Los alimentos que nos convienen se adaptan
+bien á un paladar y olfato, no viciados por malos hábitos ó alterados
+por enfermedad; y el sabor y olor ingratos nos advierten cuáles son los
+manjares y bebidas que por su corrupcion ú otras calidades, podrian
+dañarmos. Dios no ha tenido ménos cuidado del alma que del cuerpo.
+
+Los padres, los maestros, los directores de los establecimientos de
+educacion y enseñanza, deben fijar mucho la atencion en este punto, para
+precaver la pérdida de un talento, que bien empleado, podria dar los mas
+preciosos frutos, y evitar que no se le haga consumir en una tarea para
+la cual no ha nacido.
+
+El mismo interesado ha de ocuparse tambien en este exámen; el niño de
+doce años tiene por lo comun reflexion bastante para notar á qué se
+siente inclinado, qué es lo que le cuesta ménos trabajo, cuáles son los
+estudios en que adelanta con mas facilidad, cuáles las faenas en que
+experimenta mas ingenio y destreza.
+
+
+§ III.
+
+Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño.
+
+Seria muy conveniente que se ofreciesen á la vista de los niños objetos
+muy variados, conduciéndolos á visitar establecimientos donde la
+disposicion particular de cada uno pudiese ser excitada con la presencia
+de lo que mejor se le adapta. Entónces, dejándolos abandonados á sus
+instintos, un observador inteligente formaria desde luego diferentes
+clasificaciones. Exponed la máquina de un reloj á la vista de una
+reunion de niños de diez á doce años, y es bien seguro que si entre
+ellos hay alguno de genio mecánico muy aventajado, se dará á conocer
+desde luego por la curiosidad de examinar, por la discrecion de las
+preguntas, y la facilidad en comprender la construccion que está
+contemplando. Leedles un trozo poético, y si hay entre ellos algun
+Garcilaso, Lope de Vega, Ercilla, Calderon ó Melendez, veréis chispear
+sus ojos, conoceréis que su corazon late, que su mente se agita, que su
+fantasía se inflama bajo una impresion que él mismo no comprende.
+
+Cuidado con trocar los papeles: de dos niños extraordinarios es muy
+posible que formeis dos hombres muy comunes. La golondrina y el águila
+se distinguen por la fuerza y lijereza de sus alas; y sin embargo jamas
+el águila pudiera volar á la manera de la golondrina, ni esta imitar á
+la reina de las aves.
+
+El _tentate diu quid ferre recusent, quid valeant humeri_, que Horacio
+inculca á los escritores, puede igualmente aplicarse á cuantos tratan de
+escoger una profesion cualquiera[3].
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, y de las
+cuestiones que se le pueden ofrecer.
+
+Para mayor claridad, dividiré los actos de nuestro entendimiento en dos
+clases: especulativos y prácticos. Llamo especulativos los que se
+limitan á conocer; y prácticos los que nos dirigen para obrar.
+
+Cuando tratamos simplemente de conocer alguna cosa, se nos pueden
+ofrecer las cuestiones siguientes: 1ª. si es posible ó no; 2ª. si existe
+ó no; 3ª. cuál es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones.
+Las reglas que se den para resolver con acierto dichas tres cuestiones,
+comprenden todo lo tocante á la especulativa.
+
+Si nos proponemos obrar, es claro que intentamos siempre conseguir algun
+fin; de lo cual nacen las cuestiones siguientes: 1ª. cuál es el fin; 2ª.
+cuál es el mejor medio para alcanzarle.
+
+Ruego encarecidamente al lector que fije la atencion sobre las
+divisiones que preceden, y procure retenerlas en la memoria; pues ademas
+de facilitarle la inteligencia de lo que voy á decir, le servirá
+muchísimo para proceder con método en todos sus pensamientos.
+
+
+§ II.
+
+Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones.
+
+_Posibilidad._ La idea expresada por esta palabra es correlativa de la
+de _imposibilidad_, pues que la una envuelve necesariamente la negacion
+de la otra.
+
+Las palabras posibilidad é imposibilidad, expresan ideas muy diferentes,
+segun se refieren á las cosas en sí, ó á la potencia de una causa que
+las pueda producir. Sin embargo, estas ideas tienen relaciones muy
+intimas, como veremos luego. Cuando se consideran la posibilidad ó
+imposibilidad, solo con respecto á un ser, prescindiendo de toda causa,
+se las llama intrínsecas; y cuando se atiende á una causa, se las
+denomina extrínsecas. A pesar de la aparente sencillez y claridad de
+esta division, observaré que no es dable formar concepto cabal de lo
+que significa, hasta haber descendido á las diferentes clasificaciones
+que expondré en los párrafos siguientes.
+
+A primera vista se podrá extrañar que se explique primero la
+imposibilidad que la posibilidad; pero reflexionando un poco, se nota
+que este método es muy lógico. La palabra _imposibilidad_, aunque suena
+como negativa, expresa no obstante muchas veces una idea que á nuestro
+entendimiento se le presenta como positiva: esto es, la repugnancia
+entre los objetos, una especie de exclusion, de oposicion, de lucha, por
+decirlo así: por manera que en desapareciendo esta repugnancia,
+concebimos ya la posibilidad. De aquí nacen las expresiones de «esto es
+muy posible, pues nada se _opone_ á ello;» «es posible, pues no se ve
+ninguna _repugnancia_.» Como quiera, en sabiendo lo que es
+imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y vice-versa.
+
+Algunos distinguen tres clases de imposibilidad: _metafísica_, _física_
+y _moral_. Yo adoptaré esta division, pero añadiendo un miembro, que
+será la _imposibilidad de sentido comun_. En su lugar se verá la razon
+en que me fundo. Tambien advertiré, que tal vez seria mejor llamar
+imposibilidad _absoluta_ á la metafísica; _natural_ á la física; y
+_ordinaria_ á la moral.
+
+
+§ III.
+
+En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta.
+
+La _imposibilidad metafísica ó absoluta_, es la que se funda en la misma
+esencia de las cosas, ó en otros términos, es absolutamente imposible
+aquello que, si existiese, traeria el absurdo de que una cosa seria y no
+seria á un mismo tiempo. Un círculo triangular es un imposible absoluto,
+porque fuera círculo y no círculo, triángulo y no triángulo. Cinco igual
+á siete, es imposible absoluto, porque el cinco seria cinco y no cinco,
+y el siete seria siete y no siete. Un vicio virtuoso es un imposible
+absoluto, porque el vicio fuera y no fuera vicio á un mismo tiempo.
+
+
+§ IV.
+
+La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina.
+
+Lo que es absolutamente imposible no puede existir en ninguna suposicion
+imaginable; pues, ni aun cuando decimos que Dios es todopoderoso,
+entendemos que pueda hacer absurdos. Que el mundo exista y no exista á
+un mismo tiempo, que Dios sea y no sea, que la blasfemia sea un acto
+laudable, y otros delirios por este tenor, es claro que no caen bajo la
+accion de la omnipotencia; y, como observa muy sabiamente santo Tomas,
+mas bien debiera decirse que estas cosas no pueden ser hechas, que no
+que Dios no puede hacerlas. De esto se sigue que la imposibilidad
+intrínseca absoluta, trae consigo la imposibilidad extrínseca tambien
+absoluta: esto es, que ninguna causa puede producir lo que de suyo es
+imposible absolutamente.
+
+
+§ V.
+
+La imposibilidad absoluta, y los dogmas.
+
+Para afirmar que una cosa es absolutamente imposible es preciso que
+tengamos ideas muy claras de los extremos que se repugnan; de otra
+manera hay riesgo de apellidar absurdo lo que en realidad no lo es. Hago
+esta advertencia para hacer notar la sinrazon de los que condenan
+algunos misterios de nuestra fe, declarándolos absolutamente imposibles.
+El dogma de la Trinidad y el de la Encarnacion son ciertamente
+incomprensibles al débil hombre; pero no son absurdos. ¿Cómo es posible
+un Dios trino, una naturaleza y tres personas distintas entre sí,
+idénticas con la naturaleza? Yo no lo sé; pero no tengo derecho á
+inferir que esto sea contradictorio. ¿Comprendo por ventura lo que es
+esta naturaleza, lo que son esas personas de que se me habla? No: luego
+cuando quiero juzgar si lo que de ellas se dice es imposible ó no, fallo
+sobre objetos desconocidos. ¿Qué sabemos nosotros de los arcanos de la
+divinidad? El Eterno ha pronunciado algunas palabras misteriosas para
+ejercitar nuestra obediencia, y humillar nuestro orgullo; pero no ha
+querido levantar el denso velo que separa esta vida mortal del océano de
+verdad y de luz.
+
+
+§ VI.
+
+Idea de la imposibilidad fisica ó natural.
+
+La _imposibilidad fisica ó natural_, consiste en que un hecho esté fuera
+de las leyes de la naturaleza. Es naturalmente imposible que una piedra
+soltada en el aire no caiga al suelo, que el agua abandonada á sí misma
+no se ponga al nivel, que un cuerpo sumergido en un fluido de menor
+gravedad no se hunda, que los astros se paren en su carrera; porque las
+leyes de la naturaleza prescriben lo contrario. Dios, que ha
+establecido estas leyes, puede suspenderlas; el hombre no. Lo que es
+_naturalmente_ imposible, lo es para la criatura, no para Dios.
+
+
+§ VII.
+
+Modo de juzgar de la imposibilidad natural.
+
+¿Cuándo podremos afirmar que un hecho es imposible naturalmente? En
+estando seguros de que existe una ley que se opone á la realizacion de
+este hecho, y que dicha oposicion no está destruida ó neutralizada por
+otra ley natural. Es ley de la naturaleza que el cuerpo del hombre, como
+mas pesado que el aire, caiga al suelo en faltándole el apoyo; pero hay
+otra ley por la cual un conjunto de cuerpos unidos entre sí, que sea
+específicamente ménos grave que aquel en que se sumerge, se sostenga y
+hasta se levante, aun cuando alguno de ellos sea mas grave que el
+fluido; luego unido el cuerpo humano á un globo aerostático dispuesto
+con el arte conveniente, podrá remontarse por los aires, y este fenómeno
+estará muy arreglado á las leyes de la naturaleza. La pequeñez de
+ciertos insectos no permite que su imágen se pinte en nuestra retina de
+una manera sensible; pero las leyes á que está sometida la luz hacen que
+por medio de un vidrio se pueda modificar la direccion de sus rayos de
+la manera conveniente, para que salidos de un objeto muy pequeño se
+hallen desparramados al llegar á la retina, y formen allí una imágen de
+gran tamaño; y así no será naturalmente imposible que con la ayuda del
+microscopio, lo imperceptible á la simple vista se nos presente con
+dimensiones grandes.
+
+Por estas consideraciones es preciso andar con mucho tiento en declarar
+un fenómeno por imposible naturalmente. Conviene no olvidar: 1.º que la
+naturaleza es muy poderosa; 2.º que nos es muy desconocida: dos verdades
+que deben inspirarnos gran circunspeccion cuando se trate de fallar en
+materias de esta clase. Si á un hombre del siglo XV se le hubiese dicho
+que en lo venidero se recorreria en una hora la distancia de doce
+leguas, y esto sin ayuda de caballos ni animales de ninguna especie,
+habria mirado el hecho como naturalmente imposible; y sin embargo los
+viajeros que andan por los caminos de hierro, saben muy bien que van
+llevados con aquella velocidad por medio de agentes puramente naturales.
+¿Quién sabe lo que se descubrirá en los tiempos futuros, y el aspecto
+que presentará el mundo de aquí á diez siglos? Seamos en hora buena
+cautos en creer la existencia de fenómenos extraños, y no nos
+abandonemos con demasiada lijereza á sueños de oro; pero guardémonos de
+calificar de naturalmente imposible lo que un descubrimiento pudiera
+mostrar muy realizable; no demos livianamente fe á exageradas esperanzas
+de cambios inconcebibles; pero no las tachemos de delirios y absurdos.
+
+
+§ VIII.
+
+Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo.
+
+De estas observaciones surge al parecer una dificultad, que no han
+olvidado los incrédulos. Héla aquí: los milagros son tal vez efectos de
+causas que por ser desconocidas, no dejarán de ser naturales; luego no
+prueban la intervencion divina; y por tanto de nada sirven para apoyar
+la verdad de la religion cristiana. Este argumento es tan especioso como
+fútil.
+
+Un hombre de humilde nacimiento que no ha aprendido las letras en
+ninguna escuela, que vive confundido entre el pueblo, que carece de
+todos los medios humanos, que no tiene dónde reclinar su cabeza, se
+presenta en público enseñando una doctrina tan nueva como sublime. Se le
+piden los títulos de su mision, y él los ofrece muy sencillos. Habla, y
+los ciegos ven, los sordos oyen, la lengua de los mudos se desata, los
+paralíticos andan, las enfermedades mas rebeldes desaparecen de repente,
+los que acaban de espirar vuelven á la vida, los que son llevados al
+sepulcro se levantan del ataud, los que enterrados de algunos dias
+despiden ya mal olor, se alzan envueltos en su mortaja, y salen de la
+tumba, obedientes á la voz que les ha mandado salir á fuera. Este es el
+conjunto histórico. El mas obstinado naturalista ¿se empeñará en
+descubrir aquí la accion de leyes naturales ocultas? ¿Calificará de
+imprudentes á los cristianos por haber pensado que semejantes prodigios
+no pudieran hacerse sin intervencion divina? ¿Creeis que con el tiempo
+haya de descubrirse un secreto para resucitar á los muertos, y no como
+quiera, sino haciéndolos levantar á la simple voz de un hombre que los
+llame? La operacion de las cataratas ¿tiene algo que ver con el
+restituir de golpe la vista á un ciego de nacimiento? Los procedimientos
+para volver la accion á un miembro paralizado ¿se asemejan por ventura
+á este otro: «levántate, toma tu lecho, y véte á tu casa?» Las teorías
+hidrostáticas é hidráulicas ¿llegarán nunca á encontrar en la mera
+palabra de un hombre, la fuerza bastante para sosegar de repente el mar
+alborotado, y hacer que las olas se tiendan mansas bajo sus pies, y que
+camine sobre ellas, como un monarca sobre plateadas alfombras?
+
+¿Y qué diremos si á tan imponente testimonio se reunen las profecías
+cumplidas, la santidad de una vida sin tacha, la elevacion de su
+doctrina, la pureza de la moral, y por fin el heroico sacrificio de
+morir entre tormentos y afrentas, sosteniendo y publicando la misma
+enseñanza, con la serenidad en la frente, la dulzura en los labios,
+articulando entre los últimos suspiros _amor_ y _perdon_?
+
+No se nos hable pues de leyes ocultas, de imposibilidades aparentes; no
+se oponga á tan convincente evidencia un necio «_¿quién sabe?_.....»
+Esta dificultad que seria razonable, si se tratara de un suceso aislado,
+envuelto en alguna oscuridad, sujeto á mil combinaciones diferentes,
+cuando se la objeta contra el cristianismo es no solo infundada, sino
+hasta contraria al sentido comun.
+
+
+§ IX.
+
+La imposibilidad moral ú ordinaria.
+
+_La imposibilidad moral ú ordinaria_, es la oposicion al curso regular ú
+ordinario de los sucesos. Esta palabra es susceptible de muchas
+significaciones, pues que la idea de curso ordinario es tan elástica,
+es aplicable á tan diferentes objetos, que poco puede decirse en general
+que sea provechoso en la práctica. Esta imposibilidad nada tiene que ver
+con la absoluta ni la natural; las cosas _moralmente_ imposibles no
+dejan por eso de ser muy posibles _absoluta_ y _naturalmente_.
+
+Daremos una idea muy clara y sencilla de la imposibilidad ordinaria, si
+decimos que es imposible de esta manera todo aquello que, atendido el
+curso regular de las cosas, acontece ó muy rara vez ó nunca. Veo á un
+elevado personaje, cuyo nombre y títulos todos pronuncian, y á quien se
+tributan los respetos debidos á su clase. Es moralmente imposible que el
+nombre sea supuesto, y el personaje un impostor. Ordinariamente no
+sucede así: pero tambien se ha sufrido este chasco una que otra vez.
+
+Vemos á cada paso que la imposibilidad moral desaparece con el auxilio
+de una causa extraordinaria ó imprevista, que tuerce el curso de los
+acontecimientos. Un capitan que acaudilla un puñado de soldados, viene
+de lejanas tierras, aborda á playas desconocidas, y se encuentra con un
+inmenso continente poblado de millones de habitantes. Pega fuego á sus
+naves, y dice _marchemos_. ¿Adónde va? A conquistar vastos reinos con
+algunos centenares de hombres. Esto es _imposible_; el aventurero ¿está
+demente? Dejadle, que su demencia es la demencia del heroismo y del
+genio; la imposibilidad se convertirá en suceso histórico. Apellidase
+_Hernán Cortés_; es español que acaudilla españoles.
+
+
+§ X.
+
+Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la
+imposibilidad moral.
+
+La imposibilidad moral tiene á veces un sentido muy diferente del
+expuesto hasta aquí. Hay imposibles de los cuales no puede decirse que
+lo sean con imposibilidad absoluta ni natural; y no obstante vivimos con
+tal certeza de que lo imposible no se realizará, que no nos la infunde
+mayor la natural, y poco le falta para producirnos el mismo efecto que
+la absoluta. Un hombre tiene en la mano un cajon de caractéres de
+imprenta, que supondremos de forma cúbica, para que sea igual la
+probabilidad de caer y sostenerse por una cualquiera de sus caras; los
+revuelve repetidas veces sin órden ni concierto, sin mirar siquiera lo
+que hace, y al fin los deja caer al suelo; ¿será posible que resulten
+por casualidad ordenados de tal manera que formen el episodio de Dido?
+No, responde instantáneamente cualquiera que esté en su sano juicio;
+esperar este accidente seria un delirio; tan seguros estamos de que no
+se realizará, que si se pusiese nuestra vida pendiente de semejante
+casualidad, diciéndonos que si esto se verifica se nos matará,
+continuaríamos tan tranquilos como si no existiese la condicion.
+
+Es de notar que aquí no hay imposibilidad metafísica ó absoluta, porque
+no hay en la naturaleza de los caractéres una repugnancia esencial á
+colocarse de dicha manera; pues que un cajista en breve rato los
+dispondria así muy fácilmente; tampoco hay imposibilidad natural,
+porque ninguna ley de la naturaleza obsta á que caigan por esta ó
+aquella cara, ni el uno al lado del otro del modo conveniente al efecto;
+hay pues una imposibilidad de otro órden, que nada tiene de comun con
+las otras dos, y que tampoco se parece á la que se llama moral, por solo
+estar fuera del curso regular de los acontecimientos.
+
+La teoría de las probabilidades, auxiliada por la de las combinaciones,
+pone de manifiesto esta imposibilidad, calculando, por decirlo así, la
+inmensa distancia en que este fenómeno se halla con respecto á la
+existencia. El Autor de la naturaleza no ha querido que una conviccion
+que nos es muy importante, dependiese del raciocinio, y por consiguiente
+careciesen de ella muchos hombres; así es que nos la ha dado á todos á
+manera de instinto, como lo ha hecho con otras que nos son igualmente
+necesarias. En vano os empeñariais en combatirla ni aun en el hombre mas
+rudo; él no sabria tal vez qué responderos, pero menearia la cabeza, y
+diria para sí: «este filósofo que cree en la posibilidad de tales
+despropósitos, no debe de estar muy sano de juicio.»
+
+Cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara
+y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres
+apellidados filósofos se obstinan á veces en este empeño; no recordando
+que no hay filosofía que excuse la falta de sentido comun, y que mal
+llegará á ser sabio quien comienza por ser insensato[4].
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CUESTIONES DE EXISTENCIA, CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO
+INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
+
+
+§ I.
+
+Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes modos con que
+nos proporcionan el conocimiento de las cosas.
+
+Asentados los principios y reglas que deben guiarnos en las cuestiones
+de posibilidad, pasemos ahora á las de existencia, que ofrecen un campo
+mas vasto, y mas útiles y frecuentes aplicaciones.
+
+De la existencia ó no existencia de un ser, ó bien de que una cosa es ó
+no es, podemos cerciorarnos de dos maneras: por nosotros mismos, ó por
+medio de otros.
+
+El conocimiento de la existencia de las cosas que es adquirido por
+nosotros mismos, sin intervencion ajena, proviene de los sentidos
+mediata ó inmediatamente: ó ellos nos presentan el objeto, ó de las
+impresiones que los mismos nos causan pasa el entendimiento á inferir la
+existencia de lo que no se hace sensible ó no lo es. La vista me informa
+inmediatamente de la existencia de un edificio que tengo presente; pero
+un trozo de coluna, algunos restos de un pavimento, una inscripcion ú
+otras señales, me hacen conocer que en tal ó cual lugar existió un
+templo romano. En ambos casos debo á los sentidos la noticia; pero en
+el primero inmediata, en el segundo mediatamente.
+
+Quien careciese de los sentidos tampoco llegaria á conocer la existencia
+de los seres espirituales; pues adormecido el entendimiento no pudiera
+adquirir esta noticia, ni por la razon, ni por la fe, á no ser que Dios
+le favoreciera por medios extraordinarios, de que ahora no se trata.
+
+A la distincion arriba explicada en nada obstan los sistemas que pueden
+adoptarse sobre el orígen de las ideas; ora se las suponga adquiridas,
+ora innatas, ora vengan de los sentidos, ora sean tan solo excitadas por
+ellos, lo cierto es que nada sabemos, nada pensamos, si los sentidos no
+han estado en accion. Ademas, hasta les dejaremos á los ideólogos la
+facultad de imaginar lo que bien les pareciere sobre las funciones
+intelectuales de un hombre que careciese de todos los sentidos; sin
+riesgo podemos otorgarles tamaña latitud; supuesto que nadie aclarará
+jamas lo que en ello habria de verdad; ya que el paciente no seria capaz
+de comunicar lo que le pasa, ni por palabras ni por señas. Finalmente
+aquí se trata de hombres dotados de sentidos, y la experiencia enseña
+que esos hombres conocen, ó lo que sienten, ó por lo que sienten.
+
+
+§ II.
+
+Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su remedio.
+Ejemplos.
+
+El conocimiento inmediato que los sentidos nos dan de la existencia de
+una cosa, es á veces errado, porque no nos servimos como debemos de
+estos admirables instrumentos que nos ha concedido el Autor de la
+naturaleza. Los objetos corpóreos obrando sobre el órgano de los
+sentidos, causan una impresion á nuestra alma; asegurémonos bien de cuál
+es esta impresion, sepamos hasta qué punto le corresponde la existencia
+de un objeto; hé aquí las reglas para no errar en estas materias.
+Algunas explicaciones enseñarán mas que los preceptos y teorías.
+
+Veo á larga distancia un objeto que se mueve, y digo: «allí hay un
+hombre;» acercándome mas, descubro que no es así; y que solo hay un
+arbusto mecido por el viento. ¿Me ha engañado el sentido de la vista?
+no: porque la impresion que ella me trasmitia era únicamente de un bulto
+movido; y si yo hubiese atendido bien á la sensacion recibida, habria
+notado que no me pintaba un hombre. Cuando pues yo he querido hacerle
+tal, no debo culpar al sentido, sino á mi poca atencion, ó bien, á que
+notando alguna semejanza entre el bulto y un hombre visto de léjos, he
+inferido que aquello debia de serlo en efecto, sin advertir que la
+semejanza y la realidad son cosas muy diversas.
+
+Teniendo algunos antecedentes de que se dará una batalla, ó se
+hostilizará alguna plaza, paréceme que he oido cañonazos, y me quedo con
+la creencia de que ha comenzado el fuego. Noticias posteriores me hacen
+saber que no se ha disparado un tiro; ¿quién tiene la culpa de mi error?
+no mi oido, sino yo. El ruido se oia en efecto: pero era el de los
+golpes de un leñador que resonaban en el fondo de un bosque distante;
+era el de cerrarse alguna puerta, cuyo estrépito retumbaba por el
+edificio y sus cercanias, era el de otra cosa cualquiera que producia
+un sonido semejante al del estampido de un cañon lejano. ¿Estaba yo bien
+seguro de que no se hallaba á mis inmediaciones la causa del ruido que
+me producia la ilusion? ¿Estaba bastante ejercitado para discernir la
+verdad, atendida la distancia en que debia hacerse el fuego, la
+direccion del lugar, y el viento que á la sazon reinaba? No es pues el
+sentido quien me ha engañado, sino mi lijereza y precipitacion. La
+sensacion era tal cual debia ser; pero yo le he hecho decir lo que ella
+no me decia. Si me hubiese contentado con afirmar que oia ruido parecido
+al de cañonazos distantes, no hubiera inducido al error á otros y á mí
+mismo.
+
+A uno le presentan un alimento de excelente calidad, y al probarlo dice:
+«es malo, intolerable, se conoce que hay tal ó cual mezcla,» porque en
+efecto su paladar lo experimenta así. ¿Le engañó el sentido? no. Si le
+pareció amargo, no podia suceder de otra manera, atendida la
+indisposicion gástrica que le tenia cubierta la lengua de un humor que
+lo maleaba todo. Bastábale á este hombre un poco de reflexion para no
+condenar tan fácilmente ó al criado ó al revendedor. Cuando el paladar
+está bien dispuesto, sus sensaciones nos indican las calidades del
+alimento, en el caso contrario no.
+
+
+§ III.
+
+Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para la debida
+comparacion.
+
+Conviene notar que para conocer por medio de los sentidos la existencia
+de un objeto, no basta á veces el uso de uno solo, sino que es preciso
+emplear otros al mismo tiempo; ó bien atender á las circunstancias que
+nos pueden prevenir contra la ilusion. Es cierto que el discernir hasta
+qué punto corresponde la existencia de un objeto á la sensacion que
+recibimos, es obra de la comparacion, la que es fruto de la experiencia.
+Un ciego á quien se quitan las cataratas, no juzga bien de las
+distancias, tamaños y figuras, hasta haber adquirido la práctica de ver.
+Esta adquisicion la hacemos sin advertirla desde niños, y así creemos
+que basta abrir los ojos para juzgar de los objetos tales como son en
+sí. Una experiencia muy sencilla y frecuente nos convencerá de lo
+contrario. Un hombre adulto y un niño de tres años estan mirando por un
+vidrio que les ofrece á la vista paisajes, animales, ejércitos; ambos
+reciben la misma impresion; pero el adulto, que sabe bien que no ha
+salido al campo, y se halla en un aposento cerrado, no se altera ni por
+la cercanía de las fieras, ni por los desastres del campo de batalla. Lo
+que le cuesta trabajo es conservar la ilusion; y mas de una vez habrá
+menester distraerse de la realidad, y suplir algunos defectos del cuadro
+ó instrumento para sentir placer con la presencia del espectáculo. Pero
+el niño, que no compara, que solo atiende á la sensacion en todo su
+aislamiento, se espanta y llora, temiendo que se le han de comer las
+fieras, ó viendo que tan cruelmente se matan los soldados.
+
+Todavía mas: experimentamos á cada paso que una perspectiva excelente de
+la cual no teníamos noticia, vista á la correspondiente distancia nos
+causa ilusion, y nos hace tomar por objetos de relleve los que en
+realidad son planos. La sensacion no es errada; pero sí lo es el juicio
+que por ella formamos. Si advirtiésemos que caben reglas para producir
+en la retina la misma impresion con un objeto plano que con otro
+abultado, nos hubiéramos complacido en la habilidad del artista sin caer
+en error. Este habria desaparecido mirando el objeto desde puntos
+diferentes, ó valiéndonos del tacto.
+
+
+§ IV.
+
+Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu.
+
+Los que tratan del buen uso de los sentidos suelen advertir que es
+preciso cuidar de que alguna indisposicion no afecte á los órganos, y
+así se nos comuniquen sensaciones capaces de engañarnos, esto es sin
+duda muy prudente, pero no tan útil como se cree. Los enfermos raras
+veces se dedican á estudios serios, y así sus equivocaciones son de poca
+trascendencia; ademas que ellos mismos, ó sus allegados, bien pronto
+notan la alteracion del órgano, con lo cual se previene oportunamente el
+error. Los que necesitan reglas son los que estando sanos de cuerpo no
+lo estan de espíritu, y que preocupados de un pensamiento ponen á su
+disposicion y servicio todos sus sentidos, haciéndoles percibir, quizas
+con la mayor buena fe, todo lo que conviene al apoyo del sistema
+excogitado. ¿Qué no descubrirá en los cuerpos celestes el astrónomo que
+maneja el telescopio, no con ánimo reposado y ajeno de parcialidad, sino
+con vivo deseo de probar una asercion aventurada con sobrada lijereza?
+¿Qué no verá con el microscopio el naturalista que se halle en
+disposicion semejante?
+
+A propósito he dicho que estos errores podian padecerse quizas con la
+mayor buena fe; porque sucede muy á menudo que el hombre se engaña
+primero á sí mismo, ántes de engañar á los otros. Dominado por su
+opinion favorita, ansioso de encontrar pruebas para sacar la verdadera,
+examina los objetos no para saber sino para vencer; y así acontece que
+halla en ellos todo lo que quiere. Muchas veces los sentidos no le dicen
+nada de lo que él pretende; pero le ofrecen algo de semejante: «esto es,
+exclama alborozado, hélo aquí, es lo mismo que yo sospechaba;» y cuando
+se levanta en su espíritu alguna duda, procura sofocarla, achácala á
+poca fe en su incontrastable doctrina, se esfuerza en satisfacerse á sí
+mismo, cerrando los ojos á la luz para poder engañar á los otros sin
+verse precisado á mentir.
+
+Basta haber estudiado el corazon del hombre para conocer que estas
+escenas no son raras; y que jugamos con nosotros mismos de una manera
+lastimosa. ¿Necesitamos una conviccion? pues de un modo ú otro
+trabajamos en formárnosla; al principio la tarea es costosa, pero al fin
+viene el hábito á robustecer lo débil, se allega el orgullo para no
+permitir retroceso, y el que comenzó luchando contra sí mismo con un
+engaño que no se le ocultaba del todo, acaba por ser realmente engañado,
+y se entrega á su parecer con obstinacion incorregible.
+
+
+§ V.
+
+Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este
+fenómeno.
+
+Ademas, es menester advertir que no siempre sucede que el alucinado
+atribuya á la sensacion mas de lo que ella le presenta; una imaginacion
+vivamente poseida de un objeto, obra sobre los mismos sentidos, y
+alterando el curso ordinario de las funciones, hace que realmente se
+sienta lo que no hay. Para comprender cómo esto se verifica, conviene
+recordar que la sensacion no se verifica en el órgano del sentido sino
+en el cerebro, por mas que la fuerza del hábito nos haga referir la
+impresion al punto del cual la recibimos. Estando el ojo muy sano nos
+quedamos completamente ciegos, si sufre lesion el nervio óptico; y
+privada la comunicacion de un miembro cualquiera con el cerebro, se
+extingue el sentido. De esto se infiere que el verdadero receptáculo de
+todas las sensaciones es el cerebro; y que si en una de sus partes se
+excita por un acto interno la impresion que suele ser producida por la
+accion del órgano externo, existirá la sensacion sin que haya habido
+impresion exterior. Es decir, que si al recibir el órgano externo la
+impresion de un cuerpo, la comunica al cerebro causando en el nervio A
+la vibracion ú otra afeccion B, y por una causa cualquiera,
+independiente de los cuerpos exteriores, se produce en el mismo órgano A
+la misma vibracion B, experimentaremos idéntica sensacion que si el
+órgano externo fuese afectado en la realidad.
+
+En este punto se hallan de acuerdo la razon y la observacion. El alma se
+informa de los objetos exteriores mediatamente por los sentidos, pero
+inmediatamente por el cerebro; cuando este pues recibe tal ó cual
+impresion, no puede ella desentenderse de referirla al lugar de donde
+suele proceder, y al objeto que de ordinario la produce. Si se halla
+advertida de que la organizacion está alterada, se precaverá contra el
+error; pero no será dejando de recibir la sensacion, sino desconfiando
+del testimonio de ella. Cuando _Pascal_, segun cuentan, veia un abismo á
+su lado, bien sabia que en realidad no era así; mas no dejaba de recibir
+la misma sensacion que si hubiese habido el tal abismo, y no alcanzaba á
+vencer la ilusion por mas que se esforzase. Este fenómeno se verifica
+muy á menudo, y no se hace nada extraño á los que tienen algunas
+nociones sobre semejantes materias.
+
+
+§ VI.
+
+Maniáticos y ensimismados.
+
+Lo que acontece habitualmente en estado de enfermedad cerebral, puede
+suceder muy bien cuando exaltada la imaginacion por una causa
+cualquiera, se pone actualmente enfermiza con relacion á lo que la
+preocupa. ¿Qué son las manías sino la realizacion de este fenómeno? Pues
+entiéndase que las manías estan distribuidas en muchas clases y
+graduaciones; que las hay continuas y por intervalos, extravagantes y
+arregladas, vulgares y científicas; y que así como _Don Quijote_
+convertia los molinos de viento en desaforados gigantes, y los rebaños
+de ovejas y carneros en ejércitos de combatientes, puede tambien un
+sabio testarudo descubrir con la ayuda de sus telescopios, microscopios
+y demas instrumentos, todo cuanto á su propósito cumpliere.
+
+Los hombres muy pensadores y ensimismados corren gran riesgo de caer en
+manías sabias, en ilusiones sublimes; que la mísera humanidad, por mas
+que se cubra con diferentes formas segun las varias situaciones de la
+vida, lleva siempre consigo su patrimonio de flaqueza. Para una débil
+mujercilla el susurro del viento es un gemido misterioso, la claridad de
+la luna es la aparicion de un finado, y el chillido de las aves
+nocturnas es el grito de las evocaciones del averno para asistir á
+pavorosas escenas. Desgraciadamente, no son solo las mujeres las que
+tienen imaginacion calenturienta, y que toman por realidades los sueños
+de su fantasía[5].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR
+LOS SENTIDOS.
+
+
+§ I.
+
+Transicion de lo sentido á lo no sentido.
+
+Los sentidos nos dan inmediatamente noticias de la existencia de muchos
+objetos; pero de estos son todavía en mayor número los que no ejercen
+accion sobre los órganos materiales, ó por ser incorpóreos, ó por no
+estar en disposicion de afectarlos. Sobre lo que nos comunican los
+sentidos se levanta un tan extenso y elevado edificio de conocimientos
+de todas clases, que al mirarle se hace dificil de concebir cómo ha
+podido cimentarse en tan reducida basa.
+
+Donde no alcanzan los sentidos llega el entendimiento, conociendo la
+existencia de objetos insensibles por medio de los sensibles. La lava
+esparcida sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada de un
+volcan que no hemos visto; las conchas encontradas en la cumbre de un
+monte nos recuerdan la elevacion de las aguas, indicándonos una
+catástrofe que no hemos presenciado; ciertos trabajos subterráneos nos
+muestran que en tiempos anteriores se benefició allí una mina; las
+ruinas de las antiguas ciudades nos señalan la morada de hombres que no
+hemos conocido. Así los sentidos nos presentan un objeto, y el
+entendimiento llega con este medio al conocimiento de otros muy
+diferentes.
+
+Si bien se observa, este tránsito de lo conocido á lo desconocido no lo
+podemos hacer sin que ántes tengamos alguna idea mas ó ménos completa,
+mas ó ménos general del objeto desconocido, y sin que al propio tiempo
+sepamos que hay entre los dos alguna dependencia. Así en los ejemplos
+aducidos, si bien no conocia aquel volcan determinado, ni las olas que
+inundaron la montaña, ni á los mineros, ni á los moradores, no obstante
+todos estos objetos me eran conocidos en general, así como sus
+relaciones con lo que me ofrecian los sentidos. De la contemplacion de
+la admirable máquina del universo no pasaríamos al conocimiento del
+Criador, sino tuviéramos idea de efectos y causas, de órden y de
+inteligencia. Y sea dicho de paso, esta sola observacion basta para
+desbaratar el sistema de los que no ven en nuestro pensamiento mas que
+sensaciones transformadas.
+
+
+§ II.
+
+Coexistencia y sucesion.
+
+La dependencia de los objetos es lo único que puede autorizarnos para
+inferir de la existencia del uno la del otro; y por consiguiente toda la
+dificultad estriba en conocer esta dependencia. Si la íntima naturaleza
+de las cosas estuviera patente á nuestra vista, bastaria fijarla en un
+ser para conocer desde luego todas sus propiedades y relaciones, entre
+las cuales descubririamos las que le ligan con otros. Por desgracia no
+es así; pues en el órden físico como en el moral, son muy escasas é
+incompletas las ideas que poseemos sobre los principios constitutivos de
+los seres. Estos son preciosos secretos velados cuidadosamente por la
+mano del Criador; de la propia suerte que lo mas rico y exquisito que
+abriga la naturaleza, suele ocultarse en los senos mas recónditos.
+
+Por esta falta de conocimiento en lo tocante á la esencia de las cosas,
+nos vemos con frecuencia precisados á conjeturar su dependencia por solo
+su coexistencia ó sucesion; infiriendo que la una depende de la otra,
+porque algunas ó muchas veces existen juntas, ó porque esta viene en pos
+de aquella. Semejante raciocinio, que no siempre puede tacharse de
+infundado, tiene sin embargo el inconveniente de inducirnos con
+frecuencia al error; pues no es fácil poseer la discrecion necesaria
+para conocer cuándo la existencia ó la sucesion son un signo de
+dependencia, y cuándo no.
+
+En primer lugar debe asentarse por indudable, que la existencia
+simultánea de dos seres, ni tampoco su inmediata sucesion, consideradas
+en sí solas, no prueban que el uno dependa del otro. Una planta venenosa
+y pestilente se halla tal vez al lado de otra medicinal y aromática; un
+reptil dañino y horrible se arrastra quizas á poca distancia de la bella
+é inofensiva mariposa; el asesino huyendo de la justicia se oculta en el
+mismo bosque donde está en acecho un honrado cazador; un airecillo
+fresco y suave recrea la naturaleza toda, y algunos momentos despues
+sopla el violento huracan llevando en sus negras alas tremenda
+tempestad.
+
+Así es muy arriesgado el juzgar de las relaciones de dos objetos porque
+se los ha visto unidos alguna vez, ó sucederse con poco intervalo; este
+es un sofisma que se comete con demasiada frecuencia, cayéndose por él
+en infinitos errores. En él se encontrará el orígen de tantas
+predicciones como se hacen sobre las variaciones atmosféricas, que bien
+pronto la experiencia manifiesta fallidas; de tantas conjeturas sobre
+manantiales de agua, sobre veneros de metales preciosos, y otras cosas
+semejantes. Se ha visto algunas veces que despues de tal ó cual posicion
+de las nubes, de tal ó cual viento, de tal ó cual direccion de la niebla
+de la mañana, llovia, ó tronaba, ó acontecian otras mudanzas de tiempo;
+se habrá notado que en el terreno de este ó aquel aspecto se encontró
+algunas veces agua, que en pos de estas ó aquellas vetas se descubrió el
+precioso mineral; y se ha inferido desde luego que habia una relacion
+entre los dos fenómenos, y se ha tomado el uno como señal del otro; no
+advirtiendo que era dable una coincidencia enteramente casual, y sin que
+ellos tuviesen entre si relacion de ninguna clase.
+
+
+§ III.
+
+Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion.
+
+La importancia de la materia exige que se establezcan algunas reglas.
+
+1ª. Cuando una experiencia constante y dilatada nos muestra dos objetos
+existentes á un mismo tiempo, de tal suerte que en presentándose el uno
+se presenta tambien el otro, y en faltando el uno falta tambien el otro,
+podemos juzgar sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí algun
+enlace; y por tanto de la existencia del uno inferiremos legitimamente
+la existencia del otro.
+
+2ª. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, de suerte que puesto el
+primero, siempre se haya visto que seguia el segundo, y que al existir
+este, siempre se haya notado la precedencia de aquel, podremos deducir
+con certeza que tienen entre sí alguna dependencia.
+
+Tal vez seria difícil demostrar filosóficamente la verdad de estas
+aserciones; sin embargo los que las pongan en duda, seguramente no
+habrán observado que sin formularlas las toma por norma el buen sentido
+de la humanidad, que en muchos casos se acomoda á ellos la ciencia, y
+que en las mas de las investigaciones no tiene el entendimiento otra
+guia.
+
+Creo que nadie pondrá dificultad en que las frutas cuando han adquirido
+cierto tamaño, figura y color, dan señal de que son sabrosas; ¿cómo sabe
+esta relacion el rústico que las coge? ¿Cómo de la existencia del color
+y demas calidades que ve, infiere la de otra que no experimenta, la del
+sabor? Exigidle que os explique la teoria de este enlace, y no sabrá qué
+responderos; pero objetadle dificultades y empeñaos en persuadirle que
+se equivoca en la eleccion, y se reirá de vuestra filosofía, asegurado
+en su creencia por la simple razon de que «siempre sucede así.»
+
+Todo el mundo está convencido de que cierto grado de frio hiela los
+líquidos, y que otro de calor los vuelve al primer estado. Muchos son
+los que no saben la razon de estos fenómenos; pero nadie duda de la
+relacion entre la congelacion y el frio y la liquidacion y el calor.
+Quizás podrian suscitarse dificultades sobre las explicaciones que en
+esta parte ofrecen los físicos; pero el linaje humano no aguarda á que
+en semejantes materias lo ilustren los sabios: «siempre existen juntos
+estos hechos, dice; luego entre ellos hay alguna relacion que los liga.»
+
+Son infinitas las aplicaciones que podrian hacerse de la regla
+establecida; pero las anteriores bastan para que cualquiera las
+encuentre por sí mismo. Solo diré que la mayor parte de los usos de la
+vida estan fundados en este principio: la simultánea existencia de dos
+seres observada por dilatado tiempo, autoriza para deducir que
+existiendo el uno existirá tambien el otro. Sin dar por segura esta
+regla, el comun de los hombres no podria obrar; y los mismos filósofos
+se encontrarian mas embarazados de lo que tal vez se figuran. Darian
+pocos pasos mas que el vulgo.
+
+La 2ª. regla es muy análoga á la primera: se funda en los mismos
+principios, y se aplica á los mismos usos. La constante experiencia
+manifiesta que el pollo sale de un huevo; nadie hasta ahora ha explicado
+satisfactoriamente cómo del licor encerrado en la cáscara se forma aquel
+cuerpecito tan admirablemente organizado; y aun cuando la ciencia diese
+cumplida razon del fenómeno, el vulgo no lo sabria; y sin embargo ni
+este ni los sabios vacilan en creer que hay una relacion de dependencia
+entre el licor y el polluelo; al ver el pequeño viviente, todos estamos
+seguros de que le ha precedido aquella masa que á nuestros ojos se
+presentaba informe y torpe.
+
+La generalidad de los hombres, ó mejor diremos, todos, ignoran
+completamente de qué manera la tierra vegetal concurre al desarrollo de
+las semillas y al crecimiento de las plantas; ni cual es la causa de que
+unos terrenos se adapten mejor que otros á determinadas producciones;
+pero _siempre_ se ha visto así, y esto es suficiente para que se crea
+que una cosa depende de otra, y para que al ver la segunda deduzcamos
+sin temor de errar la existencia de la primera.
+
+
+§ IV.
+
+Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de los
+dialécticos.
+
+Sin embargo conviene advertir la diferencia que va de la sucesion
+observada una sola vez, ó repetida muchas. En el primer caso, no solo no
+arguye casualidad, pero ni aun relacion de ninguna clase; en el 2º. no
+siempre indica dependencia de efecto y causa, pero sí al ménos
+dependencia de una causa comun. Si el flujo y reflujo del mar se hubiese
+observado que coincidia una que otra vez con cierta posicion de la luna,
+no podria inferirse que existia relacion entre los dos fenómenos; mas
+siendo constante la expresada coincidencia, los fisicos debieron
+inferir, que si el uno no es causa del otro, al ménos tienen ambos una
+causa comun, y que así estan ligados en su origen.
+
+A pesar de lo que acabo de decir, tienen mucha razon los dialécticos
+cuando tachan de sofístico el raciocinio siguiente: _post hoc, ergo
+propter hoc; despues de esto, luego por esto_. 1º. Porque ellos no
+hablan de una sucesion constante; 2º. porque aun cuando hablaran, esta
+sucesion puede indicar dependencia de una causa comun, y no que lo uno
+sea causa de lo otro.
+
+Si bien se observa, la misma regla á que atendemos en los negocios
+comunes, es mas general de lo que á primera vista pudiera parecer: de
+ella nos servimos en el curso ordinario de las cosas, de la propia
+suerte que en lo tocante á la naturaleza. Segun el objeto de que se
+trata se modifica la aplicacion de la regla: en unos casos basta una
+experiencia de pocas veces, en otros se la exige mas repetida; pero en
+el fondo siempre andamos guiados por el mismo principio: dos hechos que
+siempre se suceden, tienen entre si alguna dependencia, la existencia
+del uno indicará pues la del otro.
+
+
+§ V.
+
+Un ejemplo.
+
+Es de noche y veo que en la cima de una montaña se enciende un fuego; á
+poco rato de arder, noto que en la montaña opuesta asoma una luz; brilla
+por breve tiempo y desaparece. Esta ha salido despues de encendido el
+fuego en la parte opuesta; pero de aquí no puedo inferir que haya entre
+los dos hechos relacion alguna. Al dia siguiente, veo otra vez que se
+enciende el fuego en el mismo lugar, y que del mismo modo se presenta la
+luz. La coincidencia en que ayer no me habia parado siquiera, ya me
+llama la atencion hoy: pero esto podrá ser una casualidad, y no pienso
+mas en ello. Al otro dia acontece lo mismo; crece la sospecha de que no
+sea una señal convenida. Durante un mes se verifica lo propio; la hora
+es siempre la misma, pero nunca falta la aparicion de la luz á poco de
+arder el fuego; entónces ya no me cabe duda de que ó el un hecho es
+dependiente del otro, ó por lo ménos hay entre ellos alguna relacion; y
+ya no me falta sino averiguar en qué consiste una novedad que no acierto
+á comprender.
+
+En semejantes casos el secreto para descubrir la verdad, y prevenir los
+juicios infundados, consiste en atender á todas las circunstancias del
+hecho, sin descuidar ninguna por despreciable que parezca. Así en el
+ejemplo anterior, supuesto que á poco de encendido el fuego se
+presentaba la luz, diráse á primera vista, que no es necesario pararse
+en la hora de la noche, y ni tampoco en si esta hora variaba ó no. Mas
+en la realidad estas circunstancias eran muy importantes, porque segun
+fuese la hora, era mas ó menos probable que se encendiese fuego y
+apareciese luz; y siendo siempre la misma, era mucho ménos probable que
+los dos hechos tuviesen relacion, que si hubiera sido variada. Un
+imprudente que no reparase en nada de eso, alarmaria la comarca con las
+pretendidas señales; no cabria ya duda de que algunos malhechores se
+ponen de acuerdo, se explicaria sin dificultad el robo que sucedió tal ó
+cual dia, se comprenderia lo que significaba un tiro que se oyó por
+aquella parte, y cuando la autoridad tendria aviso del malvado complot,
+cuando recaerian ya negras sospechas sobre familias inocentes; hé aqui
+que los exploradores enviados á observar de cerca el misterio, podrian
+volver muy bien riéndose del espanto y del espantador, y descifrando el
+enigma en los términos siguientes: «Muy cerca de la cima donde arde el
+fuego, está situada la casa de la familia A, que á la hora de acostarse
+aposta un vigilante en las cercanías, porque tiene noticia de que unos
+leñadores quieren estropear parte de bosque plantado de nuevo. El
+centinela siente frio, y hace muy bien en encender lumbre sin ánimo de
+espantar á nadie, sino es á los malandrines de segur y cuerda. Como
+cabalmente aquella es la hora en que suelen acostarse los comarcanos, lo
+hace tambien la familia B que habita en la cumbre de la montaña
+opuesta. Al sonar el reloj, levanta el dueño los reales de la chimenea,
+dice á todo el mundo: «vámonos á dormir,» y entre tanto él sale á un
+terrado al cual dan varias puertas, y empuja por la parte de afuera para
+probar si los muchachos han cerrado bien. Como el buen hombre va á
+recogerse, lleva en la mano el candil, y héos aquí la luz misteriosa que
+salia á una misma hora, y desaparecia en breve, coincidiendo con el
+fuego, y haciendo casi pasar por ladrones á quienes solo trataban de
+guardarse de ladrones.
+
+¿Qué debia hacer en tal caso un buen pensador? Hélo aquí. A poco rato de
+encendido el fuego aparece la luz, y siempre á una misma hora poco mas ó
+ménos, lo que inclina á creer que será una señal convenida. El país está
+en paz, con que esto debiera de ser inteligencia de malhechores. Pero
+cabalmente no es probable que lo sea, porque no es regular que escojan
+siempre un mismo lugar y tiempo, con riesgo de ser notados y
+descubiertos. Ademas que la operacion seria muy larga durando un mes, y
+estos negocios suelen redondearse con un golpe de mano. Por aquellas
+inmediaciones estan las casas A y B, familias de buena reputacion que no
+se habrán metido á encubridores. Parece pues que ó ha de haber
+coincidencia puramente casual, ó que si hay seña, debe de ser sobre
+negocio que no teme los ojos de la justicia. La hora del suceso es
+precisamente la en que se recogen los vecinos de esta tierra; veamos si
+esto no será que algunos quehaceres obligan á los unos á encender fuego,
+y á los otros á sacar la luz.
+
+
+§ VI.
+
+Reflexiones sobre el ejemplo anterior.
+
+Reflexionando sobre el ejemplo anterior, se nota que á pesar de la
+ninguna relacion de seña ni causa, que en sí tenian los dos hechos, no
+obstante reconocian en cierto modo un mismo orígen: el sonar la hora de
+acostarse. Así se echa de ver, que el error no estaba en suponer que
+habia algo de comun en ellos, ni en pensar que la coincidencia no era
+puramente casual, sino en que se apelaba á interpretaciones destituidas
+de fundamento, se buscaba en la intencion concertada de las personas lo
+que era simple efecto de la identidad de la hora.
+
+Esta observacion enseña por una parte el tino con que debe precederse en
+determinar la clase de relacion que entre sí tienen dos hechos,
+simultáneos ó sucesivos; pero por otra confirma mas y mas la regla dada,
+de que cuando la simultaneidad ó sucesion son constantes, arguyen algun
+vínculo ó relacion, ó de los hechos entre sí, ó de ambos con un tercero.
+
+
+§ VII.
+
+La razon de un acto que parece instintivo.
+
+Profundizando mas la materia, encontraremos que el inferir de la
+coexistencia ó sucesion la relacion entre los hechos coexistentes ó
+sucesivos, aunque parezca un acto instintivo y ciego, es la aplicacion
+de un principio que tenemos grabado en el fondo de nuestra alma, y del
+que hacemos continuo uso sin advertirlo siquiera. Este principio es el
+siguiente: «_donde hay órden, donde hay combinacion, hay causa que
+ordena y combina; el acaso es nada_.» Una que otra coincidencia la
+podemos mirar como casual, es decir, sin relacion; pero en siendo muy
+repetida, ya decimos sin vacilar: «aquí hay enlace, hay misterio, no
+llega á tanto la casualidad.»
+
+Así se verifica que examinando á fondo el espíritu humano, encontramos
+en todas partes la mano bondadosa de la Providencia, que se ha
+complacido en enriquecer nuestro entendimiento y nuestro corazon con
+inestimables preciosidades[6].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
+
+
+§ I.
+
+Sabiduría de la ley que prohibe los juicios temerarios.
+
+La ley cristiana que prohibe los juicios temerarios es no solo ley de
+caridad, sino de prudencia, y buena lógica. Nada mas arriesgado que
+juzgar de una accion, y sobre todo de la intencion, por meras
+apariencias; el curso ordinario de las cosas lleva tan complicados los
+sucesos, los hombres se encuentran en situaciones tan varias, obran por
+tan diferentes motivos, ven los objetos de maneras tan distintas, que á
+menudo nos parece un castillo fantástico, lo que examinado de cerca, y
+con presencia de las circunstancias se halla lo mas natural, lo mas
+sencillo y arreglado.
+
+
+§ II.
+
+Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.»
+
+El mundo cree dar una regla de conducta muy importante, diciendo «piensa
+mal y no errarás,» y se imagina haber enmendado de esta manera la moral
+evangélica. «Conviene no ser demasiado cándido, se nos advierte
+continuamente; es necesario no fiarse de palabras; los hombres son muy
+malos, obras son amores y no buenas razones:» como si el Evangelio nos
+enseñase á ser imprudentes é imbéciles; como si Jesucristo al
+encomedarnos que fuésemos sencillos como la paloma, no nos hubiera
+avisado que no creyésemos á todo espíritu, que para conocer el árbol
+atendiésemos al fruto; y finalmente como si á propósito de la malicia de
+los hombres, no leyéramos ya en las primeras páginas de la Sagrada
+Escritura que el corazon del hombre está inclinado al mal desde su
+adolescencia.
+
+La máxima perniciosa, que se propone nada ménos que asegurar el acierto
+con la malignidad del juicio, es tan contraria á la caridad cristiana,
+como á la sana razon. En efecto: la experiencia nos enseña que el hombre
+mas mentiroso dice mucho mayor número de verdades que de mentiras, y que
+el mas malvado hace muchas mas acciones buenas ó indiferentes que malas.
+El hombre ama naturalmente la verdad y el bien; y no se aparta de ellos
+sino cuando las pasiones le arrastran y extravian. Miente el mentiroso
+en ofreciéndosele alguna ocasion en que faltando á la verdad, cree
+favorecer sus intereses ó lisonjear su vanidad necia; pero fuera de
+estos casos, naturalmente dice la verdad, y habla como el resto de los
+hombres. El ladron roba, el liviano se desmanda, el pendenciero riñe,
+cuando se presenta la oportunidad, estimulando la pasion; que si
+estuviesen abandonados de continuo á sus malas inclinaciones, serian
+verdaderos monstruos, su crímen degeneraria en demencia; y entónces el
+decoro y buen órden de la sociedad reclamarian imperiosamente que se los
+apartase del trato de sus semejantes.
+
+Infiérese de estas observaciones que el juzgar mal, no teniendo el
+debido fundamento, y el tomar la malignidad por garantía de acierto, es
+tan irracional como si habiendo en una urna muchísimas bolas blancas, y
+poquísimas negras, se dijera que las probabilidades de salir estan en
+favor de las negras.
+
+
+§ III.
+
+Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres.
+
+Caben en esta materia reglas de juiciosa cautela, que nacen de la
+prudencia de la serpiente y no destruyen la candidez de la paloma.
+
+
+REGLA 1ª.
+
+No se debe fiar de la virtud del comun de los hombres, puesta á prueba
+muy dura.
+
+La razon es clara, el resistir á tentaciones muy vehementes exige virtud
+firme y acendrada. Esta se halla en pocos. La experiencia nos enseña que
+en semejantes extremos la debilidad humana suele sucumbir; y la
+Escritura nos previene que quien ama el peligro perecerá en él.
+
+Sabeis que un comerciante honrado se halla en los mayores apuros, cuando
+todo el mundo le considera en posicion muy desembarazada. Su honor, el
+porvenir de su familia, estan pendientes de una operacion poco justa,
+pero muy beneficiosa. Si se decide á ella, todo queda remediado; si se
+abstiene, el fatal secreto se divulga, y la perdicion total es
+inevitable. ¿Qué hará? Si en la operacion podeis salir perjudicado,
+precaveos á tiempo; apartaos de un edificio que si bien en una situacion
+regular no amenazaba ruina, está ahora batido por un furioso huracan.
+
+Teneis noticia de que dos personas de amable trato y bella figura, han
+trabado relaciones muy íntimas y frecuentes; ambos son virtuosos, y aun
+cuando no mediaran otros motivos, el honor debiera bastar á contenerlos
+en los debidos límites. Si teneis interes en ello, tomad vuestro partido
+con presteza; si no callad; no juzgueis temerariamente; pero rogad á
+Dios por ambos, que las oraciones podrán no ser inútiles.
+
+Estais en el gobierno, los tiempos son malos, la época crítica, los
+peligros muchos. Uno de vuestros dependientes encargado de un puesto
+importante se halla asediado noche y dia por un enemigo que dispone de
+largas talegas. El dependiente es honrado segun os parece, tiene grandes
+compromisos por vuestra causa, y sobre todo es entusiasta de ciertos
+principios, y los sustenta con mucho acaloramiento. A pesar de todo,
+será bueno que no perdais de vista el negocio. Haréis muy bien en creer
+que el honor y las convicciones de vuestro dependiente no se rajarán con
+los golpes de un ariete de cincuenta mil pesos fuertes; pero será mejor
+que no lo probeis, mayormente si las consecuencias fuesen irreparables.
+
+Un amigo os ha hecho grandes ofrecimientos, y no podeis dudar que son
+sinceros. La amistad es antigua, los títulos muchos y poderosos, la
+simpatia de los corazones está probada; y para colmo de dicha, hay
+identidad de ideas y sentimientos. Preséntase de improviso un negocio en
+que vuestra amistad le ha de costar cara; si no os sacrifica se expone á
+graves pérdidas, á inminentes peligros. Para lo que pudiera suceder,
+resignaos á ser víctima, temed que las afectuosas protestas se quedarán
+sin cumplirse, y que en cambio de vuestro duelo, se os pagará con una
+satisfaccion tan gemebunda como estéril.
+
+Estais viendo á una autoridad en aprieto; se la quiere forzar á un acto
+de alta trascendencia, á que no puede acceder sin degradarse, sin faltar
+á sus deberes mas sagrados, sin comprometer intereses de la mayor
+importancia. El magistrado es naturalmente recto; en su larga carrera no
+se le conoce una felonía; y su entereza está acompañada de cierta
+firmeza de carácter. Los antecedentes no son malos. Sin embargo, cuando
+veais que la tempestad arrecia, que el motin sube ya la escalera, cuando
+golpee á la puerta del gabinete el osado demagogo que lleva en una mano
+el papel que se ha de firmar, y en otra el puñal ó una pistola
+amartillada; temed mas por la suerte del negocio, que por la vida del
+magistrado. Es probable que no morirá; la entereza no es el heroismo.
+
+Con los anteriores ejemplos se echa de ver que en algunas ocasiones es
+lícito y muy prudente desconfiar de la virtud de los hombres; lo que
+acontece cuando el obrar bien exige una disposicion de ánimo, que la
+razon, la experiencia y la misma religion, nos enseñan ser muy rara. Es
+claro ademas, que para sospechar mal, no siempre será menester que el
+apuro sea tal como se ha pintado. Para el comun de los hombres suele
+bastar mucho ménos; y para los decididamente malos la simple oportunidad
+equivale á vehemente tentacion. Así no es posible señalar otra regla
+para discernir los casos, sino que es preciso atender á las
+circunstancias de la persona que es el objeto del juicio, graduando la
+probabilidad del mal por su habitual inclinacion á él, ó su adhesion á
+la virtud.
+
+De estas consideraciones nacen las otras reglas.
+
+
+REGLA 2ª.
+
+Para conjeturar cuál será la conducta de una persona en un caso dado, es
+preciso conocer su inteligencia, su índole, carácter, moralidad,
+intereses y cuanto puede influir en su determinacion.
+
+El hombre, aunque dotado de libertad de albedrio, no deja de estar
+sujeto á una muchedumbre de influencias que contribuyen poderosamente á
+decidirle. El olvido de una sola circunstancia nos puede llevar al
+error. Así, suponiendo que un hombre está en un compromiso de que le es
+difícil salir sin faltar á sus deberes, parece á primera vista que en
+sabiendo cuál es su moralidad, y cuáles los obstáculos que á la sazon
+median para obrar conforme á ella, tenemos datos bastantes para
+pronosticar sobre el éxito. Pero entónces no llevamos en cuenta una
+cualidad que influye sobre manera en casos semejantes: la firmeza de
+carácter. Este olvido podrá hacer muy bien que defraude nuestras
+esperanzas un hombre virtuoso, y las exceda el malo; pues que para sacar
+airosa la virtud en circunstancias apuradas, sirve admirablemente el que
+obren en su favor pasiones enérgicas. Un alma de temple fuerte y brioso,
+se exalta y cobra nuevo aliento á la vista del peligro; en el
+cumplimiento del deber se interesa entónces el orgullo; y un corazon que
+naturalmente se complace en superar obstáculos, y arrostrar riesgos, se
+siente mas osado y resuelto cuando se halla animado por el grito de la
+conciencia. El ceder es debilidad, el volver atras cobardia; el faltar
+al deber es manifestar miedo, es someterse á la afrenta. El hombre de
+intencion recta y corazon puro, pero pusilánime, mirará las cosas con
+ojos muy diferentes. «Hay un deber que cumplir, es verdad; pero trae
+consigo la muerte de quien lo cumpla, y la orfandad de la familia. El
+mal se hará tambien de la misma manera; y quizas los desastres serán
+mayores. Es necesario dar al tiempo lo que es suyo: la entereza no ha de
+convertirse en terquedad: los deberes no han de considerarse en
+abstracto, es preciso atender á todas las circunstancias; las virtudes
+dejan de serlo, si no andan regidas por la prudencia. El buen hombre ha
+encontrado por fin lo que buscaba: un parlamentario entre el bien y el
+mal; el miedo con su propio traje no servia para el caso; pero ya se ha
+vestido de prudencia; la transaccion no se hará esperar mucho.
+
+Hé aquí un ejemplo bien palpable, y por cierto nada imaginario, de que
+es preciso atender á todas las circunstancias del individuo que se ha de
+juzgar. Desgraciadamente el conocimiento de los hombres es uno de los
+estudios mas dificiles; y por lo mismo es tarea espinosa el recoger los
+datos precisos para acertar.
+
+
+REGLA 3ª.
+
+Debemos cuidar mucho de despojarnos de nuestras ideas y afecciones, y
+guardarnos de pensar que los demas obrarán como obraríamos nosotros.
+
+La experiencia de cada dia nos enseña que el hombre se inclina á juzgar
+de los demas tomándose por pauta á sí mismo. De aquí han nacido los
+proverbios «quien mal no hace, mal no piensa;» y «piensa el ladron que
+todos son de su condicion.» Esta inclinacion es uno de los mayores
+obstáculos para encontrar la verdad en todo lo concerniente á la
+conducta de los hombres; ella expone con frecuencia al virtuoso á ser
+presa de los amaños del malvado; y dirige á menudo contra probada
+honradez, y quizas acendrada virtud, los tiros de la maledicencia.
+
+La reflexion, ayudada por costosos desengaños, cura á veces este
+defecto, orígen de muchos males privados y públicos; pero su raiz está
+en el entendimiento y corazon del hombre, y es preciso estar siempre
+alerta si no se quiere que retoñen las ramas.
+
+La razon de este fenómeno no será difícil explicarla. En la mayor parte
+de sus raciocinios, procede el hombre por analogía. «Siempre ha
+sucedido esto, luego ahora sucederá tambien.» «Comunmente despues de tal
+hecho, sobreviene tal otro, luego lo mismo acontecerá en la actualidad.»
+De aquí dimana que tan pronto como se ofrece la ocasion de formar
+juicio, apelamos á la comparacion; si un ejemplo apoya nuestra manera de
+opinar, nos afirmamos mas en ella; y si la experiencia nos suministra
+muchos, sin esperar mas pruebas damos la cosa por demostrada. Natural
+es, que necesitando comparaciones las busquemos en los objetos mas
+conocidos, y con los cuales nos hallamos mas familiarizados; y como en
+tratándose de juzgar ó conjeturar sobre la conducta ajena hemos menester
+calcular sobre los motivos que influyen en la determinacion de la
+voluntad, atendemos sin advertirlo siquiera á lo que solemos hacer
+nosotros, y prestamos á los demas el mismo modo de mirar y apreciar los
+objetos.
+
+Esta explicacion, tan sencilla como fundada, señala cumplidamente la
+razon de la dificultad que encontramos en despojarnos de nuestras ideas
+y sentimientos, cuando así lo reclama el acierto en los juicios que
+formamos sobre la conducta de los demas. Quien no está acostumbrado á
+ver otros usos que los de su pais, tiene por extraño cuanto de ellos se
+desvia, y al dejar por primera vez el suelo patrio se sorprende á cada
+novedad que descubre. Lo propio nos sucede en el asunto de que tratamos:
+con nadie vivimos mas intimamente que con nosotros mismos; y hasta los
+ménos amigos de concentrarse tienen por necesidad una conciencia muy
+clara del curso que ordinariamente siguen su entendimiento y voluntad.
+Preséntase un caso, y no atendiendo á que aquello pasa en el ánimo de
+los otros, como si dijésemos en tierra extranjera, nos sentimos
+naturalmente llevados á pensar que deberá de suceder allí lo mismo á
+corta diferencia que hemos visto en nuestra patria. Y ya que he
+comenzado comparando, añadiré, que así como los que han viajado mucho no
+se sorprenden por ninguna diversidad de costumbres, y adquieren cierto
+hábito de acomodarse á todo sin extrañeza ni repugnancia, así los que se
+han dedicado al estudio del corazon, y á la observacion de los hombres,
+son mas diestros en despojarse de su manera de ver y sentir, y se
+colocan mas fácilmente en la situacion de los otros; como si dijéramos
+que cambian de traje y de tenor de vida, y adoptan el aire y las maneras
+de los naturales del nuevo pais[7].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
+
+
+§ I.
+
+Dos condiciones necesarias para que sea valedero un testimonio.
+
+No siempre nos es dable adquirir por nosotros mismos el conocimiento de
+la existencia de un ser, y entónces nos es preciso valernos del
+testimonio ajeno. Para que este no nos induzca á error, son necesarias
+dos condiciones: 1ª. que el testigo no sea engañado: 2ª. que no nos
+quiera engañar. Es evidente que faltando cualquiera de estos dos
+extremos, su testimonio no sirve para encontrar la verdad. Poco nos
+importa que quien habla la conozca, si sus palabras nos expresan el
+error; y la veracidad y buena fe tampoco nos aprovechan si quien las
+posee está engañado.
+
+
+§ II.
+
+Exámen y aplicaciones de la primera condicion.
+
+Conocemos si el testigo ha sido engañado ó no atendiendo á los medios de
+que ha podido disponer para alcanzar la verdad: y en estos medios
+comprendo tambien su capacidad y demas cualidades personales que le
+hacen mas ó ménos apto para el efecto.
+
+Al referírsenos algun hecho, cuando el narrador no es testigo ocular, á
+veces la buena educacion no permite preguntar quién lo ha contado; pero
+la buena lógica prescribe atender siempre á esta circunstancia, y no
+prestar lijeramente asenso sin haberlo tenido presente.
+
+Atravieso un pais que me es desconocido, y oigo la siguiente
+proposicion: «este es el año de mejor cosecha que de mucho tiempo acá se
+ha visto en esta comarca.» Lo primero que debo hacer es parar la
+atencion en la persona que así lo dice. ¿Es un hombre anciano, rico
+propietario de la tierra, establecido en sus mismas posesiones,
+aficionado á recoger noticias y formar estados comparativos? No puedo
+dudar que quien habla debe de saberlo muy bien; pues que su interes,
+profesion, inclinaciones particulares y larga experiencia le
+proporcionan cuantos medios son deseables para formar juicio acertado.
+¿Es un hijo del mismo propietario, que solo se llega á las posesiones de
+su padre para divertirse ó sacar dinero; que distraido por la vida de
+las ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa en los campos? Bien podrá
+saberlo por habérselo oido á su padre; pero si esta última circunstancia
+falta, el testimonio es muy poco seguro. ¿Es un viajero que recorre de
+vez en cuando aquel pais, por negocios que nada tienen que ver con la
+agricultura? Su palabra merece poca fe, porque son escasos los medios
+que ha tenido para cerciorarse de lo que afirma; su proposicion podrá
+ser echada á la aventura.
+
+En una reunion se cuenta que el ingeniero N. acaba de idear una nueva
+máquina para tal ó cual producto, y que su invencion lleva ventaja á
+cuantas se han conocido hasta ahora. El testigo es ocular.--¿Quién lo
+refiere?--Es un caballero de la misma profesion, muy acreditado en ella,
+que ha viajado mucho para ponerse al nivel de los últimos adelantos en
+maquinaria, comisionado repetidas veces ya por el gobierno, ya por
+sociedades de fabricantes, para comparar diferentes sistemas de
+construccion y elaboracion: el juez es competente; no es fácil haya sido
+engañado por un charlatan cualquiera.--El testigo es un fabricante que
+tiene invertidos grandes capitales en maquinaria, y se propone invertir
+muchos mas; posee algunos conocimientos en el ramo, pues que su interes
+propio le llama la atencion hácia este punto, y cuenta con bastantes
+años de experiencia. El testimonio no es despreciable, pero ha perdido
+mucho de las cualidades del primero. No conoce por principios la
+mecánica, habrá visto algunos establecimientos, mas no los necesarios
+para poder comparar la invencion con los demas sistemas conocidos: el
+maquinista sabia que las arcas no estaban vacías, tenia un interes en
+que se formase alto concepto de la invencion; hay pues bastante peligro
+de que el mérito sea exagerado, hasta podrá ser muy mediano, y quizas
+nulo.
+
+Una mujer de veracidad probada, pero de imaginacion ardiente y viva, y
+ademas muy crédula en asuntos de carácter extraordinario y misterioso,
+refiere con el tono de la mayor certeza y con el lenguaje y ademan de
+una impresion reciente, que en la noche anterior ha oido en su casa un
+ruido espantoso; que habiéndose levantado ha visto el resplandor de
+algunas luces en partes del edificio en las que no habita nadie; y que
+repetidas veces han resonado con toda claridad voces desconocidas, ya
+cual gemidos de dolor, ya cual aullidos de desesperacion, ya cual
+aterradoras amenazas. La testigo habrá sido engañada. Es probable que
+estando profundamente dormida, algun gato que andaria ocupado en sus
+ordinarias tareas de hurto ó caza, habrá derribado algun traste con
+estrepitoso fracaso. La buena señora, que quizas conciliaria
+dificilmente el sueño, agitada por espectros y fantasmas, dispierta al
+retumbante ruido: levántase despavorida, corre presurosa de una á otra
+parte; ve en los aposentos desiertos alguna luz, por la sencilla razon
+de que nadie cuidó de cerrar las ventanas, y por ellas penetran los
+rayos de la luna; por fin llegan á sus oidos las voces misteriosas que
+no debieron de ser mas que los silbidos del viento, los crujidos de
+alguna puerta mal segura, y tal vez el remoto maullo del malandrin que
+salido por la buhardilla se va á trabar refriegas por la vecindad, sin
+pensar que sus maldades tienen en congojosa cuita á su dueña y
+bienhechora.
+
+Asi discurriria un buen pensador, sin decidirse por esto á creer ó dejar
+de creer, pero inclinándose algo mas á lo segundo que á lo primero;
+cuando hé aquí que llega á la reunion el marido de la señora espantada.
+Es hombre que frisa en los cincuenta, que ha tenido tiempo de perder el
+miedo en largos años de carrera militar, no escasea de conocimientos, y
+retirado ahora, vive entregado á sus negocios y á sus libros, dejando
+que su mujer delire á mansalva. La vista de los circunstantes se dirige
+naturalmente al recien llegado; y todos desean saber de su boca la
+impresion que le causara la medrosa aventura. «En verdad, señores, dice,
+que no sé qué diablos teníamos esta noche en casa. Ocupado en despachar
+unos papeles que me corrian prisa, no me habia acostado todavía, cuando
+hé aquí que á eso de las doce oigo un estrépito tal que me creí que la
+casa se nos venia encima. Lo que es gato no podia ser, porque era
+imposible que hiciese tal estrépito; y ademas esta mañana nada se ha
+encontrado, ni dislocado, ni roto. Eso de las luces, yo no las he visto;
+pero que resonaron unas voces tan tremebundas que casi casi me habrian
+metido el miedo en el cuerpo, es positivo. Veremos si la zambra se
+repite: yo me temo que se nos ha querido jugar una treta. Desearia
+sorprender á los actores representando su papel.» Desde entónces la
+cuestion cambia de aspecto; lo que ántes era improbable, ha pasado á ser
+creible; el hecho será verdadero, solo falta aclarar su naturaleza.
+
+
+§ III.
+
+Exámen y aplicaciones de la segunda condicion.
+
+Si conviene precaverse contra el engaño que inocentemente puede haber
+sufrido el narrador, no importa ménos estar en guarda contra la falta de
+veracidad. Para este efecto será bien informarse de la opinion que en
+este punto disfruta la persona, y sobre todo examinar si alguna pasion ó
+interes la impelen á mentir. ¿Qué caso puede hacerse de quien pinta
+prodigiosos hechos de armas de los cuales espera grados, empleos y
+condecoraciones? Está bien claro el partido que tomará el especulador,
+si no está dominado por principios de rígida moral y caballerosa
+delicadeza. Así, quien refiere acontecimientos en cuya verdad ó
+apariencia tiene grande interes, es testigo sospechoso; prestarle
+crédito sobre su palabra fuera proceder muy de lijero.
+
+Cuando tratamos de calcular la probabilidad de un suceso que no sabemos
+sino por el testimonio de otros, es preciso atender simultáneamente á
+las dos condiciones explicadas: conocimiento y veracidad. Pero como en
+muchos casos, á mas del testimonio, tenemos algunos datos para
+conjeturar sobre la probabilidad de lo que se nos cuenta, es necesario
+hacerlos entrar en combinacion, para decidirnos con ménos peligro de
+errar. Por lo comun, hay muchas cosas á que atender, en lo cual
+enseñarán mas los ejemplos que las reglas.
+
+Un general da parte de una brillante victoria que acaba de conseguir; el
+enemigo, por supuesto, era superior en fuerzas, ocupaba posiciones muy
+ventajosas, pero ha sido arrollado en todas direcciones, y solo una
+precipitada fuga le ha librado de dejar en manos del vencedor numerosos
+prisioneros. La pérdida del general ha sido insignificante en
+comparacion de la del enemigo; algunas compañías que llevadas de su
+ardor se habian adelantado en demasía, viéronse envueltas por
+cuadruplicadas fuerzas y tuvieron algunos momentos de conflicto; pero
+merced á la bizarria de los jefes, y acertadas disposiciones del
+general, pudiéronse replegar con el mayor órden sin mas resultado que
+extraviarse un reducido número de soldados.
+
+¿Qué concepto formaremos de la accion? Para que se vea cuánta
+circunspeccion es necesaria si se desea acertar en los juicios, y con la
+mira de ofrecer ejemplos que sirvan de norma en otros casos,
+detallaremos las muchas circunstancias á que es preciso atender.
+
+¿Es conocido el general? ¿Tiene reputacion de veraz y modesto, ó pasa
+plaza de fanfarron? ¿Cuáles son sus dotes militares? ¿Qué subalternos le
+auxilian? Sus tropas ¿gozan fama de valor y disciplina? ¿Se han
+distinguido en otras acciones, ó estan desacreditadas por frecuentes
+derrotas? ¿Con qué enemigo ha tenido que habérselas? ¿Cuál era el objeto
+de la expedicion del general? ¿Lo ha conseguido ó no? En el parte hay
+una cláusula que dice: «Sé de positivo que la plaza N puede todavia
+sostenerse algunos dias. Así no he creido necesario precipitar las
+operaciones, mayormente cuando la situacion del soldado, rendido de
+hambre y fatiga, reclamaba imperiosamente algun descanso. El convoy
+queda seguro en la ciudad M, adonde me he replegado, abandonando al
+enemigo unas posiciones que me eran inútiles, y dejándole que se cebase
+en una porcion de viveres que en el ardor de la refriega cayeron en su
+poder, á causa de un desórden momentáneo que se debió al miedo de los
+bagajeros.» El negocio presenta mal aspecto; á pesar de todos los
+rodeos, se conoce que el vencedor ha perdido una parte del convoy, y no
+ha podido pasar con lo restante.
+
+¿Qué trofeos nos presenta en testimonio de su victoria? No ha cogido
+prisioneros, y él confiesa algunos extraviados; aquellas compañías
+demasiado adelantadas sufrieron algunos momentos de conflicto, y fueron
+envueltas por fuerzas cuadruplicadas; todo esto significa que hubo en
+aquella parte un «sálvese quien pueda» y que el enemigo no dejó de hacer
+presa.
+
+¿Cuáles son las noticias que vienen del lugar donde se ha replegado el
+general? Es probable que las cartas serán tristes, y que traerán
+descripciones aflictivas sobre el desórden en que entró la tropa, y la
+disminucion del convoy.
+
+¿Qué dicen los partidarios del enemigo? ¡Ah! esto acaba de aclarar el
+misterio; se han echado las campanas á vuelo en el punto P, y han
+entrado muchos prisioneros; los enemigos se han presentado orgullosos en
+presencia de la plaza sitiada, cuyos apuros son cada dia mayores.
+
+¿Qué está haciendo el general vencedor? Se mantiene en inaccion, y se
+añade que ha pedido refuerzos; la brillante victoria habrá sido pues una
+insigne derrota.
+
+
+§ IV.
+
+Una observacion sobre el interes en engañar.
+
+Casos hay en que por interesado que parezca el narrador en faltar á la
+verdad, no es probable que lo haya hecho, porque descubierta en breve la
+mentira, sin recurso para paliarla, se convertiria contra él de una
+manera ignominiosa.
+
+La experiencia nos enseña que no hay que fiar de ciertas relaciones
+militares que no pueden ser contradichas luego, con toda claridad y con
+presencia de datos positivos, que produzcan completa evidencia. Las
+mayores ó menores fuerzas del enemigo, el órden ó la dispersion con que
+tal ó cual parte de su ejército emprendió la retirada, el número de
+muertos ó heridos, lo mas ó ménos favorable de algunas posiciones
+atendida la situacion de los combatientes, lo mas ó ménos intransitable
+de los caminos, y otras cosas por este tenor, ¿cómo las puede aclarar
+bien el público? Cada cual refiere las cosas á su modo, segun sus
+noticias, intereses ó deseos; y los mismos que saben la verdad son
+quizas los primeros en oscurecerla haciendo circular las mas insignes
+falsedades. Los que llegan á desembarazarse del enredo, y á ver claro en
+el negocio, ó callan, ó se hallan impugnados por mil y mil á quienes
+importa sostener la ilusion; y la mancha que cae sobre los embaucadores
+nunca es tan ignominiosa que no consienta algun disfraz. Pero suponed
+que un general que está sitiando una plaza, y nada puede contra ella,
+tiene la imprudencia de enviar un pomposo parte al gobierno,
+anunciándole que la ha tomado por asalto y estan en su poder los restos
+de la guarnicion que no han perecido en la refriega; á pocos dias sabrá
+el gobierno, sabrá el público, sabrá el mismo ejército, que el general
+ha mentido de una manera tan escandalosa; y la burla y la afrenta que
+caerán sobre el impostor le harán pagar cara su gloria de momento.
+
+De aquí es que en semejantes casos el buen sentido del público suele
+preguntar si el parte es oficial: y si lo es, por mas que no haga caso
+de las circunstancias con que se procura realzar el hecho, no obstante
+presta crédito á la existencia de él. Hasta es de notar que cuando en
+gravísimos apuros se miente de una manera escandalosa, con la mira de
+alentar por algunas horas mas y dar lugar al tiempo, rara vez se inventa
+un parte nombrando personas; se apela á las fórmulas de «sabemos de
+positivo; un testigo de vista acaba de referirnos» y otras semejantes;
+se suponen oficios recibidos que se imprimirán luego, se ordenan
+regocijos públicos etc., pero siempre se suele dejar un camino abierto
+para que la mentira no choque demasiado de frente con el buen sentido,
+se tiene cuidado en no comprometer el nombre de personas determinadas;
+en una palabra, hasta reinando la mayor desfachatez, se guardan siempre
+algunas consideraciones á la conciencia pública.
+
+Para dejar pues de prestar crédito á una relacion, no basta objetar que
+el narrador está interesado en faltar á la verdad; es necesario
+considerar si las circunstancias de la mentira son tan desgraciadas, que
+poco despues haya de ser descubierta en toda su desnudez, sin que le
+quede al engañador la excusa de que se habia equivocado ó le habian mal
+informado. En estos casos, por poca que sea la categoría de la persona,
+por poca estimacion de sí misma que se le pueda suponer, mayormente
+cuando el asunto pasa en público, es prudente darle crédito, si de esto
+no puede resultar ningun daño. Será dable salir engañado, pero la
+probabilidad está en contra y en grado muy superior.
+
+
+§ V.
+
+Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha distancia de
+lugar ó tiempo.
+
+Si es tan difícil encontrar la verdad, cuando los sucesos son
+contemporáneos, y se realizan en nuestro propio pais, ¿qué diremos de lo
+que pasa á larga distancia de lugar ó tiempo, ó de uno y otro? ¿Cómo
+será posible sacar en limpio la verdad de manos de viajeros ó
+historiadores? Por mas desconsolador que sea, es preciso confesarlo,
+quien haya observado de qué modo se abulta, y se exagera, y se
+disminuye, y se desfigura, y se trastorna de arriba abajo lo mismo que
+estamos viendo con nuestros ojos, ha de sentirse por necesidad muy
+descorazonado al abrir un libro de historia ó de viajes, ó al leer los
+periódicos, particularmente los extranjeros.
+
+Quien vive en el mismo tiempo y pais de los acontecimientos tiene
+muchos medios para evitar el error: ó ve las cosas por sí mismo, ó lee y
+oye muy diferentes relaciones que puede comparar entre sí; y como está
+en datos sobre los antecedentes de las personas y de las cosas, como
+trata continuamente con hombres de opuestos intereses y opiniones, como
+sigue de cerca el curso de la totalidad de los sucesos, no le es
+imposible á fuerza de trabajos y discrecion el aclarar en algunos puntos
+la verdad. Pero ¿qué será del desgraciado lector que mora allá en
+lejanos paises, y quizas á larga distancia de siglos, y no tiene otro
+guia que el periódico ú obra que por casualidad encuentra en un gabinete
+de lectura, ó en una biblioteca, ó que habrá adquirido por haber visto
+recomendados en alguna parte aquellos escritos, ú oido elogios de quien
+presumia entenderlo?
+
+Tres son los conductos por los cuales solemos adquirir conocimiento de
+lo que pasa en tiempos y lugares distantes: los periódicos, las
+relaciones de los viajeros, y las historias. Diré cuatro palabras sobre
+cada uno de ellos[8].
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+LOS PERIÓDICOS.
+
+
+§ I.
+
+Una ilusion.
+
+Creen algunos que con respecto á los paises donde está en vigor la
+libertad de imprenta, no es muy difícil encontrar la verdad, porque
+teniendo todo linaje de intereses y opiniones algun periódico que les
+sirve de órgano, los unos desvanecen los errores de los otros, brotando
+del cotejo la luz de la verdad. «Entre todos lo saben todo y lo dicen
+todo; no se necesita mas que paciencia en leer, cuidado en comparar,
+tino en discernir y prudencia en juzgar.» Así discurren algunos. Yo creo
+que esto es pura ilusion: y lo primero que asiento es que ni con
+respecto á las personas ni las cosas, los periódicos no lo dicen todo,
+ni con mucho, ni aun aquello que saben bien los redactores, hasta en los
+paises mas libres.
+
+
+§ II.
+
+Los periódicos no lo dicen todo sobre las personas.
+
+Estamos presenciando á cada paso que los partidarios de lo que se llama
+una notabilidad, la ensalzan con destemplados elogios; miéntras sus
+adversarios le regalan á manos llenas los dictados de ignorante,
+estúpido, inhumano, sanguinario, tigre, traidor, monstruo, y otras
+lindezas por este estilo. El saber, los talentos, la honradez, la
+amabilidad, la generosidad y otras cualidades que le atribuían al héroe
+los escritores de su devocion, quedan en verdad algo ajadas con los
+cumplimientos de sus enemigos; pero al fin, ¿qué sacais en limpio de
+esta baraunda? ¿Qué pensará el extranjero que ha de decidirse por uno de
+los extremos, ó adoptar un justo medio á manera de árbitro arbitrador?
+El resultado es andar á tientas, y verse precisado ó á suspender el
+juicio ó á caer en crasos errores. La carrera pública del hombre en
+cuestion no siempre está señalada por actos bien caracterizados; y
+ademas lo que haya en ellos de bueno ó malo, no siempre es bien claro si
+debe atribuirse á él ó á sus subalternos.
+
+Lo curioso es que á veces entre tanta contienda, la opinion pública en
+ciertos círculos, y quizas en todo el pais, está fijada sobre el
+personaje, de suerte que no parece sino que se miente de comun acuerdo.
+En efecto, hablad con los hombres que no carecen de noticias, quizas con
+los mismos que le han declarado mas cruda guerra; «lo que es talento,
+oiréis, nadie se lo niega; sabe mucho y no tiene malas intenciones; pero
+qué quiere V.?.... se ha metido en eso, y es preciso desbancarle; yo soy
+el primero en respetarle como á persona privada; y ojalá que nos
+hubiese escuchado á nosotros; nos hubiera servido mucho, y habria
+representado un papel brillante. «¿Veis á ese otro tan honrado, tan
+inteligente, tan activo y enérgico, que al decir de ciertos periódicos,
+él y solo él, puede apartar la patria del borde del abismo? Escuchad á
+los que le conocen de cerca, y tal vez á sus mas ardientes defensores.»
+Que es un infeliz, ya lo sabemos; pero al fin es el hombre que nos
+conviene, y de álguien nos hemos de valer. Se le acusa de impuros
+manejos; esto ¿quién lo ignora? en el banco A tiene puestos tales
+fondos, y ahora va á hacer otro tanto en el banco B. En verdad que roba
+de una manera demasiado escandalosa, pero mire V., esto es ya tan
+comun...., y ademas, cuando le acusan nuestros adversarios, no es
+menester que uno le deje en las astas del toro. ¿No sabe V. la historia
+de ese hombre? pues yo le voy á contar á V. su vida y milagros ...» Y
+se os refieren sus aventuras, sus altos y bajos, y sus maldades ó
+miserias, ó necedades, y desde entónces ya no padeceis ilusiones, y
+juzgais en adelante con seguridad y acierto.
+
+Estas proporciones no las disfrutan por lo comun los extranjeros, ni los
+nacionales que se contentan con la lectura de los periódicos, y así
+creyendo que la comparacion de los de opuestas opiniones les aclara
+suficientemente la verdad, se forman los mas equivocados conceptos sobre
+los hombres y las cosas.
+
+El temor de ser denunciados, de indisponerse con determinadas personas,
+el respeto debido á la vida privada, el decoro propio, y otros motivos
+semejantes, impiden á menudo á los periódicos el descender á ciertos
+pormenores, y referir anécdoctas que retratan al vivo al personaje á
+quien atacan; sucediendo á veces que con la misma exageracion de los
+cargos, la destemplanza de las invectivas, y la crueldad de las sátiras,
+no le hacen ni con mucho el daño que se le podria hacer con la sencilla
+y sosegada exposicion de algunos hechos particulares.
+
+Los escritores distinguen casi siempre entre el hombre privado y el
+hombre público; esto es muy bueno en la mayor parte de los casos, porque
+de otra suerte la polémica periodística, ya demasiado agria y
+descompuesta, se convirtiera bien pronto en un lodazal donde se
+revolvieran inmundicias intolerables; pero esto no quita que la vida
+privada de un hombre no sirva muy bien para conjeturar sobre su conducta
+en los destinos públicos. Quien en el trato ordinario no respeta la
+hacienda ajena, ¿creeis que procederá con pureza cuando maneje el erario
+de la nacion? El hombre de mala fe, sin convicciones de ninguna clase,
+sin religion, sin moral, ¿creeis que será consecuente en los principios
+políticos que aparenta profesar, y que en sus palabras y promesas puede
+descansar tranquilo el gobierno que se vale de sus servicios? El
+epicúreo por sistema, que en su pueblo insultaba sin pudor el decoro
+público, siendo mal marido y mal padre, ¿creeis que renunciará a su
+libertinaje cuando se vea elevado á la magistratura, y que de su
+corrupcion y procacidad nada tendrán que temer la inocencia y la fortuna
+de los buenos, nada que esperar la insolencia y la injusticia de los
+malos? Y nada de esto dicen los periódicos, nada pueden decir, aunque
+les conste á los escritores sin ningun género de duda.
+
+
+§ III.
+
+Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas.
+
+Hasta en política, no es verdad que los periódicos lo digan todo. ¿Quién
+ignora cuánto distan por lo comun las opiniones que se manifiestan en
+amistosa conversacion de lo que se expresa por escrito? Cuando se
+escribe en público hay siempre algunas formalidades que cubrir, y muchas
+consideraciones que guardar; no pocos dicen lo contrario de lo que
+piensan; y hasta los mas rígidos en materia de veracidad se hallan á
+veces precisados ya que no á decir lo que no piensan, al ménos á decir
+mucho ménos de lo que piensan. Conviene no olvidar estas advertencias,
+si se quiere saber algo mas en politica de lo que anda por ese mundo
+como moneda falsa de muchos reconocida, pero recíprocamente aceptada,
+sin que por esto se equivoquen los inteligentes sobre su peso y ley.[9]
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+RELACIONES DE VIAJES.
+
+
+§ I.
+
+Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes.
+
+En esta clase de escritos deben distinguirse dos partes: las
+descripciones de objetos que ha visto, ó escenas que ha presenciado el
+viajero; y las demas noticias y observaciones de que llena su obra. Por
+lo tocante á lo primero, conviene recordar lo que se ha dicho sobre la
+veracidad; añadiéndose dos advertencias: 1ª. que la desconfianza de la
+fidelidad de los cuadros debe guardar alguna proporcion con la distancia
+del lugar de la escena, por aquello de: luengas tierras, luengas
+mentiras; 2ª. que los viajeros corren riesgo de exagerar, desfigurar, y
+hasta fingir, haciendo formar ideas muy equivocadas sobre el pais que
+describen, por el vanidoso prurito de hacerse interesantes, y de darse
+importancia, contando peregrinas aventuras.
+
+En cuanto á las demas noticias y observaciones, no es dable reducir á
+reglas fijas el modo de distinguir la verdad del error; mayormente
+siendo imposible esta tarea en muchísimos casos. Pero será bien
+presentar reflexiones que llenen de algun modo el vacío de las reglas,
+inspirando prudente desconfianza y manteniendo en guarda á los
+inexpertos é incautos.
+
+
+§ II.
+
+Orígen y formacion de algunas relaciones de viajes.
+
+¿Cómo se hacen la mayor parte de los viajes? Pasando no mas que por los
+lugares mas famosos, deteniéndose algun tanto en los puntos principales,
+y atravesando el pais intermedio tan rápidamente como es posible; pues á
+ello instigan tres causas poderosas: ahorrar tiempo, economizar dinero,
+y disminuir la molestia. Si el pais es culto, con buenos caminos, con
+canales, rios y costas de pronta navegacion, el viajero salta de una
+capital á otra disparándose como una flecha; dormitando con el
+mecimiento del coche ó de la nave, y asomando la cabeza por la
+portezuela para recrearse con la vista de algun bello paisaje, ó
+paseándose sobre cubierta contemplando las orillas del rio cuya
+corriente le arrebata. Resulta de ahí que todo el pais intermedio queda
+completamente desconocido, en cuanto concierne á ideas, religion, usos y
+costumbres. Algo ve sobre la calidad del terreno y los trajes de los
+moradores, porque ambos objetos se le ofrecen á los ojos; pero hasta en
+estas cosas si el viajero no es cauto, y pretende hablar en general,
+podrá dar á sus lectores las noticias mas falsas y extravagantes. Si de
+aquí á algunos años logramos navegar por el Ebro desde Zaragoza á
+Tortosa, el viajero que pintase el terreno y los trajes de Aragon y
+Cataluña, ateniéndose á lo que hubiese visto en la ribera del rio, por
+cierto que les proporcionaria á sus lectores copia disparatada.
+
+Ahora reflexione el aficionado á relaciones de viajes, el caso que debe
+hacer de las detalladas noticias sobre un pais de muchos millares de
+leguas cuadradas descrito por un viajero que le ha observado de la
+susodicha manera. «El que lo ha visto de cerca lo dice, así será sin
+asomo de duda:» de esta suerte hablas, ó crédulo lector, pensando que en
+recoger aquellas noticias ha puesto tu guia gran trabajo y cuidado; pues
+yo te diré lo que podria muy bien haber sucedido, y otra vez no te
+dejarás engañar con tanta facilidad.
+
+Llegado el viajero á la capital, tal vez con escaso conocimiento de la
+lengua, y quizas con ninguno, habrá andado atolondrado y confuso algunos
+dias, en el laberinto de calles y plazas, desplegando á menudo el plano
+de la ciudad, preguntando á cada esquina, y saliendo del paso del mejor
+modo posible, para encontrar la oficina de pasaportes, la casa de la
+embajada, y los sugetos para quienes lleva carta de recomendacion. Este
+tiempo no es muy á propósito para observar; y si á ratos toma coche,
+para librarse de cansancio y evitar extravío, tanto peor para los
+apuntes de su cartera: todo desfila á sus ojos con mucha rapidez como en
+linterna mágica las ilusiones de los cuadros; recogerá muy gratas
+sensaciones, pero no muchas noticias. Viene en seguida la visita de los
+principales edificios, monumentos, bellezas y preciosidades cuyo índice
+encuentra en la _guia_; y ó la capital no ha de ser de las mayores, ó se
+le han pasado muchos dias en la expresada tarea. La estacion se
+adelanta, es preciso todavía visitar otras ciudades, acudir á los baños,
+presenciar tal ó cual escena en un punto lejano, el viajero ha de tomar
+la posta, y correr á ejecutar en otra parte lo que acaba de practicar
+allí. A los pocos meses de su partida del suelo natal, está ya de
+vuelta, y ordena durante el invierno sus apuntes, y en la primavera se
+halla de venta un abultado tomo sobre el viaje. Agricultura, artes,
+comercio, ciencia, política, ideas populares, religion, usos,
+costumbres, carácter, todo lo ha observado de cerca el afortunado
+viajero; en su libro se halla la estadística universal del pais; creedle
+sobre su palabra y podréis ahorraros el trabajo de salir de vuestro
+gabinete, sin que ignoreis los mas pequeños y delicados pormenores.
+
+¿Cómo ha podido adquirir tanta copia de noticias? Un Argos no bastara
+para ver y notar tanto en tan breve tiempo; y ademas, ¿cómo habrá
+sabido lo que pasaba allí donde no ha estado, es decir, á centenares
+de leguas á derecha é izquierda de la carretera, canal ó rio por
+donde viajaba? Hélo aquí. Cuando al dar los primeros rayos del sol
+á la portezuela del coche, se habrá dispertado, y bostezando, y
+desperezándose habrá echado una ojeada sobre el pais, que no se
+parece ya á lo que era el de anoche, cruzando y arreglando las
+piernas con el caballero de enfrente, habrá trabado quizas la siguiente
+conversacion.--V. conoce el pais este?--Un poco.--El pueblo aquel cómo
+se llama?--Si mal no me acuerdo es N.--Los principales productos del
+pais?--N.--¿La industria?--N.--Carácter?--Flemático como el
+postillon.--Riqueza?--Como judios.
+
+Entre tanto llega el coche al parador, el de las respuestas se marcha
+quizas sin despedirse; y sus informes que se ignoran de quién sean,
+figurarán cual datos positivos entre los apuntes del observador, que
+tendrá la humorada de afirmar que cuenta lo que ha visto.
+
+Pero como estos recursos no son suficientes y dejarian muy incompleta la
+descripcion, recogerá cuídadosamente los trajes extraños, los edificios
+irregulares, las danzas grotescas que se le hayan ofrecido al paso, y
+héos aquí un cuadro de costumbres generales que nada dejará que desear.
+Sin embargo, aun hay otra mina que explotará el viajero, y de donde
+sacará tal vez el principal tesoro. En los periódicos y en las _guias_,
+encontrará en crecido número las noticias que ha menester para formar su
+estadística; y con los datos que de allí saque, puestos en órden
+diferente, intercalando alguna cosa de lo que ha visto ú oido ó
+conjeturado, resultará un todo que se hará circular como fruto de los
+trabajos investigadores del viajero, y en sustancia no será mas en su
+mayor parte, que cuentos de un cualquiera, y traducciones y plagios de
+periódicos y obras.
+
+Para que no se extrañe la severidad con que trato á los autores de
+_viajes_, sin que por esto me proponga rebajar el mérito donde quiera
+que se halle, bastará recordar las necedades y disparates que han
+publicado algunos extranjeros que han viajado por España. Lo que á
+nosotros nos ha sucedido puede muy bien acontecer á otros pueblos;
+saliendo bien ó mal parados, aplaudidos con exageracion, ó criticados
+con injusticia, segun el humor, las ideas, y otras cualidades del lijero
+pintor que se empeñaba en sacar copia de originales que no habia visto.
+
+
+§ III.
+
+Modo de estudiar un pais.
+
+La razon y la experiencia enseñan, que para formar cabal concepto de una
+pequeña comarca, y poderla describir tal como es, bajo el aspecto
+material y moral, es necesario estar familiarizado con la lengua, pasar
+allí larga temporada, abundar de relaciones, estar en trato continuo sin
+cansarse de preguntar y observar. No creo que haya otro medio de
+adquirir noticias exactas y formar acertado juicio; lo demas es andarse
+en generalidades, y llenarse la cabeza de errores é inexactitudes. Hasta
+que se estudien los paises de esta manera, hasta que se forme de esta
+suerte su estadística material y moral, no serán bien conocidos. Estarán
+pintados en los libros como en los mapas muy pequeños que nos ofrecen á
+la vista dilatadas regiones: todo está cubierto de nombres, y de
+círculos, y de crucecitas, y de cordilleras de montañas y de corrientes
+de rios; pero medid con el compas las distancias, y andaos por el mundo
+sin otra regla; á menudo creeréis estar muy cerca de una ciudad, de un
+rio, de un monte, que distan sin embargo nada ménos que cien leguas.
+
+En suma, ¿quereis adquirir noticias exactas sobre un pais, y formar de
+su estado concepto verdadero y cabal? estudiadlo de la manera
+sobredicha, ó leed á quien lo hubiere estudiado de esta suerte. Y si no
+truviereis proporcion para ello, contentaos con cuatro cosas generales,
+que os sacarán airoso de una conversacion con vuestros iguales en
+aquella clase de conocimientos; pero guardaos de asentar sobre estos
+datos un sistema filosófico, político ó económico; y andad con tiento en
+lucir vuestra ciencia, si os encontrarais con algun natural del pais, y
+no quereis exponeros á ser objeto de risa[10].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+HISTORIA.
+
+
+§ I.
+
+Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar errores, en los
+estudios históricos.
+
+El estudio de la historia es no solo útil sino tambien necesario. Los
+mas escépticos no le descuidan; porque, aun cuando no le admitiesen como
+propio para conocer la verdad, al ménos no le desdeñarian como
+indispensable ornamento. Ademas que la duda llevada á su mayor
+exageracion no puede destruir un número considerable de hechos, que es
+preciso dar por ciertos, si no queremos luchar con el sentido comun.
+
+Así, uno de los primeros cuidados que deben tenerse en esta clase de
+estudios es distinguir lo que hay en ellos de absolutamente cierto. De
+esta manera se encomienda á la memoria lo que no admite sombra de duda,
+y queda luego desembarazado el lector para andar clasificando lo que no
+llega á tan alto grado de certeza, ó es solamente probable, ó tiene
+muchos visos de falso.
+
+¿Quién dudará que existieron en oriente grandes imperios, que los
+griegos fueron pueblos muy adelantados en civilizacion y cultura, que
+Alejandro hizo grandes conquistas en el Asia, que los romanos llegaron á
+ser dueños de una gran parte del mundo conocido, que tuvieron por rival
+á la república de Cartago, que el imperio de los señores del mundo fué
+derribado por una irrupcion de bárbaros venidos del norte, que los
+musulmanes se apoderaron del Africa septentrional, destruyeron en España
+el reino de los godos y amenazaron otras regiones de Europa, que en los
+siglos medios existió el sistema del feudalismo, y mil y mil otros
+acontecimientos ya antiguos ya modernos, de los cuales estamos tan
+seguros como de que existen Lóndres y Paris?
+
+
+§ II.
+
+Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. Aplicaciones.
+
+Pero admitidos como indudables cierta clase de hechos, queda anchuroso
+campo para disputar sobre otros y desecharlos, ó darles crédito; y hasta
+con respecto á los que no consienten ningun género de duda, pueden
+espaciarse la erudicion, la crítica y la filosofía de la historia, en el
+exámen y juicio de las circunstancias con que los historiadores los
+acompañan. Es incuestionable que existieron las guerras llamadas
+púnicas, que en ellas Cartago y Roma se disputaron el imperio del
+Mediterráneo, de las costas de Africa, España é Italia, y que al fin
+salió triunfante la patria de los Escipiones, venciendo á Aníbal y
+destruyendo la capital enemiga: pero las circunstancias de aquellas
+guerras ¿fueron tales como nosotros las conocemos? En el retrato que se
+nos hace del carácter cartagines, en el señalamiento de las causas que
+provocaron los rompimientos, en la narracion de las batallas, de las
+negociaciones, y otros puntos semejantes, ¿seria posible que hubiésemos
+sido engañados? Los historiadores romanos, de quienes hemos recibido la
+mayor parte de las noticias, ¿no habrán mezclado mucho de favorable á su
+nacion, y de contrario á la rival? Aquí entra la duda, aquí el
+discernimiento; aquí entra ora el admitir con recelo y desconfianza, ora
+el desechar sin reparo, ora el suspender con mucha frecuencia el juicio.
+
+¿Qué seria de la verdad á los ojos de las generaciones venideras, si por
+ejemplo la historia de las luchas entre dos naciones modernas, quedase
+únicamente escrita por los autores de una de las dos rivales? Y esto sin
+embargo, lo han publicado los unos en presencia de los otros,
+corrigiéndose y desmintiéndose recíprocamente, y los acontecimientos se
+verificaron en épocas que abundaban ya de medios de comunicacion, y en
+que era mucho mas difícil sostener falsedades de bulto. ¿Qué será pues
+viniéndonos las narraciones por un conducto solo, y tan sospechoso, por
+interesado; y tratándose de tiempos tan distantes, de comunicaciones
+tan escasas, y en que no se conocian los medios de publicidad que han
+disfrutado los modernos?
+
+Mucho se deberá desconfiar tambien de los griegos cuando nos refieren
+sus gigantescas hazañas, las matanzas de innumerables persas, sus rasgos
+de patriotismo heróico, y cien cosas por este tenor. La fe ciega, el
+entusiasmo sin límites, la admiracion por aquel pueblo de increibles
+hazañas, allá se queda para los sencillos; que quien conoce el corazon
+del hombre, quien ha visto con sus propios ojos tanto exagerar,
+desfigurar y mentir, dice para sí: «el negocio debió de ser grave y
+ruidoso; parece que en efecto no se portaron mal esos griegos; pero en
+cuanto á saber el respectivo número de combatientes, y otros pormenores,
+suspendo el juicio hasta que hayan resucitado los persas, y los oiga
+pintar á su modo los acontecimientos y sus circunstancias.»
+
+Esta regla de prudencia es susceptible de infinitas aplicaciones á lo
+antiguo y moderno. El lector que de ella se penetre, y no la olvide al
+leer la historia, dé por seguro que se ahorrará muchísimos errores, y
+sobre todo no desperdiciará tiempo y trabajo en recordar si fueron
+sesenta ó setenta mil los que murieron en tal ó cual refriega, y si los
+pobres que anduvieron de vencida, y no pueden desmentir al cronista,
+eran en número cuadruplicado ó quintuplicado, para su mayor ignominia y
+afrenta.
+
+
+§ III.
+
+Algunas reglas para el estudio de la historia.
+
+Como la historia no entra en esta obrita sino como uno de tantos objetos
+que no deben pasarse por alto cuando se trata de la investigacion de la
+verdad, fuera inoportuno extenderse demasiado en señalar reglas para su
+estudio; esto por sí solo, reclamaria un libro de no pequeño volúmen; y
+no conviene gastar un espacio que bien se ha menester para otras cosas.
+Así me limitaré á prescribir lo ménos que pueda, y con la mayor brevedad
+que alcance.
+
+
+REGLA 1ª.
+
+Conforme á lo establecido mas arriba (Cap. VIII), es preciso atender á
+los medios que tuvo á mano el historiador para encontrar la verdad, y á
+las probabilidades de que sea veraz ó no.
+
+
+REGLA 2ª.
+
+En igualdad de circunstancias, es preferible el testigo ocular.
+
+Por mas autorizados que sean los conductos, siempre son algo peligrosos;
+las narraciones que pasan por muchos intermedios suelen ser como los
+líquidos, los que siempre se llevan algo del canal por donde corren.
+Desgraciadamente abundan mucho en los canales la malicia y el error.
+
+
+REGLA 3ª.
+
+Entre los testigos oculares, es preferible en igualdad de
+circunstancias, el que no tomó parte en el suceso, y no ganó ni perdió
+con él. (V. Cap. VIII.)
+
+Por mas crédito que se merezca César cuando nos refiere sus hazañas,
+claro es que á sus enemigos no los habia de pintar pocos y cobardes, ni
+describirnos sus empresas como demasiado asequibles. Los prodigios de
+Aníbal contados por sus mismos enemigos, valen por cierto algo mas.
+
+¿Cómo vemos narradas las revoluciones modernas? Segun las opiniones é
+intereses del escritor. Un hombre de aventajado talento ha dado á luz
+una historia del levantamiento y revolucion de España en la época de
+1808; y sin embargo, al tratar de las Córtes de Cádiz, al traves del
+lenguaje anticuado, y del tono grave y sesudo, bien se trasluce el jóven
+y fogoso diputado de las constituyentes.
+
+
+REGLA 4ª.
+
+El historiador contemporáneo es preferible; teniendo empero el cuidado
+de cotejarle con otro de opiniones é intereses diferentes, y de separar
+en ambos el hecho narrado de las causas que se le señalan, resultados
+que se le atribuyen, y juicio de los escritores.
+
+Por lo comun, hay en los acontecimientos algo que descuella, y se
+presenta á los ojos demasiado de bulto para que pueda negarlo la
+parcialidad del historiador. En tal caso exagera ó disminuye, echa mano
+de colores halagüeños ó repugnantes, busca explicaciones favorables
+apelando á causas imaginarias, y señalando efectos soñados: pero el
+hecho está allí; y los esfuerzos del escritor apasionado ó de mala fe,
+no hacen mas que llamar la atencion del avisado lector para que fije la
+vista con atencion en lo que hay, y no vea ni mas ni ménos de lo que
+hay.
+
+Los historiadores apasionados de Napoleon hablarán á la posteridad del
+fanatismo y crueldad de la nacion española, pintándola como un pueblo
+estúpido que no quiso ser feliz; referirán los mil motivos que tuvo el
+gran Capitan para entremeterse en los negocios de la Península, y
+señalarán un millon de causas para explicar lo poco satisfactorio de los
+resultados. Por supuesto que llegarán á concluir que por esto no se
+empañan en lo mas mínimo las glorias del héroe. Pero el lector juicioso
+y discreto descubrirá la verdad á pesar de todos los amaños para
+oscurecerla. El historiador no habrá podido ménos de confesar á su modo
+y con mil rodeos, que Napoleon ántes de comenzar la lucha, y miéntras
+las fuerzas del Marques de la Romana le auxiliaban en el norte,
+introdujo en España con palabras de amistad, un numeroso ejército, y se
+apoderó de las principales ciudades y fortalezas, inclusa la capital del
+reino; que colocó en el trono á su hermano José; y que al fin José y su
+ejército despues de seis años de lucha, se vieron precisados á repasar
+la frontera. Esto no lo habrá negado el historiador; pues bien, esto
+basta: píntense los pormenores como se quiera, la verdad quedará en su
+lugar. He aquí lo que dirá el sensato lector: «tú, historiador parcial,
+defiende admirablemente la reputacion y buen nombre de tu héroe, pero
+resulta de tu misma narracion, que él ocupó el pais protestando amistad,
+que invadió sin título, que atacó á quien le ayudaba, que se valió de
+traicion para llevarse al rey, que peleó durante seis años sin ningun
+provecho. De una parte estaban pues la buena fe del aliado, la lealtad
+del vasallo, y el arrojo y la constancia del guerrero; de otra podian
+estar la pericia y el valor, pero á su lado resaltan la mala fe, la
+usurpacion, y la esterilidad de una dilatada guerra. Hubo pues yerro y
+perfidia en la concepcion de la empresa, maldad en la ejecucion; razon y
+heroismo en la resistencia.»
+
+
+REGLA 5ª.
+
+Los anónimos merecen poca confianza.
+
+El autor habrá tal vez callado su nombre por modestia ó por humildad;
+pero el público que lo ignora, no está obligado á prestar crédito á
+quien le habla con un velo en la cara. Si uno de los frenos mas
+poderosos, cual es el temor de perder la buena reputacion, no es todavía
+bastante para mantener á los hombres en los límites de la verdad, ¿cómo
+podremos fiarnos de quien carece de él?
+
+
+REGLA 6ª.
+
+Antes de leer una historia es muy importante leer la vida del
+historiador.
+
+Casi me atreveria á decir que esta regla, por lo comun tan descuidada,
+es de las que deben ocupar el lugar mas distinguido. En cierto modo se
+halla ya contenida en lo que llevo dicho mas arriba (Cap. VIII); pero
+no será inútil haberla establecido por separado, siquiera para tener
+ocasion de ilustrarla con algunas observaciones.
+
+Claro es que no podemos saber qué medios tuvo el historiador para
+adquirir el conocimiento de lo que narra, ni el concepto que debemos
+formar de su veracidad, si no sabemos quién era, cuál fué su conducta, y
+demas circunstancias de su vida. En el lugar en que escribió el
+historiador, en las formas políticas de su patria, en el espíritu de su
+época, en la naturaleza de ciertos acontecimientos, y no pocas veces en
+la particular posicion del escritor, se encuentra quizas la clave para
+explicar sus declamaciones sobre tal punto, su silencio ó reserva sobre
+tal otro; porqué pasó sobre este hecho con pincel lijero, porqué cargó
+la mano sobre aquel.
+
+Un historiador del revuelto tiempo de la Liga no escribia de la misma
+suerte que otro del reinado de Luis XIV; y trasladándonos á épocas mas
+cercanas, las de la revolucion, de Napoleon, de la restauracion, y de la
+dinastía de Orleans, han debido inspirar al escritor otro estilo y
+lenguaje. Cuando andaban animadas las contiendas entre los papas y los
+príncipes, no era por cierto lo mismo publicar una memoria sobre ellas,
+en Roma, Paris, Madrid ó Lisboa. Si sabeis donde salió á luz el libro
+que teneis en la mano, os haréis cargo de la situacion del escritor; y
+así supliréis aquí, cercenaréis allá; en una parte descifraréis una
+palabra oscura, en otra comprenderéis un circunloquio; en esta página
+apreciaréis en su justo valor una protesta, un elogio, una restriccion;
+en aquella adivinaréis el blanco de una confesion, de una censura, ó
+señalaréis el verdadero sentido á una proposicion demasiado atrevida.
+
+Pocos son los hombres que se sobreponen completamente á las
+circunstancias que los rodean: pocos son los que arrostran un gran
+peligro por la sola causa de la verdad; pocos son los que en situaciones
+críticas no buscan una transaccion entre sus intereses y su conciencia.
+En atravesándose riesgos de mucha gravedad, el mantenerse fiel á la
+virtud es heroismo, y el heroismo es cosa rara.
+
+Ademas que no siempre puede decirse que haya obrado mal un escritor, por
+haberse atemperado á las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos
+de la justicia y de la verdad. Casos hay en que el silencio es prudente
+y hasta obligatorio; y por lo mismo, bien se puede perdonar á un
+escritor el que no haya dicho todo lo que pensaba, con tal que no haya
+dicho nada contra lo que pensaba. Por mas profundas que fuesen las
+convicciones de Belarmino sobre la potestad indirecta, ¿habriais exigido
+de él, que se expresase en Paris de la misma suerte que en Roma? Esto
+hubiera equivalido á decirle: «hablad de manera, que tan pronto como el
+Parlamento tenga noticia de vuestra obra, sean recogidos los ejemplares
+á mano armada, quemado quizas uno de ellos por la mano del verdugo, y
+vos expulsado de Francia ó encerrado en un calabozo.»
+
+El conocimiento de la posicion particular del escritor, de su conducta,
+moralidad, carácter, y hasta de su educacion, ilustran muchísimo al
+lector de sus obras. Para formar juicio de las palabras de Lutero sobre
+el celibato, servirá no poco el saber que quien habla es un fraile
+apóstata, casado con Catalina de Boré; y quien haya tenido paciencia
+bastante para ruborizarse mil veces hojeando las impudentes
+_confesiones_ de Rousseau, será bien poco accesible á ilusiones, cuando
+el filósofo de Ginebra le hable de filantropía y de moral.
+
+
+REGLA 7ª.
+
+Las obras póstumas publicadas por manos desconocidas ó poco seguras, son
+sospechosas de apócrifas ó alteradas.
+
+La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en semejantes casos: no es
+él quien nos habla, sino el editor, bien seguro de que el interesado no
+le podrá desmentir.
+
+
+REGLA 8ª.
+
+Historias fundadas en memorias secretas y papeles inéditos;
+publicaciones de manuscritos en que el editor asegura no haber hecho mas
+que introducir órden, limar frases, ó aclarar algunos pasajes, no
+merecen mas crédito que el debido á quien sale responsable de la obra.
+
+
+REGLA 9ª.
+
+Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos de estado, anécdotas
+picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas
+intrigas, y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema
+desconfianza.
+
+Si difícilmente podemos aclarar la verdad de lo que pasa á la luz del
+sol, y á la faz del universo, poco debemos prometernos tocante á lo que
+sucede en las sombras de la noche y en las entrañas de la tierra.
+
+
+REGLA 10ª.
+
+En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, es preciso dar poco
+crédito á cuanto se nos refiera, sobre riquezas del pais, número de
+moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas, y costumbres
+domésticas.
+
+La razon es clara: todos estos puntos son difíciles de averiguar; es
+necesario mucho tiempo de residencia, perfecto conocimiento de la
+lengua, inteligencia en ramos de suyo muy difíciles y complicados,
+medios de adquirir noticias exactas sobre objetos ocultos que brindan á
+la exageracion y en que por parte de los mismos naturales hay á veces
+mucha ignorancia, y hasta sabiéndolo, tienen mil y mil motivos para
+aumentar ó disminuir. Finalmente en lo que toca á costumbres domésticas,
+no se alcanza su exacto conocimiento, si no se puede penetrar en lo
+interior de las familias, viéndolas como hablan y obran en la efusion y
+libertad de sus hogares[11].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA,
+PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de las ciencias.
+
+Conocidas las reglas que pueden guiarnos para conocer la existencia de
+un objeto, fáltanos averiguar cuales son las que podrán sernos útiles,
+al investigar la naturaleza, propiedades y relaciones de los seres.
+Estos, ó pertenecen al órden de la naturaleza, comprendiendo en él todo
+cuanto está sometido á las leyes necesarias de la creacion, á los que
+apellidaremos _naturales_; ó al órden moral, y los nombraremos
+_morales_; ó al órden de la sociedad humana, que llamaremos _históricos_
+ó mas propiamente _sociales_; ó al de una providencia extraordinaria,
+que designaremos con el titulo de _religiosos_.
+
+No insistiré sobre la exactitud de esta division; confesaré sin
+dificultad, que en rigor dialéctico, se le pueden hacer algunas
+objeciones; pero es innegable que está fundada en la misma naturaleza de
+las cosas, y en el modo con que el entendimiento humano suele distinguir
+los principales puntos de vista. Sin embargo, para manifestar con mayor
+claridad la razon en que se apoya, hé aqui presentada en pocas palabras
+la filiacion de las ideas.
+
+Dios ha criado el universo y cuanto hay en él, sometiéndole á leyes
+constantes y necesarias; de aquí el órden natural. Su estudio podria
+llamarse filosofía natural.
+
+Dios ha criado al hombre dotándole de razon y de libertad de albedrío;
+pero sujeto á ciertas leyes, que no le fuerzan, mas le obligan: hé aquí
+el órden moral, y el objeto de la filosofía moral.
+
+El hombre en sociedad ha dado origen á una serie de hechos y
+acontecimientos: hé aquí el órden social. Su estudio podria llamarse
+filosofía social, ó si se quiere filosofía de la historia.
+
+Dios no está ligado por las leyes que él mismo ha prescrito á las
+hechuras de sus manos: por consiguiente puede obrar sobre y contra esas
+leyes, y así es dable que existan una serie de hechos y revelaciones de
+un órden superior al natural y social: de aquí el estudio de la religion
+ó filosofía religiosa.
+
+Dada la existencia de un objeto, pertenece á la filosofía el
+desentrañarle, apreciarle y juzgarle; ya que en la acepcion comun, esta
+palabra _filósofo_, significa el que se ocupa en la investigacion de la
+naturaleza, propiedades y relaciones de los seres.
+
+
+§ II.
+
+Prudencia científica y observaciones para alcanzarla.
+
+En el buen órden del pensamiento filosófico entra una gran parte de
+prudencia, muy semejante á la que preside á la conducta práctica. Esta
+prudencia es de muy difícil adquisicion, es tambien el costoso fruto de
+amargos y repetidos desengaños. Como quiera, será bueno tener á la vista
+algunas observaciones que pueden contribuir á engendrarla en el
+espíritu.
+
+
+OBSERVACION 1ª.
+
+La íntima naturaleza de las cosas nos es por lo comun muy desconocida:
+sobre ella sabemos poco é imperfecto.
+
+Conviene no echar nunca en olvido esta importantísima verdad. Ella nos
+enseñará la necesidad de un trabajo muy asiduo, cuando nos propongamos
+descubrir y examinar la naturaleza de un objeto; dado que lo muy oculto
+y abstruso, no se comprende con aplicacion liviana. Ella nos inspirará
+prudente desconfianza en el resultado de nuestras investigaciones, no
+permitiéndonos que con precipitacion nos lisonjeemos de haber encontrado
+lo que buscamos. Ella nos preservará de aquella irreflexiva curiosidad
+que nos empeña en penetrar objetos cerrados con sello inviolable.
+
+Verdad poco lisonjera á nuestro orgullo, pero indudable; certísima á los
+ojos de quien haya meditado sobre la ciencia del hombre. El Autor de la
+naturaleza nos ha dado suficiente conocimiento para acudir á nuestras
+necesidades físicas y morales, otorgándonos el de las aplicaciones y
+usos que para este efecto pueden tener los objetos que nos rodean; pero
+se ha complacido al parecer en ocultar lo demas; como si hubiese querido
+ejercitar el humano ingenio durante nuestra mansion en la tierra, y
+sorprender agradablemente al espíritu al llevarle á las regiones que le
+aguardan mas allá del sepulcro, desplegando á nuestros ojos el inefable
+espectáculo de la naturaleza sin velo.
+
+Conocemos muchas propiedades y aplicaciones de la luz, pero ignoramos su
+esencia; conocemos el modo de dirigir y fomentar la vegetacion, pero
+sabemos muy poco sobre sus arcanos; conocemos el modo de servirnos de
+nuestros sentidos, de conservarlos y ayudarlos, pero se nos ocultan los
+misterios de la sensacion; conocemos lo que es saludable ó nocivo á
+nuestro cuerpo, pero en la mayor parte de los casos nada sabemos sobre
+la manera particular con que nos aprovecha ó daña. ¿Qué mas? calculamos
+continuamente el tiempo, y la metafísica no ha podido aclarar bien lo
+que es el tiempo; existe la geometría, y llevada á un grado de admirable
+perfeccion; y su idea fundamental, la extension, está todavía sin
+comprender. Todos moramos en el espacio, todo el universo está en él; le
+sujetamos á riguroso cálculo y medida; y la metafisica ni la ideología
+no han podido decirnos aun en qué consiste; si es algo distinto de los
+cuerpos, si es solamente una idea, si tiene naturaleza propia, no
+sabemos si es un ser ó nada. Pensamos y no comprendemos lo que es el
+pensamiento; bullen en nuestro espíritu las ideas, é ignoramos lo que es
+una idea; nuestra cabeza es un magnífico teatro donde se representa el
+universo con todo su esplendor, variedad y hermosura; donde una fuerza
+incomprensible crea á nuestro capricho mundos fantásticos, ora bellos,
+ora sublimes, ora extravagantes, y no sabemos lo que es la imaginacion,
+ni lo que son aquellas prodigiosas escenas, ni como aparecen ó
+desaparecen.
+
+¡Qué conciencia mas viva no tenemos de esa inmensa muchedumbre de
+afecciones que apellidamos sentimientos! y sin embargo ¿qué es el
+sentimiento? El que ama siente el amor, pero no le conoce; el filósofo
+que se ocupa en el exámen de esta afeccion, señala quizas su orígen,
+indica su tendencia y su fin, da reglas para su direccion; pero en
+cuanto á la íntima naturaleza del amor, se halla en la misma ignorancia
+que el vulgo. Son los sentimientos como un flúido misterioso que circula
+por conductos cuyo interior es impenetrable. Por la parte exterior, se
+conocen algunos efectos; en algunos casos se sabe de dónde viene y
+adónde va, y no se ignora el modo de minorar su velocidad, ó cambiar su
+direccion; pero el ojo no puede penetrar en la oscura cavidad: el agente
+queda desconocido.
+
+Nuestro propio cuerpo, ni todos cuantos nos rodean, ¿sabemos por ventura
+lo que son? Hasta ahora ¿ha habido algun filósofo que haya podido
+explicarnos lo que es un cuerpo? Y sin embargo, estamos continuamente en
+medio de cuerpos, y nos servimos continuamente de ellos, y conocemos
+muchas de sus propiedades, y de las leyes á que estan sometidos, y un
+cuerpo forma parte de nuestra naturaleza.
+
+Estas consideraciones no deben perderse nunca de vista, cuando se nos
+ofrece examinar la íntima naturaleza de una cosa para fijar los
+principios constitutivos de su esencia. Seamos pues diligentes en
+investigar, pero muy mesurados en definir. Si no llevamos estas
+cualidades á un alto grado de escrupulosidad, nos acontecerá con
+frecuencia el sustituir á la realidad las combinaciones de nuestra
+mente.
+
+
+OBSERVACION 2ª.
+
+Así como en matemáticas hay dos maneras de resolver un problema; una
+acertando en la verdadera resolucion; otra manifestando que la
+resolucion es imposible; así acontece en todo linaje de cuestiones:
+muchas hay cuya mejor resolucion es manifestar que para nosotros son
+insolubles. Y no se crea que esto último carezca de mérito, y que sea
+fácil el discernimiento entre lo asequible é inasequible: quien es capaz
+de ello, señal es que conoce á fondo la materia de que se trata, y que
+se ha ocupado con detenimiento en el exámen de sus principales
+cuestiones.
+
+Es mucho el tiempo que se ahorra en habiendo adquirido este precioso
+discernimiento: pues en ofréciendose el caso, como que se adivina desde
+luego si hay ó no los datos suficientes para llegar á un resultado
+satisfactorio.
+
+El conocimiento de la imposibilidad de resolver, es muchas veces mas
+bien histórico y experimental que científico; es decir que un hombre
+instruido y experimentado, conoce que una solución es imposible, ó que
+raya en ello á causa de su extrema dificultad, no porque pueda
+demostrarlo, sino porque la historia de los esfuerzos que han hecho
+otros y quizas de los propios, le manifiesta la impotencia del
+entendimiento humano con relacion al objeto. A veces la misma
+naturaleza de las cosas sobre las cuales se suscita la cuestion indica
+la imposibilidad de resolverla. Para esto es necesario abarcar de una
+ojeada los datos que se han menester, conociendo la falta de los que no
+existen.
+
+
+OBSERVACION 3ª.
+
+Como los seres se diferencian mucho entre sí en naturaleza, propiedades
+y relaciones, el modo de mirarlos, y el método de pensar sobre ellos han
+de ser tambien muy diferentes.
+
+Imagínanse algunos que en sabiendo pensar sobre una clase de objetos
+está ya trillado el camino para lograr lo mismo con respecto á todos;
+bastando para ello dirigir la atencion á lo que se quiere estudiar de
+nuevo. De aquí es, que se oye en boca de muchos, y se lee tambien en uno
+que otro autor, la insigne falsedad de que la mejor lógica son las
+matemáticas, porque acostumbran á pensar en todas materias con rigor y
+exactitud.
+
+Para desvanecer esta equivocacion, basta observar que los objetos que se
+ofrecen á nuestro espíritu son de órdenes muy diferentes, que los medios
+de que disponemos para alcanzarlos nada tienen de parecido, que las
+relaciones que con nosotros los unen son desemejantes, y que en fin la
+experiencia está enseñando todos los dias que un hombre dedicado á dos
+clases de estudios resulta sobresaliente en la una, y quizas muy mediano
+en la otra; que en aquella piensa con admirable penetracion y
+discernimiento, miéntras en esta no se eleva sobre miserables
+vulgaridades.
+
+Hay verdades matemáticas, verdades físicas, verdades ideológicas,
+verdades metafísicas; las hay morales, religiosas, políticas; las hay
+literarias é históricas; las hay de razon pura, y otras en que se
+mezclan por necesidad la imaginacion y el sentimiento; las hay meramente
+especulativas, y las hay que por necesidad se refieren á la práctica;
+las hay que solo se conocen por raciocinio, las hay que se ven por
+intuicion, y las hay de que solo nos informamos por la experiencia; en
+fin, son tan variadas las clases en que podrian distribuirse, que fuera
+difícil reducirlas á guarismo.
+
+
+§ III.
+
+Los sabios resucitados.
+
+El lector palpará el fundamento de lo que acabo de exponer, y se
+desentenderá en adelante de las frivolas objeciones que pudiera
+presentar el espíritu de sutileza y cavilacion, asistiendo á la escena
+que voy á ofrecerle, en la cual encontrará retratada al vivo la
+naturaleza de las cosas, y explicada y demostrada á un mismo tiempo la
+importante verdad que deseo inculcarle.
+
+Yo supongo reunidos en un vasto establecimiento un gran número de
+hombres célebres, los que resucitados tales como eran en vida, con los
+mismos talentos é inclinaciones, pasan algunos dias encerrados allí,
+bien que con amplia libertad de ocuparse cada cual en lo que fuere de su
+agrado. La mansion está preparada como tales huéspedes se merecen; un
+riquísimo archivo, una inmensa biblioteca, un museo donde se hallan
+reunidas las mayores maravillas de la naturaleza y del arte; espaciosos
+jardines adornados con todo linaje de plantas, largas hileras de jaulas
+donde rugen, braman, aullan, silban, se revuelven, se agitan, todos los
+animales de Europa, Asia, Africa y América. Allí estan Gonzalo de
+Córdoba, Cisneros, Richelieu, Cristóbal Colon, Hernan Cortés, Napoleon,
+Tasso, Milton, Boileau, Corneille, Racine, Lope de Vega, Calderon,
+Molière, Bossuet, Massillon, Bourdaloue, Descártes, Malebranche, Erasmo,
+Luis Vives, Mabillon, Vieta, Fermat, Bacon, Keplero, Galileo, Pascal,
+Newton, Leibnitz, Miguel Angelo, Rafael, Linneo, Buffon y otros que han
+trasmitido á la posteridad su nombre inmortal.
+
+Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la distribucion de las
+piezas, y cada cual haya podido entregarse á los impulsos de su
+inclinacion favorita. El gran Gonzalo leerá con preferencia las hazañas
+de Escipion en España, desbaratando á sus enemigos con su estrategia,
+aterrándolos con su valor, y atrayéndose el ánimo de los naturales con
+su gallarda apostura y conducta generosa. Napoleon se ocupará en el paso
+de los Alpes por Aníbal, en las batallas de Cánas y Trasimeno; se
+indignará al ver á César vacilante á la orilla del Rubicon, golpeará la
+mesa con entusiasmo al mirarle cual marcha sobre Roma, vence en
+Farsalia, sojuzga el Africa, y se reviste de la dictadura. Tasso y
+Milton tendrán en sus manos la Biblia, Homero y Virgilio; Corneille y
+Racine á Sófocles y Eurípides; Molière á Aristófanes, Lope de Vega, y
+Calderon; Boileau á Horacio; Bossuet, Massillon y Bourdaloue á san Juan
+Chisóstomo, san Agustin, san Bernardo; miéntras Erasmo, Luis Vives y
+Mabillon estarán revolviendo el archivo, andando á caza de polvorientos
+manuscritos para completar un texto truncado, aclarar una frase dudosa,
+enmendar una expresion incorrecta, ó resolver un punto de crítica. Entre
+tanto sus ilustres compañeros se habrán acomodado conforme á su gusto
+respectivo. Quien estará con el telescopio en la mano, quien con el
+microscopio, quien con otros instrumentos; al paso que algunos,
+inclinados sobre un papel cubierto de signos, letras y figuras
+geométricas, estarán absortos en la resolucion de los problemas mas
+abstrusos. No estarán ociosos los maquinistas, ni los artistas, ni los
+naturalistas; y bien se deja entender que encontraremos á Buffon junto á
+las verjas de una jaula, á Linneo en el jardin, á Whatt examinando los
+modelos de maquinaria, y á Rafael y Miguel Angelo, en las galerías de
+cuadros y estatuas.
+
+Todos pensarán, todos juzgarán, y sin duda que sus pensamientos serán
+preciosos, y sus fallos respetables; y sin embargo estos hombres no se
+entenderian unos á otros, si se hablasen los de profesiones diferentes;
+si trocais los papeles, será posible que de una sociedad de genios
+hagais una reunion de capacidades vulgares, que tal vez llegue á ser
+divertida con los disparates de insensatos.
+
+¿Veis á ese cuyos ojos centellean, que se agita en su asiento, da recias
+palmadas sobre la mesa, y al fin se deja caer el libro de la mano,
+exclamando: _bien, muy bien, magnifico?_.... ¿Notais aquel otro que
+tiene delante de sí un libro cerrado, y que con los brazos cruzados
+sobre el pecho, los ojos fijos, y la frente contraida y torva,
+manifiesta que está sumido en meditacion profunda, y que al fin vuelve
+de repente en sí, y se levanta diciendo: «_evidente, exacto, no puede
+ser de otra manera....?_» Pues el uno es Boileau, que lee un trozo
+escogido de la carta á los Pisones, ó de las Sátiras, y que á pesar de
+saberlo de memoria, lo encuentra todavía nuevo, sorprendente, y no puede
+contener los impulsos de su entusiasmo: el otro es Descártes que medita
+sobre los colores y resuelve que no son mas que una sensacion.
+Aproximadlos ahora y haced que se comuniquen recíprocamente sus
+pensamientos; Descártes tendrá á Boileau por muy frívolo, pues que tanto
+le afecta una imágen bella y oportuna, ó una expresion enérgica y
+concisa; y Boileau se desquitará á su vez sonriéndose desdeñosamente del
+filósofo cuya doctrina choca con el sentido comun, y tiende á
+desencantar la naturaleza.
+
+Rafael contempla extasiado un cuadro antiguo de raro mérito; en la
+escena, el sol se ha ocultado en el ocaso, las sombras van cubriendo la
+tierra, descúbrese en el firmamento el cuadrante de la luna, y algunas
+estrellas que brillan como antorchas en la inmensidad de los cielos.
+Descuella en el grupo una figura que con los ojos clavados en el astro
+de la noche, y con ademan dolorido y suplicante, diríase que le cuenta
+sus penas, y le conjura que le dé auxilio en tremenda cuita. Entre tanto
+acierta á pasar por allí un personaje que anda meditabundo de una parte
+á otra; y reparando en la luna y estrellas, y en la actitud de la mujer
+que las mira, se detiene y articula entre dientes, no sé qué cosas sobre
+paralaje, planos que pasan por el ojo del espectador, semidiámetros
+terrestres, tangentes á la órbita, focos de la elipse, y otras cosas por
+este tenor que distraen á Rafael, y le hacen marchar á grandes pasos
+hácia otro lado, maldiciendo al bárbaro astrónomo y a su astronomía.
+
+Allí está Mabillon con un viejo pergamino, calándose mil veces los
+anteojos, y ora tomando la luz en una direccion, ora en otra, por si
+puede sacar en limpio una línea medio borrada, donde sospecha que ha de
+encontrar lo que busca, y miéntras el buen monje se halla atareado en su
+faena se le llega un naturalista rogándole que disimule, y armando su
+microscopio se pone á observar, si descubre en el pergamino algunos
+huevos de polilla. El pobre Linneo tenia recogidas unas florecitas y las
+estaba distribuyendo, cuando pasan por allí Tasso y Milton recitando en
+alta y sentida voz un soberbio pasaje, y no advierten que lo echan todo
+á rodar, y que con una pisada destruyen el trabajo de muchas horas.
+
+En fin aquellos hombres acabaron por no entenderse, y fué preciso
+encerrarlos de nuevo en sus tumbas para que no se desacreditasen y no
+perdiesen sus títulos á la inmortalidad.
+
+Lo que veia el uno no acertaba á verlo el otro, aquel reputaba á este
+por estúpido, y este á su vez le pagaba con la misma moneda. Lo que el
+uno apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba disparatando; lo
+que uno miraba como inestimable tesoro, considerábalo el otro cual
+miserable bagatela. ¿Y esto porqué? ¿Cómo es que grandes pensadores
+discuerden hasta tal punto? ¿Cómo es que las verdades no se presenten á
+los ojos de todos de una misma manera? Es que estas verdades son de
+especies muy diferentes; es que el compas y la regla no sirven para
+apreciar lo que afecta el corazon; es que los sentimientos nada valen en
+el cálculo y en la geometría; es que las abstracciones metafísicas nada
+tienen que ver con las ciencias sociales; es que la verdad pertenece á
+órdenes tan diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas,
+porque la verdad es la misma realidad.
+
+El empeño de pensar sobre todos los objetos de un mismo modo, es un
+abundante manantial de errores; es trastornar las facultades humanas; es
+transferir á unas lo que es propio exclusivamente de otras. Hasta los
+hombres mas privilegiados á quienes el Criador ha dotado de una
+comprension universal, no podrán ejercerla cual conviene, si cuando se
+ocupan de una materia, no se despojan en cierto modo de sí mismos, para
+hacer obrar las facultades que mejor se adaptan al objeto de que se
+trata[12].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+LA BUENA PERCEPCION.
+
+
+§ I.
+
+La idea.
+
+Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar con verdad, discurrir
+con rigor y solidez, hé aquí las tres dotes de un pensador;
+examinémoslas por separado, emitiendo sobre cada una de ellas algunas
+observaciones.
+
+¿Qué es una idea? No nos proponemos investigarlo aquí. ¿Qué es la
+percepcion en su rigor ideológico? Tampoco es este el blanco de nuestras
+tareas, ni conduciria al fin que deseamos. Bastará pues decir, en
+lenguaje comun, que percepcion es aquel acto interior con el cual nos
+hacemos cargo de un objeto: siendo la idea aquella imágen,
+representacion, ó lo que se quiera, que sirve como de pábulo á la
+percepcion. Así percibimos el círculo, la elipse, la tangente á una de
+estas curvas; percibimos la resultante de un sistema de fuerzas, la
+razon inversa de estas en los brazos de una palanca, la gravitacion de
+los cuerpos, la ley de aceleracion en su descenso, el equilibrio de los
+flúidos; percibimos la contradiccion del ser y no ser á un mismo tiempo,
+la diferencia entre lo esencial y accidental de los seres; percibimos
+los principios de la moral; percibimos nuestra existencia y la de un
+mundo que nos rodea; percibimos una belleza ó un defecto en un poema ó
+en un cuadro; percibimos la sencillez ó complicacion de un negocio, los
+medios fáciles ó arduos para llevarle á cabo; percibimos la impresion
+agradable ó desagradable que hace en nuestros semejantes tal ó cual
+palabra, gesto ó suceso; en breve, percibimos todo aquello de que se
+hace cargo nuestro espíritu; y aquello que en lo interior nos parece que
+nos sirve de espejo para ver el objeto, aquello que ora está presente á
+nuestro entendimiento, ora se retira, ó se adormece, aguardando que otra
+ocasion lo dispierte ó que nosotros lo llamemos para volverse á
+presentar; aquello que no sabemos lo que es, pero cuya existencia no nos
+es dable poner en duda, aquello se llama idea.
+
+Poco nos importan aquí las opiniones de los ideólogos; por cierto que
+para pensar bien no es necesario saber si la idea es distinta de la
+percepcion ó no, si es la sensacion transformada ó no, ni si nos ha
+venido por este ó aquel conducto, ó si la tenemos innata ó adquirida.
+Para la resolucion de todas estas cuestiones, sobre las cuales se ha
+disputado siempre, y se disputará en adelante, se necesitan actos
+reflejos que no puede hacer quien no se ocupa de ideología, so pena de
+distraerse de su tarea, y embarazar y extraviar lastimosamente su
+pensamiento. Quien piensa, no puede estar continuamente pensando que
+piensa y cómo piensa; de otra suerte el objeto de su entendimiento se
+cambiará; y en vez de ocuparse de lo que debe, se ocupará de sí mismo.
+
+
+§ II.
+
+Regla para percibir bien.
+
+Percibiremos con claridad y viveza, si nos acostumbramos á estar atentos
+á lo que se nos ofrece (Cap. II); y si ademas hemos procurado adquirir
+el necesario tino para desplegar en cada caso las facultades que se
+adaptan al objeto presente.
+
+¿Se me da una definicion matemática? nada de vaguedad, nada de
+abstracciones, nada de fantástico ó sentimental, nada del mundo en su
+complicacion y variedad; en este caso he de valerme de la imaginacion,
+no mas que como del encerado donde trazo los signos, y las figuras, y
+del entendimiento como del ojo para mirar. Aclararé la regla proponiendo
+un ejemplo de los mas sencillos: una de las definiciones elementales de
+la geometría.
+
+La circunferencia es una línea curva reentrante cuyos puntos distan
+igualmente todos de uno que se llama centro. Por lo pronto, es evidente
+que no se trata aquí, ni de la circunferencia tal como suele tomarse en
+sentido metafórico, cuando se la aplica á objetos no geométricos; ni en
+un sentido lato y grosero, como en los casos en que no se necesita
+precision y rigor; debo pues considerar la definicion dada como la
+expresion de un objeto del órden ideal, al cual se aproximará mas ó
+ménos la realidad.
+
+Pero, como las figuras geométricas se someten á la vista y á la
+imaginacion, me valdré de una de estas, y si es posible de ambas, para
+representarme aquello que quiero concebir. Trazada la figura en el
+encerado, ó en la imaginacion, veo ó imagino una circunferencia; pero
+¿esto me basta para comprender bien su naturaleza? No. El hombre mas
+rudo la ve é imagina tan perfectamente como el mas cumplido matemático;
+y no sabe darse cuenta á sí mismo de lo que es una circunferencia. Luego
+la vista ó la imaginacion de la figura, no son suficientes para la idea
+geométrica completa. Ademas, que si no se necesitara otra cosa, el gato
+que acurrucado en una silla está contemplando atentamente una curva que
+su amo acaba de trazar, y que sin duda la ve tan bien como este, y la
+imagina cuando cierra los ojos, tendria de la misma una idea igualmente
+perfecta que Newton ó Lagrange.
+
+¿Qué se necesita pues para que haya una percepcion intelectual, que se
+conozca el conjunto de condiciones de las cuales no puede faltar ninguna
+sin que desaparezca la curva? Esto es lo explicado por la definicion; y
+para que la percepcion sea cabal, deberé hacerme cargo de cada una de
+dichas condiciones, y su conjunto formará en mi entendimiento la idea de
+la curva.
+
+Quien se haya ocupado en la enseñanza habrá podido observar la
+diferencia que acabo de señalar. Vista una circunferencia y la manera de
+trazarla con el compas, el alumno mas torpe la reconoce donde quiera que
+se le presente, y la describe sin equivocarse. En esto no cabe
+diferencia entre los talentos; pero viene el definir la curva, señalando
+las condiciones que la forman, y entónces se palpa lo que va de la
+imaginacion al entendimiento, entónces se conoce ya al jóven negado, al
+medianamente capaz, al sobresaliente. ¿Qué es la circunferencia?
+preguntais al primero.--Es esto que acabo de trazar.--Pero bien, ¿en qué
+consiste? ¿cuál es la naturaleza de esta línea? ¿en qué se diferencia de
+la recta que explicamos ayer? ¿Son lo mismo la una que la otra?--Oh! no:
+esta es así.... redonda.... aquí hay un punto....--Se acuerda V. de la
+definición que da el autor? Sí, señor; la circunferencia es una línea
+curva reentrante, cuyos puntos distan igualmente todos de uno que se
+llama centro.--¿Porqué la llamamos curva?--Porque no tiene sus puntos en
+una misma direccion.--¿Porqué, reentrante?--Porque vuelve ó entra en sí
+misma.--Si no fuese reentrante, ¿seria circunferencia?--Sí señor.--¿No
+acaba V. de decirnos que ha de serlo?--Ah! Sí señor.--¿Porqué, en no
+siendo reentrante, ya no seria circunferencia?--Porque.... la
+circunferencia.... porque....--En fin cansado de esperar, y de explicar,
+llamais á otro; que os da la definicion, que os explica los términos,
+pero que ahora se os deja la palabra _curva_, ahora la _igualmente_, que
+si le obligais á una atencion mas perfecta, se hace cargo de lo que le
+decís, lo repite muy bien, pero que á poco tiene otro olvido, ó
+equivocacion, dando á entender que no se ha formado todavía idea cabal,
+que no se da cumplida razon á sí mismo del conjunto de condiciones
+necesarias para formar una circunferencia.
+
+Llegais por fin á un alumno de entendimiento claro y sobresaliente:
+traza la figura con mas ó ménos desembarazo, segun su mayor ó menor
+agilidad natural, recita mas ó ménos rápidamente las definiciones, segun
+la velocidad de la lengua; pero llamadle al análisis, y notaréis desde
+luego la claridad y precision de sus ideas, la exactitud y concision de
+sus palabras, la oportunidad y tino de las aplicaciones.--En la
+definicion ¿podríamos omitir la palabra _línea_?--Como aquí ya hemos
+advertido que solo tratamos de líneas, se daria por sobrentendida; pero
+en rigor no, porque al decir _curva_, podríase dudar si hablamos de
+superficies.--Y expresando _línea_, podriamos omitir _curva_?--Me
+parece que sí, ... porque como añadimos _reentrante_, ya excluimos la
+recta que no puede serlo; y ademas la recta tampoco puede tener todos
+sus puntos igualmente distantes de uno.--Y la palabra _reentrante_, ¿no
+la pudiéramos pasar por alto?--No señor; porque si la curva no vuelve
+sobre sí misma ya no será una circunferencia; así, por ejemplo, si en
+esta borro la parte A B, ya no me queda una circunferencia sino un
+arco.--Pero, añadiendo lo demas, de que todos los puntos han de distar
+igualmente de uno que se llama centro, bien parece que se sobrentiende
+que será reentrante....--No señor, porque en el arco que tenemos á la
+vista hay la equidistancia, y sin embargo no es reentrante.--Y la
+palabra _igualmente_?--Es indispensable; de otro modo seria no decir
+nada; porque una recta tambien tiene todos sus puntos distantes de uno
+que no se halle en ella; y ademas una curva que trazo á la aventura,
+rasgueando así.... sobre el encerado, tiene tambien todos sus puntos
+distantes de otro cualquiera, como A.... que señalo fuera de ella.
+
+Hé aquí una percepcion clara, exacta, cabal, que nada deja que desear,
+que deja satisfecho al que habla y al que oye.
+
+Acabamos de asistir al análisis de una idea geométrica, y de señalar la
+diferencia entre sus grados de claridad y exactitud; veamos ahora una
+idea artística, y tratemos de determinar su mayor ó menor perfeccion. En
+ambos casos hay percepcion de una verdad; en ambos casos se necesita
+atencion, aplicacion de las facultades del alma; pero con el ejemplo que
+sigue palparemos que lo que en el uno daña, en el otro favorece y
+vice-versa; y que las clasificaciones y distinciones que en el primero
+eran indicio de disposiciones felices, son en el segundo una prueba de
+que el disertante se ha equivocado al elegir su carrera.
+
+Dos jóvenes que acaban de salir de la escuela de retórica, que recuerdan
+perfectamente cuanto en ella se les ha enseñado, que serían capaces de
+decorar los libros de texto de un cabo á otro, que responden con
+prontitud á las preguntas que se les hacen sobre tropos, figuras, clases
+de composicion, etc., etc., y que en fin han desempeñado los exámenes á
+cumplida satisfaccion de padres y maestros, obteniendo ambos la nota de
+sobresaliente, por haber contestado con igual desembarazo y lucimiento,
+de manera que no era dable encontrar entre los dos ninguna diferencia,
+estan repasando las materias en tiempo de vacaciones, y cabalmente leen
+un magnífico pasaje oratorio ó poético.
+
+Camilo vuelve una y otra vez sobre las admirables páginas, y ora derrama
+lágrimas de ternura, ora centellea en sus ojos el mas vivo entusiasmo.
+«Esto es inimitable, exclama, es imposible leerlo sin conmoverse
+profundamente! ¡qué belleza de imágenes, qué fuego, qué delicadeza de
+sentimientos, qué propiedad de expresion, qué inexplicable enlace de
+concision y abundancia, de regularidad y lozanía!» «¡Oh! sí, le contesta
+Eustaquio, esto es muy hermoso; ya nos lo habian dicho en la escuela; y
+si lo observas, verás que todo está ajustado á las reglas del arte.»
+
+Camilo percibe lo que hay en el pasaje, Eustaquio no; y sin embargo
+aquel discurre poco, apénas analiza, solo pronuncia algunas palabras
+entrecortadas, miéntras este diserta á fuer de buen retórico. El uno ve
+la verdad, el otro no; ¿y porqué? porque la verdad en este lugar es un
+conjunto de relaciones, entre el entendimiento, la fantasía y el
+corazon; es necesario desplegar á la vez todas estas facultades,
+aplicándolas al objeto con naturalidad, sin violencia ni tortura, sin
+distraerlas con el recuerdo de esta ó aquella regla, quedando el
+análisis, razonado y crítico para cuando se haya sentido el mérito del
+pasaje. Enredarse en discursos, traer á colacion este ó aquel precepto,
+ántes de haberse hecho cargo del escogido trozo, ántes de haberle
+_percibido_, es maniatar, por decirlo así, el alma, no dejándole
+expedita mas que una facultad cuando las necesita todas.
+
+
+§ III.
+
+Escollo del análisis.
+
+Hasta en las materias donde no entran para nada la imaginacion y el
+sentimiento, conviene guardarse de la manía de poner en prensa el
+espíritu obligándole á sujetarse á un método determinado, cuando ó por
+su carácter peculiar, ó por los objetos de que se ocupa, requiere
+libertad y desahogo. No puede negarse que el análisis, ó sea la
+descomposicion de las ideas, sirve admirablemente en muchos casos para
+darles claridad y precision; pero es menester no olvidar, que la mayor
+parte de los seres son un _conjunto_, y que el mejor modo de percibirlos
+es ver de una sola ojeada las partes y relaciones que le constituyen.
+Una máquina desmontada presenta con mas distincion y minuciosidad las
+piezas de que está compuesta; pero no se comprende tambien el destino de
+ellas, hasta que colocadas en su lugar, se ve como cada una contribuye
+al movimiento total. A fuerza de descomponer, prescindir y analizar,
+Condillac y sus secuaces no hallan en el hombre otra cosa que
+sensaciones; por el camino opuesto Descártes y Malebranche, apénas
+encontraban mas que ideas puras, un refinado espiritualismo; Condillac
+pretende dar razon de los fenómenos del alma, principiando por un hecho
+tan sencillo como es el acercar una rosa á la nariz de su
+hombre-estatua, privado de todos los sentidos, excepto el olfato;
+Malebranche busca afanoso un sistema para explicar lo mismo; y no
+encontrándolo en las criaturas, recurre nada ménos que á la esencia de
+Dios.
+
+En el trato ordinario, vemos á menudo laboriosos razonadores que
+conducen su discurso con cierta apariencia de rigor y exactitud, y que
+guiados por el hilo engañoso van á parar á un solemne dislate.
+Examinando la causa, notaremos que esto procede de que no miran el
+objeto sino por una cara. No les falta análisis, tan pronto como una
+cosa cae en sus manos la descomponen; pero tienen la desgracia de
+descuidar algunas partes; y si piensan en todas, no recuerdan que se han
+hecho para estar unidas, que estan destinadas á tener estrechas
+relaciones, y que si estas relaciones se arrumban, el mayor prodigio
+podrá convertirse en descabellada monstruosidad.
+
+
+§ IV.
+
+El tintorero y el filósofo.
+
+Un hábil tintorero estaba en su laboratorio ocupado en las tareas de su
+profesion. Acertó á entrar un observador minucioso, razonador muy
+analítico, y entabló desde luego discusion sobre los tintes y sus
+efectos, proponiéndose nada ménos que convencer al tintorero, de que iba
+á echar á perder las preciosas telas á que se aplicarian sus
+composiciones. A la verdad, la cosa presentaba mal aspecto, y el crítico
+no dejaba de apoyarse en reflexiones especiosas. Aquí se veia una serie
+de cazuelas con líquidos negruzcos, cenicientos, parduzcos, ninguno de
+buen color, todos de mal olor; allí unos pedacitos de goma pegajosa,
+desagradable á la vista; enormes calderas estaban hirviendo, donde se
+revolvian trozos de madera en bruto, y en las cuales se iban echando
+unas hojas secas, que al parecer solo podian servir para tirar á la
+calle. El tintorero estaba machacando en un mortero cien y cien materias
+que andaba sacando ora de un pote, ora de una marmita, ora de un
+saquillo; y revolviéndolo todo, y pasándolo de una cazuela á otra, y
+echando ora acá, ora acullá, cucharadas de líquidos que apestaban, y de
+cuyo contacto era preciso guardar el cútis porque le roian mas que el
+fuego, se aprestaba á vaciar los ingredientes en diferentes calderas, y
+sepultar en aquella inmundicia gran número de materias y manufacturas de
+inestimable valor. «Esto se va á desperdiciar todo, decia el analítico.
+En esta cazuela hay el ingrediente A, que como V. sabe, es
+extremadamente cáustico, y que ademas da un color muy feo. En esta otra
+hay la goma B, excelente para manchar, y cuyas señales no se quitan sino
+con muchísimo trabajo. En esta caldera hay el palo C, que podria servir
+para dar un color grosero y comun, pero que no alcanzo cómo ha de
+producir nada exquisito. En una palabra, examinado todo por separado,
+encuentro que V. emplea ingredientes contrarios á lo que V. se propone;
+y desde ahora doy por seguro, que en vez de sacar nada conforme á las
+bellísimas muestras que tiene V. en el despacho, va á sufrir una pérdida
+de consideracion en su fama é intereses.» «Todo es posible, señor
+filósofo, decia el inexorable tintorero, tomando en sus manos las
+preciosas materias y ricas manufacturas, y sumergiéndolas sin compasion
+en las sucias y pestilentes calderas, todo es posible, mas para dar fin
+á la discusion, déjese V. ver por aquí dentro pocos días.» El filósofo
+volvió en efecto, y el tintorero desvaneció todas las objeciones,
+desplegando á sus ojos las telas que por rigurosa demostracion debian
+estar malbaratadas. ¡Qué sorpresa! ¡qué humillacion para el analítico!
+Unas mostraban finísima grana, otras delicado verde, otras hermoso azul,
+otras exquisito naranjado, otras subido negro, otras un blanco
+lijeramente cubierto con variado color; otras ostentaban riquísimos
+jaspes donde campeaban á un tiempo la belleza y el capricho. Los matices
+eran innumerables y encantadores, las manufacturas limpias, tersas,
+brillantes como si hubieran estado cubiertas con cristales sin sufrir el
+contacto de la mano del hombre. El filósofo se marchó confuso y
+cabizbajo, diciendo para sí: «no es lo mismo saber lo que es una cosa
+por sí sola, ó lo que puede ser en combinacion con otras; en adelante no
+me contentaré con descomponer y separar, que tambien hace prodigios el
+componer y reunir: testigo el tintorero.»
+
+
+§ V.
+
+Objetos vistos por una sola cara.
+
+Entendimientos por otra parte muy claros y perspicaces, se echan á
+perder lastimosamente por el prurito de desenvolver una serie de ideas
+que no representando el objeto sino por un lado, acaban por conducir á
+resultados extravagantes. De aquí es, que con la razon todo se prueba y
+todo se impugna; y á veces un hombre que tiene evidentemente la verdad
+de su parte, se halla precisado á encastillarse en las convicciones, y
+resistir con las armas del buen sentido y cordura á los ataques de un
+sofista que se abre paso por todas las hendiduras, y se escurre al
+traves de lo mas sólido y compacto como filtrándose por los poros. La
+misma sobreabundancia de ingenio produce este defecto, como las
+personas demasiado ágiles y briosas se mantienen difícilmente en un paso
+mesurado y grave.
+
+
+§ VI.
+
+Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida.
+
+Es calidad preciosa la rapidez de la percepcion; pero conviene estar
+prevenido contra su efecto ordinario, que es la inexactitud. Sucédeles
+con frecuencia á los que perciben con mucha presteza, no hacer mas que
+desflorar el objeto; son como las golondrinas, que deslizándose
+velozmente sobre la superficie de un estanque, solo pueden coger los
+insectos que sobrenadan; miéntras otras aves que se sumergen enteramente
+ó posan sobre el agua, y con el pico calan muy adentro, hacen servir á
+su alimento hasta lo que se oculta en el fondo.
+
+El contacto de estos hombres es peligroso; porque sea que hablen, sea
+que escriban, suelen distinguirse por una facilidad encantadora; y, lo
+que es todavía peor, comunican á todo lo que tratan cierta apariencia de
+método, claridad y precision que alucina y seduce. En la ciencia se dan
+á conocer por sus principios claros, sus definiciones sencillas, sus
+deducciones obvias, sus aplicaciones felices. Caractéres que no pueden
+ménos de acompañar el talento de concepcion profunda y cabal; pero que
+imitados por otro de ménos aventajadas partes, solo indican á veces
+superficialidad y lijereza, como brilla limpia y trasparente el agua
+poco profunda, regalando la vista con sus arenas de oro[13].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+EL JUICIO.
+
+
+§ I.
+
+Qué es el juicio. Manantiales de error.
+
+Para juzgar bien conduce poco el saber si el juicio es un acto distinto
+de la percepcion, ó si consiste simplemente en percibir la relacion de
+dos ideas. Prescindiré pues de estas cuestiones, y solo advertiré que
+cuando interiormente decimos que una cosa es ó no es, ó que es ó no es
+de esta ó de aquella manera, entónces hacemos un juicio. Así lo entiende
+el uso comun; y para lo que nos proponemos, esto nos basta.
+
+La falsedad del juicio depende muchas veces de la mala percepcion; así
+lo que vamos á decir, aunque directamente encaminado al modo de juzgar
+bien, conduce no poco á percibir bien.
+
+La proposicion es la expresion del juicio.
+
+Los falsos axiomas, las proposiciones demasiado generales, las
+definiciones inexactas, las palabras sin definir, las suposiciones
+gratuitas, las preocupaciones en favor de una doctrina, son abundantes
+manantiales de percepciones equivocadas ó incompletas y de juicios
+errados.
+
+
+§ II.
+
+Axiomas falsos.
+
+Toda ciencia ha menester un punto de apoyo; y quien se encarga de
+profesarla, busca con tanto cuidado este punto, como el arquitecto
+asienta el fundamento sobre el cual ha de levantar el edificio.
+Desgraciadamente, no siempre se encuentra lo que se necesita; y el
+hombre es demasiado impaciente para aguardar que los siglos que él no ha
+de ver, proporcionen á las generaciones futuras el descubrimiento
+deseado. Si no encuentra, finge; en vez de construir sobre la realidad,
+edifica sobre las creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar y
+sutilizar llega hasta el punto de alucinarse á sí mismo, y lo que al
+principio fuera un pensamiento vago, sin estabilidad ni consistencia, se
+convierte en verdad inconcusa. Las excepciones embarazarian demasiado;
+lo mas sencillo es asentar una proposicion universal: hé aquí el axioma.
+Vendrán luego numerosos casos que no se comprenden en él; nada importa:
+con este objeto se halla concebido en términos generales y confusos ó
+ininteligibles, para que interpretándose de mil maneras diferentes,
+sufra en su fondo todas las excepciones que se quiera sin perder nada de
+su prestigiosa reputacion. Entre tanto el axioma sirve admirablemente
+para cimentar un raciocinio extravagante, dar peso á un juicio
+disparatado, ó desvanecer una dificultad apremiadora: y cuando se
+ofrecen al espíritu dudas sobre la verdad de lo que se defiende, cuando
+se teme que el edificio no venga al suelo con fragorosa ruina, se dice á
+sí mismo el espíritu: «no, no hay peligro; el cimiento es firme; es un
+axioma, y un axioma es un principio de eterna verdad.»
+
+Para merecer este nombre, es menester que la proposicion sea tan patente
+al espíritu, como lo son al ojo los objetos que miramos presentes, á la
+debida distancia, y en medio del dia. En no dejando al entendimiento
+enteramente convencido desde que se le ofrece, y una vez comprendido el
+significado de los términos con que se le enuncia, no debe ser admitido
+en esta clase. Viciadas las ideas por un axioma falso, vense todas las
+cosas muy diferentes de lo que son en sí; y los errores son tanto mas
+peligrosos, cuanto el entendimiento descansa en mas engañosa seguridad.
+
+
+§ III.
+
+Proposiciones demasiado generales.
+
+Si nos fuese conocida la esencia de las cosas, podríamos asentar con
+respecto á ella proposiciones universales, sin ningun género de
+excepcion; porque siendo la esencia la misma en todos los seres de una
+misma especie, claro es que lo que del uno afirmásemos, seria igualmente
+aplicable á todos. Pero como de lo tocante á dicha esencia conocemos
+poco, y de una manera imperfecta, y muchas veces nada, es de ahí que por
+lo comun no es posible hablar de los seres, sino con relacion á las
+propiedades que están á nuestro alcance, y de las que á menudo no
+discernimos si estan radicadas en la esencia de la cosa, ó si son
+puramente accidentales. Las proposiciones generales se resienten de este
+defecto; pues como expresan lo que nosotros concebimos y juzgamos, no
+pueden extenderse sino á lo que nuestro espíritu ha conocido. De donde
+resulta que sufren mil excepciones que no preveíamos; y tal vez
+descubrimos que se habia tomado por regla lo que no era mas que
+excepcion. Esto sucede aun suponiendo mucho trabajo de parte de quien
+establece la proposicion general; ¿qué será, si atendemos á la lijereza
+con que se las suele formar y emitir?
+
+
+§ IV.
+
+Las definiciones inexactas.
+
+De estas puede decirse casi lo mismo que de los axiomas; pues que sirven
+de luz para dirigir la percepcion y el juicio, y de punto de apoyo para
+afianzar el raciocinio. Es sobre manera difícil una buena definicion, y
+en muchos casos imposible. La razon es obvia; la definicion explica la
+esencia de la cosa definida; y ¿cómo se explica lo que no se conoce? A
+pesar de tamaño inconveniente, existen en todas las ciencias una
+muchedumbre de definiciones que pasan cual moneda de buena ley; y si
+bien sucede con frecuencia que se levantan los autores contra las
+definiciones de otros, ellos á su vez cuidan de reemplazarlas con la
+suyas, las que hacen circular por toda la obra tomándolas por base en
+sus discursos. Si la definicion ha de ser la explicacion de la esencia
+de la cosa, y el conocer esta esencia es negocio tan difícil, ¿porqué se
+lleva tanta prisa en definir? El blanco de las investigaciones es el
+conocimiento de la naturaleza de los seres; la proposicion pues en que
+se explicase esta naturaleza, es decir la definicion, debiera ser la
+última que emitiese el autor. En la definicion está la ecuacion que
+presenta despejada la incógnita; y en la resolucion de los problemas
+esta ecuacion es la última.
+
+Lo que nosotros podemos definir muy bien es lo puramente convencional;
+porque la naturaleza del ser convencional es aquella que nosotros mismos
+le damos por los motivos que bien nos parecen. Así, ya que no nos es
+posible en muchos casos definir la cosa, al ménos debiéramos fijar bien
+lo que entendemos cuando hablamos de ella; ó en otros términos,
+deberíamos definir la palabra con que pretendemos expresar la cosa. Yo
+no sé lo que es el sol; no conozco su naturaleza; y por tanto si me
+preguntan su definicion, no podré darla. Pero sé muy bien á qué me
+refiero cuando pronuncio la palabra _sol_, y así me será fácil explicar
+lo que con ella significo. ¿Qué es el sol? no lo sé. ¿Qué entiende V.
+por la palabra _sol_? Ese astro cuya presencia nos trae el dia, y cuya
+desaparicion produce la noche. Esto me lleva naturalmente á las palabras
+mal definidas.
+
+
+§ V.
+
+Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad.
+
+En la apariencia nada mas fácil que definir una palabra, porque es muy
+natural que quien la emplea sepa lo que se dice, y de consiguiente pueda
+explicarlo. Pero la experiencia enseña no ser así, y que son muy pocos
+los capaces de fijar el sentido de las voces que usan. Semejante
+confusion nace de la que reina en las ideas, y á su vez contribuye á
+aumentarla. Oiréis á cada paso una disputa acalorada en que los
+contrincantes manifiestan quizas ingenio nada comun: dejadlos que den
+cien vueltas al objeto, que se acometan y rechacen una y mil veces, como
+enemigos en sangrienta batalla; entónces si os quereis atravesar de
+mediador, y hacer palpable la sinrazon de ambos, tomad la palabra que
+expresa el objeto capital de la cuestion, y preguntad á cada uno, ¿qué
+entiende V. por esto? ¿qué sentido da V. á esta palabra? Os acontecerá
+con frecuencia que los dos adversarios se quedarán sin saber qué
+responderos, ó pronunciando algunas expresiones vagas, inconexas,
+manifestando bien á las claras que les habeis salido de improviso, que
+no esperaban el ataque por aquel flanco, siendo quizas aquella la
+primera vez que se ocupan, mal de su grado, en darse cuenta á sí mismos
+del sentido de una palabra que en un cuarto de hora han empleado
+centenares de veces, y de que estaban haciendo infinitas aplicaciones.
+Pero suponed que esto no acontece, y que cada cual da con facilidad y
+presteza la explicacion pedida: estad seguro que el uno no aceptará la
+definicion del otro, y que la discordancia que ántes versaba ó parecia
+versar sobre el fondo de la cuestion, se trasladará de repente al nuevo
+terreno entablándose disputa sobre el sentido de la palabra. He dicho _ó
+parecia versar_, porque si bien se ha observado el giro de la discusion,
+se habrá echado de ver que bajo el nombre de la cosa se ocultaba con
+frecuencia el significado de la palabra.
+
+Hay ciertas voces que expresando una idea general, aplicable á muchos y
+muy diferentes objetos y en los sentidos mas varios, parecen inventadas
+adrede para confundir. Todos las emplean, todos se dan cuenta á si
+mismos de lo que significan, pero cada cual á su modo; resultando una
+algarabia que lastima á los buenos pensadores.
+
+«La igualdad de los hombres, dirá un declamador, es una ley establecida
+por el mismo Dios. Todos nacemos llorando, todos morimos suspirando: la
+naturaleza no hace diferencia entre pobres y ricos, plebeyos y nobles; y
+la religion nos enseña que todos tenemos un mismo orígen y un mismo
+destino. La igualdad es obra de Dios; la desigualdad es obra del hombre;
+solo la maldad ha podido introducir en el mundo esas horribles
+desigualdades de que es víctima el linaje humano; solo la ignorancia, y
+la ausencia del sentimiento de la propia dignidad han podido
+tolerarlas.» Esas palabras no suenan mal al oido del orgullo: y no puede
+negarse que hay en ellas algo de especioso. Ese hombre dice errores
+capitales, y verdades palmarias; confunde aquellos con estas; y su
+discurso seductor para los incautos, presenta á los ojos de un buen
+pensador una algarabía ridicula. ¿Cuál es la causa? Toma la palabra
+_igualdad_ en sentidos muy diferentes, la aplica á objetos que distan
+tanto como cielo y tierra; y pasa á una deduccion general, con entera
+seguridad, como si no hubiese riesgo de equivocacion.
+
+¿Queremos reducir á polvo cuanto acaba de decir? Hé aquí como deberemos
+hacerlo.
+
+--¿Qué entiende V. por igualdad?
+
+--Igualdad, igualdad.... bien claro está lo que significa.
+
+--Sin embargo no será de mas que V. nos lo diga.
+
+--La igualdad está en que el uno no sea ni mas ni ménos que el otro.
+
+--Pero ya ve V. que esto puede tomarse en sentidos muy varios; porque
+dos hombres de seis pies de estatura serán iguales en ella, pero será
+posible que sean muy desiguales en lo demas; por ejemplo, si el uno es
+barrigudo, como el gobernador de la ínsula Barataria, y el otro seco de
+carnes como el caballero de la Triste Figura. Ademas dos hombres pueden
+ser iguales ó desiguales en saber, en virtud, en nobleza, y en un millon
+de cosas mas; con que será bien que ántes nos pongamos de acuerdo en la
+acepcion que da V. á la palabra igualdad.
+
+--Yo hablo de la igualdad de la naturaleza, de esta igualdad establecida
+por el mismo Criador, contra cuyas leyes nada pueden los hombres.
+
+--Así no quiere V. decir mas sino que por naturaleza todos somos
+iguales....
+
+--Cierto.
+
+--Ya; pero yo veo que la naturaleza nos hace á unos robustos, á otros
+endebles, á unos hermosos, á otros feos, á unos ágiles, á otros torpes,
+á unos de ingenio despejado, á otros tontos, á unos nos da inclinaciones
+pacificas, á otros violentas, á unos.... pero seria nunca acabar si
+quisiera enumerar las desigualdades que nos vienen de la misma
+naturaleza. ¿Dónde está la igualdad natural de que V. nos habla?
+
+--Pero estas desigualdades no quitan la igualdad de derechos....
+
+--Pasando por alto que V. ha cambiado ya completamente el estado de la
+cuestion, abandonando ó restringiendo mucho la igualdad de la
+naturaleza, tambien hay sus inconvenientes en esa igualdad de derechos.
+¿Le parece á V. si el niño de pocos años tendrá _derecho_ para reñir y
+castigar á su padre?
+
+--V. finge absurdos....
+
+--No señor, que esto y nada ménos que esto exige la igualdad de
+derechos; si no es asi deberá V. decirnos de qué derechos habla, de
+cuáles debe entenderse la igualdad y de cuáles no.
+
+--Bien claro es que ahora tratamos de la igualdad social.
+
+--No trataba V. de ella únicamente; bien reciente es el discurso en que
+hablaba V. en general y de la manera mas absoluta, solo que arrojado de
+una trinchera se refugia V. en la otra. Pero vamos á la igualdad social.
+Esto significará que en la sociedad todos hemos de ser iguales. Ahora
+pregunto, ¿en qué? ¿en autoridad? Entónces no habrá gobierno posible.
+¿En bienes? Enhorabuena; dejemos á un lado la justicia, y hagamos el
+repartimiento: al cabo de una hora, de dos jugadores el uno habrá
+alijerado el bolsillo del otro, y estarán ya desiguales; pasados algunos
+dias, el industrioso habrá aumentado su capital, el desidioso habrá
+consumido una porcion de lo que recibió; y caeremos en la desigualdad.
+Vuélvase mil veces al repartimiento, y mil veces se desigualarán las
+fortunas. ¿En consideracion? pero ¿apreciará V. tanto al hombre honrado
+como al tunante? ¿se depositará igual confianza en este que en aquel?
+¿Se encargarán los mismos negocios á Metternich que al mas rudo patan? Y
+aun cuando se quiesese, ¿podrian todos hacerlo todo?
+
+--Esto es imposible; pero lo que no es imposible es la igualdad ante la
+ley.
+
+--Nueva retirada, nueva trinchera; vamos allá. La ley dice: el que
+contravenga sufrirá la multa de mil reales, y en caso de insolvencia
+diez dias de cárcel. El rico paga los mil reales, y se rie de su
+fechoria; el pobre que no tiene un maravedí, expia su falta de rejas
+adentro. ¿Dónde está la igualdad ante la ley?
+
+--Pues yo quitaria esas cosas; y estableceria las penas de suerte que no
+resultase nunca esta desigualdad.
+
+--Pero entónces desaparecerian las multas, arbitrio no despreciable para
+huecos del presupuesto y alivio de gobernantes. Ademas voy á demostrarle
+á V. que no es posible en ninguna suposicion esta pretendida igualdad.
+Demos que para una transgresion está señalada la pena de diez mil
+reales; dos hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de que pagar;
+pero el uno es opulento banquero, el otro un modesto artesano. El
+banquero se burla de los diez mil reales, el artesano queda arruinado.
+¿Es igual la pena?
+
+--No por cierto; mas ¿cómo quiere V. remediarlo?
+
+--De ninguna manera; y esto es lo que quiero persuadirle á V. de que la
+desigualdad es cosa irremediable. Demos que la pena sea corporal,
+encontraremos la misma desigualdad. El presidio, la exposicion á la
+vergüenza pública, son penas que el hombre falto de educacion, y del
+sentimiento de dignidad, sufre con harta indiferencia; sin embargo un
+criminal que perteneciese á cierta categoría preferiria mil veces la
+muerte. La pena debe ser apreciada, no por lo que es en sí, sino por el
+daño que causa al paciente y la impresion con que le afecta; pues de
+otro modo desaparecerian los dos fines del castigo: la expiacion y el
+escarmiento. Luego, una misma pena aplicada á criminales de clases
+diferentes, no tiene la igualdad sino en el nombre, entrañando una
+desigualdad monstruosa. Confesaré con V. que en estos inconvenientes hay
+mucho de irremediable, pero reconozcamos estas tristes necesidades, y
+dejémonos de ponderar una igualdad imposible.
+
+La definicion de una palabra, y el discernir las diferentes aplicaciones
+que de ella podrian hacerse, nos ha traido la ventaja de reducir á la
+nada un especioso sofisma, y de demostrar hasta la última evidencia que
+el pomposo orador ó propalaba absurdos, ó no nos decia nada que no
+supiésemos de antemano; pues no es mucho descubrimiento el anunciar que
+todos nacemos y morimos de una misma manera.
+
+
+§ VI.
+
+Suposiciones gratuitas. El despeñado.
+
+A falta de un principio general tomamos á veces un hecho que no tiene
+mas verdad y certeza de la que nosotros le otorgamos. ¿De dónde tantos
+sistemas para explicar los fenómenos de la naturaleza? De una suposicion
+gratuita que el inventor del sistema tuvo á bien asentar como primera
+piedra del edificio. Los mayores talentos se hallan expuestos á este
+peligro siempre que se empeñan en explicar un fenómeno, careciendo de
+datos positivos sobre su naturaleza y origen. Un efecto puede haber
+procedido de una infinidad de causas; pero no se ha encontrado la verdad
+por solo saber que ha _podido_ proceder, es necesario demostrar que ha
+procedido. Si una hipótesis me explica satisfactoriamente un fenómeno
+que tengo á la vista, podré admirar en ella el ingenio de quien la
+inventara; pero poco habré adelantado para el conocimiento de la
+realidad de las cosas.
+
+Este vicio de atribuir un efecto á una causa _posible_, salvando la
+distancia que va de la _posibilidad_ á la _realidad_, es mas comun de lo
+que se cree; sobre todo, cuando el razonador puede apoyarse en la
+coexistencia ó sucesion de los hechos que se propone enlazar. A veces,
+ni aun se aguarda á saber si ha existido realmente el hecho que se
+designa como causa; basta que haya podido existir, y que en su
+existencia hubiese podido producir el efecto de que se pretende dar
+razon.
+
+Se ha encontrado en el fondo de un precipicio el cadáver de una persona
+conocida; las señales de la víctima manifiestan con toda claridad que
+murió despeñada. Tres suposiciones pueden excogitarse para dar razon de
+la catástrofe; una caida, un suicidio, un asesinato. En todos estos
+casos, el efecto será el mismo; y en ausencia de datos no puede decirse
+que el uno lo explique mas satisfactoriamente que el otro. Numerosos
+espectadores estan contemplando la desastrosa escena; todos ansian
+descubrir la causa; haced que se presente el mas leve indicio, desde
+luego veréis nacer en abundancia las conjeturas, y oiréis las
+expresiones de «es cierto; así será; no puede ser de otra manera....
+como si lo estuviese mirando ... no hay testigos, no puede probarse en
+juicio; pero lo que es duda, no cabe.»
+
+Y ¿cuáles son los indicios? Algunas horas ántes de encontrarse el
+cadáver, el infeliz se encaminaba hácia el lugar fatal, y no falta quien
+vió que estaba leyendo unos papeles, que se detenia de vez en cuando, y
+daba muestras de inquietud. Por lo demas es bien sabido que estos
+últimos dias habia pasado disgustos, y que los negocios de su casa
+estaban muy mal parados. Toda la vecindad veia en su semblante muestras
+de pena y desazon. Asunto concluido; este hombre se ha suicidado.
+Asesinato no puede ser, estaba tan cerca de su casa.... ademas que un
+asesinato no se comete de esta manera.... Una desgracia es imposible,
+porque él conocia muy bien el terreno; y por otra parte, no era hombre
+que anduviese precipitado ni con la vista distraida. Como el pobre
+estaba acosado por sus acreedores, hoy dia de correo debió de recibir
+alguna carta apremiante, y no habrá podido resistir mas.
+
+--Vamos, vamos, responderá el mayor número, cosa clara: y tiene V.
+razon, cabalmente es hoy dia de correo....
+
+Llega el juez y al efecto de instruir las primeras diligencias, se
+registra la cartera del difunto.
+
+--Dos cartas.
+
+--¿No lo decia yo?.... el correo de hoy!....
+
+--La una es de N. su corresponsal en la plaza N.
+
+--Vamos, cabalmente allí tenia sus aprietos.
+
+--Dice así: «Muy Sr. mio: en este momento acabo de salir de la reunion
+consabida. No faltaban renitentes, pero al fin apoyado de los amigos N
+N, he conseguido que todo el mundo entrase en razon. Por ahora puede V.
+vivir tranquilo, y si su hijo de V. tuviera la dicha de restablecer
+algun tanto los negocios de América, esta gente se prestará á todo, y
+conservará V. su fortuna y su crédito. Los pormenores para el correo
+inmediato; pero he creido que no debia diferir un momento el comunicarle
+á V. tan satisfactoria noticia. Entre tanto, etc., etc.» No hay por qué
+matarse.
+
+--La otra?....
+
+--Es de su hijo....
+
+--Malas noticias debió de traer....
+
+--Dice así: «Mi querido padre: he llegado á tiempo; y á pocas horas de
+mi desembarco, estaba deshecha la trampa. Todo era una estafa del Sr. N.
+Ha burlado atrozmente nuestra confianza. No soñaba en mi venida, y al
+verme en su casa, se ha quedado como herido de un rayo. He conocido su
+turbacion, y me he apoderado de toda su correspondencia. Miéntras me
+ocupaba de esto ha tomado el portante, é ignoro su paradero. Todo se ha
+salvado excepto algun desfalco, que calculo de poca consideracion. Voy
+corriendo, porque la embarcacion que sale va á darse á la vela.» etc.
+etc.
+
+El correo de hoy no era para suicidarse; el de las conjeturas sale
+lucido: todo por haber convertido la posibilidad en realidad, por haber
+estribado en suposiciones gratuitas, por haberse alucinado con lo
+especioso de una explicacion satisfactoria.
+
+--¿Si podria ser un asesinato?....
+
+--Claro es, porque en este correo.... y ademas, este hombre no carecia
+de enemigos.
+
+--El otro dia su colono N. le amenazó terriblemente.
+
+--Y es muy malo.....
+
+--Oh! terrible.... está acostumbrado á la vida bandolera.... vamos,
+tiene atemorizada la vecindad....
+
+--¿Y cómo estaban ahora?
+
+--A matar; esta misma mañana salian juntos de la casa del difunto, y
+hablaban ambos muy recio.
+
+--¿Y el colono solia andar por aquí?
+
+--Siempre; á dos pasos tiene un campo; y ademas la cuestion estaba (sino
+que esto sea dicho entre nosotros), la cuestion estaba sobre esas
+encinas del borde del precipicio. El dueño se quejaba de que él le
+echaba á perder el bosque, el otro lo negaba; como que en este mismo
+lugar estuvieron el otro dia á pique de darse de garrotazos. Miren
+Vds.... sino que uno no debe perder á un infeliz.... casi cada dia
+estaban en pendencias en este mismo lugar.
+
+--Entónces no hable V. mas.... es una atrocidad! pero ¿cómo se
+prueba?....
+
+--Y hoy vean Vds. como no está trabajando en el campo; y tiene por allí
+su apero.... y se conoce que ha trabajado hoy mismo..... vamos, ya no
+cabe duda; es evidente; el infeliz está perdido, porque esto
+respirará.....
+
+Llega uno del pueblo.
+
+--¡Qué desgracia!
+
+--¿No lo sabia V.?
+
+--No señores, ahora mismo me lo han dicho en su casa. Iba yo á verle,
+por si se apaciguaba con el pobre N. que está preso en la alcaldía ...
+
+--¿Preso?....
+
+--Sí señores; me ha venido llorando su mujer; dice que se ha excedido de
+palabras, y que el alcalde le ha arrestado. Como ya saben Vds. que es
+tan maton!....
+
+--¿Y no ha salido mas al campo desde que habló esta mañana con el
+difunto en la calle?
+
+--¿Pues cómo habia de salir? vayan Vds. y le encontrarán allí, donde
+está desde muy temprano; el pobrecito estaba labrando ahí!....
+
+Nuevo chasco, el asesino estaba á larga distancia, el preso era el
+colono: nuevo desengaño para no fiarse de suposiciones gratuitas, para
+no confundir la realidad con la posibilidad, y no alucinarse con
+plausibles apariencias.
+
+
+§ VII.
+
+Preocupacion en favor de una doctrina.
+
+Hé aquí uno de los mas abundantes manantiales de error; esto es la
+verdadera rémora de las ciencias; uno de los obstáculos que mas retardan
+sus progresos. Increible seria la influencia de la preocupacion, si la
+historia del espiritu humano no la atestiguara con hechos irrecusables.
+
+El hombre dominado por una preocupacion no busca ni en los libros ni en
+las cosas lo que realmente hay, sino lo que le conviene para apoyar sus
+opiniones. Y lo mas sensible es, que se porta de esta suerte, á veces
+con la mayor buena fe, creyendo sin asomo de duda que está trabajando
+por la causa de la verdad. La educacion, los maestros y autores de
+quienes se han recibido las primeras luces sobre una ciencia, las
+personas con quienes vivimos de continuo, ó tratamos con mas frecuencia,
+el estado ó profesion, y otras circunstancias semejantes, contribuyen á
+engendrar en nosotros el hábito de mirar las cosas siempre bajo un mismo
+aspecto, de verlas siempre de la misma manera.
+
+Apénas dimos los primeros pasos en la carrera de una ciencia, se nos
+ofrecieron ciertos axiomas como de eterna verdad, se nos presentaron
+ciertas proposiciones como sostenidas por demostraciones irrefragables,
+y las razones que militaban por la otra parte, nunca se nos hizo
+considerarlas como pruebas que examinar, sino como objeciones que
+soltar. ¿Habia alguna de nuestras razones que claudicaba por un lado? se
+acudia desde luego á sostenerla, á manifestar que en todo caso no era
+aquella la única; que estaba acompañada de otras cumplidamente
+satisfactorias; y que si bien ella sola quizas no bastaria, no obstante
+añadida á las demas no dejaba de pesar en la balanza y de inclinarla mas
+y mas á favor nuestro. ¿Presentaban los adversarios alguna dificultad de
+espinosa solucion? El número de las respuestas suplia á su solidez. El
+gravísimo autor A contesta de esta manera, el insigne B de tal otra, el
+sabio C de tal otra, cualquiera de las tres es suficiente, escójase la
+que mejor parezca, con entera seguridad de que el Aquiles de los
+adversarios habrá recibido la herida en el tendon. No se trata de
+convencer, sino de vencer; el amor propio se interesa en la contienda,
+y conocidos son los infinitos recursos de este maligno agente. Lo que
+favorece se abulta y exagera; lo que obsta se disminuye, se desfigura ú
+oculta: la buena fe protesta algunas veces desde el fondo del alma; pero
+su voz es ahogada y acallada como una palabra de paz en encarnizado
+combate.
+
+Si así no fuere, ¿cómo será posible explicar que durante largos siglos,
+se hayan visto escuelas tan organizadas, como disciplinados ejércitos
+agrupados al rededor de una bandera? ¿Cómo es que una serie de hombres
+ilustres por su saber y virtudes, viesen todos una cuestion de una misma
+manera, al paso que sus adversarios no ménos esclarecidos que ellos, lo
+veian todo de una manera opuesta? ¿Cómo es que para saber cuáles eran
+las opiniones de un autor, no necesitásemos leerle, bastándonos por lo
+comun la órden á que pertenecia, ó la escuela de donde habia salido?
+¿Podria ser ignorancia de la materia, cuando consumian su vida en
+estudiarla? ¿Podria ser que no leyesen las obras de sus adversarios?
+Esto se verificaria en muchos, pero de otros no cabe duda que las
+consultarian con frecuencia. ¿Podria ser mala fe? No por cierto; pues
+que se distinguian por su entereza cristiana.
+
+Las causas son las señaladas mas arriba; el hombre ántes de inducir á
+otros al error, se engaña muchas veces á sí propio. Se aferra á un
+sistema, allí se encastilla con todas las razones que pueden
+favorecerle; su ánimo se va acalorando á medida que se ve atacado; hasta
+que al fin, sea cual fuere el número y la fuerza de los adversarios,
+parece que se dice á sí mismo: «este es tu puesto; es preciso
+defenderle: vale mas morir con gloria que vivir con ignominiosa
+cobardía.»
+
+Por este motivo, cuando se trata de convencer á otros, es preciso
+separar cuidadosamente la causa de la verdad de la causa del amor
+propio: importa sobre manera persuadir al contrincante de que cediendo,
+nada perderá en reputacion. No ataqueis nunca la claridad y perspicacia
+de su talento; de otro modo se formalizará el combate, la lucha será
+reñida, y aun teniéndole bajo vuestros pies y con la espada en la
+garganta, no recabaréis que se confiese vencido.
+
+Hay ciertas palabras de cortesía y deferencia que en nada se ocupen á la
+verdad; en vacilando el adversario conviene no economizarlas, si deseais
+que se dé á partido ántes que las cosas hayan llegado á extremidades
+desagradables[14].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+EL RACIOCINIO.
+
+
+§ I.
+
+Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica.
+
+Cuando los autores tratan de esta operacion del entendimiento, amontonan
+muchas reglas para dirigirla, apoyándolas en algunos axiomas. No
+disputaré sobre la verdad de estos; pero dudo mucho que la utilidad de
+aquellas sea tanta como se ha pretendido. En efecto: es innegable que
+las cosas que se identifican con una tercera, se identifican entre sí;
+que de dos que se identifican entre sí, si la una es distinta de una
+tercera, lo será tambien la otra; que lo que se afirma ó niega de todo
+un género ó especie, debe afirmarse ó negarse del individuo contenido en
+ellos; y ademas es tambien mucha verdad que las reglas de argumentacion
+fundadas en dichos principios son infalibles. Pero yo tengo la
+dificultad en la aplicacion; y no puedo convencerme de que sean de
+grande utilidad en la práctica.
+
+En primer lugar, confieso que estas reglas contribuyen á dar al
+entendimiento cierta precision que puede servir en algunos casos para
+concebir con mas claridad, y atender á los vicios que entrañe un
+discurso: bien que á veces esta ventaja quedará neutralizada con los
+inconvenientes acarreados por la presuncion de que se sabe raciocinar,
+porque no se ignoran las reglas del raciocinio. Puede uno saber muy bien
+las reglas de un arte, y no acertar á ponerlas en práctica. Tal
+recitaria todas las reglas de la oratoria sin equivocar una palabra, que
+no sabria escribir una página sin chocar, no diré con los preceptos del
+arte, sino con el buen sentido.
+
+
+§ II.
+
+El silogismo. Observaciones sobre este instrumento dialéctico.
+
+Formaremos cabal concepto de la utilidad de dichas reglas, si
+consideramos que quien raciocina no las recuerda, si no se ve precisado
+á formular un argumento á la manera escolástica, cosa que en la
+actualidad ha caido en desuso. Los alumnos aprenden á conocer si tal ó
+cual silogismo peca contra esta ó aquella regla; y esto lo hacen en
+ejemplos tan sencillos, que al salir de la escuela nunca encuentran nada
+que á ellos se parezca. «Toda virtud es loable, la justicia es virtud,
+luego es loable.» Está muy bien: pero cuando se me ofrece discernir si
+en tal ó cual acto se ha infringido la justicia, y la ley tiene algo que
+castigar; si me propongo investigar en qué consiste la justicia,
+analizando los altos principios en que estriba, y las utilidades que su
+imperio acarrea al individuo y á la sociedad; ¿de qué me servirá dicho
+ejemplo, ú otros semejantes? Los teólogos y juristas, quisiera que me
+dijesen si en sus discursos les han servido mucho las decantadas reglas.
+
+«Todo metal es mineral, el oro es metal, luego es mineral.» «Ningun
+animal es insensible, los peces son animales, luego no son insensibles.»
+«Pedro es culpable, este hombre es Pedro, luego este hombre es
+culpable.» «Esta onza de oro no tiene el debido peso, esta onza es la
+que Juan me ha dado, luego la onza que Juan me ha dado no tiene el
+debido peso.» Estos ejemplos y otros por el mismo tenor, son los que
+suelen encontrarse en las obras de lógica que dan reglas para los
+silogismos; y yo no alcanzo qué utilidad pueden traer al discurso de los
+alumnos.
+
+La dificultad en el raciocinio no se quita con estas frivolidades mas
+propias para perder el tiempo en la escuela que para enseñar. Cuando el
+discurso se traslada de los ejemplos á la realidad, no encuentra nada
+semejante: y entónces ó se olvida completamente de las reglas, ó despues
+de haber ensayado el aplicarlas continuamente, se cansa bien pronto de
+la enojosa é inútil tarea. Cierto sugeto, muy conocido mio, se habia
+tomado el trabajo de examinar todos sus discursos á la luz de las reglas
+dialécticas; no sé si en la actualidad conservará todavia este peregrino
+humor; miéntras tuve ocasion de tratarle no observé que alcanzase gran
+resultado.
+
+Analicemos algunos de estos ejemplos, y comparémoslos con la práctica.
+
+Trátase de la pertenencia de una posesion. Todos los bienes que fueron
+de la familia N debieron pasar á la familia M; pero el mucho tiempo
+trascurrido y otras circunstancias, hacen que se suscite un pleito sobre
+el manso B, de que esta última se halla en posesion, fundándose en que
+sus derechos á ella le vienen de la familia N. Claro es que el silogismo
+del posesor ha de ser el siguiente: Todos los bienes que fueron de la
+familia N me pertenecen; es así que el manso B se halla en este caso,
+luego el manso B me pertenece. Para no complicar, supondremos que no
+haya dificultad en la primera proposicion, ó sea en la mayor; y que toda
+la disputa recaiga sobre la menor; es decir que le incumbe probar que
+efectivamente el manso B perteneció á la familia N.
+
+Todo el pleito gira, no en si el silogismo es concluyente, sino en si se
+prueba la menor ó no. Y pregunto ahora: ¿pensará nadie en el silogismo?
+¿sirve de nada el recordar que lo que se dice de todos se ha de decir
+de cada uno? Cuando se haya llegado á probar que el manso B perteneció á
+la familia N, ¿será menester ninguna regla para deducir que la familia M
+es legítima poseedora? El discurso se hace, es cierto; existe el
+silogismo, no cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la
+deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas bien que otra cosa,
+parecerán un puro entretenimiento especulativo. No estará el trabajo en
+el silogismo, sino en encontrar los títulos para probar que el manso B
+perteneció realmente á la familia N, en interpretar cual conviene las
+cláusulas del testamento, donacion, ó venta por donde lo habia
+adquirido; en esto y otros puntos consistirá la dificultad, para esto
+seria necesario aguzar el discurso, prescribiéndole atinadas reglas á
+fin de discernir la verdad entre muchos y complicados y contradictorios
+documentos. Gracioso seria por demas, el preguntar á los interesados, á
+los abogados y al juez, cuántas veces han pensado en semejantes reglas,
+cuando seguian con ojo atento el hilo que debía respectivamente
+conducirlos al objeto deseado.
+
+«La moneda que no reune las calidades prescritas por la ley no debe
+recibirse; esta onza de oro no las tiene, luego no debe recibirse.» El
+raciocinio es tan concluyente como inútil. Cuando yo este bien instruido
+de las circunstancias exigidas por la ley monetaria vigente, y ademas
+haya experimentado que esta onza de oro carece de ellas, se la devolveré
+al dador sin discursos; y si se traba disputa, no versará sobre la
+legitimidad de la consecuencia, sino sobre si á tantos ó cuantos granos
+de déficit se ha de tomar todavia, si está bien pesada ó no, si lleva
+esta ó aquella señal, y otras cosas semejantes.
+
+Cuando el hombre discurre no anda en actos reflejos sobre su
+pensamiento, así como los ojos cuando miran no hacen contorsiones para
+verse á sí mismos. Se presenta una idea, se la concibe con mas ó ménos
+claridad; en ella se ve contenida otra, ú otras; con estas se suscita el
+recuerdo de otras, y así se va caminando con suavidad, sin cavilaciones
+reflejas, sin embarazarse á cada paso con la razon de aquello que se
+piensa.
+
+
+§ III.
+
+El entimema.
+
+La evidencia de estas verdades ha hecho que se contase entre las formas
+de argumentacion el entimema, el cual no es mas que un silogismo en que
+se calla por sobrentendida, alguna de sus proposiciones. Esta forma se
+la enseñó á los dialécticos la experiencia de lo que estaban viendo á
+cada paso; pues pudieron notar que en la práctica se omitia por
+superfluo el presentar por extenso todo el hilo del raciocinio. Así en
+el último ejemplo, el silogismo por extenso seria el que se ha puesto al
+principio; pero en forma de entimema se convertiria en este otro: «Esta
+onza no tiene las condiciones prescritas por la ley, luego no debo
+recibirla;» ó en estilo vulgar, y mas conciso y expresivo: «No la tomo;
+es corta.»
+
+
+§ IV.
+
+Reflexiones sobre el término.
+
+Todo el artificio del silogismo consiste en comparar los extremos con un
+término medio, para deducir la relacion que tienen entre sí. Cuando se
+conocen ya, y se tienen presentes esos extremos y ese término medio,
+nada mas sencillo que hacer la comparacion; pero cabalmente entónces ya
+no es necesaria la regla, porque el entendimiento ve al instante la
+consecuencia buscada. ¿Cómo se encuentra ese término medio? ¿Cómo se
+conocen los dos extremos, cuando se hacen investigaciones sobre un
+objeto, del cual se ignora lo que es? Sé muy bien que si este mineral
+que tengo en las manos fuese oro, tendria tal calidad; pero el embarazo
+está en que ni se me ocurre que esto pueda ser oro, y por tanto no
+pienso en uno de los dos extremos; ni aun cuando pensara en ello, me
+encuentro con medios para comprobarlo. Sabe muy bien el juez que si el
+hombre que pasa por su lado fuera el asesino á quien persigue desde
+mucho tiempo, deberia enviarle al suplicio; pero la dificultad está en
+que al ver al culpable no piensa en el asesino; y si pensara en él y
+sospechase que es el individuo que está presente, no puede condenarle
+por falta de pruebas. Tiene los dos extremos, mas no el término medio;
+término que no se lo ofrecerá ciertamente bajo formas dialécticas. ¿Cómo
+se llama este hombre? Su patria, su residencia ordinaria, los
+antecedentes de su conducta, su modo de vivir en la actualidad, el lugar
+donde se hallaba cuando se cometió el asesinato, testigos que le vieron
+en las inmediaciones del sitio en que se encontró la víctima; su traje,
+estatura, fisonomia, señales sangrientas que se han notado en su ropa,
+el puñal escondido, el azoramiento con que llegó á deshora á su casa
+pocos momentos despues del desastre, algunas prendas que se han
+encontrado en su poder, y que se parecen mucho á otras que tenia el
+difunto, sus contradicciones, su reconocida enemistad con el asesinado;
+hé aquí los términos medios, ó mas bien un conjunto de circunstancias
+que han de indicar si el preso es el verdadero asesino. ¿Y para qué
+aprovecharán las reglas del silogismo? Ahora habrá que atender á una
+palabra, despues á un hecho; aquí se habrá de examinar una señal, mas
+allá se habrán de cotejar dos ó mas coincidencias. Será preciso atender
+á las cualidades físicas, morales y sociales del individuo, será
+necesario apreciar el valor de los testigos, en una palabra, deberá el
+juez revolver la atencion en todas direcciones, fijarla sobre mil y mil
+objetos diferentes, y pesarlo todo en justa y escrupulosa balanza para
+no dejar sin castigo al culpable, ó no condenar al inocente.
+
+Lo diré de una vez: los ejemplos que suelen abundar en los libros de
+dialéctica de nada sirven para la práctica: quien creyese que con aquel
+mecanismo ha aprendido á pensar, puede estar persuadido de que se
+equivoca. Si lo que acabo de exponer no le convence, la experiencia le
+desengañará.
+
+
+§ V.
+
+Utilidad de las formas dialécticas.
+
+Sin embargo de lo dicho, no negaré que esas formas dialécticas sean
+útiles aun en nuestro tiempo, para presentar con claridad y exactitud el
+encadenamiento de las ideas en el raciocinio: y que si no valen mucho
+como medio de invencion, sean á veces provechosas como conducto de
+enseñanza. Así es que léjos de pretender que se las destierre del todo
+de las obras elementales, conviene que se las conserve, no en toda su
+sequedad, pero si en todo su vigor. _Nervos et ossa_ las llamaba Melchor
+Cano con mucha oportunidad: no se destruyan pues esos nervios y huesos;
+basta cubrirlos con piel blanda y colorada, para que no repugnen ni
+ofendan. Porque es preciso confesar que ahora á fuerza de desdeñar las
+formas, se cae en el extrema opuesto, sumamente dañoso al adelanto de
+las ciencias, y á la causa de la verdad. Antes, los discursos eran
+descarnados en demasía, presentaban, por decirlo así, desnuda la
+armazon; pero ahora, tanto es el cuidado de la exterioridad, tal el
+olvido de lo interior, que en muchos discursos no se encuentra mas que
+palabras, que serian bellas, si serlo pudieran palabras vacias. Con el
+auxilio de las formas dialécticas, traveseaban en demasía los ingenios
+sutiles y cavilosos; con las formas oratorias se envuelven á menudo los
+espíritus huecos. _Est modus in rebus_[15].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
+
+
+§ I.
+
+La inspiracion.
+
+Es un error el figurarse que los grandes pensamientos son hijos del
+discurso; este, bien empleado, sirve algun tanto para enseñar, pero poco
+para inventar. Casi todo lo que el mundo admira de mas feliz, grande y
+sorprendente, es debido á la inspiracion; á esta luz instantánea que
+brilla de repente en el entendimiento del hombre, sin que él mismo sepa
+de donde le viene. Inspiracion la apellido, y con mucha propiedad,
+porque no cabe nombre mas adaptado para explicar este admirable
+fenómeno.
+
+Está un matemático dando vueltas á un intrincado problema; se ha hecho
+cargo de todos los datos, nada le queda que practicar de lo que para
+semejantes casos está prevenido. La resolucion no se encuentra; se han
+tanteado varios planteos, y á nada conducen. Se han tomado al acaso
+diferentes cantidades, por si se da en el blanco; todo es inútil. La
+cabeza está fatigada; la pluma descansa sobre el papel, nada escribe. La
+atencion del calculador está como adormecida de puro fija; casi no sabe
+si piensa. Cansado de forcejear por abrir una puerta tan bien cerrada,
+parece que ha desistido de su empeño, y que se ha sentado en el umbral
+aguardando si alguien abrirá por la parte de adentro. «Ya lo veo,»
+exclama de repente, «esto es!....» y cual otro Arquimédes, sin saber lo
+que le sucede, saltaria del baño y echaria á correr gritando: «Lo he
+encontrado!..... Lo he encontrado!....»
+
+Acontece á menudo que despues de largas horas de meditacion, no se ha
+podido llegar á un resultado satisfactorio, y cuando el ánimo está
+distraido, ocupado en asuntos totalmente diferentes, se le presenta de
+improviso la verdad como una aparicion misteriosa. Hallábase santo Tomas
+de Aquino en la mesa del rey de Francia; y como no debia de ser mal
+criado y descortes, no es regular que escogiese aquel puesto para
+entregarse á meditaciones profundas. Pero ántes de la hora del convite
+estaria en la celda ocupado en sus ordinarias tareas, aguzando las armas
+de la razon para combatir á los enemigos de la Iglesia. Natural es que
+le sucediese lo que suelen experimentar todos los que tienen por
+costumbre penetrar el fondo de las cosas, que aun cuando han dejado la
+meditacion en que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia el
+punto en cuestion, como si viniese á llamar a la puerta, preguntando si
+le toca otra vez el turno. Y hé aquí, que sin saber cómo, se siente
+inspirado, ve lo que ántes no veia, y olvidándose de que estaba en la
+mesa del rey, da sobre ella una palmada, exclamando: «Esto es
+concluyente contra los maniqueos!....»
+
+
+§ II.
+
+La meditacion.
+
+Cuando el hombre se ocupa en comprender algun objeto muy dificil, tan
+léjos está de andar con la regla y compas en la mano para dirigir sus
+meditaciones, que las mas de las veces queda absorto en la
+investigacion, sin advertir que medita, ni aun que existe. Mira las
+cosas, ahora por un lado, despues por otro; pronuncia interiormente el
+nombre de aquello que examina; da una ojeada á lo que rodea el punto
+principal; no se parece á quien sigue un camino trillado, como sabiendo
+el término á que ha de llegar, sino á quien buscando en la tierra un
+tesoro cuya existencia sospecha, pero de cuyo lugar no está seguro, anda
+excavando acá y acullá sin regla fija.
+
+Y si bien se observa, no puede suceder de otra manera, cuando ya de
+antemano no se conoce la verdad que se busca. El que tiene á la vista un
+pedazo de mineral cuya naturaleza conoce, cuando trate de manifestar á
+otros lo que él sabe sobre la misma, se valdrá del procedimiento mas
+sencillo, y mas adaptado para el efecto. Pero si no tuviese dicho
+conocimiento, entónces le revolveria y miraria repetidas veces; por este
+ó aquel indicio formaria sus conjeturas, y al fin echaria mano de
+experimentos á propósito, no para manifestar que es tal, sino para
+descubrir cuál es.
+
+
+§ III.
+
+Invencion y enseñanza.
+
+De esto nace la diferencia entre el método de enseñanza y el de
+invencion: quien enseña, sabe adonde va, y conoce el camino que ha de
+seguir, porque ya le ha recorrido otras veces; mas el que descubre tal
+vez no se propone nada determinado, sino examinar lo que hay en el
+objeto que le ocupa; quizas se prefija un blanco, pero ignorando si es
+posible alcanzarle, ó dudando si existe, si es mas que un capricho de su
+imaginacion; y en caso de estar seguro de su existencia, no conoce el
+sendero que á él le ha de conducir.
+
+Por este motivo los mas elevados descubrimientos se enseñan por
+principios muy diferentes de los que guiaron á los inventores; el
+cálculo infinitesimal es debido á la geometría, y ahora se llega á sus
+aplicaciones geométricas por una serie de procedimientos puramente
+algebráicos. Así, se levanta en una cordillera de escarpadas montañas un
+picacho inaccesible, donde al parecer se divisan algunos restos de un
+antiguo edificio: un hombre curioso y atrevido concibe el designio de
+subir allá; mira, tantea, trepa por altísimos peñascos, se escurre por
+pasadizos impracticables, se aventura por el estrechísimo borde de
+espantosos derrumbaderos, se ase de endebles plantas y carcomidas
+raices, y al fin cubierto de sudor y jadeando de cansancio, toca á la
+deseada cumbre, y levantando los brazos clama con orgullo: «¡ya estoy
+arriba!....» Entónces domina de una ojeada todas las vertientes de las
+cordilleras; lo que ántes no veia sino por partes, ahora lo ve en su
+conjunto: mira hácia los puntos por donde habia tanteado, ve la
+imposibilidad de subir por allí, y se rie de su ignorancia. Contempla
+las escabrosidades por donde acaba de atravesar, y se envanece de su
+temeraria osadía. ¿Y cómo será posible que por estas malezas suban los
+que le estan mirando? Pero ved ahí un sendero muy fácil; desde abajo no
+se descubre, desde arriba sí. Da muchos rodeos, es verdad, se ha de
+tomar á larga distancia, pero es accesible hasta á los mas débiles y
+ménos atrevidos. Entónces desciende corriendo, se reune con los demas,
+les dice «seguidme,» los conduce á la cima, sin cansancio ni peligro, y
+allí los hace disfrutar de la vista del monumento, y de los magníficos
+alrededores que el picacho domina.
+
+
+§ IV.
+
+La intuicion.
+
+Mas no se crea que las tareas del genio sean siempre tan laboriosas y
+pesadas. Uno de sus caractéres es la _intuicion_, el ver sin esfuerzo lo
+que otros no descubrian sino con mucho trabajo, el tener á la vista el
+objeto inundado de luz, cuando los demas estan en tinieblas. Ofrecedle
+una idea, un hecho, que quizas para otros serán insignificantes, él
+descubre mil y mil circunstancias y relaciones ántes desconocidas. No
+habia mas que un pequeño círculo, y al clavarse en él la mágica mirada,
+el círculo se agita, se dilata, va extendiéndose como la aurora al
+levantarse el sol. Ved, no habia mas que una débil ráfaga luminosa,
+pocos instantes despues brilla el firmamento con inmensas madejas de
+plata y de oro, torrentes de fuego inundan la bóveda celeste, del
+oriente al ocaso, del aquilon al sud.
+
+
+§ V.
+
+No está la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador de
+ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal.
+
+Hay en este punto una particularidad muy digna de notarse, y que tal vez
+no ha sido observada; y es que muchas verdades no son difíciles en sí y
+que sin embargo á nadie se ocurren sino á los hombres de talento. Cuando
+estos las presentan, ó las hacen advertir, todo el mundo las ve tan
+claras, tan sencillas, tan obvias que parece extraño no se las haya
+visto ántes.
+
+Dos hábiles jugadores de ajedrez estan empeñados en una complicada
+partida. Uno de ellos hace una jugada al parecer tan indiferente.....
+«tiempo perdido,» dicen los espectadores; luego abandona una pieza que
+podia muy bien defender, y se entretiene en acudir á un punto por el
+cual nadie le amenaza. «Vaya una humorada, exclaman todos, esto le hará
+á V. mucha falta.» «¿Qué quieren Vds.? dice el taimado, no atina uno en
+todo,» y continúa como distraido. El adversario no ha penetrado la
+intencion, no acude al peligro, juega, y el distraido que perdia tiempo
+y piezas, ataca por el flanco descubierto, y con maligna sonrisa dice:
+«jaque mate.» Tiene razon, gritan todos, y ¿cómo no lo habiamos visto?
+y una cosa tan sencilla!.... pues es claro, perdió el tiempo para
+enfilar por aquel lado, abandonó una pieza para abrirse paso; acudió
+allí, no para defenderse sino para cerrar aquella salida; parece
+imposible que no lo hubiéramos advertido.»
+
+Estan los turcos acampados delante de Viena; cada cual discurre por
+donde se deberá atacarlos cuando llegue el deseado refuerzo á las
+órdenes del rey de Polonia. Las reglas del arte andan de boca en boca,
+los proyectos son innumerables. Llega Sobieski, echa una ojeada sobre el
+ejército enemigo: «es mio, dice, está mal acampado.» Al dia siguiente
+ataca, los turcos son derrotados, y Viena es libre. Y despues de visto
+el plan de ataque y su feliz éxito, todos dirian: «los turcos cometieron
+tal ó cual falta, tenia razon el rey, estaban mal acampados;» todos
+veian la verdad, la encontraban muy sencilla, pero despues de habérsela
+mostrado.
+
+Todos los matemáticos sabian las propiedades de las progresiones
+aritméticas y geométricas; que el exponente de 1 era 0, que el de 10 era
+1, que el de 1000 era 2, y así sucesivamente, y que el de los números
+medios entre 1 y 10 era un quebrado; pero nadie veia que con esto se
+pudiese tener un instrumento de tantos y tan ventajosos usos como son
+las tablas de los logaritmos. Neper dijo «hélo aquí;» y todos los
+matemáticos vieron que era una cosa muy sencilla.
+
+Nada mas fácil que el sistema de nuestra numeracion; y sin embargo, no
+lo conocieron ni los griegos, ni los romanos. ¿Qué fenómeno mas
+sencillo, mas patente á nuestros ojos, que la tendencia de los flúidos
+á ponerse á nivel, á subir á la misma altura de la cual descienden? ¿No
+lo estamos viendo á cada paso en las retortas, y en todos los vasos
+donde hay dos ó mas tubos de comunicacion? ¿Qué cosa mas sencilla que la
+aplicacion de esta ley de la naturaleza á objeto de tanta utilidad como
+es la conduccion de las aguas? Y sin embargo ha debido trascurrir mucho
+tiempo ántes que la humanidad se aprovechara de la leccion que estaba
+recibiendo todos los dias en un fenómeno tan sencillo.
+
+Dos artesanos poco diestros se hallan embarazados en una obra. El uno
+consulta al otro, ambos cavilan, ensayan, malbaratan, sin conseguir
+nada. Acuden por fin á un tercero de aventajada nombradía. ¿A ver si V.
+nos saca de apuros?--Muy sencillo, de esta manera--Tiene V. razon, era
+tan fácil y no habíamos sabido dar en ello.
+
+Está Aníbal á la víspera de un combate naval, da sus disposiciones, y
+entre tanto vuelven á bordo algunos soldados que llevan un gran número
+de vasos de barro bien tapados, cuyo contenido conocen muy pocos.
+Comienza la refriega, los enemigos se rien de que los marinos de Aníbal
+les arrojen aquellos vasos en vez de flechas; el barro se hace pedazos,
+y el daño que causa es muy poco. Pasan algunos momentos, un marino
+siente una picadura atroz: al grito del lastimado sucede el de otro,
+todos vuelven la vista y notan con espanto que la nave está llena de
+víboras. Introdúcese el desórden, Aníbal maniobra con destreza y la
+victoria se decide en su favor. Ciertamente que nadie ignoraba que era
+posible recoger muchas víboras, y encerrarlas en vasos de barro, y
+tirarlos á las naves enemigas; pero la ocurrencia solo la tuvo el astuto
+cartagines. Y él sin duda encontró el infernal ardid, sin raciocinios ni
+cavilaciones; bastóle tal vez que alguien mentase la palabra _víbora_,
+para atinar desde luego en que este reptil podia servirle de excelente
+auxiliar.
+
+¿Qué nos dicen estos ejemplos? nos dicen que el talento consiste muchas
+veces en ver una relacion que está patente, y en la cual nadie atina.
+Ella en sí no es dificil, y la prueba está en que tan pronto como alguno
+la descubre, y la señala con el dedo diciendo: «mirad;» todos la ven sin
+esfuerzo, y hasta se admiran de no haberla advertido. Así que el
+lenguaje, llevado por la fuerza misma de las cosas, los llama á estos
+pensamientos _ocurrencias_, _golpes_, _inspiraciones_, expresando de
+esta manera que no costaron trabajo, que se ofrecieron por sí mismos.
+
+
+§ VI.
+
+Regla para meditar.
+
+De lo dicho inferiré que para pensar bien no es buen sistema poner el
+espíritu en tortura, sino que es conveniente dejarle con cierto
+desahogo. Está meditando sobre un objeto, al parecer no adelanta; con la
+atencion sobre una cosa, diríase que está dormitando. No importa; no le
+violenteis; mira si descubre algun indicio que le guie; se asemeja al
+que tiene en la mano una cajita cerrada con un resorte misterioso, en la
+cual se quiere poner á prueba el ingenio, por si se encuentra el modo
+de abrirla. La contempla largo rato, la vuelve repetidas veces, ora
+aprieta con el dedo, ora forcejea con la uña, hasta que al fin permanece
+un instante inmóbil y dice: «aquí está el resorte, ya está abierta.»
+
+
+§ VII.
+
+Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina de santo Tomas
+de Aquino.
+
+¿Porqué no se ocurren á todos ciertas verdades sencillas? ¿cómo es que
+el linaje humano haya de mirar cual espíritus extraordinarios á los que
+ven cosas que al parecer todo el mundo habia podido ver? Esto es buscar
+la razon de un arcano de la Providencia, esto es preguntar porqué el
+Criador ha otorgado á algunos hombres privilegiados una gran fuerza de
+intuicion, ó sea vision intelectual inmediata, y la ha negado al mayor
+número.
+
+Santo Tomas de Aquino desenvuelve sobre este particular una doctrina
+admirable. Segun el santo Doctor, el discurrir es señal de poco alcance
+del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir á
+nuestra debilidad; y así es que los ángeles entienden, mas no discurren.
+Cuanto mas elevada es una inteligencia, ménos ideas tiene; porque
+encierra en pocas, lo que las mas limitadas tienen distribuido en
+muchas. Así los ángeles de mas alta categoría entienden por medio de
+pocas ideas; el número se va reduciendo á medida que las inteligencias
+criadas se van acercando al Criador, el cual como ser infinito é
+inteligencia infinita, todo lo ve en una sola idea, única,
+simplicísima, pero infinita: su misma esencia. ¡Cuán sublime teoría!
+Ella sola vale un libro; ella prueba un profundo conocimiento de los
+secretos del espíritu; ella nos sugiere innumerables aplicaciones con
+respecto al entendimiento del hombre.
+
+En efecto, los genios superiores no se distinguen por la mucha
+abundancia de las ideas; sino en que estan en posesion de algunas,
+capitales, anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave rastrera se
+fatiga revoloteando, y recorre mucho terreno, y no sale de la angostura
+y sinuosidades de los valles: el águila remonta su majestuoso vuelo,
+posa en la cumbre de los Alpes, y desde allí contempla las montañas, los
+valles, la corriente de los rios, divisa vastas llanuras pobladas de
+ciudades, y amenizadas con deliciosas vegas, galanas praderas, ricas y
+variadas mieses.
+
+En todas las cuestiones hay un punto de vista principal, dominante; en
+él se coloca el genio. Allí tiene la clave, desde allí lo domina todo.
+Si al comun de los hombres no les es posible situarse de golpe en el
+mismo lugar, al ménos deben procurar llegar á él á fuerza de trabajo; no
+dudando que con esto se ahorrarán muchísimo tiempo, y alcanzarán los
+resultados mas ventajosos. Si bien se observa, toda cuestion y hasta
+toda ciencia, tienen uno ó pocos puntos capitales á los que se refieren
+los demas. En situándose en ellos, todo se presenta sencillo y llano, de
+otra suerte no se ven mas que detalles y nunca el conjunto. El
+entendimiento humano, ya de suyo tan débil, ha menester que se le
+muestren los objetos tan simplificados como sea dable; y por lo mismo es
+de la mayor importancia desembarazarlos de follaje inútil, y que
+ademas, cuando sea preciso cargarle con muchas atenciones simultáneas,
+se las distribuya de suerte que queden reducidas á pocas clases, y cada
+una de estas vinculada en un punto. Así se aprende con mas facilidad, se
+percibe con lucidez y exactitud, y se auxilia poderosamente la memoria.
+
+
+§ VIII.
+
+Necesidad del trabajo.
+
+De las doctrinas de este capítulo sobre la inspiracion é intuicion,
+¿podremos inferir la conveniencia de abandonar el discurso, y hasta el
+trabajo, y de entregarnos á una especie de quietismo intelectual? No
+ciertamente. Para el desarrollo de toda facultad hay una condicion
+indispensable: el ejercicio. En lo intelectual como en lo físico, el
+órgano que no funciona se adormece, pierde de su vida, el miembro que no
+se mueve se paraliza. Aun los genios mas privilegiados no llegan á
+adquirir su fuerza hercúlea, sino despues de largos trabajos. La
+inspiracion no desciende sobre el perezoso; no existe cuando no hierven
+en el espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuicion, el _ver_
+del entendimiento, no se adquiere sino con un hábito engendrado por el
+mucho _mirar_. La ojeada rápida, segura y delicada de un gran pintor, no
+se debe solo á la naturaleza, sino tambien á la dilatada contemplacion y
+observacion de los buenos modelos: y la magia de la música no se
+desenvolveria en la organizacion mas armónica, sujeta únicamente á oir
+sonidos ásperos y destemplados[16].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+LA ENSEÑANZA.
+
+
+§ I.
+
+Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de profesores.
+
+Distinguen comunmente los dialécticos entre el método de enseñanza y el
+de invencion. Sobre uno y otro voy á emitir algunas observaciones.
+
+La enseñanza tiene dos objetos: 1º. instruir á los alumnos en los
+elementos de la ciencia: 2º. desenvolver su talento para que al salir de
+la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados á su capacidad.
+
+Podria parecer que estos dos objetos no son mas que uno solo; sin
+embargo no es así. Al primero alcanzan todos los profesores que poseen
+medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito
+sobresaliente. Para lo primero, basta conocer el encadenamiento de
+algunos hechos y proposiciones, cuyo conjunto forma el cuerpo de la
+ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se ha construido esa
+cadena que enlaza un extremo con otro; para lo primero bastan hombres
+que conozcan los libros, para lo segundo son necesarios hombres que
+conozcan las cosas.
+
+Mas diré: puede muy bien suceder que un profesor superficial sea mas á
+propósito para la simple enseñanza de los elementos que otro muy
+profundo; pues que este sin advertirlo, se dejará llevar á discursos que
+complicarán la sencillez de las primeras nociones, y así dañará á la
+percepcion de los alumnos poco capaces.
+
+La clara explicacion de los términos, la exposicion llana de los
+principios en que se funda la ciencia, la metódica coordinacion de los
+teoremas y de sus corolarios, hé aquí el objeto de quien no se propone
+mas que instruir en los elementos.
+
+Pero al que extienda mas allá sus miradas, y considere que los
+entendimientos de los jóvenes no son únicamente tablas donde se hayan de
+tirar algunas líneas que permanezcan allí inalterables para siempre,
+sino campos que se han de fecundar con preciosa semilla, á este le
+incumben tareas mas elevadas y mas difíciles. Conciliar la claridad con
+la profundidad, hermanar la sencillez con la combinacion, conducir por
+camino llano y amaestrar al propio tiempo en andar por senderos
+escabrosos, mostrando las angostas y enmarañadas veredas por donde
+pasaron los primeros inventores, inspirar vivo entusiasmo, despertar en
+el talento la conciencia de las propias fuerzas, sin dañarle con
+temeraria presuncion, hé aquí las atribuciones del profesor que
+considera la enseñanza elemental no como fruto, sino como semilla.
+
+
+§ II.
+
+Genios ignorados de los demas, y de sí mismos.
+
+¡Cuán pocos son los profesores dotados de esta preciosa habilidad! Y
+¿cómo es posible que los haya en el lastimoso abandono en que yace este
+ramo? ¿Quién cuida de aficionar á la enseñanza á los hombres de
+capacidad elevada? ¿Quién procura fijarlos en esta ocupacion, si se
+deciden alguna vez á emprenderla? Las cátedras son miradas á lo mas como
+un hincapié para subir mas arriba, con las arduas tareas que ellas
+imponen, se unen mil y mil de un órden diferente; y se desempeña
+corriendo y á manera de distraccion lo que deberia obsorber al hombre
+entero.
+
+Así, cuando entre los jóvenes se encuentra alguno en cuya frente chispea
+la llama del genio, nadie la advierte, nadie se la avisa, nadie se lo
+hace sentir: y encajonado entre los buenos talentos, prosigue su carrera
+sin que se le haya hecho experimentar el alcance de sus fuerzas. Porque
+es preciso saber que estas fuerzas no siempre las conoce el mismo que
+las posee, aun cuando sean con respecto á lo mismo que le ocupa. Podrá
+muy bien suceder que el fuego del genio permanezca toda la vida entre
+cenizas, por no haber habido una mano que las sacudiera. ¿No vemos á
+cada paso que una lijereza extraordinaria, una singular flexibilidad de
+ciertos miembros, una gran fuerza muscular y otras calidades corporales,
+estan ocultas hasta que un ensayo casual viene á revelárselas al que las
+posee? Si Hércules no manejara mas que un bastoncito, nunca creyera ser
+capaz de blandir la pesada clava.
+
+
+§ III.
+
+Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos en su valor.
+
+Un profesor de matemáticas que explique á sus alumnos la teoría de las
+secciones cónicas les dará una idea clara y exacta de dichas curvas,
+presentándoles las ecuaciones que expresan su naturaleza, y deduciendo
+las propiedades que de esta se originan. Hasta aquí el discípulo aprende
+bien los elementos, pero no se ejercita en el desarrollo de sus fuerzas
+intelectuales; nada se le ofrece que pueda hacerle sentir el talento de
+invencion, si es que en realidad le posea. Pero si el profesor le hace
+notar que aquella ecuacion fundamental, al parecer de mera convencion,
+no es probable que se le haya establecido sin motivo, desde luego el
+jóven se halla mal seguro sobre la basa que reputaba sólida, y busca el
+medio de darle algun apoyo. Si el alumno no acierta en el principio
+generador de dichas curvas, se le puede hacer notar el nombre que
+llevan, y recordarle que la seccion paralela á la base del cono es un
+círculo. Entónces naturalmente el alumno corta el cono con planos en
+diferentes posiciones, y á la primera ojeada advierte que si la seccion
+es cerrada, y no paralela á la base, resultan curvas cuya figura se
+parece á la que se ha llamado elipse. Ya imagina la seccion mas cercana
+al paralelismo, ya mas distante, y siempre nota que la figura es una
+elipse, con la única diferencia de su mayor aplanacion por los lados, ó
+bien de la mayor diferencia de los ejes. ¿Será posible expresar por una
+ecuacion la naturaleza de esta curva? ¿Hay algunos datos conocidos?
+¿Tienen alguna relacion con las propiedades del cono, y de la seccion
+paralela? ¿La mayor ó menor inclinacion del plano cambia la naturaleza
+de la seccion? Dando al plano otras posiciones, de suerte que no salga
+cerrada la seccion, ¿qué curvas resultan? ¿Hay alguna semejanza entre
+ellas, y las parábolas é hipérboles? Estas y otras cuestiones se ofrecen
+al discípulo dotado de capacidad; y si es de muy felices disposiciones,
+veréisle al instante tirar líneas dentro del cono, compararlas unas con
+otras, concebir triángulos, calcular sus relaciones, y tantear mil
+caminos para llegar á la ecuacion deseada. Entónces no aprende
+simplemente las primeras nociones de la teoría; se ha convertido ya en
+inventor; su talento encuentra pábulo en que cebarse; y cuando aislado
+en los procedimientos de primera enseñanza contaba muchos iguales en la
+inteligencia de la doctrina explicada, ahora echaréis de ver que deja á
+sus compañeros muy atras, que ellos no han dado un paso, miéntras él, ó
+ha obtenido el resultado que se buscaba, ó adelantado en el verdadero
+camino. Entónces da á conocer sus fuerzas, y las conoce él mismo;
+entónces se palpa que su capacidad es superior á la rutina, y que quizas
+andando el tiempo podrá ensanchar el dominio de la ciencia.
+
+Un profesor de derecho natural explicará cumplidamente los derechos y
+deberes de la patria potestad, y las obligaciones de los hijos con
+respecto á los padres, aduciendo las definiciones y razones que en tales
+casos se acostumbran. Hasta aquí llegan los elementos; pero nada se
+encuentra para desenvolver el genio filosófico de un alumno
+privilegiado, ni que pueda hacerle sobresalir entre el comun de sus
+compañeros, dotados de una capacidad regular. El hábil profesor desea
+tomar la medida de los talentos que hay en la cátedra, y el tiempo que
+le sobra despues de la explicacion le emplea en hacer un experimento.
+
+--¿Sobre estos deberes le parece á V. si nos dicen algo los sentimientos
+del corazon? Las luces de la filosofía ¿estan de acuerdo con las
+inspiraciones de la naturaleza? A esta pregunta responderán hasta los
+medianos, observando que los padres naturalmente quieren á los hijos, y
+estos á los padres, y que así estan enlazados nuestros deberes con
+nuestros afectos, instigándonos estos al cumplimiento de aquellos. Hasta
+aquí no hay diferencia entre los alumnos que se llaman de buen talento.
+Pero prosigue el profesor analizando la materia y pregunta.
+
+--¿Qué le parece á V. de los hijos que se portan mal con los padres, y
+no corresponden con la debida gratitud al amor que estos les prodigaron?
+
+--Que faltan á un deber sagrado y desoyen la voz de la naturaleza.
+
+--Pero ¿cómo es que vemos tan á menudo á los hijos no cumplir como deben
+con sus padres, miéntras estos si en algo faltan, suele ser por
+sobreabundancia de amor y ternura?
+
+--En esto hacen muy mal los hijos, dirá el uno.
+
+--Los hombres se olvidan fácilmente de los beneficios recibidos, dirá el
+otro; quien alegará que los hijos á medida que adelantan en edad se
+hallan distraidos por mil atenciones diferentes; quien recordará que los
+nuevos afectos engendrados en sus ánimos á causa de la familia de que se
+hacen cabezas, disminuyen el que deben á sus padres: y cada cual andará
+señalando razones mas ó ménos adaptadas, mas ó ménos sólidas, pero
+ninguna que satisfaga del todo. Si entre vuestros alumnos se encuentra
+alguno que haya de adquirir con el tiempo esclarecida nombradía,
+dirigidle la misma pregunta, á ver si acierta á decir algo que la
+desentrañe y la ilustre.
+
+--Es demasiado cierto, os responderá, que los hijos faltan con mucha
+frecuencia á sus deberes para con sus padres; pero, si no me engaño, la
+razon de esto se halla en la misma naturaleza de las cosas. Cuanto mas
+necesario es para la conservacion y buen órden de los seres el
+cumplimiento de un deber, el Criador ha procurado asegurar mas dicho
+cumplimiento. El mundo se conserva, mas ó ménos bien, á pesar del mal
+comportamiento de los hijos; pero el dia que los padres se portasen mal,
+y olvidasen el cuidar de sus hijos, el linaje humano caminaria á su
+ruina. Así es de notar que los hijos, ni aun los mejores, no profesan á
+sus padres un afecto tan vivo y ardiente como los padres á los hijos. El
+Criador podia sin duda comunicar á los hijos un amor tan apasionado y
+tierno como lo es el de los padres, pero esto no era necesario, y por lo
+mismo no lo ha hecho. Y es de notar que las madres, que han menester
+mayor grado de este amor y ternura, lo tienen llevado hasta los limites
+del frenesí, habiéndolas pertrechado el Criador contra el cansancio que
+pudieran producirles los primeros cuidados de la infancia. Resulta pues
+que la falta del cumplimiento de los deberes en los hijos, no procede
+precisamente de que estos sean peores, pues ellos si llegan á ser
+padres, se portan como lo hicieron los suyos; sino de que el amor filial
+es de suyo ménos intenso que el paternal, ejerce mucho ménos ascendiente
+y predominio sobre el corazon, y por lo mismo se amortigua con mas
+facilidad; es ménos fuerte para superar obstáculos, y ejerce menor
+influencia sobre la totalidad de nuestras acciones.
+
+En las primeras respuestas encontrabais discípulos aprovechados, en esta
+descubrís al jóven filósofo que empieza á descollar, como entre
+raquíticos arbustos se levanta la tierna encina, que andando los años se
+hará notar en el bosque por su corpulento tronco y soberbia copa.
+
+
+§ IX.
+
+Necesidad de los estudios elementales.
+
+No se crea por lo dicho, que juzgue conveniente emancipar á la juventud
+de la enseñanza de los elementos; muy al contrario, opino que quien ha
+de aprender una ciencia, por grandes que sean las fuerzas de que se
+sienta dotado, es preciso se sujete á esta mortificacion que es como el
+noviciado de las letras. De esto procuran muchos eximirse apelando á
+artículos de diccionario que contiene lo bastante para hablar de todo
+sin entender de nada; pero la razon y la experiencia manifiestan que
+semejante método no puede servir sino á formar lo que llamamos eruditos
+á la violeta.
+
+En efecto: hay en toda ciencia y profesion un conjunto de nociones
+primordiales, voces y locuciones que le son propias, las cuales no se
+aprenden bien sino estudiando una obra elemental: de suerte que cuando
+no mediaran otras consideraciones, la presente bastaria á demostrar los
+inconvenientes de tomar otro camino. Estas nociones primordiales, y esas
+voces y locuciones, deben ser miradas con algun respeto por quien entra
+de nuevo en la carrera, pues ha de suponer que no en vano han trabajado
+hasta aquí los que á ella se dedicaron. Si el recien venido tiene
+desconfianza de sus predecesores, si espera poder reformar la ciencia ó
+profesion, y hasta variarla radicalmente, al ménos ha de reflexionar,
+que es prudente enterarse de lo que han dicho los otros, que es
+temerario el empeño de crearlo todo por sí solo, y es exponerse á perder
+mucho tiempo, el no quererse aprovechar en nada de las fatigas ajenas.
+El maquinista mas extraordinario empieza quizas á dedicarse á su
+profesion en la tienda de un modesto artesano; y por grandes esperanzas
+que puedan fundarse en sus brillantes disposiciones, no deja por esto de
+aprender los nombres y el manejo de los instrumentos y enseres del
+trabajo. Con el tiempo hará en ellos muchas variaciones, los tendrá de
+otra materia mas adaptada, cambiará su forma y tal vez su nombre; mas
+por ahora es preciso que los tome tales como los encuentra, que se
+ejercite con ellos, hasta que la reflexion y la experiencia le hayan
+mostrado los inconvenientes de que adolecen y las mejoras de que son
+susceptibles.
+
+Puede aplicarse á todas las ciencias el consejo que se da á los que
+quieren aprender la historia: ántes de comenzar su estudio, es necesario
+leer un compendio. A este propósito son notables las palabras de Bossuet
+en la dedicatoria que precede á su _Discurso sobre la historia
+universal_. Asienta la necesidad de estudiar la historia en compendio,
+para evitar confusion y ahorrar fatiga, y luego añade: «Esta manera de
+exponer la historia universal la compararemos á la descripcion de los
+mapas geográficos: la historia universal es el mapa general comparado
+con las historias particulares de cada pais y de cada pueblo. En los
+mapas particulares veis menudamente lo que es un reino, ó una provincia
+en si misma; en los universales aprendeis á fijar estas partes del mundo
+en su todo; en una palabra, veis la parte que ocupa Paris ó la isla de
+Francia en el reino, la que el reino ocupa en la Europa, y la que la
+Europa ocupa en el universo.» Pues bien: la oportuna y luminosa
+comparacion entre el _Mapa mundi_ y los particulares, se aplica á todos
+los ramos de conocimientos. En todos hay un conjunto de que es preciso
+hacerse cargo, para comprender mejor las partes, y no andar confuso y
+perdido en la manera de ordenarlas. Aun las ideas que se adquieren por
+este método, son casi siempre incompletas, á menudo inexactas, y algunas
+veces falsas; pero todos estos inconvenientes aun no pesan tanto como
+los que resultan de acometer á tientas, sin antecedentes ni guia, el
+estudio de una ciencia.
+
+Las obras elementales, se nos dirá, no son mas que un esqueleto; es
+verdad, pero tal como es, ahorra muchísimo trabajo; hallándole formado
+ya, os será mas fácil corregir sus defectos, cubrirle de nervios,
+músculos y carne; darle calor, movimiento y vida.
+
+Entre los que han estudiado por principios una ciencia, y los que, por
+decirlo así, han cogido sus nociones al vuelo, en enciclopedias y
+diccionarios, hay siempre una diferencia que no se escapa á un ojo
+ejercitado. Los primeros se distinguen por la precision de ideas y
+propiedad de lenguaje; los otros se lucen tal vez con abundantes y
+selectas noticias, pero á la mejor ocasion dan un solemne tropiezo que
+manifiesta su ignorante superficialidad[17].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+LA INVENCION.
+
+
+§ I.
+
+Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion.
+
+Creo haber dicho lo suficiente con respecto á los métodos de enseñar y
+aprender; paso á tratar del método de invencion.
+
+Conocidos los elementos de una ciencia, y llegado el hombre á edad y
+posicion en que puede dedicarse á estudios de mayor extension y
+profundidad, está en el caso de seguir senderos ménos trillados, y
+acometer empresas mas osadas. Si la naturaleza no le ha dotado del
+talento de invencion, preciso le será contentarse por toda su vida con
+el método elemental, bien que tomado en mayor escala. Necesita guias, y
+este servicio le prestarán las obras magistrales. Mas no se crea que
+deba entenderse condenado á ciego servilismo, y no haya de atreverse á
+discordar nunca de la autoridad de sus maestros; en la milicia
+científica y literaria, no es tan severa la disciplina que no sea lícito
+al soldado dirigir algunas observaciones á su jefe.
+
+
+§ II.
+
+La autoridad científica.
+
+Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera, son muy
+pocos; y mejor es alistarse en las filas de un general acreditado, que
+no andar á manera de miserable guerrillero, afectando la importancia de
+insigne caudillo.
+
+Diciendo esto, no es mi ánimo predicar la autoridad en materias
+puramente científicas y literarias; en todo el decurso de la obra he
+dado bastante á entender que no adolezco de tal achaque; solo me
+propongo indicar una necesidad de nuestro entendimiento, que siendo por
+lo comun muy flaco, ha menester un apoyo. La hiedra entrelazándose con
+un árbol, se levanta á grande altura; si creciese sin arrimo, yaceria
+tendida por el suelo pisoteada por todos los transeuntes. Ademas, que no
+por haber hecho esta observacion, se ha de cambiar el órden regular de
+las cosas: pues con ella mas bien he consignado un hecho que ofrecido
+un consejo. Sí un hecho, porque á pesar de tanto como se blasona de
+independencia, es mas claro que la luz del medio dia que esta
+independencia no existe, que gran parte de la humanidad anda guiada por
+algunos caudillos, y que estos á su talante la llevan por el camino de
+la verdad ó del error.
+
+Este es un hecho de todos los paises y de todos los siglos; hecho
+indestructible porque está fundado en la misma naturaleza del hombre. El
+débil siente la superioridad del fuerte, y se humilla en su presencia;
+el genio no es el patrimonio del linaje humano, es un privilegio á pocos
+concedido: quien le posee ejerce sobre los demas un ascendiente
+irresistible. Se ha observado con mucha verdad que las masas tienen una
+tendencia al despotismo; esto dimana de que sienten su incapacidad para
+dirigirse, y naturalmente buscan un jefe: la que se experimenta en la
+guerra y la política, se nota tambien en las ciencias. La generalidad de
+los que las profesan son tambien masas, son verdadero vulgo que
+entregado á si mismo no sabria qué hacerse; por lo mismo se arremolina á
+manera de grupos populares en torno de los que le hablan algo mejor de
+lo que él sabe, y manifiestan conocimientos que él no posee. El
+entusiasmo penetra tambien en la plebe sabia, y lo mismo que la otra en
+sus asonadas, aplaude y grita: «muy bien, muy bien!... tú lo entiendes
+mejor que nosotros; tú serás nuestro jefe....»
+
+
+§ III.
+
+Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad científica.
+
+A medida que se han generalizado los conocimientos con el inmenso
+desarrollo de la prensa, se ha podido creer que el indicado fenómeno
+habia desaparecido; pero no es así; lo que ha hecho, ha sido
+modificarse. Cuando los caudillos eran pocos, cuando el mando estaba
+entre pocas escuelas, andaban los entendimientos á manera de ejércitos
+disciplinados, siendo tan patente la dependencia que no era posible
+equivocarse. Ahora sucede de otra manera: los caudillos y las escuelas
+son en mayor número; la disciplina se ha relajado: pasan los soldados de
+uno á otro campo; estos se adelantan un poco, aquellos se quedan
+rezagados; algunos se separan y se empeñan en escaramuzas sin
+instrucciones ni órdenes de sus jefes; diríase que los grandes ejércitos
+han dejado de existir y que cada cual marcha por su lado: pero no os
+hagais ilusiones, los ejércitos existen á pesar de ese desórden, todos
+saben bien á cuál pertenecen; si desertan del uno se unirán al otro; y
+cuando se vean en aprieto, todos se replegarán en la direccion donde
+saben que está el cuerpo principal para cubrir su retirada.
+
+Y si entrar quisiésemos en minuciosas cuentas, hallaríamos que no es tan
+exacto que los caudillos de ahora sean en mucho mayor número que los de
+tiempos anteriores. Formando un cuadro de clasificaciones científicas y
+literarias encontraríamos fácilmente que en cada género son muy pocos
+los que llevan la bandera, y que sobre sus pasos se precipita la
+multitud ahora como siempre.
+
+El teatro y la novela ¿no tienen un pequeño número de _notabilidades_,
+cuyas obras se imitan hasta el fastidio? La política, la filosofía, la
+historia, ¿no cuentan tambien unos pocos adalides, cuyos nombres se
+pronuncian sin cesar, y cuyas opiniones y lenguaje se adoptan sin
+discernimiento? La _independiente_ Alemania, ¿no tiene sus escuelas
+filosóficas, tan marcadas y caracterizadas como serlo pudieron las de
+santo Tomas, Escoto y Suarez? ¿Qué son en Francia la turba de los
+filósofos universitarios, sino humildes discípulos de Cousin? ¿y qué ha
+sido Cousin á su vez sino un vicario de Hegel, y de Schelling? y su
+filosofía, que tambien forceja por introducirse entre nosotros, ¿no
+comienza con tono magistral, exigiendo respeto y deferencia, á manera de
+ministerio sagrado que se dirige á la conversion de las gentes
+sencillas? La mayor parte de los que profesan la filosofía de la
+historia, ¿hacen mas que recitar trozos de las obras de Guizot, ó de
+otros escritores muy contados? Los que se complacen en declamaciones
+sobre elevados principios de legislacion, ¿no son con frecuencia
+plagiarios de Becaria y Filangieri? Los utilitarios ¿nos dicen por
+ventura otra cosa que lo que acaban de leer en Bentham? Los escritores
+sobre derecho constitucional, ¿no tienen siempre en la boca á Benjamin
+Constant?
+
+Reconozcamos pues un hecho que tan de bulto se presenta, y no nos
+lisonjeemos de haber destruido lo que es mas fuerte que nosotros, pero
+guardémonos de sus malos efectos, en cuanto nos sea posible. Si á causa
+de la debilidad de nuestras luces, estamos precisados á valernos de las
+ajenas, no las recibamos tampoco con ignoble sumision, no abdiquemos el
+derecho de examinar las cosas por nosotros mismos, no consintamos que
+nuestro entusiasmo por ningun hombre llegue á tan alto punto, que sin
+advertirlo le reconozcamos como oráculo infalible. No atribuyamos á la
+criatura lo que es propio del Criador.
+
+
+§ IV.
+
+El talento de invencion. Carrera del ingenio.
+
+Si el entendimiento es tal que pueda conducirse á sí mismo, si al
+examinar las obras de los grandes escritores, se siente con fuerza para
+imitarlos, y se encuentra entre ellos, no como pigmeo entre gigantes,
+sino como entre sus iguales, entónces el método de invencion le conviene
+de una manera particular, entónces no debe limitarse á _saber los
+libros_, es preciso que _conozca las cosas_; no ha de contentarse con
+seguir el camino trillado, sino que ha de buscar veredas que le lleven
+mejor, mas recto, y si es posible á puntos mas elevados. No admita idea
+sin analizar, ni proposicion sin discutir, ni raciocinio sin examinar,
+ni regla sin comprobar; fórmese una ciencia propia, que le pertenezca
+como su sangre, que no sea una simple recitacion de lo que ha leido,
+sino el fruto de lo que ha observado y pensado.
+
+¿Qué reglas deberá tener presentes? Las que se han señalado mas arriba
+para todo pensador. El entrar en pormenores seria inútil y tal vez
+imposible; que el empeño de trazar al genio una marcha fija, es no ménos
+temerario que el de sujetar las expresiones de animada fisonomía al
+mezquino círculo de compasados gestos. Cuando le veis abalanzarse brioso
+á su gigantesca carrera, no le dirijais palabras insulsas, ni consejos
+estériles, ni reglas que no ha de observar; decidle tan solo: «Imágen de
+la divinidad, marcha á cumplir los destinos que te ha señalado el
+Criador; no te olvides de tu principio y de tu fin; tú levantas el vuelo
+y no sabes adónde vas: alza los ojos al cielo, y pregúntaselo á tu
+Hacedor. Él te mostrará su voluntad; cúmplela fielmente; que en
+cumplirla estan cifrados tu grandor y tu gloria[18].»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
+
+
+§ I.
+
+Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido.
+Alejandro.
+
+He dicho (Cap. XII) que para conocer la verdad en ciertas materias, era
+necesario desplegar á un mismo tiempo diferentes facultades del alma, y
+entre ellas he contado el sentimiento. Ahora añadiré que si bien esto es
+preciso cuando se trata de aquellas verdades, cuya naturaleza consiste
+en relaciones con dicho sentimiento, como todo lo bello ó tierno, ó
+melancólico ó sublime; no lo es cuando la verdad pertenece á un órden
+distinto que nada tiene que ver con nuestra facultad de sentir.
+
+Si quiero apreciar todo el mérito de Virgilio en el episodio de Dido, es
+menester que no raciocine con sequedad, sino que imagine y sienta; pero
+si me propongo juzgar bajo el aspecto moral la conducta de la reina de
+Cartago, es preciso que me despoje de todo sentimiento, y que deje
+encomendado á la fria razon el fallar conforme á los eternos principios
+de la virtud.
+
+Al leer á Quinto Curcio, admiro al héroe macedon, y me complazco en
+verle cuando se arroja impávido al traves del Gránico, vence en Arbela,
+persigue y anonada á Darío, y señorea el oriente. En todo esto hay
+grandeza, hay rasgos que no fueran debidamente apreciados, si se cerrara
+el corazon á todo sentimiento. La sublime narracion del sagrado Texto
+(1. Mach. Cap. 1) no será estimada en su justo valor, por quien no haga
+mas que analizar con frialdad. «Y sucedió que despues que Alejandro
+Macedon, hijo de Filipo, que fué el primero que reinó en Grecia, salido
+de la tierra de Cethim, derrotó á Dario rey de los Persas y de los
+Medos, dió muchas batallas, y conquistó las fortalezas de todos, y mató
+á los reyes de la tierra. Y pasó hasta los confines del mundo, y se
+apoderó de los despojos de numerosas gentes, _y la tierra calló en su
+presencia_....» Cuando uno llega á esta expresion, el libro se cae de
+las manos, y el asombro se apodera del alma. En presencia de un hombre
+_la tierra calló_..... Sintiendo con viveza la fuerza de esta imágen, se
+forma la mayor idea que formarse pueda del héroe conquistador. Si para
+conocer esta verdad, abstraigo y discurro y cavilo, y ahogo mis
+sentimientos, nada comprenderé; es preciso que me olvide de toda
+filosofía, que no sea mas que hombre, y que dejando la fantasía en
+libertad, y el corazon abierto, mire al hijo de Filipo, saliendo de la
+tierra de Cethim, marchando con pasos de gigante hasta la extremidad del
+orbe, y contemple á la tierra, que amedrentada calla. Pero si me
+propongo examinar la justicia y la utilidad de aquellas conquistas,
+entónces será preciso cortar el vuelo á la imaginacion, amortiguar los
+sentimientos de admiracion y entusiasmo; será preciso olvidar al jóven
+monarca rodeado de sus falanges, y descollando entre sus guerreros como
+el Júpiter de la fábula entre el cortejo de los dioses; será necesario
+no pensar mas que en los eternos principios de la razon, y en los
+intereses de la humanidad. Si al hacer este exámen dejo campear la
+fantasía y dilatarse el corazon, erraré; porque la radiante auréola que
+orla las sienes del conquistador, me deslumbrará, me quitará la osadía
+de condenarle, me inclinará á la indulgencia por tanto genio y heroismo;
+y se lo perdonaré todo, cuando vea que en la cumbre de su gloria, á la
+edad de 33 años, _se postra en un lecho y conoce que se muere_. Et post
+hæc decidit in lectum, et cognovit quia moreretur. (Machab. lib. 1. cap.
+1.)
+
+
+§ II.
+
+Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos.
+
+A cada paso se observa la mucha influencia que sobre nuestra conducta
+tienen las pasiones; y el insistir en probar esto, seria demostrar una
+verdad demasiado conocida. Pero no se ha reparado tanto en los efectos
+de las pasiones sobre el entendimiento, aun con respecto á verdades que
+nada tienen que ver con nuestras acciones. Quizas sea este uno de los
+puntos mas importantes del arte de pensar, y por lo mismo lo expondré
+con algun detenimiento.
+
+Si nuestra alma estuviese únicamente dotada de inteligencia, si pudiese
+contemplar los objetos sin ser afectada por ellos, sucederia que en no
+alterándose dichos objetos, los veríamos siempre de una misma manera. Si
+el ojo es el mismo, la distancia la misma, el punto de vista el mismo,
+la cantidad y direccion de la luz las mismas, la impresion que recibamos
+no podrá ménos de ser siempre la misma. Pero cambiada una cualquiera de
+estas condiciones, cambiará la impresion; el objeto será mas ó ménos
+grande, los colores mas ó ménos vivos ó quizas del todo diferentes; su
+figura sufrirá considerables modificaciones, ó tal vez se convertirá en
+otra nada semejante. La luna conserva siempre su misma figura, y no
+obstante nos presenta de continuo variedad de fases; una roca informe y
+desigual se nos ofrece á lo léjos como una cúpula que corona un soberbio
+edificio; y el monumento que mirado de cerca es una maravilla del arte,
+se divisa á larga distancia como una peña irregular, desgajada, caida á
+la aventura en las faldas del monte.
+
+Lo propio sucede con el entendimiento: los objetos son á veces los
+mismos, y no obstante se ofrecen muy diferentes, no solo á distintas
+personas, sino á una misma; sin que para esta mudanza sea necesario
+mucho tiempo. Quizas un instante de intervalo es suficiente para cambiar
+la escena; nos hallamos ya en otra parte; se ha corrido un velo, y todo
+ha variado; todo ha tomado otras formas y colores; diriase que los
+objetos han sido tocados con la varita de un mago.
+
+¿Y cuál es la causa? es que el corazon se ha puesto en juego, es que
+nosotros nos hemos mudado, y nos parece que se han mudado los objetos.
+Así al darse á la vela la embarcacion que nos lleva, el puerto y las
+costas huyen á toda prisa; cuando en realidad nada se ha movido sino la
+nave.
+
+Y nótese que esta mudanza no se realiza tan solo cuando el ánimo se
+conmueve profundamente, y puede decirse que las pasiones estan
+levantadas; en medio de una calma aparente sufrimos á menudo esta
+alteracion en la manera de ver, alteracion tanto mas peligrosa, cuanto
+ménos se hacen sentir las causas que la producen. Se han dividido en
+ciertas clases las pasiones del corazon humano, pero sea que no se hayan
+comprendido todas en la clasificacion filosófica, sea que cada una de
+ellas entraña en su seno otras muchas que deben ser consideradas como
+sus hijas, ó como transformaciones de una misma, lo cierto es que quien
+observe con atencion la variedad y graduacion de nuestros sentimientos
+creerá estar asistiendo á las mudables ilusiones de una vision
+fantasmagórica. Hay momentos de calma y de tempestad, de dulzura y de
+acritud, de suavidad y de dureza, de valor y de cobardia, de fortaleza y
+de abatimiento, de entusiasmo y de desprecio, de alegría y de tristeza,
+de orgullo y de anonadamiento, de esperanza y de desesperacion, de
+paciencia y de ira, de postracion y de actividad, de expansion y de
+estrechez, de generosidad y de codicia, de perdon y de venganza, de
+indulgencia y de severidad, de placer y de malestar, de saboreo y de
+tedio, de gravedad y de lijereza, de elevacion y de frivolidad, de
+seriedad y de chiste, de.... pero adónde vamos á parar, enumerando la
+variedad de disposiciones que experimenta nuestra alma? No es mas
+mudable é inconstante el mar azotado por los huracanes, mecido por el
+zéfiro, rizado con el aliento de la aurora, inmóbil con el peso de una
+atmósfera de plomo, dorado con los rayos del sol naciente, blanqueado
+con la luz del astro de la noche, tachonado con las estrellas del
+firmamento, ceniciento como el semblante de un difunto, brillante con
+los fuegos del medio dia, tenebroso y negro, como la boca de una tumba.
+
+
+§ III.
+
+Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas.
+
+Érase una hermosa mañana de abril, Eugenio se habia levantado muy
+temprano, habia extendido maquinalmente el brazo á su librería, y con el
+tomito en la mano, pero sin abrir, se habia asomado al balcon que daba
+vista á una risueña campiña. ¡Qué dia mas bello! ¡qué hora tan
+embelesante! El sol se levanta en el horizonte matizando las nubecillas
+con primorosos colores, y desplegando en todas direcciones madejas de
+luz, como la dorada cabellera ondeante sobre la cabeza de un niño; la
+tierra ostenta su riqueza y sus galas, el ruiseñor gorjea y trina en la
+cercana arboleda, el labrador se encamina á su campo, saludando al
+luminar del dia con cantares de dicha y de amor. Eugenio contempla
+aquella escena con un placer inexplicable. Su ánimo tranquilo, sosegado,
+apacible, se presta fácilmente á emociones gratas y suaves. Goza de
+completa salud, disfruta de pingüe fortuna; los negocios de la familia
+andan con viento en popa, y cuantos le rodean, se esmeran en
+complacerle. Su corazon no está agitado por ninguna pasion violenta;
+anoche concilió sin dificultad el sueño, que no se ha interrumpido hasta
+el rayar del alba; y espera que las horas se adelanten para entregarse
+al ordinario curso de sus tranquilas tareas.
+
+Abre por fin el libro: es una novela romántica. Un desgraciado á quien
+el mundo no ha podido comprender, maldice á la sociedad, á la humanidad
+entera, maldice á la tierra y al cielo, maldice lo pasado, lo presente y
+lo futuro, maldice al mismo Dios, se maldice á sí mismo; y cansado de
+mirar un sol helado y sombrío, una tierra mustia y agostado, de
+arrastrar una existencia que pesa sobre su corazon, que le oprime, que
+le ahoga como los brazos del verdugo al infeliz ajusticiado, se propone
+dar fin á sus dias. Miradle, ya está en el borde del precipicio fatal,
+ya está escrita en la cartera la palabra _á Dios_; ya vuelve en torno su
+cabeza desgreñada, su semblante pálido, sus ojos hundidos é inflamados,
+sus facciones alteradas; y ántes de consumar el atentado se queda un
+momento en silencio, y luego reflexiona sobre la naturaleza, sobre los
+destinos del hombre, sobre la injusticia de la sociedad. «Esto es
+exagerado, dice con impaciencia Eugenio; en el mundo hay mucho malo,
+pero no lo es todo. La virtud no está todavía desterrada de la tierra;
+yo conozco muchas personas que sin atroz calumnia no pueden ser contadas
+entre los criminales. Hay injusticias, es cierto; pero la injusticia no
+es la regla de la sociedad; y si bien se observa, los grandes crímenes
+son excepciones monstruosas. La mayor parte de los actos que se cometen
+contra la virtud proceden de nuestra debilidad; nos dañan á nosotros
+mismos, pero no traen perjuicios á otros; no aterrorizan al mundo, y los
+mas se consuman sin llegar á su noticia. Ni es verdad que el bienestar
+sea tan imposible; los infortunados son muchos, pero no todo dimana de
+injusticia y crueldad; en la misma naturaleza de las cosas se encuentra
+la razon de estos males, que ademas no son ni tantos ni tan negros como
+se nos pintan aquí. No sé qué modo de mirar los objetos tienen esos
+hombres; se quejan de todo, blasfeman de Dios, calumnian á la humanidad
+entera, y cuando se elevan á consideraciones filosóficas, llevan el alma
+por una region de tinieblas, donde no encuentra mas que un caos
+desesperante. Cuando vuelve de semejantes excursiones, no sabe
+pronunciar otras palabras que _maldicion_ y _crímen_. Esto es
+insoportable; esto es tan falso en filosofía como feo en literatura.»
+Así discurria Eugenio, y cerraba buenamente el libro, y apartaba de su
+mente aquellos tétricos recuerdos, entregándose de nuevo á la
+contemplacion de la bella naturaleza.
+
+Pasan las horas, suena la de comenzar sus tareas; y aquel dia parece el
+de las desgracias. Todo va mal; diríase que le han alcanzado á Eugenio
+las maldiciones del suicida. Muy de mañana corre por la casa un mal
+humor terrible; N ha pasado malísima noche; M se ha levantado
+indispuesto, y todos son mas agrios que zumo de fruta verde. A Eugenio
+se le pega tambien algo de la malignidad atmosférica que le rodea; pero
+todavía conserva alguna cosa de las apacibles emociones de la salida del
+sol.
+
+El dia se va encapotando, el tiempo no será tan bueno como se prometia
+el espectador de la mañana. Sale Eugenio á sus diligencias, la lluvia
+comienza, el paraguas no basta para cubrir al viandante, y en una calle
+estrecha y atestada de lodo se encuentra Eugenio con un caballo que
+galopa, sin atender á que los chispazos de fango de sus cascos dejan al
+pobre pasajero pedestre hecho una lástima de pies á cabeza. Ya es
+preciso retroceder, volverse á casa, entre irritado y mohino, no
+maldiciendo tan alto como el romántico, pero sí haciendo no muy piadosa
+plegaria para el caballo y el jinete. La vida no es ya tan bella, pero
+todavía es soportable; la filosofía se va encapotando como el tiempo,
+pero el sol no ha desaparecido aun. Los destinos de la humanidad no son
+desesperantes, pero los lances de los hombres son algo pesados. Al fin
+siempre seria mejor que las caras domésticas no fueran de cuaresma, que
+las calles estuviesen limpias, ó que si estaban sucias, no galopasen los
+caballos á la inmediacion de los transeuntes.
+
+Sobre una desgracia viene otra. Reparado Eugenio del primer descalabro,
+vuelve á sus diligencias, dirigiéndose á casa de su amigo, quien le ha
+de comunicar noticias satisfactorias, con respecto á un negocio de
+importancia. Por lo pronto es recibido con frialdad, el amigo procura
+eludir la conversacion sobre el punto principal, y finge ocupaciones
+apremiadoras que le obligan á aplazar para otro dia el tratar del
+asunto. Eugenio se despide algo desabrido y receloso, y se devana los
+sesos por adivinar el misterio; pero una feliz casualidad le hace
+encontrar con otro amigo que le revela la trama del primero, y le avisa
+que no se duerma si no quiere ser víctima de la perfidia mas infame.
+Marcha presuroso á tomar sus providencias, acude á otros que puedan
+informarle de la verdadera situacion de las cosas, le explican la
+traicion, se compadecen de su desgracia, pero todos convienen en que ya
+es tarde. La pérdida es crecida, y ademas irreparable: el pérfido ha
+tomado sus medidas con tanta precaucion, que el desgraciado Eugenio no
+ha advertido la estratagema hasta que se ha visto enredado sin remedio.
+Acudir á los tribunales es imposible, porque el negocio no lo consiente;
+reprochar al pérfido la negrura de su accion es desahogo estéril; con
+tomar una venganza nada se remedia y se aumentan los males del vengador.
+No hay mas que resignarse. Eugenio se retira á su casa, entra en su
+gabinete, se entrega á todo el dolor que consigo trae el frustrarse
+tantas esperanzas, y un cambio inevitable en su posicion social. El
+libro está todavía sobre la mesa, su vista le recuerda las reflexiones
+de la mañana; y exclama en su interior: «Oh! cuán miserablemente te
+engañabas, cuando reputabas exageracion las infernales pinturas que del
+mundo hacen esos hombres! No puede negarse: tienen razon: esto es
+horrible, desconsolador, desesperante, pero es la realidad. El hombre es
+un animal depravado, la sociedad es una cruel madrastra, mejor diré un
+verdugo que se complace en atormentarnos, que nos insulta, y se mofa de
+nuestras angustias, al mismo tiempo que nos cubre de ignominia, y nos da
+la muerte. No hay buena fe, no hay amistad, no hay gratitud, no hay
+generosidad, no hay virtud sobre la tierra; todo es egoismo, miras
+interesadas, perfidias, traicion, mentira. Para tanto padecer, ¿porqué
+se nos ha dado la vida? ¿dónde está la Providencia, dónde la justicia de
+Dios? dónde?....»
+
+Aquí llegaba Eugenio, y, como ven nuestros lectores, la dulce y apacible
+y juiciosa filosofía de la mañana, se habia trocado en pensamientos
+satánicos, en inspiraciones de Beelzebub. Nada se habia mudado en el
+mundo, todo proseguia en su ordinaria carrera, y ni el hombre ni la
+sociedad podian decirse peores, ni entregados á otros destinos, por
+haberle sucedido á Eugenio una desgracia imprevista. Quien se ha mudado
+es él; sus sentimientos son otros, su corazon lleno de amargura derrama
+la hiel sobre el entendimiento, y este, obedeciendo á las inspiraciones
+del dolor y de la desesperacion, se venga del mundo pintándole con los
+colores mas horribles. Y no se crea que Eugenio proceda de mala fe: ve
+las cosas tales como las expresa; así como las expresaba por la mañana
+tales como á la sazon las veia.
+
+Dejamos á Eugenio, en el terrible _dónde_.... que á no dudarlo hubiera
+abortado una blasfemia horripilante, si no se interrumpiera el monólogo
+con la llegada de un caballero que con libertad de amigo penetra en el
+gabinete sin detenerse en antesalas.
+
+--Vamos, mi querido Eugenio, ya sé que te han jugado una mala partida.
+
+--¡Cómo ha de ser!
+
+--Es mucha perfidia.
+
+--Así anda el mundo.
+
+--Lo que importa es remediarlo.
+
+--Remedio?.... es imposible ...
+
+--Muy sencillo.
+
+--Me gusta la frescura.
+
+--Todo está en aprontar mas fondos, aprovechar el correo de hoy, y
+ganarle por la mano.
+
+--¿Pero cómo los apronto? sus cálculos estriban sobre la imposibilidad
+en que me hallo de hacerlo, y como sabia el estado de mis negocios,
+efecto de los desembolsos hechos hasta aquí para el maldito objeto, está
+bien seguro que no podré tomarle la delantera.
+
+--Y si estos fondos estuviesen ya prestos ...
+
+--No soñemos ...
+
+--Pues mira, estábamos reunidos varios amigos para el negocio que tú no
+ignoras; se nos ha referido lo que te acaba de suceder, y el desastre
+que iba á ocasionarte. La profunda impresion que me ha producido, puedes
+suponerla; y habiendo pedido permiso á los socios para abandonar por mi
+parte el proyecto, y venir á ofrecerte mis recursos, todos
+instantáneamente han seguido mi ejemplo; todos han dicho que arrostraban
+con gusto el riesgo de aplazar sus operaciones, y de sacrificar su
+ganancia hasta que tú hubieses salido airoso del negocio.
+
+--Pero yo no puedo consentir....
+
+--Déjate ...
+
+--Pero, y si esos caballeros, á quienes no conozco siquiera ...
+
+--Tú desconfianza estaba ya prevista; aprovecha el correo, yo me voy, y
+en esta cartera encontrarás todo lo que se necesita. A Dios, mi querido
+Eugenio.
+
+La cartera ha caido al lado del libro fatal; Eugenio se avergüenza de
+haber anatematizado la humanidad, sin excepciones; la hora del correo no
+le permite filosofar, pero siente que su filosofía toma un sesgo ménos
+desesperante. A la mañana siguiente el sol asomará hermoso y radiante
+como hoy, el ruiseñor cantará en el ramaje, el labrador se dirigirá á
+sus faenas, y Eugenio volverá á ver las cosas como las veia ántes de sus
+fatales aventuras. En 24 horas, que por cierto no han alterado nada ni
+en la naturaleza, ni en la sociedad, la filosofía de Eugenio ha
+recorrido un espacio inmenso, para volver como los astros, al mismo
+punto de donde partiera.
+
+
+§ IV.
+
+Don Marcelino. Sus cambios políticos.
+
+Don Marcelino acaba de salir de unas elecciones, en que los partidos han
+luchado en tremenda batalla. La fuerza muscular ha tenido tambien su
+voto; se han blandido puñales, se han menudeado los garrotazos; la
+campanilla del presidente ha resonado entre el ruido de voces
+estentóreas, y de pulmones de bronce. Don Marcelino pertenece al partido
+derrotado, y ha tenido que salvarse á escape. Lo que es valor, ya se ve,
+no le faltaba; pero ha sido preciso no olvidar las consideraciones de
+prudencia y decoro.
+
+La desagradable impresion no se le borrará en algunos dias, y es notable
+que ella basta para echar á perder sus ideas liberales. «Desengáñense
+Vds., señores, dice con el tono de la mas profunda conviccion, esto es
+una farsa, un absurdo; nos hemos empeñado en una barbaridad; no hay mas
+remedio que un brazo fuerte; el absolutismo tiene sus inconvenientes,
+pero del mal el ménos. El gobierno representativo; el gobierno de la
+razon ilustrada y de la voluntad libre, es muy hermoso en las páginas de
+las obras de derecho constitucional, y en los artículos de periódico;
+pero en la realidad no medran mas que la intriga, la inmoralidad, y
+sobre todo la impudencia y la audacia. Yo ya estoy desengañado, y he
+palpado bien aquello de: otros vendrán que me abonarán.»
+
+A consecuencia de los disturbios, la autoridad militar toma una actitud
+imponente, declara el estado de sitio, la constitucion se suspende, los
+revoltosos se amedrentan, y la ciudad recobra la calma. Don Marcelino
+puede entregarse sin recelo á sus paseos ordinarios; reina la mayor
+seguridad de dia como de noche; y así el cuitado elector va olvidando la
+escena de los campanillazos, gritos, garrotes y puñales.
+
+Ocúrresele entre tanto hacer un viaje, y necesita su pasaporte. A la
+entrada de la casa de la policia hay numerosa guardia de tropa: Don
+Marcelino se va á entrar por la primera puerta que se ofrece, y el
+granadero le dice: «_Atras._» Encaminase á la otra, y el centinela le
+grita en alta y destemplada voz: «_Paisano, la capa._» Quítase el
+embozo, prosigue algo mohino, y los esbirros, que se resienten de la
+rigidez gubernativa, le dicen en ademan descortes: «no vaya V. tan
+aprisa; aguarde V. su turno.» Llegado á la mesa, el oficial le dirige
+mil preguntas investigadoras, le mira de pies á cabeza, como si
+sospechase que el pobre D. Marcelino es uno de los jefes del motin del
+otro dia. Al fin le entrega el pasaporte con ademan desdeñoso, baja la
+cabeza, y no se digna devolver el saludo que el viajero le dirige con
+afabilidad y cortesía.
+
+El paciente se marcha muy disgustado, pero no piensa que aquella escena
+haya debido modificar sus opiniones políticas. Reúnese con sus amigos,
+la conversacion gira sobre las últimas ocurrencias, y se eleva poco á
+poco hasta la region de las teorias de gobierno. Don Marcelino ya no
+será absolutista del otro dia. ¡Qué escándalo, dice uno de los
+circunstantes, yo no puedo recordarlo sin detestar esas
+trampas!--Ciertamente, responde D. Marcelino, pero en todo hay
+inconvenientes; mire V., el absolutismo proporciona quietud, pero ¿qué
+sé yo? tambien tiene sus cosas. A los hombres no conviene gobernarlos
+con palo; y al fin es necesario no olvidar la dignidad propia.--¿Pero la
+olvidan por ventura los que viven bajo un gobierno absoluto?--Yo no digo
+eso, pero sí que es préciso no precipitarse en condenar las formas
+representativas; porque no puede negarse que las absolutas tienen cierta
+rigidez, de que se resienten hasta las últimas ruedas del gobierno.
+
+El lector conocerá que D. Marcelino, sin advertirlo siquiera, piensa en
+la escena del pasaporte; el rudo _atras_ del granadero, el grito del
+centinela, _paisano, la capa_, la descortesia de los esbirros y del
+oficial, han bastado para introducir en sus ideas políticas una reforma
+de alguna consideracion.
+
+Desgraciadamente el oficial de la policía habia llevado muy léjos sus
+sospechas. Librado el pasaporte, no pudo ménos de indicar á su principal
+que se le habia presentado un sugeto, de quien recelaba, segun las
+señas, no fuese uno de los que buscaba la autoridad. Sin saber cómo, en
+el acto de subir D. Marcelino á la diligencia es detenido, conducido á
+la cárcel, y allí se le fuerza á pasar algunos dias, sin que basten á
+libertarle las vehementes presunciones que en su favor ofrecen, un traje
+muy decente y cómodo, un cuerpo bien nutrido, y un semblante pacato. No
+se necesitaba mas para que acabasen de desplomarse con estrépito sus
+convicciones absolutistas, ya algo desmoronadas con el negocio del
+pasaporte. Lo brusco de la captura, lo incómodo de la cárcel, lo pesado
+y quisquilloso y ofensivo de los interrogatorios, bastan y sobran para
+que salga D. Marcelino de la prision con su liberalismo rejuvenecido,
+con su aficion á la tabla de derechos, con su odio á la arbitrariedad,
+con su aversion al gobierno militar, con su vehemente deseo de que la
+seguridad personal y demas garantías constitucionales sean una verdad.
+Su fe política es en la actualidad muy viva; en cuanto á firmeza,
+aguardad que vengan otras elecciones, ó que un dia de ruido le asusten
+las carreras y los gritos de la calle. Será dificil que las nuevas
+convicciones resistan á tan dura prueba.
+
+
+§ V.
+
+Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte.
+
+Anselmo, jóven aficionado al estudio de las altas cuestiones de
+legislacion, acaba de leer un elocuente discurso en contra de la pena de
+muerte. Lo irreparable de la condenacion del inocente, lo repugnante y
+horroroso del suplicio, aun cuando lo sufra el verdadero culpable, la
+inutilidad de tal castigo para extirpar ni disminuir el crímen, todo
+está pintado con vivos colores, con pinceladas magníficas; todo realzado
+con descripciones patéticas, con anécdotas que hacen estremecer. El
+jóven se halla profundamente conmovido, imagínase que medita, y no hace
+mas que _sentir_; cree ser un filósofo que juzga, cuando no es mas que
+un hombre que se _compadece_. En su concepto la pena de muerte es
+inútil; y aun cuando no fuera injusta, es bastante la inutilidad para
+hacer su aplicacion altamente criminal. Este es un punto en que la
+sociedad debe reflexionar seriamente para libertarse de esa costumbre
+cruel que le han legado generaciones ménos ilustradas. Las convicciones
+del nuevo adepto nada dejan que desear; en ellas se combinan razones
+sociales y humanitarias; al parecer, nada fuera capaz de conmoverlas.
+
+El jóven filósofo habla sobre el particular con un magistrado de
+profundo saber y dilatada experiencia, quien opina que la abolicion de
+la pena de muerte es una ilusion irrealizable. Desenvuelve en primer
+lugar los principios de justicia en que se funda, pinta con vivos
+colores las fatales consecuencias que resultarian de semejante paso,
+retrata á los hombres desalmados, burlándose de toda otra pena que no
+sea el último suplicio, recuerda las obligaciones de la sociedad en la
+proteccion del débil y del inocente, refiere algunos casos desastrosos
+en que resaltan la crueldad del malvado y los padecimientos de la
+víctima; el corazon del jóven ya experimenta impresiones nuevas; una
+santa indignacion levanta su pecho, el celo de la justicia le inflama;
+su alma sensible se identifica y eleva con la del magistrado; se
+enorgullece de saber dominar los sentimientos de injusta compasion, de
+sacrificarlos en las aras de los grandes intereses de la humanidad; é
+imaginándose ya sentado en un tribunal revestido con la toga de un
+magistrado, parece que el corazon le dice: «sí, tambien sabrias ser
+justo; tambien sabrias vencerte á tí mismo; tambien sabrias, si
+necesario fuese, obedecer á los impulsos de tu conciencia, y con la mano
+en el corazon, y la vista en Dios, pronunciar la sentencia fatal en
+obsequio de la justicia.»
+
+
+§ VI.
+
+Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del corazon.
+
+Nada mas importante para pensar bien que el penetrarse de las
+alteraciones que produce en nuestro modo de ver, la disposicion de
+ánimo en que nos hallamos. Y aquí se encuentra la razon de que nos sea
+tan difícil sobreponernos á nuestra época, á nuestras circunstancias
+peculiares, á las preocupaciones de la educacion, al influjo de nuestros
+intereses; de aquí procede que se nos haga tan duro el obrar y hasta el
+pensar conforme á las prescripciones de la ley eterna, el comprender lo
+que se eleva sobre la region del mundo material, el posponer lo presente
+á lo futuro. Lo que está delante de nuestros ojos, lo que nos afecta en
+la actualidad, hé aquí lo que comunmente decide de nuestros actos y aun
+de nuestras opiniones.
+
+Quien desea pensar bien, es preciso que se acostumbre á estar mucho
+sobre sí, recordando continuamente esta importantísima verdad; es
+necesario que se habitúe á concentrarse, á preguntarse con mucha
+frecuencia: «¿tienes el ánimo bastante tranquilo? ¿no estás agitado por
+alguna pasion que te presenta las cosas diferentes de lo que son en sí?
+¿estás poseido de algun afecto secreto que sin sacudir con violencia tu
+corazon le domina suavemente, por medio de una fascinacion que no
+adviertes? En lo que ahora piensas, juzgas, preves, conjeturas, ¿obras
+quizas bajo el imperio de alguna impresion reciente, que trastornando
+tus ideas, te muestra trastornados los objetos? pocos dias, ó pocos
+momentos ántes, ¿pensabas de esta manera? ¿Desde auándo has modificado
+tus opiniones? ¿No es desde que un suceso agradable ó desagradable,
+favorable ó adverso, han cambiado tu situacion? ¿Te has ilustrado mas
+sobre la materia, has adquirido nuevos datos, ó tienes tan solo nuevos
+intereses? ¿Qué es lo que ha sobrevenido, razones ó deseos? Ahora que
+estás agitado por una pasion, señoreado por tus afectos, juzgas de esta
+manera, y tu juicio te parece acertado; pero si con la imaginacion te
+trasladas á una situacion diferente, si supones que ha trascurrido algun
+tiempo, ¿conjeturas si las cosas se te presentarán bajo el mismo
+aspecto, con el mismo color?»
+
+No se crea que esta práctica sea imposible; cada cual puede probarlo por
+experiencia propia, y echará de ver que le sirve admirablemente para
+dirigir el entendimiento y arreglar la conducta. No llega por lo comun á
+tan alto grado la exaltacion de nuestros afectos, que nos prive
+completamente del uso de la razon; para semejantes casos no hay nada que
+prescribir; porque entónces hay la enajenacion mental, sea duradera ó
+momentánea. Lo que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar nuestro
+entendimiento, torcer el juicio; pero no cegar del todo aquel, ni
+destituirnos de este. Queda siempre en el fondo del alma una luz que se
+amortigua, mas no se apaga; y el que brille mas ó ménos en las ocasiones
+criticas, depende en buena parte del hábito de atender á ella, de
+reflexionar sobre nuestra situacion, de saber dudar de nuestra aptitud
+para pensar bien en el acto, de no tomar los chispazos de nuestro
+corazon por luz suficiente para guiarnos, y de considerar que no son
+propios sino para deslumbrarnos.
+
+
+§ VII.
+
+El amigo convertido en monstruo.
+
+Que las pasiones nos ciegan es una verdad tan trivial, que nadie la
+desconoce. Lo que nos falta no es el principio abstracto y vago, sino
+una advertencia continuada de sus efectos, un conocimiento práctico,
+minucioso, de los trastornos que esta maligna influencia produce en
+nuestro entendimiento; lo que no se adquiere sin penoso trabajo, sin
+dilatado ejercicio. Los ejemplos aducidos mas arriba manifiestan
+bastante la verdad cuya exposicion me ocupa; no obstante creo que no
+será inútil aclararla con algunos otros.
+
+Tenemos un amigo cuyas bellas cualidades nos encantan, cuyo mérito nos
+apresuramos á encomiar siempre que la ocasion se nos brinda, y de cuyo
+afecto hácia nosotros no podemos dudar. Niéganos un dia un favor que le
+pedimos, no se interesa bastante por la persona que le recomendamos,
+recíbenos alguna vez con frialdad, nos responde con tono desabrido, ó
+nos da otro cualquier motivo de resentimiento. Desde aquel instante
+experimentamos un cambio notable en la opinion sobre nuestro amigo; tal
+vez una revolucion completa. Ni su talento es tan claro, ni su voluntad
+tan recta, ni su índole tan suave, ni su corazon tan bueno, ni su trato
+tan dulce, ni su presencia tan afable; en todo hallamos que corregir,
+que enmendar; en todo nos habíamos equivocado; el lance que nos afecta
+ha descorrido el velo, nos ha sacado de la ilusion; y fortuna si el
+hombre modelo no se ha trocado de repente en un monstruo.
+
+¿Es probable que fuera tanto nuestro engaño? No: lo es sí que nuestro
+afecto anterior no nos dejaba ver sus lunares; y que nuestro actual
+resentimiento los exagera ó los finge. ¿Por ventura no creíamos posible
+que el amigo pudiese negarse á prestar un favor, ó se portase mal en un
+negocio, ó en un momento de mal humor se olvidase de su ordinaria
+afabilidad y cortesía? Ciertamente que esto no era imposible á nuestros
+ojos; si se nos hubiese preguntado sobre el particular, hubiéramos
+respondido que era hombre, y por lo mismo estaba sujeto á flaquezas,
+pero que esto nada rebajaba de sus excelentes prendas. Pues ahora,
+¿porqué tanta exageracion? El motivo está patente; nos sentimos heridos;
+y quien piensa, quien juzga, no es el entendimiento ilustrado con nuevos
+datos, sino el corazon irritado, exasperado, quizas sediento de
+venganza.
+
+¿Queremos apreciar lo que vale nuestro nuevo juicio? hé aquí un medio
+muy sencillo. Imaginémonos que el lance desagradable no ha pasado con
+nosotros, sino con una persona que nos sea indiferente; aun cuando las
+circunstancias sean las mismas, aun cuando las relaciones entre el amigo
+ofensor y la persona ofendida, sean tan afectuosas y estrechas como las
+que mediaban entre él y nosotros, ¿sacaremos del hecho las mismas
+consecuencias? Es seguro que no: conoceremos que ha obrado mal, se lo
+diremos quizas con libertad y entereza, habremos tal vez descubierto una
+mala cualidad de su índole, que se nos habia ocultado; pero no
+dejaremos por esto de reconocer las demas prendas que le adornan, no le
+juzgaremos indigno de nuestro aprecio, proseguiremos ligados con él con
+los mismos vínculos de amistad. Ya no será un hombre que nada tiene
+laudable; sino una persona que dotada de mucho bueno, está sujeta á lo
+malo. Y estas variaciones de juicio sucederán aun suponiendo al amigo
+culpable en realidad, aun olvidando el ser muy fácil que nuestra pasion
+ó interes nos hayan cegado lastimosamente, haciendo que no atendiésemos
+á los gravísimos y justos motivos que le habrán impulsado á obrar de la
+manera que nosotros reprendemos, haciéndonos prescindir de antecedentes
+que conocíamos muy bien, de la conducta que nosotros hemos observado, y
+en fin trastornando de tal manera nuestro juicio que un proceder muy
+justo y razonable nos haya parecido el colmo de la injusticia, de la
+perfidia, de la ingratitud. ¡Cuántas veces nos bastaria para rectificar
+nuestro juicio, el mirar la cosa con ánimo sosegado, como negocio que no
+nos interesara!
+
+
+§ VIII.
+
+Cavilosas variaciones de los juicios políticos.
+
+¿Estan en el poder nuestros amigos políticos ó aquellos que mas nos
+convienen, y dan algunas providencias contrarias á la ley? «Las
+circunstancias, decimos, pueden mas que los hombres y las leyes; el
+gobierno no siempre puede ajustarse á estricta legalidad: á veces lo mas
+legal es lo mas ilegítimo; y ademas, así los individuos como los
+pueblos, como los gobiernos, tienen un instinto de conservacion que se
+sobrepone á todo; una necesidad, á cuya presencia ceden todas las
+consideraciones y todos los derechos.» La infraccion de la ley ¿se ha
+hecho con lisura, confesándola sin rodeos, y excusándose con la
+necesidad? «Bien hecho, decimos; la franqueza es una de las mejores
+prendas de todo gobierno; ¿de qué sirve engañar á los pueblos, y
+empeñarse en gobernar con ficciones y mentiras?» ¿Se ha procurado no
+quebrantar la ley? pero se la ha eludido con una cavilacion fútil,
+interpretándola en sentido abiertamente contrario á la mente del
+legislador? «La ocurrencia ha sido feliz, decimos, al ménos se muestra
+tan profundo respeto á la ley, que no se le desmiente ni en la última
+extremidad. La legalidad es cosa sagrada, contra la cual es preciso no
+atentar nunca; no hace poco el gobierno que no pudiendo salvar el fondo,
+deja intactas las formas. Si algo hay de arbitrariedad, al ménos no se
+presenta con la irritante férula del despotismo. Esto es precioso para
+la libertad de los pueblos.»
+
+Los hombres del poder ¿son nuestros adversarios? El asunto es muy
+diferente. «La ilegalidad no era necesaria; y ademas, aun cuando lo
+fuese, la ley es ántes que todo. ¿Adónde vamos á parar, si se concede á
+los gobiernos la facultad de quebrantarla, cuando lo juzguen necesario?
+Esto equivale á autorizar el despotismo; ningun gobernante infringe las
+leyes, sin decir que la infraccion está justificada por necesidad
+urgente é indeclinable.»
+
+El gobierno ¿ha confesado abiertamente la infraccion de la ley? «Esto es
+intolereble, exclamamos: esto es añadir á la infraccion el insulto;
+siquiera se hubiese echado mano de algun lijero disfraz ... es el último
+extremo de la impudencia, es la ostentacion de la arbitrariedad mas
+repugnante. Está visto, en adelante no será menester andarse en rodeos;
+no hiciera mas el autócrata de las Rusias.»
+
+¿El gobierno ha procurado salvar las formas, guardando cierta apariencia
+de legalidad? «No hay peor despotismo, exclamamos, que el ejercido en
+nombre de la ley; la infraccion no es ménos negra, por andar acompañada
+de pérfida hipocresía. Cuando un gobierno en casos apurados quebranta la
+ley, y lo confiesa paladinamente, parece que con su confesion pide
+perdon al público, y le da una garantía de que el exceso no será
+repetido; pero el cometer las ilegalidades á la sombra de la misma ley,
+es profanarla torpemente, es abusar de la buena fe de los pueblos, es
+abrir la puerta á todo linaje de desmanes. En no respetando la mente de
+la ley, todo se puede hacer con la ley en la mano; basta asirse de una
+palabra ambigua, para contrariar abiertamente todas las miras del
+legislador.»
+
+
+§ IX.
+
+Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. Los poetas.
+
+Hay errores de tanto bulto, hay juicios que llevan tan manifiesto el
+sello de la pasion, que no alucinan á quien no esté cegado por ella. No
+está la principal dificultad en semejantes casos; sino en aquellos en
+que, por presentarse mas disfrazado, no se conoce el motivo que habrá
+falseado el juicio. Desgraciadamente, los hombres de elevado talento
+adolecen muy á menudo del defecto que estamos censurando. Dotados por lo
+comun de una sensibilidad exquisita, reciben impresiones muy vivas, que
+ejercen grande influencia sobre el curso de sus ideas y deciden de sus
+opiniones. Su entendimiento penetrante encuentra fácilmente razones en
+apoyo de lo que se propone defender, y sus palabras y escritos arrastran
+á los demas con ascendiente fascinador.
+
+Esta será sin duda la causa de la volubilidad que se nota en hombres de
+genio reconocido; hoy ensalzan lo que mañana maldicen; hoy es para ellos
+un dogma inconcuso, lo que mañana es miserable preocupacion. En una
+misma obra se contradicen tal vez de una manera chocante, y os conducen
+á consecuencias que jamas hubierais sospechado fueran conciliables con
+sus principios. Os equivocariais si siempre achacaseis á mala fe estas
+singulares anomalías: el autor habrá sostenido el sí y el no con
+profunda conviccion; porque sin que él lo advirtiese, esta conviccion
+solo dimanaba de un sentimiento vivo, exaltado; cuando su entendimiento
+se explayaba con pensamientos admirables por su belleza y brillantez, no
+era mas que un esclavo del corazon; pero esclavo hábil, ingenioso, que
+correspondia á los caprichos de su dueño ofreciéndole exquisitas
+labores.
+
+Los poetas, los verdaderos poetas, es decir, aquellos hombres á quienes
+ha otorgado el Criador elevada concepcion, fantasía creadora y corazon
+de fuego, estan mas expuestos que los demas á dejarse llevar por las
+impresiones del momento. No les negaré la facultad de levantarse á las
+mas altas regiones del pensamiento, ni diré que les sea imposible
+moderar el vuelo de su ingenio y adquirir el hábito de juzgar con
+acierto y tino; pero á no dudarlo, habrán menester mas caudal de
+reflexion y mayor fuerza de carácter, que el comun de los hombres.
+
+
+§ X.
+
+El poeta y el monasterio.
+
+Un viajero poeta atravesando una soledad oye el tañido de una campana,
+que le distrae de las meditaciones en que estaba embelesado. En su alma
+no se alberga la fe, pero no es inaccesible á las inspiraciones
+religiosas. Aquel sonido piadoso en el corazon del desierto, cambia de
+repente la disposicion de su espíritu, y le lleva á saborearse en una
+melancolía grave y severa. Bien pronto descubre la silenciosa mansion
+donde buscan asilo, léjos del mundo, la inocencia y el arrepentimiento.
+Llega, apéase, llama, con una mezcla de respeto y de curiosidad; y al
+pisar los umbrales del monasterio se encuentra con un venerable anciano,
+de semblante sereno, de trato cortes y afable. El viajero es obsequiado
+con afectuosa cordialidad, es conducido á la iglesia, á los claustros, á
+la biblioteca, á todos los lugares donde hay algo que admirar ó notar.
+El anciano monje no se aparta de su lado, sostiene la conversacion con
+discernimiento y buen gusto, se muestra tolerante con las opiniones del
+recien venido, se presta á cuanto puede complacerle, y no se separa de
+él, sino cuando suena la hora del cumplimiento de sus deberes. El
+corazon del viajero está dulcemente conmovido: el silencio interrumpido
+tan solo por el canto de los salmos; la muchedumbre de objetos
+religiosos que inspiran recogimiento y piedad, unidos á las estimables
+cualidades y á la bondad y condescendencia del anciano cenobita,
+inspiran al corazon del viajero sentimientos de religion, de admiracion
+y gratitud, que señorean vivamente su alma. Despidiéndose de su
+venerable huésped, se aleja meditabundo, llevándose aquellos gratos
+recuerdos que no olvidará en mucho tiempo. Si en semejante situacion de
+espíritu, le place á nuestro poeta intercalar en sus relaciones de viaje
+algunas reflexiones sobre los institutos religiosos, ¿qué os parece que
+dirá? Es bien claro. Para él, la institucion estará en aquel monasterio,
+y el monasterio estará personificado en el monje cuya memoria le
+embelesa. Contad pues con un elocuente trozo en favor de los institutos
+religiosos, un anatema contra los filósofos que los condenan, una
+imprecacion contra las revoluciones que los destruyen, una lágrima de
+dolor sobre las ruinas y las tumbas.
+
+Pero ¡ay del monasterio, y de todos los institutos monásticos, si el
+viajero se hubiese encontrado con un huésped de mal talante, de
+conversacion seca y desabrida, poco aficionado á bellezas literarias y
+artísticas, y de humor nada bueno para acompañar curiosos! A los ojos
+del poeta, el monje desagradable habria sido la personificacion del
+instituto; y en castigo del mal recibimiento, hubiera sido condenado
+este género de vida, y acusado de abatir el espíritu, estrechar el
+corazon, apartar del trato de los hombres, formar modales ásperos y
+groseros, y acarrear innumerables males sin producir ningun bien. Y sin
+embargo, la realidad de los casos habria permanecido la misma en uno y
+otro supuesto: mediando solo la casualidad que deparara al viajero
+acogida mas ó ménos halagüeña.
+
+
+§ XI.
+
+Necesidad de tener ideas fijas.
+
+Las reflexiones que preceden, muestran la necesidad de tener ideas fijas
+y opiniones formadas sobre las principales materias; y cuando esto no
+sea dable, lo mucho que importa el abstenerse de improvisarlas,
+abandonándonos á inspiraciones repentinas. Se ha dicho que los grandes
+pensamientos nacen del corazon, y pudiera haberse añadido, que del
+corazon nacen tambien los grandes errores. Si la experiencia no lo
+hiciese palpable, la razon bastaria á demostrarlo. El corazon no piensa
+ni juzga, no hace mas que sentir; pero el sentimiento es un poderoso
+resorte que mueve el alma, y desplega y multiplica sus facultades.
+Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad y del bien, los
+sentimientos nobles y puros contribuyen á darle fuerza y brio; pero los
+sentimientos ignobles, ó depravados, pueden extraviar al entendimiento
+mas recto. Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son
+capaces de conducirnos á errores deplorables.
+
+
+§ XII.
+
+Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes.
+
+Nacen de aquí consideraciones muy graves sobre el buen uso de la
+oratoria, y en general de todas las artes que ó llegan al entendimiento
+por conducto del corazon, ó al ménos se valen de él como de un auxiliar
+poderoso. La pintura, la escultura, la música, la poesía, la literatura
+en todas sus partes, tienen deberes muy severos, que olvidan con
+demasiada frecuencia. La verdad y la virtud, hé aquí los dos objetos á
+que se han de dirigir: la verdad para el entendimiento, la virtud para
+el corazon; hé aquí lo que han de proporcionar al hombre por medio de
+las impresiones con que le embelesan. En desviándose de este blanco, en
+limitándose á la simple produccion del placer, son estériles para el
+bien, y fecundas para el mal.
+
+El artista que solo se propone halagar las pasiones, corrompiendo las
+costumbres, es un hombre que abusa de sus talentos y olvida la mision
+sublime que le ha encomendado el Criador, al dotarle de facultades
+privilegiadas que le aseguran ascendiente sobre sus semejantes; el
+orador que sirviéndose de las galas de la diccion, y de su habilidad
+para mover los afectos y hechizar la fantasía, procura hacer adoptar
+opiniones erradas, es un verdadero impostor no ménos culpable que quien
+emplea medios, quizas mas repugnantes, pero mucho ménos peligrosos. No
+es lícito persuadir cuando no es lícito convencer; cuando la conviccion
+es un engaño, la persuasion es una perfidia. Esta doctrina es severa,
+pero indudable; los dictámenes de la razon no pueden ménos de ser
+severos, cuando se ajustan á las prescripciones de la ley eterna, que es
+severa tambien porque es justa é inmutable.
+
+Inferiremos de lo dicho, que los escritores ú oradores dotados de
+grandes cualidades para interesar y seducir, son una verdadera calamidad
+pública, cuando las emplean en defensa del error. ¿Qué importa el
+brillo, si solo sirve á deslumbrar y perder? Las naciones modernas han
+olvidado estas verdades, al resucitar entre ellas la elocuencia popular
+que tanto dañó á las antiguas repúblicas; en las asambleas deliberantes
+donde se ventilan los altos negocios del estado, donde se falla sobre
+los grandes intereses de la sociedad, no debiera resonar otra voz que la
+de una razon clara, sesuda, austera. La verdad es la misma, la realidad
+de las cosas no se muda, porque se haya excitado el entusiasmo de la
+asamblea y de los espectadores, y se haya decidido una votacion con los
+acentos de un orador fogoso. Es ó no verdad lo que se sustenta, es ó no
+útil lo que se propone, hé aquí lo único á que se ha de atender; lo
+demas es extraviarse miserablemente, es olvidarse del fin de la
+deliberacion, es jugar con los grandes intereses de la sociedad, es
+sacrificarlos al pueril prurito de ostentar dotes oratorias, á la
+mezquina vanidad de arrancar aplausos.
+
+Ya se ha observado que todas las asambleas, y muy particularmente en el
+principio de las revoluciones, adolecen de espíritu de invasion, y se
+distinguen por sus resoluciones desatinadas. La sesion comienza tal vez
+con felices auspicios, pero de repente toma un sesgo peligroso; los
+ánimos se conmueven, la mente se ofusca, la exaltacion sube de punto,
+llega á rayar en frenesí; y una reunion de hombres que por separado
+habrian sido razonables, se convierten en una turba de insensatos y
+delirantes. La causa es obvia; la impresion del momento es viva;
+prepondera sobre todo, lo señorea todo con la simpatía natural al
+hombre, se propaga como un flúido eléctrico, y corriendo adquiere
+velocidad y fuerza; lo que al principio era una chispa, es á pocos
+momentos una conflagracion espantosa.
+
+El tiempo, los desengaños y escarmientos amaestran algun tanto á las
+naciones, haciendo que se vaya embotando la sensibilidad, y no sea tan
+peligrosa la fascinacion oratoria: triste remedio para el mal, la
+repeticion de sus daños. Como quiera, ya que no es posible cambiar el
+corazon de los hombres, serán dignos de gloria y prez los oradores
+esclarecidos, que emplean en defensa de la verdad y de la justicia las
+mismas armas que otros usan en pro del error y del crímen. Al lado del
+veneno la Providencia suele colocar el antídoto.
+
+
+§ XIII.
+
+Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes.
+
+A mas del peligro de errar que consigo trae la mocion de los afectos,
+hay otro tal vez ménos reparado, y que sin embargo es de mucha
+trascendencia, cual es el de los pensamientos revestidos con una imágen
+brillante. Es indecible el efecto que este artificio produce; tal
+pensamiento no mas que superficial, pasa por profundo, merced á su
+disfraz grave y filosófico; tal otro que presentado desnudo fuera una
+vulgaridad, mostrándose con nobles atavíos oculta su orígen plebeyo; y
+una proposicion que enunciada con sequedad mostraria de bulto que es
+inexacta ó falsa, ó quizas un solemne despropósito, es contada entre las
+verdades que no consienten duda, si anda cubierta con ingenioso velo.
+
+He dicho que los daños en este punto son de mucha trascendencia, porque
+suelen adolecer de semejante defecto los autores profundos y
+sentenciosos; y como quiera que sus palabras se escuchan con tanto mas
+respeto y acatamiento, cuanto es mas fuerte el tono de conviccion con
+que se expresan, resulta que el lector incauto recibe como axioma
+inconcuso, ó máxima de eterna verdad, lo que á veces no es mas que un
+sueño del pensador, ó un lazo tendido adrede á la buena fe de los poco
+avisados[19].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
+
+
+§ I.
+
+En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de adquirirla.
+
+No trato aquí de la historia bajo el aspecto crítico, sino únicamente
+bajo el filósofo. Lo relativo á la simple investigacion de los hechos
+está explicado en el cap. XI.
+
+¿Cuál es el método mas á propósito para comprender el espíritu de una
+época, formarse ideas claras y exactas sobre su carácter, penetrar las
+causas de los acontecimientos, y señalar á cada cual sus propios
+resultados? Esto equivale á preguntar cuál es el método conveniente para
+adquirir la verdadera filosofía de la historia.
+
+¿Será con la eleccion de los buenos autores? ¿pero cuáles son los
+buenos? ¿quién nos asegura que no los ha guiado la pasion? ¿quién sale
+fiador de su imparcialidad? ¿cuántos son los que han escrito la historia
+del modo que se necesita para enseñarnos la filosofía que le
+corresponde? Batallas, negociaciones, intrigas palaciegas, vidas y
+muertes de principes, cambios de dinastías, de formas políticas, á esto
+se reducen la mayor parte de las historias; nada que nos pinte al
+individuo con sus ideas, sus afectos, sus necesidades, sus gustos, sus
+caprichos, sus costumbres; nada que nos haga asistir á la vida íntima de
+las familias y de los pueblos; nada que en el estudio de la historia nos
+haga comprender la marcha de la humanidad. Siempre en la política, es
+decir, en la superficie; siempre en lo abultado y ruidoso, nunca en las
+entrañas de la sociedad, en la naturaleza de las cosas, en aquellos
+sucesos que por recónditos y de poca apariencia, no dejan de ser de la
+mayor importancia.
+
+En la actualidad se conoce ya este vacío, y se trabaja por llenarle. No
+se escribe la historia sin que se procure filosofar sobre ella. Esto que
+en sí es muy bueno, tiene otro inconveniente, cual es, que en lugar de
+la verdadera filosofía de la historia se nos propina con frecuencia la
+filosofía del historiador. Mas vale no filosofar que filosofar mal; si
+queriendo profundizar la historia la trastorno, preferible seria que me
+atuviese al sistema de nombres y fechas.
+
+
+§ II.
+
+Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la historia.
+
+Preciso es leer las historias, y á falta de otras, debe uno atenerse á
+las que existen; sin embargo yo me inclino á que este estudio no basta
+para aprender la filosofía de la historia. Hay otro mas á propósito, y
+que hecho con discernimiento, es de un efecto seguro: el estudio
+inmediato de los monumentos de la época. Digo _inmediato_, esto es, que
+conviene no atenerse á lo que nos dice de ellos el historiador, sino
+verlos con los propios ojos.
+
+Pero este trabajo, se me dirá, es muy pesado, para muchos imposible,
+difícil para todos. No niego la fuerza de esta observacion; pero
+sostengo que en muchos casos, el método que propongo ahorra tiempo y
+fatigas. La vista de un edificio, la lectura de un documento, un hecho,
+una palabra al parecer insignificantes y en que no ha reparado el
+historiador, nos dicen mucho mas y mas claro, y mas verdadero y exacto,
+que todas sus narraciones.
+
+Un historiador se propone retratarme la sencillez de las costumbres
+patriarcales; recoge abundantes noticias sobre los tiempos mas remotos,
+y agota el caudal de su erudicion, filosofía y elocuencia, para hacerme
+comprender lo que eran aquellos tiempos y aquellos hombres, y ofrecerme
+lo que se llama una descripcion completa. A pesar de cuanto me dice, yo
+encuentro otro medio mas sencillo, cual es el asistir á las escenas
+donde se me presenta en movimiento y vida lo que trato de conocer. Abro
+los escritores de aquellas épocas, que no son ni en tanto número, ni tan
+voluminosos, y allí encuentro retratos fieles que enseñan y deleitan. La
+Biblia y Homero nada me dejan que desear.
+
+
+§ III.
+
+Aplicacion á la historia del espíritu humano.
+
+La inteligencia humana tiene su historia, como la tienen los sucesos
+exteriores; historia tanto mas preciosa, cuanto nos retrata lo mas
+íntimo del hombre, y lo que ejerce sobre él poderosa influencia.
+Hállanse á cada paso descripciones de escuelas, y del carácter y
+tendencia del pensamiento en esta ó aquella época; es decir que son
+muchos los historiadores del entendimiento; pero si se desea saber algo
+mas que cuatro generalidades, siempre inexactas, y á menudo totalmente
+falsas, es preciso aplicar la regla establecida: leer los autores de la
+época que se desea conocer. Y no se crea que es absolutamente necesario
+revolverlos todos, y que así este método se haga impracticable para el
+mayor número de los lectores; una sola página de un escritor nos pinta
+mas al vivo su espíritu y su época que cuanto podrian decirnos los mas
+minuciosos historiadores.
+
+
+§ IV.
+
+Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre el modo de
+adelantar en la filosofía de la historia.
+
+Si el lector se contenta con lo que le dicen los otros, y no trata de
+examinarlo por sí mismo, logrará tal vez un conocimiento _histórico_,
+pero no _intuitivo_: _sabrá_ lo que son los hombres y las cosas, pero no
+lo _verá_: dará razon de la cosa, pero no será capaz de pintarla. Una
+comparacion aclarará mi pensamiento. Supongamos que se me habla de un
+sugeto importante que no puedo tratar ni ver, y curioso yo de saber algo
+de su figura y modales, pregunto á los que le conocen personalmente. Me
+dirán, por ejemplo, que es de estatura mas que mediana, de espaciosa y
+despejada frente, cabello negro y caido con cierto desórden, ojos
+grandes, mirada viva y penetrante, color pálido, facciones animadas y
+expresivas; que en sus labios asoma con frecuencia la sonrisa de la
+amabilidad, y que de vez en cuando anuncia algo de maligno; que su
+palabra es mesurada y grave, pero que con el calor de la conversacion se
+hace rápida, incisiva y hasta fogosa; y así me irán ofreciendo un
+conjunto físico y moral para darme la idea mas aproximada posible; si
+supongo que estas y otras noticias son exactas, que se me ha descrito
+con toda fidelidad el original, tengo una idea de lo que es la persona
+que llamaba mi curiosidad, y podré dar cuenta de ella á quien como yo
+estuviese deseoso de conocerla. Pero ¿es esto bastante para formar un
+concepto cabal de la misma, para que se me presente á la imaginacion
+tal como es en sí? Ciertamente que no. ¿Quereis una prueba? Suponed que
+el que ha oido la relacion es un retratista de mucho mérito; ¿será capaz
+de retratar á la persona descrita? Que lo intente, y concluida la obra,
+preséntese de improviso el original, es bien seguro que no se le
+conocerá por la copia.
+
+Todos habremos experimentado por nosotros mismos esta verdad: cien y
+cien veces habremos oido explicar la fisonomía de una persona; á nuestro
+modo nos hemos formado en la imaginacion una figura en la cual hemos
+procurado reunir las cualidades oidas; pues bien, cuando se presenta la
+persona, encontramos tanta diferencia que nos es preciso retocar mucho
+el trabajo, si no destruirle totalmente. Y es que hay cosas de que es
+imposible formarse idea clara y exacta sin tenerlas delante; y las hay
+en gran número, y sumamente delicadas, imperceptibles por separado y
+cuyo conjunto forma lo que llamamos la fisonomía. ¿Cómo explicaréis la
+diferencia de dos personas muy semejantes? No de otra manera que
+viéndolas: se parecen en todo, no sabriais decir en qué discrepan; pero
+hay alguna cosa que no las deja confundir: á la primera ojeada lo
+percibís, sin atinar lo que es.
+
+Hé aquí todo mi pensamiento. En las obras críticas se nos ofrecen
+extensas y tal vez exactas descripciones del estado del entendimiento en
+tal ó cual época; y á pesar de todo no la conocemos aun: si se nos
+presentasen trozos de escritores de tiempos diferentes, no acertaríamos
+á clasificarlos cual conviene; nos fatigaríamos en recordar las
+cualidades de unos y otros, pero esto no nos evitaria el caer en
+equivocaciones groseras, en disparatados anacronismos. Con mucho ménos
+trabajo saliéramos airosos del empeño si hubiésemos leido los autores de
+que se trata: quizas no disertaríamos con tanto aparato de erudicion y
+crítica; pero juzgaríamos con harto mas acierto. «El giro del
+pensamiento, diríamos, el estilo, el lenguaje revelan un escritor de tal
+época; este trozo es apócrifo, aquí se descubre la mano de tal otro
+tiempo;» y así andaríamos clasificando sin temor de equivocarnos, por
+mas que no pudiésemos hacernos comprender bien de aquellos que como
+nosotros, no conociesen de vista á aquellos personajes. Si entónces se
+nos dijera: «y tal cualidad, ¿cómo es que no se encuentra aquí? ¿porqué
+tal otra se halla en mayor grado? porqué?...» «Imposible será,»
+replicaríamos quizas nosotros, «satisfacer todos los escrúpulos de V.;
+lo que puedo asegurar es, que los personajes que figuran aquí los tengo
+bien conocidos; y que no puedo equivocarme sobre los rasgos de su
+fisonomía, porque los he visto muchas veces.»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+RELIGION.
+
+
+§ I.
+
+Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion.
+
+Impropio fuera de este lugar, un tratado de religion, pero no lo serán
+algunas reflexiones para dirigir el pensamiento en esta importantísima
+materia. De ellas resultará que los indiferentes ó incrédulos son
+pésimos pensadores.
+
+La vida es breve, la muerte cierta: de aquí á pocos años el hombre que
+disfruta de la salud mas robusta y lozana, habrá descendido al sepulcro,
+y sabrá por experiencia lo que hay de verdad en lo que dice la religion
+sobre los destinos de la otra vida. Si no creo, mi incredulidad, mis
+dudas, mis invectivas, mis sátiras, mi indiferencia, mi orgullo
+insensato, no destruyen la realidad de los hechos: si existe otro mundo
+donde se reservan premios al bueno, y castigos al malo, no dejará
+ciertamente de existir porque á mí me plazca el negarlo; y ademas esta
+caprichosa negativa no mejorará el destino que segun las leyes eternas
+me haya de caber. Cuando suene la última hora, será preciso morir, y
+encontrarme con la nada ó con la eternidad. Este negocio es
+exclusivamente mio, tan mio, como si yo existiera solo en el mundo:
+nadie morirá por mí; nadie se pondrá en mi lugar en la otra vida,
+privándome del bien, ó librándome del mal. Estas consideraciones me
+muestran con toda evidencia, la alta importancia de la religion; la
+necesidad que tengo de saber lo que hay de verdad en ella; y que si
+digo, «sea lo que fuere de la religion, no quiero pensar en ella,» hablo
+como el mas insensato de los hombres.
+
+Un viajero encuentra en su camino un rio caudaloso; le es preciso
+atravesarle, ignora si hay algun peligro en este ó aquel vado, y está
+oyendo que muchos que se hallan como él á la orilla, ponderan la
+profundidad del agua en determinados lugares, y la imposibilidad de
+salvarse el temerario que á tantearlos se atreviese. El insensato dice:
+«¿qué me importan á mí esas cuestiones?» y se arroja al rio sin mirar
+por dónde. Hé aquí al indiferente en materias de religion.
+
+
+§ II.
+
+El indiferente y el género humano.
+
+La humanidad entera se ha ocupado y se está ocupando de la religion; los
+legisladores la han mirado como el objeto de la mas alta importancia;
+los sabios la han tomado por materia de sus mas profundas meditaciones;
+los monumentos, los códigos, los escritos de las épocas que nos han
+precedido, nos muestran de bulto este hecho, que la experiencia cuida de
+confirmar; se ha discurrido y disputado inmensamente sobre la religion;
+las bibliotecas estan atestadas de obras relativas á ella; y hasta en
+nuestros dias la prensa va dando otras á luz en número muy crecido:
+cuando pues viene el indiferente y dice: «todo esto no merece la pena de
+ser examinado; yo juzgo sin oir, estos sabios son todos unos mentecatos,
+estos legisladores unos necios, la humanidad entera es una miserable
+ilusa, todos pierden lastimosamente el tiempo en cuestiones que nada
+importan;» ¿no es digno de que esa humanidad, y esos sabios, y esos
+legisladores, se levanten contra él, arrojen sobre su frente el borron
+que él les ha echado, y le digan á su vez: «¿quién eres tú que así nos
+insultas, que así desprecias los sentimientos mas íntimos del corazon, y
+todas las tradiciones de la humanidad? ¿que así declaras frívolo lo que
+en toda la redondez de la tierra se reputa grave é importante? ¿quién
+eres tú? ¿Has descubierto por ventura el secreto de no morir? miserable
+monton de polvo, ¿olvidas que bien pronto te dispersará el viento? Débil
+criatura, ¿cuentas acaso con medios para cambiar tu destino en esa
+region que desconoces; la dicha ó la desdicha ¿son para tí indiferentes?
+Si existe ese juez, de quien no quieres ocuparte, ¿esperas que se dará
+por satisfecho, si al llamarte á juicio le respondes: «¿y á mí qué me
+importaban vuestros mandatos, ni vuestra misma existencia?» Antes de
+desatar tu lengua con tan insensatos discursos, date una mirada á tí
+mismo; piensa en esa débil organizacion que el mas leve accidente es
+capaz de trastornar, y que brevísimo tiempo ha de bastar á consumir; y
+entónces siéntate sobre una tumba, recógete y medita.
+
+
+§ III.
+
+Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios.
+
+
+Curado el buen pensador del achaque de indiferentismo, convencido
+profundamente de que la religion es el asunto de mas elevada
+importancia, debiera pasar mas adelante y discurrir de esta manera: ¿Es
+probable que todas las religiones no sean mas que un cúmulo de errores,
+y que la doctrina que las rechaza á todas sea verdadera?
+
+Lo primero que las religiones establecen ó suponen, es la existencia de
+Dios. ¿Existe Dios? ¿Existe algun Hacedor del universo? Levanta los ojos
+al firmamento, tiéndelos por la faz de la tierra, mira lo que tú mismo
+eres; y viendo por todas partes grandor y órden, dí, si te atreves: «el
+acaso es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho á mí; el edificio
+es admirable, pero no hay arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no
+hay artífice; el órden existe sin ordenador, sin sabiduría para concebir
+el plan, sin poder para ejecutarle.» Este raciocinio que tratándose de
+los mas insignificantes artefactos, seria despreciable y hasta contrario
+al sentido comun, ¿se podrá aplicar al universo? Lo que es insensato con
+respecto á lo pequeño, ¿será cuerdo con relacion á lo grande?
+
+
+§ IV.
+
+No es posible que todas las religiones sean verdaderas.
+
+Son muchas y muy varias las religiones que dominan en los diferentes
+puntos de la tierra; ¿seria posible que todas fuesen verdaderas? El sí y
+el no, con respecto á una misma cosa, no puede ser verdadero á un mismo
+tiempo. Los judíos dicen que el Mesías no ha venido, los cristianos
+afirman que sí; los musulmanes respetan á Mahoma como insigne profeta,
+los cristianos le miran como solemne impostor; los católicos sostienen
+que la Iglesia es infalible en puntos de dogma y de moral, los
+protestantes lo niegan; la verdad no puede estar por ambas partes, unos
+ú otros se engañan. Luego es un absurdo el decir que todas las
+religiones son verdaderas.
+
+Ademas, toda religion se dice bajada del cielo: la que lo sea, será la
+verdadera, las restantes no serán otra cosa que ilusion ó impostura.
+
+
+§ V.
+
+Es imposible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios.
+
+¿Es posible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios,
+y que se dé igualmente por satisfecho con todo linaje de cultos? No. A
+la verdad infinita no puede serle acepto el error, á la bondad infinita
+no puede serle grato el mal: luego el afirmar que todas las religiones
+son igualmente buenas, que con todos los cultos el hombre llena bien sus
+deberes para con Dios, es blasfemar de la verdad y bondad del Criador.
+
+
+§ VI.
+
+Es imposible que todas las religiones sean una invencion humana.
+
+¿No seria lícito pensar que no hay ninguna religion verdadera, que todas
+son inventadas por el hombre? No. ¿Quién fué el inventor? El origen de
+las religiones se pierde en la noche de los tiempos: allí donde hay
+hombres, allí hay sacerdote, altar y culto. ¿Quién seria ese inventor,
+cuyo nombre se habria olvidado, y cuya invencion se habria difundido por
+toda la tierra, comunicándose á todas las generaciones? Si la invencion
+tuvo lugar entre pueblos cultos, ¿cómo se logró que la adoptasen los
+bárbaros y hasta los salvajes? Si nació entre bárbaros, ¿cómo no la
+rechazaron las naciones cultas? Diréis que fué una necesidad social, y
+que su orígen está en la misma cuna de la sociedad. Pero entónces se
+puede preguntar, ¿quién conoció esta necesidad, quién discurrió los
+medios de satisfacerla, quién excogitó un sistema tan á propósito para
+enfrenar y regir á los hombres? y una vez hecho el descubrimiento,
+¿quién tuvo en su mano todos los entendimientos y todos los corazones,
+para comunicarles esas ideas y sentimientos que han hecho de la religion
+una verdadera necesidad, y, por decirlo así, una segunda naturaleza?
+
+Vemos á cada paso que los descubrimientos mas útiles, mas provechosos,
+mas necesarios, permanecen limitados á esta ó aquella nacion, sin
+extenderse á las otras durante mucho tiempo, y no propagándose sino con
+suma lentitud á las mas inmediatas ó relacionadas; ¿cómo es que no haya
+sucedido lo mismo en lo tocante á la religion? ¿cómo es que de la
+invencion maravillosa hayan tenido conocimiento todos los pueblos de la
+tierra, sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie ó
+civilizacion, grosería ó cultura?
+
+Aquí no hay medio: ó la religion procede de una revelacion primitiva, ó
+de una inspiracion de la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su
+orígen divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al hombre, si no la
+hay, Dios ha escrito la religion en el fondo de nuestra alma. Es
+indudable que la religion no puede ser invencion humana, y que á pesar
+de lo desfigurada y adulterada que la vemos en diferentes tiempos y
+paises, se descubre en el fondo del corazon humano un sentimiento
+descendido de lo alto: al traves de las monstruosidades que nos presenta
+la historia, columbramos la huella de una revelacion primitiva.
+
+
+§ VII.
+
+La revelacion es posible.
+
+¿Es posible que Dios haya revelado algunas cosas al hombre? Sí. El que
+nos ha dado la palabra no estará privado de ella; si nosotros poseemos
+un medio de comunicarnos recíprocamente nuestros pensamientos y afectos,
+Dios todopoderoso é infinitamente sabio, no carecerá seguramente de
+medios para trasmitirnos lo que fuere de su agrado. Ha criado la
+inteligencia, ¿y no podria ilustrarla?
+
+
+§ VIII.
+
+Solucion de una dificultad contra la revelacion.
+
+Pero Dios, objetará el incrédulo, es demasiado grande para humillarse á
+conversar con su criatura; mas entónces tambien deberíamos decir, que
+Dios es demasiado grande para haberse ocupado en criarnos. Criándonos
+nos sacó de la nada, revelándonos alguna verdad perfecciona su obra; ¿y
+cuándo se ha visto que un artífice desmereciese por mejorar su
+artefacto? Todos los conocimientos que tenemos nos vienen de Dios,
+porque él es quien nos ha dado la facultad de conocer, y él es quien, ó
+ha grabado en nuestro entendimiento las ideas, ó ha hecho que pudiéramos
+adquirirlas por medios que todavía se nos ocultan. Si Dios nos ha
+comunicado un cierto órden de ideas, sin que nada haya perdido de su
+grandor, es un absurdo el decir que se rebajaria si nos trasmitiese
+otros conocimientos por conducto distinto del de la naturaleza. Luego
+la revelacion es posible; luego quien dudare de esta posibilidad, ha de
+dudar al mismo tiempo de la omnipotencia, hasta de la existencia de
+Dios.
+
+
+§ IX.
+
+Consecuencias de los párrafos anteriores.
+
+Importa muchísimo el encontrar la verdad en materias de religion (§ 1 y
+2); todas las religiones no pueden ser verdaderas (§ 4); si hubiese una
+revelada por Dios, aquella seria la verdadera (§ 4); la religion no ha
+podido ser invencion humana (§ 6). La revelacion es posible (§ 7); lo
+que falta pues averiguar es, si esta revelacion existe y dónde se halla.
+
+
+§ X.
+
+Existencia de la revelacion.
+
+¿Existe la revelacion? Por el pronto salta á los ojos un hecho que da
+motivo á pensar que sí. Todos los pueblos de la tierra hablan de una
+revelacion; y la humanidad no se concierta para tramar una impostura.
+Esto prueba una tradicion primitiva, cuya noticia ha pasado de padres á
+hijos, y que si bien ofuscada y adulterada, no ha podido borrarse de la
+memoria de los hombres.
+
+Se objetará que la imaginacion ha convertido en voces el ruido del
+viento, y en apariciones misteriosas los fenómenos de la naturaleza; y
+así el débil mortal se ha creido rodeado de seres desconocidos que le
+dirigian la palabra, y le descubrian los arcanos de otros mundos. No
+puede negarse que la objecion es especiosa; sin embargo no será difícil
+manifestar, que es del todo insubsistente y fútil.
+
+Es cierto que cuando el hombre tiene idea de la existencia de seres
+desconocidos, y está convencido de que estos se ponen en relacion con
+él, fácilmente se inclina á imaginar que ha oido acentos fatídicos, y se
+han ofrecido á sus ojos espectros venidos del otro mundo. Mas no sucede,
+ni puede suceder así, en no abrigando el hombre semejante conviccion, y
+mucho ménos si ni aun llega á tener noticia de que existen dichos seres;
+pues entónces no es dable conjeturar de dónde procederia una ilusion tan
+extravagante. Si bien se observa, todas las creaciones de nuestra
+fantasia, hasta las mas incoherentes y monstruosas, se forman de un
+conjunto de imágenes de objetos que otras veces hemos visto; y que á la
+sazon reunimos del modo que place á nuestro capricho, ó nos sugiere
+nuestra cabeza enfermiza. Los castillos encantados de los libros de
+caballería, con sus damas, enanos, salones, subterráneos, hechizos y
+todas sus locuras, son un informe agregado de partes muy reales que la
+imaginacion del escritor componia á su manera, sacando al fin un todo
+que solo cabia en los sueños de un delirante. Lo propio sucede en lo
+demas: la razon y la experiencia estan acordes en atestiguarnos este
+fenómeno ideológico. Si suponemos pues que no se tiene idea alguna de
+otra vida distinta de la presente, ni de otro mundo que el que está á
+nuestra vista, ni de otros vivientes que los que moran con nosotros en
+la tierra, el hombre fingirá gigantes, fieras monstruosas, y otras
+extravagancias por este estilo; mas no seres invisibles, no revelaciones
+de un cielo que no conoce, no dioses que le ilustren y dirijan. Ese
+mundo nuevo, ideal, puramente fantástico, no le ocurrirá siquiera;
+porque semejante ocurrencia no tendrá, por decirlo así, punto de
+partida, carecerá de antecedentes que puedan motivarla. Y aun
+suponiendo que este órden de ideas se hubiese ofrecido á algun
+individuo, ¿cómo era posible que de ello participase la humanidad
+entera? ¿Cuándo se habria visto semejante _contagio_ intelectual y
+moral?
+
+Sea lo que fuere del valor de estas reflexiones, pasemos á los hechos:
+dejemos lo que haya podido ser, y examinemos lo que ha sido.
+
+
+§ XI.
+
+Pruebas históricas de la existencia de la revelacion.
+
+Existe una sociedad que pretende ser la única depositaria é intérprete
+de las revelaciones con que Dios se ha dignado favorecer al linaje
+humano: esta pretension debe llamar la atencion del filósofo que se
+proponga investigar la verdad.
+
+¿Qué sociedad es esa? ¿Ha nacido de poco tiempo á esta parte? Cuenta
+diez y ocho siglos de duracion, y estos siglos no los mira sino como un
+período de su existencia; pues subiendo mas arriba, va explicando su no
+interrumpida genealogía y se remonta hasta el principio del mundo. Que
+lleva diez y ocho siglos de duracion, que su historia se enlaza con la
+de un pueblo cuyo origen se pierde en la antigüedad mas remota, es tan
+cierto como que han existido las repúblicas de Grecia y Roma.
+
+¿Qué títulos presenta en apoyo de su doctrina? En primer lugar, está en
+posesion de un libro, que es sin disputa el mas antiguo que se conoce, y
+que ademas encierra la moral mas pura, un sistema de legislacion
+admirable, y contiene una narracion de prodigios. Hasta ahora nadie ha
+puesto en duda el mérito eminente de este libro; siendo esto tanto mas
+de extrañar, cuanto una gran parte de él nos ha venido de manos de un
+pueblo, cuya cultura no alcanzó ni con mucho á la de otros pueblos de la
+antigüedad.
+
+¿Ofrece la dicha sociedad algunos otros títulos que justifiquen sus
+pretensiones? A mas de los muchos, á cual mas graves é imponentes, hé
+aquí uno que por sí solo basta. Ella dice que se hizo la transicion de
+la sociedad vieja á la nueva, del modo que estaba pronosticado en el
+libro misterioso; que llegada la plenitud de los tiempos, apareció sobre
+la tierra un Hombre-Dios, quien fué á la vez el cumplimiento de la ley
+antigua, y el autor de la nueva; que todo lo antiguo era una sombra y
+figura, que este Hombre-Dios fué la realidad; que él fundó la sociedad
+que apellidamos Iglesia católica, le prometió su asistencia hasta la
+consumacion de los siglos, selló su doctrina con su sangre, resucitó al
+tercer dia de su crucifixion y muerte, subió á los cielos, envió al
+Espíritu santo, y que al fin del mundo ha de venir á juzgar á los vivos
+y á los muertos.
+
+¿Es verdad que en este Hombre se cumpliesen las antiguas profecías? Es
+innegable: leyendo algunas de ellas parece que uno está leyendo la
+historia evangélica.
+
+¿Dió algunas pruebas de la divinidad de su mision? Hizo milagros en
+abundancia; y cuanto él profetizó, ó se ha cumplido exactamente, ó se va
+cumpliendo con puntualidad asombrosa.
+
+¿Cuál fué su vida? Sin tacha en su conducta; sin límite para hacer el
+bien. Despreció las riquezas y el poder mundano, arrostró con serenidad
+las privaciones, los insultos, los tormentos, y por fin una muerte
+afrentosa.
+
+¿Cuál es su doctrina? Sublime cual no cupiera jamas en mente humana; tan
+pura en su moral, que le han hecho justicia sus mas violentos enemigos.
+
+¿Qué cambio social produjo este Hombre? Recordad lo que era el mundo
+romano, y ved lo que es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos
+donde no ha penetrado el cristianismo, y lo que son aquellos que han
+estado siglos bajo su enseñanza, y la conservan todavía, aunque algunos
+alterada y desfigurada.
+
+¿De qué medios dispuso? No tenia dónde reclinar su cabeza. Envió á doce
+hombres salidos de la ínfima clase del pueblo; se esparcieron por los
+cuatro ángulos de la tierra, y la tierra los oyó y creyó.
+
+Esta religion ¿ha pasado por el crisol de la desgracia? ¿No ha sufrido
+contrariedad de ninguna clase? Ahí está la sangre de infinitos mártires,
+ahí los escritos de numerosos filósofos que la han examinado, ahí los
+muchos monumentos que atestiguan las tremendas luchas que ha sostenido
+con los príncipes, con los sabios, con las pasiones, con los intereses,
+con las preocupaciones, con todos cuantos elementos de resistencia
+pueden combinarse sobre la tierra.
+
+¿De qué medios se valieron los propagadores del cristianismo? De la
+predicacion y del ejemplo confirmados por milagros. Estos milagros, la
+crítica mas escrupulosa no puede rechazarlos; que si los rechaza, poco
+importa, pues entónces confiesa el mayor de los milagros, que es la
+conversion del mundo sin milagros.
+
+El cristianismo ha contado entre sus hijos á los hombres mas
+esclarecidos por su virtud y sabiduría; ningun pueblo antiguo ni moderno
+se ha elevado á tan alto grado de civilizacion y cultura como los que le
+han profesado; sobre ninguna religion se ha disputado ni escrito tanto
+como sobre la cristiana; las bibliotecas estan llenas de obras maestras
+de crítica y de filosofía debidas á hombres que sometieron humildemente
+su entendimiento en obsequio de la fe; luego esa religion está á
+cubierto de los ataques que se pueden dirigir contra las que han nacido
+y prosperado entre pueblos groseros é ignorantes. Ella tiene pues todos
+los caractéres de verdadera, de divina.
+
+
+§ XII.
+
+Los protestantes y la Iglesia católica.
+
+En los últimos siglos los cristianos se han dividido: unos han
+permanecido adictos á la Iglesia católica, otros han conservado del
+cristianismo lo que les ha parecido bien; y á consecuencia del principio
+fundamental que han asentado, y que entrega la fe á discrecion de cada
+creyente, se han fraccionado en innumerables sectas.
+
+¿Dónde estará la verdad? Los fundadores de las nuevas sectas son de
+ayer, la Iglesia católica señala la sucesion de sus pastores, que sube
+hasta Jesucristo; ellos han enseñado diferentes doctrinas, y una misma
+secta las ha variado repetidas veces, la Iglesia católica ha conservado
+intacta la fe que le trasmitieron los apóstoles; la novedad y la
+variedad se hallan pues en presencia de la antigüedad y de la unidad; el
+fallo no puede ser dudoso.
+
+Ademas, los católicos sostienen que fuera de la Iglesia no hay
+salvacion, los protestantes afirman que los católicos tambien pueden
+salvarse; y así ellos mismos reconocen que entre nosotros nada se cree
+ni practica que pueda acarrearnos la condenacion eterna. Ellos en favor
+de su salvacion no tienen sino su voto; nosotros en pro de la nuestra,
+tenemos el suyo y el nuestro; aun cuando juzgáramos solamente por
+motivos de prudencia humana, esta nos aconsejaria que no abandonásemos
+la fe de nuestros padres.
+
+En esta breve reseña se contiene el hilo del discurso de un católico que
+conforme á lo que dice san Pedro, quiera estar preparado para dar cuenta
+de su fe, y manifestar que ateniéndose á la católica, no se desvía de
+las reglas de bien pensar. Ahora, añadiré algunas observaciones que
+sirvan a prevenir peligros, en que zozobra con harta frecuencia la fe de
+los incautos.
+
+
+§ XIII.
+
+Errado método de algunos impugnadores de la religion.
+
+En el exámen de las materias religiosas siguen muchos un camino errado.
+Toman por objeto de sus investigaciones un dogma, y las dificultades
+que contra él levantan, las creen suficientes para destruir la verdad de
+la religion; ó al ménos para ponerla en duda. Esto es proceder de un
+modo que atestigua cuán poco se ha meditado sobre el estado de la
+cuestion.
+
+En efecto: no se trata de saber si los dogmas estan al alcance de
+nuestra inteligencia, ni si damos completa solucion á todas las
+dificultades que contra este ó aquel puedan objetarse: la religion misma
+es la primera en decirnos que estos dogmas no podemos comprenderlos con
+la sola luz de la razon; que miéntras estamos en esta vida, es necesario
+que nos resignemos á ver los secretos de Dios al traves de sombras y
+enigmas, y por esto nos exige la fe. El decir pues, «yo no quiero creer
+porque no comprendo,» es enunciar una contradiccion; si lo comprendieses
+todo, claro es que no se te hablaria de fe. El argumentar contra la
+religion, fundándose en la incomprensibilidad de sus dogmas, es hacerle
+un cargo de una verdad que ella misma reconoce, que acepta, y sobre la
+cual en cierto modo, hace estribar su edificio. Lo que se ha de examinar
+es, si ella ofrece garantías de veracidad, y de que no se engaña en lo
+que propone: asentado el principio de su infalibilidad, todo lo demas se
+allana por sí mismo; pero si este nos falta, es imposible dar un paso
+adelante. Cuando un viajero de cuya inteligencia y veracidad no podemos
+dudar, nos refiere cosas que no comprendemos, ¿por ventura le negaremos
+nuestra fe? No ciertamente. Luego una vez asegurados de que la Iglesia
+no nos engaña, poco importa que su enseñanza sea superior á nuestra
+inteligencia.
+
+Ninguna verdad podria subsistir, si bastasen á hacernos dudar de ella
+algunas dificultades que no alcanzásemos á desvanecer. De esto se
+seguiria que un hombre de talento esparciria la incertidumbre sobre
+todas las materias, cuando se encontrase con otros que no le igualasen
+en capacidad; porque es bien sabido que en mediando esta diferencia, no
+le es dado al inferior deshacerse de los lazos con que le enreda el que
+le aventaja.
+
+En las ciencias, en las artes, en los negocios comunes de la vida,
+hallamos á cada paso dificultades que nos hacen incomprensible una cosa
+de cuya existencia no nos es permitido dudar. Sucede á veces que la cosa
+no comprendida nos parece rayar en lo imposible; mas si por otra parte
+sabemos que existe, nos guardamos de declararla tal, y conservando la
+conviccion de su existencia, recordamos el poco alcance de nuestro
+entendimiento. Nada mas comun que oir: «No comprendo lo que ha contado
+fulano; me parece imposible, pero en fin es hombre veraz y que sabe lo
+que dice; si otro lo refiriera no lo creeria, pero ahora no pongo duda
+en que la cosa es tal como él la afirma.»
+
+
+§ XIV.
+
+La mas alta filosofía acorde con la fe.
+
+Imagínanse algunos que se acreditan de altos pensadores cuando no
+quieren creer lo que no comprenden; y estos justifican el famoso dicho
+de Bacon: «poca filosofía aparta de la religion, mucha filosofía conduce
+á ella.» Y á la verdad, si se hubiesen internado en las profundidades
+de las ciencias, conocieran que un denso velo encubre á nuestros ojos la
+mayor parte de los objetos; que sabemos poquísimo de los secretos de la
+naturaleza; que hasta de las cosas, en apariencia mas fáciles de
+comprender, se nos ocultan por lo comun los principios constitutivos, su
+esencia; conocieran que ignoramos lo que es este universo que nos
+asombra, que ignoramos lo que es nuestro cuerpo, que ignoramos lo que es
+nuestro espíritu; que nosotros somos un arcano á nuestros propios ojos,
+y que hasta ahora todos los esfuerzos de la ciencia han sido impotentes
+para explicar los fenómenos que constituyen nuestra vida, que nos hacen
+sentir nuestra existencia; conocieran que el mas precioso fruto que se
+recoge en las regiones filosóficas mas elevadas es una profunda
+conviccion de nuestra debilidad é ignorancia. Entónces infirieran que
+esa sobriedad en el saber, recomendada por la religion cristiana, esa
+prudente desconfianza de las fuerzas de nuestro entendimiento, estan de
+acuerdo con las lecciones de la mas alta filosofía; y que así el
+catecismo nos hace llegar desde nuestra infancia al punto mas culminante
+que señalara á la ciencia la sabiduría humana.
+
+
+§ XV.
+
+Quien abandona la religion católica no sabe dónde refugiarse.
+
+Hemos seguido el camino que puede conducir á la religión católica;
+echemos una ojeada sobre el que se presenta, si nos apartamos de ella.
+Al abandonar la fe de la Iglesia, ¿dónde nos refugiamos? Si en el
+protestantismo, ¿en cuál de sus sectas? ¿Qué motivos de preferencia nos
+ofrece la una sobre la otra? Discernirlo será imposible; abrazar á
+ciegas una cualquiera nos lo será todavía mas; y por otra parte, esto
+equivaldría á no profesar ninguna. Si en el filosofismo, ¿qué es el
+filosofismo incrédulo? Es una negacion de todo, las tinieblas, la
+desesperacion. ¿Andaremos en busca de otras religiones? Ciertamente que
+ni el islamismo, ni la idolatría, no nos contarán entre sus adeptos.
+
+Abandonar pues la religion católica, será abjurarlas todas; será tomar
+el partido de vivir sin ninguna; dejar que corran los años; que nuestra
+vida se acerque á su término fatal, sin guia para lo presente, sin luz
+para el porvenir; será taparse los ojos, bajar la cabeza, y arrojarse á
+un abismo sin fondo.
+
+La religion católica nos ofrece cuantas garantías de verdad podemos
+desear. Ella ademas nos impone una ley suave, pero recta, justa,
+benéfica; cumpliéndola nos asemejamos á los ángeles, nos acercamos á la
+belleza ideal que para la humanidad puede excogitar la mas elevada
+poesía. Ella nos consuela en nuestros infortunios, y cierra nuestros
+ojos en paz; se nos presenta tanto mas verdadera y cierta, cuanto mas
+nos aproximamos al sepulcro. Ah! la bondadosa Providencia habrá colocado
+al borde de la tumba aquellas santas inspiraciones, como heraldos que
+nos avisarán de que íbamos á pisar los umbrales de la eternidad!....
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de acciones.
+
+Los actos prácticos del entendimiento son los que nos dirigen para
+obrar: lo que envuelve dos cuestiones: cuál es el fin que nos
+proponemos, y cuál es el mejor medio para alcanzarle.
+
+Nuestras acciones pueden ejercerse, ó sobre los objetos de la naturaleza
+sometidos á la ley de necesidad, y aquí se comprenden todas las artes; ó
+sobre lo que cae bajo el libre albedrío, y esto comprende el arreglo de
+nuestra conducta con respecto á nosotros mismos y á los demas; abarcando
+la moral, la urbanidad, la administracion doméstica, y la política.
+
+Lo dicho hasta aquí sobre el modo de pensar en todas materias, me ahorra
+el trabajo de extenderme sobre estos puntos, porque quien se haya
+penetrado de las reglas y observaciones precedentes no ignorará cómo
+debe proponerse un fin, ni cómo ha de encontrar los medios mas adaptados
+para alcanzarle. No obstante, creo que no será inútil añadir algunas
+reflexiones que sin salir de los límites fijados por el género de esta
+obra, suministren luz para guiarse cada cual en sus diferentes
+operaciones.
+
+
+§ II.
+
+Dificultad de proponerse el debido fin.
+
+No hablo aquí del fin último: este es la felicidad en la otra vida, y á
+él nos conduce la religion. Trato únicamente de los secundarios; como
+alcanzar la conveniente posicion en la sociedad, llevar á buen término
+un negocio, salir airosamente de una situacion difícil, granjearse la
+amistad de una persona, guardarse de los tiros de un adversario,
+deshacer una intriga que nos amenaza, construir un artefacto que
+acredite, plantear un sistema de política, de hacienda ó administracion,
+derribar alguna institucion que se crea dañosa y otras cosas semejantes.
+
+A primera vista parece que siempre que el hombre obra debe de tener
+presente el fin que se propone, y no como quiera, sino de un modo bien
+claro, determinado, fijo. Sin embargo, la observacion enseña que no es
+así; y que son muchos, muchísimos, aun entre los activos y enérgicos,
+los que andan poco ménos que al acaso.
+
+Sucede mil veces que atribuimos á los hombres mas plan del que han
+tenido. En viéndolos ocupar posicion muy elevada, sea por su reputacion,
+sea por las funciones que ejercen, nos inclinamos naturalmente á
+suponerles en todo un objeto fijo, con premeditacion detenida, con vasta
+combinacion en los designios, con larga prevision de los obstáculos, con
+sagaz conocimiento de la verdadera naturaleza del fin, y de sus
+relaciones con los medios que a él conduzcan. Oh! y cuánto engaño! El
+hombre en todas las condiciones sociales, en todas las circunstancias de
+la vida, es siempre hombre, es decir una cosa muy pequeña. Poco
+conocedor de sí mismo, sin formarse por lo comun ideas bastante claras,
+ni de la cualidad ni del alcance de sus fuerzas, creyéndose á veces mas
+poderoso, á veces mas débil de lo que es en realidad, encuéntrase con
+mucha frecuencia dudoso, perplejo, sin saber ni adónde va, ni adónde ha
+de ir. Ademas, para él es á menudo un misterio qué es lo que le
+conviene; por manera que las dudas sobre sus fuerzas se aumentan con las
+dudas sobre su interes propio.
+
+
+§ III.
+
+Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras.
+
+No es verdad lo que suele decirse de que el interes particular sea una
+guia segura, y que con respecto á él, raras veces el hombre se
+equivoque. En esto como en todo lo demas, andamos inciertos, y en prueba
+de ello tenemos la triste experiencia de que tantas y tantas veces nos
+labramos nuestro infortunio.
+
+Lo que sí no admite duda es, que así por lo tocante á la dicha como á la
+desgracia, se verifica el proverbio de que el hombre es hijo de sus
+obras. En el mundo físico como en el moral, la casualidad no significa
+nada. Es cierto que en la instabilidad de las cosas humanas, ocurren con
+frecuencia sucesos imprevistos que desbaratan los planes mejor
+concertados, que no dejan recoger el fruto de atinadas combinaciones y
+pesadas fatigas, y que por el contrario favorecen á otros que, atendido
+lo que habian puesto de su parte, estaban léjos de merecerlo; pero
+tampoco cabe duda en que esto no es tan comun como vulgarmente se dice y
+se cree. El trato de la sociedad, acompañado de la conveniente
+observacion, rectifica muchos juicios que se habian formado lijeramente
+sobre las causas de la buena ó mala fortuna que cabe á diferentes
+personas.
+
+¿Cuál es el desgraciado, que lo sea por su culpa, si nos atenemos á lo
+que nos dice él? ninguno, ó casi ninguno. Y no obstante, si nos es dable
+conocer á fondo su índole, su carácter, sus costumbres, su modo de ver
+las cosas, su sistema en el manejo de los negocios, su trato, su
+conversacion, sus modales, sus relaciones de amistad ó de familia, raro
+será que no descubramos muchas de las causas, si no todas, de las que
+contribuyeron á hacerle infeliz.
+
+Las equivocaciones sobre esta materia suelen nacer de que se fija la
+atencion en un solo suceso que ha decidido de la suerte de la persona,
+sin reflexionar que aquel suceso, ó estaba ya preparado por muchos
+otros, ó que solo ha podido tener tan funesta influencia á causa de la
+situacion particular en que se hallaba en la persona, por sus errores,
+defectos ó faltas.
+
+La suerte próspera ó adversa, rarísima vez depende de una causa sola;
+complícanse por lo comun varias, y de órden muy diverso; pero como no es
+fácil seguir el hilo de los acontecimientos al traves de semejante
+complicacion, se señala como causa principal, ó única, lo que quizas no
+es otra cosa que un suceso determinante, ó una simple ocasion.
+
+
+§ IV.
+
+El aborrecido.
+
+¿Veis á ese hombre á quién miran con desvío ó indiferencia sus antiguos
+amigos, á quien profesan odio sus allegados, y que no encuentra en la
+sociedad quien se interese por él? Si oís la explicacion en que él
+señala las causas, estas no son otras que la injusticia de los hombres,
+la envidia que no puede sufrir el resplandor del mérito ajeno, el
+egoismo universal que no consiente el menor sacrificio ni aun á los que
+mas obligacion tenian de hacerle, por parentesco, por amistad, por
+gratitud: en una palabra, el infeliz es una víctima contra quien se ha
+conjurado el humano linaje, obstinado en no reconocer el alto mérito,
+las virtudes, la bella índole del infortunado. ¿Qué habrá de verdad en
+la relacion? Quizas no será difícil descubrirlo en la misma apología;
+quizas no sea difícil notar la vanidad insufrible, el carácter áspero,
+la petulancia, la maledicencia, que le habrán atraido el odio de los
+unos, el desvío de los otros, y que habrán acabado por dejarle en el
+aislamiento de que injustamente se lamenta.
+
+
+§ V.
+
+El arruinado.
+
+¿Habeis oido á ese otro cuya fortuna han arruinado la excesiva bondad
+propia, ó la infidelidad de un amigo, ó una desgracia imprevista,
+echándole á perder combinaciones sumamente acertadas, proyectos llenos
+de prevision y sagacidad? Pues, si alcanzais á procuraros noticias sobre
+su conducta, no será extraño que descubrais las verdaderas causas, por
+cierto muy distantes de lo que él se imagina.
+
+En efecto, podrá suceder muy bien que haya mediado la infidelidad de un
+amigo, que haya ocurrido la desgracia imprevista; podrá ser mucha verdad
+que su corazon sea excesivamente bueno, es decir que será muy posible
+que en su relacion no haya mentido; pero no será extraño que en esa
+misma relacion se os presenten de bulto las causas de su desgracia; que
+en su concepcion tan superficial como rápida, en su juicio
+extremadamente lijero, en su discurrir especioso y sofístico, en su
+prurito de proyectar á la aventura, en la excesiva confianza de sí
+mismo, en el menosprecio de las observaciones ajenas, en la
+precipitacion y osadía de su proceder, halleis mas que suficiente causa
+para haberse arruinado, sin la bondad de su corazon, sin la infidelidad
+del amigo, sin la desgracia imprevista. Esta desgracia, léjos de ser
+puramente casual, habrá dependido quizas de un órden de causas que
+estaban obrando hace largo tiempo, y la infidelidad del amigo, no
+hubiera sido difícil preverla, y evitar sus tristes consecuencias, si el
+interesado hubiese procedido con mas tiento en depositar su confianza, y
+en observar el uso que se hacia de ella.
+
+
+§ VI.
+
+El instruido quebrado y el ignorante rico.
+
+¿Cómo es posible que ese hombre tan despejado, tan penetrante, tan
+instruido, no haya podido mejorar su fortuna, ó haya perdido la que
+tenia, cuando ese otro tan encogido, tan torpe, tan rudo, ha hecho
+inconcebibles progresos en la suya? ¿No debe esto atribuirse á la
+casualidad, á fatalidades, á mala estrella? Así se habla muchas veces,
+sin reflexionar que se confunden lastimosamente las ideas, y se quieren
+enlazar con íntima dependencia causas y efectos que no tienen ninguna
+relacion.
+
+En verdad que el uno es despejado y el otro encogido, que el uno parece
+penetrante y el otro torpe; que el uno es instruido y el otro rudo; pero
+¿de qué sirven ni ese despejo, ni esa aparente penetracion, ni esa
+instruccion para el efecto de que se trata? Es cierto que si se ofrece
+figurar en sociedad, el primero se presentará con mas garbo y soltura
+que el segundo: que si es necesario sostener una conversacion, aquel
+brillará mucho mas que este, que su palabra será mas fácil, sus ideas
+mas variadas, sus observaciones mas picantes, sus réplicas mas prontas y
+agudas; que el rico en cuestion no entenderá quizas una palabra del
+mérito de tal ó cual novela, de tal ó cual drama; que conocerá poco la
+historia, y se quedará estupefacto al oir al comerciante quebrado
+explicarse como un portento de erudicion y de saber; es cierto que no
+sabrá tanto de política, ni de administracion, ni de hacienda, que no
+poseerá tantos idiomas; pero, ¿se trataba por ventura de nada de eso,
+cuando se ofrecia dar buena direccion á los negocios? No ciertamente.
+Cuando pues se pondera el mérito del uno, y se manifiesta extrañeza
+porque la suerte no le ha sido favorable, se pasa de un órden á otro muy
+diferente, se quiere que ciertos efectos procedan de causas con las que
+nada tienen que ver.
+
+Observad atentamente á estos dos hombres tan desiguales en su fortuna,
+reflexionad sobre las cualidades de ambos, ved sobre todo si podeis
+hacer la experiencia en vista de un negocio que incumba á los dos; y no
+os será difícil inferir que así la prosperidad del uno como la ruina del
+otro, nacen de causas sumamente naturales.
+
+El uno habla, escribe, proyecta, calcula, da mil vueltas á los objetos,
+todo lo prueba, á todo contesta, se hace cargo de mil ventajas,
+inconvenientes, esperanzas, peligros, en una palabra, agota la materia,
+nada deja en ella ni que decir ni que pensar. ¿Y qué hace el otro? ¿Es
+capaz de sostener la disputa con su adversario? no. ¿Deshace todos los
+cálculos que el primero acaba de amontonar? no. ¿Satisface á todas las
+dificultades con que su dictámen se ve combatido por el contrincante?
+no. En pro de su opinion ¿aduce tanta copia de razones como su
+adversario? no. Para lograr el objeto, ¿presenta proyectos tan varios é
+ingeniosos? no. ¿Qué hace pues el malaventurado ignorante, combatido,
+hostigado, acosado por su temible antagonista?
+
+--¿Qué me contesta V. á esto, dice el hombre de los proyectos, y del
+saber?
+
+--Nada; pero ¿qué sé yo?....
+
+--Mas, ¿no le parecen á V. concluyentes mis razones?
+
+--No del todo.
+
+--Veamos; ¿tiene V. algo que oponer á ese cálculo? Es cuestion de
+números; aquí no hay mas.
+
+--Ya se ve; lo que es en el papel sale bien; la dificultad que yo tengo
+es que en la práctica suceda lo mismo. Cuenta V. con muchas partidas, de
+que no estoy bien seguro; estoy tan escarmentado....
+
+--¿Pero duda V. de los datos que se nos han proporcionado? ¿Qué interes
+habrá habido en engañarnos? Si hay pérdida, no seremos solos nosotros, y
+participarán de ella los que nos suministran las noticias. Son personas
+entendidas, honradas, versadas en negocios; y ademas tienen interes en
+ello, ¿qué mas se quiere? ¿Qué motivo hay de duda?
+
+--Yo no dudo de nada; yo creo lo que V. dice de esos señores: pero ¿qué
+quiere V.? el negocio no me gusta. Ademas hay tantas eventualidades que
+V. no lleva en cuenta....
+
+--Pero ¿qué eventualidades, señor? si nos atenemos á un simple _puede
+ser_, nada llevaremos adelante; todos los negocios tienen sus riesgos;
+pero repito que aquí no alcanzo á ver ninguno con visos de probabilidad.
+
+--V. lo entiende mas que yo, dice el rudo encogiéndose de hombros; y
+luego meneando cuerdamente la cabeza añade: no señor; repito que el
+negocio no me gusta; yo por mi parte no entro en él; V. se empeña en que
+ha de ser tan provechosa la especulacion; enhorabuena; allá veremos. Yo
+no aventuro mis fondos.
+
+La victoria en la discusion queda sin duda por el proyectista; pero
+¿quién acierta? La experiencia lo dirá. El rico al parecer tan torpe,
+tiene la mirada ménos vivaz que su antagonista, pero en cambio ve mas
+claro, mas hondo, de un modo mas seguro, mas perspicaz, mas certero. No
+puede, es verdad, oponer datos á datos, reflexiones á reflexiones,
+cálculos á cálculos; pero el discernimiento, el tacto que le
+caracteriza, desenvueltos por la observacion, y por la experiencia, le
+estan diciendo con toda certeza, que muchos datos son imaginarios, que
+el cálculo es inexacto, que no se llevan en cuenta muchas eventualidades
+desgraciadas, no solo posibles sino muy probables; su ojeada perspicaz
+ha descubierto indicios de mala fe en algunos que intervienen en el
+negocio, su memoria bien provista de noticias sobre el comportamiento en
+otros asuntos anteriores, le guia para apreciar en su justo valor la
+inteligencia y la probidad, que tanto le ponderaba el proyectista.
+
+¿Qué le importa el no ver tanto, si ve mejor, con mas claridad,
+distincion y exactitud? ¿Qué le importa el carecer de esa facilidad de
+pensar y hablar, muy á propósito para lucirse, pero muy estéril en buen
+resultado, como inconducente para el objeto de que se trata?
+
+
+§ VII.
+
+Observaciones. La cavilacion y el buen sentido.
+
+La vivacidad no es la penetracion: la abundancia de ideas, no siempre
+lleva consigo la claridad y exactitud del pensamiento; la prontitud del
+juicio suele ser sospechosa de error; una larga serie de raciocinios
+demasiado ingeniosos, suele adolecer de sofismas, que rompen el hilo de
+la ilacion, y extravian al que se fia en ellos.
+
+No siempre es fácil tarea el señalar á punto fijo esos defectos;
+mayormente cuando el que los padece es un hablador facundo y brillante,
+que desenvuelve sus ideas en un raudal de hermosas palabras. La razon
+humana es de suyo tan cavilosa, poseen ciertos hombres cualidades tan á
+propósito para deslumbrar, para presentar los objetos bajo el punto de
+vista que les conviene ó los preocupa, que no es raro ver á la
+experiencia, al buen juicio, al tino, no poder contestar á una nube de
+argumentos especiosos otra cosa que: «esto no irá bien; estos
+raciocinios no son concluyentes; aquí hay ilusion; el tiempo lo
+manifestará.»
+
+Y es que hay cosas que mas bien se sienten que no se conocen; las hay
+que se _ven_ pero no se prueban, porque hay relaciones delicadas, hay
+minuciosidades casi imperceptibles, que no es posible demostrar con el
+discurso á quien no las descubre á la primera ojeada; hay puntos de
+vista sumamente fugaces, que en vano se buscan por quien no ha sabido
+colocarse en ellos en el momento oportuno.
+
+
+§ VIII.
+
+Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus relaciones con la
+práctica.
+
+En el ejercicio de la inteligencia y demas facultades del hombre, hay
+muchos fenómenos que no se expresan con ninguna palabra, con ninguna
+frase, con ningun discurso: para comprender al que los experimenta es
+necesario experimentarlos tambien; y á veces es tan perdido el tiempo
+que se emplea para darse á entender, como si un hombre con vista
+quisiese á fuerza de explicacion, dar idea de los colores á un ciego de
+nacimiento.
+
+Esta delicadeza de fenómenos abunda en todos los actos de nuestra
+inteligencia; pero se nota de una manera particular en lo que tiene
+relacion con la práctica. Entónces, no puede abandonarse el espíritu á
+vanas abstracciones, no puede formarse sistemas fantásticos, puramente
+convencionales; preciso es que tome las cosas no como él las imagina ó
+desea, sino como son; de lo contrario, cuando haga el tránsito de la
+idea á los objetos, se encontrará en desacuerdo con la realidad, y verá
+desconcertados todos sus planes.
+
+Añádase á esto que en tratándose de la práctica, sobre todo en las
+relaciones de unos hombres con otros, no influye solo el entendimiento,
+sino que se desenvuelven simultáneamente las demas facultades. No hay
+tan solo la comunicacion de entendimiento con entendimiento, sino de
+corazon con corazon; á mas de la influencia recíproca de las ideas, hay
+tambien la de los sentimientos.
+
+
+§ IX.
+
+Los despropósitos.
+
+El que está mas ventajosamente dotado en las facultades del alma, si se
+encuentra con otros que ó carezcan de alguna de ellas, ó las posean en
+grado inferior, se halla en el mismo caso que quien tiene completos los
+sentidos con respecto al que está privado de alguno.
+
+Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrarán mucho tiempo y
+trabajo, y aun disgustos en el trato de los hombres. Risa causa á veces
+el observar cómo forcejan inútilmente ciertas personas por apartar á
+otras de un juicio errado, ó hacerles comprender alguna verdad. Óyese
+quizas en la conversacion un solemne desatino dicho con la mayor
+serenidad y buena fe del mundo. Está presente una persona de buen
+sentido, y se escandaliza, y replica, y aguza su discurso, y esfuerza
+mil argumentos para que el desatinado comprenda su sinrazon, y este, á
+pesar de todo, no se convence, y permanece tan satisfecho, tan contento;
+las reflexiones de su adversario no hacen mella en su ánimo impasible. Y
+esto ¿porqué? ¿Le faltan noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es
+sentido comun. Su disposicion natural, ó sus hábitos, le han formado
+así: y el que se empeña en convencerle debiera reflexionar que quien ha
+sido capaz de verter un desatino tan completo, no es capaz de comprender
+la fuerza de la impugnacion.
+
+
+§ X.
+
+Entendimientos torcidos.
+
+Hay ciertos entendimientos que parecen naturalmente defectuosos, pues
+tienen la desgracia de verlo todo bajo un punto de vista falso ó
+inexacto ó extravagante. En tal caso no hay locura, ni monomanía; la
+razon no puede decirse trastornada, y el buen sentido no considera á
+dichos hombres como faltos de juicio. Suelen distinguirse por una
+insufrible locuacidad, efecto de la rapidez de percepcion, y de la
+facilidad de hilvanar raciocinios. Apénas juzgan de nada con acierto: y
+si alguna vez entran en el buen camino, bien pronto se apartan de él
+arrastrados por sus propios discursos. Sucede con frecuencia ver en sus
+razonamientos una hermosa perspectiva que ellos toman por un verdadero y
+sólido edificio; el secreto está en que han dado por incontestable un
+hecho incierto, ó dudoso, ó inexacto, ó enteramente falso; ó han
+asentado como principio de eterna verdad una proposicion gratuita, ó
+tomado por realidad una hipótesis; y así han levantado un castillo que
+no tiene otro defecto que estar en el aire. Impetuosos, precipitados, no
+haciendo caso de las reflexiones de cuantos los oyen, sin mas guia que
+su torcida razon, llevados por su prurito de discurrir y hablar,
+arrastrados, por decirlo así, en la turbia corriente de sus propias
+ideas y palabras, se olvidan completamente del punto de partida, no
+advirtiendo que todo cuanto edifican es puramente fantástico, por
+carecer de cimiento.
+
+§ XI.
+
+Inhabilidad de dichos hombres para los negocios.
+
+No hay peores hombres para los negocios; desgraciado el asunto en que
+ellos ponen la mano; y desgraciados muchas veces ellos mismos, si en sus
+cosas se hallan abandonados á su propia y exclusiva direccion. Las
+principales dotes de un buen entendimiento práctico son la madurez del
+juicio, el buen sentido, el tacto, y estas cualidades les faltan á
+ellos. Cuando se trata de llegar á la realidad, es preciso no fijarse
+solo en las ideas, sino pensar en los objetos; y esos hombres se olvidan
+casi siempre de los objetos y solo se ocupan de sus ideas. En la
+práctica es necesario pensar, no en lo que las cosas debieran ó pudieran
+ser, sino en lo que son; y ellos suelen pararse menos en lo que son, que
+en lo que pudieran ó debieran ser.
+
+Cuando un hombre de entendimiento claro y de juicio recto, se encuentra
+tratando un asunto con uno que adolezca de los defectos que acabo de
+describir, se halla en la mayor perplejidad. Lo que aquel ve claro, este
+lo encuentra oscuro; lo que el primero consideraba fuera de duda, el
+segundo lo mira como muy disputable. El juicioso plantea la cuestion de
+un modo que le parece muy natural y sencillo, el caviloso la mira de una
+manera diferente; diríase que son dos hombres de los cuales el uno
+padece una especie de estrabismo intelectual que desconcierta y confunde
+al que ve y mira bien.
+
+
+§ XII.
+
+Este defecto intelectual suelo nacer de una causa moral.
+
+Reflexionando sobre la causa de semejantes aberraciones, no es difícil
+advertir que el origen está mas bien en el corazon que en la cabeza.
+Estos hombres suelen ser extremadamente vanos; un amor propio mal
+entendido les inspira el deseo de singularizarse en todo; y al fin
+llegan á contraer un hábito de apartarse de lo que piensan y dicen los
+demas, esto es, de ponerse en contradiccion con el sentido comun.
+
+La prueba de que entregados con naturalidad á su propio entendimiento no
+verian tan erradamente los objetos, y de que el caer en ridículas
+aberraciones procede mas bien de un deseo de singularizarse convertido
+en hábito, está en que suelen distinguirse por un espíritu de constante
+oposicion. Si el defecto estuviese en la cabeza, no habria ninguna razon
+para que en casi todas las cuestiones ellos sostuvieran el _no_ cuando
+los demas sostienen el _sí_, y ellos estuviesen por el _sí_ cuando los
+otros estan por el _no_; siendo de notar que á veces hay un medio seguro
+para llevarlos á la verdad, y es el sostener el error.
+
+Convengo en que á menudo ellos no advierten lo mismo que hacen, que no
+tienen una conciencia bien clara de esa inspiracion de la vanidad que
+los dirige y sojuzga; pero la funesta inspiracion no deja de existir; ni
+deja de ser remediable si hay quien se lo avise; mayormente si la edad,
+la posicion social y las lisonjas, no han llevado el mal hasta el último
+extremo. Y no es raro que se presenten ocasiones favorables para
+amonestar con algun fruto; porque esos hombres con su imprudencia,
+suelen atraer sobre sí amargos disgustos, cuando no desgracias; y
+entónces, abatidos por la adversidad, y enseñados por experiencia
+dolorosa, suelen tener lúcidos intervalos de que puede aprovecharse un
+amigo sincero para hacerles oir los consejos de una razon juiciosa.
+
+Por lo demas, cuando una realidad cruel no ha venido todavía á
+desengañarlos, cuando en sus accesos de sinrazon se entregan sin medida
+á la vanidad de sus proyectos, no suele haber otro medio para
+resistirles que callar, y con los brazos cruzados, y meneando la cabeza,
+sufrir con estóica impasibilidad la impetuosa avenida de sus
+proposiciones aventuradas, de sus raciocinios incoherentes, de sus
+planes descabellados.
+
+Y por cierto que esa impasibilidad no deja de producir de vez en cuando
+saludables efectos: porque el deseo de disputar cesa cuando no hay quien
+replique; no cabe oposicion cuando nadie ataca. Así no es raro ver á
+esos hombres volver en sí á poco rato de abrumar con su locuacidad á
+quien no les contesta; y amonestados por la elocuencia del silencio,
+excusarse de su molesta petulancia. Son almas inquietas y ardientes que
+viven de contradecir, y que á su vez necesitan contradiccion: cuando no
+la hay, cesa la pugna; y si se empeñan en comprenderla, bien pronto se
+fastidian cuando notan que léjos de habérselas con un enemigo resuelto á
+pelear, se ceban en quien se ha entregado como víctima en las aras de
+una verbosidad importuna.
+
+
+§ XIII.
+
+La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios mundanos.
+
+La humildad cristiana, esa virtud que nos hace conocer el límite de
+nuestras fuerzas, que nos revela nuestros propios defectos, que no nos
+permite exagerar nuestro mérito, ni ensalzarnos sobre los demas, que no
+nos consiente despreciar á nadie, que nos inclina á aprovecharnos del
+consejo y ejemplo de todos, aun de los inferiores, que nos hace mirar
+como frivolidades indignas de un espíritu serio el andar en busca de
+aplausos, el saborearse en el humo de la lisonja; que no nos deja creer
+jamas que hemos llegado á la cumbre de la perfeccion en ningun sentido,
+ni cegarnos hasta el punto de no ver lo mucho que nos queda por
+adelantar, y la ventaja que nos llevan otros; esa virtud que bien
+entendida es la verdad, pero la verdad aplicada al conocimiento de lo
+que somos, de nuestras relaciones con Dios y con los hombres; la verdad
+guiando nuestra conducta para que no nos extravien las exageraciones del
+amor propio; esa virtud, repito, es de suma utilidad en todo cuanto
+concierne á la práctica, aun en las cosas puramente mundanas.
+
+Sí, la humildad cristiana, en cambio de algunos sacrificios, produce
+grandes ventajas, hasta en los asuntos mas distantes de la devocion. El
+soberbio compra muy caro su satisfaccion propia; y no advierte que la
+víctima que inmola á ese ídolo que ha levantado en su corazon, son á
+veces sus intereses mas caros, es la misma gloria en pos de la cual tan
+desolado corre.
+
+
+§ XIV.
+
+Daños acarreados por la vanidad y la soberbia.
+
+¡Cuántas reputaciones se ajan, cuando no se destruyen, por la miserable
+vanidad! ¡cómo se disipa la ilusión que inspirara un gran nombre, si al
+acercársele os encontrais con una persona que solo habla de sí misma!
+¡Cuántos hombres, por otra parte recomendabilísimos, se deslustran, y
+hasta se hacen objeto de burla, por un tono de superioridad, que choca é
+irrita, ó atrae los envenenados dardos de la sátira! ¡Cuántos se empeñan
+en negocios funestos, dan pasos desastrosos, se desacreditan ó se
+pierden, solo por haberse entregado á su propio pensamiento de una
+manera exclusiva, sin dar ninguna importancia á los consejos, á las
+reflexiones ó indicaciones de los que veian mas claro, pero que tenian
+la desgracia de ser mirados de arriba abajo, á una distancia inmensa,
+por ese dios mentido que habitando allá en el fantástico empíreo
+fabricado por su vanidad, no se dignaba descender á la ínfima region
+donde mora el vulgo de los modestos mortales!
+
+¿Y para qué necesitaba él de consultar á nadie? La elevacion de su
+entendimiento, la seguridad y acierto de su juicio, la fuerza de su
+penetracion, el alcance de su prevision, la sagacidad de sus
+combinaciones, ¿no son ya cosas proverbiales? El buen resultado de todos
+los negocios en que ha intervenido, ¿á quién se debe sino á él? Si se
+han superado gravísimas dificultades, ¿quién las ha superado sino él? Si
+todo no lo han echado á perder sus compañeros, ¿quién lo ha evitado sino
+él? ¿Qué pensamiento se ha concebido de alguna importancia que no le
+haya concebido él? ¿Qué ocurrencia habrán tenido los otros que con mucha
+anticipacion no la hubiese tenido él? ¿De qué hubiera servido cuanto
+hayan excogitado los demas, si no lo hubiese rectificado, enmendado,
+ilustrado, agrandado, dirigido él?
+
+Contempladle; su frente altiva parece amenazar al cielo; su mirada
+imperiosa exige sumision y acatamiento; en sus labios asoma el desden
+hácia cuanto le rodea; en toda su fisonomía veréis que rebosa la
+complacencia en sí propio; la afectacion de sus gestos y modales os
+presenta un hombre lleno de sí mismo, que procede con excesiva
+compostura, como si temiese derramarse. Toma la palabra, resignaos á
+callar. ¿Replicais? no escucha vuestras réplicas y sigue su camino;
+¿insistís otra vez? el mismo desden, acompañado de una mirada que exige
+atencion é impone silencio. Está fatigado de hablar, y descansa; entre
+tanto aprovechais la ocasion de exponer lo que intentabais hace largo
+rato; vanos esfuerzos! el semi-dios no se digna prestaros atencion, os
+interrumpe cuando se le antoja, dirigiendo á otros la palabra, si es que
+no estaba absorto en sus profundas meditaciones, arqueando las cejas, y
+preparándose á desplegar nuevamente sus labios con la majestuosa
+solemnidad de un oráculo.
+
+¿Cómo podia ménos de cometer grandes yerros un hombre tan fatuo? y de
+esa clase hay muchos, por mas que no siempre llegue la fatuidad á una
+exageracion tan repugnante. Desgraciado el que desde sus primeros años
+no se acostumbra á rechazar la lisonja, á dar á los elogios que se le
+tributan el debido valor; que no se concentra repetidas veces, para
+preguntarse si el orgullo le ciega, si la vanidad le hace ridículo, si
+la excesiva confianza en su propio dictámen le extravía y le pierde. En
+llegando á la edad de los negocios, cuando ocupa ya en la sociedad una
+posicion independiente, cuando ha adquirido cierta reputacion merecida ó
+inmerecida, cuando se ve rodeado de consideracion, cuando ya tiene
+inferiores, las lisonjas se multiplican y agrandan, los amigos son ménos
+francos y ménos sinceros, y el hombre abandonado á la vanidad que dejó
+desarrollarse en su corazon, sigue cada dia con mas ceguedad el
+peligroso sendero, hundiéndose mas y mas en ese ensimismamiento, en ese
+goce de sí mismo, en que el amor propio se exagera hasta un punto
+lamentable, degenerando, por decirlo asi, en _egolatria_.
+
+
+§ XV.
+
+El orgullo.
+
+La exageracion del amor propio, la soberbia, no siempre se presenta con
+un mismo carácter. En los hombres de temple fuerte y de entendimiento
+sagaz, es orgullo; en los flojos y poco avisados, es vanidad. Ambos
+tienen un mismo objeto, pero emplean medios diferentes. El orgulloso sin
+vanidad, tiene la hipocresía de la virtud; el vanidoso tiene la
+franqueza de su debilidad. Lisonjead al orgulloso, y rechazará la
+lisonja, temeroso de dañar á su reputacion haciéndose ridículo; de él se
+ha dicho con mucha verdad, que es demasiado orgulloso para ser vano. En
+el fondo de su corazon siente viva complacencia en la alabanza; pero
+sabe muy bien que este es un incienso honroso miéntras el ídolo no
+manifiesta deleitarse en el perfume; por esto no os pondrá jamas el
+incensario en la mano, ni consentirá que le hagais undular demasiado
+cerca. Es un dios á quien agrada un templo magnífico, y un culto
+esplendoroso; pero manteniéndose el ídolo escondido en la misteriosa
+oscuridad del santuario.
+
+Esto probablemente es mas culpable á los ojos de Dios, pero no atrae con
+tanta frecuencia el ridículo de los hombres. Con tanta frecuencia digo,
+porque difícilmente se alberga en un corazon el orgullo, sin que á pesar
+de todas las precauciones, degenere en vanidad. Aquella violencia no
+puede ser duradera; la ficcion no es para continuada por mucho tiempo.
+Saborearse en la alabanza y mostrar desden hácia ella; proponerse por
+objeto principal el placer de la gloria, y aparentar que no se piensa en
+ella, es demasiado fingir para que al traves de los mas tupidos velos no
+se descubra la verdad. El orgulloso á quien he descrito mas arriba no
+podia llamarse propiamente vano, y no obstante su conducta inspiraba
+algo peor que la vanidad misma: sobre la indignacion provocaba tambien
+la burla.
+
+
+§ XVI.
+
+La vanidad.
+
+El simplemente vano no irrita, excita compasion, presta pábulo á la
+sátira. El infeliz no desprecia á los demas hombres, los respeta, quizas
+los admira y teme. Pero padece una verdadera sed de alabanza: y no como
+quiera, sino que necesita oirla él mismo, asegurarse de que en efecto se
+le alaba, complacerse en ella con delectacion morosa, y corresponder á
+las buenas almas que le favorecen, expresando con una inocente sonrisita
+su íntimo goce, su dicha, su gratitud.
+
+¿Ha hecho alguna cosa buena? Ah! habladle de ella por piedad, no le
+hagais padecer. ¿No veis que se muere por dirigir la conversacion hácia
+sus glorias? Cruel! que os desentendeis de sus indicaciones, que con
+vuestra distraccion, con vuestra dureza, le obligaréis á aclararlas mas
+y mas hasta convertirlas en súplicas.
+
+En efecto, ¿ha gustado lo que él ha dicho ó escrito ó hecho? ¡qué
+felicidad! y es necesario que se advierta que fué sin preparacion, que
+todo se debió á la fecundidad de su vena, á una de sus felices
+ocurrencias. ¿No habeis notado cuántas bellezas, cuántos golpes
+afortunados? Por piedad, no aparteis la vista de tantas maravillas, no
+introduzcais en la conversacion especies inconducentes, dejadle gozar de
+su beatitud.
+
+Nada de la altivez satánica del orgulloso; nada de hipocresía, un
+inexprimable candor se retrata en su semblante; su fisonomía se dilata
+agradablemente; su mirada es afable, es dulce, sus modales atentos; su
+conducta complaciente; el desgraciado está en actitud de suplicante,
+teme que una imprudencia no le arrebate su dicha suprema. No es duro, no
+es insultante, no es ni siquiera exclusivo, no se opone á que otros sean
+alabados; solo quiere participar.
+
+¡Con qué ingenua complacencia refiere sus trabajos y aventuras! En
+pudiendo hablar de sí mismo su palabra es inextinguible. A sus
+alucinados ojos, su vida es poco ménos que una epopeya. Los hechos mas
+insignificantes se convierten en episodios de sumo interes, las
+vulgaridades en golpes de ingenio, los desenlaces mas naturales en
+resultados de combinaciones estupendas. Todo converge hácia él: la misma
+historia de su pais no es mas que un gran drama, cuyo héroe es él; todo
+es insipido si no lleva su nombre.
+
+
+§ XVII.
+
+La influencia del orgullo es peor para los negocios que la de la
+vanidad.
+
+Este defecto, aunque mas ridículo que el orgullo, no tiene sin embargo
+tantos inconvenientes para la práctica. Como es una complacencia en la
+alabanza mas bien que un sentimiento fuerte de superioridad, no ejerce
+sobre el entendimiento un influjo tan maléfico. Estos hombres son por lo
+comun de un carácter flojo, como lo manifiesta la misma debilidad con
+que se dejan arrastrar por su inclinacion. Así es, que no suelen
+desechar como los orgullosos el consejo ajeno, y aun muchas veces se
+adelantan á pedirle. No son tan altivos que no quieran recibir nada de
+nadie; y ademas se reservan el derecho de explotar despues el negocio
+para formar su pomito de olor de vanagloria en que se puedan deleitar.
+¿Es poco por ventura si el asunto sale bien, el gusto de referir todo lo
+que pensó el que le condujo, y la sagacidad con que conoció las
+dificultades, y el tino con que procedió para vencerlas, y la prudencia
+con que tomó consejo de personas entendidas, y lo mucho que el
+aconsejado ilustró el juicio del consejero? No deja de haber en esto una
+mina abundante, que á su debido tiempo será explotada cual conviene.
+
+
+§ XVIII.
+
+Cotejo entre el orgullo y la vanidad.
+
+El orgullo tiene mas malicia, la vanidad mas flaqueza; el orgullo
+irrita, la vanidad inspira compasion; el orgullo concentra, la vanidad
+disipa; el orgullo sugiere quizas grandes crímenes, la vanidad ridículas
+miserias; el orgullo está acompañado de un fuerte sentimiento de
+superioridad é independencia, la vanidad se aviene con la desconfianza
+de sí mismo, hasta con la humillacion; el orgullo tiende los resortes
+del alma, la vanidad los afloja; el orgullo es violento, la vanidad es
+blanda; el orgullo quiere la gloria, pero con cierta dignidad, con
+cierto predominio, con altivez, sin degradarse; la vanidad la quiere
+tambien, pero con lánguida pasion, con abandono, con molicie: podria
+llamarse la afeminacion del orgullo. Así la vanidad es mas propia de las
+mujeres, el orgullo de los hombres, y por la misma razon la infancia
+tiene mas vanidad que orgullo, y este no suele desarrollarse sino en la
+edad adulta.
+
+Si bien es verdad que en teoría estos dos vicios se distinguen por las
+cualidades expresadas, no siempre se encuentran en la práctica con
+señales tan características. Lo mas comun es hallarse mezclado en el
+corazon humano, teniendo cada cual no solo sus épocas sino sus dias, sus
+horas, sus momentos. No hay una línea divisoria que separe perfectamente
+los dos colores; hay una gradacion de matices, hay irregularidad en los
+rasgos, hay ondas, aguas, que solo descubre quien está acostumbrado á
+desenvolver y contemplar los complicados y delicados pliegues del humano
+corazon. Y aun si bien se mira, el orgullo y la vanidad son una misma
+cosa con distintas formas; es un mismo fondo que ofrece diversos
+cambiantes segun el modo con que le da la luz. Este fondo es la
+exageracion del amor propio, el culto de sí mismo. El ídolo está
+cubierto con tupido velo, ó se presenta á los adoradores con faz
+atractiva y risueña; mas por esto no varía, es el hombre que se ha
+levantado á sí propio un altar en su corazon, y se tributa incienso, y
+desea que se lo tributen los demas.
+
+
+§ XIX.
+
+Cuán general es dicha pasion.
+
+Puede asegurarse sin temor de errar, que esta es la pasion mas general,
+la que admite ménos excepciones, quizas ninguna, aparte las almas
+privilegiadas sumergidas en la purísima llama de un amor celeste. La
+soberbia ciega al ignorante como al sabio, al pobre como al rico, al
+débil como al poderoso, al desventurado como al feliz, á la infancia
+como á la vejez; domina al libertino, no perdona al austero, campea en
+el gran mundo, y penetra en el retiro de los claustros; rebosa en el
+semblante de la altiva señora, que reina en los salones por la nobleza
+de su linaje, por sus talentos y hermosura, pero se trasluce tambien en
+la tímida palabra de la humilde religiosa, que salida de familia oscura,
+se ha encerrado en el monasterio, desconocida de los hombres sin mas
+porvenir en la tierra que una sepultura ignorada.
+
+Encuéntranse personas exentas de liviandad, de codicia, de envidia, de
+odio, de espíritu de venganza; pero libre de esa exageracion del amor
+propio, que segun es su forma, se llama orgullo ó vanidad, no se halla
+casi nadie, bien podria decirse que nadie. El sabio se complace en la
+narracion de los prodigios de su saber, el ignorante se saborea en sus
+necedades; el valiente cuenta sus hazañas, el galan sus aventuras; el
+avariento ensalza sus talentos económicos, el pródigo su generosidad; el
+lijero pondera su viveza, el tardío su aplomo; el libertino se envanece
+por sus desórdenes, y el austero se deleita en que su semblante muestre
+á los hombres la mortificacion y el ayuno.
+
+Este es sin duda el defecto mas general; esta es la pasion mas
+insaciable cuando se le da rienda suelta; la mas insidiosa, mas sagaz
+para sobreponerse, cuando se la intenta sujetar. Si se la domina un
+tanto á fuerza de elevacion de ideas, de seriedad de espíritu y firmeza
+de carácter, bien pronto trabaja por explotar esas nobles cualidades,
+dirigiendo el ánimo hácia la contemplacion de ellas; y si se la resiste
+con el arma verdaderamente poderosa y única eficaz, que es la humildad
+cristiana, á esta misma procura envanecerla, poniéndole asechanzas para
+hacerla perecer. Es un reptil que si le arrojamos de nuestro pecho, se
+arrastra y enrosca á nuestros pies; y cuando pisamos un extremo de su
+flexible cuerpo, se vuelve y nos hiere con emponzoñada picadura.
+
+
+§ XX.
+
+Necesidad de una lucha continua.
+
+Siendo esta una de las miserias de la flaca humanidad, preciso es
+resignarse á luchar con ella toda la vida; pero es necesario tener
+siempre fija la vista sobre el mal, limitarle al menor círculo posible;
+y ya que no sea dado á nuestra debilidad el remediarlo del todo, al
+ménos no dejarle que progrese, evitar que cause los estragos que
+acostumbra. El hombre que en este punto sabe dominarse á si mismo, tiene
+mucho adelantado para conducirse bien; posee una cualidad rara que luego
+producirá sus buenos resultados, perfeccionando y madurando el juicio,
+haciendo adelantar en el conocimiento de las cosas y de los hombres, y
+adquiriendo esa misma alabanza que tanto mas se merece cuanto ménos se
+busca.
+
+Removido el óbice es mas fácil entrar en el buen camino; y libre la
+vista de esa niebla que la ofusca, no es tan peligroso extraviarse.
+
+
+§ XXI.
+
+No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos un fin.
+
+Para proponerse acertadamente un fin, es necesario comprender
+perfectamente la posicion del que le ha de alcanzar. Y aquí repetiré lo
+que llevo indicado mas arriba, y es que son muchos los hombres que
+marchan á la aventura, ya sea no fijándose en un fin bien determinado,
+ya no calculando la relacion que este tiene con los medios de que se
+puede disponer. En la vida privada como en la pública, es tarea harto
+difícil el comprender bien la posicion propia: el hombre se forma mil
+ilusiones, que le hacen equivocar sobre el alcance de sus fuerzas, y la
+oportunidad de desplegarlas. Sucede con mucha frecuencia que la vanidad
+las exagera, pero como el corazón humano es un abismo de
+contradicciones, tampoco es raro el ver que la pusilanimidad las
+disminuye mas de lo justo. Los hombres levantan con demasiada facilidad
+encumbradas torres de Babel, con la insensata esperanza de que la cima
+podrá tocar al cielo: pero tambien les acontece desistir pusilánimes,
+hasta de la construccion de una modesta vivienda. Verdaderos niños que
+ora creen poder tocar el cielo con la mano, en subiendo á una colina,
+ora toman por estrellas que brillan á inmensa distancia en lo mas
+elevado del firmamento, bajas y pasajeras exhalaciones de la atmósfera
+sublunar. Quizas se atreven á mas de lo que pueden; pero á veces no
+pueden porque no se atreven.
+
+¿Cuál será en estos casos el verdadero criterio? Pregunta á que es
+difícil contestar, y sobre la cual solo caben reflexiones muy vagas. El
+primer obstáculo que se encuentra es que el hombre se conoce poco á sí
+mismo; y entónces, ¿cómo sabrá lo que puede y lo que no puede? Se dirá
+que con la experiencia; es cierto; pero el mal está en que esa
+experiencia es larga, y que á veces da su fruto cuando la vida toca á su
+término.
+
+No digo que ese criterio sea imposible; muy al contrario, en varias
+partes de esta misma obra indico los medios para adquirirle. Señalo la
+dificultad, pero no afirmo la imposibilidad: la dificultad debe
+inspirarnos diligencia, mas no producirnos abatimiento.
+
+
+§ XXII.
+
+Desarrollo de fuerzas latentes.
+
+Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen en estado de
+_latentes_ hasta que la ocasion las despierta y aviva; el que las posee
+no lo sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber tenido
+conciencia de aquel precioso tesoro, sin que un rayo de luz reflejara en
+aquel diamante que hubiera podido embellecer la mas esplendente diadema.
+
+¡Cuántas veces una escena, una lectura, una palabra, una indicacion,
+remueve el fondo del alma y hace brotar de ella inspiraciones
+misteriosas! Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento despues surge
+de ella un raudal de fuego que nadie sospechara oculto en sus entrañas.
+¿Qué ha sucedido? se ha removido un pequeño obstáculo que impedia la
+comunicacion con el aire libre, se ha presentado á la masa eléctrica un
+punto atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado con la
+celeridad del pensamiento.
+
+El espíritu se desenvuelve con el trato, con la lectura, con los viajes,
+con la presencia de grandes espectáculos; no tanto por lo que recibe de
+fuera, como por lo que descubre dentro de sí. ¿Qué le importa el haber
+olvidado lo visto ú oido ó leído, si se mantiene viva la facultad que el
+afortunado encuentro le revelara? el fuego prendió, arde sin
+extinguirse, poco importa que se haya perdido la tea.
+
+Las facultades intelectuales y morales se excitan tambien como las
+pasiones. A veces un corazon inexperto duerme tranquilamente el sueño de
+la inocencia: sus pensamientos son puros como los de un ángel, sus
+ilusiones cándidas como el copo de nieve que cubre de blanquísima
+alfombra la dilatada llanura; pasó un instante; se ha corrido un velo
+misterioso; el mundo de la inocencia y de la calma desapareció, y el
+horizonte se ha convertido en un mar de fuego y de borrascas. ¿Qué ha
+sucedido? Ha mediado una lectura, una conversacion imprudente, la
+presencia de un objeto seductor. Hé aquí la historia del dispertar de
+muchas facultades del alma. Criada para estar unida con el cuerpo con
+lazo incomprensible, y para ponerse en relacion con sus semejantes,
+tiene como ligadas algunas de sus facultades hasta que una impresion
+exterior viene á desenvolverlas.
+
+Si supiéramos de qué disposiciones nos ha dotado el Autor de la
+naturaleza no seria difícil ponerlas en accion, ofreciéndoles el objeto
+que mas se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla; pero
+como al encontrarse el hombre engolfado en la carrera de la vida, ya le
+es muchas veces imposible volver atras, deshaciendo todo el camino que
+la educacion y la profesion escogida ó impuesta le han hecho andar, es
+necesario que acepte las cosas tales como son, aprovechándose de lo
+bueno, y evitando lo malo en lo que le sea posible.
+
+
+§ XXIII.
+
+Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion y de la
+excesiva desconfianza.
+
+Sea cual fuere su carrera, su posicion en la sociedad, sus talentos,
+inclinaciones ó índole, nunca el hombre debe prescindir de emplear su
+razon, ya sea para prefijarse con acierto el fin, ya para echar mano de
+los medios mas á propósito para llegar á el.
+
+El fin ha de ser proporcionado á los medios, y estos son las fuerzas
+intelectuales, morales ó fisicas y demas recursos de que se puede
+disponer. Proponerse un blanco fuera del alcance, es gastar inútilmente
+las fuerzas; así como es desperdiciarlas, exponiéndolas á disminuirse
+por falta de ejercicio, el no aspirar á lo que la razon y la experiencia
+dicen que se puede llegar.
+
+
+§ XXIV.
+
+La pereza.
+
+Si bien es cierto que la prudencia aconseja ser mas bien desconfiado que
+presuntuoso, y que por lo mismo no conviene entregarse con facilidad á
+empresas arduas, tambien importa no olvidar que la resistencia á las
+sugestiones del orgullo ó de la vanidad, puede muy bien explotarla la
+pereza.
+
+La soberbia es sin duda un mal consejero, no solo por el objeto á que
+nos conduce, sino tambien por la dificultad que hay en guardarse de sus
+insidiosos amaños; pero es seguro que poco falta si no encuentra en la
+pereza una digna competidora. El hombre ama las riquezas, la gloria, los
+placeres, pero tambien ama mucho el no hacer nada; esto es para él un
+verdadero goce, al que sacrifica á menudo su reputacion y bienestar.
+Dios conocia bien la naturaleza humana, cuando la castigó con el
+trabajo; el comer el pan con el sudor de su rostro es para el hombre una
+pena continua, y frecuentemente muy dura.
+
+
+§ XXV.
+
+Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones.
+
+La pereza, es decir, la pasion de la inaccion, tiene para triunfar, una
+ventaja sobre las demas pasiones, y es que no exige nada; su objeto es
+una pura negacion. Para conquistar un alto puesto es preciso mucha
+actividad, constancia, esfuerzos; para granjearse brillante nombradía es
+necesario presentar títulos que la merezcan, y estos no se adquieren
+sin largas y penosas fatigas; para acumular riquezas es indispensable
+atinada combinacion y perseverante trabajo; hasta los placeres mas
+muelles no se disfrutan si no se anda en busca de ellos, y no se emplean
+los medios conducentes. Todas las pasiones, para el logro de su objeto,
+exigen algo; solo la pereza no exige nada. Mejor la contentais sentado
+que en pié, mejor echado que sentado, mejor soñoliento que bien
+despierto. Parece ser la tendencia á la misma nada; la nada es al ménos
+su solo límite; cuanto mas se acerca á ella el perezoso, en su modo de
+ser, mejor está.
+
+
+§ XXVI.
+
+Orígen de la pereza.
+
+El orígen de la pereza se halla en nuestra misma organizacion, y en el
+modo con que se ejercen nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de
+fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por consiguiente de
+sufrimiento. Cuando la pérdida es insignificante, y solo ha trascurrido
+el tiempo necesario para desplegar la accion de los órganos ó miembros,
+no hay sufrimiento todavía, y hasta puede sentirse placer; mas bien
+pronto la pérdida se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta
+causa no hay perezoso que no emprenda repetidas veces y con gusto
+algunos trabajos; y quizas por la misma razon tambien, los mas vivos no
+son los mas laboriosos. La intensidad con que ponen en ejercicio sus
+fuerzas, debe de excitar en ellos mas pronto que en otros, la sensacion
+de cansancio; por cuyo motivo, se acostumbrarán mas fácilmente á mirar
+el trabajo con aversion.
+
+
+§ XXVII.
+
+Pereza del espíritu.
+
+Como el ejercicio de las facultades intelectuales y morales necesita la
+concomitancia de ciertas funciones orgánicas, la pereza tiene lugar en
+los actos del espíritu como en los del cuerpo. No es el espíritu quien
+se cansa, sino los órganos corporales que le sirven; pero el resultado
+viene á ser el mismo. Así es que hay á veces una pereza de pensar y aun
+de querer, tan poderosa como la de hacer cualquier trabajo corpóreo. Y
+es de notar que estas dos clases de pereza no siempre son simultáneas,
+pudiendo existir la una sin la otra. La experiencia atestigua que la
+fatiga puramente corporal, ó del sistema muscular, no siempre produce
+postracion intelectual y moral; y no es raro estar sumamente fatigado de
+cuerpo, y sentir muy activas las facultades del espíritu. Al contrario,
+despues de largos é intensos trabajos mentales, á veces se experimenta
+un verdadero placer en ejercitar las fuerzas físicas, cuando las
+intelectuales han llegado ya á un estado de completa postracion. Estos
+fenómenos no son difíciles de explicar si se advierte que las
+alteraciones del sistema muscular distan mucho de guardar proporcion con
+las del sistema nervioso.
+
+
+§ XXVIII.
+
+Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza.
+
+En prueba de que la pereza es un instinto de precaucion contra el
+sufrimiento que nace del ejercicio de las facultades, se puede observar:
+1º. que cuando este ejercicio produce placer, no solo no hay repugnancia
+á la accion, sino que hay inclinacion hácia ella; 2º. que la repugnancia
+al trabajo es mas poderosa ántes de empezarle, porque entónces es
+necesario un esfuerzo para poner en accion los órganos ó miembros; 3º.
+que la repugnancia es nula cuando desplegado ya el movimiento, no ha
+trascurrido aun el tiempo suficiente para hacer sentir el cansancio que
+nace del quebranto de las fuerzas; 4º. que la repugnancia renace, y se
+aumenta á medida que este quebranto se verifica; 5º. que los mas vivos
+adolecen mas de este mal porque experimentan ántes al sufrimiento; 6º.
+que los de índole versátil y lijera, suelen tener el mismo defecto, por
+la sencilla razon de que á mas del esfuerzo que exige el trabajo, han de
+menester otro para sujetarse á sí mismos venciendo su propension á
+variar del objeto.
+
+
+§ XXIX.
+
+La inconstancia. Su naturaleza y orígen.
+
+La inconstancia, que en apariencia no es mas que un exceso de actividad,
+pues que nos lleva continuamente á ocuparnos de cosas diferentes, no es
+mas que la pereza bajo un velo hipócrita. El inconstante sustituye un
+trabajo á otro, porque así se evita la molestia que experimenta con la
+necesidad de sujetar su atencion y accion á un objeto determinado. Así
+es que todos los perezosos suelen ser grandes proyectistas; porque el
+excogitar proyectos es cosa que ofrece campo á vastas divagaciones, que
+no exigen esfuerzo para sujetar el espíritu; tambien suelen ser amigos
+de emprender muchas cosas, sucesiva ó simultáneamente, siempre con el
+bien entendido de no llevar á cabo ninguna.
+
+
+§ XXX.
+
+Pruebas y aplicaciones.
+
+Vemos á cada paso hombres cuyos intereses y deberes reclaman ciertos
+trabajos no mas pesados que los que ellos mismos se imponen: y no
+obstante dejan aquellos por estos, sacrificando á su gusto el interes y
+el deber. Han de despachar un expediente, y le dejan intacto, á pesar de
+que no habian de emplear en él ni la mitad del tiempo que han gastado en
+correspondencias insignificantes. Han de avistarse con una persona para
+tratar un negocio; no lo hacen, y andan mas camino, y consumen mas
+tiempo y mas palabras, hablando de cosas indiferentes. Han de acudir á
+una reunion donde se han de ventilar asuntos de intereses: no ignoran lo
+que se ha de tratar, y no habrian de hacer grande esfuerzo para
+enterarse de lo que ocurra, y dar con acierto su dictámen; pues no
+importa, aquellas horas reclamadas por sus intereses, las consumirán
+quizas disputando de política, de guerra, de ciencias, de literatura, de
+cualquier cosa, con tal que no sea aquello á que estan obligados. El
+pasear, el hablar, el disputar, son sin duda ejercicio de facultades del
+espíritu y del cuerpo; y no obstante en el mundo abundan los amigos de
+pasear, los habladores y disputadores, y escasean los verdaderamente
+laboriosos. Y esto ¿porqué? porque el pasear y hablar y disputar son
+compatibles con la inconstancia, no exigen esfuerzo, consienten variedad
+continua, llevan consigo naturales alternativas de trabajo y descanso,
+enteramente sujetas á la voluntad y al capricho.
+
+
+§ XXXI.
+
+El justo medio entre dichos extremos.
+
+Evitar la pusilanimidad sin fomentar la presuncion, sostener y alentar
+la actividad sin inspirar vanidad, hacer sentir al espíritu sus fuerzas
+sin cegarle con el orgullo, hé aquí una tarea difícil en la direccion de
+los hombres, y mas todavía en la direccion de sí mismo. Esto es lo que
+el Evangelio enseña, esto es lo que la razon aplaude y admira. Entre
+dichos escollos debemos caminar siempre, no con la esperanza de no dar
+jamas en ninguno de ellos, pero sí con la mira, con el deseo, y la
+esperanza tambien, de no estrellarnos hasta el punto de perecer.
+
+La virtud es difícil, mas no imposible: el hombre no la alcanza aquí en
+la tierra sin mezcla de muchas debilidades que la deslustran; pero no
+carece de los medios suficientes para poseerla y perfeccionarla. La
+razon es un monarca condenado á luchar de continuo con las pasiones
+sublevadas; pero Dios la ha provisto de lo necesario para pelear y
+vencer. Lucha terrible, lucha penosa, lucha llena de azares y peligros,
+mas por lo mismo tanto mas digna de ser ansiada por las almas generosas.
+
+En vano se intenta en nuestro siglo proclamar la omnipotencia de las
+pasiones, y lo irresistible de su fuerza para triunfar de la razon; el
+alma humana, sublime destello de la divinidad, no ha sido abandonada por
+su Hacedor. No hay fuerzas que basten á apagar la antorcha de la moral
+ni en el individuo ni en la sociedad; en el individuo sobrevive á todos
+los crímenes, en la sociedad resplandece aun despues de los mayores
+trastornos: en el individuo culpable, reclama sus derechos con la voz
+del remordimiento; en la sociedad, por medio de elocuentes protestas, y
+de ejemplos heróicos.
+
+
+§ XXXII.
+
+La moral es la mejor guia del entendimiento práctico.
+
+La mejor guia del entendimiento práctico, es la moral. En el gobierno de
+las naciones, la política pequeña es la política de los intereses
+bastardos, de las intrigas, de la corrupcion; la política grande es la
+política de la conveniencia pública, de la razon, del derecho. En la
+vida privada, la conducta pequeña es la de los manejos ignobles, de las
+miras mezquinas, del vicio; la conducta grande es la que inspira la
+generosidad y la virtud.
+
+Lo recto y lo útil á veces parecen andar separados; pero no suelen
+estarlo sino por un corto trecho; llevan caminos opuestos en apariencia,
+y sin embargo el punto á que se dirigen es el mismo. Dios quiere por
+estos medios, probar la fortaleza del hombre; y el premio de la
+constancia no siempre se hace esperar todo en la otra vida. Que si esto
+sucede una que otra vez, ¿es acaso lijera recompensa el descender al
+sepulcro con el alma tranquila, sin remordimiento, y con el corazon
+embriagado de esperanza?
+
+No lo dudemos: el arte de gobernar no es mas que la razon y la moral
+aplicadas al gobierno de las naciones; el arte de conducirse bien en la
+vida privada, no es mas que el Evangelio en práctica.
+
+Ni la sociedad ni el individuo olvidan impunemente los eternos
+principios de la moral; cuando lo intentan por el aliciente del interes,
+tarde ó temprano se pierden, perecen, en sus propias combinaciones. El
+interes que se erigiera en ídolo, se convierte en víctima. La
+experiencia de todos los dias es una prueba de esta verdad; en la
+historia todos los tiempos la vemos escrita con caractéres de sangre.
+
+
+§ XXXIII.
+
+La armonía del universo defendida con el castigo.
+
+No hay falta sin castigo; el universo está sujeto á una ley de armonía:
+quien la perturba sufre. Al abuso de nuestras facultades físicas sucede
+el dolor; á los extravíos del espíritu siguen el pesar y el
+remordimiento. Quien busca con excesivo afan la gloria se atrae la
+burla; quien intenta exaltarse sobre los demas con orgullo destemplado,
+provoca contra sí la indignacion, la resistencia, el insulto, las
+humillaciones. El perezoso goza en su inaccion, pero bien pronto su
+desidia disminuye sus recursos, y la precision de atender á sus
+necesidades le obliga á un exceso de actividad y de trabajo. El pródigo
+disipa sus riquezas en los placeres y en la ostentacion: pero no tarda
+en encontrar un vengador de sus desvaríos en la pobreza andrajosa y
+hambrienta, que le impone en vez de goce privaciones, en vez de lujosa
+ostentacion escasez vergonzosa. El avaro acumula tesoros temiendo la
+pobreza; y en medio de sus riquezas sufre los rigores de esa misma
+pobreza que tanto le espanta: él se condena á sí mismo á todos ellos,
+con su alimento limitado y grosero, su traje sucio y raido, su
+habitacion pequeña, incómoda y desaseada. No aventura nada por no perder
+nada; desconfia hasta de las personas que mas le aman; en el silencio y
+tinieblas de la noche visita sus arcas enterradas en lugares
+misteriosos, para asegurarse que el tesoro está allí, y aumentarle
+todavía mas; y entre tanto le acecha uno de sus sirvientes ó vecinos, y
+el tesoro con tanto afan acumulado, con tanta precaucion escondido,
+desaparece.
+
+En el trato, en la literatura, en las artes, el excesivo deseo de
+agradar produce desagrado; el afan por ofrecer cosas demasiado
+exquisitas fastidia: lo ridículo está junto á lo sublime; lo delicado no
+dista de lo empalagoso; el prurito de ofrecer cuadros simétricos, suele
+conducir á contrastes disparatados.
+
+En el gobierno de la sociedad el abuso del poder acarrea su ruina; el
+abuso de la libertad da orígen á la esclavitud. El pueblo que quiere
+extender demasiado sus fronteras, suele verse mas estrechado de lo que
+exigen las naturales; el conquistador que se empeña en acumular coronas
+sobre su cabeza, acaba por perderlas todas; quien no se satisface con el
+dominio de vastos imperios, va á consumirse en una roca solitaria en la
+inmensidad del Océano. De los que ambicionan el poder supremo, la mayor
+parte encuentran la proscripcion ó el cadalso. Codician el alcázar de un
+monarca, y pierden el hogar doméstico, sueñan en un trono y encuentran
+un patíbulo.
+
+
+§ XXXIV.
+
+Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud en los
+negocios.
+
+Dios no ha dejado indefensas sus leyes, á todas las ha escudado con el
+justo castigo; castigo que por lo comun se experimenta ya en esta vida.
+Por esta razon los cálculos basados sobre el interes en oposicion con la
+moral, estan muy expuestos á salir fallidos, enredándose la inmoralidad
+en sus propios lazos. Mas no se crea que con esto quiera yo negar que el
+hombre virtuoso se halle muchas veces en posicion sumamente
+desventajosa, para competir con un adversario inmoral. No desconozco que
+en un caso dado, tiene mas probabilidad de alcanzar un fin el que puede
+emplear cualquier medio por no reparar en ninguno, como le sucede al
+hombre malo; y que no dejara de ser un obstáculo gravísimo el tener que
+valerse de muy pocos medios ó quizas solamente de uno, como le acontece
+al virtuoso, á causa de que los inmorales son para él como si no
+existiesen; pero si bien esto es verdad considerando un negocio
+aislado, no lo es ménos que andando el tiempo, los inconvenientes de la
+virtud se compensan con las ventajas; así como las ventajas del vicio se
+compensan con los inconvenientes; y que en último resultado, un hombre
+verdaderamente recto llegará á lograr el fruto de su rectitud alcanzando
+el fin que discretamente se proponga; y que el inmoral expiará tarde ó
+temprano sus iniquidades, encontrando la perdicion en la extremidad de
+sus malos y tortuosos caminos.
+
+
+§ XXXV.
+
+Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta.
+
+Los hombres virtuosos y desgraciados, tienen cierta propension á señalar
+sus virtudes como el orígen de sus desgracias; pues que á esto los
+inclinan de consuno el deseo de ostentar su virtud, y el de ocultar sus
+imprudencias; que imprudencias muy grandes se cometen tambien con la
+intencion mas recta y mas pura. La virtud no es responsable de los males
+acarreados por nuestra imprevision ó lijereza; pero el hombre suele
+achacárselos á ella con demasiada facilidad. «Mi buena fe me ha
+perdido,» exclama el hombre honrado víctima de una impostura; cuando lo
+que le ha perdido no es su buena fe, sino su torpe confianza en quien le
+ofrecia demasiados motivos para prudentes sospechas. ¿Acaso los malos no
+son tambien con mucha frecuencia víctima de otros malos, y los pérfidos
+de otros pérfidos? La virtud nos enseña el camino que debemos seguir,
+mas no se encarga de descubrirnos todos los lazos que en él podemos
+encontrar: esto es obra de la penetracion, de la prevision, del buen
+juicio, es decir de un entendimiento claro y atinado. Con estas dotes no
+está reñida la virtud, mas no siempre las lleva por compañeras. Como
+fiel amiga de la humanidad se alberga sin repugnancia en el corazon de
+toda clase de hombres; ora brille en ellos esplendente y puro el sol de
+la inteligencia, ora esté oscurecido con espesa niebla.
+
+
+§ XXXVI.
+
+Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada.
+
+Creen algunos que los grandes talentos y el mucho saber, propenden de
+suyo al mal; esto es una especie de blasfemia contra la bondad del
+Criador. ¿La virtud necesita acaso las tinieblas? Los conocimientos y
+las virtudes de la criatura, ¿no emanan acaso de un mismo origen, del
+piélago de luz y santidad, que es Dios? Si la elevacion de la
+inteligencia condujese al mal, la maldad de los seres estaria en
+proporcion con su altura; ¿adivinais la consecuencia? ¿porqué no
+sacarla? La sabiduría infinita seria la maldad infinita; y héos aquí en
+el error de los maniqueos, encontrando en la extremidad de la escala de
+los reres un principio malo. Pero ¿qué digo? peor fuera este error que
+el de Manes; pues que en él, no se podria admitir un principio bueno. El
+genio del mal presidiria sin rival, enteramente solo, á los destinos del
+mundo; el rey del Averno deberia colocar su trono de negra lava en las
+esplendentes regiones del empíreo.
+
+No, no debe el hombre huir de la luz por temor de caer en el mal; la
+verdad no teme la luz, y el bien moral es una gran verdad. Cuanto mas
+ilustrado esté el entendimiento mejor conocerá la inefable belleza de la
+virtud, y conociéndola mejor, tendrá ménos dificultades en practicarla.
+Rara vez hay mucha elevacion en las ideas, sin que de ella participen
+los sentimientos; y los sentimientos elevados ó nacen de la misma
+virtud, ó son una disposicion muy á propósito para alcanzarla.
+
+Hasta hay en favor del talento y del saber una razon fundada en la
+naturaleza de las facultades del alma. Nadie ignora que por lo comun el
+mucho desarrollo de la una es con algun perjuicio de la otra; por
+consiguiente, cuando en el hombre se desenvuelvan de una manera
+particular las facultades superiores, menguarán en su fuerza las
+pasiones groseras, orígen de los vicios.
+
+La historia del espíritu humano confirma esta verdad: generalmente
+hablando, los hombres de entendimiento muy elevado no han sido
+perversos; muchos se han distinguido por sus eminentes virtudes; otros
+han sido débiles como hombres, mas no malvados; y si uno que otro ha
+llegado á este extremo, debe mirarse como excepcion, no como regla.
+
+¿Sabeis porqué un malvado de gran talento compromete, por decirlo así,
+la reputacion de los demas, prestando ocasion á que de algunos casos
+particulares se saquen deducciones generales? Porque en un malvado de
+gran talento todos piensan, de un malvado necio nadie se acuerda; porque
+forman un vivo contraste la iniquidad y el gran saber, y este contraste
+hace mas notable el extremo feo; por la misma razon que se repara mas en
+la relajacion de un sacerdote que en la de un seglar. Nadie nota una
+mancha mas en un cristal muy sucio; pero en otro muy limpio y brillante,
+se presenta desde luego á los ojos el mas pequeño lunar.
+
+
+§ XXXVII.
+
+Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros.
+
+Ya vimos (Cap. XIX) cuán pernicioso era el influjo de las pasiones para
+impedirnos el conocimiento de la verdad, aun la especulativa; pero lo
+que allí se dijo en general, tiene muchísima mas aplicacion en
+refiriéndose á la práctica. Cuando tratamos de ejecutar alguna cosa, las
+pasiones son á veces un auxiliar excelente; mas para prepararla en
+nuestro entendimiento, son consejeros muy peligrosos.
+
+El hombre sin pasiones seria frio, tendria algo de inerte, por carecer
+de uno de los principios mas poderosos de accion que Dios ha concedido á
+la humana naturaleza; pero en cambio, el hombre dominado por las
+pasiones es ciego y se abalanza á los objetos á la manera de los brutos.
+
+Examinando atentamente el modo de obrar de nuestras facultades, se echa
+de ver que la razon es á propósito para dirigir, y las pasiones para
+ejecutar; y así es que aquella atiende no solo á lo presente sino
+tambien á lo pasado y á lo venidero, cuando estas miran el objeto solo
+por lo que es en el momento actual, y por el modo con que nos afecta. Y
+es que la razon como verdadera directora se hace cargo de todo lo que
+puede dañar ó favorecer, no solo ahora, sino tambien en el porvenir;
+pero las pasiones como encargadas únicamente de ejecutar, solo se cuidan
+del instante y de la impresion actuales. La razon no se para solo en el
+placer sino en la utilidad, en la moralidad, en el decoro; las pasiones
+prescinden del decoro, de la moralidad, de la utilidad, de todo lo que
+no sea la impresion agradable ó ingrata, que en el acto se experimenta.
+
+
+§ XXXVIII.
+
+La hipocresía de las pasiones.
+
+Cuando hablo de pasiones, no me refiero únicamente á las inclinaciones
+fuertes, violentas, tempestuosas, que agitan nuestro corazon como los
+vientos el océano; trato tambien de aquellas mas suaves, mas
+espirituales, por decirlo asi, porque al parecer estan mas cerca de las
+altas regiones del espíritu, y que suelen apellidarse _sentimientos_.
+Las pasiones son las mismas, solo varian por su forma, ó mas bien por la
+graduacion de intensidad, y por el modo de dirigirse á su objeto. Son
+entónces mas delicadas, pero no ménos temibles; pues que esa misma
+delicadeza contribuye á que con mas facilidad nos seduzcan y extravien.
+
+Cuando la pasion se presenta en toda su deformidad y violencia,
+sacudiendo brutalmente el espíritu, y empeñándose en arrastrarle por
+malos caminos, el espíritu se precave contra el adversario, se prepara á
+luchar, resultando tal vez que la misma impetuosidad del ataque provoca
+una heróica defensa. Pero si la pasion depone sus maneras violentas, si
+se despoja, por decirlo así, de sus groseras vestiduras, cubriéndose con
+el manto de la razon; si sus sugestiones se llaman conocimiento, y sus
+inclinaciones voluntad, ilustrada pero decidida, entónces toma por
+traicion una plaza que no hubiera tomado por asalto.
+
+
+§ XXXIX.
+
+Ejemplo. La venganza bajo dos formas.
+
+Un hombre que ha irrogado una ofensa, está con una pretension en cuyo
+éxito puede influir decisivamente el ofendido. Tan pronto como este lo
+sabe, recuerda la ofensa recibida, el resentimiento se dispierta en su
+corazon, al resentimiento sucede la cólera, y la cólera engendra un vivo
+deseo de venganza. ¿Y porqué dejara de vengarse? ¿No se le ofrece ahora
+una excelente oportunidad? ¿No será para él un placer el presenciar la
+desesperacion de su adversario burlado en sus esperanzas, y quizas
+sumido en la oscuridad, en la desgracia, en la miseria? «Véngate,
+véngate, le dice en alta voz su corazon; véngate, y que él sepa que te
+has vengado; dáñale, ya que él te dañó, humíllale, ya que él te humilló;
+goza tú el cruel pero vivo placer de su desgracia, ya que él se gozó en
+la tuya. La víctima está en tus manos; no la sueltes; cébate en ella;
+sacia en ella tu sed de venganza. Tiene hijos, y perecerán.... no
+importa.... que perezcan; tiene padres y morirán de pesar.... no
+importa.... que mueran: así será herido en mas puntos su infame
+corazon; asi sangrará con mas abundancia; asi no habrá consuelo para él;
+así se llenará la medida de su afliccion; así derramarás en su villano
+pecho toda la hiel y amargura que él un dia derramara en el tuyo.
+Véngate, véngate; ríete de una generosidad que él no practicó contigo;
+no tengas piedad de quien no la tuvo de tí; él es indigno de tus
+favores, indigno de compasion, indigno de perdon; véngate, véngate.»
+
+Así habla el odio exaltado por la ira; pero este lenguaje es demasiado
+duro y cruel para no ofender á un corazon generoso. Tanta crueldad
+dispierta un sentimiento contrario: «este comportamiento seria ignoble,
+seria infame, se dice el nombre á sí mismo; esto repugna hasta al amor
+propio. ¿Pues qué? ¿yo he de gozarme en el abatimiento, en el perpetuo
+infortunio de una familia? ¿No seria para mí un remordimiento
+inextinguible la memoria de que con mis manejos he sumido en la miseria
+á sus hijos inocentes, y hundido en el sepulcro á sus ancianos padres?
+Esto no lo puedo hacer; esto no lo haré; es mas honroso no vengarme;
+sepa mi adversario que si él fué bajo, yo soy noble, si él fué inhumano,
+yo soy generoso; no quiero buscar otra venganza que la de triunfar de él
+á fuerza de generosidad, cuando su mirada se encuentre con mi mirada,
+sus ojos se abatirán, el rubor encenderá sus mejillas, su corazon
+sentirá un remordimiento, y me hará justicia.»
+
+El espíritu de venganza ha sucumbido por su imprudencia; lo queria todo,
+lo exigia todo, y con urgencia, con imperiosidad, sin consideraciones de
+ninguna clase; y el corazon se ha ofendido de semejante desman; ha
+creido que se trataba de envilecerle, ha llamado en su auxilio á los
+sentimientos nobles, que han acudido presto y han decidido la victoria
+en favor de la razon. Otro quizas hubiera sido el resultado, si el
+espíritu de venganza hubiese tomado otra forma ménos dura, si cubriendo
+su faz con mentida máscara, no hubiese mostrado sus facciones feroces.
+No debia dar destemplados gritos, aullidos horribles; era menester que
+envuelto y replegado en el seno mas oculto del corazon, hubiese
+destilado desde allí su veneno mortal. «Por cierto, debia decir, que el
+ofensor no es nada digno de obtener lo que pretende; y solo por este
+motivo conviene oponerse á que lo obtenga. Hizo una injuria, es verdad;
+pero ahora no es ocasion de acordarse de ella. No ha de ser el
+resentimiento quien presida á tu conducta sino la razon, el deseo de que
+una cosa de tanta entidad no vaya á parar á malas manos. El pretendiente
+no carece de algunas buenas disposiciones para el desempeño; ¿porqué no
+hacerle esta justicia? Pero en cambio adolece de defectos imperdonables.
+La ofensa que te hizo á tí lo manifiesta bien; de ella no debes
+acordarte para la venganza, pero sí para formar un juicio acertado.
+Sientes un secreto y vivo placer en contrariarle, en abatirle, en
+perderle; mas este sentimiento no te domina; solo te impulsa el deseo
+del bien; y en verdad que si no mediase otro motivo que el
+resentimiento, no pondrias ningun obstáculo á sus designios. Hasta
+quizas, harias el sacrificio de favorecerle; y en verdad que seria
+doloroso, muy doloroso; pero quizas te resignarias á ello. Mas no te
+hallas en este caso; afortunadamente la razon, la prudencia, la
+justicia estan de acuerdo con las inclinaciones de tu corazon; y bien
+considerado, ni las atiendes siquiera, experimentas un placer en dañar á
+tu enemigo, mas este placer es una expansion natural, que tú no alcanzas
+á destruir, pero que tienes bastante sujeta para no dejarla que te
+domine. No hay inconveniente pues en tomar las providencias oportunas.
+Lo que importa es proceder con calma, para que vean todos que no hay
+parcialidad, que no hay odio, que no hay espíritu de venganza, que usas
+de un derecho, y hasta obedeces á un deber.» La venganza impetuosa,
+violenta, francamente injusta, no habia podido alcanzar un triunfo que
+ha obtenido sin dificultad la venganza pacífica, insidiosa, disfrazada
+hipócritamente con el velo de la razon, de la justicia, del deber.
+
+Por este motivo es tan temible la venganza cuando obra en nombre del
+celo por la justicia. Cuando el corazon poseido del odio llega á
+engañarse a sí mismo, creyendo obrar á impulsos del buen deseo, quizas
+de la misma caridad, se halla como sujeto á la fascinacion de un reptil
+á quien no ve, y cuya existencia ni aun sospecha. Entónces la envidia
+destroza las reputaciones mas puras y esclarecidas, el rencor persigue
+inexorable, la venganza se goza en las convulsiones y congojas de la
+infortunada víctima, haciéndole agotar hasta las heces el dolor y la
+amargura. El insigne Protomártir brillaba por sus eminentes virtudes y
+aterraba á los judíos con su elocuencia divina; ¿qué nombre creeis que
+tomarán la envidia y la venganza, que les seca los corazones y hace
+rechinar sus dientes? ¿Creeis que se apellidarán con el nombre que les
+es propio? No, de ninguna manera. Aquellos hombres dan un grito como
+llenos de escándalo, se tapan los oidos, y sacrifican al inocente
+Diácono en nombre de Dios. El Salvador del mundo admira á cuantos le
+oyen, con la divina hermosura de su moral, con el maravilloso raudal de
+sabiduría y de amor que fluye de sus labios augustos; los pueblos se
+agolpan para verle, y él pasa haciendo bien; afable con los pequeños,
+compasivo con los desgraciados, indulgente con los culpables, derrama á
+manos llenas los tesoros de su omnipotencia y de su amor; solo pronuncia
+palabras de dulzura y perdon: diríase que reserva el lenguaje de una
+indignacion santa y terrible para confundir á los hipócritas. Estos han
+encontrado en él una mirada majestuosa y severa, y ellos la han
+correspondido con una mirada de víbora. La envidia les destroza el
+corazon, sienten una abrasadora sed de venganza. Pero ¿obrarán, hablarán
+como vengativos? No; este hombre es un blasfemo, dirán, seduce las
+turbas, es enemigo del César, la fidelidad pues, la tranquilidad
+pública, la religion exige que se le quite de en medio. Y se aceptará la
+traicion de un discípulo, y el inocente Cordero será llevado á los
+tribunales, y será interrogado, y al responder palabras de verdad, el
+príncipe de los sacerdotes se sentirá devorado de celo, y rasgará sus
+vestiduras, y dirá «_blasfemó_,» y los circunstantes dirán «es reo de
+muerte.»
+
+
+§ XL.
+
+Precauciones.
+
+Jamas el hombre medita demasiado sobre los secretos de su corazon; jamas
+desplega demasiada vigilancia para guardar las mil puertas por donde se
+introduce la iniquidad; jamas se precave demasiado contra las
+innumerables asechanzas con que él se combate á sí propio. No son las
+pasiones tan temibles cuando se presentan como son en sí, dirigiéndose
+abiertamente á su objeto, y atropellando con impetuosidad cuanto se les
+pone delante. En tal caso, por poco que se conserve en el espíritu el
+amor de la virtud, si el hombre no ha llegado todavía hasta el fondo de
+la corrupcion ó de la perversidad, siente levantarse en su alma un grito
+de espanto é indignacion, tan pronto como se le ofrece el vicio con su
+aspecto asqueroso. Pero ¿qué peligros no corre, si trocados los nombres,
+y cambiados los trajes, todo se le ofrece disfrazado, trastornado? si
+sus ojos miran al traves de engañosos prismas, que pintan con galanos
+colores y apacibles formas, la negrura y la monstruosidad?
+
+Los mayores peligros de un corazon puro no estan en el brutal aliciente
+de las pasiones groseras sino en aquellos sentimientos que encantan por
+su delicadeza y seducen con su ternura; el miedo no entra en las almas
+nobles sino con el dictado de prudencia; la codicia no se introduce en
+los pechos generosos sino con el titulo de economía previsora; el
+orgullo se cobija bajo la sombra del amor de la propia dignidad, y del
+respeto debido á la posicion que se ocupa: la vanidad se proporciona
+sus pequeños goces, engañando al vanidoso con la urgente necesidad de
+conocer el juicio de los demas, para aprovecharse de la crítica; la
+venganza se disfraza con el manto de la justicia; el furor se apellida
+santa indignacion; la pereza invoca en su auxilio la necesidad del
+descanso; y la roedora envidia al destrozar reputaciones, al empeñarse
+en ofuscar con su aliento impuro los resplandores de un mérito eminente,
+habla de amor á la verdad, de imparcialidad, de lo mucho que conviene
+precaverse contra una admiracion ignorante ó un entusiasmo infantil.
+
+
+§ XLI.
+
+Hipocresía del hombre consigo mismo.
+
+El hombre emplea la hipocresía para engañarse á sí mismo, acaso mas que
+para engañar á los otros. Rara vez se da á sí propio exacta cuenta del
+móvil de sus acciones; y por esto, aun en las virtudes mas acendradas,
+hay algo de escoria. El oro enteramente puro no se obtiene sino con el
+crisol de un perfecto amor divino; y este amor, en toda su perfeccion,
+está reservado para las regiones celestiales. Miéntras vivimos aquí en
+la tierra, llevamos en nuestro corazon un gérmen maligno que ó mata, ó
+enflaquece, ó deslustra las acciones virtuosas; y no es poco si se llega
+á evitar que ese gérmen se desarrolle y nos pierda. Pero, á pesar de
+tamaña debilidad, no deja de brillar en el fondo de nuestra alma aquella
+luz inextinguible encendida en ella por la mano del Criador; y esa luz
+nos hace distinguir entre el bien y el mal, sirviéndonos de guia en
+nuestros pasos, y de remordimiento en nuestros extravíos. Por esta
+causa, nos esforzamos á engañarnos á nosotros mismos para no ponernos en
+contradiccion demasiado patente con el dictámen de la conciencia; nos
+tapamos los oidos para no oir lo que ella nos dice, cerramos los ojos
+para no ver lo que ella nos muestra, procuramos hacernos la ilusion de
+que el principio que nos inculca no es aplicable al caso presente. Para
+esto sirven lastimosamente las pasiones, sugiriéndonos insidiosamente
+discursos sofísticos. Cuéstale mucho al hombre parecer malo, ni aun á
+sus propios ojos; no se atreve, se hace hipócrita.
+
+
+§ XLII.
+
+El conocimiento de sí mismo.
+
+El defecto indicado en el párrafo anterior tiene diferente carácter en
+las diferentes personas, por cuyo motivo, conviene sobre manera no
+perder jamas de vista aquella regla de los antiguos, tan profundamente
+sabia: _conócete á ti mismo; nosce te ipsum_. Si bien hay ciertas
+cualidades comunes á todos los hombres, estas toman un carácter
+particular en cada uno de ellos; cada cual tiene, por decirlo así, un
+resorte que conviene conocer y saber manejar. Este resorte, es necesario
+descubrir cuál es en los demas, para acertar á conducirse bien con
+ellos; pero es mas necesario todavía descubrirle cada cual en sí mismo.
+Porque allí suele estar el secreto de las grandes cosas así buenas como
+malas, á causa de que ese resorte no es mas que una propension fuerte,
+que llega á las demas, subordinándolas todas á un objeto. De esta pasion
+dominante se resienten todas las otras; ella se mezcla en todos los
+actos de vida; ella constituye lo que se llama el carácter.
+
+
+§ XLIII.
+
+El hombre huye de sí mismo.
+
+Si no tuviésemos la funesta inclinacion de huir de nosotros mismos, si
+la contemplacion de nuestro interior no nos repugnase en tal grado, no
+nos seria difícil descubrir cuál es la pasion que en nosotros predomina.
+Desgraciadamente, de nadie huimos tanto como de nosotros mismos, nada
+estudiamos ménos que lo que tenemos mas inmediato y que mas nos
+interesa. La generalidad de los hombres descienden al sepulcro, no solo
+sin haberse conocido á sí propios, sino tambien sin haberlo intentado.
+Debiéramos tener continuamente la vista fija sobre nuestro corazon para
+conocer sus inclinaciones, penetrar sus secretos, refrenar sus ímpetus,
+corregir sus vicios, evitar sus extravíos; debiéramos vivir con esa vida
+íntima en que el hombre se da cuenta de sus pensamientos y afectos, y no
+se pone en relacion con los objetos exteriores, sino despues de haber
+consultado su razon y dado á su voluntad la direccion conveniente. Mas
+esto no se hace; el hombre se abalanza, se pega á los objetos que le
+incitan, viviendo tan solo con esa vida exterior que no le deja tiempo
+para pensar en sí mismo. Vense entendimientos claros, corazones
+bellísimos, que no guardan para sí ninguna de las preciosidades con que
+los ha enriquecido el Criador; que derraman, por decirlo así, en calles
+y plazas el aroma exquisito, que guardado en el fondo de su interior,
+podria servirles de confortacion y regalo.
+
+Se refiere de Pascal que habiéndose dedicado con grande ahinco á las
+matemáticas y ciencias naturales, se cansó de dicho estudio á causa de
+hallar pocas personas con quienes poder conversar sobre el objeto de sus
+ocupaciones favoritas. Deseoso de encontrar una materia que no tuviera
+este inconveniente se dedicó al estudio del hombre, pero bien pronto
+conoció por experiencia, que los que se ocupaban de estudiar el hombre
+eran todavia en menor número que los aficionados á las matemáticas. Esto
+se verifica ahora como en tiempo de Pascal; basta observar al comun de
+los hombres para echar de ver cuán pocos son los que gustan de semejante
+tarea, mayormente tratándose de sí mismos.
+
+
+§ XLIV.
+
+Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones.
+
+Cuando se ha adquirido el hábito de reflexionar sobre las inclinaciones
+propias, distinguiendo el carácter y la intensidad de cada una de ellas,
+aun cuando arrastren una que otra vez al espíritu; no lo hacen sin que
+este conozca la violencia. Ciegan quizas el entendimiento, pero esta
+ceguera no se oculta del todo al que la padece; se dice á sí mismo,
+«crees que ves; mas en realidad no ves; estas ciego.» Pero si el hombre
+no fija nunca su mirada en su interior, si obra segun le impelen las
+pasiones, sin cuidarse de averiguar de dónde nace el impulso; para él
+llegan á ser una misma cosa pasion y voluntad, dictámen del
+entendimiento é instinto de las pasiones. Así la razon no es señora sino
+esclava; en vez de dirigir, moderar y corregir con sus consejos y
+mandatos las inclinaciones del corazon, se ve reducida á vil instrumento
+de ellas; y obligada á emplear todos los recursos de su sagacidad para
+proporcionarles goces que las satisfagan.
+
+
+§ XLV.
+
+Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la conducta.
+
+La religion cristiana al llevarnos á esa vida moral íntima reflexiva
+sobre nuestras inclinaciones, ha hecho una obra altamente conforme á la
+mas sana filosofía, y que descubre un profundo conocimiento del corazon
+humano. La experiencia enseña que lo que le falta al hombre para obrar
+bien, no es conocimiento especulativo y general, sino práctico,
+detallado, con aplicacion á todos los actos de la vida. ¿Quién no sabe y
+no repite mil veces que las pasiones nos extravian y nos pierden? La
+dificultad no está en eso, sino en saber cuál es la pasion que influye
+en este ó aquel caso, cuál es la que por lo comun predomina en las
+acciones, bajo qué forma, bajo qué disfraz se presenta al espíritu, y de
+qué modo se deben rechazar sus ataques, ó precaver sus estratagemas. Y
+todo esto, no como quiera, sino con un conocimiento claro, vivo, y que
+por tanto se ofrezca naturalmente al entendimiento, siempre que se haya
+de tomar alguna resolucion, aun en los negocios mas comunes.
+
+La diferencia que en las ciencias especulativas media entre un hombre
+vulgar y otro sobresaliente, no consiste á menudo sino en que este
+conoce con claridad, distincion y exactitud, lo que aquel solo conoce de
+una manera inexacta, confusa y oscura; no consiste en el número de las
+ideas, sino en la calidad; nada dice este sobre un punto, de que tambien
+no tenga noticia aquel; ambos miran el mismo objeto, solo que la vista
+del uno es mucho mas perfecta que la del otro. Lo propio sucede en lo
+relativo á la práctica. Hombres profundamente inmorales hablarán de la
+moral, de tal suerte que manifiesten no desconocer sus reglas; pero
+estas reglas las saben ellos en general, sin haberse cuidado de hacer
+aplicaciones, sin haber reparado en los obstáculos que impiden el
+ponerlas en planta en tal ó cual ocasion, sin que se les ocurran de una
+manera pura y viva, cuando se ofrece oportunidad de hacer uso de ellas.
+Quien está en posesion de su entendimiento, de la voluntad, del hombre
+entero, son las pasiones; esas reglas morales las conservan, por decirlo
+así, archivadas en lo mas recóndito de su conciencia; ni aun gustan de
+mirarlas como objeto de curiosidad, temerosos de encontrar en ellas el
+gusano del remordimiento. Por el contrario, cuando la virtud está
+arraigada en el alma, las reglas morales llegan á ser una idea familiar,
+que acompaña todos los pensamientos y acciones, que se aviva y se agita
+al menor peligro, que impera y apremia ántes de obrar, que remuerde
+incesantemente si se la ha desatendido. La virtud causa esa continua
+presencia intelectual de las reglas morales, y esta presencia á su vez
+contribuye á fortalecer la virtud; así es que la religion no cesa de
+inculcarlas, segura de que son preciosa semilla que tarde ó temprano
+dará algun fruto.
+
+
+§ XLVI.
+
+Los sentimientos morales auxilian la virtud.
+
+En ayuda de las ideas morales vienen los sentimientos, que tambien los
+hay muy morales, y poderosos, y bellísimos; porque Dios al permitir que
+sacudan y conturben nuestro espíritu violentas y aciagas tempestades,
+tambien ha querido proporcionarnos el blando mecimiento de céfiros
+apacibles. El hábito de atender á las reglas morales y de obedecer sus
+prescripciones, desenvuelve y aviva estos sentimientos; y entonces el
+hombre para seguir el camino de la virtud, combate las inclinaciones
+malas con las inclinaciones buenas; las luchas no son de tanto peligro,
+y sobre todo no son tan dolorosas; porque un sentimiento lucha con otro
+sentimiento, lo que se padece con el sacrificio del uno se compensa con
+el placer causado por el triunfo del otro, y no hay aquellos
+sufrimientos desgarradores que se experimentan, cuando la razon pelea
+con el corazon enteramente sola.
+
+Este desarrollo de los sentimientos morales, ese llamar en auxilio de la
+virtud las mismas pasiones, es un recurso poderoso para obrar bien é
+ilustrar el entendimiento cuando le ofuscan otras pasiones. Hay en esta
+oposicion mucha variedad de combinaciones que dan excelentes resultados.
+El amor de los placeres se neutraliza con el amor de la propia dignidad;
+el exceso del orgullo se templa con el temor de hacerse aborrecible, la
+vanidad se modera por el miedo al ridículo; la pereza se estimula con el
+deseo de la gloria; la ira se enfrena por no parecer descompuesto; la
+sed de venganza se mitiga ó extingue, con la dicha y la honra que
+resultan de ser generoso. Con esta combinacion, con la sagaz oposicion
+de los sentimientos buenos á los sentimientos malos, se debilitan suave
+y eficazmente muchos de los gérmenes de mal que abriga el corazon
+humano; y el hombre es virtuoso, sin dejar de ser sensible.
+
+
+§ XLVII.
+
+Una regla para los juicios prácticos.
+
+Conocido el principal resorte del propio corazon, y desarrollados tanto
+como sea posible los sentimientos generosos y morales; es necesario
+saber cómo se ha de dirigir el entendimiento para que acierte en sus
+juicios prácticos.
+
+La primera regla que se ha de tener presente es no juzgar ni deliberar
+con respecto á ningun objeto miéntras el espíritu está bajo la
+influencia de una pasion relativa al mismo objeto. ¡Cuán ofensivo no
+parece un hecho, una palabra, un gesto, que acaba de irritar! «La
+intencion del ofensor, se dice á sí mismo el ofendido, no podia ser mas
+maligna; se ha propuesto no solo dañar sino ultrajar; los circunstantes
+deben de estar escandalizados; si no se tomase una pronta y completa
+venganza, la sonrisa burlona que asomaba á los labios de todos se
+convertiria irremisiblemente en profundo desprecio por quien ha tolerado
+que de tal modo se le cubriera de afrentosa ignominia. Es preciso no ser
+descompuesto, es verdad; pero ¿hay acaso mayor descompostura que el
+abandono del honor? es necesario tener prudencia; pero esta prudencia
+¿debe llegar hasta el punto de dejarse pisotear por cualquiera?» ¿Quién
+hace este discurso? ¿es la razón? no ciertamente; es la ira. Pero la
+ira, se dirá, no discurre tanto. Sí, discurre; porque toma á su servicio
+al entendimiento, y este le proporciona todo lo que necesita. Y en este
+servicio no deja de auxiliarle á su vez la misma ira; porque las
+pasiones en sus momentos de exaltacion, fecundizan admirablemente el
+ingenio con las inspiraciones que les convienen.
+
+¿Queremos una prueba de que quien así discurria y hablaba, no era la
+razon sino la ira? héla aquí evidente. Si en lo que piensa el hombre
+encolerizado hubíese algo de verdad, no la desconocerian del todo los
+circunstantes. Tampoco carecen ellos de sentimientos de honor, tambien
+estiman en mucho su propia dignidad; saben distinguir entre una palabra
+dicha con designio de zaherir, y otra escapada sin intencion ofensiva, y
+sin embargo ellos no ven nada de lo que el encolerizado ve con tanta
+claridad; y si se sonrien, esa sonrisa es causada, no por la humillacion
+que él se imagina haber sufrido, sino por esa terrible explosion de
+furor, que no tiene motivo alguno. Mas todavía: no es necesario acudir á
+los circunstantes para encontrar la verdad; basta apelar al mismo
+encolerizado cuando haya desaparecido la ira. ¿Juzgará entónces como
+ahora? Es bien seguro que no; él será tal vez el primero que se reirá de
+su enojo, y que pedirá se le disimule su arrebato.
+
+
+§ XLVIII.
+
+Otra regla.
+
+De estas observaciones nace otra regla, y es que al sentirnos bajo la
+influencia de una pasion, hemos de hacer un esfuerzo, para suponernos
+por un momento siquiera, en el estado en que su influencia no exista.
+Una reflexion semejante, por mas rápida que sea, contribuye mucho á
+calmar la pasion, y á excitar en él ánimo ideas diferentes de las
+sugeridas por la inclinacion ciega. La fuerza de las pasiones se
+quebranta, desde el momento que se encuentra en oposicion con un
+pensamiento que se agita en la cabeza; el secreto de su victoria suele
+consistir en apagar todos los contrarios á ellas, y avivar los
+favorables. Pero tan pronto como la atencion se ha dirigido hácia otro
+órden de ideas, viene la comparacion, y por consiguiente cesa el
+exclusivismo. Entre tanto se desenvuelven otras fuerzas intelectuales y
+morales no subordinadas á la pasion, y esta pierde de su primitiva
+energía por haber de compartir con otras facultades la vida que ántes
+desfrutara sola.
+
+Aconseja estos medios no solo la experiencia de su buen resultado, sino
+tambien una razon fundada en la naturaleza de nuestra organizacion. Las
+facultades intelectuales y morales nunca se ejercitan sin que funcionen
+algunos de los órganos materiales. Ahora bien; entre los órganos
+corpóreos está distribuida una cierta cantidad de fuerzas vitales de que
+disfrutan alternativamente en mayor ó menor proporcion, y por
+consiguiente con decremento en los unos, cuando hay incremento en los
+otros. De lo que resulta, que ha de producir un efecto saludable el
+esforzarse en poner en accion los órganos de la inteligencia en
+contraposicion con los de las pasiones, y que la energía de estas ha de
+menguar á medida que ejerzan sus funciones los órganos de la
+inteligencia.
+
+Pero es de advertir que este fenómeno se verificará dirigiendo la
+atencion de la inteligencia en un sentido contrario al de las pasiones,
+lo que se obtiene trasladándola por un momento al órden de ideas que
+tendrá, cuando no esté bajo un influjo apasionado; pues que si por el
+contrario la inteligencia se dirige á favorecer la pasion, entónces esta
+se fomenta mas y mas con el auxilio; y lo que pudiese perder en energía,
+por decirlo así, puramente orgánica, lo recobra en energía moral, en la
+mayor abundancia de recursos para alcanzar el objeto, y en esa especie
+de bill de indemnidad con que se cree libre de acusaciones, cuando ve
+que el entendimiento léjos de combatirla la apoya.
+
+Este trabajo sobre las pasiones no es una mera teoría; cualquiera puede
+convencerse por sí mismo de que es muy practicable, y de que se sienten
+sus buenos efectos tan pronto como se le aplica. Es verdad que no
+siempre se acierta en el medio mas á propósito para ahogar, templar ó
+dirigir la pasion levantada; ó que aun encontrado, no se le emplea como
+es debido; pero la sola costumbre de buscarle basta para que el hombre
+esté mas sobre sí, no se abandone con demasiada facilidad á los primeros
+movimientos, y tenga en sus juicios prácticos un criterio que falta á
+los que proceden de otra manera.
+
+
+§ XLIX.
+
+El hombre riéndose de sí mismo.
+
+Cuando el hombre se acostumbra á observar mucho sus pasiones, hasta
+llega á emplear en su interior el ridículo contra si mismo; el ridículo,
+esa sal que se encuentra en el corazon y en el labio de los mortales
+como uno de tantos preservativos contra la corrupcion intelectual y
+moral, el ridículo, que no solo se emplea con fruto contra los demas,
+sino tambien contra nosotros mismos, viendo nuestros defectos por el
+lado que se prestan á la sátira. El hombre se dice entónces á sí propio
+lo que decirle pudieran los demas; asiste á la escena que se
+representaria, si el lance cayera en manos de un adversario de chiste y
+buen humor. Que contra otro se emplea tambien en cierto modo la sátira,
+cuando la empleamos contra nosotros mismos; porqué si bien se observa,
+hay en nuestro interior dos hombres que disputan, que luchan, que no
+estan nunca en paz, y así como el hombre inteligente, moral, previsor,
+emplea contra el torpe, el inmoral, el ciego, la firmeza de la voluntad
+y el imperio de la razon, así tambien á veces lo combate y le humilla
+con los punzantes dardos de la sátira. Sátira que puede ser tanto mas
+graciosa y libre, cuanto carece de testigos, no hiere la reputacion,
+nada hace perder en la opinion de los demas, pues que no llega á ser
+expresada con palabras, y la sonrisa burlona que hace asomar á los
+labios se extingue en el momento de nacer.
+
+Un pensamiento de esta clase ocurriendo en la agitacion causada por las
+pasiones, produce un efecto semejante al de una palabra juiciosa,
+incisiva y penetrante, lanzada en medio de una asamblea turbulenta.
+¡Cuántas veces se nota que una mirada expresiva cambia el estado del
+espíritu de uno de los circunstantes, moderando ó ahogando una pasion
+enardecida! ¿Y qué ha expresado aquella mirada? nada mas que un recuerdo
+del decoro, una consideracion al lugar ó a las personas, una
+reconvencion amistosa, una delicada ironía; nada mas que una apelacion
+al buen sentido del mismo que era juguete de la pasion; y esto ha sido
+suficiente para que la pasion se amortiguase. El efecto que otro nos
+produce ¿porqué no podríamos producírnoslo nosotros mismos, si no con
+igualdad, al ménos con aproximacion?
+
+
+§ L.
+
+Perpetua niñez del hombre.
+
+Poco basta para extraviar al hombre: pero tampoco se necesita mucho para
+corregirle algunos defectos. Es mas débil que malo, dista mucho de
+aquella terquedad satánica que no se aparta jamas del mal una vez
+abrazado; por el contrario, tanto el bien como el mal los abraza y los
+abandona con suma facilidad. Es niño hasta la vejez; preséntase á los
+demas con toda la seriedad posible; mas en el fondo se encuentra á sí
+propio pueril en muchas cosas y se avergüenza. Se ha dicho que ningun
+grande hombre le parecia grande á su ayuda de cámara; esto encierra
+mucha verdad. Y es que visto el hombre de cerca, se descubren las
+pequeñeces que le rebajan. Pero mas cosas sabe él de sí mismo que su
+ayuda de cámara, y por esto es todavía ménos grande á sus propios ojos;
+por esto aun en sus mejores años, necesita cubrir con un velo la
+puerilidad que se abriga en su corazon.
+
+Los niños rien y juguetean y retozan: y luego gimen y rabian y lloran,
+sin saber muchas veces porqué: ¿no hace lo mismo á su modo el adulto?
+Los niños ceden á un impulso de su organizacion, al buen ó mal estado de
+su salud, á la disposicion atmosférica que los afecta agradable ó
+desagradablemente; en desapareciendo estas causas se cambia el estado de
+sus espíritus: no se acuerdan del momento anterior, ni piensan en el
+venidero; solo se rigen por la impresion que actualmente experimentan.
+¿No hace esto mismo millares de veces el hombre mas serio, mas grave y
+sesudo?
+
+
+§ LI.
+
+Mudanza de D. Nicasio en breves horas.
+
+Don Nicasio es un varon de edad provecta, de juicio sosegado y maduro,
+lleno de conocimientos, de experiencia, y que rara vez se deja llevar
+de la impresion del momento. Todo lo pesa en la balanza de una sana
+razon, y en este peso no consiente que influyan por un adarme las
+pasiones de ningun género. Se le habla de una empresa de mucha gravedad
+para la cual se cuenta con su práctica de mundo, y su inteligencia
+particular en aquella clase de negocios. D. Nicasio está á disposicion
+del proponente; no tiene ninguna dificultad en entrar de lleno en la
+empresa, y hasta en comprometer en ella una parte de su fortuna. Está
+bien seguro de no perderla; si hay obstáculos, no le dan cuidado, él
+sabe el modo de removerlos; si hay rivales poderosos, á D. Nicasio no le
+hacen mella. Otras hazañas de mas monta ha llevado á cabo; negocios
+mucho mas espinosos ha tenido que manejar; mas poderosos rivales ha
+tenido que vencer. Embebido en la idea que le halaga, se expresa con
+facilidad y rapidez, gesticula con viveza, su mirada es sumamente
+expresiva, su fisonomía juvenil, diríase que ha vuelto á sus veinte y
+cinco abriles, si algunas canas asomando por un lado del postizo no
+revelasen traidoramente los trofeos de los años.
+
+El negocio está concluido; faltan algunos pormenores; quedais emplazado
+para redondearlos en otra entrevista; ¿mañana? no señor, nada de
+dilaciones, no las consiente la actividad de don Nicasio, es preciso
+acabar con todo, hoy mismo, por la tarde. D. Nicasio se ha retirado á su
+casa, y ni en su persona, ni en su familia, ni en ninguna de sus cosas
+ha ocurrido ningun accidente desagradable.
+
+Es la hora señalada, acudís con puntualidad, y os hallais en presencia
+del héroe de la mañana. D. Nicasio está algo descompuesto en su vestido,
+merced á un calor que le ahoga. Medio tentido en el sofá, os devuelve el
+saludo con un esfuerzo afectuoso, pero con evidentes señales de
+fastidiosa lasitud.
+
+--Vamos á ver, Sr. D. Nicasio, si quedamos convenidos definitivamente.
+
+--Tiempo tenemos de hablar.... contesta don Nicasio, y su fisonomía se
+contrae con muestras de tedio.
+
+--Como V. me ha citado por esta tarde.....
+
+--Sí, pero....
+
+--Como V. guste.
+
+--Ya se ve; pero es menester pensarlo mucho; qué sé yo!....
+
+--Lo que es dificultades, conozco que hay; solo que viéndole á V. tan
+animoso esta mañana, lo confieso, todo se me hacia ya camino llano.
+
+--Animoso sí..... y lo estoy aun..... pero sin embargo, sin embargo,
+conviene no llevar demasiada prisa..... En fin ya hablaremos, añade con
+expresion de quien desea que no le comprometan.
+
+Don Nicasio es otro, expresa lo que siente; nada de la audacia, de la
+actividad de la mañana, nada de los proyectos tan fáciles de ejecutar;
+entónces los obstáculos importaban poco, ahora son casi insuperables;
+los rivales no significaban nada, ahora son invencibles. ¿Qué ha
+sucedido? ¿Le han dado á D. Nicasio otras noticias? no ha visto á nadie.
+¿Ha meditado sobre el negocio? no se habia acordado mas de él. ¿Qué ha
+sucedido pues, para causar tamaña revolucion en su espíritu, alterando
+su modo de ver las cosas, y quebrantando tan lastimosamente sus ímpetus
+juveniles? Nada, la explicación del fenómeno es muy sencilla, no
+busqueis grandes causas, son muy pequeñas. En primer lugar, ahora hace
+un calor atroz, lo que por cierto dista mucho del oreo de una fresca
+brisa como sucedia por la mañana; D. Nicasio está sumamente abatido, la
+hora es pesada, el cielo se encapota y parece amenazar tempestad. La
+comida era ademas algo indigesta; el sueño de la siesta ha sido
+demasiado breve, y no sin alguna pesadilla. ¿Se quiere mas? ¿No son
+estos motivos bastante poderosos para trastornar el espíritu de un
+hombre grave y modificar sus opiniones? A pesar de todas las citas,
+¿quién os ha llevado á su casa bajo una constelacion tan infausta?
+
+Tal es el hombre; la menor cosa le desconcierta, le hace otro. Unido su
+espíritu á un cuerpo sujeto á mil impresiones diferentes, que se suceden
+con tanta rapidez y se reciben con igual facilidad que los movimientos
+de la hoja de un árbol, participa en cierto modo de esa inconstancia y
+variedad, trasladando con harta frecuencia á los objetos las mudanzas
+que solo él ha experimentado.
+
+
+§ LII.
+
+Los sentimientos por si solos, son mala regla de conducta.
+
+Lo dicho manifiesta la imposibilidad de dirigir la conducta del hombre
+por solo el sentimiento; y la literatura de nuestra época, que tan poco
+se ocupa de comunicar ideas de razón y de moral, y que al parecer no se
+propone sino excitar sentimientos, olvida la naturaleza del hombre, y
+causa un mal de inmensa trascendencia.
+
+El entregar al hombre á merced del solo sentimiento, es arrojar un navio
+sin piloto en medio de las olas. Esto equivale á proclamar la
+infalibilidad de las pasiones, á decir: "obra siempre por instinto,
+obedeciendo ciegamente á todos los movimientos de tu corazon;" esto
+equivale á despojar al hombre de su entendimiento, de su libre albedrío,
+á convertirle en simple instrumento de su sensibilidad.
+
+Se ha dicho que los grandes pensamientos salen del corazon; tambien
+pudiera añadirse que del corazon salen grandes errores, grandes
+delirios, grandes extravagancias, grandes crímenes. Del corazon sale
+todo; es un arpa soberbia que despide toda clase de sonidos, desde el
+horrendo estrépito de las cavernas infernales hasta la mas delicada
+armonía de las regiones celestes.
+
+El hombre que no tiene mas guia que su corazon, es el juguete de mil
+inclinaciones diversas, y á menudo contradictorias: una lijerísima pluma
+en medio de una campiña donde reinan los vientos, no lleva las
+direcciones mas variadas é irregulares. ¿Quién es capaz de contar, ni
+clasificar, la infinidad de sentimientos que se suceden en nuestro
+pecho, en brevísimas horas? ¿Quién no ha reparado en la asombrosa
+facilidad con que se pasa de la viva afición á un trabajo, á una
+repugnancia casi insuperable? ¿Quién no ha sentido simpatía ó antipatía,
+á la simple presencia de una persona, sin que pueda señalarse ninguna
+razon de ello, y sin que los hechos ofrezcan en lo sucesivo motivo
+alguno que justifique aquella impresión? ¿Quién no se ha admirado
+repetidas veces de encontrarse transformado en pocos instantes, pasando
+del brio al abatimiento, de la osadía á la timidez ó vice-versa, sin que
+hubiese mediado ninguna causa ostensible? ¿Quién ignora las mudanzas que
+los sentimientos sufren con la edad, con la diferencia de estado, de
+posicion social, de relaciones familiares, de salud, de clima, de
+estacion, de atmósfera? Todo cuanto afecta nuestras ideas, nuestros
+sentidos, nuestro cuerpo, de cualquier modo que sea, todo modifica
+nuestros sentimientos; y de aquí la asombrosa inconstancia que se nota
+en los que se abandonan á todos los impulsos de las pasiones; de aquí
+esa volubilidad de las organizaciones demasiado sensibles, si no han
+hecho grandes esfuerzos para dominarse.
+
+Las pasiones han sido dadas al hombre como medios para despertarle y
+ponerle en movimiento, como instrumentos para servirle en sus acciones;
+mas no como directoras de su espíritu, no como guias de su conducta. Se
+dice á veces que el corazon no engaña; ¡lamentable error! ¿qué es
+nuestra vida sino un tejido de ilusiones con que el corazón nos engaña?
+Si alguna vez acertamos, entregándonos ciegamente á lo que él nos
+inspira, ¡cuántas y cuántas nos hace extraviar! ¿Sabeis porqué se
+atribuye al corazon ese acierto instintivo? porque nos llama
+extremadamente la atencion uno de sus aciertos, cuando nos consta que
+son tantos sus desaciertos; porque nos causa extraña sorpresa el verle
+adivinar en medio de su ceguera, cuando son tantas las veces que le
+encontramos desatinado. Por esto recordamos su acierto excepcional, en
+gracia de este le perdonamos todos sus yerros, y le honramos con una
+prevision y un tino que no posee ni puede poseer.
+
+El fundar la moral sobre el sentimiento, es destruirla: el arreglar su
+conducta á las inspiraciones del sentimiento, es condenarse á no seguir
+ninguna fija, y á tenerla frecuentemente muy inmoral y funesta. La
+tendencia de la literatura que actualmente está en boga en Francia, y
+que desgraciadamente se introduce tambien en nuestra España, es
+divinizar las pasiones: y las pasiones divinizadas son extravagancia,
+inmoralidad, corrupcion, crimen.
+
+
+§ LIII.
+
+No impresiones sensibles, sino moral y razon.
+
+La conducta del hombre, así con respecto á lo moral como á lo útil, no
+debe gobernarse por impresiones sino por reglas constantes; en lo moral,
+por las máximas de eterna verdad; en lo útil, por los consejos de la
+sana razon. El hombre no es un Dios en quien todo se santifique por solo
+hallarse en él; las impresiones que recibe, son modificaciones de su
+naturaleza que en nada alteran las leyes eternas; una cosa justa no
+pierde la justicia, por serle desagradable; una cosa injusta, por serle
+agradable, no se lava de la injusticia. El enemigo implacable que hunde
+el puñal vengador en las entrañas de su víctima, siente en su corazon un
+placer feroz, y su accion no deja de ser un crimen; la hermana de la
+caridad que asiste al enfermo, que le alivia y consuela, sufre mas de
+una vez tormentos atroces, mas por esto su accion no deja de ser
+heróicamente virtuosa.
+
+Prescindiendo de lo moral, y atendiendo á lo útil, es necesario tratar
+las cosas con arreglo á lo que son, no á lo que nos afectan; la verdad
+no está esencialmente en nuestras impresiones, sino en los objetos;
+cuando aquellas nos ponen en desacuerdo con estos, nos extravian. El
+mundo real no es el mundo de los poetas y novelistas: es preciso
+considerarle y tratarle tal como es en sí; no sentimental, no
+fantástico, no soñador; sino positivo, práctico, prosáico.
+
+
+§ LIV.
+
+Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo.
+
+La religion no sofoca los sentimientos, solo los modera y los dirige; la
+prudencia no desecha el auxilio de las pasiones templadas, solo se
+guarda de su predominio. La armonía no se ha de producir en el hombre
+con el simultáneo desarrollo de las pasiones, sino con su represion; el
+contrapeso de las que se dejen funcionando no son solo las otras
+pasiones, sino principalmente la razon y la moral. La oposicion misma de
+las inclinaciones buenas á las malas; deja de ser saludable, cuando en
+ella no preside como señora la razon; porque las inclinaciones buenas no
+son buenas sino en cuanto la razon las dirige y modera: abandonadas á sí
+mismas, se exageran, se hacen malas.
+
+Un valiente está encargado de un puesto peligroso: el riesgo crece por
+momentos; á su alrededor van cayendo sus camaradas: los enemigos se
+aproximan cada vez mas; apénas hay esperanza de sostenerse, y la órden
+para retirarse no llega. El desaliento entra por un instante en el
+corazon del valiente; ¿á qué morir sin ningun fruto? El deber de la
+disciplina y del honor ¿se extenderá hasta un sacrificio inútil? ¿No
+seria mejor abandonar el puesto, excusarse á los ojos del jefe con lo
+imperioso de la necesidad? «No, responde su corazon generoso; esto es
+cobardía que se cubre con el nombre de prudencia. ¿Qué dirian tus
+compañeros, qué tu jefe, qué cuantos te conocen? ¿la ignominia ó la
+muerte? pues la muerte, sin vacilar, la muerte.»
+
+¿Se puede culpar esa reflexion con que el bravo oficial ha procurado
+sostenerse á sí mismo, contra la tentación de cobardía? Ese deseo del
+honor, ese horror á la ignominia de pasar por cobarde, ¿no ha sido en él
+un sentimiento? sí; pero un sentimiento noble, generoso, con cuya fuerza
+y ascendiente se ha fortalecido contra las asechanzas del miedo, y ha
+cumplido su deber. Esa pasion pues dirigida á un objeto bueno, ha
+producido un resultado excelente, que tal vez sin ella no se hubiera
+conseguido: en aquellos momentos críticos, terribles, en que el
+estruendo del cañon, la gritería del enemigo cercano, y los ayes de los
+camaradas moribundos, comenzaban á introducir el espanto en su pecho, la
+razon enteramente sola tal vez hubiera sucumbido; pero ha llamado en su
+ayuda á una pasion mas poderosa que el temor de la muerte: el
+sentimiento del honor, la vergüenza de parecer cobarde; y la razon ha
+triunfado, el deber se ha cumplido.
+
+Llegada la órden de replegarse, el oficial se reune á su cuerpo,
+habiendo perdido en el puesto fatal á casi todos sus soldados.--Ya le
+teníamos á V. por muerto, le dice chanceándose uno de sus amigos; no se
+habrá V. olvidado del parapeto.--El oficial se cree ultrajado, pide con
+calor una satisfaccion, y á las pocas horas el burlon imprudente ha
+dejado de existir. El mismo sentimiento que poco ántes impulsara á una
+accion heróica, acaba de causar un asesinato. El honor, la vergüenza de
+pasar por cobarde, habian sostenido al valiente, hasta el punto de
+hacerle despreciar su vida; el honor, la vergüenza de pasar por cobarde,
+han teñido sus manos con la sangre de un amigo imprudente. La pasion
+dirigida por la razon se elevó hasta el heroismo; entregada á su ímpetu
+ciego, se ha degradado hasta el crímen.
+
+La emulacion es un sentimiento poderoso, excelente preservativo contra
+la pereza, contra la cobardía, y contra cuantas pasiones se oponen al
+ejercicio útil de nuestras facultades. De ella se aprovecha el maestro
+para estimular á los alumnos; de ella se sirve el padre de familia para
+refrenar las malas inclinaciones de alguno de sus hijos; de ella se vale
+un capitan para obtener de sus subordinados, constancia, valor, hazañas
+heróicas. El deseo de adelantar, de cumplir con el deber, de llevar á
+cabo grandes empresas, el doloroso pesar de no haber hecho de nuestra
+parte todo lo que podíamos y debíamos, el rubor de vernos excedidos por
+aquellos á quienes hubiéramos podido superar, son sentimientos muy
+justos, muy nobles, excelentes para hacernos avanzar en el camino del
+bien. En ellos no hay nada reprensible; ellos son el manantial de muchas
+acciones virtuosas, de resoluciones sublimes, de hazañas sorprendentes.
+
+Pero si ese mismo sentimiento se exagera, el néctar aromático, dulce,
+confortador, se trueca en el humor mortifero que fluye de la boca de un
+reptil ponzoñoso, la emulacion se hace envidia. El sentimiento en el
+fondo es el mismo, pero se ha llevado á un punto demasiado alto; el
+deseo de adelantar ha pasado á ser una sed abrasadora; el pesar de verse
+superado, es ya un rencor contra el que supera; ya no hay aquella
+rivalidad que se hermanaba muy bien con la amistad mas íntima, que
+procuraba suavizar la humillacion del vencido prodigándole muestras de
+cariño, y sinceras alabanzas por sus esfuerzos; que contenta con haber
+conquistado el lauro, le escondia para no lastimar el amor propio de los
+demas; hay sí, un verdadero despecho, hay una rabia, no por la falta de
+los adelantos propios, sino por la vista de los ajenos; hay un verdadero
+odio al que se aventaja, hay un vivo anhelo por rebajar el mérito de sus
+obras, hay maledicencia, hay el desden con que se encubre un furor mal
+comprimido, hay la sonrisa sardónica, que apénas alcanza á disimular los
+tormentos del alma.
+
+Nada mas conforme á razon que aquel sentimiento de la propia dignidad,
+que se exalta santamente cuando las pasiones brutales excitan á una
+accion vergonzosa; que recuerda al hombre lo sagrado de sus deberes, y
+no le consiente deshonrarse faltando á ellos; aquel sentimiento que le
+inspira la actitud que le conviene tomar, segun la posicion que ocupa;
+aquel sentimiento que llena de majestad el semblante y modales del
+monarca, que da al rostro y maneras de un pontífice santa gravedad y
+uncion augusta; que brilla en la mirada de fuego de un gran capitan y en
+su ademan resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que á la dicha
+no le permite alegria descompuesta, ni al infortunio abatimiento
+ignoble; que señala la oportunidad de un prudente silencio, ó sugiere
+una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad de la nimia
+familiaridad, la franqueza del abandono, la naturalidad de los modales
+de una libertad grosera; aquel sentimiento en fin que vigoriza al hombre
+sin endurecerle, que le suaviza sin relajarle, que le hace flexible sin
+inconstancia, y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento, si
+no está moderado y dirigido por la razon, se hace orgullo; el orgullo
+que hincha el corazon, enhiesta la frente, da á la fisonomía un aspecto
+ofensivo, y á los modales una afectacion entre irritante y ridícula; el
+orgullo que desvanece, que imposibilita para adelantar, que se suscita á
+sí propio obstáculos en la ejecucion, que inspira grandes maldades, que
+provoca el aborrecimiento y el desprecio, que hace insufrible.
+
+¡Qué sentimiento mas razonable que el deseo de adquirir ó conservar lo
+necesario para las atenciones propias, y de aquellas personas de cuyo
+cuidado encargan el deber ó el afecto! Él previene contra la
+prodigalidad, aparta de los excesos, preserva de una vida licenciosa,
+inspira amor á la sobriedad, templanza en todos los deseos, aficion al
+trabajo. Pero este mismo sentimiento llevado á la exageracion, impone
+ayunos que Dios no acepta, frio en el invierno, calor en el verano, mal
+cuidado de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica con
+privaciones á la familia, niega todo favor á los amigos, cierra la mano
+para los pobres, endurece cruelmente el corazon para toda clase de
+infortunios, atormenta con sospechas, temores, zozobras, prolonga las
+vigilias, engendra el insomnio, persigue y agita con la aparicion de
+espectros robadores los breves momentos de sueño, haciendo que no pueda
+lograr descanso
+
+ El rico avaro en el angosto lecho,
+ Y que sudando con terror despierte.
+
+Véase pues con cuánta verdad he dicho que los mismos sentimientos buenos
+la exageracion los hace malos; que el sentimiento por sí solo, es una
+guia mas segura, y á menudo peligrosa. La razon es quien debe dirigirle
+conforme á los eternos principios de la moral; la razon es quien debe
+encaminarle, hasta en el terreno de la utilidad. Por esto jamas el
+hombre se ocupa demasiado del conocimiento de sí mismo; ningun esfuerzo
+está de mas para adquirir aquel criterio moral y acertado, que nos
+enseña la verdad práctica, la verdad que debe presidir á todos los actos
+de nuestra vida. Proceder á la aventura, abandonarse ciegamente á las
+inspiraciones del corazon, es exponerse á mancharse con la inmoralidad,
+y á cometer una serie de yerros que acaban por acarrear terribles
+infortunios.
+
+
+§ LV.
+
+La ciencia es muy útil á la práctica.
+
+En todo lo concerniente á objetos sometidos á leyes necesarias, claro es
+que el conocimiento de estas ha de ser utilísimo, cuando no
+indispensable. De cuyo principio infiero que discurren muy mal los que
+en tratándose de ejecutar, descuidan la ciencia y solo se atienen á la
+práctica. La ciencia, si es verdaderamente digna de este nombre, se
+ocupa en el descubrimiento de las leyes que rigen la naturaleza; y así
+su ayuda ha de ser de la mayor importancia. Tenemos de esta verdad una
+irrefragable prueba en lo que ha sucedido en Europa de tres siglos á
+esta parte. Desde que se han cultivado las matemáticas y las ciencias
+naturales, el progreso de las artes ha sido asombroso. En el siglo
+actual se estan haciendo continuamente ingeniosos descubrimientos; y
+¿qué son estos, sino otras tantas aplicaciones de la ciencia?
+
+La rutina que desdeña á la ciencia, muestra con semejante desden un
+orgullo necio, hijo de la ignorancia. El hombre se distingue de los
+brutos animales por la razon con que le ha dotado el Autor de la
+naturaleza; y no querer emplear las luces del entendimiento para la
+direccion de las operaciones, aun las mas sencillas, es mostrarse
+ingrato á la bondad del Criador. ¿Para qué se nos ha dado esa antorcha
+sino para aprovecharnos de ella en cuanto sea posible? Y si á ella se
+deben tan grandes concepciones cientificas, ¿porqué no la hemos de
+consultar para que nos suministre reglas que nos guien en la práctica?
+
+Véase el atraso en que se encuentra la España en cuanto á desarrollo
+material, merced al descuido con que han sido miradas durante largo
+tiempo las ciencias naturales y exactas; comparémonos con las naciones
+que no han caido en este error, y nos será fácil palpar la diferencia.
+Verdad es que hay en las ciencias una parte meramente especulativa, y
+que difícilmente puede conducir á resultados prácticos; sin embargo es
+preciso no olvidar, que aun esta parte al parecer inútil, y como si
+dijéramos de mero lujo, se liga muchas veces con otras que tienen
+inmediata relacion con las artes. Por manera que su inutilidad es solo
+aparente, pues andando el tiempo se descubren consecuencias en que no se
+habia reparado. La historia de las ciencias naturales y exactas nos
+ofrece abundantes pruebas de esta verdad, ¿Qué cosa mas puramente
+especulativa y al parecer mas estéril, que las fracciones continuas? y
+no obstante ellas sirvieron á Huigens para determinar las dimensiones de
+las ruedas dentadas en la construccion de su autómata planetario.
+
+La práctica sin la teoría permanece estacionaria, ó no adelanta sino con
+muchísima lentitud; pero á su vez, la teoría sin la práctica fuera
+tambien infructuosa. La teoría no progresa ni se solida sin la
+observacion, y la observacion estriba en la práctica. ¿Que seria la
+ciencia agrícola sin la experiencia del labrador?
+
+Los que se destinen á la profesion de un arte deben, si es posible,
+estar preparados con los principios de la ciencia en que aquella se
+funda. Los carpinteros, albañiles, maquinistas, saldrian sin duda mas
+hábiles maestros si poseyesen los elementos de geometría y de mecánica;
+y los barnizadores, tintoreros y de otros oficios no andarian tan á
+tientas en sus operaciones, si no careciesen de las luces de la química.
+Si una gran parte del tiempo que se pierde miserablemente en la escuela
+y en casa, ocupándose en estudios inconducentes, se emplease en adquirir
+los conocimientos preparatorios, acomodados á la carrera que se quiere
+emprender, los individuos, las familias y la sociedad reportarian por
+cierto mayor fruto de sus tareas y dispendios.
+
+Bueno es que un jóven sea literato; pero ¿de qué le servirá un brillante
+trozo de Walter Scott, ó de Víctor Hugo, cuando colocado al frente de un
+establecimiento sea preciso conocer los defectos de una máquina, las
+ventajas ó inconvenientes de un procedimiento, ó adivinar el secreto con
+que en los paises extranjeros se ha llegado á la perfeccion de un tinte?
+Al arquitecto, al ingeniero, ¿serán los artículos de política los que
+les enseñarán á construir un edificio con solidez, elegancia, aptitud y
+buen gusto, á formar atinadamente el plan de una carretera ó canal, á
+dirigir las obras con inteligencia, á levantar una calzada, ó suspender
+un puente?
+
+
+§ LVI.
+
+Inconvenientes de la universalidad.
+
+El saber es muy costoso y la vida muy breve; y sin enbargo vemos con
+dolor que se desparraman las facultades del hombre hácia mil objetos
+diferentes, halagando á un tiempo la vanidad y la pereza. La vanidad,
+porque de esta suerte se adquiere la reputacion de sabio; la pereza,
+porque es harto mas trabajoso el fijarse sobre una materia y dominarla,
+que no el adquirir cuatro nociones generales sobre todos los ramos.
+
+Se ponderan de continuo las ventajas de la division del trabajo en la
+industria, y no se advierte que este principio es tambien aplicable á la
+ciencia. Son pocos los hombres nacidos con felices disposiciones para
+todo. Muchos que podrian ser una excelente _especialidad_, dedicándose
+principal ó exclusivamente á un ramo, se inutilizan miserablemente
+aspirando á la universalidad. Son incalculables los daños que de esto
+resultan á la sociedad y á los individuos: pues que se consumen
+estérilmente muchas fuerzas que bien aprovechadas y dirigidas, habrian
+podido producir grandes bienes. Vaucanson y Vatt hicieron prodigios en
+la mecánica: y es muy probable que se hubieran distinguido muy poco en
+las bellas artes y en la poesía; Lafontaine se inmortalizó con sus
+_Fábulas_, y metido á hombre de negocios, hubiera sido de los mas
+torpes. Sabido es que en el trato de la sociedad, parecia á veces estar
+falto de sentido comun.
+
+No negaré que unos conocimientos presten á otros grande auxilio, ni las
+ventajas que reporta una ciencia de las luces que le suministran otras,
+quizas de un órden totalmente distinto; pero repito que esto es para
+pocos, y que la generalidad de los hombres debe dedicarse especialmente
+á un ramo.
+
+Así en las ciencias como en las artes, lo que conviene es elegir con
+acierto la profesion: pero una vez escogida, es preciso aplicarse á
+ella ó principal ó exclusivamente.
+
+La abundancia de libros, de periódicos, de manuales, de enciclopedias
+convida á estudiar un poco de todo: esta abundancia indica el gran
+caudal de conocimientos atesorados con el curso de los siglos y de que
+disfruta la edad presente; pero en cambio acarrea un mal muy grave, y es
+que hace perder á muchos en intensidad lo que adquieren en extension; y
+á no pocos les proporciona aparentar que saben de todo cuando en
+realidad no saben nada.
+
+Si la España ha de progresar de una manera real y positiva, es preciso
+que se acuda á remediar este abuso; que se encajonen, por decirlo así,
+los ingenios en sus respectivas carreras, y que sin impedir la
+universalidad de conocimientos en los que de tanto sean capaces, se
+cuide que no falte en algunos la profundidad, y en todos la suficiencia.
+La mayor parte de las profesiones demandan un hombre entero, para ser
+desempeñadas cual conviene; si se olvida esta verdad, las fuerzas
+intelectuales se consumen lastimosamente sin producir resultado: como en
+una máquina mal construida se pierde gran parte del impulso por falta de
+buenos conductos que le dirijan y apliquen.
+
+A quien reflexione sobre el movimiento intelectual de nuestra patria en
+la época presente, se le ofrece de bulto la causa de esa esterilidad que
+nos aflige, á pesar de una actividad siempre creciente. Las fuerzas se
+disipan, se pierden, porque no hay direccion: los ingenios marchan á la
+aventura, sin pensar adónde van: los que profesan con fruto una carrera
+la abandonan á la vista de otra que brinda con mas ventajas: y la
+revolucion trastornando todos los papeles, haciendo del abogado un
+diplomático, del militar un político, del comerciante un hombre de
+gobierno, del juez un economista, de nada todo, aumenta el vértigo de
+las ideas, y opone gravísimos obstáculos á todos los progresos.
+
+
+§ LVII.
+
+Fuerza de la voluntad.
+
+El hombre tiene siempre un gran caudal de fuerzas sin emplear; y el
+secreto de hacer mucho, es acertar á explotarse á sí mismo. Para
+convencerse de esta verdad basta considerar cuánto se multiplican las
+fuerzas del hombre que se halla en aprieto: su entendimiento es mas
+capaz y penetrante, su corazon mas osado y emprendedor, su cuerpo mas
+vigoroso: ¿y esto porqué? ¿se crean acaso nuevas fuerzas? no
+ciertamente: solo se despiertan, se ponen en accion, se aplican á un
+objeto determinado. ¿Y cómo se logra esto? El aprieto aguijonea la
+voluntad, y esta desplega, por decirlo así, toda la plenitud de su
+poder: quiere el fin con intensidad y viveza, manda con energía á todas
+las facultades que trabajen por encontrar los medios á propósito, y por
+emplearlos una vez encontrados; y el nombre se asombra de sentirse otro,
+de ser capaz de llevar á cabo lo que en circunstancias ordinarias le
+pareciera del todo imposible.
+
+Lo que sucede en extremos apurados, debe enseñarnos el modo de
+aprovechar y multiplicar nuestras fuerzas en el curso de los negocios
+comunes: regularmente, para lograr un fin, lo que se necesita es
+_voluntad_: voluntad decidida, resuelta, firme, que marche á su objeto
+sin arredrarse por obstáculos ni fatigas. Las mas de las veces, no
+tenemos verdadera voluntad, sino veleidad; quisiéramos, mas no queremos,
+quisiéramos, si no fuese preciso salir de nuestra habitual pereza,
+arrostrar tal trabajo, superar tales obstáculos, pero no queremos
+alcanzar el fin á tanta costa; empleamos con flojedad nuestras
+facultades, y desfallecemos á la mitad del camino.
+
+
+§ LVIII.
+
+Firmeza de voluntad.
+
+La firmeza de voluntad es el secreto de llevar á cabo las empresas
+arduas; con esta firmeza comenzamos por dominarnos á nosotros mismos;
+primera condicion para dominar los negocios. Todos experimentamos que en
+nosotros hay dos hombres; uno inteligente, activo, de pensamientos
+elevados, de deseos nobles, conformes á la razon, de proyectos arduos y
+grandiosos; otro torpe, soñoliento, de miras mezquinas, que se arrastra
+por el polvo cual inmundo reptil; que suda de angustia al pensar que se
+le hace preciso levantar la cabeza del suelo. Para el segundo no hay el
+recuerdo de ayer, ni la prevision de mañana; no hay mas que lo presente,
+el goce de ahora, lo demas no existe; para el primero hay la enseñanza
+de lo pasado, y la vista del porvenir; hay otros intereses que los del
+momento, hay una vida demasiado anchurosa para limitarla á lo que
+afecta en este instante; para el segundo el hombre es un ser que siente
+y goza; para el primero el hombre es una criatura racional, á imágen y
+semejanza de Dios, que se desdeña de hundir su frente en el polvo, que
+la levanta con generosa altivez hácia el firmamento, que conoce toda su
+dignidad, que se penetra de la nobleza de su orígen y destino, que alza
+su pensamiento sobre la region de las sensaciones, que prefiere al goce
+el deber.
+
+Para todo adelanto sólido y estable, conviene desarrollar al hombre
+noble, y sujetar y dirigir al ignoble, con la firmeza de la volundad.
+Quien se ha dominado á sí mismo domina fácilmente el negocio, y á los
+demas que en él toman parte. Porque es cierto que una volundad firme y
+constante, ya por sí sola, y prescindiendo de las otras cualidades de
+quien la posea, ejerce poderoso ascendiente sobre los ánimos, y los
+sojuzga y avasalla.
+
+La terquedad es sin duda un mal gravísimo, porque nos lleva á desechar
+los consejos ajenos, aferrándonos en nuestro dictámen y resolucion,
+contra las consideraciones de prudencia y justicia. De ella debemos
+precavernos cuidadosamente, porque teniendo su raiz en el orgullo, es
+planta que fácilmente se desarrolla. Sin embargo, tal vez podria
+asegurarse que la terquedad no es tan comun, ni acarrea tantos daños
+como la inconstancia. Esta nos hace incapaces de llevar á cabo las
+empresas arduas, y esteriliza nuestras facultades, dejándolas ociosas, ó
+aplicándolas sin cesar á objetos diferentes, y no permitiendo que llegue
+á sazon el fruto de las tareas; ella nos hace retroceder á la vista del
+primer obstáculo, y desfallecer al presentarse un riesgo ó fatiga; ella
+nos pone á la merced de todas nuestras pasiones, de todos los sucesos,
+de todas las personas que nos rodean; ella nos hace tambien tercos en el
+prurito de mudanza, y ella nos hace desoir los consejos de la justicia,
+de la prudencia, y hasta de nuestros mas caros intereses.
+
+Para lograr esta firmeza de voluntad, y precaverse contra la
+inconstancia, conviene formarse convicciones fijas, prescribirse un
+sistema de conducta, no obrar al acaso. Es cierto que la variedad de
+acontecimientos y circunstancias, y la escasez de nuestra prevision nos
+obligan con frecuencia á modificar los planes concebidos; pero esto no
+impide que podamos formarlos, no autoriza para entregarse ciegamente al
+curso de las cosas, y marchar á la aventura. ¿Para qué se nos ha dado la
+razon sino para valernos de ella, y emplearla como guia en nuestras
+acciones?
+
+Téngase por cierto que quien recuerde estas observaciones, quien proceda
+con sistema, quien obre con premeditado designio, llevará siempre
+notable ventaja sobre los que se conduzcan de otra manera; si son sus
+auxiliares, naturalmente se los hallará puestos bajo sus órdenes, y se
+verá constituido su caudillo, sin que ellos lo piensen ni él propio lo
+pretenda; si son sus adversarios ó enemigos, los desbaratará, aun
+contando con ménos recursos.
+
+Conciencia tranquila, designio premeditado, voluntad firme; hé aqui las
+condiciones para llevar a cabo las empresas. Esto exige sacrificios, es
+verdad; esto demanda que el hombre se venza á sí mismo, es cierto; esto
+supone mucho trabajo interior, no cabe duda; pero en lo intelectual como
+en lo moral, como en lo físico; en lo temporal como en lo eterno, está
+ordenado que no alcanza la corona quien no arrostra la lucha.
+
+
+§ LIX.
+
+Firmeza, energía, ímpetu.
+
+Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica, y mucho ménos que
+voluntad impetuosa. Estas tres cualidades son muy diversas, no siempre
+se hallan reunidas, y no es raro que se excluyan reciprocamente. El
+ímpetu es producido por un acceso de pasion, es el movimiento de la
+voluntad arrastrada por la pasion, es casi la pasion misma. Para la
+energía no basta un acceso momentáneo; es necesaria una pasion fuerte,
+pero sostenida por algun tiempo. En el ímpetu hay explosion, el tiro
+sale, mas el proyectil cae á poca distancia; en la energía hay explosion
+tambien, quizas no tan ruidosa, pero en cambio el proyectil silba gran
+trecho por los aires, y alcanza un blanco muy distante. La firmeza no
+requiere ni uno ni otro; á veces no consiente ni uno ni otro; admite
+tambien pasion, frecuentemente la necesita; pero es una pasion
+constante, con direccion fija, sometida á regularidad. El ímpetu, ó
+destruye en un momento todos los obstáculos ó se quebranta; la energía
+sostiene algo mas la lucha, pero se quebranta tambien; la firmeza los
+remueve si puede, cuando no, los salva, da un rodeo, y si ni uno ni
+otro le es posible, se para y espera.
+
+Mas no debe creerse que esta firmeza no pueda tener en ciertos casos
+energía, ímpetu irresistible; despues de esperar mucho, tambien se
+impacienta, y una resolucion extrema es tanto mas temible cuanto es mas
+premeditada, mas calculada. Esos hombres en apariencia frios, pero que
+en realidad abrigan un fuego concentrado y comprimido, son formidables
+cuando llega el momento fatal y dicen «ahora».... Entónces clavan en el
+objeto su mirada encendida y se lanzan á él rápidos como el rayo,
+certeros como una flecha.
+
+Las fuerzas morales son como las físicas; necesitan ser economizadas;
+los que á cada paso las prodigan las pierden; los que las reservan con
+prudente economía, las tienen mayores en el momento oportuno. No son las
+voluntades mas firmes las que chocan continuamente con todo; por el
+contrario los muy impetuosos ceden cuando se les resiste, atacan cuando
+se cede. Los hombres de voluntad mas firme no suelen serlo para las
+cosas pequeñas; las miran con lástima, no las consideran dignas de un
+combate. Así en el trato comun son condescendientes, flexibles, desisten
+con facilidad; se prestan á lo que se quiere. Pero llegada la ocasion,
+sea por presentarse un negocio grande en que convenga desplegar las
+fuerzas, sea porque alguno de los pequeños haya sido llevado á un
+extremo tal en que no se pueda condescender mas, y sea necesario decir,
+_basta_; entónces no es mas impetuoso el leon, si se trata de atacar, no
+es mas firme la roca, si se trata de resistir.
+
+Esa fuerza de voluntad que da valor en el combate y fortaleza en el
+sufrimiento; que triunfa de todas las resistencias, que no retrocede por
+ningun obstáculo, que no se desalienta con el mal éxito, ni se quebranta
+con los choques mas rudos; esa voluntad, que segun la oportunidad del
+momento, es fuego abrasador, ó frialdad aterradora; que segun conviene,
+pinta en el rostro formidable tempestad, ó una serenidad todavía mas
+formidable; esa gran fuerza de voluntad, que es hoy lo que era ayer, que
+será mañana lo que es hoy; esa gran fuerza de voluntad sin la que no es
+posible llevar á cabo arduas empresas que exijan dilatado tiempo; que es
+uno de los caractéres distintivos de los hombres que mas se han señalado
+en los fastos de la humanidad, de los hombres que viven en los
+monumentos que han levantado, en las instituciones que han establecido,
+en las revoluciones que han hecho, ó en los diques con que las han
+contenido; esa gran fuerza de voluntad que poseian los grandes
+conquistadores, los jefes de sectas, los descubridores de nuevos mundos,
+los inventores que consumieron su vida en busca de su invento, los
+políticos que con mano de hierro amoldaron la sociedad á una nueva
+forma, imprimiéndola un sello que despues de largos siglos no se ha
+borrado aun; esa fuerza de voluntad que hace de un humilde fraile un
+gran papa en Sixto V, un gran regente en Cisneros; esa fuerza de
+voluntad que cual muro de bronce detiene el protestantismo en la cumbre
+del Pirineo, que arroja sobre la Inglaterra una armada gigantesca, y
+escucha impasible la nueva de su pérdida, que somete el Portugal, vence
+en San Quintin, levanta el Escorial, y que en el sombrío ángulo del
+monasterio, contempla con ojos serenos la muerte cercana; miéntras
+
+ Extraña agitacion, tristes clamores
+ En el palacio de _Felipe_ cunden,
+ Que por el claustro y poblacion á un tiempo
+ Con angustiados ayes se difunden;
+
+esa fuerza de voluntad, repito, necesita dos condiciones ó mas bien
+resulta de la accion combinada de dos causas; una idea, y un
+sentimiento. Una idea clara, viva, fija, poderosa, que observa el
+entendimiento, ocupándole todo, llenándole todo. Un sentimiento fuerte,
+enérgico, dueño exclusivo del corazon y completamente subordinado á la
+idea. Si alguna de estas circunstancias falta, la voluntad flaquea,
+vacila.
+
+Cuando la idea no tiene en su apoyo el sentimiento, la voluntad es
+floja; cuando el sentimiento no tiene en su apoyo la idea, la voluntad
+vacila, es inconstante. La idea es la luz que señala el camino; es mas,
+es el punto luminoso que fascina, que atrae, que arrastra; el
+sentimiento es el impulso, es la fuerza que mueve, que lanza.
+
+Cuando la idea no es viva, la atraccion disminuye, la incertidumbre
+comienza, la voluntad es irresoluta; cuando la idea no es fija, cuando
+el punto luminoso muda de lugar, la voluntad anda mal segura; cuando la
+idea se deja ofuscar ó reemplazar por otras, la voluntad muda de
+objetos, es voluble; y cuando el sentimiento no es bastante poderoso,
+cuando no está en proporcion con la idea, el entendimiento la contempla
+con placer, con amor, quizas con entusiasmo, pero el alma no se halla
+con fuerzas para tanto: el vuelo no puede llegar allá; la voluntad no
+intenta nada, y si intenta, se desanima y desfallece.
+
+Es increible lo que pueden esas fuerzas reunidas; y lo extraño es que su
+poder no es solo con respecto al que las tiene, sino que obra
+eficazmente sobre los que le rodean. El ascendiente que llega á ejercer
+sobre los demas un hombre de esta clase, es superior á todo
+encarecimiento. Esa fuerza de voluntad, sostenida y dirigida por la
+fuerza de una idea, tiene algo de misterioso que parece revestir al
+hombre de un carácter superior y le da derecho al mando de sus
+semejantes: inspira una confianza sin límites, una obediencia ciega á
+todos los mandatos del héroe. Aun cuando sean desacertados, no se los
+cree tales; se considera que hay un plan secreto que no se concibe: «él
+sabe bien lo que hace,» decian los soldados de Napoleon, y se arrojaban
+á la muerte.
+
+Para los usos comunes de la vida no se necesitan estas cualidades en
+grado tan eminente; pero el poseerlas del modo que se adapte al talento,
+índole y posicion del individuo, es siempre muy útil y en algunos casos
+necesario. De esto dependen en gran parte las ventajas que unos llevan á
+otros en la buena direccion y acertado manejo de los asuntos; pudiendo
+asegurarse que quien esté enteramente falto de dichas cualidades será
+hombre de poco valer, incapaz de llevar á cabo ningun negocio
+importante. Para las grandes cosas es necesaria gran fuerza, para las
+pequeñas basta pequeña; pero todas han menester alguna. La diferencia
+está en la intensidad y en los objetos: mas no en la naturaleza de las
+facultades ni de su desarrollo. El hombre grande como el vulgar, se
+dirigen por el pensamiento, y se mueven por la voluntad y las pasiones.
+En ambos la fijeza de la idea y la fuerza del sentimiento, son los dos
+principios que dan á la voluntad energía y firmeza. Las piedrezuelas que
+arrebata el viento estan sometidas á las mismas leyes que la masa de un
+planeta.
+
+
+§ LX.
+
+Conclusion y resúmen.
+
+Criterio es un medio para conocer la verdad. La verdad en las cosas es
+la realidad. La verdad en el entendimiento, es conocer las cosas tales
+como son. La verdad en la voluntad es quererlas como es debido, conforme
+á las reglas de la sana moral. La verdad en la conducta es obrar por
+impulso de esta buena voluntad. La verdad en proponerse un fin, es
+proponerse el fin conveniente y debido, segun las circunstancias. La
+verdad en la eleccion de los medios es elegir los que son conformes á la
+moral, y mejor conducen al fin. Hay verdades de muchas clases; porque
+hay realidad de muchas clases. Hay tambien muchos modos de conocer la
+verdad. No todas las cosas se han de mirar de la misma manera, sino del
+modo que cada una de ellas se ve mejor. Al hombre le han sido dadas
+muchas facultades. Ninguna es inútil. Ninguna es intrínsecamente mala.
+La esterilidad ó la malicia les vienen de nosotros que las empleamos
+mal. Una buena lógica debiera comprender al hombre entero; porque la
+verdad está en relacion con todas las facultades del hombre. Cuidar de
+la una, y no de la otra, es á veces esterilizar la segunda, y malograr
+la primera. El hombre es un mundo pequeño: sus facultades son muchas y
+muy diversas; necesita armonía, y no hay armonía sin atinada
+combinacion, y no hay combinacion atinada si cada cosa no está en su
+lugar; si no ejerce sus funciones ó las suspende en el tiempo oportuno.
+Cuando el hombre deja sin accion alguna de sus facultades, es un
+instrumento al que le faltan cuerdas; cuando las emplea mal es un
+instrumento destemplado. La razon es fria, pero ve claro; darle calor, y
+no ofuscar su claridad: las pasiones son ciegas, pero dan fuerza; darles
+direccion, y aprovecharse de su fuerza. El entendimiento sometido á la
+verdad; la voluntad sometida á la moral; las pasiones sometidas al
+entendimiento y á la voluntad, y todo ilustrado, dirigido, elevado por
+la religion; hé aquí el hombre completo; el hombre por excelencia. En él
+la razon da luz, la imaginacion, pinta, el corazon vivifica, la religion
+diviniza.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+NOTAS
+
+
+[1] Pág. 7.--_Verum est id quod est_, dice san Agustin (Lib. 2. Solil.
+cap. 5). Puede distinguirse entre la verdad de la cosa y la verdad del
+entendimiento: la primera, que es la cosa misma, se podrá llamar
+objetiva; la segunda, que es la conformidad del entendimiento con la
+cosa, se apellidará formal, ó subjetiva. El oro es metal,
+independientemente de nuestro conocimiento; hé aquí una verdad objetiva.
+El entendimiento conoce que el oro es metal, hé aquí una verdad formal ó
+subjetiva.
+
+Mucha presuncion seria el despreciar las reglas para pensar bien.
+«Nullam dicere maximarum rerum esse artem, cum minimarum sine arte nulla
+sit, hominum est parum considerate loquentium.» «Es de hombres lijeros,
+decia Ciceron, el afirmar que para las grandes cosas no hay arte, cuando
+de él no carecen ni las mas pequeñas.» (Lib. 2. de offic.) En la
+utilidad de las reglas han estado acordes los sabios antiguos y
+modernos: la dificultad pues está en saber cuáles son estas, cuál es el
+mejor modo de enseñar á practicarlas. _Don de los dioses_ llamó Sócrates
+á la lógica, mas por desgracia, no nos aprovechamos lo bastante de este
+don precioso, y las cavilaciones de los hombres le hacen inútil para
+muchos. Los aristotélicos han sido acusados de embrollar el
+entendimiento de los principiantes con la abundancia de las reglas, y el
+fárrago de discusiones abstractas; en cambio, las escuelas que les han
+sucedido, y particularmente los ideólogos mas modernos, no estan libres
+del todo de un cargo semejante. Algunos reducen la lógica á un análisis
+de las operaciones del entendimiento, y de los medios con que se
+adquieren las ideas; lo que encierra las mas altas y difíciles
+cuestiones que ofrecerse puedan á la humana filosofía.
+
+Quisiéramos un poco ménos de ciencia y un poco mas de práctica;
+recordando lo que dice Bacon de Verulamio sobre el arte de observacion,
+cuando le llama una especie de sagacidad, de olfato cazador, mas bien
+que ciencia. Ars experimentalis sagacitas potius est et odoratio quædam
+venatica quam scientia. (De Augm. scient. L. 5. c. 2.)
+
+[2] Pág. 10.--Los hombres mas insignes en el mundo científico se han
+distinguido por una gran fuerza de atencion; y algunos de ellos por una
+abstraccion que raya en lo increible. Arquimedes ocupado en sus
+meditaciones y operaciones geométricas, no advierte el estrépito de la
+ciudad tomada por los enemigos. Vieta pasa sin interrupcion dias y
+noches absorto en sus combinaciones algebráicas y no se acuerda de sí
+propio, hasta que le arrancan de tamaña enajenacion sus domésticos y
+amigos; Leibnitz malbarata lastimosamente su salud, estando muchos dias
+sin levantarse de la silla. Esta abstraccion extraordinaria es
+respetable en hombres que de tal suerte han enriquecido las ciencias con
+admirables inventos; ellos tenian verdaderamente una mision que cumplir,
+y en cierto modo era excusable que á tan alto objeto sacrificaran su
+salud y su vida. Pero aun en los genios mas eminentes no ha estado
+reñida la intensidad de la atencion con su flexibilidad: Descartes
+estaba elaborando sus colosales concepciones entre el estruendo de los
+combates; y cuando cansado de la vida militar se retiró del servicio en
+que se habia alistado voluntariamente, continuó viajando por los
+principales paises de Europa. Con semejante tenor de vida, es muy
+probable que el ilustre filósofo habia sabido enlazar la intensidad con
+la flexibilidad de la atencion, y que no seria tan delicado en la
+materia como Kant, de quien se dice, que el solo desarreglo ó cambio de
+un boton en uno de sus oyentes era capaz de hacerle perder el hilo del
+discurso. Esto no es tan extraño si se considera que el filósofo aleman
+jamas salió de su patria, y que por tanto no debió de acostumbrarse á
+meditar sino en el retiro de su gabinete. Pero sea lo que fuere de las
+rarezas de algunos hombres célebres, importa sobre manera esforzarse en
+adquirir esa flexibilidad de atencion que puede muy bien aliarse con su
+intensidad. En esto como en todas las cosas puede mucho el trabajo, la
+repeticion de actos, que llegan á engendrar un hábito que no se pierde
+en toda la vida. Acostumbrándose á pensar sobre cuantos objetos se
+ofrecen, y á dar constantemente al espíritu una direccion seria, se
+consigue lentamente, y sin esfuerzo, la conveniente disposicion de
+ánimo, ya sea para fijarse largas horas sobre un punto, ya para hacer
+suavemente la transicion de unas ocupaciones á otras. Cuando no se posee
+esta flexibilidad, el espíritu se fatiga y enerva con la concentracion
+excesiva ó se desvanece con cualquiera distraccion; lo primero, á mas de
+ser nocivo á la salud, tampoco suele servir mucho para progresar en la
+ciencia; y lo segundo inutiliza el entendimiento para los estudios
+serios. El espíritu como el cuerpo ha menester un buen régimen; y en
+este régimen hay una condicion indispensable: la templanza.
+
+[3] Pág. 14.--Un hombre dedicado á una profesion para la cual no ha
+nacido, es una pieza dislocada: sirve de poco, y muchas veces no hace
+mas que sufrir y embarazar. Quizas trabaja con celo, con ardor; pero sus
+esfuerzos ó son impotentes, ó no corresponden ni con mucho á sus deseos.
+Quien haya observado algun tanto sobre este particular, habrá notado
+fácilmente los malos efectos de semejante dislocacion. Hombres muy bien
+dotados para un objeto, se muestran con una inferioridad lastimosa
+cuando se ocupan de otro. Uno de los talentos mas sobresalientes que he
+conocido en lo tocante á ciencias morales y políticas, le considero
+mucho ménos que mediano con respecto á las exactas; y al contrario, he
+visto á otros de feliz disposicion para adelantar en estas, y muy poco
+capaces para aquellas.
+
+Y lo singular en la diferencia de los talentos es que aun tratándose de
+una misma ciencia, los unos son mas á propósito que otros para
+determinadas partes. Así se puede experimentar en la enseñanza de las
+matemáticas que la disposicion de un mismo alumno no es igual con
+respecto á la Aritmética, Algebra y Geometría. En el cálculo, unos se
+adiestran con facilidad en la parte de aplicacion, miéntras no adelantan
+igualmente ni con mucho, en la de generalizacion; unos adelantan en la
+Geometría mas de lo que habian hecho esperar en el estudio del Algebra y
+Aritmética. En la demostracion de los teoremas, en la resolucion de los
+problemas, se echan de ver diferencias muy señaladas: unos se aventajan
+en la facilidad de aplicar, de construir, pero deteniéndose, por decirlo
+así, en la superficie, sin penetrar en el fondo de las cosas; al paso
+que otros no tan diestros en lo primero, se distinguen por el talento de
+demostracion, por la facilidad en generalizar, en ver resultados, en
+deducir consecuencias lejanas. Estos últimos son hombres de ciencia, los
+primeros son hombres de práctica; á aquellos les conviene el estudio, á
+estos el trabajo de aplicacion.
+
+Si estas diferencias se notan en los límites de una misma ciencia, ¿qué
+será cuando se trate de las que versan sobre objetos los mas distantes
+entre sí? y sin embargo, ¿quién cuida de observarlas, y mucho ménos de
+dirigir á los niños y á los jóvenes por el camino que les conviene? A
+todos se nos arroja, por decirlo así, en un mismo molde: para la
+eleccion de las profesiones suele atenderse á todo, ménos á la
+disposicion particular de los destinados á ellas. ¡Cuánto y cuánto falta
+que observar en materia de educacion é instruccion!
+
+En la acertada eleccion de la carrera no solo se interesa el adelanto
+del individuo, sino la felicidad de toda su vida. El hombre que se
+dedica á la ocupacion que se le adapta, disfruta mucho, aun entre las
+fatigas del trabajo; pero el infeliz que se halla condenado á tareas
+para las cuales no ha nacido, ha de estar violentándose continuamente,
+ya para contrariar sus inclinaciones, ya para suplir con esfuerzo lo que
+le falta en habilidad.
+
+Algunos de los hombres que mas se han distinguido en la respectiva
+profesion, habrian sido probablemente muy medianos, si se hubiesen
+dedicado á otra que no les conviniera. Malebranche se ocupaba en el
+estudio de las lenguas y de la historia, y no daba muestras de ninguna
+disposicion muy aventajada, cuando acertó á entrar en la tienda de un
+librero, donde le cayó en manos el _Tratado del hombre_ de Descártes.
+Causóle tanta impresion aquella lectura, que se cuenta haber tenido que
+interrumpirla mas de una vez para calmar los fuertes latidos de su
+corazon. Desde aquel dia Malebranche se dedicó al estudio que tan
+perfectamente se le adaptaba; y diez años despues publicaba ya su famosa
+obra de la _Investigacion de la verdad_. Y es que la palabra de
+Descartes despertó el genio filosófico adormecido en el jóven bajo la
+balumba de las lenguas y de la historia: sintióse otro, conoció que él
+era capaz de comprender aquellas altas doctrinas, y como el poeta al
+leer á otro poeta, exclamó: «_tambien yo soy filósofo_.»
+
+Una cosa semejante le sucedió á Lafontaine. Habia cumplido veinte y dos
+años, sin dar muestras de abrigar genio poético. No lo conoció él mismo
+hasta que leyó la oda de Malherbe sobre el asesinato de Enrique IV. Y
+este mismo Lafontaine que tan alto rayó en la poesía, ¿qué hubiera sido
+como hombre de negocios? Sus inocentadas que tanto daban que reir á sus
+amigos, no son muy buen indicio de felices disposiciones para este
+género.
+
+He dicho que convenia observar el talento particular de cada niño para
+dedicarle á la carrera que mejor se le adapta: y que seria bueno
+observar lo que dice ó hace cuando se encuentra con ciertos objetos.
+Madama Perier, en la _Vida_ de su hermano Pascal, refiere que siendo
+niño le llamó un dia la atencion el fenómeno del diverso sonido de un
+plato herido con un cuchillo, segun se le aplicaba el dedo ó se le
+retiraba; y que despues de reflexionar mucho sobre la causa de esta
+diferencia escribió un pequeño tratado sobre ella. Este espíritu
+observador en tan tierna edad ¿no anunciaba ya al ilustre físico del
+experimento de Puy-de-Dôme confirmando las ideas de Torricelli y
+Galileo?
+
+El padre de Pascal deseoso de formar el espíritu de su hijo,
+fortaleciéndole con otra clase de estudios ántes de pasar al de las
+matemáticas, hasta evitaba el hablar de geometría en presencia del niño;
+pero este encerrado en su cuarto, traza figuras con un carbon, y
+desenvolviendo la definicion de la geometría que habia oido, demuestra
+hasta la proposicion 32 de Euclides. El genio del eminente geómetra se
+debatia bajo una inspiracion poderosa, que todavía no era él capaz de
+comprender.
+
+El célebre Vaucanson se ocupa en examinar atentamente la construccion de
+un reloj de una antesala donde estaba esperando á su madre; en vez de
+juguetear, acecha por las hendiduras de la caja, por si puede descubrir
+el mecanismo: y luego despues se ensaya en construir uno de madera que
+revela el asombroso genio del ilustre constructor del _flautista_, y del
+_áspid de Cleopatra_.
+
+Bossuet á la edad de 16 años improvisaba en el palacio de Rambouillet un
+sermon que por la copia de pensamientos y facilidad de expresion y de
+estilo, admiraba al concurso compuesto de los talentos mas escogidos que
+á la sazon contaba la Francia.
+
+[4] Pág. 25.--He dicho que la teoría de las probabilidades auxiliada por
+la de las combinaciones, pone de manifiesto la imposibilidad que he
+llamado de sentido comun, calculando, por decirlo así, la inmensa
+distancia que va de la posibilidad del hecho á su existencia; distancia
+que nos le hace considerar como poco ménos que absolutamente imposible.
+Para dar una idea de esto supondré que se tengan siete letras e, s, p,
+a, ñ, o, l, y que disponiéndolas á la aventura, se quiere que salga la
+palabra _español_. Es claro que no hay imposibilidad intrínseca, pues
+que lo vemos hecho todos los dias, cuando á la combinacion preside la
+inteligencia del cajista; pero en faltando esta inteligencia, no hay mas
+razon para que resulten combinadas de esta manera que de la otra. Ahora
+bien: teniendo presente que el número de combinaciones de diferentes
+cantidades es igual á 1×2×3×4.......(n-1)n, expresando n el número de
+los factores; siendo siete las letras en el caso presente, el número de
+combinaciones posibles será igual á 1×2×3×4×5×6×7.=5040.
+
+Ahora: recordando que la probabilidad de un hecho es la relacion del
+número de casos posibles, resulta que la probabilidad de salir por acaso
+las siete letras dispuestas de modo que formen la palabra _español_, es
+igual á 1/5040. Por manera que estaria en el mismo caso que el salir una
+bola negra de una urna donde hubiese 5039 bolas blancas.
+
+Si es tanta la dificultad que hay en que resulte formada una sola
+palabra de siete letras; ¿qué será si tomamos por ejemplo un escrito en
+que hay muchas páginas, y por tanto gran número de palabras? La
+imaginacion se asombra al considerar la inconcebible pequeñez de la
+probabilidad cuando se atiende á lo siguiente: 1º. La formacion casual
+de una sola palabra es poco ménos que imposible, ¿qué será con respecto
+á millares de palabras? 2º. Las palabras sin el debido órden entre sí no
+dirian nada, y por tanto seria necesario que saliesen del modo
+correspondiente para expresar lo que se queria. Siete solas palabras nos
+costarian el mismo trabajo que las siete letras. 3º. Esto es verdad, aun
+no exigiendo disposicion en líneas, y suponiéndolo todo en una sola;
+¿qué será si se piden líneas? Solo siete nos traerán la misma dificultad
+que las siete palabras y las siete letras. 4º. Para formarse una idea
+del punto á que llegaria el guarismo que expresase los casos posibles,
+adviértase que nos hemos limitado á un número de los mas bajos, el
+_siete_; adviértase que hay muchas palabras de mas letras; que todas las
+líneas habrian de constar de algunas palabras, y todas las páginas de
+muchas lineas. 5º. Y finalmente, reflexiónese adónde va á parar un
+número que se forma con una ley tan aumentativa como esta
+1×2×3×4×5×6×7×8 ... (n-1)n. Sígase por breve rato la multiplicacion y se
+verá que el incremento es asombroso.
+
+En la mayor parte de los casos en que el sentido comun nos dice que hay
+imposibilidad, son muchas las cantidades por combinar, entendiendo por
+cantidades todos los objetos que han de estar dispuestos de cierto modo
+para lograr el objeto que se desea. Por poco elevado que sea este
+número, el cálculo demuestra ser la probabilidad tan pequeña, que ese
+instinto con el cual desde luego, sin reflexionar, decimos «esto no
+puede ser» es admirable, por lo fundado que está en la sana razon.
+Pondré otro ejemplo. Suponiendo que las cantidades son en número de 100,
+el de las combinaciones posibles será 1×2×3×4×5×6.... 99×100. Para
+concebir la increible altura á que se elevaría este producto,
+considérese que se han de sumar los logaritmos de todas estas
+cantidades, y que las solas _características_, prescindiendo de las
+_mantisas_ dan 92: lo que por sí solo da una cantidad igual á la unidad
+seguida de 92 ceros. Súmense las _mantisas_, y añádase el resultado de
+los enteros á las _características_, y se verá que este número crece
+todavía mucho mas. Sin fatigarse con cálculos se puede formar idea de
+esta clase de aumento. Así suponiendo que el número de las cantidades
+combinables sea diez mil, por la suma de las solas _características_ de
+los factores se tendria una _característica_ igual á 28894; es decir que
+aun no llevando en cuenta lo muchísimo que subiria la suma de las
+_mantisas_, resultaria un número igual á la unidad seguida de 28894
+ceros. Concíbase si se puede lo que es un número, que por poco espesor
+que en la escritura se dé á los ceros, tendrá la longitud de algunas
+varas; y véase si no es muy certero el instinto que nos dice ser
+imposible una cosa cuya probabilidad es tan pequeña que está
+representada por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo
+denominador es un número tan colosal.
+
+[5] Pág. 35.--He creido inútil ventilar en esta obra las muchas
+cuestiones que se agitan sobre los sentidos, en sus relaciones con los
+objetos externos, y la generacion de las ideas. Esto me hubiera llevado
+fuera de mi propósito, y ademas no habria servido de nada para enseñar á
+hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra obra, que tal vez no
+tarde en dar á luz, me propongo examinar estas cuestiones con la
+extension que su importancia reclama.
+
+[6] Pág. 47.--Lo que he dicho sobre las consecuencias que
+instintivamente sacamos de la coexistencia ó sucesion de los fenómenos,
+está íntimamente enlazado con lo explicado en la _Nota 4_, sobre la
+imposibilidad de sentido comun. De esto puede sacarse una demostracion
+incontrastable en favor de la existencia de Dios.
+
+[7] Pág. 56.--Los que crean que la moral cristiana induce fácilmente á
+error por un exceso de caridad, conocen poco esta moral, y no han
+reflexionado mucho sobre los dogmas fundamentales de nuestra religion.
+Uno de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos que
+esta corrupcion produce en el entendimiento y en la voluntad. ¿Semejante
+doctrina es acaso muy á propósito para inspirar demasiada confianza?
+¿Los libros sagrados no estan llenos de narraciones en que resaltan la
+perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace amar á nuestros
+hermanos, pero no nos obliga á reputarlos por buenos, si son malos, no
+nos prohibe el sospechar de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos
+impide el tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer la
+miseria y la malicia del humano linaje.
+
+[8] Pág. 67.--Para convencerse de que no he exagerado al ponderar el
+peligro de ser inducidos en error por los narradores, basta considerar
+que aun con respecto á paises muy conocidos, la historia se está
+_rehaciendo_ continuamente, y tal vez en este siglo mas que en los
+anteriores. Todos los dias se estan publicando obras en que se enmiendan
+errores, verdaderos ó imaginarios; pero lo cierto es que en muchos
+puntos gravísimos hay una completa discordancia en las opiniones. Esto
+no debe conducir al escepticismo, pero sí inspirar mucha cautela. La
+autoridad humana es una condicion indispensable para el individuo y la
+sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado en ella. Para engañarnos
+basta ó mala fe ó error. Desgraciadamente, estas cosas no son raras.
+
+[9] Pág. 72.--Es muy dudoso si el periodismo causará daño ó provecho á
+la historia de lo presente; pero no puede negarse que multiplicará el
+número de los historiadores con la mayor circulacion de documentos.
+Antes, para proporcionarse algunos de ellos era necesario recurrir á
+secretarías ó archivos; mas ahora, son pocos los que son tan reservados
+que ó desde luego, ó á la vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de
+un periódico; y por poco que valgan, pueden contar con infinitas
+reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora las colecciones de
+periódicos son excelentes memorias para escribir la historia. Esto
+aumenta el número de los hechos en que se pueda fundar el historiador; y
+de que puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda el
+texto con el comentario.
+
+[10] Pág. 78.--Al leer algun libro de viajes, no debemos buscar el
+capítulo de paises lejanos, sino de aquellos cuyos pormenores nos sean
+muy conocidos; esto proporciona el juzgar con acierto de la obra, y á
+veces no escasa diversion. Entónces se palpa la lijereza con que se
+escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo bien conocida, y
+cuyos alrededores secos y pedregosos habia recorrido no pocas veces, la
+he visto en un libro de viajes cercada como por encanto de jardines y
+arroyos; y á otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano,
+como de un bello sueño que algun dia se pudiera realizar, la he visto
+tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion del hermoso proyecto,
+ó mejor diré, sin necesidad de él, pues que el cauce del rio estaba
+junto á sus murallas.
+
+[11] Pág. 89.--He manifestado mucha desconfianza de las obras póstumas,
+sobre todo si el autor no ha podido darles la última mano, dejándolas á
+persona de muy segura entereza, y que no haya de hacer mas que
+publicarlas. Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar, en que la
+falsificacion ha sido probada, ó en que se ha sospechado no sin fuertes
+indicios, recordaré un hecho gravísimo, cual es lo que está sucediendo
+en Francia con respecto á una obra muy importante: _Los Pensamientos de
+Pascal_. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas
+ediciones de esta obra, y ha sido traducida en diferentes lenguas, y
+todavía en 1845 estan disputando M. Cousin y M. Faugère sobre pasajes de
+gran trascendencia. M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero
+Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas en la obra por
+la mano de Port-Royal, y ahora M. Faugère ha dado á luz otra edicion, de
+la cual resulta que solo él ha consultado el escrito autógrafo, y que M.
+Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo general, á las
+copias. Fiaos de editores.
+
+[12] Pág. 102.--Lo dicho en la _Nota 3_ sobre la diferencia de los
+talentos deja fuera de duda lo que acabo de asentar en el capítulo XII.
+Sin embargo para hacer sentir que la escena de los _Sabios resucitados_
+no es una ficcion exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos.
+¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan brillante, tan
+lozano y pintoresco como Buffon, no fuese poeta ni capaz de hacer
+justicia á los poetas mas eminentes? Tratándose de un hombre que solo se
+hubiese distinguido en las ciencias exactas, esto no fuera extraño;
+pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, ¿cómo se
+concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía existió, y esto basta á
+manifestar que no solo pueden encontrarse separados dos géneros de
+talento muy diversos, sino tambien los que al parecer solo se distinguen
+por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable anciano
+Buffon, afirmar con mucha seguridad que los versos mas hermosos estaban
+llenos de defectos, y que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de
+una buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos de la
+_Athalia_ y hacer una minuciosa crítica de los de la primera escena.
+Todo lo que dijo era propio de un hombre tan extraño á las _primeras
+nociones de la poesía_, y á los ordinarios procedimientos de la
+versificacion, que no habria sido posible responderle sin _humillarle_.»
+Y adviértase que no se habla de un hombre que pensase ménos en la forma
+del escrito que en el fondo; se habla de Buffon, que pulia con extremada
+escrupulosidad sus trabajos, y de quien se cuenta que hizo copiar once
+veces su manuscrito _Epocas de la naturaleza_; y sin embargo este hombre
+que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, de la armonía, no era
+capaz de comprender á Racine, y encontraba malos los versos de la
+_Athalia_.
+
+[13] Pág. 115.--La confusion de ideas acarrea grandes perjuicios á las
+ciencias: pero el aislamiento de los objetos es causa tambien de mucha
+gravedad. Uno de los vicios radicales de la escuela enciclopédica fué el
+considerar al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que le
+ligan con otros seres. El análisis lleva á descomponer, pero es
+necesario no llevar la descomposicion tan léjos que se olvide la
+construccion de la máquina á que pertenecen las piezas. Algunos
+filósofos á fuerza de analizar las sensaciones, se han quedado con las
+sensaciones solas; lo que en la ciencia ideológica y psicológica,
+equivale á tomar el pórtico por el edificio.
+
+[14] Pág. 134.--La _duda_ de Descartes fué una especie de revolucion
+contra la autoridad científica, y por tanto fué llevada por muchos á una
+exageracion indebida. Sin embargo no es posible desconocer que habia en
+las escuelas necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo en
+que se encontraban. La autoridad de algunos escritores se habia
+levantado mas alto de lo que convenia; y era menester un ímpetu como el
+de la filosofía de Descartes para derribar á los ídolos. El respeto
+debido á los grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la
+consideracion á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por ser grandes
+hombres, no dejan de ser hombres, y de manifestarlo así en los errores,
+olvidos y defectos de sus obras. _Summi enim sunt, homines tamen_, decia
+Quintiliano. Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye á
+los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras de los hombres, por
+mas alto que rayen en virtud y sabiduría, no por esto son mas obligados
+á tener por verdadero todo cuanto ellos han dicho ó escrito.
+
+[15] Pág. 142.--Voy á compendiar en pocas palabras lo mas útil que dicen
+los dialécticos sobre la percepcion, juicio, raciocinio, término,
+proposicion y argumentacion.
+
+Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento en la cosa, sin
+afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion ó negacion; el
+raciocinio es el acto del entendimiento de lo que de una cosa inferimos
+otra.
+
+Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; tengo una
+percepcion. Interiormente afirmo que la virtud es loable; formo un
+juicio. De aquí infiero que para merecer la verdadera alabanza es
+preciso ser virtuoso; esto es un raciocinio.
+
+El objeto interior de la percepcion, se llama idea.
+
+El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. La palabra
+_América_ no expresa la idea del nuevo Continente, sino el mismo
+Continente. Es cierto que no existiera el término si no existiese la
+idea, y que esta sirve como de nudo para enlazar el término con la
+cosa; pero no lo es ménos, que cuando expresamos _América_, entendemos
+la cosa misma, no la idea. Así decimos la América es un pais hermoso, y
+es evidente que esto no lo afirmamos de la idea.
+
+Al pensar en los metales, conozco que el ser _metal_ es comun á muchas
+cosas que por otra parte son diferentes, como la plata, el oro, el plomo
+etc.; al pensar en los brutos, veo que hay algo en que convienen el
+camello, el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, á
+saber el _vivir y sentir_, ó el ser animales. Cuando expreso esto que
+conviene á muchos, diciendo, _metal_, _animal_, _cuerpo_, _hombre
+justo_, _malo_ etc, el término se denomina _comun_.
+
+El término comun tomado en general es aquel cuyo significado conviene á
+muchos; pero como puede suceder que convenga á muchos, ó bien tan solo
+en cuanto se consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera de
+ellos por separado; suele decirse que en el primer caso el término es
+colectivo, en el segundo distributivo. _Academia_, es un término comun
+colectivo, porque expresa la _coleccion_ de los académicos; pero no de
+tal suerte que cada uno de estos pueda llamarse _academia_. _Sabio_ es
+término comun distributivo, porque se aplica á muchos, de manera que
+cualquiera individuo que posea la sabiduría, puede llamarse sabio.
+
+Término singular es el que expresa un solo individuo: como Pirineos, mar
+Negro, Madrid, etc.
+
+Me parece que el término colectivo no deberia contarse como una especie
+del comun, porque entónces hay el inconveniente de que la division no
+está bien hecha. Decimos el término es comun ó singular. El comun se
+divide en colectivo y distributivo. Para que una division sea bien hecha
+se requiere que de dos miembros opuestos el uno no pertenezca al otro,
+lo que se verifica si adoptamos la division expresada. En efecto, la
+palabra _nacion_ es comun, distributivamente, porque conviene á todas
+las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. Francia
+es comun colectivo porque se aplica á un conjunto de hombres, y singular
+porque expresa una sola nacion, un verdadero individuo de la especie de
+las naciones. Luego el término colectivo no debe contarse entre los
+comunes, como contrapuestos al singular, pues hay nombres colectivos
+comunes, y los hay singulares.
+
+El término comun se divide en unívoco, equívoco y análogo. Unívoco es el
+que tiene para muchos un significado idéntico: como hombre, animal,
+corpóreo. Equívoco es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa
+un animal y un signo celeste. Análogo que lo tiene en parte idéntico y
+en parte diferente: como sano, que se aplica al alimento que conserva la
+salud, al medicamento que la restablece, al hombre que la posee;
+piadoso, que se aplica á la persona, á un libro, á una accion, á una
+imágen. _Amo_, se dice de los monarcas; así esa fórmula «el rey mi
+augusto amo» se dice de los que tienen esclavos; se dice de los que
+tienen dependientes ó criados, se dice del dueño de la habitacion.
+
+De muchos términos se verifica que envuelven una idea general,
+susceptible de varias modificaciones; y el emplearlos sin hacerla
+competente distincion, da lugar á confusion de ideas, y estériles
+disputas. Usamos á cada paso las palabras rey, monarca, soberano;
+hablamos sobre lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos
+sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar gravísimamente, si en
+cada cuestion no se fija con exactitud lo que estas palabras expresan.
+Soberano es el sultan, soberano es el emperador de Rusia, soberano es el
+rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana es la reina de
+Inglaterra, y no obstante en ninguno de estos casos, la soberanía
+expresa lo mismo.
+
+La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica la esencia se
+llama esencial; si se contenta con darla á conocer, sin penetrar en su
+naturaleza, se apellida descriptiva.
+
+Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra, se llama
+definicion del nombre: _definitio nominis_. Conviene no confundir la
+definicion del nombre con su etimología: porque siendo esta última la
+explicacion del orígen de la palabra, acontece muchas veces que el
+sentido usual es muy diferente del etimológico. La etimología ilustra
+para conocer el verdadero significado, pero no lo determina. Así, por
+ejemplo, la palabra obispo, _episcopus_, que atendida su etimología
+griega significa vigilante, y en su acepcion latina, superintendente,
+nos indica en cierto modo las atribuciones pastorales; pero dista mucho
+de determinarlas en su verdadero sentido. Así esta palabra significaba
+entre los latinos, el magistrado á cuyo cargo corria el cuidado del pan
+y demas comestibles. Ciceron escribiendo á Atico le dice: «Vuit enim
+Pompejus me esse quem tota hæc Campania, et maritima ora habent
+episcopum ad quem delectus et negotii summa referatur.» (Lib. 7. epist.)
+
+Las calidades de una buena definicion, son claridad y exactitud. Será
+clara, si no puede ménos de entenderla quien no ignore la significacion
+de las palabras; será exacta, si explica de tal manera la cosa definida,
+que ni le añada ni le quite.
+
+La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion, es
+aplicarla desde luego á las cosas definidas; y observar si las comprende
+á todas, y á ellas solas.
+
+La division es la distribucion de un todo en sus partes. Segun son
+estas, toma distintos nombres; llamándose actual cuando existen en
+realidad, y potencial cuando no son mas que posibles. La actual se
+subdivide en metafísica, física, é integral. Metafísica, es la que
+distribuye el todo en partes metafísicas, como el hombre en animal y
+racional; física, la que lo distribuye en partes físicas, como el hombre
+en cuerpo y alma; integral, la que lo distribuye en partes que expresan
+cantidad, como el hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la
+que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros le podemos
+concebir. Así, considerando como un todo la idea abstracta _animal_,
+podemos dividirle en racional é irracional. Si lo expresado por la
+division potencial pertenece á la esencia de la cosa, se llama esencial,
+si no, accidental. Será esencial si divido el animal en racional é
+irracional; será accidental si le divido por sus colores, ú otras
+calidades semejantes.
+
+La buena división debe: 1º. agotar el todo; 2º. no atribuirle partes que
+no tenga; 3º. no incluir una parte en las otras; 4º. proceder con órden,
+ya sea que este se funde en la naturaleza de las cosas, ó en la
+generacion ó distribucion de las ideas.
+
+Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio con palabras,
+tengo una proposicion. Afirmo interiormente, que la tierra es un
+esferóide; hé aquí un juicio; digo ó escribo: «la tierra es un
+esferóide» hé aquí la proposicion.
+
+En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de los objetos que
+ellas representan; lo mismo ha de suceder en la proposicion; el término
+que expresa aquello de que afirmamos ó negamos, se llama sujeto; lo que
+afirmamos ó negamos se denomina predicado; y el verbo _ser_, que expreso
+ó sobrentendido se halla siempre en la proposicion, se apellida union ó
+cópula, porque representa el enlace de las dos ideas. Así en el ejemplo
+anterior: la _tierra_ es el sujeto, _esferóide_ el predicado, y _es_ la
+cópula.
+
+Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa, si hay negacion
+negativa. Pero conviene advertir, que para que una proposicion sea
+negativa, no basta que la partícula _no_ afecte alguno de sus términos,
+sino que es preciso que afecte al verbo. «La ley _no_ manda pagar.» «La
+ley manda _no_ pagar.» La primera es negativa, la segunda afirmativa; el
+sentido es muy diferente con solo mudar de lugar el _no_.
+
+Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas, particulares y
+singulares, segun que el sujeto es singular, indefinido, particular, ó
+universal. _Todo cuerpo_ es grave: es proposicion universal, á causa de
+la palabra _todo_. _El hombre_ es inconstante; la proposicion es
+indefinida, por no expresarse si lo son todos ó alguno. _Algunos
+axiomas_ son engañosos; la proposicion es particular porque el sujeto
+está restringido por el adjunto _alguno_. Gonzalo de Córdoba fué insigne
+capitan; la proposicion es singular, por serlo el sujeto. Para ser
+singular la proposicion, no es preciso que el nombre sea propio, basta
+una palabra cualquiera que lo determine; como si digo: _esta_ moneda es
+falsa.
+
+Tocante á las proposiciones indefinidas, puede preguntarse si el sujeto
+se toma en sentido universal ó particular; y á esta cuestion dan orígen
+dos motivos: 1º. el no estar aquel acompañado de término universal ni
+particular; 2º. el observarse que el uso les señala á unas un sentido
+universal y á otras no.
+
+La proposicion indefinida equivale á la universal, en sentido absoluto,
+si se trata de materias pertenecientes á la esencia de las cosas, ó
+alguna de sus propiedades que pueda considerarse necesaria; equivale á
+universal moral, es decir, para la mayor parte de los casos, si versa
+sobre calidades que así lo demanden; y por fin á particular, si así lo
+indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son pesados: equivale á
+decir todos los cuerpos son pesados. Los alemanes son meditabundos; no
+equivale á decir que todos lo sean, sino que este es uno de los
+caractéres de aquella nacion.
+
+Las proposiciones son simples ó compuestas. Las simples son las que
+expresan la relacion de un solo predicado á un solo sujeto: como todas
+las de los ejemplos anteriores. Las compuestas son las que contienen mas
+de un sujeto ó predicado; y por lo mismo explícita ó implícitamente
+comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion y los ejemplos,
+se comprenderá mejor en qué consiste una proposicion compuesta. Los
+dialécticos suelen distribuirlas en varias clases; indicaré las
+principales.
+
+Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de dos afirmaciones ó
+negaciones. El oro y la plata son metales. Equivale á estas dos
+reunidas: el oro es metal, y la plata es metal. El oro es amarillo, y el
+oro es ductil. Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita
+que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se limita á la una
+sino que se extiende á las dos. A la misma clase pueden reducirse estas
+negativas: ni la codicia ni la soberbia son virtudes; la templanza no es
+dañosa ni al alma ni al cuerpo, etc.
+
+Disyuntiva es la proposicion en que entre dos ó mas extremos se afirmó
+la existencia de uno. Las acciones humanas son ó buenas ó malas. A estas
+horas se habrá ejecutado el designio ó no se ejecutará nunca. Para la
+verdad de estas proposiciones, se necesita que no haya medio entre los
+extremos señalados. Un papel ó es blanco ó es negro: la proposicion es
+falsa, porque puede ser de otros colores.
+
+Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa con condicion.
+Si el viento sopla el tiempo será frio. Si hiela se echarán á perder los
+frutos. Para la verdad de estas proposiciones se necesita que en
+realidad la primera parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo
+que se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque de esto
+se prescinde. Así en el último ejemplo se dice que al hielo seguirá la
+perdicion de los frutos; pero no que si se pierden los frutos haya
+hielo; porque no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras
+causas.
+
+Poco diré sobre las formas de argumentacion. Los dialécticos las han
+distribuido en muchas clases, y señalándoles abundantes reglas, todo con
+mucho ingenio. Ya he indicado lo que pensaba de su utilidad. Para
+inventar sirven poco ó nada; para exponer mucho; y en general, el
+acostumbrarse á ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento una
+claridad y precision que no se pierden fácilmente, y se hacen sentir en
+todos los estudios.
+
+Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos términos con un
+tercero, para inferir la relacion que ellos tienen entre sí. Lo simple
+es incorruptible, el alma es simple, luego es incorruptible. Los
+extremos son _alma_ é _incorruptible_, el término medio es _simple_.
+
+Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple, luego es
+incorruptible.
+
+El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion disyuntiva,
+que por todos los extremos hiere al adversario. O el cristianismo se
+difundió con milagros ó sin ellos; si con milagros, el cristianismo es
+verdadero; si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien, pues
+se difundió con un gran milagro que es el difundirse sin milagros.
+
+[16] Pág. 155.--He recordado con elogio una doctrina de santo Tomas; y
+no puedo ménos de advertir lo muy útil que considero la lectura de las
+obras de aquel insigne Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios
+profundos sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla en
+ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas de una vez se
+asombra el lector de que en medio de la ignorancia, que todavía era
+mucha en el siglo XIII, hubiese un hombre que á tan vasta erudicion
+reuniese un espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.
+
+[17] Pág. 165.--La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en
+que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no
+sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña
+como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El
+orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los
+protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y
+estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es
+capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él
+trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes;
+pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos
+años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.
+
+[18] Pág. 171.--Esa inclinacion del hombre á seguir la autoridad de otro
+hombre, da lugar á elevadas consideraciones sobre la fe, sobre el
+principio de la autoridad de la Iglesia católica, y sobre el orígen y
+carácter de las extraviadas sectas que han perturbado y perturban el
+mundo. Como en otra obra traté extensamente esta materia, me basta
+referirme á lo que en ella dije. Véase _El Protestantismo comparado con
+el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europea_. _Tomo
+1º_.
+
+[19] Pág. 203.--Podria escribirse una excelente obra con el título de
+_moral literaria y artística_. El asunto es tan útil como fecundo. Si
+esta obra la ejecutase un escritor de crítica segura y delicada y de
+moral pura, podria ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que
+de las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar y
+corromper, aumentaria la importancia de semejante trabajo. Ojalá que
+esta indicacion despierte la voluntad de alguno que se sienta con
+fuerzas para ello.
+
+[20] Pág. 209.--La filosofía de la historia, si bien ha adelantado algo
+en los últimos tiempos, es sin embargo una ciencia muy atrasada.
+Probablemente sufrirá modificaciones no ménos profundas que otra ciencia
+tambien nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta
+clase de estudios el grave inconveniente de que varias de las obras
+principales que en esta materia se han escrito, han salido de manos de
+protestantes, ó escépticos; así es que se las encuentra llenas de
+errores y equivocaciones en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que
+últimamente en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo
+la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta es una
+mina riquísima de la cual no se ha explotado mas que una pequeña parte.
+Los tesoros abundan; solo se necesita trabajo.
+
+[21] Pág. 227.--Figúranse algunos que la religiosidad es signo de
+espíritu apocado y capacidad escasa; y que por el contrario la
+incredulidad es indicio de talento y grandeza de ánimo. Yo sostengo que
+con la historia en la mano se puede demostrar que en todos tiempos y
+paises los hombres mas eminentes han sido religiosos.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA.
+
+
+ CAPÍTULO PRIMERO.
+
+ CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
+
+ § I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad. 1
+
+ II. Diferentes modos de conocer la verdad. 2
+
+ III. Variedad de ingenios. 3
+
+ IV. La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con
+que se conocen los objetos de ellas. 4
+
+ V. A todos interesa el pensar bien. 5
+
+ VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien. 6
+
+
+ CAPÍTULO II.
+
+ LA ATENCION.
+
+ § I. Definicion de la atencion. Su necesidad. 7
+
+ II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta. 8
+
+ III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. 9
+
+ IV. Las interrupciones. 10
+
+
+ CAPÍTULO III.
+
+ ELECCION DE CARRERA.
+
+ § I. Vago significado de la palabra Talento. 11
+
+ II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta. 12
+
+ III. Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño. 13
+
+
+ CAPÍTULO IV.
+
+ CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
+
+ § I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento,
+ y de las cuestiones que se le pueden ofrecer. 14
+
+ II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. 15
+
+ III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. 16
+
+ IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. 17
+
+ V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. _Id._
+
+ VI. Idea de la imposibilidad física ó natural. 18
+
+ VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. 19
+
+ VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo. 20
+
+ IX. La imposibilidad moral ú ordinaria. 22
+
+ X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la
+ imposibilidad moral. 24
+
+
+ CAPÍTULO V.
+
+ CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO
+ INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
+
+ § I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes
+ modos con que nos proporcionan el conocimiento de las cosas. 26
+
+ II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su
+ remedio. Ejemplos. 27
+
+ III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para
+ la debida comparacion. 29
+
+ IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. 31
+
+ V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este
+ fenómeno. 33
+
+ VI. Maniáticos y ensimismados. 34
+
+
+ CAPÍTULO VI.
+
+ CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO
+ MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.
+
+ § I. Transicion de lo sentido á lo no sentido. 35
+
+ II. Coexistencia y sucesion. 37
+
+ III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. 39
+
+ IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de
+ los dialécticos. 42
+
+ V. Un ejemplo. 45
+
+ VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. 46
+
+ VII. La razon de un acto que parece instintivo. _Id._
+
+
+ CAPÍTULO VII.
+
+ LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
+
+ § I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. 47
+
+ II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» 48
+
+ III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres. 49
+
+
+ CAPÍTULO VIII.
+
+ DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
+
+ § I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero un
+ testimonio. 56
+
+ II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion. 57
+
+ III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. 61
+
+ IV. Una observacion sobre el interes en engañar. 64
+
+ V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha
+ distancia de lugar ó tiempo. 66
+
+
+ CAPÍTULO IX.
+
+ LOS PERIÓDICOS.
+
+ § I. Una ilusion. 67
+
+ II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. 68
+
+ III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. 71
+
+
+ CAPÍTULO X.
+
+ RELACIONES DE VIAJES.
+
+ § I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes. 72
+
+ II. Origen y formacion de algunas relaciones de viajes. 73
+
+ III. Modo de estudiar un país. 77
+
+
+ CAPÍTULO XI.
+
+ HISTORIA.
+
+ § I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar
+ errores, en los estudios históricos. 78
+
+ II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias.
+ Aplicaciones. 79
+
+ III. Algunas reglas para el estudio de la historia. 82
+
+
+ CAPÍTULO XII.
+
+ CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA,
+ PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
+
+ § I. Una clasificacion de las ciencias. 90
+
+ II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. 91
+
+ III. Los sabios resucitados. 97
+
+
+ CAPÍTULO XIII.
+
+ LA BUENA PERCEPCION.
+
+ § I. La idea. 103
+
+ II. Regla para percibir bien. 105
+
+ III. Escollo del análisis. 110
+
+ IV. El tintorero y el filósofo. 112
+
+ V. Objetos vistos por una sola cara. 114
+
+ VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida. 115
+
+
+ CAPÍTULO XIV.
+
+ EL JUICIO.
+
+ § I. Qué es el juicio. Manantiales de error. 116
+
+ II. Axiomas falsos. _Id._
+
+ III. Proposiciones demasiado generales. 118
+
+ IV. Las definiciones inexactas. 119
+
+ V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad. 120
+
+ VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado. 126
+
+ VII. Preocupacion en favor de una doctrina. 131
+
+
+ CAPÍTULO XV.
+
+ EL RACIOCINIO.
+
+ § I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. 134
+
+ II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento
+ dialéctico. 135
+
+ III. El entimema. 139
+
+ IV. Reflexiones sobre el término. 140
+
+ V. Utilidad de las formas dialécticas. 142
+
+
+ CAPÍTULO XVI.
+
+ NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
+
+ § I. La inspiracion. 143
+
+ II. La meditacion. 145
+
+ III. Invencion y enseñanza. 146
+
+ IV. La intuicion. 147
+
+ V. No está la dificultad en comprender sino en atinar. El
+ jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal. 148
+
+ VI. Regla para meditar. 151
+
+ VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina
+ de santo Tomas de Aquino. 152
+
+ VIII. Necesidad del trabajo. 154
+
+
+ CAPÍTULO XVII.
+
+ LA ENSEÑANZA.
+
+ § I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de
+ profesores. 155
+
+ II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. 156
+
+ III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos
+ en su valor. 158
+
+ IV. Necesidad de los estudios elementales. 162
+
+
+ CAPÍTULO XVIII.
+
+ LA INVENCION.
+
+ § I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion. 165
+
+ II. La autoridad científica. 166
+
+ III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad
+ científica. 168
+
+ IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. 170
+
+
+ CAPÍTULO XIX.
+
+ EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
+
+ § I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina
+ Dido. Alejandro. 171
+
+ II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. 175
+
+ III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. 176
+
+ IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. 183
+
+ V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. 187
+
+ VI. Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del
+ corazon. 188
+
+ VII. El amigo convertido en monstruo. 191
+
+ VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. 193
+
+ IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes
+ talentos. Los poetas. 195
+
+ X. El poeta y el monasterio. 197
+
+ XI. Necesidad de tener ideas fijas. 199
+
+ XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las
+ bellas artes. 200
+
+ XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos
+ de imágenes. 202
+
+
+ CAPÍTULO XX.
+
+ FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
+
+ § I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de
+ adquirirla. 203
+
+ II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la
+ historia. 205
+
+ III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. 206
+
+ IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre
+ el modo de adelantar en la filosofía de la historia. 207
+
+
+ CAPÍTULO XXI.
+
+ RELIGION.
+
+ § I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias
+ de religion. 209
+
+ II. El indiferente y el género humano. 211
+
+ III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. 212
+
+ IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. 213
+
+ V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente
+ agradables á Dios. 214
+
+ VI. Es imposible que todas las religiones sean una invencion
+ humana. _Id._
+
+ VII. La revelacion es posible. 216
+
+ VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. _Id._
+
+ IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. 217
+
+ X. Existencia de la revelacion. _Id._
+
+ XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. 219
+
+ XII. Los protestantes y la Iglesia católica. 222
+
+ XIII. Errado método de algunos impugnadores de la religion. 223
+
+ XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. 225
+
+ XV. Quien abandona la religión católica no sabe dónde
+ refugiarse. 226
+
+
+ CAPÍTULO XXII.
+
+ EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
+
+ § I. Una clasificacion de acciones. 228
+
+ II. Dificultad de proponerse el debido fin. 229
+
+ III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. 230
+
+ IV. El aborrecido. 232
+
+ V. El arruinado. _Id._
+
+ VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. 234
+
+ VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. 238
+
+ VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus
+ relaciones con la práctica. 239
+
+ IX. Los despropósitos. 240
+
+ X. Entendimientos torcidos. 241
+
+ XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. 242
+
+ XII. Este defecto intelectual suele nacer de una causa moral. 243
+
+ XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios
+ mundanos. 245
+
+ XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. 246
+
+ XV. El orgullo. 248
+
+ XVI. La vanidad. 250
+
+ XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios
+ que la de la vanidad. 251
+
+ XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. 252
+
+ XIX. Cuán general es dicha pasion. 253
+
+ XX. Necesidad de una lucha continua. 255
+
+ XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error al
+ proponernos un fin. 256
+
+ XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. 257
+
+ XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos de la
+ presuncion y de la excesiva desconfianza. 259
+
+ XXIV. La pereza. 260
+
+ XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. _Id._
+
+ XXVI. Orígen de la pereza. 261
+
+ XXVII. Pereza del espíritu. 262
+
+ XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la
+ pereza. 263
+
+ XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. _Id._
+
+ XXX. Pruebas y aplicaciones. 264
+
+ XXXI. El justo medio entre dichos extremos. 265
+
+ XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. 266
+
+ XXXIII. La armonía del universo defendida con el castigo. 267
+
+ XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la
+ virtud en los negocios. 269
+
+ XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. 270
+
+ XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. 271
+
+ XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos
+ consejeros. 273
+
+ XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. 274
+
+ XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. 275
+
+ XL. Precauciones. 280
+
+ XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. 281
+
+ XLII. El conocimiento de sí mismo. 282
+
+ XLIII. El hombre huye de sí mismo. 283
+
+ XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. 284
+
+ XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la
+ conducta. 285
+
+ XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. 287
+
+ XLVII. Una regla para los juicios prácticos. 288
+
+ XLVIII. Otra regla. 290
+
+ XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. 292
+
+ L. Perpetua niñez del hombre. 293
+
+ LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. 294
+
+ LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla de conducta. 297
+
+ LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. 300
+
+ LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. 301
+
+ LV. La ciencia es muy útil á la práctica. 305
+
+ LVI. Inconvenientes de la universalidad. 309
+
+ LVII. Fuerza de la voluntad. 312
+
+ LVIII. Firmeza de voluntad. 313
+
+ LIV. Firmeza, energía, ímpetu. 316
+
+ LX. Conclusion y resúmen. 321
+
+
+FIN DEL ÍNDICE.
+
+
+Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.
+
+
+
+
+
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+
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+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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